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+<html>
+ <head>
+ <meta http-equiv="Content-Type" content=
+ "text/html; charset=UTF-8">
+ <title>
+ The Project Gutenberg eBook of Un antiguo rencor, by Jorge Ohnet.
+ </title>
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+ <body>
+<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 13904 ***</div>
+
+ <h2><a id="Page_1" name='Page_1'></a>JORGE OHNET</h2>
+ <h1>UN ANTIGUO RENCOR</h1>
+ <h3>TRADUCCI&Oacute;N</h3>
+ <h3>DE</h3>
+ <h2>F. SARMIENTO</h2>
+ <center>
+ <img src='images/ohnet.jpg' width='200' alt='JORGE OHNET' title='JORGE OHNET' />
+ </center>
+ <br />
+ <div class="center">
+ <b>LIBRER&Iacute;A DE LA Vda DE CH. BOURET<br />
+ PAR&Iacute;S 23, Rue Visconti, 23<br />
+ M&Eacute;XICO 14, Cinco de Mayo, 14<br />
+ <br />
+ 1895<br />
+ <br />
+ Propiedad del editor.<br />
+ </b>
+ </div>
+ <br />
+ <br />
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <br />
+ <div class="center">
+ <h2>ÍNDICE</h2>
+ <a href='#UN_ANTIGUO_RENCOR'><b>UN ANTIGUO RENCOR</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_I'><b>I. De c&oacute;mo se puede odiar por haber querido
+ demasiado</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_II'><b>II. De c&oacute;mo una casualidad vuelve &aacute;
+ encender la guerra</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_III'><b>III. Donde hacen traici&oacute;n los aliados con
+ quienes se cre&iacute;a poder contar</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_IV'><b>IV. El ataque y la defensa</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_V'><b>V. Donde la victoria se inclina del lado de la
+ bondad</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_VI'><b>VI. Dominada por la maldad</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_VII'><b>VII. El rapto</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_VIII'><b>VIII. El secuestro</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_IX'><b>IX. El bloqueo</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_X'><b>X. En el que se rompen las cadenas</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_XI'><b>XI. Que trata de un antiguo fuego oculto bajo la
+ ceniza</b></a><br />
+ </div>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="UN_ANTIGUO_RENCOR" name='UN_ANTIGUO_RENCOR'></a>
+ <h2>UN ANTIGUO RENCOR</h2>
+ <a id="Page_6" name='Page_6'></a>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_I" name='CAPITULO_I'></a>
+ <h2>CAP&Iacute;TULO I</h2>
+ <h3>DE C&Oacute;MO SE PUEDE ODIAR POR HABER QUERIDO DEMASIADO.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Las campanas sonaban alegres en una atm&oacute;sfera tibia y ligera; las
+ golondrinas pasaban r&aacute;pidas, en bandadas, arrojando sus agudos chillidos; el
+ sol de junio derramaba sus rayos dorados &aacute; trav&eacute;s de las ramas, y
+ &aacute; lo largo del paseo de tilos que conduce desde la plaza de la iglesia hasta
+ la quinta de la se&ntilde;orita Guichard, la boda caminaba lentamente sobre el
+ c&eacute;sped.</p>
+ <p>En el momento en que la comitiva, con los novios &aacute; la cabeza, desembocaba
+ ante la verja completamente abierta, todos los curiosos de la aldea, agrupados cerca
+ del pabell&oacute;n del jardinero, prorrumpieron en<a id="Page_7" name='Page_7'></a>
+ tan descompasados gritos, y los petardos, prendidos por el cochero, estallaron con
+ tal estr&eacute;pito, que todos los p&aacute;jaros que anidaban en el ramaje volaron
+ espantados. El novio sac&oacute; del bolsillo todo el dinero que hab&iacute;a
+ preparado para las circunstancias y arroj&oacute; en c&iacute;rculo una lluvia de
+ monedas de cincuenta c&eacute;ntimos sobre aquella horda de desgre&ntilde;ados, que
+ se arroj&oacute; por el polvo con tal furor, que en un momento no se vi&oacute;
+ m&aacute;s que una mezcla confusa de calzones, brazos y piernas enredados.</p>
+ <p>Despu&eacute;s se deshizo el mont&oacute;n y con algunos pedazos de vestido de
+ menos y algunos bultos en los ojos de m&aacute;s, todos los alborotadores se
+ marcharon corriendo hacia la tienda de comestibles. La boda penetr&oacute; en el
+ jard&iacute;n, sigui&oacute; solemnemente la orilla de la pradera, subi&oacute; la
+ escalinata y entr&oacute; en el sal&oacute;n completamente adornado con ramos
+ blancos. Las se&ntilde;oras rodearon &aacute; la novia, oculta bajo un largo velo y
+ la felicitaron con ardor. La se&ntilde;orita Guichard, apoyada en la chimenea, con el
+ empaque de una reina, recib&iacute;a los cumplimientos de la parte masculina de la
+ reuni&oacute;n.</p>
+ <p>Era la tal una mujer alta y delgada, de cara amarillenta &aacute; la que formaban
+ cuadro unos cabellos de un negro azabache. Los ojos orgullosos, coronados de espesas
+ cejas, estaban como incrustados en una frente<a id="Page_8" name='Page_8'></a>
+ estrecha y altanera. La boca era fina, sinuosa y como contra&iacute;da con desagrado.
+ La barbilla puntiaguda indicaba &aacute; su pesar tendencias autoritarias llevadas
+ hasta la tiran&iacute;a. En aquel momento hablaba con la se&ntilde;ora Tournemine,
+ mujer del alcalde de la Celle-Saint-Cloud, sin dejar de observar con el rabillo del
+ ojo &aacute; los j&oacute;venes desposados, que, poco &aacute; poco, se hab&iacute;an
+ quedado solos en el hueco de una ventana.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;orita, he aqu&iacute; un d&iacute;a lleno de emociones para
+ usted, dijo la alcaldesa. Verdaderamente el se&ntilde;or Mauricio Aubry es un joven
+ encantador y que parece animado de las mejores disposiciones. Amar&aacute; &aacute;
+ usted tanto m&aacute;s cuanto mayor sea la dicha que va &aacute; proporcionarle su
+ deliciosa mujer ... y en vez de una sola afecci&oacute;n, va usted &aacute; estar
+ rodeada de una doble ternura por esa amable pareja que nunca la
+ abandonar&aacute;....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Jam&aacute;s! exclam&oacute; con energ&iacute;a la se&ntilde;orita
+ Guichard; el se&ntilde;or Aubry se ha comprometido &aacute; ello formalmente.</p>
+ <p>&mdash;Sin duda, replic&oacute; con afectada dulzura la se&ntilde;ora Tournemine;
+ tiene unos sentimientos bastante buenos para pensar nunca por s&iacute; mismo en
+ faltar &aacute; ese compromiso ... pero el tiempo trae frecuentemente modificaciones
+ en los planes mejor formados.... Los caracteres se<a id="Page_9" name='Page_9'></a>
+ manifiestan libremente, las simpat&iacute;as se debilitan, las ideas de independencia
+ se abren paso.... Ciertamente, usted es una persona avisada y resuelta.... Usted sabe
+ ver claro &eacute; imponer sus deseos.... Pero, sin embargo, bueno es prever que el
+ marido pueda ser mal aconsejado....</p>
+ <p>Hacia un instante que la se&ntilde;orita Guichard estaba agitada y moviendo los
+ pies como si quemase el suelo. Al oir las &uacute;ltimas palabras no pudo contenerse
+ y exclam&oacute; en voz alta:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mal aconsejado! &iexcl;mal aconsejado! &iquest;Por qui&eacute;n?</p>
+ <p>&mdash;C&aacute;lmese usted, querida se&ntilde;orita, dijo con aire asustado la
+ alcaldesa. No tome usted en mal sentido mis palabras, inspiradas s&oacute;lo en el
+ inter&eacute;s que por usted tenemos mi marido y yo....</p>
+ <p>&mdash;Su marido de usted ... interrumpi&oacute; la fogosa solterona,
+ &iquest;qu&eacute; ha sabido? D&iacute;game usted la verdad!</p>
+ <p>&mdash;Pero si no sabe nada; supone solamente, como yo, que don Mauricio
+ podr&aacute;, en un momento dado, ser impulsado por una influencia ...
+ exterior....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Cu&aacute;l! Diga usted todo su pensamiento....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pero si eso ser&iacute;a tan natural, querida se&ntilde;orita!... El
+ se&ntilde;or Roussel de Pontournant....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_10" name='Page_10'></a>&iexcl;Oh! Ya se ha pronunciado ese
+ nombre execrable, exclam&oacute; con amarga sonrisa la se&ntilde;orita Guichard; si,
+ el se&ntilde;or Roussel, el tutor de Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;Y primo hermano de usted, insinu&oacute; la se&ntilde;ora Tournemine.</p>
+ <p>&mdash;Y mi m&aacute;s mortal enemigo, s&iacute;, se&ntilde;ora. He aqu&iacute; el
+ peligro para m&iacute;.... Pero lo he prevenido de antemano. El se&ntilde;or Mauricio
+ Aubry est&aacute; indispuesto con su tutor y la ausencia del se&ntilde;or Roussel en
+ un d&iacute;a como este es buena prueba de lo que la digo. S&iacute;; para entrar en
+ mi casa, el marido de mi sobrina deb&iacute;a romper todos los lazos con el que me
+ odia.... Era preciso que escogiera entre &eacute;l y nosotras y as&iacute; lo ha
+ hecho. &iquest;Podr&iacute;a haber dudado un solo instante?</p>
+ <p>Al decir esto, la se&ntilde;orita Guichard se&ntilde;alaba &aacute; los
+ reci&eacute;n casados que estaban de pie cerca de la ventana del jard&iacute;n, muy
+ cerca el uno del otro, sonrientes y radiantes, formando un precioso grupo. La joven
+ se hab&iacute;a quitado el velo y la corona y con el traje blanco cubierto de flores
+ de azahar, rubia y sonrosada y los ojos animados por la alegr&iacute;a, era la imagen
+ viva de la felicidad. Muy moreno, la barba en punta, el cabello cortado coronando una
+ hermosa frente, viva la mirada, Mauricio hab&iacute;a cogido la mano de Herminia y la
+ hablaba con animaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; dec&iacute;a? La se&ntilde;orita <a
+ id="Page_11" name='Page_11'></a>Guichard no pod&iacute;a o&iacute;rlo. Pero la joven
+ mov&iacute;a la cabeza con aire de duda y una cierta inquietud. Di&oacute; algunos
+ pasos por la escalinata y lentamente, seguida por Mauricio, descendi&oacute; al
+ jard&iacute;n. Una vez all&iacute;, seguros de estar &aacute; salvo de los
+ indiscretos, reanudaron la conversaci&oacute;n empezada en medio de sus
+ invitados.</p>
+ <p>&mdash;Era el &uacute;nico partido que pod&iacute;amos tomar, dijo Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;Pero &iexcl;qu&eacute; peligroso! suspir&oacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;Si hubi&eacute;ramos descubierto nuestros proyectos todo estaba perdido;
+ &iquest;pod&iacute;amos entonces obrar de otro modo que como lo hemos hecho?</p>
+ <p>&mdash;Es verdad. Pero, sin embargo, me oprime el coraz&oacute;n la idea de que
+ enga&ntilde;o &aacute; la que me ha servido de madre.</p>
+ <p>&mdash;Es por su misma tranquilidad.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s bien seguro?</p>
+ <p>&mdash;Mi padrino est&aacute; pronto &aacute; reconciliarse con ella.... Ayer
+ mismo me lo repiti&oacute; y lo har&aacute; por cari&ntilde;o hacia m&iacute;.
+ &iquest;Puedes admitir que la se&ntilde;orita Guichard sea m&aacute;s intransigente y
+ menos tierna?... Hay que contar con la primera impresi&oacute;n que producir&aacute;
+ &aacute; tu t&iacute;a la presencia del se&ntilde;or Roussel. &Eacute;l est&aacute;
+ decidido &aacute; ofrecerle la mano y hasta &aacute; darle explicaciones, &iexcl;y
+ bien sabe Dios que no se las debe!... Si ante tanta condescendencia la <a
+ id="Page_12" name='Page_12'></a>se&ntilde;orita Guichard no se desarma, ser&aacute;
+ preciso desesperar de todo. Yo estoy lleno de esperanza porque te adoro, y sin esa
+ reconciliaci&oacute;n no hay dicha posible para nosotros.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Mauricio, hemos sido muy atrevidos ocultando la verdad &aacute;
+ mi t&iacute;a ...&iexcl;Acaso hubiera sido mejor dec&iacute;rselo todo!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para que un cuarto de hora despu&eacute;s me hubiera puesto en la
+ puerta y me hubiera impedido volverte &aacute; ver?</p>
+ <p>&mdash;Es posible que yo la hubiera enternecido con mis s&uacute;plicas y mis
+ l&aacute;grimas. Me quiere verdaderamente y hubiera dudado antes de causarme tanta
+ pena....</p>
+ <p>&mdash;Eso era dudoso, querida Herminia, mientras que ahora soy tu marido, me
+ perteneces, tengo derechos sobre ti. Y si fueran puestos en duda....</p>
+ <p>&mdash;Bien, &iquest;qu&eacute; har&iacute;as? pregunt&oacute; la joven con
+ encantadora sonrisa.</p>
+ <p>&mdash;Tomar&iacute;a una resoluci&oacute;n violenta. Te llevar&iacute;a, de
+ aqu&iacute;, y lejos de las luchas de familia, al abrigo de antiguos rencores,
+ vivir&iacute;a para ti sola y tratar&iacute;a de hacerte olvidar con mi ternura las
+ afecciones transitoriamente abandonadas....</p>
+ <p>&mdash;Eso ser&iacute;a una ingratitud.</p>
+ <p>&mdash;Eso ser&iacute;a habilidad. Ya ver&iacute;as como se establec&iacute;a
+ prontamente la inteligencia. El vac&iacute;o que <a id="Page_13"
+ name='Page_13'></a>har&iacute;amos traer&iacute;a la reflexi&oacute;n y la
+ reflexi&oacute;n producir&iacute;a la reconciliaci&oacute;n.... Cr&eacute;eme,
+ querida Herminia, unidos somos muy fuertes.... Y si me dejas conducirte, si obras
+ como yo te lo aconseje, tenemos segura la victoria.</p>
+ <p>&mdash;Me hace mucha falta creerlo as&iacute;....</p>
+ <p>Estaban en este momento en una preciosa calle de frondosos &aacute;rboles, lejos
+ de todas las miradas. Mauricio rode&oacute; con el brazo el talle de su joven esposa
+ y la atrajo hacia s&iacute;. Herminia, ruborizada, baj&oacute; sus hermosos
+ p&aacute;rpados y con un movimiento de gracioso abandono, apoy&oacute; la cabeza en
+ el hombro de Mauricio.... &Eacute;ste se inclin&oacute; hacia ella y dulcemente
+ acarici&oacute; con un beso la blanca frente y los cabellos de oro de la mujer
+ amada.... Y con lentitud tomaron de nuevo el camino de la casa, donde, en el
+ sal&oacute;n, abierto de par en par, la se&ntilde;orita Guichard segu&iacute;a
+ haciendo los honores, ignorando el peligro que le amenazaba.</p>
+ <p>"Antiguo rencor" hab&iacute;a dicho Mauricio hablando de los disentimientos que
+ divid&iacute;an hac&iacute;a veinte a&ntilde;os al se&ntilde;or Roussel y &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard. Hubiera podido a&ntilde;adir "rencor de amor", porque si la
+ t&iacute;a de Herminia odiaba tan ardientemente al tutor de Mauricio, era por haberle
+ amado demasiado. Una pasi&oacute;n convertida en aborrecimiento y cuya levadura
+ fermentaba siempre con <a id="Page_14" name='Page_14'></a>violencia en el
+ coraz&oacute;n de la solterona. Hacia el a&ntilde;o 1867, el se&ntilde;or Guichard,
+ soltero muy rico y cuyos herederos eran su sobrino, Fortunato Roussel y su sobrina
+ Clementina Guichard, hab&iacute;a acariciado el sue&ntilde;o de no dividir su fortuna
+ y de casar &aacute; sus sobrinos. Esta alianza hab&iacute;a sido fijada en una de las
+ cl&aacute;usulas de su testamento, y queriendo servirse del inter&eacute;s como
+ agente de su voluntad, hab&iacute;a desheredado al que se negase &aacute; casarse con
+ su coheredero.</p>
+ <p>Despu&eacute;s de haber llorado al difunto lo que ped&iacute;an las conveniencias,
+ Fortunato y Clementina tuvieron una entrevista con el notario, el cual, al
+ ilustrarles sobre las intenciones de su t&iacute;o, les procur&oacute; una sorpresa
+ que no era precisamente en los dos de la misma naturaleza. Mientras Clementina
+ salt&oacute; de gozo, pues hab&iacute;a sentido siempre resuelta inclinaci&oacute;n
+ por su primo, &aacute; quien se llamaba en su casa el bello Roussel, Fortunato
+ torci&oacute; el gesto, pues se sent&iacute;a menos que medianamente predispuesto al
+ matrimonio, por sus ideas generales acerca del santo lazo y mucho menos a&uacute;n
+ por su gusto particular hacia la se&ntilde;orita Guichard. Tan poco entusiasmo
+ demostr&oacute;, que su prima concibi&oacute; un violento despecho, que se
+ manifest&oacute;, no ciertamente con frialdades, sino con un aumento de
+ amabilidad.</p>
+ <p><a id="Page_15" name='Page_15'></a>Lo peor del caso fu&eacute; que este modo de
+ estar amable ten&iacute;a en Clementina algo de molesto y de autoritario que crispaba
+ los nervios de Fortunato. Parec&iacute;a decirle: "Estoy condescendiente con usted,
+ porque usted me pertenece. Mis bondades son una de las consecuencias de mi poder
+ sobre usted. Le tengo &aacute; usted en mi gracia, como &aacute; mis perros, &aacute;
+ mis loros &oacute; &aacute; mis criados, si me acarician, me divierten y me sirven
+ bien. Pero, &iexcl;ay de usted, como de ellos, si no procura por todos los medios
+ satisfacerme!" Y el diablo quiso, precisamente, que ese despotismo afectuoso fuese,
+ entre todas las formas de ternura, la que m&aacute;s disgustase &aacute; Roussel, muy
+ vivo, muy independiente, y absolutamente nada inclinado &aacute; dejarse dirigir,
+ siquiera fuese por una mujer bonita. Porque Clementina, de edad de 23 a&ntilde;os,
+ era agradable, &aacute; pesar de un cierto aire masculino que se indicaba por la
+ abundancia de sus cejas, la firmeza de su perfil, la dureza de su voz y ciertos
+ movimientos bruscos que hubieran gustado en una cantinera. Con todo, ten&iacute;a
+ estatura elevada, buen aire, ojos magn&iacute;ficos, tez mate y admirable cabello
+ negro.</p>
+ <p>&iquest;C&oacute;mo, con tales prendas, Clementina no ten&iacute;a pretendientes y
+ se dispon&iacute;a &aacute; la ingrata tarea de vestir im&aacute;genes? Fortunato
+ daba la explicaci&oacute;n en pocas palabras: "Produce cierta inquietud y <a
+ id="Page_16" name='Page_16'></a>malestar, dec&iacute;a; &iexcl;le parece &aacute; uno
+ que est&aacute; haciendo la corte &aacute; un hombre!" Sin embargo, no por
+ ambici&oacute;n de dinero, porque Roussel estaba al frente de un negocio muy
+ lucrativo, sino por obedecer la &uacute;ltima voluntad de su t&iacute;o, Roussel no
+ hab&iacute;a rechazado la idea de casarse con Clementina y hab&iacute;a resuelto
+ intentarlo; lo que denotaba en &eacute;l que era un buen muchacho, porque su prima no
+ le gustaba y &eacute;l tend&iacute;a poderosamente &aacute; la libertad.</p>
+ <p>Convinieron en verse para tratar de ponerse de acuerdo y todas las tardes iba
+ Fortunato &aacute; tomar una taza de t&eacute; en casa de Clementina. &Eacute;sta se
+ hac&iacute;a de alm&iacute;bar para recibirle y ordinariamente, cuando ella le
+ hab&iacute;a instalado &aacute; un lado de la chimenea, Roussel se dec&iacute;a,
+ mir&aacute;ndola &aacute; buena luz: Verdaderamente, no es fea. Y procuraba por su
+ parte romper el hielo que se amontonaba entre ellos. Todo iba bien durante una hora,
+ pero despu&eacute;s la provisi&oacute;n de amabilidad de Clementina y las reservas de
+ paciencia de Fortunato se agotaban poco &aacute; poco, y llegaban las
+ contradicciones, las discusiones, las frases agrias, y el primo sal&iacute;a de la
+ casa con precipitaci&oacute;n, pensando: Dios m&iacute;o; &iexcl;qu&eacute;
+ desagradable es! Ella le ve&iacute;a huir con pena, suspiraba y se echaba en cara su
+ humor batallador, porque se daba cuenta perfectamente de su <a id="Page_17"
+ name='Page_17'></a>defecto, y se promet&iacute;a poner de su parte el d&iacute;a
+ siguiente cuanto fuera preciso para no alterar la buena armon&iacute;a, pero
+ jam&aacute;s lograba dominarse.</p>
+ <p>Un asunto de conversaci&oacute;n la preocupaba sobre todo y le abordaba con
+ frecuencia, aunque fuese motivo para que su desacuerdo con Fortunato se acentuase con
+ violencia. El abuelo de Roussel, general del primer imperio, hab&iacute;a recibido de
+ Napole&oacute;n primero el t&iacute;tulo de Bar&oacute;n despu&eacute;s de la
+ campa&ntilde;a de 1813, en la cual se hab&iacute;a portado como un h&eacute;roe. El
+ bar&oacute;n Roussel hab&iacute;a constitu&iacute;do un mayorazgo de diez mil francos
+ de renta y a&ntilde;adido &aacute; su t&iacute;tulo el nombre de la tierra de
+ Pontournant. Su hijo, que en tiempo de Luis Felipe se hab&iacute;a dedicado &aacute;
+ la industria, crey&oacute; oportuno llamarse sencillamente Roussel, y Fortunato,
+ continuador de los negocios y part&iacute;cipe de los escr&uacute;pulos de su padre,
+ dejaba en el olvido su t&iacute;tulo nobiliario. Ni la m&aacute;s insignificante
+ ense&ntilde;a de nobleza; ni el m&aacute;s peque&ntilde;o <i>de</i>; nada de
+ Pontournant; Roussel &aacute; secas; &iexcl;el bello Roussel! y aun, para los
+ &iacute;ntimos, &iexcl;Roussel el menor! Y &eacute;l se re&iacute;a de eso;
+ &iexcl;horror!</p>
+ <p>&Aacute; Clementina ese olvido no le hac&iacute;a gracia ninguna. El t&iacute;tulo
+ de Bar&oacute;n, y ese nombre con rastrillo, con barbacana y con torres almenadas,
+ Pontournant, le fascinaba por su aire de la edad <a id="Page_18"
+ name='Page_18'></a>media y hubiera querido llevarle. Ser baronesa de Pontournant con
+ los ochenta mil francos de renta del t&iacute;o Guichard, con m&aacute;s la fortuna
+ de su primo y la suya; &iexcl;qu&eacute; sue&ntilde;o! &iexcl;Y este Fortunato, poco
+ complaciente, no quer&iacute;a que se le hablase de tal asunto! se burlaba de las
+ veleidades aristocr&aacute;ticas de Clementina y no quer&iacute;a absolutamente
+ proporcionarse el rid&iacute;culo de convertirse en bar&oacute;n de Pontournant
+ &aacute; los cuarenta a&ntilde;os y siendo un notable comerciante, condecorado bajo
+ el sencillo nombre de Roussel.</p>
+ <p>Cuanto mayor era su repugnancia &aacute; satisfacer ese deseo de su futura,
+ m&aacute;s grande se hac&iacute;a el ardor con que &eacute;sta se empe&ntilde;aba en
+ impon&eacute;rsele. Discutiendo el pro y el contra del escudo nobilario hab&iacute;an
+ roto ya algunas lanzas y de esto vino todo el mal. Clementina, rechazada con
+ iron&iacute;a, se hab&iacute;a batido prudentemente en retirada; pero una retirada no
+ es una derrota para quien posee una voluntad decidida y nuestra hero&iacute;na
+ acechaba una ocasi&oacute;n de volver victoriosamente &aacute; la carga. Fortunato
+ Roussel acababa de ser nombrado capit&aacute;n de la Guardia Nacional de
+ caballer&iacute;a, cuerpo aristocr&aacute;tico en el que procuraban servir entonces
+ todos los elegantes de Par&iacute;s. Al felicitarle por su nombramiento, Clementina
+ dijo &aacute; su primo:</p>
+ <p>&mdash;Ya est&aacute;s enteramente metido en honores....</p>
+ <p><a id="Page_19" name='Page_19'></a>Ser&aacute;s recibido por el Emperador en las
+ Tuller&iacute;as.... Te estoy viendo entrar en gran uniforme.... Estar&aacute;s
+ magn&iacute;fico. Pero &iexcl;cu&aacute;nto mejor ser&iacute;a el efecto si al entrar
+ te anunciasen: "&iexcl;El se&ntilde;or capit&aacute;n bar&oacute;n de
+ Pontournant!..."</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bah! dijo el novio. El capit&aacute;n Roussel suena muy bien.</p>
+ <p>&mdash;Ser&iacute;a de muy buen gusto volver &aacute; llevar el nombre de una
+ ilustraci&oacute;n del primer imperio....</p>
+ <p>&mdash;Mi abuelo no pondr&iacute;a buena cara &aacute; un miembro de la
+ caballer&iacute;a ligera de la burgues&iacute;a parisiense....</p>
+ <p>&mdash;Que podr&iacute;a entrar en la aristocracia tan f&aacute;cilmente.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bonita ventaja!</p>
+ <p>&mdash;Un bonito nombre cuadra muy bien &aacute; un hombre arrogante.</p>
+ <p>&mdash;Prima, &iexcl;t&uacute; te propasas!</p>
+ <p>&mdash;Pero, en fin, &iquest;&aacute; qu&eacute; viene ese empe&ntilde;o de no
+ llevar tu nombre?</p>
+ <p>&mdash;Porque yo soy un hombre de negocios.</p>
+ <p>&mdash;D&eacute;jalos.</p>
+ <p>&mdash;Dios m&iacute;o, &iquest;y en qu&eacute; pasar&eacute; mi tiempo?</p>
+ <p>&mdash;En ocuparte de m&iacute;.</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras sigui&oacute; un largo silencio, como si Roussel hubiera
+ estado midiendo todo el fastidio de semejante proposici&oacute;n y la se&ntilde;orita
+ Gui<a id="Page_20" name='Page_20'></a>chard calculando toda su inverosimilitud. Por
+ fin, Clementina reanud&oacute; la primera la conversaci&oacute;n y dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por tan f&uacute;til motivo vas &aacute; causarme una pena
+ seria?</p>
+ <p>&mdash;Mi motivo no es m&aacute;s f&uacute;til que tu deseo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Tan testarudo eres?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y t&uacute; tan vanidosa?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Tan desgraciado ser&iacute;as por haberme hecho baronesa!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y no es, acaso por serlo por lo que tanto deseas que nos
+ casemos?</p>
+ <p>Aqu&iacute; se detuvieron, espantados del cambio de sus fisonom&iacute;as:
+ Fortunato, rojo como un gallo, estaba &aacute; dos dedos de la apoplej&iacute;a y
+ Clementina, devorada por la bilis, parec&iacute;a amenazada de ictericia. Se
+ encontraron mal y despu&eacute;s de algunas palabras insignificantes, necesarias para
+ atenuar la amargura de sus r&eacute;plicas, se separaron muy descontentos y &aacute;
+ mil leguas de una inteligencia. Roussel se fu&eacute; &aacute; pie para calmar la
+ efervescencia de su sangre y dando al diablo &aacute; su t&iacute;o Guichard y
+ &aacute; sus fantas&iacute;as testamentarias.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bonita idea la de quererme casar con esta soltera rabiosa!
+ &iquest;Creer&iacute;a que por ochenta mil francos de renta iba &aacute; arriesgar la
+ dicha de toda mi vida? Pardiez, no necesito su dinero ...&iexcl;Que lo <a
+ id="Page_21" name='Page_21'></a>guarde ella, puesto que el matrimonio es la
+ condici&oacute;n <i>sine qua non</i> de la herencia! Yo ser&eacute; siempre bastante
+ rico, con tal de estar libre y tranquilo ... &iexcl;Si fuese marido de Clementina,
+ gastar&iacute;a todo el dinero del t&iacute;o Guichard en consolarme de vivir
+ &aacute; su lado ...&iexcl;Mal negocio!</p>
+ <p>Una vez en su casa, durmi&oacute; mal; tuvo pesadillas espantosas y se
+ despert&oacute; decidido &aacute; permanecer soltero. Clementina, despu&eacute;s de
+ haber pasado una parte de la noche rabiando y llorando, acab&oacute; por calmarse y
+ se levant&oacute; con el prop&oacute;sito decidido de ceder en todos los puntos para
+ no alejar &aacute; Fortunato, sin perjuicio de reconquistar, una vez realizado el
+ matrimonio, todas las posiciones abandonadas. Se sent&oacute; &aacute; su mesa y
+ escribi&oacute; &aacute; su primo la m&aacute;s amable de las esquelas
+ invit&aacute;ndole &aacute; venir &aacute; pasar la tarde con ella. Apenas
+ hab&iacute;a salido la doncella para llevarla, lleg&oacute; una carta de Roussel
+ anunciando &aacute; Clementina que un negocio imprevisto le obligaba &aacute;
+ ausentarse por algunos d&iacute;as. La se&ntilde;orita Guichard exhal&oacute; un
+ suspiro, se propuso hacer pagar despu&eacute;s &aacute; Fortunato las humillaciones
+ que la dedicaba, y no pudiendo hacer cosa mejor que esperar, esper&oacute;.</p>
+ <p>Al cabo de quince d&iacute;as, como no recibiese noticias de su prometido ni oyese
+ hablar de &eacute;l, perdi&oacute; la paciencia y se decidi&oacute; &aacute;
+ informarse. Inte<a id="Page_22" name='Page_22'></a>rrogada la portera de la casa,
+ respondi&oacute; que el se&ntilde;or Roussel estaba en Par&iacute;s, del que no se
+ hab&iacute;a movido, y que acababa de entrar en su casa. &Aacute; Clementina se le
+ subi&oacute; la sangre &aacute; la cabeza; se vi&oacute; burlada, desde&ntilde;ada;
+ el temor y la c&oacute;lera la sublevaban al mismo tiempo. Prorrumpi&oacute; en una
+ exclamaci&oacute;n que asust&oacute; &aacute; la portera y enseguida, tomando su
+ partido en un segundo, se lanz&oacute; &aacute; la escalera, subi&oacute; los dos
+ pisos, llam&oacute; con violencia, y sin preguntar nada al criado, que la
+ conoci&oacute; y estaba estupefacto, entr&oacute; como una avalancha en el gabinete
+ de su primo.</p>
+ <p>Fortunato, sentado en una gran butaca y con una excelente pipa en la boca,
+ le&iacute;a tranquilamente su correo de la tarde, cuando la puerta, al abrirse
+ bruscamente, le hizo levantar la vista. Se levant&oacute; r&aacute;pidamente al
+ reconocer &aacute; Clementina, coloc&oacute; la pipa sobre la chimenea, meti&oacute;
+ las cartas en el bolsillo y con voz un poco temblorosa, porque ten&iacute;a la
+ sospecha de haberse conducido sin galanter&iacute;a, dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Calla! querida prima, &iquest;eres t&uacute;?</p>
+ <p>Despu&eacute;s de esta vulgaridad, permaneci&oacute; cortado, mirando con embarazo
+ &aacute; Clementina, que estaba p&aacute;lida, verdosa, sofocada, con los ojos
+ dorados por la hiel. Por fin pudo recobrar la respiraci&oacute;n y temblando de
+ c&oacute;lera, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_23" name='Page_23'></a>&iquest;Con que me ha enga&ntilde;ado
+ usted, dici&eacute;ndome que se ausentaba? Yo le cre&iacute;a de viaje y est&aacute;
+ usted en Par&iacute;s....</p>
+ <p>&mdash;He vuelto antes de lo que pensaba, balbuce&oacute; Fortunato.</p>
+ <p>&mdash;No mienta usted; porque no ha salido de Par&iacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Pero....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Ahora comprendo porqu&eacute; no quiere usted llevar su
+ t&iacute;tulo ... No vendr&iacute;a bien con su car&aacute;cter....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Prima m&iacute;a!...</p>
+ <p>&mdash;Se ha portado usted conmigo como un pat&aacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah!</p>
+ <p>&mdash;Si, &iexcl;lo que ha hecho usted es una cobard&iacute;a!</p>
+ <p>Y excit&aacute;ndose con el ruido de sus propias palabras, anim&aacute;ndose con
+ sus mismas violencias y viendo &aacute; Roussel consternado, Clementina lleg&oacute;
+ al paroxismo del furor. Traspasando todo l&iacute;mite, perdi&oacute; la cabeza y si
+ su primo hubiera respondido en el mismo tono, hubiera sido capaz de pegarle. Pero
+ &eacute;l estaba tan pac&iacute;fico como ella excitada. En vez de replicar, de
+ defenderse, observaba &aacute; su adversario y se afirmaba en la resoluci&oacute;n de
+ no unirse con semejante furia. Y, sin embargo, si en ese instante Fortunato hubiese
+ proferido una sola palabra afectuosa; si hubiera procurado hacer <a id="Page_24"
+ name='Page_24'></a>vibrar el coraz&oacute;n apasionado de la se&ntilde;orita
+ Guichard, la hubiese hecho prorrumpir en sollozos, la hubiera obligado &aacute; pedir
+ gracia y la hubiera permitido demostrar la verdadera ternura que sent&iacute;a por
+ &eacute;l. Y acaso el uno y el otro hubieran sido felices, hasta tal punto arregla
+ las cosas el amor. Pero Roussel no pronunci&oacute; la palabra de afecto y
+ Clementina, ahogada por la rabia y no encontrando ya m&aacute;s injurias que lanzar
+ &aacute; la faz de su primo, arroj&oacute; un grito desgarrador y cay&oacute; en el
+ sof&aacute;, v&iacute;ctima de un ataque nervioso.</p>
+ <p>Fortunato, que era la bondad misma, se precipit&oacute; &aacute; su socorro y
+ recibi&oacute; algunos puntapi&eacute;s y alguna que otra tarascada, pero no
+ retrocedi&oacute; y empez&oacute; &aacute; desabrochar &aacute; Clementina, que
+ lanzaba d&eacute;biles quejidos. Le moj&oacute; concienzudamente las sienes con agua
+ de Colonia y le hizo aspirar un frasco de sales. Estando inclinado hacia su prima,
+ abri&oacute; &eacute;sta los ojos, le reconoci&oacute;, se levant&oacute; de un
+ salto, le dirigi&oacute; una mirada de indignaci&oacute;n, se volvi&oacute; &aacute;
+ abrochar y de pie en el umbral de la puerta, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Conste que soy yo la que ha dado un paso de conciliaci&oacute;n. Espero
+ &aacute; usted &aacute; su vez esta tarde. Reflexione usted en las intenciones de
+ nuestro t&iacute;o Guichard y vea si le conviene sufrir las consecuencias de
+ desobedecerle.</p>
+ <p><a id="Page_25" name='Page_25'></a>Clementina hab&iacute;a vuelto &aacute; ponerse
+ dura y arisca y acab&oacute; de desagradar definitivamente &aacute; Fortunato, el
+ cual, creyendo necesario quemar sus naves y cortarse por completo la retirada, dijo
+ en tono muy dulce:</p>
+ <p>&mdash;La consecuencia que tocar&eacute;, querida prima, ser&aacute; verte tomar
+ mi parte en la herencia; t&oacute;mala, pues: creo que no es un precio muy elevado
+ para la libertad.</p>
+ <p>Acababa de hacer oir &aacute; Clementina las palabras m&aacute;s crueles que
+ pudiera esperar de &eacute;l. Su cara se descompuso y levantando una mano
+ tr&eacute;mula &aacute; la altura de la cabeza de Fortunato, respondi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Est&aacute; bien; usted se arrepentir&aacute; toda su vida de lo que acaba
+ de contestarme. Desde hoy le considero &aacute; usted como mi m&aacute;s mortal
+ enemigo.</p>
+ <p>Esperaba, acaso, en un arrepentimiento causado por la inquietud; pero hab&iacute;a
+ escogido el peor de los medios para atraer &aacute; Roussel, que no replic&oacute;;
+ hizo una inclinaci&oacute;n de cabeza; abri&oacute; la puerta &aacute; su prima y
+ cuando la vi&oacute; en la escalera, volvi&oacute; &aacute; entrar en su casa,
+ encendi&oacute; de nuevo la pipa y continu&oacute; la lectura del correo de la
+ tarde.</p>
+ <p>Sin embargo, no deb&iacute;a quedar tranquilo despu&eacute;s de esta salida
+ amenazadora y muy pronto pudo darse cuenta de que Clementina, fuera de su casa, era
+ todav&iacute;a m&aacute;s formidable. La se&ntilde;orita <a id="Page_26"
+ name='Page_26'></a>Guichard empez&oacute; una guerra sorda contra aquel &aacute;
+ quien odiaba con todas las fuerzas de su amor enga&ntilde;ado. Desde luego, como
+ hab&iacute;a que explicar el rompimiento &aacute; las personas de su intimidad y esta
+ explicaci&oacute;n, dada por Clementina, ten&iacute;a que serle favorable y
+ perjudicial, por tanto, para Roussel, la dulce prima di&oacute; &aacute; entender que
+ hab&iacute;a descubierto en su primo cierto vicio que le infund&iacute;a temores por
+ su tranquilidad en el porvenir. Y como se hubiesen manifestado dudas, no exentas de
+ curiosidad, hab&iacute;a declarado que la temperancia de Fortunato dejaba que desear.
+ No hac&iacute;a falta m&aacute;s para que se esparciese el rumor de que aquel
+ perfecto caballero, que parec&iacute;a tan sobrio y arreglado, beb&iacute;a y
+ volv&iacute;a &aacute; su casa en situaci&oacute;n de necesitar, para subir la
+ escalera, la intervenci&oacute;n de su criado y de su portero.</p>
+ <p>Estos rumores llegaron &aacute; o&iacute;dos de Roussel, que empez&oacute; por
+ encolerizarse, pero despu&eacute;s tom&oacute; el partido de reirse de ellos,
+ contando con que la gente que le conociese no dar&iacute;a cr&eacute;dito &aacute;
+ tan rid&iacute;cula especie. Pero si la credulidad p&uacute;blica rechaza con
+ fastidio lo que redunda en ventaja del pr&oacute;jimo, acepta con apresuramiento lo
+ que viene en su perjuicio. Decid &aacute; cualquiera: "Parece que Fulano ha hecho una
+ buena obra &oacute; realizado una hermosa acci&oacute;n," y ese cualquiera <a
+ id="Page_27" name='Page_27'></a>os responder&aacute; con aire contrito:
+ &iexcl;Puede!... Decidle, en cambio, que Fulano ha robado en el juego &oacute;
+ cometido estafas y exclamar&aacute; en tono de triunfo "&iexcl;Ah; eso era de
+ esperar!"</p>
+ <p>En seis semanas, Roussel pas&oacute; por un borracho. Ten&iacute;a hac&iacute;a
+ diez a&ntilde;os una cocinera que le daba de comer &aacute; su gusto y Clementina se
+ la llev&oacute;, &aacute; fuerza de dinero, y cuando sus amigos la felicitaban por su
+ delicada cocina, ella respond&iacute;a: "&iquest;Qu&eacute; quiere usted? No ha
+ podido permanecer en casa de Roussel, porque no pagaba jam&aacute;s sus gastos.
+ Hab&iacute;a veces que le ten&iacute;a adelantados cuatro &oacute; cinco mil francos,
+ y cuando era absolutamente indispensable entregar dinero, gritaba hasta el punto de
+ hacer necesaria la presencia del juez de paz. Entre nosotros, creo que los negocios
+ de Fortunato van bastante mal."</p>
+ <p>El primo de la se&ntilde;orita Guichard perd&iacute;a clientes que hab&iacute;an
+ o&iacute;do decir que Roussel pod&iacute;a muy bien "faltar" cualquiera
+ ma&ntilde;ana. Para desmentir esos funestos rumores, no hizo, durante dos
+ a&ntilde;os, m&aacute;s que negociaciones al contado.</p>
+ <p>Ten&iacute;a en Montretout, enfrente del bosque de Bolonia, una casa de campo
+ encantadora, en la que sosten&iacute;a un maravilloso lujo de flores. Sus estufas
+ estaban colocadas en condiciones tales que recib&iacute;an el sol y la luz desde por
+ la ma&ntilde;ana, gra<a id="Page_28" name='Page_28'></a>cias &aacute; un gran solar,
+ no edificado, que las separaba de las propiedades pr&oacute;ximas. Ya Roussel
+ hab&iacute;a querido comprar ese terreno para plantar legumbres, pero el propietario
+ no hab&iacute;a accedido nunca &aacute; vend&eacute;rsele. Por qu&eacute; maniobras
+ obtuvo &eacute;xito la se&ntilde;orita Guichard donde su primo hab&iacute;a
+ fracasado, nadie pudo saberlo; pero una ma&ntilde;ana vi&oacute; Fortunato unos
+ contratistas y despu&eacute;s una cuadrilla de alba&ntilde;iles que se instalaban en
+ el solar y elevaban una tapia que le quitaba la luz. Fu&eacute; preciso cambiar de
+ sitio las estufas, que ya no produjeron frutos ni flores tan buenos como antes. En
+ una palabra, en todo y por todo Clementina se ingeni&oacute; para atormentar,
+ molestar y vejar al que se hab&iacute;a empe&ntilde;ado en permanecer soltero.</p>
+ <p>As&iacute; como ella se mantuvo sin casarse, para consagrarse por completo
+ &aacute; la guerra continua que hac&iacute;a &aacute; Fortunato. Acaso conservaba en
+ el fondo de su coraz&oacute;n un resto de sentimiento por ese monstruo, como ella le
+ llamaba. Clementina hubiese podido casarse f&aacute;cilmente; era muy rica, no muy
+ madura y muy agradable para los que no temen &aacute; las mujeres del g&eacute;nero
+ granadero. Pero ninguna proposici&oacute;n la encontr&oacute; bien dispuesta.
+ &iquest;Qui&eacute;n sabe si cre&iacute;a que &aacute; fuerza de malas partidas
+ habr&iacute;a de traer &aacute; buenas &aacute; Roussel y tener la <a id="Page_29"
+ name='Page_29'></a>dicha triunfal de verle &aacute; sus plantas humillado,
+ arrepentido y bar&oacute;n?</p>
+ <p>Sin embargo, al cabo de algunos a&ntilde;os debi&oacute; renunciar &aacute; toda
+ esperanza, porque su odio se hizo m&aacute;s concentrado y m&aacute;s mortal. Las
+ calumnias esparcidas por ella contra su primo hab&iacute;an acabado por disiparse;
+ porque la buena vida y las acciones claras son la mejor prueba de honradez que puede
+ dar un hombre. Roussel consigui&oacute; dominar la dura corriente de malas voluntades
+ desencadenada contra &eacute;l. Hubo que reconocer, al principio, que hab&iacute;a
+ alguna exageraci&oacute;n en los rumores esparcidos &aacute; su costa y lleg&oacute;
+ &aacute; resultar despu&eacute;s evidente que eran falsos. No falt&oacute; quien
+ quiso averiguar el origen de aquel envenenamiento social, pero la misma
+ v&iacute;ctima se interpuso entre su verdugo y los curiosos. Por otra parte, acababa
+ de ocurrir un hecho importante que llevaba &aacute; su existencia un elemento de
+ inter&eacute;s que Fortunato no hab&iacute;a jam&aacute;s sospechado.</p>
+ <p>Sin haberse casado, se convirti&oacute; en padre. Uno de sus amigos m&aacute;s
+ queridos muri&oacute;, dejando solo en el mundo &aacute; un ni&ntilde;o de ocho
+ a&ntilde;os. Llamado &aacute; la cabecera del moribundo y como &eacute;ste le rogara
+ con el ardor de una profunda angustia paternal que uo abandonase &aacute; su hijo,
+ Roussel, sin grandes <a id="Page_30" name='Page_30'></a>frases ni actitudes
+ dram&aacute;ticas adquiri&oacute; el compromiso de velar sobre el hu&eacute;rfano, al
+ que apenas conoc&iacute;a. &Aacute; fin de darle la triste noticia, fu&eacute;
+ &aacute; verle al colegio y qued&oacute; conmovido ante aquel rubillo que lloraba
+ &aacute; l&aacute;grima viva, solo, enteramente solo ya, y sin otro apoyo que el de
+ un extra&ntilde;o.</p>
+ <p>Las palabras afectuosas que Fortunato no hab&iacute;a encontrado para Clementina,
+ acudieron &aacute; sus labios para Mauricio. Al cabo de cinco minutos, el muchacho
+ estaba sobre las rodillas del solter&oacute;n y &eacute;ste observaba que aquellos
+ bracitos temblorosos que le estrechaban como &aacute; una postrera esperanza, eran la
+ m&aacute;s s&oacute;lida de las cadenas. Y como Mauricio no se calmaba, el buen
+ Fortunato le llev&oacute; &aacute; su casa, le instal&oacute; en una
+ habitaci&oacute;n pr&oacute;xima &aacute; la suya, y por la noche, al oirle suspirar,
+ se levant&oacute; para ver si estaba enfermo.</p>
+ <p>El ni&ntilde;o, dormido, lloraba en la cama, so&ntilde;ando sin duda con su
+ padre.</p>
+ <p>Gruesas l&aacute;grimas se deslizaban por sus mejillas y mojaban la almohada.
+ Roussel, en camisa y con el candelero en la mano, se sinti&oacute; presa de un
+ s&uacute;bito enternecimiento, y aun &aacute; riesgo de coger un resfriado,
+ permaneci&oacute; contemplando al hu&eacute;rfano.</p>
+ <p>La luz, hiriendo los ojos de Mauricio, le des<a id="Page_31"
+ name='Page_31'></a>pert&oacute;. Abri&oacute; &eacute;ste un instante los
+ p&aacute;rpados hinchados por el llanto y viendo inclinada sobre &eacute;l una cara
+ que expresaba bondad y ternura, murmur&oacute; en medio de su sue&ntilde;o:
+ "&iquest;Est&aacute;s ah&iacute;, pap&aacute;?..." Roussel se sinti&oacute; conmovido
+ hasta en los m&aacute;s &iacute;ntimos repliegues del coraz&oacute;n &eacute;
+ imprimiendo en la frente h&uacute;meda del ni&ntilde;o un tierno beso, dijo en alta
+ voz, como para tomar por testigo al muerto:</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, duerme, hijo m&iacute;o: &iexcl;tu padre est&aacute;
+ aqu&iacute;!</p>
+ <p>Mauricio no volvi&oacute; al colegio. Fortunato hab&iacute;a llegado &aacute; la
+ edad en que el hombre siente placer en vivir dentro de su casa &aacute;
+ condici&oacute;n de no estar en ella enteramente solo, y gracias &aacute; su hijo
+ adoptivo, encontr&oacute; el atractivo que pod&iacute;a conducirle al hogar y
+ retenerle en &eacute;l. Al ni&ntilde;o debi&oacute;, pues, la rectitud de su vida, la
+ seriedad de sus pensamientos, la dignidad sonriente de su madurez. Demasiado
+ inteligente para no darse cuenta de lo que as&iacute; ganaba, agradeci&oacute;
+ &aacute; su pupilo haberle proporcionado la ocasi&oacute;n de emprender una vida
+ arreglada y se prometi&oacute; pagarle en felicidad la tranquilidad que por su causa
+ gozaba.</p>
+ <p>Y tom&oacute; en serio su papel de padre. Terminados sus negocios, se ocupaba de
+ Mauricio. &iquest;Qu&eacute; tal hab&iacute;a trabajado? &iquest;Estaban contentos de
+ &eacute;l en el instituto? &iquest;Hab&iacute;a estudiado sus lecciones? <a
+ id="Page_32" name='Page_32'></a>&iquest;&Aacute; qu&eacute; hab&iacute;a jugado en el
+ recreo? Com&iacute;a con el muchacho, que le daba conversaci&oacute;n. Le ve&iacute;a
+ acostarse y dej&aacute;ndole al cuidado de su antigua ama de gobierno, sal&iacute;a
+ con el esp&iacute;ritu tranquilo, &eacute; iba al teatro &oacute; &aacute; las
+ sociedades, pero jam&aacute;s se retiraba tarde, atra&iacute;do por el recuerdo de
+ aquel muchacho tan d&eacute;bil y que tan preferente lugar hab&iacute;a tomado en la
+ vida de su tutor.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_II" name='CAPITULO_II'></a>
+ <h2><a id="Page_33" name='Page_33'></a>CAP&Iacute;TULO II</h2>
+ <h3>DE C&Oacute;MO UNA CASUALIDAD VUELVE &Aacute; ENCENDER LA GUERRA.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Cuando la se&ntilde;orita Guichard supo que Fortunato ten&iacute;a un ni&ntilde;o
+ &aacute; su lado, su primer impulso fu&eacute; esparcir el rumor de que ser&iacute;a
+ alg&uacute;n pilluelo escapado de Mettray &oacute; de la prisi&oacute;n de
+ j&oacute;venes que &eacute;ste hab&iacute;a recogido en la calle para jugarla una
+ mala partida; pero, contra lo que ella esperaba, la historia no hizo fortuna. Todo el
+ mundo hab&iacute;a conocido al se&ntilde;or Aubry, el padre del hu&eacute;rfano, y la
+ generosa intervenci&oacute;n de Roussel fu&eacute; bien juzgada. Su primo Bobard,
+ astuto abogado, lleg&oacute; &aacute; insinuar que el acto era h&aacute;bil, porque,
+ decidido &aacute; permanecer soltero, Roussel se proporcionaba un heredero como medio
+ de desheredar &aacute; la se&ntilde;orita Guichard si mor&iacute;a antes que
+ ella.</p>
+ <p>Clementina no hab&iacute;a prestado nunca atenci&oacute;n <a id="Page_34"
+ name='Page_34'></a>al desagradable pensamiento de que si ella era heredera de su
+ primo Fortunato, tambi&eacute;n &eacute;ste deb&iacute;a heredarla, en su caso. En un
+ momento, esa perspectiva abierta por Bobard la sublev&oacute;. &iexcl;C&oacute;mo!
+ &iexcl;Algo de lo suyo podr&iacute;a ir &aacute; su enemigo! &iexcl;Podr&iacute;a
+ &eacute;ste jactarse de haberse desembarazado de su odio al mismo tiempo que se
+ apoderaba de su herencia! &iexcl;Tendr&iacute;a la alegr&iacute;a salvaje de verla
+ descender &aacute; la tumba de familia y de gozar despu&eacute;s no s&oacute;lo de la
+ fortuna del t&iacute;o Guichard, sino de la suya propia! &iexcl;Nunca! Sus cabellos
+ se erizaron de horror, y exclam&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;&Eacute;l tiene un hijo adoptivo? Pues bien, &iexcl;yo
+ tambi&eacute;n tendr&eacute; otro!</p>
+ <p>Bobard, que ten&iacute;a un hijo en el colegio, insinu&oacute; en seguida &aacute;
+ Clementina que pod&iacute;a encontrar en ese muchacho un hijo s&oacute;lido,
+ obediente y respetuoso, pero un var&oacute;n no conven&iacute;a &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard. El instinto de su sexo le hac&iacute;a desear una
+ ni&ntilde;a. Hizo saber su deseo &aacute; un m&eacute;dico y le declar&oacute;
+ resueltamente las condiciones que deb&iacute;a llenar la candidata; tener dos
+ a&ntilde;os al menos y tres cuando m&aacute;s; no tener madre ni padre, &aacute; fin
+ de evitar toda reclamaci&oacute;n; ser bonita, rubia, con ojos azules. En cuanto al
+ car&aacute;cter, ella se encargar&iacute;a de form&aacute;rsele y ser&iacute;a
+ bueno.</p>
+ <p>Ocho d&iacute;as despu&eacute;s la se&ntilde;orita Guichard recib&iacute;a <a
+ id="Page_35" name='Page_35'></a>aviso de que una nodriza de Courbevoie ten&iacute;a
+ una ni&ntilde;a que realizaba absolutamente el programa formulado. El padre y la
+ madre hab&iacute;an muerto y como hac&iacute;a un a&ntilde;o que nadie pagaba las
+ mensualidades, aquella mujer, muy pobre, se iba &aacute; ver precisada con gran
+ sentimiento y despu&eacute;s de haber tardado todo lo posible, &aacute; llevar la
+ criatura &aacute; la Inclusa. La se&ntilde;orita Guichard subi&oacute; inmediatamente
+ al coche, se fu&eacute; &aacute; Courbevoie, vi&oacute; &aacute; la ni&ntilde;a, que
+ se llamaba Herminia, la encontr&oacute; &aacute; su gusto, di&oacute; quinientos
+ francos &aacute; la nodriza y se fu&eacute; colmada de bendiciones y llevando
+ triunfalmente &aacute; su heredera.</p>
+ <p>En su condici&oacute;n de mujer soltera, le pareci&oacute; inconveniente el ser
+ llamada mam&aacute; y ense&ntilde;&oacute; &aacute; Herminia &aacute; llamarla "mi
+ t&iacute;a." Pudo desde entonces desafiar &aacute; Roussel no s&oacute;lo en el
+ presente, sino tambi&eacute;n en el porvenir. La hija de la una val&iacute;a por el
+ hijo del otro. Pero, cosa singular, el coraz&oacute;n de Clementina no se
+ fundi&oacute;, como el de Fortunato, al calor de esta nueva afecci&oacute;n.
+ Am&oacute; &aacute; Herminia, no por la dicha de amar, sino porque le serv&iacute;a
+ de aliada contra su enemigo. El encanto, la gracia, la inocencia de la ni&ntilde;a no
+ lograron apoderarse por completo de la se&ntilde;orita Guichard, que no fu&eacute;
+ verdaderamente sensible m&aacute;s que al &uacute;til apoyo que le proporcionaba <a
+ id="Page_36" name='Page_36'></a>aquella criatura, en su lucha contra Fortunato.</p>
+ <p>No pudo desconocer, ciertamente, la dicha que entraba en su casa, que era, antes
+ de la adopci&oacute;n de Herminia, como una jaula sin p&aacute;jaro y que ahora
+ llenaba la ni&ntilde;a con sus risas, con sus cantos, con su alegr&iacute;a. Pero
+ Clementina era menos accesible &aacute; estos goces deliciosos que &aacute; la
+ &aacute;spera satisfacci&oacute;n de pensar veinte veces al d&iacute;a: "He
+ perjudicado &aacute; Roussel."</p>
+ <p>Educ&oacute; &aacute; Herminia con perfecci&oacute;n pero severamente. La
+ cuid&oacute; con el celo de un artillero por su ca&ntilde;&oacute;n. Cuando la
+ ni&ntilde;a estuvo enferma, la se&ntilde;orita Guichard experiment&oacute; vivas
+ inquietudes, llam&oacute; al mejor m&eacute;dico y hasta pas&oacute; en vela algunas
+ noches; pero jam&aacute;s experiment&oacute; ese ardor espiritual que templa la
+ atm&oacute;sfera en torno de un ni&ntilde;o y le hace vivir en medio de la mayor
+ seguridad, en la evoluci&oacute;n de un tranquilo desarrollo. Jam&aacute;s su
+ coraz&oacute;n de mujer tuvo los peque&ntilde;os refinamientos de afecto, las
+ delicadas atenciones que Roussel prodigaba &aacute; Mauricio.</p>
+ <p>Se hizo amar por su hija adoptiva, pero se hizo m&aacute;s respetar. El nombre de
+ "t&iacute;a" conven&iacute;a por su frialdad &aacute; las relaciones afectuosas que
+ Herminia ten&iacute;a con la se&ntilde;orita Guichard: llamarla mam&aacute; hubiera
+ sido imposible, porque en realidad era tratada como una sobrina.</p>
+ <p><a id="Page_37" name='Page_37'></a>Durante quince a&ntilde;os la vida no
+ ofreci&oacute; graves incidentes. El rencor de Clementina no estaba extinguido, sino
+ en ese estado de incubaci&oacute;n semejante al de los volcanes que no revelan su
+ actividad interior m&aacute;s que por los tenues hilos de humo que se escapan por sus
+ costados. Ni Roussel ni la se&ntilde;orita Guichard hab&iacute;an hablado de sus
+ disentimientos &aacute; Mauricio y &aacute; Herminia, obedeciendo al miedo de sembrar
+ el odio en aquellos sencillos esp&iacute;ritus.</p>
+ <p>Los dos muchachos crecieron y entraron en la edad juvenil. Mauricio,
+ despu&eacute;s de terminar sus estudios, hab&iacute;a manifestado una afici&oacute;n
+ muy marcada por la pintura. Como estaba llamado &aacute; ser rico, pues el capital de
+ su padre, cuidadosamente administrado, produc&iacute;a treinta mil francos de renta y
+ Mauricio le hab&iacute;a asegurado una considerable fortuna por una donaci&oacute;n
+ <i>inter vivos</i>, pose&iacute;a todos los medios necesarios para realizar sus
+ aspiraciones art&iacute;sticas. Roussel, siempre pr&aacute;ctico, no se
+ content&oacute; con que su hijo fuese un simple aficionado.</p>
+ <p>&mdash;Todo lo que se hace, le dec&iacute;a, es preciso hacerlo con
+ perfecci&oacute;n. Deseas pintar, no me opongo; pero te exijo que trabajes como si
+ tuvieras necesidad de tu paleta para vivir. Vas &aacute; entrar en la escuela de
+ Bellas Artes; te recomendar&eacute; &aacute; <a id="Page_38"
+ name='Page_38'></a>Baudry, que es amigo m&iacute;o, y &aacute; Meissonier, &aacute;
+ quien conoc&iacute; en la Guardia nacional. Si quieres hacer grandes cuadros &aacute;
+ la manera de los grandes maestros italianos del Renacimiento, el primero te
+ ser&aacute; &uacute;til; si prefieres dedicarte al arte minucioso de los Flamencos,
+ el segundo te dar&aacute; consejos; pero, cualquiera que sea tu elecci&oacute;n,
+ conviene que te apliques &aacute; ella con todas tus fuerzas.</p>
+ <p>Mauricio adquiri&oacute; ese compromiso y le cumpli&oacute;. &Aacute; los
+ veintitr&eacute;s a&ntilde;os obtuvo el segundo premio y por una rara delicadeza, no
+ quiso concurrir al a&ntilde;o siguiente, aunque estaba casi seguro de la victoria.
+ Para explicarlo, di&oacute; &aacute; su tutor razones que le conmovieron
+ vivamente:</p>
+ <p>&mdash;Tengo tres concurrentes enteramente pobres y pueden desesperarse por un
+ fracaso. Cualquiera de ellos que obtenga el primer premio tiene su carrera asegurada.
+ &iquest;Voy yo, que soy rico, gracias &aacute; mi padre y &aacute; usted, &aacute;
+ servir de obst&aacute;culo &aacute; ese porvenir que puede ser tan fecundo y tan
+ dichoso? Puedo hacerlo, materialmente, pero moralmente no tengo ese derecho. Mi
+ segundo premio me da bastante distinci&oacute;n; soy conocido y apreciado. &iquest;He
+ llegado al fin que usted me hab&iacute;a mandado alcanzar? &iquest;Exige usted que
+ haga m&aacute;s?</p>
+ <p>&mdash;No, dijo Roussel abrazando &aacute; su hijo; eres un buen muchacho.</p>
+ <p><a id="Page_39" name='Page_39'></a>El a&ntilde;o siguiente, Mauricio expuso su
+ gran cuadro "La org&iacute;a en Caprera", que hizo profunda sensaci&oacute;n, y el
+ retrato de su tutor; y obtuvo una tercera medalla.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard supo por los peri&oacute;dicos el &eacute;xito del
+ pupilo de Fortunato y quiso ir &aacute; la exposici&oacute;n de pinturas. Fu&eacute;
+ sola temiendo venderse y que Herminia conociese su ira. Busc&oacute; la sala A.,
+ donde, en medio de los cien lienzos colgados en la pared, se destacaba una figura,
+ como una aparici&oacute;n fant&aacute;stica, apoder&aacute;ndose de sus miradas y
+ ejerciendo sobre ella como una especie de atracci&oacute;n hipn&oacute;tica: Roussel,
+ de un parecido inveros&iacute;mil, fresco, sonrosado, con sus cabellos blancos,
+ satisfecho, pac&iacute;fico. Se sal&iacute;a, literalmente, del cuadro y Clementina
+ crey&oacute; que se dirig&iacute;a hacia ella desafi&aacute;ndola con su mirada
+ dichosa, y con su boca sonriente; injuri&aacute;ndola con su insolente
+ alegr&iacute;a. La se&ntilde;orita Guichard avanz&oacute; hacia &eacute;l atrevida,
+ amenazadora y llegada ante el lienzo, con la cabeza trastornada por la c&oacute;lera,
+ los labios apretados para no estallar en injurias, levant&oacute; su sombrilla con
+ actitud furiosa &eacute; iba &aacute; golpear &aacute; su enemigo cuando una mano la
+ detuvo, al mismo tiempo que una voz dec&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;Pero, se&ntilde;ora, &iquest;qu&eacute; hace usted?</p>
+ <p>Volvi&oacute; en s&iacute; y se encontr&oacute; al lado de un <a id="Page_40"
+ name='Page_40'></a>guarda de la exposici&oacute;n que la miraba con asombro y
+ refunfu&ntilde;aba. Clementina balbuce&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Hace mucho calor aqu&iacute;.... He tenido un momento de
+ turbaci&oacute;n....</p>
+ <p>Y fuera de s&iacute;, no pudiendo permanecer ante aquel retrato sin ceder al deseo
+ de rasgar la tela, huy&oacute;, mientras el empleado dec&iacute;a severamente:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No se deb&iacute;a dejar entrar aqu&iacute; &aacute; las locas!</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard volvi&oacute; &aacute; su casa confes&aacute;ndose que
+ Roussel pose&iacute;a sobre ella una marcada superioridad y que jam&aacute;s Herminia
+ tendr&iacute;a ni un gran talento para pintar, ni gran voz para hacer
+ sensaci&oacute;n como cantante, ni buen arte como pianista para rivalizar con los
+ Poloneses. Dijo cosas desagradables &aacute; su sobrina, que no comprend&iacute;a
+ nada de todo aquello, y se acost&oacute; pregunt&aacute;ndose qu&eacute; mala partida
+ podr&iacute;a jugar &aacute; Fortunato.</p>
+ <p>La casualidad, ese c&oacute;mplice de los que nada pueden, se encarg&oacute; de
+ proporcionarle un terrible desquite. Se hab&iacute;a instalado en la
+ Celle-Saint-Cloud, como todos los a&ntilde;os, para pasar el verano, y en sus paseos
+ por el bosque de Saint-Cucufa, ve&iacute;a en la eminencia de Montretout la casa de
+ su primo. Con mucha frecuencia pensaba: "Si tuviera &aacute; mi disposici&oacute;n
+ durante un d&iacute;a uno de los grandes ca&ntilde;ones del Mont-Valerien,
+ &iexcl;c&oacute;mo aniquilar&iacute;a la <a id="Page_41" name='Page_41'></a>casucha
+ de ese miserable! Ser&iacute;a asunto de algunos ca&ntilde;onazos bien
+ dirigidos."</p>
+ <p>Pero el Estado franc&eacute;s no presta sus ca&ntilde;ones &aacute; los
+ particulares, aunque sea para bombardearse en familia, y Clementina tuvo que
+ resignarse &aacute; ver la casa maldita que se levantaba &aacute; lo lejos, punto
+ blanco en el horizonte verdoso de los bosques. Fuera de esto, viv&iacute;a tranquila
+ en aquel pa&iacute;s encantador gozando de un bonito jard&iacute;n y de sus hermosas
+ flores. Herminia especialmente, era dichosa en la Celle-Saint-Cloud. Amaba la
+ tranquila libertad del campo y pasaba los d&iacute;as bajo un emparrado adornado con
+ guirnaldas de madreselvas, cultivando la amistad de los jilgueros que ven&iacute;an
+ &aacute; cantar para ella, revoloteaban al alcance de su mano y com&iacute;an
+ miguitas de su merienda. De vez en cuando, vibraba una voz fuerte que dec&iacute;a:
+ &iexcl;Herminia!, y los pajarillos volaban espantados hacia el espeso follaje, la
+ arena rechinaba bajo el peso de un pie varonil y aparec&iacute;a la se&ntilde;orita
+ Guichard con su labor, se sentaba cerca de su sobrina, bajo la sombra embalsamada, y
+ se pon&iacute;a &aacute; trabajar, manejando las agujas de su malla como si fueran
+ espadas y atravesando la lana &aacute; grandes pinchazos, como si se hubiera tratado
+ del pecho del aborrecido Roussel. La joven se ingeniaba entonces para agradar
+ &aacute; la <a id="Page_42" name='Page_42'></a>terrible solterona, la hablaba con
+ amabilidad y trataba de arrancar una sonrisa &aacute; sus labios severos y una
+ caricia &aacute; sus manos nerviosas.</p>
+ <p>Una tarde de julio, estaban juntas en aquel sitio, cuando oyeron sonar en la plaza
+ risas estrepitosas, acompa&ntilde;adas de piafar de caballos. Eran unos empleados de
+ comercio y algunas j&oacute;venes, que montados en caballos de alquiler, se
+ dirig&iacute;an &aacute; Ville-d'Avray para ir despu&eacute;s &aacute; Par&iacute;s.
+ El jardinero de la se&ntilde;orita Guichard, ocupado en rastrillar un
+ terrapl&eacute;n que ca&iacute;a sobre el bosque &aacute; lo largo de una calleja,
+ miraba por encima de la tapia la partida de la bulliciosa cabalgata, que hab&iacute;a
+ salido al galope y no pod&iacute;a contener los caballos, estimulados por un pienso
+ extraordinario. De repente, el buen hombre lanz&oacute; un grito, levant&oacute; los
+ brazos al aire y dejando caer de golpe el rastrillo, dijo con voz alterada:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah Dios m&iacute;o! &iexcl;Acaban de atropellar &aacute; un
+ hombre!...</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard y el jardinero llegaron al mismo tiempo &aacute; la
+ puerta del jard&iacute;n. La cabalgata se alejaba m&aacute;s de prisa de lo que
+ hubiera deseado, entre una nube de polvo, y sobre las piedras del camino se
+ encontraba ca&iacute;do un joven, sin conocimiento y con la frente ensangrentada y el
+ bast&oacute;n, roto en dos pedazos, cerca de &eacute;l. Clementina <a id="Page_43"
+ name='Page_43'></a>ten&iacute;a un genio resuelto, probado en muchas circunstancias.
+ Con voz vibrante llam&oacute; &aacute; su cochero, que estaba &aacute; alguna
+ distancia, y dijo dirigi&eacute;ndose al jardinero:</p>
+ <p>&mdash;Hay que llevar este desgraciado al pueblo....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! t&iacute;a m&iacute;a, exclam&oacute; con angustia Herminia,
+ &iquest;estar&aacute; muerto?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Muerto! Bah ... no se muere as&iacute; como as&iacute;. Est&aacute;
+ desvanecido.... Un poco de agua en la cara ... vinagre en la nariz y esto no
+ ser&aacute; nada....</p>
+ <p>El jardinero y el cochero cogieron al joven el uno por los pies y el otro por los
+ hombros, se le llevaron y le extendieron sobre unos almohadones, en la cochera, sin
+ que recobrase el conocimiento. El cochero le lav&oacute; la cara para quitar la
+ sangre que le desfiguraba y le puso bajo la nariz el vinagre que le serv&iacute;a
+ para los caballos, pero nada de esto sirvi&oacute;. P&aacute;lido, los labios
+ contra&iacute;dos, los ojos cerrados, el desconocido permanec&iacute;a inerte y la
+ se&ntilde;orita Guichard tuvo miedo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Oh! &iquest;Acaso ser&aacute; esto m&aacute;s serio de lo que
+ hab&iacute;a pensado? Ser&aacute; preciso llevarle &aacute; la alcald&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh, t&iacute;a m&iacute;a!, suplic&oacute; Herminia;
+ &iquest;d&oacute;nde puede estar mejor cuidado que en nuestra casa?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es verdad!, contest&oacute; con convicci&oacute;n la <a id="Page_44"
+ name='Page_44'></a>se&ntilde;orita Guichard. En todo caso, habr&aacute; que llamar un
+ m&eacute;dico....</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;orita, el doctor Fortier ha vuelto &aacute; su casa hace una
+ media hora.... Le he visto pasar en su coche por el camino....</p>
+ <p>&mdash;Vaya usted &aacute; buscarle.</p>
+ <p>&mdash;Algunos minutos despu&eacute;s, el m&eacute;dico de la Celle-Saint-Cloud,
+ el excelente doctor Fortier, llegaba &aacute; toda prisa.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa, se&ntilde;oras? pregunt&oacute;; &iexcl;se mata
+ &aacute; las gentes en la puerta de esta casa! &iexcl;Oh! &iexcl;Oh!... Vamos
+ &aacute; ver qu&eacute; razones puede tener este mozo para no responder &aacute; tan
+ excelentes cuidados ...&iexcl;He! diablo! Ha recibido un revolc&oacute;n tremendo ...
+ y tiene ... s&iacute;, tiene el hombro izquierdo dislocado....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Dislocado! exclam&oacute; la se&ntilde;orita Guichard; &iexcl;pero
+ eso es espantoso! Eso es....</p>
+ <p>&mdash;Casi nada; una bagatela, interrumpi&oacute; el doctor.... Vamos &aacute;
+ ponerle esto en su sitio inmediatamente.... Tiene una contusi&oacute;n en la
+ cabeza.... Parece que le han atropellado unos caballos, seg&uacute;n me ha dicho el
+ jardinero.... Sin duda la herida de la frente ha sido causada por una herradura....
+ El pulso es bueno ... la respiraci&oacute;n, regular.... Si ustedes quieren darme
+ media docena de toallas le arreglar&eacute; este hombro, <a id="Page_45"
+ name='Page_45'></a>con la ayuda de estos dos buenos muchachos....</p>
+ <p>&mdash;Herminia, corre al ropero....</p>
+ <p>Herminia, como una s&iacute;lfide, estaba ya en la escalinata.</p>
+ <p>&mdash;Es un hombre distinguido, dijo el doctor; su porte es cuidado y tiene una
+ buena fisonom&iacute;a.... Alg&uacute;n excursionista &aacute; quien han atropellado
+ esos locos.... El alquilador de caballos de Ville-d'Avray me vale ciertamente, un
+ a&ntilde;o con otro, diez brazos rotos y costillas fracturadas.... &iexcl;Ah!
+ Aqu&iacute; est&aacute;n las toallas.... Se&ntilde;oras, la operaci&oacute;n que voy
+ &aacute; practicar no es nada peligrosa, pero s&iacute; penosa hasta m&aacute;s no
+ poder.... Agradecer&iacute;a &aacute; ustedes mucho que por algunos minutos me
+ dejasen solo con el herido y mis ayudantes.</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;qu&eacute; va usted &aacute; hacer?</p>
+ <p>&mdash;Amarrar el herido &aacute; la pared, engancharnos en su brazo y tirar hasta
+ que el hombro vuelva &aacute; su sitio.... Es doloroso y, sin embargo, muy
+ sencillo....</p>
+ <p>El doctor las empuj&oacute; hacia el patio. Cuando se encontraron solas, oyeron
+ ruido de pisadas detr&aacute;s de la puerta de la cochera, despu&eacute;s
+ &oacute;rdenes dadas en voz breve y por &uacute;ltimo ese grito casi inarticulado que
+ lanzan los marineros cuando tiran del cabrestante. De repente se oy&oacute; un
+ quejido desgarrador; un clamor de tortura que aterr&oacute; &aacute; las dos <a
+ id="Page_46" name='Page_46'></a>mujeres, y casi en seguida se abri&oacute; la puerta
+ y apareci&oacute; el doctor, enjug&aacute;ndose la frente y diciendo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Esto se acab&oacute;!</p>
+ <p>El herido yac&iacute;a sobre los almohadones, m&aacute;s p&aacute;lido que antes y
+ todav&iacute;a inanimado.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Es &eacute;l quien ha gritado? pregunt&oacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, el dolor le ha despertado, pero se ha desmayado otra vez....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; vamos &aacute; hacer?</p>
+ <p>&mdash;Yo no creo prudente trasladarle por el momento. &iquest;No podr&iacute;a
+ usted darle hospitalidad por veinticuatro horas?</p>
+ <p>&mdash;Y bien, elijan ustedes una habitaci&oacute;n adecuada ... y que sea
+ &aacute; prop&oacute;sito.</p>
+ <p>&mdash;La que habita el primo Bobart cuando viene, pod&iacute;amos darle....</p>
+ <p>&mdash;Sea por el cuarto del primo Bobart.... As&iacute; la humanidad ser&aacute;
+ respetada y las conveniencias satisfechas.</p>
+ <p>&mdash;Herminia, s&aacute;banas....</p>
+ <p>&mdash;La joven volvi&oacute; &aacute; desaparecer, como si hubiera tenido alas.
+ La se&ntilde;orita Guichard, un poco inquieta, dec&iacute;a al m&eacute;dico:</p>
+ <p>&mdash;Y diga usted doctor, &iquest;no tendremos enfermedad para tres meses?</p>
+ <p>&mdash;Ma&ntilde;ana estar&aacute; en pie &oacute;, poni&eacute;ndonos en <a
+ id="Page_47" name='Page_47'></a>lo peor, en estado de ser conducido &aacute; su
+ casa....</p>
+ <p>&mdash;Entonces, todo va bien.</p>
+ <p>Se subi&oacute; al herido durante este tiempo y la joven volvi&oacute; cargada de
+ fundas de almohada, s&aacute;banas, mantas....</p>
+ <p>&mdash;Ser&iacute;a preciso tratar de averiguar con qui&eacute;n nos las habemos,
+ sin embargo, dijo la se&ntilde;orita Guichard, con un resto de desconfianza; porque,
+ al fin, le hemos recogido en medio del camino y acaso es un vagabundo.</p>
+ <p>&mdash;No tiene absolutamente trazas de eso, dijo Herminia.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vea usted esto!, dijo Clementina riendo; presumes, &aacute; lo que
+ parece, de tener buen golpe de vista!... &iexcl;Hele aqu&iacute; garantido por
+ Herminia; no hay m&aacute;s que hablar!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! t&iacute;a m&iacute;a, usted se burla y eso no es
+ caritativo.</p>
+ <p>&mdash;Bueno; tampoco yo quiero mal &aacute; tu protegido. Vamos &aacute;
+ cuidarle.</p>
+ <p>Subieron, precedidas por el doctor, una escalerilla y en un bonito cuarto,
+ tapizado de tela persa, encontraron al herido confortablemente acostado en un mullido
+ lecho, en el fondo de una alcoba. El m&eacute;dico le reconoci&oacute; de nuevo, puso
+ una receta y anunci&oacute; que volver&iacute;a &aacute; primera hora de la noche.
+ Las dos mujeres quedaron <a id="Page_48" name='Page_48'></a>solas cerca de su
+ hu&eacute;sped, un poco inquietas, &aacute; pesar de los buenos presagios del
+ m&eacute;dico, por aquella prolongada inmovilidad. Le miraban en silencio y el
+ inter&eacute;s que les inspiraba su estado resultaba aumentado por una singular
+ simpat&iacute;a causada por la dulzura de su cara. Ten&iacute;a verdaderamente una
+ fisonom&iacute;a atrayente y aun estando p&aacute;lido, con los ojos cerrados y la
+ frente cubierta con una compresa, resultaba sumamente agradable. Herminia, que iba y
+ ven&iacute;a por la habitaci&oacute;n, encontr&oacute; sobre una silla, en desorden,
+ la ropa del desconocido. Crey&oacute; que deb&iacute;a arreglarla y estaba
+ haci&eacute;ndolo cuando cay&oacute; una carta de uno de los bolsillos.</p>
+ <p>&mdash;Dame ese papel, dijo la se&ntilde;orita Guichard; en &eacute;l
+ encontraremos acaso alguna indicaci&oacute;n acerca del nombre y la condici&oacute;n
+ social de este joven....</p>
+ <p>Herminia entreg&oacute; d&oacute;cilmente la carta y no bien su t&iacute;a hubo
+ echado sobre ella una mirada, palideci&oacute;, y con una emoci&oacute;n inexplicable
+ exclam&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es su letra!</p>
+ <p>Busc&oacute; febrilmente la firma y llena de horror descubri&oacute; estos dos
+ nombres execrados: <i>Fortunato Roussel</i>.</p>
+ <p>Herminia, asombrada, permanec&iacute;a en pie delante de su t&iacute;a sin
+ comprender sus acciones ni sus palabras. Por fin se arriesg&oacute; &aacute;
+ preguntar:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_49" name='Page_49'></a>&iquest;Usted sabe, pues, t&iacute;a
+ m&iacute;a, qui&eacute;n es este joven?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es &eacute;l, es &eacute;l! exclam&oacute; Clementina con
+ &iacute;mpetu.</p>
+ <p>Despu&eacute;s, mirando &aacute; su sobrina y vi&eacute;ndola llena de curiosidad
+ dijo severamente:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; te ocupas en lo que no te concierne? Vu&eacute;lvete
+ &aacute; nuestras habitaciones, tu sitio no es este.</p>
+ <p>Herminia, extra&ntilde;ada por este repentino cambio, dirigi&oacute; una
+ &uacute;ltima mirada al enfermo y abriendo la puerta, sali&oacute; de la
+ habitaci&oacute;n.</p>
+ <p>En cuanto se vi&oacute; sola, la se&ntilde;orita Guichard se apoder&oacute; de la
+ <i>jaquette</i> de su hu&eacute;sped, la registr&oacute; con mano febril,
+ descubri&oacute; una cartera, la abri&oacute; y tomando una tarjeta, ley&oacute;:
+ <i>Mauricio Aubry</i>. Dej&oacute; la cartera sobre la chimenea y sombr&iacute;a, con
+ la carta en la mano, se sent&oacute;, reflexionando profundamente en el concurso
+ singular de circunstancias que conduc&iacute;a bajo su techo al hijo del que ella
+ odiaba implacablemente. Poco &aacute; poco su vista cay&oacute; sobre la hoja de
+ papel cubierta con la letra aborrecida y ley&oacute; maquinalmente:</p>
+ <p>"Querido hijo m&iacute;o; mi viaje empieza bien. Los cr&eacute;ditos que he venido
+ &aacute; realizar...." Aqu&iacute; Clementina salt&oacute; algunos renglones pues los
+ negocios de Roussel le parecieron insignificantes.... "No estar&eacute; <a
+ id="Page_50" name='Page_50'></a>de vuelta antes de tres semanas y Dios sabe si voy
+ &aacute; echarte de menos durante ese tiempo, ingrato, por no haber querido
+ acompa&ntilde;arme.... Afirmas que Inglaterra no es un pa&iacute;s
+ art&iacute;stico.... Si vieras qu&eacute; interesantes son estos centros
+ manufactureros de Manchester y Birmingham ... en ellos se toma el pulso de la
+ actividad de un pa&iacute;s...." &iexcl;Esp&iacute;ritu prosaico y mercantil!
+ murmur&oacute; Clementina.... "La Escocia es una maravilla.... He de traerte
+ aqu&iacute; y ver&aacute;s hasta qu&eacute; punto eran err&oacute;neas tus ideas.
+ Cu&iacute;date bien, porque sabes que no tengo m&aacute;s que &aacute; ti en el mundo
+ y que si t&uacute; me faltases, todo habr&iacute;a acabado para tu viejo
+ amigo...."</p>
+ <p>La carta se desliz&oacute; de los dedos de Clementina y cay&oacute; sobre la
+ alfombra. Aquella mujer reflexionaba. Los veinte a&ntilde;os que acababan de
+ transcurrir acud&iacute;an &aacute; su memoria llenos de malos procederes, de
+ acciones p&eacute;rfidas, imaginadas por ella para atormentar &aacute; Roussel, y
+ ante la afecci&oacute;n, tan sencillamente expresada, que &eacute;ste experimentaba
+ por aquel joven, la solterona comprend&iacute;a porqu&eacute; sus venganzas
+ hab&iacute;an resultado infructuosas y que si sus artima&ntilde;as no hab&iacute;an
+ producido efecto, era porque el coraz&oacute;n de su enemigo no ofrec&iacute;a
+ m&aacute;s que un punto vulnerable. No habiendo asestado sus tiros contra ese punto,
+ no le hab&iacute;a herido jam&aacute;s seriamente.</p>
+ <p><a id="Page_51" name='Page_51'></a>Y este ni&ntilde;o, que lo era todo para su
+ enemigo, seg&uacute;n &eacute;l mismo declaraba, estaba all&iacute;, &aacute; su
+ disposici&oacute;n.... Adopt&oacute; una actitud terrible ante el lecho, como si
+ quisiera aniquilar aquellos rehenes que la casualidad le hab&iacute;a entregado, pero
+ se contuvo. Mauricio acababa de arrojar un profundo suspiro y hab&iacute;a abierto
+ los ojos. Pase&oacute; enderredor una mirada turbada, se incorpor&oacute; sobre el
+ codo derecho y dijo con voz d&eacute;bil:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! es usted, se&ntilde;ora, la que me ha recogido, cuidado,
+ salvado....</p>
+ <p>&mdash;Usted no ha estado en peligro..., interrumpi&oacute; secamente Clementina,
+ como si no quisiera haber contra&iacute;do tales m&eacute;ritos respecto del hijo de
+ su enemigo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No importa! Estoy sumamente agradecido....</p>
+ <p>La solterona hizo un gesto que significaba: "Como usted guste", &oacute; "No hay
+ de qu&eacute;," y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Voy &aacute; hacer venir una persona para que le cuide.</p>
+ <p>Se despidi&oacute; con una brusca inclinaci&oacute;n de cabeza y sali&oacute;.</p>
+ <p>Por la noche, el doctor Fortier encontr&oacute; &aacute; su enfermo mucho mejor y
+ le orden&oacute; una sopa y un ala de pollo. La se&ntilde;orita Guichard envi&oacute;
+ &aacute; su hu&eacute;sped todo lo necesario, pero no pareci&oacute; por su
+ habitaci&oacute;n. Al d&iacute;a siguiente, &aacute; las diez de la ma&ntilde;ana, <a
+ id="Page_52" name='Page_52'></a>el m&eacute;dico di&oacute; de alta &aacute; Mauricio
+ y &eacute;ste, ya vestido y ofreciendo el aspecto de un bello mozo, solicit&oacute;
+ en vano el favor de dar las gracias &aacute; la due&ntilde;a de la casa. Dej&oacute;
+ una carta, en la que promet&iacute;a volver, subi&oacute; en un coche y se
+ dirigi&oacute; &aacute; Montretout.</p>
+ <p>Si Clementina se hab&iacute;a negado &aacute; recibir &aacute; Mauricio, Herminia
+ hab&iacute;a presenciado su partida, &aacute; trav&eacute;s de las transparentes
+ cortinillas de su ventana, y su aturdimiento hab&iacute;a crecido al ver que su
+ t&iacute;a no quer&iacute;a despedirse del que tan caritativamente hab&iacute;a
+ cuidado. Hab&iacute;a en esto un enigma para ella y en vano se esforzaba en buscar la
+ soluci&oacute;n.</p>
+ <p>Despu&eacute;s que el enfermo hubo partido pareci&oacute; que Clementina respiraba
+ m&aacute;s libremente. Sali&oacute; de su habitaci&oacute;n, en la que se
+ hab&iacute;a encerrado, y baj&oacute; al jard&iacute;n, pero permaneci&oacute;
+ turbada. Un pensamiento importuno atormentaba &aacute; su esp&iacute;ritu y &aacute;
+ veces, Herminia, que no la perd&iacute;a de vista, con la industriosa paciencia de
+ las gatas y de las mujeres, la sorprend&iacute;a hablando sola. Pero si no
+ comprend&iacute;a las palabras incoherentes que la preocupaci&oacute;n arrancaba
+ &aacute; su t&iacute;a, ve&iacute;a, sin embargo, que eran de violencia y de
+ odio.</p>
+ <p>&iexcl;Odio, rencor! &iexcl;C&oacute;mo su bienhechora, que era para ella el ideal
+ de la generosidad y de la bondad, pod&iacute;a abrigar semejantes sentimientos!
+ &iquest;Y por <a id="Page_53" name='Page_53'></a>qu&eacute; prodigio aquel joven
+ desconocido los despertaba en su coraz&oacute;n? Porque, no habla duda, era la
+ lectura de aquella carta, cuyo autor era conocido por su t&iacute;a, puesto que
+ hab&iacute;a exclamado: "Es su letra," lo que hab&iacute;a producido semejante
+ desencadenamiento de pasiones.</p>
+ <p>En esto pensaba la pobre Herminia mientras la se&ntilde;orita Guichard, incapaz de
+ dominar su agitaci&oacute;n, se paseaba por el sal&oacute;n, con las manos en la
+ espalda y el cuerpo inclinado, en una postura meditabunda, digna de Napole&oacute;n.
+ Una tempestad formidable se formaba desde la v&iacute;spera en su cerebro.
+ Hab&iacute;a pasado toda la noche sin dormir, rumiando proyectos espantosos de
+ venganza. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; nueva afrenta hab&iacute;a
+ sufrido? &iquest;C&oacute;mo explicar tanta exasperaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute;
+ raz&oacute;n hab&iacute;a para tanta animosidad contra aquel muchacho &aacute; quien
+ nunca hab&iacute;a visto y &aacute; quien execraba tanto como al otro, al horrible,
+ al infame Roussel?</p>
+ <p>Una sola frase de la carta le&iacute;da hab&iacute;a hecho este monstruoso
+ milagro: "t&uacute; lo eres todo para m&iacute;." Esas seis palabras hab&iacute;an
+ valido &aacute; Mauricio el odio de la se&ntilde;orita Guichard. Puesto que era tan
+ querido de Fortunato, deb&iacute;a ser, en proporci&oacute;n, odioso &aacute;
+ Clementina. Pens&oacute; un instante en recibirle cuando &eacute;l ped&iacute;a
+ despedirse, para darse el <a id="Page_54" name='Page_54'></a>gusto de ponerle en la
+ puerta dici&eacute;ndole lo que pensaba de su padre adoptivo, pero despu&eacute;s
+ pens&oacute; que era m&aacute;s digno sustraerse &aacute; su agradecimiento y
+ responder &aacute; su urbanidad con un silencio desde&ntilde;oso. Ella tambi&eacute;n
+ le vi&oacute; partir oculta detr&aacute;s de una cortina y no pudo evitar el
+ encontrarle elegante, sencillo y agraciado. Tan pronto como hubo salido, tir&oacute;
+ violentamente de la campanilla para llamar al cochero y al jardinero. Interrogados,
+ los dos servidores no escasearon los elogios.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Es un bello joven!</p>
+ <p>&mdash;Nos ha dado las gracias como si le hubi&eacute;semos salvado la vida.</p>
+ <p>&mdash;Y estaba muy contrariado por no ver &aacute; la se&ntilde;orita.</p>
+ <p>&mdash;Nos ha encargado mucho que dij&eacute;semos &aacute; la se&ntilde;orita que
+ estaba muy agradecido....</p>
+ <p>&mdash;Y despu&eacute;s, no habr&aacute; partido sin gratificaros, dijo
+ Clementina, deseosa de coger &aacute; Mauricio en flagrante delito de
+ taca&ntilde;er&iacute;a. Supongo que os habr&aacute; dado una moneda &aacute; cada
+ uno....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Una moneda! dijo el cochero; nos ha puesto buenamente un billete de
+ cien francos en la mano y nos la ha apretado al mismo tiempo!</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard se mordi&oacute; los labios y dijo &aacute; sus gentes
+ con voz ruda:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Est&aacute; bien! Salid.</p>
+ <p><a id="Page_55" name='Page_55'></a>Despu&eacute;s a&ntilde;adi&oacute; con acento
+ de desprecio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Estrechar la mano &aacute; mis criados! tiene los gustos bajos de su
+ padre.</p>
+ <p>Esta conclusi&oacute;n la satisfizo, aunque no fuera justa, y Clementina
+ volvi&oacute; &aacute; entregarse &aacute; sus ocupaciones habituales. &Aacute; los
+ tres d&iacute;as y &aacute; eso de las tres de la tarde, estaba Herminia trabajando
+ bajo el emparrado, cuando la hizo estremecerse una campanada que son&oacute; en la
+ verja. El jardinero abri&oacute; y la puerta di&oacute; paso &aacute; Mauricio Aubry.
+ Llevaba el brazo izquierdo en cabestrillo y su cara estaba todav&iacute;a
+ p&aacute;lida. Esperando que vinieran &aacute; decirle si iba &aacute; ser recibido,
+ se acerc&oacute; maquinalmente al pabell&oacute;n del portero. Ten&iacute;a
+ verdaderamente un aire distinguido y Herminia, que le miraba con sencillez,
+ encontraba en verle un vivo placer. El tiempo que el jardinero emple&oacute; en ir
+ &aacute; prevenir al criado, pareci&oacute; &aacute; la joven sumamente corto. Y
+ cuando oy&oacute; crujir la arena bajo los zuecos del jardinero, pens&oacute;:
+ "&iquest;Qu&eacute; tiene hoy Giraud, que corre tanto?" Aprest&oacute; el o&iacute;do
+ para oir la respuesta, que fu&eacute; seca y terminante.</p>
+ <p>&mdash;La se&ntilde;orita est&aacute; delicada y no recibe.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; mentira! murmur&oacute; Herminia, que sinti&oacute; de
+ pronto un involuntario descontento.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Esto me contrar&iacute;a verdaderamente. Pero,
+ &iquest;qu&eacute; d&iacute;a podr&eacute; ver &aacute; la se&ntilde;orita?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_56" name='Page_56'></a>No lo ha dicho.</p>
+ <p>&mdash;Bueno; volver&eacute;. Por el bosque, es un paseo.</p>
+ <p>Y sali&oacute;. &iquest;C&oacute;mo sucedi&oacute; que Herminia se levantase y
+ dejando el emparrado se dirigiese hacia el terrapl&eacute;n que daba sobre el camino
+ en que hab&iacute;a sido atropellado Mauricio? No es posible explic&aacute;rselo
+ m&aacute;s que por uno de esos impulsos instintivos que son una especie de
+ autosugesti&oacute;n. Mauricio, deseando ver el sitio donde hab&iacute;a rodado
+ &aacute; los pies de los jinetes de Ville-d'Avray, entr&oacute; en la calle y se
+ encontr&oacute; en presencia de Herminia que le miraba desde lo alto del
+ terrapl&eacute;n. La salud&oacute; con pol&iacute;tica sonriendo amablemente.
+ Herminia se puso tan turbada al verse cogida en flagrante delito de curiosidad, que
+ hizo un brusco movimiento y el bordado se escap&oacute; de sus manos y vino &aacute;
+ caer &aacute; los pies de Mauricio. La joven palideci&oacute; de contrariedad y las
+ l&aacute;grimas acudieron &aacute; sus ojos, mientras Mauricio recog&iacute;a la
+ labor y se la ofrec&iacute;a sencillamente &aacute; Herminia, que hubiera querido que
+ la tierra la tragase. Pens&oacute; un momento en huir por el jard&iacute;n, pero sus
+ piernas se negaron &aacute; prestarle ese servicio y se vi&oacute; obligada &aacute;
+ poner buena cara, coger su bordado y dar las gracias con voz tan d&eacute;bil como un
+ suspiro, pero que pareci&oacute; deliciosa al joven. &Eacute;ste salud&oacute; de
+ nuevo y un poco animado, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_57" name='Page_57'></a>Tenga usted la bondad de dispensarme,
+ se&ntilde;orita, si me permito dirigirle la palabra sin tener el honor de
+ conocerla....</p>
+ <p>Herminia tembl&oacute;, pensando: "&iquest;Qu&eacute; va &aacute;
+ preguntarme?"</p>
+ <p>El joven dijo sencillamente:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ser&eacute; tan dichoso que est&eacute; hablando con alguna amiga
+ &oacute; pariente de la se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>Era preciso responder, so pena de pasar por una grosera.</p>
+ <p>&mdash;Soy su sobrina, balbuce&oacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Me alegro infinito! dijo &eacute;l con calor. Usted podr&aacute;
+ ser int&eacute;rprete cerca de ella de mi reconocimiento, en tanto que puedo
+ expres&aacute;rselo yo mismo....</p>
+ <p>Herminia, aterrorizada por la necesidad de sostener la conversaci&oacute;n desde
+ lo alto del terrapl&eacute;n, contest&oacute; con las primeras palabras que vinieron
+ &aacute; su mente y que, naturalmente, fueron las que respond&iacute;an mejor
+ &aacute; sus &iacute;ntimos sentimientos:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! se&ntilde;or, buen susto nos ha dado usted.... y fuimos muy
+ dichosas cuando tuvimos certeza de que no estaba usted gravemente herido.</p>
+ <p>Se interrumpi&oacute;, se puso muy encarnada y permaneci&oacute; delante de
+ Mauricio, asombrada &eacute; inquieta por haber hablado tanto. El joven la miraba con
+ un placer manifiesto. Herminia estaba vestida <a id="Page_58" name='Page_58'></a>con
+ un traje de batista muy clara y en el terrapl&eacute;n, sobre un fondo de follaje,
+ coronado de racimos, su silueta se dibujaba de un modo encantador para un artista.
+ Mauricio vi&oacute; en un momento la composici&oacute;n de un cuadro y prolongando su
+ sensaci&oacute;n art&iacute;stica, examin&oacute; &aacute; su gracioso modelo,
+ detallando su fino cuerpo, sus hombros redondos, su cabeza orlada de cabellos rubios
+ que un rayo de sol hac&iacute;a brillar como un nimbo de virgen. El pintor
+ pens&oacute;: "Es bonita como un &aacute;ngel y t&iacute;mida y adorable en su
+ cortedad. Siento no poder pedirle que me deje sacar un croquis, pero esto
+ ser&iacute;a poco correcto." Se quit&oacute; el sombrero y dijo muy
+ respetuosamente:</p>
+ <p>&mdash;Veo, se&ntilde;orita, que usted tambi&eacute;n ha tenido la bondad de
+ interesarse por m&iacute;; reciba, por ello, mi m&aacute;s vivo
+ agradecimiento....</p>
+ <p>Y con pena, pero comprendiendo que las conveniencias lo exig&iacute;an, se
+ alej&oacute;. Herminia le sigui&oacute; con la vista mientras pudo y volvi&oacute;
+ &aacute; su cuarto so&ntilde;ando por vez primera en su vida. Mauricio tom&oacute; un
+ camino de traves&iacute;a por el bosque y se volvi&oacute; &aacute; Montretout, donde
+ comi&oacute; y pas&oacute; la noche pensando en la joven del terrapl&eacute;n.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_III" name='CAPITULO_III'></a>
+ <h2><a id="Page_59" name='Page_59'></a>CAP&Iacute;TULO III</h2>
+ <h3>DONDE HACEN TRAICI&Oacute;N LOS ALIADOS CON QUIENES SE CRE&Iacute;A PODER
+ CONTAR.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Al siguiente d&iacute;a de su accidente, Mauricio escribi&oacute; &aacute; su
+ tutor para contarle la ocurrencia. Ten&iacute;a entonces el coraz&oacute;n lleno de
+ gratitud hacia la mujer hospitalaria que tan bien le hab&iacute;a cuidado, pero ahora
+ la encontraba mucho mejor y sus sentimientos se complicaban con un inter&eacute;s muy
+ vivo por la encantadora persona que viv&iacute;a con ella, y cuyo nombre no
+ sab&iacute;a siquiera. Desde que hab&iacute;a conocido &aacute; la sobrina, amaba
+ cien veces m&aacute;s &aacute; la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Pas&oacute; una noche muy agitada y por la ma&ntilde;ana se encerr&oacute; en su
+ estudio y, de memoria, hizo un boceto de Herminia sobre el terrapl&eacute;n.
+ Trabaj&oacute; durante cuatro horas con ardor y cuando el criado vino &aacute;
+ anunciarle que el almuerzo estaba servido, el cuadro se destacaba de un modo
+ encantador. <a id="Page_60" name='Page_60'></a>La cabeza solamente permanec&iacute;a
+ borrosa. Sus rasgos estaban grabados en la memoria del pintor, pero &eacute;ste
+ ten&iacute;a miedo de desfigurarlos al fijarlos en el lienzo. Prefiri&oacute; guardar
+ confusa la dulce imagen y pens&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Volver&eacute; &aacute; la Celle-Saint-Cloud y ver&eacute; de nuevo
+ &aacute; mi modelo. Entonces, seguro de m&iacute;, le dar&eacute; un parecido
+ perfecto. Hasta entonces, que permanezca en la vaguedad de un ensue&ntilde;o.</p>
+ <p>Pas&oacute; tarareando al comedor y al lado del plato encontr&oacute; un telegrama
+ que acababa de llegar. Le abri&oacute; y vi&oacute; con alegr&iacute;a la firma de su
+ tutor; pero al leerle qued&oacute; asombrado; ley&oacute; de nuevo y vi&oacute; que
+ dec&iacute;a:</p>
+ <p>"Bajo ning&uacute;n pretexto vuelvas casa se&ntilde;orita Guichard.
+ Explicar&eacute; todo.... Vuelvo apresuradamente. Roussel."</p>
+ <p>Dej&oacute; el papel azul sobre la mesa y sigui&oacute; almorzando, presa de un
+ asombro indecible. Su tutor volv&iacute;a repentinamente, interrumpiendo un viaje
+ importante, diferido hac&iacute;a dos a&ntilde;os y volv&iacute;a al saber que
+ &eacute;l hab&iacute;a sido cuidado en casa de la se&ntilde;orita Guichard &aacute;
+ quien no conoc&iacute;a y de la que nunca hab&iacute;a o&iacute;do hablar.
+ &iquest;Qu&eacute; significaba esto? &iquest;De qu&eacute; se trataba? &iquest;Acaso
+ la se&ntilde;orita Guichard era una persona poco recomendable? <a id="Page_61"
+ name='Page_61'></a>Entonces, su sobrina ... no, eso era imposible: con
+ aqu&eacute;llos ojos tan c&aacute;ndidos no pod&iacute;a ser m&aacute;s que un
+ &aacute;ngel. Entonces, &iquest;qu&eacute; pensar?</p>
+ <p>No se razona siempre bien el primer impulso y las facilidades de
+ comunicaci&oacute;n que el tel&eacute;grafo y el tel&eacute;fono han creado en la
+ sociedad, ofrecen &aacute; las personas vivas de genio numerosas ocasiones para
+ dejarse llevar del calor de una impresi&oacute;n. Apenas pag&oacute; Roussel su
+ telegrama y le vi&oacute; pasar &aacute; manos del telegrafista, sinti&oacute; una
+ contrariedad. "He hecho una tonter&iacute;a, se dijo. No hubiera debido advertir
+ &aacute; Mauricio. Hubiera ido &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard, que le
+ hubiera hablado mal de m&iacute;; &eacute;l no la hubiera cre&iacute;do, hubiera
+ salido de all&iacute; con indignaci&oacute;n y asunto terminado; mientras que ahora
+ le voy &aacute; meter en pleno drama y &aacute; excitar su imaginaci&oacute;n:
+ &iexcl;qui&eacute;n sabe si har&aacute; alguna tonter&iacute;a!"</p>
+ <p>Iba &aacute; abrir la boca para pedir el telegrama, cuando vi&oacute; al empleado
+ desaparecer con &eacute;l en el cuarto donde estaban los aparatos de
+ transmisi&oacute;n. Desisti&oacute; ante las explicaciones que tendr&iacute;a que
+ dar; suspir&oacute; y sali&oacute; pensando: "&iexcl;Sea lo que Dios quiera!
+ Despu&eacute;s de todo, puede que Mauricio sea m&aacute;s razonable &aacute; los
+ veintiocho a&ntilde;os que su tutor &aacute; los sesenta."</p>
+ <p>Roussel no se enga&ntilde;aba contando con el buen juicio de su hijo adoptivo,
+ pero la prudencia de <a id="Page_62" name='Page_62'></a>los hombres es
+ enga&ntilde;ada frecuentemente por el capricho de los acontecimientos. El joven
+ pintor, despu&eacute;s de haber meditado sobre el telegrama de Roussel, sin conseguir
+ imaginar, ni poco ni mucho, la verdadera situaci&oacute;n, hab&iacute;a resuelto
+ observar escrupulosamente la consigna: "Bajo ning&uacute;n pretexto vuelvas casa
+ se&ntilde;orita Guichard."</p>
+ <p>Sin embargo, encerrado en el estudio y vuelto del lado de la pared el boceto
+ trazado por la ma&ntilde;ana, Mauricio se puso &aacute; trabajar en un cuadro de
+ g&eacute;nero que ten&iacute;a empezado, y que representaba una joven reci&eacute;n
+ casada despoj&aacute;ndose del velo ayudada por la madrina, mientras otra joven
+ miraba con curiosidad las alhajas de la canastilla. La composici&oacute;n de esta
+ escena era agradable. El estudio del vestido blanco, destac&aacute;ndose de un fondo
+ muy claro, hab&iacute;a interesado &aacute; Mauricio, que miraba su lienzo con cierta
+ satisfacci&oacute;n pensando que no estaba mal. De repente, la cabeza morena de la
+ desposada le desagrad&oacute;; era una mancha brutal de tinta en la tierna escala de
+ tonos delicados que hab&iacute;a agrupado tan armoniosamente. Cogi&oacute; un
+ raspador y de un solo golpe decapit&oacute; &aacute; la novia. Entonces, con pincel
+ acariciador rehizo la cabeza cambiando enteramente su car&aacute;cter. En lugar de la
+ cara acentuada de su modelo ordinario, una hermosa muchacha de Batignolles, de ojos
+ <a id="Page_63" name='Page_63'></a>negros, p&oacute;mulos salientes y labios rojos,
+ surg&iacute;a poco &aacute; poco en el lienzo una dulce y delicada faz que no era
+ sino el retrato de Herminia, con sus guedejas rubias, sus ojos azules y su boca
+ sonrosada. Era ella rasgo por rasgo y, sin embargo, no lo era bastante
+ todav&iacute;a, seg&uacute;n el gusto de Mauricio, porque dej&oacute; la paleta sobre
+ el taburete, arroj&oacute; los pinceles con desaliento y mirando su obra con profunda
+ atenci&oacute;n, murmur&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! qu&eacute; lejos estoy de la realidad!... &iexcl;tendr&iacute;a
+ que verla otra vez para estar completamente seguro de lo que hago!...</p>
+ <p>Encendi&oacute; un cigarrillo, se tendi&oacute; en un sof&aacute; y
+ permaneci&oacute; arrojando c&iacute;rculos de humo que sub&iacute;an, formando
+ espirales, hacia el techo del estudio. Meditaba, sin dejar de seguir en sus
+ evoluciones caprichosas las bocanadas de humo, mientras que en el fondo de su
+ &aacute;nimo se preparaba sordamente una capitulaci&oacute;n de conciencia:</p>
+ <p>&mdash;Despu&eacute;s de todo, mi padrino me ha prohibido que vaya &aacute; casa
+ de la se&ntilde;orita Guichard, pero no &aacute; los alrededores de esa casa. No
+ entrar&eacute; ciertamente en ella, pero &iquest;por qu&eacute; no he de rondarla
+ para tratar de ver &aacute; la gentil sobrina? Se trata sencillamente de un capricho
+ de artista.... Tengo ya dos cuadros arrinconados por falta de ese parecido exacto,
+ porque yo no podr&iacute;a nunca ver <a id="Page_64" name='Page_64'></a>&aacute; mi
+ desposada de otro modo que con la cara de la encantadora virgen del bordado ... Y
+ ser&iacute;a l&aacute;stima no terminar el bonito esbozo que la representa inclinada
+ sobre el terrapl&eacute;n. &iquest;Qu&eacute; mal habr&iacute;a en que tratase de
+ verla?... &iexcl;Bah! &iexcl;All&aacute; voy!</p>
+ <p>Y poni&eacute;ndose en pie empez&oacute; &aacute; quitarse el bat&iacute;n que
+ usaba en el taller. Entr&oacute; en su cuarto; se visti&oacute; con mucho esmero para
+ un pintor que va sencillamente &aacute; buscar un apunte, y tom&oacute; el camino del
+ bosque.</p>
+ <p>Si Roussel estaba alarmado por la carta de Mauricio y si &eacute;ste experimentaba
+ hac&iacute;a dos d&iacute;as una extra&ntilde;a agitaci&oacute;n, la se&ntilde;orita
+ Guichard y Herminia tampoco estaban tranquilas. Despu&eacute;s de haberse negado
+ &aacute; recibir al joven, Clementina hab&iacute;a reflexionado y el resultado de sus
+ reflexiones fu&eacute; la certeza humillante de que hab&iacute;a cometido una
+ torpeza. De este modo Roussel y su enemiga estaban en la misma situaci&oacute;n moral
+ por haber cedido uno y otro &aacute; sus primeros impulsos. En cuanto &aacute;
+ Mauricio y Herminia, sus sensaciones y sus aspiraciones eran en un todo semejantes,
+ pues cada uno de ellos se ocupaba &uacute;nicamente del otro y ambos so&ntilde;aban
+ con la dicha de volverse &aacute; ver.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard, encerrada en su cuarto, hab&iacute;a analizado
+ friamente la situaci&oacute;n creada por la aparici&oacute;n del hijo adoptivo de
+ Roussel en su <a id="Page_65" name='Page_65'></a>vida, y no hab&iacute;a podido menos
+ de pensar que esa situaci&oacute;n pod&iacute;a ser fecunda en ventajas, siempre que
+ ella supiese aprovecharla en todo lo posible. Lo menos que pod&iacute;a obtener era
+ sembrar la discordia y alterar las relaciones del pupilo y del tutor. Bastaba para
+ esto aparecer como una buena se&ntilde;ora, halagar al joven, atraerle, hablarle de
+ Roussel con respeto y de este modo, lo malo que Fortunato dir&iacute;a seguramente de
+ ella ser&iacute;a considerado como prueba de la m&aacute;s injusta malquerencia. Y
+ precisamente hab&iacute;a adoptado, desde el primer momento, la l&iacute;nea de
+ conducta m&aacute;s opuesta. Hab&iacute;a tratado duramente &aacute; Mauricio, le
+ hab&iacute;a hecho despedir por su criado y, en fin, se hab&iacute;a conducido al
+ contrario de lo que exig&iacute;a el sentido com&uacute;n. Si el joven ten&iacute;a
+ m&aacute;s orgullo que agradecimiento, no volver&iacute;a y todo habr&iacute;a
+ terminado. &iexcl;Qu&eacute; hermosa ocasi&oacute;n perdida de asestar un golpe
+ certero &aacute; aquel monstruo de Fortunato!</p>
+ <p>Herminia, muy inocentemente, pensaba en Mauricio, porque le hab&iacute;a visto al
+ principio muy enfermo y, al marcharse, muy interesante, y despu&eacute;s muy sano y
+ mucho m&aacute;s interesante a&uacute;n. Ten&iacute;a en el o&iacute;do el sonido de
+ su voz, y la mirada l&iacute;mpida, franca y &iexcl;tan dulce! que le hab&iacute;a
+ dirigido, hab&iacute;a penetrado hasta su alma. Habi&eacute;ndose negado su
+ t&iacute;a &aacute; recibirle, era lo m&aacute;s probable que no le <a id="Page_66"
+ name='Page_66'></a>viese m&aacute;s y esto le produc&iacute;a una tristeza
+ inexplicable. Por primera vez sinti&oacute; una especie de pesadez, que la
+ oprim&iacute;a el coraz&oacute;n y no pod&iacute;a definir con precisi&oacute;n si
+ era alegr&iacute;a &oacute; pena lo que experimentaba. Pero era, eso s&iacute;, una
+ sensaci&oacute;n muy fuerte que le parec&iacute;a que hab&iacute;a de durar toda su
+ vida.</p>
+ <p>Como por casualidad hab&iacute;a descubierto un banco en el terrapl&eacute;n, no
+ en el sitio en que ella se encontraba cuando Mauricio pas&oacute; por el
+ camino,&mdash;all&iacute; estaba demasiado en evidencia,&mdash;sino al extremo de la
+ tapia y detr&aacute;s de un vallado. Desde aquel sitio, se ve&iacute;a sin ser visto,
+ &aacute; todo el que pasara, &aacute; menos de poner un poco de su parte, con buena
+ voluntad, &eacute; inclinarse como para coger las clem&aacute;tides que tapizaban el
+ muro y pend&iacute;an hacia fuera. Pero Herminia no pensaba inclinarse, sino ver, y
+ esto era ya en ella muy extraordinario.</p>
+ <p>Pas&oacute; las primeras horas del d&iacute;a con la se&ntilde;orita Guichard y
+ &aacute; eso de las tres se dirigi&oacute; al terrapl&eacute;n. All&iacute;, sentada
+ en el banco de piedra, con la labor sobre la falda, se asemejaba &aacute; la Virgen
+ del bordado, como dec&iacute;a Mauricio. No trabajaba gran cosa y pensaba ... pensaba
+ m&aacute;s que hab&iacute;a pensado desde su nacimiento. Esperaba que vendr&iacute;a
+ la persona por la cual se hab&iacute;a apostado en observaci&oacute;n; puesto que
+ ella hab&iacute;a tenido la idea de <a id="Page_67" name='Page_67'></a>acechar su
+ paso, le parec&iacute;a muy natural que &aacute; &eacute;l le hubiese ocurrido la de
+ pasar.</p>
+ <p>Al cabo de una hora, Herminia no hab&iacute;a hecho progresar gran cosa su
+ bordado, pero hab&iacute;a dirigido muchas miradas por encima del muro. Empezaba
+ &aacute; impacientarse y &aacute; dirigir mentalmente acusaciones &aacute; Mauricio,
+ cuando, al sonar la hora en la iglesia del pueblo, se oy&oacute; un paso ligero que
+ romp&iacute;a el pesado silencio de la calleja. El que se aproximaba no ven&iacute;a
+ por la plaza, sino por detr&aacute;s de Herminia, del lado del bosque. La joven
+ pens&oacute;: "&iquest;Ser&eacute; tonta? &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a haber
+ atravesado todo el pa&iacute;s? Es mucho m&aacute;s prudente en &eacute;l llegar
+ &aacute; la quinta por caminos solitarios."</p>
+ <p>Los pasos se aproximaban. La joven, en su banco, estaba enteramente oculta y no
+ ten&iacute;a que hacer sino permanecer sentada para que Mauricio pasase sin verla;
+ &iquest;fu&eacute; una emoci&oacute;n repentina? &iquest;fu&eacute; el deseo de ver
+ mejor al que pasaba, &oacute; fu&eacute; cualquiera otra la raz&oacute;n de que se
+ levantase? Ello fu&eacute; que estando el joven pintor examinando con cuidado el
+ muro, un ligero ruido de ramaje lleg&oacute; &aacute; sus o&iacute;dos.
+ Retrocedi&oacute; prontamente algunos pasos y, alarg&aacute;ndose su perspectiva,
+ descubri&oacute; &aacute; la sobrina de la se&ntilde;orita Guichard en su nido de
+ verdes hojas.</p>
+ <p>Como la v&iacute;spera, la salud&oacute; sonriendo y dirigi&eacute;n<a
+ id="Page_68" name='Page_68'></a>dose &aacute; ella como si fuese una antigua
+ conocida, dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ser&eacute; hoy m&aacute;s dichoso que ayer y podr&eacute; llegar
+ hasta la se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>Herminia junt&oacute; las manos y dirigi&oacute; &aacute; Mauricio una mirada
+ suplicante.</p>
+ <p>&mdash;Hable usted m&aacute;s bajo, se lo suplico ... &iexcl;Si nos oyeran,
+ ser&iacute;a terrible!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Porque desde que usted entr&oacute; en esta casa, el car&aacute;cter de mi
+ t&iacute;a ha cambiado por completo. Est&aacute; inquieta, atormentada....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ella tambi&eacute;n!, exclam&oacute; impensadamente Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo ella tambi&eacute;n? Acaso por parte de usted....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! no: me he equivocado al decir esto. Contin&uacute;e usted; se lo
+ suplico....</p>
+ <p>&mdash;Existe, por fuerza, entre mi t&iacute;a y usted, &oacute; alguno que le
+ toque de cerca, una diferencia grave y que yo ignoro.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y yo tambi&eacute;n!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;Ve usted como hay algo?</p>
+ <p>&mdash;Es verdad; hay algo, pero &iquest;qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Entonces, &iquest;no se trata de usted?</p>
+ <p>&mdash;Hace tres d&iacute;as, no conoc&iacute;a &aacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_69" name='Page_69'></a>&iquest;Luego no es usted el culpable?
+ &iexcl;Tanto mejor!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl; El culpable!, exclam&oacute; Mauricio; pero, se&ntilde;orita,
+ est&eacute; usted segura de que la persona que yo supongo que est&aacute; en
+ desacuerdo con su t&iacute;a de usted no tiene ciertamente nada de qu&eacute;
+ acusarse....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mi t&iacute;a tampoco!</p>
+ <p>&mdash;Hace usted muy bien en defenderla.... Pero lo &uacute;nico claro en todo
+ esto es que soy v&iacute;ctima de una hostilidad &aacute; la que en modo alguno he
+ contribu&iacute;do; que encuentro cerrada la puerta de esta casa y que si no tuviera
+ la fortuna de hablar con usted....</p>
+ <p>&mdash;Por encima de la tapia, &iexcl;lo que est&aacute; muy mal hecho!</p>
+ <p>&mdash;No hubiera sabido siquiera porqu&eacute; he sido despedido tan
+ deliberadamente por la se&ntilde;orita Guichard ... con harto sentimiento m&iacute;o,
+ porque tengo un placer infinito en ver &aacute; usted y en oirla.</p>
+ <p>Herminia comprendi&oacute; que la conversaci&oacute;n tomaba un giro que
+ pod&iacute;a llegar prontamente &aacute; ser peligroso, y dijo, adoptando un aire
+ grave:</p>
+ <p>&mdash;Dispense usted, se&ntilde;or m&iacute;o; he respondido &aacute; usted
+ acerca de los puntos que le interesaban.... Creo que no tenemos nada m&aacute;s que
+ decirnos.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iexcl;Nada que decirnos!, exclam&oacute; con
+ vehemencia Mauricio. Apenas hemos cambiado diez palabras y tenemos que esclarecerlo
+ todo.... <a id="Page_70" name='Page_70'></a>Porque es imposible que nuestras familias
+ permanezcan enojadas ... &Aacute; nosotros corresponde reconciliarlas.... &iquest;No
+ quiere usted?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;De todo coraz&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;Al menos, debemos conocer las causas de sus diferencias ... Usted parece
+ mejor informada que yo....</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;or.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, &iquest;qui&eacute;n nos dir&aacute; la verdad?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Yo!, dijo detr&aacute;s de los j&oacute;venes una robusta voz. Y al
+ mismo tiempo la se&ntilde;orita Guichard, surgiendo de la espesura desde donde
+ escuchaba hac&iacute;a un momento &aacute; Mauricio y &aacute; Herminia,
+ apareci&oacute; majestuosa y terrible.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mi t&iacute;a!, exclam&oacute; Herminia aterrada. Y levantando los
+ brazos con adem&aacute;n desesperado, tom&oacute; la fuga y desapareci&oacute;,
+ ligera como una corza, por el extremo de la alameda.</p>
+ <p>Mauricio, esforz&aacute;ndose en aparecer tranquilo, qued&oacute; solo en
+ presencia de la se&ntilde;orita Guichard. Sin embargo, se cre&iacute;a algo en
+ rid&iacute;culo, al pie del muro y con el sombrero en la mano, y pensaba: "Debo
+ parecer un mendigo pidiendo limosna" ... Pero tuvo una agradable sorpresa.</p>
+ <p>&mdash;Puesto que usted, caballero, tiene curiosidad de saber lo que nos tiene
+ divididos al se&ntilde;or Roussel y &aacute; m&iacute;, va usted &aacute;
+ o&iacute;rlo. M&aacute;s para tal <a id="Page_71" name='Page_71'></a>confidencia el
+ sitio me parece inc&oacute;modo, aunque sea usted quien le ha elegido. Tenga, pues,
+ la bondad de seguir la tapia hasta la verja y all&iacute; me encontrar&aacute; usted
+ para abr&iacute;rsela.</p>
+ <p>Y con la mano le indic&oacute; la direcci&oacute;n que deb&iacute;a tomar, aunque
+ &eacute;l la conoc&iacute;a muy bien, y descendi&oacute; del terrapl&eacute;n. Al
+ dirigirse hacia la verja, Clementina se preguntaba: "&iquest;Qu&eacute; har&aacute;?
+ He visto en su mirada la idea de huir y no volver. Si se marcha, se acab&oacute; el
+ episodio; no le volver&eacute; &aacute; ver jam&aacute;s. Si viene ...
+ &iexcl;entonces, nos veremos, se&ntilde;or Roussel! Es tu bien m&aacute;s querido, y
+ voy &aacute; tratar de quit&aacute;rtelo."</p>
+ <p>Mauricio, andando por el camino, pensaba: "Mi tutor me ha prohibido entrar en su
+ casa y verla y me veo obligado &aacute; desobedecerle. Si emprendo la carrera y huyo
+ sin tambores ni trompetas, no obrar&eacute; con pol&iacute;tica, aunque s&iacute;,
+ acaso, con prudencia. Pero de este modo quedar&iacute;a en rid&iacute;culo ...
+ &iquest;Qu&eacute; pensar&iacute;a de m&iacute; la Virgen del bordado? Me
+ tomar&iacute;a por un lacayo, por un don Juan de villorrio, que intenta emprender
+ intrigas con las j&oacute;venes por encima de las tapias, y no la volver&iacute;a
+ &aacute; ver! &iexcl;Vamos, pues! &Aacute; mal tiempo, buena cara. Salgamos de este
+ mal paso lo m&aacute;s correctamente que sea posible."</p>
+ <p>Al llegar Mauricio &aacute; la verja, se abri&oacute; el pos<a id="Page_72"
+ name='Page_72'></a>tigo y la se&ntilde;orita Guichard, muy amable, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Entre usted. Le encuentro con mejor salud que la primera vez, por lo que me
+ felicito.</p>
+ <p>&mdash;Y yo se lo agradezco &aacute; usted, porque &aacute; sus buenos cuidados lo
+ debo, se&ntilde;ora....</p>
+ <p>&mdash;Ll&aacute;meme usted "se&ntilde;orita" dijo Clementina con aire
+ majestuoso.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien, se&ntilde;orita, acentu&oacute; Mauricio, usted ha sido tan
+ buena, para m&iacute;....</p>
+ <p>&mdash;Y no lo siento, dijo Clementina, admitiendo el elogio, aunque usted sea
+ singularmente emprendedor y merezca severas reprensiones ... &iquest;Es el
+ se&ntilde;or Roussel quien le ha ense&ntilde;ado &aacute; hablar con las
+ j&oacute;venes sin el consentimiento de sus padres?...</p>
+ <p>&mdash;El se&ntilde;or Roussel no me ha dado m&aacute;s que buenos ejemplos, dijo
+ dulcemente Mauricio, y confieso que si &eacute;l me hubiera encontrado donde estaba
+ hace un momento, hubiera sido, sin duda, menos indulgente que usted....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Porque se trataba de mi sobrina?</p>
+ <p>&mdash;Porque se trataba de una se&ntilde;orita, &aacute; las cuales &eacute;l me
+ ha ense&ntilde;ado que se debe respetar infinitamente.</p>
+ <p>&mdash;Vamos, pues ... Puesto que usted mismo se acusa ... yo estoy desarmada.</p>
+ <p>&mdash;Contra m&iacute;, dijo Mauricio sonriendo; pero contra mi tutor....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_73" name='Page_73'></a>&iexcl;&Eacute;l! Eso es otra cosa ...
+ Yo tengo el deber de defenderme.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;es usted atacada?</p>
+ <p>Hablando as&iacute;, hab&iacute;an entrado bajo el emparrado, y se sentaron.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Atacada! replic&oacute; la se&ntilde;orita Guichard. Hace veinte
+ a&ntilde;os no he dejado de serlo ... Puedo decir que las &uacute;nicas penas de mi
+ vida han venido del se&ntilde;or Roussel.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;orita, dijo Mauricio con estupor, no puedo suponer que usted me
+ enga&ntilde;e, ... y sin embargo, lo que me est&aacute; contando es tan
+ extra&ntilde;o, tan inveros&iacute;mil ... Hace veinte a&ntilde;os que estoy al lado
+ del se&ntilde;or Roussel y es esta la primera vez que oigo hablar de tales
+ disensiones. Mi tutor no me ha dicho jam&aacute;s una sola palabra y nada indicaba en
+ su actitud un hombre turbado por las combinaciones de una guerra intestina ...
+ S&iacute;, su esp&iacute;ritu estaba libre....</p>
+ <p>&mdash;&iquest; Cree usted que Herminia....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! su sobrina de usted se llama Herminia?... interrumpi&oacute;
+ Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or ... &iquest;Cree usted que esta ni&ntilde;a ha
+ podido sospechar algo? La he ocultado cuidadosamente mis tristezas y mis temores,
+ como el se&ntilde;or Roussel disimulaba delante de usted sus agitaciones....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_74" name='Page_74'></a>Pero, Dios m&iacute;o, se&ntilde;orita,
+ &iquest;por qu&eacute; esa hostilidad? &iquest;Qu&eacute; son ustedes el uno para el
+ otro?</p>
+ <p>&mdash;Somos primos hermanos y hemos estado para casarnos.</p>
+ <p>Mauricio no encontr&oacute; una sola palabra que responder. En su pensamiento,
+ asociaba la sonriente bondad de Roussel con la sequedad angulosa de la
+ se&ntilde;orita Guichard y no se daba cuenta de la posibilidad de una uni&oacute;n
+ entre estos dos seres tan poco &aacute; prop&oacute;sito para entenderse. En verdad,
+ comprend&iacute;a que se hubiesen repelido, como los elementos afines de la
+ electricidad, y adivinaba qu&eacute; sacudidas hab&iacute;an debido producir esas
+ corrientes encontradas.</p>
+ <p>Clementina, vi&eacute;ndole absorto, continu&oacute; sus explicaciones, en las que
+ siempre se adjudicaba la mejor parte. Pint&oacute; su coraz&oacute;n herido por el
+ abandono de un hombre &aacute; quien amaba y &aacute; quien su t&iacute;o la
+ hab&iacute;a destinado desde la infancia. No habl&oacute; de sus pretensiones, de sus
+ calumnias, de sus maldades ni de toda aquella guerra de alfilerazos que hab&iacute;a
+ hecho al pobre Roussel. No; la v&iacute;ctima era ella; inocente y dulce criatura
+ abandonada por un prometido infiel &eacute; ingrato. Se mostr&oacute; llorosa como
+ Dido despu&eacute;s de la partida del hijo de Anquises; pero ella no hab&iacute;a
+ subido &iexcl;ay! &aacute; la pira fatal, sino que hab&iacute;a consumido su vida en
+ las <a id="Page_75" name='Page_75'></a>penas. Una reclusi&oacute;n completa
+ hab&iacute;a sido la consecuencia de la cruel decepci&oacute;n experimentada.
+ Hab&iacute;a renunciado al mundo y llorando su perdido porvenir se hab&iacute;a
+ consagrado &aacute; la educaci&oacute;n de Herminia, su hija adoptiva, que era la
+ sola alegr&iacute;a de su soledad.</p>
+ <p>Escuchando &aacute; la se&ntilde;orita Guichard, Mauricio pensaba:
+ "&iquest;Ser&aacute; posible que mi tutor se haya mostrado tan duro con esta pobre
+ mujer? &iexcl;C&oacute;mo! &iquest;tiernamente amado, la abandon&oacute;?
+ &iexcl;Qui&eacute;n pensara, al verle ahora con su cara rubicunda y sus cabellos
+ blancos, que en otro tiempo hab&iacute;a hecho desgraciadas! No era muy seductora su
+ prima Clementina ... pero, despu&eacute;s de todo, la palabra es palabra. Si esta
+ mujer me contase la verdad ... &iquest;Y c&oacute;mo no? el telegrama enviado desde
+ Liverpool, prohibi&eacute;ndome volver &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard,
+ prueba la aversi&oacute;n que mi tutor dedica &aacute; su exprometida ...
+ &iquest;Qu&eacute; habr&aacute; pasado entre ellos? &iquest;Y por qu&eacute;, sobre
+ todo, no me ha hecho jam&aacute;s la menor alusi&oacute;n &aacute; todas estas
+ historias? &iquest;Ser&aacute; eso una prueba de que es suya la falta?
+ &iexcl;Ser&iacute;a entonces la &uacute;nica de su vida!"</p>
+ <p>Esta disculpa en favor de su tutor alivi&oacute; &aacute; Mauricio, que
+ hac&iacute;a un momento se estaba haciendo aliado de Clementina y no bastante
+ defensor de su padre adoptivo. Clementina dec&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_76" name='Page_76'></a>Usted juzgar&aacute; de mi
+ emoci&oacute;n cuando esta carta ca&iacute;da de su bolsillo y que est&aacute;
+ firmada por el se&ntilde;or Roussel, me revel&oacute; qui&eacute;n era usted....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Luego usted me conoc&iacute;a? pregunt&oacute; ligeramente
+ Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;La naciente celebridad de usted no me permit&iacute;a ignorar su
+ nombre.</p>
+ <p>&mdash;El pintor se inclin&oacute; ruboriz&aacute;ndose.</p>
+ <p>&mdash;Lo poco que yo valgo se lo debo al se&ntilde;or Roussel.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Tiene tanto gusto y tan admirable inteligencia! exclam&oacute;
+ Clementina con una admirable hipocres&iacute;a. &iexcl;Ah, se&ntilde;or! Era muy
+ seductor, cuando joven; &iquest;c&oacute;mo no hab&iacute;a de agradar? Yo no quiero
+ que mi sobrina sea tan desgraciada como yo ... Ahora que nos hemos explicado, no
+ vuelva usted m&aacute;s, caballero ... Todo nos separa....</p>
+ <p>&mdash;Pero, se&ntilde;orita ... dijo Mauricio en tono de protesta y muy
+ molestado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! no se defienda usted ... Es encantadora y s&eacute; lo que usted
+ piensa de ella. Les escuchaba hace un momento cuando usted la hablaba al pie del
+ terrapl&eacute;n. Todas las dulzuras que usted la dedicaba me recordaban los
+ artificios en que yo misma me dej&eacute; coger!... Si usted ama &aacute; Herminia,
+ pierde el cari&ntilde;o de su tutor ... Vea, pues, si no es mejor que no vuelva usted
+ jam&aacute;s....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_77" name='Page_77'></a>D&eacute;jeme usted al menos hablarle
+ ... explicarle.... dijo Mauricio con calor, sin observar que, muy diestramente, le
+ acababan de entregar Herminia.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No, nada, no vuelva usted! Es usted un amable joven y si ella le
+ volviese &aacute; ver, &iexcl;sabe Dios lo que podr&iacute;a suceder &aacute; esta
+ ni&ntilde;a, de coraz&oacute;n tan sencillo y tan puro!...</p>
+ <p>&mdash;Pero, se&ntilde;orita, mi tutor tiene por m&iacute; una intensa
+ afecci&oacute;n y estoy seguro de que conseguir&iacute;a vencer sus
+ prevenciones....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Usted lo cree? &iquest;Es usted un hombre honrado?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y puede usted dudarlo?</p>
+ <p>&mdash;No lo dudo y la prueba es que le autorizo para quedarse ...
+ &iexcl;Qu&eacute; dicha, el poder acogerle sin desconfianza! Usted me agrad&oacute;
+ desde el primer momento ... No diga usted ni una palabra &aacute; Herminia ... No le
+ permito hacerle la corte sin que el se&ntilde;or Roussel haya dado su
+ consentimiento.... Pero comer&aacute; usted con nosotras y observar&aacute; que no
+ somos tan malas personas.... &iexcl;Herminia!</p>
+ <p>La Virgen del bordado, viendo que la conversaci&oacute;n se prolongaba y devorada
+ por la curiosidad, hab&iacute;a tomado el partido de dejar ver el extremo de su traje
+ blanco por el otro lado del vallado. &Aacute; la llamada de su t&iacute;a, se
+ acerc&oacute; llena de emoci&oacute;n <a id="Page_78" name='Page_78'></a>y por eso
+ mismo m&aacute;s encantadora ... Y Mauricio, perdiendo en su presencia la poca
+ resoluci&oacute;n que le quedaba, olvid&oacute; las &oacute;rdenes de su tutor y
+ entr&oacute; en aquella casa de la que hubiera debido huir.</p>
+ <p>Al d&iacute;a siguiente, Mauricio tuvo ocasi&oacute;n de acabar el cuadro y el
+ boceto, porque ten&iacute;a en el pensamiento, clara y precisa, la deliciosa cara de
+ Herminia. Trabaj&oacute; todo el d&iacute;a con ardor, pero sin alegr&iacute;a,
+ porque, en el fondo, estaba descontento de s&iacute; mismo. "&iquest;C&oacute;mo
+ explicar &aacute; mi tutor lo que ha pasado? se dec&iacute;a; y &iquest;c&oacute;mo
+ va &aacute; tomar mi desobediencia? &iexcl;Ah! si conociese &aacute; Herminia, me
+ comprender&iacute;a y me disculpar&iacute;a! Pero no conoce m&aacute;s que &aacute;
+ la se&ntilde;orita Guichard y es fuerza confesar que no es lo mismo ... Y, sin
+ embargo, no es mala esa mujer. Lo peor que tiene es aquel aire tan hombruno; ... eso
+ ser&aacute; lo que habr&aacute; alejado &aacute; mi tutor. Y, &iexcl;diablo!
+ &iexcl;&eacute;l era un buen mozo cuando joven, &aacute; juzgar por sus retratos, y
+ el rompimiento debi&oacute; ser penoso para la tierna Clementina, que le
+ quer&iacute;a!... &iexcl;Oh!, de veras. Mi tutor cre&iacute;a que en esa casa me
+ hablar&iacute;an mal de &eacute;l y esto le contrariaba. &iexcl;Como si todo cuanto
+ pudieran decirme fuese &aacute; hacerme olvidar sus bondades! Aunque fuera un
+ monstruo, no por eso habr&iacute;a dejado de ser mi segundo padre.</p>
+ <p>Por la noche, la soledad de la casa y el silencio <a id="Page_79"
+ name='Page_79'></a>del campo le fastidiaron y se fu&eacute; &aacute; Par&iacute;s.
+ Entr&oacute; en un teatro; encontr&oacute; ins&iacute;pida la obra que se
+ representaba, &aacute; pesar de que llevaba doscientas representaciones, y
+ volvi&oacute; &aacute; Montretout en el &uacute;ltimo tren. Dorm&iacute;a
+ profundamente por la ma&ntilde;ana, cuando la puerta de su cuarto se abri&oacute;
+ bruscamente y entr&oacute; el se&ntilde;or Roussel diciendo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Soy yo! &iexcl;C&oacute;mo, perezoso! &iquest;est&aacute;s
+ todav&iacute;a en la cama? Ven &aacute; abrazarme.</p>
+ <p>Mauricio no se lo hizo repetir. Salt&oacute; al suelo y estrech&oacute; &aacute;
+ su tutor entre sus brazos.</p>
+ <p>&mdash;Vamos; v&iacute;stete, dijo Fortunato; vas &aacute; coger fr&iacute;o.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;c&oacute;mo es que llega usted tan de ma&ntilde;ana?</p>
+ <p>&mdash;Tom&eacute; el vapor ayer por la tarde; he corrido toda la noche en
+ ferrocarril y aqu&iacute; estoy.</p>
+ <p>&mdash;Pero debe usted estar muy cansado....</p>
+ <p>&mdash;Nada, absolutamente. Hablemos de ti.</p>
+ <p>Durante este tiempo, Mauricio se hab&iacute;a vestido.</p>
+ <p>&mdash;Pasemos &aacute; tu estudio y estaremos mejor que aqu&iacute;, dijo
+ Roussel.</p>
+ <p>Cogi&oacute; al joven por el brazo, apret&aacute;ndoselo tiernamente, dichoso por
+ tenerle all&iacute;, como si hubiera abrigado el temor secreto de no encontrarle en
+ su casa al volver. Llegados al estudio, se sent&oacute;, sin haber examinado los
+ lienzos puestos en el <a id="Page_80" name='Page_80'></a>caballete, como ten&iacute;a
+ por costumbre, y dijo, mirando &aacute; su hijo adoptivo:</p>
+ <p>&mdash;Cu&eacute;ntame con detalles tu accidente y tus aventuras con la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;El accidente es de los m&aacute;s sencillos y de los m&aacute;s
+ est&uacute;pidos ... Imagine usted que fu&iacute; cogido en una calleja por una
+ cabalgata de horteras y atropellado antes de haber podido guarecerme.... Ten&iacute;a
+ la frente contusionada y dislocado un hombro, cuando el jardinero de la
+ se&ntilde;orita Guichard me vi&oacute; sin conocimiento en medio del camino.... La
+ se&ntilde;orita Guichard me hizo transportar &aacute; su casa y me cuid&oacute;
+ perfectamente ... No hay m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No hay m&aacute;s!, murmur&oacute; Roussel en tono de sospecha.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Nada!</p>
+ <p>&mdash;Entonces &iquest;has visto al monstruo mismo?</p>
+ <p>&mdash;Un monstruo nada feroz, dijo Mauricio riendo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Diablo! &iquest;C&oacute;mo te las has compuesto?... Pero, sin duda,
+ ella no te conoc&iacute;a cuando te acogi&oacute; &eacute; ignoraba el v&iacute;nculo
+ que nos une.</p>
+ <p>&mdash;Es verdad que, en cuanto lo supo, su actitud cambi&oacute;
+ completamente.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;Lo ves? exclam&oacute; Roussel triunfante.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; pero si ces&oacute; de venir &aacute; mi cuarto, sigui&oacute;
+ teni&eacute;ndome en su casa y sus atenciones, dignas <a id="Page_81"
+ name='Page_81'></a>de todo agradecimiento, no se interrumpieron.... Acaso
+ permaneci&oacute; alejada por delicadeza.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por delicadeza? &iexcl;Ah! Decididamente, no la conoces.
+ Ser&iacute;a menos peligroso tratar de aprisionar leones &oacute; tigres, que vivir
+ en buena inteligencia con ella ... &iexcl;Oh! ya veo que se ha hecho de miel contigo;
+ cuando quiere, sabe ser amable.... pero eso es imposible que dure ... yo lo s&eacute;
+ bien.... He tratado de domarla durante seis semanas y tuve que apelar &aacute; la
+ fuga ... &iquest;Te habr&aacute; dicho que soy un bandido, eh?</p>
+ <p>&mdash;Todo lo contrario. Me ha contado que le hab&iacute;a amado &aacute; usted
+ mucho ... Y por su actitud, por el tono con que me hablaba, jurar&iacute;a que
+ a&uacute;n....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Calla, desgraciado! interrumpi&oacute; Fortunato con un
+ adem&aacute;n de horror. Gracias &aacute; Dios esto libre de ella y el diablo mismo
+ no me har&iacute;a ponerme voluntariamente en su presencia ... &iexcl;Calla!
+ &iquest;has cambiado la cabeza de tu desposada?</p>
+ <p>Roussel, pase&aacute;ndose de arriba abajo, en la agitaci&oacute;n que le
+ produc&iacute;an aquellos recuerdos, se hab&iacute;a detenido delante del cuadro
+ empezado por Mauricio antes de su partida y miraba con atenci&oacute;n la figura que
+ representaba &aacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, dijo Mauricio; me ha parecido que el rubio estaba mejor en la
+ escala de los colores: el moreno resultaba brutal.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_82" name='Page_82'></a>La fisonom&iacute;a es encantadora.
+ &iquest;De qu&eacute; modelo te has servido?</p>
+ <p>&mdash;De ninguno: est&aacute; hecho de imaginaci&oacute;n....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Pues no es esa tu costumbre....</p>
+ <p>Se call&oacute;. Acababa de ver el estudio de la virgen del bordado y le examinaba
+ con aire cuidadoso. De una ojeada hab&iacute;a reconocido el terrapl&eacute;n de la
+ quinta del t&iacute;o Guichard, en el que hab&iacute;a jugado durante toda su
+ infancia. Y en aquella joven inclinada hacia la callejuela y rodeada de follaje,
+ volv&iacute;a &aacute; encontrar &aacute; la desposada cuya cara hab&iacute;a
+ cambiado Mauricio por un repentino capricho. &iexcl;Una extra&ntilde;a coincidencia,
+ verdaderamente, y muy &aacute; prop&oacute;sito para alarmar &aacute; Roussel!
+ &Eacute;ste permanec&iacute;a delante del lienzo, no atrevi&eacute;ndose &aacute;
+ volverse por no mostrar &aacute; su hijo adoptivo su cara sombr&iacute;a, pero
+ viendo, sin embargo, que era necesaria una explicaci&oacute;n. Por fin, se
+ arm&oacute; de valor, y dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Es nuevo este boceto?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, padrino; he emprendido este cuadrito despu&eacute;s que usted se
+ march&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Es la misma cabeza de la desposada ... &iquest;Tambi&eacute;n de
+ imaginaci&oacute;n?...</p>
+ <p>Levant&oacute; la frente y clav&oacute; su mirada en los ojos de Mauricio. El
+ joven se sonroj&oacute; un poco y dijo sencillamente:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_83" name='Page_83'></a>No he mentido &aacute; usted nunca y no
+ he de empezar &aacute; mi edad ... Esta cara es la de la sobrina de la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ha venido aqu&iacute;? pregunt&oacute; Roussel con violenta
+ angustia; &iquest;la has hecho entrar en mi casa?</p>
+ <p>&mdash;No; no ha venido; he hecho este retrato de memoria....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;De memoria! repiti&oacute; Fortunato moviendo la cabeza.
+ &iquest;Cu&aacute;ntas veces la has visto entonces?</p>
+ <p>&mdash;Dos veces.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde?</p>
+ <p>&mdash;La primera en el terrapl&eacute;n, tal como usted la ve en este boceto ...
+ Su graciosa silueta me pareci&oacute; que encuadraba bonitamente en el follaje....
+ Hab&iacute;a en esto un precioso asunto ... La pint&eacute; de memoria y
+ despu&eacute;s, como la cabeza no me satisfac&iacute;a....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Has vuelto!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, padrino; y esta vez, estando habl&aacute;ndola, fu&iacute;
+ sorprendido por la se&ntilde;orita Guichard....</p>
+ <p>&mdash;Que te ech&oacute; una reprimenda ... Yo en su lugar....</p>
+ <p>&mdash;Nada de eso; que me rog&oacute; que entrase, se explic&oacute; muy
+ cordialmente conmigo, me acogi&oacute; con gran benevolencia ... y
+ despu&eacute;s....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y despu&eacute;s? repiti&oacute; Fortunato
+ estremeci&eacute;ndose.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_84" name='Page_84'></a>Y despu&eacute;s, me hizo quedarme
+ &aacute; comer.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Has comido en su casa?</p>
+ <p>&mdash;Antes de ayer.</p>
+ <p>&mdash;No te ha hablado mal de m&iacute;; te ha acogido con benevolencia y te ha
+ convidado &aacute; comer, resumi&oacute; Roussel ... &iexcl;Ah! Hijo m&iacute;o, todo
+ esto es m&aacute;s grave de lo que hab&iacute;a previsto. Veamos; vamos &aacute;
+ poner los puntos sobre las &iacute;es, porque va en ello mi tranquilidad presente y
+ tu seguridad en el porvenir. D&iacute;melo todo, como &aacute; un padre.... Esa joven
+ ... encantadora si es como t&uacute; la has pintado ... &iexcl;Ay! s&eacute; muy bien
+ c&oacute;mo logras los parecidos ... esa joven ... &iquest;te ha gustado?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! s&iacute;, mi querido padrino, exclam&oacute; Mauricio con
+ fuego. Si usted supiera hasta qu&eacute; punto es bonita, dulce, sencilla....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Eh! todo lo que t&uacute; quieras ... un &aacute;ngel.</p>
+ <p>&mdash;Un &aacute;ngel, s&iacute;, padrino....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pero tiene el diablo &aacute; su lado! &iexcl;Y no tendr&aacute;s el
+ &aacute;ngel sin verte obligado &aacute; cargar tambi&eacute;n con el diablo!...
+ &iexcl;Ah! querido hijo m&iacute;o, t&uacute; sabes cu&aacute;nto te quiero y
+ c&oacute;mo te lo he probado desde hace veinte a&ntilde;os. Debes estar convencido de
+ que si s&oacute;lo se tratase de sacrificar mi reposo &aacute; tu dicha, no
+ dudar&iacute;a ... Pero tener &aacute; Clementina por suegra ... &iexcl;porque
+ ser&iacute;a tu suegra! no habr&iacute;a en el infierno suplicio semejante. Hay que
+ haberla <a id="Page_85" name='Page_85'></a>conocido joven para sospechar lo que debe
+ ser ahora que es vieja. Y su plan lo adivino ahora como si lo estuviera viendo ...
+ Quiere robarme tu cari&ntilde;o ... Ha puesto &aacute; su sobrina como un cebo para
+ cogerte en sus redes ... S&iacute;, ya s&eacute; lo que me vas &aacute; decir; la
+ sobrina es encantadora ... &iexcl;Al casarse con una joven, no se casa uno con su
+ madre y mucho menos con su t&iacute;a! Pero estoy seguro de que Clementina
+ tomar&iacute;a sus precauciones, que se impondr&iacute;a &aacute; la joven pareja ...
+ &iquest;qu&eacute; digo? que la secuestrar&iacute;a y exigir&iacute;a al marido que
+ jurase vivir con ella ... Este es el secreto de su buena acogida.... Ha visto en ti
+ el yerno ideal ... Un muchacho guapo, bien educado, rico y ya c&eacute;lebre y como
+ remate mi hijo adoptivo ... Su sue&ntilde;o es apoderarse de ti para que yo quede
+ solo, &aacute; mi edad, y me muera de pena en mi rinc&oacute;n, como un pobre perro
+ abandonado.</p>
+ <p>Y hablando as&iacute; el buen Fortunato se hab&iacute;a enternecido. Su voz se
+ perdi&oacute; en un sollozo y las l&aacute;grimas rodaron por sus mejillas. Ante esta
+ pena tan sincera del hombre que le hab&iacute;a educado, Mauricio se abandon&oacute;
+ &aacute; su emoci&oacute;n: se abalanz&oacute; &aacute; Roussel, le estrech&oacute;
+ entre sus brazos, le oblig&oacute; &aacute; sentarse en una butaca, se coloc&oacute;
+ en un taburete cerca de &eacute;l, le cogi&oacute; la mano y, llorando
+ tambi&eacute;n, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_86" name='Page_86'></a>Basta, mi querido padrino; ni una
+ palabra m&aacute;s ... Usted no me conoce ... &iexcl;yo, abandonarle! &iexcl;Dejarle
+ acabar su vida, que espero ser&aacute; todav&iacute;a muy larga, sin aprovechar la
+ dicha de su continua presencia! &iquest;C&oacute;mo ha podido usted pensarlo?
+ &iexcl;Preferir&iacute;a renunciar &aacute; todas las mujeres de la tierra, mejor que
+ causar &aacute; usted una pena ... Usted llora, mi bueno y &uacute;nico amigo, por mi
+ causa.... Es la primera vez y ser&aacute; la &uacute;ltima ... Tranquil&iacute;cese
+ usted; jam&aacute;s har&eacute; nada que le atormente ni que siquiera le disguste;
+ ser&iacute;a un ente desnaturalizado si pensase en otra cosa que en complacerle. Los
+ hijos deben obediencia &aacute; sus padres y usted es a&uacute;n m&aacute;s que un
+ padre para m&iacute;, porque no es la naturaleza la que le ha hecho serlo, sino su
+ voluntad.... Yo soy su hechura moral ... No creo que haya en el mundo lazos
+ m&aacute;s fuertes que los de mi cari&ntilde;o y mi reconocimiento....</p>
+ <p>Roussel lloraba todav&iacute;a, pero al mismo tiempo se sent&iacute;a dichoso,
+ porque ve&iacute;a la sinceridad con que hablaba Mauricio. Le abraz&oacute; con
+ efusi&oacute;n y ya ruborizado, el buen se&ntilde;or, por el ego&iacute;smo con que
+ aceptaba la renuncia de su querido hijo:</p>
+ <p>&mdash;Casi no la conoces, exclam&oacute;, y olvidar&aacute;s f&aacute;cilmente
+ &aacute; esa joven ... &iexcl;Bah! Ya buscaremos otra, aun m&aacute;s bonita y que no
+ dependa de la atroz Clementina ... Si t&uacute; supieras....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_87" name='Page_87'></a>No quiero saber nada; creo &aacute;
+ usted bajo su palabra.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! eres un buen muchacho, dijo Fortunato con efusi&oacute;n, y en
+ este momento me pagas veinte a&ntilde;os de ternura....</p>
+ <p>&mdash;Entonces, no se hable m&aacute;s del asunto, contest&oacute; Mauricio con
+ afectada calma y que se borre hasta el recuerdo de esta aventura.</p>
+ <p>Roussel y Mauricio volvieron &aacute; emprender su plan de vida ordinario, en
+ apariencia al menos, porque, en realidad se hab&iacute;a producido entre ellos una
+ causa de molestia. El pintor no buscaba, como en otro tiempo, la presencia de su
+ padrino, &eacute;, instintivamente, Fortunato estaba retra&iacute;do. No
+ pod&iacute;an hablarse sin reticencias y se ve&iacute;an obligados &aacute;
+ reflexionar, antes de emprender una conversaci&oacute;n, &aacute; fin de asegurarse
+ de que no hab&iacute;a de descarrilar del asunto principal, en desenvolvimientos
+ peligrosos. Ocupados incesantemente en dominarse, afectaban una tranquilidad que
+ estaba muy lejos de sus esp&iacute;ritus. No se atrev&iacute;an &aacute; dirigirse
+ mutuas preguntas y se espiaban, temiendo sorprender en sus fisonom&iacute;as la
+ huella de una inquietud, la prueba de una pena. Hubieran querido convencerse de que
+ hab&iacute;an renunciado, Roussel &aacute; sus prevenciones y Mauricio &aacute; su
+ amor.... Pero sab&iacute;an que esto era imposible y ambos sufr&iacute;an. <a
+ id="Page_88" name='Page_88'></a>Estos dos seres que hab&iacute;an vivido tanto tiempo
+ en una deliciosa intimidad, no se ve&iacute;an ahora m&aacute;s que &aacute; las
+ horas en que les era imposible evitarse; por la ma&ntilde;ana en el almuerzo y por la
+ tarde durante la comida y de sobremesa, y aun entonces estaban juntos con alguna
+ inquietud. De este modo, Clementina hab&iacute;a conseguido introducir la
+ turbaci&oacute;n en casa de su enemigo y envenenar su tranquila felicidad.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_IV" name='CAPITULO_IV'></a>
+ <h2><a id="Page_89" name='Page_89'></a>CAP&Iacute;TULO IV</h2>
+ <h3>EL ATAQUE Y LA DEFENSA.</h3>
+ <p>Durante quince d&iacute;as Roussel sufri&oacute; valerosamente esta
+ situaci&oacute;n tan nueva y tan penosa. Pensaba: "Es el primer momento; esto
+ pasar&aacute;. Un nuevo capricho seguir&aacute; al actual y ya no habr&aacute;
+ cuesti&oacute;n. Podremos entonces respirar, lejos de la horrible Clementina, y vivir
+ en paz." Pero sus esperanzas optimistas no se realizaron. &iquest;Era que Mauricio
+ estaba m&aacute;s seriamente enamorado que lo que hab&iacute;a dicho? &iquest;Era que
+ la violencia hecha &aacute; sus sentimientos hab&iacute;a aumentado su fuerza en vez
+ de disminuirla? Mauricio cambiaba mucho, f&iacute;sica y moralmente. &Eacute;l, que
+ era la actividad misma, pasaba d&iacute;as enteros tendido en el div&aacute;n de su
+ estudio, fumando cigarrillos. No cog&iacute;a un pincel. El boceto de la <i>Virgen
+ del bordado</i> y el cuadro de los <i>Desposados</i> estaban vueltos hacia la pared.
+ Ten&iacute;a en completo abandono los estudios <a id="Page_90"
+ name='Page_90'></a>empezados para la decoraci&oacute;n de la sala de actos de la
+ alcald&iacute;a de Saint-Denis; importante trabajo obtenido en buena lid, en un
+ concurso en el que tuvo por antagonistas &aacute; los m&aacute;s c&eacute;lebres
+ pintores. Nada le interesaba. Estaba sufriendo una crisis de desaliento y de
+ disgusto.</p>
+ <p>Por la primera vez en su vida, Roussel le ve&iacute;a de este modo, lo que le
+ alarmaba seriamente. Disimulaba, sin embargo y no lo interrogaba, temiendo una
+ respuesta que abriese de nuevo el debate. Esperaba todav&iacute;a que "aquello
+ pasara", pero ve&iacute;a que no "pasaba" jam&aacute;s.</p>
+ <p>Por las tardes Mauricio sal&iacute;a solo con frecuencia. Las primeras veces,
+ Roussel le hab&iacute;a preguntado: "&iquest;Ad&oacute;nde vas?" y el joven le
+ hab&iacute;a ense&ntilde;ado un &aacute;lbum, y respondido: "Voy &aacute; buscar
+ apuntes ..." Y no hab&iacute;a invitado &aacute; su tutor &aacute; que le
+ acompa&ntilde;ase y hasta, pareciendo temer que &eacute;ste se lo propusiera, casi se
+ hab&iacute;a escapado. Roussel no hab&iacute;a repetido la pregunta; pero un
+ d&iacute;a en que el &aacute;lbum de los croquis estaba sobre una mesa, en ausencia
+ del pintor, hab&iacute;a levantado la cubierta, recorrido las hojas y adquirido la
+ certeza de que todas estaban inmaculadas. Entonces, &iquest;en qu&eacute; pasaba
+ Mauricio los d&iacute;as? &iquest;Habr&iacute;a faltado &aacute; su promesa y vuelto
+ &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard? Roussel no lo sospech&oacute; siquiera;
+ sab&iacute;a que <a id="Page_91" name='Page_91'></a>era incapaz de faltar &aacute; un
+ compromiso. Y sin embargo, &iquest;qu&eacute; hac&iacute;a?</p>
+ <p>Resolvi&oacute; seguirle, y una tarde en que Mauricio hab&iacute;a salido por el
+ camino de Saint-Cloud con el famoso &aacute;lbum de las hojas en blanco, Fortunato se
+ dispuso &aacute; ir de lejos en su seguimiento. Pudo sin dificultad no perderle de
+ vista, porque el joven marchaba sin desconfianza. Ni una sola vez se volvi&oacute; y
+ en el camino polvoriento, su silueta se destacaba visible &aacute; quinientos pasos
+ de distancia. Volvi&oacute; hacia la derecha; tom&oacute; un sendero de
+ traves&iacute;a que conduc&iacute;a al bosque y una vez llegado &aacute; la espesura,
+ se sent&oacute;, con el &aacute;lbum sobre las rodillas y permaneci&oacute;
+ m&aacute;s de una hora sin moverse, como si esperase &aacute; alguien, pero nadie
+ lleg&oacute;. Sali&oacute; de su abstracci&oacute;n y &aacute; paso lento, siguiendo
+ su paseo, se dirigi&oacute; hacia la Celle-Saint-Cloud.</p>
+ <p>Fortunato se estremeci&oacute;. &iquest;Se habr&iacute;a enga&ntilde;ado?
+ &iquest;Ser&iacute;a capaz Mauricio de tanto disimulo? &iexcl;Qu&eacute;!
+ &iquest;ir&iacute;a &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard? &iexcl;No!
+ imposible. Y, sin embargo, tomaba una direcci&oacute;n nada dudosa hacia una
+ plazoleta en la que desembocaba la callejuela donde el joven hab&iacute;a sido
+ atropellado. Pero Mauricio, en vez de apretar el paso, como aquel &aacute; quien se
+ espera, le acortaba. Dobl&oacute; la esquina de la calleja y all&iacute; se detuvo su
+ tutor. <a id="Page_92" name='Page_92'></a>Mauricio avanz&oacute; hasta que pudo
+ descubrir el terrapl&eacute;n de la quinta y all&iacute;, oculto detr&aacute;s de una
+ espesura de madreselvas que brotaban en la cerca de un jard&iacute;n,
+ esper&oacute;.</p>
+ <p>Desde su puesto de observaci&oacute;n, Roussel le ve&iacute;a mirar con
+ insistencia hacia la finca de la se&ntilde;orita Guichard. Y hasta le ve&iacute;a la
+ cara lo bastante para notar su profunda tristeza. &iquest;Esto era, pues, el objeto
+ de sus paseos misteriosos? Ven&iacute;a &aacute; contemplar el sitio donde
+ hab&iacute;a visto por primera vez &aacute; Herminia. Esperaba verla de lejos si
+ pasaba por la alameda de las ramas colgantes. Acaso ella se mostrase tan triste como
+ &eacute;l y entonces, esa identidad de sentimientos ser&iacute;a un alivio para su
+ pena. Y el curtido coraz&oacute;n de Fortunato se apret&oacute; al recibir esta
+ prueba de la pena efectiva y devoradora del hijo &aacute; quien amaba tan
+ tiernamente.</p>
+ <p>Una gran melancol&iacute;a se apoder&oacute; de &eacute;l. Presinti&oacute; que
+ estaba destinado al m&aacute;s cruel de los sacrificios; el de la tranquilidad de sus
+ &uacute;ltimos d&iacute;as. Vi&oacute; que no podr&iacute;a dudar entre su dolor y el
+ de Mauricio. Estim&oacute; que no era justo aceptar el sufrimiento de aquella
+ juventud como precio de la quietud de su vejez. No hab&iacute;a igualdad entre la
+ vida del uno, en su aurora, y la del otro, en su ocaso. Por &uacute;ltimo,
+ temi&oacute; que Mauricio le juzgase ego&iacute;sta y tuviese de Clementina mejor
+ opini&oacute;n que <a id="Page_93" name='Page_93'></a>de &eacute;l y quiso demostrar
+ la diferencia que hab&iacute;a entre ellos y hacer apreciar su abnegaci&oacute;n
+ comparada con la inflexibilidad de la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Mauricio dej&oacute; su sitio lentamente y como &aacute; disgusto. Aquel
+ d&iacute;a Herminia no hab&iacute;a aparecido en el jard&iacute;n. Tom&oacute; de
+ nuevo el camino del bosque, con la cabeza baja y al llegar &aacute; la plazoleta,
+ arroj&oacute; un grito ahogado y palideci&oacute;: su tutor estaba delante de
+ &eacute;l. El anciano estaba grave y un poco p&aacute;lido, pero su fisonom&iacute;a
+ y su actitud no acusaban enfado alguno. Viendo &aacute; Mauricio perplejo, se
+ adelant&oacute; sin hablar, le cogi&oacute; afectuosamente el brazo y march&oacute;
+ &aacute; su lado en direcci&oacute;n &aacute; Montretout.</p>
+ <p>Despu&eacute;s de algunos minutos de silencio, levant&oacute; la cabeza,
+ mir&oacute; &aacute; su hijo adoptivo con dulzura y dijo con voz enternecida:</p>
+ <p>&mdash;As&iacute; pues, hijo m&iacute;o; &iquest;<i>eso</i> es m&aacute;s fuerte
+ que t&uacute;? &iquest;Es absolutamente preciso que la vuelvas &aacute; ver?</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras tan afectuosas, tan verdaderamente paternales, Mauricio,
+ conmovido, balbuce&oacute; con voz alterada:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! mi querido padrino, perd&oacute;neme usted, pero &iexcl;es tanta
+ mi pena!...</p>
+ <p>&mdash;Vamos, hijo m&iacute;o; has hecho lo que has po<a id="Page_94"
+ name='Page_94'></a>dido, bien lo veo; &aacute; m&iacute; me toca hacer el resto.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Padrino m&iacute;o!...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Acaso has cre&iacute;do que te he criado como lo he hecho, durante
+ veinte a&ntilde;os, para cambiar de repente, el mejor d&iacute;a, y hacerte
+ desgraciado? &iexcl;No, no! Te quiero para ti mismo y no para m&iacute; y no puedo
+ soportar la idea de que alimentas una pena que una palabra m&iacute;a puede
+ disipar.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! pero yo no aceptar&eacute; que usted tenga el menor disgusto por
+ mi causa, interrumpi&oacute; Mauricio con energ&iacute;a. Soy un cobarde por no haber
+ sabido soportar mejor esta decepci&oacute;n. Pero yo dar&eacute; buena cuenta de mi
+ debilidad ... Hace mucho tiempo que estoy proyectando un viaje &aacute; Espa&ntilde;a
+ ... Partir&eacute; ... partiremos juntos.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No!, dijo tristemente Roussel; porque llevar&iacute;as contigo el
+ recuerdo de Herminia y ser&iacute;as a&uacute;n m&aacute;s desgraciado estando lejos
+ de ella ... Y yo tendr&iacute;a la doble tristeza de verte sufrir y de pensar que
+ sufr&iacute;as por ser yo un ego&iacute;sta ... Lo que me imped&iacute;a dejarte en
+ libertad de amar &aacute; esa muchacha, que es sin duda adorable y buena....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! mi querido padrino; si usted hablase con ella solamente un
+ cuarto de hora, estar&iacute;a usted seguro de ello. La dulzura de su voz, la gracia
+ de su mirada, todo atestigua un coraz&oacute;n exquisito.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_95" name='Page_95'></a>Yo creo que si t&uacute; te has puesto
+ &aacute; amarla tan deprisa y tan fuerte, dijo Fortunato sonriendo, es que tiene un
+ encanto irresistible.</p>
+ <p>&mdash;Y con todo eso, es tan modesta, tan bien educada....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! no se parece &aacute; Clementina ... Pero te dec&iacute;a que me
+ hab&iacute;a contenido el temor de que fueses v&iacute;ctima de la se&ntilde;orita
+ Guichard, como lo he sido yo ... He pensado mucho en todas estas cosas desde que
+ volv&iacute; de mi viaje y he adquirido la certidumbre de que podr&aacute;s escapar
+ al peligro. &iquest;Qu&eacute; es lo que t&uacute; quieres, en suma? Una mujer y no
+ una fortuna. Y bien; c&aacute;sate con Herminia, y si la se&ntilde;orita Guichard te
+ atormenta, coges &aacute; tu mujer del brazo y te la llevas. T&uacute; ser&aacute;s
+ siempre independiente. As&iacute; pues si Herminia te ama....</p>
+ <p>&mdash;Me amar&aacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Debe amarte ya! Pero la se&ntilde;orita Guichard estar&aacute;, de
+ seguro, furiosa por no haberte visto desde hace dos semanas. Va &aacute; ser preciso
+ jugar mano &aacute; mano con esa buena pieza. &iquest;Est&aacute;s dispuesto &aacute;
+ seguir el plan que te voy &aacute; trazar?</p>
+ <p>&mdash;Ciegamente.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien, escucha. Si cometieras la imprudencia de presentarte
+ ma&ntilde;ana en la Celle-Saint-Cloud, con el aire radiante y diciendo &aacute;
+ Clementina: "&iexcl;Heme aqu&iacute;! Mi tutor consiente en que <a id="Page_96"
+ name='Page_96'></a>me case con su sobrina de usted; &iquest;quiere usted concederme
+ su mano?" puedes estar seguro de que te pondr&iacute;an en la puerta con todos los
+ honores debidos &aacute; tu posici&oacute;n de hijo adoptivo de un hombre execrado.
+ Ser&aacute;, pues, necesario que te presentes con cara de contricci&oacute;n y de
+ inquietud, que pidas hablar en secreto con la se&ntilde;orita Guichard y que cuentes
+ que te he sorprendido yendo &aacute; su casa y que ha habido entre los dos una escena
+ violenta, cuya conclusi&oacute;n ha sido este <i>ultim&aacute;tum</i> formulado por
+ m&iacute;: romper toda relaci&oacute;n con mi enemiga &oacute; abandonar mi casa.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;Ser&aacute; preciso abandonar &aacute;
+ usted?</p>
+ <p>&mdash;Durante el tiempo necesario para las capitulaciones y hasta el matrimonio.
+ Si Clementina te viese continuar viviendo conmigo, como es lista, sospechar&iacute;a
+ alguna astucia y te dar&iacute;a que sentir. La &uacute;nica probabilidad de
+ &eacute;xito que tienes con ella es aparecer enfadado conmigo y que sea yo el
+ condenado &aacute; sufrir. De este modo te acoger&aacute; como &aacute; un aliado,
+ porque, es triste decirlo, pero ella no entrega su sobrina &aacute; un buen muchacho
+ capaz de hacerla feliz, sino &aacute; un hijo ingrato que pone en peligro la dicha de
+ mi vida. No protestes; yo sabr&eacute;, naturalmente, &aacute; qu&eacute; atenerme y
+ la apariencia de la falta bastar&aacute;. T&uacute;, continuar&aacute;s
+ am&aacute;ndome tanto m&aacute;s cuanto m&aacute;s grande te parezca mi <a
+ id="Page_97" name='Page_97'></a>sacrificio. Pero no dejes sospechar nuestro convenio
+ ni demuestres cari&ntilde;o hacia m&iacute;: el d&iacute;a en que Clementina no vea
+ en ti un instrumento de rencor, te odiar&aacute; y todo se habr&aacute; perdido.</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;despu&eacute;s?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Despu&eacute;s ... despu&eacute;s ser&aacute; cuando empiecen
+ las verdaderas dificultades. Tendr&aacute;s que mostrarte lleno de deferencia por la
+ se&ntilde;orita Guichard. Si no haces causa com&uacute;n con ella contra m&iacute;,
+ si confiesas una reconciliaci&oacute;n con tu tutor, el diablo se
+ desencadenar&aacute; y entonces sabr&aacute;s &aacute; ciencia cierta lo que es esa
+ se&ntilde;ora ... Porque, amigo m&iacute;o, ahora no puedes juzgarla ... no la
+ conoces.</p>
+ <p>&mdash;Es usted tan bueno, dijo Mauricio con alguna indecisi&oacute;n, que me voy
+ &aacute; atrever &aacute; dirigirle una pregunta verdaderamente arriesgada ...
+ Llegado el caso, &iquest;consentir&iacute;a usted en reconciliarse con la
+ se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Consentir&eacute; en todo para hacerte dichoso! Pero no te hagas
+ ilusiones; es &aacute; Clementina &aacute; la que habr&aacute; que decidir. Yo
+ jam&aacute;s le he hecho nada malo, si se except&uacute;a el no querer llamarme
+ bar&oacute;n de Pontournant y dejarla para vestir im&aacute;genes.... No puedo hacer
+ m&aacute;s que ofrecerme &aacute; estrechar su mano ... Y te doy mi palabra de que
+ tendr&eacute; ese hero&iacute;smo....</p>
+ <p>&mdash;Entonces todo saldr&aacute; &aacute; pedir de boca. Usted <a id="Page_98"
+ name='Page_98'></a>exagera su rencor. La edad ha amortiguado los fuegos de su
+ c&oacute;lera ... Se ha calmado mucho.</p>
+ <p>&mdash;Eso me asombra ... El vino gana en sabor al hacerse viejo, pero el vinagre,
+ por el contrario, aumenta en acidez ... Y la acidez de Clementina.... Cuando la
+ conozcas, ver&aacute;s lo que es bueno.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Padrino m&iacute;o!</p>
+ <p>&mdash;No; no lo digo para retirar mi promesa. Estoy decidido, pero s&eacute;
+ &aacute; lo que me comprometo. Hace veinte a&ntilde;os, retroced&iacute; ante el
+ abismo; ahora me arrojar&eacute; &aacute; &eacute;l. &iquest;No hubo en Roma un ser
+ sublime llamado Curtius que se ech&oacute; armado en una sima para apaciguar &aacute;
+ los dioses?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, padrino m&iacute;o; ese fu&eacute; el asunto de mi primer
+ concurso para el premio de Roma.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien &iexcl;yo imitar&eacute; &aacute; ese m&aacute;rtir! Pero, cuando
+ est&eacute; en el fondo, &iquest;no me dejar&aacute;s solo?</p>
+ <p>&mdash;Seremos dos para acompa&ntilde;ar &aacute; usted, para amarle.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, corriente. Dame hoy doble raci&oacute;n de ternura, porque desde
+ ma&ntilde;ana viviremos separados ... &iexcl;As&iacute; lo exige la
+ pol&iacute;tica!</p>
+ <p>Hab&iacute;an llegado &aacute; la verja de la quinta de Montretout; entraron y
+ pasaron la velada haciendo proyectos para el porvenir.</p>
+ <p>Al d&iacute;a siguiente, como hab&iacute;a dispuesto Roussel, Mauricio se
+ present&oacute; en la Celle-Saint-Cloud y <a id="Page_99"
+ name='Page_99'></a>fu&eacute; recibido sin dificultades. Introducido en el
+ sal&oacute;n, tuvo que esperar alg&uacute;n tiempo. Sin duda la se&ntilde;orita
+ Guichard quer&iacute;a tomarse tiempo para pensar lo que iba &aacute; decir y acaso
+ tambi&eacute;n ense&ntilde;ar &aacute; Herminia adornada con elegante sencillez. Sin
+ embargo, la due&ntilde;a de la casa apareci&oacute; sola y avanz&oacute; con la
+ frente oscurecida por una nube.</p>
+ <p>&mdash;Celebro infinito ver &aacute; usted, se&ntilde;or Aubry, dijo con voz
+ bastante firme. Sin duda ha estado usted enfermo, porque hace quince d&iacute;as que
+ no sabemos de usted.</p>
+ <p>&mdash;Disp&eacute;nseme usted, se&ntilde;orita, pero no he estado enfermo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! exclam&oacute; Clementina con severidad amenazadora. Entonces
+ habr&aacute; usted estado ausente.</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;orita; he estado en Montretout....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Tan cerca?, dijo expresando una &aacute;spera iron&iacute;a.
+ Entonces, &iquest;qu&eacute; le ha impedido &aacute; usted venir?</p>
+ <p>&mdash;He tenido vivos disgustos ... disgustos de familia ... Mi tutor ha vuelto
+ y....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute;?... interrog&oacute; Clementina, devorada por una
+ ardiente curiosidad.</p>
+ <p>&mdash;Y se han producido entre nosotros algunas dificultades....</p>
+ <p>&mdash;Las palabras sal&iacute;an penosamente de la boca de Mauricio. Era preciso
+ que amase mucho &aacute; <a id="Page_100" name='Page_100'></a>Herminia y que su
+ padrino, en el momento de salir, le hubiese recomendado de nuevo el disimulo, para
+ que se decidiese &aacute; mentir de aquel modo. Pero no le fu&eacute; necesaria mucha
+ habilidad. En un instante, la actitud de la se&ntilde;orita Guichard hab&iacute;a
+ cambiado. Su violencia desapareci&oacute;, las nubes de su frente se disiparon y con
+ la faz radiante, sonri&oacute; &aacute; Mauricio como &aacute; un amigo. Le
+ tom&oacute; la mano, le atrajo hacia ella en un canap&eacute; y exclam&oacute;, con
+ los ojos brillantes de alegr&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pobre joven! cu&eacute;nteme usted eso.</p>
+ <p>Mauricio cont&oacute; lo que hab&iacute;a convenido con Roussel y pudo comprender
+ en la triunfante exaltaci&oacute;n de Clementina hasta qu&eacute; punto su padrino le
+ hab&iacute;a dicho la verdad. S&iacute;; el m&oacute;vil &uacute;nico de la
+ se&ntilde;orita Guichard era su rencor implacable; todo estaba subordinado en su
+ existencia al deseo de hacer mal &aacute; Fortunato. Era esto tan evidente, tan
+ claro, que &aacute; Mauricio se le pasaron ganas de levantarse y exclamar: "Todo lo
+ que estoy contando es falso de la cruz &aacute; la fecha. Mi padrino es el mejor de
+ los hombres y antes que causarme la m&aacute;s peque&ntilde;a pena est&aacute;
+ dispuesto &aacute; olvidar lo que usted le ha hecho y &aacute; reconciliarse con
+ usted."</p>
+ <p>Pero no tuvo tiempo. La se&ntilde;orita Guichard se levant&oacute;, llam&oacute; y
+ dijo al criado: "Ruegue usted <a id="Page_101" name='Page_101'></a>&aacute; la
+ se&ntilde;orita Herminia que venga." Esta sencilla frase borr&oacute; los
+ escr&uacute;pulos de Mauricio. Pens&oacute; que iba &aacute; ver &aacute; la Virgen
+ del bordado y que podr&iacute;a acabar su boceto del natural. El amor al arte, su
+ ternura por Herminia; todo iba &aacute; ser satisfecho al mismo tiempo. Bendijo
+ mentalmente al hombre que le proporcionaba todas estas satisfacciones y jur&oacute;
+ indemnizarle del esfuerzo que le habr&iacute;a costado el resignarse. Precisamente la
+ se&ntilde;orita Guichard se volv&iacute;a hacia &eacute;l con complacencia y le
+ dec&iacute;a con &eacute;nfasis:</p>
+ <p>&mdash;Olvide usted el mal proceder de un hombre ego&iacute;sta. Yo le
+ devolver&eacute; la afecci&oacute;n que &eacute;l le retira.... y usted
+ encontrar&aacute; en mi casa, cerca de m&iacute;, la compensaci&oacute;n de sus
+ cuidados....</p>
+ <p>Una &uacute;ltima sacudida de su honradez indignada estuvo &aacute; punto de
+ apoderarse de Mauricio ... Ya abr&iacute;a la boca para responder: "No necesito
+ compensaciones y usted ser&iacute;a incapaz de amar &aacute; nadie, ni &aacute; su
+ sobrina, como yo soy amado por mi tutor."</p>
+ <p>Pero entr&oacute; Herminia, rubia, sonrosada, fresca, sonriente; y todo
+ qued&oacute; olvidado.</p>
+ <p>El plan formado por Roussel resultaba, por otra parte, en todas sus partes, y
+ Mauricio, con el ego&iacute;smo natural del hombre, gozaba tan plenamente de su dicha
+ como su padrino ten&iacute;a el <a id="Page_102" name='Page_102'></a>coraz&oacute;n
+ &aacute; la vez satisfecho y desgarrado. Sin embargo, el joven no olvidaba al que se
+ hab&iacute;a sacrificado por &eacute;l y le escrib&iacute;a largo y tendido todas las
+ tardes al volver &aacute; Par&iacute;s, despu&eacute;s de haber comido en la
+ Celle-Saint-Cloud, porque com&iacute;a todas las tardes con su futura, hasta tal
+ punto tem&iacute;a Clementina que se le escapase su prisionero. Sus cartas estaban
+ llenas de noticias s&oacute;brela actitud de Clementina, sobre sus palabras, sobre la
+ gracia y la bondad de Herminia. Roussel respond&iacute;a dando instrucciones &aacute;
+ su hijo y recomend&aacute;ndole prudencia y, sobre todo, discreci&oacute;n.
+ Jam&aacute;s se permit&iacute;a una palabra desagradable respecto de su enemiga;
+ nunca una cr&iacute;tica amarga. Desde el d&iacute;a en que Mauricio fu&eacute;
+ admitido en casa de la se&ntilde;orita Guichard, Fortunato pens&oacute;, con mucha
+ delicadeza, que conven&iacute;a poner en buen lugar ante su pupilo &aacute; una mujer
+ con la que iba &aacute; estar unido por estrechos lazos.</p>
+ <p>De vez en cuando, cuando se aburr&iacute;a mucho en Montretout, hac&iacute;a una
+ escapada &aacute; Par&iacute;s &eacute; iba &aacute; sorprender &aacute; Mauricio,
+ por la ma&ntilde;ana, en su estudio. Llegaba con la cara radiante y las manos llenas
+ de flores de sus estufas; abrazaba &aacute; su querido hijo, le contemplaba, le
+ acosaba &aacute; preguntas y daba vueltas &aacute; su alrededor con inquieta ternura.
+ Pero prontamente ve&iacute;a que Mau<a id="Page_103" name='Page_103'></a>ricio no
+ hab&iacute;a dejado de quererlo y se iba dichoso.</p>
+ <p>Tomaba precauciones, parque sab&iacute;a que era espiado. En varias ocasiones
+ hab&iacute;a sorprendido rondando su casa al primo Bobart, el confidente de
+ Clementina, y hasta le hab&iacute;a visto seguirle &aacute; Par&iacute;s. El darle
+ esquinazo no hab&iacute;a sido m&aacute;s que un juego. Las robustas piernas de
+ Fortunato hab&iacute;an burlado f&aacute;cilmente el espionaje del antiguo abogado.
+ Preguntado Mauricio acerca de este personaje hab&iacute;a contado que Bobart iba con
+ mucha frecuencia &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard. Una vez hab&iacute;a
+ llevado consigo &aacute; su hijo, oficial de h&uacute;sares y aspirante desahuciado
+ &aacute; la mano de Herminia. Pero ni el padre ni el hijo parec&iacute;an peligrosos.
+ Roussel, sin embargo, pon&iacute;a &aacute; su pupilo en guardia contra ellos.</p>
+ <p>&mdash;Mientras no hayas salido de la iglesia con tu mujer del brazo, le
+ dec&iacute;a, no habr&aacute;n acabado las dificultades. Y realmente, entonces
+ empezar&aacute;n de nuevo. Navegas entre escollos; no lo olvides. No sabes de lo que
+ es capaz Clementina. Es mujer que por una sospecha puede echarlo todo &aacute; rodar
+ el &uacute;ltimo d&iacute;a, en la alcald&iacute;a misma. Por mucho que
+ desconf&iacute;es, nunca ser&aacute; bastante.</p>
+ <p>Mauricio encontraba un poco pueriles tantas precauciones. Hab&iacute;a dado un
+ largo paseo por el jard&iacute;n con Herminia y sab&iacute;a que pod&iacute;a contar
+ con <a id="Page_104" name='Page_104'></a>ella por completo, porque tambi&eacute;n le
+ amaba. Aquellos corazones se hab&iacute;an entregado al mismo tiempo y no
+ deb&iacute;an separarse jam&aacute;s.</p>
+ <p>Una ma&ntilde;ana, al llegar al estudio, Roussel encontr&oacute; &aacute; su hijo
+ m&aacute;s contento que de costumbre y cuando le pregunt&oacute; la causa,
+ &eacute;ste sac&oacute; del bolsillo una carta y se la entreg&oacute;. Era de
+ Herminia, que llamaba &aacute; Roussel "querido padre," le daba las gracias por su
+ abnegaci&oacute;n, le promet&iacute;a pag&aacute;rsela con su cari&ntilde;o, y le
+ abrazaba, entretanto, de todo coraz&oacute;n. El buen se&ntilde;or se
+ enterneci&oacute; al principio y asegur&oacute; que aquella chiquilla era
+ verdaderamente deliciosa, pero despu&eacute;s reflexion&oacute; y acab&oacute; por no
+ aprobar que Mauricio la hubiese revelado su t&aacute;ctica. &iexcl;Las mujeres son
+ tan charlatanas! &iquest;Podr&iacute;an estar seguros de que, con la mejor
+ intenci&oacute;n, no cometer&iacute;a Herminia alguna indiscreci&oacute;n, aunque
+ fuese ligera? Porque si Clementina vislumbraba solamente la verdad....</p>
+ <p>Esta vez Mauricio trat&oacute; &aacute; su tutor de visionario y dijo que
+ exageraba verdaderamente el car&aacute;cter de las personas. La misma se&ntilde;orita
+ Guichard estaba tan contenta con este matrimonio, que si ahora se le descubriese la
+ buena inteligencia de Mauricio y de su tutor, no cambiar&iacute;a en nada sus
+ proyectos. Herminia y &eacute;l estaban convencidos de que aquella atm&oacute;sfera
+ de pura alegr&iacute;a hab&iacute;a dulcificado <a id="Page_105"
+ name='Page_105'></a>su coraz&oacute;n y de que se prestar&iacute;a de buen grado
+ &aacute; reconciliarse con Roussel.</p>
+ <p>&Eacute;ste, ante una afirmaci&oacute;n que no pod&iacute;a combatir m&aacute;s
+ que por suposiciones fundadas en su experiencia, mov&iacute;a la cabeza y
+ respond&iacute;a deseando que no se equivocasen. De este modo lleg&oacute; la
+ v&iacute;spera del gran d&iacute;a.</p>
+ <p>Por la tarde, despu&eacute;s de una comida muy alegre, y en el momento en que
+ Herminia y Mauricio se dispon&iacute;an &aacute; bajar al jard&iacute;n, la
+ se&ntilde;orita Guichard se adelant&oacute; hacia el pintor y le dijo:</p>
+ <p>&mdash;Querido hijo m&iacute;o, desear&iacute;a hablar cinco minutos con usted ...
+ Herminia me perdonar&aacute; que le separe &aacute; usted de ella ... ser&aacute; la
+ &uacute;ltima vez ... Anda, hermosa m&iacute;a, ve &aacute; coger un ramo de rosas
+ para Mauricio ... Cuando hayas acabado, te le devolver&eacute;....</p>
+ <p>Herminia cambi&oacute; una mirada inquieta con Mauricio y sali&oacute;. Puestos en
+ presencia el uno del otro, el prometido y la t&iacute;a se observaron un momento.
+ Ambos estaban sonrientes pero sus fisonom&iacute;as aparec&iacute;an un tanto
+ contra&iacute;das. La se&ntilde;orita Guichard tom&oacute; la palabra y dijo con voz
+ firme:</p>
+ <p>&mdash;Mi querido Mauricio, henos ya en el d&iacute;a decisivo. Usted me
+ har&aacute; la justicia de reconocer que ni una sola vez le he hablado de m&iacute; y
+ que no he tenido otra preocupaci&oacute;n que la dicha de <a id="Page_106"
+ name='Page_106'></a>ustedes dos. Conviene, sin embargo, que tratemos &aacute; fondo
+ un asunto importante; el de nuestras relaciones en el porvenir. Usted sabe
+ c&oacute;mo he educado &aacute; Herminia y ve la afecci&oacute;n que tiene por
+ m&iacute;. Su ausencia de mi casa producir&iacute;a aqu&iacute; un vac&iacute;o muy
+ cruel y me atrevo &aacute; lisonjearme de que yo tambi&eacute;n har&iacute;a alguna
+ falta &aacute; esa ni&ntilde;a.... No quiero, sin embargo, ser obst&aacute;culo
+ &aacute; la libertad necesaria &aacute; dos j&oacute;venes, ni interponerme entre
+ vosotros ... He reflexionado mucho en estos detalles, que no dejar&aacute;n de tener
+ influencia en nuestra tranquilidad futura, y he aqu&iacute; lo que voy &aacute;
+ proponer &aacute; usted. Acabaremos aqu&iacute; el verano y el a&ntilde;o que viene
+ har&eacute; preparar vuestras habitaciones y un hermoso estudio en el edificio donde
+ est&aacute;n situados los cuartos de los amigos ... Usted le conoce, porque
+ all&iacute; fu&eacute; donde pas&oacute; la enfermedad producida por su accidente ...
+ Estar&eacute;is, por tanto, independientes, y yo gozar&eacute; de vuestra
+ presencia.... Comer&eacute;is conmigo, si as&iacute; lo quer&eacute;is, y
+ recibir&eacute;is &aacute; vuestros amigos como si fueseis los due&ntilde;os de la
+ casa ... Yo ser&eacute; la que represente el papel de una invitada ... En
+ Par&iacute;s os ofrezco el entresuelo de mi casa de la calle de Courcelles ... Yo
+ vivo en el primero. Estar&eacute;is, pues, en vuestra casa, en completa
+ separaci&oacute;n, si eso os conviene ... El estudio lo tendr&aacute; usted donde
+ guste, porque no le hay en <a id="Page_107" name='Page_107'></a>la casa y, por otra
+ parte, las idas y venidas de los modelos podr&iacute;an molestaros. Es mejor que ni
+ su mujer de usted ni yo nos encontremos con esas personas, ordinariamente un poco ...
+ libres ... Ya ve usted que soy un poco exigente, aunque no lo parezca; mi
+ pretensi&oacute;n se reduce &aacute; no separarme por completo de mi sobrina y gozar
+ tambi&eacute;n un poco de vuestra dicha.</p>
+ <p>Hubo un momento de silencio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y bien!, continu&oacute; Clementina, &iquest;no responde usted?
+ &iquest;Qu&eacute; le sucede? &iexcl;Parece usted estupefacto!</p>
+ <p>Mauricio lo estaba, en efecto. El exordio lleno de precauciones de Clementina le
+ hab&iacute;a hecho inundarse en sudor fr&iacute;o, porque hab&iacute;a previsto
+ complicaciones horribles. Pero la exposici&oacute;n de aquellas pretensiones,
+ despu&eacute;s de un miedo tal, le parec&iacute;a de una moderaci&oacute;n absoluta.
+ Imbu&iacute;do en las prevenciones de su padrino, esperaba que la se&ntilde;orita
+ Guichard intentar&iacute;a acapararle enteramente, tenerle en tutela, convertirle en
+ una especie de cartujo privado. Y en lugar de tales medidas de rigor, reclamaba
+ modesta y casi humildemente que no se prescindiese de ella. El tirano se
+ metamorfoseaba casi en v&iacute;ctima. Negarla lo que ped&iacute;a hubiera sido
+ conducirse como un hombre sin educaci&oacute;n y sin delicadeza. No pensaba que
+ consentir en habi<a id="Page_108" name='Page_108'></a>tar la Celle-Saint-Cloud en
+ verano, aunque fuese en edificio separado, y en invierno en la calle de Courcelles,
+ aun en otro piso que Clementina, era consentir en la proscripci&oacute;n de Roussel.
+ Porque, sin una completa reconciliaci&oacute;n, &iquest;c&oacute;mo iba &aacute;
+ poder Fortunato ir &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard para ver &aacute; sus
+ hijos?</p>
+ <p>Mauricio, en la expansi&oacute;n de su alegr&iacute;a, no miraba tan lejos.
+ Adem&aacute;s para &eacute;l la reconciliaci&oacute;n era segura; y como quiera que
+ fuese, en casa de la se&ntilde;orita Guichard &oacute; en otra parte, la vida se le
+ aparec&iacute;a de color de rosa.</p>
+ <p>&mdash;Estoy estupefacto, respondi&oacute;, por la ingeniosa y pr&aacute;ctica
+ sencillez de las combinaciones de usted.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Le parecen &aacute; usted, pues, satisfactorias?</p>
+ <p>&mdash;Absolutamente.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, &iquest;las acepta usted?</p>
+ <p>&mdash;Con much&iacute;simo gusto.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! querido hijo m&iacute;o; ven, quiero abrazarte.</p>
+ <p>&mdash;Y le estrech&oacute; en un abrazo vigoroso, y le plant&oacute; en cada
+ mejilla un beso sonoro. Si Mauricio hubiera estado en aquel momento capaz de
+ reflexionar, la ardiente alegr&iacute;a que la se&ntilde;orita Guichard demostraba,
+ le hubiera puesto en guardia contra la facilidad con que acababa de acceder &aacute;
+ las pretensiones de la desp&oacute;tica solterona; hubiera <a id="Page_109"
+ name='Page_109'></a>pensado que, para empezar, el paso &aacute; que se lo obligaba
+ era muy largo y que si el segundo iba &aacute; ser del mismo tama&ntilde;o, le
+ conducir&iacute;a infaliblemente &aacute; la esclavitud.</p>
+ <p>Pero en aquel momento y gracias &aacute; la &oacute;ptica especial del amor, la
+ se&ntilde;orita Guichard le parec&iacute;a muy moderada. Al volver Herminia, con un
+ haz de flores entre los brazos, encontr&oacute; &aacute; su t&iacute;a y &aacute; su
+ prometido encantados el uno del otro y se regocij&oacute; c&aacute;ndidamente por su
+ buen acuerdo.</p>
+ <p>Clementina triunfaba y apenas pod&iacute;a contener los transportes de su
+ alegr&iacute;a. Una vez franqueado aquel desfiladero, cuyo ataque ven&iacute;a
+ preparando, hac&iacute;a una semana, con habilidad consumada, no ve&iacute;a ante
+ ella obst&aacute;culo alguno. Mauricio, ca&iacute;do en su poder, gracias &aacute; la
+ maga que lo hab&iacute;a encantado, estaba separado de Roussel y la empresa de odio
+ emprendida hac&iacute;a veinte a&ntilde;os recib&iacute;a su complemento.</p>
+ <p>Roussel, con el cual pas&oacute; Mauricio la ma&ntilde;ana, antes de ir &aacute;
+ la Celle-Saint-Cloud para firmar el contrato, no se enga&ntilde;&oacute; acerca del
+ valor de las concesiones que Clementina hab&iacute;a arrancado tan diestramente al
+ joven. Se juzg&oacute; amenazado del modo m&aacute;s grave y comprendi&oacute; que la
+ mujer que hab&iacute;a dirigido contra &eacute;l tan formidables bater&iacute;as, no
+ habr&iacute;a de desarmarse como esperaban los j&oacute;<a id="Page_110"
+ name='Page_110'></a>venes esposos. Pero tuvo el supremo valor de callar sus
+ inquietudes, por no aminorar la alegr&iacute;a de su hijo, no queriendo ver ni una
+ sola arruga en aquella frente radiante. Y para estar m&aacute;s seguro de no ser
+ causa de una complicaci&oacute;n &aacute; &uacute;ltima hora, anunci&oacute; &aacute;
+ Mauricio que part&iacute;a para el Havre.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero volver&aacute; usted ma&ntilde;ana por la ma&ntilde;ana?
+ pregunt&oacute; Mauricio con alg&uacute;n cuidado.</p>
+ <p>&mdash;Ma&ntilde;ana por la tarde. Cuando est&eacute;is casados, me
+ presentar&eacute; en casa de la se&ntilde;orita Guichard seg&uacute;n vuestro deseo,
+ y har&eacute; cuanto sea posible para asegurar la concordia general.</p>
+ <p>&mdash;Gracias, querido padrino, en nombre de Herminia y en el m&iacute;o.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Abr&aacute;zame y que se&aacute;is dichosos!</p>
+ <p>&mdash;El padre y el hijo se estrecharon en un tierno abrazo con una
+ efusi&oacute;n extraordinaria. Y Mauricio parti&oacute; para la Celle-Saint-Cloud,
+ donde Herminia y la se&ntilde;orita Guichard le esperaban para almorzar antes de ir
+ &aacute; la alcald&iacute;a.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_V" name='CAPITULO_V'></a>
+ <h2><a id="Page_111" name='Page_111'></a>CAP&Iacute;TULO V</h2>
+ <h3>DONDE LA VICTORIA SE INCLINA DEL LADO DE LA BONDAD.</h3>
+ <br />
+
+ <p>En el hermoso jard&iacute;n, cerca del terrapl&eacute;n que hab&iacute;a sido
+ testigo de sus primeras palabras, Herminia y Mauricio se paseaban, bajo la
+ b&oacute;veda de &aacute;rboles, mientras la se&ntilde;orita Guichard recib&iacute;a
+ &aacute; los invitados. El se&ntilde;or Tournemine, muy felicitado por el precioso
+ discurso que hab&iacute;a pronunciado el d&iacute;a anterior en la alcald&iacute;a,
+ acababa de llevar &aacute; su mujer, y faltaban los Chevalier, primos de Clementina
+ por parte de madre, los Bobart y los Truchelet, cuyo jefe, Eduardo Truchelet, miembro
+ del Instituto, es el gran profeta de las variaciones atmosf&eacute;ricas.</p>
+ <p>Cuando Truchelet publica en los peri&oacute;dicos y revistas cient&iacute;ficas
+ que el mes de junio ser&aacute; lluvioso y el de diciembre glacial, no hay cuidado;
+ habr&aacute; una sequ&iacute;a excepcional y el invierno ser&aacute; benigno. Nunca
+ se ha hecho justicia &aacute; la memoria <a id="Page_112" name='Page_112'></a>de
+ sabio de Truchelet, y sin embargo, en teor&iacute;a, sus pron&oacute;sticos son
+ indiscutibles.</p>
+ <p>Bobart padre, antiguo abogado, acababa de hacer entrar al miembro del Instituto en
+ su terreno favorito, pregunt&aacute;ndole qu&eacute; influencia ejerc&iacute;a el
+ viento norte sobre el cultivo de los albaricoques en el centro de Francia, y
+ Truchelet, apoyado en la chimenea, se dispon&iacute;a &aacute; probar que el descenso
+ m&aacute;s &oacute; monos r&aacute;pido de la temperatura polar, produciendo mayor
+ &oacute; menor calor en las corrientes submarinas, era causa de las buenas &oacute;
+ malas cosechas en el pa&iacute;s m&aacute;s templado de Europa, cuando la
+ se&ntilde;orita Guichard llam&oacute; &aacute; Bobart con un adem&aacute;n y lo hizo
+ acercarse &aacute; ella.</p>
+ <p>Encontr&aacute;ndose libre, por primera vez desde por la ma&ntilde;ana,
+ quer&iacute;a interrogar &aacute; su fact&oacute;tum.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo va la construcci&oacute;n de la tienda para el baile de
+ esta noche?</p>
+ <p>&mdash;El patio est&aacute; ya cubierto ... Los obreros del se&ntilde;or Belloir
+ no tienen que hacer m&aacute;s que clavar una tela en el suelo y arreglar las sillas
+ ... Se entrar&aacute; por el jard&iacute;n y por las ventanas del piso bajo ...
+ Est&aacute; muy h&aacute;bilmente dispuesto.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ntas personas podr&aacute;n estar sentadas?</p>
+ <p>&mdash;Por lo menos, doscientas.</p>
+ <p>&mdash;Perfectamente. La m&uacute;sica del pueblo, &iquest;ser&aacute; exacta?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_113" name='Page_113'></a>&Aacute; los postres, es decir,
+ &aacute; eso de las nueve, empezar&aacute; &aacute; tocar.</p>
+ <p>&mdash;Seremos treinta y dos &aacute; la mesa. &iquest;Habr&aacute; espacio para
+ todos?</p>
+ <p>El jefe de cocina asegura que cabr&iacute;an cincuenta.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, todo est&aacute; bien.</p>
+ <p>&mdash;T&uacute; triunfas; pero has jugado una partida muy arriesgada. Si ese
+ joven no hubiera sido tan f&aacute;cil de conducir, hubieras podido sufrir alguna
+ aver&iacute;a ... Mientras que otro ...</p>
+ <p>&mdash;Tu hijo, &iquest;no es verdad?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, mi hijo; respondi&oacute; Bobart con aire contristado.</p>
+ <p>&mdash;No agradaba &aacute; Herminia ...</p>
+ <p>&mdash;Si le hubieras dejado hacerle la corte ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;&Eacute;l se la ha hecho, sin pedirme permiso!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Mi hijo? exclam&oacute; estupefacto el antiguo abogado.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, tu hijo, el oficial de h&uacute;sares en persona. Y de tal modo,
+ que se ha permitido escribir &aacute; mi sobrina una esquelita, que Herminia me
+ entreg&oacute;, naturalmente, sin abrir ... Est&aacute; escrita con un buen estilo la
+ tal esquela ... Podr&aacute;s leerla, si quieres ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;Se ha atrevido?...</p>
+ <p>&mdash;Se ha atrevido. Y yo, sin decirte nada, para no disgustarte, mi pobre
+ primo, me atrev&iacute; por mi parte &aacute; decirle que si no cambiaba de proceder,
+ <a id="Page_114" name='Page_114'></a>le pondr&iacute;a en la puerta con todos los
+ honores debidos &aacute; sus galones ...</p>
+ <p>&mdash;Puedes creer, respetable prima m&iacute;a, que yo ignoraba ...</p>
+ <p>&mdash;Hubo un momento en que pens&eacute; que eras t&uacute; el que hab&iacute;as
+ impulsado &aacute; ese badulaque, pero la torpeza de su conducta me prob&oacute;
+ claramente que obraba por su propia iniciativa. Yo no os quiero mal, Bobart. Bien
+ sabes que os profeso una antigua afecci&oacute;n ... En resumen, la adopci&oacute;n
+ de Herminia ha destru&iacute;do las esperanzas que tu hijo pod&iacute;a abrigar
+ respecto de mi herencia, y hace mucho tiempo que he resuelto reparar este perjuicio
+ que os causaba. En mi testamento he asegurado doscientos mil francos &aacute; tu
+ oficial de h&uacute;sares ... Esto le consolar&aacute; ...</p>
+ <p>Bobart, abrumado por esta liberalidad inesperada, se deshizo en protestas; pero
+ Clementina, con la autoridad de una soberana sobre su vasallo, cort&oacute; aquellas
+ expansiones entrando en un orden de ideas que le parec&iacute;a m&aacute;s
+ interesante:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y hay noticias de Roussel esta ma&ntilde;ana?</p>
+ <p>&mdash;Parti&oacute; ayer, como te dije, por el ferrocarril del Havre ... Se ha
+ ido &aacute; digerir su fastidio en la orilla del mar ... Se ha dado el golpe mortal
+ ...</p>
+ <p>&mdash;Le permito vivir, declar&oacute; magn&aacute;nimamente <a id="Page_115"
+ name='Page_115'></a>la se&ntilde;orita Guichard, &aacute; condici&oacute;n de que, en
+ adelante, permanezca en su puesto ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; remedio tiene? Has cortado las garras &aacute; ese
+ le&oacute;n y ya est&aacute; domado ...</p>
+ <p>&mdash;Han sido necesarios veinte a&ntilde;os de lucha para llegar &aacute; ese
+ resultado ... Pero no me arrepiento de mis esfuerzos.</p>
+ <p>&iexcl;Veinte a&ntilde;os de lucha! Clementina llamaba lucha &aacute; la
+ persecuci&oacute;n que hab&iacute;a hecho sufrir al buen Fortunato y contra la cual
+ ni una sola vez se hab&iacute;a &eacute;ste rebelado. Una lucha &aacute; aquella
+ serie no interrumpida de vejaciones y de infamias, sufridas por su enemigo con la
+ paciencia inalterable de un hombre que se da cuenta del peligro de que ha escapado y
+ que se dice: "Habiendo evitado tal desdicha, puedo soportarlo todo con
+ resignaci&oacute;n." &iexcl;Al fin, la se&ntilde;orita Guichard le permit&iacute;a
+ vivir!</p>
+ <p>Y &eacute;l estaba decidido &aacute; usar de ese permiso, porque apenas las
+ &uacute;ltimas palabras de la t&iacute;a de Herminia se hab&iacute;an confundido con
+ el hueco rumor de las disertaciones de Truchelet, cuando entr&oacute; un criado, se
+ aproxim&oacute; &aacute; la due&ntilde;a de la casa, &eacute; inclin&aacute;ndose
+ respetuosamente, murmur&oacute; esta frase:</p>
+ <p>&mdash;El se&ntilde;or Fortunato Roussel pregunta si la se&ntilde;orita
+ tendr&aacute; &aacute; bien recibirle.</p>
+ <p><a id="Page_116" name='Page_116'></a>Un rayo cayendo sobre la casa; las palabras
+ prof&eacute;ticas del fest&iacute;n de Baltasar apareciendo en la pared en letras de
+ fuego; el nivel del Sena cambiando de repente y haciendo que el r&iacute;o se
+ precipitase sobre el jard&iacute;n; el Presidente de la Rep&uacute;blica apareciendo
+ de pronto escoltado por su cuarto militar para bailar en la boda de Herminia;
+ ning&uacute;n cataclismo, ninguna manifestaci&oacute;n divina, ninguna
+ inverosimilitud social, hubieran causado &aacute; Clementina un estupor semejante al
+ que sinti&oacute;.</p>
+ <p>Sus ojos se abrieron inmensos; una llama subi&oacute; &aacute; su frente;
+ despu&eacute;s se puso p&aacute;lida como una muerta y sus manos se abrieron y se
+ cerraron en el vac&iacute;o. Quiso hablar y no pudo m&aacute;s que producir un ruido
+ que lo mismo expresaba alegr&iacute;a que terror.</p>
+ <p>Ya Bobart extend&iacute;a el brazo para sostener &aacute; su respetable amiga,
+ cuando por un supremo esfuerzo de la voluntad, Clementina recobr&oacute; su aplomo,
+ domin&oacute; &aacute; su cerebro y tomando una decisi&oacute;n, dijo:</p>
+ <p>&mdash;H&aacute;gale usted entrar en el saloncillo.</p>
+ <p>Y como Bobart, con la boca abierta, parec&iacute;a pedir una explicaci&oacute;n,
+ le dirigi&oacute; una mirada fulminante y le dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Conque estaba en el Havre!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_117" name='Page_117'></a>Pero, mi bella prima ...</p>
+ <p>En los momentos cr&iacute;ticos, Bobart ten&iacute;a la costumbre de desarmar
+ &aacute; Clementina llam&aacute;ndola "bella prima." La lisonja hizo su efecto. Una
+ sonrisa altanera crisp&oacute; los labios de la se&ntilde;orita Guichard;
+ lanz&oacute; un vigoroso suspiro que la libr&oacute; de su opresi&oacute;n y dijo,
+ mirando con altaner&iacute;a &aacute; su primo aterrado:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Crees que le temo? Ahora vamos &aacute; vernos los dos.</p>
+ <p>&mdash;Viene, sin duda, &aacute; pedir gracia, insinu&oacute; Bobart.</p>
+ <p>Este pensamiento conmovi&oacute; &aacute; Clementina. Hasta entonces no
+ hab&iacute;a imaginado m&aacute;s que un Roussel amenazador y terrible, avanzando
+ armado de derechos iguales &aacute; los suyos y reclamando su parte de afecciones, de
+ dicha y de esperanza, y en un momento se figur&oacute; un Roussel aniquilado,
+ vencido, aproxim&aacute;ndose t&iacute;mido, suplicante y dispuesto &aacute;
+ consentir que se pusiera sobre su cabeza un pie victorioso. Se estremeci&oacute; de
+ alegr&iacute;a y haciendo un adem&aacute;n de soberbia, contest&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es probable! Viene &aacute; capitular ... Bueno, &iexcl;vamos
+ &aacute; ver!.. Sustit&uacute;yeme con mis convidados y que nadie sospeche lo que
+ aqu&iacute; sucede.</p>
+ <p>&mdash;Vete tranquila.</p>
+ <p>Abri&oacute; la puerta y alta la frente, firme la mirada, <a id="Page_118"
+ name='Page_118'></a>entr&oacute; en la habitaci&oacute;n donde esperaba
+ Fortunato.</p>
+ <p>&Eacute;ste estaba de pie cerca de la ventana y miraba &aacute; Herminia y
+ &aacute; Mauricio, que paseaban por el jard&iacute;n. Ignoraban su llegada y,
+ entregados por completo &aacute; la dicha de verse juntos, marchaban con ese andar
+ perezoso &eacute; igual, propio de las parejas enamoradas. En verdad que el paso que
+ Fortunato daba en este momento era para &eacute;l muy penoso, pero todo lo daba por
+ bien empleado al ver &aacute; los j&oacute;venes tan plenamente dichosos.</p>
+ <p>La puerta, al abrirse, le hizo volver la cabeza. Clementina, majestuosa y soberbia
+ estaba delante de &eacute;l.</p>
+ <p>Ambos se examinaron en silencio durante unos instantes. Ella le encontr&oacute;
+ bien con su cabello blanco y rizado que serv&iacute;a de apropiado marco &aacute; una
+ cara llena y sonrosada. Ten&iacute;a, como siempre, hermosa presencia y su elegancia
+ era propia de su edad. Con una amargura que no pudo vencer, Clementina pens&oacute;:
+ "No tiene trazas de haber sufrido mucho."</p>
+ <p>Roussel la salud&oacute; con sonriente cortes&iacute;a y ella hizo una ligera y
+ seca inclinaci&oacute;n de cabeza.</p>
+ <p>&mdash;He aqu&iacute;, dijo, una visita que yo no esperaba y que m&aacute;s que
+ sorprenderme ...</p>
+ <p>&mdash;La vida no es m&aacute;s que una serie de sorpresas, mi querida prima,
+ respondi&oacute;. Fortunato en <a id="Page_119" name='Page_119'></a>tono amable; y
+ ser&eacute; feliz si &eacute;sta que te proporciono te parece agradable.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Te burlas?</p>
+ <p>&mdash;La ocasi&oacute;n no me parece bien escogida para eso.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! tu tacto y tu delicadeza me inspiran muy poca confianza.</p>
+ <p>&mdash;Enhorabuena, dijo Roussel riendo; veo que no has cambiado ... en lo que se
+ refiere al car&aacute;cter, al menos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Te atrever&aacute;s &aacute; dirigirme impertinencias en mi propia
+ casa?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No lo quiera Dios! mi querida prima. Eres siempre la misma en lo
+ moral, pero no en lo f&iacute;sico ... Has ganado mucho.</p>
+ <p>&mdash;Hazme gracia de tus piropos, dijo Clementina en tono m&aacute;s dulce, y
+ ten la bondad de decirme el objeto de tu visita.</p>
+ <p>Pues qu&eacute;, &iquest;no es bastante visible? &iquest;Hacen falta
+ explicaciones? Nuestros hijos se han casado esta ma&ntilde;ana, &iquest;no es este mi
+ sitio en d&iacute;a semejante? S&eacute; las consideraciones que se te deben. Eres la
+ madre de la desposada; yo he servido de padre al novio; la boda se hace en tu casa
+ ... y he venido.</p>
+ <p>&mdash;Jam&aacute;s ha existido lazo alguno de parentesco entre ese joven y
+ t&uacute; ... y despu&eacute;s de la indignidad <a id="Page_120"
+ name='Page_120'></a>de tu conducta respecto de &eacute;l, no tiene ning&uacute;n
+ motivo de reconocimiento. Por consiguiente tu presencia no est&aacute; justificada y
+ nos veremos en la precisi&oacute;n de evitarla.</p>
+ <p>Roussel no se movi&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Es verdad, dijo, que en el primer momento, cuando supe por Mauricio que so
+ quer&iacute;a casar con tu sobrina, experiment&eacute; un vivo descontento contra
+ &eacute;l y le obligu&eacute; &aacute; abandonar mi casa. Pero, despu&eacute;s he
+ reflexionado: la soledad es buena consejera. He pensado que, despu&eacute;s de todo,
+ ese muchacho ten&iacute;a el derecho de amar &aacute; quien quisiera y me he
+ resignado con tu sobrina. Mis informes han sido muy favorables &aacute; Herminia,
+ debo confesarlo; he cambiado de modo de pensar y me he arrepentido de mi conducta con
+ Mauricio. Apruebo su matrimonio, lo reintegro en su situaci&oacute;n de heredero, le
+ devuelvo mi cari&ntilde;o y me preparo &aacute; rivalizar contigo en ternura para la
+ joven pareja.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! exclam&oacute; Clementina levantando los brazos con
+ estupor; &iquest;qu&eacute; es lo que oigo?</p>
+ <p>&mdash;Lo que oyes, querida prima, es el lenguaje de la sana raz&oacute;n. Acaso
+ hab&iacute;as perdido la costumbre de oirle en los veinte a&ntilde;os que hace que no
+ nos vemos, pero nunca es tarde para ceder &aacute; los buenos consejos. Ya ves con
+ qu&eacute; confianza he <a id="Page_121" name='Page_121'></a>venido &aacute; buscarte
+ ...; os que, en realidad, no se trata ya de ti ni de m&iacute;, sino de esos
+ muchachos, que merecen ser dichosos ...</p>
+ <p>&mdash;Nos pasaremos sin ti para su dicha como nos hemos pasado para su
+ matrimonio; llegas tarde. Cuando se quiere imponer condiciones es preciso formularlas
+ antes de firmar las capitulaciones. Hemos arreglado nuestros asuntos sin ti y sin ti
+ continuaremos, quieras &oacute; no. &iexcl;Est&aacute; bien! &iexcl;He aqu&iacute; un
+ divertido personaje que viene &aacute; adjudicarse &eacute;l mismo su parte en una
+ dicha &aacute; cuya preparaci&oacute;n ha sido extra&ntilde;o! T&uacute; has
+ prescindido de nosotros; no te conocemos.</p>
+ <p>&mdash;Pero yo os conozco todav&iacute;a. Me he juzgado m&aacute;s firme de lo que
+ soy en realidad. He cre&iacute;do que podr&iacute;a vivir sin estar rodeado de las
+ atenciones &aacute; que estaba dulcemente acostumbrado y he visto despu&eacute;s que
+ me enga&ntilde;aba y que morir&iacute;a de pena en la soledad.</p>
+ <p>&mdash;Muere; no vemos en ello ning&uacute;n inconveniente.</p>
+ <p>&mdash;Habla por ti, querida prima; pero no en nombre de Mauricio. Estoy seguro de
+ que bastar&aacute; una sola palabra para hacerle venir &aacute; m&iacute; y con
+ &eacute;l &aacute; su mujer.</p>
+ <p>&Aacute; esta afirmaci&oacute;n la se&ntilde;orita Guichard se estremeci&oacute;,
+ porque ve&iacute;a su verosimilitud. Toda su com<a id="Page_122"
+ name='Page_122'></a>binaci&oacute;n estaba fundada en un resentimiento que, gracias
+ al rencor de que supon&iacute;a animado &aacute; Roussel deb&iacute;a ser definitivo.
+ Y de repente, el que ella cre&iacute;a separado de Mauricio por sentimientos que
+ necesariamente deb&iacute;an irse agravando, se presentaba calmado, sereno, con
+ palabras de conciliaci&oacute;n en los labios y prendas de paz en las manos. Ni
+ Mauricio ni Herminia pod&iacute;an ser rigorosos con &eacute;l: uno y otro iban
+ &aacute; saltar de alegr&iacute;a &aacute; las primeras insinuaciones de Fortunato;
+ &eacute;l obedeciendo &aacute; su antiguo cari&ntilde;o y ella seducida por la
+ novedad del personaje, ser&iacute;an conquistados sin remedio. Y ella, Clementina,
+ quedaba en descubierto, en el momento en que se cre&iacute;a invulnerable, y era
+ despose&iacute;da de sus m&aacute;s seguras posiciones por este h&aacute;bil
+ movimiento envolvente del enemigo.</p>
+ <p>"No tengo, pens&oacute;, m&aacute;s que una probabilidad de salirme con la
+ m&iacute;a; buscar querella &aacute; Fortunato, hacerle salir de sus casillas,
+ obligarle &aacute; pronunciar una palabra violenta y llamar en mi socorro &aacute;
+ Mauricio y Herminia, procurando que consideren mi causa como suya Entonces le pongo
+ en la puerta y todo se ha salvado." No bien formado por ella este plan, empez&oacute;
+ &aacute; ponerle por obra. Realmente, si la pol&iacute;tica es, como muchos creen, el
+ arte de embrollar las situaciones <a id="Page_123" name='Page_123'></a>para hacer
+ da&ntilde;o al adversario y sacar provecho para s&iacute; mismo, la se&ntilde;orita
+ Guichard pose&iacute;a estas cualidades en su esfera privada. Se volvi&oacute; hacia
+ Roussel y dijo con &aacute;spera iron&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;En resumen; &iquest;vienes guiado &uacute;nicamente por el ego&iacute;smo?
+ Me dec&iacute;as ahora que no he cambiado ... &iexcl;pues t&uacute; tampoco!</p>
+ <p>&mdash;Soy modesto y no me gustan los privilegios.</p>
+ <p>&mdash;Posees uno, sin embargo, y bastante raro; el de olvidar las injurias ...
+ cuando te lo exige tu inter&eacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Humildad cristiana!</p>
+ <p>&mdash;Pues yo te he conocido menos paciente.</p>
+ <p>&mdash;Se calma uno cuando envejece.</p>
+ <p>&mdash;Y, sin embargo, te he jugado muy malas partidas.</p>
+ <p>&mdash;Eres la &uacute;nica que las recuerda; yo las he olvidado.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y la tapia que he constru&iacute;do delante de tu
+ jard&iacute;n?</p>
+ <p>&mdash;Me ha proporcionado excelentes espaldares.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y el criado que tanto te conven&iacute;a y que te quit&eacute;
+ &aacute; peso de oro?</p>
+ <p>&mdash;Empezaba &aacute; servirme mal.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y el descr&eacute;dito que he arrojado sobre tus costumbres?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_124" name='Page_124'></a>&iexcl;Bah! No me ha disgustado pasar
+ por un vividor.</p>
+ <p>&mdash;En fin; todo lo que he hecho en veinte a&ntilde;os que hace que te
+ aborrezco, y que te lo pruebo, &iquest;ha sido perder el tiempo?</p>
+ <p>&mdash;No; porque ha servido para demostrar que no pod&iacute;as olvidarme.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Eres un insolente!</p>
+ <p>&mdash;Y t&uacute; eres adorable.</p>
+ <p>Clementina se hab&iacute;a avalanzado hacia &eacute;l con la cara descompuesta,
+ los ojos inflamados y la mano amenazadora. Fortunato permanec&iacute;a impasible y
+ sonriente. La solterona le mir&oacute; un instante con extrav&iacute;o,
+ pregunt&aacute;ndose si no era juguete de una pesadilla. Todo cuanto ve&iacute;a y
+ escuchaba hac&iacute;a un cuarto de hora, le parec&iacute;a fant&aacute;stico. Pero
+ Roussel no se desvaneci&oacute; como una aparici&oacute;n; permaneci&oacute; en su
+ sitio y con mucha sangre fr&iacute;a dijo:</p>
+ <p>&mdash;Mi querida prima; creo que debes haber agotado las malas palabras; no
+ busques m&aacute;s en tu fondo de reserva, porque ser&iacute;a in&uacute;til.
+ Comprende que cuando me he decidido &aacute; afrontar tu presencia, es que me
+ sent&iacute;a seguro de m&iacute; mismo. No conseguir&aacute;s hacerme montar en
+ c&oacute;lera, porque me importan poco todas las injurias. Renuncia, pues, &aacute;
+ provocar un esc&aacute;ndalo y res&iacute;gnate. <a id="Page_125"
+ name='Page_125'></a>Estoy aqu&iacute; y, como dijo un ilustre hombre de guerra,
+ aqu&iacute; me quedo.</p>
+ <p>Clementina se vi&oacute; vencida; arroj&oacute; un grito sordo, se le subi&oacute;
+ la sangre &aacute; la cabeza y le pareci&oacute; que la habitaci&oacute;n daba
+ vueltas con extraordinaria rapidez. Extendi&oacute; los brazos buscando un punto de
+ apoyo y oy&oacute; &aacute; su enemigo que exclamaba:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno!; ahora una congesti&oacute;n: no faltaba m&aacute;s que
+ esto.</p>
+ <p>Clementina se desmay&oacute;. Cuando recobr&oacute; el conocimiento, estaba medio
+ tendida en el sof&aacute;; el cuerpo de su vestido estaba desabrochado y Roussel
+ ten&iacute;a cogida su mano y se inclinaba sobre ella con inquietud. Despu&eacute;s
+ de veinte a&ntilde;os, se encontraban en la misma situaci&oacute;n que el d&iacute;a
+ de su rompimiento. Se levant&oacute; azorada y dijo con amargura:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Confiesa que has deseado mi muerte!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! &iquest;Yo?, respondi&oacute; Roussel con un horror
+ sincero; he hecho cuanto he podido para reanimarte; &iquest;por qui&eacute;n me
+ tomas? Vamos, pues; ahora debes estar calmada. Esc&uacute;chame y ver&aacute;s las
+ ventajas que estoy dispuesto &aacute; concederte. Nuestra enemistad es demasiado
+ p&uacute;blica para que pueda cesar sin que demos una explicaci&oacute;n del cambio.
+ Esa explicaci&oacute;n quiero que sea ente<a id="Page_126"
+ name='Page_126'></a>ramente favorable para ti. Diremos que t&uacute; has olvidado tus
+ agravios y que yo he pedido el perd&oacute;n de mis faltas. Yo habr&eacute; dado
+ todos los pasos y t&uacute; habr&aacute;s tenido la grandeza de alma de perdonar.
+ Considera que semejante concesi&oacute;n &aacute; tu amor propio merece alguna
+ indulgencia y que yo la reclamo, no ficticiamente, sino con verdad. Todo lo que pido,
+ es el derecho de amar &aacute; esos muchachos tanto como t&uacute;. Te invito
+ &aacute; una nueva lucha, pero pac&iacute;fica, en la cual el vencedor ser&aacute; el
+ m&aacute;s tierno, el m&aacute;s cari&ntilde;oso para esa joven pareja, que es
+ preciso encuentre f&aacute;cil y expedito el camino del porvenir.</p>
+ <p>Clementina exhal&oacute; un gemido. Aquella grandeza de alma de su enemigo la
+ aniquilaba. Enseguida pens&oacute;: "&iquest;Por qu&eacute; no ha sido tan generoso
+ cuando se trataba de m&iacute;? &iexcl;Cu&aacute;n peque&ntilde;as eran las
+ concesiones que yo le ped&iacute;a comparadas con las que se impone &eacute;l mismo!
+ &iquest;Tanto me odiaba que no quiso concederme nada? Si &eacute;l hubiera querido,
+ sin embargo, hace veinte a&ntilde;os ser&iacute;amos dichosos y esta hija que se casa
+ podr&iacute;a ser nuestra ... &iexcl;Oh! qu&eacute; duro, qu&eacute; ingrato,
+ qu&eacute; culpable ha sido ... y &iexcl;cu&aacute;nto le detesto!"</p>
+ <p>No obstante, no le miraba ya del mismo modo que al principio de la
+ conversaci&oacute;n. La ternura que hab&iacute;a abrigado por Fortunato deb&iacute;a
+ estar bien <a id="Page_127" name='Page_127'></a>arraigada en su coraz&oacute;n,
+ porque, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, se encontraban a&uacute;n vestigios de
+ ella. As&iacute; las antiguas ciudades de Oriente, enterradas bajo el polvo de los
+ siglos, y cuyos restos aparecen inmensos &aacute; los viajeros y les dan ideado una
+ civilizaci&oacute;n colosal.</p>
+ <p>Miraba &aacute; Roussel; le encontraba todav&iacute;a seductor y se exasperaba
+ m&aacute;s y m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;En fin, dijo, es preciso que arreglemos nuestra respectiva
+ situaci&oacute;n. &iquest;T&uacute; pides la paz?</p>
+ <p>&mdash;La imploro.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Reconoces, pues, que no tienes medio de resistir?</p>
+ <p>&mdash;Lo reconozco, y todo lo que t&uacute; quieras por a&ntilde;adidura.</p>
+ <p>&mdash;As&iacute; pues, soy yo la que dicta las condiciones del tratado.</p>
+ <p>&mdash;T&uacute;.</p>
+ <p>&mdash;Ser&aacute; preciso que respetes las estipulaciones hechas por m&iacute;
+ con Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;Si no tienen por objeto impedirme ver &aacute; esos muchachos, las
+ suscribo.</p>
+ <p>&mdash;No contienen semejante cl&aacute;usula.</p>
+ <p>&mdash;Entonces est&aacute; convenido. Venga esa mano.</p>
+ <p>Clementina se la di&oacute; con profunda satisfacci&oacute;n al ver que
+ sal&iacute;a victoriosa de su guerra de veinte a&ntilde;os. Porque resultaba
+ victoriosa, en el fondo, <a id="Page_128" name='Page_128'></a>puesto que Roussel
+ hab&iacute;a tenido que hacer acto de contrici&oacute;n, y en la forma, porque
+ obten&iacute;a p&uacute;blicamente el laurel de la victoria. Tuvo un instante de
+ orgulloso delirio y cuando Roussel la bes&oacute; con galanter&iacute;a el extremo de
+ los dedos murmur&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Roussel, si hubieras querido!</p>
+ <p>Fortunato tuvo miedo de este enternecimiento y respondi&oacute; con
+ volubilidad:</p>
+ <p>&mdash;No pensemos en eso, querida prima. Prepar&eacute;monos &aacute; ser
+ compadres. Y &aacute; prop&oacute;sito, hazme el favor de presentarme &aacute; tu
+ encantadora sobrina.</p>
+ <p>La frente de Clementina se contrajo. Esta primera ejecuci&oacute;n del convenio le
+ padec&iacute;a humillante. Tuvo, sin embargo, que resignarse y abriendo la puerta del
+ sal&oacute;n, llam&oacute; "&iexcl;Bobart!" El antiguo abogado apareci&oacute;, con
+ aire de inquietud, no sabiendo si manifestar cordialidad &oacute; reserva. La actitud
+ de Roussel aument&oacute; su indecisi&oacute;n: el mortal enemigo de la
+ se&ntilde;orita Guichard estaba all&iacute; como en su casa y Clementina no
+ parec&iacute;a dispuesta &aacute; hacerle arrojar &aacute; la calle.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Quieres tener la bondad, amigo m&iacute;o, de enviarme &aacute;
+ Herminia y al se&ntilde;or Aubry?...</p>
+ <p>&mdash;No les prevenga usted que estoy aqu&iacute;, Bobart, a&ntilde;adi&oacute;
+ tranquilamente Fortunato; quiero gozar de su sorpresa.</p>
+ <p><a id="Page_129" name='Page_129'></a>Estupefacto por la desenvoltura de Roussel,
+ Bobart consult&oacute; &aacute; Clementina con una mirada. Ella asinti&oacute; con la
+ cabeza. Entonces el complaciente primo, adivinando que acababan de ocurrir
+ acontecimientos de extraordinaria gravedad, se lanz&oacute; al jard&iacute;n en busca
+ de los j&oacute;venes esposos. Apenas Fortunato y Clementina tuvieron tiempo de
+ advertir la molestia de encontrarse juntos, porque enseguida entraron Herminia y
+ Mauricio. No fu&eacute; necesaria presentaci&oacute;n alguna. Al ver &aacute;
+ Roussel, el novio grit&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mi padrino!</p>
+ <p>Y enseguida Herminia a&ntilde;adi&oacute; en una exclamaci&oacute;n de
+ alegr&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; dicha!</p>
+ <p>Sin pedir explicaci&oacute;n alguna, una s&uacute;bita sospecha hiri&oacute;
+ &aacute; la se&ntilde;orita Guichard como un rayo de luz; pero no tuvo tiempo de
+ reflexionar.</p>
+ <p>Mauricio, empujando &aacute; su mujer hacia los brazos de Roussel se arroj&oacute;
+ en los de Clementina.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! mi querida y respetada t&iacute;a! &iexcl;C&oacute;mo agradecer
+ &aacute; usted su bondad!... &iexcl;Porque &aacute; usted debemos la dicha de ver
+ aqu&iacute; &aacute; mi padrino en este d&iacute;a!</p>
+ <p>Y la abrazaba con una efusi&oacute;n que no dejaba de tener sus encantos para la
+ solterona. &Eacute;sta pensaba volviendo con obstinaci&oacute;n &aacute; su impre<a
+ id="Page_130" name='Page_130'></a>si&oacute;n primera: "Pero, &iquest;c&oacute;mo
+ sabe tan bien lo que acaba de pasar entre Fortunato y yo? Y Herminia,
+ &iquest;c&oacute;mo no manifiesta sorpresa y exclama de buenas &aacute; primeras:
+ &iexcl;Qu&eacute; dicha!"</p>
+ <p>Roussel hablaba con Herminia y la se&ntilde;orita Guichard se vi&oacute; obligada
+ &aacute; interrumpir sus reflexiones para escuchar lo que dec&iacute;an:</p>
+ <p>&mdash;Cuando usted sepa, se&ntilde;ora, cu&aacute;nto quiero &aacute; este
+ muchacho, comprender&aacute; el deseo que ten&iacute;a de conocerla ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! s&eacute; lo bueno que usted ha sido para Mauricio ... Me ha
+ contado su infancia ...</p>
+ <p>He conocido &aacute; usted tarde, interrumpi&oacute; Roussel, que encontraba que
+ la joven no fing&iacute;a bastante sorpresa, pero espero recuperar el tiempo perdido
+ ... Usted ver&aacute; que no soy tan &aacute;spero como mi acceso de rigor puede
+ haberla hecho creer ... Me arrepiento de &eacute;l y para hacer que usted olvide la
+ contrariedad que he podido causarle ...</p>
+ <p>Sac&oacute; del bolsillo un paquetito, desenvolvi&oacute; el papel que le rodeaba
+ y entreg&oacute; &aacute; Herminia un estuche de tafilete blanco con las iniciales
+ H.A.</p>
+ <p>&mdash;He aqu&iacute; mi regalo de boda ...</p>
+ <p>La joven abri&oacute; la caja y arroj&oacute; un grito de admiraci&oacute;n, de
+ confusi&oacute;n, de alegr&iacute;a. El estuche no conten&iacute;a m&aacute;s que dos
+ perlas negras, pero gruesas como avellanas y de un oriente, de una <a id="Page_131"
+ name='Page_131'></a>redondez, de un brillo incomparables. Era aquel el regalo
+ elegante, refinado, de un hombre que no procura deslumbrar pero que sobresale sobre
+ todos los dem&aacute;s por la rareza y el gusto de lo que regala.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! se&ntilde;or, dijo Herminia, &iquest;c&oacute;mo me
+ atrever&eacute; &aacute; adornarme con una alhaja de tan gran precio?</p>
+ <p>&mdash;Hija m&iacute;a, dijo Roussel sonriendo, esa joya no tendr&aacute;
+ verdadero valor m&aacute;s que cuando usted se la ponga.</p>
+ <p>&mdash;Habr&iacute;a que recorrer todas las joyer&iacute;as de Par&iacute;s y no
+ se encontrar&iacute;an otras semejantes, dijo Mauricio examinando los pendientes como
+ artista enamorado de todo lo bello.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard no pronunci&oacute; m&aacute;s que una palabra:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Soberbios!</p>
+ <p>Permaneci&oacute; pensativa, extra&ntilde;ada del singular acuerdo que revelaban
+ las palabras y las acciones de aquellas tres personas que deb&iacute;an estar
+ violentas al encontrarse juntas y que, sin embargo, parec&iacute;an unidas por la
+ mayor confianza como si se hubieran visto el d&iacute;a anterior.</p>
+ <p>La situaci&oacute;n pareci&oacute; tan peligrosa &aacute; Roussel, que
+ juzg&oacute; conveniente abreviarla, por muy dulce que le resultase este momento,
+ esperado por &eacute;l durante un mes.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_132" name='Page_132'></a>Pero hace mucho tiempo, querida prima,
+ que te estoy sustrayendo &aacute; tus convidados, dijo, y a&ntilde;adi&oacute; con
+ graciosa galanter&iacute;a, inclin&aacute;ndose ante ella:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ordenas ahora &aacute; tu servidor?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; deseas que yo te ordene? replic&oacute; ella con una
+ acritud mal disimulada por su sonrisa.</p>
+ <p>&mdash;Comer con vosotros esta tarde, si me lo permit&iacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien, ve &aacute; ponerte un frac y vuelve &aacute; las siete.</p>
+ <p>&mdash;Muchas gracias. Voy &aacute; Montretout. Durante mi ausencia
+ tendr&eacute;is el tiempo necesario de preparar &aacute; nuestros parientes y amigos
+ para mi aparici&oacute;n.</p>
+ <p>Y salud&oacute;, no atrevi&eacute;ndose &aacute; ofrecer la mano &aacute;
+ Clementina, tanto era su miedo de embrollar las cosas. Mauricio y Herminia hicieron
+ un movimiento para acompa&ntilde;arle, pero la se&ntilde;orita Guichard detuvo
+ &aacute; su sobrina por medio de una imperiosa mirada.</p>
+ <p>&mdash;Hasta luego, dijo Roussel; y sali&oacute; con Mauricio.</p>
+ <p>Apenas estuvo sola con Herminia, la cara de la se&ntilde;orita Guichard
+ cambi&oacute; de expresi&oacute;n y poni&eacute;ndose sonriente, dijo:</p>
+ <p>&mdash;He aqu&iacute; una feliz sorpresa, &iquest;no es verdad, <a id="Page_133"
+ name='Page_133'></a>hija m&iacute;a? &iquest;T&uacute; no esperabas ver aqu&iacute;
+ al tutor de Mauricio el d&iacute;a de tu matrimonio?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Est&aacute;bamos seguros, Mauricio y yo, de que os
+ reconciliar&iacute;ais, respondi&oacute; Herminia con convencimiento. Toda vez que el
+ se&ntilde;or Roussel se prestaba &aacute; ello, era evidente que usted, tan buena, no
+ hab&iacute;a de negarse....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! dijo alegremente Clementina; &iquest;se trataba pues de un
+ efecto preparado? &iquest;Hab&iacute;a un complot? &iquest;Y desde cu&aacute;ndo data
+ la intriga?</p>
+ <p>&mdash;Mi querida t&iacute;a, mucho me hab&iacute;an encargado no dejar &aacute;
+ usted sospechar nada.... Pero ahora que todo est&aacute; arreglado, &iquest;no es
+ verdad? el secreto no tiene objeto.... Mauricio no ha estado nunca enfadado con su
+ tutor. Tem&iacute;a que usted no le acogiera bien si aparec&iacute;a en buen acuerdo
+ con un hombre &aacute; quien usted tiene tantas razones para no amar, y, entonces,
+ para destruir sus prevenciones....</p>
+ <p>&mdash;Me ha representado una comedia.</p>
+ <p>&mdash;La voz de Clementina son&oacute; con tal dureza, que Herminia se
+ estremeci&oacute;, mir&oacute; &aacute; su t&iacute;a con inquietud y
+ pregunt&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Pero usted no le quiere mal, t&iacute;a m&iacute;a, &iquest;no es
+ verdad?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Yo? &iexcl;El pobre muchacho! &iquest;No est&aacute; todo arreglado
+ &aacute; pedir de boca, gracias &aacute; su pe<a id="Page_134"
+ name='Page_134'></a>que&ntilde;a a&ntilde;agaza? Entonces, &eacute;l ve&iacute;a
+ &aacute; su tutor....</p>
+ <p>&mdash;Casi todos los d&iacute;as....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y se pon&iacute;an de acuerdo sobre lo que conven&iacute;a decir y
+ hacer?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;No han maniobrado bien?</p>
+ <p>&mdash;Maravillosamente. Debo, en realidad, mucho al uno y al otro por lo que han
+ hecho y dicho, pero toda vez que estaba en el programa que yo no supiera nada,
+ supongamos que nada s&eacute; todav&iacute;a. No digas una palabra, ni &aacute;
+ Mauricio, de tu amable y afectuosa confidencia. Yo continuar&eacute; aparentando que
+ no estoy al corriente de la verdad.</p>
+ <p>&mdash;Si, t&iacute;a m&iacute;a. Pero d&eacute;jeme usted que la abrace para
+ demostrarle mi agradecimiento por haber sido tan buena. Gracias &aacute; usted, vamos
+ todos &aacute; ser muy dichosos.</p>
+ <p>&mdash;Ah&iacute; vuelve Mauricio, dijo la se&ntilde;orita Guichard, mirando por
+ la ventana; ve &aacute; su encuentro. Yo vuelvo al sal&oacute;n.</p>
+ <p>Herminia baj&oacute; al jard&iacute;n y Clementina qued&oacute; sola.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_VI" name='CAPITULO_VI'></a>
+ <h2><a id="Page_135" name='Page_135'></a>CAP&Iacute;TULO VI</h2>
+ <h3>DOMINADA POR LA MALDAD</h3>
+ <br />
+
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard se sent&oacute; en una butaca y con la faz alterada,
+ la boca contra&iacute;da por la amargura y los ojos sombr&iacute;os, se abism&oacute;
+ en sus pensamientos. De modo, que hab&iacute;a sido burlada, ella, que se
+ cre&iacute;a tan fuerte. Dos ni&ntilde;os la hab&iacute;an llevado por la punta de la
+ nariz hasta concluir un arreglo que alteraba toda su vida, turbaba todas sus ideas,
+ cambiaba sus combinaciones y la impon&iacute;a la presencia del ser &aacute; quien
+ m&aacute;s detestaba en el mundo. Pero ahora que estaba advertida, &iquest;iba
+ &aacute; dejar correr las cosas? &iquest;Soportar&iacute;a tal humillaci&oacute;n?
+ &iquest;Aceptar&iacute;a semejante servidumbre? Ella que siempre hab&iacute;a
+ sometido &aacute; los dem&aacute;s &aacute; su voluntad; ella, &aacute; quien nadie,
+ fuera de aquel Roussel aborrecido, hab&iacute;a sabido jam&aacute;s resistir,
+ &iquest;se confesar&iacute;a vencida? &iquest;Dejar&iacute;a &aacute; sus adversarios
+ reirse de ella? Porque, ciertamente, se reir&iacute;an de su credulidad, de su
+ tonter&iacute;a....</p>
+ <p><a id="Page_136" name='Page_136'></a>Todas las palabras pronunciadas durante su
+ conversaci&oacute;n con Roussel ven&iacute;an &aacute; su memoria y la hac&iacute;an
+ encogerse de hombros, de l&aacute;stima de si misma, &iexcl;C&oacute;mo! &iquest;Y
+ era ella la que hab&iacute;a hablado as&iacute;? &iquest;Donde ten&iacute;a la cabeza
+ cuando hab&iacute;a dado aquellas lastimosas respuestas? Hubiera sido preciso decir
+ tal &oacute; cual cosa y Roussel se hubiera visto confundido ... Realmente no
+ hab&iacute;a estado &aacute; su habitual altura: la sorpresa, la emoci&oacute;n, la
+ hab&iacute;an privado de sus facultades. &iquest;Pues no hab&iacute;a cerrado la
+ discusi&oacute;n desmay&aacute;ndose? &iexcl;Desmayarse, cuando hubiera debido
+ arrojarse &aacute; la cara de aquel malvado y sacarle los ojos! Recordaba que
+ hab&iacute;a tenido esa intenci&oacute;n, pero la hab&iacute;an hecho traici&oacute;n
+ sus fuerzas.</p>
+ <p>Despu&eacute;s pens&oacute;: "Ha debido encontrarme degenerada. &iexcl;Y estaba
+ ir&oacute;nico, el muy ... &iexcl;Bien se ha burlado de m&iacute;! &iexcl;Oh! yo
+ tendr&eacute; mi desquite y le ense&ntilde;ar&eacute; que todav&iacute;a sirvo para
+ darle una lecci&oacute;n. Pero, ahora, &iquest;qu&eacute; hacer?... &iexcl;Ante todo,
+ no quedar bajo el peso de esta derrota!..."</p>
+ <p>Reflexion&oacute; profundamente y cuanto m&aacute;s examinaba los diversos
+ aspectos de la situaci&oacute;n m&aacute;s peligrosa la encontraba. Era evidente que
+ Mauricio hab&iacute;a sido c&oacute;mplice de su tutor en todo este negocio, y que
+ sab&iacute;a &aacute; qu&eacute; atenerse sobre las relaciones que hab&iacute;an
+ existido entre Roussel y <a id="Page_137" name='Page_137'></a>ella.
+ &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a adquirido el compromiso que ella le hab&iacute;a
+ exigido antes del matrimonio? Eso era que estaba decidido &aacute; no cumplirlo. La
+ se&ntilde;orita Guichard se puso en el caso del joven y se confes&oacute; que ella
+ hubiera tambi&eacute;n obrado del modo de que le supon&iacute;a capaz. Y con furor
+ lleno de espanto comprendi&oacute; que estaba &aacute; merced de sus adversarios y
+ que &eacute;stos pod&iacute;an hacerla sufrir el mismo tratamiento que les
+ ten&iacute;a preparado. Roussel, &amp; quien creta tener en su poder, la ten&iacute;a
+ &aacute; su discreci&oacute;n. &Eacute;l seria quien se llevarla &aacute; Herminia,
+ gracias al ascendiente de Mauricio. Y esta muchacha, &iquest;no estaba decidida de
+ antemano? &iquest;No lo probaba la acogida que hab&iacute;a hecho &aacute; aquel
+ hombre maldito? S&iacute;; todo se ven&iacute;a abajo; el desastre era inevitable, si
+ un golpe de fuerza no restablec&iacute;a sus ventajas y cambiaba repentinamente su
+ derrota en victoria.</p>
+ <p>Para esto, no hab&iacute;a m&aacute;s que un medio: deshacer su propia obra;
+ romper los lazos que ella hab&iacute;a atado; indisponer aquel matrimonio antes de
+ que tuviese tiempo de consolidarse; aplastar en germen la sublevaci&oacute;n tramada
+ contra ella. Y esto enseguida, sin perder un segundo; provocar la discusi&oacute;n,
+ procurar una querella y &aacute; favor del desacuerdo llevarse &aacute; Herminia,
+ &aacute; fin de que no pudieran volverse &aacute; ver, ni, por consecuencia, <a
+ id="Page_138" name='Page_138'></a>reconciliarse. Acaso Mauricio muriera de pena y su
+ sobrina tambi&eacute;n; pero, en su exasperaci&oacute;n contra ellos, no ve&iacute;a
+ en esto inconveniente alguno. Hubiera prendido fuego &aacute; la casa y se hubiera
+ quemado viva, si hubiera estado segura de que Roussel y la joven pareja ard&iacute;an
+ tambi&eacute;n. Ning&uacute;n escr&uacute;pulo, ninguna debilidad, ninguna
+ conmiseraci&oacute;n deb&iacute;a detenerla en su plan. Y su plan era, sencillamente,
+ destruir la felicidad de dos hijos.</p>
+ <p>No pens&oacute; ni un solo momento en dirigirse al coraz&oacute;n de Herminia y
+ &aacute; la raz&oacute;n de Mauricio. Y, sin embargo, aquel era el punto d&eacute;bil
+ en el que hubiera sido preciso herir para asegurar la victoria. Como ella era toda
+ odio, no hizo entrar en sus cuentas el cari&ntilde;o que Herminia la profesaba. Mujer
+ p&eacute;rfida, no fund&oacute; esperanza alguna en la lealtad de Mauricio. &Aacute;
+ las primeras explicaciones, sin embargo, Herminia se hubiera arrojado &aacute; su
+ cuello y &aacute; los primeros cargos el pupilo de Roussel se hubiera sonrojado por
+ haber enga&ntilde;ado &aacute; una mujer que le acog&iacute;a sin desconfianza.
+ Ciertamente, todo se hubiera allanado y por una conversaci&oacute;n de un cuarto de
+ hora la tranquilidad de todos hubiera quedado asegurada. Pero Clementina no quiso
+ explicaciones: se juzg&oacute; vendida y s&oacute;lo pens&oacute; en preparar
+ secretamente su desquite.</p>
+ <p><a id="Page_139" name='Page_139'></a>Por de pronto, quiso ser informada
+ jur&iacute;dicamente y abriendo la puerta, llam&oacute; &aacute; Bobart, que, desde
+ la aparici&oacute;n de Roussel en la casa, estaba en acecho. Fuera de que siempre
+ hab&iacute;a profesado al hermoso y rico Fortunato la animosidad propia del hombre
+ feo y pobre, sent&iacute;a ahora cierta inquietud &aacute; causa de la actividad
+ desplegada por &eacute;l en servicio de la se&ntilde;orita Guichard. "Si se
+ reconcilian, pensaba, ser&aacute; &aacute; costa m&iacute;a y yo ser&eacute; quien
+ pague los gastos de la guerra." Se apresur&oacute;, pues, &aacute; acudir en cuanto
+ vi&oacute; &aacute; Clementina hacerle una se&ntilde;a y respir&oacute; al observar
+ que Roussel se hab&iacute;a marchado. "Le ha puesto &aacute; la puerta, se dijo, y su
+ fisonom&iacute;a se esclareci&oacute;."</p>
+ <p>&mdash;Y bien, amiga m&iacute;a, pregunt&oacute;, &iquest;el monstruo ha
+ partido?.</p>
+ <p>&mdash;Por el momento, replic&oacute; con rudeza Clementina; pero va &aacute;
+ volver enseguida.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Para comer.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para comer ... en tu casa?</p>
+ <p>&mdash;En mi casa.</p>
+ <p>Los dos se miraron, &eacute;l con estupor, ella con c&oacute;lera.</p>
+ <p>&mdash;Me has dado, por cierto, muy exactas noticias ... Te felicito ... Parece
+ que Mauricio y &eacute;l no han cesado de verse en su vida. &iquest;Qui&eacute;n era
+ el que les espiaba por encargo tuyo?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_140" name='Page_140'></a>El portero del se&ntilde;or Aubry.</p>
+ <p>&mdash;Pues te ha robado el dinero y se ha burlado de ti.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De qui&eacute;n fiarse entonces?</p>
+ <p>&mdash;De s&iacute; mismo, y esto &aacute; condici&oacute;n de no ser un
+ mentecato.</p>
+ <p>&mdash;Pero, amable prima....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Basta! El mal est&aacute; hecho: tratemos de repararle.
+ &iquest;Qu&eacute; recursos ofrece la ley para romper un matrimonio?</p>
+ <p>&mdash;Romper un matrimonio.... &iquest;Acaso?...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Nada de comentarios!... Responde categ&oacute;ricamente.</p>
+ <p>&mdash;En la legislaci&oacute;n actual, tenemos la separaci&oacute;n y el
+ divorcio.... La primera deja subsistir el lazo legal, poniendo la persona y los
+ bienes, &oacute; los bienes tan s&oacute;lo, de la esposa, por ejemplo, al abrigo de
+ las disipaciones &oacute; de las sevicias del marido; y el segundo, que disuelve
+ completamente el matrimonio y hace &aacute; los esposos extra&ntilde;os el uno al
+ otro.</p>
+ <p>&mdash;El divorcio me gustar&iacute;a m&aacute;s.... Pero es una palabra muy dura,
+ que asustar&iacute;a &aacute; mi sobrina....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Luego es ella?...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qui&eacute;n quieres que sea? exclam&oacute; Clementina; te pones
+ enteramente obtuso....</p>
+ <p>Pero, amiga m&iacute;a; semejante resoluci&oacute;n &iquest;no <a id="Page_141"
+ name='Page_141'></a>es para sorprender? Si me fuera permitido darte un consejo,
+ acaso, en efecto, la separaci&oacute;n bastar&iacute;a, por el momento ...
+ Despu&eacute;s ser&iacute;a m&aacute;s c&oacute;modo convertirla en divorcio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! No nos ocupemos entonces m&aacute;s que en la
+ separaci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;les son los motivos &oacute; los pretextos que
+ la ley juzga suficientes?</p>
+ <p>&mdash;Por de pronto, la mala conducta del marido &oacute; de la mujer....</p>
+ <p>&mdash;Adelante, interrumpi&oacute; p&uacute;dicamente Clementina.</p>
+ <p>&mdash;Los excesos, las sevicias &oacute; las injurias graves.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; entend&eacute;is por excesos?</p>
+ <p>&mdash;La embriaguez por ejemplo, y otras malas acciones que es dif&iacute;cil
+ detallar ante ti.</p>
+ <p>&mdash;Adelante. &iquest;Y no hay m&aacute;s?</p>
+ <p>&mdash;Secuestro de la mujer, privaci&oacute;n de alimentos, negativa de
+ dinero....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Todo eso es est&uacute;pido! Otra cosa....</p>
+ <p>&mdash;Negativa del marido &aacute; habitar con la mujer....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Ah! Esto pudiera ser ... con un poco de habilidad ...
+ pero seria muy dif&iacute;cil ... &iexcl;Se aman!</p>
+ <p>Esta atroz circunstancia, que era la condenaci&oacute;n de la tentativa de la
+ se&ntilde;orita Guichard, no turb&oacute; &aacute; Bobart, que no vi&oacute; en la
+ confidencia de Clementina sino una dificultad m&aacute;s. No pens&oacute; ni un
+ segundo en la dicha de aquellos j&oacute;venes, en <a id="Page_142"
+ name='Page_142'></a>su porvenir, en todo lo que pod&iacute;an perder de esperanza, de
+ paz y de alegr&iacute;a en aquel enredijo judicial. El abogado respondi&oacute; con
+ una risa espantosa.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bah! En mi larga carrera he contribu&iacute;do &aacute; separar
+ m&aacute;s de doscientas parejas que se adoraban y &aacute; los cuales sus padres han
+ probado que no pod&iacute;an vivir juntos!</p>
+ <p>&mdash;Entonces, &iquest;me secundar&aacute;s?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Puedes dudarlo?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! T&uacute; eres un verdadero amigo....</p>
+ <p>&mdash;Y sin embargo, no has parecido creerlo. Si hubieras entregado Herminia
+ &aacute; mi hijo....</p>
+ <p>&mdash;No volvamos &aacute; eso, interrumpi&oacute; Clementina con fastidio; ya no
+ es tiempo.</p>
+ <p>&mdash;Si, lo es, si rompes el matrimonio.</p>
+ <p>&mdash;En efecto, es verdad.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard crey&oacute; necesario dejar esta esperanza &aacute;
+ su c&oacute;mplice. "Me servir&aacute; mejor, pens&oacute;, si trabaja para s&iacute;
+ mismo al mismo tiempo que para mi."</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; instrucciones me das? pregunt&oacute; Bobart.</p>
+ <p>&mdash;Vigila atentamente &aacute; Roussel cuando venga y trata de saber lo que
+ prepara. Pero s&eacute; prudente. Yo velar&eacute; por mi parte ... Y todo lo que
+ haya de hacerse lo decidir&eacute; yo sola ... No llamemos la <a id="Page_143"
+ name='Page_143'></a>atenci&oacute;n de Mauricio y de Herminia con una
+ conversaci&oacute;n demasiado larga ... Volvamos al sal&oacute;n.</p>
+ <p>El n&uacute;mero de los convidados hab&iacute;a crecido durante aquellos
+ tempestuosos debates. Los parientes alojados en la casa y en los pabellones se
+ hab&iacute;an puesto de veinticinco alfileres. Los notables del pa&iacute;s,
+ invitados &aacute; comer, iban llegando. Clementina tuvo que pensar en su
+ atav&iacute;o. En las angustias de su situaci&oacute;n, hab&iacute;a olvidado que el
+ tiempo pasaba y que era preciso sacrificarse por el decoro. Pas&oacute;
+ r&aacute;pidamente entre los convidados, &aacute; quienes Mauricio y Herminia
+ hac&iacute;an los honores de la casa, y encontr&oacute; que ya se hab&iacute;a
+ propagado el rumor de la reconciliaci&oacute;n. En el ardor de su alegr&iacute;a, los
+ reci&eacute;n casados no hab&iacute;an podido contenerse y hab&iacute;an difundido la
+ buena noticia. Todos los amigos que conoc&iacute;an las antiguas diferencias y los
+ recientes malos tratos, estaban llenos de curiosidad. Una vaga esperanza de alguna
+ sorpresa de efecto germinaba en los esp&iacute;ritus. Aquel cordial acuerdo, tan
+ repentino, &iquest;era sincero? &iquest;No se pod&iacute;a presagiar que la
+ armon&iacute;a, dif&iacute;cilmente restablecida, no durar&iacute;a mucho tiempo? Las
+ caras sonre&iacute;an; las palabras aprobaban; pero cada cual, all&aacute;, en su
+ interior, hac&iacute;a las necesarias reservas....</p>
+ <p>Encontrando el terreno preparado, la se&ntilde;orita <a id="Page_144"
+ name='Page_144'></a>Guichard, con la firmeza habitual de su car&aacute;cter, no
+ evit&oacute; las explicaciones. Se multiplic&oacute; para dar testimonios de
+ alegr&iacute;a. S&iacute;, una enemistad antigua, hab&iacute;a terminado. La boda de
+ aquellos queridos hijos hab&iacute;a sido la ocasi&oacute;n de perdonar las injurias.
+ El se&ntilde;or Roussel hab&iacute;a llegado con los brazos abiertos pidiendo que
+ todo se olvidase y ella no hab&iacute;a cre&iacute;do que deb&iacute;a negarse
+ &aacute; la indulgencia. Tal conducta no hubiera sido propia de una mujer ni de una
+ cristiana. Perdonaba, pues, y todos iban &aacute; vivir en adelante en la m&aacute;s
+ perfecta concordia. El se&ntilde;or Roussel hab&iacute;a ido &aacute; su casa para
+ vestirse y volver&iacute;a para comer con la familia y los amigos de la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Algunos de los presentes no conoc&iacute;an &aacute; Fortunato; otros le
+ conoc&iacute;an s&oacute;lo de vista. Muchos le consideraban como un hombre muy
+ importante por su fortuna y por su posici&oacute;n social. Todos ten&iacute;an gran
+ deseo de verle de cerca y de presenciar aquella comedia de la cesaci&oacute;n de una
+ hostilidad inveterada.</p>
+ <p>El doctor Truchelet aventur&oacute; una alusi&oacute;n sabia &aacute; las bodas de
+ Pirito, ensangrentadas por el combate de los Centauros y de Lapites, y
+ felicit&oacute; &aacute; la se&ntilde;orita Guichard por no haber renovado las luchas
+ de las Amazonas contra H&eacute;rcules y Teseo. Acaso la comparaci&oacute;n con
+ H&eacute;rcules hubiese agra<a id="Page_145" name='Page_145'></a>dado &aacute;
+ Roussel, pero el ser asimilada con las Amazonas extra&ntilde;&oacute; singularmente
+ &aacute; Clementina, quien por vez primera empez&oacute; &aacute; sospechar que un
+ acad&eacute;mico pod&iacute;a muy bien ser un imb&eacute;cil, y deplor&oacute; que
+ esta desagradable excepci&oacute;n recayese precisamente en su familia.</p>
+ <p>Desapareci&oacute; para ir &aacute; ponerse un traje muy historiado. Pero
+ jam&aacute;s era pesada en su atav&iacute;o y al dar las seis, volv&iacute;a &aacute;
+ entrar en el sal&oacute;n. Era tiempo, porque &aacute; la saz&oacute;n llegaba
+ Roussel. &Eacute;ste no se hab&iacute;a puesto de negro; se present&oacute; con un
+ pantal&oacute;n gris, chaleco blanco y frac azul, con botones de oro. Estaba en
+ realidad muy elegante de este modo y produjo una favorable impresi&oacute;n en la
+ parte femenina de la concurrencia. Los hombres intentaron criticarle, pero fracasaron
+ ante la admiraci&oacute;n de sus compa&ntilde;eras. La se&ntilde;orita Guichard se
+ puso amarilla de despecho. Puso, sin embargo, &aacute; mal tiempo buena cara, y
+ adelant&aacute;ndose hacia su primo, le present&oacute; &aacute; los convidados.</p>
+ <p>Roussel se someti&oacute; con gracia &aacute; sufrir este mal paso y se
+ mostr&oacute; sencillo y cordial, con un cierto matiz de altaner&iacute;a que
+ &aacute; Clementina le pareci&oacute; que contrapesaba desagradablemente la ventaja
+ que ella hab&iacute;a obtenido p&uacute;blicamente de la sumisi&oacute;n de aquel
+ rebelde. Crey&oacute; que se levantaba un poco deprisa y vi&oacute; en esta actitud
+ <a id="Page_146" name='Page_146'></a>un indicio del doblez con que, &aacute; su
+ juicio, se hab&iacute;a conducido.</p>
+ <p>Si hubiera podido penetrar en la mente del buen se&ntilde;or, hubiera quedado
+ asombrada, pues no hubiese hallado ninguno de los pensamientos amenazadores que le
+ atribu&iacute;a. Roussel no pensaba sino en regocijarse, en gozar de la hora presente
+ y en tratar de que se arreglase el porvenir de un modo soportable. La astucia que
+ Clementina le imputaba como un crimen, era supuesta, ilusoria y quim&eacute;rica. La
+ mala fe de Fortunato no exist&iacute;a m&aacute;s que en la imaginaci&oacute;n de
+ Clementina. Herminia y Mauricio eran todo expansi&oacute;n y todo sonrisas. Se
+ encontraban dichosos entre aquellos dos enemigos reconciliados por ellos y &aacute;
+ quienes amaban tan sinceramente.</p>
+ <p>El jefe de comedor se present&oacute; y pronunci&oacute; las importantes
+ palabras:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;La se&ntilde;orita est&aacute; servida!</p>
+ <p>Entonces Clementina, con aire de reina, se adelant&oacute; hacia Mauricio y
+ despu&eacute;s, adoptando el ceremonial en uso, dijo en tono imperioso:</p>
+ <p>&mdash;Herminia, toma el brazo del se&ntilde;or Roussel.</p>
+ <p>Y pasaron en comitiva al comedor, que deb&iacute;a servir por la noche de
+ sal&oacute;n de baile, y que ostentaba en su centro una gran mesa. Un toldo de tela
+ rayada, adornada con plantas verdes, ador<a id="Page_147" name='Page_147'></a>naba
+ todo el patio y tres ara&ntilde;as difund&iacute;an una viva claridad. El mantel
+ estaba resplandeciente de cristaler&iacute;a y de plata; unas guirnaldas de flores
+ serpenteaban alrededor de la mesa y serv&iacute;an de marco &aacute; un
+ espl&eacute;ndido servicio de postres de antigua porcelana de la China, que
+ proced&iacute;a del t&iacute;o Guichard. Roussel le dirigi&oacute; una mirada de
+ antiguo amigo; era la &uacute;nica cosa que hubiera deseado de la herencia tan
+ espl&eacute;ndidamente abandonada &aacute; su prima.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard se sent&oacute; entre Mauricio y el sabio Truchelet;
+ Roussel &aacute; la derecha de Herminia, porque Clementina hab&iacute;a adjudicado
+ doblemente la presidencia &aacute; las se&ntilde;oras en su persona y en la de su
+ sobrina. Roussel estaba transportado de j&uacute;bilo: le hubieran colocado en una
+ esquina de la mesa y no hubiera chistado. Se encontraba al lado de Herminia y
+ radiante, rejuvenecido, empez&oacute; desde luego &aacute; hacer la corte en toda
+ regla &aacute; su nuera de adopci&oacute;n.</p>
+ <p>Siempre hab&iacute;a sido amable, con cierto aire florido, un tanto pasado de
+ moda; pero en esta ocasi&oacute;n se exced&iacute;a &aacute; s&iacute; mismo y todo
+ en &eacute;l tend&iacute;a hacia este fin: agradar &aacute; aquella ni&ntilde;a, de
+ la que quer&iacute;a hacerse amar. No ten&iacute;a, por otra parte, grandes esfuerzos
+ que hacer; la puerta que pretend&iacute;a forzar estaba abierta de par en par para
+ &eacute;l. <a id="Page_148" name='Page_148'></a>Aquel joven coraz&oacute;n se
+ ofrec&iacute;a con ternura filial y no habla que hacer m&aacute;s que apoderarse de
+ &eacute;l.</p>
+ <p>Herminia escuchaba &aacute; Roussel con placer no disimulado. Le encontraba
+ galante, gracioso, encantador. Fortunato tuvo la habilidad de hablarle de Mauricio y
+ de referirle episodios de su infancia y con tan agradable historia la tuvo atenta
+ toda la velada. Clementina, separada de ellos solamente por la mesa, no les quitaba
+ ojo. Ve&iacute;a &aacute; Roussel desplegar todas sus gracias y pensaba: "No pierde
+ el tiempo para apoderarse de la muchacha; &iexcl;c&oacute;mo la engatusa! La pobre se
+ dejar&aacute; coger por sus hermosas palabras, porque no le conoce, pero yo la
+ ilustrar&eacute; acerca de ese zorro viejo y ella volver&aacute; al justo
+ conocimiento de las cosas."</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard escuchaba distraidamente las protestas afectuosas de
+ Mauricio; cuanto el joven le dec&iacute;a era para ella letra muerta. Consideraba su
+ amabilidad como un ardid de guerra y la consideraba nula. Todo lo que Mauricio le
+ hablaba de cari&ntilde;o y de reconocimiento no ten&iacute;a m&aacute;s efecto que
+ distrerla desagradablemente de la conversaci&oacute;n de Roussel con Herminia.</p>
+ <p>En cuanto &aacute; Truchelet, disert&oacute; en vano acerca de los epitalamios,
+ porque Clementina no le o&iacute;a siquiera.</p>
+ <p><a id="Page_149" name='Page_149'></a>El fin de la comida, amenizado por variados
+ brindis, pareci&oacute; mortalmente largo &aacute; la due&ntilde;a de la casa; y como
+ el joven H&eacute;ctor Bobart, que estaba un poco achispado con el Champagne,
+ anunci&oacute; que en su condici&oacute;n de testigo reclamaba la liga de la
+ desposada, Clementina, con una mirada fulminante, levant&oacute; la sesi&oacute;n y
+ condujo &aacute; sus convidados al sal&oacute;n mientras se quitaba la mesa para
+ transformar el sitio del banquete en sal&oacute;n de baile.</p>
+ <p>Sin embargo, el joven oficial de h&uacute;sares, no d&aacute;ndose por vencido
+ despu&eacute;s del primer fracaso, se hab&iacute;a aproximado al grupo que formaban
+ Herminia, Roussel y Mauricio y, alegremente, ped&iacute;a indemnizaciones; por lo
+ menos la primera contradanza, puesto que Mauricio deb&iacute;a abrir el baile con la
+ se&ntilde;orita Guichard. Pero Fortunato hizo valer oportunamente sus derechos y el
+ hijo del abogado tuvo que contentarse con un vals ... Mauricio sent&iacute;a una
+ instintiva hostilidad hacia aquel mozo tan insignificante, ya porque le hiciese
+ responsable de la cautelosa oposici&oacute;n de su padre, &oacute; ya porque le
+ desagradasen sus maneras familiares con Herminia, y no pudiendo contenerse, hizo
+ observar &aacute; la se&ntilde;orita Guichard la actitud un poco descomedida del
+ heredero Bobart. Clementina respondi&oacute; melosamente:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_150" name='Page_150'></a>&iexcl;Oh! Eso no tiene importancia;
+ Herminia y &eacute;l se han criado juntos.</p>
+ <p>Esta respuesta tan sencilla y tan natural, tuvo, sin embargo, el privilegio de
+ irritar &aacute; Mauricio, que estaba sin duda un poco nervioso aquella noche. Pero
+ razon&oacute; friamente y se dijo "&iexcl;Soy un tonto! &iquest;Voy &aacute;
+ preocuparme por este majadero, cuya existencia mi mujer no tiene trazas de sospechar
+ siquiera?" Pero sus nervios no se calmaron y su cara expres&oacute; un descontento
+ que llam&oacute; la atenci&oacute;n de Clementina hasta el punto de pensar si el mal
+ humor de Mauricio no ser&iacute;a ventajosamente explotable.</p>
+ <p>&iquest;Por qu&eacute; no fomentar aquel peque&ntilde;o acceso de celos, en vez de
+ disiparlo? &iexcl;Qui&eacute;n sabe si podr&iacute;a obtener de ese modo alg&uacute;n
+ provecho! Despu&eacute;s de todo, H&eacute;ctor Bobart era un pretendiente
+ desde&ntilde;ado y ... de repente vino &aacute; la memoria de Clementina el recuerdo
+ de las cartas que aqu&eacute;l hab&iacute;a dirigido &aacute; Herminia y vi&oacute;
+ en aquellas delgadas hojas de papel el medio de prender un incendio. Hacerlas caer
+ diestramente en manos de Mauricio, provocar una explicaci&oacute;n entre Herminia y
+ &eacute;l, una escena acaso, &iquest;no era medio de excitar la discordia? &iexcl;Es
+ tan f&aacute;cil irritar las pasiones y tan dif&iacute;cil calmarlas! El orgullo, la
+ c&oacute;lera, obran tan pronto sus efectos y hacen tales estragos en un cerebro hu<a
+ id="Page_151" name='Page_151'></a>mano, que es imposible saber hasta donde puede ir
+ un incidente as&iacute; comenzado. De todos modos, si el resultado no era como ella
+ esperaba, ella se encargar&iacute;a de imprimirle el impulso decisivo.</p>
+ <p>Reflexionando as&iacute;, subi&oacute; &aacute; su cuarto y di&oacute;
+ instrucciones &aacute; la doncella para que los &uacute;ltimos regalos ofrecidos
+ &aacute; Herminia fuesen llevados &aacute; las nuevas habitaciones, y ella misma se
+ propuso entregar &aacute; su sobrina un cofrecillo que conten&iacute;a sus joyas de
+ soltera y algunos peque&ntilde;os recuerdos cuidadosamente conservados.</p>
+ <p>Al cogerle, le ocurri&oacute; una idea que la hizo sonreir. Abri&oacute; su
+ escritorio, busc&oacute; en un caj&oacute;n y sac&oacute; cinco &oacute; seis pliegos
+ de papel, doblados. Eran las cartas dirigidas por H&eacute;ctor &aacute; Herminia y
+ que &eacute;sta hab&iacute;a entregado &aacute; la se&ntilde;orita Guichard sin
+ leerlas: cartas insignificantes de un buen muchacho &aacute; una prima &aacute; quien
+ quiere inflamar y que no sal&iacute;an del nivel de la median&iacute;a en achaque de
+ amplificaciones sentimentales.</p>
+ <p>Sin dudar ante la atrocidad de la acci&oacute;n que comet&iacute;a y
+ disculp&aacute;ndose, acaso, en el fondo, por la necedad misma de aquellas
+ ep&iacute;stolas, Clementina cogi&oacute; las cartas y las coloc&oacute; muy &aacute;
+ la vista en el cofrecillo, encima de todos los objetos cuidadosamente arreglados por
+ Herminia. Despu&eacute;s cerr&oacute; la caja y quitando la llave, descendi&oacute;
+ al sal&oacute;n.</p>
+ <p><a id="Page_152" name='Page_152'></a>Los invitados llegaban en mont&oacute;n y el
+ sal&oacute;n de baile rebosaba. Todos los alrededores hab&iacute;an enviado lo
+ m&aacute;s escogido de sus habitantes. La m&uacute;sica de la Celle, reforzada por la
+ se&ntilde;orita Guichard, no esperaba m&aacute;s que la se&ntilde;al del alcalde,
+ se&ntilde;or Tournemine, para hacer sonar sus trompetones. El tendero hab&iacute;a
+ preparado petardos y los bomberos, igualmente aptos para apagar que para encender, se
+ hab&iacute;an encargado de las bengalas que deb&iacute;an iluminarlas arboledas del
+ jard&iacute;n.</p>
+ <p>El sal&oacute;n peque&ntilde;o hab&iacute;a sido prudentemente reservado por la
+ se&ntilde;orita Guichard para el caso de que alguien se sintiera fatigado &oacute;
+ indispuesto en medio de aquellos regocijos, y all&iacute; fu&eacute; &aacute; donde
+ ella se dirigi&oacute;. Puso el cofrecillo sobre la chimenea y despu&eacute;s de
+ dirigir una &uacute;ltima mirada &aacute; su m&aacute;quina infernal, se fu&eacute;
+ con admirable tranquilidad &aacute; reunirse con aquellos &aacute; quienes
+ so&ntilde;aba con hacer sus v&iacute;ctimas.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_VII" name='CAPITULO_VII'></a>
+ <h2><a id="Page_153" name='Page_153'></a>CAP&Iacute;TULO VII</h2>
+ <h3>EL RAPTO.</h3>
+ <br />
+
+ <p>El aspecto del sal&oacute;n de baile era encantador. En un tablado, al fondo,
+ estaban colocados los m&uacute;sicos. Todo alrededor, sillones para la gente seria y
+ sillas para los bailarines. El jard&iacute;n, iluminado con faroles &aacute; la
+ veneciana, aparec&iacute;a invadido por los invitados. La se&ntilde;orita Guichard se
+ vi&oacute; en seguida rodeada por sus parientes y por sus amigos. &Aacute; una
+ se&ntilde;al de Bobart se desencaden&oacute; la tempestad instrumental y
+ exalt&oacute; &aacute; la concurrencia. Si Clementina hubiera tenido libre el
+ esp&iacute;ritu, &iexcl;qu&eacute; satisfacci&oacute;n hubiera experimentado en este
+ instante en que dominaba &aacute; toda aquella reuni&oacute;n por en medio de la cual
+ se paseaba majestuosamente siendo el blanco de todas las miradas y el objeto de todas
+ las sonrisas! Pero su alegr&iacute;a estaba envenenada por preocupaciones malvadas, y
+ sin dejar de recibir saludos, Clementina pensaba:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_154" name='Page_154'></a>&iquest;Conseguir&eacute; destruir
+ esta dicha que todos proclaman, elogian y envidian?</p>
+ <p>Vi&oacute; &aacute; Mauricio que hablaba alegremente con Herminia, mientras
+ Roussel, en un c&iacute;rculo de se&ntilde;oras, prodigaba sus gracias y sus
+ amabilidades. Una nube oscureci&oacute; la frente de la solterona. Con una
+ se&ntilde;al llam&oacute; al joven y cogi&eacute;ndole del brazo le dijo con tono
+ indiferente.</p>
+ <p>&mdash;Acabo de hacer llevar &aacute; vuestras habitaciones los &uacute;ltimos
+ regalos recibidos por Herminia, porque ahora no debo guardar nada suyo....</p>
+ <p>&mdash;Excepto ella misma, interrumpi&oacute; galantemente Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Pertenece &aacute; usted por completo, replic&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard observando al joven.</p>
+ <p>&mdash;Nos la repartiremos, respondi&oacute; &eacute;ste.</p>
+ <p>Clementina pens&oacute;: "&iexcl;Hip&oacute;crita! intenta enga&ntilde;arme, pero
+ no sabe que estoy apercibida: sus astucias no tendr&aacute;n efecto." Y en voz alta
+ a&ntilde;adi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;En el saloncillo, sobre la chimenea, encontrar&aacute; usted un cofrecillo
+ que contiene los recuerdos de soltera de Herminia. &Aacute;brale usted mismo; he
+ aqu&iacute; la llave.</p>
+ <p>Mauricio la cogi&oacute;, la guard&oacute; en el bolsillo del chaleco y
+ respondi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Voy enseguida. Pero hubiera usted podido, mi querida t&iacute;a, esperar
+ &aacute; ma&ntilde;ana para entregarnos <a id="Page_155" name='Page_155'></a>esas
+ cosas. En parte alguna ese tesoro hubiera estado m&aacute;s seguro que en el sitio
+ donde usted le ha puesto ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No! &iexcl;no! &iexcl;es preciso hacer las cosas con
+ regularidad!</p>
+ <p>&mdash;Como usted guste.</p>
+ <p>Mauricio le dirigi&oacute; su m&aacute;s amable sonrisa y se encamin&oacute; hacia
+ el saloncillo, sin sospechar el lazo que se le tend&iacute;a. Entr&oacute; en la
+ habitaci&oacute;n, &aacute; la saz&oacute;n desierta, y vi&oacute; el cofrecillo
+ sobre la chimenea. Era una caja de forma cuadrada con incrustaciones de marfil, como
+ se hacen tantas en Florencia. Debajo, vi&oacute; Mauricio al volverla, grabadas en la
+ madera, estas palabras: "Pellegrini, via Maggio." Conoc&iacute;a muy bien aquella via
+ Maggio y en el momento acudieron &aacute; su memoria el Ponte-Vecchio, con sus
+ tiendas y el Arno cenagoso, corriendo entre sus muelles de piedra.</p>
+ <p>Ten&iacute;a en la mano el cofrecillo y un ruido met&aacute;lico se produjo en el
+ interior, como el sonido de anillos de oro. Mauricio pens&oacute;: "Son las joyas de
+ Herminia; sus adornos de soltera." Y un gran deseo de verlos se apoder&oacute; de
+ &eacute;l. No pens&oacute; que fuese grande la indiscreci&oacute;n que
+ comet&iacute;a; lo que hab&iacute;a visto la t&iacute;a, pod&iacute;a muy bien verlo
+ el marido. La llave pareci&oacute; ponerse espont&aacute;neamente entre <a
+ id="Page_156" name='Page_156'></a>sus dedos como si una adversa y misteriosa
+ influencia mandase &aacute; su voluntad. Abri&oacute; la caja y al levantar la tapa
+ vi&oacute; desde luego las cartas acusadoras.</p>
+ <p>Las tom&oacute;, sin sospechar nada malo. "Alguna correspondencia de colegiala,
+ pens&oacute;; dulces y sencillos secretos de la infancia." Desdobl&oacute; uno de los
+ pliegos y le ech&oacute; una mirada, sin intenci&oacute;n de leerlo. Pero aquella
+ letra de hombre cambi&oacute; enseguida sus disposiciones. Sinti&oacute; primero
+ asombro, despu&eacute;s sorda irritaci&oacute;n y por &uacute;ltimo un ardiente deseo
+ de saber lo que aquello significaba. Ley&oacute; y, &aacute; medida que avanzaba en
+ la lectura, su frente se contra&iacute;a con sombr&iacute;o descontento. Nada
+ m&aacute;s vulgar que aquella carta, cl&aacute;sica declaraci&oacute;n de un oficial
+ de curia &aacute; una obrera florista, y firmada "H&eacute;ctor," sin apellido. Pero
+ no hab&iacute;a duda posible; era del hijo de Bobart, del oficial de h&uacute;sares,
+ del comensal, un poco atrevido, del banquete de boda.</p>
+ <p>El primer movimiento de Mauricio, como Clementina hab&iacute;a previsto con toda
+ exactitud, fu&eacute; cerrar el cofrecillo, volver al sal&oacute;n de baile, llevarse
+ &aacute; H&eacute;ctor &aacute; un rinc&oacute;n solitario y all&iacute; aplicar
+ sobre su nutrida cara un buen par de bofetadas. Pero resisti&oacute; esta
+ tentaci&oacute;n y juzg&oacute; m&aacute;s razonable hacer &aacute; su tutor
+ &aacute;rbitro de la situaci&oacute;n. Se <a id="Page_157"
+ name='Page_157'></a>meti&oacute; las cartas en el bolsillo, cerr&oacute; la caja y
+ sali&oacute; de la habitaci&oacute;n. &Aacute; veinte pasos de &eacute;l, Roussel
+ hecho como siempre un h&eacute;roe de madrigal, completaba la conquista de las
+ mujeres, j&oacute;venes y viejas, cuya seducci&oacute;n se hab&iacute;a propuesto
+ hacer. En su alegr&iacute;a, hubiera seguido la misma conducta hasta con Clementina.
+ Su sorpresa fu&eacute;, pues, desagradable, cuando sinti&oacute; que le tocaban en el
+ hombro y vi&oacute; &aacute; su lado la fisonom&iacute;a alterada de Mauricio.
+ M&aacute;s por muy amortiguadas por la alegr&iacute;a que estuviesen sus
+ desconfianzas, tuvo enseguida el presentimiento de que alguna cosa anormal
+ hab&iacute;a ocurrido y apart&aacute;ndose con su hijo algunos pasos,
+ pregunt&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hay?</p>
+ <p>&mdash;Venga usted conmigo y lo sabr&aacute;.</p>
+ <p>Atravesaron la multitud, entraron en el saloncillo y, una vez solos, dijo
+ Mauricio, entreg&aacute;ndole una carta:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Lea usted!</p>
+ <p>&mdash;Roussel recorri&oacute; vivamente la carta, frunci&oacute; las cejas y
+ volviendo &aacute; tomar toda su gravedad, dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde has encontrado esto?</p>
+ <p>&mdash;En ese cofrecillo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qui&eacute;n te le ha entregado?</p>
+ <p>&mdash;La se&ntilde;orita Guichard; hace un instante.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_158" name='Page_158'></a>&iquest;Con la llave?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De qu&eacute; modo estaban colocadas las cartas, encima, muy
+ &aacute; la vista?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo lo sabe usted?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Desdichado! &iquest;Es dif&iacute;cil de adivinar? Es esa malvada
+ Clementina la que ha dado el golpe.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Padrino!</p>
+ <p>&mdash;Es capaz hasta de haber falsificado las cartas.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;con qu&eacute; objeto?</p>
+ <p>&mdash;Con el de producir un disturbio entre tu mujer y t&uacute;. Por medio de
+ una querella, de una ri&ntilde;a, de una explicaci&oacute;n, cuenta con arrojar la
+ ciza&ntilde;a entre vosotros, apoderarse de Herminia y ... &iquest;qui&eacute;n sabe?
+ &iexcl;acaso separaros para siempre!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Es serio lo que usted habla? &iquest;Sospecha usted de la
+ se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>&mdash;Y t&uacute;, &iquest;sospechas de tu mujer? replic&oacute; con
+ energ&iacute;a Roussel. Tienes que escoger: &oacute; Herminia es una farsante que
+ tiene por c&oacute;mplice al ej&eacute;rcito franc&eacute;s representado por el hijo
+ de Bobart, &oacute; Clementina es una bribona que ha aprovechado una casualidad, si
+ es que ella misma no la ha provocado, para ponerte ante los ojos una correspondencia
+ que deb&iacute;a impulsarte &aacute; alg&uacute;n acto violento. Por mi parte, mi
+ elecci&oacute;n est&aacute; hecha; acuso &aacute; Clementina.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_159" name='Page_159'></a>&iquest;Pero Herminia ... padrino
+ m&iacute;o?...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Herminia! Es posible que ni siquiera conozca esas cartas ... En todo
+ caso es preciso tener el valor de pregunt&aacute;rselo.</p>
+ <p>&Aacute; esta declaraci&oacute;n Mauricio palideci&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute;! &iquest;Ponerla al corriente de esta infamia?
+ &iquest;Interrogarla sobre tal asunto?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, ponerla al corriente; no interrogarla: consultarla lealmente
+ como persona leal que es. Y ver&aacute;s como, si est&aacute; inocente de todo
+ compromiso, y esto me atrevo &aacute; jurarlo, aprecia tu franqueza y tu
+ confianza.</p>
+ <p>&mdash;Sea, pues. As&iacute; como as&iacute;, no puedo soportar por m&aacute;s
+ tiempo una sospecha semejante. H&aacute;game usted el favor de envi&aacute;rmela.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De envi&aacute;rtela? No, por cierto: yo te la traer&eacute;.
+ Quiero asistir, si me lo permites, &aacute; vuestra conversaci&oacute;n, aunque no
+ sea m&aacute;s que para impedir que digas tonter&iacute;as....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Padrino!</p>
+ <p>&mdash;Pues qu&eacute;, &iquest;no hab&iacute;as empezado &aacute; decirlas hace
+ un momento?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, tiene usted raz&oacute;n. Permanezca usted y sea mi consejero y
+ mi apoyo, como siempre.</p>
+ <p>&mdash;Puedes estar tranquilo. Ser&eacute; a&uacute;n m&aacute;s moderado por tu
+ cuenta que lo he sido por la m&iacute;a. Esp&eacute;ranos aqu&iacute;.</p>
+ <p><a id="Page_160" name='Page_160'></a>Y sali&oacute;. Mauricio qued&oacute; solo,
+ sumergido en dolorosas reflexiones. Ve&iacute;a sombr&iacute;o el porvenir;
+ pens&oacute; por primera vez que acaso su tutor no hab&iacute;a exagerado las malas
+ acciones de que le hab&iacute;a hecho v&iacute;ctima Clementina, y no estuvo lejos de
+ creer que la t&iacute;a de Herminia fuese un monstruo. Estim&oacute;, en todo caso,
+ que la perfidia con que acababa de obrar le dispensaba de toda gratitud y le
+ devolv&iacute;a su libertad de acci&oacute;n, y se propuso, no devolverla mal por
+ mal, pero al menos impedirla que siguiese haci&eacute;ndole da&ntilde;o.</p>
+ <p>Sin embargo, por muy culpable que apareciese la se&ntilde;orita Guichard,
+ hab&iacute;a un hecho que no se la pod&iacute;a atribuir y era la correspondencia
+ misma, punto de partida del incidente. Pensara Roussel lo que quisiera, las cartas
+ proced&iacute;an efectivamente del hijo de Bobart; hab&iacute;a, pues, existido un
+ amorcillo entre Herminia y &eacute;l, y este solo pensamiento le exasperaba. Y, no
+ obstante, no pod&iacute;a imaginar siquiera a la Virgen del Bordado cambiando amores
+ tiernos con aquel h&uacute;sar. Esto no estaba dentro del orden de las cosas
+ admisibles, ni en armon&iacute;a con su naturaleza delicada ni con el tono de sus
+ c&aacute;ndidos ojos. Hab&iacute;a evidentemente una p&eacute;rfida maniobra en todo
+ aquello ... &iexcl;Pero ella hab&iacute;a recibido las cartas!</p>
+ <p>No tuvo tiempo de llevar m&aacute;s lejos sus induc<a id="Page_161"
+ name='Page_161'></a>ciones, porque Herminia entraba con Roussel. El joven no tuvo
+ tiempo de abrir la boca para formular una pregunta; su tutor exclam&oacute;, apenas
+ hubo cerrado la puerta:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Todo est&aacute; aclarado! Ni siquiera ha le&iacute;do las cartas,
+ la pobre ni&ntilde;a; se las entreg&oacute; cerradas &aacute; su t&iacute;a.</p>
+ <p>&iexcl;Cerradas! Mauricio tuvo tal acceso de alegr&iacute;a, que salt&oacute; al
+ cuello de Fortunato, pero &eacute;ste dijo sonriendo y defendi&eacute;ndose mal del
+ apret&oacute;n:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No es &aacute; mi &aacute; quien debes abrazar, majadero!</p>
+ <p>Y les impuls&oacute; el uno hacia el otro.</p>
+ <p>Por primera vez Mauricio, cogiendo &aacute; Herminia en los brazos, la
+ estrech&oacute; contra su coraz&oacute;n y desflor&oacute; con sus labios aquella
+ rubia cabellera.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Hab&iacute;a que ser verdaderamente maligno para adivinar que
+ Clementina os preparaba esta emboscada! Hijos m&iacute;os, la situaci&oacute;n es
+ grave. Juzgad por lo que acaba de hacer como principio de juego, de lo que es capaz
+ si no consigue enseguida separaros....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Separarnos!</p>
+ <p>Y al decir esto formaron tan hermoso conjunto, que Roussel no pudo menos de
+ sonreir.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vamos! He aqu&iacute; una unanimidad tranquilizadora! Pero
+ desconfiad, queridos hijos; est&aacute;is <a id="Page_162" name='Page_162'></a>en
+ peligro ... En el estado de mis relaciones con la se&ntilde;orita Guichard, no me es
+ posible daros un consejo; parecer&iacute;a que abogaba contra ella y en favor
+ m&iacute;o. Es evidente que mi repentina intrusi&oacute;n es lo que ha modificado las
+ intenciones y cambiado los proyectos de Clementina. Ha realizado un formidable cambio
+ de frente y trata &aacute; Mauricio como enemigo en vez de considerarle como aliado.
+ Ya est&aacute;is advertidos. Tomad una resoluci&oacute;n, pero que sea adoptada por
+ vuestras propias inspiraciones. No ve&aacute;is sino vuestro inter&eacute;s y no me
+ teng&aacute;is en cuenta para nada, pero contad conmigo. Cuando hay&aacute;is
+ resuelto, pondr&eacute; tanta energ&iacute;a en apoyaros como reserva he empleado en
+ daros consejos. Ahora, os dejo. Os am&aacute;is; defended vuestra dicha.</p>
+ <p>Herminia y Mauricio quedaron solos y se miraron un instante sin hablar.
+ Despu&eacute;s, el marido cogi&oacute; la mano de su mujer y atray&eacute;ndola hacia
+ s&iacute;, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Mira como estamos; y no hace veinticuatro horas que me perteneces;
+ &iquest;qu&eacute; nos prepara, pues, el porvenir? Una serie incesante de
+ dificultades, de luchas que no habremos hecho nada para suscitar y &aacute; las que
+ no podremos sustraernos. &iexcl;Qu&eacute; tristeza, Herminia, despu&eacute;s de la
+ esperanza de tantas alegr&iacute;as!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_163" name='Page_163'></a>Pero Mauricio, &iquest;es posible que
+ mi t&iacute;a lo haya hecho ver esas cartas que yo ni conoc&iacute;a?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ay! Herminia; es muy cierto; pero no la acuses; ha obrado bajo la
+ influencia de la c&oacute;lera y no de su coraz&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iquest; T&uacute; la disculpas? Y sin embargo, contra ti estaba tramada
+ esta horrible maniobra ... Pero qu&eacute; locura inspira el odio para que en un
+ momento haya cambiado completamente una mujer tan buena, que ha sido para mi una
+ verdadera madre....</p>
+ <p>&mdash;Me aborrece ahora, bien lo ves, tanto como &aacute; mi padrino. No tiene
+ m&aacute;s que una idea; separarnos. No lo ha conseguido esta vez, poro
+ volver&aacute; &aacute; empezar hasta que en una ocasi&oacute;n m&aacute;s
+ favorable....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Podr&aacute; encontrarla?</p>
+ <p>&mdash;La har&aacute; nacer, como hoy.</p>
+ <p>&mdash;Entonces &iquest;qu&eacute; va &aacute; pasar?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Tienes confianza en m&iacute;, Herminia?</p>
+ <p>&mdash;Absoluta.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Crees que mi &uacute;nico deseo, fuera de toda consideraci&oacute;n
+ extra&ntilde;a &aacute; nosotros, es nuestra propia dicha?</p>
+ <p>&mdash;Lo creo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y piensas que aqu&iacute;, entre mi tutor y tu t&iacute;a, podremos
+ escapar &aacute; los disturbios y &aacute; las malas influencias?</p>
+ <p>&mdash;Creo que no.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_164" name='Page_164'></a>Entonces, deduce t&uacute; misma la
+ consecuencia. La joven permaneci&oacute; un instante pensativa y con la rubia cabeza
+ inclinada y algunas l&aacute;grimas rodaron por sus ojos. Despu&eacute;s
+ murmur&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es preciso huir!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, marcharnos, ni&ntilde;a querida; salvarnos, para ser el uno del
+ otro, lejos de todo lo que no sea confianza y ternura.</p>
+ <p>&mdash;Pero eso, &iquest;no ser&aacute; mostrarme ingrata hacia la mujer que me ha
+ educado y que ha sido excelente para m&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;Eso ser&aacute; mostrarte fiel al que te ama y al que t&uacute;
+ habr&aacute;s de amar.</p>
+ <p>&mdash;Y al que amo ya, Mauricio, dijo Herminia, sonriendo &aacute; trav&eacute;s
+ de sus l&aacute;grimas. Pero yo no soy m&aacute;s que una mujer y no tengo valor para
+ decidir entre lo que me parece mi deber y lo que es mi deseo ... T&uacute;, que
+ tienes la firmeza necesaria, manda; yo obedecer&eacute;.</p>
+ <p>Mauricio movi&oacute; la cabeza.</p>
+ <p>&mdash;No, Herminia; yo no puedo hacer lo que pides. Por graves que hayan sido las
+ faltas de la se&ntilde;orita Guichard hacia m&iacute;, no me considero como
+ absolutamente desligado de los compromisos que con ella contraje. He prometido no
+ obligarte jam&aacute;s &aacute; separarte de ella; te dejo, pues, en libertad. Si
+ quieres quedarte, nos quedamos. Si parti<a id="Page_165" name='Page_165'></a>mos, es
+ preciso que sea por que hayas dicho: "&iexcl;Quiero partir!"</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Mauricio, &iquest;qu&eacute; exiges de mi?</p>
+ <p>&mdash;Que salves t&uacute; misma, y sola, nuestra dicha. &iquest;Es mucho?
+ Reflexiona acerca de lo que sucede enderredor. Aqu&iacute; est&aacute; el desorden
+ donde perecer&aacute; nuestro reposo; fuera de aqu&iacute;, la calma, la libertad de
+ amarnos. Herminia, &iexcl;tenemos tanto tiempo delante, y tan hermoso! Algunos
+ d&iacute;as bastar&aacute;n para que la que nos ha hecho tanto da&ntilde;o recobre la
+ raz&oacute;n y nos llame, y entonces podremos volver y gozar en paz de la
+ tranquilidad que tan bien habremos ganado. &iquest;Es esto tan espantoso?
+ &iquest;Prefieres correr los riesgos de una guerra en la que todos los tiros
+ vendr&aacute;n &aacute; herirnos en el coraz&oacute;n?</p>
+ <p>&mdash;Mauricio....</p>
+ <p>Herminia dudaba. Mauricio se puso &aacute; sus plantas y mir&aacute;ndola hasta el
+ fondo del alma, a&ntilde;adi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Herminia, un minuto de resoluci&oacute;n; una palabra decisiva, y todo se
+ ha salvado. &iquest;Tienes miedo de confiar en mi? Bien sabes que te adoro. En el
+ mundo no hay m&aacute;s que nosotros dos; lo dem&aacute;s poco importa.
+ &iquest;Quieres sacrificarnos &aacute; rencores pueriles y &aacute; odios
+ vergonzosos? &iquest;Qu&eacute; hemos hecho nosotros para merecer tales sufrimientos?
+ <a id="Page_166" name='Page_166'></a>&iquest;Cu&aacute;l es nuestro crimen, amarnos?
+ &iexcl;Crimen muy dulce, por cierto!</p>
+ <p>La joven se hab&iacute;a inclinado hacia &eacute;l. Mauricio tom&oacute; su mano y
+ la apoy&oacute; contra el coraz&oacute;n. Herminia lanz&oacute; un gran suspiro y
+ despu&eacute;s dijo con voz firme:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Partamos!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Qu&eacute; dichoso soy!</p>
+ <p>Herminia le dirigi&oacute; una mirada que probaba que aquella exclamaci&oacute;n
+ de alegr&iacute;a recompensaba su esfuerzo. En este momento entr&oacute; Roussel.</p>
+ <p>&mdash;Hijos m&iacute;os, es preciso volver al sal&oacute;n. Os buscan por todas
+ partes y ya he tenido que impedir &aacute; Bobart que viniera &aacute; interrumpiros
+ ... &iquest;Est&aacute;is de acuerdo?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, padrino m&iacute;o; nos vamos. Herminia es la que lo quiere.</p>
+ <p>&mdash;Y tiene raz&oacute;n. Yo no quiero aconsejaros, pero en esta &eacute;poca,
+ una temporada en la orilla de los lagos de Italia, en Bellaggio, por ejemplo....</p>
+ <p>Los ojos de Herminia se iluminaron. Nunca hab&iacute;a viajado y no conoc&iacute;a
+ nada. Roussel se arrepinti&oacute; de haber introducido aquel elemento tentador en la
+ resoluci&oacute;n de Herminia, y pens&oacute;: "Esto no es juego limpio; pero
+ &iexcl;c&oacute;mo se manifiesta siempre y en todo la mujer! &iexcl;Qu&eacute; mirada
+ la de esta muchacha!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_167" name='Page_167'></a>Querido Mauricio, dec&iacute;delo todo
+ ahora, dijo Herminia; yo vuelvo al lado de nuestros amigos.</p>
+ <p>Y desapareci&oacute; ligera y casi alegre. Roussel se volvi&oacute; hacia su hijo
+ y d&aacute;ndole golpecillos en el hombro, le dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah, brib&oacute;n, no tienes de qu&eacute; quejarte! &iquest;Vas,
+ naturalmente, &aacute; llevarte &aacute; tu mujer?</p>
+ <p>&mdash;Usted lo ha dicho. Son las nueve y media: &aacute; las doce prescindo de la
+ compa&ntilde;&iacute;a de la gente de la boda.</p>
+ <p>&mdash;Tengo una excelente carretela que me espera en la plaza: &iquest;la
+ quieres?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Me llevar&aacute; &aacute; Par&iacute;s?</p>
+ <p>&mdash;Desde luego. Es cuesti&oacute;n de propina.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, est&aacute; dicho. Prevenga usted al cochero.</p>
+ <p>&mdash;Enseguida. Tu mujer, &iquest;ha puesto mucha resistencia?</p>
+ <p>&mdash;La necesaria para que su decisi&oacute;n tenga una significaci&oacute;n
+ cari&ntilde;osa ... &iexcl;Es un &aacute;ngel!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! Se lo pagaremos despu&eacute;s.</p>
+ <p>Fueron interrumpidos por una tempestad de armon&iacute;as: era la banda que, en el
+ patio, empezaba, al un&iacute;sono con la orquesta, el rigod&oacute;n de honor. En
+ este momento se mostr&oacute; en la puerta la fisonom&iacute;a inquieta de
+ Bobart.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;or Aubry, le buscan &aacute; usted por todas <a id="Page_168"
+ name='Page_168'></a>partes.... La se&ntilde;orita Guichard le reclama....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Anda! Ve &aacute; cumplir tus deberes, dijo Roussel cambiando una
+ mirada con Mauricio. Mientras, tomar&eacute; el aire en el jard&iacute;n. Hace
+ aqu&iacute; un calor terrible.</p>
+ <p>Se separaron y Mauricio se dirigi&oacute;, &aacute; trav&eacute;s de las filas de
+ curiosos, hacia la se&ntilde;orita Guichard que le esperaba en pie, altanera y
+ masculina, en medio del sal&oacute;n de baile, teniendo enfrente &aacute; su sobrina,
+ del brazo del se&ntilde;or Tournemine.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Por fin! dijo dirigi&eacute;ndole una mirada imperiosa.
+ Vamos; col&oacute;quese usted ah&iacute; y empecemos.</p>
+ <p>Rugieron los instrumentos, y las parejas, poni&eacute;ndose en movimiento al mismo
+ tiempo, emprendieron la primera figura del rigod&oacute;n.</p>
+ <p>Bobart, preocupado con el doble concili&aacute;bulo que acababa de verificarse en
+ el saloncillo, primero entre Herminia y Mauricio y despu&eacute;s entre Mauricio y
+ Roussel, en lugar de entrar en el sal&oacute;n de baile, se aventur&oacute; por el
+ jard&iacute;n en seguimiento de Fortunato. Por instinto adivinaba una maniobra
+ ofensiva por parte de los enemigos de su prima. Amargamente vituperado por
+ Clementina, que le acusaba de no haber vigilado suficientemente &aacute; Roussel,
+ ten&iacute;a empe&ntilde;o en tomar un desquite. Y su amor propio, su odio y su
+ inter&eacute;s <a id="Page_169" name='Page_169'></a>reunidos le impulsaban &aacute;
+ seguir las huellas del solter&oacute;n.</p>
+ <p>La noche estaba oscura y serena. Los faroles venecianos alumbraban las calles de
+ &aacute;rboles en torno de la casa. Las arboledas del jard&iacute;n y el
+ terrapl&eacute;n estaban en la sombra. Roussel empez&oacute; por pasearse por el
+ parque con aire indiferente y despu&eacute;s, poco &aacute; poco, se aproxim&oacute;
+ &aacute; la puertecilla que daba al rinc&oacute;n de la callejuela en que estaba la
+ tapia en la cual Mauricio hab&iacute;a visto por primera vez &aacute; Herminia.
+ Roussel se volvi&oacute; para observar si era espiado, y Bobart apenas tuvo tiempo
+ por esconderse detr&aacute;s de un &aacute;rbol. Desde all&iacute; vi&oacute; al
+ tutor abrir la puerta y salir vivamente.</p>
+ <p>Ech&oacute; &aacute; correr y lleg&oacute; al terrapl&eacute;n &aacute; tiempo
+ para ver &aacute; Roussel acercarse &aacute; un coche que estaba parado en la plaza y
+ hacer se&ntilde;as al cochero para que acercase el veh&iacute;culo &aacute; la
+ esquina de la callejuela, &aacute; dos pasos de la puertecilla.</p>
+ <p>Mientras la carretela atravesaba la plaza para colocarse al pie del
+ terrapl&eacute;n, Roussel la segu&iacute;a con aire pl&aacute;cido. Se
+ aproxim&oacute; al cochero y antes de entrar de nuevo en el jard&iacute;n, le dijo
+ &aacute; media voz:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ha entendido usted bien, no es verdad? Un caballero y una
+ se&ntilde;ora, dentro de hora y media. Tendr&aacute; usted veinte francos de propina
+ al llegar <a id="Page_170" name='Page_170'></a>Par&iacute;s.... Y sobre todo,
+ permanezca usted ahora en el coche hasta el momento de partir.</p>
+ <p>&mdash;Vaya usted tranquilo, se&ntilde;or Roussel, dijo el cochero.</p>
+ <p>Inclinado sobre el muro del terrapl&eacute;n, en la sombra, Bobart no hab&iacute;a
+ perdido ni una palabra de estas recomendaciones. Pens&oacute;: "&iexcl;Un caballero y
+ una se&ntilde;ora que el cochero debe conducir &aacute; Par&iacute;s en el coche de
+ Roussel! Esto es claro como la luz; se trata de Mauricio y Herminia. La
+ intervenci&oacute;n de mi excelente prima produce su efecto: los reci&eacute;n
+ casados meditan una fuga. No es esto ciertamente lo que la se&ntilde;orita Guichard
+ esperaba; luego es preciso prevenirla."</p>
+ <p>Fortunato atraves&oacute; el jard&iacute;n con paso tranquilo y entr&oacute; en el
+ sal&oacute;n de baile; Bobart le sigui&oacute; y al llegar &aacute; la puerta
+ vi&oacute; que llamaba &aacute; Mauricio y Herminia y les daba explicaciones que los
+ j&oacute;venes escuchaban con extraordinaria atenci&oacute;n. Despu&eacute;s se
+ separaron y Herminia y Mauricio recorrieron del brazo el sal&oacute;n mientras
+ Roussel se paseaba con aire distra&iacute;do. En estas circunstancias cuya gravedad
+ adivinaba, Bobart no dud&oacute;; se fu&eacute; derecho &aacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard, que parec&iacute;a una reina en medio de sus convidados, y
+ llev&aacute;ndosela al pie del tablado de la orquesta, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Procura no dejar que se altere tu cara, mi <a id="Page_171"
+ name='Page_171'></a>excelente amiga, porque nos observan y tengo que darte serias
+ noticias. Dentro de hora y media parten Mauricio y Herminia para Par&iacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dices ah&iacute;? exclam&oacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard con voz temblorosa por la c&oacute;lera.</p>
+ <p>&mdash;C&aacute;lmate y escucha. Lo he descubierto todo hace un instante. Roussel
+ es quien ha aconsejado y preparado el plan.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;El miserable!</p>
+ <p>&mdash;Su coche espera al lado de la puertecilla del jard&iacute;n y va &aacute;
+ servir &aacute; los reci&eacute;n casados para alejarse de aqu&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; hacer para imped&iacute;rselo?</p>
+ <p>&mdash;No perder de vista &aacute; tu sobrina.</p>
+ <p>&mdash;Pero ma&ntilde;ana volver&aacute;n &aacute; las andadas. Y la
+ ocasi&oacute;n ser&iacute;a tan buena para romper.... Ellos me provocan.... Yo no
+ hago m&aacute;s que defenderme.... Quieren quitarme &aacute; Herminia ... &iexcl;Si
+ fuese yo quien se la quitase!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Admirable idea! Cambias la situaci&oacute;n. Cre&iacute;an vencerte
+ y ser&aacute;s t&uacute; la que triunfe....</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;c&oacute;mo?</p>
+ <p>&mdash;Adelanta la hora de la partida. Env&iacute;a &aacute; buscar &aacute; tu
+ sobrina una persona con cuya fidelidad puedas contar.</p>
+ <p>&mdash;Su doncella.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! Esa muchacha previene &aacute; Hermi<a id="Page_172"
+ name='Page_172'></a>nia que su marido la espera en el coche.... La joven baja sin
+ desconfianza.... En lugar del marido encuentra &aacute; la t&iacute;a y....
+ &iexcl;Arrea, cochero!...</p>
+ <p>&mdash;Me voy &aacute; Par&iacute;s y desde all&iacute; &aacute; Rouxmesnil, en
+ Normand&iacute;a.... Una propiedad aislada, en la que soy inexpugnable....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Magn&iacute;fico! &iquest;No cambias de traje para partir?</p>
+ <p>&mdash;Tengo en Par&iacute;s todo lo necesario.</p>
+ <p>&mdash;Es probable que tu sobrina vaya &aacute; quitarse su vestido blanco.</p>
+ <p>&mdash;Dej&eacute;mosla libre en sus movimientos. Pero t&uacute;, ded&iacute;cate
+ &aacute; Mauricio y no le pierdas de vista.</p>
+ <p>&mdash;Convenido.</p>
+ <p>Mientras se urd&iacute;a este doble complot la fiesta llegaba &aacute; su apogeo y
+ era f&aacute;cil prever que el baile durar&iacute;a hasta por la ma&ntilde;ana. En la
+ plaza del pueblo se hab&iacute;a instalado una m&uacute;sica al aire libre y las
+ gentes del pa&iacute;s saltaban sobre el c&eacute;sped &aacute; la luz de unos
+ faroles &aacute; la veneciana colocados por el tendero. La se&ntilde;orita Guichard
+ hab&iacute;a enviado algunos toneles de vino para que refrescasen los bailarines, y
+ estos diversos atractivos hac&iacute;an que se agrupase delante de la verja una gran
+ multitud.</p>
+ <p>En la callejuela sombr&iacute;a esperaba la carretela. El cochero, fiel &aacute;
+ su promesa, no la hab&iacute;a abandonado, pero se hab&iacute;a hecho llevar una
+ botella <a id="Page_173" name='Page_173'></a>de vino y beb&iacute;a &aacute; la salud
+ de los novios. Las once acababan de dar en el campanario del pueblo. El momento de la
+ partida se aproximaba. El cochero quit&oacute; la manta &aacute; los caballos, les
+ puso las riendas y enseguida mont&oacute; en el pescante, un poco aturdido por la
+ oscuridad y por el vino. Empezaba &aacute; quedarse dormido, cuando se abri&oacute;
+ la puertecilla y una se&ntilde;ora muy tapada y que hablaba con alguien que se
+ quedaba en el jard&iacute;n, abri&oacute; vivamente la portezuela del coche y
+ mont&oacute;.</p>
+ <p>En el mismo momento, otra mujer de alta estatura y maneras desenvueltas, se
+ adelant&oacute; hacia el coche y dijo dirigi&eacute;ndose al cochero:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Volando! &iexcl;&Aacute; Par&iacute;s.</p>
+ <p>El cochero, asombrado, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Pero mis viajeros deb&iacute;an ser un caballero y una
+ se&ntilde;ora....</p>
+ <p>&mdash;El caballero no parte ya ... &iexcl;Vivo!</p>
+ <p>Y abri&oacute; la portezuela. Un grito: "&iexcl;Dios m&iacute;o! mi t&iacute;a!"
+ se oy&oacute; en el interior del coche; pero la portezuela golpe&oacute;,
+ vigorosamente atra&iacute;da, y el ruido de las ruedas ahog&oacute; el resto de las
+ quejas de Herminia.</p>
+ <p>En el sal&oacute;n de baile los invitados se remov&iacute;an con ardor. Mauricio
+ sac&oacute; su reloj y vi&oacute; que eran las once y media. Hac&iacute;a algunos
+ momentos ya que Herminia hab&iacute;a desaparecido. La se&ntilde;orita Gui<a
+ id="Page_174" name='Page_174'></a>chard acababa de encaminarse al saloncillo &aacute;
+ fin de dar &oacute;rdenes, sin duda, para la cena. Juzg&oacute; que la ocasi&oacute;n
+ era favorable. Baj&oacute; al patio, atraves&oacute; los pabellones, subi&oacute;
+ ligeramente la escalera que conduc&iacute;a &aacute; sus nuevas habitaciones;
+ llam&oacute;, y como nadie le respond&iacute;a, entr&oacute;.</p>
+ <p>En el cuarto, alumbrado por una l&aacute;mpara, estaba extendido sobre la cama el
+ vestido de novia de Herminia. Los cajones estaban abiertos y todo indicaba los
+ preparativos de un viaje.</p>
+ <p>Mauricio pens&oacute; "Est&aacute; ya en el coche." Cogi&oacute; su abrigo y un
+ sombrero y baj&oacute; vivamente. Sali&oacute; por la puertecilla, volvi&oacute; la
+ esquina de la calleja y no vi&oacute; coche alguno. Supuso que el cochero,
+ habr&iacute;a entendido mal y esperar&iacute;a, acaso en el otro extremo de la calle,
+ y corri&oacute; &aacute; cerciorarse. La callejuela estaba desierta.</p>
+ <p>Volvi&oacute; &aacute; la plaza, lati&eacute;ndole el coraz&oacute;n y con el
+ esp&iacute;ritu turbado por un principio de inquietud. All&iacute; una fila de coches
+ esperaban &aacute; los invitados y todos los cocheros estaban en el caf&eacute;. Muy
+ alarmado, Mauricio volvi&oacute; al jard&iacute;n, se quit&oacute; el abrigo y
+ entr&oacute; en el sal&oacute;n en busca de su tutor. Roussel no tuvo m&aacute;s que
+ mirar &aacute; su hijo para comprender que ocurr&iacute;a un incidente inesperado. Se
+ le llev&oacute; &aacute; un rinc&oacute;n y le pregunt&oacute; con acento
+ inquieto:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hay?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_175" name='Page_175'></a>Hay, que no he encontrado el coche y
+ que no s&eacute; d&oacute;nde est&aacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es lo que dices?</p>
+ <p>&mdash;Herminia se ha vestido y, evidentemente, ha ido &aacute; la carretela. Pero
+ la carretela no est&aacute;.</p>
+ <p>Se miraron, con un principio de sospecha.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; Clementina? pregunt&oacute; Roussel.</p>
+ <p>&mdash;Ha salido del sal&oacute;n hace m&aacute;s de un cuarto de hora.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Busqu&eacute;mosla, preguntemos por ella ... en la casa
+ ...&iexcl;Ah! &iexcl;Bobart!... &iexcl;Apoder&eacute;monos de Bobart!</p>
+ <p>Cayeron sobre el abogado, que con aire inocente saboreaba un helado, sentado en un
+ mullido sill&oacute;n, y all&iacute;, sin levantarla voz, pero con miradas muy
+ expresivas, preguntaron:</p>
+ <p>&mdash;Bobart, &iquest;qu&eacute; es de la se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>&mdash;Pues lo ignoro, balbuce&oacute; el abogado, levant&aacute;ndose para
+ escapar &aacute; las preguntas.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No se mueva usted! y responda, dijo Roussel. &iquest;D&oacute;nde
+ est&aacute; la se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No s&eacute;! se&ntilde;ores, contest&oacute; Bobart gritando para
+ llamar la atenci&oacute;n sobre &eacute;l. No comprendo vuestra insistencia....</p>
+ <p>&mdash;Hable usted m&aacute;s bajo, dijo Mauricio, &oacute; le llevo al
+ sal&oacute;n inmediato y all&iacute; ... va usted &aacute; ver.</p>
+ <p>Estaba tan amenazador, que Bobart, espantado, <a id="Page_176"
+ name='Page_176'></a>permaneci&oacute; en su butaca sin hacer un movimiento, sin
+ pronunciar una palabra.</p>
+ <p>&mdash;Le doy &aacute; usted un minuto para decidirse &aacute; responder. Dentro
+ de un minuto le har&eacute; &aacute; usted responsable de la emboscada que
+ aqu&iacute; se ha ejecutado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;La emboscada! exclam&oacute; Bobart, fuera de s&iacute; por el
+ terror. &iquest;Qui&eacute;n la ha preparado?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;Usted sabe, pues, lo que ha sucedido? Usted conviene en
+ ello....</p>
+ <p>Yo no convengo en nada.... Ustedes me violentan ... me amenazan....</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; todo lo que convenga para saber d&oacute;nde est&aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard....</p>
+ <p>&mdash;Pues bien.... &iexcl;Ha partido!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ha partido! &iquest;Con la se&ntilde;ora de Aubry?</p>
+ <p>&mdash;Con la se&ntilde;ora de Aubry y en la propia carretela de usted. Vaya;
+ &iquest;est&aacute; usted satisfecho? dijo Bobart con expresi&oacute;n de radiante
+ alegr&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ad&oacute;nde la conduce?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vaya usted &aacute; pregunt&aacute;rselo!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;La ha obligado &aacute; acompa&ntilde;arla?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Obligado! exclam&oacute; Bobart. &iquest;C&oacute;mo es eso posible?
+ &iquest;Por qu&eacute; no robado &aacute; la fuerza? &iexcl;En medio de quinientas
+ personas! &iexcl;No, no! La se&ntilde;ora de Aubry ha seguido &aacute; su t&iacute;a
+ de buen grado.... La se&ntilde;orita Guichard la ha ilustrado acerca del <a
+ id="Page_177" name='Page_177'></a>aspecto moral del acto que iba &aacute; cometer. La
+ joven ha reconocido que hab&iacute;a sido inducida &aacute; error y ha partido
+ libremente y por su propia voluntad!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Viejo tunante! exclam&oacute; Mauricio exasperado, y cogiendo
+ &aacute; Bobart por un hombro, le sacudi&oacute; tan rudamente que Roussel vino al
+ socorro del abogado y s&eacute; interpuso entre su ahijado y &eacute;l.</p>
+ <p>&mdash;Vamos, hijo m&iacute;o, un poco m&aacute;s de calma. En todo lo que el
+ se&ntilde;or dice no hay sin duda ni una palabra de verdad. Hemos jugado una partida
+ y acabamos de perderla: tratemos de tomar el desquite. Para esto no nos las
+ entendamos con los lacayos, sino con los due&ntilde;os.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Lacayos! repiti&oacute; Bobart. Sepa usted se&ntilde;or
+ m&iacute;o....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Nada! interrumpi&oacute; Roussel; conozco &aacute; usted hace mucho
+ tiempo, se&ntilde;or hip&oacute;crita, se&ntilde;or pedante.... He dicho lacayo y
+ hubiera podido decir esp&iacute;a....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y si no est&aacute; usted contento, a&ntilde;adi&oacute; Mauricio,
+ puede usted enviarme su hijo!</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;or, declar&oacute; enf&aacute;ticamente Bobart. Soy muy
+ suficiente para vengar yo mismo mis injurias. Usted sabr&aacute; lo que cuesta tener
+ que hab&eacute;rselas con un hombre como yo....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Los clientes de usted lo han sabido muy <a id="Page_178"
+ name='Page_178'></a>bien, maestro en vilezas! dijo Roussel. Pero t&eacute;ngase por
+ advertido y que no le encuentre yo en mi camino, &oacute; le hago pagar las costas
+ con m&aacute;s gracia que usted mismo lo hac&iacute;a....</p>
+ <p>Y tomando &aacute; su hijo por el brazo, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ven, Mauricio, ven. No tenemos nada que hacer aqu&iacute;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_VIII" name='CAPITULO_VIII'></a>
+ <h2><a id="Page_179" name='Page_179'></a>CAP&Iacute;TULO VIII</h2>
+ <h3>EL SECUESTRO.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Por la ma&ntilde;ana del siguiente d&iacute;a, estaba Roussel todav&iacute;a
+ dormido cuando entr&oacute; Mauricio en su cuarto, descorri&oacute; las cortinas y se
+ sent&oacute; en una butaca al pie de la cama.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hora es pues? pregunt&oacute; Fortunato
+ incorpor&aacute;ndose.</p>
+ <p>&mdash;Las cinco. Perd&oacute;neme usted que interrumpa tan pronto su
+ sue&ntilde;o, pero estando solo, me volv&iacute;a loco....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! hijo m&iacute;o; has hecho muy bien en despertarme. Espera, voy
+ &aacute; levantarme.</p>
+ <p>&mdash;No, permanezca usted acostado; lo mismo podemos conversar y con tal de que
+ me hable usted de Clementina, quedar&eacute; aliviado....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;T&uacute; no has dormido? mi pobre hijo....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No! Pero eso importa poco. Sufrir&iacute;a todas las penas sin
+ quejarme con tal de saber d&oacute;nde est&aacute; mi pobre mujer.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_180" name='Page_180'></a>Tranquil&iacute;zate; lo sabremos. Y
+ entonces.... Pero, ahora pienso ... Federico, &iquest;est&aacute; levantado?...
+ S&iacute;. Llama.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Vas &aacute; verlo.</p>
+ <p>Mauricio llam&oacute;. Al cabo de un instante apareci&oacute; el ayuda de
+ c&aacute;mara de Roussel. Era un excelente servidor que hab&iacute;a
+ sustitu&iacute;do al criado modelo que la se&ntilde;orita Guichard hab&iacute;a
+ quitado &aacute; Fortunato veinte a&ntilde;os antes. Ning&uacute;n ofrecimiento
+ hab&iacute;a hecho mella en Federico; por eso, en sus d&iacute;as de buen humor,
+ Roussel le llamaba Hip&oacute;crates. Un d&iacute;a en que el ayuda de c&aacute;mara
+ se atrevi&oacute; &aacute; preguntar &aacute; su se&ntilde;or porqu&eacute; le
+ llamaba as&iacute;, &eacute;ste le respondi&oacute;: "Por causa de los presentes de
+ Artajerjes." Federico no comprendi&oacute; mucho m&aacute;s y permaneci&oacute;
+ estupefacto. Y Roussel a&ntilde;adi&oacute; "&iexcl; Bueno! No se caliente usted la
+ cabeza: Hip&oacute;crates era un hombre incorruptible." Federico se di&oacute; por
+ satisfecho y adquiri&oacute; mucho mayor importancia &aacute; sus propios ojos. Con
+ el tiempo se hab&iacute;a hecho enteramente adepto y, sobre todo, adoraba &aacute;
+ Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;Federico, dijo Roussel, &iquest;est&aacute; usted todav&iacute;a en buena
+ inteligencia con el portero del se&ntilde;or Bobart?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or. Por recomendaci&oacute;n del se&ntilde;or, <a
+ id="Page_181" name='Page_181'></a>yo he sido quien le ha proporcionado su plaza.</p>
+ <p>&mdash;Bueno. Federico, va usted &aacute; salir inmediatamente para Par&iacute;s.
+ Ir&aacute; usted &aacute; ver &aacute; su protegido y le pedir&aacute;, como un
+ servicio de capital importancia, que, en el caso de que el se&ntilde;or Bobart salga
+ de Par&iacute;s, indique &aacute; usted la estaci&oacute;n por donde ha partido. Y si
+ puede usted obtener que le informe acerca del departamento &oacute; el pa&iacute;s
+ extranjero de donde lleguen cartas para el se&ntilde;or Bobart, nos prestar&aacute;
+ &aacute; Mauricio y &aacute; m&iacute; una ayuda inapreciable.... Usted nos conoce
+ muy bien para creer que se trata de algo vituperable....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh, se&ntilde;or! Con los ojos cerrados le obedecer&eacute;.... Con
+ los ojos cerrados....</p>
+ <p>&mdash;Y bien, no los cierre usted.... &Aacute;bralos, por el contrario, todo lo
+ que pueda.... Qu&eacute;dese usted en Par&iacute;s y &aacute; las horas de la
+ distribuci&oacute;n del correo est&eacute; siempre en casa del portero ...&iquest;El
+ se&ntilde;or Bobart le conoce &aacute; usted?</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;or.</p>
+ <p>&mdash;Tan pronto como tenga usted noticias que darnos, vuelve sin perder ni un
+ segundo.</p>
+ <p>&mdash;El se&ntilde;or puede contar conmigo.</p>
+ <p>Y sali&oacute;. Mauricio permanci&oacute; sentado, interrogando &aacute; su tutor
+ con la mirada.</p>
+ <p>&mdash;He aqu&iacute; mi idea, dijo &eacute;ste. Est&aacute; fuera de toda duda
+ para m&iacute; que el tunante de Bobart es <a id="Page_182"
+ name='Page_182'></a>c&oacute;mplice de la se&ntilde;orita Guichard. &Eacute;l nos
+ espi&oacute; la noche &uacute;ltima y &eacute;l fu&eacute; quien la previno. Es,
+ pues, cierto, que tan pronto como se crea en seguridad, Clementina va &aacute;
+ escribirle y acaso &aacute; llamarle cerca de ella. Por el sello de la carta sabremos
+ d&oacute;nde est&aacute; y si Bobart se marcha, la estaci&oacute;n de que parta
+ ser&aacute; una nueva indicaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y entonces qu&eacute; haremos?</p>
+ <p>&mdash;No lo s&eacute; todav&iacute;a; es preciso reflexionarlo. Por otra parte,
+ acaso no sea por Federico por quien sepamos donde est&aacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard ... Tu mujer es muy capaz de burlar la vigilancia de Clementina y escribirte
+ ...</p>
+ <p>El joven movi&oacute; tristemente la cabeza.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo ha consentido en acompa&ntilde;arla?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Buena es esa! &iquest;Sabes c&oacute;mo habr&aacute;n pasado las
+ cosas? La se&ntilde;orita Guichard es robusta como un coracero ...
+ &iquest;Qui&eacute;n te dice que no se ha llevado &aacute; Herminia por la
+ fuerza?</p>
+ <p>&mdash;No es posible. &iexcl;En medio de quinientas personas! &iexcl;Cuando el
+ cochero no estaba prevenido y hubiera bastado un grito de llamada, un acto de
+ resistencia, por d&eacute;bil que fuese, para que el coche se detuviese!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y si Clementina ha mentido? Si la ha dicho que era solamente de
+ m&iacute; de quien hu&iacute;an, pero que t&uacute; ir&iacute;as &aacute; buscarlas
+ por la ma&ntilde;ana ... Con la se&ntilde;orita <a id="Page_183"
+ name='Page_183'></a>Guichard, &iquest;entiendes? es posible todo. Es una vieja Eva
+ sin Ad&aacute;n, que por distraerse en su para&iacute;so vac&iacute;o, se ha comido
+ todas las manzanas y ha domesticado &aacute; la serpiente!</p>
+ <p>&mdash;Esperemos, pues.</p>
+ <p>&mdash;Paciente y cuerdamente. Piensa que tienes el porvenir delante de ti,
+ &iexcl;y qu&eacute; porvenir! &iexcl;Herminia sin la se&ntilde;orita Guichard!
+ Porque, despu&eacute;s de semejante barrabasada, estar&aacute;s en tu derecho tomando
+ precauciones, y la primera....</p>
+ <p>&mdash;Consistir&aacute; en separar &aacute; Herminia de ese monstruo de
+ maldad.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Ah! dijo Roussel. Te ha llegado la vez. &iexcl;Te
+ hac&iacute;as ilusiones sobre Clementina y no estabas lejos de acusarme de
+ exageraci&oacute;n! &iquest;C&oacute;mo la encuentras ahora tan deliciosa t&iacute;a?
+ Pues bien, amigo m&iacute;o, ah&iacute; tienes la esposa que el difunto Guichard,
+ &iexcl;paz &aacute; sus cenizas! hab&iacute;a so&ntilde;ado imponerme de por vida.
+ &iquest;Comprendes que me haya defendido como un tigre? &iexcl;El dichoso esposo de
+ Clementina! Cuando pienso en esto me estremezco todav&iacute;a.</p>
+ <p>Hablando y pase&aacute;ndose por el estudio y por el jard&iacute;n, los dos
+ hombres llegaron al medio d&iacute;a y se sentaron melanc&oacute;licamente en el
+ hermoso comedor. No era as&iacute; como Mauricio hab&iacute;a pensado almorzar
+ aquella ma&ntilde;ana. Roussel le&iacute;a este pen<a id="Page_184"
+ name='Page_184'></a>samiento en su cara y estaba triste por su tristeza. El
+ d&iacute;a se pas&oacute; m&aacute;s pronto de lo que hubieran cre&iacute;do; pero la
+ velada, largamente prolongada, tanto tem&iacute;an uno y otro no dormir, les
+ pareci&oacute; interminable. Por la ma&ntilde;ana, estaban de pie al despuntar la
+ aurora. La impaciencia de Mauricio rayaba en el frenes&iacute;. Se paseaba &aacute;
+ lo largo del estudio como una fiera en la jaula. Roussel, sentado en un sof&aacute;
+ miraba sin hablar al joven: no hubiera sabido qu&eacute; decirle, fuera de las
+ vulgaridades agotadas hac&iacute;a mucho tiempo. El correo lleg&oacute; sin carta de
+ Herminia. Y sin embargo, hubiera tenido tiempo de escribir si hubiera querido
+ &oacute; podido hacerlo. Era evidente que no hab&iacute;a podido. En esto encontraba
+ Roussel un gran campo de discusi&oacute;n y le aprovechaba, ocupando &aacute;
+ Mauricio con sus razonamientos y forz&aacute;ndole &aacute; distraer su dolor en
+ controversias. En resumen, sospechaban que la se&ntilde;orita Guichard hab&iacute;a
+ secuestrado &aacute; la se&ntilde;ora de Aubry de un modo tanto m&aacute;s criminal
+ cuanto que no ten&iacute;a sobre la joven ni derechos naturales ni derechos
+ adquiridos. Adem&aacute;s la imped&iacute;a que llenase sus deberes respecto de su
+ marido habitando con &eacute;l y donde &aacute; &eacute;l le conviniera. Y Roussel
+ citaba el c&oacute;digo. En suma, si Mauricio quer&iacute;a, hab&iacute;a all&iacute;
+ materia para un gran proceso, y tomando un ilustre abogado, se <a id="Page_185"
+ name='Page_185'></a>pod&iacute;a poner &aacute; Clementina en una posici&oacute;n muy
+ desagradable.</p>
+ <p>Llegaron as&iacute; al almuerzo, que les reuni&oacute; otra vez en el comedor,
+ tristes y sin apetito. Hacia las dos, la sobrexcitaci&oacute;n de Mauricio era tan
+ aguda, que hablaba de marcharse &aacute; Par&iacute;s, subir &aacute; casa de Bobart
+ y cogerle por la garganta para obligarle &aacute; revelar los secretos de la
+ se&ntilde;orita Guichard y decir d&oacute;nde ocultaba &aacute; Herminia. &Aacute;
+ las tres, mirando por la ventana hacia el camino, como si esperase ver &aacute; su
+ mujer aparecer s&uacute;bitamente y correr &aacute; &eacute;l con los brazos
+ abiertos, lanz&oacute; un grito:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah&iacute; est&aacute; Federico!</p>
+ <p>&mdash;Seguramente tiene noticias, puesto que vuelve.</p>
+ <p>Mauricio hab&iacute;a bajado ya la escalera. Cogi&oacute; al criado por el brazo,
+ pregunt&aacute;ndole, aturdi&eacute;ndole y, sobre todo, impidi&eacute;ndole hablar.
+ Solamente en presencia de Roussel, encontr&oacute; Federico su equilibrio. Se
+ enjug&oacute; la frente y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ya s&eacute; lo que el se&ntilde;or deseaba averiguar.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Buen Federico!</p>
+ <p>&mdash;Mauricio le estrech&oacute; en sus brazos.</p>
+ <p>&mdash;Si el se&ntilde;orito Mauricio quisiera no ahogarme, podr&iacute;a contarle
+ lo que he sabido.</p>
+ <p>&mdash;Veamos; d&eacute;jale hablar. Este muchacho....</p>
+ <p><a id="Page_186" name='Page_186'></a>Mauricio se sent&oacute; en el sof&aacute;; y
+ Federico volvi&oacute; &aacute; tomar la palabra.</p>
+ <p>&mdash;Desde ayer no he dejado la porter&iacute;a de la casa del se&ntilde;or
+ Bobart. Francisco, que es mi amigo, me instal&oacute; en un rinc&oacute;n de su
+ cuarto y all&iacute; he esperado los acontecimientos. Nada ocurr&iacute;a;
+ ning&uacute;n suceso, ninguna agitaci&oacute;n. El se&ntilde;or Bobart se
+ retir&oacute; ayer &aacute; las diez. Esta ma&ntilde;ana no sali&oacute;. La
+ distribuci&oacute;n del correo nada hab&iacute;a indicado. Yo estaba consternado,
+ cuando &aacute; medio d&iacute;a, en un mont&oacute;n de cartas, se encontr&oacute;
+ una para el se&ntilde;or Bobart. Examinado el timbre de salida, nos di&oacute; esta
+ indicaci&oacute;n: Cl&egrave;res (Sena Inferior).</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! exclam&oacute; Roussel; ya la tenemos.</p>
+ <p>&mdash;Espere el se&ntilde;or, que la cosa se va &aacute; hacer m&aacute;s precisa
+ dentro de un segundo ... Hacia las doce y media, la cocinera del se&ntilde;or Bobart
+ entr&oacute; en la porter&iacute;a. Iba &aacute; buscar un coche para su se&ntilde;or
+ y entraba para rogar &aacute; Francisco que subiese, &aacute; fin de ayudar al criado
+ &aacute; bajar un ba&uacute;l. "&iquest;Seg&uacute;n eso se va de viaje su amo de
+ usted? dijo Francisco.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, respondi&oacute; ella ... Va &aacute; ver &aacute; unos
+ parientes &aacute; Rouen...."</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bravo! interrumpi&oacute; Roussel. Rouen y despu&eacute;s
+ Cl&egrave;res. La se&ntilde;orita Guichard est&aacute; en Rouxmesnil, una tierra que
+ posee en Normand&iacute;a, cerca <a id="Page_187" name='Page_187'></a>de Dieppe ...
+ Gracias, amigo Federico; ha maniobrado usted como un verdadero agente de
+ polic&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y el se&ntilde;or Bobart parti&oacute;?</p>
+ <p>&mdash;Parti&oacute;, s&iacute;, se&ntilde;or; un cuarto de hora
+ despu&eacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! Federico. Ahora puede usted bajar; su misi&oacute;n ha
+ terminado. Coma usted, beba, descanse.</p>
+ <p>&mdash;Doy mil gracias al se&ntilde;or.</p>
+ <p>Roussel y Mauricio, al quedar solos, se miraron, y enseguida, como si les animara
+ un pensamiento &uacute;nico, dijeron &aacute; un tiempo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Partamos!</p>
+ <p>&mdash;Hay un tren esta tarde; tenemos tiempo de hacer nuestros preparativos,
+ a&ntilde;adi&oacute; Roussel. Y no nos ilusionemos; va &aacute; ser preciso, acaso,
+ emplear la fuerza para dar buena cuenta de la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;La emplearemos.</p>
+ <p>En todo caso, empecemos con precauci&oacute;n, para no poner en guardia al
+ enemigo. Si fu&eacute;semos reconocidos, Clementina ser&iacute;a capaz de cambiar de
+ residencia y nuestras pesquisas tendr&iacute;an que empezar de nuevo.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien, si es preciso, nos disfrazaremos. Yo le desfigurar&eacute;
+ &aacute; usted.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Por fin te veo animado. &iquest;Vives ahora?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, empiezo &aacute; esperar.</p>
+ <p>&mdash;Ve &aacute; preparar tu maleta. No llevaremos m&aacute;s <a id="Page_188"
+ name='Page_188'></a>que lo estrictamente necesario. &iexcl;Nada de caja de colores ni
+ de caballete de campo sobre todo! Un pintor llamar&iacute;a la atenci&oacute;n en
+ diez leguas &aacute; la redonda.</p>
+ <p>&mdash;Tiene usted raz&oacute;n.</p>
+ <p>El joven entr&oacute; en su cuarto y un instante despu&eacute;s, Roussel, con una
+ satisfacci&oacute;n profunda, le oy&oacute; tararear.</p>
+ <p>El castillo de Rouxmesnil es una edificaci&oacute;n blanca, perdida entre el
+ verdor de un parque de diez hect&aacute;reas y rodeada de muros y de precipicios. Un
+ espeso bosque de hayas centenarias la defiende del viento del mar, que barre
+ furiosamente toda la llanura. Una importante hacienda depend&iacute;a del castillo,
+ que no estaba habitado hac&iacute;a mucho tiempo. Al t&iacute;o Guichard le gustaba
+ esta propiedad, que hab&iacute;a heredado de su padre. Pasaba en ella dos meses del
+ a&ntilde;o, en la &eacute;poca de la caza. Las llanuras y los bosques que rodean
+ &aacute; Rouxmesnil son muy sinuosos. El mobiliario de las habitaciones, conservado
+ tal cual, aunque parec&iacute;a inc&oacute;modo y pasado de moda, hab&iacute;a vuelto
+ &aacute; ser del gusto del d&iacute;a. Estaba formado por aquellas encantadoras
+ maderas estilo Luis XVI, cubiertas de terciopelo de Utrecht, camas, armarios y
+ c&oacute;modas de caoba, adornadas con cobre dorado. Los <a id="Page_189"
+ name='Page_189'></a>tapices eran antiguas telas de Jouy, de colores amortiguados por
+ el tiempo. El polvo del abandono cubr&iacute;a los muebles. El piso bajo, ventilado
+ solamente dos veces al mes por el jardinero, que al mismo tiempo era conserje,
+ ol&iacute;a &aacute; humedad. Pero las ventanas daban &aacute; una gran pradera
+ &aacute; la que serv&iacute;an de marco hermosas arboledas, y &aacute; lo lejos,
+ m&aacute;s all&aacute; de la llanura, los bosques comunales de Saint-Victor
+ extend&iacute;an sus ramas sombr&iacute;as en las que cantaban los
+ melanc&oacute;licos cucos.</p>
+ <p>Al llegar &aacute; Rouxmesnil, Herminia, que no hab&iacute;a estado all&iacute;
+ m&aacute;s que dos veces con la se&ntilde;orita Guichard y llevaba los ojos hinchados
+ de llorar, la cabeza aturdida por el insomnio y el coraz&oacute;n oprimido por el
+ pensamiento de la pena que deb&iacute;a experimentar Mauricio, crey&oacute; que
+ entraba en una prisi&oacute;n. Las maderas cerradas hac&iacute;an reinar una
+ oscuridad h&uacute;meda en todas las habitaciones. Un silencio profundo reinaba en la
+ finca y, para colmo de tristeza, una lluvia torrencial, que hab&iacute;a empezado en
+ Cl&egrave;res, al salir del tren, borraba el horizonte en una bruma gris.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard, afectando con Herminia una dulzura llena de
+ compasi&oacute;n, como si acabase de arrancarla al m&aacute;s espantoso peligro, daba
+ &oacute;rdenes &aacute; la doncella que las hab&iacute;a acompa&ntilde;ado, y
+ dec&iacute;a en su habitual tono de mando:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_190" name='Page_190'></a>&iexcl;El departamento de Herminia,
+ ante todo! Que esta querida ni&ntilde;a tenga enseguida un sitio para descansar!
+ &iexcl;Tiene de ello tal necesidad despu&eacute;s de semejantes emociones!...
+ Env&iacute;e usted &aacute; buscar gentes &aacute; la quinta ... Quiero que dentro de
+ dos horas est&eacute; todo en orden en el castillo ... &iquest;C&oacute;mo te
+ sientes, querida hija m&iacute;a? &iexcl;Esperar&aacute;s el almuerzo!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! No tengo apetito ninguno, t&iacute;a ...</p>
+ <p>&mdash;Es preciso comer, ni&ntilde;a querida, para ponerte en estado de soportar
+ la prueba ...</p>
+ <p>&mdash;Pero, t&iacute;a m&iacute;a, &iquest;qu&eacute; prueba? pregunt&oacute;
+ Herminia con irritaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Paciencia, hija m&iacute;a; ya lo sabr&aacute;s todo! Entonces
+ comprender&aacute;s la infamia de que ibas &aacute; ser v&iacute;ctima y yo contigo
+ ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Una infamia!... &iexcl;De Mauricio, es imposible!</p>
+ <p>&mdash;No era &eacute;l el culpable ... Pero el abominable mentor que le dirige!
+ Dejemos estas explicaciones para despu&eacute;s; sabes que puedes contar con mi
+ afecci&oacute;n ... &iexcl;No te abandonar&eacute; jam&aacute;s!</p>
+ <p>Herminia ahog&oacute; un suspiro. La perspectiva de no dejar nunca &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard no era &aacute; prop&oacute;sito para tranquilizarla. La
+ se&ntilde;orita Guichard sin Mauricio, &oacute; Mauricio sin la se&ntilde;orita
+ Guichard; tal era la disyuntiva que se ofrec&iacute;a &aacute; su pensamiento, y en
+ aquella hora no era posible <a id="Page_191" name='Page_191'></a>dudar: hubiera
+ querido estar con Mauricio.</p>
+ <p>Hab&iacute;a sido preciso todo el ascendiente moral que ejerc&iacute;a sobre ella
+ su bienhechora, y un poco, tambi&eacute;n, la violencia material, para impedirla
+ saltar del coche cuando hab&iacute;a visto aparecer &aacute; Clementina en lugar de
+ su marido. Clementina tuvo necesidad de cogerla por la cintura, sin dejar de
+ dirigirle los m&aacute;s violentos reproches. Hasta Par&iacute;s, Herminia no
+ hab&iacute;a hecho m&aacute;s que sollozar. Toda la noche hab&iacute;a estado
+ inquieta en el lecho, regando las almohadas con sus l&aacute;grimas. Por la
+ ma&ntilde;ana hab&iacute;a sido a&uacute;n necesario violentarla para llevarla al
+ ferrocarril.</p>
+ <p>Y ahora, en aquel antiguo castillo, fr&iacute;o, h&uacute;medo y desolado,
+ continuaba rebel&aacute;ndose. No lo hac&iacute;a en voz alta, porque ten&iacute;a
+ miedo &aacute; su t&iacute;a, pero en el fondo juzgaba severamente su manera de
+ obrar. La sublevaci&oacute;n moral de la joven era tan visible, que Clementina se
+ crey&oacute; obligada &aacute; algunas explicaciones. No esperaba encontrar tal
+ energ&iacute;a en aquella delicada rubia que hab&iacute;a obedecido tan perfectamente
+ desde que depend&iacute;a de ella. &iquest;Pero qu&eacute; importaba la resistencia
+ &aacute; la fogosa Clementina? &Aacute; los que la resist&iacute;an, los aniquilaba.
+ Roussel y Mauricio sab&iacute;an algo de esto.</p>
+ <p>Condujo &aacute; Herminia &aacute; una habitaci&oacute;n del primer piso y
+ abriendo vivamente las persianas, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_192" name='Page_192'></a>Esta es la habitaci&oacute;n que yo
+ habitaba en otro tiempo, cuando viv&iacute;a el t&iacute;o Guichard ... Te la doy,
+ hija m&iacute;a ... Comunica con otro cuarto que ser&aacute;, para tu marido cuando
+ haya cesado de enfurru&ntilde;arse y venga &aacute; reunirse contigo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Podr&aacute;, entonces, venir?</p>
+ <p>&mdash;Sin duda alguna.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;sabe que estamos aqu&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;Voy &aacute; escrib&iacute;rselo yo misma, inmediatamente.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! D&eacute;jeme usted ese cuidado, t&iacute;a m&iacute;a,
+ exclam&oacute; la joven.</p>
+ <p>&mdash;Eso no ser&iacute;a ni correcto ni conveniente, contest&oacute; Clementina.
+ Parecer&iacute;a que te sustra&iacute;as &aacute; mi jurisdicci&oacute;n y que
+ hac&iacute;as concesiones, cuando es &eacute;l quien debe hacerlas ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! t&iacute;a m&iacute;a, nada m&aacute;s que una palabra al final
+ de la carta ...</p>
+ <p>&mdash;Una palabra, sea, dijo la se&ntilde;orita Guichard, pensando que,
+ despu&eacute;s de todo, un ruego de Herminia activar&iacute;a la sumisi&oacute;n de
+ Mauricio. El pobre muchacho est&aacute; tan mal aconsejado que ser&iacute;a capaz de
+ no venir.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Lo cree usted?</p>
+ <p>&mdash;Lo creo todo mientras Roussel est&eacute; cerca de &eacute;l. &iexcl;Ese
+ hombre es su genio malo!</p>
+ <p>Salt&oacute;, dejando &aacute; su sobrina entregada &aacute; sus re<a
+ id="Page_193" name='Page_193'></a>flexiones. El plan que hab&iacute;a formado era muy
+ sencillo. Por segunda vez quer&iacute;a obligar &aacute; Mauricio &aacute; adquirir
+ compromisos y el primero ser&iacute;a renunciar &aacute; Roussel. &iquest;No
+ acced&iacute;a? pues no tendr&iacute;a &aacute; su mujer. Hab&iacute;a que elegir:
+ &oacute; ven&iacute;a &aacute; buenas y cumpl&iacute;a siquiera la mitad de sus
+ promesas, caso en el cual la dicha de Roussel estar&iacute;a muy comprometida,
+ &oacute; no ced&iacute;a, y entonces era f&aacute;cil hacer pasar su resistencia por
+ ego&iacute;smo, por indiferencia, y procurar una disensi&oacute;n entre los esposos.
+ En el primer caso, Clementina triunfaba y continuaba siendo omnipotente; en el
+ segundo, se vengaba terriblemente de los que hablan intentado burlarla, y esto era
+ tambi&eacute;n una victoria.</p>
+ <p>En sus nuevas posiciones se cre&iacute;a muy fuerte; casi invencible. Por de
+ pronto, su Rouxmesnil le parec&iacute;a inexpugnable. Para llegar hasta Herminia sin
+ permiso y sin entrar por la puerta grande, hab&iacute;a que escalar el muro,
+ franquear el foso y atravesar el parque, y el guarda, prevenido, rondar&iacute;a
+ constantemente. El arrendador de la hacienda le hab&iacute;a prestado un perro que
+ vigilaba de d&iacute;a y era feroz de noche. Por &uacute;ltimo, Clementina
+ llamar&iacute;a &aacute; Bobart en su ayuda. En semejantes circunstancias
+ ten&iacute;a necesidad de los consejos jur&iacute;dicos y de las artima&ntilde;as de
+ aquel pr&aacute;ctico astuto.</p>
+ <p>Le escribi&oacute; enseguida. &Aacute; Mauricio le escribir&iacute;a <a
+ id="Page_194" name='Page_194'></a>al d&iacute;a siguiente: conven&iacute;a que el
+ tiempo calmase su c&oacute;lera y produjese el desaliento. Por la ma&ntilde;ana, en
+ efecto, entr&oacute; en el cuarto donde Herminia hab&iacute;a acabado por dormirse
+ con un sue&ntilde;o febril y puso una carta sobre la mesa, diciendo:</p>
+ <p>&mdash;Lee y a&ntilde;ade lo que quieras.</p>
+ <p>&mdash;La carta era amistosa, dec&iacute;a &aacute; Mauricio que se esperaba su
+ llegada y terminaba as&iacute;: "He olvidado el da&ntilde;o que ha querido usted
+ hacerme, porque s&eacute; muy bien que no obedec&iacute;a usted &aacute; sus propias
+ inspiraciones, y estoy pronta &aacute; acogerle como &aacute; un hijo respetuoso y
+ sumiso." Herminia no ech&oacute; de ver con qu&eacute; p&eacute;rfida habilidad
+ hab&iacute;an sido escogidos los t&eacute;rminos de esta carta para herir &aacute;
+ Mauricio, &aacute; quien se trataba como un ni&ntilde;o por la que tan duramente
+ acababa de hacerle sentir su autoridad. La joven no vi&oacute; m&aacute;s que la
+ llamada &aacute; su marido y esto bast&oacute;. Cogi&oacute; una pluma y al pie de la
+ carta escribi&oacute;. "Ven, mi querido Mauricio, te espero con mucha impaciencia.
+ Cree que soy toda tuya." Ard&iacute;a en deseos de a&ntilde;adir: "Te abrazo y te
+ amo," pero no se atrevi&oacute;. Firm&oacute; con letra un poco alterada, porque el
+ coraz&oacute;n le lat&iacute;a y le parec&iacute;a que arriesgaba su vida en este
+ momento. La se&ntilde;orita Guichard cerr&oacute; el sobre y dijo:</p>
+ <p>&mdash;T&uacute; misma dar&aacute;s la carta para que la pongan en el correo al ir
+ &aacute; esperar &aacute; Bobart.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_195" name='Page_195'></a>&iquest;El se&ntilde;or Bobart
+ llega?</p>
+ <p>&mdash;Claro est&aacute;. &iquest;Crees que vamos &aacute; vivir como dos
+ prisioneras? No nos ocultamos, porque no hemos hecho nada malo.</p>
+ <p>Sin embargo, Herminia vi&oacute; muy bien que se adoptaban todas las precauciones
+ para que ella no pudiese tener comunicaci&oacute;n alguna con el exterior. Por la
+ tarde lleg&oacute; el desagradable Bobart. Comi&oacute; y enseguida se encerr&oacute;
+ con la se&ntilde;orita Guichard. Herminia se refugi&oacute; en su habitaci&oacute;n y
+ con la ventana abierta so&ntilde;&oacute;, contemplando la luna que aparec&iacute;a
+ por encima de las hayas y las plateaba con su luz. Una paz profunda reinaba en la
+ campi&ntilde;a. Solamente los buhos hac&iacute;an oir en los abetos su grito
+ mon&oacute;tono y triste.</p>
+ <p>La joven pens&oacute; que acaso estaba destinada &aacute; vivir siempre en aquella
+ soledad y aquel silencio. Si Mauricio no acud&iacute;a; &iquest;c&oacute;mo conseguir
+ reunirse con &eacute;l? &iquest;Qui&eacute;n los aproximar&iacute;a?
+ &iquest;Qui&eacute;n disipar&iacute;a todos aquellos errores interesados?
+ &iquest;C&oacute;mo caer&iacute;an los obst&aacute;culos acumulados por voluntades
+ hostiles? Una gran tristeza se apoder&oacute; de ella y rodaron sobre su cara gruesas
+ l&aacute;grimas, lentas y amargas.</p>
+ <p>Era cerca de media noche cuando subieron Clementina y Bobart. Herminia
+ cerr&oacute; la ventana, se desnud&oacute;, hizo su oraci&oacute;n, rogando al cielo
+ que la <a id="Page_196" name='Page_196'></a>devolviese su marido, y se durmi&oacute;
+ m&aacute;s calmada. Por la ma&ntilde;ana se present&oacute; para el almuerzo y tuvo
+ que sufrir los cumplimientos insidiosos del ex-abogado. Durante el d&iacute;a
+ Clementina propuso un paseo por el parque, pero &aacute; Herminia le pareci&oacute;
+ un suplicio pasear entre Bobart y la se&ntilde;orita Guichard. Pretext&oacute; una
+ jaqueca y se qued&oacute;.</p>
+ <p>Pas&oacute; este d&iacute;a y el siguiente en una profunda ansiedad y
+ prest&oacute; el o&iacute;do &aacute; todos los ruidos del camino creyendo &aacute;
+ cada instante ver llegar &aacute; Mauricio. Todas las noches se acostaba con el
+ coraz&oacute;n oprimido, dici&eacute;ndose: "&iexcl;Ma&ntilde;ana ser&aacute;!" Y el
+ d&iacute;a siguiente no tra&iacute;a tampoco noticias del marido esperado, que no
+ ven&iacute;a.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_IX" name='CAPITULO_IX'></a>
+ <h2><a id="Page_197" name='Page_197'></a>CAP&Iacute;TULO IX</h2>
+ <h3>EL BLOQUEO.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Al cabo de cuatro d&iacute;as Herminia empez&oacute; &aacute; sentir cierto
+ despecho. Verdaderamente, Mauricio era muy indiferente &oacute; muy orgulloso.
+ &iexcl;Qu&eacute;! &iquest;No pod&iacute;a decidirse &aacute; venir al lado de su
+ mujer? &iquest;Estaba tan ofendido por su partida en la noche de la boda? &iquest;No
+ deb&iacute;a creer que no lo hab&iacute;a hecho por su voluntad? Sin embargo, no
+ perd&iacute;a la esperanza.</p>
+ <p>Observaba siempre al guarda en acecho y o&iacute;a ladrar al perro feroz todas las
+ noches. Su t&iacute;a le lanzaba maliciosas miradas como queriendo decirla:
+ "&iquest;Eh? Ah&iacute; tienes tu amor, mira lo que es ... &iexcl;Su intensidad no es
+ bastante para hacer olvidar &aacute; un hombre su amor propio ofendido!" ... Cuando
+ la hablaba la llamaba con afectaci&oacute;n: "Mi pobre hija" con un tono de
+ l&aacute;stima que molestaba extraordinariamente &aacute; Herminia.</p>
+ <p><a id="Page_198" name='Page_198'></a>La se&ntilde;orita Guichard empacaba &aacute;
+ pensar seriamente que Mauricio estaba resuelto y no volver&iacute;a y esto la
+ agradaba en extremo, porque era la separaci&oacute;n y el divorcio asegurados. Le
+ pareci&oacute; que seria buena pol&iacute;tica redoblar su cari&ntilde;o por la joven
+ y mostrarle alguna confianza. Sin aflojar la vigilancia exterior, dej&oacute;
+ &aacute; la joven algo m&aacute;s libre en el parque. La invit&oacute; &aacute; que
+ se paseara, diciendo:</p>
+ <p>&mdash;Toma el aire, anda. De otro modo caer&aacute;s enferma, y
+ &iquest;qu&eacute; dir&aacute; tu marido cuando se decida &aacute; venir?</p>
+ <p>Herminia no respondi&oacute; y sonri&oacute; tristemente.</p>
+ <p>Hacia cerca de una semana que estaban en Rouxmesnil, cuando una tarde, en que se
+ paseaba &aacute; lo largo de un foso que daba sobre la llanura, la joven vi&oacute;
+ al pasar, echado en un campo de trigo, un hombre de blusa, con el sombrero
+ apabullado, que dorm&iacute;a &aacute; pierna suelta, &aacute; consecuencia, sin
+ duda, de algunas copas de aguardiente. Iba &aacute; pasar con alguna repugnancia,
+ cuando el borracho se volvi&oacute; lentamente de lado, levant&oacute; el brazo que
+ le ocultaba la cara y debajo de aquellos s&oacute;rdidos harapos y en aquel hombre
+ echado en el polvo, Herminia reconoci&oacute; con estupor al se&ntilde;or Roussel,
+ que la dijo en voz baja:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Est&aacute; usted sola?</p>
+ <p><a id="Page_199" name='Page_199'></a>Ella respondi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Si; pero, &iexcl;cuidado! me vigilan siempre.</p>
+ <p>&mdash;Lo s&eacute;. Hace seis d&iacute;as que rondamos la propiedad.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! &iquest;Mauricio est&aacute; aqu&iacute; pues?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde quiere usted que est&eacute;? En este momento acecha
+ en la entrada del castillo ... Est&aacute; vestido como yo, pero &aacute; &eacute;l
+ no le reconocer&aacute; usted ... tiene una barba gris....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo verle? &iquest;Por qu&eacute; no viene &aacute; mi
+ encuentro?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y su t&iacute;a de usted?...</p>
+ <p>&mdash;Le ha escrito para que viniera &aacute; reunirse conmigo.</p>
+ <p>&mdash;No ha recibido la carta. &iquest;Puede usted venir ma&ntilde;ana &aacute;
+ misma hora?</p>
+ <p>&mdash;Lo procurar&eacute; ... Tenga usted cuidado ... alguien viene.</p>
+ <p>Roussel volvi&oacute; la cara hacia el c&eacute;sped y se volvi&oacute; &aacute;
+ dormir. El que llegaba era Bobart, con una escopeta al hombro.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! se&ntilde;or Bobart; &iquest;caza usted? dijo Herminia
+ con volubilidad para distraer al abogado, que miraba con desconfianza al hombre
+ echado al lado del foso.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;orita; me distraigo matando maricas. Hay muchas en
+ este pa&iacute;s.... Vea usted, un borra<a id="Page_200" name='Page_200'></a>cho ...
+ &iexcl;Oh! La embriaguez es la plaga de los campos!...</p>
+ <p>&mdash;Un ronquido sonoro respondi&oacute; &aacute; las lamentaciones humanitarias
+ de Bobart. Herminia dej&oacute; al ex-abogado y volvi&oacute; al castillo.</p>
+ <p>Si no hubiera estado vigilada, hubiera cantado, tan alegre ten&iacute;a el
+ coraz&oacute;n. En un segundo todo hab&iacute;a cambiado para ella. El porvenir,
+ antes tan negro se hab&iacute;a vuelto de color de rosa. Mauricio, &aacute; quien
+ cre&iacute;a indiferente y orgulloso, era tierno y amante. No hab&iacute;a pensado
+ m&aacute;s que en reunirse con ella y ciertamente, en cuanto hablase con &eacute;l
+ cinco minutos, se presentar&iacute;a en el castillo. Se puso &aacute; re&iacute;r
+ sola pensando en la figura tan graciosa que hacia Roussel echado en el c&eacute;sped
+ y vestido como un harapiento, &eacute;l, &aacute; quien hab&iacute;a conocido de
+ punta en blanco el d&iacute;a de la boda ... Despu&eacute;s se pregunt&oacute;
+ porqu&eacute; todas aquellas precauciones y tan raras estratagemas. &iquest;La
+ situaci&oacute;n era, pues, m&aacute;s complicada de lo que hab&iacute;a pensado?</p>
+ <p>Reflexionando sobre esto, relacion&oacute; el disimulo de Mauricio y de Roussel
+ con la vigilancia ejercida por la se&ntilde;orita Guichard; y los disfraces de los
+ unos le pareci&oacute; que correspond&iacute;an exactamente &aacute; las medidas de
+ la otra. Rondas y perros feroces por la noche, y paseo de Bobart con una escopeta <a
+ id="Page_201" name='Page_201'></a>al hombro ... Herminia pens&oacute;: "No s&eacute;
+ exactamente lo que pasa; no comprendo la raz&oacute;n precisa de los actos de mi
+ t&iacute;a. Hay algo muy grave y yo corro un peligro."</p>
+ <p>Su imaginaci&oacute;n se exalt&oacute; y llega &aacute; una situaci&oacute;n
+ verdaderamente novelesca. Se figur&oacute; que era una joven princesa guardada
+ estrechamente en una torre por crueles tiranos; una P&iacute;a de Tolomei, &aacute;
+ quien amigos devotos se esforzaban en libertar. Y no tuvo m&aacute;s que una idea, la
+ de facilitar la misi&oacute;n de los libertadores. Ante todo, quer&iacute;a ver
+ &aacute; Mauricio, hasta con una barba gris. Di&oacute; vuelta alrededor del
+ castillo, entr&oacute; en el patio de honor y lleg&oacute; hasta la mohosa verja, que
+ daba &aacute; una gran calle de casta&ntilde;os. Mir&oacute; con inter&eacute;s y no
+ vi&oacute; &aacute; nadie que pudiera dar la m&aacute;s remota idea de Mauricio
+ disfrazado. &Aacute; cien metros de la entrada estaba un viejecito sentado sobre la
+ cerca de madera de un prado y un enorme perro gris se revolcaba en el polvo. El
+ hombre no se movi&oacute; ni hizo se&ntilde;al alguna de haberla reconocido. Al cabo
+ de algunos segundos Herminia se decidi&oacute; &aacute; alejarse y al volverse,
+ vi&oacute;, en una ventana del primer piso &aacute; la se&ntilde;orita Guichard, que
+ la miraba. Juzg&oacute; necesario hacerla un saludo gracioso con la sombrilla y
+ continu&oacute; lentamente su paseo, pensando: "Acaso ese viejecito era mi marido. <a
+ id="Page_202" name='Page_202'></a>Habr&aacute; visto &aacute; mi t&iacute;a y no se
+ habr&aacute; atrevido &aacute; moverse. Tengamos paciencia y esperemos &aacute;
+ ma&ntilde;ana."</p>
+ <p>El resto del d&iacute;a no le pareci&oacute; largo; ya no se aburr&iacute;a. Su
+ vida estaba llena por un inter&eacute;s inmenso. Lleg&oacute; hasta &aacute; no
+ disimular bastante y estando Bobart y su t&iacute;a hablando cerca de la chimenea,
+ Herminia rompi&oacute; &aacute; re&iacute;r sola de un modo tan repentino y tan poco
+ justificado, que la se&ntilde;orita Guichard levant&oacute; los ojos con severidad y
+ dijo agriamente:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te pasa, hija m&iacute;a? &iquest;Somos, acaso, Bobart y
+ yo, m&aacute;s c&oacute;micos de lo que hab&iacute;amos cre&iacute;do?</p>
+ <p>Herminia se qued&oacute; helada y permaneci&oacute; muda durante toda la velada,
+ pero las sospechas de Clementina se hab&iacute;an despertado y, cuando la joven se
+ fu&eacute; &aacute; sus habitaciones, pregunt&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Dime, Bobart, &iquest;no has observado nada anormal alrededor del castillo?
+ Esa alegr&iacute;a repentina de Herminia es muy singular ... Ten&iacute;a esta tarde
+ una cara tan regocijada ... &iquest;No habr&aacute; recibido alguna advertencia ...
+ alguna noticia?...</p>
+ <p>&mdash;Nada he observado, querida prima, que pueda justificar tus temores ...
+ &iquest;Quieres que haga venir al guarda?</p>
+ <p>&mdash;Te lo agradecer&eacute;. Tengo inquietudes ... Me <a id="Page_203"
+ name='Page_203'></a>parece presentir la presencia de Roussel en estos
+ alrededores.</p>
+ <p>Rom&aacute;n Rouet, introducido en el sal&oacute;n, declar&oacute; que no
+ hab&iacute;a visto nada sospechoso en sus rondas. Era el tal un viejo, medio
+ labrador, medio guarda y, m&aacute;s que nada, cazador furtivo, con la cara curtida
+ por la lluvia y el sol, enmara&ntilde;adas cejas, que se hac&iacute;a cortar como el
+ cabello, y dientes destrozados por la acidez de la sidra.</p>
+ <p>&mdash;Mi ama, nadie ha llegado al pa&iacute;s y nada he visto que se parezca
+ &aacute; gentes malintencionadas ... Siempre se arrastran algunos harapientos por el
+ camino ... &Eacute;ste, que viene de Maromme ... Aqu&eacute;l, que va &aacute;
+ Fontaine-le-Bourg ... Pero gentes que quieran entrar ... Yo estoy aqu&iacute; para
+ impedirlo ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! dijo Clementina. Vaya usted y vigile.</p>
+ <p>&mdash;Con los dos ojos, mi ama.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; estaba tan alegre esa muchacha?... repiti&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard pensativa.</p>
+ <p>Pas&oacute; la velada jugando al <i>bezigue</i> con Bobart y so&ntilde;&oacute;
+ por la noche que Roussel hab&iacute;a entrado &aacute; viva fuerza en el castillo,
+ con la cara embadurnada de negro, como los antiguos bandidos, y la hab&iacute;a
+ puesto un pu&ntilde;al en la garganta para obligarla &aacute; decir d&oacute;nde
+ hab&iacute;a ocultado &aacute; su sobrina. Un vivo dolor la despert&oacute;;
+ debati&eacute;ndose en su <a id="Page_204" name='Page_204'></a>cama, acababa de
+ pincharse la barbilla con una horquilla desprendida de ana cabellos.</p>
+ <p>Hab&iacute;a muy buenas razones para que el guarda de la se&ntilde;orita Guichard
+ ignorase la presencia de Mauricio y de Roussel en el pa&iacute;s. &Eacute;stos no
+ habitaban en &eacute;l. Rom&aacute;n Rouet hab&iacute;a podido recorrer todas las
+ tabernas del pa&iacute;s sin encontrar indicio alguno. Roussel y Mauricio se hablan
+ quedado &aacute; cuatro leguas de Rouxmesnil, en Auffai, en casa del due&ntilde;o de
+ una gran f&aacute;brica de hilados, amigo de Fortunato desde la infancia. Alojados en
+ el castillo de Perceville, los dos parisienses estaban all&iacute; &aacute; sus
+ anchas y hacia seis d&iacute;as recorr&iacute;an &aacute; su gusto los alrededores,
+ sin que fuese notada su presencia.</p>
+ <p>Tomaban el ferrocarril; se bajaban en Cl&eacute;res y desde all&iacute; se iban
+ &aacute; la propiedad de la se&ntilde;orita Guichard. Mauricio hab&iacute;a hecho
+ amistad, desde el primer d&iacute;a, con un perro de ganado, de talla colosal, que el
+ due&ntilde;o de Perceville hab&iacute;a traido de Irlanda, y escoltado por aquel
+ formidable compa&ntilde;ero, de un olfato admirable, bloqueaba las cercan&iacute;as
+ de la prisi&oacute;n de Herminia. El viejo que la joven hab&iacute;a visto de lejos,
+ sentado en la cerca, era Mauricio.</p>
+ <p>&Eacute;ste se hab&iacute;a estremecido viendo en la verja, al principio una
+ sombrilla de color, despu&eacute;s una vaga silueta y por &uacute;ltimo &aacute; su
+ mujer, que se <a id="Page_205" name='Page_205'></a>aproximaba mir&aacute;ndole.
+ Estuvo &aacute; punto de levantarse y correr hacia ella; pero la aparici&oacute;n
+ repentina de la se&ntilde;orita Guichard en la ventana, hab&iacute;a helado su
+ entusiasmo y, renegando y dando al diablo &aacute; la solterona, hab&iacute;a
+ permanecido inm&oacute;vil, mirando &aacute; su compa&ntilde;ero, que se revolcaba al
+ sol. Por la noche, su envidia fu&eacute; extremada cuando supo que Roussel
+ hab&iacute;a tenido la buena fortuna de hablar con la joven, y no se seren&oacute;
+ m&aacute;s que por la seguridad de que &eacute;l tendr&iacute;a la misma dicha al
+ d&iacute;a siguiente. Pero Roussel no se daba por satisfecho con la ventaja,
+ demasiado plat&oacute;nica, de haber conversado y conversar otra vez con Herminia, y
+ necesitaba resultados pr&aacute;cticos, materiales y decisivos.</p>
+ <p>&mdash;Me vas &aacute; hacer el favor, &iquest;eh?, de no perder ma&ntilde;ana el
+ tiempo en arrullos, como Romeo en el balc&oacute;n de Julieta. Los campos
+ est&aacute;n llenos de alondras que te cantar&aacute;n la canci&oacute;n de la
+ partida. Ahora bien, esa partida no debes efectuarla solo. Toma tus disposiciones con
+ Herminia para llev&aacute;rtela el mismo d&iacute;a, si es posible. Tendremos todo el
+ d&iacute;a y toda la noche una excelente silla de posta en la aldea de Rongemare,
+ &aacute; un kil&oacute;metro del sitio en que debes encontrar &aacute; tu
+ mujer....</p>
+ <p>&mdash;Est&eacute; usted tranquilo, padrino; no perder&eacute; la ocasi&oacute;n.
+ El tiempo apremia ... y acabaremos <a id="Page_206" name='Page_206'></a>por ser
+ despistados. Es premiso, pues, violentar las cosas y si hay resistencia....</p>
+ <p>&mdash;Yo estar&eacute; all&iacute; para prestarte ayuda ... &Aacute; nosotros dos
+ ser&iacute;a preciso el diablo para ponernos en derrota.</p>
+ <p>Mientras se formaban estos proyectos agresivos, la se&ntilde;orita Guichard,
+ m&aacute;s y m&aacute;s inquieta, preparaba una maniobra sumamente peligrosa para
+ nuestros conspiradores. Por la ma&ntilde;ana se hab&iacute;a presentado en el cuarto
+ de su sobrina, &aacute; la que hab&iacute;a encontrado en peinador, ocupada en peinar
+ sus admirables cabellos rubios. La joven sin m&aacute;s que mirar el aire de su
+ t&iacute;a, presinti&oacute; complicaciones graves y se dispuso &aacute; hacerlas
+ frente.</p>
+ <p>&mdash;Hija m&iacute;a, dijo Clementina sent&aacute;ndose cerca de la ventana;
+ ayer hizo una semana que estamos aqu&iacute; ... Sabes que el d&iacute;a siguiente
+ mismo de nuestra llegada escrib&iacute; &aacute; tu marido para rogarle que viniese
+ &aacute; reunirse con nosotras ... &iquest;C&oacute;mo es que no ha venido, ni ha
+ dado siquiera noticias suyas?</p>
+ <p>&mdash;Pero, t&iacute;a m&iacute;a, dijo claramente Herminia, si nosotras no
+ hubi&eacute;ramos partido, no hubiera sucedido todo esto....</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard, asombrada por esta respuesta, levant&oacute; los ojos
+ sobre Herminia y vi&eacute;ndola muy tranquila, tuvo un movimiento de
+ irritaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_207" name='Page_207'></a>Hija m&iacute;a, si no
+ hubi&eacute;ramos partido lo hubierais hecho Mauricio y t&uacute;, con desprecio de
+ todos los compromisos adquiridos ... He parado, sencillamente, un golpe que me
+ asestaban....</p>
+ <p>&mdash;T&iacute;a m&iacute;a, replic&oacute; Herminia con firmeza, el primer golpe
+ no fu&eacute; asestado por mi marido; usted lo sabe muy bien.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres decir?</p>
+ <p>&mdash;Disp&eacute;nseme usted de explicarme acerca de ese punto; pero sepa que no
+ ignoro nada de lo que ha pasado y que yo no puedo culpar &aacute; mi marido.</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras, que eran una verdadera declaraci&oacute;n de guerra, la
+ se&ntilde;orita Guichard se levant&oacute;. Su cara se puso l&iacute;vida, sus ojos
+ despidieron llamas y extendiendo hacia Herminia una mano agitada por un temblor
+ nervioso, exclam&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute;! Despu&eacute;s de veinte a&ntilde;os de cuidados, de
+ afecci&oacute;n, de protecci&oacute;n; cuando te he tratado como &aacute; una hija,
+ &iquest;me hablas con semejante ingratitud, por un advenedizo &aacute; qui&eacute;n
+ no conoc&iacute;as hace seis semanas? &iquest;Contra todo respeto, juzgas mis actos y
+ contra todo agradecimiento te unes con mis enemigos? &iquest;Es esto lo que yo
+ deb&iacute;a esperar de ti? &iexcl;Eres un monstruo!</p>
+ <p>&mdash;No, t&iacute;a; no soy un monstruo, dijo la joven respirando con esfuerzo,
+ tan violenta era la emoci&oacute;n que la embargaba; no, yo no soy irrespe<a
+ id="Page_208" name='Page_208'></a>tuosa, ni ingrata; pero tampoco ciega ni
+ est&uacute;pida. S&eacute; lo que veo y entiendo lo que oigo. Soy justa,
+ cr&eacute;alo usted, y me hago cargo de la irritaci&oacute;n que debi&oacute; usted
+ experimentar viendo todos sus planes desbaratados; pero no puedo admitir que por una
+ cuesti&oacute;n tan mezquina, por una diferencia tan antigua, por agravios que hace
+ mucho tiempo debieran estar olvidados, ponga usted en peligro mi dicha y la de mi
+ marido. Usted le acusa de ser orgulloso &eacute; indiferente ... &iquest;Qu&eacute;
+ hubiese usted hecho en su lugar, usted, que ha perseguido por tan largo tiempo y
+ persigue todav&iacute;a con su odio al se&ntilde;or Roussel, por una afrenta mucho
+ menor que la que usted ha infligido &aacute; Mauricio?...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;He aqu&iacute; lo que t&uacute; piensas! grit&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard exasperada. &iexcl;Oh, mal coraz&oacute;n y esp&iacute;ritu
+ perverso! Eso es lo que t&uacute; murmurabas durante tus largos silencios ...
+ &iexcl;Me hac&iacute;as traici&oacute;n en pensamiento, antes de hac&eacute;rmela en
+ acci&oacute;n! Pero &iexcl;yo te arreglar&eacute;! &iexcl;Tengo sobre ti
+ autoridad!</p>
+ <p>&mdash;Que usted se atribuye, pero que no existe. No tengo m&aacute;s due&ntilde;o
+ que mi marido....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Yo te separar&eacute; de &eacute;l! grit&oacute; la solterona en el
+ colmo del furor.</p>
+ <p>&mdash;Desaf&iacute;o &aacute; usted &aacute; que lo haga.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;T&uacute; me provocas? Pues bien, t&uacute;
+ sabr&aacute;s de lo que soy capaz cuando se me fuerza.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_209" name='Page_209'></a>Me lo hab&iacute;an dicho y ya lo he
+ visto. Pero jam&aacute;s me hubiera atrevido &aacute; creer que usted, tan buena, se
+ convirtiese hasta tal punto en perversa.</p>
+ <p>&mdash;Yo te har&eacute; arrepentir de lo que has hecho.</p>
+ <p>&mdash;Usted me har&aacute; arrepentir de haberla amado: nada m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Herminia!</p>
+ <p>Clementina estaba con el brazo levantado y amenazador, la cara descompuesta por la
+ rabia, los ojos verdes de bilis, los dientes apretados y crujientes. Herminia tuvo
+ miedo de que la atacase una congesti&oacute;n y muriese all&iacute;, herida por ella,
+ &aacute; la que, en suma, hab&iacute;a servido hasta entonces de madre. Se
+ levant&oacute; y con una inspiraci&oacute;n persuasiva propia para conmover hasta un
+ alma tan dura, dijo, arroj&aacute;ndose &aacute; sus pies:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Por Dios, mi buena t&iacute;a, olvide usted todo lo que la turba, lo
+ que la irrita, lo que la pone fuera de s&iacute;, porque usted no es due&ntilde;a de
+ s&iacute; misma ahora, y vuelva &aacute; ser tal como yo la he conocido; justa,
+ ben&eacute;vola y generosa. No me obligue &aacute; luchar contra usted, lo que me
+ causar&iacute;a una horrible pena. No me ponga en el trance de decidirme entre mi
+ afecci&oacute;n antigua y mi nueva ternura. Tenga usted piedad de esta hija &aacute;
+ quien ha amado, &aacute; quien ama todav&iacute;a. Devu&eacute;lvame usted la
+ libertad y la dicha. H&aacute;game usted feliz de buen <a id="Page_210"
+ name='Page_210'></a>grado, con sus propias manos, y yo la bendecir&eacute; en todas
+ las horas de mi vida por el favor que me habr&aacute; hecho y con el cual
+ habr&aacute; sobrepujado, en un momento, las liberalidades de que me ha colmado
+ durante toda mi existencia. Usted debe comprender que quiero, que debo ir &aacute;
+ buscar &aacute; mi marido. &iexcl;Oh, t&iacute;a m&iacute;a querida! &iexcl;Un
+ rel&aacute;mpago de bondad! Ponga usted todo en paz, usted que puede hacerlo,
+ &iexcl;seremos tan plenamente felices! &iexcl;Y ser&aacute; tan grande nuestro
+ agradecimiento!...</p>
+ <p>Cogi&oacute; las manos de la se&ntilde;orita Guichard y con sollozos y ruegos se
+ las bes&oacute; apasionadamente. &Eacute;sta, torturada por aquella ardiente suplica,
+ helada por aquellos reproches tan dulces y tan humildes, humillada por el sentimiento
+ de su inferioridad ante aquella ni&ntilde;a que la hablaba tan leal y animosamente,
+ permanec&iacute;a inm&oacute;vil y muda. Por fin, dej&oacute; caer de sus labios
+ tr&eacute;mulos estas palabras:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No, no ceder&eacute;! tengo, para obrar como lo hago, razones
+ superiores que no puedes juzgar. T&uacute; me dar&aacute;s despu&eacute;s las gracias
+ por el servicio que te hago ... &iexcl;Todos los hombres son infames!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;T&iacute;a m&iacute;a! &iexcl;Cuidado! grit&oacute; Herminia
+ desesperada.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Me amenazas?, dijo la se&ntilde;orita Guichard, no disimulando ya.
+ &iexcl;T&uacute; debes tener cuidado! <a id="Page_211" name='Page_211'></a>Desde este
+ momento no tengo confianza en ti. S&eacute; que tengo una enemiga en mi casa; no
+ encontrar&aacute;s, pues, extraordinario que tome mis precauciones.
+ Permanecer&aacute;s hoy en tu cuarto y ma&ntilde;ana nos marcharemos al
+ extranjero.</p>
+ <p>Y sin a&ntilde;adir ni una palabra, la se&ntilde;orita Guichard sali&oacute;.
+ Herminia qued&oacute; sola y consternada, pero sin arrepentirse de su franqueza, por
+ muy cara que debiera costarle. Porque, ahora, la se&ntilde;orita Guichard
+ hab&iacute;a arrojado la m&aacute;scara y despu&eacute;s de esta explicaci&oacute;n
+ no se pod&iacute;a esperar de ella el menor acomodo.</p>
+ <p>La joven se prepar&oacute; &aacute; hacer una resistencia desesperada. Una sorda
+ inquietud la molestaba hac&iacute;a un momento; c&oacute;mo ser&iacute;a interpretada
+ su ausencia &aacute; la cita dada por Roussel. Porque era seguro que no podr&iacute;a
+ ya pasearse por el parque. &iquest;Y qu&eacute; pensar&iacute;a Mauricio?
+ &iquest;Supondr&iacute;a que le abandonaba? &iexcl;No! eso era imposible.
+ Pensar&iacute;a que hab&iacute;a sido vigilada, detenida. Y entonces ser&iacute;a
+ capaz de entrar en el parque y llegar hasta el castillo y, vestido de ese modo, el
+ guarda &oacute; Bobart pod&iacute;an tomarle por un merodeador y pegarle un tiro.</p>
+ <p>Un miedo espantoso se apoder&oacute; de ella. En el desarreglo de su pensamiento
+ estuvo &aacute; punto de llamar &aacute; su t&iacute;a y prevenirla para que, al
+ menos, <a id="Page_212" name='Page_212'></a>no se hiciese da&ntilde;o &aacute;
+ Mauricio, pero la detuvo una reflexi&oacute;n: "&iexcl;Qui&eacute;n sabe si, en el
+ estado de exasperaci&oacute;n en que se encuentra, dar&aacute; mi t&iacute;a las
+ &oacute;rdenes m&aacute;s rigurosas y atraer&eacute; el peligro sobre mi marido,
+ queriendo protegerle! Es preciso dejar que marchen los sucesos sin intervenir;
+ Mauricio es diestro y el se&ntilde;or Roussel prudente; ellos conseguir&aacute;n
+ arrancarme de manos de mis perseguidores. Porque ya, para ella, su t&iacute;a, Bobart
+ y el guarda eran sus perseguidores, y se sent&iacute;a dispuesta &aacute; todo para
+ escapar. Hasta hubiera hecho de buena gana alg&uacute;n da&ntilde;o &aacute; Bobart,
+ que verdaderamente la atormentaba sin motivo, por gusto, por amor al arte.</p>
+ <p>Examin&oacute; con cuidado la disposici&oacute;n de su cuarto, previendo que acaso
+ ser&iacute;a preciso evadirse. Una de las ventanas, la de la fachada, daba &aacute;
+ una estufa cuyos vidrios estaban colocados casi &aacute; plomo &aacute; dos metros
+ por debajo. Por aqu&iacute; la evasi&oacute;n parec&iacute;a imposible. La otra
+ ventana, en distinta direcci&oacute;n, daba sobre un bonito jardinillo &aacute; la
+ francesa. Un salto de seis metros y la perspectiva de enredarse en los sostenes de
+ los rosales; tampoco por all&iacute; pod&iacute;a hacerse nada. El cuarto de tocador
+ estaba cuatro escalones m&aacute;s bajo y ocupaba una torrecilla redonda en un
+ &aacute;ngulo del castillo. Recib&iacute;a la luz por una estrecha ventana, <a
+ id="Page_213" name='Page_213'></a>pero ten&iacute;a reja. Las precauciones estaban
+ bien tomadas y la se&ntilde;orita Guichard sab&iacute;a lo que hab&iacute;a hecho
+ alojando &aacute; Herminia en aquellas habitaciones. &Aacute; falta de las ventanas
+ quedaba la puerta que daba &aacute; un largo corredor embaldosado en cuyo extremo
+ estaba la escalera de servicio que conduc&iacute;a &aacute; las dependencias.
+ Atravesadas &eacute;stas, se estaba en el patio, pero, para llegar &aacute; la
+ escalera era preciso pasar por delante de las habitaciones de la se&ntilde;orita
+ Guichard y de Bobart. &iexcl;Cu&aacute;ntas probabilidades de ser cogida antes de
+ llegar al piso bajo! Y aquel era, sin embargo, el &uacute;nico paso practicable.</p>
+ <p>El almuerzo lleg&oacute; cuando Herminia se entregaba &aacute; estas combinaciones
+ y proyectos. La doncella de la se&ntilde;orita Guichard le tra&iacute;a en una
+ bandeja. Decididamente, Herminia estaba prisionera. No la encerraban con llave, pero
+ estaba, sin duda, estrechamente guardada. Resolvi&oacute; cerciorarse y &aacute; eso
+ de las dos cogi&oacute; el sombrero y la sombrilla y baj&oacute;. Al penetrar en el
+ vest&iacute;bulo encontr&oacute; &aacute; la doncella cosiendo al lado de una mesa.
+ La muchacha levant&oacute; la cabeza y con cierta compasi&oacute;n dijo:</p>
+ <p>&mdash;La se&ntilde;orita ruega &aacute; la se&ntilde;ora que entre en el
+ sal&oacute;n.</p>
+ <p>Herminia no respondi&oacute; y abriendo la puerta <a id="Page_214"
+ name='Page_214'></a>del sal&oacute;n encontr&oacute; leyendo &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Sales, hija m&iacute;a?, pregunt&oacute; la solterona con una
+ perfecta tranquilidad, como si nada hubiera pasado entre las dos aquella misma
+ ma&ntilde;ana.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, t&iacute;a m&iacute;a; si usted no tiene inconveniente.</p>
+ <p>&mdash;Te acompa&ntilde;o, dijo la se&ntilde;orita Guichard, y se
+ levant&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Es usted muy amable; respondi&oacute; Herminia con serenidad.</p>
+ <p>Salieron por el parque y echaron &aacute; andar delante del castillo. Pero este
+ paseo tan lejos del foso en que se impacientaba Mauricio no entraba en los
+ c&aacute;lculos de Herminia, que dijo al cabo de un instante:</p>
+ <p>&mdash;Hace mucho sol por aqu&iacute;; &iquest;quiere usted que vayamos &aacute;
+ la sombra?</p>
+ <p>&mdash;Como t&uacute; quieras, contest&oacute; la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Y tomaron un paseo circular.</p>
+ <p>No bien hab&iacute;an andado cien pasos, apareci&oacute; Bobart armado con su
+ inseparable escopeta y escoltado, adem&aacute;s, por el perro que ten&iacute;a por
+ misi&oacute;n devorar &aacute; los merodeadores en general y &aacute; Roussel y
+ &aacute; Mauricio en particular. El abogado, como obedeciendo &aacute; una consigna,
+ se coloc&oacute; al lado de Herminia. El perro abr&iacute;a la marcha. La joven
+ ten&iacute;a gran deseo de volverse, pero al extremo <a id="Page_215"
+ name='Page_215'></a>de aquel camino estaba el foso donde hab&iacute;a visto el
+ d&iacute;a anterior &aacute; Roussel y sin duda en este momento la esperaba
+ all&iacute; su marido. Al verla pasar con semejante escolta, comprender&iacute;a lo
+ que hab&iacute;a sucedido y tomar&iacute;a resoluciones en consecuencia.</p>
+ <p>Apenas llegaban &aacute; la llanura que, ba&ntilde;ada de sol, se presentaba en
+ perspectiva, el perro, que iba de vanguardia, empez&oacute; &aacute; gru&ntilde;ir
+ furiosamente y eriz&oacute; los pelos del lomo. Herminia pens&oacute; "Ah&iacute;
+ est&aacute;; contra &eacute;l gru&ntilde;e este dichoso animal. &iexcl;Con tal que no
+ le muerda! Avanz&oacute; enseguida y en el mismo sitio en que el d&iacute;a anterior
+ estaba Roussel vi&oacute; un hombre echado. Un gran perro gris estaba extendido cerca
+ de &eacute;l y amo y perro parec&iacute;an dormir. Sin embargo, la mano del hombre
+ ten&iacute;a cogido el collar del perro como para contenerle. El mast&iacute;n de la
+ granja, envalentonado por aquella inmovilidad, ladr&oacute; con furia y
+ ense&ntilde;&oacute; los dientes.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es increible! dijo Bobart en voz alta. &iexcl;Un borracho en el
+ mismo sitio que ayer. Parece que le han tomado afici&oacute;n!</p>
+ <p>El perro tom&oacute; sin duda estas palabras por una orden, porque, de un salto,
+ franque&oacute; el foso y se lanz&oacute; con la boca abierta y los ojos feroces
+ sobre el pac&iacute;fico grupo. Pero en un segundo, la escena cambi&oacute;. El
+ hombre levant&oacute; la cabeza y con voz enronquecida, que Herminia no
+ reconoci&oacute;, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_216" name='Page_216'></a>&iquest;Qu&eacute; es esto? &iquest;Se
+ hace devorar &aacute; los viajeros en este pa&iacute;s? &iexcl;&Aacute; &eacute;l,
+ Dear!...</p>
+ <p>Solt&oacute; el collar y el gran perro gris, saltando con una ligereza y una
+ fuerza increibles, cay&oacute; sobre el mast&iacute;n, que se mostr&oacute;
+ resistente &eacute; hizo honor &aacute; Rouxmesnil sosteniendo el choque. Pero el
+ perro gris era de una agilidad increible y antes de que los espectadores de este
+ combate pudieran hacer un movimiento, los dos animales, enlazados, hab&iacute;an
+ rodado al fondo del foso.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Llame usted &aacute; su perro! &iexcl;Llame usted &aacute; su perro!
+ grit&oacute; la se&ntilde;orita Guichard, oyendo &aacute; su mast&iacute;n aullar
+ lastimeramente.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Llame usted al suyo! respondi&oacute; tranquilamente el hombre de la
+ voz ronca. &iquest;Acaso le hemos ido &aacute; buscar?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Cuidado! crey&oacute; Bobart que deb&iacute;a exclamar; voy a
+ pegarle un tiro!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;El que toque al perro, toca &aacute; su due&ntilde;o!
+ respondi&oacute; el hombre con una expresi&oacute;n tan amenazadora, que Bobart se
+ estuvo quieto.</p>
+ <p>Al hablar as&iacute; se hab&iacute;a levantado y Herminia no encontr&oacute; ni un
+ solo rasgo de su marido bajo los cabellos grises y enmara&ntilde;ados y la ruda barba
+ de aqu&eacute;l hombre. Y, sin embargo, era &eacute;l.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Esto es una infamia! exclam&oacute; la se&ntilde;orita Guichard;
+ &iexcl;mi perro muerto!</p>
+ <p><a id="Page_217" name='Page_217'></a>Era verdad. El mast&iacute;n, despu&eacute;s
+ de una resistencia honrosa, atestiguada por las huellas sangrientas de la piel de su
+ adversario, acababa de morir.</p>
+ <p>&mdash;Usted me le pagar&aacute;, buen hombre. Bobart, corre &aacute; buscar al
+ guarda.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Para qu&eacute;! dijo el hombre con su voz aguardentosa; &iexcl;para
+ qu&eacute;! Que pase solamente el foso y hago con &eacute;l lo que mi perro ha hecho
+ con este otro. &iquest;Oye usted? So vieja.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vieja! grit&oacute; la se&ntilde;orita Guichard. &iexcl;Insolente!
+ Usted ver&aacute; qui&eacute;n soy yo ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Perfectamente! apoy&oacute; Bobart; una demanda de
+ indemnizaci&oacute;n ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;S&iacute;! &iexcl;Ya te dar&eacute; yo la indemnizaci&oacute;n!
+ vocifer&oacute; el hombre con ademanes violentos. &iexcl;Ven aqu&iacute;, que te voy
+ &aacute; hacer que escondas la cabeza debajo del ala, gallo viejo! &iquest;No te da
+ verg&uuml;enza, &aacute; tu edad?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;V&aacute;monos! &iexcl;Est&aacute; ebrio! exclam&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ebrio! Pero no de amor por ti, carcamal ... Por la buena persona que
+ te acompa&ntilde;a, es posible.</p>
+ <p>Y volvi&eacute;ndose hacia Herminia, el harapiento apoy&oacute; una mano negra en
+ los labios y le envi&oacute; un beso. Al mismo tiempo, de sus ojos, ocultos bajo <a
+ id="Page_218" name='Page_218'></a>unas espesas cejas, brot&oacute; una mirada
+ luminosa. Y esta vez Herminia, roja de placer y lati&eacute;ndole el coraz&oacute;n,
+ adquiri&oacute; la seguridad de que ten&iacute;a delante &aacute; su marido.</p>
+ <p>Hubiera querido permanecer all&iacute;, por singular que pareciese su curiosidad;
+ alguna palabra de doble sentido la hubiera trazado, acaso, una l&iacute;nea de
+ conducta. Hubiera sido una satisfacci&oacute;n refinada para Herminia hablar con su
+ libertador bajo la mirada misma de sus carceleros; pero no pudo disfrutar ese placer.
+ Su t&iacute;a la tiraba del brazo y Bobart se hab&iacute;a ya pronunciado en
+ retirada. Perseguidos por las injurias que les dirig&iacute;a el due&ntilde;o del
+ perro gris, volvieron &aacute; entrar en el castillo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No has estado heroico, Bobart, dijo la se&ntilde;orita Guichard con
+ acritud. Nos has dejado insultar, &aacute; mi sobrina y &aacute; mi, por ese
+ miserable, sin contestar siquiera.</p>
+ <p>&mdash;Querida y respetable prima, respondi&oacute; el abogado: el hombre no me
+ intimidaba; pero el maldito perro me infund&iacute;a cierta aprensi&oacute;n ... Bien
+ has visto lo que ha hecho, de una dentellada, con el pobre Stop ...</p>
+ <p>&mdash;Haberle metido un tiro en el vientre ...</p>
+ <p>&mdash;Hubiera podido no acertarle y entonces ...</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;no sabes tirar?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_219" name='Page_219'></a>Te confieso que conozco mejor el
+ c&oacute;digo que el tiro.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard arroj&oacute; &aacute; su auxiliar una mirada de
+ desprecio y, sin a&ntilde;adir una palabra, entr&oacute; en el castillo con
+ Herminia.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_X" name='CAPITULO_X'></a>
+ <h2><a id="Page_220" name='Page_220'></a>CAP&Iacute;TULO X</h2>
+ <h3>EN EL QUE SE ROMPEN LAS CADENAS.</h3>
+ <br />
+
+ <p>La joven subi&oacute; &aacute; su habitaci&oacute;n. Era dichosa, aunque estuviese
+ secuestrada, y el beso de Mauricio la hab&iacute;a dilatado el coraz&oacute;n. Un
+ sentimiento de orgullo la asaltaba, al verse tan ardientemente disputada.
+ &iexcl;Cu&aacute;n atrevido y diestro se hab&iacute;a mostrado su marido! &iexcl;Y su
+ disfraz era verdaderamente una maravilla! Si no hubiese estado prevenida,
+ jam&aacute;s hubiera reconocido al elegante Mauricio, en aquel pisaterrones.</p>
+ <p>Se ri&oacute; sola de los horrores que Mauricio hab&iacute;a dicho &aacute; Bobart
+ y &aacute; su t&iacute;a. Pensaba que el joven se habr&iacute;a desatado en injurias
+ de aquel modo para disimular; y, sin embargo, debi&oacute; tener un secreto placer en
+ maltratar as&iacute; &aacute; sus enemigos. Pero, &iquest;de qui&eacute;n
+ ser&iacute;a aquel terrible perro gris que combat&iacute;a tan valientemente por
+ ella? Nunca hab&iacute;a o&iacute;do &aacute; Mauricio hablar de un perro. Puede <a
+ id="Page_221" name='Page_221'></a>que fuese de Roussel; en todo caso, le amaba.</p>
+ <p>Son&oacute; la hora de comer y tambi&eacute;n se sirvi&oacute; &aacute; Herminia
+ en su cuarto, lo que le caus&oacute; sumo placer. La comida entre su t&iacute;a y
+ Bobart hubiera sido insoportable. Comi&oacute; con apetito, como si un secreto
+ instinto le dijese que muy pronto tendr&iacute;a necesidad de todas sus fuerzas.
+ Vi&oacute; al sol descender por detr&aacute;s de las negras hayas, y extenderse poco
+ &aacute; poco la sombra sobre el cielo rojizo, hasta quedarse todo obscuro.
+ Cerr&oacute; entonces la ventana y cogi&oacute; un libro.</p>
+ <p>En el sal&oacute;n, la se&ntilde;orita Guichard y Bobart no jugaban esta noche su
+ partida acostumbrada. La solterona estaba pensativa; el episodio del perro le
+ parec&iacute;a muy extra&ntilde;o. Hizo venir &aacute; Rom&aacute;n Rouet y le
+ interrog&oacute; detenidamente acerca de todos los perros grises que exist&iacute;an
+ en el pa&iacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Un gran animal capaz de estrangular &aacute; Stop, dec&iacute;a el guarda,
+ no, mi ama; no le conozco ni gris, ni negro, ni rojo. &iexcl;Ah! Diantre!
+ &iexcl;qu&eacute; desgracia no haber estado yo all&iacute;! &iexcl;No correr&iacute;a
+ por los caminos &aacute; estas horas!</p>
+ <p>&mdash;Pero, en fin; &iquest;usted no supone &aacute; qui&eacute;n podr&iacute;a
+ pertenecer? El perro era demasiado hermoso para su amo....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bien puede ser que le hubiera robado!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No! El animal no le hubiera defendido <a id="Page_222"
+ name='Page_222'></a>&aacute; una simple indicaci&oacute;n, como lo ha hecho ...</p>
+ <p>&mdash;&Aacute; menos que no sea el gran perdiguero del se&ntilde;or Julleville
+ d'Auffray ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n es ese se&ntilde;or Julleville?...</p>
+ <p>&mdash;Un almacenista del valle ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y se pasea por los caminos en blusa y &aacute; pie?</p>
+ <p>&mdash;No, por cierto; prefiere ir de levita y en su carricoche de dos caballos
+ ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Prestar&iacute;a su perro?</p>
+ <p>&mdash;Puede que s&iacute; ... y puede que no.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vaya usted, Rouet, dijo la se&ntilde;orita Guichard, y haga buena
+ guardia ...</p>
+ <p>Se volvi&oacute; hacia Bobart y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Este es un ser absolutamente est&uacute;pido y no le creo leal.
+ &iquest;Qu&eacute; confianza puedo tener en &eacute;l? &iexcl;Por veinte francos me
+ har&iacute;a traici&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;qu&eacute; es lo que temes, mi amable amiga?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Todo! exclam&oacute; Clementina, como una explosi&oacute;n.
+ &iexcl;Me ha parecido reconocer &aacute; Mauricio bajo la blusa de ese miserable de
+ hace un momento!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;&Aacute; Mauricio!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, &aacute; Mauricio. No era su cara; no era su voz; y sin embargo,
+ un instinto me dice que era &eacute;l. &iexcl;Si yo lo supiese! Yo ...</p>
+ <p><a id="Page_223" name='Page_223'></a>Y Clementina se puso l&iacute;vida.</p>
+ <p>&mdash;Vas &aacute; ponerte mala, dijo melosamente" Bobart. Vete &aacute; tu
+ cuarto ... Yo voy &aacute; dar una vuelta para vigilar y ver si todo est&aacute;
+ tranquilo. Yo mismo cerrar&eacute; las puertas y las ventanas para que puedas dormir
+ en paz....</p>
+ <p>&mdash;Tienes raz&oacute;n. Subo &aacute; mi cuarto, cierro con llave la puerta
+ del de Herminia y me acuesto. Buenas noches; hasta ma&ntilde;ana.</p>
+ <p>Eran las diez. Herminia estaba todav&iacute;a leyendo en su cuarto. Reinaba un
+ profundo silencio. De repente crey&oacute; la joven haber o&iacute;do un ligero ruido
+ en los cristales de la ventana, y escuch&oacute;, creyendo que, acaso, alg&uacute;n
+ murci&eacute;lago hab&iacute;a rozado el vidrio con las alas. Un instante
+ despu&eacute;s, se renov&oacute; el mismo ruido, que pareci&oacute; como de fino
+ granizo que hiri&oacute;se los cristales. Herminia mir&oacute; al exterior; la noche
+ estaba hermosa y el cielo cuajado de estrellas. Abri&oacute; suavemente la ventana y
+ un pu&ntilde;ado de fina arena cay&oacute; en el cuarto. Se inclin&oacute; vivamente
+ con una palpitaci&oacute;n de esperanza, y &aacute; menos de un metro por debajo de
+ la cornisa de piedra vi&oacute; una forma negra que estaba de pie en el herraje de la
+ estufa. La joven dej&oacute; escapar una exclamaci&oacute;n. La sombra se
+ separ&oacute; un poco del muro y Herminia reconoci&oacute; &aacute; su marido.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_224" name='Page_224'></a>&iexcl;Mauricio, dijo, en nombre del
+ cielo, b&aacute;jate de ah&iacute;; &iexcl;te vas &aacute; matar!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Silencio! dijo el pintor en voz baja; no hay ning&uacute;n peligro.
+ Si no temiera hacer ruido, ya estar&iacute;a &aacute; tu lado. &iquest;D&oacute;nde
+ habita tu t&iacute;a?</p>
+ <p>&mdash;Al lado m&iacute;o, respondi&oacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, vamos despacio. &iquest;Tienes cortinas s&oacute;lidas?</p>
+ <p>&mdash;Tengo algo mejor ... La cuerda con que estuvo atado mi ba&uacute;l ... Es
+ muy gruesa....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! &iexcl;&aacute;tala &aacute; esta barra de apoyo ...</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;y si se rompe?...</p>
+ <p>&mdash;No se romper&aacute;.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;qu&eacute; intentas?</p>
+ <p>&mdash;Lo sabr&aacute;s dentro de un instante ... &iexcl;Cuidado! ... Se abre una
+ ventana....</p>
+ <p>Mauricio se peg&oacute; al muro y Herminia no se movi&oacute;.</p>
+ <p>En el silencio de la noche se oy&oacute; la voz de Clementina, que
+ dec&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Eres t&uacute;, Bobart, el que est&aacute; abajo?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, excelente amiga; respondi&oacute; sordamente otra voz.</p>
+ <p>&mdash;&Eacute;ntrate y echa bien los cerrojos.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard cerr&oacute; la ventana y Herminia respir&oacute;
+ libremente.</p>
+ <p>&mdash;Herminia, dijo Mauricio con una alegr&iacute;a que, <a id="Page_225"
+ name='Page_225'></a>en tal momento, pareci&oacute; caballeresca &aacute; la joven; no
+ es Bobart el que ha respondido, es mi tutor, que est&aacute; esper&aacute;ndome al
+ pie de la estufa ...</p>
+ <p>La esposa acab&oacute; de atar la cuerda y la dej&oacute; caer hacia afuera;
+ Mauricio la cogi&oacute; y de un solo esfuerzo llega hasta la cornisa. Su mujer
+ ten&iacute;a tal miedo de verle caer, que le cogi&oacute; del brazo y le atrajo hacia
+ ella con una fuerza inesperada. Ten&iacute;a de este modo la boca tan cerca de la
+ cara de la mujer amada, que no pens&oacute; m&aacute;s que en aprovechar tan feliz
+ circunstancia y el grito de j&uacute;bilo de Herminia se apag&oacute; con un beso.
+ Despu&eacute;s la curiosidad recobr&oacute; su imperio, y la joven
+ pregunt&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;c&oacute;mo has llegado hasta aqu&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;Saltando el foso. El perro no estaba all&iacute; ya, para morderme las
+ pantorrillas ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Lo hab&iacute;a intentado?</p>
+ <p>&mdash;Si, el primer d&iacute;a; entonces traje conmigo el perro gris ... y ya has
+ visto c&oacute;mo le ha tratado.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;y si hubieras encontrado al guarda?</p>
+ <p>&mdash;Le he encontrado varias veces ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Dios m&iacute;o ...</p>
+ <p>&mdash;Lo que me ha costado veinte francos por vez ... Esta noche, ciento ... pero
+ hoy la cosa era m&aacute;s grave ... &iexcl;hab&iacute;a escalada!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; dicha, que ese hombre sea un brib&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_226" name='Page_226'></a>Si: ya lo ves, nada es in&uacute;til.
+ Hasta los malvados sirven para algo.</p>
+ <p>&mdash;En fin, has llegado hasta aqu&iacute;. Y ahora, &iquest;qu&eacute; vamos
+ &aacute; hacer para marcharnos?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Has dicho "marcharnos", dijo Mauricio alegremente.</p>
+ <p>&mdash;No creer&aacute;s que quiero quedarme con mi t&iacute;a ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No! querida Herminia; pero me llena de gozo que me hayas evitado
+ pedirte que me sigas.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! mi &uacute;nico amigo, exclam&oacute; llorando la joven,
+ &iquest;qu&eacute; me queda fuera de ti? &iquest;Con qu&eacute; puedo contar
+ m&aacute;s que con tu ternura? &iexcl;Ya ves qu&eacute; desgraciada soy y cuan
+ injustamente ... &iexcl;&Aacute;mame mucho, para consolarme de tantas tristezas!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Te amo! &iexcl;Te amo! querida m&iacute;a, con toda mi alma. No
+ tengo m&aacute;s que &aacute; ti y &aacute; mi buen padrino ... &iexcl; Oh,
+ s&iacute;! Te amo y yo har&eacute; que todo lo olvides.</p>
+ <p>Un pu&ntilde;ado de arena que ven&iacute;a del parque les volvi&oacute; al sentido
+ de la realidad.</p>
+ <p>&mdash;Es mi padrino, que se impacienta ... Y tiene raz&oacute;n ...
+ V&aacute;monos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por d&oacute;nde?</p>
+ <p>&mdash;Por la puerta.</p>
+ <p>&mdash;Pero, est&aacute; cerrada por fuera....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;No es m&aacute;s que eso?</p>
+ <p>Sac&oacute; del bolsillo un estuche complicado, abri&oacute; <a id="Page_227"
+ name='Page_227'></a>una hoja en forma de destornillador y con la tranquila habilidad
+ de un ladr&oacute;n de oficio, se puso &aacute; desmontar la cerradura, que &aacute;
+ los cinco minutos estaba sobre la mesa. Entonces, cogiendo la cuerda y
+ meti&eacute;ndola en el bolsillo, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ponte un abrigo y un sombrero y huyamos.</p>
+ <p>&mdash;Pero, si encontramos alguien....</p>
+ <p>&mdash;Le compro &oacute; le mato; como &eacute;l quiera.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vamos!</p>
+ <p>Herminia, en la exaltaci&oacute;n propia del caso, llegaba &aacute; creer muy
+ naturales esos medios extraordinarios. Salieron al corredor y &aacute; paso de lobo,
+ se encaminaron hacia la escalera que bajaba &aacute; las dependencias. Los criados
+ deb&iacute;an estar durmiendo, porque todo estaba apagado en el castillo. Un rayo de
+ luna, muy molesto, iluminaba la galer&iacute;a y la escalera; y el patio estaba
+ enteramente blanco. Llegaron al piso bajo y estaban orient&aacute;ndose para llegar
+ &aacute; la cocina, que ten&iacute;a una puerta al patio, cuando del lado del
+ vest&iacute;bulo, hacia la derecha, se oyeron unos pasos. Los fugitivos se detuvieron
+ en un rinc&oacute;n y Mauricio mir&oacute; en aquella direcci&oacute;n y
+ murmur&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es Bobart!</p>
+ <p>Herminia sinti&oacute; un horrible temblor. El abogado avanzaba con una linterna
+ en la mano y su inevitable escopeta en bandolera. Hab&iacute;a declarado que <a
+ id="Page_228" name='Page_228'></a>no se serv&iacute;a de su arma habitualmente; pero
+ &iquest;qui&eacute;n sabe de lo que es capaz un torpe dominado por el miedo? Lo menos
+ que pod&iacute;a hacer, era despertar &aacute; todo el castillo. &iexcl;Y entonces,
+ esc&aacute;ndalo, lucha, prisi&oacute;n acaso! En un momento, el cerebro sobrexcitado
+ de Herminia imagin&oacute; muchos dramas.</p>
+ <p>Bobart ven&iacute;a, sin embargo, muy pac&iacute;ficamente. Hab&iacute;a cerrado
+ todas las puertas y se dispon&iacute;a &aacute; acostarse. Se aproxim&oacute; al
+ sitio en que los dos j&oacute;venes estaban como embutidos, y en el mismo instante,
+ una mano tan r&aacute;pida como vigorosa le cogi&oacute; la escopeta y se la
+ arranc&oacute;. Con gran espanto, Bobart se encontr&oacute; frente &aacute; frente
+ con Mauricio, que ten&iacute;a &aacute; Herminia &aacute; su lado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or!... exclam&oacute;....</p>
+ <p>Y no pudo acabar. Cinco dedos se hab&iacute;an enroscado &aacute; su cuello y le
+ apretaban tan en&eacute;rgicamente, que su cara se puso morada.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ni una palabra! dijo Mauricio, &oacute; te estrangulo como &aacute;
+ un pollo....</p>
+ <p>Bobart no hubiera podido pronunciar esa palabra aunque le hubieran ofrecido por
+ ello el trono de Francia. No hubiera exhalado ni un suspiro. Mauricio solt&oacute; su
+ presa y dijo en un tono que no admit&iacute;a r&eacute;plica:</p>
+ <p>&mdash;Nos vamos mi mujer y yo. Usted va &aacute; conducirnos hasta el extremo del
+ parque; all&iacute; quedar&aacute; <a id="Page_229" name='Page_229'></a>libre y no
+ tendremos nada que temer de usted ni de los suyos. Vaya usted delante y al menor
+ intento de despertar la alarma, no le dejo hueso sano. Bobart, cogido por el brazo,
+ abri&oacute; &eacute;l mismo la puerta y como quisiera alumbrar el camino, con su
+ linterna, dijo Mauricio:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Demasiadas atenciones! La luna basta ... y sobra. Hay que ir
+ &aacute; buscar &aacute; mi padrino &aacute; la estufa.</p>
+ <p>Ante la idea de encontrarse enfrente de Roussel, Bobart se estremeci&oacute;, pero
+ ech&oacute; &aacute; andar, sin embargo. No ten&iacute;a deseo alguno de resistirse.
+ Pasaron por debajo de la ventana de Herminia, que a&uacute;n estaba abierta, y
+ Roussel se les reuni&oacute; sin hacer una pregunta y sin que pareciese que
+ hab&iacute;a reconocido &aacute; Bobart. Atravesaron el parque, pero en vez de
+ dirigirse hacia el foso, llegaron &aacute; una puerta practicada en el muro. Bobart
+ la abri&oacute; y &aacute; cincuenta pasos vi&oacute; un coche que estaba parado en
+ la esquina de un camino de traves&iacute;a. Al llegar &aacute; la cabeza del caballo,
+ un hombre que guardaba el coche, se adelant&oacute; y dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Est&aacute; aqu&iacute; la se&ntilde;ora?</p>
+ <p>&mdash;Aqu&iacute; est&aacute;, respondi&oacute; Roussel, que habl&oacute;
+ entonces por primera vez.</p>
+ <p>&mdash;Suba usted, se&ntilde;ora.</p>
+ <p>Herminia se dispon&iacute;a &aacute; poner el pie en el estribo; <a id="Page_230"
+ name='Page_230'></a>pero el tutor de Mauricio, cogi&eacute;ndola por el talle, la
+ atrajo hacia s&iacute; y con emoci&oacute;n que se comunic&oacute; &aacute; la joven,
+ dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ahora que est&aacute; usted libre, ni&ntilde;a querida,
+ abrac&eacute;monos.</p>
+ <p>Se volvi&oacute; despu&eacute;s hacia Bobart, y, con voz muy tranquila,
+ a&ntilde;adi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Adi&oacute;s, Bobart; estoy tan contento, que olvido todas sus canalladas.
+ Pero no abuse usted de mi benignidad para volver &aacute; las andadas, porque en ese
+ caso, no ser&eacute; ya tan indulgente, &iexcl;Mis recuerdos &aacute; Clementina!
+ Subi&oacute;, y el coche parti&oacute; al trote de un caballo que pod&iacute;a correr
+ diez y ocho kil&oacute;metros por hora.</p>
+ <p>Bobart, muy corrido, emprendi&oacute; el camino del castillo, murmurando: "Y
+ ahora, &iquest;qu&eacute; voy &aacute; hacer? &iquest;Conviene despertar &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard? &iquest;Conviene esperar &aacute; ma&ntilde;ana para darle
+ la fatal noticia? Si la despierto, noche toledana ... pero si no la despierto, me
+ acusar&aacute; de falta de celo ... Ahora no hay que esperar que separe &aacute;
+ Herminia de su marido; nada une &aacute; dos j&oacute;venes como una aventura corrida
+ as&iacute;, en com&uacute;n. Mauricio resulta embellecido por un prestigio novelesco;
+ &iexcl;ha conquistado &aacute; su mujer!... &iexcl;Vaya usted &aacute;
+ quit&aacute;rsela ahora! Herminia se dejar&iacute;a morir de hambre, se
+ ahorcar&iacute;a con sus cabellos, se arrojar&iacute;a por la <a id="Page_231"
+ name='Page_231'></a>ventana, alborotar&iacute;a todo el barrio, mejor que seguir por
+ segunda vez &aacute; la se&ntilde;orita Guichard. El negocio est&aacute; perdido,
+ absolutamente perdido. Clementina est&aacute; derrotada en toda la l&iacute;nea ...
+ &iexcl;Falta saber c&oacute;mo tomar&aacute; la cosa! Si se enfada, puede desheredar
+ &aacute; su sobrina, y entonces yo recobro la herencia ... &iexcl;que vale la
+ pena!... As&iacute; pues, debo mostrar un gran celo en estas circunstancias; todo
+ hace creer que recibir&eacute; la recompensa con el tiempo."</p>
+ <p>Durante este mon&oacute;logo, se acerc&oacute; al castillo. Sin vacilar,
+ fu&eacute; &aacute; la campana que serv&iacute;a para llamar &aacute; comer y,
+ tirando vigorosamente, rompi&oacute; el silencio de la noche con un repique rabioso.
+ Al cabo de un instante aparecieron luces en los corredores y se mostraron en las
+ ventanas formas inquietas.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hay? pregunt&oacute; el criado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Llame usted &aacute; la se&ntilde;orita, despi&eacute;rtela!
+ grit&oacute; Bobart, con voz entrecortada de intento.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Hay fuego en el castillo? pregunt&oacute; imperiosamente
+ Clementina, que apareci&oacute; en chambra y gorro de dormir. &iquest;Qu&eacute;
+ significa ese ruido, Bobart?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! buena y querida amiga, balbuce&oacute; el abogado,
+ &iexcl;qu&eacute; suceso!</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;qu&eacute;, qu&eacute; ha sucedido? Habla, pues, en vez de
+ gimotear!</p>
+ <p>&mdash;Pues bien ... &iexcl;Tu sobrina ha partido!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_232" name='Page_232'></a>&iexcl;Ha partido! exclam&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard. &iquest;Pero c&oacute;mo? &iquest;Por d&oacute;nde?</p>
+ <p>&mdash;Con su marido; por la puerta.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ven aqu&iacute;! orden&oacute; la solterona; y levantando la cabeza
+ hacia los criados, que estaban asomados &aacute; las ventanas del piso superior,
+ a&ntilde;adi&oacute;: "Vosotros, volved &aacute; acostaros!"</p>
+ <p>Todas las ventanas se cerraron y rein&oacute; de nuevo el silencio. Bobart
+ trep&oacute; por la escalera, y &aacute; penas llegado al descansillo, la mano
+ convulsa de Clementina le atrajo hacia el salonillo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ahora ... veamos, Bobart; &iquest;qu&eacute; es eso que dices
+ ah&iacute;?... &iquest;Herminia?</p>
+ <p>&mdash;Se ha marchado con Mauricio, hace un cuarto de hora.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Corramos! Los alcanzaremos....</p>
+ <p>&mdash;Tienen un caballo demasiado bueno para eso....</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;qui&eacute;n les ha abierto la puerta? grit&oacute;
+ Clementina con desesperaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Ellos mismos se la han abierto.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y Mauricio estaba en el castillo?</p>
+ <p>&mdash;Y por poco me estrangula.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde le has encontrado?</p>
+ <p>&mdash;En el piso bajo. Su mujer estaba con &eacute;l.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;La infame!</p>
+ <p>&mdash;Se arroj&oacute; sobre m&iacute; de improviso y no pude defenderme.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_233" name='Page_233'></a>&iexcl;Haber tirado, al menos;
+ &iquest;no ten&iacute;as la escopeta?</p>
+ <p>&mdash;La ten&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;Pero, seg&uacute;n veo, no te sirve jam&aacute;s....</p>
+ <p>&mdash;Me la arranc&oacute; al principio de la lucha....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Luego ha habido lucha! &iexcl;Y nadie ha o&iacute;do nada!
+ &iquest;No pod&iacute;as gritar?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;No te digo que me estrangulaba? Y su endiablado tutor vino en su
+ socorro.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Roussel! &iquest;Estaba all&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;Era el hombre de blusa del d&iacute;a anterior.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hombre de blusa?</p>
+ <p>&mdash;El que dorm&iacute;a al lado del foso.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;El que nos insult&oacute;?</p>
+ <p>--- &iexcl;No! &Eacute;ste deb&iacute;a ser Mauricio....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y me llam&oacute; "vieja." &iexcl;Ira de Dios!</p>
+ <p>&mdash;&Eacute; hizo devorar tu perro por aquella bestia rabiosa ... como me
+ hubiera asesinado hace un momento, si yo hubiera resistido....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es decir que no has resistido!</p>
+ <p>&mdash;Todo lo que he podido, buena y dulce amiga....</p>
+ <p>La buena y dulce amiga, no sabiendo sobre qui&eacute;n desahogar la bilis que le
+ carcom&iacute;a el coraz&oacute;n y el cerebro, arroj&oacute; sobre su aliado una
+ mirada feroz y con la boca contra&iacute;da por una amarga risa, dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bobart! si no fueras tan est&uacute;pido, creer&iacute;a que me has
+ hecho traici&oacute;n....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_234" name='Page_234'></a>&iexcl;Mi buena amiga!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bobart! tienes una cobard&iacute;a que me repugna.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Querida amiga!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bobart! t&uacute; tienes la culpa de todo lo que ha sucedido.
+ &iexcl;Me has aconsejado est&uacute;pidamente!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Yo no he....</p>
+ <p>&mdash;Y cuando era necesario mostrar energ&iacute;a, has sido blando como papel
+ mascado....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Sin embargo!...</p>
+ <p>&mdash;El &uacute;nico partido que yo pod&iacute;a tomar era unirme sinceramente
+ &aacute; la joven pareja y reconciliarme con Roussel. T&uacute; eres el que me ha
+ extraviado con tus maniobras interesadas y tus p&eacute;rfidos consejos....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Es posible? Pero si jam&aacute;s....</p>
+ <p>&mdash;Despu&eacute;s de lo que acaba de suceder, comprender&aacute;s que debemos
+ separarnos para siempre.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh!</p>
+ <p>&mdash;Yo me voy &aacute; Par&iacute;s ma&ntilde;ana temprano. T&uacute;,
+ partir&aacute;s cuando gustes. &iexcl;Buenas noches! Vete &aacute; descansar, rayo de
+ la guerra; &iexcl;bien lo has ganado!</p>
+ <p>Le asi&oacute; por el brazo, le empuj&oacute; hacia el corredor y cerr&oacute;
+ violentamente la puerta detr&aacute;s de &eacute;l. Una vez sola, se sent&oacute; y
+ medit&oacute; durante una hora. Despu&eacute;s se levant&oacute; y se encamin&oacute;
+ &aacute; su cuarto pensando:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_235" name='Page_235'></a>Si; no me queda m&aacute;s que ese
+ medio de arreglar mis asuntos de un modo honroso, &iexcl;Una reconciliaci&oacute;n!
+ Acaso de esto modo vuelva &aacute; adquirir influencia con Roussel.</p>
+ <p>Tomada su resoluci&oacute;n, entr&oacute; en el cuarto, se acost&oacute; y se
+ durmi&oacute;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_XI" name='CAPITULO_XI'></a>
+ <h2><a id="Page_236" name='Page_236'></a>CAP&Iacute;TULO XI</h2>
+ <h3>QUE TRATA DE UN ANTIGUO FUEGO OCULTO BAJO LA CENIZA.</h3>
+ <br />
+
+ <p>En el hermoso comedor de la quinta de Montretout, Roussel, Herminia y Mauricio
+ acababan de comer. Los j&oacute;venes y su padrino estaban locos de alegr&iacute;a.
+ Por la ventana, que daba al jard&iacute;n, entraban perfumes de clem&aacute;tida y el
+ sol, al ocultarse en el horizonte por detr&aacute;s de los bosques, se apagaba en un
+ cielo matizado de rosa, verdoso y anaranjado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; diferencia! dec&iacute;a Herminia, entre esta deliciosa
+ comida y las que hacia en Rouxmesnil, entre mi t&iacute;a y Bobart!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; &iexcl;se acab&oacute; la tristeza! Ma&ntilde;ana nos vamos
+ &aacute; Florencia y Venecia.</p>
+ <p>&mdash;Tambi&eacute;n deb&iacute;a partir para el extranjero con mi t&iacute;a ...
+ Estoy predestinada &aacute; los viajes.</p>
+ <p>&mdash;Con la se&ntilde;orita Guichard ese viaje hubiera sido un destierro.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_237" name='Page_237'></a>Mientras que, contigo, querido
+ Mauricio, voy &aacute; ver pa&iacute;ses ... &iexcl;Qu&eacute; contenta estoy!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Enhorabuena! dijo Roussel. Desde que empezamos &aacute; comer, esta
+ es la segunda vez que lo dices.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Tengo tal placer en explayarme, en desbordar, en hablar como pienso
+ y en pensar como me agrada ... &iexcl;Oh! aqu&iacute; respiro ... renazco.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Querida Herminia!</p>
+ <p>&mdash;Y es que usted no me turba absolutamente nada. Delante de mi t&iacute;a no
+ me atrev&iacute;a &aacute; decir una palabra ... Con usted, las ideas me acuden
+ naturalmente ... Y me parece que no soy tan imb&eacute;cil como supon&iacute;a el
+ se&ntilde;or Bobart....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; un d&iacute;a, al pasar por delante de las ventanas del
+ sal&oacute;n, o&iacute; &aacute; Bobart que dec&iacute;a: "Esta peque&ntilde;a es
+ bastante bonita, pero imb&eacute;cil como un ganso ..."</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Viejo idiota! exclam&oacute; Roussel.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Despreciable brib&oacute;n! dijo Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Debe hacer una buena figura, a&ntilde;adi&oacute; el joven, frente
+ &aacute; frente de la se&ntilde;orita Guichard, en el gran comedor de Rouxmesnil!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Suponiendo que est&eacute;n all&iacute;! dijo Roussel moviendo la
+ cabeza.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde cree usted que podr&aacute;n estar?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_238" name='Page_238'></a>Bobart, en el demonio; yo me refiero
+ &aacute; Clementina. Desde el momento en que no le ha necesitado, le habr&aacute;
+ puesto en la calle sin tardanza. Pero ... &iexcl;Ella! &iexcl;Tiemblo &aacute; la
+ idea de que pudiese aparecer!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Aqu&iacute;! dijo Mauricio con un adem&aacute;n de duda.</p>
+ <p>&mdash;Si, hijos m&iacute;os; aqu&iacute;.</p>
+ <p>Herminia se aproxim&oacute; instintivamente &aacute; su marido, como si esperase
+ necesitar su protecci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Desde esta ma&ntilde;ana os veo regocijaros; os oigo cantar victoria ... y
+ os dejo hacer. Hay que gozar de los buenos instantes, cuando se presentan; siempre es
+ esto una ventaja sobre los fastidios de la existencia. Pero yo, que soy viejo y
+ experimentado y, sobre todo, que s&eacute;, &aacute; mi costa, qui&eacute;n es
+ Clementina, preveo el porvenir y espero alg&uacute;n nuevo asalto.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Le rechazaremos!</p>
+ <p>&mdash;Sin duda. Pero siempre que hay batalla, hay golpes y heridas. Los golpes,
+ los dar&eacute;is vosotros, sea; pero acaso ech&eacute;is de menos el tiempo en que
+ los recib&iacute;ais.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Porque contra Clementina tirano ten&eacute;is vuestra conciencia primero y
+ la opini&oacute;n del mundo despu&eacute;s. Mientras que contra Clementina
+ v&iacute;ctima....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_239" name='Page_239'></a>&iquest;V&iacute;ctima? exclam&oacute;
+ Mauricio; v&iacute;ctima de sus propias maquinaciones.</p>
+ <p>&mdash;Todo lo que t&uacute; quieras, pero v&iacute;ctima triste, abandonada,
+ despu&eacute;s de haber educado &aacute; Herminia y de haberla educado bien. Si la
+ hubiera casado con X &oacute; Z, hubiera sido excelente para el marido de su sobrina
+ ... Las personas que la conocen la encontrar&aacute;n muy desgraciada y
+ tendr&aacute;n raz&oacute;n, porque lo ser&aacute; ... Y nos acusar&aacute;n de esa
+ desgracia ... Olvidar&aacute;n las faltas, para no ver m&aacute;s que la
+ expiaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iexcl;entonces! dijo Mauricio turbado.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, la situaci&oacute;n es delicada. Pienso en ello desde esta
+ ma&ntilde;ana. Si tenemos la suerte de que la se&ntilde;orita Guichard arroje rayos y
+ llamas y nos cubra de maldiciones y de injurias, nuestro asunto ser&aacute; bueno ...
+ Pero si se enternece y viene &aacute; buenas ... &iexcl;No s&eacute; c&oacute;mo
+ saldremos del lance!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Se sale siempre!</p>
+ <p>&mdash;Sin duda. Pero es preciso salir correctamente ... &iexcl;Dios sabe si he
+ sido paciente, y tranquilo y silencioso, cuando me colmaba de malos tratamientos
+ !Pues bien, no han faltado personas que me quitaran la raz&oacute;n, &aacute; pesar
+ de todo, porque yo era hombre y Clementina, mujer. &iexcl;Juzgad lo que se
+ dir&iacute;a de vosotros, hijos rebelados contra una madre!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pero eso ser&iacute;a est&uacute;pido!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_240" name='Page_240'></a>&iquest;Y crees que el mundo no lo es?
+ Con una actitud sentimental bien adoptada se le enternece, y est&aacute; dado el
+ golpe.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, padrino m&iacute;o, &iquest;usted supone que la se&ntilde;orita
+ Guichard ha dejado Rouxmesnil?</p>
+ <p>&mdash;Esta ma&ntilde;ana, &aacute; primera hora.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y que est&aacute; en Par&iacute;s!</p>
+ <p>&mdash;Y acaso en camino para Montretout.</p>
+ <p>Como si las palabras de Roussel hubiesen tenido el poder de evocar &aacute; la que
+ todos tem&iacute;an ver aparecer, una campanada reson&oacute; en la puerta, la verja
+ del jard&iacute;n se abri&oacute; y en la vaga obscuridad del crep&uacute;sculo,
+ avanz&oacute; una sombra negra, silenciosa, amenazadora. Sigui&oacute; la calle de
+ &aacute;rboles, lleg&oacute; &aacute; la escalinata, la subi&oacute; lentamente y
+ desapareci&oacute; en el vest&iacute;bulo.</p>
+ <p>Roussel, Herminia y Mauricio, de pie delante de la mesa, se miraban estupefactos,
+ aterrorizados, mudos. Por &uacute;ltimo Mauricio, como si no creyese &aacute; sus
+ ojos, se inclin&oacute; hacia el jard&iacute;n y busc&oacute; al espectro.</p>
+ <p>Pero no vi&oacute; m&aacute;s que un coche de alquiler que se colocaba delante de
+ la verja, esperando &aacute; la terrible visitante.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es ella! dijo por fin Roussel en voz baja. &iexcl;Vais &aacute;
+ ver!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Dios m&iacute;o, suspir&oacute; Herminia, y se ech&oacute; <a
+ id="Page_241" name='Page_241'></a>en los brazos de Mauricio, como si temiese que los
+ separasen de nuevo.</p>
+ <p>En este momento, se abri&oacute; la puerta del comedor y Federico, p&aacute;lido,
+ avanz&oacute; diciendo en tono consternado:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or! Es la se&ntilde;orita Guichard ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Bien la hemos visto, contest&oacute; Roussel con calma.
+ H&aacute;gala usted entrar en el sal&oacute;n.</p>
+ <p>Y volvi&eacute;ndose hacia los j&oacute;venes, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Hijos m&iacute;os, no hay que titubear, es preciso recibirla ...
+ as&iacute;, con sangre fr&iacute;a. Hablad poco ... y escuchad mucho ... Si se dicen
+ atrocidades, es mejor que las diga Clementina ... Aqu&iacute; estoy yo ...
+ &iquest;S&iacute;? Entonces, seguidme.</p>
+ <p>Abri&oacute; la puerta del sal&oacute;n y con la misma tranquila seguridad de ocho
+ d&iacute;as antes en el sal&oacute;n de la se&ntilde;orita Guichard, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Buenas tardes, mi querida prima ... S&eacute; bien venida &aacute; mi
+ casa.</p>
+ <p>Clementina, de pie y contra&iacute;da, esperaba el choque, y aquella acogida
+ cort&eacute;s, despu&eacute;s de tantas villan&iacute;as hechas por ella, la
+ desconcert&oacute;. Cambi&oacute; de fisonom&iacute;a, sus manos temblaron, y viendo
+ &aacute; Herminia que, aterrada, se hab&iacute;a detenido &aacute; tres pasos, se
+ puso &aacute; gritar:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mi hija! &iexcl;Oh, Dios m&iacute;o! &iquest;Me aborreces ya?
+ Entonces &iquest;qu&eacute; va &aacute; ser de m&iacute;?</p>
+ <p><a id="Page_242" name='Page_242'></a>Grandes sollozos sacudieron nerviosamente
+ &aacute; la solterona, que, avergonzada de su debilidad, se cubri&oacute; el rostro
+ con las manos y cay&oacute; aniquilada en una butaca.</p>
+ <p>No se rompen f&aacute;cilmente los lazos de una afecci&oacute;n de veinte
+ a&ntilde;os, cuando se tiene un coraz&oacute;n tierno y generoso; Herminia fu&eacute;
+ la prueba. No pudo ver llorar tan amargamente &aacute; la mujer que la hab&iacute;a
+ educado y dejando el brazo de Mauricio, corri&oacute; &aacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard, con los ojos llenos de l&aacute;grimas y exclamando:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;T&iacute;a m&iacute;a! No llore usted m&aacute;s ... &iexcl;Me
+ desgarra usted el coraz&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Por fin te encuentro! balbuce&oacute; Clementina,
+ estrechando &aacute; Herminia hasta ahogarla. &iexcl;Ah! querida ni&ntilde;a, con la
+ que he sido tan dura y que me absuelve sin una vacilaci&oacute;n!... &iexcl;Oh!
+ peque&ntilde;a m&iacute;a!... &iquest;C&oacute;mo obtener jam&aacute;s que olvides
+ todo ese da&ntilde;o?... Pero &iexcl;estaba loca! &iquest;sabes?&iexcl;No
+ sab&iacute;a lo que hac&iacute;a!...</p>
+ <p>Las dos mujeres se abrazaron como si se vieran despu&eacute;s de haber escapado
+ las dos de un gran peligro. Roussel las miraba con aire inquieto y murmur&oacute; al
+ o&iacute;do de Mauricio:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Esto es lo que yo tem&iacute;a! Y es mayor el peligro porque esta
+ mujer parece sincera.</p>
+ <p>&mdash;Si es sincera, todo puede arreglarse ...</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_243" name='Page_243'></a>S&iacute; &iexcl;pardiez! por ocho
+ d&iacute;as!... Pero, &iquest;despu&eacute;s?...</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard, teniendo &aacute; Herminia como escudo contra el
+ resentimiento de los dos hombres, se volvi&oacute; hacia Mauricio y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Y usted, pobre amigo, &iquest;podr&aacute; perdonarme todo lo que le he
+ hecho sufrir? Estaba mal aconsejada ... Me han empujado en el sentido &aacute; que me
+ inclinaba, en lugar de contenerme ... Pero me doy cuenta de mi error y
+ &iexcl;quisiera &aacute; toda costa repararle!...</p>
+ <p>&mdash;No debo acordarme m&aacute;s de lo que usted me ha hecho, querida
+ t&iacute;a; es, por tanto, in&uacute;til hablar de ello. Pero hay alguien respecto
+ del cual usted ha cometido faltas serias ... &Aacute; &eacute;ste no le ha dicho
+ usted nada todav&iacute;a ...</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard lanz&oacute; un doloroso suspiro y baj&oacute; la
+ cabeza con desesperaci&oacute;n. &iquest;Sent&iacute;a remordimientos por lo que
+ hab&iacute;a intentado contra Roussel, &oacute; solamente disgusto por no haber
+ vencido? El diablo s&oacute;lo hubiera podido saberlo, porque s&oacute;lo el diablo
+ pod&iacute;a leer en el alma de la solterona. Mauricio continu&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Si usted quiere que la semana que acaba de pasar se borre de nuestra vida,
+ es preciso que emprendamos de nuevo la existencia tal como la hab&iacute;amos
+ arreglado el d&iacute;a de mi boda. La base de <a id="Page_244"
+ name='Page_244'></a>nuestra convenio era el perd&oacute;n franco y sin reservas de
+ los da&ntilde;os rec&iacute;procos y la concordia en la familia. &iquest;Est&aacute;
+ usted resuelta &aacute; firmar la paz en esas condiciones?</p>
+ <p>&mdash;Estoy &aacute; vuestra discreci&oacute;n, gimi&oacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard.</p>
+ <p>&mdash;No; no es as&iacute; como hay que responder, interrumpi&oacute; Mauricio
+ con firmeza. Usted es libre; nada la imponemos; haga usted lo que desee.
+ &iquest;Quiere usted vivir en adelante en buena inteligencia con todos nosotros?</p>
+ <p>&mdash;De todo coraz&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Comprende usted bien lo que quiere decir "todos?"</p>
+ <p>&mdash;Lo comprendo y lo acept&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Entonces abrac&eacute;monos, t&iacute;a m&iacute;a, y que no se hable
+ m&aacute;s del asunto.</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras, Herminia salt&oacute; de alegr&iacute;a, pero fu&eacute;
+ la &uacute;nica que manifest&oacute; satisfacci&oacute;n cordial. Hab&iacute;a ya
+ pasado la efusi&oacute;n del primer momento, y la se&ntilde;orita Guichard y Roussel
+ ten&iacute;an la frente cargada de nubes. Mauricio los miraba con inquietud.
+ Clementina pensaba: "&iexcl;Yo sufro el yugo; no hay que decirlo: estoy vencida y
+ &eacute;l triunfa!" Roussel dec&iacute;a para sus adentros: "Hemos obtenido una
+ victoria como la de Pirro: &iexcl;otra como esta y estamos perdidos!
+ &iquest;Qui&eacute;n se <a id="Page_245" name='Page_245'></a>encargar&aacute; de atar
+ corto &aacute; esta loca cuando haya vuelto &aacute; sus veleidades belicosas?
+ Habr&aacute; perpetuamente en nuestra vida causas de disgusto, y la tranquilidad de
+ estos muchachos no estar&aacute; segura. Por otra parte. &iquest;Es sincera cuando
+ promete mostrarse razonable? &iquest;No representa una comedia? &iquest;No prepara
+ nuevas bater&iacute;as para aplastarnos? Es preciso saberlo y yo soy el &uacute;nico
+ que puede penetrar sus intenciones."</p>
+ <p>Levant&oacute; la frente y adelant&aacute;ndose hacia Clementina:</p>
+ <p>&mdash;Has tratado con Mauricio y con Herminia: est&aacute; muy bien, dijo
+ graciosamente; pero no est&aacute;s arreglada conmigo. &iquest;No te parece, mi
+ querida prima, que tenemos algo que hablar? Es preciso no ocultar nada en el
+ coraz&oacute;n en una situaci&oacute;n como la que vamos &aacute; afrontar. Vaciemos,
+ pues, nuestro saco, para no volver m&aacute;s sobre el asunto.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard asinti&oacute; con una inclinaci&oacute;n de cabeza,
+ pero su cara estaba tan sombr&iacute;a que Mauricio y Herminia se miraron con
+ ansiedad. De esta conversaci&oacute;n suprema, &iquest;saldr&iacute;a una nueva
+ guerra &oacute; la paz definitiva? Todo era de temer. La p&oacute;lvora y el fuego
+ puestos en contacto no pod&iacute;an producir m&aacute;s formidable explosi&oacute;n
+ que Roussel qued&aacute;ndose en presencia de Clementina. Sin embargo, &aacute; una
+ se&ntilde;al de Fortunato, los j&oacute;venes se <a id="Page_246"
+ name='Page_246'></a>cogieron del brazo y salieron. Por lo menos ahora estaban seguros
+ de que nadie conseguir&iacute;a separarlos.</p>
+ <p>En el sal&oacute;n, Roussel y Clementina se examinaban en silencio. Quien los
+ hubiera visto en este momento, dif&iacute;cilmente hubiera pensado que estaban bien
+ dispuestos el uno para el otro. Roussel tom&oacute; el primero la palabra y dijo
+ tranquilamente:</p>
+ <p>&mdash;Dime, querida prima, &iquest;es seria tu resoluci&oacute;n?</p>
+ <p>&mdash;Si no lo fuera, replic&oacute; la se&ntilde;orita Guichard,
+ &iquest;qu&eacute; hacia yo aqu&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Eh! &iexcl;Buena es esa! Est&aacute;s aqu&iacute; porque no has
+ tenido otro remedio. Si Herminia estuviera todav&iacute;a en Rouxmesnil, &iquest;nos
+ ofrecer&iacute;as la paz?</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras que le recordaban la afrenta recientemente sufrida,
+ Clementina cambi&oacute; de color, y con voz agria dijo:</p>
+ <p>&mdash;Primo, te felicito: llevas bien la blusa.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; sabes t&uacute;, si no me has visto?</p>
+ <p>&mdash;Me lo han dicho.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n? &iquest;Ese canalla de Bobart?</p>
+ <p>&mdash;Ese ... &iexcl;tranquil&iacute;zate; no le ver&aacute;s m&aacute;s!</p>
+ <p>&mdash;Despu&eacute;s de su mala suerte, no lo dudo. T&uacute; eres como
+ Napole&oacute;n; en punto &aacute; lugartenientes no te gustan los que no tienen
+ suerte ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Bien me la hab&eacute;is jugado!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_247" name='Page_247'></a>&iexcl;Regular!</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;d&oacute;nde habitabais?</p>
+ <p>&mdash;Cerca de Auffay, en el castillo de Peroeville ... El perro gris
+ tambi&eacute;n era de all&iacute; ...</p>
+ <p>&mdash;Hab&eacute;is hecho bien en no volverle &aacute; llevar. Le hab&iacute;a
+ hecho preparar veneno.</p>
+ <p>&mdash;Lo sospechaba.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Eres h&aacute;bil!</p>
+ <p>&mdash;La escuela de la desgracia. T&uacute; eres la que me has formado.</p>
+ <p>Se miraron, &eacute;l desconfiado, ella, ya exasperada.</p>
+ <p>&mdash;Si no hubiera sido abandonada por Herminia, no me tendr&iacute;as &aacute;
+ tu discreci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Bien lo s&eacute;. Deb&iacute;as haberte conducido con Herminia de modo tal
+ que la hiciese incorruptible. Mira como Mauricio no me ha abandonado ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; el uno ha sido fiel, mientras la otra me ha hecho
+ traici&oacute;n?</p>
+ <p>&mdash;Voy &aacute; explic&aacute;rtelo. Eso proviene, sencillamente, de la
+ diferencia de nuestros caracteres. Yo he pasado mi vida amando &aacute; Mauricio por
+ &eacute;l mismo. T&uacute;, has amado &aacute; Herminia por ti. Esa ni&ntilde;a no ha
+ sido en tus manos m&aacute;s que un instrumento de rencor y con ese tacto fino de las
+ mujeres, Herminia ha acabado por darse cuenta de ello. De aqu&iacute; la
+ p&eacute;rdida inmediata de toda confianza. Jam&aacute;s ha dudado Mauricio de que yo
+ estuviese <a id="Page_248" name='Page_248'></a>pronto &aacute; sacrificarlo todo por
+ verle dichoso; por eso ha seguido ciegamente mis consejos. Herminia no estaba
+ completamente segura de que t&uacute; obrases en su inter&eacute;s y, en un momento
+ dado, ha visto que la tratabas como enemiga. Entonces ha desertado. Esto es sencillo
+ y l&oacute;gico y no pod&iacute;as evitarlo.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard baj&oacute; la cabeza sin responder. Roussel
+ continu&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&Aacute; estas horas, despu&eacute;s de tus l&aacute;grimas y tus promesas,
+ apostar&iacute;a &aacute; que esa ni&ntilde;a no est&aacute; muy segura de ti, se
+ pasea por el jard&iacute;n con su marido y hablan &iquest;sabes de qu&eacute;? de la
+ situaci&oacute;n que les produces, y dicen: "&iquest;C&oacute;mo acabar&aacute;
+ esto?" Y si acaba esta noche, &iquest;volver&aacute; &aacute; empezar ma&ntilde;ana?
+ En la vida, llena de promesas de esos muchachos, has conseguido ser un estorbo
+ ...</p>
+ <p>Cogi&oacute; &aacute; la se&ntilde;orita Guichard por la mano y, con autoridad, la
+ acerc&oacute; &aacute; la ventana. La luna alumbraba los macizos del jard&iacute;n y,
+ cogidos del brazo, los dos j&oacute;venes paseaban &aacute; lo largo de las filas de
+ plantas, refrescadas por el aire de la noche. Iban lentamente, con paso cadencioso,
+ graciosos y encantadores.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;He ah&iacute;, sin embargo, lo que quer&iacute;as impedir,
+ continu&oacute; Roussel con severidad. Has opuesto tu veto &aacute; esa felicidad.
+ Bien se conoce que nunca has sabido lo que era amar.</p>
+ <p><a id="Page_249" name='Page_249'></a>Clementina levant&oacute; la frente, sus ojos
+ brillaron, un ligero rubor acudi&oacute; &aacute; su cara, y dijo con voz
+ entrecortada:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;T&uacute; sabes muy bien que lo que dices es falso! S&iacute;; he
+ amado, y demasiado exclusivamente, &aacute; un hombre que me ha despreciado ...
+ &iexcl;S&iacute;! He amado! Bien puedo confes&aacute;rtelo ahora que soy vieja. Por
+ haber amado demasiado, he sufrido tanto ... Yo tambi&eacute;n hab&iacute;a
+ so&ntilde;ado con andar en la vida del brazo de un hombre que fuese todo para
+ m&iacute; ... y mi sue&ntilde;o se ha disipado. Yo hubiera sido, como otra
+ cualquiera, tierna y buena con el que amaba, si hubiera sabido disimular la vivacidad
+ de mi car&aacute;cter, un poco absoluto acaso. Yo hubiera sido una esposa llena de
+ abnegaci&oacute;n y una madre apasionada ... &iexcl;Oh! Si hubiera tenido un hijo ...
+ &iexcl;m&iacute;o! le hubiera adorado! &iexcl;Cu&aacute;ntas veces he llorado de pena
+ y de c&oacute;lera al pasar por los jardines donde jugaban los ni&ntilde;os &aacute;
+ la vista de sus madres!... La envidia, el pesar me oprim&iacute;an el coraz&oacute;n
+ y achacaba la responsabilidad de mis torturas al que hab&iacute;a desbaratado mis
+ proyectos y destru&iacute;do mi porvenir. &iexcl;Y eres t&uacute; el que me acusa de
+ no haber amado! &iexcl;T&uacute;! Despu&eacute;s de lo que acabo de decirte, confiesa
+ que es una iron&iacute;a muy cruel y muy inmerecida.</p>
+ <p>&mdash;Pero, Dios m&iacute;o, mi querida prima, dijo <a id="Page_250"
+ name='Page_250'></a>Roussel con alg&uacute;n embarazo; me haces m&aacute;s culpable
+ de lo que lo he sido. Si hasta ese punto te horrorizaba el celibato, con tu fortuna,
+ hubieras podido sustitu&iacute;rme con ventaja. Por falta de hombre el matrimonio no
+ fracasa.</p>
+ <p>&mdash;Ninguno me agradaba sino t&uacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Por esp&iacute;ritu de contradicci&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;&Aacute; mi costa, en todo caso! Porque por ti he quebrado mi vida.
+ Amaba el mundo, y he tenido que vivir retirada. Sin familia, mi solo consuelo ha sido
+ la adopci&oacute;n de una ni&ntilde;a que no era nada m&iacute;o. He tenido que
+ comprimir todos mis sentimientos y he envejecido est&eacute;ril &eacute; irritada ...
+ Todo por tu causa. Cuando te o&iacute;a hace un momento enumerar mis faltas,
+ encontraba que eran muy peque&ntilde;as comparadas con las tuyas. S&iacute;, he sido
+ mala; he querido vengarme de ti; pero &iquest;no has hecho t&uacute; todo lo posible
+ por incitarme &aacute; ello? S&iacute;, t&uacute;, causa primera de nuestras
+ disensiones, debieras ser responsable de lo que ha sucedido, y yo sola soy castigada.
+ Porque, t&uacute; lo dec&iacute;as hace un instante y has tenido buen cuidado de
+ explic&aacute;rmelo; se me tolera, se me sufre, pero no se me ama. Si tengo un poco
+ de orgullo, despu&eacute;s de lo que me has declarado, debo desaparecer y marcharme
+ &aacute; terminar mi vida en un rinc&oacute;n, sola, arrastrando mis &uacute;ltimos
+ d&iacute;as con el pensamiento <a id="Page_251" name='Page_251'></a>devorador de que
+ todo el mundo es dichoso, menos yo!</p>
+ <p>Esta vez, era sincera. Roussel lo ve&iacute;a claramente y se conmovi&oacute;. Su
+ conciencia se hab&iacute;a sublevado al oir &aacute; Clementina y le advirti&oacute;
+ de que la mitad de las acusaciones que &eacute;sta le dirig&iacute;a, eran
+ ciertamente merecidas. Le hab&iacute;a faltado paciencia: hab&iacute;a desconocido la
+ voluntad suprema del t&iacute;o Guichard &eacute; infligido una cruel afrenta
+ &aacute; la mujer que le estaba destinada. Despu&eacute;s de todo, el matrimonio
+ acaso la hubiera transformado. Otros milagros mayores se hab&iacute;an visto.
+ &iexcl;Qui&eacute;n sabe si hubiera podido ser, como ella dec&iacute;a, buena esposa
+ y excelente madre! Y por &eacute;l, por un amor exclusivo, que en el fondo le
+ halagaba, y le hac&iacute;a sonreir con cierto deje de contento, hab&iacute;a
+ permanecido soltera. Aquello era un agravio muy duro, por el cual no resultaba
+ castigado ... La mir&oacute; con algo mayor benevolencia y experiment&oacute; un
+ sentimiento tan parecido &aacute; la simpat&iacute;a, que se qued&oacute; asombrado.
+ &iquest;Era posible que Clementina le pareciese soportable? Fortunato dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; exageras las cosas? &iquest;Qui&eacute;n te dice que
+ te vayas? Si tu orgullo te impulsa &aacute; marcharte, res&iacute;stelo y permanece
+ en medio de nosotros.</p>
+ <p>&mdash;Sufrir&iacute;a demasiado. Mi situaci&oacute;n ser&aacute; siempre <a
+ id="Page_252" name='Page_252'></a>inferior ... No olvidar&eacute;is nuestros antiguos
+ disentimientos, mi resistencia y mi derrota ... &Aacute; ti, te amar&aacute;n;
+ &aacute; m&iacute;, me tolerar&aacute;n ... Yo no podr&eacute; soportarlo y
+ volver&eacute; &aacute; ser mala ... y os har&eacute; da&ntilde;o &aacute; todos
+ ...</p>
+ <p>Esta confesi&oacute;n turb&oacute; &aacute; Roussel m&aacute;s que todo lo que
+ acababa de oir. Puesto que la se&ntilde;orita Guichard se daba cuenta de su estado,
+ todav&iacute;a era posible curarla. Si se la dejaba entregada &aacute; s&iacute;
+ misma, los irresistibles impulsos de su car&aacute;cter batallador la
+ arrojar&iacute;an &aacute; cometer excesos que ser&iacute;an causa de cuidados y
+ penas para Mauricio y Herminia. Era preciso &aacute; toda costa apoderarse de ella.
+ Fortunato permaneci&oacute; un momento pensativo, y despu&eacute;s,
+ aproxim&aacute;ndose &aacute; su enemiga, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Veamos, Clementina; esos muchachos y nosotros empezamos una existencia
+ nueva. &iquest;Quieres que el porvenir sea en todo diferente del pasado? Estoy
+ decidido &aacute; ayudarte sinceramente. Retrocedamos veinte a&ntilde;os. T&uacute;
+ no tienes m&aacute;s que veintitr&eacute;s y yo treinta y cinco. El t&iacute;o
+ Guichard acaba de morir y nosotros somos prometidos ... Pretendes que hubieras podido
+ ser una buena esposa; pru&eacute;balo.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard se puso p&aacute;lida como si fuera &aacute; morir.
+ Sus ojos interrogaron confusamente la cara de Roussel, que estaba grave y solemne.
+ Despu&eacute;s balbuce&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_253" name='Page_253'></a>Fortunato ... &iquest;qu&eacute;
+ quieres decir? No me des una falsa alegr&iacute;a ... &iexcl;Me matar&iacute;as!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Lejos de m&iacute; tal pensamiento! Quiero que vivas para que te
+ muestres perfecta. En consecuencia, Se&ntilde;orita Guichard, &iquest;quiere usted
+ hacerme el honor de concederme su mano?</p>
+ <p>Clementina permaneci&oacute; un momento inm&oacute;vil, vacilante, bajo aquel
+ golpe tan inesperado. Un temblor nervioso agit&oacute; sus labios y no pudo
+ responder. Su fisonom&iacute;a, alterada, expresaba al mismo tiempo la pena del
+ pasado lamentablemente perdido, y la loca alegr&iacute;a de un porvenir por tanto
+ tiempo deseado y reconquistado por milagro.</p>
+ <p>Roussel crey&oacute; que perd&iacute;a la cabeza. Pero todo dur&oacute; el espacio
+ de un segundo. Se recobr&oacute; y en un delirio de dicha que indemniz&oacute;
+ &aacute; Roussel del esfuerzo que acababa de realizar, exclam&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Que si quiero? &iexcl;Ah! &iexcl;Dios m&iacute;o! hace veinte
+ a&ntilde;os que sue&ntilde;o con esas palabras ...</p>
+ <p>Y con tanto vigor en la afecci&oacute;n como hab&iacute;a mostrado en el odio,
+ salt&oacute; al cuello de Fortunato.</p>
+ <p>En el mismo momento, Mauricio y Herminia, un poco inquietos al ver lo que duraba
+ la conferencia, abrieron la puerta del sal&oacute;n. El espect&aacute;culo que se
+ ofreci&oacute; &aacute; sus ojos era de tal modo sorprendente, que permanecieron
+ inm&oacute;viles: la se<a id="Page_254" name='Page_254'></a>&ntilde;orita Guichard y
+ Roussel se abrazaban, y no para ahogarse, porque ambos re&iacute;an con algo de
+ enternecimiento.</p>
+ <p>&mdash;Venid, hijos m&iacute;os, dijo Roussel. Deseabais la concordia y vamos
+ &aacute; daros la uni&oacute;n. En adelante, formaremos una sola familia: me caso con
+ la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Mientras Herminia, dando un grito de j&uacute;bilo corr&iacute;a hacia su
+ t&iacute;a, Mauricio se inclin&oacute; hacia su padrino:</p>
+ <p>&mdash;Eso es m&aacute;s que adhesi&oacute;n, dijo; &iexcl;es hero&iacute;smo!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bah! contest&oacute; Fortunato; hay que saberse sacrificar por los
+ suyos. Y luego, despu&eacute;s de todo ... Acaso tengamos una sorpresa.</p>
+ <p>La tuvieron. Sin duda alguna, la merec&iacute;an; pero, como hac&iacute;a observar
+ Roussel &aacute; la joven pareja con sonriente filosof&iacute;a, nadie es tratado en
+ la vida seg&uacute;n sus m&eacute;ritos.</p>
+ <p>Una nueva Clementina, aquella &aacute; quien s&oacute;lo Herminia hab&iacute;a
+ conocido hasta su boda con Mauricio, se revel&oacute; &aacute; Fortunato. Buena,
+ alegre, un poco imperiosa, pero perfecta due&ntilde;a de su casa, la
+ baronesa&mdash;porque ha conseguido ser baronesa y no desespera de serlo de
+ Pontournant&mdash;asombra &aacute; los suyos por las cualidades de su coraz&oacute;n.
+ Cal<a id="Page_255" name='Page_255'></a>mado su rencor, ha vuelto &aacute; lo que
+ estaba destinada &aacute; ser; una mujer muy viva, pero excelente, que se esfuerza en
+ pagar con amabilidades los movimientos un poco bruscos de su car&aacute;cter. Roussel
+ se acostumbr&oacute; &aacute; ella prontamente. Y un d&iacute;a en que se hablaba
+ delante de &eacute;l de una mujer muy dulce y un poco pasiva:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Deseng&aacute;&ntilde;ense ustedes! exclam&oacute;; una mujer sin
+ car&aacute;cter es como una ensalada sin vinagre!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, amigo m&iacute;o, insinu&oacute; Clementina con deferencia;
+ &iexcl;pero tambi&eacute;n es preciso que la ensalada tenga un poco de aceite!</p>
+ <br />
+
+ <p>FIN.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <p><i>Imprenta de la Vda de Ch. Bovary.</i></p>
+
+ <div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 13904 ***</div>
+</body>
+</html>
+
+
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index 0000000..f4cbc69
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+++ b/13904-h/images/ohnet.jpg
Binary files differ