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authorRoger Frank <rfrank@pglaf.org>2025-10-15 04:43:11 -0700
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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 13904 ***
+
+JORGE OHNET
+
+UN ANTIGUO RENCOR
+
+TRADUCCIÓN
+
+DE
+
+F. SARMIENTO
+
+
+
+[JORGE OHNET]
+
+
+
+LIBRERÍA DE LA Vda DE CH. BOURET
+
+PARÍS 23, Rue Visconti, 23
+
+MÉXICO 14, Cinco de Mayo, 14
+
+
+1895
+
+Propiedad del editor.
+
+
+
+
+ÍNDICE
+
+
+CAPÍTULO
+
+
+ --I.--De cómo se puede odiar por haber querido demasiado
+
+ --II.--De cómo una casualidad vuelve á encender la guerra
+
+ --III.--Donde hacen traición los aliados con quienes se creía poder
+contar
+
+ --IV.--El ataque y la defensa
+
+ --V.--Donde la victoria se inclina del lado de la bondad
+
+ --VI.--Dominada por la maldad
+
+ --VII.--El rapto
+
+--VIII.--El secuestro
+
+ --IX.--El bloqueo
+
+ --X.--En el que se rompen las cadenas
+
+ --XI.--Que trata de un antiguo fuego oculto bajo la ceniza
+
+
+
+
+UN ANTIGUO RENCOR
+
+
+
+
+CAPÍTULO I
+
+DE CÓMO SE PUEDE ODIAR POR HABER QUERIDO DEMASIADO.
+
+
+Las campanas sonaban alegres en una atmósfera tibia y ligera; las
+golondrinas pasaban rápidas, en bandadas, arrojando sus agudos
+chillidos; el sol de junio derramaba sus rayos dorados á través de las
+ramas, y á lo largo del paseo de tilos que conduce desde la plaza de la
+iglesia hasta la quinta de la señorita Guichard, la boda caminaba
+lentamente sobre el césped.
+
+En el momento en que la comitiva, con los novios á la cabeza,
+desembocaba ante la verja completamente abierta, todos los curiosos de
+la aldea, agrupados cerca del pabellón del jardinero, prorrumpieron en
+tan descompasados gritos, y los petardos, prendidos por el cochero,
+estallaron con tal estrépito, que todos los pájaros que anidaban en el
+ramaje volaron espantados. El novio sacó del bolsillo todo el dinero que
+había preparado para las circunstancias y arrojó en círculo una lluvia
+de monedas de cincuenta céntimos sobre aquella horda de desgreñados, que
+se arrojó por el polvo con tal furor, que en un momento no se vió más
+que una mezcla confusa de calzones, brazos y piernas enredados.
+
+Después se deshizo el montón y con algunos pedazos de vestido de menos y
+algunos bultos en los ojos de más, todos los alborotadores se marcharon
+corriendo hacia la tienda de comestibles. La boda penetró en el jardín,
+siguió solemnemente la orilla de la pradera, subió la escalinata y entró
+en el salón completamente adornado con ramos blancos. Las señoras
+rodearon á la novia, oculta bajo un largo velo y la felicitaron con
+ardor. La señorita Guichard, apoyada en la chimenea, con el empaque de
+una reina, recibía los cumplimientos de la parte masculina de la
+reunión.
+
+Era la tal una mujer alta y delgada, de cara amarillenta á la que
+formaban cuadro unos cabellos de un negro azabache. Los ojos orgullosos,
+coronados de espesas cejas, estaban como incrustados en una frente
+estrecha y altanera. La boca era fina, sinuosa y como contraída con
+desagrado. La barbilla puntiaguda indicaba á su pesar tendencias
+autoritarias llevadas hasta la tiranía. En aquel momento hablaba con la
+señora Tournemine, mujer del alcalde de la Celle-Saint-Cloud, sin dejar
+de observar con el rabillo del ojo á los jóvenes desposados, que, poco á
+poco, se habían quedado solos en el hueco de una ventana.
+
+--Señorita, he aquí un día lleno de emociones para usted, dijo la
+alcaldesa. Verdaderamente el señor Mauricio Aubry es un joven encantador
+y que parece animado de las mejores disposiciones. Amará á usted tanto
+más cuanto mayor sea la dicha que va á proporcionarle su deliciosa mujer
+... y en vez de una sola afección, va usted á estar rodeada de una doble
+ternura por esa amable pareja que nunca la abandonará....
+
+--¡Jamás! exclamó con energía la señorita Guichard; el señor Aubry se ha
+comprometido á ello formalmente.
+
+--Sin duda, replicó con afectada dulzura la señora Tournemine; tiene
+unos sentimientos bastante buenos para pensar nunca por sí mismo en
+faltar á ese compromiso ... pero el tiempo trae frecuentemente
+modificaciones en los planes mejor formados.... Los caracteres se
+manifiestan libremente, las simpatías se debilitan, las ideas de
+independencia se abren paso.... Ciertamente, usted es una persona
+avisada y resuelta.... Usted sabe ver claro é imponer sus deseos....
+Pero, sin embargo, bueno es prever que el marido pueda ser mal
+aconsejado....
+
+Hacia un instante que la señorita Guichard estaba agitada y moviendo los
+pies como si quemase el suelo. Al oir las últimas palabras no pudo
+contenerse y exclamó en voz alta:
+
+--¡Mal aconsejado! ¡mal aconsejado! ¿Por quién?
+
+--Cálmese usted, querida señorita, dijo con aire asustado la alcaldesa.
+No tome usted en mal sentido mis palabras, inspiradas sólo en el interés
+que por usted tenemos mi marido y yo....
+
+--Su marido de usted ... interrumpió la fogosa solterona, ¿qué ha
+sabido? Dígame usted la verdad!
+
+--Pero si no sabe nada; supone solamente, como yo, que don Mauricio
+podrá, en un momento dado, ser impulsado por una influencia ...
+exterior....
+
+--¡Cuál! Diga usted todo su pensamiento....
+
+--¡Pero si eso sería tan natural, querida señorita!... El señor Roussel
+de Pontournant....
+
+--¡Oh! Ya se ha pronunciado ese nombre execrable, exclamó con amarga
+sonrisa la señorita Guichard; si, el señor Roussel, el tutor de
+Mauricio.
+
+--Y primo hermano de usted, insinuó la señora Tournemine.
+
+--Y mi más mortal enemigo, sí, señora. He aquí el peligro para mí....
+Pero lo he prevenido de antemano. El señor Mauricio Aubry está
+indispuesto con su tutor y la ausencia del señor Roussel en un día como
+este es buena prueba de lo que la digo. Sí; para entrar en mi casa, el
+marido de mi sobrina debía romper todos los lazos con el que me odia....
+Era preciso que escogiera entre él y nosotras y así lo ha hecho. ¿Podría
+haber dudado un solo instante?
+
+Al decir esto, la señorita Guichard señalaba á los recién casados que
+estaban de pie cerca de la ventana del jardín, muy cerca el uno del
+otro, sonrientes y radiantes, formando un precioso grupo. La joven se
+había quitado el velo y la corona y con el traje blanco cubierto de
+flores de azahar, rubia y sonrosada y los ojos animados por la alegría,
+era la imagen viva de la felicidad. Muy moreno, la barba en punta, el
+cabello cortado coronando una hermosa frente, viva la mirada, Mauricio
+había cogido la mano de Herminia y la hablaba con animación. ¿Qué decía?
+La señorita Guichard no podía oírlo. Pero la joven movía la cabeza con
+aire de duda y una cierta inquietud. Dió algunos pasos por la escalinata
+y lentamente, seguida por Mauricio, descendió al jardín. Una vez allí,
+seguros de estar á salvo de los indiscretos, reanudaron la conversación
+empezada en medio de sus invitados.
+
+--Era el único partido que podíamos tomar, dijo Mauricio.
+
+--Pero ¡qué peligroso! suspiró Herminia.
+
+--Si hubiéramos descubierto nuestros proyectos todo estaba perdido;
+¿podíamos entonces obrar de otro modo que como lo hemos hecho?
+
+--Es verdad. Pero, sin embargo, me oprime el corazón la idea de que
+engaño á la que me ha servido de madre.
+
+--Es por su misma tranquilidad.
+
+--¿Estás bien seguro?
+
+--Mi padrino está pronto á reconciliarse con ella.... Ayer mismo me lo
+repitió y lo hará por cariño hacia mí. ¿Puedes admitir que la señorita
+Guichard sea más intransigente y menos tierna?... Hay que contar con la
+primera impresión que producirá á tu tía la presencia del señor Roussel.
+Él está decidido á ofrecerle la mano y hasta á darle explicaciones, ¡y
+bien sabe Dios que no se las debe!... Si ante tanta condescendencia la
+señorita Guichard no se desarma, será preciso desesperar de todo. Yo
+estoy lleno de esperanza porque te adoro, y sin esa reconciliación no
+hay dicha posible para nosotros.
+
+--¡Ah! Mauricio, hemos sido muy atrevidos ocultando la verdad á mi tía
+...¡Acaso hubiera sido mejor decírselo todo!
+
+--¿Para que un cuarto de hora después me hubiera puesto en la puerta y
+me hubiera impedido volverte á ver?
+
+--Es posible que yo la hubiera enternecido con mis súplicas y mis
+lágrimas. Me quiere verdaderamente y hubiera dudado antes de causarme
+tanta pena....
+
+--Eso era dudoso, querida Herminia, mientras que ahora soy tu marido, me
+perteneces, tengo derechos sobre ti. Y si fueran puestos en duda....
+
+--Bien, ¿qué harías? preguntó la joven con encantadora sonrisa.
+
+--Tomaría una resolución violenta. Te llevaría, de aquí, y lejos de las
+luchas de familia, al abrigo de antiguos rencores, viviría para ti sola
+y trataría de hacerte olvidar con mi ternura las afecciones
+transitoriamente abandonadas....
+
+--Eso sería una ingratitud.
+
+--Eso sería habilidad. Ya verías como se establecía prontamente la
+inteligencia. El vacío que haríamos traería la reflexión y la reflexión
+produciría la reconciliación.... Créeme, querida Herminia, unidos somos
+muy fuertes.... Y si me dejas conducirte, si obras como yo te lo
+aconseje, tenemos segura la victoria.
+
+--Me hace mucha falta creerlo así....
+
+Estaban en este momento en una preciosa calle de frondosos árboles,
+lejos de todas las miradas. Mauricio rodeó con el brazo el talle de su
+joven esposa y la atrajo hacia sí. Herminia, ruborizada, bajó sus
+hermosos párpados y con un movimiento de gracioso abandono, apoyó la
+cabeza en el hombro de Mauricio.... Éste se inclinó hacia ella y
+dulcemente acarició con un beso la blanca frente y los cabellos de oro
+de la mujer amada.... Y con lentitud tomaron de nuevo el camino de la
+casa, donde, en el salón, abierto de par en par, la señorita Guichard
+seguía haciendo los honores, ignorando el peligro que le amenazaba.
+
+"Antiguo rencor" había dicho Mauricio hablando de los disentimientos que
+dividían hacía veinte años al señor Roussel y á la señorita Guichard.
+Hubiera podido añadir "rencor de amor", porque si la tía de Herminia
+odiaba tan ardientemente al tutor de Mauricio, era por haberle amado
+demasiado. Una pasión convertida en aborrecimiento y cuya levadura
+fermentaba siempre con violencia en el corazón de la solterona. Hacia
+el año 1867, el señor Guichard, soltero muy rico y cuyos herederos eran
+su sobrino, Fortunato Roussel y su sobrina Clementina Guichard, había
+acariciado el sueño de no dividir su fortuna y de casar á sus sobrinos.
+Esta alianza había sido fijada en una de las cláusulas de su testamento,
+y queriendo servirse del interés como agente de su voluntad, había
+desheredado al que se negase á casarse con su coheredero.
+
+Después de haber llorado al difunto lo que pedían las conveniencias,
+Fortunato y Clementina tuvieron una entrevista con el notario, el cual,
+al ilustrarles sobre las intenciones de su tío, les procuró una sorpresa
+que no era precisamente en los dos de la misma naturaleza. Mientras
+Clementina saltó de gozo, pues había sentido siempre resuelta
+inclinación por su primo, á quien se llamaba en su casa el bello
+Roussel, Fortunato torció el gesto, pues se sentía menos que
+medianamente predispuesto al matrimonio, por sus ideas generales acerca
+del santo lazo y mucho menos aún por su gusto particular hacia la
+señorita Guichard. Tan poco entusiasmo demostró, que su prima concibió
+un violento despecho, que se manifestó, no ciertamente con frialdades,
+sino con un aumento de amabilidad.
+
+Lo peor del caso fué que este modo de estar amable tenía en Clementina
+algo de molesto y de autoritario que crispaba los nervios de Fortunato.
+Parecía decirle: "Estoy condescendiente con usted, porque usted me
+pertenece. Mis bondades son una de las consecuencias de mi poder sobre
+usted. Le tengo á usted en mi gracia, como á mis perros, á mis loros ó á
+mis criados, si me acarician, me divierten y me sirven bien. Pero, ¡ay
+de usted, como de ellos, si no procura por todos los medios
+satisfacerme!" Y el diablo quiso, precisamente, que ese despotismo
+afectuoso fuese, entre todas las formas de ternura, la que más
+disgustase á Roussel, muy vivo, muy independiente, y absolutamente nada
+inclinado á dejarse dirigir, siquiera fuese por una mujer bonita. Porque
+Clementina, de edad de 23 años, era agradable, á pesar de un cierto aire
+masculino que se indicaba por la abundancia de sus cejas, la firmeza de
+su perfil, la dureza de su voz y ciertos movimientos bruscos que
+hubieran gustado en una cantinera. Con todo, tenía estatura elevada,
+buen aire, ojos magníficos, tez mate y admirable cabello negro.
+
+¿Cómo, con tales prendas, Clementina no tenía pretendientes y se
+disponía á la ingrata tarea de vestir imágenes? Fortunato daba la
+explicación en pocas palabras: "Produce cierta inquietud y malestar,
+decía; ¡le parece á uno que está haciendo la corte á un hombre!" Sin
+embargo, no por ambición de dinero, porque Roussel estaba al frente de
+un negocio muy lucrativo, sino por obedecer la última voluntad de su
+tío, Roussel no había rechazado la idea de casarse con Clementina y
+había resuelto intentarlo; lo que denotaba en él que era un buen
+muchacho, porque su prima no le gustaba y él tendía poderosamente á la
+libertad.
+
+Convinieron en verse para tratar de ponerse de acuerdo y todas las
+tardes iba Fortunato á tomar una taza de té en casa de Clementina. Ésta
+se hacía de almíbar para recibirle y ordinariamente, cuando ella le
+había instalado á un lado de la chimenea, Roussel se decía, mirándola á
+buena luz: Verdaderamente, no es fea. Y procuraba por su parte romper el
+hielo que se amontonaba entre ellos. Todo iba bien durante una hora,
+pero después la provisión de amabilidad de Clementina y las reservas de
+paciencia de Fortunato se agotaban poco á poco, y llegaban las
+contradicciones, las discusiones, las frases agrias, y el primo salía de
+la casa con precipitación, pensando: Dios mío; ¡qué desagradable es!
+Ella le veía huir con pena, suspiraba y se echaba en cara su humor
+batallador, porque se daba cuenta perfectamente de su defecto, y se
+prometía poner de su parte el día siguiente cuanto fuera preciso para no
+alterar la buena armonía, pero jamás lograba dominarse.
+
+Un asunto de conversación la preocupaba sobre todo y le abordaba con
+frecuencia, aunque fuese motivo para que su desacuerdo con Fortunato se
+acentuase con violencia. El abuelo de Roussel, general del primer
+imperio, había recibido de Napoleón primero el título de Barón después
+de la campaña de 1813, en la cual se había portado como un héroe. El
+barón Roussel había constituído un mayorazgo de diez mil francos de
+renta y añadido á su título el nombre de la tierra de Pontournant. Su
+hijo, que en tiempo de Luis Felipe se había dedicado á la industria,
+creyó oportuno llamarse sencillamente Roussel, y Fortunato, continuador
+de los negocios y partícipe de los escrúpulos de su padre, dejaba en el
+olvido su título nobiliario. Ni la más insignificante enseña de nobleza;
+ni el más pequeño _de_; nada de Pontournant; Roussel á secas; ¡el bello
+Roussel! y aun, para los íntimos, ¡Roussel el menor! Y él se reía de
+eso; ¡horror!
+
+Á Clementina ese olvido no le hacía gracia ninguna. El título de Barón,
+y ese nombre con rastrillo, con barbacana y con torres almenadas,
+Pontournant, le fascinaba por su aire de la edad media y hubiera
+querido llevarle. Ser baronesa de Pontournant con los ochenta mil
+francos de renta del tío Guichard, con más la fortuna de su primo y la
+suya; ¡qué sueño! ¡Y este Fortunato, poco complaciente, no quería que se
+le hablase de tal asunto! se burlaba de las veleidades aristocráticas de
+Clementina y no quería absolutamente proporcionarse el ridículo de
+convertirse en barón de Pontournant á los cuarenta años y siendo un
+notable comerciante, condecorado bajo el sencillo nombre de Roussel.
+
+Cuanto mayor era su repugnancia á satisfacer ese deseo de su futura, más
+grande se hacía el ardor con que ésta se empeñaba en imponérsele.
+Discutiendo el pro y el contra del escudo nobilario habían roto ya
+algunas lanzas y de esto vino todo el mal. Clementina, rechazada con
+ironía, se había batido prudentemente en retirada; pero una retirada no
+es una derrota para quien posee una voluntad decidida y nuestra heroína
+acechaba una ocasión de volver victoriosamente á la carga. Fortunato
+Roussel acababa de ser nombrado capitán de la Guardia Nacional de
+caballería, cuerpo aristocrático en el que procuraban servir entonces
+todos los elegantes de París. Al felicitarle por su nombramiento,
+Clementina dijo á su primo:
+
+--Ya estás enteramente metido en honores....
+
+Serás recibido por el Emperador en las Tullerías.... Te estoy viendo
+entrar en gran uniforme.... Estarás magnífico. Pero ¡cuánto mejor sería
+el efecto si al entrar te anunciasen: "¡El señor capitán barón de
+Pontournant!..."
+
+--¡Bah! dijo el novio. El capitán Roussel suena muy bien.
+
+--Sería de muy buen gusto volver á llevar el nombre de una ilustración
+del primer imperio....
+
+--Mi abuelo no pondría buena cara á un miembro de la caballería ligera
+de la burguesía parisiense....
+
+--Que podría entrar en la aristocracia tan fácilmente.
+
+--¡Bonita ventaja!
+
+--Un bonito nombre cuadra muy bien á un hombre arrogante.
+
+--Prima, ¡tú te propasas!
+
+--Pero, en fin, ¿á qué viene ese empeño de no llevar tu nombre?
+
+--Porque yo soy un hombre de negocios.
+
+--Déjalos.
+
+--Dios mío, ¿y en qué pasaré mi tiempo?
+
+--En ocuparte de mí.
+
+Á estas palabras siguió un largo silencio, como si Roussel hubiera
+estado midiendo todo el fastidio de semejante proposición y la señorita
+Guichard calculando toda su inverosimilitud. Por fin, Clementina
+reanudó la primera la conversación y dijo:
+
+--¿Por tan fútil motivo vas á causarme una pena seria?
+
+--Mi motivo no es más fútil que tu deseo.
+
+--¿Tan testarudo eres?
+
+--¿Y tú tan vanidosa?
+
+--¡Tan desgraciado serías por haberme hecho baronesa!
+
+--¿Y no es, acaso por serlo por lo que tanto deseas que nos casemos?
+
+Aquí se detuvieron, espantados del cambio de sus fisonomías: Fortunato,
+rojo como un gallo, estaba á dos dedos de la apoplejía y Clementina,
+devorada por la bilis, parecía amenazada de ictericia. Se encontraron
+mal y después de algunas palabras insignificantes, necesarias para
+atenuar la amargura de sus réplicas, se separaron muy descontentos y á
+mil leguas de una inteligencia. Roussel se fué á pie para calmar la
+efervescencia de su sangre y dando al diablo á su tío Guichard y á sus
+fantasías testamentarias.
+
+--¡Bonita idea la de quererme casar con esta soltera rabiosa! ¿Creería
+que por ochenta mil francos de renta iba á arriesgar la dicha de toda mi
+vida? Pardiez, no necesito su dinero ...¡Que lo guarde ella, puesto que
+el matrimonio es la condición _sine qua non_ de la herencia! Yo seré
+siempre bastante rico, con tal de estar libre y tranquilo ... ¡Si fuese
+marido de Clementina, gastaría todo el dinero del tío Guichard en
+consolarme de vivir á su lado ...¡Mal negocio!
+
+Una vez en su casa, durmió mal; tuvo pesadillas espantosas y se despertó
+decidido á permanecer soltero. Clementina, después de haber pasado una
+parte de la noche rabiando y llorando, acabó por calmarse y se levantó
+con el propósito decidido de ceder en todos los puntos para no alejar á
+Fortunato, sin perjuicio de reconquistar, una vez realizado el
+matrimonio, todas las posiciones abandonadas. Se sentó á su mesa y
+escribió á su primo la más amable de las esquelas invitándole á venir á
+pasar la tarde con ella. Apenas había salido la doncella para llevarla,
+llegó una carta de Roussel anunciando á Clementina que un negocio
+imprevisto le obligaba á ausentarse por algunos días. La señorita
+Guichard exhaló un suspiro, se propuso hacer pagar después á Fortunato
+las humillaciones que la dedicaba, y no pudiendo hacer cosa mejor que
+esperar, esperó.
+
+Al cabo de quince días, como no recibiese noticias de su prometido ni
+oyese hablar de él, perdió la paciencia y se decidió á informarse.
+Interrogada la portera de la casa, respondió que el señor Roussel
+estaba en París, del que no se había movido, y que acababa de entrar en
+su casa. Á Clementina se le subió la sangre á la cabeza; se vió burlada,
+desdeñada; el temor y la cólera la sublevaban al mismo tiempo.
+Prorrumpió en una exclamación que asustó á la portera y enseguida,
+tomando su partido en un segundo, se lanzó á la escalera, subió los dos
+pisos, llamó con violencia, y sin preguntar nada al criado, que la
+conoció y estaba estupefacto, entró como una avalancha en el gabinete de
+su primo.
+
+Fortunato, sentado en una gran butaca y con una excelente pipa en la
+boca, leía tranquilamente su correo de la tarde, cuando la puerta, al
+abrirse bruscamente, le hizo levantar la vista. Se levantó rápidamente
+al reconocer á Clementina, colocó la pipa sobre la chimenea, metió las
+cartas en el bolsillo y con voz un poco temblorosa, porque tenía la
+sospecha de haberse conducido sin galantería, dijo:
+
+--¡Calla! querida prima, ¿eres tú?
+
+Después de esta vulgaridad, permaneció cortado, mirando con embarazo á
+Clementina, que estaba pálida, verdosa, sofocada, con los ojos dorados
+por la hiel. Por fin pudo recobrar la respiración y temblando de cólera,
+dijo:
+
+--¿Con que me ha engañado usted, diciéndome que se ausentaba? Yo le
+creía de viaje y está usted en París....
+
+--He vuelto antes de lo que pensaba, balbuceó Fortunato.
+
+--No mienta usted; porque no ha salido de París.
+
+--Pero....
+
+--¡Oh! Ahora comprendo porqué no quiere usted llevar su título ... No
+vendría bien con su carácter....
+
+--¡Prima mía!...
+
+--Se ha portado usted conmigo como un patán.
+
+--¡Ah!
+
+--Si, ¡lo que ha hecho usted es una cobardía!
+
+Y excitándose con el ruido de sus propias palabras, animándose con sus
+mismas violencias y viendo á Roussel consternado, Clementina llegó al
+paroxismo del furor. Traspasando todo límite, perdió la cabeza y si su
+primo hubiera respondido en el mismo tono, hubiera sido capaz de
+pegarle. Pero él estaba tan pacífico como ella excitada. En vez de
+replicar, de defenderse, observaba á su adversario y se afirmaba en la
+resolución de no unirse con semejante furia. Y, sin embargo, si en ese
+instante Fortunato hubiese proferido una sola palabra afectuosa; si
+hubiera procurado hacer vibrar el corazón apasionado de la señorita
+Guichard, la hubiese hecho prorrumpir en sollozos, la hubiera obligado á
+pedir gracia y la hubiera permitido demostrar la verdadera ternura que
+sentía por él. Y acaso el uno y el otro hubieran sido felices, hasta tal
+punto arregla las cosas el amor. Pero Roussel no pronunció la palabra de
+afecto y Clementina, ahogada por la rabia y no encontrando ya más
+injurias que lanzar á la faz de su primo, arrojó un grito desgarrador y
+cayó en el sofá, víctima de un ataque nervioso.
+
+Fortunato, que era la bondad misma, se precipitó á su socorro y recibió
+algunos puntapiés y alguna que otra tarascada, pero no retrocedió y
+empezó á desabrochar á Clementina, que lanzaba débiles quejidos. Le mojó
+concienzudamente las sienes con agua de Colonia y le hizo aspirar un
+frasco de sales. Estando inclinado hacia su prima, abrió ésta los ojos,
+le reconoció, se levantó de un salto, le dirigió una mirada de
+indignación, se volvió á abrochar y de pie en el umbral de la puerta,
+dijo:
+
+--Conste que soy yo la que ha dado un paso de conciliación. Espero á
+usted á su vez esta tarde. Reflexione usted en las intenciones de
+nuestro tío Guichard y vea si le conviene sufrir las consecuencias de
+desobedecerle.
+
+Clementina había vuelto á ponerse dura y arisca y acabó de desagradar
+definitivamente á Fortunato, el cual, creyendo necesario quemar sus
+naves y cortarse por completo la retirada, dijo en tono muy dulce:
+
+--La consecuencia que tocaré, querida prima, será verte tomar mi parte
+en la herencia; tómala, pues: creo que no es un precio muy elevado para
+la libertad.
+
+Acababa de hacer oir á Clementina las palabras más crueles que pudiera
+esperar de él. Su cara se descompuso y levantando una mano trémula á la
+altura de la cabeza de Fortunato, respondió:
+
+--Está bien; usted se arrepentirá toda su vida de lo que acaba de
+contestarme. Desde hoy le considero á usted como mi más mortal enemigo.
+
+Esperaba, acaso, en un arrepentimiento causado por la inquietud; pero
+había escogido el peor de los medios para atraer á Roussel, que no
+replicó; hizo una inclinación de cabeza; abrió la puerta á su prima y
+cuando la vió en la escalera, volvió á entrar en su casa, encendió de
+nuevo la pipa y continuó la lectura del correo de la tarde.
+
+Sin embargo, no debía quedar tranquilo después de esta salida
+amenazadora y muy pronto pudo darse cuenta de que Clementina, fuera de
+su casa, era todavía más formidable. La señorita Guichard empezó una
+guerra sorda contra aquel á quien odiaba con todas las fuerzas de su
+amor engañado. Desde luego, como había que explicar el rompimiento á las
+personas de su intimidad y esta explicación, dada por Clementina, tenía
+que serle favorable y perjudicial, por tanto, para Roussel, la dulce
+prima dió á entender que había descubierto en su primo cierto vicio que
+le infundía temores por su tranquilidad en el porvenir. Y como se
+hubiesen manifestado dudas, no exentas de curiosidad, había declarado
+que la temperancia de Fortunato dejaba que desear. No hacía falta más
+para que se esparciese el rumor de que aquel perfecto caballero, que
+parecía tan sobrio y arreglado, bebía y volvía á su casa en situación de
+necesitar, para subir la escalera, la intervención de su criado y de su
+portero.
+
+Estos rumores llegaron á oídos de Roussel, que empezó por encolerizarse,
+pero después tomó el partido de reirse de ellos, contando con que la
+gente que le conociese no daría crédito á tan ridícula especie. Pero si
+la credulidad pública rechaza con fastidio lo que redunda en ventaja del
+prójimo, acepta con apresuramiento lo que viene en su perjuicio. Decid á
+cualquiera: "Parece que Fulano ha hecho una buena obra ó realizado una
+hermosa acción," y ese cualquiera os responderá con aire contrito:
+¡Puede!... Decidle, en cambio, que Fulano ha robado en el juego ó
+cometido estafas y exclamará en tono de triunfo "¡Ah; eso era de
+esperar!"
+
+En seis semanas, Roussel pasó por un borracho. Tenía hacía diez años una
+cocinera que le daba de comer á su gusto y Clementina se la llevó, á
+fuerza de dinero, y cuando sus amigos la felicitaban por su delicada
+cocina, ella respondía: "¿Qué quiere usted? No ha podido permanecer en
+casa de Roussel, porque no pagaba jamás sus gastos. Había veces que le
+tenía adelantados cuatro ó cinco mil francos, y cuando era absolutamente
+indispensable entregar dinero, gritaba hasta el punto de hacer necesaria
+la presencia del juez de paz. Entre nosotros, creo que los negocios de
+Fortunato van bastante mal."
+
+El primo de la señorita Guichard perdía clientes que habían oído decir
+que Roussel podía muy bien "faltar" cualquiera mañana. Para desmentir
+esos funestos rumores, no hizo, durante dos años, más que negociaciones
+al contado.
+
+Tenía en Montretout, enfrente del bosque de Bolonia, una casa de campo
+encantadora, en la que sostenía un maravilloso lujo de flores. Sus
+estufas estaban colocadas en condiciones tales que recibían el sol y la
+luz desde por la mañana, gracias á un gran solar, no edificado, que las
+separaba de las propiedades próximas. Ya Roussel había querido comprar
+ese terreno para plantar legumbres, pero el propietario no había
+accedido nunca á vendérsele. Por qué maniobras obtuvo éxito la señorita
+Guichard donde su primo había fracasado, nadie pudo saberlo; pero una
+mañana vió Fortunato unos contratistas y después una cuadrilla de
+albañiles que se instalaban en el solar y elevaban una tapia que le
+quitaba la luz. Fué preciso cambiar de sitio las estufas, que ya no
+produjeron frutos ni flores tan buenos como antes. En una palabra, en
+todo y por todo Clementina se ingenió para atormentar, molestar y vejar
+al que se había empeñado en permanecer soltero.
+
+Así como ella se mantuvo sin casarse, para consagrarse por completo á la
+guerra continua que hacía á Fortunato. Acaso conservaba en el fondo de
+su corazón un resto de sentimiento por ese monstruo, como ella le
+llamaba. Clementina hubiese podido casarse fácilmente; era muy rica, no
+muy madura y muy agradable para los que no temen á las mujeres del
+género granadero. Pero ninguna proposición la encontró bien dispuesta.
+¿Quién sabe si creía que á fuerza de malas partidas habría de traer á
+buenas á Roussel y tener la dicha triunfal de verle á sus plantas
+humillado, arrepentido y barón?
+
+Sin embargo, al cabo de algunos años debió renunciar á toda esperanza,
+porque su odio se hizo más concentrado y más mortal. Las calumnias
+esparcidas por ella contra su primo habían acabado por disiparse; porque
+la buena vida y las acciones claras son la mejor prueba de honradez que
+puede dar un hombre. Roussel consiguió dominar la dura corriente de
+malas voluntades desencadenada contra él. Hubo que reconocer, al
+principio, que había alguna exageración en los rumores esparcidos á su
+costa y llegó á resultar después evidente que eran falsos. No faltó
+quien quiso averiguar el origen de aquel envenenamiento social, pero la
+misma víctima se interpuso entre su verdugo y los curiosos. Por otra
+parte, acababa de ocurrir un hecho importante que llevaba á su
+existencia un elemento de interés que Fortunato no había jamás
+sospechado.
+
+Sin haberse casado, se convirtió en padre. Uno de sus amigos más
+queridos murió, dejando solo en el mundo á un niño de ocho años. Llamado
+á la cabecera del moribundo y como éste le rogara con el ardor de una
+profunda angustia paternal que uo abandonase á su hijo, Roussel, sin
+grandes frases ni actitudes dramáticas adquirió el compromiso de velar
+sobre el huérfano, al que apenas conocía. Á fin de darle la triste
+noticia, fué á verle al colegio y quedó conmovido ante aquel rubillo que
+lloraba á lágrima viva, solo, enteramente solo ya, y sin otro apoyo que
+el de un extraño.
+
+Las palabras afectuosas que Fortunato no había encontrado para
+Clementina, acudieron á sus labios para Mauricio. Al cabo de cinco
+minutos, el muchacho estaba sobre las rodillas del solterón y éste
+observaba que aquellos bracitos temblorosos que le estrechaban como á
+una postrera esperanza, eran la más sólida de las cadenas. Y como
+Mauricio no se calmaba, el buen Fortunato le llevó á su casa, le instaló
+en una habitación próxima á la suya, y por la noche, al oirle suspirar,
+se levantó para ver si estaba enfermo.
+
+El niño, dormido, lloraba en la cama, soñando sin duda con su padre.
+
+Gruesas lágrimas se deslizaban por sus mejillas y mojaban la almohada.
+Roussel, en camisa y con el candelero en la mano, se sintió presa de un
+súbito enternecimiento, y aun á riesgo de coger un resfriado, permaneció
+contemplando al huérfano.
+
+La luz, hiriendo los ojos de Mauricio, le despertó. Abrió éste un
+instante los párpados hinchados por el llanto y viendo inclinada sobre
+él una cara que expresaba bondad y ternura, murmuró en medio de su
+sueño: "¿Estás ahí, papá?..." Roussel se sintió conmovido hasta en los
+más íntimos repliegues del corazón é imprimiendo en la frente húmeda del
+niño un tierno beso, dijo en alta voz, como para tomar por testigo al
+muerto:
+
+--Sí, duerme, hijo mío: ¡tu padre está aquí!
+
+Mauricio no volvió al colegio. Fortunato había llegado á la edad en que
+el hombre siente placer en vivir dentro de su casa á condición de no
+estar en ella enteramente solo, y gracias á su hijo adoptivo, encontró
+el atractivo que podía conducirle al hogar y retenerle en él. Al niño
+debió, pues, la rectitud de su vida, la seriedad de sus pensamientos, la
+dignidad sonriente de su madurez. Demasiado inteligente para no darse
+cuenta de lo que así ganaba, agradeció á su pupilo haberle proporcionado
+la ocasión de emprender una vida arreglada y se prometió pagarle en
+felicidad la tranquilidad que por su causa gozaba.
+
+Y tomó en serio su papel de padre. Terminados sus negocios, se ocupaba
+de Mauricio. ¿Qué tal había trabajado? ¿Estaban contentos de él en el
+instituto? ¿Había estudiado sus lecciones? ¿Á qué había jugado en el
+recreo? Comía con el muchacho, que le daba conversación. Le veía
+acostarse y dejándole al cuidado de su antigua ama de gobierno, salía
+con el espíritu tranquilo, é iba al teatro ó á las sociedades, pero
+jamás se retiraba tarde, atraído por el recuerdo de aquel muchacho tan
+débil y que tan preferente lugar había tomado en la vida de su tutor.
+
+
+
+
+CAPÍTULO II
+
+DE CÓMO UNA CASUALIDAD VUELVE Á ENCENDER LA GUERRA.
+
+
+Cuando la señorita Guichard supo que Fortunato tenía un niño á su lado,
+su primer impulso fué esparcir el rumor de que sería algún pilluelo
+escapado de Mettray ó de la prisión de jóvenes que éste había recogido
+en la calle para jugarla una mala partida; pero, contra lo que ella
+esperaba, la historia no hizo fortuna. Todo el mundo había conocido al
+señor Aubry, el padre del huérfano, y la generosa intervención de
+Roussel fué bien juzgada. Su primo Bobard, astuto abogado, llegó á
+insinuar que el acto era hábil, porque, decidido á permanecer soltero,
+Roussel se proporcionaba un heredero como medio de desheredar á la
+señorita Guichard si moría antes que ella.
+
+Clementina no había prestado nunca atención al desagradable pensamiento
+de que si ella era heredera de su primo Fortunato, también éste debía
+heredarla, en su caso. En un momento, esa perspectiva abierta por Bobard
+la sublevó. ¡Cómo! ¡Algo de lo suyo podría ir á su enemigo! ¡Podría éste
+jactarse de haberse desembarazado de su odio al mismo tiempo que se
+apoderaba de su herencia! ¡Tendría la alegría salvaje de verla descender
+á la tumba de familia y de gozar después no sólo de la fortuna del tío
+Guichard, sino de la suya propia! ¡Nunca! Sus cabellos se erizaron de
+horror, y exclamó:
+
+--¡Ah! ¿Él tiene un hijo adoptivo? Pues bien, ¡yo también tendré otro!
+
+Bobard, que tenía un hijo en el colegio, insinuó en seguida á Clementina
+que podía encontrar en ese muchacho un hijo sólido, obediente y
+respetuoso, pero un varón no convenía á la señorita Guichard. El
+instinto de su sexo le hacía desear una niña. Hizo saber su deseo á un
+médico y le declaró resueltamente las condiciones que debía llenar la
+candidata; tener dos años al menos y tres cuando más; no tener madre ni
+padre, á fin de evitar toda reclamación; ser bonita, rubia, con ojos
+azules. En cuanto al carácter, ella se encargaría de formársele y sería
+bueno.
+
+Ocho días después la señorita Guichard recibía aviso de que una nodriza
+de Courbevoie tenía una niña que realizaba absolutamente el programa
+formulado. El padre y la madre habían muerto y como hacía un año que
+nadie pagaba las mensualidades, aquella mujer, muy pobre, se iba á ver
+precisada con gran sentimiento y después de haber tardado todo lo
+posible, á llevar la criatura á la Inclusa. La señorita Guichard subió
+inmediatamente al coche, se fué á Courbevoie, vió á la niña, que se
+llamaba Herminia, la encontró á su gusto, dió quinientos francos á la
+nodriza y se fué colmada de bendiciones y llevando triunfalmente á su
+heredera.
+
+En su condición de mujer soltera, le pareció inconveniente el ser
+llamada mamá y enseñó á Herminia á llamarla "mi tía." Pudo desde
+entonces desafiar á Roussel no sólo en el presente, sino también en el
+porvenir. La hija de la una valía por el hijo del otro. Pero, cosa
+singular, el corazón de Clementina no se fundió, como el de Fortunato,
+al calor de esta nueva afección. Amó á Herminia, no por la dicha de
+amar, sino porque le servía de aliada contra su enemigo. El encanto, la
+gracia, la inocencia de la niña no lograron apoderarse por completo de
+la señorita Guichard, que no fué verdaderamente sensible más que al útil
+apoyo que le proporcionaba aquella criatura, en su lucha contra
+Fortunato.
+
+No pudo desconocer, ciertamente, la dicha que entraba en su casa, que
+era, antes de la adopción de Herminia, como una jaula sin pájaro y que
+ahora llenaba la niña con sus risas, con sus cantos, con su alegría.
+Pero Clementina era menos accesible á estos goces deliciosos que á la
+áspera satisfacción de pensar veinte veces al día: "He perjudicado á
+Roussel."
+
+Educó á Herminia con perfección pero severamente. La cuidó con el celo
+de un artillero por su cañón. Cuando la niña estuvo enferma, la señorita
+Guichard experimentó vivas inquietudes, llamó al mejor médico y hasta
+pasó en vela algunas noches; pero jamás experimentó ese ardor espiritual
+que templa la atmósfera en torno de un niño y le hace vivir en medio de
+la mayor seguridad, en la evolución de un tranquilo desarrollo. Jamás su
+corazón de mujer tuvo los pequeños refinamientos de afecto, las
+delicadas atenciones que Roussel prodigaba á Mauricio.
+
+Se hizo amar por su hija adoptiva, pero se hizo más respetar. El nombre
+de "tía" convenía por su frialdad á las relaciones afectuosas que
+Herminia tenía con la señorita Guichard: llamarla mamá hubiera sido
+imposible, porque en realidad era tratada como una sobrina.
+
+Durante quince años la vida no ofreció graves incidentes. El rencor de
+Clementina no estaba extinguido, sino en ese estado de incubación
+semejante al de los volcanes que no revelan su actividad interior más
+que por los tenues hilos de humo que se escapan por sus costados. Ni
+Roussel ni la señorita Guichard habían hablado de sus disentimientos á
+Mauricio y á Herminia, obedeciendo al miedo de sembrar el odio en
+aquellos sencillos espíritus.
+
+Los dos muchachos crecieron y entraron en la edad juvenil. Mauricio,
+después de terminar sus estudios, había manifestado una afición muy
+marcada por la pintura. Como estaba llamado á ser rico, pues el capital
+de su padre, cuidadosamente administrado, producía treinta mil francos
+de renta y Mauricio le había asegurado una considerable fortuna por una
+donación _inter vivos_, poseía todos los medios necesarios para realizar
+sus aspiraciones artísticas. Roussel, siempre práctico, no se contentó
+con que su hijo fuese un simple aficionado.
+
+--Todo lo que se hace, le decía, es preciso hacerlo con perfección.
+Deseas pintar, no me opongo; pero te exijo que trabajes como si tuvieras
+necesidad de tu paleta para vivir. Vas á entrar en la escuela de Bellas
+Artes; te recomendaré á Baudry, que es amigo mío, y á Meissonier, á
+quien conocí en la Guardia nacional. Si quieres hacer grandes cuadros á
+la manera de los grandes maestros italianos del Renacimiento, el primero
+te será útil; si prefieres dedicarte al arte minucioso de los Flamencos,
+el segundo te dará consejos; pero, cualquiera que sea tu elección,
+conviene que te apliques á ella con todas tus fuerzas.
+
+Mauricio adquirió ese compromiso y le cumplió. Á los veintitrés años
+obtuvo el segundo premio y por una rara delicadeza, no quiso concurrir
+al año siguiente, aunque estaba casi seguro de la victoria. Para
+explicarlo, dió á su tutor razones que le conmovieron vivamente:
+
+--Tengo tres concurrentes enteramente pobres y pueden desesperarse por
+un fracaso. Cualquiera de ellos que obtenga el primer premio tiene su
+carrera asegurada. ¿Voy yo, que soy rico, gracias á mi padre y á usted,
+á servir de obstáculo á ese porvenir que puede ser tan fecundo y tan
+dichoso? Puedo hacerlo, materialmente, pero moralmente no tengo ese
+derecho. Mi segundo premio me da bastante distinción; soy conocido y
+apreciado. ¿He llegado al fin que usted me había mandado alcanzar?
+¿Exige usted que haga más?
+
+--No, dijo Roussel abrazando á su hijo; eres un buen muchacho.
+
+El año siguiente, Mauricio expuso su gran cuadro "La orgía en Caprera",
+que hizo profunda sensación, y el retrato de su tutor; y obtuvo una
+tercera medalla.
+
+La señorita Guichard supo por los periódicos el éxito del pupilo de
+Fortunato y quiso ir á la exposición de pinturas. Fué sola temiendo
+venderse y que Herminia conociese su ira. Buscó la sala A., donde, en
+medio de los cien lienzos colgados en la pared, se destacaba una figura,
+como una aparición fantástica, apoderándose de sus miradas y ejerciendo
+sobre ella como una especie de atracción hipnótica: Roussel, de un
+parecido inverosímil, fresco, sonrosado, con sus cabellos blancos,
+satisfecho, pacífico. Se salía, literalmente, del cuadro y Clementina
+creyó que se dirigía hacia ella desafiándola con su mirada dichosa, y
+con su boca sonriente; injuriándola con su insolente alegría. La
+señorita Guichard avanzó hacia él atrevida, amenazadora y llegada ante
+el lienzo, con la cabeza trastornada por la cólera, los labios apretados
+para no estallar en injurias, levantó su sombrilla con actitud furiosa é
+iba á golpear á su enemigo cuando una mano la detuvo, al mismo tiempo
+que una voz decía:
+
+--Pero, señora, ¿qué hace usted?
+
+Volvió en sí y se encontró al lado de un guarda de la exposición que la
+miraba con asombro y refunfuñaba. Clementina balbuceó:
+
+--Hace mucho calor aquí.... He tenido un momento de turbación....
+
+Y fuera de sí, no pudiendo permanecer ante aquel retrato sin ceder al
+deseo de rasgar la tela, huyó, mientras el empleado decía severamente:
+
+--¡No se debía dejar entrar aquí á las locas!
+
+La señorita Guichard volvió á su casa confesándose que Roussel poseía
+sobre ella una marcada superioridad y que jamás Herminia tendría ni un
+gran talento para pintar, ni gran voz para hacer sensación como
+cantante, ni buen arte como pianista para rivalizar con los Poloneses.
+Dijo cosas desagradables á su sobrina, que no comprendía nada de todo
+aquello, y se acostó preguntándose qué mala partida podría jugar á
+Fortunato.
+
+La casualidad, ese cómplice de los que nada pueden, se encargó de
+proporcionarle un terrible desquite. Se había instalado en la
+Celle-Saint-Cloud, como todos los años, para pasar el verano, y en sus
+paseos por el bosque de Saint-Cucufa, veía en la eminencia de Montretout
+la casa de su primo. Con mucha frecuencia pensaba: "Si tuviera á mi
+disposición durante un día uno de los grandes cañones del Mont-Valerien,
+¡cómo aniquilaría la casucha de ese miserable! Sería asunto de algunos
+cañonazos bien dirigidos."
+
+Pero el Estado francés no presta sus cañones á los particulares, aunque
+sea para bombardearse en familia, y Clementina tuvo que resignarse á ver
+la casa maldita que se levantaba á lo lejos, punto blanco en el
+horizonte verdoso de los bosques. Fuera de esto, vivía tranquila en
+aquel país encantador gozando de un bonito jardín y de sus hermosas
+flores. Herminia especialmente, era dichosa en la Celle-Saint-Cloud.
+Amaba la tranquila libertad del campo y pasaba los días bajo un
+emparrado adornado con guirnaldas de madreselvas, cultivando la amistad
+de los jilgueros que venían á cantar para ella, revoloteaban al alcance
+de su mano y comían miguitas de su merienda. De vez en cuando, vibraba
+una voz fuerte que decía: ¡Herminia!, y los pajarillos volaban
+espantados hacia el espeso follaje, la arena rechinaba bajo el peso de
+un pie varonil y aparecía la señorita Guichard con su labor, se sentaba
+cerca de su sobrina, bajo la sombra embalsamada, y se ponía á trabajar,
+manejando las agujas de su malla como si fueran espadas y atravesando la
+lana á grandes pinchazos, como si se hubiera tratado del pecho del
+aborrecido Roussel. La joven se ingeniaba entonces para agradar á la
+terrible solterona, la hablaba con amabilidad y trataba de arrancar una
+sonrisa á sus labios severos y una caricia á sus manos nerviosas.
+
+Una tarde de julio, estaban juntas en aquel sitio, cuando oyeron sonar
+en la plaza risas estrepitosas, acompañadas de piafar de caballos. Eran
+unos empleados de comercio y algunas jóvenes, que montados en caballos
+de alquiler, se dirigían á Ville-d'Avray para ir después á París. El
+jardinero de la señorita Guichard, ocupado en rastrillar un terraplén
+que caía sobre el bosque á lo largo de una calleja, miraba por encima de
+la tapia la partida de la bulliciosa cabalgata, que había salido al
+galope y no podía contener los caballos, estimulados por un pienso
+extraordinario. De repente, el buen hombre lanzó un grito, levantó los
+brazos al aire y dejando caer de golpe el rastrillo, dijo con voz
+alterada:
+
+--¡Ah Dios mío! ¡Acaban de atropellar á un hombre!...
+
+La señorita Guichard y el jardinero llegaron al mismo tiempo á la puerta
+del jardín. La cabalgata se alejaba más de prisa de lo que hubiera
+deseado, entre una nube de polvo, y sobre las piedras del camino se
+encontraba caído un joven, sin conocimiento y con la frente
+ensangrentada y el bastón, roto en dos pedazos, cerca de él. Clementina
+tenía un genio resuelto, probado en muchas circunstancias. Con voz
+vibrante llamó á su cochero, que estaba á alguna distancia, y dijo
+dirigiéndose al jardinero:
+
+--Hay que llevar este desgraciado al pueblo....
+
+--¡Oh! tía mía, exclamó con angustia Herminia, ¿estará muerto?
+
+--¡Muerto! Bah ... no se muere así como así. Está desvanecido.... Un
+poco de agua en la cara ... vinagre en la nariz y esto no será nada....
+
+El jardinero y el cochero cogieron al joven el uno por los pies y el
+otro por los hombros, se le llevaron y le extendieron sobre unos
+almohadones, en la cochera, sin que recobrase el conocimiento. El
+cochero le lavó la cara para quitar la sangre que le desfiguraba y le
+puso bajo la nariz el vinagre que le servía para los caballos, pero nada
+de esto sirvió. Pálido, los labios contraídos, los ojos cerrados, el
+desconocido permanecía inerte y la señorita Guichard tuvo miedo.
+
+--¡Oh! Oh! ¿Acaso será esto más serio de lo que había pensado? Será
+preciso llevarle á la alcaldía.
+
+--¡Oh, tía mía!, suplicó Herminia; ¿dónde puede estar mejor cuidado que
+en nuestra casa?
+
+--¡Es verdad!, contestó con convicción la señorita Guichard. En todo
+caso, habrá que llamar un médico....
+
+--Señorita, el doctor Fortier ha vuelto á su casa hace una media
+hora.... Le he visto pasar en su coche por el camino....
+
+--Vaya usted á buscarle.
+
+--Algunos minutos después, el médico de la Celle-Saint-Cloud, el
+excelente doctor Fortier, llegaba á toda prisa.
+
+--¿Qué pasa, señoras? preguntó; ¡se mata á las gentes en la puerta de
+esta casa! ¡Oh! ¡Oh!... Vamos á ver qué razones puede tener este mozo
+para no responder á tan excelentes cuidados ...¡He! diablo! Ha recibido
+un revolcón tremendo ... y tiene ... sí, tiene el hombro izquierdo
+dislocado....
+
+--¡Dislocado! exclamó la señorita Guichard; ¡pero eso es espantoso! Eso
+es....
+
+--Casi nada; una bagatela, interrumpió el doctor.... Vamos á ponerle
+esto en su sitio inmediatamente.... Tiene una contusión en la cabeza....
+Parece que le han atropellado unos caballos, según me ha dicho el
+jardinero.... Sin duda la herida de la frente ha sido causada por una
+herradura.... El pulso es bueno ... la respiración, regular.... Si
+ustedes quieren darme media docena de toallas le arreglaré este hombro,
+con la ayuda de estos dos buenos muchachos....
+
+--Herminia, corre al ropero....
+
+Herminia, como una sílfide, estaba ya en la escalinata.
+
+--Es un hombre distinguido, dijo el doctor; su porte es cuidado y tiene
+una buena fisonomía.... Algún excursionista á quien han atropellado esos
+locos.... El alquilador de caballos de Ville-d'Avray me vale
+ciertamente, un año con otro, diez brazos rotos y costillas
+fracturadas.... ¡Ah! Aquí están las toallas.... Señoras, la operación
+que voy á practicar no es nada peligrosa, pero sí penosa hasta más no
+poder.... Agradecería á ustedes mucho que por algunos minutos me dejasen
+solo con el herido y mis ayudantes.
+
+--Pero ¿qué va usted á hacer?
+
+--Amarrar el herido á la pared, engancharnos en su brazo y tirar hasta
+que el hombro vuelva á su sitio.... Es doloroso y, sin embargo, muy
+sencillo....
+
+El doctor las empujó hacia el patio. Cuando se encontraron solas, oyeron
+ruido de pisadas detrás de la puerta de la cochera, después órdenes
+dadas en voz breve y por último ese grito casi inarticulado que lanzan
+los marineros cuando tiran del cabrestante. De repente se oyó un quejido
+desgarrador; un clamor de tortura que aterró á las dos mujeres, y casi
+en seguida se abrió la puerta y apareció el doctor, enjugándose la
+frente y diciendo:
+
+--¡Esto se acabó!
+
+El herido yacía sobre los almohadones, más pálido que antes y todavía
+inanimado.
+
+--¿Es él quien ha gritado? preguntó la señorita Guichard.
+
+--Sí, el dolor le ha despertado, pero se ha desmayado otra vez....
+
+--¿Y qué vamos á hacer?
+
+--Yo no creo prudente trasladarle por el momento. ¿No podría usted darle
+hospitalidad por veinticuatro horas?
+
+--Y bien, elijan ustedes una habitación adecuada ... y que sea á
+propósito.
+
+--La que habita el primo Bobart cuando viene, podíamos darle....
+
+--Sea por el cuarto del primo Bobart.... Así la humanidad será respetada
+y las conveniencias satisfechas.
+
+--Herminia, sábanas....
+
+--La joven volvió á desaparecer, como si hubiera tenido alas. La
+señorita Guichard, un poco inquieta, decía al médico:
+
+--Y diga usted doctor, ¿no tendremos enfermedad para tres meses?
+
+--Mañana estará en pie ó, poniéndonos en lo peor, en estado de ser
+conducido á su casa....
+
+--Entonces, todo va bien.
+
+Se subió al herido durante este tiempo y la joven volvió cargada de
+fundas de almohada, sábanas, mantas....
+
+--Sería preciso tratar de averiguar con quién nos las habemos, sin
+embargo, dijo la señorita Guichard, con un resto de desconfianza;
+porque, al fin, le hemos recogido en medio del camino y acaso es un
+vagabundo.
+
+--No tiene absolutamente trazas de eso, dijo Herminia.
+
+--¡Vea usted esto!, dijo Clementina riendo; presumes, á lo que parece,
+de tener buen golpe de vista!... ¡Hele aquí garantido por Herminia; no
+hay más que hablar!
+
+--¡Oh! tía mía, usted se burla y eso no es caritativo.
+
+--Bueno; tampoco yo quiero mal á tu protegido. Vamos á cuidarle.
+
+Subieron, precedidas por el doctor, una escalerilla y en un bonito
+cuarto, tapizado de tela persa, encontraron al herido confortablemente
+acostado en un mullido lecho, en el fondo de una alcoba. El médico le
+reconoció de nuevo, puso una receta y anunció que volvería á primera
+hora de la noche. Las dos mujeres quedaron solas cerca de su huésped,
+un poco inquietas, á pesar de los buenos presagios del médico, por
+aquella prolongada inmovilidad. Le miraban en silencio y el interés que
+les inspiraba su estado resultaba aumentado por una singular simpatía
+causada por la dulzura de su cara. Tenía verdaderamente una fisonomía
+atrayente y aun estando pálido, con los ojos cerrados y la frente
+cubierta con una compresa, resultaba sumamente agradable. Herminia, que
+iba y venía por la habitación, encontró sobre una silla, en desorden, la
+ropa del desconocido. Creyó que debía arreglarla y estaba haciéndolo
+cuando cayó una carta de uno de los bolsillos.
+
+--Dame ese papel, dijo la señorita Guichard; en él encontraremos acaso
+alguna indicación acerca del nombre y la condición social de este
+joven....
+
+Herminia entregó dócilmente la carta y no bien su tía hubo echado sobre
+ella una mirada, palideció, y con una emoción inexplicable exclamó:
+
+--¡Es su letra!
+
+Buscó febrilmente la firma y llena de horror descubrió estos dos nombres
+execrados: _Fortunato Roussel_.
+
+Herminia, asombrada, permanecía en pie delante de su tía sin comprender
+sus acciones ni sus palabras. Por fin se arriesgó á preguntar:
+
+--¿Usted sabe, pues, tía mía, quién es este joven?
+
+--¡Es él, es él! exclamó Clementina con ímpetu.
+
+Después, mirando á su sobrina y viéndola llena de curiosidad dijo
+severamente:
+
+--¿Por qué te ocupas en lo que no te concierne? Vuélvete á nuestras
+habitaciones, tu sitio no es este.
+
+Herminia, extrañada por este repentino cambio, dirigió una última mirada
+al enfermo y abriendo la puerta, salió de la habitación.
+
+En cuanto se vió sola, la señorita Guichard se apoderó de la _jaquette_
+de su huésped, la registró con mano febril, descubrió una cartera, la
+abrió y tomando una tarjeta, leyó: _Mauricio Aubry_. Dejó la cartera
+sobre la chimenea y sombría, con la carta en la mano, se sentó,
+reflexionando profundamente en el concurso singular de circunstancias
+que conducía bajo su techo al hijo del que ella odiaba implacablemente.
+Poco á poco su vista cayó sobre la hoja de papel cubierta con la letra
+aborrecida y leyó maquinalmente:
+
+"Querido hijo mío; mi viaje empieza bien. Los créditos que he venido á
+realizar...." Aquí Clementina saltó algunos renglones pues los negocios
+de Roussel le parecieron insignificantes.... "No estaré de vuelta antes
+de tres semanas y Dios sabe si voy á echarte de menos durante ese
+tiempo, ingrato, por no haber querido acompañarme.... Afirmas que
+Inglaterra no es un país artístico.... Si vieras qué interesantes son
+estos centros manufactureros de Manchester y Birmingham ... en ellos se
+toma el pulso de la actividad de un país...." ¡Espíritu prosaico y
+mercantil! murmuró Clementina.... "La Escocia es una maravilla.... He de
+traerte aquí y verás hasta qué punto eran erróneas tus ideas. Cuídate
+bien, porque sabes que no tengo más que á ti en el mundo y que si tú me
+faltases, todo habría acabado para tu viejo amigo...."
+
+La carta se deslizó de los dedos de Clementina y cayó sobre la alfombra.
+Aquella mujer reflexionaba. Los veinte años que acababan de transcurrir
+acudían á su memoria llenos de malos procederes, de acciones pérfidas,
+imaginadas por ella para atormentar á Roussel, y ante la afección, tan
+sencillamente expresada, que éste experimentaba por aquel joven, la
+solterona comprendía porqué sus venganzas habían resultado infructuosas
+y que si sus artimañas no habían producido efecto, era porque el corazón
+de su enemigo no ofrecía más que un punto vulnerable. No habiendo
+asestado sus tiros contra ese punto, no le había herido jamás
+seriamente.
+
+Y este niño, que lo era todo para su enemigo, según él mismo declaraba,
+estaba allí, á su disposición.... Adoptó una actitud terrible ante el
+lecho, como si quisiera aniquilar aquellos rehenes que la casualidad le
+había entregado, pero se contuvo. Mauricio acababa de arrojar un
+profundo suspiro y había abierto los ojos. Paseó enderredor una mirada
+turbada, se incorporó sobre el codo derecho y dijo con voz débil:
+
+--¡Ah! es usted, señora, la que me ha recogido, cuidado, salvado....
+
+--Usted no ha estado en peligro..., interrumpió secamente Clementina,
+como si no quisiera haber contraído tales méritos respecto del hijo de
+su enemigo.
+
+--¡No importa! Estoy sumamente agradecido....
+
+La solterona hizo un gesto que significaba: "Como usted guste", ó "No
+hay de qué," y dijo:
+
+--Voy á hacer venir una persona para que le cuide.
+
+Se despidió con una brusca inclinación de cabeza y salió.
+
+Por la noche, el doctor Fortier encontró á su enfermo mucho mejor y le
+ordenó una sopa y un ala de pollo. La señorita Guichard envió á su
+huésped todo lo necesario, pero no pareció por su habitación. Al día
+siguiente, á las diez de la mañana, el médico dió de alta á Mauricio y
+éste, ya vestido y ofreciendo el aspecto de un bello mozo, solicitó en
+vano el favor de dar las gracias á la dueña de la casa. Dejó una carta,
+en la que prometía volver, subió en un coche y se dirigió á Montretout.
+
+Si Clementina se había negado á recibir á Mauricio, Herminia había
+presenciado su partida, á través de las transparentes cortinillas de su
+ventana, y su aturdimiento había crecido al ver que su tía no quería
+despedirse del que tan caritativamente había cuidado. Había en esto un
+enigma para ella y en vano se esforzaba en buscar la solución.
+
+Después que el enfermo hubo partido pareció que Clementina respiraba más
+libremente. Salió de su habitación, en la que se había encerrado, y bajó
+al jardín, pero permaneció turbada. Un pensamiento importuno atormentaba
+á su espíritu y á veces, Herminia, que no la perdía de vista, con la
+industriosa paciencia de las gatas y de las mujeres, la sorprendía
+hablando sola. Pero si no comprendía las palabras incoherentes que la
+preocupación arrancaba á su tía, veía, sin embargo, que eran de
+violencia y de odio.
+
+¡Odio, rencor! ¡Cómo su bienhechora, que era para ella el ideal de la
+generosidad y de la bondad, podía abrigar semejantes sentimientos! ¿Y
+por qué prodigio aquel joven desconocido los despertaba en su corazón?
+Porque, no habla duda, era la lectura de aquella carta, cuyo autor era
+conocido por su tía, puesto que había exclamado: "Es su letra," lo que
+había producido semejante desencadenamiento de pasiones.
+
+En esto pensaba la pobre Herminia mientras la señorita Guichard, incapaz
+de dominar su agitación, se paseaba por el salón, con las manos en la
+espalda y el cuerpo inclinado, en una postura meditabunda, digna de
+Napoleón. Una tempestad formidable se formaba desde la víspera en su
+cerebro. Había pasado toda la noche sin dormir, rumiando proyectos
+espantosos de venganza. ¿Por qué? ¿Qué nueva afrenta había sufrido?
+¿Cómo explicar tanta exasperación? ¿Qué razón había para tanta
+animosidad contra aquel muchacho á quien nunca había visto y á quien
+execraba tanto como al otro, al horrible, al infame Roussel?
+
+Una sola frase de la carta leída había hecho este monstruoso milagro:
+"tú lo eres todo para mí." Esas seis palabras habían valido á Mauricio
+el odio de la señorita Guichard. Puesto que era tan querido de
+Fortunato, debía ser, en proporción, odioso á Clementina. Pensó un
+instante en recibirle cuando él pedía despedirse, para darse el gusto
+de ponerle en la puerta diciéndole lo que pensaba de su padre adoptivo,
+pero después pensó que era más digno sustraerse á su agradecimiento y
+responder á su urbanidad con un silencio desdeñoso. Ella también le vió
+partir oculta detrás de una cortina y no pudo evitar el encontrarle
+elegante, sencillo y agraciado. Tan pronto como hubo salido, tiró
+violentamente de la campanilla para llamar al cochero y al jardinero.
+Interrogados, los dos servidores no escasearon los elogios.
+
+--¡Ah! ¡Es un bello joven!
+
+--Nos ha dado las gracias como si le hubiésemos salvado la vida.
+
+--Y estaba muy contrariado por no ver á la señorita.
+
+--Nos ha encargado mucho que dijésemos á la señorita que estaba muy
+agradecido....
+
+--Y después, no habrá partido sin gratificaros, dijo Clementina, deseosa
+de coger á Mauricio en flagrante delito de tacañería. Supongo que os
+habrá dado una moneda á cada uno....
+
+--¡Una moneda! dijo el cochero; nos ha puesto buenamente un billete de
+cien francos en la mano y nos la ha apretado al mismo tiempo!
+
+La señorita Guichard se mordió los labios y dijo á sus gentes con voz
+ruda:
+
+--¡Está bien! Salid.
+
+Después añadió con acento de desprecio.
+
+--¡Estrechar la mano á mis criados! tiene los gustos bajos de su padre.
+
+Esta conclusión la satisfizo, aunque no fuera justa, y Clementina volvió
+á entregarse á sus ocupaciones habituales. Á los tres días y á eso de
+las tres de la tarde, estaba Herminia trabajando bajo el emparrado,
+cuando la hizo estremecerse una campanada que sonó en la verja. El
+jardinero abrió y la puerta dió paso á Mauricio Aubry. Llevaba el brazo
+izquierdo en cabestrillo y su cara estaba todavía pálida. Esperando que
+vinieran á decirle si iba á ser recibido, se acercó maquinalmente al
+pabellón del portero. Tenía verdaderamente un aire distinguido y
+Herminia, que le miraba con sencillez, encontraba en verle un vivo
+placer. El tiempo que el jardinero empleó en ir á prevenir al criado,
+pareció á la joven sumamente corto. Y cuando oyó crujir la arena bajo
+los zuecos del jardinero, pensó: "¿Qué tiene hoy Giraud, que corre
+tanto?" Aprestó el oído para oir la respuesta, que fué seca y
+terminante.
+
+--La señorita está delicada y no recibe.
+
+--¡Qué mentira! murmuró Herminia, que sintió de pronto un involuntario
+descontento.
+
+--¡Ah! Esto me contraría verdaderamente. Pero, ¿qué día podré ver á la
+señorita?
+
+--No lo ha dicho.
+
+--Bueno; volveré. Por el bosque, es un paseo.
+
+Y salió. ¿Cómo sucedió que Herminia se levantase y dejando el emparrado
+se dirigiese hacia el terraplén que daba sobre el camino en que había
+sido atropellado Mauricio? No es posible explicárselo más que por uno de
+esos impulsos instintivos que son una especie de autosugestión.
+Mauricio, deseando ver el sitio donde había rodado á los pies de los
+jinetes de Ville-d'Avray, entró en la calle y se encontró en presencia
+de Herminia que le miraba desde lo alto del terraplén. La saludó con
+política sonriendo amablemente. Herminia se puso tan turbada al verse
+cogida en flagrante delito de curiosidad, que hizo un brusco movimiento
+y el bordado se escapó de sus manos y vino á caer á los pies de
+Mauricio. La joven palideció de contrariedad y las lágrimas acudieron á
+sus ojos, mientras Mauricio recogía la labor y se la ofrecía
+sencillamente á Herminia, que hubiera querido que la tierra la tragase.
+Pensó un momento en huir por el jardín, pero sus piernas se negaron á
+prestarle ese servicio y se vió obligada á poner buena cara, coger su
+bordado y dar las gracias con voz tan débil como un suspiro, pero que
+pareció deliciosa al joven. Éste saludó de nuevo y un poco animado,
+dijo:
+
+--Tenga usted la bondad de dispensarme, señorita, si me permito
+dirigirle la palabra sin tener el honor de conocerla....
+
+Herminia tembló, pensando: "¿Qué va á preguntarme?"
+
+El joven dijo sencillamente:
+
+--¿Seré tan dichoso que esté hablando con alguna amiga ó pariente de la
+señorita Guichard?
+
+Era preciso responder, so pena de pasar por una grosera.
+
+--Soy su sobrina, balbuceó Herminia.
+
+--¡Oh! Me alegro infinito! dijo él con calor. Usted podrá ser intérprete
+cerca de ella de mi reconocimiento, en tanto que puedo expresárselo yo
+mismo....
+
+Herminia, aterrorizada por la necesidad de sostener la conversación
+desde lo alto del terraplén, contestó con las primeras palabras que
+vinieron á su mente y que, naturalmente, fueron las que respondían mejor
+á sus íntimos sentimientos:
+
+--¡Ah! señor, buen susto nos ha dado usted.... y fuimos muy dichosas
+cuando tuvimos certeza de que no estaba usted gravemente herido.
+
+Se interrumpió, se puso muy encarnada y permaneció delante de Mauricio,
+asombrada é inquieta por haber hablado tanto. El joven la miraba con un
+placer manifiesto. Herminia estaba vestida con un traje de batista muy
+clara y en el terraplén, sobre un fondo de follaje, coronado de racimos,
+su silueta se dibujaba de un modo encantador para un artista. Mauricio
+vió en un momento la composición de un cuadro y prolongando su sensación
+artística, examinó á su gracioso modelo, detallando su fino cuerpo, sus
+hombros redondos, su cabeza orlada de cabellos rubios que un rayo de sol
+hacía brillar como un nimbo de virgen. El pintor pensó: "Es bonita como
+un ángel y tímida y adorable en su cortedad. Siento no poder pedirle que
+me deje sacar un croquis, pero esto sería poco correcto." Se quitó el
+sombrero y dijo muy respetuosamente:
+
+--Veo, señorita, que usted también ha tenido la bondad de interesarse
+por mí; reciba, por ello, mi más vivo agradecimiento....
+
+Y con pena, pero comprendiendo que las conveniencias lo exigían, se
+alejó. Herminia le siguió con la vista mientras pudo y volvió á su
+cuarto soñando por vez primera en su vida. Mauricio tomó un camino de
+travesía por el bosque y se volvió á Montretout, donde comió y pasó la
+noche pensando en la joven del terraplén.
+
+
+
+
+CAPÍTULO III
+
+DONDE HACEN TRAICIÓN LOS ALIADOS CON QUIENES SE CREÍA PODER CONTAR.
+
+
+Al siguiente día de su accidente, Mauricio escribió á su tutor para
+contarle la ocurrencia. Tenía entonces el corazón lleno de gratitud
+hacia la mujer hospitalaria que tan bien le había cuidado, pero ahora la
+encontraba mucho mejor y sus sentimientos se complicaban con un interés
+muy vivo por la encantadora persona que vivía con ella, y cuyo nombre no
+sabía siquiera. Desde que había conocido á la sobrina, amaba cien veces
+más á la señorita Guichard.
+
+Pasó una noche muy agitada y por la mañana se encerró en su estudio y,
+de memoria, hizo un boceto de Herminia sobre el terraplén. Trabajó
+durante cuatro horas con ardor y cuando el criado vino á anunciarle que
+el almuerzo estaba servido, el cuadro se destacaba de un modo
+encantador. La cabeza solamente permanecía borrosa. Sus rasgos estaban
+grabados en la memoria del pintor, pero éste tenía miedo de
+desfigurarlos al fijarlos en el lienzo. Prefirió guardar confusa la
+dulce imagen y pensó:
+
+--Volveré á la Celle-Saint-Cloud y veré de nuevo á mi modelo. Entonces,
+seguro de mí, le daré un parecido perfecto. Hasta entonces, que
+permanezca en la vaguedad de un ensueño.
+
+Pasó tarareando al comedor y al lado del plato encontró un telegrama que
+acababa de llegar. Le abrió y vió con alegría la firma de su tutor; pero
+al leerle quedó asombrado; leyó de nuevo y vió que decía:
+
+"Bajo ningún pretexto vuelvas casa señorita Guichard. Explicaré todo....
+Vuelvo apresuradamente. Roussel."
+
+Dejó el papel azul sobre la mesa y siguió almorzando, presa de un
+asombro indecible. Su tutor volvía repentinamente, interrumpiendo un
+viaje importante, diferido hacía dos años y volvía al saber que él había
+sido cuidado en casa de la señorita Guichard á quien no conocía y de la
+que nunca había oído hablar. ¿Qué significaba esto? ¿De qué se trataba?
+¿Acaso la señorita Guichard era una persona poco recomendable?
+Entonces, su sobrina ... no, eso era imposible: con aquéllos ojos tan
+cándidos no podía ser más que un ángel. Entonces, ¿qué pensar?
+
+No se razona siempre bien el primer impulso y las facilidades de
+comunicación que el telégrafo y el teléfono han creado en la sociedad,
+ofrecen á las personas vivas de genio numerosas ocasiones para dejarse
+llevar del calor de una impresión. Apenas pagó Roussel su telegrama y le
+vió pasar á manos del telegrafista, sintió una contrariedad. "He hecho
+una tontería, se dijo. No hubiera debido advertir á Mauricio. Hubiera
+ido á casa de la señorita Guichard, que le hubiera hablado mal de mí; él
+no la hubiera creído, hubiera salido de allí con indignación y asunto
+terminado; mientras que ahora le voy á meter en pleno drama y á excitar
+su imaginación: ¡quién sabe si hará alguna tontería!"
+
+Iba á abrir la boca para pedir el telegrama, cuando vió al empleado
+desaparecer con él en el cuarto donde estaban los aparatos de
+transmisión. Desistió ante las explicaciones que tendría que dar;
+suspiró y salió pensando: "¡Sea lo que Dios quiera! Después de todo,
+puede que Mauricio sea más razonable á los veintiocho años que su tutor
+á los sesenta."
+
+Roussel no se engañaba contando con el buen juicio de su hijo adoptivo,
+pero la prudencia de los hombres es engañada frecuentemente por el
+capricho de los acontecimientos. El joven pintor, después de haber
+meditado sobre el telegrama de Roussel, sin conseguir imaginar, ni poco
+ni mucho, la verdadera situación, había resuelto observar
+escrupulosamente la consigna: "Bajo ningún pretexto vuelvas casa
+señorita Guichard."
+
+Sin embargo, encerrado en el estudio y vuelto del lado de la pared el
+boceto trazado por la mañana, Mauricio se puso á trabajar en un cuadro
+de género que tenía empezado, y que representaba una joven recién casada
+despojándose del velo ayudada por la madrina, mientras otra joven miraba
+con curiosidad las alhajas de la canastilla. La composición de esta
+escena era agradable. El estudio del vestido blanco, destacándose de un
+fondo muy claro, había interesado á Mauricio, que miraba su lienzo con
+cierta satisfacción pensando que no estaba mal. De repente, la cabeza
+morena de la desposada le desagradó; era una mancha brutal de tinta en
+la tierna escala de tonos delicados que había agrupado tan
+armoniosamente. Cogió un raspador y de un solo golpe decapitó á la
+novia. Entonces, con pincel acariciador rehizo la cabeza cambiando
+enteramente su carácter. En lugar de la cara acentuada de su modelo
+ordinario, una hermosa muchacha de Batignolles, de ojos negros, pómulos
+salientes y labios rojos, surgía poco á poco en el lienzo una dulce y
+delicada faz que no era sino el retrato de Herminia, con sus guedejas
+rubias, sus ojos azules y su boca sonrosada. Era ella rasgo por rasgo y,
+sin embargo, no lo era bastante todavía, según el gusto de Mauricio,
+porque dejó la paleta sobre el taburete, arrojó los pinceles con
+desaliento y mirando su obra con profunda atención, murmuró:
+
+--¡Ah! qué lejos estoy de la realidad!... ¡tendría que verla otra vez
+para estar completamente seguro de lo que hago!...
+
+Encendió un cigarrillo, se tendió en un sofá y permaneció arrojando
+círculos de humo que subían, formando espirales, hacia el techo del
+estudio. Meditaba, sin dejar de seguir en sus evoluciones caprichosas
+las bocanadas de humo, mientras que en el fondo de su ánimo se preparaba
+sordamente una capitulación de conciencia:
+
+--Después de todo, mi padrino me ha prohibido que vaya á casa de la
+señorita Guichard, pero no á los alrededores de esa casa. No entraré
+ciertamente en ella, pero ¿por qué no he de rondarla para tratar de ver
+á la gentil sobrina? Se trata sencillamente de un capricho de
+artista.... Tengo ya dos cuadros arrinconados por falta de ese parecido
+exacto, porque yo no podría nunca ver á mi desposada de otro modo que
+con la cara de la encantadora virgen del bordado ... Y sería lástima no
+terminar el bonito esbozo que la representa inclinada sobre el
+terraplén. ¿Qué mal habría en que tratase de verla?... ¡Bah! ¡Allá voy!
+
+Y poniéndose en pie empezó á quitarse el batín que usaba en el taller.
+Entró en su cuarto; se vistió con mucho esmero para un pintor que va
+sencillamente á buscar un apunte, y tomó el camino del bosque.
+
+Si Roussel estaba alarmado por la carta de Mauricio y si éste
+experimentaba hacía dos días una extraña agitación, la señorita Guichard
+y Herminia tampoco estaban tranquilas. Después de haberse negado á
+recibir al joven, Clementina había reflexionado y el resultado de sus
+reflexiones fué la certeza humillante de que había cometido una torpeza.
+De este modo Roussel y su enemiga estaban en la misma situación moral
+por haber cedido uno y otro á sus primeros impulsos. En cuanto á
+Mauricio y Herminia, sus sensaciones y sus aspiraciones eran en un todo
+semejantes, pues cada uno de ellos se ocupaba únicamente del otro y
+ambos soñaban con la dicha de volverse á ver.
+
+La señorita Guichard, encerrada en su cuarto, había analizado friamente
+la situación creada por la aparición del hijo adoptivo de Roussel en su
+vida, y no había podido menos de pensar que esa situación podía ser
+fecunda en ventajas, siempre que ella supiese aprovecharla en todo lo
+posible. Lo menos que podía obtener era sembrar la discordia y alterar
+las relaciones del pupilo y del tutor. Bastaba para esto aparecer como
+una buena señora, halagar al joven, atraerle, hablarle de Roussel con
+respeto y de este modo, lo malo que Fortunato diría seguramente de ella
+sería considerado como prueba de la más injusta malquerencia. Y
+precisamente había adoptado, desde el primer momento, la línea de
+conducta más opuesta. Había tratado duramente á Mauricio, le había hecho
+despedir por su criado y, en fin, se había conducido al contrario de lo
+que exigía el sentido común. Si el joven tenía más orgullo que
+agradecimiento, no volvería y todo habría terminado. ¡Qué hermosa
+ocasión perdida de asestar un golpe certero á aquel monstruo de
+Fortunato!
+
+Herminia, muy inocentemente, pensaba en Mauricio, porque le había visto
+al principio muy enfermo y, al marcharse, muy interesante, y después muy
+sano y mucho más interesante aún. Tenía en el oído el sonido de su voz,
+y la mirada límpida, franca y ¡tan dulce! que le había dirigido, había
+penetrado hasta su alma. Habiéndose negado su tía á recibirle, era lo
+más probable que no le viese más y esto le producía una tristeza
+inexplicable. Por primera vez sintió una especie de pesadez, que la
+oprimía el corazón y no podía definir con precisión si era alegría ó
+pena lo que experimentaba. Pero era, eso sí, una sensación muy fuerte
+que le parecía que había de durar toda su vida.
+
+Como por casualidad había descubierto un banco en el terraplén, no en el
+sitio en que ella se encontraba cuando Mauricio pasó por el
+camino,--allí estaba demasiado en evidencia,--sino al extremo de la
+tapia y detrás de un vallado. Desde aquel sitio, se veía sin ser visto,
+á todo el que pasara, á menos de poner un poco de su parte, con buena
+voluntad, é inclinarse como para coger las clemátides que tapizaban el
+muro y pendían hacia fuera. Pero Herminia no pensaba inclinarse, sino
+ver, y esto era ya en ella muy extraordinario.
+
+Pasó las primeras horas del día con la señorita Guichard y á eso de las
+tres se dirigió al terraplén. Allí, sentada en el banco de piedra, con
+la labor sobre la falda, se asemejaba á la Virgen del bordado, como
+decía Mauricio. No trabajaba gran cosa y pensaba ... pensaba más que
+había pensado desde su nacimiento. Esperaba que vendría la persona por
+la cual se había apostado en observación; puesto que ella había tenido
+la idea de acechar su paso, le parecía muy natural que á él le hubiese
+ocurrido la de pasar.
+
+Al cabo de una hora, Herminia no había hecho progresar gran cosa su
+bordado, pero había dirigido muchas miradas por encima del muro.
+Empezaba á impacientarse y á dirigir mentalmente acusaciones á Mauricio,
+cuando, al sonar la hora en la iglesia del pueblo, se oyó un paso ligero
+que rompía el pesado silencio de la calleja. El que se aproximaba no
+venía por la plaza, sino por detrás de Herminia, del lado del bosque. La
+joven pensó: "¿Seré tonta? ¿Cómo podía haber atravesado todo el país? Es
+mucho más prudente en él llegar á la quinta por caminos solitarios."
+
+Los pasos se aproximaban. La joven, en su banco, estaba enteramente
+oculta y no tenía que hacer sino permanecer sentada para que Mauricio
+pasase sin verla; ¿fué una emoción repentina? ¿fué el deseo de ver mejor
+al que pasaba, ó fué cualquiera otra la razón de que se levantase? Ello
+fué que estando el joven pintor examinando con cuidado el muro, un
+ligero ruido de ramaje llegó á sus oídos. Retrocedió prontamente algunos
+pasos y, alargándose su perspectiva, descubrió á la sobrina de la
+señorita Guichard en su nido de verdes hojas.
+
+Como la víspera, la saludó sonriendo y dirigiéndose á ella como si
+fuese una antigua conocida, dijo:
+
+--¿Seré hoy más dichoso que ayer y podré llegar hasta la señorita
+Guichard?
+
+Herminia juntó las manos y dirigió á Mauricio una mirada suplicante.
+
+--Hable usted más bajo, se lo suplico ... ¡Si nos oyeran, sería
+terrible!
+
+--¿Por qué?
+
+--Porque desde que usted entró en esta casa, el carácter de mi tía ha
+cambiado por completo. Está inquieta, atormentada....
+
+--¡Ella también!, exclamó impensadamente Mauricio.
+
+--¿Cómo ella también? Acaso por parte de usted....
+
+--¡Oh! no: me he equivocado al decir esto. Continúe usted; se lo
+suplico....
+
+--Existe, por fuerza, entre mi tía y usted, ó alguno que le toque de
+cerca, una diferencia grave y que yo ignoro.
+
+--¡Y yo también!
+
+--¡Ah! ¿Ve usted como hay algo?
+
+--Es verdad; hay algo, pero ¿qué?
+
+--Entonces, ¿no se trata de usted?
+
+--Hace tres días, no conocía á la señorita Guichard.
+
+--¿Luego no es usted el culpable? ¡Tanto mejor!
+
+--¡ El culpable!, exclamó Mauricio; pero, señorita, esté usted segura de
+que la persona que yo supongo que está en desacuerdo con su tía de usted
+no tiene ciertamente nada de qué acusarse....
+
+--¡Mi tía tampoco!
+
+--Hace usted muy bien en defenderla.... Pero lo único claro en todo esto
+es que soy víctima de una hostilidad á la que en modo alguno he
+contribuído; que encuentro cerrada la puerta de esta casa y que si no
+tuviera la fortuna de hablar con usted....
+
+--Por encima de la tapia, ¡lo que está muy mal hecho!
+
+--No hubiera sabido siquiera porqué he sido despedido tan
+deliberadamente por la señorita Guichard ... con harto sentimiento mío,
+porque tengo un placer infinito en ver á usted y en oirla.
+
+Herminia comprendió que la conversación tomaba un giro que podía llegar
+prontamente á ser peligroso, y dijo, adoptando un aire grave:
+
+--Dispense usted, señor mío; he respondido á usted acerca de los puntos
+que le interesaban.... Creo que no tenemos nada más que decirnos.
+
+--¡Cómo! ¡Nada que decirnos!, exclamó con vehemencia Mauricio. Apenas
+hemos cambiado diez palabras y tenemos que esclarecerlo todo.... Porque
+es imposible que nuestras familias permanezcan enojadas ... Á nosotros
+corresponde reconciliarlas.... ¿No quiere usted?
+
+--¡De todo corazón!
+
+--Al menos, debemos conocer las causas de sus diferencias ... Usted
+parece mejor informada que yo....
+
+--No, señor.
+
+--Entonces, ¿quién nos dirá la verdad?
+
+--¡Yo!, dijo detrás de los jóvenes una robusta voz. Y al mismo tiempo la
+señorita Guichard, surgiendo de la espesura desde donde escuchaba hacía
+un momento á Mauricio y á Herminia, apareció majestuosa y terrible.
+
+--¡Mi tía!, exclamó Herminia aterrada. Y levantando los brazos con
+ademán desesperado, tomó la fuga y desapareció, ligera como una corza,
+por el extremo de la alameda.
+
+Mauricio, esforzándose en aparecer tranquilo, quedó solo en presencia de
+la señorita Guichard. Sin embargo, se creía algo en ridículo, al pie del
+muro y con el sombrero en la mano, y pensaba: "Debo parecer un mendigo
+pidiendo limosna" ... Pero tuvo una agradable sorpresa.
+
+--Puesto que usted, caballero, tiene curiosidad de saber lo que nos
+tiene divididos al señor Roussel y á mí, va usted á oírlo. Más para tal
+confidencia el sitio me parece incómodo, aunque sea usted quien le ha
+elegido. Tenga, pues, la bondad de seguir la tapia hasta la verja y allí
+me encontrará usted para abrírsela.
+
+Y con la mano le indicó la dirección que debía tomar, aunque él la
+conocía muy bien, y descendió del terraplén. Al dirigirse hacia la
+verja, Clementina se preguntaba: "¿Qué hará? He visto en su mirada la
+idea de huir y no volver. Si se marcha, se acabó el episodio; no le
+volveré á ver jamás. Si viene ... ¡entonces, nos veremos, señor Roussel!
+Es tu bien más querido, y voy á tratar de quitártelo."
+
+Mauricio, andando por el camino, pensaba: "Mi tutor me ha prohibido
+entrar en su casa y verla y me veo obligado á desobedecerle. Si emprendo
+la carrera y huyo sin tambores ni trompetas, no obraré con política,
+aunque sí, acaso, con prudencia. Pero de este modo quedaría en ridículo
+... ¿Qué pensaría de mí la Virgen del bordado? Me tomaría por un lacayo,
+por un don Juan de villorrio, que intenta emprender intrigas con las
+jóvenes por encima de las tapias, y no la volvería á ver! ¡Vamos, pues!
+Á mal tiempo, buena cara. Salgamos de este mal paso lo más correctamente
+que sea posible."
+
+Al llegar Mauricio á la verja, se abrió el postigo y la señorita
+Guichard, muy amable, dijo:
+
+--Entre usted. Le encuentro con mejor salud que la primera vez, por lo
+que me felicito.
+
+--Y yo se lo agradezco á usted, porque á sus buenos cuidados lo debo,
+señora....
+
+--Llámeme usted "señorita" dijo Clementina con aire majestuoso.
+
+--Pues bien, señorita, acentuó Mauricio, usted ha sido tan buena, para
+mí....
+
+--Y no lo siento, dijo Clementina, admitiendo el elogio, aunque usted
+sea singularmente emprendedor y merezca severas reprensiones ... ¿Es el
+señor Roussel quien le ha enseñado á hablar con las jóvenes sin el
+consentimiento de sus padres?...
+
+--El señor Roussel no me ha dado más que buenos ejemplos, dijo
+dulcemente Mauricio, y confieso que si él me hubiera encontrado donde
+estaba hace un momento, hubiera sido, sin duda, menos indulgente que
+usted....
+
+--¿Porque se trataba de mi sobrina?
+
+--Porque se trataba de una señorita, á las cuales él me ha enseñado que
+se debe respetar infinitamente.
+
+--Vamos, pues ... Puesto que usted mismo se acusa ... yo estoy
+desarmada.
+
+--Contra mí, dijo Mauricio sonriendo; pero contra mi tutor....
+
+--¡Él! Eso es otra cosa ... Yo tengo el deber de defenderme.
+
+--Pero, ¿es usted atacada?
+
+Hablando así, habían entrado bajo el emparrado, y se sentaron.
+
+--¡Atacada! replicó la señorita Guichard. Hace veinte años no he dejado
+de serlo ... Puedo decir que las únicas penas de mi vida han venido del
+señor Roussel.
+
+--Señorita, dijo Mauricio con estupor, no puedo suponer que usted me
+engañe, ... y sin embargo, lo que me está contando es tan extraño, tan
+inverosímil ... Hace veinte años que estoy al lado del señor Roussel y
+es esta la primera vez que oigo hablar de tales disensiones. Mi tutor no
+me ha dicho jamás una sola palabra y nada indicaba en su actitud un
+hombre turbado por las combinaciones de una guerra intestina ... Sí, su
+espíritu estaba libre....
+
+--¿ Cree usted que Herminia....
+
+--¡Ah! su sobrina de usted se llama Herminia?... interrumpió Mauricio.
+
+--Sí, señor ... ¿Cree usted que esta niña ha podido sospechar algo? La
+he ocultado cuidadosamente mis tristezas y mis temores, como el señor
+Roussel disimulaba delante de usted sus agitaciones....
+
+--Pero, Dios mío, señorita, ¿por qué esa hostilidad? ¿Qué son ustedes
+el uno para el otro?
+
+--Somos primos hermanos y hemos estado para casarnos.
+
+Mauricio no encontró una sola palabra que responder. En su pensamiento,
+asociaba la sonriente bondad de Roussel con la sequedad angulosa de la
+señorita Guichard y no se daba cuenta de la posibilidad de una unión
+entre estos dos seres tan poco á propósito para entenderse. En verdad,
+comprendía que se hubiesen repelido, como los elementos afines de la
+electricidad, y adivinaba qué sacudidas habían debido producir esas
+corrientes encontradas.
+
+Clementina, viéndole absorto, continuó sus explicaciones, en las que
+siempre se adjudicaba la mejor parte. Pintó su corazón herido por el
+abandono de un hombre á quien amaba y á quien su tío la había destinado
+desde la infancia. No habló de sus pretensiones, de sus calumnias, de
+sus maldades ni de toda aquella guerra de alfilerazos que había hecho al
+pobre Roussel. No; la víctima era ella; inocente y dulce criatura
+abandonada por un prometido infiel é ingrato. Se mostró llorosa como
+Dido después de la partida del hijo de Anquises; pero ella no había
+subido ¡ay! á la pira fatal, sino que había consumido su vida en las
+penas. Una reclusión completa había sido la consecuencia de la cruel
+decepción experimentada. Había renunciado al mundo y llorando su perdido
+porvenir se había consagrado á la educación de Herminia, su hija
+adoptiva, que era la sola alegría de su soledad.
+
+Escuchando á la señorita Guichard, Mauricio pensaba: "¿Será posible que
+mi tutor se haya mostrado tan duro con esta pobre mujer? ¡Cómo!
+¿tiernamente amado, la abandonó? ¡Quién pensara, al verle ahora con su
+cara rubicunda y sus cabellos blancos, que en otro tiempo había hecho
+desgraciadas! No era muy seductora su prima Clementina ... pero, después
+de todo, la palabra es palabra. Si esta mujer me contase la verdad ...
+¿Y cómo no? el telegrama enviado desde Liverpool, prohibiéndome volver á
+casa de la señorita Guichard, prueba la aversión que mi tutor dedica á
+su exprometida ... ¿Qué habrá pasado entre ellos? ¿Y por qué, sobre
+todo, no me ha hecho jamás la menor alusión á todas estas historias?
+¿Será eso una prueba de que es suya la falta? ¡Sería entonces la única
+de su vida!"
+
+Esta disculpa en favor de su tutor alivió á Mauricio, que hacía un
+momento se estaba haciendo aliado de Clementina y no bastante defensor
+de su padre adoptivo. Clementina decía:
+
+--Usted juzgará de mi emoción cuando esta carta caída de su bolsillo y
+que está firmada por el señor Roussel, me reveló quién era usted....
+
+--¿Luego usted me conocía? preguntó ligeramente Mauricio.
+
+--La naciente celebridad de usted no me permitía ignorar su nombre.
+
+--El pintor se inclinó ruborizándose.
+
+--Lo poco que yo valgo se lo debo al señor Roussel.
+
+--¡Tiene tanto gusto y tan admirable inteligencia! exclamó Clementina
+con una admirable hipocresía. ¡Ah, señor! Era muy seductor, cuando
+joven; ¿cómo no había de agradar? Yo no quiero que mi sobrina sea tan
+desgraciada como yo ... Ahora que nos hemos explicado, no vuelva usted
+más, caballero ... Todo nos separa....
+
+--Pero, señorita ... dijo Mauricio en tono de protesta y muy molestado.
+
+--¡Oh! no se defienda usted ... Es encantadora y sé lo que usted piensa
+de ella. Les escuchaba hace un momento cuando usted la hablaba al pie
+del terraplén. Todas las dulzuras que usted la dedicaba me recordaban
+los artificios en que yo misma me dejé coger!... Si usted ama á
+Herminia, pierde el cariño de su tutor ... Vea, pues, si no es mejor que
+no vuelva usted jamás....
+
+--Déjeme usted al menos hablarle ... explicarle.... dijo Mauricio con
+calor, sin observar que, muy diestramente, le acababan de entregar
+Herminia.
+
+--¡No, nada, no vuelva usted! Es usted un amable joven y si ella le
+volviese á ver, ¡sabe Dios lo que podría suceder á esta niña, de corazón
+tan sencillo y tan puro!...
+
+--Pero, señorita, mi tutor tiene por mí una intensa afección y estoy
+seguro de que conseguiría vencer sus prevenciones....
+
+--¿Usted lo cree? ¿Es usted un hombre honrado?
+
+--¿Y puede usted dudarlo?
+
+--No lo dudo y la prueba es que le autorizo para quedarse ... ¡Qué
+dicha, el poder acogerle sin desconfianza! Usted me agradó desde el
+primer momento ... No diga usted ni una palabra á Herminia ... No le
+permito hacerle la corte sin que el señor Roussel haya dado su
+consentimiento.... Pero comerá usted con nosotras y observará que no
+somos tan malas personas.... ¡Herminia!
+
+La Virgen del bordado, viendo que la conversación se prolongaba y
+devorada por la curiosidad, había tomado el partido de dejar ver el
+extremo de su traje blanco por el otro lado del vallado. Á la llamada de
+su tía, se acercó llena de emoción y por eso mismo más encantadora ...
+Y Mauricio, perdiendo en su presencia la poca resolución que le quedaba,
+olvidó las órdenes de su tutor y entró en aquella casa de la que hubiera
+debido huir.
+
+Al día siguiente, Mauricio tuvo ocasión de acabar el cuadro y el boceto,
+porque tenía en el pensamiento, clara y precisa, la deliciosa cara de
+Herminia. Trabajó todo el día con ardor, pero sin alegría, porque, en el
+fondo, estaba descontento de sí mismo. "¿Cómo explicar á mi tutor lo que
+ha pasado? se decía; y ¿cómo va á tomar mi desobediencia? ¡Ah! si
+conociese á Herminia, me comprendería y me disculparía! Pero no conoce
+más que á la señorita Guichard y es fuerza confesar que no es lo mismo
+... Y, sin embargo, no es mala esa mujer. Lo peor que tiene es aquel
+aire tan hombruno; ... eso será lo que habrá alejado á mi tutor. Y,
+¡diablo! ¡él era un buen mozo cuando joven, á juzgar por sus retratos, y
+el rompimiento debió ser penoso para la tierna Clementina, que le
+quería!... ¡Oh!, de veras. Mi tutor creía que en esa casa me hablarían
+mal de él y esto le contrariaba. ¡Como si todo cuanto pudieran decirme
+fuese á hacerme olvidar sus bondades! Aunque fuera un monstruo, no por
+eso habría dejado de ser mi segundo padre.
+
+Por la noche, la soledad de la casa y el silencio del campo le
+fastidiaron y se fué á París. Entró en un teatro; encontró insípida la
+obra que se representaba, á pesar de que llevaba doscientas
+representaciones, y volvió á Montretout en el último tren. Dormía
+profundamente por la mañana, cuando la puerta de su cuarto se abrió
+bruscamente y entró el señor Roussel diciendo:
+
+--¡Soy yo! ¡Cómo, perezoso! ¿estás todavía en la cama? Ven á abrazarme.
+
+Mauricio no se lo hizo repetir. Saltó al suelo y estrechó á su tutor
+entre sus brazos.
+
+--Vamos; vístete, dijo Fortunato; vas á coger frío.
+
+--Pero, ¿cómo es que llega usted tan de mañana?
+
+--Tomé el vapor ayer por la tarde; he corrido toda la noche en
+ferrocarril y aquí estoy.
+
+--Pero debe usted estar muy cansado....
+
+--Nada, absolutamente. Hablemos de ti.
+
+Durante este tiempo, Mauricio se había vestido.
+
+--Pasemos á tu estudio y estaremos mejor que aquí, dijo Roussel.
+
+Cogió al joven por el brazo, apretándoselo tiernamente, dichoso por
+tenerle allí, como si hubiera abrigado el temor secreto de no
+encontrarle en su casa al volver. Llegados al estudio, se sentó, sin
+haber examinado los lienzos puestos en el caballete, como tenía por
+costumbre, y dijo, mirando á su hijo adoptivo:
+
+--Cuéntame con detalles tu accidente y tus aventuras con la señorita
+Guichard.
+
+--El accidente es de los más sencillos y de los más estúpidos ...
+Imagine usted que fuí cogido en una calleja por una cabalgata de
+horteras y atropellado antes de haber podido guarecerme.... Tenía la
+frente contusionada y dislocado un hombro, cuando el jardinero de la
+señorita Guichard me vió sin conocimiento en medio del camino.... La
+señorita Guichard me hizo transportar á su casa y me cuidó perfectamente
+... No hay más.
+
+--¡No hay más!, murmuró Roussel en tono de sospecha.
+
+--¡Nada!
+
+--Entonces ¿has visto al monstruo mismo?
+
+--Un monstruo nada feroz, dijo Mauricio riendo.
+
+--¡Diablo! ¿Cómo te las has compuesto?... Pero, sin duda, ella no te
+conocía cuando te acogió é ignoraba el vínculo que nos une.
+
+--Es verdad que, en cuanto lo supo, su actitud cambió completamente.
+
+--¡Ah! ¿Lo ves? exclamó Roussel triunfante.
+
+--Sí; pero si cesó de venir á mi cuarto, siguió teniéndome en su casa y
+sus atenciones, dignas de todo agradecimiento, no se interrumpieron....
+Acaso permaneció alejada por delicadeza.
+
+--¿Por delicadeza? ¡Ah! Decididamente, no la conoces. Sería menos
+peligroso tratar de aprisionar leones ó tigres, que vivir en buena
+inteligencia con ella ... ¡Oh! ya veo que se ha hecho de miel contigo;
+cuando quiere, sabe ser amable.... pero eso es imposible que dure ... yo
+lo sé bien.... He tratado de domarla durante seis semanas y tuve que
+apelar á la fuga ... ¿Te habrá dicho que soy un bandido, eh?
+
+--Todo lo contrario. Me ha contado que le había amado á usted mucho ...
+Y por su actitud, por el tono con que me hablaba, juraría que aún....
+
+--¡Calla, desgraciado! interrumpió Fortunato con un ademán de horror.
+Gracias á Dios esto libre de ella y el diablo mismo no me haría ponerme
+voluntariamente en su presencia ... ¡Calla! ¿has cambiado la cabeza de
+tu desposada?
+
+Roussel, paseándose de arriba abajo, en la agitación que le producían
+aquellos recuerdos, se había detenido delante del cuadro empezado por
+Mauricio antes de su partida y miraba con atención la figura que
+representaba á Herminia.
+
+--Sí, dijo Mauricio; me ha parecido que el rubio estaba mejor en la
+escala de los colores: el moreno resultaba brutal.
+
+--La fisonomía es encantadora. ¿De qué modelo te has servido?
+
+--De ninguno: está hecho de imaginación....
+
+--¡Ah! Pues no es esa tu costumbre....
+
+Se calló. Acababa de ver el estudio de la virgen del bordado y le
+examinaba con aire cuidadoso. De una ojeada había reconocido el
+terraplén de la quinta del tío Guichard, en el que había jugado durante
+toda su infancia. Y en aquella joven inclinada hacia la callejuela y
+rodeada de follaje, volvía á encontrar á la desposada cuya cara había
+cambiado Mauricio por un repentino capricho. ¡Una extraña coincidencia,
+verdaderamente, y muy á propósito para alarmar á Roussel! Éste
+permanecía delante del lienzo, no atreviéndose á volverse por no mostrar
+á su hijo adoptivo su cara sombría, pero viendo, sin embargo, que era
+necesaria una explicación. Por fin, se armó de valor, y dijo:
+
+--¿Es nuevo este boceto?
+
+--Sí, padrino; he emprendido este cuadrito después que usted se marchó.
+
+--Es la misma cabeza de la desposada ... ¿También de imaginación?...
+
+Levantó la frente y clavó su mirada en los ojos de Mauricio. El joven se
+sonrojó un poco y dijo sencillamente:
+
+--No he mentido á usted nunca y no he de empezar á mi edad ... Esta
+cara es la de la sobrina de la señorita Guichard.
+
+--¿Ha venido aquí? preguntó Roussel con violenta angustia; ¿la has hecho
+entrar en mi casa?
+
+--No; no ha venido; he hecho este retrato de memoria....
+
+--¡De memoria! repitió Fortunato moviendo la cabeza. ¿Cuántas veces la
+has visto entonces?
+
+--Dos veces.
+
+--¿Dónde?
+
+--La primera en el terraplén, tal como usted la ve en este boceto ... Su
+graciosa silueta me pareció que encuadraba bonitamente en el follaje....
+Había en esto un precioso asunto ... La pinté de memoria y después, como
+la cabeza no me satisfacía....
+
+--¡Has vuelto!
+
+--Sí, padrino; y esta vez, estando hablándola, fuí sorprendido por la
+señorita Guichard....
+
+--Que te echó una reprimenda ... Yo en su lugar....
+
+--Nada de eso; que me rogó que entrase, se explicó muy cordialmente
+conmigo, me acogió con gran benevolencia ... y después....
+
+--¿Y después? repitió Fortunato estremeciéndose.
+
+--Y después, me hizo quedarme á comer.
+
+--¿Has comido en su casa?
+
+--Antes de ayer.
+
+--No te ha hablado mal de mí; te ha acogido con benevolencia y te ha
+convidado á comer, resumió Roussel ... ¡Ah! Hijo mío, todo esto es más
+grave de lo que había previsto. Veamos; vamos á poner los puntos sobre
+las íes, porque va en ello mi tranquilidad presente y tu seguridad en el
+porvenir. Dímelo todo, como á un padre.... Esa joven ... encantadora si
+es como tú la has pintado ... ¡Ay! sé muy bien cómo logras los parecidos
+... esa joven ... ¿te ha gustado?
+
+--¡Oh! sí, mi querido padrino, exclamó Mauricio con fuego. Si usted
+supiera hasta qué punto es bonita, dulce, sencilla....
+
+--¡Eh! todo lo que tú quieras ... un ángel.
+
+--Un ángel, sí, padrino....
+
+--¡Pero tiene el diablo á su lado! ¡Y no tendrás el ángel sin verte
+obligado á cargar también con el diablo!... ¡Ah! querido hijo mío, tú
+sabes cuánto te quiero y cómo te lo he probado desde hace veinte años.
+Debes estar convencido de que si sólo se tratase de sacrificar mi reposo
+á tu dicha, no dudaría ... Pero tener á Clementina por suegra ...
+¡porque sería tu suegra! no habría en el infierno suplicio semejante.
+Hay que haberla conocido joven para sospechar lo que debe ser ahora que
+es vieja. Y su plan lo adivino ahora como si lo estuviera viendo ...
+Quiere robarme tu cariño ... Ha puesto á su sobrina como un cebo para
+cogerte en sus redes ... Sí, ya sé lo que me vas á decir; la sobrina es
+encantadora ... ¡Al casarse con una joven, no se casa uno con su madre y
+mucho menos con su tía! Pero estoy seguro de que Clementina tomaría sus
+precauciones, que se impondría á la joven pareja ... ¿qué digo? que la
+secuestraría y exigiría al marido que jurase vivir con ella ... Este es
+el secreto de su buena acogida.... Ha visto en ti el yerno ideal ... Un
+muchacho guapo, bien educado, rico y ya célebre y como remate mi hijo
+adoptivo ... Su sueño es apoderarse de ti para que yo quede solo, á mi
+edad, y me muera de pena en mi rincón, como un pobre perro abandonado.
+
+Y hablando así el buen Fortunato se había enternecido. Su voz se perdió
+en un sollozo y las lágrimas rodaron por sus mejillas. Ante esta pena
+tan sincera del hombre que le había educado, Mauricio se abandonó á su
+emoción: se abalanzó á Roussel, le estrechó entre sus brazos, le obligó
+á sentarse en una butaca, se colocó en un taburete cerca de él, le cogió
+la mano y, llorando también, dijo:
+
+--Basta, mi querido padrino; ni una palabra más ... Usted no me conoce
+... ¡yo, abandonarle! ¡Dejarle acabar su vida, que espero será todavía
+muy larga, sin aprovechar la dicha de su continua presencia! ¿Cómo ha
+podido usted pensarlo? ¡Preferiría renunciar á todas las mujeres de la
+tierra, mejor que causar á usted una pena ... Usted llora, mi bueno y
+único amigo, por mi causa.... Es la primera vez y será la última ...
+Tranquilícese usted; jamás haré nada que le atormente ni que siquiera le
+disguste; sería un ente desnaturalizado si pensase en otra cosa que en
+complacerle. Los hijos deben obediencia á sus padres y usted es aún más
+que un padre para mí, porque no es la naturaleza la que le ha hecho
+serlo, sino su voluntad.... Yo soy su hechura moral ... No creo que haya
+en el mundo lazos más fuertes que los de mi cariño y mi
+reconocimiento....
+
+Roussel lloraba todavía, pero al mismo tiempo se sentía dichoso, porque
+veía la sinceridad con que hablaba Mauricio. Le abrazó con efusión y ya
+ruborizado, el buen señor, por el egoísmo con que aceptaba la renuncia
+de su querido hijo:
+
+--Casi no la conoces, exclamó, y olvidarás fácilmente á esa joven ...
+¡Bah! Ya buscaremos otra, aun más bonita y que no dependa de la atroz
+Clementina ... Si tú supieras....
+
+--No quiero saber nada; creo á usted bajo su palabra.
+
+--¡Ah! eres un buen muchacho, dijo Fortunato con efusión, y en este
+momento me pagas veinte años de ternura....
+
+--Entonces, no se hable más del asunto, contestó Mauricio con afectada
+calma y que se borre hasta el recuerdo de esta aventura.
+
+Roussel y Mauricio volvieron á emprender su plan de vida ordinario, en
+apariencia al menos, porque, en realidad se había producido entre ellos
+una causa de molestia. El pintor no buscaba, como en otro tiempo, la
+presencia de su padrino, é, instintivamente, Fortunato estaba retraído.
+No podían hablarse sin reticencias y se veían obligados á reflexionar,
+antes de emprender una conversación, á fin de asegurarse de que no había
+de descarrilar del asunto principal, en desenvolvimientos peligrosos.
+Ocupados incesantemente en dominarse, afectaban una tranquilidad que
+estaba muy lejos de sus espíritus. No se atrevían á dirigirse mutuas
+preguntas y se espiaban, temiendo sorprender en sus fisonomías la huella
+de una inquietud, la prueba de una pena. Hubieran querido convencerse de
+que habían renunciado, Roussel á sus prevenciones y Mauricio á su
+amor.... Pero sabían que esto era imposible y ambos sufrían. Estos dos
+seres que habían vivido tanto tiempo en una deliciosa intimidad, no se
+veían ahora más que á las horas en que les era imposible evitarse; por
+la mañana en el almuerzo y por la tarde durante la comida y de
+sobremesa, y aun entonces estaban juntos con alguna inquietud. De este
+modo, Clementina había conseguido introducir la turbación en casa de su
+enemigo y envenenar su tranquila felicidad.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV
+
+
+EL ATAQUE Y LA DEFENSA.
+
+Durante quince días Roussel sufrió valerosamente esta situación tan
+nueva y tan penosa. Pensaba: "Es el primer momento; esto pasará. Un
+nuevo capricho seguirá al actual y ya no habrá cuestión. Podremos
+entonces respirar, lejos de la horrible Clementina, y vivir en paz."
+Pero sus esperanzas optimistas no se realizaron. ¿Era que Mauricio
+estaba más seriamente enamorado que lo que había dicho? ¿Era que la
+violencia hecha á sus sentimientos había aumentado su fuerza en vez de
+disminuirla? Mauricio cambiaba mucho, física y moralmente. Él, que era
+la actividad misma, pasaba días enteros tendido en el diván de su
+estudio, fumando cigarrillos. No cogía un pincel. El boceto de la
+_Virgen del bordado_ y el cuadro de los _Desposados_ estaban vueltos
+hacia la pared. Tenía en completo abandono los estudios empezados para
+la decoración de la sala de actos de la alcaldía de Saint-Denis;
+importante trabajo obtenido en buena lid, en un concurso en el que tuvo
+por antagonistas á los más célebres pintores. Nada le interesaba. Estaba
+sufriendo una crisis de desaliento y de disgusto.
+
+Por la primera vez en su vida, Roussel le veía de este modo, lo que le
+alarmaba seriamente. Disimulaba, sin embargo y no lo interrogaba,
+temiendo una respuesta que abriese de nuevo el debate. Esperaba todavía
+que "aquello pasara", pero veía que no "pasaba" jamás.
+
+Por las tardes Mauricio salía solo con frecuencia. Las primeras veces,
+Roussel le había preguntado: "¿Adónde vas?" y el joven le había enseñado
+un álbum, y respondido: "Voy á buscar apuntes ..." Y no había invitado á
+su tutor á que le acompañase y hasta, pareciendo temer que éste se lo
+propusiera, casi se había escapado. Roussel no había repetido la
+pregunta; pero un día en que el álbum de los croquis estaba sobre una
+mesa, en ausencia del pintor, había levantado la cubierta, recorrido las
+hojas y adquirido la certeza de que todas estaban inmaculadas. Entonces,
+¿en qué pasaba Mauricio los días? ¿Habría faltado á su promesa y vuelto
+á casa de la señorita Guichard? Roussel no lo sospechó siquiera; sabía
+que era incapaz de faltar á un compromiso. Y sin embargo, ¿qué hacía?
+
+Resolvió seguirle, y una tarde en que Mauricio había salido por el
+camino de Saint-Cloud con el famoso álbum de las hojas en blanco,
+Fortunato se dispuso á ir de lejos en su seguimiento. Pudo sin
+dificultad no perderle de vista, porque el joven marchaba sin
+desconfianza. Ni una sola vez se volvió y en el camino polvoriento, su
+silueta se destacaba visible á quinientos pasos de distancia. Volvió
+hacia la derecha; tomó un sendero de travesía que conducía al bosque y
+una vez llegado á la espesura, se sentó, con el álbum sobre las rodillas
+y permaneció más de una hora sin moverse, como si esperase á alguien,
+pero nadie llegó. Salió de su abstracción y á paso lento, siguiendo su
+paseo, se dirigió hacia la Celle-Saint-Cloud.
+
+Fortunato se estremeció. ¿Se habría engañado? ¿Sería capaz Mauricio de
+tanto disimulo? ¡Qué! ¿iría á casa de la señorita Guichard? ¡No!
+imposible. Y, sin embargo, tomaba una dirección nada dudosa hacia una
+plazoleta en la que desembocaba la callejuela donde el joven había sido
+atropellado. Pero Mauricio, en vez de apretar el paso, como aquel á
+quien se espera, le acortaba. Dobló la esquina de la calleja y allí se
+detuvo su tutor. Mauricio avanzó hasta que pudo descubrir el terraplén
+de la quinta y allí, oculto detrás de una espesura de madreselvas que
+brotaban en la cerca de un jardín, esperó.
+
+Desde su puesto de observación, Roussel le veía mirar con insistencia
+hacia la finca de la señorita Guichard. Y hasta le veía la cara lo
+bastante para notar su profunda tristeza. ¿Esto era, pues, el objeto de
+sus paseos misteriosos? Venía á contemplar el sitio donde había visto
+por primera vez á Herminia. Esperaba verla de lejos si pasaba por la
+alameda de las ramas colgantes. Acaso ella se mostrase tan triste como
+él y entonces, esa identidad de sentimientos sería un alivio para su
+pena. Y el curtido corazón de Fortunato se apretó al recibir esta prueba
+de la pena efectiva y devoradora del hijo á quien amaba tan tiernamente.
+
+Una gran melancolía se apoderó de él. Presintió que estaba destinado al
+más cruel de los sacrificios; el de la tranquilidad de sus últimos días.
+Vió que no podría dudar entre su dolor y el de Mauricio. Estimó que no
+era justo aceptar el sufrimiento de aquella juventud como precio de la
+quietud de su vejez. No había igualdad entre la vida del uno, en su
+aurora, y la del otro, en su ocaso. Por último, temió que Mauricio le
+juzgase egoísta y tuviese de Clementina mejor opinión que de él y quiso
+demostrar la diferencia que había entre ellos y hacer apreciar su
+abnegación comparada con la inflexibilidad de la señorita Guichard.
+
+Mauricio dejó su sitio lentamente y como á disgusto. Aquel día Herminia
+no había aparecido en el jardín. Tomó de nuevo el camino del bosque, con
+la cabeza baja y al llegar á la plazoleta, arrojó un grito ahogado y
+palideció: su tutor estaba delante de él. El anciano estaba grave y un
+poco pálido, pero su fisonomía y su actitud no acusaban enfado alguno.
+Viendo á Mauricio perplejo, se adelantó sin hablar, le cogió
+afectuosamente el brazo y marchó á su lado en dirección á Montretout.
+
+Después de algunos minutos de silencio, levantó la cabeza, miró á su
+hijo adoptivo con dulzura y dijo con voz enternecida:
+
+--Así pues, hijo mío; ¿_eso_ es más fuerte que tú? ¿Es absolutamente
+preciso que la vuelvas á ver?
+
+Á estas palabras tan afectuosas, tan verdaderamente paternales,
+Mauricio, conmovido, balbuceó con voz alterada:
+
+--¡Oh! mi querido padrino, perdóneme usted, pero ¡es tanta mi pena!...
+
+--Vamos, hijo mío; has hecho lo que has podido, bien lo veo; á mí me
+toca hacer el resto.
+
+--¡Padrino mío!...
+
+--¿Acaso has creído que te he criado como lo he hecho, durante veinte
+años, para cambiar de repente, el mejor día, y hacerte desgraciado? ¡No,
+no! Te quiero para ti mismo y no para mí y no puedo soportar la idea de
+que alimentas una pena que una palabra mía puede disipar.
+
+--¡Oh! pero yo no aceptaré que usted tenga el menor disgusto por mi
+causa, interrumpió Mauricio con energía. Soy un cobarde por no haber
+sabido soportar mejor esta decepción. Pero yo daré buena cuenta de mi
+debilidad ... Hace mucho tiempo que estoy proyectando un viaje á España
+... Partiré ... partiremos juntos.
+
+--¡No!, dijo tristemente Roussel; porque llevarías contigo el recuerdo
+de Herminia y serías aún más desgraciado estando lejos de ella ... Y yo
+tendría la doble tristeza de verte sufrir y de pensar que sufrías por
+ser yo un egoísta ... Lo que me impedía dejarte en libertad de amar á
+esa muchacha, que es sin duda adorable y buena....
+
+--¡Ah! mi querido padrino; si usted hablase con ella solamente un cuarto
+de hora, estaría usted seguro de ello. La dulzura de su voz, la gracia
+de su mirada, todo atestigua un corazón exquisito.
+
+--Yo creo que si tú te has puesto á amarla tan deprisa y tan fuerte,
+dijo Fortunato sonriendo, es que tiene un encanto irresistible.
+
+--Y con todo eso, es tan modesta, tan bien educada....
+
+--¡Oh! no se parece á Clementina ... Pero te decía que me había
+contenido el temor de que fueses víctima de la señorita Guichard, como
+lo he sido yo ... He pensado mucho en todas estas cosas desde que volví
+de mi viaje y he adquirido la certidumbre de que podrás escapar al
+peligro. ¿Qué es lo que tú quieres, en suma? Una mujer y no una fortuna.
+Y bien; cásate con Herminia, y si la señorita Guichard te atormenta,
+coges á tu mujer del brazo y te la llevas. Tú serás siempre
+independiente. Así pues si Herminia te ama....
+
+--Me amará.
+
+--¡Debe amarte ya! Pero la señorita Guichard estará, de seguro, furiosa
+por no haberte visto desde hace dos semanas. Va á ser preciso jugar mano
+á mano con esa buena pieza. ¿Estás dispuesto á seguir el plan que te voy
+á trazar?
+
+--Ciegamente.
+
+--Pues bien, escucha. Si cometieras la imprudencia de presentarte mañana
+en la Celle-Saint-Cloud, con el aire radiante y diciendo á Clementina:
+"¡Heme aquí! Mi tutor consiente en que me case con su sobrina de usted;
+¿quiere usted concederme su mano?" puedes estar seguro de que te
+pondrían en la puerta con todos los honores debidos á tu posición de
+hijo adoptivo de un hombre execrado. Será, pues, necesario que te
+presentes con cara de contricción y de inquietud, que pidas hablar en
+secreto con la señorita Guichard y que cuentes que te he sorprendido
+yendo á su casa y que ha habido entre los dos una escena violenta, cuya
+conclusión ha sido este _ultimátum_ formulado por mí: romper toda
+relación con mi enemiga ó abandonar mi casa.
+
+--¡Cómo! ¿Será preciso abandonar á usted?
+
+--Durante el tiempo necesario para las capitulaciones y hasta el
+matrimonio. Si Clementina te viese continuar viviendo conmigo, como es
+lista, sospecharía alguna astucia y te daría que sentir. La única
+probabilidad de éxito que tienes con ella es aparecer enfadado conmigo y
+que sea yo el condenado á sufrir. De este modo te acogerá como á un
+aliado, porque, es triste decirlo, pero ella no entrega su sobrina á un
+buen muchacho capaz de hacerla feliz, sino á un hijo ingrato que pone en
+peligro la dicha de mi vida. No protestes; yo sabré, naturalmente, á qué
+atenerme y la apariencia de la falta bastará. Tú, continuarás amándome
+tanto más cuanto más grande te parezca mi sacrificio. Pero no dejes
+sospechar nuestro convenio ni demuestres cariño hacia mí: el día en que
+Clementina no vea en ti un instrumento de rencor, te odiará y todo se
+habrá perdido.
+
+--Pero ¿después?
+
+--¡Oh! Después ... después será cuando empiecen las verdaderas
+dificultades. Tendrás que mostrarte lleno de deferencia por la señorita
+Guichard. Si no haces causa común con ella contra mí, si confiesas una
+reconciliación con tu tutor, el diablo se desencadenará y entonces
+sabrás á ciencia cierta lo que es esa señora ... Porque, amigo mío,
+ahora no puedes juzgarla ... no la conoces.
+
+--Es usted tan bueno, dijo Mauricio con alguna indecisión, que me voy á
+atrever á dirigirle una pregunta verdaderamente arriesgada ... Llegado
+el caso, ¿consentiría usted en reconciliarse con la señorita Guichard?
+
+--¡Consentiré en todo para hacerte dichoso! Pero no te hagas ilusiones;
+es á Clementina á la que habrá que decidir. Yo jamás le he hecho nada
+malo, si se exceptúa el no querer llamarme barón de Pontournant y
+dejarla para vestir imágenes.... No puedo hacer más que ofrecerme á
+estrechar su mano ... Y te doy mi palabra de que tendré ese heroísmo....
+
+--Entonces todo saldrá á pedir de boca. Usted exagera su rencor. La
+edad ha amortiguado los fuegos de su cólera ... Se ha calmado mucho.
+
+--Eso me asombra ... El vino gana en sabor al hacerse viejo, pero el
+vinagre, por el contrario, aumenta en acidez ... Y la acidez de
+Clementina.... Cuando la conozcas, verás lo que es bueno.
+
+--¡Padrino mío!
+
+--No; no lo digo para retirar mi promesa. Estoy decidido, pero sé á lo
+que me comprometo. Hace veinte años, retrocedí ante el abismo; ahora me
+arrojaré á él. ¿No hubo en Roma un ser sublime llamado Curtius que se
+echó armado en una sima para apaciguar á los dioses?
+
+--Sí, padrino mío; ese fué el asunto de mi primer concurso para el
+premio de Roma.
+
+--Pues bien ¡yo imitaré á ese mártir! Pero, cuando esté en el fondo, ¿no
+me dejarás solo?
+
+--Seremos dos para acompañar á usted, para amarle.
+
+--Entonces, corriente. Dame hoy doble ración de ternura, porque desde
+mañana viviremos separados ... ¡Así lo exige la política!
+
+Habían llegado á la verja de la quinta de Montretout; entraron y pasaron
+la velada haciendo proyectos para el porvenir.
+
+Al día siguiente, como había dispuesto Roussel, Mauricio se presentó en
+la Celle-Saint-Cloud y fué recibido sin dificultades. Introducido en el
+salón, tuvo que esperar algún tiempo. Sin duda la señorita Guichard
+quería tomarse tiempo para pensar lo que iba á decir y acaso también
+enseñar á Herminia adornada con elegante sencillez. Sin embargo, la
+dueña de la casa apareció sola y avanzó con la frente oscurecida por una
+nube.
+
+--Celebro infinito ver á usted, señor Aubry, dijo con voz bastante
+firme. Sin duda ha estado usted enfermo, porque hace quince días que no
+sabemos de usted.
+
+--Dispénseme usted, señorita, pero no he estado enfermo.
+
+--¡Ah! exclamó Clementina con severidad amenazadora. Entonces habrá
+usted estado ausente.
+
+--No, señorita; he estado en Montretout....
+
+--¿Tan cerca?, dijo expresando una áspera ironía. Entonces, ¿qué le ha
+impedido á usted venir?
+
+--He tenido vivos disgustos ... disgustos de familia ... Mi tutor ha
+vuelto y....
+
+--¿Y qué?... interrogó Clementina, devorada por una ardiente curiosidad.
+
+--Y se han producido entre nosotros algunas dificultades....
+
+--Las palabras salían penosamente de la boca de Mauricio. Era preciso
+que amase mucho á Herminia y que su padrino, en el momento de salir, le
+hubiese recomendado de nuevo el disimulo, para que se decidiese á mentir
+de aquel modo. Pero no le fué necesaria mucha habilidad. En un instante,
+la actitud de la señorita Guichard había cambiado. Su violencia
+desapareció, las nubes de su frente se disiparon y con la faz radiante,
+sonrió á Mauricio como á un amigo. Le tomó la mano, le atrajo hacia ella
+en un canapé y exclamó, con los ojos brillantes de alegría:
+
+--¡Pobre joven! cuénteme usted eso.
+
+Mauricio contó lo que había convenido con Roussel y pudo comprender en
+la triunfante exaltación de Clementina hasta qué punto su padrino le
+había dicho la verdad. Sí; el móvil único de la señorita Guichard era su
+rencor implacable; todo estaba subordinado en su existencia al deseo de
+hacer mal á Fortunato. Era esto tan evidente, tan claro, que á Mauricio
+se le pasaron ganas de levantarse y exclamar: "Todo lo que estoy
+contando es falso de la cruz á la fecha. Mi padrino es el mejor de los
+hombres y antes que causarme la más pequeña pena está dispuesto á
+olvidar lo que usted le ha hecho y á reconciliarse con usted."
+
+Pero no tuvo tiempo. La señorita Guichard se levantó, llamó y dijo al
+criado: "Ruegue usted á la señorita Herminia que venga." Esta sencilla
+frase borró los escrúpulos de Mauricio. Pensó que iba á ver á la Virgen
+del bordado y que podría acabar su boceto del natural. El amor al arte,
+su ternura por Herminia; todo iba á ser satisfecho al mismo tiempo.
+Bendijo mentalmente al hombre que le proporcionaba todas estas
+satisfacciones y juró indemnizarle del esfuerzo que le habría costado el
+resignarse. Precisamente la señorita Guichard se volvía hacia él con
+complacencia y le decía con énfasis:
+
+--Olvide usted el mal proceder de un hombre egoísta. Yo le devolveré la
+afección que él le retira.... y usted encontrará en mi casa, cerca de
+mí, la compensación de sus cuidados....
+
+Una última sacudida de su honradez indignada estuvo á punto de
+apoderarse de Mauricio ... Ya abría la boca para responder: "No necesito
+compensaciones y usted sería incapaz de amar á nadie, ni á su sobrina,
+como yo soy amado por mi tutor."
+
+Pero entró Herminia, rubia, sonrosada, fresca, sonriente; y todo quedó
+olvidado.
+
+El plan formado por Roussel resultaba, por otra parte, en todas sus
+partes, y Mauricio, con el egoísmo natural del hombre, gozaba tan
+plenamente de su dicha como su padrino tenía el corazón á la vez
+satisfecho y desgarrado. Sin embargo, el joven no olvidaba al que se
+había sacrificado por él y le escribía largo y tendido todas las tardes
+al volver á París, después de haber comido en la Celle-Saint-Cloud,
+porque comía todas las tardes con su futura, hasta tal punto temía
+Clementina que se le escapase su prisionero. Sus cartas estaban llenas
+de noticias sóbrela actitud de Clementina, sobre sus palabras, sobre la
+gracia y la bondad de Herminia. Roussel respondía dando instrucciones á
+su hijo y recomendándole prudencia y, sobre todo, discreción. Jamás se
+permitía una palabra desagradable respecto de su enemiga; nunca una
+crítica amarga. Desde el día en que Mauricio fué admitido en casa de la
+señorita Guichard, Fortunato pensó, con mucha delicadeza, que convenía
+poner en buen lugar ante su pupilo á una mujer con la que iba á estar
+unido por estrechos lazos.
+
+De vez en cuando, cuando se aburría mucho en Montretout, hacía una
+escapada á París é iba á sorprender á Mauricio, por la mañana, en su
+estudio. Llegaba con la cara radiante y las manos llenas de flores de
+sus estufas; abrazaba á su querido hijo, le contemplaba, le acosaba á
+preguntas y daba vueltas á su alrededor con inquieta ternura. Pero
+prontamente veía que Mauricio no había dejado de quererlo y se iba
+dichoso.
+
+Tomaba precauciones, parque sabía que era espiado. En varias ocasiones
+había sorprendido rondando su casa al primo Bobart, el confidente de
+Clementina, y hasta le había visto seguirle á París. El darle esquinazo
+no había sido más que un juego. Las robustas piernas de Fortunato habían
+burlado fácilmente el espionaje del antiguo abogado. Preguntado Mauricio
+acerca de este personaje había contado que Bobart iba con mucha
+frecuencia á casa de la señorita Guichard. Una vez había llevado consigo
+á su hijo, oficial de húsares y aspirante desahuciado á la mano de
+Herminia. Pero ni el padre ni el hijo parecían peligrosos. Roussel, sin
+embargo, ponía á su pupilo en guardia contra ellos.
+
+--Mientras no hayas salido de la iglesia con tu mujer del brazo, le
+decía, no habrán acabado las dificultades. Y realmente, entonces
+empezarán de nuevo. Navegas entre escollos; no lo olvides. No sabes de
+lo que es capaz Clementina. Es mujer que por una sospecha puede echarlo
+todo á rodar el último día, en la alcaldía misma. Por mucho que
+desconfíes, nunca será bastante.
+
+Mauricio encontraba un poco pueriles tantas precauciones. Había dado un
+largo paseo por el jardín con Herminia y sabía que podía contar con
+ella por completo, porque también le amaba. Aquellos corazones se
+habían entregado al mismo tiempo y no debían separarse jamás.
+
+Una mañana, al llegar al estudio, Roussel encontró á su hijo más
+contento que de costumbre y cuando le preguntó la causa, éste sacó del
+bolsillo una carta y se la entregó. Era de Herminia, que llamaba á
+Roussel "querido padre," le daba las gracias por su abnegación, le
+prometía pagársela con su cariño, y le abrazaba, entretanto, de todo
+corazón. El buen señor se enterneció al principio y aseguró que aquella
+chiquilla era verdaderamente deliciosa, pero después reflexionó y acabó
+por no aprobar que Mauricio la hubiese revelado su táctica. ¡Las mujeres
+son tan charlatanas! ¿Podrían estar seguros de que, con la mejor
+intención, no cometería Herminia alguna indiscreción, aunque fuese
+ligera? Porque si Clementina vislumbraba solamente la verdad....
+
+Esta vez Mauricio trató á su tutor de visionario y dijo que exageraba
+verdaderamente el carácter de las personas. La misma señorita Guichard
+estaba tan contenta con este matrimonio, que si ahora se le descubriese
+la buena inteligencia de Mauricio y de su tutor, no cambiaría en nada
+sus proyectos. Herminia y él estaban convencidos de que aquella
+atmósfera de pura alegría había dulcificado su corazón y de que se
+prestaría de buen grado á reconciliarse con Roussel.
+
+Éste, ante una afirmación que no podía combatir más que por suposiciones
+fundadas en su experiencia, movía la cabeza y respondía deseando que no
+se equivocasen. De este modo llegó la víspera del gran día.
+
+Por la tarde, después de una comida muy alegre, y en el momento en que
+Herminia y Mauricio se disponían á bajar al jardín, la señorita Guichard
+se adelantó hacia el pintor y le dijo:
+
+--Querido hijo mío, desearía hablar cinco minutos con usted ... Herminia
+me perdonará que le separe á usted de ella ... será la última vez ...
+Anda, hermosa mía, ve á coger un ramo de rosas para Mauricio ... Cuando
+hayas acabado, te le devolveré....
+
+Herminia cambió una mirada inquieta con Mauricio y salió. Puestos en
+presencia el uno del otro, el prometido y la tía se observaron un
+momento. Ambos estaban sonrientes pero sus fisonomías aparecían un tanto
+contraídas. La señorita Guichard tomó la palabra y dijo con voz firme:
+
+--Mi querido Mauricio, henos ya en el día decisivo. Usted me hará la
+justicia de reconocer que ni una sola vez le he hablado de mí y que no
+he tenido otra preocupación que la dicha de ustedes dos. Conviene, sin
+embargo, que tratemos á fondo un asunto importante; el de nuestras
+relaciones en el porvenir. Usted sabe cómo he educado á Herminia y ve la
+afección que tiene por mí. Su ausencia de mi casa produciría aquí un
+vacío muy cruel y me atrevo á lisonjearme de que yo también haría alguna
+falta á esa niña.... No quiero, sin embargo, ser obstáculo á la libertad
+necesaria á dos jóvenes, ni interponerme entre vosotros ... He
+reflexionado mucho en estos detalles, que no dejarán de tener influencia
+en nuestra tranquilidad futura, y he aquí lo que voy á proponer á usted.
+Acabaremos aquí el verano y el año que viene haré preparar vuestras
+habitaciones y un hermoso estudio en el edificio donde están situados
+los cuartos de los amigos ... Usted le conoce, porque allí fué donde
+pasó la enfermedad producida por su accidente ... Estaréis, por tanto,
+independientes, y yo gozaré de vuestra presencia.... Comeréis conmigo,
+si así lo queréis, y recibiréis á vuestros amigos como si fueseis los
+dueños de la casa ... Yo seré la que represente el papel de una invitada
+... En París os ofrezco el entresuelo de mi casa de la calle de
+Courcelles ... Yo vivo en el primero. Estaréis, pues, en vuestra casa,
+en completa separación, si eso os conviene ... El estudio lo tendrá
+usted donde guste, porque no le hay en la casa y, por otra parte, las
+idas y venidas de los modelos podrían molestaros. Es mejor que ni su
+mujer de usted ni yo nos encontremos con esas personas, ordinariamente
+un poco ... libres ... Ya ve usted que soy un poco exigente, aunque no
+lo parezca; mi pretensión se reduce á no separarme por completo de mi
+sobrina y gozar también un poco de vuestra dicha.
+
+Hubo un momento de silencio.
+
+--¡Y bien!, continuó Clementina, ¿no responde usted? ¿Qué le sucede?
+¡Parece usted estupefacto!
+
+Mauricio lo estaba, en efecto. El exordio lleno de precauciones de
+Clementina le había hecho inundarse en sudor frío, porque había previsto
+complicaciones horribles. Pero la exposición de aquellas pretensiones,
+después de un miedo tal, le parecía de una moderación absoluta. Imbuído
+en las prevenciones de su padrino, esperaba que la señorita Guichard
+intentaría acapararle enteramente, tenerle en tutela, convertirle en una
+especie de cartujo privado. Y en lugar de tales medidas de rigor,
+reclamaba modesta y casi humildemente que no se prescindiese de ella. El
+tirano se metamorfoseaba casi en víctima. Negarla lo que pedía hubiera
+sido conducirse como un hombre sin educación y sin delicadeza. No
+pensaba que consentir en habitar la Celle-Saint-Cloud en verano, aunque
+fuese en edificio separado, y en invierno en la calle de Courcelles, aun
+en otro piso que Clementina, era consentir en la proscripción de
+Roussel. Porque, sin una completa reconciliación, ¿cómo iba á poder
+Fortunato ir á casa de la señorita Guichard para ver á sus hijos?
+
+Mauricio, en la expansión de su alegría, no miraba tan lejos. Además
+para él la reconciliación era segura; y como quiera que fuese, en casa
+de la señorita Guichard ó en otra parte, la vida se le aparecía de color
+de rosa.
+
+--Estoy estupefacto, respondió, por la ingeniosa y práctica sencillez de
+las combinaciones de usted.
+
+--¿Le parecen á usted, pues, satisfactorias?
+
+--Absolutamente.
+
+--Entonces, ¿las acepta usted?
+
+--Con muchísimo gusto.
+
+--¡Ah! querido hijo mío; ven, quiero abrazarte.
+
+--Y le estrechó en un abrazo vigoroso, y le plantó en cada mejilla un
+beso sonoro. Si Mauricio hubiera estado en aquel momento capaz de
+reflexionar, la ardiente alegría que la señorita Guichard demostraba, le
+hubiera puesto en guardia contra la facilidad con que acababa de acceder
+á las pretensiones de la despótica solterona; hubiera pensado que, para
+empezar, el paso á que se lo obligaba era muy largo y que si el segundo
+iba á ser del mismo tamaño, le conduciría infaliblemente á la
+esclavitud.
+
+Pero en aquel momento y gracias á la óptica especial del amor, la
+señorita Guichard le parecía muy moderada. Al volver Herminia, con un
+haz de flores entre los brazos, encontró á su tía y á su prometido
+encantados el uno del otro y se regocijó cándidamente por su buen
+acuerdo.
+
+Clementina triunfaba y apenas podía contener los transportes de su
+alegría. Una vez franqueado aquel desfiladero, cuyo ataque venía
+preparando, hacía una semana, con habilidad consumada, no veía ante ella
+obstáculo alguno. Mauricio, caído en su poder, gracias á la maga que lo
+había encantado, estaba separado de Roussel y la empresa de odio
+emprendida hacía veinte años recibía su complemento.
+
+Roussel, con el cual pasó Mauricio la mañana, antes de ir á la
+Celle-Saint-Cloud para firmar el contrato, no se engañó acerca del valor
+de las concesiones que Clementina había arrancado tan diestramente al
+joven. Se juzgó amenazado del modo más grave y comprendió que la mujer
+que había dirigido contra él tan formidables baterías, no habría de
+desarmarse como esperaban los jóvenes esposos. Pero tuvo el supremo
+valor de callar sus inquietudes, por no aminorar la alegría de su hijo,
+no queriendo ver ni una sola arruga en aquella frente radiante. Y para
+estar más seguro de no ser causa de una complicación á última hora,
+anunció á Mauricio que partía para el Havre.
+
+--¿Pero volverá usted mañana por la mañana? preguntó Mauricio con algún
+cuidado.
+
+--Mañana por la tarde. Cuando estéis casados, me presentaré en casa de
+la señorita Guichard según vuestro deseo, y haré cuanto sea posible para
+asegurar la concordia general.
+
+--Gracias, querido padrino, en nombre de Herminia y en el mío.
+
+--¡Abrázame y que seáis dichosos!
+
+--El padre y el hijo se estrecharon en un tierno abrazo con una efusión
+extraordinaria. Y Mauricio partió para la Celle-Saint-Cloud, donde
+Herminia y la señorita Guichard le esperaban para almorzar antes de ir á
+la alcaldía.
+
+
+
+
+CAPÍTULO V
+
+DONDE LA VICTORIA SE INCLINA DEL LADO DE LA BONDAD.
+
+
+En el hermoso jardín, cerca del terraplén que había sido testigo de sus
+primeras palabras, Herminia y Mauricio se paseaban, bajo la bóveda de
+árboles, mientras la señorita Guichard recibía á los invitados. El señor
+Tournemine, muy felicitado por el precioso discurso que había
+pronunciado el día anterior en la alcaldía, acababa de llevar á su
+mujer, y faltaban los Chevalier, primos de Clementina por parte de
+madre, los Bobart y los Truchelet, cuyo jefe, Eduardo Truchelet, miembro
+del Instituto, es el gran profeta de las variaciones atmosféricas.
+
+Cuando Truchelet publica en los periódicos y revistas científicas que el
+mes de junio será lluvioso y el de diciembre glacial, no hay cuidado;
+habrá una sequía excepcional y el invierno será benigno. Nunca se ha
+hecho justicia á la memoria de sabio de Truchelet, y sin embargo, en
+teoría, sus pronósticos son indiscutibles.
+
+Bobart padre, antiguo abogado, acababa de hacer entrar al miembro del
+Instituto en su terreno favorito, preguntándole qué influencia ejercía
+el viento norte sobre el cultivo de los albaricoques en el centro de
+Francia, y Truchelet, apoyado en la chimenea, se disponía á probar que
+el descenso más ó monos rápido de la temperatura polar, produciendo
+mayor ó menor calor en las corrientes submarinas, era causa de las
+buenas ó malas cosechas en el país más templado de Europa, cuando la
+señorita Guichard llamó á Bobart con un ademán y lo hizo acercarse á
+ella.
+
+Encontrándose libre, por primera vez desde por la mañana, quería
+interrogar á su factótum.
+
+--¿Cómo va la construcción de la tienda para el baile de esta noche?
+
+--El patio está ya cubierto ... Los obreros del señor Belloir no tienen
+que hacer más que clavar una tela en el suelo y arreglar las sillas ...
+Se entrará por el jardín y por las ventanas del piso bajo ... Está muy
+hábilmente dispuesto.
+
+--¿Cuántas personas podrán estar sentadas?
+
+--Por lo menos, doscientas.
+
+--Perfectamente. La música del pueblo, ¿será exacta?
+
+--Á los postres, es decir, á eso de las nueve, empezará á tocar.
+
+--Seremos treinta y dos á la mesa. ¿Habrá espacio para todos?
+
+El jefe de cocina asegura que cabrían cincuenta.
+
+--Entonces, todo está bien.
+
+--Tú triunfas; pero has jugado una partida muy arriesgada. Si ese joven
+no hubiera sido tan fácil de conducir, hubieras podido sufrir alguna
+avería ... Mientras que otro ...
+
+--Tu hijo, ¿no es verdad?
+
+--Sí, mi hijo; respondió Bobart con aire contristado.
+
+--No agradaba á Herminia ...
+
+--Si le hubieras dejado hacerle la corte ...
+
+--¡Él se la ha hecho, sin pedirme permiso!
+
+--¿Mi hijo? exclamó estupefacto el antiguo abogado.
+
+--Sí, tu hijo, el oficial de húsares en persona. Y de tal modo, que se
+ha permitido escribir á mi sobrina una esquelita, que Herminia me
+entregó, naturalmente, sin abrir ... Está escrita con un buen estilo la
+tal esquela ... Podrás leerla, si quieres ...
+
+--¡Cómo! ¿Se ha atrevido?...
+
+--Se ha atrevido. Y yo, sin decirte nada, para no disgustarte, mi pobre
+primo, me atreví por mi parte á decirle que si no cambiaba de proceder,
+le pondría en la puerta con todos los honores debidos á sus galones ...
+
+--Puedes creer, respetable prima mía, que yo ignoraba ...
+
+--Hubo un momento en que pensé que eras tú el que habías impulsado á ese
+badulaque, pero la torpeza de su conducta me probó claramente que obraba
+por su propia iniciativa. Yo no os quiero mal, Bobart. Bien sabes que os
+profeso una antigua afección ... En resumen, la adopción de Herminia ha
+destruído las esperanzas que tu hijo podía abrigar respecto de mi
+herencia, y hace mucho tiempo que he resuelto reparar este perjuicio que
+os causaba. En mi testamento he asegurado doscientos mil francos á tu
+oficial de húsares ... Esto le consolará ...
+
+Bobart, abrumado por esta liberalidad inesperada, se deshizo en
+protestas; pero Clementina, con la autoridad de una soberana sobre su
+vasallo, cortó aquellas expansiones entrando en un orden de ideas que le
+parecía más interesante:
+
+--¿Y hay noticias de Roussel esta mañana?
+
+--Partió ayer, como te dije, por el ferrocarril del Havre ... Se ha ido
+á digerir su fastidio en la orilla del mar ... Se ha dado el golpe
+mortal ...
+
+--Le permito vivir, declaró magnánimamente la señorita Guichard, á
+condición de que, en adelante, permanezca en su puesto ...
+
+--¿Y qué remedio tiene? Has cortado las garras á ese león y ya está
+domado ...
+
+--Han sido necesarios veinte años de lucha para llegar á ese resultado
+... Pero no me arrepiento de mis esfuerzos.
+
+¡Veinte años de lucha! Clementina llamaba lucha á la persecución que
+había hecho sufrir al buen Fortunato y contra la cual ni una sola vez se
+había éste rebelado. Una lucha á aquella serie no interrumpida de
+vejaciones y de infamias, sufridas por su enemigo con la paciencia
+inalterable de un hombre que se da cuenta del peligro de que ha escapado
+y que se dice: "Habiendo evitado tal desdicha, puedo soportarlo todo con
+resignación." ¡Al fin, la señorita Guichard le permitía vivir!
+
+Y él estaba decidido á usar de ese permiso, porque apenas las últimas
+palabras de la tía de Herminia se habían confundido con el hueco rumor
+de las disertaciones de Truchelet, cuando entró un criado, se aproximó á
+la dueña de la casa, é inclinándose respetuosamente, murmuró esta frase:
+
+--El señor Fortunato Roussel pregunta si la señorita tendrá á bien
+recibirle.
+
+Un rayo cayendo sobre la casa; las palabras proféticas del festín de
+Baltasar apareciendo en la pared en letras de fuego; el nivel del Sena
+cambiando de repente y haciendo que el río se precipitase sobre el
+jardín; el Presidente de la República apareciendo de pronto escoltado
+por su cuarto militar para bailar en la boda de Herminia; ningún
+cataclismo, ninguna manifestación divina, ninguna inverosimilitud
+social, hubieran causado á Clementina un estupor semejante al que
+sintió.
+
+Sus ojos se abrieron inmensos; una llama subió á su frente; después se
+puso pálida como una muerta y sus manos se abrieron y se cerraron en el
+vacío. Quiso hablar y no pudo más que producir un ruido que lo mismo
+expresaba alegría que terror.
+
+Ya Bobart extendía el brazo para sostener á su respetable amiga, cuando
+por un supremo esfuerzo de la voluntad, Clementina recobró su aplomo,
+dominó á su cerebro y tomando una decisión, dijo:
+
+--Hágale usted entrar en el saloncillo.
+
+Y como Bobart, con la boca abierta, parecía pedir una explicación, le
+dirigió una mirada fulminante y le dijo:
+
+--¡Conque estaba en el Havre!
+
+--Pero, mi bella prima ...
+
+En los momentos críticos, Bobart tenía la costumbre de desarmar á
+Clementina llamándola "bella prima." La lisonja hizo su efecto. Una
+sonrisa altanera crispó los labios de la señorita Guichard; lanzó un
+vigoroso suspiro que la libró de su opresión y dijo, mirando con
+altanería á su primo aterrado:
+
+--¿Crees que le temo? Ahora vamos á vernos los dos.
+
+--Viene, sin duda, á pedir gracia, insinuó Bobart.
+
+Este pensamiento conmovió á Clementina. Hasta entonces no había
+imaginado más que un Roussel amenazador y terrible, avanzando armado de
+derechos iguales á los suyos y reclamando su parte de afecciones, de
+dicha y de esperanza, y en un momento se figuró un Roussel aniquilado,
+vencido, aproximándose tímido, suplicante y dispuesto á consentir que se
+pusiera sobre su cabeza un pie victorioso. Se estremeció de alegría y
+haciendo un ademán de soberbia, contestó:
+
+--¡Es probable! Viene á capitular ... Bueno, ¡vamos á ver!.. Sustitúyeme
+con mis convidados y que nadie sospeche lo que aquí sucede.
+
+--Vete tranquila.
+
+Abrió la puerta y alta la frente, firme la mirada, entró en la
+habitación donde esperaba Fortunato.
+
+Éste estaba de pie cerca de la ventana y miraba á Herminia y á Mauricio,
+que paseaban por el jardín. Ignoraban su llegada y, entregados por
+completo á la dicha de verse juntos, marchaban con ese andar perezoso é
+igual, propio de las parejas enamoradas. En verdad que el paso que
+Fortunato daba en este momento era para él muy penoso, pero todo lo daba
+por bien empleado al ver á los jóvenes tan plenamente dichosos.
+
+La puerta, al abrirse, le hizo volver la cabeza. Clementina, majestuosa
+y soberbia estaba delante de él.
+
+Ambos se examinaron en silencio durante unos instantes. Ella le encontró
+bien con su cabello blanco y rizado que servía de apropiado marco á una
+cara llena y sonrosada. Tenía, como siempre, hermosa presencia y su
+elegancia era propia de su edad. Con una amargura que no pudo vencer,
+Clementina pensó: "No tiene trazas de haber sufrido mucho."
+
+Roussel la saludó con sonriente cortesía y ella hizo una ligera y seca
+inclinación de cabeza.
+
+--He aquí, dijo, una visita que yo no esperaba y que más que
+sorprenderme ...
+
+--La vida no es más que una serie de sorpresas, mi querida prima,
+respondió. Fortunato en tono amable; y seré feliz si ésta que te
+proporciono te parece agradable.
+
+--¿Te burlas?
+
+--La ocasión no me parece bien escogida para eso.
+
+--¡Oh! tu tacto y tu delicadeza me inspiran muy poca confianza.
+
+--Enhorabuena, dijo Roussel riendo; veo que no has cambiado ... en lo
+que se refiere al carácter, al menos.
+
+--¿Te atreverás á dirigirme impertinencias en mi propia casa?
+
+--¡No lo quiera Dios! mi querida prima. Eres siempre la misma en lo
+moral, pero no en lo físico ... Has ganado mucho.
+
+--Hazme gracia de tus piropos, dijo Clementina en tono más dulce, y ten
+la bondad de decirme el objeto de tu visita.
+
+Pues qué, ¿no es bastante visible? ¿Hacen falta explicaciones? Nuestros
+hijos se han casado esta mañana, ¿no es este mi sitio en día semejante?
+Sé las consideraciones que se te deben. Eres la madre de la desposada;
+yo he servido de padre al novio; la boda se hace en tu casa ... y he
+venido.
+
+--Jamás ha existido lazo alguno de parentesco entre ese joven y tú ... y
+después de la indignidad de tu conducta respecto de él, no tiene ningún
+motivo de reconocimiento. Por consiguiente tu presencia no está
+justificada y nos veremos en la precisión de evitarla.
+
+Roussel no se movió.
+
+--Es verdad, dijo, que en el primer momento, cuando supe por Mauricio
+que so quería casar con tu sobrina, experimenté un vivo descontento
+contra él y le obligué á abandonar mi casa. Pero, después he
+reflexionado: la soledad es buena consejera. He pensado que, después de
+todo, ese muchacho tenía el derecho de amar á quien quisiera y me he
+resignado con tu sobrina. Mis informes han sido muy favorables á
+Herminia, debo confesarlo; he cambiado de modo de pensar y me he
+arrepentido de mi conducta con Mauricio. Apruebo su matrimonio, lo
+reintegro en su situación de heredero, le devuelvo mi cariño y me
+preparo á rivalizar contigo en ternura para la joven pareja.
+
+--¡Dios mío! exclamó Clementina levantando los brazos con estupor; ¿qué
+es lo que oigo?
+
+--Lo que oyes, querida prima, es el lenguaje de la sana razón. Acaso
+habías perdido la costumbre de oirle en los veinte años que hace que no
+nos vemos, pero nunca es tarde para ceder á los buenos consejos. Ya ves
+con qué confianza he venido á buscarte ...; os que, en realidad, no se
+trata ya de ti ni de mí, sino de esos muchachos, que merecen ser
+dichosos ...
+
+--Nos pasaremos sin ti para su dicha como nos hemos pasado para su
+matrimonio; llegas tarde. Cuando se quiere imponer condiciones es
+preciso formularlas antes de firmar las capitulaciones. Hemos arreglado
+nuestros asuntos sin ti y sin ti continuaremos, quieras ó no. ¡Está
+bien! ¡He aquí un divertido personaje que viene á adjudicarse él mismo
+su parte en una dicha á cuya preparación ha sido extraño! Tú has
+prescindido de nosotros; no te conocemos.
+
+--Pero yo os conozco todavía. Me he juzgado más firme de lo que soy en
+realidad. He creído que podría vivir sin estar rodeado de las atenciones
+á que estaba dulcemente acostumbrado y he visto después que me engañaba
+y que moriría de pena en la soledad.
+
+--Muere; no vemos en ello ningún inconveniente.
+
+--Habla por ti, querida prima; pero no en nombre de Mauricio. Estoy
+seguro de que bastará una sola palabra para hacerle venir á mí y con él
+á su mujer.
+
+Á esta afirmación la señorita Guichard se estremeció, porque veía su
+verosimilitud. Toda su combinación estaba fundada en un resentimiento
+que, gracias al rencor de que suponía animado á Roussel debía ser
+definitivo. Y de repente, el que ella creía separado de Mauricio por
+sentimientos que necesariamente debían irse agravando, se presentaba
+calmado, sereno, con palabras de conciliación en los labios y prendas de
+paz en las manos. Ni Mauricio ni Herminia podían ser rigorosos con él:
+uno y otro iban á saltar de alegría á las primeras insinuaciones de
+Fortunato; él obedeciendo á su antiguo cariño y ella seducida por la
+novedad del personaje, serían conquistados sin remedio. Y ella,
+Clementina, quedaba en descubierto, en el momento en que se creía
+invulnerable, y era desposeída de sus más seguras posiciones por este
+hábil movimiento envolvente del enemigo.
+
+"No tengo, pensó, más que una probabilidad de salirme con la mía; buscar
+querella á Fortunato, hacerle salir de sus casillas, obligarle á
+pronunciar una palabra violenta y llamar en mi socorro á Mauricio y
+Herminia, procurando que consideren mi causa como suya Entonces le pongo
+en la puerta y todo se ha salvado." No bien formado por ella este plan,
+empezó á ponerle por obra. Realmente, si la política es, como muchos
+creen, el arte de embrollar las situaciones para hacer daño al
+adversario y sacar provecho para sí mismo, la señorita Guichard poseía
+estas cualidades en su esfera privada. Se volvió hacia Roussel y dijo
+con áspera ironía.
+
+--En resumen; ¿vienes guiado únicamente por el egoísmo? Me decías ahora
+que no he cambiado ... ¡pues tú tampoco!
+
+--Soy modesto y no me gustan los privilegios.
+
+--Posees uno, sin embargo, y bastante raro; el de olvidar las injurias
+... cuando te lo exige tu interés.
+
+--¡Humildad cristiana!
+
+--Pues yo te he conocido menos paciente.
+
+--Se calma uno cuando envejece.
+
+--Y, sin embargo, te he jugado muy malas partidas.
+
+--Eres la única que las recuerda; yo las he olvidado.
+
+--¿Y la tapia que he construído delante de tu jardín?
+
+--Me ha proporcionado excelentes espaldares.
+
+--¿Y el criado que tanto te convenía y que te quité á peso de oro?
+
+--Empezaba á servirme mal.
+
+--¿Y el descrédito que he arrojado sobre tus costumbres?
+
+--¡Bah! No me ha disgustado pasar por un vividor.
+
+--En fin; todo lo que he hecho en veinte años que hace que te aborrezco,
+y que te lo pruebo, ¿ha sido perder el tiempo?
+
+--No; porque ha servido para demostrar que no podías olvidarme.
+
+--¡Eres un insolente!
+
+--Y tú eres adorable.
+
+Clementina se había avalanzado hacia él con la cara descompuesta, los
+ojos inflamados y la mano amenazadora. Fortunato permanecía impasible y
+sonriente. La solterona le miró un instante con extravío, preguntándose
+si no era juguete de una pesadilla. Todo cuanto veía y escuchaba hacía
+un cuarto de hora, le parecía fantástico. Pero Roussel no se desvaneció
+como una aparición; permaneció en su sitio y con mucha sangre fría dijo:
+
+--Mi querida prima; creo que debes haber agotado las malas palabras; no
+busques más en tu fondo de reserva, porque sería inútil. Comprende que
+cuando me he decidido á afrontar tu presencia, es que me sentía seguro
+de mí mismo. No conseguirás hacerme montar en cólera, porque me importan
+poco todas las injurias. Renuncia, pues, á provocar un escándalo y
+resígnate. Estoy aquí y, como dijo un ilustre hombre de guerra, aquí me
+quedo.
+
+Clementina se vió vencida; arrojó un grito sordo, se le subió la sangre
+á la cabeza y le pareció que la habitación daba vueltas con
+extraordinaria rapidez. Extendió los brazos buscando un punto de apoyo y
+oyó á su enemigo que exclamaba:
+
+--¡Bueno!; ahora una congestión: no faltaba más que esto.
+
+Clementina se desmayó. Cuando recobró el conocimiento, estaba medio
+tendida en el sofá; el cuerpo de su vestido estaba desabrochado y
+Roussel tenía cogida su mano y se inclinaba sobre ella con inquietud.
+Después de veinte años, se encontraban en la misma situación que el día
+de su rompimiento. Se levantó azorada y dijo con amargura:
+
+--¡Confiesa que has deseado mi muerte!
+
+--¡Dios mío! ¿Yo?, respondió Roussel con un horror sincero; he hecho
+cuanto he podido para reanimarte; ¿por quién me tomas? Vamos, pues;
+ahora debes estar calmada. Escúchame y verás las ventajas que estoy
+dispuesto á concederte. Nuestra enemistad es demasiado pública para que
+pueda cesar sin que demos una explicación del cambio. Esa explicación
+quiero que sea enteramente favorable para ti. Diremos que tú has
+olvidado tus agravios y que yo he pedido el perdón de mis faltas. Yo
+habré dado todos los pasos y tú habrás tenido la grandeza de alma de
+perdonar. Considera que semejante concesión á tu amor propio merece
+alguna indulgencia y que yo la reclamo, no ficticiamente, sino con
+verdad. Todo lo que pido, es el derecho de amar á esos muchachos tanto
+como tú. Te invito á una nueva lucha, pero pacífica, en la cual el
+vencedor será el más tierno, el más cariñoso para esa joven pareja, que
+es preciso encuentre fácil y expedito el camino del porvenir.
+
+Clementina exhaló un gemido. Aquella grandeza de alma de su enemigo la
+aniquilaba. Enseguida pensó: "¿Por qué no ha sido tan generoso cuando se
+trataba de mí? ¡Cuán pequeñas eran las concesiones que yo le pedía
+comparadas con las que se impone él mismo! ¿Tanto me odiaba que no quiso
+concederme nada? Si él hubiera querido, sin embargo, hace veinte años
+seríamos dichosos y esta hija que se casa podría ser nuestra ... ¡Oh!
+qué duro, qué ingrato, qué culpable ha sido ... y ¡cuánto le detesto!"
+
+No obstante, no le miraba ya del mismo modo que al principio de la
+conversación. La ternura que había abrigado por Fortunato debía estar
+bien arraigada en su corazón, porque, después de tantos años, se
+encontraban aún vestigios de ella. Así las antiguas ciudades de Oriente,
+enterradas bajo el polvo de los siglos, y cuyos restos aparecen inmensos
+á los viajeros y les dan ideado una civilización colosal.
+
+Miraba á Roussel; le encontraba todavía seductor y se exasperaba más y
+más.
+
+--En fin, dijo, es preciso que arreglemos nuestra respectiva situación.
+¿Tú pides la paz?
+
+--La imploro.
+
+--¿Reconoces, pues, que no tienes medio de resistir?
+
+--Lo reconozco, y todo lo que tú quieras por añadidura.
+
+--Así pues, soy yo la que dicta las condiciones del tratado.
+
+--Tú.
+
+--Será preciso que respetes las estipulaciones hechas por mí con
+Mauricio.
+
+--Si no tienen por objeto impedirme ver á esos muchachos, las suscribo.
+
+--No contienen semejante cláusula.
+
+--Entonces está convenido. Venga esa mano.
+
+Clementina se la dió con profunda satisfacción al ver que salía
+victoriosa de su guerra de veinte años. Porque resultaba victoriosa, en
+el fondo, puesto que Roussel había tenido que hacer acto de contrición,
+y en la forma, porque obtenía públicamente el laurel de la victoria.
+Tuvo un instante de orgulloso delirio y cuando Roussel la besó con
+galantería el extremo de los dedos murmuró:
+
+--¡Ah! Roussel, si hubieras querido!
+
+Fortunato tuvo miedo de este enternecimiento y respondió con
+volubilidad:
+
+--No pensemos en eso, querida prima. Preparémonos á ser compadres. Y á
+propósito, hazme el favor de presentarme á tu encantadora sobrina.
+
+La frente de Clementina se contrajo. Esta primera ejecución del convenio
+le padecía humillante. Tuvo, sin embargo, que resignarse y abriendo la
+puerta del salón, llamó "¡Bobart!" El antiguo abogado apareció, con aire
+de inquietud, no sabiendo si manifestar cordialidad ó reserva. La
+actitud de Roussel aumentó su indecisión: el mortal enemigo de la
+señorita Guichard estaba allí como en su casa y Clementina no parecía
+dispuesta á hacerle arrojar á la calle.
+
+--¿Quieres tener la bondad, amigo mío, de enviarme á Herminia y al señor
+Aubry?...
+
+--No les prevenga usted que estoy aquí, Bobart, añadió tranquilamente
+Fortunato; quiero gozar de su sorpresa.
+
+Estupefacto por la desenvoltura de Roussel, Bobart consultó á
+Clementina con una mirada. Ella asintió con la cabeza. Entonces el
+complaciente primo, adivinando que acababan de ocurrir acontecimientos
+de extraordinaria gravedad, se lanzó al jardín en busca de los jóvenes
+esposos. Apenas Fortunato y Clementina tuvieron tiempo de advertir la
+molestia de encontrarse juntos, porque enseguida entraron Herminia y
+Mauricio. No fué necesaria presentación alguna. Al ver á Roussel, el
+novio gritó:
+
+--¡Mi padrino!
+
+Y enseguida Herminia añadió en una exclamación de alegría:
+
+--¡Qué dicha!
+
+Sin pedir explicación alguna, una súbita sospecha hirió á la señorita
+Guichard como un rayo de luz; pero no tuvo tiempo de reflexionar.
+
+Mauricio, empujando á su mujer hacia los brazos de Roussel se arrojó en
+los de Clementina.
+
+--¡Ah! mi querida y respetada tía! ¡Cómo agradecer á usted su bondad!...
+¡Porque á usted debemos la dicha de ver aquí á mi padrino en este día!
+
+Y la abrazaba con una efusión que no dejaba de tener sus encantos para
+la solterona. Ésta pensaba volviendo con obstinación á su impresión
+primera: "Pero, ¿cómo sabe tan bien lo que acaba de pasar entre
+Fortunato y yo? Y Herminia, ¿cómo no manifiesta sorpresa y exclama de
+buenas á primeras: ¡Qué dicha!"
+
+Roussel hablaba con Herminia y la señorita Guichard se vió obligada á
+interrumpir sus reflexiones para escuchar lo que decían:
+
+--Cuando usted sepa, señora, cuánto quiero á este muchacho, comprenderá
+el deseo que tenía de conocerla ...
+
+--¡Oh! sé lo bueno que usted ha sido para Mauricio ... Me ha contado su
+infancia ...
+
+He conocido á usted tarde, interrumpió Roussel, que encontraba que la
+joven no fingía bastante sorpresa, pero espero recuperar el tiempo
+perdido ... Usted verá que no soy tan áspero como mi acceso de rigor
+puede haberla hecho creer ... Me arrepiento de él y para hacer que usted
+olvide la contrariedad que he podido causarle ...
+
+Sacó del bolsillo un paquetito, desenvolvió el papel que le rodeaba y
+entregó á Herminia un estuche de tafilete blanco con las iniciales H.A.
+
+--He aquí mi regalo de boda ...
+
+La joven abrió la caja y arrojó un grito de admiración, de confusión, de
+alegría. El estuche no contenía más que dos perlas negras, pero gruesas
+como avellanas y de un oriente, de una redondez, de un brillo
+incomparables. Era aquel el regalo elegante, refinado, de un hombre que
+no procura deslumbrar pero que sobresale sobre todos los demás por la
+rareza y el gusto de lo que regala.
+
+--¡Oh! señor, dijo Herminia, ¿cómo me atreveré á adornarme con una
+alhaja de tan gran precio?
+
+--Hija mía, dijo Roussel sonriendo, esa joya no tendrá verdadero valor
+más que cuando usted se la ponga.
+
+--Habría que recorrer todas las joyerías de París y no se encontrarían
+otras semejantes, dijo Mauricio examinando los pendientes como artista
+enamorado de todo lo bello.
+
+La señorita Guichard no pronunció más que una palabra:
+
+--¡Soberbios!
+
+Permaneció pensativa, extrañada del singular acuerdo que revelaban las
+palabras y las acciones de aquellas tres personas que debían estar
+violentas al encontrarse juntas y que, sin embargo, parecían unidas por
+la mayor confianza como si se hubieran visto el día anterior.
+
+La situación pareció tan peligrosa á Roussel, que juzgó conveniente
+abreviarla, por muy dulce que le resultase este momento, esperado por él
+durante un mes.
+
+--Pero hace mucho tiempo, querida prima, que te estoy sustrayendo á tus
+convidados, dijo, y añadió con graciosa galantería, inclinándose ante
+ella:
+
+--¿Qué ordenas ahora á tu servidor?
+
+--¿Qué deseas que yo te ordene? replicó ella con una acritud mal
+disimulada por su sonrisa.
+
+--Comer con vosotros esta tarde, si me lo permitís.
+
+--Pues bien, ve á ponerte un frac y vuelve á las siete.
+
+--Muchas gracias. Voy á Montretout. Durante mi ausencia tendréis el
+tiempo necesario de preparar á nuestros parientes y amigos para mi
+aparición.
+
+Y saludó, no atreviéndose á ofrecer la mano á Clementina, tanto era su
+miedo de embrollar las cosas. Mauricio y Herminia hicieron un movimiento
+para acompañarle, pero la señorita Guichard detuvo á su sobrina por
+medio de una imperiosa mirada.
+
+--Hasta luego, dijo Roussel; y salió con Mauricio.
+
+Apenas estuvo sola con Herminia, la cara de la señorita Guichard cambió
+de expresión y poniéndose sonriente, dijo:
+
+--He aquí una feliz sorpresa, ¿no es verdad, hija mía? ¿Tú no esperabas
+ver aquí al tutor de Mauricio el día de tu matrimonio?
+
+--¡Oh! Estábamos seguros, Mauricio y yo, de que os reconciliaríais,
+respondió Herminia con convencimiento. Toda vez que el señor Roussel se
+prestaba á ello, era evidente que usted, tan buena, no había de
+negarse....
+
+--¡Ah! dijo alegremente Clementina; ¿se trataba pues de un efecto
+preparado? ¿Había un complot? ¿Y desde cuándo data la intriga?
+
+--Mi querida tía, mucho me habían encargado no dejar á usted sospechar
+nada.... Pero ahora que todo está arreglado, ¿no es verdad? el secreto
+no tiene objeto.... Mauricio no ha estado nunca enfadado con su tutor.
+Temía que usted no le acogiera bien si aparecía en buen acuerdo con un
+hombre á quien usted tiene tantas razones para no amar, y, entonces,
+para destruir sus prevenciones....
+
+--Me ha representado una comedia.
+
+--La voz de Clementina sonó con tal dureza, que Herminia se estremeció,
+miró á su tía con inquietud y preguntó:
+
+--Pero usted no le quiere mal, tía mía, ¿no es verdad?
+
+--¿Yo? ¡El pobre muchacho! ¿No está todo arreglado á pedir de boca,
+gracias á su pequeña añagaza? Entonces, él veía á su tutor....
+
+--Casi todos los días....
+
+--¿Y se ponían de acuerdo sobre lo que convenía decir y hacer?
+
+--¿No han maniobrado bien?
+
+--Maravillosamente. Debo, en realidad, mucho al uno y al otro por lo que
+han hecho y dicho, pero toda vez que estaba en el programa que yo no
+supiera nada, supongamos que nada sé todavía. No digas una palabra, ni á
+Mauricio, de tu amable y afectuosa confidencia. Yo continuaré
+aparentando que no estoy al corriente de la verdad.
+
+--Si, tía mía. Pero déjeme usted que la abrace para demostrarle mi
+agradecimiento por haber sido tan buena. Gracias á usted, vamos todos á
+ser muy dichosos.
+
+--Ahí vuelve Mauricio, dijo la señorita Guichard, mirando por la
+ventana; ve á su encuentro. Yo vuelvo al salón.
+
+Herminia bajó al jardín y Clementina quedó sola.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI
+
+DOMINADA POR LA MALDAD
+
+
+La señorita Guichard se sentó en una butaca y con la faz alterada, la
+boca contraída por la amargura y los ojos sombríos, se abismó en sus
+pensamientos. De modo, que había sido burlada, ella, que se creía tan
+fuerte. Dos niños la habían llevado por la punta de la nariz hasta
+concluir un arreglo que alteraba toda su vida, turbaba todas sus ideas,
+cambiaba sus combinaciones y la imponía la presencia del ser á quien más
+detestaba en el mundo. Pero ahora que estaba advertida, ¿iba á dejar
+correr las cosas? ¿Soportaría tal humillación? ¿Aceptaría semejante
+servidumbre? Ella que siempre había sometido á los demás á su voluntad;
+ella, á quien nadie, fuera de aquel Roussel aborrecido, había sabido
+jamás resistir, ¿se confesaría vencida? ¿Dejaría á sus adversarios
+reirse de ella? Porque, ciertamente, se reirían de su credulidad, de su
+tontería....
+
+Todas las palabras pronunciadas durante su conversación con Roussel
+venían á su memoria y la hacían encogerse de hombros, de lástima de si
+misma, ¡Cómo! ¿Y era ella la que había hablado así? ¿Donde tenía la
+cabeza cuando había dado aquellas lastimosas respuestas? Hubiera sido
+preciso decir tal ó cual cosa y Roussel se hubiera visto confundido ...
+Realmente no había estado á su habitual altura: la sorpresa, la emoción,
+la habían privado de sus facultades. ¿Pues no había cerrado la discusión
+desmayándose? ¡Desmayarse, cuando hubiera debido arrojarse á la cara de
+aquel malvado y sacarle los ojos! Recordaba que había tenido esa
+intención, pero la habían hecho traición sus fuerzas.
+
+Después pensó: "Ha debido encontrarme degenerada. ¡Y estaba irónico, el
+muy ... ¡Bien se ha burlado de mí! ¡Oh! yo tendré mi desquite y le
+enseñaré que todavía sirvo para darle una lección. Pero, ahora, ¿qué
+hacer?... ¡Ante todo, no quedar bajo el peso de esta derrota!..."
+
+Reflexionó profundamente y cuanto más examinaba los diversos aspectos de
+la situación más peligrosa la encontraba. Era evidente que Mauricio
+había sido cómplice de su tutor en todo este negocio, y que sabía á qué
+atenerse sobre las relaciones que habían existido entre Roussel y ella.
+¿Cómo había adquirido el compromiso que ella le había exigido antes del
+matrimonio? Eso era que estaba decidido á no cumplirlo. La señorita
+Guichard se puso en el caso del joven y se confesó que ella hubiera
+también obrado del modo de que le suponía capaz. Y con furor lleno de
+espanto comprendió que estaba á merced de sus adversarios y que éstos
+podían hacerla sufrir el mismo tratamiento que les tenía preparado.
+Roussel, & quien creta tener en su poder, la tenía á su discreción. Él
+seria quien se llevarla á Herminia, gracias al ascendiente de Mauricio.
+Y esta muchacha, ¿no estaba decidida de antemano? ¿No lo probaba la
+acogida que había hecho á aquel hombre maldito? Sí; todo se venía abajo;
+el desastre era inevitable, si un golpe de fuerza no restablecía sus
+ventajas y cambiaba repentinamente su derrota en victoria.
+
+Para esto, no había más que un medio: deshacer su propia obra; romper
+los lazos que ella había atado; indisponer aquel matrimonio antes de que
+tuviese tiempo de consolidarse; aplastar en germen la sublevación
+tramada contra ella. Y esto enseguida, sin perder un segundo; provocar
+la discusión, procurar una querella y á favor del desacuerdo llevarse á
+Herminia, á fin de que no pudieran volverse á ver, ni, por consecuencia,
+reconciliarse. Acaso Mauricio muriera de pena y su sobrina también;
+pero, en su exasperación contra ellos, no veía en esto inconveniente
+alguno. Hubiera prendido fuego á la casa y se hubiera quemado viva, si
+hubiera estado segura de que Roussel y la joven pareja ardían también.
+Ningún escrúpulo, ninguna debilidad, ninguna conmiseración debía
+detenerla en su plan. Y su plan era, sencillamente, destruir la
+felicidad de dos hijos.
+
+No pensó ni un solo momento en dirigirse al corazón de Herminia y á la
+razón de Mauricio. Y, sin embargo, aquel era el punto débil en el que
+hubiera sido preciso herir para asegurar la victoria. Como ella era toda
+odio, no hizo entrar en sus cuentas el cariño que Herminia la profesaba.
+Mujer pérfida, no fundó esperanza alguna en la lealtad de Mauricio. Á
+las primeras explicaciones, sin embargo, Herminia se hubiera arrojado á
+su cuello y á los primeros cargos el pupilo de Roussel se hubiera
+sonrojado por haber engañado á una mujer que le acogía sin desconfianza.
+Ciertamente, todo se hubiera allanado y por una conversación de un
+cuarto de hora la tranquilidad de todos hubiera quedado asegurada. Pero
+Clementina no quiso explicaciones: se juzgó vendida y sólo pensó en
+preparar secretamente su desquite.
+
+Por de pronto, quiso ser informada jurídicamente y abriendo la puerta,
+llamó á Bobart, que, desde la aparición de Roussel en la casa, estaba en
+acecho. Fuera de que siempre había profesado al hermoso y rico Fortunato
+la animosidad propia del hombre feo y pobre, sentía ahora cierta
+inquietud á causa de la actividad desplegada por él en servicio de la
+señorita Guichard. "Si se reconcilian, pensaba, será á costa mía y yo
+seré quien pague los gastos de la guerra." Se apresuró, pues, á acudir
+en cuanto vió á Clementina hacerle una seña y respiró al observar que
+Roussel se había marchado. "Le ha puesto á la puerta, se dijo, y su
+fisonomía se esclareció."
+
+--Y bien, amiga mía, preguntó, ¿el monstruo ha partido?.
+
+--Por el momento, replicó con rudeza Clementina; pero va á volver
+enseguida.
+
+--¿Para qué?
+
+--Para comer.
+
+--¿Para comer ... en tu casa?
+
+--En mi casa.
+
+Los dos se miraron, él con estupor, ella con cólera.
+
+--Me has dado, por cierto, muy exactas noticias ... Te felicito ...
+Parece que Mauricio y él no han cesado de verse en su vida. ¿Quién era
+el que les espiaba por encargo tuyo?
+
+--El portero del señor Aubry.
+
+--Pues te ha robado el dinero y se ha burlado de ti.
+
+--¿De quién fiarse entonces?
+
+--De sí mismo, y esto á condición de no ser un mentecato.
+
+--Pero, amable prima....
+
+--¡Basta! El mal está hecho: tratemos de repararle. ¿Qué recursos ofrece
+la ley para romper un matrimonio?
+
+--Romper un matrimonio.... ¿Acaso?...
+
+--¡Nada de comentarios!... Responde categóricamente.
+
+--En la legislación actual, tenemos la separación y el divorcio.... La
+primera deja subsistir el lazo legal, poniendo la persona y los bienes,
+ó los bienes tan sólo, de la esposa, por ejemplo, al abrigo de las
+disipaciones ó de las sevicias del marido; y el segundo, que disuelve
+completamente el matrimonio y hace á los esposos extraños el uno al
+otro.
+
+--El divorcio me gustaría más.... Pero es una palabra muy dura, que
+asustaría á mi sobrina....
+
+--¿Luego es ella?...
+
+--¿Y quién quieres que sea? exclamó Clementina; te pones enteramente
+obtuso....
+
+Pero, amiga mía; semejante resolución ¿no es para sorprender? Si me
+fuera permitido darte un consejo, acaso, en efecto, la separación
+bastaría, por el momento ... Después sería más cómodo convertirla en
+divorcio.
+
+--¡Bueno! No nos ocupemos entonces más que en la separación. ¿Cuáles son
+los motivos ó los pretextos que la ley juzga suficientes?
+
+--Por de pronto, la mala conducta del marido ó de la mujer....
+
+--Adelante, interrumpió púdicamente Clementina.
+
+--Los excesos, las sevicias ó las injurias graves.
+
+--¿Y qué entendéis por excesos?
+
+--La embriaguez por ejemplo, y otras malas acciones que es difícil
+detallar ante ti.
+
+--Adelante. ¿Y no hay más?
+
+--Secuestro de la mujer, privación de alimentos, negativa de dinero....
+
+--¡Todo eso es estúpido! Otra cosa....
+
+--Negativa del marido á habitar con la mujer....
+
+--¡Ah! ¡Ah! Esto pudiera ser ... con un poco de habilidad ... pero seria
+muy difícil ... ¡Se aman!
+
+Esta atroz circunstancia, que era la condenación de la tentativa de la
+señorita Guichard, no turbó á Bobart, que no vió en la confidencia de
+Clementina sino una dificultad más. No pensó ni un segundo en la dicha
+de aquellos jóvenes, en su porvenir, en todo lo que podían perder de
+esperanza, de paz y de alegría en aquel enredijo judicial. El abogado
+respondió con una risa espantosa.
+
+--¡Bah! En mi larga carrera he contribuído á separar más de doscientas
+parejas que se adoraban y á los cuales sus padres han probado que no
+podían vivir juntos!
+
+--Entonces, ¿me secundarás?
+
+--¿Puedes dudarlo?
+
+--¡Ah! Tú eres un verdadero amigo....
+
+--Y sin embargo, no has parecido creerlo. Si hubieras entregado Herminia
+á mi hijo....
+
+--No volvamos á eso, interrumpió Clementina con fastidio; ya no es
+tiempo.
+
+--Si, lo es, si rompes el matrimonio.
+
+--En efecto, es verdad.
+
+La señorita Guichard creyó necesario dejar esta esperanza á su cómplice.
+"Me servirá mejor, pensó, si trabaja para sí mismo al mismo tiempo que
+para mi."
+
+--¿Y qué instrucciones me das? preguntó Bobart.
+
+--Vigila atentamente á Roussel cuando venga y trata de saber lo que
+prepara. Pero sé prudente. Yo velaré por mi parte ... Y todo lo que haya
+de hacerse lo decidiré yo sola ... No llamemos la atención de Mauricio
+y de Herminia con una conversación demasiado larga ... Volvamos al
+salón.
+
+El número de los convidados había crecido durante aquellos tempestuosos
+debates. Los parientes alojados en la casa y en los pabellones se habían
+puesto de veinticinco alfileres. Los notables del país, invitados á
+comer, iban llegando. Clementina tuvo que pensar en su atavío. En las
+angustias de su situación, había olvidado que el tiempo pasaba y que era
+preciso sacrificarse por el decoro. Pasó rápidamente entre los
+convidados, á quienes Mauricio y Herminia hacían los honores de la casa,
+y encontró que ya se había propagado el rumor de la reconciliación. En
+el ardor de su alegría, los recién casados no habían podido contenerse y
+habían difundido la buena noticia. Todos los amigos que conocían las
+antiguas diferencias y los recientes malos tratos, estaban llenos de
+curiosidad. Una vaga esperanza de alguna sorpresa de efecto germinaba en
+los espíritus. Aquel cordial acuerdo, tan repentino, ¿era sincero? ¿No
+se podía presagiar que la armonía, difícilmente restablecida, no duraría
+mucho tiempo? Las caras sonreían; las palabras aprobaban; pero cada
+cual, allá, en su interior, hacía las necesarias reservas....
+
+Encontrando el terreno preparado, la señorita Guichard, con la firmeza
+habitual de su carácter, no evitó las explicaciones. Se multiplicó para
+dar testimonios de alegría. Sí, una enemistad antigua, había terminado.
+La boda de aquellos queridos hijos había sido la ocasión de perdonar las
+injurias. El señor Roussel había llegado con los brazos abiertos
+pidiendo que todo se olvidase y ella no había creído que debía negarse á
+la indulgencia. Tal conducta no hubiera sido propia de una mujer ni de
+una cristiana. Perdonaba, pues, y todos iban á vivir en adelante en la
+más perfecta concordia. El señor Roussel había ido á su casa para
+vestirse y volvería para comer con la familia y los amigos de la
+señorita Guichard.
+
+Algunos de los presentes no conocían á Fortunato; otros le conocían sólo
+de vista. Muchos le consideraban como un hombre muy importante por su
+fortuna y por su posición social. Todos tenían gran deseo de verle de
+cerca y de presenciar aquella comedia de la cesación de una hostilidad
+inveterada.
+
+El doctor Truchelet aventuró una alusión sabia á las bodas de Pirito,
+ensangrentadas por el combate de los Centauros y de Lapites, y felicitó
+á la señorita Guichard por no haber renovado las luchas de las Amazonas
+contra Hércules y Teseo. Acaso la comparación con Hércules hubiese
+agradado á Roussel, pero el ser asimilada con las Amazonas extrañó
+singularmente á Clementina, quien por vez primera empezó á sospechar que
+un académico podía muy bien ser un imbécil, y deploró que esta
+desagradable excepción recayese precisamente en su familia.
+
+Desapareció para ir á ponerse un traje muy historiado. Pero jamás era
+pesada en su atavío y al dar las seis, volvía á entrar en el salón. Era
+tiempo, porque á la sazón llegaba Roussel. Éste no se había puesto de
+negro; se presentó con un pantalón gris, chaleco blanco y frac azul, con
+botones de oro. Estaba en realidad muy elegante de este modo y produjo
+una favorable impresión en la parte femenina de la concurrencia. Los
+hombres intentaron criticarle, pero fracasaron ante la admiración de sus
+compañeras. La señorita Guichard se puso amarilla de despecho. Puso, sin
+embargo, á mal tiempo buena cara, y adelantándose hacia su primo, le
+presentó á los convidados.
+
+Roussel se sometió con gracia á sufrir este mal paso y se mostró
+sencillo y cordial, con un cierto matiz de altanería que á Clementina le
+pareció que contrapesaba desagradablemente la ventaja que ella había
+obtenido públicamente de la sumisión de aquel rebelde. Creyó que se
+levantaba un poco deprisa y vió en esta actitud un indicio del doblez
+con que, á su juicio, se había conducido.
+
+Si hubiera podido penetrar en la mente del buen señor, hubiera quedado
+asombrada, pues no hubiese hallado ninguno de los pensamientos
+amenazadores que le atribuía. Roussel no pensaba sino en regocijarse, en
+gozar de la hora presente y en tratar de que se arreglase el porvenir de
+un modo soportable. La astucia que Clementina le imputaba como un
+crimen, era supuesta, ilusoria y quimérica. La mala fe de Fortunato no
+existía más que en la imaginación de Clementina. Herminia y Mauricio
+eran todo expansión y todo sonrisas. Se encontraban dichosos entre
+aquellos dos enemigos reconciliados por ellos y á quienes amaban tan
+sinceramente.
+
+El jefe de comedor se presentó y pronunció las importantes palabras:
+
+--¡La señorita está servida!
+
+Entonces Clementina, con aire de reina, se adelantó hacia Mauricio y
+después, adoptando el ceremonial en uso, dijo en tono imperioso:
+
+--Herminia, toma el brazo del señor Roussel.
+
+Y pasaron en comitiva al comedor, que debía servir por la noche de salón
+de baile, y que ostentaba en su centro una gran mesa. Un toldo de tela
+rayada, adornada con plantas verdes, adornaba todo el patio y tres
+arañas difundían una viva claridad. El mantel estaba resplandeciente de
+cristalería y de plata; unas guirnaldas de flores serpenteaban alrededor
+de la mesa y servían de marco á un espléndido servicio de postres de
+antigua porcelana de la China, que procedía del tío Guichard. Roussel le
+dirigió una mirada de antiguo amigo; era la única cosa que hubiera
+deseado de la herencia tan espléndidamente abandonada á su prima.
+
+La señorita Guichard se sentó entre Mauricio y el sabio Truchelet;
+Roussel á la derecha de Herminia, porque Clementina había adjudicado
+doblemente la presidencia á las señoras en su persona y en la de su
+sobrina. Roussel estaba transportado de júbilo: le hubieran colocado en
+una esquina de la mesa y no hubiera chistado. Se encontraba al lado de
+Herminia y radiante, rejuvenecido, empezó desde luego á hacer la corte
+en toda regla á su nuera de adopción.
+
+Siempre había sido amable, con cierto aire florido, un tanto pasado de
+moda; pero en esta ocasión se excedía á sí mismo y todo en él tendía
+hacia este fin: agradar á aquella niña, de la que quería hacerse amar.
+No tenía, por otra parte, grandes esfuerzos que hacer; la puerta que
+pretendía forzar estaba abierta de par en par para él. Aquel joven
+corazón se ofrecía con ternura filial y no habla que hacer más que
+apoderarse de él.
+
+Herminia escuchaba á Roussel con placer no disimulado. Le encontraba
+galante, gracioso, encantador. Fortunato tuvo la habilidad de hablarle
+de Mauricio y de referirle episodios de su infancia y con tan agradable
+historia la tuvo atenta toda la velada. Clementina, separada de ellos
+solamente por la mesa, no les quitaba ojo. Veía á Roussel desplegar
+todas sus gracias y pensaba: "No pierde el tiempo para apoderarse de la
+muchacha; ¡cómo la engatusa! La pobre se dejará coger por sus hermosas
+palabras, porque no le conoce, pero yo la ilustraré acerca de ese zorro
+viejo y ella volverá al justo conocimiento de las cosas."
+
+La señorita Guichard escuchaba distraidamente las protestas afectuosas
+de Mauricio; cuanto el joven le decía era para ella letra muerta.
+Consideraba su amabilidad como un ardid de guerra y la consideraba nula.
+Todo lo que Mauricio le hablaba de cariño y de reconocimiento no tenía
+más efecto que distrerla desagradablemente de la conversación de Roussel
+con Herminia.
+
+En cuanto á Truchelet, disertó en vano acerca de los epitalamios, porque
+Clementina no le oía siquiera.
+
+El fin de la comida, amenizado por variados brindis, pareció
+mortalmente largo á la dueña de la casa; y como el joven Héctor Bobart,
+que estaba un poco achispado con el Champagne, anunció que en su
+condición de testigo reclamaba la liga de la desposada, Clementina, con
+una mirada fulminante, levantó la sesión y condujo á sus convidados al
+salón mientras se quitaba la mesa para transformar el sitio del banquete
+en salón de baile.
+
+Sin embargo, el joven oficial de húsares, no dándose por vencido después
+del primer fracaso, se había aproximado al grupo que formaban Herminia,
+Roussel y Mauricio y, alegremente, pedía indemnizaciones; por lo menos
+la primera contradanza, puesto que Mauricio debía abrir el baile con la
+señorita Guichard. Pero Fortunato hizo valer oportunamente sus derechos
+y el hijo del abogado tuvo que contentarse con un vals ... Mauricio
+sentía una instintiva hostilidad hacia aquel mozo tan insignificante, ya
+porque le hiciese responsable de la cautelosa oposición de su padre, ó
+ya porque le desagradasen sus maneras familiares con Herminia, y no
+pudiendo contenerse, hizo observar á la señorita Guichard la actitud un
+poco descomedida del heredero Bobart. Clementina respondió melosamente:
+
+--¡Oh! Eso no tiene importancia; Herminia y él se han criado juntos.
+
+Esta respuesta tan sencilla y tan natural, tuvo, sin embargo, el
+privilegio de irritar á Mauricio, que estaba sin duda un poco nervioso
+aquella noche. Pero razonó friamente y se dijo "¡Soy un tonto! ¿Voy á
+preocuparme por este majadero, cuya existencia mi mujer no tiene trazas
+de sospechar siquiera?" Pero sus nervios no se calmaron y su cara
+expresó un descontento que llamó la atención de Clementina hasta el
+punto de pensar si el mal humor de Mauricio no sería ventajosamente
+explotable.
+
+¿Por qué no fomentar aquel pequeño acceso de celos, en vez de disiparlo?
+¡Quién sabe si podría obtener de ese modo algún provecho! Después de
+todo, Héctor Bobart era un pretendiente desdeñado y ... de repente vino
+á la memoria de Clementina el recuerdo de las cartas que aquél había
+dirigido á Herminia y vió en aquellas delgadas hojas de papel el medio
+de prender un incendio. Hacerlas caer diestramente en manos de Mauricio,
+provocar una explicación entre Herminia y él, una escena acaso, ¿no era
+medio de excitar la discordia? ¡Es tan fácil irritar las pasiones y tan
+difícil calmarlas! El orgullo, la cólera, obran tan pronto sus efectos y
+hacen tales estragos en un cerebro humano, que es imposible saber hasta
+donde puede ir un incidente así comenzado. De todos modos, si el
+resultado no era como ella esperaba, ella se encargaría de imprimirle el
+impulso decisivo.
+
+Reflexionando así, subió á su cuarto y dió instrucciones á la doncella
+para que los últimos regalos ofrecidos á Herminia fuesen llevados á las
+nuevas habitaciones, y ella misma se propuso entregar á su sobrina un
+cofrecillo que contenía sus joyas de soltera y algunos pequeños
+recuerdos cuidadosamente conservados.
+
+Al cogerle, le ocurrió una idea que la hizo sonreir. Abrió su
+escritorio, buscó en un cajón y sacó cinco ó seis pliegos de papel,
+doblados. Eran las cartas dirigidas por Héctor á Herminia y que ésta
+había entregado á la señorita Guichard sin leerlas: cartas
+insignificantes de un buen muchacho á una prima á quien quiere inflamar
+y que no salían del nivel de la medianía en achaque de amplificaciones
+sentimentales.
+
+Sin dudar ante la atrocidad de la acción que cometía y disculpándose,
+acaso, en el fondo, por la necedad misma de aquellas epístolas,
+Clementina cogió las cartas y las colocó muy á la vista en el
+cofrecillo, encima de todos los objetos cuidadosamente arreglados por
+Herminia. Después cerró la caja y quitando la llave, descendió al salón.
+
+Los invitados llegaban en montón y el salón de baile rebosaba. Todos
+los alrededores habían enviado lo más escogido de sus habitantes. La
+música de la Celle, reforzada por la señorita Guichard, no esperaba más
+que la señal del alcalde, señor Tournemine, para hacer sonar sus
+trompetones. El tendero había preparado petardos y los bomberos,
+igualmente aptos para apagar que para encender, se habían encargado de
+las bengalas que debían iluminarlas arboledas del jardín.
+
+El salón pequeño había sido prudentemente reservado por la señorita
+Guichard para el caso de que alguien se sintiera fatigado ó indispuesto
+en medio de aquellos regocijos, y allí fué á donde ella se dirigió. Puso
+el cofrecillo sobre la chimenea y después de dirigir una última mirada á
+su máquina infernal, se fué con admirable tranquilidad á reunirse con
+aquellos á quienes soñaba con hacer sus víctimas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII
+
+EL RAPTO.
+
+
+El aspecto del salón de baile era encantador. En un tablado, al fondo,
+estaban colocados los músicos. Todo alrededor, sillones para la gente
+seria y sillas para los bailarines. El jardín, iluminado con faroles á
+la veneciana, aparecía invadido por los invitados. La señorita Guichard
+se vió en seguida rodeada por sus parientes y por sus amigos. Á una
+señal de Bobart se desencadenó la tempestad instrumental y exaltó á la
+concurrencia. Si Clementina hubiera tenido libre el espíritu, ¡qué
+satisfacción hubiera experimentado en este instante en que dominaba á
+toda aquella reunión por en medio de la cual se paseaba majestuosamente
+siendo el blanco de todas las miradas y el objeto de todas las sonrisas!
+Pero su alegría estaba envenenada por preocupaciones malvadas, y sin
+dejar de recibir saludos, Clementina pensaba:
+
+--¿Conseguiré destruir esta dicha que todos proclaman, elogian y
+envidian?
+
+Vió á Mauricio que hablaba alegremente con Herminia, mientras Roussel,
+en un círculo de señoras, prodigaba sus gracias y sus amabilidades. Una
+nube oscureció la frente de la solterona. Con una señal llamó al joven y
+cogiéndole del brazo le dijo con tono indiferente.
+
+--Acabo de hacer llevar á vuestras habitaciones los últimos regalos
+recibidos por Herminia, porque ahora no debo guardar nada suyo....
+
+--Excepto ella misma, interrumpió galantemente Mauricio.
+
+--¡Oh! Pertenece á usted por completo, replicó la señorita Guichard
+observando al joven.
+
+--Nos la repartiremos, respondió éste.
+
+Clementina pensó: "¡Hipócrita! intenta engañarme, pero no sabe que estoy
+apercibida: sus astucias no tendrán efecto." Y en voz alta añadió:
+
+--En el saloncillo, sobre la chimenea, encontrará usted un cofrecillo
+que contiene los recuerdos de soltera de Herminia. Ábrale usted mismo;
+he aquí la llave.
+
+Mauricio la cogió, la guardó en el bolsillo del chaleco y respondió:
+
+--Voy enseguida. Pero hubiera usted podido, mi querida tía, esperar á
+mañana para entregarnos esas cosas. En parte alguna ese tesoro hubiera
+estado más seguro que en el sitio donde usted le ha puesto ...
+
+--¡No! ¡no! ¡es preciso hacer las cosas con regularidad!
+
+--Como usted guste.
+
+Mauricio le dirigió su más amable sonrisa y se encaminó hacia el
+saloncillo, sin sospechar el lazo que se le tendía. Entró en la
+habitación, á la sazón desierta, y vió el cofrecillo sobre la chimenea.
+Era una caja de forma cuadrada con incrustaciones de marfil, como se
+hacen tantas en Florencia. Debajo, vió Mauricio al volverla, grabadas en
+la madera, estas palabras: "Pellegrini, via Maggio." Conocía muy bien
+aquella via Maggio y en el momento acudieron á su memoria el
+Ponte-Vecchio, con sus tiendas y el Arno cenagoso, corriendo entre sus
+muelles de piedra.
+
+Tenía en la mano el cofrecillo y un ruido metálico se produjo en el
+interior, como el sonido de anillos de oro. Mauricio pensó: "Son las
+joyas de Herminia; sus adornos de soltera." Y un gran deseo de verlos se
+apoderó de él. No pensó que fuese grande la indiscreción que cometía; lo
+que había visto la tía, podía muy bien verlo el marido. La llave pareció
+ponerse espontáneamente entre sus dedos como si una adversa y
+misteriosa influencia mandase á su voluntad. Abrió la caja y al levantar
+la tapa vió desde luego las cartas acusadoras.
+
+Las tomó, sin sospechar nada malo. "Alguna correspondencia de colegiala,
+pensó; dulces y sencillos secretos de la infancia." Desdobló uno de los
+pliegos y le echó una mirada, sin intención de leerlo. Pero aquella
+letra de hombre cambió enseguida sus disposiciones. Sintió primero
+asombro, después sorda irritación y por último un ardiente deseo de
+saber lo que aquello significaba. Leyó y, á medida que avanzaba en la
+lectura, su frente se contraía con sombrío descontento. Nada más vulgar
+que aquella carta, clásica declaración de un oficial de curia á una
+obrera florista, y firmada "Héctor," sin apellido. Pero no había duda
+posible; era del hijo de Bobart, del oficial de húsares, del comensal,
+un poco atrevido, del banquete de boda.
+
+El primer movimiento de Mauricio, como Clementina había previsto con
+toda exactitud, fué cerrar el cofrecillo, volver al salón de baile,
+llevarse á Héctor á un rincón solitario y allí aplicar sobre su nutrida
+cara un buen par de bofetadas. Pero resistió esta tentación y juzgó más
+razonable hacer á su tutor árbitro de la situación. Se metió las cartas
+en el bolsillo, cerró la caja y salió de la habitación. Á veinte pasos
+de él, Roussel hecho como siempre un héroe de madrigal, completaba la
+conquista de las mujeres, jóvenes y viejas, cuya seducción se había
+propuesto hacer. En su alegría, hubiera seguido la misma conducta hasta
+con Clementina. Su sorpresa fué, pues, desagradable, cuando sintió que
+le tocaban en el hombro y vió á su lado la fisonomía alterada de
+Mauricio. Más por muy amortiguadas por la alegría que estuviesen sus
+desconfianzas, tuvo enseguida el presentimiento de que alguna cosa
+anormal había ocurrido y apartándose con su hijo algunos pasos,
+preguntó:
+
+--¿Qué hay?
+
+--Venga usted conmigo y lo sabrá.
+
+Atravesaron la multitud, entraron en el saloncillo y, una vez solos,
+dijo Mauricio, entregándole una carta:
+
+--¡Lea usted!
+
+--Roussel recorrió vivamente la carta, frunció las cejas y volviendo á
+tomar toda su gravedad, dijo:
+
+--¿Dónde has encontrado esto?
+
+--En ese cofrecillo.
+
+--¿Y quién te le ha entregado?
+
+--La señorita Guichard; hace un instante.
+
+--¿Con la llave?
+
+--Sí.
+
+--¿De qué modo estaban colocadas las cartas, encima, muy á la vista?
+
+--¿Cómo lo sabe usted?
+
+--¡Desdichado! ¿Es difícil de adivinar? Es esa malvada Clementina la que
+ha dado el golpe.
+
+--¡Padrino!
+
+--Es capaz hasta de haber falsificado las cartas.
+
+--Pero, ¿con qué objeto?
+
+--Con el de producir un disturbio entre tu mujer y tú. Por medio de una
+querella, de una riña, de una explicación, cuenta con arrojar la cizaña
+entre vosotros, apoderarse de Herminia y ... ¿quién sabe? ¡acaso
+separaros para siempre!
+
+--¿Es serio lo que usted habla? ¿Sospecha usted de la señorita Guichard?
+
+--Y tú, ¿sospechas de tu mujer? replicó con energía Roussel. Tienes que
+escoger: ó Herminia es una farsante que tiene por cómplice al ejército
+francés representado por el hijo de Bobart, ó Clementina es una bribona
+que ha aprovechado una casualidad, si es que ella misma no la ha
+provocado, para ponerte ante los ojos una correspondencia que debía
+impulsarte á algún acto violento. Por mi parte, mi elección está hecha;
+acuso á Clementina.
+
+--¿Pero Herminia ... padrino mío?...
+
+--¡Herminia! Es posible que ni siquiera conozca esas cartas ... En todo
+caso es preciso tener el valor de preguntárselo.
+
+Á esta declaración Mauricio palideció.
+
+--¡Qué! ¿Ponerla al corriente de esta infamia? ¿Interrogarla sobre tal
+asunto?
+
+--Sí, ponerla al corriente; no interrogarla: consultarla lealmente como
+persona leal que es. Y verás como, si está inocente de todo compromiso,
+y esto me atrevo á jurarlo, aprecia tu franqueza y tu confianza.
+
+--Sea, pues. Así como así, no puedo soportar por más tiempo una sospecha
+semejante. Hágame usted el favor de enviármela.
+
+--¿De enviártela? No, por cierto: yo te la traeré. Quiero asistir, si me
+lo permites, á vuestra conversación, aunque no sea más que para impedir
+que digas tonterías....
+
+--¡Padrino!
+
+--Pues qué, ¿no habías empezado á decirlas hace un momento?
+
+--Sí, tiene usted razón. Permanezca usted y sea mi consejero y mi apoyo,
+como siempre.
+
+--Puedes estar tranquilo. Seré aún más moderado por tu cuenta que lo he
+sido por la mía. Espéranos aquí.
+
+Y salió. Mauricio quedó solo, sumergido en dolorosas reflexiones. Veía
+sombrío el porvenir; pensó por primera vez que acaso su tutor no había
+exagerado las malas acciones de que le había hecho víctima Clementina, y
+no estuvo lejos de creer que la tía de Herminia fuese un monstruo.
+Estimó, en todo caso, que la perfidia con que acababa de obrar le
+dispensaba de toda gratitud y le devolvía su libertad de acción, y se
+propuso, no devolverla mal por mal, pero al menos impedirla que siguiese
+haciéndole daño.
+
+Sin embargo, por muy culpable que apareciese la señorita Guichard, había
+un hecho que no se la podía atribuir y era la correspondencia misma,
+punto de partida del incidente. Pensara Roussel lo que quisiera, las
+cartas procedían efectivamente del hijo de Bobart; había, pues, existido
+un amorcillo entre Herminia y él, y este solo pensamiento le exasperaba.
+Y, no obstante, no podía imaginar siquiera a la Virgen del Bordado
+cambiando amores tiernos con aquel húsar. Esto no estaba dentro del
+orden de las cosas admisibles, ni en armonía con su naturaleza delicada
+ni con el tono de sus cándidos ojos. Había evidentemente una pérfida
+maniobra en todo aquello ... ¡Pero ella había recibido las cartas!
+
+No tuvo tiempo de llevar más lejos sus inducciones, porque Herminia
+entraba con Roussel. El joven no tuvo tiempo de abrir la boca para
+formular una pregunta; su tutor exclamó, apenas hubo cerrado la puerta:
+
+--¡Todo está aclarado! Ni siquiera ha leído las cartas, la pobre niña;
+se las entregó cerradas á su tía.
+
+¡Cerradas! Mauricio tuvo tal acceso de alegría, que saltó al cuello de
+Fortunato, pero éste dijo sonriendo y defendiéndose mal del apretón:
+
+--¡No es á mi á quien debes abrazar, majadero!
+
+Y les impulsó el uno hacia el otro.
+
+Por primera vez Mauricio, cogiendo á Herminia en los brazos, la estrechó
+contra su corazón y desfloró con sus labios aquella rubia cabellera.
+
+--¡Había que ser verdaderamente maligno para adivinar que Clementina os
+preparaba esta emboscada! Hijos míos, la situación es grave. Juzgad por
+lo que acaba de hacer como principio de juego, de lo que es capaz si no
+consigue enseguida separaros....
+
+--¡Separarnos!
+
+Y al decir esto formaron tan hermoso conjunto, que Roussel no pudo menos
+de sonreir.
+
+--¡Vamos! He aquí una unanimidad tranquilizadora! Pero desconfiad,
+queridos hijos; estáis en peligro ... En el estado de mis relaciones
+con la señorita Guichard, no me es posible daros un consejo; parecería
+que abogaba contra ella y en favor mío. Es evidente que mi repentina
+intrusión es lo que ha modificado las intenciones y cambiado los
+proyectos de Clementina. Ha realizado un formidable cambio de frente y
+trata á Mauricio como enemigo en vez de considerarle como aliado. Ya
+estáis advertidos. Tomad una resolución, pero que sea adoptada por
+vuestras propias inspiraciones. No veáis sino vuestro interés y no me
+tengáis en cuenta para nada, pero contad conmigo. Cuando hayáis
+resuelto, pondré tanta energía en apoyaros como reserva he empleado en
+daros consejos. Ahora, os dejo. Os amáis; defended vuestra dicha.
+
+Herminia y Mauricio quedaron solos y se miraron un instante sin hablar.
+Después, el marido cogió la mano de su mujer y atrayéndola hacia sí,
+dijo:
+
+--Mira como estamos; y no hace veinticuatro horas que me perteneces;
+¿qué nos prepara, pues, el porvenir? Una serie incesante de
+dificultades, de luchas que no habremos hecho nada para suscitar y á las
+que no podremos sustraernos. ¡Qué tristeza, Herminia, después de la
+esperanza de tantas alegrías!
+
+--Pero Mauricio, ¿es posible que mi tía lo haya hecho ver esas cartas
+que yo ni conocía?
+
+--¡Ay! Herminia; es muy cierto; pero no la acuses; ha obrado bajo la
+influencia de la cólera y no de su corazón.
+
+--¿ Tú la disculpas? Y sin embargo, contra ti estaba tramada esta
+horrible maniobra ... Pero qué locura inspira el odio para que en un
+momento haya cambiado completamente una mujer tan buena, que ha sido
+para mi una verdadera madre....
+
+--Me aborrece ahora, bien lo ves, tanto como á mi padrino. No tiene más
+que una idea; separarnos. No lo ha conseguido esta vez, poro volverá á
+empezar hasta que en una ocasión más favorable....
+
+--¿Podrá encontrarla?
+
+--La hará nacer, como hoy.
+
+--Entonces ¿qué va á pasar?
+
+--¿Tienes confianza en mí, Herminia?
+
+--Absoluta.
+
+--¿Crees que mi único deseo, fuera de toda consideración extraña á
+nosotros, es nuestra propia dicha?
+
+--Lo creo.
+
+--¿Y piensas que aquí, entre mi tutor y tu tía, podremos escapar á los
+disturbios y á las malas influencias?
+
+--Creo que no.
+
+--Entonces, deduce tú misma la consecuencia. La joven permaneció un
+instante pensativa y con la rubia cabeza inclinada y algunas lágrimas
+rodaron por sus ojos. Después murmuró:
+
+--¡Es preciso huir!
+
+--Sí, marcharnos, niña querida; salvarnos, para ser el uno del otro,
+lejos de todo lo que no sea confianza y ternura.
+
+--Pero eso, ¿no será mostrarme ingrata hacia la mujer que me ha educado
+y que ha sido excelente para mí?
+
+--Eso será mostrarte fiel al que te ama y al que tú habrás de amar.
+
+--Y al que amo ya, Mauricio, dijo Herminia, sonriendo á través de sus
+lágrimas. Pero yo no soy más que una mujer y no tengo valor para decidir
+entre lo que me parece mi deber y lo que es mi deseo ... Tú, que tienes
+la firmeza necesaria, manda; yo obedeceré.
+
+Mauricio movió la cabeza.
+
+--No, Herminia; yo no puedo hacer lo que pides. Por graves que hayan
+sido las faltas de la señorita Guichard hacia mí, no me considero como
+absolutamente desligado de los compromisos que con ella contraje. He
+prometido no obligarte jamás á separarte de ella; te dejo, pues, en
+libertad. Si quieres quedarte, nos quedamos. Si partimos, es preciso
+que sea por que hayas dicho: "¡Quiero partir!"
+
+--¡Oh! Mauricio, ¿qué exiges de mi?
+
+--Que salves tú misma, y sola, nuestra dicha. ¿Es mucho? Reflexiona
+acerca de lo que sucede enderredor. Aquí está el desorden donde perecerá
+nuestro reposo; fuera de aquí, la calma, la libertad de amarnos.
+Herminia, ¡tenemos tanto tiempo delante, y tan hermoso! Algunos días
+bastarán para que la que nos ha hecho tanto daño recobre la razón y nos
+llame, y entonces podremos volver y gozar en paz de la tranquilidad que
+tan bien habremos ganado. ¿Es esto tan espantoso? ¿Prefieres correr los
+riesgos de una guerra en la que todos los tiros vendrán á herirnos en el
+corazón?
+
+--Mauricio....
+
+Herminia dudaba. Mauricio se puso á sus plantas y mirándola hasta el
+fondo del alma, añadió:
+
+--Herminia, un minuto de resolución; una palabra decisiva, y todo se ha
+salvado. ¿Tienes miedo de confiar en mi? Bien sabes que te adoro. En el
+mundo no hay más que nosotros dos; lo demás poco importa. ¿Quieres
+sacrificarnos á rencores pueriles y á odios vergonzosos? ¿Qué hemos
+hecho nosotros para merecer tales sufrimientos? ¿Cuál es nuestro
+crimen, amarnos? ¡Crimen muy dulce, por cierto!
+
+La joven se había inclinado hacia él. Mauricio tomó su mano y la apoyó
+contra el corazón. Herminia lanzó un gran suspiro y después dijo con voz
+firme:
+
+--¡Partamos!
+
+--¡Ah! ¡Qué dichoso soy!
+
+Herminia le dirigió una mirada que probaba que aquella exclamación de
+alegría recompensaba su esfuerzo. En este momento entró Roussel.
+
+--Hijos míos, es preciso volver al salón. Os buscan por todas partes y
+ya he tenido que impedir á Bobart que viniera á interrumpiros ...
+¿Estáis de acuerdo?
+
+--Sí, padrino mío; nos vamos. Herminia es la que lo quiere.
+
+--Y tiene razón. Yo no quiero aconsejaros, pero en esta época, una
+temporada en la orilla de los lagos de Italia, en Bellaggio, por
+ejemplo....
+
+Los ojos de Herminia se iluminaron. Nunca había viajado y no conocía
+nada. Roussel se arrepintió de haber introducido aquel elemento tentador
+en la resolución de Herminia, y pensó: "Esto no es juego limpio; pero
+¡cómo se manifiesta siempre y en todo la mujer! ¡Qué mirada la de esta
+muchacha!
+
+--Querido Mauricio, decídelo todo ahora, dijo Herminia; yo vuelvo al
+lado de nuestros amigos.
+
+Y desapareció ligera y casi alegre. Roussel se volvió hacia su hijo y
+dándole golpecillos en el hombro, le dijo:
+
+--¡Ah, bribón, no tienes de qué quejarte! ¿Vas, naturalmente, á llevarte
+á tu mujer?
+
+--Usted lo ha dicho. Son las nueve y media: á las doce prescindo de la
+compañía de la gente de la boda.
+
+--Tengo una excelente carretela que me espera en la plaza: ¿la quieres?
+
+--¿Me llevará á París?
+
+--Desde luego. Es cuestión de propina.
+
+--Entonces, está dicho. Prevenga usted al cochero.
+
+--Enseguida. Tu mujer, ¿ha puesto mucha resistencia?
+
+--La necesaria para que su decisión tenga una significación cariñosa ...
+¡Es un ángel!
+
+--¡Bueno! Se lo pagaremos después.
+
+Fueron interrumpidos por una tempestad de armonías: era la banda que, en
+el patio, empezaba, al unísono con la orquesta, el rigodón de honor. En
+este momento se mostró en la puerta la fisonomía inquieta de Bobart.
+
+--Señor Aubry, le buscan á usted por todas partes.... La señorita
+Guichard le reclama....
+
+--¡Anda! Ve á cumplir tus deberes, dijo Roussel cambiando una mirada con
+Mauricio. Mientras, tomaré el aire en el jardín. Hace aquí un calor
+terrible.
+
+Se separaron y Mauricio se dirigió, á través de las filas de curiosos,
+hacia la señorita Guichard que le esperaba en pie, altanera y masculina,
+en medio del salón de baile, teniendo enfrente á su sobrina, del brazo
+del señor Tournemine.
+
+--¡Ah! ¡Por fin! dijo dirigiéndole una mirada imperiosa. Vamos;
+colóquese usted ahí y empecemos.
+
+Rugieron los instrumentos, y las parejas, poniéndose en movimiento al
+mismo tiempo, emprendieron la primera figura del rigodón.
+
+Bobart, preocupado con el doble conciliábulo que acababa de verificarse
+en el saloncillo, primero entre Herminia y Mauricio y después entre
+Mauricio y Roussel, en lugar de entrar en el salón de baile, se aventuró
+por el jardín en seguimiento de Fortunato. Por instinto adivinaba una
+maniobra ofensiva por parte de los enemigos de su prima. Amargamente
+vituperado por Clementina, que le acusaba de no haber vigilado
+suficientemente á Roussel, tenía empeño en tomar un desquite. Y su amor
+propio, su odio y su interés reunidos le impulsaban á seguir las
+huellas del solterón.
+
+La noche estaba oscura y serena. Los faroles venecianos alumbraban las
+calles de árboles en torno de la casa. Las arboledas del jardín y el
+terraplén estaban en la sombra. Roussel empezó por pasearse por el
+parque con aire indiferente y después, poco á poco, se aproximó á la
+puertecilla que daba al rincón de la callejuela en que estaba la tapia
+en la cual Mauricio había visto por primera vez á Herminia. Roussel se
+volvió para observar si era espiado, y Bobart apenas tuvo tiempo por
+esconderse detrás de un árbol. Desde allí vió al tutor abrir la puerta y
+salir vivamente.
+
+Echó á correr y llegó al terraplén á tiempo para ver á Roussel acercarse
+á un coche que estaba parado en la plaza y hacer señas al cochero para
+que acercase el vehículo á la esquina de la callejuela, á dos pasos de
+la puertecilla.
+
+Mientras la carretela atravesaba la plaza para colocarse al pie del
+terraplén, Roussel la seguía con aire plácido. Se aproximó al cochero y
+antes de entrar de nuevo en el jardín, le dijo á media voz:
+
+--¿Ha entendido usted bien, no es verdad? Un caballero y una señora,
+dentro de hora y media. Tendrá usted veinte francos de propina al llegar
+París.... Y sobre todo, permanezca usted ahora en el coche hasta el
+momento de partir.
+
+--Vaya usted tranquilo, señor Roussel, dijo el cochero.
+
+Inclinado sobre el muro del terraplén, en la sombra, Bobart no había
+perdido ni una palabra de estas recomendaciones. Pensó: "¡Un caballero y
+una señora que el cochero debe conducir á París en el coche de Roussel!
+Esto es claro como la luz; se trata de Mauricio y Herminia. La
+intervención de mi excelente prima produce su efecto: los recién casados
+meditan una fuga. No es esto ciertamente lo que la señorita Guichard
+esperaba; luego es preciso prevenirla."
+
+Fortunato atravesó el jardín con paso tranquilo y entró en el salón de
+baile; Bobart le siguió y al llegar á la puerta vió que llamaba á
+Mauricio y Herminia y les daba explicaciones que los jóvenes escuchaban
+con extraordinaria atención. Después se separaron y Herminia y Mauricio
+recorrieron del brazo el salón mientras Roussel se paseaba con aire
+distraído. En estas circunstancias cuya gravedad adivinaba, Bobart no
+dudó; se fué derecho á la señorita Guichard, que parecía una reina en
+medio de sus convidados, y llevándosela al pie del tablado de la
+orquesta, dijo:
+
+--Procura no dejar que se altere tu cara, mi excelente amiga, porque
+nos observan y tengo que darte serias noticias. Dentro de hora y media
+parten Mauricio y Herminia para París.
+
+--¿Qué dices ahí? exclamó la señorita Guichard con voz temblorosa por la
+cólera.
+
+--Cálmate y escucha. Lo he descubierto todo hace un instante. Roussel es
+quien ha aconsejado y preparado el plan.
+
+--¡El miserable!
+
+--Su coche espera al lado de la puertecilla del jardín y va á servir á
+los recién casados para alejarse de aquí.
+
+--¿Y qué hacer para impedírselo?
+
+--No perder de vista á tu sobrina.
+
+--Pero mañana volverán á las andadas. Y la ocasión sería tan buena para
+romper.... Ellos me provocan.... Yo no hago más que defenderme....
+Quieren quitarme á Herminia ... ¡Si fuese yo quien se la quitase!...
+
+--¡Admirable idea! Cambias la situación. Creían vencerte y serás tú la
+que triunfe....
+
+--Pero ¿cómo?
+
+--Adelanta la hora de la partida. Envía á buscar á tu sobrina una
+persona con cuya fidelidad puedas contar.
+
+--Su doncella.
+
+--¡Bueno! Esa muchacha previene á Herminia que su marido la espera en
+el coche.... La joven baja sin desconfianza.... En lugar del marido
+encuentra á la tía y.... ¡Arrea, cochero!...
+
+--Me voy á París y desde allí á Rouxmesnil, en Normandía.... Una
+propiedad aislada, en la que soy inexpugnable....
+
+--¡Magnífico! ¿No cambias de traje para partir?
+
+--Tengo en París todo lo necesario.
+
+--Es probable que tu sobrina vaya á quitarse su vestido blanco.
+
+--Dejémosla libre en sus movimientos. Pero tú, dedícate á Mauricio y no
+le pierdas de vista.
+
+--Convenido.
+
+Mientras se urdía este doble complot la fiesta llegaba á su apogeo y era
+fácil prever que el baile duraría hasta por la mañana. En la plaza del
+pueblo se había instalado una música al aire libre y las gentes del país
+saltaban sobre el césped á la luz de unos faroles á la veneciana
+colocados por el tendero. La señorita Guichard había enviado algunos
+toneles de vino para que refrescasen los bailarines, y estos diversos
+atractivos hacían que se agrupase delante de la verja una gran multitud.
+
+En la callejuela sombría esperaba la carretela. El cochero, fiel á su
+promesa, no la había abandonado, pero se había hecho llevar una botella
+de vino y bebía á la salud de los novios. Las once acababan de dar en
+el campanario del pueblo. El momento de la partida se aproximaba. El
+cochero quitó la manta á los caballos, les puso las riendas y enseguida
+montó en el pescante, un poco aturdido por la oscuridad y por el vino.
+Empezaba á quedarse dormido, cuando se abrió la puertecilla y una señora
+muy tapada y que hablaba con alguien que se quedaba en el jardín, abrió
+vivamente la portezuela del coche y montó.
+
+En el mismo momento, otra mujer de alta estatura y maneras desenvueltas,
+se adelantó hacia el coche y dijo dirigiéndose al cochero:
+
+--¡Volando! ¡Á París.
+
+El cochero, asombrado, dijo:
+
+--Pero mis viajeros debían ser un caballero y una señora....
+
+--El caballero no parte ya ... ¡Vivo!
+
+Y abrió la portezuela. Un grito: "¡Dios mío! mi tía!" se oyó en el
+interior del coche; pero la portezuela golpeó, vigorosamente atraída, y
+el ruido de las ruedas ahogó el resto de las quejas de Herminia.
+
+En el salón de baile los invitados se removían con ardor. Mauricio sacó
+su reloj y vió que eran las once y media. Hacía algunos momentos ya que
+Herminia había desaparecido. La señorita Guichard acababa de
+encaminarse al saloncillo á fin de dar órdenes, sin duda, para la cena.
+Juzgó que la ocasión era favorable. Bajó al patio, atravesó los
+pabellones, subió ligeramente la escalera que conducía á sus nuevas
+habitaciones; llamó, y como nadie le respondía, entró.
+
+En el cuarto, alumbrado por una lámpara, estaba extendido sobre la cama
+el vestido de novia de Herminia. Los cajones estaban abiertos y todo
+indicaba los preparativos de un viaje.
+
+Mauricio pensó "Está ya en el coche." Cogió su abrigo y un sombrero y
+bajó vivamente. Salió por la puertecilla, volvió la esquina de la
+calleja y no vió coche alguno. Supuso que el cochero, habría entendido
+mal y esperaría, acaso en el otro extremo de la calle, y corrió á
+cerciorarse. La callejuela estaba desierta.
+
+Volvió á la plaza, latiéndole el corazón y con el espíritu turbado por
+un principio de inquietud. Allí una fila de coches esperaban á los
+invitados y todos los cocheros estaban en el café. Muy alarmado,
+Mauricio volvió al jardín, se quitó el abrigo y entró en el salón en
+busca de su tutor. Roussel no tuvo más que mirar á su hijo para
+comprender que ocurría un incidente inesperado. Se le llevó á un rincón
+y le preguntó con acento inquieto:
+
+--¿Qué hay?
+
+--Hay, que no he encontrado el coche y que no sé dónde está Herminia.
+
+--¿Qué es lo que dices?
+
+--Herminia se ha vestido y, evidentemente, ha ido á la carretela. Pero
+la carretela no está.
+
+Se miraron, con un principio de sospecha.
+
+--¿Dónde está Clementina? preguntó Roussel.
+
+--Ha salido del salón hace más de un cuarto de hora.
+
+--¡Busquémosla, preguntemos por ella ... en la casa ...¡Ah! ¡Bobart!...
+¡Apoderémonos de Bobart!
+
+Cayeron sobre el abogado, que con aire inocente saboreaba un helado,
+sentado en un mullido sillón, y allí, sin levantarla voz, pero con
+miradas muy expresivas, preguntaron:
+
+--Bobart, ¿qué es de la señorita Guichard?
+
+--Pues lo ignoro, balbuceó el abogado, levantándose para escapar á las
+preguntas.
+
+--¡No se mueva usted! y responda, dijo Roussel. ¿Dónde está la señorita
+Guichard?
+
+--¡No sé! señores, contestó Bobart gritando para llamar la atención
+sobre él. No comprendo vuestra insistencia....
+
+--Hable usted más bajo, dijo Mauricio, ó le llevo al salón inmediato y
+allí ... va usted á ver.
+
+Estaba tan amenazador, que Bobart, espantado, permaneció en su butaca
+sin hacer un movimiento, sin pronunciar una palabra.
+
+--Le doy á usted un minuto para decidirse á responder. Dentro de un
+minuto le haré á usted responsable de la emboscada que aquí se ha
+ejecutado.
+
+--¡La emboscada! exclamó Bobart, fuera de sí por el terror. ¿Quién la ha
+preparado?
+
+--¡Ah! ¿Usted sabe, pues, lo que ha sucedido? Usted conviene en ello....
+
+Yo no convengo en nada.... Ustedes me violentan ... me amenazan....
+
+--Sí; todo lo que convenga para saber dónde está la señorita
+Guichard....
+
+--Pues bien.... ¡Ha partido!
+
+--¡Ha partido! ¿Con la señora de Aubry?
+
+--Con la señora de Aubry y en la propia carretela de usted. Vaya; ¿está
+usted satisfecho? dijo Bobart con expresión de radiante alegría.
+
+--¿Adónde la conduce?
+
+--¡Vaya usted á preguntárselo!
+
+--¿La ha obligado á acompañarla?
+
+--¡Obligado! exclamó Bobart. ¿Cómo es eso posible? ¿Por qué no robado á
+la fuerza? ¡En medio de quinientas personas! ¡No, no! La señora de Aubry
+ha seguido á su tía de buen grado.... La señorita Guichard la ha
+ilustrado acerca del aspecto moral del acto que iba á cometer. La joven
+ha reconocido que había sido inducida á error y ha partido libremente y
+por su propia voluntad!...
+
+--¡Viejo tunante! exclamó Mauricio exasperado, y cogiendo á Bobart por
+un hombro, le sacudió tan rudamente que Roussel vino al socorro del
+abogado y sé interpuso entre su ahijado y él.
+
+--Vamos, hijo mío, un poco más de calma. En todo lo que el señor dice no
+hay sin duda ni una palabra de verdad. Hemos jugado una partida y
+acabamos de perderla: tratemos de tomar el desquite. Para esto no nos
+las entendamos con los lacayos, sino con los dueños.
+
+--¡Lacayos! repitió Bobart. Sepa usted señor mío....
+
+--¡Nada! interrumpió Roussel; conozco á usted hace mucho tiempo, señor
+hipócrita, señor pedante.... He dicho lacayo y hubiera podido decir
+espía....
+
+--¡Y si no está usted contento, añadió Mauricio, puede usted enviarme su
+hijo!
+
+--No, señor, declaró enfáticamente Bobart. Soy muy suficiente para
+vengar yo mismo mis injurias. Usted sabrá lo que cuesta tener que
+habérselas con un hombre como yo....
+
+--¡Los clientes de usted lo han sabido muy bien, maestro en vilezas!
+dijo Roussel. Pero téngase por advertido y que no le encuentre yo en mi
+camino, ó le hago pagar las costas con más gracia que usted mismo lo
+hacía....
+
+Y tomando á su hijo por el brazo, dijo:
+
+--Ven, Mauricio, ven. No tenemos nada que hacer aquí.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII
+
+EL SECUESTRO.
+
+
+Por la mañana del siguiente día, estaba Roussel todavía dormido cuando
+entró Mauricio en su cuarto, descorrió las cortinas y se sentó en una
+butaca al pie de la cama.
+
+--¿Qué hora es pues? preguntó Fortunato incorporándose.
+
+--Las cinco. Perdóneme usted que interrumpa tan pronto su sueño, pero
+estando solo, me volvía loco....
+
+--¡Oh! hijo mío; has hecho muy bien en despertarme. Espera, voy á
+levantarme.
+
+--No, permanezca usted acostado; lo mismo podemos conversar y con tal de
+que me hable usted de Clementina, quedaré aliviado....
+
+--¿Tú no has dormido? mi pobre hijo....
+
+--¡No! Pero eso importa poco. Sufriría todas las penas sin quejarme con
+tal de saber dónde está mi pobre mujer.
+
+--Tranquilízate; lo sabremos. Y entonces.... Pero, ahora pienso ...
+Federico, ¿está levantado?... Sí. Llama.
+
+--¿Para qué?
+
+--Vas á verlo.
+
+Mauricio llamó. Al cabo de un instante apareció el ayuda de cámara de
+Roussel. Era un excelente servidor que había sustituído al criado modelo
+que la señorita Guichard había quitado á Fortunato veinte años antes.
+Ningún ofrecimiento había hecho mella en Federico; por eso, en sus días
+de buen humor, Roussel le llamaba Hipócrates. Un día en que el ayuda de
+cámara se atrevió á preguntar á su señor porqué le llamaba así, éste le
+respondió: "Por causa de los presentes de Artajerjes." Federico no
+comprendió mucho más y permaneció estupefacto. Y Roussel añadió "¡
+Bueno! No se caliente usted la cabeza: Hipócrates era un hombre
+incorruptible." Federico se dió por satisfecho y adquirió mucho mayor
+importancia á sus propios ojos. Con el tiempo se había hecho enteramente
+adepto y, sobre todo, adoraba á Mauricio.
+
+--Federico, dijo Roussel, ¿está usted todavía en buena inteligencia con
+el portero del señor Bobart?
+
+--Sí, señor. Por recomendación del señor, yo he sido quien le ha
+proporcionado su plaza.
+
+--Bueno. Federico, va usted á salir inmediatamente para París. Irá usted
+á ver á su protegido y le pedirá, como un servicio de capital
+importancia, que, en el caso de que el señor Bobart salga de París,
+indique á usted la estación por donde ha partido. Y si puede usted
+obtener que le informe acerca del departamento ó el país extranjero de
+donde lleguen cartas para el señor Bobart, nos prestará á Mauricio y á
+mí una ayuda inapreciable.... Usted nos conoce muy bien para creer que
+se trata de algo vituperable....
+
+--¡Oh, señor! Con los ojos cerrados le obedeceré.... Con los ojos
+cerrados....
+
+--Y bien, no los cierre usted.... Ábralos, por el contrario, todo lo que
+pueda.... Quédese usted en París y á las horas de la distribución del
+correo esté siempre en casa del portero ...¿El señor Bobart le conoce á
+usted?
+
+--No, señor.
+
+--Tan pronto como tenga usted noticias que darnos, vuelve sin perder ni
+un segundo.
+
+--El señor puede contar conmigo.
+
+Y salió. Mauricio permanció sentado, interrogando á su tutor con la
+mirada.
+
+--He aquí mi idea, dijo éste. Está fuera de toda duda para mí que el
+tunante de Bobart es cómplice de la señorita Guichard. Él nos espió la
+noche última y él fué quien la previno. Es, pues, cierto, que tan pronto
+como se crea en seguridad, Clementina va á escribirle y acaso á llamarle
+cerca de ella. Por el sello de la carta sabremos dónde está y si Bobart
+se marcha, la estación de que parta será una nueva indicación.
+
+--¿Y entonces qué haremos?
+
+--No lo sé todavía; es preciso reflexionarlo. Por otra parte, acaso no
+sea por Federico por quien sepamos donde está la señorita Guichard ...
+Tu mujer es muy capaz de burlar la vigilancia de Clementina y escribirte
+...
+
+El joven movió tristemente la cabeza.
+
+--¿Cómo ha consentido en acompañarla?
+
+--¡Buena es esa! ¿Sabes cómo habrán pasado las cosas? La señorita
+Guichard es robusta como un coracero ... ¿Quién te dice que no se ha
+llevado á Herminia por la fuerza?
+
+--No es posible. ¡En medio de quinientas personas! ¡Cuando el cochero no
+estaba prevenido y hubiera bastado un grito de llamada, un acto de
+resistencia, por débil que fuese, para que el coche se detuviese!
+
+--¿Y si Clementina ha mentido? Si la ha dicho que era solamente de mí de
+quien huían, pero que tú irías á buscarlas por la mañana ... Con la
+señorita Guichard, ¿entiendes? es posible todo. Es una vieja Eva sin
+Adán, que por distraerse en su paraíso vacío, se ha comido todas las
+manzanas y ha domesticado á la serpiente!
+
+--Esperemos, pues.
+
+--Paciente y cuerdamente. Piensa que tienes el porvenir delante de ti,
+¡y qué porvenir! ¡Herminia sin la señorita Guichard! Porque, después de
+semejante barrabasada, estarás en tu derecho tomando precauciones, y la
+primera....
+
+--Consistirá en separar á Herminia de ese monstruo de maldad.
+
+--¡Ah! ¡Ah! dijo Roussel. Te ha llegado la vez. ¡Te hacías ilusiones
+sobre Clementina y no estabas lejos de acusarme de exageración! ¿Cómo la
+encuentras ahora tan deliciosa tía? Pues bien, amigo mío, ahí tienes la
+esposa que el difunto Guichard, ¡paz á sus cenizas! había soñado
+imponerme de por vida. ¿Comprendes que me haya defendido como un tigre?
+¡El dichoso esposo de Clementina! Cuando pienso en esto me estremezco
+todavía.
+
+Hablando y paseándose por el estudio y por el jardín, los dos hombres
+llegaron al medio día y se sentaron melancólicamente en el hermoso
+comedor. No era así como Mauricio había pensado almorzar aquella mañana.
+Roussel leía este pensamiento en su cara y estaba triste por su
+tristeza. El día se pasó más pronto de lo que hubieran creído; pero la
+velada, largamente prolongada, tanto temían uno y otro no dormir, les
+pareció interminable. Por la mañana, estaban de pie al despuntar la
+aurora. La impaciencia de Mauricio rayaba en el frenesí. Se paseaba á lo
+largo del estudio como una fiera en la jaula. Roussel, sentado en un
+sofá miraba sin hablar al joven: no hubiera sabido qué decirle, fuera de
+las vulgaridades agotadas hacía mucho tiempo. El correo llegó sin carta
+de Herminia. Y sin embargo, hubiera tenido tiempo de escribir si hubiera
+querido ó podido hacerlo. Era evidente que no había podido. En esto
+encontraba Roussel un gran campo de discusión y le aprovechaba, ocupando
+á Mauricio con sus razonamientos y forzándole á distraer su dolor en
+controversias. En resumen, sospechaban que la señorita Guichard había
+secuestrado á la señora de Aubry de un modo tanto más criminal cuanto
+que no tenía sobre la joven ni derechos naturales ni derechos
+adquiridos. Además la impedía que llenase sus deberes respecto de su
+marido habitando con él y donde á él le conviniera. Y Roussel citaba el
+código. En suma, si Mauricio quería, había allí materia para un gran
+proceso, y tomando un ilustre abogado, se podía poner á Clementina en
+una posición muy desagradable.
+
+Llegaron así al almuerzo, que les reunió otra vez en el comedor, tristes
+y sin apetito. Hacia las dos, la sobrexcitación de Mauricio era tan
+aguda, que hablaba de marcharse á París, subir á casa de Bobart y
+cogerle por la garganta para obligarle á revelar los secretos de la
+señorita Guichard y decir dónde ocultaba á Herminia. Á las tres, mirando
+por la ventana hacia el camino, como si esperase ver á su mujer aparecer
+súbitamente y correr á él con los brazos abiertos, lanzó un grito:
+
+--¡Ahí está Federico!
+
+--Seguramente tiene noticias, puesto que vuelve.
+
+Mauricio había bajado ya la escalera. Cogió al criado por el brazo,
+preguntándole, aturdiéndole y, sobre todo, impidiéndole hablar.
+Solamente en presencia de Roussel, encontró Federico su equilibrio. Se
+enjugó la frente y dijo:
+
+--Ya sé lo que el señor deseaba averiguar.
+
+--¡Buen Federico!
+
+--Mauricio le estrechó en sus brazos.
+
+--Si el señorito Mauricio quisiera no ahogarme, podría contarle lo que
+he sabido.
+
+--Veamos; déjale hablar. Este muchacho....
+
+Mauricio se sentó en el sofá; y Federico volvió á tomar la palabra.
+
+--Desde ayer no he dejado la portería de la casa del señor Bobart.
+Francisco, que es mi amigo, me instaló en un rincón de su cuarto y allí
+he esperado los acontecimientos. Nada ocurría; ningún suceso, ninguna
+agitación. El señor Bobart se retiró ayer á las diez. Esta mañana no
+salió. La distribución del correo nada había indicado. Yo estaba
+consternado, cuando á medio día, en un montón de cartas, se encontró una
+para el señor Bobart. Examinado el timbre de salida, nos dió esta
+indicación: Clères (Sena Inferior).
+
+--¡Ah! exclamó Roussel; ya la tenemos.
+
+--Espere el señor, que la cosa se va á hacer más precisa dentro de un
+segundo ... Hacia las doce y media, la cocinera del señor Bobart entró
+en la portería. Iba á buscar un coche para su señor y entraba para rogar
+á Francisco que subiese, á fin de ayudar al criado á bajar un baúl.
+"¿Según eso se va de viaje su amo de usted? dijo Francisco.
+
+--Sí, respondió ella ... Va á ver á unos parientes á Rouen...."
+
+--¡Bravo! interrumpió Roussel. Rouen y después Clères. La señorita
+Guichard está en Rouxmesnil, una tierra que posee en Normandía, cerca
+de Dieppe ... Gracias, amigo Federico; ha maniobrado usted como un
+verdadero agente de policía.
+
+--¿Y el señor Bobart partió?
+
+--Partió, sí, señor; un cuarto de hora después.
+
+--¡Bueno! Federico. Ahora puede usted bajar; su misión ha terminado.
+Coma usted, beba, descanse.
+
+--Doy mil gracias al señor.
+
+Roussel y Mauricio, al quedar solos, se miraron, y enseguida, como si
+les animara un pensamiento único, dijeron á un tiempo:
+
+--¡Partamos!
+
+--Hay un tren esta tarde; tenemos tiempo de hacer nuestros preparativos,
+añadió Roussel. Y no nos ilusionemos; va á ser preciso, acaso, emplear
+la fuerza para dar buena cuenta de la señorita Guichard.
+
+--La emplearemos.
+
+En todo caso, empecemos con precaución, para no poner en guardia al
+enemigo. Si fuésemos reconocidos, Clementina sería capaz de cambiar de
+residencia y nuestras pesquisas tendrían que empezar de nuevo.
+
+--Pues bien, si es preciso, nos disfrazaremos. Yo le desfiguraré á
+usted.
+
+--¡Ah! Por fin te veo animado. ¿Vives ahora?
+
+--Sí, empiezo á esperar.
+
+--Ve á preparar tu maleta. No llevaremos más que lo estrictamente
+necesario. ¡Nada de caja de colores ni de caballete de campo sobre todo!
+Un pintor llamaría la atención en diez leguas á la redonda.
+
+--Tiene usted razón.
+
+El joven entró en su cuarto y un instante después, Roussel, con una
+satisfacción profunda, le oyó tararear.
+
+El castillo de Rouxmesnil es una edificación blanca, perdida entre el
+verdor de un parque de diez hectáreas y rodeada de muros y de
+precipicios. Un espeso bosque de hayas centenarias la defiende del
+viento del mar, que barre furiosamente toda la llanura. Una importante
+hacienda dependía del castillo, que no estaba habitado hacía mucho
+tiempo. Al tío Guichard le gustaba esta propiedad, que había heredado de
+su padre. Pasaba en ella dos meses del año, en la época de la caza. Las
+llanuras y los bosques que rodean á Rouxmesnil son muy sinuosos. El
+mobiliario de las habitaciones, conservado tal cual, aunque parecía
+incómodo y pasado de moda, había vuelto á ser del gusto del día. Estaba
+formado por aquellas encantadoras maderas estilo Luis XVI, cubiertas de
+terciopelo de Utrecht, camas, armarios y cómodas de caoba, adornadas con
+cobre dorado. Los tapices eran antiguas telas de Jouy, de colores
+amortiguados por el tiempo. El polvo del abandono cubría los muebles. El
+piso bajo, ventilado solamente dos veces al mes por el jardinero, que al
+mismo tiempo era conserje, olía á humedad. Pero las ventanas daban á una
+gran pradera á la que servían de marco hermosas arboledas, y á lo lejos,
+más allá de la llanura, los bosques comunales de Saint-Victor extendían
+sus ramas sombrías en las que cantaban los melancólicos cucos.
+
+Al llegar á Rouxmesnil, Herminia, que no había estado allí más que dos
+veces con la señorita Guichard y llevaba los ojos hinchados de llorar,
+la cabeza aturdida por el insomnio y el corazón oprimido por el
+pensamiento de la pena que debía experimentar Mauricio, creyó que
+entraba en una prisión. Las maderas cerradas hacían reinar una oscuridad
+húmeda en todas las habitaciones. Un silencio profundo reinaba en la
+finca y, para colmo de tristeza, una lluvia torrencial, que había
+empezado en Clères, al salir del tren, borraba el horizonte en una bruma
+gris.
+
+La señorita Guichard, afectando con Herminia una dulzura llena de
+compasión, como si acabase de arrancarla al más espantoso peligro, daba
+órdenes á la doncella que las había acompañado, y decía en su habitual
+tono de mando:
+
+--¡El departamento de Herminia, ante todo! Que esta querida niña tenga
+enseguida un sitio para descansar! ¡Tiene de ello tal necesidad después
+de semejantes emociones!... Envíe usted á buscar gentes á la quinta ...
+Quiero que dentro de dos horas esté todo en orden en el castillo ...
+¿Cómo te sientes, querida hija mía? ¡Esperarás el almuerzo!...
+
+--¡Oh! No tengo apetito ninguno, tía ...
+
+--Es preciso comer, niña querida, para ponerte en estado de soportar la
+prueba ...
+
+--Pero, tía mía, ¿qué prueba? preguntó Herminia con irritación.
+
+--¡Paciencia, hija mía; ya lo sabrás todo! Entonces comprenderás la
+infamia de que ibas á ser víctima y yo contigo ...
+
+--¡Una infamia!... ¡De Mauricio, es imposible!
+
+--No era él el culpable ... Pero el abominable mentor que le dirige!
+Dejemos estas explicaciones para después; sabes que puedes contar con mi
+afección ... ¡No te abandonaré jamás!
+
+Herminia ahogó un suspiro. La perspectiva de no dejar nunca á la
+señorita Guichard no era á propósito para tranquilizarla. La señorita
+Guichard sin Mauricio, ó Mauricio sin la señorita Guichard; tal era la
+disyuntiva que se ofrecía á su pensamiento, y en aquella hora no era
+posible dudar: hubiera querido estar con Mauricio.
+
+Había sido preciso todo el ascendiente moral que ejercía sobre ella su
+bienhechora, y un poco, también, la violencia material, para impedirla
+saltar del coche cuando había visto aparecer á Clementina en lugar de su
+marido. Clementina tuvo necesidad de cogerla por la cintura, sin dejar
+de dirigirle los más violentos reproches. Hasta París, Herminia no había
+hecho más que sollozar. Toda la noche había estado inquieta en el lecho,
+regando las almohadas con sus lágrimas. Por la mañana había sido aún
+necesario violentarla para llevarla al ferrocarril.
+
+Y ahora, en aquel antiguo castillo, frío, húmedo y desolado, continuaba
+rebelándose. No lo hacía en voz alta, porque tenía miedo á su tía, pero
+en el fondo juzgaba severamente su manera de obrar. La sublevación moral
+de la joven era tan visible, que Clementina se creyó obligada á algunas
+explicaciones. No esperaba encontrar tal energía en aquella delicada
+rubia que había obedecido tan perfectamente desde que dependía de ella.
+¿Pero qué importaba la resistencia á la fogosa Clementina? Á los que la
+resistían, los aniquilaba. Roussel y Mauricio sabían algo de esto.
+
+Condujo á Herminia á una habitación del primer piso y abriendo vivamente
+las persianas, dijo:
+
+--Esta es la habitación que yo habitaba en otro tiempo, cuando vivía el
+tío Guichard ... Te la doy, hija mía ... Comunica con otro cuarto que
+será, para tu marido cuando haya cesado de enfurruñarse y venga á
+reunirse contigo.
+
+--¿Podrá, entonces, venir?
+
+--Sin duda alguna.
+
+--Pero, ¿sabe que estamos aquí?
+
+--Voy á escribírselo yo misma, inmediatamente.
+
+--¡Oh! Déjeme usted ese cuidado, tía mía, exclamó la joven.
+
+--Eso no sería ni correcto ni conveniente, contestó Clementina.
+Parecería que te sustraías á mi jurisdicción y que hacías concesiones,
+cuando es él quien debe hacerlas ...
+
+--¡Oh! tía mía, nada más que una palabra al final de la carta ...
+
+--Una palabra, sea, dijo la señorita Guichard, pensando que, después de
+todo, un ruego de Herminia activaría la sumisión de Mauricio. El pobre
+muchacho está tan mal aconsejado que sería capaz de no venir.
+
+--¿Lo cree usted?
+
+--Lo creo todo mientras Roussel esté cerca de él. ¡Ese hombre es su
+genio malo!
+
+Saltó, dejando á su sobrina entregada á sus reflexiones. El plan que
+había formado era muy sencillo. Por segunda vez quería obligar á
+Mauricio á adquirir compromisos y el primero sería renunciar á Roussel.
+¿No accedía? pues no tendría á su mujer. Había que elegir: ó venía á
+buenas y cumplía siquiera la mitad de sus promesas, caso en el cual la
+dicha de Roussel estaría muy comprometida, ó no cedía, y entonces era
+fácil hacer pasar su resistencia por egoísmo, por indiferencia, y
+procurar una disensión entre los esposos. En el primer caso, Clementina
+triunfaba y continuaba siendo omnipotente; en el segundo, se vengaba
+terriblemente de los que hablan intentado burlarla, y esto era también
+una victoria.
+
+En sus nuevas posiciones se creía muy fuerte; casi invencible. Por de
+pronto, su Rouxmesnil le parecía inexpugnable. Para llegar hasta
+Herminia sin permiso y sin entrar por la puerta grande, había que
+escalar el muro, franquear el foso y atravesar el parque, y el guarda,
+prevenido, rondaría constantemente. El arrendador de la hacienda le
+había prestado un perro que vigilaba de día y era feroz de noche. Por
+último, Clementina llamaría á Bobart en su ayuda. En semejantes
+circunstancias tenía necesidad de los consejos jurídicos y de las
+artimañas de aquel práctico astuto.
+
+Le escribió enseguida. Á Mauricio le escribiría al día siguiente:
+convenía que el tiempo calmase su cólera y produjese el desaliento. Por
+la mañana, en efecto, entró en el cuarto donde Herminia había acabado
+por dormirse con un sueño febril y puso una carta sobre la mesa,
+diciendo:
+
+--Lee y añade lo que quieras.
+
+--La carta era amistosa, decía á Mauricio que se esperaba su llegada y
+terminaba así: "He olvidado el daño que ha querido usted hacerme, porque
+sé muy bien que no obedecía usted á sus propias inspiraciones, y estoy
+pronta á acogerle como á un hijo respetuoso y sumiso." Herminia no echó
+de ver con qué pérfida habilidad habían sido escogidos los términos de
+esta carta para herir á Mauricio, á quien se trataba como un niño por la
+que tan duramente acababa de hacerle sentir su autoridad. La joven no
+vió más que la llamada á su marido y esto bastó. Cogió una pluma y al
+pie de la carta escribió. "Ven, mi querido Mauricio, te espero con mucha
+impaciencia. Cree que soy toda tuya." Ardía en deseos de añadir: "Te
+abrazo y te amo," pero no se atrevió. Firmó con letra un poco alterada,
+porque el corazón le latía y le parecía que arriesgaba su vida en este
+momento. La señorita Guichard cerró el sobre y dijo:
+
+--Tú misma darás la carta para que la pongan en el correo al ir á
+esperar á Bobart.
+
+--¿El señor Bobart llega?
+
+--Claro está. ¿Crees que vamos á vivir como dos prisioneras? No nos
+ocultamos, porque no hemos hecho nada malo.
+
+Sin embargo, Herminia vió muy bien que se adoptaban todas las
+precauciones para que ella no pudiese tener comunicación alguna con el
+exterior. Por la tarde llegó el desagradable Bobart. Comió y enseguida
+se encerró con la señorita Guichard. Herminia se refugió en su
+habitación y con la ventana abierta soñó, contemplando la luna que
+aparecía por encima de las hayas y las plateaba con su luz. Una paz
+profunda reinaba en la campiña. Solamente los buhos hacían oir en los
+abetos su grito monótono y triste.
+
+La joven pensó que acaso estaba destinada á vivir siempre en aquella
+soledad y aquel silencio. Si Mauricio no acudía; ¿cómo conseguir
+reunirse con él? ¿Quién los aproximaría? ¿Quién disiparía todos aquellos
+errores interesados? ¿Cómo caerían los obstáculos acumulados por
+voluntades hostiles? Una gran tristeza se apoderó de ella y rodaron
+sobre su cara gruesas lágrimas, lentas y amargas.
+
+Era cerca de media noche cuando subieron Clementina y Bobart. Herminia
+cerró la ventana, se desnudó, hizo su oración, rogando al cielo que la
+devolviese su marido, y se durmió más calmada. Por la mañana se
+presentó para el almuerzo y tuvo que sufrir los cumplimientos insidiosos
+del ex-abogado. Durante el día Clementina propuso un paseo por el
+parque, pero á Herminia le pareció un suplicio pasear entre Bobart y la
+señorita Guichard. Pretextó una jaqueca y se quedó.
+
+Pasó este día y el siguiente en una profunda ansiedad y prestó el oído á
+todos los ruidos del camino creyendo á cada instante ver llegar á
+Mauricio. Todas las noches se acostaba con el corazón oprimido,
+diciéndose: "¡Mañana será!" Y el día siguiente no traía tampoco noticias
+del marido esperado, que no venía.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX
+
+EL BLOQUEO.
+
+
+Al cabo de cuatro días Herminia empezó á sentir cierto despecho.
+Verdaderamente, Mauricio era muy indiferente ó muy orgulloso. ¡Qué! ¿No
+podía decidirse á venir al lado de su mujer? ¿Estaba tan ofendido por su
+partida en la noche de la boda? ¿No debía creer que no lo había hecho
+por su voluntad? Sin embargo, no perdía la esperanza.
+
+Observaba siempre al guarda en acecho y oía ladrar al perro feroz todas
+las noches. Su tía le lanzaba maliciosas miradas como queriendo decirla:
+"¿Eh? Ahí tienes tu amor, mira lo que es ... ¡Su intensidad no es
+bastante para hacer olvidar á un hombre su amor propio ofendido!" ...
+Cuando la hablaba la llamaba con afectación: "Mi pobre hija" con un tono
+de lástima que molestaba extraordinariamente á Herminia.
+
+La señorita Guichard empacaba á pensar seriamente que Mauricio estaba
+resuelto y no volvería y esto la agradaba en extremo, porque era la
+separación y el divorcio asegurados. Le pareció que seria buena política
+redoblar su cariño por la joven y mostrarle alguna confianza. Sin
+aflojar la vigilancia exterior, dejó á la joven algo más libre en el
+parque. La invitó á que se paseara, diciendo:
+
+--Toma el aire, anda. De otro modo caerás enferma, y ¿qué dirá tu marido
+cuando se decida á venir?
+
+Herminia no respondió y sonrió tristemente.
+
+Hacia cerca de una semana que estaban en Rouxmesnil, cuando una tarde,
+en que se paseaba á lo largo de un foso que daba sobre la llanura, la
+joven vió al pasar, echado en un campo de trigo, un hombre de blusa, con
+el sombrero apabullado, que dormía á pierna suelta, á consecuencia, sin
+duda, de algunas copas de aguardiente. Iba á pasar con alguna
+repugnancia, cuando el borracho se volvió lentamente de lado, levantó el
+brazo que le ocultaba la cara y debajo de aquellos sórdidos harapos y en
+aquel hombre echado en el polvo, Herminia reconoció con estupor al señor
+Roussel, que la dijo en voz baja:
+
+--¿Está usted sola?
+
+Ella respondió:
+
+--Si; pero, ¡cuidado! me vigilan siempre.
+
+--Lo sé. Hace seis días que rondamos la propiedad.
+
+--¡Dios mío! ¿Mauricio está aquí pues?
+
+--¿Dónde quiere usted que esté? En este momento acecha en la entrada del
+castillo ... Está vestido como yo, pero á él no le reconocerá usted ...
+tiene una barba gris....
+
+--¿Cómo verle? ¿Por qué no viene á mi encuentro?
+
+--¿Y su tía de usted?...
+
+--Le ha escrito para que viniera á reunirse conmigo.
+
+--No ha recibido la carta. ¿Puede usted venir mañana á misma hora?
+
+--Lo procuraré ... Tenga usted cuidado ... alguien viene.
+
+Roussel volvió la cara hacia el césped y se volvió á dormir. El que
+llegaba era Bobart, con una escopeta al hombro.
+
+--¡Cómo! señor Bobart; ¿caza usted? dijo Herminia con volubilidad para
+distraer al abogado, que miraba con desconfianza al hombre echado al
+lado del foso.
+
+--Sí, señorita; me distraigo matando maricas. Hay muchas en este
+país.... Vea usted, un borracho ... ¡Oh! La embriaguez es la plaga de
+los campos!...
+
+--Un ronquido sonoro respondió á las lamentaciones humanitarias de
+Bobart. Herminia dejó al ex-abogado y volvió al castillo.
+
+Si no hubiera estado vigilada, hubiera cantado, tan alegre tenía el
+corazón. En un segundo todo había cambiado para ella. El porvenir, antes
+tan negro se había vuelto de color de rosa. Mauricio, á quien creía
+indiferente y orgulloso, era tierno y amante. No había pensado más que
+en reunirse con ella y ciertamente, en cuanto hablase con él cinco
+minutos, se presentaría en el castillo. Se puso á reír sola pensando en
+la figura tan graciosa que hacia Roussel echado en el césped y vestido
+como un harapiento, él, á quien había conocido de punta en blanco el día
+de la boda ... Después se preguntó porqué todas aquellas precauciones y
+tan raras estratagemas. ¿La situación era, pues, más complicada de lo
+que había pensado?
+
+Reflexionando sobre esto, relacionó el disimulo de Mauricio y de Roussel
+con la vigilancia ejercida por la señorita Guichard; y los disfraces de
+los unos le pareció que correspondían exactamente á las medidas de la
+otra. Rondas y perros feroces por la noche, y paseo de Bobart con una
+escopeta al hombro ... Herminia pensó: "No sé exactamente lo que pasa;
+no comprendo la razón precisa de los actos de mi tía. Hay algo muy grave
+y yo corro un peligro."
+
+Su imaginación se exaltó y llega á una situación verdaderamente
+novelesca. Se figuró que era una joven princesa guardada estrechamente
+en una torre por crueles tiranos; una Pía de Tolomei, á quien amigos
+devotos se esforzaban en libertar. Y no tuvo más que una idea, la de
+facilitar la misión de los libertadores. Ante todo, quería ver á
+Mauricio, hasta con una barba gris. Dió vuelta alrededor del castillo,
+entró en el patio de honor y llegó hasta la mohosa verja, que daba á una
+gran calle de castaños. Miró con interés y no vió á nadie que pudiera
+dar la más remota idea de Mauricio disfrazado. Á cien metros de la
+entrada estaba un viejecito sentado sobre la cerca de madera de un prado
+y un enorme perro gris se revolcaba en el polvo. El hombre no se movió
+ni hizo señal alguna de haberla reconocido. Al cabo de algunos segundos
+Herminia se decidió á alejarse y al volverse, vió, en una ventana del
+primer piso á la señorita Guichard, que la miraba. Juzgó necesario
+hacerla un saludo gracioso con la sombrilla y continuó lentamente su
+paseo, pensando: "Acaso ese viejecito era mi marido. Habrá visto á mi
+tía y no se habrá atrevido á moverse. Tengamos paciencia y esperemos á
+mañana."
+
+El resto del día no le pareció largo; ya no se aburría. Su vida estaba
+llena por un interés inmenso. Llegó hasta á no disimular bastante y
+estando Bobart y su tía hablando cerca de la chimenea, Herminia rompió á
+reír sola de un modo tan repentino y tan poco justificado, que la
+señorita Guichard levantó los ojos con severidad y dijo agriamente:
+
+--¿Qué te pasa, hija mía? ¿Somos, acaso, Bobart y yo, más cómicos de lo
+que habíamos creído?
+
+Herminia se quedó helada y permaneció muda durante toda la velada, pero
+las sospechas de Clementina se habían despertado y, cuando la joven se
+fué á sus habitaciones, preguntó:
+
+--Dime, Bobart, ¿no has observado nada anormal alrededor del castillo?
+Esa alegría repentina de Herminia es muy singular ... Tenía esta tarde
+una cara tan regocijada ... ¿No habrá recibido alguna advertencia ...
+alguna noticia?...
+
+--Nada he observado, querida prima, que pueda justificar tus temores ...
+¿Quieres que haga venir al guarda?
+
+--Te lo agradeceré. Tengo inquietudes ... Me parece presentir la
+presencia de Roussel en estos alrededores.
+
+Román Rouet, introducido en el salón, declaró que no había visto nada
+sospechoso en sus rondas. Era el tal un viejo, medio labrador, medio
+guarda y, más que nada, cazador furtivo, con la cara curtida por la
+lluvia y el sol, enmarañadas cejas, que se hacía cortar como el cabello,
+y dientes destrozados por la acidez de la sidra.
+
+--Mi ama, nadie ha llegado al país y nada he visto que se parezca á
+gentes malintencionadas ... Siempre se arrastran algunos harapientos por
+el camino ... Éste, que viene de Maromme ... Aquél, que va á
+Fontaine-le-Bourg ... Pero gentes que quieran entrar ... Yo estoy aquí
+para impedirlo ...
+
+--¡Bueno! dijo Clementina. Vaya usted y vigile.
+
+--Con los dos ojos, mi ama.
+
+--¿Por qué estaba tan alegre esa muchacha?... repitió la señorita
+Guichard pensativa.
+
+Pasó la velada jugando al _bezigue_ con Bobart y soñó por la noche que
+Roussel había entrado á viva fuerza en el castillo, con la cara
+embadurnada de negro, como los antiguos bandidos, y la había puesto un
+puñal en la garganta para obligarla á decir dónde había ocultado á su
+sobrina. Un vivo dolor la despertó; debatiéndose en su cama, acababa de
+pincharse la barbilla con una horquilla desprendida de ana cabellos.
+
+Había muy buenas razones para que el guarda de la señorita Guichard
+ignorase la presencia de Mauricio y de Roussel en el país. Éstos no
+habitaban en él. Román Rouet había podido recorrer todas las tabernas
+del país sin encontrar indicio alguno. Roussel y Mauricio se hablan
+quedado á cuatro leguas de Rouxmesnil, en Auffai, en casa del dueño de
+una gran fábrica de hilados, amigo de Fortunato desde la infancia.
+Alojados en el castillo de Perceville, los dos parisienses estaban allí
+á sus anchas y hacia seis días recorrían á su gusto los alrededores, sin
+que fuese notada su presencia.
+
+Tomaban el ferrocarril; se bajaban en Cléres y desde allí se iban á la
+propiedad de la señorita Guichard. Mauricio había hecho amistad, desde
+el primer día, con un perro de ganado, de talla colosal, que el dueño de
+Perceville había traido de Irlanda, y escoltado por aquel formidable
+compañero, de un olfato admirable, bloqueaba las cercanías de la prisión
+de Herminia. El viejo que la joven había visto de lejos, sentado en la
+cerca, era Mauricio.
+
+Éste se había estremecido viendo en la verja, al principio una sombrilla
+de color, después una vaga silueta y por último á su mujer, que se
+aproximaba mirándole. Estuvo á punto de levantarse y correr hacia ella;
+pero la aparición repentina de la señorita Guichard en la ventana, había
+helado su entusiasmo y, renegando y dando al diablo á la solterona,
+había permanecido inmóvil, mirando á su compañero, que se revolcaba al
+sol. Por la noche, su envidia fué extremada cuando supo que Roussel
+había tenido la buena fortuna de hablar con la joven, y no se serenó más
+que por la seguridad de que él tendría la misma dicha al día siguiente.
+Pero Roussel no se daba por satisfecho con la ventaja, demasiado
+platónica, de haber conversado y conversar otra vez con Herminia, y
+necesitaba resultados prácticos, materiales y decisivos.
+
+--Me vas á hacer el favor, ¿eh?, de no perder mañana el tiempo en
+arrullos, como Romeo en el balcón de Julieta. Los campos están llenos de
+alondras que te cantarán la canción de la partida. Ahora bien, esa
+partida no debes efectuarla solo. Toma tus disposiciones con Herminia
+para llevártela el mismo día, si es posible. Tendremos todo el día y
+toda la noche una excelente silla de posta en la aldea de Rongemare, á
+un kilómetro del sitio en que debes encontrar á tu mujer....
+
+--Esté usted tranquilo, padrino; no perderé la ocasión. El tiempo
+apremia ... y acabaremos por ser despistados. Es premiso, pues,
+violentar las cosas y si hay resistencia....
+
+--Yo estaré allí para prestarte ayuda ... Á nosotros dos sería preciso
+el diablo para ponernos en derrota.
+
+Mientras se formaban estos proyectos agresivos, la señorita Guichard,
+más y más inquieta, preparaba una maniobra sumamente peligrosa para
+nuestros conspiradores. Por la mañana se había presentado en el cuarto
+de su sobrina, á la que había encontrado en peinador, ocupada en peinar
+sus admirables cabellos rubios. La joven sin más que mirar el aire de su
+tía, presintió complicaciones graves y se dispuso á hacerlas frente.
+
+--Hija mía, dijo Clementina sentándose cerca de la ventana; ayer hizo
+una semana que estamos aquí ... Sabes que el día siguiente mismo de
+nuestra llegada escribí á tu marido para rogarle que viniese á reunirse
+con nosotras ... ¿Cómo es que no ha venido, ni ha dado siquiera noticias
+suyas?
+
+--Pero, tía mía, dijo claramente Herminia, si nosotras no hubiéramos
+partido, no hubiera sucedido todo esto....
+
+La señorita Guichard, asombrada por esta respuesta, levantó los ojos
+sobre Herminia y viéndola muy tranquila, tuvo un movimiento de
+irritación.
+
+--Hija mía, si no hubiéramos partido lo hubierais hecho Mauricio y tú,
+con desprecio de todos los compromisos adquiridos ... He parado,
+sencillamente, un golpe que me asestaban....
+
+--Tía mía, replicó Herminia con firmeza, el primer golpe no fué asestado
+por mi marido; usted lo sabe muy bien.
+
+--¿Qué quieres decir?
+
+--Dispénseme usted de explicarme acerca de ese punto; pero sepa que no
+ignoro nada de lo que ha pasado y que yo no puedo culpar á mi marido.
+
+Á estas palabras, que eran una verdadera declaración de guerra, la
+señorita Guichard se levantó. Su cara se puso lívida, sus ojos
+despidieron llamas y extendiendo hacia Herminia una mano agitada por un
+temblor nervioso, exclamó:
+
+--¡Qué! Después de veinte años de cuidados, de afección, de protección;
+cuando te he tratado como á una hija, ¿me hablas con semejante
+ingratitud, por un advenedizo á quién no conocías hace seis semanas?
+¿Contra todo respeto, juzgas mis actos y contra todo agradecimiento te
+unes con mis enemigos? ¿Es esto lo que yo debía esperar de ti? ¡Eres un
+monstruo!
+
+--No, tía; no soy un monstruo, dijo la joven respirando con esfuerzo,
+tan violenta era la emoción que la embargaba; no, yo no soy
+irrespetuosa, ni ingrata; pero tampoco ciega ni estúpida. Sé lo que veo
+y entiendo lo que oigo. Soy justa, créalo usted, y me hago cargo de la
+irritación que debió usted experimentar viendo todos sus planes
+desbaratados; pero no puedo admitir que por una cuestión tan mezquina,
+por una diferencia tan antigua, por agravios que hace mucho tiempo
+debieran estar olvidados, ponga usted en peligro mi dicha y la de mi
+marido. Usted le acusa de ser orgulloso é indiferente ... ¿Qué hubiese
+usted hecho en su lugar, usted, que ha perseguido por tan largo tiempo y
+persigue todavía con su odio al señor Roussel, por una afrenta mucho
+menor que la que usted ha infligido á Mauricio?...
+
+--¡He aquí lo que tú piensas! gritó la señorita Guichard exasperada.
+¡Oh, mal corazón y espíritu perverso! Eso es lo que tú murmurabas
+durante tus largos silencios ... ¡Me hacías traición en pensamiento,
+antes de hacérmela en acción! Pero ¡yo te arreglaré! ¡Tengo sobre ti
+autoridad!
+
+--Que usted se atribuye, pero que no existe. No tengo más dueño que mi
+marido....
+
+--¡Yo te separaré de él! gritó la solterona en el colmo del furor.
+
+--Desafío á usted á que lo haga.
+
+--¡Ah! ¿Tú me provocas? Pues bien, tú sabrás de lo que soy capaz cuando
+se me fuerza.
+
+--Me lo habían dicho y ya lo he visto. Pero jamás me hubiera atrevido á
+creer que usted, tan buena, se convirtiese hasta tal punto en perversa.
+
+--Yo te haré arrepentir de lo que has hecho.
+
+--Usted me hará arrepentir de haberla amado: nada más.
+
+--¡Herminia!
+
+Clementina estaba con el brazo levantado y amenazador, la cara
+descompuesta por la rabia, los ojos verdes de bilis, los dientes
+apretados y crujientes. Herminia tuvo miedo de que la atacase una
+congestión y muriese allí, herida por ella, á la que, en suma, había
+servido hasta entonces de madre. Se levantó y con una inspiración
+persuasiva propia para conmover hasta un alma tan dura, dijo,
+arrojándose á sus pies:
+
+--¡Por Dios, mi buena tía, olvide usted todo lo que la turba, lo que la
+irrita, lo que la pone fuera de sí, porque usted no es dueña de sí misma
+ahora, y vuelva á ser tal como yo la he conocido; justa, benévola y
+generosa. No me obligue á luchar contra usted, lo que me causaría una
+horrible pena. No me ponga en el trance de decidirme entre mi afección
+antigua y mi nueva ternura. Tenga usted piedad de esta hija á quien ha
+amado, á quien ama todavía. Devuélvame usted la libertad y la dicha.
+Hágame usted feliz de buen grado, con sus propias manos, y yo la
+bendeciré en todas las horas de mi vida por el favor que me habrá hecho
+y con el cual habrá sobrepujado, en un momento, las liberalidades de que
+me ha colmado durante toda mi existencia. Usted debe comprender que
+quiero, que debo ir á buscar á mi marido. ¡Oh, tía mía querida! ¡Un
+relámpago de bondad! Ponga usted todo en paz, usted que puede hacerlo,
+¡seremos tan plenamente felices! ¡Y será tan grande nuestro
+agradecimiento!...
+
+Cogió las manos de la señorita Guichard y con sollozos y ruegos se las
+besó apasionadamente. Ésta, torturada por aquella ardiente suplica,
+helada por aquellos reproches tan dulces y tan humildes, humillada por
+el sentimiento de su inferioridad ante aquella niña que la hablaba tan
+leal y animosamente, permanecía inmóvil y muda. Por fin, dejó caer de
+sus labios trémulos estas palabras:
+
+--¡No, no cederé! tengo, para obrar como lo hago, razones superiores que
+no puedes juzgar. Tú me darás después las gracias por el servicio que te
+hago ... ¡Todos los hombres son infames!
+
+--¡Tía mía! ¡Cuidado! gritó Herminia desesperada.
+
+--¿Me amenazas?, dijo la señorita Guichard, no disimulando ya. ¡Tú debes
+tener cuidado! Desde este momento no tengo confianza en ti. Sé que
+tengo una enemiga en mi casa; no encontrarás, pues, extraordinario que
+tome mis precauciones. Permanecerás hoy en tu cuarto y mañana nos
+marcharemos al extranjero.
+
+Y sin añadir ni una palabra, la señorita Guichard salió. Herminia quedó
+sola y consternada, pero sin arrepentirse de su franqueza, por muy cara
+que debiera costarle. Porque, ahora, la señorita Guichard había arrojado
+la máscara y después de esta explicación no se podía esperar de ella el
+menor acomodo.
+
+La joven se preparó á hacer una resistencia desesperada. Una sorda
+inquietud la molestaba hacía un momento; cómo sería interpretada su
+ausencia á la cita dada por Roussel. Porque era seguro que no podría ya
+pasearse por el parque. ¿Y qué pensaría Mauricio? ¿Supondría que le
+abandonaba? ¡No! eso era imposible. Pensaría que había sido vigilada,
+detenida. Y entonces sería capaz de entrar en el parque y llegar hasta
+el castillo y, vestido de ese modo, el guarda ó Bobart podían tomarle
+por un merodeador y pegarle un tiro.
+
+Un miedo espantoso se apoderó de ella. En el desarreglo de su
+pensamiento estuvo á punto de llamar á su tía y prevenirla para que, al
+menos, no se hiciese daño á Mauricio, pero la detuvo una reflexión:
+"¡Quién sabe si, en el estado de exasperación en que se encuentra, dará
+mi tía las órdenes más rigurosas y atraeré el peligro sobre mi marido,
+queriendo protegerle! Es preciso dejar que marchen los sucesos sin
+intervenir; Mauricio es diestro y el señor Roussel prudente; ellos
+conseguirán arrancarme de manos de mis perseguidores. Porque ya, para
+ella, su tía, Bobart y el guarda eran sus perseguidores, y se sentía
+dispuesta á todo para escapar. Hasta hubiera hecho de buena gana algún
+daño á Bobart, que verdaderamente la atormentaba sin motivo, por gusto,
+por amor al arte.
+
+Examinó con cuidado la disposición de su cuarto, previendo que acaso
+sería preciso evadirse. Una de las ventanas, la de la fachada, daba á
+una estufa cuyos vidrios estaban colocados casi á plomo á dos metros por
+debajo. Por aquí la evasión parecía imposible. La otra ventana, en
+distinta dirección, daba sobre un bonito jardinillo á la francesa. Un
+salto de seis metros y la perspectiva de enredarse en los sostenes de
+los rosales; tampoco por allí podía hacerse nada. El cuarto de tocador
+estaba cuatro escalones más bajo y ocupaba una torrecilla redonda en un
+ángulo del castillo. Recibía la luz por una estrecha ventana, pero
+tenía reja. Las precauciones estaban bien tomadas y la señorita Guichard
+sabía lo que había hecho alojando á Herminia en aquellas habitaciones. Á
+falta de las ventanas quedaba la puerta que daba á un largo corredor
+embaldosado en cuyo extremo estaba la escalera de servicio que conducía
+á las dependencias. Atravesadas éstas, se estaba en el patio, pero, para
+llegar á la escalera era preciso pasar por delante de las habitaciones
+de la señorita Guichard y de Bobart. ¡Cuántas probabilidades de ser
+cogida antes de llegar al piso bajo! Y aquel era, sin embargo, el único
+paso practicable.
+
+El almuerzo llegó cuando Herminia se entregaba á estas combinaciones y
+proyectos. La doncella de la señorita Guichard le traía en una bandeja.
+Decididamente, Herminia estaba prisionera. No la encerraban con llave,
+pero estaba, sin duda, estrechamente guardada. Resolvió cerciorarse y á
+eso de las dos cogió el sombrero y la sombrilla y bajó. Al penetrar en
+el vestíbulo encontró á la doncella cosiendo al lado de una mesa. La
+muchacha levantó la cabeza y con cierta compasión dijo:
+
+--La señorita ruega á la señora que entre en el salón.
+
+Herminia no respondió y abriendo la puerta del salón encontró leyendo á
+la señorita Guichard.
+
+--¿Sales, hija mía?, preguntó la solterona con una perfecta
+tranquilidad, como si nada hubiera pasado entre las dos aquella misma
+mañana.
+
+--Sí, tía mía; si usted no tiene inconveniente.
+
+--Te acompaño, dijo la señorita Guichard, y se levantó.
+
+--Es usted muy amable; respondió Herminia con serenidad.
+
+Salieron por el parque y echaron á andar delante del castillo. Pero este
+paseo tan lejos del foso en que se impacientaba Mauricio no entraba en
+los cálculos de Herminia, que dijo al cabo de un instante:
+
+--Hace mucho sol por aquí; ¿quiere usted que vayamos á la sombra?
+
+--Como tú quieras, contestó la señorita Guichard.
+
+Y tomaron un paseo circular.
+
+No bien habían andado cien pasos, apareció Bobart armado con su
+inseparable escopeta y escoltado, además, por el perro que tenía por
+misión devorar á los merodeadores en general y á Roussel y á Mauricio en
+particular. El abogado, como obedeciendo á una consigna, se colocó al
+lado de Herminia. El perro abría la marcha. La joven tenía gran deseo de
+volverse, pero al extremo de aquel camino estaba el foso donde había
+visto el día anterior á Roussel y sin duda en este momento la esperaba
+allí su marido. Al verla pasar con semejante escolta, comprendería lo
+que había sucedido y tomaría resoluciones en consecuencia.
+
+Apenas llegaban á la llanura que, bañada de sol, se presentaba en
+perspectiva, el perro, que iba de vanguardia, empezó á gruñir
+furiosamente y erizó los pelos del lomo. Herminia pensó "Ahí está;
+contra él gruñe este dichoso animal. ¡Con tal que no le muerda! Avanzó
+enseguida y en el mismo sitio en que el día anterior estaba Roussel vió
+un hombre echado. Un gran perro gris estaba extendido cerca de él y amo
+y perro parecían dormir. Sin embargo, la mano del hombre tenía cogido el
+collar del perro como para contenerle. El mastín de la granja,
+envalentonado por aquella inmovilidad, ladró con furia y enseñó los
+dientes.
+
+--¡Es increible! dijo Bobart en voz alta. ¡Un borracho en el mismo sitio
+que ayer. Parece que le han tomado afición!
+
+El perro tomó sin duda estas palabras por una orden, porque, de un
+salto, franqueó el foso y se lanzó con la boca abierta y los ojos
+feroces sobre el pacífico grupo. Pero en un segundo, la escena cambió.
+El hombre levantó la cabeza y con voz enronquecida, que Herminia no
+reconoció, dijo:
+
+--¿Qué es esto? ¿Se hace devorar á los viajeros en este país? ¡Á él,
+Dear!...
+
+Soltó el collar y el gran perro gris, saltando con una ligereza y una
+fuerza increibles, cayó sobre el mastín, que se mostró resistente é hizo
+honor á Rouxmesnil sosteniendo el choque. Pero el perro gris era de una
+agilidad increible y antes de que los espectadores de este combate
+pudieran hacer un movimiento, los dos animales, enlazados, habían rodado
+al fondo del foso.
+
+--¡Llame usted á su perro! ¡Llame usted á su perro! gritó la señorita
+Guichard, oyendo á su mastín aullar lastimeramente.
+
+--¡Llame usted al suyo! respondió tranquilamente el hombre de la voz
+ronca. ¿Acaso le hemos ido á buscar?
+
+--¡Cuidado! creyó Bobart que debía exclamar; voy a pegarle un tiro!...
+
+--¡El que toque al perro, toca á su dueño! respondió el hombre con una
+expresión tan amenazadora, que Bobart se estuvo quieto.
+
+Al hablar así se había levantado y Herminia no encontró ni un solo rasgo
+de su marido bajo los cabellos grises y enmarañados y la ruda barba de
+aquél hombre. Y, sin embargo, era él.
+
+--¡Esto es una infamia! exclamó la señorita Guichard; ¡mi perro muerto!
+
+Era verdad. El mastín, después de una resistencia honrosa, atestiguada
+por las huellas sangrientas de la piel de su adversario, acababa de
+morir.
+
+--Usted me le pagará, buen hombre. Bobart, corre á buscar al guarda.
+
+--¡Para qué! dijo el hombre con su voz aguardentosa; ¡para qué! Que pase
+solamente el foso y hago con él lo que mi perro ha hecho con este otro.
+¿Oye usted? So vieja.
+
+--¡Vieja! gritó la señorita Guichard. ¡Insolente! Usted verá quién soy
+yo ...
+
+--¡Perfectamente! apoyó Bobart; una demanda de indemnización ...
+
+--¡Sí! ¡Ya te daré yo la indemnización! vociferó el hombre con ademanes
+violentos. ¡Ven aquí, que te voy á hacer que escondas la cabeza debajo
+del ala, gallo viejo! ¿No te da vergüenza, á tu edad?
+
+--¡Vámonos! ¡Está ebrio! exclamó la señorita Guichard.
+
+--¡Ebrio! Pero no de amor por ti, carcamal ... Por la buena persona que
+te acompaña, es posible.
+
+Y volviéndose hacia Herminia, el harapiento apoyó una mano negra en los
+labios y le envió un beso. Al mismo tiempo, de sus ojos, ocultos bajo
+unas espesas cejas, brotó una mirada luminosa. Y esta vez Herminia,
+roja de placer y latiéndole el corazón, adquirió la seguridad de que
+tenía delante á su marido.
+
+Hubiera querido permanecer allí, por singular que pareciese su
+curiosidad; alguna palabra de doble sentido la hubiera trazado, acaso,
+una línea de conducta. Hubiera sido una satisfacción refinada para
+Herminia hablar con su libertador bajo la mirada misma de sus
+carceleros; pero no pudo disfrutar ese placer. Su tía la tiraba del
+brazo y Bobart se había ya pronunciado en retirada. Perseguidos por las
+injurias que les dirigía el dueño del perro gris, volvieron á entrar en
+el castillo.
+
+--¡No has estado heroico, Bobart, dijo la señorita Guichard con acritud.
+Nos has dejado insultar, á mi sobrina y á mi, por ese miserable, sin
+contestar siquiera.
+
+--Querida y respetable prima, respondió el abogado: el hombre no me
+intimidaba; pero el maldito perro me infundía cierta aprensión ... Bien
+has visto lo que ha hecho, de una dentellada, con el pobre Stop ...
+
+--Haberle metido un tiro en el vientre ...
+
+--Hubiera podido no acertarle y entonces ...
+
+--Pero, ¿no sabes tirar?
+
+--Te confieso que conozco mejor el código que el tiro.
+
+La señorita Guichard arrojó á su auxiliar una mirada de desprecio y, sin
+añadir una palabra, entró en el castillo con Herminia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO X
+
+EN EL QUE SE ROMPEN LAS CADENAS.
+
+
+La joven subió á su habitación. Era dichosa, aunque estuviese
+secuestrada, y el beso de Mauricio la había dilatado el corazón. Un
+sentimiento de orgullo la asaltaba, al verse tan ardientemente
+disputada. ¡Cuán atrevido y diestro se había mostrado su marido! ¡Y su
+disfraz era verdaderamente una maravilla! Si no hubiese estado
+prevenida, jamás hubiera reconocido al elegante Mauricio, en aquel
+pisaterrones.
+
+Se rió sola de los horrores que Mauricio había dicho á Bobart y á su
+tía. Pensaba que el joven se habría desatado en injurias de aquel modo
+para disimular; y, sin embargo, debió tener un secreto placer en
+maltratar así á sus enemigos. Pero, ¿de quién sería aquel terrible perro
+gris que combatía tan valientemente por ella? Nunca había oído á
+Mauricio hablar de un perro. Puede que fuese de Roussel; en todo caso,
+le amaba.
+
+Sonó la hora de comer y también se sirvió á Herminia en su cuarto, lo
+que le causó sumo placer. La comida entre su tía y Bobart hubiera sido
+insoportable. Comió con apetito, como si un secreto instinto le dijese
+que muy pronto tendría necesidad de todas sus fuerzas. Vió al sol
+descender por detrás de las negras hayas, y extenderse poco á poco la
+sombra sobre el cielo rojizo, hasta quedarse todo obscuro. Cerró
+entonces la ventana y cogió un libro.
+
+En el salón, la señorita Guichard y Bobart no jugaban esta noche su
+partida acostumbrada. La solterona estaba pensativa; el episodio del
+perro le parecía muy extraño. Hizo venir á Román Rouet y le interrogó
+detenidamente acerca de todos los perros grises que existían en el país.
+
+--Un gran animal capaz de estrangular á Stop, decía el guarda, no, mi
+ama; no le conozco ni gris, ni negro, ni rojo. ¡Ah! Diantre! ¡qué
+desgracia no haber estado yo allí! ¡No correría por los caminos á estas
+horas!
+
+--Pero, en fin; ¿usted no supone á quién podría pertenecer? El perro era
+demasiado hermoso para su amo....
+
+--¡Bien puede ser que le hubiera robado!...
+
+--¡No! El animal no le hubiera defendido á una simple indicación, como
+lo ha hecho ...
+
+--Á menos que no sea el gran perdiguero del señor Julleville d'Auffray
+...
+
+--¿Quién es ese señor Julleville?...
+
+--Un almacenista del valle ...
+
+--¿Y se pasea por los caminos en blusa y á pie?
+
+--No, por cierto; prefiere ir de levita y en su carricoche de dos
+caballos ...
+
+--¿Prestaría su perro?
+
+--Puede que sí ... y puede que no.
+
+--¡Vaya usted, Rouet, dijo la señorita Guichard, y haga buena guardia
+...
+
+Se volvió hacia Bobart y dijo:
+
+--Este es un ser absolutamente estúpido y no le creo leal. ¿Qué
+confianza puedo tener en él? ¡Por veinte francos me haría traición!
+
+--Pero, ¿qué es lo que temes, mi amable amiga?
+
+--¡Todo! exclamó Clementina, como una explosión. ¡Me ha parecido
+reconocer á Mauricio bajo la blusa de ese miserable de hace un momento!
+
+--¡Á Mauricio!
+
+--Sí, á Mauricio. No era su cara; no era su voz; y sin embargo, un
+instinto me dice que era él. ¡Si yo lo supiese! Yo ...
+
+Y Clementina se puso lívida.
+
+--Vas á ponerte mala, dijo melosamente Bobart. Vete á tu cuarto ... Yo
+voy á dar una vuelta para vigilar y ver si todo está tranquilo. Yo mismo
+cerraré las puertas y las ventanas para que puedas dormir en paz....
+
+--Tienes razón. Subo á mi cuarto, cierro con llave la puerta del de
+Herminia y me acuesto. Buenas noches; hasta mañana.
+
+Eran las diez. Herminia estaba todavía leyendo en su cuarto. Reinaba un
+profundo silencio. De repente creyó la joven haber oído un ligero ruido
+en los cristales de la ventana, y escuchó, creyendo que, acaso, algún
+murciélago había rozado el vidrio con las alas. Un instante después, se
+renovó el mismo ruido, que pareció como de fino granizo que hirióse los
+cristales. Herminia miró al exterior; la noche estaba hermosa y el cielo
+cuajado de estrellas. Abrió suavemente la ventana y un puñado de fina
+arena cayó en el cuarto. Se inclinó vivamente con una palpitación de
+esperanza, y á menos de un metro por debajo de la cornisa de piedra vió
+una forma negra que estaba de pie en el herraje de la estufa. La joven
+dejó escapar una exclamación. La sombra se separó un poco del muro y
+Herminia reconoció á su marido.
+
+--¡Mauricio, dijo, en nombre del cielo, bájate de ahí; ¡te vas á matar!
+
+--¡Silencio! dijo el pintor en voz baja; no hay ningún peligro. Si no
+temiera hacer ruido, ya estaría á tu lado. ¿Dónde habita tu tía?
+
+--Al lado mío, respondió Herminia.
+
+--Entonces, vamos despacio. ¿Tienes cortinas sólidas?
+
+--Tengo algo mejor ... La cuerda con que estuvo atado mi baúl ... Es muy
+gruesa....
+
+--¡Bueno! ¡átala á esta barra de apoyo ...
+
+--Pero, ¿y si se rompe?...
+
+--No se romperá.
+
+--Pero, ¿qué intentas?
+
+--Lo sabrás dentro de un instante ... ¡Cuidado! ... Se abre una
+ventana....
+
+Mauricio se pegó al muro y Herminia no se movió.
+
+En el silencio de la noche se oyó la voz de Clementina, que decía:
+
+--¿Eres tú, Bobart, el que está abajo?
+
+--Sí, excelente amiga; respondió sordamente otra voz.
+
+--Éntrate y echa bien los cerrojos.
+
+La señorita Guichard cerró la ventana y Herminia respiró libremente.
+
+--Herminia, dijo Mauricio con una alegría que, en tal momento, pareció
+caballeresca á la joven; no es Bobart el que ha respondido, es mi tutor,
+que está esperándome al pie de la estufa ...
+
+La esposa acabó de atar la cuerda y la dejó caer hacia afuera; Mauricio
+la cogió y de un solo esfuerzo llega hasta la cornisa. Su mujer tenía
+tal miedo de verle caer, que le cogió del brazo y le atrajo hacia ella
+con una fuerza inesperada. Tenía de este modo la boca tan cerca de la
+cara de la mujer amada, que no pensó más que en aprovechar tan feliz
+circunstancia y el grito de júbilo de Herminia se apagó con un beso.
+Después la curiosidad recobró su imperio, y la joven preguntó:
+
+--Pero, ¿cómo has llegado hasta aquí?
+
+--Saltando el foso. El perro no estaba allí ya, para morderme las
+pantorrillas ...
+
+--¿Lo había intentado?
+
+--Si, el primer día; entonces traje conmigo el perro gris ... y ya has
+visto cómo le ha tratado.
+
+--Pero, ¿y si hubieras encontrado al guarda?
+
+--Le he encontrado varias veces ...
+
+--¡Oh! Dios mío ...
+
+--Lo que me ha costado veinte francos por vez ... Esta noche, ciento ...
+pero hoy la cosa era más grave ... ¡había escalada!
+
+--¡Qué dicha, que ese hombre sea un bribón!
+
+--Si: ya lo ves, nada es inútil. Hasta los malvados sirven para algo.
+
+--En fin, has llegado hasta aquí. Y ahora, ¿qué vamos á hacer para
+marcharnos?
+
+--¡Ah! Has dicho "marcharnos", dijo Mauricio alegremente.
+
+--No creerás que quiero quedarme con mi tía ...
+
+--¡No! querida Herminia; pero me llena de gozo que me hayas evitado
+pedirte que me sigas.
+
+--¡Oh! mi único amigo, exclamó llorando la joven, ¿qué me queda fuera de
+ti? ¿Con qué puedo contar más que con tu ternura? ¡Ya ves qué
+desgraciada soy y cuan injustamente ... ¡Ámame mucho, para consolarme de
+tantas tristezas!
+
+--¡Te amo! ¡Te amo! querida mía, con toda mi alma. No tengo más que á ti
+y á mi buen padrino ... ¡ Oh, sí! Te amo y yo haré que todo lo olvides.
+
+Un puñado de arena que venía del parque les volvió al sentido de la
+realidad.
+
+--Es mi padrino, que se impacienta ... Y tiene razón ... Vámonos.
+
+--¿Por dónde?
+
+--Por la puerta.
+
+--Pero, está cerrada por fuera....
+
+--¿No es más que eso?
+
+Sacó del bolsillo un estuche complicado, abrió una hoja en forma de
+destornillador y con la tranquila habilidad de un ladrón de oficio, se
+puso á desmontar la cerradura, que á los cinco minutos estaba sobre la
+mesa. Entonces, cogiendo la cuerda y metiéndola en el bolsillo, dijo:
+
+--Ponte un abrigo y un sombrero y huyamos.
+
+--Pero, si encontramos alguien....
+
+--Le compro ó le mato; como él quiera.
+
+--¡Vamos!
+
+Herminia, en la exaltación propia del caso, llegaba á creer muy
+naturales esos medios extraordinarios. Salieron al corredor y á paso de
+lobo, se encaminaron hacia la escalera que bajaba á las dependencias.
+Los criados debían estar durmiendo, porque todo estaba apagado en el
+castillo. Un rayo de luna, muy molesto, iluminaba la galería y la
+escalera; y el patio estaba enteramente blanco. Llegaron al piso bajo y
+estaban orientándose para llegar á la cocina, que tenía una puerta al
+patio, cuando del lado del vestíbulo, hacia la derecha, se oyeron unos
+pasos. Los fugitivos se detuvieron en un rincón y Mauricio miró en
+aquella dirección y murmuró:
+
+--¡Es Bobart!
+
+Herminia sintió un horrible temblor. El abogado avanzaba con una
+linterna en la mano y su inevitable escopeta en bandolera. Había
+declarado que no se servía de su arma habitualmente; pero ¿quién sabe
+de lo que es capaz un torpe dominado por el miedo? Lo menos que podía
+hacer, era despertar á todo el castillo. ¡Y entonces, escándalo, lucha,
+prisión acaso! En un momento, el cerebro sobrexcitado de Herminia
+imaginó muchos dramas.
+
+Bobart venía, sin embargo, muy pacíficamente. Había cerrado todas las
+puertas y se disponía á acostarse. Se aproximó al sitio en que los dos
+jóvenes estaban como embutidos, y en el mismo instante, una mano tan
+rápida como vigorosa le cogió la escopeta y se la arrancó. Con gran
+espanto, Bobart se encontró frente á frente con Mauricio, que tenía á
+Herminia á su lado.
+
+--¡Señor!... exclamó....
+
+Y no pudo acabar. Cinco dedos se habían enroscado á su cuello y le
+apretaban tan enérgicamente, que su cara se puso morada.
+
+--¡Ni una palabra! dijo Mauricio, ó te estrangulo como á un pollo....
+
+Bobart no hubiera podido pronunciar esa palabra aunque le hubieran
+ofrecido por ello el trono de Francia. No hubiera exhalado ni un
+suspiro. Mauricio soltó su presa y dijo en un tono que no admitía
+réplica:
+
+--Nos vamos mi mujer y yo. Usted va á conducirnos hasta el extremo del
+parque; allí quedará libre y no tendremos nada que temer de usted ni de
+los suyos. Vaya usted delante y al menor intento de despertar la alarma,
+no le dejo hueso sano. Bobart, cogido por el brazo, abrió él mismo la
+puerta y como quisiera alumbrar el camino, con su linterna, dijo
+Mauricio:
+
+--¡Demasiadas atenciones! La luna basta ... y sobra. Hay que ir á buscar
+á mi padrino á la estufa.
+
+Ante la idea de encontrarse enfrente de Roussel, Bobart se estremeció,
+pero echó á andar, sin embargo. No tenía deseo alguno de resistirse.
+Pasaron por debajo de la ventana de Herminia, que aún estaba abierta, y
+Roussel se les reunió sin hacer una pregunta y sin que pareciese que
+había reconocido á Bobart. Atravesaron el parque, pero en vez de
+dirigirse hacia el foso, llegaron á una puerta practicada en el muro.
+Bobart la abrió y á cincuenta pasos vió un coche que estaba parado en la
+esquina de un camino de travesía. Al llegar á la cabeza del caballo, un
+hombre que guardaba el coche, se adelantó y dijo:
+
+--¿Está aquí la señora?
+
+--Aquí está, respondió Roussel, que habló entonces por primera vez.
+
+--Suba usted, señora.
+
+Herminia se disponía á poner el pie en el estribo; pero el tutor de
+Mauricio, cogiéndola por el talle, la atrajo hacia sí y con emoción que
+se comunicó á la joven, dijo:
+
+--Ahora que está usted libre, niña querida, abracémonos.
+
+Se volvió después hacia Bobart, y, con voz muy tranquila, añadió:
+
+--Adiós, Bobart; estoy tan contento, que olvido todas sus canalladas.
+Pero no abuse usted de mi benignidad para volver á las andadas, porque
+en ese caso, no seré ya tan indulgente, ¡Mis recuerdos á Clementina!
+Subió, y el coche partió al trote de un caballo que podía correr diez y
+ocho kilómetros por hora.
+
+Bobart, muy corrido, emprendió el camino del castillo, murmurando: "Y
+ahora, ¿qué voy á hacer? ¿Conviene despertar á la señorita Guichard?
+¿Conviene esperar á mañana para darle la fatal noticia? Si la despierto,
+noche toledana ... pero si no la despierto, me acusará de falta de celo
+... Ahora no hay que esperar que separe á Herminia de su marido; nada
+une á dos jóvenes como una aventura corrida así, en común. Mauricio
+resulta embellecido por un prestigio novelesco; ¡ha conquistado á su
+mujer!... ¡Vaya usted á quitársela ahora! Herminia se dejaría morir de
+hambre, se ahorcaría con sus cabellos, se arrojaría por la ventana,
+alborotaría todo el barrio, mejor que seguir por segunda vez á la
+señorita Guichard. El negocio está perdido, absolutamente perdido.
+Clementina está derrotada en toda la línea ... ¡Falta saber cómo tomará
+la cosa! Si se enfada, puede desheredar á su sobrina, y entonces yo
+recobro la herencia ... ¡que vale la pena!... Así pues, debo mostrar un
+gran celo en estas circunstancias; todo hace creer que recibiré la
+recompensa con el tiempo."
+
+Durante este monólogo, se acercó al castillo. Sin vacilar, fué á la
+campana que servía para llamar á comer y, tirando vigorosamente, rompió
+el silencio de la noche con un repique rabioso. Al cabo de un instante
+aparecieron luces en los corredores y se mostraron en las ventanas
+formas inquietas.
+
+--¿Qué hay? preguntó el criado.
+
+--¡Llame usted á la señorita, despiértela! gritó Bobart, con voz
+entrecortada de intento.
+
+--¿Hay fuego en el castillo? preguntó imperiosamente Clementina, que
+apareció en chambra y gorro de dormir. ¿Qué significa ese ruido, Bobart?
+
+--¡Ah! buena y querida amiga, balbuceó el abogado, ¡qué suceso!
+
+--Pero ¿qué, qué ha sucedido? Habla, pues, en vez de gimotear!
+
+--Pues bien ... ¡Tu sobrina ha partido!
+
+--¡Ha partido! exclamó la señorita Guichard. ¿Pero cómo? ¿Por dónde?
+
+--Con su marido; por la puerta.
+
+--¡Ven aquí! ordenó la solterona; y levantando la cabeza hacia los
+criados, que estaban asomados á las ventanas del piso superior, añadió:
+"Vosotros, volved á acostaros!"
+
+Todas las ventanas se cerraron y reinó de nuevo el silencio. Bobart
+trepó por la escalera, y á penas llegado al descansillo, la mano
+convulsa de Clementina le atrajo hacia el salonillo.
+
+--¡Ahora ... veamos, Bobart; ¿qué es eso que dices ahí?... ¿Herminia?
+
+--Se ha marchado con Mauricio, hace un cuarto de hora.
+
+--¡Corramos! Los alcanzaremos....
+
+--Tienen un caballo demasiado bueno para eso....
+
+--Pero, ¿quién les ha abierto la puerta? gritó Clementina con
+desesperación.
+
+--Ellos mismos se la han abierto.
+
+--¿Y Mauricio estaba en el castillo?
+
+--Y por poco me estrangula.
+
+--¿Dónde le has encontrado?
+
+--En el piso bajo. Su mujer estaba con él.
+
+--¡La infame!
+
+--Se arrojó sobre mí de improviso y no pude defenderme.
+
+--¡Haber tirado, al menos; ¿no tenías la escopeta?
+
+--La tenía.
+
+--Pero, según veo, no te sirve jamás....
+
+--Me la arrancó al principio de la lucha....
+
+--¡Luego ha habido lucha! ¡Y nadie ha oído nada! ¿No podías gritar?
+
+--¿No te digo que me estrangulaba? Y su endiablado tutor vino en su
+socorro.
+
+--¡Roussel! ¿Estaba allí?
+
+--Era el hombre de blusa del día anterior.
+
+--¿Qué hombre de blusa?
+
+--El que dormía al lado del foso.
+
+--¿El que nos insultó?
+
+--- ¡No! Éste debía ser Mauricio....
+
+--¡Y me llamó "vieja." ¡Ira de Dios!
+
+--É hizo devorar tu perro por aquella bestia rabiosa ... como me hubiera
+asesinado hace un momento, si yo hubiera resistido....
+
+--¡Es decir que no has resistido!
+
+--Todo lo que he podido, buena y dulce amiga....
+
+La buena y dulce amiga, no sabiendo sobre quién desahogar la bilis que
+le carcomía el corazón y el cerebro, arrojó sobre su aliado una mirada
+feroz y con la boca contraída por una amarga risa, dijo:
+
+--¡Bobart! si no fueras tan estúpido, creería que me has hecho
+traición....
+
+--¡Mi buena amiga!...
+
+--¡Bobart! tienes una cobardía que me repugna.
+
+--¡Querida amiga!...
+
+--¡Bobart! tú tienes la culpa de todo lo que ha sucedido. ¡Me has
+aconsejado estúpidamente!...
+
+--¡Yo no he....
+
+--Y cuando era necesario mostrar energía, has sido blando como papel
+mascado....
+
+--¡Sin embargo!...
+
+--El único partido que yo podía tomar era unirme sinceramente á la joven
+pareja y reconciliarme con Roussel. Tú eres el que me ha extraviado con
+tus maniobras interesadas y tus pérfidos consejos....
+
+--¿Es posible? Pero si jamás....
+
+--Después de lo que acaba de suceder, comprenderás que debemos
+separarnos para siempre.
+
+--¡Oh!
+
+--Yo me voy á París mañana temprano. Tú, partirás cuando gustes. ¡Buenas
+noches! Vete á descansar, rayo de la guerra; ¡bien lo has ganado!
+
+Le asió por el brazo, le empujó hacia el corredor y cerró violentamente
+la puerta detrás de él. Una vez sola, se sentó y meditó durante una
+hora. Después se levantó y se encaminó á su cuarto pensando:
+
+--Si; no me queda más que ese medio de arreglar mis asuntos de un modo
+honroso, ¡Una reconciliación! Acaso de esto modo vuelva á adquirir
+influencia con Roussel.
+
+Tomada su resolución, entró en el cuarto, se acostó y se durmió.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI
+
+QUE TRATA DE UN ANTIGUO FUEGO OCULTO BAJO LA CENIZA.
+
+
+En el hermoso comedor de la quinta de Montretout, Roussel, Herminia y
+Mauricio acababan de comer. Los jóvenes y su padrino estaban locos de
+alegría. Por la ventana, que daba al jardín, entraban perfumes de
+clemátida y el sol, al ocultarse en el horizonte por detrás de los
+bosques, se apagaba en un cielo matizado de rosa, verdoso y anaranjado.
+
+--¡Qué diferencia! decía Herminia, entre esta deliciosa comida y las que
+hacia en Rouxmesnil, entre mi tía y Bobart!
+
+--Sí; ¡se acabó la tristeza! Mañana nos vamos á Florencia y Venecia.
+
+--También debía partir para el extranjero con mi tía ... Estoy
+predestinada á los viajes.
+
+--Con la señorita Guichard ese viaje hubiera sido un destierro.
+
+--Mientras que, contigo, querido Mauricio, voy á ver países ... ¡Qué
+contenta estoy!
+
+--¡Enhorabuena! dijo Roussel. Desde que empezamos á comer, esta es la
+segunda vez que lo dices.
+
+--¡Tengo tal placer en explayarme, en desbordar, en hablar como pienso y
+en pensar como me agrada ... ¡Oh! aquí respiro ... renazco.
+
+--¡Querida Herminia!
+
+--Y es que usted no me turba absolutamente nada. Delante de mi tía no me
+atrevía á decir una palabra ... Con usted, las ideas me acuden
+naturalmente ... Y me parece que no soy tan imbécil como suponía el
+señor Bobart....
+
+--¿Cómo?
+
+--Sí; un día, al pasar por delante de las ventanas del salón, oí á
+Bobart que decía: "Esta pequeña es bastante bonita, pero imbécil como un
+ganso ..."
+
+--¡Viejo idiota! exclamó Roussel.
+
+--¡Despreciable bribón! dijo Mauricio.
+
+--¡Debe hacer una buena figura, añadió el joven, frente á frente de la
+señorita Guichard, en el gran comedor de Rouxmesnil!
+
+--¡Suponiendo que estén allí! dijo Roussel moviendo la cabeza.
+
+--¿Dónde cree usted que podrán estar?
+
+--Bobart, en el demonio; yo me refiero á Clementina. Desde el momento
+en que no le ha necesitado, le habrá puesto en la calle sin tardanza.
+Pero ... ¡Ella! ¡Tiemblo á la idea de que pudiese aparecer!
+
+--¡Aquí! dijo Mauricio con un ademán de duda.
+
+--Si, hijos míos; aquí.
+
+Herminia se aproximó instintivamente á su marido, como si esperase
+necesitar su protección.
+
+--Desde esta mañana os veo regocijaros; os oigo cantar victoria ... y os
+dejo hacer. Hay que gozar de los buenos instantes, cuando se presentan;
+siempre es esto una ventaja sobre los fastidios de la existencia. Pero
+yo, que soy viejo y experimentado y, sobre todo, que sé, á mi costa,
+quién es Clementina, preveo el porvenir y espero algún nuevo asalto.
+
+--¡Le rechazaremos!
+
+--Sin duda. Pero siempre que hay batalla, hay golpes y heridas. Los
+golpes, los daréis vosotros, sea; pero acaso echéis de menos el tiempo
+en que los recibíais.
+
+--¿Por qué?
+
+--Porque contra Clementina tirano tenéis vuestra conciencia primero y la
+opinión del mundo después. Mientras que contra Clementina víctima....
+
+--¿Víctima? exclamó Mauricio; víctima de sus propias maquinaciones.
+
+--Todo lo que tú quieras, pero víctima triste, abandonada, después de
+haber educado á Herminia y de haberla educado bien. Si la hubiera casado
+con X ó Z, hubiera sido excelente para el marido de su sobrina ... Las
+personas que la conocen la encontrarán muy desgraciada y tendrán razón,
+porque lo será ... Y nos acusarán de esa desgracia ... Olvidarán las
+faltas, para no ver más que la expiación.
+
+--Pero, ¡entonces! dijo Mauricio turbado.
+
+--Entonces, la situación es delicada. Pienso en ello desde esta mañana.
+Si tenemos la suerte de que la señorita Guichard arroje rayos y llamas y
+nos cubra de maldiciones y de injurias, nuestro asunto será bueno ...
+Pero si se enternece y viene á buenas ... ¡No sé cómo saldremos del
+lance!
+
+--¡Se sale siempre!
+
+--Sin duda. Pero es preciso salir correctamente ... ¡Dios sabe si he
+sido paciente, y tranquilo y silencioso, cuando me colmaba de malos
+tratamientos! Pues bien, no han faltado personas que me quitaran la
+razón, á pesar de todo, porque yo era hombre y Clementina, mujer.
+¡Juzgad lo que se diría de vosotros, hijos rebelados contra una madre!
+
+--¡Pero eso sería estúpido!
+
+--¿Y crees que el mundo no lo es? Con una actitud sentimental bien
+adoptada se le enternece, y está dado el golpe.
+
+--Entonces, padrino mío, ¿usted supone que la señorita Guichard ha
+dejado Rouxmesnil?
+
+--Esta mañana, á primera hora.
+
+--¿Y que está en París!
+
+--Y acaso en camino para Montretout.
+
+Como si las palabras de Roussel hubiesen tenido el poder de evocar á la
+que todos temían ver aparecer, una campanada resonó en la puerta, la
+verja del jardín se abrió y en la vaga obscuridad del crepúsculo, avanzó
+una sombra negra, silenciosa, amenazadora. Siguió la calle de árboles,
+llegó á la escalinata, la subió lentamente y desapareció en el
+vestíbulo.
+
+Roussel, Herminia y Mauricio, de pie delante de la mesa, se miraban
+estupefactos, aterrorizados, mudos. Por último Mauricio, como si no
+creyese á sus ojos, se inclinó hacia el jardín y buscó al espectro.
+
+Pero no vió más que un coche de alquiler que se colocaba delante de la
+verja, esperando á la terrible visitante.
+
+--¡Es ella! dijo por fin Roussel en voz baja. ¡Vais á ver!
+
+--¡Oh! Dios mío, suspiró Herminia, y se echó en los brazos de Mauricio,
+como si temiese que los separasen de nuevo.
+
+En este momento, se abrió la puerta del comedor y Federico, pálido,
+avanzó diciendo en tono consternado:
+
+--¡Señor! Es la señorita Guichard ...
+
+--¡Oh! Bien la hemos visto, contestó Roussel con calma. Hágala usted
+entrar en el salón.
+
+Y volviéndose hacia los jóvenes, dijo:
+
+--Hijos míos, no hay que titubear, es preciso recibirla ... así, con
+sangre fría. Hablad poco ... y escuchad mucho ... Si se dicen
+atrocidades, es mejor que las diga Clementina ... Aquí estoy yo ... ¿Sí?
+Entonces, seguidme.
+
+Abrió la puerta del salón y con la misma tranquila seguridad de ocho
+días antes en el salón de la señorita Guichard, dijo:
+
+--Buenas tardes, mi querida prima ... Sé bien venida á mi casa.
+
+Clementina, de pie y contraída, esperaba el choque, y aquella acogida
+cortés, después de tantas villanías hechas por ella, la desconcertó.
+Cambió de fisonomía, sus manos temblaron, y viendo á Herminia que,
+aterrada, se había detenido á tres pasos, se puso á gritar:
+
+--¡Mi hija! ¡Oh, Dios mío! ¿Me aborreces ya? Entonces ¿qué va á ser de
+mí?
+
+Grandes sollozos sacudieron nerviosamente á la solterona, que,
+avergonzada de su debilidad, se cubrió el rostro con las manos y cayó
+aniquilada en una butaca.
+
+No se rompen fácilmente los lazos de una afección de veinte años, cuando
+se tiene un corazón tierno y generoso; Herminia fué la prueba. No pudo
+ver llorar tan amargamente á la mujer que la había educado y dejando el
+brazo de Mauricio, corrió á la señorita Guichard, con los ojos llenos de
+lágrimas y exclamando:
+
+--¡Tía mía! No llore usted más ... ¡Me desgarra usted el corazón!
+
+--¡Ah! ¡Por fin te encuentro! balbuceó Clementina, estrechando á
+Herminia hasta ahogarla. ¡Ah! querida niña, con la que he sido tan dura
+y que me absuelve sin una vacilación!... ¡Oh! pequeña mía!... ¿Cómo
+obtener jamás que olvides todo ese daño?... Pero ¡estaba loca!
+¿sabes?¡No sabía lo que hacía!...
+
+Las dos mujeres se abrazaron como si se vieran después de haber escapado
+las dos de un gran peligro. Roussel las miraba con aire inquieto y
+murmuró al oído de Mauricio:
+
+--¡Esto es lo que yo temía! Y es mayor el peligro porque esta mujer
+parece sincera.
+
+--Si es sincera, todo puede arreglarse ...
+
+--Sí ¡pardiez! por ocho días!... Pero, ¿después?...
+
+La señorita Guichard, teniendo á Herminia como escudo contra el
+resentimiento de los dos hombres, se volvió hacia Mauricio y dijo:
+
+--Y usted, pobre amigo, ¿podrá perdonarme todo lo que le he hecho
+sufrir? Estaba mal aconsejada ... Me han empujado en el sentido á que me
+inclinaba, en lugar de contenerme ... Pero me doy cuenta de mi error y
+¡quisiera á toda costa repararle!...
+
+--No debo acordarme más de lo que usted me ha hecho, querida tía; es,
+por tanto, inútil hablar de ello. Pero hay alguien respecto del cual
+usted ha cometido faltas serias ... Á éste no le ha dicho usted nada
+todavía ...
+
+La señorita Guichard lanzó un doloroso suspiro y bajó la cabeza con
+desesperación. ¿Sentía remordimientos por lo que había intentado contra
+Roussel, ó solamente disgusto por no haber vencido? El diablo sólo
+hubiera podido saberlo, porque sólo el diablo podía leer en el alma de
+la solterona. Mauricio continuó:
+
+--Si usted quiere que la semana que acaba de pasar se borre de nuestra
+vida, es preciso que emprendamos de nuevo la existencia tal como la
+habíamos arreglado el día de mi boda. La base de nuestra convenio era
+el perdón franco y sin reservas de los daños recíprocos y la concordia
+en la familia. ¿Está usted resuelta á firmar la paz en esas condiciones?
+
+--Estoy á vuestra discreción, gimió la señorita Guichard.
+
+--No; no es así como hay que responder, interrumpió Mauricio con
+firmeza. Usted es libre; nada la imponemos; haga usted lo que desee.
+¿Quiere usted vivir en adelante en buena inteligencia con todos
+nosotros?
+
+--De todo corazón.
+
+--¿Comprende usted bien lo que quiere decir "todos?"
+
+--Lo comprendo y lo aceptó.
+
+--Entonces abracémonos, tía mía, y que no se hable más del asunto.
+
+Á estas palabras, Herminia saltó de alegría, pero fué la única que
+manifestó satisfacción cordial. Había ya pasado la efusión del primer
+momento, y la señorita Guichard y Roussel tenían la frente cargada de
+nubes. Mauricio los miraba con inquietud. Clementina pensaba: "¡Yo sufro
+el yugo; no hay que decirlo: estoy vencida y él triunfa!" Roussel decía
+para sus adentros: "Hemos obtenido una victoria como la de Pirro: ¡otra
+como esta y estamos perdidos! ¿Quién se encargará de atar corto á esta
+loca cuando haya vuelto á sus veleidades belicosas? Habrá perpetuamente
+en nuestra vida causas de disgusto, y la tranquilidad de estos muchachos
+no estará segura. Por otra parte. ¿Es sincera cuando promete mostrarse
+razonable? ¿No representa una comedia? ¿No prepara nuevas baterías para
+aplastarnos? Es preciso saberlo y yo soy el único que puede penetrar sus
+intenciones."
+
+Levantó la frente y adelantándose hacia Clementina:
+
+--Has tratado con Mauricio y con Herminia: está muy bien, dijo
+graciosamente; pero no estás arreglada conmigo. ¿No te parece, mi
+querida prima, que tenemos algo que hablar? Es preciso no ocultar nada
+en el corazón en una situación como la que vamos á afrontar. Vaciemos,
+pues, nuestro saco, para no volver más sobre el asunto.
+
+La señorita Guichard asintió con una inclinación de cabeza, pero su cara
+estaba tan sombría que Mauricio y Herminia se miraron con ansiedad. De
+esta conversación suprema, ¿saldría una nueva guerra ó la paz
+definitiva? Todo era de temer. La pólvora y el fuego puestos en contacto
+no podían producir más formidable explosión que Roussel quedándose en
+presencia de Clementina. Sin embargo, á una señal de Fortunato, los
+jóvenes se cogieron del brazo y salieron. Por lo menos ahora estaban
+seguros de que nadie conseguiría separarlos.
+
+En el salón, Roussel y Clementina se examinaban en silencio. Quien los
+hubiera visto en este momento, difícilmente hubiera pensado que estaban
+bien dispuestos el uno para el otro. Roussel tomó el primero la palabra
+y dijo tranquilamente:
+
+--Dime, querida prima, ¿es seria tu resolución?
+
+--Si no lo fuera, replicó la señorita Guichard, ¿qué hacia yo aquí?
+
+--¡Eh! ¡Buena es esa! Estás aquí porque no has tenido otro remedio. Si
+Herminia estuviera todavía en Rouxmesnil, ¿nos ofrecerías la paz?
+
+Á estas palabras que le recordaban la afrenta recientemente sufrida,
+Clementina cambió de color, y con voz agria dijo:
+
+--Primo, te felicito: llevas bien la blusa.
+
+--¿Qué sabes tú, si no me has visto?
+
+--Me lo han dicho.
+
+--¿Quién? ¿Ese canalla de Bobart?
+
+--Ese ... ¡tranquilízate; no le verás más!
+
+--Después de su mala suerte, no lo dudo. Tú eres como Napoleón; en punto
+á lugartenientes no te gustan los que no tienen suerte ...
+
+--¡Ah! ¡Bien me la habéis jugado!
+
+--¡Regular!
+
+--Pero ¿dónde habitabais?
+
+--Cerca de Auffay, en el castillo de Peroeville ... El perro gris
+también era de allí ...
+
+--Habéis hecho bien en no volverle á llevar. Le había hecho preparar
+veneno.
+
+--Lo sospechaba.
+
+--¡Eres hábil!
+
+--La escuela de la desgracia. Tú eres la que me has formado.
+
+Se miraron, él desconfiado, ella, ya exasperada.
+
+--Si no hubiera sido abandonada por Herminia, no me tendrías á tu
+discreción.
+
+--Bien lo sé. Debías haberte conducido con Herminia de modo tal que la
+hiciese incorruptible. Mira como Mauricio no me ha abandonado ...
+
+--¿Y por qué el uno ha sido fiel, mientras la otra me ha hecho traición?
+
+--Voy á explicártelo. Eso proviene, sencillamente, de la diferencia de
+nuestros caracteres. Yo he pasado mi vida amando á Mauricio por él
+mismo. Tú, has amado á Herminia por ti. Esa niña no ha sido en tus manos
+más que un instrumento de rencor y con ese tacto fino de las mujeres,
+Herminia ha acabado por darse cuenta de ello. De aquí la pérdida
+inmediata de toda confianza. Jamás ha dudado Mauricio de que yo
+estuviese pronto á sacrificarlo todo por verle dichoso; por eso ha
+seguido ciegamente mis consejos. Herminia no estaba completamente segura
+de que tú obrases en su interés y, en un momento dado, ha visto que la
+tratabas como enemiga. Entonces ha desertado. Esto es sencillo y lógico
+y no podías evitarlo.
+
+La señorita Guichard bajó la cabeza sin responder. Roussel continuó:
+
+--Á estas horas, después de tus lágrimas y tus promesas, apostaría á que
+esa niña no está muy segura de ti, se pasea por el jardín con su marido
+y hablan ¿sabes de qué? de la situación que les produces, y dicen:
+"¿Cómo acabará esto?" Y si acaba esta noche, ¿volverá á empezar mañana?
+En la vida, llena de promesas de esos muchachos, has conseguido ser un
+estorbo ...
+
+Cogió á la señorita Guichard por la mano y, con autoridad, la acercó á
+la ventana. La luna alumbraba los macizos del jardín y, cogidos del
+brazo, los dos jóvenes paseaban á lo largo de las filas de plantas,
+refrescadas por el aire de la noche. Iban lentamente, con paso
+cadencioso, graciosos y encantadores.
+
+--¡He ahí, sin embargo, lo que querías impedir, continuó Roussel con
+severidad. Has opuesto tu veto á esa felicidad. Bien se conoce que nunca
+has sabido lo que era amar.
+
+Clementina levantó la frente, sus ojos brillaron, un ligero rubor
+acudió á su cara, y dijo con voz entrecortada:
+
+--¡Tú sabes muy bien que lo que dices es falso! Sí; he amado, y
+demasiado exclusivamente, á un hombre que me ha despreciado ... ¡Sí! He
+amado! Bien puedo confesártelo ahora que soy vieja. Por haber amado
+demasiado, he sufrido tanto ... Yo también había soñado con andar en la
+vida del brazo de un hombre que fuese todo para mí ... y mi sueño se ha
+disipado. Yo hubiera sido, como otra cualquiera, tierna y buena con el
+que amaba, si hubiera sabido disimular la vivacidad de mi carácter, un
+poco absoluto acaso. Yo hubiera sido una esposa llena de abnegación y
+una madre apasionada ... ¡Oh! Si hubiera tenido un hijo ... ¡mío! le
+hubiera adorado! ¡Cuántas veces he llorado de pena y de cólera al pasar
+por los jardines donde jugaban los niños á la vista de sus madres!... La
+envidia, el pesar me oprimían el corazón y achacaba la responsabilidad
+de mis torturas al que había desbaratado mis proyectos y destruído mi
+porvenir. ¡Y eres tú el que me acusa de no haber amado! ¡Tú! Después de
+lo que acabo de decirte, confiesa que es una ironía muy cruel y muy
+inmerecida.
+
+--Pero, Dios mío, mi querida prima, dijo Roussel con algún embarazo; me
+haces más culpable de lo que lo he sido. Si hasta ese punto te
+horrorizaba el celibato, con tu fortuna, hubieras podido sustituírme con
+ventaja. Por falta de hombre el matrimonio no fracasa.
+
+--Ninguno me agradaba sino tú.
+
+--¡Por espíritu de contradicción!
+
+--¡Á mi costa, en todo caso! Porque por ti he quebrado mi vida. Amaba el
+mundo, y he tenido que vivir retirada. Sin familia, mi solo consuelo ha
+sido la adopción de una niña que no era nada mío. He tenido que
+comprimir todos mis sentimientos y he envejecido estéril é irritada ...
+Todo por tu causa. Cuando te oía hace un momento enumerar mis faltas,
+encontraba que eran muy pequeñas comparadas con las tuyas. Sí, he sido
+mala; he querido vengarme de ti; pero ¿no has hecho tú todo lo posible
+por incitarme á ello? Sí, tú, causa primera de nuestras disensiones,
+debieras ser responsable de lo que ha sucedido, y yo sola soy castigada.
+Porque, tú lo decías hace un instante y has tenido buen cuidado de
+explicármelo; se me tolera, se me sufre, pero no se me ama. Si tengo un
+poco de orgullo, después de lo que me has declarado, debo desaparecer y
+marcharme á terminar mi vida en un rincón, sola, arrastrando mis últimos
+días con el pensamiento devorador de que todo el mundo es dichoso,
+menos yo!
+
+Esta vez, era sincera. Roussel lo veía claramente y se conmovió. Su
+conciencia se había sublevado al oir á Clementina y le advirtió de que
+la mitad de las acusaciones que ésta le dirigía, eran ciertamente
+merecidas. Le había faltado paciencia: había desconocido la voluntad
+suprema del tío Guichard é infligido una cruel afrenta á la mujer que le
+estaba destinada. Después de todo, el matrimonio acaso la hubiera
+transformado. Otros milagros mayores se habían visto. ¡Quién sabe si
+hubiera podido ser, como ella decía, buena esposa y excelente madre! Y
+por él, por un amor exclusivo, que en el fondo le halagaba, y le hacía
+sonreir con cierto deje de contento, había permanecido soltera. Aquello
+era un agravio muy duro, por el cual no resultaba castigado ... La miró
+con algo mayor benevolencia y experimentó un sentimiento tan parecido á
+la simpatía, que se quedó asombrado. ¿Era posible que Clementina le
+pareciese soportable? Fortunato dijo:
+
+--¿Por qué exageras las cosas? ¿Quién te dice que te vayas? Si tu
+orgullo te impulsa á marcharte, resístelo y permanece en medio de
+nosotros.
+
+--Sufriría demasiado. Mi situación será siempre inferior ... No
+olvidaréis nuestros antiguos disentimientos, mi resistencia y mi derrota
+... Á ti, te amarán; á mí, me tolerarán ... Yo no podré soportarlo y
+volveré á ser mala ... y os haré daño á todos ...
+
+Esta confesión turbó á Roussel más que todo lo que acababa de oir.
+Puesto que la señorita Guichard se daba cuenta de su estado, todavía era
+posible curarla. Si se la dejaba entregada á sí misma, los irresistibles
+impulsos de su carácter batallador la arrojarían á cometer excesos que
+serían causa de cuidados y penas para Mauricio y Herminia. Era preciso á
+toda costa apoderarse de ella. Fortunato permaneció un momento
+pensativo, y después, aproximándose á su enemiga, dijo:
+
+--Veamos, Clementina; esos muchachos y nosotros empezamos una existencia
+nueva. ¿Quieres que el porvenir sea en todo diferente del pasado? Estoy
+decidido á ayudarte sinceramente. Retrocedamos veinte años. Tú no tienes
+más que veintitrés y yo treinta y cinco. El tío Guichard acaba de morir
+y nosotros somos prometidos ... Pretendes que hubieras podido ser una
+buena esposa; pruébalo.
+
+La señorita Guichard se puso pálida como si fuera á morir. Sus ojos
+interrogaron confusamente la cara de Roussel, que estaba grave y
+solemne. Después balbuceó:
+
+--Fortunato ... ¿qué quieres decir? No me des una falsa alegría ... ¡Me
+matarías!
+
+--¡Lejos de mí tal pensamiento! Quiero que vivas para que te muestres
+perfecta. En consecuencia, Señorita Guichard, ¿quiere usted hacerme el
+honor de concederme su mano?
+
+Clementina permaneció un momento inmóvil, vacilante, bajo aquel golpe
+tan inesperado. Un temblor nervioso agitó sus labios y no pudo
+responder. Su fisonomía, alterada, expresaba al mismo tiempo la pena del
+pasado lamentablemente perdido, y la loca alegría de un porvenir por
+tanto tiempo deseado y reconquistado por milagro.
+
+Roussel creyó que perdía la cabeza. Pero todo duró el espacio de un
+segundo. Se recobró y en un delirio de dicha que indemnizó á Roussel del
+esfuerzo que acababa de realizar, exclamó:
+
+--¿Que si quiero? ¡Ah! ¡Dios mío! hace veinte años que sueño con esas
+palabras ...
+
+Y con tanto vigor en la afección como había mostrado en el odio, saltó
+al cuello de Fortunato.
+
+En el mismo momento, Mauricio y Herminia, un poco inquietos al ver lo
+que duraba la conferencia, abrieron la puerta del salón. El espectáculo
+que se ofreció á sus ojos era de tal modo sorprendente, que
+permanecieron inmóviles: la señorita Guichard y Roussel se abrazaban, y
+no para ahogarse, porque ambos reían con algo de enternecimiento.
+
+--Venid, hijos míos, dijo Roussel. Deseabais la concordia y vamos á
+daros la unión. En adelante, formaremos una sola familia: me caso con la
+señorita Guichard.
+
+Mientras Herminia, dando un grito de júbilo corría hacia su tía,
+Mauricio se inclinó hacia su padrino:
+
+--Eso es más que adhesión, dijo; ¡es heroísmo!
+
+--¡Bah! contestó Fortunato; hay que saberse sacrificar por los suyos. Y
+luego, después de todo ... Acaso tengamos una sorpresa.
+
+La tuvieron. Sin duda alguna, la merecían; pero, como hacía observar
+Roussel á la joven pareja con sonriente filosofía, nadie es tratado en
+la vida según sus méritos.
+
+Una nueva Clementina, aquella á quien sólo Herminia había conocido hasta
+su boda con Mauricio, se reveló á Fortunato. Buena, alegre, un poco
+imperiosa, pero perfecta dueña de su casa, la baronesa--porque ha
+conseguido ser baronesa y no desespera de serlo de Pontournant--asombra
+á los suyos por las cualidades de su corazón. Calmado su rencor, ha
+vuelto á lo que estaba destinada á ser; una mujer muy viva, pero
+excelente, que se esfuerza en pagar con amabilidades los movimientos un
+poco bruscos de su carácter. Roussel se acostumbró á ella prontamente. Y
+un día en que se hablaba delante de él de una mujer muy dulce y un poco
+pasiva:
+
+--¡Desengáñense ustedes! exclamó; una mujer sin carácter es como una
+ensalada sin vinagre!
+
+--Sí, amigo mío, insinuó Clementina con deferencia; ¡pero también es
+preciso que la ensalada tenga un poco de aceite!
+
+
+
+FIN.
+
+
+
+París.--Imprenta de la Vda de Ch. Bovary.
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's Un antiguo rencor, by George (Jorge) Ohnet
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 13904 ***
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+ The Project Gutenberg eBook of Un antiguo rencor, by Jorge Ohnet.
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+<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 13904 ***</div>
+
+ <h2><a id="Page_1" name='Page_1'></a>JORGE OHNET</h2>
+ <h1>UN ANTIGUO RENCOR</h1>
+ <h3>TRADUCCI&Oacute;N</h3>
+ <h3>DE</h3>
+ <h2>F. SARMIENTO</h2>
+ <center>
+ <img src='images/ohnet.jpg' width='200' alt='JORGE OHNET' title='JORGE OHNET' />
+ </center>
+ <br />
+ <div class="center">
+ <b>LIBRER&Iacute;A DE LA Vda DE CH. BOURET<br />
+ PAR&Iacute;S 23, Rue Visconti, 23<br />
+ M&Eacute;XICO 14, Cinco de Mayo, 14<br />
+ <br />
+ 1895<br />
+ <br />
+ Propiedad del editor.<br />
+ </b>
+ </div>
+ <br />
+ <br />
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <br />
+ <div class="center">
+ <h2>ÍNDICE</h2>
+ <a href='#UN_ANTIGUO_RENCOR'><b>UN ANTIGUO RENCOR</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_I'><b>I. De c&oacute;mo se puede odiar por haber querido
+ demasiado</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_II'><b>II. De c&oacute;mo una casualidad vuelve &aacute;
+ encender la guerra</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_III'><b>III. Donde hacen traici&oacute;n los aliados con
+ quienes se cre&iacute;a poder contar</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_IV'><b>IV. El ataque y la defensa</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_V'><b>V. Donde la victoria se inclina del lado de la
+ bondad</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_VI'><b>VI. Dominada por la maldad</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_VII'><b>VII. El rapto</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_VIII'><b>VIII. El secuestro</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_IX'><b>IX. El bloqueo</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_X'><b>X. En el que se rompen las cadenas</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_XI'><b>XI. Que trata de un antiguo fuego oculto bajo la
+ ceniza</b></a><br />
+ </div>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="UN_ANTIGUO_RENCOR" name='UN_ANTIGUO_RENCOR'></a>
+ <h2>UN ANTIGUO RENCOR</h2>
+ <a id="Page_6" name='Page_6'></a>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_I" name='CAPITULO_I'></a>
+ <h2>CAP&Iacute;TULO I</h2>
+ <h3>DE C&Oacute;MO SE PUEDE ODIAR POR HABER QUERIDO DEMASIADO.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Las campanas sonaban alegres en una atm&oacute;sfera tibia y ligera; las
+ golondrinas pasaban r&aacute;pidas, en bandadas, arrojando sus agudos chillidos; el
+ sol de junio derramaba sus rayos dorados &aacute; trav&eacute;s de las ramas, y
+ &aacute; lo largo del paseo de tilos que conduce desde la plaza de la iglesia hasta
+ la quinta de la se&ntilde;orita Guichard, la boda caminaba lentamente sobre el
+ c&eacute;sped.</p>
+ <p>En el momento en que la comitiva, con los novios &aacute; la cabeza, desembocaba
+ ante la verja completamente abierta, todos los curiosos de la aldea, agrupados cerca
+ del pabell&oacute;n del jardinero, prorrumpieron en<a id="Page_7" name='Page_7'></a>
+ tan descompasados gritos, y los petardos, prendidos por el cochero, estallaron con
+ tal estr&eacute;pito, que todos los p&aacute;jaros que anidaban en el ramaje volaron
+ espantados. El novio sac&oacute; del bolsillo todo el dinero que hab&iacute;a
+ preparado para las circunstancias y arroj&oacute; en c&iacute;rculo una lluvia de
+ monedas de cincuenta c&eacute;ntimos sobre aquella horda de desgre&ntilde;ados, que
+ se arroj&oacute; por el polvo con tal furor, que en un momento no se vi&oacute;
+ m&aacute;s que una mezcla confusa de calzones, brazos y piernas enredados.</p>
+ <p>Despu&eacute;s se deshizo el mont&oacute;n y con algunos pedazos de vestido de
+ menos y algunos bultos en los ojos de m&aacute;s, todos los alborotadores se
+ marcharon corriendo hacia la tienda de comestibles. La boda penetr&oacute; en el
+ jard&iacute;n, sigui&oacute; solemnemente la orilla de la pradera, subi&oacute; la
+ escalinata y entr&oacute; en el sal&oacute;n completamente adornado con ramos
+ blancos. Las se&ntilde;oras rodearon &aacute; la novia, oculta bajo un largo velo y
+ la felicitaron con ardor. La se&ntilde;orita Guichard, apoyada en la chimenea, con el
+ empaque de una reina, recib&iacute;a los cumplimientos de la parte masculina de la
+ reuni&oacute;n.</p>
+ <p>Era la tal una mujer alta y delgada, de cara amarillenta &aacute; la que formaban
+ cuadro unos cabellos de un negro azabache. Los ojos orgullosos, coronados de espesas
+ cejas, estaban como incrustados en una frente<a id="Page_8" name='Page_8'></a>
+ estrecha y altanera. La boca era fina, sinuosa y como contra&iacute;da con desagrado.
+ La barbilla puntiaguda indicaba &aacute; su pesar tendencias autoritarias llevadas
+ hasta la tiran&iacute;a. En aquel momento hablaba con la se&ntilde;ora Tournemine,
+ mujer del alcalde de la Celle-Saint-Cloud, sin dejar de observar con el rabillo del
+ ojo &aacute; los j&oacute;venes desposados, que, poco &aacute; poco, se hab&iacute;an
+ quedado solos en el hueco de una ventana.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;orita, he aqu&iacute; un d&iacute;a lleno de emociones para
+ usted, dijo la alcaldesa. Verdaderamente el se&ntilde;or Mauricio Aubry es un joven
+ encantador y que parece animado de las mejores disposiciones. Amar&aacute; &aacute;
+ usted tanto m&aacute;s cuanto mayor sea la dicha que va &aacute; proporcionarle su
+ deliciosa mujer ... y en vez de una sola afecci&oacute;n, va usted &aacute; estar
+ rodeada de una doble ternura por esa amable pareja que nunca la
+ abandonar&aacute;....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Jam&aacute;s! exclam&oacute; con energ&iacute;a la se&ntilde;orita
+ Guichard; el se&ntilde;or Aubry se ha comprometido &aacute; ello formalmente.</p>
+ <p>&mdash;Sin duda, replic&oacute; con afectada dulzura la se&ntilde;ora Tournemine;
+ tiene unos sentimientos bastante buenos para pensar nunca por s&iacute; mismo en
+ faltar &aacute; ese compromiso ... pero el tiempo trae frecuentemente modificaciones
+ en los planes mejor formados.... Los caracteres se<a id="Page_9" name='Page_9'></a>
+ manifiestan libremente, las simpat&iacute;as se debilitan, las ideas de independencia
+ se abren paso.... Ciertamente, usted es una persona avisada y resuelta.... Usted sabe
+ ver claro &eacute; imponer sus deseos.... Pero, sin embargo, bueno es prever que el
+ marido pueda ser mal aconsejado....</p>
+ <p>Hacia un instante que la se&ntilde;orita Guichard estaba agitada y moviendo los
+ pies como si quemase el suelo. Al oir las &uacute;ltimas palabras no pudo contenerse
+ y exclam&oacute; en voz alta:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mal aconsejado! &iexcl;mal aconsejado! &iquest;Por qui&eacute;n?</p>
+ <p>&mdash;C&aacute;lmese usted, querida se&ntilde;orita, dijo con aire asustado la
+ alcaldesa. No tome usted en mal sentido mis palabras, inspiradas s&oacute;lo en el
+ inter&eacute;s que por usted tenemos mi marido y yo....</p>
+ <p>&mdash;Su marido de usted ... interrumpi&oacute; la fogosa solterona,
+ &iquest;qu&eacute; ha sabido? D&iacute;game usted la verdad!</p>
+ <p>&mdash;Pero si no sabe nada; supone solamente, como yo, que don Mauricio
+ podr&aacute;, en un momento dado, ser impulsado por una influencia ...
+ exterior....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Cu&aacute;l! Diga usted todo su pensamiento....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pero si eso ser&iacute;a tan natural, querida se&ntilde;orita!... El
+ se&ntilde;or Roussel de Pontournant....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_10" name='Page_10'></a>&iexcl;Oh! Ya se ha pronunciado ese
+ nombre execrable, exclam&oacute; con amarga sonrisa la se&ntilde;orita Guichard; si,
+ el se&ntilde;or Roussel, el tutor de Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;Y primo hermano de usted, insinu&oacute; la se&ntilde;ora Tournemine.</p>
+ <p>&mdash;Y mi m&aacute;s mortal enemigo, s&iacute;, se&ntilde;ora. He aqu&iacute; el
+ peligro para m&iacute;.... Pero lo he prevenido de antemano. El se&ntilde;or Mauricio
+ Aubry est&aacute; indispuesto con su tutor y la ausencia del se&ntilde;or Roussel en
+ un d&iacute;a como este es buena prueba de lo que la digo. S&iacute;; para entrar en
+ mi casa, el marido de mi sobrina deb&iacute;a romper todos los lazos con el que me
+ odia.... Era preciso que escogiera entre &eacute;l y nosotras y as&iacute; lo ha
+ hecho. &iquest;Podr&iacute;a haber dudado un solo instante?</p>
+ <p>Al decir esto, la se&ntilde;orita Guichard se&ntilde;alaba &aacute; los
+ reci&eacute;n casados que estaban de pie cerca de la ventana del jard&iacute;n, muy
+ cerca el uno del otro, sonrientes y radiantes, formando un precioso grupo. La joven
+ se hab&iacute;a quitado el velo y la corona y con el traje blanco cubierto de flores
+ de azahar, rubia y sonrosada y los ojos animados por la alegr&iacute;a, era la imagen
+ viva de la felicidad. Muy moreno, la barba en punta, el cabello cortado coronando una
+ hermosa frente, viva la mirada, Mauricio hab&iacute;a cogido la mano de Herminia y la
+ hablaba con animaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; dec&iacute;a? La se&ntilde;orita <a
+ id="Page_11" name='Page_11'></a>Guichard no pod&iacute;a o&iacute;rlo. Pero la joven
+ mov&iacute;a la cabeza con aire de duda y una cierta inquietud. Di&oacute; algunos
+ pasos por la escalinata y lentamente, seguida por Mauricio, descendi&oacute; al
+ jard&iacute;n. Una vez all&iacute;, seguros de estar &aacute; salvo de los
+ indiscretos, reanudaron la conversaci&oacute;n empezada en medio de sus
+ invitados.</p>
+ <p>&mdash;Era el &uacute;nico partido que pod&iacute;amos tomar, dijo Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;Pero &iexcl;qu&eacute; peligroso! suspir&oacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;Si hubi&eacute;ramos descubierto nuestros proyectos todo estaba perdido;
+ &iquest;pod&iacute;amos entonces obrar de otro modo que como lo hemos hecho?</p>
+ <p>&mdash;Es verdad. Pero, sin embargo, me oprime el coraz&oacute;n la idea de que
+ enga&ntilde;o &aacute; la que me ha servido de madre.</p>
+ <p>&mdash;Es por su misma tranquilidad.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s bien seguro?</p>
+ <p>&mdash;Mi padrino est&aacute; pronto &aacute; reconciliarse con ella.... Ayer
+ mismo me lo repiti&oacute; y lo har&aacute; por cari&ntilde;o hacia m&iacute;.
+ &iquest;Puedes admitir que la se&ntilde;orita Guichard sea m&aacute;s intransigente y
+ menos tierna?... Hay que contar con la primera impresi&oacute;n que producir&aacute;
+ &aacute; tu t&iacute;a la presencia del se&ntilde;or Roussel. &Eacute;l est&aacute;
+ decidido &aacute; ofrecerle la mano y hasta &aacute; darle explicaciones, &iexcl;y
+ bien sabe Dios que no se las debe!... Si ante tanta condescendencia la <a
+ id="Page_12" name='Page_12'></a>se&ntilde;orita Guichard no se desarma, ser&aacute;
+ preciso desesperar de todo. Yo estoy lleno de esperanza porque te adoro, y sin esa
+ reconciliaci&oacute;n no hay dicha posible para nosotros.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Mauricio, hemos sido muy atrevidos ocultando la verdad &aacute;
+ mi t&iacute;a ...&iexcl;Acaso hubiera sido mejor dec&iacute;rselo todo!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para que un cuarto de hora despu&eacute;s me hubiera puesto en la
+ puerta y me hubiera impedido volverte &aacute; ver?</p>
+ <p>&mdash;Es posible que yo la hubiera enternecido con mis s&uacute;plicas y mis
+ l&aacute;grimas. Me quiere verdaderamente y hubiera dudado antes de causarme tanta
+ pena....</p>
+ <p>&mdash;Eso era dudoso, querida Herminia, mientras que ahora soy tu marido, me
+ perteneces, tengo derechos sobre ti. Y si fueran puestos en duda....</p>
+ <p>&mdash;Bien, &iquest;qu&eacute; har&iacute;as? pregunt&oacute; la joven con
+ encantadora sonrisa.</p>
+ <p>&mdash;Tomar&iacute;a una resoluci&oacute;n violenta. Te llevar&iacute;a, de
+ aqu&iacute;, y lejos de las luchas de familia, al abrigo de antiguos rencores,
+ vivir&iacute;a para ti sola y tratar&iacute;a de hacerte olvidar con mi ternura las
+ afecciones transitoriamente abandonadas....</p>
+ <p>&mdash;Eso ser&iacute;a una ingratitud.</p>
+ <p>&mdash;Eso ser&iacute;a habilidad. Ya ver&iacute;as como se establec&iacute;a
+ prontamente la inteligencia. El vac&iacute;o que <a id="Page_13"
+ name='Page_13'></a>har&iacute;amos traer&iacute;a la reflexi&oacute;n y la
+ reflexi&oacute;n producir&iacute;a la reconciliaci&oacute;n.... Cr&eacute;eme,
+ querida Herminia, unidos somos muy fuertes.... Y si me dejas conducirte, si obras
+ como yo te lo aconseje, tenemos segura la victoria.</p>
+ <p>&mdash;Me hace mucha falta creerlo as&iacute;....</p>
+ <p>Estaban en este momento en una preciosa calle de frondosos &aacute;rboles, lejos
+ de todas las miradas. Mauricio rode&oacute; con el brazo el talle de su joven esposa
+ y la atrajo hacia s&iacute;. Herminia, ruborizada, baj&oacute; sus hermosos
+ p&aacute;rpados y con un movimiento de gracioso abandono, apoy&oacute; la cabeza en
+ el hombro de Mauricio.... &Eacute;ste se inclin&oacute; hacia ella y dulcemente
+ acarici&oacute; con un beso la blanca frente y los cabellos de oro de la mujer
+ amada.... Y con lentitud tomaron de nuevo el camino de la casa, donde, en el
+ sal&oacute;n, abierto de par en par, la se&ntilde;orita Guichard segu&iacute;a
+ haciendo los honores, ignorando el peligro que le amenazaba.</p>
+ <p>"Antiguo rencor" hab&iacute;a dicho Mauricio hablando de los disentimientos que
+ divid&iacute;an hac&iacute;a veinte a&ntilde;os al se&ntilde;or Roussel y &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard. Hubiera podido a&ntilde;adir "rencor de amor", porque si la
+ t&iacute;a de Herminia odiaba tan ardientemente al tutor de Mauricio, era por haberle
+ amado demasiado. Una pasi&oacute;n convertida en aborrecimiento y cuya levadura
+ fermentaba siempre con <a id="Page_14" name='Page_14'></a>violencia en el
+ coraz&oacute;n de la solterona. Hacia el a&ntilde;o 1867, el se&ntilde;or Guichard,
+ soltero muy rico y cuyos herederos eran su sobrino, Fortunato Roussel y su sobrina
+ Clementina Guichard, hab&iacute;a acariciado el sue&ntilde;o de no dividir su fortuna
+ y de casar &aacute; sus sobrinos. Esta alianza hab&iacute;a sido fijada en una de las
+ cl&aacute;usulas de su testamento, y queriendo servirse del inter&eacute;s como
+ agente de su voluntad, hab&iacute;a desheredado al que se negase &aacute; casarse con
+ su coheredero.</p>
+ <p>Despu&eacute;s de haber llorado al difunto lo que ped&iacute;an las conveniencias,
+ Fortunato y Clementina tuvieron una entrevista con el notario, el cual, al
+ ilustrarles sobre las intenciones de su t&iacute;o, les procur&oacute; una sorpresa
+ que no era precisamente en los dos de la misma naturaleza. Mientras Clementina
+ salt&oacute; de gozo, pues hab&iacute;a sentido siempre resuelta inclinaci&oacute;n
+ por su primo, &aacute; quien se llamaba en su casa el bello Roussel, Fortunato
+ torci&oacute; el gesto, pues se sent&iacute;a menos que medianamente predispuesto al
+ matrimonio, por sus ideas generales acerca del santo lazo y mucho menos a&uacute;n
+ por su gusto particular hacia la se&ntilde;orita Guichard. Tan poco entusiasmo
+ demostr&oacute;, que su prima concibi&oacute; un violento despecho, que se
+ manifest&oacute;, no ciertamente con frialdades, sino con un aumento de
+ amabilidad.</p>
+ <p><a id="Page_15" name='Page_15'></a>Lo peor del caso fu&eacute; que este modo de
+ estar amable ten&iacute;a en Clementina algo de molesto y de autoritario que crispaba
+ los nervios de Fortunato. Parec&iacute;a decirle: "Estoy condescendiente con usted,
+ porque usted me pertenece. Mis bondades son una de las consecuencias de mi poder
+ sobre usted. Le tengo &aacute; usted en mi gracia, como &aacute; mis perros, &aacute;
+ mis loros &oacute; &aacute; mis criados, si me acarician, me divierten y me sirven
+ bien. Pero, &iexcl;ay de usted, como de ellos, si no procura por todos los medios
+ satisfacerme!" Y el diablo quiso, precisamente, que ese despotismo afectuoso fuese,
+ entre todas las formas de ternura, la que m&aacute;s disgustase &aacute; Roussel, muy
+ vivo, muy independiente, y absolutamente nada inclinado &aacute; dejarse dirigir,
+ siquiera fuese por una mujer bonita. Porque Clementina, de edad de 23 a&ntilde;os,
+ era agradable, &aacute; pesar de un cierto aire masculino que se indicaba por la
+ abundancia de sus cejas, la firmeza de su perfil, la dureza de su voz y ciertos
+ movimientos bruscos que hubieran gustado en una cantinera. Con todo, ten&iacute;a
+ estatura elevada, buen aire, ojos magn&iacute;ficos, tez mate y admirable cabello
+ negro.</p>
+ <p>&iquest;C&oacute;mo, con tales prendas, Clementina no ten&iacute;a pretendientes y
+ se dispon&iacute;a &aacute; la ingrata tarea de vestir im&aacute;genes? Fortunato
+ daba la explicaci&oacute;n en pocas palabras: "Produce cierta inquietud y <a
+ id="Page_16" name='Page_16'></a>malestar, dec&iacute;a; &iexcl;le parece &aacute; uno
+ que est&aacute; haciendo la corte &aacute; un hombre!" Sin embargo, no por
+ ambici&oacute;n de dinero, porque Roussel estaba al frente de un negocio muy
+ lucrativo, sino por obedecer la &uacute;ltima voluntad de su t&iacute;o, Roussel no
+ hab&iacute;a rechazado la idea de casarse con Clementina y hab&iacute;a resuelto
+ intentarlo; lo que denotaba en &eacute;l que era un buen muchacho, porque su prima no
+ le gustaba y &eacute;l tend&iacute;a poderosamente &aacute; la libertad.</p>
+ <p>Convinieron en verse para tratar de ponerse de acuerdo y todas las tardes iba
+ Fortunato &aacute; tomar una taza de t&eacute; en casa de Clementina. &Eacute;sta se
+ hac&iacute;a de alm&iacute;bar para recibirle y ordinariamente, cuando ella le
+ hab&iacute;a instalado &aacute; un lado de la chimenea, Roussel se dec&iacute;a,
+ mir&aacute;ndola &aacute; buena luz: Verdaderamente, no es fea. Y procuraba por su
+ parte romper el hielo que se amontonaba entre ellos. Todo iba bien durante una hora,
+ pero despu&eacute;s la provisi&oacute;n de amabilidad de Clementina y las reservas de
+ paciencia de Fortunato se agotaban poco &aacute; poco, y llegaban las
+ contradicciones, las discusiones, las frases agrias, y el primo sal&iacute;a de la
+ casa con precipitaci&oacute;n, pensando: Dios m&iacute;o; &iexcl;qu&eacute;
+ desagradable es! Ella le ve&iacute;a huir con pena, suspiraba y se echaba en cara su
+ humor batallador, porque se daba cuenta perfectamente de su <a id="Page_17"
+ name='Page_17'></a>defecto, y se promet&iacute;a poner de su parte el d&iacute;a
+ siguiente cuanto fuera preciso para no alterar la buena armon&iacute;a, pero
+ jam&aacute;s lograba dominarse.</p>
+ <p>Un asunto de conversaci&oacute;n la preocupaba sobre todo y le abordaba con
+ frecuencia, aunque fuese motivo para que su desacuerdo con Fortunato se acentuase con
+ violencia. El abuelo de Roussel, general del primer imperio, hab&iacute;a recibido de
+ Napole&oacute;n primero el t&iacute;tulo de Bar&oacute;n despu&eacute;s de la
+ campa&ntilde;a de 1813, en la cual se hab&iacute;a portado como un h&eacute;roe. El
+ bar&oacute;n Roussel hab&iacute;a constitu&iacute;do un mayorazgo de diez mil francos
+ de renta y a&ntilde;adido &aacute; su t&iacute;tulo el nombre de la tierra de
+ Pontournant. Su hijo, que en tiempo de Luis Felipe se hab&iacute;a dedicado &aacute;
+ la industria, crey&oacute; oportuno llamarse sencillamente Roussel, y Fortunato,
+ continuador de los negocios y part&iacute;cipe de los escr&uacute;pulos de su padre,
+ dejaba en el olvido su t&iacute;tulo nobiliario. Ni la m&aacute;s insignificante
+ ense&ntilde;a de nobleza; ni el m&aacute;s peque&ntilde;o <i>de</i>; nada de
+ Pontournant; Roussel &aacute; secas; &iexcl;el bello Roussel! y aun, para los
+ &iacute;ntimos, &iexcl;Roussel el menor! Y &eacute;l se re&iacute;a de eso;
+ &iexcl;horror!</p>
+ <p>&Aacute; Clementina ese olvido no le hac&iacute;a gracia ninguna. El t&iacute;tulo
+ de Bar&oacute;n, y ese nombre con rastrillo, con barbacana y con torres almenadas,
+ Pontournant, le fascinaba por su aire de la edad <a id="Page_18"
+ name='Page_18'></a>media y hubiera querido llevarle. Ser baronesa de Pontournant con
+ los ochenta mil francos de renta del t&iacute;o Guichard, con m&aacute;s la fortuna
+ de su primo y la suya; &iexcl;qu&eacute; sue&ntilde;o! &iexcl;Y este Fortunato, poco
+ complaciente, no quer&iacute;a que se le hablase de tal asunto! se burlaba de las
+ veleidades aristocr&aacute;ticas de Clementina y no quer&iacute;a absolutamente
+ proporcionarse el rid&iacute;culo de convertirse en bar&oacute;n de Pontournant
+ &aacute; los cuarenta a&ntilde;os y siendo un notable comerciante, condecorado bajo
+ el sencillo nombre de Roussel.</p>
+ <p>Cuanto mayor era su repugnancia &aacute; satisfacer ese deseo de su futura,
+ m&aacute;s grande se hac&iacute;a el ardor con que &eacute;sta se empe&ntilde;aba en
+ impon&eacute;rsele. Discutiendo el pro y el contra del escudo nobilario hab&iacute;an
+ roto ya algunas lanzas y de esto vino todo el mal. Clementina, rechazada con
+ iron&iacute;a, se hab&iacute;a batido prudentemente en retirada; pero una retirada no
+ es una derrota para quien posee una voluntad decidida y nuestra hero&iacute;na
+ acechaba una ocasi&oacute;n de volver victoriosamente &aacute; la carga. Fortunato
+ Roussel acababa de ser nombrado capit&aacute;n de la Guardia Nacional de
+ caballer&iacute;a, cuerpo aristocr&aacute;tico en el que procuraban servir entonces
+ todos los elegantes de Par&iacute;s. Al felicitarle por su nombramiento, Clementina
+ dijo &aacute; su primo:</p>
+ <p>&mdash;Ya est&aacute;s enteramente metido en honores....</p>
+ <p><a id="Page_19" name='Page_19'></a>Ser&aacute;s recibido por el Emperador en las
+ Tuller&iacute;as.... Te estoy viendo entrar en gran uniforme.... Estar&aacute;s
+ magn&iacute;fico. Pero &iexcl;cu&aacute;nto mejor ser&iacute;a el efecto si al entrar
+ te anunciasen: "&iexcl;El se&ntilde;or capit&aacute;n bar&oacute;n de
+ Pontournant!..."</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bah! dijo el novio. El capit&aacute;n Roussel suena muy bien.</p>
+ <p>&mdash;Ser&iacute;a de muy buen gusto volver &aacute; llevar el nombre de una
+ ilustraci&oacute;n del primer imperio....</p>
+ <p>&mdash;Mi abuelo no pondr&iacute;a buena cara &aacute; un miembro de la
+ caballer&iacute;a ligera de la burgues&iacute;a parisiense....</p>
+ <p>&mdash;Que podr&iacute;a entrar en la aristocracia tan f&aacute;cilmente.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bonita ventaja!</p>
+ <p>&mdash;Un bonito nombre cuadra muy bien &aacute; un hombre arrogante.</p>
+ <p>&mdash;Prima, &iexcl;t&uacute; te propasas!</p>
+ <p>&mdash;Pero, en fin, &iquest;&aacute; qu&eacute; viene ese empe&ntilde;o de no
+ llevar tu nombre?</p>
+ <p>&mdash;Porque yo soy un hombre de negocios.</p>
+ <p>&mdash;D&eacute;jalos.</p>
+ <p>&mdash;Dios m&iacute;o, &iquest;y en qu&eacute; pasar&eacute; mi tiempo?</p>
+ <p>&mdash;En ocuparte de m&iacute;.</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras sigui&oacute; un largo silencio, como si Roussel hubiera
+ estado midiendo todo el fastidio de semejante proposici&oacute;n y la se&ntilde;orita
+ Gui<a id="Page_20" name='Page_20'></a>chard calculando toda su inverosimilitud. Por
+ fin, Clementina reanud&oacute; la primera la conversaci&oacute;n y dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por tan f&uacute;til motivo vas &aacute; causarme una pena
+ seria?</p>
+ <p>&mdash;Mi motivo no es m&aacute;s f&uacute;til que tu deseo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Tan testarudo eres?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y t&uacute; tan vanidosa?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Tan desgraciado ser&iacute;as por haberme hecho baronesa!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y no es, acaso por serlo por lo que tanto deseas que nos
+ casemos?</p>
+ <p>Aqu&iacute; se detuvieron, espantados del cambio de sus fisonom&iacute;as:
+ Fortunato, rojo como un gallo, estaba &aacute; dos dedos de la apoplej&iacute;a y
+ Clementina, devorada por la bilis, parec&iacute;a amenazada de ictericia. Se
+ encontraron mal y despu&eacute;s de algunas palabras insignificantes, necesarias para
+ atenuar la amargura de sus r&eacute;plicas, se separaron muy descontentos y &aacute;
+ mil leguas de una inteligencia. Roussel se fu&eacute; &aacute; pie para calmar la
+ efervescencia de su sangre y dando al diablo &aacute; su t&iacute;o Guichard y
+ &aacute; sus fantas&iacute;as testamentarias.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bonita idea la de quererme casar con esta soltera rabiosa!
+ &iquest;Creer&iacute;a que por ochenta mil francos de renta iba &aacute; arriesgar la
+ dicha de toda mi vida? Pardiez, no necesito su dinero ...&iexcl;Que lo <a
+ id="Page_21" name='Page_21'></a>guarde ella, puesto que el matrimonio es la
+ condici&oacute;n <i>sine qua non</i> de la herencia! Yo ser&eacute; siempre bastante
+ rico, con tal de estar libre y tranquilo ... &iexcl;Si fuese marido de Clementina,
+ gastar&iacute;a todo el dinero del t&iacute;o Guichard en consolarme de vivir
+ &aacute; su lado ...&iexcl;Mal negocio!</p>
+ <p>Una vez en su casa, durmi&oacute; mal; tuvo pesadillas espantosas y se
+ despert&oacute; decidido &aacute; permanecer soltero. Clementina, despu&eacute;s de
+ haber pasado una parte de la noche rabiando y llorando, acab&oacute; por calmarse y
+ se levant&oacute; con el prop&oacute;sito decidido de ceder en todos los puntos para
+ no alejar &aacute; Fortunato, sin perjuicio de reconquistar, una vez realizado el
+ matrimonio, todas las posiciones abandonadas. Se sent&oacute; &aacute; su mesa y
+ escribi&oacute; &aacute; su primo la m&aacute;s amable de las esquelas
+ invit&aacute;ndole &aacute; venir &aacute; pasar la tarde con ella. Apenas
+ hab&iacute;a salido la doncella para llevarla, lleg&oacute; una carta de Roussel
+ anunciando &aacute; Clementina que un negocio imprevisto le obligaba &aacute;
+ ausentarse por algunos d&iacute;as. La se&ntilde;orita Guichard exhal&oacute; un
+ suspiro, se propuso hacer pagar despu&eacute;s &aacute; Fortunato las humillaciones
+ que la dedicaba, y no pudiendo hacer cosa mejor que esperar, esper&oacute;.</p>
+ <p>Al cabo de quince d&iacute;as, como no recibiese noticias de su prometido ni oyese
+ hablar de &eacute;l, perdi&oacute; la paciencia y se decidi&oacute; &aacute;
+ informarse. Inte<a id="Page_22" name='Page_22'></a>rrogada la portera de la casa,
+ respondi&oacute; que el se&ntilde;or Roussel estaba en Par&iacute;s, del que no se
+ hab&iacute;a movido, y que acababa de entrar en su casa. &Aacute; Clementina se le
+ subi&oacute; la sangre &aacute; la cabeza; se vi&oacute; burlada, desde&ntilde;ada;
+ el temor y la c&oacute;lera la sublevaban al mismo tiempo. Prorrumpi&oacute; en una
+ exclamaci&oacute;n que asust&oacute; &aacute; la portera y enseguida, tomando su
+ partido en un segundo, se lanz&oacute; &aacute; la escalera, subi&oacute; los dos
+ pisos, llam&oacute; con violencia, y sin preguntar nada al criado, que la
+ conoci&oacute; y estaba estupefacto, entr&oacute; como una avalancha en el gabinete
+ de su primo.</p>
+ <p>Fortunato, sentado en una gran butaca y con una excelente pipa en la boca,
+ le&iacute;a tranquilamente su correo de la tarde, cuando la puerta, al abrirse
+ bruscamente, le hizo levantar la vista. Se levant&oacute; r&aacute;pidamente al
+ reconocer &aacute; Clementina, coloc&oacute; la pipa sobre la chimenea, meti&oacute;
+ las cartas en el bolsillo y con voz un poco temblorosa, porque ten&iacute;a la
+ sospecha de haberse conducido sin galanter&iacute;a, dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Calla! querida prima, &iquest;eres t&uacute;?</p>
+ <p>Despu&eacute;s de esta vulgaridad, permaneci&oacute; cortado, mirando con embarazo
+ &aacute; Clementina, que estaba p&aacute;lida, verdosa, sofocada, con los ojos
+ dorados por la hiel. Por fin pudo recobrar la respiraci&oacute;n y temblando de
+ c&oacute;lera, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_23" name='Page_23'></a>&iquest;Con que me ha enga&ntilde;ado
+ usted, dici&eacute;ndome que se ausentaba? Yo le cre&iacute;a de viaje y est&aacute;
+ usted en Par&iacute;s....</p>
+ <p>&mdash;He vuelto antes de lo que pensaba, balbuce&oacute; Fortunato.</p>
+ <p>&mdash;No mienta usted; porque no ha salido de Par&iacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Pero....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Ahora comprendo porqu&eacute; no quiere usted llevar su
+ t&iacute;tulo ... No vendr&iacute;a bien con su car&aacute;cter....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Prima m&iacute;a!...</p>
+ <p>&mdash;Se ha portado usted conmigo como un pat&aacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah!</p>
+ <p>&mdash;Si, &iexcl;lo que ha hecho usted es una cobard&iacute;a!</p>
+ <p>Y excit&aacute;ndose con el ruido de sus propias palabras, anim&aacute;ndose con
+ sus mismas violencias y viendo &aacute; Roussel consternado, Clementina lleg&oacute;
+ al paroxismo del furor. Traspasando todo l&iacute;mite, perdi&oacute; la cabeza y si
+ su primo hubiera respondido en el mismo tono, hubiera sido capaz de pegarle. Pero
+ &eacute;l estaba tan pac&iacute;fico como ella excitada. En vez de replicar, de
+ defenderse, observaba &aacute; su adversario y se afirmaba en la resoluci&oacute;n de
+ no unirse con semejante furia. Y, sin embargo, si en ese instante Fortunato hubiese
+ proferido una sola palabra afectuosa; si hubiera procurado hacer <a id="Page_24"
+ name='Page_24'></a>vibrar el coraz&oacute;n apasionado de la se&ntilde;orita
+ Guichard, la hubiese hecho prorrumpir en sollozos, la hubiera obligado &aacute; pedir
+ gracia y la hubiera permitido demostrar la verdadera ternura que sent&iacute;a por
+ &eacute;l. Y acaso el uno y el otro hubieran sido felices, hasta tal punto arregla
+ las cosas el amor. Pero Roussel no pronunci&oacute; la palabra de afecto y
+ Clementina, ahogada por la rabia y no encontrando ya m&aacute;s injurias que lanzar
+ &aacute; la faz de su primo, arroj&oacute; un grito desgarrador y cay&oacute; en el
+ sof&aacute;, v&iacute;ctima de un ataque nervioso.</p>
+ <p>Fortunato, que era la bondad misma, se precipit&oacute; &aacute; su socorro y
+ recibi&oacute; algunos puntapi&eacute;s y alguna que otra tarascada, pero no
+ retrocedi&oacute; y empez&oacute; &aacute; desabrochar &aacute; Clementina, que
+ lanzaba d&eacute;biles quejidos. Le moj&oacute; concienzudamente las sienes con agua
+ de Colonia y le hizo aspirar un frasco de sales. Estando inclinado hacia su prima,
+ abri&oacute; &eacute;sta los ojos, le reconoci&oacute;, se levant&oacute; de un
+ salto, le dirigi&oacute; una mirada de indignaci&oacute;n, se volvi&oacute; &aacute;
+ abrochar y de pie en el umbral de la puerta, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Conste que soy yo la que ha dado un paso de conciliaci&oacute;n. Espero
+ &aacute; usted &aacute; su vez esta tarde. Reflexione usted en las intenciones de
+ nuestro t&iacute;o Guichard y vea si le conviene sufrir las consecuencias de
+ desobedecerle.</p>
+ <p><a id="Page_25" name='Page_25'></a>Clementina hab&iacute;a vuelto &aacute; ponerse
+ dura y arisca y acab&oacute; de desagradar definitivamente &aacute; Fortunato, el
+ cual, creyendo necesario quemar sus naves y cortarse por completo la retirada, dijo
+ en tono muy dulce:</p>
+ <p>&mdash;La consecuencia que tocar&eacute;, querida prima, ser&aacute; verte tomar
+ mi parte en la herencia; t&oacute;mala, pues: creo que no es un precio muy elevado
+ para la libertad.</p>
+ <p>Acababa de hacer oir &aacute; Clementina las palabras m&aacute;s crueles que
+ pudiera esperar de &eacute;l. Su cara se descompuso y levantando una mano
+ tr&eacute;mula &aacute; la altura de la cabeza de Fortunato, respondi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Est&aacute; bien; usted se arrepentir&aacute; toda su vida de lo que acaba
+ de contestarme. Desde hoy le considero &aacute; usted como mi m&aacute;s mortal
+ enemigo.</p>
+ <p>Esperaba, acaso, en un arrepentimiento causado por la inquietud; pero hab&iacute;a
+ escogido el peor de los medios para atraer &aacute; Roussel, que no replic&oacute;;
+ hizo una inclinaci&oacute;n de cabeza; abri&oacute; la puerta &aacute; su prima y
+ cuando la vi&oacute; en la escalera, volvi&oacute; &aacute; entrar en su casa,
+ encendi&oacute; de nuevo la pipa y continu&oacute; la lectura del correo de la
+ tarde.</p>
+ <p>Sin embargo, no deb&iacute;a quedar tranquilo despu&eacute;s de esta salida
+ amenazadora y muy pronto pudo darse cuenta de que Clementina, fuera de su casa, era
+ todav&iacute;a m&aacute;s formidable. La se&ntilde;orita <a id="Page_26"
+ name='Page_26'></a>Guichard empez&oacute; una guerra sorda contra aquel &aacute;
+ quien odiaba con todas las fuerzas de su amor enga&ntilde;ado. Desde luego, como
+ hab&iacute;a que explicar el rompimiento &aacute; las personas de su intimidad y esta
+ explicaci&oacute;n, dada por Clementina, ten&iacute;a que serle favorable y
+ perjudicial, por tanto, para Roussel, la dulce prima di&oacute; &aacute; entender que
+ hab&iacute;a descubierto en su primo cierto vicio que le infund&iacute;a temores por
+ su tranquilidad en el porvenir. Y como se hubiesen manifestado dudas, no exentas de
+ curiosidad, hab&iacute;a declarado que la temperancia de Fortunato dejaba que desear.
+ No hac&iacute;a falta m&aacute;s para que se esparciese el rumor de que aquel
+ perfecto caballero, que parec&iacute;a tan sobrio y arreglado, beb&iacute;a y
+ volv&iacute;a &aacute; su casa en situaci&oacute;n de necesitar, para subir la
+ escalera, la intervenci&oacute;n de su criado y de su portero.</p>
+ <p>Estos rumores llegaron &aacute; o&iacute;dos de Roussel, que empez&oacute; por
+ encolerizarse, pero despu&eacute;s tom&oacute; el partido de reirse de ellos,
+ contando con que la gente que le conociese no dar&iacute;a cr&eacute;dito &aacute;
+ tan rid&iacute;cula especie. Pero si la credulidad p&uacute;blica rechaza con
+ fastidio lo que redunda en ventaja del pr&oacute;jimo, acepta con apresuramiento lo
+ que viene en su perjuicio. Decid &aacute; cualquiera: "Parece que Fulano ha hecho una
+ buena obra &oacute; realizado una hermosa acci&oacute;n," y ese cualquiera <a
+ id="Page_27" name='Page_27'></a>os responder&aacute; con aire contrito:
+ &iexcl;Puede!... Decidle, en cambio, que Fulano ha robado en el juego &oacute;
+ cometido estafas y exclamar&aacute; en tono de triunfo "&iexcl;Ah; eso era de
+ esperar!"</p>
+ <p>En seis semanas, Roussel pas&oacute; por un borracho. Ten&iacute;a hac&iacute;a
+ diez a&ntilde;os una cocinera que le daba de comer &aacute; su gusto y Clementina se
+ la llev&oacute;, &aacute; fuerza de dinero, y cuando sus amigos la felicitaban por su
+ delicada cocina, ella respond&iacute;a: "&iquest;Qu&eacute; quiere usted? No ha
+ podido permanecer en casa de Roussel, porque no pagaba jam&aacute;s sus gastos.
+ Hab&iacute;a veces que le ten&iacute;a adelantados cuatro &oacute; cinco mil francos,
+ y cuando era absolutamente indispensable entregar dinero, gritaba hasta el punto de
+ hacer necesaria la presencia del juez de paz. Entre nosotros, creo que los negocios
+ de Fortunato van bastante mal."</p>
+ <p>El primo de la se&ntilde;orita Guichard perd&iacute;a clientes que hab&iacute;an
+ o&iacute;do decir que Roussel pod&iacute;a muy bien "faltar" cualquiera
+ ma&ntilde;ana. Para desmentir esos funestos rumores, no hizo, durante dos
+ a&ntilde;os, m&aacute;s que negociaciones al contado.</p>
+ <p>Ten&iacute;a en Montretout, enfrente del bosque de Bolonia, una casa de campo
+ encantadora, en la que sosten&iacute;a un maravilloso lujo de flores. Sus estufas
+ estaban colocadas en condiciones tales que recib&iacute;an el sol y la luz desde por
+ la ma&ntilde;ana, gra<a id="Page_28" name='Page_28'></a>cias &aacute; un gran solar,
+ no edificado, que las separaba de las propiedades pr&oacute;ximas. Ya Roussel
+ hab&iacute;a querido comprar ese terreno para plantar legumbres, pero el propietario
+ no hab&iacute;a accedido nunca &aacute; vend&eacute;rsele. Por qu&eacute; maniobras
+ obtuvo &eacute;xito la se&ntilde;orita Guichard donde su primo hab&iacute;a
+ fracasado, nadie pudo saberlo; pero una ma&ntilde;ana vi&oacute; Fortunato unos
+ contratistas y despu&eacute;s una cuadrilla de alba&ntilde;iles que se instalaban en
+ el solar y elevaban una tapia que le quitaba la luz. Fu&eacute; preciso cambiar de
+ sitio las estufas, que ya no produjeron frutos ni flores tan buenos como antes. En
+ una palabra, en todo y por todo Clementina se ingeni&oacute; para atormentar,
+ molestar y vejar al que se hab&iacute;a empe&ntilde;ado en permanecer soltero.</p>
+ <p>As&iacute; como ella se mantuvo sin casarse, para consagrarse por completo
+ &aacute; la guerra continua que hac&iacute;a &aacute; Fortunato. Acaso conservaba en
+ el fondo de su coraz&oacute;n un resto de sentimiento por ese monstruo, como ella le
+ llamaba. Clementina hubiese podido casarse f&aacute;cilmente; era muy rica, no muy
+ madura y muy agradable para los que no temen &aacute; las mujeres del g&eacute;nero
+ granadero. Pero ninguna proposici&oacute;n la encontr&oacute; bien dispuesta.
+ &iquest;Qui&eacute;n sabe si cre&iacute;a que &aacute; fuerza de malas partidas
+ habr&iacute;a de traer &aacute; buenas &aacute; Roussel y tener la <a id="Page_29"
+ name='Page_29'></a>dicha triunfal de verle &aacute; sus plantas humillado,
+ arrepentido y bar&oacute;n?</p>
+ <p>Sin embargo, al cabo de algunos a&ntilde;os debi&oacute; renunciar &aacute; toda
+ esperanza, porque su odio se hizo m&aacute;s concentrado y m&aacute;s mortal. Las
+ calumnias esparcidas por ella contra su primo hab&iacute;an acabado por disiparse;
+ porque la buena vida y las acciones claras son la mejor prueba de honradez que puede
+ dar un hombre. Roussel consigui&oacute; dominar la dura corriente de malas voluntades
+ desencadenada contra &eacute;l. Hubo que reconocer, al principio, que hab&iacute;a
+ alguna exageraci&oacute;n en los rumores esparcidos &aacute; su costa y lleg&oacute;
+ &aacute; resultar despu&eacute;s evidente que eran falsos. No falt&oacute; quien
+ quiso averiguar el origen de aquel envenenamiento social, pero la misma
+ v&iacute;ctima se interpuso entre su verdugo y los curiosos. Por otra parte, acababa
+ de ocurrir un hecho importante que llevaba &aacute; su existencia un elemento de
+ inter&eacute;s que Fortunato no hab&iacute;a jam&aacute;s sospechado.</p>
+ <p>Sin haberse casado, se convirti&oacute; en padre. Uno de sus amigos m&aacute;s
+ queridos muri&oacute;, dejando solo en el mundo &aacute; un ni&ntilde;o de ocho
+ a&ntilde;os. Llamado &aacute; la cabecera del moribundo y como &eacute;ste le rogara
+ con el ardor de una profunda angustia paternal que uo abandonase &aacute; su hijo,
+ Roussel, sin grandes <a id="Page_30" name='Page_30'></a>frases ni actitudes
+ dram&aacute;ticas adquiri&oacute; el compromiso de velar sobre el hu&eacute;rfano, al
+ que apenas conoc&iacute;a. &Aacute; fin de darle la triste noticia, fu&eacute;
+ &aacute; verle al colegio y qued&oacute; conmovido ante aquel rubillo que lloraba
+ &aacute; l&aacute;grima viva, solo, enteramente solo ya, y sin otro apoyo que el de
+ un extra&ntilde;o.</p>
+ <p>Las palabras afectuosas que Fortunato no hab&iacute;a encontrado para Clementina,
+ acudieron &aacute; sus labios para Mauricio. Al cabo de cinco minutos, el muchacho
+ estaba sobre las rodillas del solter&oacute;n y &eacute;ste observaba que aquellos
+ bracitos temblorosos que le estrechaban como &aacute; una postrera esperanza, eran la
+ m&aacute;s s&oacute;lida de las cadenas. Y como Mauricio no se calmaba, el buen
+ Fortunato le llev&oacute; &aacute; su casa, le instal&oacute; en una
+ habitaci&oacute;n pr&oacute;xima &aacute; la suya, y por la noche, al oirle suspirar,
+ se levant&oacute; para ver si estaba enfermo.</p>
+ <p>El ni&ntilde;o, dormido, lloraba en la cama, so&ntilde;ando sin duda con su
+ padre.</p>
+ <p>Gruesas l&aacute;grimas se deslizaban por sus mejillas y mojaban la almohada.
+ Roussel, en camisa y con el candelero en la mano, se sinti&oacute; presa de un
+ s&uacute;bito enternecimiento, y aun &aacute; riesgo de coger un resfriado,
+ permaneci&oacute; contemplando al hu&eacute;rfano.</p>
+ <p>La luz, hiriendo los ojos de Mauricio, le des<a id="Page_31"
+ name='Page_31'></a>pert&oacute;. Abri&oacute; &eacute;ste un instante los
+ p&aacute;rpados hinchados por el llanto y viendo inclinada sobre &eacute;l una cara
+ que expresaba bondad y ternura, murmur&oacute; en medio de su sue&ntilde;o:
+ "&iquest;Est&aacute;s ah&iacute;, pap&aacute;?..." Roussel se sinti&oacute; conmovido
+ hasta en los m&aacute;s &iacute;ntimos repliegues del coraz&oacute;n &eacute;
+ imprimiendo en la frente h&uacute;meda del ni&ntilde;o un tierno beso, dijo en alta
+ voz, como para tomar por testigo al muerto:</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, duerme, hijo m&iacute;o: &iexcl;tu padre est&aacute;
+ aqu&iacute;!</p>
+ <p>Mauricio no volvi&oacute; al colegio. Fortunato hab&iacute;a llegado &aacute; la
+ edad en que el hombre siente placer en vivir dentro de su casa &aacute;
+ condici&oacute;n de no estar en ella enteramente solo, y gracias &aacute; su hijo
+ adoptivo, encontr&oacute; el atractivo que pod&iacute;a conducirle al hogar y
+ retenerle en &eacute;l. Al ni&ntilde;o debi&oacute;, pues, la rectitud de su vida, la
+ seriedad de sus pensamientos, la dignidad sonriente de su madurez. Demasiado
+ inteligente para no darse cuenta de lo que as&iacute; ganaba, agradeci&oacute;
+ &aacute; su pupilo haberle proporcionado la ocasi&oacute;n de emprender una vida
+ arreglada y se prometi&oacute; pagarle en felicidad la tranquilidad que por su causa
+ gozaba.</p>
+ <p>Y tom&oacute; en serio su papel de padre. Terminados sus negocios, se ocupaba de
+ Mauricio. &iquest;Qu&eacute; tal hab&iacute;a trabajado? &iquest;Estaban contentos de
+ &eacute;l en el instituto? &iquest;Hab&iacute;a estudiado sus lecciones? <a
+ id="Page_32" name='Page_32'></a>&iquest;&Aacute; qu&eacute; hab&iacute;a jugado en el
+ recreo? Com&iacute;a con el muchacho, que le daba conversaci&oacute;n. Le ve&iacute;a
+ acostarse y dej&aacute;ndole al cuidado de su antigua ama de gobierno, sal&iacute;a
+ con el esp&iacute;ritu tranquilo, &eacute; iba al teatro &oacute; &aacute; las
+ sociedades, pero jam&aacute;s se retiraba tarde, atra&iacute;do por el recuerdo de
+ aquel muchacho tan d&eacute;bil y que tan preferente lugar hab&iacute;a tomado en la
+ vida de su tutor.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_II" name='CAPITULO_II'></a>
+ <h2><a id="Page_33" name='Page_33'></a>CAP&Iacute;TULO II</h2>
+ <h3>DE C&Oacute;MO UNA CASUALIDAD VUELVE &Aacute; ENCENDER LA GUERRA.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Cuando la se&ntilde;orita Guichard supo que Fortunato ten&iacute;a un ni&ntilde;o
+ &aacute; su lado, su primer impulso fu&eacute; esparcir el rumor de que ser&iacute;a
+ alg&uacute;n pilluelo escapado de Mettray &oacute; de la prisi&oacute;n de
+ j&oacute;venes que &eacute;ste hab&iacute;a recogido en la calle para jugarla una
+ mala partida; pero, contra lo que ella esperaba, la historia no hizo fortuna. Todo el
+ mundo hab&iacute;a conocido al se&ntilde;or Aubry, el padre del hu&eacute;rfano, y la
+ generosa intervenci&oacute;n de Roussel fu&eacute; bien juzgada. Su primo Bobard,
+ astuto abogado, lleg&oacute; &aacute; insinuar que el acto era h&aacute;bil, porque,
+ decidido &aacute; permanecer soltero, Roussel se proporcionaba un heredero como medio
+ de desheredar &aacute; la se&ntilde;orita Guichard si mor&iacute;a antes que
+ ella.</p>
+ <p>Clementina no hab&iacute;a prestado nunca atenci&oacute;n <a id="Page_34"
+ name='Page_34'></a>al desagradable pensamiento de que si ella era heredera de su
+ primo Fortunato, tambi&eacute;n &eacute;ste deb&iacute;a heredarla, en su caso. En un
+ momento, esa perspectiva abierta por Bobard la sublev&oacute;. &iexcl;C&oacute;mo!
+ &iexcl;Algo de lo suyo podr&iacute;a ir &aacute; su enemigo! &iexcl;Podr&iacute;a
+ &eacute;ste jactarse de haberse desembarazado de su odio al mismo tiempo que se
+ apoderaba de su herencia! &iexcl;Tendr&iacute;a la alegr&iacute;a salvaje de verla
+ descender &aacute; la tumba de familia y de gozar despu&eacute;s no s&oacute;lo de la
+ fortuna del t&iacute;o Guichard, sino de la suya propia! &iexcl;Nunca! Sus cabellos
+ se erizaron de horror, y exclam&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;&Eacute;l tiene un hijo adoptivo? Pues bien, &iexcl;yo
+ tambi&eacute;n tendr&eacute; otro!</p>
+ <p>Bobard, que ten&iacute;a un hijo en el colegio, insinu&oacute; en seguida &aacute;
+ Clementina que pod&iacute;a encontrar en ese muchacho un hijo s&oacute;lido,
+ obediente y respetuoso, pero un var&oacute;n no conven&iacute;a &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard. El instinto de su sexo le hac&iacute;a desear una
+ ni&ntilde;a. Hizo saber su deseo &aacute; un m&eacute;dico y le declar&oacute;
+ resueltamente las condiciones que deb&iacute;a llenar la candidata; tener dos
+ a&ntilde;os al menos y tres cuando m&aacute;s; no tener madre ni padre, &aacute; fin
+ de evitar toda reclamaci&oacute;n; ser bonita, rubia, con ojos azules. En cuanto al
+ car&aacute;cter, ella se encargar&iacute;a de form&aacute;rsele y ser&iacute;a
+ bueno.</p>
+ <p>Ocho d&iacute;as despu&eacute;s la se&ntilde;orita Guichard recib&iacute;a <a
+ id="Page_35" name='Page_35'></a>aviso de que una nodriza de Courbevoie ten&iacute;a
+ una ni&ntilde;a que realizaba absolutamente el programa formulado. El padre y la
+ madre hab&iacute;an muerto y como hac&iacute;a un a&ntilde;o que nadie pagaba las
+ mensualidades, aquella mujer, muy pobre, se iba &aacute; ver precisada con gran
+ sentimiento y despu&eacute;s de haber tardado todo lo posible, &aacute; llevar la
+ criatura &aacute; la Inclusa. La se&ntilde;orita Guichard subi&oacute; inmediatamente
+ al coche, se fu&eacute; &aacute; Courbevoie, vi&oacute; &aacute; la ni&ntilde;a, que
+ se llamaba Herminia, la encontr&oacute; &aacute; su gusto, di&oacute; quinientos
+ francos &aacute; la nodriza y se fu&eacute; colmada de bendiciones y llevando
+ triunfalmente &aacute; su heredera.</p>
+ <p>En su condici&oacute;n de mujer soltera, le pareci&oacute; inconveniente el ser
+ llamada mam&aacute; y ense&ntilde;&oacute; &aacute; Herminia &aacute; llamarla "mi
+ t&iacute;a." Pudo desde entonces desafiar &aacute; Roussel no s&oacute;lo en el
+ presente, sino tambi&eacute;n en el porvenir. La hija de la una val&iacute;a por el
+ hijo del otro. Pero, cosa singular, el coraz&oacute;n de Clementina no se
+ fundi&oacute;, como el de Fortunato, al calor de esta nueva afecci&oacute;n.
+ Am&oacute; &aacute; Herminia, no por la dicha de amar, sino porque le serv&iacute;a
+ de aliada contra su enemigo. El encanto, la gracia, la inocencia de la ni&ntilde;a no
+ lograron apoderarse por completo de la se&ntilde;orita Guichard, que no fu&eacute;
+ verdaderamente sensible m&aacute;s que al &uacute;til apoyo que le proporcionaba <a
+ id="Page_36" name='Page_36'></a>aquella criatura, en su lucha contra Fortunato.</p>
+ <p>No pudo desconocer, ciertamente, la dicha que entraba en su casa, que era, antes
+ de la adopci&oacute;n de Herminia, como una jaula sin p&aacute;jaro y que ahora
+ llenaba la ni&ntilde;a con sus risas, con sus cantos, con su alegr&iacute;a. Pero
+ Clementina era menos accesible &aacute; estos goces deliciosos que &aacute; la
+ &aacute;spera satisfacci&oacute;n de pensar veinte veces al d&iacute;a: "He
+ perjudicado &aacute; Roussel."</p>
+ <p>Educ&oacute; &aacute; Herminia con perfecci&oacute;n pero severamente. La
+ cuid&oacute; con el celo de un artillero por su ca&ntilde;&oacute;n. Cuando la
+ ni&ntilde;a estuvo enferma, la se&ntilde;orita Guichard experiment&oacute; vivas
+ inquietudes, llam&oacute; al mejor m&eacute;dico y hasta pas&oacute; en vela algunas
+ noches; pero jam&aacute;s experiment&oacute; ese ardor espiritual que templa la
+ atm&oacute;sfera en torno de un ni&ntilde;o y le hace vivir en medio de la mayor
+ seguridad, en la evoluci&oacute;n de un tranquilo desarrollo. Jam&aacute;s su
+ coraz&oacute;n de mujer tuvo los peque&ntilde;os refinamientos de afecto, las
+ delicadas atenciones que Roussel prodigaba &aacute; Mauricio.</p>
+ <p>Se hizo amar por su hija adoptiva, pero se hizo m&aacute;s respetar. El nombre de
+ "t&iacute;a" conven&iacute;a por su frialdad &aacute; las relaciones afectuosas que
+ Herminia ten&iacute;a con la se&ntilde;orita Guichard: llamarla mam&aacute; hubiera
+ sido imposible, porque en realidad era tratada como una sobrina.</p>
+ <p><a id="Page_37" name='Page_37'></a>Durante quince a&ntilde;os la vida no
+ ofreci&oacute; graves incidentes. El rencor de Clementina no estaba extinguido, sino
+ en ese estado de incubaci&oacute;n semejante al de los volcanes que no revelan su
+ actividad interior m&aacute;s que por los tenues hilos de humo que se escapan por sus
+ costados. Ni Roussel ni la se&ntilde;orita Guichard hab&iacute;an hablado de sus
+ disentimientos &aacute; Mauricio y &aacute; Herminia, obedeciendo al miedo de sembrar
+ el odio en aquellos sencillos esp&iacute;ritus.</p>
+ <p>Los dos muchachos crecieron y entraron en la edad juvenil. Mauricio,
+ despu&eacute;s de terminar sus estudios, hab&iacute;a manifestado una afici&oacute;n
+ muy marcada por la pintura. Como estaba llamado &aacute; ser rico, pues el capital de
+ su padre, cuidadosamente administrado, produc&iacute;a treinta mil francos de renta y
+ Mauricio le hab&iacute;a asegurado una considerable fortuna por una donaci&oacute;n
+ <i>inter vivos</i>, pose&iacute;a todos los medios necesarios para realizar sus
+ aspiraciones art&iacute;sticas. Roussel, siempre pr&aacute;ctico, no se
+ content&oacute; con que su hijo fuese un simple aficionado.</p>
+ <p>&mdash;Todo lo que se hace, le dec&iacute;a, es preciso hacerlo con
+ perfecci&oacute;n. Deseas pintar, no me opongo; pero te exijo que trabajes como si
+ tuvieras necesidad de tu paleta para vivir. Vas &aacute; entrar en la escuela de
+ Bellas Artes; te recomendar&eacute; &aacute; <a id="Page_38"
+ name='Page_38'></a>Baudry, que es amigo m&iacute;o, y &aacute; Meissonier, &aacute;
+ quien conoc&iacute; en la Guardia nacional. Si quieres hacer grandes cuadros &aacute;
+ la manera de los grandes maestros italianos del Renacimiento, el primero te
+ ser&aacute; &uacute;til; si prefieres dedicarte al arte minucioso de los Flamencos,
+ el segundo te dar&aacute; consejos; pero, cualquiera que sea tu elecci&oacute;n,
+ conviene que te apliques &aacute; ella con todas tus fuerzas.</p>
+ <p>Mauricio adquiri&oacute; ese compromiso y le cumpli&oacute;. &Aacute; los
+ veintitr&eacute;s a&ntilde;os obtuvo el segundo premio y por una rara delicadeza, no
+ quiso concurrir al a&ntilde;o siguiente, aunque estaba casi seguro de la victoria.
+ Para explicarlo, di&oacute; &aacute; su tutor razones que le conmovieron
+ vivamente:</p>
+ <p>&mdash;Tengo tres concurrentes enteramente pobres y pueden desesperarse por un
+ fracaso. Cualquiera de ellos que obtenga el primer premio tiene su carrera asegurada.
+ &iquest;Voy yo, que soy rico, gracias &aacute; mi padre y &aacute; usted, &aacute;
+ servir de obst&aacute;culo &aacute; ese porvenir que puede ser tan fecundo y tan
+ dichoso? Puedo hacerlo, materialmente, pero moralmente no tengo ese derecho. Mi
+ segundo premio me da bastante distinci&oacute;n; soy conocido y apreciado. &iquest;He
+ llegado al fin que usted me hab&iacute;a mandado alcanzar? &iquest;Exige usted que
+ haga m&aacute;s?</p>
+ <p>&mdash;No, dijo Roussel abrazando &aacute; su hijo; eres un buen muchacho.</p>
+ <p><a id="Page_39" name='Page_39'></a>El a&ntilde;o siguiente, Mauricio expuso su
+ gran cuadro "La org&iacute;a en Caprera", que hizo profunda sensaci&oacute;n, y el
+ retrato de su tutor; y obtuvo una tercera medalla.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard supo por los peri&oacute;dicos el &eacute;xito del
+ pupilo de Fortunato y quiso ir &aacute; la exposici&oacute;n de pinturas. Fu&eacute;
+ sola temiendo venderse y que Herminia conociese su ira. Busc&oacute; la sala A.,
+ donde, en medio de los cien lienzos colgados en la pared, se destacaba una figura,
+ como una aparici&oacute;n fant&aacute;stica, apoder&aacute;ndose de sus miradas y
+ ejerciendo sobre ella como una especie de atracci&oacute;n hipn&oacute;tica: Roussel,
+ de un parecido inveros&iacute;mil, fresco, sonrosado, con sus cabellos blancos,
+ satisfecho, pac&iacute;fico. Se sal&iacute;a, literalmente, del cuadro y Clementina
+ crey&oacute; que se dirig&iacute;a hacia ella desafi&aacute;ndola con su mirada
+ dichosa, y con su boca sonriente; injuri&aacute;ndola con su insolente
+ alegr&iacute;a. La se&ntilde;orita Guichard avanz&oacute; hacia &eacute;l atrevida,
+ amenazadora y llegada ante el lienzo, con la cabeza trastornada por la c&oacute;lera,
+ los labios apretados para no estallar en injurias, levant&oacute; su sombrilla con
+ actitud furiosa &eacute; iba &aacute; golpear &aacute; su enemigo cuando una mano la
+ detuvo, al mismo tiempo que una voz dec&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;Pero, se&ntilde;ora, &iquest;qu&eacute; hace usted?</p>
+ <p>Volvi&oacute; en s&iacute; y se encontr&oacute; al lado de un <a id="Page_40"
+ name='Page_40'></a>guarda de la exposici&oacute;n que la miraba con asombro y
+ refunfu&ntilde;aba. Clementina balbuce&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Hace mucho calor aqu&iacute;.... He tenido un momento de
+ turbaci&oacute;n....</p>
+ <p>Y fuera de s&iacute;, no pudiendo permanecer ante aquel retrato sin ceder al deseo
+ de rasgar la tela, huy&oacute;, mientras el empleado dec&iacute;a severamente:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No se deb&iacute;a dejar entrar aqu&iacute; &aacute; las locas!</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard volvi&oacute; &aacute; su casa confes&aacute;ndose que
+ Roussel pose&iacute;a sobre ella una marcada superioridad y que jam&aacute;s Herminia
+ tendr&iacute;a ni un gran talento para pintar, ni gran voz para hacer
+ sensaci&oacute;n como cantante, ni buen arte como pianista para rivalizar con los
+ Poloneses. Dijo cosas desagradables &aacute; su sobrina, que no comprend&iacute;a
+ nada de todo aquello, y se acost&oacute; pregunt&aacute;ndose qu&eacute; mala partida
+ podr&iacute;a jugar &aacute; Fortunato.</p>
+ <p>La casualidad, ese c&oacute;mplice de los que nada pueden, se encarg&oacute; de
+ proporcionarle un terrible desquite. Se hab&iacute;a instalado en la
+ Celle-Saint-Cloud, como todos los a&ntilde;os, para pasar el verano, y en sus paseos
+ por el bosque de Saint-Cucufa, ve&iacute;a en la eminencia de Montretout la casa de
+ su primo. Con mucha frecuencia pensaba: "Si tuviera &aacute; mi disposici&oacute;n
+ durante un d&iacute;a uno de los grandes ca&ntilde;ones del Mont-Valerien,
+ &iexcl;c&oacute;mo aniquilar&iacute;a la <a id="Page_41" name='Page_41'></a>casucha
+ de ese miserable! Ser&iacute;a asunto de algunos ca&ntilde;onazos bien
+ dirigidos."</p>
+ <p>Pero el Estado franc&eacute;s no presta sus ca&ntilde;ones &aacute; los
+ particulares, aunque sea para bombardearse en familia, y Clementina tuvo que
+ resignarse &aacute; ver la casa maldita que se levantaba &aacute; lo lejos, punto
+ blanco en el horizonte verdoso de los bosques. Fuera de esto, viv&iacute;a tranquila
+ en aquel pa&iacute;s encantador gozando de un bonito jard&iacute;n y de sus hermosas
+ flores. Herminia especialmente, era dichosa en la Celle-Saint-Cloud. Amaba la
+ tranquila libertad del campo y pasaba los d&iacute;as bajo un emparrado adornado con
+ guirnaldas de madreselvas, cultivando la amistad de los jilgueros que ven&iacute;an
+ &aacute; cantar para ella, revoloteaban al alcance de su mano y com&iacute;an
+ miguitas de su merienda. De vez en cuando, vibraba una voz fuerte que dec&iacute;a:
+ &iexcl;Herminia!, y los pajarillos volaban espantados hacia el espeso follaje, la
+ arena rechinaba bajo el peso de un pie varonil y aparec&iacute;a la se&ntilde;orita
+ Guichard con su labor, se sentaba cerca de su sobrina, bajo la sombra embalsamada, y
+ se pon&iacute;a &aacute; trabajar, manejando las agujas de su malla como si fueran
+ espadas y atravesando la lana &aacute; grandes pinchazos, como si se hubiera tratado
+ del pecho del aborrecido Roussel. La joven se ingeniaba entonces para agradar
+ &aacute; la <a id="Page_42" name='Page_42'></a>terrible solterona, la hablaba con
+ amabilidad y trataba de arrancar una sonrisa &aacute; sus labios severos y una
+ caricia &aacute; sus manos nerviosas.</p>
+ <p>Una tarde de julio, estaban juntas en aquel sitio, cuando oyeron sonar en la plaza
+ risas estrepitosas, acompa&ntilde;adas de piafar de caballos. Eran unos empleados de
+ comercio y algunas j&oacute;venes, que montados en caballos de alquiler, se
+ dirig&iacute;an &aacute; Ville-d'Avray para ir despu&eacute;s &aacute; Par&iacute;s.
+ El jardinero de la se&ntilde;orita Guichard, ocupado en rastrillar un
+ terrapl&eacute;n que ca&iacute;a sobre el bosque &aacute; lo largo de una calleja,
+ miraba por encima de la tapia la partida de la bulliciosa cabalgata, que hab&iacute;a
+ salido al galope y no pod&iacute;a contener los caballos, estimulados por un pienso
+ extraordinario. De repente, el buen hombre lanz&oacute; un grito, levant&oacute; los
+ brazos al aire y dejando caer de golpe el rastrillo, dijo con voz alterada:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah Dios m&iacute;o! &iexcl;Acaban de atropellar &aacute; un
+ hombre!...</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard y el jardinero llegaron al mismo tiempo &aacute; la
+ puerta del jard&iacute;n. La cabalgata se alejaba m&aacute;s de prisa de lo que
+ hubiera deseado, entre una nube de polvo, y sobre las piedras del camino se
+ encontraba ca&iacute;do un joven, sin conocimiento y con la frente ensangrentada y el
+ bast&oacute;n, roto en dos pedazos, cerca de &eacute;l. Clementina <a id="Page_43"
+ name='Page_43'></a>ten&iacute;a un genio resuelto, probado en muchas circunstancias.
+ Con voz vibrante llam&oacute; &aacute; su cochero, que estaba &aacute; alguna
+ distancia, y dijo dirigi&eacute;ndose al jardinero:</p>
+ <p>&mdash;Hay que llevar este desgraciado al pueblo....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! t&iacute;a m&iacute;a, exclam&oacute; con angustia Herminia,
+ &iquest;estar&aacute; muerto?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Muerto! Bah ... no se muere as&iacute; como as&iacute;. Est&aacute;
+ desvanecido.... Un poco de agua en la cara ... vinagre en la nariz y esto no
+ ser&aacute; nada....</p>
+ <p>El jardinero y el cochero cogieron al joven el uno por los pies y el otro por los
+ hombros, se le llevaron y le extendieron sobre unos almohadones, en la cochera, sin
+ que recobrase el conocimiento. El cochero le lav&oacute; la cara para quitar la
+ sangre que le desfiguraba y le puso bajo la nariz el vinagre que le serv&iacute;a
+ para los caballos, pero nada de esto sirvi&oacute;. P&aacute;lido, los labios
+ contra&iacute;dos, los ojos cerrados, el desconocido permanec&iacute;a inerte y la
+ se&ntilde;orita Guichard tuvo miedo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Oh! &iquest;Acaso ser&aacute; esto m&aacute;s serio de lo que
+ hab&iacute;a pensado? Ser&aacute; preciso llevarle &aacute; la alcald&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh, t&iacute;a m&iacute;a!, suplic&oacute; Herminia;
+ &iquest;d&oacute;nde puede estar mejor cuidado que en nuestra casa?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es verdad!, contest&oacute; con convicci&oacute;n la <a id="Page_44"
+ name='Page_44'></a>se&ntilde;orita Guichard. En todo caso, habr&aacute; que llamar un
+ m&eacute;dico....</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;orita, el doctor Fortier ha vuelto &aacute; su casa hace una
+ media hora.... Le he visto pasar en su coche por el camino....</p>
+ <p>&mdash;Vaya usted &aacute; buscarle.</p>
+ <p>&mdash;Algunos minutos despu&eacute;s, el m&eacute;dico de la Celle-Saint-Cloud,
+ el excelente doctor Fortier, llegaba &aacute; toda prisa.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa, se&ntilde;oras? pregunt&oacute;; &iexcl;se mata
+ &aacute; las gentes en la puerta de esta casa! &iexcl;Oh! &iexcl;Oh!... Vamos
+ &aacute; ver qu&eacute; razones puede tener este mozo para no responder &aacute; tan
+ excelentes cuidados ...&iexcl;He! diablo! Ha recibido un revolc&oacute;n tremendo ...
+ y tiene ... s&iacute;, tiene el hombro izquierdo dislocado....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Dislocado! exclam&oacute; la se&ntilde;orita Guichard; &iexcl;pero
+ eso es espantoso! Eso es....</p>
+ <p>&mdash;Casi nada; una bagatela, interrumpi&oacute; el doctor.... Vamos &aacute;
+ ponerle esto en su sitio inmediatamente.... Tiene una contusi&oacute;n en la
+ cabeza.... Parece que le han atropellado unos caballos, seg&uacute;n me ha dicho el
+ jardinero.... Sin duda la herida de la frente ha sido causada por una herradura....
+ El pulso es bueno ... la respiraci&oacute;n, regular.... Si ustedes quieren darme
+ media docena de toallas le arreglar&eacute; este hombro, <a id="Page_45"
+ name='Page_45'></a>con la ayuda de estos dos buenos muchachos....</p>
+ <p>&mdash;Herminia, corre al ropero....</p>
+ <p>Herminia, como una s&iacute;lfide, estaba ya en la escalinata.</p>
+ <p>&mdash;Es un hombre distinguido, dijo el doctor; su porte es cuidado y tiene una
+ buena fisonom&iacute;a.... Alg&uacute;n excursionista &aacute; quien han atropellado
+ esos locos.... El alquilador de caballos de Ville-d'Avray me vale ciertamente, un
+ a&ntilde;o con otro, diez brazos rotos y costillas fracturadas.... &iexcl;Ah!
+ Aqu&iacute; est&aacute;n las toallas.... Se&ntilde;oras, la operaci&oacute;n que voy
+ &aacute; practicar no es nada peligrosa, pero s&iacute; penosa hasta m&aacute;s no
+ poder.... Agradecer&iacute;a &aacute; ustedes mucho que por algunos minutos me
+ dejasen solo con el herido y mis ayudantes.</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;qu&eacute; va usted &aacute; hacer?</p>
+ <p>&mdash;Amarrar el herido &aacute; la pared, engancharnos en su brazo y tirar hasta
+ que el hombro vuelva &aacute; su sitio.... Es doloroso y, sin embargo, muy
+ sencillo....</p>
+ <p>El doctor las empuj&oacute; hacia el patio. Cuando se encontraron solas, oyeron
+ ruido de pisadas detr&aacute;s de la puerta de la cochera, despu&eacute;s
+ &oacute;rdenes dadas en voz breve y por &uacute;ltimo ese grito casi inarticulado que
+ lanzan los marineros cuando tiran del cabrestante. De repente se oy&oacute; un
+ quejido desgarrador; un clamor de tortura que aterr&oacute; &aacute; las dos <a
+ id="Page_46" name='Page_46'></a>mujeres, y casi en seguida se abri&oacute; la puerta
+ y apareci&oacute; el doctor, enjug&aacute;ndose la frente y diciendo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Esto se acab&oacute;!</p>
+ <p>El herido yac&iacute;a sobre los almohadones, m&aacute;s p&aacute;lido que antes y
+ todav&iacute;a inanimado.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Es &eacute;l quien ha gritado? pregunt&oacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, el dolor le ha despertado, pero se ha desmayado otra vez....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; vamos &aacute; hacer?</p>
+ <p>&mdash;Yo no creo prudente trasladarle por el momento. &iquest;No podr&iacute;a
+ usted darle hospitalidad por veinticuatro horas?</p>
+ <p>&mdash;Y bien, elijan ustedes una habitaci&oacute;n adecuada ... y que sea
+ &aacute; prop&oacute;sito.</p>
+ <p>&mdash;La que habita el primo Bobart cuando viene, pod&iacute;amos darle....</p>
+ <p>&mdash;Sea por el cuarto del primo Bobart.... As&iacute; la humanidad ser&aacute;
+ respetada y las conveniencias satisfechas.</p>
+ <p>&mdash;Herminia, s&aacute;banas....</p>
+ <p>&mdash;La joven volvi&oacute; &aacute; desaparecer, como si hubiera tenido alas.
+ La se&ntilde;orita Guichard, un poco inquieta, dec&iacute;a al m&eacute;dico:</p>
+ <p>&mdash;Y diga usted doctor, &iquest;no tendremos enfermedad para tres meses?</p>
+ <p>&mdash;Ma&ntilde;ana estar&aacute; en pie &oacute;, poni&eacute;ndonos en <a
+ id="Page_47" name='Page_47'></a>lo peor, en estado de ser conducido &aacute; su
+ casa....</p>
+ <p>&mdash;Entonces, todo va bien.</p>
+ <p>Se subi&oacute; al herido durante este tiempo y la joven volvi&oacute; cargada de
+ fundas de almohada, s&aacute;banas, mantas....</p>
+ <p>&mdash;Ser&iacute;a preciso tratar de averiguar con qui&eacute;n nos las habemos,
+ sin embargo, dijo la se&ntilde;orita Guichard, con un resto de desconfianza; porque,
+ al fin, le hemos recogido en medio del camino y acaso es un vagabundo.</p>
+ <p>&mdash;No tiene absolutamente trazas de eso, dijo Herminia.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vea usted esto!, dijo Clementina riendo; presumes, &aacute; lo que
+ parece, de tener buen golpe de vista!... &iexcl;Hele aqu&iacute; garantido por
+ Herminia; no hay m&aacute;s que hablar!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! t&iacute;a m&iacute;a, usted se burla y eso no es
+ caritativo.</p>
+ <p>&mdash;Bueno; tampoco yo quiero mal &aacute; tu protegido. Vamos &aacute;
+ cuidarle.</p>
+ <p>Subieron, precedidas por el doctor, una escalerilla y en un bonito cuarto,
+ tapizado de tela persa, encontraron al herido confortablemente acostado en un mullido
+ lecho, en el fondo de una alcoba. El m&eacute;dico le reconoci&oacute; de nuevo, puso
+ una receta y anunci&oacute; que volver&iacute;a &aacute; primera hora de la noche.
+ Las dos mujeres quedaron <a id="Page_48" name='Page_48'></a>solas cerca de su
+ hu&eacute;sped, un poco inquietas, &aacute; pesar de los buenos presagios del
+ m&eacute;dico, por aquella prolongada inmovilidad. Le miraban en silencio y el
+ inter&eacute;s que les inspiraba su estado resultaba aumentado por una singular
+ simpat&iacute;a causada por la dulzura de su cara. Ten&iacute;a verdaderamente una
+ fisonom&iacute;a atrayente y aun estando p&aacute;lido, con los ojos cerrados y la
+ frente cubierta con una compresa, resultaba sumamente agradable. Herminia, que iba y
+ ven&iacute;a por la habitaci&oacute;n, encontr&oacute; sobre una silla, en desorden,
+ la ropa del desconocido. Crey&oacute; que deb&iacute;a arreglarla y estaba
+ haci&eacute;ndolo cuando cay&oacute; una carta de uno de los bolsillos.</p>
+ <p>&mdash;Dame ese papel, dijo la se&ntilde;orita Guichard; en &eacute;l
+ encontraremos acaso alguna indicaci&oacute;n acerca del nombre y la condici&oacute;n
+ social de este joven....</p>
+ <p>Herminia entreg&oacute; d&oacute;cilmente la carta y no bien su t&iacute;a hubo
+ echado sobre ella una mirada, palideci&oacute;, y con una emoci&oacute;n inexplicable
+ exclam&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es su letra!</p>
+ <p>Busc&oacute; febrilmente la firma y llena de horror descubri&oacute; estos dos
+ nombres execrados: <i>Fortunato Roussel</i>.</p>
+ <p>Herminia, asombrada, permanec&iacute;a en pie delante de su t&iacute;a sin
+ comprender sus acciones ni sus palabras. Por fin se arriesg&oacute; &aacute;
+ preguntar:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_49" name='Page_49'></a>&iquest;Usted sabe, pues, t&iacute;a
+ m&iacute;a, qui&eacute;n es este joven?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es &eacute;l, es &eacute;l! exclam&oacute; Clementina con
+ &iacute;mpetu.</p>
+ <p>Despu&eacute;s, mirando &aacute; su sobrina y vi&eacute;ndola llena de curiosidad
+ dijo severamente:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; te ocupas en lo que no te concierne? Vu&eacute;lvete
+ &aacute; nuestras habitaciones, tu sitio no es este.</p>
+ <p>Herminia, extra&ntilde;ada por este repentino cambio, dirigi&oacute; una
+ &uacute;ltima mirada al enfermo y abriendo la puerta, sali&oacute; de la
+ habitaci&oacute;n.</p>
+ <p>En cuanto se vi&oacute; sola, la se&ntilde;orita Guichard se apoder&oacute; de la
+ <i>jaquette</i> de su hu&eacute;sped, la registr&oacute; con mano febril,
+ descubri&oacute; una cartera, la abri&oacute; y tomando una tarjeta, ley&oacute;:
+ <i>Mauricio Aubry</i>. Dej&oacute; la cartera sobre la chimenea y sombr&iacute;a, con
+ la carta en la mano, se sent&oacute;, reflexionando profundamente en el concurso
+ singular de circunstancias que conduc&iacute;a bajo su techo al hijo del que ella
+ odiaba implacablemente. Poco &aacute; poco su vista cay&oacute; sobre la hoja de
+ papel cubierta con la letra aborrecida y ley&oacute; maquinalmente:</p>
+ <p>"Querido hijo m&iacute;o; mi viaje empieza bien. Los cr&eacute;ditos que he venido
+ &aacute; realizar...." Aqu&iacute; Clementina salt&oacute; algunos renglones pues los
+ negocios de Roussel le parecieron insignificantes.... "No estar&eacute; <a
+ id="Page_50" name='Page_50'></a>de vuelta antes de tres semanas y Dios sabe si voy
+ &aacute; echarte de menos durante ese tiempo, ingrato, por no haber querido
+ acompa&ntilde;arme.... Afirmas que Inglaterra no es un pa&iacute;s
+ art&iacute;stico.... Si vieras qu&eacute; interesantes son estos centros
+ manufactureros de Manchester y Birmingham ... en ellos se toma el pulso de la
+ actividad de un pa&iacute;s...." &iexcl;Esp&iacute;ritu prosaico y mercantil!
+ murmur&oacute; Clementina.... "La Escocia es una maravilla.... He de traerte
+ aqu&iacute; y ver&aacute;s hasta qu&eacute; punto eran err&oacute;neas tus ideas.
+ Cu&iacute;date bien, porque sabes que no tengo m&aacute;s que &aacute; ti en el mundo
+ y que si t&uacute; me faltases, todo habr&iacute;a acabado para tu viejo
+ amigo...."</p>
+ <p>La carta se desliz&oacute; de los dedos de Clementina y cay&oacute; sobre la
+ alfombra. Aquella mujer reflexionaba. Los veinte a&ntilde;os que acababan de
+ transcurrir acud&iacute;an &aacute; su memoria llenos de malos procederes, de
+ acciones p&eacute;rfidas, imaginadas por ella para atormentar &aacute; Roussel, y
+ ante la afecci&oacute;n, tan sencillamente expresada, que &eacute;ste experimentaba
+ por aquel joven, la solterona comprend&iacute;a porqu&eacute; sus venganzas
+ hab&iacute;an resultado infructuosas y que si sus artima&ntilde;as no hab&iacute;an
+ producido efecto, era porque el coraz&oacute;n de su enemigo no ofrec&iacute;a
+ m&aacute;s que un punto vulnerable. No habiendo asestado sus tiros contra ese punto,
+ no le hab&iacute;a herido jam&aacute;s seriamente.</p>
+ <p><a id="Page_51" name='Page_51'></a>Y este ni&ntilde;o, que lo era todo para su
+ enemigo, seg&uacute;n &eacute;l mismo declaraba, estaba all&iacute;, &aacute; su
+ disposici&oacute;n.... Adopt&oacute; una actitud terrible ante el lecho, como si
+ quisiera aniquilar aquellos rehenes que la casualidad le hab&iacute;a entregado, pero
+ se contuvo. Mauricio acababa de arrojar un profundo suspiro y hab&iacute;a abierto
+ los ojos. Pase&oacute; enderredor una mirada turbada, se incorpor&oacute; sobre el
+ codo derecho y dijo con voz d&eacute;bil:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! es usted, se&ntilde;ora, la que me ha recogido, cuidado,
+ salvado....</p>
+ <p>&mdash;Usted no ha estado en peligro..., interrumpi&oacute; secamente Clementina,
+ como si no quisiera haber contra&iacute;do tales m&eacute;ritos respecto del hijo de
+ su enemigo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No importa! Estoy sumamente agradecido....</p>
+ <p>La solterona hizo un gesto que significaba: "Como usted guste", &oacute; "No hay
+ de qu&eacute;," y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Voy &aacute; hacer venir una persona para que le cuide.</p>
+ <p>Se despidi&oacute; con una brusca inclinaci&oacute;n de cabeza y sali&oacute;.</p>
+ <p>Por la noche, el doctor Fortier encontr&oacute; &aacute; su enfermo mucho mejor y
+ le orden&oacute; una sopa y un ala de pollo. La se&ntilde;orita Guichard envi&oacute;
+ &aacute; su hu&eacute;sped todo lo necesario, pero no pareci&oacute; por su
+ habitaci&oacute;n. Al d&iacute;a siguiente, &aacute; las diez de la ma&ntilde;ana, <a
+ id="Page_52" name='Page_52'></a>el m&eacute;dico di&oacute; de alta &aacute; Mauricio
+ y &eacute;ste, ya vestido y ofreciendo el aspecto de un bello mozo, solicit&oacute;
+ en vano el favor de dar las gracias &aacute; la due&ntilde;a de la casa. Dej&oacute;
+ una carta, en la que promet&iacute;a volver, subi&oacute; en un coche y se
+ dirigi&oacute; &aacute; Montretout.</p>
+ <p>Si Clementina se hab&iacute;a negado &aacute; recibir &aacute; Mauricio, Herminia
+ hab&iacute;a presenciado su partida, &aacute; trav&eacute;s de las transparentes
+ cortinillas de su ventana, y su aturdimiento hab&iacute;a crecido al ver que su
+ t&iacute;a no quer&iacute;a despedirse del que tan caritativamente hab&iacute;a
+ cuidado. Hab&iacute;a en esto un enigma para ella y en vano se esforzaba en buscar la
+ soluci&oacute;n.</p>
+ <p>Despu&eacute;s que el enfermo hubo partido pareci&oacute; que Clementina respiraba
+ m&aacute;s libremente. Sali&oacute; de su habitaci&oacute;n, en la que se
+ hab&iacute;a encerrado, y baj&oacute; al jard&iacute;n, pero permaneci&oacute;
+ turbada. Un pensamiento importuno atormentaba &aacute; su esp&iacute;ritu y &aacute;
+ veces, Herminia, que no la perd&iacute;a de vista, con la industriosa paciencia de
+ las gatas y de las mujeres, la sorprend&iacute;a hablando sola. Pero si no
+ comprend&iacute;a las palabras incoherentes que la preocupaci&oacute;n arrancaba
+ &aacute; su t&iacute;a, ve&iacute;a, sin embargo, que eran de violencia y de
+ odio.</p>
+ <p>&iexcl;Odio, rencor! &iexcl;C&oacute;mo su bienhechora, que era para ella el ideal
+ de la generosidad y de la bondad, pod&iacute;a abrigar semejantes sentimientos!
+ &iquest;Y por <a id="Page_53" name='Page_53'></a>qu&eacute; prodigio aquel joven
+ desconocido los despertaba en su coraz&oacute;n? Porque, no habla duda, era la
+ lectura de aquella carta, cuyo autor era conocido por su t&iacute;a, puesto que
+ hab&iacute;a exclamado: "Es su letra," lo que hab&iacute;a producido semejante
+ desencadenamiento de pasiones.</p>
+ <p>En esto pensaba la pobre Herminia mientras la se&ntilde;orita Guichard, incapaz de
+ dominar su agitaci&oacute;n, se paseaba por el sal&oacute;n, con las manos en la
+ espalda y el cuerpo inclinado, en una postura meditabunda, digna de Napole&oacute;n.
+ Una tempestad formidable se formaba desde la v&iacute;spera en su cerebro.
+ Hab&iacute;a pasado toda la noche sin dormir, rumiando proyectos espantosos de
+ venganza. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; nueva afrenta hab&iacute;a
+ sufrido? &iquest;C&oacute;mo explicar tanta exasperaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute;
+ raz&oacute;n hab&iacute;a para tanta animosidad contra aquel muchacho &aacute; quien
+ nunca hab&iacute;a visto y &aacute; quien execraba tanto como al otro, al horrible,
+ al infame Roussel?</p>
+ <p>Una sola frase de la carta le&iacute;da hab&iacute;a hecho este monstruoso
+ milagro: "t&uacute; lo eres todo para m&iacute;." Esas seis palabras hab&iacute;an
+ valido &aacute; Mauricio el odio de la se&ntilde;orita Guichard. Puesto que era tan
+ querido de Fortunato, deb&iacute;a ser, en proporci&oacute;n, odioso &aacute;
+ Clementina. Pens&oacute; un instante en recibirle cuando &eacute;l ped&iacute;a
+ despedirse, para darse el <a id="Page_54" name='Page_54'></a>gusto de ponerle en la
+ puerta dici&eacute;ndole lo que pensaba de su padre adoptivo, pero despu&eacute;s
+ pens&oacute; que era m&aacute;s digno sustraerse &aacute; su agradecimiento y
+ responder &aacute; su urbanidad con un silencio desde&ntilde;oso. Ella tambi&eacute;n
+ le vi&oacute; partir oculta detr&aacute;s de una cortina y no pudo evitar el
+ encontrarle elegante, sencillo y agraciado. Tan pronto como hubo salido, tir&oacute;
+ violentamente de la campanilla para llamar al cochero y al jardinero. Interrogados,
+ los dos servidores no escasearon los elogios.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Es un bello joven!</p>
+ <p>&mdash;Nos ha dado las gracias como si le hubi&eacute;semos salvado la vida.</p>
+ <p>&mdash;Y estaba muy contrariado por no ver &aacute; la se&ntilde;orita.</p>
+ <p>&mdash;Nos ha encargado mucho que dij&eacute;semos &aacute; la se&ntilde;orita que
+ estaba muy agradecido....</p>
+ <p>&mdash;Y despu&eacute;s, no habr&aacute; partido sin gratificaros, dijo
+ Clementina, deseosa de coger &aacute; Mauricio en flagrante delito de
+ taca&ntilde;er&iacute;a. Supongo que os habr&aacute; dado una moneda &aacute; cada
+ uno....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Una moneda! dijo el cochero; nos ha puesto buenamente un billete de
+ cien francos en la mano y nos la ha apretado al mismo tiempo!</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard se mordi&oacute; los labios y dijo &aacute; sus gentes
+ con voz ruda:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Est&aacute; bien! Salid.</p>
+ <p><a id="Page_55" name='Page_55'></a>Despu&eacute;s a&ntilde;adi&oacute; con acento
+ de desprecio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Estrechar la mano &aacute; mis criados! tiene los gustos bajos de su
+ padre.</p>
+ <p>Esta conclusi&oacute;n la satisfizo, aunque no fuera justa, y Clementina
+ volvi&oacute; &aacute; entregarse &aacute; sus ocupaciones habituales. &Aacute; los
+ tres d&iacute;as y &aacute; eso de las tres de la tarde, estaba Herminia trabajando
+ bajo el emparrado, cuando la hizo estremecerse una campanada que son&oacute; en la
+ verja. El jardinero abri&oacute; y la puerta di&oacute; paso &aacute; Mauricio Aubry.
+ Llevaba el brazo izquierdo en cabestrillo y su cara estaba todav&iacute;a
+ p&aacute;lida. Esperando que vinieran &aacute; decirle si iba &aacute; ser recibido,
+ se acerc&oacute; maquinalmente al pabell&oacute;n del portero. Ten&iacute;a
+ verdaderamente un aire distinguido y Herminia, que le miraba con sencillez,
+ encontraba en verle un vivo placer. El tiempo que el jardinero emple&oacute; en ir
+ &aacute; prevenir al criado, pareci&oacute; &aacute; la joven sumamente corto. Y
+ cuando oy&oacute; crujir la arena bajo los zuecos del jardinero, pens&oacute;:
+ "&iquest;Qu&eacute; tiene hoy Giraud, que corre tanto?" Aprest&oacute; el o&iacute;do
+ para oir la respuesta, que fu&eacute; seca y terminante.</p>
+ <p>&mdash;La se&ntilde;orita est&aacute; delicada y no recibe.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; mentira! murmur&oacute; Herminia, que sinti&oacute; de
+ pronto un involuntario descontento.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Esto me contrar&iacute;a verdaderamente. Pero,
+ &iquest;qu&eacute; d&iacute;a podr&eacute; ver &aacute; la se&ntilde;orita?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_56" name='Page_56'></a>No lo ha dicho.</p>
+ <p>&mdash;Bueno; volver&eacute;. Por el bosque, es un paseo.</p>
+ <p>Y sali&oacute;. &iquest;C&oacute;mo sucedi&oacute; que Herminia se levantase y
+ dejando el emparrado se dirigiese hacia el terrapl&eacute;n que daba sobre el camino
+ en que hab&iacute;a sido atropellado Mauricio? No es posible explic&aacute;rselo
+ m&aacute;s que por uno de esos impulsos instintivos que son una especie de
+ autosugesti&oacute;n. Mauricio, deseando ver el sitio donde hab&iacute;a rodado
+ &aacute; los pies de los jinetes de Ville-d'Avray, entr&oacute; en la calle y se
+ encontr&oacute; en presencia de Herminia que le miraba desde lo alto del
+ terrapl&eacute;n. La salud&oacute; con pol&iacute;tica sonriendo amablemente.
+ Herminia se puso tan turbada al verse cogida en flagrante delito de curiosidad, que
+ hizo un brusco movimiento y el bordado se escap&oacute; de sus manos y vino &aacute;
+ caer &aacute; los pies de Mauricio. La joven palideci&oacute; de contrariedad y las
+ l&aacute;grimas acudieron &aacute; sus ojos, mientras Mauricio recog&iacute;a la
+ labor y se la ofrec&iacute;a sencillamente &aacute; Herminia, que hubiera querido que
+ la tierra la tragase. Pens&oacute; un momento en huir por el jard&iacute;n, pero sus
+ piernas se negaron &aacute; prestarle ese servicio y se vi&oacute; obligada &aacute;
+ poner buena cara, coger su bordado y dar las gracias con voz tan d&eacute;bil como un
+ suspiro, pero que pareci&oacute; deliciosa al joven. &Eacute;ste salud&oacute; de
+ nuevo y un poco animado, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_57" name='Page_57'></a>Tenga usted la bondad de dispensarme,
+ se&ntilde;orita, si me permito dirigirle la palabra sin tener el honor de
+ conocerla....</p>
+ <p>Herminia tembl&oacute;, pensando: "&iquest;Qu&eacute; va &aacute;
+ preguntarme?"</p>
+ <p>El joven dijo sencillamente:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ser&eacute; tan dichoso que est&eacute; hablando con alguna amiga
+ &oacute; pariente de la se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>Era preciso responder, so pena de pasar por una grosera.</p>
+ <p>&mdash;Soy su sobrina, balbuce&oacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Me alegro infinito! dijo &eacute;l con calor. Usted podr&aacute;
+ ser int&eacute;rprete cerca de ella de mi reconocimiento, en tanto que puedo
+ expres&aacute;rselo yo mismo....</p>
+ <p>Herminia, aterrorizada por la necesidad de sostener la conversaci&oacute;n desde
+ lo alto del terrapl&eacute;n, contest&oacute; con las primeras palabras que vinieron
+ &aacute; su mente y que, naturalmente, fueron las que respond&iacute;an mejor
+ &aacute; sus &iacute;ntimos sentimientos:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! se&ntilde;or, buen susto nos ha dado usted.... y fuimos muy
+ dichosas cuando tuvimos certeza de que no estaba usted gravemente herido.</p>
+ <p>Se interrumpi&oacute;, se puso muy encarnada y permaneci&oacute; delante de
+ Mauricio, asombrada &eacute; inquieta por haber hablado tanto. El joven la miraba con
+ un placer manifiesto. Herminia estaba vestida <a id="Page_58" name='Page_58'></a>con
+ un traje de batista muy clara y en el terrapl&eacute;n, sobre un fondo de follaje,
+ coronado de racimos, su silueta se dibujaba de un modo encantador para un artista.
+ Mauricio vi&oacute; en un momento la composici&oacute;n de un cuadro y prolongando su
+ sensaci&oacute;n art&iacute;stica, examin&oacute; &aacute; su gracioso modelo,
+ detallando su fino cuerpo, sus hombros redondos, su cabeza orlada de cabellos rubios
+ que un rayo de sol hac&iacute;a brillar como un nimbo de virgen. El pintor
+ pens&oacute;: "Es bonita como un &aacute;ngel y t&iacute;mida y adorable en su
+ cortedad. Siento no poder pedirle que me deje sacar un croquis, pero esto
+ ser&iacute;a poco correcto." Se quit&oacute; el sombrero y dijo muy
+ respetuosamente:</p>
+ <p>&mdash;Veo, se&ntilde;orita, que usted tambi&eacute;n ha tenido la bondad de
+ interesarse por m&iacute;; reciba, por ello, mi m&aacute;s vivo
+ agradecimiento....</p>
+ <p>Y con pena, pero comprendiendo que las conveniencias lo exig&iacute;an, se
+ alej&oacute;. Herminia le sigui&oacute; con la vista mientras pudo y volvi&oacute;
+ &aacute; su cuarto so&ntilde;ando por vez primera en su vida. Mauricio tom&oacute; un
+ camino de traves&iacute;a por el bosque y se volvi&oacute; &aacute; Montretout, donde
+ comi&oacute; y pas&oacute; la noche pensando en la joven del terrapl&eacute;n.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_III" name='CAPITULO_III'></a>
+ <h2><a id="Page_59" name='Page_59'></a>CAP&Iacute;TULO III</h2>
+ <h3>DONDE HACEN TRAICI&Oacute;N LOS ALIADOS CON QUIENES SE CRE&Iacute;A PODER
+ CONTAR.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Al siguiente d&iacute;a de su accidente, Mauricio escribi&oacute; &aacute; su
+ tutor para contarle la ocurrencia. Ten&iacute;a entonces el coraz&oacute;n lleno de
+ gratitud hacia la mujer hospitalaria que tan bien le hab&iacute;a cuidado, pero ahora
+ la encontraba mucho mejor y sus sentimientos se complicaban con un inter&eacute;s muy
+ vivo por la encantadora persona que viv&iacute;a con ella, y cuyo nombre no
+ sab&iacute;a siquiera. Desde que hab&iacute;a conocido &aacute; la sobrina, amaba
+ cien veces m&aacute;s &aacute; la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Pas&oacute; una noche muy agitada y por la ma&ntilde;ana se encerr&oacute; en su
+ estudio y, de memoria, hizo un boceto de Herminia sobre el terrapl&eacute;n.
+ Trabaj&oacute; durante cuatro horas con ardor y cuando el criado vino &aacute;
+ anunciarle que el almuerzo estaba servido, el cuadro se destacaba de un modo
+ encantador. <a id="Page_60" name='Page_60'></a>La cabeza solamente permanec&iacute;a
+ borrosa. Sus rasgos estaban grabados en la memoria del pintor, pero &eacute;ste
+ ten&iacute;a miedo de desfigurarlos al fijarlos en el lienzo. Prefiri&oacute; guardar
+ confusa la dulce imagen y pens&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Volver&eacute; &aacute; la Celle-Saint-Cloud y ver&eacute; de nuevo
+ &aacute; mi modelo. Entonces, seguro de m&iacute;, le dar&eacute; un parecido
+ perfecto. Hasta entonces, que permanezca en la vaguedad de un ensue&ntilde;o.</p>
+ <p>Pas&oacute; tarareando al comedor y al lado del plato encontr&oacute; un telegrama
+ que acababa de llegar. Le abri&oacute; y vi&oacute; con alegr&iacute;a la firma de su
+ tutor; pero al leerle qued&oacute; asombrado; ley&oacute; de nuevo y vi&oacute; que
+ dec&iacute;a:</p>
+ <p>"Bajo ning&uacute;n pretexto vuelvas casa se&ntilde;orita Guichard.
+ Explicar&eacute; todo.... Vuelvo apresuradamente. Roussel."</p>
+ <p>Dej&oacute; el papel azul sobre la mesa y sigui&oacute; almorzando, presa de un
+ asombro indecible. Su tutor volv&iacute;a repentinamente, interrumpiendo un viaje
+ importante, diferido hac&iacute;a dos a&ntilde;os y volv&iacute;a al saber que
+ &eacute;l hab&iacute;a sido cuidado en casa de la se&ntilde;orita Guichard &aacute;
+ quien no conoc&iacute;a y de la que nunca hab&iacute;a o&iacute;do hablar.
+ &iquest;Qu&eacute; significaba esto? &iquest;De qu&eacute; se trataba? &iquest;Acaso
+ la se&ntilde;orita Guichard era una persona poco recomendable? <a id="Page_61"
+ name='Page_61'></a>Entonces, su sobrina ... no, eso era imposible: con
+ aqu&eacute;llos ojos tan c&aacute;ndidos no pod&iacute;a ser m&aacute;s que un
+ &aacute;ngel. Entonces, &iquest;qu&eacute; pensar?</p>
+ <p>No se razona siempre bien el primer impulso y las facilidades de
+ comunicaci&oacute;n que el tel&eacute;grafo y el tel&eacute;fono han creado en la
+ sociedad, ofrecen &aacute; las personas vivas de genio numerosas ocasiones para
+ dejarse llevar del calor de una impresi&oacute;n. Apenas pag&oacute; Roussel su
+ telegrama y le vi&oacute; pasar &aacute; manos del telegrafista, sinti&oacute; una
+ contrariedad. "He hecho una tonter&iacute;a, se dijo. No hubiera debido advertir
+ &aacute; Mauricio. Hubiera ido &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard, que le
+ hubiera hablado mal de m&iacute;; &eacute;l no la hubiera cre&iacute;do, hubiera
+ salido de all&iacute; con indignaci&oacute;n y asunto terminado; mientras que ahora
+ le voy &aacute; meter en pleno drama y &aacute; excitar su imaginaci&oacute;n:
+ &iexcl;qui&eacute;n sabe si har&aacute; alguna tonter&iacute;a!"</p>
+ <p>Iba &aacute; abrir la boca para pedir el telegrama, cuando vi&oacute; al empleado
+ desaparecer con &eacute;l en el cuarto donde estaban los aparatos de
+ transmisi&oacute;n. Desisti&oacute; ante las explicaciones que tendr&iacute;a que
+ dar; suspir&oacute; y sali&oacute; pensando: "&iexcl;Sea lo que Dios quiera!
+ Despu&eacute;s de todo, puede que Mauricio sea m&aacute;s razonable &aacute; los
+ veintiocho a&ntilde;os que su tutor &aacute; los sesenta."</p>
+ <p>Roussel no se enga&ntilde;aba contando con el buen juicio de su hijo adoptivo,
+ pero la prudencia de <a id="Page_62" name='Page_62'></a>los hombres es
+ enga&ntilde;ada frecuentemente por el capricho de los acontecimientos. El joven
+ pintor, despu&eacute;s de haber meditado sobre el telegrama de Roussel, sin conseguir
+ imaginar, ni poco ni mucho, la verdadera situaci&oacute;n, hab&iacute;a resuelto
+ observar escrupulosamente la consigna: "Bajo ning&uacute;n pretexto vuelvas casa
+ se&ntilde;orita Guichard."</p>
+ <p>Sin embargo, encerrado en el estudio y vuelto del lado de la pared el boceto
+ trazado por la ma&ntilde;ana, Mauricio se puso &aacute; trabajar en un cuadro de
+ g&eacute;nero que ten&iacute;a empezado, y que representaba una joven reci&eacute;n
+ casada despoj&aacute;ndose del velo ayudada por la madrina, mientras otra joven
+ miraba con curiosidad las alhajas de la canastilla. La composici&oacute;n de esta
+ escena era agradable. El estudio del vestido blanco, destac&aacute;ndose de un fondo
+ muy claro, hab&iacute;a interesado &aacute; Mauricio, que miraba su lienzo con cierta
+ satisfacci&oacute;n pensando que no estaba mal. De repente, la cabeza morena de la
+ desposada le desagrad&oacute;; era una mancha brutal de tinta en la tierna escala de
+ tonos delicados que hab&iacute;a agrupado tan armoniosamente. Cogi&oacute; un
+ raspador y de un solo golpe decapit&oacute; &aacute; la novia. Entonces, con pincel
+ acariciador rehizo la cabeza cambiando enteramente su car&aacute;cter. En lugar de la
+ cara acentuada de su modelo ordinario, una hermosa muchacha de Batignolles, de ojos
+ <a id="Page_63" name='Page_63'></a>negros, p&oacute;mulos salientes y labios rojos,
+ surg&iacute;a poco &aacute; poco en el lienzo una dulce y delicada faz que no era
+ sino el retrato de Herminia, con sus guedejas rubias, sus ojos azules y su boca
+ sonrosada. Era ella rasgo por rasgo y, sin embargo, no lo era bastante
+ todav&iacute;a, seg&uacute;n el gusto de Mauricio, porque dej&oacute; la paleta sobre
+ el taburete, arroj&oacute; los pinceles con desaliento y mirando su obra con profunda
+ atenci&oacute;n, murmur&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! qu&eacute; lejos estoy de la realidad!... &iexcl;tendr&iacute;a
+ que verla otra vez para estar completamente seguro de lo que hago!...</p>
+ <p>Encendi&oacute; un cigarrillo, se tendi&oacute; en un sof&aacute; y
+ permaneci&oacute; arrojando c&iacute;rculos de humo que sub&iacute;an, formando
+ espirales, hacia el techo del estudio. Meditaba, sin dejar de seguir en sus
+ evoluciones caprichosas las bocanadas de humo, mientras que en el fondo de su
+ &aacute;nimo se preparaba sordamente una capitulaci&oacute;n de conciencia:</p>
+ <p>&mdash;Despu&eacute;s de todo, mi padrino me ha prohibido que vaya &aacute; casa
+ de la se&ntilde;orita Guichard, pero no &aacute; los alrededores de esa casa. No
+ entrar&eacute; ciertamente en ella, pero &iquest;por qu&eacute; no he de rondarla
+ para tratar de ver &aacute; la gentil sobrina? Se trata sencillamente de un capricho
+ de artista.... Tengo ya dos cuadros arrinconados por falta de ese parecido exacto,
+ porque yo no podr&iacute;a nunca ver <a id="Page_64" name='Page_64'></a>&aacute; mi
+ desposada de otro modo que con la cara de la encantadora virgen del bordado ... Y
+ ser&iacute;a l&aacute;stima no terminar el bonito esbozo que la representa inclinada
+ sobre el terrapl&eacute;n. &iquest;Qu&eacute; mal habr&iacute;a en que tratase de
+ verla?... &iexcl;Bah! &iexcl;All&aacute; voy!</p>
+ <p>Y poni&eacute;ndose en pie empez&oacute; &aacute; quitarse el bat&iacute;n que
+ usaba en el taller. Entr&oacute; en su cuarto; se visti&oacute; con mucho esmero para
+ un pintor que va sencillamente &aacute; buscar un apunte, y tom&oacute; el camino del
+ bosque.</p>
+ <p>Si Roussel estaba alarmado por la carta de Mauricio y si &eacute;ste experimentaba
+ hac&iacute;a dos d&iacute;as una extra&ntilde;a agitaci&oacute;n, la se&ntilde;orita
+ Guichard y Herminia tampoco estaban tranquilas. Despu&eacute;s de haberse negado
+ &aacute; recibir al joven, Clementina hab&iacute;a reflexionado y el resultado de sus
+ reflexiones fu&eacute; la certeza humillante de que hab&iacute;a cometido una
+ torpeza. De este modo Roussel y su enemiga estaban en la misma situaci&oacute;n moral
+ por haber cedido uno y otro &aacute; sus primeros impulsos. En cuanto &aacute;
+ Mauricio y Herminia, sus sensaciones y sus aspiraciones eran en un todo semejantes,
+ pues cada uno de ellos se ocupaba &uacute;nicamente del otro y ambos so&ntilde;aban
+ con la dicha de volverse &aacute; ver.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard, encerrada en su cuarto, hab&iacute;a analizado
+ friamente la situaci&oacute;n creada por la aparici&oacute;n del hijo adoptivo de
+ Roussel en su <a id="Page_65" name='Page_65'></a>vida, y no hab&iacute;a podido menos
+ de pensar que esa situaci&oacute;n pod&iacute;a ser fecunda en ventajas, siempre que
+ ella supiese aprovecharla en todo lo posible. Lo menos que pod&iacute;a obtener era
+ sembrar la discordia y alterar las relaciones del pupilo y del tutor. Bastaba para
+ esto aparecer como una buena se&ntilde;ora, halagar al joven, atraerle, hablarle de
+ Roussel con respeto y de este modo, lo malo que Fortunato dir&iacute;a seguramente de
+ ella ser&iacute;a considerado como prueba de la m&aacute;s injusta malquerencia. Y
+ precisamente hab&iacute;a adoptado, desde el primer momento, la l&iacute;nea de
+ conducta m&aacute;s opuesta. Hab&iacute;a tratado duramente &aacute; Mauricio, le
+ hab&iacute;a hecho despedir por su criado y, en fin, se hab&iacute;a conducido al
+ contrario de lo que exig&iacute;a el sentido com&uacute;n. Si el joven ten&iacute;a
+ m&aacute;s orgullo que agradecimiento, no volver&iacute;a y todo habr&iacute;a
+ terminado. &iexcl;Qu&eacute; hermosa ocasi&oacute;n perdida de asestar un golpe
+ certero &aacute; aquel monstruo de Fortunato!</p>
+ <p>Herminia, muy inocentemente, pensaba en Mauricio, porque le hab&iacute;a visto al
+ principio muy enfermo y, al marcharse, muy interesante, y despu&eacute;s muy sano y
+ mucho m&aacute;s interesante a&uacute;n. Ten&iacute;a en el o&iacute;do el sonido de
+ su voz, y la mirada l&iacute;mpida, franca y &iexcl;tan dulce! que le hab&iacute;a
+ dirigido, hab&iacute;a penetrado hasta su alma. Habi&eacute;ndose negado su
+ t&iacute;a &aacute; recibirle, era lo m&aacute;s probable que no le <a id="Page_66"
+ name='Page_66'></a>viese m&aacute;s y esto le produc&iacute;a una tristeza
+ inexplicable. Por primera vez sinti&oacute; una especie de pesadez, que la
+ oprim&iacute;a el coraz&oacute;n y no pod&iacute;a definir con precisi&oacute;n si
+ era alegr&iacute;a &oacute; pena lo que experimentaba. Pero era, eso s&iacute;, una
+ sensaci&oacute;n muy fuerte que le parec&iacute;a que hab&iacute;a de durar toda su
+ vida.</p>
+ <p>Como por casualidad hab&iacute;a descubierto un banco en el terrapl&eacute;n, no
+ en el sitio en que ella se encontraba cuando Mauricio pas&oacute; por el
+ camino,&mdash;all&iacute; estaba demasiado en evidencia,&mdash;sino al extremo de la
+ tapia y detr&aacute;s de un vallado. Desde aquel sitio, se ve&iacute;a sin ser visto,
+ &aacute; todo el que pasara, &aacute; menos de poner un poco de su parte, con buena
+ voluntad, &eacute; inclinarse como para coger las clem&aacute;tides que tapizaban el
+ muro y pend&iacute;an hacia fuera. Pero Herminia no pensaba inclinarse, sino ver, y
+ esto era ya en ella muy extraordinario.</p>
+ <p>Pas&oacute; las primeras horas del d&iacute;a con la se&ntilde;orita Guichard y
+ &aacute; eso de las tres se dirigi&oacute; al terrapl&eacute;n. All&iacute;, sentada
+ en el banco de piedra, con la labor sobre la falda, se asemejaba &aacute; la Virgen
+ del bordado, como dec&iacute;a Mauricio. No trabajaba gran cosa y pensaba ... pensaba
+ m&aacute;s que hab&iacute;a pensado desde su nacimiento. Esperaba que vendr&iacute;a
+ la persona por la cual se hab&iacute;a apostado en observaci&oacute;n; puesto que
+ ella hab&iacute;a tenido la idea de <a id="Page_67" name='Page_67'></a>acechar su
+ paso, le parec&iacute;a muy natural que &aacute; &eacute;l le hubiese ocurrido la de
+ pasar.</p>
+ <p>Al cabo de una hora, Herminia no hab&iacute;a hecho progresar gran cosa su
+ bordado, pero hab&iacute;a dirigido muchas miradas por encima del muro. Empezaba
+ &aacute; impacientarse y &aacute; dirigir mentalmente acusaciones &aacute; Mauricio,
+ cuando, al sonar la hora en la iglesia del pueblo, se oy&oacute; un paso ligero que
+ romp&iacute;a el pesado silencio de la calleja. El que se aproximaba no ven&iacute;a
+ por la plaza, sino por detr&aacute;s de Herminia, del lado del bosque. La joven
+ pens&oacute;: "&iquest;Ser&eacute; tonta? &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a haber
+ atravesado todo el pa&iacute;s? Es mucho m&aacute;s prudente en &eacute;l llegar
+ &aacute; la quinta por caminos solitarios."</p>
+ <p>Los pasos se aproximaban. La joven, en su banco, estaba enteramente oculta y no
+ ten&iacute;a que hacer sino permanecer sentada para que Mauricio pasase sin verla;
+ &iquest;fu&eacute; una emoci&oacute;n repentina? &iquest;fu&eacute; el deseo de ver
+ mejor al que pasaba, &oacute; fu&eacute; cualquiera otra la raz&oacute;n de que se
+ levantase? Ello fu&eacute; que estando el joven pintor examinando con cuidado el
+ muro, un ligero ruido de ramaje lleg&oacute; &aacute; sus o&iacute;dos.
+ Retrocedi&oacute; prontamente algunos pasos y, alarg&aacute;ndose su perspectiva,
+ descubri&oacute; &aacute; la sobrina de la se&ntilde;orita Guichard en su nido de
+ verdes hojas.</p>
+ <p>Como la v&iacute;spera, la salud&oacute; sonriendo y dirigi&eacute;n<a
+ id="Page_68" name='Page_68'></a>dose &aacute; ella como si fuese una antigua
+ conocida, dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ser&eacute; hoy m&aacute;s dichoso que ayer y podr&eacute; llegar
+ hasta la se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>Herminia junt&oacute; las manos y dirigi&oacute; &aacute; Mauricio una mirada
+ suplicante.</p>
+ <p>&mdash;Hable usted m&aacute;s bajo, se lo suplico ... &iexcl;Si nos oyeran,
+ ser&iacute;a terrible!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Porque desde que usted entr&oacute; en esta casa, el car&aacute;cter de mi
+ t&iacute;a ha cambiado por completo. Est&aacute; inquieta, atormentada....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ella tambi&eacute;n!, exclam&oacute; impensadamente Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo ella tambi&eacute;n? Acaso por parte de usted....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! no: me he equivocado al decir esto. Contin&uacute;e usted; se lo
+ suplico....</p>
+ <p>&mdash;Existe, por fuerza, entre mi t&iacute;a y usted, &oacute; alguno que le
+ toque de cerca, una diferencia grave y que yo ignoro.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y yo tambi&eacute;n!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;Ve usted como hay algo?</p>
+ <p>&mdash;Es verdad; hay algo, pero &iquest;qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Entonces, &iquest;no se trata de usted?</p>
+ <p>&mdash;Hace tres d&iacute;as, no conoc&iacute;a &aacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_69" name='Page_69'></a>&iquest;Luego no es usted el culpable?
+ &iexcl;Tanto mejor!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl; El culpable!, exclam&oacute; Mauricio; pero, se&ntilde;orita,
+ est&eacute; usted segura de que la persona que yo supongo que est&aacute; en
+ desacuerdo con su t&iacute;a de usted no tiene ciertamente nada de qu&eacute;
+ acusarse....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mi t&iacute;a tampoco!</p>
+ <p>&mdash;Hace usted muy bien en defenderla.... Pero lo &uacute;nico claro en todo
+ esto es que soy v&iacute;ctima de una hostilidad &aacute; la que en modo alguno he
+ contribu&iacute;do; que encuentro cerrada la puerta de esta casa y que si no tuviera
+ la fortuna de hablar con usted....</p>
+ <p>&mdash;Por encima de la tapia, &iexcl;lo que est&aacute; muy mal hecho!</p>
+ <p>&mdash;No hubiera sabido siquiera porqu&eacute; he sido despedido tan
+ deliberadamente por la se&ntilde;orita Guichard ... con harto sentimiento m&iacute;o,
+ porque tengo un placer infinito en ver &aacute; usted y en oirla.</p>
+ <p>Herminia comprendi&oacute; que la conversaci&oacute;n tomaba un giro que
+ pod&iacute;a llegar prontamente &aacute; ser peligroso, y dijo, adoptando un aire
+ grave:</p>
+ <p>&mdash;Dispense usted, se&ntilde;or m&iacute;o; he respondido &aacute; usted
+ acerca de los puntos que le interesaban.... Creo que no tenemos nada m&aacute;s que
+ decirnos.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iexcl;Nada que decirnos!, exclam&oacute; con
+ vehemencia Mauricio. Apenas hemos cambiado diez palabras y tenemos que esclarecerlo
+ todo.... <a id="Page_70" name='Page_70'></a>Porque es imposible que nuestras familias
+ permanezcan enojadas ... &Aacute; nosotros corresponde reconciliarlas.... &iquest;No
+ quiere usted?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;De todo coraz&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;Al menos, debemos conocer las causas de sus diferencias ... Usted parece
+ mejor informada que yo....</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;or.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, &iquest;qui&eacute;n nos dir&aacute; la verdad?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Yo!, dijo detr&aacute;s de los j&oacute;venes una robusta voz. Y al
+ mismo tiempo la se&ntilde;orita Guichard, surgiendo de la espesura desde donde
+ escuchaba hac&iacute;a un momento &aacute; Mauricio y &aacute; Herminia,
+ apareci&oacute; majestuosa y terrible.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mi t&iacute;a!, exclam&oacute; Herminia aterrada. Y levantando los
+ brazos con adem&aacute;n desesperado, tom&oacute; la fuga y desapareci&oacute;,
+ ligera como una corza, por el extremo de la alameda.</p>
+ <p>Mauricio, esforz&aacute;ndose en aparecer tranquilo, qued&oacute; solo en
+ presencia de la se&ntilde;orita Guichard. Sin embargo, se cre&iacute;a algo en
+ rid&iacute;culo, al pie del muro y con el sombrero en la mano, y pensaba: "Debo
+ parecer un mendigo pidiendo limosna" ... Pero tuvo una agradable sorpresa.</p>
+ <p>&mdash;Puesto que usted, caballero, tiene curiosidad de saber lo que nos tiene
+ divididos al se&ntilde;or Roussel y &aacute; m&iacute;, va usted &aacute;
+ o&iacute;rlo. M&aacute;s para tal <a id="Page_71" name='Page_71'></a>confidencia el
+ sitio me parece inc&oacute;modo, aunque sea usted quien le ha elegido. Tenga, pues,
+ la bondad de seguir la tapia hasta la verja y all&iacute; me encontrar&aacute; usted
+ para abr&iacute;rsela.</p>
+ <p>Y con la mano le indic&oacute; la direcci&oacute;n que deb&iacute;a tomar, aunque
+ &eacute;l la conoc&iacute;a muy bien, y descendi&oacute; del terrapl&eacute;n. Al
+ dirigirse hacia la verja, Clementina se preguntaba: "&iquest;Qu&eacute; har&aacute;?
+ He visto en su mirada la idea de huir y no volver. Si se marcha, se acab&oacute; el
+ episodio; no le volver&eacute; &aacute; ver jam&aacute;s. Si viene ...
+ &iexcl;entonces, nos veremos, se&ntilde;or Roussel! Es tu bien m&aacute;s querido, y
+ voy &aacute; tratar de quit&aacute;rtelo."</p>
+ <p>Mauricio, andando por el camino, pensaba: "Mi tutor me ha prohibido entrar en su
+ casa y verla y me veo obligado &aacute; desobedecerle. Si emprendo la carrera y huyo
+ sin tambores ni trompetas, no obrar&eacute; con pol&iacute;tica, aunque s&iacute;,
+ acaso, con prudencia. Pero de este modo quedar&iacute;a en rid&iacute;culo ...
+ &iquest;Qu&eacute; pensar&iacute;a de m&iacute; la Virgen del bordado? Me
+ tomar&iacute;a por un lacayo, por un don Juan de villorrio, que intenta emprender
+ intrigas con las j&oacute;venes por encima de las tapias, y no la volver&iacute;a
+ &aacute; ver! &iexcl;Vamos, pues! &Aacute; mal tiempo, buena cara. Salgamos de este
+ mal paso lo m&aacute;s correctamente que sea posible."</p>
+ <p>Al llegar Mauricio &aacute; la verja, se abri&oacute; el pos<a id="Page_72"
+ name='Page_72'></a>tigo y la se&ntilde;orita Guichard, muy amable, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Entre usted. Le encuentro con mejor salud que la primera vez, por lo que me
+ felicito.</p>
+ <p>&mdash;Y yo se lo agradezco &aacute; usted, porque &aacute; sus buenos cuidados lo
+ debo, se&ntilde;ora....</p>
+ <p>&mdash;Ll&aacute;meme usted "se&ntilde;orita" dijo Clementina con aire
+ majestuoso.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien, se&ntilde;orita, acentu&oacute; Mauricio, usted ha sido tan
+ buena, para m&iacute;....</p>
+ <p>&mdash;Y no lo siento, dijo Clementina, admitiendo el elogio, aunque usted sea
+ singularmente emprendedor y merezca severas reprensiones ... &iquest;Es el
+ se&ntilde;or Roussel quien le ha ense&ntilde;ado &aacute; hablar con las
+ j&oacute;venes sin el consentimiento de sus padres?...</p>
+ <p>&mdash;El se&ntilde;or Roussel no me ha dado m&aacute;s que buenos ejemplos, dijo
+ dulcemente Mauricio, y confieso que si &eacute;l me hubiera encontrado donde estaba
+ hace un momento, hubiera sido, sin duda, menos indulgente que usted....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Porque se trataba de mi sobrina?</p>
+ <p>&mdash;Porque se trataba de una se&ntilde;orita, &aacute; las cuales &eacute;l me
+ ha ense&ntilde;ado que se debe respetar infinitamente.</p>
+ <p>&mdash;Vamos, pues ... Puesto que usted mismo se acusa ... yo estoy desarmada.</p>
+ <p>&mdash;Contra m&iacute;, dijo Mauricio sonriendo; pero contra mi tutor....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_73" name='Page_73'></a>&iexcl;&Eacute;l! Eso es otra cosa ...
+ Yo tengo el deber de defenderme.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;es usted atacada?</p>
+ <p>Hablando as&iacute;, hab&iacute;an entrado bajo el emparrado, y se sentaron.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Atacada! replic&oacute; la se&ntilde;orita Guichard. Hace veinte
+ a&ntilde;os no he dejado de serlo ... Puedo decir que las &uacute;nicas penas de mi
+ vida han venido del se&ntilde;or Roussel.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;orita, dijo Mauricio con estupor, no puedo suponer que usted me
+ enga&ntilde;e, ... y sin embargo, lo que me est&aacute; contando es tan
+ extra&ntilde;o, tan inveros&iacute;mil ... Hace veinte a&ntilde;os que estoy al lado
+ del se&ntilde;or Roussel y es esta la primera vez que oigo hablar de tales
+ disensiones. Mi tutor no me ha dicho jam&aacute;s una sola palabra y nada indicaba en
+ su actitud un hombre turbado por las combinaciones de una guerra intestina ...
+ S&iacute;, su esp&iacute;ritu estaba libre....</p>
+ <p>&mdash;&iquest; Cree usted que Herminia....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! su sobrina de usted se llama Herminia?... interrumpi&oacute;
+ Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or ... &iquest;Cree usted que esta ni&ntilde;a ha
+ podido sospechar algo? La he ocultado cuidadosamente mis tristezas y mis temores,
+ como el se&ntilde;or Roussel disimulaba delante de usted sus agitaciones....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_74" name='Page_74'></a>Pero, Dios m&iacute;o, se&ntilde;orita,
+ &iquest;por qu&eacute; esa hostilidad? &iquest;Qu&eacute; son ustedes el uno para el
+ otro?</p>
+ <p>&mdash;Somos primos hermanos y hemos estado para casarnos.</p>
+ <p>Mauricio no encontr&oacute; una sola palabra que responder. En su pensamiento,
+ asociaba la sonriente bondad de Roussel con la sequedad angulosa de la
+ se&ntilde;orita Guichard y no se daba cuenta de la posibilidad de una uni&oacute;n
+ entre estos dos seres tan poco &aacute; prop&oacute;sito para entenderse. En verdad,
+ comprend&iacute;a que se hubiesen repelido, como los elementos afines de la
+ electricidad, y adivinaba qu&eacute; sacudidas hab&iacute;an debido producir esas
+ corrientes encontradas.</p>
+ <p>Clementina, vi&eacute;ndole absorto, continu&oacute; sus explicaciones, en las que
+ siempre se adjudicaba la mejor parte. Pint&oacute; su coraz&oacute;n herido por el
+ abandono de un hombre &aacute; quien amaba y &aacute; quien su t&iacute;o la
+ hab&iacute;a destinado desde la infancia. No habl&oacute; de sus pretensiones, de sus
+ calumnias, de sus maldades ni de toda aquella guerra de alfilerazos que hab&iacute;a
+ hecho al pobre Roussel. No; la v&iacute;ctima era ella; inocente y dulce criatura
+ abandonada por un prometido infiel &eacute; ingrato. Se mostr&oacute; llorosa como
+ Dido despu&eacute;s de la partida del hijo de Anquises; pero ella no hab&iacute;a
+ subido &iexcl;ay! &aacute; la pira fatal, sino que hab&iacute;a consumido su vida en
+ las <a id="Page_75" name='Page_75'></a>penas. Una reclusi&oacute;n completa
+ hab&iacute;a sido la consecuencia de la cruel decepci&oacute;n experimentada.
+ Hab&iacute;a renunciado al mundo y llorando su perdido porvenir se hab&iacute;a
+ consagrado &aacute; la educaci&oacute;n de Herminia, su hija adoptiva, que era la
+ sola alegr&iacute;a de su soledad.</p>
+ <p>Escuchando &aacute; la se&ntilde;orita Guichard, Mauricio pensaba:
+ "&iquest;Ser&aacute; posible que mi tutor se haya mostrado tan duro con esta pobre
+ mujer? &iexcl;C&oacute;mo! &iquest;tiernamente amado, la abandon&oacute;?
+ &iexcl;Qui&eacute;n pensara, al verle ahora con su cara rubicunda y sus cabellos
+ blancos, que en otro tiempo hab&iacute;a hecho desgraciadas! No era muy seductora su
+ prima Clementina ... pero, despu&eacute;s de todo, la palabra es palabra. Si esta
+ mujer me contase la verdad ... &iquest;Y c&oacute;mo no? el telegrama enviado desde
+ Liverpool, prohibi&eacute;ndome volver &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard,
+ prueba la aversi&oacute;n que mi tutor dedica &aacute; su exprometida ...
+ &iquest;Qu&eacute; habr&aacute; pasado entre ellos? &iquest;Y por qu&eacute;, sobre
+ todo, no me ha hecho jam&aacute;s la menor alusi&oacute;n &aacute; todas estas
+ historias? &iquest;Ser&aacute; eso una prueba de que es suya la falta?
+ &iexcl;Ser&iacute;a entonces la &uacute;nica de su vida!"</p>
+ <p>Esta disculpa en favor de su tutor alivi&oacute; &aacute; Mauricio, que
+ hac&iacute;a un momento se estaba haciendo aliado de Clementina y no bastante
+ defensor de su padre adoptivo. Clementina dec&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_76" name='Page_76'></a>Usted juzgar&aacute; de mi
+ emoci&oacute;n cuando esta carta ca&iacute;da de su bolsillo y que est&aacute;
+ firmada por el se&ntilde;or Roussel, me revel&oacute; qui&eacute;n era usted....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Luego usted me conoc&iacute;a? pregunt&oacute; ligeramente
+ Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;La naciente celebridad de usted no me permit&iacute;a ignorar su
+ nombre.</p>
+ <p>&mdash;El pintor se inclin&oacute; ruboriz&aacute;ndose.</p>
+ <p>&mdash;Lo poco que yo valgo se lo debo al se&ntilde;or Roussel.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Tiene tanto gusto y tan admirable inteligencia! exclam&oacute;
+ Clementina con una admirable hipocres&iacute;a. &iexcl;Ah, se&ntilde;or! Era muy
+ seductor, cuando joven; &iquest;c&oacute;mo no hab&iacute;a de agradar? Yo no quiero
+ que mi sobrina sea tan desgraciada como yo ... Ahora que nos hemos explicado, no
+ vuelva usted m&aacute;s, caballero ... Todo nos separa....</p>
+ <p>&mdash;Pero, se&ntilde;orita ... dijo Mauricio en tono de protesta y muy
+ molestado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! no se defienda usted ... Es encantadora y s&eacute; lo que usted
+ piensa de ella. Les escuchaba hace un momento cuando usted la hablaba al pie del
+ terrapl&eacute;n. Todas las dulzuras que usted la dedicaba me recordaban los
+ artificios en que yo misma me dej&eacute; coger!... Si usted ama &aacute; Herminia,
+ pierde el cari&ntilde;o de su tutor ... Vea, pues, si no es mejor que no vuelva usted
+ jam&aacute;s....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_77" name='Page_77'></a>D&eacute;jeme usted al menos hablarle
+ ... explicarle.... dijo Mauricio con calor, sin observar que, muy diestramente, le
+ acababan de entregar Herminia.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No, nada, no vuelva usted! Es usted un amable joven y si ella le
+ volviese &aacute; ver, &iexcl;sabe Dios lo que podr&iacute;a suceder &aacute; esta
+ ni&ntilde;a, de coraz&oacute;n tan sencillo y tan puro!...</p>
+ <p>&mdash;Pero, se&ntilde;orita, mi tutor tiene por m&iacute; una intensa
+ afecci&oacute;n y estoy seguro de que conseguir&iacute;a vencer sus
+ prevenciones....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Usted lo cree? &iquest;Es usted un hombre honrado?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y puede usted dudarlo?</p>
+ <p>&mdash;No lo dudo y la prueba es que le autorizo para quedarse ...
+ &iexcl;Qu&eacute; dicha, el poder acogerle sin desconfianza! Usted me agrad&oacute;
+ desde el primer momento ... No diga usted ni una palabra &aacute; Herminia ... No le
+ permito hacerle la corte sin que el se&ntilde;or Roussel haya dado su
+ consentimiento.... Pero comer&aacute; usted con nosotras y observar&aacute; que no
+ somos tan malas personas.... &iexcl;Herminia!</p>
+ <p>La Virgen del bordado, viendo que la conversaci&oacute;n se prolongaba y devorada
+ por la curiosidad, hab&iacute;a tomado el partido de dejar ver el extremo de su traje
+ blanco por el otro lado del vallado. &Aacute; la llamada de su t&iacute;a, se
+ acerc&oacute; llena de emoci&oacute;n <a id="Page_78" name='Page_78'></a>y por eso
+ mismo m&aacute;s encantadora ... Y Mauricio, perdiendo en su presencia la poca
+ resoluci&oacute;n que le quedaba, olvid&oacute; las &oacute;rdenes de su tutor y
+ entr&oacute; en aquella casa de la que hubiera debido huir.</p>
+ <p>Al d&iacute;a siguiente, Mauricio tuvo ocasi&oacute;n de acabar el cuadro y el
+ boceto, porque ten&iacute;a en el pensamiento, clara y precisa, la deliciosa cara de
+ Herminia. Trabaj&oacute; todo el d&iacute;a con ardor, pero sin alegr&iacute;a,
+ porque, en el fondo, estaba descontento de s&iacute; mismo. "&iquest;C&oacute;mo
+ explicar &aacute; mi tutor lo que ha pasado? se dec&iacute;a; y &iquest;c&oacute;mo
+ va &aacute; tomar mi desobediencia? &iexcl;Ah! si conociese &aacute; Herminia, me
+ comprender&iacute;a y me disculpar&iacute;a! Pero no conoce m&aacute;s que &aacute;
+ la se&ntilde;orita Guichard y es fuerza confesar que no es lo mismo ... Y, sin
+ embargo, no es mala esa mujer. Lo peor que tiene es aquel aire tan hombruno; ... eso
+ ser&aacute; lo que habr&aacute; alejado &aacute; mi tutor. Y, &iexcl;diablo!
+ &iexcl;&eacute;l era un buen mozo cuando joven, &aacute; juzgar por sus retratos, y
+ el rompimiento debi&oacute; ser penoso para la tierna Clementina, que le
+ quer&iacute;a!... &iexcl;Oh!, de veras. Mi tutor cre&iacute;a que en esa casa me
+ hablar&iacute;an mal de &eacute;l y esto le contrariaba. &iexcl;Como si todo cuanto
+ pudieran decirme fuese &aacute; hacerme olvidar sus bondades! Aunque fuera un
+ monstruo, no por eso habr&iacute;a dejado de ser mi segundo padre.</p>
+ <p>Por la noche, la soledad de la casa y el silencio <a id="Page_79"
+ name='Page_79'></a>del campo le fastidiaron y se fu&eacute; &aacute; Par&iacute;s.
+ Entr&oacute; en un teatro; encontr&oacute; ins&iacute;pida la obra que se
+ representaba, &aacute; pesar de que llevaba doscientas representaciones, y
+ volvi&oacute; &aacute; Montretout en el &uacute;ltimo tren. Dorm&iacute;a
+ profundamente por la ma&ntilde;ana, cuando la puerta de su cuarto se abri&oacute;
+ bruscamente y entr&oacute; el se&ntilde;or Roussel diciendo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Soy yo! &iexcl;C&oacute;mo, perezoso! &iquest;est&aacute;s
+ todav&iacute;a en la cama? Ven &aacute; abrazarme.</p>
+ <p>Mauricio no se lo hizo repetir. Salt&oacute; al suelo y estrech&oacute; &aacute;
+ su tutor entre sus brazos.</p>
+ <p>&mdash;Vamos; v&iacute;stete, dijo Fortunato; vas &aacute; coger fr&iacute;o.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;c&oacute;mo es que llega usted tan de ma&ntilde;ana?</p>
+ <p>&mdash;Tom&eacute; el vapor ayer por la tarde; he corrido toda la noche en
+ ferrocarril y aqu&iacute; estoy.</p>
+ <p>&mdash;Pero debe usted estar muy cansado....</p>
+ <p>&mdash;Nada, absolutamente. Hablemos de ti.</p>
+ <p>Durante este tiempo, Mauricio se hab&iacute;a vestido.</p>
+ <p>&mdash;Pasemos &aacute; tu estudio y estaremos mejor que aqu&iacute;, dijo
+ Roussel.</p>
+ <p>Cogi&oacute; al joven por el brazo, apret&aacute;ndoselo tiernamente, dichoso por
+ tenerle all&iacute;, como si hubiera abrigado el temor secreto de no encontrarle en
+ su casa al volver. Llegados al estudio, se sent&oacute;, sin haber examinado los
+ lienzos puestos en el <a id="Page_80" name='Page_80'></a>caballete, como ten&iacute;a
+ por costumbre, y dijo, mirando &aacute; su hijo adoptivo:</p>
+ <p>&mdash;Cu&eacute;ntame con detalles tu accidente y tus aventuras con la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;El accidente es de los m&aacute;s sencillos y de los m&aacute;s
+ est&uacute;pidos ... Imagine usted que fu&iacute; cogido en una calleja por una
+ cabalgata de horteras y atropellado antes de haber podido guarecerme.... Ten&iacute;a
+ la frente contusionada y dislocado un hombro, cuando el jardinero de la
+ se&ntilde;orita Guichard me vi&oacute; sin conocimiento en medio del camino.... La
+ se&ntilde;orita Guichard me hizo transportar &aacute; su casa y me cuid&oacute;
+ perfectamente ... No hay m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No hay m&aacute;s!, murmur&oacute; Roussel en tono de sospecha.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Nada!</p>
+ <p>&mdash;Entonces &iquest;has visto al monstruo mismo?</p>
+ <p>&mdash;Un monstruo nada feroz, dijo Mauricio riendo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Diablo! &iquest;C&oacute;mo te las has compuesto?... Pero, sin duda,
+ ella no te conoc&iacute;a cuando te acogi&oacute; &eacute; ignoraba el v&iacute;nculo
+ que nos une.</p>
+ <p>&mdash;Es verdad que, en cuanto lo supo, su actitud cambi&oacute;
+ completamente.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;Lo ves? exclam&oacute; Roussel triunfante.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; pero si ces&oacute; de venir &aacute; mi cuarto, sigui&oacute;
+ teni&eacute;ndome en su casa y sus atenciones, dignas <a id="Page_81"
+ name='Page_81'></a>de todo agradecimiento, no se interrumpieron.... Acaso
+ permaneci&oacute; alejada por delicadeza.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por delicadeza? &iexcl;Ah! Decididamente, no la conoces.
+ Ser&iacute;a menos peligroso tratar de aprisionar leones &oacute; tigres, que vivir
+ en buena inteligencia con ella ... &iexcl;Oh! ya veo que se ha hecho de miel contigo;
+ cuando quiere, sabe ser amable.... pero eso es imposible que dure ... yo lo s&eacute;
+ bien.... He tratado de domarla durante seis semanas y tuve que apelar &aacute; la
+ fuga ... &iquest;Te habr&aacute; dicho que soy un bandido, eh?</p>
+ <p>&mdash;Todo lo contrario. Me ha contado que le hab&iacute;a amado &aacute; usted
+ mucho ... Y por su actitud, por el tono con que me hablaba, jurar&iacute;a que
+ a&uacute;n....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Calla, desgraciado! interrumpi&oacute; Fortunato con un
+ adem&aacute;n de horror. Gracias &aacute; Dios esto libre de ella y el diablo mismo
+ no me har&iacute;a ponerme voluntariamente en su presencia ... &iexcl;Calla!
+ &iquest;has cambiado la cabeza de tu desposada?</p>
+ <p>Roussel, pase&aacute;ndose de arriba abajo, en la agitaci&oacute;n que le
+ produc&iacute;an aquellos recuerdos, se hab&iacute;a detenido delante del cuadro
+ empezado por Mauricio antes de su partida y miraba con atenci&oacute;n la figura que
+ representaba &aacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, dijo Mauricio; me ha parecido que el rubio estaba mejor en la
+ escala de los colores: el moreno resultaba brutal.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_82" name='Page_82'></a>La fisonom&iacute;a es encantadora.
+ &iquest;De qu&eacute; modelo te has servido?</p>
+ <p>&mdash;De ninguno: est&aacute; hecho de imaginaci&oacute;n....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Pues no es esa tu costumbre....</p>
+ <p>Se call&oacute;. Acababa de ver el estudio de la virgen del bordado y le examinaba
+ con aire cuidadoso. De una ojeada hab&iacute;a reconocido el terrapl&eacute;n de la
+ quinta del t&iacute;o Guichard, en el que hab&iacute;a jugado durante toda su
+ infancia. Y en aquella joven inclinada hacia la callejuela y rodeada de follaje,
+ volv&iacute;a &aacute; encontrar &aacute; la desposada cuya cara hab&iacute;a
+ cambiado Mauricio por un repentino capricho. &iexcl;Una extra&ntilde;a coincidencia,
+ verdaderamente, y muy &aacute; prop&oacute;sito para alarmar &aacute; Roussel!
+ &Eacute;ste permanec&iacute;a delante del lienzo, no atrevi&eacute;ndose &aacute;
+ volverse por no mostrar &aacute; su hijo adoptivo su cara sombr&iacute;a, pero
+ viendo, sin embargo, que era necesaria una explicaci&oacute;n. Por fin, se
+ arm&oacute; de valor, y dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Es nuevo este boceto?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, padrino; he emprendido este cuadrito despu&eacute;s que usted se
+ march&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Es la misma cabeza de la desposada ... &iquest;Tambi&eacute;n de
+ imaginaci&oacute;n?...</p>
+ <p>Levant&oacute; la frente y clav&oacute; su mirada en los ojos de Mauricio. El
+ joven se sonroj&oacute; un poco y dijo sencillamente:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_83" name='Page_83'></a>No he mentido &aacute; usted nunca y no
+ he de empezar &aacute; mi edad ... Esta cara es la de la sobrina de la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ha venido aqu&iacute;? pregunt&oacute; Roussel con violenta
+ angustia; &iquest;la has hecho entrar en mi casa?</p>
+ <p>&mdash;No; no ha venido; he hecho este retrato de memoria....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;De memoria! repiti&oacute; Fortunato moviendo la cabeza.
+ &iquest;Cu&aacute;ntas veces la has visto entonces?</p>
+ <p>&mdash;Dos veces.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde?</p>
+ <p>&mdash;La primera en el terrapl&eacute;n, tal como usted la ve en este boceto ...
+ Su graciosa silueta me pareci&oacute; que encuadraba bonitamente en el follaje....
+ Hab&iacute;a en esto un precioso asunto ... La pint&eacute; de memoria y
+ despu&eacute;s, como la cabeza no me satisfac&iacute;a....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Has vuelto!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, padrino; y esta vez, estando habl&aacute;ndola, fu&iacute;
+ sorprendido por la se&ntilde;orita Guichard....</p>
+ <p>&mdash;Que te ech&oacute; una reprimenda ... Yo en su lugar....</p>
+ <p>&mdash;Nada de eso; que me rog&oacute; que entrase, se explic&oacute; muy
+ cordialmente conmigo, me acogi&oacute; con gran benevolencia ... y
+ despu&eacute;s....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y despu&eacute;s? repiti&oacute; Fortunato
+ estremeci&eacute;ndose.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_84" name='Page_84'></a>Y despu&eacute;s, me hizo quedarme
+ &aacute; comer.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Has comido en su casa?</p>
+ <p>&mdash;Antes de ayer.</p>
+ <p>&mdash;No te ha hablado mal de m&iacute;; te ha acogido con benevolencia y te ha
+ convidado &aacute; comer, resumi&oacute; Roussel ... &iexcl;Ah! Hijo m&iacute;o, todo
+ esto es m&aacute;s grave de lo que hab&iacute;a previsto. Veamos; vamos &aacute;
+ poner los puntos sobre las &iacute;es, porque va en ello mi tranquilidad presente y
+ tu seguridad en el porvenir. D&iacute;melo todo, como &aacute; un padre.... Esa joven
+ ... encantadora si es como t&uacute; la has pintado ... &iexcl;Ay! s&eacute; muy bien
+ c&oacute;mo logras los parecidos ... esa joven ... &iquest;te ha gustado?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! s&iacute;, mi querido padrino, exclam&oacute; Mauricio con
+ fuego. Si usted supiera hasta qu&eacute; punto es bonita, dulce, sencilla....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Eh! todo lo que t&uacute; quieras ... un &aacute;ngel.</p>
+ <p>&mdash;Un &aacute;ngel, s&iacute;, padrino....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pero tiene el diablo &aacute; su lado! &iexcl;Y no tendr&aacute;s el
+ &aacute;ngel sin verte obligado &aacute; cargar tambi&eacute;n con el diablo!...
+ &iexcl;Ah! querido hijo m&iacute;o, t&uacute; sabes cu&aacute;nto te quiero y
+ c&oacute;mo te lo he probado desde hace veinte a&ntilde;os. Debes estar convencido de
+ que si s&oacute;lo se tratase de sacrificar mi reposo &aacute; tu dicha, no
+ dudar&iacute;a ... Pero tener &aacute; Clementina por suegra ... &iexcl;porque
+ ser&iacute;a tu suegra! no habr&iacute;a en el infierno suplicio semejante. Hay que
+ haberla <a id="Page_85" name='Page_85'></a>conocido joven para sospechar lo que debe
+ ser ahora que es vieja. Y su plan lo adivino ahora como si lo estuviera viendo ...
+ Quiere robarme tu cari&ntilde;o ... Ha puesto &aacute; su sobrina como un cebo para
+ cogerte en sus redes ... S&iacute;, ya s&eacute; lo que me vas &aacute; decir; la
+ sobrina es encantadora ... &iexcl;Al casarse con una joven, no se casa uno con su
+ madre y mucho menos con su t&iacute;a! Pero estoy seguro de que Clementina
+ tomar&iacute;a sus precauciones, que se impondr&iacute;a &aacute; la joven pareja ...
+ &iquest;qu&eacute; digo? que la secuestrar&iacute;a y exigir&iacute;a al marido que
+ jurase vivir con ella ... Este es el secreto de su buena acogida.... Ha visto en ti
+ el yerno ideal ... Un muchacho guapo, bien educado, rico y ya c&eacute;lebre y como
+ remate mi hijo adoptivo ... Su sue&ntilde;o es apoderarse de ti para que yo quede
+ solo, &aacute; mi edad, y me muera de pena en mi rinc&oacute;n, como un pobre perro
+ abandonado.</p>
+ <p>Y hablando as&iacute; el buen Fortunato se hab&iacute;a enternecido. Su voz se
+ perdi&oacute; en un sollozo y las l&aacute;grimas rodaron por sus mejillas. Ante esta
+ pena tan sincera del hombre que le hab&iacute;a educado, Mauricio se abandon&oacute;
+ &aacute; su emoci&oacute;n: se abalanz&oacute; &aacute; Roussel, le estrech&oacute;
+ entre sus brazos, le oblig&oacute; &aacute; sentarse en una butaca, se coloc&oacute;
+ en un taburete cerca de &eacute;l, le cogi&oacute; la mano y, llorando
+ tambi&eacute;n, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_86" name='Page_86'></a>Basta, mi querido padrino; ni una
+ palabra m&aacute;s ... Usted no me conoce ... &iexcl;yo, abandonarle! &iexcl;Dejarle
+ acabar su vida, que espero ser&aacute; todav&iacute;a muy larga, sin aprovechar la
+ dicha de su continua presencia! &iquest;C&oacute;mo ha podido usted pensarlo?
+ &iexcl;Preferir&iacute;a renunciar &aacute; todas las mujeres de la tierra, mejor que
+ causar &aacute; usted una pena ... Usted llora, mi bueno y &uacute;nico amigo, por mi
+ causa.... Es la primera vez y ser&aacute; la &uacute;ltima ... Tranquil&iacute;cese
+ usted; jam&aacute;s har&eacute; nada que le atormente ni que siquiera le disguste;
+ ser&iacute;a un ente desnaturalizado si pensase en otra cosa que en complacerle. Los
+ hijos deben obediencia &aacute; sus padres y usted es a&uacute;n m&aacute;s que un
+ padre para m&iacute;, porque no es la naturaleza la que le ha hecho serlo, sino su
+ voluntad.... Yo soy su hechura moral ... No creo que haya en el mundo lazos
+ m&aacute;s fuertes que los de mi cari&ntilde;o y mi reconocimiento....</p>
+ <p>Roussel lloraba todav&iacute;a, pero al mismo tiempo se sent&iacute;a dichoso,
+ porque ve&iacute;a la sinceridad con que hablaba Mauricio. Le abraz&oacute; con
+ efusi&oacute;n y ya ruborizado, el buen se&ntilde;or, por el ego&iacute;smo con que
+ aceptaba la renuncia de su querido hijo:</p>
+ <p>&mdash;Casi no la conoces, exclam&oacute;, y olvidar&aacute;s f&aacute;cilmente
+ &aacute; esa joven ... &iexcl;Bah! Ya buscaremos otra, aun m&aacute;s bonita y que no
+ dependa de la atroz Clementina ... Si t&uacute; supieras....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_87" name='Page_87'></a>No quiero saber nada; creo &aacute;
+ usted bajo su palabra.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! eres un buen muchacho, dijo Fortunato con efusi&oacute;n, y en
+ este momento me pagas veinte a&ntilde;os de ternura....</p>
+ <p>&mdash;Entonces, no se hable m&aacute;s del asunto, contest&oacute; Mauricio con
+ afectada calma y que se borre hasta el recuerdo de esta aventura.</p>
+ <p>Roussel y Mauricio volvieron &aacute; emprender su plan de vida ordinario, en
+ apariencia al menos, porque, en realidad se hab&iacute;a producido entre ellos una
+ causa de molestia. El pintor no buscaba, como en otro tiempo, la presencia de su
+ padrino, &eacute;, instintivamente, Fortunato estaba retra&iacute;do. No
+ pod&iacute;an hablarse sin reticencias y se ve&iacute;an obligados &aacute;
+ reflexionar, antes de emprender una conversaci&oacute;n, &aacute; fin de asegurarse
+ de que no hab&iacute;a de descarrilar del asunto principal, en desenvolvimientos
+ peligrosos. Ocupados incesantemente en dominarse, afectaban una tranquilidad que
+ estaba muy lejos de sus esp&iacute;ritus. No se atrev&iacute;an &aacute; dirigirse
+ mutuas preguntas y se espiaban, temiendo sorprender en sus fisonom&iacute;as la
+ huella de una inquietud, la prueba de una pena. Hubieran querido convencerse de que
+ hab&iacute;an renunciado, Roussel &aacute; sus prevenciones y Mauricio &aacute; su
+ amor.... Pero sab&iacute;an que esto era imposible y ambos sufr&iacute;an. <a
+ id="Page_88" name='Page_88'></a>Estos dos seres que hab&iacute;an vivido tanto tiempo
+ en una deliciosa intimidad, no se ve&iacute;an ahora m&aacute;s que &aacute; las
+ horas en que les era imposible evitarse; por la ma&ntilde;ana en el almuerzo y por la
+ tarde durante la comida y de sobremesa, y aun entonces estaban juntos con alguna
+ inquietud. De este modo, Clementina hab&iacute;a conseguido introducir la
+ turbaci&oacute;n en casa de su enemigo y envenenar su tranquila felicidad.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_IV" name='CAPITULO_IV'></a>
+ <h2><a id="Page_89" name='Page_89'></a>CAP&Iacute;TULO IV</h2>
+ <h3>EL ATAQUE Y LA DEFENSA.</h3>
+ <p>Durante quince d&iacute;as Roussel sufri&oacute; valerosamente esta
+ situaci&oacute;n tan nueva y tan penosa. Pensaba: "Es el primer momento; esto
+ pasar&aacute;. Un nuevo capricho seguir&aacute; al actual y ya no habr&aacute;
+ cuesti&oacute;n. Podremos entonces respirar, lejos de la horrible Clementina, y vivir
+ en paz." Pero sus esperanzas optimistas no se realizaron. &iquest;Era que Mauricio
+ estaba m&aacute;s seriamente enamorado que lo que hab&iacute;a dicho? &iquest;Era que
+ la violencia hecha &aacute; sus sentimientos hab&iacute;a aumentado su fuerza en vez
+ de disminuirla? Mauricio cambiaba mucho, f&iacute;sica y moralmente. &Eacute;l, que
+ era la actividad misma, pasaba d&iacute;as enteros tendido en el div&aacute;n de su
+ estudio, fumando cigarrillos. No cog&iacute;a un pincel. El boceto de la <i>Virgen
+ del bordado</i> y el cuadro de los <i>Desposados</i> estaban vueltos hacia la pared.
+ Ten&iacute;a en completo abandono los estudios <a id="Page_90"
+ name='Page_90'></a>empezados para la decoraci&oacute;n de la sala de actos de la
+ alcald&iacute;a de Saint-Denis; importante trabajo obtenido en buena lid, en un
+ concurso en el que tuvo por antagonistas &aacute; los m&aacute;s c&eacute;lebres
+ pintores. Nada le interesaba. Estaba sufriendo una crisis de desaliento y de
+ disgusto.</p>
+ <p>Por la primera vez en su vida, Roussel le ve&iacute;a de este modo, lo que le
+ alarmaba seriamente. Disimulaba, sin embargo y no lo interrogaba, temiendo una
+ respuesta que abriese de nuevo el debate. Esperaba todav&iacute;a que "aquello
+ pasara", pero ve&iacute;a que no "pasaba" jam&aacute;s.</p>
+ <p>Por las tardes Mauricio sal&iacute;a solo con frecuencia. Las primeras veces,
+ Roussel le hab&iacute;a preguntado: "&iquest;Ad&oacute;nde vas?" y el joven le
+ hab&iacute;a ense&ntilde;ado un &aacute;lbum, y respondido: "Voy &aacute; buscar
+ apuntes ..." Y no hab&iacute;a invitado &aacute; su tutor &aacute; que le
+ acompa&ntilde;ase y hasta, pareciendo temer que &eacute;ste se lo propusiera, casi se
+ hab&iacute;a escapado. Roussel no hab&iacute;a repetido la pregunta; pero un
+ d&iacute;a en que el &aacute;lbum de los croquis estaba sobre una mesa, en ausencia
+ del pintor, hab&iacute;a levantado la cubierta, recorrido las hojas y adquirido la
+ certeza de que todas estaban inmaculadas. Entonces, &iquest;en qu&eacute; pasaba
+ Mauricio los d&iacute;as? &iquest;Habr&iacute;a faltado &aacute; su promesa y vuelto
+ &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard? Roussel no lo sospech&oacute; siquiera;
+ sab&iacute;a que <a id="Page_91" name='Page_91'></a>era incapaz de faltar &aacute; un
+ compromiso. Y sin embargo, &iquest;qu&eacute; hac&iacute;a?</p>
+ <p>Resolvi&oacute; seguirle, y una tarde en que Mauricio hab&iacute;a salido por el
+ camino de Saint-Cloud con el famoso &aacute;lbum de las hojas en blanco, Fortunato se
+ dispuso &aacute; ir de lejos en su seguimiento. Pudo sin dificultad no perderle de
+ vista, porque el joven marchaba sin desconfianza. Ni una sola vez se volvi&oacute; y
+ en el camino polvoriento, su silueta se destacaba visible &aacute; quinientos pasos
+ de distancia. Volvi&oacute; hacia la derecha; tom&oacute; un sendero de
+ traves&iacute;a que conduc&iacute;a al bosque y una vez llegado &aacute; la espesura,
+ se sent&oacute;, con el &aacute;lbum sobre las rodillas y permaneci&oacute;
+ m&aacute;s de una hora sin moverse, como si esperase &aacute; alguien, pero nadie
+ lleg&oacute;. Sali&oacute; de su abstracci&oacute;n y &aacute; paso lento, siguiendo
+ su paseo, se dirigi&oacute; hacia la Celle-Saint-Cloud.</p>
+ <p>Fortunato se estremeci&oacute;. &iquest;Se habr&iacute;a enga&ntilde;ado?
+ &iquest;Ser&iacute;a capaz Mauricio de tanto disimulo? &iexcl;Qu&eacute;!
+ &iquest;ir&iacute;a &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard? &iexcl;No!
+ imposible. Y, sin embargo, tomaba una direcci&oacute;n nada dudosa hacia una
+ plazoleta en la que desembocaba la callejuela donde el joven hab&iacute;a sido
+ atropellado. Pero Mauricio, en vez de apretar el paso, como aquel &aacute; quien se
+ espera, le acortaba. Dobl&oacute; la esquina de la calleja y all&iacute; se detuvo su
+ tutor. <a id="Page_92" name='Page_92'></a>Mauricio avanz&oacute; hasta que pudo
+ descubrir el terrapl&eacute;n de la quinta y all&iacute;, oculto detr&aacute;s de una
+ espesura de madreselvas que brotaban en la cerca de un jard&iacute;n,
+ esper&oacute;.</p>
+ <p>Desde su puesto de observaci&oacute;n, Roussel le ve&iacute;a mirar con
+ insistencia hacia la finca de la se&ntilde;orita Guichard. Y hasta le ve&iacute;a la
+ cara lo bastante para notar su profunda tristeza. &iquest;Esto era, pues, el objeto
+ de sus paseos misteriosos? Ven&iacute;a &aacute; contemplar el sitio donde
+ hab&iacute;a visto por primera vez &aacute; Herminia. Esperaba verla de lejos si
+ pasaba por la alameda de las ramas colgantes. Acaso ella se mostrase tan triste como
+ &eacute;l y entonces, esa identidad de sentimientos ser&iacute;a un alivio para su
+ pena. Y el curtido coraz&oacute;n de Fortunato se apret&oacute; al recibir esta
+ prueba de la pena efectiva y devoradora del hijo &aacute; quien amaba tan
+ tiernamente.</p>
+ <p>Una gran melancol&iacute;a se apoder&oacute; de &eacute;l. Presinti&oacute; que
+ estaba destinado al m&aacute;s cruel de los sacrificios; el de la tranquilidad de sus
+ &uacute;ltimos d&iacute;as. Vi&oacute; que no podr&iacute;a dudar entre su dolor y el
+ de Mauricio. Estim&oacute; que no era justo aceptar el sufrimiento de aquella
+ juventud como precio de la quietud de su vejez. No hab&iacute;a igualdad entre la
+ vida del uno, en su aurora, y la del otro, en su ocaso. Por &uacute;ltimo,
+ temi&oacute; que Mauricio le juzgase ego&iacute;sta y tuviese de Clementina mejor
+ opini&oacute;n que <a id="Page_93" name='Page_93'></a>de &eacute;l y quiso demostrar
+ la diferencia que hab&iacute;a entre ellos y hacer apreciar su abnegaci&oacute;n
+ comparada con la inflexibilidad de la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Mauricio dej&oacute; su sitio lentamente y como &aacute; disgusto. Aquel
+ d&iacute;a Herminia no hab&iacute;a aparecido en el jard&iacute;n. Tom&oacute; de
+ nuevo el camino del bosque, con la cabeza baja y al llegar &aacute; la plazoleta,
+ arroj&oacute; un grito ahogado y palideci&oacute;: su tutor estaba delante de
+ &eacute;l. El anciano estaba grave y un poco p&aacute;lido, pero su fisonom&iacute;a
+ y su actitud no acusaban enfado alguno. Viendo &aacute; Mauricio perplejo, se
+ adelant&oacute; sin hablar, le cogi&oacute; afectuosamente el brazo y march&oacute;
+ &aacute; su lado en direcci&oacute;n &aacute; Montretout.</p>
+ <p>Despu&eacute;s de algunos minutos de silencio, levant&oacute; la cabeza,
+ mir&oacute; &aacute; su hijo adoptivo con dulzura y dijo con voz enternecida:</p>
+ <p>&mdash;As&iacute; pues, hijo m&iacute;o; &iquest;<i>eso</i> es m&aacute;s fuerte
+ que t&uacute;? &iquest;Es absolutamente preciso que la vuelvas &aacute; ver?</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras tan afectuosas, tan verdaderamente paternales, Mauricio,
+ conmovido, balbuce&oacute; con voz alterada:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! mi querido padrino, perd&oacute;neme usted, pero &iexcl;es tanta
+ mi pena!...</p>
+ <p>&mdash;Vamos, hijo m&iacute;o; has hecho lo que has po<a id="Page_94"
+ name='Page_94'></a>dido, bien lo veo; &aacute; m&iacute; me toca hacer el resto.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Padrino m&iacute;o!...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Acaso has cre&iacute;do que te he criado como lo he hecho, durante
+ veinte a&ntilde;os, para cambiar de repente, el mejor d&iacute;a, y hacerte
+ desgraciado? &iexcl;No, no! Te quiero para ti mismo y no para m&iacute; y no puedo
+ soportar la idea de que alimentas una pena que una palabra m&iacute;a puede
+ disipar.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! pero yo no aceptar&eacute; que usted tenga el menor disgusto por
+ mi causa, interrumpi&oacute; Mauricio con energ&iacute;a. Soy un cobarde por no haber
+ sabido soportar mejor esta decepci&oacute;n. Pero yo dar&eacute; buena cuenta de mi
+ debilidad ... Hace mucho tiempo que estoy proyectando un viaje &aacute; Espa&ntilde;a
+ ... Partir&eacute; ... partiremos juntos.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No!, dijo tristemente Roussel; porque llevar&iacute;as contigo el
+ recuerdo de Herminia y ser&iacute;as a&uacute;n m&aacute;s desgraciado estando lejos
+ de ella ... Y yo tendr&iacute;a la doble tristeza de verte sufrir y de pensar que
+ sufr&iacute;as por ser yo un ego&iacute;sta ... Lo que me imped&iacute;a dejarte en
+ libertad de amar &aacute; esa muchacha, que es sin duda adorable y buena....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! mi querido padrino; si usted hablase con ella solamente un
+ cuarto de hora, estar&iacute;a usted seguro de ello. La dulzura de su voz, la gracia
+ de su mirada, todo atestigua un coraz&oacute;n exquisito.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_95" name='Page_95'></a>Yo creo que si t&uacute; te has puesto
+ &aacute; amarla tan deprisa y tan fuerte, dijo Fortunato sonriendo, es que tiene un
+ encanto irresistible.</p>
+ <p>&mdash;Y con todo eso, es tan modesta, tan bien educada....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! no se parece &aacute; Clementina ... Pero te dec&iacute;a que me
+ hab&iacute;a contenido el temor de que fueses v&iacute;ctima de la se&ntilde;orita
+ Guichard, como lo he sido yo ... He pensado mucho en todas estas cosas desde que
+ volv&iacute; de mi viaje y he adquirido la certidumbre de que podr&aacute;s escapar
+ al peligro. &iquest;Qu&eacute; es lo que t&uacute; quieres, en suma? Una mujer y no
+ una fortuna. Y bien; c&aacute;sate con Herminia, y si la se&ntilde;orita Guichard te
+ atormenta, coges &aacute; tu mujer del brazo y te la llevas. T&uacute; ser&aacute;s
+ siempre independiente. As&iacute; pues si Herminia te ama....</p>
+ <p>&mdash;Me amar&aacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Debe amarte ya! Pero la se&ntilde;orita Guichard estar&aacute;, de
+ seguro, furiosa por no haberte visto desde hace dos semanas. Va &aacute; ser preciso
+ jugar mano &aacute; mano con esa buena pieza. &iquest;Est&aacute;s dispuesto &aacute;
+ seguir el plan que te voy &aacute; trazar?</p>
+ <p>&mdash;Ciegamente.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien, escucha. Si cometieras la imprudencia de presentarte
+ ma&ntilde;ana en la Celle-Saint-Cloud, con el aire radiante y diciendo &aacute;
+ Clementina: "&iexcl;Heme aqu&iacute;! Mi tutor consiente en que <a id="Page_96"
+ name='Page_96'></a>me case con su sobrina de usted; &iquest;quiere usted concederme
+ su mano?" puedes estar seguro de que te pondr&iacute;an en la puerta con todos los
+ honores debidos &aacute; tu posici&oacute;n de hijo adoptivo de un hombre execrado.
+ Ser&aacute;, pues, necesario que te presentes con cara de contricci&oacute;n y de
+ inquietud, que pidas hablar en secreto con la se&ntilde;orita Guichard y que cuentes
+ que te he sorprendido yendo &aacute; su casa y que ha habido entre los dos una escena
+ violenta, cuya conclusi&oacute;n ha sido este <i>ultim&aacute;tum</i> formulado por
+ m&iacute;: romper toda relaci&oacute;n con mi enemiga &oacute; abandonar mi casa.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;Ser&aacute; preciso abandonar &aacute;
+ usted?</p>
+ <p>&mdash;Durante el tiempo necesario para las capitulaciones y hasta el matrimonio.
+ Si Clementina te viese continuar viviendo conmigo, como es lista, sospechar&iacute;a
+ alguna astucia y te dar&iacute;a que sentir. La &uacute;nica probabilidad de
+ &eacute;xito que tienes con ella es aparecer enfadado conmigo y que sea yo el
+ condenado &aacute; sufrir. De este modo te acoger&aacute; como &aacute; un aliado,
+ porque, es triste decirlo, pero ella no entrega su sobrina &aacute; un buen muchacho
+ capaz de hacerla feliz, sino &aacute; un hijo ingrato que pone en peligro la dicha de
+ mi vida. No protestes; yo sabr&eacute;, naturalmente, &aacute; qu&eacute; atenerme y
+ la apariencia de la falta bastar&aacute;. T&uacute;, continuar&aacute;s
+ am&aacute;ndome tanto m&aacute;s cuanto m&aacute;s grande te parezca mi <a
+ id="Page_97" name='Page_97'></a>sacrificio. Pero no dejes sospechar nuestro convenio
+ ni demuestres cari&ntilde;o hacia m&iacute;: el d&iacute;a en que Clementina no vea
+ en ti un instrumento de rencor, te odiar&aacute; y todo se habr&aacute; perdido.</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;despu&eacute;s?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Despu&eacute;s ... despu&eacute;s ser&aacute; cuando empiecen
+ las verdaderas dificultades. Tendr&aacute;s que mostrarte lleno de deferencia por la
+ se&ntilde;orita Guichard. Si no haces causa com&uacute;n con ella contra m&iacute;,
+ si confiesas una reconciliaci&oacute;n con tu tutor, el diablo se
+ desencadenar&aacute; y entonces sabr&aacute;s &aacute; ciencia cierta lo que es esa
+ se&ntilde;ora ... Porque, amigo m&iacute;o, ahora no puedes juzgarla ... no la
+ conoces.</p>
+ <p>&mdash;Es usted tan bueno, dijo Mauricio con alguna indecisi&oacute;n, que me voy
+ &aacute; atrever &aacute; dirigirle una pregunta verdaderamente arriesgada ...
+ Llegado el caso, &iquest;consentir&iacute;a usted en reconciliarse con la
+ se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Consentir&eacute; en todo para hacerte dichoso! Pero no te hagas
+ ilusiones; es &aacute; Clementina &aacute; la que habr&aacute; que decidir. Yo
+ jam&aacute;s le he hecho nada malo, si se except&uacute;a el no querer llamarme
+ bar&oacute;n de Pontournant y dejarla para vestir im&aacute;genes.... No puedo hacer
+ m&aacute;s que ofrecerme &aacute; estrechar su mano ... Y te doy mi palabra de que
+ tendr&eacute; ese hero&iacute;smo....</p>
+ <p>&mdash;Entonces todo saldr&aacute; &aacute; pedir de boca. Usted <a id="Page_98"
+ name='Page_98'></a>exagera su rencor. La edad ha amortiguado los fuegos de su
+ c&oacute;lera ... Se ha calmado mucho.</p>
+ <p>&mdash;Eso me asombra ... El vino gana en sabor al hacerse viejo, pero el vinagre,
+ por el contrario, aumenta en acidez ... Y la acidez de Clementina.... Cuando la
+ conozcas, ver&aacute;s lo que es bueno.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Padrino m&iacute;o!</p>
+ <p>&mdash;No; no lo digo para retirar mi promesa. Estoy decidido, pero s&eacute;
+ &aacute; lo que me comprometo. Hace veinte a&ntilde;os, retroced&iacute; ante el
+ abismo; ahora me arrojar&eacute; &aacute; &eacute;l. &iquest;No hubo en Roma un ser
+ sublime llamado Curtius que se ech&oacute; armado en una sima para apaciguar &aacute;
+ los dioses?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, padrino m&iacute;o; ese fu&eacute; el asunto de mi primer
+ concurso para el premio de Roma.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien &iexcl;yo imitar&eacute; &aacute; ese m&aacute;rtir! Pero, cuando
+ est&eacute; en el fondo, &iquest;no me dejar&aacute;s solo?</p>
+ <p>&mdash;Seremos dos para acompa&ntilde;ar &aacute; usted, para amarle.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, corriente. Dame hoy doble raci&oacute;n de ternura, porque desde
+ ma&ntilde;ana viviremos separados ... &iexcl;As&iacute; lo exige la
+ pol&iacute;tica!</p>
+ <p>Hab&iacute;an llegado &aacute; la verja de la quinta de Montretout; entraron y
+ pasaron la velada haciendo proyectos para el porvenir.</p>
+ <p>Al d&iacute;a siguiente, como hab&iacute;a dispuesto Roussel, Mauricio se
+ present&oacute; en la Celle-Saint-Cloud y <a id="Page_99"
+ name='Page_99'></a>fu&eacute; recibido sin dificultades. Introducido en el
+ sal&oacute;n, tuvo que esperar alg&uacute;n tiempo. Sin duda la se&ntilde;orita
+ Guichard quer&iacute;a tomarse tiempo para pensar lo que iba &aacute; decir y acaso
+ tambi&eacute;n ense&ntilde;ar &aacute; Herminia adornada con elegante sencillez. Sin
+ embargo, la due&ntilde;a de la casa apareci&oacute; sola y avanz&oacute; con la
+ frente oscurecida por una nube.</p>
+ <p>&mdash;Celebro infinito ver &aacute; usted, se&ntilde;or Aubry, dijo con voz
+ bastante firme. Sin duda ha estado usted enfermo, porque hace quince d&iacute;as que
+ no sabemos de usted.</p>
+ <p>&mdash;Disp&eacute;nseme usted, se&ntilde;orita, pero no he estado enfermo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! exclam&oacute; Clementina con severidad amenazadora. Entonces
+ habr&aacute; usted estado ausente.</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;orita; he estado en Montretout....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Tan cerca?, dijo expresando una &aacute;spera iron&iacute;a.
+ Entonces, &iquest;qu&eacute; le ha impedido &aacute; usted venir?</p>
+ <p>&mdash;He tenido vivos disgustos ... disgustos de familia ... Mi tutor ha vuelto
+ y....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute;?... interrog&oacute; Clementina, devorada por una
+ ardiente curiosidad.</p>
+ <p>&mdash;Y se han producido entre nosotros algunas dificultades....</p>
+ <p>&mdash;Las palabras sal&iacute;an penosamente de la boca de Mauricio. Era preciso
+ que amase mucho &aacute; <a id="Page_100" name='Page_100'></a>Herminia y que su
+ padrino, en el momento de salir, le hubiese recomendado de nuevo el disimulo, para
+ que se decidiese &aacute; mentir de aquel modo. Pero no le fu&eacute; necesaria mucha
+ habilidad. En un instante, la actitud de la se&ntilde;orita Guichard hab&iacute;a
+ cambiado. Su violencia desapareci&oacute;, las nubes de su frente se disiparon y con
+ la faz radiante, sonri&oacute; &aacute; Mauricio como &aacute; un amigo. Le
+ tom&oacute; la mano, le atrajo hacia ella en un canap&eacute; y exclam&oacute;, con
+ los ojos brillantes de alegr&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pobre joven! cu&eacute;nteme usted eso.</p>
+ <p>Mauricio cont&oacute; lo que hab&iacute;a convenido con Roussel y pudo comprender
+ en la triunfante exaltaci&oacute;n de Clementina hasta qu&eacute; punto su padrino le
+ hab&iacute;a dicho la verdad. S&iacute;; el m&oacute;vil &uacute;nico de la
+ se&ntilde;orita Guichard era su rencor implacable; todo estaba subordinado en su
+ existencia al deseo de hacer mal &aacute; Fortunato. Era esto tan evidente, tan
+ claro, que &aacute; Mauricio se le pasaron ganas de levantarse y exclamar: "Todo lo
+ que estoy contando es falso de la cruz &aacute; la fecha. Mi padrino es el mejor de
+ los hombres y antes que causarme la m&aacute;s peque&ntilde;a pena est&aacute;
+ dispuesto &aacute; olvidar lo que usted le ha hecho y &aacute; reconciliarse con
+ usted."</p>
+ <p>Pero no tuvo tiempo. La se&ntilde;orita Guichard se levant&oacute;, llam&oacute; y
+ dijo al criado: "Ruegue usted <a id="Page_101" name='Page_101'></a>&aacute; la
+ se&ntilde;orita Herminia que venga." Esta sencilla frase borr&oacute; los
+ escr&uacute;pulos de Mauricio. Pens&oacute; que iba &aacute; ver &aacute; la Virgen
+ del bordado y que podr&iacute;a acabar su boceto del natural. El amor al arte, su
+ ternura por Herminia; todo iba &aacute; ser satisfecho al mismo tiempo. Bendijo
+ mentalmente al hombre que le proporcionaba todas estas satisfacciones y jur&oacute;
+ indemnizarle del esfuerzo que le habr&iacute;a costado el resignarse. Precisamente la
+ se&ntilde;orita Guichard se volv&iacute;a hacia &eacute;l con complacencia y le
+ dec&iacute;a con &eacute;nfasis:</p>
+ <p>&mdash;Olvide usted el mal proceder de un hombre ego&iacute;sta. Yo le
+ devolver&eacute; la afecci&oacute;n que &eacute;l le retira.... y usted
+ encontrar&aacute; en mi casa, cerca de m&iacute;, la compensaci&oacute;n de sus
+ cuidados....</p>
+ <p>Una &uacute;ltima sacudida de su honradez indignada estuvo &aacute; punto de
+ apoderarse de Mauricio ... Ya abr&iacute;a la boca para responder: "No necesito
+ compensaciones y usted ser&iacute;a incapaz de amar &aacute; nadie, ni &aacute; su
+ sobrina, como yo soy amado por mi tutor."</p>
+ <p>Pero entr&oacute; Herminia, rubia, sonrosada, fresca, sonriente; y todo
+ qued&oacute; olvidado.</p>
+ <p>El plan formado por Roussel resultaba, por otra parte, en todas sus partes, y
+ Mauricio, con el ego&iacute;smo natural del hombre, gozaba tan plenamente de su dicha
+ como su padrino ten&iacute;a el <a id="Page_102" name='Page_102'></a>coraz&oacute;n
+ &aacute; la vez satisfecho y desgarrado. Sin embargo, el joven no olvidaba al que se
+ hab&iacute;a sacrificado por &eacute;l y le escrib&iacute;a largo y tendido todas las
+ tardes al volver &aacute; Par&iacute;s, despu&eacute;s de haber comido en la
+ Celle-Saint-Cloud, porque com&iacute;a todas las tardes con su futura, hasta tal
+ punto tem&iacute;a Clementina que se le escapase su prisionero. Sus cartas estaban
+ llenas de noticias s&oacute;brela actitud de Clementina, sobre sus palabras, sobre la
+ gracia y la bondad de Herminia. Roussel respond&iacute;a dando instrucciones &aacute;
+ su hijo y recomend&aacute;ndole prudencia y, sobre todo, discreci&oacute;n.
+ Jam&aacute;s se permit&iacute;a una palabra desagradable respecto de su enemiga;
+ nunca una cr&iacute;tica amarga. Desde el d&iacute;a en que Mauricio fu&eacute;
+ admitido en casa de la se&ntilde;orita Guichard, Fortunato pens&oacute;, con mucha
+ delicadeza, que conven&iacute;a poner en buen lugar ante su pupilo &aacute; una mujer
+ con la que iba &aacute; estar unido por estrechos lazos.</p>
+ <p>De vez en cuando, cuando se aburr&iacute;a mucho en Montretout, hac&iacute;a una
+ escapada &aacute; Par&iacute;s &eacute; iba &aacute; sorprender &aacute; Mauricio,
+ por la ma&ntilde;ana, en su estudio. Llegaba con la cara radiante y las manos llenas
+ de flores de sus estufas; abrazaba &aacute; su querido hijo, le contemplaba, le
+ acosaba &aacute; preguntas y daba vueltas &aacute; su alrededor con inquieta ternura.
+ Pero prontamente ve&iacute;a que Mau<a id="Page_103" name='Page_103'></a>ricio no
+ hab&iacute;a dejado de quererlo y se iba dichoso.</p>
+ <p>Tomaba precauciones, parque sab&iacute;a que era espiado. En varias ocasiones
+ hab&iacute;a sorprendido rondando su casa al primo Bobart, el confidente de
+ Clementina, y hasta le hab&iacute;a visto seguirle &aacute; Par&iacute;s. El darle
+ esquinazo no hab&iacute;a sido m&aacute;s que un juego. Las robustas piernas de
+ Fortunato hab&iacute;an burlado f&aacute;cilmente el espionaje del antiguo abogado.
+ Preguntado Mauricio acerca de este personaje hab&iacute;a contado que Bobart iba con
+ mucha frecuencia &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard. Una vez hab&iacute;a
+ llevado consigo &aacute; su hijo, oficial de h&uacute;sares y aspirante desahuciado
+ &aacute; la mano de Herminia. Pero ni el padre ni el hijo parec&iacute;an peligrosos.
+ Roussel, sin embargo, pon&iacute;a &aacute; su pupilo en guardia contra ellos.</p>
+ <p>&mdash;Mientras no hayas salido de la iglesia con tu mujer del brazo, le
+ dec&iacute;a, no habr&aacute;n acabado las dificultades. Y realmente, entonces
+ empezar&aacute;n de nuevo. Navegas entre escollos; no lo olvides. No sabes de lo que
+ es capaz Clementina. Es mujer que por una sospecha puede echarlo todo &aacute; rodar
+ el &uacute;ltimo d&iacute;a, en la alcald&iacute;a misma. Por mucho que
+ desconf&iacute;es, nunca ser&aacute; bastante.</p>
+ <p>Mauricio encontraba un poco pueriles tantas precauciones. Hab&iacute;a dado un
+ largo paseo por el jard&iacute;n con Herminia y sab&iacute;a que pod&iacute;a contar
+ con <a id="Page_104" name='Page_104'></a>ella por completo, porque tambi&eacute;n le
+ amaba. Aquellos corazones se hab&iacute;an entregado al mismo tiempo y no
+ deb&iacute;an separarse jam&aacute;s.</p>
+ <p>Una ma&ntilde;ana, al llegar al estudio, Roussel encontr&oacute; &aacute; su hijo
+ m&aacute;s contento que de costumbre y cuando le pregunt&oacute; la causa,
+ &eacute;ste sac&oacute; del bolsillo una carta y se la entreg&oacute;. Era de
+ Herminia, que llamaba &aacute; Roussel "querido padre," le daba las gracias por su
+ abnegaci&oacute;n, le promet&iacute;a pag&aacute;rsela con su cari&ntilde;o, y le
+ abrazaba, entretanto, de todo coraz&oacute;n. El buen se&ntilde;or se
+ enterneci&oacute; al principio y asegur&oacute; que aquella chiquilla era
+ verdaderamente deliciosa, pero despu&eacute;s reflexion&oacute; y acab&oacute; por no
+ aprobar que Mauricio la hubiese revelado su t&aacute;ctica. &iexcl;Las mujeres son
+ tan charlatanas! &iquest;Podr&iacute;an estar seguros de que, con la mejor
+ intenci&oacute;n, no cometer&iacute;a Herminia alguna indiscreci&oacute;n, aunque
+ fuese ligera? Porque si Clementina vislumbraba solamente la verdad....</p>
+ <p>Esta vez Mauricio trat&oacute; &aacute; su tutor de visionario y dijo que
+ exageraba verdaderamente el car&aacute;cter de las personas. La misma se&ntilde;orita
+ Guichard estaba tan contenta con este matrimonio, que si ahora se le descubriese la
+ buena inteligencia de Mauricio y de su tutor, no cambiar&iacute;a en nada sus
+ proyectos. Herminia y &eacute;l estaban convencidos de que aquella atm&oacute;sfera
+ de pura alegr&iacute;a hab&iacute;a dulcificado <a id="Page_105"
+ name='Page_105'></a>su coraz&oacute;n y de que se prestar&iacute;a de buen grado
+ &aacute; reconciliarse con Roussel.</p>
+ <p>&Eacute;ste, ante una afirmaci&oacute;n que no pod&iacute;a combatir m&aacute;s
+ que por suposiciones fundadas en su experiencia, mov&iacute;a la cabeza y
+ respond&iacute;a deseando que no se equivocasen. De este modo lleg&oacute; la
+ v&iacute;spera del gran d&iacute;a.</p>
+ <p>Por la tarde, despu&eacute;s de una comida muy alegre, y en el momento en que
+ Herminia y Mauricio se dispon&iacute;an &aacute; bajar al jard&iacute;n, la
+ se&ntilde;orita Guichard se adelant&oacute; hacia el pintor y le dijo:</p>
+ <p>&mdash;Querido hijo m&iacute;o, desear&iacute;a hablar cinco minutos con usted ...
+ Herminia me perdonar&aacute; que le separe &aacute; usted de ella ... ser&aacute; la
+ &uacute;ltima vez ... Anda, hermosa m&iacute;a, ve &aacute; coger un ramo de rosas
+ para Mauricio ... Cuando hayas acabado, te le devolver&eacute;....</p>
+ <p>Herminia cambi&oacute; una mirada inquieta con Mauricio y sali&oacute;. Puestos en
+ presencia el uno del otro, el prometido y la t&iacute;a se observaron un momento.
+ Ambos estaban sonrientes pero sus fisonom&iacute;as aparec&iacute;an un tanto
+ contra&iacute;das. La se&ntilde;orita Guichard tom&oacute; la palabra y dijo con voz
+ firme:</p>
+ <p>&mdash;Mi querido Mauricio, henos ya en el d&iacute;a decisivo. Usted me
+ har&aacute; la justicia de reconocer que ni una sola vez le he hablado de m&iacute; y
+ que no he tenido otra preocupaci&oacute;n que la dicha de <a id="Page_106"
+ name='Page_106'></a>ustedes dos. Conviene, sin embargo, que tratemos &aacute; fondo
+ un asunto importante; el de nuestras relaciones en el porvenir. Usted sabe
+ c&oacute;mo he educado &aacute; Herminia y ve la afecci&oacute;n que tiene por
+ m&iacute;. Su ausencia de mi casa producir&iacute;a aqu&iacute; un vac&iacute;o muy
+ cruel y me atrevo &aacute; lisonjearme de que yo tambi&eacute;n har&iacute;a alguna
+ falta &aacute; esa ni&ntilde;a.... No quiero, sin embargo, ser obst&aacute;culo
+ &aacute; la libertad necesaria &aacute; dos j&oacute;venes, ni interponerme entre
+ vosotros ... He reflexionado mucho en estos detalles, que no dejar&aacute;n de tener
+ influencia en nuestra tranquilidad futura, y he aqu&iacute; lo que voy &aacute;
+ proponer &aacute; usted. Acabaremos aqu&iacute; el verano y el a&ntilde;o que viene
+ har&eacute; preparar vuestras habitaciones y un hermoso estudio en el edificio donde
+ est&aacute;n situados los cuartos de los amigos ... Usted le conoce, porque
+ all&iacute; fu&eacute; donde pas&oacute; la enfermedad producida por su accidente ...
+ Estar&eacute;is, por tanto, independientes, y yo gozar&eacute; de vuestra
+ presencia.... Comer&eacute;is conmigo, si as&iacute; lo quer&eacute;is, y
+ recibir&eacute;is &aacute; vuestros amigos como si fueseis los due&ntilde;os de la
+ casa ... Yo ser&eacute; la que represente el papel de una invitada ... En
+ Par&iacute;s os ofrezco el entresuelo de mi casa de la calle de Courcelles ... Yo
+ vivo en el primero. Estar&eacute;is, pues, en vuestra casa, en completa
+ separaci&oacute;n, si eso os conviene ... El estudio lo tendr&aacute; usted donde
+ guste, porque no le hay en <a id="Page_107" name='Page_107'></a>la casa y, por otra
+ parte, las idas y venidas de los modelos podr&iacute;an molestaros. Es mejor que ni
+ su mujer de usted ni yo nos encontremos con esas personas, ordinariamente un poco ...
+ libres ... Ya ve usted que soy un poco exigente, aunque no lo parezca; mi
+ pretensi&oacute;n se reduce &aacute; no separarme por completo de mi sobrina y gozar
+ tambi&eacute;n un poco de vuestra dicha.</p>
+ <p>Hubo un momento de silencio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y bien!, continu&oacute; Clementina, &iquest;no responde usted?
+ &iquest;Qu&eacute; le sucede? &iexcl;Parece usted estupefacto!</p>
+ <p>Mauricio lo estaba, en efecto. El exordio lleno de precauciones de Clementina le
+ hab&iacute;a hecho inundarse en sudor fr&iacute;o, porque hab&iacute;a previsto
+ complicaciones horribles. Pero la exposici&oacute;n de aquellas pretensiones,
+ despu&eacute;s de un miedo tal, le parec&iacute;a de una moderaci&oacute;n absoluta.
+ Imbu&iacute;do en las prevenciones de su padrino, esperaba que la se&ntilde;orita
+ Guichard intentar&iacute;a acapararle enteramente, tenerle en tutela, convertirle en
+ una especie de cartujo privado. Y en lugar de tales medidas de rigor, reclamaba
+ modesta y casi humildemente que no se prescindiese de ella. El tirano se
+ metamorfoseaba casi en v&iacute;ctima. Negarla lo que ped&iacute;a hubiera sido
+ conducirse como un hombre sin educaci&oacute;n y sin delicadeza. No pensaba que
+ consentir en habi<a id="Page_108" name='Page_108'></a>tar la Celle-Saint-Cloud en
+ verano, aunque fuese en edificio separado, y en invierno en la calle de Courcelles,
+ aun en otro piso que Clementina, era consentir en la proscripci&oacute;n de Roussel.
+ Porque, sin una completa reconciliaci&oacute;n, &iquest;c&oacute;mo iba &aacute;
+ poder Fortunato ir &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard para ver &aacute; sus
+ hijos?</p>
+ <p>Mauricio, en la expansi&oacute;n de su alegr&iacute;a, no miraba tan lejos.
+ Adem&aacute;s para &eacute;l la reconciliaci&oacute;n era segura; y como quiera que
+ fuese, en casa de la se&ntilde;orita Guichard &oacute; en otra parte, la vida se le
+ aparec&iacute;a de color de rosa.</p>
+ <p>&mdash;Estoy estupefacto, respondi&oacute;, por la ingeniosa y pr&aacute;ctica
+ sencillez de las combinaciones de usted.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Le parecen &aacute; usted, pues, satisfactorias?</p>
+ <p>&mdash;Absolutamente.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, &iquest;las acepta usted?</p>
+ <p>&mdash;Con much&iacute;simo gusto.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! querido hijo m&iacute;o; ven, quiero abrazarte.</p>
+ <p>&mdash;Y le estrech&oacute; en un abrazo vigoroso, y le plant&oacute; en cada
+ mejilla un beso sonoro. Si Mauricio hubiera estado en aquel momento capaz de
+ reflexionar, la ardiente alegr&iacute;a que la se&ntilde;orita Guichard demostraba,
+ le hubiera puesto en guardia contra la facilidad con que acababa de acceder &aacute;
+ las pretensiones de la desp&oacute;tica solterona; hubiera <a id="Page_109"
+ name='Page_109'></a>pensado que, para empezar, el paso &aacute; que se lo obligaba
+ era muy largo y que si el segundo iba &aacute; ser del mismo tama&ntilde;o, le
+ conducir&iacute;a infaliblemente &aacute; la esclavitud.</p>
+ <p>Pero en aquel momento y gracias &aacute; la &oacute;ptica especial del amor, la
+ se&ntilde;orita Guichard le parec&iacute;a muy moderada. Al volver Herminia, con un
+ haz de flores entre los brazos, encontr&oacute; &aacute; su t&iacute;a y &aacute; su
+ prometido encantados el uno del otro y se regocij&oacute; c&aacute;ndidamente por su
+ buen acuerdo.</p>
+ <p>Clementina triunfaba y apenas pod&iacute;a contener los transportes de su
+ alegr&iacute;a. Una vez franqueado aquel desfiladero, cuyo ataque ven&iacute;a
+ preparando, hac&iacute;a una semana, con habilidad consumada, no ve&iacute;a ante
+ ella obst&aacute;culo alguno. Mauricio, ca&iacute;do en su poder, gracias &aacute; la
+ maga que lo hab&iacute;a encantado, estaba separado de Roussel y la empresa de odio
+ emprendida hac&iacute;a veinte a&ntilde;os recib&iacute;a su complemento.</p>
+ <p>Roussel, con el cual pas&oacute; Mauricio la ma&ntilde;ana, antes de ir &aacute;
+ la Celle-Saint-Cloud para firmar el contrato, no se enga&ntilde;&oacute; acerca del
+ valor de las concesiones que Clementina hab&iacute;a arrancado tan diestramente al
+ joven. Se juzg&oacute; amenazado del modo m&aacute;s grave y comprendi&oacute; que la
+ mujer que hab&iacute;a dirigido contra &eacute;l tan formidables bater&iacute;as, no
+ habr&iacute;a de desarmarse como esperaban los j&oacute;<a id="Page_110"
+ name='Page_110'></a>venes esposos. Pero tuvo el supremo valor de callar sus
+ inquietudes, por no aminorar la alegr&iacute;a de su hijo, no queriendo ver ni una
+ sola arruga en aquella frente radiante. Y para estar m&aacute;s seguro de no ser
+ causa de una complicaci&oacute;n &aacute; &uacute;ltima hora, anunci&oacute; &aacute;
+ Mauricio que part&iacute;a para el Havre.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero volver&aacute; usted ma&ntilde;ana por la ma&ntilde;ana?
+ pregunt&oacute; Mauricio con alg&uacute;n cuidado.</p>
+ <p>&mdash;Ma&ntilde;ana por la tarde. Cuando est&eacute;is casados, me
+ presentar&eacute; en casa de la se&ntilde;orita Guichard seg&uacute;n vuestro deseo,
+ y har&eacute; cuanto sea posible para asegurar la concordia general.</p>
+ <p>&mdash;Gracias, querido padrino, en nombre de Herminia y en el m&iacute;o.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Abr&aacute;zame y que se&aacute;is dichosos!</p>
+ <p>&mdash;El padre y el hijo se estrecharon en un tierno abrazo con una
+ efusi&oacute;n extraordinaria. Y Mauricio parti&oacute; para la Celle-Saint-Cloud,
+ donde Herminia y la se&ntilde;orita Guichard le esperaban para almorzar antes de ir
+ &aacute; la alcald&iacute;a.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_V" name='CAPITULO_V'></a>
+ <h2><a id="Page_111" name='Page_111'></a>CAP&Iacute;TULO V</h2>
+ <h3>DONDE LA VICTORIA SE INCLINA DEL LADO DE LA BONDAD.</h3>
+ <br />
+
+ <p>En el hermoso jard&iacute;n, cerca del terrapl&eacute;n que hab&iacute;a sido
+ testigo de sus primeras palabras, Herminia y Mauricio se paseaban, bajo la
+ b&oacute;veda de &aacute;rboles, mientras la se&ntilde;orita Guichard recib&iacute;a
+ &aacute; los invitados. El se&ntilde;or Tournemine, muy felicitado por el precioso
+ discurso que hab&iacute;a pronunciado el d&iacute;a anterior en la alcald&iacute;a,
+ acababa de llevar &aacute; su mujer, y faltaban los Chevalier, primos de Clementina
+ por parte de madre, los Bobart y los Truchelet, cuyo jefe, Eduardo Truchelet, miembro
+ del Instituto, es el gran profeta de las variaciones atmosf&eacute;ricas.</p>
+ <p>Cuando Truchelet publica en los peri&oacute;dicos y revistas cient&iacute;ficas
+ que el mes de junio ser&aacute; lluvioso y el de diciembre glacial, no hay cuidado;
+ habr&aacute; una sequ&iacute;a excepcional y el invierno ser&aacute; benigno. Nunca
+ se ha hecho justicia &aacute; la memoria <a id="Page_112" name='Page_112'></a>de
+ sabio de Truchelet, y sin embargo, en teor&iacute;a, sus pron&oacute;sticos son
+ indiscutibles.</p>
+ <p>Bobart padre, antiguo abogado, acababa de hacer entrar al miembro del Instituto en
+ su terreno favorito, pregunt&aacute;ndole qu&eacute; influencia ejerc&iacute;a el
+ viento norte sobre el cultivo de los albaricoques en el centro de Francia, y
+ Truchelet, apoyado en la chimenea, se dispon&iacute;a &aacute; probar que el descenso
+ m&aacute;s &oacute; monos r&aacute;pido de la temperatura polar, produciendo mayor
+ &oacute; menor calor en las corrientes submarinas, era causa de las buenas &oacute;
+ malas cosechas en el pa&iacute;s m&aacute;s templado de Europa, cuando la
+ se&ntilde;orita Guichard llam&oacute; &aacute; Bobart con un adem&aacute;n y lo hizo
+ acercarse &aacute; ella.</p>
+ <p>Encontr&aacute;ndose libre, por primera vez desde por la ma&ntilde;ana,
+ quer&iacute;a interrogar &aacute; su fact&oacute;tum.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo va la construcci&oacute;n de la tienda para el baile de
+ esta noche?</p>
+ <p>&mdash;El patio est&aacute; ya cubierto ... Los obreros del se&ntilde;or Belloir
+ no tienen que hacer m&aacute;s que clavar una tela en el suelo y arreglar las sillas
+ ... Se entrar&aacute; por el jard&iacute;n y por las ventanas del piso bajo ...
+ Est&aacute; muy h&aacute;bilmente dispuesto.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ntas personas podr&aacute;n estar sentadas?</p>
+ <p>&mdash;Por lo menos, doscientas.</p>
+ <p>&mdash;Perfectamente. La m&uacute;sica del pueblo, &iquest;ser&aacute; exacta?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_113" name='Page_113'></a>&Aacute; los postres, es decir,
+ &aacute; eso de las nueve, empezar&aacute; &aacute; tocar.</p>
+ <p>&mdash;Seremos treinta y dos &aacute; la mesa. &iquest;Habr&aacute; espacio para
+ todos?</p>
+ <p>El jefe de cocina asegura que cabr&iacute;an cincuenta.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, todo est&aacute; bien.</p>
+ <p>&mdash;T&uacute; triunfas; pero has jugado una partida muy arriesgada. Si ese
+ joven no hubiera sido tan f&aacute;cil de conducir, hubieras podido sufrir alguna
+ aver&iacute;a ... Mientras que otro ...</p>
+ <p>&mdash;Tu hijo, &iquest;no es verdad?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, mi hijo; respondi&oacute; Bobart con aire contristado.</p>
+ <p>&mdash;No agradaba &aacute; Herminia ...</p>
+ <p>&mdash;Si le hubieras dejado hacerle la corte ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;&Eacute;l se la ha hecho, sin pedirme permiso!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Mi hijo? exclam&oacute; estupefacto el antiguo abogado.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, tu hijo, el oficial de h&uacute;sares en persona. Y de tal modo,
+ que se ha permitido escribir &aacute; mi sobrina una esquelita, que Herminia me
+ entreg&oacute;, naturalmente, sin abrir ... Est&aacute; escrita con un buen estilo la
+ tal esquela ... Podr&aacute;s leerla, si quieres ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;Se ha atrevido?...</p>
+ <p>&mdash;Se ha atrevido. Y yo, sin decirte nada, para no disgustarte, mi pobre
+ primo, me atrev&iacute; por mi parte &aacute; decirle que si no cambiaba de proceder,
+ <a id="Page_114" name='Page_114'></a>le pondr&iacute;a en la puerta con todos los
+ honores debidos &aacute; sus galones ...</p>
+ <p>&mdash;Puedes creer, respetable prima m&iacute;a, que yo ignoraba ...</p>
+ <p>&mdash;Hubo un momento en que pens&eacute; que eras t&uacute; el que hab&iacute;as
+ impulsado &aacute; ese badulaque, pero la torpeza de su conducta me prob&oacute;
+ claramente que obraba por su propia iniciativa. Yo no os quiero mal, Bobart. Bien
+ sabes que os profeso una antigua afecci&oacute;n ... En resumen, la adopci&oacute;n
+ de Herminia ha destru&iacute;do las esperanzas que tu hijo pod&iacute;a abrigar
+ respecto de mi herencia, y hace mucho tiempo que he resuelto reparar este perjuicio
+ que os causaba. En mi testamento he asegurado doscientos mil francos &aacute; tu
+ oficial de h&uacute;sares ... Esto le consolar&aacute; ...</p>
+ <p>Bobart, abrumado por esta liberalidad inesperada, se deshizo en protestas; pero
+ Clementina, con la autoridad de una soberana sobre su vasallo, cort&oacute; aquellas
+ expansiones entrando en un orden de ideas que le parec&iacute;a m&aacute;s
+ interesante:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y hay noticias de Roussel esta ma&ntilde;ana?</p>
+ <p>&mdash;Parti&oacute; ayer, como te dije, por el ferrocarril del Havre ... Se ha
+ ido &aacute; digerir su fastidio en la orilla del mar ... Se ha dado el golpe mortal
+ ...</p>
+ <p>&mdash;Le permito vivir, declar&oacute; magn&aacute;nimamente <a id="Page_115"
+ name='Page_115'></a>la se&ntilde;orita Guichard, &aacute; condici&oacute;n de que, en
+ adelante, permanezca en su puesto ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; remedio tiene? Has cortado las garras &aacute; ese
+ le&oacute;n y ya est&aacute; domado ...</p>
+ <p>&mdash;Han sido necesarios veinte a&ntilde;os de lucha para llegar &aacute; ese
+ resultado ... Pero no me arrepiento de mis esfuerzos.</p>
+ <p>&iexcl;Veinte a&ntilde;os de lucha! Clementina llamaba lucha &aacute; la
+ persecuci&oacute;n que hab&iacute;a hecho sufrir al buen Fortunato y contra la cual
+ ni una sola vez se hab&iacute;a &eacute;ste rebelado. Una lucha &aacute; aquella
+ serie no interrumpida de vejaciones y de infamias, sufridas por su enemigo con la
+ paciencia inalterable de un hombre que se da cuenta del peligro de que ha escapado y
+ que se dice: "Habiendo evitado tal desdicha, puedo soportarlo todo con
+ resignaci&oacute;n." &iexcl;Al fin, la se&ntilde;orita Guichard le permit&iacute;a
+ vivir!</p>
+ <p>Y &eacute;l estaba decidido &aacute; usar de ese permiso, porque apenas las
+ &uacute;ltimas palabras de la t&iacute;a de Herminia se hab&iacute;an confundido con
+ el hueco rumor de las disertaciones de Truchelet, cuando entr&oacute; un criado, se
+ aproxim&oacute; &aacute; la due&ntilde;a de la casa, &eacute; inclin&aacute;ndose
+ respetuosamente, murmur&oacute; esta frase:</p>
+ <p>&mdash;El se&ntilde;or Fortunato Roussel pregunta si la se&ntilde;orita
+ tendr&aacute; &aacute; bien recibirle.</p>
+ <p><a id="Page_116" name='Page_116'></a>Un rayo cayendo sobre la casa; las palabras
+ prof&eacute;ticas del fest&iacute;n de Baltasar apareciendo en la pared en letras de
+ fuego; el nivel del Sena cambiando de repente y haciendo que el r&iacute;o se
+ precipitase sobre el jard&iacute;n; el Presidente de la Rep&uacute;blica apareciendo
+ de pronto escoltado por su cuarto militar para bailar en la boda de Herminia;
+ ning&uacute;n cataclismo, ninguna manifestaci&oacute;n divina, ninguna
+ inverosimilitud social, hubieran causado &aacute; Clementina un estupor semejante al
+ que sinti&oacute;.</p>
+ <p>Sus ojos se abrieron inmensos; una llama subi&oacute; &aacute; su frente;
+ despu&eacute;s se puso p&aacute;lida como una muerta y sus manos se abrieron y se
+ cerraron en el vac&iacute;o. Quiso hablar y no pudo m&aacute;s que producir un ruido
+ que lo mismo expresaba alegr&iacute;a que terror.</p>
+ <p>Ya Bobart extend&iacute;a el brazo para sostener &aacute; su respetable amiga,
+ cuando por un supremo esfuerzo de la voluntad, Clementina recobr&oacute; su aplomo,
+ domin&oacute; &aacute; su cerebro y tomando una decisi&oacute;n, dijo:</p>
+ <p>&mdash;H&aacute;gale usted entrar en el saloncillo.</p>
+ <p>Y como Bobart, con la boca abierta, parec&iacute;a pedir una explicaci&oacute;n,
+ le dirigi&oacute; una mirada fulminante y le dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Conque estaba en el Havre!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_117" name='Page_117'></a>Pero, mi bella prima ...</p>
+ <p>En los momentos cr&iacute;ticos, Bobart ten&iacute;a la costumbre de desarmar
+ &aacute; Clementina llam&aacute;ndola "bella prima." La lisonja hizo su efecto. Una
+ sonrisa altanera crisp&oacute; los labios de la se&ntilde;orita Guichard;
+ lanz&oacute; un vigoroso suspiro que la libr&oacute; de su opresi&oacute;n y dijo,
+ mirando con altaner&iacute;a &aacute; su primo aterrado:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Crees que le temo? Ahora vamos &aacute; vernos los dos.</p>
+ <p>&mdash;Viene, sin duda, &aacute; pedir gracia, insinu&oacute; Bobart.</p>
+ <p>Este pensamiento conmovi&oacute; &aacute; Clementina. Hasta entonces no
+ hab&iacute;a imaginado m&aacute;s que un Roussel amenazador y terrible, avanzando
+ armado de derechos iguales &aacute; los suyos y reclamando su parte de afecciones, de
+ dicha y de esperanza, y en un momento se figur&oacute; un Roussel aniquilado,
+ vencido, aproxim&aacute;ndose t&iacute;mido, suplicante y dispuesto &aacute;
+ consentir que se pusiera sobre su cabeza un pie victorioso. Se estremeci&oacute; de
+ alegr&iacute;a y haciendo un adem&aacute;n de soberbia, contest&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es probable! Viene &aacute; capitular ... Bueno, &iexcl;vamos
+ &aacute; ver!.. Sustit&uacute;yeme con mis convidados y que nadie sospeche lo que
+ aqu&iacute; sucede.</p>
+ <p>&mdash;Vete tranquila.</p>
+ <p>Abri&oacute; la puerta y alta la frente, firme la mirada, <a id="Page_118"
+ name='Page_118'></a>entr&oacute; en la habitaci&oacute;n donde esperaba
+ Fortunato.</p>
+ <p>&Eacute;ste estaba de pie cerca de la ventana y miraba &aacute; Herminia y
+ &aacute; Mauricio, que paseaban por el jard&iacute;n. Ignoraban su llegada y,
+ entregados por completo &aacute; la dicha de verse juntos, marchaban con ese andar
+ perezoso &eacute; igual, propio de las parejas enamoradas. En verdad que el paso que
+ Fortunato daba en este momento era para &eacute;l muy penoso, pero todo lo daba por
+ bien empleado al ver &aacute; los j&oacute;venes tan plenamente dichosos.</p>
+ <p>La puerta, al abrirse, le hizo volver la cabeza. Clementina, majestuosa y soberbia
+ estaba delante de &eacute;l.</p>
+ <p>Ambos se examinaron en silencio durante unos instantes. Ella le encontr&oacute;
+ bien con su cabello blanco y rizado que serv&iacute;a de apropiado marco &aacute; una
+ cara llena y sonrosada. Ten&iacute;a, como siempre, hermosa presencia y su elegancia
+ era propia de su edad. Con una amargura que no pudo vencer, Clementina pens&oacute;:
+ "No tiene trazas de haber sufrido mucho."</p>
+ <p>Roussel la salud&oacute; con sonriente cortes&iacute;a y ella hizo una ligera y
+ seca inclinaci&oacute;n de cabeza.</p>
+ <p>&mdash;He aqu&iacute;, dijo, una visita que yo no esperaba y que m&aacute;s que
+ sorprenderme ...</p>
+ <p>&mdash;La vida no es m&aacute;s que una serie de sorpresas, mi querida prima,
+ respondi&oacute;. Fortunato en <a id="Page_119" name='Page_119'></a>tono amable; y
+ ser&eacute; feliz si &eacute;sta que te proporciono te parece agradable.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Te burlas?</p>
+ <p>&mdash;La ocasi&oacute;n no me parece bien escogida para eso.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! tu tacto y tu delicadeza me inspiran muy poca confianza.</p>
+ <p>&mdash;Enhorabuena, dijo Roussel riendo; veo que no has cambiado ... en lo que se
+ refiere al car&aacute;cter, al menos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Te atrever&aacute;s &aacute; dirigirme impertinencias en mi propia
+ casa?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No lo quiera Dios! mi querida prima. Eres siempre la misma en lo
+ moral, pero no en lo f&iacute;sico ... Has ganado mucho.</p>
+ <p>&mdash;Hazme gracia de tus piropos, dijo Clementina en tono m&aacute;s dulce, y
+ ten la bondad de decirme el objeto de tu visita.</p>
+ <p>Pues qu&eacute;, &iquest;no es bastante visible? &iquest;Hacen falta
+ explicaciones? Nuestros hijos se han casado esta ma&ntilde;ana, &iquest;no es este mi
+ sitio en d&iacute;a semejante? S&eacute; las consideraciones que se te deben. Eres la
+ madre de la desposada; yo he servido de padre al novio; la boda se hace en tu casa
+ ... y he venido.</p>
+ <p>&mdash;Jam&aacute;s ha existido lazo alguno de parentesco entre ese joven y
+ t&uacute; ... y despu&eacute;s de la indignidad <a id="Page_120"
+ name='Page_120'></a>de tu conducta respecto de &eacute;l, no tiene ning&uacute;n
+ motivo de reconocimiento. Por consiguiente tu presencia no est&aacute; justificada y
+ nos veremos en la precisi&oacute;n de evitarla.</p>
+ <p>Roussel no se movi&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Es verdad, dijo, que en el primer momento, cuando supe por Mauricio que so
+ quer&iacute;a casar con tu sobrina, experiment&eacute; un vivo descontento contra
+ &eacute;l y le obligu&eacute; &aacute; abandonar mi casa. Pero, despu&eacute;s he
+ reflexionado: la soledad es buena consejera. He pensado que, despu&eacute;s de todo,
+ ese muchacho ten&iacute;a el derecho de amar &aacute; quien quisiera y me he
+ resignado con tu sobrina. Mis informes han sido muy favorables &aacute; Herminia,
+ debo confesarlo; he cambiado de modo de pensar y me he arrepentido de mi conducta con
+ Mauricio. Apruebo su matrimonio, lo reintegro en su situaci&oacute;n de heredero, le
+ devuelvo mi cari&ntilde;o y me preparo &aacute; rivalizar contigo en ternura para la
+ joven pareja.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! exclam&oacute; Clementina levantando los brazos con
+ estupor; &iquest;qu&eacute; es lo que oigo?</p>
+ <p>&mdash;Lo que oyes, querida prima, es el lenguaje de la sana raz&oacute;n. Acaso
+ hab&iacute;as perdido la costumbre de oirle en los veinte a&ntilde;os que hace que no
+ nos vemos, pero nunca es tarde para ceder &aacute; los buenos consejos. Ya ves con
+ qu&eacute; confianza he <a id="Page_121" name='Page_121'></a>venido &aacute; buscarte
+ ...; os que, en realidad, no se trata ya de ti ni de m&iacute;, sino de esos
+ muchachos, que merecen ser dichosos ...</p>
+ <p>&mdash;Nos pasaremos sin ti para su dicha como nos hemos pasado para su
+ matrimonio; llegas tarde. Cuando se quiere imponer condiciones es preciso formularlas
+ antes de firmar las capitulaciones. Hemos arreglado nuestros asuntos sin ti y sin ti
+ continuaremos, quieras &oacute; no. &iexcl;Est&aacute; bien! &iexcl;He aqu&iacute; un
+ divertido personaje que viene &aacute; adjudicarse &eacute;l mismo su parte en una
+ dicha &aacute; cuya preparaci&oacute;n ha sido extra&ntilde;o! T&uacute; has
+ prescindido de nosotros; no te conocemos.</p>
+ <p>&mdash;Pero yo os conozco todav&iacute;a. Me he juzgado m&aacute;s firme de lo que
+ soy en realidad. He cre&iacute;do que podr&iacute;a vivir sin estar rodeado de las
+ atenciones &aacute; que estaba dulcemente acostumbrado y he visto despu&eacute;s que
+ me enga&ntilde;aba y que morir&iacute;a de pena en la soledad.</p>
+ <p>&mdash;Muere; no vemos en ello ning&uacute;n inconveniente.</p>
+ <p>&mdash;Habla por ti, querida prima; pero no en nombre de Mauricio. Estoy seguro de
+ que bastar&aacute; una sola palabra para hacerle venir &aacute; m&iacute; y con
+ &eacute;l &aacute; su mujer.</p>
+ <p>&Aacute; esta afirmaci&oacute;n la se&ntilde;orita Guichard se estremeci&oacute;,
+ porque ve&iacute;a su verosimilitud. Toda su com<a id="Page_122"
+ name='Page_122'></a>binaci&oacute;n estaba fundada en un resentimiento que, gracias
+ al rencor de que supon&iacute;a animado &aacute; Roussel deb&iacute;a ser definitivo.
+ Y de repente, el que ella cre&iacute;a separado de Mauricio por sentimientos que
+ necesariamente deb&iacute;an irse agravando, se presentaba calmado, sereno, con
+ palabras de conciliaci&oacute;n en los labios y prendas de paz en las manos. Ni
+ Mauricio ni Herminia pod&iacute;an ser rigorosos con &eacute;l: uno y otro iban
+ &aacute; saltar de alegr&iacute;a &aacute; las primeras insinuaciones de Fortunato;
+ &eacute;l obedeciendo &aacute; su antiguo cari&ntilde;o y ella seducida por la
+ novedad del personaje, ser&iacute;an conquistados sin remedio. Y ella, Clementina,
+ quedaba en descubierto, en el momento en que se cre&iacute;a invulnerable, y era
+ despose&iacute;da de sus m&aacute;s seguras posiciones por este h&aacute;bil
+ movimiento envolvente del enemigo.</p>
+ <p>"No tengo, pens&oacute;, m&aacute;s que una probabilidad de salirme con la
+ m&iacute;a; buscar querella &aacute; Fortunato, hacerle salir de sus casillas,
+ obligarle &aacute; pronunciar una palabra violenta y llamar en mi socorro &aacute;
+ Mauricio y Herminia, procurando que consideren mi causa como suya Entonces le pongo
+ en la puerta y todo se ha salvado." No bien formado por ella este plan, empez&oacute;
+ &aacute; ponerle por obra. Realmente, si la pol&iacute;tica es, como muchos creen, el
+ arte de embrollar las situaciones <a id="Page_123" name='Page_123'></a>para hacer
+ da&ntilde;o al adversario y sacar provecho para s&iacute; mismo, la se&ntilde;orita
+ Guichard pose&iacute;a estas cualidades en su esfera privada. Se volvi&oacute; hacia
+ Roussel y dijo con &aacute;spera iron&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;En resumen; &iquest;vienes guiado &uacute;nicamente por el ego&iacute;smo?
+ Me dec&iacute;as ahora que no he cambiado ... &iexcl;pues t&uacute; tampoco!</p>
+ <p>&mdash;Soy modesto y no me gustan los privilegios.</p>
+ <p>&mdash;Posees uno, sin embargo, y bastante raro; el de olvidar las injurias ...
+ cuando te lo exige tu inter&eacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Humildad cristiana!</p>
+ <p>&mdash;Pues yo te he conocido menos paciente.</p>
+ <p>&mdash;Se calma uno cuando envejece.</p>
+ <p>&mdash;Y, sin embargo, te he jugado muy malas partidas.</p>
+ <p>&mdash;Eres la &uacute;nica que las recuerda; yo las he olvidado.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y la tapia que he constru&iacute;do delante de tu
+ jard&iacute;n?</p>
+ <p>&mdash;Me ha proporcionado excelentes espaldares.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y el criado que tanto te conven&iacute;a y que te quit&eacute;
+ &aacute; peso de oro?</p>
+ <p>&mdash;Empezaba &aacute; servirme mal.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y el descr&eacute;dito que he arrojado sobre tus costumbres?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_124" name='Page_124'></a>&iexcl;Bah! No me ha disgustado pasar
+ por un vividor.</p>
+ <p>&mdash;En fin; todo lo que he hecho en veinte a&ntilde;os que hace que te
+ aborrezco, y que te lo pruebo, &iquest;ha sido perder el tiempo?</p>
+ <p>&mdash;No; porque ha servido para demostrar que no pod&iacute;as olvidarme.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Eres un insolente!</p>
+ <p>&mdash;Y t&uacute; eres adorable.</p>
+ <p>Clementina se hab&iacute;a avalanzado hacia &eacute;l con la cara descompuesta,
+ los ojos inflamados y la mano amenazadora. Fortunato permanec&iacute;a impasible y
+ sonriente. La solterona le mir&oacute; un instante con extrav&iacute;o,
+ pregunt&aacute;ndose si no era juguete de una pesadilla. Todo cuanto ve&iacute;a y
+ escuchaba hac&iacute;a un cuarto de hora, le parec&iacute;a fant&aacute;stico. Pero
+ Roussel no se desvaneci&oacute; como una aparici&oacute;n; permaneci&oacute; en su
+ sitio y con mucha sangre fr&iacute;a dijo:</p>
+ <p>&mdash;Mi querida prima; creo que debes haber agotado las malas palabras; no
+ busques m&aacute;s en tu fondo de reserva, porque ser&iacute;a in&uacute;til.
+ Comprende que cuando me he decidido &aacute; afrontar tu presencia, es que me
+ sent&iacute;a seguro de m&iacute; mismo. No conseguir&aacute;s hacerme montar en
+ c&oacute;lera, porque me importan poco todas las injurias. Renuncia, pues, &aacute;
+ provocar un esc&aacute;ndalo y res&iacute;gnate. <a id="Page_125"
+ name='Page_125'></a>Estoy aqu&iacute; y, como dijo un ilustre hombre de guerra,
+ aqu&iacute; me quedo.</p>
+ <p>Clementina se vi&oacute; vencida; arroj&oacute; un grito sordo, se le subi&oacute;
+ la sangre &aacute; la cabeza y le pareci&oacute; que la habitaci&oacute;n daba
+ vueltas con extraordinaria rapidez. Extendi&oacute; los brazos buscando un punto de
+ apoyo y oy&oacute; &aacute; su enemigo que exclamaba:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno!; ahora una congesti&oacute;n: no faltaba m&aacute;s que
+ esto.</p>
+ <p>Clementina se desmay&oacute;. Cuando recobr&oacute; el conocimiento, estaba medio
+ tendida en el sof&aacute;; el cuerpo de su vestido estaba desabrochado y Roussel
+ ten&iacute;a cogida su mano y se inclinaba sobre ella con inquietud. Despu&eacute;s
+ de veinte a&ntilde;os, se encontraban en la misma situaci&oacute;n que el d&iacute;a
+ de su rompimiento. Se levant&oacute; azorada y dijo con amargura:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Confiesa que has deseado mi muerte!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! &iquest;Yo?, respondi&oacute; Roussel con un horror
+ sincero; he hecho cuanto he podido para reanimarte; &iquest;por qui&eacute;n me
+ tomas? Vamos, pues; ahora debes estar calmada. Esc&uacute;chame y ver&aacute;s las
+ ventajas que estoy dispuesto &aacute; concederte. Nuestra enemistad es demasiado
+ p&uacute;blica para que pueda cesar sin que demos una explicaci&oacute;n del cambio.
+ Esa explicaci&oacute;n quiero que sea ente<a id="Page_126"
+ name='Page_126'></a>ramente favorable para ti. Diremos que t&uacute; has olvidado tus
+ agravios y que yo he pedido el perd&oacute;n de mis faltas. Yo habr&eacute; dado
+ todos los pasos y t&uacute; habr&aacute;s tenido la grandeza de alma de perdonar.
+ Considera que semejante concesi&oacute;n &aacute; tu amor propio merece alguna
+ indulgencia y que yo la reclamo, no ficticiamente, sino con verdad. Todo lo que pido,
+ es el derecho de amar &aacute; esos muchachos tanto como t&uacute;. Te invito
+ &aacute; una nueva lucha, pero pac&iacute;fica, en la cual el vencedor ser&aacute; el
+ m&aacute;s tierno, el m&aacute;s cari&ntilde;oso para esa joven pareja, que es
+ preciso encuentre f&aacute;cil y expedito el camino del porvenir.</p>
+ <p>Clementina exhal&oacute; un gemido. Aquella grandeza de alma de su enemigo la
+ aniquilaba. Enseguida pens&oacute;: "&iquest;Por qu&eacute; no ha sido tan generoso
+ cuando se trataba de m&iacute;? &iexcl;Cu&aacute;n peque&ntilde;as eran las
+ concesiones que yo le ped&iacute;a comparadas con las que se impone &eacute;l mismo!
+ &iquest;Tanto me odiaba que no quiso concederme nada? Si &eacute;l hubiera querido,
+ sin embargo, hace veinte a&ntilde;os ser&iacute;amos dichosos y esta hija que se casa
+ podr&iacute;a ser nuestra ... &iexcl;Oh! qu&eacute; duro, qu&eacute; ingrato,
+ qu&eacute; culpable ha sido ... y &iexcl;cu&aacute;nto le detesto!"</p>
+ <p>No obstante, no le miraba ya del mismo modo que al principio de la
+ conversaci&oacute;n. La ternura que hab&iacute;a abrigado por Fortunato deb&iacute;a
+ estar bien <a id="Page_127" name='Page_127'></a>arraigada en su coraz&oacute;n,
+ porque, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, se encontraban a&uacute;n vestigios de
+ ella. As&iacute; las antiguas ciudades de Oriente, enterradas bajo el polvo de los
+ siglos, y cuyos restos aparecen inmensos &aacute; los viajeros y les dan ideado una
+ civilizaci&oacute;n colosal.</p>
+ <p>Miraba &aacute; Roussel; le encontraba todav&iacute;a seductor y se exasperaba
+ m&aacute;s y m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;En fin, dijo, es preciso que arreglemos nuestra respectiva
+ situaci&oacute;n. &iquest;T&uacute; pides la paz?</p>
+ <p>&mdash;La imploro.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Reconoces, pues, que no tienes medio de resistir?</p>
+ <p>&mdash;Lo reconozco, y todo lo que t&uacute; quieras por a&ntilde;adidura.</p>
+ <p>&mdash;As&iacute; pues, soy yo la que dicta las condiciones del tratado.</p>
+ <p>&mdash;T&uacute;.</p>
+ <p>&mdash;Ser&aacute; preciso que respetes las estipulaciones hechas por m&iacute;
+ con Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;Si no tienen por objeto impedirme ver &aacute; esos muchachos, las
+ suscribo.</p>
+ <p>&mdash;No contienen semejante cl&aacute;usula.</p>
+ <p>&mdash;Entonces est&aacute; convenido. Venga esa mano.</p>
+ <p>Clementina se la di&oacute; con profunda satisfacci&oacute;n al ver que
+ sal&iacute;a victoriosa de su guerra de veinte a&ntilde;os. Porque resultaba
+ victoriosa, en el fondo, <a id="Page_128" name='Page_128'></a>puesto que Roussel
+ hab&iacute;a tenido que hacer acto de contrici&oacute;n, y en la forma, porque
+ obten&iacute;a p&uacute;blicamente el laurel de la victoria. Tuvo un instante de
+ orgulloso delirio y cuando Roussel la bes&oacute; con galanter&iacute;a el extremo de
+ los dedos murmur&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Roussel, si hubieras querido!</p>
+ <p>Fortunato tuvo miedo de este enternecimiento y respondi&oacute; con
+ volubilidad:</p>
+ <p>&mdash;No pensemos en eso, querida prima. Prepar&eacute;monos &aacute; ser
+ compadres. Y &aacute; prop&oacute;sito, hazme el favor de presentarme &aacute; tu
+ encantadora sobrina.</p>
+ <p>La frente de Clementina se contrajo. Esta primera ejecuci&oacute;n del convenio le
+ padec&iacute;a humillante. Tuvo, sin embargo, que resignarse y abriendo la puerta del
+ sal&oacute;n, llam&oacute; "&iexcl;Bobart!" El antiguo abogado apareci&oacute;, con
+ aire de inquietud, no sabiendo si manifestar cordialidad &oacute; reserva. La actitud
+ de Roussel aument&oacute; su indecisi&oacute;n: el mortal enemigo de la
+ se&ntilde;orita Guichard estaba all&iacute; como en su casa y Clementina no
+ parec&iacute;a dispuesta &aacute; hacerle arrojar &aacute; la calle.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Quieres tener la bondad, amigo m&iacute;o, de enviarme &aacute;
+ Herminia y al se&ntilde;or Aubry?...</p>
+ <p>&mdash;No les prevenga usted que estoy aqu&iacute;, Bobart, a&ntilde;adi&oacute;
+ tranquilamente Fortunato; quiero gozar de su sorpresa.</p>
+ <p><a id="Page_129" name='Page_129'></a>Estupefacto por la desenvoltura de Roussel,
+ Bobart consult&oacute; &aacute; Clementina con una mirada. Ella asinti&oacute; con la
+ cabeza. Entonces el complaciente primo, adivinando que acababan de ocurrir
+ acontecimientos de extraordinaria gravedad, se lanz&oacute; al jard&iacute;n en busca
+ de los j&oacute;venes esposos. Apenas Fortunato y Clementina tuvieron tiempo de
+ advertir la molestia de encontrarse juntos, porque enseguida entraron Herminia y
+ Mauricio. No fu&eacute; necesaria presentaci&oacute;n alguna. Al ver &aacute;
+ Roussel, el novio grit&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mi padrino!</p>
+ <p>Y enseguida Herminia a&ntilde;adi&oacute; en una exclamaci&oacute;n de
+ alegr&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; dicha!</p>
+ <p>Sin pedir explicaci&oacute;n alguna, una s&uacute;bita sospecha hiri&oacute;
+ &aacute; la se&ntilde;orita Guichard como un rayo de luz; pero no tuvo tiempo de
+ reflexionar.</p>
+ <p>Mauricio, empujando &aacute; su mujer hacia los brazos de Roussel se arroj&oacute;
+ en los de Clementina.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! mi querida y respetada t&iacute;a! &iexcl;C&oacute;mo agradecer
+ &aacute; usted su bondad!... &iexcl;Porque &aacute; usted debemos la dicha de ver
+ aqu&iacute; &aacute; mi padrino en este d&iacute;a!</p>
+ <p>Y la abrazaba con una efusi&oacute;n que no dejaba de tener sus encantos para la
+ solterona. &Eacute;sta pensaba volviendo con obstinaci&oacute;n &aacute; su impre<a
+ id="Page_130" name='Page_130'></a>si&oacute;n primera: "Pero, &iquest;c&oacute;mo
+ sabe tan bien lo que acaba de pasar entre Fortunato y yo? Y Herminia,
+ &iquest;c&oacute;mo no manifiesta sorpresa y exclama de buenas &aacute; primeras:
+ &iexcl;Qu&eacute; dicha!"</p>
+ <p>Roussel hablaba con Herminia y la se&ntilde;orita Guichard se vi&oacute; obligada
+ &aacute; interrumpir sus reflexiones para escuchar lo que dec&iacute;an:</p>
+ <p>&mdash;Cuando usted sepa, se&ntilde;ora, cu&aacute;nto quiero &aacute; este
+ muchacho, comprender&aacute; el deseo que ten&iacute;a de conocerla ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! s&eacute; lo bueno que usted ha sido para Mauricio ... Me ha
+ contado su infancia ...</p>
+ <p>He conocido &aacute; usted tarde, interrumpi&oacute; Roussel, que encontraba que
+ la joven no fing&iacute;a bastante sorpresa, pero espero recuperar el tiempo perdido
+ ... Usted ver&aacute; que no soy tan &aacute;spero como mi acceso de rigor puede
+ haberla hecho creer ... Me arrepiento de &eacute;l y para hacer que usted olvide la
+ contrariedad que he podido causarle ...</p>
+ <p>Sac&oacute; del bolsillo un paquetito, desenvolvi&oacute; el papel que le rodeaba
+ y entreg&oacute; &aacute; Herminia un estuche de tafilete blanco con las iniciales
+ H.A.</p>
+ <p>&mdash;He aqu&iacute; mi regalo de boda ...</p>
+ <p>La joven abri&oacute; la caja y arroj&oacute; un grito de admiraci&oacute;n, de
+ confusi&oacute;n, de alegr&iacute;a. El estuche no conten&iacute;a m&aacute;s que dos
+ perlas negras, pero gruesas como avellanas y de un oriente, de una <a id="Page_131"
+ name='Page_131'></a>redondez, de un brillo incomparables. Era aquel el regalo
+ elegante, refinado, de un hombre que no procura deslumbrar pero que sobresale sobre
+ todos los dem&aacute;s por la rareza y el gusto de lo que regala.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! se&ntilde;or, dijo Herminia, &iquest;c&oacute;mo me
+ atrever&eacute; &aacute; adornarme con una alhaja de tan gran precio?</p>
+ <p>&mdash;Hija m&iacute;a, dijo Roussel sonriendo, esa joya no tendr&aacute;
+ verdadero valor m&aacute;s que cuando usted se la ponga.</p>
+ <p>&mdash;Habr&iacute;a que recorrer todas las joyer&iacute;as de Par&iacute;s y no
+ se encontrar&iacute;an otras semejantes, dijo Mauricio examinando los pendientes como
+ artista enamorado de todo lo bello.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard no pronunci&oacute; m&aacute;s que una palabra:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Soberbios!</p>
+ <p>Permaneci&oacute; pensativa, extra&ntilde;ada del singular acuerdo que revelaban
+ las palabras y las acciones de aquellas tres personas que deb&iacute;an estar
+ violentas al encontrarse juntas y que, sin embargo, parec&iacute;an unidas por la
+ mayor confianza como si se hubieran visto el d&iacute;a anterior.</p>
+ <p>La situaci&oacute;n pareci&oacute; tan peligrosa &aacute; Roussel, que
+ juzg&oacute; conveniente abreviarla, por muy dulce que le resultase este momento,
+ esperado por &eacute;l durante un mes.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_132" name='Page_132'></a>Pero hace mucho tiempo, querida prima,
+ que te estoy sustrayendo &aacute; tus convidados, dijo, y a&ntilde;adi&oacute; con
+ graciosa galanter&iacute;a, inclin&aacute;ndose ante ella:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ordenas ahora &aacute; tu servidor?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; deseas que yo te ordene? replic&oacute; ella con una
+ acritud mal disimulada por su sonrisa.</p>
+ <p>&mdash;Comer con vosotros esta tarde, si me lo permit&iacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien, ve &aacute; ponerte un frac y vuelve &aacute; las siete.</p>
+ <p>&mdash;Muchas gracias. Voy &aacute; Montretout. Durante mi ausencia
+ tendr&eacute;is el tiempo necesario de preparar &aacute; nuestros parientes y amigos
+ para mi aparici&oacute;n.</p>
+ <p>Y salud&oacute;, no atrevi&eacute;ndose &aacute; ofrecer la mano &aacute;
+ Clementina, tanto era su miedo de embrollar las cosas. Mauricio y Herminia hicieron
+ un movimiento para acompa&ntilde;arle, pero la se&ntilde;orita Guichard detuvo
+ &aacute; su sobrina por medio de una imperiosa mirada.</p>
+ <p>&mdash;Hasta luego, dijo Roussel; y sali&oacute; con Mauricio.</p>
+ <p>Apenas estuvo sola con Herminia, la cara de la se&ntilde;orita Guichard
+ cambi&oacute; de expresi&oacute;n y poni&eacute;ndose sonriente, dijo:</p>
+ <p>&mdash;He aqu&iacute; una feliz sorpresa, &iquest;no es verdad, <a id="Page_133"
+ name='Page_133'></a>hija m&iacute;a? &iquest;T&uacute; no esperabas ver aqu&iacute;
+ al tutor de Mauricio el d&iacute;a de tu matrimonio?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Est&aacute;bamos seguros, Mauricio y yo, de que os
+ reconciliar&iacute;ais, respondi&oacute; Herminia con convencimiento. Toda vez que el
+ se&ntilde;or Roussel se prestaba &aacute; ello, era evidente que usted, tan buena, no
+ hab&iacute;a de negarse....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! dijo alegremente Clementina; &iquest;se trataba pues de un
+ efecto preparado? &iquest;Hab&iacute;a un complot? &iquest;Y desde cu&aacute;ndo data
+ la intriga?</p>
+ <p>&mdash;Mi querida t&iacute;a, mucho me hab&iacute;an encargado no dejar &aacute;
+ usted sospechar nada.... Pero ahora que todo est&aacute; arreglado, &iquest;no es
+ verdad? el secreto no tiene objeto.... Mauricio no ha estado nunca enfadado con su
+ tutor. Tem&iacute;a que usted no le acogiera bien si aparec&iacute;a en buen acuerdo
+ con un hombre &aacute; quien usted tiene tantas razones para no amar, y, entonces,
+ para destruir sus prevenciones....</p>
+ <p>&mdash;Me ha representado una comedia.</p>
+ <p>&mdash;La voz de Clementina son&oacute; con tal dureza, que Herminia se
+ estremeci&oacute;, mir&oacute; &aacute; su t&iacute;a con inquietud y
+ pregunt&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Pero usted no le quiere mal, t&iacute;a m&iacute;a, &iquest;no es
+ verdad?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Yo? &iexcl;El pobre muchacho! &iquest;No est&aacute; todo arreglado
+ &aacute; pedir de boca, gracias &aacute; su pe<a id="Page_134"
+ name='Page_134'></a>que&ntilde;a a&ntilde;agaza? Entonces, &eacute;l ve&iacute;a
+ &aacute; su tutor....</p>
+ <p>&mdash;Casi todos los d&iacute;as....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y se pon&iacute;an de acuerdo sobre lo que conven&iacute;a decir y
+ hacer?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;No han maniobrado bien?</p>
+ <p>&mdash;Maravillosamente. Debo, en realidad, mucho al uno y al otro por lo que han
+ hecho y dicho, pero toda vez que estaba en el programa que yo no supiera nada,
+ supongamos que nada s&eacute; todav&iacute;a. No digas una palabra, ni &aacute;
+ Mauricio, de tu amable y afectuosa confidencia. Yo continuar&eacute; aparentando que
+ no estoy al corriente de la verdad.</p>
+ <p>&mdash;Si, t&iacute;a m&iacute;a. Pero d&eacute;jeme usted que la abrace para
+ demostrarle mi agradecimiento por haber sido tan buena. Gracias &aacute; usted, vamos
+ todos &aacute; ser muy dichosos.</p>
+ <p>&mdash;Ah&iacute; vuelve Mauricio, dijo la se&ntilde;orita Guichard, mirando por
+ la ventana; ve &aacute; su encuentro. Yo vuelvo al sal&oacute;n.</p>
+ <p>Herminia baj&oacute; al jard&iacute;n y Clementina qued&oacute; sola.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_VI" name='CAPITULO_VI'></a>
+ <h2><a id="Page_135" name='Page_135'></a>CAP&Iacute;TULO VI</h2>
+ <h3>DOMINADA POR LA MALDAD</h3>
+ <br />
+
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard se sent&oacute; en una butaca y con la faz alterada,
+ la boca contra&iacute;da por la amargura y los ojos sombr&iacute;os, se abism&oacute;
+ en sus pensamientos. De modo, que hab&iacute;a sido burlada, ella, que se
+ cre&iacute;a tan fuerte. Dos ni&ntilde;os la hab&iacute;an llevado por la punta de la
+ nariz hasta concluir un arreglo que alteraba toda su vida, turbaba todas sus ideas,
+ cambiaba sus combinaciones y la impon&iacute;a la presencia del ser &aacute; quien
+ m&aacute;s detestaba en el mundo. Pero ahora que estaba advertida, &iquest;iba
+ &aacute; dejar correr las cosas? &iquest;Soportar&iacute;a tal humillaci&oacute;n?
+ &iquest;Aceptar&iacute;a semejante servidumbre? Ella que siempre hab&iacute;a
+ sometido &aacute; los dem&aacute;s &aacute; su voluntad; ella, &aacute; quien nadie,
+ fuera de aquel Roussel aborrecido, hab&iacute;a sabido jam&aacute;s resistir,
+ &iquest;se confesar&iacute;a vencida? &iquest;Dejar&iacute;a &aacute; sus adversarios
+ reirse de ella? Porque, ciertamente, se reir&iacute;an de su credulidad, de su
+ tonter&iacute;a....</p>
+ <p><a id="Page_136" name='Page_136'></a>Todas las palabras pronunciadas durante su
+ conversaci&oacute;n con Roussel ven&iacute;an &aacute; su memoria y la hac&iacute;an
+ encogerse de hombros, de l&aacute;stima de si misma, &iexcl;C&oacute;mo! &iquest;Y
+ era ella la que hab&iacute;a hablado as&iacute;? &iquest;Donde ten&iacute;a la cabeza
+ cuando hab&iacute;a dado aquellas lastimosas respuestas? Hubiera sido preciso decir
+ tal &oacute; cual cosa y Roussel se hubiera visto confundido ... Realmente no
+ hab&iacute;a estado &aacute; su habitual altura: la sorpresa, la emoci&oacute;n, la
+ hab&iacute;an privado de sus facultades. &iquest;Pues no hab&iacute;a cerrado la
+ discusi&oacute;n desmay&aacute;ndose? &iexcl;Desmayarse, cuando hubiera debido
+ arrojarse &aacute; la cara de aquel malvado y sacarle los ojos! Recordaba que
+ hab&iacute;a tenido esa intenci&oacute;n, pero la hab&iacute;an hecho traici&oacute;n
+ sus fuerzas.</p>
+ <p>Despu&eacute;s pens&oacute;: "Ha debido encontrarme degenerada. &iexcl;Y estaba
+ ir&oacute;nico, el muy ... &iexcl;Bien se ha burlado de m&iacute;! &iexcl;Oh! yo
+ tendr&eacute; mi desquite y le ense&ntilde;ar&eacute; que todav&iacute;a sirvo para
+ darle una lecci&oacute;n. Pero, ahora, &iquest;qu&eacute; hacer?... &iexcl;Ante todo,
+ no quedar bajo el peso de esta derrota!..."</p>
+ <p>Reflexion&oacute; profundamente y cuanto m&aacute;s examinaba los diversos
+ aspectos de la situaci&oacute;n m&aacute;s peligrosa la encontraba. Era evidente que
+ Mauricio hab&iacute;a sido c&oacute;mplice de su tutor en todo este negocio, y que
+ sab&iacute;a &aacute; qu&eacute; atenerse sobre las relaciones que hab&iacute;an
+ existido entre Roussel y <a id="Page_137" name='Page_137'></a>ella.
+ &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a adquirido el compromiso que ella le hab&iacute;a
+ exigido antes del matrimonio? Eso era que estaba decidido &aacute; no cumplirlo. La
+ se&ntilde;orita Guichard se puso en el caso del joven y se confes&oacute; que ella
+ hubiera tambi&eacute;n obrado del modo de que le supon&iacute;a capaz. Y con furor
+ lleno de espanto comprendi&oacute; que estaba &aacute; merced de sus adversarios y
+ que &eacute;stos pod&iacute;an hacerla sufrir el mismo tratamiento que les
+ ten&iacute;a preparado. Roussel, &amp; quien creta tener en su poder, la ten&iacute;a
+ &aacute; su discreci&oacute;n. &Eacute;l seria quien se llevarla &aacute; Herminia,
+ gracias al ascendiente de Mauricio. Y esta muchacha, &iquest;no estaba decidida de
+ antemano? &iquest;No lo probaba la acogida que hab&iacute;a hecho &aacute; aquel
+ hombre maldito? S&iacute;; todo se ven&iacute;a abajo; el desastre era inevitable, si
+ un golpe de fuerza no restablec&iacute;a sus ventajas y cambiaba repentinamente su
+ derrota en victoria.</p>
+ <p>Para esto, no hab&iacute;a m&aacute;s que un medio: deshacer su propia obra;
+ romper los lazos que ella hab&iacute;a atado; indisponer aquel matrimonio antes de
+ que tuviese tiempo de consolidarse; aplastar en germen la sublevaci&oacute;n tramada
+ contra ella. Y esto enseguida, sin perder un segundo; provocar la discusi&oacute;n,
+ procurar una querella y &aacute; favor del desacuerdo llevarse &aacute; Herminia,
+ &aacute; fin de que no pudieran volverse &aacute; ver, ni, por consecuencia, <a
+ id="Page_138" name='Page_138'></a>reconciliarse. Acaso Mauricio muriera de pena y su
+ sobrina tambi&eacute;n; pero, en su exasperaci&oacute;n contra ellos, no ve&iacute;a
+ en esto inconveniente alguno. Hubiera prendido fuego &aacute; la casa y se hubiera
+ quemado viva, si hubiera estado segura de que Roussel y la joven pareja ard&iacute;an
+ tambi&eacute;n. Ning&uacute;n escr&uacute;pulo, ninguna debilidad, ninguna
+ conmiseraci&oacute;n deb&iacute;a detenerla en su plan. Y su plan era, sencillamente,
+ destruir la felicidad de dos hijos.</p>
+ <p>No pens&oacute; ni un solo momento en dirigirse al coraz&oacute;n de Herminia y
+ &aacute; la raz&oacute;n de Mauricio. Y, sin embargo, aquel era el punto d&eacute;bil
+ en el que hubiera sido preciso herir para asegurar la victoria. Como ella era toda
+ odio, no hizo entrar en sus cuentas el cari&ntilde;o que Herminia la profesaba. Mujer
+ p&eacute;rfida, no fund&oacute; esperanza alguna en la lealtad de Mauricio. &Aacute;
+ las primeras explicaciones, sin embargo, Herminia se hubiera arrojado &aacute; su
+ cuello y &aacute; los primeros cargos el pupilo de Roussel se hubiera sonrojado por
+ haber enga&ntilde;ado &aacute; una mujer que le acog&iacute;a sin desconfianza.
+ Ciertamente, todo se hubiera allanado y por una conversaci&oacute;n de un cuarto de
+ hora la tranquilidad de todos hubiera quedado asegurada. Pero Clementina no quiso
+ explicaciones: se juzg&oacute; vendida y s&oacute;lo pens&oacute; en preparar
+ secretamente su desquite.</p>
+ <p><a id="Page_139" name='Page_139'></a>Por de pronto, quiso ser informada
+ jur&iacute;dicamente y abriendo la puerta, llam&oacute; &aacute; Bobart, que, desde
+ la aparici&oacute;n de Roussel en la casa, estaba en acecho. Fuera de que siempre
+ hab&iacute;a profesado al hermoso y rico Fortunato la animosidad propia del hombre
+ feo y pobre, sent&iacute;a ahora cierta inquietud &aacute; causa de la actividad
+ desplegada por &eacute;l en servicio de la se&ntilde;orita Guichard. "Si se
+ reconcilian, pensaba, ser&aacute; &aacute; costa m&iacute;a y yo ser&eacute; quien
+ pague los gastos de la guerra." Se apresur&oacute;, pues, &aacute; acudir en cuanto
+ vi&oacute; &aacute; Clementina hacerle una se&ntilde;a y respir&oacute; al observar
+ que Roussel se hab&iacute;a marchado. "Le ha puesto &aacute; la puerta, se dijo, y su
+ fisonom&iacute;a se esclareci&oacute;."</p>
+ <p>&mdash;Y bien, amiga m&iacute;a, pregunt&oacute;, &iquest;el monstruo ha
+ partido?.</p>
+ <p>&mdash;Por el momento, replic&oacute; con rudeza Clementina; pero va &aacute;
+ volver enseguida.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Para comer.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para comer ... en tu casa?</p>
+ <p>&mdash;En mi casa.</p>
+ <p>Los dos se miraron, &eacute;l con estupor, ella con c&oacute;lera.</p>
+ <p>&mdash;Me has dado, por cierto, muy exactas noticias ... Te felicito ... Parece
+ que Mauricio y &eacute;l no han cesado de verse en su vida. &iquest;Qui&eacute;n era
+ el que les espiaba por encargo tuyo?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_140" name='Page_140'></a>El portero del se&ntilde;or Aubry.</p>
+ <p>&mdash;Pues te ha robado el dinero y se ha burlado de ti.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De qui&eacute;n fiarse entonces?</p>
+ <p>&mdash;De s&iacute; mismo, y esto &aacute; condici&oacute;n de no ser un
+ mentecato.</p>
+ <p>&mdash;Pero, amable prima....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Basta! El mal est&aacute; hecho: tratemos de repararle.
+ &iquest;Qu&eacute; recursos ofrece la ley para romper un matrimonio?</p>
+ <p>&mdash;Romper un matrimonio.... &iquest;Acaso?...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Nada de comentarios!... Responde categ&oacute;ricamente.</p>
+ <p>&mdash;En la legislaci&oacute;n actual, tenemos la separaci&oacute;n y el
+ divorcio.... La primera deja subsistir el lazo legal, poniendo la persona y los
+ bienes, &oacute; los bienes tan s&oacute;lo, de la esposa, por ejemplo, al abrigo de
+ las disipaciones &oacute; de las sevicias del marido; y el segundo, que disuelve
+ completamente el matrimonio y hace &aacute; los esposos extra&ntilde;os el uno al
+ otro.</p>
+ <p>&mdash;El divorcio me gustar&iacute;a m&aacute;s.... Pero es una palabra muy dura,
+ que asustar&iacute;a &aacute; mi sobrina....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Luego es ella?...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qui&eacute;n quieres que sea? exclam&oacute; Clementina; te pones
+ enteramente obtuso....</p>
+ <p>Pero, amiga m&iacute;a; semejante resoluci&oacute;n &iquest;no <a id="Page_141"
+ name='Page_141'></a>es para sorprender? Si me fuera permitido darte un consejo,
+ acaso, en efecto, la separaci&oacute;n bastar&iacute;a, por el momento ...
+ Despu&eacute;s ser&iacute;a m&aacute;s c&oacute;modo convertirla en divorcio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! No nos ocupemos entonces m&aacute;s que en la
+ separaci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;les son los motivos &oacute; los pretextos que
+ la ley juzga suficientes?</p>
+ <p>&mdash;Por de pronto, la mala conducta del marido &oacute; de la mujer....</p>
+ <p>&mdash;Adelante, interrumpi&oacute; p&uacute;dicamente Clementina.</p>
+ <p>&mdash;Los excesos, las sevicias &oacute; las injurias graves.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; entend&eacute;is por excesos?</p>
+ <p>&mdash;La embriaguez por ejemplo, y otras malas acciones que es dif&iacute;cil
+ detallar ante ti.</p>
+ <p>&mdash;Adelante. &iquest;Y no hay m&aacute;s?</p>
+ <p>&mdash;Secuestro de la mujer, privaci&oacute;n de alimentos, negativa de
+ dinero....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Todo eso es est&uacute;pido! Otra cosa....</p>
+ <p>&mdash;Negativa del marido &aacute; habitar con la mujer....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Ah! Esto pudiera ser ... con un poco de habilidad ...
+ pero seria muy dif&iacute;cil ... &iexcl;Se aman!</p>
+ <p>Esta atroz circunstancia, que era la condenaci&oacute;n de la tentativa de la
+ se&ntilde;orita Guichard, no turb&oacute; &aacute; Bobart, que no vi&oacute; en la
+ confidencia de Clementina sino una dificultad m&aacute;s. No pens&oacute; ni un
+ segundo en la dicha de aquellos j&oacute;venes, en <a id="Page_142"
+ name='Page_142'></a>su porvenir, en todo lo que pod&iacute;an perder de esperanza, de
+ paz y de alegr&iacute;a en aquel enredijo judicial. El abogado respondi&oacute; con
+ una risa espantosa.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bah! En mi larga carrera he contribu&iacute;do &aacute; separar
+ m&aacute;s de doscientas parejas que se adoraban y &aacute; los cuales sus padres han
+ probado que no pod&iacute;an vivir juntos!</p>
+ <p>&mdash;Entonces, &iquest;me secundar&aacute;s?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Puedes dudarlo?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! T&uacute; eres un verdadero amigo....</p>
+ <p>&mdash;Y sin embargo, no has parecido creerlo. Si hubieras entregado Herminia
+ &aacute; mi hijo....</p>
+ <p>&mdash;No volvamos &aacute; eso, interrumpi&oacute; Clementina con fastidio; ya no
+ es tiempo.</p>
+ <p>&mdash;Si, lo es, si rompes el matrimonio.</p>
+ <p>&mdash;En efecto, es verdad.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard crey&oacute; necesario dejar esta esperanza &aacute;
+ su c&oacute;mplice. "Me servir&aacute; mejor, pens&oacute;, si trabaja para s&iacute;
+ mismo al mismo tiempo que para mi."</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; instrucciones me das? pregunt&oacute; Bobart.</p>
+ <p>&mdash;Vigila atentamente &aacute; Roussel cuando venga y trata de saber lo que
+ prepara. Pero s&eacute; prudente. Yo velar&eacute; por mi parte ... Y todo lo que
+ haya de hacerse lo decidir&eacute; yo sola ... No llamemos la <a id="Page_143"
+ name='Page_143'></a>atenci&oacute;n de Mauricio y de Herminia con una
+ conversaci&oacute;n demasiado larga ... Volvamos al sal&oacute;n.</p>
+ <p>El n&uacute;mero de los convidados hab&iacute;a crecido durante aquellos
+ tempestuosos debates. Los parientes alojados en la casa y en los pabellones se
+ hab&iacute;an puesto de veinticinco alfileres. Los notables del pa&iacute;s,
+ invitados &aacute; comer, iban llegando. Clementina tuvo que pensar en su
+ atav&iacute;o. En las angustias de su situaci&oacute;n, hab&iacute;a olvidado que el
+ tiempo pasaba y que era preciso sacrificarse por el decoro. Pas&oacute;
+ r&aacute;pidamente entre los convidados, &aacute; quienes Mauricio y Herminia
+ hac&iacute;an los honores de la casa, y encontr&oacute; que ya se hab&iacute;a
+ propagado el rumor de la reconciliaci&oacute;n. En el ardor de su alegr&iacute;a, los
+ reci&eacute;n casados no hab&iacute;an podido contenerse y hab&iacute;an difundido la
+ buena noticia. Todos los amigos que conoc&iacute;an las antiguas diferencias y los
+ recientes malos tratos, estaban llenos de curiosidad. Una vaga esperanza de alguna
+ sorpresa de efecto germinaba en los esp&iacute;ritus. Aquel cordial acuerdo, tan
+ repentino, &iquest;era sincero? &iquest;No se pod&iacute;a presagiar que la
+ armon&iacute;a, dif&iacute;cilmente restablecida, no durar&iacute;a mucho tiempo? Las
+ caras sonre&iacute;an; las palabras aprobaban; pero cada cual, all&aacute;, en su
+ interior, hac&iacute;a las necesarias reservas....</p>
+ <p>Encontrando el terreno preparado, la se&ntilde;orita <a id="Page_144"
+ name='Page_144'></a>Guichard, con la firmeza habitual de su car&aacute;cter, no
+ evit&oacute; las explicaciones. Se multiplic&oacute; para dar testimonios de
+ alegr&iacute;a. S&iacute;, una enemistad antigua, hab&iacute;a terminado. La boda de
+ aquellos queridos hijos hab&iacute;a sido la ocasi&oacute;n de perdonar las injurias.
+ El se&ntilde;or Roussel hab&iacute;a llegado con los brazos abiertos pidiendo que
+ todo se olvidase y ella no hab&iacute;a cre&iacute;do que deb&iacute;a negarse
+ &aacute; la indulgencia. Tal conducta no hubiera sido propia de una mujer ni de una
+ cristiana. Perdonaba, pues, y todos iban &aacute; vivir en adelante en la m&aacute;s
+ perfecta concordia. El se&ntilde;or Roussel hab&iacute;a ido &aacute; su casa para
+ vestirse y volver&iacute;a para comer con la familia y los amigos de la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Algunos de los presentes no conoc&iacute;an &aacute; Fortunato; otros le
+ conoc&iacute;an s&oacute;lo de vista. Muchos le consideraban como un hombre muy
+ importante por su fortuna y por su posici&oacute;n social. Todos ten&iacute;an gran
+ deseo de verle de cerca y de presenciar aquella comedia de la cesaci&oacute;n de una
+ hostilidad inveterada.</p>
+ <p>El doctor Truchelet aventur&oacute; una alusi&oacute;n sabia &aacute; las bodas de
+ Pirito, ensangrentadas por el combate de los Centauros y de Lapites, y
+ felicit&oacute; &aacute; la se&ntilde;orita Guichard por no haber renovado las luchas
+ de las Amazonas contra H&eacute;rcules y Teseo. Acaso la comparaci&oacute;n con
+ H&eacute;rcules hubiese agra<a id="Page_145" name='Page_145'></a>dado &aacute;
+ Roussel, pero el ser asimilada con las Amazonas extra&ntilde;&oacute; singularmente
+ &aacute; Clementina, quien por vez primera empez&oacute; &aacute; sospechar que un
+ acad&eacute;mico pod&iacute;a muy bien ser un imb&eacute;cil, y deplor&oacute; que
+ esta desagradable excepci&oacute;n recayese precisamente en su familia.</p>
+ <p>Desapareci&oacute; para ir &aacute; ponerse un traje muy historiado. Pero
+ jam&aacute;s era pesada en su atav&iacute;o y al dar las seis, volv&iacute;a &aacute;
+ entrar en el sal&oacute;n. Era tiempo, porque &aacute; la saz&oacute;n llegaba
+ Roussel. &Eacute;ste no se hab&iacute;a puesto de negro; se present&oacute; con un
+ pantal&oacute;n gris, chaleco blanco y frac azul, con botones de oro. Estaba en
+ realidad muy elegante de este modo y produjo una favorable impresi&oacute;n en la
+ parte femenina de la concurrencia. Los hombres intentaron criticarle, pero fracasaron
+ ante la admiraci&oacute;n de sus compa&ntilde;eras. La se&ntilde;orita Guichard se
+ puso amarilla de despecho. Puso, sin embargo, &aacute; mal tiempo buena cara, y
+ adelant&aacute;ndose hacia su primo, le present&oacute; &aacute; los convidados.</p>
+ <p>Roussel se someti&oacute; con gracia &aacute; sufrir este mal paso y se
+ mostr&oacute; sencillo y cordial, con un cierto matiz de altaner&iacute;a que
+ &aacute; Clementina le pareci&oacute; que contrapesaba desagradablemente la ventaja
+ que ella hab&iacute;a obtenido p&uacute;blicamente de la sumisi&oacute;n de aquel
+ rebelde. Crey&oacute; que se levantaba un poco deprisa y vi&oacute; en esta actitud
+ <a id="Page_146" name='Page_146'></a>un indicio del doblez con que, &aacute; su
+ juicio, se hab&iacute;a conducido.</p>
+ <p>Si hubiera podido penetrar en la mente del buen se&ntilde;or, hubiera quedado
+ asombrada, pues no hubiese hallado ninguno de los pensamientos amenazadores que le
+ atribu&iacute;a. Roussel no pensaba sino en regocijarse, en gozar de la hora presente
+ y en tratar de que se arreglase el porvenir de un modo soportable. La astucia que
+ Clementina le imputaba como un crimen, era supuesta, ilusoria y quim&eacute;rica. La
+ mala fe de Fortunato no exist&iacute;a m&aacute;s que en la imaginaci&oacute;n de
+ Clementina. Herminia y Mauricio eran todo expansi&oacute;n y todo sonrisas. Se
+ encontraban dichosos entre aquellos dos enemigos reconciliados por ellos y &aacute;
+ quienes amaban tan sinceramente.</p>
+ <p>El jefe de comedor se present&oacute; y pronunci&oacute; las importantes
+ palabras:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;La se&ntilde;orita est&aacute; servida!</p>
+ <p>Entonces Clementina, con aire de reina, se adelant&oacute; hacia Mauricio y
+ despu&eacute;s, adoptando el ceremonial en uso, dijo en tono imperioso:</p>
+ <p>&mdash;Herminia, toma el brazo del se&ntilde;or Roussel.</p>
+ <p>Y pasaron en comitiva al comedor, que deb&iacute;a servir por la noche de
+ sal&oacute;n de baile, y que ostentaba en su centro una gran mesa. Un toldo de tela
+ rayada, adornada con plantas verdes, ador<a id="Page_147" name='Page_147'></a>naba
+ todo el patio y tres ara&ntilde;as difund&iacute;an una viva claridad. El mantel
+ estaba resplandeciente de cristaler&iacute;a y de plata; unas guirnaldas de flores
+ serpenteaban alrededor de la mesa y serv&iacute;an de marco &aacute; un
+ espl&eacute;ndido servicio de postres de antigua porcelana de la China, que
+ proced&iacute;a del t&iacute;o Guichard. Roussel le dirigi&oacute; una mirada de
+ antiguo amigo; era la &uacute;nica cosa que hubiera deseado de la herencia tan
+ espl&eacute;ndidamente abandonada &aacute; su prima.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard se sent&oacute; entre Mauricio y el sabio Truchelet;
+ Roussel &aacute; la derecha de Herminia, porque Clementina hab&iacute;a adjudicado
+ doblemente la presidencia &aacute; las se&ntilde;oras en su persona y en la de su
+ sobrina. Roussel estaba transportado de j&uacute;bilo: le hubieran colocado en una
+ esquina de la mesa y no hubiera chistado. Se encontraba al lado de Herminia y
+ radiante, rejuvenecido, empez&oacute; desde luego &aacute; hacer la corte en toda
+ regla &aacute; su nuera de adopci&oacute;n.</p>
+ <p>Siempre hab&iacute;a sido amable, con cierto aire florido, un tanto pasado de
+ moda; pero en esta ocasi&oacute;n se exced&iacute;a &aacute; s&iacute; mismo y todo
+ en &eacute;l tend&iacute;a hacia este fin: agradar &aacute; aquella ni&ntilde;a, de
+ la que quer&iacute;a hacerse amar. No ten&iacute;a, por otra parte, grandes esfuerzos
+ que hacer; la puerta que pretend&iacute;a forzar estaba abierta de par en par para
+ &eacute;l. <a id="Page_148" name='Page_148'></a>Aquel joven coraz&oacute;n se
+ ofrec&iacute;a con ternura filial y no habla que hacer m&aacute;s que apoderarse de
+ &eacute;l.</p>
+ <p>Herminia escuchaba &aacute; Roussel con placer no disimulado. Le encontraba
+ galante, gracioso, encantador. Fortunato tuvo la habilidad de hablarle de Mauricio y
+ de referirle episodios de su infancia y con tan agradable historia la tuvo atenta
+ toda la velada. Clementina, separada de ellos solamente por la mesa, no les quitaba
+ ojo. Ve&iacute;a &aacute; Roussel desplegar todas sus gracias y pensaba: "No pierde
+ el tiempo para apoderarse de la muchacha; &iexcl;c&oacute;mo la engatusa! La pobre se
+ dejar&aacute; coger por sus hermosas palabras, porque no le conoce, pero yo la
+ ilustrar&eacute; acerca de ese zorro viejo y ella volver&aacute; al justo
+ conocimiento de las cosas."</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard escuchaba distraidamente las protestas afectuosas de
+ Mauricio; cuanto el joven le dec&iacute;a era para ella letra muerta. Consideraba su
+ amabilidad como un ardid de guerra y la consideraba nula. Todo lo que Mauricio le
+ hablaba de cari&ntilde;o y de reconocimiento no ten&iacute;a m&aacute;s efecto que
+ distrerla desagradablemente de la conversaci&oacute;n de Roussel con Herminia.</p>
+ <p>En cuanto &aacute; Truchelet, disert&oacute; en vano acerca de los epitalamios,
+ porque Clementina no le o&iacute;a siquiera.</p>
+ <p><a id="Page_149" name='Page_149'></a>El fin de la comida, amenizado por variados
+ brindis, pareci&oacute; mortalmente largo &aacute; la due&ntilde;a de la casa; y como
+ el joven H&eacute;ctor Bobart, que estaba un poco achispado con el Champagne,
+ anunci&oacute; que en su condici&oacute;n de testigo reclamaba la liga de la
+ desposada, Clementina, con una mirada fulminante, levant&oacute; la sesi&oacute;n y
+ condujo &aacute; sus convidados al sal&oacute;n mientras se quitaba la mesa para
+ transformar el sitio del banquete en sal&oacute;n de baile.</p>
+ <p>Sin embargo, el joven oficial de h&uacute;sares, no d&aacute;ndose por vencido
+ despu&eacute;s del primer fracaso, se hab&iacute;a aproximado al grupo que formaban
+ Herminia, Roussel y Mauricio y, alegremente, ped&iacute;a indemnizaciones; por lo
+ menos la primera contradanza, puesto que Mauricio deb&iacute;a abrir el baile con la
+ se&ntilde;orita Guichard. Pero Fortunato hizo valer oportunamente sus derechos y el
+ hijo del abogado tuvo que contentarse con un vals ... Mauricio sent&iacute;a una
+ instintiva hostilidad hacia aquel mozo tan insignificante, ya porque le hiciese
+ responsable de la cautelosa oposici&oacute;n de su padre, &oacute; ya porque le
+ desagradasen sus maneras familiares con Herminia, y no pudiendo contenerse, hizo
+ observar &aacute; la se&ntilde;orita Guichard la actitud un poco descomedida del
+ heredero Bobart. Clementina respondi&oacute; melosamente:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_150" name='Page_150'></a>&iexcl;Oh! Eso no tiene importancia;
+ Herminia y &eacute;l se han criado juntos.</p>
+ <p>Esta respuesta tan sencilla y tan natural, tuvo, sin embargo, el privilegio de
+ irritar &aacute; Mauricio, que estaba sin duda un poco nervioso aquella noche. Pero
+ razon&oacute; friamente y se dijo "&iexcl;Soy un tonto! &iquest;Voy &aacute;
+ preocuparme por este majadero, cuya existencia mi mujer no tiene trazas de sospechar
+ siquiera?" Pero sus nervios no se calmaron y su cara expres&oacute; un descontento
+ que llam&oacute; la atenci&oacute;n de Clementina hasta el punto de pensar si el mal
+ humor de Mauricio no ser&iacute;a ventajosamente explotable.</p>
+ <p>&iquest;Por qu&eacute; no fomentar aquel peque&ntilde;o acceso de celos, en vez de
+ disiparlo? &iexcl;Qui&eacute;n sabe si podr&iacute;a obtener de ese modo alg&uacute;n
+ provecho! Despu&eacute;s de todo, H&eacute;ctor Bobart era un pretendiente
+ desde&ntilde;ado y ... de repente vino &aacute; la memoria de Clementina el recuerdo
+ de las cartas que aqu&eacute;l hab&iacute;a dirigido &aacute; Herminia y vi&oacute;
+ en aquellas delgadas hojas de papel el medio de prender un incendio. Hacerlas caer
+ diestramente en manos de Mauricio, provocar una explicaci&oacute;n entre Herminia y
+ &eacute;l, una escena acaso, &iquest;no era medio de excitar la discordia? &iexcl;Es
+ tan f&aacute;cil irritar las pasiones y tan dif&iacute;cil calmarlas! El orgullo, la
+ c&oacute;lera, obran tan pronto sus efectos y hacen tales estragos en un cerebro hu<a
+ id="Page_151" name='Page_151'></a>mano, que es imposible saber hasta donde puede ir
+ un incidente as&iacute; comenzado. De todos modos, si el resultado no era como ella
+ esperaba, ella se encargar&iacute;a de imprimirle el impulso decisivo.</p>
+ <p>Reflexionando as&iacute;, subi&oacute; &aacute; su cuarto y di&oacute;
+ instrucciones &aacute; la doncella para que los &uacute;ltimos regalos ofrecidos
+ &aacute; Herminia fuesen llevados &aacute; las nuevas habitaciones, y ella misma se
+ propuso entregar &aacute; su sobrina un cofrecillo que conten&iacute;a sus joyas de
+ soltera y algunos peque&ntilde;os recuerdos cuidadosamente conservados.</p>
+ <p>Al cogerle, le ocurri&oacute; una idea que la hizo sonreir. Abri&oacute; su
+ escritorio, busc&oacute; en un caj&oacute;n y sac&oacute; cinco &oacute; seis pliegos
+ de papel, doblados. Eran las cartas dirigidas por H&eacute;ctor &aacute; Herminia y
+ que &eacute;sta hab&iacute;a entregado &aacute; la se&ntilde;orita Guichard sin
+ leerlas: cartas insignificantes de un buen muchacho &aacute; una prima &aacute; quien
+ quiere inflamar y que no sal&iacute;an del nivel de la median&iacute;a en achaque de
+ amplificaciones sentimentales.</p>
+ <p>Sin dudar ante la atrocidad de la acci&oacute;n que comet&iacute;a y
+ disculp&aacute;ndose, acaso, en el fondo, por la necedad misma de aquellas
+ ep&iacute;stolas, Clementina cogi&oacute; las cartas y las coloc&oacute; muy &aacute;
+ la vista en el cofrecillo, encima de todos los objetos cuidadosamente arreglados por
+ Herminia. Despu&eacute;s cerr&oacute; la caja y quitando la llave, descendi&oacute;
+ al sal&oacute;n.</p>
+ <p><a id="Page_152" name='Page_152'></a>Los invitados llegaban en mont&oacute;n y el
+ sal&oacute;n de baile rebosaba. Todos los alrededores hab&iacute;an enviado lo
+ m&aacute;s escogido de sus habitantes. La m&uacute;sica de la Celle, reforzada por la
+ se&ntilde;orita Guichard, no esperaba m&aacute;s que la se&ntilde;al del alcalde,
+ se&ntilde;or Tournemine, para hacer sonar sus trompetones. El tendero hab&iacute;a
+ preparado petardos y los bomberos, igualmente aptos para apagar que para encender, se
+ hab&iacute;an encargado de las bengalas que deb&iacute;an iluminarlas arboledas del
+ jard&iacute;n.</p>
+ <p>El sal&oacute;n peque&ntilde;o hab&iacute;a sido prudentemente reservado por la
+ se&ntilde;orita Guichard para el caso de que alguien se sintiera fatigado &oacute;
+ indispuesto en medio de aquellos regocijos, y all&iacute; fu&eacute; &aacute; donde
+ ella se dirigi&oacute;. Puso el cofrecillo sobre la chimenea y despu&eacute;s de
+ dirigir una &uacute;ltima mirada &aacute; su m&aacute;quina infernal, se fu&eacute;
+ con admirable tranquilidad &aacute; reunirse con aquellos &aacute; quienes
+ so&ntilde;aba con hacer sus v&iacute;ctimas.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_VII" name='CAPITULO_VII'></a>
+ <h2><a id="Page_153" name='Page_153'></a>CAP&Iacute;TULO VII</h2>
+ <h3>EL RAPTO.</h3>
+ <br />
+
+ <p>El aspecto del sal&oacute;n de baile era encantador. En un tablado, al fondo,
+ estaban colocados los m&uacute;sicos. Todo alrededor, sillones para la gente seria y
+ sillas para los bailarines. El jard&iacute;n, iluminado con faroles &aacute; la
+ veneciana, aparec&iacute;a invadido por los invitados. La se&ntilde;orita Guichard se
+ vi&oacute; en seguida rodeada por sus parientes y por sus amigos. &Aacute; una
+ se&ntilde;al de Bobart se desencaden&oacute; la tempestad instrumental y
+ exalt&oacute; &aacute; la concurrencia. Si Clementina hubiera tenido libre el
+ esp&iacute;ritu, &iexcl;qu&eacute; satisfacci&oacute;n hubiera experimentado en este
+ instante en que dominaba &aacute; toda aquella reuni&oacute;n por en medio de la cual
+ se paseaba majestuosamente siendo el blanco de todas las miradas y el objeto de todas
+ las sonrisas! Pero su alegr&iacute;a estaba envenenada por preocupaciones malvadas, y
+ sin dejar de recibir saludos, Clementina pensaba:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_154" name='Page_154'></a>&iquest;Conseguir&eacute; destruir
+ esta dicha que todos proclaman, elogian y envidian?</p>
+ <p>Vi&oacute; &aacute; Mauricio que hablaba alegremente con Herminia, mientras
+ Roussel, en un c&iacute;rculo de se&ntilde;oras, prodigaba sus gracias y sus
+ amabilidades. Una nube oscureci&oacute; la frente de la solterona. Con una
+ se&ntilde;al llam&oacute; al joven y cogi&eacute;ndole del brazo le dijo con tono
+ indiferente.</p>
+ <p>&mdash;Acabo de hacer llevar &aacute; vuestras habitaciones los &uacute;ltimos
+ regalos recibidos por Herminia, porque ahora no debo guardar nada suyo....</p>
+ <p>&mdash;Excepto ella misma, interrumpi&oacute; galantemente Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Pertenece &aacute; usted por completo, replic&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard observando al joven.</p>
+ <p>&mdash;Nos la repartiremos, respondi&oacute; &eacute;ste.</p>
+ <p>Clementina pens&oacute;: "&iexcl;Hip&oacute;crita! intenta enga&ntilde;arme, pero
+ no sabe que estoy apercibida: sus astucias no tendr&aacute;n efecto." Y en voz alta
+ a&ntilde;adi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;En el saloncillo, sobre la chimenea, encontrar&aacute; usted un cofrecillo
+ que contiene los recuerdos de soltera de Herminia. &Aacute;brale usted mismo; he
+ aqu&iacute; la llave.</p>
+ <p>Mauricio la cogi&oacute;, la guard&oacute; en el bolsillo del chaleco y
+ respondi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Voy enseguida. Pero hubiera usted podido, mi querida t&iacute;a, esperar
+ &aacute; ma&ntilde;ana para entregarnos <a id="Page_155" name='Page_155'></a>esas
+ cosas. En parte alguna ese tesoro hubiera estado m&aacute;s seguro que en el sitio
+ donde usted le ha puesto ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No! &iexcl;no! &iexcl;es preciso hacer las cosas con
+ regularidad!</p>
+ <p>&mdash;Como usted guste.</p>
+ <p>Mauricio le dirigi&oacute; su m&aacute;s amable sonrisa y se encamin&oacute; hacia
+ el saloncillo, sin sospechar el lazo que se le tend&iacute;a. Entr&oacute; en la
+ habitaci&oacute;n, &aacute; la saz&oacute;n desierta, y vi&oacute; el cofrecillo
+ sobre la chimenea. Era una caja de forma cuadrada con incrustaciones de marfil, como
+ se hacen tantas en Florencia. Debajo, vi&oacute; Mauricio al volverla, grabadas en la
+ madera, estas palabras: "Pellegrini, via Maggio." Conoc&iacute;a muy bien aquella via
+ Maggio y en el momento acudieron &aacute; su memoria el Ponte-Vecchio, con sus
+ tiendas y el Arno cenagoso, corriendo entre sus muelles de piedra.</p>
+ <p>Ten&iacute;a en la mano el cofrecillo y un ruido met&aacute;lico se produjo en el
+ interior, como el sonido de anillos de oro. Mauricio pens&oacute;: "Son las joyas de
+ Herminia; sus adornos de soltera." Y un gran deseo de verlos se apoder&oacute; de
+ &eacute;l. No pens&oacute; que fuese grande la indiscreci&oacute;n que
+ comet&iacute;a; lo que hab&iacute;a visto la t&iacute;a, pod&iacute;a muy bien verlo
+ el marido. La llave pareci&oacute; ponerse espont&aacute;neamente entre <a
+ id="Page_156" name='Page_156'></a>sus dedos como si una adversa y misteriosa
+ influencia mandase &aacute; su voluntad. Abri&oacute; la caja y al levantar la tapa
+ vi&oacute; desde luego las cartas acusadoras.</p>
+ <p>Las tom&oacute;, sin sospechar nada malo. "Alguna correspondencia de colegiala,
+ pens&oacute;; dulces y sencillos secretos de la infancia." Desdobl&oacute; uno de los
+ pliegos y le ech&oacute; una mirada, sin intenci&oacute;n de leerlo. Pero aquella
+ letra de hombre cambi&oacute; enseguida sus disposiciones. Sinti&oacute; primero
+ asombro, despu&eacute;s sorda irritaci&oacute;n y por &uacute;ltimo un ardiente deseo
+ de saber lo que aquello significaba. Ley&oacute; y, &aacute; medida que avanzaba en
+ la lectura, su frente se contra&iacute;a con sombr&iacute;o descontento. Nada
+ m&aacute;s vulgar que aquella carta, cl&aacute;sica declaraci&oacute;n de un oficial
+ de curia &aacute; una obrera florista, y firmada "H&eacute;ctor," sin apellido. Pero
+ no hab&iacute;a duda posible; era del hijo de Bobart, del oficial de h&uacute;sares,
+ del comensal, un poco atrevido, del banquete de boda.</p>
+ <p>El primer movimiento de Mauricio, como Clementina hab&iacute;a previsto con toda
+ exactitud, fu&eacute; cerrar el cofrecillo, volver al sal&oacute;n de baile, llevarse
+ &aacute; H&eacute;ctor &aacute; un rinc&oacute;n solitario y all&iacute; aplicar
+ sobre su nutrida cara un buen par de bofetadas. Pero resisti&oacute; esta
+ tentaci&oacute;n y juzg&oacute; m&aacute;s razonable hacer &aacute; su tutor
+ &aacute;rbitro de la situaci&oacute;n. Se <a id="Page_157"
+ name='Page_157'></a>meti&oacute; las cartas en el bolsillo, cerr&oacute; la caja y
+ sali&oacute; de la habitaci&oacute;n. &Aacute; veinte pasos de &eacute;l, Roussel
+ hecho como siempre un h&eacute;roe de madrigal, completaba la conquista de las
+ mujeres, j&oacute;venes y viejas, cuya seducci&oacute;n se hab&iacute;a propuesto
+ hacer. En su alegr&iacute;a, hubiera seguido la misma conducta hasta con Clementina.
+ Su sorpresa fu&eacute;, pues, desagradable, cuando sinti&oacute; que le tocaban en el
+ hombro y vi&oacute; &aacute; su lado la fisonom&iacute;a alterada de Mauricio.
+ M&aacute;s por muy amortiguadas por la alegr&iacute;a que estuviesen sus
+ desconfianzas, tuvo enseguida el presentimiento de que alguna cosa anormal
+ hab&iacute;a ocurrido y apart&aacute;ndose con su hijo algunos pasos,
+ pregunt&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hay?</p>
+ <p>&mdash;Venga usted conmigo y lo sabr&aacute;.</p>
+ <p>Atravesaron la multitud, entraron en el saloncillo y, una vez solos, dijo
+ Mauricio, entreg&aacute;ndole una carta:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Lea usted!</p>
+ <p>&mdash;Roussel recorri&oacute; vivamente la carta, frunci&oacute; las cejas y
+ volviendo &aacute; tomar toda su gravedad, dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde has encontrado esto?</p>
+ <p>&mdash;En ese cofrecillo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qui&eacute;n te le ha entregado?</p>
+ <p>&mdash;La se&ntilde;orita Guichard; hace un instante.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_158" name='Page_158'></a>&iquest;Con la llave?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De qu&eacute; modo estaban colocadas las cartas, encima, muy
+ &aacute; la vista?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo lo sabe usted?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Desdichado! &iquest;Es dif&iacute;cil de adivinar? Es esa malvada
+ Clementina la que ha dado el golpe.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Padrino!</p>
+ <p>&mdash;Es capaz hasta de haber falsificado las cartas.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;con qu&eacute; objeto?</p>
+ <p>&mdash;Con el de producir un disturbio entre tu mujer y t&uacute;. Por medio de
+ una querella, de una ri&ntilde;a, de una explicaci&oacute;n, cuenta con arrojar la
+ ciza&ntilde;a entre vosotros, apoderarse de Herminia y ... &iquest;qui&eacute;n sabe?
+ &iexcl;acaso separaros para siempre!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Es serio lo que usted habla? &iquest;Sospecha usted de la
+ se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>&mdash;Y t&uacute;, &iquest;sospechas de tu mujer? replic&oacute; con
+ energ&iacute;a Roussel. Tienes que escoger: &oacute; Herminia es una farsante que
+ tiene por c&oacute;mplice al ej&eacute;rcito franc&eacute;s representado por el hijo
+ de Bobart, &oacute; Clementina es una bribona que ha aprovechado una casualidad, si
+ es que ella misma no la ha provocado, para ponerte ante los ojos una correspondencia
+ que deb&iacute;a impulsarte &aacute; alg&uacute;n acto violento. Por mi parte, mi
+ elecci&oacute;n est&aacute; hecha; acuso &aacute; Clementina.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_159" name='Page_159'></a>&iquest;Pero Herminia ... padrino
+ m&iacute;o?...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Herminia! Es posible que ni siquiera conozca esas cartas ... En todo
+ caso es preciso tener el valor de pregunt&aacute;rselo.</p>
+ <p>&Aacute; esta declaraci&oacute;n Mauricio palideci&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute;! &iquest;Ponerla al corriente de esta infamia?
+ &iquest;Interrogarla sobre tal asunto?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, ponerla al corriente; no interrogarla: consultarla lealmente
+ como persona leal que es. Y ver&aacute;s como, si est&aacute; inocente de todo
+ compromiso, y esto me atrevo &aacute; jurarlo, aprecia tu franqueza y tu
+ confianza.</p>
+ <p>&mdash;Sea, pues. As&iacute; como as&iacute;, no puedo soportar por m&aacute;s
+ tiempo una sospecha semejante. H&aacute;game usted el favor de envi&aacute;rmela.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De envi&aacute;rtela? No, por cierto: yo te la traer&eacute;.
+ Quiero asistir, si me lo permites, &aacute; vuestra conversaci&oacute;n, aunque no
+ sea m&aacute;s que para impedir que digas tonter&iacute;as....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Padrino!</p>
+ <p>&mdash;Pues qu&eacute;, &iquest;no hab&iacute;as empezado &aacute; decirlas hace
+ un momento?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, tiene usted raz&oacute;n. Permanezca usted y sea mi consejero y
+ mi apoyo, como siempre.</p>
+ <p>&mdash;Puedes estar tranquilo. Ser&eacute; a&uacute;n m&aacute;s moderado por tu
+ cuenta que lo he sido por la m&iacute;a. Esp&eacute;ranos aqu&iacute;.</p>
+ <p><a id="Page_160" name='Page_160'></a>Y sali&oacute;. Mauricio qued&oacute; solo,
+ sumergido en dolorosas reflexiones. Ve&iacute;a sombr&iacute;o el porvenir;
+ pens&oacute; por primera vez que acaso su tutor no hab&iacute;a exagerado las malas
+ acciones de que le hab&iacute;a hecho v&iacute;ctima Clementina, y no estuvo lejos de
+ creer que la t&iacute;a de Herminia fuese un monstruo. Estim&oacute;, en todo caso,
+ que la perfidia con que acababa de obrar le dispensaba de toda gratitud y le
+ devolv&iacute;a su libertad de acci&oacute;n, y se propuso, no devolverla mal por
+ mal, pero al menos impedirla que siguiese haci&eacute;ndole da&ntilde;o.</p>
+ <p>Sin embargo, por muy culpable que apareciese la se&ntilde;orita Guichard,
+ hab&iacute;a un hecho que no se la pod&iacute;a atribuir y era la correspondencia
+ misma, punto de partida del incidente. Pensara Roussel lo que quisiera, las cartas
+ proced&iacute;an efectivamente del hijo de Bobart; hab&iacute;a, pues, existido un
+ amorcillo entre Herminia y &eacute;l, y este solo pensamiento le exasperaba. Y, no
+ obstante, no pod&iacute;a imaginar siquiera a la Virgen del Bordado cambiando amores
+ tiernos con aquel h&uacute;sar. Esto no estaba dentro del orden de las cosas
+ admisibles, ni en armon&iacute;a con su naturaleza delicada ni con el tono de sus
+ c&aacute;ndidos ojos. Hab&iacute;a evidentemente una p&eacute;rfida maniobra en todo
+ aquello ... &iexcl;Pero ella hab&iacute;a recibido las cartas!</p>
+ <p>No tuvo tiempo de llevar m&aacute;s lejos sus induc<a id="Page_161"
+ name='Page_161'></a>ciones, porque Herminia entraba con Roussel. El joven no tuvo
+ tiempo de abrir la boca para formular una pregunta; su tutor exclam&oacute;, apenas
+ hubo cerrado la puerta:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Todo est&aacute; aclarado! Ni siquiera ha le&iacute;do las cartas,
+ la pobre ni&ntilde;a; se las entreg&oacute; cerradas &aacute; su t&iacute;a.</p>
+ <p>&iexcl;Cerradas! Mauricio tuvo tal acceso de alegr&iacute;a, que salt&oacute; al
+ cuello de Fortunato, pero &eacute;ste dijo sonriendo y defendi&eacute;ndose mal del
+ apret&oacute;n:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No es &aacute; mi &aacute; quien debes abrazar, majadero!</p>
+ <p>Y les impuls&oacute; el uno hacia el otro.</p>
+ <p>Por primera vez Mauricio, cogiendo &aacute; Herminia en los brazos, la
+ estrech&oacute; contra su coraz&oacute;n y desflor&oacute; con sus labios aquella
+ rubia cabellera.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Hab&iacute;a que ser verdaderamente maligno para adivinar que
+ Clementina os preparaba esta emboscada! Hijos m&iacute;os, la situaci&oacute;n es
+ grave. Juzgad por lo que acaba de hacer como principio de juego, de lo que es capaz
+ si no consigue enseguida separaros....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Separarnos!</p>
+ <p>Y al decir esto formaron tan hermoso conjunto, que Roussel no pudo menos de
+ sonreir.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vamos! He aqu&iacute; una unanimidad tranquilizadora! Pero
+ desconfiad, queridos hijos; est&aacute;is <a id="Page_162" name='Page_162'></a>en
+ peligro ... En el estado de mis relaciones con la se&ntilde;orita Guichard, no me es
+ posible daros un consejo; parecer&iacute;a que abogaba contra ella y en favor
+ m&iacute;o. Es evidente que mi repentina intrusi&oacute;n es lo que ha modificado las
+ intenciones y cambiado los proyectos de Clementina. Ha realizado un formidable cambio
+ de frente y trata &aacute; Mauricio como enemigo en vez de considerarle como aliado.
+ Ya est&aacute;is advertidos. Tomad una resoluci&oacute;n, pero que sea adoptada por
+ vuestras propias inspiraciones. No ve&aacute;is sino vuestro inter&eacute;s y no me
+ teng&aacute;is en cuenta para nada, pero contad conmigo. Cuando hay&aacute;is
+ resuelto, pondr&eacute; tanta energ&iacute;a en apoyaros como reserva he empleado en
+ daros consejos. Ahora, os dejo. Os am&aacute;is; defended vuestra dicha.</p>
+ <p>Herminia y Mauricio quedaron solos y se miraron un instante sin hablar.
+ Despu&eacute;s, el marido cogi&oacute; la mano de su mujer y atray&eacute;ndola hacia
+ s&iacute;, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Mira como estamos; y no hace veinticuatro horas que me perteneces;
+ &iquest;qu&eacute; nos prepara, pues, el porvenir? Una serie incesante de
+ dificultades, de luchas que no habremos hecho nada para suscitar y &aacute; las que
+ no podremos sustraernos. &iexcl;Qu&eacute; tristeza, Herminia, despu&eacute;s de la
+ esperanza de tantas alegr&iacute;as!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_163" name='Page_163'></a>Pero Mauricio, &iquest;es posible que
+ mi t&iacute;a lo haya hecho ver esas cartas que yo ni conoc&iacute;a?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ay! Herminia; es muy cierto; pero no la acuses; ha obrado bajo la
+ influencia de la c&oacute;lera y no de su coraz&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iquest; T&uacute; la disculpas? Y sin embargo, contra ti estaba tramada
+ esta horrible maniobra ... Pero qu&eacute; locura inspira el odio para que en un
+ momento haya cambiado completamente una mujer tan buena, que ha sido para mi una
+ verdadera madre....</p>
+ <p>&mdash;Me aborrece ahora, bien lo ves, tanto como &aacute; mi padrino. No tiene
+ m&aacute;s que una idea; separarnos. No lo ha conseguido esta vez, poro
+ volver&aacute; &aacute; empezar hasta que en una ocasi&oacute;n m&aacute;s
+ favorable....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Podr&aacute; encontrarla?</p>
+ <p>&mdash;La har&aacute; nacer, como hoy.</p>
+ <p>&mdash;Entonces &iquest;qu&eacute; va &aacute; pasar?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Tienes confianza en m&iacute;, Herminia?</p>
+ <p>&mdash;Absoluta.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Crees que mi &uacute;nico deseo, fuera de toda consideraci&oacute;n
+ extra&ntilde;a &aacute; nosotros, es nuestra propia dicha?</p>
+ <p>&mdash;Lo creo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y piensas que aqu&iacute;, entre mi tutor y tu t&iacute;a, podremos
+ escapar &aacute; los disturbios y &aacute; las malas influencias?</p>
+ <p>&mdash;Creo que no.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_164" name='Page_164'></a>Entonces, deduce t&uacute; misma la
+ consecuencia. La joven permaneci&oacute; un instante pensativa y con la rubia cabeza
+ inclinada y algunas l&aacute;grimas rodaron por sus ojos. Despu&eacute;s
+ murmur&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es preciso huir!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, marcharnos, ni&ntilde;a querida; salvarnos, para ser el uno del
+ otro, lejos de todo lo que no sea confianza y ternura.</p>
+ <p>&mdash;Pero eso, &iquest;no ser&aacute; mostrarme ingrata hacia la mujer que me ha
+ educado y que ha sido excelente para m&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;Eso ser&aacute; mostrarte fiel al que te ama y al que t&uacute;
+ habr&aacute;s de amar.</p>
+ <p>&mdash;Y al que amo ya, Mauricio, dijo Herminia, sonriendo &aacute; trav&eacute;s
+ de sus l&aacute;grimas. Pero yo no soy m&aacute;s que una mujer y no tengo valor para
+ decidir entre lo que me parece mi deber y lo que es mi deseo ... T&uacute;, que
+ tienes la firmeza necesaria, manda; yo obedecer&eacute;.</p>
+ <p>Mauricio movi&oacute; la cabeza.</p>
+ <p>&mdash;No, Herminia; yo no puedo hacer lo que pides. Por graves que hayan sido las
+ faltas de la se&ntilde;orita Guichard hacia m&iacute;, no me considero como
+ absolutamente desligado de los compromisos que con ella contraje. He prometido no
+ obligarte jam&aacute;s &aacute; separarte de ella; te dejo, pues, en libertad. Si
+ quieres quedarte, nos quedamos. Si parti<a id="Page_165" name='Page_165'></a>mos, es
+ preciso que sea por que hayas dicho: "&iexcl;Quiero partir!"</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Mauricio, &iquest;qu&eacute; exiges de mi?</p>
+ <p>&mdash;Que salves t&uacute; misma, y sola, nuestra dicha. &iquest;Es mucho?
+ Reflexiona acerca de lo que sucede enderredor. Aqu&iacute; est&aacute; el desorden
+ donde perecer&aacute; nuestro reposo; fuera de aqu&iacute;, la calma, la libertad de
+ amarnos. Herminia, &iexcl;tenemos tanto tiempo delante, y tan hermoso! Algunos
+ d&iacute;as bastar&aacute;n para que la que nos ha hecho tanto da&ntilde;o recobre la
+ raz&oacute;n y nos llame, y entonces podremos volver y gozar en paz de la
+ tranquilidad que tan bien habremos ganado. &iquest;Es esto tan espantoso?
+ &iquest;Prefieres correr los riesgos de una guerra en la que todos los tiros
+ vendr&aacute;n &aacute; herirnos en el coraz&oacute;n?</p>
+ <p>&mdash;Mauricio....</p>
+ <p>Herminia dudaba. Mauricio se puso &aacute; sus plantas y mir&aacute;ndola hasta el
+ fondo del alma, a&ntilde;adi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Herminia, un minuto de resoluci&oacute;n; una palabra decisiva, y todo se
+ ha salvado. &iquest;Tienes miedo de confiar en mi? Bien sabes que te adoro. En el
+ mundo no hay m&aacute;s que nosotros dos; lo dem&aacute;s poco importa.
+ &iquest;Quieres sacrificarnos &aacute; rencores pueriles y &aacute; odios
+ vergonzosos? &iquest;Qu&eacute; hemos hecho nosotros para merecer tales sufrimientos?
+ <a id="Page_166" name='Page_166'></a>&iquest;Cu&aacute;l es nuestro crimen, amarnos?
+ &iexcl;Crimen muy dulce, por cierto!</p>
+ <p>La joven se hab&iacute;a inclinado hacia &eacute;l. Mauricio tom&oacute; su mano y
+ la apoy&oacute; contra el coraz&oacute;n. Herminia lanz&oacute; un gran suspiro y
+ despu&eacute;s dijo con voz firme:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Partamos!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Qu&eacute; dichoso soy!</p>
+ <p>Herminia le dirigi&oacute; una mirada que probaba que aquella exclamaci&oacute;n
+ de alegr&iacute;a recompensaba su esfuerzo. En este momento entr&oacute; Roussel.</p>
+ <p>&mdash;Hijos m&iacute;os, es preciso volver al sal&oacute;n. Os buscan por todas
+ partes y ya he tenido que impedir &aacute; Bobart que viniera &aacute; interrumpiros
+ ... &iquest;Est&aacute;is de acuerdo?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, padrino m&iacute;o; nos vamos. Herminia es la que lo quiere.</p>
+ <p>&mdash;Y tiene raz&oacute;n. Yo no quiero aconsejaros, pero en esta &eacute;poca,
+ una temporada en la orilla de los lagos de Italia, en Bellaggio, por ejemplo....</p>
+ <p>Los ojos de Herminia se iluminaron. Nunca hab&iacute;a viajado y no conoc&iacute;a
+ nada. Roussel se arrepinti&oacute; de haber introducido aquel elemento tentador en la
+ resoluci&oacute;n de Herminia, y pens&oacute;: "Esto no es juego limpio; pero
+ &iexcl;c&oacute;mo se manifiesta siempre y en todo la mujer! &iexcl;Qu&eacute; mirada
+ la de esta muchacha!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_167" name='Page_167'></a>Querido Mauricio, dec&iacute;delo todo
+ ahora, dijo Herminia; yo vuelvo al lado de nuestros amigos.</p>
+ <p>Y desapareci&oacute; ligera y casi alegre. Roussel se volvi&oacute; hacia su hijo
+ y d&aacute;ndole golpecillos en el hombro, le dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah, brib&oacute;n, no tienes de qu&eacute; quejarte! &iquest;Vas,
+ naturalmente, &aacute; llevarte &aacute; tu mujer?</p>
+ <p>&mdash;Usted lo ha dicho. Son las nueve y media: &aacute; las doce prescindo de la
+ compa&ntilde;&iacute;a de la gente de la boda.</p>
+ <p>&mdash;Tengo una excelente carretela que me espera en la plaza: &iquest;la
+ quieres?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Me llevar&aacute; &aacute; Par&iacute;s?</p>
+ <p>&mdash;Desde luego. Es cuesti&oacute;n de propina.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, est&aacute; dicho. Prevenga usted al cochero.</p>
+ <p>&mdash;Enseguida. Tu mujer, &iquest;ha puesto mucha resistencia?</p>
+ <p>&mdash;La necesaria para que su decisi&oacute;n tenga una significaci&oacute;n
+ cari&ntilde;osa ... &iexcl;Es un &aacute;ngel!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! Se lo pagaremos despu&eacute;s.</p>
+ <p>Fueron interrumpidos por una tempestad de armon&iacute;as: era la banda que, en el
+ patio, empezaba, al un&iacute;sono con la orquesta, el rigod&oacute;n de honor. En
+ este momento se mostr&oacute; en la puerta la fisonom&iacute;a inquieta de
+ Bobart.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;or Aubry, le buscan &aacute; usted por todas <a id="Page_168"
+ name='Page_168'></a>partes.... La se&ntilde;orita Guichard le reclama....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Anda! Ve &aacute; cumplir tus deberes, dijo Roussel cambiando una
+ mirada con Mauricio. Mientras, tomar&eacute; el aire en el jard&iacute;n. Hace
+ aqu&iacute; un calor terrible.</p>
+ <p>Se separaron y Mauricio se dirigi&oacute;, &aacute; trav&eacute;s de las filas de
+ curiosos, hacia la se&ntilde;orita Guichard que le esperaba en pie, altanera y
+ masculina, en medio del sal&oacute;n de baile, teniendo enfrente &aacute; su sobrina,
+ del brazo del se&ntilde;or Tournemine.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Por fin! dijo dirigi&eacute;ndole una mirada imperiosa.
+ Vamos; col&oacute;quese usted ah&iacute; y empecemos.</p>
+ <p>Rugieron los instrumentos, y las parejas, poni&eacute;ndose en movimiento al mismo
+ tiempo, emprendieron la primera figura del rigod&oacute;n.</p>
+ <p>Bobart, preocupado con el doble concili&aacute;bulo que acababa de verificarse en
+ el saloncillo, primero entre Herminia y Mauricio y despu&eacute;s entre Mauricio y
+ Roussel, en lugar de entrar en el sal&oacute;n de baile, se aventur&oacute; por el
+ jard&iacute;n en seguimiento de Fortunato. Por instinto adivinaba una maniobra
+ ofensiva por parte de los enemigos de su prima. Amargamente vituperado por
+ Clementina, que le acusaba de no haber vigilado suficientemente &aacute; Roussel,
+ ten&iacute;a empe&ntilde;o en tomar un desquite. Y su amor propio, su odio y su
+ inter&eacute;s <a id="Page_169" name='Page_169'></a>reunidos le impulsaban &aacute;
+ seguir las huellas del solter&oacute;n.</p>
+ <p>La noche estaba oscura y serena. Los faroles venecianos alumbraban las calles de
+ &aacute;rboles en torno de la casa. Las arboledas del jard&iacute;n y el
+ terrapl&eacute;n estaban en la sombra. Roussel empez&oacute; por pasearse por el
+ parque con aire indiferente y despu&eacute;s, poco &aacute; poco, se aproxim&oacute;
+ &aacute; la puertecilla que daba al rinc&oacute;n de la callejuela en que estaba la
+ tapia en la cual Mauricio hab&iacute;a visto por primera vez &aacute; Herminia.
+ Roussel se volvi&oacute; para observar si era espiado, y Bobart apenas tuvo tiempo
+ por esconderse detr&aacute;s de un &aacute;rbol. Desde all&iacute; vi&oacute; al
+ tutor abrir la puerta y salir vivamente.</p>
+ <p>Ech&oacute; &aacute; correr y lleg&oacute; al terrapl&eacute;n &aacute; tiempo
+ para ver &aacute; Roussel acercarse &aacute; un coche que estaba parado en la plaza y
+ hacer se&ntilde;as al cochero para que acercase el veh&iacute;culo &aacute; la
+ esquina de la callejuela, &aacute; dos pasos de la puertecilla.</p>
+ <p>Mientras la carretela atravesaba la plaza para colocarse al pie del
+ terrapl&eacute;n, Roussel la segu&iacute;a con aire pl&aacute;cido. Se
+ aproxim&oacute; al cochero y antes de entrar de nuevo en el jard&iacute;n, le dijo
+ &aacute; media voz:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ha entendido usted bien, no es verdad? Un caballero y una
+ se&ntilde;ora, dentro de hora y media. Tendr&aacute; usted veinte francos de propina
+ al llegar <a id="Page_170" name='Page_170'></a>Par&iacute;s.... Y sobre todo,
+ permanezca usted ahora en el coche hasta el momento de partir.</p>
+ <p>&mdash;Vaya usted tranquilo, se&ntilde;or Roussel, dijo el cochero.</p>
+ <p>Inclinado sobre el muro del terrapl&eacute;n, en la sombra, Bobart no hab&iacute;a
+ perdido ni una palabra de estas recomendaciones. Pens&oacute;: "&iexcl;Un caballero y
+ una se&ntilde;ora que el cochero debe conducir &aacute; Par&iacute;s en el coche de
+ Roussel! Esto es claro como la luz; se trata de Mauricio y Herminia. La
+ intervenci&oacute;n de mi excelente prima produce su efecto: los reci&eacute;n
+ casados meditan una fuga. No es esto ciertamente lo que la se&ntilde;orita Guichard
+ esperaba; luego es preciso prevenirla."</p>
+ <p>Fortunato atraves&oacute; el jard&iacute;n con paso tranquilo y entr&oacute; en el
+ sal&oacute;n de baile; Bobart le sigui&oacute; y al llegar &aacute; la puerta
+ vi&oacute; que llamaba &aacute; Mauricio y Herminia y les daba explicaciones que los
+ j&oacute;venes escuchaban con extraordinaria atenci&oacute;n. Despu&eacute;s se
+ separaron y Herminia y Mauricio recorrieron del brazo el sal&oacute;n mientras
+ Roussel se paseaba con aire distra&iacute;do. En estas circunstancias cuya gravedad
+ adivinaba, Bobart no dud&oacute;; se fu&eacute; derecho &aacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard, que parec&iacute;a una reina en medio de sus convidados, y
+ llev&aacute;ndosela al pie del tablado de la orquesta, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Procura no dejar que se altere tu cara, mi <a id="Page_171"
+ name='Page_171'></a>excelente amiga, porque nos observan y tengo que darte serias
+ noticias. Dentro de hora y media parten Mauricio y Herminia para Par&iacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dices ah&iacute;? exclam&oacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard con voz temblorosa por la c&oacute;lera.</p>
+ <p>&mdash;C&aacute;lmate y escucha. Lo he descubierto todo hace un instante. Roussel
+ es quien ha aconsejado y preparado el plan.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;El miserable!</p>
+ <p>&mdash;Su coche espera al lado de la puertecilla del jard&iacute;n y va &aacute;
+ servir &aacute; los reci&eacute;n casados para alejarse de aqu&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; hacer para imped&iacute;rselo?</p>
+ <p>&mdash;No perder de vista &aacute; tu sobrina.</p>
+ <p>&mdash;Pero ma&ntilde;ana volver&aacute;n &aacute; las andadas. Y la
+ ocasi&oacute;n ser&iacute;a tan buena para romper.... Ellos me provocan.... Yo no
+ hago m&aacute;s que defenderme.... Quieren quitarme &aacute; Herminia ... &iexcl;Si
+ fuese yo quien se la quitase!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Admirable idea! Cambias la situaci&oacute;n. Cre&iacute;an vencerte
+ y ser&aacute;s t&uacute; la que triunfe....</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;c&oacute;mo?</p>
+ <p>&mdash;Adelanta la hora de la partida. Env&iacute;a &aacute; buscar &aacute; tu
+ sobrina una persona con cuya fidelidad puedas contar.</p>
+ <p>&mdash;Su doncella.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! Esa muchacha previene &aacute; Hermi<a id="Page_172"
+ name='Page_172'></a>nia que su marido la espera en el coche.... La joven baja sin
+ desconfianza.... En lugar del marido encuentra &aacute; la t&iacute;a y....
+ &iexcl;Arrea, cochero!...</p>
+ <p>&mdash;Me voy &aacute; Par&iacute;s y desde all&iacute; &aacute; Rouxmesnil, en
+ Normand&iacute;a.... Una propiedad aislada, en la que soy inexpugnable....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Magn&iacute;fico! &iquest;No cambias de traje para partir?</p>
+ <p>&mdash;Tengo en Par&iacute;s todo lo necesario.</p>
+ <p>&mdash;Es probable que tu sobrina vaya &aacute; quitarse su vestido blanco.</p>
+ <p>&mdash;Dej&eacute;mosla libre en sus movimientos. Pero t&uacute;, ded&iacute;cate
+ &aacute; Mauricio y no le pierdas de vista.</p>
+ <p>&mdash;Convenido.</p>
+ <p>Mientras se urd&iacute;a este doble complot la fiesta llegaba &aacute; su apogeo y
+ era f&aacute;cil prever que el baile durar&iacute;a hasta por la ma&ntilde;ana. En la
+ plaza del pueblo se hab&iacute;a instalado una m&uacute;sica al aire libre y las
+ gentes del pa&iacute;s saltaban sobre el c&eacute;sped &aacute; la luz de unos
+ faroles &aacute; la veneciana colocados por el tendero. La se&ntilde;orita Guichard
+ hab&iacute;a enviado algunos toneles de vino para que refrescasen los bailarines, y
+ estos diversos atractivos hac&iacute;an que se agrupase delante de la verja una gran
+ multitud.</p>
+ <p>En la callejuela sombr&iacute;a esperaba la carretela. El cochero, fiel &aacute;
+ su promesa, no la hab&iacute;a abandonado, pero se hab&iacute;a hecho llevar una
+ botella <a id="Page_173" name='Page_173'></a>de vino y beb&iacute;a &aacute; la salud
+ de los novios. Las once acababan de dar en el campanario del pueblo. El momento de la
+ partida se aproximaba. El cochero quit&oacute; la manta &aacute; los caballos, les
+ puso las riendas y enseguida mont&oacute; en el pescante, un poco aturdido por la
+ oscuridad y por el vino. Empezaba &aacute; quedarse dormido, cuando se abri&oacute;
+ la puertecilla y una se&ntilde;ora muy tapada y que hablaba con alguien que se
+ quedaba en el jard&iacute;n, abri&oacute; vivamente la portezuela del coche y
+ mont&oacute;.</p>
+ <p>En el mismo momento, otra mujer de alta estatura y maneras desenvueltas, se
+ adelant&oacute; hacia el coche y dijo dirigi&eacute;ndose al cochero:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Volando! &iexcl;&Aacute; Par&iacute;s.</p>
+ <p>El cochero, asombrado, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Pero mis viajeros deb&iacute;an ser un caballero y una
+ se&ntilde;ora....</p>
+ <p>&mdash;El caballero no parte ya ... &iexcl;Vivo!</p>
+ <p>Y abri&oacute; la portezuela. Un grito: "&iexcl;Dios m&iacute;o! mi t&iacute;a!"
+ se oy&oacute; en el interior del coche; pero la portezuela golpe&oacute;,
+ vigorosamente atra&iacute;da, y el ruido de las ruedas ahog&oacute; el resto de las
+ quejas de Herminia.</p>
+ <p>En el sal&oacute;n de baile los invitados se remov&iacute;an con ardor. Mauricio
+ sac&oacute; su reloj y vi&oacute; que eran las once y media. Hac&iacute;a algunos
+ momentos ya que Herminia hab&iacute;a desaparecido. La se&ntilde;orita Gui<a
+ id="Page_174" name='Page_174'></a>chard acababa de encaminarse al saloncillo &aacute;
+ fin de dar &oacute;rdenes, sin duda, para la cena. Juzg&oacute; que la ocasi&oacute;n
+ era favorable. Baj&oacute; al patio, atraves&oacute; los pabellones, subi&oacute;
+ ligeramente la escalera que conduc&iacute;a &aacute; sus nuevas habitaciones;
+ llam&oacute;, y como nadie le respond&iacute;a, entr&oacute;.</p>
+ <p>En el cuarto, alumbrado por una l&aacute;mpara, estaba extendido sobre la cama el
+ vestido de novia de Herminia. Los cajones estaban abiertos y todo indicaba los
+ preparativos de un viaje.</p>
+ <p>Mauricio pens&oacute; "Est&aacute; ya en el coche." Cogi&oacute; su abrigo y un
+ sombrero y baj&oacute; vivamente. Sali&oacute; por la puertecilla, volvi&oacute; la
+ esquina de la calleja y no vi&oacute; coche alguno. Supuso que el cochero,
+ habr&iacute;a entendido mal y esperar&iacute;a, acaso en el otro extremo de la calle,
+ y corri&oacute; &aacute; cerciorarse. La callejuela estaba desierta.</p>
+ <p>Volvi&oacute; &aacute; la plaza, lati&eacute;ndole el coraz&oacute;n y con el
+ esp&iacute;ritu turbado por un principio de inquietud. All&iacute; una fila de coches
+ esperaban &aacute; los invitados y todos los cocheros estaban en el caf&eacute;. Muy
+ alarmado, Mauricio volvi&oacute; al jard&iacute;n, se quit&oacute; el abrigo y
+ entr&oacute; en el sal&oacute;n en busca de su tutor. Roussel no tuvo m&aacute;s que
+ mirar &aacute; su hijo para comprender que ocurr&iacute;a un incidente inesperado. Se
+ le llev&oacute; &aacute; un rinc&oacute;n y le pregunt&oacute; con acento
+ inquieto:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hay?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_175" name='Page_175'></a>Hay, que no he encontrado el coche y
+ que no s&eacute; d&oacute;nde est&aacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es lo que dices?</p>
+ <p>&mdash;Herminia se ha vestido y, evidentemente, ha ido &aacute; la carretela. Pero
+ la carretela no est&aacute;.</p>
+ <p>Se miraron, con un principio de sospecha.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; Clementina? pregunt&oacute; Roussel.</p>
+ <p>&mdash;Ha salido del sal&oacute;n hace m&aacute;s de un cuarto de hora.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Busqu&eacute;mosla, preguntemos por ella ... en la casa
+ ...&iexcl;Ah! &iexcl;Bobart!... &iexcl;Apoder&eacute;monos de Bobart!</p>
+ <p>Cayeron sobre el abogado, que con aire inocente saboreaba un helado, sentado en un
+ mullido sill&oacute;n, y all&iacute;, sin levantarla voz, pero con miradas muy
+ expresivas, preguntaron:</p>
+ <p>&mdash;Bobart, &iquest;qu&eacute; es de la se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>&mdash;Pues lo ignoro, balbuce&oacute; el abogado, levant&aacute;ndose para
+ escapar &aacute; las preguntas.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No se mueva usted! y responda, dijo Roussel. &iquest;D&oacute;nde
+ est&aacute; la se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No s&eacute;! se&ntilde;ores, contest&oacute; Bobart gritando para
+ llamar la atenci&oacute;n sobre &eacute;l. No comprendo vuestra insistencia....</p>
+ <p>&mdash;Hable usted m&aacute;s bajo, dijo Mauricio, &oacute; le llevo al
+ sal&oacute;n inmediato y all&iacute; ... va usted &aacute; ver.</p>
+ <p>Estaba tan amenazador, que Bobart, espantado, <a id="Page_176"
+ name='Page_176'></a>permaneci&oacute; en su butaca sin hacer un movimiento, sin
+ pronunciar una palabra.</p>
+ <p>&mdash;Le doy &aacute; usted un minuto para decidirse &aacute; responder. Dentro
+ de un minuto le har&eacute; &aacute; usted responsable de la emboscada que
+ aqu&iacute; se ha ejecutado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;La emboscada! exclam&oacute; Bobart, fuera de s&iacute; por el
+ terror. &iquest;Qui&eacute;n la ha preparado?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;Usted sabe, pues, lo que ha sucedido? Usted conviene en
+ ello....</p>
+ <p>Yo no convengo en nada.... Ustedes me violentan ... me amenazan....</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; todo lo que convenga para saber d&oacute;nde est&aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard....</p>
+ <p>&mdash;Pues bien.... &iexcl;Ha partido!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ha partido! &iquest;Con la se&ntilde;ora de Aubry?</p>
+ <p>&mdash;Con la se&ntilde;ora de Aubry y en la propia carretela de usted. Vaya;
+ &iquest;est&aacute; usted satisfecho? dijo Bobart con expresi&oacute;n de radiante
+ alegr&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ad&oacute;nde la conduce?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vaya usted &aacute; pregunt&aacute;rselo!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;La ha obligado &aacute; acompa&ntilde;arla?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Obligado! exclam&oacute; Bobart. &iquest;C&oacute;mo es eso posible?
+ &iquest;Por qu&eacute; no robado &aacute; la fuerza? &iexcl;En medio de quinientas
+ personas! &iexcl;No, no! La se&ntilde;ora de Aubry ha seguido &aacute; su t&iacute;a
+ de buen grado.... La se&ntilde;orita Guichard la ha ilustrado acerca del <a
+ id="Page_177" name='Page_177'></a>aspecto moral del acto que iba &aacute; cometer. La
+ joven ha reconocido que hab&iacute;a sido inducida &aacute; error y ha partido
+ libremente y por su propia voluntad!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Viejo tunante! exclam&oacute; Mauricio exasperado, y cogiendo
+ &aacute; Bobart por un hombro, le sacudi&oacute; tan rudamente que Roussel vino al
+ socorro del abogado y s&eacute; interpuso entre su ahijado y &eacute;l.</p>
+ <p>&mdash;Vamos, hijo m&iacute;o, un poco m&aacute;s de calma. En todo lo que el
+ se&ntilde;or dice no hay sin duda ni una palabra de verdad. Hemos jugado una partida
+ y acabamos de perderla: tratemos de tomar el desquite. Para esto no nos las
+ entendamos con los lacayos, sino con los due&ntilde;os.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Lacayos! repiti&oacute; Bobart. Sepa usted se&ntilde;or
+ m&iacute;o....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Nada! interrumpi&oacute; Roussel; conozco &aacute; usted hace mucho
+ tiempo, se&ntilde;or hip&oacute;crita, se&ntilde;or pedante.... He dicho lacayo y
+ hubiera podido decir esp&iacute;a....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y si no est&aacute; usted contento, a&ntilde;adi&oacute; Mauricio,
+ puede usted enviarme su hijo!</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;or, declar&oacute; enf&aacute;ticamente Bobart. Soy muy
+ suficiente para vengar yo mismo mis injurias. Usted sabr&aacute; lo que cuesta tener
+ que hab&eacute;rselas con un hombre como yo....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Los clientes de usted lo han sabido muy <a id="Page_178"
+ name='Page_178'></a>bien, maestro en vilezas! dijo Roussel. Pero t&eacute;ngase por
+ advertido y que no le encuentre yo en mi camino, &oacute; le hago pagar las costas
+ con m&aacute;s gracia que usted mismo lo hac&iacute;a....</p>
+ <p>Y tomando &aacute; su hijo por el brazo, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ven, Mauricio, ven. No tenemos nada que hacer aqu&iacute;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_VIII" name='CAPITULO_VIII'></a>
+ <h2><a id="Page_179" name='Page_179'></a>CAP&Iacute;TULO VIII</h2>
+ <h3>EL SECUESTRO.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Por la ma&ntilde;ana del siguiente d&iacute;a, estaba Roussel todav&iacute;a
+ dormido cuando entr&oacute; Mauricio en su cuarto, descorri&oacute; las cortinas y se
+ sent&oacute; en una butaca al pie de la cama.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hora es pues? pregunt&oacute; Fortunato
+ incorpor&aacute;ndose.</p>
+ <p>&mdash;Las cinco. Perd&oacute;neme usted que interrumpa tan pronto su
+ sue&ntilde;o, pero estando solo, me volv&iacute;a loco....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! hijo m&iacute;o; has hecho muy bien en despertarme. Espera, voy
+ &aacute; levantarme.</p>
+ <p>&mdash;No, permanezca usted acostado; lo mismo podemos conversar y con tal de que
+ me hable usted de Clementina, quedar&eacute; aliviado....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;T&uacute; no has dormido? mi pobre hijo....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No! Pero eso importa poco. Sufrir&iacute;a todas las penas sin
+ quejarme con tal de saber d&oacute;nde est&aacute; mi pobre mujer.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_180" name='Page_180'></a>Tranquil&iacute;zate; lo sabremos. Y
+ entonces.... Pero, ahora pienso ... Federico, &iquest;est&aacute; levantado?...
+ S&iacute;. Llama.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Vas &aacute; verlo.</p>
+ <p>Mauricio llam&oacute;. Al cabo de un instante apareci&oacute; el ayuda de
+ c&aacute;mara de Roussel. Era un excelente servidor que hab&iacute;a
+ sustitu&iacute;do al criado modelo que la se&ntilde;orita Guichard hab&iacute;a
+ quitado &aacute; Fortunato veinte a&ntilde;os antes. Ning&uacute;n ofrecimiento
+ hab&iacute;a hecho mella en Federico; por eso, en sus d&iacute;as de buen humor,
+ Roussel le llamaba Hip&oacute;crates. Un d&iacute;a en que el ayuda de c&aacute;mara
+ se atrevi&oacute; &aacute; preguntar &aacute; su se&ntilde;or porqu&eacute; le
+ llamaba as&iacute;, &eacute;ste le respondi&oacute;: "Por causa de los presentes de
+ Artajerjes." Federico no comprendi&oacute; mucho m&aacute;s y permaneci&oacute;
+ estupefacto. Y Roussel a&ntilde;adi&oacute; "&iexcl; Bueno! No se caliente usted la
+ cabeza: Hip&oacute;crates era un hombre incorruptible." Federico se di&oacute; por
+ satisfecho y adquiri&oacute; mucho mayor importancia &aacute; sus propios ojos. Con
+ el tiempo se hab&iacute;a hecho enteramente adepto y, sobre todo, adoraba &aacute;
+ Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;Federico, dijo Roussel, &iquest;est&aacute; usted todav&iacute;a en buena
+ inteligencia con el portero del se&ntilde;or Bobart?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or. Por recomendaci&oacute;n del se&ntilde;or, <a
+ id="Page_181" name='Page_181'></a>yo he sido quien le ha proporcionado su plaza.</p>
+ <p>&mdash;Bueno. Federico, va usted &aacute; salir inmediatamente para Par&iacute;s.
+ Ir&aacute; usted &aacute; ver &aacute; su protegido y le pedir&aacute;, como un
+ servicio de capital importancia, que, en el caso de que el se&ntilde;or Bobart salga
+ de Par&iacute;s, indique &aacute; usted la estaci&oacute;n por donde ha partido. Y si
+ puede usted obtener que le informe acerca del departamento &oacute; el pa&iacute;s
+ extranjero de donde lleguen cartas para el se&ntilde;or Bobart, nos prestar&aacute;
+ &aacute; Mauricio y &aacute; m&iacute; una ayuda inapreciable.... Usted nos conoce
+ muy bien para creer que se trata de algo vituperable....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh, se&ntilde;or! Con los ojos cerrados le obedecer&eacute;.... Con
+ los ojos cerrados....</p>
+ <p>&mdash;Y bien, no los cierre usted.... &Aacute;bralos, por el contrario, todo lo
+ que pueda.... Qu&eacute;dese usted en Par&iacute;s y &aacute; las horas de la
+ distribuci&oacute;n del correo est&eacute; siempre en casa del portero ...&iquest;El
+ se&ntilde;or Bobart le conoce &aacute; usted?</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;or.</p>
+ <p>&mdash;Tan pronto como tenga usted noticias que darnos, vuelve sin perder ni un
+ segundo.</p>
+ <p>&mdash;El se&ntilde;or puede contar conmigo.</p>
+ <p>Y sali&oacute;. Mauricio permanci&oacute; sentado, interrogando &aacute; su tutor
+ con la mirada.</p>
+ <p>&mdash;He aqu&iacute; mi idea, dijo &eacute;ste. Est&aacute; fuera de toda duda
+ para m&iacute; que el tunante de Bobart es <a id="Page_182"
+ name='Page_182'></a>c&oacute;mplice de la se&ntilde;orita Guichard. &Eacute;l nos
+ espi&oacute; la noche &uacute;ltima y &eacute;l fu&eacute; quien la previno. Es,
+ pues, cierto, que tan pronto como se crea en seguridad, Clementina va &aacute;
+ escribirle y acaso &aacute; llamarle cerca de ella. Por el sello de la carta sabremos
+ d&oacute;nde est&aacute; y si Bobart se marcha, la estaci&oacute;n de que parta
+ ser&aacute; una nueva indicaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y entonces qu&eacute; haremos?</p>
+ <p>&mdash;No lo s&eacute; todav&iacute;a; es preciso reflexionarlo. Por otra parte,
+ acaso no sea por Federico por quien sepamos donde est&aacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard ... Tu mujer es muy capaz de burlar la vigilancia de Clementina y escribirte
+ ...</p>
+ <p>El joven movi&oacute; tristemente la cabeza.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo ha consentido en acompa&ntilde;arla?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Buena es esa! &iquest;Sabes c&oacute;mo habr&aacute;n pasado las
+ cosas? La se&ntilde;orita Guichard es robusta como un coracero ...
+ &iquest;Qui&eacute;n te dice que no se ha llevado &aacute; Herminia por la
+ fuerza?</p>
+ <p>&mdash;No es posible. &iexcl;En medio de quinientas personas! &iexcl;Cuando el
+ cochero no estaba prevenido y hubiera bastado un grito de llamada, un acto de
+ resistencia, por d&eacute;bil que fuese, para que el coche se detuviese!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y si Clementina ha mentido? Si la ha dicho que era solamente de
+ m&iacute; de quien hu&iacute;an, pero que t&uacute; ir&iacute;as &aacute; buscarlas
+ por la ma&ntilde;ana ... Con la se&ntilde;orita <a id="Page_183"
+ name='Page_183'></a>Guichard, &iquest;entiendes? es posible todo. Es una vieja Eva
+ sin Ad&aacute;n, que por distraerse en su para&iacute;so vac&iacute;o, se ha comido
+ todas las manzanas y ha domesticado &aacute; la serpiente!</p>
+ <p>&mdash;Esperemos, pues.</p>
+ <p>&mdash;Paciente y cuerdamente. Piensa que tienes el porvenir delante de ti,
+ &iexcl;y qu&eacute; porvenir! &iexcl;Herminia sin la se&ntilde;orita Guichard!
+ Porque, despu&eacute;s de semejante barrabasada, estar&aacute;s en tu derecho tomando
+ precauciones, y la primera....</p>
+ <p>&mdash;Consistir&aacute; en separar &aacute; Herminia de ese monstruo de
+ maldad.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Ah! dijo Roussel. Te ha llegado la vez. &iexcl;Te
+ hac&iacute;as ilusiones sobre Clementina y no estabas lejos de acusarme de
+ exageraci&oacute;n! &iquest;C&oacute;mo la encuentras ahora tan deliciosa t&iacute;a?
+ Pues bien, amigo m&iacute;o, ah&iacute; tienes la esposa que el difunto Guichard,
+ &iexcl;paz &aacute; sus cenizas! hab&iacute;a so&ntilde;ado imponerme de por vida.
+ &iquest;Comprendes que me haya defendido como un tigre? &iexcl;El dichoso esposo de
+ Clementina! Cuando pienso en esto me estremezco todav&iacute;a.</p>
+ <p>Hablando y pase&aacute;ndose por el estudio y por el jard&iacute;n, los dos
+ hombres llegaron al medio d&iacute;a y se sentaron melanc&oacute;licamente en el
+ hermoso comedor. No era as&iacute; como Mauricio hab&iacute;a pensado almorzar
+ aquella ma&ntilde;ana. Roussel le&iacute;a este pen<a id="Page_184"
+ name='Page_184'></a>samiento en su cara y estaba triste por su tristeza. El
+ d&iacute;a se pas&oacute; m&aacute;s pronto de lo que hubieran cre&iacute;do; pero la
+ velada, largamente prolongada, tanto tem&iacute;an uno y otro no dormir, les
+ pareci&oacute; interminable. Por la ma&ntilde;ana, estaban de pie al despuntar la
+ aurora. La impaciencia de Mauricio rayaba en el frenes&iacute;. Se paseaba &aacute;
+ lo largo del estudio como una fiera en la jaula. Roussel, sentado en un sof&aacute;
+ miraba sin hablar al joven: no hubiera sabido qu&eacute; decirle, fuera de las
+ vulgaridades agotadas hac&iacute;a mucho tiempo. El correo lleg&oacute; sin carta de
+ Herminia. Y sin embargo, hubiera tenido tiempo de escribir si hubiera querido
+ &oacute; podido hacerlo. Era evidente que no hab&iacute;a podido. En esto encontraba
+ Roussel un gran campo de discusi&oacute;n y le aprovechaba, ocupando &aacute;
+ Mauricio con sus razonamientos y forz&aacute;ndole &aacute; distraer su dolor en
+ controversias. En resumen, sospechaban que la se&ntilde;orita Guichard hab&iacute;a
+ secuestrado &aacute; la se&ntilde;ora de Aubry de un modo tanto m&aacute;s criminal
+ cuanto que no ten&iacute;a sobre la joven ni derechos naturales ni derechos
+ adquiridos. Adem&aacute;s la imped&iacute;a que llenase sus deberes respecto de su
+ marido habitando con &eacute;l y donde &aacute; &eacute;l le conviniera. Y Roussel
+ citaba el c&oacute;digo. En suma, si Mauricio quer&iacute;a, hab&iacute;a all&iacute;
+ materia para un gran proceso, y tomando un ilustre abogado, se <a id="Page_185"
+ name='Page_185'></a>pod&iacute;a poner &aacute; Clementina en una posici&oacute;n muy
+ desagradable.</p>
+ <p>Llegaron as&iacute; al almuerzo, que les reuni&oacute; otra vez en el comedor,
+ tristes y sin apetito. Hacia las dos, la sobrexcitaci&oacute;n de Mauricio era tan
+ aguda, que hablaba de marcharse &aacute; Par&iacute;s, subir &aacute; casa de Bobart
+ y cogerle por la garganta para obligarle &aacute; revelar los secretos de la
+ se&ntilde;orita Guichard y decir d&oacute;nde ocultaba &aacute; Herminia. &Aacute;
+ las tres, mirando por la ventana hacia el camino, como si esperase ver &aacute; su
+ mujer aparecer s&uacute;bitamente y correr &aacute; &eacute;l con los brazos
+ abiertos, lanz&oacute; un grito:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah&iacute; est&aacute; Federico!</p>
+ <p>&mdash;Seguramente tiene noticias, puesto que vuelve.</p>
+ <p>Mauricio hab&iacute;a bajado ya la escalera. Cogi&oacute; al criado por el brazo,
+ pregunt&aacute;ndole, aturdi&eacute;ndole y, sobre todo, impidi&eacute;ndole hablar.
+ Solamente en presencia de Roussel, encontr&oacute; Federico su equilibrio. Se
+ enjug&oacute; la frente y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ya s&eacute; lo que el se&ntilde;or deseaba averiguar.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Buen Federico!</p>
+ <p>&mdash;Mauricio le estrech&oacute; en sus brazos.</p>
+ <p>&mdash;Si el se&ntilde;orito Mauricio quisiera no ahogarme, podr&iacute;a contarle
+ lo que he sabido.</p>
+ <p>&mdash;Veamos; d&eacute;jale hablar. Este muchacho....</p>
+ <p><a id="Page_186" name='Page_186'></a>Mauricio se sent&oacute; en el sof&aacute;; y
+ Federico volvi&oacute; &aacute; tomar la palabra.</p>
+ <p>&mdash;Desde ayer no he dejado la porter&iacute;a de la casa del se&ntilde;or
+ Bobart. Francisco, que es mi amigo, me instal&oacute; en un rinc&oacute;n de su
+ cuarto y all&iacute; he esperado los acontecimientos. Nada ocurr&iacute;a;
+ ning&uacute;n suceso, ninguna agitaci&oacute;n. El se&ntilde;or Bobart se
+ retir&oacute; ayer &aacute; las diez. Esta ma&ntilde;ana no sali&oacute;. La
+ distribuci&oacute;n del correo nada hab&iacute;a indicado. Yo estaba consternado,
+ cuando &aacute; medio d&iacute;a, en un mont&oacute;n de cartas, se encontr&oacute;
+ una para el se&ntilde;or Bobart. Examinado el timbre de salida, nos di&oacute; esta
+ indicaci&oacute;n: Cl&egrave;res (Sena Inferior).</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! exclam&oacute; Roussel; ya la tenemos.</p>
+ <p>&mdash;Espere el se&ntilde;or, que la cosa se va &aacute; hacer m&aacute;s precisa
+ dentro de un segundo ... Hacia las doce y media, la cocinera del se&ntilde;or Bobart
+ entr&oacute; en la porter&iacute;a. Iba &aacute; buscar un coche para su se&ntilde;or
+ y entraba para rogar &aacute; Francisco que subiese, &aacute; fin de ayudar al criado
+ &aacute; bajar un ba&uacute;l. "&iquest;Seg&uacute;n eso se va de viaje su amo de
+ usted? dijo Francisco.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, respondi&oacute; ella ... Va &aacute; ver &aacute; unos
+ parientes &aacute; Rouen...."</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bravo! interrumpi&oacute; Roussel. Rouen y despu&eacute;s
+ Cl&egrave;res. La se&ntilde;orita Guichard est&aacute; en Rouxmesnil, una tierra que
+ posee en Normand&iacute;a, cerca <a id="Page_187" name='Page_187'></a>de Dieppe ...
+ Gracias, amigo Federico; ha maniobrado usted como un verdadero agente de
+ polic&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y el se&ntilde;or Bobart parti&oacute;?</p>
+ <p>&mdash;Parti&oacute;, s&iacute;, se&ntilde;or; un cuarto de hora
+ despu&eacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! Federico. Ahora puede usted bajar; su misi&oacute;n ha
+ terminado. Coma usted, beba, descanse.</p>
+ <p>&mdash;Doy mil gracias al se&ntilde;or.</p>
+ <p>Roussel y Mauricio, al quedar solos, se miraron, y enseguida, como si les animara
+ un pensamiento &uacute;nico, dijeron &aacute; un tiempo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Partamos!</p>
+ <p>&mdash;Hay un tren esta tarde; tenemos tiempo de hacer nuestros preparativos,
+ a&ntilde;adi&oacute; Roussel. Y no nos ilusionemos; va &aacute; ser preciso, acaso,
+ emplear la fuerza para dar buena cuenta de la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;La emplearemos.</p>
+ <p>En todo caso, empecemos con precauci&oacute;n, para no poner en guardia al
+ enemigo. Si fu&eacute;semos reconocidos, Clementina ser&iacute;a capaz de cambiar de
+ residencia y nuestras pesquisas tendr&iacute;an que empezar de nuevo.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien, si es preciso, nos disfrazaremos. Yo le desfigurar&eacute;
+ &aacute; usted.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Por fin te veo animado. &iquest;Vives ahora?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, empiezo &aacute; esperar.</p>
+ <p>&mdash;Ve &aacute; preparar tu maleta. No llevaremos m&aacute;s <a id="Page_188"
+ name='Page_188'></a>que lo estrictamente necesario. &iexcl;Nada de caja de colores ni
+ de caballete de campo sobre todo! Un pintor llamar&iacute;a la atenci&oacute;n en
+ diez leguas &aacute; la redonda.</p>
+ <p>&mdash;Tiene usted raz&oacute;n.</p>
+ <p>El joven entr&oacute; en su cuarto y un instante despu&eacute;s, Roussel, con una
+ satisfacci&oacute;n profunda, le oy&oacute; tararear.</p>
+ <p>El castillo de Rouxmesnil es una edificaci&oacute;n blanca, perdida entre el
+ verdor de un parque de diez hect&aacute;reas y rodeada de muros y de precipicios. Un
+ espeso bosque de hayas centenarias la defiende del viento del mar, que barre
+ furiosamente toda la llanura. Una importante hacienda depend&iacute;a del castillo,
+ que no estaba habitado hac&iacute;a mucho tiempo. Al t&iacute;o Guichard le gustaba
+ esta propiedad, que hab&iacute;a heredado de su padre. Pasaba en ella dos meses del
+ a&ntilde;o, en la &eacute;poca de la caza. Las llanuras y los bosques que rodean
+ &aacute; Rouxmesnil son muy sinuosos. El mobiliario de las habitaciones, conservado
+ tal cual, aunque parec&iacute;a inc&oacute;modo y pasado de moda, hab&iacute;a vuelto
+ &aacute; ser del gusto del d&iacute;a. Estaba formado por aquellas encantadoras
+ maderas estilo Luis XVI, cubiertas de terciopelo de Utrecht, camas, armarios y
+ c&oacute;modas de caoba, adornadas con cobre dorado. Los <a id="Page_189"
+ name='Page_189'></a>tapices eran antiguas telas de Jouy, de colores amortiguados por
+ el tiempo. El polvo del abandono cubr&iacute;a los muebles. El piso bajo, ventilado
+ solamente dos veces al mes por el jardinero, que al mismo tiempo era conserje,
+ ol&iacute;a &aacute; humedad. Pero las ventanas daban &aacute; una gran pradera
+ &aacute; la que serv&iacute;an de marco hermosas arboledas, y &aacute; lo lejos,
+ m&aacute;s all&aacute; de la llanura, los bosques comunales de Saint-Victor
+ extend&iacute;an sus ramas sombr&iacute;as en las que cantaban los
+ melanc&oacute;licos cucos.</p>
+ <p>Al llegar &aacute; Rouxmesnil, Herminia, que no hab&iacute;a estado all&iacute;
+ m&aacute;s que dos veces con la se&ntilde;orita Guichard y llevaba los ojos hinchados
+ de llorar, la cabeza aturdida por el insomnio y el coraz&oacute;n oprimido por el
+ pensamiento de la pena que deb&iacute;a experimentar Mauricio, crey&oacute; que
+ entraba en una prisi&oacute;n. Las maderas cerradas hac&iacute;an reinar una
+ oscuridad h&uacute;meda en todas las habitaciones. Un silencio profundo reinaba en la
+ finca y, para colmo de tristeza, una lluvia torrencial, que hab&iacute;a empezado en
+ Cl&egrave;res, al salir del tren, borraba el horizonte en una bruma gris.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard, afectando con Herminia una dulzura llena de
+ compasi&oacute;n, como si acabase de arrancarla al m&aacute;s espantoso peligro, daba
+ &oacute;rdenes &aacute; la doncella que las hab&iacute;a acompa&ntilde;ado, y
+ dec&iacute;a en su habitual tono de mando:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_190" name='Page_190'></a>&iexcl;El departamento de Herminia,
+ ante todo! Que esta querida ni&ntilde;a tenga enseguida un sitio para descansar!
+ &iexcl;Tiene de ello tal necesidad despu&eacute;s de semejantes emociones!...
+ Env&iacute;e usted &aacute; buscar gentes &aacute; la quinta ... Quiero que dentro de
+ dos horas est&eacute; todo en orden en el castillo ... &iquest;C&oacute;mo te
+ sientes, querida hija m&iacute;a? &iexcl;Esperar&aacute;s el almuerzo!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! No tengo apetito ninguno, t&iacute;a ...</p>
+ <p>&mdash;Es preciso comer, ni&ntilde;a querida, para ponerte en estado de soportar
+ la prueba ...</p>
+ <p>&mdash;Pero, t&iacute;a m&iacute;a, &iquest;qu&eacute; prueba? pregunt&oacute;
+ Herminia con irritaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Paciencia, hija m&iacute;a; ya lo sabr&aacute;s todo! Entonces
+ comprender&aacute;s la infamia de que ibas &aacute; ser v&iacute;ctima y yo contigo
+ ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Una infamia!... &iexcl;De Mauricio, es imposible!</p>
+ <p>&mdash;No era &eacute;l el culpable ... Pero el abominable mentor que le dirige!
+ Dejemos estas explicaciones para despu&eacute;s; sabes que puedes contar con mi
+ afecci&oacute;n ... &iexcl;No te abandonar&eacute; jam&aacute;s!</p>
+ <p>Herminia ahog&oacute; un suspiro. La perspectiva de no dejar nunca &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard no era &aacute; prop&oacute;sito para tranquilizarla. La
+ se&ntilde;orita Guichard sin Mauricio, &oacute; Mauricio sin la se&ntilde;orita
+ Guichard; tal era la disyuntiva que se ofrec&iacute;a &aacute; su pensamiento, y en
+ aquella hora no era posible <a id="Page_191" name='Page_191'></a>dudar: hubiera
+ querido estar con Mauricio.</p>
+ <p>Hab&iacute;a sido preciso todo el ascendiente moral que ejerc&iacute;a sobre ella
+ su bienhechora, y un poco, tambi&eacute;n, la violencia material, para impedirla
+ saltar del coche cuando hab&iacute;a visto aparecer &aacute; Clementina en lugar de
+ su marido. Clementina tuvo necesidad de cogerla por la cintura, sin dejar de
+ dirigirle los m&aacute;s violentos reproches. Hasta Par&iacute;s, Herminia no
+ hab&iacute;a hecho m&aacute;s que sollozar. Toda la noche hab&iacute;a estado
+ inquieta en el lecho, regando las almohadas con sus l&aacute;grimas. Por la
+ ma&ntilde;ana hab&iacute;a sido a&uacute;n necesario violentarla para llevarla al
+ ferrocarril.</p>
+ <p>Y ahora, en aquel antiguo castillo, fr&iacute;o, h&uacute;medo y desolado,
+ continuaba rebel&aacute;ndose. No lo hac&iacute;a en voz alta, porque ten&iacute;a
+ miedo &aacute; su t&iacute;a, pero en el fondo juzgaba severamente su manera de
+ obrar. La sublevaci&oacute;n moral de la joven era tan visible, que Clementina se
+ crey&oacute; obligada &aacute; algunas explicaciones. No esperaba encontrar tal
+ energ&iacute;a en aquella delicada rubia que hab&iacute;a obedecido tan perfectamente
+ desde que depend&iacute;a de ella. &iquest;Pero qu&eacute; importaba la resistencia
+ &aacute; la fogosa Clementina? &Aacute; los que la resist&iacute;an, los aniquilaba.
+ Roussel y Mauricio sab&iacute;an algo de esto.</p>
+ <p>Condujo &aacute; Herminia &aacute; una habitaci&oacute;n del primer piso y
+ abriendo vivamente las persianas, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_192" name='Page_192'></a>Esta es la habitaci&oacute;n que yo
+ habitaba en otro tiempo, cuando viv&iacute;a el t&iacute;o Guichard ... Te la doy,
+ hija m&iacute;a ... Comunica con otro cuarto que ser&aacute;, para tu marido cuando
+ haya cesado de enfurru&ntilde;arse y venga &aacute; reunirse contigo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Podr&aacute;, entonces, venir?</p>
+ <p>&mdash;Sin duda alguna.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;sabe que estamos aqu&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;Voy &aacute; escrib&iacute;rselo yo misma, inmediatamente.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! D&eacute;jeme usted ese cuidado, t&iacute;a m&iacute;a,
+ exclam&oacute; la joven.</p>
+ <p>&mdash;Eso no ser&iacute;a ni correcto ni conveniente, contest&oacute; Clementina.
+ Parecer&iacute;a que te sustra&iacute;as &aacute; mi jurisdicci&oacute;n y que
+ hac&iacute;as concesiones, cuando es &eacute;l quien debe hacerlas ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! t&iacute;a m&iacute;a, nada m&aacute;s que una palabra al final
+ de la carta ...</p>
+ <p>&mdash;Una palabra, sea, dijo la se&ntilde;orita Guichard, pensando que,
+ despu&eacute;s de todo, un ruego de Herminia activar&iacute;a la sumisi&oacute;n de
+ Mauricio. El pobre muchacho est&aacute; tan mal aconsejado que ser&iacute;a capaz de
+ no venir.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Lo cree usted?</p>
+ <p>&mdash;Lo creo todo mientras Roussel est&eacute; cerca de &eacute;l. &iexcl;Ese
+ hombre es su genio malo!</p>
+ <p>Salt&oacute;, dejando &aacute; su sobrina entregada &aacute; sus re<a
+ id="Page_193" name='Page_193'></a>flexiones. El plan que hab&iacute;a formado era muy
+ sencillo. Por segunda vez quer&iacute;a obligar &aacute; Mauricio &aacute; adquirir
+ compromisos y el primero ser&iacute;a renunciar &aacute; Roussel. &iquest;No
+ acced&iacute;a? pues no tendr&iacute;a &aacute; su mujer. Hab&iacute;a que elegir:
+ &oacute; ven&iacute;a &aacute; buenas y cumpl&iacute;a siquiera la mitad de sus
+ promesas, caso en el cual la dicha de Roussel estar&iacute;a muy comprometida,
+ &oacute; no ced&iacute;a, y entonces era f&aacute;cil hacer pasar su resistencia por
+ ego&iacute;smo, por indiferencia, y procurar una disensi&oacute;n entre los esposos.
+ En el primer caso, Clementina triunfaba y continuaba siendo omnipotente; en el
+ segundo, se vengaba terriblemente de los que hablan intentado burlarla, y esto era
+ tambi&eacute;n una victoria.</p>
+ <p>En sus nuevas posiciones se cre&iacute;a muy fuerte; casi invencible. Por de
+ pronto, su Rouxmesnil le parec&iacute;a inexpugnable. Para llegar hasta Herminia sin
+ permiso y sin entrar por la puerta grande, hab&iacute;a que escalar el muro,
+ franquear el foso y atravesar el parque, y el guarda, prevenido, rondar&iacute;a
+ constantemente. El arrendador de la hacienda le hab&iacute;a prestado un perro que
+ vigilaba de d&iacute;a y era feroz de noche. Por &uacute;ltimo, Clementina
+ llamar&iacute;a &aacute; Bobart en su ayuda. En semejantes circunstancias
+ ten&iacute;a necesidad de los consejos jur&iacute;dicos y de las artima&ntilde;as de
+ aquel pr&aacute;ctico astuto.</p>
+ <p>Le escribi&oacute; enseguida. &Aacute; Mauricio le escribir&iacute;a <a
+ id="Page_194" name='Page_194'></a>al d&iacute;a siguiente: conven&iacute;a que el
+ tiempo calmase su c&oacute;lera y produjese el desaliento. Por la ma&ntilde;ana, en
+ efecto, entr&oacute; en el cuarto donde Herminia hab&iacute;a acabado por dormirse
+ con un sue&ntilde;o febril y puso una carta sobre la mesa, diciendo:</p>
+ <p>&mdash;Lee y a&ntilde;ade lo que quieras.</p>
+ <p>&mdash;La carta era amistosa, dec&iacute;a &aacute; Mauricio que se esperaba su
+ llegada y terminaba as&iacute;: "He olvidado el da&ntilde;o que ha querido usted
+ hacerme, porque s&eacute; muy bien que no obedec&iacute;a usted &aacute; sus propias
+ inspiraciones, y estoy pronta &aacute; acogerle como &aacute; un hijo respetuoso y
+ sumiso." Herminia no ech&oacute; de ver con qu&eacute; p&eacute;rfida habilidad
+ hab&iacute;an sido escogidos los t&eacute;rminos de esta carta para herir &aacute;
+ Mauricio, &aacute; quien se trataba como un ni&ntilde;o por la que tan duramente
+ acababa de hacerle sentir su autoridad. La joven no vi&oacute; m&aacute;s que la
+ llamada &aacute; su marido y esto bast&oacute;. Cogi&oacute; una pluma y al pie de la
+ carta escribi&oacute;. "Ven, mi querido Mauricio, te espero con mucha impaciencia.
+ Cree que soy toda tuya." Ard&iacute;a en deseos de a&ntilde;adir: "Te abrazo y te
+ amo," pero no se atrevi&oacute;. Firm&oacute; con letra un poco alterada, porque el
+ coraz&oacute;n le lat&iacute;a y le parec&iacute;a que arriesgaba su vida en este
+ momento. La se&ntilde;orita Guichard cerr&oacute; el sobre y dijo:</p>
+ <p>&mdash;T&uacute; misma dar&aacute;s la carta para que la pongan en el correo al ir
+ &aacute; esperar &aacute; Bobart.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_195" name='Page_195'></a>&iquest;El se&ntilde;or Bobart
+ llega?</p>
+ <p>&mdash;Claro est&aacute;. &iquest;Crees que vamos &aacute; vivir como dos
+ prisioneras? No nos ocultamos, porque no hemos hecho nada malo.</p>
+ <p>Sin embargo, Herminia vi&oacute; muy bien que se adoptaban todas las precauciones
+ para que ella no pudiese tener comunicaci&oacute;n alguna con el exterior. Por la
+ tarde lleg&oacute; el desagradable Bobart. Comi&oacute; y enseguida se encerr&oacute;
+ con la se&ntilde;orita Guichard. Herminia se refugi&oacute; en su habitaci&oacute;n y
+ con la ventana abierta so&ntilde;&oacute;, contemplando la luna que aparec&iacute;a
+ por encima de las hayas y las plateaba con su luz. Una paz profunda reinaba en la
+ campi&ntilde;a. Solamente los buhos hac&iacute;an oir en los abetos su grito
+ mon&oacute;tono y triste.</p>
+ <p>La joven pens&oacute; que acaso estaba destinada &aacute; vivir siempre en aquella
+ soledad y aquel silencio. Si Mauricio no acud&iacute;a; &iquest;c&oacute;mo conseguir
+ reunirse con &eacute;l? &iquest;Qui&eacute;n los aproximar&iacute;a?
+ &iquest;Qui&eacute;n disipar&iacute;a todos aquellos errores interesados?
+ &iquest;C&oacute;mo caer&iacute;an los obst&aacute;culos acumulados por voluntades
+ hostiles? Una gran tristeza se apoder&oacute; de ella y rodaron sobre su cara gruesas
+ l&aacute;grimas, lentas y amargas.</p>
+ <p>Era cerca de media noche cuando subieron Clementina y Bobart. Herminia
+ cerr&oacute; la ventana, se desnud&oacute;, hizo su oraci&oacute;n, rogando al cielo
+ que la <a id="Page_196" name='Page_196'></a>devolviese su marido, y se durmi&oacute;
+ m&aacute;s calmada. Por la ma&ntilde;ana se present&oacute; para el almuerzo y tuvo
+ que sufrir los cumplimientos insidiosos del ex-abogado. Durante el d&iacute;a
+ Clementina propuso un paseo por el parque, pero &aacute; Herminia le pareci&oacute;
+ un suplicio pasear entre Bobart y la se&ntilde;orita Guichard. Pretext&oacute; una
+ jaqueca y se qued&oacute;.</p>
+ <p>Pas&oacute; este d&iacute;a y el siguiente en una profunda ansiedad y
+ prest&oacute; el o&iacute;do &aacute; todos los ruidos del camino creyendo &aacute;
+ cada instante ver llegar &aacute; Mauricio. Todas las noches se acostaba con el
+ coraz&oacute;n oprimido, dici&eacute;ndose: "&iexcl;Ma&ntilde;ana ser&aacute;!" Y el
+ d&iacute;a siguiente no tra&iacute;a tampoco noticias del marido esperado, que no
+ ven&iacute;a.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_IX" name='CAPITULO_IX'></a>
+ <h2><a id="Page_197" name='Page_197'></a>CAP&Iacute;TULO IX</h2>
+ <h3>EL BLOQUEO.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Al cabo de cuatro d&iacute;as Herminia empez&oacute; &aacute; sentir cierto
+ despecho. Verdaderamente, Mauricio era muy indiferente &oacute; muy orgulloso.
+ &iexcl;Qu&eacute;! &iquest;No pod&iacute;a decidirse &aacute; venir al lado de su
+ mujer? &iquest;Estaba tan ofendido por su partida en la noche de la boda? &iquest;No
+ deb&iacute;a creer que no lo hab&iacute;a hecho por su voluntad? Sin embargo, no
+ perd&iacute;a la esperanza.</p>
+ <p>Observaba siempre al guarda en acecho y o&iacute;a ladrar al perro feroz todas las
+ noches. Su t&iacute;a le lanzaba maliciosas miradas como queriendo decirla:
+ "&iquest;Eh? Ah&iacute; tienes tu amor, mira lo que es ... &iexcl;Su intensidad no es
+ bastante para hacer olvidar &aacute; un hombre su amor propio ofendido!" ... Cuando
+ la hablaba la llamaba con afectaci&oacute;n: "Mi pobre hija" con un tono de
+ l&aacute;stima que molestaba extraordinariamente &aacute; Herminia.</p>
+ <p><a id="Page_198" name='Page_198'></a>La se&ntilde;orita Guichard empacaba &aacute;
+ pensar seriamente que Mauricio estaba resuelto y no volver&iacute;a y esto la
+ agradaba en extremo, porque era la separaci&oacute;n y el divorcio asegurados. Le
+ pareci&oacute; que seria buena pol&iacute;tica redoblar su cari&ntilde;o por la joven
+ y mostrarle alguna confianza. Sin aflojar la vigilancia exterior, dej&oacute;
+ &aacute; la joven algo m&aacute;s libre en el parque. La invit&oacute; &aacute; que
+ se paseara, diciendo:</p>
+ <p>&mdash;Toma el aire, anda. De otro modo caer&aacute;s enferma, y
+ &iquest;qu&eacute; dir&aacute; tu marido cuando se decida &aacute; venir?</p>
+ <p>Herminia no respondi&oacute; y sonri&oacute; tristemente.</p>
+ <p>Hacia cerca de una semana que estaban en Rouxmesnil, cuando una tarde, en que se
+ paseaba &aacute; lo largo de un foso que daba sobre la llanura, la joven vi&oacute;
+ al pasar, echado en un campo de trigo, un hombre de blusa, con el sombrero
+ apabullado, que dorm&iacute;a &aacute; pierna suelta, &aacute; consecuencia, sin
+ duda, de algunas copas de aguardiente. Iba &aacute; pasar con alguna repugnancia,
+ cuando el borracho se volvi&oacute; lentamente de lado, levant&oacute; el brazo que
+ le ocultaba la cara y debajo de aquellos s&oacute;rdidos harapos y en aquel hombre
+ echado en el polvo, Herminia reconoci&oacute; con estupor al se&ntilde;or Roussel,
+ que la dijo en voz baja:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Est&aacute; usted sola?</p>
+ <p><a id="Page_199" name='Page_199'></a>Ella respondi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Si; pero, &iexcl;cuidado! me vigilan siempre.</p>
+ <p>&mdash;Lo s&eacute;. Hace seis d&iacute;as que rondamos la propiedad.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! &iquest;Mauricio est&aacute; aqu&iacute; pues?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde quiere usted que est&eacute;? En este momento acecha
+ en la entrada del castillo ... Est&aacute; vestido como yo, pero &aacute; &eacute;l
+ no le reconocer&aacute; usted ... tiene una barba gris....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo verle? &iquest;Por qu&eacute; no viene &aacute; mi
+ encuentro?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y su t&iacute;a de usted?...</p>
+ <p>&mdash;Le ha escrito para que viniera &aacute; reunirse conmigo.</p>
+ <p>&mdash;No ha recibido la carta. &iquest;Puede usted venir ma&ntilde;ana &aacute;
+ misma hora?</p>
+ <p>&mdash;Lo procurar&eacute; ... Tenga usted cuidado ... alguien viene.</p>
+ <p>Roussel volvi&oacute; la cara hacia el c&eacute;sped y se volvi&oacute; &aacute;
+ dormir. El que llegaba era Bobart, con una escopeta al hombro.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! se&ntilde;or Bobart; &iquest;caza usted? dijo Herminia
+ con volubilidad para distraer al abogado, que miraba con desconfianza al hombre
+ echado al lado del foso.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;orita; me distraigo matando maricas. Hay muchas en
+ este pa&iacute;s.... Vea usted, un borra<a id="Page_200" name='Page_200'></a>cho ...
+ &iexcl;Oh! La embriaguez es la plaga de los campos!...</p>
+ <p>&mdash;Un ronquido sonoro respondi&oacute; &aacute; las lamentaciones humanitarias
+ de Bobart. Herminia dej&oacute; al ex-abogado y volvi&oacute; al castillo.</p>
+ <p>Si no hubiera estado vigilada, hubiera cantado, tan alegre ten&iacute;a el
+ coraz&oacute;n. En un segundo todo hab&iacute;a cambiado para ella. El porvenir,
+ antes tan negro se hab&iacute;a vuelto de color de rosa. Mauricio, &aacute; quien
+ cre&iacute;a indiferente y orgulloso, era tierno y amante. No hab&iacute;a pensado
+ m&aacute;s que en reunirse con ella y ciertamente, en cuanto hablase con &eacute;l
+ cinco minutos, se presentar&iacute;a en el castillo. Se puso &aacute; re&iacute;r
+ sola pensando en la figura tan graciosa que hacia Roussel echado en el c&eacute;sped
+ y vestido como un harapiento, &eacute;l, &aacute; quien hab&iacute;a conocido de
+ punta en blanco el d&iacute;a de la boda ... Despu&eacute;s se pregunt&oacute;
+ porqu&eacute; todas aquellas precauciones y tan raras estratagemas. &iquest;La
+ situaci&oacute;n era, pues, m&aacute;s complicada de lo que hab&iacute;a pensado?</p>
+ <p>Reflexionando sobre esto, relacion&oacute; el disimulo de Mauricio y de Roussel
+ con la vigilancia ejercida por la se&ntilde;orita Guichard; y los disfraces de los
+ unos le pareci&oacute; que correspond&iacute;an exactamente &aacute; las medidas de
+ la otra. Rondas y perros feroces por la noche, y paseo de Bobart con una escopeta <a
+ id="Page_201" name='Page_201'></a>al hombro ... Herminia pens&oacute;: "No s&eacute;
+ exactamente lo que pasa; no comprendo la raz&oacute;n precisa de los actos de mi
+ t&iacute;a. Hay algo muy grave y yo corro un peligro."</p>
+ <p>Su imaginaci&oacute;n se exalt&oacute; y llega &aacute; una situaci&oacute;n
+ verdaderamente novelesca. Se figur&oacute; que era una joven princesa guardada
+ estrechamente en una torre por crueles tiranos; una P&iacute;a de Tolomei, &aacute;
+ quien amigos devotos se esforzaban en libertar. Y no tuvo m&aacute;s que una idea, la
+ de facilitar la misi&oacute;n de los libertadores. Ante todo, quer&iacute;a ver
+ &aacute; Mauricio, hasta con una barba gris. Di&oacute; vuelta alrededor del
+ castillo, entr&oacute; en el patio de honor y lleg&oacute; hasta la mohosa verja, que
+ daba &aacute; una gran calle de casta&ntilde;os. Mir&oacute; con inter&eacute;s y no
+ vi&oacute; &aacute; nadie que pudiera dar la m&aacute;s remota idea de Mauricio
+ disfrazado. &Aacute; cien metros de la entrada estaba un viejecito sentado sobre la
+ cerca de madera de un prado y un enorme perro gris se revolcaba en el polvo. El
+ hombre no se movi&oacute; ni hizo se&ntilde;al alguna de haberla reconocido. Al cabo
+ de algunos segundos Herminia se decidi&oacute; &aacute; alejarse y al volverse,
+ vi&oacute;, en una ventana del primer piso &aacute; la se&ntilde;orita Guichard, que
+ la miraba. Juzg&oacute; necesario hacerla un saludo gracioso con la sombrilla y
+ continu&oacute; lentamente su paseo, pensando: "Acaso ese viejecito era mi marido. <a
+ id="Page_202" name='Page_202'></a>Habr&aacute; visto &aacute; mi t&iacute;a y no se
+ habr&aacute; atrevido &aacute; moverse. Tengamos paciencia y esperemos &aacute;
+ ma&ntilde;ana."</p>
+ <p>El resto del d&iacute;a no le pareci&oacute; largo; ya no se aburr&iacute;a. Su
+ vida estaba llena por un inter&eacute;s inmenso. Lleg&oacute; hasta &aacute; no
+ disimular bastante y estando Bobart y su t&iacute;a hablando cerca de la chimenea,
+ Herminia rompi&oacute; &aacute; re&iacute;r sola de un modo tan repentino y tan poco
+ justificado, que la se&ntilde;orita Guichard levant&oacute; los ojos con severidad y
+ dijo agriamente:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te pasa, hija m&iacute;a? &iquest;Somos, acaso, Bobart y
+ yo, m&aacute;s c&oacute;micos de lo que hab&iacute;amos cre&iacute;do?</p>
+ <p>Herminia se qued&oacute; helada y permaneci&oacute; muda durante toda la velada,
+ pero las sospechas de Clementina se hab&iacute;an despertado y, cuando la joven se
+ fu&eacute; &aacute; sus habitaciones, pregunt&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Dime, Bobart, &iquest;no has observado nada anormal alrededor del castillo?
+ Esa alegr&iacute;a repentina de Herminia es muy singular ... Ten&iacute;a esta tarde
+ una cara tan regocijada ... &iquest;No habr&aacute; recibido alguna advertencia ...
+ alguna noticia?...</p>
+ <p>&mdash;Nada he observado, querida prima, que pueda justificar tus temores ...
+ &iquest;Quieres que haga venir al guarda?</p>
+ <p>&mdash;Te lo agradecer&eacute;. Tengo inquietudes ... Me <a id="Page_203"
+ name='Page_203'></a>parece presentir la presencia de Roussel en estos
+ alrededores.</p>
+ <p>Rom&aacute;n Rouet, introducido en el sal&oacute;n, declar&oacute; que no
+ hab&iacute;a visto nada sospechoso en sus rondas. Era el tal un viejo, medio
+ labrador, medio guarda y, m&aacute;s que nada, cazador furtivo, con la cara curtida
+ por la lluvia y el sol, enmara&ntilde;adas cejas, que se hac&iacute;a cortar como el
+ cabello, y dientes destrozados por la acidez de la sidra.</p>
+ <p>&mdash;Mi ama, nadie ha llegado al pa&iacute;s y nada he visto que se parezca
+ &aacute; gentes malintencionadas ... Siempre se arrastran algunos harapientos por el
+ camino ... &Eacute;ste, que viene de Maromme ... Aqu&eacute;l, que va &aacute;
+ Fontaine-le-Bourg ... Pero gentes que quieran entrar ... Yo estoy aqu&iacute; para
+ impedirlo ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! dijo Clementina. Vaya usted y vigile.</p>
+ <p>&mdash;Con los dos ojos, mi ama.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; estaba tan alegre esa muchacha?... repiti&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard pensativa.</p>
+ <p>Pas&oacute; la velada jugando al <i>bezigue</i> con Bobart y so&ntilde;&oacute;
+ por la noche que Roussel hab&iacute;a entrado &aacute; viva fuerza en el castillo,
+ con la cara embadurnada de negro, como los antiguos bandidos, y la hab&iacute;a
+ puesto un pu&ntilde;al en la garganta para obligarla &aacute; decir d&oacute;nde
+ hab&iacute;a ocultado &aacute; su sobrina. Un vivo dolor la despert&oacute;;
+ debati&eacute;ndose en su <a id="Page_204" name='Page_204'></a>cama, acababa de
+ pincharse la barbilla con una horquilla desprendida de ana cabellos.</p>
+ <p>Hab&iacute;a muy buenas razones para que el guarda de la se&ntilde;orita Guichard
+ ignorase la presencia de Mauricio y de Roussel en el pa&iacute;s. &Eacute;stos no
+ habitaban en &eacute;l. Rom&aacute;n Rouet hab&iacute;a podido recorrer todas las
+ tabernas del pa&iacute;s sin encontrar indicio alguno. Roussel y Mauricio se hablan
+ quedado &aacute; cuatro leguas de Rouxmesnil, en Auffai, en casa del due&ntilde;o de
+ una gran f&aacute;brica de hilados, amigo de Fortunato desde la infancia. Alojados en
+ el castillo de Perceville, los dos parisienses estaban all&iacute; &aacute; sus
+ anchas y hacia seis d&iacute;as recorr&iacute;an &aacute; su gusto los alrededores,
+ sin que fuese notada su presencia.</p>
+ <p>Tomaban el ferrocarril; se bajaban en Cl&eacute;res y desde all&iacute; se iban
+ &aacute; la propiedad de la se&ntilde;orita Guichard. Mauricio hab&iacute;a hecho
+ amistad, desde el primer d&iacute;a, con un perro de ganado, de talla colosal, que el
+ due&ntilde;o de Perceville hab&iacute;a traido de Irlanda, y escoltado por aquel
+ formidable compa&ntilde;ero, de un olfato admirable, bloqueaba las cercan&iacute;as
+ de la prisi&oacute;n de Herminia. El viejo que la joven hab&iacute;a visto de lejos,
+ sentado en la cerca, era Mauricio.</p>
+ <p>&Eacute;ste se hab&iacute;a estremecido viendo en la verja, al principio una
+ sombrilla de color, despu&eacute;s una vaga silueta y por &uacute;ltimo &aacute; su
+ mujer, que se <a id="Page_205" name='Page_205'></a>aproximaba mir&aacute;ndole.
+ Estuvo &aacute; punto de levantarse y correr hacia ella; pero la aparici&oacute;n
+ repentina de la se&ntilde;orita Guichard en la ventana, hab&iacute;a helado su
+ entusiasmo y, renegando y dando al diablo &aacute; la solterona, hab&iacute;a
+ permanecido inm&oacute;vil, mirando &aacute; su compa&ntilde;ero, que se revolcaba al
+ sol. Por la noche, su envidia fu&eacute; extremada cuando supo que Roussel
+ hab&iacute;a tenido la buena fortuna de hablar con la joven, y no se seren&oacute;
+ m&aacute;s que por la seguridad de que &eacute;l tendr&iacute;a la misma dicha al
+ d&iacute;a siguiente. Pero Roussel no se daba por satisfecho con la ventaja,
+ demasiado plat&oacute;nica, de haber conversado y conversar otra vez con Herminia, y
+ necesitaba resultados pr&aacute;cticos, materiales y decisivos.</p>
+ <p>&mdash;Me vas &aacute; hacer el favor, &iquest;eh?, de no perder ma&ntilde;ana el
+ tiempo en arrullos, como Romeo en el balc&oacute;n de Julieta. Los campos
+ est&aacute;n llenos de alondras que te cantar&aacute;n la canci&oacute;n de la
+ partida. Ahora bien, esa partida no debes efectuarla solo. Toma tus disposiciones con
+ Herminia para llev&aacute;rtela el mismo d&iacute;a, si es posible. Tendremos todo el
+ d&iacute;a y toda la noche una excelente silla de posta en la aldea de Rongemare,
+ &aacute; un kil&oacute;metro del sitio en que debes encontrar &aacute; tu
+ mujer....</p>
+ <p>&mdash;Est&eacute; usted tranquilo, padrino; no perder&eacute; la ocasi&oacute;n.
+ El tiempo apremia ... y acabaremos <a id="Page_206" name='Page_206'></a>por ser
+ despistados. Es premiso, pues, violentar las cosas y si hay resistencia....</p>
+ <p>&mdash;Yo estar&eacute; all&iacute; para prestarte ayuda ... &Aacute; nosotros dos
+ ser&iacute;a preciso el diablo para ponernos en derrota.</p>
+ <p>Mientras se formaban estos proyectos agresivos, la se&ntilde;orita Guichard,
+ m&aacute;s y m&aacute;s inquieta, preparaba una maniobra sumamente peligrosa para
+ nuestros conspiradores. Por la ma&ntilde;ana se hab&iacute;a presentado en el cuarto
+ de su sobrina, &aacute; la que hab&iacute;a encontrado en peinador, ocupada en peinar
+ sus admirables cabellos rubios. La joven sin m&aacute;s que mirar el aire de su
+ t&iacute;a, presinti&oacute; complicaciones graves y se dispuso &aacute; hacerlas
+ frente.</p>
+ <p>&mdash;Hija m&iacute;a, dijo Clementina sent&aacute;ndose cerca de la ventana;
+ ayer hizo una semana que estamos aqu&iacute; ... Sabes que el d&iacute;a siguiente
+ mismo de nuestra llegada escrib&iacute; &aacute; tu marido para rogarle que viniese
+ &aacute; reunirse con nosotras ... &iquest;C&oacute;mo es que no ha venido, ni ha
+ dado siquiera noticias suyas?</p>
+ <p>&mdash;Pero, t&iacute;a m&iacute;a, dijo claramente Herminia, si nosotras no
+ hubi&eacute;ramos partido, no hubiera sucedido todo esto....</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard, asombrada por esta respuesta, levant&oacute; los ojos
+ sobre Herminia y vi&eacute;ndola muy tranquila, tuvo un movimiento de
+ irritaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_207" name='Page_207'></a>Hija m&iacute;a, si no
+ hubi&eacute;ramos partido lo hubierais hecho Mauricio y t&uacute;, con desprecio de
+ todos los compromisos adquiridos ... He parado, sencillamente, un golpe que me
+ asestaban....</p>
+ <p>&mdash;T&iacute;a m&iacute;a, replic&oacute; Herminia con firmeza, el primer golpe
+ no fu&eacute; asestado por mi marido; usted lo sabe muy bien.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres decir?</p>
+ <p>&mdash;Disp&eacute;nseme usted de explicarme acerca de ese punto; pero sepa que no
+ ignoro nada de lo que ha pasado y que yo no puedo culpar &aacute; mi marido.</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras, que eran una verdadera declaraci&oacute;n de guerra, la
+ se&ntilde;orita Guichard se levant&oacute;. Su cara se puso l&iacute;vida, sus ojos
+ despidieron llamas y extendiendo hacia Herminia una mano agitada por un temblor
+ nervioso, exclam&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute;! Despu&eacute;s de veinte a&ntilde;os de cuidados, de
+ afecci&oacute;n, de protecci&oacute;n; cuando te he tratado como &aacute; una hija,
+ &iquest;me hablas con semejante ingratitud, por un advenedizo &aacute; qui&eacute;n
+ no conoc&iacute;as hace seis semanas? &iquest;Contra todo respeto, juzgas mis actos y
+ contra todo agradecimiento te unes con mis enemigos? &iquest;Es esto lo que yo
+ deb&iacute;a esperar de ti? &iexcl;Eres un monstruo!</p>
+ <p>&mdash;No, t&iacute;a; no soy un monstruo, dijo la joven respirando con esfuerzo,
+ tan violenta era la emoci&oacute;n que la embargaba; no, yo no soy irrespe<a
+ id="Page_208" name='Page_208'></a>tuosa, ni ingrata; pero tampoco ciega ni
+ est&uacute;pida. S&eacute; lo que veo y entiendo lo que oigo. Soy justa,
+ cr&eacute;alo usted, y me hago cargo de la irritaci&oacute;n que debi&oacute; usted
+ experimentar viendo todos sus planes desbaratados; pero no puedo admitir que por una
+ cuesti&oacute;n tan mezquina, por una diferencia tan antigua, por agravios que hace
+ mucho tiempo debieran estar olvidados, ponga usted en peligro mi dicha y la de mi
+ marido. Usted le acusa de ser orgulloso &eacute; indiferente ... &iquest;Qu&eacute;
+ hubiese usted hecho en su lugar, usted, que ha perseguido por tan largo tiempo y
+ persigue todav&iacute;a con su odio al se&ntilde;or Roussel, por una afrenta mucho
+ menor que la que usted ha infligido &aacute; Mauricio?...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;He aqu&iacute; lo que t&uacute; piensas! grit&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard exasperada. &iexcl;Oh, mal coraz&oacute;n y esp&iacute;ritu
+ perverso! Eso es lo que t&uacute; murmurabas durante tus largos silencios ...
+ &iexcl;Me hac&iacute;as traici&oacute;n en pensamiento, antes de hac&eacute;rmela en
+ acci&oacute;n! Pero &iexcl;yo te arreglar&eacute;! &iexcl;Tengo sobre ti
+ autoridad!</p>
+ <p>&mdash;Que usted se atribuye, pero que no existe. No tengo m&aacute;s due&ntilde;o
+ que mi marido....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Yo te separar&eacute; de &eacute;l! grit&oacute; la solterona en el
+ colmo del furor.</p>
+ <p>&mdash;Desaf&iacute;o &aacute; usted &aacute; que lo haga.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;T&uacute; me provocas? Pues bien, t&uacute;
+ sabr&aacute;s de lo que soy capaz cuando se me fuerza.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_209" name='Page_209'></a>Me lo hab&iacute;an dicho y ya lo he
+ visto. Pero jam&aacute;s me hubiera atrevido &aacute; creer que usted, tan buena, se
+ convirtiese hasta tal punto en perversa.</p>
+ <p>&mdash;Yo te har&eacute; arrepentir de lo que has hecho.</p>
+ <p>&mdash;Usted me har&aacute; arrepentir de haberla amado: nada m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Herminia!</p>
+ <p>Clementina estaba con el brazo levantado y amenazador, la cara descompuesta por la
+ rabia, los ojos verdes de bilis, los dientes apretados y crujientes. Herminia tuvo
+ miedo de que la atacase una congesti&oacute;n y muriese all&iacute;, herida por ella,
+ &aacute; la que, en suma, hab&iacute;a servido hasta entonces de madre. Se
+ levant&oacute; y con una inspiraci&oacute;n persuasiva propia para conmover hasta un
+ alma tan dura, dijo, arroj&aacute;ndose &aacute; sus pies:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Por Dios, mi buena t&iacute;a, olvide usted todo lo que la turba, lo
+ que la irrita, lo que la pone fuera de s&iacute;, porque usted no es due&ntilde;a de
+ s&iacute; misma ahora, y vuelva &aacute; ser tal como yo la he conocido; justa,
+ ben&eacute;vola y generosa. No me obligue &aacute; luchar contra usted, lo que me
+ causar&iacute;a una horrible pena. No me ponga en el trance de decidirme entre mi
+ afecci&oacute;n antigua y mi nueva ternura. Tenga usted piedad de esta hija &aacute;
+ quien ha amado, &aacute; quien ama todav&iacute;a. Devu&eacute;lvame usted la
+ libertad y la dicha. H&aacute;game usted feliz de buen <a id="Page_210"
+ name='Page_210'></a>grado, con sus propias manos, y yo la bendecir&eacute; en todas
+ las horas de mi vida por el favor que me habr&aacute; hecho y con el cual
+ habr&aacute; sobrepujado, en un momento, las liberalidades de que me ha colmado
+ durante toda mi existencia. Usted debe comprender que quiero, que debo ir &aacute;
+ buscar &aacute; mi marido. &iexcl;Oh, t&iacute;a m&iacute;a querida! &iexcl;Un
+ rel&aacute;mpago de bondad! Ponga usted todo en paz, usted que puede hacerlo,
+ &iexcl;seremos tan plenamente felices! &iexcl;Y ser&aacute; tan grande nuestro
+ agradecimiento!...</p>
+ <p>Cogi&oacute; las manos de la se&ntilde;orita Guichard y con sollozos y ruegos se
+ las bes&oacute; apasionadamente. &Eacute;sta, torturada por aquella ardiente suplica,
+ helada por aquellos reproches tan dulces y tan humildes, humillada por el sentimiento
+ de su inferioridad ante aquella ni&ntilde;a que la hablaba tan leal y animosamente,
+ permanec&iacute;a inm&oacute;vil y muda. Por fin, dej&oacute; caer de sus labios
+ tr&eacute;mulos estas palabras:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No, no ceder&eacute;! tengo, para obrar como lo hago, razones
+ superiores que no puedes juzgar. T&uacute; me dar&aacute;s despu&eacute;s las gracias
+ por el servicio que te hago ... &iexcl;Todos los hombres son infames!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;T&iacute;a m&iacute;a! &iexcl;Cuidado! grit&oacute; Herminia
+ desesperada.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Me amenazas?, dijo la se&ntilde;orita Guichard, no disimulando ya.
+ &iexcl;T&uacute; debes tener cuidado! <a id="Page_211" name='Page_211'></a>Desde este
+ momento no tengo confianza en ti. S&eacute; que tengo una enemiga en mi casa; no
+ encontrar&aacute;s, pues, extraordinario que tome mis precauciones.
+ Permanecer&aacute;s hoy en tu cuarto y ma&ntilde;ana nos marcharemos al
+ extranjero.</p>
+ <p>Y sin a&ntilde;adir ni una palabra, la se&ntilde;orita Guichard sali&oacute;.
+ Herminia qued&oacute; sola y consternada, pero sin arrepentirse de su franqueza, por
+ muy cara que debiera costarle. Porque, ahora, la se&ntilde;orita Guichard
+ hab&iacute;a arrojado la m&aacute;scara y despu&eacute;s de esta explicaci&oacute;n
+ no se pod&iacute;a esperar de ella el menor acomodo.</p>
+ <p>La joven se prepar&oacute; &aacute; hacer una resistencia desesperada. Una sorda
+ inquietud la molestaba hac&iacute;a un momento; c&oacute;mo ser&iacute;a interpretada
+ su ausencia &aacute; la cita dada por Roussel. Porque era seguro que no podr&iacute;a
+ ya pasearse por el parque. &iquest;Y qu&eacute; pensar&iacute;a Mauricio?
+ &iquest;Supondr&iacute;a que le abandonaba? &iexcl;No! eso era imposible.
+ Pensar&iacute;a que hab&iacute;a sido vigilada, detenida. Y entonces ser&iacute;a
+ capaz de entrar en el parque y llegar hasta el castillo y, vestido de ese modo, el
+ guarda &oacute; Bobart pod&iacute;an tomarle por un merodeador y pegarle un tiro.</p>
+ <p>Un miedo espantoso se apoder&oacute; de ella. En el desarreglo de su pensamiento
+ estuvo &aacute; punto de llamar &aacute; su t&iacute;a y prevenirla para que, al
+ menos, <a id="Page_212" name='Page_212'></a>no se hiciese da&ntilde;o &aacute;
+ Mauricio, pero la detuvo una reflexi&oacute;n: "&iexcl;Qui&eacute;n sabe si, en el
+ estado de exasperaci&oacute;n en que se encuentra, dar&aacute; mi t&iacute;a las
+ &oacute;rdenes m&aacute;s rigurosas y atraer&eacute; el peligro sobre mi marido,
+ queriendo protegerle! Es preciso dejar que marchen los sucesos sin intervenir;
+ Mauricio es diestro y el se&ntilde;or Roussel prudente; ellos conseguir&aacute;n
+ arrancarme de manos de mis perseguidores. Porque ya, para ella, su t&iacute;a, Bobart
+ y el guarda eran sus perseguidores, y se sent&iacute;a dispuesta &aacute; todo para
+ escapar. Hasta hubiera hecho de buena gana alg&uacute;n da&ntilde;o &aacute; Bobart,
+ que verdaderamente la atormentaba sin motivo, por gusto, por amor al arte.</p>
+ <p>Examin&oacute; con cuidado la disposici&oacute;n de su cuarto, previendo que acaso
+ ser&iacute;a preciso evadirse. Una de las ventanas, la de la fachada, daba &aacute;
+ una estufa cuyos vidrios estaban colocados casi &aacute; plomo &aacute; dos metros
+ por debajo. Por aqu&iacute; la evasi&oacute;n parec&iacute;a imposible. La otra
+ ventana, en distinta direcci&oacute;n, daba sobre un bonito jardinillo &aacute; la
+ francesa. Un salto de seis metros y la perspectiva de enredarse en los sostenes de
+ los rosales; tampoco por all&iacute; pod&iacute;a hacerse nada. El cuarto de tocador
+ estaba cuatro escalones m&aacute;s bajo y ocupaba una torrecilla redonda en un
+ &aacute;ngulo del castillo. Recib&iacute;a la luz por una estrecha ventana, <a
+ id="Page_213" name='Page_213'></a>pero ten&iacute;a reja. Las precauciones estaban
+ bien tomadas y la se&ntilde;orita Guichard sab&iacute;a lo que hab&iacute;a hecho
+ alojando &aacute; Herminia en aquellas habitaciones. &Aacute; falta de las ventanas
+ quedaba la puerta que daba &aacute; un largo corredor embaldosado en cuyo extremo
+ estaba la escalera de servicio que conduc&iacute;a &aacute; las dependencias.
+ Atravesadas &eacute;stas, se estaba en el patio, pero, para llegar &aacute; la
+ escalera era preciso pasar por delante de las habitaciones de la se&ntilde;orita
+ Guichard y de Bobart. &iexcl;Cu&aacute;ntas probabilidades de ser cogida antes de
+ llegar al piso bajo! Y aquel era, sin embargo, el &uacute;nico paso practicable.</p>
+ <p>El almuerzo lleg&oacute; cuando Herminia se entregaba &aacute; estas combinaciones
+ y proyectos. La doncella de la se&ntilde;orita Guichard le tra&iacute;a en una
+ bandeja. Decididamente, Herminia estaba prisionera. No la encerraban con llave, pero
+ estaba, sin duda, estrechamente guardada. Resolvi&oacute; cerciorarse y &aacute; eso
+ de las dos cogi&oacute; el sombrero y la sombrilla y baj&oacute;. Al penetrar en el
+ vest&iacute;bulo encontr&oacute; &aacute; la doncella cosiendo al lado de una mesa.
+ La muchacha levant&oacute; la cabeza y con cierta compasi&oacute;n dijo:</p>
+ <p>&mdash;La se&ntilde;orita ruega &aacute; la se&ntilde;ora que entre en el
+ sal&oacute;n.</p>
+ <p>Herminia no respondi&oacute; y abriendo la puerta <a id="Page_214"
+ name='Page_214'></a>del sal&oacute;n encontr&oacute; leyendo &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Sales, hija m&iacute;a?, pregunt&oacute; la solterona con una
+ perfecta tranquilidad, como si nada hubiera pasado entre las dos aquella misma
+ ma&ntilde;ana.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, t&iacute;a m&iacute;a; si usted no tiene inconveniente.</p>
+ <p>&mdash;Te acompa&ntilde;o, dijo la se&ntilde;orita Guichard, y se
+ levant&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Es usted muy amable; respondi&oacute; Herminia con serenidad.</p>
+ <p>Salieron por el parque y echaron &aacute; andar delante del castillo. Pero este
+ paseo tan lejos del foso en que se impacientaba Mauricio no entraba en los
+ c&aacute;lculos de Herminia, que dijo al cabo de un instante:</p>
+ <p>&mdash;Hace mucho sol por aqu&iacute;; &iquest;quiere usted que vayamos &aacute;
+ la sombra?</p>
+ <p>&mdash;Como t&uacute; quieras, contest&oacute; la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Y tomaron un paseo circular.</p>
+ <p>No bien hab&iacute;an andado cien pasos, apareci&oacute; Bobart armado con su
+ inseparable escopeta y escoltado, adem&aacute;s, por el perro que ten&iacute;a por
+ misi&oacute;n devorar &aacute; los merodeadores en general y &aacute; Roussel y
+ &aacute; Mauricio en particular. El abogado, como obedeciendo &aacute; una consigna,
+ se coloc&oacute; al lado de Herminia. El perro abr&iacute;a la marcha. La joven
+ ten&iacute;a gran deseo de volverse, pero al extremo <a id="Page_215"
+ name='Page_215'></a>de aquel camino estaba el foso donde hab&iacute;a visto el
+ d&iacute;a anterior &aacute; Roussel y sin duda en este momento la esperaba
+ all&iacute; su marido. Al verla pasar con semejante escolta, comprender&iacute;a lo
+ que hab&iacute;a sucedido y tomar&iacute;a resoluciones en consecuencia.</p>
+ <p>Apenas llegaban &aacute; la llanura que, ba&ntilde;ada de sol, se presentaba en
+ perspectiva, el perro, que iba de vanguardia, empez&oacute; &aacute; gru&ntilde;ir
+ furiosamente y eriz&oacute; los pelos del lomo. Herminia pens&oacute; "Ah&iacute;
+ est&aacute;; contra &eacute;l gru&ntilde;e este dichoso animal. &iexcl;Con tal que no
+ le muerda! Avanz&oacute; enseguida y en el mismo sitio en que el d&iacute;a anterior
+ estaba Roussel vi&oacute; un hombre echado. Un gran perro gris estaba extendido cerca
+ de &eacute;l y amo y perro parec&iacute;an dormir. Sin embargo, la mano del hombre
+ ten&iacute;a cogido el collar del perro como para contenerle. El mast&iacute;n de la
+ granja, envalentonado por aquella inmovilidad, ladr&oacute; con furia y
+ ense&ntilde;&oacute; los dientes.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es increible! dijo Bobart en voz alta. &iexcl;Un borracho en el
+ mismo sitio que ayer. Parece que le han tomado afici&oacute;n!</p>
+ <p>El perro tom&oacute; sin duda estas palabras por una orden, porque, de un salto,
+ franque&oacute; el foso y se lanz&oacute; con la boca abierta y los ojos feroces
+ sobre el pac&iacute;fico grupo. Pero en un segundo, la escena cambi&oacute;. El
+ hombre levant&oacute; la cabeza y con voz enronquecida, que Herminia no
+ reconoci&oacute;, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_216" name='Page_216'></a>&iquest;Qu&eacute; es esto? &iquest;Se
+ hace devorar &aacute; los viajeros en este pa&iacute;s? &iexcl;&Aacute; &eacute;l,
+ Dear!...</p>
+ <p>Solt&oacute; el collar y el gran perro gris, saltando con una ligereza y una
+ fuerza increibles, cay&oacute; sobre el mast&iacute;n, que se mostr&oacute;
+ resistente &eacute; hizo honor &aacute; Rouxmesnil sosteniendo el choque. Pero el
+ perro gris era de una agilidad increible y antes de que los espectadores de este
+ combate pudieran hacer un movimiento, los dos animales, enlazados, hab&iacute;an
+ rodado al fondo del foso.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Llame usted &aacute; su perro! &iexcl;Llame usted &aacute; su perro!
+ grit&oacute; la se&ntilde;orita Guichard, oyendo &aacute; su mast&iacute;n aullar
+ lastimeramente.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Llame usted al suyo! respondi&oacute; tranquilamente el hombre de la
+ voz ronca. &iquest;Acaso le hemos ido &aacute; buscar?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Cuidado! crey&oacute; Bobart que deb&iacute;a exclamar; voy a
+ pegarle un tiro!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;El que toque al perro, toca &aacute; su due&ntilde;o!
+ respondi&oacute; el hombre con una expresi&oacute;n tan amenazadora, que Bobart se
+ estuvo quieto.</p>
+ <p>Al hablar as&iacute; se hab&iacute;a levantado y Herminia no encontr&oacute; ni un
+ solo rasgo de su marido bajo los cabellos grises y enmara&ntilde;ados y la ruda barba
+ de aqu&eacute;l hombre. Y, sin embargo, era &eacute;l.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Esto es una infamia! exclam&oacute; la se&ntilde;orita Guichard;
+ &iexcl;mi perro muerto!</p>
+ <p><a id="Page_217" name='Page_217'></a>Era verdad. El mast&iacute;n, despu&eacute;s
+ de una resistencia honrosa, atestiguada por las huellas sangrientas de la piel de su
+ adversario, acababa de morir.</p>
+ <p>&mdash;Usted me le pagar&aacute;, buen hombre. Bobart, corre &aacute; buscar al
+ guarda.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Para qu&eacute;! dijo el hombre con su voz aguardentosa; &iexcl;para
+ qu&eacute;! Que pase solamente el foso y hago con &eacute;l lo que mi perro ha hecho
+ con este otro. &iquest;Oye usted? So vieja.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vieja! grit&oacute; la se&ntilde;orita Guichard. &iexcl;Insolente!
+ Usted ver&aacute; qui&eacute;n soy yo ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Perfectamente! apoy&oacute; Bobart; una demanda de
+ indemnizaci&oacute;n ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;S&iacute;! &iexcl;Ya te dar&eacute; yo la indemnizaci&oacute;n!
+ vocifer&oacute; el hombre con ademanes violentos. &iexcl;Ven aqu&iacute;, que te voy
+ &aacute; hacer que escondas la cabeza debajo del ala, gallo viejo! &iquest;No te da
+ verg&uuml;enza, &aacute; tu edad?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;V&aacute;monos! &iexcl;Est&aacute; ebrio! exclam&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ebrio! Pero no de amor por ti, carcamal ... Por la buena persona que
+ te acompa&ntilde;a, es posible.</p>
+ <p>Y volvi&eacute;ndose hacia Herminia, el harapiento apoy&oacute; una mano negra en
+ los labios y le envi&oacute; un beso. Al mismo tiempo, de sus ojos, ocultos bajo <a
+ id="Page_218" name='Page_218'></a>unas espesas cejas, brot&oacute; una mirada
+ luminosa. Y esta vez Herminia, roja de placer y lati&eacute;ndole el coraz&oacute;n,
+ adquiri&oacute; la seguridad de que ten&iacute;a delante &aacute; su marido.</p>
+ <p>Hubiera querido permanecer all&iacute;, por singular que pareciese su curiosidad;
+ alguna palabra de doble sentido la hubiera trazado, acaso, una l&iacute;nea de
+ conducta. Hubiera sido una satisfacci&oacute;n refinada para Herminia hablar con su
+ libertador bajo la mirada misma de sus carceleros; pero no pudo disfrutar ese placer.
+ Su t&iacute;a la tiraba del brazo y Bobart se hab&iacute;a ya pronunciado en
+ retirada. Perseguidos por las injurias que les dirig&iacute;a el due&ntilde;o del
+ perro gris, volvieron &aacute; entrar en el castillo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No has estado heroico, Bobart, dijo la se&ntilde;orita Guichard con
+ acritud. Nos has dejado insultar, &aacute; mi sobrina y &aacute; mi, por ese
+ miserable, sin contestar siquiera.</p>
+ <p>&mdash;Querida y respetable prima, respondi&oacute; el abogado: el hombre no me
+ intimidaba; pero el maldito perro me infund&iacute;a cierta aprensi&oacute;n ... Bien
+ has visto lo que ha hecho, de una dentellada, con el pobre Stop ...</p>
+ <p>&mdash;Haberle metido un tiro en el vientre ...</p>
+ <p>&mdash;Hubiera podido no acertarle y entonces ...</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;no sabes tirar?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_219" name='Page_219'></a>Te confieso que conozco mejor el
+ c&oacute;digo que el tiro.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard arroj&oacute; &aacute; su auxiliar una mirada de
+ desprecio y, sin a&ntilde;adir una palabra, entr&oacute; en el castillo con
+ Herminia.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_X" name='CAPITULO_X'></a>
+ <h2><a id="Page_220" name='Page_220'></a>CAP&Iacute;TULO X</h2>
+ <h3>EN EL QUE SE ROMPEN LAS CADENAS.</h3>
+ <br />
+
+ <p>La joven subi&oacute; &aacute; su habitaci&oacute;n. Era dichosa, aunque estuviese
+ secuestrada, y el beso de Mauricio la hab&iacute;a dilatado el coraz&oacute;n. Un
+ sentimiento de orgullo la asaltaba, al verse tan ardientemente disputada.
+ &iexcl;Cu&aacute;n atrevido y diestro se hab&iacute;a mostrado su marido! &iexcl;Y su
+ disfraz era verdaderamente una maravilla! Si no hubiese estado prevenida,
+ jam&aacute;s hubiera reconocido al elegante Mauricio, en aquel pisaterrones.</p>
+ <p>Se ri&oacute; sola de los horrores que Mauricio hab&iacute;a dicho &aacute; Bobart
+ y &aacute; su t&iacute;a. Pensaba que el joven se habr&iacute;a desatado en injurias
+ de aquel modo para disimular; y, sin embargo, debi&oacute; tener un secreto placer en
+ maltratar as&iacute; &aacute; sus enemigos. Pero, &iquest;de qui&eacute;n
+ ser&iacute;a aquel terrible perro gris que combat&iacute;a tan valientemente por
+ ella? Nunca hab&iacute;a o&iacute;do &aacute; Mauricio hablar de un perro. Puede <a
+ id="Page_221" name='Page_221'></a>que fuese de Roussel; en todo caso, le amaba.</p>
+ <p>Son&oacute; la hora de comer y tambi&eacute;n se sirvi&oacute; &aacute; Herminia
+ en su cuarto, lo que le caus&oacute; sumo placer. La comida entre su t&iacute;a y
+ Bobart hubiera sido insoportable. Comi&oacute; con apetito, como si un secreto
+ instinto le dijese que muy pronto tendr&iacute;a necesidad de todas sus fuerzas.
+ Vi&oacute; al sol descender por detr&aacute;s de las negras hayas, y extenderse poco
+ &aacute; poco la sombra sobre el cielo rojizo, hasta quedarse todo obscuro.
+ Cerr&oacute; entonces la ventana y cogi&oacute; un libro.</p>
+ <p>En el sal&oacute;n, la se&ntilde;orita Guichard y Bobart no jugaban esta noche su
+ partida acostumbrada. La solterona estaba pensativa; el episodio del perro le
+ parec&iacute;a muy extra&ntilde;o. Hizo venir &aacute; Rom&aacute;n Rouet y le
+ interrog&oacute; detenidamente acerca de todos los perros grises que exist&iacute;an
+ en el pa&iacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Un gran animal capaz de estrangular &aacute; Stop, dec&iacute;a el guarda,
+ no, mi ama; no le conozco ni gris, ni negro, ni rojo. &iexcl;Ah! Diantre!
+ &iexcl;qu&eacute; desgracia no haber estado yo all&iacute;! &iexcl;No correr&iacute;a
+ por los caminos &aacute; estas horas!</p>
+ <p>&mdash;Pero, en fin; &iquest;usted no supone &aacute; qui&eacute;n podr&iacute;a
+ pertenecer? El perro era demasiado hermoso para su amo....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bien puede ser que le hubiera robado!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No! El animal no le hubiera defendido <a id="Page_222"
+ name='Page_222'></a>&aacute; una simple indicaci&oacute;n, como lo ha hecho ...</p>
+ <p>&mdash;&Aacute; menos que no sea el gran perdiguero del se&ntilde;or Julleville
+ d'Auffray ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n es ese se&ntilde;or Julleville?...</p>
+ <p>&mdash;Un almacenista del valle ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y se pasea por los caminos en blusa y &aacute; pie?</p>
+ <p>&mdash;No, por cierto; prefiere ir de levita y en su carricoche de dos caballos
+ ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Prestar&iacute;a su perro?</p>
+ <p>&mdash;Puede que s&iacute; ... y puede que no.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vaya usted, Rouet, dijo la se&ntilde;orita Guichard, y haga buena
+ guardia ...</p>
+ <p>Se volvi&oacute; hacia Bobart y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Este es un ser absolutamente est&uacute;pido y no le creo leal.
+ &iquest;Qu&eacute; confianza puedo tener en &eacute;l? &iexcl;Por veinte francos me
+ har&iacute;a traici&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;qu&eacute; es lo que temes, mi amable amiga?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Todo! exclam&oacute; Clementina, como una explosi&oacute;n.
+ &iexcl;Me ha parecido reconocer &aacute; Mauricio bajo la blusa de ese miserable de
+ hace un momento!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;&Aacute; Mauricio!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, &aacute; Mauricio. No era su cara; no era su voz; y sin embargo,
+ un instinto me dice que era &eacute;l. &iexcl;Si yo lo supiese! Yo ...</p>
+ <p><a id="Page_223" name='Page_223'></a>Y Clementina se puso l&iacute;vida.</p>
+ <p>&mdash;Vas &aacute; ponerte mala, dijo melosamente" Bobart. Vete &aacute; tu
+ cuarto ... Yo voy &aacute; dar una vuelta para vigilar y ver si todo est&aacute;
+ tranquilo. Yo mismo cerrar&eacute; las puertas y las ventanas para que puedas dormir
+ en paz....</p>
+ <p>&mdash;Tienes raz&oacute;n. Subo &aacute; mi cuarto, cierro con llave la puerta
+ del de Herminia y me acuesto. Buenas noches; hasta ma&ntilde;ana.</p>
+ <p>Eran las diez. Herminia estaba todav&iacute;a leyendo en su cuarto. Reinaba un
+ profundo silencio. De repente crey&oacute; la joven haber o&iacute;do un ligero ruido
+ en los cristales de la ventana, y escuch&oacute;, creyendo que, acaso, alg&uacute;n
+ murci&eacute;lago hab&iacute;a rozado el vidrio con las alas. Un instante
+ despu&eacute;s, se renov&oacute; el mismo ruido, que pareci&oacute; como de fino
+ granizo que hiri&oacute;se los cristales. Herminia mir&oacute; al exterior; la noche
+ estaba hermosa y el cielo cuajado de estrellas. Abri&oacute; suavemente la ventana y
+ un pu&ntilde;ado de fina arena cay&oacute; en el cuarto. Se inclin&oacute; vivamente
+ con una palpitaci&oacute;n de esperanza, y &aacute; menos de un metro por debajo de
+ la cornisa de piedra vi&oacute; una forma negra que estaba de pie en el herraje de la
+ estufa. La joven dej&oacute; escapar una exclamaci&oacute;n. La sombra se
+ separ&oacute; un poco del muro y Herminia reconoci&oacute; &aacute; su marido.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_224" name='Page_224'></a>&iexcl;Mauricio, dijo, en nombre del
+ cielo, b&aacute;jate de ah&iacute;; &iexcl;te vas &aacute; matar!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Silencio! dijo el pintor en voz baja; no hay ning&uacute;n peligro.
+ Si no temiera hacer ruido, ya estar&iacute;a &aacute; tu lado. &iquest;D&oacute;nde
+ habita tu t&iacute;a?</p>
+ <p>&mdash;Al lado m&iacute;o, respondi&oacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, vamos despacio. &iquest;Tienes cortinas s&oacute;lidas?</p>
+ <p>&mdash;Tengo algo mejor ... La cuerda con que estuvo atado mi ba&uacute;l ... Es
+ muy gruesa....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! &iexcl;&aacute;tala &aacute; esta barra de apoyo ...</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;y si se rompe?...</p>
+ <p>&mdash;No se romper&aacute;.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;qu&eacute; intentas?</p>
+ <p>&mdash;Lo sabr&aacute;s dentro de un instante ... &iexcl;Cuidado! ... Se abre una
+ ventana....</p>
+ <p>Mauricio se peg&oacute; al muro y Herminia no se movi&oacute;.</p>
+ <p>En el silencio de la noche se oy&oacute; la voz de Clementina, que
+ dec&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Eres t&uacute;, Bobart, el que est&aacute; abajo?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, excelente amiga; respondi&oacute; sordamente otra voz.</p>
+ <p>&mdash;&Eacute;ntrate y echa bien los cerrojos.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard cerr&oacute; la ventana y Herminia respir&oacute;
+ libremente.</p>
+ <p>&mdash;Herminia, dijo Mauricio con una alegr&iacute;a que, <a id="Page_225"
+ name='Page_225'></a>en tal momento, pareci&oacute; caballeresca &aacute; la joven; no
+ es Bobart el que ha respondido, es mi tutor, que est&aacute; esper&aacute;ndome al
+ pie de la estufa ...</p>
+ <p>La esposa acab&oacute; de atar la cuerda y la dej&oacute; caer hacia afuera;
+ Mauricio la cogi&oacute; y de un solo esfuerzo llega hasta la cornisa. Su mujer
+ ten&iacute;a tal miedo de verle caer, que le cogi&oacute; del brazo y le atrajo hacia
+ ella con una fuerza inesperada. Ten&iacute;a de este modo la boca tan cerca de la
+ cara de la mujer amada, que no pens&oacute; m&aacute;s que en aprovechar tan feliz
+ circunstancia y el grito de j&uacute;bilo de Herminia se apag&oacute; con un beso.
+ Despu&eacute;s la curiosidad recobr&oacute; su imperio, y la joven
+ pregunt&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;c&oacute;mo has llegado hasta aqu&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;Saltando el foso. El perro no estaba all&iacute; ya, para morderme las
+ pantorrillas ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Lo hab&iacute;a intentado?</p>
+ <p>&mdash;Si, el primer d&iacute;a; entonces traje conmigo el perro gris ... y ya has
+ visto c&oacute;mo le ha tratado.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;y si hubieras encontrado al guarda?</p>
+ <p>&mdash;Le he encontrado varias veces ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Dios m&iacute;o ...</p>
+ <p>&mdash;Lo que me ha costado veinte francos por vez ... Esta noche, ciento ... pero
+ hoy la cosa era m&aacute;s grave ... &iexcl;hab&iacute;a escalada!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; dicha, que ese hombre sea un brib&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_226" name='Page_226'></a>Si: ya lo ves, nada es in&uacute;til.
+ Hasta los malvados sirven para algo.</p>
+ <p>&mdash;En fin, has llegado hasta aqu&iacute;. Y ahora, &iquest;qu&eacute; vamos
+ &aacute; hacer para marcharnos?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Has dicho "marcharnos", dijo Mauricio alegremente.</p>
+ <p>&mdash;No creer&aacute;s que quiero quedarme con mi t&iacute;a ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No! querida Herminia; pero me llena de gozo que me hayas evitado
+ pedirte que me sigas.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! mi &uacute;nico amigo, exclam&oacute; llorando la joven,
+ &iquest;qu&eacute; me queda fuera de ti? &iquest;Con qu&eacute; puedo contar
+ m&aacute;s que con tu ternura? &iexcl;Ya ves qu&eacute; desgraciada soy y cuan
+ injustamente ... &iexcl;&Aacute;mame mucho, para consolarme de tantas tristezas!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Te amo! &iexcl;Te amo! querida m&iacute;a, con toda mi alma. No
+ tengo m&aacute;s que &aacute; ti y &aacute; mi buen padrino ... &iexcl; Oh,
+ s&iacute;! Te amo y yo har&eacute; que todo lo olvides.</p>
+ <p>Un pu&ntilde;ado de arena que ven&iacute;a del parque les volvi&oacute; al sentido
+ de la realidad.</p>
+ <p>&mdash;Es mi padrino, que se impacienta ... Y tiene raz&oacute;n ...
+ V&aacute;monos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por d&oacute;nde?</p>
+ <p>&mdash;Por la puerta.</p>
+ <p>&mdash;Pero, est&aacute; cerrada por fuera....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;No es m&aacute;s que eso?</p>
+ <p>Sac&oacute; del bolsillo un estuche complicado, abri&oacute; <a id="Page_227"
+ name='Page_227'></a>una hoja en forma de destornillador y con la tranquila habilidad
+ de un ladr&oacute;n de oficio, se puso &aacute; desmontar la cerradura, que &aacute;
+ los cinco minutos estaba sobre la mesa. Entonces, cogiendo la cuerda y
+ meti&eacute;ndola en el bolsillo, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ponte un abrigo y un sombrero y huyamos.</p>
+ <p>&mdash;Pero, si encontramos alguien....</p>
+ <p>&mdash;Le compro &oacute; le mato; como &eacute;l quiera.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vamos!</p>
+ <p>Herminia, en la exaltaci&oacute;n propia del caso, llegaba &aacute; creer muy
+ naturales esos medios extraordinarios. Salieron al corredor y &aacute; paso de lobo,
+ se encaminaron hacia la escalera que bajaba &aacute; las dependencias. Los criados
+ deb&iacute;an estar durmiendo, porque todo estaba apagado en el castillo. Un rayo de
+ luna, muy molesto, iluminaba la galer&iacute;a y la escalera; y el patio estaba
+ enteramente blanco. Llegaron al piso bajo y estaban orient&aacute;ndose para llegar
+ &aacute; la cocina, que ten&iacute;a una puerta al patio, cuando del lado del
+ vest&iacute;bulo, hacia la derecha, se oyeron unos pasos. Los fugitivos se detuvieron
+ en un rinc&oacute;n y Mauricio mir&oacute; en aquella direcci&oacute;n y
+ murmur&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es Bobart!</p>
+ <p>Herminia sinti&oacute; un horrible temblor. El abogado avanzaba con una linterna
+ en la mano y su inevitable escopeta en bandolera. Hab&iacute;a declarado que <a
+ id="Page_228" name='Page_228'></a>no se serv&iacute;a de su arma habitualmente; pero
+ &iquest;qui&eacute;n sabe de lo que es capaz un torpe dominado por el miedo? Lo menos
+ que pod&iacute;a hacer, era despertar &aacute; todo el castillo. &iexcl;Y entonces,
+ esc&aacute;ndalo, lucha, prisi&oacute;n acaso! En un momento, el cerebro sobrexcitado
+ de Herminia imagin&oacute; muchos dramas.</p>
+ <p>Bobart ven&iacute;a, sin embargo, muy pac&iacute;ficamente. Hab&iacute;a cerrado
+ todas las puertas y se dispon&iacute;a &aacute; acostarse. Se aproxim&oacute; al
+ sitio en que los dos j&oacute;venes estaban como embutidos, y en el mismo instante,
+ una mano tan r&aacute;pida como vigorosa le cogi&oacute; la escopeta y se la
+ arranc&oacute;. Con gran espanto, Bobart se encontr&oacute; frente &aacute; frente
+ con Mauricio, que ten&iacute;a &aacute; Herminia &aacute; su lado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or!... exclam&oacute;....</p>
+ <p>Y no pudo acabar. Cinco dedos se hab&iacute;an enroscado &aacute; su cuello y le
+ apretaban tan en&eacute;rgicamente, que su cara se puso morada.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ni una palabra! dijo Mauricio, &oacute; te estrangulo como &aacute;
+ un pollo....</p>
+ <p>Bobart no hubiera podido pronunciar esa palabra aunque le hubieran ofrecido por
+ ello el trono de Francia. No hubiera exhalado ni un suspiro. Mauricio solt&oacute; su
+ presa y dijo en un tono que no admit&iacute;a r&eacute;plica:</p>
+ <p>&mdash;Nos vamos mi mujer y yo. Usted va &aacute; conducirnos hasta el extremo del
+ parque; all&iacute; quedar&aacute; <a id="Page_229" name='Page_229'></a>libre y no
+ tendremos nada que temer de usted ni de los suyos. Vaya usted delante y al menor
+ intento de despertar la alarma, no le dejo hueso sano. Bobart, cogido por el brazo,
+ abri&oacute; &eacute;l mismo la puerta y como quisiera alumbrar el camino, con su
+ linterna, dijo Mauricio:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Demasiadas atenciones! La luna basta ... y sobra. Hay que ir
+ &aacute; buscar &aacute; mi padrino &aacute; la estufa.</p>
+ <p>Ante la idea de encontrarse enfrente de Roussel, Bobart se estremeci&oacute;, pero
+ ech&oacute; &aacute; andar, sin embargo. No ten&iacute;a deseo alguno de resistirse.
+ Pasaron por debajo de la ventana de Herminia, que a&uacute;n estaba abierta, y
+ Roussel se les reuni&oacute; sin hacer una pregunta y sin que pareciese que
+ hab&iacute;a reconocido &aacute; Bobart. Atravesaron el parque, pero en vez de
+ dirigirse hacia el foso, llegaron &aacute; una puerta practicada en el muro. Bobart
+ la abri&oacute; y &aacute; cincuenta pasos vi&oacute; un coche que estaba parado en
+ la esquina de un camino de traves&iacute;a. Al llegar &aacute; la cabeza del caballo,
+ un hombre que guardaba el coche, se adelant&oacute; y dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Est&aacute; aqu&iacute; la se&ntilde;ora?</p>
+ <p>&mdash;Aqu&iacute; est&aacute;, respondi&oacute; Roussel, que habl&oacute;
+ entonces por primera vez.</p>
+ <p>&mdash;Suba usted, se&ntilde;ora.</p>
+ <p>Herminia se dispon&iacute;a &aacute; poner el pie en el estribo; <a id="Page_230"
+ name='Page_230'></a>pero el tutor de Mauricio, cogi&eacute;ndola por el talle, la
+ atrajo hacia s&iacute; y con emoci&oacute;n que se comunic&oacute; &aacute; la joven,
+ dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ahora que est&aacute; usted libre, ni&ntilde;a querida,
+ abrac&eacute;monos.</p>
+ <p>Se volvi&oacute; despu&eacute;s hacia Bobart, y, con voz muy tranquila,
+ a&ntilde;adi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Adi&oacute;s, Bobart; estoy tan contento, que olvido todas sus canalladas.
+ Pero no abuse usted de mi benignidad para volver &aacute; las andadas, porque en ese
+ caso, no ser&eacute; ya tan indulgente, &iexcl;Mis recuerdos &aacute; Clementina!
+ Subi&oacute;, y el coche parti&oacute; al trote de un caballo que pod&iacute;a correr
+ diez y ocho kil&oacute;metros por hora.</p>
+ <p>Bobart, muy corrido, emprendi&oacute; el camino del castillo, murmurando: "Y
+ ahora, &iquest;qu&eacute; voy &aacute; hacer? &iquest;Conviene despertar &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard? &iquest;Conviene esperar &aacute; ma&ntilde;ana para darle
+ la fatal noticia? Si la despierto, noche toledana ... pero si no la despierto, me
+ acusar&aacute; de falta de celo ... Ahora no hay que esperar que separe &aacute;
+ Herminia de su marido; nada une &aacute; dos j&oacute;venes como una aventura corrida
+ as&iacute;, en com&uacute;n. Mauricio resulta embellecido por un prestigio novelesco;
+ &iexcl;ha conquistado &aacute; su mujer!... &iexcl;Vaya usted &aacute;
+ quit&aacute;rsela ahora! Herminia se dejar&iacute;a morir de hambre, se
+ ahorcar&iacute;a con sus cabellos, se arrojar&iacute;a por la <a id="Page_231"
+ name='Page_231'></a>ventana, alborotar&iacute;a todo el barrio, mejor que seguir por
+ segunda vez &aacute; la se&ntilde;orita Guichard. El negocio est&aacute; perdido,
+ absolutamente perdido. Clementina est&aacute; derrotada en toda la l&iacute;nea ...
+ &iexcl;Falta saber c&oacute;mo tomar&aacute; la cosa! Si se enfada, puede desheredar
+ &aacute; su sobrina, y entonces yo recobro la herencia ... &iexcl;que vale la
+ pena!... As&iacute; pues, debo mostrar un gran celo en estas circunstancias; todo
+ hace creer que recibir&eacute; la recompensa con el tiempo."</p>
+ <p>Durante este mon&oacute;logo, se acerc&oacute; al castillo. Sin vacilar,
+ fu&eacute; &aacute; la campana que serv&iacute;a para llamar &aacute; comer y,
+ tirando vigorosamente, rompi&oacute; el silencio de la noche con un repique rabioso.
+ Al cabo de un instante aparecieron luces en los corredores y se mostraron en las
+ ventanas formas inquietas.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hay? pregunt&oacute; el criado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Llame usted &aacute; la se&ntilde;orita, despi&eacute;rtela!
+ grit&oacute; Bobart, con voz entrecortada de intento.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Hay fuego en el castillo? pregunt&oacute; imperiosamente
+ Clementina, que apareci&oacute; en chambra y gorro de dormir. &iquest;Qu&eacute;
+ significa ese ruido, Bobart?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! buena y querida amiga, balbuce&oacute; el abogado,
+ &iexcl;qu&eacute; suceso!</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;qu&eacute;, qu&eacute; ha sucedido? Habla, pues, en vez de
+ gimotear!</p>
+ <p>&mdash;Pues bien ... &iexcl;Tu sobrina ha partido!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_232" name='Page_232'></a>&iexcl;Ha partido! exclam&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard. &iquest;Pero c&oacute;mo? &iquest;Por d&oacute;nde?</p>
+ <p>&mdash;Con su marido; por la puerta.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ven aqu&iacute;! orden&oacute; la solterona; y levantando la cabeza
+ hacia los criados, que estaban asomados &aacute; las ventanas del piso superior,
+ a&ntilde;adi&oacute;: "Vosotros, volved &aacute; acostaros!"</p>
+ <p>Todas las ventanas se cerraron y rein&oacute; de nuevo el silencio. Bobart
+ trep&oacute; por la escalera, y &aacute; penas llegado al descansillo, la mano
+ convulsa de Clementina le atrajo hacia el salonillo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ahora ... veamos, Bobart; &iquest;qu&eacute; es eso que dices
+ ah&iacute;?... &iquest;Herminia?</p>
+ <p>&mdash;Se ha marchado con Mauricio, hace un cuarto de hora.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Corramos! Los alcanzaremos....</p>
+ <p>&mdash;Tienen un caballo demasiado bueno para eso....</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;qui&eacute;n les ha abierto la puerta? grit&oacute;
+ Clementina con desesperaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Ellos mismos se la han abierto.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y Mauricio estaba en el castillo?</p>
+ <p>&mdash;Y por poco me estrangula.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde le has encontrado?</p>
+ <p>&mdash;En el piso bajo. Su mujer estaba con &eacute;l.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;La infame!</p>
+ <p>&mdash;Se arroj&oacute; sobre m&iacute; de improviso y no pude defenderme.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_233" name='Page_233'></a>&iexcl;Haber tirado, al menos;
+ &iquest;no ten&iacute;as la escopeta?</p>
+ <p>&mdash;La ten&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;Pero, seg&uacute;n veo, no te sirve jam&aacute;s....</p>
+ <p>&mdash;Me la arranc&oacute; al principio de la lucha....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Luego ha habido lucha! &iexcl;Y nadie ha o&iacute;do nada!
+ &iquest;No pod&iacute;as gritar?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;No te digo que me estrangulaba? Y su endiablado tutor vino en su
+ socorro.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Roussel! &iquest;Estaba all&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;Era el hombre de blusa del d&iacute;a anterior.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hombre de blusa?</p>
+ <p>&mdash;El que dorm&iacute;a al lado del foso.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;El que nos insult&oacute;?</p>
+ <p>--- &iexcl;No! &Eacute;ste deb&iacute;a ser Mauricio....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y me llam&oacute; "vieja." &iexcl;Ira de Dios!</p>
+ <p>&mdash;&Eacute; hizo devorar tu perro por aquella bestia rabiosa ... como me
+ hubiera asesinado hace un momento, si yo hubiera resistido....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es decir que no has resistido!</p>
+ <p>&mdash;Todo lo que he podido, buena y dulce amiga....</p>
+ <p>La buena y dulce amiga, no sabiendo sobre qui&eacute;n desahogar la bilis que le
+ carcom&iacute;a el coraz&oacute;n y el cerebro, arroj&oacute; sobre su aliado una
+ mirada feroz y con la boca contra&iacute;da por una amarga risa, dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bobart! si no fueras tan est&uacute;pido, creer&iacute;a que me has
+ hecho traici&oacute;n....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_234" name='Page_234'></a>&iexcl;Mi buena amiga!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bobart! tienes una cobard&iacute;a que me repugna.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Querida amiga!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bobart! t&uacute; tienes la culpa de todo lo que ha sucedido.
+ &iexcl;Me has aconsejado est&uacute;pidamente!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Yo no he....</p>
+ <p>&mdash;Y cuando era necesario mostrar energ&iacute;a, has sido blando como papel
+ mascado....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Sin embargo!...</p>
+ <p>&mdash;El &uacute;nico partido que yo pod&iacute;a tomar era unirme sinceramente
+ &aacute; la joven pareja y reconciliarme con Roussel. T&uacute; eres el que me ha
+ extraviado con tus maniobras interesadas y tus p&eacute;rfidos consejos....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Es posible? Pero si jam&aacute;s....</p>
+ <p>&mdash;Despu&eacute;s de lo que acaba de suceder, comprender&aacute;s que debemos
+ separarnos para siempre.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh!</p>
+ <p>&mdash;Yo me voy &aacute; Par&iacute;s ma&ntilde;ana temprano. T&uacute;,
+ partir&aacute;s cuando gustes. &iexcl;Buenas noches! Vete &aacute; descansar, rayo de
+ la guerra; &iexcl;bien lo has ganado!</p>
+ <p>Le asi&oacute; por el brazo, le empuj&oacute; hacia el corredor y cerr&oacute;
+ violentamente la puerta detr&aacute;s de &eacute;l. Una vez sola, se sent&oacute; y
+ medit&oacute; durante una hora. Despu&eacute;s se levant&oacute; y se encamin&oacute;
+ &aacute; su cuarto pensando:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_235" name='Page_235'></a>Si; no me queda m&aacute;s que ese
+ medio de arreglar mis asuntos de un modo honroso, &iexcl;Una reconciliaci&oacute;n!
+ Acaso de esto modo vuelva &aacute; adquirir influencia con Roussel.</p>
+ <p>Tomada su resoluci&oacute;n, entr&oacute; en el cuarto, se acost&oacute; y se
+ durmi&oacute;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_XI" name='CAPITULO_XI'></a>
+ <h2><a id="Page_236" name='Page_236'></a>CAP&Iacute;TULO XI</h2>
+ <h3>QUE TRATA DE UN ANTIGUO FUEGO OCULTO BAJO LA CENIZA.</h3>
+ <br />
+
+ <p>En el hermoso comedor de la quinta de Montretout, Roussel, Herminia y Mauricio
+ acababan de comer. Los j&oacute;venes y su padrino estaban locos de alegr&iacute;a.
+ Por la ventana, que daba al jard&iacute;n, entraban perfumes de clem&aacute;tida y el
+ sol, al ocultarse en el horizonte por detr&aacute;s de los bosques, se apagaba en un
+ cielo matizado de rosa, verdoso y anaranjado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; diferencia! dec&iacute;a Herminia, entre esta deliciosa
+ comida y las que hacia en Rouxmesnil, entre mi t&iacute;a y Bobart!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; &iexcl;se acab&oacute; la tristeza! Ma&ntilde;ana nos vamos
+ &aacute; Florencia y Venecia.</p>
+ <p>&mdash;Tambi&eacute;n deb&iacute;a partir para el extranjero con mi t&iacute;a ...
+ Estoy predestinada &aacute; los viajes.</p>
+ <p>&mdash;Con la se&ntilde;orita Guichard ese viaje hubiera sido un destierro.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_237" name='Page_237'></a>Mientras que, contigo, querido
+ Mauricio, voy &aacute; ver pa&iacute;ses ... &iexcl;Qu&eacute; contenta estoy!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Enhorabuena! dijo Roussel. Desde que empezamos &aacute; comer, esta
+ es la segunda vez que lo dices.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Tengo tal placer en explayarme, en desbordar, en hablar como pienso
+ y en pensar como me agrada ... &iexcl;Oh! aqu&iacute; respiro ... renazco.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Querida Herminia!</p>
+ <p>&mdash;Y es que usted no me turba absolutamente nada. Delante de mi t&iacute;a no
+ me atrev&iacute;a &aacute; decir una palabra ... Con usted, las ideas me acuden
+ naturalmente ... Y me parece que no soy tan imb&eacute;cil como supon&iacute;a el
+ se&ntilde;or Bobart....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; un d&iacute;a, al pasar por delante de las ventanas del
+ sal&oacute;n, o&iacute; &aacute; Bobart que dec&iacute;a: "Esta peque&ntilde;a es
+ bastante bonita, pero imb&eacute;cil como un ganso ..."</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Viejo idiota! exclam&oacute; Roussel.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Despreciable brib&oacute;n! dijo Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Debe hacer una buena figura, a&ntilde;adi&oacute; el joven, frente
+ &aacute; frente de la se&ntilde;orita Guichard, en el gran comedor de Rouxmesnil!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Suponiendo que est&eacute;n all&iacute;! dijo Roussel moviendo la
+ cabeza.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde cree usted que podr&aacute;n estar?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_238" name='Page_238'></a>Bobart, en el demonio; yo me refiero
+ &aacute; Clementina. Desde el momento en que no le ha necesitado, le habr&aacute;
+ puesto en la calle sin tardanza. Pero ... &iexcl;Ella! &iexcl;Tiemblo &aacute; la
+ idea de que pudiese aparecer!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Aqu&iacute;! dijo Mauricio con un adem&aacute;n de duda.</p>
+ <p>&mdash;Si, hijos m&iacute;os; aqu&iacute;.</p>
+ <p>Herminia se aproxim&oacute; instintivamente &aacute; su marido, como si esperase
+ necesitar su protecci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Desde esta ma&ntilde;ana os veo regocijaros; os oigo cantar victoria ... y
+ os dejo hacer. Hay que gozar de los buenos instantes, cuando se presentan; siempre es
+ esto una ventaja sobre los fastidios de la existencia. Pero yo, que soy viejo y
+ experimentado y, sobre todo, que s&eacute;, &aacute; mi costa, qui&eacute;n es
+ Clementina, preveo el porvenir y espero alg&uacute;n nuevo asalto.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Le rechazaremos!</p>
+ <p>&mdash;Sin duda. Pero siempre que hay batalla, hay golpes y heridas. Los golpes,
+ los dar&eacute;is vosotros, sea; pero acaso ech&eacute;is de menos el tiempo en que
+ los recib&iacute;ais.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Porque contra Clementina tirano ten&eacute;is vuestra conciencia primero y
+ la opini&oacute;n del mundo despu&eacute;s. Mientras que contra Clementina
+ v&iacute;ctima....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_239" name='Page_239'></a>&iquest;V&iacute;ctima? exclam&oacute;
+ Mauricio; v&iacute;ctima de sus propias maquinaciones.</p>
+ <p>&mdash;Todo lo que t&uacute; quieras, pero v&iacute;ctima triste, abandonada,
+ despu&eacute;s de haber educado &aacute; Herminia y de haberla educado bien. Si la
+ hubiera casado con X &oacute; Z, hubiera sido excelente para el marido de su sobrina
+ ... Las personas que la conocen la encontrar&aacute;n muy desgraciada y
+ tendr&aacute;n raz&oacute;n, porque lo ser&aacute; ... Y nos acusar&aacute;n de esa
+ desgracia ... Olvidar&aacute;n las faltas, para no ver m&aacute;s que la
+ expiaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iexcl;entonces! dijo Mauricio turbado.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, la situaci&oacute;n es delicada. Pienso en ello desde esta
+ ma&ntilde;ana. Si tenemos la suerte de que la se&ntilde;orita Guichard arroje rayos y
+ llamas y nos cubra de maldiciones y de injurias, nuestro asunto ser&aacute; bueno ...
+ Pero si se enternece y viene &aacute; buenas ... &iexcl;No s&eacute; c&oacute;mo
+ saldremos del lance!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Se sale siempre!</p>
+ <p>&mdash;Sin duda. Pero es preciso salir correctamente ... &iexcl;Dios sabe si he
+ sido paciente, y tranquilo y silencioso, cuando me colmaba de malos tratamientos
+ !Pues bien, no han faltado personas que me quitaran la raz&oacute;n, &aacute; pesar
+ de todo, porque yo era hombre y Clementina, mujer. &iexcl;Juzgad lo que se
+ dir&iacute;a de vosotros, hijos rebelados contra una madre!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pero eso ser&iacute;a est&uacute;pido!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_240" name='Page_240'></a>&iquest;Y crees que el mundo no lo es?
+ Con una actitud sentimental bien adoptada se le enternece, y est&aacute; dado el
+ golpe.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, padrino m&iacute;o, &iquest;usted supone que la se&ntilde;orita
+ Guichard ha dejado Rouxmesnil?</p>
+ <p>&mdash;Esta ma&ntilde;ana, &aacute; primera hora.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y que est&aacute; en Par&iacute;s!</p>
+ <p>&mdash;Y acaso en camino para Montretout.</p>
+ <p>Como si las palabras de Roussel hubiesen tenido el poder de evocar &aacute; la que
+ todos tem&iacute;an ver aparecer, una campanada reson&oacute; en la puerta, la verja
+ del jard&iacute;n se abri&oacute; y en la vaga obscuridad del crep&uacute;sculo,
+ avanz&oacute; una sombra negra, silenciosa, amenazadora. Sigui&oacute; la calle de
+ &aacute;rboles, lleg&oacute; &aacute; la escalinata, la subi&oacute; lentamente y
+ desapareci&oacute; en el vest&iacute;bulo.</p>
+ <p>Roussel, Herminia y Mauricio, de pie delante de la mesa, se miraban estupefactos,
+ aterrorizados, mudos. Por &uacute;ltimo Mauricio, como si no creyese &aacute; sus
+ ojos, se inclin&oacute; hacia el jard&iacute;n y busc&oacute; al espectro.</p>
+ <p>Pero no vi&oacute; m&aacute;s que un coche de alquiler que se colocaba delante de
+ la verja, esperando &aacute; la terrible visitante.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es ella! dijo por fin Roussel en voz baja. &iexcl;Vais &aacute;
+ ver!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Dios m&iacute;o, suspir&oacute; Herminia, y se ech&oacute; <a
+ id="Page_241" name='Page_241'></a>en los brazos de Mauricio, como si temiese que los
+ separasen de nuevo.</p>
+ <p>En este momento, se abri&oacute; la puerta del comedor y Federico, p&aacute;lido,
+ avanz&oacute; diciendo en tono consternado:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or! Es la se&ntilde;orita Guichard ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Bien la hemos visto, contest&oacute; Roussel con calma.
+ H&aacute;gala usted entrar en el sal&oacute;n.</p>
+ <p>Y volvi&eacute;ndose hacia los j&oacute;venes, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Hijos m&iacute;os, no hay que titubear, es preciso recibirla ...
+ as&iacute;, con sangre fr&iacute;a. Hablad poco ... y escuchad mucho ... Si se dicen
+ atrocidades, es mejor que las diga Clementina ... Aqu&iacute; estoy yo ...
+ &iquest;S&iacute;? Entonces, seguidme.</p>
+ <p>Abri&oacute; la puerta del sal&oacute;n y con la misma tranquila seguridad de ocho
+ d&iacute;as antes en el sal&oacute;n de la se&ntilde;orita Guichard, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Buenas tardes, mi querida prima ... S&eacute; bien venida &aacute; mi
+ casa.</p>
+ <p>Clementina, de pie y contra&iacute;da, esperaba el choque, y aquella acogida
+ cort&eacute;s, despu&eacute;s de tantas villan&iacute;as hechas por ella, la
+ desconcert&oacute;. Cambi&oacute; de fisonom&iacute;a, sus manos temblaron, y viendo
+ &aacute; Herminia que, aterrada, se hab&iacute;a detenido &aacute; tres pasos, se
+ puso &aacute; gritar:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mi hija! &iexcl;Oh, Dios m&iacute;o! &iquest;Me aborreces ya?
+ Entonces &iquest;qu&eacute; va &aacute; ser de m&iacute;?</p>
+ <p><a id="Page_242" name='Page_242'></a>Grandes sollozos sacudieron nerviosamente
+ &aacute; la solterona, que, avergonzada de su debilidad, se cubri&oacute; el rostro
+ con las manos y cay&oacute; aniquilada en una butaca.</p>
+ <p>No se rompen f&aacute;cilmente los lazos de una afecci&oacute;n de veinte
+ a&ntilde;os, cuando se tiene un coraz&oacute;n tierno y generoso; Herminia fu&eacute;
+ la prueba. No pudo ver llorar tan amargamente &aacute; la mujer que la hab&iacute;a
+ educado y dejando el brazo de Mauricio, corri&oacute; &aacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard, con los ojos llenos de l&aacute;grimas y exclamando:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;T&iacute;a m&iacute;a! No llore usted m&aacute;s ... &iexcl;Me
+ desgarra usted el coraz&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Por fin te encuentro! balbuce&oacute; Clementina,
+ estrechando &aacute; Herminia hasta ahogarla. &iexcl;Ah! querida ni&ntilde;a, con la
+ que he sido tan dura y que me absuelve sin una vacilaci&oacute;n!... &iexcl;Oh!
+ peque&ntilde;a m&iacute;a!... &iquest;C&oacute;mo obtener jam&aacute;s que olvides
+ todo ese da&ntilde;o?... Pero &iexcl;estaba loca! &iquest;sabes?&iexcl;No
+ sab&iacute;a lo que hac&iacute;a!...</p>
+ <p>Las dos mujeres se abrazaron como si se vieran despu&eacute;s de haber escapado
+ las dos de un gran peligro. Roussel las miraba con aire inquieto y murmur&oacute; al
+ o&iacute;do de Mauricio:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Esto es lo que yo tem&iacute;a! Y es mayor el peligro porque esta
+ mujer parece sincera.</p>
+ <p>&mdash;Si es sincera, todo puede arreglarse ...</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_243" name='Page_243'></a>S&iacute; &iexcl;pardiez! por ocho
+ d&iacute;as!... Pero, &iquest;despu&eacute;s?...</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard, teniendo &aacute; Herminia como escudo contra el
+ resentimiento de los dos hombres, se volvi&oacute; hacia Mauricio y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Y usted, pobre amigo, &iquest;podr&aacute; perdonarme todo lo que le he
+ hecho sufrir? Estaba mal aconsejada ... Me han empujado en el sentido &aacute; que me
+ inclinaba, en lugar de contenerme ... Pero me doy cuenta de mi error y
+ &iexcl;quisiera &aacute; toda costa repararle!...</p>
+ <p>&mdash;No debo acordarme m&aacute;s de lo que usted me ha hecho, querida
+ t&iacute;a; es, por tanto, in&uacute;til hablar de ello. Pero hay alguien respecto
+ del cual usted ha cometido faltas serias ... &Aacute; &eacute;ste no le ha dicho
+ usted nada todav&iacute;a ...</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard lanz&oacute; un doloroso suspiro y baj&oacute; la
+ cabeza con desesperaci&oacute;n. &iquest;Sent&iacute;a remordimientos por lo que
+ hab&iacute;a intentado contra Roussel, &oacute; solamente disgusto por no haber
+ vencido? El diablo s&oacute;lo hubiera podido saberlo, porque s&oacute;lo el diablo
+ pod&iacute;a leer en el alma de la solterona. Mauricio continu&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Si usted quiere que la semana que acaba de pasar se borre de nuestra vida,
+ es preciso que emprendamos de nuevo la existencia tal como la hab&iacute;amos
+ arreglado el d&iacute;a de mi boda. La base de <a id="Page_244"
+ name='Page_244'></a>nuestra convenio era el perd&oacute;n franco y sin reservas de
+ los da&ntilde;os rec&iacute;procos y la concordia en la familia. &iquest;Est&aacute;
+ usted resuelta &aacute; firmar la paz en esas condiciones?</p>
+ <p>&mdash;Estoy &aacute; vuestra discreci&oacute;n, gimi&oacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard.</p>
+ <p>&mdash;No; no es as&iacute; como hay que responder, interrumpi&oacute; Mauricio
+ con firmeza. Usted es libre; nada la imponemos; haga usted lo que desee.
+ &iquest;Quiere usted vivir en adelante en buena inteligencia con todos nosotros?</p>
+ <p>&mdash;De todo coraz&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Comprende usted bien lo que quiere decir "todos?"</p>
+ <p>&mdash;Lo comprendo y lo acept&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Entonces abrac&eacute;monos, t&iacute;a m&iacute;a, y que no se hable
+ m&aacute;s del asunto.</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras, Herminia salt&oacute; de alegr&iacute;a, pero fu&eacute;
+ la &uacute;nica que manifest&oacute; satisfacci&oacute;n cordial. Hab&iacute;a ya
+ pasado la efusi&oacute;n del primer momento, y la se&ntilde;orita Guichard y Roussel
+ ten&iacute;an la frente cargada de nubes. Mauricio los miraba con inquietud.
+ Clementina pensaba: "&iexcl;Yo sufro el yugo; no hay que decirlo: estoy vencida y
+ &eacute;l triunfa!" Roussel dec&iacute;a para sus adentros: "Hemos obtenido una
+ victoria como la de Pirro: &iexcl;otra como esta y estamos perdidos!
+ &iquest;Qui&eacute;n se <a id="Page_245" name='Page_245'></a>encargar&aacute; de atar
+ corto &aacute; esta loca cuando haya vuelto &aacute; sus veleidades belicosas?
+ Habr&aacute; perpetuamente en nuestra vida causas de disgusto, y la tranquilidad de
+ estos muchachos no estar&aacute; segura. Por otra parte. &iquest;Es sincera cuando
+ promete mostrarse razonable? &iquest;No representa una comedia? &iquest;No prepara
+ nuevas bater&iacute;as para aplastarnos? Es preciso saberlo y yo soy el &uacute;nico
+ que puede penetrar sus intenciones."</p>
+ <p>Levant&oacute; la frente y adelant&aacute;ndose hacia Clementina:</p>
+ <p>&mdash;Has tratado con Mauricio y con Herminia: est&aacute; muy bien, dijo
+ graciosamente; pero no est&aacute;s arreglada conmigo. &iquest;No te parece, mi
+ querida prima, que tenemos algo que hablar? Es preciso no ocultar nada en el
+ coraz&oacute;n en una situaci&oacute;n como la que vamos &aacute; afrontar. Vaciemos,
+ pues, nuestro saco, para no volver m&aacute;s sobre el asunto.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard asinti&oacute; con una inclinaci&oacute;n de cabeza,
+ pero su cara estaba tan sombr&iacute;a que Mauricio y Herminia se miraron con
+ ansiedad. De esta conversaci&oacute;n suprema, &iquest;saldr&iacute;a una nueva
+ guerra &oacute; la paz definitiva? Todo era de temer. La p&oacute;lvora y el fuego
+ puestos en contacto no pod&iacute;an producir m&aacute;s formidable explosi&oacute;n
+ que Roussel qued&aacute;ndose en presencia de Clementina. Sin embargo, &aacute; una
+ se&ntilde;al de Fortunato, los j&oacute;venes se <a id="Page_246"
+ name='Page_246'></a>cogieron del brazo y salieron. Por lo menos ahora estaban seguros
+ de que nadie conseguir&iacute;a separarlos.</p>
+ <p>En el sal&oacute;n, Roussel y Clementina se examinaban en silencio. Quien los
+ hubiera visto en este momento, dif&iacute;cilmente hubiera pensado que estaban bien
+ dispuestos el uno para el otro. Roussel tom&oacute; el primero la palabra y dijo
+ tranquilamente:</p>
+ <p>&mdash;Dime, querida prima, &iquest;es seria tu resoluci&oacute;n?</p>
+ <p>&mdash;Si no lo fuera, replic&oacute; la se&ntilde;orita Guichard,
+ &iquest;qu&eacute; hacia yo aqu&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Eh! &iexcl;Buena es esa! Est&aacute;s aqu&iacute; porque no has
+ tenido otro remedio. Si Herminia estuviera todav&iacute;a en Rouxmesnil, &iquest;nos
+ ofrecer&iacute;as la paz?</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras que le recordaban la afrenta recientemente sufrida,
+ Clementina cambi&oacute; de color, y con voz agria dijo:</p>
+ <p>&mdash;Primo, te felicito: llevas bien la blusa.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; sabes t&uacute;, si no me has visto?</p>
+ <p>&mdash;Me lo han dicho.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n? &iquest;Ese canalla de Bobart?</p>
+ <p>&mdash;Ese ... &iexcl;tranquil&iacute;zate; no le ver&aacute;s m&aacute;s!</p>
+ <p>&mdash;Despu&eacute;s de su mala suerte, no lo dudo. T&uacute; eres como
+ Napole&oacute;n; en punto &aacute; lugartenientes no te gustan los que no tienen
+ suerte ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Bien me la hab&eacute;is jugado!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_247" name='Page_247'></a>&iexcl;Regular!</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;d&oacute;nde habitabais?</p>
+ <p>&mdash;Cerca de Auffay, en el castillo de Peroeville ... El perro gris
+ tambi&eacute;n era de all&iacute; ...</p>
+ <p>&mdash;Hab&eacute;is hecho bien en no volverle &aacute; llevar. Le hab&iacute;a
+ hecho preparar veneno.</p>
+ <p>&mdash;Lo sospechaba.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Eres h&aacute;bil!</p>
+ <p>&mdash;La escuela de la desgracia. T&uacute; eres la que me has formado.</p>
+ <p>Se miraron, &eacute;l desconfiado, ella, ya exasperada.</p>
+ <p>&mdash;Si no hubiera sido abandonada por Herminia, no me tendr&iacute;as &aacute;
+ tu discreci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Bien lo s&eacute;. Deb&iacute;as haberte conducido con Herminia de modo tal
+ que la hiciese incorruptible. Mira como Mauricio no me ha abandonado ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; el uno ha sido fiel, mientras la otra me ha hecho
+ traici&oacute;n?</p>
+ <p>&mdash;Voy &aacute; explic&aacute;rtelo. Eso proviene, sencillamente, de la
+ diferencia de nuestros caracteres. Yo he pasado mi vida amando &aacute; Mauricio por
+ &eacute;l mismo. T&uacute;, has amado &aacute; Herminia por ti. Esa ni&ntilde;a no ha
+ sido en tus manos m&aacute;s que un instrumento de rencor y con ese tacto fino de las
+ mujeres, Herminia ha acabado por darse cuenta de ello. De aqu&iacute; la
+ p&eacute;rdida inmediata de toda confianza. Jam&aacute;s ha dudado Mauricio de que yo
+ estuviese <a id="Page_248" name='Page_248'></a>pronto &aacute; sacrificarlo todo por
+ verle dichoso; por eso ha seguido ciegamente mis consejos. Herminia no estaba
+ completamente segura de que t&uacute; obrases en su inter&eacute;s y, en un momento
+ dado, ha visto que la tratabas como enemiga. Entonces ha desertado. Esto es sencillo
+ y l&oacute;gico y no pod&iacute;as evitarlo.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard baj&oacute; la cabeza sin responder. Roussel
+ continu&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&Aacute; estas horas, despu&eacute;s de tus l&aacute;grimas y tus promesas,
+ apostar&iacute;a &aacute; que esa ni&ntilde;a no est&aacute; muy segura de ti, se
+ pasea por el jard&iacute;n con su marido y hablan &iquest;sabes de qu&eacute;? de la
+ situaci&oacute;n que les produces, y dicen: "&iquest;C&oacute;mo acabar&aacute;
+ esto?" Y si acaba esta noche, &iquest;volver&aacute; &aacute; empezar ma&ntilde;ana?
+ En la vida, llena de promesas de esos muchachos, has conseguido ser un estorbo
+ ...</p>
+ <p>Cogi&oacute; &aacute; la se&ntilde;orita Guichard por la mano y, con autoridad, la
+ acerc&oacute; &aacute; la ventana. La luna alumbraba los macizos del jard&iacute;n y,
+ cogidos del brazo, los dos j&oacute;venes paseaban &aacute; lo largo de las filas de
+ plantas, refrescadas por el aire de la noche. Iban lentamente, con paso cadencioso,
+ graciosos y encantadores.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;He ah&iacute;, sin embargo, lo que quer&iacute;as impedir,
+ continu&oacute; Roussel con severidad. Has opuesto tu veto &aacute; esa felicidad.
+ Bien se conoce que nunca has sabido lo que era amar.</p>
+ <p><a id="Page_249" name='Page_249'></a>Clementina levant&oacute; la frente, sus ojos
+ brillaron, un ligero rubor acudi&oacute; &aacute; su cara, y dijo con voz
+ entrecortada:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;T&uacute; sabes muy bien que lo que dices es falso! S&iacute;; he
+ amado, y demasiado exclusivamente, &aacute; un hombre que me ha despreciado ...
+ &iexcl;S&iacute;! He amado! Bien puedo confes&aacute;rtelo ahora que soy vieja. Por
+ haber amado demasiado, he sufrido tanto ... Yo tambi&eacute;n hab&iacute;a
+ so&ntilde;ado con andar en la vida del brazo de un hombre que fuese todo para
+ m&iacute; ... y mi sue&ntilde;o se ha disipado. Yo hubiera sido, como otra
+ cualquiera, tierna y buena con el que amaba, si hubiera sabido disimular la vivacidad
+ de mi car&aacute;cter, un poco absoluto acaso. Yo hubiera sido una esposa llena de
+ abnegaci&oacute;n y una madre apasionada ... &iexcl;Oh! Si hubiera tenido un hijo ...
+ &iexcl;m&iacute;o! le hubiera adorado! &iexcl;Cu&aacute;ntas veces he llorado de pena
+ y de c&oacute;lera al pasar por los jardines donde jugaban los ni&ntilde;os &aacute;
+ la vista de sus madres!... La envidia, el pesar me oprim&iacute;an el coraz&oacute;n
+ y achacaba la responsabilidad de mis torturas al que hab&iacute;a desbaratado mis
+ proyectos y destru&iacute;do mi porvenir. &iexcl;Y eres t&uacute; el que me acusa de
+ no haber amado! &iexcl;T&uacute;! Despu&eacute;s de lo que acabo de decirte, confiesa
+ que es una iron&iacute;a muy cruel y muy inmerecida.</p>
+ <p>&mdash;Pero, Dios m&iacute;o, mi querida prima, dijo <a id="Page_250"
+ name='Page_250'></a>Roussel con alg&uacute;n embarazo; me haces m&aacute;s culpable
+ de lo que lo he sido. Si hasta ese punto te horrorizaba el celibato, con tu fortuna,
+ hubieras podido sustitu&iacute;rme con ventaja. Por falta de hombre el matrimonio no
+ fracasa.</p>
+ <p>&mdash;Ninguno me agradaba sino t&uacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Por esp&iacute;ritu de contradicci&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;&Aacute; mi costa, en todo caso! Porque por ti he quebrado mi vida.
+ Amaba el mundo, y he tenido que vivir retirada. Sin familia, mi solo consuelo ha sido
+ la adopci&oacute;n de una ni&ntilde;a que no era nada m&iacute;o. He tenido que
+ comprimir todos mis sentimientos y he envejecido est&eacute;ril &eacute; irritada ...
+ Todo por tu causa. Cuando te o&iacute;a hace un momento enumerar mis faltas,
+ encontraba que eran muy peque&ntilde;as comparadas con las tuyas. S&iacute;, he sido
+ mala; he querido vengarme de ti; pero &iquest;no has hecho t&uacute; todo lo posible
+ por incitarme &aacute; ello? S&iacute;, t&uacute;, causa primera de nuestras
+ disensiones, debieras ser responsable de lo que ha sucedido, y yo sola soy castigada.
+ Porque, t&uacute; lo dec&iacute;as hace un instante y has tenido buen cuidado de
+ explic&aacute;rmelo; se me tolera, se me sufre, pero no se me ama. Si tengo un poco
+ de orgullo, despu&eacute;s de lo que me has declarado, debo desaparecer y marcharme
+ &aacute; terminar mi vida en un rinc&oacute;n, sola, arrastrando mis &uacute;ltimos
+ d&iacute;as con el pensamiento <a id="Page_251" name='Page_251'></a>devorador de que
+ todo el mundo es dichoso, menos yo!</p>
+ <p>Esta vez, era sincera. Roussel lo ve&iacute;a claramente y se conmovi&oacute;. Su
+ conciencia se hab&iacute;a sublevado al oir &aacute; Clementina y le advirti&oacute;
+ de que la mitad de las acusaciones que &eacute;sta le dirig&iacute;a, eran
+ ciertamente merecidas. Le hab&iacute;a faltado paciencia: hab&iacute;a desconocido la
+ voluntad suprema del t&iacute;o Guichard &eacute; infligido una cruel afrenta
+ &aacute; la mujer que le estaba destinada. Despu&eacute;s de todo, el matrimonio
+ acaso la hubiera transformado. Otros milagros mayores se hab&iacute;an visto.
+ &iexcl;Qui&eacute;n sabe si hubiera podido ser, como ella dec&iacute;a, buena esposa
+ y excelente madre! Y por &eacute;l, por un amor exclusivo, que en el fondo le
+ halagaba, y le hac&iacute;a sonreir con cierto deje de contento, hab&iacute;a
+ permanecido soltera. Aquello era un agravio muy duro, por el cual no resultaba
+ castigado ... La mir&oacute; con algo mayor benevolencia y experiment&oacute; un
+ sentimiento tan parecido &aacute; la simpat&iacute;a, que se qued&oacute; asombrado.
+ &iquest;Era posible que Clementina le pareciese soportable? Fortunato dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; exageras las cosas? &iquest;Qui&eacute;n te dice que
+ te vayas? Si tu orgullo te impulsa &aacute; marcharte, res&iacute;stelo y permanece
+ en medio de nosotros.</p>
+ <p>&mdash;Sufrir&iacute;a demasiado. Mi situaci&oacute;n ser&aacute; siempre <a
+ id="Page_252" name='Page_252'></a>inferior ... No olvidar&eacute;is nuestros antiguos
+ disentimientos, mi resistencia y mi derrota ... &Aacute; ti, te amar&aacute;n;
+ &aacute; m&iacute;, me tolerar&aacute;n ... Yo no podr&eacute; soportarlo y
+ volver&eacute; &aacute; ser mala ... y os har&eacute; da&ntilde;o &aacute; todos
+ ...</p>
+ <p>Esta confesi&oacute;n turb&oacute; &aacute; Roussel m&aacute;s que todo lo que
+ acababa de oir. Puesto que la se&ntilde;orita Guichard se daba cuenta de su estado,
+ todav&iacute;a era posible curarla. Si se la dejaba entregada &aacute; s&iacute;
+ misma, los irresistibles impulsos de su car&aacute;cter batallador la
+ arrojar&iacute;an &aacute; cometer excesos que ser&iacute;an causa de cuidados y
+ penas para Mauricio y Herminia. Era preciso &aacute; toda costa apoderarse de ella.
+ Fortunato permaneci&oacute; un momento pensativo, y despu&eacute;s,
+ aproxim&aacute;ndose &aacute; su enemiga, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Veamos, Clementina; esos muchachos y nosotros empezamos una existencia
+ nueva. &iquest;Quieres que el porvenir sea en todo diferente del pasado? Estoy
+ decidido &aacute; ayudarte sinceramente. Retrocedamos veinte a&ntilde;os. T&uacute;
+ no tienes m&aacute;s que veintitr&eacute;s y yo treinta y cinco. El t&iacute;o
+ Guichard acaba de morir y nosotros somos prometidos ... Pretendes que hubieras podido
+ ser una buena esposa; pru&eacute;balo.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard se puso p&aacute;lida como si fuera &aacute; morir.
+ Sus ojos interrogaron confusamente la cara de Roussel, que estaba grave y solemne.
+ Despu&eacute;s balbuce&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_253" name='Page_253'></a>Fortunato ... &iquest;qu&eacute;
+ quieres decir? No me des una falsa alegr&iacute;a ... &iexcl;Me matar&iacute;as!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Lejos de m&iacute; tal pensamiento! Quiero que vivas para que te
+ muestres perfecta. En consecuencia, Se&ntilde;orita Guichard, &iquest;quiere usted
+ hacerme el honor de concederme su mano?</p>
+ <p>Clementina permaneci&oacute; un momento inm&oacute;vil, vacilante, bajo aquel
+ golpe tan inesperado. Un temblor nervioso agit&oacute; sus labios y no pudo
+ responder. Su fisonom&iacute;a, alterada, expresaba al mismo tiempo la pena del
+ pasado lamentablemente perdido, y la loca alegr&iacute;a de un porvenir por tanto
+ tiempo deseado y reconquistado por milagro.</p>
+ <p>Roussel crey&oacute; que perd&iacute;a la cabeza. Pero todo dur&oacute; el espacio
+ de un segundo. Se recobr&oacute; y en un delirio de dicha que indemniz&oacute;
+ &aacute; Roussel del esfuerzo que acababa de realizar, exclam&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Que si quiero? &iexcl;Ah! &iexcl;Dios m&iacute;o! hace veinte
+ a&ntilde;os que sue&ntilde;o con esas palabras ...</p>
+ <p>Y con tanto vigor en la afecci&oacute;n como hab&iacute;a mostrado en el odio,
+ salt&oacute; al cuello de Fortunato.</p>
+ <p>En el mismo momento, Mauricio y Herminia, un poco inquietos al ver lo que duraba
+ la conferencia, abrieron la puerta del sal&oacute;n. El espect&aacute;culo que se
+ ofreci&oacute; &aacute; sus ojos era de tal modo sorprendente, que permanecieron
+ inm&oacute;viles: la se<a id="Page_254" name='Page_254'></a>&ntilde;orita Guichard y
+ Roussel se abrazaban, y no para ahogarse, porque ambos re&iacute;an con algo de
+ enternecimiento.</p>
+ <p>&mdash;Venid, hijos m&iacute;os, dijo Roussel. Deseabais la concordia y vamos
+ &aacute; daros la uni&oacute;n. En adelante, formaremos una sola familia: me caso con
+ la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Mientras Herminia, dando un grito de j&uacute;bilo corr&iacute;a hacia su
+ t&iacute;a, Mauricio se inclin&oacute; hacia su padrino:</p>
+ <p>&mdash;Eso es m&aacute;s que adhesi&oacute;n, dijo; &iexcl;es hero&iacute;smo!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bah! contest&oacute; Fortunato; hay que saberse sacrificar por los
+ suyos. Y luego, despu&eacute;s de todo ... Acaso tengamos una sorpresa.</p>
+ <p>La tuvieron. Sin duda alguna, la merec&iacute;an; pero, como hac&iacute;a observar
+ Roussel &aacute; la joven pareja con sonriente filosof&iacute;a, nadie es tratado en
+ la vida seg&uacute;n sus m&eacute;ritos.</p>
+ <p>Una nueva Clementina, aquella &aacute; quien s&oacute;lo Herminia hab&iacute;a
+ conocido hasta su boda con Mauricio, se revel&oacute; &aacute; Fortunato. Buena,
+ alegre, un poco imperiosa, pero perfecta due&ntilde;a de su casa, la
+ baronesa&mdash;porque ha conseguido ser baronesa y no desespera de serlo de
+ Pontournant&mdash;asombra &aacute; los suyos por las cualidades de su coraz&oacute;n.
+ Cal<a id="Page_255" name='Page_255'></a>mado su rencor, ha vuelto &aacute; lo que
+ estaba destinada &aacute; ser; una mujer muy viva, pero excelente, que se esfuerza en
+ pagar con amabilidades los movimientos un poco bruscos de su car&aacute;cter. Roussel
+ se acostumbr&oacute; &aacute; ella prontamente. Y un d&iacute;a en que se hablaba
+ delante de &eacute;l de una mujer muy dulce y un poco pasiva:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Deseng&aacute;&ntilde;ense ustedes! exclam&oacute;; una mujer sin
+ car&aacute;cter es como una ensalada sin vinagre!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, amigo m&iacute;o, insinu&oacute; Clementina con deferencia;
+ &iexcl;pero tambi&eacute;n es preciso que la ensalada tenga un poco de aceite!</p>
+ <br />
+
+ <p>FIN.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <p><i>Imprenta de la Vda de Ch. Bovary.</i></p>
+
+ <div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 13904 ***</div>
+</body>
+</html>
+
+
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+Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for
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+The Project Gutenberg EBook of Un antiguo rencor, by George (Jorge) Ohnet
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+
+Title: Un antiguo rencor
+
+Author: George (Jorge) Ohnet
+
+Release Date: October 31, 2004 [EBook #13904]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK UN ANTIGUO RENCOR ***
+
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+
+Produced by Paz Barrios, Miranda van de Heijning and the Online
+Distributed Proofreading Team. This file was produced from images
+generously made available by the Bibliotheque nationale de France
+(BnF/Gallica) at http://gallica.bnf.fr.
+
+
+
+
+
+
+
+JORGE OHNET
+
+UN ANTIGUO RENCOR
+
+TRADUCCIN
+
+DE
+
+F. SARMIENTO
+
+
+
+[JORGE OHNET]
+
+
+
+LIBRERA DE LA Vda DE CH. BOURET
+
+PARS 23, Rue Visconti, 23
+
+MXICO 14, Cinco de Mayo, 14
+
+
+1895
+
+Propiedad del editor.
+
+
+
+
+NDICE
+
+
+CAPTULO
+
+
+ --I.--De cmo se puede odiar por haber querido demasiado
+
+ --II.--De cmo una casualidad vuelve encender la guerra
+
+ --III.--Donde hacen traicin los aliados con quienes se crea poder
+contar
+
+ --IV.--El ataque y la defensa
+
+ --V.--Donde la victoria se inclina del lado de la bondad
+
+ --VI.--Dominada por la maldad
+
+ --VII.--El rapto
+
+--VIII.--El secuestro
+
+ --IX.--El bloqueo
+
+ --X.--En el que se rompen las cadenas
+
+ --XI.--Que trata de un antiguo fuego oculto bajo la ceniza
+
+
+
+
+UN ANTIGUO RENCOR
+
+
+
+
+CAPTULO I
+
+DE CMO SE PUEDE ODIAR POR HABER QUERIDO DEMASIADO.
+
+
+Las campanas sonaban alegres en una atmsfera tibia y ligera; las
+golondrinas pasaban rpidas, en bandadas, arrojando sus agudos
+chillidos; el sol de junio derramaba sus rayos dorados travs de las
+ramas, y lo largo del paseo de tilos que conduce desde la plaza de la
+iglesia hasta la quinta de la seorita Guichard, la boda caminaba
+lentamente sobre el csped.
+
+En el momento en que la comitiva, con los novios la cabeza,
+desembocaba ante la verja completamente abierta, todos los curiosos de
+la aldea, agrupados cerca del pabelln del jardinero, prorrumpieron en
+tan descompasados gritos, y los petardos, prendidos por el cochero,
+estallaron con tal estrpito, que todos los pjaros que anidaban en el
+ramaje volaron espantados. El novio sac del bolsillo todo el dinero que
+haba preparado para las circunstancias y arroj en crculo una lluvia
+de monedas de cincuenta cntimos sobre aquella horda de desgreados, que
+se arroj por el polvo con tal furor, que en un momento no se vi ms
+que una mezcla confusa de calzones, brazos y piernas enredados.
+
+Despus se deshizo el montn y con algunos pedazos de vestido de menos y
+algunos bultos en los ojos de ms, todos los alborotadores se marcharon
+corriendo hacia la tienda de comestibles. La boda penetr en el jardn,
+sigui solemnemente la orilla de la pradera, subi la escalinata y entr
+en el saln completamente adornado con ramos blancos. Las seoras
+rodearon la novia, oculta bajo un largo velo y la felicitaron con
+ardor. La seorita Guichard, apoyada en la chimenea, con el empaque de
+una reina, reciba los cumplimientos de la parte masculina de la
+reunin.
+
+Era la tal una mujer alta y delgada, de cara amarillenta la que
+formaban cuadro unos cabellos de un negro azabache. Los ojos orgullosos,
+coronados de espesas cejas, estaban como incrustados en una frente
+estrecha y altanera. La boca era fina, sinuosa y como contrada con
+desagrado. La barbilla puntiaguda indicaba su pesar tendencias
+autoritarias llevadas hasta la tirana. En aquel momento hablaba con la
+seora Tournemine, mujer del alcalde de la Celle-Saint-Cloud, sin dejar
+de observar con el rabillo del ojo los jvenes desposados, que, poco
+poco, se haban quedado solos en el hueco de una ventana.
+
+--Seorita, he aqu un da lleno de emociones para usted, dijo la
+alcaldesa. Verdaderamente el seor Mauricio Aubry es un joven encantador
+y que parece animado de las mejores disposiciones. Amar usted tanto
+ms cuanto mayor sea la dicha que va proporcionarle su deliciosa mujer
+... y en vez de una sola afeccin, va usted estar rodeada de una doble
+ternura por esa amable pareja que nunca la abandonar....
+
+--Jams! exclam con energa la seorita Guichard; el seor Aubry se ha
+comprometido ello formalmente.
+
+--Sin duda, replic con afectada dulzura la seora Tournemine; tiene
+unos sentimientos bastante buenos para pensar nunca por s mismo en
+faltar ese compromiso ... pero el tiempo trae frecuentemente
+modificaciones en los planes mejor formados.... Los caracteres se
+manifiestan libremente, las simpatas se debilitan, las ideas de
+independencia se abren paso.... Ciertamente, usted es una persona
+avisada y resuelta.... Usted sabe ver claro imponer sus deseos....
+Pero, sin embargo, bueno es prever que el marido pueda ser mal
+aconsejado....
+
+Hacia un instante que la seorita Guichard estaba agitada y moviendo los
+pies como si quemase el suelo. Al oir las ltimas palabras no pudo
+contenerse y exclam en voz alta:
+
+--Mal aconsejado! mal aconsejado! Por quin?
+
+--Clmese usted, querida seorita, dijo con aire asustado la alcaldesa.
+No tome usted en mal sentido mis palabras, inspiradas slo en el inters
+que por usted tenemos mi marido y yo....
+
+--Su marido de usted ... interrumpi la fogosa solterona, qu ha
+sabido? Dgame usted la verdad!
+
+--Pero si no sabe nada; supone solamente, como yo, que don Mauricio
+podr, en un momento dado, ser impulsado por una influencia ...
+exterior....
+
+--Cul! Diga usted todo su pensamiento....
+
+--Pero si eso sera tan natural, querida seorita!... El seor Roussel
+de Pontournant....
+
+--Oh! Ya se ha pronunciado ese nombre execrable, exclam con amarga
+sonrisa la seorita Guichard; si, el seor Roussel, el tutor de
+Mauricio.
+
+--Y primo hermano de usted, insinu la seora Tournemine.
+
+--Y mi ms mortal enemigo, s, seora. He aqu el peligro para m....
+Pero lo he prevenido de antemano. El seor Mauricio Aubry est
+indispuesto con su tutor y la ausencia del seor Roussel en un da como
+este es buena prueba de lo que la digo. S; para entrar en mi casa, el
+marido de mi sobrina deba romper todos los lazos con el que me odia....
+Era preciso que escogiera entre l y nosotras y as lo ha hecho. Podra
+haber dudado un solo instante?
+
+Al decir esto, la seorita Guichard sealaba los recin casados que
+estaban de pie cerca de la ventana del jardn, muy cerca el uno del
+otro, sonrientes y radiantes, formando un precioso grupo. La joven se
+haba quitado el velo y la corona y con el traje blanco cubierto de
+flores de azahar, rubia y sonrosada y los ojos animados por la alegra,
+era la imagen viva de la felicidad. Muy moreno, la barba en punta, el
+cabello cortado coronando una hermosa frente, viva la mirada, Mauricio
+haba cogido la mano de Herminia y la hablaba con animacin. Qu deca?
+La seorita Guichard no poda orlo. Pero la joven mova la cabeza con
+aire de duda y una cierta inquietud. Di algunos pasos por la escalinata
+y lentamente, seguida por Mauricio, descendi al jardn. Una vez all,
+seguros de estar salvo de los indiscretos, reanudaron la conversacin
+empezada en medio de sus invitados.
+
+--Era el nico partido que podamos tomar, dijo Mauricio.
+
+--Pero qu peligroso! suspir Herminia.
+
+--Si hubiramos descubierto nuestros proyectos todo estaba perdido;
+podamos entonces obrar de otro modo que como lo hemos hecho?
+
+--Es verdad. Pero, sin embargo, me oprime el corazn la idea de que
+engao la que me ha servido de madre.
+
+--Es por su misma tranquilidad.
+
+--Ests bien seguro?
+
+--Mi padrino est pronto reconciliarse con ella.... Ayer mismo me lo
+repiti y lo har por cario hacia m. Puedes admitir que la seorita
+Guichard sea ms intransigente y menos tierna?... Hay que contar con la
+primera impresin que producir tu ta la presencia del seor Roussel.
+l est decidido ofrecerle la mano y hasta darle explicaciones, y
+bien sabe Dios que no se las debe!... Si ante tanta condescendencia la
+seorita Guichard no se desarma, ser preciso desesperar de todo. Yo
+estoy lleno de esperanza porque te adoro, y sin esa reconciliacin no
+hay dicha posible para nosotros.
+
+--Ah! Mauricio, hemos sido muy atrevidos ocultando la verdad mi ta
+...Acaso hubiera sido mejor decrselo todo!
+
+--Para que un cuarto de hora despus me hubiera puesto en la puerta y
+me hubiera impedido volverte ver?
+
+--Es posible que yo la hubiera enternecido con mis splicas y mis
+lgrimas. Me quiere verdaderamente y hubiera dudado antes de causarme
+tanta pena....
+
+--Eso era dudoso, querida Herminia, mientras que ahora soy tu marido, me
+perteneces, tengo derechos sobre ti. Y si fueran puestos en duda....
+
+--Bien, qu haras? pregunt la joven con encantadora sonrisa.
+
+--Tomara una resolucin violenta. Te llevara, de aqu, y lejos de las
+luchas de familia, al abrigo de antiguos rencores, vivira para ti sola
+y tratara de hacerte olvidar con mi ternura las afecciones
+transitoriamente abandonadas....
+
+--Eso sera una ingratitud.
+
+--Eso sera habilidad. Ya veras como se estableca prontamente la
+inteligencia. El vaco que haramos traera la reflexin y la reflexin
+producira la reconciliacin.... Creme, querida Herminia, unidos somos
+muy fuertes.... Y si me dejas conducirte, si obras como yo te lo
+aconseje, tenemos segura la victoria.
+
+--Me hace mucha falta creerlo as....
+
+Estaban en este momento en una preciosa calle de frondosos rboles,
+lejos de todas las miradas. Mauricio rode con el brazo el talle de su
+joven esposa y la atrajo hacia s. Herminia, ruborizada, baj sus
+hermosos prpados y con un movimiento de gracioso abandono, apoy la
+cabeza en el hombro de Mauricio.... ste se inclin hacia ella y
+dulcemente acarici con un beso la blanca frente y los cabellos de oro
+de la mujer amada.... Y con lentitud tomaron de nuevo el camino de la
+casa, donde, en el saln, abierto de par en par, la seorita Guichard
+segua haciendo los honores, ignorando el peligro que le amenazaba.
+
+"Antiguo rencor" haba dicho Mauricio hablando de los disentimientos que
+dividan haca veinte aos al seor Roussel y la seorita Guichard.
+Hubiera podido aadir "rencor de amor", porque si la ta de Herminia
+odiaba tan ardientemente al tutor de Mauricio, era por haberle amado
+demasiado. Una pasin convertida en aborrecimiento y cuya levadura
+fermentaba siempre con violencia en el corazn de la solterona. Hacia
+el ao 1867, el seor Guichard, soltero muy rico y cuyos herederos eran
+su sobrino, Fortunato Roussel y su sobrina Clementina Guichard, haba
+acariciado el sueo de no dividir su fortuna y de casar sus sobrinos.
+Esta alianza haba sido fijada en una de las clusulas de su testamento,
+y queriendo servirse del inters como agente de su voluntad, haba
+desheredado al que se negase casarse con su coheredero.
+
+Despus de haber llorado al difunto lo que pedan las conveniencias,
+Fortunato y Clementina tuvieron una entrevista con el notario, el cual,
+al ilustrarles sobre las intenciones de su to, les procur una sorpresa
+que no era precisamente en los dos de la misma naturaleza. Mientras
+Clementina salt de gozo, pues haba sentido siempre resuelta
+inclinacin por su primo, quien se llamaba en su casa el bello
+Roussel, Fortunato torci el gesto, pues se senta menos que
+medianamente predispuesto al matrimonio, por sus ideas generales acerca
+del santo lazo y mucho menos an por su gusto particular hacia la
+seorita Guichard. Tan poco entusiasmo demostr, que su prima concibi
+un violento despecho, que se manifest, no ciertamente con frialdades,
+sino con un aumento de amabilidad.
+
+Lo peor del caso fu que este modo de estar amable tena en Clementina
+algo de molesto y de autoritario que crispaba los nervios de Fortunato.
+Pareca decirle: "Estoy condescendiente con usted, porque usted me
+pertenece. Mis bondades son una de las consecuencias de mi poder sobre
+usted. Le tengo usted en mi gracia, como mis perros, mis loros
+mis criados, si me acarician, me divierten y me sirven bien. Pero, ay
+de usted, como de ellos, si no procura por todos los medios
+satisfacerme!" Y el diablo quiso, precisamente, que ese despotismo
+afectuoso fuese, entre todas las formas de ternura, la que ms
+disgustase Roussel, muy vivo, muy independiente, y absolutamente nada
+inclinado dejarse dirigir, siquiera fuese por una mujer bonita. Porque
+Clementina, de edad de 23 aos, era agradable, pesar de un cierto aire
+masculino que se indicaba por la abundancia de sus cejas, la firmeza de
+su perfil, la dureza de su voz y ciertos movimientos bruscos que
+hubieran gustado en una cantinera. Con todo, tena estatura elevada,
+buen aire, ojos magnficos, tez mate y admirable cabello negro.
+
+Cmo, con tales prendas, Clementina no tena pretendientes y se
+dispona la ingrata tarea de vestir imgenes? Fortunato daba la
+explicacin en pocas palabras: "Produce cierta inquietud y malestar,
+deca; le parece uno que est haciendo la corte un hombre!" Sin
+embargo, no por ambicin de dinero, porque Roussel estaba al frente de
+un negocio muy lucrativo, sino por obedecer la ltima voluntad de su
+to, Roussel no haba rechazado la idea de casarse con Clementina y
+haba resuelto intentarlo; lo que denotaba en l que era un buen
+muchacho, porque su prima no le gustaba y l tenda poderosamente la
+libertad.
+
+Convinieron en verse para tratar de ponerse de acuerdo y todas las
+tardes iba Fortunato tomar una taza de t en casa de Clementina. sta
+se haca de almbar para recibirle y ordinariamente, cuando ella le
+haba instalado un lado de la chimenea, Roussel se deca, mirndola
+buena luz: Verdaderamente, no es fea. Y procuraba por su parte romper el
+hielo que se amontonaba entre ellos. Todo iba bien durante una hora,
+pero despus la provisin de amabilidad de Clementina y las reservas de
+paciencia de Fortunato se agotaban poco poco, y llegaban las
+contradicciones, las discusiones, las frases agrias, y el primo sala de
+la casa con precipitacin, pensando: Dios mo; qu desagradable es!
+Ella le vea huir con pena, suspiraba y se echaba en cara su humor
+batallador, porque se daba cuenta perfectamente de su defecto, y se
+prometa poner de su parte el da siguiente cuanto fuera preciso para no
+alterar la buena armona, pero jams lograba dominarse.
+
+Un asunto de conversacin la preocupaba sobre todo y le abordaba con
+frecuencia, aunque fuese motivo para que su desacuerdo con Fortunato se
+acentuase con violencia. El abuelo de Roussel, general del primer
+imperio, haba recibido de Napolen primero el ttulo de Barn despus
+de la campaa de 1813, en la cual se haba portado como un hroe. El
+barn Roussel haba constitudo un mayorazgo de diez mil francos de
+renta y aadido su ttulo el nombre de la tierra de Pontournant. Su
+hijo, que en tiempo de Luis Felipe se haba dedicado la industria,
+crey oportuno llamarse sencillamente Roussel, y Fortunato, continuador
+de los negocios y partcipe de los escrpulos de su padre, dejaba en el
+olvido su ttulo nobiliario. Ni la ms insignificante ensea de nobleza;
+ni el ms pequeo _de_; nada de Pontournant; Roussel secas; el bello
+Roussel! y aun, para los ntimos, Roussel el menor! Y l se rea de
+eso; horror!
+
+ Clementina ese olvido no le haca gracia ninguna. El ttulo de Barn,
+y ese nombre con rastrillo, con barbacana y con torres almenadas,
+Pontournant, le fascinaba por su aire de la edad media y hubiera
+querido llevarle. Ser baronesa de Pontournant con los ochenta mil
+francos de renta del to Guichard, con ms la fortuna de su primo y la
+suya; qu sueo! Y este Fortunato, poco complaciente, no quera que se
+le hablase de tal asunto! se burlaba de las veleidades aristocrticas de
+Clementina y no quera absolutamente proporcionarse el ridculo de
+convertirse en barn de Pontournant los cuarenta aos y siendo un
+notable comerciante, condecorado bajo el sencillo nombre de Roussel.
+
+Cuanto mayor era su repugnancia satisfacer ese deseo de su futura, ms
+grande se haca el ardor con que sta se empeaba en imponrsele.
+Discutiendo el pro y el contra del escudo nobilario haban roto ya
+algunas lanzas y de esto vino todo el mal. Clementina, rechazada con
+irona, se haba batido prudentemente en retirada; pero una retirada no
+es una derrota para quien posee una voluntad decidida y nuestra herona
+acechaba una ocasin de volver victoriosamente la carga. Fortunato
+Roussel acababa de ser nombrado capitn de la Guardia Nacional de
+caballera, cuerpo aristocrtico en el que procuraban servir entonces
+todos los elegantes de Pars. Al felicitarle por su nombramiento,
+Clementina dijo su primo:
+
+--Ya ests enteramente metido en honores....
+
+Sers recibido por el Emperador en las Tulleras.... Te estoy viendo
+entrar en gran uniforme.... Estars magnfico. Pero cunto mejor sera
+el efecto si al entrar te anunciasen: "El seor capitn barn de
+Pontournant!..."
+
+--Bah! dijo el novio. El capitn Roussel suena muy bien.
+
+--Sera de muy buen gusto volver llevar el nombre de una ilustracin
+del primer imperio....
+
+--Mi abuelo no pondra buena cara un miembro de la caballera ligera
+de la burguesa parisiense....
+
+--Que podra entrar en la aristocracia tan fcilmente.
+
+--Bonita ventaja!
+
+--Un bonito nombre cuadra muy bien un hombre arrogante.
+
+--Prima, t te propasas!
+
+--Pero, en fin, qu viene ese empeo de no llevar tu nombre?
+
+--Porque yo soy un hombre de negocios.
+
+--Djalos.
+
+--Dios mo, y en qu pasar mi tiempo?
+
+--En ocuparte de m.
+
+ estas palabras sigui un largo silencio, como si Roussel hubiera
+estado midiendo todo el fastidio de semejante proposicin y la seorita
+Guichard calculando toda su inverosimilitud. Por fin, Clementina
+reanud la primera la conversacin y dijo:
+
+--Por tan ftil motivo vas causarme una pena seria?
+
+--Mi motivo no es ms ftil que tu deseo.
+
+--Tan testarudo eres?
+
+--Y t tan vanidosa?
+
+--Tan desgraciado seras por haberme hecho baronesa!
+
+--Y no es, acaso por serlo por lo que tanto deseas que nos casemos?
+
+Aqu se detuvieron, espantados del cambio de sus fisonomas: Fortunato,
+rojo como un gallo, estaba dos dedos de la apopleja y Clementina,
+devorada por la bilis, pareca amenazada de ictericia. Se encontraron
+mal y despus de algunas palabras insignificantes, necesarias para
+atenuar la amargura de sus rplicas, se separaron muy descontentos y
+mil leguas de una inteligencia. Roussel se fu pie para calmar la
+efervescencia de su sangre y dando al diablo su to Guichard y sus
+fantasas testamentarias.
+
+--Bonita idea la de quererme casar con esta soltera rabiosa! Creera
+que por ochenta mil francos de renta iba arriesgar la dicha de toda mi
+vida? Pardiez, no necesito su dinero ...Que lo guarde ella, puesto que
+el matrimonio es la condicin _sine qua non_ de la herencia! Yo ser
+siempre bastante rico, con tal de estar libre y tranquilo ... Si fuese
+marido de Clementina, gastara todo el dinero del to Guichard en
+consolarme de vivir su lado ...Mal negocio!
+
+Una vez en su casa, durmi mal; tuvo pesadillas espantosas y se despert
+decidido permanecer soltero. Clementina, despus de haber pasado una
+parte de la noche rabiando y llorando, acab por calmarse y se levant
+con el propsito decidido de ceder en todos los puntos para no alejar
+Fortunato, sin perjuicio de reconquistar, una vez realizado el
+matrimonio, todas las posiciones abandonadas. Se sent su mesa y
+escribi su primo la ms amable de las esquelas invitndole venir
+pasar la tarde con ella. Apenas haba salido la doncella para llevarla,
+lleg una carta de Roussel anunciando Clementina que un negocio
+imprevisto le obligaba ausentarse por algunos das. La seorita
+Guichard exhal un suspiro, se propuso hacer pagar despus Fortunato
+las humillaciones que la dedicaba, y no pudiendo hacer cosa mejor que
+esperar, esper.
+
+Al cabo de quince das, como no recibiese noticias de su prometido ni
+oyese hablar de l, perdi la paciencia y se decidi informarse.
+Interrogada la portera de la casa, respondi que el seor Roussel
+estaba en Pars, del que no se haba movido, y que acababa de entrar en
+su casa. Clementina se le subi la sangre la cabeza; se vi burlada,
+desdeada; el temor y la clera la sublevaban al mismo tiempo.
+Prorrumpi en una exclamacin que asust la portera y enseguida,
+tomando su partido en un segundo, se lanz la escalera, subi los dos
+pisos, llam con violencia, y sin preguntar nada al criado, que la
+conoci y estaba estupefacto, entr como una avalancha en el gabinete de
+su primo.
+
+Fortunato, sentado en una gran butaca y con una excelente pipa en la
+boca, lea tranquilamente su correo de la tarde, cuando la puerta, al
+abrirse bruscamente, le hizo levantar la vista. Se levant rpidamente
+al reconocer Clementina, coloc la pipa sobre la chimenea, meti las
+cartas en el bolsillo y con voz un poco temblorosa, porque tena la
+sospecha de haberse conducido sin galantera, dijo:
+
+--Calla! querida prima, eres t?
+
+Despus de esta vulgaridad, permaneci cortado, mirando con embarazo
+Clementina, que estaba plida, verdosa, sofocada, con los ojos dorados
+por la hiel. Por fin pudo recobrar la respiracin y temblando de clera,
+dijo:
+
+--Con que me ha engaado usted, dicindome que se ausentaba? Yo le
+crea de viaje y est usted en Pars....
+
+--He vuelto antes de lo que pensaba, balbuce Fortunato.
+
+--No mienta usted; porque no ha salido de Pars.
+
+--Pero....
+
+--Oh! Ahora comprendo porqu no quiere usted llevar su ttulo ... No
+vendra bien con su carcter....
+
+--Prima ma!...
+
+--Se ha portado usted conmigo como un patn.
+
+--Ah!
+
+--Si, lo que ha hecho usted es una cobarda!
+
+Y excitndose con el ruido de sus propias palabras, animndose con sus
+mismas violencias y viendo Roussel consternado, Clementina lleg al
+paroxismo del furor. Traspasando todo lmite, perdi la cabeza y si su
+primo hubiera respondido en el mismo tono, hubiera sido capaz de
+pegarle. Pero l estaba tan pacfico como ella excitada. En vez de
+replicar, de defenderse, observaba su adversario y se afirmaba en la
+resolucin de no unirse con semejante furia. Y, sin embargo, si en ese
+instante Fortunato hubiese proferido una sola palabra afectuosa; si
+hubiera procurado hacer vibrar el corazn apasionado de la seorita
+Guichard, la hubiese hecho prorrumpir en sollozos, la hubiera obligado
+pedir gracia y la hubiera permitido demostrar la verdadera ternura que
+senta por l. Y acaso el uno y el otro hubieran sido felices, hasta tal
+punto arregla las cosas el amor. Pero Roussel no pronunci la palabra de
+afecto y Clementina, ahogada por la rabia y no encontrando ya ms
+injurias que lanzar la faz de su primo, arroj un grito desgarrador y
+cay en el sof, vctima de un ataque nervioso.
+
+Fortunato, que era la bondad misma, se precipit su socorro y recibi
+algunos puntapis y alguna que otra tarascada, pero no retrocedi y
+empez desabrochar Clementina, que lanzaba dbiles quejidos. Le moj
+concienzudamente las sienes con agua de Colonia y le hizo aspirar un
+frasco de sales. Estando inclinado hacia su prima, abri sta los ojos,
+le reconoci, se levant de un salto, le dirigi una mirada de
+indignacin, se volvi abrochar y de pie en el umbral de la puerta,
+dijo:
+
+--Conste que soy yo la que ha dado un paso de conciliacin. Espero
+usted su vez esta tarde. Reflexione usted en las intenciones de
+nuestro to Guichard y vea si le conviene sufrir las consecuencias de
+desobedecerle.
+
+Clementina haba vuelto ponerse dura y arisca y acab de desagradar
+definitivamente Fortunato, el cual, creyendo necesario quemar sus
+naves y cortarse por completo la retirada, dijo en tono muy dulce:
+
+--La consecuencia que tocar, querida prima, ser verte tomar mi parte
+en la herencia; tmala, pues: creo que no es un precio muy elevado para
+la libertad.
+
+Acababa de hacer oir Clementina las palabras ms crueles que pudiera
+esperar de l. Su cara se descompuso y levantando una mano trmula la
+altura de la cabeza de Fortunato, respondi:
+
+--Est bien; usted se arrepentir toda su vida de lo que acaba de
+contestarme. Desde hoy le considero usted como mi ms mortal enemigo.
+
+Esperaba, acaso, en un arrepentimiento causado por la inquietud; pero
+haba escogido el peor de los medios para atraer Roussel, que no
+replic; hizo una inclinacin de cabeza; abri la puerta su prima y
+cuando la vi en la escalera, volvi entrar en su casa, encendi de
+nuevo la pipa y continu la lectura del correo de la tarde.
+
+Sin embargo, no deba quedar tranquilo despus de esta salida
+amenazadora y muy pronto pudo darse cuenta de que Clementina, fuera de
+su casa, era todava ms formidable. La seorita Guichard empez una
+guerra sorda contra aquel quien odiaba con todas las fuerzas de su
+amor engaado. Desde luego, como haba que explicar el rompimiento las
+personas de su intimidad y esta explicacin, dada por Clementina, tena
+que serle favorable y perjudicial, por tanto, para Roussel, la dulce
+prima di entender que haba descubierto en su primo cierto vicio que
+le infunda temores por su tranquilidad en el porvenir. Y como se
+hubiesen manifestado dudas, no exentas de curiosidad, haba declarado
+que la temperancia de Fortunato dejaba que desear. No haca falta ms
+para que se esparciese el rumor de que aquel perfecto caballero, que
+pareca tan sobrio y arreglado, beba y volva su casa en situacin de
+necesitar, para subir la escalera, la intervencin de su criado y de su
+portero.
+
+Estos rumores llegaron odos de Roussel, que empez por encolerizarse,
+pero despus tom el partido de reirse de ellos, contando con que la
+gente que le conociese no dara crdito tan ridcula especie. Pero si
+la credulidad pblica rechaza con fastidio lo que redunda en ventaja del
+prjimo, acepta con apresuramiento lo que viene en su perjuicio. Decid
+cualquiera: "Parece que Fulano ha hecho una buena obra realizado una
+hermosa accin," y ese cualquiera os responder con aire contrito:
+Puede!... Decidle, en cambio, que Fulano ha robado en el juego
+cometido estafas y exclamar en tono de triunfo "Ah; eso era de
+esperar!"
+
+En seis semanas, Roussel pas por un borracho. Tena haca diez aos una
+cocinera que le daba de comer su gusto y Clementina se la llev,
+fuerza de dinero, y cuando sus amigos la felicitaban por su delicada
+cocina, ella responda: "Qu quiere usted? No ha podido permanecer en
+casa de Roussel, porque no pagaba jams sus gastos. Haba veces que le
+tena adelantados cuatro cinco mil francos, y cuando era absolutamente
+indispensable entregar dinero, gritaba hasta el punto de hacer necesaria
+la presencia del juez de paz. Entre nosotros, creo que los negocios de
+Fortunato van bastante mal."
+
+El primo de la seorita Guichard perda clientes que haban odo decir
+que Roussel poda muy bien "faltar" cualquiera maana. Para desmentir
+esos funestos rumores, no hizo, durante dos aos, ms que negociaciones
+al contado.
+
+Tena en Montretout, enfrente del bosque de Bolonia, una casa de campo
+encantadora, en la que sostena un maravilloso lujo de flores. Sus
+estufas estaban colocadas en condiciones tales que reciban el sol y la
+luz desde por la maana, gracias un gran solar, no edificado, que las
+separaba de las propiedades prximas. Ya Roussel haba querido comprar
+ese terreno para plantar legumbres, pero el propietario no haba
+accedido nunca vendrsele. Por qu maniobras obtuvo xito la seorita
+Guichard donde su primo haba fracasado, nadie pudo saberlo; pero una
+maana vi Fortunato unos contratistas y despus una cuadrilla de
+albailes que se instalaban en el solar y elevaban una tapia que le
+quitaba la luz. Fu preciso cambiar de sitio las estufas, que ya no
+produjeron frutos ni flores tan buenos como antes. En una palabra, en
+todo y por todo Clementina se ingeni para atormentar, molestar y vejar
+al que se haba empeado en permanecer soltero.
+
+As como ella se mantuvo sin casarse, para consagrarse por completo la
+guerra continua que haca Fortunato. Acaso conservaba en el fondo de
+su corazn un resto de sentimiento por ese monstruo, como ella le
+llamaba. Clementina hubiese podido casarse fcilmente; era muy rica, no
+muy madura y muy agradable para los que no temen las mujeres del
+gnero granadero. Pero ninguna proposicin la encontr bien dispuesta.
+Quin sabe si crea que fuerza de malas partidas habra de traer
+buenas Roussel y tener la dicha triunfal de verle sus plantas
+humillado, arrepentido y barn?
+
+Sin embargo, al cabo de algunos aos debi renunciar toda esperanza,
+porque su odio se hizo ms concentrado y ms mortal. Las calumnias
+esparcidas por ella contra su primo haban acabado por disiparse; porque
+la buena vida y las acciones claras son la mejor prueba de honradez que
+puede dar un hombre. Roussel consigui dominar la dura corriente de
+malas voluntades desencadenada contra l. Hubo que reconocer, al
+principio, que haba alguna exageracin en los rumores esparcidos su
+costa y lleg resultar despus evidente que eran falsos. No falt
+quien quiso averiguar el origen de aquel envenenamiento social, pero la
+misma vctima se interpuso entre su verdugo y los curiosos. Por otra
+parte, acababa de ocurrir un hecho importante que llevaba su
+existencia un elemento de inters que Fortunato no haba jams
+sospechado.
+
+Sin haberse casado, se convirti en padre. Uno de sus amigos ms
+queridos muri, dejando solo en el mundo un nio de ocho aos. Llamado
+ la cabecera del moribundo y como ste le rogara con el ardor de una
+profunda angustia paternal que uo abandonase su hijo, Roussel, sin
+grandes frases ni actitudes dramticas adquiri el compromiso de velar
+sobre el hurfano, al que apenas conoca. fin de darle la triste
+noticia, fu verle al colegio y qued conmovido ante aquel rubillo que
+lloraba lgrima viva, solo, enteramente solo ya, y sin otro apoyo que
+el de un extrao.
+
+Las palabras afectuosas que Fortunato no haba encontrado para
+Clementina, acudieron sus labios para Mauricio. Al cabo de cinco
+minutos, el muchacho estaba sobre las rodillas del soltern y ste
+observaba que aquellos bracitos temblorosos que le estrechaban como
+una postrera esperanza, eran la ms slida de las cadenas. Y como
+Mauricio no se calmaba, el buen Fortunato le llev su casa, le instal
+en una habitacin prxima la suya, y por la noche, al oirle suspirar,
+se levant para ver si estaba enfermo.
+
+El nio, dormido, lloraba en la cama, soando sin duda con su padre.
+
+Gruesas lgrimas se deslizaban por sus mejillas y mojaban la almohada.
+Roussel, en camisa y con el candelero en la mano, se sinti presa de un
+sbito enternecimiento, y aun riesgo de coger un resfriado, permaneci
+contemplando al hurfano.
+
+La luz, hiriendo los ojos de Mauricio, le despert. Abri ste un
+instante los prpados hinchados por el llanto y viendo inclinada sobre
+l una cara que expresaba bondad y ternura, murmur en medio de su
+sueo: "Ests ah, pap?..." Roussel se sinti conmovido hasta en los
+ms ntimos repliegues del corazn imprimiendo en la frente hmeda del
+nio un tierno beso, dijo en alta voz, como para tomar por testigo al
+muerto:
+
+--S, duerme, hijo mo: tu padre est aqu!
+
+Mauricio no volvi al colegio. Fortunato haba llegado la edad en que
+el hombre siente placer en vivir dentro de su casa condicin de no
+estar en ella enteramente solo, y gracias su hijo adoptivo, encontr
+el atractivo que poda conducirle al hogar y retenerle en l. Al nio
+debi, pues, la rectitud de su vida, la seriedad de sus pensamientos, la
+dignidad sonriente de su madurez. Demasiado inteligente para no darse
+cuenta de lo que as ganaba, agradeci su pupilo haberle proporcionado
+la ocasin de emprender una vida arreglada y se prometi pagarle en
+felicidad la tranquilidad que por su causa gozaba.
+
+Y tom en serio su papel de padre. Terminados sus negocios, se ocupaba
+de Mauricio. Qu tal haba trabajado? Estaban contentos de l en el
+instituto? Haba estudiado sus lecciones? qu haba jugado en el
+recreo? Coma con el muchacho, que le daba conversacin. Le vea
+acostarse y dejndole al cuidado de su antigua ama de gobierno, sala
+con el espritu tranquilo, iba al teatro las sociedades, pero
+jams se retiraba tarde, atrado por el recuerdo de aquel muchacho tan
+dbil y que tan preferente lugar haba tomado en la vida de su tutor.
+
+
+
+
+CAPTULO II
+
+DE CMO UNA CASUALIDAD VUELVE ENCENDER LA GUERRA.
+
+
+Cuando la seorita Guichard supo que Fortunato tena un nio su lado,
+su primer impulso fu esparcir el rumor de que sera algn pilluelo
+escapado de Mettray de la prisin de jvenes que ste haba recogido
+en la calle para jugarla una mala partida; pero, contra lo que ella
+esperaba, la historia no hizo fortuna. Todo el mundo haba conocido al
+seor Aubry, el padre del hurfano, y la generosa intervencin de
+Roussel fu bien juzgada. Su primo Bobard, astuto abogado, lleg
+insinuar que el acto era hbil, porque, decidido permanecer soltero,
+Roussel se proporcionaba un heredero como medio de desheredar la
+seorita Guichard si mora antes que ella.
+
+Clementina no haba prestado nunca atencin al desagradable pensamiento
+de que si ella era heredera de su primo Fortunato, tambin ste deba
+heredarla, en su caso. En un momento, esa perspectiva abierta por Bobard
+la sublev. Cmo! Algo de lo suyo podra ir su enemigo! Podra ste
+jactarse de haberse desembarazado de su odio al mismo tiempo que se
+apoderaba de su herencia! Tendra la alegra salvaje de verla descender
+ la tumba de familia y de gozar despus no slo de la fortuna del to
+Guichard, sino de la suya propia! Nunca! Sus cabellos se erizaron de
+horror, y exclam:
+
+--Ah! l tiene un hijo adoptivo? Pues bien, yo tambin tendr otro!
+
+Bobard, que tena un hijo en el colegio, insinu en seguida Clementina
+que poda encontrar en ese muchacho un hijo slido, obediente y
+respetuoso, pero un varn no convena la seorita Guichard. El
+instinto de su sexo le haca desear una nia. Hizo saber su deseo un
+mdico y le declar resueltamente las condiciones que deba llenar la
+candidata; tener dos aos al menos y tres cuando ms; no tener madre ni
+padre, fin de evitar toda reclamacin; ser bonita, rubia, con ojos
+azules. En cuanto al carcter, ella se encargara de formrsele y sera
+bueno.
+
+Ocho das despus la seorita Guichard reciba aviso de que una nodriza
+de Courbevoie tena una nia que realizaba absolutamente el programa
+formulado. El padre y la madre haban muerto y como haca un ao que
+nadie pagaba las mensualidades, aquella mujer, muy pobre, se iba ver
+precisada con gran sentimiento y despus de haber tardado todo lo
+posible, llevar la criatura la Inclusa. La seorita Guichard subi
+inmediatamente al coche, se fu Courbevoie, vi la nia, que se
+llamaba Herminia, la encontr su gusto, di quinientos francos la
+nodriza y se fu colmada de bendiciones y llevando triunfalmente su
+heredera.
+
+En su condicin de mujer soltera, le pareci inconveniente el ser
+llamada mam y ense Herminia llamarla "mi ta." Pudo desde
+entonces desafiar Roussel no slo en el presente, sino tambin en el
+porvenir. La hija de la una vala por el hijo del otro. Pero, cosa
+singular, el corazn de Clementina no se fundi, como el de Fortunato,
+al calor de esta nueva afeccin. Am Herminia, no por la dicha de
+amar, sino porque le serva de aliada contra su enemigo. El encanto, la
+gracia, la inocencia de la nia no lograron apoderarse por completo de
+la seorita Guichard, que no fu verdaderamente sensible ms que al til
+apoyo que le proporcionaba aquella criatura, en su lucha contra
+Fortunato.
+
+No pudo desconocer, ciertamente, la dicha que entraba en su casa, que
+era, antes de la adopcin de Herminia, como una jaula sin pjaro y que
+ahora llenaba la nia con sus risas, con sus cantos, con su alegra.
+Pero Clementina era menos accesible estos goces deliciosos que la
+spera satisfaccin de pensar veinte veces al da: "He perjudicado
+Roussel."
+
+Educ Herminia con perfeccin pero severamente. La cuid con el celo
+de un artillero por su can. Cuando la nia estuvo enferma, la seorita
+Guichard experiment vivas inquietudes, llam al mejor mdico y hasta
+pas en vela algunas noches; pero jams experiment ese ardor espiritual
+que templa la atmsfera en torno de un nio y le hace vivir en medio de
+la mayor seguridad, en la evolucin de un tranquilo desarrollo. Jams su
+corazn de mujer tuvo los pequeos refinamientos de afecto, las
+delicadas atenciones que Roussel prodigaba Mauricio.
+
+Se hizo amar por su hija adoptiva, pero se hizo ms respetar. El nombre
+de "ta" convena por su frialdad las relaciones afectuosas que
+Herminia tena con la seorita Guichard: llamarla mam hubiera sido
+imposible, porque en realidad era tratada como una sobrina.
+
+Durante quince aos la vida no ofreci graves incidentes. El rencor de
+Clementina no estaba extinguido, sino en ese estado de incubacin
+semejante al de los volcanes que no revelan su actividad interior ms
+que por los tenues hilos de humo que se escapan por sus costados. Ni
+Roussel ni la seorita Guichard haban hablado de sus disentimientos
+Mauricio y Herminia, obedeciendo al miedo de sembrar el odio en
+aquellos sencillos espritus.
+
+Los dos muchachos crecieron y entraron en la edad juvenil. Mauricio,
+despus de terminar sus estudios, haba manifestado una aficin muy
+marcada por la pintura. Como estaba llamado ser rico, pues el capital
+de su padre, cuidadosamente administrado, produca treinta mil francos
+de renta y Mauricio le haba asegurado una considerable fortuna por una
+donacin _inter vivos_, posea todos los medios necesarios para realizar
+sus aspiraciones artsticas. Roussel, siempre prctico, no se content
+con que su hijo fuese un simple aficionado.
+
+--Todo lo que se hace, le deca, es preciso hacerlo con perfeccin.
+Deseas pintar, no me opongo; pero te exijo que trabajes como si tuvieras
+necesidad de tu paleta para vivir. Vas entrar en la escuela de Bellas
+Artes; te recomendar Baudry, que es amigo mo, y Meissonier,
+quien conoc en la Guardia nacional. Si quieres hacer grandes cuadros
+la manera de los grandes maestros italianos del Renacimiento, el primero
+te ser til; si prefieres dedicarte al arte minucioso de los Flamencos,
+el segundo te dar consejos; pero, cualquiera que sea tu eleccin,
+conviene que te apliques ella con todas tus fuerzas.
+
+Mauricio adquiri ese compromiso y le cumpli. los veintitrs aos
+obtuvo el segundo premio y por una rara delicadeza, no quiso concurrir
+al ao siguiente, aunque estaba casi seguro de la victoria. Para
+explicarlo, di su tutor razones que le conmovieron vivamente:
+
+--Tengo tres concurrentes enteramente pobres y pueden desesperarse por
+un fracaso. Cualquiera de ellos que obtenga el primer premio tiene su
+carrera asegurada. Voy yo, que soy rico, gracias mi padre y usted,
+ servir de obstculo ese porvenir que puede ser tan fecundo y tan
+dichoso? Puedo hacerlo, materialmente, pero moralmente no tengo ese
+derecho. Mi segundo premio me da bastante distincin; soy conocido y
+apreciado. He llegado al fin que usted me haba mandado alcanzar?
+Exige usted que haga ms?
+
+--No, dijo Roussel abrazando su hijo; eres un buen muchacho.
+
+El ao siguiente, Mauricio expuso su gran cuadro "La orga en Caprera",
+que hizo profunda sensacin, y el retrato de su tutor; y obtuvo una
+tercera medalla.
+
+La seorita Guichard supo por los peridicos el xito del pupilo de
+Fortunato y quiso ir la exposicin de pinturas. Fu sola temiendo
+venderse y que Herminia conociese su ira. Busc la sala A., donde, en
+medio de los cien lienzos colgados en la pared, se destacaba una figura,
+como una aparicin fantstica, apoderndose de sus miradas y ejerciendo
+sobre ella como una especie de atraccin hipntica: Roussel, de un
+parecido inverosmil, fresco, sonrosado, con sus cabellos blancos,
+satisfecho, pacfico. Se sala, literalmente, del cuadro y Clementina
+crey que se diriga hacia ella desafindola con su mirada dichosa, y
+con su boca sonriente; injurindola con su insolente alegra. La
+seorita Guichard avanz hacia l atrevida, amenazadora y llegada ante
+el lienzo, con la cabeza trastornada por la clera, los labios apretados
+para no estallar en injurias, levant su sombrilla con actitud furiosa
+iba golpear su enemigo cuando una mano la detuvo, al mismo tiempo
+que una voz deca:
+
+--Pero, seora, qu hace usted?
+
+Volvi en s y se encontr al lado de un guarda de la exposicin que la
+miraba con asombro y refunfuaba. Clementina balbuce:
+
+--Hace mucho calor aqu.... He tenido un momento de turbacin....
+
+Y fuera de s, no pudiendo permanecer ante aquel retrato sin ceder al
+deseo de rasgar la tela, huy, mientras el empleado deca severamente:
+
+--No se deba dejar entrar aqu las locas!
+
+La seorita Guichard volvi su casa confesndose que Roussel posea
+sobre ella una marcada superioridad y que jams Herminia tendra ni un
+gran talento para pintar, ni gran voz para hacer sensacin como
+cantante, ni buen arte como pianista para rivalizar con los Poloneses.
+Dijo cosas desagradables su sobrina, que no comprenda nada de todo
+aquello, y se acost preguntndose qu mala partida podra jugar
+Fortunato.
+
+La casualidad, ese cmplice de los que nada pueden, se encarg de
+proporcionarle un terrible desquite. Se haba instalado en la
+Celle-Saint-Cloud, como todos los aos, para pasar el verano, y en sus
+paseos por el bosque de Saint-Cucufa, vea en la eminencia de Montretout
+la casa de su primo. Con mucha frecuencia pensaba: "Si tuviera mi
+disposicin durante un da uno de los grandes caones del Mont-Valerien,
+cmo aniquilara la casucha de ese miserable! Sera asunto de algunos
+caonazos bien dirigidos."
+
+Pero el Estado francs no presta sus caones los particulares, aunque
+sea para bombardearse en familia, y Clementina tuvo que resignarse ver
+la casa maldita que se levantaba lo lejos, punto blanco en el
+horizonte verdoso de los bosques. Fuera de esto, viva tranquila en
+aquel pas encantador gozando de un bonito jardn y de sus hermosas
+flores. Herminia especialmente, era dichosa en la Celle-Saint-Cloud.
+Amaba la tranquila libertad del campo y pasaba los das bajo un
+emparrado adornado con guirnaldas de madreselvas, cultivando la amistad
+de los jilgueros que venan cantar para ella, revoloteaban al alcance
+de su mano y coman miguitas de su merienda. De vez en cuando, vibraba
+una voz fuerte que deca: Herminia!, y los pajarillos volaban
+espantados hacia el espeso follaje, la arena rechinaba bajo el peso de
+un pie varonil y apareca la seorita Guichard con su labor, se sentaba
+cerca de su sobrina, bajo la sombra embalsamada, y se pona trabajar,
+manejando las agujas de su malla como si fueran espadas y atravesando la
+lana grandes pinchazos, como si se hubiera tratado del pecho del
+aborrecido Roussel. La joven se ingeniaba entonces para agradar la
+terrible solterona, la hablaba con amabilidad y trataba de arrancar una
+sonrisa sus labios severos y una caricia sus manos nerviosas.
+
+Una tarde de julio, estaban juntas en aquel sitio, cuando oyeron sonar
+en la plaza risas estrepitosas, acompaadas de piafar de caballos. Eran
+unos empleados de comercio y algunas jvenes, que montados en caballos
+de alquiler, se dirigan Ville-d'Avray para ir despus Pars. El
+jardinero de la seorita Guichard, ocupado en rastrillar un terrapln
+que caa sobre el bosque lo largo de una calleja, miraba por encima de
+la tapia la partida de la bulliciosa cabalgata, que haba salido al
+galope y no poda contener los caballos, estimulados por un pienso
+extraordinario. De repente, el buen hombre lanz un grito, levant los
+brazos al aire y dejando caer de golpe el rastrillo, dijo con voz
+alterada:
+
+--Ah Dios mo! Acaban de atropellar un hombre!...
+
+La seorita Guichard y el jardinero llegaron al mismo tiempo la puerta
+del jardn. La cabalgata se alejaba ms de prisa de lo que hubiera
+deseado, entre una nube de polvo, y sobre las piedras del camino se
+encontraba cado un joven, sin conocimiento y con la frente
+ensangrentada y el bastn, roto en dos pedazos, cerca de l. Clementina
+tena un genio resuelto, probado en muchas circunstancias. Con voz
+vibrante llam su cochero, que estaba alguna distancia, y dijo
+dirigindose al jardinero:
+
+--Hay que llevar este desgraciado al pueblo....
+
+--Oh! ta ma, exclam con angustia Herminia, estar muerto?
+
+--Muerto! Bah ... no se muere as como as. Est desvanecido.... Un
+poco de agua en la cara ... vinagre en la nariz y esto no ser nada....
+
+El jardinero y el cochero cogieron al joven el uno por los pies y el
+otro por los hombros, se le llevaron y le extendieron sobre unos
+almohadones, en la cochera, sin que recobrase el conocimiento. El
+cochero le lav la cara para quitar la sangre que le desfiguraba y le
+puso bajo la nariz el vinagre que le serva para los caballos, pero nada
+de esto sirvi. Plido, los labios contrados, los ojos cerrados, el
+desconocido permaneca inerte y la seorita Guichard tuvo miedo.
+
+--Oh! Oh! Acaso ser esto ms serio de lo que haba pensado? Ser
+preciso llevarle la alcalda.
+
+--Oh, ta ma!, suplic Herminia; dnde puede estar mejor cuidado que
+en nuestra casa?
+
+--Es verdad!, contest con conviccin la seorita Guichard. En todo
+caso, habr que llamar un mdico....
+
+--Seorita, el doctor Fortier ha vuelto su casa hace una media
+hora.... Le he visto pasar en su coche por el camino....
+
+--Vaya usted buscarle.
+
+--Algunos minutos despus, el mdico de la Celle-Saint-Cloud, el
+excelente doctor Fortier, llegaba toda prisa.
+
+--Qu pasa, seoras? pregunt; se mata las gentes en la puerta de
+esta casa! Oh! Oh!... Vamos ver qu razones puede tener este mozo
+para no responder tan excelentes cuidados ...He! diablo! Ha recibido
+un revolcn tremendo ... y tiene ... s, tiene el hombro izquierdo
+dislocado....
+
+--Dislocado! exclam la seorita Guichard; pero eso es espantoso! Eso
+es....
+
+--Casi nada; una bagatela, interrumpi el doctor.... Vamos ponerle
+esto en su sitio inmediatamente.... Tiene una contusin en la cabeza....
+Parece que le han atropellado unos caballos, segn me ha dicho el
+jardinero.... Sin duda la herida de la frente ha sido causada por una
+herradura.... El pulso es bueno ... la respiracin, regular.... Si
+ustedes quieren darme media docena de toallas le arreglar este hombro,
+con la ayuda de estos dos buenos muchachos....
+
+--Herminia, corre al ropero....
+
+Herminia, como una slfide, estaba ya en la escalinata.
+
+--Es un hombre distinguido, dijo el doctor; su porte es cuidado y tiene
+una buena fisonoma.... Algn excursionista quien han atropellado esos
+locos.... El alquilador de caballos de Ville-d'Avray me vale
+ciertamente, un ao con otro, diez brazos rotos y costillas
+fracturadas.... Ah! Aqu estn las toallas.... Seoras, la operacin
+que voy practicar no es nada peligrosa, pero s penosa hasta ms no
+poder.... Agradecera ustedes mucho que por algunos minutos me dejasen
+solo con el herido y mis ayudantes.
+
+--Pero qu va usted hacer?
+
+--Amarrar el herido la pared, engancharnos en su brazo y tirar hasta
+que el hombro vuelva su sitio.... Es doloroso y, sin embargo, muy
+sencillo....
+
+El doctor las empuj hacia el patio. Cuando se encontraron solas, oyeron
+ruido de pisadas detrs de la puerta de la cochera, despus rdenes
+dadas en voz breve y por ltimo ese grito casi inarticulado que lanzan
+los marineros cuando tiran del cabrestante. De repente se oy un quejido
+desgarrador; un clamor de tortura que aterr las dos mujeres, y casi
+en seguida se abri la puerta y apareci el doctor, enjugndose la
+frente y diciendo:
+
+--Esto se acab!
+
+El herido yaca sobre los almohadones, ms plido que antes y todava
+inanimado.
+
+--Es l quien ha gritado? pregunt la seorita Guichard.
+
+--S, el dolor le ha despertado, pero se ha desmayado otra vez....
+
+--Y qu vamos hacer?
+
+--Yo no creo prudente trasladarle por el momento. No podra usted darle
+hospitalidad por veinticuatro horas?
+
+--Y bien, elijan ustedes una habitacin adecuada ... y que sea
+propsito.
+
+--La que habita el primo Bobart cuando viene, podamos darle....
+
+--Sea por el cuarto del primo Bobart.... As la humanidad ser respetada
+y las conveniencias satisfechas.
+
+--Herminia, sbanas....
+
+--La joven volvi desaparecer, como si hubiera tenido alas. La
+seorita Guichard, un poco inquieta, deca al mdico:
+
+--Y diga usted doctor, no tendremos enfermedad para tres meses?
+
+--Maana estar en pie , ponindonos en lo peor, en estado de ser
+conducido su casa....
+
+--Entonces, todo va bien.
+
+Se subi al herido durante este tiempo y la joven volvi cargada de
+fundas de almohada, sbanas, mantas....
+
+--Sera preciso tratar de averiguar con quin nos las habemos, sin
+embargo, dijo la seorita Guichard, con un resto de desconfianza;
+porque, al fin, le hemos recogido en medio del camino y acaso es un
+vagabundo.
+
+--No tiene absolutamente trazas de eso, dijo Herminia.
+
+--Vea usted esto!, dijo Clementina riendo; presumes, lo que parece,
+de tener buen golpe de vista!... Hele aqu garantido por Herminia; no
+hay ms que hablar!
+
+--Oh! ta ma, usted se burla y eso no es caritativo.
+
+--Bueno; tampoco yo quiero mal tu protegido. Vamos cuidarle.
+
+Subieron, precedidas por el doctor, una escalerilla y en un bonito
+cuarto, tapizado de tela persa, encontraron al herido confortablemente
+acostado en un mullido lecho, en el fondo de una alcoba. El mdico le
+reconoci de nuevo, puso una receta y anunci que volvera primera
+hora de la noche. Las dos mujeres quedaron solas cerca de su husped,
+un poco inquietas, pesar de los buenos presagios del mdico, por
+aquella prolongada inmovilidad. Le miraban en silencio y el inters que
+les inspiraba su estado resultaba aumentado por una singular simpata
+causada por la dulzura de su cara. Tena verdaderamente una fisonoma
+atrayente y aun estando plido, con los ojos cerrados y la frente
+cubierta con una compresa, resultaba sumamente agradable. Herminia, que
+iba y vena por la habitacin, encontr sobre una silla, en desorden, la
+ropa del desconocido. Crey que deba arreglarla y estaba hacindolo
+cuando cay una carta de uno de los bolsillos.
+
+--Dame ese papel, dijo la seorita Guichard; en l encontraremos acaso
+alguna indicacin acerca del nombre y la condicin social de este
+joven....
+
+Herminia entreg dcilmente la carta y no bien su ta hubo echado sobre
+ella una mirada, palideci, y con una emocin inexplicable exclam:
+
+--Es su letra!
+
+Busc febrilmente la firma y llena de horror descubri estos dos nombres
+execrados: _Fortunato Roussel_.
+
+Herminia, asombrada, permaneca en pie delante de su ta sin comprender
+sus acciones ni sus palabras. Por fin se arriesg preguntar:
+
+--Usted sabe, pues, ta ma, quin es este joven?
+
+--Es l, es l! exclam Clementina con mpetu.
+
+Despus, mirando su sobrina y vindola llena de curiosidad dijo
+severamente:
+
+--Por qu te ocupas en lo que no te concierne? Vulvete nuestras
+habitaciones, tu sitio no es este.
+
+Herminia, extraada por este repentino cambio, dirigi una ltima mirada
+al enfermo y abriendo la puerta, sali de la habitacin.
+
+En cuanto se vi sola, la seorita Guichard se apoder de la _jaquette_
+de su husped, la registr con mano febril, descubri una cartera, la
+abri y tomando una tarjeta, ley: _Mauricio Aubry_. Dej la cartera
+sobre la chimenea y sombra, con la carta en la mano, se sent,
+reflexionando profundamente en el concurso singular de circunstancias
+que conduca bajo su techo al hijo del que ella odiaba implacablemente.
+Poco poco su vista cay sobre la hoja de papel cubierta con la letra
+aborrecida y ley maquinalmente:
+
+"Querido hijo mo; mi viaje empieza bien. Los crditos que he venido
+realizar...." Aqu Clementina salt algunos renglones pues los negocios
+de Roussel le parecieron insignificantes.... "No estar de vuelta antes
+de tres semanas y Dios sabe si voy echarte de menos durante ese
+tiempo, ingrato, por no haber querido acompaarme.... Afirmas que
+Inglaterra no es un pas artstico.... Si vieras qu interesantes son
+estos centros manufactureros de Manchester y Birmingham ... en ellos se
+toma el pulso de la actividad de un pas...." Espritu prosaico y
+mercantil! murmur Clementina.... "La Escocia es una maravilla.... He de
+traerte aqu y vers hasta qu punto eran errneas tus ideas. Cudate
+bien, porque sabes que no tengo ms que ti en el mundo y que si t me
+faltases, todo habra acabado para tu viejo amigo...."
+
+La carta se desliz de los dedos de Clementina y cay sobre la alfombra.
+Aquella mujer reflexionaba. Los veinte aos que acababan de transcurrir
+acudan su memoria llenos de malos procederes, de acciones prfidas,
+imaginadas por ella para atormentar Roussel, y ante la afeccin, tan
+sencillamente expresada, que ste experimentaba por aquel joven, la
+solterona comprenda porqu sus venganzas haban resultado infructuosas
+y que si sus artimaas no haban producido efecto, era porque el corazn
+de su enemigo no ofreca ms que un punto vulnerable. No habiendo
+asestado sus tiros contra ese punto, no le haba herido jams
+seriamente.
+
+Y este nio, que lo era todo para su enemigo, segn l mismo declaraba,
+estaba all, su disposicin.... Adopt una actitud terrible ante el
+lecho, como si quisiera aniquilar aquellos rehenes que la casualidad le
+haba entregado, pero se contuvo. Mauricio acababa de arrojar un
+profundo suspiro y haba abierto los ojos. Pase enderredor una mirada
+turbada, se incorpor sobre el codo derecho y dijo con voz dbil:
+
+--Ah! es usted, seora, la que me ha recogido, cuidado, salvado....
+
+--Usted no ha estado en peligro..., interrumpi secamente Clementina,
+como si no quisiera haber contrado tales mritos respecto del hijo de
+su enemigo.
+
+--No importa! Estoy sumamente agradecido....
+
+La solterona hizo un gesto que significaba: "Como usted guste", "No
+hay de qu," y dijo:
+
+--Voy hacer venir una persona para que le cuide.
+
+Se despidi con una brusca inclinacin de cabeza y sali.
+
+Por la noche, el doctor Fortier encontr su enfermo mucho mejor y le
+orden una sopa y un ala de pollo. La seorita Guichard envi su
+husped todo lo necesario, pero no pareci por su habitacin. Al da
+siguiente, las diez de la maana, el mdico di de alta Mauricio y
+ste, ya vestido y ofreciendo el aspecto de un bello mozo, solicit en
+vano el favor de dar las gracias la duea de la casa. Dej una carta,
+en la que prometa volver, subi en un coche y se dirigi Montretout.
+
+Si Clementina se haba negado recibir Mauricio, Herminia haba
+presenciado su partida, travs de las transparentes cortinillas de su
+ventana, y su aturdimiento haba crecido al ver que su ta no quera
+despedirse del que tan caritativamente haba cuidado. Haba en esto un
+enigma para ella y en vano se esforzaba en buscar la solucin.
+
+Despus que el enfermo hubo partido pareci que Clementina respiraba ms
+libremente. Sali de su habitacin, en la que se haba encerrado, y baj
+al jardn, pero permaneci turbada. Un pensamiento importuno atormentaba
+ su espritu y veces, Herminia, que no la perda de vista, con la
+industriosa paciencia de las gatas y de las mujeres, la sorprenda
+hablando sola. Pero si no comprenda las palabras incoherentes que la
+preocupacin arrancaba su ta, vea, sin embargo, que eran de
+violencia y de odio.
+
+Odio, rencor! Cmo su bienhechora, que era para ella el ideal de la
+generosidad y de la bondad, poda abrigar semejantes sentimientos! Y
+por qu prodigio aquel joven desconocido los despertaba en su corazn?
+Porque, no habla duda, era la lectura de aquella carta, cuyo autor era
+conocido por su ta, puesto que haba exclamado: "Es su letra," lo que
+haba producido semejante desencadenamiento de pasiones.
+
+En esto pensaba la pobre Herminia mientras la seorita Guichard, incapaz
+de dominar su agitacin, se paseaba por el saln, con las manos en la
+espalda y el cuerpo inclinado, en una postura meditabunda, digna de
+Napolen. Una tempestad formidable se formaba desde la vspera en su
+cerebro. Haba pasado toda la noche sin dormir, rumiando proyectos
+espantosos de venganza. Por qu? Qu nueva afrenta haba sufrido?
+Cmo explicar tanta exasperacin? Qu razn haba para tanta
+animosidad contra aquel muchacho quien nunca haba visto y quien
+execraba tanto como al otro, al horrible, al infame Roussel?
+
+Una sola frase de la carta leda haba hecho este monstruoso milagro:
+"t lo eres todo para m." Esas seis palabras haban valido Mauricio
+el odio de la seorita Guichard. Puesto que era tan querido de
+Fortunato, deba ser, en proporcin, odioso Clementina. Pens un
+instante en recibirle cuando l peda despedirse, para darse el gusto
+de ponerle en la puerta dicindole lo que pensaba de su padre adoptivo,
+pero despus pens que era ms digno sustraerse su agradecimiento y
+responder su urbanidad con un silencio desdeoso. Ella tambin le vi
+partir oculta detrs de una cortina y no pudo evitar el encontrarle
+elegante, sencillo y agraciado. Tan pronto como hubo salido, tir
+violentamente de la campanilla para llamar al cochero y al jardinero.
+Interrogados, los dos servidores no escasearon los elogios.
+
+--Ah! Es un bello joven!
+
+--Nos ha dado las gracias como si le hubisemos salvado la vida.
+
+--Y estaba muy contrariado por no ver la seorita.
+
+--Nos ha encargado mucho que dijsemos la seorita que estaba muy
+agradecido....
+
+--Y despus, no habr partido sin gratificaros, dijo Clementina, deseosa
+de coger Mauricio en flagrante delito de tacaera. Supongo que os
+habr dado una moneda cada uno....
+
+--Una moneda! dijo el cochero; nos ha puesto buenamente un billete de
+cien francos en la mano y nos la ha apretado al mismo tiempo!
+
+La seorita Guichard se mordi los labios y dijo sus gentes con voz
+ruda:
+
+--Est bien! Salid.
+
+Despus aadi con acento de desprecio.
+
+--Estrechar la mano mis criados! tiene los gustos bajos de su padre.
+
+Esta conclusin la satisfizo, aunque no fuera justa, y Clementina volvi
+ entregarse sus ocupaciones habituales. los tres das y eso de
+las tres de la tarde, estaba Herminia trabajando bajo el emparrado,
+cuando la hizo estremecerse una campanada que son en la verja. El
+jardinero abri y la puerta di paso Mauricio Aubry. Llevaba el brazo
+izquierdo en cabestrillo y su cara estaba todava plida. Esperando que
+vinieran decirle si iba ser recibido, se acerc maquinalmente al
+pabelln del portero. Tena verdaderamente un aire distinguido y
+Herminia, que le miraba con sencillez, encontraba en verle un vivo
+placer. El tiempo que el jardinero emple en ir prevenir al criado,
+pareci la joven sumamente corto. Y cuando oy crujir la arena bajo
+los zuecos del jardinero, pens: "Qu tiene hoy Giraud, que corre
+tanto?" Aprest el odo para oir la respuesta, que fu seca y
+terminante.
+
+--La seorita est delicada y no recibe.
+
+--Qu mentira! murmur Herminia, que sinti de pronto un involuntario
+descontento.
+
+--Ah! Esto me contrara verdaderamente. Pero, qu da podr ver la
+seorita?
+
+--No lo ha dicho.
+
+--Bueno; volver. Por el bosque, es un paseo.
+
+Y sali. Cmo sucedi que Herminia se levantase y dejando el emparrado
+se dirigiese hacia el terrapln que daba sobre el camino en que haba
+sido atropellado Mauricio? No es posible explicrselo ms que por uno de
+esos impulsos instintivos que son una especie de autosugestin.
+Mauricio, deseando ver el sitio donde haba rodado los pies de los
+jinetes de Ville-d'Avray, entr en la calle y se encontr en presencia
+de Herminia que le miraba desde lo alto del terrapln. La salud con
+poltica sonriendo amablemente. Herminia se puso tan turbada al verse
+cogida en flagrante delito de curiosidad, que hizo un brusco movimiento
+y el bordado se escap de sus manos y vino caer los pies de
+Mauricio. La joven palideci de contrariedad y las lgrimas acudieron
+sus ojos, mientras Mauricio recoga la labor y se la ofreca
+sencillamente Herminia, que hubiera querido que la tierra la tragase.
+Pens un momento en huir por el jardn, pero sus piernas se negaron
+prestarle ese servicio y se vi obligada poner buena cara, coger su
+bordado y dar las gracias con voz tan dbil como un suspiro, pero que
+pareci deliciosa al joven. ste salud de nuevo y un poco animado,
+dijo:
+
+--Tenga usted la bondad de dispensarme, seorita, si me permito
+dirigirle la palabra sin tener el honor de conocerla....
+
+Herminia tembl, pensando: "Qu va preguntarme?"
+
+El joven dijo sencillamente:
+
+--Ser tan dichoso que est hablando con alguna amiga pariente de la
+seorita Guichard?
+
+Era preciso responder, so pena de pasar por una grosera.
+
+--Soy su sobrina, balbuce Herminia.
+
+--Oh! Me alegro infinito! dijo l con calor. Usted podr ser intrprete
+cerca de ella de mi reconocimiento, en tanto que puedo expresrselo yo
+mismo....
+
+Herminia, aterrorizada por la necesidad de sostener la conversacin
+desde lo alto del terrapln, contest con las primeras palabras que
+vinieron su mente y que, naturalmente, fueron las que respondan mejor
+ sus ntimos sentimientos:
+
+--Ah! seor, buen susto nos ha dado usted.... y fuimos muy dichosas
+cuando tuvimos certeza de que no estaba usted gravemente herido.
+
+Se interrumpi, se puso muy encarnada y permaneci delante de Mauricio,
+asombrada inquieta por haber hablado tanto. El joven la miraba con un
+placer manifiesto. Herminia estaba vestida con un traje de batista muy
+clara y en el terrapln, sobre un fondo de follaje, coronado de racimos,
+su silueta se dibujaba de un modo encantador para un artista. Mauricio
+vi en un momento la composicin de un cuadro y prolongando su sensacin
+artstica, examin su gracioso modelo, detallando su fino cuerpo, sus
+hombros redondos, su cabeza orlada de cabellos rubios que un rayo de sol
+haca brillar como un nimbo de virgen. El pintor pens: "Es bonita como
+un ngel y tmida y adorable en su cortedad. Siento no poder pedirle que
+me deje sacar un croquis, pero esto sera poco correcto." Se quit el
+sombrero y dijo muy respetuosamente:
+
+--Veo, seorita, que usted tambin ha tenido la bondad de interesarse
+por m; reciba, por ello, mi ms vivo agradecimiento....
+
+Y con pena, pero comprendiendo que las conveniencias lo exigan, se
+alej. Herminia le sigui con la vista mientras pudo y volvi su
+cuarto soando por vez primera en su vida. Mauricio tom un camino de
+travesa por el bosque y se volvi Montretout, donde comi y pas la
+noche pensando en la joven del terrapln.
+
+
+
+
+CAPTULO III
+
+DONDE HACEN TRAICIN LOS ALIADOS CON QUIENES SE CREA PODER CONTAR.
+
+
+Al siguiente da de su accidente, Mauricio escribi su tutor para
+contarle la ocurrencia. Tena entonces el corazn lleno de gratitud
+hacia la mujer hospitalaria que tan bien le haba cuidado, pero ahora la
+encontraba mucho mejor y sus sentimientos se complicaban con un inters
+muy vivo por la encantadora persona que viva con ella, y cuyo nombre no
+saba siquiera. Desde que haba conocido la sobrina, amaba cien veces
+ms la seorita Guichard.
+
+Pas una noche muy agitada y por la maana se encerr en su estudio y,
+de memoria, hizo un boceto de Herminia sobre el terrapln. Trabaj
+durante cuatro horas con ardor y cuando el criado vino anunciarle que
+el almuerzo estaba servido, el cuadro se destacaba de un modo
+encantador. La cabeza solamente permaneca borrosa. Sus rasgos estaban
+grabados en la memoria del pintor, pero ste tena miedo de
+desfigurarlos al fijarlos en el lienzo. Prefiri guardar confusa la
+dulce imagen y pens:
+
+--Volver la Celle-Saint-Cloud y ver de nuevo mi modelo. Entonces,
+seguro de m, le dar un parecido perfecto. Hasta entonces, que
+permanezca en la vaguedad de un ensueo.
+
+Pas tarareando al comedor y al lado del plato encontr un telegrama que
+acababa de llegar. Le abri y vi con alegra la firma de su tutor; pero
+al leerle qued asombrado; ley de nuevo y vi que deca:
+
+"Bajo ningn pretexto vuelvas casa seorita Guichard. Explicar todo....
+Vuelvo apresuradamente. Roussel."
+
+Dej el papel azul sobre la mesa y sigui almorzando, presa de un
+asombro indecible. Su tutor volva repentinamente, interrumpiendo un
+viaje importante, diferido haca dos aos y volva al saber que l haba
+sido cuidado en casa de la seorita Guichard quien no conoca y de la
+que nunca haba odo hablar. Qu significaba esto? De qu se trataba?
+Acaso la seorita Guichard era una persona poco recomendable?
+Entonces, su sobrina ... no, eso era imposible: con aqullos ojos tan
+cndidos no poda ser ms que un ngel. Entonces, qu pensar?
+
+No se razona siempre bien el primer impulso y las facilidades de
+comunicacin que el telgrafo y el telfono han creado en la sociedad,
+ofrecen las personas vivas de genio numerosas ocasiones para dejarse
+llevar del calor de una impresin. Apenas pag Roussel su telegrama y le
+vi pasar manos del telegrafista, sinti una contrariedad. "He hecho
+una tontera, se dijo. No hubiera debido advertir Mauricio. Hubiera
+ido casa de la seorita Guichard, que le hubiera hablado mal de m; l
+no la hubiera credo, hubiera salido de all con indignacin y asunto
+terminado; mientras que ahora le voy meter en pleno drama y excitar
+su imaginacin: quin sabe si har alguna tontera!"
+
+Iba abrir la boca para pedir el telegrama, cuando vi al empleado
+desaparecer con l en el cuarto donde estaban los aparatos de
+transmisin. Desisti ante las explicaciones que tendra que dar;
+suspir y sali pensando: "Sea lo que Dios quiera! Despus de todo,
+puede que Mauricio sea ms razonable los veintiocho aos que su tutor
+ los sesenta."
+
+Roussel no se engaaba contando con el buen juicio de su hijo adoptivo,
+pero la prudencia de los hombres es engaada frecuentemente por el
+capricho de los acontecimientos. El joven pintor, despus de haber
+meditado sobre el telegrama de Roussel, sin conseguir imaginar, ni poco
+ni mucho, la verdadera situacin, haba resuelto observar
+escrupulosamente la consigna: "Bajo ningn pretexto vuelvas casa
+seorita Guichard."
+
+Sin embargo, encerrado en el estudio y vuelto del lado de la pared el
+boceto trazado por la maana, Mauricio se puso trabajar en un cuadro
+de gnero que tena empezado, y que representaba una joven recin casada
+despojndose del velo ayudada por la madrina, mientras otra joven miraba
+con curiosidad las alhajas de la canastilla. La composicin de esta
+escena era agradable. El estudio del vestido blanco, destacndose de un
+fondo muy claro, haba interesado Mauricio, que miraba su lienzo con
+cierta satisfaccin pensando que no estaba mal. De repente, la cabeza
+morena de la desposada le desagrad; era una mancha brutal de tinta en
+la tierna escala de tonos delicados que haba agrupado tan
+armoniosamente. Cogi un raspador y de un solo golpe decapit la
+novia. Entonces, con pincel acariciador rehizo la cabeza cambiando
+enteramente su carcter. En lugar de la cara acentuada de su modelo
+ordinario, una hermosa muchacha de Batignolles, de ojos negros, pmulos
+salientes y labios rojos, surga poco poco en el lienzo una dulce y
+delicada faz que no era sino el retrato de Herminia, con sus guedejas
+rubias, sus ojos azules y su boca sonrosada. Era ella rasgo por rasgo y,
+sin embargo, no lo era bastante todava, segn el gusto de Mauricio,
+porque dej la paleta sobre el taburete, arroj los pinceles con
+desaliento y mirando su obra con profunda atencin, murmur:
+
+--Ah! qu lejos estoy de la realidad!... tendra que verla otra vez
+para estar completamente seguro de lo que hago!...
+
+Encendi un cigarrillo, se tendi en un sof y permaneci arrojando
+crculos de humo que suban, formando espirales, hacia el techo del
+estudio. Meditaba, sin dejar de seguir en sus evoluciones caprichosas
+las bocanadas de humo, mientras que en el fondo de su nimo se preparaba
+sordamente una capitulacin de conciencia:
+
+--Despus de todo, mi padrino me ha prohibido que vaya casa de la
+seorita Guichard, pero no los alrededores de esa casa. No entrar
+ciertamente en ella, pero por qu no he de rondarla para tratar de ver
+ la gentil sobrina? Se trata sencillamente de un capricho de
+artista.... Tengo ya dos cuadros arrinconados por falta de ese parecido
+exacto, porque yo no podra nunca ver mi desposada de otro modo que
+con la cara de la encantadora virgen del bordado ... Y sera lstima no
+terminar el bonito esbozo que la representa inclinada sobre el
+terrapln. Qu mal habra en que tratase de verla?... Bah! All voy!
+
+Y ponindose en pie empez quitarse el batn que usaba en el taller.
+Entr en su cuarto; se visti con mucho esmero para un pintor que va
+sencillamente buscar un apunte, y tom el camino del bosque.
+
+Si Roussel estaba alarmado por la carta de Mauricio y si ste
+experimentaba haca dos das una extraa agitacin, la seorita Guichard
+y Herminia tampoco estaban tranquilas. Despus de haberse negado
+recibir al joven, Clementina haba reflexionado y el resultado de sus
+reflexiones fu la certeza humillante de que haba cometido una torpeza.
+De este modo Roussel y su enemiga estaban en la misma situacin moral
+por haber cedido uno y otro sus primeros impulsos. En cuanto
+Mauricio y Herminia, sus sensaciones y sus aspiraciones eran en un todo
+semejantes, pues cada uno de ellos se ocupaba nicamente del otro y
+ambos soaban con la dicha de volverse ver.
+
+La seorita Guichard, encerrada en su cuarto, haba analizado friamente
+la situacin creada por la aparicin del hijo adoptivo de Roussel en su
+vida, y no haba podido menos de pensar que esa situacin poda ser
+fecunda en ventajas, siempre que ella supiese aprovecharla en todo lo
+posible. Lo menos que poda obtener era sembrar la discordia y alterar
+las relaciones del pupilo y del tutor. Bastaba para esto aparecer como
+una buena seora, halagar al joven, atraerle, hablarle de Roussel con
+respeto y de este modo, lo malo que Fortunato dira seguramente de ella
+sera considerado como prueba de la ms injusta malquerencia. Y
+precisamente haba adoptado, desde el primer momento, la lnea de
+conducta ms opuesta. Haba tratado duramente Mauricio, le haba hecho
+despedir por su criado y, en fin, se haba conducido al contrario de lo
+que exiga el sentido comn. Si el joven tena ms orgullo que
+agradecimiento, no volvera y todo habra terminado. Qu hermosa
+ocasin perdida de asestar un golpe certero aquel monstruo de
+Fortunato!
+
+Herminia, muy inocentemente, pensaba en Mauricio, porque le haba visto
+al principio muy enfermo y, al marcharse, muy interesante, y despus muy
+sano y mucho ms interesante an. Tena en el odo el sonido de su voz,
+y la mirada lmpida, franca y tan dulce! que le haba dirigido, haba
+penetrado hasta su alma. Habindose negado su ta recibirle, era lo
+ms probable que no le viese ms y esto le produca una tristeza
+inexplicable. Por primera vez sinti una especie de pesadez, que la
+oprima el corazn y no poda definir con precisin si era alegra
+pena lo que experimentaba. Pero era, eso s, una sensacin muy fuerte
+que le pareca que haba de durar toda su vida.
+
+Como por casualidad haba descubierto un banco en el terrapln, no en el
+sitio en que ella se encontraba cuando Mauricio pas por el
+camino,--all estaba demasiado en evidencia,--sino al extremo de la
+tapia y detrs de un vallado. Desde aquel sitio, se vea sin ser visto,
+ todo el que pasara, menos de poner un poco de su parte, con buena
+voluntad, inclinarse como para coger las clemtides que tapizaban el
+muro y pendan hacia fuera. Pero Herminia no pensaba inclinarse, sino
+ver, y esto era ya en ella muy extraordinario.
+
+Pas las primeras horas del da con la seorita Guichard y eso de las
+tres se dirigi al terrapln. All, sentada en el banco de piedra, con
+la labor sobre la falda, se asemejaba la Virgen del bordado, como
+deca Mauricio. No trabajaba gran cosa y pensaba ... pensaba ms que
+haba pensado desde su nacimiento. Esperaba que vendra la persona por
+la cual se haba apostado en observacin; puesto que ella haba tenido
+la idea de acechar su paso, le pareca muy natural que l le hubiese
+ocurrido la de pasar.
+
+Al cabo de una hora, Herminia no haba hecho progresar gran cosa su
+bordado, pero haba dirigido muchas miradas por encima del muro.
+Empezaba impacientarse y dirigir mentalmente acusaciones Mauricio,
+cuando, al sonar la hora en la iglesia del pueblo, se oy un paso ligero
+que rompa el pesado silencio de la calleja. El que se aproximaba no
+vena por la plaza, sino por detrs de Herminia, del lado del bosque. La
+joven pens: "Ser tonta? Cmo poda haber atravesado todo el pas? Es
+mucho ms prudente en l llegar la quinta por caminos solitarios."
+
+Los pasos se aproximaban. La joven, en su banco, estaba enteramente
+oculta y no tena que hacer sino permanecer sentada para que Mauricio
+pasase sin verla; fu una emocin repentina? fu el deseo de ver mejor
+al que pasaba, fu cualquiera otra la razn de que se levantase? Ello
+fu que estando el joven pintor examinando con cuidado el muro, un
+ligero ruido de ramaje lleg sus odos. Retrocedi prontamente algunos
+pasos y, alargndose su perspectiva, descubri la sobrina de la
+seorita Guichard en su nido de verdes hojas.
+
+Como la vspera, la salud sonriendo y dirigindose ella como si
+fuese una antigua conocida, dijo:
+
+--Ser hoy ms dichoso que ayer y podr llegar hasta la seorita
+Guichard?
+
+Herminia junt las manos y dirigi Mauricio una mirada suplicante.
+
+--Hable usted ms bajo, se lo suplico ... Si nos oyeran, sera
+terrible!
+
+--Por qu?
+
+--Porque desde que usted entr en esta casa, el carcter de mi ta ha
+cambiado por completo. Est inquieta, atormentada....
+
+--Ella tambin!, exclam impensadamente Mauricio.
+
+--Cmo ella tambin? Acaso por parte de usted....
+
+--Oh! no: me he equivocado al decir esto. Contine usted; se lo
+suplico....
+
+--Existe, por fuerza, entre mi ta y usted, alguno que le toque de
+cerca, una diferencia grave y que yo ignoro.
+
+--Y yo tambin!
+
+--Ah! Ve usted como hay algo?
+
+--Es verdad; hay algo, pero qu?
+
+--Entonces, no se trata de usted?
+
+--Hace tres das, no conoca la seorita Guichard.
+
+--Luego no es usted el culpable? Tanto mejor!
+
+-- El culpable!, exclam Mauricio; pero, seorita, est usted segura de
+que la persona que yo supongo que est en desacuerdo con su ta de usted
+no tiene ciertamente nada de qu acusarse....
+
+--Mi ta tampoco!
+
+--Hace usted muy bien en defenderla.... Pero lo nico claro en todo esto
+es que soy vctima de una hostilidad la que en modo alguno he
+contribudo; que encuentro cerrada la puerta de esta casa y que si no
+tuviera la fortuna de hablar con usted....
+
+--Por encima de la tapia, lo que est muy mal hecho!
+
+--No hubiera sabido siquiera porqu he sido despedido tan
+deliberadamente por la seorita Guichard ... con harto sentimiento mo,
+porque tengo un placer infinito en ver usted y en oirla.
+
+Herminia comprendi que la conversacin tomaba un giro que poda llegar
+prontamente ser peligroso, y dijo, adoptando un aire grave:
+
+--Dispense usted, seor mo; he respondido usted acerca de los puntos
+que le interesaban.... Creo que no tenemos nada ms que decirnos.
+
+--Cmo! Nada que decirnos!, exclam con vehemencia Mauricio. Apenas
+hemos cambiado diez palabras y tenemos que esclarecerlo todo.... Porque
+es imposible que nuestras familias permanezcan enojadas ... nosotros
+corresponde reconciliarlas.... No quiere usted?
+
+--De todo corazn!
+
+--Al menos, debemos conocer las causas de sus diferencias ... Usted
+parece mejor informada que yo....
+
+--No, seor.
+
+--Entonces, quin nos dir la verdad?
+
+--Yo!, dijo detrs de los jvenes una robusta voz. Y al mismo tiempo la
+seorita Guichard, surgiendo de la espesura desde donde escuchaba haca
+un momento Mauricio y Herminia, apareci majestuosa y terrible.
+
+--Mi ta!, exclam Herminia aterrada. Y levantando los brazos con
+ademn desesperado, tom la fuga y desapareci, ligera como una corza,
+por el extremo de la alameda.
+
+Mauricio, esforzndose en aparecer tranquilo, qued solo en presencia de
+la seorita Guichard. Sin embargo, se crea algo en ridculo, al pie del
+muro y con el sombrero en la mano, y pensaba: "Debo parecer un mendigo
+pidiendo limosna" ... Pero tuvo una agradable sorpresa.
+
+--Puesto que usted, caballero, tiene curiosidad de saber lo que nos
+tiene divididos al seor Roussel y m, va usted orlo. Ms para tal
+confidencia el sitio me parece incmodo, aunque sea usted quien le ha
+elegido. Tenga, pues, la bondad de seguir la tapia hasta la verja y all
+me encontrar usted para abrrsela.
+
+Y con la mano le indic la direccin que deba tomar, aunque l la
+conoca muy bien, y descendi del terrapln. Al dirigirse hacia la
+verja, Clementina se preguntaba: "Qu har? He visto en su mirada la
+idea de huir y no volver. Si se marcha, se acab el episodio; no le
+volver ver jams. Si viene ... entonces, nos veremos, seor Roussel!
+Es tu bien ms querido, y voy tratar de quitrtelo."
+
+Mauricio, andando por el camino, pensaba: "Mi tutor me ha prohibido
+entrar en su casa y verla y me veo obligado desobedecerle. Si emprendo
+la carrera y huyo sin tambores ni trompetas, no obrar con poltica,
+aunque s, acaso, con prudencia. Pero de este modo quedara en ridculo
+... Qu pensara de m la Virgen del bordado? Me tomara por un lacayo,
+por un don Juan de villorrio, que intenta emprender intrigas con las
+jvenes por encima de las tapias, y no la volvera ver! Vamos, pues!
+ mal tiempo, buena cara. Salgamos de este mal paso lo ms correctamente
+que sea posible."
+
+Al llegar Mauricio la verja, se abri el postigo y la seorita
+Guichard, muy amable, dijo:
+
+--Entre usted. Le encuentro con mejor salud que la primera vez, por lo
+que me felicito.
+
+--Y yo se lo agradezco usted, porque sus buenos cuidados lo debo,
+seora....
+
+--Llmeme usted "seorita" dijo Clementina con aire majestuoso.
+
+--Pues bien, seorita, acentu Mauricio, usted ha sido tan buena, para
+m....
+
+--Y no lo siento, dijo Clementina, admitiendo el elogio, aunque usted
+sea singularmente emprendedor y merezca severas reprensiones ... Es el
+seor Roussel quien le ha enseado hablar con las jvenes sin el
+consentimiento de sus padres?...
+
+--El seor Roussel no me ha dado ms que buenos ejemplos, dijo
+dulcemente Mauricio, y confieso que si l me hubiera encontrado donde
+estaba hace un momento, hubiera sido, sin duda, menos indulgente que
+usted....
+
+--Porque se trataba de mi sobrina?
+
+--Porque se trataba de una seorita, las cuales l me ha enseado que
+se debe respetar infinitamente.
+
+--Vamos, pues ... Puesto que usted mismo se acusa ... yo estoy
+desarmada.
+
+--Contra m, dijo Mauricio sonriendo; pero contra mi tutor....
+
+--l! Eso es otra cosa ... Yo tengo el deber de defenderme.
+
+--Pero, es usted atacada?
+
+Hablando as, haban entrado bajo el emparrado, y se sentaron.
+
+--Atacada! replic la seorita Guichard. Hace veinte aos no he dejado
+de serlo ... Puedo decir que las nicas penas de mi vida han venido del
+seor Roussel.
+
+--Seorita, dijo Mauricio con estupor, no puedo suponer que usted me
+engae, ... y sin embargo, lo que me est contando es tan extrao, tan
+inverosmil ... Hace veinte aos que estoy al lado del seor Roussel y
+es esta la primera vez que oigo hablar de tales disensiones. Mi tutor no
+me ha dicho jams una sola palabra y nada indicaba en su actitud un
+hombre turbado por las combinaciones de una guerra intestina ... S, su
+espritu estaba libre....
+
+-- Cree usted que Herminia....
+
+--Ah! su sobrina de usted se llama Herminia?... interrumpi Mauricio.
+
+--S, seor ... Cree usted que esta nia ha podido sospechar algo? La
+he ocultado cuidadosamente mis tristezas y mis temores, como el seor
+Roussel disimulaba delante de usted sus agitaciones....
+
+--Pero, Dios mo, seorita, por qu esa hostilidad? Qu son ustedes
+el uno para el otro?
+
+--Somos primos hermanos y hemos estado para casarnos.
+
+Mauricio no encontr una sola palabra que responder. En su pensamiento,
+asociaba la sonriente bondad de Roussel con la sequedad angulosa de la
+seorita Guichard y no se daba cuenta de la posibilidad de una unin
+entre estos dos seres tan poco propsito para entenderse. En verdad,
+comprenda que se hubiesen repelido, como los elementos afines de la
+electricidad, y adivinaba qu sacudidas haban debido producir esas
+corrientes encontradas.
+
+Clementina, vindole absorto, continu sus explicaciones, en las que
+siempre se adjudicaba la mejor parte. Pint su corazn herido por el
+abandono de un hombre quien amaba y quien su to la haba destinado
+desde la infancia. No habl de sus pretensiones, de sus calumnias, de
+sus maldades ni de toda aquella guerra de alfilerazos que haba hecho al
+pobre Roussel. No; la vctima era ella; inocente y dulce criatura
+abandonada por un prometido infiel ingrato. Se mostr llorosa como
+Dido despus de la partida del hijo de Anquises; pero ella no haba
+subido ay! la pira fatal, sino que haba consumido su vida en las
+penas. Una reclusin completa haba sido la consecuencia de la cruel
+decepcin experimentada. Haba renunciado al mundo y llorando su perdido
+porvenir se haba consagrado la educacin de Herminia, su hija
+adoptiva, que era la sola alegra de su soledad.
+
+Escuchando la seorita Guichard, Mauricio pensaba: "Ser posible que
+mi tutor se haya mostrado tan duro con esta pobre mujer? Cmo!
+tiernamente amado, la abandon? Quin pensara, al verle ahora con su
+cara rubicunda y sus cabellos blancos, que en otro tiempo haba hecho
+desgraciadas! No era muy seductora su prima Clementina ... pero, despus
+de todo, la palabra es palabra. Si esta mujer me contase la verdad ...
+Y cmo no? el telegrama enviado desde Liverpool, prohibindome volver
+casa de la seorita Guichard, prueba la aversin que mi tutor dedica
+su exprometida ... Qu habr pasado entre ellos? Y por qu, sobre
+todo, no me ha hecho jams la menor alusin todas estas historias?
+Ser eso una prueba de que es suya la falta? Sera entonces la nica
+de su vida!"
+
+Esta disculpa en favor de su tutor alivi Mauricio, que haca un
+momento se estaba haciendo aliado de Clementina y no bastante defensor
+de su padre adoptivo. Clementina deca:
+
+--Usted juzgar de mi emocin cuando esta carta cada de su bolsillo y
+que est firmada por el seor Roussel, me revel quin era usted....
+
+--Luego usted me conoca? pregunt ligeramente Mauricio.
+
+--La naciente celebridad de usted no me permita ignorar su nombre.
+
+--El pintor se inclin ruborizndose.
+
+--Lo poco que yo valgo se lo debo al seor Roussel.
+
+--Tiene tanto gusto y tan admirable inteligencia! exclam Clementina
+con una admirable hipocresa. Ah, seor! Era muy seductor, cuando
+joven; cmo no haba de agradar? Yo no quiero que mi sobrina sea tan
+desgraciada como yo ... Ahora que nos hemos explicado, no vuelva usted
+ms, caballero ... Todo nos separa....
+
+--Pero, seorita ... dijo Mauricio en tono de protesta y muy molestado.
+
+--Oh! no se defienda usted ... Es encantadora y s lo que usted piensa
+de ella. Les escuchaba hace un momento cuando usted la hablaba al pie
+del terrapln. Todas las dulzuras que usted la dedicaba me recordaban
+los artificios en que yo misma me dej coger!... Si usted ama
+Herminia, pierde el cario de su tutor ... Vea, pues, si no es mejor que
+no vuelva usted jams....
+
+--Djeme usted al menos hablarle ... explicarle.... dijo Mauricio con
+calor, sin observar que, muy diestramente, le acababan de entregar
+Herminia.
+
+--No, nada, no vuelva usted! Es usted un amable joven y si ella le
+volviese ver, sabe Dios lo que podra suceder esta nia, de corazn
+tan sencillo y tan puro!...
+
+--Pero, seorita, mi tutor tiene por m una intensa afeccin y estoy
+seguro de que conseguira vencer sus prevenciones....
+
+--Usted lo cree? Es usted un hombre honrado?
+
+--Y puede usted dudarlo?
+
+--No lo dudo y la prueba es que le autorizo para quedarse ... Qu
+dicha, el poder acogerle sin desconfianza! Usted me agrad desde el
+primer momento ... No diga usted ni una palabra Herminia ... No le
+permito hacerle la corte sin que el seor Roussel haya dado su
+consentimiento.... Pero comer usted con nosotras y observar que no
+somos tan malas personas.... Herminia!
+
+La Virgen del bordado, viendo que la conversacin se prolongaba y
+devorada por la curiosidad, haba tomado el partido de dejar ver el
+extremo de su traje blanco por el otro lado del vallado. la llamada de
+su ta, se acerc llena de emocin y por eso mismo ms encantadora ...
+Y Mauricio, perdiendo en su presencia la poca resolucin que le quedaba,
+olvid las rdenes de su tutor y entr en aquella casa de la que hubiera
+debido huir.
+
+Al da siguiente, Mauricio tuvo ocasin de acabar el cuadro y el boceto,
+porque tena en el pensamiento, clara y precisa, la deliciosa cara de
+Herminia. Trabaj todo el da con ardor, pero sin alegra, porque, en el
+fondo, estaba descontento de s mismo. "Cmo explicar mi tutor lo que
+ha pasado? se deca; y cmo va tomar mi desobediencia? Ah! si
+conociese Herminia, me comprendera y me disculpara! Pero no conoce
+ms que la seorita Guichard y es fuerza confesar que no es lo mismo
+... Y, sin embargo, no es mala esa mujer. Lo peor que tiene es aquel
+aire tan hombruno; ... eso ser lo que habr alejado mi tutor. Y,
+diablo! l era un buen mozo cuando joven, juzgar por sus retratos, y
+el rompimiento debi ser penoso para la tierna Clementina, que le
+quera!... Oh!, de veras. Mi tutor crea que en esa casa me hablaran
+mal de l y esto le contrariaba. Como si todo cuanto pudieran decirme
+fuese hacerme olvidar sus bondades! Aunque fuera un monstruo, no por
+eso habra dejado de ser mi segundo padre.
+
+Por la noche, la soledad de la casa y el silencio del campo le
+fastidiaron y se fu Pars. Entr en un teatro; encontr inspida la
+obra que se representaba, pesar de que llevaba doscientas
+representaciones, y volvi Montretout en el ltimo tren. Dorma
+profundamente por la maana, cuando la puerta de su cuarto se abri
+bruscamente y entr el seor Roussel diciendo:
+
+--Soy yo! Cmo, perezoso! ests todava en la cama? Ven abrazarme.
+
+Mauricio no se lo hizo repetir. Salt al suelo y estrech su tutor
+entre sus brazos.
+
+--Vamos; vstete, dijo Fortunato; vas coger fro.
+
+--Pero, cmo es que llega usted tan de maana?
+
+--Tom el vapor ayer por la tarde; he corrido toda la noche en
+ferrocarril y aqu estoy.
+
+--Pero debe usted estar muy cansado....
+
+--Nada, absolutamente. Hablemos de ti.
+
+Durante este tiempo, Mauricio se haba vestido.
+
+--Pasemos tu estudio y estaremos mejor que aqu, dijo Roussel.
+
+Cogi al joven por el brazo, apretndoselo tiernamente, dichoso por
+tenerle all, como si hubiera abrigado el temor secreto de no
+encontrarle en su casa al volver. Llegados al estudio, se sent, sin
+haber examinado los lienzos puestos en el caballete, como tena por
+costumbre, y dijo, mirando su hijo adoptivo:
+
+--Cuntame con detalles tu accidente y tus aventuras con la seorita
+Guichard.
+
+--El accidente es de los ms sencillos y de los ms estpidos ...
+Imagine usted que fu cogido en una calleja por una cabalgata de
+horteras y atropellado antes de haber podido guarecerme.... Tena la
+frente contusionada y dislocado un hombro, cuando el jardinero de la
+seorita Guichard me vi sin conocimiento en medio del camino.... La
+seorita Guichard me hizo transportar su casa y me cuid perfectamente
+... No hay ms.
+
+--No hay ms!, murmur Roussel en tono de sospecha.
+
+--Nada!
+
+--Entonces has visto al monstruo mismo?
+
+--Un monstruo nada feroz, dijo Mauricio riendo.
+
+--Diablo! Cmo te las has compuesto?... Pero, sin duda, ella no te
+conoca cuando te acogi ignoraba el vnculo que nos une.
+
+--Es verdad que, en cuanto lo supo, su actitud cambi completamente.
+
+--Ah! Lo ves? exclam Roussel triunfante.
+
+--S; pero si ces de venir mi cuarto, sigui tenindome en su casa y
+sus atenciones, dignas de todo agradecimiento, no se interrumpieron....
+Acaso permaneci alejada por delicadeza.
+
+--Por delicadeza? Ah! Decididamente, no la conoces. Sera menos
+peligroso tratar de aprisionar leones tigres, que vivir en buena
+inteligencia con ella ... Oh! ya veo que se ha hecho de miel contigo;
+cuando quiere, sabe ser amable.... pero eso es imposible que dure ... yo
+lo s bien.... He tratado de domarla durante seis semanas y tuve que
+apelar la fuga ... Te habr dicho que soy un bandido, eh?
+
+--Todo lo contrario. Me ha contado que le haba amado usted mucho ...
+Y por su actitud, por el tono con que me hablaba, jurara que an....
+
+--Calla, desgraciado! interrumpi Fortunato con un ademn de horror.
+Gracias Dios esto libre de ella y el diablo mismo no me hara ponerme
+voluntariamente en su presencia ... Calla! has cambiado la cabeza de
+tu desposada?
+
+Roussel, pasendose de arriba abajo, en la agitacin que le producan
+aquellos recuerdos, se haba detenido delante del cuadro empezado por
+Mauricio antes de su partida y miraba con atencin la figura que
+representaba Herminia.
+
+--S, dijo Mauricio; me ha parecido que el rubio estaba mejor en la
+escala de los colores: el moreno resultaba brutal.
+
+--La fisonoma es encantadora. De qu modelo te has servido?
+
+--De ninguno: est hecho de imaginacin....
+
+--Ah! Pues no es esa tu costumbre....
+
+Se call. Acababa de ver el estudio de la virgen del bordado y le
+examinaba con aire cuidadoso. De una ojeada haba reconocido el
+terrapln de la quinta del to Guichard, en el que haba jugado durante
+toda su infancia. Y en aquella joven inclinada hacia la callejuela y
+rodeada de follaje, volva encontrar la desposada cuya cara haba
+cambiado Mauricio por un repentino capricho. Una extraa coincidencia,
+verdaderamente, y muy propsito para alarmar Roussel! ste
+permaneca delante del lienzo, no atrevindose volverse por no mostrar
+ su hijo adoptivo su cara sombra, pero viendo, sin embargo, que era
+necesaria una explicacin. Por fin, se arm de valor, y dijo:
+
+--Es nuevo este boceto?
+
+--S, padrino; he emprendido este cuadrito despus que usted se march.
+
+--Es la misma cabeza de la desposada ... Tambin de imaginacin?...
+
+Levant la frente y clav su mirada en los ojos de Mauricio. El joven se
+sonroj un poco y dijo sencillamente:
+
+--No he mentido usted nunca y no he de empezar mi edad ... Esta
+cara es la de la sobrina de la seorita Guichard.
+
+--Ha venido aqu? pregunt Roussel con violenta angustia; la has hecho
+entrar en mi casa?
+
+--No; no ha venido; he hecho este retrato de memoria....
+
+--De memoria! repiti Fortunato moviendo la cabeza. Cuntas veces la
+has visto entonces?
+
+--Dos veces.
+
+--Dnde?
+
+--La primera en el terrapln, tal como usted la ve en este boceto ... Su
+graciosa silueta me pareci que encuadraba bonitamente en el follaje....
+Haba en esto un precioso asunto ... La pint de memoria y despus, como
+la cabeza no me satisfaca....
+
+--Has vuelto!
+
+--S, padrino; y esta vez, estando hablndola, fu sorprendido por la
+seorita Guichard....
+
+--Que te ech una reprimenda ... Yo en su lugar....
+
+--Nada de eso; que me rog que entrase, se explic muy cordialmente
+conmigo, me acogi con gran benevolencia ... y despus....
+
+--Y despus? repiti Fortunato estremecindose.
+
+--Y despus, me hizo quedarme comer.
+
+--Has comido en su casa?
+
+--Antes de ayer.
+
+--No te ha hablado mal de m; te ha acogido con benevolencia y te ha
+convidado comer, resumi Roussel ... Ah! Hijo mo, todo esto es ms
+grave de lo que haba previsto. Veamos; vamos poner los puntos sobre
+las es, porque va en ello mi tranquilidad presente y tu seguridad en el
+porvenir. Dmelo todo, como un padre.... Esa joven ... encantadora si
+es como t la has pintado ... Ay! s muy bien cmo logras los parecidos
+... esa joven ... te ha gustado?
+
+--Oh! s, mi querido padrino, exclam Mauricio con fuego. Si usted
+supiera hasta qu punto es bonita, dulce, sencilla....
+
+--Eh! todo lo que t quieras ... un ngel.
+
+--Un ngel, s, padrino....
+
+--Pero tiene el diablo su lado! Y no tendrs el ngel sin verte
+obligado cargar tambin con el diablo!... Ah! querido hijo mo, t
+sabes cunto te quiero y cmo te lo he probado desde hace veinte aos.
+Debes estar convencido de que si slo se tratase de sacrificar mi reposo
+ tu dicha, no dudara ... Pero tener Clementina por suegra ...
+porque sera tu suegra! no habra en el infierno suplicio semejante.
+Hay que haberla conocido joven para sospechar lo que debe ser ahora que
+es vieja. Y su plan lo adivino ahora como si lo estuviera viendo ...
+Quiere robarme tu cario ... Ha puesto su sobrina como un cebo para
+cogerte en sus redes ... S, ya s lo que me vas decir; la sobrina es
+encantadora ... Al casarse con una joven, no se casa uno con su madre y
+mucho menos con su ta! Pero estoy seguro de que Clementina tomara sus
+precauciones, que se impondra la joven pareja ... qu digo? que la
+secuestrara y exigira al marido que jurase vivir con ella ... Este es
+el secreto de su buena acogida.... Ha visto en ti el yerno ideal ... Un
+muchacho guapo, bien educado, rico y ya clebre y como remate mi hijo
+adoptivo ... Su sueo es apoderarse de ti para que yo quede solo, mi
+edad, y me muera de pena en mi rincn, como un pobre perro abandonado.
+
+Y hablando as el buen Fortunato se haba enternecido. Su voz se perdi
+en un sollozo y las lgrimas rodaron por sus mejillas. Ante esta pena
+tan sincera del hombre que le haba educado, Mauricio se abandon su
+emocin: se abalanz Roussel, le estrech entre sus brazos, le oblig
+ sentarse en una butaca, se coloc en un taburete cerca de l, le cogi
+la mano y, llorando tambin, dijo:
+
+--Basta, mi querido padrino; ni una palabra ms ... Usted no me conoce
+... yo, abandonarle! Dejarle acabar su vida, que espero ser todava
+muy larga, sin aprovechar la dicha de su continua presencia! Cmo ha
+podido usted pensarlo? Preferira renunciar todas las mujeres de la
+tierra, mejor que causar usted una pena ... Usted llora, mi bueno y
+nico amigo, por mi causa.... Es la primera vez y ser la ltima ...
+Tranquilcese usted; jams har nada que le atormente ni que siquiera le
+disguste; sera un ente desnaturalizado si pensase en otra cosa que en
+complacerle. Los hijos deben obediencia sus padres y usted es an ms
+que un padre para m, porque no es la naturaleza la que le ha hecho
+serlo, sino su voluntad.... Yo soy su hechura moral ... No creo que haya
+en el mundo lazos ms fuertes que los de mi cario y mi
+reconocimiento....
+
+Roussel lloraba todava, pero al mismo tiempo se senta dichoso, porque
+vea la sinceridad con que hablaba Mauricio. Le abraz con efusin y ya
+ruborizado, el buen seor, por el egosmo con que aceptaba la renuncia
+de su querido hijo:
+
+--Casi no la conoces, exclam, y olvidars fcilmente esa joven ...
+Bah! Ya buscaremos otra, aun ms bonita y que no dependa de la atroz
+Clementina ... Si t supieras....
+
+--No quiero saber nada; creo usted bajo su palabra.
+
+--Ah! eres un buen muchacho, dijo Fortunato con efusin, y en este
+momento me pagas veinte aos de ternura....
+
+--Entonces, no se hable ms del asunto, contest Mauricio con afectada
+calma y que se borre hasta el recuerdo de esta aventura.
+
+Roussel y Mauricio volvieron emprender su plan de vida ordinario, en
+apariencia al menos, porque, en realidad se haba producido entre ellos
+una causa de molestia. El pintor no buscaba, como en otro tiempo, la
+presencia de su padrino, , instintivamente, Fortunato estaba retrado.
+No podan hablarse sin reticencias y se vean obligados reflexionar,
+antes de emprender una conversacin, fin de asegurarse de que no haba
+de descarrilar del asunto principal, en desenvolvimientos peligrosos.
+Ocupados incesantemente en dominarse, afectaban una tranquilidad que
+estaba muy lejos de sus espritus. No se atrevan dirigirse mutuas
+preguntas y se espiaban, temiendo sorprender en sus fisonomas la huella
+de una inquietud, la prueba de una pena. Hubieran querido convencerse de
+que haban renunciado, Roussel sus prevenciones y Mauricio su
+amor.... Pero saban que esto era imposible y ambos sufran. Estos dos
+seres que haban vivido tanto tiempo en una deliciosa intimidad, no se
+vean ahora ms que las horas en que les era imposible evitarse; por
+la maana en el almuerzo y por la tarde durante la comida y de
+sobremesa, y aun entonces estaban juntos con alguna inquietud. De este
+modo, Clementina haba conseguido introducir la turbacin en casa de su
+enemigo y envenenar su tranquila felicidad.
+
+
+
+
+CAPTULO IV
+
+
+EL ATAQUE Y LA DEFENSA.
+
+Durante quince das Roussel sufri valerosamente esta situacin tan
+nueva y tan penosa. Pensaba: "Es el primer momento; esto pasar. Un
+nuevo capricho seguir al actual y ya no habr cuestin. Podremos
+entonces respirar, lejos de la horrible Clementina, y vivir en paz."
+Pero sus esperanzas optimistas no se realizaron. Era que Mauricio
+estaba ms seriamente enamorado que lo que haba dicho? Era que la
+violencia hecha sus sentimientos haba aumentado su fuerza en vez de
+disminuirla? Mauricio cambiaba mucho, fsica y moralmente. l, que era
+la actividad misma, pasaba das enteros tendido en el divn de su
+estudio, fumando cigarrillos. No coga un pincel. El boceto de la
+_Virgen del bordado_ y el cuadro de los _Desposados_ estaban vueltos
+hacia la pared. Tena en completo abandono los estudios empezados para
+la decoracin de la sala de actos de la alcalda de Saint-Denis;
+importante trabajo obtenido en buena lid, en un concurso en el que tuvo
+por antagonistas los ms clebres pintores. Nada le interesaba. Estaba
+sufriendo una crisis de desaliento y de disgusto.
+
+Por la primera vez en su vida, Roussel le vea de este modo, lo que le
+alarmaba seriamente. Disimulaba, sin embargo y no lo interrogaba,
+temiendo una respuesta que abriese de nuevo el debate. Esperaba todava
+que "aquello pasara", pero vea que no "pasaba" jams.
+
+Por las tardes Mauricio sala solo con frecuencia. Las primeras veces,
+Roussel le haba preguntado: "Adnde vas?" y el joven le haba enseado
+un lbum, y respondido: "Voy buscar apuntes ..." Y no haba invitado
+su tutor que le acompaase y hasta, pareciendo temer que ste se lo
+propusiera, casi se haba escapado. Roussel no haba repetido la
+pregunta; pero un da en que el lbum de los croquis estaba sobre una
+mesa, en ausencia del pintor, haba levantado la cubierta, recorrido las
+hojas y adquirido la certeza de que todas estaban inmaculadas. Entonces,
+en qu pasaba Mauricio los das? Habra faltado su promesa y vuelto
+ casa de la seorita Guichard? Roussel no lo sospech siquiera; saba
+que era incapaz de faltar un compromiso. Y sin embargo, qu haca?
+
+Resolvi seguirle, y una tarde en que Mauricio haba salido por el
+camino de Saint-Cloud con el famoso lbum de las hojas en blanco,
+Fortunato se dispuso ir de lejos en su seguimiento. Pudo sin
+dificultad no perderle de vista, porque el joven marchaba sin
+desconfianza. Ni una sola vez se volvi y en el camino polvoriento, su
+silueta se destacaba visible quinientos pasos de distancia. Volvi
+hacia la derecha; tom un sendero de travesa que conduca al bosque y
+una vez llegado la espesura, se sent, con el lbum sobre las rodillas
+y permaneci ms de una hora sin moverse, como si esperase alguien,
+pero nadie lleg. Sali de su abstraccin y paso lento, siguiendo su
+paseo, se dirigi hacia la Celle-Saint-Cloud.
+
+Fortunato se estremeci. Se habra engaado? Sera capaz Mauricio de
+tanto disimulo? Qu! ira casa de la seorita Guichard? No!
+imposible. Y, sin embargo, tomaba una direccin nada dudosa hacia una
+plazoleta en la que desembocaba la callejuela donde el joven haba sido
+atropellado. Pero Mauricio, en vez de apretar el paso, como aquel
+quien se espera, le acortaba. Dobl la esquina de la calleja y all se
+detuvo su tutor. Mauricio avanz hasta que pudo descubrir el terrapln
+de la quinta y all, oculto detrs de una espesura de madreselvas que
+brotaban en la cerca de un jardn, esper.
+
+Desde su puesto de observacin, Roussel le vea mirar con insistencia
+hacia la finca de la seorita Guichard. Y hasta le vea la cara lo
+bastante para notar su profunda tristeza. Esto era, pues, el objeto de
+sus paseos misteriosos? Vena contemplar el sitio donde haba visto
+por primera vez Herminia. Esperaba verla de lejos si pasaba por la
+alameda de las ramas colgantes. Acaso ella se mostrase tan triste como
+l y entonces, esa identidad de sentimientos sera un alivio para su
+pena. Y el curtido corazn de Fortunato se apret al recibir esta prueba
+de la pena efectiva y devoradora del hijo quien amaba tan tiernamente.
+
+Una gran melancola se apoder de l. Presinti que estaba destinado al
+ms cruel de los sacrificios; el de la tranquilidad de sus ltimos das.
+Vi que no podra dudar entre su dolor y el de Mauricio. Estim que no
+era justo aceptar el sufrimiento de aquella juventud como precio de la
+quietud de su vejez. No haba igualdad entre la vida del uno, en su
+aurora, y la del otro, en su ocaso. Por ltimo, temi que Mauricio le
+juzgase egosta y tuviese de Clementina mejor opinin que de l y quiso
+demostrar la diferencia que haba entre ellos y hacer apreciar su
+abnegacin comparada con la inflexibilidad de la seorita Guichard.
+
+Mauricio dej su sitio lentamente y como disgusto. Aquel da Herminia
+no haba aparecido en el jardn. Tom de nuevo el camino del bosque, con
+la cabeza baja y al llegar la plazoleta, arroj un grito ahogado y
+palideci: su tutor estaba delante de l. El anciano estaba grave y un
+poco plido, pero su fisonoma y su actitud no acusaban enfado alguno.
+Viendo Mauricio perplejo, se adelant sin hablar, le cogi
+afectuosamente el brazo y march su lado en direccin Montretout.
+
+Despus de algunos minutos de silencio, levant la cabeza, mir su
+hijo adoptivo con dulzura y dijo con voz enternecida:
+
+--As pues, hijo mo; _eso_ es ms fuerte que t? Es absolutamente
+preciso que la vuelvas ver?
+
+ estas palabras tan afectuosas, tan verdaderamente paternales,
+Mauricio, conmovido, balbuce con voz alterada:
+
+--Oh! mi querido padrino, perdneme usted, pero es tanta mi pena!...
+
+--Vamos, hijo mo; has hecho lo que has podido, bien lo veo; m me
+toca hacer el resto.
+
+--Padrino mo!...
+
+--Acaso has credo que te he criado como lo he hecho, durante veinte
+aos, para cambiar de repente, el mejor da, y hacerte desgraciado? No,
+no! Te quiero para ti mismo y no para m y no puedo soportar la idea de
+que alimentas una pena que una palabra ma puede disipar.
+
+--Oh! pero yo no aceptar que usted tenga el menor disgusto por mi
+causa, interrumpi Mauricio con energa. Soy un cobarde por no haber
+sabido soportar mejor esta decepcin. Pero yo dar buena cuenta de mi
+debilidad ... Hace mucho tiempo que estoy proyectando un viaje Espaa
+... Partir ... partiremos juntos.
+
+--No!, dijo tristemente Roussel; porque llevaras contigo el recuerdo
+de Herminia y seras an ms desgraciado estando lejos de ella ... Y yo
+tendra la doble tristeza de verte sufrir y de pensar que sufras por
+ser yo un egosta ... Lo que me impeda dejarte en libertad de amar
+esa muchacha, que es sin duda adorable y buena....
+
+--Ah! mi querido padrino; si usted hablase con ella solamente un cuarto
+de hora, estara usted seguro de ello. La dulzura de su voz, la gracia
+de su mirada, todo atestigua un corazn exquisito.
+
+--Yo creo que si t te has puesto amarla tan deprisa y tan fuerte,
+dijo Fortunato sonriendo, es que tiene un encanto irresistible.
+
+--Y con todo eso, es tan modesta, tan bien educada....
+
+--Oh! no se parece Clementina ... Pero te deca que me haba
+contenido el temor de que fueses vctima de la seorita Guichard, como
+lo he sido yo ... He pensado mucho en todas estas cosas desde que volv
+de mi viaje y he adquirido la certidumbre de que podrs escapar al
+peligro. Qu es lo que t quieres, en suma? Una mujer y no una fortuna.
+Y bien; csate con Herminia, y si la seorita Guichard te atormenta,
+coges tu mujer del brazo y te la llevas. T sers siempre
+independiente. As pues si Herminia te ama....
+
+--Me amar.
+
+--Debe amarte ya! Pero la seorita Guichard estar, de seguro, furiosa
+por no haberte visto desde hace dos semanas. Va ser preciso jugar mano
+ mano con esa buena pieza. Ests dispuesto seguir el plan que te voy
+ trazar?
+
+--Ciegamente.
+
+--Pues bien, escucha. Si cometieras la imprudencia de presentarte maana
+en la Celle-Saint-Cloud, con el aire radiante y diciendo Clementina:
+"Heme aqu! Mi tutor consiente en que me case con su sobrina de usted;
+quiere usted concederme su mano?" puedes estar seguro de que te
+pondran en la puerta con todos los honores debidos tu posicin de
+hijo adoptivo de un hombre execrado. Ser, pues, necesario que te
+presentes con cara de contriccin y de inquietud, que pidas hablar en
+secreto con la seorita Guichard y que cuentes que te he sorprendido
+yendo su casa y que ha habido entre los dos una escena violenta, cuya
+conclusin ha sido este _ultimtum_ formulado por m: romper toda
+relacin con mi enemiga abandonar mi casa.
+
+--Cmo! Ser preciso abandonar usted?
+
+--Durante el tiempo necesario para las capitulaciones y hasta el
+matrimonio. Si Clementina te viese continuar viviendo conmigo, como es
+lista, sospechara alguna astucia y te dara que sentir. La nica
+probabilidad de xito que tienes con ella es aparecer enfadado conmigo y
+que sea yo el condenado sufrir. De este modo te acoger como un
+aliado, porque, es triste decirlo, pero ella no entrega su sobrina un
+buen muchacho capaz de hacerla feliz, sino un hijo ingrato que pone en
+peligro la dicha de mi vida. No protestes; yo sabr, naturalmente, qu
+atenerme y la apariencia de la falta bastar. T, continuars amndome
+tanto ms cuanto ms grande te parezca mi sacrificio. Pero no dejes
+sospechar nuestro convenio ni demuestres cario hacia m: el da en que
+Clementina no vea en ti un instrumento de rencor, te odiar y todo se
+habr perdido.
+
+--Pero despus?
+
+--Oh! Despus ... despus ser cuando empiecen las verdaderas
+dificultades. Tendrs que mostrarte lleno de deferencia por la seorita
+Guichard. Si no haces causa comn con ella contra m, si confiesas una
+reconciliacin con tu tutor, el diablo se desencadenar y entonces
+sabrs ciencia cierta lo que es esa seora ... Porque, amigo mo,
+ahora no puedes juzgarla ... no la conoces.
+
+--Es usted tan bueno, dijo Mauricio con alguna indecisin, que me voy
+atrever dirigirle una pregunta verdaderamente arriesgada ... Llegado
+el caso, consentira usted en reconciliarse con la seorita Guichard?
+
+--Consentir en todo para hacerte dichoso! Pero no te hagas ilusiones;
+es Clementina la que habr que decidir. Yo jams le he hecho nada
+malo, si se excepta el no querer llamarme barn de Pontournant y
+dejarla para vestir imgenes.... No puedo hacer ms que ofrecerme
+estrechar su mano ... Y te doy mi palabra de que tendr ese herosmo....
+
+--Entonces todo saldr pedir de boca. Usted exagera su rencor. La
+edad ha amortiguado los fuegos de su clera ... Se ha calmado mucho.
+
+--Eso me asombra ... El vino gana en sabor al hacerse viejo, pero el
+vinagre, por el contrario, aumenta en acidez ... Y la acidez de
+Clementina.... Cuando la conozcas, vers lo que es bueno.
+
+--Padrino mo!
+
+--No; no lo digo para retirar mi promesa. Estoy decidido, pero s lo
+que me comprometo. Hace veinte aos, retroced ante el abismo; ahora me
+arrojar l. No hubo en Roma un ser sublime llamado Curtius que se
+ech armado en una sima para apaciguar los dioses?
+
+--S, padrino mo; ese fu el asunto de mi primer concurso para el
+premio de Roma.
+
+--Pues bien yo imitar ese mrtir! Pero, cuando est en el fondo, no
+me dejars solo?
+
+--Seremos dos para acompaar usted, para amarle.
+
+--Entonces, corriente. Dame hoy doble racin de ternura, porque desde
+maana viviremos separados ... As lo exige la poltica!
+
+Haban llegado la verja de la quinta de Montretout; entraron y pasaron
+la velada haciendo proyectos para el porvenir.
+
+Al da siguiente, como haba dispuesto Roussel, Mauricio se present en
+la Celle-Saint-Cloud y fu recibido sin dificultades. Introducido en el
+saln, tuvo que esperar algn tiempo. Sin duda la seorita Guichard
+quera tomarse tiempo para pensar lo que iba decir y acaso tambin
+ensear Herminia adornada con elegante sencillez. Sin embargo, la
+duea de la casa apareci sola y avanz con la frente oscurecida por una
+nube.
+
+--Celebro infinito ver usted, seor Aubry, dijo con voz bastante
+firme. Sin duda ha estado usted enfermo, porque hace quince das que no
+sabemos de usted.
+
+--Dispnseme usted, seorita, pero no he estado enfermo.
+
+--Ah! exclam Clementina con severidad amenazadora. Entonces habr
+usted estado ausente.
+
+--No, seorita; he estado en Montretout....
+
+--Tan cerca?, dijo expresando una spera irona. Entonces, qu le ha
+impedido usted venir?
+
+--He tenido vivos disgustos ... disgustos de familia ... Mi tutor ha
+vuelto y....
+
+--Y qu?... interrog Clementina, devorada por una ardiente curiosidad.
+
+--Y se han producido entre nosotros algunas dificultades....
+
+--Las palabras salan penosamente de la boca de Mauricio. Era preciso
+que amase mucho Herminia y que su padrino, en el momento de salir, le
+hubiese recomendado de nuevo el disimulo, para que se decidiese mentir
+de aquel modo. Pero no le fu necesaria mucha habilidad. En un instante,
+la actitud de la seorita Guichard haba cambiado. Su violencia
+desapareci, las nubes de su frente se disiparon y con la faz radiante,
+sonri Mauricio como un amigo. Le tom la mano, le atrajo hacia ella
+en un canap y exclam, con los ojos brillantes de alegra:
+
+--Pobre joven! cunteme usted eso.
+
+Mauricio cont lo que haba convenido con Roussel y pudo comprender en
+la triunfante exaltacin de Clementina hasta qu punto su padrino le
+haba dicho la verdad. S; el mvil nico de la seorita Guichard era su
+rencor implacable; todo estaba subordinado en su existencia al deseo de
+hacer mal Fortunato. Era esto tan evidente, tan claro, que Mauricio
+se le pasaron ganas de levantarse y exclamar: "Todo lo que estoy
+contando es falso de la cruz la fecha. Mi padrino es el mejor de los
+hombres y antes que causarme la ms pequea pena est dispuesto
+olvidar lo que usted le ha hecho y reconciliarse con usted."
+
+Pero no tuvo tiempo. La seorita Guichard se levant, llam y dijo al
+criado: "Ruegue usted la seorita Herminia que venga." Esta sencilla
+frase borr los escrpulos de Mauricio. Pens que iba ver la Virgen
+del bordado y que podra acabar su boceto del natural. El amor al arte,
+su ternura por Herminia; todo iba ser satisfecho al mismo tiempo.
+Bendijo mentalmente al hombre que le proporcionaba todas estas
+satisfacciones y jur indemnizarle del esfuerzo que le habra costado el
+resignarse. Precisamente la seorita Guichard se volva hacia l con
+complacencia y le deca con nfasis:
+
+--Olvide usted el mal proceder de un hombre egosta. Yo le devolver la
+afeccin que l le retira.... y usted encontrar en mi casa, cerca de
+m, la compensacin de sus cuidados....
+
+Una ltima sacudida de su honradez indignada estuvo punto de
+apoderarse de Mauricio ... Ya abra la boca para responder: "No necesito
+compensaciones y usted sera incapaz de amar nadie, ni su sobrina,
+como yo soy amado por mi tutor."
+
+Pero entr Herminia, rubia, sonrosada, fresca, sonriente; y todo qued
+olvidado.
+
+El plan formado por Roussel resultaba, por otra parte, en todas sus
+partes, y Mauricio, con el egosmo natural del hombre, gozaba tan
+plenamente de su dicha como su padrino tena el corazn la vez
+satisfecho y desgarrado. Sin embargo, el joven no olvidaba al que se
+haba sacrificado por l y le escriba largo y tendido todas las tardes
+al volver Pars, despus de haber comido en la Celle-Saint-Cloud,
+porque coma todas las tardes con su futura, hasta tal punto tema
+Clementina que se le escapase su prisionero. Sus cartas estaban llenas
+de noticias sbrela actitud de Clementina, sobre sus palabras, sobre la
+gracia y la bondad de Herminia. Roussel responda dando instrucciones
+su hijo y recomendndole prudencia y, sobre todo, discrecin. Jams se
+permita una palabra desagradable respecto de su enemiga; nunca una
+crtica amarga. Desde el da en que Mauricio fu admitido en casa de la
+seorita Guichard, Fortunato pens, con mucha delicadeza, que convena
+poner en buen lugar ante su pupilo una mujer con la que iba estar
+unido por estrechos lazos.
+
+De vez en cuando, cuando se aburra mucho en Montretout, haca una
+escapada Pars iba sorprender Mauricio, por la maana, en su
+estudio. Llegaba con la cara radiante y las manos llenas de flores de
+sus estufas; abrazaba su querido hijo, le contemplaba, le acosaba
+preguntas y daba vueltas su alrededor con inquieta ternura. Pero
+prontamente vea que Mauricio no haba dejado de quererlo y se iba
+dichoso.
+
+Tomaba precauciones, parque saba que era espiado. En varias ocasiones
+haba sorprendido rondando su casa al primo Bobart, el confidente de
+Clementina, y hasta le haba visto seguirle Pars. El darle esquinazo
+no haba sido ms que un juego. Las robustas piernas de Fortunato haban
+burlado fcilmente el espionaje del antiguo abogado. Preguntado Mauricio
+acerca de este personaje haba contado que Bobart iba con mucha
+frecuencia casa de la seorita Guichard. Una vez haba llevado consigo
+ su hijo, oficial de hsares y aspirante desahuciado la mano de
+Herminia. Pero ni el padre ni el hijo parecan peligrosos. Roussel, sin
+embargo, pona su pupilo en guardia contra ellos.
+
+--Mientras no hayas salido de la iglesia con tu mujer del brazo, le
+deca, no habrn acabado las dificultades. Y realmente, entonces
+empezarn de nuevo. Navegas entre escollos; no lo olvides. No sabes de
+lo que es capaz Clementina. Es mujer que por una sospecha puede echarlo
+todo rodar el ltimo da, en la alcalda misma. Por mucho que
+desconfes, nunca ser bastante.
+
+Mauricio encontraba un poco pueriles tantas precauciones. Haba dado un
+largo paseo por el jardn con Herminia y saba que poda contar con
+ella por completo, porque tambin le amaba. Aquellos corazones se
+haban entregado al mismo tiempo y no deban separarse jams.
+
+Una maana, al llegar al estudio, Roussel encontr su hijo ms
+contento que de costumbre y cuando le pregunt la causa, ste sac del
+bolsillo una carta y se la entreg. Era de Herminia, que llamaba
+Roussel "querido padre," le daba las gracias por su abnegacin, le
+prometa pagrsela con su cario, y le abrazaba, entretanto, de todo
+corazn. El buen seor se enterneci al principio y asegur que aquella
+chiquilla era verdaderamente deliciosa, pero despus reflexion y acab
+por no aprobar que Mauricio la hubiese revelado su tctica. Las mujeres
+son tan charlatanas! Podran estar seguros de que, con la mejor
+intencin, no cometera Herminia alguna indiscrecin, aunque fuese
+ligera? Porque si Clementina vislumbraba solamente la verdad....
+
+Esta vez Mauricio trat su tutor de visionario y dijo que exageraba
+verdaderamente el carcter de las personas. La misma seorita Guichard
+estaba tan contenta con este matrimonio, que si ahora se le descubriese
+la buena inteligencia de Mauricio y de su tutor, no cambiara en nada
+sus proyectos. Herminia y l estaban convencidos de que aquella
+atmsfera de pura alegra haba dulcificado su corazn y de que se
+prestara de buen grado reconciliarse con Roussel.
+
+ste, ante una afirmacin que no poda combatir ms que por suposiciones
+fundadas en su experiencia, mova la cabeza y responda deseando que no
+se equivocasen. De este modo lleg la vspera del gran da.
+
+Por la tarde, despus de una comida muy alegre, y en el momento en que
+Herminia y Mauricio se disponan bajar al jardn, la seorita Guichard
+se adelant hacia el pintor y le dijo:
+
+--Querido hijo mo, deseara hablar cinco minutos con usted ... Herminia
+me perdonar que le separe usted de ella ... ser la ltima vez ...
+Anda, hermosa ma, ve coger un ramo de rosas para Mauricio ... Cuando
+hayas acabado, te le devolver....
+
+Herminia cambi una mirada inquieta con Mauricio y sali. Puestos en
+presencia el uno del otro, el prometido y la ta se observaron un
+momento. Ambos estaban sonrientes pero sus fisonomas aparecan un tanto
+contradas. La seorita Guichard tom la palabra y dijo con voz firme:
+
+--Mi querido Mauricio, henos ya en el da decisivo. Usted me har la
+justicia de reconocer que ni una sola vez le he hablado de m y que no
+he tenido otra preocupacin que la dicha de ustedes dos. Conviene, sin
+embargo, que tratemos fondo un asunto importante; el de nuestras
+relaciones en el porvenir. Usted sabe cmo he educado Herminia y ve la
+afeccin que tiene por m. Su ausencia de mi casa producira aqu un
+vaco muy cruel y me atrevo lisonjearme de que yo tambin hara alguna
+falta esa nia.... No quiero, sin embargo, ser obstculo la libertad
+necesaria dos jvenes, ni interponerme entre vosotros ... He
+reflexionado mucho en estos detalles, que no dejarn de tener influencia
+en nuestra tranquilidad futura, y he aqu lo que voy proponer usted.
+Acabaremos aqu el verano y el ao que viene har preparar vuestras
+habitaciones y un hermoso estudio en el edificio donde estn situados
+los cuartos de los amigos ... Usted le conoce, porque all fu donde
+pas la enfermedad producida por su accidente ... Estaris, por tanto,
+independientes, y yo gozar de vuestra presencia.... Comeris conmigo,
+si as lo queris, y recibiris vuestros amigos como si fueseis los
+dueos de la casa ... Yo ser la que represente el papel de una invitada
+... En Pars os ofrezco el entresuelo de mi casa de la calle de
+Courcelles ... Yo vivo en el primero. Estaris, pues, en vuestra casa,
+en completa separacin, si eso os conviene ... El estudio lo tendr
+usted donde guste, porque no le hay en la casa y, por otra parte, las
+idas y venidas de los modelos podran molestaros. Es mejor que ni su
+mujer de usted ni yo nos encontremos con esas personas, ordinariamente
+un poco ... libres ... Ya ve usted que soy un poco exigente, aunque no
+lo parezca; mi pretensin se reduce no separarme por completo de mi
+sobrina y gozar tambin un poco de vuestra dicha.
+
+Hubo un momento de silencio.
+
+--Y bien!, continu Clementina, no responde usted? Qu le sucede?
+Parece usted estupefacto!
+
+Mauricio lo estaba, en efecto. El exordio lleno de precauciones de
+Clementina le haba hecho inundarse en sudor fro, porque haba previsto
+complicaciones horribles. Pero la exposicin de aquellas pretensiones,
+despus de un miedo tal, le pareca de una moderacin absoluta. Imbudo
+en las prevenciones de su padrino, esperaba que la seorita Guichard
+intentara acapararle enteramente, tenerle en tutela, convertirle en una
+especie de cartujo privado. Y en lugar de tales medidas de rigor,
+reclamaba modesta y casi humildemente que no se prescindiese de ella. El
+tirano se metamorfoseaba casi en vctima. Negarla lo que peda hubiera
+sido conducirse como un hombre sin educacin y sin delicadeza. No
+pensaba que consentir en habitar la Celle-Saint-Cloud en verano, aunque
+fuese en edificio separado, y en invierno en la calle de Courcelles, aun
+en otro piso que Clementina, era consentir en la proscripcin de
+Roussel. Porque, sin una completa reconciliacin, cmo iba poder
+Fortunato ir casa de la seorita Guichard para ver sus hijos?
+
+Mauricio, en la expansin de su alegra, no miraba tan lejos. Adems
+para l la reconciliacin era segura; y como quiera que fuese, en casa
+de la seorita Guichard en otra parte, la vida se le apareca de color
+de rosa.
+
+--Estoy estupefacto, respondi, por la ingeniosa y prctica sencillez de
+las combinaciones de usted.
+
+--Le parecen usted, pues, satisfactorias?
+
+--Absolutamente.
+
+--Entonces, las acepta usted?
+
+--Con muchsimo gusto.
+
+--Ah! querido hijo mo; ven, quiero abrazarte.
+
+--Y le estrech en un abrazo vigoroso, y le plant en cada mejilla un
+beso sonoro. Si Mauricio hubiera estado en aquel momento capaz de
+reflexionar, la ardiente alegra que la seorita Guichard demostraba, le
+hubiera puesto en guardia contra la facilidad con que acababa de acceder
+ las pretensiones de la desptica solterona; hubiera pensado que, para
+empezar, el paso que se lo obligaba era muy largo y que si el segundo
+iba ser del mismo tamao, le conducira infaliblemente la
+esclavitud.
+
+Pero en aquel momento y gracias la ptica especial del amor, la
+seorita Guichard le pareca muy moderada. Al volver Herminia, con un
+haz de flores entre los brazos, encontr su ta y su prometido
+encantados el uno del otro y se regocij cndidamente por su buen
+acuerdo.
+
+Clementina triunfaba y apenas poda contener los transportes de su
+alegra. Una vez franqueado aquel desfiladero, cuyo ataque vena
+preparando, haca una semana, con habilidad consumada, no vea ante ella
+obstculo alguno. Mauricio, cado en su poder, gracias la maga que lo
+haba encantado, estaba separado de Roussel y la empresa de odio
+emprendida haca veinte aos reciba su complemento.
+
+Roussel, con el cual pas Mauricio la maana, antes de ir la
+Celle-Saint-Cloud para firmar el contrato, no se enga acerca del valor
+de las concesiones que Clementina haba arrancado tan diestramente al
+joven. Se juzg amenazado del modo ms grave y comprendi que la mujer
+que haba dirigido contra l tan formidables bateras, no habra de
+desarmarse como esperaban los jvenes esposos. Pero tuvo el supremo
+valor de callar sus inquietudes, por no aminorar la alegra de su hijo,
+no queriendo ver ni una sola arruga en aquella frente radiante. Y para
+estar ms seguro de no ser causa de una complicacin ltima hora,
+anunci Mauricio que parta para el Havre.
+
+--Pero volver usted maana por la maana? pregunt Mauricio con algn
+cuidado.
+
+--Maana por la tarde. Cuando estis casados, me presentar en casa de
+la seorita Guichard segn vuestro deseo, y har cuanto sea posible para
+asegurar la concordia general.
+
+--Gracias, querido padrino, en nombre de Herminia y en el mo.
+
+--Abrzame y que seis dichosos!
+
+--El padre y el hijo se estrecharon en un tierno abrazo con una efusin
+extraordinaria. Y Mauricio parti para la Celle-Saint-Cloud, donde
+Herminia y la seorita Guichard le esperaban para almorzar antes de ir
+la alcalda.
+
+
+
+
+CAPTULO V
+
+DONDE LA VICTORIA SE INCLINA DEL LADO DE LA BONDAD.
+
+
+En el hermoso jardn, cerca del terrapln que haba sido testigo de sus
+primeras palabras, Herminia y Mauricio se paseaban, bajo la bveda de
+rboles, mientras la seorita Guichard reciba los invitados. El seor
+Tournemine, muy felicitado por el precioso discurso que haba
+pronunciado el da anterior en la alcalda, acababa de llevar su
+mujer, y faltaban los Chevalier, primos de Clementina por parte de
+madre, los Bobart y los Truchelet, cuyo jefe, Eduardo Truchelet, miembro
+del Instituto, es el gran profeta de las variaciones atmosfricas.
+
+Cuando Truchelet publica en los peridicos y revistas cientficas que el
+mes de junio ser lluvioso y el de diciembre glacial, no hay cuidado;
+habr una sequa excepcional y el invierno ser benigno. Nunca se ha
+hecho justicia la memoria de sabio de Truchelet, y sin embargo, en
+teora, sus pronsticos son indiscutibles.
+
+Bobart padre, antiguo abogado, acababa de hacer entrar al miembro del
+Instituto en su terreno favorito, preguntndole qu influencia ejerca
+el viento norte sobre el cultivo de los albaricoques en el centro de
+Francia, y Truchelet, apoyado en la chimenea, se dispona probar que
+el descenso ms monos rpido de la temperatura polar, produciendo
+mayor menor calor en las corrientes submarinas, era causa de las
+buenas malas cosechas en el pas ms templado de Europa, cuando la
+seorita Guichard llam Bobart con un ademn y lo hizo acercarse
+ella.
+
+Encontrndose libre, por primera vez desde por la maana, quera
+interrogar su facttum.
+
+--Cmo va la construccin de la tienda para el baile de esta noche?
+
+--El patio est ya cubierto ... Los obreros del seor Belloir no tienen
+que hacer ms que clavar una tela en el suelo y arreglar las sillas ...
+Se entrar por el jardn y por las ventanas del piso bajo ... Est muy
+hbilmente dispuesto.
+
+--Cuntas personas podrn estar sentadas?
+
+--Por lo menos, doscientas.
+
+--Perfectamente. La msica del pueblo, ser exacta?
+
+-- los postres, es decir, eso de las nueve, empezar tocar.
+
+--Seremos treinta y dos la mesa. Habr espacio para todos?
+
+El jefe de cocina asegura que cabran cincuenta.
+
+--Entonces, todo est bien.
+
+--T triunfas; pero has jugado una partida muy arriesgada. Si ese joven
+no hubiera sido tan fcil de conducir, hubieras podido sufrir alguna
+avera ... Mientras que otro ...
+
+--Tu hijo, no es verdad?
+
+--S, mi hijo; respondi Bobart con aire contristado.
+
+--No agradaba Herminia ...
+
+--Si le hubieras dejado hacerle la corte ...
+
+--l se la ha hecho, sin pedirme permiso!
+
+--Mi hijo? exclam estupefacto el antiguo abogado.
+
+--S, tu hijo, el oficial de hsares en persona. Y de tal modo, que se
+ha permitido escribir mi sobrina una esquelita, que Herminia me
+entreg, naturalmente, sin abrir ... Est escrita con un buen estilo la
+tal esquela ... Podrs leerla, si quieres ...
+
+--Cmo! Se ha atrevido?...
+
+--Se ha atrevido. Y yo, sin decirte nada, para no disgustarte, mi pobre
+primo, me atrev por mi parte decirle que si no cambiaba de proceder,
+le pondra en la puerta con todos los honores debidos sus galones ...
+
+--Puedes creer, respetable prima ma, que yo ignoraba ...
+
+--Hubo un momento en que pens que eras t el que habas impulsado ese
+badulaque, pero la torpeza de su conducta me prob claramente que obraba
+por su propia iniciativa. Yo no os quiero mal, Bobart. Bien sabes que os
+profeso una antigua afeccin ... En resumen, la adopcin de Herminia ha
+destrudo las esperanzas que tu hijo poda abrigar respecto de mi
+herencia, y hace mucho tiempo que he resuelto reparar este perjuicio que
+os causaba. En mi testamento he asegurado doscientos mil francos tu
+oficial de hsares ... Esto le consolar ...
+
+Bobart, abrumado por esta liberalidad inesperada, se deshizo en
+protestas; pero Clementina, con la autoridad de una soberana sobre su
+vasallo, cort aquellas expansiones entrando en un orden de ideas que le
+pareca ms interesante:
+
+--Y hay noticias de Roussel esta maana?
+
+--Parti ayer, como te dije, por el ferrocarril del Havre ... Se ha ido
+ digerir su fastidio en la orilla del mar ... Se ha dado el golpe
+mortal ...
+
+--Le permito vivir, declar magnnimamente la seorita Guichard,
+condicin de que, en adelante, permanezca en su puesto ...
+
+--Y qu remedio tiene? Has cortado las garras ese len y ya est
+domado ...
+
+--Han sido necesarios veinte aos de lucha para llegar ese resultado
+... Pero no me arrepiento de mis esfuerzos.
+
+Veinte aos de lucha! Clementina llamaba lucha la persecucin que
+haba hecho sufrir al buen Fortunato y contra la cual ni una sola vez se
+haba ste rebelado. Una lucha aquella serie no interrumpida de
+vejaciones y de infamias, sufridas por su enemigo con la paciencia
+inalterable de un hombre que se da cuenta del peligro de que ha escapado
+y que se dice: "Habiendo evitado tal desdicha, puedo soportarlo todo con
+resignacin." Al fin, la seorita Guichard le permita vivir!
+
+Y l estaba decidido usar de ese permiso, porque apenas las ltimas
+palabras de la ta de Herminia se haban confundido con el hueco rumor
+de las disertaciones de Truchelet, cuando entr un criado, se aproxim
+la duea de la casa, inclinndose respetuosamente, murmur esta frase:
+
+--El seor Fortunato Roussel pregunta si la seorita tendr bien
+recibirle.
+
+Un rayo cayendo sobre la casa; las palabras profticas del festn de
+Baltasar apareciendo en la pared en letras de fuego; el nivel del Sena
+cambiando de repente y haciendo que el ro se precipitase sobre el
+jardn; el Presidente de la Repblica apareciendo de pronto escoltado
+por su cuarto militar para bailar en la boda de Herminia; ningn
+cataclismo, ninguna manifestacin divina, ninguna inverosimilitud
+social, hubieran causado Clementina un estupor semejante al que
+sinti.
+
+Sus ojos se abrieron inmensos; una llama subi su frente; despus se
+puso plida como una muerta y sus manos se abrieron y se cerraron en el
+vaco. Quiso hablar y no pudo ms que producir un ruido que lo mismo
+expresaba alegra que terror.
+
+Ya Bobart extenda el brazo para sostener su respetable amiga, cuando
+por un supremo esfuerzo de la voluntad, Clementina recobr su aplomo,
+domin su cerebro y tomando una decisin, dijo:
+
+--Hgale usted entrar en el saloncillo.
+
+Y como Bobart, con la boca abierta, pareca pedir una explicacin, le
+dirigi una mirada fulminante y le dijo:
+
+--Conque estaba en el Havre!
+
+--Pero, mi bella prima ...
+
+En los momentos crticos, Bobart tena la costumbre de desarmar
+Clementina llamndola "bella prima." La lisonja hizo su efecto. Una
+sonrisa altanera crisp los labios de la seorita Guichard; lanz un
+vigoroso suspiro que la libr de su opresin y dijo, mirando con
+altanera su primo aterrado:
+
+--Crees que le temo? Ahora vamos vernos los dos.
+
+--Viene, sin duda, pedir gracia, insinu Bobart.
+
+Este pensamiento conmovi Clementina. Hasta entonces no haba
+imaginado ms que un Roussel amenazador y terrible, avanzando armado de
+derechos iguales los suyos y reclamando su parte de afecciones, de
+dicha y de esperanza, y en un momento se figur un Roussel aniquilado,
+vencido, aproximndose tmido, suplicante y dispuesto consentir que se
+pusiera sobre su cabeza un pie victorioso. Se estremeci de alegra y
+haciendo un ademn de soberbia, contest:
+
+--Es probable! Viene capitular ... Bueno, vamos ver!.. Sustityeme
+con mis convidados y que nadie sospeche lo que aqu sucede.
+
+--Vete tranquila.
+
+Abri la puerta y alta la frente, firme la mirada, entr en la
+habitacin donde esperaba Fortunato.
+
+ste estaba de pie cerca de la ventana y miraba Herminia y Mauricio,
+que paseaban por el jardn. Ignoraban su llegada y, entregados por
+completo la dicha de verse juntos, marchaban con ese andar perezoso
+igual, propio de las parejas enamoradas. En verdad que el paso que
+Fortunato daba en este momento era para l muy penoso, pero todo lo daba
+por bien empleado al ver los jvenes tan plenamente dichosos.
+
+La puerta, al abrirse, le hizo volver la cabeza. Clementina, majestuosa
+y soberbia estaba delante de l.
+
+Ambos se examinaron en silencio durante unos instantes. Ella le encontr
+bien con su cabello blanco y rizado que serva de apropiado marco una
+cara llena y sonrosada. Tena, como siempre, hermosa presencia y su
+elegancia era propia de su edad. Con una amargura que no pudo vencer,
+Clementina pens: "No tiene trazas de haber sufrido mucho."
+
+Roussel la salud con sonriente cortesa y ella hizo una ligera y seca
+inclinacin de cabeza.
+
+--He aqu, dijo, una visita que yo no esperaba y que ms que
+sorprenderme ...
+
+--La vida no es ms que una serie de sorpresas, mi querida prima,
+respondi. Fortunato en tono amable; y ser feliz si sta que te
+proporciono te parece agradable.
+
+--Te burlas?
+
+--La ocasin no me parece bien escogida para eso.
+
+--Oh! tu tacto y tu delicadeza me inspiran muy poca confianza.
+
+--Enhorabuena, dijo Roussel riendo; veo que no has cambiado ... en lo
+que se refiere al carcter, al menos.
+
+--Te atrevers dirigirme impertinencias en mi propia casa?
+
+--No lo quiera Dios! mi querida prima. Eres siempre la misma en lo
+moral, pero no en lo fsico ... Has ganado mucho.
+
+--Hazme gracia de tus piropos, dijo Clementina en tono ms dulce, y ten
+la bondad de decirme el objeto de tu visita.
+
+Pues qu, no es bastante visible? Hacen falta explicaciones? Nuestros
+hijos se han casado esta maana, no es este mi sitio en da semejante?
+S las consideraciones que se te deben. Eres la madre de la desposada;
+yo he servido de padre al novio; la boda se hace en tu casa ... y he
+venido.
+
+--Jams ha existido lazo alguno de parentesco entre ese joven y t ... y
+despus de la indignidad de tu conducta respecto de l, no tiene ningn
+motivo de reconocimiento. Por consiguiente tu presencia no est
+justificada y nos veremos en la precisin de evitarla.
+
+Roussel no se movi.
+
+--Es verdad, dijo, que en el primer momento, cuando supe por Mauricio
+que so quera casar con tu sobrina, experiment un vivo descontento
+contra l y le obligu abandonar mi casa. Pero, despus he
+reflexionado: la soledad es buena consejera. He pensado que, despus de
+todo, ese muchacho tena el derecho de amar quien quisiera y me he
+resignado con tu sobrina. Mis informes han sido muy favorables
+Herminia, debo confesarlo; he cambiado de modo de pensar y me he
+arrepentido de mi conducta con Mauricio. Apruebo su matrimonio, lo
+reintegro en su situacin de heredero, le devuelvo mi cario y me
+preparo rivalizar contigo en ternura para la joven pareja.
+
+--Dios mo! exclam Clementina levantando los brazos con estupor; qu
+es lo que oigo?
+
+--Lo que oyes, querida prima, es el lenguaje de la sana razn. Acaso
+habas perdido la costumbre de oirle en los veinte aos que hace que no
+nos vemos, pero nunca es tarde para ceder los buenos consejos. Ya ves
+con qu confianza he venido buscarte ...; os que, en realidad, no se
+trata ya de ti ni de m, sino de esos muchachos, que merecen ser
+dichosos ...
+
+--Nos pasaremos sin ti para su dicha como nos hemos pasado para su
+matrimonio; llegas tarde. Cuando se quiere imponer condiciones es
+preciso formularlas antes de firmar las capitulaciones. Hemos arreglado
+nuestros asuntos sin ti y sin ti continuaremos, quieras no. Est
+bien! He aqu un divertido personaje que viene adjudicarse l mismo
+su parte en una dicha cuya preparacin ha sido extrao! T has
+prescindido de nosotros; no te conocemos.
+
+--Pero yo os conozco todava. Me he juzgado ms firme de lo que soy en
+realidad. He credo que podra vivir sin estar rodeado de las atenciones
+ que estaba dulcemente acostumbrado y he visto despus que me engaaba
+y que morira de pena en la soledad.
+
+--Muere; no vemos en ello ningn inconveniente.
+
+--Habla por ti, querida prima; pero no en nombre de Mauricio. Estoy
+seguro de que bastar una sola palabra para hacerle venir m y con l
+ su mujer.
+
+ esta afirmacin la seorita Guichard se estremeci, porque vea su
+verosimilitud. Toda su combinacin estaba fundada en un resentimiento
+que, gracias al rencor de que supona animado Roussel deba ser
+definitivo. Y de repente, el que ella crea separado de Mauricio por
+sentimientos que necesariamente deban irse agravando, se presentaba
+calmado, sereno, con palabras de conciliacin en los labios y prendas de
+paz en las manos. Ni Mauricio ni Herminia podan ser rigorosos con l:
+uno y otro iban saltar de alegra las primeras insinuaciones de
+Fortunato; l obedeciendo su antiguo cario y ella seducida por la
+novedad del personaje, seran conquistados sin remedio. Y ella,
+Clementina, quedaba en descubierto, en el momento en que se crea
+invulnerable, y era desposeda de sus ms seguras posiciones por este
+hbil movimiento envolvente del enemigo.
+
+"No tengo, pens, ms que una probabilidad de salirme con la ma; buscar
+querella Fortunato, hacerle salir de sus casillas, obligarle
+pronunciar una palabra violenta y llamar en mi socorro Mauricio y
+Herminia, procurando que consideren mi causa como suya Entonces le pongo
+en la puerta y todo se ha salvado." No bien formado por ella este plan,
+empez ponerle por obra. Realmente, si la poltica es, como muchos
+creen, el arte de embrollar las situaciones para hacer dao al
+adversario y sacar provecho para s mismo, la seorita Guichard posea
+estas cualidades en su esfera privada. Se volvi hacia Roussel y dijo
+con spera irona.
+
+--En resumen; vienes guiado nicamente por el egosmo? Me decas ahora
+que no he cambiado ... pues t tampoco!
+
+--Soy modesto y no me gustan los privilegios.
+
+--Posees uno, sin embargo, y bastante raro; el de olvidar las injurias
+... cuando te lo exige tu inters.
+
+--Humildad cristiana!
+
+--Pues yo te he conocido menos paciente.
+
+--Se calma uno cuando envejece.
+
+--Y, sin embargo, te he jugado muy malas partidas.
+
+--Eres la nica que las recuerda; yo las he olvidado.
+
+--Y la tapia que he construdo delante de tu jardn?
+
+--Me ha proporcionado excelentes espaldares.
+
+--Y el criado que tanto te convena y que te quit peso de oro?
+
+--Empezaba servirme mal.
+
+--Y el descrdito que he arrojado sobre tus costumbres?
+
+--Bah! No me ha disgustado pasar por un vividor.
+
+--En fin; todo lo que he hecho en veinte aos que hace que te aborrezco,
+y que te lo pruebo, ha sido perder el tiempo?
+
+--No; porque ha servido para demostrar que no podas olvidarme.
+
+--Eres un insolente!
+
+--Y t eres adorable.
+
+Clementina se haba avalanzado hacia l con la cara descompuesta, los
+ojos inflamados y la mano amenazadora. Fortunato permaneca impasible y
+sonriente. La solterona le mir un instante con extravo, preguntndose
+si no era juguete de una pesadilla. Todo cuanto vea y escuchaba haca
+un cuarto de hora, le pareca fantstico. Pero Roussel no se desvaneci
+como una aparicin; permaneci en su sitio y con mucha sangre fra dijo:
+
+--Mi querida prima; creo que debes haber agotado las malas palabras; no
+busques ms en tu fondo de reserva, porque sera intil. Comprende que
+cuando me he decidido afrontar tu presencia, es que me senta seguro
+de m mismo. No conseguirs hacerme montar en clera, porque me importan
+poco todas las injurias. Renuncia, pues, provocar un escndalo y
+resgnate. Estoy aqu y, como dijo un ilustre hombre de guerra, aqu me
+quedo.
+
+Clementina se vi vencida; arroj un grito sordo, se le subi la sangre
+ la cabeza y le pareci que la habitacin daba vueltas con
+extraordinaria rapidez. Extendi los brazos buscando un punto de apoyo y
+oy su enemigo que exclamaba:
+
+--Bueno!; ahora una congestin: no faltaba ms que esto.
+
+Clementina se desmay. Cuando recobr el conocimiento, estaba medio
+tendida en el sof; el cuerpo de su vestido estaba desabrochado y
+Roussel tena cogida su mano y se inclinaba sobre ella con inquietud.
+Despus de veinte aos, se encontraban en la misma situacin que el da
+de su rompimiento. Se levant azorada y dijo con amargura:
+
+--Confiesa que has deseado mi muerte!
+
+--Dios mo! Yo?, respondi Roussel con un horror sincero; he hecho
+cuanto he podido para reanimarte; por quin me tomas? Vamos, pues;
+ahora debes estar calmada. Escchame y vers las ventajas que estoy
+dispuesto concederte. Nuestra enemistad es demasiado pblica para que
+pueda cesar sin que demos una explicacin del cambio. Esa explicacin
+quiero que sea enteramente favorable para ti. Diremos que t has
+olvidado tus agravios y que yo he pedido el perdn de mis faltas. Yo
+habr dado todos los pasos y t habrs tenido la grandeza de alma de
+perdonar. Considera que semejante concesin tu amor propio merece
+alguna indulgencia y que yo la reclamo, no ficticiamente, sino con
+verdad. Todo lo que pido, es el derecho de amar esos muchachos tanto
+como t. Te invito una nueva lucha, pero pacfica, en la cual el
+vencedor ser el ms tierno, el ms carioso para esa joven pareja, que
+es preciso encuentre fcil y expedito el camino del porvenir.
+
+Clementina exhal un gemido. Aquella grandeza de alma de su enemigo la
+aniquilaba. Enseguida pens: "Por qu no ha sido tan generoso cuando se
+trataba de m? Cun pequeas eran las concesiones que yo le peda
+comparadas con las que se impone l mismo! Tanto me odiaba que no quiso
+concederme nada? Si l hubiera querido, sin embargo, hace veinte aos
+seramos dichosos y esta hija que se casa podra ser nuestra ... Oh!
+qu duro, qu ingrato, qu culpable ha sido ... y cunto le detesto!"
+
+No obstante, no le miraba ya del mismo modo que al principio de la
+conversacin. La ternura que haba abrigado por Fortunato deba estar
+bien arraigada en su corazn, porque, despus de tantos aos, se
+encontraban an vestigios de ella. As las antiguas ciudades de Oriente,
+enterradas bajo el polvo de los siglos, y cuyos restos aparecen inmensos
+ los viajeros y les dan ideado una civilizacin colosal.
+
+Miraba Roussel; le encontraba todava seductor y se exasperaba ms y
+ms.
+
+--En fin, dijo, es preciso que arreglemos nuestra respectiva situacin.
+T pides la paz?
+
+--La imploro.
+
+--Reconoces, pues, que no tienes medio de resistir?
+
+--Lo reconozco, y todo lo que t quieras por aadidura.
+
+--As pues, soy yo la que dicta las condiciones del tratado.
+
+--T.
+
+--Ser preciso que respetes las estipulaciones hechas por m con
+Mauricio.
+
+--Si no tienen por objeto impedirme ver esos muchachos, las suscribo.
+
+--No contienen semejante clusula.
+
+--Entonces est convenido. Venga esa mano.
+
+Clementina se la di con profunda satisfaccin al ver que sala
+victoriosa de su guerra de veinte aos. Porque resultaba victoriosa, en
+el fondo, puesto que Roussel haba tenido que hacer acto de contricin,
+y en la forma, porque obtena pblicamente el laurel de la victoria.
+Tuvo un instante de orgulloso delirio y cuando Roussel la bes con
+galantera el extremo de los dedos murmur:
+
+--Ah! Roussel, si hubieras querido!
+
+Fortunato tuvo miedo de este enternecimiento y respondi con
+volubilidad:
+
+--No pensemos en eso, querida prima. Preparmonos ser compadres. Y
+propsito, hazme el favor de presentarme tu encantadora sobrina.
+
+La frente de Clementina se contrajo. Esta primera ejecucin del convenio
+le padeca humillante. Tuvo, sin embargo, que resignarse y abriendo la
+puerta del saln, llam "Bobart!" El antiguo abogado apareci, con aire
+de inquietud, no sabiendo si manifestar cordialidad reserva. La
+actitud de Roussel aument su indecisin: el mortal enemigo de la
+seorita Guichard estaba all como en su casa y Clementina no pareca
+dispuesta hacerle arrojar la calle.
+
+--Quieres tener la bondad, amigo mo, de enviarme Herminia y al seor
+Aubry?...
+
+--No les prevenga usted que estoy aqu, Bobart, aadi tranquilamente
+Fortunato; quiero gozar de su sorpresa.
+
+Estupefacto por la desenvoltura de Roussel, Bobart consult
+Clementina con una mirada. Ella asinti con la cabeza. Entonces el
+complaciente primo, adivinando que acababan de ocurrir acontecimientos
+de extraordinaria gravedad, se lanz al jardn en busca de los jvenes
+esposos. Apenas Fortunato y Clementina tuvieron tiempo de advertir la
+molestia de encontrarse juntos, porque enseguida entraron Herminia y
+Mauricio. No fu necesaria presentacin alguna. Al ver Roussel, el
+novio grit:
+
+--Mi padrino!
+
+Y enseguida Herminia aadi en una exclamacin de alegra:
+
+--Qu dicha!
+
+Sin pedir explicacin alguna, una sbita sospecha hiri la seorita
+Guichard como un rayo de luz; pero no tuvo tiempo de reflexionar.
+
+Mauricio, empujando su mujer hacia los brazos de Roussel se arroj en
+los de Clementina.
+
+--Ah! mi querida y respetada ta! Cmo agradecer usted su bondad!...
+Porque usted debemos la dicha de ver aqu mi padrino en este da!
+
+Y la abrazaba con una efusin que no dejaba de tener sus encantos para
+la solterona. sta pensaba volviendo con obstinacin su impresin
+primera: "Pero, cmo sabe tan bien lo que acaba de pasar entre
+Fortunato y yo? Y Herminia, cmo no manifiesta sorpresa y exclama de
+buenas primeras: Qu dicha!"
+
+Roussel hablaba con Herminia y la seorita Guichard se vi obligada
+interrumpir sus reflexiones para escuchar lo que decan:
+
+--Cuando usted sepa, seora, cunto quiero este muchacho, comprender
+el deseo que tena de conocerla ...
+
+--Oh! s lo bueno que usted ha sido para Mauricio ... Me ha contado su
+infancia ...
+
+He conocido usted tarde, interrumpi Roussel, que encontraba que la
+joven no finga bastante sorpresa, pero espero recuperar el tiempo
+perdido ... Usted ver que no soy tan spero como mi acceso de rigor
+puede haberla hecho creer ... Me arrepiento de l y para hacer que usted
+olvide la contrariedad que he podido causarle ...
+
+Sac del bolsillo un paquetito, desenvolvi el papel que le rodeaba y
+entreg Herminia un estuche de tafilete blanco con las iniciales H.A.
+
+--He aqu mi regalo de boda ...
+
+La joven abri la caja y arroj un grito de admiracin, de confusin, de
+alegra. El estuche no contena ms que dos perlas negras, pero gruesas
+como avellanas y de un oriente, de una redondez, de un brillo
+incomparables. Era aquel el regalo elegante, refinado, de un hombre que
+no procura deslumbrar pero que sobresale sobre todos los dems por la
+rareza y el gusto de lo que regala.
+
+--Oh! seor, dijo Herminia, cmo me atrever adornarme con una
+alhaja de tan gran precio?
+
+--Hija ma, dijo Roussel sonriendo, esa joya no tendr verdadero valor
+ms que cuando usted se la ponga.
+
+--Habra que recorrer todas las joyeras de Pars y no se encontraran
+otras semejantes, dijo Mauricio examinando los pendientes como artista
+enamorado de todo lo bello.
+
+La seorita Guichard no pronunci ms que una palabra:
+
+--Soberbios!
+
+Permaneci pensativa, extraada del singular acuerdo que revelaban las
+palabras y las acciones de aquellas tres personas que deban estar
+violentas al encontrarse juntas y que, sin embargo, parecan unidas por
+la mayor confianza como si se hubieran visto el da anterior.
+
+La situacin pareci tan peligrosa Roussel, que juzg conveniente
+abreviarla, por muy dulce que le resultase este momento, esperado por l
+durante un mes.
+
+--Pero hace mucho tiempo, querida prima, que te estoy sustrayendo tus
+convidados, dijo, y aadi con graciosa galantera, inclinndose ante
+ella:
+
+--Qu ordenas ahora tu servidor?
+
+--Qu deseas que yo te ordene? replic ella con una acritud mal
+disimulada por su sonrisa.
+
+--Comer con vosotros esta tarde, si me lo permits.
+
+--Pues bien, ve ponerte un frac y vuelve las siete.
+
+--Muchas gracias. Voy Montretout. Durante mi ausencia tendris el
+tiempo necesario de preparar nuestros parientes y amigos para mi
+aparicin.
+
+Y salud, no atrevindose ofrecer la mano Clementina, tanto era su
+miedo de embrollar las cosas. Mauricio y Herminia hicieron un movimiento
+para acompaarle, pero la seorita Guichard detuvo su sobrina por
+medio de una imperiosa mirada.
+
+--Hasta luego, dijo Roussel; y sali con Mauricio.
+
+Apenas estuvo sola con Herminia, la cara de la seorita Guichard cambi
+de expresin y ponindose sonriente, dijo:
+
+--He aqu una feliz sorpresa, no es verdad, hija ma? T no esperabas
+ver aqu al tutor de Mauricio el da de tu matrimonio?
+
+--Oh! Estbamos seguros, Mauricio y yo, de que os reconciliarais,
+respondi Herminia con convencimiento. Toda vez que el seor Roussel se
+prestaba ello, era evidente que usted, tan buena, no haba de
+negarse....
+
+--Ah! dijo alegremente Clementina; se trataba pues de un efecto
+preparado? Haba un complot? Y desde cundo data la intriga?
+
+--Mi querida ta, mucho me haban encargado no dejar usted sospechar
+nada.... Pero ahora que todo est arreglado, no es verdad? el secreto
+no tiene objeto.... Mauricio no ha estado nunca enfadado con su tutor.
+Tema que usted no le acogiera bien si apareca en buen acuerdo con un
+hombre quien usted tiene tantas razones para no amar, y, entonces,
+para destruir sus prevenciones....
+
+--Me ha representado una comedia.
+
+--La voz de Clementina son con tal dureza, que Herminia se estremeci,
+mir su ta con inquietud y pregunt:
+
+--Pero usted no le quiere mal, ta ma, no es verdad?
+
+--Yo? El pobre muchacho! No est todo arreglado pedir de boca,
+gracias su pequea aagaza? Entonces, l vea su tutor....
+
+--Casi todos los das....
+
+--Y se ponan de acuerdo sobre lo que convena decir y hacer?
+
+--No han maniobrado bien?
+
+--Maravillosamente. Debo, en realidad, mucho al uno y al otro por lo que
+han hecho y dicho, pero toda vez que estaba en el programa que yo no
+supiera nada, supongamos que nada s todava. No digas una palabra, ni
+Mauricio, de tu amable y afectuosa confidencia. Yo continuar
+aparentando que no estoy al corriente de la verdad.
+
+--Si, ta ma. Pero djeme usted que la abrace para demostrarle mi
+agradecimiento por haber sido tan buena. Gracias usted, vamos todos
+ser muy dichosos.
+
+--Ah vuelve Mauricio, dijo la seorita Guichard, mirando por la
+ventana; ve su encuentro. Yo vuelvo al saln.
+
+Herminia baj al jardn y Clementina qued sola.
+
+
+
+
+CAPTULO VI
+
+DOMINADA POR LA MALDAD
+
+
+La seorita Guichard se sent en una butaca y con la faz alterada, la
+boca contrada por la amargura y los ojos sombros, se abism en sus
+pensamientos. De modo, que haba sido burlada, ella, que se crea tan
+fuerte. Dos nios la haban llevado por la punta de la nariz hasta
+concluir un arreglo que alteraba toda su vida, turbaba todas sus ideas,
+cambiaba sus combinaciones y la impona la presencia del ser quien ms
+detestaba en el mundo. Pero ahora que estaba advertida, iba dejar
+correr las cosas? Soportara tal humillacin? Aceptara semejante
+servidumbre? Ella que siempre haba sometido los dems su voluntad;
+ella, quien nadie, fuera de aquel Roussel aborrecido, haba sabido
+jams resistir, se confesara vencida? Dejara sus adversarios
+reirse de ella? Porque, ciertamente, se reiran de su credulidad, de su
+tontera....
+
+Todas las palabras pronunciadas durante su conversacin con Roussel
+venan su memoria y la hacan encogerse de hombros, de lstima de si
+misma, Cmo! Y era ella la que haba hablado as? Donde tena la
+cabeza cuando haba dado aquellas lastimosas respuestas? Hubiera sido
+preciso decir tal cual cosa y Roussel se hubiera visto confundido ...
+Realmente no haba estado su habitual altura: la sorpresa, la emocin,
+la haban privado de sus facultades. Pues no haba cerrado la discusin
+desmayndose? Desmayarse, cuando hubiera debido arrojarse la cara de
+aquel malvado y sacarle los ojos! Recordaba que haba tenido esa
+intencin, pero la haban hecho traicin sus fuerzas.
+
+Despus pens: "Ha debido encontrarme degenerada. Y estaba irnico, el
+muy ... Bien se ha burlado de m! Oh! yo tendr mi desquite y le
+ensear que todava sirvo para darle una leccin. Pero, ahora, qu
+hacer?... Ante todo, no quedar bajo el peso de esta derrota!..."
+
+Reflexion profundamente y cuanto ms examinaba los diversos aspectos de
+la situacin ms peligrosa la encontraba. Era evidente que Mauricio
+haba sido cmplice de su tutor en todo este negocio, y que saba qu
+atenerse sobre las relaciones que haban existido entre Roussel y ella.
+Cmo haba adquirido el compromiso que ella le haba exigido antes del
+matrimonio? Eso era que estaba decidido no cumplirlo. La seorita
+Guichard se puso en el caso del joven y se confes que ella hubiera
+tambin obrado del modo de que le supona capaz. Y con furor lleno de
+espanto comprendi que estaba merced de sus adversarios y que stos
+podan hacerla sufrir el mismo tratamiento que les tena preparado.
+Roussel, & quien creta tener en su poder, la tena su discrecin. l
+seria quien se llevarla Herminia, gracias al ascendiente de Mauricio.
+Y esta muchacha, no estaba decidida de antemano? No lo probaba la
+acogida que haba hecho aquel hombre maldito? S; todo se vena abajo;
+el desastre era inevitable, si un golpe de fuerza no restableca sus
+ventajas y cambiaba repentinamente su derrota en victoria.
+
+Para esto, no haba ms que un medio: deshacer su propia obra; romper
+los lazos que ella haba atado; indisponer aquel matrimonio antes de que
+tuviese tiempo de consolidarse; aplastar en germen la sublevacin
+tramada contra ella. Y esto enseguida, sin perder un segundo; provocar
+la discusin, procurar una querella y favor del desacuerdo llevarse
+Herminia, fin de que no pudieran volverse ver, ni, por consecuencia,
+reconciliarse. Acaso Mauricio muriera de pena y su sobrina tambin;
+pero, en su exasperacin contra ellos, no vea en esto inconveniente
+alguno. Hubiera prendido fuego la casa y se hubiera quemado viva, si
+hubiera estado segura de que Roussel y la joven pareja ardan tambin.
+Ningn escrpulo, ninguna debilidad, ninguna conmiseracin deba
+detenerla en su plan. Y su plan era, sencillamente, destruir la
+felicidad de dos hijos.
+
+No pens ni un solo momento en dirigirse al corazn de Herminia y la
+razn de Mauricio. Y, sin embargo, aquel era el punto dbil en el que
+hubiera sido preciso herir para asegurar la victoria. Como ella era toda
+odio, no hizo entrar en sus cuentas el cario que Herminia la profesaba.
+Mujer prfida, no fund esperanza alguna en la lealtad de Mauricio.
+las primeras explicaciones, sin embargo, Herminia se hubiera arrojado
+su cuello y los primeros cargos el pupilo de Roussel se hubiera
+sonrojado por haber engaado una mujer que le acoga sin desconfianza.
+Ciertamente, todo se hubiera allanado y por una conversacin de un
+cuarto de hora la tranquilidad de todos hubiera quedado asegurada. Pero
+Clementina no quiso explicaciones: se juzg vendida y slo pens en
+preparar secretamente su desquite.
+
+Por de pronto, quiso ser informada jurdicamente y abriendo la puerta,
+llam Bobart, que, desde la aparicin de Roussel en la casa, estaba en
+acecho. Fuera de que siempre haba profesado al hermoso y rico Fortunato
+la animosidad propia del hombre feo y pobre, senta ahora cierta
+inquietud causa de la actividad desplegada por l en servicio de la
+seorita Guichard. "Si se reconcilian, pensaba, ser costa ma y yo
+ser quien pague los gastos de la guerra." Se apresur, pues, acudir
+en cuanto vi Clementina hacerle una sea y respir al observar que
+Roussel se haba marchado. "Le ha puesto la puerta, se dijo, y su
+fisonoma se esclareci."
+
+--Y bien, amiga ma, pregunt, el monstruo ha partido?.
+
+--Por el momento, replic con rudeza Clementina; pero va volver
+enseguida.
+
+--Para qu?
+
+--Para comer.
+
+--Para comer ... en tu casa?
+
+--En mi casa.
+
+Los dos se miraron, l con estupor, ella con clera.
+
+--Me has dado, por cierto, muy exactas noticias ... Te felicito ...
+Parece que Mauricio y l no han cesado de verse en su vida. Quin era
+el que les espiaba por encargo tuyo?
+
+--El portero del seor Aubry.
+
+--Pues te ha robado el dinero y se ha burlado de ti.
+
+--De quin fiarse entonces?
+
+--De s mismo, y esto condicin de no ser un mentecato.
+
+--Pero, amable prima....
+
+--Basta! El mal est hecho: tratemos de repararle. Qu recursos ofrece
+la ley para romper un matrimonio?
+
+--Romper un matrimonio.... Acaso?...
+
+--Nada de comentarios!... Responde categricamente.
+
+--En la legislacin actual, tenemos la separacin y el divorcio.... La
+primera deja subsistir el lazo legal, poniendo la persona y los bienes,
+ los bienes tan slo, de la esposa, por ejemplo, al abrigo de las
+disipaciones de las sevicias del marido; y el segundo, que disuelve
+completamente el matrimonio y hace los esposos extraos el uno al
+otro.
+
+--El divorcio me gustara ms.... Pero es una palabra muy dura, que
+asustara mi sobrina....
+
+--Luego es ella?...
+
+--Y quin quieres que sea? exclam Clementina; te pones enteramente
+obtuso....
+
+Pero, amiga ma; semejante resolucin no es para sorprender? Si me
+fuera permitido darte un consejo, acaso, en efecto, la separacin
+bastara, por el momento ... Despus sera ms cmodo convertirla en
+divorcio.
+
+--Bueno! No nos ocupemos entonces ms que en la separacin. Cules son
+los motivos los pretextos que la ley juzga suficientes?
+
+--Por de pronto, la mala conducta del marido de la mujer....
+
+--Adelante, interrumpi pdicamente Clementina.
+
+--Los excesos, las sevicias las injurias graves.
+
+--Y qu entendis por excesos?
+
+--La embriaguez por ejemplo, y otras malas acciones que es difcil
+detallar ante ti.
+
+--Adelante. Y no hay ms?
+
+--Secuestro de la mujer, privacin de alimentos, negativa de dinero....
+
+--Todo eso es estpido! Otra cosa....
+
+--Negativa del marido habitar con la mujer....
+
+--Ah! Ah! Esto pudiera ser ... con un poco de habilidad ... pero seria
+muy difcil ... Se aman!
+
+Esta atroz circunstancia, que era la condenacin de la tentativa de la
+seorita Guichard, no turb Bobart, que no vi en la confidencia de
+Clementina sino una dificultad ms. No pens ni un segundo en la dicha
+de aquellos jvenes, en su porvenir, en todo lo que podan perder de
+esperanza, de paz y de alegra en aquel enredijo judicial. El abogado
+respondi con una risa espantosa.
+
+--Bah! En mi larga carrera he contribudo separar ms de doscientas
+parejas que se adoraban y los cuales sus padres han probado que no
+podan vivir juntos!
+
+--Entonces, me secundars?
+
+--Puedes dudarlo?
+
+--Ah! T eres un verdadero amigo....
+
+--Y sin embargo, no has parecido creerlo. Si hubieras entregado Herminia
+ mi hijo....
+
+--No volvamos eso, interrumpi Clementina con fastidio; ya no es
+tiempo.
+
+--Si, lo es, si rompes el matrimonio.
+
+--En efecto, es verdad.
+
+La seorita Guichard crey necesario dejar esta esperanza su cmplice.
+"Me servir mejor, pens, si trabaja para s mismo al mismo tiempo que
+para mi."
+
+--Y qu instrucciones me das? pregunt Bobart.
+
+--Vigila atentamente Roussel cuando venga y trata de saber lo que
+prepara. Pero s prudente. Yo velar por mi parte ... Y todo lo que haya
+de hacerse lo decidir yo sola ... No llamemos la atencin de Mauricio
+y de Herminia con una conversacin demasiado larga ... Volvamos al
+saln.
+
+El nmero de los convidados haba crecido durante aquellos tempestuosos
+debates. Los parientes alojados en la casa y en los pabellones se haban
+puesto de veinticinco alfileres. Los notables del pas, invitados
+comer, iban llegando. Clementina tuvo que pensar en su atavo. En las
+angustias de su situacin, haba olvidado que el tiempo pasaba y que era
+preciso sacrificarse por el decoro. Pas rpidamente entre los
+convidados, quienes Mauricio y Herminia hacan los honores de la casa,
+y encontr que ya se haba propagado el rumor de la reconciliacin. En
+el ardor de su alegra, los recin casados no haban podido contenerse y
+haban difundido la buena noticia. Todos los amigos que conocan las
+antiguas diferencias y los recientes malos tratos, estaban llenos de
+curiosidad. Una vaga esperanza de alguna sorpresa de efecto germinaba en
+los espritus. Aquel cordial acuerdo, tan repentino, era sincero? No
+se poda presagiar que la armona, difcilmente restablecida, no durara
+mucho tiempo? Las caras sonrean; las palabras aprobaban; pero cada
+cual, all, en su interior, haca las necesarias reservas....
+
+Encontrando el terreno preparado, la seorita Guichard, con la firmeza
+habitual de su carcter, no evit las explicaciones. Se multiplic para
+dar testimonios de alegra. S, una enemistad antigua, haba terminado.
+La boda de aquellos queridos hijos haba sido la ocasin de perdonar las
+injurias. El seor Roussel haba llegado con los brazos abiertos
+pidiendo que todo se olvidase y ella no haba credo que deba negarse
+la indulgencia. Tal conducta no hubiera sido propia de una mujer ni de
+una cristiana. Perdonaba, pues, y todos iban vivir en adelante en la
+ms perfecta concordia. El seor Roussel haba ido su casa para
+vestirse y volvera para comer con la familia y los amigos de la
+seorita Guichard.
+
+Algunos de los presentes no conocan Fortunato; otros le conocan slo
+de vista. Muchos le consideraban como un hombre muy importante por su
+fortuna y por su posicin social. Todos tenan gran deseo de verle de
+cerca y de presenciar aquella comedia de la cesacin de una hostilidad
+inveterada.
+
+El doctor Truchelet aventur una alusin sabia las bodas de Pirito,
+ensangrentadas por el combate de los Centauros y de Lapites, y felicit
+ la seorita Guichard por no haber renovado las luchas de las Amazonas
+contra Hrcules y Teseo. Acaso la comparacin con Hrcules hubiese
+agradado Roussel, pero el ser asimilada con las Amazonas extra
+singularmente Clementina, quien por vez primera empez sospechar que
+un acadmico poda muy bien ser un imbcil, y deplor que esta
+desagradable excepcin recayese precisamente en su familia.
+
+Desapareci para ir ponerse un traje muy historiado. Pero jams era
+pesada en su atavo y al dar las seis, volva entrar en el saln. Era
+tiempo, porque la sazn llegaba Roussel. ste no se haba puesto de
+negro; se present con un pantaln gris, chaleco blanco y frac azul, con
+botones de oro. Estaba en realidad muy elegante de este modo y produjo
+una favorable impresin en la parte femenina de la concurrencia. Los
+hombres intentaron criticarle, pero fracasaron ante la admiracin de sus
+compaeras. La seorita Guichard se puso amarilla de despecho. Puso, sin
+embargo, mal tiempo buena cara, y adelantndose hacia su primo, le
+present los convidados.
+
+Roussel se someti con gracia sufrir este mal paso y se mostr
+sencillo y cordial, con un cierto matiz de altanera que Clementina le
+pareci que contrapesaba desagradablemente la ventaja que ella haba
+obtenido pblicamente de la sumisin de aquel rebelde. Crey que se
+levantaba un poco deprisa y vi en esta actitud un indicio del doblez
+con que, su juicio, se haba conducido.
+
+Si hubiera podido penetrar en la mente del buen seor, hubiera quedado
+asombrada, pues no hubiese hallado ninguno de los pensamientos
+amenazadores que le atribua. Roussel no pensaba sino en regocijarse, en
+gozar de la hora presente y en tratar de que se arreglase el porvenir de
+un modo soportable. La astucia que Clementina le imputaba como un
+crimen, era supuesta, ilusoria y quimrica. La mala fe de Fortunato no
+exista ms que en la imaginacin de Clementina. Herminia y Mauricio
+eran todo expansin y todo sonrisas. Se encontraban dichosos entre
+aquellos dos enemigos reconciliados por ellos y quienes amaban tan
+sinceramente.
+
+El jefe de comedor se present y pronunci las importantes palabras:
+
+--La seorita est servida!
+
+Entonces Clementina, con aire de reina, se adelant hacia Mauricio y
+despus, adoptando el ceremonial en uso, dijo en tono imperioso:
+
+--Herminia, toma el brazo del seor Roussel.
+
+Y pasaron en comitiva al comedor, que deba servir por la noche de saln
+de baile, y que ostentaba en su centro una gran mesa. Un toldo de tela
+rayada, adornada con plantas verdes, adornaba todo el patio y tres
+araas difundan una viva claridad. El mantel estaba resplandeciente de
+cristalera y de plata; unas guirnaldas de flores serpenteaban alrededor
+de la mesa y servan de marco un esplndido servicio de postres de
+antigua porcelana de la China, que proceda del to Guichard. Roussel le
+dirigi una mirada de antiguo amigo; era la nica cosa que hubiera
+deseado de la herencia tan esplndidamente abandonada su prima.
+
+La seorita Guichard se sent entre Mauricio y el sabio Truchelet;
+Roussel la derecha de Herminia, porque Clementina haba adjudicado
+doblemente la presidencia las seoras en su persona y en la de su
+sobrina. Roussel estaba transportado de jbilo: le hubieran colocado en
+una esquina de la mesa y no hubiera chistado. Se encontraba al lado de
+Herminia y radiante, rejuvenecido, empez desde luego hacer la corte
+en toda regla su nuera de adopcin.
+
+Siempre haba sido amable, con cierto aire florido, un tanto pasado de
+moda; pero en esta ocasin se exceda s mismo y todo en l tenda
+hacia este fin: agradar aquella nia, de la que quera hacerse amar.
+No tena, por otra parte, grandes esfuerzos que hacer; la puerta que
+pretenda forzar estaba abierta de par en par para l. Aquel joven
+corazn se ofreca con ternura filial y no habla que hacer ms que
+apoderarse de l.
+
+Herminia escuchaba Roussel con placer no disimulado. Le encontraba
+galante, gracioso, encantador. Fortunato tuvo la habilidad de hablarle
+de Mauricio y de referirle episodios de su infancia y con tan agradable
+historia la tuvo atenta toda la velada. Clementina, separada de ellos
+solamente por la mesa, no les quitaba ojo. Vea Roussel desplegar
+todas sus gracias y pensaba: "No pierde el tiempo para apoderarse de la
+muchacha; cmo la engatusa! La pobre se dejar coger por sus hermosas
+palabras, porque no le conoce, pero yo la ilustrar acerca de ese zorro
+viejo y ella volver al justo conocimiento de las cosas."
+
+La seorita Guichard escuchaba distraidamente las protestas afectuosas
+de Mauricio; cuanto el joven le deca era para ella letra muerta.
+Consideraba su amabilidad como un ardid de guerra y la consideraba nula.
+Todo lo que Mauricio le hablaba de cario y de reconocimiento no tena
+ms efecto que distrerla desagradablemente de la conversacin de Roussel
+con Herminia.
+
+En cuanto Truchelet, disert en vano acerca de los epitalamios, porque
+Clementina no le oa siquiera.
+
+El fin de la comida, amenizado por variados brindis, pareci
+mortalmente largo la duea de la casa; y como el joven Hctor Bobart,
+que estaba un poco achispado con el Champagne, anunci que en su
+condicin de testigo reclamaba la liga de la desposada, Clementina, con
+una mirada fulminante, levant la sesin y condujo sus convidados al
+saln mientras se quitaba la mesa para transformar el sitio del banquete
+en saln de baile.
+
+Sin embargo, el joven oficial de hsares, no dndose por vencido despus
+del primer fracaso, se haba aproximado al grupo que formaban Herminia,
+Roussel y Mauricio y, alegremente, peda indemnizaciones; por lo menos
+la primera contradanza, puesto que Mauricio deba abrir el baile con la
+seorita Guichard. Pero Fortunato hizo valer oportunamente sus derechos
+y el hijo del abogado tuvo que contentarse con un vals ... Mauricio
+senta una instintiva hostilidad hacia aquel mozo tan insignificante, ya
+porque le hiciese responsable de la cautelosa oposicin de su padre,
+ya porque le desagradasen sus maneras familiares con Herminia, y no
+pudiendo contenerse, hizo observar la seorita Guichard la actitud un
+poco descomedida del heredero Bobart. Clementina respondi melosamente:
+
+--Oh! Eso no tiene importancia; Herminia y l se han criado juntos.
+
+Esta respuesta tan sencilla y tan natural, tuvo, sin embargo, el
+privilegio de irritar Mauricio, que estaba sin duda un poco nervioso
+aquella noche. Pero razon friamente y se dijo "Soy un tonto! Voy
+preocuparme por este majadero, cuya existencia mi mujer no tiene trazas
+de sospechar siquiera?" Pero sus nervios no se calmaron y su cara
+expres un descontento que llam la atencin de Clementina hasta el
+punto de pensar si el mal humor de Mauricio no sera ventajosamente
+explotable.
+
+Por qu no fomentar aquel pequeo acceso de celos, en vez de disiparlo?
+Quin sabe si podra obtener de ese modo algn provecho! Despus de
+todo, Hctor Bobart era un pretendiente desdeado y ... de repente vino
+ la memoria de Clementina el recuerdo de las cartas que aqul haba
+dirigido Herminia y vi en aquellas delgadas hojas de papel el medio
+de prender un incendio. Hacerlas caer diestramente en manos de Mauricio,
+provocar una explicacin entre Herminia y l, una escena acaso, no era
+medio de excitar la discordia? Es tan fcil irritar las pasiones y tan
+difcil calmarlas! El orgullo, la clera, obran tan pronto sus efectos y
+hacen tales estragos en un cerebro humano, que es imposible saber hasta
+donde puede ir un incidente as comenzado. De todos modos, si el
+resultado no era como ella esperaba, ella se encargara de imprimirle el
+impulso decisivo.
+
+Reflexionando as, subi su cuarto y di instrucciones la doncella
+para que los ltimos regalos ofrecidos Herminia fuesen llevados las
+nuevas habitaciones, y ella misma se propuso entregar su sobrina un
+cofrecillo que contena sus joyas de soltera y algunos pequeos
+recuerdos cuidadosamente conservados.
+
+Al cogerle, le ocurri una idea que la hizo sonreir. Abri su
+escritorio, busc en un cajn y sac cinco seis pliegos de papel,
+doblados. Eran las cartas dirigidas por Hctor Herminia y que sta
+haba entregado la seorita Guichard sin leerlas: cartas
+insignificantes de un buen muchacho una prima quien quiere inflamar
+y que no salan del nivel de la mediana en achaque de amplificaciones
+sentimentales.
+
+Sin dudar ante la atrocidad de la accin que cometa y disculpndose,
+acaso, en el fondo, por la necedad misma de aquellas epstolas,
+Clementina cogi las cartas y las coloc muy la vista en el
+cofrecillo, encima de todos los objetos cuidadosamente arreglados por
+Herminia. Despus cerr la caja y quitando la llave, descendi al saln.
+
+Los invitados llegaban en montn y el saln de baile rebosaba. Todos
+los alrededores haban enviado lo ms escogido de sus habitantes. La
+msica de la Celle, reforzada por la seorita Guichard, no esperaba ms
+que la seal del alcalde, seor Tournemine, para hacer sonar sus
+trompetones. El tendero haba preparado petardos y los bomberos,
+igualmente aptos para apagar que para encender, se haban encargado de
+las bengalas que deban iluminarlas arboledas del jardn.
+
+El saln pequeo haba sido prudentemente reservado por la seorita
+Guichard para el caso de que alguien se sintiera fatigado indispuesto
+en medio de aquellos regocijos, y all fu donde ella se dirigi. Puso
+el cofrecillo sobre la chimenea y despus de dirigir una ltima mirada
+su mquina infernal, se fu con admirable tranquilidad reunirse con
+aquellos quienes soaba con hacer sus vctimas.
+
+
+
+
+CAPTULO VII
+
+EL RAPTO.
+
+
+El aspecto del saln de baile era encantador. En un tablado, al fondo,
+estaban colocados los msicos. Todo alrededor, sillones para la gente
+seria y sillas para los bailarines. El jardn, iluminado con faroles
+la veneciana, apareca invadido por los invitados. La seorita Guichard
+se vi en seguida rodeada por sus parientes y por sus amigos. una
+seal de Bobart se desencaden la tempestad instrumental y exalt la
+concurrencia. Si Clementina hubiera tenido libre el espritu, qu
+satisfaccin hubiera experimentado en este instante en que dominaba
+toda aquella reunin por en medio de la cual se paseaba majestuosamente
+siendo el blanco de todas las miradas y el objeto de todas las sonrisas!
+Pero su alegra estaba envenenada por preocupaciones malvadas, y sin
+dejar de recibir saludos, Clementina pensaba:
+
+--Conseguir destruir esta dicha que todos proclaman, elogian y
+envidian?
+
+Vi Mauricio que hablaba alegremente con Herminia, mientras Roussel,
+en un crculo de seoras, prodigaba sus gracias y sus amabilidades. Una
+nube oscureci la frente de la solterona. Con una seal llam al joven y
+cogindole del brazo le dijo con tono indiferente.
+
+--Acabo de hacer llevar vuestras habitaciones los ltimos regalos
+recibidos por Herminia, porque ahora no debo guardar nada suyo....
+
+--Excepto ella misma, interrumpi galantemente Mauricio.
+
+--Oh! Pertenece usted por completo, replic la seorita Guichard
+observando al joven.
+
+--Nos la repartiremos, respondi ste.
+
+Clementina pens: "Hipcrita! intenta engaarme, pero no sabe que estoy
+apercibida: sus astucias no tendrn efecto." Y en voz alta aadi:
+
+--En el saloncillo, sobre la chimenea, encontrar usted un cofrecillo
+que contiene los recuerdos de soltera de Herminia. brale usted mismo;
+he aqu la llave.
+
+Mauricio la cogi, la guard en el bolsillo del chaleco y respondi:
+
+--Voy enseguida. Pero hubiera usted podido, mi querida ta, esperar
+maana para entregarnos esas cosas. En parte alguna ese tesoro hubiera
+estado ms seguro que en el sitio donde usted le ha puesto ...
+
+--No! no! es preciso hacer las cosas con regularidad!
+
+--Como usted guste.
+
+Mauricio le dirigi su ms amable sonrisa y se encamin hacia el
+saloncillo, sin sospechar el lazo que se le tenda. Entr en la
+habitacin, la sazn desierta, y vi el cofrecillo sobre la chimenea.
+Era una caja de forma cuadrada con incrustaciones de marfil, como se
+hacen tantas en Florencia. Debajo, vi Mauricio al volverla, grabadas en
+la madera, estas palabras: "Pellegrini, via Maggio." Conoca muy bien
+aquella via Maggio y en el momento acudieron su memoria el
+Ponte-Vecchio, con sus tiendas y el Arno cenagoso, corriendo entre sus
+muelles de piedra.
+
+Tena en la mano el cofrecillo y un ruido metlico se produjo en el
+interior, como el sonido de anillos de oro. Mauricio pens: "Son las
+joyas de Herminia; sus adornos de soltera." Y un gran deseo de verlos se
+apoder de l. No pens que fuese grande la indiscrecin que cometa; lo
+que haba visto la ta, poda muy bien verlo el marido. La llave pareci
+ponerse espontneamente entre sus dedos como si una adversa y
+misteriosa influencia mandase su voluntad. Abri la caja y al levantar
+la tapa vi desde luego las cartas acusadoras.
+
+Las tom, sin sospechar nada malo. "Alguna correspondencia de colegiala,
+pens; dulces y sencillos secretos de la infancia." Desdobl uno de los
+pliegos y le ech una mirada, sin intencin de leerlo. Pero aquella
+letra de hombre cambi enseguida sus disposiciones. Sinti primero
+asombro, despus sorda irritacin y por ltimo un ardiente deseo de
+saber lo que aquello significaba. Ley y, medida que avanzaba en la
+lectura, su frente se contraa con sombro descontento. Nada ms vulgar
+que aquella carta, clsica declaracin de un oficial de curia una
+obrera florista, y firmada "Hctor," sin apellido. Pero no haba duda
+posible; era del hijo de Bobart, del oficial de hsares, del comensal,
+un poco atrevido, del banquete de boda.
+
+El primer movimiento de Mauricio, como Clementina haba previsto con
+toda exactitud, fu cerrar el cofrecillo, volver al saln de baile,
+llevarse Hctor un rincn solitario y all aplicar sobre su nutrida
+cara un buen par de bofetadas. Pero resisti esta tentacin y juzg ms
+razonable hacer su tutor rbitro de la situacin. Se meti las cartas
+en el bolsillo, cerr la caja y sali de la habitacin. veinte pasos
+de l, Roussel hecho como siempre un hroe de madrigal, completaba la
+conquista de las mujeres, jvenes y viejas, cuya seduccin se haba
+propuesto hacer. En su alegra, hubiera seguido la misma conducta hasta
+con Clementina. Su sorpresa fu, pues, desagradable, cuando sinti que
+le tocaban en el hombro y vi su lado la fisonoma alterada de
+Mauricio. Ms por muy amortiguadas por la alegra que estuviesen sus
+desconfianzas, tuvo enseguida el presentimiento de que alguna cosa
+anormal haba ocurrido y apartndose con su hijo algunos pasos,
+pregunt:
+
+--Qu hay?
+
+--Venga usted conmigo y lo sabr.
+
+Atravesaron la multitud, entraron en el saloncillo y, una vez solos,
+dijo Mauricio, entregndole una carta:
+
+--Lea usted!
+
+--Roussel recorri vivamente la carta, frunci las cejas y volviendo
+tomar toda su gravedad, dijo:
+
+--Dnde has encontrado esto?
+
+--En ese cofrecillo.
+
+--Y quin te le ha entregado?
+
+--La seorita Guichard; hace un instante.
+
+--Con la llave?
+
+--S.
+
+--De qu modo estaban colocadas las cartas, encima, muy la vista?
+
+--Cmo lo sabe usted?
+
+--Desdichado! Es difcil de adivinar? Es esa malvada Clementina la que
+ha dado el golpe.
+
+--Padrino!
+
+--Es capaz hasta de haber falsificado las cartas.
+
+--Pero, con qu objeto?
+
+--Con el de producir un disturbio entre tu mujer y t. Por medio de una
+querella, de una ria, de una explicacin, cuenta con arrojar la cizaa
+entre vosotros, apoderarse de Herminia y ... quin sabe? acaso
+separaros para siempre!
+
+--Es serio lo que usted habla? Sospecha usted de la seorita Guichard?
+
+--Y t, sospechas de tu mujer? replic con energa Roussel. Tienes que
+escoger: Herminia es una farsante que tiene por cmplice al ejrcito
+francs representado por el hijo de Bobart, Clementina es una bribona
+que ha aprovechado una casualidad, si es que ella misma no la ha
+provocado, para ponerte ante los ojos una correspondencia que deba
+impulsarte algn acto violento. Por mi parte, mi eleccin est hecha;
+acuso Clementina.
+
+--Pero Herminia ... padrino mo?...
+
+--Herminia! Es posible que ni siquiera conozca esas cartas ... En todo
+caso es preciso tener el valor de preguntrselo.
+
+ esta declaracin Mauricio palideci.
+
+--Qu! Ponerla al corriente de esta infamia? Interrogarla sobre tal
+asunto?
+
+--S, ponerla al corriente; no interrogarla: consultarla lealmente como
+persona leal que es. Y vers como, si est inocente de todo compromiso,
+y esto me atrevo jurarlo, aprecia tu franqueza y tu confianza.
+
+--Sea, pues. As como as, no puedo soportar por ms tiempo una sospecha
+semejante. Hgame usted el favor de envirmela.
+
+--De envirtela? No, por cierto: yo te la traer. Quiero asistir, si me
+lo permites, vuestra conversacin, aunque no sea ms que para impedir
+que digas tonteras....
+
+--Padrino!
+
+--Pues qu, no habas empezado decirlas hace un momento?
+
+--S, tiene usted razn. Permanezca usted y sea mi consejero y mi apoyo,
+como siempre.
+
+--Puedes estar tranquilo. Ser an ms moderado por tu cuenta que lo he
+sido por la ma. Espranos aqu.
+
+Y sali. Mauricio qued solo, sumergido en dolorosas reflexiones. Vea
+sombro el porvenir; pens por primera vez que acaso su tutor no haba
+exagerado las malas acciones de que le haba hecho vctima Clementina, y
+no estuvo lejos de creer que la ta de Herminia fuese un monstruo.
+Estim, en todo caso, que la perfidia con que acababa de obrar le
+dispensaba de toda gratitud y le devolva su libertad de accin, y se
+propuso, no devolverla mal por mal, pero al menos impedirla que siguiese
+hacindole dao.
+
+Sin embargo, por muy culpable que apareciese la seorita Guichard, haba
+un hecho que no se la poda atribuir y era la correspondencia misma,
+punto de partida del incidente. Pensara Roussel lo que quisiera, las
+cartas procedan efectivamente del hijo de Bobart; haba, pues, existido
+un amorcillo entre Herminia y l, y este solo pensamiento le exasperaba.
+Y, no obstante, no poda imaginar siquiera a la Virgen del Bordado
+cambiando amores tiernos con aquel hsar. Esto no estaba dentro del
+orden de las cosas admisibles, ni en armona con su naturaleza delicada
+ni con el tono de sus cndidos ojos. Haba evidentemente una prfida
+maniobra en todo aquello ... Pero ella haba recibido las cartas!
+
+No tuvo tiempo de llevar ms lejos sus inducciones, porque Herminia
+entraba con Roussel. El joven no tuvo tiempo de abrir la boca para
+formular una pregunta; su tutor exclam, apenas hubo cerrado la puerta:
+
+--Todo est aclarado! Ni siquiera ha ledo las cartas, la pobre nia;
+se las entreg cerradas su ta.
+
+Cerradas! Mauricio tuvo tal acceso de alegra, que salt al cuello de
+Fortunato, pero ste dijo sonriendo y defendindose mal del apretn:
+
+--No es mi quien debes abrazar, majadero!
+
+Y les impuls el uno hacia el otro.
+
+Por primera vez Mauricio, cogiendo Herminia en los brazos, la estrech
+contra su corazn y desflor con sus labios aquella rubia cabellera.
+
+--Haba que ser verdaderamente maligno para adivinar que Clementina os
+preparaba esta emboscada! Hijos mos, la situacin es grave. Juzgad por
+lo que acaba de hacer como principio de juego, de lo que es capaz si no
+consigue enseguida separaros....
+
+--Separarnos!
+
+Y al decir esto formaron tan hermoso conjunto, que Roussel no pudo menos
+de sonreir.
+
+--Vamos! He aqu una unanimidad tranquilizadora! Pero desconfiad,
+queridos hijos; estis en peligro ... En el estado de mis relaciones
+con la seorita Guichard, no me es posible daros un consejo; parecera
+que abogaba contra ella y en favor mo. Es evidente que mi repentina
+intrusin es lo que ha modificado las intenciones y cambiado los
+proyectos de Clementina. Ha realizado un formidable cambio de frente y
+trata Mauricio como enemigo en vez de considerarle como aliado. Ya
+estis advertidos. Tomad una resolucin, pero que sea adoptada por
+vuestras propias inspiraciones. No veis sino vuestro inters y no me
+tengis en cuenta para nada, pero contad conmigo. Cuando hayis
+resuelto, pondr tanta energa en apoyaros como reserva he empleado en
+daros consejos. Ahora, os dejo. Os amis; defended vuestra dicha.
+
+Herminia y Mauricio quedaron solos y se miraron un instante sin hablar.
+Despus, el marido cogi la mano de su mujer y atrayndola hacia s,
+dijo:
+
+--Mira como estamos; y no hace veinticuatro horas que me perteneces;
+qu nos prepara, pues, el porvenir? Una serie incesante de
+dificultades, de luchas que no habremos hecho nada para suscitar y las
+que no podremos sustraernos. Qu tristeza, Herminia, despus de la
+esperanza de tantas alegras!
+
+--Pero Mauricio, es posible que mi ta lo haya hecho ver esas cartas
+que yo ni conoca?
+
+--Ay! Herminia; es muy cierto; pero no la acuses; ha obrado bajo la
+influencia de la clera y no de su corazn.
+
+-- T la disculpas? Y sin embargo, contra ti estaba tramada esta
+horrible maniobra ... Pero qu locura inspira el odio para que en un
+momento haya cambiado completamente una mujer tan buena, que ha sido
+para mi una verdadera madre....
+
+--Me aborrece ahora, bien lo ves, tanto como mi padrino. No tiene ms
+que una idea; separarnos. No lo ha conseguido esta vez, poro volver
+empezar hasta que en una ocasin ms favorable....
+
+--Podr encontrarla?
+
+--La har nacer, como hoy.
+
+--Entonces qu va pasar?
+
+--Tienes confianza en m, Herminia?
+
+--Absoluta.
+
+--Crees que mi nico deseo, fuera de toda consideracin extraa
+nosotros, es nuestra propia dicha?
+
+--Lo creo.
+
+--Y piensas que aqu, entre mi tutor y tu ta, podremos escapar los
+disturbios y las malas influencias?
+
+--Creo que no.
+
+--Entonces, deduce t misma la consecuencia. La joven permaneci un
+instante pensativa y con la rubia cabeza inclinada y algunas lgrimas
+rodaron por sus ojos. Despus murmur:
+
+--Es preciso huir!
+
+--S, marcharnos, nia querida; salvarnos, para ser el uno del otro,
+lejos de todo lo que no sea confianza y ternura.
+
+--Pero eso, no ser mostrarme ingrata hacia la mujer que me ha educado
+y que ha sido excelente para m?
+
+--Eso ser mostrarte fiel al que te ama y al que t habrs de amar.
+
+--Y al que amo ya, Mauricio, dijo Herminia, sonriendo travs de sus
+lgrimas. Pero yo no soy ms que una mujer y no tengo valor para decidir
+entre lo que me parece mi deber y lo que es mi deseo ... T, que tienes
+la firmeza necesaria, manda; yo obedecer.
+
+Mauricio movi la cabeza.
+
+--No, Herminia; yo no puedo hacer lo que pides. Por graves que hayan
+sido las faltas de la seorita Guichard hacia m, no me considero como
+absolutamente desligado de los compromisos que con ella contraje. He
+prometido no obligarte jams separarte de ella; te dejo, pues, en
+libertad. Si quieres quedarte, nos quedamos. Si partimos, es preciso
+que sea por que hayas dicho: "Quiero partir!"
+
+--Oh! Mauricio, qu exiges de mi?
+
+--Que salves t misma, y sola, nuestra dicha. Es mucho? Reflexiona
+acerca de lo que sucede enderredor. Aqu est el desorden donde perecer
+nuestro reposo; fuera de aqu, la calma, la libertad de amarnos.
+Herminia, tenemos tanto tiempo delante, y tan hermoso! Algunos das
+bastarn para que la que nos ha hecho tanto dao recobre la razn y nos
+llame, y entonces podremos volver y gozar en paz de la tranquilidad que
+tan bien habremos ganado. Es esto tan espantoso? Prefieres correr los
+riesgos de una guerra en la que todos los tiros vendrn herirnos en el
+corazn?
+
+--Mauricio....
+
+Herminia dudaba. Mauricio se puso sus plantas y mirndola hasta el
+fondo del alma, aadi:
+
+--Herminia, un minuto de resolucin; una palabra decisiva, y todo se ha
+salvado. Tienes miedo de confiar en mi? Bien sabes que te adoro. En el
+mundo no hay ms que nosotros dos; lo dems poco importa. Quieres
+sacrificarnos rencores pueriles y odios vergonzosos? Qu hemos
+hecho nosotros para merecer tales sufrimientos? Cul es nuestro
+crimen, amarnos? Crimen muy dulce, por cierto!
+
+La joven se haba inclinado hacia l. Mauricio tom su mano y la apoy
+contra el corazn. Herminia lanz un gran suspiro y despus dijo con voz
+firme:
+
+--Partamos!
+
+--Ah! Qu dichoso soy!
+
+Herminia le dirigi una mirada que probaba que aquella exclamacin de
+alegra recompensaba su esfuerzo. En este momento entr Roussel.
+
+--Hijos mos, es preciso volver al saln. Os buscan por todas partes y
+ya he tenido que impedir Bobart que viniera interrumpiros ...
+Estis de acuerdo?
+
+--S, padrino mo; nos vamos. Herminia es la que lo quiere.
+
+--Y tiene razn. Yo no quiero aconsejaros, pero en esta poca, una
+temporada en la orilla de los lagos de Italia, en Bellaggio, por
+ejemplo....
+
+Los ojos de Herminia se iluminaron. Nunca haba viajado y no conoca
+nada. Roussel se arrepinti de haber introducido aquel elemento tentador
+en la resolucin de Herminia, y pens: "Esto no es juego limpio; pero
+cmo se manifiesta siempre y en todo la mujer! Qu mirada la de esta
+muchacha!
+
+--Querido Mauricio, decdelo todo ahora, dijo Herminia; yo vuelvo al
+lado de nuestros amigos.
+
+Y desapareci ligera y casi alegre. Roussel se volvi hacia su hijo y
+dndole golpecillos en el hombro, le dijo:
+
+--Ah, bribn, no tienes de qu quejarte! Vas, naturalmente, llevarte
+ tu mujer?
+
+--Usted lo ha dicho. Son las nueve y media: las doce prescindo de la
+compaa de la gente de la boda.
+
+--Tengo una excelente carretela que me espera en la plaza: la quieres?
+
+--Me llevar Pars?
+
+--Desde luego. Es cuestin de propina.
+
+--Entonces, est dicho. Prevenga usted al cochero.
+
+--Enseguida. Tu mujer, ha puesto mucha resistencia?
+
+--La necesaria para que su decisin tenga una significacin cariosa ...
+Es un ngel!
+
+--Bueno! Se lo pagaremos despus.
+
+Fueron interrumpidos por una tempestad de armonas: era la banda que, en
+el patio, empezaba, al unsono con la orquesta, el rigodn de honor. En
+este momento se mostr en la puerta la fisonoma inquieta de Bobart.
+
+--Seor Aubry, le buscan usted por todas partes.... La seorita
+Guichard le reclama....
+
+--Anda! Ve cumplir tus deberes, dijo Roussel cambiando una mirada con
+Mauricio. Mientras, tomar el aire en el jardn. Hace aqu un calor
+terrible.
+
+Se separaron y Mauricio se dirigi, travs de las filas de curiosos,
+hacia la seorita Guichard que le esperaba en pie, altanera y masculina,
+en medio del saln de baile, teniendo enfrente su sobrina, del brazo
+del seor Tournemine.
+
+--Ah! Por fin! dijo dirigindole una mirada imperiosa. Vamos;
+colquese usted ah y empecemos.
+
+Rugieron los instrumentos, y las parejas, ponindose en movimiento al
+mismo tiempo, emprendieron la primera figura del rigodn.
+
+Bobart, preocupado con el doble concilibulo que acababa de verificarse
+en el saloncillo, primero entre Herminia y Mauricio y despus entre
+Mauricio y Roussel, en lugar de entrar en el saln de baile, se aventur
+por el jardn en seguimiento de Fortunato. Por instinto adivinaba una
+maniobra ofensiva por parte de los enemigos de su prima. Amargamente
+vituperado por Clementina, que le acusaba de no haber vigilado
+suficientemente Roussel, tena empeo en tomar un desquite. Y su amor
+propio, su odio y su inters reunidos le impulsaban seguir las
+huellas del soltern.
+
+La noche estaba oscura y serena. Los faroles venecianos alumbraban las
+calles de rboles en torno de la casa. Las arboledas del jardn y el
+terrapln estaban en la sombra. Roussel empez por pasearse por el
+parque con aire indiferente y despus, poco poco, se aproxim la
+puertecilla que daba al rincn de la callejuela en que estaba la tapia
+en la cual Mauricio haba visto por primera vez Herminia. Roussel se
+volvi para observar si era espiado, y Bobart apenas tuvo tiempo por
+esconderse detrs de un rbol. Desde all vi al tutor abrir la puerta y
+salir vivamente.
+
+Ech correr y lleg al terrapln tiempo para ver Roussel acercarse
+ un coche que estaba parado en la plaza y hacer seas al cochero para
+que acercase el vehculo la esquina de la callejuela, dos pasos de
+la puertecilla.
+
+Mientras la carretela atravesaba la plaza para colocarse al pie del
+terrapln, Roussel la segua con aire plcido. Se aproxim al cochero y
+antes de entrar de nuevo en el jardn, le dijo media voz:
+
+--Ha entendido usted bien, no es verdad? Un caballero y una seora,
+dentro de hora y media. Tendr usted veinte francos de propina al llegar
+Pars.... Y sobre todo, permanezca usted ahora en el coche hasta el
+momento de partir.
+
+--Vaya usted tranquilo, seor Roussel, dijo el cochero.
+
+Inclinado sobre el muro del terrapln, en la sombra, Bobart no haba
+perdido ni una palabra de estas recomendaciones. Pens: "Un caballero y
+una seora que el cochero debe conducir Pars en el coche de Roussel!
+Esto es claro como la luz; se trata de Mauricio y Herminia. La
+intervencin de mi excelente prima produce su efecto: los recin casados
+meditan una fuga. No es esto ciertamente lo que la seorita Guichard
+esperaba; luego es preciso prevenirla."
+
+Fortunato atraves el jardn con paso tranquilo y entr en el saln de
+baile; Bobart le sigui y al llegar la puerta vi que llamaba
+Mauricio y Herminia y les daba explicaciones que los jvenes escuchaban
+con extraordinaria atencin. Despus se separaron y Herminia y Mauricio
+recorrieron del brazo el saln mientras Roussel se paseaba con aire
+distrado. En estas circunstancias cuya gravedad adivinaba, Bobart no
+dud; se fu derecho la seorita Guichard, que pareca una reina en
+medio de sus convidados, y llevndosela al pie del tablado de la
+orquesta, dijo:
+
+--Procura no dejar que se altere tu cara, mi excelente amiga, porque
+nos observan y tengo que darte serias noticias. Dentro de hora y media
+parten Mauricio y Herminia para Pars.
+
+--Qu dices ah? exclam la seorita Guichard con voz temblorosa por la
+clera.
+
+--Clmate y escucha. Lo he descubierto todo hace un instante. Roussel es
+quien ha aconsejado y preparado el plan.
+
+--El miserable!
+
+--Su coche espera al lado de la puertecilla del jardn y va servir
+los recin casados para alejarse de aqu.
+
+--Y qu hacer para impedrselo?
+
+--No perder de vista tu sobrina.
+
+--Pero maana volvern las andadas. Y la ocasin sera tan buena para
+romper.... Ellos me provocan.... Yo no hago ms que defenderme....
+Quieren quitarme Herminia ... Si fuese yo quien se la quitase!...
+
+--Admirable idea! Cambias la situacin. Crean vencerte y sers t la
+que triunfe....
+
+--Pero cmo?
+
+--Adelanta la hora de la partida. Enva buscar tu sobrina una
+persona con cuya fidelidad puedas contar.
+
+--Su doncella.
+
+--Bueno! Esa muchacha previene Herminia que su marido la espera en
+el coche.... La joven baja sin desconfianza.... En lugar del marido
+encuentra la ta y.... Arrea, cochero!...
+
+--Me voy Pars y desde all Rouxmesnil, en Normanda.... Una
+propiedad aislada, en la que soy inexpugnable....
+
+--Magnfico! No cambias de traje para partir?
+
+--Tengo en Pars todo lo necesario.
+
+--Es probable que tu sobrina vaya quitarse su vestido blanco.
+
+--Dejmosla libre en sus movimientos. Pero t, dedcate Mauricio y no
+le pierdas de vista.
+
+--Convenido.
+
+Mientras se urda este doble complot la fiesta llegaba su apogeo y era
+fcil prever que el baile durara hasta por la maana. En la plaza del
+pueblo se haba instalado una msica al aire libre y las gentes del pas
+saltaban sobre el csped la luz de unos faroles la veneciana
+colocados por el tendero. La seorita Guichard haba enviado algunos
+toneles de vino para que refrescasen los bailarines, y estos diversos
+atractivos hacan que se agrupase delante de la verja una gran multitud.
+
+En la callejuela sombra esperaba la carretela. El cochero, fiel su
+promesa, no la haba abandonado, pero se haba hecho llevar una botella
+de vino y beba la salud de los novios. Las once acababan de dar en
+el campanario del pueblo. El momento de la partida se aproximaba. El
+cochero quit la manta los caballos, les puso las riendas y enseguida
+mont en el pescante, un poco aturdido por la oscuridad y por el vino.
+Empezaba quedarse dormido, cuando se abri la puertecilla y una seora
+muy tapada y que hablaba con alguien que se quedaba en el jardn, abri
+vivamente la portezuela del coche y mont.
+
+En el mismo momento, otra mujer de alta estatura y maneras desenvueltas,
+se adelant hacia el coche y dijo dirigindose al cochero:
+
+--Volando! Pars.
+
+El cochero, asombrado, dijo:
+
+--Pero mis viajeros deban ser un caballero y una seora....
+
+--El caballero no parte ya ... Vivo!
+
+Y abri la portezuela. Un grito: "Dios mo! mi ta!" se oy en el
+interior del coche; pero la portezuela golpe, vigorosamente atrada, y
+el ruido de las ruedas ahog el resto de las quejas de Herminia.
+
+En el saln de baile los invitados se removan con ardor. Mauricio sac
+su reloj y vi que eran las once y media. Haca algunos momentos ya que
+Herminia haba desaparecido. La seorita Guichard acababa de
+encaminarse al saloncillo fin de dar rdenes, sin duda, para la cena.
+Juzg que la ocasin era favorable. Baj al patio, atraves los
+pabellones, subi ligeramente la escalera que conduca sus nuevas
+habitaciones; llam, y como nadie le responda, entr.
+
+En el cuarto, alumbrado por una lmpara, estaba extendido sobre la cama
+el vestido de novia de Herminia. Los cajones estaban abiertos y todo
+indicaba los preparativos de un viaje.
+
+Mauricio pens "Est ya en el coche." Cogi su abrigo y un sombrero y
+baj vivamente. Sali por la puertecilla, volvi la esquina de la
+calleja y no vi coche alguno. Supuso que el cochero, habra entendido
+mal y esperara, acaso en el otro extremo de la calle, y corri
+cerciorarse. La callejuela estaba desierta.
+
+Volvi la plaza, latindole el corazn y con el espritu turbado por
+un principio de inquietud. All una fila de coches esperaban los
+invitados y todos los cocheros estaban en el caf. Muy alarmado,
+Mauricio volvi al jardn, se quit el abrigo y entr en el saln en
+busca de su tutor. Roussel no tuvo ms que mirar su hijo para
+comprender que ocurra un incidente inesperado. Se le llev un rincn
+y le pregunt con acento inquieto:
+
+--Qu hay?
+
+--Hay, que no he encontrado el coche y que no s dnde est Herminia.
+
+--Qu es lo que dices?
+
+--Herminia se ha vestido y, evidentemente, ha ido la carretela. Pero
+la carretela no est.
+
+Se miraron, con un principio de sospecha.
+
+--Dnde est Clementina? pregunt Roussel.
+
+--Ha salido del saln hace ms de un cuarto de hora.
+
+--Busqumosla, preguntemos por ella ... en la casa ...Ah! Bobart!...
+Apodermonos de Bobart!
+
+Cayeron sobre el abogado, que con aire inocente saboreaba un helado,
+sentado en un mullido silln, y all, sin levantarla voz, pero con
+miradas muy expresivas, preguntaron:
+
+--Bobart, qu es de la seorita Guichard?
+
+--Pues lo ignoro, balbuce el abogado, levantndose para escapar las
+preguntas.
+
+--No se mueva usted! y responda, dijo Roussel. Dnde est la seorita
+Guichard?
+
+--No s! seores, contest Bobart gritando para llamar la atencin
+sobre l. No comprendo vuestra insistencia....
+
+--Hable usted ms bajo, dijo Mauricio, le llevo al saln inmediato y
+all ... va usted ver.
+
+Estaba tan amenazador, que Bobart, espantado, permaneci en su butaca
+sin hacer un movimiento, sin pronunciar una palabra.
+
+--Le doy usted un minuto para decidirse responder. Dentro de un
+minuto le har usted responsable de la emboscada que aqu se ha
+ejecutado.
+
+--La emboscada! exclam Bobart, fuera de s por el terror. Quin la ha
+preparado?
+
+--Ah! Usted sabe, pues, lo que ha sucedido? Usted conviene en ello....
+
+Yo no convengo en nada.... Ustedes me violentan ... me amenazan....
+
+--S; todo lo que convenga para saber dnde est la seorita
+Guichard....
+
+--Pues bien.... Ha partido!
+
+--Ha partido! Con la seora de Aubry?
+
+--Con la seora de Aubry y en la propia carretela de usted. Vaya; est
+usted satisfecho? dijo Bobart con expresin de radiante alegra.
+
+--Adnde la conduce?
+
+--Vaya usted preguntrselo!
+
+--La ha obligado acompaarla?
+
+--Obligado! exclam Bobart. Cmo es eso posible? Por qu no robado
+la fuerza? En medio de quinientas personas! No, no! La seora de Aubry
+ha seguido su ta de buen grado.... La seorita Guichard la ha
+ilustrado acerca del aspecto moral del acto que iba cometer. La joven
+ha reconocido que haba sido inducida error y ha partido libremente y
+por su propia voluntad!...
+
+--Viejo tunante! exclam Mauricio exasperado, y cogiendo Bobart por
+un hombro, le sacudi tan rudamente que Roussel vino al socorro del
+abogado y s interpuso entre su ahijado y l.
+
+--Vamos, hijo mo, un poco ms de calma. En todo lo que el seor dice no
+hay sin duda ni una palabra de verdad. Hemos jugado una partida y
+acabamos de perderla: tratemos de tomar el desquite. Para esto no nos
+las entendamos con los lacayos, sino con los dueos.
+
+--Lacayos! repiti Bobart. Sepa usted seor mo....
+
+--Nada! interrumpi Roussel; conozco usted hace mucho tiempo, seor
+hipcrita, seor pedante.... He dicho lacayo y hubiera podido decir
+espa....
+
+--Y si no est usted contento, aadi Mauricio, puede usted enviarme su
+hijo!
+
+--No, seor, declar enfticamente Bobart. Soy muy suficiente para
+vengar yo mismo mis injurias. Usted sabr lo que cuesta tener que
+habrselas con un hombre como yo....
+
+--Los clientes de usted lo han sabido muy bien, maestro en vilezas!
+dijo Roussel. Pero tngase por advertido y que no le encuentre yo en mi
+camino, le hago pagar las costas con ms gracia que usted mismo lo
+haca....
+
+Y tomando su hijo por el brazo, dijo:
+
+--Ven, Mauricio, ven. No tenemos nada que hacer aqu.
+
+
+
+
+CAPTULO VIII
+
+EL SECUESTRO.
+
+
+Por la maana del siguiente da, estaba Roussel todava dormido cuando
+entr Mauricio en su cuarto, descorri las cortinas y se sent en una
+butaca al pie de la cama.
+
+--Qu hora es pues? pregunt Fortunato incorporndose.
+
+--Las cinco. Perdneme usted que interrumpa tan pronto su sueo, pero
+estando solo, me volva loco....
+
+--Oh! hijo mo; has hecho muy bien en despertarme. Espera, voy
+levantarme.
+
+--No, permanezca usted acostado; lo mismo podemos conversar y con tal de
+que me hable usted de Clementina, quedar aliviado....
+
+--T no has dormido? mi pobre hijo....
+
+--No! Pero eso importa poco. Sufrira todas las penas sin quejarme con
+tal de saber dnde est mi pobre mujer.
+
+--Tranquilzate; lo sabremos. Y entonces.... Pero, ahora pienso ...
+Federico, est levantado?... S. Llama.
+
+--Para qu?
+
+--Vas verlo.
+
+Mauricio llam. Al cabo de un instante apareci el ayuda de cmara de
+Roussel. Era un excelente servidor que haba sustitudo al criado modelo
+que la seorita Guichard haba quitado Fortunato veinte aos antes.
+Ningn ofrecimiento haba hecho mella en Federico; por eso, en sus das
+de buen humor, Roussel le llamaba Hipcrates. Un da en que el ayuda de
+cmara se atrevi preguntar su seor porqu le llamaba as, ste le
+respondi: "Por causa de los presentes de Artajerjes." Federico no
+comprendi mucho ms y permaneci estupefacto. Y Roussel aadi "
+Bueno! No se caliente usted la cabeza: Hipcrates era un hombre
+incorruptible." Federico se di por satisfecho y adquiri mucho mayor
+importancia sus propios ojos. Con el tiempo se haba hecho enteramente
+adepto y, sobre todo, adoraba Mauricio.
+
+--Federico, dijo Roussel, est usted todava en buena inteligencia con
+el portero del seor Bobart?
+
+--S, seor. Por recomendacin del seor, yo he sido quien le ha
+proporcionado su plaza.
+
+--Bueno. Federico, va usted salir inmediatamente para Pars. Ir usted
+ ver su protegido y le pedir, como un servicio de capital
+importancia, que, en el caso de que el seor Bobart salga de Pars,
+indique usted la estacin por donde ha partido. Y si puede usted
+obtener que le informe acerca del departamento el pas extranjero de
+donde lleguen cartas para el seor Bobart, nos prestar Mauricio y
+m una ayuda inapreciable.... Usted nos conoce muy bien para creer que
+se trata de algo vituperable....
+
+--Oh, seor! Con los ojos cerrados le obedecer.... Con los ojos
+cerrados....
+
+--Y bien, no los cierre usted.... bralos, por el contrario, todo lo que
+pueda.... Qudese usted en Pars y las horas de la distribucin del
+correo est siempre en casa del portero ...El seor Bobart le conoce
+usted?
+
+--No, seor.
+
+--Tan pronto como tenga usted noticias que darnos, vuelve sin perder ni
+un segundo.
+
+--El seor puede contar conmigo.
+
+Y sali. Mauricio permanci sentado, interrogando su tutor con la
+mirada.
+
+--He aqu mi idea, dijo ste. Est fuera de toda duda para m que el
+tunante de Bobart es cmplice de la seorita Guichard. l nos espi la
+noche ltima y l fu quien la previno. Es, pues, cierto, que tan pronto
+como se crea en seguridad, Clementina va escribirle y acaso llamarle
+cerca de ella. Por el sello de la carta sabremos dnde est y si Bobart
+se marcha, la estacin de que parta ser una nueva indicacin.
+
+--Y entonces qu haremos?
+
+--No lo s todava; es preciso reflexionarlo. Por otra parte, acaso no
+sea por Federico por quien sepamos donde est la seorita Guichard ...
+Tu mujer es muy capaz de burlar la vigilancia de Clementina y escribirte
+...
+
+El joven movi tristemente la cabeza.
+
+--Cmo ha consentido en acompaarla?
+
+--Buena es esa! Sabes cmo habrn pasado las cosas? La seorita
+Guichard es robusta como un coracero ... Quin te dice que no se ha
+llevado Herminia por la fuerza?
+
+--No es posible. En medio de quinientas personas! Cuando el cochero no
+estaba prevenido y hubiera bastado un grito de llamada, un acto de
+resistencia, por dbil que fuese, para que el coche se detuviese!
+
+--Y si Clementina ha mentido? Si la ha dicho que era solamente de m de
+quien huan, pero que t iras buscarlas por la maana ... Con la
+seorita Guichard, entiendes? es posible todo. Es una vieja Eva sin
+Adn, que por distraerse en su paraso vaco, se ha comido todas las
+manzanas y ha domesticado la serpiente!
+
+--Esperemos, pues.
+
+--Paciente y cuerdamente. Piensa que tienes el porvenir delante de ti,
+y qu porvenir! Herminia sin la seorita Guichard! Porque, despus de
+semejante barrabasada, estars en tu derecho tomando precauciones, y la
+primera....
+
+--Consistir en separar Herminia de ese monstruo de maldad.
+
+--Ah! Ah! dijo Roussel. Te ha llegado la vez. Te hacas ilusiones
+sobre Clementina y no estabas lejos de acusarme de exageracin! Cmo la
+encuentras ahora tan deliciosa ta? Pues bien, amigo mo, ah tienes la
+esposa que el difunto Guichard, paz sus cenizas! haba soado
+imponerme de por vida. Comprendes que me haya defendido como un tigre?
+El dichoso esposo de Clementina! Cuando pienso en esto me estremezco
+todava.
+
+Hablando y pasendose por el estudio y por el jardn, los dos hombres
+llegaron al medio da y se sentaron melanclicamente en el hermoso
+comedor. No era as como Mauricio haba pensado almorzar aquella maana.
+Roussel lea este pensamiento en su cara y estaba triste por su
+tristeza. El da se pas ms pronto de lo que hubieran credo; pero la
+velada, largamente prolongada, tanto teman uno y otro no dormir, les
+pareci interminable. Por la maana, estaban de pie al despuntar la
+aurora. La impaciencia de Mauricio rayaba en el frenes. Se paseaba lo
+largo del estudio como una fiera en la jaula. Roussel, sentado en un
+sof miraba sin hablar al joven: no hubiera sabido qu decirle, fuera de
+las vulgaridades agotadas haca mucho tiempo. El correo lleg sin carta
+de Herminia. Y sin embargo, hubiera tenido tiempo de escribir si hubiera
+querido podido hacerlo. Era evidente que no haba podido. En esto
+encontraba Roussel un gran campo de discusin y le aprovechaba, ocupando
+ Mauricio con sus razonamientos y forzndole distraer su dolor en
+controversias. En resumen, sospechaban que la seorita Guichard haba
+secuestrado la seora de Aubry de un modo tanto ms criminal cuanto
+que no tena sobre la joven ni derechos naturales ni derechos
+adquiridos. Adems la impeda que llenase sus deberes respecto de su
+marido habitando con l y donde l le conviniera. Y Roussel citaba el
+cdigo. En suma, si Mauricio quera, haba all materia para un gran
+proceso, y tomando un ilustre abogado, se poda poner Clementina en
+una posicin muy desagradable.
+
+Llegaron as al almuerzo, que les reuni otra vez en el comedor, tristes
+y sin apetito. Hacia las dos, la sobrexcitacin de Mauricio era tan
+aguda, que hablaba de marcharse Pars, subir casa de Bobart y
+cogerle por la garganta para obligarle revelar los secretos de la
+seorita Guichard y decir dnde ocultaba Herminia. las tres, mirando
+por la ventana hacia el camino, como si esperase ver su mujer aparecer
+sbitamente y correr l con los brazos abiertos, lanz un grito:
+
+--Ah est Federico!
+
+--Seguramente tiene noticias, puesto que vuelve.
+
+Mauricio haba bajado ya la escalera. Cogi al criado por el brazo,
+preguntndole, aturdindole y, sobre todo, impidindole hablar.
+Solamente en presencia de Roussel, encontr Federico su equilibrio. Se
+enjug la frente y dijo:
+
+--Ya s lo que el seor deseaba averiguar.
+
+--Buen Federico!
+
+--Mauricio le estrech en sus brazos.
+
+--Si el seorito Mauricio quisiera no ahogarme, podra contarle lo que
+he sabido.
+
+--Veamos; djale hablar. Este muchacho....
+
+Mauricio se sent en el sof; y Federico volvi tomar la palabra.
+
+--Desde ayer no he dejado la portera de la casa del seor Bobart.
+Francisco, que es mi amigo, me instal en un rincn de su cuarto y all
+he esperado los acontecimientos. Nada ocurra; ningn suceso, ninguna
+agitacin. El seor Bobart se retir ayer las diez. Esta maana no
+sali. La distribucin del correo nada haba indicado. Yo estaba
+consternado, cuando medio da, en un montn de cartas, se encontr una
+para el seor Bobart. Examinado el timbre de salida, nos di esta
+indicacin: Clres (Sena Inferior).
+
+--Ah! exclam Roussel; ya la tenemos.
+
+--Espere el seor, que la cosa se va hacer ms precisa dentro de un
+segundo ... Hacia las doce y media, la cocinera del seor Bobart entr
+en la portera. Iba buscar un coche para su seor y entraba para rogar
+ Francisco que subiese, fin de ayudar al criado bajar un bal.
+"Segn eso se va de viaje su amo de usted? dijo Francisco.
+
+--S, respondi ella ... Va ver unos parientes Rouen...."
+
+--Bravo! interrumpi Roussel. Rouen y despus Clres. La seorita
+Guichard est en Rouxmesnil, una tierra que posee en Normanda, cerca
+de Dieppe ... Gracias, amigo Federico; ha maniobrado usted como un
+verdadero agente de polica.
+
+--Y el seor Bobart parti?
+
+--Parti, s, seor; un cuarto de hora despus.
+
+--Bueno! Federico. Ahora puede usted bajar; su misin ha terminado.
+Coma usted, beba, descanse.
+
+--Doy mil gracias al seor.
+
+Roussel y Mauricio, al quedar solos, se miraron, y enseguida, como si
+les animara un pensamiento nico, dijeron un tiempo:
+
+--Partamos!
+
+--Hay un tren esta tarde; tenemos tiempo de hacer nuestros preparativos,
+aadi Roussel. Y no nos ilusionemos; va ser preciso, acaso, emplear
+la fuerza para dar buena cuenta de la seorita Guichard.
+
+--La emplearemos.
+
+En todo caso, empecemos con precaucin, para no poner en guardia al
+enemigo. Si fusemos reconocidos, Clementina sera capaz de cambiar de
+residencia y nuestras pesquisas tendran que empezar de nuevo.
+
+--Pues bien, si es preciso, nos disfrazaremos. Yo le desfigurar
+usted.
+
+--Ah! Por fin te veo animado. Vives ahora?
+
+--S, empiezo esperar.
+
+--Ve preparar tu maleta. No llevaremos ms que lo estrictamente
+necesario. Nada de caja de colores ni de caballete de campo sobre todo!
+Un pintor llamara la atencin en diez leguas la redonda.
+
+--Tiene usted razn.
+
+El joven entr en su cuarto y un instante despus, Roussel, con una
+satisfaccin profunda, le oy tararear.
+
+El castillo de Rouxmesnil es una edificacin blanca, perdida entre el
+verdor de un parque de diez hectreas y rodeada de muros y de
+precipicios. Un espeso bosque de hayas centenarias la defiende del
+viento del mar, que barre furiosamente toda la llanura. Una importante
+hacienda dependa del castillo, que no estaba habitado haca mucho
+tiempo. Al to Guichard le gustaba esta propiedad, que haba heredado de
+su padre. Pasaba en ella dos meses del ao, en la poca de la caza. Las
+llanuras y los bosques que rodean Rouxmesnil son muy sinuosos. El
+mobiliario de las habitaciones, conservado tal cual, aunque pareca
+incmodo y pasado de moda, haba vuelto ser del gusto del da. Estaba
+formado por aquellas encantadoras maderas estilo Luis XVI, cubiertas de
+terciopelo de Utrecht, camas, armarios y cmodas de caoba, adornadas con
+cobre dorado. Los tapices eran antiguas telas de Jouy, de colores
+amortiguados por el tiempo. El polvo del abandono cubra los muebles. El
+piso bajo, ventilado solamente dos veces al mes por el jardinero, que al
+mismo tiempo era conserje, ola humedad. Pero las ventanas daban una
+gran pradera la que servan de marco hermosas arboledas, y lo lejos,
+ms all de la llanura, los bosques comunales de Saint-Victor extendan
+sus ramas sombras en las que cantaban los melanclicos cucos.
+
+Al llegar Rouxmesnil, Herminia, que no haba estado all ms que dos
+veces con la seorita Guichard y llevaba los ojos hinchados de llorar,
+la cabeza aturdida por el insomnio y el corazn oprimido por el
+pensamiento de la pena que deba experimentar Mauricio, crey que
+entraba en una prisin. Las maderas cerradas hacan reinar una oscuridad
+hmeda en todas las habitaciones. Un silencio profundo reinaba en la
+finca y, para colmo de tristeza, una lluvia torrencial, que haba
+empezado en Clres, al salir del tren, borraba el horizonte en una bruma
+gris.
+
+La seorita Guichard, afectando con Herminia una dulzura llena de
+compasin, como si acabase de arrancarla al ms espantoso peligro, daba
+rdenes la doncella que las haba acompaado, y deca en su habitual
+tono de mando:
+
+--El departamento de Herminia, ante todo! Que esta querida nia tenga
+enseguida un sitio para descansar! Tiene de ello tal necesidad despus
+de semejantes emociones!... Enve usted buscar gentes la quinta ...
+Quiero que dentro de dos horas est todo en orden en el castillo ...
+Cmo te sientes, querida hija ma? Esperars el almuerzo!...
+
+--Oh! No tengo apetito ninguno, ta ...
+
+--Es preciso comer, nia querida, para ponerte en estado de soportar la
+prueba ...
+
+--Pero, ta ma, qu prueba? pregunt Herminia con irritacin.
+
+--Paciencia, hija ma; ya lo sabrs todo! Entonces comprenders la
+infamia de que ibas ser vctima y yo contigo ...
+
+--Una infamia!... De Mauricio, es imposible!
+
+--No era l el culpable ... Pero el abominable mentor que le dirige!
+Dejemos estas explicaciones para despus; sabes que puedes contar con mi
+afeccin ... No te abandonar jams!
+
+Herminia ahog un suspiro. La perspectiva de no dejar nunca la
+seorita Guichard no era propsito para tranquilizarla. La seorita
+Guichard sin Mauricio, Mauricio sin la seorita Guichard; tal era la
+disyuntiva que se ofreca su pensamiento, y en aquella hora no era
+posible dudar: hubiera querido estar con Mauricio.
+
+Haba sido preciso todo el ascendiente moral que ejerca sobre ella su
+bienhechora, y un poco, tambin, la violencia material, para impedirla
+saltar del coche cuando haba visto aparecer Clementina en lugar de su
+marido. Clementina tuvo necesidad de cogerla por la cintura, sin dejar
+de dirigirle los ms violentos reproches. Hasta Pars, Herminia no haba
+hecho ms que sollozar. Toda la noche haba estado inquieta en el lecho,
+regando las almohadas con sus lgrimas. Por la maana haba sido an
+necesario violentarla para llevarla al ferrocarril.
+
+Y ahora, en aquel antiguo castillo, fro, hmedo y desolado, continuaba
+rebelndose. No lo haca en voz alta, porque tena miedo su ta, pero
+en el fondo juzgaba severamente su manera de obrar. La sublevacin moral
+de la joven era tan visible, que Clementina se crey obligada algunas
+explicaciones. No esperaba encontrar tal energa en aquella delicada
+rubia que haba obedecido tan perfectamente desde que dependa de ella.
+Pero qu importaba la resistencia la fogosa Clementina? los que la
+resistan, los aniquilaba. Roussel y Mauricio saban algo de esto.
+
+Condujo Herminia una habitacin del primer piso y abriendo vivamente
+las persianas, dijo:
+
+--Esta es la habitacin que yo habitaba en otro tiempo, cuando viva el
+to Guichard ... Te la doy, hija ma ... Comunica con otro cuarto que
+ser, para tu marido cuando haya cesado de enfurruarse y venga
+reunirse contigo.
+
+--Podr, entonces, venir?
+
+--Sin duda alguna.
+
+--Pero, sabe que estamos aqu?
+
+--Voy escribrselo yo misma, inmediatamente.
+
+--Oh! Djeme usted ese cuidado, ta ma, exclam la joven.
+
+--Eso no sera ni correcto ni conveniente, contest Clementina.
+Parecera que te sustraas mi jurisdiccin y que hacas concesiones,
+cuando es l quien debe hacerlas ...
+
+--Oh! ta ma, nada ms que una palabra al final de la carta ...
+
+--Una palabra, sea, dijo la seorita Guichard, pensando que, despus de
+todo, un ruego de Herminia activara la sumisin de Mauricio. El pobre
+muchacho est tan mal aconsejado que sera capaz de no venir.
+
+--Lo cree usted?
+
+--Lo creo todo mientras Roussel est cerca de l. Ese hombre es su
+genio malo!
+
+Salt, dejando su sobrina entregada sus reflexiones. El plan que
+haba formado era muy sencillo. Por segunda vez quera obligar
+Mauricio adquirir compromisos y el primero sera renunciar Roussel.
+No acceda? pues no tendra su mujer. Haba que elegir: vena
+buenas y cumpla siquiera la mitad de sus promesas, caso en el cual la
+dicha de Roussel estara muy comprometida, no ceda, y entonces era
+fcil hacer pasar su resistencia por egosmo, por indiferencia, y
+procurar una disensin entre los esposos. En el primer caso, Clementina
+triunfaba y continuaba siendo omnipotente; en el segundo, se vengaba
+terriblemente de los que hablan intentado burlarla, y esto era tambin
+una victoria.
+
+En sus nuevas posiciones se crea muy fuerte; casi invencible. Por de
+pronto, su Rouxmesnil le pareca inexpugnable. Para llegar hasta
+Herminia sin permiso y sin entrar por la puerta grande, haba que
+escalar el muro, franquear el foso y atravesar el parque, y el guarda,
+prevenido, rondara constantemente. El arrendador de la hacienda le
+haba prestado un perro que vigilaba de da y era feroz de noche. Por
+ltimo, Clementina llamara Bobart en su ayuda. En semejantes
+circunstancias tena necesidad de los consejos jurdicos y de las
+artimaas de aquel prctico astuto.
+
+Le escribi enseguida. Mauricio le escribira al da siguiente:
+convena que el tiempo calmase su clera y produjese el desaliento. Por
+la maana, en efecto, entr en el cuarto donde Herminia haba acabado
+por dormirse con un sueo febril y puso una carta sobre la mesa,
+diciendo:
+
+--Lee y aade lo que quieras.
+
+--La carta era amistosa, deca Mauricio que se esperaba su llegada y
+terminaba as: "He olvidado el dao que ha querido usted hacerme, porque
+s muy bien que no obedeca usted sus propias inspiraciones, y estoy
+pronta acogerle como un hijo respetuoso y sumiso." Herminia no ech
+de ver con qu prfida habilidad haban sido escogidos los trminos de
+esta carta para herir Mauricio, quien se trataba como un nio por la
+que tan duramente acababa de hacerle sentir su autoridad. La joven no
+vi ms que la llamada su marido y esto bast. Cogi una pluma y al
+pie de la carta escribi. "Ven, mi querido Mauricio, te espero con mucha
+impaciencia. Cree que soy toda tuya." Arda en deseos de aadir: "Te
+abrazo y te amo," pero no se atrevi. Firm con letra un poco alterada,
+porque el corazn le lata y le pareca que arriesgaba su vida en este
+momento. La seorita Guichard cerr el sobre y dijo:
+
+--T misma dars la carta para que la pongan en el correo al ir
+esperar Bobart.
+
+--El seor Bobart llega?
+
+--Claro est. Crees que vamos vivir como dos prisioneras? No nos
+ocultamos, porque no hemos hecho nada malo.
+
+Sin embargo, Herminia vi muy bien que se adoptaban todas las
+precauciones para que ella no pudiese tener comunicacin alguna con el
+exterior. Por la tarde lleg el desagradable Bobart. Comi y enseguida
+se encerr con la seorita Guichard. Herminia se refugi en su
+habitacin y con la ventana abierta so, contemplando la luna que
+apareca por encima de las hayas y las plateaba con su luz. Una paz
+profunda reinaba en la campia. Solamente los buhos hacan oir en los
+abetos su grito montono y triste.
+
+La joven pens que acaso estaba destinada vivir siempre en aquella
+soledad y aquel silencio. Si Mauricio no acuda; cmo conseguir
+reunirse con l? Quin los aproximara? Quin disipara todos aquellos
+errores interesados? Cmo caeran los obstculos acumulados por
+voluntades hostiles? Una gran tristeza se apoder de ella y rodaron
+sobre su cara gruesas lgrimas, lentas y amargas.
+
+Era cerca de media noche cuando subieron Clementina y Bobart. Herminia
+cerr la ventana, se desnud, hizo su oracin, rogando al cielo que la
+devolviese su marido, y se durmi ms calmada. Por la maana se
+present para el almuerzo y tuvo que sufrir los cumplimientos insidiosos
+del ex-abogado. Durante el da Clementina propuso un paseo por el
+parque, pero Herminia le pareci un suplicio pasear entre Bobart y la
+seorita Guichard. Pretext una jaqueca y se qued.
+
+Pas este da y el siguiente en una profunda ansiedad y prest el odo
+todos los ruidos del camino creyendo cada instante ver llegar
+Mauricio. Todas las noches se acostaba con el corazn oprimido,
+dicindose: "Maana ser!" Y el da siguiente no traa tampoco noticias
+del marido esperado, que no vena.
+
+
+
+
+CAPTULO IX
+
+EL BLOQUEO.
+
+
+Al cabo de cuatro das Herminia empez sentir cierto despecho.
+Verdaderamente, Mauricio era muy indiferente muy orgulloso. Qu! No
+poda decidirse venir al lado de su mujer? Estaba tan ofendido por su
+partida en la noche de la boda? No deba creer que no lo haba hecho
+por su voluntad? Sin embargo, no perda la esperanza.
+
+Observaba siempre al guarda en acecho y oa ladrar al perro feroz todas
+las noches. Su ta le lanzaba maliciosas miradas como queriendo decirla:
+"Eh? Ah tienes tu amor, mira lo que es ... Su intensidad no es
+bastante para hacer olvidar un hombre su amor propio ofendido!" ...
+Cuando la hablaba la llamaba con afectacin: "Mi pobre hija" con un tono
+de lstima que molestaba extraordinariamente Herminia.
+
+La seorita Guichard empacaba pensar seriamente que Mauricio estaba
+resuelto y no volvera y esto la agradaba en extremo, porque era la
+separacin y el divorcio asegurados. Le pareci que seria buena poltica
+redoblar su cario por la joven y mostrarle alguna confianza. Sin
+aflojar la vigilancia exterior, dej la joven algo ms libre en el
+parque. La invit que se paseara, diciendo:
+
+--Toma el aire, anda. De otro modo caers enferma, y qu dir tu marido
+cuando se decida venir?
+
+Herminia no respondi y sonri tristemente.
+
+Hacia cerca de una semana que estaban en Rouxmesnil, cuando una tarde,
+en que se paseaba lo largo de un foso que daba sobre la llanura, la
+joven vi al pasar, echado en un campo de trigo, un hombre de blusa, con
+el sombrero apabullado, que dorma pierna suelta, consecuencia, sin
+duda, de algunas copas de aguardiente. Iba pasar con alguna
+repugnancia, cuando el borracho se volvi lentamente de lado, levant el
+brazo que le ocultaba la cara y debajo de aquellos srdidos harapos y en
+aquel hombre echado en el polvo, Herminia reconoci con estupor al seor
+Roussel, que la dijo en voz baja:
+
+--Est usted sola?
+
+Ella respondi:
+
+--Si; pero, cuidado! me vigilan siempre.
+
+--Lo s. Hace seis das que rondamos la propiedad.
+
+--Dios mo! Mauricio est aqu pues?
+
+--Dnde quiere usted que est? En este momento acecha en la entrada del
+castillo ... Est vestido como yo, pero l no le reconocer usted ...
+tiene una barba gris....
+
+--Cmo verle? Por qu no viene mi encuentro?
+
+--Y su ta de usted?...
+
+--Le ha escrito para que viniera reunirse conmigo.
+
+--No ha recibido la carta. Puede usted venir maana misma hora?
+
+--Lo procurar ... Tenga usted cuidado ... alguien viene.
+
+Roussel volvi la cara hacia el csped y se volvi dormir. El que
+llegaba era Bobart, con una escopeta al hombro.
+
+--Cmo! seor Bobart; caza usted? dijo Herminia con volubilidad para
+distraer al abogado, que miraba con desconfianza al hombre echado al
+lado del foso.
+
+--S, seorita; me distraigo matando maricas. Hay muchas en este
+pas.... Vea usted, un borracho ... Oh! La embriaguez es la plaga de
+los campos!...
+
+--Un ronquido sonoro respondi las lamentaciones humanitarias de
+Bobart. Herminia dej al ex-abogado y volvi al castillo.
+
+Si no hubiera estado vigilada, hubiera cantado, tan alegre tena el
+corazn. En un segundo todo haba cambiado para ella. El porvenir, antes
+tan negro se haba vuelto de color de rosa. Mauricio, quien crea
+indiferente y orgulloso, era tierno y amante. No haba pensado ms que
+en reunirse con ella y ciertamente, en cuanto hablase con l cinco
+minutos, se presentara en el castillo. Se puso rer sola pensando en
+la figura tan graciosa que hacia Roussel echado en el csped y vestido
+como un harapiento, l, quien haba conocido de punta en blanco el da
+de la boda ... Despus se pregunt porqu todas aquellas precauciones y
+tan raras estratagemas. La situacin era, pues, ms complicada de lo
+que haba pensado?
+
+Reflexionando sobre esto, relacion el disimulo de Mauricio y de Roussel
+con la vigilancia ejercida por la seorita Guichard; y los disfraces de
+los unos le pareci que correspondan exactamente las medidas de la
+otra. Rondas y perros feroces por la noche, y paseo de Bobart con una
+escopeta al hombro ... Herminia pens: "No s exactamente lo que pasa;
+no comprendo la razn precisa de los actos de mi ta. Hay algo muy grave
+y yo corro un peligro."
+
+Su imaginacin se exalt y llega una situacin verdaderamente
+novelesca. Se figur que era una joven princesa guardada estrechamente
+en una torre por crueles tiranos; una Pa de Tolomei, quien amigos
+devotos se esforzaban en libertar. Y no tuvo ms que una idea, la de
+facilitar la misin de los libertadores. Ante todo, quera ver
+Mauricio, hasta con una barba gris. Di vuelta alrededor del castillo,
+entr en el patio de honor y lleg hasta la mohosa verja, que daba una
+gran calle de castaos. Mir con inters y no vi nadie que pudiera
+dar la ms remota idea de Mauricio disfrazado. cien metros de la
+entrada estaba un viejecito sentado sobre la cerca de madera de un prado
+y un enorme perro gris se revolcaba en el polvo. El hombre no se movi
+ni hizo seal alguna de haberla reconocido. Al cabo de algunos segundos
+Herminia se decidi alejarse y al volverse, vi, en una ventana del
+primer piso la seorita Guichard, que la miraba. Juzg necesario
+hacerla un saludo gracioso con la sombrilla y continu lentamente su
+paseo, pensando: "Acaso ese viejecito era mi marido. Habr visto mi
+ta y no se habr atrevido moverse. Tengamos paciencia y esperemos
+maana."
+
+El resto del da no le pareci largo; ya no se aburra. Su vida estaba
+llena por un inters inmenso. Lleg hasta no disimular bastante y
+estando Bobart y su ta hablando cerca de la chimenea, Herminia rompi
+rer sola de un modo tan repentino y tan poco justificado, que la
+seorita Guichard levant los ojos con severidad y dijo agriamente:
+
+--Qu te pasa, hija ma? Somos, acaso, Bobart y yo, ms cmicos de lo
+que habamos credo?
+
+Herminia se qued helada y permaneci muda durante toda la velada, pero
+las sospechas de Clementina se haban despertado y, cuando la joven se
+fu sus habitaciones, pregunt:
+
+--Dime, Bobart, no has observado nada anormal alrededor del castillo?
+Esa alegra repentina de Herminia es muy singular ... Tena esta tarde
+una cara tan regocijada ... No habr recibido alguna advertencia ...
+alguna noticia?...
+
+--Nada he observado, querida prima, que pueda justificar tus temores ...
+Quieres que haga venir al guarda?
+
+--Te lo agradecer. Tengo inquietudes ... Me parece presentir la
+presencia de Roussel en estos alrededores.
+
+Romn Rouet, introducido en el saln, declar que no haba visto nada
+sospechoso en sus rondas. Era el tal un viejo, medio labrador, medio
+guarda y, ms que nada, cazador furtivo, con la cara curtida por la
+lluvia y el sol, enmaraadas cejas, que se haca cortar como el cabello,
+y dientes destrozados por la acidez de la sidra.
+
+--Mi ama, nadie ha llegado al pas y nada he visto que se parezca
+gentes malintencionadas ... Siempre se arrastran algunos harapientos por
+el camino ... ste, que viene de Maromme ... Aqul, que va
+Fontaine-le-Bourg ... Pero gentes que quieran entrar ... Yo estoy aqu
+para impedirlo ...
+
+--Bueno! dijo Clementina. Vaya usted y vigile.
+
+--Con los dos ojos, mi ama.
+
+--Por qu estaba tan alegre esa muchacha?... repiti la seorita
+Guichard pensativa.
+
+Pas la velada jugando al _bezigue_ con Bobart y so por la noche que
+Roussel haba entrado viva fuerza en el castillo, con la cara
+embadurnada de negro, como los antiguos bandidos, y la haba puesto un
+pual en la garganta para obligarla decir dnde haba ocultado su
+sobrina. Un vivo dolor la despert; debatindose en su cama, acababa de
+pincharse la barbilla con una horquilla desprendida de ana cabellos.
+
+Haba muy buenas razones para que el guarda de la seorita Guichard
+ignorase la presencia de Mauricio y de Roussel en el pas. stos no
+habitaban en l. Romn Rouet haba podido recorrer todas las tabernas
+del pas sin encontrar indicio alguno. Roussel y Mauricio se hablan
+quedado cuatro leguas de Rouxmesnil, en Auffai, en casa del dueo de
+una gran fbrica de hilados, amigo de Fortunato desde la infancia.
+Alojados en el castillo de Perceville, los dos parisienses estaban all
+ sus anchas y hacia seis das recorran su gusto los alrededores, sin
+que fuese notada su presencia.
+
+Tomaban el ferrocarril; se bajaban en Clres y desde all se iban la
+propiedad de la seorita Guichard. Mauricio haba hecho amistad, desde
+el primer da, con un perro de ganado, de talla colosal, que el dueo de
+Perceville haba traido de Irlanda, y escoltado por aquel formidable
+compaero, de un olfato admirable, bloqueaba las cercanas de la prisin
+de Herminia. El viejo que la joven haba visto de lejos, sentado en la
+cerca, era Mauricio.
+
+ste se haba estremecido viendo en la verja, al principio una sombrilla
+de color, despus una vaga silueta y por ltimo su mujer, que se
+aproximaba mirndole. Estuvo punto de levantarse y correr hacia ella;
+pero la aparicin repentina de la seorita Guichard en la ventana, haba
+helado su entusiasmo y, renegando y dando al diablo la solterona,
+haba permanecido inmvil, mirando su compaero, que se revolcaba al
+sol. Por la noche, su envidia fu extremada cuando supo que Roussel
+haba tenido la buena fortuna de hablar con la joven, y no se seren ms
+que por la seguridad de que l tendra la misma dicha al da siguiente.
+Pero Roussel no se daba por satisfecho con la ventaja, demasiado
+platnica, de haber conversado y conversar otra vez con Herminia, y
+necesitaba resultados prcticos, materiales y decisivos.
+
+--Me vas hacer el favor, eh?, de no perder maana el tiempo en
+arrullos, como Romeo en el balcn de Julieta. Los campos estn llenos de
+alondras que te cantarn la cancin de la partida. Ahora bien, esa
+partida no debes efectuarla solo. Toma tus disposiciones con Herminia
+para llevrtela el mismo da, si es posible. Tendremos todo el da y
+toda la noche una excelente silla de posta en la aldea de Rongemare,
+un kilmetro del sitio en que debes encontrar tu mujer....
+
+--Est usted tranquilo, padrino; no perder la ocasin. El tiempo
+apremia ... y acabaremos por ser despistados. Es premiso, pues,
+violentar las cosas y si hay resistencia....
+
+--Yo estar all para prestarte ayuda ... nosotros dos sera preciso
+el diablo para ponernos en derrota.
+
+Mientras se formaban estos proyectos agresivos, la seorita Guichard,
+ms y ms inquieta, preparaba una maniobra sumamente peligrosa para
+nuestros conspiradores. Por la maana se haba presentado en el cuarto
+de su sobrina, la que haba encontrado en peinador, ocupada en peinar
+sus admirables cabellos rubios. La joven sin ms que mirar el aire de su
+ta, presinti complicaciones graves y se dispuso hacerlas frente.
+
+--Hija ma, dijo Clementina sentndose cerca de la ventana; ayer hizo
+una semana que estamos aqu ... Sabes que el da siguiente mismo de
+nuestra llegada escrib tu marido para rogarle que viniese reunirse
+con nosotras ... Cmo es que no ha venido, ni ha dado siquiera noticias
+suyas?
+
+--Pero, ta ma, dijo claramente Herminia, si nosotras no hubiramos
+partido, no hubiera sucedido todo esto....
+
+La seorita Guichard, asombrada por esta respuesta, levant los ojos
+sobre Herminia y vindola muy tranquila, tuvo un movimiento de
+irritacin.
+
+--Hija ma, si no hubiramos partido lo hubierais hecho Mauricio y t,
+con desprecio de todos los compromisos adquiridos ... He parado,
+sencillamente, un golpe que me asestaban....
+
+--Ta ma, replic Herminia con firmeza, el primer golpe no fu asestado
+por mi marido; usted lo sabe muy bien.
+
+--Qu quieres decir?
+
+--Dispnseme usted de explicarme acerca de ese punto; pero sepa que no
+ignoro nada de lo que ha pasado y que yo no puedo culpar mi marido.
+
+ estas palabras, que eran una verdadera declaracin de guerra, la
+seorita Guichard se levant. Su cara se puso lvida, sus ojos
+despidieron llamas y extendiendo hacia Herminia una mano agitada por un
+temblor nervioso, exclam:
+
+--Qu! Despus de veinte aos de cuidados, de afeccin, de proteccin;
+cuando te he tratado como una hija, me hablas con semejante
+ingratitud, por un advenedizo quin no conocas hace seis semanas?
+Contra todo respeto, juzgas mis actos y contra todo agradecimiento te
+unes con mis enemigos? Es esto lo que yo deba esperar de ti? Eres un
+monstruo!
+
+--No, ta; no soy un monstruo, dijo la joven respirando con esfuerzo,
+tan violenta era la emocin que la embargaba; no, yo no soy
+irrespetuosa, ni ingrata; pero tampoco ciega ni estpida. S lo que veo
+y entiendo lo que oigo. Soy justa, cralo usted, y me hago cargo de la
+irritacin que debi usted experimentar viendo todos sus planes
+desbaratados; pero no puedo admitir que por una cuestin tan mezquina,
+por una diferencia tan antigua, por agravios que hace mucho tiempo
+debieran estar olvidados, ponga usted en peligro mi dicha y la de mi
+marido. Usted le acusa de ser orgulloso indiferente ... Qu hubiese
+usted hecho en su lugar, usted, que ha perseguido por tan largo tiempo y
+persigue todava con su odio al seor Roussel, por una afrenta mucho
+menor que la que usted ha infligido Mauricio?...
+
+--He aqu lo que t piensas! grit la seorita Guichard exasperada.
+Oh, mal corazn y espritu perverso! Eso es lo que t murmurabas
+durante tus largos silencios ... Me hacas traicin en pensamiento,
+antes de hacrmela en accin! Pero yo te arreglar! Tengo sobre ti
+autoridad!
+
+--Que usted se atribuye, pero que no existe. No tengo ms dueo que mi
+marido....
+
+--Yo te separar de l! grit la solterona en el colmo del furor.
+
+--Desafo usted que lo haga.
+
+--Ah! T me provocas? Pues bien, t sabrs de lo que soy capaz cuando
+se me fuerza.
+
+--Me lo haban dicho y ya lo he visto. Pero jams me hubiera atrevido
+creer que usted, tan buena, se convirtiese hasta tal punto en perversa.
+
+--Yo te har arrepentir de lo que has hecho.
+
+--Usted me har arrepentir de haberla amado: nada ms.
+
+--Herminia!
+
+Clementina estaba con el brazo levantado y amenazador, la cara
+descompuesta por la rabia, los ojos verdes de bilis, los dientes
+apretados y crujientes. Herminia tuvo miedo de que la atacase una
+congestin y muriese all, herida por ella, la que, en suma, haba
+servido hasta entonces de madre. Se levant y con una inspiracin
+persuasiva propia para conmover hasta un alma tan dura, dijo,
+arrojndose sus pies:
+
+--Por Dios, mi buena ta, olvide usted todo lo que la turba, lo que la
+irrita, lo que la pone fuera de s, porque usted no es duea de s misma
+ahora, y vuelva ser tal como yo la he conocido; justa, benvola y
+generosa. No me obligue luchar contra usted, lo que me causara una
+horrible pena. No me ponga en el trance de decidirme entre mi afeccin
+antigua y mi nueva ternura. Tenga usted piedad de esta hija quien ha
+amado, quien ama todava. Devulvame usted la libertad y la dicha.
+Hgame usted feliz de buen grado, con sus propias manos, y yo la
+bendecir en todas las horas de mi vida por el favor que me habr hecho
+y con el cual habr sobrepujado, en un momento, las liberalidades de que
+me ha colmado durante toda mi existencia. Usted debe comprender que
+quiero, que debo ir buscar mi marido. Oh, ta ma querida! Un
+relmpago de bondad! Ponga usted todo en paz, usted que puede hacerlo,
+seremos tan plenamente felices! Y ser tan grande nuestro
+agradecimiento!...
+
+Cogi las manos de la seorita Guichard y con sollozos y ruegos se las
+bes apasionadamente. sta, torturada por aquella ardiente suplica,
+helada por aquellos reproches tan dulces y tan humildes, humillada por
+el sentimiento de su inferioridad ante aquella nia que la hablaba tan
+leal y animosamente, permaneca inmvil y muda. Por fin, dej caer de
+sus labios trmulos estas palabras:
+
+--No, no ceder! tengo, para obrar como lo hago, razones superiores que
+no puedes juzgar. T me dars despus las gracias por el servicio que te
+hago ... Todos los hombres son infames!
+
+--Ta ma! Cuidado! grit Herminia desesperada.
+
+--Me amenazas?, dijo la seorita Guichard, no disimulando ya. T debes
+tener cuidado! Desde este momento no tengo confianza en ti. S que
+tengo una enemiga en mi casa; no encontrars, pues, extraordinario que
+tome mis precauciones. Permanecers hoy en tu cuarto y maana nos
+marcharemos al extranjero.
+
+Y sin aadir ni una palabra, la seorita Guichard sali. Herminia qued
+sola y consternada, pero sin arrepentirse de su franqueza, por muy cara
+que debiera costarle. Porque, ahora, la seorita Guichard haba arrojado
+la mscara y despus de esta explicacin no se poda esperar de ella el
+menor acomodo.
+
+La joven se prepar hacer una resistencia desesperada. Una sorda
+inquietud la molestaba haca un momento; cmo sera interpretada su
+ausencia la cita dada por Roussel. Porque era seguro que no podra ya
+pasearse por el parque. Y qu pensara Mauricio? Supondra que le
+abandonaba? No! eso era imposible. Pensara que haba sido vigilada,
+detenida. Y entonces sera capaz de entrar en el parque y llegar hasta
+el castillo y, vestido de ese modo, el guarda Bobart podan tomarle
+por un merodeador y pegarle un tiro.
+
+Un miedo espantoso se apoder de ella. En el desarreglo de su
+pensamiento estuvo punto de llamar su ta y prevenirla para que, al
+menos, no se hiciese dao Mauricio, pero la detuvo una reflexin:
+"Quin sabe si, en el estado de exasperacin en que se encuentra, dar
+mi ta las rdenes ms rigurosas y atraer el peligro sobre mi marido,
+queriendo protegerle! Es preciso dejar que marchen los sucesos sin
+intervenir; Mauricio es diestro y el seor Roussel prudente; ellos
+conseguirn arrancarme de manos de mis perseguidores. Porque ya, para
+ella, su ta, Bobart y el guarda eran sus perseguidores, y se senta
+dispuesta todo para escapar. Hasta hubiera hecho de buena gana algn
+dao Bobart, que verdaderamente la atormentaba sin motivo, por gusto,
+por amor al arte.
+
+Examin con cuidado la disposicin de su cuarto, previendo que acaso
+sera preciso evadirse. Una de las ventanas, la de la fachada, daba
+una estufa cuyos vidrios estaban colocados casi plomo dos metros por
+debajo. Por aqu la evasin pareca imposible. La otra ventana, en
+distinta direccin, daba sobre un bonito jardinillo la francesa. Un
+salto de seis metros y la perspectiva de enredarse en los sostenes de
+los rosales; tampoco por all poda hacerse nada. El cuarto de tocador
+estaba cuatro escalones ms bajo y ocupaba una torrecilla redonda en un
+ngulo del castillo. Reciba la luz por una estrecha ventana, pero
+tena reja. Las precauciones estaban bien tomadas y la seorita Guichard
+saba lo que haba hecho alojando Herminia en aquellas habitaciones.
+falta de las ventanas quedaba la puerta que daba un largo corredor
+embaldosado en cuyo extremo estaba la escalera de servicio que conduca
+ las dependencias. Atravesadas stas, se estaba en el patio, pero, para
+llegar la escalera era preciso pasar por delante de las habitaciones
+de la seorita Guichard y de Bobart. Cuntas probabilidades de ser
+cogida antes de llegar al piso bajo! Y aquel era, sin embargo, el nico
+paso practicable.
+
+El almuerzo lleg cuando Herminia se entregaba estas combinaciones y
+proyectos. La doncella de la seorita Guichard le traa en una bandeja.
+Decididamente, Herminia estaba prisionera. No la encerraban con llave,
+pero estaba, sin duda, estrechamente guardada. Resolvi cerciorarse y
+eso de las dos cogi el sombrero y la sombrilla y baj. Al penetrar en
+el vestbulo encontr la doncella cosiendo al lado de una mesa. La
+muchacha levant la cabeza y con cierta compasin dijo:
+
+--La seorita ruega la seora que entre en el saln.
+
+Herminia no respondi y abriendo la puerta del saln encontr leyendo
+la seorita Guichard.
+
+--Sales, hija ma?, pregunt la solterona con una perfecta
+tranquilidad, como si nada hubiera pasado entre las dos aquella misma
+maana.
+
+--S, ta ma; si usted no tiene inconveniente.
+
+--Te acompao, dijo la seorita Guichard, y se levant.
+
+--Es usted muy amable; respondi Herminia con serenidad.
+
+Salieron por el parque y echaron andar delante del castillo. Pero este
+paseo tan lejos del foso en que se impacientaba Mauricio no entraba en
+los clculos de Herminia, que dijo al cabo de un instante:
+
+--Hace mucho sol por aqu; quiere usted que vayamos la sombra?
+
+--Como t quieras, contest la seorita Guichard.
+
+Y tomaron un paseo circular.
+
+No bien haban andado cien pasos, apareci Bobart armado con su
+inseparable escopeta y escoltado, adems, por el perro que tena por
+misin devorar los merodeadores en general y Roussel y Mauricio en
+particular. El abogado, como obedeciendo una consigna, se coloc al
+lado de Herminia. El perro abra la marcha. La joven tena gran deseo de
+volverse, pero al extremo de aquel camino estaba el foso donde haba
+visto el da anterior Roussel y sin duda en este momento la esperaba
+all su marido. Al verla pasar con semejante escolta, comprendera lo
+que haba sucedido y tomara resoluciones en consecuencia.
+
+Apenas llegaban la llanura que, baada de sol, se presentaba en
+perspectiva, el perro, que iba de vanguardia, empez gruir
+furiosamente y eriz los pelos del lomo. Herminia pens "Ah est;
+contra l grue este dichoso animal. Con tal que no le muerda! Avanz
+enseguida y en el mismo sitio en que el da anterior estaba Roussel vi
+un hombre echado. Un gran perro gris estaba extendido cerca de l y amo
+y perro parecan dormir. Sin embargo, la mano del hombre tena cogido el
+collar del perro como para contenerle. El mastn de la granja,
+envalentonado por aquella inmovilidad, ladr con furia y ense los
+dientes.
+
+--Es increible! dijo Bobart en voz alta. Un borracho en el mismo sitio
+que ayer. Parece que le han tomado aficin!
+
+El perro tom sin duda estas palabras por una orden, porque, de un
+salto, franque el foso y se lanz con la boca abierta y los ojos
+feroces sobre el pacfico grupo. Pero en un segundo, la escena cambi.
+El hombre levant la cabeza y con voz enronquecida, que Herminia no
+reconoci, dijo:
+
+--Qu es esto? Se hace devorar los viajeros en este pas? l,
+Dear!...
+
+Solt el collar y el gran perro gris, saltando con una ligereza y una
+fuerza increibles, cay sobre el mastn, que se mostr resistente hizo
+honor Rouxmesnil sosteniendo el choque. Pero el perro gris era de una
+agilidad increible y antes de que los espectadores de este combate
+pudieran hacer un movimiento, los dos animales, enlazados, haban rodado
+al fondo del foso.
+
+--Llame usted su perro! Llame usted su perro! grit la seorita
+Guichard, oyendo su mastn aullar lastimeramente.
+
+--Llame usted al suyo! respondi tranquilamente el hombre de la voz
+ronca. Acaso le hemos ido buscar?
+
+--Cuidado! crey Bobart que deba exclamar; voy a pegarle un tiro!...
+
+--El que toque al perro, toca su dueo! respondi el hombre con una
+expresin tan amenazadora, que Bobart se estuvo quieto.
+
+Al hablar as se haba levantado y Herminia no encontr ni un solo rasgo
+de su marido bajo los cabellos grises y enmaraados y la ruda barba de
+aqul hombre. Y, sin embargo, era l.
+
+--Esto es una infamia! exclam la seorita Guichard; mi perro muerto!
+
+Era verdad. El mastn, despus de una resistencia honrosa, atestiguada
+por las huellas sangrientas de la piel de su adversario, acababa de
+morir.
+
+--Usted me le pagar, buen hombre. Bobart, corre buscar al guarda.
+
+--Para qu! dijo el hombre con su voz aguardentosa; para qu! Que pase
+solamente el foso y hago con l lo que mi perro ha hecho con este otro.
+Oye usted? So vieja.
+
+--Vieja! grit la seorita Guichard. Insolente! Usted ver quin soy
+yo ...
+
+--Perfectamente! apoy Bobart; una demanda de indemnizacin ...
+
+--S! Ya te dar yo la indemnizacin! vocifer el hombre con ademanes
+violentos. Ven aqu, que te voy hacer que escondas la cabeza debajo
+del ala, gallo viejo! No te da vergenza, tu edad?
+
+--Vmonos! Est ebrio! exclam la seorita Guichard.
+
+--Ebrio! Pero no de amor por ti, carcamal ... Por la buena persona que
+te acompaa, es posible.
+
+Y volvindose hacia Herminia, el harapiento apoy una mano negra en los
+labios y le envi un beso. Al mismo tiempo, de sus ojos, ocultos bajo
+unas espesas cejas, brot una mirada luminosa. Y esta vez Herminia,
+roja de placer y latindole el corazn, adquiri la seguridad de que
+tena delante su marido.
+
+Hubiera querido permanecer all, por singular que pareciese su
+curiosidad; alguna palabra de doble sentido la hubiera trazado, acaso,
+una lnea de conducta. Hubiera sido una satisfaccin refinada para
+Herminia hablar con su libertador bajo la mirada misma de sus
+carceleros; pero no pudo disfrutar ese placer. Su ta la tiraba del
+brazo y Bobart se haba ya pronunciado en retirada. Perseguidos por las
+injurias que les diriga el dueo del perro gris, volvieron entrar en
+el castillo.
+
+--No has estado heroico, Bobart, dijo la seorita Guichard con acritud.
+Nos has dejado insultar, mi sobrina y mi, por ese miserable, sin
+contestar siquiera.
+
+--Querida y respetable prima, respondi el abogado: el hombre no me
+intimidaba; pero el maldito perro me infunda cierta aprensin ... Bien
+has visto lo que ha hecho, de una dentellada, con el pobre Stop ...
+
+--Haberle metido un tiro en el vientre ...
+
+--Hubiera podido no acertarle y entonces ...
+
+--Pero, no sabes tirar?
+
+--Te confieso que conozco mejor el cdigo que el tiro.
+
+La seorita Guichard arroj su auxiliar una mirada de desprecio y, sin
+aadir una palabra, entr en el castillo con Herminia.
+
+
+
+
+CAPTULO X
+
+EN EL QUE SE ROMPEN LAS CADENAS.
+
+
+La joven subi su habitacin. Era dichosa, aunque estuviese
+secuestrada, y el beso de Mauricio la haba dilatado el corazn. Un
+sentimiento de orgullo la asaltaba, al verse tan ardientemente
+disputada. Cun atrevido y diestro se haba mostrado su marido! Y su
+disfraz era verdaderamente una maravilla! Si no hubiese estado
+prevenida, jams hubiera reconocido al elegante Mauricio, en aquel
+pisaterrones.
+
+Se ri sola de los horrores que Mauricio haba dicho Bobart y su
+ta. Pensaba que el joven se habra desatado en injurias de aquel modo
+para disimular; y, sin embargo, debi tener un secreto placer en
+maltratar as sus enemigos. Pero, de quin sera aquel terrible perro
+gris que combata tan valientemente por ella? Nunca haba odo
+Mauricio hablar de un perro. Puede que fuese de Roussel; en todo caso,
+le amaba.
+
+Son la hora de comer y tambin se sirvi Herminia en su cuarto, lo
+que le caus sumo placer. La comida entre su ta y Bobart hubiera sido
+insoportable. Comi con apetito, como si un secreto instinto le dijese
+que muy pronto tendra necesidad de todas sus fuerzas. Vi al sol
+descender por detrs de las negras hayas, y extenderse poco poco la
+sombra sobre el cielo rojizo, hasta quedarse todo obscuro. Cerr
+entonces la ventana y cogi un libro.
+
+En el saln, la seorita Guichard y Bobart no jugaban esta noche su
+partida acostumbrada. La solterona estaba pensativa; el episodio del
+perro le pareca muy extrao. Hizo venir Romn Rouet y le interrog
+detenidamente acerca de todos los perros grises que existan en el pas.
+
+--Un gran animal capaz de estrangular Stop, deca el guarda, no, mi
+ama; no le conozco ni gris, ni negro, ni rojo. Ah! Diantre! qu
+desgracia no haber estado yo all! No correra por los caminos estas
+horas!
+
+--Pero, en fin; usted no supone quin podra pertenecer? El perro era
+demasiado hermoso para su amo....
+
+--Bien puede ser que le hubiera robado!...
+
+--No! El animal no le hubiera defendido una simple indicacin, como
+lo ha hecho ...
+
+-- menos que no sea el gran perdiguero del seor Julleville d'Auffray
+...
+
+--Quin es ese seor Julleville?...
+
+--Un almacenista del valle ...
+
+--Y se pasea por los caminos en blusa y pie?
+
+--No, por cierto; prefiere ir de levita y en su carricoche de dos
+caballos ...
+
+--Prestara su perro?
+
+--Puede que s ... y puede que no.
+
+--Vaya usted, Rouet, dijo la seorita Guichard, y haga buena guardia
+...
+
+Se volvi hacia Bobart y dijo:
+
+--Este es un ser absolutamente estpido y no le creo leal. Qu
+confianza puedo tener en l? Por veinte francos me hara traicin!
+
+--Pero, qu es lo que temes, mi amable amiga?
+
+--Todo! exclam Clementina, como una explosin. Me ha parecido
+reconocer Mauricio bajo la blusa de ese miserable de hace un momento!
+
+-- Mauricio!
+
+--S, Mauricio. No era su cara; no era su voz; y sin embargo, un
+instinto me dice que era l. Si yo lo supiese! Yo ...
+
+Y Clementina se puso lvida.
+
+--Vas ponerte mala, dijo melosamente Bobart. Vete tu cuarto ... Yo
+voy dar una vuelta para vigilar y ver si todo est tranquilo. Yo mismo
+cerrar las puertas y las ventanas para que puedas dormir en paz....
+
+--Tienes razn. Subo mi cuarto, cierro con llave la puerta del de
+Herminia y me acuesto. Buenas noches; hasta maana.
+
+Eran las diez. Herminia estaba todava leyendo en su cuarto. Reinaba un
+profundo silencio. De repente crey la joven haber odo un ligero ruido
+en los cristales de la ventana, y escuch, creyendo que, acaso, algn
+murcilago haba rozado el vidrio con las alas. Un instante despus, se
+renov el mismo ruido, que pareci como de fino granizo que hirise los
+cristales. Herminia mir al exterior; la noche estaba hermosa y el cielo
+cuajado de estrellas. Abri suavemente la ventana y un puado de fina
+arena cay en el cuarto. Se inclin vivamente con una palpitacin de
+esperanza, y menos de un metro por debajo de la cornisa de piedra vi
+una forma negra que estaba de pie en el herraje de la estufa. La joven
+dej escapar una exclamacin. La sombra se separ un poco del muro y
+Herminia reconoci su marido.
+
+--Mauricio, dijo, en nombre del cielo, bjate de ah; te vas matar!
+
+--Silencio! dijo el pintor en voz baja; no hay ningn peligro. Si no
+temiera hacer ruido, ya estara tu lado. Dnde habita tu ta?
+
+--Al lado mo, respondi Herminia.
+
+--Entonces, vamos despacio. Tienes cortinas slidas?
+
+--Tengo algo mejor ... La cuerda con que estuvo atado mi bal ... Es muy
+gruesa....
+
+--Bueno! tala esta barra de apoyo ...
+
+--Pero, y si se rompe?...
+
+--No se romper.
+
+--Pero, qu intentas?
+
+--Lo sabrs dentro de un instante ... Cuidado! ... Se abre una
+ventana....
+
+Mauricio se peg al muro y Herminia no se movi.
+
+En el silencio de la noche se oy la voz de Clementina, que deca:
+
+--Eres t, Bobart, el que est abajo?
+
+--S, excelente amiga; respondi sordamente otra voz.
+
+--ntrate y echa bien los cerrojos.
+
+La seorita Guichard cerr la ventana y Herminia respir libremente.
+
+--Herminia, dijo Mauricio con una alegra que, en tal momento, pareci
+caballeresca la joven; no es Bobart el que ha respondido, es mi tutor,
+que est esperndome al pie de la estufa ...
+
+La esposa acab de atar la cuerda y la dej caer hacia afuera; Mauricio
+la cogi y de un solo esfuerzo llega hasta la cornisa. Su mujer tena
+tal miedo de verle caer, que le cogi del brazo y le atrajo hacia ella
+con una fuerza inesperada. Tena de este modo la boca tan cerca de la
+cara de la mujer amada, que no pens ms que en aprovechar tan feliz
+circunstancia y el grito de jbilo de Herminia se apag con un beso.
+Despus la curiosidad recobr su imperio, y la joven pregunt:
+
+--Pero, cmo has llegado hasta aqu?
+
+--Saltando el foso. El perro no estaba all ya, para morderme las
+pantorrillas ...
+
+--Lo haba intentado?
+
+--Si, el primer da; entonces traje conmigo el perro gris ... y ya has
+visto cmo le ha tratado.
+
+--Pero, y si hubieras encontrado al guarda?
+
+--Le he encontrado varias veces ...
+
+--Oh! Dios mo ...
+
+--Lo que me ha costado veinte francos por vez ... Esta noche, ciento ...
+pero hoy la cosa era ms grave ... haba escalada!
+
+--Qu dicha, que ese hombre sea un bribn!
+
+--Si: ya lo ves, nada es intil. Hasta los malvados sirven para algo.
+
+--En fin, has llegado hasta aqu. Y ahora, qu vamos hacer para
+marcharnos?
+
+--Ah! Has dicho "marcharnos", dijo Mauricio alegremente.
+
+--No creers que quiero quedarme con mi ta ...
+
+--No! querida Herminia; pero me llena de gozo que me hayas evitado
+pedirte que me sigas.
+
+--Oh! mi nico amigo, exclam llorando la joven, qu me queda fuera de
+ti? Con qu puedo contar ms que con tu ternura? Ya ves qu
+desgraciada soy y cuan injustamente ... mame mucho, para consolarme de
+tantas tristezas!
+
+--Te amo! Te amo! querida ma, con toda mi alma. No tengo ms que ti
+y mi buen padrino ... Oh, s! Te amo y yo har que todo lo olvides.
+
+Un puado de arena que vena del parque les volvi al sentido de la
+realidad.
+
+--Es mi padrino, que se impacienta ... Y tiene razn ... Vmonos.
+
+--Por dnde?
+
+--Por la puerta.
+
+--Pero, est cerrada por fuera....
+
+--No es ms que eso?
+
+Sac del bolsillo un estuche complicado, abri una hoja en forma de
+destornillador y con la tranquila habilidad de un ladrn de oficio, se
+puso desmontar la cerradura, que los cinco minutos estaba sobre la
+mesa. Entonces, cogiendo la cuerda y metindola en el bolsillo, dijo:
+
+--Ponte un abrigo y un sombrero y huyamos.
+
+--Pero, si encontramos alguien....
+
+--Le compro le mato; como l quiera.
+
+--Vamos!
+
+Herminia, en la exaltacin propia del caso, llegaba creer muy
+naturales esos medios extraordinarios. Salieron al corredor y paso de
+lobo, se encaminaron hacia la escalera que bajaba las dependencias.
+Los criados deban estar durmiendo, porque todo estaba apagado en el
+castillo. Un rayo de luna, muy molesto, iluminaba la galera y la
+escalera; y el patio estaba enteramente blanco. Llegaron al piso bajo y
+estaban orientndose para llegar la cocina, que tena una puerta al
+patio, cuando del lado del vestbulo, hacia la derecha, se oyeron unos
+pasos. Los fugitivos se detuvieron en un rincn y Mauricio mir en
+aquella direccin y murmur:
+
+--Es Bobart!
+
+Herminia sinti un horrible temblor. El abogado avanzaba con una
+linterna en la mano y su inevitable escopeta en bandolera. Haba
+declarado que no se serva de su arma habitualmente; pero quin sabe
+de lo que es capaz un torpe dominado por el miedo? Lo menos que poda
+hacer, era despertar todo el castillo. Y entonces, escndalo, lucha,
+prisin acaso! En un momento, el cerebro sobrexcitado de Herminia
+imagin muchos dramas.
+
+Bobart vena, sin embargo, muy pacficamente. Haba cerrado todas las
+puertas y se dispona acostarse. Se aproxim al sitio en que los dos
+jvenes estaban como embutidos, y en el mismo instante, una mano tan
+rpida como vigorosa le cogi la escopeta y se la arranc. Con gran
+espanto, Bobart se encontr frente frente con Mauricio, que tena
+Herminia su lado.
+
+--Seor!... exclam....
+
+Y no pudo acabar. Cinco dedos se haban enroscado su cuello y le
+apretaban tan enrgicamente, que su cara se puso morada.
+
+--Ni una palabra! dijo Mauricio, te estrangulo como un pollo....
+
+Bobart no hubiera podido pronunciar esa palabra aunque le hubieran
+ofrecido por ello el trono de Francia. No hubiera exhalado ni un
+suspiro. Mauricio solt su presa y dijo en un tono que no admita
+rplica:
+
+--Nos vamos mi mujer y yo. Usted va conducirnos hasta el extremo del
+parque; all quedar libre y no tendremos nada que temer de usted ni de
+los suyos. Vaya usted delante y al menor intento de despertar la alarma,
+no le dejo hueso sano. Bobart, cogido por el brazo, abri l mismo la
+puerta y como quisiera alumbrar el camino, con su linterna, dijo
+Mauricio:
+
+--Demasiadas atenciones! La luna basta ... y sobra. Hay que ir buscar
+ mi padrino la estufa.
+
+Ante la idea de encontrarse enfrente de Roussel, Bobart se estremeci,
+pero ech andar, sin embargo. No tena deseo alguno de resistirse.
+Pasaron por debajo de la ventana de Herminia, que an estaba abierta, y
+Roussel se les reuni sin hacer una pregunta y sin que pareciese que
+haba reconocido Bobart. Atravesaron el parque, pero en vez de
+dirigirse hacia el foso, llegaron una puerta practicada en el muro.
+Bobart la abri y cincuenta pasos vi un coche que estaba parado en la
+esquina de un camino de travesa. Al llegar la cabeza del caballo, un
+hombre que guardaba el coche, se adelant y dijo:
+
+--Est aqu la seora?
+
+--Aqu est, respondi Roussel, que habl entonces por primera vez.
+
+--Suba usted, seora.
+
+Herminia se dispona poner el pie en el estribo; pero el tutor de
+Mauricio, cogindola por el talle, la atrajo hacia s y con emocin que
+se comunic la joven, dijo:
+
+--Ahora que est usted libre, nia querida, abracmonos.
+
+Se volvi despus hacia Bobart, y, con voz muy tranquila, aadi:
+
+--Adis, Bobart; estoy tan contento, que olvido todas sus canalladas.
+Pero no abuse usted de mi benignidad para volver las andadas, porque
+en ese caso, no ser ya tan indulgente, Mis recuerdos Clementina!
+Subi, y el coche parti al trote de un caballo que poda correr diez y
+ocho kilmetros por hora.
+
+Bobart, muy corrido, emprendi el camino del castillo, murmurando: "Y
+ahora, qu voy hacer? Conviene despertar la seorita Guichard?
+Conviene esperar maana para darle la fatal noticia? Si la despierto,
+noche toledana ... pero si no la despierto, me acusar de falta de celo
+... Ahora no hay que esperar que separe Herminia de su marido; nada
+une dos jvenes como una aventura corrida as, en comn. Mauricio
+resulta embellecido por un prestigio novelesco; ha conquistado su
+mujer!... Vaya usted quitrsela ahora! Herminia se dejara morir de
+hambre, se ahorcara con sus cabellos, se arrojara por la ventana,
+alborotara todo el barrio, mejor que seguir por segunda vez la
+seorita Guichard. El negocio est perdido, absolutamente perdido.
+Clementina est derrotada en toda la lnea ... Falta saber cmo tomar
+la cosa! Si se enfada, puede desheredar su sobrina, y entonces yo
+recobro la herencia ... que vale la pena!... As pues, debo mostrar un
+gran celo en estas circunstancias; todo hace creer que recibir la
+recompensa con el tiempo."
+
+Durante este monlogo, se acerc al castillo. Sin vacilar, fu la
+campana que serva para llamar comer y, tirando vigorosamente, rompi
+el silencio de la noche con un repique rabioso. Al cabo de un instante
+aparecieron luces en los corredores y se mostraron en las ventanas
+formas inquietas.
+
+--Qu hay? pregunt el criado.
+
+--Llame usted la seorita, despirtela! grit Bobart, con voz
+entrecortada de intento.
+
+--Hay fuego en el castillo? pregunt imperiosamente Clementina, que
+apareci en chambra y gorro de dormir. Qu significa ese ruido, Bobart?
+
+--Ah! buena y querida amiga, balbuce el abogado, qu suceso!
+
+--Pero qu, qu ha sucedido? Habla, pues, en vez de gimotear!
+
+--Pues bien ... Tu sobrina ha partido!
+
+--Ha partido! exclam la seorita Guichard. Pero cmo? Por dnde?
+
+--Con su marido; por la puerta.
+
+--Ven aqu! orden la solterona; y levantando la cabeza hacia los
+criados, que estaban asomados las ventanas del piso superior, aadi:
+"Vosotros, volved acostaros!"
+
+Todas las ventanas se cerraron y rein de nuevo el silencio. Bobart
+trep por la escalera, y penas llegado al descansillo, la mano
+convulsa de Clementina le atrajo hacia el salonillo.
+
+--Ahora ... veamos, Bobart; qu es eso que dices ah?... Herminia?
+
+--Se ha marchado con Mauricio, hace un cuarto de hora.
+
+--Corramos! Los alcanzaremos....
+
+--Tienen un caballo demasiado bueno para eso....
+
+--Pero, quin les ha abierto la puerta? grit Clementina con
+desesperacin.
+
+--Ellos mismos se la han abierto.
+
+--Y Mauricio estaba en el castillo?
+
+--Y por poco me estrangula.
+
+--Dnde le has encontrado?
+
+--En el piso bajo. Su mujer estaba con l.
+
+--La infame!
+
+--Se arroj sobre m de improviso y no pude defenderme.
+
+--Haber tirado, al menos; no tenas la escopeta?
+
+--La tena.
+
+--Pero, segn veo, no te sirve jams....
+
+--Me la arranc al principio de la lucha....
+
+--Luego ha habido lucha! Y nadie ha odo nada! No podas gritar?
+
+--No te digo que me estrangulaba? Y su endiablado tutor vino en su
+socorro.
+
+--Roussel! Estaba all?
+
+--Era el hombre de blusa del da anterior.
+
+--Qu hombre de blusa?
+
+--El que dorma al lado del foso.
+
+--El que nos insult?
+
+--- No! ste deba ser Mauricio....
+
+--Y me llam "vieja." Ira de Dios!
+
+-- hizo devorar tu perro por aquella bestia rabiosa ... como me hubiera
+asesinado hace un momento, si yo hubiera resistido....
+
+--Es decir que no has resistido!
+
+--Todo lo que he podido, buena y dulce amiga....
+
+La buena y dulce amiga, no sabiendo sobre quin desahogar la bilis que
+le carcoma el corazn y el cerebro, arroj sobre su aliado una mirada
+feroz y con la boca contrada por una amarga risa, dijo:
+
+--Bobart! si no fueras tan estpido, creera que me has hecho
+traicin....
+
+--Mi buena amiga!...
+
+--Bobart! tienes una cobarda que me repugna.
+
+--Querida amiga!...
+
+--Bobart! t tienes la culpa de todo lo que ha sucedido. Me has
+aconsejado estpidamente!...
+
+--Yo no he....
+
+--Y cuando era necesario mostrar energa, has sido blando como papel
+mascado....
+
+--Sin embargo!...
+
+--El nico partido que yo poda tomar era unirme sinceramente la joven
+pareja y reconciliarme con Roussel. T eres el que me ha extraviado con
+tus maniobras interesadas y tus prfidos consejos....
+
+--Es posible? Pero si jams....
+
+--Despus de lo que acaba de suceder, comprenders que debemos
+separarnos para siempre.
+
+--Oh!
+
+--Yo me voy Pars maana temprano. T, partirs cuando gustes. Buenas
+noches! Vete descansar, rayo de la guerra; bien lo has ganado!
+
+Le asi por el brazo, le empuj hacia el corredor y cerr violentamente
+la puerta detrs de l. Una vez sola, se sent y medit durante una
+hora. Despus se levant y se encamin su cuarto pensando:
+
+--Si; no me queda ms que ese medio de arreglar mis asuntos de un modo
+honroso, Una reconciliacin! Acaso de esto modo vuelva adquirir
+influencia con Roussel.
+
+Tomada su resolucin, entr en el cuarto, se acost y se durmi.
+
+
+
+
+CAPTULO XI
+
+QUE TRATA DE UN ANTIGUO FUEGO OCULTO BAJO LA CENIZA.
+
+
+En el hermoso comedor de la quinta de Montretout, Roussel, Herminia y
+Mauricio acababan de comer. Los jvenes y su padrino estaban locos de
+alegra. Por la ventana, que daba al jardn, entraban perfumes de
+clemtida y el sol, al ocultarse en el horizonte por detrs de los
+bosques, se apagaba en un cielo matizado de rosa, verdoso y anaranjado.
+
+--Qu diferencia! deca Herminia, entre esta deliciosa comida y las que
+hacia en Rouxmesnil, entre mi ta y Bobart!
+
+--S; se acab la tristeza! Maana nos vamos Florencia y Venecia.
+
+--Tambin deba partir para el extranjero con mi ta ... Estoy
+predestinada los viajes.
+
+--Con la seorita Guichard ese viaje hubiera sido un destierro.
+
+--Mientras que, contigo, querido Mauricio, voy ver pases ... Qu
+contenta estoy!
+
+--Enhorabuena! dijo Roussel. Desde que empezamos comer, esta es la
+segunda vez que lo dices.
+
+--Tengo tal placer en explayarme, en desbordar, en hablar como pienso y
+en pensar como me agrada ... Oh! aqu respiro ... renazco.
+
+--Querida Herminia!
+
+--Y es que usted no me turba absolutamente nada. Delante de mi ta no me
+atreva decir una palabra ... Con usted, las ideas me acuden
+naturalmente ... Y me parece que no soy tan imbcil como supona el
+seor Bobart....
+
+--Cmo?
+
+--S; un da, al pasar por delante de las ventanas del saln, o
+Bobart que deca: "Esta pequea es bastante bonita, pero imbcil como un
+ganso ..."
+
+--Viejo idiota! exclam Roussel.
+
+--Despreciable bribn! dijo Mauricio.
+
+--Debe hacer una buena figura, aadi el joven, frente frente de la
+seorita Guichard, en el gran comedor de Rouxmesnil!
+
+--Suponiendo que estn all! dijo Roussel moviendo la cabeza.
+
+--Dnde cree usted que podrn estar?
+
+--Bobart, en el demonio; yo me refiero Clementina. Desde el momento
+en que no le ha necesitado, le habr puesto en la calle sin tardanza.
+Pero ... Ella! Tiemblo la idea de que pudiese aparecer!
+
+--Aqu! dijo Mauricio con un ademn de duda.
+
+--Si, hijos mos; aqu.
+
+Herminia se aproxim instintivamente su marido, como si esperase
+necesitar su proteccin.
+
+--Desde esta maana os veo regocijaros; os oigo cantar victoria ... y os
+dejo hacer. Hay que gozar de los buenos instantes, cuando se presentan;
+siempre es esto una ventaja sobre los fastidios de la existencia. Pero
+yo, que soy viejo y experimentado y, sobre todo, que s, mi costa,
+quin es Clementina, preveo el porvenir y espero algn nuevo asalto.
+
+--Le rechazaremos!
+
+--Sin duda. Pero siempre que hay batalla, hay golpes y heridas. Los
+golpes, los daris vosotros, sea; pero acaso echis de menos el tiempo
+en que los recibais.
+
+--Por qu?
+
+--Porque contra Clementina tirano tenis vuestra conciencia primero y la
+opinin del mundo despus. Mientras que contra Clementina vctima....
+
+--Vctima? exclam Mauricio; vctima de sus propias maquinaciones.
+
+--Todo lo que t quieras, pero vctima triste, abandonada, despus de
+haber educado Herminia y de haberla educado bien. Si la hubiera casado
+con X Z, hubiera sido excelente para el marido de su sobrina ... Las
+personas que la conocen la encontrarn muy desgraciada y tendrn razn,
+porque lo ser ... Y nos acusarn de esa desgracia ... Olvidarn las
+faltas, para no ver ms que la expiacin.
+
+--Pero, entonces! dijo Mauricio turbado.
+
+--Entonces, la situacin es delicada. Pienso en ello desde esta maana.
+Si tenemos la suerte de que la seorita Guichard arroje rayos y llamas y
+nos cubra de maldiciones y de injurias, nuestro asunto ser bueno ...
+Pero si se enternece y viene buenas ... No s cmo saldremos del
+lance!
+
+--Se sale siempre!
+
+--Sin duda. Pero es preciso salir correctamente ... Dios sabe si he
+sido paciente, y tranquilo y silencioso, cuando me colmaba de malos
+tratamientos! Pues bien, no han faltado personas que me quitaran la
+razn, pesar de todo, porque yo era hombre y Clementina, mujer.
+Juzgad lo que se dira de vosotros, hijos rebelados contra una madre!
+
+--Pero eso sera estpido!
+
+--Y crees que el mundo no lo es? Con una actitud sentimental bien
+adoptada se le enternece, y est dado el golpe.
+
+--Entonces, padrino mo, usted supone que la seorita Guichard ha
+dejado Rouxmesnil?
+
+--Esta maana, primera hora.
+
+--Y que est en Pars!
+
+--Y acaso en camino para Montretout.
+
+Como si las palabras de Roussel hubiesen tenido el poder de evocar la
+que todos teman ver aparecer, una campanada reson en la puerta, la
+verja del jardn se abri y en la vaga obscuridad del crepsculo, avanz
+una sombra negra, silenciosa, amenazadora. Sigui la calle de rboles,
+lleg la escalinata, la subi lentamente y desapareci en el
+vestbulo.
+
+Roussel, Herminia y Mauricio, de pie delante de la mesa, se miraban
+estupefactos, aterrorizados, mudos. Por ltimo Mauricio, como si no
+creyese sus ojos, se inclin hacia el jardn y busc al espectro.
+
+Pero no vi ms que un coche de alquiler que se colocaba delante de la
+verja, esperando la terrible visitante.
+
+--Es ella! dijo por fin Roussel en voz baja. Vais ver!
+
+--Oh! Dios mo, suspir Herminia, y se ech en los brazos de Mauricio,
+como si temiese que los separasen de nuevo.
+
+En este momento, se abri la puerta del comedor y Federico, plido,
+avanz diciendo en tono consternado:
+
+--Seor! Es la seorita Guichard ...
+
+--Oh! Bien la hemos visto, contest Roussel con calma. Hgala usted
+entrar en el saln.
+
+Y volvindose hacia los jvenes, dijo:
+
+--Hijos mos, no hay que titubear, es preciso recibirla ... as, con
+sangre fra. Hablad poco ... y escuchad mucho ... Si se dicen
+atrocidades, es mejor que las diga Clementina ... Aqu estoy yo ... S?
+Entonces, seguidme.
+
+Abri la puerta del saln y con la misma tranquila seguridad de ocho
+das antes en el saln de la seorita Guichard, dijo:
+
+--Buenas tardes, mi querida prima ... S bien venida mi casa.
+
+Clementina, de pie y contrada, esperaba el choque, y aquella acogida
+corts, despus de tantas villanas hechas por ella, la desconcert.
+Cambi de fisonoma, sus manos temblaron, y viendo Herminia que,
+aterrada, se haba detenido tres pasos, se puso gritar:
+
+--Mi hija! Oh, Dios mo! Me aborreces ya? Entonces qu va ser de
+m?
+
+Grandes sollozos sacudieron nerviosamente la solterona, que,
+avergonzada de su debilidad, se cubri el rostro con las manos y cay
+aniquilada en una butaca.
+
+No se rompen fcilmente los lazos de una afeccin de veinte aos, cuando
+se tiene un corazn tierno y generoso; Herminia fu la prueba. No pudo
+ver llorar tan amargamente la mujer que la haba educado y dejando el
+brazo de Mauricio, corri la seorita Guichard, con los ojos llenos de
+lgrimas y exclamando:
+
+--Ta ma! No llore usted ms ... Me desgarra usted el corazn!
+
+--Ah! Por fin te encuentro! balbuce Clementina, estrechando
+Herminia hasta ahogarla. Ah! querida nia, con la que he sido tan dura
+y que me absuelve sin una vacilacin!... Oh! pequea ma!... Cmo
+obtener jams que olvides todo ese dao?... Pero estaba loca!
+sabes?No saba lo que haca!...
+
+Las dos mujeres se abrazaron como si se vieran despus de haber escapado
+las dos de un gran peligro. Roussel las miraba con aire inquieto y
+murmur al odo de Mauricio:
+
+--Esto es lo que yo tema! Y es mayor el peligro porque esta mujer
+parece sincera.
+
+--Si es sincera, todo puede arreglarse ...
+
+--S pardiez! por ocho das!... Pero, despus?...
+
+La seorita Guichard, teniendo Herminia como escudo contra el
+resentimiento de los dos hombres, se volvi hacia Mauricio y dijo:
+
+--Y usted, pobre amigo, podr perdonarme todo lo que le he hecho
+sufrir? Estaba mal aconsejada ... Me han empujado en el sentido que me
+inclinaba, en lugar de contenerme ... Pero me doy cuenta de mi error y
+quisiera toda costa repararle!...
+
+--No debo acordarme ms de lo que usted me ha hecho, querida ta; es,
+por tanto, intil hablar de ello. Pero hay alguien respecto del cual
+usted ha cometido faltas serias ... ste no le ha dicho usted nada
+todava ...
+
+La seorita Guichard lanz un doloroso suspiro y baj la cabeza con
+desesperacin. Senta remordimientos por lo que haba intentado contra
+Roussel, solamente disgusto por no haber vencido? El diablo slo
+hubiera podido saberlo, porque slo el diablo poda leer en el alma de
+la solterona. Mauricio continu:
+
+--Si usted quiere que la semana que acaba de pasar se borre de nuestra
+vida, es preciso que emprendamos de nuevo la existencia tal como la
+habamos arreglado el da de mi boda. La base de nuestra convenio era
+el perdn franco y sin reservas de los daos recprocos y la concordia
+en la familia. Est usted resuelta firmar la paz en esas condiciones?
+
+--Estoy vuestra discrecin, gimi la seorita Guichard.
+
+--No; no es as como hay que responder, interrumpi Mauricio con
+firmeza. Usted es libre; nada la imponemos; haga usted lo que desee.
+Quiere usted vivir en adelante en buena inteligencia con todos
+nosotros?
+
+--De todo corazn.
+
+--Comprende usted bien lo que quiere decir "todos?"
+
+--Lo comprendo y lo acept.
+
+--Entonces abracmonos, ta ma, y que no se hable ms del asunto.
+
+ estas palabras, Herminia salt de alegra, pero fu la nica que
+manifest satisfaccin cordial. Haba ya pasado la efusin del primer
+momento, y la seorita Guichard y Roussel tenan la frente cargada de
+nubes. Mauricio los miraba con inquietud. Clementina pensaba: "Yo sufro
+el yugo; no hay que decirlo: estoy vencida y l triunfa!" Roussel deca
+para sus adentros: "Hemos obtenido una victoria como la de Pirro: otra
+como esta y estamos perdidos! Quin se encargar de atar corto esta
+loca cuando haya vuelto sus veleidades belicosas? Habr perpetuamente
+en nuestra vida causas de disgusto, y la tranquilidad de estos muchachos
+no estar segura. Por otra parte. Es sincera cuando promete mostrarse
+razonable? No representa una comedia? No prepara nuevas bateras para
+aplastarnos? Es preciso saberlo y yo soy el nico que puede penetrar sus
+intenciones."
+
+Levant la frente y adelantndose hacia Clementina:
+
+--Has tratado con Mauricio y con Herminia: est muy bien, dijo
+graciosamente; pero no ests arreglada conmigo. No te parece, mi
+querida prima, que tenemos algo que hablar? Es preciso no ocultar nada
+en el corazn en una situacin como la que vamos afrontar. Vaciemos,
+pues, nuestro saco, para no volver ms sobre el asunto.
+
+La seorita Guichard asinti con una inclinacin de cabeza, pero su cara
+estaba tan sombra que Mauricio y Herminia se miraron con ansiedad. De
+esta conversacin suprema, saldra una nueva guerra la paz
+definitiva? Todo era de temer. La plvora y el fuego puestos en contacto
+no podan producir ms formidable explosin que Roussel quedndose en
+presencia de Clementina. Sin embargo, una seal de Fortunato, los
+jvenes se cogieron del brazo y salieron. Por lo menos ahora estaban
+seguros de que nadie conseguira separarlos.
+
+En el saln, Roussel y Clementina se examinaban en silencio. Quien los
+hubiera visto en este momento, difcilmente hubiera pensado que estaban
+bien dispuestos el uno para el otro. Roussel tom el primero la palabra
+y dijo tranquilamente:
+
+--Dime, querida prima, es seria tu resolucin?
+
+--Si no lo fuera, replic la seorita Guichard, qu hacia yo aqu?
+
+--Eh! Buena es esa! Ests aqu porque no has tenido otro remedio. Si
+Herminia estuviera todava en Rouxmesnil, nos ofreceras la paz?
+
+ estas palabras que le recordaban la afrenta recientemente sufrida,
+Clementina cambi de color, y con voz agria dijo:
+
+--Primo, te felicito: llevas bien la blusa.
+
+--Qu sabes t, si no me has visto?
+
+--Me lo han dicho.
+
+--Quin? Ese canalla de Bobart?
+
+--Ese ... tranquilzate; no le vers ms!
+
+--Despus de su mala suerte, no lo dudo. T eres como Napolen; en punto
+ lugartenientes no te gustan los que no tienen suerte ...
+
+--Ah! Bien me la habis jugado!
+
+--Regular!
+
+--Pero dnde habitabais?
+
+--Cerca de Auffay, en el castillo de Peroeville ... El perro gris
+tambin era de all ...
+
+--Habis hecho bien en no volverle llevar. Le haba hecho preparar
+veneno.
+
+--Lo sospechaba.
+
+--Eres hbil!
+
+--La escuela de la desgracia. T eres la que me has formado.
+
+Se miraron, l desconfiado, ella, ya exasperada.
+
+--Si no hubiera sido abandonada por Herminia, no me tendras tu
+discrecin.
+
+--Bien lo s. Debas haberte conducido con Herminia de modo tal que la
+hiciese incorruptible. Mira como Mauricio no me ha abandonado ...
+
+--Y por qu el uno ha sido fiel, mientras la otra me ha hecho traicin?
+
+--Voy explicrtelo. Eso proviene, sencillamente, de la diferencia de
+nuestros caracteres. Yo he pasado mi vida amando Mauricio por l
+mismo. T, has amado Herminia por ti. Esa nia no ha sido en tus manos
+ms que un instrumento de rencor y con ese tacto fino de las mujeres,
+Herminia ha acabado por darse cuenta de ello. De aqu la prdida
+inmediata de toda confianza. Jams ha dudado Mauricio de que yo
+estuviese pronto sacrificarlo todo por verle dichoso; por eso ha
+seguido ciegamente mis consejos. Herminia no estaba completamente segura
+de que t obrases en su inters y, en un momento dado, ha visto que la
+tratabas como enemiga. Entonces ha desertado. Esto es sencillo y lgico
+y no podas evitarlo.
+
+La seorita Guichard baj la cabeza sin responder. Roussel continu:
+
+-- estas horas, despus de tus lgrimas y tus promesas, apostara que
+esa nia no est muy segura de ti, se pasea por el jardn con su marido
+y hablan sabes de qu? de la situacin que les produces, y dicen:
+"Cmo acabar esto?" Y si acaba esta noche, volver empezar maana?
+En la vida, llena de promesas de esos muchachos, has conseguido ser un
+estorbo ...
+
+Cogi la seorita Guichard por la mano y, con autoridad, la acerc
+la ventana. La luna alumbraba los macizos del jardn y, cogidos del
+brazo, los dos jvenes paseaban lo largo de las filas de plantas,
+refrescadas por el aire de la noche. Iban lentamente, con paso
+cadencioso, graciosos y encantadores.
+
+--He ah, sin embargo, lo que queras impedir, continu Roussel con
+severidad. Has opuesto tu veto esa felicidad. Bien se conoce que nunca
+has sabido lo que era amar.
+
+Clementina levant la frente, sus ojos brillaron, un ligero rubor
+acudi su cara, y dijo con voz entrecortada:
+
+--T sabes muy bien que lo que dices es falso! S; he amado, y
+demasiado exclusivamente, un hombre que me ha despreciado ... S! He
+amado! Bien puedo confesrtelo ahora que soy vieja. Por haber amado
+demasiado, he sufrido tanto ... Yo tambin haba soado con andar en la
+vida del brazo de un hombre que fuese todo para m ... y mi sueo se ha
+disipado. Yo hubiera sido, como otra cualquiera, tierna y buena con el
+que amaba, si hubiera sabido disimular la vivacidad de mi carcter, un
+poco absoluto acaso. Yo hubiera sido una esposa llena de abnegacin y
+una madre apasionada ... Oh! Si hubiera tenido un hijo ... mo! le
+hubiera adorado! Cuntas veces he llorado de pena y de clera al pasar
+por los jardines donde jugaban los nios la vista de sus madres!... La
+envidia, el pesar me opriman el corazn y achacaba la responsabilidad
+de mis torturas al que haba desbaratado mis proyectos y destrudo mi
+porvenir. Y eres t el que me acusa de no haber amado! T! Despus de
+lo que acabo de decirte, confiesa que es una irona muy cruel y muy
+inmerecida.
+
+--Pero, Dios mo, mi querida prima, dijo Roussel con algn embarazo; me
+haces ms culpable de lo que lo he sido. Si hasta ese punto te
+horrorizaba el celibato, con tu fortuna, hubieras podido sustiturme con
+ventaja. Por falta de hombre el matrimonio no fracasa.
+
+--Ninguno me agradaba sino t.
+
+--Por espritu de contradiccin!
+
+-- mi costa, en todo caso! Porque por ti he quebrado mi vida. Amaba el
+mundo, y he tenido que vivir retirada. Sin familia, mi solo consuelo ha
+sido la adopcin de una nia que no era nada mo. He tenido que
+comprimir todos mis sentimientos y he envejecido estril irritada ...
+Todo por tu causa. Cuando te oa hace un momento enumerar mis faltas,
+encontraba que eran muy pequeas comparadas con las tuyas. S, he sido
+mala; he querido vengarme de ti; pero no has hecho t todo lo posible
+por incitarme ello? S, t, causa primera de nuestras disensiones,
+debieras ser responsable de lo que ha sucedido, y yo sola soy castigada.
+Porque, t lo decas hace un instante y has tenido buen cuidado de
+explicrmelo; se me tolera, se me sufre, pero no se me ama. Si tengo un
+poco de orgullo, despus de lo que me has declarado, debo desaparecer y
+marcharme terminar mi vida en un rincn, sola, arrastrando mis ltimos
+das con el pensamiento devorador de que todo el mundo es dichoso,
+menos yo!
+
+Esta vez, era sincera. Roussel lo vea claramente y se conmovi. Su
+conciencia se haba sublevado al oir Clementina y le advirti de que
+la mitad de las acusaciones que sta le diriga, eran ciertamente
+merecidas. Le haba faltado paciencia: haba desconocido la voluntad
+suprema del to Guichard infligido una cruel afrenta la mujer que le
+estaba destinada. Despus de todo, el matrimonio acaso la hubiera
+transformado. Otros milagros mayores se haban visto. Quin sabe si
+hubiera podido ser, como ella deca, buena esposa y excelente madre! Y
+por l, por un amor exclusivo, que en el fondo le halagaba, y le haca
+sonreir con cierto deje de contento, haba permanecido soltera. Aquello
+era un agravio muy duro, por el cual no resultaba castigado ... La mir
+con algo mayor benevolencia y experiment un sentimiento tan parecido
+la simpata, que se qued asombrado. Era posible que Clementina le
+pareciese soportable? Fortunato dijo:
+
+--Por qu exageras las cosas? Quin te dice que te vayas? Si tu
+orgullo te impulsa marcharte, resstelo y permanece en medio de
+nosotros.
+
+--Sufrira demasiado. Mi situacin ser siempre inferior ... No
+olvidaris nuestros antiguos disentimientos, mi resistencia y mi derrota
+... ti, te amarn; m, me tolerarn ... Yo no podr soportarlo y
+volver ser mala ... y os har dao todos ...
+
+Esta confesin turb Roussel ms que todo lo que acababa de oir.
+Puesto que la seorita Guichard se daba cuenta de su estado, todava era
+posible curarla. Si se la dejaba entregada s misma, los irresistibles
+impulsos de su carcter batallador la arrojaran cometer excesos que
+seran causa de cuidados y penas para Mauricio y Herminia. Era preciso
+toda costa apoderarse de ella. Fortunato permaneci un momento
+pensativo, y despus, aproximndose su enemiga, dijo:
+
+--Veamos, Clementina; esos muchachos y nosotros empezamos una existencia
+nueva. Quieres que el porvenir sea en todo diferente del pasado? Estoy
+decidido ayudarte sinceramente. Retrocedamos veinte aos. T no tienes
+ms que veintitrs y yo treinta y cinco. El to Guichard acaba de morir
+y nosotros somos prometidos ... Pretendes que hubieras podido ser una
+buena esposa; prubalo.
+
+La seorita Guichard se puso plida como si fuera morir. Sus ojos
+interrogaron confusamente la cara de Roussel, que estaba grave y
+solemne. Despus balbuce:
+
+--Fortunato ... qu quieres decir? No me des una falsa alegra ... Me
+mataras!
+
+--Lejos de m tal pensamiento! Quiero que vivas para que te muestres
+perfecta. En consecuencia, Seorita Guichard, quiere usted hacerme el
+honor de concederme su mano?
+
+Clementina permaneci un momento inmvil, vacilante, bajo aquel golpe
+tan inesperado. Un temblor nervioso agit sus labios y no pudo
+responder. Su fisonoma, alterada, expresaba al mismo tiempo la pena del
+pasado lamentablemente perdido, y la loca alegra de un porvenir por
+tanto tiempo deseado y reconquistado por milagro.
+
+Roussel crey que perda la cabeza. Pero todo dur el espacio de un
+segundo. Se recobr y en un delirio de dicha que indemniz Roussel del
+esfuerzo que acababa de realizar, exclam:
+
+--Que si quiero? Ah! Dios mo! hace veinte aos que sueo con esas
+palabras ...
+
+Y con tanto vigor en la afeccin como haba mostrado en el odio, salt
+al cuello de Fortunato.
+
+En el mismo momento, Mauricio y Herminia, un poco inquietos al ver lo
+que duraba la conferencia, abrieron la puerta del saln. El espectculo
+que se ofreci sus ojos era de tal modo sorprendente, que
+permanecieron inmviles: la seorita Guichard y Roussel se abrazaban, y
+no para ahogarse, porque ambos rean con algo de enternecimiento.
+
+--Venid, hijos mos, dijo Roussel. Deseabais la concordia y vamos
+daros la unin. En adelante, formaremos una sola familia: me caso con la
+seorita Guichard.
+
+Mientras Herminia, dando un grito de jbilo corra hacia su ta,
+Mauricio se inclin hacia su padrino:
+
+--Eso es ms que adhesin, dijo; es herosmo!
+
+--Bah! contest Fortunato; hay que saberse sacrificar por los suyos. Y
+luego, despus de todo ... Acaso tengamos una sorpresa.
+
+La tuvieron. Sin duda alguna, la merecan; pero, como haca observar
+Roussel la joven pareja con sonriente filosofa, nadie es tratado en
+la vida segn sus mritos.
+
+Una nueva Clementina, aquella quien slo Herminia haba conocido hasta
+su boda con Mauricio, se revel Fortunato. Buena, alegre, un poco
+imperiosa, pero perfecta duea de su casa, la baronesa--porque ha
+conseguido ser baronesa y no desespera de serlo de Pontournant--asombra
+ los suyos por las cualidades de su corazn. Calmado su rencor, ha
+vuelto lo que estaba destinada ser; una mujer muy viva, pero
+excelente, que se esfuerza en pagar con amabilidades los movimientos un
+poco bruscos de su carcter. Roussel se acostumbr ella prontamente. Y
+un da en que se hablaba delante de l de una mujer muy dulce y un poco
+pasiva:
+
+--Desengense ustedes! exclam; una mujer sin carcter es como una
+ensalada sin vinagre!
+
+--S, amigo mo, insinu Clementina con deferencia; pero tambin es
+preciso que la ensalada tenga un poco de aceite!
+
+
+
+FIN.
+
+
+
+Pars.--Imprenta de la Vda de Ch. Bovary.
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's Un antiguo rencor, by George (Jorge) Ohnet
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK UN ANTIGUO RENCOR ***
+
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+works. See paragraph 1.E below.
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+<pre>
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+The Project Gutenberg EBook of Un antiguo rencor, by George (Jorge) Ohnet
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Un antiguo rencor
+
+Author: George (Jorge) Ohnet
+
+Release Date: October 31, 2004 [EBook #13904]
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+Language: Spanish
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+Character set encoding: ISO-8859-1
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+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK UN ANTIGUO RENCOR ***
+
+
+
+
+Produced by Paz Barrios, Miranda van de Heijning and the Online
+Distributed Proofreading Team. This file was produced from images
+generously made available by the Bibliotheque nationale de France
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+
+ <h2><a id="Page_1" name='Page_1'></a>JORGE OHNET</h2>
+ <h1>UN ANTIGUO RENCOR</h1>
+ <h3>TRADUCCI&Oacute;N</h3>
+ <h3>DE</h3>
+ <h2>F. SARMIENTO</h2>
+ <center>
+ <img src='images/ohnet.jpg' width='200' alt='JORGE OHNET' title='JORGE OHNET' />
+ </center>
+ <br />
+ <div class="center">
+ <b>LIBRER&Iacute;A DE LA Vda DE CH. BOURET<br />
+ PAR&Iacute;S 23, Rue Visconti, 23<br />
+ M&Eacute;XICO 14, Cinco de Mayo, 14<br />
+ <br />
+ 1895<br />
+ <br />
+ Propiedad del editor.<br />
+ </b>
+ </div>
+ <br />
+ <br />
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <br />
+ <div class="center">
+ <h2>NDICE</h2>
+ <a href='#UN_ANTIGUO_RENCOR'><b>UN ANTIGUO RENCOR</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_I'><b>I. De c&oacute;mo se puede odiar por haber querido
+ demasiado</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_II'><b>II. De c&oacute;mo una casualidad vuelve &aacute;
+ encender la guerra</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_III'><b>III. Donde hacen traici&oacute;n los aliados con
+ quienes se cre&iacute;a poder contar</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_IV'><b>IV. El ataque y la defensa</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_V'><b>V. Donde la victoria se inclina del lado de la
+ bondad</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_VI'><b>VI. Dominada por la maldad</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_VII'><b>VII. El rapto</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_VIII'><b>VIII. El secuestro</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_IX'><b>IX. El bloqueo</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_X'><b>X. En el que se rompen las cadenas</b></a><br />
+ <a href='#CAPITULO_XI'><b>XI. Que trata de un antiguo fuego oculto bajo la
+ ceniza</b></a><br />
+ </div>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="UN_ANTIGUO_RENCOR" name='UN_ANTIGUO_RENCOR'></a>
+ <h2>UN ANTIGUO RENCOR</h2>
+ <a id="Page_6" name='Page_6'></a>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_I" name='CAPITULO_I'></a>
+ <h2>CAP&Iacute;TULO I</h2>
+ <h3>DE C&Oacute;MO SE PUEDE ODIAR POR HABER QUERIDO DEMASIADO.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Las campanas sonaban alegres en una atm&oacute;sfera tibia y ligera; las
+ golondrinas pasaban r&aacute;pidas, en bandadas, arrojando sus agudos chillidos; el
+ sol de junio derramaba sus rayos dorados &aacute; trav&eacute;s de las ramas, y
+ &aacute; lo largo del paseo de tilos que conduce desde la plaza de la iglesia hasta
+ la quinta de la se&ntilde;orita Guichard, la boda caminaba lentamente sobre el
+ c&eacute;sped.</p>
+ <p>En el momento en que la comitiva, con los novios &aacute; la cabeza, desembocaba
+ ante la verja completamente abierta, todos los curiosos de la aldea, agrupados cerca
+ del pabell&oacute;n del jardinero, prorrumpieron en<a id="Page_7" name='Page_7'></a>
+ tan descompasados gritos, y los petardos, prendidos por el cochero, estallaron con
+ tal estr&eacute;pito, que todos los p&aacute;jaros que anidaban en el ramaje volaron
+ espantados. El novio sac&oacute; del bolsillo todo el dinero que hab&iacute;a
+ preparado para las circunstancias y arroj&oacute; en c&iacute;rculo una lluvia de
+ monedas de cincuenta c&eacute;ntimos sobre aquella horda de desgre&ntilde;ados, que
+ se arroj&oacute; por el polvo con tal furor, que en un momento no se vi&oacute;
+ m&aacute;s que una mezcla confusa de calzones, brazos y piernas enredados.</p>
+ <p>Despu&eacute;s se deshizo el mont&oacute;n y con algunos pedazos de vestido de
+ menos y algunos bultos en los ojos de m&aacute;s, todos los alborotadores se
+ marcharon corriendo hacia la tienda de comestibles. La boda penetr&oacute; en el
+ jard&iacute;n, sigui&oacute; solemnemente la orilla de la pradera, subi&oacute; la
+ escalinata y entr&oacute; en el sal&oacute;n completamente adornado con ramos
+ blancos. Las se&ntilde;oras rodearon &aacute; la novia, oculta bajo un largo velo y
+ la felicitaron con ardor. La se&ntilde;orita Guichard, apoyada en la chimenea, con el
+ empaque de una reina, recib&iacute;a los cumplimientos de la parte masculina de la
+ reuni&oacute;n.</p>
+ <p>Era la tal una mujer alta y delgada, de cara amarillenta &aacute; la que formaban
+ cuadro unos cabellos de un negro azabache. Los ojos orgullosos, coronados de espesas
+ cejas, estaban como incrustados en una frente<a id="Page_8" name='Page_8'></a>
+ estrecha y altanera. La boca era fina, sinuosa y como contra&iacute;da con desagrado.
+ La barbilla puntiaguda indicaba &aacute; su pesar tendencias autoritarias llevadas
+ hasta la tiran&iacute;a. En aquel momento hablaba con la se&ntilde;ora Tournemine,
+ mujer del alcalde de la Celle-Saint-Cloud, sin dejar de observar con el rabillo del
+ ojo &aacute; los j&oacute;venes desposados, que, poco &aacute; poco, se hab&iacute;an
+ quedado solos en el hueco de una ventana.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;orita, he aqu&iacute; un d&iacute;a lleno de emociones para
+ usted, dijo la alcaldesa. Verdaderamente el se&ntilde;or Mauricio Aubry es un joven
+ encantador y que parece animado de las mejores disposiciones. Amar&aacute; &aacute;
+ usted tanto m&aacute;s cuanto mayor sea la dicha que va &aacute; proporcionarle su
+ deliciosa mujer ... y en vez de una sola afecci&oacute;n, va usted &aacute; estar
+ rodeada de una doble ternura por esa amable pareja que nunca la
+ abandonar&aacute;....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Jam&aacute;s! exclam&oacute; con energ&iacute;a la se&ntilde;orita
+ Guichard; el se&ntilde;or Aubry se ha comprometido &aacute; ello formalmente.</p>
+ <p>&mdash;Sin duda, replic&oacute; con afectada dulzura la se&ntilde;ora Tournemine;
+ tiene unos sentimientos bastante buenos para pensar nunca por s&iacute; mismo en
+ faltar &aacute; ese compromiso ... pero el tiempo trae frecuentemente modificaciones
+ en los planes mejor formados.... Los caracteres se<a id="Page_9" name='Page_9'></a>
+ manifiestan libremente, las simpat&iacute;as se debilitan, las ideas de independencia
+ se abren paso.... Ciertamente, usted es una persona avisada y resuelta.... Usted sabe
+ ver claro &eacute; imponer sus deseos.... Pero, sin embargo, bueno es prever que el
+ marido pueda ser mal aconsejado....</p>
+ <p>Hacia un instante que la se&ntilde;orita Guichard estaba agitada y moviendo los
+ pies como si quemase el suelo. Al oir las &uacute;ltimas palabras no pudo contenerse
+ y exclam&oacute; en voz alta:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mal aconsejado! &iexcl;mal aconsejado! &iquest;Por qui&eacute;n?</p>
+ <p>&mdash;C&aacute;lmese usted, querida se&ntilde;orita, dijo con aire asustado la
+ alcaldesa. No tome usted en mal sentido mis palabras, inspiradas s&oacute;lo en el
+ inter&eacute;s que por usted tenemos mi marido y yo....</p>
+ <p>&mdash;Su marido de usted ... interrumpi&oacute; la fogosa solterona,
+ &iquest;qu&eacute; ha sabido? D&iacute;game usted la verdad!</p>
+ <p>&mdash;Pero si no sabe nada; supone solamente, como yo, que don Mauricio
+ podr&aacute;, en un momento dado, ser impulsado por una influencia ...
+ exterior....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Cu&aacute;l! Diga usted todo su pensamiento....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pero si eso ser&iacute;a tan natural, querida se&ntilde;orita!... El
+ se&ntilde;or Roussel de Pontournant....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_10" name='Page_10'></a>&iexcl;Oh! Ya se ha pronunciado ese
+ nombre execrable, exclam&oacute; con amarga sonrisa la se&ntilde;orita Guichard; si,
+ el se&ntilde;or Roussel, el tutor de Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;Y primo hermano de usted, insinu&oacute; la se&ntilde;ora Tournemine.</p>
+ <p>&mdash;Y mi m&aacute;s mortal enemigo, s&iacute;, se&ntilde;ora. He aqu&iacute; el
+ peligro para m&iacute;.... Pero lo he prevenido de antemano. El se&ntilde;or Mauricio
+ Aubry est&aacute; indispuesto con su tutor y la ausencia del se&ntilde;or Roussel en
+ un d&iacute;a como este es buena prueba de lo que la digo. S&iacute;; para entrar en
+ mi casa, el marido de mi sobrina deb&iacute;a romper todos los lazos con el que me
+ odia.... Era preciso que escogiera entre &eacute;l y nosotras y as&iacute; lo ha
+ hecho. &iquest;Podr&iacute;a haber dudado un solo instante?</p>
+ <p>Al decir esto, la se&ntilde;orita Guichard se&ntilde;alaba &aacute; los
+ reci&eacute;n casados que estaban de pie cerca de la ventana del jard&iacute;n, muy
+ cerca el uno del otro, sonrientes y radiantes, formando un precioso grupo. La joven
+ se hab&iacute;a quitado el velo y la corona y con el traje blanco cubierto de flores
+ de azahar, rubia y sonrosada y los ojos animados por la alegr&iacute;a, era la imagen
+ viva de la felicidad. Muy moreno, la barba en punta, el cabello cortado coronando una
+ hermosa frente, viva la mirada, Mauricio hab&iacute;a cogido la mano de Herminia y la
+ hablaba con animaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; dec&iacute;a? La se&ntilde;orita <a
+ id="Page_11" name='Page_11'></a>Guichard no pod&iacute;a o&iacute;rlo. Pero la joven
+ mov&iacute;a la cabeza con aire de duda y una cierta inquietud. Di&oacute; algunos
+ pasos por la escalinata y lentamente, seguida por Mauricio, descendi&oacute; al
+ jard&iacute;n. Una vez all&iacute;, seguros de estar &aacute; salvo de los
+ indiscretos, reanudaron la conversaci&oacute;n empezada en medio de sus
+ invitados.</p>
+ <p>&mdash;Era el &uacute;nico partido que pod&iacute;amos tomar, dijo Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;Pero &iexcl;qu&eacute; peligroso! suspir&oacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;Si hubi&eacute;ramos descubierto nuestros proyectos todo estaba perdido;
+ &iquest;pod&iacute;amos entonces obrar de otro modo que como lo hemos hecho?</p>
+ <p>&mdash;Es verdad. Pero, sin embargo, me oprime el coraz&oacute;n la idea de que
+ enga&ntilde;o &aacute; la que me ha servido de madre.</p>
+ <p>&mdash;Es por su misma tranquilidad.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s bien seguro?</p>
+ <p>&mdash;Mi padrino est&aacute; pronto &aacute; reconciliarse con ella.... Ayer
+ mismo me lo repiti&oacute; y lo har&aacute; por cari&ntilde;o hacia m&iacute;.
+ &iquest;Puedes admitir que la se&ntilde;orita Guichard sea m&aacute;s intransigente y
+ menos tierna?... Hay que contar con la primera impresi&oacute;n que producir&aacute;
+ &aacute; tu t&iacute;a la presencia del se&ntilde;or Roussel. &Eacute;l est&aacute;
+ decidido &aacute; ofrecerle la mano y hasta &aacute; darle explicaciones, &iexcl;y
+ bien sabe Dios que no se las debe!... Si ante tanta condescendencia la <a
+ id="Page_12" name='Page_12'></a>se&ntilde;orita Guichard no se desarma, ser&aacute;
+ preciso desesperar de todo. Yo estoy lleno de esperanza porque te adoro, y sin esa
+ reconciliaci&oacute;n no hay dicha posible para nosotros.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Mauricio, hemos sido muy atrevidos ocultando la verdad &aacute;
+ mi t&iacute;a ...&iexcl;Acaso hubiera sido mejor dec&iacute;rselo todo!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para que un cuarto de hora despu&eacute;s me hubiera puesto en la
+ puerta y me hubiera impedido volverte &aacute; ver?</p>
+ <p>&mdash;Es posible que yo la hubiera enternecido con mis s&uacute;plicas y mis
+ l&aacute;grimas. Me quiere verdaderamente y hubiera dudado antes de causarme tanta
+ pena....</p>
+ <p>&mdash;Eso era dudoso, querida Herminia, mientras que ahora soy tu marido, me
+ perteneces, tengo derechos sobre ti. Y si fueran puestos en duda....</p>
+ <p>&mdash;Bien, &iquest;qu&eacute; har&iacute;as? pregunt&oacute; la joven con
+ encantadora sonrisa.</p>
+ <p>&mdash;Tomar&iacute;a una resoluci&oacute;n violenta. Te llevar&iacute;a, de
+ aqu&iacute;, y lejos de las luchas de familia, al abrigo de antiguos rencores,
+ vivir&iacute;a para ti sola y tratar&iacute;a de hacerte olvidar con mi ternura las
+ afecciones transitoriamente abandonadas....</p>
+ <p>&mdash;Eso ser&iacute;a una ingratitud.</p>
+ <p>&mdash;Eso ser&iacute;a habilidad. Ya ver&iacute;as como se establec&iacute;a
+ prontamente la inteligencia. El vac&iacute;o que <a id="Page_13"
+ name='Page_13'></a>har&iacute;amos traer&iacute;a la reflexi&oacute;n y la
+ reflexi&oacute;n producir&iacute;a la reconciliaci&oacute;n.... Cr&eacute;eme,
+ querida Herminia, unidos somos muy fuertes.... Y si me dejas conducirte, si obras
+ como yo te lo aconseje, tenemos segura la victoria.</p>
+ <p>&mdash;Me hace mucha falta creerlo as&iacute;....</p>
+ <p>Estaban en este momento en una preciosa calle de frondosos &aacute;rboles, lejos
+ de todas las miradas. Mauricio rode&oacute; con el brazo el talle de su joven esposa
+ y la atrajo hacia s&iacute;. Herminia, ruborizada, baj&oacute; sus hermosos
+ p&aacute;rpados y con un movimiento de gracioso abandono, apoy&oacute; la cabeza en
+ el hombro de Mauricio.... &Eacute;ste se inclin&oacute; hacia ella y dulcemente
+ acarici&oacute; con un beso la blanca frente y los cabellos de oro de la mujer
+ amada.... Y con lentitud tomaron de nuevo el camino de la casa, donde, en el
+ sal&oacute;n, abierto de par en par, la se&ntilde;orita Guichard segu&iacute;a
+ haciendo los honores, ignorando el peligro que le amenazaba.</p>
+ <p>"Antiguo rencor" hab&iacute;a dicho Mauricio hablando de los disentimientos que
+ divid&iacute;an hac&iacute;a veinte a&ntilde;os al se&ntilde;or Roussel y &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard. Hubiera podido a&ntilde;adir "rencor de amor", porque si la
+ t&iacute;a de Herminia odiaba tan ardientemente al tutor de Mauricio, era por haberle
+ amado demasiado. Una pasi&oacute;n convertida en aborrecimiento y cuya levadura
+ fermentaba siempre con <a id="Page_14" name='Page_14'></a>violencia en el
+ coraz&oacute;n de la solterona. Hacia el a&ntilde;o 1867, el se&ntilde;or Guichard,
+ soltero muy rico y cuyos herederos eran su sobrino, Fortunato Roussel y su sobrina
+ Clementina Guichard, hab&iacute;a acariciado el sue&ntilde;o de no dividir su fortuna
+ y de casar &aacute; sus sobrinos. Esta alianza hab&iacute;a sido fijada en una de las
+ cl&aacute;usulas de su testamento, y queriendo servirse del inter&eacute;s como
+ agente de su voluntad, hab&iacute;a desheredado al que se negase &aacute; casarse con
+ su coheredero.</p>
+ <p>Despu&eacute;s de haber llorado al difunto lo que ped&iacute;an las conveniencias,
+ Fortunato y Clementina tuvieron una entrevista con el notario, el cual, al
+ ilustrarles sobre las intenciones de su t&iacute;o, les procur&oacute; una sorpresa
+ que no era precisamente en los dos de la misma naturaleza. Mientras Clementina
+ salt&oacute; de gozo, pues hab&iacute;a sentido siempre resuelta inclinaci&oacute;n
+ por su primo, &aacute; quien se llamaba en su casa el bello Roussel, Fortunato
+ torci&oacute; el gesto, pues se sent&iacute;a menos que medianamente predispuesto al
+ matrimonio, por sus ideas generales acerca del santo lazo y mucho menos a&uacute;n
+ por su gusto particular hacia la se&ntilde;orita Guichard. Tan poco entusiasmo
+ demostr&oacute;, que su prima concibi&oacute; un violento despecho, que se
+ manifest&oacute;, no ciertamente con frialdades, sino con un aumento de
+ amabilidad.</p>
+ <p><a id="Page_15" name='Page_15'></a>Lo peor del caso fu&eacute; que este modo de
+ estar amable ten&iacute;a en Clementina algo de molesto y de autoritario que crispaba
+ los nervios de Fortunato. Parec&iacute;a decirle: "Estoy condescendiente con usted,
+ porque usted me pertenece. Mis bondades son una de las consecuencias de mi poder
+ sobre usted. Le tengo &aacute; usted en mi gracia, como &aacute; mis perros, &aacute;
+ mis loros &oacute; &aacute; mis criados, si me acarician, me divierten y me sirven
+ bien. Pero, &iexcl;ay de usted, como de ellos, si no procura por todos los medios
+ satisfacerme!" Y el diablo quiso, precisamente, que ese despotismo afectuoso fuese,
+ entre todas las formas de ternura, la que m&aacute;s disgustase &aacute; Roussel, muy
+ vivo, muy independiente, y absolutamente nada inclinado &aacute; dejarse dirigir,
+ siquiera fuese por una mujer bonita. Porque Clementina, de edad de 23 a&ntilde;os,
+ era agradable, &aacute; pesar de un cierto aire masculino que se indicaba por la
+ abundancia de sus cejas, la firmeza de su perfil, la dureza de su voz y ciertos
+ movimientos bruscos que hubieran gustado en una cantinera. Con todo, ten&iacute;a
+ estatura elevada, buen aire, ojos magn&iacute;ficos, tez mate y admirable cabello
+ negro.</p>
+ <p>&iquest;C&oacute;mo, con tales prendas, Clementina no ten&iacute;a pretendientes y
+ se dispon&iacute;a &aacute; la ingrata tarea de vestir im&aacute;genes? Fortunato
+ daba la explicaci&oacute;n en pocas palabras: "Produce cierta inquietud y <a
+ id="Page_16" name='Page_16'></a>malestar, dec&iacute;a; &iexcl;le parece &aacute; uno
+ que est&aacute; haciendo la corte &aacute; un hombre!" Sin embargo, no por
+ ambici&oacute;n de dinero, porque Roussel estaba al frente de un negocio muy
+ lucrativo, sino por obedecer la &uacute;ltima voluntad de su t&iacute;o, Roussel no
+ hab&iacute;a rechazado la idea de casarse con Clementina y hab&iacute;a resuelto
+ intentarlo; lo que denotaba en &eacute;l que era un buen muchacho, porque su prima no
+ le gustaba y &eacute;l tend&iacute;a poderosamente &aacute; la libertad.</p>
+ <p>Convinieron en verse para tratar de ponerse de acuerdo y todas las tardes iba
+ Fortunato &aacute; tomar una taza de t&eacute; en casa de Clementina. &Eacute;sta se
+ hac&iacute;a de alm&iacute;bar para recibirle y ordinariamente, cuando ella le
+ hab&iacute;a instalado &aacute; un lado de la chimenea, Roussel se dec&iacute;a,
+ mir&aacute;ndola &aacute; buena luz: Verdaderamente, no es fea. Y procuraba por su
+ parte romper el hielo que se amontonaba entre ellos. Todo iba bien durante una hora,
+ pero despu&eacute;s la provisi&oacute;n de amabilidad de Clementina y las reservas de
+ paciencia de Fortunato se agotaban poco &aacute; poco, y llegaban las
+ contradicciones, las discusiones, las frases agrias, y el primo sal&iacute;a de la
+ casa con precipitaci&oacute;n, pensando: Dios m&iacute;o; &iexcl;qu&eacute;
+ desagradable es! Ella le ve&iacute;a huir con pena, suspiraba y se echaba en cara su
+ humor batallador, porque se daba cuenta perfectamente de su <a id="Page_17"
+ name='Page_17'></a>defecto, y se promet&iacute;a poner de su parte el d&iacute;a
+ siguiente cuanto fuera preciso para no alterar la buena armon&iacute;a, pero
+ jam&aacute;s lograba dominarse.</p>
+ <p>Un asunto de conversaci&oacute;n la preocupaba sobre todo y le abordaba con
+ frecuencia, aunque fuese motivo para que su desacuerdo con Fortunato se acentuase con
+ violencia. El abuelo de Roussel, general del primer imperio, hab&iacute;a recibido de
+ Napole&oacute;n primero el t&iacute;tulo de Bar&oacute;n despu&eacute;s de la
+ campa&ntilde;a de 1813, en la cual se hab&iacute;a portado como un h&eacute;roe. El
+ bar&oacute;n Roussel hab&iacute;a constitu&iacute;do un mayorazgo de diez mil francos
+ de renta y a&ntilde;adido &aacute; su t&iacute;tulo el nombre de la tierra de
+ Pontournant. Su hijo, que en tiempo de Luis Felipe se hab&iacute;a dedicado &aacute;
+ la industria, crey&oacute; oportuno llamarse sencillamente Roussel, y Fortunato,
+ continuador de los negocios y part&iacute;cipe de los escr&uacute;pulos de su padre,
+ dejaba en el olvido su t&iacute;tulo nobiliario. Ni la m&aacute;s insignificante
+ ense&ntilde;a de nobleza; ni el m&aacute;s peque&ntilde;o <i>de</i>; nada de
+ Pontournant; Roussel &aacute; secas; &iexcl;el bello Roussel! y aun, para los
+ &iacute;ntimos, &iexcl;Roussel el menor! Y &eacute;l se re&iacute;a de eso;
+ &iexcl;horror!</p>
+ <p>&Aacute; Clementina ese olvido no le hac&iacute;a gracia ninguna. El t&iacute;tulo
+ de Bar&oacute;n, y ese nombre con rastrillo, con barbacana y con torres almenadas,
+ Pontournant, le fascinaba por su aire de la edad <a id="Page_18"
+ name='Page_18'></a>media y hubiera querido llevarle. Ser baronesa de Pontournant con
+ los ochenta mil francos de renta del t&iacute;o Guichard, con m&aacute;s la fortuna
+ de su primo y la suya; &iexcl;qu&eacute; sue&ntilde;o! &iexcl;Y este Fortunato, poco
+ complaciente, no quer&iacute;a que se le hablase de tal asunto! se burlaba de las
+ veleidades aristocr&aacute;ticas de Clementina y no quer&iacute;a absolutamente
+ proporcionarse el rid&iacute;culo de convertirse en bar&oacute;n de Pontournant
+ &aacute; los cuarenta a&ntilde;os y siendo un notable comerciante, condecorado bajo
+ el sencillo nombre de Roussel.</p>
+ <p>Cuanto mayor era su repugnancia &aacute; satisfacer ese deseo de su futura,
+ m&aacute;s grande se hac&iacute;a el ardor con que &eacute;sta se empe&ntilde;aba en
+ impon&eacute;rsele. Discutiendo el pro y el contra del escudo nobilario hab&iacute;an
+ roto ya algunas lanzas y de esto vino todo el mal. Clementina, rechazada con
+ iron&iacute;a, se hab&iacute;a batido prudentemente en retirada; pero una retirada no
+ es una derrota para quien posee una voluntad decidida y nuestra hero&iacute;na
+ acechaba una ocasi&oacute;n de volver victoriosamente &aacute; la carga. Fortunato
+ Roussel acababa de ser nombrado capit&aacute;n de la Guardia Nacional de
+ caballer&iacute;a, cuerpo aristocr&aacute;tico en el que procuraban servir entonces
+ todos los elegantes de Par&iacute;s. Al felicitarle por su nombramiento, Clementina
+ dijo &aacute; su primo:</p>
+ <p>&mdash;Ya est&aacute;s enteramente metido en honores....</p>
+ <p><a id="Page_19" name='Page_19'></a>Ser&aacute;s recibido por el Emperador en las
+ Tuller&iacute;as.... Te estoy viendo entrar en gran uniforme.... Estar&aacute;s
+ magn&iacute;fico. Pero &iexcl;cu&aacute;nto mejor ser&iacute;a el efecto si al entrar
+ te anunciasen: "&iexcl;El se&ntilde;or capit&aacute;n bar&oacute;n de
+ Pontournant!..."</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bah! dijo el novio. El capit&aacute;n Roussel suena muy bien.</p>
+ <p>&mdash;Ser&iacute;a de muy buen gusto volver &aacute; llevar el nombre de una
+ ilustraci&oacute;n del primer imperio....</p>
+ <p>&mdash;Mi abuelo no pondr&iacute;a buena cara &aacute; un miembro de la
+ caballer&iacute;a ligera de la burgues&iacute;a parisiense....</p>
+ <p>&mdash;Que podr&iacute;a entrar en la aristocracia tan f&aacute;cilmente.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bonita ventaja!</p>
+ <p>&mdash;Un bonito nombre cuadra muy bien &aacute; un hombre arrogante.</p>
+ <p>&mdash;Prima, &iexcl;t&uacute; te propasas!</p>
+ <p>&mdash;Pero, en fin, &iquest;&aacute; qu&eacute; viene ese empe&ntilde;o de no
+ llevar tu nombre?</p>
+ <p>&mdash;Porque yo soy un hombre de negocios.</p>
+ <p>&mdash;D&eacute;jalos.</p>
+ <p>&mdash;Dios m&iacute;o, &iquest;y en qu&eacute; pasar&eacute; mi tiempo?</p>
+ <p>&mdash;En ocuparte de m&iacute;.</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras sigui&oacute; un largo silencio, como si Roussel hubiera
+ estado midiendo todo el fastidio de semejante proposici&oacute;n y la se&ntilde;orita
+ Gui<a id="Page_20" name='Page_20'></a>chard calculando toda su inverosimilitud. Por
+ fin, Clementina reanud&oacute; la primera la conversaci&oacute;n y dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por tan f&uacute;til motivo vas &aacute; causarme una pena
+ seria?</p>
+ <p>&mdash;Mi motivo no es m&aacute;s f&uacute;til que tu deseo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Tan testarudo eres?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y t&uacute; tan vanidosa?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Tan desgraciado ser&iacute;as por haberme hecho baronesa!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y no es, acaso por serlo por lo que tanto deseas que nos
+ casemos?</p>
+ <p>Aqu&iacute; se detuvieron, espantados del cambio de sus fisonom&iacute;as:
+ Fortunato, rojo como un gallo, estaba &aacute; dos dedos de la apoplej&iacute;a y
+ Clementina, devorada por la bilis, parec&iacute;a amenazada de ictericia. Se
+ encontraron mal y despu&eacute;s de algunas palabras insignificantes, necesarias para
+ atenuar la amargura de sus r&eacute;plicas, se separaron muy descontentos y &aacute;
+ mil leguas de una inteligencia. Roussel se fu&eacute; &aacute; pie para calmar la
+ efervescencia de su sangre y dando al diablo &aacute; su t&iacute;o Guichard y
+ &aacute; sus fantas&iacute;as testamentarias.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bonita idea la de quererme casar con esta soltera rabiosa!
+ &iquest;Creer&iacute;a que por ochenta mil francos de renta iba &aacute; arriesgar la
+ dicha de toda mi vida? Pardiez, no necesito su dinero ...&iexcl;Que lo <a
+ id="Page_21" name='Page_21'></a>guarde ella, puesto que el matrimonio es la
+ condici&oacute;n <i>sine qua non</i> de la herencia! Yo ser&eacute; siempre bastante
+ rico, con tal de estar libre y tranquilo ... &iexcl;Si fuese marido de Clementina,
+ gastar&iacute;a todo el dinero del t&iacute;o Guichard en consolarme de vivir
+ &aacute; su lado ...&iexcl;Mal negocio!</p>
+ <p>Una vez en su casa, durmi&oacute; mal; tuvo pesadillas espantosas y se
+ despert&oacute; decidido &aacute; permanecer soltero. Clementina, despu&eacute;s de
+ haber pasado una parte de la noche rabiando y llorando, acab&oacute; por calmarse y
+ se levant&oacute; con el prop&oacute;sito decidido de ceder en todos los puntos para
+ no alejar &aacute; Fortunato, sin perjuicio de reconquistar, una vez realizado el
+ matrimonio, todas las posiciones abandonadas. Se sent&oacute; &aacute; su mesa y
+ escribi&oacute; &aacute; su primo la m&aacute;s amable de las esquelas
+ invit&aacute;ndole &aacute; venir &aacute; pasar la tarde con ella. Apenas
+ hab&iacute;a salido la doncella para llevarla, lleg&oacute; una carta de Roussel
+ anunciando &aacute; Clementina que un negocio imprevisto le obligaba &aacute;
+ ausentarse por algunos d&iacute;as. La se&ntilde;orita Guichard exhal&oacute; un
+ suspiro, se propuso hacer pagar despu&eacute;s &aacute; Fortunato las humillaciones
+ que la dedicaba, y no pudiendo hacer cosa mejor que esperar, esper&oacute;.</p>
+ <p>Al cabo de quince d&iacute;as, como no recibiese noticias de su prometido ni oyese
+ hablar de &eacute;l, perdi&oacute; la paciencia y se decidi&oacute; &aacute;
+ informarse. Inte<a id="Page_22" name='Page_22'></a>rrogada la portera de la casa,
+ respondi&oacute; que el se&ntilde;or Roussel estaba en Par&iacute;s, del que no se
+ hab&iacute;a movido, y que acababa de entrar en su casa. &Aacute; Clementina se le
+ subi&oacute; la sangre &aacute; la cabeza; se vi&oacute; burlada, desde&ntilde;ada;
+ el temor y la c&oacute;lera la sublevaban al mismo tiempo. Prorrumpi&oacute; en una
+ exclamaci&oacute;n que asust&oacute; &aacute; la portera y enseguida, tomando su
+ partido en un segundo, se lanz&oacute; &aacute; la escalera, subi&oacute; los dos
+ pisos, llam&oacute; con violencia, y sin preguntar nada al criado, que la
+ conoci&oacute; y estaba estupefacto, entr&oacute; como una avalancha en el gabinete
+ de su primo.</p>
+ <p>Fortunato, sentado en una gran butaca y con una excelente pipa en la boca,
+ le&iacute;a tranquilamente su correo de la tarde, cuando la puerta, al abrirse
+ bruscamente, le hizo levantar la vista. Se levant&oacute; r&aacute;pidamente al
+ reconocer &aacute; Clementina, coloc&oacute; la pipa sobre la chimenea, meti&oacute;
+ las cartas en el bolsillo y con voz un poco temblorosa, porque ten&iacute;a la
+ sospecha de haberse conducido sin galanter&iacute;a, dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Calla! querida prima, &iquest;eres t&uacute;?</p>
+ <p>Despu&eacute;s de esta vulgaridad, permaneci&oacute; cortado, mirando con embarazo
+ &aacute; Clementina, que estaba p&aacute;lida, verdosa, sofocada, con los ojos
+ dorados por la hiel. Por fin pudo recobrar la respiraci&oacute;n y temblando de
+ c&oacute;lera, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_23" name='Page_23'></a>&iquest;Con que me ha enga&ntilde;ado
+ usted, dici&eacute;ndome que se ausentaba? Yo le cre&iacute;a de viaje y est&aacute;
+ usted en Par&iacute;s....</p>
+ <p>&mdash;He vuelto antes de lo que pensaba, balbuce&oacute; Fortunato.</p>
+ <p>&mdash;No mienta usted; porque no ha salido de Par&iacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Pero....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Ahora comprendo porqu&eacute; no quiere usted llevar su
+ t&iacute;tulo ... No vendr&iacute;a bien con su car&aacute;cter....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Prima m&iacute;a!...</p>
+ <p>&mdash;Se ha portado usted conmigo como un pat&aacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah!</p>
+ <p>&mdash;Si, &iexcl;lo que ha hecho usted es una cobard&iacute;a!</p>
+ <p>Y excit&aacute;ndose con el ruido de sus propias palabras, anim&aacute;ndose con
+ sus mismas violencias y viendo &aacute; Roussel consternado, Clementina lleg&oacute;
+ al paroxismo del furor. Traspasando todo l&iacute;mite, perdi&oacute; la cabeza y si
+ su primo hubiera respondido en el mismo tono, hubiera sido capaz de pegarle. Pero
+ &eacute;l estaba tan pac&iacute;fico como ella excitada. En vez de replicar, de
+ defenderse, observaba &aacute; su adversario y se afirmaba en la resoluci&oacute;n de
+ no unirse con semejante furia. Y, sin embargo, si en ese instante Fortunato hubiese
+ proferido una sola palabra afectuosa; si hubiera procurado hacer <a id="Page_24"
+ name='Page_24'></a>vibrar el coraz&oacute;n apasionado de la se&ntilde;orita
+ Guichard, la hubiese hecho prorrumpir en sollozos, la hubiera obligado &aacute; pedir
+ gracia y la hubiera permitido demostrar la verdadera ternura que sent&iacute;a por
+ &eacute;l. Y acaso el uno y el otro hubieran sido felices, hasta tal punto arregla
+ las cosas el amor. Pero Roussel no pronunci&oacute; la palabra de afecto y
+ Clementina, ahogada por la rabia y no encontrando ya m&aacute;s injurias que lanzar
+ &aacute; la faz de su primo, arroj&oacute; un grito desgarrador y cay&oacute; en el
+ sof&aacute;, v&iacute;ctima de un ataque nervioso.</p>
+ <p>Fortunato, que era la bondad misma, se precipit&oacute; &aacute; su socorro y
+ recibi&oacute; algunos puntapi&eacute;s y alguna que otra tarascada, pero no
+ retrocedi&oacute; y empez&oacute; &aacute; desabrochar &aacute; Clementina, que
+ lanzaba d&eacute;biles quejidos. Le moj&oacute; concienzudamente las sienes con agua
+ de Colonia y le hizo aspirar un frasco de sales. Estando inclinado hacia su prima,
+ abri&oacute; &eacute;sta los ojos, le reconoci&oacute;, se levant&oacute; de un
+ salto, le dirigi&oacute; una mirada de indignaci&oacute;n, se volvi&oacute; &aacute;
+ abrochar y de pie en el umbral de la puerta, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Conste que soy yo la que ha dado un paso de conciliaci&oacute;n. Espero
+ &aacute; usted &aacute; su vez esta tarde. Reflexione usted en las intenciones de
+ nuestro t&iacute;o Guichard y vea si le conviene sufrir las consecuencias de
+ desobedecerle.</p>
+ <p><a id="Page_25" name='Page_25'></a>Clementina hab&iacute;a vuelto &aacute; ponerse
+ dura y arisca y acab&oacute; de desagradar definitivamente &aacute; Fortunato, el
+ cual, creyendo necesario quemar sus naves y cortarse por completo la retirada, dijo
+ en tono muy dulce:</p>
+ <p>&mdash;La consecuencia que tocar&eacute;, querida prima, ser&aacute; verte tomar
+ mi parte en la herencia; t&oacute;mala, pues: creo que no es un precio muy elevado
+ para la libertad.</p>
+ <p>Acababa de hacer oir &aacute; Clementina las palabras m&aacute;s crueles que
+ pudiera esperar de &eacute;l. Su cara se descompuso y levantando una mano
+ tr&eacute;mula &aacute; la altura de la cabeza de Fortunato, respondi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Est&aacute; bien; usted se arrepentir&aacute; toda su vida de lo que acaba
+ de contestarme. Desde hoy le considero &aacute; usted como mi m&aacute;s mortal
+ enemigo.</p>
+ <p>Esperaba, acaso, en un arrepentimiento causado por la inquietud; pero hab&iacute;a
+ escogido el peor de los medios para atraer &aacute; Roussel, que no replic&oacute;;
+ hizo una inclinaci&oacute;n de cabeza; abri&oacute; la puerta &aacute; su prima y
+ cuando la vi&oacute; en la escalera, volvi&oacute; &aacute; entrar en su casa,
+ encendi&oacute; de nuevo la pipa y continu&oacute; la lectura del correo de la
+ tarde.</p>
+ <p>Sin embargo, no deb&iacute;a quedar tranquilo despu&eacute;s de esta salida
+ amenazadora y muy pronto pudo darse cuenta de que Clementina, fuera de su casa, era
+ todav&iacute;a m&aacute;s formidable. La se&ntilde;orita <a id="Page_26"
+ name='Page_26'></a>Guichard empez&oacute; una guerra sorda contra aquel &aacute;
+ quien odiaba con todas las fuerzas de su amor enga&ntilde;ado. Desde luego, como
+ hab&iacute;a que explicar el rompimiento &aacute; las personas de su intimidad y esta
+ explicaci&oacute;n, dada por Clementina, ten&iacute;a que serle favorable y
+ perjudicial, por tanto, para Roussel, la dulce prima di&oacute; &aacute; entender que
+ hab&iacute;a descubierto en su primo cierto vicio que le infund&iacute;a temores por
+ su tranquilidad en el porvenir. Y como se hubiesen manifestado dudas, no exentas de
+ curiosidad, hab&iacute;a declarado que la temperancia de Fortunato dejaba que desear.
+ No hac&iacute;a falta m&aacute;s para que se esparciese el rumor de que aquel
+ perfecto caballero, que parec&iacute;a tan sobrio y arreglado, beb&iacute;a y
+ volv&iacute;a &aacute; su casa en situaci&oacute;n de necesitar, para subir la
+ escalera, la intervenci&oacute;n de su criado y de su portero.</p>
+ <p>Estos rumores llegaron &aacute; o&iacute;dos de Roussel, que empez&oacute; por
+ encolerizarse, pero despu&eacute;s tom&oacute; el partido de reirse de ellos,
+ contando con que la gente que le conociese no dar&iacute;a cr&eacute;dito &aacute;
+ tan rid&iacute;cula especie. Pero si la credulidad p&uacute;blica rechaza con
+ fastidio lo que redunda en ventaja del pr&oacute;jimo, acepta con apresuramiento lo
+ que viene en su perjuicio. Decid &aacute; cualquiera: "Parece que Fulano ha hecho una
+ buena obra &oacute; realizado una hermosa acci&oacute;n," y ese cualquiera <a
+ id="Page_27" name='Page_27'></a>os responder&aacute; con aire contrito:
+ &iexcl;Puede!... Decidle, en cambio, que Fulano ha robado en el juego &oacute;
+ cometido estafas y exclamar&aacute; en tono de triunfo "&iexcl;Ah; eso era de
+ esperar!"</p>
+ <p>En seis semanas, Roussel pas&oacute; por un borracho. Ten&iacute;a hac&iacute;a
+ diez a&ntilde;os una cocinera que le daba de comer &aacute; su gusto y Clementina se
+ la llev&oacute;, &aacute; fuerza de dinero, y cuando sus amigos la felicitaban por su
+ delicada cocina, ella respond&iacute;a: "&iquest;Qu&eacute; quiere usted? No ha
+ podido permanecer en casa de Roussel, porque no pagaba jam&aacute;s sus gastos.
+ Hab&iacute;a veces que le ten&iacute;a adelantados cuatro &oacute; cinco mil francos,
+ y cuando era absolutamente indispensable entregar dinero, gritaba hasta el punto de
+ hacer necesaria la presencia del juez de paz. Entre nosotros, creo que los negocios
+ de Fortunato van bastante mal."</p>
+ <p>El primo de la se&ntilde;orita Guichard perd&iacute;a clientes que hab&iacute;an
+ o&iacute;do decir que Roussel pod&iacute;a muy bien "faltar" cualquiera
+ ma&ntilde;ana. Para desmentir esos funestos rumores, no hizo, durante dos
+ a&ntilde;os, m&aacute;s que negociaciones al contado.</p>
+ <p>Ten&iacute;a en Montretout, enfrente del bosque de Bolonia, una casa de campo
+ encantadora, en la que sosten&iacute;a un maravilloso lujo de flores. Sus estufas
+ estaban colocadas en condiciones tales que recib&iacute;an el sol y la luz desde por
+ la ma&ntilde;ana, gra<a id="Page_28" name='Page_28'></a>cias &aacute; un gran solar,
+ no edificado, que las separaba de las propiedades pr&oacute;ximas. Ya Roussel
+ hab&iacute;a querido comprar ese terreno para plantar legumbres, pero el propietario
+ no hab&iacute;a accedido nunca &aacute; vend&eacute;rsele. Por qu&eacute; maniobras
+ obtuvo &eacute;xito la se&ntilde;orita Guichard donde su primo hab&iacute;a
+ fracasado, nadie pudo saberlo; pero una ma&ntilde;ana vi&oacute; Fortunato unos
+ contratistas y despu&eacute;s una cuadrilla de alba&ntilde;iles que se instalaban en
+ el solar y elevaban una tapia que le quitaba la luz. Fu&eacute; preciso cambiar de
+ sitio las estufas, que ya no produjeron frutos ni flores tan buenos como antes. En
+ una palabra, en todo y por todo Clementina se ingeni&oacute; para atormentar,
+ molestar y vejar al que se hab&iacute;a empe&ntilde;ado en permanecer soltero.</p>
+ <p>As&iacute; como ella se mantuvo sin casarse, para consagrarse por completo
+ &aacute; la guerra continua que hac&iacute;a &aacute; Fortunato. Acaso conservaba en
+ el fondo de su coraz&oacute;n un resto de sentimiento por ese monstruo, como ella le
+ llamaba. Clementina hubiese podido casarse f&aacute;cilmente; era muy rica, no muy
+ madura y muy agradable para los que no temen &aacute; las mujeres del g&eacute;nero
+ granadero. Pero ninguna proposici&oacute;n la encontr&oacute; bien dispuesta.
+ &iquest;Qui&eacute;n sabe si cre&iacute;a que &aacute; fuerza de malas partidas
+ habr&iacute;a de traer &aacute; buenas &aacute; Roussel y tener la <a id="Page_29"
+ name='Page_29'></a>dicha triunfal de verle &aacute; sus plantas humillado,
+ arrepentido y bar&oacute;n?</p>
+ <p>Sin embargo, al cabo de algunos a&ntilde;os debi&oacute; renunciar &aacute; toda
+ esperanza, porque su odio se hizo m&aacute;s concentrado y m&aacute;s mortal. Las
+ calumnias esparcidas por ella contra su primo hab&iacute;an acabado por disiparse;
+ porque la buena vida y las acciones claras son la mejor prueba de honradez que puede
+ dar un hombre. Roussel consigui&oacute; dominar la dura corriente de malas voluntades
+ desencadenada contra &eacute;l. Hubo que reconocer, al principio, que hab&iacute;a
+ alguna exageraci&oacute;n en los rumores esparcidos &aacute; su costa y lleg&oacute;
+ &aacute; resultar despu&eacute;s evidente que eran falsos. No falt&oacute; quien
+ quiso averiguar el origen de aquel envenenamiento social, pero la misma
+ v&iacute;ctima se interpuso entre su verdugo y los curiosos. Por otra parte, acababa
+ de ocurrir un hecho importante que llevaba &aacute; su existencia un elemento de
+ inter&eacute;s que Fortunato no hab&iacute;a jam&aacute;s sospechado.</p>
+ <p>Sin haberse casado, se convirti&oacute; en padre. Uno de sus amigos m&aacute;s
+ queridos muri&oacute;, dejando solo en el mundo &aacute; un ni&ntilde;o de ocho
+ a&ntilde;os. Llamado &aacute; la cabecera del moribundo y como &eacute;ste le rogara
+ con el ardor de una profunda angustia paternal que uo abandonase &aacute; su hijo,
+ Roussel, sin grandes <a id="Page_30" name='Page_30'></a>frases ni actitudes
+ dram&aacute;ticas adquiri&oacute; el compromiso de velar sobre el hu&eacute;rfano, al
+ que apenas conoc&iacute;a. &Aacute; fin de darle la triste noticia, fu&eacute;
+ &aacute; verle al colegio y qued&oacute; conmovido ante aquel rubillo que lloraba
+ &aacute; l&aacute;grima viva, solo, enteramente solo ya, y sin otro apoyo que el de
+ un extra&ntilde;o.</p>
+ <p>Las palabras afectuosas que Fortunato no hab&iacute;a encontrado para Clementina,
+ acudieron &aacute; sus labios para Mauricio. Al cabo de cinco minutos, el muchacho
+ estaba sobre las rodillas del solter&oacute;n y &eacute;ste observaba que aquellos
+ bracitos temblorosos que le estrechaban como &aacute; una postrera esperanza, eran la
+ m&aacute;s s&oacute;lida de las cadenas. Y como Mauricio no se calmaba, el buen
+ Fortunato le llev&oacute; &aacute; su casa, le instal&oacute; en una
+ habitaci&oacute;n pr&oacute;xima &aacute; la suya, y por la noche, al oirle suspirar,
+ se levant&oacute; para ver si estaba enfermo.</p>
+ <p>El ni&ntilde;o, dormido, lloraba en la cama, so&ntilde;ando sin duda con su
+ padre.</p>
+ <p>Gruesas l&aacute;grimas se deslizaban por sus mejillas y mojaban la almohada.
+ Roussel, en camisa y con el candelero en la mano, se sinti&oacute; presa de un
+ s&uacute;bito enternecimiento, y aun &aacute; riesgo de coger un resfriado,
+ permaneci&oacute; contemplando al hu&eacute;rfano.</p>
+ <p>La luz, hiriendo los ojos de Mauricio, le des<a id="Page_31"
+ name='Page_31'></a>pert&oacute;. Abri&oacute; &eacute;ste un instante los
+ p&aacute;rpados hinchados por el llanto y viendo inclinada sobre &eacute;l una cara
+ que expresaba bondad y ternura, murmur&oacute; en medio de su sue&ntilde;o:
+ "&iquest;Est&aacute;s ah&iacute;, pap&aacute;?..." Roussel se sinti&oacute; conmovido
+ hasta en los m&aacute;s &iacute;ntimos repliegues del coraz&oacute;n &eacute;
+ imprimiendo en la frente h&uacute;meda del ni&ntilde;o un tierno beso, dijo en alta
+ voz, como para tomar por testigo al muerto:</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, duerme, hijo m&iacute;o: &iexcl;tu padre est&aacute;
+ aqu&iacute;!</p>
+ <p>Mauricio no volvi&oacute; al colegio. Fortunato hab&iacute;a llegado &aacute; la
+ edad en que el hombre siente placer en vivir dentro de su casa &aacute;
+ condici&oacute;n de no estar en ella enteramente solo, y gracias &aacute; su hijo
+ adoptivo, encontr&oacute; el atractivo que pod&iacute;a conducirle al hogar y
+ retenerle en &eacute;l. Al ni&ntilde;o debi&oacute;, pues, la rectitud de su vida, la
+ seriedad de sus pensamientos, la dignidad sonriente de su madurez. Demasiado
+ inteligente para no darse cuenta de lo que as&iacute; ganaba, agradeci&oacute;
+ &aacute; su pupilo haberle proporcionado la ocasi&oacute;n de emprender una vida
+ arreglada y se prometi&oacute; pagarle en felicidad la tranquilidad que por su causa
+ gozaba.</p>
+ <p>Y tom&oacute; en serio su papel de padre. Terminados sus negocios, se ocupaba de
+ Mauricio. &iquest;Qu&eacute; tal hab&iacute;a trabajado? &iquest;Estaban contentos de
+ &eacute;l en el instituto? &iquest;Hab&iacute;a estudiado sus lecciones? <a
+ id="Page_32" name='Page_32'></a>&iquest;&Aacute; qu&eacute; hab&iacute;a jugado en el
+ recreo? Com&iacute;a con el muchacho, que le daba conversaci&oacute;n. Le ve&iacute;a
+ acostarse y dej&aacute;ndole al cuidado de su antigua ama de gobierno, sal&iacute;a
+ con el esp&iacute;ritu tranquilo, &eacute; iba al teatro &oacute; &aacute; las
+ sociedades, pero jam&aacute;s se retiraba tarde, atra&iacute;do por el recuerdo de
+ aquel muchacho tan d&eacute;bil y que tan preferente lugar hab&iacute;a tomado en la
+ vida de su tutor.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_II" name='CAPITULO_II'></a>
+ <h2><a id="Page_33" name='Page_33'></a>CAP&Iacute;TULO II</h2>
+ <h3>DE C&Oacute;MO UNA CASUALIDAD VUELVE &Aacute; ENCENDER LA GUERRA.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Cuando la se&ntilde;orita Guichard supo que Fortunato ten&iacute;a un ni&ntilde;o
+ &aacute; su lado, su primer impulso fu&eacute; esparcir el rumor de que ser&iacute;a
+ alg&uacute;n pilluelo escapado de Mettray &oacute; de la prisi&oacute;n de
+ j&oacute;venes que &eacute;ste hab&iacute;a recogido en la calle para jugarla una
+ mala partida; pero, contra lo que ella esperaba, la historia no hizo fortuna. Todo el
+ mundo hab&iacute;a conocido al se&ntilde;or Aubry, el padre del hu&eacute;rfano, y la
+ generosa intervenci&oacute;n de Roussel fu&eacute; bien juzgada. Su primo Bobard,
+ astuto abogado, lleg&oacute; &aacute; insinuar que el acto era h&aacute;bil, porque,
+ decidido &aacute; permanecer soltero, Roussel se proporcionaba un heredero como medio
+ de desheredar &aacute; la se&ntilde;orita Guichard si mor&iacute;a antes que
+ ella.</p>
+ <p>Clementina no hab&iacute;a prestado nunca atenci&oacute;n <a id="Page_34"
+ name='Page_34'></a>al desagradable pensamiento de que si ella era heredera de su
+ primo Fortunato, tambi&eacute;n &eacute;ste deb&iacute;a heredarla, en su caso. En un
+ momento, esa perspectiva abierta por Bobard la sublev&oacute;. &iexcl;C&oacute;mo!
+ &iexcl;Algo de lo suyo podr&iacute;a ir &aacute; su enemigo! &iexcl;Podr&iacute;a
+ &eacute;ste jactarse de haberse desembarazado de su odio al mismo tiempo que se
+ apoderaba de su herencia! &iexcl;Tendr&iacute;a la alegr&iacute;a salvaje de verla
+ descender &aacute; la tumba de familia y de gozar despu&eacute;s no s&oacute;lo de la
+ fortuna del t&iacute;o Guichard, sino de la suya propia! &iexcl;Nunca! Sus cabellos
+ se erizaron de horror, y exclam&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;&Eacute;l tiene un hijo adoptivo? Pues bien, &iexcl;yo
+ tambi&eacute;n tendr&eacute; otro!</p>
+ <p>Bobard, que ten&iacute;a un hijo en el colegio, insinu&oacute; en seguida &aacute;
+ Clementina que pod&iacute;a encontrar en ese muchacho un hijo s&oacute;lido,
+ obediente y respetuoso, pero un var&oacute;n no conven&iacute;a &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard. El instinto de su sexo le hac&iacute;a desear una
+ ni&ntilde;a. Hizo saber su deseo &aacute; un m&eacute;dico y le declar&oacute;
+ resueltamente las condiciones que deb&iacute;a llenar la candidata; tener dos
+ a&ntilde;os al menos y tres cuando m&aacute;s; no tener madre ni padre, &aacute; fin
+ de evitar toda reclamaci&oacute;n; ser bonita, rubia, con ojos azules. En cuanto al
+ car&aacute;cter, ella se encargar&iacute;a de form&aacute;rsele y ser&iacute;a
+ bueno.</p>
+ <p>Ocho d&iacute;as despu&eacute;s la se&ntilde;orita Guichard recib&iacute;a <a
+ id="Page_35" name='Page_35'></a>aviso de que una nodriza de Courbevoie ten&iacute;a
+ una ni&ntilde;a que realizaba absolutamente el programa formulado. El padre y la
+ madre hab&iacute;an muerto y como hac&iacute;a un a&ntilde;o que nadie pagaba las
+ mensualidades, aquella mujer, muy pobre, se iba &aacute; ver precisada con gran
+ sentimiento y despu&eacute;s de haber tardado todo lo posible, &aacute; llevar la
+ criatura &aacute; la Inclusa. La se&ntilde;orita Guichard subi&oacute; inmediatamente
+ al coche, se fu&eacute; &aacute; Courbevoie, vi&oacute; &aacute; la ni&ntilde;a, que
+ se llamaba Herminia, la encontr&oacute; &aacute; su gusto, di&oacute; quinientos
+ francos &aacute; la nodriza y se fu&eacute; colmada de bendiciones y llevando
+ triunfalmente &aacute; su heredera.</p>
+ <p>En su condici&oacute;n de mujer soltera, le pareci&oacute; inconveniente el ser
+ llamada mam&aacute; y ense&ntilde;&oacute; &aacute; Herminia &aacute; llamarla "mi
+ t&iacute;a." Pudo desde entonces desafiar &aacute; Roussel no s&oacute;lo en el
+ presente, sino tambi&eacute;n en el porvenir. La hija de la una val&iacute;a por el
+ hijo del otro. Pero, cosa singular, el coraz&oacute;n de Clementina no se
+ fundi&oacute;, como el de Fortunato, al calor de esta nueva afecci&oacute;n.
+ Am&oacute; &aacute; Herminia, no por la dicha de amar, sino porque le serv&iacute;a
+ de aliada contra su enemigo. El encanto, la gracia, la inocencia de la ni&ntilde;a no
+ lograron apoderarse por completo de la se&ntilde;orita Guichard, que no fu&eacute;
+ verdaderamente sensible m&aacute;s que al &uacute;til apoyo que le proporcionaba <a
+ id="Page_36" name='Page_36'></a>aquella criatura, en su lucha contra Fortunato.</p>
+ <p>No pudo desconocer, ciertamente, la dicha que entraba en su casa, que era, antes
+ de la adopci&oacute;n de Herminia, como una jaula sin p&aacute;jaro y que ahora
+ llenaba la ni&ntilde;a con sus risas, con sus cantos, con su alegr&iacute;a. Pero
+ Clementina era menos accesible &aacute; estos goces deliciosos que &aacute; la
+ &aacute;spera satisfacci&oacute;n de pensar veinte veces al d&iacute;a: "He
+ perjudicado &aacute; Roussel."</p>
+ <p>Educ&oacute; &aacute; Herminia con perfecci&oacute;n pero severamente. La
+ cuid&oacute; con el celo de un artillero por su ca&ntilde;&oacute;n. Cuando la
+ ni&ntilde;a estuvo enferma, la se&ntilde;orita Guichard experiment&oacute; vivas
+ inquietudes, llam&oacute; al mejor m&eacute;dico y hasta pas&oacute; en vela algunas
+ noches; pero jam&aacute;s experiment&oacute; ese ardor espiritual que templa la
+ atm&oacute;sfera en torno de un ni&ntilde;o y le hace vivir en medio de la mayor
+ seguridad, en la evoluci&oacute;n de un tranquilo desarrollo. Jam&aacute;s su
+ coraz&oacute;n de mujer tuvo los peque&ntilde;os refinamientos de afecto, las
+ delicadas atenciones que Roussel prodigaba &aacute; Mauricio.</p>
+ <p>Se hizo amar por su hija adoptiva, pero se hizo m&aacute;s respetar. El nombre de
+ "t&iacute;a" conven&iacute;a por su frialdad &aacute; las relaciones afectuosas que
+ Herminia ten&iacute;a con la se&ntilde;orita Guichard: llamarla mam&aacute; hubiera
+ sido imposible, porque en realidad era tratada como una sobrina.</p>
+ <p><a id="Page_37" name='Page_37'></a>Durante quince a&ntilde;os la vida no
+ ofreci&oacute; graves incidentes. El rencor de Clementina no estaba extinguido, sino
+ en ese estado de incubaci&oacute;n semejante al de los volcanes que no revelan su
+ actividad interior m&aacute;s que por los tenues hilos de humo que se escapan por sus
+ costados. Ni Roussel ni la se&ntilde;orita Guichard hab&iacute;an hablado de sus
+ disentimientos &aacute; Mauricio y &aacute; Herminia, obedeciendo al miedo de sembrar
+ el odio en aquellos sencillos esp&iacute;ritus.</p>
+ <p>Los dos muchachos crecieron y entraron en la edad juvenil. Mauricio,
+ despu&eacute;s de terminar sus estudios, hab&iacute;a manifestado una afici&oacute;n
+ muy marcada por la pintura. Como estaba llamado &aacute; ser rico, pues el capital de
+ su padre, cuidadosamente administrado, produc&iacute;a treinta mil francos de renta y
+ Mauricio le hab&iacute;a asegurado una considerable fortuna por una donaci&oacute;n
+ <i>inter vivos</i>, pose&iacute;a todos los medios necesarios para realizar sus
+ aspiraciones art&iacute;sticas. Roussel, siempre pr&aacute;ctico, no se
+ content&oacute; con que su hijo fuese un simple aficionado.</p>
+ <p>&mdash;Todo lo que se hace, le dec&iacute;a, es preciso hacerlo con
+ perfecci&oacute;n. Deseas pintar, no me opongo; pero te exijo que trabajes como si
+ tuvieras necesidad de tu paleta para vivir. Vas &aacute; entrar en la escuela de
+ Bellas Artes; te recomendar&eacute; &aacute; <a id="Page_38"
+ name='Page_38'></a>Baudry, que es amigo m&iacute;o, y &aacute; Meissonier, &aacute;
+ quien conoc&iacute; en la Guardia nacional. Si quieres hacer grandes cuadros &aacute;
+ la manera de los grandes maestros italianos del Renacimiento, el primero te
+ ser&aacute; &uacute;til; si prefieres dedicarte al arte minucioso de los Flamencos,
+ el segundo te dar&aacute; consejos; pero, cualquiera que sea tu elecci&oacute;n,
+ conviene que te apliques &aacute; ella con todas tus fuerzas.</p>
+ <p>Mauricio adquiri&oacute; ese compromiso y le cumpli&oacute;. &Aacute; los
+ veintitr&eacute;s a&ntilde;os obtuvo el segundo premio y por una rara delicadeza, no
+ quiso concurrir al a&ntilde;o siguiente, aunque estaba casi seguro de la victoria.
+ Para explicarlo, di&oacute; &aacute; su tutor razones que le conmovieron
+ vivamente:</p>
+ <p>&mdash;Tengo tres concurrentes enteramente pobres y pueden desesperarse por un
+ fracaso. Cualquiera de ellos que obtenga el primer premio tiene su carrera asegurada.
+ &iquest;Voy yo, que soy rico, gracias &aacute; mi padre y &aacute; usted, &aacute;
+ servir de obst&aacute;culo &aacute; ese porvenir que puede ser tan fecundo y tan
+ dichoso? Puedo hacerlo, materialmente, pero moralmente no tengo ese derecho. Mi
+ segundo premio me da bastante distinci&oacute;n; soy conocido y apreciado. &iquest;He
+ llegado al fin que usted me hab&iacute;a mandado alcanzar? &iquest;Exige usted que
+ haga m&aacute;s?</p>
+ <p>&mdash;No, dijo Roussel abrazando &aacute; su hijo; eres un buen muchacho.</p>
+ <p><a id="Page_39" name='Page_39'></a>El a&ntilde;o siguiente, Mauricio expuso su
+ gran cuadro "La org&iacute;a en Caprera", que hizo profunda sensaci&oacute;n, y el
+ retrato de su tutor; y obtuvo una tercera medalla.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard supo por los peri&oacute;dicos el &eacute;xito del
+ pupilo de Fortunato y quiso ir &aacute; la exposici&oacute;n de pinturas. Fu&eacute;
+ sola temiendo venderse y que Herminia conociese su ira. Busc&oacute; la sala A.,
+ donde, en medio de los cien lienzos colgados en la pared, se destacaba una figura,
+ como una aparici&oacute;n fant&aacute;stica, apoder&aacute;ndose de sus miradas y
+ ejerciendo sobre ella como una especie de atracci&oacute;n hipn&oacute;tica: Roussel,
+ de un parecido inveros&iacute;mil, fresco, sonrosado, con sus cabellos blancos,
+ satisfecho, pac&iacute;fico. Se sal&iacute;a, literalmente, del cuadro y Clementina
+ crey&oacute; que se dirig&iacute;a hacia ella desafi&aacute;ndola con su mirada
+ dichosa, y con su boca sonriente; injuri&aacute;ndola con su insolente
+ alegr&iacute;a. La se&ntilde;orita Guichard avanz&oacute; hacia &eacute;l atrevida,
+ amenazadora y llegada ante el lienzo, con la cabeza trastornada por la c&oacute;lera,
+ los labios apretados para no estallar en injurias, levant&oacute; su sombrilla con
+ actitud furiosa &eacute; iba &aacute; golpear &aacute; su enemigo cuando una mano la
+ detuvo, al mismo tiempo que una voz dec&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;Pero, se&ntilde;ora, &iquest;qu&eacute; hace usted?</p>
+ <p>Volvi&oacute; en s&iacute; y se encontr&oacute; al lado de un <a id="Page_40"
+ name='Page_40'></a>guarda de la exposici&oacute;n que la miraba con asombro y
+ refunfu&ntilde;aba. Clementina balbuce&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Hace mucho calor aqu&iacute;.... He tenido un momento de
+ turbaci&oacute;n....</p>
+ <p>Y fuera de s&iacute;, no pudiendo permanecer ante aquel retrato sin ceder al deseo
+ de rasgar la tela, huy&oacute;, mientras el empleado dec&iacute;a severamente:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No se deb&iacute;a dejar entrar aqu&iacute; &aacute; las locas!</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard volvi&oacute; &aacute; su casa confes&aacute;ndose que
+ Roussel pose&iacute;a sobre ella una marcada superioridad y que jam&aacute;s Herminia
+ tendr&iacute;a ni un gran talento para pintar, ni gran voz para hacer
+ sensaci&oacute;n como cantante, ni buen arte como pianista para rivalizar con los
+ Poloneses. Dijo cosas desagradables &aacute; su sobrina, que no comprend&iacute;a
+ nada de todo aquello, y se acost&oacute; pregunt&aacute;ndose qu&eacute; mala partida
+ podr&iacute;a jugar &aacute; Fortunato.</p>
+ <p>La casualidad, ese c&oacute;mplice de los que nada pueden, se encarg&oacute; de
+ proporcionarle un terrible desquite. Se hab&iacute;a instalado en la
+ Celle-Saint-Cloud, como todos los a&ntilde;os, para pasar el verano, y en sus paseos
+ por el bosque de Saint-Cucufa, ve&iacute;a en la eminencia de Montretout la casa de
+ su primo. Con mucha frecuencia pensaba: "Si tuviera &aacute; mi disposici&oacute;n
+ durante un d&iacute;a uno de los grandes ca&ntilde;ones del Mont-Valerien,
+ &iexcl;c&oacute;mo aniquilar&iacute;a la <a id="Page_41" name='Page_41'></a>casucha
+ de ese miserable! Ser&iacute;a asunto de algunos ca&ntilde;onazos bien
+ dirigidos."</p>
+ <p>Pero el Estado franc&eacute;s no presta sus ca&ntilde;ones &aacute; los
+ particulares, aunque sea para bombardearse en familia, y Clementina tuvo que
+ resignarse &aacute; ver la casa maldita que se levantaba &aacute; lo lejos, punto
+ blanco en el horizonte verdoso de los bosques. Fuera de esto, viv&iacute;a tranquila
+ en aquel pa&iacute;s encantador gozando de un bonito jard&iacute;n y de sus hermosas
+ flores. Herminia especialmente, era dichosa en la Celle-Saint-Cloud. Amaba la
+ tranquila libertad del campo y pasaba los d&iacute;as bajo un emparrado adornado con
+ guirnaldas de madreselvas, cultivando la amistad de los jilgueros que ven&iacute;an
+ &aacute; cantar para ella, revoloteaban al alcance de su mano y com&iacute;an
+ miguitas de su merienda. De vez en cuando, vibraba una voz fuerte que dec&iacute;a:
+ &iexcl;Herminia!, y los pajarillos volaban espantados hacia el espeso follaje, la
+ arena rechinaba bajo el peso de un pie varonil y aparec&iacute;a la se&ntilde;orita
+ Guichard con su labor, se sentaba cerca de su sobrina, bajo la sombra embalsamada, y
+ se pon&iacute;a &aacute; trabajar, manejando las agujas de su malla como si fueran
+ espadas y atravesando la lana &aacute; grandes pinchazos, como si se hubiera tratado
+ del pecho del aborrecido Roussel. La joven se ingeniaba entonces para agradar
+ &aacute; la <a id="Page_42" name='Page_42'></a>terrible solterona, la hablaba con
+ amabilidad y trataba de arrancar una sonrisa &aacute; sus labios severos y una
+ caricia &aacute; sus manos nerviosas.</p>
+ <p>Una tarde de julio, estaban juntas en aquel sitio, cuando oyeron sonar en la plaza
+ risas estrepitosas, acompa&ntilde;adas de piafar de caballos. Eran unos empleados de
+ comercio y algunas j&oacute;venes, que montados en caballos de alquiler, se
+ dirig&iacute;an &aacute; Ville-d'Avray para ir despu&eacute;s &aacute; Par&iacute;s.
+ El jardinero de la se&ntilde;orita Guichard, ocupado en rastrillar un
+ terrapl&eacute;n que ca&iacute;a sobre el bosque &aacute; lo largo de una calleja,
+ miraba por encima de la tapia la partida de la bulliciosa cabalgata, que hab&iacute;a
+ salido al galope y no pod&iacute;a contener los caballos, estimulados por un pienso
+ extraordinario. De repente, el buen hombre lanz&oacute; un grito, levant&oacute; los
+ brazos al aire y dejando caer de golpe el rastrillo, dijo con voz alterada:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah Dios m&iacute;o! &iexcl;Acaban de atropellar &aacute; un
+ hombre!...</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard y el jardinero llegaron al mismo tiempo &aacute; la
+ puerta del jard&iacute;n. La cabalgata se alejaba m&aacute;s de prisa de lo que
+ hubiera deseado, entre una nube de polvo, y sobre las piedras del camino se
+ encontraba ca&iacute;do un joven, sin conocimiento y con la frente ensangrentada y el
+ bast&oacute;n, roto en dos pedazos, cerca de &eacute;l. Clementina <a id="Page_43"
+ name='Page_43'></a>ten&iacute;a un genio resuelto, probado en muchas circunstancias.
+ Con voz vibrante llam&oacute; &aacute; su cochero, que estaba &aacute; alguna
+ distancia, y dijo dirigi&eacute;ndose al jardinero:</p>
+ <p>&mdash;Hay que llevar este desgraciado al pueblo....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! t&iacute;a m&iacute;a, exclam&oacute; con angustia Herminia,
+ &iquest;estar&aacute; muerto?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Muerto! Bah ... no se muere as&iacute; como as&iacute;. Est&aacute;
+ desvanecido.... Un poco de agua en la cara ... vinagre en la nariz y esto no
+ ser&aacute; nada....</p>
+ <p>El jardinero y el cochero cogieron al joven el uno por los pies y el otro por los
+ hombros, se le llevaron y le extendieron sobre unos almohadones, en la cochera, sin
+ que recobrase el conocimiento. El cochero le lav&oacute; la cara para quitar la
+ sangre que le desfiguraba y le puso bajo la nariz el vinagre que le serv&iacute;a
+ para los caballos, pero nada de esto sirvi&oacute;. P&aacute;lido, los labios
+ contra&iacute;dos, los ojos cerrados, el desconocido permanec&iacute;a inerte y la
+ se&ntilde;orita Guichard tuvo miedo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Oh! &iquest;Acaso ser&aacute; esto m&aacute;s serio de lo que
+ hab&iacute;a pensado? Ser&aacute; preciso llevarle &aacute; la alcald&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh, t&iacute;a m&iacute;a!, suplic&oacute; Herminia;
+ &iquest;d&oacute;nde puede estar mejor cuidado que en nuestra casa?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es verdad!, contest&oacute; con convicci&oacute;n la <a id="Page_44"
+ name='Page_44'></a>se&ntilde;orita Guichard. En todo caso, habr&aacute; que llamar un
+ m&eacute;dico....</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;orita, el doctor Fortier ha vuelto &aacute; su casa hace una
+ media hora.... Le he visto pasar en su coche por el camino....</p>
+ <p>&mdash;Vaya usted &aacute; buscarle.</p>
+ <p>&mdash;Algunos minutos despu&eacute;s, el m&eacute;dico de la Celle-Saint-Cloud,
+ el excelente doctor Fortier, llegaba &aacute; toda prisa.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa, se&ntilde;oras? pregunt&oacute;; &iexcl;se mata
+ &aacute; las gentes en la puerta de esta casa! &iexcl;Oh! &iexcl;Oh!... Vamos
+ &aacute; ver qu&eacute; razones puede tener este mozo para no responder &aacute; tan
+ excelentes cuidados ...&iexcl;He! diablo! Ha recibido un revolc&oacute;n tremendo ...
+ y tiene ... s&iacute;, tiene el hombro izquierdo dislocado....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Dislocado! exclam&oacute; la se&ntilde;orita Guichard; &iexcl;pero
+ eso es espantoso! Eso es....</p>
+ <p>&mdash;Casi nada; una bagatela, interrumpi&oacute; el doctor.... Vamos &aacute;
+ ponerle esto en su sitio inmediatamente.... Tiene una contusi&oacute;n en la
+ cabeza.... Parece que le han atropellado unos caballos, seg&uacute;n me ha dicho el
+ jardinero.... Sin duda la herida de la frente ha sido causada por una herradura....
+ El pulso es bueno ... la respiraci&oacute;n, regular.... Si ustedes quieren darme
+ media docena de toallas le arreglar&eacute; este hombro, <a id="Page_45"
+ name='Page_45'></a>con la ayuda de estos dos buenos muchachos....</p>
+ <p>&mdash;Herminia, corre al ropero....</p>
+ <p>Herminia, como una s&iacute;lfide, estaba ya en la escalinata.</p>
+ <p>&mdash;Es un hombre distinguido, dijo el doctor; su porte es cuidado y tiene una
+ buena fisonom&iacute;a.... Alg&uacute;n excursionista &aacute; quien han atropellado
+ esos locos.... El alquilador de caballos de Ville-d'Avray me vale ciertamente, un
+ a&ntilde;o con otro, diez brazos rotos y costillas fracturadas.... &iexcl;Ah!
+ Aqu&iacute; est&aacute;n las toallas.... Se&ntilde;oras, la operaci&oacute;n que voy
+ &aacute; practicar no es nada peligrosa, pero s&iacute; penosa hasta m&aacute;s no
+ poder.... Agradecer&iacute;a &aacute; ustedes mucho que por algunos minutos me
+ dejasen solo con el herido y mis ayudantes.</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;qu&eacute; va usted &aacute; hacer?</p>
+ <p>&mdash;Amarrar el herido &aacute; la pared, engancharnos en su brazo y tirar hasta
+ que el hombro vuelva &aacute; su sitio.... Es doloroso y, sin embargo, muy
+ sencillo....</p>
+ <p>El doctor las empuj&oacute; hacia el patio. Cuando se encontraron solas, oyeron
+ ruido de pisadas detr&aacute;s de la puerta de la cochera, despu&eacute;s
+ &oacute;rdenes dadas en voz breve y por &uacute;ltimo ese grito casi inarticulado que
+ lanzan los marineros cuando tiran del cabrestante. De repente se oy&oacute; un
+ quejido desgarrador; un clamor de tortura que aterr&oacute; &aacute; las dos <a
+ id="Page_46" name='Page_46'></a>mujeres, y casi en seguida se abri&oacute; la puerta
+ y apareci&oacute; el doctor, enjug&aacute;ndose la frente y diciendo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Esto se acab&oacute;!</p>
+ <p>El herido yac&iacute;a sobre los almohadones, m&aacute;s p&aacute;lido que antes y
+ todav&iacute;a inanimado.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Es &eacute;l quien ha gritado? pregunt&oacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, el dolor le ha despertado, pero se ha desmayado otra vez....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; vamos &aacute; hacer?</p>
+ <p>&mdash;Yo no creo prudente trasladarle por el momento. &iquest;No podr&iacute;a
+ usted darle hospitalidad por veinticuatro horas?</p>
+ <p>&mdash;Y bien, elijan ustedes una habitaci&oacute;n adecuada ... y que sea
+ &aacute; prop&oacute;sito.</p>
+ <p>&mdash;La que habita el primo Bobart cuando viene, pod&iacute;amos darle....</p>
+ <p>&mdash;Sea por el cuarto del primo Bobart.... As&iacute; la humanidad ser&aacute;
+ respetada y las conveniencias satisfechas.</p>
+ <p>&mdash;Herminia, s&aacute;banas....</p>
+ <p>&mdash;La joven volvi&oacute; &aacute; desaparecer, como si hubiera tenido alas.
+ La se&ntilde;orita Guichard, un poco inquieta, dec&iacute;a al m&eacute;dico:</p>
+ <p>&mdash;Y diga usted doctor, &iquest;no tendremos enfermedad para tres meses?</p>
+ <p>&mdash;Ma&ntilde;ana estar&aacute; en pie &oacute;, poni&eacute;ndonos en <a
+ id="Page_47" name='Page_47'></a>lo peor, en estado de ser conducido &aacute; su
+ casa....</p>
+ <p>&mdash;Entonces, todo va bien.</p>
+ <p>Se subi&oacute; al herido durante este tiempo y la joven volvi&oacute; cargada de
+ fundas de almohada, s&aacute;banas, mantas....</p>
+ <p>&mdash;Ser&iacute;a preciso tratar de averiguar con qui&eacute;n nos las habemos,
+ sin embargo, dijo la se&ntilde;orita Guichard, con un resto de desconfianza; porque,
+ al fin, le hemos recogido en medio del camino y acaso es un vagabundo.</p>
+ <p>&mdash;No tiene absolutamente trazas de eso, dijo Herminia.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vea usted esto!, dijo Clementina riendo; presumes, &aacute; lo que
+ parece, de tener buen golpe de vista!... &iexcl;Hele aqu&iacute; garantido por
+ Herminia; no hay m&aacute;s que hablar!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! t&iacute;a m&iacute;a, usted se burla y eso no es
+ caritativo.</p>
+ <p>&mdash;Bueno; tampoco yo quiero mal &aacute; tu protegido. Vamos &aacute;
+ cuidarle.</p>
+ <p>Subieron, precedidas por el doctor, una escalerilla y en un bonito cuarto,
+ tapizado de tela persa, encontraron al herido confortablemente acostado en un mullido
+ lecho, en el fondo de una alcoba. El m&eacute;dico le reconoci&oacute; de nuevo, puso
+ una receta y anunci&oacute; que volver&iacute;a &aacute; primera hora de la noche.
+ Las dos mujeres quedaron <a id="Page_48" name='Page_48'></a>solas cerca de su
+ hu&eacute;sped, un poco inquietas, &aacute; pesar de los buenos presagios del
+ m&eacute;dico, por aquella prolongada inmovilidad. Le miraban en silencio y el
+ inter&eacute;s que les inspiraba su estado resultaba aumentado por una singular
+ simpat&iacute;a causada por la dulzura de su cara. Ten&iacute;a verdaderamente una
+ fisonom&iacute;a atrayente y aun estando p&aacute;lido, con los ojos cerrados y la
+ frente cubierta con una compresa, resultaba sumamente agradable. Herminia, que iba y
+ ven&iacute;a por la habitaci&oacute;n, encontr&oacute; sobre una silla, en desorden,
+ la ropa del desconocido. Crey&oacute; que deb&iacute;a arreglarla y estaba
+ haci&eacute;ndolo cuando cay&oacute; una carta de uno de los bolsillos.</p>
+ <p>&mdash;Dame ese papel, dijo la se&ntilde;orita Guichard; en &eacute;l
+ encontraremos acaso alguna indicaci&oacute;n acerca del nombre y la condici&oacute;n
+ social de este joven....</p>
+ <p>Herminia entreg&oacute; d&oacute;cilmente la carta y no bien su t&iacute;a hubo
+ echado sobre ella una mirada, palideci&oacute;, y con una emoci&oacute;n inexplicable
+ exclam&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es su letra!</p>
+ <p>Busc&oacute; febrilmente la firma y llena de horror descubri&oacute; estos dos
+ nombres execrados: <i>Fortunato Roussel</i>.</p>
+ <p>Herminia, asombrada, permanec&iacute;a en pie delante de su t&iacute;a sin
+ comprender sus acciones ni sus palabras. Por fin se arriesg&oacute; &aacute;
+ preguntar:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_49" name='Page_49'></a>&iquest;Usted sabe, pues, t&iacute;a
+ m&iacute;a, qui&eacute;n es este joven?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es &eacute;l, es &eacute;l! exclam&oacute; Clementina con
+ &iacute;mpetu.</p>
+ <p>Despu&eacute;s, mirando &aacute; su sobrina y vi&eacute;ndola llena de curiosidad
+ dijo severamente:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; te ocupas en lo que no te concierne? Vu&eacute;lvete
+ &aacute; nuestras habitaciones, tu sitio no es este.</p>
+ <p>Herminia, extra&ntilde;ada por este repentino cambio, dirigi&oacute; una
+ &uacute;ltima mirada al enfermo y abriendo la puerta, sali&oacute; de la
+ habitaci&oacute;n.</p>
+ <p>En cuanto se vi&oacute; sola, la se&ntilde;orita Guichard se apoder&oacute; de la
+ <i>jaquette</i> de su hu&eacute;sped, la registr&oacute; con mano febril,
+ descubri&oacute; una cartera, la abri&oacute; y tomando una tarjeta, ley&oacute;:
+ <i>Mauricio Aubry</i>. Dej&oacute; la cartera sobre la chimenea y sombr&iacute;a, con
+ la carta en la mano, se sent&oacute;, reflexionando profundamente en el concurso
+ singular de circunstancias que conduc&iacute;a bajo su techo al hijo del que ella
+ odiaba implacablemente. Poco &aacute; poco su vista cay&oacute; sobre la hoja de
+ papel cubierta con la letra aborrecida y ley&oacute; maquinalmente:</p>
+ <p>"Querido hijo m&iacute;o; mi viaje empieza bien. Los cr&eacute;ditos que he venido
+ &aacute; realizar...." Aqu&iacute; Clementina salt&oacute; algunos renglones pues los
+ negocios de Roussel le parecieron insignificantes.... "No estar&eacute; <a
+ id="Page_50" name='Page_50'></a>de vuelta antes de tres semanas y Dios sabe si voy
+ &aacute; echarte de menos durante ese tiempo, ingrato, por no haber querido
+ acompa&ntilde;arme.... Afirmas que Inglaterra no es un pa&iacute;s
+ art&iacute;stico.... Si vieras qu&eacute; interesantes son estos centros
+ manufactureros de Manchester y Birmingham ... en ellos se toma el pulso de la
+ actividad de un pa&iacute;s...." &iexcl;Esp&iacute;ritu prosaico y mercantil!
+ murmur&oacute; Clementina.... "La Escocia es una maravilla.... He de traerte
+ aqu&iacute; y ver&aacute;s hasta qu&eacute; punto eran err&oacute;neas tus ideas.
+ Cu&iacute;date bien, porque sabes que no tengo m&aacute;s que &aacute; ti en el mundo
+ y que si t&uacute; me faltases, todo habr&iacute;a acabado para tu viejo
+ amigo...."</p>
+ <p>La carta se desliz&oacute; de los dedos de Clementina y cay&oacute; sobre la
+ alfombra. Aquella mujer reflexionaba. Los veinte a&ntilde;os que acababan de
+ transcurrir acud&iacute;an &aacute; su memoria llenos de malos procederes, de
+ acciones p&eacute;rfidas, imaginadas por ella para atormentar &aacute; Roussel, y
+ ante la afecci&oacute;n, tan sencillamente expresada, que &eacute;ste experimentaba
+ por aquel joven, la solterona comprend&iacute;a porqu&eacute; sus venganzas
+ hab&iacute;an resultado infructuosas y que si sus artima&ntilde;as no hab&iacute;an
+ producido efecto, era porque el coraz&oacute;n de su enemigo no ofrec&iacute;a
+ m&aacute;s que un punto vulnerable. No habiendo asestado sus tiros contra ese punto,
+ no le hab&iacute;a herido jam&aacute;s seriamente.</p>
+ <p><a id="Page_51" name='Page_51'></a>Y este ni&ntilde;o, que lo era todo para su
+ enemigo, seg&uacute;n &eacute;l mismo declaraba, estaba all&iacute;, &aacute; su
+ disposici&oacute;n.... Adopt&oacute; una actitud terrible ante el lecho, como si
+ quisiera aniquilar aquellos rehenes que la casualidad le hab&iacute;a entregado, pero
+ se contuvo. Mauricio acababa de arrojar un profundo suspiro y hab&iacute;a abierto
+ los ojos. Pase&oacute; enderredor una mirada turbada, se incorpor&oacute; sobre el
+ codo derecho y dijo con voz d&eacute;bil:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! es usted, se&ntilde;ora, la que me ha recogido, cuidado,
+ salvado....</p>
+ <p>&mdash;Usted no ha estado en peligro..., interrumpi&oacute; secamente Clementina,
+ como si no quisiera haber contra&iacute;do tales m&eacute;ritos respecto del hijo de
+ su enemigo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No importa! Estoy sumamente agradecido....</p>
+ <p>La solterona hizo un gesto que significaba: "Como usted guste", &oacute; "No hay
+ de qu&eacute;," y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Voy &aacute; hacer venir una persona para que le cuide.</p>
+ <p>Se despidi&oacute; con una brusca inclinaci&oacute;n de cabeza y sali&oacute;.</p>
+ <p>Por la noche, el doctor Fortier encontr&oacute; &aacute; su enfermo mucho mejor y
+ le orden&oacute; una sopa y un ala de pollo. La se&ntilde;orita Guichard envi&oacute;
+ &aacute; su hu&eacute;sped todo lo necesario, pero no pareci&oacute; por su
+ habitaci&oacute;n. Al d&iacute;a siguiente, &aacute; las diez de la ma&ntilde;ana, <a
+ id="Page_52" name='Page_52'></a>el m&eacute;dico di&oacute; de alta &aacute; Mauricio
+ y &eacute;ste, ya vestido y ofreciendo el aspecto de un bello mozo, solicit&oacute;
+ en vano el favor de dar las gracias &aacute; la due&ntilde;a de la casa. Dej&oacute;
+ una carta, en la que promet&iacute;a volver, subi&oacute; en un coche y se
+ dirigi&oacute; &aacute; Montretout.</p>
+ <p>Si Clementina se hab&iacute;a negado &aacute; recibir &aacute; Mauricio, Herminia
+ hab&iacute;a presenciado su partida, &aacute; trav&eacute;s de las transparentes
+ cortinillas de su ventana, y su aturdimiento hab&iacute;a crecido al ver que su
+ t&iacute;a no quer&iacute;a despedirse del que tan caritativamente hab&iacute;a
+ cuidado. Hab&iacute;a en esto un enigma para ella y en vano se esforzaba en buscar la
+ soluci&oacute;n.</p>
+ <p>Despu&eacute;s que el enfermo hubo partido pareci&oacute; que Clementina respiraba
+ m&aacute;s libremente. Sali&oacute; de su habitaci&oacute;n, en la que se
+ hab&iacute;a encerrado, y baj&oacute; al jard&iacute;n, pero permaneci&oacute;
+ turbada. Un pensamiento importuno atormentaba &aacute; su esp&iacute;ritu y &aacute;
+ veces, Herminia, que no la perd&iacute;a de vista, con la industriosa paciencia de
+ las gatas y de las mujeres, la sorprend&iacute;a hablando sola. Pero si no
+ comprend&iacute;a las palabras incoherentes que la preocupaci&oacute;n arrancaba
+ &aacute; su t&iacute;a, ve&iacute;a, sin embargo, que eran de violencia y de
+ odio.</p>
+ <p>&iexcl;Odio, rencor! &iexcl;C&oacute;mo su bienhechora, que era para ella el ideal
+ de la generosidad y de la bondad, pod&iacute;a abrigar semejantes sentimientos!
+ &iquest;Y por <a id="Page_53" name='Page_53'></a>qu&eacute; prodigio aquel joven
+ desconocido los despertaba en su coraz&oacute;n? Porque, no habla duda, era la
+ lectura de aquella carta, cuyo autor era conocido por su t&iacute;a, puesto que
+ hab&iacute;a exclamado: "Es su letra," lo que hab&iacute;a producido semejante
+ desencadenamiento de pasiones.</p>
+ <p>En esto pensaba la pobre Herminia mientras la se&ntilde;orita Guichard, incapaz de
+ dominar su agitaci&oacute;n, se paseaba por el sal&oacute;n, con las manos en la
+ espalda y el cuerpo inclinado, en una postura meditabunda, digna de Napole&oacute;n.
+ Una tempestad formidable se formaba desde la v&iacute;spera en su cerebro.
+ Hab&iacute;a pasado toda la noche sin dormir, rumiando proyectos espantosos de
+ venganza. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; nueva afrenta hab&iacute;a
+ sufrido? &iquest;C&oacute;mo explicar tanta exasperaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute;
+ raz&oacute;n hab&iacute;a para tanta animosidad contra aquel muchacho &aacute; quien
+ nunca hab&iacute;a visto y &aacute; quien execraba tanto como al otro, al horrible,
+ al infame Roussel?</p>
+ <p>Una sola frase de la carta le&iacute;da hab&iacute;a hecho este monstruoso
+ milagro: "t&uacute; lo eres todo para m&iacute;." Esas seis palabras hab&iacute;an
+ valido &aacute; Mauricio el odio de la se&ntilde;orita Guichard. Puesto que era tan
+ querido de Fortunato, deb&iacute;a ser, en proporci&oacute;n, odioso &aacute;
+ Clementina. Pens&oacute; un instante en recibirle cuando &eacute;l ped&iacute;a
+ despedirse, para darse el <a id="Page_54" name='Page_54'></a>gusto de ponerle en la
+ puerta dici&eacute;ndole lo que pensaba de su padre adoptivo, pero despu&eacute;s
+ pens&oacute; que era m&aacute;s digno sustraerse &aacute; su agradecimiento y
+ responder &aacute; su urbanidad con un silencio desde&ntilde;oso. Ella tambi&eacute;n
+ le vi&oacute; partir oculta detr&aacute;s de una cortina y no pudo evitar el
+ encontrarle elegante, sencillo y agraciado. Tan pronto como hubo salido, tir&oacute;
+ violentamente de la campanilla para llamar al cochero y al jardinero. Interrogados,
+ los dos servidores no escasearon los elogios.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Es un bello joven!</p>
+ <p>&mdash;Nos ha dado las gracias como si le hubi&eacute;semos salvado la vida.</p>
+ <p>&mdash;Y estaba muy contrariado por no ver &aacute; la se&ntilde;orita.</p>
+ <p>&mdash;Nos ha encargado mucho que dij&eacute;semos &aacute; la se&ntilde;orita que
+ estaba muy agradecido....</p>
+ <p>&mdash;Y despu&eacute;s, no habr&aacute; partido sin gratificaros, dijo
+ Clementina, deseosa de coger &aacute; Mauricio en flagrante delito de
+ taca&ntilde;er&iacute;a. Supongo que os habr&aacute; dado una moneda &aacute; cada
+ uno....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Una moneda! dijo el cochero; nos ha puesto buenamente un billete de
+ cien francos en la mano y nos la ha apretado al mismo tiempo!</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard se mordi&oacute; los labios y dijo &aacute; sus gentes
+ con voz ruda:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Est&aacute; bien! Salid.</p>
+ <p><a id="Page_55" name='Page_55'></a>Despu&eacute;s a&ntilde;adi&oacute; con acento
+ de desprecio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Estrechar la mano &aacute; mis criados! tiene los gustos bajos de su
+ padre.</p>
+ <p>Esta conclusi&oacute;n la satisfizo, aunque no fuera justa, y Clementina
+ volvi&oacute; &aacute; entregarse &aacute; sus ocupaciones habituales. &Aacute; los
+ tres d&iacute;as y &aacute; eso de las tres de la tarde, estaba Herminia trabajando
+ bajo el emparrado, cuando la hizo estremecerse una campanada que son&oacute; en la
+ verja. El jardinero abri&oacute; y la puerta di&oacute; paso &aacute; Mauricio Aubry.
+ Llevaba el brazo izquierdo en cabestrillo y su cara estaba todav&iacute;a
+ p&aacute;lida. Esperando que vinieran &aacute; decirle si iba &aacute; ser recibido,
+ se acerc&oacute; maquinalmente al pabell&oacute;n del portero. Ten&iacute;a
+ verdaderamente un aire distinguido y Herminia, que le miraba con sencillez,
+ encontraba en verle un vivo placer. El tiempo que el jardinero emple&oacute; en ir
+ &aacute; prevenir al criado, pareci&oacute; &aacute; la joven sumamente corto. Y
+ cuando oy&oacute; crujir la arena bajo los zuecos del jardinero, pens&oacute;:
+ "&iquest;Qu&eacute; tiene hoy Giraud, que corre tanto?" Aprest&oacute; el o&iacute;do
+ para oir la respuesta, que fu&eacute; seca y terminante.</p>
+ <p>&mdash;La se&ntilde;orita est&aacute; delicada y no recibe.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; mentira! murmur&oacute; Herminia, que sinti&oacute; de
+ pronto un involuntario descontento.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Esto me contrar&iacute;a verdaderamente. Pero,
+ &iquest;qu&eacute; d&iacute;a podr&eacute; ver &aacute; la se&ntilde;orita?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_56" name='Page_56'></a>No lo ha dicho.</p>
+ <p>&mdash;Bueno; volver&eacute;. Por el bosque, es un paseo.</p>
+ <p>Y sali&oacute;. &iquest;C&oacute;mo sucedi&oacute; que Herminia se levantase y
+ dejando el emparrado se dirigiese hacia el terrapl&eacute;n que daba sobre el camino
+ en que hab&iacute;a sido atropellado Mauricio? No es posible explic&aacute;rselo
+ m&aacute;s que por uno de esos impulsos instintivos que son una especie de
+ autosugesti&oacute;n. Mauricio, deseando ver el sitio donde hab&iacute;a rodado
+ &aacute; los pies de los jinetes de Ville-d'Avray, entr&oacute; en la calle y se
+ encontr&oacute; en presencia de Herminia que le miraba desde lo alto del
+ terrapl&eacute;n. La salud&oacute; con pol&iacute;tica sonriendo amablemente.
+ Herminia se puso tan turbada al verse cogida en flagrante delito de curiosidad, que
+ hizo un brusco movimiento y el bordado se escap&oacute; de sus manos y vino &aacute;
+ caer &aacute; los pies de Mauricio. La joven palideci&oacute; de contrariedad y las
+ l&aacute;grimas acudieron &aacute; sus ojos, mientras Mauricio recog&iacute;a la
+ labor y se la ofrec&iacute;a sencillamente &aacute; Herminia, que hubiera querido que
+ la tierra la tragase. Pens&oacute; un momento en huir por el jard&iacute;n, pero sus
+ piernas se negaron &aacute; prestarle ese servicio y se vi&oacute; obligada &aacute;
+ poner buena cara, coger su bordado y dar las gracias con voz tan d&eacute;bil como un
+ suspiro, pero que pareci&oacute; deliciosa al joven. &Eacute;ste salud&oacute; de
+ nuevo y un poco animado, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_57" name='Page_57'></a>Tenga usted la bondad de dispensarme,
+ se&ntilde;orita, si me permito dirigirle la palabra sin tener el honor de
+ conocerla....</p>
+ <p>Herminia tembl&oacute;, pensando: "&iquest;Qu&eacute; va &aacute;
+ preguntarme?"</p>
+ <p>El joven dijo sencillamente:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ser&eacute; tan dichoso que est&eacute; hablando con alguna amiga
+ &oacute; pariente de la se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>Era preciso responder, so pena de pasar por una grosera.</p>
+ <p>&mdash;Soy su sobrina, balbuce&oacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Me alegro infinito! dijo &eacute;l con calor. Usted podr&aacute;
+ ser int&eacute;rprete cerca de ella de mi reconocimiento, en tanto que puedo
+ expres&aacute;rselo yo mismo....</p>
+ <p>Herminia, aterrorizada por la necesidad de sostener la conversaci&oacute;n desde
+ lo alto del terrapl&eacute;n, contest&oacute; con las primeras palabras que vinieron
+ &aacute; su mente y que, naturalmente, fueron las que respond&iacute;an mejor
+ &aacute; sus &iacute;ntimos sentimientos:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! se&ntilde;or, buen susto nos ha dado usted.... y fuimos muy
+ dichosas cuando tuvimos certeza de que no estaba usted gravemente herido.</p>
+ <p>Se interrumpi&oacute;, se puso muy encarnada y permaneci&oacute; delante de
+ Mauricio, asombrada &eacute; inquieta por haber hablado tanto. El joven la miraba con
+ un placer manifiesto. Herminia estaba vestida <a id="Page_58" name='Page_58'></a>con
+ un traje de batista muy clara y en el terrapl&eacute;n, sobre un fondo de follaje,
+ coronado de racimos, su silueta se dibujaba de un modo encantador para un artista.
+ Mauricio vi&oacute; en un momento la composici&oacute;n de un cuadro y prolongando su
+ sensaci&oacute;n art&iacute;stica, examin&oacute; &aacute; su gracioso modelo,
+ detallando su fino cuerpo, sus hombros redondos, su cabeza orlada de cabellos rubios
+ que un rayo de sol hac&iacute;a brillar como un nimbo de virgen. El pintor
+ pens&oacute;: "Es bonita como un &aacute;ngel y t&iacute;mida y adorable en su
+ cortedad. Siento no poder pedirle que me deje sacar un croquis, pero esto
+ ser&iacute;a poco correcto." Se quit&oacute; el sombrero y dijo muy
+ respetuosamente:</p>
+ <p>&mdash;Veo, se&ntilde;orita, que usted tambi&eacute;n ha tenido la bondad de
+ interesarse por m&iacute;; reciba, por ello, mi m&aacute;s vivo
+ agradecimiento....</p>
+ <p>Y con pena, pero comprendiendo que las conveniencias lo exig&iacute;an, se
+ alej&oacute;. Herminia le sigui&oacute; con la vista mientras pudo y volvi&oacute;
+ &aacute; su cuarto so&ntilde;ando por vez primera en su vida. Mauricio tom&oacute; un
+ camino de traves&iacute;a por el bosque y se volvi&oacute; &aacute; Montretout, donde
+ comi&oacute; y pas&oacute; la noche pensando en la joven del terrapl&eacute;n.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_III" name='CAPITULO_III'></a>
+ <h2><a id="Page_59" name='Page_59'></a>CAP&Iacute;TULO III</h2>
+ <h3>DONDE HACEN TRAICI&Oacute;N LOS ALIADOS CON QUIENES SE CRE&Iacute;A PODER
+ CONTAR.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Al siguiente d&iacute;a de su accidente, Mauricio escribi&oacute; &aacute; su
+ tutor para contarle la ocurrencia. Ten&iacute;a entonces el coraz&oacute;n lleno de
+ gratitud hacia la mujer hospitalaria que tan bien le hab&iacute;a cuidado, pero ahora
+ la encontraba mucho mejor y sus sentimientos se complicaban con un inter&eacute;s muy
+ vivo por la encantadora persona que viv&iacute;a con ella, y cuyo nombre no
+ sab&iacute;a siquiera. Desde que hab&iacute;a conocido &aacute; la sobrina, amaba
+ cien veces m&aacute;s &aacute; la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Pas&oacute; una noche muy agitada y por la ma&ntilde;ana se encerr&oacute; en su
+ estudio y, de memoria, hizo un boceto de Herminia sobre el terrapl&eacute;n.
+ Trabaj&oacute; durante cuatro horas con ardor y cuando el criado vino &aacute;
+ anunciarle que el almuerzo estaba servido, el cuadro se destacaba de un modo
+ encantador. <a id="Page_60" name='Page_60'></a>La cabeza solamente permanec&iacute;a
+ borrosa. Sus rasgos estaban grabados en la memoria del pintor, pero &eacute;ste
+ ten&iacute;a miedo de desfigurarlos al fijarlos en el lienzo. Prefiri&oacute; guardar
+ confusa la dulce imagen y pens&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Volver&eacute; &aacute; la Celle-Saint-Cloud y ver&eacute; de nuevo
+ &aacute; mi modelo. Entonces, seguro de m&iacute;, le dar&eacute; un parecido
+ perfecto. Hasta entonces, que permanezca en la vaguedad de un ensue&ntilde;o.</p>
+ <p>Pas&oacute; tarareando al comedor y al lado del plato encontr&oacute; un telegrama
+ que acababa de llegar. Le abri&oacute; y vi&oacute; con alegr&iacute;a la firma de su
+ tutor; pero al leerle qued&oacute; asombrado; ley&oacute; de nuevo y vi&oacute; que
+ dec&iacute;a:</p>
+ <p>"Bajo ning&uacute;n pretexto vuelvas casa se&ntilde;orita Guichard.
+ Explicar&eacute; todo.... Vuelvo apresuradamente. Roussel."</p>
+ <p>Dej&oacute; el papel azul sobre la mesa y sigui&oacute; almorzando, presa de un
+ asombro indecible. Su tutor volv&iacute;a repentinamente, interrumpiendo un viaje
+ importante, diferido hac&iacute;a dos a&ntilde;os y volv&iacute;a al saber que
+ &eacute;l hab&iacute;a sido cuidado en casa de la se&ntilde;orita Guichard &aacute;
+ quien no conoc&iacute;a y de la que nunca hab&iacute;a o&iacute;do hablar.
+ &iquest;Qu&eacute; significaba esto? &iquest;De qu&eacute; se trataba? &iquest;Acaso
+ la se&ntilde;orita Guichard era una persona poco recomendable? <a id="Page_61"
+ name='Page_61'></a>Entonces, su sobrina ... no, eso era imposible: con
+ aqu&eacute;llos ojos tan c&aacute;ndidos no pod&iacute;a ser m&aacute;s que un
+ &aacute;ngel. Entonces, &iquest;qu&eacute; pensar?</p>
+ <p>No se razona siempre bien el primer impulso y las facilidades de
+ comunicaci&oacute;n que el tel&eacute;grafo y el tel&eacute;fono han creado en la
+ sociedad, ofrecen &aacute; las personas vivas de genio numerosas ocasiones para
+ dejarse llevar del calor de una impresi&oacute;n. Apenas pag&oacute; Roussel su
+ telegrama y le vi&oacute; pasar &aacute; manos del telegrafista, sinti&oacute; una
+ contrariedad. "He hecho una tonter&iacute;a, se dijo. No hubiera debido advertir
+ &aacute; Mauricio. Hubiera ido &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard, que le
+ hubiera hablado mal de m&iacute;; &eacute;l no la hubiera cre&iacute;do, hubiera
+ salido de all&iacute; con indignaci&oacute;n y asunto terminado; mientras que ahora
+ le voy &aacute; meter en pleno drama y &aacute; excitar su imaginaci&oacute;n:
+ &iexcl;qui&eacute;n sabe si har&aacute; alguna tonter&iacute;a!"</p>
+ <p>Iba &aacute; abrir la boca para pedir el telegrama, cuando vi&oacute; al empleado
+ desaparecer con &eacute;l en el cuarto donde estaban los aparatos de
+ transmisi&oacute;n. Desisti&oacute; ante las explicaciones que tendr&iacute;a que
+ dar; suspir&oacute; y sali&oacute; pensando: "&iexcl;Sea lo que Dios quiera!
+ Despu&eacute;s de todo, puede que Mauricio sea m&aacute;s razonable &aacute; los
+ veintiocho a&ntilde;os que su tutor &aacute; los sesenta."</p>
+ <p>Roussel no se enga&ntilde;aba contando con el buen juicio de su hijo adoptivo,
+ pero la prudencia de <a id="Page_62" name='Page_62'></a>los hombres es
+ enga&ntilde;ada frecuentemente por el capricho de los acontecimientos. El joven
+ pintor, despu&eacute;s de haber meditado sobre el telegrama de Roussel, sin conseguir
+ imaginar, ni poco ni mucho, la verdadera situaci&oacute;n, hab&iacute;a resuelto
+ observar escrupulosamente la consigna: "Bajo ning&uacute;n pretexto vuelvas casa
+ se&ntilde;orita Guichard."</p>
+ <p>Sin embargo, encerrado en el estudio y vuelto del lado de la pared el boceto
+ trazado por la ma&ntilde;ana, Mauricio se puso &aacute; trabajar en un cuadro de
+ g&eacute;nero que ten&iacute;a empezado, y que representaba una joven reci&eacute;n
+ casada despoj&aacute;ndose del velo ayudada por la madrina, mientras otra joven
+ miraba con curiosidad las alhajas de la canastilla. La composici&oacute;n de esta
+ escena era agradable. El estudio del vestido blanco, destac&aacute;ndose de un fondo
+ muy claro, hab&iacute;a interesado &aacute; Mauricio, que miraba su lienzo con cierta
+ satisfacci&oacute;n pensando que no estaba mal. De repente, la cabeza morena de la
+ desposada le desagrad&oacute;; era una mancha brutal de tinta en la tierna escala de
+ tonos delicados que hab&iacute;a agrupado tan armoniosamente. Cogi&oacute; un
+ raspador y de un solo golpe decapit&oacute; &aacute; la novia. Entonces, con pincel
+ acariciador rehizo la cabeza cambiando enteramente su car&aacute;cter. En lugar de la
+ cara acentuada de su modelo ordinario, una hermosa muchacha de Batignolles, de ojos
+ <a id="Page_63" name='Page_63'></a>negros, p&oacute;mulos salientes y labios rojos,
+ surg&iacute;a poco &aacute; poco en el lienzo una dulce y delicada faz que no era
+ sino el retrato de Herminia, con sus guedejas rubias, sus ojos azules y su boca
+ sonrosada. Era ella rasgo por rasgo y, sin embargo, no lo era bastante
+ todav&iacute;a, seg&uacute;n el gusto de Mauricio, porque dej&oacute; la paleta sobre
+ el taburete, arroj&oacute; los pinceles con desaliento y mirando su obra con profunda
+ atenci&oacute;n, murmur&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! qu&eacute; lejos estoy de la realidad!... &iexcl;tendr&iacute;a
+ que verla otra vez para estar completamente seguro de lo que hago!...</p>
+ <p>Encendi&oacute; un cigarrillo, se tendi&oacute; en un sof&aacute; y
+ permaneci&oacute; arrojando c&iacute;rculos de humo que sub&iacute;an, formando
+ espirales, hacia el techo del estudio. Meditaba, sin dejar de seguir en sus
+ evoluciones caprichosas las bocanadas de humo, mientras que en el fondo de su
+ &aacute;nimo se preparaba sordamente una capitulaci&oacute;n de conciencia:</p>
+ <p>&mdash;Despu&eacute;s de todo, mi padrino me ha prohibido que vaya &aacute; casa
+ de la se&ntilde;orita Guichard, pero no &aacute; los alrededores de esa casa. No
+ entrar&eacute; ciertamente en ella, pero &iquest;por qu&eacute; no he de rondarla
+ para tratar de ver &aacute; la gentil sobrina? Se trata sencillamente de un capricho
+ de artista.... Tengo ya dos cuadros arrinconados por falta de ese parecido exacto,
+ porque yo no podr&iacute;a nunca ver <a id="Page_64" name='Page_64'></a>&aacute; mi
+ desposada de otro modo que con la cara de la encantadora virgen del bordado ... Y
+ ser&iacute;a l&aacute;stima no terminar el bonito esbozo que la representa inclinada
+ sobre el terrapl&eacute;n. &iquest;Qu&eacute; mal habr&iacute;a en que tratase de
+ verla?... &iexcl;Bah! &iexcl;All&aacute; voy!</p>
+ <p>Y poni&eacute;ndose en pie empez&oacute; &aacute; quitarse el bat&iacute;n que
+ usaba en el taller. Entr&oacute; en su cuarto; se visti&oacute; con mucho esmero para
+ un pintor que va sencillamente &aacute; buscar un apunte, y tom&oacute; el camino del
+ bosque.</p>
+ <p>Si Roussel estaba alarmado por la carta de Mauricio y si &eacute;ste experimentaba
+ hac&iacute;a dos d&iacute;as una extra&ntilde;a agitaci&oacute;n, la se&ntilde;orita
+ Guichard y Herminia tampoco estaban tranquilas. Despu&eacute;s de haberse negado
+ &aacute; recibir al joven, Clementina hab&iacute;a reflexionado y el resultado de sus
+ reflexiones fu&eacute; la certeza humillante de que hab&iacute;a cometido una
+ torpeza. De este modo Roussel y su enemiga estaban en la misma situaci&oacute;n moral
+ por haber cedido uno y otro &aacute; sus primeros impulsos. En cuanto &aacute;
+ Mauricio y Herminia, sus sensaciones y sus aspiraciones eran en un todo semejantes,
+ pues cada uno de ellos se ocupaba &uacute;nicamente del otro y ambos so&ntilde;aban
+ con la dicha de volverse &aacute; ver.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard, encerrada en su cuarto, hab&iacute;a analizado
+ friamente la situaci&oacute;n creada por la aparici&oacute;n del hijo adoptivo de
+ Roussel en su <a id="Page_65" name='Page_65'></a>vida, y no hab&iacute;a podido menos
+ de pensar que esa situaci&oacute;n pod&iacute;a ser fecunda en ventajas, siempre que
+ ella supiese aprovecharla en todo lo posible. Lo menos que pod&iacute;a obtener era
+ sembrar la discordia y alterar las relaciones del pupilo y del tutor. Bastaba para
+ esto aparecer como una buena se&ntilde;ora, halagar al joven, atraerle, hablarle de
+ Roussel con respeto y de este modo, lo malo que Fortunato dir&iacute;a seguramente de
+ ella ser&iacute;a considerado como prueba de la m&aacute;s injusta malquerencia. Y
+ precisamente hab&iacute;a adoptado, desde el primer momento, la l&iacute;nea de
+ conducta m&aacute;s opuesta. Hab&iacute;a tratado duramente &aacute; Mauricio, le
+ hab&iacute;a hecho despedir por su criado y, en fin, se hab&iacute;a conducido al
+ contrario de lo que exig&iacute;a el sentido com&uacute;n. Si el joven ten&iacute;a
+ m&aacute;s orgullo que agradecimiento, no volver&iacute;a y todo habr&iacute;a
+ terminado. &iexcl;Qu&eacute; hermosa ocasi&oacute;n perdida de asestar un golpe
+ certero &aacute; aquel monstruo de Fortunato!</p>
+ <p>Herminia, muy inocentemente, pensaba en Mauricio, porque le hab&iacute;a visto al
+ principio muy enfermo y, al marcharse, muy interesante, y despu&eacute;s muy sano y
+ mucho m&aacute;s interesante a&uacute;n. Ten&iacute;a en el o&iacute;do el sonido de
+ su voz, y la mirada l&iacute;mpida, franca y &iexcl;tan dulce! que le hab&iacute;a
+ dirigido, hab&iacute;a penetrado hasta su alma. Habi&eacute;ndose negado su
+ t&iacute;a &aacute; recibirle, era lo m&aacute;s probable que no le <a id="Page_66"
+ name='Page_66'></a>viese m&aacute;s y esto le produc&iacute;a una tristeza
+ inexplicable. Por primera vez sinti&oacute; una especie de pesadez, que la
+ oprim&iacute;a el coraz&oacute;n y no pod&iacute;a definir con precisi&oacute;n si
+ era alegr&iacute;a &oacute; pena lo que experimentaba. Pero era, eso s&iacute;, una
+ sensaci&oacute;n muy fuerte que le parec&iacute;a que hab&iacute;a de durar toda su
+ vida.</p>
+ <p>Como por casualidad hab&iacute;a descubierto un banco en el terrapl&eacute;n, no
+ en el sitio en que ella se encontraba cuando Mauricio pas&oacute; por el
+ camino,&mdash;all&iacute; estaba demasiado en evidencia,&mdash;sino al extremo de la
+ tapia y detr&aacute;s de un vallado. Desde aquel sitio, se ve&iacute;a sin ser visto,
+ &aacute; todo el que pasara, &aacute; menos de poner un poco de su parte, con buena
+ voluntad, &eacute; inclinarse como para coger las clem&aacute;tides que tapizaban el
+ muro y pend&iacute;an hacia fuera. Pero Herminia no pensaba inclinarse, sino ver, y
+ esto era ya en ella muy extraordinario.</p>
+ <p>Pas&oacute; las primeras horas del d&iacute;a con la se&ntilde;orita Guichard y
+ &aacute; eso de las tres se dirigi&oacute; al terrapl&eacute;n. All&iacute;, sentada
+ en el banco de piedra, con la labor sobre la falda, se asemejaba &aacute; la Virgen
+ del bordado, como dec&iacute;a Mauricio. No trabajaba gran cosa y pensaba ... pensaba
+ m&aacute;s que hab&iacute;a pensado desde su nacimiento. Esperaba que vendr&iacute;a
+ la persona por la cual se hab&iacute;a apostado en observaci&oacute;n; puesto que
+ ella hab&iacute;a tenido la idea de <a id="Page_67" name='Page_67'></a>acechar su
+ paso, le parec&iacute;a muy natural que &aacute; &eacute;l le hubiese ocurrido la de
+ pasar.</p>
+ <p>Al cabo de una hora, Herminia no hab&iacute;a hecho progresar gran cosa su
+ bordado, pero hab&iacute;a dirigido muchas miradas por encima del muro. Empezaba
+ &aacute; impacientarse y &aacute; dirigir mentalmente acusaciones &aacute; Mauricio,
+ cuando, al sonar la hora en la iglesia del pueblo, se oy&oacute; un paso ligero que
+ romp&iacute;a el pesado silencio de la calleja. El que se aproximaba no ven&iacute;a
+ por la plaza, sino por detr&aacute;s de Herminia, del lado del bosque. La joven
+ pens&oacute;: "&iquest;Ser&eacute; tonta? &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a haber
+ atravesado todo el pa&iacute;s? Es mucho m&aacute;s prudente en &eacute;l llegar
+ &aacute; la quinta por caminos solitarios."</p>
+ <p>Los pasos se aproximaban. La joven, en su banco, estaba enteramente oculta y no
+ ten&iacute;a que hacer sino permanecer sentada para que Mauricio pasase sin verla;
+ &iquest;fu&eacute; una emoci&oacute;n repentina? &iquest;fu&eacute; el deseo de ver
+ mejor al que pasaba, &oacute; fu&eacute; cualquiera otra la raz&oacute;n de que se
+ levantase? Ello fu&eacute; que estando el joven pintor examinando con cuidado el
+ muro, un ligero ruido de ramaje lleg&oacute; &aacute; sus o&iacute;dos.
+ Retrocedi&oacute; prontamente algunos pasos y, alarg&aacute;ndose su perspectiva,
+ descubri&oacute; &aacute; la sobrina de la se&ntilde;orita Guichard en su nido de
+ verdes hojas.</p>
+ <p>Como la v&iacute;spera, la salud&oacute; sonriendo y dirigi&eacute;n<a
+ id="Page_68" name='Page_68'></a>dose &aacute; ella como si fuese una antigua
+ conocida, dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ser&eacute; hoy m&aacute;s dichoso que ayer y podr&eacute; llegar
+ hasta la se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>Herminia junt&oacute; las manos y dirigi&oacute; &aacute; Mauricio una mirada
+ suplicante.</p>
+ <p>&mdash;Hable usted m&aacute;s bajo, se lo suplico ... &iexcl;Si nos oyeran,
+ ser&iacute;a terrible!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Porque desde que usted entr&oacute; en esta casa, el car&aacute;cter de mi
+ t&iacute;a ha cambiado por completo. Est&aacute; inquieta, atormentada....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ella tambi&eacute;n!, exclam&oacute; impensadamente Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo ella tambi&eacute;n? Acaso por parte de usted....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! no: me he equivocado al decir esto. Contin&uacute;e usted; se lo
+ suplico....</p>
+ <p>&mdash;Existe, por fuerza, entre mi t&iacute;a y usted, &oacute; alguno que le
+ toque de cerca, una diferencia grave y que yo ignoro.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y yo tambi&eacute;n!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;Ve usted como hay algo?</p>
+ <p>&mdash;Es verdad; hay algo, pero &iquest;qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Entonces, &iquest;no se trata de usted?</p>
+ <p>&mdash;Hace tres d&iacute;as, no conoc&iacute;a &aacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_69" name='Page_69'></a>&iquest;Luego no es usted el culpable?
+ &iexcl;Tanto mejor!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl; El culpable!, exclam&oacute; Mauricio; pero, se&ntilde;orita,
+ est&eacute; usted segura de que la persona que yo supongo que est&aacute; en
+ desacuerdo con su t&iacute;a de usted no tiene ciertamente nada de qu&eacute;
+ acusarse....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mi t&iacute;a tampoco!</p>
+ <p>&mdash;Hace usted muy bien en defenderla.... Pero lo &uacute;nico claro en todo
+ esto es que soy v&iacute;ctima de una hostilidad &aacute; la que en modo alguno he
+ contribu&iacute;do; que encuentro cerrada la puerta de esta casa y que si no tuviera
+ la fortuna de hablar con usted....</p>
+ <p>&mdash;Por encima de la tapia, &iexcl;lo que est&aacute; muy mal hecho!</p>
+ <p>&mdash;No hubiera sabido siquiera porqu&eacute; he sido despedido tan
+ deliberadamente por la se&ntilde;orita Guichard ... con harto sentimiento m&iacute;o,
+ porque tengo un placer infinito en ver &aacute; usted y en oirla.</p>
+ <p>Herminia comprendi&oacute; que la conversaci&oacute;n tomaba un giro que
+ pod&iacute;a llegar prontamente &aacute; ser peligroso, y dijo, adoptando un aire
+ grave:</p>
+ <p>&mdash;Dispense usted, se&ntilde;or m&iacute;o; he respondido &aacute; usted
+ acerca de los puntos que le interesaban.... Creo que no tenemos nada m&aacute;s que
+ decirnos.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iexcl;Nada que decirnos!, exclam&oacute; con
+ vehemencia Mauricio. Apenas hemos cambiado diez palabras y tenemos que esclarecerlo
+ todo.... <a id="Page_70" name='Page_70'></a>Porque es imposible que nuestras familias
+ permanezcan enojadas ... &Aacute; nosotros corresponde reconciliarlas.... &iquest;No
+ quiere usted?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;De todo coraz&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;Al menos, debemos conocer las causas de sus diferencias ... Usted parece
+ mejor informada que yo....</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;or.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, &iquest;qui&eacute;n nos dir&aacute; la verdad?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Yo!, dijo detr&aacute;s de los j&oacute;venes una robusta voz. Y al
+ mismo tiempo la se&ntilde;orita Guichard, surgiendo de la espesura desde donde
+ escuchaba hac&iacute;a un momento &aacute; Mauricio y &aacute; Herminia,
+ apareci&oacute; majestuosa y terrible.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mi t&iacute;a!, exclam&oacute; Herminia aterrada. Y levantando los
+ brazos con adem&aacute;n desesperado, tom&oacute; la fuga y desapareci&oacute;,
+ ligera como una corza, por el extremo de la alameda.</p>
+ <p>Mauricio, esforz&aacute;ndose en aparecer tranquilo, qued&oacute; solo en
+ presencia de la se&ntilde;orita Guichard. Sin embargo, se cre&iacute;a algo en
+ rid&iacute;culo, al pie del muro y con el sombrero en la mano, y pensaba: "Debo
+ parecer un mendigo pidiendo limosna" ... Pero tuvo una agradable sorpresa.</p>
+ <p>&mdash;Puesto que usted, caballero, tiene curiosidad de saber lo que nos tiene
+ divididos al se&ntilde;or Roussel y &aacute; m&iacute;, va usted &aacute;
+ o&iacute;rlo. M&aacute;s para tal <a id="Page_71" name='Page_71'></a>confidencia el
+ sitio me parece inc&oacute;modo, aunque sea usted quien le ha elegido. Tenga, pues,
+ la bondad de seguir la tapia hasta la verja y all&iacute; me encontrar&aacute; usted
+ para abr&iacute;rsela.</p>
+ <p>Y con la mano le indic&oacute; la direcci&oacute;n que deb&iacute;a tomar, aunque
+ &eacute;l la conoc&iacute;a muy bien, y descendi&oacute; del terrapl&eacute;n. Al
+ dirigirse hacia la verja, Clementina se preguntaba: "&iquest;Qu&eacute; har&aacute;?
+ He visto en su mirada la idea de huir y no volver. Si se marcha, se acab&oacute; el
+ episodio; no le volver&eacute; &aacute; ver jam&aacute;s. Si viene ...
+ &iexcl;entonces, nos veremos, se&ntilde;or Roussel! Es tu bien m&aacute;s querido, y
+ voy &aacute; tratar de quit&aacute;rtelo."</p>
+ <p>Mauricio, andando por el camino, pensaba: "Mi tutor me ha prohibido entrar en su
+ casa y verla y me veo obligado &aacute; desobedecerle. Si emprendo la carrera y huyo
+ sin tambores ni trompetas, no obrar&eacute; con pol&iacute;tica, aunque s&iacute;,
+ acaso, con prudencia. Pero de este modo quedar&iacute;a en rid&iacute;culo ...
+ &iquest;Qu&eacute; pensar&iacute;a de m&iacute; la Virgen del bordado? Me
+ tomar&iacute;a por un lacayo, por un don Juan de villorrio, que intenta emprender
+ intrigas con las j&oacute;venes por encima de las tapias, y no la volver&iacute;a
+ &aacute; ver! &iexcl;Vamos, pues! &Aacute; mal tiempo, buena cara. Salgamos de este
+ mal paso lo m&aacute;s correctamente que sea posible."</p>
+ <p>Al llegar Mauricio &aacute; la verja, se abri&oacute; el pos<a id="Page_72"
+ name='Page_72'></a>tigo y la se&ntilde;orita Guichard, muy amable, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Entre usted. Le encuentro con mejor salud que la primera vez, por lo que me
+ felicito.</p>
+ <p>&mdash;Y yo se lo agradezco &aacute; usted, porque &aacute; sus buenos cuidados lo
+ debo, se&ntilde;ora....</p>
+ <p>&mdash;Ll&aacute;meme usted "se&ntilde;orita" dijo Clementina con aire
+ majestuoso.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien, se&ntilde;orita, acentu&oacute; Mauricio, usted ha sido tan
+ buena, para m&iacute;....</p>
+ <p>&mdash;Y no lo siento, dijo Clementina, admitiendo el elogio, aunque usted sea
+ singularmente emprendedor y merezca severas reprensiones ... &iquest;Es el
+ se&ntilde;or Roussel quien le ha ense&ntilde;ado &aacute; hablar con las
+ j&oacute;venes sin el consentimiento de sus padres?...</p>
+ <p>&mdash;El se&ntilde;or Roussel no me ha dado m&aacute;s que buenos ejemplos, dijo
+ dulcemente Mauricio, y confieso que si &eacute;l me hubiera encontrado donde estaba
+ hace un momento, hubiera sido, sin duda, menos indulgente que usted....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Porque se trataba de mi sobrina?</p>
+ <p>&mdash;Porque se trataba de una se&ntilde;orita, &aacute; las cuales &eacute;l me
+ ha ense&ntilde;ado que se debe respetar infinitamente.</p>
+ <p>&mdash;Vamos, pues ... Puesto que usted mismo se acusa ... yo estoy desarmada.</p>
+ <p>&mdash;Contra m&iacute;, dijo Mauricio sonriendo; pero contra mi tutor....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_73" name='Page_73'></a>&iexcl;&Eacute;l! Eso es otra cosa ...
+ Yo tengo el deber de defenderme.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;es usted atacada?</p>
+ <p>Hablando as&iacute;, hab&iacute;an entrado bajo el emparrado, y se sentaron.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Atacada! replic&oacute; la se&ntilde;orita Guichard. Hace veinte
+ a&ntilde;os no he dejado de serlo ... Puedo decir que las &uacute;nicas penas de mi
+ vida han venido del se&ntilde;or Roussel.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;orita, dijo Mauricio con estupor, no puedo suponer que usted me
+ enga&ntilde;e, ... y sin embargo, lo que me est&aacute; contando es tan
+ extra&ntilde;o, tan inveros&iacute;mil ... Hace veinte a&ntilde;os que estoy al lado
+ del se&ntilde;or Roussel y es esta la primera vez que oigo hablar de tales
+ disensiones. Mi tutor no me ha dicho jam&aacute;s una sola palabra y nada indicaba en
+ su actitud un hombre turbado por las combinaciones de una guerra intestina ...
+ S&iacute;, su esp&iacute;ritu estaba libre....</p>
+ <p>&mdash;&iquest; Cree usted que Herminia....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! su sobrina de usted se llama Herminia?... interrumpi&oacute;
+ Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or ... &iquest;Cree usted que esta ni&ntilde;a ha
+ podido sospechar algo? La he ocultado cuidadosamente mis tristezas y mis temores,
+ como el se&ntilde;or Roussel disimulaba delante de usted sus agitaciones....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_74" name='Page_74'></a>Pero, Dios m&iacute;o, se&ntilde;orita,
+ &iquest;por qu&eacute; esa hostilidad? &iquest;Qu&eacute; son ustedes el uno para el
+ otro?</p>
+ <p>&mdash;Somos primos hermanos y hemos estado para casarnos.</p>
+ <p>Mauricio no encontr&oacute; una sola palabra que responder. En su pensamiento,
+ asociaba la sonriente bondad de Roussel con la sequedad angulosa de la
+ se&ntilde;orita Guichard y no se daba cuenta de la posibilidad de una uni&oacute;n
+ entre estos dos seres tan poco &aacute; prop&oacute;sito para entenderse. En verdad,
+ comprend&iacute;a que se hubiesen repelido, como los elementos afines de la
+ electricidad, y adivinaba qu&eacute; sacudidas hab&iacute;an debido producir esas
+ corrientes encontradas.</p>
+ <p>Clementina, vi&eacute;ndole absorto, continu&oacute; sus explicaciones, en las que
+ siempre se adjudicaba la mejor parte. Pint&oacute; su coraz&oacute;n herido por el
+ abandono de un hombre &aacute; quien amaba y &aacute; quien su t&iacute;o la
+ hab&iacute;a destinado desde la infancia. No habl&oacute; de sus pretensiones, de sus
+ calumnias, de sus maldades ni de toda aquella guerra de alfilerazos que hab&iacute;a
+ hecho al pobre Roussel. No; la v&iacute;ctima era ella; inocente y dulce criatura
+ abandonada por un prometido infiel &eacute; ingrato. Se mostr&oacute; llorosa como
+ Dido despu&eacute;s de la partida del hijo de Anquises; pero ella no hab&iacute;a
+ subido &iexcl;ay! &aacute; la pira fatal, sino que hab&iacute;a consumido su vida en
+ las <a id="Page_75" name='Page_75'></a>penas. Una reclusi&oacute;n completa
+ hab&iacute;a sido la consecuencia de la cruel decepci&oacute;n experimentada.
+ Hab&iacute;a renunciado al mundo y llorando su perdido porvenir se hab&iacute;a
+ consagrado &aacute; la educaci&oacute;n de Herminia, su hija adoptiva, que era la
+ sola alegr&iacute;a de su soledad.</p>
+ <p>Escuchando &aacute; la se&ntilde;orita Guichard, Mauricio pensaba:
+ "&iquest;Ser&aacute; posible que mi tutor se haya mostrado tan duro con esta pobre
+ mujer? &iexcl;C&oacute;mo! &iquest;tiernamente amado, la abandon&oacute;?
+ &iexcl;Qui&eacute;n pensara, al verle ahora con su cara rubicunda y sus cabellos
+ blancos, que en otro tiempo hab&iacute;a hecho desgraciadas! No era muy seductora su
+ prima Clementina ... pero, despu&eacute;s de todo, la palabra es palabra. Si esta
+ mujer me contase la verdad ... &iquest;Y c&oacute;mo no? el telegrama enviado desde
+ Liverpool, prohibi&eacute;ndome volver &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard,
+ prueba la aversi&oacute;n que mi tutor dedica &aacute; su exprometida ...
+ &iquest;Qu&eacute; habr&aacute; pasado entre ellos? &iquest;Y por qu&eacute;, sobre
+ todo, no me ha hecho jam&aacute;s la menor alusi&oacute;n &aacute; todas estas
+ historias? &iquest;Ser&aacute; eso una prueba de que es suya la falta?
+ &iexcl;Ser&iacute;a entonces la &uacute;nica de su vida!"</p>
+ <p>Esta disculpa en favor de su tutor alivi&oacute; &aacute; Mauricio, que
+ hac&iacute;a un momento se estaba haciendo aliado de Clementina y no bastante
+ defensor de su padre adoptivo. Clementina dec&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_76" name='Page_76'></a>Usted juzgar&aacute; de mi
+ emoci&oacute;n cuando esta carta ca&iacute;da de su bolsillo y que est&aacute;
+ firmada por el se&ntilde;or Roussel, me revel&oacute; qui&eacute;n era usted....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Luego usted me conoc&iacute;a? pregunt&oacute; ligeramente
+ Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;La naciente celebridad de usted no me permit&iacute;a ignorar su
+ nombre.</p>
+ <p>&mdash;El pintor se inclin&oacute; ruboriz&aacute;ndose.</p>
+ <p>&mdash;Lo poco que yo valgo se lo debo al se&ntilde;or Roussel.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Tiene tanto gusto y tan admirable inteligencia! exclam&oacute;
+ Clementina con una admirable hipocres&iacute;a. &iexcl;Ah, se&ntilde;or! Era muy
+ seductor, cuando joven; &iquest;c&oacute;mo no hab&iacute;a de agradar? Yo no quiero
+ que mi sobrina sea tan desgraciada como yo ... Ahora que nos hemos explicado, no
+ vuelva usted m&aacute;s, caballero ... Todo nos separa....</p>
+ <p>&mdash;Pero, se&ntilde;orita ... dijo Mauricio en tono de protesta y muy
+ molestado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! no se defienda usted ... Es encantadora y s&eacute; lo que usted
+ piensa de ella. Les escuchaba hace un momento cuando usted la hablaba al pie del
+ terrapl&eacute;n. Todas las dulzuras que usted la dedicaba me recordaban los
+ artificios en que yo misma me dej&eacute; coger!... Si usted ama &aacute; Herminia,
+ pierde el cari&ntilde;o de su tutor ... Vea, pues, si no es mejor que no vuelva usted
+ jam&aacute;s....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_77" name='Page_77'></a>D&eacute;jeme usted al menos hablarle
+ ... explicarle.... dijo Mauricio con calor, sin observar que, muy diestramente, le
+ acababan de entregar Herminia.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No, nada, no vuelva usted! Es usted un amable joven y si ella le
+ volviese &aacute; ver, &iexcl;sabe Dios lo que podr&iacute;a suceder &aacute; esta
+ ni&ntilde;a, de coraz&oacute;n tan sencillo y tan puro!...</p>
+ <p>&mdash;Pero, se&ntilde;orita, mi tutor tiene por m&iacute; una intensa
+ afecci&oacute;n y estoy seguro de que conseguir&iacute;a vencer sus
+ prevenciones....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Usted lo cree? &iquest;Es usted un hombre honrado?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y puede usted dudarlo?</p>
+ <p>&mdash;No lo dudo y la prueba es que le autorizo para quedarse ...
+ &iexcl;Qu&eacute; dicha, el poder acogerle sin desconfianza! Usted me agrad&oacute;
+ desde el primer momento ... No diga usted ni una palabra &aacute; Herminia ... No le
+ permito hacerle la corte sin que el se&ntilde;or Roussel haya dado su
+ consentimiento.... Pero comer&aacute; usted con nosotras y observar&aacute; que no
+ somos tan malas personas.... &iexcl;Herminia!</p>
+ <p>La Virgen del bordado, viendo que la conversaci&oacute;n se prolongaba y devorada
+ por la curiosidad, hab&iacute;a tomado el partido de dejar ver el extremo de su traje
+ blanco por el otro lado del vallado. &Aacute; la llamada de su t&iacute;a, se
+ acerc&oacute; llena de emoci&oacute;n <a id="Page_78" name='Page_78'></a>y por eso
+ mismo m&aacute;s encantadora ... Y Mauricio, perdiendo en su presencia la poca
+ resoluci&oacute;n que le quedaba, olvid&oacute; las &oacute;rdenes de su tutor y
+ entr&oacute; en aquella casa de la que hubiera debido huir.</p>
+ <p>Al d&iacute;a siguiente, Mauricio tuvo ocasi&oacute;n de acabar el cuadro y el
+ boceto, porque ten&iacute;a en el pensamiento, clara y precisa, la deliciosa cara de
+ Herminia. Trabaj&oacute; todo el d&iacute;a con ardor, pero sin alegr&iacute;a,
+ porque, en el fondo, estaba descontento de s&iacute; mismo. "&iquest;C&oacute;mo
+ explicar &aacute; mi tutor lo que ha pasado? se dec&iacute;a; y &iquest;c&oacute;mo
+ va &aacute; tomar mi desobediencia? &iexcl;Ah! si conociese &aacute; Herminia, me
+ comprender&iacute;a y me disculpar&iacute;a! Pero no conoce m&aacute;s que &aacute;
+ la se&ntilde;orita Guichard y es fuerza confesar que no es lo mismo ... Y, sin
+ embargo, no es mala esa mujer. Lo peor que tiene es aquel aire tan hombruno; ... eso
+ ser&aacute; lo que habr&aacute; alejado &aacute; mi tutor. Y, &iexcl;diablo!
+ &iexcl;&eacute;l era un buen mozo cuando joven, &aacute; juzgar por sus retratos, y
+ el rompimiento debi&oacute; ser penoso para la tierna Clementina, que le
+ quer&iacute;a!... &iexcl;Oh!, de veras. Mi tutor cre&iacute;a que en esa casa me
+ hablar&iacute;an mal de &eacute;l y esto le contrariaba. &iexcl;Como si todo cuanto
+ pudieran decirme fuese &aacute; hacerme olvidar sus bondades! Aunque fuera un
+ monstruo, no por eso habr&iacute;a dejado de ser mi segundo padre.</p>
+ <p>Por la noche, la soledad de la casa y el silencio <a id="Page_79"
+ name='Page_79'></a>del campo le fastidiaron y se fu&eacute; &aacute; Par&iacute;s.
+ Entr&oacute; en un teatro; encontr&oacute; ins&iacute;pida la obra que se
+ representaba, &aacute; pesar de que llevaba doscientas representaciones, y
+ volvi&oacute; &aacute; Montretout en el &uacute;ltimo tren. Dorm&iacute;a
+ profundamente por la ma&ntilde;ana, cuando la puerta de su cuarto se abri&oacute;
+ bruscamente y entr&oacute; el se&ntilde;or Roussel diciendo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Soy yo! &iexcl;C&oacute;mo, perezoso! &iquest;est&aacute;s
+ todav&iacute;a en la cama? Ven &aacute; abrazarme.</p>
+ <p>Mauricio no se lo hizo repetir. Salt&oacute; al suelo y estrech&oacute; &aacute;
+ su tutor entre sus brazos.</p>
+ <p>&mdash;Vamos; v&iacute;stete, dijo Fortunato; vas &aacute; coger fr&iacute;o.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;c&oacute;mo es que llega usted tan de ma&ntilde;ana?</p>
+ <p>&mdash;Tom&eacute; el vapor ayer por la tarde; he corrido toda la noche en
+ ferrocarril y aqu&iacute; estoy.</p>
+ <p>&mdash;Pero debe usted estar muy cansado....</p>
+ <p>&mdash;Nada, absolutamente. Hablemos de ti.</p>
+ <p>Durante este tiempo, Mauricio se hab&iacute;a vestido.</p>
+ <p>&mdash;Pasemos &aacute; tu estudio y estaremos mejor que aqu&iacute;, dijo
+ Roussel.</p>
+ <p>Cogi&oacute; al joven por el brazo, apret&aacute;ndoselo tiernamente, dichoso por
+ tenerle all&iacute;, como si hubiera abrigado el temor secreto de no encontrarle en
+ su casa al volver. Llegados al estudio, se sent&oacute;, sin haber examinado los
+ lienzos puestos en el <a id="Page_80" name='Page_80'></a>caballete, como ten&iacute;a
+ por costumbre, y dijo, mirando &aacute; su hijo adoptivo:</p>
+ <p>&mdash;Cu&eacute;ntame con detalles tu accidente y tus aventuras con la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;El accidente es de los m&aacute;s sencillos y de los m&aacute;s
+ est&uacute;pidos ... Imagine usted que fu&iacute; cogido en una calleja por una
+ cabalgata de horteras y atropellado antes de haber podido guarecerme.... Ten&iacute;a
+ la frente contusionada y dislocado un hombro, cuando el jardinero de la
+ se&ntilde;orita Guichard me vi&oacute; sin conocimiento en medio del camino.... La
+ se&ntilde;orita Guichard me hizo transportar &aacute; su casa y me cuid&oacute;
+ perfectamente ... No hay m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No hay m&aacute;s!, murmur&oacute; Roussel en tono de sospecha.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Nada!</p>
+ <p>&mdash;Entonces &iquest;has visto al monstruo mismo?</p>
+ <p>&mdash;Un monstruo nada feroz, dijo Mauricio riendo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Diablo! &iquest;C&oacute;mo te las has compuesto?... Pero, sin duda,
+ ella no te conoc&iacute;a cuando te acogi&oacute; &eacute; ignoraba el v&iacute;nculo
+ que nos une.</p>
+ <p>&mdash;Es verdad que, en cuanto lo supo, su actitud cambi&oacute;
+ completamente.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;Lo ves? exclam&oacute; Roussel triunfante.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; pero si ces&oacute; de venir &aacute; mi cuarto, sigui&oacute;
+ teni&eacute;ndome en su casa y sus atenciones, dignas <a id="Page_81"
+ name='Page_81'></a>de todo agradecimiento, no se interrumpieron.... Acaso
+ permaneci&oacute; alejada por delicadeza.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por delicadeza? &iexcl;Ah! Decididamente, no la conoces.
+ Ser&iacute;a menos peligroso tratar de aprisionar leones &oacute; tigres, que vivir
+ en buena inteligencia con ella ... &iexcl;Oh! ya veo que se ha hecho de miel contigo;
+ cuando quiere, sabe ser amable.... pero eso es imposible que dure ... yo lo s&eacute;
+ bien.... He tratado de domarla durante seis semanas y tuve que apelar &aacute; la
+ fuga ... &iquest;Te habr&aacute; dicho que soy un bandido, eh?</p>
+ <p>&mdash;Todo lo contrario. Me ha contado que le hab&iacute;a amado &aacute; usted
+ mucho ... Y por su actitud, por el tono con que me hablaba, jurar&iacute;a que
+ a&uacute;n....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Calla, desgraciado! interrumpi&oacute; Fortunato con un
+ adem&aacute;n de horror. Gracias &aacute; Dios esto libre de ella y el diablo mismo
+ no me har&iacute;a ponerme voluntariamente en su presencia ... &iexcl;Calla!
+ &iquest;has cambiado la cabeza de tu desposada?</p>
+ <p>Roussel, pase&aacute;ndose de arriba abajo, en la agitaci&oacute;n que le
+ produc&iacute;an aquellos recuerdos, se hab&iacute;a detenido delante del cuadro
+ empezado por Mauricio antes de su partida y miraba con atenci&oacute;n la figura que
+ representaba &aacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, dijo Mauricio; me ha parecido que el rubio estaba mejor en la
+ escala de los colores: el moreno resultaba brutal.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_82" name='Page_82'></a>La fisonom&iacute;a es encantadora.
+ &iquest;De qu&eacute; modelo te has servido?</p>
+ <p>&mdash;De ninguno: est&aacute; hecho de imaginaci&oacute;n....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Pues no es esa tu costumbre....</p>
+ <p>Se call&oacute;. Acababa de ver el estudio de la virgen del bordado y le examinaba
+ con aire cuidadoso. De una ojeada hab&iacute;a reconocido el terrapl&eacute;n de la
+ quinta del t&iacute;o Guichard, en el que hab&iacute;a jugado durante toda su
+ infancia. Y en aquella joven inclinada hacia la callejuela y rodeada de follaje,
+ volv&iacute;a &aacute; encontrar &aacute; la desposada cuya cara hab&iacute;a
+ cambiado Mauricio por un repentino capricho. &iexcl;Una extra&ntilde;a coincidencia,
+ verdaderamente, y muy &aacute; prop&oacute;sito para alarmar &aacute; Roussel!
+ &Eacute;ste permanec&iacute;a delante del lienzo, no atrevi&eacute;ndose &aacute;
+ volverse por no mostrar &aacute; su hijo adoptivo su cara sombr&iacute;a, pero
+ viendo, sin embargo, que era necesaria una explicaci&oacute;n. Por fin, se
+ arm&oacute; de valor, y dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Es nuevo este boceto?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, padrino; he emprendido este cuadrito despu&eacute;s que usted se
+ march&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Es la misma cabeza de la desposada ... &iquest;Tambi&eacute;n de
+ imaginaci&oacute;n?...</p>
+ <p>Levant&oacute; la frente y clav&oacute; su mirada en los ojos de Mauricio. El
+ joven se sonroj&oacute; un poco y dijo sencillamente:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_83" name='Page_83'></a>No he mentido &aacute; usted nunca y no
+ he de empezar &aacute; mi edad ... Esta cara es la de la sobrina de la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ha venido aqu&iacute;? pregunt&oacute; Roussel con violenta
+ angustia; &iquest;la has hecho entrar en mi casa?</p>
+ <p>&mdash;No; no ha venido; he hecho este retrato de memoria....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;De memoria! repiti&oacute; Fortunato moviendo la cabeza.
+ &iquest;Cu&aacute;ntas veces la has visto entonces?</p>
+ <p>&mdash;Dos veces.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde?</p>
+ <p>&mdash;La primera en el terrapl&eacute;n, tal como usted la ve en este boceto ...
+ Su graciosa silueta me pareci&oacute; que encuadraba bonitamente en el follaje....
+ Hab&iacute;a en esto un precioso asunto ... La pint&eacute; de memoria y
+ despu&eacute;s, como la cabeza no me satisfac&iacute;a....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Has vuelto!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, padrino; y esta vez, estando habl&aacute;ndola, fu&iacute;
+ sorprendido por la se&ntilde;orita Guichard....</p>
+ <p>&mdash;Que te ech&oacute; una reprimenda ... Yo en su lugar....</p>
+ <p>&mdash;Nada de eso; que me rog&oacute; que entrase, se explic&oacute; muy
+ cordialmente conmigo, me acogi&oacute; con gran benevolencia ... y
+ despu&eacute;s....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y despu&eacute;s? repiti&oacute; Fortunato
+ estremeci&eacute;ndose.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_84" name='Page_84'></a>Y despu&eacute;s, me hizo quedarme
+ &aacute; comer.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Has comido en su casa?</p>
+ <p>&mdash;Antes de ayer.</p>
+ <p>&mdash;No te ha hablado mal de m&iacute;; te ha acogido con benevolencia y te ha
+ convidado &aacute; comer, resumi&oacute; Roussel ... &iexcl;Ah! Hijo m&iacute;o, todo
+ esto es m&aacute;s grave de lo que hab&iacute;a previsto. Veamos; vamos &aacute;
+ poner los puntos sobre las &iacute;es, porque va en ello mi tranquilidad presente y
+ tu seguridad en el porvenir. D&iacute;melo todo, como &aacute; un padre.... Esa joven
+ ... encantadora si es como t&uacute; la has pintado ... &iexcl;Ay! s&eacute; muy bien
+ c&oacute;mo logras los parecidos ... esa joven ... &iquest;te ha gustado?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! s&iacute;, mi querido padrino, exclam&oacute; Mauricio con
+ fuego. Si usted supiera hasta qu&eacute; punto es bonita, dulce, sencilla....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Eh! todo lo que t&uacute; quieras ... un &aacute;ngel.</p>
+ <p>&mdash;Un &aacute;ngel, s&iacute;, padrino....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pero tiene el diablo &aacute; su lado! &iexcl;Y no tendr&aacute;s el
+ &aacute;ngel sin verte obligado &aacute; cargar tambi&eacute;n con el diablo!...
+ &iexcl;Ah! querido hijo m&iacute;o, t&uacute; sabes cu&aacute;nto te quiero y
+ c&oacute;mo te lo he probado desde hace veinte a&ntilde;os. Debes estar convencido de
+ que si s&oacute;lo se tratase de sacrificar mi reposo &aacute; tu dicha, no
+ dudar&iacute;a ... Pero tener &aacute; Clementina por suegra ... &iexcl;porque
+ ser&iacute;a tu suegra! no habr&iacute;a en el infierno suplicio semejante. Hay que
+ haberla <a id="Page_85" name='Page_85'></a>conocido joven para sospechar lo que debe
+ ser ahora que es vieja. Y su plan lo adivino ahora como si lo estuviera viendo ...
+ Quiere robarme tu cari&ntilde;o ... Ha puesto &aacute; su sobrina como un cebo para
+ cogerte en sus redes ... S&iacute;, ya s&eacute; lo que me vas &aacute; decir; la
+ sobrina es encantadora ... &iexcl;Al casarse con una joven, no se casa uno con su
+ madre y mucho menos con su t&iacute;a! Pero estoy seguro de que Clementina
+ tomar&iacute;a sus precauciones, que se impondr&iacute;a &aacute; la joven pareja ...
+ &iquest;qu&eacute; digo? que la secuestrar&iacute;a y exigir&iacute;a al marido que
+ jurase vivir con ella ... Este es el secreto de su buena acogida.... Ha visto en ti
+ el yerno ideal ... Un muchacho guapo, bien educado, rico y ya c&eacute;lebre y como
+ remate mi hijo adoptivo ... Su sue&ntilde;o es apoderarse de ti para que yo quede
+ solo, &aacute; mi edad, y me muera de pena en mi rinc&oacute;n, como un pobre perro
+ abandonado.</p>
+ <p>Y hablando as&iacute; el buen Fortunato se hab&iacute;a enternecido. Su voz se
+ perdi&oacute; en un sollozo y las l&aacute;grimas rodaron por sus mejillas. Ante esta
+ pena tan sincera del hombre que le hab&iacute;a educado, Mauricio se abandon&oacute;
+ &aacute; su emoci&oacute;n: se abalanz&oacute; &aacute; Roussel, le estrech&oacute;
+ entre sus brazos, le oblig&oacute; &aacute; sentarse en una butaca, se coloc&oacute;
+ en un taburete cerca de &eacute;l, le cogi&oacute; la mano y, llorando
+ tambi&eacute;n, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_86" name='Page_86'></a>Basta, mi querido padrino; ni una
+ palabra m&aacute;s ... Usted no me conoce ... &iexcl;yo, abandonarle! &iexcl;Dejarle
+ acabar su vida, que espero ser&aacute; todav&iacute;a muy larga, sin aprovechar la
+ dicha de su continua presencia! &iquest;C&oacute;mo ha podido usted pensarlo?
+ &iexcl;Preferir&iacute;a renunciar &aacute; todas las mujeres de la tierra, mejor que
+ causar &aacute; usted una pena ... Usted llora, mi bueno y &uacute;nico amigo, por mi
+ causa.... Es la primera vez y ser&aacute; la &uacute;ltima ... Tranquil&iacute;cese
+ usted; jam&aacute;s har&eacute; nada que le atormente ni que siquiera le disguste;
+ ser&iacute;a un ente desnaturalizado si pensase en otra cosa que en complacerle. Los
+ hijos deben obediencia &aacute; sus padres y usted es a&uacute;n m&aacute;s que un
+ padre para m&iacute;, porque no es la naturaleza la que le ha hecho serlo, sino su
+ voluntad.... Yo soy su hechura moral ... No creo que haya en el mundo lazos
+ m&aacute;s fuertes que los de mi cari&ntilde;o y mi reconocimiento....</p>
+ <p>Roussel lloraba todav&iacute;a, pero al mismo tiempo se sent&iacute;a dichoso,
+ porque ve&iacute;a la sinceridad con que hablaba Mauricio. Le abraz&oacute; con
+ efusi&oacute;n y ya ruborizado, el buen se&ntilde;or, por el ego&iacute;smo con que
+ aceptaba la renuncia de su querido hijo:</p>
+ <p>&mdash;Casi no la conoces, exclam&oacute;, y olvidar&aacute;s f&aacute;cilmente
+ &aacute; esa joven ... &iexcl;Bah! Ya buscaremos otra, aun m&aacute;s bonita y que no
+ dependa de la atroz Clementina ... Si t&uacute; supieras....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_87" name='Page_87'></a>No quiero saber nada; creo &aacute;
+ usted bajo su palabra.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! eres un buen muchacho, dijo Fortunato con efusi&oacute;n, y en
+ este momento me pagas veinte a&ntilde;os de ternura....</p>
+ <p>&mdash;Entonces, no se hable m&aacute;s del asunto, contest&oacute; Mauricio con
+ afectada calma y que se borre hasta el recuerdo de esta aventura.</p>
+ <p>Roussel y Mauricio volvieron &aacute; emprender su plan de vida ordinario, en
+ apariencia al menos, porque, en realidad se hab&iacute;a producido entre ellos una
+ causa de molestia. El pintor no buscaba, como en otro tiempo, la presencia de su
+ padrino, &eacute;, instintivamente, Fortunato estaba retra&iacute;do. No
+ pod&iacute;an hablarse sin reticencias y se ve&iacute;an obligados &aacute;
+ reflexionar, antes de emprender una conversaci&oacute;n, &aacute; fin de asegurarse
+ de que no hab&iacute;a de descarrilar del asunto principal, en desenvolvimientos
+ peligrosos. Ocupados incesantemente en dominarse, afectaban una tranquilidad que
+ estaba muy lejos de sus esp&iacute;ritus. No se atrev&iacute;an &aacute; dirigirse
+ mutuas preguntas y se espiaban, temiendo sorprender en sus fisonom&iacute;as la
+ huella de una inquietud, la prueba de una pena. Hubieran querido convencerse de que
+ hab&iacute;an renunciado, Roussel &aacute; sus prevenciones y Mauricio &aacute; su
+ amor.... Pero sab&iacute;an que esto era imposible y ambos sufr&iacute;an. <a
+ id="Page_88" name='Page_88'></a>Estos dos seres que hab&iacute;an vivido tanto tiempo
+ en una deliciosa intimidad, no se ve&iacute;an ahora m&aacute;s que &aacute; las
+ horas en que les era imposible evitarse; por la ma&ntilde;ana en el almuerzo y por la
+ tarde durante la comida y de sobremesa, y aun entonces estaban juntos con alguna
+ inquietud. De este modo, Clementina hab&iacute;a conseguido introducir la
+ turbaci&oacute;n en casa de su enemigo y envenenar su tranquila felicidad.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_IV" name='CAPITULO_IV'></a>
+ <h2><a id="Page_89" name='Page_89'></a>CAP&Iacute;TULO IV</h2>
+ <h3>EL ATAQUE Y LA DEFENSA.</h3>
+ <p>Durante quince d&iacute;as Roussel sufri&oacute; valerosamente esta
+ situaci&oacute;n tan nueva y tan penosa. Pensaba: "Es el primer momento; esto
+ pasar&aacute;. Un nuevo capricho seguir&aacute; al actual y ya no habr&aacute;
+ cuesti&oacute;n. Podremos entonces respirar, lejos de la horrible Clementina, y vivir
+ en paz." Pero sus esperanzas optimistas no se realizaron. &iquest;Era que Mauricio
+ estaba m&aacute;s seriamente enamorado que lo que hab&iacute;a dicho? &iquest;Era que
+ la violencia hecha &aacute; sus sentimientos hab&iacute;a aumentado su fuerza en vez
+ de disminuirla? Mauricio cambiaba mucho, f&iacute;sica y moralmente. &Eacute;l, que
+ era la actividad misma, pasaba d&iacute;as enteros tendido en el div&aacute;n de su
+ estudio, fumando cigarrillos. No cog&iacute;a un pincel. El boceto de la <i>Virgen
+ del bordado</i> y el cuadro de los <i>Desposados</i> estaban vueltos hacia la pared.
+ Ten&iacute;a en completo abandono los estudios <a id="Page_90"
+ name='Page_90'></a>empezados para la decoraci&oacute;n de la sala de actos de la
+ alcald&iacute;a de Saint-Denis; importante trabajo obtenido en buena lid, en un
+ concurso en el que tuvo por antagonistas &aacute; los m&aacute;s c&eacute;lebres
+ pintores. Nada le interesaba. Estaba sufriendo una crisis de desaliento y de
+ disgusto.</p>
+ <p>Por la primera vez en su vida, Roussel le ve&iacute;a de este modo, lo que le
+ alarmaba seriamente. Disimulaba, sin embargo y no lo interrogaba, temiendo una
+ respuesta que abriese de nuevo el debate. Esperaba todav&iacute;a que "aquello
+ pasara", pero ve&iacute;a que no "pasaba" jam&aacute;s.</p>
+ <p>Por las tardes Mauricio sal&iacute;a solo con frecuencia. Las primeras veces,
+ Roussel le hab&iacute;a preguntado: "&iquest;Ad&oacute;nde vas?" y el joven le
+ hab&iacute;a ense&ntilde;ado un &aacute;lbum, y respondido: "Voy &aacute; buscar
+ apuntes ..." Y no hab&iacute;a invitado &aacute; su tutor &aacute; que le
+ acompa&ntilde;ase y hasta, pareciendo temer que &eacute;ste se lo propusiera, casi se
+ hab&iacute;a escapado. Roussel no hab&iacute;a repetido la pregunta; pero un
+ d&iacute;a en que el &aacute;lbum de los croquis estaba sobre una mesa, en ausencia
+ del pintor, hab&iacute;a levantado la cubierta, recorrido las hojas y adquirido la
+ certeza de que todas estaban inmaculadas. Entonces, &iquest;en qu&eacute; pasaba
+ Mauricio los d&iacute;as? &iquest;Habr&iacute;a faltado &aacute; su promesa y vuelto
+ &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard? Roussel no lo sospech&oacute; siquiera;
+ sab&iacute;a que <a id="Page_91" name='Page_91'></a>era incapaz de faltar &aacute; un
+ compromiso. Y sin embargo, &iquest;qu&eacute; hac&iacute;a?</p>
+ <p>Resolvi&oacute; seguirle, y una tarde en que Mauricio hab&iacute;a salido por el
+ camino de Saint-Cloud con el famoso &aacute;lbum de las hojas en blanco, Fortunato se
+ dispuso &aacute; ir de lejos en su seguimiento. Pudo sin dificultad no perderle de
+ vista, porque el joven marchaba sin desconfianza. Ni una sola vez se volvi&oacute; y
+ en el camino polvoriento, su silueta se destacaba visible &aacute; quinientos pasos
+ de distancia. Volvi&oacute; hacia la derecha; tom&oacute; un sendero de
+ traves&iacute;a que conduc&iacute;a al bosque y una vez llegado &aacute; la espesura,
+ se sent&oacute;, con el &aacute;lbum sobre las rodillas y permaneci&oacute;
+ m&aacute;s de una hora sin moverse, como si esperase &aacute; alguien, pero nadie
+ lleg&oacute;. Sali&oacute; de su abstracci&oacute;n y &aacute; paso lento, siguiendo
+ su paseo, se dirigi&oacute; hacia la Celle-Saint-Cloud.</p>
+ <p>Fortunato se estremeci&oacute;. &iquest;Se habr&iacute;a enga&ntilde;ado?
+ &iquest;Ser&iacute;a capaz Mauricio de tanto disimulo? &iexcl;Qu&eacute;!
+ &iquest;ir&iacute;a &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard? &iexcl;No!
+ imposible. Y, sin embargo, tomaba una direcci&oacute;n nada dudosa hacia una
+ plazoleta en la que desembocaba la callejuela donde el joven hab&iacute;a sido
+ atropellado. Pero Mauricio, en vez de apretar el paso, como aquel &aacute; quien se
+ espera, le acortaba. Dobl&oacute; la esquina de la calleja y all&iacute; se detuvo su
+ tutor. <a id="Page_92" name='Page_92'></a>Mauricio avanz&oacute; hasta que pudo
+ descubrir el terrapl&eacute;n de la quinta y all&iacute;, oculto detr&aacute;s de una
+ espesura de madreselvas que brotaban en la cerca de un jard&iacute;n,
+ esper&oacute;.</p>
+ <p>Desde su puesto de observaci&oacute;n, Roussel le ve&iacute;a mirar con
+ insistencia hacia la finca de la se&ntilde;orita Guichard. Y hasta le ve&iacute;a la
+ cara lo bastante para notar su profunda tristeza. &iquest;Esto era, pues, el objeto
+ de sus paseos misteriosos? Ven&iacute;a &aacute; contemplar el sitio donde
+ hab&iacute;a visto por primera vez &aacute; Herminia. Esperaba verla de lejos si
+ pasaba por la alameda de las ramas colgantes. Acaso ella se mostrase tan triste como
+ &eacute;l y entonces, esa identidad de sentimientos ser&iacute;a un alivio para su
+ pena. Y el curtido coraz&oacute;n de Fortunato se apret&oacute; al recibir esta
+ prueba de la pena efectiva y devoradora del hijo &aacute; quien amaba tan
+ tiernamente.</p>
+ <p>Una gran melancol&iacute;a se apoder&oacute; de &eacute;l. Presinti&oacute; que
+ estaba destinado al m&aacute;s cruel de los sacrificios; el de la tranquilidad de sus
+ &uacute;ltimos d&iacute;as. Vi&oacute; que no podr&iacute;a dudar entre su dolor y el
+ de Mauricio. Estim&oacute; que no era justo aceptar el sufrimiento de aquella
+ juventud como precio de la quietud de su vejez. No hab&iacute;a igualdad entre la
+ vida del uno, en su aurora, y la del otro, en su ocaso. Por &uacute;ltimo,
+ temi&oacute; que Mauricio le juzgase ego&iacute;sta y tuviese de Clementina mejor
+ opini&oacute;n que <a id="Page_93" name='Page_93'></a>de &eacute;l y quiso demostrar
+ la diferencia que hab&iacute;a entre ellos y hacer apreciar su abnegaci&oacute;n
+ comparada con la inflexibilidad de la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Mauricio dej&oacute; su sitio lentamente y como &aacute; disgusto. Aquel
+ d&iacute;a Herminia no hab&iacute;a aparecido en el jard&iacute;n. Tom&oacute; de
+ nuevo el camino del bosque, con la cabeza baja y al llegar &aacute; la plazoleta,
+ arroj&oacute; un grito ahogado y palideci&oacute;: su tutor estaba delante de
+ &eacute;l. El anciano estaba grave y un poco p&aacute;lido, pero su fisonom&iacute;a
+ y su actitud no acusaban enfado alguno. Viendo &aacute; Mauricio perplejo, se
+ adelant&oacute; sin hablar, le cogi&oacute; afectuosamente el brazo y march&oacute;
+ &aacute; su lado en direcci&oacute;n &aacute; Montretout.</p>
+ <p>Despu&eacute;s de algunos minutos de silencio, levant&oacute; la cabeza,
+ mir&oacute; &aacute; su hijo adoptivo con dulzura y dijo con voz enternecida:</p>
+ <p>&mdash;As&iacute; pues, hijo m&iacute;o; &iquest;<i>eso</i> es m&aacute;s fuerte
+ que t&uacute;? &iquest;Es absolutamente preciso que la vuelvas &aacute; ver?</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras tan afectuosas, tan verdaderamente paternales, Mauricio,
+ conmovido, balbuce&oacute; con voz alterada:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! mi querido padrino, perd&oacute;neme usted, pero &iexcl;es tanta
+ mi pena!...</p>
+ <p>&mdash;Vamos, hijo m&iacute;o; has hecho lo que has po<a id="Page_94"
+ name='Page_94'></a>dido, bien lo veo; &aacute; m&iacute; me toca hacer el resto.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Padrino m&iacute;o!...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Acaso has cre&iacute;do que te he criado como lo he hecho, durante
+ veinte a&ntilde;os, para cambiar de repente, el mejor d&iacute;a, y hacerte
+ desgraciado? &iexcl;No, no! Te quiero para ti mismo y no para m&iacute; y no puedo
+ soportar la idea de que alimentas una pena que una palabra m&iacute;a puede
+ disipar.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! pero yo no aceptar&eacute; que usted tenga el menor disgusto por
+ mi causa, interrumpi&oacute; Mauricio con energ&iacute;a. Soy un cobarde por no haber
+ sabido soportar mejor esta decepci&oacute;n. Pero yo dar&eacute; buena cuenta de mi
+ debilidad ... Hace mucho tiempo que estoy proyectando un viaje &aacute; Espa&ntilde;a
+ ... Partir&eacute; ... partiremos juntos.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No!, dijo tristemente Roussel; porque llevar&iacute;as contigo el
+ recuerdo de Herminia y ser&iacute;as a&uacute;n m&aacute;s desgraciado estando lejos
+ de ella ... Y yo tendr&iacute;a la doble tristeza de verte sufrir y de pensar que
+ sufr&iacute;as por ser yo un ego&iacute;sta ... Lo que me imped&iacute;a dejarte en
+ libertad de amar &aacute; esa muchacha, que es sin duda adorable y buena....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! mi querido padrino; si usted hablase con ella solamente un
+ cuarto de hora, estar&iacute;a usted seguro de ello. La dulzura de su voz, la gracia
+ de su mirada, todo atestigua un coraz&oacute;n exquisito.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_95" name='Page_95'></a>Yo creo que si t&uacute; te has puesto
+ &aacute; amarla tan deprisa y tan fuerte, dijo Fortunato sonriendo, es que tiene un
+ encanto irresistible.</p>
+ <p>&mdash;Y con todo eso, es tan modesta, tan bien educada....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! no se parece &aacute; Clementina ... Pero te dec&iacute;a que me
+ hab&iacute;a contenido el temor de que fueses v&iacute;ctima de la se&ntilde;orita
+ Guichard, como lo he sido yo ... He pensado mucho en todas estas cosas desde que
+ volv&iacute; de mi viaje y he adquirido la certidumbre de que podr&aacute;s escapar
+ al peligro. &iquest;Qu&eacute; es lo que t&uacute; quieres, en suma? Una mujer y no
+ una fortuna. Y bien; c&aacute;sate con Herminia, y si la se&ntilde;orita Guichard te
+ atormenta, coges &aacute; tu mujer del brazo y te la llevas. T&uacute; ser&aacute;s
+ siempre independiente. As&iacute; pues si Herminia te ama....</p>
+ <p>&mdash;Me amar&aacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Debe amarte ya! Pero la se&ntilde;orita Guichard estar&aacute;, de
+ seguro, furiosa por no haberte visto desde hace dos semanas. Va &aacute; ser preciso
+ jugar mano &aacute; mano con esa buena pieza. &iquest;Est&aacute;s dispuesto &aacute;
+ seguir el plan que te voy &aacute; trazar?</p>
+ <p>&mdash;Ciegamente.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien, escucha. Si cometieras la imprudencia de presentarte
+ ma&ntilde;ana en la Celle-Saint-Cloud, con el aire radiante y diciendo &aacute;
+ Clementina: "&iexcl;Heme aqu&iacute;! Mi tutor consiente en que <a id="Page_96"
+ name='Page_96'></a>me case con su sobrina de usted; &iquest;quiere usted concederme
+ su mano?" puedes estar seguro de que te pondr&iacute;an en la puerta con todos los
+ honores debidos &aacute; tu posici&oacute;n de hijo adoptivo de un hombre execrado.
+ Ser&aacute;, pues, necesario que te presentes con cara de contricci&oacute;n y de
+ inquietud, que pidas hablar en secreto con la se&ntilde;orita Guichard y que cuentes
+ que te he sorprendido yendo &aacute; su casa y que ha habido entre los dos una escena
+ violenta, cuya conclusi&oacute;n ha sido este <i>ultim&aacute;tum</i> formulado por
+ m&iacute;: romper toda relaci&oacute;n con mi enemiga &oacute; abandonar mi casa.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;Ser&aacute; preciso abandonar &aacute;
+ usted?</p>
+ <p>&mdash;Durante el tiempo necesario para las capitulaciones y hasta el matrimonio.
+ Si Clementina te viese continuar viviendo conmigo, como es lista, sospechar&iacute;a
+ alguna astucia y te dar&iacute;a que sentir. La &uacute;nica probabilidad de
+ &eacute;xito que tienes con ella es aparecer enfadado conmigo y que sea yo el
+ condenado &aacute; sufrir. De este modo te acoger&aacute; como &aacute; un aliado,
+ porque, es triste decirlo, pero ella no entrega su sobrina &aacute; un buen muchacho
+ capaz de hacerla feliz, sino &aacute; un hijo ingrato que pone en peligro la dicha de
+ mi vida. No protestes; yo sabr&eacute;, naturalmente, &aacute; qu&eacute; atenerme y
+ la apariencia de la falta bastar&aacute;. T&uacute;, continuar&aacute;s
+ am&aacute;ndome tanto m&aacute;s cuanto m&aacute;s grande te parezca mi <a
+ id="Page_97" name='Page_97'></a>sacrificio. Pero no dejes sospechar nuestro convenio
+ ni demuestres cari&ntilde;o hacia m&iacute;: el d&iacute;a en que Clementina no vea
+ en ti un instrumento de rencor, te odiar&aacute; y todo se habr&aacute; perdido.</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;despu&eacute;s?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Despu&eacute;s ... despu&eacute;s ser&aacute; cuando empiecen
+ las verdaderas dificultades. Tendr&aacute;s que mostrarte lleno de deferencia por la
+ se&ntilde;orita Guichard. Si no haces causa com&uacute;n con ella contra m&iacute;,
+ si confiesas una reconciliaci&oacute;n con tu tutor, el diablo se
+ desencadenar&aacute; y entonces sabr&aacute;s &aacute; ciencia cierta lo que es esa
+ se&ntilde;ora ... Porque, amigo m&iacute;o, ahora no puedes juzgarla ... no la
+ conoces.</p>
+ <p>&mdash;Es usted tan bueno, dijo Mauricio con alguna indecisi&oacute;n, que me voy
+ &aacute; atrever &aacute; dirigirle una pregunta verdaderamente arriesgada ...
+ Llegado el caso, &iquest;consentir&iacute;a usted en reconciliarse con la
+ se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Consentir&eacute; en todo para hacerte dichoso! Pero no te hagas
+ ilusiones; es &aacute; Clementina &aacute; la que habr&aacute; que decidir. Yo
+ jam&aacute;s le he hecho nada malo, si se except&uacute;a el no querer llamarme
+ bar&oacute;n de Pontournant y dejarla para vestir im&aacute;genes.... No puedo hacer
+ m&aacute;s que ofrecerme &aacute; estrechar su mano ... Y te doy mi palabra de que
+ tendr&eacute; ese hero&iacute;smo....</p>
+ <p>&mdash;Entonces todo saldr&aacute; &aacute; pedir de boca. Usted <a id="Page_98"
+ name='Page_98'></a>exagera su rencor. La edad ha amortiguado los fuegos de su
+ c&oacute;lera ... Se ha calmado mucho.</p>
+ <p>&mdash;Eso me asombra ... El vino gana en sabor al hacerse viejo, pero el vinagre,
+ por el contrario, aumenta en acidez ... Y la acidez de Clementina.... Cuando la
+ conozcas, ver&aacute;s lo que es bueno.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Padrino m&iacute;o!</p>
+ <p>&mdash;No; no lo digo para retirar mi promesa. Estoy decidido, pero s&eacute;
+ &aacute; lo que me comprometo. Hace veinte a&ntilde;os, retroced&iacute; ante el
+ abismo; ahora me arrojar&eacute; &aacute; &eacute;l. &iquest;No hubo en Roma un ser
+ sublime llamado Curtius que se ech&oacute; armado en una sima para apaciguar &aacute;
+ los dioses?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, padrino m&iacute;o; ese fu&eacute; el asunto de mi primer
+ concurso para el premio de Roma.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien &iexcl;yo imitar&eacute; &aacute; ese m&aacute;rtir! Pero, cuando
+ est&eacute; en el fondo, &iquest;no me dejar&aacute;s solo?</p>
+ <p>&mdash;Seremos dos para acompa&ntilde;ar &aacute; usted, para amarle.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, corriente. Dame hoy doble raci&oacute;n de ternura, porque desde
+ ma&ntilde;ana viviremos separados ... &iexcl;As&iacute; lo exige la
+ pol&iacute;tica!</p>
+ <p>Hab&iacute;an llegado &aacute; la verja de la quinta de Montretout; entraron y
+ pasaron la velada haciendo proyectos para el porvenir.</p>
+ <p>Al d&iacute;a siguiente, como hab&iacute;a dispuesto Roussel, Mauricio se
+ present&oacute; en la Celle-Saint-Cloud y <a id="Page_99"
+ name='Page_99'></a>fu&eacute; recibido sin dificultades. Introducido en el
+ sal&oacute;n, tuvo que esperar alg&uacute;n tiempo. Sin duda la se&ntilde;orita
+ Guichard quer&iacute;a tomarse tiempo para pensar lo que iba &aacute; decir y acaso
+ tambi&eacute;n ense&ntilde;ar &aacute; Herminia adornada con elegante sencillez. Sin
+ embargo, la due&ntilde;a de la casa apareci&oacute; sola y avanz&oacute; con la
+ frente oscurecida por una nube.</p>
+ <p>&mdash;Celebro infinito ver &aacute; usted, se&ntilde;or Aubry, dijo con voz
+ bastante firme. Sin duda ha estado usted enfermo, porque hace quince d&iacute;as que
+ no sabemos de usted.</p>
+ <p>&mdash;Disp&eacute;nseme usted, se&ntilde;orita, pero no he estado enfermo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! exclam&oacute; Clementina con severidad amenazadora. Entonces
+ habr&aacute; usted estado ausente.</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;orita; he estado en Montretout....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Tan cerca?, dijo expresando una &aacute;spera iron&iacute;a.
+ Entonces, &iquest;qu&eacute; le ha impedido &aacute; usted venir?</p>
+ <p>&mdash;He tenido vivos disgustos ... disgustos de familia ... Mi tutor ha vuelto
+ y....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute;?... interrog&oacute; Clementina, devorada por una
+ ardiente curiosidad.</p>
+ <p>&mdash;Y se han producido entre nosotros algunas dificultades....</p>
+ <p>&mdash;Las palabras sal&iacute;an penosamente de la boca de Mauricio. Era preciso
+ que amase mucho &aacute; <a id="Page_100" name='Page_100'></a>Herminia y que su
+ padrino, en el momento de salir, le hubiese recomendado de nuevo el disimulo, para
+ que se decidiese &aacute; mentir de aquel modo. Pero no le fu&eacute; necesaria mucha
+ habilidad. En un instante, la actitud de la se&ntilde;orita Guichard hab&iacute;a
+ cambiado. Su violencia desapareci&oacute;, las nubes de su frente se disiparon y con
+ la faz radiante, sonri&oacute; &aacute; Mauricio como &aacute; un amigo. Le
+ tom&oacute; la mano, le atrajo hacia ella en un canap&eacute; y exclam&oacute;, con
+ los ojos brillantes de alegr&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pobre joven! cu&eacute;nteme usted eso.</p>
+ <p>Mauricio cont&oacute; lo que hab&iacute;a convenido con Roussel y pudo comprender
+ en la triunfante exaltaci&oacute;n de Clementina hasta qu&eacute; punto su padrino le
+ hab&iacute;a dicho la verdad. S&iacute;; el m&oacute;vil &uacute;nico de la
+ se&ntilde;orita Guichard era su rencor implacable; todo estaba subordinado en su
+ existencia al deseo de hacer mal &aacute; Fortunato. Era esto tan evidente, tan
+ claro, que &aacute; Mauricio se le pasaron ganas de levantarse y exclamar: "Todo lo
+ que estoy contando es falso de la cruz &aacute; la fecha. Mi padrino es el mejor de
+ los hombres y antes que causarme la m&aacute;s peque&ntilde;a pena est&aacute;
+ dispuesto &aacute; olvidar lo que usted le ha hecho y &aacute; reconciliarse con
+ usted."</p>
+ <p>Pero no tuvo tiempo. La se&ntilde;orita Guichard se levant&oacute;, llam&oacute; y
+ dijo al criado: "Ruegue usted <a id="Page_101" name='Page_101'></a>&aacute; la
+ se&ntilde;orita Herminia que venga." Esta sencilla frase borr&oacute; los
+ escr&uacute;pulos de Mauricio. Pens&oacute; que iba &aacute; ver &aacute; la Virgen
+ del bordado y que podr&iacute;a acabar su boceto del natural. El amor al arte, su
+ ternura por Herminia; todo iba &aacute; ser satisfecho al mismo tiempo. Bendijo
+ mentalmente al hombre que le proporcionaba todas estas satisfacciones y jur&oacute;
+ indemnizarle del esfuerzo que le habr&iacute;a costado el resignarse. Precisamente la
+ se&ntilde;orita Guichard se volv&iacute;a hacia &eacute;l con complacencia y le
+ dec&iacute;a con &eacute;nfasis:</p>
+ <p>&mdash;Olvide usted el mal proceder de un hombre ego&iacute;sta. Yo le
+ devolver&eacute; la afecci&oacute;n que &eacute;l le retira.... y usted
+ encontrar&aacute; en mi casa, cerca de m&iacute;, la compensaci&oacute;n de sus
+ cuidados....</p>
+ <p>Una &uacute;ltima sacudida de su honradez indignada estuvo &aacute; punto de
+ apoderarse de Mauricio ... Ya abr&iacute;a la boca para responder: "No necesito
+ compensaciones y usted ser&iacute;a incapaz de amar &aacute; nadie, ni &aacute; su
+ sobrina, como yo soy amado por mi tutor."</p>
+ <p>Pero entr&oacute; Herminia, rubia, sonrosada, fresca, sonriente; y todo
+ qued&oacute; olvidado.</p>
+ <p>El plan formado por Roussel resultaba, por otra parte, en todas sus partes, y
+ Mauricio, con el ego&iacute;smo natural del hombre, gozaba tan plenamente de su dicha
+ como su padrino ten&iacute;a el <a id="Page_102" name='Page_102'></a>coraz&oacute;n
+ &aacute; la vez satisfecho y desgarrado. Sin embargo, el joven no olvidaba al que se
+ hab&iacute;a sacrificado por &eacute;l y le escrib&iacute;a largo y tendido todas las
+ tardes al volver &aacute; Par&iacute;s, despu&eacute;s de haber comido en la
+ Celle-Saint-Cloud, porque com&iacute;a todas las tardes con su futura, hasta tal
+ punto tem&iacute;a Clementina que se le escapase su prisionero. Sus cartas estaban
+ llenas de noticias s&oacute;brela actitud de Clementina, sobre sus palabras, sobre la
+ gracia y la bondad de Herminia. Roussel respond&iacute;a dando instrucciones &aacute;
+ su hijo y recomend&aacute;ndole prudencia y, sobre todo, discreci&oacute;n.
+ Jam&aacute;s se permit&iacute;a una palabra desagradable respecto de su enemiga;
+ nunca una cr&iacute;tica amarga. Desde el d&iacute;a en que Mauricio fu&eacute;
+ admitido en casa de la se&ntilde;orita Guichard, Fortunato pens&oacute;, con mucha
+ delicadeza, que conven&iacute;a poner en buen lugar ante su pupilo &aacute; una mujer
+ con la que iba &aacute; estar unido por estrechos lazos.</p>
+ <p>De vez en cuando, cuando se aburr&iacute;a mucho en Montretout, hac&iacute;a una
+ escapada &aacute; Par&iacute;s &eacute; iba &aacute; sorprender &aacute; Mauricio,
+ por la ma&ntilde;ana, en su estudio. Llegaba con la cara radiante y las manos llenas
+ de flores de sus estufas; abrazaba &aacute; su querido hijo, le contemplaba, le
+ acosaba &aacute; preguntas y daba vueltas &aacute; su alrededor con inquieta ternura.
+ Pero prontamente ve&iacute;a que Mau<a id="Page_103" name='Page_103'></a>ricio no
+ hab&iacute;a dejado de quererlo y se iba dichoso.</p>
+ <p>Tomaba precauciones, parque sab&iacute;a que era espiado. En varias ocasiones
+ hab&iacute;a sorprendido rondando su casa al primo Bobart, el confidente de
+ Clementina, y hasta le hab&iacute;a visto seguirle &aacute; Par&iacute;s. El darle
+ esquinazo no hab&iacute;a sido m&aacute;s que un juego. Las robustas piernas de
+ Fortunato hab&iacute;an burlado f&aacute;cilmente el espionaje del antiguo abogado.
+ Preguntado Mauricio acerca de este personaje hab&iacute;a contado que Bobart iba con
+ mucha frecuencia &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard. Una vez hab&iacute;a
+ llevado consigo &aacute; su hijo, oficial de h&uacute;sares y aspirante desahuciado
+ &aacute; la mano de Herminia. Pero ni el padre ni el hijo parec&iacute;an peligrosos.
+ Roussel, sin embargo, pon&iacute;a &aacute; su pupilo en guardia contra ellos.</p>
+ <p>&mdash;Mientras no hayas salido de la iglesia con tu mujer del brazo, le
+ dec&iacute;a, no habr&aacute;n acabado las dificultades. Y realmente, entonces
+ empezar&aacute;n de nuevo. Navegas entre escollos; no lo olvides. No sabes de lo que
+ es capaz Clementina. Es mujer que por una sospecha puede echarlo todo &aacute; rodar
+ el &uacute;ltimo d&iacute;a, en la alcald&iacute;a misma. Por mucho que
+ desconf&iacute;es, nunca ser&aacute; bastante.</p>
+ <p>Mauricio encontraba un poco pueriles tantas precauciones. Hab&iacute;a dado un
+ largo paseo por el jard&iacute;n con Herminia y sab&iacute;a que pod&iacute;a contar
+ con <a id="Page_104" name='Page_104'></a>ella por completo, porque tambi&eacute;n le
+ amaba. Aquellos corazones se hab&iacute;an entregado al mismo tiempo y no
+ deb&iacute;an separarse jam&aacute;s.</p>
+ <p>Una ma&ntilde;ana, al llegar al estudio, Roussel encontr&oacute; &aacute; su hijo
+ m&aacute;s contento que de costumbre y cuando le pregunt&oacute; la causa,
+ &eacute;ste sac&oacute; del bolsillo una carta y se la entreg&oacute;. Era de
+ Herminia, que llamaba &aacute; Roussel "querido padre," le daba las gracias por su
+ abnegaci&oacute;n, le promet&iacute;a pag&aacute;rsela con su cari&ntilde;o, y le
+ abrazaba, entretanto, de todo coraz&oacute;n. El buen se&ntilde;or se
+ enterneci&oacute; al principio y asegur&oacute; que aquella chiquilla era
+ verdaderamente deliciosa, pero despu&eacute;s reflexion&oacute; y acab&oacute; por no
+ aprobar que Mauricio la hubiese revelado su t&aacute;ctica. &iexcl;Las mujeres son
+ tan charlatanas! &iquest;Podr&iacute;an estar seguros de que, con la mejor
+ intenci&oacute;n, no cometer&iacute;a Herminia alguna indiscreci&oacute;n, aunque
+ fuese ligera? Porque si Clementina vislumbraba solamente la verdad....</p>
+ <p>Esta vez Mauricio trat&oacute; &aacute; su tutor de visionario y dijo que
+ exageraba verdaderamente el car&aacute;cter de las personas. La misma se&ntilde;orita
+ Guichard estaba tan contenta con este matrimonio, que si ahora se le descubriese la
+ buena inteligencia de Mauricio y de su tutor, no cambiar&iacute;a en nada sus
+ proyectos. Herminia y &eacute;l estaban convencidos de que aquella atm&oacute;sfera
+ de pura alegr&iacute;a hab&iacute;a dulcificado <a id="Page_105"
+ name='Page_105'></a>su coraz&oacute;n y de que se prestar&iacute;a de buen grado
+ &aacute; reconciliarse con Roussel.</p>
+ <p>&Eacute;ste, ante una afirmaci&oacute;n que no pod&iacute;a combatir m&aacute;s
+ que por suposiciones fundadas en su experiencia, mov&iacute;a la cabeza y
+ respond&iacute;a deseando que no se equivocasen. De este modo lleg&oacute; la
+ v&iacute;spera del gran d&iacute;a.</p>
+ <p>Por la tarde, despu&eacute;s de una comida muy alegre, y en el momento en que
+ Herminia y Mauricio se dispon&iacute;an &aacute; bajar al jard&iacute;n, la
+ se&ntilde;orita Guichard se adelant&oacute; hacia el pintor y le dijo:</p>
+ <p>&mdash;Querido hijo m&iacute;o, desear&iacute;a hablar cinco minutos con usted ...
+ Herminia me perdonar&aacute; que le separe &aacute; usted de ella ... ser&aacute; la
+ &uacute;ltima vez ... Anda, hermosa m&iacute;a, ve &aacute; coger un ramo de rosas
+ para Mauricio ... Cuando hayas acabado, te le devolver&eacute;....</p>
+ <p>Herminia cambi&oacute; una mirada inquieta con Mauricio y sali&oacute;. Puestos en
+ presencia el uno del otro, el prometido y la t&iacute;a se observaron un momento.
+ Ambos estaban sonrientes pero sus fisonom&iacute;as aparec&iacute;an un tanto
+ contra&iacute;das. La se&ntilde;orita Guichard tom&oacute; la palabra y dijo con voz
+ firme:</p>
+ <p>&mdash;Mi querido Mauricio, henos ya en el d&iacute;a decisivo. Usted me
+ har&aacute; la justicia de reconocer que ni una sola vez le he hablado de m&iacute; y
+ que no he tenido otra preocupaci&oacute;n que la dicha de <a id="Page_106"
+ name='Page_106'></a>ustedes dos. Conviene, sin embargo, que tratemos &aacute; fondo
+ un asunto importante; el de nuestras relaciones en el porvenir. Usted sabe
+ c&oacute;mo he educado &aacute; Herminia y ve la afecci&oacute;n que tiene por
+ m&iacute;. Su ausencia de mi casa producir&iacute;a aqu&iacute; un vac&iacute;o muy
+ cruel y me atrevo &aacute; lisonjearme de que yo tambi&eacute;n har&iacute;a alguna
+ falta &aacute; esa ni&ntilde;a.... No quiero, sin embargo, ser obst&aacute;culo
+ &aacute; la libertad necesaria &aacute; dos j&oacute;venes, ni interponerme entre
+ vosotros ... He reflexionado mucho en estos detalles, que no dejar&aacute;n de tener
+ influencia en nuestra tranquilidad futura, y he aqu&iacute; lo que voy &aacute;
+ proponer &aacute; usted. Acabaremos aqu&iacute; el verano y el a&ntilde;o que viene
+ har&eacute; preparar vuestras habitaciones y un hermoso estudio en el edificio donde
+ est&aacute;n situados los cuartos de los amigos ... Usted le conoce, porque
+ all&iacute; fu&eacute; donde pas&oacute; la enfermedad producida por su accidente ...
+ Estar&eacute;is, por tanto, independientes, y yo gozar&eacute; de vuestra
+ presencia.... Comer&eacute;is conmigo, si as&iacute; lo quer&eacute;is, y
+ recibir&eacute;is &aacute; vuestros amigos como si fueseis los due&ntilde;os de la
+ casa ... Yo ser&eacute; la que represente el papel de una invitada ... En
+ Par&iacute;s os ofrezco el entresuelo de mi casa de la calle de Courcelles ... Yo
+ vivo en el primero. Estar&eacute;is, pues, en vuestra casa, en completa
+ separaci&oacute;n, si eso os conviene ... El estudio lo tendr&aacute; usted donde
+ guste, porque no le hay en <a id="Page_107" name='Page_107'></a>la casa y, por otra
+ parte, las idas y venidas de los modelos podr&iacute;an molestaros. Es mejor que ni
+ su mujer de usted ni yo nos encontremos con esas personas, ordinariamente un poco ...
+ libres ... Ya ve usted que soy un poco exigente, aunque no lo parezca; mi
+ pretensi&oacute;n se reduce &aacute; no separarme por completo de mi sobrina y gozar
+ tambi&eacute;n un poco de vuestra dicha.</p>
+ <p>Hubo un momento de silencio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y bien!, continu&oacute; Clementina, &iquest;no responde usted?
+ &iquest;Qu&eacute; le sucede? &iexcl;Parece usted estupefacto!</p>
+ <p>Mauricio lo estaba, en efecto. El exordio lleno de precauciones de Clementina le
+ hab&iacute;a hecho inundarse en sudor fr&iacute;o, porque hab&iacute;a previsto
+ complicaciones horribles. Pero la exposici&oacute;n de aquellas pretensiones,
+ despu&eacute;s de un miedo tal, le parec&iacute;a de una moderaci&oacute;n absoluta.
+ Imbu&iacute;do en las prevenciones de su padrino, esperaba que la se&ntilde;orita
+ Guichard intentar&iacute;a acapararle enteramente, tenerle en tutela, convertirle en
+ una especie de cartujo privado. Y en lugar de tales medidas de rigor, reclamaba
+ modesta y casi humildemente que no se prescindiese de ella. El tirano se
+ metamorfoseaba casi en v&iacute;ctima. Negarla lo que ped&iacute;a hubiera sido
+ conducirse como un hombre sin educaci&oacute;n y sin delicadeza. No pensaba que
+ consentir en habi<a id="Page_108" name='Page_108'></a>tar la Celle-Saint-Cloud en
+ verano, aunque fuese en edificio separado, y en invierno en la calle de Courcelles,
+ aun en otro piso que Clementina, era consentir en la proscripci&oacute;n de Roussel.
+ Porque, sin una completa reconciliaci&oacute;n, &iquest;c&oacute;mo iba &aacute;
+ poder Fortunato ir &aacute; casa de la se&ntilde;orita Guichard para ver &aacute; sus
+ hijos?</p>
+ <p>Mauricio, en la expansi&oacute;n de su alegr&iacute;a, no miraba tan lejos.
+ Adem&aacute;s para &eacute;l la reconciliaci&oacute;n era segura; y como quiera que
+ fuese, en casa de la se&ntilde;orita Guichard &oacute; en otra parte, la vida se le
+ aparec&iacute;a de color de rosa.</p>
+ <p>&mdash;Estoy estupefacto, respondi&oacute;, por la ingeniosa y pr&aacute;ctica
+ sencillez de las combinaciones de usted.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Le parecen &aacute; usted, pues, satisfactorias?</p>
+ <p>&mdash;Absolutamente.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, &iquest;las acepta usted?</p>
+ <p>&mdash;Con much&iacute;simo gusto.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! querido hijo m&iacute;o; ven, quiero abrazarte.</p>
+ <p>&mdash;Y le estrech&oacute; en un abrazo vigoroso, y le plant&oacute; en cada
+ mejilla un beso sonoro. Si Mauricio hubiera estado en aquel momento capaz de
+ reflexionar, la ardiente alegr&iacute;a que la se&ntilde;orita Guichard demostraba,
+ le hubiera puesto en guardia contra la facilidad con que acababa de acceder &aacute;
+ las pretensiones de la desp&oacute;tica solterona; hubiera <a id="Page_109"
+ name='Page_109'></a>pensado que, para empezar, el paso &aacute; que se lo obligaba
+ era muy largo y que si el segundo iba &aacute; ser del mismo tama&ntilde;o, le
+ conducir&iacute;a infaliblemente &aacute; la esclavitud.</p>
+ <p>Pero en aquel momento y gracias &aacute; la &oacute;ptica especial del amor, la
+ se&ntilde;orita Guichard le parec&iacute;a muy moderada. Al volver Herminia, con un
+ haz de flores entre los brazos, encontr&oacute; &aacute; su t&iacute;a y &aacute; su
+ prometido encantados el uno del otro y se regocij&oacute; c&aacute;ndidamente por su
+ buen acuerdo.</p>
+ <p>Clementina triunfaba y apenas pod&iacute;a contener los transportes de su
+ alegr&iacute;a. Una vez franqueado aquel desfiladero, cuyo ataque ven&iacute;a
+ preparando, hac&iacute;a una semana, con habilidad consumada, no ve&iacute;a ante
+ ella obst&aacute;culo alguno. Mauricio, ca&iacute;do en su poder, gracias &aacute; la
+ maga que lo hab&iacute;a encantado, estaba separado de Roussel y la empresa de odio
+ emprendida hac&iacute;a veinte a&ntilde;os recib&iacute;a su complemento.</p>
+ <p>Roussel, con el cual pas&oacute; Mauricio la ma&ntilde;ana, antes de ir &aacute;
+ la Celle-Saint-Cloud para firmar el contrato, no se enga&ntilde;&oacute; acerca del
+ valor de las concesiones que Clementina hab&iacute;a arrancado tan diestramente al
+ joven. Se juzg&oacute; amenazado del modo m&aacute;s grave y comprendi&oacute; que la
+ mujer que hab&iacute;a dirigido contra &eacute;l tan formidables bater&iacute;as, no
+ habr&iacute;a de desarmarse como esperaban los j&oacute;<a id="Page_110"
+ name='Page_110'></a>venes esposos. Pero tuvo el supremo valor de callar sus
+ inquietudes, por no aminorar la alegr&iacute;a de su hijo, no queriendo ver ni una
+ sola arruga en aquella frente radiante. Y para estar m&aacute;s seguro de no ser
+ causa de una complicaci&oacute;n &aacute; &uacute;ltima hora, anunci&oacute; &aacute;
+ Mauricio que part&iacute;a para el Havre.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero volver&aacute; usted ma&ntilde;ana por la ma&ntilde;ana?
+ pregunt&oacute; Mauricio con alg&uacute;n cuidado.</p>
+ <p>&mdash;Ma&ntilde;ana por la tarde. Cuando est&eacute;is casados, me
+ presentar&eacute; en casa de la se&ntilde;orita Guichard seg&uacute;n vuestro deseo,
+ y har&eacute; cuanto sea posible para asegurar la concordia general.</p>
+ <p>&mdash;Gracias, querido padrino, en nombre de Herminia y en el m&iacute;o.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Abr&aacute;zame y que se&aacute;is dichosos!</p>
+ <p>&mdash;El padre y el hijo se estrecharon en un tierno abrazo con una
+ efusi&oacute;n extraordinaria. Y Mauricio parti&oacute; para la Celle-Saint-Cloud,
+ donde Herminia y la se&ntilde;orita Guichard le esperaban para almorzar antes de ir
+ &aacute; la alcald&iacute;a.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_V" name='CAPITULO_V'></a>
+ <h2><a id="Page_111" name='Page_111'></a>CAP&Iacute;TULO V</h2>
+ <h3>DONDE LA VICTORIA SE INCLINA DEL LADO DE LA BONDAD.</h3>
+ <br />
+
+ <p>En el hermoso jard&iacute;n, cerca del terrapl&eacute;n que hab&iacute;a sido
+ testigo de sus primeras palabras, Herminia y Mauricio se paseaban, bajo la
+ b&oacute;veda de &aacute;rboles, mientras la se&ntilde;orita Guichard recib&iacute;a
+ &aacute; los invitados. El se&ntilde;or Tournemine, muy felicitado por el precioso
+ discurso que hab&iacute;a pronunciado el d&iacute;a anterior en la alcald&iacute;a,
+ acababa de llevar &aacute; su mujer, y faltaban los Chevalier, primos de Clementina
+ por parte de madre, los Bobart y los Truchelet, cuyo jefe, Eduardo Truchelet, miembro
+ del Instituto, es el gran profeta de las variaciones atmosf&eacute;ricas.</p>
+ <p>Cuando Truchelet publica en los peri&oacute;dicos y revistas cient&iacute;ficas
+ que el mes de junio ser&aacute; lluvioso y el de diciembre glacial, no hay cuidado;
+ habr&aacute; una sequ&iacute;a excepcional y el invierno ser&aacute; benigno. Nunca
+ se ha hecho justicia &aacute; la memoria <a id="Page_112" name='Page_112'></a>de
+ sabio de Truchelet, y sin embargo, en teor&iacute;a, sus pron&oacute;sticos son
+ indiscutibles.</p>
+ <p>Bobart padre, antiguo abogado, acababa de hacer entrar al miembro del Instituto en
+ su terreno favorito, pregunt&aacute;ndole qu&eacute; influencia ejerc&iacute;a el
+ viento norte sobre el cultivo de los albaricoques en el centro de Francia, y
+ Truchelet, apoyado en la chimenea, se dispon&iacute;a &aacute; probar que el descenso
+ m&aacute;s &oacute; monos r&aacute;pido de la temperatura polar, produciendo mayor
+ &oacute; menor calor en las corrientes submarinas, era causa de las buenas &oacute;
+ malas cosechas en el pa&iacute;s m&aacute;s templado de Europa, cuando la
+ se&ntilde;orita Guichard llam&oacute; &aacute; Bobart con un adem&aacute;n y lo hizo
+ acercarse &aacute; ella.</p>
+ <p>Encontr&aacute;ndose libre, por primera vez desde por la ma&ntilde;ana,
+ quer&iacute;a interrogar &aacute; su fact&oacute;tum.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo va la construcci&oacute;n de la tienda para el baile de
+ esta noche?</p>
+ <p>&mdash;El patio est&aacute; ya cubierto ... Los obreros del se&ntilde;or Belloir
+ no tienen que hacer m&aacute;s que clavar una tela en el suelo y arreglar las sillas
+ ... Se entrar&aacute; por el jard&iacute;n y por las ventanas del piso bajo ...
+ Est&aacute; muy h&aacute;bilmente dispuesto.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ntas personas podr&aacute;n estar sentadas?</p>
+ <p>&mdash;Por lo menos, doscientas.</p>
+ <p>&mdash;Perfectamente. La m&uacute;sica del pueblo, &iquest;ser&aacute; exacta?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_113" name='Page_113'></a>&Aacute; los postres, es decir,
+ &aacute; eso de las nueve, empezar&aacute; &aacute; tocar.</p>
+ <p>&mdash;Seremos treinta y dos &aacute; la mesa. &iquest;Habr&aacute; espacio para
+ todos?</p>
+ <p>El jefe de cocina asegura que cabr&iacute;an cincuenta.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, todo est&aacute; bien.</p>
+ <p>&mdash;T&uacute; triunfas; pero has jugado una partida muy arriesgada. Si ese
+ joven no hubiera sido tan f&aacute;cil de conducir, hubieras podido sufrir alguna
+ aver&iacute;a ... Mientras que otro ...</p>
+ <p>&mdash;Tu hijo, &iquest;no es verdad?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, mi hijo; respondi&oacute; Bobart con aire contristado.</p>
+ <p>&mdash;No agradaba &aacute; Herminia ...</p>
+ <p>&mdash;Si le hubieras dejado hacerle la corte ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;&Eacute;l se la ha hecho, sin pedirme permiso!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Mi hijo? exclam&oacute; estupefacto el antiguo abogado.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, tu hijo, el oficial de h&uacute;sares en persona. Y de tal modo,
+ que se ha permitido escribir &aacute; mi sobrina una esquelita, que Herminia me
+ entreg&oacute;, naturalmente, sin abrir ... Est&aacute; escrita con un buen estilo la
+ tal esquela ... Podr&aacute;s leerla, si quieres ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;Se ha atrevido?...</p>
+ <p>&mdash;Se ha atrevido. Y yo, sin decirte nada, para no disgustarte, mi pobre
+ primo, me atrev&iacute; por mi parte &aacute; decirle que si no cambiaba de proceder,
+ <a id="Page_114" name='Page_114'></a>le pondr&iacute;a en la puerta con todos los
+ honores debidos &aacute; sus galones ...</p>
+ <p>&mdash;Puedes creer, respetable prima m&iacute;a, que yo ignoraba ...</p>
+ <p>&mdash;Hubo un momento en que pens&eacute; que eras t&uacute; el que hab&iacute;as
+ impulsado &aacute; ese badulaque, pero la torpeza de su conducta me prob&oacute;
+ claramente que obraba por su propia iniciativa. Yo no os quiero mal, Bobart. Bien
+ sabes que os profeso una antigua afecci&oacute;n ... En resumen, la adopci&oacute;n
+ de Herminia ha destru&iacute;do las esperanzas que tu hijo pod&iacute;a abrigar
+ respecto de mi herencia, y hace mucho tiempo que he resuelto reparar este perjuicio
+ que os causaba. En mi testamento he asegurado doscientos mil francos &aacute; tu
+ oficial de h&uacute;sares ... Esto le consolar&aacute; ...</p>
+ <p>Bobart, abrumado por esta liberalidad inesperada, se deshizo en protestas; pero
+ Clementina, con la autoridad de una soberana sobre su vasallo, cort&oacute; aquellas
+ expansiones entrando en un orden de ideas que le parec&iacute;a m&aacute;s
+ interesante:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y hay noticias de Roussel esta ma&ntilde;ana?</p>
+ <p>&mdash;Parti&oacute; ayer, como te dije, por el ferrocarril del Havre ... Se ha
+ ido &aacute; digerir su fastidio en la orilla del mar ... Se ha dado el golpe mortal
+ ...</p>
+ <p>&mdash;Le permito vivir, declar&oacute; magn&aacute;nimamente <a id="Page_115"
+ name='Page_115'></a>la se&ntilde;orita Guichard, &aacute; condici&oacute;n de que, en
+ adelante, permanezca en su puesto ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; remedio tiene? Has cortado las garras &aacute; ese
+ le&oacute;n y ya est&aacute; domado ...</p>
+ <p>&mdash;Han sido necesarios veinte a&ntilde;os de lucha para llegar &aacute; ese
+ resultado ... Pero no me arrepiento de mis esfuerzos.</p>
+ <p>&iexcl;Veinte a&ntilde;os de lucha! Clementina llamaba lucha &aacute; la
+ persecuci&oacute;n que hab&iacute;a hecho sufrir al buen Fortunato y contra la cual
+ ni una sola vez se hab&iacute;a &eacute;ste rebelado. Una lucha &aacute; aquella
+ serie no interrumpida de vejaciones y de infamias, sufridas por su enemigo con la
+ paciencia inalterable de un hombre que se da cuenta del peligro de que ha escapado y
+ que se dice: "Habiendo evitado tal desdicha, puedo soportarlo todo con
+ resignaci&oacute;n." &iexcl;Al fin, la se&ntilde;orita Guichard le permit&iacute;a
+ vivir!</p>
+ <p>Y &eacute;l estaba decidido &aacute; usar de ese permiso, porque apenas las
+ &uacute;ltimas palabras de la t&iacute;a de Herminia se hab&iacute;an confundido con
+ el hueco rumor de las disertaciones de Truchelet, cuando entr&oacute; un criado, se
+ aproxim&oacute; &aacute; la due&ntilde;a de la casa, &eacute; inclin&aacute;ndose
+ respetuosamente, murmur&oacute; esta frase:</p>
+ <p>&mdash;El se&ntilde;or Fortunato Roussel pregunta si la se&ntilde;orita
+ tendr&aacute; &aacute; bien recibirle.</p>
+ <p><a id="Page_116" name='Page_116'></a>Un rayo cayendo sobre la casa; las palabras
+ prof&eacute;ticas del fest&iacute;n de Baltasar apareciendo en la pared en letras de
+ fuego; el nivel del Sena cambiando de repente y haciendo que el r&iacute;o se
+ precipitase sobre el jard&iacute;n; el Presidente de la Rep&uacute;blica apareciendo
+ de pronto escoltado por su cuarto militar para bailar en la boda de Herminia;
+ ning&uacute;n cataclismo, ninguna manifestaci&oacute;n divina, ninguna
+ inverosimilitud social, hubieran causado &aacute; Clementina un estupor semejante al
+ que sinti&oacute;.</p>
+ <p>Sus ojos se abrieron inmensos; una llama subi&oacute; &aacute; su frente;
+ despu&eacute;s se puso p&aacute;lida como una muerta y sus manos se abrieron y se
+ cerraron en el vac&iacute;o. Quiso hablar y no pudo m&aacute;s que producir un ruido
+ que lo mismo expresaba alegr&iacute;a que terror.</p>
+ <p>Ya Bobart extend&iacute;a el brazo para sostener &aacute; su respetable amiga,
+ cuando por un supremo esfuerzo de la voluntad, Clementina recobr&oacute; su aplomo,
+ domin&oacute; &aacute; su cerebro y tomando una decisi&oacute;n, dijo:</p>
+ <p>&mdash;H&aacute;gale usted entrar en el saloncillo.</p>
+ <p>Y como Bobart, con la boca abierta, parec&iacute;a pedir una explicaci&oacute;n,
+ le dirigi&oacute; una mirada fulminante y le dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Conque estaba en el Havre!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_117" name='Page_117'></a>Pero, mi bella prima ...</p>
+ <p>En los momentos cr&iacute;ticos, Bobart ten&iacute;a la costumbre de desarmar
+ &aacute; Clementina llam&aacute;ndola "bella prima." La lisonja hizo su efecto. Una
+ sonrisa altanera crisp&oacute; los labios de la se&ntilde;orita Guichard;
+ lanz&oacute; un vigoroso suspiro que la libr&oacute; de su opresi&oacute;n y dijo,
+ mirando con altaner&iacute;a &aacute; su primo aterrado:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Crees que le temo? Ahora vamos &aacute; vernos los dos.</p>
+ <p>&mdash;Viene, sin duda, &aacute; pedir gracia, insinu&oacute; Bobart.</p>
+ <p>Este pensamiento conmovi&oacute; &aacute; Clementina. Hasta entonces no
+ hab&iacute;a imaginado m&aacute;s que un Roussel amenazador y terrible, avanzando
+ armado de derechos iguales &aacute; los suyos y reclamando su parte de afecciones, de
+ dicha y de esperanza, y en un momento se figur&oacute; un Roussel aniquilado,
+ vencido, aproxim&aacute;ndose t&iacute;mido, suplicante y dispuesto &aacute;
+ consentir que se pusiera sobre su cabeza un pie victorioso. Se estremeci&oacute; de
+ alegr&iacute;a y haciendo un adem&aacute;n de soberbia, contest&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es probable! Viene &aacute; capitular ... Bueno, &iexcl;vamos
+ &aacute; ver!.. Sustit&uacute;yeme con mis convidados y que nadie sospeche lo que
+ aqu&iacute; sucede.</p>
+ <p>&mdash;Vete tranquila.</p>
+ <p>Abri&oacute; la puerta y alta la frente, firme la mirada, <a id="Page_118"
+ name='Page_118'></a>entr&oacute; en la habitaci&oacute;n donde esperaba
+ Fortunato.</p>
+ <p>&Eacute;ste estaba de pie cerca de la ventana y miraba &aacute; Herminia y
+ &aacute; Mauricio, que paseaban por el jard&iacute;n. Ignoraban su llegada y,
+ entregados por completo &aacute; la dicha de verse juntos, marchaban con ese andar
+ perezoso &eacute; igual, propio de las parejas enamoradas. En verdad que el paso que
+ Fortunato daba en este momento era para &eacute;l muy penoso, pero todo lo daba por
+ bien empleado al ver &aacute; los j&oacute;venes tan plenamente dichosos.</p>
+ <p>La puerta, al abrirse, le hizo volver la cabeza. Clementina, majestuosa y soberbia
+ estaba delante de &eacute;l.</p>
+ <p>Ambos se examinaron en silencio durante unos instantes. Ella le encontr&oacute;
+ bien con su cabello blanco y rizado que serv&iacute;a de apropiado marco &aacute; una
+ cara llena y sonrosada. Ten&iacute;a, como siempre, hermosa presencia y su elegancia
+ era propia de su edad. Con una amargura que no pudo vencer, Clementina pens&oacute;:
+ "No tiene trazas de haber sufrido mucho."</p>
+ <p>Roussel la salud&oacute; con sonriente cortes&iacute;a y ella hizo una ligera y
+ seca inclinaci&oacute;n de cabeza.</p>
+ <p>&mdash;He aqu&iacute;, dijo, una visita que yo no esperaba y que m&aacute;s que
+ sorprenderme ...</p>
+ <p>&mdash;La vida no es m&aacute;s que una serie de sorpresas, mi querida prima,
+ respondi&oacute;. Fortunato en <a id="Page_119" name='Page_119'></a>tono amable; y
+ ser&eacute; feliz si &eacute;sta que te proporciono te parece agradable.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Te burlas?</p>
+ <p>&mdash;La ocasi&oacute;n no me parece bien escogida para eso.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! tu tacto y tu delicadeza me inspiran muy poca confianza.</p>
+ <p>&mdash;Enhorabuena, dijo Roussel riendo; veo que no has cambiado ... en lo que se
+ refiere al car&aacute;cter, al menos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Te atrever&aacute;s &aacute; dirigirme impertinencias en mi propia
+ casa?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No lo quiera Dios! mi querida prima. Eres siempre la misma en lo
+ moral, pero no en lo f&iacute;sico ... Has ganado mucho.</p>
+ <p>&mdash;Hazme gracia de tus piropos, dijo Clementina en tono m&aacute;s dulce, y
+ ten la bondad de decirme el objeto de tu visita.</p>
+ <p>Pues qu&eacute;, &iquest;no es bastante visible? &iquest;Hacen falta
+ explicaciones? Nuestros hijos se han casado esta ma&ntilde;ana, &iquest;no es este mi
+ sitio en d&iacute;a semejante? S&eacute; las consideraciones que se te deben. Eres la
+ madre de la desposada; yo he servido de padre al novio; la boda se hace en tu casa
+ ... y he venido.</p>
+ <p>&mdash;Jam&aacute;s ha existido lazo alguno de parentesco entre ese joven y
+ t&uacute; ... y despu&eacute;s de la indignidad <a id="Page_120"
+ name='Page_120'></a>de tu conducta respecto de &eacute;l, no tiene ning&uacute;n
+ motivo de reconocimiento. Por consiguiente tu presencia no est&aacute; justificada y
+ nos veremos en la precisi&oacute;n de evitarla.</p>
+ <p>Roussel no se movi&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Es verdad, dijo, que en el primer momento, cuando supe por Mauricio que so
+ quer&iacute;a casar con tu sobrina, experiment&eacute; un vivo descontento contra
+ &eacute;l y le obligu&eacute; &aacute; abandonar mi casa. Pero, despu&eacute;s he
+ reflexionado: la soledad es buena consejera. He pensado que, despu&eacute;s de todo,
+ ese muchacho ten&iacute;a el derecho de amar &aacute; quien quisiera y me he
+ resignado con tu sobrina. Mis informes han sido muy favorables &aacute; Herminia,
+ debo confesarlo; he cambiado de modo de pensar y me he arrepentido de mi conducta con
+ Mauricio. Apruebo su matrimonio, lo reintegro en su situaci&oacute;n de heredero, le
+ devuelvo mi cari&ntilde;o y me preparo &aacute; rivalizar contigo en ternura para la
+ joven pareja.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! exclam&oacute; Clementina levantando los brazos con
+ estupor; &iquest;qu&eacute; es lo que oigo?</p>
+ <p>&mdash;Lo que oyes, querida prima, es el lenguaje de la sana raz&oacute;n. Acaso
+ hab&iacute;as perdido la costumbre de oirle en los veinte a&ntilde;os que hace que no
+ nos vemos, pero nunca es tarde para ceder &aacute; los buenos consejos. Ya ves con
+ qu&eacute; confianza he <a id="Page_121" name='Page_121'></a>venido &aacute; buscarte
+ ...; os que, en realidad, no se trata ya de ti ni de m&iacute;, sino de esos
+ muchachos, que merecen ser dichosos ...</p>
+ <p>&mdash;Nos pasaremos sin ti para su dicha como nos hemos pasado para su
+ matrimonio; llegas tarde. Cuando se quiere imponer condiciones es preciso formularlas
+ antes de firmar las capitulaciones. Hemos arreglado nuestros asuntos sin ti y sin ti
+ continuaremos, quieras &oacute; no. &iexcl;Est&aacute; bien! &iexcl;He aqu&iacute; un
+ divertido personaje que viene &aacute; adjudicarse &eacute;l mismo su parte en una
+ dicha &aacute; cuya preparaci&oacute;n ha sido extra&ntilde;o! T&uacute; has
+ prescindido de nosotros; no te conocemos.</p>
+ <p>&mdash;Pero yo os conozco todav&iacute;a. Me he juzgado m&aacute;s firme de lo que
+ soy en realidad. He cre&iacute;do que podr&iacute;a vivir sin estar rodeado de las
+ atenciones &aacute; que estaba dulcemente acostumbrado y he visto despu&eacute;s que
+ me enga&ntilde;aba y que morir&iacute;a de pena en la soledad.</p>
+ <p>&mdash;Muere; no vemos en ello ning&uacute;n inconveniente.</p>
+ <p>&mdash;Habla por ti, querida prima; pero no en nombre de Mauricio. Estoy seguro de
+ que bastar&aacute; una sola palabra para hacerle venir &aacute; m&iacute; y con
+ &eacute;l &aacute; su mujer.</p>
+ <p>&Aacute; esta afirmaci&oacute;n la se&ntilde;orita Guichard se estremeci&oacute;,
+ porque ve&iacute;a su verosimilitud. Toda su com<a id="Page_122"
+ name='Page_122'></a>binaci&oacute;n estaba fundada en un resentimiento que, gracias
+ al rencor de que supon&iacute;a animado &aacute; Roussel deb&iacute;a ser definitivo.
+ Y de repente, el que ella cre&iacute;a separado de Mauricio por sentimientos que
+ necesariamente deb&iacute;an irse agravando, se presentaba calmado, sereno, con
+ palabras de conciliaci&oacute;n en los labios y prendas de paz en las manos. Ni
+ Mauricio ni Herminia pod&iacute;an ser rigorosos con &eacute;l: uno y otro iban
+ &aacute; saltar de alegr&iacute;a &aacute; las primeras insinuaciones de Fortunato;
+ &eacute;l obedeciendo &aacute; su antiguo cari&ntilde;o y ella seducida por la
+ novedad del personaje, ser&iacute;an conquistados sin remedio. Y ella, Clementina,
+ quedaba en descubierto, en el momento en que se cre&iacute;a invulnerable, y era
+ despose&iacute;da de sus m&aacute;s seguras posiciones por este h&aacute;bil
+ movimiento envolvente del enemigo.</p>
+ <p>"No tengo, pens&oacute;, m&aacute;s que una probabilidad de salirme con la
+ m&iacute;a; buscar querella &aacute; Fortunato, hacerle salir de sus casillas,
+ obligarle &aacute; pronunciar una palabra violenta y llamar en mi socorro &aacute;
+ Mauricio y Herminia, procurando que consideren mi causa como suya Entonces le pongo
+ en la puerta y todo se ha salvado." No bien formado por ella este plan, empez&oacute;
+ &aacute; ponerle por obra. Realmente, si la pol&iacute;tica es, como muchos creen, el
+ arte de embrollar las situaciones <a id="Page_123" name='Page_123'></a>para hacer
+ da&ntilde;o al adversario y sacar provecho para s&iacute; mismo, la se&ntilde;orita
+ Guichard pose&iacute;a estas cualidades en su esfera privada. Se volvi&oacute; hacia
+ Roussel y dijo con &aacute;spera iron&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;En resumen; &iquest;vienes guiado &uacute;nicamente por el ego&iacute;smo?
+ Me dec&iacute;as ahora que no he cambiado ... &iexcl;pues t&uacute; tampoco!</p>
+ <p>&mdash;Soy modesto y no me gustan los privilegios.</p>
+ <p>&mdash;Posees uno, sin embargo, y bastante raro; el de olvidar las injurias ...
+ cuando te lo exige tu inter&eacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Humildad cristiana!</p>
+ <p>&mdash;Pues yo te he conocido menos paciente.</p>
+ <p>&mdash;Se calma uno cuando envejece.</p>
+ <p>&mdash;Y, sin embargo, te he jugado muy malas partidas.</p>
+ <p>&mdash;Eres la &uacute;nica que las recuerda; yo las he olvidado.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y la tapia que he constru&iacute;do delante de tu
+ jard&iacute;n?</p>
+ <p>&mdash;Me ha proporcionado excelentes espaldares.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y el criado que tanto te conven&iacute;a y que te quit&eacute;
+ &aacute; peso de oro?</p>
+ <p>&mdash;Empezaba &aacute; servirme mal.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y el descr&eacute;dito que he arrojado sobre tus costumbres?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_124" name='Page_124'></a>&iexcl;Bah! No me ha disgustado pasar
+ por un vividor.</p>
+ <p>&mdash;En fin; todo lo que he hecho en veinte a&ntilde;os que hace que te
+ aborrezco, y que te lo pruebo, &iquest;ha sido perder el tiempo?</p>
+ <p>&mdash;No; porque ha servido para demostrar que no pod&iacute;as olvidarme.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Eres un insolente!</p>
+ <p>&mdash;Y t&uacute; eres adorable.</p>
+ <p>Clementina se hab&iacute;a avalanzado hacia &eacute;l con la cara descompuesta,
+ los ojos inflamados y la mano amenazadora. Fortunato permanec&iacute;a impasible y
+ sonriente. La solterona le mir&oacute; un instante con extrav&iacute;o,
+ pregunt&aacute;ndose si no era juguete de una pesadilla. Todo cuanto ve&iacute;a y
+ escuchaba hac&iacute;a un cuarto de hora, le parec&iacute;a fant&aacute;stico. Pero
+ Roussel no se desvaneci&oacute; como una aparici&oacute;n; permaneci&oacute; en su
+ sitio y con mucha sangre fr&iacute;a dijo:</p>
+ <p>&mdash;Mi querida prima; creo que debes haber agotado las malas palabras; no
+ busques m&aacute;s en tu fondo de reserva, porque ser&iacute;a in&uacute;til.
+ Comprende que cuando me he decidido &aacute; afrontar tu presencia, es que me
+ sent&iacute;a seguro de m&iacute; mismo. No conseguir&aacute;s hacerme montar en
+ c&oacute;lera, porque me importan poco todas las injurias. Renuncia, pues, &aacute;
+ provocar un esc&aacute;ndalo y res&iacute;gnate. <a id="Page_125"
+ name='Page_125'></a>Estoy aqu&iacute; y, como dijo un ilustre hombre de guerra,
+ aqu&iacute; me quedo.</p>
+ <p>Clementina se vi&oacute; vencida; arroj&oacute; un grito sordo, se le subi&oacute;
+ la sangre &aacute; la cabeza y le pareci&oacute; que la habitaci&oacute;n daba
+ vueltas con extraordinaria rapidez. Extendi&oacute; los brazos buscando un punto de
+ apoyo y oy&oacute; &aacute; su enemigo que exclamaba:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno!; ahora una congesti&oacute;n: no faltaba m&aacute;s que
+ esto.</p>
+ <p>Clementina se desmay&oacute;. Cuando recobr&oacute; el conocimiento, estaba medio
+ tendida en el sof&aacute;; el cuerpo de su vestido estaba desabrochado y Roussel
+ ten&iacute;a cogida su mano y se inclinaba sobre ella con inquietud. Despu&eacute;s
+ de veinte a&ntilde;os, se encontraban en la misma situaci&oacute;n que el d&iacute;a
+ de su rompimiento. Se levant&oacute; azorada y dijo con amargura:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Confiesa que has deseado mi muerte!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! &iquest;Yo?, respondi&oacute; Roussel con un horror
+ sincero; he hecho cuanto he podido para reanimarte; &iquest;por qui&eacute;n me
+ tomas? Vamos, pues; ahora debes estar calmada. Esc&uacute;chame y ver&aacute;s las
+ ventajas que estoy dispuesto &aacute; concederte. Nuestra enemistad es demasiado
+ p&uacute;blica para que pueda cesar sin que demos una explicaci&oacute;n del cambio.
+ Esa explicaci&oacute;n quiero que sea ente<a id="Page_126"
+ name='Page_126'></a>ramente favorable para ti. Diremos que t&uacute; has olvidado tus
+ agravios y que yo he pedido el perd&oacute;n de mis faltas. Yo habr&eacute; dado
+ todos los pasos y t&uacute; habr&aacute;s tenido la grandeza de alma de perdonar.
+ Considera que semejante concesi&oacute;n &aacute; tu amor propio merece alguna
+ indulgencia y que yo la reclamo, no ficticiamente, sino con verdad. Todo lo que pido,
+ es el derecho de amar &aacute; esos muchachos tanto como t&uacute;. Te invito
+ &aacute; una nueva lucha, pero pac&iacute;fica, en la cual el vencedor ser&aacute; el
+ m&aacute;s tierno, el m&aacute;s cari&ntilde;oso para esa joven pareja, que es
+ preciso encuentre f&aacute;cil y expedito el camino del porvenir.</p>
+ <p>Clementina exhal&oacute; un gemido. Aquella grandeza de alma de su enemigo la
+ aniquilaba. Enseguida pens&oacute;: "&iquest;Por qu&eacute; no ha sido tan generoso
+ cuando se trataba de m&iacute;? &iexcl;Cu&aacute;n peque&ntilde;as eran las
+ concesiones que yo le ped&iacute;a comparadas con las que se impone &eacute;l mismo!
+ &iquest;Tanto me odiaba que no quiso concederme nada? Si &eacute;l hubiera querido,
+ sin embargo, hace veinte a&ntilde;os ser&iacute;amos dichosos y esta hija que se casa
+ podr&iacute;a ser nuestra ... &iexcl;Oh! qu&eacute; duro, qu&eacute; ingrato,
+ qu&eacute; culpable ha sido ... y &iexcl;cu&aacute;nto le detesto!"</p>
+ <p>No obstante, no le miraba ya del mismo modo que al principio de la
+ conversaci&oacute;n. La ternura que hab&iacute;a abrigado por Fortunato deb&iacute;a
+ estar bien <a id="Page_127" name='Page_127'></a>arraigada en su coraz&oacute;n,
+ porque, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, se encontraban a&uacute;n vestigios de
+ ella. As&iacute; las antiguas ciudades de Oriente, enterradas bajo el polvo de los
+ siglos, y cuyos restos aparecen inmensos &aacute; los viajeros y les dan ideado una
+ civilizaci&oacute;n colosal.</p>
+ <p>Miraba &aacute; Roussel; le encontraba todav&iacute;a seductor y se exasperaba
+ m&aacute;s y m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;En fin, dijo, es preciso que arreglemos nuestra respectiva
+ situaci&oacute;n. &iquest;T&uacute; pides la paz?</p>
+ <p>&mdash;La imploro.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Reconoces, pues, que no tienes medio de resistir?</p>
+ <p>&mdash;Lo reconozco, y todo lo que t&uacute; quieras por a&ntilde;adidura.</p>
+ <p>&mdash;As&iacute; pues, soy yo la que dicta las condiciones del tratado.</p>
+ <p>&mdash;T&uacute;.</p>
+ <p>&mdash;Ser&aacute; preciso que respetes las estipulaciones hechas por m&iacute;
+ con Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;Si no tienen por objeto impedirme ver &aacute; esos muchachos, las
+ suscribo.</p>
+ <p>&mdash;No contienen semejante cl&aacute;usula.</p>
+ <p>&mdash;Entonces est&aacute; convenido. Venga esa mano.</p>
+ <p>Clementina se la di&oacute; con profunda satisfacci&oacute;n al ver que
+ sal&iacute;a victoriosa de su guerra de veinte a&ntilde;os. Porque resultaba
+ victoriosa, en el fondo, <a id="Page_128" name='Page_128'></a>puesto que Roussel
+ hab&iacute;a tenido que hacer acto de contrici&oacute;n, y en la forma, porque
+ obten&iacute;a p&uacute;blicamente el laurel de la victoria. Tuvo un instante de
+ orgulloso delirio y cuando Roussel la bes&oacute; con galanter&iacute;a el extremo de
+ los dedos murmur&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Roussel, si hubieras querido!</p>
+ <p>Fortunato tuvo miedo de este enternecimiento y respondi&oacute; con
+ volubilidad:</p>
+ <p>&mdash;No pensemos en eso, querida prima. Prepar&eacute;monos &aacute; ser
+ compadres. Y &aacute; prop&oacute;sito, hazme el favor de presentarme &aacute; tu
+ encantadora sobrina.</p>
+ <p>La frente de Clementina se contrajo. Esta primera ejecuci&oacute;n del convenio le
+ padec&iacute;a humillante. Tuvo, sin embargo, que resignarse y abriendo la puerta del
+ sal&oacute;n, llam&oacute; "&iexcl;Bobart!" El antiguo abogado apareci&oacute;, con
+ aire de inquietud, no sabiendo si manifestar cordialidad &oacute; reserva. La actitud
+ de Roussel aument&oacute; su indecisi&oacute;n: el mortal enemigo de la
+ se&ntilde;orita Guichard estaba all&iacute; como en su casa y Clementina no
+ parec&iacute;a dispuesta &aacute; hacerle arrojar &aacute; la calle.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Quieres tener la bondad, amigo m&iacute;o, de enviarme &aacute;
+ Herminia y al se&ntilde;or Aubry?...</p>
+ <p>&mdash;No les prevenga usted que estoy aqu&iacute;, Bobart, a&ntilde;adi&oacute;
+ tranquilamente Fortunato; quiero gozar de su sorpresa.</p>
+ <p><a id="Page_129" name='Page_129'></a>Estupefacto por la desenvoltura de Roussel,
+ Bobart consult&oacute; &aacute; Clementina con una mirada. Ella asinti&oacute; con la
+ cabeza. Entonces el complaciente primo, adivinando que acababan de ocurrir
+ acontecimientos de extraordinaria gravedad, se lanz&oacute; al jard&iacute;n en busca
+ de los j&oacute;venes esposos. Apenas Fortunato y Clementina tuvieron tiempo de
+ advertir la molestia de encontrarse juntos, porque enseguida entraron Herminia y
+ Mauricio. No fu&eacute; necesaria presentaci&oacute;n alguna. Al ver &aacute;
+ Roussel, el novio grit&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mi padrino!</p>
+ <p>Y enseguida Herminia a&ntilde;adi&oacute; en una exclamaci&oacute;n de
+ alegr&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; dicha!</p>
+ <p>Sin pedir explicaci&oacute;n alguna, una s&uacute;bita sospecha hiri&oacute;
+ &aacute; la se&ntilde;orita Guichard como un rayo de luz; pero no tuvo tiempo de
+ reflexionar.</p>
+ <p>Mauricio, empujando &aacute; su mujer hacia los brazos de Roussel se arroj&oacute;
+ en los de Clementina.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! mi querida y respetada t&iacute;a! &iexcl;C&oacute;mo agradecer
+ &aacute; usted su bondad!... &iexcl;Porque &aacute; usted debemos la dicha de ver
+ aqu&iacute; &aacute; mi padrino en este d&iacute;a!</p>
+ <p>Y la abrazaba con una efusi&oacute;n que no dejaba de tener sus encantos para la
+ solterona. &Eacute;sta pensaba volviendo con obstinaci&oacute;n &aacute; su impre<a
+ id="Page_130" name='Page_130'></a>si&oacute;n primera: "Pero, &iquest;c&oacute;mo
+ sabe tan bien lo que acaba de pasar entre Fortunato y yo? Y Herminia,
+ &iquest;c&oacute;mo no manifiesta sorpresa y exclama de buenas &aacute; primeras:
+ &iexcl;Qu&eacute; dicha!"</p>
+ <p>Roussel hablaba con Herminia y la se&ntilde;orita Guichard se vi&oacute; obligada
+ &aacute; interrumpir sus reflexiones para escuchar lo que dec&iacute;an:</p>
+ <p>&mdash;Cuando usted sepa, se&ntilde;ora, cu&aacute;nto quiero &aacute; este
+ muchacho, comprender&aacute; el deseo que ten&iacute;a de conocerla ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! s&eacute; lo bueno que usted ha sido para Mauricio ... Me ha
+ contado su infancia ...</p>
+ <p>He conocido &aacute; usted tarde, interrumpi&oacute; Roussel, que encontraba que
+ la joven no fing&iacute;a bastante sorpresa, pero espero recuperar el tiempo perdido
+ ... Usted ver&aacute; que no soy tan &aacute;spero como mi acceso de rigor puede
+ haberla hecho creer ... Me arrepiento de &eacute;l y para hacer que usted olvide la
+ contrariedad que he podido causarle ...</p>
+ <p>Sac&oacute; del bolsillo un paquetito, desenvolvi&oacute; el papel que le rodeaba
+ y entreg&oacute; &aacute; Herminia un estuche de tafilete blanco con las iniciales
+ H.A.</p>
+ <p>&mdash;He aqu&iacute; mi regalo de boda ...</p>
+ <p>La joven abri&oacute; la caja y arroj&oacute; un grito de admiraci&oacute;n, de
+ confusi&oacute;n, de alegr&iacute;a. El estuche no conten&iacute;a m&aacute;s que dos
+ perlas negras, pero gruesas como avellanas y de un oriente, de una <a id="Page_131"
+ name='Page_131'></a>redondez, de un brillo incomparables. Era aquel el regalo
+ elegante, refinado, de un hombre que no procura deslumbrar pero que sobresale sobre
+ todos los dem&aacute;s por la rareza y el gusto de lo que regala.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! se&ntilde;or, dijo Herminia, &iquest;c&oacute;mo me
+ atrever&eacute; &aacute; adornarme con una alhaja de tan gran precio?</p>
+ <p>&mdash;Hija m&iacute;a, dijo Roussel sonriendo, esa joya no tendr&aacute;
+ verdadero valor m&aacute;s que cuando usted se la ponga.</p>
+ <p>&mdash;Habr&iacute;a que recorrer todas las joyer&iacute;as de Par&iacute;s y no
+ se encontrar&iacute;an otras semejantes, dijo Mauricio examinando los pendientes como
+ artista enamorado de todo lo bello.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard no pronunci&oacute; m&aacute;s que una palabra:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Soberbios!</p>
+ <p>Permaneci&oacute; pensativa, extra&ntilde;ada del singular acuerdo que revelaban
+ las palabras y las acciones de aquellas tres personas que deb&iacute;an estar
+ violentas al encontrarse juntas y que, sin embargo, parec&iacute;an unidas por la
+ mayor confianza como si se hubieran visto el d&iacute;a anterior.</p>
+ <p>La situaci&oacute;n pareci&oacute; tan peligrosa &aacute; Roussel, que
+ juzg&oacute; conveniente abreviarla, por muy dulce que le resultase este momento,
+ esperado por &eacute;l durante un mes.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_132" name='Page_132'></a>Pero hace mucho tiempo, querida prima,
+ que te estoy sustrayendo &aacute; tus convidados, dijo, y a&ntilde;adi&oacute; con
+ graciosa galanter&iacute;a, inclin&aacute;ndose ante ella:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ordenas ahora &aacute; tu servidor?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; deseas que yo te ordene? replic&oacute; ella con una
+ acritud mal disimulada por su sonrisa.</p>
+ <p>&mdash;Comer con vosotros esta tarde, si me lo permit&iacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien, ve &aacute; ponerte un frac y vuelve &aacute; las siete.</p>
+ <p>&mdash;Muchas gracias. Voy &aacute; Montretout. Durante mi ausencia
+ tendr&eacute;is el tiempo necesario de preparar &aacute; nuestros parientes y amigos
+ para mi aparici&oacute;n.</p>
+ <p>Y salud&oacute;, no atrevi&eacute;ndose &aacute; ofrecer la mano &aacute;
+ Clementina, tanto era su miedo de embrollar las cosas. Mauricio y Herminia hicieron
+ un movimiento para acompa&ntilde;arle, pero la se&ntilde;orita Guichard detuvo
+ &aacute; su sobrina por medio de una imperiosa mirada.</p>
+ <p>&mdash;Hasta luego, dijo Roussel; y sali&oacute; con Mauricio.</p>
+ <p>Apenas estuvo sola con Herminia, la cara de la se&ntilde;orita Guichard
+ cambi&oacute; de expresi&oacute;n y poni&eacute;ndose sonriente, dijo:</p>
+ <p>&mdash;He aqu&iacute; una feliz sorpresa, &iquest;no es verdad, <a id="Page_133"
+ name='Page_133'></a>hija m&iacute;a? &iquest;T&uacute; no esperabas ver aqu&iacute;
+ al tutor de Mauricio el d&iacute;a de tu matrimonio?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Est&aacute;bamos seguros, Mauricio y yo, de que os
+ reconciliar&iacute;ais, respondi&oacute; Herminia con convencimiento. Toda vez que el
+ se&ntilde;or Roussel se prestaba &aacute; ello, era evidente que usted, tan buena, no
+ hab&iacute;a de negarse....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! dijo alegremente Clementina; &iquest;se trataba pues de un
+ efecto preparado? &iquest;Hab&iacute;a un complot? &iquest;Y desde cu&aacute;ndo data
+ la intriga?</p>
+ <p>&mdash;Mi querida t&iacute;a, mucho me hab&iacute;an encargado no dejar &aacute;
+ usted sospechar nada.... Pero ahora que todo est&aacute; arreglado, &iquest;no es
+ verdad? el secreto no tiene objeto.... Mauricio no ha estado nunca enfadado con su
+ tutor. Tem&iacute;a que usted no le acogiera bien si aparec&iacute;a en buen acuerdo
+ con un hombre &aacute; quien usted tiene tantas razones para no amar, y, entonces,
+ para destruir sus prevenciones....</p>
+ <p>&mdash;Me ha representado una comedia.</p>
+ <p>&mdash;La voz de Clementina son&oacute; con tal dureza, que Herminia se
+ estremeci&oacute;, mir&oacute; &aacute; su t&iacute;a con inquietud y
+ pregunt&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Pero usted no le quiere mal, t&iacute;a m&iacute;a, &iquest;no es
+ verdad?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Yo? &iexcl;El pobre muchacho! &iquest;No est&aacute; todo arreglado
+ &aacute; pedir de boca, gracias &aacute; su pe<a id="Page_134"
+ name='Page_134'></a>que&ntilde;a a&ntilde;agaza? Entonces, &eacute;l ve&iacute;a
+ &aacute; su tutor....</p>
+ <p>&mdash;Casi todos los d&iacute;as....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y se pon&iacute;an de acuerdo sobre lo que conven&iacute;a decir y
+ hacer?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;No han maniobrado bien?</p>
+ <p>&mdash;Maravillosamente. Debo, en realidad, mucho al uno y al otro por lo que han
+ hecho y dicho, pero toda vez que estaba en el programa que yo no supiera nada,
+ supongamos que nada s&eacute; todav&iacute;a. No digas una palabra, ni &aacute;
+ Mauricio, de tu amable y afectuosa confidencia. Yo continuar&eacute; aparentando que
+ no estoy al corriente de la verdad.</p>
+ <p>&mdash;Si, t&iacute;a m&iacute;a. Pero d&eacute;jeme usted que la abrace para
+ demostrarle mi agradecimiento por haber sido tan buena. Gracias &aacute; usted, vamos
+ todos &aacute; ser muy dichosos.</p>
+ <p>&mdash;Ah&iacute; vuelve Mauricio, dijo la se&ntilde;orita Guichard, mirando por
+ la ventana; ve &aacute; su encuentro. Yo vuelvo al sal&oacute;n.</p>
+ <p>Herminia baj&oacute; al jard&iacute;n y Clementina qued&oacute; sola.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_VI" name='CAPITULO_VI'></a>
+ <h2><a id="Page_135" name='Page_135'></a>CAP&Iacute;TULO VI</h2>
+ <h3>DOMINADA POR LA MALDAD</h3>
+ <br />
+
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard se sent&oacute; en una butaca y con la faz alterada,
+ la boca contra&iacute;da por la amargura y los ojos sombr&iacute;os, se abism&oacute;
+ en sus pensamientos. De modo, que hab&iacute;a sido burlada, ella, que se
+ cre&iacute;a tan fuerte. Dos ni&ntilde;os la hab&iacute;an llevado por la punta de la
+ nariz hasta concluir un arreglo que alteraba toda su vida, turbaba todas sus ideas,
+ cambiaba sus combinaciones y la impon&iacute;a la presencia del ser &aacute; quien
+ m&aacute;s detestaba en el mundo. Pero ahora que estaba advertida, &iquest;iba
+ &aacute; dejar correr las cosas? &iquest;Soportar&iacute;a tal humillaci&oacute;n?
+ &iquest;Aceptar&iacute;a semejante servidumbre? Ella que siempre hab&iacute;a
+ sometido &aacute; los dem&aacute;s &aacute; su voluntad; ella, &aacute; quien nadie,
+ fuera de aquel Roussel aborrecido, hab&iacute;a sabido jam&aacute;s resistir,
+ &iquest;se confesar&iacute;a vencida? &iquest;Dejar&iacute;a &aacute; sus adversarios
+ reirse de ella? Porque, ciertamente, se reir&iacute;an de su credulidad, de su
+ tonter&iacute;a....</p>
+ <p><a id="Page_136" name='Page_136'></a>Todas las palabras pronunciadas durante su
+ conversaci&oacute;n con Roussel ven&iacute;an &aacute; su memoria y la hac&iacute;an
+ encogerse de hombros, de l&aacute;stima de si misma, &iexcl;C&oacute;mo! &iquest;Y
+ era ella la que hab&iacute;a hablado as&iacute;? &iquest;Donde ten&iacute;a la cabeza
+ cuando hab&iacute;a dado aquellas lastimosas respuestas? Hubiera sido preciso decir
+ tal &oacute; cual cosa y Roussel se hubiera visto confundido ... Realmente no
+ hab&iacute;a estado &aacute; su habitual altura: la sorpresa, la emoci&oacute;n, la
+ hab&iacute;an privado de sus facultades. &iquest;Pues no hab&iacute;a cerrado la
+ discusi&oacute;n desmay&aacute;ndose? &iexcl;Desmayarse, cuando hubiera debido
+ arrojarse &aacute; la cara de aquel malvado y sacarle los ojos! Recordaba que
+ hab&iacute;a tenido esa intenci&oacute;n, pero la hab&iacute;an hecho traici&oacute;n
+ sus fuerzas.</p>
+ <p>Despu&eacute;s pens&oacute;: "Ha debido encontrarme degenerada. &iexcl;Y estaba
+ ir&oacute;nico, el muy ... &iexcl;Bien se ha burlado de m&iacute;! &iexcl;Oh! yo
+ tendr&eacute; mi desquite y le ense&ntilde;ar&eacute; que todav&iacute;a sirvo para
+ darle una lecci&oacute;n. Pero, ahora, &iquest;qu&eacute; hacer?... &iexcl;Ante todo,
+ no quedar bajo el peso de esta derrota!..."</p>
+ <p>Reflexion&oacute; profundamente y cuanto m&aacute;s examinaba los diversos
+ aspectos de la situaci&oacute;n m&aacute;s peligrosa la encontraba. Era evidente que
+ Mauricio hab&iacute;a sido c&oacute;mplice de su tutor en todo este negocio, y que
+ sab&iacute;a &aacute; qu&eacute; atenerse sobre las relaciones que hab&iacute;an
+ existido entre Roussel y <a id="Page_137" name='Page_137'></a>ella.
+ &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a adquirido el compromiso que ella le hab&iacute;a
+ exigido antes del matrimonio? Eso era que estaba decidido &aacute; no cumplirlo. La
+ se&ntilde;orita Guichard se puso en el caso del joven y se confes&oacute; que ella
+ hubiera tambi&eacute;n obrado del modo de que le supon&iacute;a capaz. Y con furor
+ lleno de espanto comprendi&oacute; que estaba &aacute; merced de sus adversarios y
+ que &eacute;stos pod&iacute;an hacerla sufrir el mismo tratamiento que les
+ ten&iacute;a preparado. Roussel, &amp; quien creta tener en su poder, la ten&iacute;a
+ &aacute; su discreci&oacute;n. &Eacute;l seria quien se llevarla &aacute; Herminia,
+ gracias al ascendiente de Mauricio. Y esta muchacha, &iquest;no estaba decidida de
+ antemano? &iquest;No lo probaba la acogida que hab&iacute;a hecho &aacute; aquel
+ hombre maldito? S&iacute;; todo se ven&iacute;a abajo; el desastre era inevitable, si
+ un golpe de fuerza no restablec&iacute;a sus ventajas y cambiaba repentinamente su
+ derrota en victoria.</p>
+ <p>Para esto, no hab&iacute;a m&aacute;s que un medio: deshacer su propia obra;
+ romper los lazos que ella hab&iacute;a atado; indisponer aquel matrimonio antes de
+ que tuviese tiempo de consolidarse; aplastar en germen la sublevaci&oacute;n tramada
+ contra ella. Y esto enseguida, sin perder un segundo; provocar la discusi&oacute;n,
+ procurar una querella y &aacute; favor del desacuerdo llevarse &aacute; Herminia,
+ &aacute; fin de que no pudieran volverse &aacute; ver, ni, por consecuencia, <a
+ id="Page_138" name='Page_138'></a>reconciliarse. Acaso Mauricio muriera de pena y su
+ sobrina tambi&eacute;n; pero, en su exasperaci&oacute;n contra ellos, no ve&iacute;a
+ en esto inconveniente alguno. Hubiera prendido fuego &aacute; la casa y se hubiera
+ quemado viva, si hubiera estado segura de que Roussel y la joven pareja ard&iacute;an
+ tambi&eacute;n. Ning&uacute;n escr&uacute;pulo, ninguna debilidad, ninguna
+ conmiseraci&oacute;n deb&iacute;a detenerla en su plan. Y su plan era, sencillamente,
+ destruir la felicidad de dos hijos.</p>
+ <p>No pens&oacute; ni un solo momento en dirigirse al coraz&oacute;n de Herminia y
+ &aacute; la raz&oacute;n de Mauricio. Y, sin embargo, aquel era el punto d&eacute;bil
+ en el que hubiera sido preciso herir para asegurar la victoria. Como ella era toda
+ odio, no hizo entrar en sus cuentas el cari&ntilde;o que Herminia la profesaba. Mujer
+ p&eacute;rfida, no fund&oacute; esperanza alguna en la lealtad de Mauricio. &Aacute;
+ las primeras explicaciones, sin embargo, Herminia se hubiera arrojado &aacute; su
+ cuello y &aacute; los primeros cargos el pupilo de Roussel se hubiera sonrojado por
+ haber enga&ntilde;ado &aacute; una mujer que le acog&iacute;a sin desconfianza.
+ Ciertamente, todo se hubiera allanado y por una conversaci&oacute;n de un cuarto de
+ hora la tranquilidad de todos hubiera quedado asegurada. Pero Clementina no quiso
+ explicaciones: se juzg&oacute; vendida y s&oacute;lo pens&oacute; en preparar
+ secretamente su desquite.</p>
+ <p><a id="Page_139" name='Page_139'></a>Por de pronto, quiso ser informada
+ jur&iacute;dicamente y abriendo la puerta, llam&oacute; &aacute; Bobart, que, desde
+ la aparici&oacute;n de Roussel en la casa, estaba en acecho. Fuera de que siempre
+ hab&iacute;a profesado al hermoso y rico Fortunato la animosidad propia del hombre
+ feo y pobre, sent&iacute;a ahora cierta inquietud &aacute; causa de la actividad
+ desplegada por &eacute;l en servicio de la se&ntilde;orita Guichard. "Si se
+ reconcilian, pensaba, ser&aacute; &aacute; costa m&iacute;a y yo ser&eacute; quien
+ pague los gastos de la guerra." Se apresur&oacute;, pues, &aacute; acudir en cuanto
+ vi&oacute; &aacute; Clementina hacerle una se&ntilde;a y respir&oacute; al observar
+ que Roussel se hab&iacute;a marchado. "Le ha puesto &aacute; la puerta, se dijo, y su
+ fisonom&iacute;a se esclareci&oacute;."</p>
+ <p>&mdash;Y bien, amiga m&iacute;a, pregunt&oacute;, &iquest;el monstruo ha
+ partido?.</p>
+ <p>&mdash;Por el momento, replic&oacute; con rudeza Clementina; pero va &aacute;
+ volver enseguida.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Para comer.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para comer ... en tu casa?</p>
+ <p>&mdash;En mi casa.</p>
+ <p>Los dos se miraron, &eacute;l con estupor, ella con c&oacute;lera.</p>
+ <p>&mdash;Me has dado, por cierto, muy exactas noticias ... Te felicito ... Parece
+ que Mauricio y &eacute;l no han cesado de verse en su vida. &iquest;Qui&eacute;n era
+ el que les espiaba por encargo tuyo?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_140" name='Page_140'></a>El portero del se&ntilde;or Aubry.</p>
+ <p>&mdash;Pues te ha robado el dinero y se ha burlado de ti.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De qui&eacute;n fiarse entonces?</p>
+ <p>&mdash;De s&iacute; mismo, y esto &aacute; condici&oacute;n de no ser un
+ mentecato.</p>
+ <p>&mdash;Pero, amable prima....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Basta! El mal est&aacute; hecho: tratemos de repararle.
+ &iquest;Qu&eacute; recursos ofrece la ley para romper un matrimonio?</p>
+ <p>&mdash;Romper un matrimonio.... &iquest;Acaso?...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Nada de comentarios!... Responde categ&oacute;ricamente.</p>
+ <p>&mdash;En la legislaci&oacute;n actual, tenemos la separaci&oacute;n y el
+ divorcio.... La primera deja subsistir el lazo legal, poniendo la persona y los
+ bienes, &oacute; los bienes tan s&oacute;lo, de la esposa, por ejemplo, al abrigo de
+ las disipaciones &oacute; de las sevicias del marido; y el segundo, que disuelve
+ completamente el matrimonio y hace &aacute; los esposos extra&ntilde;os el uno al
+ otro.</p>
+ <p>&mdash;El divorcio me gustar&iacute;a m&aacute;s.... Pero es una palabra muy dura,
+ que asustar&iacute;a &aacute; mi sobrina....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Luego es ella?...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qui&eacute;n quieres que sea? exclam&oacute; Clementina; te pones
+ enteramente obtuso....</p>
+ <p>Pero, amiga m&iacute;a; semejante resoluci&oacute;n &iquest;no <a id="Page_141"
+ name='Page_141'></a>es para sorprender? Si me fuera permitido darte un consejo,
+ acaso, en efecto, la separaci&oacute;n bastar&iacute;a, por el momento ...
+ Despu&eacute;s ser&iacute;a m&aacute;s c&oacute;modo convertirla en divorcio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! No nos ocupemos entonces m&aacute;s que en la
+ separaci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;les son los motivos &oacute; los pretextos que
+ la ley juzga suficientes?</p>
+ <p>&mdash;Por de pronto, la mala conducta del marido &oacute; de la mujer....</p>
+ <p>&mdash;Adelante, interrumpi&oacute; p&uacute;dicamente Clementina.</p>
+ <p>&mdash;Los excesos, las sevicias &oacute; las injurias graves.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; entend&eacute;is por excesos?</p>
+ <p>&mdash;La embriaguez por ejemplo, y otras malas acciones que es dif&iacute;cil
+ detallar ante ti.</p>
+ <p>&mdash;Adelante. &iquest;Y no hay m&aacute;s?</p>
+ <p>&mdash;Secuestro de la mujer, privaci&oacute;n de alimentos, negativa de
+ dinero....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Todo eso es est&uacute;pido! Otra cosa....</p>
+ <p>&mdash;Negativa del marido &aacute; habitar con la mujer....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Ah! Esto pudiera ser ... con un poco de habilidad ...
+ pero seria muy dif&iacute;cil ... &iexcl;Se aman!</p>
+ <p>Esta atroz circunstancia, que era la condenaci&oacute;n de la tentativa de la
+ se&ntilde;orita Guichard, no turb&oacute; &aacute; Bobart, que no vi&oacute; en la
+ confidencia de Clementina sino una dificultad m&aacute;s. No pens&oacute; ni un
+ segundo en la dicha de aquellos j&oacute;venes, en <a id="Page_142"
+ name='Page_142'></a>su porvenir, en todo lo que pod&iacute;an perder de esperanza, de
+ paz y de alegr&iacute;a en aquel enredijo judicial. El abogado respondi&oacute; con
+ una risa espantosa.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bah! En mi larga carrera he contribu&iacute;do &aacute; separar
+ m&aacute;s de doscientas parejas que se adoraban y &aacute; los cuales sus padres han
+ probado que no pod&iacute;an vivir juntos!</p>
+ <p>&mdash;Entonces, &iquest;me secundar&aacute;s?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Puedes dudarlo?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! T&uacute; eres un verdadero amigo....</p>
+ <p>&mdash;Y sin embargo, no has parecido creerlo. Si hubieras entregado Herminia
+ &aacute; mi hijo....</p>
+ <p>&mdash;No volvamos &aacute; eso, interrumpi&oacute; Clementina con fastidio; ya no
+ es tiempo.</p>
+ <p>&mdash;Si, lo es, si rompes el matrimonio.</p>
+ <p>&mdash;En efecto, es verdad.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard crey&oacute; necesario dejar esta esperanza &aacute;
+ su c&oacute;mplice. "Me servir&aacute; mejor, pens&oacute;, si trabaja para s&iacute;
+ mismo al mismo tiempo que para mi."</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; instrucciones me das? pregunt&oacute; Bobart.</p>
+ <p>&mdash;Vigila atentamente &aacute; Roussel cuando venga y trata de saber lo que
+ prepara. Pero s&eacute; prudente. Yo velar&eacute; por mi parte ... Y todo lo que
+ haya de hacerse lo decidir&eacute; yo sola ... No llamemos la <a id="Page_143"
+ name='Page_143'></a>atenci&oacute;n de Mauricio y de Herminia con una
+ conversaci&oacute;n demasiado larga ... Volvamos al sal&oacute;n.</p>
+ <p>El n&uacute;mero de los convidados hab&iacute;a crecido durante aquellos
+ tempestuosos debates. Los parientes alojados en la casa y en los pabellones se
+ hab&iacute;an puesto de veinticinco alfileres. Los notables del pa&iacute;s,
+ invitados &aacute; comer, iban llegando. Clementina tuvo que pensar en su
+ atav&iacute;o. En las angustias de su situaci&oacute;n, hab&iacute;a olvidado que el
+ tiempo pasaba y que era preciso sacrificarse por el decoro. Pas&oacute;
+ r&aacute;pidamente entre los convidados, &aacute; quienes Mauricio y Herminia
+ hac&iacute;an los honores de la casa, y encontr&oacute; que ya se hab&iacute;a
+ propagado el rumor de la reconciliaci&oacute;n. En el ardor de su alegr&iacute;a, los
+ reci&eacute;n casados no hab&iacute;an podido contenerse y hab&iacute;an difundido la
+ buena noticia. Todos los amigos que conoc&iacute;an las antiguas diferencias y los
+ recientes malos tratos, estaban llenos de curiosidad. Una vaga esperanza de alguna
+ sorpresa de efecto germinaba en los esp&iacute;ritus. Aquel cordial acuerdo, tan
+ repentino, &iquest;era sincero? &iquest;No se pod&iacute;a presagiar que la
+ armon&iacute;a, dif&iacute;cilmente restablecida, no durar&iacute;a mucho tiempo? Las
+ caras sonre&iacute;an; las palabras aprobaban; pero cada cual, all&aacute;, en su
+ interior, hac&iacute;a las necesarias reservas....</p>
+ <p>Encontrando el terreno preparado, la se&ntilde;orita <a id="Page_144"
+ name='Page_144'></a>Guichard, con la firmeza habitual de su car&aacute;cter, no
+ evit&oacute; las explicaciones. Se multiplic&oacute; para dar testimonios de
+ alegr&iacute;a. S&iacute;, una enemistad antigua, hab&iacute;a terminado. La boda de
+ aquellos queridos hijos hab&iacute;a sido la ocasi&oacute;n de perdonar las injurias.
+ El se&ntilde;or Roussel hab&iacute;a llegado con los brazos abiertos pidiendo que
+ todo se olvidase y ella no hab&iacute;a cre&iacute;do que deb&iacute;a negarse
+ &aacute; la indulgencia. Tal conducta no hubiera sido propia de una mujer ni de una
+ cristiana. Perdonaba, pues, y todos iban &aacute; vivir en adelante en la m&aacute;s
+ perfecta concordia. El se&ntilde;or Roussel hab&iacute;a ido &aacute; su casa para
+ vestirse y volver&iacute;a para comer con la familia y los amigos de la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Algunos de los presentes no conoc&iacute;an &aacute; Fortunato; otros le
+ conoc&iacute;an s&oacute;lo de vista. Muchos le consideraban como un hombre muy
+ importante por su fortuna y por su posici&oacute;n social. Todos ten&iacute;an gran
+ deseo de verle de cerca y de presenciar aquella comedia de la cesaci&oacute;n de una
+ hostilidad inveterada.</p>
+ <p>El doctor Truchelet aventur&oacute; una alusi&oacute;n sabia &aacute; las bodas de
+ Pirito, ensangrentadas por el combate de los Centauros y de Lapites, y
+ felicit&oacute; &aacute; la se&ntilde;orita Guichard por no haber renovado las luchas
+ de las Amazonas contra H&eacute;rcules y Teseo. Acaso la comparaci&oacute;n con
+ H&eacute;rcules hubiese agra<a id="Page_145" name='Page_145'></a>dado &aacute;
+ Roussel, pero el ser asimilada con las Amazonas extra&ntilde;&oacute; singularmente
+ &aacute; Clementina, quien por vez primera empez&oacute; &aacute; sospechar que un
+ acad&eacute;mico pod&iacute;a muy bien ser un imb&eacute;cil, y deplor&oacute; que
+ esta desagradable excepci&oacute;n recayese precisamente en su familia.</p>
+ <p>Desapareci&oacute; para ir &aacute; ponerse un traje muy historiado. Pero
+ jam&aacute;s era pesada en su atav&iacute;o y al dar las seis, volv&iacute;a &aacute;
+ entrar en el sal&oacute;n. Era tiempo, porque &aacute; la saz&oacute;n llegaba
+ Roussel. &Eacute;ste no se hab&iacute;a puesto de negro; se present&oacute; con un
+ pantal&oacute;n gris, chaleco blanco y frac azul, con botones de oro. Estaba en
+ realidad muy elegante de este modo y produjo una favorable impresi&oacute;n en la
+ parte femenina de la concurrencia. Los hombres intentaron criticarle, pero fracasaron
+ ante la admiraci&oacute;n de sus compa&ntilde;eras. La se&ntilde;orita Guichard se
+ puso amarilla de despecho. Puso, sin embargo, &aacute; mal tiempo buena cara, y
+ adelant&aacute;ndose hacia su primo, le present&oacute; &aacute; los convidados.</p>
+ <p>Roussel se someti&oacute; con gracia &aacute; sufrir este mal paso y se
+ mostr&oacute; sencillo y cordial, con un cierto matiz de altaner&iacute;a que
+ &aacute; Clementina le pareci&oacute; que contrapesaba desagradablemente la ventaja
+ que ella hab&iacute;a obtenido p&uacute;blicamente de la sumisi&oacute;n de aquel
+ rebelde. Crey&oacute; que se levantaba un poco deprisa y vi&oacute; en esta actitud
+ <a id="Page_146" name='Page_146'></a>un indicio del doblez con que, &aacute; su
+ juicio, se hab&iacute;a conducido.</p>
+ <p>Si hubiera podido penetrar en la mente del buen se&ntilde;or, hubiera quedado
+ asombrada, pues no hubiese hallado ninguno de los pensamientos amenazadores que le
+ atribu&iacute;a. Roussel no pensaba sino en regocijarse, en gozar de la hora presente
+ y en tratar de que se arreglase el porvenir de un modo soportable. La astucia que
+ Clementina le imputaba como un crimen, era supuesta, ilusoria y quim&eacute;rica. La
+ mala fe de Fortunato no exist&iacute;a m&aacute;s que en la imaginaci&oacute;n de
+ Clementina. Herminia y Mauricio eran todo expansi&oacute;n y todo sonrisas. Se
+ encontraban dichosos entre aquellos dos enemigos reconciliados por ellos y &aacute;
+ quienes amaban tan sinceramente.</p>
+ <p>El jefe de comedor se present&oacute; y pronunci&oacute; las importantes
+ palabras:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;La se&ntilde;orita est&aacute; servida!</p>
+ <p>Entonces Clementina, con aire de reina, se adelant&oacute; hacia Mauricio y
+ despu&eacute;s, adoptando el ceremonial en uso, dijo en tono imperioso:</p>
+ <p>&mdash;Herminia, toma el brazo del se&ntilde;or Roussel.</p>
+ <p>Y pasaron en comitiva al comedor, que deb&iacute;a servir por la noche de
+ sal&oacute;n de baile, y que ostentaba en su centro una gran mesa. Un toldo de tela
+ rayada, adornada con plantas verdes, ador<a id="Page_147" name='Page_147'></a>naba
+ todo el patio y tres ara&ntilde;as difund&iacute;an una viva claridad. El mantel
+ estaba resplandeciente de cristaler&iacute;a y de plata; unas guirnaldas de flores
+ serpenteaban alrededor de la mesa y serv&iacute;an de marco &aacute; un
+ espl&eacute;ndido servicio de postres de antigua porcelana de la China, que
+ proced&iacute;a del t&iacute;o Guichard. Roussel le dirigi&oacute; una mirada de
+ antiguo amigo; era la &uacute;nica cosa que hubiera deseado de la herencia tan
+ espl&eacute;ndidamente abandonada &aacute; su prima.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard se sent&oacute; entre Mauricio y el sabio Truchelet;
+ Roussel &aacute; la derecha de Herminia, porque Clementina hab&iacute;a adjudicado
+ doblemente la presidencia &aacute; las se&ntilde;oras en su persona y en la de su
+ sobrina. Roussel estaba transportado de j&uacute;bilo: le hubieran colocado en una
+ esquina de la mesa y no hubiera chistado. Se encontraba al lado de Herminia y
+ radiante, rejuvenecido, empez&oacute; desde luego &aacute; hacer la corte en toda
+ regla &aacute; su nuera de adopci&oacute;n.</p>
+ <p>Siempre hab&iacute;a sido amable, con cierto aire florido, un tanto pasado de
+ moda; pero en esta ocasi&oacute;n se exced&iacute;a &aacute; s&iacute; mismo y todo
+ en &eacute;l tend&iacute;a hacia este fin: agradar &aacute; aquella ni&ntilde;a, de
+ la que quer&iacute;a hacerse amar. No ten&iacute;a, por otra parte, grandes esfuerzos
+ que hacer; la puerta que pretend&iacute;a forzar estaba abierta de par en par para
+ &eacute;l. <a id="Page_148" name='Page_148'></a>Aquel joven coraz&oacute;n se
+ ofrec&iacute;a con ternura filial y no habla que hacer m&aacute;s que apoderarse de
+ &eacute;l.</p>
+ <p>Herminia escuchaba &aacute; Roussel con placer no disimulado. Le encontraba
+ galante, gracioso, encantador. Fortunato tuvo la habilidad de hablarle de Mauricio y
+ de referirle episodios de su infancia y con tan agradable historia la tuvo atenta
+ toda la velada. Clementina, separada de ellos solamente por la mesa, no les quitaba
+ ojo. Ve&iacute;a &aacute; Roussel desplegar todas sus gracias y pensaba: "No pierde
+ el tiempo para apoderarse de la muchacha; &iexcl;c&oacute;mo la engatusa! La pobre se
+ dejar&aacute; coger por sus hermosas palabras, porque no le conoce, pero yo la
+ ilustrar&eacute; acerca de ese zorro viejo y ella volver&aacute; al justo
+ conocimiento de las cosas."</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard escuchaba distraidamente las protestas afectuosas de
+ Mauricio; cuanto el joven le dec&iacute;a era para ella letra muerta. Consideraba su
+ amabilidad como un ardid de guerra y la consideraba nula. Todo lo que Mauricio le
+ hablaba de cari&ntilde;o y de reconocimiento no ten&iacute;a m&aacute;s efecto que
+ distrerla desagradablemente de la conversaci&oacute;n de Roussel con Herminia.</p>
+ <p>En cuanto &aacute; Truchelet, disert&oacute; en vano acerca de los epitalamios,
+ porque Clementina no le o&iacute;a siquiera.</p>
+ <p><a id="Page_149" name='Page_149'></a>El fin de la comida, amenizado por variados
+ brindis, pareci&oacute; mortalmente largo &aacute; la due&ntilde;a de la casa; y como
+ el joven H&eacute;ctor Bobart, que estaba un poco achispado con el Champagne,
+ anunci&oacute; que en su condici&oacute;n de testigo reclamaba la liga de la
+ desposada, Clementina, con una mirada fulminante, levant&oacute; la sesi&oacute;n y
+ condujo &aacute; sus convidados al sal&oacute;n mientras se quitaba la mesa para
+ transformar el sitio del banquete en sal&oacute;n de baile.</p>
+ <p>Sin embargo, el joven oficial de h&uacute;sares, no d&aacute;ndose por vencido
+ despu&eacute;s del primer fracaso, se hab&iacute;a aproximado al grupo que formaban
+ Herminia, Roussel y Mauricio y, alegremente, ped&iacute;a indemnizaciones; por lo
+ menos la primera contradanza, puesto que Mauricio deb&iacute;a abrir el baile con la
+ se&ntilde;orita Guichard. Pero Fortunato hizo valer oportunamente sus derechos y el
+ hijo del abogado tuvo que contentarse con un vals ... Mauricio sent&iacute;a una
+ instintiva hostilidad hacia aquel mozo tan insignificante, ya porque le hiciese
+ responsable de la cautelosa oposici&oacute;n de su padre, &oacute; ya porque le
+ desagradasen sus maneras familiares con Herminia, y no pudiendo contenerse, hizo
+ observar &aacute; la se&ntilde;orita Guichard la actitud un poco descomedida del
+ heredero Bobart. Clementina respondi&oacute; melosamente:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_150" name='Page_150'></a>&iexcl;Oh! Eso no tiene importancia;
+ Herminia y &eacute;l se han criado juntos.</p>
+ <p>Esta respuesta tan sencilla y tan natural, tuvo, sin embargo, el privilegio de
+ irritar &aacute; Mauricio, que estaba sin duda un poco nervioso aquella noche. Pero
+ razon&oacute; friamente y se dijo "&iexcl;Soy un tonto! &iquest;Voy &aacute;
+ preocuparme por este majadero, cuya existencia mi mujer no tiene trazas de sospechar
+ siquiera?" Pero sus nervios no se calmaron y su cara expres&oacute; un descontento
+ que llam&oacute; la atenci&oacute;n de Clementina hasta el punto de pensar si el mal
+ humor de Mauricio no ser&iacute;a ventajosamente explotable.</p>
+ <p>&iquest;Por qu&eacute; no fomentar aquel peque&ntilde;o acceso de celos, en vez de
+ disiparlo? &iexcl;Qui&eacute;n sabe si podr&iacute;a obtener de ese modo alg&uacute;n
+ provecho! Despu&eacute;s de todo, H&eacute;ctor Bobart era un pretendiente
+ desde&ntilde;ado y ... de repente vino &aacute; la memoria de Clementina el recuerdo
+ de las cartas que aqu&eacute;l hab&iacute;a dirigido &aacute; Herminia y vi&oacute;
+ en aquellas delgadas hojas de papel el medio de prender un incendio. Hacerlas caer
+ diestramente en manos de Mauricio, provocar una explicaci&oacute;n entre Herminia y
+ &eacute;l, una escena acaso, &iquest;no era medio de excitar la discordia? &iexcl;Es
+ tan f&aacute;cil irritar las pasiones y tan dif&iacute;cil calmarlas! El orgullo, la
+ c&oacute;lera, obran tan pronto sus efectos y hacen tales estragos en un cerebro hu<a
+ id="Page_151" name='Page_151'></a>mano, que es imposible saber hasta donde puede ir
+ un incidente as&iacute; comenzado. De todos modos, si el resultado no era como ella
+ esperaba, ella se encargar&iacute;a de imprimirle el impulso decisivo.</p>
+ <p>Reflexionando as&iacute;, subi&oacute; &aacute; su cuarto y di&oacute;
+ instrucciones &aacute; la doncella para que los &uacute;ltimos regalos ofrecidos
+ &aacute; Herminia fuesen llevados &aacute; las nuevas habitaciones, y ella misma se
+ propuso entregar &aacute; su sobrina un cofrecillo que conten&iacute;a sus joyas de
+ soltera y algunos peque&ntilde;os recuerdos cuidadosamente conservados.</p>
+ <p>Al cogerle, le ocurri&oacute; una idea que la hizo sonreir. Abri&oacute; su
+ escritorio, busc&oacute; en un caj&oacute;n y sac&oacute; cinco &oacute; seis pliegos
+ de papel, doblados. Eran las cartas dirigidas por H&eacute;ctor &aacute; Herminia y
+ que &eacute;sta hab&iacute;a entregado &aacute; la se&ntilde;orita Guichard sin
+ leerlas: cartas insignificantes de un buen muchacho &aacute; una prima &aacute; quien
+ quiere inflamar y que no sal&iacute;an del nivel de la median&iacute;a en achaque de
+ amplificaciones sentimentales.</p>
+ <p>Sin dudar ante la atrocidad de la acci&oacute;n que comet&iacute;a y
+ disculp&aacute;ndose, acaso, en el fondo, por la necedad misma de aquellas
+ ep&iacute;stolas, Clementina cogi&oacute; las cartas y las coloc&oacute; muy &aacute;
+ la vista en el cofrecillo, encima de todos los objetos cuidadosamente arreglados por
+ Herminia. Despu&eacute;s cerr&oacute; la caja y quitando la llave, descendi&oacute;
+ al sal&oacute;n.</p>
+ <p><a id="Page_152" name='Page_152'></a>Los invitados llegaban en mont&oacute;n y el
+ sal&oacute;n de baile rebosaba. Todos los alrededores hab&iacute;an enviado lo
+ m&aacute;s escogido de sus habitantes. La m&uacute;sica de la Celle, reforzada por la
+ se&ntilde;orita Guichard, no esperaba m&aacute;s que la se&ntilde;al del alcalde,
+ se&ntilde;or Tournemine, para hacer sonar sus trompetones. El tendero hab&iacute;a
+ preparado petardos y los bomberos, igualmente aptos para apagar que para encender, se
+ hab&iacute;an encargado de las bengalas que deb&iacute;an iluminarlas arboledas del
+ jard&iacute;n.</p>
+ <p>El sal&oacute;n peque&ntilde;o hab&iacute;a sido prudentemente reservado por la
+ se&ntilde;orita Guichard para el caso de que alguien se sintiera fatigado &oacute;
+ indispuesto en medio de aquellos regocijos, y all&iacute; fu&eacute; &aacute; donde
+ ella se dirigi&oacute;. Puso el cofrecillo sobre la chimenea y despu&eacute;s de
+ dirigir una &uacute;ltima mirada &aacute; su m&aacute;quina infernal, se fu&eacute;
+ con admirable tranquilidad &aacute; reunirse con aquellos &aacute; quienes
+ so&ntilde;aba con hacer sus v&iacute;ctimas.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_VII" name='CAPITULO_VII'></a>
+ <h2><a id="Page_153" name='Page_153'></a>CAP&Iacute;TULO VII</h2>
+ <h3>EL RAPTO.</h3>
+ <br />
+
+ <p>El aspecto del sal&oacute;n de baile era encantador. En un tablado, al fondo,
+ estaban colocados los m&uacute;sicos. Todo alrededor, sillones para la gente seria y
+ sillas para los bailarines. El jard&iacute;n, iluminado con faroles &aacute; la
+ veneciana, aparec&iacute;a invadido por los invitados. La se&ntilde;orita Guichard se
+ vi&oacute; en seguida rodeada por sus parientes y por sus amigos. &Aacute; una
+ se&ntilde;al de Bobart se desencaden&oacute; la tempestad instrumental y
+ exalt&oacute; &aacute; la concurrencia. Si Clementina hubiera tenido libre el
+ esp&iacute;ritu, &iexcl;qu&eacute; satisfacci&oacute;n hubiera experimentado en este
+ instante en que dominaba &aacute; toda aquella reuni&oacute;n por en medio de la cual
+ se paseaba majestuosamente siendo el blanco de todas las miradas y el objeto de todas
+ las sonrisas! Pero su alegr&iacute;a estaba envenenada por preocupaciones malvadas, y
+ sin dejar de recibir saludos, Clementina pensaba:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_154" name='Page_154'></a>&iquest;Conseguir&eacute; destruir
+ esta dicha que todos proclaman, elogian y envidian?</p>
+ <p>Vi&oacute; &aacute; Mauricio que hablaba alegremente con Herminia, mientras
+ Roussel, en un c&iacute;rculo de se&ntilde;oras, prodigaba sus gracias y sus
+ amabilidades. Una nube oscureci&oacute; la frente de la solterona. Con una
+ se&ntilde;al llam&oacute; al joven y cogi&eacute;ndole del brazo le dijo con tono
+ indiferente.</p>
+ <p>&mdash;Acabo de hacer llevar &aacute; vuestras habitaciones los &uacute;ltimos
+ regalos recibidos por Herminia, porque ahora no debo guardar nada suyo....</p>
+ <p>&mdash;Excepto ella misma, interrumpi&oacute; galantemente Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Pertenece &aacute; usted por completo, replic&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard observando al joven.</p>
+ <p>&mdash;Nos la repartiremos, respondi&oacute; &eacute;ste.</p>
+ <p>Clementina pens&oacute;: "&iexcl;Hip&oacute;crita! intenta enga&ntilde;arme, pero
+ no sabe que estoy apercibida: sus astucias no tendr&aacute;n efecto." Y en voz alta
+ a&ntilde;adi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;En el saloncillo, sobre la chimenea, encontrar&aacute; usted un cofrecillo
+ que contiene los recuerdos de soltera de Herminia. &Aacute;brale usted mismo; he
+ aqu&iacute; la llave.</p>
+ <p>Mauricio la cogi&oacute;, la guard&oacute; en el bolsillo del chaleco y
+ respondi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Voy enseguida. Pero hubiera usted podido, mi querida t&iacute;a, esperar
+ &aacute; ma&ntilde;ana para entregarnos <a id="Page_155" name='Page_155'></a>esas
+ cosas. En parte alguna ese tesoro hubiera estado m&aacute;s seguro que en el sitio
+ donde usted le ha puesto ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No! &iexcl;no! &iexcl;es preciso hacer las cosas con
+ regularidad!</p>
+ <p>&mdash;Como usted guste.</p>
+ <p>Mauricio le dirigi&oacute; su m&aacute;s amable sonrisa y se encamin&oacute; hacia
+ el saloncillo, sin sospechar el lazo que se le tend&iacute;a. Entr&oacute; en la
+ habitaci&oacute;n, &aacute; la saz&oacute;n desierta, y vi&oacute; el cofrecillo
+ sobre la chimenea. Era una caja de forma cuadrada con incrustaciones de marfil, como
+ se hacen tantas en Florencia. Debajo, vi&oacute; Mauricio al volverla, grabadas en la
+ madera, estas palabras: "Pellegrini, via Maggio." Conoc&iacute;a muy bien aquella via
+ Maggio y en el momento acudieron &aacute; su memoria el Ponte-Vecchio, con sus
+ tiendas y el Arno cenagoso, corriendo entre sus muelles de piedra.</p>
+ <p>Ten&iacute;a en la mano el cofrecillo y un ruido met&aacute;lico se produjo en el
+ interior, como el sonido de anillos de oro. Mauricio pens&oacute;: "Son las joyas de
+ Herminia; sus adornos de soltera." Y un gran deseo de verlos se apoder&oacute; de
+ &eacute;l. No pens&oacute; que fuese grande la indiscreci&oacute;n que
+ comet&iacute;a; lo que hab&iacute;a visto la t&iacute;a, pod&iacute;a muy bien verlo
+ el marido. La llave pareci&oacute; ponerse espont&aacute;neamente entre <a
+ id="Page_156" name='Page_156'></a>sus dedos como si una adversa y misteriosa
+ influencia mandase &aacute; su voluntad. Abri&oacute; la caja y al levantar la tapa
+ vi&oacute; desde luego las cartas acusadoras.</p>
+ <p>Las tom&oacute;, sin sospechar nada malo. "Alguna correspondencia de colegiala,
+ pens&oacute;; dulces y sencillos secretos de la infancia." Desdobl&oacute; uno de los
+ pliegos y le ech&oacute; una mirada, sin intenci&oacute;n de leerlo. Pero aquella
+ letra de hombre cambi&oacute; enseguida sus disposiciones. Sinti&oacute; primero
+ asombro, despu&eacute;s sorda irritaci&oacute;n y por &uacute;ltimo un ardiente deseo
+ de saber lo que aquello significaba. Ley&oacute; y, &aacute; medida que avanzaba en
+ la lectura, su frente se contra&iacute;a con sombr&iacute;o descontento. Nada
+ m&aacute;s vulgar que aquella carta, cl&aacute;sica declaraci&oacute;n de un oficial
+ de curia &aacute; una obrera florista, y firmada "H&eacute;ctor," sin apellido. Pero
+ no hab&iacute;a duda posible; era del hijo de Bobart, del oficial de h&uacute;sares,
+ del comensal, un poco atrevido, del banquete de boda.</p>
+ <p>El primer movimiento de Mauricio, como Clementina hab&iacute;a previsto con toda
+ exactitud, fu&eacute; cerrar el cofrecillo, volver al sal&oacute;n de baile, llevarse
+ &aacute; H&eacute;ctor &aacute; un rinc&oacute;n solitario y all&iacute; aplicar
+ sobre su nutrida cara un buen par de bofetadas. Pero resisti&oacute; esta
+ tentaci&oacute;n y juzg&oacute; m&aacute;s razonable hacer &aacute; su tutor
+ &aacute;rbitro de la situaci&oacute;n. Se <a id="Page_157"
+ name='Page_157'></a>meti&oacute; las cartas en el bolsillo, cerr&oacute; la caja y
+ sali&oacute; de la habitaci&oacute;n. &Aacute; veinte pasos de &eacute;l, Roussel
+ hecho como siempre un h&eacute;roe de madrigal, completaba la conquista de las
+ mujeres, j&oacute;venes y viejas, cuya seducci&oacute;n se hab&iacute;a propuesto
+ hacer. En su alegr&iacute;a, hubiera seguido la misma conducta hasta con Clementina.
+ Su sorpresa fu&eacute;, pues, desagradable, cuando sinti&oacute; que le tocaban en el
+ hombro y vi&oacute; &aacute; su lado la fisonom&iacute;a alterada de Mauricio.
+ M&aacute;s por muy amortiguadas por la alegr&iacute;a que estuviesen sus
+ desconfianzas, tuvo enseguida el presentimiento de que alguna cosa anormal
+ hab&iacute;a ocurrido y apart&aacute;ndose con su hijo algunos pasos,
+ pregunt&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hay?</p>
+ <p>&mdash;Venga usted conmigo y lo sabr&aacute;.</p>
+ <p>Atravesaron la multitud, entraron en el saloncillo y, una vez solos, dijo
+ Mauricio, entreg&aacute;ndole una carta:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Lea usted!</p>
+ <p>&mdash;Roussel recorri&oacute; vivamente la carta, frunci&oacute; las cejas y
+ volviendo &aacute; tomar toda su gravedad, dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde has encontrado esto?</p>
+ <p>&mdash;En ese cofrecillo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qui&eacute;n te le ha entregado?</p>
+ <p>&mdash;La se&ntilde;orita Guichard; hace un instante.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_158" name='Page_158'></a>&iquest;Con la llave?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De qu&eacute; modo estaban colocadas las cartas, encima, muy
+ &aacute; la vista?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo lo sabe usted?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Desdichado! &iquest;Es dif&iacute;cil de adivinar? Es esa malvada
+ Clementina la que ha dado el golpe.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Padrino!</p>
+ <p>&mdash;Es capaz hasta de haber falsificado las cartas.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;con qu&eacute; objeto?</p>
+ <p>&mdash;Con el de producir un disturbio entre tu mujer y t&uacute;. Por medio de
+ una querella, de una ri&ntilde;a, de una explicaci&oacute;n, cuenta con arrojar la
+ ciza&ntilde;a entre vosotros, apoderarse de Herminia y ... &iquest;qui&eacute;n sabe?
+ &iexcl;acaso separaros para siempre!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Es serio lo que usted habla? &iquest;Sospecha usted de la
+ se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>&mdash;Y t&uacute;, &iquest;sospechas de tu mujer? replic&oacute; con
+ energ&iacute;a Roussel. Tienes que escoger: &oacute; Herminia es una farsante que
+ tiene por c&oacute;mplice al ej&eacute;rcito franc&eacute;s representado por el hijo
+ de Bobart, &oacute; Clementina es una bribona que ha aprovechado una casualidad, si
+ es que ella misma no la ha provocado, para ponerte ante los ojos una correspondencia
+ que deb&iacute;a impulsarte &aacute; alg&uacute;n acto violento. Por mi parte, mi
+ elecci&oacute;n est&aacute; hecha; acuso &aacute; Clementina.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_159" name='Page_159'></a>&iquest;Pero Herminia ... padrino
+ m&iacute;o?...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Herminia! Es posible que ni siquiera conozca esas cartas ... En todo
+ caso es preciso tener el valor de pregunt&aacute;rselo.</p>
+ <p>&Aacute; esta declaraci&oacute;n Mauricio palideci&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute;! &iquest;Ponerla al corriente de esta infamia?
+ &iquest;Interrogarla sobre tal asunto?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, ponerla al corriente; no interrogarla: consultarla lealmente
+ como persona leal que es. Y ver&aacute;s como, si est&aacute; inocente de todo
+ compromiso, y esto me atrevo &aacute; jurarlo, aprecia tu franqueza y tu
+ confianza.</p>
+ <p>&mdash;Sea, pues. As&iacute; como as&iacute;, no puedo soportar por m&aacute;s
+ tiempo una sospecha semejante. H&aacute;game usted el favor de envi&aacute;rmela.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De envi&aacute;rtela? No, por cierto: yo te la traer&eacute;.
+ Quiero asistir, si me lo permites, &aacute; vuestra conversaci&oacute;n, aunque no
+ sea m&aacute;s que para impedir que digas tonter&iacute;as....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Padrino!</p>
+ <p>&mdash;Pues qu&eacute;, &iquest;no hab&iacute;as empezado &aacute; decirlas hace
+ un momento?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, tiene usted raz&oacute;n. Permanezca usted y sea mi consejero y
+ mi apoyo, como siempre.</p>
+ <p>&mdash;Puedes estar tranquilo. Ser&eacute; a&uacute;n m&aacute;s moderado por tu
+ cuenta que lo he sido por la m&iacute;a. Esp&eacute;ranos aqu&iacute;.</p>
+ <p><a id="Page_160" name='Page_160'></a>Y sali&oacute;. Mauricio qued&oacute; solo,
+ sumergido en dolorosas reflexiones. Ve&iacute;a sombr&iacute;o el porvenir;
+ pens&oacute; por primera vez que acaso su tutor no hab&iacute;a exagerado las malas
+ acciones de que le hab&iacute;a hecho v&iacute;ctima Clementina, y no estuvo lejos de
+ creer que la t&iacute;a de Herminia fuese un monstruo. Estim&oacute;, en todo caso,
+ que la perfidia con que acababa de obrar le dispensaba de toda gratitud y le
+ devolv&iacute;a su libertad de acci&oacute;n, y se propuso, no devolverla mal por
+ mal, pero al menos impedirla que siguiese haci&eacute;ndole da&ntilde;o.</p>
+ <p>Sin embargo, por muy culpable que apareciese la se&ntilde;orita Guichard,
+ hab&iacute;a un hecho que no se la pod&iacute;a atribuir y era la correspondencia
+ misma, punto de partida del incidente. Pensara Roussel lo que quisiera, las cartas
+ proced&iacute;an efectivamente del hijo de Bobart; hab&iacute;a, pues, existido un
+ amorcillo entre Herminia y &eacute;l, y este solo pensamiento le exasperaba. Y, no
+ obstante, no pod&iacute;a imaginar siquiera a la Virgen del Bordado cambiando amores
+ tiernos con aquel h&uacute;sar. Esto no estaba dentro del orden de las cosas
+ admisibles, ni en armon&iacute;a con su naturaleza delicada ni con el tono de sus
+ c&aacute;ndidos ojos. Hab&iacute;a evidentemente una p&eacute;rfida maniobra en todo
+ aquello ... &iexcl;Pero ella hab&iacute;a recibido las cartas!</p>
+ <p>No tuvo tiempo de llevar m&aacute;s lejos sus induc<a id="Page_161"
+ name='Page_161'></a>ciones, porque Herminia entraba con Roussel. El joven no tuvo
+ tiempo de abrir la boca para formular una pregunta; su tutor exclam&oacute;, apenas
+ hubo cerrado la puerta:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Todo est&aacute; aclarado! Ni siquiera ha le&iacute;do las cartas,
+ la pobre ni&ntilde;a; se las entreg&oacute; cerradas &aacute; su t&iacute;a.</p>
+ <p>&iexcl;Cerradas! Mauricio tuvo tal acceso de alegr&iacute;a, que salt&oacute; al
+ cuello de Fortunato, pero &eacute;ste dijo sonriendo y defendi&eacute;ndose mal del
+ apret&oacute;n:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No es &aacute; mi &aacute; quien debes abrazar, majadero!</p>
+ <p>Y les impuls&oacute; el uno hacia el otro.</p>
+ <p>Por primera vez Mauricio, cogiendo &aacute; Herminia en los brazos, la
+ estrech&oacute; contra su coraz&oacute;n y desflor&oacute; con sus labios aquella
+ rubia cabellera.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Hab&iacute;a que ser verdaderamente maligno para adivinar que
+ Clementina os preparaba esta emboscada! Hijos m&iacute;os, la situaci&oacute;n es
+ grave. Juzgad por lo que acaba de hacer como principio de juego, de lo que es capaz
+ si no consigue enseguida separaros....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Separarnos!</p>
+ <p>Y al decir esto formaron tan hermoso conjunto, que Roussel no pudo menos de
+ sonreir.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vamos! He aqu&iacute; una unanimidad tranquilizadora! Pero
+ desconfiad, queridos hijos; est&aacute;is <a id="Page_162" name='Page_162'></a>en
+ peligro ... En el estado de mis relaciones con la se&ntilde;orita Guichard, no me es
+ posible daros un consejo; parecer&iacute;a que abogaba contra ella y en favor
+ m&iacute;o. Es evidente que mi repentina intrusi&oacute;n es lo que ha modificado las
+ intenciones y cambiado los proyectos de Clementina. Ha realizado un formidable cambio
+ de frente y trata &aacute; Mauricio como enemigo en vez de considerarle como aliado.
+ Ya est&aacute;is advertidos. Tomad una resoluci&oacute;n, pero que sea adoptada por
+ vuestras propias inspiraciones. No ve&aacute;is sino vuestro inter&eacute;s y no me
+ teng&aacute;is en cuenta para nada, pero contad conmigo. Cuando hay&aacute;is
+ resuelto, pondr&eacute; tanta energ&iacute;a en apoyaros como reserva he empleado en
+ daros consejos. Ahora, os dejo. Os am&aacute;is; defended vuestra dicha.</p>
+ <p>Herminia y Mauricio quedaron solos y se miraron un instante sin hablar.
+ Despu&eacute;s, el marido cogi&oacute; la mano de su mujer y atray&eacute;ndola hacia
+ s&iacute;, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Mira como estamos; y no hace veinticuatro horas que me perteneces;
+ &iquest;qu&eacute; nos prepara, pues, el porvenir? Una serie incesante de
+ dificultades, de luchas que no habremos hecho nada para suscitar y &aacute; las que
+ no podremos sustraernos. &iexcl;Qu&eacute; tristeza, Herminia, despu&eacute;s de la
+ esperanza de tantas alegr&iacute;as!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_163" name='Page_163'></a>Pero Mauricio, &iquest;es posible que
+ mi t&iacute;a lo haya hecho ver esas cartas que yo ni conoc&iacute;a?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ay! Herminia; es muy cierto; pero no la acuses; ha obrado bajo la
+ influencia de la c&oacute;lera y no de su coraz&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iquest; T&uacute; la disculpas? Y sin embargo, contra ti estaba tramada
+ esta horrible maniobra ... Pero qu&eacute; locura inspira el odio para que en un
+ momento haya cambiado completamente una mujer tan buena, que ha sido para mi una
+ verdadera madre....</p>
+ <p>&mdash;Me aborrece ahora, bien lo ves, tanto como &aacute; mi padrino. No tiene
+ m&aacute;s que una idea; separarnos. No lo ha conseguido esta vez, poro
+ volver&aacute; &aacute; empezar hasta que en una ocasi&oacute;n m&aacute;s
+ favorable....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Podr&aacute; encontrarla?</p>
+ <p>&mdash;La har&aacute; nacer, como hoy.</p>
+ <p>&mdash;Entonces &iquest;qu&eacute; va &aacute; pasar?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Tienes confianza en m&iacute;, Herminia?</p>
+ <p>&mdash;Absoluta.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Crees que mi &uacute;nico deseo, fuera de toda consideraci&oacute;n
+ extra&ntilde;a &aacute; nosotros, es nuestra propia dicha?</p>
+ <p>&mdash;Lo creo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y piensas que aqu&iacute;, entre mi tutor y tu t&iacute;a, podremos
+ escapar &aacute; los disturbios y &aacute; las malas influencias?</p>
+ <p>&mdash;Creo que no.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_164" name='Page_164'></a>Entonces, deduce t&uacute; misma la
+ consecuencia. La joven permaneci&oacute; un instante pensativa y con la rubia cabeza
+ inclinada y algunas l&aacute;grimas rodaron por sus ojos. Despu&eacute;s
+ murmur&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es preciso huir!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, marcharnos, ni&ntilde;a querida; salvarnos, para ser el uno del
+ otro, lejos de todo lo que no sea confianza y ternura.</p>
+ <p>&mdash;Pero eso, &iquest;no ser&aacute; mostrarme ingrata hacia la mujer que me ha
+ educado y que ha sido excelente para m&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;Eso ser&aacute; mostrarte fiel al que te ama y al que t&uacute;
+ habr&aacute;s de amar.</p>
+ <p>&mdash;Y al que amo ya, Mauricio, dijo Herminia, sonriendo &aacute; trav&eacute;s
+ de sus l&aacute;grimas. Pero yo no soy m&aacute;s que una mujer y no tengo valor para
+ decidir entre lo que me parece mi deber y lo que es mi deseo ... T&uacute;, que
+ tienes la firmeza necesaria, manda; yo obedecer&eacute;.</p>
+ <p>Mauricio movi&oacute; la cabeza.</p>
+ <p>&mdash;No, Herminia; yo no puedo hacer lo que pides. Por graves que hayan sido las
+ faltas de la se&ntilde;orita Guichard hacia m&iacute;, no me considero como
+ absolutamente desligado de los compromisos que con ella contraje. He prometido no
+ obligarte jam&aacute;s &aacute; separarte de ella; te dejo, pues, en libertad. Si
+ quieres quedarte, nos quedamos. Si parti<a id="Page_165" name='Page_165'></a>mos, es
+ preciso que sea por que hayas dicho: "&iexcl;Quiero partir!"</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Mauricio, &iquest;qu&eacute; exiges de mi?</p>
+ <p>&mdash;Que salves t&uacute; misma, y sola, nuestra dicha. &iquest;Es mucho?
+ Reflexiona acerca de lo que sucede enderredor. Aqu&iacute; est&aacute; el desorden
+ donde perecer&aacute; nuestro reposo; fuera de aqu&iacute;, la calma, la libertad de
+ amarnos. Herminia, &iexcl;tenemos tanto tiempo delante, y tan hermoso! Algunos
+ d&iacute;as bastar&aacute;n para que la que nos ha hecho tanto da&ntilde;o recobre la
+ raz&oacute;n y nos llame, y entonces podremos volver y gozar en paz de la
+ tranquilidad que tan bien habremos ganado. &iquest;Es esto tan espantoso?
+ &iquest;Prefieres correr los riesgos de una guerra en la que todos los tiros
+ vendr&aacute;n &aacute; herirnos en el coraz&oacute;n?</p>
+ <p>&mdash;Mauricio....</p>
+ <p>Herminia dudaba. Mauricio se puso &aacute; sus plantas y mir&aacute;ndola hasta el
+ fondo del alma, a&ntilde;adi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Herminia, un minuto de resoluci&oacute;n; una palabra decisiva, y todo se
+ ha salvado. &iquest;Tienes miedo de confiar en mi? Bien sabes que te adoro. En el
+ mundo no hay m&aacute;s que nosotros dos; lo dem&aacute;s poco importa.
+ &iquest;Quieres sacrificarnos &aacute; rencores pueriles y &aacute; odios
+ vergonzosos? &iquest;Qu&eacute; hemos hecho nosotros para merecer tales sufrimientos?
+ <a id="Page_166" name='Page_166'></a>&iquest;Cu&aacute;l es nuestro crimen, amarnos?
+ &iexcl;Crimen muy dulce, por cierto!</p>
+ <p>La joven se hab&iacute;a inclinado hacia &eacute;l. Mauricio tom&oacute; su mano y
+ la apoy&oacute; contra el coraz&oacute;n. Herminia lanz&oacute; un gran suspiro y
+ despu&eacute;s dijo con voz firme:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Partamos!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Qu&eacute; dichoso soy!</p>
+ <p>Herminia le dirigi&oacute; una mirada que probaba que aquella exclamaci&oacute;n
+ de alegr&iacute;a recompensaba su esfuerzo. En este momento entr&oacute; Roussel.</p>
+ <p>&mdash;Hijos m&iacute;os, es preciso volver al sal&oacute;n. Os buscan por todas
+ partes y ya he tenido que impedir &aacute; Bobart que viniera &aacute; interrumpiros
+ ... &iquest;Est&aacute;is de acuerdo?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, padrino m&iacute;o; nos vamos. Herminia es la que lo quiere.</p>
+ <p>&mdash;Y tiene raz&oacute;n. Yo no quiero aconsejaros, pero en esta &eacute;poca,
+ una temporada en la orilla de los lagos de Italia, en Bellaggio, por ejemplo....</p>
+ <p>Los ojos de Herminia se iluminaron. Nunca hab&iacute;a viajado y no conoc&iacute;a
+ nada. Roussel se arrepinti&oacute; de haber introducido aquel elemento tentador en la
+ resoluci&oacute;n de Herminia, y pens&oacute;: "Esto no es juego limpio; pero
+ &iexcl;c&oacute;mo se manifiesta siempre y en todo la mujer! &iexcl;Qu&eacute; mirada
+ la de esta muchacha!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_167" name='Page_167'></a>Querido Mauricio, dec&iacute;delo todo
+ ahora, dijo Herminia; yo vuelvo al lado de nuestros amigos.</p>
+ <p>Y desapareci&oacute; ligera y casi alegre. Roussel se volvi&oacute; hacia su hijo
+ y d&aacute;ndole golpecillos en el hombro, le dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah, brib&oacute;n, no tienes de qu&eacute; quejarte! &iquest;Vas,
+ naturalmente, &aacute; llevarte &aacute; tu mujer?</p>
+ <p>&mdash;Usted lo ha dicho. Son las nueve y media: &aacute; las doce prescindo de la
+ compa&ntilde;&iacute;a de la gente de la boda.</p>
+ <p>&mdash;Tengo una excelente carretela que me espera en la plaza: &iquest;la
+ quieres?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Me llevar&aacute; &aacute; Par&iacute;s?</p>
+ <p>&mdash;Desde luego. Es cuesti&oacute;n de propina.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, est&aacute; dicho. Prevenga usted al cochero.</p>
+ <p>&mdash;Enseguida. Tu mujer, &iquest;ha puesto mucha resistencia?</p>
+ <p>&mdash;La necesaria para que su decisi&oacute;n tenga una significaci&oacute;n
+ cari&ntilde;osa ... &iexcl;Es un &aacute;ngel!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! Se lo pagaremos despu&eacute;s.</p>
+ <p>Fueron interrumpidos por una tempestad de armon&iacute;as: era la banda que, en el
+ patio, empezaba, al un&iacute;sono con la orquesta, el rigod&oacute;n de honor. En
+ este momento se mostr&oacute; en la puerta la fisonom&iacute;a inquieta de
+ Bobart.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;or Aubry, le buscan &aacute; usted por todas <a id="Page_168"
+ name='Page_168'></a>partes.... La se&ntilde;orita Guichard le reclama....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Anda! Ve &aacute; cumplir tus deberes, dijo Roussel cambiando una
+ mirada con Mauricio. Mientras, tomar&eacute; el aire en el jard&iacute;n. Hace
+ aqu&iacute; un calor terrible.</p>
+ <p>Se separaron y Mauricio se dirigi&oacute;, &aacute; trav&eacute;s de las filas de
+ curiosos, hacia la se&ntilde;orita Guichard que le esperaba en pie, altanera y
+ masculina, en medio del sal&oacute;n de baile, teniendo enfrente &aacute; su sobrina,
+ del brazo del se&ntilde;or Tournemine.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Por fin! dijo dirigi&eacute;ndole una mirada imperiosa.
+ Vamos; col&oacute;quese usted ah&iacute; y empecemos.</p>
+ <p>Rugieron los instrumentos, y las parejas, poni&eacute;ndose en movimiento al mismo
+ tiempo, emprendieron la primera figura del rigod&oacute;n.</p>
+ <p>Bobart, preocupado con el doble concili&aacute;bulo que acababa de verificarse en
+ el saloncillo, primero entre Herminia y Mauricio y despu&eacute;s entre Mauricio y
+ Roussel, en lugar de entrar en el sal&oacute;n de baile, se aventur&oacute; por el
+ jard&iacute;n en seguimiento de Fortunato. Por instinto adivinaba una maniobra
+ ofensiva por parte de los enemigos de su prima. Amargamente vituperado por
+ Clementina, que le acusaba de no haber vigilado suficientemente &aacute; Roussel,
+ ten&iacute;a empe&ntilde;o en tomar un desquite. Y su amor propio, su odio y su
+ inter&eacute;s <a id="Page_169" name='Page_169'></a>reunidos le impulsaban &aacute;
+ seguir las huellas del solter&oacute;n.</p>
+ <p>La noche estaba oscura y serena. Los faroles venecianos alumbraban las calles de
+ &aacute;rboles en torno de la casa. Las arboledas del jard&iacute;n y el
+ terrapl&eacute;n estaban en la sombra. Roussel empez&oacute; por pasearse por el
+ parque con aire indiferente y despu&eacute;s, poco &aacute; poco, se aproxim&oacute;
+ &aacute; la puertecilla que daba al rinc&oacute;n de la callejuela en que estaba la
+ tapia en la cual Mauricio hab&iacute;a visto por primera vez &aacute; Herminia.
+ Roussel se volvi&oacute; para observar si era espiado, y Bobart apenas tuvo tiempo
+ por esconderse detr&aacute;s de un &aacute;rbol. Desde all&iacute; vi&oacute; al
+ tutor abrir la puerta y salir vivamente.</p>
+ <p>Ech&oacute; &aacute; correr y lleg&oacute; al terrapl&eacute;n &aacute; tiempo
+ para ver &aacute; Roussel acercarse &aacute; un coche que estaba parado en la plaza y
+ hacer se&ntilde;as al cochero para que acercase el veh&iacute;culo &aacute; la
+ esquina de la callejuela, &aacute; dos pasos de la puertecilla.</p>
+ <p>Mientras la carretela atravesaba la plaza para colocarse al pie del
+ terrapl&eacute;n, Roussel la segu&iacute;a con aire pl&aacute;cido. Se
+ aproxim&oacute; al cochero y antes de entrar de nuevo en el jard&iacute;n, le dijo
+ &aacute; media voz:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ha entendido usted bien, no es verdad? Un caballero y una
+ se&ntilde;ora, dentro de hora y media. Tendr&aacute; usted veinte francos de propina
+ al llegar <a id="Page_170" name='Page_170'></a>Par&iacute;s.... Y sobre todo,
+ permanezca usted ahora en el coche hasta el momento de partir.</p>
+ <p>&mdash;Vaya usted tranquilo, se&ntilde;or Roussel, dijo el cochero.</p>
+ <p>Inclinado sobre el muro del terrapl&eacute;n, en la sombra, Bobart no hab&iacute;a
+ perdido ni una palabra de estas recomendaciones. Pens&oacute;: "&iexcl;Un caballero y
+ una se&ntilde;ora que el cochero debe conducir &aacute; Par&iacute;s en el coche de
+ Roussel! Esto es claro como la luz; se trata de Mauricio y Herminia. La
+ intervenci&oacute;n de mi excelente prima produce su efecto: los reci&eacute;n
+ casados meditan una fuga. No es esto ciertamente lo que la se&ntilde;orita Guichard
+ esperaba; luego es preciso prevenirla."</p>
+ <p>Fortunato atraves&oacute; el jard&iacute;n con paso tranquilo y entr&oacute; en el
+ sal&oacute;n de baile; Bobart le sigui&oacute; y al llegar &aacute; la puerta
+ vi&oacute; que llamaba &aacute; Mauricio y Herminia y les daba explicaciones que los
+ j&oacute;venes escuchaban con extraordinaria atenci&oacute;n. Despu&eacute;s se
+ separaron y Herminia y Mauricio recorrieron del brazo el sal&oacute;n mientras
+ Roussel se paseaba con aire distra&iacute;do. En estas circunstancias cuya gravedad
+ adivinaba, Bobart no dud&oacute;; se fu&eacute; derecho &aacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard, que parec&iacute;a una reina en medio de sus convidados, y
+ llev&aacute;ndosela al pie del tablado de la orquesta, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Procura no dejar que se altere tu cara, mi <a id="Page_171"
+ name='Page_171'></a>excelente amiga, porque nos observan y tengo que darte serias
+ noticias. Dentro de hora y media parten Mauricio y Herminia para Par&iacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dices ah&iacute;? exclam&oacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard con voz temblorosa por la c&oacute;lera.</p>
+ <p>&mdash;C&aacute;lmate y escucha. Lo he descubierto todo hace un instante. Roussel
+ es quien ha aconsejado y preparado el plan.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;El miserable!</p>
+ <p>&mdash;Su coche espera al lado de la puertecilla del jard&iacute;n y va &aacute;
+ servir &aacute; los reci&eacute;n casados para alejarse de aqu&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; hacer para imped&iacute;rselo?</p>
+ <p>&mdash;No perder de vista &aacute; tu sobrina.</p>
+ <p>&mdash;Pero ma&ntilde;ana volver&aacute;n &aacute; las andadas. Y la
+ ocasi&oacute;n ser&iacute;a tan buena para romper.... Ellos me provocan.... Yo no
+ hago m&aacute;s que defenderme.... Quieren quitarme &aacute; Herminia ... &iexcl;Si
+ fuese yo quien se la quitase!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Admirable idea! Cambias la situaci&oacute;n. Cre&iacute;an vencerte
+ y ser&aacute;s t&uacute; la que triunfe....</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;c&oacute;mo?</p>
+ <p>&mdash;Adelanta la hora de la partida. Env&iacute;a &aacute; buscar &aacute; tu
+ sobrina una persona con cuya fidelidad puedas contar.</p>
+ <p>&mdash;Su doncella.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! Esa muchacha previene &aacute; Hermi<a id="Page_172"
+ name='Page_172'></a>nia que su marido la espera en el coche.... La joven baja sin
+ desconfianza.... En lugar del marido encuentra &aacute; la t&iacute;a y....
+ &iexcl;Arrea, cochero!...</p>
+ <p>&mdash;Me voy &aacute; Par&iacute;s y desde all&iacute; &aacute; Rouxmesnil, en
+ Normand&iacute;a.... Una propiedad aislada, en la que soy inexpugnable....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Magn&iacute;fico! &iquest;No cambias de traje para partir?</p>
+ <p>&mdash;Tengo en Par&iacute;s todo lo necesario.</p>
+ <p>&mdash;Es probable que tu sobrina vaya &aacute; quitarse su vestido blanco.</p>
+ <p>&mdash;Dej&eacute;mosla libre en sus movimientos. Pero t&uacute;, ded&iacute;cate
+ &aacute; Mauricio y no le pierdas de vista.</p>
+ <p>&mdash;Convenido.</p>
+ <p>Mientras se urd&iacute;a este doble complot la fiesta llegaba &aacute; su apogeo y
+ era f&aacute;cil prever que el baile durar&iacute;a hasta por la ma&ntilde;ana. En la
+ plaza del pueblo se hab&iacute;a instalado una m&uacute;sica al aire libre y las
+ gentes del pa&iacute;s saltaban sobre el c&eacute;sped &aacute; la luz de unos
+ faroles &aacute; la veneciana colocados por el tendero. La se&ntilde;orita Guichard
+ hab&iacute;a enviado algunos toneles de vino para que refrescasen los bailarines, y
+ estos diversos atractivos hac&iacute;an que se agrupase delante de la verja una gran
+ multitud.</p>
+ <p>En la callejuela sombr&iacute;a esperaba la carretela. El cochero, fiel &aacute;
+ su promesa, no la hab&iacute;a abandonado, pero se hab&iacute;a hecho llevar una
+ botella <a id="Page_173" name='Page_173'></a>de vino y beb&iacute;a &aacute; la salud
+ de los novios. Las once acababan de dar en el campanario del pueblo. El momento de la
+ partida se aproximaba. El cochero quit&oacute; la manta &aacute; los caballos, les
+ puso las riendas y enseguida mont&oacute; en el pescante, un poco aturdido por la
+ oscuridad y por el vino. Empezaba &aacute; quedarse dormido, cuando se abri&oacute;
+ la puertecilla y una se&ntilde;ora muy tapada y que hablaba con alguien que se
+ quedaba en el jard&iacute;n, abri&oacute; vivamente la portezuela del coche y
+ mont&oacute;.</p>
+ <p>En el mismo momento, otra mujer de alta estatura y maneras desenvueltas, se
+ adelant&oacute; hacia el coche y dijo dirigi&eacute;ndose al cochero:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Volando! &iexcl;&Aacute; Par&iacute;s.</p>
+ <p>El cochero, asombrado, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Pero mis viajeros deb&iacute;an ser un caballero y una
+ se&ntilde;ora....</p>
+ <p>&mdash;El caballero no parte ya ... &iexcl;Vivo!</p>
+ <p>Y abri&oacute; la portezuela. Un grito: "&iexcl;Dios m&iacute;o! mi t&iacute;a!"
+ se oy&oacute; en el interior del coche; pero la portezuela golpe&oacute;,
+ vigorosamente atra&iacute;da, y el ruido de las ruedas ahog&oacute; el resto de las
+ quejas de Herminia.</p>
+ <p>En el sal&oacute;n de baile los invitados se remov&iacute;an con ardor. Mauricio
+ sac&oacute; su reloj y vi&oacute; que eran las once y media. Hac&iacute;a algunos
+ momentos ya que Herminia hab&iacute;a desaparecido. La se&ntilde;orita Gui<a
+ id="Page_174" name='Page_174'></a>chard acababa de encaminarse al saloncillo &aacute;
+ fin de dar &oacute;rdenes, sin duda, para la cena. Juzg&oacute; que la ocasi&oacute;n
+ era favorable. Baj&oacute; al patio, atraves&oacute; los pabellones, subi&oacute;
+ ligeramente la escalera que conduc&iacute;a &aacute; sus nuevas habitaciones;
+ llam&oacute;, y como nadie le respond&iacute;a, entr&oacute;.</p>
+ <p>En el cuarto, alumbrado por una l&aacute;mpara, estaba extendido sobre la cama el
+ vestido de novia de Herminia. Los cajones estaban abiertos y todo indicaba los
+ preparativos de un viaje.</p>
+ <p>Mauricio pens&oacute; "Est&aacute; ya en el coche." Cogi&oacute; su abrigo y un
+ sombrero y baj&oacute; vivamente. Sali&oacute; por la puertecilla, volvi&oacute; la
+ esquina de la calleja y no vi&oacute; coche alguno. Supuso que el cochero,
+ habr&iacute;a entendido mal y esperar&iacute;a, acaso en el otro extremo de la calle,
+ y corri&oacute; &aacute; cerciorarse. La callejuela estaba desierta.</p>
+ <p>Volvi&oacute; &aacute; la plaza, lati&eacute;ndole el coraz&oacute;n y con el
+ esp&iacute;ritu turbado por un principio de inquietud. All&iacute; una fila de coches
+ esperaban &aacute; los invitados y todos los cocheros estaban en el caf&eacute;. Muy
+ alarmado, Mauricio volvi&oacute; al jard&iacute;n, se quit&oacute; el abrigo y
+ entr&oacute; en el sal&oacute;n en busca de su tutor. Roussel no tuvo m&aacute;s que
+ mirar &aacute; su hijo para comprender que ocurr&iacute;a un incidente inesperado. Se
+ le llev&oacute; &aacute; un rinc&oacute;n y le pregunt&oacute; con acento
+ inquieto:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hay?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_175" name='Page_175'></a>Hay, que no he encontrado el coche y
+ que no s&eacute; d&oacute;nde est&aacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es lo que dices?</p>
+ <p>&mdash;Herminia se ha vestido y, evidentemente, ha ido &aacute; la carretela. Pero
+ la carretela no est&aacute;.</p>
+ <p>Se miraron, con un principio de sospecha.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; Clementina? pregunt&oacute; Roussel.</p>
+ <p>&mdash;Ha salido del sal&oacute;n hace m&aacute;s de un cuarto de hora.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Busqu&eacute;mosla, preguntemos por ella ... en la casa
+ ...&iexcl;Ah! &iexcl;Bobart!... &iexcl;Apoder&eacute;monos de Bobart!</p>
+ <p>Cayeron sobre el abogado, que con aire inocente saboreaba un helado, sentado en un
+ mullido sill&oacute;n, y all&iacute;, sin levantarla voz, pero con miradas muy
+ expresivas, preguntaron:</p>
+ <p>&mdash;Bobart, &iquest;qu&eacute; es de la se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>&mdash;Pues lo ignoro, balbuce&oacute; el abogado, levant&aacute;ndose para
+ escapar &aacute; las preguntas.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No se mueva usted! y responda, dijo Roussel. &iquest;D&oacute;nde
+ est&aacute; la se&ntilde;orita Guichard?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No s&eacute;! se&ntilde;ores, contest&oacute; Bobart gritando para
+ llamar la atenci&oacute;n sobre &eacute;l. No comprendo vuestra insistencia....</p>
+ <p>&mdash;Hable usted m&aacute;s bajo, dijo Mauricio, &oacute; le llevo al
+ sal&oacute;n inmediato y all&iacute; ... va usted &aacute; ver.</p>
+ <p>Estaba tan amenazador, que Bobart, espantado, <a id="Page_176"
+ name='Page_176'></a>permaneci&oacute; en su butaca sin hacer un movimiento, sin
+ pronunciar una palabra.</p>
+ <p>&mdash;Le doy &aacute; usted un minuto para decidirse &aacute; responder. Dentro
+ de un minuto le har&eacute; &aacute; usted responsable de la emboscada que
+ aqu&iacute; se ha ejecutado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;La emboscada! exclam&oacute; Bobart, fuera de s&iacute; por el
+ terror. &iquest;Qui&eacute;n la ha preparado?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;Usted sabe, pues, lo que ha sucedido? Usted conviene en
+ ello....</p>
+ <p>Yo no convengo en nada.... Ustedes me violentan ... me amenazan....</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; todo lo que convenga para saber d&oacute;nde est&aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard....</p>
+ <p>&mdash;Pues bien.... &iexcl;Ha partido!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ha partido! &iquest;Con la se&ntilde;ora de Aubry?</p>
+ <p>&mdash;Con la se&ntilde;ora de Aubry y en la propia carretela de usted. Vaya;
+ &iquest;est&aacute; usted satisfecho? dijo Bobart con expresi&oacute;n de radiante
+ alegr&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ad&oacute;nde la conduce?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vaya usted &aacute; pregunt&aacute;rselo!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;La ha obligado &aacute; acompa&ntilde;arla?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Obligado! exclam&oacute; Bobart. &iquest;C&oacute;mo es eso posible?
+ &iquest;Por qu&eacute; no robado &aacute; la fuerza? &iexcl;En medio de quinientas
+ personas! &iexcl;No, no! La se&ntilde;ora de Aubry ha seguido &aacute; su t&iacute;a
+ de buen grado.... La se&ntilde;orita Guichard la ha ilustrado acerca del <a
+ id="Page_177" name='Page_177'></a>aspecto moral del acto que iba &aacute; cometer. La
+ joven ha reconocido que hab&iacute;a sido inducida &aacute; error y ha partido
+ libremente y por su propia voluntad!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Viejo tunante! exclam&oacute; Mauricio exasperado, y cogiendo
+ &aacute; Bobart por un hombro, le sacudi&oacute; tan rudamente que Roussel vino al
+ socorro del abogado y s&eacute; interpuso entre su ahijado y &eacute;l.</p>
+ <p>&mdash;Vamos, hijo m&iacute;o, un poco m&aacute;s de calma. En todo lo que el
+ se&ntilde;or dice no hay sin duda ni una palabra de verdad. Hemos jugado una partida
+ y acabamos de perderla: tratemos de tomar el desquite. Para esto no nos las
+ entendamos con los lacayos, sino con los due&ntilde;os.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Lacayos! repiti&oacute; Bobart. Sepa usted se&ntilde;or
+ m&iacute;o....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Nada! interrumpi&oacute; Roussel; conozco &aacute; usted hace mucho
+ tiempo, se&ntilde;or hip&oacute;crita, se&ntilde;or pedante.... He dicho lacayo y
+ hubiera podido decir esp&iacute;a....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y si no est&aacute; usted contento, a&ntilde;adi&oacute; Mauricio,
+ puede usted enviarme su hijo!</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;or, declar&oacute; enf&aacute;ticamente Bobart. Soy muy
+ suficiente para vengar yo mismo mis injurias. Usted sabr&aacute; lo que cuesta tener
+ que hab&eacute;rselas con un hombre como yo....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Los clientes de usted lo han sabido muy <a id="Page_178"
+ name='Page_178'></a>bien, maestro en vilezas! dijo Roussel. Pero t&eacute;ngase por
+ advertido y que no le encuentre yo en mi camino, &oacute; le hago pagar las costas
+ con m&aacute;s gracia que usted mismo lo hac&iacute;a....</p>
+ <p>Y tomando &aacute; su hijo por el brazo, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ven, Mauricio, ven. No tenemos nada que hacer aqu&iacute;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_VIII" name='CAPITULO_VIII'></a>
+ <h2><a id="Page_179" name='Page_179'></a>CAP&Iacute;TULO VIII</h2>
+ <h3>EL SECUESTRO.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Por la ma&ntilde;ana del siguiente d&iacute;a, estaba Roussel todav&iacute;a
+ dormido cuando entr&oacute; Mauricio en su cuarto, descorri&oacute; las cortinas y se
+ sent&oacute; en una butaca al pie de la cama.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hora es pues? pregunt&oacute; Fortunato
+ incorpor&aacute;ndose.</p>
+ <p>&mdash;Las cinco. Perd&oacute;neme usted que interrumpa tan pronto su
+ sue&ntilde;o, pero estando solo, me volv&iacute;a loco....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! hijo m&iacute;o; has hecho muy bien en despertarme. Espera, voy
+ &aacute; levantarme.</p>
+ <p>&mdash;No, permanezca usted acostado; lo mismo podemos conversar y con tal de que
+ me hable usted de Clementina, quedar&eacute; aliviado....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;T&uacute; no has dormido? mi pobre hijo....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No! Pero eso importa poco. Sufrir&iacute;a todas las penas sin
+ quejarme con tal de saber d&oacute;nde est&aacute; mi pobre mujer.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_180" name='Page_180'></a>Tranquil&iacute;zate; lo sabremos. Y
+ entonces.... Pero, ahora pienso ... Federico, &iquest;est&aacute; levantado?...
+ S&iacute;. Llama.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Vas &aacute; verlo.</p>
+ <p>Mauricio llam&oacute;. Al cabo de un instante apareci&oacute; el ayuda de
+ c&aacute;mara de Roussel. Era un excelente servidor que hab&iacute;a
+ sustitu&iacute;do al criado modelo que la se&ntilde;orita Guichard hab&iacute;a
+ quitado &aacute; Fortunato veinte a&ntilde;os antes. Ning&uacute;n ofrecimiento
+ hab&iacute;a hecho mella en Federico; por eso, en sus d&iacute;as de buen humor,
+ Roussel le llamaba Hip&oacute;crates. Un d&iacute;a en que el ayuda de c&aacute;mara
+ se atrevi&oacute; &aacute; preguntar &aacute; su se&ntilde;or porqu&eacute; le
+ llamaba as&iacute;, &eacute;ste le respondi&oacute;: "Por causa de los presentes de
+ Artajerjes." Federico no comprendi&oacute; mucho m&aacute;s y permaneci&oacute;
+ estupefacto. Y Roussel a&ntilde;adi&oacute; "&iexcl; Bueno! No se caliente usted la
+ cabeza: Hip&oacute;crates era un hombre incorruptible." Federico se di&oacute; por
+ satisfecho y adquiri&oacute; mucho mayor importancia &aacute; sus propios ojos. Con
+ el tiempo se hab&iacute;a hecho enteramente adepto y, sobre todo, adoraba &aacute;
+ Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;Federico, dijo Roussel, &iquest;est&aacute; usted todav&iacute;a en buena
+ inteligencia con el portero del se&ntilde;or Bobart?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or. Por recomendaci&oacute;n del se&ntilde;or, <a
+ id="Page_181" name='Page_181'></a>yo he sido quien le ha proporcionado su plaza.</p>
+ <p>&mdash;Bueno. Federico, va usted &aacute; salir inmediatamente para Par&iacute;s.
+ Ir&aacute; usted &aacute; ver &aacute; su protegido y le pedir&aacute;, como un
+ servicio de capital importancia, que, en el caso de que el se&ntilde;or Bobart salga
+ de Par&iacute;s, indique &aacute; usted la estaci&oacute;n por donde ha partido. Y si
+ puede usted obtener que le informe acerca del departamento &oacute; el pa&iacute;s
+ extranjero de donde lleguen cartas para el se&ntilde;or Bobart, nos prestar&aacute;
+ &aacute; Mauricio y &aacute; m&iacute; una ayuda inapreciable.... Usted nos conoce
+ muy bien para creer que se trata de algo vituperable....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh, se&ntilde;or! Con los ojos cerrados le obedecer&eacute;.... Con
+ los ojos cerrados....</p>
+ <p>&mdash;Y bien, no los cierre usted.... &Aacute;bralos, por el contrario, todo lo
+ que pueda.... Qu&eacute;dese usted en Par&iacute;s y &aacute; las horas de la
+ distribuci&oacute;n del correo est&eacute; siempre en casa del portero ...&iquest;El
+ se&ntilde;or Bobart le conoce &aacute; usted?</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;or.</p>
+ <p>&mdash;Tan pronto como tenga usted noticias que darnos, vuelve sin perder ni un
+ segundo.</p>
+ <p>&mdash;El se&ntilde;or puede contar conmigo.</p>
+ <p>Y sali&oacute;. Mauricio permanci&oacute; sentado, interrogando &aacute; su tutor
+ con la mirada.</p>
+ <p>&mdash;He aqu&iacute; mi idea, dijo &eacute;ste. Est&aacute; fuera de toda duda
+ para m&iacute; que el tunante de Bobart es <a id="Page_182"
+ name='Page_182'></a>c&oacute;mplice de la se&ntilde;orita Guichard. &Eacute;l nos
+ espi&oacute; la noche &uacute;ltima y &eacute;l fu&eacute; quien la previno. Es,
+ pues, cierto, que tan pronto como se crea en seguridad, Clementina va &aacute;
+ escribirle y acaso &aacute; llamarle cerca de ella. Por el sello de la carta sabremos
+ d&oacute;nde est&aacute; y si Bobart se marcha, la estaci&oacute;n de que parta
+ ser&aacute; una nueva indicaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y entonces qu&eacute; haremos?</p>
+ <p>&mdash;No lo s&eacute; todav&iacute;a; es preciso reflexionarlo. Por otra parte,
+ acaso no sea por Federico por quien sepamos donde est&aacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard ... Tu mujer es muy capaz de burlar la vigilancia de Clementina y escribirte
+ ...</p>
+ <p>El joven movi&oacute; tristemente la cabeza.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo ha consentido en acompa&ntilde;arla?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Buena es esa! &iquest;Sabes c&oacute;mo habr&aacute;n pasado las
+ cosas? La se&ntilde;orita Guichard es robusta como un coracero ...
+ &iquest;Qui&eacute;n te dice que no se ha llevado &aacute; Herminia por la
+ fuerza?</p>
+ <p>&mdash;No es posible. &iexcl;En medio de quinientas personas! &iexcl;Cuando el
+ cochero no estaba prevenido y hubiera bastado un grito de llamada, un acto de
+ resistencia, por d&eacute;bil que fuese, para que el coche se detuviese!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y si Clementina ha mentido? Si la ha dicho que era solamente de
+ m&iacute; de quien hu&iacute;an, pero que t&uacute; ir&iacute;as &aacute; buscarlas
+ por la ma&ntilde;ana ... Con la se&ntilde;orita <a id="Page_183"
+ name='Page_183'></a>Guichard, &iquest;entiendes? es posible todo. Es una vieja Eva
+ sin Ad&aacute;n, que por distraerse en su para&iacute;so vac&iacute;o, se ha comido
+ todas las manzanas y ha domesticado &aacute; la serpiente!</p>
+ <p>&mdash;Esperemos, pues.</p>
+ <p>&mdash;Paciente y cuerdamente. Piensa que tienes el porvenir delante de ti,
+ &iexcl;y qu&eacute; porvenir! &iexcl;Herminia sin la se&ntilde;orita Guichard!
+ Porque, despu&eacute;s de semejante barrabasada, estar&aacute;s en tu derecho tomando
+ precauciones, y la primera....</p>
+ <p>&mdash;Consistir&aacute; en separar &aacute; Herminia de ese monstruo de
+ maldad.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Ah! dijo Roussel. Te ha llegado la vez. &iexcl;Te
+ hac&iacute;as ilusiones sobre Clementina y no estabas lejos de acusarme de
+ exageraci&oacute;n! &iquest;C&oacute;mo la encuentras ahora tan deliciosa t&iacute;a?
+ Pues bien, amigo m&iacute;o, ah&iacute; tienes la esposa que el difunto Guichard,
+ &iexcl;paz &aacute; sus cenizas! hab&iacute;a so&ntilde;ado imponerme de por vida.
+ &iquest;Comprendes que me haya defendido como un tigre? &iexcl;El dichoso esposo de
+ Clementina! Cuando pienso en esto me estremezco todav&iacute;a.</p>
+ <p>Hablando y pase&aacute;ndose por el estudio y por el jard&iacute;n, los dos
+ hombres llegaron al medio d&iacute;a y se sentaron melanc&oacute;licamente en el
+ hermoso comedor. No era as&iacute; como Mauricio hab&iacute;a pensado almorzar
+ aquella ma&ntilde;ana. Roussel le&iacute;a este pen<a id="Page_184"
+ name='Page_184'></a>samiento en su cara y estaba triste por su tristeza. El
+ d&iacute;a se pas&oacute; m&aacute;s pronto de lo que hubieran cre&iacute;do; pero la
+ velada, largamente prolongada, tanto tem&iacute;an uno y otro no dormir, les
+ pareci&oacute; interminable. Por la ma&ntilde;ana, estaban de pie al despuntar la
+ aurora. La impaciencia de Mauricio rayaba en el frenes&iacute;. Se paseaba &aacute;
+ lo largo del estudio como una fiera en la jaula. Roussel, sentado en un sof&aacute;
+ miraba sin hablar al joven: no hubiera sabido qu&eacute; decirle, fuera de las
+ vulgaridades agotadas hac&iacute;a mucho tiempo. El correo lleg&oacute; sin carta de
+ Herminia. Y sin embargo, hubiera tenido tiempo de escribir si hubiera querido
+ &oacute; podido hacerlo. Era evidente que no hab&iacute;a podido. En esto encontraba
+ Roussel un gran campo de discusi&oacute;n y le aprovechaba, ocupando &aacute;
+ Mauricio con sus razonamientos y forz&aacute;ndole &aacute; distraer su dolor en
+ controversias. En resumen, sospechaban que la se&ntilde;orita Guichard hab&iacute;a
+ secuestrado &aacute; la se&ntilde;ora de Aubry de un modo tanto m&aacute;s criminal
+ cuanto que no ten&iacute;a sobre la joven ni derechos naturales ni derechos
+ adquiridos. Adem&aacute;s la imped&iacute;a que llenase sus deberes respecto de su
+ marido habitando con &eacute;l y donde &aacute; &eacute;l le conviniera. Y Roussel
+ citaba el c&oacute;digo. En suma, si Mauricio quer&iacute;a, hab&iacute;a all&iacute;
+ materia para un gran proceso, y tomando un ilustre abogado, se <a id="Page_185"
+ name='Page_185'></a>pod&iacute;a poner &aacute; Clementina en una posici&oacute;n muy
+ desagradable.</p>
+ <p>Llegaron as&iacute; al almuerzo, que les reuni&oacute; otra vez en el comedor,
+ tristes y sin apetito. Hacia las dos, la sobrexcitaci&oacute;n de Mauricio era tan
+ aguda, que hablaba de marcharse &aacute; Par&iacute;s, subir &aacute; casa de Bobart
+ y cogerle por la garganta para obligarle &aacute; revelar los secretos de la
+ se&ntilde;orita Guichard y decir d&oacute;nde ocultaba &aacute; Herminia. &Aacute;
+ las tres, mirando por la ventana hacia el camino, como si esperase ver &aacute; su
+ mujer aparecer s&uacute;bitamente y correr &aacute; &eacute;l con los brazos
+ abiertos, lanz&oacute; un grito:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah&iacute; est&aacute; Federico!</p>
+ <p>&mdash;Seguramente tiene noticias, puesto que vuelve.</p>
+ <p>Mauricio hab&iacute;a bajado ya la escalera. Cogi&oacute; al criado por el brazo,
+ pregunt&aacute;ndole, aturdi&eacute;ndole y, sobre todo, impidi&eacute;ndole hablar.
+ Solamente en presencia de Roussel, encontr&oacute; Federico su equilibrio. Se
+ enjug&oacute; la frente y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ya s&eacute; lo que el se&ntilde;or deseaba averiguar.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Buen Federico!</p>
+ <p>&mdash;Mauricio le estrech&oacute; en sus brazos.</p>
+ <p>&mdash;Si el se&ntilde;orito Mauricio quisiera no ahogarme, podr&iacute;a contarle
+ lo que he sabido.</p>
+ <p>&mdash;Veamos; d&eacute;jale hablar. Este muchacho....</p>
+ <p><a id="Page_186" name='Page_186'></a>Mauricio se sent&oacute; en el sof&aacute;; y
+ Federico volvi&oacute; &aacute; tomar la palabra.</p>
+ <p>&mdash;Desde ayer no he dejado la porter&iacute;a de la casa del se&ntilde;or
+ Bobart. Francisco, que es mi amigo, me instal&oacute; en un rinc&oacute;n de su
+ cuarto y all&iacute; he esperado los acontecimientos. Nada ocurr&iacute;a;
+ ning&uacute;n suceso, ninguna agitaci&oacute;n. El se&ntilde;or Bobart se
+ retir&oacute; ayer &aacute; las diez. Esta ma&ntilde;ana no sali&oacute;. La
+ distribuci&oacute;n del correo nada hab&iacute;a indicado. Yo estaba consternado,
+ cuando &aacute; medio d&iacute;a, en un mont&oacute;n de cartas, se encontr&oacute;
+ una para el se&ntilde;or Bobart. Examinado el timbre de salida, nos di&oacute; esta
+ indicaci&oacute;n: Cl&egrave;res (Sena Inferior).</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! exclam&oacute; Roussel; ya la tenemos.</p>
+ <p>&mdash;Espere el se&ntilde;or, que la cosa se va &aacute; hacer m&aacute;s precisa
+ dentro de un segundo ... Hacia las doce y media, la cocinera del se&ntilde;or Bobart
+ entr&oacute; en la porter&iacute;a. Iba &aacute; buscar un coche para su se&ntilde;or
+ y entraba para rogar &aacute; Francisco que subiese, &aacute; fin de ayudar al criado
+ &aacute; bajar un ba&uacute;l. "&iquest;Seg&uacute;n eso se va de viaje su amo de
+ usted? dijo Francisco.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, respondi&oacute; ella ... Va &aacute; ver &aacute; unos
+ parientes &aacute; Rouen...."</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bravo! interrumpi&oacute; Roussel. Rouen y despu&eacute;s
+ Cl&egrave;res. La se&ntilde;orita Guichard est&aacute; en Rouxmesnil, una tierra que
+ posee en Normand&iacute;a, cerca <a id="Page_187" name='Page_187'></a>de Dieppe ...
+ Gracias, amigo Federico; ha maniobrado usted como un verdadero agente de
+ polic&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y el se&ntilde;or Bobart parti&oacute;?</p>
+ <p>&mdash;Parti&oacute;, s&iacute;, se&ntilde;or; un cuarto de hora
+ despu&eacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! Federico. Ahora puede usted bajar; su misi&oacute;n ha
+ terminado. Coma usted, beba, descanse.</p>
+ <p>&mdash;Doy mil gracias al se&ntilde;or.</p>
+ <p>Roussel y Mauricio, al quedar solos, se miraron, y enseguida, como si les animara
+ un pensamiento &uacute;nico, dijeron &aacute; un tiempo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Partamos!</p>
+ <p>&mdash;Hay un tren esta tarde; tenemos tiempo de hacer nuestros preparativos,
+ a&ntilde;adi&oacute; Roussel. Y no nos ilusionemos; va &aacute; ser preciso, acaso,
+ emplear la fuerza para dar buena cuenta de la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;La emplearemos.</p>
+ <p>En todo caso, empecemos con precauci&oacute;n, para no poner en guardia al
+ enemigo. Si fu&eacute;semos reconocidos, Clementina ser&iacute;a capaz de cambiar de
+ residencia y nuestras pesquisas tendr&iacute;an que empezar de nuevo.</p>
+ <p>&mdash;Pues bien, si es preciso, nos disfrazaremos. Yo le desfigurar&eacute;
+ &aacute; usted.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Por fin te veo animado. &iquest;Vives ahora?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, empiezo &aacute; esperar.</p>
+ <p>&mdash;Ve &aacute; preparar tu maleta. No llevaremos m&aacute;s <a id="Page_188"
+ name='Page_188'></a>que lo estrictamente necesario. &iexcl;Nada de caja de colores ni
+ de caballete de campo sobre todo! Un pintor llamar&iacute;a la atenci&oacute;n en
+ diez leguas &aacute; la redonda.</p>
+ <p>&mdash;Tiene usted raz&oacute;n.</p>
+ <p>El joven entr&oacute; en su cuarto y un instante despu&eacute;s, Roussel, con una
+ satisfacci&oacute;n profunda, le oy&oacute; tararear.</p>
+ <p>El castillo de Rouxmesnil es una edificaci&oacute;n blanca, perdida entre el
+ verdor de un parque de diez hect&aacute;reas y rodeada de muros y de precipicios. Un
+ espeso bosque de hayas centenarias la defiende del viento del mar, que barre
+ furiosamente toda la llanura. Una importante hacienda depend&iacute;a del castillo,
+ que no estaba habitado hac&iacute;a mucho tiempo. Al t&iacute;o Guichard le gustaba
+ esta propiedad, que hab&iacute;a heredado de su padre. Pasaba en ella dos meses del
+ a&ntilde;o, en la &eacute;poca de la caza. Las llanuras y los bosques que rodean
+ &aacute; Rouxmesnil son muy sinuosos. El mobiliario de las habitaciones, conservado
+ tal cual, aunque parec&iacute;a inc&oacute;modo y pasado de moda, hab&iacute;a vuelto
+ &aacute; ser del gusto del d&iacute;a. Estaba formado por aquellas encantadoras
+ maderas estilo Luis XVI, cubiertas de terciopelo de Utrecht, camas, armarios y
+ c&oacute;modas de caoba, adornadas con cobre dorado. Los <a id="Page_189"
+ name='Page_189'></a>tapices eran antiguas telas de Jouy, de colores amortiguados por
+ el tiempo. El polvo del abandono cubr&iacute;a los muebles. El piso bajo, ventilado
+ solamente dos veces al mes por el jardinero, que al mismo tiempo era conserje,
+ ol&iacute;a &aacute; humedad. Pero las ventanas daban &aacute; una gran pradera
+ &aacute; la que serv&iacute;an de marco hermosas arboledas, y &aacute; lo lejos,
+ m&aacute;s all&aacute; de la llanura, los bosques comunales de Saint-Victor
+ extend&iacute;an sus ramas sombr&iacute;as en las que cantaban los
+ melanc&oacute;licos cucos.</p>
+ <p>Al llegar &aacute; Rouxmesnil, Herminia, que no hab&iacute;a estado all&iacute;
+ m&aacute;s que dos veces con la se&ntilde;orita Guichard y llevaba los ojos hinchados
+ de llorar, la cabeza aturdida por el insomnio y el coraz&oacute;n oprimido por el
+ pensamiento de la pena que deb&iacute;a experimentar Mauricio, crey&oacute; que
+ entraba en una prisi&oacute;n. Las maderas cerradas hac&iacute;an reinar una
+ oscuridad h&uacute;meda en todas las habitaciones. Un silencio profundo reinaba en la
+ finca y, para colmo de tristeza, una lluvia torrencial, que hab&iacute;a empezado en
+ Cl&egrave;res, al salir del tren, borraba el horizonte en una bruma gris.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard, afectando con Herminia una dulzura llena de
+ compasi&oacute;n, como si acabase de arrancarla al m&aacute;s espantoso peligro, daba
+ &oacute;rdenes &aacute; la doncella que las hab&iacute;a acompa&ntilde;ado, y
+ dec&iacute;a en su habitual tono de mando:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_190" name='Page_190'></a>&iexcl;El departamento de Herminia,
+ ante todo! Que esta querida ni&ntilde;a tenga enseguida un sitio para descansar!
+ &iexcl;Tiene de ello tal necesidad despu&eacute;s de semejantes emociones!...
+ Env&iacute;e usted &aacute; buscar gentes &aacute; la quinta ... Quiero que dentro de
+ dos horas est&eacute; todo en orden en el castillo ... &iquest;C&oacute;mo te
+ sientes, querida hija m&iacute;a? &iexcl;Esperar&aacute;s el almuerzo!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! No tengo apetito ninguno, t&iacute;a ...</p>
+ <p>&mdash;Es preciso comer, ni&ntilde;a querida, para ponerte en estado de soportar
+ la prueba ...</p>
+ <p>&mdash;Pero, t&iacute;a m&iacute;a, &iquest;qu&eacute; prueba? pregunt&oacute;
+ Herminia con irritaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Paciencia, hija m&iacute;a; ya lo sabr&aacute;s todo! Entonces
+ comprender&aacute;s la infamia de que ibas &aacute; ser v&iacute;ctima y yo contigo
+ ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Una infamia!... &iexcl;De Mauricio, es imposible!</p>
+ <p>&mdash;No era &eacute;l el culpable ... Pero el abominable mentor que le dirige!
+ Dejemos estas explicaciones para despu&eacute;s; sabes que puedes contar con mi
+ afecci&oacute;n ... &iexcl;No te abandonar&eacute; jam&aacute;s!</p>
+ <p>Herminia ahog&oacute; un suspiro. La perspectiva de no dejar nunca &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard no era &aacute; prop&oacute;sito para tranquilizarla. La
+ se&ntilde;orita Guichard sin Mauricio, &oacute; Mauricio sin la se&ntilde;orita
+ Guichard; tal era la disyuntiva que se ofrec&iacute;a &aacute; su pensamiento, y en
+ aquella hora no era posible <a id="Page_191" name='Page_191'></a>dudar: hubiera
+ querido estar con Mauricio.</p>
+ <p>Hab&iacute;a sido preciso todo el ascendiente moral que ejerc&iacute;a sobre ella
+ su bienhechora, y un poco, tambi&eacute;n, la violencia material, para impedirla
+ saltar del coche cuando hab&iacute;a visto aparecer &aacute; Clementina en lugar de
+ su marido. Clementina tuvo necesidad de cogerla por la cintura, sin dejar de
+ dirigirle los m&aacute;s violentos reproches. Hasta Par&iacute;s, Herminia no
+ hab&iacute;a hecho m&aacute;s que sollozar. Toda la noche hab&iacute;a estado
+ inquieta en el lecho, regando las almohadas con sus l&aacute;grimas. Por la
+ ma&ntilde;ana hab&iacute;a sido a&uacute;n necesario violentarla para llevarla al
+ ferrocarril.</p>
+ <p>Y ahora, en aquel antiguo castillo, fr&iacute;o, h&uacute;medo y desolado,
+ continuaba rebel&aacute;ndose. No lo hac&iacute;a en voz alta, porque ten&iacute;a
+ miedo &aacute; su t&iacute;a, pero en el fondo juzgaba severamente su manera de
+ obrar. La sublevaci&oacute;n moral de la joven era tan visible, que Clementina se
+ crey&oacute; obligada &aacute; algunas explicaciones. No esperaba encontrar tal
+ energ&iacute;a en aquella delicada rubia que hab&iacute;a obedecido tan perfectamente
+ desde que depend&iacute;a de ella. &iquest;Pero qu&eacute; importaba la resistencia
+ &aacute; la fogosa Clementina? &Aacute; los que la resist&iacute;an, los aniquilaba.
+ Roussel y Mauricio sab&iacute;an algo de esto.</p>
+ <p>Condujo &aacute; Herminia &aacute; una habitaci&oacute;n del primer piso y
+ abriendo vivamente las persianas, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_192" name='Page_192'></a>Esta es la habitaci&oacute;n que yo
+ habitaba en otro tiempo, cuando viv&iacute;a el t&iacute;o Guichard ... Te la doy,
+ hija m&iacute;a ... Comunica con otro cuarto que ser&aacute;, para tu marido cuando
+ haya cesado de enfurru&ntilde;arse y venga &aacute; reunirse contigo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Podr&aacute;, entonces, venir?</p>
+ <p>&mdash;Sin duda alguna.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;sabe que estamos aqu&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;Voy &aacute; escrib&iacute;rselo yo misma, inmediatamente.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! D&eacute;jeme usted ese cuidado, t&iacute;a m&iacute;a,
+ exclam&oacute; la joven.</p>
+ <p>&mdash;Eso no ser&iacute;a ni correcto ni conveniente, contest&oacute; Clementina.
+ Parecer&iacute;a que te sustra&iacute;as &aacute; mi jurisdicci&oacute;n y que
+ hac&iacute;as concesiones, cuando es &eacute;l quien debe hacerlas ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! t&iacute;a m&iacute;a, nada m&aacute;s que una palabra al final
+ de la carta ...</p>
+ <p>&mdash;Una palabra, sea, dijo la se&ntilde;orita Guichard, pensando que,
+ despu&eacute;s de todo, un ruego de Herminia activar&iacute;a la sumisi&oacute;n de
+ Mauricio. El pobre muchacho est&aacute; tan mal aconsejado que ser&iacute;a capaz de
+ no venir.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Lo cree usted?</p>
+ <p>&mdash;Lo creo todo mientras Roussel est&eacute; cerca de &eacute;l. &iexcl;Ese
+ hombre es su genio malo!</p>
+ <p>Salt&oacute;, dejando &aacute; su sobrina entregada &aacute; sus re<a
+ id="Page_193" name='Page_193'></a>flexiones. El plan que hab&iacute;a formado era muy
+ sencillo. Por segunda vez quer&iacute;a obligar &aacute; Mauricio &aacute; adquirir
+ compromisos y el primero ser&iacute;a renunciar &aacute; Roussel. &iquest;No
+ acced&iacute;a? pues no tendr&iacute;a &aacute; su mujer. Hab&iacute;a que elegir:
+ &oacute; ven&iacute;a &aacute; buenas y cumpl&iacute;a siquiera la mitad de sus
+ promesas, caso en el cual la dicha de Roussel estar&iacute;a muy comprometida,
+ &oacute; no ced&iacute;a, y entonces era f&aacute;cil hacer pasar su resistencia por
+ ego&iacute;smo, por indiferencia, y procurar una disensi&oacute;n entre los esposos.
+ En el primer caso, Clementina triunfaba y continuaba siendo omnipotente; en el
+ segundo, se vengaba terriblemente de los que hablan intentado burlarla, y esto era
+ tambi&eacute;n una victoria.</p>
+ <p>En sus nuevas posiciones se cre&iacute;a muy fuerte; casi invencible. Por de
+ pronto, su Rouxmesnil le parec&iacute;a inexpugnable. Para llegar hasta Herminia sin
+ permiso y sin entrar por la puerta grande, hab&iacute;a que escalar el muro,
+ franquear el foso y atravesar el parque, y el guarda, prevenido, rondar&iacute;a
+ constantemente. El arrendador de la hacienda le hab&iacute;a prestado un perro que
+ vigilaba de d&iacute;a y era feroz de noche. Por &uacute;ltimo, Clementina
+ llamar&iacute;a &aacute; Bobart en su ayuda. En semejantes circunstancias
+ ten&iacute;a necesidad de los consejos jur&iacute;dicos y de las artima&ntilde;as de
+ aquel pr&aacute;ctico astuto.</p>
+ <p>Le escribi&oacute; enseguida. &Aacute; Mauricio le escribir&iacute;a <a
+ id="Page_194" name='Page_194'></a>al d&iacute;a siguiente: conven&iacute;a que el
+ tiempo calmase su c&oacute;lera y produjese el desaliento. Por la ma&ntilde;ana, en
+ efecto, entr&oacute; en el cuarto donde Herminia hab&iacute;a acabado por dormirse
+ con un sue&ntilde;o febril y puso una carta sobre la mesa, diciendo:</p>
+ <p>&mdash;Lee y a&ntilde;ade lo que quieras.</p>
+ <p>&mdash;La carta era amistosa, dec&iacute;a &aacute; Mauricio que se esperaba su
+ llegada y terminaba as&iacute;: "He olvidado el da&ntilde;o que ha querido usted
+ hacerme, porque s&eacute; muy bien que no obedec&iacute;a usted &aacute; sus propias
+ inspiraciones, y estoy pronta &aacute; acogerle como &aacute; un hijo respetuoso y
+ sumiso." Herminia no ech&oacute; de ver con qu&eacute; p&eacute;rfida habilidad
+ hab&iacute;an sido escogidos los t&eacute;rminos de esta carta para herir &aacute;
+ Mauricio, &aacute; quien se trataba como un ni&ntilde;o por la que tan duramente
+ acababa de hacerle sentir su autoridad. La joven no vi&oacute; m&aacute;s que la
+ llamada &aacute; su marido y esto bast&oacute;. Cogi&oacute; una pluma y al pie de la
+ carta escribi&oacute;. "Ven, mi querido Mauricio, te espero con mucha impaciencia.
+ Cree que soy toda tuya." Ard&iacute;a en deseos de a&ntilde;adir: "Te abrazo y te
+ amo," pero no se atrevi&oacute;. Firm&oacute; con letra un poco alterada, porque el
+ coraz&oacute;n le lat&iacute;a y le parec&iacute;a que arriesgaba su vida en este
+ momento. La se&ntilde;orita Guichard cerr&oacute; el sobre y dijo:</p>
+ <p>&mdash;T&uacute; misma dar&aacute;s la carta para que la pongan en el correo al ir
+ &aacute; esperar &aacute; Bobart.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_195" name='Page_195'></a>&iquest;El se&ntilde;or Bobart
+ llega?</p>
+ <p>&mdash;Claro est&aacute;. &iquest;Crees que vamos &aacute; vivir como dos
+ prisioneras? No nos ocultamos, porque no hemos hecho nada malo.</p>
+ <p>Sin embargo, Herminia vi&oacute; muy bien que se adoptaban todas las precauciones
+ para que ella no pudiese tener comunicaci&oacute;n alguna con el exterior. Por la
+ tarde lleg&oacute; el desagradable Bobart. Comi&oacute; y enseguida se encerr&oacute;
+ con la se&ntilde;orita Guichard. Herminia se refugi&oacute; en su habitaci&oacute;n y
+ con la ventana abierta so&ntilde;&oacute;, contemplando la luna que aparec&iacute;a
+ por encima de las hayas y las plateaba con su luz. Una paz profunda reinaba en la
+ campi&ntilde;a. Solamente los buhos hac&iacute;an oir en los abetos su grito
+ mon&oacute;tono y triste.</p>
+ <p>La joven pens&oacute; que acaso estaba destinada &aacute; vivir siempre en aquella
+ soledad y aquel silencio. Si Mauricio no acud&iacute;a; &iquest;c&oacute;mo conseguir
+ reunirse con &eacute;l? &iquest;Qui&eacute;n los aproximar&iacute;a?
+ &iquest;Qui&eacute;n disipar&iacute;a todos aquellos errores interesados?
+ &iquest;C&oacute;mo caer&iacute;an los obst&aacute;culos acumulados por voluntades
+ hostiles? Una gran tristeza se apoder&oacute; de ella y rodaron sobre su cara gruesas
+ l&aacute;grimas, lentas y amargas.</p>
+ <p>Era cerca de media noche cuando subieron Clementina y Bobart. Herminia
+ cerr&oacute; la ventana, se desnud&oacute;, hizo su oraci&oacute;n, rogando al cielo
+ que la <a id="Page_196" name='Page_196'></a>devolviese su marido, y se durmi&oacute;
+ m&aacute;s calmada. Por la ma&ntilde;ana se present&oacute; para el almuerzo y tuvo
+ que sufrir los cumplimientos insidiosos del ex-abogado. Durante el d&iacute;a
+ Clementina propuso un paseo por el parque, pero &aacute; Herminia le pareci&oacute;
+ un suplicio pasear entre Bobart y la se&ntilde;orita Guichard. Pretext&oacute; una
+ jaqueca y se qued&oacute;.</p>
+ <p>Pas&oacute; este d&iacute;a y el siguiente en una profunda ansiedad y
+ prest&oacute; el o&iacute;do &aacute; todos los ruidos del camino creyendo &aacute;
+ cada instante ver llegar &aacute; Mauricio. Todas las noches se acostaba con el
+ coraz&oacute;n oprimido, dici&eacute;ndose: "&iexcl;Ma&ntilde;ana ser&aacute;!" Y el
+ d&iacute;a siguiente no tra&iacute;a tampoco noticias del marido esperado, que no
+ ven&iacute;a.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_IX" name='CAPITULO_IX'></a>
+ <h2><a id="Page_197" name='Page_197'></a>CAP&Iacute;TULO IX</h2>
+ <h3>EL BLOQUEO.</h3>
+ <br />
+
+ <p>Al cabo de cuatro d&iacute;as Herminia empez&oacute; &aacute; sentir cierto
+ despecho. Verdaderamente, Mauricio era muy indiferente &oacute; muy orgulloso.
+ &iexcl;Qu&eacute;! &iquest;No pod&iacute;a decidirse &aacute; venir al lado de su
+ mujer? &iquest;Estaba tan ofendido por su partida en la noche de la boda? &iquest;No
+ deb&iacute;a creer que no lo hab&iacute;a hecho por su voluntad? Sin embargo, no
+ perd&iacute;a la esperanza.</p>
+ <p>Observaba siempre al guarda en acecho y o&iacute;a ladrar al perro feroz todas las
+ noches. Su t&iacute;a le lanzaba maliciosas miradas como queriendo decirla:
+ "&iquest;Eh? Ah&iacute; tienes tu amor, mira lo que es ... &iexcl;Su intensidad no es
+ bastante para hacer olvidar &aacute; un hombre su amor propio ofendido!" ... Cuando
+ la hablaba la llamaba con afectaci&oacute;n: "Mi pobre hija" con un tono de
+ l&aacute;stima que molestaba extraordinariamente &aacute; Herminia.</p>
+ <p><a id="Page_198" name='Page_198'></a>La se&ntilde;orita Guichard empacaba &aacute;
+ pensar seriamente que Mauricio estaba resuelto y no volver&iacute;a y esto la
+ agradaba en extremo, porque era la separaci&oacute;n y el divorcio asegurados. Le
+ pareci&oacute; que seria buena pol&iacute;tica redoblar su cari&ntilde;o por la joven
+ y mostrarle alguna confianza. Sin aflojar la vigilancia exterior, dej&oacute;
+ &aacute; la joven algo m&aacute;s libre en el parque. La invit&oacute; &aacute; que
+ se paseara, diciendo:</p>
+ <p>&mdash;Toma el aire, anda. De otro modo caer&aacute;s enferma, y
+ &iquest;qu&eacute; dir&aacute; tu marido cuando se decida &aacute; venir?</p>
+ <p>Herminia no respondi&oacute; y sonri&oacute; tristemente.</p>
+ <p>Hacia cerca de una semana que estaban en Rouxmesnil, cuando una tarde, en que se
+ paseaba &aacute; lo largo de un foso que daba sobre la llanura, la joven vi&oacute;
+ al pasar, echado en un campo de trigo, un hombre de blusa, con el sombrero
+ apabullado, que dorm&iacute;a &aacute; pierna suelta, &aacute; consecuencia, sin
+ duda, de algunas copas de aguardiente. Iba &aacute; pasar con alguna repugnancia,
+ cuando el borracho se volvi&oacute; lentamente de lado, levant&oacute; el brazo que
+ le ocultaba la cara y debajo de aquellos s&oacute;rdidos harapos y en aquel hombre
+ echado en el polvo, Herminia reconoci&oacute; con estupor al se&ntilde;or Roussel,
+ que la dijo en voz baja:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Est&aacute; usted sola?</p>
+ <p><a id="Page_199" name='Page_199'></a>Ella respondi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Si; pero, &iexcl;cuidado! me vigilan siempre.</p>
+ <p>&mdash;Lo s&eacute;. Hace seis d&iacute;as que rondamos la propiedad.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! &iquest;Mauricio est&aacute; aqu&iacute; pues?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde quiere usted que est&eacute;? En este momento acecha
+ en la entrada del castillo ... Est&aacute; vestido como yo, pero &aacute; &eacute;l
+ no le reconocer&aacute; usted ... tiene una barba gris....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo verle? &iquest;Por qu&eacute; no viene &aacute; mi
+ encuentro?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y su t&iacute;a de usted?...</p>
+ <p>&mdash;Le ha escrito para que viniera &aacute; reunirse conmigo.</p>
+ <p>&mdash;No ha recibido la carta. &iquest;Puede usted venir ma&ntilde;ana &aacute;
+ misma hora?</p>
+ <p>&mdash;Lo procurar&eacute; ... Tenga usted cuidado ... alguien viene.</p>
+ <p>Roussel volvi&oacute; la cara hacia el c&eacute;sped y se volvi&oacute; &aacute;
+ dormir. El que llegaba era Bobart, con una escopeta al hombro.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! se&ntilde;or Bobart; &iquest;caza usted? dijo Herminia
+ con volubilidad para distraer al abogado, que miraba con desconfianza al hombre
+ echado al lado del foso.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;orita; me distraigo matando maricas. Hay muchas en
+ este pa&iacute;s.... Vea usted, un borra<a id="Page_200" name='Page_200'></a>cho ...
+ &iexcl;Oh! La embriaguez es la plaga de los campos!...</p>
+ <p>&mdash;Un ronquido sonoro respondi&oacute; &aacute; las lamentaciones humanitarias
+ de Bobart. Herminia dej&oacute; al ex-abogado y volvi&oacute; al castillo.</p>
+ <p>Si no hubiera estado vigilada, hubiera cantado, tan alegre ten&iacute;a el
+ coraz&oacute;n. En un segundo todo hab&iacute;a cambiado para ella. El porvenir,
+ antes tan negro se hab&iacute;a vuelto de color de rosa. Mauricio, &aacute; quien
+ cre&iacute;a indiferente y orgulloso, era tierno y amante. No hab&iacute;a pensado
+ m&aacute;s que en reunirse con ella y ciertamente, en cuanto hablase con &eacute;l
+ cinco minutos, se presentar&iacute;a en el castillo. Se puso &aacute; re&iacute;r
+ sola pensando en la figura tan graciosa que hacia Roussel echado en el c&eacute;sped
+ y vestido como un harapiento, &eacute;l, &aacute; quien hab&iacute;a conocido de
+ punta en blanco el d&iacute;a de la boda ... Despu&eacute;s se pregunt&oacute;
+ porqu&eacute; todas aquellas precauciones y tan raras estratagemas. &iquest;La
+ situaci&oacute;n era, pues, m&aacute;s complicada de lo que hab&iacute;a pensado?</p>
+ <p>Reflexionando sobre esto, relacion&oacute; el disimulo de Mauricio y de Roussel
+ con la vigilancia ejercida por la se&ntilde;orita Guichard; y los disfraces de los
+ unos le pareci&oacute; que correspond&iacute;an exactamente &aacute; las medidas de
+ la otra. Rondas y perros feroces por la noche, y paseo de Bobart con una escopeta <a
+ id="Page_201" name='Page_201'></a>al hombro ... Herminia pens&oacute;: "No s&eacute;
+ exactamente lo que pasa; no comprendo la raz&oacute;n precisa de los actos de mi
+ t&iacute;a. Hay algo muy grave y yo corro un peligro."</p>
+ <p>Su imaginaci&oacute;n se exalt&oacute; y llega &aacute; una situaci&oacute;n
+ verdaderamente novelesca. Se figur&oacute; que era una joven princesa guardada
+ estrechamente en una torre por crueles tiranos; una P&iacute;a de Tolomei, &aacute;
+ quien amigos devotos se esforzaban en libertar. Y no tuvo m&aacute;s que una idea, la
+ de facilitar la misi&oacute;n de los libertadores. Ante todo, quer&iacute;a ver
+ &aacute; Mauricio, hasta con una barba gris. Di&oacute; vuelta alrededor del
+ castillo, entr&oacute; en el patio de honor y lleg&oacute; hasta la mohosa verja, que
+ daba &aacute; una gran calle de casta&ntilde;os. Mir&oacute; con inter&eacute;s y no
+ vi&oacute; &aacute; nadie que pudiera dar la m&aacute;s remota idea de Mauricio
+ disfrazado. &Aacute; cien metros de la entrada estaba un viejecito sentado sobre la
+ cerca de madera de un prado y un enorme perro gris se revolcaba en el polvo. El
+ hombre no se movi&oacute; ni hizo se&ntilde;al alguna de haberla reconocido. Al cabo
+ de algunos segundos Herminia se decidi&oacute; &aacute; alejarse y al volverse,
+ vi&oacute;, en una ventana del primer piso &aacute; la se&ntilde;orita Guichard, que
+ la miraba. Juzg&oacute; necesario hacerla un saludo gracioso con la sombrilla y
+ continu&oacute; lentamente su paseo, pensando: "Acaso ese viejecito era mi marido. <a
+ id="Page_202" name='Page_202'></a>Habr&aacute; visto &aacute; mi t&iacute;a y no se
+ habr&aacute; atrevido &aacute; moverse. Tengamos paciencia y esperemos &aacute;
+ ma&ntilde;ana."</p>
+ <p>El resto del d&iacute;a no le pareci&oacute; largo; ya no se aburr&iacute;a. Su
+ vida estaba llena por un inter&eacute;s inmenso. Lleg&oacute; hasta &aacute; no
+ disimular bastante y estando Bobart y su t&iacute;a hablando cerca de la chimenea,
+ Herminia rompi&oacute; &aacute; re&iacute;r sola de un modo tan repentino y tan poco
+ justificado, que la se&ntilde;orita Guichard levant&oacute; los ojos con severidad y
+ dijo agriamente:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te pasa, hija m&iacute;a? &iquest;Somos, acaso, Bobart y
+ yo, m&aacute;s c&oacute;micos de lo que hab&iacute;amos cre&iacute;do?</p>
+ <p>Herminia se qued&oacute; helada y permaneci&oacute; muda durante toda la velada,
+ pero las sospechas de Clementina se hab&iacute;an despertado y, cuando la joven se
+ fu&eacute; &aacute; sus habitaciones, pregunt&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Dime, Bobart, &iquest;no has observado nada anormal alrededor del castillo?
+ Esa alegr&iacute;a repentina de Herminia es muy singular ... Ten&iacute;a esta tarde
+ una cara tan regocijada ... &iquest;No habr&aacute; recibido alguna advertencia ...
+ alguna noticia?...</p>
+ <p>&mdash;Nada he observado, querida prima, que pueda justificar tus temores ...
+ &iquest;Quieres que haga venir al guarda?</p>
+ <p>&mdash;Te lo agradecer&eacute;. Tengo inquietudes ... Me <a id="Page_203"
+ name='Page_203'></a>parece presentir la presencia de Roussel en estos
+ alrededores.</p>
+ <p>Rom&aacute;n Rouet, introducido en el sal&oacute;n, declar&oacute; que no
+ hab&iacute;a visto nada sospechoso en sus rondas. Era el tal un viejo, medio
+ labrador, medio guarda y, m&aacute;s que nada, cazador furtivo, con la cara curtida
+ por la lluvia y el sol, enmara&ntilde;adas cejas, que se hac&iacute;a cortar como el
+ cabello, y dientes destrozados por la acidez de la sidra.</p>
+ <p>&mdash;Mi ama, nadie ha llegado al pa&iacute;s y nada he visto que se parezca
+ &aacute; gentes malintencionadas ... Siempre se arrastran algunos harapientos por el
+ camino ... &Eacute;ste, que viene de Maromme ... Aqu&eacute;l, que va &aacute;
+ Fontaine-le-Bourg ... Pero gentes que quieran entrar ... Yo estoy aqu&iacute; para
+ impedirlo ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! dijo Clementina. Vaya usted y vigile.</p>
+ <p>&mdash;Con los dos ojos, mi ama.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; estaba tan alegre esa muchacha?... repiti&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard pensativa.</p>
+ <p>Pas&oacute; la velada jugando al <i>bezigue</i> con Bobart y so&ntilde;&oacute;
+ por la noche que Roussel hab&iacute;a entrado &aacute; viva fuerza en el castillo,
+ con la cara embadurnada de negro, como los antiguos bandidos, y la hab&iacute;a
+ puesto un pu&ntilde;al en la garganta para obligarla &aacute; decir d&oacute;nde
+ hab&iacute;a ocultado &aacute; su sobrina. Un vivo dolor la despert&oacute;;
+ debati&eacute;ndose en su <a id="Page_204" name='Page_204'></a>cama, acababa de
+ pincharse la barbilla con una horquilla desprendida de ana cabellos.</p>
+ <p>Hab&iacute;a muy buenas razones para que el guarda de la se&ntilde;orita Guichard
+ ignorase la presencia de Mauricio y de Roussel en el pa&iacute;s. &Eacute;stos no
+ habitaban en &eacute;l. Rom&aacute;n Rouet hab&iacute;a podido recorrer todas las
+ tabernas del pa&iacute;s sin encontrar indicio alguno. Roussel y Mauricio se hablan
+ quedado &aacute; cuatro leguas de Rouxmesnil, en Auffai, en casa del due&ntilde;o de
+ una gran f&aacute;brica de hilados, amigo de Fortunato desde la infancia. Alojados en
+ el castillo de Perceville, los dos parisienses estaban all&iacute; &aacute; sus
+ anchas y hacia seis d&iacute;as recorr&iacute;an &aacute; su gusto los alrededores,
+ sin que fuese notada su presencia.</p>
+ <p>Tomaban el ferrocarril; se bajaban en Cl&eacute;res y desde all&iacute; se iban
+ &aacute; la propiedad de la se&ntilde;orita Guichard. Mauricio hab&iacute;a hecho
+ amistad, desde el primer d&iacute;a, con un perro de ganado, de talla colosal, que el
+ due&ntilde;o de Perceville hab&iacute;a traido de Irlanda, y escoltado por aquel
+ formidable compa&ntilde;ero, de un olfato admirable, bloqueaba las cercan&iacute;as
+ de la prisi&oacute;n de Herminia. El viejo que la joven hab&iacute;a visto de lejos,
+ sentado en la cerca, era Mauricio.</p>
+ <p>&Eacute;ste se hab&iacute;a estremecido viendo en la verja, al principio una
+ sombrilla de color, despu&eacute;s una vaga silueta y por &uacute;ltimo &aacute; su
+ mujer, que se <a id="Page_205" name='Page_205'></a>aproximaba mir&aacute;ndole.
+ Estuvo &aacute; punto de levantarse y correr hacia ella; pero la aparici&oacute;n
+ repentina de la se&ntilde;orita Guichard en la ventana, hab&iacute;a helado su
+ entusiasmo y, renegando y dando al diablo &aacute; la solterona, hab&iacute;a
+ permanecido inm&oacute;vil, mirando &aacute; su compa&ntilde;ero, que se revolcaba al
+ sol. Por la noche, su envidia fu&eacute; extremada cuando supo que Roussel
+ hab&iacute;a tenido la buena fortuna de hablar con la joven, y no se seren&oacute;
+ m&aacute;s que por la seguridad de que &eacute;l tendr&iacute;a la misma dicha al
+ d&iacute;a siguiente. Pero Roussel no se daba por satisfecho con la ventaja,
+ demasiado plat&oacute;nica, de haber conversado y conversar otra vez con Herminia, y
+ necesitaba resultados pr&aacute;cticos, materiales y decisivos.</p>
+ <p>&mdash;Me vas &aacute; hacer el favor, &iquest;eh?, de no perder ma&ntilde;ana el
+ tiempo en arrullos, como Romeo en el balc&oacute;n de Julieta. Los campos
+ est&aacute;n llenos de alondras que te cantar&aacute;n la canci&oacute;n de la
+ partida. Ahora bien, esa partida no debes efectuarla solo. Toma tus disposiciones con
+ Herminia para llev&aacute;rtela el mismo d&iacute;a, si es posible. Tendremos todo el
+ d&iacute;a y toda la noche una excelente silla de posta en la aldea de Rongemare,
+ &aacute; un kil&oacute;metro del sitio en que debes encontrar &aacute; tu
+ mujer....</p>
+ <p>&mdash;Est&eacute; usted tranquilo, padrino; no perder&eacute; la ocasi&oacute;n.
+ El tiempo apremia ... y acabaremos <a id="Page_206" name='Page_206'></a>por ser
+ despistados. Es premiso, pues, violentar las cosas y si hay resistencia....</p>
+ <p>&mdash;Yo estar&eacute; all&iacute; para prestarte ayuda ... &Aacute; nosotros dos
+ ser&iacute;a preciso el diablo para ponernos en derrota.</p>
+ <p>Mientras se formaban estos proyectos agresivos, la se&ntilde;orita Guichard,
+ m&aacute;s y m&aacute;s inquieta, preparaba una maniobra sumamente peligrosa para
+ nuestros conspiradores. Por la ma&ntilde;ana se hab&iacute;a presentado en el cuarto
+ de su sobrina, &aacute; la que hab&iacute;a encontrado en peinador, ocupada en peinar
+ sus admirables cabellos rubios. La joven sin m&aacute;s que mirar el aire de su
+ t&iacute;a, presinti&oacute; complicaciones graves y se dispuso &aacute; hacerlas
+ frente.</p>
+ <p>&mdash;Hija m&iacute;a, dijo Clementina sent&aacute;ndose cerca de la ventana;
+ ayer hizo una semana que estamos aqu&iacute; ... Sabes que el d&iacute;a siguiente
+ mismo de nuestra llegada escrib&iacute; &aacute; tu marido para rogarle que viniese
+ &aacute; reunirse con nosotras ... &iquest;C&oacute;mo es que no ha venido, ni ha
+ dado siquiera noticias suyas?</p>
+ <p>&mdash;Pero, t&iacute;a m&iacute;a, dijo claramente Herminia, si nosotras no
+ hubi&eacute;ramos partido, no hubiera sucedido todo esto....</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard, asombrada por esta respuesta, levant&oacute; los ojos
+ sobre Herminia y vi&eacute;ndola muy tranquila, tuvo un movimiento de
+ irritaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_207" name='Page_207'></a>Hija m&iacute;a, si no
+ hubi&eacute;ramos partido lo hubierais hecho Mauricio y t&uacute;, con desprecio de
+ todos los compromisos adquiridos ... He parado, sencillamente, un golpe que me
+ asestaban....</p>
+ <p>&mdash;T&iacute;a m&iacute;a, replic&oacute; Herminia con firmeza, el primer golpe
+ no fu&eacute; asestado por mi marido; usted lo sabe muy bien.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres decir?</p>
+ <p>&mdash;Disp&eacute;nseme usted de explicarme acerca de ese punto; pero sepa que no
+ ignoro nada de lo que ha pasado y que yo no puedo culpar &aacute; mi marido.</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras, que eran una verdadera declaraci&oacute;n de guerra, la
+ se&ntilde;orita Guichard se levant&oacute;. Su cara se puso l&iacute;vida, sus ojos
+ despidieron llamas y extendiendo hacia Herminia una mano agitada por un temblor
+ nervioso, exclam&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute;! Despu&eacute;s de veinte a&ntilde;os de cuidados, de
+ afecci&oacute;n, de protecci&oacute;n; cuando te he tratado como &aacute; una hija,
+ &iquest;me hablas con semejante ingratitud, por un advenedizo &aacute; qui&eacute;n
+ no conoc&iacute;as hace seis semanas? &iquest;Contra todo respeto, juzgas mis actos y
+ contra todo agradecimiento te unes con mis enemigos? &iquest;Es esto lo que yo
+ deb&iacute;a esperar de ti? &iexcl;Eres un monstruo!</p>
+ <p>&mdash;No, t&iacute;a; no soy un monstruo, dijo la joven respirando con esfuerzo,
+ tan violenta era la emoci&oacute;n que la embargaba; no, yo no soy irrespe<a
+ id="Page_208" name='Page_208'></a>tuosa, ni ingrata; pero tampoco ciega ni
+ est&uacute;pida. S&eacute; lo que veo y entiendo lo que oigo. Soy justa,
+ cr&eacute;alo usted, y me hago cargo de la irritaci&oacute;n que debi&oacute; usted
+ experimentar viendo todos sus planes desbaratados; pero no puedo admitir que por una
+ cuesti&oacute;n tan mezquina, por una diferencia tan antigua, por agravios que hace
+ mucho tiempo debieran estar olvidados, ponga usted en peligro mi dicha y la de mi
+ marido. Usted le acusa de ser orgulloso &eacute; indiferente ... &iquest;Qu&eacute;
+ hubiese usted hecho en su lugar, usted, que ha perseguido por tan largo tiempo y
+ persigue todav&iacute;a con su odio al se&ntilde;or Roussel, por una afrenta mucho
+ menor que la que usted ha infligido &aacute; Mauricio?...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;He aqu&iacute; lo que t&uacute; piensas! grit&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard exasperada. &iexcl;Oh, mal coraz&oacute;n y esp&iacute;ritu
+ perverso! Eso es lo que t&uacute; murmurabas durante tus largos silencios ...
+ &iexcl;Me hac&iacute;as traici&oacute;n en pensamiento, antes de hac&eacute;rmela en
+ acci&oacute;n! Pero &iexcl;yo te arreglar&eacute;! &iexcl;Tengo sobre ti
+ autoridad!</p>
+ <p>&mdash;Que usted se atribuye, pero que no existe. No tengo m&aacute;s due&ntilde;o
+ que mi marido....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Yo te separar&eacute; de &eacute;l! grit&oacute; la solterona en el
+ colmo del furor.</p>
+ <p>&mdash;Desaf&iacute;o &aacute; usted &aacute; que lo haga.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;T&uacute; me provocas? Pues bien, t&uacute;
+ sabr&aacute;s de lo que soy capaz cuando se me fuerza.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_209" name='Page_209'></a>Me lo hab&iacute;an dicho y ya lo he
+ visto. Pero jam&aacute;s me hubiera atrevido &aacute; creer que usted, tan buena, se
+ convirtiese hasta tal punto en perversa.</p>
+ <p>&mdash;Yo te har&eacute; arrepentir de lo que has hecho.</p>
+ <p>&mdash;Usted me har&aacute; arrepentir de haberla amado: nada m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Herminia!</p>
+ <p>Clementina estaba con el brazo levantado y amenazador, la cara descompuesta por la
+ rabia, los ojos verdes de bilis, los dientes apretados y crujientes. Herminia tuvo
+ miedo de que la atacase una congesti&oacute;n y muriese all&iacute;, herida por ella,
+ &aacute; la que, en suma, hab&iacute;a servido hasta entonces de madre. Se
+ levant&oacute; y con una inspiraci&oacute;n persuasiva propia para conmover hasta un
+ alma tan dura, dijo, arroj&aacute;ndose &aacute; sus pies:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Por Dios, mi buena t&iacute;a, olvide usted todo lo que la turba, lo
+ que la irrita, lo que la pone fuera de s&iacute;, porque usted no es due&ntilde;a de
+ s&iacute; misma ahora, y vuelva &aacute; ser tal como yo la he conocido; justa,
+ ben&eacute;vola y generosa. No me obligue &aacute; luchar contra usted, lo que me
+ causar&iacute;a una horrible pena. No me ponga en el trance de decidirme entre mi
+ afecci&oacute;n antigua y mi nueva ternura. Tenga usted piedad de esta hija &aacute;
+ quien ha amado, &aacute; quien ama todav&iacute;a. Devu&eacute;lvame usted la
+ libertad y la dicha. H&aacute;game usted feliz de buen <a id="Page_210"
+ name='Page_210'></a>grado, con sus propias manos, y yo la bendecir&eacute; en todas
+ las horas de mi vida por el favor que me habr&aacute; hecho y con el cual
+ habr&aacute; sobrepujado, en un momento, las liberalidades de que me ha colmado
+ durante toda mi existencia. Usted debe comprender que quiero, que debo ir &aacute;
+ buscar &aacute; mi marido. &iexcl;Oh, t&iacute;a m&iacute;a querida! &iexcl;Un
+ rel&aacute;mpago de bondad! Ponga usted todo en paz, usted que puede hacerlo,
+ &iexcl;seremos tan plenamente felices! &iexcl;Y ser&aacute; tan grande nuestro
+ agradecimiento!...</p>
+ <p>Cogi&oacute; las manos de la se&ntilde;orita Guichard y con sollozos y ruegos se
+ las bes&oacute; apasionadamente. &Eacute;sta, torturada por aquella ardiente suplica,
+ helada por aquellos reproches tan dulces y tan humildes, humillada por el sentimiento
+ de su inferioridad ante aquella ni&ntilde;a que la hablaba tan leal y animosamente,
+ permanec&iacute;a inm&oacute;vil y muda. Por fin, dej&oacute; caer de sus labios
+ tr&eacute;mulos estas palabras:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No, no ceder&eacute;! tengo, para obrar como lo hago, razones
+ superiores que no puedes juzgar. T&uacute; me dar&aacute;s despu&eacute;s las gracias
+ por el servicio que te hago ... &iexcl;Todos los hombres son infames!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;T&iacute;a m&iacute;a! &iexcl;Cuidado! grit&oacute; Herminia
+ desesperada.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Me amenazas?, dijo la se&ntilde;orita Guichard, no disimulando ya.
+ &iexcl;T&uacute; debes tener cuidado! <a id="Page_211" name='Page_211'></a>Desde este
+ momento no tengo confianza en ti. S&eacute; que tengo una enemiga en mi casa; no
+ encontrar&aacute;s, pues, extraordinario que tome mis precauciones.
+ Permanecer&aacute;s hoy en tu cuarto y ma&ntilde;ana nos marcharemos al
+ extranjero.</p>
+ <p>Y sin a&ntilde;adir ni una palabra, la se&ntilde;orita Guichard sali&oacute;.
+ Herminia qued&oacute; sola y consternada, pero sin arrepentirse de su franqueza, por
+ muy cara que debiera costarle. Porque, ahora, la se&ntilde;orita Guichard
+ hab&iacute;a arrojado la m&aacute;scara y despu&eacute;s de esta explicaci&oacute;n
+ no se pod&iacute;a esperar de ella el menor acomodo.</p>
+ <p>La joven se prepar&oacute; &aacute; hacer una resistencia desesperada. Una sorda
+ inquietud la molestaba hac&iacute;a un momento; c&oacute;mo ser&iacute;a interpretada
+ su ausencia &aacute; la cita dada por Roussel. Porque era seguro que no podr&iacute;a
+ ya pasearse por el parque. &iquest;Y qu&eacute; pensar&iacute;a Mauricio?
+ &iquest;Supondr&iacute;a que le abandonaba? &iexcl;No! eso era imposible.
+ Pensar&iacute;a que hab&iacute;a sido vigilada, detenida. Y entonces ser&iacute;a
+ capaz de entrar en el parque y llegar hasta el castillo y, vestido de ese modo, el
+ guarda &oacute; Bobart pod&iacute;an tomarle por un merodeador y pegarle un tiro.</p>
+ <p>Un miedo espantoso se apoder&oacute; de ella. En el desarreglo de su pensamiento
+ estuvo &aacute; punto de llamar &aacute; su t&iacute;a y prevenirla para que, al
+ menos, <a id="Page_212" name='Page_212'></a>no se hiciese da&ntilde;o &aacute;
+ Mauricio, pero la detuvo una reflexi&oacute;n: "&iexcl;Qui&eacute;n sabe si, en el
+ estado de exasperaci&oacute;n en que se encuentra, dar&aacute; mi t&iacute;a las
+ &oacute;rdenes m&aacute;s rigurosas y atraer&eacute; el peligro sobre mi marido,
+ queriendo protegerle! Es preciso dejar que marchen los sucesos sin intervenir;
+ Mauricio es diestro y el se&ntilde;or Roussel prudente; ellos conseguir&aacute;n
+ arrancarme de manos de mis perseguidores. Porque ya, para ella, su t&iacute;a, Bobart
+ y el guarda eran sus perseguidores, y se sent&iacute;a dispuesta &aacute; todo para
+ escapar. Hasta hubiera hecho de buena gana alg&uacute;n da&ntilde;o &aacute; Bobart,
+ que verdaderamente la atormentaba sin motivo, por gusto, por amor al arte.</p>
+ <p>Examin&oacute; con cuidado la disposici&oacute;n de su cuarto, previendo que acaso
+ ser&iacute;a preciso evadirse. Una de las ventanas, la de la fachada, daba &aacute;
+ una estufa cuyos vidrios estaban colocados casi &aacute; plomo &aacute; dos metros
+ por debajo. Por aqu&iacute; la evasi&oacute;n parec&iacute;a imposible. La otra
+ ventana, en distinta direcci&oacute;n, daba sobre un bonito jardinillo &aacute; la
+ francesa. Un salto de seis metros y la perspectiva de enredarse en los sostenes de
+ los rosales; tampoco por all&iacute; pod&iacute;a hacerse nada. El cuarto de tocador
+ estaba cuatro escalones m&aacute;s bajo y ocupaba una torrecilla redonda en un
+ &aacute;ngulo del castillo. Recib&iacute;a la luz por una estrecha ventana, <a
+ id="Page_213" name='Page_213'></a>pero ten&iacute;a reja. Las precauciones estaban
+ bien tomadas y la se&ntilde;orita Guichard sab&iacute;a lo que hab&iacute;a hecho
+ alojando &aacute; Herminia en aquellas habitaciones. &Aacute; falta de las ventanas
+ quedaba la puerta que daba &aacute; un largo corredor embaldosado en cuyo extremo
+ estaba la escalera de servicio que conduc&iacute;a &aacute; las dependencias.
+ Atravesadas &eacute;stas, se estaba en el patio, pero, para llegar &aacute; la
+ escalera era preciso pasar por delante de las habitaciones de la se&ntilde;orita
+ Guichard y de Bobart. &iexcl;Cu&aacute;ntas probabilidades de ser cogida antes de
+ llegar al piso bajo! Y aquel era, sin embargo, el &uacute;nico paso practicable.</p>
+ <p>El almuerzo lleg&oacute; cuando Herminia se entregaba &aacute; estas combinaciones
+ y proyectos. La doncella de la se&ntilde;orita Guichard le tra&iacute;a en una
+ bandeja. Decididamente, Herminia estaba prisionera. No la encerraban con llave, pero
+ estaba, sin duda, estrechamente guardada. Resolvi&oacute; cerciorarse y &aacute; eso
+ de las dos cogi&oacute; el sombrero y la sombrilla y baj&oacute;. Al penetrar en el
+ vest&iacute;bulo encontr&oacute; &aacute; la doncella cosiendo al lado de una mesa.
+ La muchacha levant&oacute; la cabeza y con cierta compasi&oacute;n dijo:</p>
+ <p>&mdash;La se&ntilde;orita ruega &aacute; la se&ntilde;ora que entre en el
+ sal&oacute;n.</p>
+ <p>Herminia no respondi&oacute; y abriendo la puerta <a id="Page_214"
+ name='Page_214'></a>del sal&oacute;n encontr&oacute; leyendo &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Sales, hija m&iacute;a?, pregunt&oacute; la solterona con una
+ perfecta tranquilidad, como si nada hubiera pasado entre las dos aquella misma
+ ma&ntilde;ana.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, t&iacute;a m&iacute;a; si usted no tiene inconveniente.</p>
+ <p>&mdash;Te acompa&ntilde;o, dijo la se&ntilde;orita Guichard, y se
+ levant&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Es usted muy amable; respondi&oacute; Herminia con serenidad.</p>
+ <p>Salieron por el parque y echaron &aacute; andar delante del castillo. Pero este
+ paseo tan lejos del foso en que se impacientaba Mauricio no entraba en los
+ c&aacute;lculos de Herminia, que dijo al cabo de un instante:</p>
+ <p>&mdash;Hace mucho sol por aqu&iacute;; &iquest;quiere usted que vayamos &aacute;
+ la sombra?</p>
+ <p>&mdash;Como t&uacute; quieras, contest&oacute; la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Y tomaron un paseo circular.</p>
+ <p>No bien hab&iacute;an andado cien pasos, apareci&oacute; Bobart armado con su
+ inseparable escopeta y escoltado, adem&aacute;s, por el perro que ten&iacute;a por
+ misi&oacute;n devorar &aacute; los merodeadores en general y &aacute; Roussel y
+ &aacute; Mauricio en particular. El abogado, como obedeciendo &aacute; una consigna,
+ se coloc&oacute; al lado de Herminia. El perro abr&iacute;a la marcha. La joven
+ ten&iacute;a gran deseo de volverse, pero al extremo <a id="Page_215"
+ name='Page_215'></a>de aquel camino estaba el foso donde hab&iacute;a visto el
+ d&iacute;a anterior &aacute; Roussel y sin duda en este momento la esperaba
+ all&iacute; su marido. Al verla pasar con semejante escolta, comprender&iacute;a lo
+ que hab&iacute;a sucedido y tomar&iacute;a resoluciones en consecuencia.</p>
+ <p>Apenas llegaban &aacute; la llanura que, ba&ntilde;ada de sol, se presentaba en
+ perspectiva, el perro, que iba de vanguardia, empez&oacute; &aacute; gru&ntilde;ir
+ furiosamente y eriz&oacute; los pelos del lomo. Herminia pens&oacute; "Ah&iacute;
+ est&aacute;; contra &eacute;l gru&ntilde;e este dichoso animal. &iexcl;Con tal que no
+ le muerda! Avanz&oacute; enseguida y en el mismo sitio en que el d&iacute;a anterior
+ estaba Roussel vi&oacute; un hombre echado. Un gran perro gris estaba extendido cerca
+ de &eacute;l y amo y perro parec&iacute;an dormir. Sin embargo, la mano del hombre
+ ten&iacute;a cogido el collar del perro como para contenerle. El mast&iacute;n de la
+ granja, envalentonado por aquella inmovilidad, ladr&oacute; con furia y
+ ense&ntilde;&oacute; los dientes.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es increible! dijo Bobart en voz alta. &iexcl;Un borracho en el
+ mismo sitio que ayer. Parece que le han tomado afici&oacute;n!</p>
+ <p>El perro tom&oacute; sin duda estas palabras por una orden, porque, de un salto,
+ franque&oacute; el foso y se lanz&oacute; con la boca abierta y los ojos feroces
+ sobre el pac&iacute;fico grupo. Pero en un segundo, la escena cambi&oacute;. El
+ hombre levant&oacute; la cabeza y con voz enronquecida, que Herminia no
+ reconoci&oacute;, dijo:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_216" name='Page_216'></a>&iquest;Qu&eacute; es esto? &iquest;Se
+ hace devorar &aacute; los viajeros en este pa&iacute;s? &iexcl;&Aacute; &eacute;l,
+ Dear!...</p>
+ <p>Solt&oacute; el collar y el gran perro gris, saltando con una ligereza y una
+ fuerza increibles, cay&oacute; sobre el mast&iacute;n, que se mostr&oacute;
+ resistente &eacute; hizo honor &aacute; Rouxmesnil sosteniendo el choque. Pero el
+ perro gris era de una agilidad increible y antes de que los espectadores de este
+ combate pudieran hacer un movimiento, los dos animales, enlazados, hab&iacute;an
+ rodado al fondo del foso.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Llame usted &aacute; su perro! &iexcl;Llame usted &aacute; su perro!
+ grit&oacute; la se&ntilde;orita Guichard, oyendo &aacute; su mast&iacute;n aullar
+ lastimeramente.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Llame usted al suyo! respondi&oacute; tranquilamente el hombre de la
+ voz ronca. &iquest;Acaso le hemos ido &aacute; buscar?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Cuidado! crey&oacute; Bobart que deb&iacute;a exclamar; voy a
+ pegarle un tiro!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;El que toque al perro, toca &aacute; su due&ntilde;o!
+ respondi&oacute; el hombre con una expresi&oacute;n tan amenazadora, que Bobart se
+ estuvo quieto.</p>
+ <p>Al hablar as&iacute; se hab&iacute;a levantado y Herminia no encontr&oacute; ni un
+ solo rasgo de su marido bajo los cabellos grises y enmara&ntilde;ados y la ruda barba
+ de aqu&eacute;l hombre. Y, sin embargo, era &eacute;l.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Esto es una infamia! exclam&oacute; la se&ntilde;orita Guichard;
+ &iexcl;mi perro muerto!</p>
+ <p><a id="Page_217" name='Page_217'></a>Era verdad. El mast&iacute;n, despu&eacute;s
+ de una resistencia honrosa, atestiguada por las huellas sangrientas de la piel de su
+ adversario, acababa de morir.</p>
+ <p>&mdash;Usted me le pagar&aacute;, buen hombre. Bobart, corre &aacute; buscar al
+ guarda.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Para qu&eacute;! dijo el hombre con su voz aguardentosa; &iexcl;para
+ qu&eacute;! Que pase solamente el foso y hago con &eacute;l lo que mi perro ha hecho
+ con este otro. &iquest;Oye usted? So vieja.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vieja! grit&oacute; la se&ntilde;orita Guichard. &iexcl;Insolente!
+ Usted ver&aacute; qui&eacute;n soy yo ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Perfectamente! apoy&oacute; Bobart; una demanda de
+ indemnizaci&oacute;n ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;S&iacute;! &iexcl;Ya te dar&eacute; yo la indemnizaci&oacute;n!
+ vocifer&oacute; el hombre con ademanes violentos. &iexcl;Ven aqu&iacute;, que te voy
+ &aacute; hacer que escondas la cabeza debajo del ala, gallo viejo! &iquest;No te da
+ verg&uuml;enza, &aacute; tu edad?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;V&aacute;monos! &iexcl;Est&aacute; ebrio! exclam&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ebrio! Pero no de amor por ti, carcamal ... Por la buena persona que
+ te acompa&ntilde;a, es posible.</p>
+ <p>Y volvi&eacute;ndose hacia Herminia, el harapiento apoy&oacute; una mano negra en
+ los labios y le envi&oacute; un beso. Al mismo tiempo, de sus ojos, ocultos bajo <a
+ id="Page_218" name='Page_218'></a>unas espesas cejas, brot&oacute; una mirada
+ luminosa. Y esta vez Herminia, roja de placer y lati&eacute;ndole el coraz&oacute;n,
+ adquiri&oacute; la seguridad de que ten&iacute;a delante &aacute; su marido.</p>
+ <p>Hubiera querido permanecer all&iacute;, por singular que pareciese su curiosidad;
+ alguna palabra de doble sentido la hubiera trazado, acaso, una l&iacute;nea de
+ conducta. Hubiera sido una satisfacci&oacute;n refinada para Herminia hablar con su
+ libertador bajo la mirada misma de sus carceleros; pero no pudo disfrutar ese placer.
+ Su t&iacute;a la tiraba del brazo y Bobart se hab&iacute;a ya pronunciado en
+ retirada. Perseguidos por las injurias que les dirig&iacute;a el due&ntilde;o del
+ perro gris, volvieron &aacute; entrar en el castillo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No has estado heroico, Bobart, dijo la se&ntilde;orita Guichard con
+ acritud. Nos has dejado insultar, &aacute; mi sobrina y &aacute; mi, por ese
+ miserable, sin contestar siquiera.</p>
+ <p>&mdash;Querida y respetable prima, respondi&oacute; el abogado: el hombre no me
+ intimidaba; pero el maldito perro me infund&iacute;a cierta aprensi&oacute;n ... Bien
+ has visto lo que ha hecho, de una dentellada, con el pobre Stop ...</p>
+ <p>&mdash;Haberle metido un tiro en el vientre ...</p>
+ <p>&mdash;Hubiera podido no acertarle y entonces ...</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;no sabes tirar?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_219" name='Page_219'></a>Te confieso que conozco mejor el
+ c&oacute;digo que el tiro.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard arroj&oacute; &aacute; su auxiliar una mirada de
+ desprecio y, sin a&ntilde;adir una palabra, entr&oacute; en el castillo con
+ Herminia.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_X" name='CAPITULO_X'></a>
+ <h2><a id="Page_220" name='Page_220'></a>CAP&Iacute;TULO X</h2>
+ <h3>EN EL QUE SE ROMPEN LAS CADENAS.</h3>
+ <br />
+
+ <p>La joven subi&oacute; &aacute; su habitaci&oacute;n. Era dichosa, aunque estuviese
+ secuestrada, y el beso de Mauricio la hab&iacute;a dilatado el coraz&oacute;n. Un
+ sentimiento de orgullo la asaltaba, al verse tan ardientemente disputada.
+ &iexcl;Cu&aacute;n atrevido y diestro se hab&iacute;a mostrado su marido! &iexcl;Y su
+ disfraz era verdaderamente una maravilla! Si no hubiese estado prevenida,
+ jam&aacute;s hubiera reconocido al elegante Mauricio, en aquel pisaterrones.</p>
+ <p>Se ri&oacute; sola de los horrores que Mauricio hab&iacute;a dicho &aacute; Bobart
+ y &aacute; su t&iacute;a. Pensaba que el joven se habr&iacute;a desatado en injurias
+ de aquel modo para disimular; y, sin embargo, debi&oacute; tener un secreto placer en
+ maltratar as&iacute; &aacute; sus enemigos. Pero, &iquest;de qui&eacute;n
+ ser&iacute;a aquel terrible perro gris que combat&iacute;a tan valientemente por
+ ella? Nunca hab&iacute;a o&iacute;do &aacute; Mauricio hablar de un perro. Puede <a
+ id="Page_221" name='Page_221'></a>que fuese de Roussel; en todo caso, le amaba.</p>
+ <p>Son&oacute; la hora de comer y tambi&eacute;n se sirvi&oacute; &aacute; Herminia
+ en su cuarto, lo que le caus&oacute; sumo placer. La comida entre su t&iacute;a y
+ Bobart hubiera sido insoportable. Comi&oacute; con apetito, como si un secreto
+ instinto le dijese que muy pronto tendr&iacute;a necesidad de todas sus fuerzas.
+ Vi&oacute; al sol descender por detr&aacute;s de las negras hayas, y extenderse poco
+ &aacute; poco la sombra sobre el cielo rojizo, hasta quedarse todo obscuro.
+ Cerr&oacute; entonces la ventana y cogi&oacute; un libro.</p>
+ <p>En el sal&oacute;n, la se&ntilde;orita Guichard y Bobart no jugaban esta noche su
+ partida acostumbrada. La solterona estaba pensativa; el episodio del perro le
+ parec&iacute;a muy extra&ntilde;o. Hizo venir &aacute; Rom&aacute;n Rouet y le
+ interrog&oacute; detenidamente acerca de todos los perros grises que exist&iacute;an
+ en el pa&iacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Un gran animal capaz de estrangular &aacute; Stop, dec&iacute;a el guarda,
+ no, mi ama; no le conozco ni gris, ni negro, ni rojo. &iexcl;Ah! Diantre!
+ &iexcl;qu&eacute; desgracia no haber estado yo all&iacute;! &iexcl;No correr&iacute;a
+ por los caminos &aacute; estas horas!</p>
+ <p>&mdash;Pero, en fin; &iquest;usted no supone &aacute; qui&eacute;n podr&iacute;a
+ pertenecer? El perro era demasiado hermoso para su amo....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bien puede ser que le hubiera robado!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No! El animal no le hubiera defendido <a id="Page_222"
+ name='Page_222'></a>&aacute; una simple indicaci&oacute;n, como lo ha hecho ...</p>
+ <p>&mdash;&Aacute; menos que no sea el gran perdiguero del se&ntilde;or Julleville
+ d'Auffray ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n es ese se&ntilde;or Julleville?...</p>
+ <p>&mdash;Un almacenista del valle ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y se pasea por los caminos en blusa y &aacute; pie?</p>
+ <p>&mdash;No, por cierto; prefiere ir de levita y en su carricoche de dos caballos
+ ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Prestar&iacute;a su perro?</p>
+ <p>&mdash;Puede que s&iacute; ... y puede que no.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vaya usted, Rouet, dijo la se&ntilde;orita Guichard, y haga buena
+ guardia ...</p>
+ <p>Se volvi&oacute; hacia Bobart y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Este es un ser absolutamente est&uacute;pido y no le creo leal.
+ &iquest;Qu&eacute; confianza puedo tener en &eacute;l? &iexcl;Por veinte francos me
+ har&iacute;a traici&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;qu&eacute; es lo que temes, mi amable amiga?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Todo! exclam&oacute; Clementina, como una explosi&oacute;n.
+ &iexcl;Me ha parecido reconocer &aacute; Mauricio bajo la blusa de ese miserable de
+ hace un momento!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;&Aacute; Mauricio!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, &aacute; Mauricio. No era su cara; no era su voz; y sin embargo,
+ un instinto me dice que era &eacute;l. &iexcl;Si yo lo supiese! Yo ...</p>
+ <p><a id="Page_223" name='Page_223'></a>Y Clementina se puso l&iacute;vida.</p>
+ <p>&mdash;Vas &aacute; ponerte mala, dijo melosamente" Bobart. Vete &aacute; tu
+ cuarto ... Yo voy &aacute; dar una vuelta para vigilar y ver si todo est&aacute;
+ tranquilo. Yo mismo cerrar&eacute; las puertas y las ventanas para que puedas dormir
+ en paz....</p>
+ <p>&mdash;Tienes raz&oacute;n. Subo &aacute; mi cuarto, cierro con llave la puerta
+ del de Herminia y me acuesto. Buenas noches; hasta ma&ntilde;ana.</p>
+ <p>Eran las diez. Herminia estaba todav&iacute;a leyendo en su cuarto. Reinaba un
+ profundo silencio. De repente crey&oacute; la joven haber o&iacute;do un ligero ruido
+ en los cristales de la ventana, y escuch&oacute;, creyendo que, acaso, alg&uacute;n
+ murci&eacute;lago hab&iacute;a rozado el vidrio con las alas. Un instante
+ despu&eacute;s, se renov&oacute; el mismo ruido, que pareci&oacute; como de fino
+ granizo que hiri&oacute;se los cristales. Herminia mir&oacute; al exterior; la noche
+ estaba hermosa y el cielo cuajado de estrellas. Abri&oacute; suavemente la ventana y
+ un pu&ntilde;ado de fina arena cay&oacute; en el cuarto. Se inclin&oacute; vivamente
+ con una palpitaci&oacute;n de esperanza, y &aacute; menos de un metro por debajo de
+ la cornisa de piedra vi&oacute; una forma negra que estaba de pie en el herraje de la
+ estufa. La joven dej&oacute; escapar una exclamaci&oacute;n. La sombra se
+ separ&oacute; un poco del muro y Herminia reconoci&oacute; &aacute; su marido.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_224" name='Page_224'></a>&iexcl;Mauricio, dijo, en nombre del
+ cielo, b&aacute;jate de ah&iacute;; &iexcl;te vas &aacute; matar!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Silencio! dijo el pintor en voz baja; no hay ning&uacute;n peligro.
+ Si no temiera hacer ruido, ya estar&iacute;a &aacute; tu lado. &iquest;D&oacute;nde
+ habita tu t&iacute;a?</p>
+ <p>&mdash;Al lado m&iacute;o, respondi&oacute; Herminia.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, vamos despacio. &iquest;Tienes cortinas s&oacute;lidas?</p>
+ <p>&mdash;Tengo algo mejor ... La cuerda con que estuvo atado mi ba&uacute;l ... Es
+ muy gruesa....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno! &iexcl;&aacute;tala &aacute; esta barra de apoyo ...</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;y si se rompe?...</p>
+ <p>&mdash;No se romper&aacute;.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;qu&eacute; intentas?</p>
+ <p>&mdash;Lo sabr&aacute;s dentro de un instante ... &iexcl;Cuidado! ... Se abre una
+ ventana....</p>
+ <p>Mauricio se peg&oacute; al muro y Herminia no se movi&oacute;.</p>
+ <p>En el silencio de la noche se oy&oacute; la voz de Clementina, que
+ dec&iacute;a:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Eres t&uacute;, Bobart, el que est&aacute; abajo?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, excelente amiga; respondi&oacute; sordamente otra voz.</p>
+ <p>&mdash;&Eacute;ntrate y echa bien los cerrojos.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard cerr&oacute; la ventana y Herminia respir&oacute;
+ libremente.</p>
+ <p>&mdash;Herminia, dijo Mauricio con una alegr&iacute;a que, <a id="Page_225"
+ name='Page_225'></a>en tal momento, pareci&oacute; caballeresca &aacute; la joven; no
+ es Bobart el que ha respondido, es mi tutor, que est&aacute; esper&aacute;ndome al
+ pie de la estufa ...</p>
+ <p>La esposa acab&oacute; de atar la cuerda y la dej&oacute; caer hacia afuera;
+ Mauricio la cogi&oacute; y de un solo esfuerzo llega hasta la cornisa. Su mujer
+ ten&iacute;a tal miedo de verle caer, que le cogi&oacute; del brazo y le atrajo hacia
+ ella con una fuerza inesperada. Ten&iacute;a de este modo la boca tan cerca de la
+ cara de la mujer amada, que no pens&oacute; m&aacute;s que en aprovechar tan feliz
+ circunstancia y el grito de j&uacute;bilo de Herminia se apag&oacute; con un beso.
+ Despu&eacute;s la curiosidad recobr&oacute; su imperio, y la joven
+ pregunt&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;c&oacute;mo has llegado hasta aqu&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;Saltando el foso. El perro no estaba all&iacute; ya, para morderme las
+ pantorrillas ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Lo hab&iacute;a intentado?</p>
+ <p>&mdash;Si, el primer d&iacute;a; entonces traje conmigo el perro gris ... y ya has
+ visto c&oacute;mo le ha tratado.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;y si hubieras encontrado al guarda?</p>
+ <p>&mdash;Le he encontrado varias veces ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Dios m&iacute;o ...</p>
+ <p>&mdash;Lo que me ha costado veinte francos por vez ... Esta noche, ciento ... pero
+ hoy la cosa era m&aacute;s grave ... &iexcl;hab&iacute;a escalada!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; dicha, que ese hombre sea un brib&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_226" name='Page_226'></a>Si: ya lo ves, nada es in&uacute;til.
+ Hasta los malvados sirven para algo.</p>
+ <p>&mdash;En fin, has llegado hasta aqu&iacute;. Y ahora, &iquest;qu&eacute; vamos
+ &aacute; hacer para marcharnos?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! Has dicho "marcharnos", dijo Mauricio alegremente.</p>
+ <p>&mdash;No creer&aacute;s que quiero quedarme con mi t&iacute;a ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No! querida Herminia; pero me llena de gozo que me hayas evitado
+ pedirte que me sigas.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! mi &uacute;nico amigo, exclam&oacute; llorando la joven,
+ &iquest;qu&eacute; me queda fuera de ti? &iquest;Con qu&eacute; puedo contar
+ m&aacute;s que con tu ternura? &iexcl;Ya ves qu&eacute; desgraciada soy y cuan
+ injustamente ... &iexcl;&Aacute;mame mucho, para consolarme de tantas tristezas!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Te amo! &iexcl;Te amo! querida m&iacute;a, con toda mi alma. No
+ tengo m&aacute;s que &aacute; ti y &aacute; mi buen padrino ... &iexcl; Oh,
+ s&iacute;! Te amo y yo har&eacute; que todo lo olvides.</p>
+ <p>Un pu&ntilde;ado de arena que ven&iacute;a del parque les volvi&oacute; al sentido
+ de la realidad.</p>
+ <p>&mdash;Es mi padrino, que se impacienta ... Y tiene raz&oacute;n ...
+ V&aacute;monos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por d&oacute;nde?</p>
+ <p>&mdash;Por la puerta.</p>
+ <p>&mdash;Pero, est&aacute; cerrada por fuera....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;No es m&aacute;s que eso?</p>
+ <p>Sac&oacute; del bolsillo un estuche complicado, abri&oacute; <a id="Page_227"
+ name='Page_227'></a>una hoja en forma de destornillador y con la tranquila habilidad
+ de un ladr&oacute;n de oficio, se puso &aacute; desmontar la cerradura, que &aacute;
+ los cinco minutos estaba sobre la mesa. Entonces, cogiendo la cuerda y
+ meti&eacute;ndola en el bolsillo, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ponte un abrigo y un sombrero y huyamos.</p>
+ <p>&mdash;Pero, si encontramos alguien....</p>
+ <p>&mdash;Le compro &oacute; le mato; como &eacute;l quiera.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Vamos!</p>
+ <p>Herminia, en la exaltaci&oacute;n propia del caso, llegaba &aacute; creer muy
+ naturales esos medios extraordinarios. Salieron al corredor y &aacute; paso de lobo,
+ se encaminaron hacia la escalera que bajaba &aacute; las dependencias. Los criados
+ deb&iacute;an estar durmiendo, porque todo estaba apagado en el castillo. Un rayo de
+ luna, muy molesto, iluminaba la galer&iacute;a y la escalera; y el patio estaba
+ enteramente blanco. Llegaron al piso bajo y estaban orient&aacute;ndose para llegar
+ &aacute; la cocina, que ten&iacute;a una puerta al patio, cuando del lado del
+ vest&iacute;bulo, hacia la derecha, se oyeron unos pasos. Los fugitivos se detuvieron
+ en un rinc&oacute;n y Mauricio mir&oacute; en aquella direcci&oacute;n y
+ murmur&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es Bobart!</p>
+ <p>Herminia sinti&oacute; un horrible temblor. El abogado avanzaba con una linterna
+ en la mano y su inevitable escopeta en bandolera. Hab&iacute;a declarado que <a
+ id="Page_228" name='Page_228'></a>no se serv&iacute;a de su arma habitualmente; pero
+ &iquest;qui&eacute;n sabe de lo que es capaz un torpe dominado por el miedo? Lo menos
+ que pod&iacute;a hacer, era despertar &aacute; todo el castillo. &iexcl;Y entonces,
+ esc&aacute;ndalo, lucha, prisi&oacute;n acaso! En un momento, el cerebro sobrexcitado
+ de Herminia imagin&oacute; muchos dramas.</p>
+ <p>Bobart ven&iacute;a, sin embargo, muy pac&iacute;ficamente. Hab&iacute;a cerrado
+ todas las puertas y se dispon&iacute;a &aacute; acostarse. Se aproxim&oacute; al
+ sitio en que los dos j&oacute;venes estaban como embutidos, y en el mismo instante,
+ una mano tan r&aacute;pida como vigorosa le cogi&oacute; la escopeta y se la
+ arranc&oacute;. Con gran espanto, Bobart se encontr&oacute; frente &aacute; frente
+ con Mauricio, que ten&iacute;a &aacute; Herminia &aacute; su lado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or!... exclam&oacute;....</p>
+ <p>Y no pudo acabar. Cinco dedos se hab&iacute;an enroscado &aacute; su cuello y le
+ apretaban tan en&eacute;rgicamente, que su cara se puso morada.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ni una palabra! dijo Mauricio, &oacute; te estrangulo como &aacute;
+ un pollo....</p>
+ <p>Bobart no hubiera podido pronunciar esa palabra aunque le hubieran ofrecido por
+ ello el trono de Francia. No hubiera exhalado ni un suspiro. Mauricio solt&oacute; su
+ presa y dijo en un tono que no admit&iacute;a r&eacute;plica:</p>
+ <p>&mdash;Nos vamos mi mujer y yo. Usted va &aacute; conducirnos hasta el extremo del
+ parque; all&iacute; quedar&aacute; <a id="Page_229" name='Page_229'></a>libre y no
+ tendremos nada que temer de usted ni de los suyos. Vaya usted delante y al menor
+ intento de despertar la alarma, no le dejo hueso sano. Bobart, cogido por el brazo,
+ abri&oacute; &eacute;l mismo la puerta y como quisiera alumbrar el camino, con su
+ linterna, dijo Mauricio:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Demasiadas atenciones! La luna basta ... y sobra. Hay que ir
+ &aacute; buscar &aacute; mi padrino &aacute; la estufa.</p>
+ <p>Ante la idea de encontrarse enfrente de Roussel, Bobart se estremeci&oacute;, pero
+ ech&oacute; &aacute; andar, sin embargo. No ten&iacute;a deseo alguno de resistirse.
+ Pasaron por debajo de la ventana de Herminia, que a&uacute;n estaba abierta, y
+ Roussel se les reuni&oacute; sin hacer una pregunta y sin que pareciese que
+ hab&iacute;a reconocido &aacute; Bobart. Atravesaron el parque, pero en vez de
+ dirigirse hacia el foso, llegaron &aacute; una puerta practicada en el muro. Bobart
+ la abri&oacute; y &aacute; cincuenta pasos vi&oacute; un coche que estaba parado en
+ la esquina de un camino de traves&iacute;a. Al llegar &aacute; la cabeza del caballo,
+ un hombre que guardaba el coche, se adelant&oacute; y dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Est&aacute; aqu&iacute; la se&ntilde;ora?</p>
+ <p>&mdash;Aqu&iacute; est&aacute;, respondi&oacute; Roussel, que habl&oacute;
+ entonces por primera vez.</p>
+ <p>&mdash;Suba usted, se&ntilde;ora.</p>
+ <p>Herminia se dispon&iacute;a &aacute; poner el pie en el estribo; <a id="Page_230"
+ name='Page_230'></a>pero el tutor de Mauricio, cogi&eacute;ndola por el talle, la
+ atrajo hacia s&iacute; y con emoci&oacute;n que se comunic&oacute; &aacute; la joven,
+ dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ahora que est&aacute; usted libre, ni&ntilde;a querida,
+ abrac&eacute;monos.</p>
+ <p>Se volvi&oacute; despu&eacute;s hacia Bobart, y, con voz muy tranquila,
+ a&ntilde;adi&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Adi&oacute;s, Bobart; estoy tan contento, que olvido todas sus canalladas.
+ Pero no abuse usted de mi benignidad para volver &aacute; las andadas, porque en ese
+ caso, no ser&eacute; ya tan indulgente, &iexcl;Mis recuerdos &aacute; Clementina!
+ Subi&oacute;, y el coche parti&oacute; al trote de un caballo que pod&iacute;a correr
+ diez y ocho kil&oacute;metros por hora.</p>
+ <p>Bobart, muy corrido, emprendi&oacute; el camino del castillo, murmurando: "Y
+ ahora, &iquest;qu&eacute; voy &aacute; hacer? &iquest;Conviene despertar &aacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard? &iquest;Conviene esperar &aacute; ma&ntilde;ana para darle
+ la fatal noticia? Si la despierto, noche toledana ... pero si no la despierto, me
+ acusar&aacute; de falta de celo ... Ahora no hay que esperar que separe &aacute;
+ Herminia de su marido; nada une &aacute; dos j&oacute;venes como una aventura corrida
+ as&iacute;, en com&uacute;n. Mauricio resulta embellecido por un prestigio novelesco;
+ &iexcl;ha conquistado &aacute; su mujer!... &iexcl;Vaya usted &aacute;
+ quit&aacute;rsela ahora! Herminia se dejar&iacute;a morir de hambre, se
+ ahorcar&iacute;a con sus cabellos, se arrojar&iacute;a por la <a id="Page_231"
+ name='Page_231'></a>ventana, alborotar&iacute;a todo el barrio, mejor que seguir por
+ segunda vez &aacute; la se&ntilde;orita Guichard. El negocio est&aacute; perdido,
+ absolutamente perdido. Clementina est&aacute; derrotada en toda la l&iacute;nea ...
+ &iexcl;Falta saber c&oacute;mo tomar&aacute; la cosa! Si se enfada, puede desheredar
+ &aacute; su sobrina, y entonces yo recobro la herencia ... &iexcl;que vale la
+ pena!... As&iacute; pues, debo mostrar un gran celo en estas circunstancias; todo
+ hace creer que recibir&eacute; la recompensa con el tiempo."</p>
+ <p>Durante este mon&oacute;logo, se acerc&oacute; al castillo. Sin vacilar,
+ fu&eacute; &aacute; la campana que serv&iacute;a para llamar &aacute; comer y,
+ tirando vigorosamente, rompi&oacute; el silencio de la noche con un repique rabioso.
+ Al cabo de un instante aparecieron luces en los corredores y se mostraron en las
+ ventanas formas inquietas.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hay? pregunt&oacute; el criado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Llame usted &aacute; la se&ntilde;orita, despi&eacute;rtela!
+ grit&oacute; Bobart, con voz entrecortada de intento.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Hay fuego en el castillo? pregunt&oacute; imperiosamente
+ Clementina, que apareci&oacute; en chambra y gorro de dormir. &iquest;Qu&eacute;
+ significa ese ruido, Bobart?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! buena y querida amiga, balbuce&oacute; el abogado,
+ &iexcl;qu&eacute; suceso!</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;qu&eacute;, qu&eacute; ha sucedido? Habla, pues, en vez de
+ gimotear!</p>
+ <p>&mdash;Pues bien ... &iexcl;Tu sobrina ha partido!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_232" name='Page_232'></a>&iexcl;Ha partido! exclam&oacute; la
+ se&ntilde;orita Guichard. &iquest;Pero c&oacute;mo? &iquest;Por d&oacute;nde?</p>
+ <p>&mdash;Con su marido; por la puerta.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ven aqu&iacute;! orden&oacute; la solterona; y levantando la cabeza
+ hacia los criados, que estaban asomados &aacute; las ventanas del piso superior,
+ a&ntilde;adi&oacute;: "Vosotros, volved &aacute; acostaros!"</p>
+ <p>Todas las ventanas se cerraron y rein&oacute; de nuevo el silencio. Bobart
+ trep&oacute; por la escalera, y &aacute; penas llegado al descansillo, la mano
+ convulsa de Clementina le atrajo hacia el salonillo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ahora ... veamos, Bobart; &iquest;qu&eacute; es eso que dices
+ ah&iacute;?... &iquest;Herminia?</p>
+ <p>&mdash;Se ha marchado con Mauricio, hace un cuarto de hora.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Corramos! Los alcanzaremos....</p>
+ <p>&mdash;Tienen un caballo demasiado bueno para eso....</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iquest;qui&eacute;n les ha abierto la puerta? grit&oacute;
+ Clementina con desesperaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Ellos mismos se la han abierto.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y Mauricio estaba en el castillo?</p>
+ <p>&mdash;Y por poco me estrangula.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde le has encontrado?</p>
+ <p>&mdash;En el piso bajo. Su mujer estaba con &eacute;l.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;La infame!</p>
+ <p>&mdash;Se arroj&oacute; sobre m&iacute; de improviso y no pude defenderme.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_233" name='Page_233'></a>&iexcl;Haber tirado, al menos;
+ &iquest;no ten&iacute;as la escopeta?</p>
+ <p>&mdash;La ten&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;Pero, seg&uacute;n veo, no te sirve jam&aacute;s....</p>
+ <p>&mdash;Me la arranc&oacute; al principio de la lucha....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Luego ha habido lucha! &iexcl;Y nadie ha o&iacute;do nada!
+ &iquest;No pod&iacute;as gritar?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;No te digo que me estrangulaba? Y su endiablado tutor vino en su
+ socorro.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Roussel! &iquest;Estaba all&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;Era el hombre de blusa del d&iacute;a anterior.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hombre de blusa?</p>
+ <p>&mdash;El que dorm&iacute;a al lado del foso.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;El que nos insult&oacute;?</p>
+ <p>--- &iexcl;No! &Eacute;ste deb&iacute;a ser Mauricio....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y me llam&oacute; "vieja." &iexcl;Ira de Dios!</p>
+ <p>&mdash;&Eacute; hizo devorar tu perro por aquella bestia rabiosa ... como me
+ hubiera asesinado hace un momento, si yo hubiera resistido....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es decir que no has resistido!</p>
+ <p>&mdash;Todo lo que he podido, buena y dulce amiga....</p>
+ <p>La buena y dulce amiga, no sabiendo sobre qui&eacute;n desahogar la bilis que le
+ carcom&iacute;a el coraz&oacute;n y el cerebro, arroj&oacute; sobre su aliado una
+ mirada feroz y con la boca contra&iacute;da por una amarga risa, dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bobart! si no fueras tan est&uacute;pido, creer&iacute;a que me has
+ hecho traici&oacute;n....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_234" name='Page_234'></a>&iexcl;Mi buena amiga!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bobart! tienes una cobard&iacute;a que me repugna.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Querida amiga!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bobart! t&uacute; tienes la culpa de todo lo que ha sucedido.
+ &iexcl;Me has aconsejado est&uacute;pidamente!...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Yo no he....</p>
+ <p>&mdash;Y cuando era necesario mostrar energ&iacute;a, has sido blando como papel
+ mascado....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Sin embargo!...</p>
+ <p>&mdash;El &uacute;nico partido que yo pod&iacute;a tomar era unirme sinceramente
+ &aacute; la joven pareja y reconciliarme con Roussel. T&uacute; eres el que me ha
+ extraviado con tus maniobras interesadas y tus p&eacute;rfidos consejos....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Es posible? Pero si jam&aacute;s....</p>
+ <p>&mdash;Despu&eacute;s de lo que acaba de suceder, comprender&aacute;s que debemos
+ separarnos para siempre.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh!</p>
+ <p>&mdash;Yo me voy &aacute; Par&iacute;s ma&ntilde;ana temprano. T&uacute;,
+ partir&aacute;s cuando gustes. &iexcl;Buenas noches! Vete &aacute; descansar, rayo de
+ la guerra; &iexcl;bien lo has ganado!</p>
+ <p>Le asi&oacute; por el brazo, le empuj&oacute; hacia el corredor y cerr&oacute;
+ violentamente la puerta detr&aacute;s de &eacute;l. Una vez sola, se sent&oacute; y
+ medit&oacute; durante una hora. Despu&eacute;s se levant&oacute; y se encamin&oacute;
+ &aacute; su cuarto pensando:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_235" name='Page_235'></a>Si; no me queda m&aacute;s que ese
+ medio de arreglar mis asuntos de un modo honroso, &iexcl;Una reconciliaci&oacute;n!
+ Acaso de esto modo vuelva &aacute; adquirir influencia con Roussel.</p>
+ <p>Tomada su resoluci&oacute;n, entr&oacute; en el cuarto, se acost&oacute; y se
+ durmi&oacute;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="CAPITULO_XI" name='CAPITULO_XI'></a>
+ <h2><a id="Page_236" name='Page_236'></a>CAP&Iacute;TULO XI</h2>
+ <h3>QUE TRATA DE UN ANTIGUO FUEGO OCULTO BAJO LA CENIZA.</h3>
+ <br />
+
+ <p>En el hermoso comedor de la quinta de Montretout, Roussel, Herminia y Mauricio
+ acababan de comer. Los j&oacute;venes y su padrino estaban locos de alegr&iacute;a.
+ Por la ventana, que daba al jard&iacute;n, entraban perfumes de clem&aacute;tida y el
+ sol, al ocultarse en el horizonte por detr&aacute;s de los bosques, se apagaba en un
+ cielo matizado de rosa, verdoso y anaranjado.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; diferencia! dec&iacute;a Herminia, entre esta deliciosa
+ comida y las que hacia en Rouxmesnil, entre mi t&iacute;a y Bobart!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; &iexcl;se acab&oacute; la tristeza! Ma&ntilde;ana nos vamos
+ &aacute; Florencia y Venecia.</p>
+ <p>&mdash;Tambi&eacute;n deb&iacute;a partir para el extranjero con mi t&iacute;a ...
+ Estoy predestinada &aacute; los viajes.</p>
+ <p>&mdash;Con la se&ntilde;orita Guichard ese viaje hubiera sido un destierro.</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_237" name='Page_237'></a>Mientras que, contigo, querido
+ Mauricio, voy &aacute; ver pa&iacute;ses ... &iexcl;Qu&eacute; contenta estoy!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Enhorabuena! dijo Roussel. Desde que empezamos &aacute; comer, esta
+ es la segunda vez que lo dices.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Tengo tal placer en explayarme, en desbordar, en hablar como pienso
+ y en pensar como me agrada ... &iexcl;Oh! aqu&iacute; respiro ... renazco.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Querida Herminia!</p>
+ <p>&mdash;Y es que usted no me turba absolutamente nada. Delante de mi t&iacute;a no
+ me atrev&iacute;a &aacute; decir una palabra ... Con usted, las ideas me acuden
+ naturalmente ... Y me parece que no soy tan imb&eacute;cil como supon&iacute;a el
+ se&ntilde;or Bobart....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; un d&iacute;a, al pasar por delante de las ventanas del
+ sal&oacute;n, o&iacute; &aacute; Bobart que dec&iacute;a: "Esta peque&ntilde;a es
+ bastante bonita, pero imb&eacute;cil como un ganso ..."</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Viejo idiota! exclam&oacute; Roussel.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Despreciable brib&oacute;n! dijo Mauricio.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Debe hacer una buena figura, a&ntilde;adi&oacute; el joven, frente
+ &aacute; frente de la se&ntilde;orita Guichard, en el gran comedor de Rouxmesnil!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Suponiendo que est&eacute;n all&iacute;! dijo Roussel moviendo la
+ cabeza.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde cree usted que podr&aacute;n estar?</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_238" name='Page_238'></a>Bobart, en el demonio; yo me refiero
+ &aacute; Clementina. Desde el momento en que no le ha necesitado, le habr&aacute;
+ puesto en la calle sin tardanza. Pero ... &iexcl;Ella! &iexcl;Tiemblo &aacute; la
+ idea de que pudiese aparecer!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Aqu&iacute;! dijo Mauricio con un adem&aacute;n de duda.</p>
+ <p>&mdash;Si, hijos m&iacute;os; aqu&iacute;.</p>
+ <p>Herminia se aproxim&oacute; instintivamente &aacute; su marido, como si esperase
+ necesitar su protecci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Desde esta ma&ntilde;ana os veo regocijaros; os oigo cantar victoria ... y
+ os dejo hacer. Hay que gozar de los buenos instantes, cuando se presentan; siempre es
+ esto una ventaja sobre los fastidios de la existencia. Pero yo, que soy viejo y
+ experimentado y, sobre todo, que s&eacute;, &aacute; mi costa, qui&eacute;n es
+ Clementina, preveo el porvenir y espero alg&uacute;n nuevo asalto.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Le rechazaremos!</p>
+ <p>&mdash;Sin duda. Pero siempre que hay batalla, hay golpes y heridas. Los golpes,
+ los dar&eacute;is vosotros, sea; pero acaso ech&eacute;is de menos el tiempo en que
+ los recib&iacute;ais.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Porque contra Clementina tirano ten&eacute;is vuestra conciencia primero y
+ la opini&oacute;n del mundo despu&eacute;s. Mientras que contra Clementina
+ v&iacute;ctima....</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_239" name='Page_239'></a>&iquest;V&iacute;ctima? exclam&oacute;
+ Mauricio; v&iacute;ctima de sus propias maquinaciones.</p>
+ <p>&mdash;Todo lo que t&uacute; quieras, pero v&iacute;ctima triste, abandonada,
+ despu&eacute;s de haber educado &aacute; Herminia y de haberla educado bien. Si la
+ hubiera casado con X &oacute; Z, hubiera sido excelente para el marido de su sobrina
+ ... Las personas que la conocen la encontrar&aacute;n muy desgraciada y
+ tendr&aacute;n raz&oacute;n, porque lo ser&aacute; ... Y nos acusar&aacute;n de esa
+ desgracia ... Olvidar&aacute;n las faltas, para no ver m&aacute;s que la
+ expiaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Pero, &iexcl;entonces! dijo Mauricio turbado.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, la situaci&oacute;n es delicada. Pienso en ello desde esta
+ ma&ntilde;ana. Si tenemos la suerte de que la se&ntilde;orita Guichard arroje rayos y
+ llamas y nos cubra de maldiciones y de injurias, nuestro asunto ser&aacute; bueno ...
+ Pero si se enternece y viene &aacute; buenas ... &iexcl;No s&eacute; c&oacute;mo
+ saldremos del lance!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Se sale siempre!</p>
+ <p>&mdash;Sin duda. Pero es preciso salir correctamente ... &iexcl;Dios sabe si he
+ sido paciente, y tranquilo y silencioso, cuando me colmaba de malos tratamientos
+ !Pues bien, no han faltado personas que me quitaran la raz&oacute;n, &aacute; pesar
+ de todo, porque yo era hombre y Clementina, mujer. &iexcl;Juzgad lo que se
+ dir&iacute;a de vosotros, hijos rebelados contra una madre!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pero eso ser&iacute;a est&uacute;pido!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_240" name='Page_240'></a>&iquest;Y crees que el mundo no lo es?
+ Con una actitud sentimental bien adoptada se le enternece, y est&aacute; dado el
+ golpe.</p>
+ <p>&mdash;Entonces, padrino m&iacute;o, &iquest;usted supone que la se&ntilde;orita
+ Guichard ha dejado Rouxmesnil?</p>
+ <p>&mdash;Esta ma&ntilde;ana, &aacute; primera hora.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y que est&aacute; en Par&iacute;s!</p>
+ <p>&mdash;Y acaso en camino para Montretout.</p>
+ <p>Como si las palabras de Roussel hubiesen tenido el poder de evocar &aacute; la que
+ todos tem&iacute;an ver aparecer, una campanada reson&oacute; en la puerta, la verja
+ del jard&iacute;n se abri&oacute; y en la vaga obscuridad del crep&uacute;sculo,
+ avanz&oacute; una sombra negra, silenciosa, amenazadora. Sigui&oacute; la calle de
+ &aacute;rboles, lleg&oacute; &aacute; la escalinata, la subi&oacute; lentamente y
+ desapareci&oacute; en el vest&iacute;bulo.</p>
+ <p>Roussel, Herminia y Mauricio, de pie delante de la mesa, se miraban estupefactos,
+ aterrorizados, mudos. Por &uacute;ltimo Mauricio, como si no creyese &aacute; sus
+ ojos, se inclin&oacute; hacia el jard&iacute;n y busc&oacute; al espectro.</p>
+ <p>Pero no vi&oacute; m&aacute;s que un coche de alquiler que se colocaba delante de
+ la verja, esperando &aacute; la terrible visitante.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Es ella! dijo por fin Roussel en voz baja. &iexcl;Vais &aacute;
+ ver!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Dios m&iacute;o, suspir&oacute; Herminia, y se ech&oacute; <a
+ id="Page_241" name='Page_241'></a>en los brazos de Mauricio, como si temiese que los
+ separasen de nuevo.</p>
+ <p>En este momento, se abri&oacute; la puerta del comedor y Federico, p&aacute;lido,
+ avanz&oacute; diciendo en tono consternado:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or! Es la se&ntilde;orita Guichard ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Bien la hemos visto, contest&oacute; Roussel con calma.
+ H&aacute;gala usted entrar en el sal&oacute;n.</p>
+ <p>Y volvi&eacute;ndose hacia los j&oacute;venes, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Hijos m&iacute;os, no hay que titubear, es preciso recibirla ...
+ as&iacute;, con sangre fr&iacute;a. Hablad poco ... y escuchad mucho ... Si se dicen
+ atrocidades, es mejor que las diga Clementina ... Aqu&iacute; estoy yo ...
+ &iquest;S&iacute;? Entonces, seguidme.</p>
+ <p>Abri&oacute; la puerta del sal&oacute;n y con la misma tranquila seguridad de ocho
+ d&iacute;as antes en el sal&oacute;n de la se&ntilde;orita Guichard, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Buenas tardes, mi querida prima ... S&eacute; bien venida &aacute; mi
+ casa.</p>
+ <p>Clementina, de pie y contra&iacute;da, esperaba el choque, y aquella acogida
+ cort&eacute;s, despu&eacute;s de tantas villan&iacute;as hechas por ella, la
+ desconcert&oacute;. Cambi&oacute; de fisonom&iacute;a, sus manos temblaron, y viendo
+ &aacute; Herminia que, aterrada, se hab&iacute;a detenido &aacute; tres pasos, se
+ puso &aacute; gritar:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Mi hija! &iexcl;Oh, Dios m&iacute;o! &iquest;Me aborreces ya?
+ Entonces &iquest;qu&eacute; va &aacute; ser de m&iacute;?</p>
+ <p><a id="Page_242" name='Page_242'></a>Grandes sollozos sacudieron nerviosamente
+ &aacute; la solterona, que, avergonzada de su debilidad, se cubri&oacute; el rostro
+ con las manos y cay&oacute; aniquilada en una butaca.</p>
+ <p>No se rompen f&aacute;cilmente los lazos de una afecci&oacute;n de veinte
+ a&ntilde;os, cuando se tiene un coraz&oacute;n tierno y generoso; Herminia fu&eacute;
+ la prueba. No pudo ver llorar tan amargamente &aacute; la mujer que la hab&iacute;a
+ educado y dejando el brazo de Mauricio, corri&oacute; &aacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard, con los ojos llenos de l&aacute;grimas y exclamando:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;T&iacute;a m&iacute;a! No llore usted m&aacute;s ... &iexcl;Me
+ desgarra usted el coraz&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Por fin te encuentro! balbuce&oacute; Clementina,
+ estrechando &aacute; Herminia hasta ahogarla. &iexcl;Ah! querida ni&ntilde;a, con la
+ que he sido tan dura y que me absuelve sin una vacilaci&oacute;n!... &iexcl;Oh!
+ peque&ntilde;a m&iacute;a!... &iquest;C&oacute;mo obtener jam&aacute;s que olvides
+ todo ese da&ntilde;o?... Pero &iexcl;estaba loca! &iquest;sabes?&iexcl;No
+ sab&iacute;a lo que hac&iacute;a!...</p>
+ <p>Las dos mujeres se abrazaron como si se vieran despu&eacute;s de haber escapado
+ las dos de un gran peligro. Roussel las miraba con aire inquieto y murmur&oacute; al
+ o&iacute;do de Mauricio:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Esto es lo que yo tem&iacute;a! Y es mayor el peligro porque esta
+ mujer parece sincera.</p>
+ <p>&mdash;Si es sincera, todo puede arreglarse ...</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_243" name='Page_243'></a>S&iacute; &iexcl;pardiez! por ocho
+ d&iacute;as!... Pero, &iquest;despu&eacute;s?...</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard, teniendo &aacute; Herminia como escudo contra el
+ resentimiento de los dos hombres, se volvi&oacute; hacia Mauricio y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Y usted, pobre amigo, &iquest;podr&aacute; perdonarme todo lo que le he
+ hecho sufrir? Estaba mal aconsejada ... Me han empujado en el sentido &aacute; que me
+ inclinaba, en lugar de contenerme ... Pero me doy cuenta de mi error y
+ &iexcl;quisiera &aacute; toda costa repararle!...</p>
+ <p>&mdash;No debo acordarme m&aacute;s de lo que usted me ha hecho, querida
+ t&iacute;a; es, por tanto, in&uacute;til hablar de ello. Pero hay alguien respecto
+ del cual usted ha cometido faltas serias ... &Aacute; &eacute;ste no le ha dicho
+ usted nada todav&iacute;a ...</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard lanz&oacute; un doloroso suspiro y baj&oacute; la
+ cabeza con desesperaci&oacute;n. &iquest;Sent&iacute;a remordimientos por lo que
+ hab&iacute;a intentado contra Roussel, &oacute; solamente disgusto por no haber
+ vencido? El diablo s&oacute;lo hubiera podido saberlo, porque s&oacute;lo el diablo
+ pod&iacute;a leer en el alma de la solterona. Mauricio continu&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Si usted quiere que la semana que acaba de pasar se borre de nuestra vida,
+ es preciso que emprendamos de nuevo la existencia tal como la hab&iacute;amos
+ arreglado el d&iacute;a de mi boda. La base de <a id="Page_244"
+ name='Page_244'></a>nuestra convenio era el perd&oacute;n franco y sin reservas de
+ los da&ntilde;os rec&iacute;procos y la concordia en la familia. &iquest;Est&aacute;
+ usted resuelta &aacute; firmar la paz en esas condiciones?</p>
+ <p>&mdash;Estoy &aacute; vuestra discreci&oacute;n, gimi&oacute; la se&ntilde;orita
+ Guichard.</p>
+ <p>&mdash;No; no es as&iacute; como hay que responder, interrumpi&oacute; Mauricio
+ con firmeza. Usted es libre; nada la imponemos; haga usted lo que desee.
+ &iquest;Quiere usted vivir en adelante en buena inteligencia con todos nosotros?</p>
+ <p>&mdash;De todo coraz&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Comprende usted bien lo que quiere decir "todos?"</p>
+ <p>&mdash;Lo comprendo y lo acept&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Entonces abrac&eacute;monos, t&iacute;a m&iacute;a, y que no se hable
+ m&aacute;s del asunto.</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras, Herminia salt&oacute; de alegr&iacute;a, pero fu&eacute;
+ la &uacute;nica que manifest&oacute; satisfacci&oacute;n cordial. Hab&iacute;a ya
+ pasado la efusi&oacute;n del primer momento, y la se&ntilde;orita Guichard y Roussel
+ ten&iacute;an la frente cargada de nubes. Mauricio los miraba con inquietud.
+ Clementina pensaba: "&iexcl;Yo sufro el yugo; no hay que decirlo: estoy vencida y
+ &eacute;l triunfa!" Roussel dec&iacute;a para sus adentros: "Hemos obtenido una
+ victoria como la de Pirro: &iexcl;otra como esta y estamos perdidos!
+ &iquest;Qui&eacute;n se <a id="Page_245" name='Page_245'></a>encargar&aacute; de atar
+ corto &aacute; esta loca cuando haya vuelto &aacute; sus veleidades belicosas?
+ Habr&aacute; perpetuamente en nuestra vida causas de disgusto, y la tranquilidad de
+ estos muchachos no estar&aacute; segura. Por otra parte. &iquest;Es sincera cuando
+ promete mostrarse razonable? &iquest;No representa una comedia? &iquest;No prepara
+ nuevas bater&iacute;as para aplastarnos? Es preciso saberlo y yo soy el &uacute;nico
+ que puede penetrar sus intenciones."</p>
+ <p>Levant&oacute; la frente y adelant&aacute;ndose hacia Clementina:</p>
+ <p>&mdash;Has tratado con Mauricio y con Herminia: est&aacute; muy bien, dijo
+ graciosamente; pero no est&aacute;s arreglada conmigo. &iquest;No te parece, mi
+ querida prima, que tenemos algo que hablar? Es preciso no ocultar nada en el
+ coraz&oacute;n en una situaci&oacute;n como la que vamos &aacute; afrontar. Vaciemos,
+ pues, nuestro saco, para no volver m&aacute;s sobre el asunto.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard asinti&oacute; con una inclinaci&oacute;n de cabeza,
+ pero su cara estaba tan sombr&iacute;a que Mauricio y Herminia se miraron con
+ ansiedad. De esta conversaci&oacute;n suprema, &iquest;saldr&iacute;a una nueva
+ guerra &oacute; la paz definitiva? Todo era de temer. La p&oacute;lvora y el fuego
+ puestos en contacto no pod&iacute;an producir m&aacute;s formidable explosi&oacute;n
+ que Roussel qued&aacute;ndose en presencia de Clementina. Sin embargo, &aacute; una
+ se&ntilde;al de Fortunato, los j&oacute;venes se <a id="Page_246"
+ name='Page_246'></a>cogieron del brazo y salieron. Por lo menos ahora estaban seguros
+ de que nadie conseguir&iacute;a separarlos.</p>
+ <p>En el sal&oacute;n, Roussel y Clementina se examinaban en silencio. Quien los
+ hubiera visto en este momento, dif&iacute;cilmente hubiera pensado que estaban bien
+ dispuestos el uno para el otro. Roussel tom&oacute; el primero la palabra y dijo
+ tranquilamente:</p>
+ <p>&mdash;Dime, querida prima, &iquest;es seria tu resoluci&oacute;n?</p>
+ <p>&mdash;Si no lo fuera, replic&oacute; la se&ntilde;orita Guichard,
+ &iquest;qu&eacute; hacia yo aqu&iacute;?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Eh! &iexcl;Buena es esa! Est&aacute;s aqu&iacute; porque no has
+ tenido otro remedio. Si Herminia estuviera todav&iacute;a en Rouxmesnil, &iquest;nos
+ ofrecer&iacute;as la paz?</p>
+ <p>&Aacute; estas palabras que le recordaban la afrenta recientemente sufrida,
+ Clementina cambi&oacute; de color, y con voz agria dijo:</p>
+ <p>&mdash;Primo, te felicito: llevas bien la blusa.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; sabes t&uacute;, si no me has visto?</p>
+ <p>&mdash;Me lo han dicho.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n? &iquest;Ese canalla de Bobart?</p>
+ <p>&mdash;Ese ... &iexcl;tranquil&iacute;zate; no le ver&aacute;s m&aacute;s!</p>
+ <p>&mdash;Despu&eacute;s de su mala suerte, no lo dudo. T&uacute; eres como
+ Napole&oacute;n; en punto &aacute; lugartenientes no te gustan los que no tienen
+ suerte ...</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Bien me la hab&eacute;is jugado!</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_247" name='Page_247'></a>&iexcl;Regular!</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;d&oacute;nde habitabais?</p>
+ <p>&mdash;Cerca de Auffay, en el castillo de Peroeville ... El perro gris
+ tambi&eacute;n era de all&iacute; ...</p>
+ <p>&mdash;Hab&eacute;is hecho bien en no volverle &aacute; llevar. Le hab&iacute;a
+ hecho preparar veneno.</p>
+ <p>&mdash;Lo sospechaba.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Eres h&aacute;bil!</p>
+ <p>&mdash;La escuela de la desgracia. T&uacute; eres la que me has formado.</p>
+ <p>Se miraron, &eacute;l desconfiado, ella, ya exasperada.</p>
+ <p>&mdash;Si no hubiera sido abandonada por Herminia, no me tendr&iacute;as &aacute;
+ tu discreci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Bien lo s&eacute;. Deb&iacute;as haberte conducido con Herminia de modo tal
+ que la hiciese incorruptible. Mira como Mauricio no me ha abandonado ...</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; el uno ha sido fiel, mientras la otra me ha hecho
+ traici&oacute;n?</p>
+ <p>&mdash;Voy &aacute; explic&aacute;rtelo. Eso proviene, sencillamente, de la
+ diferencia de nuestros caracteres. Yo he pasado mi vida amando &aacute; Mauricio por
+ &eacute;l mismo. T&uacute;, has amado &aacute; Herminia por ti. Esa ni&ntilde;a no ha
+ sido en tus manos m&aacute;s que un instrumento de rencor y con ese tacto fino de las
+ mujeres, Herminia ha acabado por darse cuenta de ello. De aqu&iacute; la
+ p&eacute;rdida inmediata de toda confianza. Jam&aacute;s ha dudado Mauricio de que yo
+ estuviese <a id="Page_248" name='Page_248'></a>pronto &aacute; sacrificarlo todo por
+ verle dichoso; por eso ha seguido ciegamente mis consejos. Herminia no estaba
+ completamente segura de que t&uacute; obrases en su inter&eacute;s y, en un momento
+ dado, ha visto que la tratabas como enemiga. Entonces ha desertado. Esto es sencillo
+ y l&oacute;gico y no pod&iacute;as evitarlo.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard baj&oacute; la cabeza sin responder. Roussel
+ continu&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&Aacute; estas horas, despu&eacute;s de tus l&aacute;grimas y tus promesas,
+ apostar&iacute;a &aacute; que esa ni&ntilde;a no est&aacute; muy segura de ti, se
+ pasea por el jard&iacute;n con su marido y hablan &iquest;sabes de qu&eacute;? de la
+ situaci&oacute;n que les produces, y dicen: "&iquest;C&oacute;mo acabar&aacute;
+ esto?" Y si acaba esta noche, &iquest;volver&aacute; &aacute; empezar ma&ntilde;ana?
+ En la vida, llena de promesas de esos muchachos, has conseguido ser un estorbo
+ ...</p>
+ <p>Cogi&oacute; &aacute; la se&ntilde;orita Guichard por la mano y, con autoridad, la
+ acerc&oacute; &aacute; la ventana. La luna alumbraba los macizos del jard&iacute;n y,
+ cogidos del brazo, los dos j&oacute;venes paseaban &aacute; lo largo de las filas de
+ plantas, refrescadas por el aire de la noche. Iban lentamente, con paso cadencioso,
+ graciosos y encantadores.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;He ah&iacute;, sin embargo, lo que quer&iacute;as impedir,
+ continu&oacute; Roussel con severidad. Has opuesto tu veto &aacute; esa felicidad.
+ Bien se conoce que nunca has sabido lo que era amar.</p>
+ <p><a id="Page_249" name='Page_249'></a>Clementina levant&oacute; la frente, sus ojos
+ brillaron, un ligero rubor acudi&oacute; &aacute; su cara, y dijo con voz
+ entrecortada:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;T&uacute; sabes muy bien que lo que dices es falso! S&iacute;; he
+ amado, y demasiado exclusivamente, &aacute; un hombre que me ha despreciado ...
+ &iexcl;S&iacute;! He amado! Bien puedo confes&aacute;rtelo ahora que soy vieja. Por
+ haber amado demasiado, he sufrido tanto ... Yo tambi&eacute;n hab&iacute;a
+ so&ntilde;ado con andar en la vida del brazo de un hombre que fuese todo para
+ m&iacute; ... y mi sue&ntilde;o se ha disipado. Yo hubiera sido, como otra
+ cualquiera, tierna y buena con el que amaba, si hubiera sabido disimular la vivacidad
+ de mi car&aacute;cter, un poco absoluto acaso. Yo hubiera sido una esposa llena de
+ abnegaci&oacute;n y una madre apasionada ... &iexcl;Oh! Si hubiera tenido un hijo ...
+ &iexcl;m&iacute;o! le hubiera adorado! &iexcl;Cu&aacute;ntas veces he llorado de pena
+ y de c&oacute;lera al pasar por los jardines donde jugaban los ni&ntilde;os &aacute;
+ la vista de sus madres!... La envidia, el pesar me oprim&iacute;an el coraz&oacute;n
+ y achacaba la responsabilidad de mis torturas al que hab&iacute;a desbaratado mis
+ proyectos y destru&iacute;do mi porvenir. &iexcl;Y eres t&uacute; el que me acusa de
+ no haber amado! &iexcl;T&uacute;! Despu&eacute;s de lo que acabo de decirte, confiesa
+ que es una iron&iacute;a muy cruel y muy inmerecida.</p>
+ <p>&mdash;Pero, Dios m&iacute;o, mi querida prima, dijo <a id="Page_250"
+ name='Page_250'></a>Roussel con alg&uacute;n embarazo; me haces m&aacute;s culpable
+ de lo que lo he sido. Si hasta ese punto te horrorizaba el celibato, con tu fortuna,
+ hubieras podido sustitu&iacute;rme con ventaja. Por falta de hombre el matrimonio no
+ fracasa.</p>
+ <p>&mdash;Ninguno me agradaba sino t&uacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Por esp&iacute;ritu de contradicci&oacute;n!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;&Aacute; mi costa, en todo caso! Porque por ti he quebrado mi vida.
+ Amaba el mundo, y he tenido que vivir retirada. Sin familia, mi solo consuelo ha sido
+ la adopci&oacute;n de una ni&ntilde;a que no era nada m&iacute;o. He tenido que
+ comprimir todos mis sentimientos y he envejecido est&eacute;ril &eacute; irritada ...
+ Todo por tu causa. Cuando te o&iacute;a hace un momento enumerar mis faltas,
+ encontraba que eran muy peque&ntilde;as comparadas con las tuyas. S&iacute;, he sido
+ mala; he querido vengarme de ti; pero &iquest;no has hecho t&uacute; todo lo posible
+ por incitarme &aacute; ello? S&iacute;, t&uacute;, causa primera de nuestras
+ disensiones, debieras ser responsable de lo que ha sucedido, y yo sola soy castigada.
+ Porque, t&uacute; lo dec&iacute;as hace un instante y has tenido buen cuidado de
+ explic&aacute;rmelo; se me tolera, se me sufre, pero no se me ama. Si tengo un poco
+ de orgullo, despu&eacute;s de lo que me has declarado, debo desaparecer y marcharme
+ &aacute; terminar mi vida en un rinc&oacute;n, sola, arrastrando mis &uacute;ltimos
+ d&iacute;as con el pensamiento <a id="Page_251" name='Page_251'></a>devorador de que
+ todo el mundo es dichoso, menos yo!</p>
+ <p>Esta vez, era sincera. Roussel lo ve&iacute;a claramente y se conmovi&oacute;. Su
+ conciencia se hab&iacute;a sublevado al oir &aacute; Clementina y le advirti&oacute;
+ de que la mitad de las acusaciones que &eacute;sta le dirig&iacute;a, eran
+ ciertamente merecidas. Le hab&iacute;a faltado paciencia: hab&iacute;a desconocido la
+ voluntad suprema del t&iacute;o Guichard &eacute; infligido una cruel afrenta
+ &aacute; la mujer que le estaba destinada. Despu&eacute;s de todo, el matrimonio
+ acaso la hubiera transformado. Otros milagros mayores se hab&iacute;an visto.
+ &iexcl;Qui&eacute;n sabe si hubiera podido ser, como ella dec&iacute;a, buena esposa
+ y excelente madre! Y por &eacute;l, por un amor exclusivo, que en el fondo le
+ halagaba, y le hac&iacute;a sonreir con cierto deje de contento, hab&iacute;a
+ permanecido soltera. Aquello era un agravio muy duro, por el cual no resultaba
+ castigado ... La mir&oacute; con algo mayor benevolencia y experiment&oacute; un
+ sentimiento tan parecido &aacute; la simpat&iacute;a, que se qued&oacute; asombrado.
+ &iquest;Era posible que Clementina le pareciese soportable? Fortunato dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; exageras las cosas? &iquest;Qui&eacute;n te dice que
+ te vayas? Si tu orgullo te impulsa &aacute; marcharte, res&iacute;stelo y permanece
+ en medio de nosotros.</p>
+ <p>&mdash;Sufrir&iacute;a demasiado. Mi situaci&oacute;n ser&aacute; siempre <a
+ id="Page_252" name='Page_252'></a>inferior ... No olvidar&eacute;is nuestros antiguos
+ disentimientos, mi resistencia y mi derrota ... &Aacute; ti, te amar&aacute;n;
+ &aacute; m&iacute;, me tolerar&aacute;n ... Yo no podr&eacute; soportarlo y
+ volver&eacute; &aacute; ser mala ... y os har&eacute; da&ntilde;o &aacute; todos
+ ...</p>
+ <p>Esta confesi&oacute;n turb&oacute; &aacute; Roussel m&aacute;s que todo lo que
+ acababa de oir. Puesto que la se&ntilde;orita Guichard se daba cuenta de su estado,
+ todav&iacute;a era posible curarla. Si se la dejaba entregada &aacute; s&iacute;
+ misma, los irresistibles impulsos de su car&aacute;cter batallador la
+ arrojar&iacute;an &aacute; cometer excesos que ser&iacute;an causa de cuidados y
+ penas para Mauricio y Herminia. Era preciso &aacute; toda costa apoderarse de ella.
+ Fortunato permaneci&oacute; un momento pensativo, y despu&eacute;s,
+ aproxim&aacute;ndose &aacute; su enemiga, dijo:</p>
+ <p>&mdash;Veamos, Clementina; esos muchachos y nosotros empezamos una existencia
+ nueva. &iquest;Quieres que el porvenir sea en todo diferente del pasado? Estoy
+ decidido &aacute; ayudarte sinceramente. Retrocedamos veinte a&ntilde;os. T&uacute;
+ no tienes m&aacute;s que veintitr&eacute;s y yo treinta y cinco. El t&iacute;o
+ Guichard acaba de morir y nosotros somos prometidos ... Pretendes que hubieras podido
+ ser una buena esposa; pru&eacute;balo.</p>
+ <p>La se&ntilde;orita Guichard se puso p&aacute;lida como si fuera &aacute; morir.
+ Sus ojos interrogaron confusamente la cara de Roussel, que estaba grave y solemne.
+ Despu&eacute;s balbuce&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;<a id="Page_253" name='Page_253'></a>Fortunato ... &iquest;qu&eacute;
+ quieres decir? No me des una falsa alegr&iacute;a ... &iexcl;Me matar&iacute;as!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Lejos de m&iacute; tal pensamiento! Quiero que vivas para que te
+ muestres perfecta. En consecuencia, Se&ntilde;orita Guichard, &iquest;quiere usted
+ hacerme el honor de concederme su mano?</p>
+ <p>Clementina permaneci&oacute; un momento inm&oacute;vil, vacilante, bajo aquel
+ golpe tan inesperado. Un temblor nervioso agit&oacute; sus labios y no pudo
+ responder. Su fisonom&iacute;a, alterada, expresaba al mismo tiempo la pena del
+ pasado lamentablemente perdido, y la loca alegr&iacute;a de un porvenir por tanto
+ tiempo deseado y reconquistado por milagro.</p>
+ <p>Roussel crey&oacute; que perd&iacute;a la cabeza. Pero todo dur&oacute; el espacio
+ de un segundo. Se recobr&oacute; y en un delirio de dicha que indemniz&oacute;
+ &aacute; Roussel del esfuerzo que acababa de realizar, exclam&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Que si quiero? &iexcl;Ah! &iexcl;Dios m&iacute;o! hace veinte
+ a&ntilde;os que sue&ntilde;o con esas palabras ...</p>
+ <p>Y con tanto vigor en la afecci&oacute;n como hab&iacute;a mostrado en el odio,
+ salt&oacute; al cuello de Fortunato.</p>
+ <p>En el mismo momento, Mauricio y Herminia, un poco inquietos al ver lo que duraba
+ la conferencia, abrieron la puerta del sal&oacute;n. El espect&aacute;culo que se
+ ofreci&oacute; &aacute; sus ojos era de tal modo sorprendente, que permanecieron
+ inm&oacute;viles: la se<a id="Page_254" name='Page_254'></a>&ntilde;orita Guichard y
+ Roussel se abrazaban, y no para ahogarse, porque ambos re&iacute;an con algo de
+ enternecimiento.</p>
+ <p>&mdash;Venid, hijos m&iacute;os, dijo Roussel. Deseabais la concordia y vamos
+ &aacute; daros la uni&oacute;n. En adelante, formaremos una sola familia: me caso con
+ la se&ntilde;orita Guichard.</p>
+ <p>Mientras Herminia, dando un grito de j&uacute;bilo corr&iacute;a hacia su
+ t&iacute;a, Mauricio se inclin&oacute; hacia su padrino:</p>
+ <p>&mdash;Eso es m&aacute;s que adhesi&oacute;n, dijo; &iexcl;es hero&iacute;smo!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bah! contest&oacute; Fortunato; hay que saberse sacrificar por los
+ suyos. Y luego, despu&eacute;s de todo ... Acaso tengamos una sorpresa.</p>
+ <p>La tuvieron. Sin duda alguna, la merec&iacute;an; pero, como hac&iacute;a observar
+ Roussel &aacute; la joven pareja con sonriente filosof&iacute;a, nadie es tratado en
+ la vida seg&uacute;n sus m&eacute;ritos.</p>
+ <p>Una nueva Clementina, aquella &aacute; quien s&oacute;lo Herminia hab&iacute;a
+ conocido hasta su boda con Mauricio, se revel&oacute; &aacute; Fortunato. Buena,
+ alegre, un poco imperiosa, pero perfecta due&ntilde;a de su casa, la
+ baronesa&mdash;porque ha conseguido ser baronesa y no desespera de serlo de
+ Pontournant&mdash;asombra &aacute; los suyos por las cualidades de su coraz&oacute;n.
+ Cal<a id="Page_255" name='Page_255'></a>mado su rencor, ha vuelto &aacute; lo que
+ estaba destinada &aacute; ser; una mujer muy viva, pero excelente, que se esfuerza en
+ pagar con amabilidades los movimientos un poco bruscos de su car&aacute;cter. Roussel
+ se acostumbr&oacute; &aacute; ella prontamente. Y un d&iacute;a en que se hablaba
+ delante de &eacute;l de una mujer muy dulce y un poco pasiva:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Deseng&aacute;&ntilde;ense ustedes! exclam&oacute;; una mujer sin
+ car&aacute;cter es como una ensalada sin vinagre!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, amigo m&iacute;o, insinu&oacute; Clementina con deferencia;
+ &iexcl;pero tambi&eacute;n es preciso que la ensalada tenga un poco de aceite!</p>
+ <br />
+
+ <p>FIN.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <p><i>Imprenta de la Vda de Ch. Bovary.</i></p>
+
+
+
+
+
+
+
+<pre>
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's Un antiguo rencor, by George (Jorge) Ohnet
+
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+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ https://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
+
+*** END: FULL LICENSE ***
+
+
+
+</pre>
+
+ </body>
+</html>
+
+
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Binary files differ