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diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes new file mode 100644 index 0000000..6833f05 --- /dev/null +++ b/.gitattributes @@ -0,0 +1,3 @@ +* text=auto +*.txt text +*.md text diff --git a/13519-0.txt b/13519-0.txt new file mode 100644 index 0000000..c1609fe --- /dev/null +++ b/13519-0.txt @@ -0,0 +1,11763 @@ +*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 13519 *** + +#LA TIERRA DE TODOS# + +VICENTE BLASCO IBAÑEZ + +(NOVELA) + +PROMETEO +Germanías, 33.--VALENCIA +1922. + + + + + + +#LA TIERRA DE TODOS# + + + + +#I# + + +Como todas las mañanas, el marqués de Torrebianca salió tarde de su +dormitorio, mostrando cierta inquietud ante la bandeja de plata con +cartas y periódicos que el ayuda de cámara había dejado sobre la mesa +de su biblioteca. + +Cuando los sellos de los sobres eran extranjeros, parecía contento, +como si acabase de librarse de un peligro. Si las cartas eran de +París, fruncía el ceño, preparándose á una lectura abundante en +sinsabores y humillaciones. Además, el membrete impreso en muchas de +ellas le anunciaba de antemano la personalidad de tenaces acreedores, +haciéndole adivinar su contenido. + +Su esposa, llamada «la bella Elena», por una hermosura indiscutible, +que sus amigas empezaban á considerar histórica á causa de su +exagerada duración, recibía con más serenidad estas cartas, como si +toda su existencia la hubiese pasado entre deudas y reclamaciones. Él +tenía una concepción más anticuada del honor, creyendo que es +preferible no contraer deudas, y cuando se contraen, hay que pagarlas. + +Esta mañana las cartas de París no eran muchas: una del +establecimiento que había vendido en diez plazos el último automóvil +de la marquesa, y sólo llevaba cobrados dos de ellos; varias de otros +proveedores--también de la marquesa--establecidos en cercanías de la +plaza Vendôme, y de comerciantes más modestos que facilitaban á +crédito los artículos necesarios para la manutención y amplio +bienestar del matrimonio y su servidumbre. + +Los criados de la casa también podían escribir formulando idénticas +reclamaciones; pero confiaban en el talento mundano de la señora, que +le permitiría alguna vez salir definitivamente de apuros, y se +limitaban á manifestar su disgusto mostrándose más fríos y estirados +en el cumplimiento de sus funciones. + +Muchas veces, Torrebianca, después de la lectura de este correo, +miraba en torno de él con asombro. Su esposa daba fiestas y asistía á +todas las más famosas de París; ocupaban en la avenida Henri Martin el +segundo piso de una casa elegante; frente á su puerta esperaba un +hermoso automóvil; tenían cinco criados... No llegaba á explicarse en +virtud de qué leyes misteriosas y equilibrios inconcebibles podían +mantener él y su mujer este lujo, contrayendo todos los días nuevas +deudas y necesitando cada vez más dinero para el sostenimiento de su +costosa existencia. El dinero que él lograba aportar desaparecía como +un arroyo en un arenal. Pero «la bella Elena» encontraba lógica y +correcta esta manera de vivir, como si fuese la de todas las personas +de su amistad. + +Acogió Torrebianca alegremente el encuentro de un sobre con sello de +Italia entre las cartas de los acreedores y las invitaciones para +fiestas. + +--Es de mamá--dijo en voz baja. + +Y empezó á leerla, al mismo que una sonrisa parecía aclarar su rostro. +Sin embargo, la carta era melancólica, terminando con quejas dulces y +resignadas, verdaderas quejas de madre. + +Mientras iba leyendo, vió con su imaginación el antiguo palacio de los +Torrebianca, allá en Toscana, un edificio enorme y ruinoso circundado +de jardines. Los salones, con pavimento de mármol multicolor y techos +mitológicos pintados al fresco, tenían las paredes desnudas, +marcándose en su polvorienta palidez la huella de los cuadros célebres +que las adornaban en otra época, hasta que fueron vendidos á los +anticuarios de Florencia. + +El padre de Torrebianca, no encontrando ya lienzos ni estatuas como +sus antecesores, tuvo que hacer moneda con el archivo de la casa, +ofreciendo autógrafos de Maquiavelo, de Miguel Angel y otros +florentinos que se habían carteado con los grandes personajes de su +familia. + +Fuera del palacio, unos jardines de tres siglos se extendían al pie de +amplias escalinatas de mármol con las balaustradas rotas bajo la +pesadez de tortuosos rosales. Los peldaños, de color de hueso, estaban +desunidos por la expansión de las plantas parásitas. En las avenidas, +el boj secular, recortado en forma de anchas murallas y profundos +arcos de triunfo, era semejante á las ruinas de una metrópoli +ennegrecida por el incendio. Como estos jardines llevaban muchos años +sin cultivo, iban tomando un aspecto de selva florida. Resonaban bajo +el paso de los raros visitantes con ecos melancólicos que hacían volar +á los pájaros lo mismo que flechas, esparciendo enjambres de insectos +bajo el ramaje y carreras de reptiles entre los troncos. + +La madre del marqués, vestida como una campesina, y sin otro +acompañamiento que el de una muchacha del país, pasaba su existencia +en estos salones y jardines, recordando al hijo ausente y +discurriendo nuevos medios de proporcionarle dinero. + +Sus únicos visitantes eran los anticuarios, á los que iba vendiendo +los últimos restos de un esplendor saqueado por sus antecesores. +Siempre necesitaba enviar algunos miles de liras al último +Torrebianca, que, según ella creía, estaba desempeñando un papel +social digno de su apellido en Londres, en París, en todas las grandes +ciudades de la tierra. Y convencida de que la fortuna que favoreció á +los primeros Torrebianca acabaría por acordarse de su hijo, se +alimentaba parcamente, comiendo en una mesita de pino blanco, sobre el +pavimento de mármol de aquellos salones donde nada quedaba que +arrebatar. + +Conmovido por la lectura de la carta, el marqués murmuró varias veces +la misma palabra: «Mamá... mamá.» + +«Después de mi último envío de dinero, ya no sé qué hacer. ¡Si vieses, +Federico, qué aspecto tiene ahora la casa en que naciste! No quieren +darme por ella ni la vigésima parte de su valor; pero mientras se +presenta un extranjero que desee realmente adquirirla, estoy dispuesta +á vender los pavimentos y los techos, que es lo único que vale algo, +para que no sufras apuros y nadie ponga en duda el honor de tu nombre. +Vivo con muy poco y estoy dispuesta á imponerme todavía mayores +privaciones; pero ¿no podréis tú y Elena limitar vuestros gastos, sin +perder el rango que ella merece por ser esposa tuya? Tu mujer, que es +tan rica, ¿no puede ayudarte en el sostenimiento de tu casa?...» + +El marqués cesó de leer. Le hacía daño, como un remordimiento, la +simplicidad con que la pobre señora formulaba sus quejas y el engaño +en que vivía. ¡Creer rica á Elena! ¡Imaginarse que él podía imponer á +su esposa una vida ordenada y económica, como lo había intentado +repetidas veces al principio de su existencia matrimonial!... + +La entrada de Elena en la biblioteca cortó sus reflexiones. Eran más +de las once, y ella iba á dar su paseo diario por la avenida del +Bosque de Bolonia para saludar á las personas conocidas y verse +saludada por ellas. + +Se presentó vestida con una elegancia indiscreta y demasiado +ostentosa, que parecía armonizarse con su género de hermosura. Era +alta y se mantenía esbelta gracias á una continua batalla con el +engrasamiento de la madurez y á los frecuentes ayunos. Se hallaba +entre los treinta y los cuarenta años; pero los medios de conservación +que proporciona la vida moderna le daban esa tercera juventud que +prolonga el esplendor de las mujeres en las grandes ciudades. + +Torrebianca sólo la encontraba defectos cuando vivía lejos de ella. Al +volverla á ver, un sentimiento de admiración le dominaba +inmediatamente, haciéndole aceptar todo lo que ella exigiese. + +Saludó Elena con una sonrisa, y él sonrió igualmente. Luego puso ella +los brazos en sus hombros y le besó, hablándole con un ceceo de niña, +que era para su marido el anuncio de alguna nueva petición. Pero este +fraseo pueril no había perdido el poder de conmoverle profundamente, +anulando su voluntad. + +--¡Buenos días, mi cocó!... Me he levantado más tarde que otras +mañanas; debo hacer algunas visitas antes de ir al Bosque. Pero no he +querido marcharme sin saludar á mi maridito adorado... Otro beso, y me +voy. + +Se dejó acariciar el marqués, sonriendo humildemente, con una +expresión de gratitud que recordaba la de un perro fiel y bueno. Elena +acabó por separarse de su marido; pero antes de salir de la biblioteca +hizo un gesto como si recordase algo de poca importancia, y detuvo su +paso para hablar. + +--¿Tienes dinero?... + +Cesó de sonreir Torrebianca y pareció preguntarle con sus ojos: «¿Qué +cantidad deseas?» + +--Poca cosa. Algo así como ocho mil francos. + +Un modisto de la _rue de la Paix_ empezaba á faltarle al respeto por +esta deuda, que sólo databa de tres años, amenazándola con una +reclamación judicial. Al ver el gesto de asombro con que su marido +acogía esta demanda, fué perdiendo la sonrisa pueril que dilataba su +rostro; pero todavía insistió en emplear su voz de niña para gemir con +tono dulzón: + +--¿Dices que me amas, Federico, y te niegas á darme esa pequeña +cantidad?... + +El marqués indicó con un ademán que no tenía dinero, mostrándole +después las cartas de los acreedores amontonadas en la bandeja de +plata. + +Volvió á sonreir ella; pero ahora su sonrisa fué cruel. + +--Yo podría mostrarte--dijo--muchos documentos iguales á esos... Pero +tú eres hombre, y los hombres deben traer mucho dinero á su casa para +que no sufra su mujercita. ¿Cómo voy á pagar mis deudas si tú no me +ayudas?... + +Torrebianca la miró con una expresión de asombro. + +--Te he dado tanto dinero... ¡tanto! Pero todo el que cae en tus manos +se desvanece como el humo. + +Se indignó Elena, contestando con voz dura: + +--No pretenderás que una señora _chic_ y que, según dicen, no es fea, +viva de un modo mediocre. Cuando se goza el orgullo de ser el marido +de una mujer como yo hay que saber ganar el dinero á millones. + +Las últimas palabras ofendieron al marqués; pero Elena, dándose +cuenta de esto, cambió rápidamente de actitud, aproximándose á él para +poner las manos en sus hombros. + +--¿Por qué no le escribes á la vieja?... Tal vez pueda enviarnos ese +dinero vendiendo alguna antigualla de tu caserón paternal. + +El tono irrespetuoso de tales palabras acrecentó el mal humor del +marido. + +--Esa vieja es mi madre, y debes hablar de ella con el respeto que +merece. En cuanto á dinero, la pobre señora no puede enviar más. + +Miró Elena á su esposo con cierto desprecio, diciendo en voz baja, +como si se hablase á ella misma: + +--Esto me enseñará á no enamorarme más de pobretones... Yo buscaré ese +dinero, ya que eres incapaz de proporcionármelo. + +Pasó por su rostro una expresión tan maligna al hablar así, que su +marido se levantó del sillón frunciendo las cejas. + +--Piensa lo que dices... Necesito que me aclares esas palabras. + +Pero no pudo seguir hablando. Ella había transformado completamente la +expresión de su rostro, y empezó á reir con carcajadas infantiles, al +mismo tiempo que chocaba sus manos. + +--Ya se ha enfadado mi cocó. Ya ha creído algo ofensivo para su +mujer... ¡Pero si yo sólo te quiero á ti! + +Luego se abrazó á él, besándole repetidas veces, á pesar de la +resistencia que pretendía oponer á sus caricias. Al fin se dejó +dominar por ellas, recobrando su actitud humilde de enamorado. + +Elena lo amenazaba graciosamente con un dedo. + +--A ver: ¡sonría usted un poquito, y no sea mala persona!... ¿De veras +que no puedes darme ese dinero? + +Torrebianca hizo un gesto negativo, pero ahora parecía avergonzado de +su impotencia. + +--No por ello te querré menos--continuó ella--. Que esperen mis +acreedores. Yo procuraré salir de este apuro como he salido de tantos +otros. ¡Adiós, Federico! + +Y marchó de espaldas hacia la puerta, enviándole besos hasta que +levantó el cortinaje. + +Luego, al otro lado de la colgadura, cuando ya no podía ser vista, su +alegría infantil y su sonrisa desaparecieron instantáneamente. Pasó +por sus pupilas una expresión feroz y su boca hizo una mueca de +desprecio. + +También el marido, al quedar solo, perdió la efímera alegría que le +habían proporcionado las caricias de Elena. Miró las cartas de los +acreedores y la de su madre, volviendo luego á ocupar su sillón para +acodarse en la mesa con la frente en una mano. Todas las inquietudes +de la vida presente parecían haber vuelto á caer sobre él de golpe, +abrumándolo. + +Siempre, en momentos iguales, buscaba Torrebianca los recuerdos de su +primera juventud, como si esto pudiera servirle de remedio. La mejor +época de su vida había sido á los veinte años, cuando era estudiante +en la Escuela de Ingenieros de Lieja. Deseoso de renovar con el propio +trabajo el decaído esplendor de su familia, había querido estudiar una +carrera «moderna» para lanzarse por el mundo y ganar dinero, como lo +habían hecho sus remotos antepasados. Los Torrebianca, antes de que +los reyes los ennobleciesen dándoles el título de marqués, habían sido +mercaderes de Florencia, lo mismo que los Médicis, yendo á las +factorías de Oriente á conquistar su fortuna. Él quiso ser ingeniero, +como todos los jóvenes de su generación que deseaban una Italia +engrandecida por la industria, así como en otros siglos había sido +gloriosa por el arte. + +Al recordar su vida de estudiante en Lieja, lo primero que resurgía en +su memoria era la imagen de Manuel Robledo, camarada de estudios y de +alojamiento, un español de carácter jovial y energía tranquila para +afrontar los problemas de la existencia diaria. Había sido para él +durante varios años como un hermano mayor. Tal vez por esto, en los +momentos difíciles, Torrebianca se acordaba siempre de su amigo. + +¡Intrépido y simpático Robledo!... Las pasiones amorosas no le hacían +perder su plácida serenidad de hombre equilibrado. Sus dos aficiones +predominantes en el período de la juventud habían sido la buena mesa y +la guitarra. + +De voluntad fácil para el enamoramiento, Torrebianca andaba siempre en +relaciones con una liejesa, y Robledo, por acompañarle, se prestaba á +fingirse enamorado de alguna amiga de la muchacha. En realidad, +durante sus partidas de campo con mujeres, el español se preocupaba +más de los preparativos culinarios que de satisfacer el +sentimentalismo más ó menos frágil de la compañera que le había +deparado la casualidad. + +Torrebianca había llegado á ver á través de esta alegría ruidosa y +materialista cierto romanticismo que Robledo pretendía ocultar como +algo vergonzoso. Tal vez había dejado en su país los recuerdos de un +amor desgraciado. Muchas noches, el florentino, tendido en la cama de +su alojamiento, escuchaba á Robledo, que hacía gemir dulcemente su +guitarra, entonando entre dientes canciones amorosas del lejano país. + +Terminados los estudios, se habían dicho adiós con la esperanza de +encontrarse al año siguiente; pero no se vieron más. Torrebianca +permaneció en Europa, y Robledo llevaba muchos años vagando por la +América del Sur, siempre como ingeniero, pero plegándose á las más +extraordinarias transformaciones, como si reviviesen en él, por ser +español, las inquietudes aventureras de los antiguos conquistadores. + +De tarde en tarde escribía alguna carta, hablando del pasado más que +del presente; pero á pesar de esta discreción, Torrebianca tenía la +vaga idea de que su amigo había llegado á ser general en una pequeña +República de la América del Centro. + +Su última carta era de dos años antes. Trabajaba entonces en la +República Argentina, hastiado ya de aventuras en países de continuo +sacudimiento revolucionario. Se limitaba á ser ingeniero, y servía +unas veces al gobierno y otras á empresas particulares, construyendo +canales y ferrocarriles. El orgullo de dirigir los avances de la +civilización á través del desierto le hacía soportar alegremente las +privaciones de esta existencia dura. + +Guardaba Torrebianca entre sus papeles un retrato enviado por Robledo, +en el que aparecía á caballo, cubierta la cabeza con un casco blanco y +el cuerpo con un poncho. Varios mestizos colocaban piquetes con +banderolas en una llanura de aspecto salvaje, que por primera vez iba +á sentir las huellas de la civilización material. + +Cuando recibió este retrato, debía tener Robledo treinta y siete años: +la misma edad que él. Ahora estaba cerca de los cuarenta; pero su +aspecto, á juzgar por la fotografía, era mejor que el de Torrebianca. +La vida de aventuras en lejanos países no le había envejecido. Parecía +más corpulento aún que en su juventud; pero su rostro mostraba la +alegría serena de un perfecto equilibrio físico. + +Torrebianca, de estatura mediana, más bien bajo que alto, y enjuto de +carnes, guardaba una agilidad nerviosa gracias á sus aficiones +deportivas, y especialmente al manejo de las armas, que había sido +siempre la más predominante de sus aficiones; pero su rostro delataba +una vejez prematura. Abundaban en él las arrugas; los ojos tenían en +su vértice un fruncimiento de cansancio; los aladares de su cabeza +eran blancos, contrastándose con el vértice, que continuaba siendo +negro. Las comisuras de la boca caían desalentadas bajo el bigote +recortado, con una mueca que parecía revelar el debilitamiento de la +voluntad. + +Esta diferencia física entre él y Robledo le hacía considerar á su +camarada como un protector, capaz de seguir guiándole lo mismo que en +su juventud. + +Al surgir en su memoria esta mañana la imagen del español, pensó, como +siempre: «¡Si le tuviese aquí!... Sabría infundirme su energía de +hombre verdaderamente fuerte.» + +Quedó meditabundo, y algunos minutos después levantó la cabeza, +dándose cuenta de que su ayuda de cámara había entrado en la +habitación. + +Se esforzó por ocultar su inquietud al enterarse de que un señor +deseaba verle y no había querido dar su nombre. Era tal vez algún +acreedor de su esposa, que se valía de este medio para llegar hasta +él. + +--Parece extranjero--siguió diciendo el criado--, y afirma que es de +la familia del señor marqués. + +Tuvo un presentimiento Torrebianca que le hizo sonreir inmediatamente +por considerarlo disparatado. ¿No sería este desconocido su camarada +Robledo, que se presentaba con una oportunidad inverosímil, como esos +personajes de las comedias que aparecen en el momento preciso?... Pero +era absurdo que Robledo, habitante del otro lado del planeta, +estuviese pronto á dejarse ver como un actor que aguarda entre +bastidores. No. La vida no ofrece casualidades de tal especie. Esto +sólo se ve en el teatro y en los libros. + +Indicó con un gesto enérgico su voluntad de no recibir al desconocido; +pero en el mismo instante se levantó el cortinaje de la puerta, +entrando alguien con un aplomo que escandalizó al ayuda de cámara. + +Era el intruso, que, cansado de esperar en la antesala, se había +metido audazmente en la pieza más próxima. + +Se indignó el marqués ante tal irrupción; y como era de carácter +fácilmente agresivo, avanzó hacia él con aire amenazador. Pero el +hombre, que reía de su propio atrevimiento, al ver á Torrebianca +levantó los brazos, gritando: + +--Apuesto á que no me conoces... ¿Quién soy? + +Le miró fijamente el marqués y no pudo reconocerlo. Después sus ojos +fueron expresando paulatinamente la duda y una nueva convicción. + +Tenía la tez obscurecida por la doble causticidad del sol y del frío. +Llevaba unos bigotes cortos, y Robledo aparecía con barba en todos sus +retratos... Pero de pronto encontró en los ojos de este hombre algo +que le pertenecía, por haberlo visto mucho en su juventud. Además, su +alta estatura... su sonrisa... su cuerpo vigoroso... + +--¡Robledo!--dijo al fin. + +Y los dos amigos se abrazaron. + +Desapareció el criado, considerando inoportuna su presencia, y poco +después se vieron sentados y fumando. + +Cruzaban miradas afectuosas é interrumpían sus palabras para +estrecharse las manos ó acariciarse las rodillas con vigorosas +palmadas. + +La curiosidad del marqués, después de tantos años de ausencia, fué más +viva que la del recién llegado. + +--¿Vienes por mucho tiempo á París?--preguntó á Robledo. + +--Por unos meses nada más. + +Después de forzar durante diez años el misterio de los desiertos +americanos, lanzando á través de su virginidad, tan antigua como el +planeta, líneas férreas, caminos y canales, necesitaba «darse un baño +de civilización». + +--Vengo--añadió--para ver si los restoranes de París siguen mereciendo +su antigua fama, y si los vinos de esta tierra no han decaído. Sólo +aquí puede comerse el Brie fresco, y yo tengo hambre de este queso +hace muchos años. + +El marqués rió. ¡Hacer un viaje de tres mil leguas de mar para comer y +beber en París!... Siempre el mismo Robledo. Luego le preguntó con +interés: + +--¿Eres rico?... + +--Siempre pobre--contestó el ingeniero--. Pero como estoy solo en el +mundo y no tengo mujer, que es el más caro de los lujos, podré hacer +la misma vida de un gran millonario yanqui durante algunos meses. +Cuento con los ahorros de varios años de trabajo allá en el desierto, +donde apenas hay gastos. + +Miró Robledo en torno de él, apreciando con gestos admirativos el +lujoso amueblado de la habitación. + +--Tú sí que eres rico, por lo que veo. + +La contestación del marqués fué una sonrisa enigmática. Luego, estas +palabras parecieron despertar su tristeza. + +--Háblame de tu vida--continuó Robledo--. Tú has recibido noticias +mías; yo, en cambio, he sabido muy poco de ti. Deben haberse perdido +muchas de tus cartas, lo que no es extraordinario, pues hasta los +últimos años he ido de un lugar á otro, sin echar raíces. Algo supe, +sin embargo, de tu vida. Creo que te casaste. + +Torrebianca hizo un gesto afirmativo, y dijo gravemente: + +--Me casé con una dama rusa, viuda de un alto funcionario de la corte +del zar... La conocí en Londres. La encontré muchas veces en tertulias +aristocráticas y en castillos adonde habíamos sido invitados. Al fin +nos casamos, y hemos llevado desde entonces una existencia muy +elegante, pero muy cara. + +Calló un momento, como si quisiera apreciar el efecto que causaba en +Robledo este resumen de su vida. Pero el español permaneció +silencioso, queriendo saber más. + +--Como tú llevas una existencia de hombre primitivo, ignoras +felizmente lo que cuesta vivir de este modo... He tenido que trabajar +mucho para no irme á fondo, ¡y aún así!... Mi pobre madre me ayuda con +lo poco que puede extraer de las ruinas de nuestra familia. + +Pero Torrebianca pareció arrepentirse del tono quejumbroso con que +hablaba. Un optimismo, que media hora antes hubiese considerado +absurdo, le hizo sonreir confiadamente. + +--En realidad no puedo quejarme, pues cuento con un apoyo poderoso. El +banquero Fontenoy es amigo nuestro. Tal vez has oído hablar de él. +Tiene negocios en las cinco partes del mundo. + +Movió su cabeza Robledo. No; nunca había oído tal nombre. + +--Es un antiguo amigo de la familia de mi mujer. Gracias á Fontenoy, +soy director de importantes explotaciones en países lejanos, lo que me +proporciona un sueldo respetable, que en otros tiempos me hubiese +parecido la riqueza. + +Robledo mostró una curiosidad profesional. «¡Explotaciones en países +lejanos!...» El ingeniero quería saber, y acosó á su amigo con +preguntas precisas. Pero Torrebianca empezó á mostrar cierta +inquietud en sus respuestas. Balbuceaba, al mismo tiempo que su +rostro, siempre de una palidez verdosa, se enrojecía ligeramente. + +--Son negocios en Asia y en África: minas de oro... minas de otros +metales... un ferrocarril en China... una Compañía de navegación para +sacar los grandes productos de los arrozales del Tonkín... En realidad +yo no he estudiado esas explotaciones directamente; me faltó siempre +el tiempo necesario para hacer el viaje. Además, me es imposible vivir +lejos de mi mujer. Pero Fontenoy, que es una gran cabeza, las ha +visitado todas, y tengo en él una confianza absoluta. Yo no hago en +realidad mas que poner mi firma en los informes de las personas +competentes que él envía allá, para tranquilidad de los accionistas. + +El español no pudo evitar que sus ojos reflejasen cierto asombro al +oir estas palabras. + +Su amigo, dándose cuenta de ello, quiso cambiar el curso de la +conversación. Habló de su mujer con cierto orgullo, como si +considerase el mayor triunfo de su existencia que ella hubiese +accedido á ser su esposa. + +Reconocía la gran influencia de seducción que Elena parecía ejercer +sobre todo lo que le rodeaba. Pero como jamás había sentido la menor +duda acerca de su fidelidad conyugal, mostrábase orgulloso de avanzar +humildemente detrás de ella, emergiendo apenas sobre la estela de su +marcha arrolladura. En realidad, todo lo que era él: sus empleos +generosamente retribuídos, las invitaciones de que se veía objeto, el +agrado con que le recibían en todas partes, lo debía á ser el esposo +de «la bella Elena». + +--La verás dentro de poco... porque tú vas á quedarte á almorzar con +nosotros. No digas que no. Tengo buenos vinos, y ya que has venido +del otro lado de la tierra para comer queso de Brie, te lo daré hasta +matarte de una indigestión. + +Luego abandonó su tono de broma, para decir con voz emocionada: + +--No sabes cuánto me alegra que conozcas á mi mujer. Nada te digo de +su hermosura; las gentes la llaman «la bella Elena»; pero su hermosura +no es lo mejor. Aprecio más su carácter casi infantil. Es caprichosa +algunas veces, y necesita mucho dinero para su vida; pero ¿qué mujer +no es así?... Creo que Elena también se alegrará de conocerte... ¡Le +he hablado tantas veces de mi amigo Robledo!... + + * * * * * + + + + +#II# + + +La marquesa de Torrebianca encontró «altamente interesante» al amigo +de su esposo. + +Había regresado á su casa muy contenta. Sus preocupaciones de horas +antes por la falta de dinero parecían olvidadas, como si hubiese +encontrado el medio de amansar á su acreedor ó de pagarle. + +Durante el almuerzo, tuvo Robledo que hablar mucho para responder á +las preguntas de ella, satisfaciendo la vehemente curiosidad que +parecían inspirarle todos los episodios de su vida. + +Al enterarse de que el ingeniero no era rico, hizo un gesto de duda. +Tenía por inverosímil que un habitante de América, lo mismo la del +Norte que la del Sur, no poseyese millones. Pensaba por instinto, como +la mayor parte de los europeos, siéndole necesaria una lenta reflexión +para convencerse de que en el Nuevo Mundo pueden existir pobres como +en todas partes. + +--Yo soy todavía pobre--continuó Robledo--; pero procuraré terminar +mis días como millonario, aunque solo sea para no desilusionar á las +gentes convencidas que todo el que va á América debe ganar +forzosamente una gran fortuna, dejándola en herencia á sus sobrinos de +Europa. + +Esto le llevó á hablar de los trabajos que estaba realizando en la +Patagonia. + +Se había cansado de trabajar para los demás, y teniendo por socio á +cierto joven norteamericano, se ocupaba en la colonización de unos +cuantos miles de hectáreas junto al río Negro. En esta empresa había +arriesgado sus ahorros, los de su compañero, é importantes cantidades +prestadas por los Bancos de Buenos Aires; pero consideraba el negocio +seguro y extraordinariamente remunerador. + +Su trabajo era transformar en campos de regadío las tierras yermas é +incultas adquiridas á bajo precio. El gobierno argentino estaba +realizando grandes obras en el río Negro, para captar parte de sus +aguas. Él había intervenido como ingeniero en este trabajo difícil, +empezado años antes. Luego presentó su dimisión para hacerse +colonizador, comprando tierras que iban á quedar en la zona de la +irrigación futura. + +--Es asunto de algunos años, ó tal vez de algunos meses--añadió--. +Todo consiste en que el río se muestre amable, prestándose á que le +crucen el pecho con un dique, y no se permita una crecida +extraordinaria, una convulsión de las que son frecuentes allá y +destruyen en unas horas todo el trabajo de varios años, obligando á +empezarlo otra vez. Mientras tanto, mi asociado y yo hacemos con gran +economía los canales secundarios y las demás arterias que han de +fecundar nuestras tierras estériles; y el día en que el dique esté +terminado y las aguas lleguen á nuestras tierras... + +Se detuvo Robledo, sonriendo con modestia. + +--Entonces--continuó--seré un millonario á la americana ¿Quién sabe +hasta dónde puede llegar mi fortuna?... Una legua de tierra regada +vale millones... y yo tengo varias leguas. + +La bella Elena le oía con gran interés; pero Robledo, sintiéndose +inquieto por la expresión momentáneamente admirativa de sus ojos de +pupilas verdes con reflejos de oro, se apresuró á añadir: + +--¡Esta fortuna puede retrasarse también tantos años!... Es posible +que sólo llegue á mí cuando me vea próximo á la muerte, y sean los +hijos de una hermana que tengo en España los que gocen el producto de +lo mucho que he trabajado y rabiado allá. + +Le hizo contar Elena cómo era su vida en el desierto patagónico, +inmensa llanura barrida en invierno por huracanes fríos que levantan +columnas de polvo, y sin más habitantes naturales que las bandas de +avestruces y el puma vagabundo, que, cuando siente hambre, osa atacar +al hombre solitario. + +Al principio la población humana había estado representada por las +bandas de indios que vivaqueaban en las orillas de los ríos y por +fugitivos de Chile ó la Argentina, lanzados á través de las tierras +salvajes para huir de los delitos que dejaban á sus espaldas. Ahora, +los antiguos fortines, guarnecidos por los destacamentos que el +gobierno había hecho avanzar desde Buenos Aires para que tomasen +posesión del desierto, se convertían en pueblos, separados unos de +otros por centenares de kilómetros. + +Entre dos poblaciones de estas, considerablemente alejadas, era donde +vivía Robledo, transformando su campamento de trabajadores en un +pueblo que tal vez antes de medio siglo llegase á ser una ciudad de +cierta importancia. En América no eran raros prodigios de esta clase. + +Le escuchaba Elena con deleite, lo mismo que cuando, en el teatro ó en +el cinematógrafo, sentía despertada su curiosidad por una fábula +interesante. + +--Eso es vivir--decía--. Eso es llevar una existencia digna de un +hombre. + +Y sus ojos dorados se apartaban de Robledo para mirar con cierta +conmiseración á su esposo, como si viese en él una imagen de todas las +flojedades de la vida muelle y extremadamente civilizada, que +aborrecía en aquellos momentos. + +--Además, así es como se gana una gran fortuna. Yo sólo creo que son +hombres los que alcanzan victorias en las guerras ó los capitanes del +dinero que conquistan millones... Aunque mujer, me gustaría vivir esa +existencia enérgica y abundante en peligros. + +Robledo, para evitar á su amigo las recriminaciones de un entusiasmo +expresado por ella con cierta agresividad, habló de las miserias que +se sufren lejos de las tierras civilizadas. Entonces la marquesa +pareció sentir menos admiración por la vida de aventuras, confesando +al fin que prefería su existencia en París. + +--Pero me hubiera gustado--añadió con voz melancólica--que el hombre +que fuese mi esposo viviera así, conquistando una riqueza enorme. +Vendría á verme todos los años, yo pensaría en él á todas horas, é +iría también alguna vez á compartir durante unos meses su vida +salvaje. En fin, sería una existencia más interesante que la que +llevamos en París; y al final de ella, la riqueza, una verdadera +riqueza, inmensa, novelesca, como rara vez se ve en el viejo mundo. + +Se detuvo un instante, para añadir con gravedad, mirando á Robledo: + +--Usted parece que da poca importancia á la riqueza, y si la busca es +por satisfacer su deseo de acción, por dar empleo á sus energías. Pero +no sabe lo que es ni lo que representa. Un hombre de su temple tiene +pocas necesidades. Para conocer lo que vale el dinero y lo que puede +dar de sí, se necesita vivir al lado de una mujer. + +Volvió á mirar á Torrebianca, y terminó diciendo: + +--Por desgracia, los que llevan con ellos á una mujer carecen casi +siempre de esa fuerza que ayuda á realizar sus grandes empresas á los +hombres solitarios. + +Después de este almuerzo, durante el cual sólo se habló del poder del +dinero y de aventuras en el Nuevo Mundo, el colonizador frecuentó la +casa, como si perteneciese á la familia de sus dueños. + +--Le has sido muy simpático á Elena--decía Torrebianca--. ¡Pero muy +simpático! + +Y se mostraba satisfecho, como si esto equivaliese á un triunfo, no +ocultando el disgusto que le habría producido verse obligado á escoger +entre su esposa y su compañero de juventud, en el caso de mutua +antipatía. + +Por su parte, Robledo se mostraba indeciso y como desorientado al +pensar en Elena. Cuando estaba en su presencia, le era imposible +resistirse al poder de seducción que parecía emanar de su persona. +Ella le trataba con la confianza del parentesco, como si fuese un +hermano de su marido. Quería ser su iniciadora y maestra en la vida de +París, dándole consejos para que no abusasen de su credulidad de +recién llegado. Le acompañaba para que conociese los lugares más +elegantes, á la hora del té ó por la noche, después de la comida. + +La expresión maligna y pueril á un mismo tiempo de sus ojos +imperturbables y el ceceo infantil con que pronunciaba á veces sus +palabras hacían gran efecto en el colonizador. + +--Es una niña--se dijo muchas veces--; su marido no se equivoca. Tiene +todas las malicias de las muñecas creadas por la vida moderna, y debe +resultar terriblemente cara... Pero debajo de eso, que no es mas que +una costra exterior, tal vez existe solamente una mentalidad algo +simple. + +Cuando no la veía y estaba lejos de la influencia de sus ojos, se +mostraba menos optimista, sonriendo con una admiración irónica de la +credulidad de su amigo. ¿Quién era verdaderamente esta mujer, y dónde +había ido Torrebianca á encontrarla?... + +Su historia la conocía únicamente por las palabras del esposo. Era +viuda de un alto funcionario de la corte de los Zares; pero la +personalidad del primer marido, con ser tan brillante, resultaba algo +indecisa. Unas veces había sido, según ella, Gran Mariscal de la +corte; otras, simple general, y el que verdaderamente podía ostentar +una historia de heroicos antepasados era su propio padre. + +Al repetir Torrebianca las afirmaciones de esta mujer, que le +inspiraba amor y orgullo al mismo tiempo, hacía memoria de un +sinnúmero de personajes de la corte rusa ó de grandes damas amantes de +los emperadores, todos parientes de Elena; pero él no los había visto +nunca, por estar muertos desde muchos años antes ó vivir en sus +lejanas tierras, enormes como Estados. + +Las palabras de ella también alarmaban á Robledo. Nunca había estado +en América, y sin embargo, una tarde, en un té del Ritz, le habló de +su paso por San Francisco de California, cuando era niña. Otras veces +dejaba rodar aturdidamente en el curso de su conversación nombres de +ciudades remotas ó de personajes de fama universal, como si los +conociese mucho. Nunca pudo saber con certeza cuántos idiomas poseía. + +--Los hablo todos--contestó Elena en español un día que Robledo le +hizo esta pregunta. + +Contaba anécdotas algo atrevidas, como si las hubiese escuchado á +otras personas; pero lo hacía de tal modo, que el colonizador llegó +algunas veces á sospechar si sería ella la verdadera protagonista. + +«¿Dónde no ha estado esta mujer?...--pensaba--. Parece haber vivido +mil existencias en pocos años. Es imposible que todo eso haya podido +ocurrir en los tiempos de su marido, el personaje ruso.» + +Si intentaba explorar á su amigo para adquirir noticias, la fe de éste +en el pasado de su mujer era como una muralla de credulidad, dura é +inconmovible, que cortaba el avance de toda averiguación. Pero llegó á +adquirir la certeza de que su amigo sólo conocía la historia de Elena +á partir del momento que la encontró por primera vez en Londres. Toda +su existencia anterior la sabía por lo que ella había querido +contarle. + +Pensó que Federico, al contraer matrimonio, habría tenido +indudablemente conocimiento del origen de su esposa por los documentos +que exige la preparación de la ceremonia nupcial. Luego se vió +obligado á desechar esta hipótesis. El casamiento había sido en +Londres, uno de esos matrimonios rápidos como se ven en las cintas +cinematográficas, y para el cual sólo son necesarios un sacerdote que +lea el libro santo, dos testigos y algunos papeles examinados á la +ligera. + +Acabó el español por arrepentirse de tantas dudas. Federico se +mostraba contento y hasta orgulloso de su matrimonio, y él no tenía +derecho á intervenir en la vida doméstica de los otros. Además, sus +sospechas bien podían ser el resultado de su falta de +adaptación--natural en un salvaje--al verse en plena vida de París. + +Elena era una dama del gran mundo, una mujer elegante de las que él no +había tratado nunca. Sólo al matrimonio de su amigo debía esta amistad +extraordinaria, que forzosamente había de chocar con sus costumbres +anteriores. A veces hasta encontraba lógico lo que momentos antes le +había producido inmensa extrañeza. Era su ignorancia, su falta de +educación, la que le hacía incurrir en tantas sospechas y malos +pensamientos. Luego le bastaba ver la sonrisa de Elena y la caricia de +sus pupilas verdes y doradas para mostrar una confianza y una +admiración iguales á las de Federico. + +Vivía en un hotel antiguo, cerca del bulevar de los Italianos, por +haberlo admirado en otros tiempos como un lugar de paradisíacas +delicias, cuando era estudiante de escasos recursos y estaba de paso +en París; pero las más de sus comidas las hacía con Torrebianca y su +mujer. Unas veces eran éstos los que le invitaban á su mesa; otras los +invitaba él á los restoranes más célebres. + +Además, Elena le hizo asistir á algunos tés en su casa, presentándolo +á sus amigas. Mostraba un placer infantil en contrariar los gustos del +«oso patagónico», como ella apodaba á Robledo, á pesar de las +protestas de éste, que nunca había visto osos en la Argentina austral. +Como él abominaba de tales reuniones, Elena se valía de diversas +astucias para que asistiese á ellas. + +También fué conociendo á los amigos más importantes de la casa en las +comidas de ceremonia dadas por los Torrebianca. La marquesa no +presentaba al español como un ingeniero que aún estaba en la parte +preliminar de sus empresas, la más difícil y aventurada, sino como un +triunfador venido de una América maravillosa con muchísimos millones. + +Decía esto á sus espaldas, y él no podía explicarse el respeto con que +le trataban los otros invitados y la simpática atención con que le +oían apenas pronunciaba algunas palabras. + +Así conoció á varios diputados y periodistas, amigos del banquero +Fontenoy, que eran los convidados más importantes. También conoció al +banquero, hombre de mediana edad, completamente afeitado y con la +cabeza canosa, que imitaba el aspecto y los gestos de los hombres de +negocios norteamericanos. + +Robledo, contemplándole, se acordaba de él mismo cuando vivía en +Buenos Aires y había de pagar al día siguiente una letra, no teniendo +reunida aún la cantidad necesaria. Fontenoy ofrecía la imagen que se +forma el vulgo de un hombre de dinero, director de importantes +negocios en diversos lugares de la tierra. Todo en su persona parecía +respirar seguridad y convicción de la propia fuerza. Pero á veces, +como si olvidase el presente inmediato, fruncía el ceño, quedando +pensativo y completamente ajeno á cuanto le rodeaba. + +--Piensa alguna nueva combinación maravillosa--decía Torrebianca á su +amigo--. Es admirable la cabeza de este hombre. + +Pero Robledo, sin saber por qué, se acordaba otra vez de sus +inquietudes y las de tantos otros allá en Buenos Aires, cuando habían +tomado dinero en los Bancos á noventa días vista y era preciso +devolverlo á la mañana siguiente. + +Una noche, al salir de casa de los Torrebianca, quiso Robledo marchar +á pie por la avenida Henri Martin hasta el Trocadero, donde tomaría el +_Metro_. Iba con él uno de los invitados á la comida, personaje +equívoco que había ocupado el último asiento en la mesa, y parecía +satisfecho de marchar junto á un millonario sudamericano. + +Era un protegido de Fontenoy y publicaba un periódico de negocios +inspirado por el banquero. Su acidez de parásito necesitaba +expansionarse, criticando á todos sus protectores apenas se alejaba de +ellos. A los pocos pasos sintió la necesidad de pagar la comida +reciente hablando mal de los dueños de la casa. Sabía que Robledo era +compañero de estudios del marqués. + +--Y á su esposa, ¿la conoce usted también hace mucho tiempo?... + +El maligno personaje sonrió al enterarse de que Robledo la había visto +por primera vez unas semanas antes. + +--¿Rusa?... ¿Cree usted verdaderamente que es rusa?... Eso lo cuenta +ella, así como las otras fábulas de su primer marido, Gran Mariscal de +la corte, y de toda su noble parentela. Son muchos los que creen que +no ha habido jamás tal marido. Yo no me atrevo á decir si es verdad ó +mentira; pero puedo afirmar que en casa de esta gran dama rusa nunca +he visto á ningún personaje de dicho país. + +Hizo una pausa como para tomar fuerzas, y añadió con energía: + +--A mí me han dicho gentes de allá, indudablemente bien enteradas, que +no es rusa. Eso nadie lo cree. Unos la tienen por rumana y hasta +afirman haberla visto de joven en Bucarest; otros aseguran que nació +en Italia, de padres polacos. ¡Vaya usted á saber!... ¡Si tuviésemos +que averiguar el nacimiento y la historia de todas las personas que +conocemos en París y nos invitan á comer!... + +Miró de soslayo á Robledo para apreciar su grado de curiosidad y la +confianza que podía tener en su discreción. + +--El marqués es una excelente persona. Usted debe conocerlo bien. +Fontenoy hace justicia á sus méritos y le ha dado un empleo importante +para... + +Presintió Robledo que iba á oir algo que le sería imposible aceptar en +silencio, y como en aquel instante pasaba vacío un automóvil de +alquiler, se apresuró á llamar á su conductor. Luego pretextó una +ocupación urgente, recordada de pronto, para despedirse del maligno +parásito. + +Siempre que hablaba á solas con Torrebianca, éste hacía desviar la +conversación hacia el asunto principal de sus preocupaciones: el mucho +dinero que se necesita para sostener un buen rango social. + +--Tú no sabes lo que cuesta una mujer: los vestidos, las joyas; +además, el invierno en la Costa Azul, el verano en las playas +célebres, el otoño en los balnearios de moda... + +Robledo acogía tales lamentaciones con una conmiseración irónica que +acababa por irritar á su amigo. + +--Como tú no conoces lo que es el amor--dijo Torrebianca una tarde--, +puedes prescindir de la mujer y permitirte esa serenidad burlona. + +El español palideció, perdiendo inmediatamente su sonrisa. «¿Él no +había conocido el amor?» Resucitaron en su memoria, después de esto, +los recuerdos de una juventud que Torrebianca sólo había entrevisto de +un modo confuso. Una novia le había abandonado tal vez, allá en su +país, para casarse con otro. Luego el italiano creyó recordar mejor. +La novia había muerto y Robledo juraba, como en las novelas, no +casarse... Este hombre corpulento, gastrónomo y burlón llevaba en su +interior una tragedia amorosa. + +Pero como si Robledo tuviera empeño en evitar que le tomasen por un +personaje romántico, se apresuró á decir escépticamente: + +--Yo busco á la mujer cuando me hace falta, y luego continúo solo mi +camino. ¿Para qué complicar mi existencia con una compañía que no +necesito?... + +Una noche, al salir los tres de un teatro, Elena mostró deseos de +conocer cierto restorán de Montmartre abierto recientemente. Para sus +amigos era un lugar mágico, á causa de su decoración persa--estilo +_Mil y una noches_ vistas desde Montmartre--y de su iluminación de +tubos de mercurio, que daba un tono verdoso á los salones, lo mismo +que si estuviesen en el fondo del mar, y una lividez de ahogados á sus +parroquianos. + +Dos orquestas se reemplazaban incesantemente en la tarea de poblar el +aire de disparates rítmicos. Los violines colaboraban con desafinados +instrumentos de metal, uniéndose á esta cencerrada bailable un +_claxon_ de automóvil y varios artefactos musicales de reciente +invención, que imitaban dos tablones que chocan, un fardo arrastrado +por el suelo, una piedra sillar que cae... + +En un gran óvalo abierto entre las mesas se renovaban incesantemente +las parejas de danzarines. Los vestidos y sombreros de las +mujeres--espumas de diversos colores en las que flotaban briznas de +plata y oro--, así como las masas blancas y negras del indumento +masculino, se esparcían en torno á las manchas cuadradas de los +manteles. + +Con la música estridente de las orquestas venía á juntarse un +estrépito de feria. Los que no estaban ocupados en bailar lanzaban por +el aire serpentinas y bolas de algodón, ó insistían con un deleite +infantil en hacer sonar pequeñas gaitas y otros instrumentos pueriles. +Flotaban en el aire cargado de humo esferas de caucho de distintos +colores que los concurrentes habían dejado escapar de sus manos. Los +más, mientras comían y bebían, llevaban tocadas sus cabezas con gorros +de bebé, crestas de pájaro ó pelucas de payaso. + +Había en el ambiente una alegría forzada y estúpida, un deseo de +retroceder á los balbuceos de la infancia, para dar de este modo nuevo +incentivo á los pecados monótonos de la madurez. El aspecto del +restorán pareció entusiasmar á Elena. + +--¡Oh, París! ¡No hay mas que un París! ¿Qué dice usted de esto, +Robledo? + +Pero como Robledo era un salvaje, sonrió con una indiferencia +verdaderamente insolente. Comieron sin tener apetito y bebieron el +contenido de una botella de champaña sumergida en un cubo plateado, +que parecía repetirse en todas las mesas, como si fuese el ídolo de +aquel lugar, en cuyo honor se celebraba la fiesta. Antes de que se +vaciase la botella, otra ocupaba instantáneamente su sitio, cual si +acabase de crecer del fondo del cubo. + +La marquesa, que miraba á todos lados con cierta impaciencia, sonrió +de pronto haciendo señas á un señor que acababa de entrar. + +Era Fontenoy, y vino á sentarse á la mesa de ellos, fingiendo sorpresa +por el encuentro. + +Robledo se acordó de haber oído hablar á Elena repetidas veces del +banquero mientras estaban en el teatro, y esto le hizo presumir si se +habrían visto aquella misma tarde. Hasta se le ocurrió la sospecha de +que este encuentro en Montmartre estaba convenido por los dos. + +Mientras tanto, Fontenoy decía á Torrebianca, rehuyendo la mirada de +la mujer de éste: + +--¡Una verdadera casualidad!... Salgo de una comida con hombres de +negocios; necesitaba distraerme; vengo aquí, como podía haber ido á +otro sitio, y los encuentro á ustedes. + +Por un momento creyó Robledo que los ojos pueden sonreir al ver la +expresión de jovial malicia que pasaba por las pupilas de Elena. + +Cuando la botella de champaña hubo resucitado en el cubo por tercera +vez, la marquesa, que parecía envidiar á los que daban vueltas en el +centro del salón, dijo con su voz quejumbrosa de niña: + +--¡Quiero bailar, y nadie me saca!... + +Su marido se levantó, como si obedeciese una orden, y los dos se +alejaron girando entre las otras parejas. + +Al volver á su asiento, ella protesto con una indignación cómica: + +--¡Venir á Montmartre para bailar con el marido!... + +Puso sus ojos acariciadores en Fontenoy, y añadió; + +--No pienso pedirle que me invite. Usted no sabe bailar ni quiere +descender á estas cosas frívolas... Además, tal vez teme que sus +accionistas le retiren su confianza al verle en estos lugares. + +Luego se volvió hacia Robledo: + +--¿Y usted, baila?... + +El ingeniero fingió que se escandalizaba. ¿Dónde podía haber aprendido +los bailes inventados en los últimos años? Él sólo conocía la _cueca_ +chilena, que danzaban sus peones los días de paga, ó el _pericón_ y el +_gato_, bailados por algunos gauchos viejos acompañándose con el +retintín de sus espuelas. + +--Tendré que aburrirme sin poder bailar... y eso que voy con tres +hombres. ¡Qué suerte la mía! + +Pero alguien intervino como si hubiese escuchado sus quejas. +Torrebianca hizo un gesto de contrariedad. Era un joven danzarín, al +que había visto muchas veces en los restoranes nocturnos. Le inspiraba +una franca antipatía, por el hecho de que su mujer hablaba de él con +cierta admiración, lo mismo que todas sus amigas. + +Gozaba los honores de la celebridad. Alguien, para marear irónicamente +la altura de su gloria, lo había apodado «el águila del tango». +Robledo adivinó que era un sudamericano por la soltura graciosa de sus +movimientos y su atildada exageración en el vestir. Las mujeres +admiraban la pequeñez de sus pies montados en altos tacones y el +brillo de la abultada masa de sus cabellos, echada atrás y tan unida +como un bloque de laca. + +Esta «águila» bailarina, que se hacía mantener por sus parejas, según +murmuraban los envidiosos de su gloria, se vió aceptada por la mujer +de Torrebianca, y los dos empezaron á danzar. El cansancio obligó á +Elena repetidas veces á volver á la mesa; pero al poco rato ya estaba +llamando con sus ojos al bailarín, que acudía oportunamente. + +Torrebianca no ocultó su disgusto al verla con este mozo antipático. +Fontenoy permanecía impasible ó sonreía distraídamente durante los +breves momentos que Elena empleaba en descansar. + +Volvió á acordarse Robledo de la expresión de lejanía que había +observado en todos los que tienen un pagaré de vencimiento próximo. +Pero este recuerdo pasó rápidamente por su memoria. + +Miró con más atención al banquero, y se dió cuenta de que ya no +pensaba en cosas invisibles. La insistencia de Elena en bailar con el +mismo jovenzuelo había acabado por imprimir en su rostro un gesto de +descontento igual al que mostraba Torrebianca. + +Siempre que pasaba ella en brazos de su danzarín, sonreía á Fontenoy +con cierta malicia, como si gozase viendo su cara de disgusto. + +El español miró á un lado de la mesa, luego miró al lado opuesto, y +pensó: + +«Cualquiera diría que estoy entre dos maridos celosos.» + + * * * * * + + + + +#III# + + +En uno de los tés de la marquesa de Torrebianca conoció Robledo á la +condesa Titonius, dama rusa, casada con un noble escandinavo, el cual +parecía absorbido por su cónyuge, hasta el punto de que nadie reparase +en su persona. + +Era una mujer entre los cuarenta años y los cincuenta, que todavía +guardaba vestigios algo borrosos de una belleza ya remota. Su obesidad +desbordante, blanca y flácida tenía por remate una cabecita de muñeca +sentimental; y como gustaba de escribir versos amorosos, apresurándose +á recitarlos en el curso de las conversaciones, sus enemigas la habían +apodado «Cien kilos de poesía». + +Se presentaba en plena tarde audazmente escotada, para lucir con +orgullo sus albas y gelatinosas superfluidades. Usaba joyas +gigantescas y bárbaras, en armonía con una peluca rubia á la que iba +añadiendo todos los meses nuevos rizos. + +Entre estas alhajas escandalosamente falsas, la única que merecía +cierto respeto era un collar de perlas, que, al sentarse su dueña, +venía á descansar sobre el globo de su vientre. Estas perlas +irregulares, angulosas y con raíces se parecían á los dientes de +animal que emplean algunos pueblos salvajes para fabricarse adornos. +Los maldicientes aseguraban que eran recuerdos de amantes de su +juventud, á los que la condesa había arrancado las muelas, no +quedándole otra cosa que sacar de ellos. Su sentimentalismo y la +libertad con que hablaba del amor justificaban tales murmuraciones. + +Al saber por su amiga Elena que Robledo era un millonario de América, +lo miró con apasionado interés. Hablaron, con una taza de té en la +mano, ó más bien dicho, fué ella la que habló, mientras el ingeniero +buscaba mentalmente un pretexto para escapar. + +--Usted que ha viajado tanto y es un héroe, ilústreme con su +experiencia... ¿Qué opina usted del amor? + +Pero la poetisa, á pesar de sus ojeadas tiernas y miopes, vió que +Robledo huía murmurando excusas, como si le asustase una conversación +iniciada con tal pregunta. + +Elena le rogó semanas después que asistiese á una fiesta dada por la +condesa. + +--Son reuniones muy originales. La dueña de la casa invita á una +bohemia inquietante para que aplauda sus versos, y la mezcla con +gentes distinguidas que conoció en los salones. Algunos extranjeros +van de buena fe, creyendo encontrar autores célebres, y sólo conocen +fracasados viejos y ácidos. También protege á ciertos jóvenes que se +presentan con solemnidad, convencidos de una gloria que sólo existe +entre sus camaradas ó en las páginas de alguna revistilla que nadie +lee... Debe usted ver eso. Difícilmente encontrará en París una casa +semejante. Además, he prometido á la pobre condesa que asistirá usted +á su fiesta, y me enfadaré si no me obedece. + +Por no disgustarla, se dirigió Robledo á las diez de la noche á la +avenida Kleber, donde vivía la condesa, después de haber comido con +varios compatriotas en un restorán de los bulevares. + +Dos servidores alquilados para la fiesta se ocupaban en recoger los +abrigos de los invitados. Apenas entró el ingeniero en el +recibimiento, se dió cuenta de la mezcolanza social descrita por +Elena. Llegaban parejas de aspecto distinguido, acostumbradas á la +vida de los salones, vestidas con elegancia, y revueltas con ellas vió +pasar á varios jóvenes de abundosa cabellera, que llevaban frac lo +mismo que los otros invitados, pero se despojaban de paletós raídos ó +con los forros rotos. Sorprendió la mirada irónica de los dos +servidores al colgar algunos de estos gabanes, así como ciertos +abrigos de pieles con grandes calvas, pertenecientes á señoras que +ostentaban extravagantes tocados. + +Un viejo con melenas de un blanco sucio y gran chambergo, que tenía +aspecto de poeta tal como se lo imagina el vulgo, se despojó de un +gabancito veraniego y dos bufandas de lana arrolladas á su cuerpo para +suplir la falta de abrigo. Retiró la pipa de su boca, golpeando con +ella la suela de uno de sus zapatos, y la metió luego en un bolsillo +del gabán, recomendando á los criados que lo guardasen cuidadosamente, +como si fuese prenda de gran valor. + +El abrigo de pieles que llevaba Robledo atrajo el respeto de los dos +servidores. Uno de ellos le ayudó á despojarse de él, conservándolo +sobre sus brazos. + +--Puede usted admirarlo; le doy permiso--dijo el ingeniero--. Lo +compré hace pocos días. Una rica pieza, ¿eh?... + +Pero el criado, sin hacer caso de su tono burlón, contestó: + +--Lo pondré aparte. Temo que á la salida se equivoque alguno y se lo +lleve, dejando el suyo al señor. + +Y guiñó un ojo, señalando al mismo tiempo los gabanes de aspecto +lamentable amontonados en la antesala. + +La noble poetisa mostró un entusiasmo ruidoso al verle en sus salones. +Apartando á los otros invitados, salió á su encuentro y le estrechó +ambas manos á la vez. Luego, apoyada en su brazo, lo fué llevando +entre los grupos para hacer la presentación. Le acariciaba con los +ojos, como si fuese el principal atractivo de su fiesta; parecía +sentir orgullo al mostrarlo á sus amigas. Con razón el día anterior le +había dicho, burlándose, Elena: «¡Mucho ojo, Robledo! La condesa está +locamente enamorada de usted, y la creo capaz de raptarle.» + +Expresaba la poetisa su entusiasmo con una avalancha de palabras al +hacer la presentación del ingeniero. + +--Un héroe; un superhombre del desierto, que allá en las pampas de la +Argentina ha matado leones, tigres y elefantes. + +Robledo puso cara de espanto al oir tales disparates, pero la condesa +no estaba para reparar en escrúpulos geográficos. + +--Cuando me haya contado todas sus hazañas--continuó--, escribiré un +poema épico, de carácter moderno, relatando en verso las aventuras de +su vida. A mí, los hombres sólo me interesan cuando son héroes... + +Y otra vez Robledo puso cara de asombro. + +Como la condesa no veía ya cerca de ella más invitados á quienes +presentar su héroe, lo condujo á un gabinete completamente solitario, +sin duda á causa de los olores que á través de un cortinaje llegaban +de la cocina, demasiado próxima. + +Ocupó un sillón amplio como un trono, é invitó á sentarse á Robledo. +Pero cuando éste buscaba una silla, la Titonius le indicó un taburete +junto á sus pies. + +--Así lograremos que sea mayor nuestra intimidad. Parecerá usted un +paje antiguo prosternado ante su dama. + +No podía ocultar Robledo el asombro que le causaban estas palabras, +pero acabó por colocarse tal como ella quería, aunque el asiento le +resultase molesto, á causa de su corpulencia. + +Copiaba la Titonius los gestos pueriles y el habla ceceante de su +amiga; pero estas imitaciones infantiles resultaban en ella +extremadamente grotescas. + +--Ahora que estamos solos--dijo--, espero que hablará usted con más +libertad, y vuelvo á hacerle la misma pregunta del otro día: ¿Qué +opina usted del amor? + +Quedó sorprendido Robledo, y al final balbuceó: + +--¡Oh, el amor!... Es una enfermedad... eso es: una enfermedad de la +que vienen ocupándose las gentes hace miles de años, sin saber en qué +consiste. + +La condesa se había aproximado mucho á él, á causa de su miopía, +prescindiendo del auxilio de unos impertinentes de concha que guardaba +en su diestra. Inclinándose sobre el emballenado hemisferio de su +vientre, casi juntaba su cara con la del hombre sentado á sus pies. + +--¿Y cree usted--prosiguió--que un alma superior y mal comprendida, +como la mía, podrá encontrar alguna vez el alma hermana que le +complete?... + +Robledo, que había recobrado su tranquilidad, dijo gravemente: + +--Estoy seguro de ello... Pero todavía es usted joven y tiene tiempo +para esperar. + +Tal fué su arrobamiento al oir esta respuesta, que acabó por acariciar +el rostro de su acompañante con los lentes que tenía en una mano. + +--¡Oh, la galantería española!... Pero separémonos; guardemos nuestro +secreto ante un mundo que no puede comprendernos. Leo en sus ojos el +deseo ardiente... ¡conténgase ahora! Yo procuraré que nuestras almas +vuelvan á encontrarse con más intimidad. En este momento es +imposible... Los deberes sociales... las obligaciones de una dueña de +casa... + +Y después de levantarse del sillón-trono con toda la pesadez de su +volumen, se alejó imitando la ligereza de una niña, no sin enviar +antes á Robledo un beso mudo con la punta de sus lentes. + +Desconcertado por esta agresividad pasional, y ofendido al mismo +tiempo porque creía verse en una situación grotesca, el ingeniero +abandonó igualmente el solitario gabinete. + +Al volver á los salones iba tan ofuscado, que casi derribó á un señor +de reducida estatura, y éste, á pesar del golpe recibido, hizo una +reverencia murmurando excusas. Le vió después yendo de un lado á otro, +tímido y humilde, vigilando á los servidores con unos ojos que +parecían pedirles perdón, y cuidándose de volver á su sitio los +muebles puestos en desorden por los invitados. Apenas le hablaba +alguien, se apresuraba á contestar con grandes muestras de respeto, +huyendo inmediatamente. + +La Titonius tenía en torno á ella un círculo de hombres, que eran en +su mayor parte los jóvenes de aspecto «artista» vistos por Robledo en +la antesala. Muchas señoras se burlaban francamente de la condesa, +partiendo de sus grupos irónicas miradas hacia su persona. El viejo +que había dejado sus bufandas y su pipa en el guardarropa dió varias +palmadas, siseó para imponer silencio, y dijo luego con solemnidad: + +--La asistencia reclama que nuestra bella musa recite algunos de sus +versos incomparables. + +Muchos aplaudieron, apoyando esta petición con gritos de entusiasmo. +Pero la masa se mostró displicente y empezó á moverse en su asiento +haciendo signos negativos. Al mismo tiempo dijo con voz débil, como si +acabase de sentir una repentina enfermedad: + +--No puedo, amigos míos... Esta noche me es imposible... Otro día, tal +vez... + +Volvió á insistir el grupo de admiradores, y la condesa repitió sus +protestas con un desaliento cada vez más doloroso, como si fuese á +morir. + +Al fin, los invitados la dejaron en paz, para ocuparse en cosas más de +su gusto. Los grupos volvieron sus espaldas á la poetisa, olvidándola. +Un músico joven, afeitado y con largas guedejas, que pretendía imitar +la fealdad «genial» de algunos compositores célebres, se sentó al +piano é hizo correr sus dedos sobre las teclas. Dos muchachas +acudieron con aire suplicante, poniendo sus manos sobre las del +pianista. Oirían después con mucho gusto sus obras sublimes; pero por +el momento debía mostrarse bondadoso y al nivel del vulgo, tocando +algo para bailar. Se contentaban con un vals, si es que sus +convicciones artísticas le impedían descender hasta las danzas +americanas. + +Varias parejas empezaron á girar en el centro del salón, y cuando iba +aumentando su número y no quedaba quien se acordase de la condesa, +ésta miró á un lado y á otro con asombro y se puso en pie: + +--Ya que me piden versos con tanta insistencia, accederé al deseo +general. Voy á decir un pequeño poema. + +Tales palabras esparcieron la consternación. El pianista, por no +haberlas oído, continuó tocando; pero tuvo que detenerse, pues el +señor humilde y anónimo que iba de un lado á otro como un doméstico se +acercó á él, tomándole las manos. Al cesar la música, las parejas +quedaron inmóviles; y, finalmente, con una expresión aburrida, +volvieron á sus asientos. La condesa empezó á recitar. Algunos +invitados la oían con tina atención dolorosa ó una inmovilidad +estúpida, pensando indudablemente en cosas remotas. Otros parpadeaban, +haciendo esfuerzos para repeler el sueño que corría hacia ellos +montado en el sonsonete de las rimas. + +Dos señoras ya entradas en años y de aspecto maligno fingían gran +interés por conocer los versos, y hasta se llevaban de vez en cuando +una mano á la oreja para oir mejor. Pero al mismo tiempo las dos +seguían conversando detrás de sus abanicos. En ciertos momentos +dejaban éstos sobre sus rodillas para aplaudir y gritar: «¡Bravo!»; +pero volvían á recobrarlos y los desplegaban, riendo de la dueña de la +casa bajo el amparo de su tela. + +Robledo estaba detrás de ellas, apoyado en el quicio de una puerta y +medio oculto por el cortinaje. Como la condesa declamaba con +vehemencia, las dos señoras se veían obligadas á elevar un poco el +tono de su voz, y el ingeniero, que era de oído sutil, pudo enterarse +de lo que decían. + +--Sería preferible--murmuraba una de ellas--que en vez de regalarnos +con versos, preparase un _buffet_ mejor para sus invitados. + +La otra protestó. En casa de la Titonius, la mesa era más peligrosa +cuanto más abundante. Se necesitaba un valor heroico para aceptar la +invitación á sus comidas, que ella misma preparaba. + +--A los postres hay que pedir por teléfono un médico, y alguna vez +será preciso avisar á la Agencia de pompas fúnebres. + +Entre risas sofocadas, recordaban la historia de la dueña de la casa. +Había sido rica en otros tiempos; unos decían que por sus padres; +otros, que por sus amantes. + +Para llegar á condesa se había casado con el conde Titonius, personaje +arruinado é insignificante, que consideró preferible esta humillación +á pegarse un tiro. Ocupaba en la casa una situación inferior á la de +los domésticos. Cuando la condesa tenía excitados los nervios por la +infidelidad de alguno de sus jóvenes admiradores arrojaba escaleras +abajo las camisas y calzoncillos del conde, ordenándole como una reina +ofendida que desapareciese para siempre. Pero pasada una semana, al +organizar la poetisa una nueva fiesta, reaparecía el desterrado, +siempre humilde y melancólico, encogiéndose como si temiese ocupar +demasiado espacio en los salones de su mujer. + +--Yo no sé--continuó una de las murmuradoras--para qué da estas +fiestas estando arruinada. Fíjese en la mesa que nos ofrecerá luego. +Los grandes pasteles y las frutas ricas que adornan el centro son +alquiladas por una noche, lo mismo que sus domésticos. Todos lo saben, +y nadie se atreve á tocar esas cosas apetecibles por miedo á su +enfado. La gente se limita al té y las galletas, fingiéndose +desganada. + +Cesaron en sus murmuraciones para aplaudir á la poetisa, y ésta, +enardecida por el éxito, empezó á declamar nuevos versos. + +Como á Robledo no le interesaba la maligna conversación de las dos +señoras, y menos aún el talento poético de la dueña de la casa, +aprovechó un momento en que ésta le volvía la espalda para saludar á +sus admiradores, y pasó al gabinete donde había estado antes. + +El mismo señor humilde y obsequioso con el que se había tropezado +repetidas veces estaba ahora medio tendido en un diván y fumando, como +un trabajador que al fin puede descansar unos minutos. Se entretenía +en seguir con los ojos las espirales del humo de su cigarrillo; pero +al ver que un invitado acababa de sentarse cerca de él, creyó +necesario sonreirle, preguntando á continuación: + +--¿Se aburre usted mucho?... + +El español le miró fijamente antes de responder: + +--¿Y usted?... + +Contestó con un movimiento de cabeza afirmativo, y Robledo hizo un +gesto de invitación que pretendía decirle: «¿Quiere usted que nos +vayamos?...» Pero los ojos melancólicos del desconocido parecieron +contestar: «Si yo pudiese marcharme... ¡qué felicidad!» + +--¿Es usted de la casa?--preguntó al fin Robledo. + +Y el otro, abriendo los brazos con una expresión de desaliento, dijo: + +--Soy su dueño; soy el marido de la condesa Titonius. + +Después de tal revelación, creyó oportuno Robledo abandonar su +asiento, guardándose el cigarro que iba á encender. + +Al volver á los salones vió que todos aplaudían ruidosamente á la +poetisa, convencidos de que por el momento había renunciado á decir +más versos. Estrechaba efusivamente las manos tendidas hacia ella, y +luego se limpiaba el sudor de su frente, diciendo con voz lánguida: + +--Voy á morir. La emoción... la fiebre del arte... Me han matado +ustedes al obligarme con sus ruegos insistentes á recitar mis versos. + +Miró á un lado y á otro como si buscase á Robledo, y al descubrirle, +fué hacia él. + +--Déme su brazo, héroe, y pasemos al _buffet_. + +La mayor parte del público no pudo ocultar su regocijo al ver que se +abría la puerta de la habitación donde estaba instalada la mesa. +Muchos corrieron, atropellando á los demás, para entrar los primeros. +La Titonius, apoyada en un brazo del ingeniero, le miraba de muy +cerca con ojos de pasión. + +--¿Se ha fijado en mi poema _La aurora sonrosada del amor_!... +¿Adivina usted en quién pensaba yo al recitar estos versos? + +Él volvió el rostro para evitar sus miradas ardientes, y al mismo +tiempo porque temía dar libre curso á la risa que le cosquilleaba el +pecho. + +--No he adivinado nada, condesa. Los que vivimos allá en el desierto, +¡nos criamos tan brutos! + +Agolpáronse los invitados en torno á la mesa, admirando los grandes +platos que ocupaban su centro, como algo imposible de conquistar. Eran +magníficos pasteles y pirámides de frutas enormes, que se destacaban +majestuosos sobre otras cosas de menos importancia. + +Los dos criados que estaban antes en el recibimiento y un _maître +d'hôtel_ con cadena de plata y patillas de diplomático viejo parecían +defender el tesoro del centro de la mesa, dignándose entregar +únicamente lo que estaba en los bordes de ella. Servían tazas de té, +de chocolate, ó copas de licor; y en cuanto á comestibles, sólo +avanzaban los platos de emparedados y galletas. + +El viejo de las bufandas, al que llamaba la condesa _cher maître_, se +cansó sin éxito dirigiendo peticiones á un criado que no quería +entenderle. Avanzaba un plato vacío para obtener un pedazo de pastel ó +una de las frutas, señalando ansiosamente el objeto de sus deseos. +Pero el doméstico le miraba con asombro, como si le propusiese algo +indecente, acabando por volver la espalda, luego de depositar en su +plato una galleta ó un emparedado. + +Robledo quedó junto á la mesa, cerca de aquellas materias preciosas y +alquiladas defendidas por la servidumbre. La condesa abandonó su brazo +para contestar á los que la felicitaban. Satisfecho de que la poetisa +le dejase en paz por unos instantes, fué examinando la mesa, con un +plato y un cuchillito en las manos. Como el _maître d'hôtel_ y sus +acólitos estaban ocupados en atender al público, pudo avanzar entre +aquella y la pared, y cortó tranquilamente un pedazo del pastel más +majestuoso. Aún tuvo tiempo para tomar igualmente una de las frutas +vistosas, partiéndola y mondándola. Pero cuando iba á comerla, la +dueña de la casa, libre momentáneamente de sus admiradores, pudo +volver hacia él su rostro amoroso, y lo primero que vió fué el enorme +pastel empezado y la fruta despedazada sobre el platillo que el héroe +tenía en una mano. + +Su fisonomía fué reflejando las distintas fases de una gran revolución +interior. Primeramente mostró asombro, como si presenciase un hecho +inaudito que trastornaba todas las reglas consagradas; luego, +indignación; y, finalmente, rencor. Al día siguiente tendría que pagar +este destrozo estúpido... ¡Y ella que se imaginaba haber encontrado un +alma de héroe, digna de la suya!... + +Abandonó á Robledo, y fué al encuentro del pianista, que rondaba la +mesa, pasando de un criado á otro para repetir sus peticiones de +emparedados y de copas. + +--Déme su brazo... Beethoven. + +Al deslizarse entre dos grupos, dijo, mostrando al músico: + +--Voy á escribir cualquier día un libreto de ópera para él, y entonces +la gente se verá obligada á hablar menos de Wágner. + +Se lo llevó al gran salón, que estaba ahora desierto, y le hizo +sentarse al piano, empezando á recitar á toda voz, con acompañamiento +de arpegios. Pero las gentes no podían despegarse de la atracción de +la mesa, y permanecieron sordas á los versos de la dueña de la casa, +aunque fuesen ahora servidos con música. + +Los invitados de más distinción formaban grupo aparte en la plaza +donde estaba instalado el _buffet_, manteniéndose lejos de las otras +gentes reclutadas por la noble poetisa. Robledo vió en este grupo á +los marqueses de Torrebianca, que acababan de llegar con gran retraso, +por haber estado en otra fiesta. Elena hablaba con aire distraído, +pronunciando palabras faltas de ilación, como si su pensamiento +estuviese lejos de allí. Adivinando el ingeniero que la molestaba con +su charla, fué en busca de Federico, pero éste tampoco se fijó en su +persona, por hallarse muy interesado en describir á un señor los +importantes negocios que su amigo Fontenoy iba realizando en diversos +lugares de la tierra. + +Aburrido, y no dándose cuenta aún de la causa del abandono en que le +dejaba la dueña de la casa, se instaló en un sillón, é inmediatamente +oyó que hablaban á sus espaldas. No eran las dos señoras de poco +antes. Un hombre y una mujer sentados en un diván murmuraban lo mismo +que la otra pareja maldiciente, como si todos en aquella fiesta no +pudieran hacer otra cosa apenas formaban grupo aparte. + +La mujer nombró á la esposa de Torrebianca, diciendo luego á su +acompañante: + +--Fíjese en sus joyas magníficas. Bien se conoce que á ella y al +marido les ha costado poco trabajo el adquirirlas. Todos saben que las +pagó un banquero. + +El hombre se creía mejor enterado. + +--A mí me han dicho que esas joyas son falsas, tan falsas como las de +nuestra poética condesa. Los Torrebianca se han quedado con el dinero +que dió Fontenoy para las verdaderas; ó han vendido las verdaderas, +sustituyéndolas con falsificaciones. + +La mujer acogió con un suspiro el nombre de Fontenoy. + +--Ese hombre está próximo á la ruina. Todos lo dicen. Hasta hay quien +habla de tribunales y de cárcel... ¡Qué rusa tan voraz! + +Sonó una risa incrédula del hombre. + +--¿Rusa?... Hay quien la conoció de niña en Viena, cantando sus +primeras romanzas en un _music-hall_. Un señor que perteneció á la +diplomacia afirma por su parte que es española, pero de padre +inglés... Nadie conoce su verdadera nacionalidad; tal vez ni ella +misma. + +Robledo abandonó su asiento,. No era digno de él permanecer allí +escuchando silenciosamente tales cosas contra sus amigos. Pero antes +de alejarse sonó á sus espaldas una doble exclamación de asombro. + +--¡Ahí llega Fontenoy--dijo la mujer--, el gran protector de los +Torrebianca! ¡Qué extraño verle en esta casa, que nunca quiere +visitar, por miedo á que su dueña le pida luego un préstamo!... Algo +extraordinario debe ocurrir. + +El ingeniero reconoció á Fontenoy en el grupo de gente elegante +saludando á los Torrebianca. Sonreía con amabilidad, y Robledo no pudo +notar en su persona nada extraordinario. Hasta había perdido aquel +gesto de preocupación que evocaba la imagen de un pagaré de próximo +vencimiento. Parecía más seguro y tranquilo que otras veces. Lo único +anormal en su exterior era la exagerada amabilidad con que hablaba á +las gentes. + +Observándole de lejos, el español pudo ver cómo hacía una leve seña +con los ojos á Elena. Luego, fingiendo indiferencia, se separó del +grupo para aproximarse lentamente al gabinete solitario donde habían +estado al principio Robledo y la condesa. + +Tomaba al paso distraídamente las manos que le tendían algunos, +deseosos de entablar conversación. «Encantados de verle...» Y seguía +adelante. + +Al pasar junto á Robledo le saludó con la cabeza, haciendo asomar á su +rostro la sonrisa de bondad protectora habitual en él; pero esta +sonrisa se desvaneció inmediatamente. + +Los dos hombres habían cruzado sus miradas, y Fontenoy vió de pronto +en los ojos del otro algo que le hizo retirar el antifaz de su +sonrisa. Parecía que hubiese encontrado en las pupilas del español un +reflejo de su propio interior. + +Tuvo el presentimiento Robledo de que se acordaría siempre de esta +mirada rápida. Apenas se conocían los dos, y sin embargo hubo en los +ojos de este hombre una expresión de abandono fraternal, como si le +librase toda su alma durante un segundo. + +Vió al poco rato cómo Elena se dirigía también disimuladamente hacia +el gabinete, y sintió una curiosidad vergonzosa. Él no tenía derecho á +entrometerse en los asuntos de estas dos personas. Pero al mismo +tiempo, le era imposible desinteresarse del suceso extraordinario que +se estaba preparando en aquellos momentos, y que su instinto le hacía +presentir. + +Este hombre había necesitado hablar á Elena con una urgencia +angustiosa; sólo así era explicable que se decidiese á buscarla en +casa de la condesa Titonius, ¿Qué estarían diciéndose?... + +Se atrevió á pasar, fingiendo distracción, ante la puerta del +gabinete. Ella y Fontenoy hablaban de pie, con el rostro impasible y +muy erguidos. Sus labios se movían apenas, como si temieran dejar +adivinar en sus contracciones las palabras deslizadas suavemente. + +Robledo se arrepintió de su curiosidad al ver la rápida mirada que le +dirigía Fontenoy, mientras continuaba hablando á Elena, puesta de +espaldas á la puerta. + +Esta mirada volvió á emocionarle como la otra. El hombre que se la +dirigía estaba tal vez en el momento más crítico de su existencia. +Hasta creyó ver en sus ojos una reconvención. «¿Por qué te intereso, +si nada puedes hacer por mí?...» + +No se atrevió á pasar otra vez ante la puerta. Pero obedeciendo á una +fuerza obscura más potente que su voluntad, se mantuvo cerca de ella, +aparentando distracción y aguzando el oído. Reconocía que su conducta +era incorrecta. Estaba procediendo como cualquiera de aquellos +murmuradores á los que había escuchado por casualidad. Sin duda, el +ambiente de esta casa empezaba á influir en él... + +Era difícil enterarse de lo que decían las dos personas al otro lado +de la puerta abierta. Además, los invitados habían empezado á bailar +en los salones y el pianista golpeaba rudamente el teclado. + +Unas palabras confusas llegaron hasta él. La pareja del gabinete +levantaba el tono de su conversación á causa del ruido. Tal vez las +emociones de su diálogo les hacían olvidar también toda reserva. + +Reconoció la voz de Fontenoy. + +--¿Para qué frases dramáticas?... Tú no eres capaz de eso. Yo soy el +que se irá... En ciertos momentos es lo único que puede hacerse. + +La música y el ruido del baile volvieron á obstruir sus oídos. Pero +todavía, al humanizar el pianista por unos instantes su tempestuoso +tecleo, pudo escuchar otra voz. Ahora era Elena la que hablaba, lejos, +¡muy lejos! con un tono de inmenso desaliento: + +--Tal vez tienes razón. ¡Ay, el dinero!... Para los que sabemos lo +que puede dar de sí, ¡qué horrorosa la vida sin él!... + +No quiso oir más. La vergüenza de su espionaje acabó por vencer á la +malsana curiosidad que le había dominado durante unos momentos. Debía +respetar el secreto que hacía buscarse á estas dos personas. Presintió +además que el tal misterio iba á ser de corta duración. Tal vez durase +lo que la noche. + +Cuando volvió á la pieza donde estaba el _buffet_, vió á su amigo +Federico que seguía conversando con el mismo personaje: un señor ya +viejo, con la roseta de la Legión de Honor en una solapa y el aspecto +de un alto funcionario retirado. + +Ahora era éste el que hablaba, después que Torrebianca hubo terminado +la explicación de los grandes negocios de Fontenoy. + +--Yo no dudo de la honradez de su amigo, pero me abstendría de colocar +dinero en sus negocios. Me parece un hombre audaz, que sitúa sus +empresas demasiado lejos. Todo marchará bien mientras los accionistas +tengan fe en él. Pero, según parece, empiezan á no tenerla; y el día +que exijan realidades y no esperanzas, el día que Fontenoy tenga que +presentar con claridad la verdadera situación de sus negocios... +entonces... + + * * * * * + + + + +#IV# + + +Robledo se levantó muy tarde; pero aún pudo admirar el suave esplendor +de un día primaveral en pleno invierno. Una neblina ligera saturada de +sol extendía su toldo de oro sobre París. + +--Da gusto vivir--pensó al abandonar su hotel después de haber +almorzado rápidamente en un comedor donde sólo quedaban los criados. + +Paseó toda la tarde por el Bosque de Bolonia, y poco antes del ocaso +volvió á los bulevares. Se proponía comer en un restorán, buscando +luego á los Torrebianca para pasar juntos una parte de la noche en +cualquier lugar de diversión. + +Estando en la terraza de un café compró un diario, y antes de abrirlo +presintió que este papel recién impreso guardaba algo que podía +sorprenderle. Tuvo el obscuro aviso de que iba á conocer cosas hasta +entonces envueltas en el misterio... Y en el mismo instante sus ojos +tropezaron con un título de la primera página: «Suicidio de un +banquero.» + +Antes de leer el nombre del suicida estaba seguro de conocerlo. No +podía ser otro que Fontenoy. Por eso no experimentó sorpresa alguna +mientras continuaba su lectura. Los detalles del suicidio le +parecieron sucesos naturales y ordinarios, como si alguien se los +hubiese revelado previamente. + +Fontenoy había sido encontrado en su lujosa vivienda tendido en la +cama y guardando todavía en la diestra el revólver con que se había +dado muerte. + +Desde el día anterior circulaba por los centros financieros la noticia +de su quiebra en condiciones tales que iba á atraer la intervención de +la Justicia. Sus accionistas le acusaban de estafa, y el juez se +proponía registrar al día siguienta su contabilidad, lo que hacía +esperar á muchos una prisión inmediata del banquero. + +El colonizador leyó por dos veces el final del artículo: + +«La muerte de esta hombre deja visible el engaño en que vivían los que +le confiaron su dinero. Sus empresas mineras é industriales en Asia y +en África son casi ilusorias. Están todavía en los comienzos de un +posible desarrollo, y sin embargo, él las presentó al público como +negocios en plena prosperidad. Era un hombre que, según afirman +algunos, tuvo más de iluso que de criminal; pero esto no impide que +haya arruinado á muchas gentes. Además, parece que invirtió una parte +considerable del dinero de sus accionistas en gastos particulares. Su +tremenda responsabilidad alcanzará indudablemente á los que han +colaborado con él en la dirección de estas empresas engañosas.» + +«A última hora se habla de la probable prisión de algunos personajes +conocidos que trabajaron á las órdenes del banquero.» + +Cesó de pensar en el suicida para ocuparse únicamente de su amigo. +«¡Pobre Federico! ¿Qué va á ser de él?...» Y tomó inmediatamente un +automóvil para que le llevase á la avenida Henri Martin. + +El ayuda de cámara de Torrebianca le recibió con un rostro de fúnebre +tristeza, como si hubiese muerto alguien en la casa. El marqués había +salido á mediodía, así que supo por teléfono la noticia del suicidio, +y aún estaba ausente. + +--La señora marquesa--continuó el criado--está enferma, y no quiere +recibir á nadie. + +Robledo, escuchándole, pudo darse cuenta del efecto que había +producido en aquella casa la muerte del banquero. La disciplina +glacial y solemne de estos servidores ya no existía. Mostraban el +aspecto azorado de una tripulación que presiente la llegada de la +tormenta capaz de tragarse su buque. Robledo oyó pasos discretos +detrás de los cortinajes, con acompañamiento de susurros, y vió cómo +se levantaban aquéllos levemente, dejando asomar ojos curiosos. + +Sin duda, en las inmediaciones de la cocina se había hablado mucho de +la posibilidad de ciertas visitas, y cada vez que llegaba alguien á la +casa temían todos que fuese la policía. El chófer preguntaba con sorda +cólera á sus compañeros: + +--Se mató el capitán, y este barco se va á pique. ¿Quién nos pagará +ahora lo que nos deben?... + +Regresó el ingeniero al centro de la ciudad para comer en un restorán, +y tres veces llamó por teléfono á la casa de Torrebianca. Cerca ya de +media noche le contestaron que el señor acababa de entrar, y Robledo +se apresuró á volver á la avenida Henri Martin. + +Encontró á Federico en su biblioteca considerablemente avejentado, +como si las últimas horas hubiesen valido para él años enteros. Al ver +entrar á Robledo lo abrazó, buscando instintivamente un apoyo para +sostener su cuerpo desalentado. + +Le parecía asombroso que pudieran soportarse tantas emociones en tan +poco tiempo. Por la mañana había sentido la misma impresión de +felicidad y confianza que Robledo ante la hermosura del día. ¡Daba +gusto vivir!... Y de pronto el llamamiento por teléfono, la terrible +noticia, la marcha apresurada al domicilio de Fontenoy, el cadáver del +banquero tendido en la cama y arrebatado después por los que +intervienen en esta clase de muertes para hacer su autopsia. + +Aún le había causado una impresión más dolorosa ver el aspecto de las +oficinas de Fontenoy. El juez estaba en ellas como único amo, +examinando papeles, colocando sellos, procediendo á un registro sin +piedad, apreciándolo todo con ojos fríos, recelosos é implacables. El +secretario del banquero, que había llamado á Torrebianca por teléfono, +hacía esfuerzos para ocultar su turbación, y acogió la presencia de +éste con gestos pesimistas. + +--Creo que vamos á salir mal de esta aventura. El patrón debía +habernos prevenido... + +Pasó Torrebianca el resto del día buscando á otras personas de las que +habían colaborado con Fontenoy, cobrando grandes sueldos por figurar +como autómatas en los Consejos de Administración de sus empresas. +Todos se mostraban igualmente pesimistas, con un miedo feroz capaz de +toda clase de mentiras y vilezas contra los otros para conseguir la +propia salvación. + +Se quejaban de Fontenoy, al que habían alabado hasta pocas horas antes +para que les proporcionase nuevos sueldos. Algunos le llamaban ya +«bandido». Los hubo que, necesitando atacar á alguien para +justificarse, insinuaron sus primeras protestas contra Torrebianca. + +--Usted ha dicho en sus informes que los negocios eran magníficos. +Debe haber visto con sus propios ojos lo que existe en aquellas +tierras lejanas, pues de otro modo no se comprende cómo puso su firma +en unos documentos técnicos que sirvieron para infundirnos confianza +en los negocios de ese hombre. + +Y Torrebianca empezó á darse cuenta de que todos necesitaban una +víctima escogida entre los vivos, para que cargase con las tremendas +responsabilidades evitadas por el banquero al refugiarse entre los +muertos. + +--Tengo miedo, Manuel--dijo á su camarada--. Yo mismo no comprendo +ahora cómo firmé esos papeles, sin darme cuenta de su importancia... +¿Quién pudo aconsejarme una fe tan ciega en los negocios de Fontenoy? + +Robledo sonrió tristemente. Podía darle el nombre de la persona que le +había aconsejado; pero consideró inoportuno aumentar con tal +revelación el desaliento de su amigo. + +Aún en medio de sus preocupaciones, Torrebianca pensaba en su mujer. + +--¡Pobre Elena! He hablado con ella hace un momento... Creí que iba á +sufrir un accidente al contarle yo cómo había visto el cadáver de +Fontenoy. Este suceso ha perturbado de tal modo su sistema nervioso, +que temo por su salud. + +Pero Robledo sintió tal impaciencia ante sus lamentaciones, que dijo +brutalmente: + +--Piensa en tu situación y no te ocupes de tu mujer. Lo que te amenaza +es más grave que un ataque de nervios. + +Los dos hombres, después de hablar largamente de esta catástrofe, +acabaron por sentir cierto optimismo, como todos los que se +familiarizan con la desgracia. ¡Quién podía conocer la verdad exacta +mientras los asuntos del banquero no fuesen puestos en claro por el +juez!... Fontenoy era más iluso que criminal; esto lo reconocían hasta +sus mayores enemigos. Muchos de los negocios ideados por él acabarían +siendo excelentes. Su defecto había consistido en pretender hacerlos +marchar demasiado aprisa, engañando al público sobre su verdadera +situación. Tal vez unos administradores prudentes sabrían hacerlos +productivos, reconociendo los informes de Fontenoy como exactos y +declarando que Torrebianca no había cometido ningún delito al +aprobarlos. + +--Bien puede ser así--dijo Robledo, que necesitaba mostrarse +igualmente optimista. + +Le había infundido al principio una gran inquietud el desaliento de su +amigo, y prefería ayudarle á recobrar cierta confianza en el porvenir. +Así pasaría mejor la noche. + +--Verás como todo se arregla, Federico. No concedas demasiado valor á +lo que dicen los antiguos parásitos de Fontenoy, aconsejados por el +miedo. + +Al día siguiente lo primero que hizo el español al levantarse fué +buscar los periódicos. Todos se mostraban pesimistas y amenazadores en +sus artículos sobre este suicidio, que tomaba la importancia de un +gran escándalo parisién, augurando que la Justicia iba á meter en la +cárcel á personalidades muy conocidas antes de que hubiesen +transcurrido cuarenta y ocho horas. Hasta creyó adivinar en uno de los +periódicos vagas alusiones á los informes de cierto ingeniero +protegido de Fontenoy. + +Cuando volvió á encontrar á Federico en su biblioteca, todavía le vió +más viejo y más desalentado que en la noche anterior. Sobre una mesa +estaban los mismos diarios que había leído él. + +--Quieren llevarme á la cárcel--dijo con voz doliente--. Yo, que nunca +he hecho mal á los demás, no comprendo por qué se encarnizan de tal +modo conmigo. + +En vano intentó Robledo consolarle. + +--¡Qué vergüenza!-siguió diciendo--. Jamás he temido á nadie, y sin +embargo, no puedo sostener la mirada de los que me rodean. Hasta +cuando me habla mi ayuda de cámara bajo los ojos, temiendo ver los +suyos... ¡Qué dirán de mí en mi propia casa! + +Luego añadió, encogido y humilde, como si hubiese retrocedido á los +años de su infancia: + +--Tengo miedo de salir. Tiemblo sólo de pensar que puedo ver á las +mismas personas que he encontrado tantas veces en los salones, y me +será preciso explicarles mi conducta, sufrir sus miradas irónicas, sus +palabras de falsa lástima. + +Calló, para añadir poco después con admiración: + +--Elena es más valiente. Esta mañana, después de leer los periódicos, +pidió el automóvil para ir no sé dónde. Debe estar haciendo visitas. +Me dijo que era preciso defenderse... Pero ¿cómo voy á defenderme si +es verdad que he autorizado con mi firma esos informes sobre negocios +que no conozco?... Yo no sé mentir. + +Robledo intentó en vano infundirle confianza, como en la noche +anterior. Su optimismo carecía ya de fuerzas para rehacerse. + +--También mi mujer cree, como tú, que esto puede arreglarse. Ella se +siente tan segura de su influencia, que nunca llega á desesperar. +Tiene en París muchas amistades; le quedan muchas relaciones de +familia. Se ha ido esta mañana jurando que conseguirá desbaratar las +tramas de mis enemigos... Porque ella supone que tenemos muchos +enemigos y esos son los que intentan perderme, buscando un pretexto en +la quiebra de Fontenoy... Elena sabe de todo más que yo, y no me +extrañaría que consiguiese hacer cambiar la opinión de los periódicos +y la del mismo juez, desvaneciendo esas amenazas disimuladas de +proceso y de cárcel. + +Se estremeció al pronunciar la última palabra. + +--¡La cárcel!... ¿Ves tú, Manuel, á un Torrebianca en la cárcel?... +Antes de que eso ocurra, apelaré al medio más seguro para evitar tal +vergüenza. + +Y recobraba su antigua energía vibrante y nerviosa, como si en su +interior resucitasen todos sus antepasados, ofendidos por la amenaza. + +Robledo se alarmó al ver la luz azulenca que pasaba por las pupilas de +su amigo, igual al resplandor fugaz de una espada cimbreante. + +--Tú no puedes hacer ese disparate--dijo--. Vivir es lo primero. +Mientras uno vive, todo puede arreglarse bien ó mal. Con la muerte sí +que no hay arreglo posible... Además, ¡quién sabe!... Tal vez no te +equivocas en lo que se refiere á tu mujer, y ella pueda llegar á +influir en el arreglo de tu situación. Cosas más difíciles se han +visto. + +Al salir de la biblioteca encontró Robledo á varias personas sentadas +en el recibimiento y aguardando pacientemente. El ayuda de cámara, con +una confianza extemporánea y molesta para él, murmuró: + +--Esperan á la señora marquesa... Les he dicho que el señor había +salido. + +No añadió más el criado; pero la expresión maliciosa de sus pupilas le +hizo adivinar que los que esperaban eran acreedores. + +El suicidio del banquero había dado fin al escaso crédito que aún +gozaban los Torrebianca. Todas aquellas gentes debían saber que +Fontenoy era el amante de la marquesa. Por otra parte, la quiebra de +su Banco privaba al marido de los empleos que servían aparentemente +para el sostenimiento de una vida lujosa. + +Comprendió ahora que su amigo tuviese miedo y vergüenza de ver á los +que le rodeaban en su propia casa y permaneciese aislado en su +biblioteca. + +A media tarde habló por teléfono con él. Elena acababa de regresar de +su correría por París, mostrándose satisfecha de sus numerosas +visitas. + +--Me asegura que por el momento ha parado el golpe, y todo se irá +arreglando después--dijo Torrebianca, no queriendo mostrarse más +expansivo en una conversación telefónica. + +Cerrada la noche, volvió Robledo á la avenida Henri Martin. Había +leído en un café los diarios vespertinos, no encontrando en ellos nada +que justificase la relativa tranquilidad de su amigo. Continuaban las +noticias pesimistas y las alusiones á una probable prisión de las +personas comprometidas en la escandalosa quiebra. + +Vió otra vez sobre una mesa de la biblioteca los mismos periódicos que +él acababa de leer, y se explicó el desaliento de su amigo, +quebrantado por el vaivén de los sucesos, saltando en el curso de unas +pocas horas de la confianza á la desesperación. Era rudo el contraste +entre su voz fría y reposada y el crispamiento doloroso de su rostro. +Indudablemente, había adoptado una resolución, y persistía en ella, +sin más esperanza que un suceso inesperado y milagroso, único que +podía salvarle. Y si no llegaba este prodigio... entonces... + +Miró Robledo á todos lados, fijándose en la mesa y otros muebles de la +biblioteca. ¡No poder adivinar dónde estaba guardado el revólver que +era para su amigo el último remedio!... + +--¿Hay gente ahí fuera?--preguntó Torrebianca. + +Como parecía conocer las visitas molestas que durante el día habían +desfilado por el recibimiento, Robledo no pidió una aclaración á esta +pregunta, limitándose á contestarla con un movimiento negativo. +Entonces él habló de aquella invasión de acreedores que llegaba de +todos los extremos de París. + +--Huelen la muerte--dijo-, y vienen sobre esta casa como bandas de +cuervos... Cuando entró Elena á media tarde, el recibimiento estaba +repleto... Pero ella posee una magia á la que no escapan hombres ni +mujeres, y le bastó hablar para convencerlos á todos. Creo que hasta +le habrían hecho nuevos préstamos de pedírselos ella... + +Ensalzaba con orgullo el poder seductor de su esposa; pero la realidad +se sobrepuso muy pronto á esta admiración. + +--Volverán--dijo con tristeza--. Se han ido, pero volverán mañana... +También Elena ha visto á ciertos amigos poderosos que inspiran á los +periódicos ó tienen influencia sobre los jueces. Todos le han +prometido servirla; pero ¡ay! cuando ella está lejos, cuando no la +ven, su poder ya no es el mismo... Le han dicho que arreglarán las +cosas, y no dudo que así será por el momento; pero ¿qué puede una +mujer contra tantos enemigos?... Además, no debo consentir que mi +esposa vaya de un lado á otro defendiéndome, mientras yo permanezco +aquí encerrado. Sé á lo que se expone una mujer cuando va á solicitar +el apoyo de los hombres. No... Eso sería peor que la cárcel. + +Y por las pupilas de Torrebianca, que mostraba á veces un temor pueril +y á continuación una gran energía, pasó cierto resplandor agresivo al +pensar en los peligros á que podía verse expuesta la fidelidad de +Elena durante las gestiones hechas para salvarle. + +--La he prohibido que continúe las visitas, aunque sean á viejos +amigos de su familia. Un hombre de honor no puede tolerar ciertas +gestiones cuando se trata de su mujer... Confiémonos á la suerte, y +ocurra lo que Dios quiera. Sólo el cobarde carece de solución cuando +llega el momento decisivo. + +Robledo, que le había escuchado sin dar muestras de impaciencia, dijo +con voz grave: + +--Yo tengo una solución mejor que la tuya, pues te permitirá vivir... +Vente conmigo. + +Y lentamente, con una frialdad metódica, como si estuviera exponiendo +un negocio ó un proyecto de ingeniería, le explicó su plan. + +Era absurdo esperar que se arreglasen favorablemente los asuntos +embrollados por el suicidio de Fontenoy, y resultaba peligroso seguir +viviendo en París. + +--Te advierto que adivino lo que piensas hacer mañana ó tal vez esta +misma noche, si consideras tu situación sin remedio. Sacarás tu +revólver de su escondrijo, tomarás una pluma y escribirás dos cartas, +poniendo en el sobre de una de ellas: «Para mi esposa»; y en el sobre +de la otra: «Para mi madre». ¡Tu pobre madre que tanto te quiere, que +se ha sacrificado siempre por ti, y á cuyos sacrificios corresponderás +yéndote del mundo antes de que ella se marche!... + +El tono de acusación con que fueron dichas estas palabras conmovió á +Torrebianca. Se humedecieron sus ojos y bajó la frente, como +avergonzado de una acción innoble. Sus labios temblaron, y Robledo +creyó adivinar que murmuraban levemente: «¡Pobre mamá!... ¡Mamá mía!» + +Sobreponiéndose á la emoción, volvió á levantar Federico su cabeza. + +--¿Crees tú--dijo--que mi madre se considerará más feliz viéndome en +la cárcel? + +El español se encogió de hombros. + +--No es preciso que vayas á la cárcel para seguir viviendo. Lo que +pido es que te dejes conducir por mí y me obedezcas, sin hacerme +perder tiempo. + +Después de mirar los periódicos que estaban sobre la mesa, añadió: + +--Como creo dificilísima tu salvación, mañana mismo salimos para la +América del Sur. Tú eres ingeniero, y allá en la Patagonia podrás +trabajar á mi lado... ¿Aceptas? + +Torrebianca permaneció impasible, como si no comprendiese esta +proposición ó la considerase tan absurda que no merecía respuesta. +Robledo pareció irritarse por su silencio. + +--Piensa en los documentos que firmaste para servir á Fontenoy, +declarando excelentes unos negocios que no habías estudiado. + +--No pienso en otra cosa--contestó Federico--, y por eso considero +necesaria mi muerte. + +Ya no contuvo su indignación el español al oir las últimas palabras, y +abandonando su asiento, empezó á hablar con voz fuerte. + +--Pero yo no quiero que mueras, grandísimo majadero. Yo te ordeno que +sigas viviendo, y debes obedecerme... Imagínate que soy tu padre... Tu +padre no, porque murió siendo tú niño... Hazte cuenta que soy tu +madre, tu vieja mamá, á la que tanto quieres, y que te dice: «Obedece +á tu amigo, que es lo mismo que si me obedecieses á mí.» + +La vehemencia con que dijo esto volvió á conmover á Torrebianca, hasta +el punto de hacerle llevar las manos á los ojos. Robledo aprovechó su +emoción para decir lo que consideraba más importante y difícil. + +--Yo te sacaré de aquí. Te llevaré á América, donde puedes encontrar +una nueva existencia. Trabajarás rudamente, pero con más nobleza y más +provecho que en el viejo mundo; sufrirás muchas penalidades, y tal vez +llegues á ser rico... Pero para todo eso necesitas venir conmigo... +solo. + +Se incorporó el marqués, apartando las manos de su rostro. Luego miró +á su amigo con una extrañeza dolorosa. ¿Solo?... ¿Cómo se atrevía á +proponerle que abandonase á Elena?... Prefería morir, pues de este +modo se libraba del sufrimiento de pensar á todas horas en la suerte +de ella. + +Como Robledo estaba irritado, y en tal caso, siempre que alguien se +oponía á sus deseos, era de un carácter impetuoso, exclamó +irónicamente: + +--¡Tu Elena!... Tu Elena es... + +Pero se arrepintió al fijarse en el rostro de Federico, procurando +justificar su tono agresivo. + +--Tu Elena es... la culpable en gran parte de la situación en que +ahora te encuentras. Ella te hizo conocer á Fontenoy, ¿No es así?... +Por ella firmaste documentos que representan tu deshonra profesional. + +Federico bajó la cabeza; pero el otro todavía quiso insistir en su +agresividad. + +--¿Cómo conoció tu mujer á Fontenoy?... Me has dicho que era amigo +antiguo de su familia... y eso es todo lo que sabes. + +Aún se contuvo un momento, pero su cólera le empujó, pudiendo más que +su prudencia, que le aconsejaba callar. + +--Las mujeres conocen siempre nuestra historia, y nosotros sólo +sabemos de ellas lo que quieren contarnos. + +El marqués hizo un gesto como si se esforzase por comprender el +sentido de tales palabras. + +--Ignoro lo que quieres decir--dijo con voz sombría--; pero piensa que +hablas de mi mujer. No olvides que lleva mi nombre. ¡Y yo la amo +tanto!... + +Después quedaron los dos en silencio. Según transcurrían los minutos +parecía agrandarse la separación entre ambos. Robledo creyó +conveniente hablar para el restablecimiento de su amistosa +cordialidad. + +--Allá, la vida es dura, y sólo se conocen de muy lejos las +comodidades de la civilización. Pero el desierto parece dar un baño de +energía, que purifica y transforma á los hombres fugitivos del viejo +mundo, preparándolos para una nueva existencia. Encontrarás en aquel +país náufragos de todas las catástrofes, que han llegado lo mismo que +los que se salvan nadando, hasta poner el pie en una isla +bienaventurada. Todas las diferencias de nacionalidad, de casta y de +nacimiento desaparecen. Allá sólo hay hombres. La tierra donde yo vivo +es... la tierra de todos. + +Como Torrebianca permanecía impasible, creyó oportuno recordarle otra +vez su situación. + +--Aquí te aguardan la deshonra y la cárcel, ó lo que es peor, la +estúpida solución de matarte. Allá, conocerás de nuevo la esperanza, +que es lo más precioso de nuestra existencia... ¿Vienes? + +El marqués salió de su estupefacción, iniciando el esperado movimiento +afirmativo; pero Robledo le contuvo con un ademán para que esperase, y +añadió enérgicamente: + +--Ya sabes mis condiciones. Allá hay que ir como á la guerra: con +pocos bagajes; y una mujer es el más pesado de los estorbos en +expediciones de este género... Tu esposa no va á morir de pena porque +tú la dejes en Europa. Os escribiréis como novios; una ausencia larga +reanima el amor. Además, puedes enviarla dinero para el sostenimiento +de su vida. De todos modos, harás por ella mucho más que si te matas ó +te dejas llevar á la cárcel... ¿Quieres venir? + +Quedó pensativo Torrebianca largo rato. Después se levantó é hizo una +seña á Robledo para que esperase, saliendo de la biblioteca. + +No permaneció mucho tiempo solo el español. Le pareció oir muy lejos, +como apagadas por las colgaduras y los tabiques, voces que casi eran +gritos. Luego sonaron pasos más próximos, se levantó violentamente un +cortinaje y entró Elena en la biblioteca seguida de su esposo. + +Era una Elena transformada también por los acontecimientos. Robledo +creyó que para ella las horas habían sido igualmente largas como años. +Parecía más vieja, pero no por eso dejaba de ser hermosa. Su belleza +ajada era más sincera que la de los días risueños. Tenía el +melancólico atractivo de un ramo de flores que empiezan á marchitarse. +Habían transcurrido veinticuatro horas sin que pudiera ella dedicarse +á los cuidados de su cuerpo, y se hallaba además bajo la influencia de +incesantes emociones, unas dolorosas y otras irritantes para su amor +propio. Más que en la suerte de su marido, pensaba en lo que estarían +diciendo á aquellas horas las numerosas amigas que tenía en París. + +Arrojó violentamente á sus espaldas el cortinaje, y fué avanzando por +la biblioteca como una invasión arrolladora. Sus ojos parecieron +desafiar á Robledo. + +--¿Qué es lo que me cuenta Federico?--dijo con voz áspera--. ¿Quiere +usted llevárselo y que deje abandonada á su mujer entre tantos +enemigos?... + +Torrebianca, que al marchar detrás de ella sentía de nuevo su poder de +dominación, creyó del caso protestar para convencerla de su fidelidad. + +--Yo no te abandonaré nunca... Se lo he dicho á Manuel varias veces. + +Pero Elena no lo escuchaba, y continuó avanzando hacia Robledo. + +--¡Y yo que le tenía á usted por un amigo seguro!... ¡Mal sujeto! +¡Querer arrebatar á una mujer el apoyo de su esposo, dejándola +sola!... + +Al hablar miraba fijamente los ojos del español, como si pretendiese +contemplarse en ellos. Pero debió ver tales cosas en estas pupilas, +que su voz se hizo más suave, y hasta acabó por fingir un mohín +infantil de disgusto, amenazando al hombre con un dedo. El colonizador +permaneció impasible, encontrando, sin duda, inoportunas estas gracias +pueriles, y Elena tuvo que continuar hablando con gravedad. + +--A ver explíquese usted. Dígame cuáles son sus planes para sacar á mi +marido de aquí, llevándolo á esas tierras lejanas donde vive usted +como un señor feudal. + +Insensible á la voz y á los ojos de ella, habló Robledo fríamente, lo +mismo que si expusiese un trabajo de ingeniería. + +Había discurrido, mientras conversaba con Federico, la manera de +sacarlo de París. Buscaría al día siguiente un automóvil para él, como +si se le hubiese ocurrido de pronto emprender un viaje á España. Era +oportuno tomar precauciones. Torrebianca aún estaba libre, pero bien +podía ser que lo vigilase preventivamente la policía mientras el juez +estudiaba su culpabilidad. Aunque la frontera de España estaba lejos, +la pasarían antes de que la Justicia hubiese lanzado una orden de +prisión. Además, él tenía amigos en la misma frontera, que les +ayudarían en caso de peligro para que pudiesen llegar los dos á +Barcelona, y una vez en este puerto era fácil encontrar pasaje para la +América del Sur. + +Elena le escuchó frunciendo su entrecejo y moviendo la cabeza. + +--Todo está bien pensado--dijo--; pero en ese plan, ¿por qué ha de +incluir usted solamente á mi esposo? ¿Por qué no puedo marcharme yo +también con ustedes? + +Torrebianca quedó sorprendido por la proposición. Horas antes, al +volver Elena á casa, había mostrado una gran confianza en el porvenir +para animar á su marido y tal vez para engañarse á sí misma. Venía de +visitar á hombres que conocía de larga fecha y de recoger grandes +promesas, dadas con la galantería melancólica y protectora que +inspiran los recuerdos lejanos de amor. Como no veía otro remedio á su +situación que estas palabras, había necesitado creer en ellas, +forjándose ilusiones sobre su eficacia; pero ahora, al conocer el plan +de Robledo, todo su optimismo acababa de derrumbarse. + +Las promesas de sus amistades no eran mas que dulces mentiras; nadie +haría nada por ellos al verlos en la desgracia; la Justicia seguiría +su curso. Su marido iría á la cárcel, y ella tendría que empezar otra +vez... ¡otra vez! en un mundo extremadamente viejo, donde le era +difícil encontrar un rincón que no hubiese conocido antes... Además, +¡tantas amigas deseosas de vengarse!... + +Robledo vió pasar por sus ojos una expresión completamente nueva. Era +de miedo: el miedo del animal acosado. Por primera vez percibió en la +voz de Elena un acento de verdad. + +--Usted es el único, Manuel, que ve claramente nuestra situación; el +único que puede salvarnos... Pero lléveme á mí también. No tengo +fuerzas para quedarme... Primero mendigar en un mundo nuevo. + +Y había tal tristeza y tal mansedumbre en esta súplica, que el español +la compadeció, olvidando todo lo que pensaba contra ella momentos +antes. + +Torrebianca, como si adivinase la repentina flaqueza de su amigo, dijo +enérgicamente: + +--O te sigo con ella, ó me quedo á su lado, sin miedo á lo que ocurra. + +Aún dudó Robledo unos momentos; pero al fin hizo con su cabeza un +gesto de aceptación. Inmediatamente se arrepintió, como si acabase de +aprobar algo que le parecía absurdo. + +Empezó á reir Elena, olvidando con una facilidad asombrosa las +angustias del presente. + +--Yo siempre he adorado los viajes--dijo con entusiasmo--. Montaré á +caballo, cazaré fieras, arrostraré grandes peligros. Voy á vivir una +existencia más interesante que la de aquí; una vida de heroína de +novela. + +El español la miró como espantado de su inconsciencia. Ya no se +acordaba de Fontenoy. Parecía haber olvidado igualmente que aún estaba +en París, y de un momento á otro la policía podía entrar en la casa +para llevarse á su marido. + +Le alarmó también la enorme distancia entre la existencia real de los +que colonizan las soledades de América y las ilusiones novelescas que +se forjaba esta mujer. + +Torrebianca les interrumpió con palabras de desaliento, como si +juzgase imposible la realización del plan de su amigo. + +--Para marcharnos, necesitamos pagar antes lo que debemos. ¿Dónde +encontrar dinero?... + +Su esposa volvió á reir, haciendo al mismo tiempo gestos de estrañeza. + +--¡Pagar!... ¿Quién piensa en eso? Los acreedores esperarán. Yo +encuentro siempre una palabra oportuna para ellos... Ya les pagaremos +desde América cuando tú seas rico. + +Obsesionado por sus escrúpulos, el marqués insistió en ellos con una +tenacidad caballeresca. + +--No saldré de aquí sin que hayamos pagado á lo menos nuestra +servidumbre. Además, necesitamos dinero para el viaje. + +Hubo un largo silencio; y el marido, que seguía pensativo, dijo de +pronto, como si hubiese encontrado una solución: + +--Por suerte, tenemos tus joyas. Podemos venderlas antes de +embarcarnos. + +Miró Elena irónicamente el collar y las sortijas que llevaba en aquel +momento. + +--No llegarán á dar dos mil francos por éstas ni por las otras que +guardo. Todas falsas, absolutamente falsas. + +--Pero ¿y las verdaderas?--preguntó, asombrado, Torrebianca--. ¿Y las +que compraste con el dinero que te enviaron muchas veces de tus +propiedades en Rusia? + +Robledo creyó oportuno intervenir para que no se prolongase este +diálogo peligroso. + +--No quieras saber demasiado, y hablemos del presente... Yo pagaré á +tus domésticos; yo costearé el viaje de los dos. + +Elena le tomó ambas manos, murmurando palabras de agradecimiento. +Torrebianca, aunque conmovido por esta generosidad, insistía en no +aceptarla; pero el español cortó sus protestas. + +--Vine á París con dinero para seis meses, y me iré á las cuatro +semanas; eso es todo. + +Después añadió con una desesperación cómica: + +--Me privaré de conocer unos cuantos restoranes nuevos y de apreciar +varias marcas de vinos famosos... Ya ves que el sacrificio nada tiene +de extraordinario. + +Federico le estrechó la diestra silenciosamente, al mismo tiempo que +Elena le abrazaba y besaba con un impudor entusiástico. Todas sus +palabras eran ahora para un país desconocido, en el que no pensaba +horas antes y que admiraba ya como un paraíso. + +--¡Qué ganas tengo de verme en aquella tierra nueva, que, como dice +usted, es la tierra de todos!... + +Y mientras los esposos hablaban de sus preparativos para emprender al +día siguiente un viaje que en realidad, era una fuga, Robledo, puestos +sus ojos en ella, se dijo mentalmente: + +«¡Qué disparate acabo de hacer!... ¡Qué terrible regalo voy á llevar á +los que viven allá lejos, duramente... pero en paz!» + + * * * * * + + + + +#V# + + +Unos trabajadores aragoneses que habían emigrado á la Argentina, +llevando una guitarra como lo más precioso de su bagaje para acompañar +las coplas «sacadas de su cabeza», al verla pasar á caballo dedicaron +una canción á «la Flor de Río Negro». + +Este apodo primaveral se difundió inmediatamente por el país, y todos +llamaron así á la hija del dueño de la estancia de Rojas; pero su +verdadero nombre era Celinda. + +Tenía diez y siete años, y aunque su estatura parecía inferior á la +correspondiente á su edad, llamaba la atención por sus ágiles miembros +y la energía de sus ademanes. + +Muchos hombres del país, que admiraban lo mismo que los orientales la +obesidad femenil, considerando una exuberancia de carnes como el +acompañamiento indispensable de toda hermosura, hacían gestos de +indiferencia al escuchar los elogios que dedicaban algunos á la niña +de Rojas. Admitían su rostro gracioso y picaresco, con la nariz algo +respingada, la boca de un rojo sangriento, los dientes muy blancos y +puntiagudos, y unos ojos enormes, aunque demasiado redondos. Pero +aparte de su carita... ¡nada de mujer! «Es igualmente lisa por +delante y por el revés--decían--. Parece un muchacho.» + +Efectivamente, á cierta distancia la tomaban por un hombrecito, pues +iba vestida siempre con traje masculino, y montaba caballos bravos á +estilo varonil. A veces agitaba un lazo sobre su cabeza lo mismo que +un peón, persiguiendo alguna yegua ó novillo de la hacienda de su +padre, don Carlos Rojas. + +Éste, según contaban en el país, pertenecía á una familia antigua de +Buenos Aires. De joven había llevado una existencia alegre en las +principales ciudades de Europa. Luego se casó; pero su vida doméstica +en la capital de la Argentina resultaba tan costosa como sus viajes de +soltero por el viejo mundo, perdiendo poco á poco la fortuna heredada +de sus padres en gastos de ostentación y en malos negocios. Su esposa +había muerto cuando él empezaba á convencerse de su ruina. Era una +señora enfermiza y melancólica, que publicaba versos sentimentales, +con un seudónimo, en los periódicos de modas, y dejó como recuerdo +poético á su hija única el nombre de Celinda. + +El señor Rojas tuvo que abandonar la estancia heredada de sus padres, +cerca de Buenos Aires, cuyo valor ascendía á varios millones. Pesaban +sobre ella tres hipotecas, y cuando los acreedores se repartieron el +producto de su venta no quedó á don Carlos otro recurso que alejarse +de la parte más civilizada de la Argentina, instalándose en Río Negro, +donde era poseedor de cuatro leguas de tierra compradas en sus tiempos +de abundancia, por un capricho, sin saber ciertamente lo que adquiría. + +Muchos hombres arruinados ven de pronto en la agricultura un medio de +rehacer sus negocios, á pesar de que ignoran lo más elemental para +dedicarse al cultivo de la tierra. Este criollo, acostumbrado á una +vida de continuos derroches en París y en Buenos Aires, creyó poder +realizar el mismo milagro. Él, que nunca había querido preocuparse de +la administración de una estancia cerca de la capital, con inagotables +prados naturales en los que pastaban miles de novillos, tuvo que +llevar la vida dura y sobria del jinete rústico que se dedica al +pastoreo en un país inculto. Lo que sus abuelos habían hecho en los +ricos campos inmediatos á Buenos Aires, donde el cielo derrama su +lluvia oportunamente, tuvo que repetirlo Rojas bajo el cielo de bronce +de la Patagonia, que apenas si deja caer algunas gotas en todo el año +sobre las tierras polvorientas. + +El antiguo millonario sobrellevaba con dignidad su desgracia. Era un +hombre de cincuenta años, más bien bajo que alto, la nariz aguileña y +la barba canosa. En medio de una existencia ruda conservaba su +primitiva educación. Sus maneras delataban á la persona nacida en un +ambiente social muy superior al que ahora le rodeaba. Como decían en +el inmediato pueblo de la Presa, era un hombre que, vistiese como +vistiese, tenía aire de señor. Llevaba casi siempre botas altas, gran +chambergo y poncho. Pendiente de su diestra se balanceaba el pequeño +látigo de cuero, llamado rebenque. + +Los edificios de su estancia eran modestos. Los había construido á la +ligera, con la esperanza de mejorarlos cuando aumentase su fortuna; +pero, como ocurre casi siempre en las instalaciónes campestres, estas +obras provisionales iban á durar más años tal vez que las levantadas +en otras partes como definitivas. Sobre las paredes de ladrillo +cocido, sin revoque exterior, ó de simples adobes, se elevaban las +techumbres hechas con planchas de cinc ondulado. En el interior de la +casa del dueño los tabiques sólo llegaban á cierta altura, dejando +circular el aire por toda la parte alta del edificio. Las +habitaciones eran escasas en muebles. La pieza que servía de salón, +despacho y comedor, donde don Carlos recibía á sus visitas, estaba +adornada con unos cuantos rifles y pieles de pumas cazados en las +inmediaciones. El estanciero pasaba gran parte del día fuera de la +casa, inspeccionando los corrales de ganado más inmediatos. De pronto +ponía al galope su caballejo incansable, para sorprender á los peones +que trabajaban en el otro extremo de su propiedad. + +Una mañana sintió impaciencia al ver que había pasado la hora habitual +de la comida sin que Celinda volviese á la estancia. + +No temía por ella. Desde que su hija llegó á Río Negro, teniendo ocho +años, empezó á vivir á caballo, considerando la planicie desierta como +su casa. + +--Es peligroso ofenderla--decía el padre con orgullo--. Maneja +revólver y tira mejor que yo. Además, no hay persona ni animal que se +le escape cuando tiene un lazo en la mano. Mi hija es todo un hombre. + +La vió de pronto corriendo por la línea que formaban la llanura y el +cielo al juntarse. Parecía un pequeño jinete de plomo escapado de una +caja de juguetes. Delante de su caballito corría un toro en miniatura. +El grupo galopador fué creciendo con una rapidez maravillosa. En esa +llanura inmensa, todo lo que se movía cambiaba de tamaño sin +gradaciones ordenadas, desorientando y aturdiendo los ojos todavía no +acostumbrados á los caprichos ópticos del desierto. + +Llegó la joven dando gritos y agitando el lazo para excitar la marcha +de la res que venía persiguiendo, hasta que la obligó á refugiarse en +un cercado de maderos. Luego echó pie á tierra y fué á encontrarse con +su padre; pero éste, después de recibir un beso de ella, la repelió, +mirando con severidad el traje varonil que llevaba. + +--Te he dicho muchas veces que no quiero verte así. Los pantalones se +han hecho para los hombres, ¡creo yo!... y las «polleras» para las +mujeres. No puedo tolerar que una hija mía vaya como esas cómicas que +aparecen en las vistas del biógrafo. + +Celinda recibió la reprimenda bajando los ojos con graciosa +hipocresía. Prometió obedecer á su padre, conteniendo al mismo tiempo +su deseo de reir. Precisamente pensaba á todas horas en las amazonas +con pantalones que figuran en los _films_ de los Estados Unidos, y +había echado largas galopadas para ir hasta Fuerte Sarmiento, el +pueblo más inmediato, donde los cinematografistas errabundos +proyectaban sobre una sábana, en el café de su único hotel, historias +interesantes que le servían á ella para estudio de las últimas modas. + +Durante la comida le preguntó don Carlos si había estado cerca de la +Presa y cómo marchaban los trabajos en el río. + +Una esperanza de volver á ser rico, cada vez más probable, hacía que +el señor Rojas, antes melancólico y desesperanzado, sonriese desde los +últimos meses. Si los ingenieros del Estado conseguían cruzar con un +dique el río Negro, los canales que estaban abriendo un español +llamado Robledo y otro socio suyo fecundarían las tierras compradas +por ellos junto á su estancia, y él podría aprovechar igualmente dicha +irrigación, lo que aumentaría el valor de sus campos en proporciones +inauditas. + +Le escuchó Celinda con la indiferencia que muestra la juventud por los +asuntos de dinero. Además, don Carlos tuvo que privarse del placer de +continuar haciendo suposiciones sobre su futura riqueza al ver á una +mestiza de formas exuberantes, carrilluda, con los ojos oblicuos y una +gruesa trenza de cabello negro y áspero que se conservaba sobre sus +enormes prominencias dorsales para seguir descendiendo. + +Al entrar en el comedor dejó junto á la puerta un saco lleno de ropa. +Luego se abalanzó sobre Celinda, besándola y mojando su rostro con +frecuentes lagrimones. + +--¡Mi patroncita preciosa!... ¡Mi niña, que la he querido siempre como +una hija!... + +Conocía á Celinda desde que ésta llegó al país y entró ella en la +estancia como doméstica. Le resultaba doloroso separarse de la +señorita, pero no podía transigir más tiempo con el carácter de su +padre. + +Don Carlos era violento en el mandar y no admitía objeciones de las +mujeres, sobre todo cuando ya habían pasado de cierta edad. + +--El patrón aún está muy verde--decía Sebastiana á sus amigas--; y +como una ya va para vieja, resulta que otras más tiernas son las que +reciben las sonrisas y las palabras lindas, y para mí sólo quedan los +gritos y el amenazarme con el rebenque. + +Después de besuquear á la joven, miró Sebastiana á don Carlos con una +indignación algo cómica, añadiendo: + +--Ya que el patrón y yo no podemos avenirnos, me voy á la Presa, á +servir donde el contratista italiano. + +Rojas levantó los hombros para indicar que podía irse donde quisiera, +y Celinda acompañó á su antigua criada hasta la puerta del edificio. + +A media tarde, cuando don Carlos hubo dormido la siesta en una +mecedora de lona y leído varios periódicos de Buenos Aires, de los que +traía el ferrocarril á este desierto tres veces por semana, salió de +la casa. + +Atado á un poste del tejadillo sobre la puerta, estaba un caballo +ensillado. El estanciero sonrió satisfecho al darse cuenta de que la +silla era de mujer. Celinda apareció vestida con falda de amazona. +Envió á su padre un beso con la punta del rebenque, y sin apoyarse en +el estribo ni pedir ayuda á nadie, se colocó de un salto sobre el +aparejo femenil, haciendo salir su caballo á todo galope hacia el río. + +No fué muy lejos. Se detuvo en el lado opuesto de un grupo de sauces, +donde encontró atado otro caballo con silla de hombre, el mismo que +montaba en la mañana. Celinda, echando pie á tierra, se despojó de su +traje femenil, apareciendo con pantalones, botas de montar, camisa y +corbata varoniles. Sonreía de su desobediencia al «viejo», pues así +llamaba ella á su padre, según costumbre del país. + +Temía la posible extrañeza de otro hombre y deseaba evitarla. Este +hombre la había conocido siempre vestida de muchacho, tratándola á +causa de ello con una confianza amistosa. ¡Quién sabe si al verla con +faldas, lo mismo que una señorita, experimentaría cierta timidez, +mostrándose ceremonioso y evitando finalmente nuevos encuentros con +ella!... + +Dejó su traje femenil sobre el caballo que la había traído y montó +alegremente en el otro, oprimiéndole los flancos con sus piernas +nerviosas, al mismo tiempo que echaba en alto el lazo atado á la +silla, formando una espiral de cuerda sobre su cabeza. + +Galopó por la orilla del río, junto á los añosos sauces que encorvaban +sus cabelleras sobre el deslizamiento de la corriente veloz. Este +camino líquido, siempre solitario, que venía de los ventisqueros de +los Andes junto al Pacífico, para derramarse en el Atlántico, había +recibido su nombre, según algunos, á causa de las plantas obscuras +que cubren su lecho, dando un color verdinegro á las aguas hijas de +las nieves. + +El milenario rodar de su curso había ido cortando la meseta con una +profunda hondonada de una legua ó dos de anchura. El río corría por +esta profundidad entre dos aceras formadas con los aportes de su +légamo durante las grandes inundaciones. Estas dos orillas desiguales +eran de tierra fértil y suelta, pródiga para el cultivo allí donde +recibía la humedad de las aguas inmediatas. Más lejos se levantaba el +suelo, formando el acantilado amarillento de dos murallas sinuosas que +se miraban frente á frente. La de la izquierda era el último límite de +la Pampa. En la orilla opuesta empezaba la meseta patagónica, de fríos +glaciales, calores asfixiantes, huracanes crueles y áspera vegetación, +que sólo permite alimentarse á los rebaños cuando disponen de +extensiones enormes. + +Toda la vida del país estaba reconcentrada en la ancha hendidura +abierta por las aguas que forma la línea fronteriza entre la Pampa y +la Patagonia. Las dos cintas de terreno de sus orillas representaban +miles de kilómetros de suelo fértil aportado por el río en su viaje de +los Andes al mar. En una sección de este barranco inmenso era donde +trabajaban los hombres para elevar el nivel de las aguas unos cuantos +metros, fecundando los campos próximos. + +Celinda daba gritos para excitar al caballo, como si necesitase +comunicarle su alegría. Iba al encuentro de lo que más le interesaba +en todo el país. Al seguir una revuelta del río se abrió la superficie +de éste ante sus ojos, formando una laguna tranquila y desierta. En +último término, donde se estrechaban sus orillas aprisionando y +alborotando las aguas, vió los férreos perfiles de varias máquinas +elevadoras, así como las techumbres de cinc ó de paja de una +población. Era el antiguo campamento de la Presa, que se transformaba +rápidamente en un pueblo. Todas sus construcciones parecían aplastadas +sobre el suelo, sin una torrecilla, sin un doble piso que animase su +platitud monótona. + +Como la curiosidad de la joven no llegaba hasta el pueblo, refrenó la +velocidad de su caballo y marchó al paso hacia unos grupos de hombres +que trabajaban lejos del río, casi en el sitio donde empezaba á +remontarse la llanura, iniciando la ladera de la altiplanicie +correspondiente á la Pampa. + +Estos peones, unos de origen europeo, otros mestizos, removían y +amontonaban la tierra, abriendo pequeños canales para la irrigación. +Dos máquinas, acompañadas por el mugido de sus motores, excavaban +igualmente el suelo para facilitar el trabajo humano. + +Miró Celinda en torno á ella con ojos de exploradora, y volviendo su +espalda á las cuadrillas de trabajadores, se dirigió hacia un hombre +aislado en una pequeña altura. Este hombre ocupaba un catrecillo de +lona ante una mesa plegadiza. Iba vestido con traje de campo y botas +altas. Tenía un gran sombrero caído á sus pies y apoyaba la frente en +una mano, estudiando los papeles puestos sobre la mesilla. + +Era un joven rubio, de ojos claros. Su cabeza hacía recordar las de +los atletas griegos tales como las ha eternizado la escultura, tipo +que reaparece con una frecuencia inexplicable en las razas nórdicas de +Europa: la nariz recta, la cabellera de cortos rizos invadiendo la +frente baja y ancha, el cuello vigoroso. Se hallaba tan ensimismado en +el estudio de sus papeles, que no vió llegar á Flor de Río Negro. + +Esta había desmontado sin abandonar su lazo. Con la astucia y la +ligereza de un indio empezó á marchar á gatas por la suave pendiente, +sin que el más leve ruido denunciase su avance. A pocos metros de +aquel hombre se incorporó, riendo en silencio de su travesura, +mientras hacía dar vueltas al lazo con vigorosa rotación, dejándolo +escapar al fin. El círculo terminal de la cuerda cayó sobre el joven, +estrechándose hasta sujetarlo por mitad de sus brazos, y un ligero +tirón le hizo vacilar en su asiento. + +Miró enfurecido en torno é hizo un ademán para defenderse; pero su +cólera se trocó en risueña sorpresa al mismo tiempo que llegaba á sus +oídos una carcajada fresca é insolente. + +Vió á Celinda que celebraba su broma tirando del lazo; y para no ser +derribado, tuvo que marchar hacia la amazona. Ésta, al tenerle junto á +ella, dijo con tono de excusa: + +--Como no nos vemos hace tanto tiempo, he venido para capturarle. Así +no se me escapará más. + +El joven hizo gestos de asombro y contestó con una voz lenta y algo +torpe, que estropeaba las sílabas, dándolas una pronunciación +extranjera: + +--¡Tanto tiempo!... ¿No nos hemos visto esta mañana? + +Ella remedó su acento al repetir sus palabras: + +--¡Tanto tiempo!... Y aunque así sea, gringo desagradecido, ¿le parece +á usted poca cosa no haberse visto desde esta mañana? + +Los dos rieron con un regocijo infantil. + +Habían retrocedido hasta donde aguardaba el caballo, y Celinda se +apresuró á montar en él, como si se considerase humillada y desarmada +permaneciendo á pie. Además, «el gringo», á pesar de su alta estatura, +quedaba de este modo con la cabeza al nivel de su talle, lo que +proporcionaba á Flor de Río Negro la superioridad de poder mirarlo de +arriba abajo. + +Como aún tenía el extranjero el círculo de cuerda alrededor de su +busto, Celinda quiso libertarle de tal opresión. + +--Oiga, don Ricardo; ya estoy cansada de que sea mi esclavo. Voy á +dejarle libre, para que trabaje un poquito. + +Y sacó el lazo por encima de sus hombros; pero al ver que el joven +permanecía inmóvil, como si en su presencia perdiese toda iniciativa, +le presentó la mano derecha con una majestad cómica: + +--Bese usted, mister Watson, y no sea mal educado. Aquí en el desierto +va usted perdiendo las buenas maneras que aprendió en su Universidad +de California. + +Rió él ingeniero del tono solemne de la muchacha y acabó por besar su +mano. Pero la miraba con la bondad protectora de las personas mayores +que se complacen celebrando las malicias de una niña traviesa, y esto +pareció contrariar á la hija de Rojas. + +--Acabaré por reñir con usted. Se empeña en tratarme como una +muchachita, cuando soy la primera dama del país, la princesa doña Flor +de Río Negro. + +Continuaba Watson sus risas, y esta insistencia venció finalmente la +fingida gravedad de la joven. Los dos unieron sus carcajadas; pero la +señorita Rojas mostró á continuación un interés maternal, que le hizo +enterarse minuciosamente de la vida que llevaba su amigo. + +--Trabaja usted demasiado, y yo no quiero que se canse, ¿sabe, +gringuito?... Es mucho quehacer para un hombre solo. ¿Cuándo viene su +amigo Robledo?... De seguro que estará divirtiéndose allá en París. + +Watson habló también con seriedad al oir el nombre de su asociado. +Estaba ya de regreso y llegaría de un momento á otro. En cuanto á su +trabajo, no lo consideraba anonadador. Él había hecho cosas más +difíciles y penosas en otras tierras. Mientras los ingenieros del +gobierno no terminasen el dique, lo que trabajaban Robledo y él era +únicamente para ganar tiempo, pues los canales de nada podían servir +sin el agua del río. + +Habían empezado á caminar, é insensiblemente se dirigieron hacia el +pueblo. Ricardo marchaba á pie, con una mano apoyada en el cuello del +caballo y los ojos en alto, para ver á Celinda mientras hablaba. Los +peones, dando por terminado el trabajo, recogían sus herramientas. +Como los dos querían evitar un encuentro con los grupos que regresaban +al pueblo, siguieron avanzando lejos del río, por donde empezaba á +elevarse el terreno, formando la pendiente de la altiplanicie pampera. + +Al subir la hinchazón de un contrafuerte de esta muralla que se perdía +de vista, contemplaron á sus pies todo el antiguo campamento +convertido en pueblo y la amplitud lacustre formada por el río ante el +estrecho donde iba á construirse el dique. + +El campamento era un conglomerado de viviendas levantadas sin orden: +chozas hechas de adobes con cubierta de paja, casas de ladrillo con +techos de ramaje ó de cinc, tiendas de lona. Las construcciones más +cómodas eran de madera y desarmables, estando ocupadas por los +ingenieros, los capataces y otros empleados. Por encima de todas las +viviendas emergía una casa de madera montada sobre pilotes, con una +galería exterior ante sus cuatro fachadas: un _bengalow_ desembarcado +en Bahía Blanca semanas antes por encargo del italiano Pirovani, +contratista de las obras del dique. + +Así que empezaba á anochecer, las calles de este pueblo improvisado, +desiertas durante el día, se poblaban instantáneamente con la variada +muchedumbre de los peones. Los grupos, al volver de los diversos +lugares donde habían estado trabajando, se encontraban y se +confundían, siguiendo la misma dirección. + +Una casa de madera, que por su tamaño era la única que podía +compararse con la del contratista, los iba atrayendo á todos. Sobre su +puerta había un rótulo, hecho en letras caligráficas: «Almacén del +Gallego». Este gallego era, en realidad, andaluz; pero todos los +españoles que van á la Argentina deben ser forzosamente gallegos. Al +mismo tiempo que despacho de bebidas era tienda de los más diversos +artículos comestibles y suntuarios. Su dueño se ofendía cuando las +gentes llamaban «boliche» á lo que él daba el título de «almacén»; +pero todos en el pueblo seguían designando al establecimiento con el +nombre primitivo de su modesta fundación. + +Un grupo de parroquianos fieles ocupaba por derecho propio las +cercanías del mostrador. Unos eran emigrantes de Europa que habían +rodado por las tres Américas, desde el Canadá á la Tierra del Fuego. +Otros, mestizos ó blancos, vueltos al estado primitivo después de +largos años de existencia en el desierto: hombres de perfil aguileño, +gran barba y luenga cabellera, tocados con amplios chambergos y +llevando un cinturón de cuero adornado con monedas de plata, dentro +del cual ocultaban, á medias nada más, el revólver y el cuchillo. + +Fuera del boliche--ahora almacén--, unas en espera de sus maridos para +que no bebiesen demasiado, y otras al atisbo de los compañeros de sus +noches, estaban las bellezas más notables de la Presa, mestizas de tez +de canela y ojos de brasa, con cabelleras duras de color de tinta y +dientes de luminosa blancura, unas exageradamente gordas; otras +absurdamente flacas, como si acabasen de salir de una población +sitiada por hambre ó como si una llama interior devorase sus jugos. + +Empezaron á brillar luces en las casas, perforando con sus rojas +punzadas la gasa violeta del crepúsculo. Celinda y su acompañante +contemplaban el pueblo y el río silenciosamente, como si temieran +cortar con sus voces la calma melancólica del ocaso. + +--Váyase, señorita Rojas--dijo él de pronto, repeliendo la dulce +influencia del ambiente--. Va á cerrar la noche y su estancia se halla +lejos. + +Se resistió Celinda á reconocer la posibilidad de un peligro para +ella. Ni los hombres ni la noche podían inspirarle miedo. Pero al fin +se despidió de Watson y puso su caballo al galope. + +Entró Ricardo en la Presa por un descampado que sus habitantes +consideraban como la calle principal; aunque en esta población +reciente, todas las vías resultaban principales á causa de su enorme +amplitud. + +El gobierno previsor de Buenos Aires no toleraba que los pueblos +surgidos en el desierto tuviesen calles de menos de veinte metros de +anchura. ¡Quién podía adivinar si serían algún día grandes +ciudades!... Y mientras llegaba esto, las viviendas bajas y de un solo +piso permanecían separadas de las de enfrente por un espacio enorme +que barrían en línea recta los huracanes glaciales ó entoldaban con su +niebla las columnas de polvo. Unas veces el sol hacía arder el suelo, +levantando ante el paso del transeúnte nubes rumorosas de moscas; +otras, los charcos de las rarísimas lluvias obligaban á los habitantes +á marchar con agua hasta la rodilla para ver al vecino de enfrente. + +Según avanzaba Watson entre las dos filas de viviendas, fué +encontrando á los principales personajes del pueblo. Primeramente vió +al señor de Canterac, un francés, antiguo capitán de artillería, que, +según afirmaban muchos que se decían amigos suyos, se había visto +obligado á marcharse de su patria á consecuencia de ciertos asuntos +de índole privada. Ahora servía como ingeniero al gobierno argentino, +en obras remotas y penosas de las que huían sus colegas hijos del +país. + +Era un hombre de cuarenta años, enjuto de cuerpo, con el pelo y el +bigote algo canosos, pero conservando un aspecto juvenil. Tenía al +andar cierto aire marcial, como si aún vistiese uniforme, y se +preocupaba de la elegancia de su indumento, á pesar de que vivía en el +desierto. + +Había entrado á caballo por la llamada calle principal, vistiendo un +elegante traje de jinete y cubierta la cabeza con un casco blanco. Al +ver á Watson echó pie á tierra para caminar junto á él, sosteniendo á +su caballo de las riendas, al mismo tiempo que examinaba unos dibujos +del americano. + +--¿Y Robledo, cuándo vuelve?--preguntó. + +--Creo que llegará de un momento á otro. Tal vez ha desembarcado hoy +en Buenos Aires. Vienen con él unos amigos. + +El francés siguió examinando los planos del joven, sin dejar de andar, +hasta que llegaron frente á la pequeña casa de madera que le servía de +alojamiento. Allí entregó las riendas con una brusquedad de cuartel á +su criado mestizo, y antes de meterse en su vivienda dijo á Ricardo: + +--Creo que sólo nos faltan seis meses para terminar la primera presa +en el río, y Robledo y usted podrán regar inmediatamente una parte de +sus tierras. + +Continuó Watson la marcha hacia su casa; pero á los pocos pasos hizo +alto para responder al saludo de un hombre todavía joven, vestido con +traje de ciudad, y que tenía el aspecto especial de los oficinistas. +Llevaba anteojos redondos de concha, y sostenía bajo un brazo muchos +cuadernos y papeles sueltos. Parecía uno de esos empleados laboriosos, +pero rutinarios, incapaces de iniciativas ni de grandes ambiciones, +que viven satisfechos y como pegados á su mediocre situación. + +Se llamaba Timoteo Moreno y era nacido en la República Argentina, de +padres españoles. El Ministerio de Obras Públicas lo había enviado +como representante administrativo á las obras de la Presa, y él era el +encargado de pagar al contratista Pirovani las sumas debidas por el +gobierno. + +Después que saludó á Watson se dió una palmada en la frente y quiso +retroceder, mirando al mismo tiempo sus papeles. + +--He olvidado dejar en casa del capitán Canterac el cheque sobre París +que le entrego todos los meses. + +Luego hizo un movimiento de hombros y continuó andando junto al +norteamericano. + +--Se lo daré cuando vuelva á mi casa. De todos modos, no tenemos +correo hasta pasado mañana. + +Estaban frente al _bengalow_ habitado por el hombre más rico del +campamento, y vieron cómo salía éste y se acodaba en la barandilla de +una de las galerías. Luego, al reconocerlos, bajó apresuradamente la +escalinata de madera. + +El italiano Enrico Pirovani había llegado á la Argentina como obrero +diez años antes, y era tenido ya por uno de los hombres más ricos del +territorio patagónico que se extiende desde Bahía Blanca á la frontera +andina de Chile. Todos los Bancos respetaban su firma. No pasaba de +los cuarenta años; llevaba el rostro afeitado; era grande y musculoso, +pero empezaba á mostrar la blandura naciente de los organismos +invadidos por la grasa. Tenía el aspecto del trabajador manual que ha +hecho fortuna y no puede ocultar cierta tosquedad reveladora de su +origen. Lucía numerosas sortijas, así como una gran cadena de reloj, y +su traje siempre era flamante. + +Estrechó las manos de los dos y dirigió á continuación una mirada de +interés á los papeles que traía Moreno. El contratista y el empleado +del gobierno se veían todas las semanas para hablar de los trabajos. + +Insistió el italiano en invitar á Ricardo á que entrase en su casa +para beber una copa. + +--Aunque soy viudo y estoy solo, procuro que mi vivienda tenga cierto +_confort_, lo mismo que una de Buenos Aires. Entre á verla. He +comprado nuevas cosas. La última vez no la visitó usted toda. + +Watson tuvo que seguirle, convencido de que daría un disgusto al +contratista si no admiraba una vez más su casa. Subieron los peldaños +de madera y entraron en el comedor, cuyos muebles elegantes resultaban +demasiado pesados y vistosos. + +Pirovani los enseñó con vanidad, golpeándolos para ensalzar los +méritos del roble y elevando los ojos al techo mientras aludía á sus +precios. Luego les mostró el salón--amueblado igualmente con exceso, +pues había que marchar tortuosamente entre tantos sillones y +mesillas--y un dormitorio, que parecía pertenecer por lo vistoso á una +hembra de vida galante. + +En todas estas piezas se notaba el rudo contraste entre la suntuosidad +abrumadora de los muebles y la modestia de los tabiques, cubiertos de +un papel ordinario. + +--¡Lo que me ha costado todo esto!--dijo el contratista con un orgullo +pueril--. Pero usted, don Ricardo, que es un joven de buena familia y +ha visto mucho, ¿no es verdad que lo encuentra muy... _chic_? + +Al volver al comedor, una criadita indígena, con larga trenza +colgando sobre la espalda, puso en la mesa botellas y copas. + +--Ahora--continuó el italiano--voy á tomar como «gobernanta» á +Sebastiana, la de la estancia de Rojas. Esta casa exige una mujer +inteligente que se encargue de dirigirla. + +Watson no quiso aceptar una segunda copa. Debía irse para que aquellos +hombres hablasen de los trabajos por cuenta del Estado. + +Al salir de la casa había cerrado ya la noche, y toda la vida del +antiguo campamento parecía reconcentrarse en el boliche. Su doble +puerta extendía sobre el suelo dos rectángulos rojos, que eran la +iluminación más fuerte del pueblo. + +Los parroquianos venerables bebían de pie junto al mostrador, un +español tocaba el acordeón y otros trabajadores europeos bailaban con +las mestizas valses y polcas. Abundaban los chilenos, venidos del otro +lado de la Cordillera, para escapar después de unos cuantos días de +trabajo, arrastrados por su eterna manía ambulatoria. Eran gentes +inquietantes por la facilidad con que tiraban del cuchillo, sin dejar +por eso de sonreir y hablar melosamente. En otro grupo estaban los +hombres del país, con barbas, poncho y grandes espuelas, jinetes +errabundos que nadie sabía de qué vivían ni tampoco dónde eran +nacidos. Imitaban á los antiguos gauchos, llevando el ancho cinturón +de cuero adornado con arabescos de monedas de plata, que les servía +para guardar sus armas. + +Todos estos americanos aceptaban con despectivo silencio el acordeón y +los bailes de _gallegos_ y de _gringos_, hasta que al fin cualquiera +de su clase reclamaba á gritos los bailes de la tierra. Esta +exigencia, hecha con tono amenazador, obligaba á retirarse á las +parejas que danzaban agarradas, á estilo europeo. Unas veces era el +_pericón_ ó el _gato_, antiguos bailes argentinos, lo que danzaban los +hijos del país; pero las más de las noches la _cueca_ chilena +enardecía horas enteras, con su palmoteo y sus gritos, al público del +boliche. + +El dueño del establecimiento entregaba dos guitarras, guardadas +cuidadosamente debajo del mostrador. Los guitarristas iban á sentarse +en el suelo; pero inmediatamente acudía una mestiza para ofrecerles, +como sillones honoríficos, dos cráneos de caballo. + +Eran los mejores asientos de la casa. Había también un par de sillas +para cuando llegaba el comisario de policía ó alguna otra autoridad, +pero algo desvencijadas é inseguras. Los esqueletos abandonados en el +campo proporcionaban asientos más sólidos y durables. + +Al son de las guitarras empezaban á formarse las parejas de la danza +chilena. Las bailarinas tenían un pañuelo en una mano, y con la otra +levantaban un poco su falda para dar vueltas lentamente. Los hombres +ostentaban también en su diestra un pañuelo de color, comunicándole un +movimiento rotatorio al mismo tiempo que bailaban en torno á la mujer. +Era una repetición de la danza de las épocas primitivas; la eterna +historia del macho persiguiendo á la hembra. Ellas bailaban trazando +pequeños círculos para huir del hombre, y éste las acosaba y envolvía +girando en una órbita más amplia. + +Las mestizas que no habían salido á bailar palmoteaban incesantemente, +acompañando el runruneo de las guitarras. De vez en cuando una de +ellas entonaba la copla de la _cueca_, y los hombres daban alaridos, +arrojando sus sombreros. + +Un jinete desmontó frente al boliche, atando su caballo á un poste del +sombraje. Al entrar recibió su rostro la luz roja de los quinqués que +colgaban del techo, y muchos hombres le saludaron respetuosamente. + +Llevaba el poncho y las grandes espuelas de los jinetes del país. Su +perfil aguileño y su tez hacían recordar á los arabes de origen puro. +La barba y la cabellera eran en él luengas, negras y rizosas. Este +hombre, cuya edad no parecía más allá de los treinta años, podía ser +tenido por hermoso; pero su rostro se contraía algunas veces con un +gesto repelente, y sus grandes ojos obscuros brillaban con una +expresión imperiosa y cruel. Le apodaban _Manos Duras_, nombre famoso +en el país y resultaba un vecino inquietante, pues vivía de vender +reses, y nadie lograba averiguar dónde había hecho antes sus compras. + +Algunos viejos, conocedores de su origen, lo declaraban nacido en la +Pampa Central. Sus padres, sus abuelos, toda su familia, habían sido +personas excelentes, «gauchos buenos», que vivían de la crianza de la +propia «hacienda». Pero Manos Duras había nacido para ser «gaucho +malo», ladrón de reses y matón. En vano su padre, hombre de bien, le +daba buenos consejos y sanos ejemplos. + +Un antiguo parroquiano del boliche resumía con gravedad filosófica la +ineficacia de estos esfuerzos valiéndose de un refrán del país: + +«Al que nace barrigón, es en balde que lo fajen.» + +El dueño del almacén, al verle entrar, le presentó un vaso de ginebra, +y los gauchos de peor catadura se llevaron una mano al sombrero para +saludarle, como si fuese su jefe. Los trabajadores europeos le miraron +con curiosidad, repitiendo su nombre, y las mestizas fueron hacia él, +sonriendo como esclavas. + +Manos Duras acogió este recibimiento con cierta altivez. Una de las +mujeres se apresuró á ofrecerle un asiento de honor, y trajo otro +cráneo de caballo. Se acomodó el terrible gaucho en él, teniendo en +torno á los demás parroquianos sentados en el suelo. + +Continuó la _cueca_, interrumpida un momento por la aparición de Manos +Duras, y no cesó al entrar un nuevo personaje, acogido con grandes +reverencias por el dueño del establecimiento desde el otro lado del +mostrador. + +Era don Roque, comisario de policía de la Presa y único representante +de la autoridad argentina en el pueblo y sus alrededores. El +gobernador del territorio de Río Negro vivía en una población á +orillas del Atlántico, para llegar á la cual era preciso un viaje de +doce días á caballo; seis veces más de lo que se necesitaba para +trasladarse á Buenos Aires por ferrocarril. A causa de esto, el +comisario disfrutaba de la mejor de las independencias: la del olvido. +El gobernador vivía demasiado lejos para mandarle. Su jefe más +inmediato era el ministro del Interior, residente en la capital de la +República; pero se hallaba demasiado alto para ocuparse de su +existencia. + +En realidad, no abusaba de su poder, ni disponía tampoco de medios +para hacerlo sentir exageradamente á los demás. Era un señor grueso, +bondadoso, de trato campechano: un burgués de Buenos Aires venido á +menos que había pedido un empleo para poder vivir, resignándose á +aceptarlo en la Patagonia. Llevaba traje de ciudad, pero con el +aditamento de botas altas y gran sombrero, creyendo haber conseguido +con esto el aspecto que exigía su cargo. Un revólver bien á la vista +de todos, sobre el chaleco, era la única insignia de su autoridad. + +Se desprendió el español de la mejor silla de su establecimiento, +guardada detrás del mostrador para las visitas extraordinarias, y el +comisario fué á colocarse junto á Manos Duras. Éste saludó quitándose +el sombrero, pero sin moverse del cráneo que le servía de asiento. + +Los dos hombres conversaron, mientras continuaba el baile. Don Roque +empezó á fumar un gran cigarro, ofrecido por el gaucho con ademanes de +gran señor. + +--Hay quien asegura--dijo en voz baja--que eres tú el que robó la +semana pasada tres novillos en la estancia de Pozo Verde. Eso no está +en mi jurisdicción, pues pertenece á Río Colorado; pero mi compañero +el comisario de allá sospecha que eres tú el del robo. + +Manos Duras siguió fumando en silencio, escupió, y dijo al fin: + +--Calumnias de los que desean que no venda carne al campamento de la +Presa. + +--Le han dicho también al gobernador del territorio que eres tú el que +mató hace meses á los dos comerciantes turcos. + +El gaucho levantó los hombros y contestó con frialdad, como si +quisiera dar fin á este diálogo: + +--¡Me han atribuido tantos crímenes, sin poder probarme ninguno!... + +Continuó el baile en el «Almacén del Gallego» hasta las diez de la +noche. En un país donde todos se levantaban con el alba, equivalía +esta hora á las de la madrugada, en que terminan las fiestas de las +grandes ciudades. + +Los personajes más importantes del campamento tampoco dormían. Estaban +con la pluma en la mano y el pensamiento muy lejos. + +El ingeniero Canterac, apoyando un codo en su mesa y con los ojos +entornados, creía ver el remoto París y en él una casa vecina al Campo +de Marte, cuyo quinto piso estaba ocupado por su esposa y sus hijos. + +Era una señora de aspecto triste, con el pelo canoso y el rostro +todavía fresco. A sus lados estaban sentadas dos niñas. Un muchacho de +catorce años, su hijo mayor, de pie ante ella, escuchaba sus +palabras... Y la madre acababa por mostrarles sobre el canapé de su +modesto salón un retrato que representaba á Canterac joven, con +uniforme militar. El amueblado de las habitaciones, lo mismo que los +trajes de todos ellos, revelaban una existencia modesta pero ordenada, +digna y con cierta distinción. + +Conmovido el ingeniero por las visiones que él mismo iba creando, hizo +un esfuerzo para arrancarse á ellas, y siguió escribiendo la carta que +tenía empezada sobre la mesa: + +«Pronto volveré á veros. Las deudas de honor que me obligaron á +alejarme de París quedarán saldadas en breve, gracias á ti, valerosa +compañera de mi vida, que has sabido manejar hábilmente los ahorros +que te envié. ¡Cómo deseo verte en mis brazos para decirte una vez más +mi amor y mi gratitud!... ¡Cómo ansío ver á nuestros hijos, después de +tan larga separación...» + +Quedó el ingeniero con la diestra inmóvil y la pluma en alto. Había +perdido su rígida impasibilidad de hombre autoritario. Tenía los ojos +húmedos á causa de su emoción y se pasó una mano por ellos. Hizo un +esfuerzo para reconcentrar su voluntad y siguió escribiendo el final +de su carta: + +«¡Adiós á ti, esposa mía! ¡Adiós, hijos míos! Hasta el próximo +correo.--_Roger de Canterac._» + +Pero cuando iba á doblar el pliego, añadió una posdata: + +«Adjunto te remito el cheque de este mes. El próximo cheque será más +importante que todos los que llevas recibidos, pues espero cobrar, +además de mi sueldo, las retribuciones atrasadas de varios trabajos +particulares hechos en los dos últimos años.» + +Pirovani también estaba en su despacho, á la misma hora pluma en mano +y con los ojos vagorosos, como si contemplase interiormente una visión +ideal. + +Su pensamiento le conducía hasta un colegio de Italia donde estaba su +hija única; un colegio dirigido por monjas y cuyas alumnas eran en su +mayor parte de apellido aristocrático, lo que proporcionaba grandes +satisfacciones á la vanidad pueril del contratista. + +Parecía ennoblecerse su rostro con la sonrisa dirigida á esta visión. +Avanzó los labios cual si pretendiese enviar un beso á su hija por +encima de tres mil leguas de tierras y mares. Luego siguió +escribiendo: + +«Estudia mucho, Ida mía; aprende todo lo que necesita saber una señora +del gran mundo, ya que tu padre, después de tantas privaciones y +trabajos, ha podido juntar una fortuna que le permite darte una buena +educación... Yo fui menos dichoso que tú, y nacido en la pobreza tuve +que abrirme paso en el mundo, sin apoyo alguno, arrastrando el fardo +de mi ignorancia. Para evitarte molestias no quise casarme otra vez... +¡Qué no haré yo por ti, Ida mía!» + +«El año próximo pienso dar por terminados mis negocios en América, y +volveré á nuestra patria, y compraré un castillo del que serás tú la +reina; y tal vez se enamore de ti algún noble oficial de caballería +con apellido ilustre, y tu pobrecito papá tendrá celos... ¡muchos +celos!...» + +Mientras Pirovani escribía las últimas palabras, su rostro empezó á +dilatarse con una sonrisa bondadosa. + +Moreno, el argentino, no enviaba su pensamiento tan lejos. Escribía en +la casita de madera donde estaba instalada su oficina, bajo la luz de +un quinqué de petróleo; pero su imaginación, siguiendo la línea del +ferrocarril, se detenía, á dos días de marcha, en un pueblo cercano á +Buenos Aires. + +También al levantar por un momento la cabeza para quitarse los +anteojos y limpiarlos, contemplaba, como los otros, una visión +familiar. Su esposa, una mujer joven, de rostro dulce, estaba con una +criatura de pechos en el regazo, entre dos niños y una niña algo +mayores; pero ninguno de ellos pasaba de los siete años. La habitación +modesta ofrecía un aspecto fresco y gracioso. Aquella madre de +familia, al mismo tiempo que atendía á la prole, se preocupaba del +buen orden de su casa. + +«A todas horas me acuerdo de ti y de los niños. De seguir los deseos +de mi corazón, os traería á todos inmediatamente á Río Negro; pero +temo que nuestros pequeños sufran demasiado en este desierto. La vida +que yo llevo no es para que la soporten nuestros hijitos ni tampoco +tú, animosa compañera de mi existencia.» + +Contempló Moreno un retrato puesto sobre la mesa, en el que aparecía +su esposa y sus cuatro hijos. Besó la fotografía con emoción y volvió +á escribir: + +«Afortunadamente, en el Ministerio me aprecian un poco por mi +laboriosidad, y espero que antes de un año me trasladarán á Buenos +Aires. El mes próximo solicitaré un permiso para ir á veros. El viaje +es caro, pero no puedo sufrir más tiempo esta ausencia dolorosa.» + +Ricardo Watson no escribía cartas, pero ensoñaba despierto como los +otros. + +Sentado ante un tablero de dibujo en el que había clavada una hoja +grande de papel, iba trazando los contornos de un canal. Pero el +dibujo se esfumó poco á poco para ser reemplazado por una visión de la +realidad ordinaria. Las líneas rojas y azules se convirtieron en un +río orlado de sauces, en terrenos yermos y caminos polvorientos. + +Este paisaje liliputiense ofrecía la vista completa de las tierras que +rodeaban el pueblo de la Presa, pero en escala tan reducida que todas +cabían en el tablero. Y á través de la diminuta planicie vió de pronto +galopar á un jinete no más grande que una mosca, que iba saltando con +alegre soltura; la señorita Rojas, vestida de hombre y moviendo el +lazo sobre la cabeza. + +Watson se llevó una mano á los ojos, restregándoselos para ver mejor. +¡Falsas ilusiones de la noche! + +Luego agitó sus dedos sobre el papel, como si lo abanicase para +ahuyentar el engañoso panorama, y reapareció el trazado de los +canales, con sus líneas rojas y azules. + +Se sumió otra vez el joven en su monótona labor de dibujante lineal; +pero á los pocos instantes sus ojos volvieron á levantarse del papel. +Ahora creyó ver en el fondo de la habitación á Celinda montada á +caballo; pero no como una amazona pigmea, sino con su talla ordinaria. + +La muchacha le arrojó de lejos su lazo, riendo con aquella risa que +ponía al descubierto su dentadura juvenil, y el norteamericano, +maquinalmente, bajó la cabeza para librarse de la cuerda opresora. + +«Estoy soñando--pensó--. Esta noche no puedo trabajar. Vámonos á la +cama.» + +Pero antes de domirse vió el pueblo entero como lo había contemplado á +la puesta del sol, desde una altura, en compañía de Celinda. + +Ahora la tierra estaba en la obscuridad, y sobre el telón azul del +horizonte, acribillado de luz, se imaginó ver el crecimiento de una +inmensa aparición: una mujer de grave hermosura, coronada de estrellas +y con una túnica negra de bordados igualmente siderales, que abría +sus brazos gigantescos, arrancando de los jardines del infinito las +flores del ensueño, para derramarlas como una lluvia de pétalos +fosforescentes sobre el mundo dormido. + +Era la Noche, divinidad misericordiosa que hacía ver á los desterrados +en este rincón del planeta todos los seres amados por ellos. + +Como Ricardo Watson estaba solo en el mundo, la Noche escogía para él +la flor más primaveral... Y el joven, antes de cerrar los ojos, empezó +á conocer la dulce melancolía que acompaña siempre al primer amor. + + * * * * * + + + + +#VI# + + +Un grupo de chicuelos cesó de jugar en la llamada calle principal, +lanzando gritos de asombro al ver el aspecto extraordinario del +carruaje que, tres veces por semana, ó sea los días de tren, iba y +volvía de la Presa á la estación de Fuerte Sarmiento. + +La misma diversidad étnica de los habitantes del pueblo se notaba en +este grupo infantil, compuesto de distintas razas. Los niños blancos +parecían como perdidos dentro de pantalones viejos de sus padres y sus +pies se movían sueltos en el interior de enormes zapatos. Los +indígenas llevaban una simple camisita ó iban con la barriga al aire, +resaltando sobre su curva achocolatada el amplio botón del ombligo. + +Como todos ellos estaban acostumbrados á que los viajeros que llegaban +á la Presa no llevasen otro equipaje que la llamada «lingera», saco de +lona donde guardaban su ropa, se asombraron al ver la cantidad de +baúles y maletas del coche-correo, vieja diligencia tirada por cuatro +caballos huesudos y sucios de lodo. + +Una gran parte de dicho equipaje iba amontonado en el techo del +vehículo, y al avanzar éste rechinando sobre los profundos relejes +abiertos en el polvo, se inclinaba con un balanceo cómico ó +inquietante, como si fuese á volcar. + +En la puerta del boliche se agolparon los hombres libres de trabajo, +atraídos por tal novedad. Se detuvo el coche ante la casa de madera +habitada por Watson, y éste se mostró rodeado de su servidumbre. + +Corrieron hombres y mujeres, lanzando exclamaciones al ver que bajaba +del carruaje el ingeniero Robledo. Muchos se abalanzaron para +estrechar su mano confianzudamente, con la camaradería de la vida en +el desierto. Después todos parecieron olvidar al español, á causa de +la curiosidad que les inspiraban los desconocidos salidos del coche. + +Primeramente echó pie á tierra el marqués de Torrebianca para dar la +mano á su esposa. Ésta vestía un lujoso abrigo de viaje, cuya +originalidad chocaba violentamente con todo lo que existía en torno de +ella. + +Se mostraba muy seria, con el gesto duro de sus malos momentos. Miraba +á un lado y á otro con extrañeza y disgusto. A pesar del amplio velo +que defendía su cara, el polvo rojizo del camino había cubierto sus +facciones y su cabellera. Sus ojos delataban una gran desesperación y +todo en su persona parecía gritar: «¿Dónde he venido á caer?» + +--Ya llegamos--dijo Robledo alegremente--. Dos días y dos noches de +ferrocarril desde Buenos Aires y un par de horas de coche á través de +una tempestad de polvo, no es mucho. Más lejos está el fin del mundo. + +Varios hombres de los que habían saludado á Robledo dándole la mano +empezaron á descargar espontáneamente las maletas amontonadas en el +techo y el interior de la diligencia. + +Una doncella de la marquesa había enviado de París á Barcelona este +equipaje, que representaba los últimos restos del gran naufragio de +los Torrebianca. + +En torno á Elena se fué formando un corro de chiquillos y pobres +mujeres, en su mayor parte mestizas, contemplándola todos con asombro +y admiración, como si fuese un ser de otro planeta que acababa de caer +en la tierra. Algunas muchachitas tocaron disimuladamente la tela de +su vestido, para apreciar mejor su finura. + +Fueron acudiendo, atraídos por el suceso, los principales personajes +del campamento, y el español hizo la presentación de sus amigos +Canterac, Pirovani y Moreno. + +Al ver Watson que los hombres que habían cargado con los equipajes los +metían en su vivienda, buscó á Robledo apresuradamente. + +--Pero ¿esa señora tan elegante va á vivir con nosotros?... + +--Esa señora--contestó el español--es la esposa de un compañero que +viene á participar de nuestra suerte. No vamos á construir un palacio +para ella. + +Le fué imposible á la recién llegada ocultar su desaliento al recorrer +las diversas piezas de la casa de los dos ingenieros, que iba á ser en +adelante la suya. Las paredes eran de madera, los muebles pocos y +rústicos, y mezclados con ellos vió sillas de montar, aparatos de +topografía, sacos de comestibles. Todo estaba revuelto y sucio en esta +vivienda dirigida por hombres distraídos á todas horas por las +preocupaciones de su trabajo. + +Torrebianca sonreía con una amabilidad humilde, aceptando las +explicaciones de su amigo. Todo lo que éste hiciese le parecía bien y +digno de agradecimiento. + +--He aquí nuestra servidumbre--dijo Robledo. + +Y presentó á una mestiza gorda y entrada en años, la criada principal, +dos pequeños mestizos descalzos, que llevaban los recados, y un +español rústico, encargado de la caballeriza. Esta gente mal pergeñada +fué manifestando con sonrisas interminables la admiración que sentía +ante la hermosa señora, y Elena acabó por reir también, nerviosamente, +al recordar los domésticos que había dejado en París. + +Después de la cena, Robledo, que deseaba enterarse de la marcha de los +trabajos, habló á solas con su consocio. Éste le fué enseñando los +planos y otros papeles. + +--Antes de seis meses--añadió Watson--podremos regar nuestras tierras, +según afirma Canterac, y dejarán de ser una llanura estéril. + +Robledo mostró su contento. + +--Un verdadero paraíso va á surgir, gracias á nuestro trabajo, de este +suelo que sólo produce ahora matorrales. Miles de personas encontrarán +aquí una existencia mejor que en el viejo mundo. Usted y yo, querido +Ricardo, vamos á ser enormemente ricos y haremos al mismo tiempo un +gran bien. La vida es así. Para que se realice un progreso, es +necesario que este progreso empiece por enriquecer á alguien +egoístamente. + +Quedaron los dos silenciosos, con la mirada vaga, como si contemplasen +en su imaginación el aspecto que iban á ofrecer las tierras yermas +después de varios años de riego. Vieron campos eternamente verdes, +canales rumorosos en los que el agua parecía reir, caminos orlados de +altos árboles, casitas blancas... Watson pensaba en los jardines +frutales de California, y Robledo en la huerta de Valencia. + +El norteamericano fué el primero que salió de esta abstracción, +señalando mudamente la pieza inmediata, donde se habían instalado los +recién llegados. + +Dormitaba Torrebianca en ella ocupando un sillón de lona. Su esposa, +sentada en otro sillón, tenía la frente entre las manos, en una +actitud trágica. Persistía en su pensamiento la misma pregunta +desesperada: «¿Dónde he venido á caer?...» + +Durante los días pasados en Buenos Aires, encontró tolerable su +destierro. Era una gran ciudad á la europea, en la que había que +buscar tenazmente algún rincón de la antigua vida colonial para +convencerse de que se había llegado á América. Experimentaba la +extrañeza de vivir en un hotel mediocre y carecer de automóvil. Aparte +de esto, su existencia no había experimentado ningún sacudimiento... +¡Pero el viaje, después, por llanuras interminables, en las que el +tren marchaba horas y horas sin encontrar una persona ni una casa, +como sobre si la superficie del mundo se hubiese creado el vacío!... +¡La llegada á esta tierra remota, en la que la rueda ó el pie +levantaban al avanzar nubes de polvo, y los órganos respiratorios se +obstruían con la tierra disuelta en el aire, y todas las gentes tenían +un aspecto de abandono, lo que no evitaba que tratasen á los demás con +molesto compañerismo, como si se considerasen iguales, al vivir lejos +de los otros grupos humanos!... ¡Ay! ¡Dónde había venido á caer!... + +Robledo, adivinando el pensamiento de Watson, contestó á su muda +pregunta: + +--Mi amigo nos ayudará como ingeniero. No debe usted preocuparse de +él. Yo le daré una participación en nuestro negocio, pero será de lo +que á mí me corresponde. + +El joven, después de escuchar el relato de las desgracias de +Torrebianca, tales como Robledo creyó prudente darlas á conocer, se +limitó á decir: + +--Ya que el amigo de usted viene á trabajar con nosotros, exijo que su +parte se saque por igual de lo que nos corresponde á usted y á mí. Me +parece una persona excelente y quiero ayudarle. Además, su esposa me +da lástima. + +Le estrechó la mano Robledo, agradeciendo su generosa resolución, y ya +no hablaron más de este asunto. + +Desde la mañana siguiente, Elena, que tenía cierta facilidad para +adaptarse á las diversas situaciones de su existencia, se mostró +laboriosa y emprendedora. Quiso conquistar la admiración de aquellos +hombres por sus talentos domésticos, lo mismo que semanas antes +pretendía distinguirse en los salones por otros méritos menos +humildes. Vistiendo un traje de corte sastre que ella había desechado +en París y asombraba aquí á todos por su elegancia, se dedicó con los +guantes puestos á la limpieza y arreglo de la casa, marchando al +frente de la mestiza gorda y sus dos acólitos. + +Cuando intentaba predicarles con el ejemplo, se hacía visible +inmediatamente su torpeza para esta clase de trabajos. Otras veces +quedaba vacilante, no sabiendo cómo se hacía lo que acababa de +ordenar, y era indispensable una intervención de la mestiza para +sacarla del apuro. + +En la cocina, una gran lámpara, alimentada con la misma esencia de los +motores que perforaban el suelo, servía para los guisos. Elena, +animada por la facilidad con que podía apagarse y encenderse este +fogón, quiso intervenir en los preparativos culinarios. Pero hubo de +resignarse igualmente á reconocer la superioridad de la doméstica +cobriza, riendo al fin de su ineptitud para los trabajos domésticos. + +Queriendo hacer algo, se quitó los guantes é intentó lavar los platos; +pero inmediatamente volvió á ponérselos temiendo que el agua fría +perjudicase la finura de sus dedos y el brillo de sus uñas. +Precisamente, en los momentos de desesperación por su nueva +existencia, lo único que le proporcionaba cierto alivio era contemplar +melancólicamente sus manos. + +Torrebianca, vistiendo un traje de campo, fué con Watson y Robledo á +visitar los canales, enterándose del curso de los trabajos, hablando +familiarmente con los peones, examinando el funcionamiento de las +máquinas perforadoras. + +Poco después estaba sucio de polvo de la cabeza á los zapatos, y sus +manos sintieron una comezón dolorosa al empezar á curtirse; pero +conoció al mismo tiempo la alegre confianza del que cuenta con un +medio seguro de ganar su vida. + +Cerrada ya la noche, volvían diariamente los tres ingenieros á su +vivienda, donde encontraban la mesa puesta. Al principio se lamentó +Elena de la rusticidad de los platos y los cubiertos. Por iniciativa +suya, trajo la mestiza del «Almacén del Gallego» varios objetos +baratos, procedentes de Buenos Aires. Con esto y unas cuantas hierbas +ligeramente floridas, que los dos pajes cobrizos iban á buscar en la +ribera del río, la mesa presentaba cada vez mejor aspecto. Se iba +notando en la casa la presencia de una mujer hermosa y elegante. + +Una noche, mientras la cocinera traía el primer guiso, Elena se +despojó de una salida de teatro, que por ser algo vieja prestaba +servicios de bata. Al desprenderse de esta envoltura apareció +descotada, con un traje de fiesta un poco ajado, pero todavía +brillante, recuerdo de sus tiempos felices. + +Watson la miró con asombro, y Robledo hizo un gesto disimulado, +llevándose un dedo á la frente para indicar que la creía algo loca. + +El marqués permaneció impasible, como si nada de su mujer pudiera +causarle extrañeza. + +--Siempre he comido con traje descotado--dijo Elena--, y no veo la +razón de modificar aquí mis costumbres. Sería para mí un tormento. + +Después de la cena se desarrollaban largas conversaciones, en las +cuales la parte mayor correspondía á Robledo. Éste hablaba con +predilección de los hombres de vida interesante que había visto +desfilar por «la tierra de todos». Muchos de ellos llevaban corrido +casi todo el planeta antes de llegar á la Patagonia; otros acababan de +huir de Europa, ansiosos de aventuras, para forjarse una nueva +existencia. + +Al desembarcar en Buenos Aires les salían al encuentro los mismos +obstáculos del mundo que dejaban á sus espaldas. La gran ciudad era ya +vieja para ellos; abundaban los pobres en sus tugurios llamados +«conventillos»; resultaba tan difícil ganarse la vida en esta +metrópoli como en Europa. Algunas veces aún era mayor la dificultad +que en el antiguo continente, por la gran concurrencia de +profesionales llegados de todas partes... Y se esparcían hacia los +sitios más apartados de la República, invadiendo los territorios +todavía desiertos, donde se estaban realizando obras preparatorias +para la instalación de las inmigraciones futuras. + +--¡Los tipos que he visto pasar por aquí en pocos años!--continuaba +Robledo--. Una vez me interesé por cierto peón que tenía la nariz roja +de los alcohólicos, pero guardaba en su persona un no sé qué revelador +de un pasado interesante. + +Era una ruina humana; pero igual á los palacios en escombros, cuya +historia se presiente por un fragmento de estatua ó de capitel +descubierto entre los muros derrumbados, este hombre, que robaba á sus +camaradas y quedaba en el suelo como muerto después de sus +borracheras, tenía siempre en su decaída persona un ademán ó una +palabra que hacían adivinar su origen. + +--Un día vi cómo por broma peinaba á uno de nuestros capataces y le +arreglaba los bigotes en punta, á estilo del kaiser Guillermo. Mandé +que le diesen de beber todo lo que quisiera. Es el medio más seguro de +que esos hombres hablen, y él habló. El borracho, avejentado +prematuramente, era un barón de Berlín, antiguo capitán de la Guardia +imperial, que había perdido al juegos sumas importantes confiadas por +sus superiores. En vez de matarse, como lo exigía su familia, se vino +á América, rodando hasta lo más bajo. Empezó siendo general en el +Nuevo Mundo, y acabó de peón ebrio y mal trabajador. + +Al ver que Elena se interesaba por el personaje, Robledo continuó +modestamente: + +-Este alemán fué general en una de las revoluciones de Venezuela. Yo +también he sido general en otra República y hasta ministro de la +Guerra durante veinte días; pero me echaron por parecerles demasiado +científico y no saber manejar el machete como cualquiera de mis +ayudantes. + +Después habló de otro peón igualmente ebrio, pero silencioso y triste, +que había venido á morir en la Presa y estaba enterrado cerca del río. +Robledo encontró papeles interesantes en el fondo de la «lingera» de +este vagabundo piojoso. Había sido en su juventud un gran arquitecto +de Viena. También encontró la vieja fotografía de una dama con peinado +romántico y largos pendientes, semejante á la asesinada emperatriz de +Austria. Era su esposa, y había muerto en Khartoum, hecha pedazos por +los fanáticos del Sudán, capitaneados por el Madhí, cuando su marido +iba con el general Gordon. Otra fotografía representaba á un hermoso +oficial austríaco, con la levitilla blanca muy ajustada al talle: el +hijo de aquel mendigo. + +--Y es inútil--continuó Robledo--querer levantar á estos vagabundos. +Se les limpia, se les proporciona una existencia mejor, se les +sermonea para que beban menos y recobren sus facultades de hombres +inteligentes. Cuando ya están repuestos y parecen felices, se +presentan una mañana con el saco al hombro: «Me voy, patrón; arrégleme +la cuenta.» Nada se consigue haciéndoles preguntas. Están contentos, +no tienen de qué quejarse, pero se van. Apenas se sienten bien, el +demonio que los empuja para que rueden por la tierra entera vuelve á +acordarse de ellos. Saben que más allá de la línea del horizonte se +levantan los Andes, y detrás de la cordillera de los Andes está Chile, +y después la inmensidad del Pacífico con sus numerosas islas, y +todavía más lejos, los interesantes países del macizo asiático... +Sienten el tirón de su manía ambulatoria que despierta. «Vamos á ver +todo eso.» Y se echan la «lingera» al hombro, para volver á sufrir +hambres y fatigas, para morir en un hospital ó abandonados en un +desierto... Y cuando no mueren y pueden seguir marchando detrás de la +Ilusión que revolotea junto á sus ojos, vuelven por segunda vez á este +país; pero es después de haber dado la vuelta entera á la tierra. + +Algunas noches los dos ingenieros hablaban de su propia existencia. +Watson tenía poco que contar. Educado en California, había empezado su +vida profesional en las minas de plata de Méjico, donde aprendió el +español, continuándola después en las del Perú. Finalmente había +pasado á Buenos Aires, conociendo en esta ciudad á Robledo y +asociándose á él para la empresa de Río Negro. + +El español no gustaba de recordar su existencia antes de establecerse +en la Argentina. Había intervenido en revoluciones que despreciaba, +mezclándose en ellas únicamente por una necesidad de acción. Había +emprendido también prodigiosos negocios, viéndose al final engañado y +robado, unas veces por sus compañeros, otras por los gobiernos. Rudos +vaivenes de fortuna le habían hecho pasar de una abundancia absurda á +una miseria de vagabundo. Pero evitaba hablar de sus aventuras en +otros países y sus relatos eran siempre sobre la vida que había +llevado en Patagonia. + +No podía olvidar un horrible sed sufrida en aquella altiplanicie que +empezaba al borde de la cortadura del río Negro, extendiéndose hasta +el estrecho de Magallanes. Fué cuando renunció á servir al gobierno +argentino, lanzándose como ingeniero particular á la exploración de +estas tierras solitarias, en busca de un buen negocio. Para evitarse +gastos había emprendido la travesía del desierto con un sólo peón +indígena y una tropilla de seis caballos del país, capaces de +alimentarse con lo que encontrasen, sufridos animales que se iban +relevando en la tarea de llevar sobre sus lomos á los dos viajeros. + +Contaba Robledo con el auxilio de un plano hecho por otros +exploradores, en el cual se marcaban las «aguadas», únicos lugares +donde los expedicionarios podían detenerse. + +Los años anteriores habían sido de gran sequía. Al llegar á un pozo +encontró que el líquido era extremadamente salobre. Él estaba +acostumbrado al agua de sal, que por un optimismo de los viajeros del +desierto figura como agua potable; pero la de este pozo resultaba +inadmisible para su estómago y el del mestizo acompañante. + +Continuaron su marcha, confiando en la aguada que encontrarían al día +siguiente. Este pozo no tenía agua salobre, pero era porque estaba +completamente seco... Y se habían visto obligados á seguir avanzando á +través de una llanura siempre inmensa, siempre igual, guiándose por la +brújula y sufriendo una sed de náufragos, que les hacía marchar con +la boca jadeante, los ojos desorbitados y una expresión de locura en +ellos. + +Por respeto á Elena, aludía Robledo voladamente á los recursos de que +se habían valido el mestizo y él para no perecer, bebiendo sus propios +líquidos renales y los de sus caballos. + +--Una manía atormentadora se apoderó de mí. Intenté recordar todas las +veces que me habían invitado á beber en un café sin que yo quisiera +admitir el líquido que me ofrecían: cerveza, aguas gaseosas, helados. +Hacía memoria, igualmente, de todas las fiestas á que había asistido +pasando con indiferencia ante una gran mesa llena de jarros y +botellas... Y yo me decía, perturbado por la fiebre, sin dejar de +marchar: «Si entonces hubieses tomado todos los _bocks_ de cerveza, +todos los refrescos gaseosos, todos los helados que te ofrecieron y tú +despreciaste, tendrías ahora en tu cuerpo una reserva líquida +importante, pudiendo resistir mejor la sed.» Y este cálculo absurdo me +atormentaba como un remordimiento, hasta el punto de sentir deseos de +abofetearme por mi torpeza. + +Robledo acababa describiendo su arribo--cuando los caballos ya no +podían avanzar más--á un pozo de agua salobre, que fué el más +delicioso de los líquidos bebidos en toda su existencia... Y al final +de este viaje no encontró nada. Los datos que le habían hecho creer en +un gran negocio eran equivocados. Así había que ir á la conquista de +la fortuna en América, cuando se llegaba á ella con medio siglo de +retraso y todos los terrenos ricos, de fácil explotación, estaban ya +ocupados, quedando únicamente los remotos y ásperos, que, algunas +veces, representaban la ruina y la muerte. + +--De todos modos--continuó--, los hombres seguirán viniendo á este +rincón del mundo. Aquí vive para ellos la esperanza, sin la cual +resulta intolerable la existencia... No hay más que hacer memoria de +nuestro origen: usted es rusa, Federico italiano, Watson de los +Estados Unidos, yo español. Fíjese también en la procedencia de +nuestros habituales visitantes: cada uno es de una nacionalidad +distinta. Lo que yo digo: ésta es la tierra de todos. + +La casa de los dos ingenieros era visitada diariamente, después de la +cena, por los más grandes personajes del campamento. El primero en +presentarse era Canterac, con sus ropas de corte militar, pero se +notaba en su persona mayor acicalamiento que antes de la llegada de +los Torrebianca. Luego venía Moreno, mostrando cierta turbación +emotiva al saludar á Elena, enredándose la lengua y pronunciando +balbuceos, en vez de palabras. Finalmente llegaba Pirovani, con un +traje nuevo cada dos noches y llevando algún obsequio á la señora de +la casa. + +Canterac reía de él por lo bajo, afirmando que había frotado +largamente sus sortijas, su cadena de reloj y hasta los gemelos de sus +puños, antes de salir del _bengalow_, para deslumbrarlos á todos con +su brillo. + +Una noche se presentó Pirovani vistiendo un traje de colores +detonantes que acababa de recibir de Bahía Blanca, y con un manojo de +rosas enormes. + +--Me las han traído hoy de Buenos Aires, señora marquesa, y me +apresuro á entregárselas. + +Canterac miró al italiano hostilmente, y dijo por lo bajo á Robledo: + +--Mentira; las ha encargado por telégrafo, según afirma Moreno, que lo +sabe todo. Esta tarde envió un hombre á todo galope á la estación, +para traerlas á tiempo. + +La criada mestiza, ayudada por los dos muchachos, quitaba la mesa, y +la habitación con tabiques de madera iba tomando el mismo aire que si +Elena diese una fiesta. Los tres visitantes, al hablarla, repetían con +cierto arrobamiento la palabra «marquesa», como si les llenase de +orgullo verse amigos de una mujer de tan alta clase. + +Elena no ocultaba cierta predilección por Canterac. Los dos habían +vivido en París, en mundos distintos, aunque muy próximos. No se +habían encontrado nunca, pero acababan por recordar ciertas amistades +que les eran comunes. + +Mientras ellos hablaban, Moreno fumaba resignadamente, cruzando +algunas palabras con Watson, y Pirovani conversaba con Robledo y +Torrebianca. El italiano no prestaba gran atención á sus propias +palabras, espiando con ojos inquietos á la «señora marquesa» y su +acompañante. + +La tertulia cambió totalmente de aspecto después que Pirovani se +presentó con sus rosas. + +En la noche siguiente estaban los cuatro sentados á la mesa y más +silenciosos que otras veces. Elena se había puesto para la cena uno de +sus trajes más vistosos, que hasta resultaba algo audaz allá en París. +Los tres ingenieros guardaban aún sus ropas de campo y parecían +cansadísimos del trabajo de la jornada. Robledo bostezó repetidas +veces, haciendo esfuerzos para mantenerse despierto. El marqués se +había adormecido en su silla, dando ligeras cabezadas. Elena miraba +fijamente á Ricardo, como si no lo hubiese visto bien hasta entonces, +y él evitaba el encuentro con sus ojos. + +Entró Pirovani llevando un gran paquete y vistiendo otro traje nuevo, +cuadriculado de diversos colores, como la piel de un reptil. + +--Señora marquesa: un amigo mío de Buenos Aires me ha enviado estos +caramelos. Permítame usted que se los regale. También van en el +paquete unos cigarrillos egipcios... + +Elena miró risueñamente el nuevo traje del contratista, agradeciendo +al mismo tiempo su regalo con remilgos y coqueterías. + +A continuación se presentó Moreno luciendo zapatos de charol, chaqué +de largos faldones y sombrero duro, lo mismo que si estuviera en la +capital y fuese á visitar al ministro. + +Robledo, que se había despabilado, mostró una admiración irónica. + +--¡Qué elegante!... + +--Tuve miedo--contestó el oficinista--de que el chaqué se me +apolillase en el cofre, y lo he sacado á tomar el aire. + +Después se acercó con timidez á Elena. «¡Buenas noches, señora +marquesa!» Y le besó la mano, imitando la actitud de los personajes +elegantes admirados por él en comedias y libros. + +Ya no quiso separarse de la dueña de la casa, iniciando una +conversación aparte, que pareció indignar á Pirovani. Al fin éste se +levantó de su silla, necesitando protestar de tan descomedido +acaparamiento, y dijo á Robledo: + +--¡Ha visto usted cómo viene vestido ese muerto de hambre!... + +No habían terminado aún las sorpresas de aquella noche: faltaba la más +extraordinaria. + +Se abrió la puerta para dar paso á Canterac; pero éste permaneció +inmóvil en el quicio algunos momentos, deseoso de que todos le viesen +bien. + +Iba vestido de _smoking_, con pechera dura y brillante, y mostraba +cierta indolencia aristocrática al andar, lo mismo que si entrase en +un salón de París. Saludó á los hombres con un movimiento de cabeza +ceremonioso y protector, besando después la mano á Elena. + +--Yo también, marquesa, siento ahora la necesidad de vestirme cuando +llega la noche, lo mismo que en otros tiempos. + +Agradecida la Torrebianca á este homenaje, volvió la espalda á Moreno +y ofreció una silla al recién llegado, junto á ella. Toda la noche +habló preferentemente con el francés, mientras Pirovani permanecía en +un rincón, no ocultando su cólera, y mostrándose al mismo tiempo +anonadado por la elegancia de Canterac. + +Transcurrieron cuatro noches sin que el contratista se presentase en +la casa. Después de la primera, Moreno se sintió interesado por tal +ausencia, y fué al domicilio de Pirovani para hacer averiguaciones. +Por la noche dió la noticia á Robledo: + +--Tomó el tren para Bahía Blanca sin avisar á nadie. Debe traer entre +manos algún negocio gordo. + +Y continuaron las tertulias sin otra novedad. El francés, siempre +vestido de _smoking_, era el preferido por Elena en sus +conversaciones. Moreno, al llegar la noche, se ponía el chaqué, sin +otro resultado que dialogar con Torrebianca. Este acabó por salir una +noche de su cuarto vestido también de _smoking_, y al hacer Robledo +gestos de extrañeza, se excusó señalando á su esposa. + +Cuando en la quinta noche entró Moreno, se apresuró á hablar. + +--¡Gran noticia! Pirovani ha vuelto al anochecer. Creo que le veremos +aquí de un momento á otro. + +Como el contratista era la novedad de esta velada, todos esperaron su +aparición. + +Al abrir la puerta quedó inmóvil en el quicio unos momentos--lo mismo +que había hecho el otro--, para darse cuenta del efecto producido por +su llegada. Iba vestido de frac; pero un frac extraordinario y +deslumbrante, cuyas solapas estaban forradas con seda labrada de +gruesas y tortuosas venas, iguales á las de la madera, y llevaba, +además, un chaleco blanco ricamente bordado. En una solapa lucía una +gardenia. Sobre la pechera ostentaba una perla enorme, además de la +ancha cinta sostenedora de un monóculo inutil. + +Su aspecto era solemne y magnífico, como el de un director de circo ó +un prestidigitador célebre. Hacía esfuerzos por mantenerse sereno y +que nadie adivinase su emoción. Saludo á los hombres con varonil +altivez y se inclinó ante la «señora marquesa», besándole una mano. + +Los ojos de ella brillaron con una sorpresa irónica. Todo lo de +Pirovani la hacía sonreir. Pero acabó por agradecer esta +transformación realizada en su honor, y acogió al contratista con +grandes muestras de afecto, haciéndole sentar á su lado. + +Canterac se apartó, visiblemente ofendido por esta predilección. + +Moreno hablaba á Robledo como escandalizado, señalando el frac de +Pirovani: + +--¡Y para ese gran negocio emprendió su viaje con tanto misterio!... + +El español se alejó de él para hablar con Watson. Éste parecía +aturdido aún por la entrada teatral del italiano, y le admiraba +conteniendo su risa. + +--Después del _smoking_, el frac--murmuró Robledo--. El Carnaval se +extiende por el desierto, y esta mujer va á volvernos locos á todos. + +Miró el traje del norteamericano, que era igual al suyo: un traje de +campo, útil para los trabajos al aire libre, é hizo una comparación +muda con el aspecto que presentaban los demás. + +Luego pensó: + +«¡Qué perturbación una hembra como ésta cayendo entre hombres que +viven solos y trabajan!... Y aún ocurrirán tal vez cosas peores. +¡Quién sabe si acabaremos matándonos por su culpa!... ¡Quién sabe si +esta Elena será igual á la Elena de Troya!...» + + * * * * * + + + + +#VII# + + +--¿Otro matecito, comisario? + +Don Carlos Rojas estaba en la habitación principal de su estancia, +sentado á la mesa con don Roque, el comisario de Policía del pueblo. +Una muchachita mestiza se mantenía erguida junto á ellos, mirándolos +con sus ojos oblicuos, en espera de órdenes. + +Los dos tenían en su diestra la calabacita llena de mate, y chupaban +el líquido oloroso con un canuto de plata llamado «bombilla». Apenas +se daba cuenta la mestiza por el burbujeo de los canutos de que +escaseaba el líquido, corría á un fogón inmediato, trayendo la +«París», tetera de agua hirviente, para llenar á chorro las dos +calabacitas repletas de hierba mate. + +Hablaban lentamente, interrumpiendo sus palabras para chupar. Rojas +hacía esfuerzos por contener su cólera. El día anterior le habían +robado un novillo, y él atribuía esta mala hazaña á Manos Duras, +ganoso de apropiarse los animales ajenos para venderlos en la Presa. +Este robo le perjudicaba doblemente, pues además de ganadero era +abastecedor de carne del pueblo, considerando dicha venta como uno de +los mejores rendimientos de su estancia. + +Al presentarse el comisario, llamado por él para que conociese el +robo, había vuelto á recontar sus novillos. Era indudable que le +faltaba uno. Y se enardecía al hablar con don Roque, lamentándose de +la audacia de Manos Duras y afirmando que en Río Negro no había +justicia. + +--Tres veces lo he enviado preso á la capital del territorio--dijo el +comisario con desaliento--, y siempre vuelve libre, por falta de +pruebas. ¿Qué podemos hacer nosotros?... Nadie quiere declarar contra +él. + +Como Rojas insistiese en sus protestas, don Roque añadió para +calmarle: + +--Voy á ver si esta vez consigo probar su delito. Le «garanto», don +Carlos, que haré cuanto pueda. + +Y se lamentó de los escasos medios coercitivos de que podía disponer. +Toda la tropa á sus órdenes eran cuatro policías indolentes, con +uniformes viejos y sin más armas que largos sables de caballería. Los +habitantes del país, mejor pertrechados, les prestaban sus carabinas +cuando habían de perseguir á algún bandolero. Sus caballos eran los +más flacos y peor alimentados de toda la comarca. + +--Vivimos en una nación federal--siguió diciendo el comisario--, y +únicamente las provincias, por ser autónomas, tienen bien organizada +su policía. Las autoridades de los territorios dependemos del gobierno +de Buenos Aires, y al vivir tan lejos nos olvidan, y sólo podemos +contar con aquello que improvisamos. + +La crítica del abandono en que vivían los territorios llevó +insensiblemente á los dos argentinos á ensalzar por comparación las +grandezas del resto de su país. + +--Aquí estamos olvidados y hechos unos salvajes--continuó don Roque--; +pero esto no es mas que la Patagonia, y hace unos años nada más que +empezó en ella la civilización. En cambio, compañero, ¡cómo ha +adelantado el resto de nuestro país en menos de medio siglo!... +¡Pucha! ¡Qué cosa bárbara! + +Acabaron por olvidar sus preocupaciones inmediatas para no ver mas que +la parte de la República que había progresado vertiginosamente. Al +final alabaron del mismo modo la tierra en que vivían. Don Roque, +patriota optimista y de un entusiasmo receloso, presentía enemigos en +todas partes. + +--Esta Patagonia, ahora desierta, verá usted qué linda se nos pone +dentro de unos años, cuando sus tierras sean regadas. Fué una +verdadera suerte que su aspecto pareciese tan feo á los de Europa. Por +eso es nuestra aún y no nos la han robado. + +Y contaba á Rojas lo que había leído en periódicos y libros. + +--Hace años, un gringo muy mentado, al que llamaban don Carlos Darwin +(el mismo que descubrió que todos venimos del mono), anduvo por estos +pagos. Era joven y había desembarcado en Bahía Blanca de una fragata +de guerra inglesa que daba la vuelta al mundo. Quería estudiar las +plantas y los animales de aquí; pero encontró poco que hacer, pues no +abundaban entonces las unas ni los otros. Al fin parece que se marchó +desesperado, y dió á este país el título de «Tierra de la +Desolación»... Nos hizo un favor el gringo. Si llega á enterarse de lo +que es esta tierra cuando la riegan, nos la roban los ingleses, como +nos robaron las islas Malvinas, que ellos llaman de Falkland. + +Rojas también evocaba el pasado, para lamentar la ceguera de sus +abuelos y sus padres. Habían tenido el defecto de ser ricos en la +época que aún no se habían creado las fortunas más grandes de la +Argentina. + +Fué esto después de 1870, cuando el gobierno de Buenos Aires, cansado +de tolerar las rapiñas de los indios salvajes y ladrones casi á las +puertas de su capital, había completado la obra conquistadora de los +antiguos españoles enviando al desierto una expedición militar, que se +enseñoreó de veinte mil leguas de terreno, casi todo él laborable. + +--El gobierno daba la legua á quinientos pesos, y el peso de entonces +sólo valía unos centavos. Además, concedía varios años de plazo para +el pago, y hasta insertaba en el diario oficial el nombre del +comprador, declarándolo benemérito de la patria. Los soldados de la +expedición recibieron también, como recompensa, leguas de terreno, +cuyo título de propiedad vendían después á los bolicheros á cambio de +ginebra ó comestibles. Y estas tierras son las que ahora surten de +trigo y de carne á medio mundo y han visto levantarse sobre ellas +tantos pueblos y ciudades. La legua que costó unos centavos vale hoy +millones. Muchos de los que poseen esas tierras no han tenido otro +mérito que guardarlas improductivas, sin querer venderlas, esperando +la inmigración europea que las hiciese prosperar. Como mis +ascendientes eran ricos antiguos en aquella época y poseían una gran +estancia, no quisieron adquirir campos nuevos. ¡Qué desgracia!... + +Olvidaba Rojas sus despilfarres, que habían consumido la mejor parte +de la herencia paternal, para acordarse únicamente de la fortuna +enorme que podían haber improvisado sus ascendientes aprovechando, +como tantos otros, la rápida expansión del país. + +Una visita vino á interrumpir la plática de los dos argentinos. +Celinda entró en la habitación con falda de amazona, dió un beso á su +padre y saludó á don Roque. Aprovechando éste los breves momentos en +que desapareció el estanciero para volver con una caja de cigarros, +dijo á la joven, mirando maliciosamente su falda: + +--Por el campo va usted vestida de otro modo. + +Sonrió Celinda, amenazándole después con un ademán gracioso para que +guardara silencio. + +--Cállese--dijo--, no sea que le oiga mi viejito. + +Mientras los dos hombres encendían sus cigarros, volviendo á hablar de +Manos Duras y la necesidad de perseguirlo, Celinda abandonó la +estancia, montando un caballo con silla femenil. + +Media hora después galopaba por las inmediaciones del río, pero en +otro caballo y vestida de hombre. Vió un grupo de jinetes que venían +hacia ella y se detuvo para reconocerlos. + +El ingeniero Canterac, deseoso de inspirar mayor interés á la marquesa +de Torrebianca, la había invitado á un paseo por las inmediaciones del +río, para que conociese las obras realizadas bajo su dirección. En +este paseo podría apreciar Elena su importancia de primer jefe del +campamento, viendo además cómo era obedecido por centenares de +hombres. + +Ella y el francés hacían trotar sus cabalgaduras á la cabeza del +grupo. Detrás venía Pirovani, manteniéndose mal sobre su caballo y +esforzándose por introducirlo entre los caballos de los dos. Cerraban +la marcha el marqués, Watson y Moreno. + +Al pasar Elena y Canterac frente á Celinda, las dos mujeres se +miraron. La marquesa sonrió á la otra, como si quisiera entablar +conversación; pero la joven permaneció ceñuda y con ojos severos. + +--Es una niña--dijo el ingeniero--muy traviesa y juguetona, y aunque +tiene cierto aspecto de muchacho, la creo capaz de trastornar la +cabeza á cualquier hombre. Muchos la llaman Flor de Río Negro. + +Elena, ofendida por la actitud de la hija de Rojas, la miraba ahora +orgullosamente. + +--Tal vez sea una flor--dijo--, pero demasiado silvestre. + +Y siguió adelante, escoltada por sus dos admiradores. + +Esta breve conversación fué en francés, y Celinda sólo pudo comprender +algunas palabras; pero adivinó que la otra había dicho algo contra +ella, é hizo una mueca de desprecio asomando su lengua entre los +labios. + +Pasaron á continuación los jinetes del segundo grupo. El marqués +saludó ceremoniosamente á la joven. Moreno no se fijó en ella, pues +sólo tenía ojos para vigilar el lejano grupo en que iba la marquesa. + +Ricardo Watson fingió no entender los gestos de Celinda, indicándole +con sus ademanes que se veía obligado á seguir á los demás. + +Le dejó ella marcharse haciendo un mohín de contrariedad; pero +arrepentida luego, tiró de las riendas á su caballo, obligándole á dar +una vuelta en redondo para seguir al grupo. + +Al mismo tiempo que trotaba buscó con su diestra en el delantero de la +silla el rollo del lazo, arrojando éste contra su amigo. Después fué +recobrando la cuerda, y Watson, para no verse derribado, tuvo que +detenerse y acabó por retroceder, mientras sus dos compañeros seguían +adelante, sin darse cuenta del incidente. + +Llegó Ricardo adonde estaba la joven, teniendo aún el lazo apretado +sobre sus hombros. Podía haberse desprendido de él, continuando su +camino; pero se mostraba indignado por semejante broma y prefería +hablar inmediatamente á la revoltosa muchacha. + +--Venga usted aquí--dijo ella sonriendo, mientras recogía dulcemente +casi toda la cuerda--. ¿Cómo se atreve á ir con esa... mujer, sin +pedirme antes permiso? + +El ingeniero contestó con una voz hostil: + +--Usted no tiene ningún derecho sobre mí, señorita Rojas, y yo puedo +ir con quien quiera. + +Palidecio Celinda al notar el tono inesperado con que le hablaba el +joven; pero se repuso de esta mala impresión, recobrando su +jovialidad. Después dijo, imitando la voz grave del otro: + +--Señor Watson: yo tengo sobre usted el derecho indiscutible de que su +persona me interesa, y no puedo tolerar que vaya mal acompañado. + +El norteamericano, vencido por la cómica seriedad con que dijo ella +estas palabras, acabó por reir. Celinda rió también. + +--Ya conoce usted mi carácter, gringuito... No me da la gana que vaya +con esa mujer. Además, es demasiado vieja para usted... Júreme que me +obedecerá. Sólo así puedo dejarle libre. + +Watson juró solemnemente con una mano en alto, mientras hacía +esfuerzos por mantenerse serio, y ella le sacó el lazo de los hombros. +Después guiaron sus caballos en dirección opuesta á la que habían +seguido Elena y su cortejo de jinetes. + +A partir del día en que el ingeniero francés mostró á la marquesa las +obras realizadas en el río, haciendo alarde de su autoridad sobre los +trabajadores, Pirovani se sintió humillado y deseoso de tomar el +desquite. + +Una mañana, acodado en la barandilla exterior de su vivienda, creyó +haber descubierto el medio de vencer á su rival. + +Media hora después llegó frente á la casa un capataz de los que +Pirovani tenía á su servicio y al que confiaba siempre las misiones +difíciles. + +Era un chileno avispado y muy ágil para salir de apuros, al que sus +compatriotas apodaban el _Fraile_ por haber sido sus maestros los +dominicos de Valparaíso. El _Fraile_ poseía sus letras y mostraba +cierta afición al empleo de palabras raras, acentuándolas +arbitrariamente, según las reglas de su capricho. Tenía la voz melosa, +el ademán extremadamente cortés, gustaba de ingerir frases poéticas en +su conversación, y había huído de la tierra natal por dos cuchilladas +mortales dadas á un amigo. + +Llegó á caballo, adivinando que el aviso del patrón debía ser para un +viaje largo. Desmontó, y Pirovani fué á su encuentro, dándole +palmaditas en la espalda para hacer patente de este modo la confianza +afectuosa que ponía en él. Unas veces le llamaba «chileno» con tono +cariñoso; otras, «roto», denominación irónica que se da á sí mismo el +populacho de Chile. + +--Oye, roto; vas á ir á todo galope á la estación. El tren para Buenos +Aires pasará antes de dos horas, y es preciso que no lo pierdas. + +El _Fraile_, siempre impasible y sonriente, no pudo reprimir un gesto +de asombro al enterarse de que lo enviaban á Buenos Aires. + +--Cuando llegues allá--continuó Pirovani--, entregarás esta lista á +don Fernando, mi representante. Tú lo conoces. Dile que haga las +compras en seguidita, que te entregue los paquetes, y tomas el tren +unas horas después. Te doy cinco días para ir y volver. + +Puso el chileno un rostro grave al escuchar estas órdenes. Debía ser +una misión de gran importancia la que le confiaba su patrón, y se +sintió orgulloso de que hubiese pensado en él. + +Pirovani le entregó un puñado de billetes de Banco para los gastos de +viaje y le dijo adiós, volviendo la espalda con la gallardía de un +general que acaba de dictar la orden decisiva del triunfo. + +Bajó el _Fraile_ los escalones, frunciendo su entrecejo con expresión +pensativa: + +«Debe ser un pedido de herramientas muy urgentes para el trabajo... +También es posible que me envíe por dinero...» + +Al ver que Pirovani se había metido en su casa, no quiso buscar +mentalmente nuevas explicaciones y abrió el sobre que acababa de +recibir, empezando á leer su contenido en medio de la calle. + +Sus ojos pasaron por varios renglones, sin comprenderlos. + +«Una docena de frascos de «Jardín Encantado». + +«Idem ídem de «Ninfas y Ondinas». + +«Seis docenas de cajas de jabón «Claro de Luna». + +El capataz continuó la lectura de las diversas hojas que componían el +cuaderno. Al fin empezó á entender su texto, y esta comprensión sirvió +para aumentar su asombro, ¡Y para eso le enviaban á Buenos Aires, con +orden de volver inmediatamente!... + +--¡Padre San Francisco!--murmuró--. Esto no puede ser para una sola +hembra. Esto es para todo el harén del Gran Turco. + +Pero como le placía el viaje á Buenos Aires, aunque sólo quedase allá +unas horas, montó á caballo alegremente, saliendo á todo galope para +no llegar tarde á la estación. + +De todos los que visitaban por la noche á la marquesa de Torrebianca, +el más tranquilo en apariencia era Moreno. Como sus trabajos +administrativos sólo le ocupaban verdaderamente una vez por semana, +pasaba el resto de ella leyendo en la casita de madera donde tenía su +oficina. Era un lector ávido é incansable, capaz de tragarse una +novela cada veinticuatro horas, y á veces dos. Su afición á los +relatos novelescos de todas clases era antigua; pero se había +exacerbado en la Presa á causa de las largas horas de soledad. Todos +se iban á trabajar en las inmediaciones del pueblo, dejándolo solo en +su rústico despacho. + +Después de la llegada de los marqueses de Torrebianca sus +predilecciones literarias, indeterminadas hasta entonces, se +concretaron en pro de las fábulas que se desarrollan en un ambiente +aristocrático, teniendo por héroes á personajes del llamado gran +mundo. + +Él podía juzgar ahora idóneamente de la verosimilitud de tales +historias, pues se rozaba con personas de la más alta sociedad de +París. + +Algunas veces cesaba de leer y ponía su mirada en el techo con una +expresión de éxtasis. El deseo parecía cantar dentro de su cráneo: + +«¡Ser héroe de novela!... ¡Verse amado por una gran señora!» + +Una tarde, cuando menos lo esperaba, Moreno vió llegar frente á su +casa al ingeniero Canterac montado á caballo. A tales horas estaba +siempre vigilando las obras del dique. Algo muy importante debía +ocurrir para que el capitán viniera á buscarle. + +Se acercó el jinete á la ventana junto á la cual leía el oficinista y +dió la mano á éste inclinándose sobre su montura. Teniendo por +inútiles los preámbulos, dijo inmediatamente, con una sequedad +militar: + +-He venido á verle cuanto antes para que pueda aprovechar el correo de +hoy... Quiero hacer un obsequio á la marquesa. La pobre carece de todo +en este desierto, y como usted recordará, nos habló hace poco de lo +qué sufre por no tener aquí perfumería de París. + +El ingeniero sacó de un bolsillo varios papeles para dárselos á +Moreno. + +--Es un extracto de todos los catálogos de Buenos Aires que ha podido +proporcionarme el gallego del boliche. Por cierto que tardó mucho en +encontrarlos. Debía habérmelos entregado hace tres días, para que +usted aprovechase el otro tren... Pero, en fin, vamos á lo que +importa. Como usted tiene tantas amistades en Buenos Aires, escriba +allá para que envíen todo eso, y descuénteme su importe de mi sueldo +de este mes. + +Moreno tomó los papeles, haciendo signos afirmativos. + +--Creo--siguió diciendo el ingeniero--que no se me adelantará en este +obsequio el tal Pirovani, que cada vez resulta más insufrible. + +Al marcharse Canterac hacia las obras del dique, Moreno empezó á +examinar los papeles. Sus ojos se dilataron de asombro, tomando casi +la misma forma circular de las gafas con montura de concha que los +cubrían. + +Era una larguísima lista, no sólo de perfumes y jabones, sino de toda +clase de objetos de tocador. El capitán había entrado por las páginas +de los catálogos como en tierra recién descubierta, haciendo suyo lo +que encontraba al paso. + +--Hay aquí por valor de más de mil pesos--se dijo el oficinista--, y +el ingeniero sólo cobra seiscientos al mes. + +Su austeridad de hombre de números, metódico y prudente, le hizo +indignarse contra esta falta de equilibrio entre los ingresos y los +gastos. Pero acabó por sonreir, encontrando natural el despilfarro. +¡La marquesa era tan interesante!... Además, una señora de su alcurnia +no podía llevar la misma vida de privaciones de las mujeres del vulgo. + +Pasó Moreno el resto de la tarde inquieto y pensativo. Varias veces +intentó reanudar la lectura de la novela que traía entre manos, pero +el volumen acababa siempre por caer sobre su mesa, cubierta de papeles +administrativos. Al fin buscó entre estos papeles un pliego de carta, +y frunciendo el ceño con la expresión recelosa de un niño que teme ser +cogido en plena mentira, empezó á escribir: + +«Mi morocha linda: Envíame lo antes posible, en un paquete, el traje +de fraque que me hice cuando nos casamos. La vida ha cambiado aquí +completamente. Grandes personajes nos visitan con frecuencia, hay +muchas fiestas, y yo deseo presentarme con un aspecto bien como el que +más. Esto puede ayudarme en mi carrera y...» + +Se detuvo Moreno para rascarse la cabeza con el mango de la pluma. +Luego siguió escribiendo, con el mismo gesto infantil de inquietud y +remordimiento, hasta llenar las cuatro páginas de la carta. + +Todas las noches, en la tertulia de la marquesa, mostraba ahora +Pirovani el gesto preocupado del que desea proponer algo y cuando va á +hablar se siente enmudecido por la emoción. + +Después de una semana de dudas se decidió á formular su deseo, +precisamente la noche en que el oficinista esperaba conseguir el mayor +éxito de su vida. + +Elena llevaba uno de sus trajes descotados, á los que agregaba ó +quitaba adornos para que diesen diariamente una impresión de novedad. +El ingeniero francés y Torrebianca iban puestos de _smoking_ y +Pirovani seguía ostentando su majestuoso frac... Pero ya no era el +único en lucir esta prenda. Moreno se había presentado á última hora +con el frac enviado por su mujer, pieza modesta que revelaba tener +algunos años de vida. Pero de todos modos era un frac, y el del +contratista había perdido el privilegio de ser único, lo que puso +nervioso á su poseedor, dándole nuevos ánimos para expresar sus +deseos. + +Watson y Robledo vestían trajes obscuros. Los dos se habían visto +obligados á cambiar de ropa todas las noches, para no parecer +«inarmónicos»--como decía el español--en medio de esta elegancia +absurda creada por la presencia de Elena. + +Como el norteamericano estaba fatigado de su trabajo en los canales, +tuvo que sofocar numerosos bostezos, y al fin se levantó para +retirarse á su dormitorio. Elena le miraba ahora con interés, y no +ocultó su despecho al ver que desaparecía, saludándola fríamente, como +si nada le importase alejarse de ella. + +El aquel momento Canterac estaba retenido por su conversación con el +marqués, Moreno hablaba con Robledo, y á Pirovani le pareció oportuno +no dejar que transcurriese más tiempo sin exponer á Elena lo que +pensaba. + +--Temía hablar, señora marquesa; pero al fin me decido, y ¡allá va!... +Este marco es indigno de su hermosura y su elegancia. + +Y el contratista abarcó con una mirada de desprecio la habitación y +todos sus muebles. + +--Si usted quiere, desde mañana puede instalarse en mi casa. Suya es. +Yo me alojaré en la vivienda de uno de mis empleados. + +No mostró Elena gran asombro. Parecía que esperase desde mucho antes +esta proposición, como si ella misma se la hubiese sugerido lentamente +al contratista. Pero no por ello dejó de hacer gestos de protesta, al +mismo tiempo que sonreía y acariciaba con sus ojos á Pirovani. + +Finalmente pareció ablandarse, y prometió que estudiaría la +proposición, consultando á su esposo antes de decidirse. + +Esta consulta fué al día siguiente, mientras Robledo y Watson se +hallaban en las obras de los canales. + +Torrebianca, á pesar de la sumisión con que acogía ordinariamente las +proposiciones de su mujer, se mostró escandalizado. Le era imposible +aceptar la generosidad de Pirovani. + +--¿Qué pensará la gente al ver que nos cede una casa que es su +orgullo?... + +Y movía su cabeza con enérgicas negativas. Surgió en su interior una +repulsión de casta, al pensar que pudiera protegerle aquel compatriota +de gustos ordinarios. No le era antipático; pero nunca le admitiría +como un igual. + +Elena acabó por irritarse, cansada de sus protestas. + +--Tu amigo Robledo nos protege, y sin embargo no se te ocurre por eso +que pueda murmurar la gente... ¿Qué tiene de extraordinario que un +amigo nuevo nos demuestre su simpatía cediéndonos su casa? + +Estaba tan acostumbrado Torrebianca á obedecer á su esposa, que +bastaron las últimas palabras de ella para quebrantar su resistencia. +Sin embargo, aún insistió en sus negativas, y Elena añadió para +convencerle: + +--Comprendo tus escrúpulos, si la casa fuese regalada; pero es +simplemente alquilada. Así se lo he dicho á Pirovani. Tú le pagarás el +alquiler cuando la empresa dirigida por Robledo retribuya tus +trabajos. + +El marqués lo aceptó todo al fin, con un gesto de resignación. Parecía +más viejo y más desalentado, como si le royese lentamente una dolencia +moral. + +--Hágase lo que tú quieras. Mi único deseo es verte feliz. + +Al día siguiente visitó su esposa la casa de Pirovani, para conocerla +por entero antes de proceder á su instalación en ella. + +La recibió el contratista en lo alto de la escalinata, acompañándola +después por las diversas habitaciones, pálido de emoción al verse á +solas con la «señora marquesa». Ésta, para darse aires de dueña, +ordenó inmediatamente á la servidumbre que cambiase algunos muebles de +sitio. El italiano elogió su buen gusto de gran dama, guiñando un ojo +á la mestiza, su ama de llaves, para que se uniese á esta admiración. + +Llegaron al dormitorio que había sido del italiano y en adelante sería +de ella. Encima de todos los muebles había grandes paquetes en papel +fino, atados y sellados de los que se desprendían gratos olores. Los +fué abriendo el contratista, y quedaron visibles docenas de frascos +de esencias y de cajas de jabón, así como otros artículos de tocador; +todo el encargo enorme hecho á Buenos Aires, que parecía acariciar los +ojos con el brillo de sus botellitas de cristal tallado, de sus +estuches con forros de seda y pieles finas, de sus etiquetas de oro, +al mismo tiempo que cosquilleaban el olfato unos perfumes de jardín +sobrenatural. + +Ella iba de asombro en asombro, y acabó por reir, lanzando +exclamaciones alegres é irónicas. + +--¡Qué generosidad!... Hay para poner una tienda de perfumista. + +Pirovani, cada vez más pálido, enardecido por esta sonrisa y por la +soledad, intentó aproximar su boca á la de ella, besándola. Pero como +Elena esperaba desde mucho antes este ataque, le fué fácil repelerlo +avanzando sus dos manos enérgicamente, á la vez que decía: + +--Eso equivale á quererme hacer pagar el alquiler de la casa, como un +vil comerciante. En tal caso, ya no hay regalo. ¡Y yo que le creía á +usted un _gentleman_!... + +Sintió cierta lástima al darse cuenta de la confusión de Pirovani. El +pobre temía no haber procedido con el tacto de un hombre elegante. +Para consolarlo puso su mano derecha junto á la boca de él. + +--Conténtese con esto--dijo. + +El italiano besó la mano con entusiasmo, y fueron tan repetidos sus +besos, que al fin tuvo ella que retirarla, amenazándole con un dedo +para que guardase prudencia. + +Luego continuó la visita de la casa, llevando al contratista tras de +sus pasos. Parecía arrepentido de su audacia y arrepentido al mismo +tiempo de la docilidad con que había obedecido á aquella mujer. + +Pero por encima de tan opuestos sentimientos paladeaba una sensación +de triunfo al recordar el contacto de aquella mano fina y olorosa. +Esto le hizo persistir mentalmente en su opinión: + +«¡Oh, las grandes señoras!... No hay mujeres como ellas.» + + * * * * * + + + + +#VIII# + + +El aspecto de la casa de Pirovani cambió mucho al instalarse en ella +los Torrebianca. + +Las ventanas lucían ahora, á través de sus vidrios, unas cortinas +flamantes. Ya no se mostraban en las galerías exteriores las +domésticas mal vestidas y realizando al aire libre ciertos trabajos de +limpieza. La presencia de aquella señora tan hermosa y elegante había +impuesto á la servidumbre nuevos cuidados personales. Hasta la gorda +Sebastiana iba vestida todos los días «de domingo», como decían sus +amigas. + +Otra novedad conoció el vecindario de la Presa con la instalación de +Elena en la casa del contratista. El salón de Pirovani tenía un piano +de media cola, que había permanecido cerrado hasta entonces. Lo compró +el italiano en Buenos Aires por complacer á un compatriota suyo, dueño +de un almacén de instrumentos de música. Además le habían dicho que un +salón «distinguido» no está completo si carece de un piano, pero con +cuerdas horizontales y la tapa á medio levantar. Y compró el valioso +instrumento, sin esperanza de que llegase á la Presa un visitante +capaz de utilizarlo. + +Elena, que en sus horas de soledad era una fumadora insaciable, cuando +se cansaba de ir con el cigarrillo en la boca de una á otra pieza +examinando los adornos y comodidades de su nueva casa, abría el piano, +dejando que sus dedos corriesen sobre las teclas. Así pasaba las +horas, recordando romanzas de su juventud, casi ignoradas por la +generación que había seguido á la suya, ó repitiendo la música que era +de moda cuando ella huyó de París. + +Muchas veces, entusiasmada por estas evocaciones del pasado, sentía la +necesidad de unir su voz á la del instrumento. Sus cantos hacían que +Sebastiana y las otras criadas abandonasen los trabajos en el corral, +avanzando lentamente hacia el interior de la casa con la expresión de +amansamiento de las bestias subyugadas por la voz y la lira de Orfeo. + +Una parte del vecindario sentía igualmente esta atracción. Apenas +cerrada la noche, cuando los trabajadores habían terminado su cena, +muchos chiquillos y mujeres se encaminaban á la casa de Pirovani, +sentándose en el suelo á alguna distancia de ella, para contemplar las +ventanas, levemente teñidas de rojo. Si algunos niños impacientes +empezaban á perseguirse en sus juegos, las madres les imponían +silencio: + +--¡Callad, malditos, que la señora va á cantar!... + +Y se estremecían con una emoción religiosa al oir los sonidos del +piano y la voz de Elena. Era como la melodía de un mundo lejanísimo +que iba llegando á través de las paredes de madera hasta esta +muchedumbre simple de gustos, que en punto á música llevaba varios +años sin oir otra que la de las guitarras del boliche. + +Algunos hombres venían á unirse al público rudo, enardecidos por un +sentimiento en el que se mezclaban la admiración y el deseo. Los +mismos que habían mirado con indiferencia á la niña de la estancia de +Rojas por parecerles un muchacho, se entusiasmaban viendo pasar á +caballo, con falda de amazona, á la marquesa de Torrebianca. + +--Eso es una mujer... ¡Vaya unas curvas! + +Y al oir su canto, quedaban como embobados por una delicia voluptuosa. +Según ellos, sólo una mujer de gran hermosura podía cantar así. + +Una semana después de haberse instalado los Torrebianca en la nueva +vivienda anunció Sebastiana á sus amigas que la señorona, á partir de +aquella noche, iba á recibir diariamente á sus amistades, lo mismo que +hacían las damas ricas de Buenos Aires. Este anuncio sirvió para que +las comadres de la Presa se imaginasen algo nunca visto; y después de +la cena empezaron á formarse grupos de curiosos frente á las ventanas +iluminadas. Algunas mujeres se ponían una mano junto al oído pura +escuchar mejor, imponiendo silencio á las compañeras con sus codazos. +Elena, sentada al piano, cantaba romanzas sentimentales mientras iban +llegando sus invitados. + +Los primeros en presentarse fueron el ingeniero francés y Moreno. Este +último, para completar el frac, oculto bajo su gabán, había creído +necesario ponerse un sombrero de copa. Él no era como Pirovani, que se +presentaba vistiendo traje de etiqueta y tocado con un sombrero +flexible. La señora marquesa, por ser dama del gran mundo, debía +haberse fijado, indudablemente, en estas faltas de elegancia. + +Canterac, al pisar el primer peldaño de madera, se detuvo para decir á +su compañero: + +--No debía entrar. Esta casa pertenece al intrigante Pirovani, hombre +que aborrezco... Pero temo que la marquesa se queje si no me ve en su +reunión. + +Moreno, que era amigo de todos y no llegaba á enfadarse +verdaderamente con nadie, creyó necesario defender al ausente. + +--¡Si ese italiano es una buena persona!... Tengo la certeza de que le +quiere á usted mucho. + +Pero Canterac no podía admitir palabras conciliadoras. + +--Es un hombre falto de tacto, que se empeña en atravesarse en mi +camino... Esto acabará mal para él. + +Entraron en la casa, y el marqués vino á saludarles en el +recibimiento. Luego pasaron al salón, quedando los tres inmóviles, +mientras Elena continuaba su canto como si no los hubiese oído llegar. + +Otros dos invitados se encontraron frente á la casa: Robledo y +Pirovani. Éste llevaba un gabán de pieles nuevo sobre el frac y se +cubría con un sombrero de copa no menos flamante, pedido á Bahía +Blanca por telégrafo, como si un duende familiar le hubiese avisado +los malos comentarios de su amigo Moreno. + +De los grupos de curiosos, medio ocultos en la sombra, partieron risas +y cuchicheos. Unos se burlaban del tubo de seda brillante que el +contratista se había puesto en la cabeza; otros lo admiraban con +orgullo egoísta, como si el tal sombrero aumentase la importancia de +la vida en el desierto. + +--Vengo de visita á mi propia casa--dijo Pirovani con el deseo de que +el otro admirase su generosidad. + +--Ha hecho usted mal en cederla--se limitó á contestar Robledo. + +El italiano tomó un aire de hombre superior. + +--Convendrá usted en que su casa no era la más adecuada para que +viviese en ella tan gran señora. Yo, aunque no he estudiado, conozco +los deberes de un hombre de buena educación, y por eso... + +Robledo levantó los hombros y siguió adelante, como si no quisiera +escucharlo. El contratista marchó detrás de él, y, señalando una de +las ventanas iluminadas, dijo con entusiasmo: + +--¡Qué voz de ángel!... ¡Qué alma de artista! + +Volvió Robledo á levantar los hombros, y los dos entraron en la casa. + +Al llegar al salón se unieron á los tres varones que escuchaban +inmóviles y apenas Elena hubo lanzado la última nota de su romanza, el +italiano empezó á aplaudir y á dar gritos de entusiasmo. Canterac y el +oficinista, por no ser menos, prorrumpieron igualmente en +manifestaciones de admiración, expresándolas cada uno con arreglo á su +carácter. + +En la nueva casa las reuniones iban á ser menos simples y austeras que +en el alojamiento de Robledo. Sebastiana, que sólo creía en el mate, +remedio, según ella, de toda clase de enfermedades y suprema delicia +del paladar tuvo que servir á los invitados, ayudada por dos criaditas +mestizas, varias tazas de agua caliente con una cosa llamada té. + +Fingiendo ocuparse de la buena marcha del servicio, evolucionó Elena +entre aquellos tres hombres que la seguían ávidamente con los ojos, +mientras vacilaban las tazas en sus manos, derramando á veces su +contenido sobre los platillos. Los tres admiradores intentaron +repetidas veces conversar con ella; pero era tan hábil para repelerlos +dulcemente, que acababan por dialogar con su marido. En cambio, la +marquesa buscaba al único hombre que no había mostrado interés en +hablarla. Al fin consiguió en una de sus evoluciones sentarse á un +extremo del salón, con Robledo al lado de ella. + +--Indudablemente, Watson no ha querido venir--dijo al español--. Cada +vez estoy mas convencida de que no le soy simpática á él... ni tampoco +á usted. + +Robledo se defendió de esta acusación con gestos más que con palabras; +pero como ella insistiese en presentarse cual una víctima de la +injusta antipatía de los dos asociados, el ingeniero acabó por +contestar: + +--Watson y yo somos amigos de su marido, y nos da miedo ver la +ligereza con que hace concebir usted ciertas esperanzas, tal vez +equivocadas, á los que la visitan. + +Elena empezó á reir, como si la regocijasen las palabras de Robledo y +el tono de gravedad con que las había dicho. + +--No tema usted. Una mujer que no ha nacido ayer y conoce el mundo, +como yo lo conozco, no va á comprometerse y á hacer locuras por esos. + +Y abarcó en una mirada irónica á sus tres pretendientes, que seguían +al lado del marqués. + +--Yo no supongo nada--dijo Robledo en el mismo tono--. Veo lo +presente, como vi otras cosas en París... y me da miedo el porvenir. + +Quedó indecisa Elena mirando á su interlocutor, como si dudase entre +continuar riendo ó mostrarse enfadada. Al fin habló con el tono grave +de una persona ofendida: + +--No me considero mejor ni peor que otras. Soy simplemente una mujer +que nació para vivir en la abundancia y en el lujo, y jamás ha +encontrado un compañero capaz de darle lo que le corresponde. + +Se miraron en silencio largo rato, y ella añadió: + +--Los que me desearon no pudieron proporcionarme cuanto necesito para +mi vida, y los que hubieran podido satisfacer mis deseos nunca se +fijaron en mí. + +Bajó la cabeza como desalentada, murmurando contra su destino. + +--Usted no sabe qué vida ha sido la mía. Necesito la riqueza; es algo +indispensable para mi existencia, y he pasado lo mejor de mi juventud +corriendo inútilmente tras de ella. Cuando imaginé tenerla entre mis +manos, la vi desvanecerse, para reaparecer más lejos, obligándome á +una nueva carrera... ¡Y así ha sido siempre! + +Calló un instante, concentrando su pensamiento, para añadir con el +mismo tono que si hiciera una confesión: + +--Los hombres no pueden comprender las angustias y las ambiciones de +las mujeres de ahora. Necesitamos para vivir muchísimo mas que las +hembras de otros tiempos. El automóvil y el collar de perlas son el +uniforme de la mujer moderna. Sin ellos, toda la que reflexiona un +poco y puede darse cuenta de su situación se siente infeliz... Yo los +tuve algunas veces, pero sin tranquilidad, «sin solidez», temiendo +perderlos al día siguiente. Como todos necesitamos escuchar, para +seguir viviendo, la canción de la esperanza, espero ahora que mi +marido ganará aquí una fortuna, ¡no sé cuándo!... y esto me hace +soportar el horrible destierro. + +Luego continuó con tristeza: + +--¿Y qué ganará?... Centavos tal vez, cuando usted lleve ya ganados +miles y miles de pesos... ¡Ay! Yo merecía otro hombre. + +Volvió á levantar la cabeza para sonreir melancólicamente mirando al +español. + +--Tal vez mi felicidad hubiese sido encontrar un compañero como usted: +animoso, enérgico, capaz de domar á la fortuna rebelde... Y á usted, +para ser un verdadero triunfador, le ha faltado una mujer que le +inspirase entusiasmo. + +Robledo sonrió á su vez con aire bonachón. + +--Ya es tarde para hablar de esas cosas... + +Pero ella le miró fijamente, al mismo tiempo que protestaba de su +desaliento. Nunca es tarde en la vida para nada. Los hombres +enérgicos son como ciertas tierras exuberantes del trópico, en las que +se conoce la muerte pero no la vejez, renovándose sobre ellas una +primavera incansable. Disponen de la voluntad que manda á la +imaginación, y la imaginación es un pintor loco que anima con los +colores de su paleta el lienzo gris de la realidad. + +Elena, al hablar así, había aproximado su rostro al de él. Sus ojos +parecían querer penetrar en los ojos de Robledo. Éste, por un momento, +sintió cierta turbación; pero se repuso en seguida, haciendo un gesto +negativo. + +--Muy interesante lo que usted dice, amiga mía, pero los hombres +verdaderamente enérgicos no gustan de resucitar falsas primaveras, por +las complicaciones que esto trae. + +Continuaron hablando. Ella quiso recordar otra vez su pasado. + +--¡Si yo le contase mi historia!... Todas las mujeres tienen la +pretensión de que su vida ha sido una novela, que sólo necesita ser +contada con cierta habilidad para que interese al mundo entero. Yo no +aspiro á que mi pasado sea interesante; únicamente lo creo triste, por +la desproporción que siempre hubo en él, entre lo que yo creo merecer +y lo que la vida ha querido darme. + +Se detuvo un momento, como si acabara de ocurrírsele una idea penosa. + +--No crea usted que soy una de esas advenedizas hambrientas de goces y +comodidades, por lo mismo que no los conocieron nunca. En mí ocurre lo +contrario: necesito el lujo y el dinero para vivir porque me rodearon +al nacer. Fui rica en mi infancia y pobre en mi juventud. ¡Lo que he +luchado para ocupar otra vez mi antiguo rango y vivir de acuerdo con +mi primera educación!... Y la lucha continúa... y las catástrofes se +repiten... y cada vez me veo más lejos del punto de donde partí. +Ahora estoy en uno de los rincones más olvidados de la tierra, +llevando una existencia casi igual á la de las gentes que vivieron en +los primeros tiempos de la Historia. ¡Y todavía me censura usted!... + +Robledo se excusó. + +--Yo soy su amigo, el amigo de su marido, y lo único que hago es +avisarla al verla marchar en mala dirección. Considero peligroso el +juego que se permite usted con esos hombres. + +Y señaló á los tres personajes de la Presa, que seguían hablando con +Torrebianca. + +--Además, antes de su llegada, la vida era aquí un poco monótona, pero +tranquila y fraternal. Ahora, con su presencia, los hombres parecen +haber cambiado; se miran hostilmente, y temo que sus rivalidades, +hasta el presente algo pueriles, terminen de un modo trágico. Usted +olvida que vivimos lejos de los demás grupos humanos, y este +aislamiento nos hace retroceder poco á poco á la vida bárbara. +Nuestras pasiones, domesticadas por la existencia en las ciudades, +pierden aquí su educación y saltan en libertad. Mucho cuidado con +ellas; es peligroso tomarlas con motivo de juego. + +Elena rió de sus temores, y hubo en su risa cierto desprecio, no +pudiendo comprender tal pusilanimidad en un hombre fuerte. + +--Déjeme que tenga mi corte. Necesito estar rodeada de admiradores, +como les ocurre á los grandes artistas vanidosos. ¿Qué sería de mí si +me faltase el placer de la coquetería?... + +Luego añadió, frunciendo el ceño y con voz irritada: + +--¿Qué otra cosa puedo hacer aquí? Ustedes tienen el trabajo que les +distrae, sus luchas con el río, las exigencias de los obreros. Yo me +aburro durante el día; hay tardes que pienso en la posibilidad de +matarme; y únicamente cuando llega la noche y se presentan mis +admiradores encuentro un poco tolerable mi destierro... En otro sitio +tal vez me hiciesen reir esos hombres; pero aquí me interesan. +Resultan un verdadero hallazgo en esta soledad. + +Miró con una ironía risueña hacia donde estaban sus tres solicitantes, +y continuó: + +--No tema usted, Robledo, que pierda la cabeza por ellos. Me doy +cuenta de mi situación. + +Se comparaba con un viajero de la altiplanicie patagónica que no +llevase mas que un cartucho en su revólver y se viera atacado por un +grupo de vagabundos de los que merodean cerca de la Cordillera. De +hacer fuego, sólo podía derribar á un enemigo, arrojándose los otros +sobre él al verle indefenso. Era preferible prolongar la situación +amenazándolos á todos, pero sin disparar. + +--Me causa risa el pensamiento de que yo pudiera decidirme por uno de +ellos. No son estos hombres los que me harán perder la cabeza. Pero +aunque alguno de los tres me interesase, guardaría mi prudencia, +temiendo lo que harían ó dirían los demás al verse desahuciados. Es +mejor mantenerlos á todos en la inquieta felicidad de la esperanza. + +Y notando que su larga conversación con el español producía malestar y +escándalo en los otros visitantes, se levantó para ir hacia ellos. + +--¿Quién de ustedes me da un cigarrillo?... + +Los tres salieron á su encuentro á la vez, ofreciendo sus pitilleras, +y la rodearon como si quisieran disputarse á golpes sus palabras y sus +gestos. + +La primera tertulia de la marquesa de Torrebianca terminó después de +media noche, hora inusitada en aquel destierro. Solamente ciertos +sábados, en que los trabajadores recibían la paga de medio mes, +llegaban á horas tan avanzadas las fiestas en el boliche del Gallego. + +Toda la mañana siguiente anduvo Sebastiana adormecida y con los pies +torpes por haberse levantado al amanecer, como era su costumbre, +después de mantenerse despierta hasta que se marcharon los invitados. + +Estaba en una de las galerías exteriores, riñendo con voz queda á las +criaditas mestizas para que no despertasen con los ruidos de la +limpieza á la dueña de la casa, cuando repentinamente pareció olvidar +su cólera, poniéndose una mano sobre los ojos para ver mejor. Un +jinete encabritaba su caballo en mitad de la calle, agitando al mismo +tiempo un brazo para saludarla. + +--¡Mi señorita linda!... Siempre me cuesta el conocerla con su traje +de varoncito. ¿Cómo le va?... + +Y bajó apresuradamente los escalones de madera, atravesando la calle +para ir al encuentro de Celinda Rojas. + +No se habían visto desde el día que Sebastiana abandonó la estancia; y +ahora, por odio á don Carlos, creyó conveniente la mestiza enumerar +las magnificencias de su nueva situación. + +--Una gran casa, señorita, sea dicho sin ofender á la suya. La plata +corre como agua de acequia. Además, la patrona, una gringa bien, +nació, según dicen, marquesa allá en su tierra. El italiano, que es un +demonio para roerles la plata á los trabajadores, en cuanto se trata +de esta señorona parece medio zonzo, y se cuida de que no la falte +nada. Anoche hubo reunión con música. Yo pensé en usted, niña linda, y +me dije: «¡Cómo le gustaría á mi patroncita oir cantar á esta +marquesa!» + +La amazona escuchaba haciendo signos afirmativos, como si su +curiosidad se excitase al oir este relato. + +Para aumentar su admiración, fué Sebastiana enumerando todas las +personas que habían estado en la fiesta. + +--¿Y no te olvidas de alguno más?--preguntó Celinda al terminar ella +su lista--. ¿No estuvo don Ricardo, ese que trabaja con don Manuel, el +de los canales? + +Movió su cabeza la mestiza negativamente. + +--En toda la noche vi á ese gringo. + +Luego empezó á reir, dándose sonoras palmadas en uno de sus muslos de +relieve elefantíaco, lo que marcó su enorme redondez bajo la ligera +faldamenta. + +--Ya lo sé, mi niña, ya lo sé... Me han hablado de que usted y el +gringo van siempre juntos á caballo por esos pagos, y no pasa día sin +que se encuentren... Si alguna vez se dan un beso, busquen un lugar +donde nadie los vea. Mire que la gente de aquí es muy habladora y no +quiere otra cosa. Además, los que mandan en eso de las obras del río +tienen unos anteojos muy largos que lo descubren todo de lejos... + +Celinda se ruborizó, al mismo tiempo que intentaba protestar. + +--¡Si me parece muy bien!--siguió diciendo la mestiza--. Ese don +Ricardo es un buen mozo y excelente persona. Un gran marido para +usted, si es que don Carlos, con el geniazo que Dios le ha dado, no se +opone. Los gringos de América, cuando no beben, son buenazos. Yo tengo +una amiga que se casó con uno que es maquinista, y lo lleva de la +nariz adonde quiere. Conozco otra que... + +Pero la amazona no sentía interés por tales historias, y la +interrumpió: + +--Entonces, don Ricardo no vino anoche. + +--Ni anoche ni las otras noches. Entoavía no ha aparecido por aquí. + +La miró Sebastiana con malicia, al mismo tiempo que una sonrisa +bondadosa dilataba su rostro carrilludo y cobrizo. + +--¿Ya tiene celos, niña?... No se ponga colorada por eso. A todas nos +pasa lo mismo cuando queremos á un hombre. Lo primero que pensamos es +que alguna nos lo va á quitar... Pero aquí no hay motivo. Usted es una +perla, patroncita. Esa señorona también es hermosa, principalmente +cuando acaba de peinarse y se ha puesto en la cara tantas cosas que +huelen bien, traidas de la capital. Pero comparada con usted... ¡qué +esperanza!... A mi niña casi la he visto yo nacer, y la marquesa no +debe acordarse ya de cuándo vino al mundo. + +Luego, pensando en sí misma, creyó necesario añadir: + +--A decir verdad, la marquesa no debe tener muchos años... Pero ¿quién +no resulta vieja al lado de usted, preciosura?... No todas podemos ser +un botón de rosa. + +Calló un momento para mirar á un lado y á otro; y después, bajando la +voz y empinándose sobre las puntas de los pies para estar más cerca +del rostro de Celinda, dijo con la alegría de una comadre que puede +chismorrear libremente: + +--Sepa, lindura, que muchos van detrás de ella; pero ninguno es don +Ricardo. Al pobre gringo le basta con quererla á usted, ramito de +jazmín. Los otros andan como avestruces detrás de la marquesa: el +capitán, el italiano, el empleado del gobierno que lleva los papeles; +¡todos locos, y mirándose como perros!... Y el marido no ve nada; y +ella se ríe de ellos y se divierte en hacerlos sufrir... Yo creo que +ningún hombre de los que vienen á la casa le gusta. + +Celinda no parecía tranquilizarse con tales palabras. Antes bien, +protestó de ellas mentalmente, pensando: «Watson no puede ser +comparado con los otros.» + +Necesitó exteriorizar su pensamiento, y dijo á Sebastiana: + +--Será verdad que no le gustan los demás; pero don Ricardo es más +joven que todos ellos; y estas mujeres que han corrido el mundo y +empiezan á ponerse viejas, ¡resultan á veces tan... caprichosas! + + * * * * * + + + + +#IX# + + +El famoso Manos Duras vivía al borde de la altiplanicie, del lado de +la Pampa, viendo enfrente el límite de la Patagonia, y á sus pies la +amplia y tortuosa cortadura del río y un extremo de la estancia de +Rojas. + +Su casa, hecha de adobes, tenía alrededor otras construcciones aún más +míseras y unos corrales de viejos maderos hincados en el suelo, que +sólo de tarde en tarde guardaban algún animal. + +Todos en el país conocían la situación del llamado «rancho de Manos +Duras»; pero pocos iban á él, por ser lugar de mala fama. Algunas +veces, los que pasaban con cierta inquietud por sus inmediaciones sólo +conseguían tranquilizarse al notar su soledad. No ladraban ni salían +al camino los perros de hirsuto pelaje, ojos sangrientos y agudos +colmillos acompañantes del gaucho. Tampoco se veían sus caballos +pastando la hierba rala de los alrededores. + +Manos Duras se había ido. Tal vez merodeaba por las orillas del río +Colorado, donde era más abundante la ganadería que en el río Negro; +tal vez vagaba por las estribaciones de los Andes, para visitar á sus +amigos del valle del Bolsón--poblado en gran parte por aventureros +chilenos--, ó á los que habitaban las riberas de los lagos andinos. +Estas excursiones á la Cordillera eran, según afirmaban muchos, para +vender en Chile animales robados en la Argentina. + +En otras ocasiones, el rancho de Manos Duras aparecía +extraordinariamente poblado. Gauchos errantes se instalaban en las +chozas de adobes durante unas semanas, sin que nadie supiese con +certeza cuál era su procedencia ni adonde irían al marcharse de allí. + +El comisario de la Presa empezaba á sentirse inquieto por estas +visitas y á vivir mal, temiendo todas las mañanas la denuncia de algún +robo... Pero transcurrían los días sin que se alterase la paz del +pueblo y sus alrededores. En el rancho de Manos Duras se mataban y +desollaban reses, vendiendo carne el gaucho á toda la comarca. Y como +no llegaba ninguna queja, don Roque se abstenía de averiguar la lejana +procedencia de aquellos animales. + +Luego huían de pronto los compañeros de Manos Duras, y éste continuaba +su vida solitaria, ó desaparecía igualmente de su rancho por algún +tiempo, con gran satisfacción del comisario. + +Ahora vivía con tres compañeros malcarados y parcos en palabras, que, +según se murmuraba en el boliche del Gallego, procedían de un valle de +la Cordillera. + +--Tres hombres de bien que se han desgraciado--dijo el gaucho hablando +de ellos--; tres compadres que han venido á vivir á mi rancho hasta +que las gentes malas se cansen de calumniarlos. + +Un día de gran calor, Manos Duras montó á caballo para ir al pueblo á +hacer unas compras. Era en las primeras horas de la tarde. + +Los habitantes europeos de la Presa, al mirar el almanaque, pensaban +en la nieve y los fríos huracanes de sus países, que estaban todavía +en pleno invierno. Aquí reinaba el verano, un verano patagónico, +violento y ardoroso, sobre una tierra que rara vez conoce las lluvias +y en la cual todas las estaciones son extremadas, descendiendo el +termómetro durante el invierno muchas unidades por debajo de cero. + +La tierra yerma parecía temblar bajo el sol. Era una reverberación que +ondulaba las líneas rectas, cambiando los contornos de colinas, +edificios y personas. Estos caprichos de la luz hacían ver también los +objetos dobles é invertidos, como si estuviesen al margen del agua, +fingiendo lagos inmensos en un país extremadamente seco. Eran los +espejismos del desierto que por sus formas variables é inesperadas +llamaban la atención harta de los hijos del país, acostumbrados á toda +clase de ilusiones ópticas. + +En el último término de la gigantesca cortadura abierta por el río, +casi al ras de la línea del horizonte, se deslizaba un largo gusano +negro con una pequeña vedija de algodón en la cabeza. + +Manos Duras se detuvo para ver mejor. Aquel día no era de correo de +Buenos Aires. + +«Debe ser un tren de carga que viene de Bahía Blanca», se dijo. + +Resultaba visible estando aún á muchos kilómetros de la Presa, y +pasaría otros tantos kilómetros más allá, para no detenerse hasta +Fuerte Sarmiento. En esta tierra los ojos adquirían un poder visual +más grande; la retina abarcaba mayores extensiones; las distancias +parecían valer menos que en otros países. + +El gaucho, después de contemplar unos momentos el remoto avance del +tren, continuó su galope. Para ganar terreno solía meterse por la +estancia de Rojas, atravesando una parte avanzada de dicha propiedad +interpuesta entre su rancho y el lejano pueblo. Con la indiferencia +de la costumbre, dejó que su caballo avanzase por un tortuoso sendero +marcado apenas entre los ásperos matorrales. + +Al poco rato tuvo un mal encuentro. Don Carlos Rojas iba también á +aquella hora visitando su estancia y haciendo cálculos sobre el +porvenir. + +Continuarían siempre sus tierras altas en la pobreza actual, no +pudiendo dar alimento mas que á un número reducido de animales. Sus +novillos eran «criollos», como él decía con cierto tono de desprecio; +bestias de mucho hueso, pezuña dura, grandes cuernos y enjutas de +carnes; aptas para nutrirse con un pasto silvestre y poco abundante; +herederos degenerados del ganado que aclimataron siglos antes los +colonizadores españoles, trayéndolo en sus pequeños buques á través +del Atlántico. + +Recordaba con remordimiento los animales de lujo de la estancia de su +padre, novillos enormes, con el lomo plano como una mesa, casi sin +cuernos, de reducido esqueleto y exuberantes carnes, verdaderas +«montañas de biftecs», como él decía... Luego pensaba en los milagros +de la irrigación, cuando las tierras bajas de su estancia quedasen +fecundadas por las aguas del río. Crecería en ellas la alfalfa con una +prodigalidad semejante á la de la tierra de Canaán, y le sería posible +repetir al borde del río Negro las milagrosas crianzas de los +estancieros vecinos á Buenos Aires, sustituyendo el áspero y flaco +ganado criollo con animales valiosos, producto del cruzamiento de las +mejores razas de la tierra. + +Iba don Carlos imaginándose esta maravillosa transformación, con el +deleite de un artista que pule en su mente la obra futura, cuando vió +venir un jinete hacia él. + +Se puso una mano sobre los ojos para examinarlo mejor, y no pudo +contener la indignación que le produjo este encuentro. + +--¡Hijo de la gran... tal!... ¡Es el ladrón de Manos Duras! + +Al pasar el gaucho junto á él, se llevó una mano al sombrero para +saludarle, espoleando luego su cabalgadura. + +Don Carlos, después de breve indecisión, salió también al galope, +hasta que puso su caballo delante del de Manos Duras, cortándole el +paso y obligándole á detenerse. + +--¿Con licencia de quién atravesás vos mi campo?--preguntó con voz +temblona y aflautada por la cólera. + +Manos Duras no intentó contestar mirándole con una insolencia +silenciosa y amenazadora, como hacía con los demás. Sus ojos atrevidos +evitaron cruzarse con los del estanciero, y respondió en voz baja, +como excusándose. No ignoraba que carecía de derecho para pasar por +allí sin permiso del dueño del campo; pero de este modo acortaba +camino, evitándose un largo rodeo para llegar á la Presa. Luego +añadió, como si emplease un argumento supremo: + +--Usted, don Carlos, deja pasar á todos. + +--A todos menos á ti--contestó Rojas agresivamente--. Si te encuentro +otra vez en mi estancia, te saludaré á balazos. + +Esta amenaza acabó con el hipócrita respeto del gaucho. Miró á Rojas +despectivamente, y dijo con lentitud: + +--Es usted un viejo, y por eso me habla así. + +Don Carlos sacó de su cintura un revólver, apuntándolo contra el pecho +de Manos Duras. + +--Y tu un ladrón de novillos, al que todos tienen miedo no sé por qué. +Pero si vuelves á robarme uno de mis animales, este viejo se +encargará de hacerte justicia. + +Como el estanciero le seguía apuntando con el revólver y la expresión +de su rostro no permitía duda sobre la posibilidad del cumplimiento de +sus amenazas, el gaucho no osó echar mano á sus armas. Estaba seguro +de recibir un balazo apenas intentase un movimiento agresivo. Después +de mirarle con ojos rencorosos, se limitó á decir: + +--Volveremos á encontrarnos, patrón, y hablaremos más despacito. + +Y tras esta amenaza dió con las espuelas á su caballo y salió al +galope, sin volver la cabeza, mientras don Carlos permanecía con el +revólver en su diestra. + +Cerca del río tuvo el gaucho un encuentro más agradable. Vió venir +hacia él un grupo de tres jinetes, é hizo alto para reconocerlos. Era +la marquesa de Torrebianca, vestida de amazona y escoltada por +Canterac y Moreno. + +Había tenido ella que aceptar una nueva invitación para ver los +adelantos realizados en las obras del dique. Le era imposible negarse +á este paseo. Necesitaba para su tranquilidad restablecer el +equilibrio entre Pirovani y el ingeniero francés. Éste, ya que no +podía regalar una casa, deseaba hacer ver á Elena una vez más la +superioridad que tenía como ingeniero director de las obras sobre +aquel italiano, sometido muchas veces á sus decisiones. + +El oficinista, contento de la invitación y molestado al mismo tiempo +por el carácter de hombre tranquilo que le atribuían, marchaba á +caballo detrás de Elena, sin que ésta hiciese caso de su persona. +Únicamente parecía acordarse de él cuando Canterac se mostraba +demasiado vehemente en sus ademanes, tendiendo una mano de caballo á +caballo para estrechar la suya ó permitirse otras osadías disimuladas. + +--Moreno--ordenaba la marquesa--, avance y póngase á mi izquierda, +para que el capitán quede lejos. No me gustan los militares; son muy +atrevidos. + +Los tres cesaron de conversar para fijarse en Manos Duras, que +permanecía inmóvil á un lado del camino. Moreno dió el nombre del +gaucho, y Elena mostró tal interés al saber quién era, que acabó por +hablarle. + +--¿Usted es el famoso Manos Duras, de quien tantas cosas he oído +decir?... + +El rústico jinete se mostraba turbado por las palabras y la sonrisa de +aquella dama. Primeramente se quitó el sombrero con reverencia, «como +si estuviese delante de una imagen milagrosa», pensó Moreno. Luego +dijo, con cierta expresión teatral que en él era espontánea: + +--Yo soy ese desgraciado, señora, y este es el momento mejor de mi +vida. + +La miraba el gaucho con ojos ardientes de adoración y deseo, y ella +sonrió, satisfecha del bárbaro homenaje. Canterac, que encontraba +ridicula esta conversación, hizo ademanes de impaciencia y murmuró +protestas para reanudar la marcha; pero ella no quiso escucharle y +continuó hablando al gaucho con sonriente interés. + +--Dicen de usted cosas terribles. ¿Son verdaderamente ciertas?... +¿Cuántas muertes lleva usted hechas? + +--¡Calumnias, señora!--contestó Manos Duras, mirándola fijamente--. +Pero si usted me lo pide, haré cuantas muertes quiera. + +Elena se mostró complacida por esta respuesta, y dijo, mirando á +Canterac: + +--¡Qué hombre tan galante... á su modo! No me negará usted que es +grato oir tales ofrecimientos. + +Pero el ingeniero parecía cada vez más irritado por este diálogo +familiar de Elena y el cuatrero. Varias veces intentó introducir su +caballo entre las cabalgaduras de los dos, dando fin de tal modo al +diálogo; pero Elena le detenía siempre con un gesto de contrariedad. + +Al ver que ella continuaba su conversación con Manos Duras, se volvió +hacia Moreno, necesitando manifestar á alguien su enfado. + +--Ese gaucho es un atrevido, y habrá que darle una lección. + +El oficinista aceptó sin reserva lo referente al atrevimiento, pero +levantó los hombros al oir hablar de lección. ¿Qué podían hacer ellos +contra este vagabundo temible, si hasta el comisario de policía +mostraba por él cierto respeto?... + +--Debe usted conseguir--continuó el ingeniero--que no le compren más +carne en el campamento ni acepten nada de lo que ofrezca. + +Moreno contestó con signos afirmativos. Si no era mas que eso lo que +deseaba, fácilmente podía hacerse. + +Al fin Elena reanudó su marcha después de saludar al gaucho con cierta +coquetería, satisfecha de su emoción y del deseo hambriento que +reflejaban sus ojos. + +--¡Pobre hombre!... ¡Un tipo interesante! + +Mientras los tres jinetes se alejaban, Manos Duras siguió inmóvil +junto al camino. Deseaba ver algunos momentos más á aquella mujer. +Tenía en su rostro una expresión grave y pensativa, como si +presintiese que este encuentro iba á influir en su existencia. Pero al +desaparecer Elena con sus acompañantes detrás de un montículo arenoso, +el gaucho, no sintiendo ya el deslumbramiento de su presencia, sonrió +con cinismo. Varias imágenes salaces desfilaron por su pensamiento, +desvaneciendo sus dudas y devolviéndole su antigua audacia. + +«¿Por qué no?--se dijo--. Lo mismo es ésta que las que bailan en el +boliche del Gallego. ¡Todas mujeres!» + +Continuaron su paseo por la orilla del río la marquesa y sus dos +acompañantes. De pronto, ella se levantó un poco sobre la silla para +ver más lejos. + +En una pradera orlada de pequeños sauces por la parte del río había +dos caballos sueltos y ensillados. Un hombre y un muchacho habían +descendido de ellos y parecían divertirse tirando un lazo por el aire. +Era un lazo de cuerda, ligero y fácil de manejar, aunque de menos +resistencia que los verdaderos lazos de cuero usados por los jinetes +del país. + +Reconoció Elena al muchacho, con su instinto de mujer más que con sus +ojos. Era Flor de Río Negro, que enseñaba á tirar el lazo á Watson, +riendo de la torpeza del _gringo_. Como Torrebianca iba todos los días +puntualmente á dirigir les trabajos de los canales, Ricardo gozaba de +más libertad, empleándola en seguir á la niña de Rojas en sus +correrías. + +Haciendo un signo á sus acompañantes para que no la siguiesen, se fué +aproximando Elena á la pradera donde estaban los dos jóvenes. + +Celinda la vió llegar antes que el ingeniero, y haciendo un gesto +hostil volvió la espalda. Al mismo tiempo ordenó á Watson que le +ajustase al pie una de sus espuelas, que pretendía llevar suelta. + +El joven, después de haberse arrodillado, quiso levantarse, convencido +de la inutilidad de esta orden. Celinda tenía bien sujeta esa espuela. +Pero ella insistió para mantenerlo en dicha posición. + +--¿No le digo, gringuito, que voy á perderla?... Fíjese bien. + +Y sólo accedió á reconocer su error y á permitir que se levantase +cuando la otra hizo volver grupas á su caballo. Elena se alejaba +ofendida, dándose cuenta de su estratagema y de sus gestos hostiles. + +Poco antes de la puesta del sol llegaron los tres jinetes á la calle +central del pueblo. Frente á la casa de Pirovani, considerada ya por +la marquesa como suya, bajó ésta del caballo, apoyándose en Moreno, +que se había anticipado al otro para gozar de agradables contactos. + +Saludó el francés con una brusquedad militar, alejándose, mientras +Elena entraba en su casa. ¡Un día perdido!... Estaba furioso contra él +mismo y contra los demás. + +Apareció Pirovani en una bocacalle, y al ver que Moreno se dirigía á +su alojamiento, corrió á encontrarse con él. Ansiaba conocer los +episodios de una excursión á la que no había sido invitado. Temía, con +la credulidad del celoso, que Canterac hubiese conseguido un gran +avance sobre él durante el corto paseo. + +Sonrió con una alegría pueril al contarle el oficinista cómo varias +veces la «señora marquesa» le había pedido que se colocase entre ella +y el ingeniero francés para mantenerlo á gran distancia. + +--¡Si yo sé que no lo puede sufrir!--dijo el italiano--. Me consta... +Pero como es el jefe de los trabajos y ayuda en ciertas ocasiones á +Robledo y á su marido, no se atreve á decir lo que piensa de él. + +Luego su alegría se nubló, según le fué contando el oficinista el +encuentro con Manos Duras y la confianza del gaucho al hablar á la +señora marquesa. + +Esto último fué lo que indignó más al contratista. + +--Aquí todos nos creemos iguales, porque vivimos juntos en el +desierto--dijo, escandalizado--. Cualquier día, ese gaucho cuatrero +pretenderá ir por la noche á las reuniones de la marquesa, lo mismo +que uno de nosotros... ¡Cosa bárbara! + +--El capitán--añadió Moreno--quiere que no se le compre más carne á +Manos Duras ni se acepte ningún negocio propuesto por él, eso usted +puede hacerlo mejor que Canterac. + +Pirovani contestó con vehementes signos de asentimiento + +--Así se hará; dice muy bien ese hombre. Es la primera vez, en mucho +tiempo, que estoy de acuerdo con él. + + * * * * * + + + + +#X# + + +Pocos meses después de haber empezado los trabajos en el campamento de +la Presa, los habitantes de las diversas colonias establecidas á +orillas del río Negro hablaron con admiración del nuevo boliche del +Gallego, apreciándolo como el establecimiento más hermoso de la +comarca. El dueño había embellecido su interior con una novedad tan +instructiva como interesante. + +Uno de los primeros que acudieron al campamento en busca de trabajo +fué un inglés que llevaba muchos años vagando de un extremo á otro de +la América del Sur. La última etapa de su existencia aventurera había +sido en el corazón del Paraguay, comerciando con las tribus salvajes; +tráfico que no parecía haberle hecho rico. Como recuerdo de su vida en +las selvas, llevó á Buenos Aires cuatro cocodrilos del gran río +Paraguay, llamados _yacarés_ con el caparazón relleno de paja, y una +serpiente boa de varios metros de lorgitud, cuyo vientre había sido +atiborrado de hierbas por los disectores indígenas. + +En la capital de la Argentina le hablaron de los grandes trabajos que +se realizaban junto al río Negro, haciendo necesario el enganche de +numerosos jornaleros, y allá se fué con toda su colección de animales +empajados, saltando de la temperatura tórrida del Paraguay y el Brasil +inferior al invierno rudo de la Patagonia. + +A las pocas semanas murió de _delirium tremens_, por haber abierto un +crédito demasiado amplio el dueño del boliche del Gallego; y como este +honrado industrial creía firmemente en el santo derecho de cobrar las +deudas y poseía además cierto instinto de la decoración oportuna para +atraer á los parroquianos, se apropió los cuatro yacarés y la boa, +adornando con ellos el techo de su tienda. + +En realidad, Antonio González, que era andaluz de nacimiento, aunque +lo apodaban todos el _Gallego_, no podía mirar sin cierta aprensión +hereditaria el enorme reptil que, semejante á una maroma de barco, +pendía formando curvas de los cuchillos de la techumbre. Pero á los +ebrios más consecuentes del establecimiento les placía beber debajo de +este adorno extraordinario, y un comerciante debe sacrificar sus +preocupaciones y sus miedos para mejor servicio del público. + +El ofidio de pellejo arrugado, cubierto de moscas, que formaban sobre +él un forro negro inquieto y rumoroso, se extendía por la mitad del +techo, de punta á punta, agitándose como si reviviese cada vez que se +abría la puerta y entraba un chorro de aire. Esta corriente +atmosférica hacía caer á veces en los vasos de los parroquianos moscas +secas procedentes del verano anterior, escamas de pellejo del culebrón +y un polvillo sutil, mezcla de su relleno vegetal y del arsénico +empleado por sus preparadores para impedir que se pudriese. En los +ángulos del techo se balanceaban, pendientes de cuerdas, los cuatro +cocodrilos, negros y rugosos por el dorso, y mostrando al público el +color amarillo de sus vientres y las plantas de sus patas. + +Las gentes del país, cuando pasaban por la Presa, creían necesario +detenerse á beber un vaso en el boliche para admirar tales novedades. +Las aguas del río Negro jamás habían conocido cocodrilos, y en cuanto +á reptiles, no había en toda la Patagonia mas que ciertas víboras de +mordedura mortal, cabezudas, cortas y gruesas, como el signo +ortográfico llamado coma. + +El dueño del boliche, con la autoridad de un hombre que ha visto lo +que cuenta, explicaba á sus parroquianos las costumbres de los fieros +animales que se balanceaban sobre sus cabezas, y hasta daba á entender +que había tomado cierta parte en tan peligrosa caza. Pero al poco +tiempo notó que estos adornos, gloria del establecimiento, si +enorgullecían á muchos de los habitantes de la colonia, contribuían +igualmente al alejamiento de otros. Los había que eran andaluces como +el Gallego y no tenían las mismas razones utilitarias de ésta para +sobreponerse á sus preocupaciones. También los había italianos ó de +otras tierras, que, reconociendo la excelencia de los géneros +expendidos en el boliche, no osaban, sin embargo, penetrar en su +interior. Beber bajo la panza amarilla y las cuatro patas extendidas +de un cocodrilo, ¡pase!... Pero levantar los ojos al empinar el vaso y +ver aquel serpentón que expelía moscas, mostrando á trechos el +cuadriculado repelente de su piel, ¡eso nunca! + +Los más atrevidos sólo se decidían á entrar con la diestra cerrada y +avanzando el dedo índice y el meñique en forma de cuernos, para +conjurar la mala suerte. + +--¡Lagarto! ¡lagarto!--murmuraban, entornando los ojos para no ver lo +que estaba sobre sus cabezas. + +Otros, ni aún valiéndose de este conjuro se atrevían á pasar adelante, +y en pleno invierno, con las manos en la faja y echando chorros de +vapor por la boca, preferían mantenerse fuera, esperando que +Friterini, el criado del boliche, les sacase los vasos. + +Se sacrificó el dueño una vez más, ganoso de evitar molestias á su +público. La boa fué descolgada para ser vendida á una taberna de La +Boca, en el puerto de Buenos Aires, frecuentada por marineros, y +quedaron por único adorno los cuatro yacarés, que se balanceaban en el +techo como lámparas funerarias apagadas. + +Otro atractivo del establecimiento eran las banderas que en días de +fiesta patriótica ondeaban sobre su techumbre y el resto del año +adornaban su interior. Todos los rectángulos de colores inventados por +los hombres ansiosos de formar grupo aparte para distanciarse de sus +semejantes figuraban en este rincón de la Patagonia: banderas de +naciones existentes; banderas de naciones que habían muerto y deseaban +revivir; banderas de naciones que no habían existido nunca y pugnaban +por nacer. No quedaba un trabajador en esta «tierra de todos» que no +tuviese un trapo patriótico en el boliche. Antonio González había +conocido antes que las cancillerías de Europa las banderas que años +después iban á ser consagradas por los trastornos de la gran guerra. +Todas las admitía: desde la de Irlanda libre á la de la República +sionista que debía establecerse en Jerusalén. Solamente se había +disputado una vez con ciertos compatriotas, procedentes de Barcelona, +que pretendían imponerle la bandera catalana. + +--Yo la admito--dijo con solemnidad diplomática--. Lo único que +discuto es sus dimensiones. + +Y acabó por aceptarla en su «museo banderístico», como él decía, pero +exigiendo que su tamaño no pasase de la cuarta parte de la bandera +española. + +En días de fiesta patriótica, ayudado por Friterini, procedía al +embanderamiento de la techumbre, dando explicaciones al comisario, +único representante de la autoridad. Se expresaba como un jefe de +protocolo llamado á consulta por el presidente del gobierno. + +--Usted, don Roque, conoce muchas cosas; pero en esto de las banderas +yo sé mejor con qué bueyes aro. Primeramente hay que colocar la +bandera argentina, más alta que todas. Luego, á su derecha, la de +España. ¡Que nadie me lo discuta! En esta tierra, después de los +argentinos, somos nosotros. Ya sabe usted... Isabel la Católica... +Solís... don Pedro de Mendoza... don Juan de Garay... + +Iba lanzando nombres de navegantes y descubridores, á su capricho, +mientras examinaba desde abajo el método con que el camarero italiano +colocaba las banderas. + +¿Ya estaba puesta la de la Argentina, y á su derecha, bien clavada, la +de España?... ¡Muy bien!... + +--Ahora, Friterini, _mio caro_, ve colocando banderas á tu gusto... ¡á +lo que salga! pues todos somos iguales, y ésta es «la tierra de +todos», como dice don Manuel. + +En verano las moscas invadían en proporciones inauditas el interior +algo lóbrego del boliche, huyendo de la atmósfera ardorosa de una +tierra siempre sedienta. De noche, la luz rojiza de los quinqués +mantenía en agresivo insomnio á estas nubes de insectos. Eran moscas +lentas, tenaces, de una torpeza pegajosa. Caían en los platos y en los +vasos, nadaban en las salsas y las bebidas alcohólicas. Al abrirse las +bocas, se metían inmediatamente en sus cavidades; cosquilleaban las +orejas, se introducían por los orificios de las narices. Toda cuchara, +al ir del plato á los labios, veía inmediatamente, en tan corto viaje, +posarse sobre sus bordes algunas de estas intrusas, que se estiraban, +alargando las patas y agitando las alas. + +Se dejaban matar; pero eran tantas, ¡tantas! que los hombres desistían +de atacarlas, transigiendo con ellas por cansancio, y únicamente las +repelían con el aliento ó escupiéndolas cuando se colaban en su boca +y sus narices. + +Otros parásitos asaltaban igualmente las viviendas de este pueblo +perdido en la soledad. En el boliche, por ser mayor la concurrencia, +parecían más numerosas las plagas. Del techo y las paredes de madera +se desprendían insectos sanguinarios sobre las curtidas epidermis, +para perforarlas y chupar su jugo. Otras veces surgían del suelo, +remontándose por las gruesas botas. En invierno, el boliche, por estar +con las puertas cerradas, conservaba una atmósfera densa de humo de +tabaco, que olía á ginebra, á vino agrio, á ropa mojada y á cuero de +zapato. El criterio más absurdo, falto completamente de economía y de +lógica, parecía guiar la marcha comercial del establecimiento. Apenas +había sillas en él. Los guitarristas colocaban sus posaderas en +cráneos de caballo; una parte del público se dejaba caer en el suelo +al sentir cansancio, y al mismo tiempo, en la anaquelería, detrás del +mostrador, se renovaban todas las semanas las filas de botellas de +champaña. Cuando los jornaleros cobraban su quincena, el Gallego tenía +que atender á las más disparatadas orgías. Los que, faltos de familia, +podían gastar todo el dinero ganado en su propia persona, imaginaban +banquetes babilónicos, pidiendo latas de sardinas de España para +remojarlas con varias botellas de Pomery Greno. Muchas veces escaseaba +el pan en la Presa; pero el parroquiano, obligado á comer galleta +dura, conocía el gusto del _foie gras_ y cuánto cuesta una botella de +Möet-Chandon. En las noches transcurridas entre dos pagas, el _whisky_ +y la ginebra apagaban la sed silenciosa de unos y daban nuevas fuerzas +á otros para seguir hablando. + +El principal tema de conversación era adivinar cuándo se detendría el +tren en la Presa regularmente. Las locomotoras sólo hacían alto allí +cuando descargaban maquinaria para las obras del dique. + +A los del campamento les parecía una injusticia que pasasen los +vagones de largo hasta la estación de Fuerte Sarmiento, con el +pretexto de que aún no habían terminado las obras en el río ni las +tierras inmediatas estaban regadas, sin lo cual era imposible su +colonización. + +En el viejo mundo se creaban al principio las poblaciones, y después +se construían para ellas los ferrocarriles. En esta tierra nueva +ocurría lo contrario. Primeramente se habían tendido los rieles á +través del desierto; después, de cincuenta en cincuenta kilómetros, se +creaba una estación, formándose un pueblo en torno á ella. + +--¿Por qué no ha de existir una estación aquí, en la Presa, donde +vivimos cerca de mil personas?--clamaba Antonio González, el dueño del +boliche--. En cambio, el tren se detiene en muchos sitios donde sólo +hay un caballo atado á un poste para llevarse la correspondencia. +Debíamos enviar una comisión á Buenos Aires. + +Mientras tanto, los concurrentes se limitaban á hacer suposiciones +sobre la fecha en que el tren empezaría á detenerse allí con +regularidad, apostando cajones de botellas de champaña á favor de un +mes ó de otro. + +Ciertos grupos conversaban aparte, sin sentirse atraídos por el baile +ni por las mujeres agregadas al establecimiento del Gallego, en el que +se vendían lo mismo el alcohol y el amor. Iban hablando con arreglo á +sus gustos y á los azares de su profesión. + +Los roturadores de tierras mencionaban el alpataco, odioso arbusto del +país, que yergue sobre el suelo una cabellera vegetal de escasa +altura, y en cambio avanza sus raíces hasta una distancia de treinta +metros. Su madera era dura como el bronce y hacía rebotar las hachas, +rompiéndolas muchas veces. Uno de estos arbustos exigía varios hombres +y un día entero para ser arrancado, y cuando los roturadores á destajo +lo encontraban, prorrumpían en lamentaciones y juramentos. + +El camarero apodado _Friterini_, joven pálido, de cabellera echada +atrás, ojos febriles y brazos arremangados, cuando dejaba de servir á +los concurrentes iba á una mesa ocupada por varios trabajadores +españoles, á los que describía la belleza de su ciudad natal en un +lenguaje de italiano llegado dos años antes al país. + +--Yo non dico que Brescia sia una grande citá: questo no; ma cuando +llega la noche los cóvenes salen con mandolinos á hacer serenatas, y +cada uno tiene su amor... Algo más hermoso que aquí... ¡Ah, +Brescia!... + +Acodado el Gallego en el mostrador escuchaba á los parroquianos más +viejos, jinetes del país que habían cabalgado de los Andes al +Atlántico y del río Colorado al estrecho de Magallanes como guías de +los compradores de «hacienda» ó explorando el desierto para descubrir +aguadas y nuevos pastos. Su paciencia desafiaba al tiempo, apreciando +las semanas y los meses de viaje como si fuesen simples días. + +Uno de ellos gustaba de relatar su última excursión por las +estribaciones de los Andes del Sur, visitando los lagos más +solitarios. En este viaje había servido de guía ó «baquiano» á un +sabio de Europa, recomendado por otro sabio al que prestó el mismo +servicio veinte años antes. Durante la primera expedición, fueron +encontrando restos de animales monstruosos pertenecientes á los +períodos prehistóricos; esqueletos gigantescos que eran etiquetados y +encajonados para que los reconstituyesen después en los museos del +viejo mundo. + +Su último viaje había sido más original. Este segundo sabio buscaba +los animales de la época prehistórica, pero vivos. Entre los escasos +habitantes acampados al pie de la Cordillera, se heredaba la +convicción de que existen aún en ciertos lugares del desierto +patagónico bestias enormes y de formas nunca vistas, últimos vestigios +de la fauna que surgió al principiar la vida en el planeta. + +Algunos juraban sinceramente haber visto de muy lejos al plesiosaurio +hundiéndose en el muerto cristal de los lagos andinos ó pastando en la +vegetación de sus riberas. Pero veían esto al anochecer, cuando la +Cordillera extendía su inmensa sombra violeta sobre la llanura. Los +incrédulos afirmaban que la tal visión surgía siempre cuando el +observador regresaba de algún boliche lejanísimo llevando muchas copas +en el cuerpo. + +Después de exponer el pro y el contra del asunto, el viejo «baquiano» +terminaba así: + +--En un año no tropezamos con ninguno de esos animales, y fuimos de +lago en lago desde el Nahuel Huapi hasta cerca de Magallanes. Pero yo +he visto con mis ojos huellas en la tierra más grandes que patas de +elefante, que nos enseñaban las gentes del país. He visto también, +junto á un lago, unos montones de excremento seco tan altos como mi +persona, que no podían ser de ningún animal conocido... Y mi sabio +callaba cuando yo le hacía preguntas, como un hombre que no se decide +ni por unos ni por otros. ¡Quién sabe lo que hubiéramos visto si +seguimos allá más tiempo! Tal vez cuando aumente la gente en aquellos +lagos será descubierta alguna de esas bestias solitarias. + +Gustaba también el dueño del boliche de hacer preguntas á sus +parroquianos más viejos sobre ciertos hombres misteriosos que habían +pasado por esta tierra años antes, cuando acababan de ser expulsados +los indios y se iniciaba la colonización. Eran personajes de vida +novelesca, nacidos en palacios reales, y que, á semejanza de muchos +santos que abandonaron la casa rica de sus padres para sufrir +privaciones, renunciaban á todas las comodidades de su origen, +despojándose de su nombre para ser un vagabundo más y conocer el +áspero placer de la libertad salvaje. El nombre de Juan Ort lo +repetían familiarmente los habitantes más antiguos del territorio. + +Había leído el Gallego su historia en libros y periódicos. Este Juan +Ort era un archiduque de Austria que abandonaba su alto grado en la +marina de guerra y sus honores en la corte, bajo la influencia de una +misantropía poética y vagabunda, hereditaria en su familia. Luego de +renunciar al título de archiduque, para llamarse simplemente Juan Ort, +corría los mares en un lujoso yate, acompañado de hermosas mujeres y +de músicos. + +Un día circulaba la noticia de que el buque se había perdido, con +todos sus tripulantes, en el cabo de Hornos, al pasar de una costa á +otra de la América del Sur. Pero Juan Ort no había muerto; este +naufragio fingido ó real iba á servirle para descender aún más á +través de las capas sociales, conviviendo con los que estaban en lo +más hondo. + +--Yo lo conocí--decía otro viejo de la Presa--. Era ni más ni menos +que vos ó que yo: un hombre como todos los que llegan con su lingera +al hombro en busca de trabajo. Este gringo, alto y rubio, siempre +estaba serio y bebía sin compañeros. A nadie dijo que se llamaba Juan +Ort, pero todos lo sabíamos. Además, llevaba en su lingera un vaso de +plata con unos escudos de su familia real, y le gustaba beber en él á +solas en su ranchito, porque era el vaso de cuando iba á la escuela. + +De pronto este vagabundo había desaparecido. Algunos lo supusieron +oculto en los peores barrios de Buenos Aires; otros aseguraban haberlo +encontrado de fotógrafo en Paysandú. Nadie sabía dónde había muerto. + +--¡Macanas!--decían los incrédulos al escuchar tales relatos--. Todos +los gringos que vienen por acá y no quieren trabajar la echan de Juan +Ort, para que les admiren los zonzos. + +Antonio González, lector incansable de novelas en varios tomos, creía +en Juan Ort y otros personajes igualmente interesantes que venían á +acabar su existencia en una tierra donde á nadie le preguntan su +pasado. Mientras los parroquianos no se escapasen sin pagar, el +Gallego estaba dispuesto á reconocerles una historia maravillosa, +viendo en todos ellos á un hijo ó sobrino de emperador descontento de +su origen y ganoso de cambiar de postura. + +Otros tertulianos, los de aspecto más acomodado, se ocupaban del +porvenir de este pueblo naciente. La suerte de él iba unida á la de +González. Ahora estaba con el peludo pecho al aire, despeinado, sucio +de polvo, y unos redondeles elásticos sujetaban las mangas de su +camisa para dejar más libres sus manos. Su camarero ofrecía mejor +aspecto; pero él guardaba ahorrados algunos miles de pesos en el Banco +Español de Bahía Blanca, y además era dueño de mil hectáreas de tierra +cerca del pueblo. Lo único que le traía disgustado era la mala +educación y la ignorancia de su clientela, que se empeñaba en llamar á +su establecimiento «boliche», como en los primeros días de su +fundación, sin querer reconocer los engrandecimientos importantes +realizados por su dueño, ni el rótulo de «almacén» que figuraba sobre +la puerta. + +Pero... ¿qué valía su prosperidad actual comparada con los millones +de pesos que iban á caer en sus manos el día que la Presa, simple +campamento de trabajadores en la actualidad, se convirtiese en una +población importante, y su almacén en un establecimiento rico como los +de Buenos Aires, y las tierras polvorientas que él había adquirido en +un sinnúmero de «chacras», por las que le pagarían importantes +arrendamientos colonos españoles é italianos?... Podría volver +entonces á su patria, para instalarse en Madrid, circulando por sus +calles y paseos en el automóvil más lujoso y más grande que pudiera +encontrar; y las gentes de su pueblo natal, agradecidas á sus +donativos, tal vez le hiciesen diputado ó senador; y un ministro lo +presentaría al rey de España, cuyo retrato en colores estaba clavado +sobre un tabique de madera debajo de un cocodrilo... ¡Quién sabe si +hasta lo harían vizconde ó marqués, como otros tantos «bolicheros» +enriquecidos en América!... + +Luego cortaba el curso de sus ambiciosos pensamientos para volver á la +áspera realidad en que aún vivía. Con otros parroquianos interesados +en el regadío de esta tierra, iba describiendo su aspecto presente, +para hacer más violento el contraste con su futura prosperidad. + +--¿Qué hay aquí ahora, aparte de las personas que vivimos en la +Presa?... Avestruces y pumas nada más. + +Sus oyentes sonreían al acordarse de las bandas de avestruces que +bajaban de la altiplanicie á la cuenca del río, atraídos, sin duda, +por la novedad de los trabajos que iban realizando los hombres junto +al agua. La señorita de la estancia de Rojas se divertía acosando á +estos rebaños zancudos, que escapaban, abriendo el compás de sus rudas +patas, y eran alcanzados algunas veces por el lazo de la amazona. + +El puma, con el empujón del hambre, también descendía en invierno de +las alturas para rondar en torno á los ranchos y casitas de la Presa. + +Al ser mencionado el puma, algunos volvían á sonreir torciendo sus +ojos hacia Friterini. Un amanecer, al salir el camarero al corral del +boliche, había visto saltar del fondo de un tonel vacío á una especie +de tigre con la piel á redondeles y del tamaño de un perro. Era un +puma que se había encogido para dormir en este refugio, dando una +sorpresa formidable al nostálgico evocador de las serenatas de +Brescia. + +--Cuando tengamos agua y las tierras se rieguen--continuaba +González--vivirán aquí miles y miles de familias. + +Él y sus rústicos parroquianos tomaban espontáneamente una entonación +casi lírica al hablar de los prodigios del agua. Más allá de la Presa +estaba Fuerte Sarmiento, adonde iban todos para tomar el tren. Este +pueblo se había formado junto á un fortín, en la época de la expulsión +de los indios. El ejército de ocupación pudo abrir fácilmente un +pequeño canal, aprovechando el declive del río, y este curso líquido +hacía del pueblo un oasis prodigioso en medio de las secas tierras +colindantes. Álamos enormes formaban murallas defensivas de las +huertas. La viña, toda clase de hortalizas y de árboles frutales +crecían con la prodigalidad de una tierra vigorosa que empieza á +procrear después de miles y miles de años de inacción. Su riqueza aún +resultaba más sorprendente por contraste con el desierto que se +extendía más allá de los tentáculos de sus últimas acequias. + +Pero los tertulianos admiraban más otro oasis, á varias leguas de +distancia, aguas abajo, en un lugar donde el río, por tener un +desnivel natural, podía ser sangrado para el riego. + +Un vasco había abierto fácilmente canales, regando leguas y leguas +plantadas de alfalfa. Las excelencias de este pasto eran un motivo de +admiración en el boliche. Todos adoraban, con el fervor del creyente, +los milagros de la alfalfa con riego. En el territorio de Río Negro +esta planta de origen asiático sólo necesitaba ser sembrada una vez. +Los alfalfares, cuando tenían agua, resultaban perpetuos. En Fuerte +Sarmiento los había que databan de poco después de la expulsión de los +indios, y con treinta y tantos años de existencia estaban mejor que el +día en que los sembraron. Según los cortaban crecían más fuertes y +lozanos. + +--Si el hombre pudiese comer alfalfa--declaraba sentenciosamente el +Gallego--quedaría resuelto para siempre el problema social, al haber +en el mundo comida de sobra para todos. + +Por desgracia, sólo los animales podían asimilarse este alimento +maravilloso. Las ovejas que el vasco apacentaba en sus alfalfares eran +como bestias de otro planeta, donde una nutrición maravillosa diese á +los seres proporciones exageradas. + +--Parecen animales vistos con anteojos de aumento--decía el bolichero. + +Su rico compatriota el vasco, orgulloso de sus prados infinitos y de +sus ovejas enormes como mastines, se complacía en decir á algún +vagabundo que pasaba junto á su propiedad: + +--Si llegas á cargarte esa oveja, te la regalo. + +Pero el hombre, después de grandes esfuerzos, no lograba echarse á la +espalda el pesado animal. Cuando recibía á algún huésped, lo +obsequiaba con un pavo puesto en el asador. Y el invitado se confundía +al verlo sobre la mesa, creyendo que esta ave, nutrida con alfalfa, +era un corderillo asado. + +La abundancia que rodeaba al tal español le permitía ser tolerante +con la miseria ajena y perdonar el robo. No podía transigir con Manos +Duras y otros aficionados al cuatrerismo, porque se llevaban los +animales enteros. + +--Que me roben toda la carne que quieran--decía--; yo he sido pobre y +sé lo que es el hambre. Pero á lo menos, ¡pucha! que me dejen los +cueros. + +Más de una vez, al recorrer á caballo su enorme propiedad, prorrumpia +en maldiciones viendo junto á un canal las entrañas y otros restos de +una oveja. Pero algunos pasos más allá encontraba la piel todavía +fresca puesta sobre una alambrada, y esto le hacía sonreir. + +--Así me gusta; que haya decencia y sólo se lleven lo que sirve para +matar el hambre. + +El dueño del boliche soñaba con alcanzar algún día la riqueza de su +compatriota, poseyendo inmensos alfalfares. Y hablando del célebre +pasto con otros que eran dueños igualmente de tierras yermas y +esperaban el momento del riego, no sentían el paso de las horas +nocturnas. Experimentaban las mismas emociones de los niños mientras +escuchan en la velada el relato de un cuento prodigioso. + +--¡Cuándo llegará el día que veamos la tierra de nuestros campos roja +y cubierta de agua, lo mismo que si fuesemos á hacer ladrillos con +ella! + +Quedaban como extáticos al pensar en esto. Después miraban el reloj. +Era tarde, y había que ir á la cama para levantarse con el alba. Todos +al abandonar el boliche volvían sus ojos instintivamente hacia el río +obscuro que se deslizaba sordamente, durante miles y miles de años, +entre tierras yermas, negándolas su caricia gestadora de tantas +maravillas. + +Mientras llegaba la hora de ser millonario gracias á la irrigación, +una de las mejores ganancias del dueño del boliche consistía en +organizar los domingos corridas de caballos. Para esto necesitaba el +permiso de don Roque, y no le era fácil conseguirlo. + +El comisario tenía miedo á sus superiores. El gobierno federal había +prohibido esta fiesta en los territorios de vida primitiva, por ser +causa de borracheras y peleas. Pero el antiguo vecino de Buenos Aires, +para vivir resignadamente en la Patagonia, necesitaba una compensación +mayor que el sueldo dado por el gobierno; y á causa de esto, siempre +que el dueño del boliche le hablaba á solas, conseguía vencer sus +escrúpulos. + +--Por Dios, no anuncies mucho, Gallego, que va á haber +corridas--suplicaba el comisario--. No haga el demonio, ché, que +tengamos una desgracia y lo sepan allá en Buenos Aires... Que sea +únicamente para los que habitan el campamento. + +Pero el negocio exigía, por el contrario, una gran publicidad, y de +muchas leguas á la redonda iban llegando, á partir del sábado por la +tarde, numerosos jinetes. + +En el país no abundaban las fiestas, y había que aprovechar las +corridas de la Presa. La población del campamento parecía triplicarse. +El boliche expendía en veinticuatro horas la provisión de bebidas +hecha para un mes. + +Manos Duras saludaba á numerosos jinetes que vivían en ranchos +lejanísimos y le habían ayudado algunas veces en sus negocios. Todos +iban montados en sus mejores caballos, á los que llamaban «fletes», +para tomar parte en las carreras. + +Los premios dados por el Gallego no eran gran cosa: un billete de +veinte pesos, pañuelos de vistosos colores, un tarro de ginebra; pero +los gauchos, orgullosos de sus espuelas, de su cinturón y de su +cuchillo con mango de plata, venían á triunfar por el honor y la +gloria, regresando á sus ranchos satisfechos de haber demostrado su +guapeza ante los _gringos_ trabajadores, incapaces de montar un +caballo bravo. + +Rara vez se volvían en la misma tarde. Consideraban necesario quedarse +para celebrar el triunfo, y las primeras horas nocturnas del domingo +eran las de mayor ganancia para el boliche. También resultaban las más +temibles para don Roque, y su recuerdo lo hacía vacilar en la +concesión de nuevos permisos, aún á riesgo de perder lo que le daba en +cambio el Gallego. + +Como el público no cabía dentro del establecimiento, formaba corros +fuera de él; y Friterini, ayudado por las mujeres, entraba y salía +incesantemente con botellas y vasos. Sonaban las guitarras, +acompañando los gritos y los palmoteos de la gente amontonada en torno +á los bailarines. El comisario se mantenía á distancia con sus cuatro +soldados de largos sables, sabiendo que su presencia, las más de las +veces, servía para excitar los ánimos en vez de calmarlos. + +Los que más le preocupaban eran los peones chilenos. En las fiestas +ordinarias, cuando estaban con sus camaradas de trabajo, su embriaguez +resultaba metódica y su humor no sufría sobresaltos. Acostumbrados al +trato con los peones europeos, cantaban y bailaban la _cueca_ sin que +se turbase la paz. Únicamente su patriotismo agresivo iba creciendo +según aumentaba la cantidad de bebida consumida. + +--¡Viva Chile!--gritaban á coro entre una _cueca_ y otra. + +Alguno, más entusiasta, completaba la aclamación, lanzándola con toda +su pureza clásica, como lo hacen los _rotos_ en las fiestas +patrióticas ó en la guerra al cargar á la bayoneta: «¡Viva Chile, +m...!» + +Mas en las tardes de carreras, la presencia de gentes extrañas, y +especialmente á aquellos jinetes de aire arrogante, orgullosos de sus +sillas chapeadas de plata, de sus armas y de los adornos metálicos de +sus trajes, parecía esparcir un malestar provocativo, mezcla de odio y +de envidia, entre los _rotos_ que iban á pie. + +De pronto cesaban de sonar las guitarras y había un rumor de disputa. +Chillaban las mujeres; sobre sus chillidos se destacaba un grito +mortal; luego venía un silencio profundo. Y la gente se apartaba, +dejando sitio á un hombre con ojos de loco y la diestra roja de +sangre. + +--¡Abran cancha, hermanos, que me he desgraciao!... + +Todos le abrían paso; nadie pretendía detenerle, ni aún el comisario, +que procuraba estar lejos. + +Hubiera sido un atentado contra las leyes establecidas por los +antiguos, más conocedores de la vida que los hombres del presente. El +hermano del herido ó del muerto sólo atendía al que estaba en el +suelo, sin preocuparse de atajar á su agresor. Tiempo le quedaba de ir +en busca del que se había «desgraciado», allá donde estuviese, para +«desgraciarse» á su vez, ejerciendo el derecho de la venganza. + +Cuando ocurría uno de estos incidentes, don Roque, olvidando las +larguezas de González, se mostraba indignado. + +--¿No te decía yo que esto acabaría mal, Gallego?... Ahora veremos lo +que dicen de Buenos Aires. En una de éstas, ché, voy á perder mi +puesto. + +Pero ni de Buenos Aires hablaban, ni don Roque perdía su cargo. Como +era la única autoridad y estaba de acuerdo con su colega de Fuerte +Sarmiento, se procedía al entierro del difunto, cuando lo había, y si +solamente era un herido, éste se dejaba curar, asegurando no haber +visto jamás al que le dió la cuchillada y añadiendo que no le +reconocería aunque se lo pusieran delante. + +Transcurrían algunos meses sin que don Roque se ablandase. «¡Ché, +Gallego: no me pillarás otra vez!...» Pero la generosidad del +bolichero acababa con sus temores, y de nuevo se anunciaba una corrida +de caballos. + +Si la fiesta había terminado sin peleas, González, triunfante, reñía +al comisario. + +--¿Lo ve usted?... Este es un pueblo que progresa, y puede uno tener +confianza en su decencia. Lo de la otra vez fué un pequeño incidente. + +Para no verse el bolichero desmentido por los hechos, ensanchaba su +largueza hasta Manos Duras, dándole algún billete de Banco á cambio de +que mantuviese la paz, valiéndose de sus amistades con unos y del +temor que inspiraba á otros. + +Un sábado, al anochecer, entró Robledo por la calle central, de vuelta +de sus canales. Al pasar ante la casa de Pirovani miró al lado opuesto +y aceleró la marcha de su caballo, por temor á que Elena abriese una +ventana, llamándole. Iban transcurridos muchos días sin que él hubiese +vuelto á visitarla. Sentía esos temores vagos que anuncian la cercanía +del peligro, pero sin dejar adivinar de qué parte viene. + +El campamento de la Presa le parecía ahora distinto al de algunas +semanas antes. Su aspecto exterior era el mismo, pero su vida interna +se transformaba de un modo inquietante. Iban perdiéndose la dulzura +monótona y la confianza algo grosera con que se trataban todos +siempre. + +«Gualicho», el terrible demonio de la Pampa expulsado al mismo tiempo +que los indígenas, había vuelto á estas tierras que fueron suyas, +reconquistándolas. Robledo se acordó de cómo los indios solían +combatir á dicho genio del mal apenas iban notando su presencia entre +ellos. + +Cuando sus expediciones para robar ganado ó sorprender á las tribus +vecinas empezaban á fracasar; cuando iban en aumento las enfermedades +en sus tolderías y las amenazas de hambre, todos los jinetes se +armaban y salían al campo para vencer al maldito Gualicho. Esgrimían +contra el enemigo invisible sus lanzas y sus mazas llamadas «macanas», +arrojaban sus boleadoras, correas terminadas por dos esferas de piedra +que volteaban en el aire para envolver al adversario, acompañaban con +aullidos sus botes, tajos y estocadas, y las mujeres y los +pequeñuelos, marchando á pie, se unían á esta ofensiva general dando +palos y puñetazos al aire. Alguno de sus innumerables golpes había de +tocar forzosamente al mal espíritu, obligándolo á huir; y cuando, al +fin, caían todos en tierra extenuados, la tranquilidad volvía á ellos, +convencidos de que el enemigo estaba ya lejos de su campamento. + +El español creía notar ahora en la Presa la presencia de Gualicho, el +diablo pampero, maligno y enredador. Empujaba á los hombres unos +contra otros. Todos se miraban con hostilidad, como si se viesen +diferentes á como eran antes... ¿Tendría, al fin, que juntarse el +pueblo en masa para ahuyentar á golpes al oculto enemigo?... + +Iba pensando en esto, cuando su caballo se estremeció, deteniéndose +con tal brusquedad que casi le hizo salir disparado por encima de sus +orejas. En el mismo instante sonaron varios tiros de revólver y vió +cómo saltaban hechos pedazos los vidrios de las ventanas y de las dos +puertas del boliche. + +Surgieron por estas aberturas, lo mismo que proyectiles, botellas, +vasos, y hasta un cráneo de caballo. A continuación aparecieron +algunos gauchos amigos de Manos Duras, que marchaban de espaldas +disparando sus revólveres. Varios trabajadores del pueblo salieron á +su vez del establecimiento, atacándolos igualmente á tiros. Otros que +ya habían agotado sus cartuchos avanzaban cuchillo en mano. + +Cayó un herido y empezó á arrastrarse por el polvo. Luego el ingeniero +vió desplomarse á otro hombre. González apareció en mangas de camisa, +como siempre, con dos elásticos sobre los bíceps. Elevaba los brazos, +profiriendo súplicas, voces de mando y maldiciones, todo mezclado. Las +mestizas anexas al boliche, que completaban la venta del alcohol con +el ofrecimiento de sus gracias, salieron también, asustadas y dando +gritos, para huir hacia los extremos de la calle. + +Robledo sacó su revólver, y espoleando á su caballo se fué metiendo +entre los contendientes, apuntando á unos y á otros, al mismo tiempo +que gritaba, exigiendo orden. Ayudado por los vecinos que iban +llegando, muchos de ellos con rifles, pudo restablecer una paz +momentánea. Huyeron los gauchos, perseguidos por los obreros del +dique, y acudieron las mujeres, lo mismo las danzarinas del +establecimiento que las pertenecientes á las familias del pueblo, para +rodear á los dos heridos y levantarlos. + +González, que protestaba á gritos, sin que nadie le escuchase, hizo un +gesto de alegría al reconocer á Robledo, como si éste pudiera +arreglarlo todo. + +--Son los amigos de Manos Duras--dijo--, que vienen á armar bochinche +porque á ese gaucho malo le quitan el suministro de la carne y le +impiden hacer otros negocios. Como mañana teníamos carreras de +caballos, Manos Duras me ha querido perjudicar, provocando esta +batalla. Parece como que el demonio ande suelto ahora, don Manuel. +¡Tan en paz que vivíamos antes!... + +Sudoroso y emocionado aún por el combate, siguió balbuciendo +explicaciones. Reconocía que los chilenos provocaban peleas algunas +veces; pero era de tarde en tarde y á consecuencia de excesos en la +bebida. Ahora no había que imputarles ninguna responsabilidad. ¡Pobres +_rotos_!... Eran los del país los que habían procedido insolentemente, +como si obedeciesen una orden, provocando á los trabajadores para +perturbar la tranquilidad del pueblo. + +--Y esto va á durar, don Manuel; conozco á Manos Duras. Si quisiera +dinero, habría venido á pedírmelo, y no sería la primera vez... Pero +debe haber de por medio algo que no adivino, y que le hace buscar el +escándalo, sea como sea. + +Acababan de ser recogidos los heridos, y la gente los metía en el +boliche. Un hombre á caballo salió en busca del médico de Fuerte +Sarmiento, que sólo visitaba la Presa dos veces por semana. Varias +mujeres corrieron para traer antes á cierto peón siciliano que gozaba +fama de gran curandero. Los curiosos entraban en el almacén para +enterarse de la gravedad de las heridas. En medio de la calle, unas +comadres hablaban á gritos contra Manos Duras y sus camaradas. + +Robledo volvió á emprender la marcha hacia su casa, con aire +pensativo. González tenía razón: el demonio andaba suelto. Alguien +había trastornado profundamente la vida de la Presa. + +Al otro día notó también un gran cambio en los grupos que trabajaban +junto al río. Los obreros dependientes del contratista estaban +sentados en el suelo, fumando ó dormitando. Algunos de origen español +canturreaban, tocando palmas y mirando á lo lejos, como si +contemplasen la patria lejana. + +El contramaestre chileno apodado el _Fraile_ iba de un grupo á otro +protestando de esta inercia, pero sólo conseguía que los trabajadores +riesen de él. Uno de los más viejos le contestó insolentemente: + +--Tú no esperarás heredar al italiano... ¿por qué tienes, entonces, +más interés que él en obligarnos á trabajar? Hace muchos días que no +viene por aquí. + +Otro jornalero más joven añadió, con una risa bestial: + +--Anda como un perro detrás de esa gringa hermosota que huele tan bien +y á la que llaman «la marquesa». Yo también, si pudiera... + +Y añadió algunas palabrotas que hicieron reir á muchos con expresión +salvaje de deseo. De pronto, un muchacho, un aprendiz, que estaba +sobre una pequeña altura vigilando los alrededores, lanzó el grito de +alarma: + +--¡Un ingeniero! + +Inmediatamente todos dieron un salto, buscando sus herramientas, y +empezaron á simular un trabajo ardoroso, mientras el español iba +avanzando entre los grupos al paso lento de su caballo. + +Miraban de reojo á Robledo, y según éste se iba alejando, dejaban caer +sus herramientas, sentándose otra vez. Volvió repetidas veces su +cabeza el ingeniero, y se dijo, como el día anterior, que un poder +oculto había trastornado la vida de la colonia. Gualicho andaba +realmente por todas partes, y hasta hacía sentir su influencia fuera +del pueblo, desorganizando el trabajo de los hombres. + +Dejó á sus espaldas los numerosos peones de Pirovani, llegando al +lugar donde sus propios obreros abrían los canales. + +Estos trabajadores no permanecían en perezoso descanso. Torrebianca +los dirigía y vigilaba, dándoles ejemplo con su actividad. Al ver á +Robledo lo llevó aparte, como si tuviera que comunicarle una mala +noticia. + +--El perverso ejemplo de los obreros del dique empieza á perturbar á +los demás. Nuestra gente quiere menos horas de trabajo, como los +otros... No comprendo en qué piensa ese pobre Pirovani. Tiene +completamente abandonadas sus obras. + +Le miró fijamente Robledo, guardando silencio, mientras Torrebianca +continuaba dándole noticias. + +--Anoche me dijo Moreno que Pirovani y Canterac empiezan á hacerse la +guerra. El uno se resiste á aprobar como ingeniero los trabajos que +hace el otro como contratista. Desea perjudicarle, retardando de este +modo los pagos del gobierno... Pirovani dice que suspenderá las obras +y se irá á Buenos Aires, donde tiene muchos amigos, á quejarse del +ingeniero. + +Estas palabras hicieron salir al español de su indiferencia +silenciosa. + +--Y mientras discuten--dijo con ira--llegará el invierno, crecerá el +río antes de que el dique esté terminado, las aguas destruirán y +arrastrarán el trabajo de varios años, y todo habrá que volverlo á +empezar. + +El marqués, que parecía pensativo, exclamó de pronto: + +--¡Esos dos hombres eran antes tan amigos!... Algo, indudablemente, +debe haberse interpuesto entre ellos... + +Robledo hizo un esfuerzo para que sus ojos no transparentasen lástima +ni asombro, y movió la cabeza afirmativamente. + + * * * * * + + + + +#XI# + + +Poco después de la salida del sol abandonó Moreno su casa, por haberle +llamado Canterac urgentemente. + +Al entrar en el alojamiento del ingeniero encontró á éste paseando con +impaciencia. Se había puesto ya las botas altas y el pantalón de +montar. Un cinturón con revólver y su blusa estaban sobre una silla. + +Con las mangas de la camisa recogidas y la pechera abierta, mostraba +aún las frescas señales de su ablución matinal. Su rostro era más duro +y autoritario que otros días. Una idea tenaz y molesta parecía colgar +de su fruncido entrecejo. Sobre los muebles y en los rincones había +numerosos paquetes envueltos en papel fino, atados y sellados +elegantemente. + +Se adivinaba que el ingeniero había dormido mal, por culpa de aquella +idea que deseaba exponer á Moreno. Éste tomó asiento, preparándose á +oir. Canterac se mantuvo de pie para seguir paseando, y dijo al +oficinista: + +-Ese Pirovani, á pesar de su ordinariez, me vence siempre. ¡Como es +rico!... + +Luego señaló los numerosos paquetes que ocupaban una parte de la +habitación. + +--Ahí tiene todos los perfumes que encargamos á Buenos Aires ¡Compra +inútil! Los del italiano llegaron antes. + +Moreno se apresuró á disculparse. Había hecho lo necesario para que el +encargo viniese con rapidez; pero el otro, en vez de hacer el pedido +por carta, enviaba un mensajero á la capital. + +Canterac quiso mostrarse bondadoso y aceptó las excusas del +oficinista, dándole unas palmaditas en la espalda. + +--No he podido dormir en toda la noche, querido Moreno. Tengo un +proyecto y quiero consultarlo con usted. Necesito aplastar á ese +intrigante que se atreve á medirse conmigo... Aquí todos se consideran +iguales, como si se hubiesen suprimido en el mundo las jerarquías. +Hasta es posible que ese contratista se crea superior á mí, que soy su +jefe; todo porque tiene más plata. + +Sonrió Canterac con una expresión cruel, y siguió hablando. + +--Yo haré que tenga menos. Hasta ahora le había tolerado ciertas cosas +al aprobar sus obras. En adelante perderá muchos miles de pesos y se +verá obligado á rescindir su contrato, yéndose de aquí. + +Luego se aproximó á Moreno para hablar en voz baja, como si temiese +ser oído. + +--Quiero hacer algo extraordinario, algo que ese emigrante sin +educación no pueda discurrir. Anoche lo he pensado. En el primer +momento creí que era un disparate, pero después de reflexionar largas +horas reconozco que es algo original y digno de realizarse, si resulta +posible... Pirovani ha ofrecido una casa á la marquesa. Yo la ofreceré +un parque... un parque que haré surgir en pleno desierto patagónico. +¿Qué le parece mi idea, amigo Moreno? + +El oficinista le escuchaba con interés y asombro, pero no supo qué +contestar. Necesitaba más explicaciones, y el otro siguió hablando. + +--En ese parque daré una fiesta, una _garden-party_, en honor de +nuestra amiga la marquesa, y hasta me proporcionaré la venganza de +invitar á ese rústico enriquecido, para que se muera de envidia. Usted +me hará el favor de dirigirlo todo. Aquí tiene las instrucciones; las +escribí anoche, aprovechando mi falta de sueño. + +Tomó el argentino el papel que le ofrecía Canterac, y luego de leerlo +miró al ingeniero con extrañeza, como si dudase de su razón. + +--Comprendo su asombro... Resultará caro, lo sé; pero no importa. +Gaste sin miedo. Acabo de cobrar unos cuantos miles de pesos que +pensaba remitir á París. Prefiero asombrar á la marquesa con mi +parque. Ya ganaré otra plata más adelante: tengo confianza en el +porvenir. + +Y dijo esto de buena fe, con el dulce optimismo de los que se sienten +enamorados. + +Al día siguiente era domingo, y Watson fué por la mañana á la antigua +casa de Pirovani para ver á Torrebianca. Necesitaba hablarle de un +asunto relacionado con los trabajos de los canales. Robledo se había +marchado dos días antes á Buenos Aires para pedir á los Bancos un +nuevo crédito que le permitiese continuar sus obras, y también para +vender ciertos terrenos que poseía en la Pampa central. + +Subió el joven con cierta inquietud la escalinata de madera, después +de mirar disimuladamente á las ventanas. Llamó á la puerta con recato, +como si no quisiera ser oído por todos los habitantes de la casa, y +sonrió al ver que era Sebastiana la que salía á abrirle. + +--El señor no está: se fué con don Canterac á Fuerte Sarmiento esta +mañana. ¿Y don Robledo, está bueno?... + +La mestiza, como muchas gentes del país, aplicaba el don +indistintamente á los nombres y los apellidos. + +Iba Watson á retirarse, cuando se levantó un portier del recibimiento, +dejando visible una mano blanca rematada por una pulsera de reloj. +Esta mano le hacía señas cual si pretendiese atraerlo. Después +apareció Elena por entero, invitándole con palabras y sonrisas á pasar +adelante. Cohibido por su presencia, no tuvo fuerzas Ricardo para +negarse, y la siguió al salón, bajando los ojos al tomar asiento. + +--Al fin le veo en mi casa... Debo serle muy antipática, pues nunca +quiere visitarme. + +Watson se excusó. Había estado dos veces por la noche en compañía de +Robledo. No podía asistir diariamente á su tertulia, como los otros +visitantes: se levantaba más pronto que todos ellos. Por ser de menos +edad que su asociado, debía encargarse de los trabajos más penosos. + +Ella fingió no escuchar estas explicaciones que desviaban el curso de +la conversación. Quería decir algo y necesitaba decirlo cuanto antes. + +--Tal vez le han hablado mal de mí. No se esfuerce en negarlo: nada +tiene de raro que me traten de ese modo... ¡Las mujeres estamos tan +expuestas á la calumnia!... ¡Nos creamos tantos enemigos al no querer +acceder á ciertos deseos! + +Elena había tomado un tono de dulce ingenuidad al formular sus quejas, +como si estuviese bajo el peso de las más injustas persecuciones. Se +aproximó á Ricardo, hablándole sin ningún recato femenil, como si +fuese un compañero de su infancia; y el joven empezó á sentir la +turbación que esparce el perfume de una carne sana y bien cuidada, la +proximidad de una mujer hermosa. + +--Soy muy infeliz, Watson--siguió diciendo--. Deseaba una ocasión +oportuna para manifestárselo, y aprovecho este raro momento en que +podemos hablar á solas y tal vez no volverá á repetirse nunca... Me ve +usted rodeada de hombres que me hacen la corte y yo parece que +coqueteo con ellos. ¡Error!... Es únicamente por aturdirme, por +olvidar el vacío de mi vida. Hace años que me siento sola, como si no +existiese en el mundo otro ser que yo. + +Ricardo había olvidado su inquietud de momentos antes, para escucharla +con un interés crédulo, aceptando todas sus palabras. + +--Pero ¿y su marido?... + +Una lucecita irónica pareció temblar en los ojos de ella al oir esta +pregunta inocente. Pero contuvo su burlona admiración, para contestar +con tristeza: + +--No hablemos de él. Es un hombre buenísimo, pero no el esposo que +necesita una mujer como yo. Nunca ha sabido comprenderme. Además, es +un débil en la batalla de la vida; y yo, que he nacido para altos +destinos, estoy donde estoy por su falta de condiciones, habiendo +venido á parar á una tierra casi salvaje. + +Miró intensamente á Ricardo, que bajaba los ojos, no sabiendo qué +decir, y añadió con expresión pensativa: + +--Crea usted que un hombre joven y enérgico hubiera ido muy lejos +teniendo á su lado una mujer como yo. + +Sorprendido Watson por estas palabras, levantó su mirada, pero volvió +á fijarla en sus pies, cual si temiera seguir viendo los ojos de ella. +Sonrió Elena levemente de su temor, al mismo tiempo que susurraba con +una vocecita melancólica: + +--La vida es así; se fijan en nosotras los hombres que no deseamos, y +en cambio aquellos que nos interesan huyen casi siempre. + +Al oir esto volvió el joven á levantar su cabeza, mirándola sin miedo +alguno, con una expresión interrogante... ¿Qué es lo que intentaba +decir aquella mujer? + +Él no conocía la vida directamente; además, como hombre de acción, +amaba poco la lectura, y le había sido imposible adivinar la +existencia á través de los libros; pero guardaba en el fondo de su +memoria ciertos recuerdos de novelas simplistas é ingenuas, abundantes +en aventuras, leídas para combatir el aburrimiento durante los viajes +en ferrocarril ó las travesías marítimas. También llevaba vistas un +centenar de historias cinematográficas, y lo mismo en las páginas de +los libros que sobre las pantallas de los cinemas había conocido el +tipo de la «mujer fatal», la mujer hermosa de cuerpo y enrevesada y +maligna de espíritu, que tienta á los hombres, consiguiendo hacerlos +salir del camino del honor, y acaba perturbando la felicidad tranquila +y dulcemente monótona que debe proporcionarse todo joven, casándose y +formando una familia. ¿Si sería esta marquesa su mujer fatal? Robledo +no mostraba mucha simpatía por ella... + +Pero á continuación pensó en todas las protagonistas calumniadas y +perseguidas que había encontrado igualmente en los libros y las +aventuras cinematográficas, siendo tan enormes sus tormentos, que él, +á pesar de su fortaleza viril, sentía humedecerse sus ojos. En el +mundo abundaban tal vez las víctimas de dicha especie. Únicamente de +este modo podía él explicarse la frecuencia con que aparecen en las +novelas. + +Siguió mirando á la Torrebianca para darse cuenta de si era una mujer +fatal ó una mujer perseguida injustamente; pero ella había bajado los +ojos, diciendo con triste modestia: + +--He sufrido mucho al ver que usted huía de mí. Rodeada de hombres +egoístas y de un grosero materialismo, necesito una amistad noble y +pura, un amigo desinteresado, un compañero que me aprecie por mi alma +y no por mis atractivos corporales. + +Watson movió la cabeza instintivamente. Este movimiento era un reflejo +de la aprobación que daba en su interior á tales palabras. Iba +formándose ya una opinión sobre aquella mujer. + +--Siempre creí--continuó ella--que este amigo ideal podía serlo usted, +que parece tan bueno... Pero ¡ay! usted me detesta, usted huye de mí, +creyéndome tal vez una mujer temible, como hay tantas en el mundo, +cuando en realidad no soy mas que una infeliz. + +Para expresar Ricardo con más vehemencia su protesta, se puso de pie, +llevándose una mano al pecho. Él no había sentido nunca antipatía por +ella, ni deseaba huir de su trato. Era un _gentleman_ que pensaba +siempre con el mayor respeto de la esposa de su compañero Torrebianca. +Pero confesaba que hasta ahora no la había conocido bien. + +--Esto no es extraordinario. A veces las personas se hablan años y +años y creen conocerse, hasta que un día, de pronto, se conocen en +realidad y se ven muy distintas de como se habían imaginado. Yo, +después de lo que acabo de oir... + +No dijo más, pero su silencio y sus ojos dieron á entender la emoción +que habían producido en él las palabras de Elena... + +Ésta se levantó igualmente, aproximándose á Watson para tenderle una +mano. + +--Entonces, ¿acepta usted ser ese amigo que tanto necesito para +continuar mi existencia?... ¿Quiere servirme de apoyo y de guía?... + +Turbado por la mirada de ella, balbuceó el joven palabras truncadas, +estrechando al mismo tiempo la mano femenina que se mantenía dentro de +la suya. La marquesa acogió esta vaga aceptación con un regocijo +infantil. + +--¡Qué felicidad! Me visitará usted todos los días, me acompañará en +mis paseos á caballo, y ya no me veré seguida por esos suspirantes +pegajosos que me molestan continuamente. + +Mostróse sorprendido Ricardo por la alegría de la Torrebianca. Él no +había prometido nada de esto; pero no se atrevió á protestar. + +Como si no tuviese ya duda de que el joven iba á ser su acompañante, +Elena empezó á reir con una risa algo maliciosa. + +--Además, en nuestros paseos me enseñará usted á tirar el lazo. ¡Cómo +deseo poseer esa habilidad!... + +Se dió cuenta inmediatamente de lo inoportunas que resultaban sus +palabras. Watson había entornado los ojos, al mismo tiempo que su +frente parecía obscurecerse, pasando por ella la sombra de un desfile +de lejanas imágenes. Recordó la tarde en que Elena los había +sorprendido cerca del río, á él y á Celinda, mientras ésta le enseñaba +á tirar el lazo. + +Elena, para repeler tal recuerdo, se aproximó más al joven, apoyando +sus manos en las solapas de su blusa. Parecía querer mirarse en sus +pupilas, al mismo tiempo que concentraba en los propios ojos todo su +poder de seducción. + +--¿Amigos de veras?...--preguntó con una voz susurrante--. ¿Amigos +para siempre?... ¿Amigos por encima de la calumnia y de la envidia? + +El joven se sintió vencido por el contacto y los perfumes de aquella +mujer. El recuerdo de la ribera del río y las alegres lecciones de +Celinda fué desvaneciéndose. Hubo algo dentro de él que intentó +resistirse todavía á esta influencia. Pasó por su memoria el recuerdo +de las heroínas fatales de los libros. Hizo un movimiento como si +fuese á decir «no», y llevó sus manos á las manos de ella para +despegarlas de su pecho. Pero sus dedos, al sentir el contacto de la +epidermis femenina, se inmovilizaron en voluptuoso desmayo para +oprimir después, acariciadores, las manos de ella. Y como los ojos de +Elena parecían implorar una respuesta á sus recientes preguntas, él +hizo un movimiento con su cabeza: «Sí». + +A partir de este día Watson fué el único acompañante de la esposa de +Torrebianca en sus paseos á caballo. Frente á la antigua casa de +Pirovani se situaba un mestizo encargado de la caballeriza del +contratista, teniendo de las riendas á una yegua blanca con silla +femenil. + +Llegaba Ricardo á caballo, aparecía en lo alto de la escalinata Elena, +vestida de amazona, y en el mismo instante se presentaba en la calle +el contratista, como si hubiese estado oculto esperando una +oportunidad para mostrarse. También iba á caballo, pero la «señora +marquesa» se negaba á aceptar su compañía. + +--Vaya usted á sus negocios, señor Pirovani. Mi marido dice que los +descuida usted mucho, y eso me entristece... El señor Watson está más +libre ahora y me acompañará. + +Acababa el italiano por aceptar tales palabras, con cierto +agradecimiento. ¡Cómo se interesaba por sus negocios esta mujer! No +podía mostrar con más claridad la simpatía por todo lo referente á su +persona. Además, el acompañamiento de Watson no podía inspirarle +celos. Todos le tenían en el país por novio de la niña de Rojas... Y +finalmente se retiraba, aunque de mal talante, para ir á visitar las +obras del dique. + +Otras veces, cuando ya estaba Elena en la silla, se presentaba +Canterac, también á caballo, con el deseo de acompañarla. Pero Elena +le acogía con signos negativos de su latiguillo. + +--Ya le he dicho varias veces que no quiero más acompañante que mister +Watson--le contestó ella una mañana--. Usted, capitán, váyase á +trabajar en esa misteriosa y enorme sorpresa que me está preparando. + +También Canterac aceptaba al ingeniero norteamericano como acompañante +de la marquesa. Le parecía más tolerable que el odiado Pirovani. + +Vió cómo se alejaban los dos jinetes, y aunque sentía un enojo +sombrío, como siempre que le rechazaba Elena, procuró disimularlo, +encaminándose después á la casa de Moreno. + +Estaba el oficinista leyendo una novela junto á su ventana, y al ver á +Canterac se acodó en el alféizar para hablarle de los trabajos +realizados. + +--Hay cerca de doscientos hombres y cuarenta carretas que ganan plata +en lo del parque. + +El ingeniero, siempre á caballo, escuchó las explicaciones que le fué +dando Moreno desde su ventana. + +--Le he quitado estos hombres á Pirovani ofreciéndoles doble jornal. +Además, me he llevado todas las carretas que el italiano tiene +contratadas y las que hay en Fuerte Sarmiento. Esto va á retrasar un +poco los trabajos del dique; pero luego, usted por una parte y el +contratista por otra, procurarán ganar el tiempo perdido. + +Los hombres trabajaban á cinco leguas de allí, río abajo, en un lugar +algo pantanoso, donde las crecidas habían hecho surgir un bosque de +álamos y otros árboles. Apartaban los peones la tierra inmediata á los +troncos, dejando al descubierto sus raíces. Luego cortaban éstas é +inclinaban el árbol, haciéndole caer en una carreta de bueyes, que +emprendía lentamente su marcha á lo largo de la ribera, necesitando +toda una jornada para llevar su carga hasta la Presa. + +--Un trabajo largo y difícil--siguió diciendo Moreno--. Ayer estuve +allá para verlo todo por mis ojos, y crea usted que la gente gana bien +su plata. + +Cerca de la Presa, en una planicie vecina al río, limpia de +vegetación, otros peones abrían hoyos en el suelo. Al llegar las +carretas con los árboles, levantaban éstos y los metían en los hoyos, +amontonando tierra en torno para que se mantuviesen erguidos. + +--Son árboles de algunos metros nada más, pero resultarán +extraordinarios en este desierto donde no hay otros que puedan servir +de comparación. Tengo la seguridad, capitán, de que la sorpresa va á +ser enorme. Eso no lo puede discurrir el italiano. + +Canterac aprobó con un sonrisa de satisfacción las últimas palabras. + +--Va usted á gastar toditos sus miles de pesos--continuó Moreno--, y +hasta puede ocurrir que al final falte algo de plata; pero tendrá +usted su parque... Es verdad que el tal parque no le producirá nuevos +gastos, pues al día siguiente de la fiesta los árboles tal vez estén +secos y muertos. + +Y el oficinista rió de la inutilidad de un gasto tan enorme, admirando +y compadeciendo á la vez al ingeniero. + +Mientras tanto, Elena y Watson marchaban lentamente á caballo por la +orilla del río. Ella mantenía cogida una mano de él, hablándole +afectuosamente, con una expresión maternal. + +--Veo, Ricardo, por lo que me cuenta, que Robledo lo dirige todo y +usted es á modo de un empleado suyo... No debía mezclarme en sus +asuntos, pero todo lo que se refiere á usted ¡me inspira tanto +interés!... Yo no digo que el español cometa indelicadezas al +repartir las ganancias del negocio; eso no. Robledo es hombre +correcto, pero abusa un poco de la condición de tener más años. Debe +emanciparse usted de esa tutela, ó no hará el camino que le +corresponde hacer por sí mismo, sin necesidad de tutores. + +Ricardo había defendido la persona de su asociado desde las primeras +insinuaciones; pero acabó por acoger, pensativo y ceñudo, sin una +palabra de protesta, el último consejo de Elena. + +Mientras los dos conversaban, balanceándose ligeramente con el paso +lento de sus caballos, un jinete apareció y se ocultó repetidas veces +en el fondo del paisaje, pasando de la orilla del río á las dunas de +arena que las inundaciones habían dejado tierra adentro. Este jinete +que se aproximaba ó se alejaba en un galope caprichoso era Celinda +Rojas. + +Elena fué la primera en darse cuenta de sus evoluciones, y sonrió +malignamente. + +--Creo que alguien le busca--dijo á Ricardo. + +Éste miró hacia donde ella señalaba, y al reconocer á la amazona, no +pudo disimular cierta turbación. + +--Es la señorita de Rojas--contestó, ruborizándose ligeramente--; una +niña todavía, con la que tengo alguna amistad. Es como una hermana +menor; mejor dicho, un compañero. No vaya usted á imaginarse... + +La Torrebianca sonreía irónicamente, como si no creyese en sus +protestas, y acabó por decir, con una frialdad que apenó al joven: + +--Vaya usted á saludarla, para que no nos moleste más con su +vigilancia, y venga luego á juntarse conmigo. + +Después de estas palabras, dichas con el tono de una orden, hizo +trotar á su caballo tierra adentro, por entre los ásperos matorrales, +que se rompieron lanzando crujidos de leña seca. Inmediatamente, +Celinda dejó de evolucionar á lo lejos, llegando á todo galope al +encuentro de Ricardo. Cuando estuvo junto á él le amenazó con un dedo, +pretendiendo imitar la expresión ceñuda de un maestro que riñe á su +discípulo. Luego habló con una gravedad cómica: + +--¿No le he dicho más de cien veces, mister Watson, que no quiero +verle con esa... mujer? Paso ahora los días enteros corriendo el campo +inútilmente, y cuando al fin consigo tropezarme con el señor, lo veo +siempre en mala compañía. + +Pero Watson era ahora otro hombre y no acogió con risas su fingido +enfado. Muy al contrario, pareció ofenderse por el tono de broma con +que hablaba ella, y repuso secamente. + +--Puedo ir con quien quiera, señorita. Sólo hay entre nosotros una +buena amistad, á pesar de lo que algunos suponen equivocadamente. Ni +usted es mi prometida, ni yo tengo obligación de privarme de mis +relaciones para obedecer sus caprichos. + +Celinda quedó absorta por la sorpresa y él se aprovechó de esto para +saludarla con brusquedad, alejándose después en la misma dirección que +había seguido Elena. La niña de Rojas, al convencerse de que el +norteamericano huía verdaderamente, hizo un gesto de cólera, al mismo +tiempo que lanzaba palabras suplicantes: + +--¡No se vaya, gringuito!... Oiga, don Ricardo; no se ofenda... Mire +que esto sólo ha sido para reir, lo mismo que otras veces. + +Como Watson fingía no oírla y continuaba su trote, acabó ella por +echar mano al lazo que guardaba en el delantero de la silla, y lo +deslió para arrojarlo sobre el fugitivo. + +--¡Venga usted aquí, desobediente! + +El lazo cayó sobre Ricardo con exacta precisión, aprisionándolo, pero +cuando Celinda empezaba á tirar de él, sacó el ingeniero un pequeño +cuchillo, cortando la cuerda. Tan rápido fué este acto, que la joven, +preocupada únicamente en tirar de su lazo, casi cayó del caballo al +faltarle de pronto el apoyo de la resistencia. + +Watson se alejó, sacándose el fragmento de cuerda que envolvía aún sus +hombros. Luego la arrojó, sin volver la vista atrás. Mientras tanto, +la niña de Rojas seguía recogiendo su lazo, que se arrastraba +blandamente por el suelo. + +Al llegar á sus manos el final de la cuerda, contempló tristemente su +extremo cortado. Las lágrimas enturbiaron su visión. Luego, la hija de +la estancia palideció de cólera mirando hacia las dunas, detrás de las +cuales había desaparecido el norteamericano. + +--¡Que el demonio te lleve, gringo desagradecido! No quiero verte +más... Ya no te echaré mi lazo, y si alguna vez deseas verme, serás tú +el que tengas que echármelo á mí... ¡si es que sabes! + +Y no pudiendo resistirse más tiempo á la crueldad de su decepción, la +niña de Rojas hundió la cara entre las manos, para que aquella tierra +arenisca y aquel río impetuoso y solitario que tantas veces la habían +visto reir no la viesen ahora llorar. + + * * * * * + + + + +#XII# + + +Llegó el día de la gran sorpresa preparada por Canterac. Los +trabajadores, bajo la dirección de Moreno, colocaron los últimos +árboles en la llanura inmediata al río. + +Grupos de curiosos admiraban desde lejos este bosque improvisado. De +Fuerte Sarmiento y hasta de la capital del territorio de Neuquen iban +llegando gentes atraídas por la novedad de tal fiesta. Algunos obreros +tendían de tronco á tronco guirnaldas de follaje y clavaban grupos de +banderolas. + +Friterini, elevado á la categoría de _maître d'hôtel_, había sacado de +su maleta un frac algo apolillado, recuerdo de los tiempos en que +prestaba servicio como camarero auxiliar en hoteles de Europa y de +Buenos Aires. Preocupándose de la integridad de su pechera dura y su +corbata blanca, daba órdenes á una tropa de mestizas del boliche que +se habían convertido en servidoras y preparaban las mesas para la +fiesta de la tarde. + +Don Antonio «el Gallego» también se había transformado exteriormente. +Iba vestido de negro, con una gruesa cadena de oro de bolsillo á +bolsillo de su chaleco. Él era de los invitados, tenía derecho á +figurar entre los vecinos más notables de la Presa representando al +alto comercio; pero como la merienda había sido encargada á su +establecimiento, creyó del caso trasladarse al lugar de la fiesta +desde las primeras horas de la tarde, para convencerse de que todos +los preparativos se desenvolvían con regularidad. + +Entre los mirones situados al otro lado de una cerca de alambre se +veían algunos gauchos, siendo uno de ellos el famoso Manos Duras. +Después de la batalla ocurrida en el boliche, había vuelto +tranquilamente al campamento para dar explicaciones. No negaba que +algunos de los provocantes fuesen amigos suyos, pero todos eran +mayores de edad y no iba á responder de sus actos, como si fuese su +padre. Él estaba lejos del campamento al ocurrir el choque; ¿por qué +intentaban mezclarlo en hechos de los que no tenía culpa alguna?... + +El comisario hubo de conformarse con estas justificaciones; el dueño +del boliche las aceptó igualmente, creyendo que era mejor tenerlo por +amigo que por adversario, y allí estaba Manos Duras contemplando con +una atención algo burlona los preparativos de la fiesta. Los otros +gauchos, igualmente silenciosos, parecían reir interiormente de tales +labores. Los _gringos_ trasladaban los árboles del sitio donde los +había hecho nacer Dios: ¡y todo por una mujer!... + +Las gentes del pueblo eran más atrevidas en sus juicios, formulándolos +á gritos. Algunas mujeres, las mejor vestidas, censuraban á la +marquesa: + +--¡La grandísima... tal! ¡Las cosas que los hombres hacen por ella! + +Enumeraban los regalos del contratista Pirovani, tan regateador y duro +para los trabajadores. Todos los días de tren le llegaban á la +marquesa paquetes de Buenos Aires ó Bahía Blanca, pagados por el +italiano. Además, un carro con tonel no hacía otro trabajo que llevar +agua del río á la casa. Aquella señorona necesitaba bañarse cada +veinticuatro horas. + +--Eso no es natural. Debe tener en la carne algo que no quiere +irse--afirmaban sentenciosamente algunas mujeres. + +Para todas ellas, obligadas á ir varias veces al día con un cántaro á +cuestas de su vivienda al río, el carro del tonel representaba el más +inaudito de los lujos. ¡Un baño diario en aquel país, donde el menor +soplo de viento levantaba columnas de tierra suelta, tan enormes y +violentas, que obligaban á encorvarse para resistir mejor su +empuje!... Como muchas de estas mujeres llevaban aún en sus cabelleras +y en los dobleces de sus ropas el polvo de semanas antes, las +enfurecía tal derroche de agua, como una injusticia social. + +Una, para consolarse, recordó malignamente al ingeniero Torrebianca. + +--¡Y será capaz de venir esta tarde con los queridos de su mujer!... +Parece imposible que un hombre sea tan... ciego. Deben marchar de +acuerdo los dos. + +Todos los que no estaban invitados á la fiesta y pretendían verla de +lejos, apoyados en la alambrada, se consolaban de su preterición +hablando contra la Torrebianca, sus amigos y su marido. + +Pasó Celinda á caballo, entre los grupos, lentamente y mirando con +hostilidad el parque improvisado. Luego, para no oir los escandalosos +comentarios de aquellas mujeres, se alejó hacia el pueblo. + +González, sin perder de vista la preparación de las mesas, hablaba á +unos parroquianos de su establecimiento, mostrándoles el río. Era +propicia la ocasión para repetir, con una gravedad doctoral, muchas +cosas oídas á su compatriota Robledo. + +Los indios habían dado á este río su nombre de Negro por los +sufrimientos que les costaba remontarlo, á causa de su rápida +corriente. Los descubridores españoles lo titularon río de los Sauces, +por la gran cantidad de árboles de esta especie que cubría sus +orillas. Habían disminuido mucho ahora, pero aún representaban el +mayor obstáculo para su navegación, pues los troncos y raigones +impulsados por la corriente batían como arietes á los barcos, +quebrantándolos. Durante dos siglos había permanecido inexplorado, +creyendo los descubridores españoles--á causa de los informes de los +indígenas--en la posibilidad de navegar por él hasta Chile, lo que +haría del río de los Sauces un canal entre el Atlántico y el Pacífico +menos lejano que el estrecho de Magallanes. + +Un misionero inglés intentaba su exploración para que su patria se +apoderase de este paso, lo que la permitiría atacar cómodamente las +colonias de España situadas al borde del Pacífico. + +--Entonces fué cuando los españoles, que habían tenido tantas cosas en +qué ocuparse, por ser dueños de la mayor parte de América, creyeron +necesario explorar el río. + +Era un alférez de la Armada, llamado Villarino, el que acometía esta +empresa difícil y de escasa resonancia en el último tercio del siglo +XVIII, cuando ya casi toda la tierra de América estaba descubierta y +colonizada. + +--Don Manuel--siguió diciendo el dueño del boliche--llama á Villarino +el último representante del heroísmo descubridor de los españoles. + +Con cuatro barcas pesadísimas é inadecuadas para tal viaje, había +salido de Carmen de Patagones, en la costa atlántica, llevando por +tripulación unos sesenta hombres. Este puñado de marineros se +internaban en un país totalmente inexplorado, en el que vivían los +indios más irreductibles y feroces. De las márgenes del río Negro +partían las invasiones indígenas contra las tierras civilizadas del +virreinato de la Plata: los _malones_ de jinetes cobrizos ansiosos de +robar ganados á los estancieros de Buenos Aires. Los cuatro barcos de +uno ó dos palos iban á navegar centenares de leguas entre orillas +donde les esperaban en acecho los Aucas, tenidos por los indios más +sanguinarios é indomables. + +--Sólo los que conocemos la corriente de este río podemos comprender +lo que representó aquella expedición, curso arriba y con buques de +vela. Llevaban quince caballos para sirgar los barcos por la orilla en +los pasos difíciles. Cuatro veces los huracanes rompieron las +arboladuras de las embarcaciones. Con Villarino brilló por última vez, +como dice don Manuel, la gloria de los conquistadores españoles. La +expedición duró muchos meses, y como no tenía baquiano del país que la +guiase, se extravió con frecuencia, metiéndose en ríos afluentes para +retroceder después... Buscaban el mar que los indios aseguraban haber +visto con sus ojos, y efectivamente, al final del Limay, continuación +del río Negro, se desemboca en un mar que es simplemente el lago +Nahuel Huapi... Lo cierto es que ahora nadie navega por este río +mientras no lo limpien, y ninguno de los exploradores actuales, aún +contando con las embarcaciones modernas, ha querido repetir el viaje +del alférez Villarino hace siglo y medio. + +Llevado por su entusiasmo patriótico, seguía González mencionando todo +lo que había oído á Robledo, pero sus oyentes eran cada vez más +escasos. Se alejaban, atraídos por los preparativos de la merienda, +prefiriendo la contemplación de las mesas á la del antiguo río de los +Sauces y á escuchar el relato de las hazañas del joven oficial de la +marina española. + +Iban aumentando considerablemente los grupos. Una banda de música, +compuesta de unos cuantos italianos vecinos de Nenquen, empezó á +rasgar el aire con las estridencias de sus instrumentos de metal. +Inmediatamente se lanzaron á danzar algunas parejas. Don Antonio vió +en esto una falta de respeto al organizador de la fiesta. + +--No los dejes bailar mientras no llegue la marquesa--ordenó á +Friterini--. La ceremonia es para ella, y de seguro que le parecerá +muy mal al señor de Canterac que empiece antes de tiempo. + +Pero músicos y bailarines no hicieron caso alguno de sus escrúpulos y +continuó el baile. + +Elena estaba mientras tanto en el salón de su casa, lujosamente +vestida para asistir á la fiesta. Tenía el rostro obscurecido por un +gesto de enfado. + +«Esto sólo me ocurre á mí--pensaba--. Llegar esta noticia precisamente +hoy... ¡Y aún hay quien niega los caprichos de la fatalidad!» + +Aquel día era de tren, y al empezar la tarde llegó el correo, recogido +en Fuerte Sarmiento. + +Torrebianca, con el rostro consternado, fué en busca de su mujer para +mostrarle una carta. + +--Lee lo que acabo de recibir. Es del notario de mi familia. + +Esta carta, llegada de Italia, le daba cuenta de la muerte de su +madre. «Desde que usted se marchó á América, la salud de la señora +marquesa quedó tan profundamente quebrantada, que todos esperábamos +tal desgracia de un momento á otro. Ha muerto pensando en usted. Su +nombre fué lo último que balbuceó en su agonía. Adjunto le envío +algunos datos sobre su herencia, que desgraciadamente no es...» + +Suspendió Elena tal lectura para mirar á su marido con ojos +interrogantes; pero éste tenía la cabeza inclinada, como anonadado +por la noticia. Dudó ella en hablar, y como transcurría el tiempo sin +que el otro saliese de su actitud silenciosa, dijo lentamente: + +--Supongo que este suceso, que nada tiene de inesperado, pues tú mismo +lo has presentido muchas veces, no va á privarnos de asistir á la +fiesta. + +Levantó Torrebianca el rostro para mirarla con ojos de asombro. + +--¿Qué es lo que dices?... Piensa que es mi madre la que ha muerto. + +Ella fingió cierta confusión, mientras decía bondadosamente: + +--Siento mucho la muerte de la pobre señora. Era tu madre, y esto +basta para que la llore... Pero piensa que en realidad no la vi nunca, +y ella, por su parte, sólo me conoció por mis retratos. Ten serenidad +y un poco de lógica... Por esa desgracia, ocurrida al otro lado de la +tierra, no vamos á privarnos de asistir á una fiesta que representa +enormes gastos para el amigo que la ha organizado. + +Se aproximó á su esposo, diciéndole con voz insinuante, al mismo +tiempo que le acariciaba el rostro con una mano: + +--Hay que saber vivir. Nadie conoce esta desgracia. Figúrate que la +carta no ha llegado hoy y sólo puedes recibirla en el correo de pasado +mañana... Quedamos en eso; aún ignoras la noticia y me acompañas esta +tarde. ¿Qué adelantas con acordarte ahora? Tiempo te queda para pensar +en ese suceso triste. + +El marqués hizo signos negativos. Luego se llevó una mano á los ojos, +y apoyando sus codos en las rodillas gimió sordamente: + +--Era mi madre... ¡Mi pobre mamá, que tanto me quería! + +Hubo un largo silencio. Torrebianca, como si no quisiera mostrar su +dolor en presencia de su mujer, se refugió en una habitación +inmediata. Elena, ceñuda y malhumorada, le oyó gemir y pasearse al +otro lado de la puerta. + +Así transcurrió mucho tiempo. Ella miró el reloj: las tres. Había que +decidirse. Hizo un gesto cruel y levantó los hombros. Luego fué hasta +la puerta por donde había desaparecido su esposo: + +--Quédate, Federico; no te ocupes de mí. Iré sola, é inventaré un +pretexto para excusar tu ausencia. ¡Hasta luego, alma mía! Cree que si +te dejo es únicamente por no molestar á nuestros amigos. ¡Ay, las +exigencias sociales! ¡Qué tormento!... + +Tomaba su voz inflexiones de piadoso cariño, al mismo tiempo que las +comisuras de su boca se dilataban en un rictus de cólera. + +Se puso el sombrero y salió. Desde lo alto de la escalinata pudo ver +la calle enteramente solitaria. + +Toda la gente del pueblo estaba en los alrededores del parque +improvisado. Canterac y el contratista, cada uno por su parte, habían +declarado festivo aquel día, imponiendo el descanso á sus obreros. + +Frente á la casa había un carruajito de cuatro ruedas, cuidado por un +mestizo. Éste dormía en el pescante, con un cigarro paraguayo entre +sus labios gruesos y azules, mientras un enjambre de moscas zumbaba en +torno al rostro sudoroso. + +Elena pensó en sus admiradores, que estarían esperándola, impacientes. +Se habían abstenido de venir á buscarla, porque el día anterior les +manifestó su deseo de presentarse sin otro acompañamiento que el de su +esposo. Una señora debe evitar que la maledicencia se cebe en sus +actos. + +Cuando se dirigía hacia el carruajito, dejando á sus espaldas la casa, +oyó el ruido de un galope. Un jinete acababa de surgir de una +callejuela inmediata. Era Flor de Río Negro. + +Por una afinidad misteriosa que más bien era una repulsión, Elena +adivinó su presencia antes de verla con sus ojos. Sin esperar á que el +caballo hiciese alto, la intrépida amazona se deslizó de la silla. +Luego fué aproximándose, con la torpeza del jinete que extraña el +contacto del suelo: + +--Señora, una palabra nada más. + +Y se interpuso entre ella y la estribera del carruaje, cerrándola el +paso. + +A pesar de su arrogancia, Elena se sintió emocionada por los ojos +hostiles de la muchacha. Fingió, sin embargo, altivez, y pareció +preguntar con un gesto: «¿Es realmente á mí á quien busca?...» + +Celinda la entendió, contestando con un movimiento afirmativo. La +marquesa hizo otro ademán indicando que podía hablar, y la niña de +Rojas dijo con expresión agresiva: + +--¿No tiene usted bastante con todos esos hombres á los que trae +locos?... ¿Todavía necesita robar los que pertenecen á otras mujeres? + +La respuesta de Elena fué mirarla de pies á cabeza. Pretendía +confundirla con sus gestos de superioridad. + +--Joven, no la conozco--dijo--. Además, sospecho que existen entre +nosotras grandes diferencias de categoría y educación, que nos impiden +seguir hablando. + +Intentó apartarla para que le dejase libre el paso; pero Celinda, +irritada por su aire despectivo, levantó el rebenque que llevaba en la +diestra. + +--¡Ah, demonio con faldas! + +Dirigió un golpe contra el rostro de Elena, pero ésta se puso en +actitud defensiva, agarrando el brazo enemigo. Su cara quedó +intensamente pálida, con los ojos agrandados por la sorpresa y un +resplandor felino en las pupilas. Luego habló con una voz algo ronca: + +--Muy bien, joven, no se moleste. Doy por recibido el golpe. Este +regalo es de los que no se olvidan nunca, y corresponderé á él cuando +lo considere oportuno. + +Soltó el brazo de Celinda, y como ésta parecía haber desahogado ya +toda su cólera, lo dejó caer, quedando inmóvil y como avergonzada de +su agresión. + +Aprovechó Elena este desaliento momentáneo para subir al cochecito, +tocando en un hombro á su conductor. El mestizo había estado +adormecido hasta entonces, con el cigarro en la boca, sin enterarse de +lo que acababa de ocurrir junto á su vehículo. + +Apenas salieron del pueblo, vió Elena á lo lejos el parque improvisado +y la muchedumbre que rebullía en torno á él. + +Un jinete pasó al trote en dirección contraria, regresando del lugar +de la fiesta, y se quitó el sombrero para saludarla. Elena reconoció á +Manos Duras, sonriendo maquinalmente á su respetuoso saludo. Luego, +sin darse exacta cuenta de lo que hacía, le llamó con una mano. El +gaucho hizo dar vuelta á su cabalgadura y se aproximó al carruaje, +marchando junto á sus ruedas. + +--¿Cómo le va, señora marquesa?... ¿Por qué está tan pálida? + +Elena hizo un esfuerzo para serenarse. Debía guardar aún en su rostro +las huellas de la reciente emoción, y ella necesitaba llegar á la +fiesta tranquila y sonriente, de modo que nadie adivinase el insulto +que había recibido. + +Como si quisiera terminar cuanto antes su conversación con Manos +Duras, le preguntó con forzada alegría: + +--Usted me dijo una vez que me aprecia mucho y está dispuesto á hacer +lo que yo le mande, por terrible que sea. + +Se llevó Manos Duras una mano al sombrero para saludar, y sonrió, +mostrando sus dientes de lobo. + +--Ordene lo que quiera, señora. ¿Desea que mate á alguien? + +Y al mismo tiempo la miraba con ojos de deseo. Ella hizo un falso +gesto de susto: + +--Matar, no... ¡qué horror! ¿Por quién me toma?... El servicio que tal +vez le pida será muy dulce para usted... Ya hablaremos. + +Temiendo que el gaucho prolongase sus palabras de despedida, le indicó +con un ademán enérgico que debía retirarse. Ya estaba cerca del sitio +de la fiesta, y no era conveniente llegar sin su marido y con tal +acompañamiento. + +Manos Duras contuvo su caballo mientras se alejaba el carruaje, +Durante algunos minutos siguió con los ojos á aquella mujer, la más +extraordinaria que había encontrado en su vida; y al dejar de verla, +su mirada de mastín sumiso volvió á recobrar una dureza agresiva. + +Iban entrando los invitados en el parque artificial, bajo la +curiosidad envidiosa del populacho, mantenido más allá de la alambrada +por la vigilancia del comisario y sus cuatro hombres. Estos invitados +eran comerciantes españoles é italianos establecidos en las +poblaciones más cercanas y algunos venidos de la lejana isla de +Choele-Choel, lugar hasta donde llegan los escasos barcos que pueden +remontar el río Negro. También los capataces y mecánicos de las obras +acudían con sus mujeres, que habían sacado á luz los vestidos de +fiesta, usados únicamente cuando iban á Bahía Blanca ó á Buenos Aires. + +Robledo paseaba por las cortas avenidas de este parque admirando +irónicamente la absurda creación de Canterac. Moreno le iba mostrando +con cierto orgullo todas las particularidades de la obra dirigida por +él. + +--Lo mas notable es una especie de cenador, ó mejor dicho, de +santuario de verdura que hay al final de la arboleda. Seguramente que +el capitán querrá llevar allí á la marquesa. Pero ella es lista y sabe +escurrirse. + +Guiñaba un ojo maliciosamente al hablar de los propósitos de Canterac, +y á continuación se mostraba grave para afirmar la cordura de la +marquesa, que «no era la mujer que se imaginaban muchos». + +Se disponía á mostrar al español el famoso «santuario de verdura», +cuando le abandonó repentinamente, mascullando excusas, para correr +hacia la entrada del parque. Elena acababa de llegar. Lo mismo que +Moreno, corrieron á su encuentro los otros solicitantes; pero ella, +después de saludar á los tres, mostró su predilección por Watson, que +también había salido á recibirla. Conversó con los demás, pero sin +apartar de Ricardo sus ojos acariciadores. Robledo, que examinaba al +grupo desde lejos, se enteró inmediatamente de esta predilección. + +Contrariado por su descubrimiento, fué aproximándose para saludar á la +Torrebianca. Luego invitó á Watson, con ademanes y palabras en voz +baja, á que se fuese con él; pero el joven fingía no entenderle. Al +fin, el ingeniero francés, que por ser el autor de la fiesta mostraba +una superioridad absorbente, se interpuso entre Elena y los demás +hombres, ofreciéndola el brazo para enseñarle todas las bellezas de su +invención forestal. Robledo aprovechó esto para tocar á Ricardo en la +espalda, invitándole á dar un paseo por la arboleda. Apenas quedaron +solos, el español se expresó con un tono bondadoso, señalando á la +mujer que se alejaba apoyada en un brazo de Canterac. + +--Tenga usted cuidado, Ricardo. Creo que esa Circe también desea +someterlo á sus encantamientos. + +Watson, que siempre le había escuchado con deferencia, le miró ahora +altivamente. + +--Tengo bastantes años para marchar solo--contestó con sequedad--; y +en cuanto á consejos, démelos cuando yo se los pida. + +Y murmurando otras palabras ininteligibles, le volvió la espalda para +ir en busca de Elena. + +Quedó el español asombrado por la brusca respuesta de su socio. +Después sintió indignación. + +«¡Esa mujer!--pensó--. ¡Hasta va á quitarme el mejor de mis +amigos!...» + +Empezaba la parte más interesante de la fiesta para muchos de los +invitados. Friterini dió voces, dirigiendo á las mestizas encargadas +del servicio. Sobre las mesas, hechas con tablas y caballetes y que +tenían por manteles sábanas recién lavadas, fueron apareciendo los +manjares más ricos y extraordinarios del «Almacén del Gallego» y otros +despachos de bebidas y alberguerías existentes en las colonias +inmediatas al río Negro. Eran manjares de Europa y de la América del +Norte, que tenían un sabor á largo encierro, á estaño y á hojalata: +carnes de cerdo de Chicago, salchichas de Francfort, _foie gras_ +francés, sardinas de Galicia, pimientos de la Rioja, aceitunas de +Sevilla, todo venido, á través del Océano, en botes metálicos ó +cubiletes de madera. + +Lo más extraordinario eran las bebidas. Sólo algunos _gringos_ +procedentes de los llamados «países latinos» buscaban las botellas de +vino tinto. Los demás, especialmente los hijos del país, consideraban +los líquidos de color de sangre como una bebida ordinaria, apreciando +la claridad y el tono blanco de los vinos como signo de aristocracia. +Resonaban continuamente los taponazos del champaña. Algunos bebían el +vino espumoso como si fuese agua del río. + +--Esto es caro en Europa--decía un ruso de pelo largo y grasiento--; +pero aquí, ¡con la diferencia del cambio!... + +Moreno, hombre de orden, consideraba con inquietud la sed creciente de +los invitados. Al mismo tiempo hacía recomendaciones de parquedad y +prudencia en el servicio al entusiasta Friterini con palabras +deslizadas al paso y misteriosos ademanes. + +«¡Con tal que alcancen los pesos de Canterac!--pensaba--.Empiezo á +creer que no tendremos bastante para pagarlo todo.» + +Mientras tanto, el ingeniero francés avanzaba entre los árboles con +Elena ó se detenía para mostrarle los ejemplares más corpulentos. + +--Esto no es el parque de Versalles, bella marquesa--dijo imitando los +ademanes galantes de otros siglos--, pero representa, á pesar de su +modestia, el gran interés que tiene un hombre en serle agradable. + +Pirovani, fingiéndose distraído, iba detrás de ellos á cierta +distancia. Le era imposible ocultar el despecho que le producía esta +fiesta ideada por su adversario. Reconocía que nunca hubiera sabido +inventar él algo semejante, ¡Lo mucho que sirve haber estudiado!... + +Según iba avanzando por el bosque artificial, procuraba empujar +disimuladamente los árboles más próximos para hacerlos caer. Pero este +mal deseo resultaba inútil. Todos se mantenían firmes. Aquel imbécil +de Moreno había hecho bien las cosas al ayudar á Canterac. + +Sintió frío en sus extremidades y que toda la sangre se le agolpaba al +corazón viendo cómo se ocultaba la pareja en un tupido cenador de +ramaje, al final de una avenida. Era el famoso «santuario» del +oficinista. + +--La reina puede sentarse en su trono--dijo Canterac. + +Y mostró á Elena un banco rústico rematado por una especie de doselete +hecho con guirnaldas de follaje y flores de papel. + +Excitado el francés por la soledad, habló con gran vehemencia de su +amor y de los grandes sacrificios que estaba dispuesto á hacer por +Elena. Muchas veces había dicho lo mismo, pero ahora estaban solos y +aquella fiesta parecía haber aumentado su agresividad pasional. + +Ella, que se había sentado en el banco rústico, teniendo cerca al +ingeniero, mostró cierta inquietud, aunque sin perder por esto su +sonrisa tentadora. Canterac le cogió ambas manos é inmediatamente +quiso besarla en la boca. Como la Torrebianca esperaba la agresión, se +defendió á tiempo, haciendo esfuerzos por repelerle. + +Se hallaban en esta lucha, cuando apareció el contratista en la +entrada del cenador. Pero ninguno de los dos pudo verle. Canterac +seguía ocupado en su tenaz propósito de besarla; y ella, olvidando sus +remilgos de coqueta, lo repelía violentamente. + +--Esto no es leal--dijo con voz jadeante--. Debo estar despeinada... +Va usted á romper mi sombrero... ¡Estese quieto! Si insiste usted, le +abandono. + +Vióse al fin obligada á defenderse con tal brusquedad, que Pirovani +creyó llegado el momento de intervenir, avanzando resueltamente dentro +del cenador. El ingeniero, al verle, abandonó á Elena, poniéndose de +pie, mientras la mujer reparaba el desorden de su peinado y sus ropas. +Los dos hombres se miraron fijamente, y el italiano consideró +necesario hablar. + +--Muestra usted mucha prisa--dijo con ironía--en cobrarse los gastos +de su fiesta. + +Resultaba tan inaudito para Canterac que un simple contratista se +atreviese á insultarle allí mismo, en el costoso parque inventado por +él, que permaneció algunos momentos sin poder hablar. Luego, su cólera +de hombre autoritario estalló con fría llamarada. + +--¿Con qué derecho me habla usted?... Debí abstenerme de invitar á un +emigrante sin educación, que ha hecho su dinero nadie sabe cómo. + +Se enfureció Pirovani, pero con una cólera ardiente, al recibir tal +insulto en presencia de Elena. Y como su violencia de sanguíneo +necesitaba pasar á la acción, por toda respuesta se arrojó sobre el +ingeniero, abofeteándole. Inmediatamente los dos hombres se agarraron, +luchando á brazo partido, mientras la Torrebianca, perdida la +serenidad, empezaba á dar voces de espanto. + +Acudieron los invitados, siendo de los primeros en presentarse Robledo +y Watson, cada cual por un lado distinto. El ingeniero y el +contratista, estrechamente agarrados, rodaban por el suelo, derribando +gran parte del «santuario de verdura». + +Pirovani, más carnudo y vigoroso que Canterac, lo sofocaba con su +peso. La cólera le hacía olvidar todo lo que sabía de español, y +lanzaba blasfemias en italiano, aludiendo á la Virgen y á la mayor +parte de los habitantes del cielo. Además, pedía á los que intentaban +separarlos que le dejasen comerse tranquilamente los hígados de su +rival. Había vuelto en unos segundos los años de su adolescencia, +cuando se aporreaba con los compañeros de pobreza en alguna +_trattoria_ del puerto de Génova. + +A fuerza de tirones y algún que otro puñetazo, varios hombres de buena +voluntad consiguieron separar á sus dos jefes. Watson, despreciando á +los combatientes, había corrido hacia la marquesa, colocándose +delante de ella en actitud defensiva, como si le amenazase algún +peligro. + +Robledo miró á los dos adversarios. Contenido cada uno de ellos por un +grupo, se insultaban de lejos, con los ojos inyectados de sangre y la +lengua estropajosa. Ambos habían olvidado de repente el español, y +cada uno barboteaba las peores palabras de su respectivo idioma. + +Luego contempló á la marquesa de Torrebianca, que suspiraba como una +niña, apoyándose en Watson. + +«¡Sólo nos faltaba semejante escándalo!--se dijo--. Temo que alguien +va á morir por culpa de esta mujer.» + + * * * * * + + + + +#XIII# + + +Acabaron su cena silenciosamente Watson y Robledo, preocupados por lo +que había ocurrido horas antes en el parque inventado por Canterac. + +Un obstáculo invencible parecía haberse levantado entre los dos. +Watson tenía el rostro sombrío y evitaba mirar á Robledo. Éste, al +poner de vez en cuando los ojos en su asociado, sonreía con una +expresión amarga. Pensaba en Elena, dominadora y malvada, que tal vez +había aconsejado á Ricardo contra él. + +Se levantó el joven de la mesa, saludando con algunas palabras +confusas, y tomó el sombrero para salir. + +«Va á verla--se dijo el español--. Ya no vive tranquilo si no está á +su lado.» + +En la calle central encontró Watson muchos grupos discutiendo +acaloradamente. Los rectángulos rojos que proyectaban sobre el suelo +las puertas del boliche eran eclipsados con frecuencia por las sombras +de los que entraban y salían. Adivinó que todos disputaban sobre lo +ocurrido aquella tarde, tomando partido por el ingeniero ó por el +contratista. + +Al llegar á la casa de Elena, salió á recibirle Sebastiana en lo alto +de la escalinata. La mestiza también se mostraba preocupada por los +sucesos de la tarde. + +Miró á Ricardo con severidad, pensando sin duda en la niña de la +estancia. ¡Ay, los hombres! Hasta este _gringo_ que ella creía buenazo +resultaba tan perverso como los otros. + +Pasó adelante el joven, sin fijarse en tal mirada, y encontró en el +salón á Elena que parecía esperarle. + +Quiso ocupar una butaca, pero la marquesa se opuso. + +--No; aquí, á mi lado. Así nadie podrá oirnos. + +Y lo obligó á sentarse en el sofá, junto á ella. + +Tenía el rostro pálido y la mirada dura, como si aún estuviese +conmovida por recientes y desagradables impresiones. La pelea de +Pirovani y Canterac había pasado á segundo término en su memoria. Le +molestaba más, haciéndola estremecerse de cólera, la imagen de Celinda +con el látigo levantado. + +Pero olvidó su rencor al ver que Ricardo acudía puntualmente, +atendiendo el ruego que ella le había hecho al anochecer para que +pasase la velada en su casa. Al notar que Watson miraba con inquietud +las puertas del salón, creyó oportuno tranquilizarlo. + +--Nadie vendrá. Mi marido está en su cuarto, quebrantado por una mala +noticia que ha recibido de Europa... Una desgracia de familia que +esperábamos hace tiempo; algo que en realidad no me interesa mucho. + +Luego cambió de gesto y de voz, para continuar hablando. + +--¡Cuánto agradezco que haya usted venido!... Temblaba ante la idea de +pasar sola estas horas de la noche. ¡Me aburro tanto aquí!... Por eso +le supliqué hoy, cuando nos separamos, que no me abandonase... + +Y al decir esto tomó una mano de Watson, contemplándole al mismo +tiempo con ojos acariciadores. + +El joven se sintió halagado en su vanidad masculina por esta mirada, +pero surgió en su memoria inmediatamente el recuerdo de lo ocurrido +aquella tarde. + +--¿Por qué han reñido esos dos hombres?... ¿Fué por usted?... + +Quedó ella indecisa; y al fin, entornando los ojos, contestó con +cierto abandono: + +--Tal vez; pero yo los desprecio á los dos. Para mí sólo existe usted, +Ricardo. + +Puso sus manos en los hombros de él, y al hacer esto, pareció +estirarse con felina ondulación, aproximando su rostro. + +--Sospecho--murmuró--que vamos á ir tal vez más allá de los límites de +una simpatía amistosa. ¡Me interesa usted tanto!... + +Excitados por la soledad, sentían ambos en su interior la audacia de +un deseo vehemente. Iban á correr en breves minutos un camino que á +él, en su inexperiencia, le había parecido siempre que exigiría +larguísimas jornadas. Elena pensó en la amazona juvenil que había +querido golpearla. Su vanidad ultrajada y el deseo de vengarse le +hicieron adoptar mentalmente cínicas resoluciones, celebrándolas con +una risa oculta que pareció reflejarse en sus ojos. + +«Ya que eres celosa--pensaba--, debes serlo con motivo. Yo te +devolveré el latigazo.» + +Además, al recordar cómo aquellos dos hombres se habían golpeado en su +presencia, sin que esto le causase profunda emoción, creyó, con un +ilogismo propio de su cerebro desordenado, que el medio más seguro +para restablecer la paz entre ambos era que ella se entregase á un +tercero, más digno de su interés. + +Watson, por su parte, consideraba á esta mujer más hermosa y +apetecible después que dos hombres habían intentado matarse á causa de +ella. Una sensación de orgullo varonil, de vanidad sexual, se +mezclaba con las emociones que iban despertando en su interior las +palabras de la Torrebianca y el contacto de su cuerpo. + +Al descansar ella las manos sobre sus hombros, había acabado por +juntarlas, y poco á poco el joven se sintió aprisionado por unos +brazos adorables. Algo se reanimó en su pensamiento, como una llama +moribunda que resucita. Creyó ver el rostro noble y triste de su +compañero Torrebianca, é inmediatamente quiso hacer un movimiento +negativo y echarse atrás, repeliendo á Elena... No podía traicionar á +un camarada. Era innoble proceder así, estando bajo el mismo techo que +el otro y separado de él solamente por unos tabiques. Luego se vió á +sí mismo y vió á Celinda, cuando marchaban los dos alegremente por el +campo. Quiso mover otra vez su cabeza negativamente y parpadeó con una +expresión angustiosa, pretendiendo defenderse y teniendo al mismo +tiempo la certidumbre de que le sería imposible. + +«¡Pobrecita Flor de Río Negro!», pensó. + +Los brazos que rodeaban su cuello le oprimieron dulcemente y tiraron +de su cabeza, inclinándola poco á poco hacia el rostro femenil que +avanzaba unos labios ávidos y audaces. Las dos bocas acabaron por +unirse, y Ricardo pensó que ese beso iba á ser interminable. + +Experimentaba la sorpresa del que al entrar en un palacio maravilloso +ve francas las puertas de un segundo salón todavía más admirable, y +luego penetra en un tercero que le parece superior, perdiéndose en +lontananza la sucesión de habitaciones deslumbradoras abiertas ante +él. Cuando se imaginaba haber poseído por entero aquella boca, los +labios se entreabrían con un bostezo de fiera, dejándole avanzar para +revelarle inéditos contactos de estremecedora voluptuosidad. Creía ya +agotadas todas las sensaciones ocultas entre aquellas dos valvas +carnosas, suaves y húmedas, y nuevos escalofríos de placer bajaban +verticalmente por el dorso de su cuerpo. + +Pensó confusamente, en aquel momento, lo mismo que todos los +personajes simples de la Presa que corrían enloquecidos detrás de la +Torrebianca: «Esta es la verdadera mujer. Sólo merecen admiración las +hembras que han conocido la vida elegante.» + +Vagaron las manos de él sobre los relieves del cuerpo adorable, +intentando libertarlos del encierro de las ropas... + +De pronto se repelieron los dos con el empellón de la sorpresa, +procurando al mismo tiempo reparar el desorden externo de sus +personas. Al otro lado de la puerta, Sebastiana golpeaba la madera con +los nudillos, pidiendo licencia para entrar. La mestiza era demasiado +bien criada para abrir una puerta sin permiso; pero antes de +solicitarlo, creía oportuno siempre mirar un poco por el ojo de la +cerradura. Cuando asomó al fin la cabeza entre las dos hojas de +madera, dijo bajando sus ojos maliciosos: + +--Mi antiguo patrón don Pirovani quiere ver á la señora. Parece que +trae prisa. + +Ricardo se levantó para irse y Elena le rogó que se quedase, +prometiendo despedir en un momento al intruso. Pero el joven se había +serenado, dándose cuenta del peligro que acababa de correr, y quiso +aprovechar esta ocasión para marcharse, antes de quedar otra vez á +solas con ella. Casi tropezó en la puerta con el contratista, que +entraba saludando desde lejos á la «señora marquesa». Estrechó su mano +y desapareció inmediatamente. + +Elena no quiso ocultar la cólera que le había producido esta visita +inoportuna, y recibió al italiano con visible mal humor. + +Se mantuvo de pie para hacerle comprender que su entrevista debía ser +corta; pero el otro, distraído por sus preocupaciones, pidió permiso +para sentarse, y antes de que ella respondiese ocupó un sillón. La +Torrebianca se limitó á apoyar su cuerpo en el borde de una mesa. + +--Mi marido está algo enfermo--dijo--, y necesito atenderle... No es +cosa de cuidado: la emoción por una desgracia de familia. Pero +hablemos de usted: ¿qué le trae aquí á estas horas?... + +Tardó Pirovani en contestar, para que de este modo sus palabras +resultasen más solemnes. + +--El señor de Canterac cree que debamos batirnos á muerte después de +lo de esta tarde. + +Ella, que sólo pensaba en Watson y estaba nerviosa por la presencia +del hombre que lo había ahuyentado, hizo un leve gesto revelador de +que la noticia no le interesaba. Luego procuró disimular su +indiferencia, diciendo: + +--No encuentro extraordinaria la proposición. Si yo fuese hombre, +haría lo mismo que él. + +Pirovani, que vacilaba hasta poco antes por creer disparatado el reto +de Canterac, se levantó de su sillón con aire resuelto. + +--Entonces--dijo--, si á usted le parece bien, no hay más que hablar. +Me batiré con el francés y me batiré si es preciso con medio mundo, +para que usted se convenza de que soy digno de su estimación. + +Al hablar así había tomado una mano de Elena, pero esta mano le +pareció tan blanda y muerta, que tuvo que soltarla, descorazonado. +Ella hizo un gesto de cansancio mirando hacia el interior de la casa, +donde estaba su marido. Este gesto indicó á Pirovani que debía +marcharse, y el contratista se apresuró á obedecerla; pero mientras se +dirigía hacia la puerta todavía la atormentó con palabras y gestos de +enamorado que desea inspirar admiración por su heroísmo. + +Cuando Elena se vió sola, llamó á gritos á Sebastiana. La mestiza +tardó en presentarse. Había tenido que ir hasta la puerta de la calle, +acompañando á su antiguo patrón. + +--Vea si puede alcanzar al señor Watson--ordenó Elena +apresuradamente--. No debe estar lejos; dígale que vuelva. + +La mestiza sonrió, bajando sus ojos para decir con fingida +simplicidad: + +--No es fácil alcanzarlo. Salió disparado, como si huyese del demonio. + +Al abandonar su antigua casa, se dirigió Pirovani á la de Robledo. +Éste leía un libro apoyándolo en la lámpara de petróleo que ocupaba el +centro de su mesa. Al ver entrar al contratista, le saludó con gestos +y exclamaciones de reproche. + +--Pero ¿qué ha sido eso?... Un hombre de su edad y de su carácter... +¡Ni que fuese usted un muchacho de quince años que se pelea por la +novia!... + +El italiano repelió con altivo ademán esta admonición, juzgándola +tardía, y dijo solemnemente, como si le enorgulleciesen sus propias +palabras: + +--Me bato á muerte con el capitán Canterac, y vengo á buscarle para +que usted y Moreno sean mis padrinos. + +Prorrumpió Robledo en exclamaciones de escándalo, al mismo tiempo que +levantaba las manos para hacer más patente su protesta. + +--¿Usted cree que yo voy á mezclarme en sus disparates y á parecer tan +falto de juicio como usted ó como el otro?... + +Y siguió hablando contra la absurda petición de Pirovani, pero éste +movía la cabeza con tenacidad haciendo signos negativos. Estaba +resuelto á todo después de haber oído á Elena. + +--Yo soy un hombre de origen humilde--dijo--, un hombre que sólo +conoce el trabajo, y necesito demostrar que no le tengo miedo á ese +señor acostumbrado al manejo de las armas. + +Robledo se encogió de hombros al oir unas palabras que consideraba +absurdas. Al fin se cansó de protestar en vano. + +--Veo que es inútil querer infundirle un poco de sentido común... +Bueno; accedo á representarle, pero con la condición de que será para +arreglar el asunto lógicamente, evitando el duelo. + +El contratista tomo una actitud caballeresca, como si acabase de +recibir una ofensa. + +--No; el duelo lo quiero á muerte. Yo no soy un cobarde ni he venido +en busca de arreglos. + +Luego expresó lo que verdaderamente pensaba. + +--Aunque no he recibido una educación brillante, sé lo que hay que +hacer en casos como el presente. Conozco, además, la opinión de +personas muy altamente colocadas. Debo batirme, y me batiré. + +Dijo esto con tal sinceridad, que Robledo pensó en Elena al oírle +mencionar las «altas personas» que le habían aconsejado. Le miró con +lástima, manifestando á continuación, de un modo brusco, que se negaba +á apadrinarle. + +Convencido Pirovani de que nada conseguiría, se despidió de él, +dirigiéndose á la casa de Moreno. + +Al día siguiente, en las primeras horas de la mañana, don Carlos Rojas +recibió una visita. Estaba en la puerta del edificio principal de su +estancia, cuando vió llegar á un jinete vestido como es de uso en las +ciudades y sobre un caballejo que le hizo sonreir. Era el oficinista. + +--¿Adónde va montado en ese mancarrón?... Eche pie á tierra. ¿No le +parece que tomemos un mate, amigazo?... + +Entraron los dos en aquella pieza que servía de salón y despacho á don +Carlos, y mientras una criadita preparaba el mate, vió el oficinista +por una puerta entreabierta á la hija de Rojas sentada en una butaca +de mimbres, con aire pensativo y triste. Llevaba traje femenil, y al +abandonar las ropas masculinas parecía haber perdido su audacia alegre +de muchacho revoltoso. + +La saludó Moreno desde el otro lado de la puerta, y ella contestó á su +saludo melancólicamente. + +--Ahí la tiene usted--dijo el padre--; parece otra. Cualquiera creería +que está enferma. Son cosas de los pocos años. + +Sonrió Celinda con indolencia, haciendo un signo negativo al oir la +suposición de su enfermedad. Después abandonó aquella habitación, +demasiado inmediata al despacho, para que los dos hombres pudieran +hablar libremente. + +Cuando hubieron tomado el primer mate, Rojas ofició un cigarro á +Moreno para que «pitase», y encendiendo el suyo se preparó á escuchar. + +--¿Qué le trae por estos pagos, tinterillo?... Porque usted no es +hombre de á caballo, y cuando echa una galopada debe ser por algo. + +El oficinista, al que apodaba «tinterillo» el estanciero, siguió +fumando con la calma de un oriental que considera conveniente excitar +la curiosidad de su interlocutor antes de emprender la conversación. + +--Usted, don Carlos--dijo al fin--, fué en su juventud hombre de +armas. Me han contado que cuando vivía en Buenos Aires tuvo varios +duelos por asuntos de hembras. + +Miró Rojas á un lado y á otro, por si la niña andaba cerca y podía +oírle. Luego sonrió con la vanidad que sienten los hombres entrados en +años al recordar las audacias y desafueros de su juventud, y dijo con +una falsa modestia: + +--¡Bah! ¡Quién se acuerda de eso! Muchachadas, ché; cosas que se +usaban entonces. + +Creyó necesario Moreno hacer una larga pausa, y añadió: + +--El ingeniero Canterac y el contratista Pirovani se batirán mañana en +duelo... Pero el duelo es á muerte. + +Don Carlos mostró sinceramente su estrañeza. + +--¿Pero aún están de moda esas cosas?... ¡Y aquí! ¡en pleno desierto! + +Moreno hizo gestos afirmativos y quedó silencioso. Calló también el +estanciero, mirándolo interrogativamente. ¿Y qué tenía que ver él con +todo esto?... ¿Acaso había hecho el viaje por el simple placer de +darle tal noticia?... + +--Canterac--dijo el oficinista--tiene por padrinos al marqués de +Torrebianca y al gringo Watson. Como los dos son ingenieros, no pueden +negar un servicio tan importante á un camarada. + +A Rojas le pareció esto muy natural. Pero ¿qué podía importarle á él +que los padrinos fuesen unos ó fuesen otros? + +--Pirovani sólo cuenta conmigo--siguió diciendo Moreno--, y yo vengo á +buscarle, don Carlos, para que me saque del apuro como hombre de +armas, y sea también padrino del italiano. + +Protestó el estanciero con vehemencia. + +--¡Déjese de macanas, ché!... ¿Por qué voy á mezclarme en esos +entreveros de las gentes del campamento, cuando todos son amigos míos? +Además, ya estoy viejo para meterme en tales cosas y no quiero hacer +un papelón. + +Insistió Moreno, y durante algunos minutos discutieron los dos +hombres. Al fin don Carlos pareció ablandarse seducido por el misterio +que creía entrever en este duelo inesperado. Valiéndose de su +condición de padrino, tal vez averiguaría cosas muy graciosas é +interesantes. + +--Bueno, ché; será como usted quiere. ¡Qué no me hará hacer este +tinterillo! + +Luego sonrió picarescamente, golpeando al oficinista en una pierna, al +mismo tiempo que le preguntaba bajando la voz: + +--¿Y por qué quieren matarse? ¿Cuestión de mujeres?... De seguro que +anda de por medio esa marquesa que á toditos los trae locos. + +Tomó Moreno una actitud misteriosa, al mismo tiempo que se llevaba un +dedo á los labios para imponerle silencio. + +--Prudencia, don Carlos. Piense que el marqués tratará con nosotros +como padrino, y por ser experto en esto de los duelos tal vez dirija +el combate. + +El estanciero empezó á reir, dando nuevos golpes en las piernas de su +amigo. Fué tal su risa, que en ciertos momentos se llevó una mano á la +garganta como si temiera ahogarse. + +--Pero ¡qué lindo, ché!... Y es el marido el que va á dirigir el +desafio... Y los otros dos se pelean por su mujer... Pero ¡qué gringos +tan sabrosos! Me gustará ver eso... ¡Cosa bárbara! + +Luego añadió, serenándose: + +--Sí que acepto el ser padrino. Eso vale más que una comedia en Buenos +Aires ó una de esas historias del biógrafo que traen loca á mi niña. + +A media tarde, luego de haber almorzado en la estancia de Rojas, +volvió Moreno á la Presa y echó pie á tierra frente á la antigua casa +de Pirovani. + +Torrebianca se paseaba por la habitación que le servía de despacho. +Iba vestido de luto y su aspecto era aún más triste y desalentado que +en los días anteriores. Al pasearse se detenía algunas veces junto á +su mesa, donde estaba abierta una caja de pistolas. Había pasado una +parte de la tarde limpiando estas armas ó contemplándolas pensativo, +como si su vista evocase lejanos recuerdos. Cuando olvidaba las +pistolas miraba una fotografía puesta sobre la misma mesa y que era la +de su madre. Esta contemplación humedecía sus ojos. + +Moreno, después de saludarle, se apresuró á decir que ya había +encontrado compañero y venía autorizado plenamente por él para la +discusión de los preparativos del combate. El marqués aprobó con un +saludo ceremonioso y luego le fué mostrando sus pistolas. + +--Las traje de Europa, y han servido varias veces en lances tan graves +como el nuestro. Examínelas bien; no tenemos otras, y deben ser +aceptadas por las dos partes. + +El oficinista manifestó que tenía por inútil este examen, aceptando +todo lo que hiciese el otro. + +Siguió hablando el marqués con una dignidad caballeresca que +impresionaba á Moreno. + +«Este pobre señor--pensó--no conoce su verdadera situación. Y es un +hombre bueno y pundonoroso: un caballero que ignora los actos de su +mujer y el triste papel que va á representar.» + +Mientras el argentino le miraba con simpática conmiseración, +Torrebianca siguió hablando. + +--Como ninguno de los dos quiere dar explicaciones, y las injurias son +de indiscutible gravedad, el duelo lo concertaremos á muerte. ¿No +opina usted así, señor?... + +El oficinista, que se había puesto muy serio al darse cuenta de la +importancia de esta conversación, aprobó silenciosamente con +movimientos de cabeza. + +--Mi representado--continuo el marqués--no se contenta con menos de +tres tiros á veinte pasos, pudiendo apuntar durante cinco segundos. + +Parpadeó Moreno para expresar el asombro que le producían tales +condiciones, y quiso negarse á admitirlas; pero se acordó de una +segunda conversación que había tenido con Pirovani aquella mañana, +antes de ir á la estancia de Rojas. + +Parecía transfigurado el italiano por un entusiasmo belicoso. +Celebraba esta ocasión que le iba á permitir mostrarse ante la «señora +marquesa» en la misma actitud de un héroe de novela. + +«Acepto todas las condiciones--había dicho á Moreno--por terribles que +sean. Quiero hacer ver que, aunque empecé como un simple trabajador, +soy más valiente y más caballero que ese capitán.» + +Acabó el oficinista por mover otra vez su cabeza afirmativamente. + +--Esta noche--continuó el marqués--nos reuniremos los cuatro padrinos +en casa de Watson para fijar por escrito las condiciones, y mañana á +primera hora será el encuentro. + +Manifestó el representante de Pirovani que don Carlos Rojas no podría +asistir á tal reunión, por haber ido á Fuerte Sarmiento en busca de un +médico que presenciase el duelo; pero él suscribiría todos los +documentos necesarios en nombre de su amigo. Y los dos padrinos dieron +por terminada su entrevista. + +Al salir Moreno de la casa vió al comisario de policía junto á la +escalinata, como si estuviera esperándole. Don Roque se expresó con +indignación. + +--Ustedes se figuran que pueden hacer lo que quieran, como si en esta +tierra no hubiese autoridad, ni ley, ni nada, y aún mandasen en ella +los indios. Yo soy el comisario de policía, ¿sabe, ché? y mi +obligación es impedir que los demás hagan locuras. Dígame cuándo será +eso del duelo... Necesito saberlo. + +Moreno se resistió á hacer tal revelación, y el comisario, en vista de +su rebeldía, fué dulcificando el tono de su voz. + +--Dígamelo y no sea cachafaz. Piensen todos ustedes que no está bien +que ocurran aquí tales cosas hallándome yo presente. Dígame cuándo +será eso... para marcharme antes. + +Le habló al oído el padrino, y él estrechó su mano agradeciendo la +confidencia. Luego fué en busca de su caballo, que estaba cerca, y al +poner el pie en el estribo, dijo en voz baja: + +--Voy á pasar la noche en Fuerte Sarmiento, y no volveré hasta mañana +por la tarde... Hagan lo que quieran. Yo lo ignoro todo. + + * * * * * + + + + +#XIV# + + +Empezaban á retirarse los parroquianos más trasnochadores del boliche, +cuando llegó Robledo ante la casa ocupada por Elena. + +Subió con pasos quedos la escalinata, llamando discretamente á la +puerta después de unos instantes de vacilación. La puerta se abrió al +poco rato, asomando á ella Sebastiana, sorprendida por este +llamamiento cuando iba á acostarse. + +Llevaba la dura cabellera dividida en numerosas trenzas, cada una con +un lacito en la punta, y procuraba taparse con la enorme redondez de +sus brazos una parte del pecho cobrizo, no menos exuberante, puesto al +descubierto por el desabrochado corpiño. Sus ojos iracundos y +anunciadores del chaparrón de malas palabras con que pensaba acoger al +importuno se dulcificaron viendo á Robledo, y antes de que éste +hablase, dijo ella con amabilidad: + +--La patrona está en su dormitorio y el marqués ha salido con su +maldita caja de pistolas. Yo creía que estaba donde usted... Entre, +don Robledo; voy á avisar á la señora. + +El ingeniero sabía bien que Torrebianca estaba en su casa con los +otros padrinos; pero necesitaba hablar á Elena urgentemente. A pesar +de su deseo, retrocedió al ver que Sebastiana le abría toda la puerta +invitándole á pasar adelante. Tuvo miedo de encontrarse á solas con la +marquesa en el salón. Su entrevista debía ser breve. Además, podía +llegar el marido y le sería difícil explicar su presencia allí, cuando +momentos antes había hablado con él en su propia vivienda. + +--Es poca cosa lo que quiero decir á tu patrona... Será mejor que se +asome á la ventana de su dormitorio. + +Cerró la mestiza la puerta, y Robledo avanzó por la galería exterior, +pasando ante diversas ventanas. Al poco rato se abrió una de éstas y +apareció en ella la marquesa con la cabellera suelta y una bata +colocada negligentemente sobre sus hombros, dejando al descubierto +gran parte de sus brazos y de su pecho. + +Se había vestido precipitadamente, parecía asustada, y antes de que +Robledo la saludase, preguntó con ansiedad: + +--¿Le ha ocurrido alguna desgracia á Watson?... ¿Por qué viene usted á +estas horas?... + +Sonrió Robledo irónicamente antes de contestar. + +--Watson está bien; y si vengo á tales horas, es para hablarle de +otro. + +Luego la miró con severidad, añadiendo lentamente: + +--Al salir el sol, dos hombres van á matarse. Esto es un horrible +disparate que me quita el sueño, y he venido á decirle: «Elena, evite +usted tal desgracia.» + +Convencida ya de que no se trataba de Watson, respondió con mal humor: + +--¿Qué quiere usted que haga? Pueden batirse, si es su gusto... Para +eso nacieron hombres. + +Acogió Robledo con un gesto de asombro estas palabras crueles. + +--Aunque soy mujer--continuó ella--, no me asustan esos combates. +Federico se batió una vez por mí, cuando estábamos recién casados. +Allá en mi país, varios hombres expusieron su vida por serme +agradables, y jamás intervine para evitarlo. + +Hizo una mueca de desprecio y añadió: + +--¿Pretende usted que vaya á rogar á esos dos señores que no +arriesguen sus preciosas vidas, para que después cada uno de ellos me +exija algo á cambio de su obediencia?... Además, si intervengo en ese +asunto, los dos van á creer, cada uno por su parte, que me inspiran +gran interés, y ninguno de los dos me importa nada... Si se tratase de +otro hombre, tal vez accedería á su ruego. + +El español hizo un movimiento de cabeza al oir la palabra «otro», y +vió por un instante la imagen de su asociado. Elena le miraba ahora +con ojos compasivos. + +--Duerma tranquilo, Robledo, como yo voy á dormir. Deje que esos dos +vanidosos anuncien que se van á matar. Verá como no ocurre nada grave. + +Intentó retirarse de la ventana por miedo á los «jejenes» y otros +insectos sanguinarios que, atraídos por las apetitosas carnes, +empezaron á zumbar en torno á sus hombros, obligándola á repelerlos +con incesantes manotazos mientras hablaba. + +--Si ve á Watson, dígale que le he estado esperando todo el día. Con +esto del duelo es imposible hablarle... Hasta mañana, y pase usted una +noche tranquila. + +Cerró la ventana, fingiendo un miedo pueril á los mosquitos, y Robledo +tuvo que retirarse desalentado. + +A la misma hora el ingeniero Canterac escribía en su mesa de trabajo, +terminando una larga carta con estas palabras: + +«... y tal es mi última voluntad, que espero cumpliréis. ¡Adiós, +esposa mía! ¡Adiós, hijos míos! Perdonadme.» + +Dobló el pliego para meterlo en un sobre, y luego puso éste en el +bolsillo interior de una levita colgada cerca de él. + +«Si caigo mañana--pensó--, encontrarán esta carta sobre mi pecho. +Encargaré á Watson, antes del duelo, que en caso de muerte la envíe á +mi familia.» + +Una hora después su adversario entraba en la casa de Moreno. El +oficinista había vuelto, momentos antes, de su reunión con los +padrinos de Canterac. Pirovani le habló lentamente, esforzándose por +ocultar su emoción. + +Acababa de dejar sobre la mesa de Moreno dos cartas, una de ellas muy +abultada, con el sobre abierto, mostrando su interior repleto de +papeles. Había estado escribiendo una parte de la noche en su +alojamiento, para condensar en estas dos cartas todos sus asuntos. +Señaló la más delgada y dijo: + +--Ésta es para mi hija. Se la enviará usted, si es que muero. + +El argentino quiso reir, como si dudase de la posibilidad de su +muerte, acogiendo tales palabras con gestos alegres... Pero desistió +de su fingido regocijo al ver que el contratista continuaba hablando +con voz grave. + +--En el sobre más abultado encontrará usted una autorización en regla +para que pueda cobrar sin dificultades lo que me debe el gobierno, así +como las sumas que tengo depositadas en los Bancos. A un hombre hábil +como lo es usted, le será fácil enterarse, después de examinar estos +papeles, del estado de mis negocios y del medio mejor de liquidarlos. +También dejo un testamento en el que le nombro tutor de mi hija. Usted +es el único que me inspira confianza. Aunque alguna vez se ha +inclinado más del lado de mi adversario que del mío, eso no importa. +Sé que es usted un joven «honesto», y le confío mi hija y mi fortuna: +todo lo que poseo en la tierra. + +Moreno se conmovió de tal modo por esta muestra de confianza, que hubo +de llevarse una mano á los ojos. Luego se levantó para oprimir +fuertemente la diestra del italiano y con palabras entrecortadas fué +expresando su voluntad de cumplir fielmente todo lo que le encargase. +Juraba dedicarse al cuidado de la hija y la fortuna de su amigo si +éste moría al día siguiente. + +--Pero usted no morirá--añadió golpeándose el pecho--. Me lo dice el +corazón. + +Poco después de salir el sol, varios hombres fueron reuniéndose en una +pradera de hierba rala vecina al río. Tenía por límite unos sauces +viejos y con las raíces medio descubiertas, que se inclinaban +moribundos sobre la corriente, como si de un momento á otro fueran á +dejarse caer en ella. + +El lugar era triste. Como la luz se extendía á esta hora +horizontalmente, casi al ras del suelo, las sombras de las personas y +los árboles se prolongaban con un estiramiento irreal. + +Primeramente llegó Pirovani escoltado por Moreno y don Carlos, todos +vestidos de negro, pero el contratista se distinguía de sus +acompañantes por una levita nueva y solemne. La había recibido de +Buenos Aires la semana anterior, á gusto de un sastre famoso, á quien +encargó un vestuario completo igual á los que poseyesen los +millonarios más elegantes de la ciudad. + +Detrás de este grupo avanzó un viejo alto, enjuto de carnes, con la +nariz violácea y granujienta de los alcohólicos y una caja de cirugía +bajo el brazo. Era el médico que Rojas había ido á buscar la noche +anterior en el pueblo más próximo. + +Pasados unos minutos llegaron á la pradera Canterac, Torrebianca y +Watson. El capitán y el marqués vestían largas levitas, menos +flamantes que la de Pirovani, y corbatas negras: lo mismo que si +asistiesen á un entierro. Watson llevaba simplemente un traje obscuro. + +Luego de saludar Canterac ceremoniosamente desde lejos á su adversario +y á los padrinos de éste, empezó á pasearse por la orilla del río. +Fingía divertirse siguiendo con sus ojos el revuelo de los pájaros +matinales ó arrojando piedras á la corriente. El contratista, que +deseaba no ser menos que él, imitándole en todo, se paseó también +junto á los sauces, mirando al río. Y así continuaron ambos, yendo y +viniendo cada uno por la parte de la orilla que se había asignado, +como si fuesen dos autómatas. + +Torrebianca, al que todos cedían el primer lugar por su experiencia en +estos lances, empezó á disponer los preparativos del combate. Pidió á +Watson dos bastones que éste llevaba á prevención, y clavó uno en el +suelo. Luego miró hacia el sol con una mano sobre los ojos, para darse +cuenta exacta de qué lado venía la luz, y empezó á marchar, contando +sus pasos. + +--Veinte--dijo clavando en el suelo el segundo bastón. + +Al reunirse otra vez con los padrinos sacó una moneda, y luego de +escuchar á Moreno la arrojó en alto. Cuando cayó la pieza, el +oficinista dijo á Rojas: + +--Hemos ganado, don Carlos, y podemos elegir el sitio. + +El marqués, que había traído bajo un brazo su célebre caja de +pistolas, la dejó abierta sobre la hierba. Cargó las dos armas con +minuciosa lentitud, sacando á luz de nuevo la misma moneda para que el +azar decidiese por segunda vez. Al caer la rodaja de metal, se inclinó +el oficinista para verla y dijo al estanciero: + +--La suerte está con nosotros. También podemos tomar la pistola que +más nos guste. + +Después los padrinos de Pirovani fueron en busca de éste para +colocarlo junto á uno de los bastones escogido por ellos. El marqués y +Watson condujeron á su apadrinado al lugar que marcaba el segundo +bastón. + +Mientras tanto, el médico procedía con cierto azoramiento á sus +preparativos. Era la primera vez que presenciaba un duelo. Había +abierto su caja de cirugía, y con una rodilla en tierra empezó á +desenvolver vendajes, abrir frascos y examinar el buen funcionamiento +de sus aparatos. + +Quedaron frente á frente los adversarios. Canterac estaba rígido, con +rostro grave pero inexpresivo, lo mismo que un soldado que espera la +voz de mando. Pirovani tenía los ojos ardientes, miraba con +agresividad, parecía furioso. Cuando se acercó Moreno con una pistola +para entregársela, le dijo en voz baja: + +--Va usted á ver como lo mato. Me lo avisa el corazón. + +Pero olvidó su optimismo homicida, para añadir con cierta angustia: + +--Lo que yo deseo es que me expliquen bien el tiempo de que puedo +disponer para apuntar. No quiero equivocarme, y que me tomen luego por +un ordinario, incapaz de comprender estas cosas. + +Conservaron sus pistolas los dos enemigos, con el cañón en alto. +Moreno se cuidó de abrochar los botones de la levita de Pirovani que +estaban sueltos. Luego le subió el cuello, para que no se viese el +blanco de su camisa. Torrebianca examinó por su parte á Canterac. +Estaba correctamente abrochado como un militar, pero su padrino le +subió también el cuello de la levita. Los dos, antes de tomar su arma, +se habían quitado el sombrero, entregándolo á uno de los padrinos. + +Colocándose el marqués entre ambos, sacó un papel y empezó á leerlo +con grave lentitud. + +«...Segundo. El director del combate dará tres palmadas, y los +combatientes podrán apuntar y hacer fuego á voluntad entre la primera +y la tercera palmada.» + +«Tercero. Si alguno de los dos hace fuego después de la tercera +palmada, será declarado felón y descalificado inmediatamente.» + +Pirovani, con la pistola en alto, avanzaba la cabeza y entornaba los +ojos para oir mejor, acogiendo con movimientos afirmativos cada +palabra de Torrebianca. Canterac permanecía impasible, como un hombre +que está escuchando algo que conoce sobradamente. + +Siguió leyendo el marqués, y al fin guardó su papel, para hablar á los +adversarios. + +--Mi deber es dirigir á todos un llamamiento en pro de la concordia. +¿Es posible todavía una explicación entre caballeros?... ¿Quiere +alguno de los dos presentar sus excusas al otro?... + +Movió Pirovani con violencia su cabeza, haciendo signos negativos. El +ingeniero permaneció inmóvil, sin que se alterase una línea de su +rostro sombrío. + +El marqués volvió á hablar, quitándose su sombrero con triste +cortesía. + +--Entonces, que empiece el lance y cada uno cumpla como caballero. + +Retrocedió unos pasos, pero de espaldas, sin perder de vista á los +combatientes. Luego levantó una mano, preguntando si estaban listos. +Pirovani hizo un movimiento afirmativo. Su adversario continuaba mudo +ó inmóvil. Separó el marqués sus manos para dar la primera palmada. +Todo esto lo hizo con una lentitud que daba á sus movimientos cierta +solemnidad trágica. + +Los otros padrinos, colocados á alguna distancia de él, miraban con +una emoción mal disimulada. El médico, que seguía arrodillado junto á +su caja, levantó la cabeza con los ojos muy abiertos. + +Torrebianca fué aproximando las manos y dijo lentamente: + +--¡Fuego!... Una... + +Los dos bajaron á un tiempo sus pistolas. + +Pirovani, que sólo tenía en aquel momento la preocupación de no hacer +fuego después de la tercera palmada, se apresuró á tirar. Su enemigo +guiñó ligeramente un ojo y contrajo levemente la mejilla del mismo +lado, como si hubiese sentido el roce del proyectil. Pero recobró +inmediatamente su impasible fosquedad y siguió apuntando. + +Volvió el marqués á dar una palmada, diciendo lentamente: «Dos.» + +Al ver Pirovani que no había herido á su adversario y quedaba +desarmado ante él, pasó por su rostro, como una nube veloz, la emoción +del miedo; pero fué por un momento nada más. Luego, mirando á Canterac +que le seguía apuntando, cruzó sus brazos, apoyó en el pecho la +pistola inútil y presentó de frente todo su cuerpo, con loca +jactancia, cual si desafiase á la muerte. + +Moreno se agarró á un hombro de Rojas, obligado por su ansiedad á +buscar un apoyo. El estanciero apretaba los labios. + +--¡Pucha!... Lo va á matar--dijo entre dientes. + +Dio otra palmada el director del combate. «Tres.» Un momento antes +Canterac había hecho fuego. + +Todos corrieron en una misma dirección, menos el capitán, que +permaneció inmóvil, con el brazo caído y la pistola todavía humeante +en su diestra. + +El contratista estaba de bruces en el suelo como una masa inerte. Los +que corrían hacia él vieron en primer término la cúspide de su cabeza, +y saliendo de ella un hilo de sangre que serpenteaba entre la hierba. +Inmediatamente esta cabeza quedó invisible, pues todos se agolparon +en torno al cuerpo caído, inclinándose para escuchar al médico, que lo +examinaba con una rodilla en tierra. + +Momentos después alzó éste su rostro para decir con balbuceos de +emoción: + +--Nada queda que hacer... ¡Muerto! + +Viendo que Canterac se aproximaba al grupo para saber lo ocurrido, +Torrebianca salió á su encuentro, cerrándole el paso. El gesto triste +del marqués, antes que sus palabras, revelaron al ingeniero la verdad. + +Su padrino juzgó necesario llevárselo de allí, y le dijo +imperiosamente que le siguiese. Al otro lado de las dunas aguardaba un +carruaje, el mismo que había llevado á Elena la tarde de la fiesta. + +Cuando este vehículo los dejó frente á la antigua casa del muerto, los +dos quedaron con los pies vacilantes. Torrebianca no podía invitar á +Canterac á que entrase en un edificio que era de Pirovani. El otro +tampoco osaba dar un paso. + +Estaban los dos inmóviles, sin saber qué decirse, cuando apareció +Robledo. Debía estar rondando desde mucho antes por las inmediaciones +de la casa para adquirir noticias. Al reconocer á Canterac le miró con +una expresión interrogante. + +--¿Y el otro?... + +Inclinó la cabeza Canterac y el marqués hizo un gesto doloroso que +reveló á Robledo todo lo ocurrido. + +Permanecieron los tres en silencio. Luego el francés dijo en voz baja: + +--Mi carrera perdida; mi familia abandonada... ¡Y lo más horrible es +que no siento odio alguno al pensar en ese infeliz!... ¿Qué será de +mí? + +Robledo era el único de los tres capaz de una resolución enérgica en +aquel momento. + +--Lo primero es huir, Canterac. Este asunto hará mucho ruido, y no +puede taparse como una riña de boliche. Pase los Andes cuanto antes; +al otro lado está Chile, y allí puede usted esperar... En el mundo +todo se arregla, bien ó mal; pero todo se arregla. + +El francés habló con desaliento. No tenía dinero; lo había gastado +todo en aquella fiesta, que ahora le parecía un disparate. ¿Cómo vivir +en Chile, donde no conocía á nadie?... + +Le tomó un brazo el español para tirar de él afectuosamente, +llevándoselo de allí. + +--Lo primero es huir--dijo otra vez--. Yo le daré los medios de +hacerlo. Vámonos. + +Canterac se resistía á obedecerle, mirando al mismo tiempo á +Torrebianca. + +--Quisiera antes de irme--murmuró--decir adiós á la marquesa. + +Fué tan suplicante el tono con que hizo esta petición, que provocó en +Robledo una sonrisa de lástima. Luego le fué empujando con una +superioridad paternal. + +--No perdamos tiempo--dijo--. Preocúpese de usted nada más. La +marquesa tiene otras cosas en que pensar. + +Y se lo llevó á su casa. + +Durante todo el día el suceso mantuvo en continuo bullicio á los +habitantes del pueblo. Muchos lo aprovecharon como un motivo para +abandonar el trabajo. En la calle central se formaron numerosos grupos +de hombres y mujeres, hablando acaloradamente, al mismo tiempo que +miraban con hostilidad la casa que había sido de Pirovani. Los nombres +de Torrebianca y su mujer sonaban tanto como los de los adversarios +que se habían batido. + +Entre las gentes del pueblo pasaron algunos gauchos amigos de Manos +Duras, como si el reciente suceso hubiese extinguido completamente la +hostilidad que existía entre ellos y los habitantes de la Presa. + +A media tarde atravesó la calle central el mismo Manos Duras, mirando +con interés hacia la casa. Algunas mestizas le hablaron, manifestando +su indignación contra aquella señorona que perturbaba á los hombres. +Pero el famoso gaucho encogió sus hombros, sonriendo despectivamente, +y siguió adelante. + +En el boliche le esperaban tres amigos suyos que vivían la mayor parte +del año al pie de los Andes y habían venido á pasar unos días en su +rancho. Don Roque, en otras circunstancias, se hubiese alarmado al +conocer esta visita. Tal vez preparaban algún robo importante de +«hacienda» para llevar las reses al otro lado de la Cordillera y +venderlas en Chile. Pero ahora los personajes importantes de la Presa +daban más que hacer al comisario que los gauchos dedicados al +abigeato. + +Al entrar Manos Duras en el «Almacén del Gallego», vió que el público +era más numeroso que las otras tardes de trabajo, hablándose en todos +los corros de la muerte del contratista. Mientras bebía de pie junto +al mostrador, fué oyendo los comentarios de los parroquianos. + +--Esa hembra--gritaba uno--es la que ha tenido la culpa de todo. ¡Qué +mala p...! + +Manos Duras se acordó de la tarde en que había visto á la marquesa por +primera vez. Este recuerdo hizo que mirase con ojos agresivos al que +acababa de hablar, lo mismo que si le hubiese dirigido una injuria. + +--Dos hombres se han peleado á muerte por esa señora; ¿y qué?... Yo +también estoy dispuesto á pelar mi facón y á matarme con el primero +que la insulte. A ver si hay un guapo que quiera pisarme el poncho. + +Esta invitación á «pisarle el poncho» era un reto á estilo gaucho +para el combate; pero después de un corto silencio los parroquianos +empezaron á hablar de otra cosa. + +Se asomó Torrebianca, al atardecer, á una de las ventanas de su casa, +mirando con extrañeza los grupos reunidos en la calle. Su número había +aumentado. El comisario de policía, que acababa de regresar de Fuerte +Sarmiento, iba entre ellos, hablando á unos y á otros para que se +retirasen. Al ver al marqués en la ventana le saludó quitándose el +sombrero. + +Hombres y mujeres quedaron mirando al esposo de Elena fijamente, con +una curiosidad hostil, pero nadie osó una demostración contra él. + +Torrebianca no pudo ocultar su sorpresa ante la mirada inquietante de +tantos ojos fijos en su persona. Luego se dió cuenta de una +impopularidad que juzgaba inexplicable, y acabó cerrando las vidrieras +con triste altivez. + +Pasados algunos minutos abrió Sebastiana la puerta de la casa, +apoyándose en una baranda de la galería exterior. Había sentido la +atracción de aquella afluencia de grupos, en los que reconoció á +muchas amigas antiguas. Pero al verla las mujeres que estaban en la +calle, empezaron á gesticular y á insultarla á gritos. + +Ella, irritada por tan incomprensible acogida, acabó por responder en +el mismo tono; pero abrumada al fin por la superioridad numérica de +sus adversarias y viendo además que muchos hombres las ayudaban con +sus risas y palabrotas, tuvo que retirarse. Al reflexionar luego en la +cocina, fué columbrando la verdad. Todas las mujeres del pueblo, sin +exceptuar las que eran comadres suyas, irían contra ella porque estaba +al servicio de la marquesa. + +A la misma hora del anochecer entró Watson en el pueblo. Después del +terrible suceso de la mañana había tenido que preocuparse del cadáver +de Pirovani, acompañando á los padrinos de éste y al médico. +Primeramente lo guardaron en un rancho ruinoso cercano al río. Luego +resolvieron trasladarlo á Fuerte Sarmiento, ya que debía ser enterrado +finalmente en el cementerio de dicho pueblo. Así evitaban las +manifestaciones que podían surgir en la Presa si el cadáver era +llevado allá. + +Regresaba Watson de Fuerte Sarmiento y había dejado á sus espaldas las +primeras casas del pueblo, cuando se encontró con Canterac. + +Éste iba también á caballo, con sombrero y poncho iguales á los que +usaban los jinetes del país, y llevando además un saco de ropa y de +víveres en el delantero de la silla. + +Al reconocerlo, el joven se detuvo para estrechar su mano. Adivinó que +no le vería más, pues su aspecto era el de un viajero que se dispone á +cruzar la desierta llanura patagónica. + +Canterac, respondiendo á su pregunta, señaló el horizonte, en el que +empezaban á brillar las primeras estrellas por la parte de los Andes +invisibles. Luego le manifestó su propósito de pasar la noche en una +estancia cerca de Fuerte Sarmiento, para continuar la marcha apenas +apuntase el día. + +--Adiós, Watson--dijo--. Habría sido un bien para todos nosotros que +esa mujer no viniese nunca á esta tierra. Ahora veo las cosas bajo una +nueva luz; pero ¡ay! ya es tarde. + +Por unos momentos miró con indecisión á Ricardo, pero al fin dijo +resueltamente: + +--Oiga el consejo de un desgraciado, y no se ofenda porque se lo doy +sin que usted me lo pida... No se separe nunca de Robledo: es un alma +noble. Gracias á su bondad puedo marcharme... Todo lo que va conmigo +le pertenece... Desconfíe de los que le hablen mal de él... + +Sus ojos tristes miraron intencionadamente al joven mientras decía las +últimas palabras. Antes de alejarse aún se atrevió á darle un nuevo +consejo: + +--Y no olvide por ninguna otra mujer á esa señorita que llaman Flor de +Río Negro. + +Le apretó la diestra, hizo un signo de adiós, y bajando la cabeza +espoleó á su caballo, perdiéndose en la noche, que empezaba á nacer. + + * * * * * + + + + +#XV# + + +Marchó Watson hacia el pueblo, sintiendo en su interior la comezón de +una conciencia que empieza á perder su tranquilidad. + +Recordaba con remordimiento aquel breve diálogo en el parque +improvisado, durante el cual habló duramente á Robledo. «¡Y por esa +mujer--pensaba--que lleva los hombres á la muerte, he maltratado al +mejor de mis amigos!» + +Luego, el rostro triste y lloroso de Celinda sucedía en su imaginación +á la cara bondadosa de Robledo. + +«¡Pobre Flor de Río Negro!--siguió diciéndose--. Debo ir mañana á +implorar su perdón, si es que se digna escucharme.» + +Entró en la Presa ensimismado, dejándose llevar por el instinto de su +cabalgadura; pero de pronto notó que ésta quería detenerse, y al +levantar su cabeza se dió cuenta de que estaba ante la casa de la +Torrebianca. + +El comisario de policía, ayudado por dos de sus hombres, empujaba con +suavidad al último grupo de curiosos, llevándoselo por delante entre +paternales exhortaciones. + +Se alejó don Roque, é iba Ricardo á continuar su marcha, cuando notó +que en la casa se entreabría una ventana, asomando á ella una mano de +mujer, que le hacía señas para que se acercase. Watson permaneció +insensible al llamamiento y la ventana se abrió completamente, +apareciendo Elena vestida de negro, como si guardase luto, pero +llevando estas ropas fúnebres con cierta coquetería. + +Tuvo Ricardo que aproximarse á la casa, y se quitó el sombrero para +responder á sus afectuosos ademanes. + +--¡Tanto tiempo sin verle!... Entre en seguida. + +Él hizo con la cabeza un signo negativo, mirándola con severa +expresión. + +--¿No me pregunta por quién voy de luto?--continuó ella--. Ha muerto +la madre de mi esposo, una señora que yo amaba muchísimo. Estoy muy +triste... ¡Cómo necesito en estos momentos la conversación de un buen +amigo!... + +Pretendía dar á sus palabras un tono doloroso y al mismo tiempo le +invitaba á subir con ademanes de seducción. Pero Ricardo insistió en +sus signos negativos y dijo al fin: + +--Vendré á visitarla cuando viva en otra casa y esté presente su +esposo. Ahora no puedo. + +Y se alejó sin volver el rostro, mientras ella iba pasando de la +sorpresa á la cólera, cerrando finalmente su ventana con violencia. + +Cuando Watson, después de la cena, intentó disculparse con Robledo, +pidiendo que le perdonase su rudeza, el español le hizo callar. + +--No hablemos del pasado; tan amigos como antes: lo nuestro resulta un +incidente sin importancia. Lo verdaderamente terrible es lo del pobre +Pirovani y la situación en que se ve Canterac... Comprendo la +impresión que han producido en usted sus palabras. ¡Pobre hombre! +Únicamente quiso aceptar de mí lo más preciso para su viaje á través +de la Cordillera. Dice que en Chile esperará mis noticias. Pienso +buscarle algunas recomendaciones entre mis amigos de Buenos Aires... +¡Qué catástrofe! ¡Y todo por una mujer! + +Robledo quedó pensativo, para afirmar después optimistamente: + +--Yo no la creo mala por completo. Es una hembra impulsiva, con las +pasiones sin educar, que siembra el mal ignorándolo muchas veces, pues +toda su atención la pone en ella misma, creyéndose el centro de lo +existente. Si fuese rica tal vez sería buena; pero no conoce la +modestia y es incapaz de aceptar el sacrificio. ¡Desea tantas cosas y +tiene tan pocas!... + +Sonrió melancólicamente é hizo una pausa, para continuar diciendo: + +--Por suerte, no todas las mujeres son iguales. Ella misma me dijo un +día que, en nuestra época, la hembra que piensa un poco se considera +infeliz y odia todo lo que la rodea si no posee un collar de perlas, +que es como el uniforme de la mujer moderna... Hay un ser más temible, +querido Ricardo, que la mujer que busca á todo trance el collar de +perlas: es la que lo tuvo, lo perdió, y quiere volver á conquistarlo +sea como sea. + +El recuerdo de Gualicho, diablo enredador que perturbaba á los indios +con sus tretas, obligándolos á montar á caballo para perseguirlo á +lanzadas y golpes de boleadora, pasó por su memoria. De continuar +Elena en el mundo viejo, hubiese sido una de tantas mujeres temibles +que se ven refrenadas y neutralizadas por la vecindad de otras +semejantes á ellas. Pero aquí, rodeada de hombres que la admiraban, y +en un ambiente primitivo que la hacía resaltar como si fuese de +esencia superior, había ejercido sin quererlo una influencia tan +nefasta como la del demonio cobrizo temido en otros tiempos por los +jinetes errantes de la Pampa. + +Ella misma había sido víctima de este ambiente de soledad al +enamorarse de Watson. Creía poder jugar con los hombres, +despreciándoles. Así se lo había manifestado una noche á Robledo, +mirando con lástima á sus solicitantes. Pero Ricardo era la juventud, +la frescura varonil, el hombre adorado por el primer amor de una +adolescente y que por esto mismo representa una tentación para la +coqueta madura, ganosa de quitárselo á la otra mujer. Sentía la +necesidad de convencerse á sí misma de que aún guardaba su antiguo +poder de seducción, trastornando la existencia del joven ingeniero... +Y ahora debía sufrir cruelmente en su vanidad, al verse despreciada +por el único hombre que había llegado á interesarle en este desierto. + +Robledo acabó por compadecer á la esposa de Torrebianca con una +conmiseración algo despectiva. + +--Cree haber nacido para vivir en lo más alto, y la desgracia se +complace en hacerla caer... Nada tiene de extraño que sea mala, +faltándole el consuelo de la modestia y la resignación. + +Pareció asustarse el español al considerar lo que probablemente podía +ocurrir en la Presa después del suceso de aquella mañana. + +--El contratista muerto... el ingeniero director fugitivo... Habrá que +suspender los trabajos... Van á retrasarse las obras del dique, y +llegarán las crecidas sin que las tengamos terminadas. ¡Qué situación! +Hay que ir á Buenos Aires en busca de remedio. + +Y pasó gran parte de la noche sin poder dormir, desvelado por estas +preocupaciones. + +Watson montó á caballo la mañana siguiente, pero en vez de dirigirse +al lugar donde se abrían los canales, se encaminó á la estancia de +Rojas. Mientras el gobierno no enviase un nuevo director para la +terminación del dique, los trabajos de la empresa ideada por Robledo +resultarían inútiles y era prudente suspenderlos. + +Al llegar cerca de la estancia quiso descender de su caballo para +abrir una «tranquera», armazón de palos que servía de puerta, +obstruyendo el camino; pero vió junto á ella un pequeño mestizo, de +diez años, gordinflón, con ojos aterciopelados de antílope y una tez +lustrosa de color chocolate claro, que le contemplaba sonriente, +metiéndose un dedo en la nariz. + +--Esta mañana--dijo--salió disparado el patrón... Anoche nos robaron +una vaca. + +Pero Ricardo le preguntó algo que consideraba más interesante. + +--¿Dónde está tu patroncita, Cachafaz? + +El llamado _Cachafaz_, á causa de sus diabluras, sacó el índice que +tenía en la nariz para señalar á lo lejos. + +--Ahorita mismo acaba de irse. La encontrará ahí cerquita no más. + +Y con el dedo fué señalando toda la línea del horizonte. + +Comprendió Watson que para el amigo Cachafaz, hijo del desierto, +«ahorita mismo» significaba una hora, dos ó tal vez tres, y «ahí +cerquita» algo así como un par de leguas. Pero necesitaba ver á +Celinda, estaba resuelto á buscarla, y empezó á galopar por el campo, +confiándose á su buena suerte. + +Lo que el pequeño mestizo no quiso decir era que la patroncita estaba +enferma, según opinión de su madre, india vieja que había venido á +reemplazar á Sebastiana como primera criada de la estancia, pero sin +tener su buen humor ni su garbo para el trabajo. Iba á todas horas con +un cigarro paraguayo en un extremo de sus labios azulencos y +chorreantes de nicotina, y cuando don Carlos no estaba presente, +empleaba para tomar mate su misma calabacita de finas labores y su +bombilla de plata. + +Las gentes de la estancia miraban con un respeto supersticioso á la +madre de Cachafaz, por creerla bruja y en oculto trato con los +espíritus que aullan y giran dentro de las columnas de arena, altas +como torres, levantadas por el huracán en la altiplanicie. Al ver la +melancolía de Celinda y sorprenderla otras veces llorando, la india +movía su cabeza, como si esto confirmase sus opiniones. + +--Usted lo que tiene, niña, es que está enferma, y yo sé de qué +enfermedad. + +Un abuelo suyo había sido gran hechicero cuando los indios acampaban +aún sobre esta tierra como dueños únicos. Los jefes de las tribus le +hacían llamar al sentirse enfermos. Su padre heredó este tesoro de +ciencia, pero por desgracia, sólo le había transmitido á ella una +ínfima parte. + +--A usted los que le hacen daño son los ayacuyás, y hay que curarla de +sus flechas. + +Ella conocía perfectamente á los «ayacuyás», duendes indios tan +minúsculos, que una docena de ellos caben sobre una uña, armados con +arcos y flechas, y á cuyas heridas hay que atribuir la mayor parte de +las enfermedades. + +No los había visto nunca, por ser una mísera ignorante; pero su abuelo +y su padre, grandes «machis», ó sea curanderos mágicos, tenían +frecuente trato con estos demonios pequeñísimos. Sólo los sabios +indígenas podían conocerlos. Algunos médicos _gringos_ pretendían +haberlos visto igualmente, dándoles en su lengua el apodo de +«microbios», pero ¡qué sabían ellos!... + +Cuando se les habían acabado las flechas para herir á los humanos, los +atacaban con sus dientes y sus uñas. Lo importante era saber extraer, +sajando ó chupando las carnes del enfermo, las astillitas de flecha ó +las uñitas y dientecillos que los diablos invisibles dejaban en el +cuerpo. + +--Yo le buscaré un machi que la ponga buena, niña, sacándole esa +tristeza que le han dado los ayacuyás. ¡Pero que no lo sepa el +patrón!... + +Celinda sonreía de los remedios propuestos por la madre de Cachafaz, y +cuando se cansaba de permanecer encerrada en la estancia iba en busca +de su caballo para correr el campo sin objeto. Ya no se vestía de +muchacho. Parecía abominar de este traje, á causa de los recuerdos que +despertaba en ella. Prefería montar con faldas y olvidaba el lazo, que +era antes su mayor diversión. + +Llevaba esta mañana más de una hora de galope por las tierras de su +padre, cuando vió sobre una altura á un jinete, inmóvil y +empequeñecido por la distancia, semejante á un soldadito de plomo. + +Se detuvo al notar que este jinete minúsculo, como si la hubiese +reconocido, se echaba cuesta abajo, galopando hacia ella. Dejó de +verlo algún tiempo y luego reapareció, considerablemente agrandado, en +el borde de una hondonada próxima. Al convencerse de que era Watson, +el primer impulso de ella fué huir. Después se arrepintió de esta +fuga, por considerarla una cobardía, quedando inmóvil, en actitud +desdeñosa. + +Llegó Ricardo y se quitó el sombrero, bajando los ojos humildemente. +Quería hablar, pero no encontraba las palabras. Además, ella no le dió +tiempo para expresarse. + +--¿Qué busca usted?--dijo con dureza--. ¿Es que le ha despedido su +gringa? Aquí no se admiten puchos de otra. + +É hizo dar vuelta á su caballo para marcharse. Ricardo pretendió +enternecerla con su voz suplicante: + +--¡Celinda! Vengo á manifestar mi arrepentimiento... Vengo en busca de +mi Flor de Río Negro. + +Ella pareció conmoverse al notar la humildad infantil con que el +mocetón decía estas palabras, pero inmediatamente recobró su dureza. + +--¡Perdone por Dios, hermano, y siga viaje!... Hoy no puedo hacer +limosnas. + +Empezó á alejarse, pero todavía se detuvo para añadir con una crueldad +de niña mimada: + +--No me gustan los hombres que piden perdón. Además, juré que sólo +volvería á verle si me echaba el lazo... Pero no podrá echármelo +nunca. Usted no es mas que un gringo chapetón, y además de torpe +desagradecido. + +Y metiendo espuelas á su caballo salió á todo galope, no sin hacer +antes á Ricardo un gesto de desprecio. Quedó éste avergonzado por la +cruel despedida de la amazona y sin deseos de seguirla. Después su +vanidad se alborotó, y quiso alcanzarla para que reconociese que no +era un «chapetón», un torpe, como ella creía. + +Los dos empezaron á evolucionar por las tierras de la estancia, +persiguiéndose á través de alturas y hondonadas. De vez en cuando, +Celinda, que llevaba siempre una gran ventaja sobre su perseguidor, +detenía la velocidad de su caballo como si quisiera dejarse vencer por +Watson; pero al verle cerca volvía á salir á todo galope, insultándolo +con las mismas palabras que inventaron los gauchos en otros tiempos +para burlarse de la torpeza de los europeos en los usos del país y de +su inferioridad como jinetes. + +--¡Gringo chapetón!... ¡Maturrango que no sabe tenerse sobre el +caballo! + +Conservaba Ricardo en el delantero de su silla un lazo de cuerda que +le había regalado Flor de Río Negro. Mientras galopaba lo desenrolló, +para arrojarlo sobre ella cada vez que estaba próxima. El lazo caía +siempre en el vacío, lejos de Celinda, y ésta celebraba con irónicas +carcajadas la torpeza del ingeniero; pero su risa fué transformándose +y cada vez se hizo más alegre, como si no expresase ya desprecio por +su falta de habilidad, sino regocijo. Watson reía también, +presintiendo que una risa común acabaría por unirlos con más rapidez +que su lazo inútil. + +En estas evoluciones se fueron aproximando á la estancia. Celinda hizo +que su caballo saltase una barrera de troncos, y desapareció. Watson +no pudo obligar al suyo á que diese otro salto igual, é hizo un largo +rodeo para entrar por una tranquera abierta. + +Así llegó hasta el edificio de la estancia con calculada lentitud, +deseando que saliese alguien á quien hablar. Celinda permanecía +invisible, y él no osaba presentarse en la puerta de la casa, por +miedo á que la hija de Rojas le recibiese hostilmente. + +Otra vez el pequeño Cachafaz apareció junto á las patas de su caballo, +con una oportunidad providencial. + +--Dile á la señorita Celinda si puedo entrar á saludarla. + +Se alejó el duende mestizo rascándose por debajo de la suelta camisa +el grueso botón de su panza achocolatada. Poco después volvió á +aparecer, y con su vocecita cantarina y melosa de indio anunció á +Watson: + +--Mi patroncita dice que se vaya, y que no quiere verle más, porque es +usted... porque es usted muy feo. + +Quedó riendo Cachafaz de sus propias palabras, mientras Watson miraba +con tristeza hacia la casa. Luego hizo dar vuelta á su cabalgadura y +se alejó relativamente consolado, por una resolución que acababa de +adoptar. + +«Volveré mañana...--se dijo--. Volveré todos los días, hasta que me +perdone.» + +Aquella tarde la pasó Elena sola en su salón. Varias veces tomó un +libro, pero sus ojos se deslizaban sobre las páginas sin comprender el +sentido de una sola línea. + +Permaneció largo rato pensativa en el sofá, fumando cigarrillos. Luego +fué á situarse junto á una ventana, mirando á través de sus vidrios la +calle central, de modo que no la viesen desde fuera. + +En realidad sólo podía ser vista por dos de los cuatro policías de la +Presa que había colocado don Roque cerca de la casa, para evitar que +se reuniesen grupos, como el día anterior. La gente parecía haber +olvidado por el momento la antigua vivienda de Pirovani. Nadie se +detenía ante ella y resultaba inútil la precaución del comisario. +Además, muchos de los trabajadores del dique habían ido á Fuerte +Sarmiento para asistir al entierro del contratista. Los otros estaban +en el «Almacén del Gallego» ó formaban corros en las afueras del +pueblo, discutiendo acaloradamente sobre la posibilidad de que se +suspendiesen en breve los trabajos, quedando todos sin ocupación. + +Algunos, más optimistas, creían que en el primer tren iba á llegar un +nuevo ingeniero director, como si al gobierno de Buenos Aires le fuese +imposible vivir si no reanudaba los trabajos inmediatamente. El +Gallego y otros españoles hacían apuestas sosteniendo que su +compatriota don Manuel Robledo, al que respetaban como una gloria +nacional, sería el designado para la nueva dirección. + +Ciertos peones viejos que habían rodado por todas las obras públicas +del país levantaban los hombros con una expresión fatalista. + +--La carreta se ha atascado, y veréis el tiempo que pasa antes que +vuelva á rodar. + +Mientras Elena, de pie junto á los vidrios, contemplaba la calle +solitaria, iba repasando mentalmente todas las dificultades de su +actual situación. Pirovani muerto; el otro huído; la casa que ella +ocupaba no sabiendo aún de quién iba á ser... Además pensó en lo que +estaría diciendo Robledo y en la hostilidad repentina de aquel Watson, +única persona cuya presencia parecía esparcir cierto interés +sentimental sobre la vida monótona que llevaba allí. Tal vez á aquella +misma hora Ricardo iba en busca de la muchachuela que había intentado +golpearla con su látigo... + +Nunca, en el curso de su complicada historia, que ella sola conocía +exactamente, se había encontrado en peor situación. Hasta aquella +muchedumbre heterogénea--en la que había muchos con un pasado europeo +repleto de delitos--se atrevía á dirigirle reproches, obligando á la +autoridad de la Presa á guardarla con aquellos dos hombres apoyados en +sus sables que veía desde su ventana. ¡Y ella había atravesado el +Océano y venido á instalarse en una tierra casi salvaje, para +encontrarse finalmente en tal situación!... + +Siempre había conseguido un remedio en los mayores apuros de su vida; +siempre lograba salir de los conflictos bien ó mal; pero ahora no +podía acertar con la solución necesaria... ¿Irse de allí? ¿Cómo +lograrlo? Eran pobres lo mismo que al llegar; más aún, pues Robledo no +iba á pagarles igualmente su viaje de regreso. ¿Adónde dirigirse, si +su esposo había huído de París y allá le esperaba la Justicia? + +Pensó con miedo en la prolongación de su vida en la Presa. Había +resultado tolerable hasta el presente por las larguezas de Pirovani y +la rivalidad de éste con los otros. Mas ¡ay! el italiano había muerto, +y ella tendría que abandonar esta casa que era como un palacio +dominador de todo el pueblo. Nadie vendría en adelante á desearla y +admirarla, esforzándose por hacer agradable su vida. Únicamente +quedaba Robledo: un enemigo... Quedaba también Watson, que podía haber +representado para ella una solución; pero ¡este hombre había cambiado +tanto!... + +Cruzó por su pensamiento una idea que la había halagado en los últimos +días, cuando el joven la acompañaba en sus paseos. Ella podía +abandonar á Torrebianca, que era un náufrago incapaz de salir á la +orilla, é irse con Watson por el mundo. Un hombre enérgico y algo +inocente como este joven, aconsejado por una mujer experta, podía +acabar triunfando en cualquier país. En su vida anterior tenía Elena +episodios más arriesgados... Pero inmediatamente sentía la fiebre del +odio al convencerse de que era imposible esta solución. + +Ricardo había huído de ella para siempre. Ya no podía dudar de este +alejamiento, después de haberle hablado desde su ventana la tarde +anterior. Tal vez le sería fácil su reconquista viéndolo á solas; pero +el otro, como si presintiese el peligro, había dicho que sólo volvería +á visitarla en otra casa y en presencia de su esposo. La voz con que +afirmó esto y su mirada revelaban una voluntad inconmovible. + +Como Elena no podía sospechar el cambio de ideas que se había +realizado en Canterac después del duelo, ni tampoco la breve +conversación de éste con Watson al marcharse, atribuía dicho trastorno +en la actitud del joven á la influencia de Celinda. + +«Me lo ha tomado otra vez--pensó--. Esa muchachuela rústica me cierra +el único camino que podía seguir. ¡Ay! ¡cómo la odio!» + +Durante sus reflexiones se sintió agitada por diversos y encontrados +pensamientos, como si se hubiese partido interiormente en dos +personalidades distintas. La imagen de Watson la confortaba todavía en +estos momentos angustiosos. Era el hombre joven, el dominador, que +surge en el ocaso de toda mujer acostumbrada á jugar cruel y fríamente +con los deseos de los hombres. Ella, que los había buscado en otros +tiempos por ambición ó por codicia, necesitaba ahora á Watson. No lo +deseaba solamente porque era capaz de hacerla salir de su crítica +situación, sino por él mismo; porque era la juventud, la fuerza y la +ingenuidad, todo lo que puede dar apoyo á una vida fatigada. Sentía +además el dolor de los celos; unos celos de mujer vanidosa y algo +madura que se ve arrebatar la última esperanza de felicidad por una +adversaria que casi puede ser su hija. + +A la par que sufría este tormento debía preocuparse de su trágica +situación, creada por la rivalidad amorosa de dos hombres que la +habían deseado, y defenderse también del odio de todo un pueblo. + +«¿Qué hacer?--siguió pensando--. ¡Ay! ¿En dónde me he metido?» + +Unos golpecitos en la puerta del salón la hicieron abandonar sus +pensamientos. Entró Sebastiana con expresión tímida é indecisa, +manoseando una punta de su delantal. Al mismo tiempo sonreía mirando á +la señora, como si buscase palabras para dar forma al deseo que la +había traído hasta allí. + +Elena la animó á que hablase, y entonces la mestiza dijo +resueltamente: + +--Yo estaba al servicio del finado don Pirovani, y como ya es +difunto... por lo que todos sabemos, debo irme. + +Manifestó la señora su extrañeza ante tal decisión. Podía quedarse; +ella estaba contenta de sus servicios. La muerte del italiano no era +motivo suficiente para que se marchase. En alguna parte debía servir, +y Elena prefería que fuese en su casa. Pero la mestiza insistió, +moviendo la cabeza negativamente: + +--Debo irme. Si me quedo, tengo amigas aquí que me sacarán los ojos. +¡Muchas gracias! Quiero estar bien con los míos... y ¿por qué no +decirlo? la señora cuenta con pocas simpatías en el pueblo. + +Después de tales palabras no juzgó prudente Elena seguir la +conversación, limitándose á mostrar una triste conformidad. + +--¡Si á usted le da miedo seguir aquí!... + +Esta tristeza conmovió á Sebastiana. + +--Yo con gusto me quedaría; la señora me es simpática y no me ha hecho +nunca daño... Pero la gente es como es, y yo ¡pobre de mí! no voy á +pelearme con todas las mujeres de la Presa. Si puedo servir en otra +cosa á la señora, mándeme... + +Se retiró al fin, luego de insistir en sus deseos de ser útil á Elena +y en la tristeza que le causaba abandonar su servicio. Cerca de la +puerta se detuvo para contestar á la marquesa, que le preguntó por su +marido. + +--No sé. Salió esta mañana y aún no ha vuelto. Tal vez ha ido á Fuerte +Sarmiento con don Moreno para el entierro de mi pobrecito patrón. + +Al quedar sola, Elena empezó á preocuparse de su esposo, personaje +olvidado que parecía resurgir con nueva importancia. Estaba +acostumbrada á considerarlo como un ser falto de voluntad, pronto á +aceptar todas sus ideas y creyendo lo que ella quisiera hacerle creer. +Pero el último episodio de su vida resultaba extremadamente violento. +En una gran capital hubiera tenido menos resonancia, ¡mas aquí, en un +pueblo de vida monótona, donde rara vez ocurría algo extraordinario, y +en presencia de una muchedumbre aventurera predispuesta á insultar á +las personas de clase superior!... + +Sintió cada vez mayor inquietud al pensar en la posibilidad de que +Torrebianca descubriese el verdadero motivo del odio de aquellos dos +hombres cuyo duelo á muerte había concertado. Fué repasando en su +memoria todo lo ocurrido entre ella y su esposo desde el día anterior. +Federico, al volver á casa, le había contado el triste fin del +combate, pero con ciertas precauciones, como si temiese la emoción que +podía causarle esta noticia. Luego, al atardecer, parecía otro hombre. +Rehuyó hablar, contestándola siempre con monosílabos, y por dos veces +sorprendió su mirada fija en ella con una expresión que nunca había +conocido. Después de cerrar su ventana Torrebianca, molestado por la +curiosidad de la muchedumbre, se había ocultado en su dormitorio para +no salir hasta la mañana siguiente muy temprano, antes de que Elena +despertase. El día tocaba á su fin y Federico aún no había vuelto. +¿Qué debía pensar ella de todo esto?... + +Pero su inquietud no tardó en desvanecerse. Estaba tan acostumbrada al +dominio absoluto de su marido, que acabó por considerar sin fundamento +sus sospechas y temores. Además, aunque tales inquietudes resultasen +ciertas, ella conseguiría apaciguarlo y convencerlo, como lo había +hecho muchas veces. + +La vista de un transeúnte que pasaba lentamente ante la casa mirando á +las ventanas sirvió para hacerla olvidar á su esposo. Era Manos Duras. +Una hora antes, cuando estaba ella, lo mismo que en el presente +momento, de pie junto á los vidrios, había creído ver por dos veces al +gaucho asomándose á la esquina de una callejuela próxima. El rústico +jinete iba á pie, vagando por el pueblo, como un trabajador en día de +descanso. Al columbrar á la marquesa detrás de los visillos la saludó +quitándose el sombrero y enseñando su dentadura de lobo. + +Era el primer saludo sonriente que recibía Elena después de la muerte +de Pirovani. Adivinó en este hombre al único admirador que le +quedaba, y esto le pareció tan cómico que casi la hizo reir. En +adelante sólo podría contar con el enamoramiento de un gaucho medio +bandido. + +Quedó pensativa, con la frente apoyada en los cristales, mirando la +avenida solitaria. Manos Duras había desaparecido en la callejuela +inmediata, y hasta los dos policías, juzgando inútil su vigilancia, se +iban alejando hacia el boliche. + +Otra vez sonó la puerta del salón bajo los discretos llamamientos de +Sebastiana. Ahora entró más resueltamente, pero hablando en voz baja y +sonriendo con una expresión confidencial. + +--¿Ha venido el señor?--preguntó Elena. + +--No; es otra cosa... Estaba yo en el corral, hace un momento, cuando +ese gaucho que llaman Manos Duras apareció en la puerta trasera y +dijo... + +Hizo esfuerzos de memoria para repetir las mismas palabras del hombre. +Le había encargado que manifestase á la señora marquesa cómo él estaba +allí, á sus órdenes, para lo que quisiera mandar. En los malos +momentos se conoce á los amigos; y ahora que tantos en el pueblo y +fuera de él hablaban contra la señora por pura envidia, Manos Duras +tenía el gusto de repetir que era él de siempre. + +--Decidle vos á tu patrona que no me doy la vuelta como muchos otros, +y que ella siempre será la mesma para mí, porque yo soy de los de «me +rompo pero no me dueblo»... Eso me ha dicho Manos Duras para que yo se +lo diga á la señora. + +Elena acogió estas palabras con una sonrisa. ¡Pobre hombre! ¡Y aún +decían que era un bandido!... Para ella resultaba en aquellos momentos +el varón más interesante del país, el único caballero que se atrevía á +hacer frente al populacho ofreciéndola su apoyo. + +Cuando la mestiza se marchó, aún se mantuvo Elena junto á la ventana +viendo á los transeúntes, cada vez más numerosos, según avanzaba el +ocaso. Se apartó de los vidrios al pasar algunos grupos de +trabajadores á caballo ú ocupando carruajes alquilados en Fuerte +Sarmiento. Volvían indudablemente del entierro del contratista. Todos, +antes de alejarse, miraban de reojo la casa. + +Cerca del anochecer vió pasar á un jinete solo, que bajaba la cabeza +obstinadamente. Era Ricardo Watson. Se dió cuenta, por su traje +cubierto de polvo y por el aspecto de su cabalgadura, que no venía del +entierro como los otros. Debía haber pasado el día en el campo; +indudablemente, en la estancia de Rojas ó vagando por las +inmediaciones del río en compañía de aquella muchacha del látigo. «¡Y +yo aquí--pensó--, encerrada como una fiera, huyendo de los insultos de +un populacho injusto!... ¡Y luego se asombran de que una mujer sea +mala!» + +Permaneció inmóvil, con los ojos entornados, mientras las sombras del +crepúsculo, surgiendo de los rincones, venían á confundir sus +lobregueces en el centro de la habitación. Sólo una débil claridad +exterior daba cierta fluorescencia azul á los vidrios, destacándose +sobre ellos la silueta inmóvil de Elena. + +Cerrada ya la noche, cuando dió un grito para que acudiese Sebastiana, +ésta contestó adivinando sus deseos: + +--¡Allá voy con la lámpara!... + +Y apareció llevando un gran quinqué, que puso sobre la mesa, en mitad +del salón. + +Iba á retirarse, creyendo que lo había hecho todo, cuando la detuvo la +señora. + +--¿Usted sabe dónde podrá estar en este momento ese Manos Duras de que +me habló antes? + +La mestiza, siempre predispuesta á la charla desarrolló un largo +preámbulo antes de dar una contestación precisa. Manos Duras iba ahora +á todas partes con unos amigos suyos de la Cordillera que estaban +alojados en su rancho: gente mala y poco temerosa de Dios. ¡A saber lo +que traerían entre manos!... También le había indicado, en su diálogo +á la puerta del corral, que tal vez hiciese pronto un largo viaje, y +esta era la razón de haber venido á molestar á la señora por si quería +mandarle algo. + +--Yo creo--terminó--que si no se ha vuelto á su rancho lo pillaré á +esta hora donde el Gallego. + +--Vaya á buscarle--dijo Elena--y avísele de mi parte que á la diez en +punto esté frente á la casa... Nada más. Pero dígaselo con habilidad; +que nadie se entere. + +Sebastiana, que había acogido las primeras palabras como si las +escuchase mal, por parecerle inauditas, al oir que le recomendaban ser +discreta, olvidó su asombro para afirmar vehementemente que la patrona +podía estar tranquila en cuanto á la prudencia con que ella +acostumbraba á cumplir los encargos. + +Salió de la casa, marchando á toda prisa hacia el boliche. Si no +encontraba allí al gaucho, era que se habría ido del pueblo. + +Ante la puerta del establecimiento se detuvo para mirar á su interior. +Por ser ya la hora de la cena, el público había menguado. Los más de +los parroquianos estaban en sus viviendas, sentados á la mesa, y +solamente una hora después volverían á agolparse junto al mostrador. +Un gaucho viejo tocaba la guitarra mirando la panza de un cocodrilo de +los que pendían del techo. Los tres huéspedes de Manos Duras +escuchaban atentamente. Éste, sentado en un cráneo de caballo y con la +espalda apoyada en la pared, fumaba pensativo. + +Como el dueño del boliche estaba ausente, Friterini, detrás del +mostrador, imitaba el aire del patrón, mientras leía con arrobamiento +un periódico italiano, viejo y sucio. + +Levantó Manos Duras sus ojos, avisado por una tos discreta, y vió en +la puerta á la mestiza, que le hacía señas para que saliese. A +espaldas del boliche le dió Sebastiana el recado con voz misteriosa, +llevándose un dedo á los labios varias veces en el curso de su +mensaje. Además guiñó un ojo para que el gaucho «no la tuviese por +zonza», dando á entender que sospechaba en qué pararía su aviso. + +Cuando la mestiza se hubo marchado, Manos Duras tardó en volver al +boliche. Prefería estar solo y en la obscuridad, por parecerle que así +podía saborear mejor su satisfacción. Entraba en su regocijo una gran +parte de asombro. ¿Cómo podía él imaginarse aquella tarde, al vagar +ante la vivienda de la señorona, que ésta le enviaría un recado para +que fuese á verla á solas en la misma noche?... + +Al hacer su ofrecimiento á Sebastiana en el corral de la casa, había +obedecido á los impulsos de una caballerosidad á su manera. Deseaba +aparecer ante la marquesa como un individuo distinto á los demás +habitantes del pueblo y había ofrecido su protección sin esperanza de +que ella la aceptase... Y unas horas después le buscaba. ¿Qué desearía +pedirle?... + +Luego desechó las dudas que empezaban á enturbiar su gozo, sintiéndose +fortalecido por un orgullo varonil. Él, aunque fuese un pobre rústico, +era un hombre como los demás, mejor que los demás, pues todos le +tenían miedo... ¡y estas _gringas_ venidas del otro mundo resultaban á +veces tan caprichosas!... Acabó por sonreir vanidosamente. + +«Lo que yo pienso--se dijo--: ¡todas son unas!... ¡Todas iguales!» + +Y volvió al boliche para sentarse entre sus amigos, en espera de la +hora. + +Robledo y Watson acababan en aquel momento de cenar, y oyeron que +alguien llamaba á la puerta de su vivienda. + +Se sorprendió un poco el español al ver entrar á Torrebianca vestido +con un traje negro de ciudad y una corbata de luto, pero todo cubierto +de polvo, de tal modo que sus ropas parecían grises y su cabeza y sus +bigotes completamente blancos. + +--Vengo de Fuerte Sarmiento, de enterrar al pobre Pirovani... Me ha +traído Moreno en su coche. + +Le invitó Robledo á sentarse á la mesa. + +--Puedes cenar aquí, si no quieres ir en seguida á tu casa. + +Torrebianca hizo un movimiento negativo. + +--No pienso volver á mi casa. + +Dijo esto con tal energía, que Robledo quedó mirándole fijamente. +Mostraba una excitación que hacía temblar sus manos y atropellaba el +curso de sus palabras. + +--He comido algo con Moreno antes de salir de allá... Pero comeré otra +vez... ¡Ay, la muerte! ¡Pobre Pirovani!... También beberé un poco. + +A pesar de que hablaba de su hambre, apenas tocó los distintos platos +que le fué ofreciendo la criada de la casa. En cambio bebió mucho +vino, pero de un modo maquinal, sin saber ciertamente lo que bebía. + +El español había creído percibir, desde la entrada de su amigo, cierto +olor de ginebra. Indudablemente él y Moreno habían tomado algunas +copas de este licor antes de emprender su regreso. Tal vez esto era el +motivo de su excitación, por no estar acostumbrado á las bebidas +alcohólicas. + +Watson, que había terminado de cenar, se fijó en la tenacidad con que +le miraba Torrebianca. Parecía indicarle con los ojos que su presencia +era inoportuna. + +--¿Moreno se ha quedado en su casa?--preguntó. + +Y se fué, pretextando la conveniencia de hablar con el oficinista para +saber lo que pensaba escribir al gobierno sobre la necesidad de +reanudar las obras. + +Cuando Robledo y Torrebianca quedaron solos, éste pareció otro hombre. +Se fué desvaneciendo su excitación, bajó los ojos, y el español creyó +que se empequeñecía en su asiento, como algo blando que se desplomaba, +falto de sostén interior. Toda la falsa energía del alcohol había +desaparecido de golpe, y Torrebianca estaba allí, ante su vista, con +un aspecto que hacía recordar el de una envoltura de goma súbitamente +deshinchada. + +--Necesito que me oigas--dijo levantando hacia su amigo unos ojos +humildes é implorantes--. Tú eres lo único que me queda en el mundo, +la sola persona que me quiere... y por lo mismo me debes la verdad. +Hoy, mientras enterraban al infeliz Pirovani, no pensaba en otra cosa. +«Es preciso que vea á Robledo. El me dirá lo que debo creer de todo +esto...» Pero aún no te he dicho que «todo esto» es lo que noto en +torno de mí desde ayer, las miradas de la gente, los gestos de +antipatía, las palabrotas que creo adivinar y que después me resisto á +haber adivinado... ¡Ay! ¡Es tan horrible todo eso! + +Cada vez más desalentado y humilde, apoyó Torrebianca su frente en las +manos. Robledo quiso decir algunas palabras para infundirle energía, +pero él le interrumpió. + +--Luego hablarás. Es preciso que oigas primeramente cosas que no sabes +ó que yo te conté y has olvidado. Pero antes necesito hacerte una +pregunta. ¿Tú crees que mi mujer me engaña?... + +Quedó el español sorprendido por tales palabras y transcurrieron +algunos segundos sin que pretendiese responder á ellas. Su amigo +pareció sentir de pronto un gran temor á que el otro contestase, y +para evitarlo empezó á relatar su propia historia desde que conoció á +Elena. + +Una parte la había oído ya Robledo en París: cómo se encontraron él y +ella en Londres, la nobleza de su familia allá en Rusia, la alta +posición de su marido en la corte de los zares. Pero ahora el tono del +narrador era otro, y Torrebianca parecía dudar de aquel pasado que +siempre había admitido de buena fe, exhibiéndolo con orgullo. + +Además, entre las líneas generales de esta historia Federico iba +revelando á su amigo nuevos episodios. Parecía ver con mayor relieve +las cosas pasadas, fijándose en detalles hasta entonces inadvertidos. +Siempre había frecuentado su casa un amigo íntimo, un amigo favorito, +al que trataba su mujer con gran confianza, asegurando que lo conocía +de los tiempos en que era soltera y vivía con su noble familia. El +marqués se había batido dos veces por su esposa, viéndola calumniada +repentinamente por hombres que hasta poco antes frecuentaban sus +salones. Aún se acordaba con remordimiento de cierto amigo suyo al que +hirió gravemente en uno de tales lances. + +--Te he contado--siguió diciendo--toda mi historia con esa mujer, todo +lo que sé con certeza de su vida. Lo demás es ella quien lo dice, é +ignoro si debo creerlo... Hasta dudo ahora de su nacionalidad y de su +nombre. Yo le di francamente todo mi pasado, y ella tal vez no me ha +devuelto mas que mentiras. + +Miró otra vez á Robledo con angustia, esperando que éste le infundiese +alguna fe en la incierta historia de su mujer. Parecía un náufrago +buscando algo sólido donde agarrarse. Pero Robledo bajó la cabeza +haciendo un gesto ambiguo. + +--Desde hace unas horas--continuó Torrebianca--parece que veo las +cosas con otros ojos. ¡Ay, las miradas crueles de esas pobres gentes +cuando abrí ayer mi ventana!... Y hoy, durante el entierro, ¡qué +tormento!... Yo que nunca temí á nadie, no he podido afrontar los ojos +hostiles ó burlones de muchos trabajadores... El pobre Moreno me llevó +aparte varias veces ó hablaba alto para que yo no pudiese oir los +comentarios que sonaban á mis espaldas. Él no sabe que me di cuenta de +todo lo que hizo por evitarme molestias... Me he sentido tan +acobardado, que además de pensar en ti pensé en mi pobre madre, como +si aún fuese un niño. ¡Ella que se privó de todo para que su hijo +conservase el honor de sus ascendientes!... Y su hijo ha acabado por +ser la irrisión de un campamento de emigrantes en un rincón +incivilizado de la tierra... ¡Qué vergüenza! + +Se tapó los ojos con las manos, como si pretendiese defenderlos de +crueles visiones, y así se mantuvo algún tiempo. Luego levantó el +rostro, para añadir con una ansiedad interrogante: + +--Tú que eres mi único amigo y conociste de cerca mi vida en París, +¿crees que Fontenoy era el amante de mi mujer?... + +El español hizo otro gesto ambiguo, no sabiendo qué contestar. +Torrebianca, con una voz cada vez más angustiada, formuló otra +pregunta: + +--Y esos dos hombres, ¿crees que fueron á batirse ayer por Elena? + +Ahora ni siquiera hizo Robledo el gesto vago de antes y se limitó á +bajar los ojos. Este silencio lo interpretó el marqués como una +respuesta afirmativa, y dijo con desesperación, ocultando otra vez su +cara entre las manos: + +--¡Y fui yo, el marido, quien dirigió el combate para que se +matasen!... + +Hubo un largo silencio. Mantuvo el marqués oculto el rostro entre sus +manos, mientras Robledo le contemplaba con ojos de conmiseración. De +pronto se irguió, y dijo con lentitud, restregándose los párpados: + +--No puedo seguir aquí. Me da vergüenza arrostrar la mirada de las +gentes... Tampoco debo marcharme con ella. Ya no me podría dominar con +nuevas mentiras. La miraré de frente, y al ver la falsedad de sus ojos +y de su sonrisa, la mataré... tengo la certeza de que la mataré. + +Su amigo creyó llegado el momento de aconsejarle. + +--No te acuerdes más de esa mujer, y por el momento procura descansar. +Mañana buscaremos el medio más oportuno para que te libres de ella. +Empieza por quedarte aquí esta noche. Yo pensaré lo que podemos hacer. +Ella se irá; no sé cómo llegaré á conseguirlo, pero se irá, y tú +quedarás conmigo. + +Pasó una mano por la espalda de Torrebianca, acariciándole con +expresión paternal, mientras el marqués conservaba oculto el rostro. + +Aborrecía ahora á su esposa, pero al mismo tiempo experimentaba un +inexplicable malestar pensando que iba á separarse de ella para +siempre. + + * * * * * + + + + +#XVI# + + +Agitada por su curiosidad femenil, esperó la mestiza con impaciencia +la hora de la cita. + +Estaba en la cocina de la casa, situada en el corral, bajo un +cobertizo. Sobre una mesa tenía un reloj despertador, y varias veces +aproximó á él su quinqué para saber la hora. Poco antes de las diez se +quitó los zapatos, atravesando descalza el corral, para seguir á +continuación una de las galerías exteriores. + +Así llegó, con paso silencioso, al ángulo del edificio más inmediato á +la ventana del dormitorio de Elena. Luego se sentó en el suelo de +tablas, encogiéndose para escuchar sin ser vista. + +Distinguió al poco rato en la obscuridad á Manos Duras, que iba +aproximándose á la casa. Vió cómo se quitaba las espuelas, +guardándolas en el cinto, y subía cautelosamente los peldaños de la +escalinata. Se abrió poco después la ventana del dormitorio de la +señora, y apareció ésta, haciendo signos al recién llegado para que +hablase en voz baja. + +Sebastiana se esforzó por oir, pero la ventana estaba tan lejos, que +sólo reconcentrando su atención pudo alcanzar fragmentariamente +algunas palabras. Estas palabras eran dichas con voces tan tenues, que +no pudo tener una certeza absoluta de su exactitud. Le pareció oir +«Celinda» y «Flor de Río Negro». Poco después creyó que era esto un +error de sus sentidos. + +«¿Qué tiene que ver--se dijo--mi antigua patroncita con los enredos de +esta gente?» + +Avanzando su cabeza fuera de la esquina, alcanzaba á ver á Manos Duras +y á la señora. El gaucho oía á ésta con movimientos de aprobación. +Otras veces era él quien hablaba, pero brevemente, apoyando sus +palabras con gestos afirmativos. Hubo un momento en que pretendió +coger las manos de ella, pero Elena se echó atrás con una retracción +que denotaba al mismo tiempo repugnancia y altivez. Inmediatamente +pareció arrepentirse, y dijo en voz más alta, con tono de promesa: + +--De eso hablaremos mañana ú otro día, cuando haya hecho usted mi +encargo. Ya sabe lo que hemos convenido. + +Y se despidió de él con cierta coquetería, aunque procurando +mantenerse á gran distancia de sus manos. + +El gaucho, al ver cerrada la ventana, bajó los escalones, y una vez en +la calle, se detuvo. + +Sebastiana, que se había incorporado para verle mejor, creyó que +murmuraba con expresión alegre: + +--En vez de una, van á ser dos. + +Pero tampoco estaba segura de haber oído esto exactamente, y al fin se +retiró á la casucha del corral, donde tenía su camastro, algo +decepcionada por el insignificante resultado de su acecho. + +Lo único que persistió en ella, quitándole el sueño, fué la duda de si +verdaderamente aquellas dos personas habían nombrado en su +conversación á la señorita de Rojas. Y volvió á preguntarse muchas +veces: «¿Qué tendrán esas gentes que decir de mi niña?...» + +Robledo pasó igualmente una noche agitada. Había instalado á +Torrebianca en la misma habitación que ocupó éste con su mujer cuando +llegaron á la Presa. Fatigado por sus emociones, el marqués había +accedido al fin á quedarse en la casa de su amigo. + +Dos veces durante la noche despertó el español, avanzando su oído para +escuchar mejor. Llegaban hasta él gemidos y palabras balbucientes +desde la habitación próxima, ocupada por Torrebianca. + +--Federico, ¿deseas algo?... + +Su amigo Federico le contestaba con voz débil y humilde, procurando á +continuación mantenerse silencioso. + +Despertó Robledo por tercera vez, pero ahora la luz del día marcaba +con líneas de claridad las rendijas de su ventana. Un ruido había +cortado su sueño, obligándole á echarse de la cama con sobresalto. + +Al salir á la sala común, que servía al mismo tiempo de comedor, vió +en ella á Watson inclinado sobre una silla y acabando de calzarse las +espuelas. La caída de esta silla, ocurrida poco antes, era lo que +había despertado á Robledo. Éste, al ver á su socio, dijo alegremente: + +--¡Cómo madruga usted!... Y eso que anoche le oí entrar muy tarde. + +Watson parecía triste, y se limitó á contestar: + +--Como hoy no trabajamos, voy á dar unos galopes por el campo. + +Al marcharse el joven acabó Robledo de vestirse, paseando después por +el comedor. Cuando en sus evoluciones pasaba ante la puerta de la +pieza ocupada por Torrebianca, sentía la tentación de entrar. Deseaba +ver á su amigo. Un vago presentimiento le infundía cierta inquietud. + +«Vamos á enterarnos de cómo ha pasado la noche», se dijo. + +Abrió la puerta, miró al interior de la habitación, é hizo un gesto +de asombro. No había nadie en ella; la cama, con sus ropas en +desorden, estaba vacía. El español quedó pensativo. Primeramente se +imaginó que Federico, no pudiendo dormir en toda la noche, habría +salido á dar un paseo al apuntar el alba. + +Instintivamente empezó á mirar en torno de él, examinando la +habitación. Vió sobre la mesa varios papeles, todos con una línea ó +dos de letra de Torrebianca. Eran cartas empezadas por éste y que +había juzgado inútil continuar. + +Leyó uno de los papeles: «Agradezco tus esfuerzos, pero no puedo +más...» Lo escrito en otro decía así: «La única mujer que me amo +verdaderamente fué mi madre, y ha muerto. ¡Si yo tuviese la seguridad +de volver á encontrarla!...» + +Robledo siguió examinando los demás papeles. Sólo contenían renglones +borrados ó palabras ininteligibles. Torrebianca había querido +escribir, desistiendo al fin de tal esfuerzo. Se imaginó ver á su +amigo, en las altas horas de la noche, arrojando la pluma--que él +acababa de descubrir caída en el suelo--y diciendo con la indiferencia +del que se considera ya por encima de las preocupaciones terrenales: +«¡Para qué!...» + +Permaneció absorto, con estos papeles en una mano. Después le reanimó +un pensamiento optimista. Tal vez su amigo estaba vagando por las +inmediaciones del pueblo. Aquellos escritos sin terminar mostraban su +falta de voluntad. + +Examinó el suelo fuera de su casa, é hizo un gesto de satisfacción al +distinguir entre las huellas recientes del caballo de Watson el +contorno de un pie humano, que debía ser de su camarada. Él había +aprendido de los rastreadores del país que estudian las huellas +perdidas en el desierto. + +Las señales de los pies de Torrebianca le hicieron seguir una +callejuela abierta entre su casa y la inmediata, que venía á dar en el +campo. Pero una vez fuera del pueblo perdió el rastro, por ser +numerosas las pisadas de los que habían salido al amanecer. + +Instintivamente marchó hacia el río, siguiendo su ribera curso arriba. +Miraba las aguas deslizarse uniformemente, sin que el menor objeto +alterase su superficie. Al fin se cansó de este examen sin más guía ni +justificación que un presentimiento. + +«Este Federico--se dijo--me ha perturbado con sus desgracias. ¿Por qué +pienso cosas absurdas?... Volvamos á casa. Me avisa el corazón que lo +voy á encontrar cuando llegue. Habrá estado paseando por el otro lado +del pueblo.» + +Y regresó á la Presa, sintiendo sin embargo una ansiedad que le hacía +marchar apresuradamente. + +A la misma hora, cerca de la estancia de Rojas, estaba Manos Duras con +sus tres camaradas de la Cordillera hablando al amparo de unos +matorrales. + +Habían desmontado y tenían sus caballos de las riendas. Uno de los +hombres iba vestido de modo diferente á sus camaradas, y más que +jinete del campo parecía un trabajador de la Presa. Manos Duras le +daba explicaciones, que el otro iba aceptando en silencio, +aprobándolas con leves parpadeos. Este hombre montó á caballo, y Manos +Duras y sus dos compañeros le siguieron con los ojos hasta que +desapareció entre los grupos de áspera vegetación. + +--El viejito va á ver lo que le cuesta amenazarme dijo el gaucho con +una sonrisa rencorosa. + +Uno de los cordilleranos, apodado _Piola_, que por su edad y sus +ademanes autoritarios parecía ejercer cierta influencia sobre sus dos +acompañantes, movió la cabeza como si dudase de tales palabras. El +plan de Manos Duras le parecía excelente, pero no encontraba aceptable +que se quedase en el país un día ó dos luego de dar el golpe. Era +mejor emprender todos juntos é inmediatamente la retirada hacia la +Cordillera. + +--Déjeme, compadre; yo me entiendo--contesto el gaucho--. Necesito +antes de irme cobrar algo que me han prometido. Tal vez sea esta misma +noche, y mañana me junto con ustedes. + +Contaba con su caballo, del que hizo grandes elogios, y que le +permitiría obtener una gran ventaja sobre sus camaradas, alcanzándolos +en el camino. El podía correr con más ligereza al ir solo, y sus +amigos marcharían embarazados por el bagaje. + +Mientras tanto, su enviado galopaba hacia la estancia de Rojas. Al +llegar á una tranquera la abrió, continuando su marcha por los campos +de don Carlos. + +Cerca del edificio principal salió á su encuentro Cachafaz, avisado +por los ladridos de unos perros que daban saltos ante las patas del +caballo, pretendiendo morderle. Los espantó el pequeño con sus gritos, +escuchando después con la gravedad de una persona mayor lo que le dijo +el emisario. + +Fué tanta su alegría al recibir el recado, que olvidando al jinete +corrió hacia la estancia. + +Don Carlos estaba en su comedor tomando el décimo mate de la mañana. +Celinda, con vestido femenino, ocupaba un sillón de junco y parecía +entregada á melancólicos pensamientos. El mestizo entró gritando: + +--Patrón, el comisario dice que vaya ahorita mismo al pueblo. Han +tomado preso al que robó nuestra vaca. + +Regocijado el estanciero por la noticia siguió á Cachafaz, sin soltar +por esto la calabacita del mate, chupando, mientras marchaba, la +bombilla de plata. Quería que el «chasque» ó emisario llegado á todo +correr de su caballo le diese más explicaciones sobre este aviso. + +Al salir de su casa quedó perplejo viendo que el jinete había +desaparecido. Corrió Cachafaz la tierra inmediata, así como los +corrales, dando gritos, sin poder descubrir al «chasque». Finalmente, +Rojas se encogió de hombros, y contento por la noticia, quiso +explicarse esta desaparición. Don Roque, para darle el aviso con más +prontitud, se lo había enviado con algún viandante que tenía que hacer +un largo rodeo en su marcha y deseaba no perder tiempo. Él tampoco +debía perderlo, y como juzgaba conveniente ir á la Presa para hablar +con el comisario, montó á caballo, prometiendo á Celinda estar de +vuelta antes de la comida de mediodía. + +Manos Duras y sus tres amigos, tendidos en el suelo, le vieron pasar á +lo lejos con dirección al pueblo. Teniendo sus caras junto á las +raíces de los matorrales, hablaron y rieron con frío cinismo. + +--Va en busca de la vaca que nos comimos ayer--dijo Piola. + +Y Manos Duras añadió, acompañando sus palabras con un mueca impúdica: + +--Veremos qué dice cuando nos hayamos llevado su vaquillona... + +Ricardo Watson, que corría el campo, deseoso de aproximarse á la +estancia y temiendo al mismo tiempo irritar á Celinda con su +presencia, vió también pasar á lo lejos al señor Rojas con dirección á +la Presa. + +Esto pareció infundirle ánimo. Celinda quedaba sola en su casa, y él +podía visitaría con cualquier pretexto. Pero á continuación sintió +miedo. No osaba acercarse á la estancia, temiendo que fuese Cachafaz +el único que saliese á recibirle. Era mejor vagar por el campo. Tal +vez la hija de Rojas, aburrida de su soledad, se decidiese á montar á +caballo. + +Estaba dispuesto á esperar hasta que el sol se ocultase. Llevaba á +precaución, en una bolsa de su montura, algunos comestibles. Además, +como todos los enamorados, olvidaba que los hombres nacen con la +enfermedad mortal del hambre y únicamente pueden seguir viviendo si se +curan de ella dos veces al día. Otras cosas le preocupaban en aquel +momento, más importantes para él. + +Mientras tanto, su amigo Robledo vagaba cabizbajo por la calle central +de la Presa. Venía de su casa y no estaba en ella Torrebianca. La +criada le había esperado en vano con el desayuno pronto. ¿Dónde +encontrar á este hombre?... + +En mitad de la calle oyó voces amigas y levantó su rostro. El +estanciero Rojas hablaba vehementemente al comisario del pueblo, que +le respondía con gestos de extrañeza. Atraído por el saludo de los +dos, Robledo se aproximó. + +--Un chasque--dijo don Carlos--ha venido á mi estancia para avisarme +que el comisario había encontrado la vaca que me robaron... Y don +Roque no ha enviado á nadie, ni sabe una palabra. ¿Ha visto usted qué +historia tan sin gracia? ¿Quién será el hijo de... tal que ha querido +darme esta broma? + +Robledo escuchó algunos momentos, fingiendo interés por el asunto, y +continuó su marcha. Únicamente le preocupaba el paradero de su amigo +Torrebianca, creyendo reconocerlo en todos los hombres que veía á lo +lejos. + +«Es lástima que Ricardo saliese tan temprano--pensó--. Él me hubiera +ayudado en esta busca.» + +Watson, indeciso entre su timidez y el deseo de ver á Celinda, se +había ido aproximando á la estancia; pero al llegar á cualquiera de +las tranqueras que cerraban la cerca de alambres permanecía indeciso. +¿Cómo explicar su presencia dentro de la propiedad de Rojas, cuando +Flor de Río Negro le había ordenado rencorosamente que no volviese +más? + +La vista de una tranquera abierta le infundió ánimo. + +«Diga ella lo que diga, ¡adelante!--pensó--. Necesito verla, aunque +sea para recibir insultos.» + +Y fué avanzando con lentitud por los caminos de la estancia. + +De pronto su caballo se mostró inquieto, avivando el paso y +deteniéndose á continuación, como si pretendiera encabritarse. + +Vió el joven los cuerpos de dos mastines muertos sin duda +recientemente, pues tenían sus cabezas destrozadas sobre un charco de +sangre. Siguió avanzando, y á pocos pasos de la casa encontró á un +hombre tendido en mitad del camino. + +También estaba muerto. Era un peón de Rojas, un mestizo al que creía +haber visto algunas veces, á pesar de que su rostro estaba ahora +destrozado á balazos. Una de sus órbitas había quedado vacía, colgando +de este orificio del cráneo algunas piltrafas de la masa cerebral. En +torno á él, la tierra bebía sangre ávidamente, cubriéndose de moscas. + +Se echó abajo del caballo, y con el revólver en la diestra avanzó +hacia la casa. Al asomarse á su puerta y ver que no había nadie en la +gran pieza que servía de sala y comedor, empezó á dar gritos. + +Un sillón de junco, que era el preferido por Celinda, estaba volcado +en el suelo. Se fijó también en el tapete de la gran mesa, que parecía +haber sufrido un rudo tirón y estaba igualmente en el suelo, con +todos los papeles y los objetos que descansaban sobre él +ordinariamente revueltos ó rotos. + +Fueron tales sus gritos y repitió tanto su nombre para inspirar +confianza, que al fin sonaron pasos en el interior del edificio y +asomó á una puertecita el rostro arrugado y cobrizo de la madre de +Cachafaz. Otras criadas y peones de la estancia, todos mestizos, +fueron surgiendo de sus escondites, balbuceando respuestas +ininteligibles ó persistiendo en un silencio de terror. + +Salió Watson de la casa á tiempo para ver cómo el pequeño Cachafaz +venía de los corrales, mirando inquieto á un lado y á otro. De pronto, +todos á la vez quisieron relatar al ingeniero lo ocurrido, pero el +pequeño se les adelantó con cierta autoridad. + +Él estaba junto á la patroncita y lo había visto todo. Tres hombres +llegaron á todo galope. Cachafaz había salido de la casa atraído por +los ladridos de los mastines y oyó los tiros que les daban muerte. +Luego vió á un peón que corría hacia los jinetes, sin duda para +preguntarles por qué invadían de este modo la estancia. Los tres +dispararon sus revólveres contra él y rodó por el suelo. + +--Yo me metí corriendo en la casa--continuó el pequeño--. La +patroncita fué á salir para ver qué pasaba, pero llegaron los tres +hombres malos y le echaron un poncho por la cabeza. Me escondí debajo +de una mesa; luego me asomé, y vi cómo montaban y se llevaban á la +patroncita, que hacía con sus brazos así... así, debajo del poncho. Y +no sé más. + +Los otros deseaban contar igualmente sus impresiones, aunque en +realidad no habían visto gran cosa, pues se escondieron al caer muerto +el peón, permaneciendo ocultos hasta la llegada de Watson. Éste, +mientras se defendía de tantas personas que le hablaban á la vez, +pensó con remordimiento en aquella indecisión que le había hecho vagar +junto á las alambradas de la estancia. ¡No haber entrado media hora +antes, para estar al lado de Celinda y defenderla!... + +Adivinó en los ojos de antílope de Cachafaz que callaba otras cosas y +quería decírselas á él, pero á solas. Sonreía el pequeño con desprecio +al escuchar cómo los otros daban señas contradictorias describiendo á +los asaltantes. Todos creían conocerlos y cada uno los había visto de +distinto modo. Watson lo llevó aparte, y empinándose Cachafaz sobre la +punta de sus pies, le dijo en voz baja: + +--Es Manos Duras el que ha robado á la patroncita. Yo sé dónde la +tiene. + +Acosado por las preguntas de Ricardo, fué explicándose. Ninguno de los +tres hombres que se llevaron á Celinda era Manos Duras. Pero el +pequeño, al abandonar su escondrijo, se había deslizado hasta un +corral inmediato, trepando á lo más alto de una pirámide de alfalfa +seca, guardada para la alimentación de las vacas en invierno. Su +cúspide era un lugar de observación, desde el cual podía abarcarse +enorme espacio de terreno. Oculto en esta atalaya había visto cómo los +tres jinetes se juntaban á gran distancia con otro que parecía +aguardarles, y era indudablemente Manos Duras. Luego, los cuatro +galopaban en la misma dirección, llevando uno de ellos á la prisionera +sobre el delantero de su silla. + +También había visto desde la colina de alfalfa cómo llegaba Watson, +pero tal era su recelo, que no quiso bajar hasta convencerse de su +identidad. + +Estas noticias conmovieron á Ricardo tan profundamente, que tardó +algún tiempo en poder coordinar sus ideas. Lo primero que pensó fué en +la urgencia de buscar á Celinda para libertarla, sin considerar la +enorme desproporción de fuerzas entre él y aquellos bandidos. +Disponía de un auxiliar, el pequeño Cachafaz, conocedor del sitio +donde guardaban oculta á la joven. Esto era lo importante. Recobrarla +á mano armada corría de su cuenta. Y con la arrogancia absurda de los +enamorados que no reconocen la valía exacta de los obstáculos, montó á +caballo é hizo una seña al pequeño para que le acompañase. + +De un salto se encaramó Cachafaz en la grupa, agarrándose á las ropas +de Watson, y éste metió espuelas á la cabalgadura, haciéndola salir al +galope. + +Creyendo adivinar Ricardo lo que pensaba el pequeño, así que hubo +pasado la alambrada de la estancia se dirigió hacia el rancho de Manos +Duras, que muchas veces había visto de lejos. + +--Lleva mal rumbo, patroncito--dijo Cachafaz. Y señalando lo más alto +de la cortadura que daba sobre el río por la parte de la Pampa, +añadió: + +--Vamos para allá, al rancho de la India Muerta. + +Este rancho en ruinas, llamado de «la India Muerta», era célebre en la +comarca, y sin embargo, muy pocos lo habían visitado, pues únicamente +servía de refugio á vagabundos deseosos de continuar su marcha sin ser +vistos por las gentes del país. + +--Allí los encontraremos...--volvió á decir--si es que no han seguido +viaje. + +Una sorpresa no menos desagradable que la de Watson cuando llegó á la +estancia de Rojas fué la que experimentó Robledo casi á la misma hora, +al regresar á su vivienda, cansado de la inútil busca de su amigo. + +Vió sentada en el umbral de su puerta á Sebastiana, que parecía +aguardarle, á juzgar por el gesto de satisfacción con que le acogió. +Él, por su parte, no tuvo menos contento al encontrarla, imaginándose +que la enviaba Federico para darle explicaciones sobre su huída. Tal +vez este hombre débil había vuelto al lado de su mujer creyendo una +vez más en sus mentirosas explicaciones. + +--¿La envía su patrón?... ¿Trae alguna carta de él? + +Sebastiana acogió estas preguntas con una extrañeza que hizo dilatarse +sus ojos oblicuos. + +--¿Qué patrón?... ¿El marqués?... No sé nada de él. Yo creía que +estaba aquí. Vengo por otra cosa. + +Se había incorporado, suspirando fatigosamente al colocar su +corpulencia en sentido vertical, y dijo bajando el tono de su voz: + +--No he podido dormir en toda la noche, y aquí estoy, don Manuel, +aguardándole para que me conteste una preguntita. + +Acogió el ingeniero con una paciencia algo irónica esta consulta; pero +apenas la mestiza empezó á hablar, su rostro se transformó, prestando +una atención reconcentrada á todas sus palabras. + +Cuando hubo terminado el relato de lo visto y oído por ella en la +noche anterior, siguió diciendo: + +--¿Por qué esa señorona y Manos Duras hablaron de mi antigua +patroncita?... ¿Qué tiene que ver con ellos mi paloma inocente?... +Como yo soy una zonza, que no puede entender muchas cosas, me he +dicho: «Voy á ver á don Robledo, el ingeniero, que lo sabe todo. Él me +dirá...» + +Pero Robledo no la escuchaba. Parecía abstraído, y de pronto hizo un +gesto de asombro y de inquietud, como si acabase de descubrir una +temible verdad. Volvió la espalda á Sebastiana y anduvo velozmente +hacia el sitio de donde había venido. + +Quedó asombrada la mestiza viendo correr al ingeniero, cada vez más +apresuradamente, como si sus palabras le hiciesen temer que podía +llegar tarde. Robledo, desde lejos, empezó á hacer signos y á dar +voces avisando á don Carlos y al comisario, que aún seguían su +conversación en el mismo lugar. Los dos se miraron asombrados al oírle +decir con voz jadeante: + +--¡A caballo! Lo del aviso de la vaca fué una astucia de Manos Duras +para que usted abandonase su estancia. Me temo que algo malo puede +ocurrir á Celinda, y debemos ir allá cuanto antes. ¡Con tal que no +lleguemos tarde!... + +Estas palabras y otras del ingeniero esparcieron la alarma después de +los primeros momentos de estupefacción. + +Don Roque fué corriendo á su casa para armarse y montar á caballo. Sus +cuatro hombres, avisados por él, hicieron todo lo posible para +seguirle, pero sólo tres lograron encontrar montura lista y armas de +fuego prestadas por algunos vecinos, abandonando sus sables inútiles. + +Mientras Robledo, vuelto á su vivienda, daba prisa al servidor español +para que le preparase su caballo y se ceñía el revólver con una canana +llena de cartuchos, envió aviso á los capataces de sus obras que +vivían cerca y tenían armas. Además, pidió al dueño del boliche un +magnífico rifle americano que guardaba oculto debajo de su mostrador. + +Otra preocupación de Robledo en aquel momento era impedir que se +escapase don Carlos Rojas. Le había obligado á venir con él hasta su +casa, aconsejándole prudencia. + +--Porque usted llegue allá media hora antes no va á evitar lo que haya +ocurrido. En cambio, si va solo puede verse á merced de esos +bandoleros. Un poco de paciencia y saldremos todos juntos. + +El estanciero recibía sus consejos con gruñidos impacientes, temblando +al mismo tiempo de cólera y de inquietud. Se apartó Robledo unos +instantes de la puerta de su casa para ir al encuentro de algunos +hombres convocados por él y explicarles lo que debían hacer. Se +presentó también el dueño del boliche con el rifle americano, +entregándolo solemnemente á su compatriota como si le confiase toda su +familia. + +Aprovechó don Carlos este alejamiento momentáneo de Robledo, y +saltando sobre su caballo lo hizo salir á todo galope, sin prestar +atención á los gritos que acompañaron su fuga. + +Después de este acto del impaciente Rojas, se fué organizando la +expedición, compuesta de una docena de jinetes, todos con carabinas, y +al frente de los cuales se colocaron el ingeniero y el comisario. + +La noticia había circulado por el pueblo y acudieron grupos de mujeres +y chiquillos para ver la salida de la tropa montada. Cuando el pelotón +de jinetes fué pasando ante la casa que había sido de Pirovani, +Robledo miró sus ventanas con cierta inquietud. + +«¡Si iremos--se dijo--al encuentro de otra desgracia proporcionada por +esa mujer!» + +En aquel momento Watson abandonaba su caballo y seguido de Cachafaz +empezó á arrastrarse entre ásperos matorrales. El mesticillo le había +conducido á una altura arenosa, en el borde de la altiplanicie, desde +la cual podían verse casi verticalmente las ruinas del rancho de la +India Muerta. + +El conocía de fama este sitio. Veinte años antes estaba habitado por +gentes que hacían pastar sus ovejas en los campos inmediatos. Pero el +capricho de los huracanes los había cubierto de pronto con una gruesa +capa de arena. Además, el pozo del rancho, que proporcionaba un agua +relativamente dulce, no ofrecía ya mas que sal líquida. Los hombres +habían huído, arruinándose con rapidez las construcciones de adobes. +Únicamente los vagabundos buscaban el abrigo de sus techos rotos. + +Watson sintió cierto asombro al poder avanzar á gatas entre el ramaje +de la colina arenosa sin que el ladrido de ningún perro avisase su +presencia. Esto le hizo temer que Cachafaz se hubiera equivocado en +sus deducciones y el rancho estuviese desierto. Pero el pequeño +mestizo, que avanzaba delante de él, se detuvo entre dos matorrales y +luego volvió el rostro, haciendo un gesto para que se aproximase. + +Metió su cabeza igualmente entre las ramas, y pudo ver, veinte metros +más abajo, una explanada arenosa, en el centro de la cual estaban las +ruinas del rancho. Dos caballos iban de un lado á otro con paso tardo, +buscando las hierbas ralas para mascarlas, y un hombre estaba sentado +en el suelo teniendo un rifle sobre las rodillas. + +Cachafaz le habló al oído tenuemente. + +--Es uno de los que se llevaron á la patroncita. + +Por más que miró Watson estirando su cuello, no pudo ver á otra +persona. Retrocedió á rastras, abandonando su observatorio, y al +llegar al pie de la colina sacó de un bolsillo un lápiz y una carta +olvidada, de la que arrancó una hoja. Cachafaz le miró mientras +escribía, con sus ojos de animalejo astuto, como si adivinase lo que +iba á encargarle. + +Le entregó Ricardo el papel, señalando á continuación el lugar donde +había dejado su caballo. + +--Corre al pueblo y da esta carta al señor Robledo el ingeniero, ó al +comisario... Al primero que encuentres. + +Quiso añadir nuevas explicaciones, pero el duende cobrizo ya no podía +escucharlas. Se había lanzado cuesta abajo, y poco después saltaba +sobre el caballo, desapareciendo al galope. + +Volvió otra vez Ricardo á subir la ladera arenosa para observar lo que +pasaba en el rancho. Ahora vió á dos hombres: el mismo de antes, que +continuaba sentado en el suelo con su carabina sobre las rodillas, y +frente á él, de pie y sin otras armas que las del cinto, un gaucho al +que reconoció inmediatamente, pues era Manos Duras. Hablaban los dos, +pero no pudo oir sus palabras por ser grande la distancia que le +separaba de ellos. Esto hacía inútil su observación por el momento. +Tampoco pudo pensar en atacarlos, ni aún valiéndose de la sorpresa. +Sólo eran dos los enemigos que tenía á la vista, pero indudablemente +los otros dos estaban en el interior de las ruinas, tal vez durmiendo. + +«¿Dónde guardarán á Celinda?», pensó el joven. + +Arrastrándose siempre entre los matorrales, empezó á seguir el +contorno de la loma de arena, para poder ver las ruinas por el lado +opuesto. Los dos bandoleros continuaron hablando, sin sospechar que +sobre el borde de la pendiente que tenían junto á ellos se deslizaba +un hombre espiándolos. + +El acompañante de Manos Duras, que era el llamado Piola, le habló con +tono de reconvención. + +--Bien sabes vos que no me gustan negocios en que hay hembras de por +medio. Casi nunca terminan bien, y además arman un bochinche de los +demonios. Mejor era habernos ido á tomar «hacienda» en el Limay, para +luego venderla en la Cordillera. Mejor también habernos llevado las +vacas del viejo Rojas y convertirlas en plata, en vez de entretenernos +como unos muchachos en robarle su vaquillona. + +Manos Duras contestó con un gesto de hombre superior que no considera +necesario explicar la conveniencia de sus actos. Piola continuo: + +--Tal vez tengas vos tus razones para eso. Nosotros te ayudamos como +hermanos, pero si te han dado plata por llevarte á esa señorita, +debías partírtela con nosotros. + +El gaucho tomó una actitud altiva. + +--Nada de plata. Te expliqué que esto es venganza; la peor para ese +viejito que me insultó... Ya sabés también nuestro trato. Me la +guardáis, y luego, cuando estemos en la Cordillera, será para +vosotros. + +Piola sonrió con una alegría repugnante al oir mencionar este +convenio. + +--Bueno; te la guardaremos--dijo--. Tu serás el primero... sí es que +vuelves á juntarte con nosotros no más lejos que mañana. Si tardas no +la encontrarás entera... Pero ¿por qué no emprendes viaje ahora con +nosotros? ¿Qué tienes que hacer en la Presa esta noche, que nos +abandonas? + +--Un cobro--contestó Manos Darás, con petulancia--. Quiero dejar mis +cuentas bien arregladas antes de irme. + +Como el otro no podía explicarse el optimismo de su compañero, empezó +á hacer cálculos. Tal vez á aquellas horas ya se sabía en el pueblo lo +ocurrido en la estancia de Rojas. Y si aún lo ignoraban, lo sabrían +antes de que transcurriese mucho tiempo, ó sea tan pronto como +volviese don Carlos á su casa después del inútil viaje á la Presa. ¿No +temía Manos Duras que el comisario y las demás gentes del pueblo le +atribuyesen el rapto de la muchacha? + +--Puede que sea así--contestó el gaucho--, ¡pero me han supuesto +tantas cosas, sin llegar á probarme ninguna!... Si me ven en el +pueblo, acabarán por creer que no he tenido parte en este negocio. +Ninguno de la estancia me ha visto. Además, me iré primeramente á mi +rancho, por si alguien se allega por allá, y sólo á la tardecita +entraré en la Presa, como otras veces... Creo que á media noche habré +terminado mi negocio y podré salir para alcanzaros. + +Guiñó un ojo Piola, señalando al mismo tiempo con su diestra el rancho +inmediato. + +--¿Qué dice ella? + +--Cree que nos la hemos llevado para pedirle dinero al viejo. No +adivina lo que le aguarda... Es una muchacha «guapa», y no parece +tener mucho miedo ahora que se le ha pasado el primer susto. ¡Pucha, +lo que me dió que hacer cuando la traía en mi flete!... La tengo ahí +dentro con las manos atadas, pues de no estar así se defiende y habrá +que pegarla como á un hombre. + +Manos Duras quedó pensativo, añadiendo luego con una sonrisa cínica: + +--No he querido quedarme ahí dentro, porque vos comprenderás, hermano, +que es muy expuesto estar á solas con una buena moza así... Te diré +que hay otra que me gusta más, y espero verla muy pronto. Pero ésta +también es de aprecio, y si uno está solo con ella, sopla el diablo, +se empiezan á hacer cosas por entretenerse no más, pierde uno la +razón, y no sabe cuándo y cómo terminará. Ahora estamos en tierra +enemiga, y no hay que olvidarse de ello ni perder el tiempo... La +fiesta me la reservo para mañana. Hoy tengo otras cosas que hacer para +que mi juego resulte completo... En cuanto vuelvan los compañeros nos +decimos adiós. Vosotros seguís viaje con la vaquillona, yo me vuelvo á +mi rancho, y hasta mañana si Dios quiere. + +Ricardo se arrastró inútilmente entre los matorrales, no viendo mas +que á los dos hombres enfrascados en su conversación y el rancho +ruinoso, que por el lado opuesto tenía cerrada su única entrada con +unos maderos mal unidos. Empezó á dudar si los raptores de Celinda la +habrían ocultado allí, ó estaría la joven en un escondite más difícil +de descubrir, bajo la guarda de los otros dos cordilleranos. + +Al fin, cansado de una observación sin éxito, se deslizó por la colina +de arena, viniendo á sentarse en el lugar donde Cachafaz había montado +su caballo. Así permaneció mucho tiempo, deseando que transcurriesen +las horas con prodigiosa rapidez y terminase el suplicio de una espera +impotente, viendo aparecer á lo lejos el auxilio que había pedido á +sus amigos. + +Sus ojos, que examinaban el horizonte, sin ver en él nada +extraordinario, se animaron de pronto al distinguir un pequeño jinete +que iba agrandándose en el avance de su galope continuo. Minutos +después pudo reconocerlo con facilidad, por haberle visto aquella +misma mañana. Era don Carlos Rojas. + +Aunque venía hacia él, consideró prudente salir á su encuentro y echó +á correr con toda la velocidad que le permitía el suelo arenisco +surcado por las raíces de los matorrales, que el viento había dejado +descubiertas, y en las que se enredaban sus pies, haciéndole dar +violentos tropezones. + +Viéndole surgir á un lado del camino, don Carlos encabritó su caballo, +sacando al mismo tiempo el revólver del cinto. Después, al +reconocerlo, echó pie á tierra. + +No llegaba á explicarse Watson esta aparición del estanciero, pues él +había dirigido su aviso á los amigos de la Presa. Además, le veía +llegar solo. + +--¿Dónde están los otros?--preguntó--.¿Ha visto usted á Robledo? + +La respuesta de don Carlos fué evasiva. + +El ingeniero y el comisario tal vez vendrían detrás de él ó tal vez +tardasen horas. + +--Yo no he querido aguardarlos. Son algo... cachazudos; á saber cuándo +llegarán. Me faltó paciencia y aquí estoy. + +Luego fué explicando cómo en mitad de su camino, cuando iba +directamente hacia el rancho de Manos Duras, sin pasar por su +estancia, vió venir hacia él un jinete que galopaba á rienda suelta. +Sacó el revólver para detenerle, pero no hizo uso del arma al fijarse +en su aspecto. + +--Era como una mona sobre un caballo, y reconocí en esta mona á +Cachafaz. Me contó que usted estaba aquí, me enseñó su papel, y yo le +dije que avisase á los que vienen detrás para que no pierdan tiempo +pasando por mi estancia y que él les sirva de baquiano, trayéndolos +directamente... ¿Qué es lo que ocurre? + +Marcharon los dos entre matorrales, siguiendo las huellas que había +dejado Watson al salirle al encuentro. Rojas llevaba su caballo de las +riendas, y lo dejó en el mismo sitio donde Ricardo había dejado antes +el suyo. Luego subieron de rodillas y apoyándose en las manos la +pendiente arenosa desde cuyo filo podían observar el rancho de la +India Muerta. + +Al asomarse entre el ramaje, vieron á Piola sentado en el suelo, lo +mismo que antes, pero solo, pues Manos Duras había desaparecido. + +Este hombre fumaba, mirando en torno inquietamente, como si sus +sentidos, aguzados por la vida aventurera en el desierto, le avisasen +la cercanía oculta del enemigo. + +De vez en cuando estiraba el cuello, mirando á lo lejos con el deseo +de ver la llegada de alguien. + +--Ataquémosle--dijo en voz baja don Carlos. + +Nada le importaba que el cordillerano tuviese su carabina pronta +sobre las rodillas. Él y Watson contaban con sus revólveres. + +--No hay que olvidar al otro que está oculto--contestó el ingeniero. + +--¿Y qué? Serán dos, y nosotros también somos dos... Voy á voltear á +ese bandido. + +Tiró de su revólver con la idea de hacer fuego desde allí, sin tener +en cuenta la distancia; pero Watson le contuvo con su diestra, +murmurando al mismo tiempo junto á uno de sus oídos: + +--Hay dos hombres más, que no sé dónde están. Esperemos á que lleguen +nuestros compañeros. + +Permanecieron en un estado de dolorosa indecisión, fluctuando entre la +espera prudente ó la loca aventura de atacar á unos enemigos cuyo +número exacto ignoraban. + +No tardó Watson en saber dónde se habían ocultado los otros dos +camaradas del gaucho. Sonaron lejanos los furiosos ladridos de varios +perros. Piola dió un grito y Manos Duras salió del rancho, asomándose +á la esquina de adobes y quedando visible por unos momentos para los +que espiaban tendidos entre los matorrales. + +Eran los cordilleranos que llegaban. Después del rapto se habían +dirigido al rancho de Manos Duras para traer la tropilla de caballos +que debía acompañarles en su viaje á los Andes, así como los víveres y +demás objetos necesarios en tan larga expedición. Los perros del +rancho se hablan incorporado á la tropilla. + +Algún tiempo después fueron entrando en la arenosa explanada los dos +jinetes, armados con carabinas, y seis caballos en libertad que +formaban un grupo compacto, sosteniendo sobre sus lomos sacos y fardos +sujetados con cuerdas. Los tres perros de Manos Duras, después de +saltar junto á las ruinas saludando con alegres ladridos á su amo +invisible, se mostraron inquietos y empezaron á husmear en torno á +ellos. Luego prorrumpieron en aullidos feroces. Babeando de rabia y +con los colmillos amenazantes intentaban subir la arenosa cuesta, +retrocediendo á continuación para avisar á los gauchos la presencia +del enemigo oculto. + +Los dos jinetes, que aún no habían desmontado, después de silbarles +inútilmente participaron de su inquietud, mirando con ojos hostiles +los matorrales de la altura próxima. + +--Nos han descubierto--murmuró el estanciero--. Mejor: así acabaremos +de una vez. + +El norteamericano, reconociendo la imposibilidad de hacer otra cosa, +le siguió ladera abajo hasta donde estaba el caballo. Montó en él don +Carlos después de examinar si su revólver salía fácilmente de la +funda. Watson marchó á pie, apoyándose en una pierna de Rojas, y de +este modo avanzaron los dos francamente hacia el rancho. + +Cuando llegaron á él, siguiendo á los tres perros, que retrocedían sin +dejar de mostrarles sus colmillos y ladrando furiosos, vieron á los +dos cordilleranos todavía á caballo, y á Piola, con su carabina +apoyada en el pecho, pronto á hacer fuego. Don Carlos se dirigió á él +como si fuese el jefe. + +--¿Dónde está mi hija?--preguntó impetuosamente. + +Le escuchó el gaucho andino con rostro impasible, como si no le +comprendiese. + +--Nada de palabras inútiles--continuó el estanciero--. Si lo que +queréis es plata, hablemos, y puede que nos entendamos. + +Piola permaneció silencioso. Mientras tanto, obedeciendo tal vez á una +seña de él, los dos hombres montados se alejaron, examinando el +horizonte. Sólo volvió uno de ellos, y al echar pie á tierra dijo +algunas palabras en voz baja. No se veía á nadie en los alrededores. + +Los perros seguían ladrando, yendo inquietos de un lado á otro, pero +esta alarma no debía ser mas que una continuación de la anterior. +Aquellos dos hombres indudablemente habían llegado solos. + +Rojas hizo nuevos ofrecimientos, al mismo tiempo que se esforzaba por +contener su indignación, dando á su voz una exagerada melosidad. + +--No sé de qué me habla, señor--contestó al fin Piola--. Se equivoca +usted. Nunca he visto á esa señorita. + +--¿Acaso ustedes no son amigos de Manos Duras? + +Mientras hablaban los dos, Ricardo, alejándose un poco de ellos, +intentó dar vuelta al rancho para llegar á su puerta; pero el otro +cordillerano, adivinando su intención, se colocó ante él, levantando +la carabina como si fuese á apuntarle. Al fin, Piola, sin contestar á +Rojas nada concreto, le volvió la espalda, dirigiéndose hacia la +esquina de la ruinosa construcción y desapareció detrás de ella. + +Fué á seguirlo el estanciero, y tropezó con el mismo hombre que había +contenido á Watson. Ahora apuntaba francamente su rifle contra los +dos, para que no pasasen adelante, y tuvieron que mantenerse +inmóviles, dudando entre obedecer á la amenaza ó arrojarse sobre aquel +bandido. + +De un puntapié apartó Piola las maderas mal unidas que cerraban la +entrada del rancho. La presencia del cordillerano hizo que Manos Duras +abandonase su lucha con Celinda. Ésta, con las manos atadas, se +defendía de la agresividad carnal de su raptor. Le había arañado, le +había mordido, repeliéndole al mismo tiempo con sus pies. El gaucho +tenía en el rostro y en las manos varios rasguños que goteaban sangre, +pero tal era su excitación que no parecía darse cuenta de ellos. + +Al ver á su camarada se esforzó por serenarse, hablando con una +alegría feroz. + +--Lo que yo te dije, hermano; empieza uno por juego y acaba +interesándose. No se puede estar en paz al lado de una buena moza. + +Pero calló al notar que Piola le miraba como reconviniéndole. + +--Vos ahí de farra, como un muchacho, mientras afuera pasa lo que +pasa. + +Le invitó á salir con un gesto, y más allá de la puerta continuó, +bajando la voz: + +--Ahí tenes al viejito de la estancia con un gringo de los que +trabajan en las obras del río. ¿Qué hacemos?... + +Manos Duras, á pesar de su cinismo, quedó sorprendido al saber que don +Carlos estaba al otro lado de la esquina de adobes. ¿Cómo se había +presentado tan pronto?... ¿Quién había podido revelarle la presencia +de su hija en este rancho lejano? Pero su ferocidad y el recuerdo de +la ofensa inferida por Rojas le inspiraron una solución. + +--Lo mejor será matarlo. + +--¿Y al gringo también?--preguntó Piola con ironía--. Vos encontrás +fácilmente el remedio á todo. + +Se mostraba inquieto el cordillerano, como si su instinto le hiciese +presentir la proximidad del peligro. Ya no creía que aquellos dos +hombres hubiesen llegado solos. Otros indudablemente iban á venir, +para darles ayuda. Lo que Manos Duras debía hacer--si es que +verdaderamente necesitaba seguir este mal negocio del robo de la +señorita--era montar en su «flete» sin pérdida de tiempo y llevarse la +buena moza á cierto lugar en las orillas del río Limay, donde se +habían dado cita para el día siguiente. Debía desistir de su vuelta al +pueblo aquella noche. Era oportuno cambiar ahora el orden de la +marcha. Mientras él se alejaba llevándose á la muchacha, ellos se +quedarían allí con la tropilla. Piola se encargaba de convencer al +viejo de la falsedad de sus sospechas. Y si llegaban otros hombres del +cercano pueblo, se convencerían también--viéndolos sin ninguna mujer y +sin Manos Duras--de que eran unos viajeros pacíficos que habían hecho +alto en aquel lugar. + +El gaucho le escuchó con impaciencia. Le había tomado gusto á esta +aventura y no admitía modificaciones en ella. Deseaba conservar á +Celinda, y al mismo tiempo no quería renunciar á su vuelta al pueblo, +así que cerrase la noche, para hacer aquel cobro del que hablaba +misteriosamente. + +--También podés vos hacer otra cosa--continuó Piola--. El padre ofrece +plata si le devolvemos la muchacha, y... + +Pero no pudo continuar. Cerca de ellos, al otro lado de la esquina de +adobes, sonó un tiro, acompañado de un grito. El amigo de Manos Duras +lanzó una blasfemia. + +--Ya empieza el baile--dijo armando su rifle y corriendo hacia el +sitio donde había sonado la detonación. + +Rojas acababa de disparar su revólver contra el hombre que le impedía +el paso. Este se había fijado especialmente en Watson, pues por ser +más joven, le infundía mayor cuidado, volviendo hacia él su carabina, +y don Carlos aprovechó el olvido en que le dejaba para sacar +cautelosamente su revólver, apuntando al pecho del cordillerano y +haciendo fuego. + +Al caer este enemigo, Watson se inclinó inmediatamente sobre él para +apoderarse de su arma. + +Cuando Piola dió vuelta á la esquina, Rojas montaba ya en su caballo. +Por un sentimiento atávico de centauro de estancia, se consideraba más +fuerte y más seguro de este modo que á pie. Watson, forcejeando con +el herido acababa de arrancarle su rifle é iba á incorporarse; pero +vió que el bandolero andino le apuntaba por tenerlo más cerca, y su +instinto le hizo encogerse, al mismo tiempo que sonaba la detonación. +Gracias á este movimiento, el proyectil no le atravesó el pecho, +cortándole únicamente el hombro izquierdo, con una herida superficial. +El dolor le hizo soltar el rifle, permaneciendo acurrucado con una +mano en el hombro. + +Su agresor dió unos pasos hacia él para que el segundo disparo +resultase más certero, en el mismo instante que Manos Duras avanzaba +su cabeza fuera de la esquina del rancho, atraído por la pelea. + +Vió á don Carlos, que, montado ya en el caballo, apuntaba con su +revólver á Piola. Él sacó igualmente el suyo del cinto para disparar +contra el estanciero, pero no pudo hacerlo. Tuvo que levantar el arma +al ver interponerse entre los dos al otro jinete andino que había +quedado en observación. + +--¡Gente!... ¡Mucha gente!--gritaba este hombre. + +Los perros se presentaron detrás de él, con violentos saltos de +retroceso y de avance, ladrando á un enemigo invisible. + +A partir de este momento, los sucesos parecieron atropellarse unos á +otros, superponiéndose con una velocidad irreal. + +Manos Duras fué el más ágil para la acción. Corrió hacia su caballo, +que seguía rumiando la hierba sin asustarse de los tiros, como si +estas detonaciones fuesen ordinarias en su existencia. Luego +desapareció detrás del rancho. + +Piola pareció olvidarse de Watson, para pensar en su propia seguridad. +También era hombre de á caballo, y se consideraba más seguro y fuerte +sobre la silla que á pie. Montó en su cabalgadura, siempre con la +carabina en la diestra, y uniéndose á su camarada fueron á situarse +los dos junto á la tropilla de caballos, dispuestos á defender hasta +la muerte las cargas de sacos y fardos que representaban la fortuna de +la comunidad. + +Rojas pareció olvidarlos, acercándose á Watson para preguntarle con +ingenua emoción: + +--¿Qué le pasa, gringuito?... ¿Le han matado? + +El joven tenía en un hombro de su blusa una mancha negra, que iba +agrandándose; pero se incorporó, contestando con pálida sonrisa: + +--Poca cosa: un rasguño nada más. + +Don Carlos ya no pudo ocuparse de él. Necesitaba ver lo que había al +otro lado del rancho, é hizo avanzar su caballo, dando vuelta á la +esquina. + +No encontró á nadie. Su rústica puerta, completamente abierta, +mostraba la soledad de su interior. Pero al apartar sus ojos de las +ruinas vió á un jinete que se alejaba al galope, llevando sobre el +delantero de su silla una especie de envoltorio largo, sostenido por +uno de sus brazos, y que se agitaba violentamente lo mismo que una +persona. + +El instinto avisó al estanciero más que sus sentidos. + +--¡Ah, gaucho ladrón!... + +Lo que le había parecido en el primer momento un envoltorio de ropas +contenía una vida, y se negaba á dejarse llevar. + +Tuvo la certidumbre de que su oído le engañaba, con el trastorno de la +emoción, al hacerle oir una voz de mujer; pero al mismo tiempo creyó +que Celinda le había reconocido, llamándolo con desesperado lamento: + +--¡Papá!... ¡papá!... + + * * * * * + + + + +#XVII# + + +Al levantarse Elena, bien entrada la mañana, vió con sorpresa que la +mestiza no acudía á sus repetidas voces. + +Finalmente se presentó una de aquellas muchachas apodadas «chinitas» +que trabajaban en el servicio de la casa bajo las órdenes de +Sebastiana. Según declaró esta joven, la respetable mestiza no había +vuelto después de su salida á primera hora. + +--Dicen que ha habido un bochinche en la estancia de don Carlos Rojas. +El comisario y muchos hombres se fueron para allá. + +A Sebastiana, según continuó diciendo la chinita, la habían visto +algunos en las afueras del pueblo, á caballo y acompañada por el +doméstico del señor Robledo. + +--Habrá ido á ver si le ocurrió algo á su antigua patroncita. Cada uno +cuenta una cosa... Pero lo cierto es que en la estancia han matado á +alguien. + +No pudo continuar hablando la criada, en vista de la poca curiosidad +que mostraba su señora. Se había limitado á una exclamación de +sorpresa al escuchar las primeras palabras. Luego quedó en silencio, +como si no le interesase el relato. + +Permaneció toda la mañana en su salón, después de haber tomado el +desayuno. Pensaba con impaciencia en las largas horas que debían +transcurrir antes de que llegase la noche. Estaba resuelta á llamar á +Robledo; pero éste, según las noticias de su criadita, se había ido +con el comisario á la estancia de Rojas y no regresaría hasta el +atardecer. + +Le era imposible seguir viviendo más tiempo en aquel pueblo. Que se +quedase su marido, trabajando en los canales. Ella pensaba pedir á +Robledo que le proporcionase los medios de regresar á París, ó cuando +menos el dinero necesario para volver á Buenos Aires. Una vez en la +gran ciudad sabría defenderse. En su primera juventud se había visto +en situaciones iguales ó peores, y conocía por experiencia cómo una +mujer enérgica puede salir de los pasos difíciles con más soltura que +un hombre. + +Deseaba que anocheciese pronto, pensando en su futura conversación con +el español. Al mismo tiempo le daba miedo el rápido deslizamiento de +las horas, pues alguien podía venir á su ventana para exigirle el +cumplimiento de una promesa hecha la noche antes. + +Necesitaba un esfuerzo mental para convencerse de que no había soñado +su entrevista con Manos Duras. + +«¡Qué absurdo!--pensó--. Pero ¿he podido hacer realmente eso?» + +Muchas veces en su existencia había sentido la misma extrañeza por los +propios actos, como si hubiesen en su interior dos personalidades +antagónicas, una de las cuales inspiraba horror á la otra. + +«¡Y ese hombre tal vez venga esta misma noche!», seguía pensando. + +Para tranquilizarse se dijo que bien podía ser que el gaucho hubiese +olvidado sus promesas. Pero inmediatamente recordó las vagas noticias +que le había dado su criadita de algo terrible ocurrido en la +estancia de Rojas. + +Como estaba predispuesta á creer que todos los sucesos debían plegarse +á sus conveniencias, sintió finalmente la confianza del optimismo. + +«No vendrá--se dijo--. ¡Qué disparate! ¿Cómo puede ese hombre haber +creído una promesa tan absurda?...» + +Después de las noticias que habían circulado por el pueblo, no se +atrevería á volver. Además, aquel bárbaro resultaba temible á campo +raso; pero con tener ella bien cerradas las ventanas y puertas de la +casa, se libraría de su presencia. + +Ya no pensó en el gaucho, mas no por esto desapareció de su memoria el +recuerdo de la noche anterior. Algo había sucedido al romper el día, +cuando empezaban á marcarse luminosamente las rendijas de su ventana; +y esto lo había percibido confusamente, como todo lo que pasa cuando +los ojos se resisten á abrirse y el pensamiento vacila entre el sueño +y la vigilia. + +Completamente despierta y considerando ahora lo ocurrido á varias +horas de distancia, empezó á convencerse de que alguien había estado +junto á su ventana al amanecer. Recordó un ruido sofocado de pasos en +la galería exterior y el leve crujido de la madera de la pared bajo el +peso de un cuerpo apoyado en ella. Hasta podría jurar que había +escuchado algo semejante á suspiros de dolor, á un jadeo de +desesperación. Y su instinto le avisaba que aquel ser misterioso que +había vivido unos momentos cerca de ella, al otro lado del muro de +tablas, no era otro que su esposo. + +Dos veces fué ahora á la ventana, abriéndola para ver su exterior y su +interior, con la esperanza de encontrar un papel ó cualquier otro +indicio del invisible visitante, llegado con el alba y desaparecido al +salir el sol. + +«Es Federico--volvió á decirse--; no puede ser otro... Robledo debe +saber donde está. ¡Cómo deseo que vuelva al pueblo para hablarle!...» + +Poco después de mediodía, cuando ella fumaba su vigésimo cigarrillo, +llamaron á la puerta. Transcurrió algún tiempo y volvieron á repetirse +los golpes. Elena adivinó que, por estar ausente Sebastiana, las dos +chinitas habían abandonado la casa después de servir la comida, +vagando por el pueblo en busca de noticias. + +Fué á abrir ella misma y se sorprendió reconociendo al visitante. Era +Moreno. Su presencia nada tenía de extraordinaria, y sin embargo no +pudo contener Elena un gesto de asombro; tan olvidado le tenía. En las +últimas horas otros hombres habían ocupado por completo su memoria. + +Ruborizándose de su olvido le invitó á entrar con exagerada +amabilidad. Su buena suerte le enviaba á este tonto para que la +entretuviese con su conversación durante una tarde larguísima, que sin +esta visita hubiese resultado de monótona soledad. + +Al entrar en el salón, Moreno acarició los muebles con una mirada +dulce y protectora, como si le perteneciesen. Luego ocupó el sillón +que le ofrecía ella, haciendo alarde de un aplomo que nunca había +mostrado en sus visitas anteriores. + +--Me voy á Buenos Aires en el tren de esta tarde, señora +marquesa--dijo con la gravedad de un hombre que conoce sus propios +méritos--. Debo ver al gobierno para darle cuenta de lo ocurrido aquí, +y hablar con el ministro de Obras públicas sobre la continuación de +los trabajos. + +Elena acogió tales palabras con movimientos de cabeza afirmativos, al +mismo tiempo que sus pupilas parecían sonreir maliciosamente. Este +buen padre de familia exageraba un poco su importancia. + +--Pero antes de marcharme he creído conveniente venir á verla para que +tratemos de un asunto relacionado con mis futuros negocios. + +Siguió hablando, y á las pocas palabras se apagó la chispa alegre é +irónica que danzaba en las pupilas de la Torrebianca. Sus ojos sólo +expresaron un ávido interés, que fué creciendo por momentos. + +Moreno relató cómo Pirovani le había confiado toda su fortuna, +nombrándole tutor de la hija única que tenía en Italia. + +--El pobre--continuó--, por lo que he visto al examinar rápidamente +sus papeles, era más rico que yo creía. Este encargo supremo de mi +pobre amigo va á darme mucho que hacer, y tal vez me obligue á dimitir +mi empleo. ¡Quién sabe si podré regresar aquí!... Temo que transcurra +mucho tiempo antes de que volvamos á vernos. + +Y la posibilidad de tan larga ausencia entristeció al oficinista, á +pesar del aire satisfecho y seguro de sí mismo que mostraba desde el +día anterior. + +--Como el infeliz Pirovani--siguió diciendo--me confió el manejo de su +fortuna, y esta casa pertenece á su heredera, yo, en uso de mis +facultades, le digo, señora marquesa, que puede usted seguir aquí todo +el tiempo que juzgue oportuno, como si fuese de su propiedad, y sin +pagar por ella un solo centavo. ¡Qué no haré yo por usted!... + +Ella le miraba fijamente con ojos interrogantes. Le era difícil poder +ocultar la sorpresa que le había causado esta revelación. ¡Moreno +depositario de la herencia del contratista, abrumado por la enormidad +de la fortuna que caía sobre él y volviendo á una ciudad populosa para +rehacer su existencia!... + +A través de su asombro empezaron á emerger nuevas ideas, semejantes á +islotes todavía informes y en pleno hervor de formación. Se desdoblaba +su interior, surgiendo junto á la mujer de gustos frívolos ansiosa de +comodidades y grandezas, otra que era la de las temibles energías, la +de las extremas resoluciones en las horas difíciles, la que no +vacilaba ante la crueldad. Y esta mujer, al despertarse, aconsejaba +imperiosamente á su compañera: «No dejes que se marche. El destino te +lo envía.» + +Contemplándola Moreno con ojos más atrevidos que en los tiempos que no +se creía rico y poderoso, vió de pronto cómo el rostro de la «señora +marquesa» parecía velarse, lo mismo que si se deslizase sobre él la +sombra de una nube invisible. Luego contrajo su boca con expresión +dolorosa y se llevó las manos al rostro, para ocultar sus lágrimas. + +Se levantó de su sillón el oficinista para consolarla. Comprendía el +dolor de ella viendo el traje de luto que llevaba por la muerte de la +madre de su esposo. Además, ¡el triste fin de Pirovani, la fuga de +Canterac, tantos sucesos en tan poco tiempo!... + +--Es muy triste, señora marquesa, lo que le ocurre, pero no por eso +debe usted llorar. + +Y se atrevió á tomarle las manos, oprimiéndoselas dulcemente antes de +apartarlas de sus ojos, húmedos de llanto. + +--No lloro por lo que usted cree--suspiró ella--, lloro por mí misma, +por mi desgracia, que no tiene remedio. Estoy sola en el mundo. Mi +marido no ha vuelto á casa hace dos días... y tal vez no volverá. +¡Quién sabe qué calumnias le han contado!... Me quedaban mis amigos, +mis buenos amigos; el uno ha muerto y el otro anda fugitivo. Sólo +podía contar con usted... ¡y usted se marcha para siempre! + +El oficinista, conmovido por tales palabras, empezó á balbucear: + +--Cuente siempre con mi admiración, señora marquesa... Yo me voy, y en +realidad no me voy... Me tendrá usted en Buenos Aires... + +Evitó seguir hablando, por miedo á las incoherencias en que le hacía +incurrir su emoción. Elena había secado sus lágrimas y le miraba ahora +con interés. + +--Jamás he conseguido hacerme comprender--dijo--. Los hombres son así: +acuden todos al mismo tiempo cuando les gusta una señora y la aturden +con sus asiduidades, quitándose el sitio unos á otros de tal modo, que +la pobre se desorienta y acaba por no saber hacia dónde va su +predilección. Ahora que usted se marcha y le pierdo tal vez para +siempre, me doy cuenta de que los dos pobres amigos que nos +abandonaron se colocaban en primer término con tal violencia, que +consiguieron ocultarme el hombre más interesante para mí. + +Se sintió Moreno de tal modo trastornado por esta revelación, que tomó +entre sus manos la diestra de Elena. + +--¡Oh, marquesa! ¿qué dice usted? + +Ella, después de dejarse acariciar la mano, oprimió con sus dedos una +de las de él, añadiendo con un tono de sinceridad, como si revelase +sus pensamientos más íntimos: + +--Siempre me interesó usted por su modestia: una modestia disimuladora +de grandes condiciones, que usted mismo no sospecha. A mí me gustan +los hombres buenos y sin orgullo. Muchas veces, cuando estaba sola, +entretenía en pensar lo que podría haber hecho un hombre como usted, +viviendo en Europa y trabajando bajo la dirección de una mujer que le +inspirase nobles ambiciones. + +Permaneció Moreno silencioso, mirándola con cierto asombro, como si la +admirase más después de sus últimas palabras. Aquella mujer pensaba +las mismas cosas que á él se le habían ocurrido numerosas veces, pero +sin atreverse á creer en ellas. + +Elena añadió, desalentada: + +-Pero ya es tarde: ¿para qué hablar de eso? Usted tiene una familia. +Yo soy una mujer sin ilusiones ni esperanzas, que se ve sola y pobre, +é ignora cómo terminará su existencia. + +El oficinista seguía pensativo, con las cejas fruncidas, como si +estuviese contemplando interiormente un espectáculo molesto para él. +Veía una casita cerca de Buenos Aires, y en sus habitaciones, pobres y +limpias, una mujer y varios niños. Pero esta visión no tardó en +esfumarse, recobrando Moreno el mismo aire de seguridad autoritaria y +vanidosa con que se había presentado al hacer su visita. + +--Yo también--dijo--pienso ahora más que antes. Anoche no pude dormir, +y por eso me he levantado tarde, sin tiempo para ir á ver qué es lo +que ha pasado en la estancia de Rojas... Y anoche precisamente se me +ocurrió que tal vez será conveniente que yo vaya á Europa para velar +por la hija de Pirovani y administrar sus bienes mejor que si me quedo +en Buenos Aires. ¡Quién sabe si llegaré á aumentar muchísimo esa +fortuna, dedicándome á los negocios! Yo no creo poseer las condiciones +que usted me supone, señora marquesa; pero en fin, soy hombre de +números, hombre de orden, y tal vez podré hacer buenos negocios, lo +mismo que los hacen otros... ¿Cómo no? + +Hubo un largo silencio, y el oficinista, que se mostraba inquieto por +lo que iba á decir, balbuceó al fin tímidamente: + +--Usted podría venir conmigo á Europa... para aconsejarme. Yo, por más +inteligente que usted me crea, sólo puedo ser allá un ignorante. + +Elena hizo un movimiento de sorpresa y luego repelió altivamente la +proposición. + +--No acepto. ¡Qué locura!... ¡Qué fardo iba usted á echarse á cuestas, +amigo Moreno!... Olvida usted además que yo soy una mujer casada, una +señora, y la gente, al vernos juntos, haría las suposiciones más +calumniosas. + +A pesar de tales protestas tomó las dos manos de Moreno entre las +suyas y aproximó su cara á la de él, envolviéndole en el nimbo +perfumado de su carne tentadora, al mismo tiempo que decía con +entusiasmo: + +--¡Qué gran corazón el suyo!... ¿Cómo probarle mi gratitud por su +ofrecimiento? + +Adoptó el oficinista una expresión suplicante para seguir hablando. +¿Qué podía importarles á los dos lo que murmurase la gente?... Además, +en Europa no los conocía nadie. Vivirían en París, la ciudad +maravillosa tantas veces admirada por él en las novelas y que nunca +habría visto de no ocurrir la muerte de Pirovani. Él era quien debía +dar gracias á la marquesa si se dignaba acompañarle y dirigirle. + +--¿Y la familia de usted?--preguntó la Torrebianca con una expresión +austera, desmentida al mismo tiempo por sus miradas. + +El hombre respondió con el cinismo optimista de un rico, convencido +del poder del dinero, que espera arreglar mediante su intervención +todos los conflictos. + +--Mi familia quedará en Buenos Aires, mejor instalada que nunca. Con +plata abundante todo se soluciona y nadie vive descontento... Yo +tendré mucha plata, porque, como es natural, debo recompensarme á mí +mismo por mis trabajos de tutor. Pienso también ganar mucho en los +negocios. + +Ella insistió en su resistencia, aunque cada vez con más flojedad, y +Moreno creyó oportuno conmoverla describiendo las delicias de un París +que no había visto nunca y la otra tenía ya olvidadas de puro +conocidas. + +--Es una locura--dijo Elena, interrumpiéndole--. Me falta valor para +arrostrar un escándalo tan enorme. ¿Qué dirían si nos viesen huir +juntos? + +Después, con una expresión púdica y tímida, añadió: + +--Yo no soy como usted me cree. Los hombres aceptan con asombrosa +facilidad todo lo que les cuentan acerca de las mujeres, y ¡á saber +qué es lo que le habrán dicho á usted de mí!... Reconozco que he sido +poco dichosa en mi matrimonio. Mi marido es bueno, aunque nunca ha +sabido comprenderme. ¡Pero de eso á huir con otro hombre, dando un +escándalo!... + +Apeló el oficinista á todas las frases almacenadas en su memoria, como +residuo de sus lecturas. ¿Qué importaba el matrimonio, ni tampoco lo +que pudiera decir la gente?... Ella tenía derecho á conocer el +verdadero amor, tomándolo allí donde lo encontrase. Tenía igualmente +derecho á «vivir su vida» al lado de un hombre que supiese +embellecérsela con arreglo á sus altos merecimientos. + +Así fué soltando trozos de sus lecturas novelescas, y aunque la +marquesa parecía tan enterada como él de tales argumentos, acabó por +conmoverse y ablandarse bajo su elocuencia amorosa. + +Era que la Torrebianca consideraba en su interior que ya había +prolongado bastante el simulacro de su resistencia y creía llegado el +momento de ceder, para que Moreno hablase de cosas más inmediatas y +urgentes. Como si no supiera lo que hacía, puso sus manos sobre los +hombros de él y le habló de muy cerca, con voz tenue, al mismo tiempo +que miraba á lo alto, como sumida en sus recuerdos. + +--¡Oh, París! Usted lo conoce por los libros, pero no sabe +verdaderamente lo que es aquella vida. Nos espera allá una existencia +muy dulce. + +Consideró el oficinista tales palabras como una aceptación, creyéndose +autorizado después de ellas para abrazarla... + +--¿Sí que acepta usted?... ¡Oh! ¡Gracias! ¡gracias! + +Pero Elena le repelió para que no pasase más adelante en sus caricias, +y con una gravedad de mujer que sabe plantear los negocios, continuó +hablando: + +--Si llegase á decir «acepto», sería con la condición de que nos +marchásemos hoy mismo. De no ser así, podría arrepentirme... Además, +¿por qué seguir más tiempo en este rincón odioso? Todos son enemigos +míos. Hasta mi marido me abandona... No sé qué es de él. + +Moreno contestó con movimientos de afirmación. Debían aprovechar el +tren de aquella misma tarde. Si esperaban al próximo, era posible que +en el transcurso de dos días ocurriesen nuevos incidentes. El pobre +empleado creía de buena fe que la marquesa era capaz de arrepentirse +de su resolución, y consideraba necesario aprovechar este momento +favorable. + +Elena fué haciendo preguntas, cada una de las cuales vino á ser como +un artículo del contrato verbal que establecía con él, antes de +seguirlo. Explicó Moreno todo lo que Pirovani le había confiado al +darle sus papeles y las instrucciones que añadió de palabra. Su +fortuna era sólida. Antes del duelo le había entregado igualmente todo +el dinero que tenía en su alojamiento. El oficinista podía costear el +viaje y la instalación de ella por mucho tiempo en un lujoso hotel de +Buenos Aires. + +--Una vez en la capital--continuó--cobraré todos los depósitos que hay +allá á nombre de Pirovani y haré lo necesario para que el gobierno +pague igualmente lo que le debe por sus trabajos... Conozco á muchas +personas importantes que me ayudarán... Va usted á ver que, aunque +algunos me tienen por zonzo, sé darme bien la vuelta en esto de la +plata... Y apenas deje arreglados los negocios, nos embarcaremos para +Europa. + +Otra vez, enardecido por su propias palabras y seguro de la aceptación +de Elena, se atrevió á poner las manos sobre su cuerpo, pero se vió +repelido. + +--No--dijo ella severamente, á la vez que entornaba los ojos con +malicia--. Le advierto que mientras no hayamos llegado á París sólo +seré para usted una compañera de viaje. Los hombres se muestran +ingratos si logran su deseo desde el primer momento; abusan de la +bondad de la mujer y olvidan luego sus compromisos. + +Sonrió con una expresión prometedora, y dijo en voz queda, entornando +sus párpados: + +--Pero así que lleguemos á París... + +Sintióse conmovido Moreno por el gesto con que acompañaba Elena tales +palabras. + +«¡Oh, París!...» Esta exclamación mental del oficinista resucitó en su +imaginación todos los episodios de la vida alegre que llevan los +extranjeros en la gran ciudad, según él había leído en las novelas. + +Vió un elegante restorán nocturno, como se imaginaba que eran los +restoranes de Montmartre y como los había admirado directamente muchas +veces en las historias cinematográficas. Creyó escuchar la música +sacudida y saltarina de un _jazz-band_. Siguió con sus ojos la +rotación de las parejas que bailaban en un gran rectángulo rodeado de +brillantes mesitas. + +Después entraba la marquesa vestida con llamativo lujo y apoyada en +el brazo de él mismo, que iba de frac, con una perla enorme en la +pechera. El encargado del establecimiento le saludaba familiar y +respetuoso, como á un parroquiano conocidísimo; las mujeres admiraban +de lejos las joyas de Elena; un _groom_ diminuto como un gnomo se +llevaba la rica capa de pieles de la señora, que esparcía un perfume +de jardín de ensueño. Él examinaba la lista de vinos, pidiendo un +champaña tan caro, que su nombre provocaba una reverencia admirativa +del encargado de la bodega. + +Se desvaneció la visión, encontrándose Moreno otra vez en la antigua +casa de Pirovani, ante aquella mujer que tanto había deseado con el +fervor que inspira lo que parece imposible de conseguir, y que le +miraba en estos momentos con ojos devoradores. + +--¡Oh, París!--dijo--. ¡Cómo deseo verme allá con usted... Elena! +Porque usted me permite que la llame ahora simplemente Elena... ¿no? + + * * * * * + + + + +#XVIII# + + +Para Watson empezaron á sucederse los hechos con la rapidez +vertiginosa y la falta de lógica de los episodios de una pesadilla que +se desarrollan más allá del tiempo y del espacio. + +Oyó tiros; luego pasaron ante sus ojos varios jinetes á todo galope, +mientras otros, deteniéndose, hacían fuego contra los dos andinos. En +vano Piola gritaba levantando sus brazos: + +--¡Hermanos, no nos baleen, que somos gentes de paz y nos +entregamos!... + +Los que llegaban no querían oir y seguían disparando sus rifles á +pesar de las órdenes de Robledo. + +Cayó herido el camarada de Piola, y éste juzgó oportuno echarse al +suelo, buscando refugio detrás de su caballo. + +Cuando todo el grupo de hombres de la Presa acabó de entrar en la +explanada del rancho, Watson no prestó atención á las exclamaciones +del español, asombrado de encontrarle allí. Tampoco se fijó en los +saludos del comisario. Los dos le olvidaron también para ir en busca +de Piola, colocándole sus revólveres en el pecho mientras le +preguntaban dónde estaba Celinda. Algunos individuos de la expedición +desmontaron para examinar al hombre recién herido y también al otro +cordillerano derribado por don Carlos. + +Lo que atrajo la atención del joven fué la presencia de su propio +caballo, sobre el cual se erguía con aire de importancia el pequeño +Cachafaz, señalando con un dedo acusador á los tres vencidos. + +-Estos gauchos malos son los que se llevaron á mi patroncita. Yo los +vide... + +Pero le fué imposible continuar, pues se sintió agarrado por el talle +y descendido violentamente de su dignidad ecuestre, quedando con los +pies en el suelo. + +Ricardo había hecho esto valiéndose de su brazo sano y sofocando el +dolor que le causaban en el hombro herido tales movimientos. Su +caballo pareció reconocerlo al quedar él sobre la silla, y apenas le +hubo picado con sus espuelas, salió á todo galope en la misma +dirección seguida por Rojas. + +Llevaba varios minutos el estanciero de perseguir á Manos Duras y no +perdía la esperanza de alcanzarlo. Era difícil poder galopar de un +modo continuo en aquellas pendientes arenosas. Además, el caballo del +gaucho llevaba á dos personas, y éste tenía necesidad de conservar +sujeta á Celinda, al mismo tiempo que excitaba la marcha de su +cabalgadura. Rojas podía dedicarse con mayor ligereza á la +persecución, teniendo además libres sus dos brazos. + +Durante esta fuga el bandido volvió repetidas veces su cabeza y el +brazo derecho armado con un revólver. Dos balas pasaron silbando cerca +de don Carlos. Éste contestó á los disparos con otros, pero después se +contuvo. No le quedaban mas que tres cápsulas. En la mañana, al salir +de su estancia para ir simplemente á la Presa, se había ceñido el +cinturón del revólver, sin poner cartuchos de repuesto en los agujeros +de la canana. Sólo podía contar ahora con estos tres tiros y con el +cuchillo que llevaba al cinto para las necesidades del campo. Además +tenía miedo de herir á su hija. + +Como el gaucho iba mejor provisto de armas, siguió disparando tiros +durante su fuga, con gran prodigalidad. + +Sintió el estanciero una nueva indignación al darse cuenta de lo que +intentaba Manos Duras contra él. + +--¡Grandísimo bandido! ¡Ahora tira á matarme mi flete! + +Y el centauro criollo, diciéndose esto, mostró tanta cólera como al +ver en peligro á su hija. + +A los pocos momentos, Rojas, que parecía soldarse á los caballos que +montaba, hasta formar un solo cuerpo con ellos, adivinó bajo sus +piernas un estremecimiento de muerte. Sacó ágilmente sus pies de los +estribos y se echó al suelo, al mismo tiempo que rodaba la pobre +bestia, arrojando por el pecho un caño de sangre igual al chorro +purpúreo de un tonel de vino que se desfonda. + +Se vió el estanciero á pie, mientras el otro continuaba huyendo con su +hija sobre el arzón. Toda su voluntad la concentró en la mano que +sostenía el revólver, apuntando éste contra el enemigo fugitivo. +Necesitaba matar su caballo. + +Rojas, que no temía la lucha con las fieras ni con los hombres y pocas +veces había conocido el miedo, tembló de emoción... ¡Dar muerte á un +caballo! Era un excelente tirador, y sin embargo, hizo un disparo y +después otro, sin que la cabalgadura del gaucho cesase en su galope. +Iba ya á disparar su última cápsula, cuando el «flete» de Manos Duras +titubeó, marchando con más lentitud, hasta que por fin dió una +voltereta mortal, levantando una nube de arena con su agónico +pataleo. + +Corrió Rojas, pero antes de llegar al sitio de la caída, vió cómo el +gaucho se incorporaba, sacando un segundo revólver del cinto, sin +dejar de oprimir con el otro brazo á Celinda. Así esperó, con aire +amenazante, que se aproximase su perseguidor. + +Pudo don Carlos avanzar todavía algunos pasos, pero Manos Duras +disparó contra él, pasando el proyectil tan cerca de su rostro, que +por un momento se creyó herido. Entonces Rojas se dejó caer para +presentar menos blanco, y fué arrastrándose, con el revólver en la +diestra. El gaucho no podía adivinar que sólo le quedaba un tiro, y +creyendo que su intención era aproximarse cautelosamente para que +resultasen más seguros sus disparos, siguió haciendo fuego. Además se +servía de Celinda como de un escudo, colocándola ante su pecho. Pero +los retorcimientos de la joven al pretender librarse de este brazo +robusto que la mantenía prisionera hicieron desviar muchas veces su +revólver. + +--¡Si dispara un tiro más, viejo, mato á su hija! + +Esta amenaza, unida á la consideración de su impotencia, hizo que don +Carlos se deslizase lentamente sobre la arena, sin atreverse á hacer +fuego. + +Manos Duras pareció inquietarse de pronto por un nuevo peligro que +presentía cerca de él, y miró ávidamente á un lado y á otro. Pero el +miedo al enemigo más inmediato, que era el estanciero, hizo que no +pensase mas que en éste, continuando sus disparos. + +El otro enemigo invisible era Watson, que al escuchar los tiros había +echado pie á tierra para aproximarse al lugar de la lucha, marchando +encorvado entre las ásperas plantas que surgían del suelo arenoso. + +Por un momento tuvo la intención de atacar á Manos Duras con su +revólver, pero temió herir á Celinda, que continuaba forcejeando para +librarse de su opresor. Luego fué hasta su cabalgadura, desatando de +la silla el lazo regalado por la hija de Rojas. Llevándolo en su +diestra dió un rodeo á través de los matorrales, hasta venir á +colocarse detrás del gaucho. + +Esta corta marcha le produjo intensos dolores. Varias veces las ramas +espinosas se engancharon en su hombro herido. Además, la duda le hizo +temblar interiormente. ¿Sabría valerse de esta arma primitiva?... + +Recordaba las risas de Flor de Río Negro comentando su torpeza; pero +al evocar igualmente los alegres paseos con ella y verla ahora en tan +angustioso peligro, sintió renacer su dura voluntad. Las enseñanzas +recibidas en su juventud, el espíritu metódico y práctico de su raza, +le reanimaron. «Lo que una persona hace, otra puede hacerlo también.» +Y recomendándose á las potencias misteriosas é imponderables que rigen +nuestra existencia y á veces nos protegen con inexplicable +predilección, envió el lazo por el aire, casi sin mirar, confiándose á +la suerte y á su instinto. Luego tiró de él, metiéndose matorrales +adentro, con un esfuerzo alegre y extraordinario al adivinar por la +resistencia de la cuerda que el lazo había hecho presa. Fué tan +bárbaro su gozo, que tiró con ambas manos, lanzando rugidos de dolor +por el desgarramiento que sentía en su hombro herido. + +El lazo había aprisionado, efectivamente, el grupo que formaban Manos +Duras y Celinda, arrollándose en torno á sus cuerpos. Luego los dos +cayeron de espaldas bajo el rudo tirón. + +Cesó el gaucho de retener á Celinda para valerse de las dos manos, y +estando todavía en el suelo extrajo su cuchillo del cinto, partiendo +la cuerda que le sujetaba. Watson, que había adivinado esta intención, +corrió hacia Manos Duras, dándole varios golpes en la cabeza y en el +rostro con la culata de su revólver. Pero Rojas llegó también en unos +cuantos saltos junto al grupo derribado. + +--¡Déjamelo, gringo!--ordenó con voz entrecortada--. A éste nadie debe +matarlo mas que yo... ¡Me corresponde! + +Hizo retroceder con un empellón á Watson, y éste sólo se preocupó de +Celinda, levantándola del suelo y llevándosela al otro lado de los +matorrales más próximos. La joven, aturdida aún por su caída, se pasó +las manos por los ojos, sin reconocer al norteamericano. Tenía varias +desolladuras en los brazos y en el rostro que manaban sangre. Mientras +tanto, don Carlos casi ayudaba á incorporarse á Manos Duras. + +--¡Levántate, hijo de... para que no digas que te mato sin defensa! +Saca tu facón y pelea. + +El cuchillo lo tenía ya en la mano el gaucho, pero Rojas no lo había +visto, turbado por el goce feroz de encontrar finalmente á ese hombre +al alcance de su diestra. + +Apenas el bandido estuvo de pie, le tiró á traición una cuchillada al +vientre, pero aturdido aún por los golpes que le había dado Watson, su +ataque fué lento, lo que permitió al estanciero pararla con un revés +de su mano izquierda. Él, por su parte, le asestó un golpe en el +pecho, luego otro, y menudeó sus cuchilladas con tal celeridad, que +hizo derrumbarse á Manos Duras arrojando sangre por numerosos +desgarrones de su cuerpo. + +--¡Ya está muerto el puma! + +Esto lo gritó don Carlos agitando sobre su cabeza el arma enrojecida, +mientras el bandolero daba vueltas junto á sus pies, apoyándose en un +costado y en otro, entre ronquidos de agonizante. + +Watson había ido llevándose á Celinda más lejos, para que no +presenciase esta lucha, pero al mismo tiempo procuraba no perder de +vista al estanciero, por si le era necesario su auxilio. + +Al juntarse los dos hombres, condujeron á la joven hasta el lugar +donde el ingeniero había dejado su caballo. No querían que Celinda +viese al agonizante. Ella, conmovida por tantas emociones, los miraba +con unas pupilas dilatadas é inciertas, como si no los reconociese. Al +fin acabó por llorar, abrazándose á su padre. Luego, olvidando los +prejuicios de los días normales, abrazó también á Watson y empezó á +besarlo. + +El mocetón, aturdido por estas caricias y asustado por las heridas +superficiales que notaba en el rostro de la joven, preguntó con +ansiedad: + +--¿Le he hecho daño, miss Rojas?... ¿No es cierto que he tirado el +lazo menos mal que otras veces?... + +Los dos le ayudaron á montar, y marcharon junto á su caballo con +dirección al rancho de la India Muerta. + +Robledo y el comisario salieron á su encuentro, mostrando gran alegría +al reconocer á Celinda. Frente á las ruinas estaban los otros hombres +de la expedición. Después de curar á su modo á los dos cordilleranos +heridos, los vigilaban, así como á Piola, hablando de conducirlos al +día siguiente á la cárcel de la capital del territorio. + +Viéndose entre amigos que celebraban con gozosas demostraciones su +liberación, Celinda volvió á recobrar su carácter ligero y animoso. +Procuró ocultar su rostro para que Watson no viese más tiempo las +desolladuras que lo desfiguraban; pero cuando de tarde en tarde volvía +sus ojos á él, éstos tenían una expresión acariciante. + +--¿Le he hecho daño, miss Rojas?--dijo otra vez el joven con voz +suplicante, como si su emoción no le permitiera en aquellos momentos +preguntar otra cosa--. ¿Verdad que no he tirado el lazo muy mal?... + +Ella, después de mirar á un lado y á otro para convencerse de que su +padre estaba lejos, dijo en voz baja, imitando el acento del +norteamericano: + +--¡Gringo chapetón! ¡grandísimo torpe!... Si que me has hecho daño, y +el lazo lo tiras rematadamente mal... Pero de todos modos me +enganchaste con él, y como yo juré que sólo así conseguirías tenerme +otra vez... aquí me tienes. + +Y avanzó los labios cual si pretendiese acariciarle desde lejos con su +sonrosado redondel, siendo este gesto una promesa de lo que haría +seguramente luego, cuando se viesen solos. + +Entró la expedición en la Presa al anochecer, después de haber +descansado en la estancia de Rojas, donde esperaba Sebastiana. Ésta, +al ver libre á su patroncita, prorrumpió en exclamaciones de gozo, que +se convirtieron poco después en frases de indignación por las lesiones +que Celinda tenía en su cara. El nombre de la marquesa se le escapó á +la mestiza en el curso de una furibunda palabrería, á pesar de las +recomendaciones de prudencia hechas en voz baja por Robledo. Al fin +acabó relatando á Rojas todo lo que sabía de la entrevista de la +«señorona» con Manos Duras y lo que sospechaba ella que habían +convenido los dos. + +Sebastiana quiso quedarse en la estancia, al lado de Celinda, sin +creer necesario para ello el permiso del patrón. + +El mismo don Carlos había rogado á Watson que se quedase también hasta +el día siguiente, en que volvería él. + +--Tengo que hacer una cosita urgente en la Presa. Deseo decir unas +palabritas á cierta persona. + +La voz meliflua del criollo, así como su acento dulzón, eran para +meter espanto á cualquiera. Robledo intentó disuadirle de este viaje, +adivinando sus intenciones. Con él se mostró Rojas más explícito. + +--Déjeme, don Manuel; necesito ver á esa ¡mala... tal! que ha querido +perjudicar á mi niña. Me contentaré con levantarle las polleras y +darle cincuenta golpes con este rebenque, así... así. + +Y movía el látigo corto con su terrible tira de cuero. + +Hubo de aceptar al fin el español que le acompañase hasta el pueblo, +convencido de lo inútil que era oponerse á sus propósitos. Aún +perduraba en Rojas la furia homicida de su combate á muerte con el +gaucho, y Robledo esperaba abonanzarle cuando hubiesen transcurrido +unas horas. + +Al entrar en la calle central vieron los expedicionarios aglomerados á +casi todos los habitantes de la Presa. Los jinetes delanteros iban +dando noticias al paso, y éstas se transmitían, de grupo á grupo, +rápidamente. Todos celebraron la muerte de Manos Duras, como si con +ella se viese libre el pueblo de una gran calamidad. Los más débiles +lamentaban que el comisario hubiese guardado en un rancho cerca de la +población á los tres prisioneros para enviarlos al día siguiente á la +cárcel del territorio. La muchedumbre, con esa ferocidad colectiva que +surge en las primeras horas de una emancipación largamente esperada, +quería destrozarlos, para vengarse de los miedos que la había hecho +sufrir el gancho ya difunto. + +La última noticia que hizo circular la locuacidad de los jinetes +delanteros sirvió para que esta indignación común encontrase dónde +satisfacerse. Las revelaciones de Sebastiana fueron conocidas en un +momento por todos. Era aquella «señorona» la que de acuerdo con Manos +Duras había organizado una venganza terrible; una venganza semejante á +otras que ellos habían oído contar á los lectores de novelas ó visto +por sus ojos en las historias cinematográficas. La _gringa_ rubia +quería matar á la pobre niña de la estancia, hija del país, tal vez +por envidia, tal vez por otro motivo. + +Robledo, que pasaba á caballo entre los grupos, adivinó por algunas +palabras sueltas la cólera que empezaba á conmoverlos. Precisamente en +aquellos momentos la expedición iba desfilando ante la antigua casa de +Pirovani. Las mujeres eran las que se mostraban más furiosas y +lanzaron los primeros gritos agresivos mirando las ventanas del +edificio. + +--¡Muera la Cara Pintada! ¡Muera la gran...! + +Y soltaba redonda la mayor de las injurias femeniles. Presintiendo lo +que iba á ocurrir, torció Robledo su marcha, avanzando hacia la casa y +colocando su caballo ante los últimos peldados de la escalinata de +madera. Pero no consiguió verse obedecido ni aún por los hombres más +adictos á él, que le habían acompañado en la expedición. + +Desoyendo sus consejos y sus órdenes, mujeres y chiquillos empezaron á +pasar por debajo de la panza de su caballo ó á deslizarse por sus +flancos... Y detrás de estos primeros asaltantes, los hombres fueron +invadiendo la entrada de la casa, excusándose con un gesto y un leve +saludo al pasar ante el ingeniero. + +El asalto fué rapidísimo, abatiéndose los obstáculos con esa facilidad +que parece centuplicar la fuerza de los ataques populares en días de +revolución triunfadora. La puerta cayó rota, y toda la ola humana se +revolvió un momento en su quicio, penetrando después á borbotones en +el interior de la casa. Saltaron rotos los vidrios de las ventanas, y +poco después empezaron á salir por ellas, como proyectiles, los +muebles, las ropas y toda clase de objetos. En vano algunos, más +prudentes y serenos, protestaban del absurdo destrozo. + +--¡Pero si eso no es de ella!... ¡Si todo pertenecía á don Enrique el +italiano! + +La multitud se mostraba sorda; quería que fuese todo propiedad de la +«señorona», para de esta manera satisfacer su cólera sin escrúpulos. Y +continuaba dando gritos, en los que se repetía la palabra infamante. + +De pronto, Robledo, que braceaba sobre su caballo dando órdenes +inútiles, consiguió hacerse oir. Los asaltantes parecían cansados. +Además, la decepción de no encontrar á la hembra odiada había +disminuido su actividad destructora. Pero la verdadera causa del +relativo silencio que permitió á Robledo restablecer su influencia fué +la llegada de un viejo trabajador español, retirado de las obras del +canal para dedicarse á llevar á las viviendas agua del río en un carro +del que tiraba un mísero caballejo. + +Este hombre logró que le escuchasen con más rapidez que el ingeniero. +Los asaltantes bajaron poco á poco de la casa para oírle de más cerca. + +--¿Qué hacen ahí?--gritaba--. ¡Se ha ido!... Yo la he visto en un +coche con el señor Moreno, el del gobierno. Van á la estación á tomar +el tren de Buenos Aires. + +Inmediatamente se ofrecieron varios jinetes de buena voluntad para +alcanzarla en su fuga. Llevaba mucha delantera, pero tal vez á mata +caballo podrían detenerla en Fuerte Sarmiento. + +Otros ponían en duda el éxito de tal persecución. Sólo quedaba una +hora escasa para la llegada del tren, y como éste partía de la +próxima estación del Neuquen, nunca llegaba con retraso. + +Las mujeres, por ser las más furiosas, aconsejaban á los jinetes que +intentasen de todos modos la aventura, para traer á la «señorona» +arrastrándola del pelo. Otros varones, sesudos y de luminosas ideas, +proponían, con el mismo piadoso deseo, colocarse simplemente al lado +de la vía, cuando pasase el tren cerca de la Presa, y hacer una +descarga cerrada sobre el coche que llevase á la grandísima... tal. Y +mostraban asombro cuando Robledo intentaba hacerles comprender que en +el mismo coche podían ir otros viajeros y además resultaba imposible +adivinar su vagón entre los muchos que componen un tren. + +Cuando todas estas gentes, roncas de gritar y convencidas de que les +era imposible dar alcance á la «señorona», quedaron en silencio, el +ingeniero consiguió hacerse oir. + +--Dejadla que se vaya. Es Gualiche que nos abandona, después de +haberlo perturbado todo... Lo que hay que desear es que ese demonio no +vuelva nunca. ¡Ojalá se hubiese marchado antes!... + +Al fin, cerrada ya la noche, las gentes se fueron apaciguando. Era la +hora de la cena, y los más exaltados prefirieron seguir sus +conversaciones en la mesa familiar ó en el almacén del Gallego. + +Rojas se mostraba sombrío, como si hubiese olvidado todos los sucesos +de aquel día para no ver mas que la fuga de Elena. + +--Crea usted que lo siento, don Manuel. Mi gusto hubiese sido +remangarle las polleras, para con este rebenque... + +Y haciendo con una mano el mismo ademán que si levantase las faldas de +Elena, iba explicando todo lo que su venganza se hubiese complacido en +realizar. + +A partir de este día, la existencia resultó angustiosa ó monótona en +aquel pueblo, donde no quedaba otro personaje importante que Robledo. +Los obreros empezaron á desbandarse al ver suspendida la continuación +de las obras. Pasaban el tiempo los grupos inactivos hablando de la +posibilidad de que se reanudasen los trabajos en la semana próxima por +disposición del gobierno; pero la orden no llegaba. Allá en Buenos +Aires estudiaban el asunto con toda calma, y los peones, perdida la +paciencia, echábanse al hombro el saco de ropa para huir á pie ó en +ferrocarril de un lugar donde ya no entraba dinero y cada vez era más +general la pobreza. + +El almacén había descendido á boliche y tenía un aspecto fúnebre. Sólo +algunos parroquianos viejos, de solvencia probada, venían á beber de +pie ante el mostrador. Don Antonio el Gallego había cortado +violentamente el crédito á la mayor parte de los concurrentes, y para +apoyar su voluntad de no dar nada al fiado, tenía un revólver en cada +cajón del mostrador y el hermoso rifle americano debajo de su asiento. +Su público, cuando estaba falto de dinero, merecía todas estas +precauciones. + +--Usted debe ir á Buenos Aires, don Manuel--decía á Robledo con firme +optimismo--. Usted es el único á quien harán caso allá. + +El ingeniero se mostraba triste y desalentado, como todo lo que le +rodeaba. Lo único que conseguía hacerle sonreir con una expresión +melancólica era el nuevo aspecto de Watson su socio. Éste parecía +alegre, como si nada le importase la suerte de sus canales. Ahora sólo +le interesaba la ganadería, pasando los días enteros en la estancia de +Rojas. + +¡Qué podía importarle la paralización momentánea de las obras!... Era +joven y tenía muchos años por delante. Lo que deseaba estudiar era la +vida de una estancia, pero teniendo por maestro á Flor de Río Negro, +que le acompañaba á caballo á través de los campos desde la salida del +sol hasta el ocaso. + +Un fúnebre descubrimiento aumentó el mal humor del español, poco +después de la fuga de Elena. + +González le hizo ver un sombrero que uno de sus parroquianos había +encontrado junto al río, lejos del campamento. El ingeniero lo +reconoció inmediatamente. Era el que llevaba Torrebianca. + +Estaba convencido, desde mucho antes, que su compañero no figuraba ya +entre los vivos. Con frecuencia, durante la noche, cuando las +dificultades financieras de sus obras le hacían permanecer insomne, +reconstituía por deducciones lo que el marido de Elena había hecho al +abandonar su casa, poco antes del amanecer. Indudablemente su cuerpo +estaba en el fondo del río. + +Otro día, el dueño del boliche vino á contarle el descubrimiento hecho +por unos españoles que, al verse faltos de trabajo, se dedicaban á la +pesca. Dos leguas más abajo del pueblo habían pasado á una isla +fangosa rodeada de cañaverales, con la esperanza de apoderarse de +algunas truchas procedentes del lejano lago de Nahuel Huapi. Entre las +cañas de la orilla habían visto dos objetos largos y negros que se +balanceaban mecidos por la corriente: las piernas de Torrebianca. + +Robledo no había tenido valor para ver el cadáver. Después de un mes +de permanencia en el río, era una masa gelatinosa que parecía vibrar +por el rebullicio de la fauna surgida de sus carnes. Fué su +compatriota González quien, abandonando el mostrador del almacén, se +encargó de todo lo necesario para dar sepultura á estos restos. + +--Usted lo que debe hacer es irse á Buenos Aires--repetía el +almacenero--. Don Ricardo y yo le sustituiremos aquí. En la capital +trabajará usted por nosotros más que si se queda en la Presa. + +Al fin Robledo reconoció la pertinencia de estos consejos, marchándose +á Buenos Aires. Varios meses anduvo por los ministerios, solicitando +que se reanudasen las obras y luchando con las rutinas técnicas y +administrativas. + +También tuvo que esforzarse por mantener su crédito en los Bancos. Los +mismos que protegían antes su empresa dudaban ahora francamente del +éxito, resistiéndose á proporcionarle más dinero para su continuación. +Un ambiente de escepticismo y descrédito iba esparciéndose en torno á +todo lo que era de la Presa. + +Llegó el invierno sin que Robledo hubiese podido salir de Buenos +Aires. Algunas veces, con repentino optimismo, esperaba conseguir al +día siguiente la realización de sus deseos. Pero al otro día le +contestaban: «Vuelva usted mañana»; y este «mañana» iba convirtiéndose +en una palabra fatídica, símbolo de algo vago que nunca llegaría á ser +realidad. + +Los periódicos le anunciaron una noche la inquietud de las poblaciones +ribereñas del río Negro. Los afluentes empezaban á aumentar su caudal +con una prodigalidad inquietante. Llegaba la crecida que él venía +anunciando desde meses antes en los ministerios para conseguir que se +continuasen las obras si aún era tiempo. + +Recibió luego un telegrama de los mismos que le habían aconsejado la +marcha á Buenos Aires. Le pedían que volviese, como si su presencia, +siendo milagrosa, pudiera sujetar las fuerzas naturales. + +Entró en la Presa con un frío glacial. Volvió á enfundarse en un gabán +de chófer con los pelos afuera que había usado siempre en los días +rudos del invierno. + +La población estaba casi desierta. Las casas de madera, que eran las +más fuertes, tenían cerradas puertas y ventanas. Las construcciones de +adobes estaban con los techos rotos y el huracán había arrancado +igualmente las maderas de sus orificios de ventilación. No se veía á +nadie en las calles. Sólo quedaban los hombres que ya eran habitantes +del país antes de que empezasen las obras. Parecía que durante los +cuatro meses de su ausencia hubiesen transcurrido diez años. + +Sufrió el tormento de largas y angustiosas inquietudes al permanecer +días enteros en la orilla del río, viendo con una indignación +impotente cómo aumentaba el peligro. Las aguas eran cada vez más altas +y tumultuosas, arrastrando en su corriente troncos de árboles que +venían tal vez de las vertientes de los Andes, ó haciendo rodar +invisibles, por el fondo de su lecho, rocas enormes. + +No le preocupaba el peligro de una inundación. Era la suerte de las +obras incompletas, y no la seguridad de las personas, lo que le hacía +vivir en perpetua angustia. Examinaba todas las mañanas, con la +atención de un médico que ausculta á un enfermo, aquel dique que debía +obstruir el río de orilla á orilla y estaba sin terminar, primeramente +por la distracción amorosa de sus constructores y después por su +rivalidad mortal. + +El brazo más largo del dique había quedado incompleto á unos cuantos +metros del otro brazo que venía á su encuentro desde la orilla +opuesta. Las aguas, cada vez más altas, cubrían estos dos muros, +marcando su oculta existencia con remolinos y espumarajos. + +Como todos los que viven en incesante peligro, Robledo empezó á +sentirse supersticioso, recomendándose en su interior á varias +divinidades confusas y omnipotentes que podían realizar un milagro. + +«Si conseguimos pasar el invierno--pensaba--sin que esto se rompa, +¡qué felicidad!» + +Pero una mañana, cual si fuese una construcción de arena igual á la +que levantan los niños y demuelen á su capricho, las aguas se llevaron +ante sus ojos un extremo del dique sin concluir; luego lo partieron +como algo tierno y dúctil, y finalmente las dos murallas subfluviales, +en las que se habían empleado cientos de hombres y miles de toneladas +de materia dura y en apariencia inconmovible, rodaron corriente abajo, +dejando fragmentos encallados en las orillas y las islas. Entonces +Robledo lloró. + +--Cuatro años de trabajo, ¡y el agua lo disuelve todo, como si fuese +azúcar!... Cuatro años de labor perdida... ¡y habrá que empezar otra +vez! + +Su compatriota el dueño del boliche se consideraba tan arruinado como +él. En su establecimiento, el cajón del mostrador estaba vacío. Además +podía decir adiós á la esperanza de convertir sus arenosos campos en +ricas «chacras» de riego. Estaba pobre; más pobre que cuando llegó á +establecerse en esta tierra maldita. + +Pero su fe en Robledo y la necesidad de consolarle hicieron que se +mostrase optimista. + +--Todo se arreglará, don Manuel--repitió varias voces, pero sin +convicción. + +Don Manuel, viendo cómo las aguas insistían en su obra destructora, +pasó de la tristeza á la cólera. Sus ojos ya no miraban al río. Tenían +la vaga expresión del que ha puesto su pensamiento muy lejos y ve lo +que no pueden ver los demás. + +Recordó á Canterac y á Pirovani, tan intensamente como si los hubiese +encontrado el día anterior. Vió después un rostro de mujer sonriendo +con expresión maligna. A través del tiempo y la distancia hacía sentir +aún la influencia de su paso por este rincón de la tierra. Ella era +en realidad la que destruía las obras. + +El español cerró los puños. Se acordó del estanciero Rojas y lo que +éste se proponía hacer con su rebenque para castigar las maldades de +aquella hembra. Él hubiese hecho algo peor en el presente momento. + +«Gualicho rubio--pensó--, demonio perturbador de los hombres y de las +cosas... ¡en qué mala hora te traje aquí!» + + * * * * * + + + + +#XIX# + + +--Han transcurrido doce años desde la última vez que estuve en +París... ¡Ay! Reconozco que mi aspecto ha cambiado mucho. + +Y Robledo, al decir esto, volvió á verse tal como se contemplaba todas +las mañanas en el espejo, con ojos de conmiseración, mientras procedía +á su limpieza matinal. + +Era todavía vigoroso y gozaba de excelente salud; pero la vejez había +empezado á marcar en él sus devastaciones. La cúspide de su cráneo +estaba completamente despoblada. En cambio había suprimido su bigote, +rasurándolo por el motivo de tener con más abundancia las canas que +los pelos obscuros. Esta transformación le había dado, según él, +cierto aspecto de clérigo ó de actor, pero al mismo tiempo esparcía +por su rostro cierta frescura juvenil. + +Ocupaba un sillón en el _hall_ de un hotel elegante de París, cerca +del Arco de Triunfo. + +Frente á él estaba un matrimonio joven: Watson y Celinda. El paso de +los años no había hecho mas que afirmar los rasgos fisonómicos de +Ricardo, dando mayor estabilidad á su hermosura de atleta tranquilo. +La antigua Flor de Río Negro tenía ahora una belleza estival de trato +sazonado y dulce. Conservaba su esbeltez gimnástica de efebo, pero la +maternidad había amplificado majestuosamente sus formas. + +Ya no llevaba su cabellera cortada como una melena de pajecillo, ni se +permitía en público los saltos y las travesuras infantiles de aquella +amazona patagónica admirada por los inmigrantes. Debía mostrar la +seriedad de una mamá. En torno á la mesita del _hall_ se movía un niño +de nueve años, voluntarioso y algo desobediente, que buscaba la +protección de Robledo--por otro nombre «tío Manuel»--cuando le reñían +sus padres. En un piso del «Palace» dos _nurses_ inglesas vigilaban +los juegos de otros tres hijos de menos edad. + +Formaban todos en conjunto la conocida familia de la América del Sur +que viene á pasar varios meses en Europa, como una tribu rica y +alegre, trasladando la casa entera de un lado á otro del Océano, sin +olvidar á los criados. Ahora la familia estaba en sus comienzos, por +ser los padres todavía jóvenes, y se limitaba á ocupar cuatro +camarotes en los buques y cinco cuartos con salón común en los +hoteles. Diez años más de vida y de prosperidad en los negocios, y la +caravana familiar, al hacer otro viaje á Europa, arrendaría todo un +costado del paquebote y un piso entero en los «Palaces». + +--¡Las cosas que han ocurrido desde la última vez que estuve aquí!... + +Se ensombreció el rostro de Robledo al recordar éste sus luchas +durante dos años para conseguir que se reanudasen las obras en el río +Negro. + +Había conocido las angustias que proporcionan las deudas crecientes y +las reclamaciones de acreedores que no pueden satisfacerse. + +Casi todos los habitantes de la Presa escaparon al destruir el río las +obras. Los raros viajeros que visitaban el país venían á admirar esta +población en ruinas, semejante á las ciudades históricas y muertas +del mundo antiguo, en una tierra falta de recuerdos. + +A fin el gobierno había reanudado los trabajos. El río era vencido +poco á poco, aceptando el obstáculo del dique y los canales de Robledo +y Watson se empapaban con las primeras aguas, dejando correr por su +lecho fangoso el riego vivificante. + +Después de esto sólo habían necesitado los dos socios que +transcurriese el tiempo. El milagro del agua realizaba un sinnúmero de +milagros secundarios. Acudían á la muerta población hombres de todos +los países, deseosos de roturar un suelo que podía después ser suyo. +Una costra de verde tierno y luminoso iba cubriendo los campos antes +polvorientos. Los matorrales secos y punzantes cedían el sitio á los +árboles jóvenes. Nutridos por la savia de una tierra dormida durante +miles de años, y refrescados incesantemente por el agua que corría á +sus pies, realizaban en el corto plazo de varias semanas prodigiosos +estiramientos. + +Las casuchas de adobes, derruídas en el período de soledad y miseria, +eran reemplazadas por edificios de ladrillo extensos y bajos, con un +patio interior, imitando la arquitectura española de la época +colonial. El antiguo boliche del Gallego se convertía en vasto almacén +con numerosa dependencia, donde era vendido cuanto puede ser agradable +y útil á los que se enriquecen cultivando la tierra, haciéndose además +en él todos los negocios, incluso el de banca. + +El dueño había ganado millones, por otra parte, al convertir sus +arenales en campos de regadío. Al fin, acababa de realizar su ensueño +de volverse á España, dejando al frente del almacén á un dependiente +español interesado en sus negocios. + +--Ayer me escribió don Antonio--dijo Robledo con una ironía +bondadosa--. Quiere que vayamos á Madrid. Desea que admiremos su casa, +sus automóviles, y sobre todo sus amistades. Me cuenta con orgullo que +los periódicos hablan de sus comidas. También me dice que le han dado +una condecoración y un día de estos lo presentarán al rey. He ahí un +hombre dichoso. + +El recuerdo del lejano país ensombreció el rostro de Celinda. + +--Piensa en su padre--dijo Watson á su consocio--. Es imposible hablar +de la Presa sin que se ponga triste... ¿Qué culpa tenemos nosotros si +el viejo no ha querido venir? + +Robledo asintió á estas palabras, pretendiendo animar á Celinda. Don +Carlos no había querido moverse de su estancia, á pesar de lo mucho +que le rogaron todos ellos para que les acompañase. No le interesaba +ver en su vejez aquella Europa donde tantas locuras había realizado +siendo joven. Deseaba conservar intactas las antiguas ilusiones. +Además, temía que le faltase el tiempo para saborear los grandes +cambios realizados en su propiedad. + +--Me quedan pocos años--decía--, y no puedo malgastarlos vagando por +Europa, cuando tantas cosas debo hacer aquí. Celinda me dará muchos +nietos, y no quiero que sean unos pobretones. + +Los canales de Robledo habían llegado á las tierras de su propiedad, +convirtiendo los ralos y secos pastos de la estancia en lozanas +praderas de alfalfa, siempre húmedas y verdes. Su «hacienda» +engordaba, multiplicándose prodigiosamente. Antes, tenía que correr á +caballo para encontrar de tarde en tarde un animal cornudo y huesoso +que iba al descubrimiento y la conquista de algún hierbajo aislado, á +través de una soledad casi yerma. Ahora, los novillos gordos y +lustrosos, con las patas dobladas bajo su carnal pesadumbre, rumiaban +la suculenta alfalfa, mordida en torno á ellos, sin necesidad de +moverse. + +Además, don Carlos era considerado como el primer hombre del país, y +representaba para él una desvalorización marcharse á aquellas tierras +de _gringos_, donde ignoraban su historia y nadie le haría caso. Hasta +espaciaba mucho sus viajes á Buenos Aires, pensando que los amigos de +su juventud habían muerto y sólo podía encontrar á sus hijos ó sus +nietos, que apenas recordaban su nombre. En cambio, todos le hacían +acatamiento en la Presa, como primer propietario del país. También era +juez municipal, y los inmigrantes cultivadores de las «chacras» +reconocían su autoridad y sapiencia, consultándole en todos sus +asuntos y aceptando sus fallos. + +--¿Qué puedo hacer yo en París? ¡Un papelón!... Déjenme con mi gente y +cada buey que rumie su pasto. + +Sentía mucho separarse de sus nietos, pero esta separación no podía +ser larga. Cuando Celinda y su marido el _gringo_ volviesen, el niño +mayor llegaría á tiempo para que su abuelo le enseñase á montar á +caballo como debe hacerlo un criollo fino. + +Precisamente este nieto hacía mucho rato que estaba junto á Robledo, +montando en sus rodillas y dejándose caer en la alfombra. + +--¡Carlitos, preciosura--suplicó la madre--, deja en paz á tío Manuel! + +Y añadió, para contestar á todo lo que había dicho Robledo acerca de +su padre: + +--Es verdad, no quiso venir; pero eso no impide que me entristezca +cuando pienso que podía estar aquí, viendo lo que nosotros vemos. + +Se aproximó al grupo una señorita elegantemente vestida: la +institutriz francesa encargada de la educación de Carlitos. Venía á +llevárselo para dar un paseo por el Bosque de Bolonia. La madre tuvo +que acariciarle con vehemente ternura, y aún así, no pudo sofocar sus +protestas de niño mimado. + +--¡Yo quiero quedarme con tío Manuel!... + +Pero tío Manuel necesitaba salir solo, y se lo explicó así al pequeño +tirano, con palabras de excusa. + +--Si obedeces á mamá y vas con mademoiselle al Bosque, esta noche +cuando te acuestes te contaré un cuento muy largo... ¡muy largo! + +Carlitos aceptó la promesa, dejándose llevar por la institutriz sin +nuevas rebeldías. + +--¡Ya se fué el déspota!--dijo Robledo, fingiendo una gran +satisfacción al verse libre de él. + +Celinda sonrió agradecida. El español había concentrado en Carlitos +toda la necesidad de amar que sienten los célibes en los linderos de +la vejez. Era muy rico y su fortuna iría ampliándose todavía más con +el transcurso de los años, según fueran sometidas al cultivo las +tierras recientemente irrigadas. Si alguna vez le hablaban de sus +millones, miraba al hijo de Celinda, apodándolo «mi príncipe +heredero». + +Pensaba legar una parte de su fortuna á ciertos sobrinos que tenía en +España y á los que apenas había visto; pero lo más considerable de su +riqueza sería para Carlitos. Amaba también á los otros hijos de +Watson; pero el primogénito había nacido en la época de amarguras é +indecisiones, cuando todavía estaba en peligro su obra, y esto hacía +que le considerase con la predilección que merece un compañero de los +malos tiempos. + +--¿Qué va á hacer usted esta tarde?--preguntó Robledo á Celinda--. +Seguramente lo mismo de las otras tardes: visita general á los grandes +modistos de la _rue de la Paix_ y calles adyacentes. + +Ella aprobó con un movimiento de cabeza este programa, mientras Watson +reía. + +--¿Cuándo se cansará usted de comprar vestidos?--continuó el +español--. ¿No tiene miedo de que su equipaje no quepa en el +trasatlántico, cuando regresemos á Buenos Aires?... + +Se excusó Celinda, pensando otra vez en el lejano país. + +--Debo hacer mis compras previsoramente. Piense que allá en nuestra +colonia no hay nada de lo que se encuentra aquí con tanta facilidad. +Somos unos millonarios del desierto que vivimos todavía en la primera +semana de la creación de un mundo. Como quien dice unos millonarios... +salvajes. + +Los tres rieron de este título y luego quedaron pensativos. Sus ojos +dejaron de ver el _hall_ donde se encontraban y la elegante +concurrencia de las mesas inmediatas. Contemplaron con una visión +interior el antiguo campamento de la Presa, que ahora se llamaba +«Colonia Celinda», y los campos regados, fértiles y alegres, propiedad +de los dos ingenieros, con árboles todavía no muy altos, pues los más +antiguos sólo contaban nueve años de existencia. Vieron también la +gran plaza de la colonia con sus edificios nuevos, y en ella á don +Carlos Rojas, que parecía haberse empequeñecido con la edad, +ofreciendo su rostro un perfil cada vez más aquilino y enjuto. Tenía +el gesto autoritario y bondadoso de los antiguos patriarcas, al +escuchar á hombres y mujeres. + +Después, mientras Celinda pensaba en su padre, los dos consocios iban +repasando mentalmente su actual prosperidad. Centenares de +agricultores procedentes de todos los países de Europa habían +adquirido parcelas de la tierra regada, para formar sus huertas +llamadas «chacras». El enorme precio que el agua había dado al suelo +era pagado á plazos por los colonos, en el curso de diez años. Cada +trimestre ingresaban en su oficina cantidades enormes que iban á +quedar luego inmóviles en los Bancos. + +Los canales avanzaban sus tentáculos por la antigua cuenca del río +Negro, convirtiendo todos los años tierras areniscas en campos +fecundos; y esto atraía incesantemente á nuevos emigrantes, doblando ó +triplicando los ingresos de la sociedad. Y así continuarían, años y +más años, hasta amontonar una suma considerable de millones. + +Robledo pensaba con melancolía en el destino de su riqueza enorme. +Llegaba á él cuando era viejo y no podía sentir la tentación de los +placeres que engañan y entretienen á los demás mortales. Los hijos de +Watson y de Celinda serían archimillonarios, no conociendo nunca la +esclavitud del trabajo ni las angustias de la escasez de dinero, y al +ser hombres vendrían á derrochar en París una parte de su herencia +principesca, llamando la atención por sus despilfarros y sus +brillantes cualidades de seres ociosos é inútiles. Atraído por la +fuerza del contraste, Robledo, hombre de trabajo que había sufrido en +su existencia grandes estrecheces y amarguras, aceptaba con un +fatalismo risueño este final de sus esfuerzos, encontrándolo lógico y +de acuerdo con las ironías de la vida. + +Pensaba, además, en otro contraste que había acompañado á su +enriquecimiento. Mientras él se hacía millonario, la mitad del mundo, +al otro lado de los mares, sufría los horrores de una gran guerra. Al +principio este cataclismo había hecho peligrar su propia empresa. Los +colonos extranjeros abandonaban los campos de la Argentina para ir á +ser soldados en sus respectivas naciones. Pero luego se cortaba este +retorno al viejo mundo, y el reflujo humano traía nuevos cultivadores +á sus tierras. + +Muchos que había dejado en Europa doce años antes enormemente ricos, +estaban ahora pobres ó habían desaparecido. En cambio, él, que sólo +era entonces un aspirante á la fortuna, un colonizador de incierto +porvenir, se sentía como abrumado por la exageración de su +prosperidad. Se veía igual á las reses nuevas de don Carlos Rojas, +que, ahitas por la exuberancia de su nutrición, permanecían con las +patas dobladas sobre la alfalfa, mirando, inapetentes, toda la riqueza +alimenticia que las rodeaba. + +Watson y Celinda eran jóvenes, tenían ilusiones y deseos, sabían en +qué emplear su dinero. Ella conocía la voluptuosidad del lujo; su +marido podía sentir el mayor placer de los enamorados, mezcla de +satisfacción y de orgullo, al regalar á Celinda todo lo que desease; +¡pero él!... Ni siquiera le gustaban las molicies inocentes que hacen +más grata la vejez. Le había visitado la riqueza demasiado tarde, +cuando no le quedaba tiempo para aprender á ser rico. + +Como había pasado la mayor parte de la existencia simplificando su +vida y prescindiendo de comodidades, ya no necesitaba estas +comodidades. Celinda, la antigua amazona, y su esposo, tenían á la +puerta del hotel, desde las primeras horas de la mañana, un lujoso +automóvil. No podían vivir sin este vehículo; parecía que lo hubiesen +poseído desde que nacieron. ¡Ah, la juventud, con su maravillosa +facilidad de adaptación para todo lo que representa placer ó +riqueza!... + +El español, sólo en casos de urgencia se acordaba de tomar un +automóvil de alquiler. Prefería marchar á pie ó emplear los mismos +medios de locomoción de la gente poco adinerada. + +--No es miseria ni avaricia--decía Celinda á su esposo cuando le +hablaba de Robledo, al que había estudiado con su fina observación de +mujer--; es simplemente olvido y falta de necesidades. + +Los dos ingenieros salieron de su abstracción al oir de nuevo la voz +de la joven. + +--Y usted, don Manuel, ¿qué piensa hacer esta tarde?... ¿Por qué no me +acompaña en mis visitas á los modistos, y así podrá hablar con motivo +de la frivolidad de las mujeres?... + +Robledo no aceptó la proposición. + +--Debo ver á un antiguo condiscípulo que desea mi ayuda para un +negocio. El pobre no ha hecho fortuna. + +Era un ingeniero que durante la guerra había dirigido una fábrica +dedicada á la producción de municiones. Ahora la fábrica estaba +cerrada, y su dueño, después de haber reunido en cuatro años una +fortuna enorme, no sabía qué hacer de ella. El ingeniero buscaba, sin +éxito, un capitalista, para dedicarla por su cuenta á la producción de +maquinaria agrícola. + +--Vive más allá de Montmartre--continuó Robledo--; está cargado de +familia, y voy á ver si prestándole unas docenas de miles de pesos, +que aquí resultan cerca de un millón de francos, puede abrirse paso. +Quiere mostrarme en su casa los planos de una máquina que ha inventado +para arar la tierra. + +Abandonaron los tres sus asientos y salieron del _hall_. Fuera del +hotel, el matrimonio montó en un automóvil elegante. El español +prefirió marchar á pie hasta la plaza de la Estrella, donde tomaría +simplemente el Metro. + +Era una tarde primaveral, de aire suave y cielo dorado. Robledo +marchaba con una vivacidad juvenil. La imagen de su infeliz camarada +Torrebianca pasó de pronto por su memoria. Esto no era extraordinario. + +Desde su regreso á Europa, le asaltaba con frecuencia el recuerdo de +Federico y de su mujer, por la razón de haber vivido con ellos durante +su última permanencia en París y haber emprendido juntos de aquí el +viaje á América. Además, este ingeniero pobre que iba á visitar +evocaba en su memoria al otro compañero de estudios. + +En los doce años últimos, pasados junto al río Negro, la imagen de los +Torrebianca se había mantenido fresca en su memoria. Una vida de +monótono trabajo, poco abundante en novedades, conserva vivas las +impresiones, pues éstas no reciben la superposición de otras que las +borren. + +Muchas veces, en sus largas horas de reflexiva soledad, se preguntaba +cuál habría sido el final de Elena. + +Su mala influencia persistió demasiado en aquel rincón del mundo para +que la olvidasen fácilmente. Hasta los habitantes más antiguos de la +Presa que permanecieron fieles al terruño, negándose á abandonar el +pueblo arruinado, habían transmitido á los nuevos vecinos de Colonia +Celinda la tradición de una mujer venida del otro lado del mar, +hermosa y de poder fatídico, originadora de ruinas y muertes. + +Los que no alcanzaron á conocerla se la imaginaban como una especie de +bruja, apodándola «Cara Pintada» y atribuyéndole toda clase de +maldades prodigiosas. Hasta afirmaban que surgía á veces en los +lugares más solitarios del río, como un fantasma hermoso y fatal, +peinándose los rubios cabellos ó pintándose el rostro; y esta +aparición era terrible para los que la veían, pues significaba un +anuncio de próxima muerte. + +Robledo, en sus visitas á Buenos Aires, intentó averiguar algo de +aquel Moreno que había huído con Elena; pero nunca obtuvo noticias +precisas. Los dos habían caído en Europa como en un mar que se +cerrase sobre sus cabezas, ocultándolos para siempre. + +«Debe haber muerto--acababa diciéndose el español--. Indudablemente ha +muerto. Una mujer de su especie no podía vivir mucho.» + +Y durante unos meses dejaba de pensar en ella, hasta que algunas +alusiones de los primitivos habitantes de la colonia despertaban otra +vez sus recuerdos. + +Al descender los peldaños de la estación vecina al Arco de Triunfo, +olvidó completamente á su infeliz compañero y su temible esposa. Se +sintió envuelto y empujado por la corriente humana que descendía á las +profundidades del Metro, y el tren subterráneo le llevó al otro lado +de París. + +Pasó más de dos horas en la casa de su amigo el inventor--modesta +habitación situada en una calle afluente á los bulevares exteriores--, +y al caer la tarde se vió marchando á pie por el bulevar Rochechuart, +hacia la plaza Pigalle. + +En sus excursiones por Montmartre acompañando á sudamericanos ansiosos +de gozar las falsas y pueriles delicias de los restoranes nocturnos, +nunca había ido más allá de dicha plaza. Además, esta parte de París, +vista de noche, ofrece un espectáculo engañoso que contrasta con la +mediocridad de su fisonomía diurna. + +El bulevar que él seguía estaba frecuentado por un público de aspecto +ordinario y vulgar. El Montmartre de que hablaban con delicia los +forasteros, y cuyo nombre era repetido con admiración por cierta +juventud del otro lado del Atlántico, empezaba á partir de la plaza +Pigalle. Este bulevar Rochechuart era como los territorios mixtos +inmediatos á una frontera, que carecen de fisonomía propia. Debían de +vagar en él los expelidos del Montmartre próximo por la necesidad de +un alojamiento más barato, ó las principiantas que aún no han logrado +ropas ni maneras convenientes para deslizarse en los grandes +restoranes nocturnos. + +Según se iba extinguiendo la tarde parecía aumentar el número de +hembras engañosamente vestidas, que necesitan la luz incierta del +crepúsculo para salir á la caza del hombre y del pan. + +Robledo se cruzaba con ellas, fingiéndose ciego ante sus violentas +ojeadas y sordo á las palabras susurrantes en honor de su apostara de +buen mozo. + +«¡Pobres mujeres! Verse obligadas á decirme tan enorme mentira para +poder comer...» + +De pronto, una de estas mujeres llamó su atención. Era semejante á las +otras, y, lo mismo que ellas, le miraba atrevidamente, con ojos +provocadores. ¡Pero estos ojos!... ¿Dónde había visto él estos ojos? + +Iba vestida con una elegancia miserable. Sus ropas, desteñidas y +viejas, habían sido lujosas muchos años antes; pero vistas á cierta +distancia, aún podían engañar á los distraídos. Además conservaba +cierta esbeltez, que, unida á su estatura, hacía olvidar por un +momento los estragos de la miseria y de los años. + +Al ver que Robledo se detenía un instante para examinarla mejor, +sonrió con alegre sinceridad. Era un buen encuentro; el mejor de la +tarde. Este señor tenía el aspecto de un extranjero rico que vaga +desorientado por un barrio excéntrico al que no volverá nunca. Había +que aprovechar la ocasión. + +Mientras tanto, Robledo continuaba inmóvil, mirándola con el ceño +fruncido por una rebusca mental. + +«¿Quién es esta mujer?... ¿Dónde diablos la he visto?» + +Ella también se había detenido, volviendo la cabeza para sonreir é +invitándole con el gesto á que la siguiera. + +Se reflejaron en el rostro del ingeniero las alternativas de la +sorpresa y la duda. + +«Pero ¿será?... ¡Yo que la creía muerta hace años!... No, no puede +ser. Como he pensado en ella esta tarde, me equivoco... Sería una +casualidad demasiado extraordinaria.» + +Siguió examinándola de lejos, creyendo reconocer el pasado en algunos +rasgos de aquella fisonomía ajada, y quedando indeciso ante otros que +le resultaban extraños. ¡Pero los ojos!... ¡aquellos ojos!... + +La mujer volvió á sonreir y á mover levemente la cabeza, repitiendo +sus mudas invitaciones. Impulsado por la curiosidad, hizo Robledo +involuntariamente un leve gesto de aceptación y ella reanudó su +marcha. Pero sólo dió algunos pasos, deteniéndose ante la cancela de +un _bar_ de aspecto sórdido, con tupidos visillos en los cristales. +Guiñó un ojo, y abriendo la mampara desapareció en el interior del +sucio establecimiento. + +Quedó indeciso el español. Le repugnaba ir á reunirse con aquella +mujer y al mismo tiempo se sentía arrastrado por su curiosidad. +Presintió que si se alejaba sin hablarla quedaría para siempre en una +incertidumbre torturante, lamentando el resto de su existencia no +haberse enterado de si Elena vivía aún ó estaba muerta. El miedo á la +duda futura le impulsó á la acción, haciéndole abrir con cierta +violencia la puerta del _bar_. + +Vió seis mesas, un diván de hule abullonado á lo largo de las paredes, +espejos borrosos, y un mostrador que tenía detrás una anaquelería con +botellas. El mostrador lo ocupaba una mujer algo vieja y de gordura +elefantíaca, con los ojos pintados de negro y la cara moteada de +granos y costras. + +Recordando sus años juveniles pasados en París, reconoció Robledo el +pequeño establecimiento frecuentado por mujeres que no disponen de +otra industria para vivir que el encontrón carnal, pero desean +conservar cierta apariencia independiente, y á las cuales sirve la +dueña de consejera é intermediaria. + +Un camarero de aire afeminado servía á las parroquianas. En este +momento eran dos. Una jovencita de rostro exangüe que se +transparentaba, como si fuese á dejar ver las oquedades y las aristas +de su cráneo. Tosía convulsivamente, y entre tos y tos se llevaba á la +boca un cigarrillo. En otra mesa vió á una mujer avejentada y de +aspecto abyecto, que tal vez en su juventud había sido hermosa. +Conservaba la misma esbeltez arrogante de la otra seguida por Robledo, +pero sus ropas y su rostro revelaban una miseria mayor. Bebía á lentos +sorbos el contenido de una gran copa y se retrepaba á continuación en +el diván, cerrando los ojos como si estuviese ebria. + +Al entrar el ingeniero se dió cuenta de que la mujer había ido á +sentarse en el fondo del establecimiento, lejos del mostrador y de las +otras parroquianas. Su presencia produjo cierta emoción. La patrona le +acogió con una sonrisa repugnante por su excesiva obsequiosidad. La +muchachita tísica tuvo para él una mirada que creía de amor, y á +Robledo le pareció de mendiga que implora una limosna. La borracha, al +sonreirle, mostró que le faltaban varios dientes. Luego guiñó un ojo +con cínica invitación, pero al ver que el hombre miraba á otra parte, +levantó los hombros y volvió á adormecerse. + +Ocupó el recién llegado una mesa frente á la mujer que le había +precedido, y pudo contemplarla más detenidamente que en la calle. Casi +sonrió de lástima al darse cuenta del enorme engaño que representaba +el tocado de aquella vagabunda. + +Vista á cierta distancia, era una mujer pobremente vestida, pero con +cierta pretenciosidad que podía engañar á los hombres humildes ó á los +imaginativos, dispuestos á creer en la elegancia de toda hembra que se +fije en ellos. Contemplada de cerca, resultaba grotesca. Su sombrero +de majestuosa halda tenía los bordes roídos y las plumas rotas. Vió +sus pies por debajo de la mesa, y como la falda se le había subido al +sentarse, pudo contar los agujeros y los remiendos de sus medias. Uno +de sus zapatos mostraba la suela perforada por el uso, con un pequeño +redondel en el sitio correspondiente á los dedos. El rostro cargado de +colorete y de pasta blanca no conseguía ocultar las arrugas de la edad +y otras huellas de una vida trabajosa. ¡Pero aquellos ojos!... + +Robledo se sentía por momentos más convencido de que era Elena. Los +dos se miraron fijamente. Después ella preguntó por señas si podía +acercarse, pasando al fin á su mesa. + +--He creído mejor entrar aquí, para que hablemos. Muchas veces, á los +hombres no les gusta que los vean con una mujer en la calle. La +mayoría son casados. Usted tal vez lo es, como los otros. + +Su voz era ronca; no recordaba la que él había oído doce años antes; +pero á pesar de esto, su convicción iba creciendo. «Es ella--pensó--. +Ya no es posible la duda.» La mujer siguió hablando. + +--Tal vez me equivoco. Usted debe ser soltero. No veo su anillo de +matrimonio. + +Y miraba sonriendo las manos masculinas puestas sobre la mesa. Pero +otra cosa pareció preocuparla más que el estado civil del señor que la +había seguido. Volvió los ojos con cierta ansiedad hacia el mostrador, +donde estaba el camarero esperando su llamamiento. + +--¿Puedo tomar una copa?--preguntó--. Advierto á usted que el _whisky_ +de aquí es magnifico. Imposible encontrarlo mejor en todo París. + +Al ver que él asentía con un movimiento de cabeza, se aproximó el +camarero, y sin necesidad de preguntar qué deseaba la parroquiana, +trajo por su propia iniciativa una botella de _whisky_ y dos copas. +Después de llenar éstas se alejó, no sin dirigir á Robledo una mirada +y una sonrisa iguales á las de la dueña del establecimiento. + +Bebió la mujer con avidez su copa, y al ver que el otro dejaba intacta +la suya, pasó por sus ojos una expresión implorante. + +--Antes de la guerra, el _whisky_ valía muy poco; ¡pero ahora!... Sólo +los reyes y los millonarios pueden beberlo. ¿Me permite usted? + +Hizo Robledo un gesto indicador de que la cedía su parte, y ella se +aprovechó con apresuramiento de tal permiso. + +El licor parecía repeler cierta torpeza mental que se reflejaba en la +lentitud de sus palabras, dando nueva luz á sus ojos y mayor soltura á +su lengua. Dejó de hablar en francés para preguntar en español: + +--¿De dónde es usted? He conocido por su acento que es americano... +americano del Sur. ¿De Buenos Aires tal vez?... + +Movió la cabeza Robledo negativamente, y sin perder su gravedad soltó +una mentira. + +--Soy de Méjico. + +--Conozco poco ese país. Me detuve en Veracruz unos días nada más, de +vapor á vapor. La Argentina la conozco bien: viví allá hace años... +¿Dónde no he estado yo?... No hay lengua que no hable. Esto hace que +los señores me aprecien y muchas amigas me tengan envidia. + +Robledo la miraba fijamente. Era Elena; ya no podía dudar. Y sin +embargo, no quedaba nada en su persona de la mujer conocida en otros +tiempos. Los últimos doce años habían pasado sobre ella más que una +existencia entera reposada y ordinaria, transfigurándola en sentido +decadente. + +Si él había podido reconocerla, era porque, al vivir tanto tiempo en +el mismo lugar solitario y monótono, sus impresiones antiguas se +mantenían vivas, con la incesante renovación del recuerdo, sin que +otras las sofocasen bajo su paso. En cambio, ella había vivido tan +aprisa y visto tantos hombres, que le era imposible acordarse del +español. Le sería necesario para ello una enérgica concentración de su +memoria. Además, el ingeniero también se había desfigurado con los +años. + +Sin embargo, ella, por instinto profesional, presintió que no era la +primera vez que estaba junto á este hombre. Sus sentidos de mujer de +presa y de hembra perseguida, obligada á defenderse y viviendo en +perpetua inquietud, parecieron avisarla. + +--Yo creo--dijo--que nos hemos visto otra vez, pero no puedo acordarme +dónde, por más que pienso. ¡He corrido tantos países!... ¡he conocido +tantos hombres!... + + * * * * * + + + + +#XX# + + +Robledo la miró con severidad, al mismo tiempo que preguntaba +bruscamente: + +--¿Cómo se llama usted? + +Ella pensaba en otra cosa, con los ojos fijos en el _whisky_, y +contestó, distraída: + +--Me llamo Blanca, y algunos me apodan «la Marquesa». ¿Me permite +usted que tome otra copa?... Después, en mi casa, no tendremos una +botella como ésta. Porque supongo que iremos á mi casa... Está muy +cerca... A no ser que usted prefiera el hotel. + +Interpretando la mirada impasible del hombre como una aprobación, se +apresuró á servirse una tercera copa, paladeando su contenido, +mientras la sostenía con mano temblona. La interrumpió Robledo, +diciendo lentamente: + +--Usted se llama Elena, y si la apodan «la Marquesa», es porque +alguien la conoció cuando estaba casada con un marqués italiano. + +Fué tal la sorpresa de la mujer, que apartó sus labios del licor, +mirando á Robledo con ojos desmesuradamente abiertos. + +--Desde que le oí hablar--dijo--tuve el presentimiento de que usted me +conocía. + +Maquinalmente dejó la copa sobre la mesa. Luego se arrepintió, +apresurándose á beberla de golpe. + +--Pero ¿quién es usted?... ¿Quién eres?... ¿quién eres? + +La primera interrogación la hizo aproximándose á Robledo, pero éste se +echó atrás, huyendo de su contacto. Las otras dos las acompañó +llevándose las manos á las sienes, como si hiciese un esfuerzo +doloroso para concentrar su memoria. Al fin, dijo otra vez con +desaliento: + +--¡Han pasado tantos hombres por mi vida!... + +Sus ojos reflejaron de pronto la inquietud, luego el miedo, y ahora +fué ella la que se echó atrás con una expresión de animal asustado, +como si temiese al hombre que tenía enfrente. + +--Al fin le reconozco--murmuró--. Sí, es usted; muy cambiado, pero es +usted. Nunca lo hubiera conocido, de no evocar esas cosas pasadas. + +Parecía haber recobrado su enérgica voluntad, y pudo mirar largo rato +á su acompañante, sin sentir miedo. Luego añadió con voz fosca: + +--¡Mejor habría sido no vernos nunca! + +Quedaron los dos en largo silencio. Elena parecía haber olvidado la +existencia de aquella botella que continuaba acariciando maquinalmente +con sus dedos. La curiosidad del español pugnó contra este mutismo. + +--¿Qué fué de Moreno?... + +Ella le escuchó con una expresión de duda y extrañeza, como si no le +entendiese. Se adivinaban en sus ojos los esfuerzos de un trabajo +mental profundamente removedor. «¿Moreno? ¿Quién podía ser este +Moreno? ¡Ella había conocido tantos hombres!» + +Como si apelase al auxilio de un medicamento se sirvió una nueva copa, +bebiéndola ávidamente, y su rostro pareció iluminarse al sonreir. + +--Ya sé de quién me habla... Moreno; un pobre hombre, un iluso. No sé +nada de él. + +Insistió Robledo en sus preguntas, pero le fué imposible á Elena +encontrar en su memoria una imagen clara y fija de aquel desaparecido. + +--Creo que murió. Se fué á su tierra, y allá debió morir ¿Dice usted +que no volvió nunca?... Pues entonces moriría aquí. Tal vez se mató. +No sé... Si tuviese que recordar las historias de todos los hombres +que he conocido, hace años que estaría loca. ¡No cabrían en mi +cabeza!... + +Robledo, con una curiosidad severa, continuó sus preguntas. + +--¿Y la hija de Pirovani?... + +Volvió á llevarse ella las manos á las sienes, hundiendo los dedos en +el pelo rubio, escandalosamente rubio, de sus falsos bucles. Al mismo +tiempo, una mueca violenta que reflejaba su enorme esfuerzo mental +hizo bailotear un poco las dos filas de sus dientes, igualmente +escandalosos por su blancura. + +--¿Pirovani?... ¡Ah, sí! Aquel italiano que vivía en Río Negro y al +que robó Moreno... No sé; creo que nunca volvimos á hablar de su hija. +Moreno gastaba y gastaba mientras tuvo que gastar, y yo le iba +enseñando los placeres de la vida. ¡Pobre tonto!... + +Quedó encogida en su asiento y con la cabeza baja después de hablar +así. Parecía haberse empequeñecido. Al levantar los ojos encontraba la +mirada severa del español y volvía á bajarlos, fijándolos en la +botella. + +Durante el nuevo silencio Robledo se habló mentalmente. «¡Y pensar que +por este andrajo se mataron los hombres, lloraron tantas mujeres y +sufrí yo angustias inmensas!...» + +Como si Elena adivinase sus pensamientos, dijo con humildad: + +--Usted no sabe qué terribles han sido mis últimos años... Vino la +guerra y se empeñaron en perseguirme, no permitiendo que viviese en +París. Sospechaban de mí, me creían espía y alemana, dándome cada uno +diferente nacionalidad. Anduve por Italia; anduve por muchos países. +Hasta estuve en su patria: ¿no es usted español?... No extrañe la +pregunta; ¡me es imposible recordar tantas cosas!... Y al volver á +París no he encontrado á nadie, absolutamente á nadie de los de mi +época. El mundo de antes de la guerra era otro mundo. Todos los que yo +conocí han muerto ó están lejos. A veces creo que he caído en otro +planeta. ¡Qué soledad!... + +Parecía abrumada por este mundo nuevo, que no podía comprender. + +--Y el primero que me sale al paso capaz de recordarme la vida +anterior, es usted... ¡Mejor hubiese sido no vernos! + +Luego continuó, como si hablase para ella misma: + +--Este encuentro servirá para que yo piense en cosas que nunca hubiese +recordado... ¿Por qué volvió usted de tan lejos?... ¿por qué se le ha +ocurrido pasear por esta parte de Montmartre que nunca frecuentan los +extranjeros ricos?... ¡Ay! ¡la maldita casualidad! + +De pronto se incorporó, con un reflejo azulado en las pupilas. + +--Déjeme beber. ¡Cómo le agradecería que me regalase toda la botella! +La necesito después de este maldito encuentro que va á resucitar +tantas cosas... Yo amo la vida por encima de todo. No me dan miedo las +desgracias ni las miserias, á cambio de seguir viviendo... Pero temo á +los recuerdos, y el _whisky_ los mata ó los viste de tal modo que +resultan agradables. Déjeme beber; no me diga que no. + +Como Robledo permaneciese silencioso, Elena volvió á apoderarse de la +botella para llenar su copa, apurándola con lento regodeo. Mientras +bebía señaló con los ojos á la muchachuela, que continuaba fumando y +tosiendo. + +--Es cómo todas las de ahora: morfina, cocaína, etcétera... Yo soy de +mi época, estilo antiguo; las tales drogas me ponen enferma. Sólo creo +en lo clásico. + +Y acarició el contorno de la botella con mano amorosa. Su rostro +parecía iluminado por una extraña lucidez, que iba en aumento según +ella bebía. Al verse dueña de todo el _whisky_ deseaba quedar sola +para paladearlo sin prisa, y dijo á Robledo: + +--Váyase y no se acuerde de mí. Si quiere darme algo, se lo +agradeceré; si no me da nada, me contento con la botella: un regalo de +príncipe... Váyase, Robledo; este sitio no es para usted. + +Pero él permaneció inmóvil, deseando excitar su memoria para saber +algo más de su misterioso pasado. + +--¿Y Canterac?... ¿Encontró usted alguna vez al capitán Canterac?... + +Este nombre tardó á resucitar en la memoria de ella más aún que los +nombres anteriores. Robledo, para ayudarla, recordó el parque +artificial improvisado en su honor á orillas del río Negro. + +--Fué _chic_ aquella fiesta, ¿no es cierto?... Otros hombres han hecho +por mí cosas más caras; pero aquello resultó original... ¡Pobre +capitán! Lo he visto después muchas veces; creo que ahora es general. +¿Cómo dice usted que se llamaba?... + +Y siguió evocando sus recuerdos; pero el español se dió cuenta de que +confundía á Canterac con otro militar amigo suyo, haciendo una sola +persona de los dos hombres, conocidos en períodos distintos de su +vida. + +Robledo sabía con certeza que Canterac había muerto. Vagaba por las +repúblicas del Pacífico, cambiando de ocupación, unas veces en las +salitreras de Chile, otras en las minas de Bolivia y del Perú, cuando +estalló la guerra, y volvió á Francia para incorporarse al ejército. +Había muerto en Verdún con un heroísmo obscuro, como tantos otros, y +esta mujer no guardaba una imagen precisa de él, después de haber +perturbado tan deplorablemente su existencia. Ni siquiera pareció +recordar su nombre al repetirlo Robledo. + +Las preguntas de éste iban excavando, sin embargo, su memoria, y al +fin acabó ella por repeler su adormecimiento mental, sufriendo el +salto en masa de los recuerdos despertados. De pronto fué Elena la que +preguntó: + +--¿Cómo se llamaba aquel muchacho americano compañero suyo?... Creo +que fué el único hombre que me interesó un poco entre los muchos que +me buscaban... Tal vez le amé, por lo mismo que nunca me deseó +verdaderamente. Algunas veces, muy de tarde en tarde, me he acordado +de él... ¿Se casó? + +Hizo Robledo un signo afirmativo y ella siguió hablando. + +--No diga más. Mirándole á usted creo que los años pasados vuelven á +pasar, pero en sentido inverso, y todo lo recuerdo poco á poco... Ese +joven se llamaba Ricardo, y tal vez se habrá casado con aquella +muchachita de la Pampa á la que le daban un nombre de flor. + +Estos recuerdos, los únicos que resurgían en su memoria vivos y bien +determinados, le inspiraron la amarga tristeza que infunde el bien +ajeno. + +Se miró á sí misma con una conmiseración despectiva, como si se +contemplase por primera vez. Ella que se había creído durante muchos +años el centro de lo existente, se veía en lo más bajo, y aún +adivinaba nuevos abismos por los que seguiría rodando, pues para la +desgracia nunca hay término. + +Los demás podían evocar su pasado con una melancolía dulce. Era un +placer igual á una música suave y antigua, á un perfume de ramo +marchito. Los recuerdos de ella mordían como lobos rabiosos y la +perseguirían hasta la muerte. Por eso necesitaba vivir en una +inconsciencia animal, asesinando todos los días su pensamiento con el +alcohol. + +Quiso exteriorizar su desesperación y murmuró, señalando á la otra +mujer medio ebria que dormitaba en el diván: + +--Así seré yo dentro de poco. + +Se obscureció su rostro, como si pasase sobre él la sombra de sus +últimas horas, y bajando las pupilas añadió: + +--Y luego morir. + +Robledo permaneció silencioso. Había sacado disimuladamente su cartera +de un bolsillo interior y contaba papeles debajo de la mesa. Ella +siguió murmurando, sin darse cuenta de que repetía sus más ocultos +pensamientos: + +--Tal vez alguien escriba entonces en los periódicos unas líneas +hablando de la llamada «Marquesa», y media docena de personas en todo +el mundo me recuerden. Tal vez ni esto, y quedaré para siempre en el +fondo del río. Pero ¿tendré valor?... + +Buscó Robledo una mano de ella por debajo de la mesa, entregándole un +rollo de pequeños papeles. + +--No debía tomarlo--dijo la mujer--. Yo sólo puedo admitir dinero de +los que no me conocen. + +Pero guardó en su pecho los billetes de Banco. Sus ojos, +repentinamente alegres, parecieron desmentir el tono de resignada +dignidad con que formulaba sus excusas por haber aceptado el donativo. + +La mirada de Robledo era ahora de conmiseración. + +¡Pobre «bella Elena»! Había pasado por la vida como pasan sobre los +mares australes los grandes albatros, orgullosos de su blancura y de +la fuerza de sus alas, abatiéndose con una voracidad implacable sobre +las presas que descubren á través de las olas, creyendo que todo +cuanto existe ha sido creado únicamente para que ellos lo devoren. Era +un águila atlántica majestuosa y fiera, con el perfume salino de la +inmensidad y la carne coriácea de la fuerza. Pero los años habían +pasado, disolviendo la orgullosa ilusión de la juventud que se +considera inmortal, y ahora el ave arrogante del infinito azul se veía +obligada á buscar su comida en los excrementos oceánicos amontonados +en la costa. Cuando el frío y la tiniebla la impelían hacia la luz, +sus alas moribundas chocaban con los vidrios guardadores del fuego. +Iba en busca de la ventana que refleja el rescoldo hospitalario del +hogar, y tropezaba con la lente del faro, dura é insensible como un +muro, acostumbrada á repeler la cólera de las tempestades. Y en uno de +estos choques caería con las alas rotas para siempre, y el mar de la +vida tragaría su cuerpo con la misma indiferencia que había sorbido +antes á las numerosas víctimas de ella. + +Contempló Robledo después á sus amigos y se vió á sí mismo en una +forma igualmente animal. Eran bueyes magníficamente alimentados, +tranquilos y buenos, como las reses que pastaban, hinchadas por la +abundancia, en los campos regados de su colonia. Tenían las firmes +virtudes del que ve su existencia asegurada, á cubierto de todo +riesgo, y no necesita hacer daño á los demás para vivir... Y así +continuarían plácidamente, sin violentas alegrías, pero también sin +dolores, hasta que llegase su hora última... + +¿Quién había vivido mejor su existencia?... ¿Era aquella mujer de +biografía fabulosa, incapaz de recordar exactamente su origen y sus +aventuras como si un cerebro humano no pudiera contener una historia +tan extensa como un mundo?... ¿Eran ellos honrados rumiantes de la +felicidad, que ya habían hecho sobre la tierra cuanto debían hacer?... + +No pudo seguir pensando. El camarero del _bar_ había salido á la +calle, llamado por un hombre, y volvió con aire inquieto, diciendo á +la dueña, algunas palabras en voz baja. + +--¡Volad, palomas mías!--gritó la mujerona desde el mostrador, +dirigiéndose á las dos parroquianas más próximas. + +Y explicó que la policía estaba haciendo una _razzia_ de mujeres en el +barrio, y tal vez visitase su establecimiento. Un amigo fiel acababa +de traer el aviso. + +La muchachita tísica arrojó el cigarro, escapando con un temblor +cerval, que aún hacía más angustiosa su tos. La beoda abrió los ojos, +miró en torno y volvió á cerrarlos, murmurando: + +--¡Que vengan! En la comisaría se duerme lo mismo que aquí. + +Elena se apresuró á huir. Tenía miedo; pero procuró marchar hacia la +puerta con cierta majestad, pensando que un hombre estaba á sus +espaldas. No quería que la confundiesen con las otras. + +Al verse solo el español, entregó un billete al camarero por toda la +botella y salió sin querer recibir el cambio. Luego, en el bulevar, +miró inútilmente á un lado y á otro. Elena había desaparecido... + +No la vería más. Cuando ella muriese, él no recibiría la noticia de su +muerte. Iba á pasar el resto de su existencia sin saber con certeza si +la otra vivía aún. Después de este encuentro adivinaba su final. Era +de las que salen de la vida de un modo trágico, pero sin estrépito, +sin que suene su nombre, habiendo sobrevivido muchos años á su +historia muerta. + +--Y esta es la Elena--se dijo--que, igual á la del viejo poeta, +originó la guerra entre los hombres en un rincón de la tierra... + +La duda formulaba preguntas en su interior. ¿Había sido esta mujer +verdaderamente mala, con plena conciencia de su perversidad?... ¿Era +una ansiosa de los placeres de la vida, que avanzaba inconsciente, sin +reparar en lo que iba aplastando bajo sus pies?... + +Mientras buscaba un carruaje, se dijo como conclusión: + +--Mejor hubiese sido para ella morir hace doce años... ¿Para qué sigue +viviendo? + +Sonrió tristemente al pensar en la relatividad de los valores humanos +y la distinta importancia de las personas, según el ambiente en que se +mueven. + +--¡Pensar que este andrajo fué igual á la heroína de Homero en aquella +tierra á medio civilizar, donde no abundan las mujeres!... ¿Qué dirían +ahora los que tantas locuras hicieron por ella, si la viesen como yo +la he visto?... + +Cuando llegó al hotel, Watson y su esposa acababan de volver de su +paseo. + +Dos criados seguían á Celinda cargados con enormes paquetes: las +adquisiciones de aquella tarde. + +Miró Watson su reloj con impaciencia. + +--Son cerca de las siete, y hemos de vestirnos y comer antes de ir á +la Opera... Cuando las mujeres se ponen á comprar trajes y sombreros, +no acaban nunca. + +Celinda remedó la fingida indignación de su esposo con graciosos +ademanes, y acabó por besarle, entrándose luego en la habitación +inmediata para cambiar de vestido. + +Watson preguntó á Robledo si les acompañaba á la Opera. + +--No; voy haciéndome viejo, y me molesta ponerme de frac y guantes +blancos para escuchar música. Prefiero quedarme en el hotel. Veré cómo +acuestan á Carlitos... Le he prometido un cuento. + +Sintió en su interior la molestia de la duda. ¿Debía relatar á Celinda +y su marido el encuentro de aquella tarde?... ¿Sería más prudente +comunicárselo solamente á Watson? + +Rara vez en sus conversaciones habían recordado á la esposa de +Torrebianca. Celinda, tan alegre y desenfadada, fruncía el ceño con +expresión agresiva cuando nombraban en su presencia á la marquesa. + +Podía representar para ella un deleite cruel el conocimiento de la +abyección de la otra. Luego, Robledo se arrepintió de tal suposición. +A Celinda, en plena felicidad, le repugnaba seguramente la venganza, y +sólo le proporcionarían sus noticias la molestia de un mal recuerdo. + +«¿Para qué resucitar el pasado?... ¡Que la vida continúe!» + +Y sólo se ocupó en pensar la maravillosa historia que iba á contarle á +su príncipe heredero. + + + + +#FIN# + +Villa Fontana Rosa +Mentón (Alpes Marítimos) +Febrero-Abril 1922. + + + + + +End of Project Gutenberg's La Tierra de Todos, by Vicente Blasco Ibañez + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 13519 *** diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6312041 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This eBook, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org. + +No investigation has been made concerning possible copyrights in +jurisdictions other than the United States. 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You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: La Tierra de Todos + +Author: Vicente Blasco Ibaez + +Release Date: September 24, 2004 [EBook #13519] +[Date last updated: April 12, 2006] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA TIERRA DE TODOS *** + + + + +Produced by Stan Goodman, Paz Barrios and the Online Distributed +Proofreading Team. + + + + + +#LA TIERRA DE TODOS# + +VICENTE BLASCO IBAEZ + +(NOVELA) + +PROMETEO +Germanas, 33.--VALENCIA +1922. + + + + + + +#LA TIERRA DE TODOS# + + + + +#I# + + +Como todas las maanas, el marqus de Torrebianca sali tarde de su +dormitorio, mostrando cierta inquietud ante la bandeja de plata con +cartas y peridicos que el ayuda de cmara haba dejado sobre la mesa +de su biblioteca. + +Cuando los sellos de los sobres eran extranjeros, pareca contento, +como si acabase de librarse de un peligro. Si las cartas eran de +Pars, frunca el ceo, preparndose una lectura abundante en +sinsabores y humillaciones. Adems, el membrete impreso en muchas de +ellas le anunciaba de antemano la personalidad de tenaces acreedores, +hacindole adivinar su contenido. + +Su esposa, llamada la bella Elena, por una hermosura indiscutible, +que sus amigas empezaban considerar histrica causa de su +exagerada duracin, reciba con ms serenidad estas cartas, como si +toda su existencia la hubiese pasado entre deudas y reclamaciones. l +tena una concepcin ms anticuada del honor, creyendo que es +preferible no contraer deudas, y cuando se contraen, hay que pagarlas. + +Esta maana las cartas de Pars no eran muchas: una del +establecimiento que haba vendido en diez plazos el ltimo automvil +de la marquesa, y slo llevaba cobrados dos de ellos; varias de otros +proveedores--tambin de la marquesa--establecidos en cercanas de la +plaza Vendme, y de comerciantes ms modestos que facilitaban +crdito los artculos necesarios para la manutencin y amplio +bienestar del matrimonio y su servidumbre. + +Los criados de la casa tambin podan escribir formulando idnticas +reclamaciones; pero confiaban en el talento mundano de la seora, que +le permitira alguna vez salir definitivamente de apuros, y se +limitaban manifestar su disgusto mostrndose ms fros y estirados +en el cumplimiento de sus funciones. + +Muchas veces, Torrebianca, despus de la lectura de este correo, +miraba en torno de l con asombro. Su esposa daba fiestas y asista +todas las ms famosas de Pars; ocupaban en la avenida Henri Martin el +segundo piso de una casa elegante; frente su puerta esperaba un +hermoso automvil; tenan cinco criados... No llegaba explicarse en +virtud de qu leyes misteriosas y equilibrios inconcebibles podan +mantener l y su mujer este lujo, contrayendo todos los das nuevas +deudas y necesitando cada vez ms dinero para el sostenimiento de su +costosa existencia. El dinero que l lograba aportar desapareca como +un arroyo en un arenal. Pero la bella Elena encontraba lgica y +correcta esta manera de vivir, como si fuese la de todas las personas +de su amistad. + +Acogi Torrebianca alegremente el encuentro de un sobre con sello de +Italia entre las cartas de los acreedores y las invitaciones para +fiestas. + +--Es de mam--dijo en voz baja. + +Y empez leerla, al mismo que una sonrisa pareca aclarar su rostro. +Sin embargo, la carta era melanclica, terminando con quejas dulces y +resignadas, verdaderas quejas de madre. + +Mientras iba leyendo, vi con su imaginacin el antiguo palacio de los +Torrebianca, all en Toscana, un edificio enorme y ruinoso circundado +de jardines. Los salones, con pavimento de mrmol multicolor y techos +mitolgicos pintados al fresco, tenan las paredes desnudas, +marcndose en su polvorienta palidez la huella de los cuadros clebres +que las adornaban en otra poca, hasta que fueron vendidos los +anticuarios de Florencia. + +El padre de Torrebianca, no encontrando ya lienzos ni estatuas como +sus antecesores, tuvo que hacer moneda con el archivo de la casa, +ofreciendo autgrafos de Maquiavelo, de Miguel Angel y otros +florentinos que se haban carteado con los grandes personajes de su +familia. + +Fuera del palacio, unos jardines de tres siglos se extendan al pie de +amplias escalinatas de mrmol con las balaustradas rotas bajo la +pesadez de tortuosos rosales. Los peldaos, de color de hueso, estaban +desunidos por la expansin de las plantas parsitas. En las avenidas, +el boj secular, recortado en forma de anchas murallas y profundos +arcos de triunfo, era semejante las ruinas de una metrpoli +ennegrecida por el incendio. Como estos jardines llevaban muchos aos +sin cultivo, iban tomando un aspecto de selva florida. Resonaban bajo +el paso de los raros visitantes con ecos melanclicos que hacan volar + los pjaros lo mismo que flechas, esparciendo enjambres de insectos +bajo el ramaje y carreras de reptiles entre los troncos. + +La madre del marqus, vestida como una campesina, y sin otro +acompaamiento que el de una muchacha del pas, pasaba su existencia +en estos salones y jardines, recordando al hijo ausente y +discurriendo nuevos medios de proporcionarle dinero. + +Sus nicos visitantes eran los anticuarios, los que iba vendiendo +los ltimos restos de un esplendor saqueado por sus antecesores. +Siempre necesitaba enviar algunos miles de liras al ltimo +Torrebianca, que, segn ella crea, estaba desempeando un papel +social digno de su apellido en Londres, en Pars, en todas las grandes +ciudades de la tierra. Y convencida de que la fortuna que favoreci +los primeros Torrebianca acabara por acordarse de su hijo, se +alimentaba parcamente, comiendo en una mesita de pino blanco, sobre el +pavimento de mrmol de aquellos salones donde nada quedaba que +arrebatar. + +Conmovido por la lectura de la carta, el marqus murmur varias veces +la misma palabra: Mam... mam. + +Despus de mi ltimo envo de dinero, ya no s qu hacer. Si vieses, +Federico, qu aspecto tiene ahora la casa en que naciste! No quieren +darme por ella ni la vigsima parte de su valor; pero mientras se +presenta un extranjero que desee realmente adquirirla, estoy dispuesta + vender los pavimentos y los techos, que es lo nico que vale algo, +para que no sufras apuros y nadie ponga en duda el honor de tu nombre. +Vivo con muy poco y estoy dispuesta imponerme todava mayores +privaciones; pero no podris t y Elena limitar vuestros gastos, sin +perder el rango que ella merece por ser esposa tuya? Tu mujer, que es +tan rica, no puede ayudarte en el sostenimiento de tu casa?... + +El marqus ces de leer. Le haca dao, como un remordimiento, la +simplicidad con que la pobre seora formulaba sus quejas y el engao +en que viva. Creer rica Elena! Imaginarse que l poda imponer +su esposa una vida ordenada y econmica, como lo haba intentado +repetidas veces al principio de su existencia matrimonial!... + +La entrada de Elena en la biblioteca cort sus reflexiones. Eran ms +de las once, y ella iba dar su paseo diario por la avenida del +Bosque de Bolonia para saludar las personas conocidas y verse +saludada por ellas. + +Se present vestida con una elegancia indiscreta y demasiado +ostentosa, que pareca armonizarse con su gnero de hermosura. Era +alta y se mantena esbelta gracias una continua batalla con el +engrasamiento de la madurez y los frecuentes ayunos. Se hallaba +entre los treinta y los cuarenta aos; pero los medios de conservacin +que proporciona la vida moderna le daban esa tercera juventud que +prolonga el esplendor de las mujeres en las grandes ciudades. + +Torrebianca slo la encontraba defectos cuando viva lejos de ella. Al +volverla ver, un sentimiento de admiracin le dominaba +inmediatamente, hacindole aceptar todo lo que ella exigiese. + +Salud Elena con una sonrisa, y l sonri igualmente. Luego puso ella +los brazos en sus hombros y le bes, hablndole con un ceceo de nia, +que era para su marido el anuncio de alguna nueva peticin. Pero este +fraseo pueril no haba perdido el poder de conmoverle profundamente, +anulando su voluntad. + +--Buenos das, mi coc!... Me he levantado ms tarde que otras +maanas; debo hacer algunas visitas antes de ir al Bosque. Pero no he +querido marcharme sin saludar mi maridito adorado... Otro beso, y me +voy. + +Se dej acariciar el marqus, sonriendo humildemente, con una +expresin de gratitud que recordaba la de un perro fiel y bueno. Elena +acab por separarse de su marido; pero antes de salir de la biblioteca +hizo un gesto como si recordase algo de poca importancia, y detuvo su +paso para hablar. + +--Tienes dinero?... + +Ces de sonreir Torrebianca y pareci preguntarle con sus ojos: Qu +cantidad deseas? + +--Poca cosa. Algo as como ocho mil francos. + +Un modisto de la _rue de la Paix_ empezaba faltarle al respeto por +esta deuda, que slo databa de tres aos, amenazndola con una +reclamacin judicial. Al ver el gesto de asombro con que su marido +acoga esta demanda, fu perdiendo la sonrisa pueril que dilataba su +rostro; pero todava insisti en emplear su voz de nia para gemir con +tono dulzn: + +--Dices que me amas, Federico, y te niegas darme esa pequea +cantidad?... + +El marqus indic con un ademn que no tena dinero, mostrndole +despus las cartas de los acreedores amontonadas en la bandeja de +plata. + +Volvi sonreir ella; pero ahora su sonrisa fu cruel. + +--Yo podra mostrarte--dijo--muchos documentos iguales esos... Pero +t eres hombre, y los hombres deben traer mucho dinero su casa para +que no sufra su mujercita. Cmo voy pagar mis deudas si t no me +ayudas?... + +Torrebianca la mir con una expresin de asombro. + +--Te he dado tanto dinero... tanto! Pero todo el que cae en tus manos +se desvanece como el humo. + +Se indign Elena, contestando con voz dura: + +--No pretenders que una seora _chic_ y que, segn dicen, no es fea, +viva de un modo mediocre. Cuando se goza el orgullo de ser el marido +de una mujer como yo hay que saber ganar el dinero millones. + +Las ltimas palabras ofendieron al marqus; pero Elena, dndose +cuenta de esto, cambi rpidamente de actitud, aproximndose l para +poner las manos en sus hombros. + +--Por qu no le escribes la vieja?... Tal vez pueda enviarnos ese +dinero vendiendo alguna antigualla de tu casern paternal. + +El tono irrespetuoso de tales palabras acrecent el mal humor del +marido. + +--Esa vieja es mi madre, y debes hablar de ella con el respeto que +merece. En cuanto dinero, la pobre seora no puede enviar ms. + +Mir Elena su esposo con cierto desprecio, diciendo en voz baja, +como si se hablase ella misma: + +--Esto me ensear no enamorarme ms de pobretones... Yo buscar ese +dinero, ya que eres incapaz de proporcionrmelo. + +Pas por su rostro una expresin tan maligna al hablar as, que su +marido se levant del silln frunciendo las cejas. + +--Piensa lo que dices... Necesito que me aclares esas palabras. + +Pero no pudo seguir hablando. Ella haba transformado completamente la +expresin de su rostro, y empez reir con carcajadas infantiles, al +mismo tiempo que chocaba sus manos. + +--Ya se ha enfadado mi coc. Ya ha credo algo ofensivo para su +mujer... Pero si yo slo te quiero ti! + +Luego se abraz l, besndole repetidas veces, pesar de la +resistencia que pretenda oponer sus caricias. Al fin se dej +dominar por ellas, recobrando su actitud humilde de enamorado. + +Elena lo amenazaba graciosamente con un dedo. + +--A ver: sonra usted un poquito, y no sea mala persona!... De veras +que no puedes darme ese dinero? + +Torrebianca hizo un gesto negativo, pero ahora pareca avergonzado de +su impotencia. + +--No por ello te querr menos--continu ella--. Que esperen mis +acreedores. Yo procurar salir de este apuro como he salido de tantos +otros. Adis, Federico! + +Y march de espaldas hacia la puerta, envindole besos hasta que +levant el cortinaje. + +Luego, al otro lado de la colgadura, cuando ya no poda ser vista, su +alegra infantil y su sonrisa desaparecieron instantneamente. Pas +por sus pupilas una expresin feroz y su boca hizo una mueca de +desprecio. + +Tambin el marido, al quedar solo, perdi la efmera alegra que le +haban proporcionado las caricias de Elena. Mir las cartas de los +acreedores y la de su madre, volviendo luego ocupar su silln para +acodarse en la mesa con la frente en una mano. Todas las inquietudes +de la vida presente parecan haber vuelto caer sobre l de golpe, +abrumndolo. + +Siempre, en momentos iguales, buscaba Torrebianca los recuerdos de su +primera juventud, como si esto pudiera servirle de remedio. La mejor +poca de su vida haba sido los veinte aos, cuando era estudiante +en la Escuela de Ingenieros de Lieja. Deseoso de renovar con el propio +trabajo el decado esplendor de su familia, haba querido estudiar una +carrera moderna para lanzarse por el mundo y ganar dinero, como lo +haban hecho sus remotos antepasados. Los Torrebianca, antes de que +los reyes los ennobleciesen dndoles el ttulo de marqus, haban sido +mercaderes de Florencia, lo mismo que los Mdicis, yendo las +factoras de Oriente conquistar su fortuna. l quiso ser ingeniero, +como todos los jvenes de su generacin que deseaban una Italia +engrandecida por la industria, as como en otros siglos haba sido +gloriosa por el arte. + +Al recordar su vida de estudiante en Lieja, lo primero que resurga en +su memoria era la imagen de Manuel Robledo, camarada de estudios y de +alojamiento, un espaol de carcter jovial y energa tranquila para +afrontar los problemas de la existencia diaria. Haba sido para l +durante varios aos como un hermano mayor. Tal vez por esto, en los +momentos difciles, Torrebianca se acordaba siempre de su amigo. + +Intrpido y simptico Robledo!... Las pasiones amorosas no le hacan +perder su plcida serenidad de hombre equilibrado. Sus dos aficiones +predominantes en el perodo de la juventud haban sido la buena mesa y +la guitarra. + +De voluntad fcil para el enamoramiento, Torrebianca andaba siempre en +relaciones con una liejesa, y Robledo, por acompaarle, se prestaba +fingirse enamorado de alguna amiga de la muchacha. En realidad, +durante sus partidas de campo con mujeres, el espaol se preocupaba +ms de los preparativos culinarios que de satisfacer el +sentimentalismo ms menos frgil de la compaera que le haba +deparado la casualidad. + +Torrebianca haba llegado ver travs de esta alegra ruidosa y +materialista cierto romanticismo que Robledo pretenda ocultar como +algo vergonzoso. Tal vez haba dejado en su pas los recuerdos de un +amor desgraciado. Muchas noches, el florentino, tendido en la cama de +su alojamiento, escuchaba Robledo, que haca gemir dulcemente su +guitarra, entonando entre dientes canciones amorosas del lejano pas. + +Terminados los estudios, se haban dicho adis con la esperanza de +encontrarse al ao siguiente; pero no se vieron ms. Torrebianca +permaneci en Europa, y Robledo llevaba muchos aos vagando por la +Amrica del Sur, siempre como ingeniero, pero plegndose las ms +extraordinarias transformaciones, como si reviviesen en l, por ser +espaol, las inquietudes aventureras de los antiguos conquistadores. + +De tarde en tarde escriba alguna carta, hablando del pasado ms que +del presente; pero pesar de esta discrecin, Torrebianca tena la +vaga idea de que su amigo haba llegado ser general en una pequea +Repblica de la Amrica del Centro. + +Su ltima carta era de dos aos antes. Trabajaba entonces en la +Repblica Argentina, hastiado ya de aventuras en pases de continuo +sacudimiento revolucionario. Se limitaba ser ingeniero, y serva +unas veces al gobierno y otras empresas particulares, construyendo +canales y ferrocarriles. El orgullo de dirigir los avances de la +civilizacin travs del desierto le haca soportar alegremente las +privaciones de esta existencia dura. + +Guardaba Torrebianca entre sus papeles un retrato enviado por Robledo, +en el que apareca caballo, cubierta la cabeza con un casco blanco y +el cuerpo con un poncho. Varios mestizos colocaban piquetes con +banderolas en una llanura de aspecto salvaje, que por primera vez iba + sentir las huellas de la civilizacin material. + +Cuando recibi este retrato, deba tener Robledo treinta y siete aos: +la misma edad que l. Ahora estaba cerca de los cuarenta; pero su +aspecto, juzgar por la fotografa, era mejor que el de Torrebianca. +La vida de aventuras en lejanos pases no le haba envejecido. Pareca +ms corpulento an que en su juventud; pero su rostro mostraba la +alegra serena de un perfecto equilibrio fsico. + +Torrebianca, de estatura mediana, ms bien bajo que alto, y enjuto de +carnes, guardaba una agilidad nerviosa gracias sus aficiones +deportivas, y especialmente al manejo de las armas, que haba sido +siempre la ms predominante de sus aficiones; pero su rostro delataba +una vejez prematura. Abundaban en l las arrugas; los ojos tenan en +su vrtice un fruncimiento de cansancio; los aladares de su cabeza +eran blancos, contrastndose con el vrtice, que continuaba siendo +negro. Las comisuras de la boca caan desalentadas bajo el bigote +recortado, con una mueca que pareca revelar el debilitamiento de la +voluntad. + +Esta diferencia fsica entre l y Robledo le haca considerar su +camarada como un protector, capaz de seguir guindole lo mismo que en +su juventud. + +Al surgir en su memoria esta maana la imagen del espaol, pens, como +siempre: Si le tuviese aqu!... Sabra infundirme su energa de +hombre verdaderamente fuerte. + +Qued meditabundo, y algunos minutos despus levant la cabeza, +dndose cuenta de que su ayuda de cmara haba entrado en la +habitacin. + +Se esforz por ocultar su inquietud al enterarse de que un seor +deseaba verle y no haba querido dar su nombre. Era tal vez algn +acreedor de su esposa, que se vala de este medio para llegar hasta +l. + +--Parece extranjero--sigui diciendo el criado--, y afirma que es de +la familia del seor marqus. + +Tuvo un presentimiento Torrebianca que le hizo sonreir inmediatamente +por considerarlo disparatado. No sera este desconocido su camarada +Robledo, que se presentaba con una oportunidad inverosmil, como esos +personajes de las comedias que aparecen en el momento preciso?... Pero +era absurdo que Robledo, habitante del otro lado del planeta, +estuviese pronto dejarse ver como un actor que aguarda entre +bastidores. No. La vida no ofrece casualidades de tal especie. Esto +slo se ve en el teatro y en los libros. + +Indic con un gesto enrgico su voluntad de no recibir al desconocido; +pero en el mismo instante se levant el cortinaje de la puerta, +entrando alguien con un aplomo que escandaliz al ayuda de cmara. + +Era el intruso, que, cansado de esperar en la antesala, se haba +metido audazmente en la pieza ms prxima. + +Se indign el marqus ante tal irrupcin; y como era de carcter +fcilmente agresivo, avanz hacia l con aire amenazador. Pero el +hombre, que rea de su propio atrevimiento, al ver Torrebianca +levant los brazos, gritando: + +--Apuesto que no me conoces... Quin soy? + +Le mir fijamente el marqus y no pudo reconocerlo. Despus sus ojos +fueron expresando paulatinamente la duda y una nueva conviccin. + +Tena la tez obscurecida por la doble causticidad del sol y del fro. +Llevaba unos bigotes cortos, y Robledo apareca con barba en todos sus +retratos... Pero de pronto encontr en los ojos de este hombre algo +que le perteneca, por haberlo visto mucho en su juventud. Adems, su +alta estatura... su sonrisa... su cuerpo vigoroso... + +--Robledo!--dijo al fin. + +Y los dos amigos se abrazaron. + +Desapareci el criado, considerando inoportuna su presencia, y poco +despus se vieron sentados y fumando. + +Cruzaban miradas afectuosas interrumpan sus palabras para +estrecharse las manos acariciarse las rodillas con vigorosas +palmadas. + +La curiosidad del marqus, despus de tantos aos de ausencia, fu ms +viva que la del recin llegado. + +--Vienes por mucho tiempo Pars?--pregunt Robledo. + +--Por unos meses nada ms. + +Despus de forzar durante diez aos el misterio de los desiertos +americanos, lanzando travs de su virginidad, tan antigua como el +planeta, lneas frreas, caminos y canales, necesitaba darse un bao +de civilizacin. + +--Vengo--aadi--para ver si los restoranes de Pars siguen mereciendo +su antigua fama, y si los vinos de esta tierra no han decado. Slo +aqu puede comerse el Brie fresco, y yo tengo hambre de este queso +hace muchos aos. + +El marqus ri. Hacer un viaje de tres mil leguas de mar para comer y +beber en Pars!... Siempre el mismo Robledo. Luego le pregunt con +inters: + +--Eres rico?... + +--Siempre pobre--contest el ingeniero--. Pero como estoy solo en el +mundo y no tengo mujer, que es el ms caro de los lujos, podr hacer +la misma vida de un gran millonario yanqui durante algunos meses. +Cuento con los ahorros de varios aos de trabajo all en el desierto, +donde apenas hay gastos. + +Mir Robledo en torno de l, apreciando con gestos admirativos el +lujoso amueblado de la habitacin. + +--T s que eres rico, por lo que veo. + +La contestacin del marqus fu una sonrisa enigmtica. Luego, estas +palabras parecieron despertar su tristeza. + +--Hblame de tu vida--continu Robledo--. T has recibido noticias +mas; yo, en cambio, he sabido muy poco de ti. Deben haberse perdido +muchas de tus cartas, lo que no es extraordinario, pues hasta los +ltimos aos he ido de un lugar otro, sin echar races. Algo supe, +sin embargo, de tu vida. Creo que te casaste. + +Torrebianca hizo un gesto afirmativo, y dijo gravemente: + +--Me cas con una dama rusa, viuda de un alto funcionario de la corte +del zar... La conoc en Londres. La encontr muchas veces en tertulias +aristocrticas y en castillos adonde habamos sido invitados. Al fin +nos casamos, y hemos llevado desde entonces una existencia muy +elegante, pero muy cara. + +Call un momento, como si quisiera apreciar el efecto que causaba en +Robledo este resumen de su vida. Pero el espaol permaneci +silencioso, queriendo saber ms. + +--Como t llevas una existencia de hombre primitivo, ignoras +felizmente lo que cuesta vivir de este modo... He tenido que trabajar +mucho para no irme fondo, y an as!... Mi pobre madre me ayuda con +lo poco que puede extraer de las ruinas de nuestra familia. + +Pero Torrebianca pareci arrepentirse del tono quejumbroso con que +hablaba. Un optimismo, que media hora antes hubiese considerado +absurdo, le hizo sonreir confiadamente. + +--En realidad no puedo quejarme, pues cuento con un apoyo poderoso. El +banquero Fontenoy es amigo nuestro. Tal vez has odo hablar de l. +Tiene negocios en las cinco partes del mundo. + +Movi su cabeza Robledo. No; nunca haba odo tal nombre. + +--Es un antiguo amigo de la familia de mi mujer. Gracias Fontenoy, +soy director de importantes explotaciones en pases lejanos, lo que me +proporciona un sueldo respetable, que en otros tiempos me hubiese +parecido la riqueza. + +Robledo mostr una curiosidad profesional. Explotaciones en pases +lejanos!... El ingeniero quera saber, y acos su amigo con +preguntas precisas. Pero Torrebianca empez mostrar cierta +inquietud en sus respuestas. Balbuceaba, al mismo tiempo que su +rostro, siempre de una palidez verdosa, se enrojeca ligeramente. + +--Son negocios en Asia y en frica: minas de oro... minas de otros +metales... un ferrocarril en China... una Compaa de navegacin para +sacar los grandes productos de los arrozales del Tonkn... En realidad +yo no he estudiado esas explotaciones directamente; me falt siempre +el tiempo necesario para hacer el viaje. Adems, me es imposible vivir +lejos de mi mujer. Pero Fontenoy, que es una gran cabeza, las ha +visitado todas, y tengo en l una confianza absoluta. Yo no hago en +realidad mas que poner mi firma en los informes de las personas +competentes que l enva all, para tranquilidad de los accionistas. + +El espaol no pudo evitar que sus ojos reflejasen cierto asombro al +oir estas palabras. + +Su amigo, dndose cuenta de ello, quiso cambiar el curso de la +conversacin. Habl de su mujer con cierto orgullo, como si +considerase el mayor triunfo de su existencia que ella hubiese +accedido ser su esposa. + +Reconoca la gran influencia de seduccin que Elena pareca ejercer +sobre todo lo que le rodeaba. Pero como jams haba sentido la menor +duda acerca de su fidelidad conyugal, mostrbase orgulloso de avanzar +humildemente detrs de ella, emergiendo apenas sobre la estela de su +marcha arrolladura. En realidad, todo lo que era l: sus empleos +generosamente retribudos, las invitaciones de que se vea objeto, el +agrado con que le reciban en todas partes, lo deba ser el esposo +de la bella Elena. + +--La vers dentro de poco... porque t vas quedarte almorzar con +nosotros. No digas que no. Tengo buenos vinos, y ya que has venido +del otro lado de la tierra para comer queso de Brie, te lo dar hasta +matarte de una indigestin. + +Luego abandon su tono de broma, para decir con voz emocionada: + +--No sabes cunto me alegra que conozcas mi mujer. Nada te digo de +su hermosura; las gentes la llaman la bella Elena; pero su hermosura +no es lo mejor. Aprecio ms su carcter casi infantil. Es caprichosa +algunas veces, y necesita mucho dinero para su vida; pero qu mujer +no es as?... Creo que Elena tambin se alegrar de conocerte... Le +he hablado tantas veces de mi amigo Robledo!... + + * * * * * + + + + +#II# + + +La marquesa de Torrebianca encontr altamente interesante al amigo +de su esposo. + +Haba regresado su casa muy contenta. Sus preocupaciones de horas +antes por la falta de dinero parecan olvidadas, como si hubiese +encontrado el medio de amansar su acreedor de pagarle. + +Durante el almuerzo, tuvo Robledo que hablar mucho para responder +las preguntas de ella, satisfaciendo la vehemente curiosidad que +parecan inspirarle todos los episodios de su vida. + +Al enterarse de que el ingeniero no era rico, hizo un gesto de duda. +Tena por inverosmil que un habitante de Amrica, lo mismo la del +Norte que la del Sur, no poseyese millones. Pensaba por instinto, como +la mayor parte de los europeos, sindole necesaria una lenta reflexin +para convencerse de que en el Nuevo Mundo pueden existir pobres como +en todas partes. + +--Yo soy todava pobre--continu Robledo--; pero procurar terminar +mis das como millonario, aunque solo sea para no desilusionar las +gentes convencidas que todo el que va Amrica debe ganar +forzosamente una gran fortuna, dejndola en herencia sus sobrinos de +Europa. + +Esto le llev hablar de los trabajos que estaba realizando en la +Patagonia. + +Se haba cansado de trabajar para los dems, y teniendo por socio +cierto joven norteamericano, se ocupaba en la colonizacin de unos +cuantos miles de hectreas junto al ro Negro. En esta empresa haba +arriesgado sus ahorros, los de su compaero, importantes cantidades +prestadas por los Bancos de Buenos Aires; pero consideraba el negocio +seguro y extraordinariamente remunerador. + +Su trabajo era transformar en campos de regado las tierras yermas +incultas adquiridas bajo precio. El gobierno argentino estaba +realizando grandes obras en el ro Negro, para captar parte de sus +aguas. l haba intervenido como ingeniero en este trabajo difcil, +empezado aos antes. Luego present su dimisin para hacerse +colonizador, comprando tierras que iban quedar en la zona de la +irrigacin futura. + +--Es asunto de algunos aos, tal vez de algunos meses--aadi--. +Todo consiste en que el ro se muestre amable, prestndose que le +crucen el pecho con un dique, y no se permita una crecida +extraordinaria, una convulsin de las que son frecuentes all y +destruyen en unas horas todo el trabajo de varios aos, obligando +empezarlo otra vez. Mientras tanto, mi asociado y yo hacemos con gran +economa los canales secundarios y las dems arterias que han de +fecundar nuestras tierras estriles; y el da en que el dique est +terminado y las aguas lleguen nuestras tierras... + +Se detuvo Robledo, sonriendo con modestia. + +--Entonces--continu--ser un millonario la americana Quin sabe +hasta dnde puede llegar mi fortuna?... Una legua de tierra regada +vale millones... y yo tengo varias leguas. + +La bella Elena le oa con gran inters; pero Robledo, sintindose +inquieto por la expresin momentneamente admirativa de sus ojos de +pupilas verdes con reflejos de oro, se apresur aadir: + +--Esta fortuna puede retrasarse tambin tantos aos!... Es posible +que slo llegue m cuando me vea prximo la muerte, y sean los +hijos de una hermana que tengo en Espaa los que gocen el producto de +lo mucho que he trabajado y rabiado all. + +Le hizo contar Elena cmo era su vida en el desierto patagnico, +inmensa llanura barrida en invierno por huracanes fros que levantan +columnas de polvo, y sin ms habitantes naturales que las bandas de +avestruces y el puma vagabundo, que, cuando siente hambre, osa atacar +al hombre solitario. + +Al principio la poblacin humana haba estado representada por las +bandas de indios que vivaqueaban en las orillas de los ros y por +fugitivos de Chile la Argentina, lanzados travs de las tierras +salvajes para huir de los delitos que dejaban sus espaldas. Ahora, +los antiguos fortines, guarnecidos por los destacamentos que el +gobierno haba hecho avanzar desde Buenos Aires para que tomasen +posesin del desierto, se convertan en pueblos, separados unos de +otros por centenares de kilmetros. + +Entre dos poblaciones de estas, considerablemente alejadas, era donde +viva Robledo, transformando su campamento de trabajadores en un +pueblo que tal vez antes de medio siglo llegase ser una ciudad de +cierta importancia. En Amrica no eran raros prodigios de esta clase. + +Le escuchaba Elena con deleite, lo mismo que cuando, en el teatro en +el cinematgrafo, senta despertada su curiosidad por una fbula +interesante. + +--Eso es vivir--deca--. Eso es llevar una existencia digna de un +hombre. + +Y sus ojos dorados se apartaban de Robledo para mirar con cierta +conmiseracin su esposo, como si viese en l una imagen de todas las +flojedades de la vida muelle y extremadamente civilizada, que +aborreca en aquellos momentos. + +--Adems, as es como se gana una gran fortuna. Yo slo creo que son +hombres los que alcanzan victorias en las guerras los capitanes del +dinero que conquistan millones... Aunque mujer, me gustara vivir esa +existencia enrgica y abundante en peligros. + +Robledo, para evitar su amigo las recriminaciones de un entusiasmo +expresado por ella con cierta agresividad, habl de las miserias que +se sufren lejos de las tierras civilizadas. Entonces la marquesa +pareci sentir menos admiracin por la vida de aventuras, confesando +al fin que prefera su existencia en Pars. + +--Pero me hubiera gustado--aadi con voz melanclica--que el hombre +que fuese mi esposo viviera as, conquistando una riqueza enorme. +Vendra verme todos los aos, yo pensara en l todas horas, +ira tambin alguna vez compartir durante unos meses su vida +salvaje. En fin, sera una existencia ms interesante que la que +llevamos en Pars; y al final de ella, la riqueza, una verdadera +riqueza, inmensa, novelesca, como rara vez se ve en el viejo mundo. + +Se detuvo un instante, para aadir con gravedad, mirando Robledo: + +--Usted parece que da poca importancia la riqueza, y si la busca es +por satisfacer su deseo de accin, por dar empleo sus energas. Pero +no sabe lo que es ni lo que representa. Un hombre de su temple tiene +pocas necesidades. Para conocer lo que vale el dinero y lo que puede +dar de s, se necesita vivir al lado de una mujer. + +Volvi mirar Torrebianca, y termin diciendo: + +--Por desgracia, los que llevan con ellos una mujer carecen casi +siempre de esa fuerza que ayuda realizar sus grandes empresas los +hombres solitarios. + +Despus de este almuerzo, durante el cual slo se habl del poder del +dinero y de aventuras en el Nuevo Mundo, el colonizador frecuent la +casa, como si perteneciese la familia de sus dueos. + +--Le has sido muy simptico Elena--deca Torrebianca--. Pero muy +simptico! + +Y se mostraba satisfecho, como si esto equivaliese un triunfo, no +ocultando el disgusto que le habra producido verse obligado escoger +entre su esposa y su compaero de juventud, en el caso de mutua +antipata. + +Por su parte, Robledo se mostraba indeciso y como desorientado al +pensar en Elena. Cuando estaba en su presencia, le era imposible +resistirse al poder de seduccin que pareca emanar de su persona. +Ella le trataba con la confianza del parentesco, como si fuese un +hermano de su marido. Quera ser su iniciadora y maestra en la vida de +Pars, dndole consejos para que no abusasen de su credulidad de +recin llegado. Le acompaaba para que conociese los lugares ms +elegantes, la hora del t por la noche, despus de la comida. + +La expresin maligna y pueril un mismo tiempo de sus ojos +imperturbables y el ceceo infantil con que pronunciaba veces sus +palabras hacan gran efecto en el colonizador. + +--Es una nia--se dijo muchas veces--; su marido no se equivoca. Tiene +todas las malicias de las muecas creadas por la vida moderna, y debe +resultar terriblemente cara... Pero debajo de eso, que no es mas que +una costra exterior, tal vez existe solamente una mentalidad algo +simple. + +Cuando no la vea y estaba lejos de la influencia de sus ojos, se +mostraba menos optimista, sonriendo con una admiracin irnica de la +credulidad de su amigo. Quin era verdaderamente esta mujer, y dnde +haba ido Torrebianca encontrarla?... + +Su historia la conoca nicamente por las palabras del esposo. Era +viuda de un alto funcionario de la corte de los Zares; pero la +personalidad del primer marido, con ser tan brillante, resultaba algo +indecisa. Unas veces haba sido, segn ella, Gran Mariscal de la +corte; otras, simple general, y el que verdaderamente poda ostentar +una historia de heroicos antepasados era su propio padre. + +Al repetir Torrebianca las afirmaciones de esta mujer, que le +inspiraba amor y orgullo al mismo tiempo, haca memoria de un +sinnmero de personajes de la corte rusa de grandes damas amantes de +los emperadores, todos parientes de Elena; pero l no los haba visto +nunca, por estar muertos desde muchos aos antes vivir en sus +lejanas tierras, enormes como Estados. + +Las palabras de ella tambin alarmaban Robledo. Nunca haba estado +en Amrica, y sin embargo, una tarde, en un t del Ritz, le habl de +su paso por San Francisco de California, cuando era nia. Otras veces +dejaba rodar aturdidamente en el curso de su conversacin nombres de +ciudades remotas de personajes de fama universal, como si los +conociese mucho. Nunca pudo saber con certeza cuntos idiomas posea. + +--Los hablo todos--contest Elena en espaol un da que Robledo le +hizo esta pregunta. + +Contaba ancdotas algo atrevidas, como si las hubiese escuchado +otras personas; pero lo haca de tal modo, que el colonizador lleg +algunas veces sospechar si sera ella la verdadera protagonista. + +Dnde no ha estado esta mujer?...--pensaba--. Parece haber vivido +mil existencias en pocos aos. Es imposible que todo eso haya podido +ocurrir en los tiempos de su marido, el personaje ruso. + +Si intentaba explorar su amigo para adquirir noticias, la fe de ste +en el pasado de su mujer era como una muralla de credulidad, dura +inconmovible, que cortaba el avance de toda averiguacin. Pero lleg +adquirir la certeza de que su amigo slo conoca la historia de Elena + partir del momento que la encontr por primera vez en Londres. Toda +su existencia anterior la saba por lo que ella haba querido +contarle. + +Pens que Federico, al contraer matrimonio, habra tenido +indudablemente conocimiento del origen de su esposa por los documentos +que exige la preparacin de la ceremonia nupcial. Luego se vi +obligado desechar esta hiptesis. El casamiento haba sido en +Londres, uno de esos matrimonios rpidos como se ven en las cintas +cinematogrficas, y para el cual slo son necesarios un sacerdote que +lea el libro santo, dos testigos y algunos papeles examinados la +ligera. + +Acab el espaol por arrepentirse de tantas dudas. Federico se +mostraba contento y hasta orgulloso de su matrimonio, y l no tena +derecho intervenir en la vida domstica de los otros. Adems, sus +sospechas bien podan ser el resultado de su falta de +adaptacin--natural en un salvaje--al verse en plena vida de Pars. + +Elena era una dama del gran mundo, una mujer elegante de las que l no +haba tratado nunca. Slo al matrimonio de su amigo deba esta amistad +extraordinaria, que forzosamente haba de chocar con sus costumbres +anteriores. A veces hasta encontraba lgico lo que momentos antes le +haba producido inmensa extraeza. Era su ignorancia, su falta de +educacin, la que le haca incurrir en tantas sospechas y malos +pensamientos. Luego le bastaba ver la sonrisa de Elena y la caricia de +sus pupilas verdes y doradas para mostrar una confianza y una +admiracin iguales las de Federico. + +Viva en un hotel antiguo, cerca del bulevar de los Italianos, por +haberlo admirado en otros tiempos como un lugar de paradisacas +delicias, cuando era estudiante de escasos recursos y estaba de paso +en Pars; pero las ms de sus comidas las haca con Torrebianca y su +mujer. Unas veces eran stos los que le invitaban su mesa; otras los +invitaba l los restoranes ms clebres. + +Adems, Elena le hizo asistir algunos ts en su casa, presentndolo + sus amigas. Mostraba un placer infantil en contrariar los gustos del +oso patagnico, como ella apodaba Robledo, pesar de las +protestas de ste, que nunca haba visto osos en la Argentina austral. +Como l abominaba de tales reuniones, Elena se vala de diversas +astucias para que asistiese ellas. + +Tambin fu conociendo los amigos ms importantes de la casa en las +comidas de ceremonia dadas por los Torrebianca. La marquesa no +presentaba al espaol como un ingeniero que an estaba en la parte +preliminar de sus empresas, la ms difcil y aventurada, sino como un +triunfador venido de una Amrica maravillosa con muchsimos millones. + +Deca esto sus espaldas, y l no poda explicarse el respeto con que +le trataban los otros invitados y la simptica atencin con que le +oan apenas pronunciaba algunas palabras. + +As conoci varios diputados y periodistas, amigos del banquero +Fontenoy, que eran los convidados ms importantes. Tambin conoci al +banquero, hombre de mediana edad, completamente afeitado y con la +cabeza canosa, que imitaba el aspecto y los gestos de los hombres de +negocios norteamericanos. + +Robledo, contemplndole, se acordaba de l mismo cuando viva en +Buenos Aires y haba de pagar al da siguiente una letra, no teniendo +reunida an la cantidad necesaria. Fontenoy ofreca la imagen que se +forma el vulgo de un hombre de dinero, director de importantes +negocios en diversos lugares de la tierra. Todo en su persona pareca +respirar seguridad y conviccin de la propia fuerza. Pero veces, +como si olvidase el presente inmediato, frunca el ceo, quedando +pensativo y completamente ajeno cuanto le rodeaba. + +--Piensa alguna nueva combinacin maravillosa--deca Torrebianca su +amigo--. Es admirable la cabeza de este hombre. + +Pero Robledo, sin saber por qu, se acordaba otra vez de sus +inquietudes y las de tantos otros all en Buenos Aires, cuando haban +tomado dinero en los Bancos noventa das vista y era preciso +devolverlo la maana siguiente. + +Una noche, al salir de casa de los Torrebianca, quiso Robledo marchar + pie por la avenida Henri Martin hasta el Trocadero, donde tomara el +_Metro_. Iba con l uno de los invitados la comida, personaje +equvoco que haba ocupado el ltimo asiento en la mesa, y pareca +satisfecho de marchar junto un millonario sudamericano. + +Era un protegido de Fontenoy y publicaba un peridico de negocios +inspirado por el banquero. Su acidez de parsito necesitaba +expansionarse, criticando todos sus protectores apenas se alejaba de +ellos. A los pocos pasos sinti la necesidad de pagar la comida +reciente hablando mal de los dueos de la casa. Saba que Robledo era +compaero de estudios del marqus. + +--Y su esposa, la conoce usted tambin hace mucho tiempo?... + +El maligno personaje sonri al enterarse de que Robledo la haba visto +por primera vez unas semanas antes. + +--Rusa?... Cree usted verdaderamente que es rusa?... Eso lo cuenta +ella, as como las otras fbulas de su primer marido, Gran Mariscal de +la corte, y de toda su noble parentela. Son muchos los que creen que +no ha habido jams tal marido. Yo no me atrevo decir si es verdad +mentira; pero puedo afirmar que en casa de esta gran dama rusa nunca +he visto ningn personaje de dicho pas. + +Hizo una pausa como para tomar fuerzas, y aadi con energa: + +--A m me han dicho gentes de all, indudablemente bien enteradas, que +no es rusa. Eso nadie lo cree. Unos la tienen por rumana y hasta +afirman haberla visto de joven en Bucarest; otros aseguran que naci +en Italia, de padres polacos. Vaya usted saber!... Si tuvisemos +que averiguar el nacimiento y la historia de todas las personas que +conocemos en Pars y nos invitan comer!... + +Mir de soslayo Robledo para apreciar su grado de curiosidad y la +confianza que poda tener en su discrecin. + +--El marqus es una excelente persona. Usted debe conocerlo bien. +Fontenoy hace justicia sus mritos y le ha dado un empleo importante +para... + +Presinti Robledo que iba oir algo que le sera imposible aceptar en +silencio, y como en aquel instante pasaba vaco un automvil de +alquiler, se apresur llamar su conductor. Luego pretext una +ocupacin urgente, recordada de pronto, para despedirse del maligno +parsito. + +Siempre que hablaba solas con Torrebianca, ste haca desviar la +conversacin hacia el asunto principal de sus preocupaciones: el mucho +dinero que se necesita para sostener un buen rango social. + +--T no sabes lo que cuesta una mujer: los vestidos, las joyas; +adems, el invierno en la Costa Azul, el verano en las playas +clebres, el otoo en los balnearios de moda... + +Robledo acoga tales lamentaciones con una conmiseracin irnica que +acababa por irritar su amigo. + +--Como t no conoces lo que es el amor--dijo Torrebianca una tarde--, +puedes prescindir de la mujer y permitirte esa serenidad burlona. + +El espaol palideci, perdiendo inmediatamente su sonrisa. l no +haba conocido el amor? Resucitaron en su memoria, despus de esto, +los recuerdos de una juventud que Torrebianca slo haba entrevisto de +un modo confuso. Una novia le haba abandonado tal vez, all en su +pas, para casarse con otro. Luego el italiano crey recordar mejor. +La novia haba muerto y Robledo juraba, como en las novelas, no +casarse... Este hombre corpulento, gastrnomo y burln llevaba en su +interior una tragedia amorosa. + +Pero como si Robledo tuviera empeo en evitar que le tomasen por un +personaje romntico, se apresur decir escpticamente: + +--Yo busco la mujer cuando me hace falta, y luego contino solo mi +camino. Para qu complicar mi existencia con una compaa que no +necesito?... + +Una noche, al salir los tres de un teatro, Elena mostr deseos de +conocer cierto restorn de Montmartre abierto recientemente. Para sus +amigos era un lugar mgico, causa de su decoracin persa--estilo +_Mil y una noches_ vistas desde Montmartre--y de su iluminacin de +tubos de mercurio, que daba un tono verdoso los salones, lo mismo +que si estuviesen en el fondo del mar, y una lividez de ahogados sus +parroquianos. + +Dos orquestas se reemplazaban incesantemente en la tarea de poblar el +aire de disparates rtmicos. Los violines colaboraban con desafinados +instrumentos de metal, unindose esta cencerrada bailable un +_claxon_ de automvil y varios artefactos musicales de reciente +invencin, que imitaban dos tablones que chocan, un fardo arrastrado +por el suelo, una piedra sillar que cae... + +En un gran valo abierto entre las mesas se renovaban incesantemente +las parejas de danzarines. Los vestidos y sombreros de las +mujeres--espumas de diversos colores en las que flotaban briznas de +plata y oro--, as como las masas blancas y negras del indumento +masculino, se esparcan en torno las manchas cuadradas de los +manteles. + +Con la msica estridente de las orquestas vena juntarse un +estrpito de feria. Los que no estaban ocupados en bailar lanzaban por +el aire serpentinas y bolas de algodn, insistan con un deleite +infantil en hacer sonar pequeas gaitas y otros instrumentos pueriles. +Flotaban en el aire cargado de humo esferas de caucho de distintos +colores que los concurrentes haban dejado escapar de sus manos. Los +ms, mientras coman y beban, llevaban tocadas sus cabezas con gorros +de beb, crestas de pjaro pelucas de payaso. + +Haba en el ambiente una alegra forzada y estpida, un deseo de +retroceder los balbuceos de la infancia, para dar de este modo nuevo +incentivo los pecados montonos de la madurez. El aspecto del +restorn pareci entusiasmar Elena. + +--Oh, Pars! No hay mas que un Pars! Qu dice usted de esto, +Robledo? + +Pero como Robledo era un salvaje, sonri con una indiferencia +verdaderamente insolente. Comieron sin tener apetito y bebieron el +contenido de una botella de champaa sumergida en un cubo plateado, +que pareca repetirse en todas las mesas, como si fuese el dolo de +aquel lugar, en cuyo honor se celebraba la fiesta. Antes de que se +vaciase la botella, otra ocupaba instantneamente su sitio, cual si +acabase de crecer del fondo del cubo. + +La marquesa, que miraba todos lados con cierta impaciencia, sonri +de pronto haciendo seas un seor que acababa de entrar. + +Era Fontenoy, y vino sentarse la mesa de ellos, fingiendo sorpresa +por el encuentro. + +Robledo se acord de haber odo hablar Elena repetidas veces del +banquero mientras estaban en el teatro, y esto le hizo presumir si se +habran visto aquella misma tarde. Hasta se le ocurri la sospecha de +que este encuentro en Montmartre estaba convenido por los dos. + +Mientras tanto, Fontenoy deca Torrebianca, rehuyendo la mirada de +la mujer de ste: + +--Una verdadera casualidad!... Salgo de una comida con hombres de +negocios; necesitaba distraerme; vengo aqu, como poda haber ido +otro sitio, y los encuentro ustedes. + +Por un momento crey Robledo que los ojos pueden sonreir al ver la +expresin de jovial malicia que pasaba por las pupilas de Elena. + +Cuando la botella de champaa hubo resucitado en el cubo por tercera +vez, la marquesa, que pareca envidiar los que daban vueltas en el +centro del saln, dijo con su voz quejumbrosa de nia: + +--Quiero bailar, y nadie me saca!... + +Su marido se levant, como si obedeciese una orden, y los dos se +alejaron girando entre las otras parejas. + +Al volver su asiento, ella protesto con una indignacin cmica: + +--Venir Montmartre para bailar con el marido!... + +Puso sus ojos acariciadores en Fontenoy, y aadi; + +--No pienso pedirle que me invite. Usted no sabe bailar ni quiere +descender estas cosas frvolas... Adems, tal vez teme que sus +accionistas le retiren su confianza al verle en estos lugares. + +Luego se volvi hacia Robledo: + +--Y usted, baila?... + +El ingeniero fingi que se escandalizaba. Dnde poda haber aprendido +los bailes inventados en los ltimos aos? l slo conoca la _cueca_ +chilena, que danzaban sus peones los das de paga, el _pericn_ y el +_gato_, bailados por algunos gauchos viejos acompandose con el +retintn de sus espuelas. + +--Tendr que aburrirme sin poder bailar... y eso que voy con tres +hombres. Qu suerte la ma! + +Pero alguien intervino como si hubiese escuchado sus quejas. +Torrebianca hizo un gesto de contrariedad. Era un joven danzarn, al +que haba visto muchas veces en los restoranes nocturnos. Le inspiraba +una franca antipata, por el hecho de que su mujer hablaba de l con +cierta admiracin, lo mismo que todas sus amigas. + +Gozaba los honores de la celebridad. Alguien, para marear irnicamente +la altura de su gloria, lo haba apodado el guila del tango. +Robledo adivin que era un sudamericano por la soltura graciosa de sus +movimientos y su atildada exageracin en el vestir. Las mujeres +admiraban la pequeez de sus pies montados en altos tacones y el +brillo de la abultada masa de sus cabellos, echada atrs y tan unida +como un bloque de laca. + +Esta guila bailarina, que se haca mantener por sus parejas, segn +murmuraban los envidiosos de su gloria, se vi aceptada por la mujer +de Torrebianca, y los dos empezaron danzar. El cansancio oblig +Elena repetidas veces volver la mesa; pero al poco rato ya estaba +llamando con sus ojos al bailarn, que acuda oportunamente. + +Torrebianca no ocult su disgusto al verla con este mozo antiptico. +Fontenoy permaneca impasible sonrea distradamente durante los +breves momentos que Elena empleaba en descansar. + +Volvi acordarse Robledo de la expresin de lejana que haba +observado en todos los que tienen un pagar de vencimiento prximo. +Pero este recuerdo pas rpidamente por su memoria. + +Mir con ms atencin al banquero, y se di cuenta de que ya no +pensaba en cosas invisibles. La insistencia de Elena en bailar con el +mismo jovenzuelo haba acabado por imprimir en su rostro un gesto de +descontento igual al que mostraba Torrebianca. + +Siempre que pasaba ella en brazos de su danzarn, sonrea Fontenoy +con cierta malicia, como si gozase viendo su cara de disgusto. + +El espaol mir un lado de la mesa, luego mir al lado opuesto, y +pens: + +Cualquiera dira que estoy entre dos maridos celosos. + + * * * * * + + + + +#III# + + +En uno de los ts de la marquesa de Torrebianca conoci Robledo la +condesa Titonius, dama rusa, casada con un noble escandinavo, el cual +pareca absorbido por su cnyuge, hasta el punto de que nadie reparase +en su persona. + +Era una mujer entre los cuarenta aos y los cincuenta, que todava +guardaba vestigios algo borrosos de una belleza ya remota. Su obesidad +desbordante, blanca y flcida tena por remate una cabecita de mueca +sentimental; y como gustaba de escribir versos amorosos, apresurndose + recitarlos en el curso de las conversaciones, sus enemigas la haban +apodado Cien kilos de poesa. + +Se presentaba en plena tarde audazmente escotada, para lucir con +orgullo sus albas y gelatinosas superfluidades. Usaba joyas +gigantescas y brbaras, en armona con una peluca rubia la que iba +aadiendo todos los meses nuevos rizos. + +Entre estas alhajas escandalosamente falsas, la nica que mereca +cierto respeto era un collar de perlas, que, al sentarse su duea, +vena descansar sobre el globo de su vientre. Estas perlas +irregulares, angulosas y con races se parecan los dientes de +animal que emplean algunos pueblos salvajes para fabricarse adornos. +Los maldicientes aseguraban que eran recuerdos de amantes de su +juventud, los que la condesa haba arrancado las muelas, no +quedndole otra cosa que sacar de ellos. Su sentimentalismo y la +libertad con que hablaba del amor justificaban tales murmuraciones. + +Al saber por su amiga Elena que Robledo era un millonario de Amrica, +lo mir con apasionado inters. Hablaron, con una taza de t en la +mano, ms bien dicho, fu ella la que habl, mientras el ingeniero +buscaba mentalmente un pretexto para escapar. + +--Usted que ha viajado tanto y es un hroe, ilstreme con su +experiencia... Qu opina usted del amor? + +Pero la poetisa, pesar de sus ojeadas tiernas y miopes, vi que +Robledo hua murmurando excusas, como si le asustase una conversacin +iniciada con tal pregunta. + +Elena le rog semanas despus que asistiese una fiesta dada por la +condesa. + +--Son reuniones muy originales. La duea de la casa invita una +bohemia inquietante para que aplauda sus versos, y la mezcla con +gentes distinguidas que conoci en los salones. Algunos extranjeros +van de buena fe, creyendo encontrar autores clebres, y slo conocen +fracasados viejos y cidos. Tambin protege ciertos jvenes que se +presentan con solemnidad, convencidos de una gloria que slo existe +entre sus camaradas en las pginas de alguna revistilla que nadie +lee... Debe usted ver eso. Difcilmente encontrar en Pars una casa +semejante. Adems, he prometido la pobre condesa que asistir usted + su fiesta, y me enfadar si no me obedece. + +Por no disgustarla, se dirigi Robledo las diez de la noche la +avenida Kleber, donde viva la condesa, despus de haber comido con +varios compatriotas en un restorn de los bulevares. + +Dos servidores alquilados para la fiesta se ocupaban en recoger los +abrigos de los invitados. Apenas entr el ingeniero en el +recibimiento, se di cuenta de la mezcolanza social descrita por +Elena. Llegaban parejas de aspecto distinguido, acostumbradas la +vida de los salones, vestidas con elegancia, y revueltas con ellas vi +pasar varios jvenes de abundosa cabellera, que llevaban frac lo +mismo que los otros invitados, pero se despojaban de palets rados +con los forros rotos. Sorprendi la mirada irnica de los dos +servidores al colgar algunos de estos gabanes, as como ciertos +abrigos de pieles con grandes calvas, pertenecientes seoras que +ostentaban extravagantes tocados. + +Un viejo con melenas de un blanco sucio y gran chambergo, que tena +aspecto de poeta tal como se lo imagina el vulgo, se despoj de un +gabancito veraniego y dos bufandas de lana arrolladas su cuerpo para +suplir la falta de abrigo. Retir la pipa de su boca, golpeando con +ella la suela de uno de sus zapatos, y la meti luego en un bolsillo +del gabn, recomendando los criados que lo guardasen cuidadosamente, +como si fuese prenda de gran valor. + +El abrigo de pieles que llevaba Robledo atrajo el respeto de los dos +servidores. Uno de ellos le ayud despojarse de l, conservndolo +sobre sus brazos. + +--Puede usted admirarlo; le doy permiso--dijo el ingeniero--. Lo +compr hace pocos das. Una rica pieza, eh?... + +Pero el criado, sin hacer caso de su tono burln, contest: + +--Lo pondr aparte. Temo que la salida se equivoque alguno y se lo +lleve, dejando el suyo al seor. + +Y gui un ojo, sealando al mismo tiempo los gabanes de aspecto +lamentable amontonados en la antesala. + +La noble poetisa mostr un entusiasmo ruidoso al verle en sus salones. +Apartando los otros invitados, sali su encuentro y le estrech +ambas manos la vez. Luego, apoyada en su brazo, lo fu llevando +entre los grupos para hacer la presentacin. Le acariciaba con los +ojos, como si fuese el principal atractivo de su fiesta; pareca +sentir orgullo al mostrarlo sus amigas. Con razn el da anterior le +haba dicho, burlndose, Elena: Mucho ojo, Robledo! La condesa est +locamente enamorada de usted, y la creo capaz de raptarle. + +Expresaba la poetisa su entusiasmo con una avalancha de palabras al +hacer la presentacin del ingeniero. + +--Un hroe; un superhombre del desierto, que all en las pampas de la +Argentina ha matado leones, tigres y elefantes. + +Robledo puso cara de espanto al oir tales disparates, pero la condesa +no estaba para reparar en escrpulos geogrficos. + +--Cuando me haya contado todas sus hazaas--continu--, escribir un +poema pico, de carcter moderno, relatando en verso las aventuras de +su vida. A m, los hombres slo me interesan cuando son hroes... + +Y otra vez Robledo puso cara de asombro. + +Como la condesa no vea ya cerca de ella ms invitados quienes +presentar su hroe, lo condujo un gabinete completamente solitario, +sin duda causa de los olores que travs de un cortinaje llegaban +de la cocina, demasiado prxima. + +Ocup un silln amplio como un trono, invit sentarse Robledo. +Pero cuando ste buscaba una silla, la Titonius le indic un taburete +junto sus pies. + +--As lograremos que sea mayor nuestra intimidad. Parecer usted un +paje antiguo prosternado ante su dama. + +No poda ocultar Robledo el asombro que le causaban estas palabras, +pero acab por colocarse tal como ella quera, aunque el asiento le +resultase molesto, causa de su corpulencia. + +Copiaba la Titonius los gestos pueriles y el habla ceceante de su +amiga; pero estas imitaciones infantiles resultaban en ella +extremadamente grotescas. + +--Ahora que estamos solos--dijo--, espero que hablar usted con ms +libertad, y vuelvo hacerle la misma pregunta del otro da: Qu +opina usted del amor? + +Qued sorprendido Robledo, y al final balbuce: + +--Oh, el amor!... Es una enfermedad... eso es: una enfermedad de la +que vienen ocupndose las gentes hace miles de aos, sin saber en qu +consiste. + +La condesa se haba aproximado mucho l, causa de su miopa, +prescindiendo del auxilio de unos impertinentes de concha que guardaba +en su diestra. Inclinndose sobre el emballenado hemisferio de su +vientre, casi juntaba su cara con la del hombre sentado sus pies. + +--Y cree usted--prosigui--que un alma superior y mal comprendida, +como la ma, podr encontrar alguna vez el alma hermana que le +complete?... + +Robledo, que haba recobrado su tranquilidad, dijo gravemente: + +--Estoy seguro de ello... Pero todava es usted joven y tiene tiempo +para esperar. + +Tal fu su arrobamiento al oir esta respuesta, que acab por acariciar +el rostro de su acompaante con los lentes que tena en una mano. + +--Oh, la galantera espaola!... Pero separmonos; guardemos nuestro +secreto ante un mundo que no puede comprendernos. Leo en sus ojos el +deseo ardiente... contngase ahora! Yo procurar que nuestras almas +vuelvan encontrarse con ms intimidad. En este momento es +imposible... Los deberes sociales... las obligaciones de una duea de +casa... + +Y despus de levantarse del silln-trono con toda la pesadez de su +volumen, se alej imitando la ligereza de una nia, no sin enviar +antes Robledo un beso mudo con la punta de sus lentes. + +Desconcertado por esta agresividad pasional, y ofendido al mismo +tiempo porque crea verse en una situacin grotesca, el ingeniero +abandon igualmente el solitario gabinete. + +Al volver los salones iba tan ofuscado, que casi derrib un seor +de reducida estatura, y ste, pesar del golpe recibido, hizo una +reverencia murmurando excusas. Le vi despus yendo de un lado otro, +tmido y humilde, vigilando los servidores con unos ojos que +parecan pedirles perdn, y cuidndose de volver su sitio los +muebles puestos en desorden por los invitados. Apenas le hablaba +alguien, se apresuraba contestar con grandes muestras de respeto, +huyendo inmediatamente. + +La Titonius tena en torno ella un crculo de hombres, que eran en +su mayor parte los jvenes de aspecto artista vistos por Robledo en +la antesala. Muchas seoras se burlaban francamente de la condesa, +partiendo de sus grupos irnicas miradas hacia su persona. El viejo +que haba dejado sus bufandas y su pipa en el guardarropa di varias +palmadas, sise para imponer silencio, y dijo luego con solemnidad: + +--La asistencia reclama que nuestra bella musa recite algunos de sus +versos incomparables. + +Muchos aplaudieron, apoyando esta peticin con gritos de entusiasmo. +Pero la masa se mostr displicente y empez moverse en su asiento +haciendo signos negativos. Al mismo tiempo dijo con voz dbil, como si +acabase de sentir una repentina enfermedad: + +--No puedo, amigos mos... Esta noche me es imposible... Otro da, tal +vez... + +Volvi insistir el grupo de admiradores, y la condesa repiti sus +protestas con un desaliento cada vez ms doloroso, como si fuese +morir. + +Al fin, los invitados la dejaron en paz, para ocuparse en cosas ms de +su gusto. Los grupos volvieron sus espaldas la poetisa, olvidndola. +Un msico joven, afeitado y con largas guedejas, que pretenda imitar +la fealdad genial de algunos compositores clebres, se sent al +piano hizo correr sus dedos sobre las teclas. Dos muchachas +acudieron con aire suplicante, poniendo sus manos sobre las del +pianista. Oiran despus con mucho gusto sus obras sublimes; pero por +el momento deba mostrarse bondadoso y al nivel del vulgo, tocando +algo para bailar. Se contentaban con un vals, si es que sus +convicciones artsticas le impedan descender hasta las danzas +americanas. + +Varias parejas empezaron girar en el centro del saln, y cuando iba +aumentando su nmero y no quedaba quien se acordase de la condesa, +sta mir un lado y otro con asombro y se puso en pie: + +--Ya que me piden versos con tanta insistencia, acceder al deseo +general. Voy decir un pequeo poema. + +Tales palabras esparcieron la consternacin. El pianista, por no +haberlas odo, continu tocando; pero tuvo que detenerse, pues el +seor humilde y annimo que iba de un lado otro como un domstico se +acerc l, tomndole las manos. Al cesar la msica, las parejas +quedaron inmviles; y, finalmente, con una expresin aburrida, +volvieron sus asientos. La condesa empez recitar. Algunos +invitados la oan con tina atencin dolorosa una inmovilidad +estpida, pensando indudablemente en cosas remotas. Otros parpadeaban, +haciendo esfuerzos para repeler el sueo que corra hacia ellos +montado en el sonsonete de las rimas. + +Dos seoras ya entradas en aos y de aspecto maligno fingan gran +inters por conocer los versos, y hasta se llevaban de vez en cuando +una mano la oreja para oir mejor. Pero al mismo tiempo las dos +seguan conversando detrs de sus abanicos. En ciertos momentos +dejaban stos sobre sus rodillas para aplaudir y gritar: Bravo!; +pero volvan recobrarlos y los desplegaban, riendo de la duea de la +casa bajo el amparo de su tela. + +Robledo estaba detrs de ellas, apoyado en el quicio de una puerta y +medio oculto por el cortinaje. Como la condesa declamaba con +vehemencia, las dos seoras se vean obligadas elevar un poco el +tono de su voz, y el ingeniero, que era de odo sutil, pudo enterarse +de lo que decan. + +--Sera preferible--murmuraba una de ellas--que en vez de regalarnos +con versos, preparase un _buffet_ mejor para sus invitados. + +La otra protest. En casa de la Titonius, la mesa era ms peligrosa +cuanto ms abundante. Se necesitaba un valor heroico para aceptar la +invitacin sus comidas, que ella misma preparaba. + +--A los postres hay que pedir por telfono un mdico, y alguna vez +ser preciso avisar la Agencia de pompas fnebres. + +Entre risas sofocadas, recordaban la historia de la duea de la casa. +Haba sido rica en otros tiempos; unos decan que por sus padres; +otros, que por sus amantes. + +Para llegar condesa se haba casado con el conde Titonius, personaje +arruinado insignificante, que consider preferible esta humillacin + pegarse un tiro. Ocupaba en la casa una situacin inferior la de +los domsticos. Cuando la condesa tena excitados los nervios por la +infidelidad de alguno de sus jvenes admiradores arrojaba escaleras +abajo las camisas y calzoncillos del conde, ordenndole como una reina +ofendida que desapareciese para siempre. Pero pasada una semana, al +organizar la poetisa una nueva fiesta, reapareca el desterrado, +siempre humilde y melanclico, encogindose como si temiese ocupar +demasiado espacio en los salones de su mujer. + +--Yo no s--continu una de las murmuradoras--para qu da estas +fiestas estando arruinada. Fjese en la mesa que nos ofrecer luego. +Los grandes pasteles y las frutas ricas que adornan el centro son +alquiladas por una noche, lo mismo que sus domsticos. Todos lo saben, +y nadie se atreve tocar esas cosas apetecibles por miedo su +enfado. La gente se limita al t y las galletas, fingindose +desganada. + +Cesaron en sus murmuraciones para aplaudir la poetisa, y sta, +enardecida por el xito, empez declamar nuevos versos. + +Como Robledo no le interesaba la maligna conversacin de las dos +seoras, y menos an el talento potico de la duea de la casa, +aprovech un momento en que sta le volva la espalda para saludar +sus admiradores, y pas al gabinete donde haba estado antes. + +El mismo seor humilde y obsequioso con el que se haba tropezado +repetidas veces estaba ahora medio tendido en un divn y fumando, como +un trabajador que al fin puede descansar unos minutos. Se entretena +en seguir con los ojos las espirales del humo de su cigarrillo; pero +al ver que un invitado acababa de sentarse cerca de l, crey +necesario sonreirle, preguntando continuacin: + +--Se aburre usted mucho?... + +El espaol le mir fijamente antes de responder: + +--Y usted?... + +Contest con un movimiento de cabeza afirmativo, y Robledo hizo un +gesto de invitacin que pretenda decirle: Quiere usted que nos +vayamos?... Pero los ojos melanclicos del desconocido parecieron +contestar: Si yo pudiese marcharme... qu felicidad! + +--Es usted de la casa?--pregunt al fin Robledo. + +Y el otro, abriendo los brazos con una expresin de desaliento, dijo: + +--Soy su dueo; soy el marido de la condesa Titonius. + +Despus de tal revelacin, crey oportuno Robledo abandonar su +asiento, guardndose el cigarro que iba encender. + +Al volver los salones vi que todos aplaudan ruidosamente la +poetisa, convencidos de que por el momento haba renunciado decir +ms versos. Estrechaba efusivamente las manos tendidas hacia ella, y +luego se limpiaba el sudor de su frente, diciendo con voz lnguida: + +--Voy morir. La emocin... la fiebre del arte... Me han matado +ustedes al obligarme con sus ruegos insistentes recitar mis versos. + +Mir un lado y otro como si buscase Robledo, y al descubrirle, +fu hacia l. + +--Dme su brazo, hroe, y pasemos al _buffet_. + +La mayor parte del pblico no pudo ocultar su regocijo al ver que se +abra la puerta de la habitacin donde estaba instalada la mesa. +Muchos corrieron, atropellando los dems, para entrar los primeros. +La Titonius, apoyada en un brazo del ingeniero, le miraba de muy +cerca con ojos de pasin. + +--Se ha fijado en mi poema _La aurora sonrosada del amor_!... +Adivina usted en quin pensaba yo al recitar estos versos? + +l volvi el rostro para evitar sus miradas ardientes, y al mismo +tiempo porque tema dar libre curso la risa que le cosquilleaba el +pecho. + +--No he adivinado nada, condesa. Los que vivimos all en el desierto, +nos criamos tan brutos! + +Agolpronse los invitados en torno la mesa, admirando los grandes +platos que ocupaban su centro, como algo imposible de conquistar. Eran +magnficos pasteles y pirmides de frutas enormes, que se destacaban +majestuosos sobre otras cosas de menos importancia. + +Los dos criados que estaban antes en el recibimiento y un _matre +d'htel_ con cadena de plata y patillas de diplomtico viejo parecan +defender el tesoro del centro de la mesa, dignndose entregar +nicamente lo que estaba en los bordes de ella. Servan tazas de t, +de chocolate, copas de licor; y en cuanto comestibles, slo +avanzaban los platos de emparedados y galletas. + +El viejo de las bufandas, al que llamaba la condesa _cher matre_, se +cans sin xito dirigiendo peticiones un criado que no quera +entenderle. Avanzaba un plato vaco para obtener un pedazo de pastel +una de las frutas, sealando ansiosamente el objeto de sus deseos. +Pero el domstico le miraba con asombro, como si le propusiese algo +indecente, acabando por volver la espalda, luego de depositar en su +plato una galleta un emparedado. + +Robledo qued junto la mesa, cerca de aquellas materias preciosas y +alquiladas defendidas por la servidumbre. La condesa abandon su brazo +para contestar los que la felicitaban. Satisfecho de que la poetisa +le dejase en paz por unos instantes, fu examinando la mesa, con un +plato y un cuchillito en las manos. Como el _matre d'htel_ y sus +aclitos estaban ocupados en atender al pblico, pudo avanzar entre +aquella y la pared, y cort tranquilamente un pedazo del pastel ms +majestuoso. An tuvo tiempo para tomar igualmente una de las frutas +vistosas, partindola y mondndola. Pero cuando iba comerla, la +duea de la casa, libre momentneamente de sus admiradores, pudo +volver hacia l su rostro amoroso, y lo primero que vi fu el enorme +pastel empezado y la fruta despedazada sobre el platillo que el hroe +tena en una mano. + +Su fisonoma fu reflejando las distintas fases de una gran revolucin +interior. Primeramente mostr asombro, como si presenciase un hecho +inaudito que trastornaba todas las reglas consagradas; luego, +indignacin; y, finalmente, rencor. Al da siguiente tendra que pagar +este destrozo estpido... Y ella que se imaginaba haber encontrado un +alma de hroe, digna de la suya!... + +Abandon Robledo, y fu al encuentro del pianista, que rondaba la +mesa, pasando de un criado otro para repetir sus peticiones de +emparedados y de copas. + +--Dme su brazo... Beethoven. + +Al deslizarse entre dos grupos, dijo, mostrando al msico: + +--Voy escribir cualquier da un libreto de pera para l, y entonces +la gente se ver obligada hablar menos de Wgner. + +Se lo llev al gran saln, que estaba ahora desierto, y le hizo +sentarse al piano, empezando recitar toda voz, con acompaamiento +de arpegios. Pero las gentes no podan despegarse de la atraccin de +la mesa, y permanecieron sordas los versos de la duea de la casa, +aunque fuesen ahora servidos con msica. + +Los invitados de ms distincin formaban grupo aparte en la plaza +donde estaba instalado el _buffet_, mantenindose lejos de las otras +gentes reclutadas por la noble poetisa. Robledo vi en este grupo +los marqueses de Torrebianca, que acababan de llegar con gran retraso, +por haber estado en otra fiesta. Elena hablaba con aire distrado, +pronunciando palabras faltas de ilacin, como si su pensamiento +estuviese lejos de all. Adivinando el ingeniero que la molestaba con +su charla, fu en busca de Federico, pero ste tampoco se fij en su +persona, por hallarse muy interesado en describir un seor los +importantes negocios que su amigo Fontenoy iba realizando en diversos +lugares de la tierra. + +Aburrido, y no dndose cuenta an de la causa del abandono en que le +dejaba la duea de la casa, se instal en un silln, inmediatamente +oy que hablaban sus espaldas. No eran las dos seoras de poco +antes. Un hombre y una mujer sentados en un divn murmuraban lo mismo +que la otra pareja maldiciente, como si todos en aquella fiesta no +pudieran hacer otra cosa apenas formaban grupo aparte. + +La mujer nombr la esposa de Torrebianca, diciendo luego su +acompaante: + +--Fjese en sus joyas magnficas. Bien se conoce que ella y al +marido les ha costado poco trabajo el adquirirlas. Todos saben que las +pag un banquero. + +El hombre se crea mejor enterado. + +--A m me han dicho que esas joyas son falsas, tan falsas como las de +nuestra potica condesa. Los Torrebianca se han quedado con el dinero +que di Fontenoy para las verdaderas; han vendido las verdaderas, +sustituyndolas con falsificaciones. + +La mujer acogi con un suspiro el nombre de Fontenoy. + +--Ese hombre est prximo la ruina. Todos lo dicen. Hasta hay quien +habla de tribunales y de crcel... Qu rusa tan voraz! + +Son una risa incrdula del hombre. + +--Rusa?... Hay quien la conoci de nia en Viena, cantando sus +primeras romanzas en un _music-hall_. Un seor que perteneci la +diplomacia afirma por su parte que es espaola, pero de padre +ingls... Nadie conoce su verdadera nacionalidad; tal vez ni ella +misma. + +Robledo abandon su asiento,. No era digno de l permanecer all +escuchando silenciosamente tales cosas contra sus amigos. Pero antes +de alejarse son sus espaldas una doble exclamacin de asombro. + +--Ah llega Fontenoy--dijo la mujer--, el gran protector de los +Torrebianca! Qu extrao verle en esta casa, que nunca quiere +visitar, por miedo que su duea le pida luego un prstamo!... Algo +extraordinario debe ocurrir. + +El ingeniero reconoci Fontenoy en el grupo de gente elegante +saludando los Torrebianca. Sonrea con amabilidad, y Robledo no pudo +notar en su persona nada extraordinario. Hasta haba perdido aquel +gesto de preocupacin que evocaba la imagen de un pagar de prximo +vencimiento. Pareca ms seguro y tranquilo que otras veces. Lo nico +anormal en su exterior era la exagerada amabilidad con que hablaba +las gentes. + +Observndole de lejos, el espaol pudo ver cmo haca una leve sea +con los ojos Elena. Luego, fingiendo indiferencia, se separ del +grupo para aproximarse lentamente al gabinete solitario donde haban +estado al principio Robledo y la condesa. + +Tomaba al paso distradamente las manos que le tendan algunos, +deseosos de entablar conversacin. Encantados de verle... Y segua +adelante. + +Al pasar junto Robledo le salud con la cabeza, haciendo asomar su +rostro la sonrisa de bondad protectora habitual en l; pero esta +sonrisa se desvaneci inmediatamente. + +Los dos hombres haban cruzado sus miradas, y Fontenoy vi de pronto +en los ojos del otro algo que le hizo retirar el antifaz de su +sonrisa. Pareca que hubiese encontrado en las pupilas del espaol un +reflejo de su propio interior. + +Tuvo el presentimiento Robledo de que se acordara siempre de esta +mirada rpida. Apenas se conocan los dos, y sin embargo hubo en los +ojos de este hombre una expresin de abandono fraternal, como si le +librase toda su alma durante un segundo. + +Vi al poco rato cmo Elena se diriga tambin disimuladamente hacia +el gabinete, y sinti una curiosidad vergonzosa. l no tena derecho +entrometerse en los asuntos de estas dos personas. Pero al mismo +tiempo, le era imposible desinteresarse del suceso extraordinario que +se estaba preparando en aquellos momentos, y que su instinto le haca +presentir. + +Este hombre haba necesitado hablar Elena con una urgencia +angustiosa; slo as era explicable que se decidiese buscarla en +casa de la condesa Titonius, Qu estaran dicindose?... + +Se atrevi pasar, fingiendo distraccin, ante la puerta del +gabinete. Ella y Fontenoy hablaban de pie, con el rostro impasible y +muy erguidos. Sus labios se movan apenas, como si temieran dejar +adivinar en sus contracciones las palabras deslizadas suavemente. + +Robledo se arrepinti de su curiosidad al ver la rpida mirada que le +diriga Fontenoy, mientras continuaba hablando Elena, puesta de +espaldas la puerta. + +Esta mirada volvi emocionarle como la otra. El hombre que se la +diriga estaba tal vez en el momento ms crtico de su existencia. +Hasta crey ver en sus ojos una reconvencin. Por qu te intereso, +si nada puedes hacer por m?... + +No se atrevi pasar otra vez ante la puerta. Pero obedeciendo una +fuerza obscura ms potente que su voluntad, se mantuvo cerca de ella, +aparentando distraccin y aguzando el odo. Reconoca que su conducta +era incorrecta. Estaba procediendo como cualquiera de aquellos +murmuradores los que haba escuchado por casualidad. Sin duda, el +ambiente de esta casa empezaba influir en l... + +Era difcil enterarse de lo que decan las dos personas al otro lado +de la puerta abierta. Adems, los invitados haban empezado bailar +en los salones y el pianista golpeaba rudamente el teclado. + +Unas palabras confusas llegaron hasta l. La pareja del gabinete +levantaba el tono de su conversacin causa del ruido. Tal vez las +emociones de su dilogo les hacan olvidar tambin toda reserva. + +Reconoci la voz de Fontenoy. + +--Para qu frases dramticas?... T no eres capaz de eso. Yo soy el +que se ir... En ciertos momentos es lo nico que puede hacerse. + +La msica y el ruido del baile volvieron obstruir sus odos. Pero +todava, al humanizar el pianista por unos instantes su tempestuoso +tecleo, pudo escuchar otra voz. Ahora era Elena la que hablaba, lejos, +muy lejos! con un tono de inmenso desaliento: + +--Tal vez tienes razn. Ay, el dinero!... Para los que sabemos lo +que puede dar de s, qu horrorosa la vida sin l!... + +No quiso oir ms. La vergenza de su espionaje acab por vencer la +malsana curiosidad que le haba dominado durante unos momentos. Deba +respetar el secreto que haca buscarse estas dos personas. Presinti +adems que el tal misterio iba ser de corta duracin. Tal vez durase +lo que la noche. + +Cuando volvi la pieza donde estaba el _buffet_, vi su amigo +Federico que segua conversando con el mismo personaje: un seor ya +viejo, con la roseta de la Legin de Honor en una solapa y el aspecto +de un alto funcionario retirado. + +Ahora era ste el que hablaba, despus que Torrebianca hubo terminado +la explicacin de los grandes negocios de Fontenoy. + +--Yo no dudo de la honradez de su amigo, pero me abstendra de colocar +dinero en sus negocios. Me parece un hombre audaz, que sita sus +empresas demasiado lejos. Todo marchar bien mientras los accionistas +tengan fe en l. Pero, segn parece, empiezan no tenerla; y el da +que exijan realidades y no esperanzas, el da que Fontenoy tenga que +presentar con claridad la verdadera situacin de sus negocios... +entonces... + + * * * * * + + + + +#IV# + + +Robledo se levant muy tarde; pero an pudo admirar el suave esplendor +de un da primaveral en pleno invierno. Una neblina ligera saturada de +sol extenda su toldo de oro sobre Pars. + +--Da gusto vivir--pens al abandonar su hotel despus de haber +almorzado rpidamente en un comedor donde slo quedaban los criados. + +Pase toda la tarde por el Bosque de Bolonia, y poco antes del ocaso +volvi los bulevares. Se propona comer en un restorn, buscando +luego los Torrebianca para pasar juntos una parte de la noche en +cualquier lugar de diversin. + +Estando en la terraza de un caf compr un diario, y antes de abrirlo +presinti que este papel recin impreso guardaba algo que poda +sorprenderle. Tuvo el obscuro aviso de que iba conocer cosas hasta +entonces envueltas en el misterio... Y en el mismo instante sus ojos +tropezaron con un ttulo de la primera pgina: Suicidio de un +banquero. + +Antes de leer el nombre del suicida estaba seguro de conocerlo. No +poda ser otro que Fontenoy. Por eso no experiment sorpresa alguna +mientras continuaba su lectura. Los detalles del suicidio le +parecieron sucesos naturales y ordinarios, como si alguien se los +hubiese revelado previamente. + +Fontenoy haba sido encontrado en su lujosa vivienda tendido en la +cama y guardando todava en la diestra el revlver con que se haba +dado muerte. + +Desde el da anterior circulaba por los centros financieros la noticia +de su quiebra en condiciones tales que iba atraer la intervencin de +la Justicia. Sus accionistas le acusaban de estafa, y el juez se +propona registrar al da siguienta su contabilidad, lo que haca +esperar muchos una prisin inmediata del banquero. + +El colonizador ley por dos veces el final del artculo: + +La muerte de esta hombre deja visible el engao en que vivan los que +le confiaron su dinero. Sus empresas mineras industriales en Asia y +en frica son casi ilusorias. Estn todava en los comienzos de un +posible desarrollo, y sin embargo, l las present al pblico como +negocios en plena prosperidad. Era un hombre que, segn afirman +algunos, tuvo ms de iluso que de criminal; pero esto no impide que +haya arruinado muchas gentes. Adems, parece que invirti una parte +considerable del dinero de sus accionistas en gastos particulares. Su +tremenda responsabilidad alcanzar indudablemente los que han +colaborado con l en la direccin de estas empresas engaosas. + +A ltima hora se habla de la probable prisin de algunos personajes +conocidos que trabajaron las rdenes del banquero. + +Ces de pensar en el suicida para ocuparse nicamente de su amigo. +Pobre Federico! Qu va ser de l?... Y tom inmediatamente un +automvil para que le llevase la avenida Henri Martin. + +El ayuda de cmara de Torrebianca le recibi con un rostro de fnebre +tristeza, como si hubiese muerto alguien en la casa. El marqus haba +salido medioda, as que supo por telfono la noticia del suicidio, +y an estaba ausente. + +--La seora marquesa--continu el criado--est enferma, y no quiere +recibir nadie. + +Robledo, escuchndole, pudo darse cuenta del efecto que haba +producido en aquella casa la muerte del banquero. La disciplina +glacial y solemne de estos servidores ya no exista. Mostraban el +aspecto azorado de una tripulacin que presiente la llegada de la +tormenta capaz de tragarse su buque. Robledo oy pasos discretos +detrs de los cortinajes, con acompaamiento de susurros, y vi cmo +se levantaban aqullos levemente, dejando asomar ojos curiosos. + +Sin duda, en las inmediaciones de la cocina se haba hablado mucho de +la posibilidad de ciertas visitas, y cada vez que llegaba alguien la +casa teman todos que fuese la polica. El chfer preguntaba con sorda +clera sus compaeros: + +--Se mat el capitn, y este barco se va pique. Quin nos pagar +ahora lo que nos deben?... + +Regres el ingeniero al centro de la ciudad para comer en un restorn, +y tres veces llam por telfono la casa de Torrebianca. Cerca ya de +media noche le contestaron que el seor acababa de entrar, y Robledo +se apresur volver la avenida Henri Martin. + +Encontr Federico en su biblioteca considerablemente avejentado, +como si las ltimas horas hubiesen valido para l aos enteros. Al ver +entrar Robledo lo abraz, buscando instintivamente un apoyo para +sostener su cuerpo desalentado. + +Le pareca asombroso que pudieran soportarse tantas emociones en tan +poco tiempo. Por la maana haba sentido la misma impresin de +felicidad y confianza que Robledo ante la hermosura del da. Daba +gusto vivir!... Y de pronto el llamamiento por telfono, la terrible +noticia, la marcha apresurada al domicilio de Fontenoy, el cadver del +banquero tendido en la cama y arrebatado despus por los que +intervienen en esta clase de muertes para hacer su autopsia. + +An le haba causado una impresin ms dolorosa ver el aspecto de las +oficinas de Fontenoy. El juez estaba en ellas como nico amo, +examinando papeles, colocando sellos, procediendo un registro sin +piedad, aprecindolo todo con ojos fros, recelosos implacables. El +secretario del banquero, que haba llamado Torrebianca por telfono, +haca esfuerzos para ocultar su turbacin, y acogi la presencia de +ste con gestos pesimistas. + +--Creo que vamos salir mal de esta aventura. El patrn deba +habernos prevenido... + +Pas Torrebianca el resto del da buscando otras personas de las que +haban colaborado con Fontenoy, cobrando grandes sueldos por figurar +como autmatas en los Consejos de Administracin de sus empresas. +Todos se mostraban igualmente pesimistas, con un miedo feroz capaz de +toda clase de mentiras y vilezas contra los otros para conseguir la +propia salvacin. + +Se quejaban de Fontenoy, al que haban alabado hasta pocas horas antes +para que les proporcionase nuevos sueldos. Algunos le llamaban ya +bandido. Los hubo que, necesitando atacar alguien para +justificarse, insinuaron sus primeras protestas contra Torrebianca. + +--Usted ha dicho en sus informes que los negocios eran magnficos. +Debe haber visto con sus propios ojos lo que existe en aquellas +tierras lejanas, pues de otro modo no se comprende cmo puso su firma +en unos documentos tcnicos que sirvieron para infundirnos confianza +en los negocios de ese hombre. + +Y Torrebianca empez darse cuenta de que todos necesitaban una +vctima escogida entre los vivos, para que cargase con las tremendas +responsabilidades evitadas por el banquero al refugiarse entre los +muertos. + +--Tengo miedo, Manuel--dijo su camarada--. Yo mismo no comprendo +ahora cmo firm esos papeles, sin darme cuenta de su importancia... +Quin pudo aconsejarme una fe tan ciega en los negocios de Fontenoy? + +Robledo sonri tristemente. Poda darle el nombre de la persona que le +haba aconsejado; pero consider inoportuno aumentar con tal +revelacin el desaliento de su amigo. + +An en medio de sus preocupaciones, Torrebianca pensaba en su mujer. + +--Pobre Elena! He hablado con ella hace un momento... Cre que iba +sufrir un accidente al contarle yo cmo haba visto el cadver de +Fontenoy. Este suceso ha perturbado de tal modo su sistema nervioso, +que temo por su salud. + +Pero Robledo sinti tal impaciencia ante sus lamentaciones, que dijo +brutalmente: + +--Piensa en tu situacin y no te ocupes de tu mujer. Lo que te amenaza +es ms grave que un ataque de nervios. + +Los dos hombres, despus de hablar largamente de esta catstrofe, +acabaron por sentir cierto optimismo, como todos los que se +familiarizan con la desgracia. Quin poda conocer la verdad exacta +mientras los asuntos del banquero no fuesen puestos en claro por el +juez!... Fontenoy era ms iluso que criminal; esto lo reconocan hasta +sus mayores enemigos. Muchos de los negocios ideados por l acabaran +siendo excelentes. Su defecto haba consistido en pretender hacerlos +marchar demasiado aprisa, engaando al pblico sobre su verdadera +situacin. Tal vez unos administradores prudentes sabran hacerlos +productivos, reconociendo los informes de Fontenoy como exactos y +declarando que Torrebianca no haba cometido ningn delito al +aprobarlos. + +--Bien puede ser as--dijo Robledo, que necesitaba mostrarse +igualmente optimista. + +Le haba infundido al principio una gran inquietud el desaliento de su +amigo, y prefera ayudarle recobrar cierta confianza en el porvenir. +As pasara mejor la noche. + +--Vers como todo se arregla, Federico. No concedas demasiado valor +lo que dicen los antiguos parsitos de Fontenoy, aconsejados por el +miedo. + +Al da siguiente lo primero que hizo el espaol al levantarse fu +buscar los peridicos. Todos se mostraban pesimistas y amenazadores en +sus artculos sobre este suicidio, que tomaba la importancia de un +gran escndalo parisin, augurando que la Justicia iba meter en la +crcel personalidades muy conocidas antes de que hubiesen +transcurrido cuarenta y ocho horas. Hasta crey adivinar en uno de los +peridicos vagas alusiones los informes de cierto ingeniero +protegido de Fontenoy. + +Cuando volvi encontrar Federico en su biblioteca, todava le vi +ms viejo y ms desalentado que en la noche anterior. Sobre una mesa +estaban los mismos diarios que haba ledo l. + +--Quieren llevarme la crcel--dijo con voz doliente--. Yo, que nunca +he hecho mal los dems, no comprendo por qu se encarnizan de tal +modo conmigo. + +En vano intent Robledo consolarle. + +--Qu vergenza!-sigui diciendo--. Jams he temido nadie, y sin +embargo, no puedo sostener la mirada de los que me rodean. Hasta +cuando me habla mi ayuda de cmara bajo los ojos, temiendo ver los +suyos... Qu dirn de m en mi propia casa! + +Luego aadi, encogido y humilde, como si hubiese retrocedido los +aos de su infancia: + +--Tengo miedo de salir. Tiemblo slo de pensar que puedo ver las +mismas personas que he encontrado tantas veces en los salones, y me +ser preciso explicarles mi conducta, sufrir sus miradas irnicas, sus +palabras de falsa lstima. + +Call, para aadir poco despus con admiracin: + +--Elena es ms valiente. Esta maana, despus de leer los peridicos, +pidi el automvil para ir no s dnde. Debe estar haciendo visitas. +Me dijo que era preciso defenderse... Pero cmo voy defenderme si +es verdad que he autorizado con mi firma esos informes sobre negocios +que no conozco?... Yo no s mentir. + +Robledo intent en vano infundirle confianza, como en la noche +anterior. Su optimismo careca ya de fuerzas para rehacerse. + +--Tambin mi mujer cree, como t, que esto puede arreglarse. Ella se +siente tan segura de su influencia, que nunca llega desesperar. +Tiene en Pars muchas amistades; le quedan muchas relaciones de +familia. Se ha ido esta maana jurando que conseguir desbaratar las +tramas de mis enemigos... Porque ella supone que tenemos muchos +enemigos y esos son los que intentan perderme, buscando un pretexto en +la quiebra de Fontenoy... Elena sabe de todo ms que yo, y no me +extraara que consiguiese hacer cambiar la opinin de los peridicos +y la del mismo juez, desvaneciendo esas amenazas disimuladas de +proceso y de crcel. + +Se estremeci al pronunciar la ltima palabra. + +--La crcel!... Ves t, Manuel, un Torrebianca en la crcel?... +Antes de que eso ocurra, apelar al medio ms seguro para evitar tal +vergenza. + +Y recobraba su antigua energa vibrante y nerviosa, como si en su +interior resucitasen todos sus antepasados, ofendidos por la amenaza. + +Robledo se alarm al ver la luz azulenca que pasaba por las pupilas de +su amigo, igual al resplandor fugaz de una espada cimbreante. + +--T no puedes hacer ese disparate--dijo--. Vivir es lo primero. +Mientras uno vive, todo puede arreglarse bien mal. Con la muerte s +que no hay arreglo posible... Adems, quin sabe!... Tal vez no te +equivocas en lo que se refiere tu mujer, y ella pueda llegar +influir en el arreglo de tu situacin. Cosas ms difciles se han +visto. + +Al salir de la biblioteca encontr Robledo varias personas sentadas +en el recibimiento y aguardando pacientemente. El ayuda de cmara, con +una confianza extempornea y molesta para l, murmur: + +--Esperan la seora marquesa... Les he dicho que el seor haba +salido. + +No aadi ms el criado; pero la expresin maliciosa de sus pupilas le +hizo adivinar que los que esperaban eran acreedores. + +El suicidio del banquero haba dado fin al escaso crdito que an +gozaban los Torrebianca. Todas aquellas gentes deban saber que +Fontenoy era el amante de la marquesa. Por otra parte, la quiebra de +su Banco privaba al marido de los empleos que servan aparentemente +para el sostenimiento de una vida lujosa. + +Comprendi ahora que su amigo tuviese miedo y vergenza de ver los +que le rodeaban en su propia casa y permaneciese aislado en su +biblioteca. + +A media tarde habl por telfono con l. Elena acababa de regresar de +su correra por Pars, mostrndose satisfecha de sus numerosas +visitas. + +--Me asegura que por el momento ha parado el golpe, y todo se ir +arreglando despus--dijo Torrebianca, no queriendo mostrarse ms +expansivo en una conversacin telefnica. + +Cerrada la noche, volvi Robledo la avenida Henri Martin. Haba +ledo en un caf los diarios vespertinos, no encontrando en ellos nada +que justificase la relativa tranquilidad de su amigo. Continuaban las +noticias pesimistas y las alusiones una probable prisin de las +personas comprometidas en la escandalosa quiebra. + +Vi otra vez sobre una mesa de la biblioteca los mismos peridicos que +l acababa de leer, y se explic el desaliento de su amigo, +quebrantado por el vaivn de los sucesos, saltando en el curso de unas +pocas horas de la confianza la desesperacin. Era rudo el contraste +entre su voz fra y reposada y el crispamiento doloroso de su rostro. +Indudablemente, haba adoptado una resolucin, y persista en ella, +sin ms esperanza que un suceso inesperado y milagroso, nico que +poda salvarle. Y si no llegaba este prodigio... entonces... + +Mir Robledo todos lados, fijndose en la mesa y otros muebles de la +biblioteca. No poder adivinar dnde estaba guardado el revlver que +era para su amigo el ltimo remedio!... + +--Hay gente ah fuera?--pregunt Torrebianca. + +Como pareca conocer las visitas molestas que durante el da haban +desfilado por el recibimiento, Robledo no pidi una aclaracin esta +pregunta, limitndose contestarla con un movimiento negativo. +Entonces l habl de aquella invasin de acreedores que llegaba de +todos los extremos de Pars. + +--Huelen la muerte--dijo-, y vienen sobre esta casa como bandas de +cuervos... Cuando entr Elena media tarde, el recibimiento estaba +repleto... Pero ella posee una magia la que no escapan hombres ni +mujeres, y le bast hablar para convencerlos todos. Creo que hasta +le habran hecho nuevos prstamos de pedrselos ella... + +Ensalzaba con orgullo el poder seductor de su esposa; pero la realidad +se sobrepuso muy pronto esta admiracin. + +--Volvern--dijo con tristeza--. Se han ido, pero volvern maana... +Tambin Elena ha visto ciertos amigos poderosos que inspiran los +peridicos tienen influencia sobre los jueces. Todos le han +prometido servirla; pero ay! cuando ella est lejos, cuando no la +ven, su poder ya no es el mismo... Le han dicho que arreglarn las +cosas, y no dudo que as ser por el momento; pero qu puede una +mujer contra tantos enemigos?... Adems, no debo consentir que mi +esposa vaya de un lado otro defendindome, mientras yo permanezco +aqu encerrado. S lo que se expone una mujer cuando va solicitar +el apoyo de los hombres. No... Eso sera peor que la crcel. + +Y por las pupilas de Torrebianca, que mostraba veces un temor pueril +y continuacin una gran energa, pas cierto resplandor agresivo al +pensar en los peligros que poda verse expuesta la fidelidad de +Elena durante las gestiones hechas para salvarle. + +--La he prohibido que contine las visitas, aunque sean viejos +amigos de su familia. Un hombre de honor no puede tolerar ciertas +gestiones cuando se trata de su mujer... Confimonos la suerte, y +ocurra lo que Dios quiera. Slo el cobarde carece de solucin cuando +llega el momento decisivo. + +Robledo, que le haba escuchado sin dar muestras de impaciencia, dijo +con voz grave: + +--Yo tengo una solucin mejor que la tuya, pues te permitir vivir... +Vente conmigo. + +Y lentamente, con una frialdad metdica, como si estuviera exponiendo +un negocio un proyecto de ingeniera, le explic su plan. + +Era absurdo esperar que se arreglasen favorablemente los asuntos +embrollados por el suicidio de Fontenoy, y resultaba peligroso seguir +viviendo en Pars. + +--Te advierto que adivino lo que piensas hacer maana tal vez esta +misma noche, si consideras tu situacin sin remedio. Sacars tu +revlver de su escondrijo, tomars una pluma y escribirs dos cartas, +poniendo en el sobre de una de ellas: Para mi esposa; y en el sobre +de la otra: Para mi madre. Tu pobre madre que tanto te quiere, que +se ha sacrificado siempre por ti, y cuyos sacrificios corresponders +yndote del mundo antes de que ella se marche!... + +El tono de acusacin con que fueron dichas estas palabras conmovi +Torrebianca. Se humedecieron sus ojos y baj la frente, como +avergonzado de una accin innoble. Sus labios temblaron, y Robledo +crey adivinar que murmuraban levemente: Pobre mam!... Mam ma! + +Sobreponindose la emocin, volvi levantar Federico su cabeza. + +--Crees t--dijo--que mi madre se considerar ms feliz vindome en +la crcel? + +El espaol se encogi de hombros. + +--No es preciso que vayas la crcel para seguir viviendo. Lo que +pido es que te dejes conducir por m y me obedezcas, sin hacerme +perder tiempo. + +Despus de mirar los peridicos que estaban sobre la mesa, aadi: + +--Como creo dificilsima tu salvacin, maana mismo salimos para la +Amrica del Sur. T eres ingeniero, y all en la Patagonia podrs +trabajar mi lado... Aceptas? + +Torrebianca permaneci impasible, como si no comprendiese esta +proposicin la considerase tan absurda que no mereca respuesta. +Robledo pareci irritarse por su silencio. + +--Piensa en los documentos que firmaste para servir Fontenoy, +declarando excelentes unos negocios que no habas estudiado. + +--No pienso en otra cosa--contest Federico--, y por eso considero +necesaria mi muerte. + +Ya no contuvo su indignacin el espaol al oir las ltimas palabras, y +abandonando su asiento, empez hablar con voz fuerte. + +--Pero yo no quiero que mueras, grandsimo majadero. Yo te ordeno que +sigas viviendo, y debes obedecerme... Imagnate que soy tu padre... Tu +padre no, porque muri siendo t nio... Hazte cuenta que soy tu +madre, tu vieja mam, la que tanto quieres, y que te dice: Obedece + tu amigo, que es lo mismo que si me obedecieses m. + +La vehemencia con que dijo esto volvi conmover Torrebianca, hasta +el punto de hacerle llevar las manos los ojos. Robledo aprovech su +emocin para decir lo que consideraba ms importante y difcil. + +--Yo te sacar de aqu. Te llevar Amrica, donde puedes encontrar +una nueva existencia. Trabajars rudamente, pero con ms nobleza y ms +provecho que en el viejo mundo; sufrirs muchas penalidades, y tal vez +llegues ser rico... Pero para todo eso necesitas venir conmigo... +solo. + +Se incorpor el marqus, apartando las manos de su rostro. Luego mir + su amigo con una extraeza dolorosa. Solo?... Cmo se atreva +proponerle que abandonase Elena?... Prefera morir, pues de este +modo se libraba del sufrimiento de pensar todas horas en la suerte +de ella. + +Como Robledo estaba irritado, y en tal caso, siempre que alguien se +opona sus deseos, era de un carcter impetuoso, exclam +irnicamente: + +--Tu Elena!... Tu Elena es... + +Pero se arrepinti al fijarse en el rostro de Federico, procurando +justificar su tono agresivo. + +--Tu Elena es... la culpable en gran parte de la situacin en que +ahora te encuentras. Ella te hizo conocer Fontenoy, No es as?... +Por ella firmaste documentos que representan tu deshonra profesional. + +Federico baj la cabeza; pero el otro todava quiso insistir en su +agresividad. + +--Cmo conoci tu mujer Fontenoy?... Me has dicho que era amigo +antiguo de su familia... y eso es todo lo que sabes. + +An se contuvo un momento, pero su clera le empuj, pudiendo ms que +su prudencia, que le aconsejaba callar. + +--Las mujeres conocen siempre nuestra historia, y nosotros slo +sabemos de ellas lo que quieren contarnos. + +El marqus hizo un gesto como si se esforzase por comprender el +sentido de tales palabras. + +--Ignoro lo que quieres decir--dijo con voz sombra--; pero piensa que +hablas de mi mujer. No olvides que lleva mi nombre. Y yo la amo +tanto!... + +Despus quedaron los dos en silencio. Segn transcurran los minutos +pareca agrandarse la separacin entre ambos. Robledo crey +conveniente hablar para el restablecimiento de su amistosa +cordialidad. + +--All, la vida es dura, y slo se conocen de muy lejos las +comodidades de la civilizacin. Pero el desierto parece dar un bao de +energa, que purifica y transforma los hombres fugitivos del viejo +mundo, preparndolos para una nueva existencia. Encontrars en aquel +pas nufragos de todas las catstrofes, que han llegado lo mismo que +los que se salvan nadando, hasta poner el pie en una isla +bienaventurada. Todas las diferencias de nacionalidad, de casta y de +nacimiento desaparecen. All slo hay hombres. La tierra donde yo vivo +es... la tierra de todos. + +Como Torrebianca permaneca impasible, crey oportuno recordarle otra +vez su situacin. + +--Aqu te aguardan la deshonra y la crcel, lo que es peor, la +estpida solucin de matarte. All, conocers de nuevo la esperanza, +que es lo ms precioso de nuestra existencia... Vienes? + +El marqus sali de su estupefaccin, iniciando el esperado movimiento +afirmativo; pero Robledo le contuvo con un ademn para que esperase, y +aadi enrgicamente: + +--Ya sabes mis condiciones. All hay que ir como la guerra: con +pocos bagajes; y una mujer es el ms pesado de los estorbos en +expediciones de este gnero... Tu esposa no va morir de pena porque +t la dejes en Europa. Os escribiris como novios; una ausencia larga +reanima el amor. Adems, puedes enviarla dinero para el sostenimiento +de su vida. De todos modos, hars por ella mucho ms que si te matas +te dejas llevar la crcel... Quieres venir? + +Qued pensativo Torrebianca largo rato. Despus se levant hizo una +sea Robledo para que esperase, saliendo de la biblioteca. + +No permaneci mucho tiempo solo el espaol. Le pareci oir muy lejos, +como apagadas por las colgaduras y los tabiques, voces que casi eran +gritos. Luego sonaron pasos ms prximos, se levant violentamente un +cortinaje y entr Elena en la biblioteca seguida de su esposo. + +Era una Elena transformada tambin por los acontecimientos. Robledo +crey que para ella las horas haban sido igualmente largas como aos. +Pareca ms vieja, pero no por eso dejaba de ser hermosa. Su belleza +ajada era ms sincera que la de los das risueos. Tena el +melanclico atractivo de un ramo de flores que empiezan marchitarse. +Haban transcurrido veinticuatro horas sin que pudiera ella dedicarse + los cuidados de su cuerpo, y se hallaba adems bajo la influencia de +incesantes emociones, unas dolorosas y otras irritantes para su amor +propio. Ms que en la suerte de su marido, pensaba en lo que estaran +diciendo aquellas horas las numerosas amigas que tena en Pars. + +Arroj violentamente sus espaldas el cortinaje, y fu avanzando por +la biblioteca como una invasin arrolladora. Sus ojos parecieron +desafiar Robledo. + +--Qu es lo que me cuenta Federico?--dijo con voz spera--. Quiere +usted llevrselo y que deje abandonada su mujer entre tantos +enemigos?... + +Torrebianca, que al marchar detrs de ella senta de nuevo su poder de +dominacin, crey del caso protestar para convencerla de su fidelidad. + +--Yo no te abandonar nunca... Se lo he dicho Manuel varias veces. + +Pero Elena no lo escuchaba, y continu avanzando hacia Robledo. + +--Y yo que le tena usted por un amigo seguro!... Mal sujeto! +Querer arrebatar una mujer el apoyo de su esposo, dejndola +sola!... + +Al hablar miraba fijamente los ojos del espaol, como si pretendiese +contemplarse en ellos. Pero debi ver tales cosas en estas pupilas, +que su voz se hizo ms suave, y hasta acab por fingir un mohn +infantil de disgusto, amenazando al hombre con un dedo. El colonizador +permaneci impasible, encontrando, sin duda, inoportunas estas gracias +pueriles, y Elena tuvo que continuar hablando con gravedad. + +--A ver explquese usted. Dgame cules son sus planes para sacar mi +marido de aqu, llevndolo esas tierras lejanas donde vive usted +como un seor feudal. + +Insensible la voz y los ojos de ella, habl Robledo framente, lo +mismo que si expusiese un trabajo de ingeniera. + +Haba discurrido, mientras conversaba con Federico, la manera de +sacarlo de Pars. Buscara al da siguiente un automvil para l, como +si se le hubiese ocurrido de pronto emprender un viaje Espaa. Era +oportuno tomar precauciones. Torrebianca an estaba libre, pero bien +poda ser que lo vigilase preventivamente la polica mientras el juez +estudiaba su culpabilidad. Aunque la frontera de Espaa estaba lejos, +la pasaran antes de que la Justicia hubiese lanzado una orden de +prisin. Adems, l tena amigos en la misma frontera, que les +ayudaran en caso de peligro para que pudiesen llegar los dos +Barcelona, y una vez en este puerto era fcil encontrar pasaje para la +Amrica del Sur. + +Elena le escuch frunciendo su entrecejo y moviendo la cabeza. + +--Todo est bien pensado--dijo--; pero en ese plan, por qu ha de +incluir usted solamente mi esposo? Por qu no puedo marcharme yo +tambin con ustedes? + +Torrebianca qued sorprendido por la proposicin. Horas antes, al +volver Elena casa, haba mostrado una gran confianza en el porvenir +para animar su marido y tal vez para engaarse s misma. Vena de +visitar hombres que conoca de larga fecha y de recoger grandes +promesas, dadas con la galantera melanclica y protectora que +inspiran los recuerdos lejanos de amor. Como no vea otro remedio su +situacin que estas palabras, haba necesitado creer en ellas, +forjndose ilusiones sobre su eficacia; pero ahora, al conocer el plan +de Robledo, todo su optimismo acababa de derrumbarse. + +Las promesas de sus amistades no eran mas que dulces mentiras; nadie +hara nada por ellos al verlos en la desgracia; la Justicia seguira +su curso. Su marido ira la crcel, y ella tendra que empezar otra +vez... otra vez! en un mundo extremadamente viejo, donde le era +difcil encontrar un rincn que no hubiese conocido antes... Adems, +tantas amigas deseosas de vengarse!... + +Robledo vi pasar por sus ojos una expresin completamente nueva. Era +de miedo: el miedo del animal acosado. Por primera vez percibi en la +voz de Elena un acento de verdad. + +--Usted es el nico, Manuel, que ve claramente nuestra situacin; el +nico que puede salvarnos... Pero llveme m tambin. No tengo +fuerzas para quedarme... Primero mendigar en un mundo nuevo. + +Y haba tal tristeza y tal mansedumbre en esta splica, que el espaol +la compadeci, olvidando todo lo que pensaba contra ella momentos +antes. + +Torrebianca, como si adivinase la repentina flaqueza de su amigo, dijo +enrgicamente: + +--O te sigo con ella, me quedo su lado, sin miedo lo que ocurra. + +An dud Robledo unos momentos; pero al fin hizo con su cabeza un +gesto de aceptacin. Inmediatamente se arrepinti, como si acabase de +aprobar algo que le pareca absurdo. + +Empez reir Elena, olvidando con una facilidad asombrosa las +angustias del presente. + +--Yo siempre he adorado los viajes--dijo con entusiasmo--. Montar +caballo, cazar fieras, arrostrar grandes peligros. Voy vivir una +existencia ms interesante que la de aqu; una vida de herona de +novela. + +El espaol la mir como espantado de su inconsciencia. Ya no se +acordaba de Fontenoy. Pareca haber olvidado igualmente que an estaba +en Pars, y de un momento otro la polica poda entrar en la casa +para llevarse su marido. + +Le alarm tambin la enorme distancia entre la existencia real de los +que colonizan las soledades de Amrica y las ilusiones novelescas que +se forjaba esta mujer. + +Torrebianca les interrumpi con palabras de desaliento, como si +juzgase imposible la realizacin del plan de su amigo. + +--Para marcharnos, necesitamos pagar antes lo que debemos. Dnde +encontrar dinero?... + +Su esposa volvi reir, haciendo al mismo tiempo gestos de estraeza. + +--Pagar!... Quin piensa en eso? Los acreedores esperarn. Yo +encuentro siempre una palabra oportuna para ellos... Ya les pagaremos +desde Amrica cuando t seas rico. + +Obsesionado por sus escrpulos, el marqus insisti en ellos con una +tenacidad caballeresca. + +--No saldr de aqu sin que hayamos pagado lo menos nuestra +servidumbre. Adems, necesitamos dinero para el viaje. + +Hubo un largo silencio; y el marido, que segua pensativo, dijo de +pronto, como si hubiese encontrado una solucin: + +--Por suerte, tenemos tus joyas. Podemos venderlas antes de +embarcarnos. + +Mir Elena irnicamente el collar y las sortijas que llevaba en aquel +momento. + +--No llegarn dar dos mil francos por stas ni por las otras que +guardo. Todas falsas, absolutamente falsas. + +--Pero y las verdaderas?--pregunt, asombrado, Torrebianca--. Y las +que compraste con el dinero que te enviaron muchas veces de tus +propiedades en Rusia? + +Robledo crey oportuno intervenir para que no se prolongase este +dilogo peligroso. + +--No quieras saber demasiado, y hablemos del presente... Yo pagar +tus domsticos; yo costear el viaje de los dos. + +Elena le tom ambas manos, murmurando palabras de agradecimiento. +Torrebianca, aunque conmovido por esta generosidad, insista en no +aceptarla; pero el espaol cort sus protestas. + +--Vine Pars con dinero para seis meses, y me ir las cuatro +semanas; eso es todo. + +Despus aadi con una desesperacin cmica: + +--Me privar de conocer unos cuantos restoranes nuevos y de apreciar +varias marcas de vinos famosos... Ya ves que el sacrificio nada tiene +de extraordinario. + +Federico le estrech la diestra silenciosamente, al mismo tiempo que +Elena le abrazaba y besaba con un impudor entusistico. Todas sus +palabras eran ahora para un pas desconocido, en el que no pensaba +horas antes y que admiraba ya como un paraso. + +--Qu ganas tengo de verme en aquella tierra nueva, que, como dice +usted, es la tierra de todos!... + +Y mientras los esposos hablaban de sus preparativos para emprender al +da siguiente un viaje que en realidad, era una fuga, Robledo, puestos +sus ojos en ella, se dijo mentalmente: + +Qu disparate acabo de hacer!... Qu terrible regalo voy llevar +los que viven all lejos, duramente... pero en paz! + + * * * * * + + + + +#V# + + +Unos trabajadores aragoneses que haban emigrado la Argentina, +llevando una guitarra como lo ms precioso de su bagaje para acompaar +las coplas sacadas de su cabeza, al verla pasar caballo dedicaron +una cancin la Flor de Ro Negro. + +Este apodo primaveral se difundi inmediatamente por el pas, y todos +llamaron as la hija del dueo de la estancia de Rojas; pero su +verdadero nombre era Celinda. + +Tena diez y siete aos, y aunque su estatura pareca inferior la +correspondiente su edad, llamaba la atencin por sus giles miembros +y la energa de sus ademanes. + +Muchos hombres del pas, que admiraban lo mismo que los orientales la +obesidad femenil, considerando una exuberancia de carnes como el +acompaamiento indispensable de toda hermosura, hacan gestos de +indiferencia al escuchar los elogios que dedicaban algunos la nia +de Rojas. Admitan su rostro gracioso y picaresco, con la nariz algo +respingada, la boca de un rojo sangriento, los dientes muy blancos y +puntiagudos, y unos ojos enormes, aunque demasiado redondos. Pero +aparte de su carita... nada de mujer! Es igualmente lisa por +delante y por el revs--decan--. Parece un muchacho. + +Efectivamente, cierta distancia la tomaban por un hombrecito, pues +iba vestida siempre con traje masculino, y montaba caballos bravos +estilo varonil. A veces agitaba un lazo sobre su cabeza lo mismo que +un pen, persiguiendo alguna yegua novillo de la hacienda de su +padre, don Carlos Rojas. + +ste, segn contaban en el pas, perteneca una familia antigua de +Buenos Aires. De joven haba llevado una existencia alegre en las +principales ciudades de Europa. Luego se cas; pero su vida domstica +en la capital de la Argentina resultaba tan costosa como sus viajes de +soltero por el viejo mundo, perdiendo poco poco la fortuna heredada +de sus padres en gastos de ostentacin y en malos negocios. Su esposa +haba muerto cuando l empezaba convencerse de su ruina. Era una +seora enfermiza y melanclica, que publicaba versos sentimentales, +con un seudnimo, en los peridicos de modas, y dej como recuerdo +potico su hija nica el nombre de Celinda. + +El seor Rojas tuvo que abandonar la estancia heredada de sus padres, +cerca de Buenos Aires, cuyo valor ascenda varios millones. Pesaban +sobre ella tres hipotecas, y cuando los acreedores se repartieron el +producto de su venta no qued don Carlos otro recurso que alejarse +de la parte ms civilizada de la Argentina, instalndose en Ro Negro, +donde era poseedor de cuatro leguas de tierra compradas en sus tiempos +de abundancia, por un capricho, sin saber ciertamente lo que adquira. + +Muchos hombres arruinados ven de pronto en la agricultura un medio de +rehacer sus negocios, pesar de que ignoran lo ms elemental para +dedicarse al cultivo de la tierra. Este criollo, acostumbrado una +vida de continuos derroches en Pars y en Buenos Aires, crey poder +realizar el mismo milagro. l, que nunca haba querido preocuparse de +la administracin de una estancia cerca de la capital, con inagotables +prados naturales en los que pastaban miles de novillos, tuvo que +llevar la vida dura y sobria del jinete rstico que se dedica al +pastoreo en un pas inculto. Lo que sus abuelos haban hecho en los +ricos campos inmediatos Buenos Aires, donde el cielo derrama su +lluvia oportunamente, tuvo que repetirlo Rojas bajo el cielo de bronce +de la Patagonia, que apenas si deja caer algunas gotas en todo el ao +sobre las tierras polvorientas. + +El antiguo millonario sobrellevaba con dignidad su desgracia. Era un +hombre de cincuenta aos, ms bien bajo que alto, la nariz aguilea y +la barba canosa. En medio de una existencia ruda conservaba su +primitiva educacin. Sus maneras delataban la persona nacida en un +ambiente social muy superior al que ahora le rodeaba. Como decan en +el inmediato pueblo de la Presa, era un hombre que, vistiese como +vistiese, tena aire de seor. Llevaba casi siempre botas altas, gran +chambergo y poncho. Pendiente de su diestra se balanceaba el pequeo +ltigo de cuero, llamado rebenque. + +Los edificios de su estancia eran modestos. Los haba construido la +ligera, con la esperanza de mejorarlos cuando aumentase su fortuna; +pero, como ocurre casi siempre en las instalacines campestres, estas +obras provisionales iban durar ms aos tal vez que las levantadas +en otras partes como definitivas. Sobre las paredes de ladrillo +cocido, sin revoque exterior, de simples adobes, se elevaban las +techumbres hechas con planchas de cinc ondulado. En el interior de la +casa del dueo los tabiques slo llegaban cierta altura, dejando +circular el aire por toda la parte alta del edificio. Las +habitaciones eran escasas en muebles. La pieza que serva de saln, +despacho y comedor, donde don Carlos reciba sus visitas, estaba +adornada con unos cuantos rifles y pieles de pumas cazados en las +inmediaciones. El estanciero pasaba gran parte del da fuera de la +casa, inspeccionando los corrales de ganado ms inmediatos. De pronto +pona al galope su caballejo incansable, para sorprender los peones +que trabajaban en el otro extremo de su propiedad. + +Una maana sinti impaciencia al ver que haba pasado la hora habitual +de la comida sin que Celinda volviese la estancia. + +No tema por ella. Desde que su hija lleg Ro Negro, teniendo ocho +aos, empez vivir caballo, considerando la planicie desierta como +su casa. + +--Es peligroso ofenderla--deca el padre con orgullo--. Maneja +revlver y tira mejor que yo. Adems, no hay persona ni animal que se +le escape cuando tiene un lazo en la mano. Mi hija es todo un hombre. + +La vi de pronto corriendo por la lnea que formaban la llanura y el +cielo al juntarse. Pareca un pequeo jinete de plomo escapado de una +caja de juguetes. Delante de su caballito corra un toro en miniatura. +El grupo galopador fu creciendo con una rapidez maravillosa. En esa +llanura inmensa, todo lo que se mova cambiaba de tamao sin +gradaciones ordenadas, desorientando y aturdiendo los ojos todava no +acostumbrados los caprichos pticos del desierto. + +Lleg la joven dando gritos y agitando el lazo para excitar la marcha +de la res que vena persiguiendo, hasta que la oblig refugiarse en +un cercado de maderos. Luego ech pie tierra y fu encontrarse con +su padre; pero ste, despus de recibir un beso de ella, la repeli, +mirando con severidad el traje varonil que llevaba. + +--Te he dicho muchas veces que no quiero verte as. Los pantalones se +han hecho para los hombres, creo yo!... y las polleras para las +mujeres. No puedo tolerar que una hija ma vaya como esas cmicas que +aparecen en las vistas del bigrafo. + +Celinda recibi la reprimenda bajando los ojos con graciosa +hipocresa. Prometi obedecer su padre, conteniendo al mismo tiempo +su deseo de reir. Precisamente pensaba todas horas en las amazonas +con pantalones que figuran en los _films_ de los Estados Unidos, y +haba echado largas galopadas para ir hasta Fuerte Sarmiento, el +pueblo ms inmediato, donde los cinematografistas errabundos +proyectaban sobre una sbana, en el caf de su nico hotel, historias +interesantes que le servan ella para estudio de las ltimas modas. + +Durante la comida le pregunt don Carlos si haba estado cerca de la +Presa y cmo marchaban los trabajos en el ro. + +Una esperanza de volver ser rico, cada vez ms probable, haca que +el seor Rojas, antes melanclico y desesperanzado, sonriese desde los +ltimos meses. Si los ingenieros del Estado conseguan cruzar con un +dique el ro Negro, los canales que estaban abriendo un espaol +llamado Robledo y otro socio suyo fecundaran las tierras compradas +por ellos junto su estancia, y l podra aprovechar igualmente dicha +irrigacin, lo que aumentara el valor de sus campos en proporciones +inauditas. + +Le escuch Celinda con la indiferencia que muestra la juventud por los +asuntos de dinero. Adems, don Carlos tuvo que privarse del placer de +continuar haciendo suposiciones sobre su futura riqueza al ver una +mestiza de formas exuberantes, carrilluda, con los ojos oblicuos y una +gruesa trenza de cabello negro y spero que se conservaba sobre sus +enormes prominencias dorsales para seguir descendiendo. + +Al entrar en el comedor dej junto la puerta un saco lleno de ropa. +Luego se abalanz sobre Celinda, besndola y mojando su rostro con +frecuentes lagrimones. + +--Mi patroncita preciosa!... Mi nia, que la he querido siempre como +una hija!... + +Conoca Celinda desde que sta lleg al pas y entr ella en la +estancia como domstica. Le resultaba doloroso separarse de la +seorita, pero no poda transigir ms tiempo con el carcter de su +padre. + +Don Carlos era violento en el mandar y no admita objeciones de las +mujeres, sobre todo cuando ya haban pasado de cierta edad. + +--El patrn an est muy verde--deca Sebastiana sus amigas--; y +como una ya va para vieja, resulta que otras ms tiernas son las que +reciben las sonrisas y las palabras lindas, y para m slo quedan los +gritos y el amenazarme con el rebenque. + +Despus de besuquear la joven, mir Sebastiana don Carlos con una +indignacin algo cmica, aadiendo: + +--Ya que el patrn y yo no podemos avenirnos, me voy la Presa, +servir donde el contratista italiano. + +Rojas levant los hombros para indicar que poda irse donde quisiera, +y Celinda acompa su antigua criada hasta la puerta del edificio. + +A media tarde, cuando don Carlos hubo dormido la siesta en una +mecedora de lona y ledo varios peridicos de Buenos Aires, de los que +traa el ferrocarril este desierto tres veces por semana, sali de +la casa. + +Atado un poste del tejadillo sobre la puerta, estaba un caballo +ensillado. El estanciero sonri satisfecho al darse cuenta de que la +silla era de mujer. Celinda apareci vestida con falda de amazona. +Envi su padre un beso con la punta del rebenque, y sin apoyarse en +el estribo ni pedir ayuda nadie, se coloc de un salto sobre el +aparejo femenil, haciendo salir su caballo todo galope hacia el ro. + +No fu muy lejos. Se detuvo en el lado opuesto de un grupo de sauces, +donde encontr atado otro caballo con silla de hombre, el mismo que +montaba en la maana. Celinda, echando pie tierra, se despoj de su +traje femenil, apareciendo con pantalones, botas de montar, camisa y +corbata varoniles. Sonrea de su desobediencia al viejo, pues as +llamaba ella su padre, segn costumbre del pas. + +Tema la posible extraeza de otro hombre y deseaba evitarla. Este +hombre la haba conocido siempre vestida de muchacho, tratndola +causa de ello con una confianza amistosa. Quin sabe si al verla con +faldas, lo mismo que una seorita, experimentara cierta timidez, +mostrndose ceremonioso y evitando finalmente nuevos encuentros con +ella!... + +Dej su traje femenil sobre el caballo que la haba trado y mont +alegremente en el otro, oprimindole los flancos con sus piernas +nerviosas, al mismo tiempo que echaba en alto el lazo atado la +silla, formando una espiral de cuerda sobre su cabeza. + +Galop por la orilla del ro, junto los aosos sauces que encorvaban +sus cabelleras sobre el deslizamiento de la corriente veloz. Este +camino lquido, siempre solitario, que vena de los ventisqueros de +los Andes junto al Pacfico, para derramarse en el Atlntico, haba +recibido su nombre, segn algunos, causa de las plantas obscuras +que cubren su lecho, dando un color verdinegro las aguas hijas de +las nieves. + +El milenario rodar de su curso haba ido cortando la meseta con una +profunda hondonada de una legua dos de anchura. El ro corra por +esta profundidad entre dos aceras formadas con los aportes de su +lgamo durante las grandes inundaciones. Estas dos orillas desiguales +eran de tierra frtil y suelta, prdiga para el cultivo all donde +reciba la humedad de las aguas inmediatas. Ms lejos se levantaba el +suelo, formando el acantilado amarillento de dos murallas sinuosas que +se miraban frente frente. La de la izquierda era el ltimo lmite de +la Pampa. En la orilla opuesta empezaba la meseta patagnica, de fros +glaciales, calores asfixiantes, huracanes crueles y spera vegetacin, +que slo permite alimentarse los rebaos cuando disponen de +extensiones enormes. + +Toda la vida del pas estaba reconcentrada en la ancha hendidura +abierta por las aguas que forma la lnea fronteriza entre la Pampa y +la Patagonia. Las dos cintas de terreno de sus orillas representaban +miles de kilmetros de suelo frtil aportado por el ro en su viaje de +los Andes al mar. En una seccin de este barranco inmenso era donde +trabajaban los hombres para elevar el nivel de las aguas unos cuantos +metros, fecundando los campos prximos. + +Celinda daba gritos para excitar al caballo, como si necesitase +comunicarle su alegra. Iba al encuentro de lo que ms le interesaba +en todo el pas. Al seguir una revuelta del ro se abri la superficie +de ste ante sus ojos, formando una laguna tranquila y desierta. En +ltimo trmino, donde se estrechaban sus orillas aprisionando y +alborotando las aguas, vi los frreos perfiles de varias mquinas +elevadoras, as como las techumbres de cinc de paja de una +poblacin. Era el antiguo campamento de la Presa, que se transformaba +rpidamente en un pueblo. Todas sus construcciones parecan aplastadas +sobre el suelo, sin una torrecilla, sin un doble piso que animase su +platitud montona. + +Como la curiosidad de la joven no llegaba hasta el pueblo, refren la +velocidad de su caballo y march al paso hacia unos grupos de hombres +que trabajaban lejos del ro, casi en el sitio donde empezaba +remontarse la llanura, iniciando la ladera de la altiplanicie +correspondiente la Pampa. + +Estos peones, unos de origen europeo, otros mestizos, removan y +amontonaban la tierra, abriendo pequeos canales para la irrigacin. +Dos mquinas, acompaadas por el mugido de sus motores, excavaban +igualmente el suelo para facilitar el trabajo humano. + +Mir Celinda en torno ella con ojos de exploradora, y volviendo su +espalda las cuadrillas de trabajadores, se dirigi hacia un hombre +aislado en una pequea altura. Este hombre ocupaba un catrecillo de +lona ante una mesa plegadiza. Iba vestido con traje de campo y botas +altas. Tena un gran sombrero cado sus pies y apoyaba la frente en +una mano, estudiando los papeles puestos sobre la mesilla. + +Era un joven rubio, de ojos claros. Su cabeza haca recordar las de +los atletas griegos tales como las ha eternizado la escultura, tipo +que reaparece con una frecuencia inexplicable en las razas nrdicas de +Europa: la nariz recta, la cabellera de cortos rizos invadiendo la +frente baja y ancha, el cuello vigoroso. Se hallaba tan ensimismado en +el estudio de sus papeles, que no vi llegar Flor de Ro Negro. + +Esta haba desmontado sin abandonar su lazo. Con la astucia y la +ligereza de un indio empez marchar gatas por la suave pendiente, +sin que el ms leve ruido denunciase su avance. A pocos metros de +aquel hombre se incorpor, riendo en silencio de su travesura, +mientras haca dar vueltas al lazo con vigorosa rotacin, dejndolo +escapar al fin. El crculo terminal de la cuerda cay sobre el joven, +estrechndose hasta sujetarlo por mitad de sus brazos, y un ligero +tirn le hizo vacilar en su asiento. + +Mir enfurecido en torno hizo un ademn para defenderse; pero su +clera se troc en risuea sorpresa al mismo tiempo que llegaba sus +odos una carcajada fresca insolente. + +Vi Celinda que celebraba su broma tirando del lazo; y para no ser +derribado, tuvo que marchar hacia la amazona. sta, al tenerle junto +ella, dijo con tono de excusa: + +--Como no nos vemos hace tanto tiempo, he venido para capturarle. As +no se me escapar ms. + +El joven hizo gestos de asombro y contest con una voz lenta y algo +torpe, que estropeaba las slabas, dndolas una pronunciacin +extranjera: + +--Tanto tiempo!... No nos hemos visto esta maana? + +Ella remed su acento al repetir sus palabras: + +--Tanto tiempo!... Y aunque as sea, gringo desagradecido, le parece + usted poca cosa no haberse visto desde esta maana? + +Los dos rieron con un regocijo infantil. + +Haban retrocedido hasta donde aguardaba el caballo, y Celinda se +apresur montar en l, como si se considerase humillada y desarmada +permaneciendo pie. Adems, el gringo, pesar de su alta estatura, +quedaba de este modo con la cabeza al nivel de su talle, lo que +proporcionaba Flor de Ro Negro la superioridad de poder mirarlo de +arriba abajo. + +Como an tena el extranjero el crculo de cuerda alrededor de su +busto, Celinda quiso libertarle de tal opresin. + +--Oiga, don Ricardo; ya estoy cansada de que sea mi esclavo. Voy +dejarle libre, para que trabaje un poquito. + +Y sac el lazo por encima de sus hombros; pero al ver que el joven +permaneca inmvil, como si en su presencia perdiese toda iniciativa, +le present la mano derecha con una majestad cmica: + +--Bese usted, mister Watson, y no sea mal educado. Aqu en el desierto +va usted perdiendo las buenas maneras que aprendi en su Universidad +de California. + +Ri l ingeniero del tono solemne de la muchacha y acab por besar su +mano. Pero la miraba con la bondad protectora de las personas mayores +que se complacen celebrando las malicias de una nia traviesa, y esto +pareci contrariar la hija de Rojas. + +--Acabar por reir con usted. Se empea en tratarme como una +muchachita, cuando soy la primera dama del pas, la princesa doa Flor +de Ro Negro. + +Continuaba Watson sus risas, y esta insistencia venci finalmente la +fingida gravedad de la joven. Los dos unieron sus carcajadas; pero la +seorita Rojas mostr continuacin un inters maternal, que le hizo +enterarse minuciosamente de la vida que llevaba su amigo. + +--Trabaja usted demasiado, y yo no quiero que se canse, sabe, +gringuito?... Es mucho quehacer para un hombre solo. Cundo viene su +amigo Robledo?... De seguro que estar divirtindose all en Pars. + +Watson habl tambin con seriedad al oir el nombre de su asociado. +Estaba ya de regreso y llegara de un momento otro. En cuanto su +trabajo, no lo consideraba anonadador. l haba hecho cosas ms +difciles y penosas en otras tierras. Mientras los ingenieros del +gobierno no terminasen el dique, lo que trabajaban Robledo y l era +nicamente para ganar tiempo, pues los canales de nada podan servir +sin el agua del ro. + +Haban empezado caminar, insensiblemente se dirigieron hacia el +pueblo. Ricardo marchaba pie, con una mano apoyada en el cuello del +caballo y los ojos en alto, para ver Celinda mientras hablaba. Los +peones, dando por terminado el trabajo, recogan sus herramientas. +Como los dos queran evitar un encuentro con los grupos que regresaban +al pueblo, siguieron avanzando lejos del ro, por donde empezaba +elevarse el terreno, formando la pendiente de la altiplanicie pampera. + +Al subir la hinchazn de un contrafuerte de esta muralla que se perda +de vista, contemplaron sus pies todo el antiguo campamento +convertido en pueblo y la amplitud lacustre formada por el ro ante el +estrecho donde iba construirse el dique. + +El campamento era un conglomerado de viviendas levantadas sin orden: +chozas hechas de adobes con cubierta de paja, casas de ladrillo con +techos de ramaje de cinc, tiendas de lona. Las construcciones ms +cmodas eran de madera y desarmables, estando ocupadas por los +ingenieros, los capataces y otros empleados. Por encima de todas las +viviendas emerga una casa de madera montada sobre pilotes, con una +galera exterior ante sus cuatro fachadas: un _bengalow_ desembarcado +en Baha Blanca semanas antes por encargo del italiano Pirovani, +contratista de las obras del dique. + +As que empezaba anochecer, las calles de este pueblo improvisado, +desiertas durante el da, se poblaban instantneamente con la variada +muchedumbre de los peones. Los grupos, al volver de los diversos +lugares donde haban estado trabajando, se encontraban y se +confundan, siguiendo la misma direccin. + +Una casa de madera, que por su tamao era la nica que poda +compararse con la del contratista, los iba atrayendo todos. Sobre su +puerta haba un rtulo, hecho en letras caligrficas: Almacn del +Gallego. Este gallego era, en realidad, andaluz; pero todos los +espaoles que van la Argentina deben ser forzosamente gallegos. Al +mismo tiempo que despacho de bebidas era tienda de los ms diversos +artculos comestibles y suntuarios. Su dueo se ofenda cuando las +gentes llamaban boliche lo que l daba el ttulo de almacn; +pero todos en el pueblo seguan designando al establecimiento con el +nombre primitivo de su modesta fundacin. + +Un grupo de parroquianos fieles ocupaba por derecho propio las +cercanas del mostrador. Unos eran emigrantes de Europa que haban +rodado por las tres Amricas, desde el Canad la Tierra del Fuego. +Otros, mestizos blancos, vueltos al estado primitivo despus de +largos aos de existencia en el desierto: hombres de perfil aguileo, +gran barba y luenga cabellera, tocados con amplios chambergos y +llevando un cinturn de cuero adornado con monedas de plata, dentro +del cual ocultaban, medias nada ms, el revlver y el cuchillo. + +Fuera del boliche--ahora almacn--, unas en espera de sus maridos para +que no bebiesen demasiado, y otras al atisbo de los compaeros de sus +noches, estaban las bellezas ms notables de la Presa, mestizas de tez +de canela y ojos de brasa, con cabelleras duras de color de tinta y +dientes de luminosa blancura, unas exageradamente gordas; otras +absurdamente flacas, como si acabasen de salir de una poblacin +sitiada por hambre como si una llama interior devorase sus jugos. + +Empezaron brillar luces en las casas, perforando con sus rojas +punzadas la gasa violeta del crepsculo. Celinda y su acompaante +contemplaban el pueblo y el ro silenciosamente, como si temieran +cortar con sus voces la calma melanclica del ocaso. + +--Vyase, seorita Rojas--dijo l de pronto, repeliendo la dulce +influencia del ambiente--. Va cerrar la noche y su estancia se halla +lejos. + +Se resisti Celinda reconocer la posibilidad de un peligro para +ella. Ni los hombres ni la noche podan inspirarle miedo. Pero al fin +se despidi de Watson y puso su caballo al galope. + +Entr Ricardo en la Presa por un descampado que sus habitantes +consideraban como la calle principal; aunque en esta poblacin +reciente, todas las vas resultaban principales causa de su enorme +amplitud. + +El gobierno previsor de Buenos Aires no toleraba que los pueblos +surgidos en el desierto tuviesen calles de menos de veinte metros de +anchura. Quin poda adivinar si seran algn da grandes +ciudades!... Y mientras llegaba esto, las viviendas bajas y de un solo +piso permanecan separadas de las de enfrente por un espacio enorme +que barran en lnea recta los huracanes glaciales entoldaban con su +niebla las columnas de polvo. Unas veces el sol haca arder el suelo, +levantando ante el paso del transente nubes rumorosas de moscas; +otras, los charcos de las rarsimas lluvias obligaban los habitantes + marchar con agua hasta la rodilla para ver al vecino de enfrente. + +Segn avanzaba Watson entre las dos filas de viviendas, fu +encontrando los principales personajes del pueblo. Primeramente vi +al seor de Canterac, un francs, antiguo capitn de artillera, que, +segn afirmaban muchos que se decan amigos suyos, se haba visto +obligado marcharse de su patria consecuencia de ciertos asuntos +de ndole privada. Ahora serva como ingeniero al gobierno argentino, +en obras remotas y penosas de las que huan sus colegas hijos del +pas. + +Era un hombre de cuarenta aos, enjuto de cuerpo, con el pelo y el +bigote algo canosos, pero conservando un aspecto juvenil. Tena al +andar cierto aire marcial, como si an vistiese uniforme, y se +preocupaba de la elegancia de su indumento, pesar de que viva en el +desierto. + +Haba entrado caballo por la llamada calle principal, vistiendo un +elegante traje de jinete y cubierta la cabeza con un casco blanco. Al +ver Watson ech pie tierra para caminar junto l, sosteniendo +su caballo de las riendas, al mismo tiempo que examinaba unos dibujos +del americano. + +--Y Robledo, cundo vuelve?--pregunt. + +--Creo que llegar de un momento otro. Tal vez ha desembarcado hoy +en Buenos Aires. Vienen con l unos amigos. + +El francs sigui examinando los planos del joven, sin dejar de andar, +hasta que llegaron frente la pequea casa de madera que le serva de +alojamiento. All entreg las riendas con una brusquedad de cuartel +su criado mestizo, y antes de meterse en su vivienda dijo Ricardo: + +--Creo que slo nos faltan seis meses para terminar la primera presa +en el ro, y Robledo y usted podrn regar inmediatamente una parte de +sus tierras. + +Continu Watson la marcha hacia su casa; pero los pocos pasos hizo +alto para responder al saludo de un hombre todava joven, vestido con +traje de ciudad, y que tena el aspecto especial de los oficinistas. +Llevaba anteojos redondos de concha, y sostena bajo un brazo muchos +cuadernos y papeles sueltos. Pareca uno de esos empleados laboriosos, +pero rutinarios, incapaces de iniciativas ni de grandes ambiciones, +que viven satisfechos y como pegados su mediocre situacin. + +Se llamaba Timoteo Moreno y era nacido en la Repblica Argentina, de +padres espaoles. El Ministerio de Obras Pblicas lo haba enviado +como representante administrativo las obras de la Presa, y l era el +encargado de pagar al contratista Pirovani las sumas debidas por el +gobierno. + +Despus que salud Watson se di una palmada en la frente y quiso +retroceder, mirando al mismo tiempo sus papeles. + +--He olvidado dejar en casa del capitn Canterac el cheque sobre Pars +que le entrego todos los meses. + +Luego hizo un movimiento de hombros y continu andando junto al +norteamericano. + +--Se lo dar cuando vuelva mi casa. De todos modos, no tenemos +correo hasta pasado maana. + +Estaban frente al _bengalow_ habitado por el hombre ms rico del +campamento, y vieron cmo sala ste y se acodaba en la barandilla de +una de las galeras. Luego, al reconocerlos, baj apresuradamente la +escalinata de madera. + +El italiano Enrico Pirovani haba llegado la Argentina como obrero +diez aos antes, y era tenido ya por uno de los hombres ms ricos del +territorio patagnico que se extiende desde Baha Blanca la frontera +andina de Chile. Todos los Bancos respetaban su firma. No pasaba de +los cuarenta aos; llevaba el rostro afeitado; era grande y musculoso, +pero empezaba mostrar la blandura naciente de los organismos +invadidos por la grasa. Tena el aspecto del trabajador manual que ha +hecho fortuna y no puede ocultar cierta tosquedad reveladora de su +origen. Luca numerosas sortijas, as como una gran cadena de reloj, y +su traje siempre era flamante. + +Estrech las manos de los dos y dirigi continuacin una mirada de +inters los papeles que traa Moreno. El contratista y el empleado +del gobierno se vean todas las semanas para hablar de los trabajos. + +Insisti el italiano en invitar Ricardo que entrase en su casa +para beber una copa. + +--Aunque soy viudo y estoy solo, procuro que mi vivienda tenga cierto +_confort_, lo mismo que una de Buenos Aires. Entre verla. He +comprado nuevas cosas. La ltima vez no la visit usted toda. + +Watson tuvo que seguirle, convencido de que dara un disgusto al +contratista si no admiraba una vez ms su casa. Subieron los peldaos +de madera y entraron en el comedor, cuyos muebles elegantes resultaban +demasiado pesados y vistosos. + +Pirovani los ense con vanidad, golpendolos para ensalzar los +mritos del roble y elevando los ojos al techo mientras aluda sus +precios. Luego les mostr el saln--amueblado igualmente con exceso, +pues haba que marchar tortuosamente entre tantos sillones y +mesillas--y un dormitorio, que pareca pertenecer por lo vistoso una +hembra de vida galante. + +En todas estas piezas se notaba el rudo contraste entre la suntuosidad +abrumadora de los muebles y la modestia de los tabiques, cubiertos de +un papel ordinario. + +--Lo que me ha costado todo esto!--dijo el contratista con un orgullo +pueril--. Pero usted, don Ricardo, que es un joven de buena familia y +ha visto mucho, no es verdad que lo encuentra muy... _chic_? + +Al volver al comedor, una criadita indgena, con larga trenza +colgando sobre la espalda, puso en la mesa botellas y copas. + +--Ahora--continu el italiano--voy tomar como gobernanta +Sebastiana, la de la estancia de Rojas. Esta casa exige una mujer +inteligente que se encargue de dirigirla. + +Watson no quiso aceptar una segunda copa. Deba irse para que aquellos +hombres hablasen de los trabajos por cuenta del Estado. + +Al salir de la casa haba cerrado ya la noche, y toda la vida del +antiguo campamento pareca reconcentrarse en el boliche. Su doble +puerta extenda sobre el suelo dos rectngulos rojos, que eran la +iluminacin ms fuerte del pueblo. + +Los parroquianos venerables beban de pie junto al mostrador, un +espaol tocaba el acorden y otros trabajadores europeos bailaban con +las mestizas valses y polcas. Abundaban los chilenos, venidos del otro +lado de la Cordillera, para escapar despus de unos cuantos das de +trabajo, arrastrados por su eterna mana ambulatoria. Eran gentes +inquietantes por la facilidad con que tiraban del cuchillo, sin dejar +por eso de sonreir y hablar melosamente. En otro grupo estaban los +hombres del pas, con barbas, poncho y grandes espuelas, jinetes +errabundos que nadie saba de qu vivan ni tampoco dnde eran +nacidos. Imitaban los antiguos gauchos, llevando el ancho cinturn +de cuero adornado con arabescos de monedas de plata, que les serva +para guardar sus armas. + +Todos estos americanos aceptaban con despectivo silencio el acorden y +los bailes de _gallegos_ y de _gringos_, hasta que al fin cualquiera +de su clase reclamaba gritos los bailes de la tierra. Esta +exigencia, hecha con tono amenazador, obligaba retirarse las +parejas que danzaban agarradas, estilo europeo. Unas veces era el +_pericn_ el _gato_, antiguos bailes argentinos, lo que danzaban los +hijos del pas; pero las ms de las noches la _cueca_ chilena +enardeca horas enteras, con su palmoteo y sus gritos, al pblico del +boliche. + +El dueo del establecimiento entregaba dos guitarras, guardadas +cuidadosamente debajo del mostrador. Los guitarristas iban sentarse +en el suelo; pero inmediatamente acuda una mestiza para ofrecerles, +como sillones honorficos, dos crneos de caballo. + +Eran los mejores asientos de la casa. Haba tambin un par de sillas +para cuando llegaba el comisario de polica alguna otra autoridad, +pero algo desvencijadas inseguras. Los esqueletos abandonados en el +campo proporcionaban asientos ms slidos y durables. + +Al son de las guitarras empezaban formarse las parejas de la danza +chilena. Las bailarinas tenan un pauelo en una mano, y con la otra +levantaban un poco su falda para dar vueltas lentamente. Los hombres +ostentaban tambin en su diestra un pauelo de color, comunicndole un +movimiento rotatorio al mismo tiempo que bailaban en torno la mujer. +Era una repeticin de la danza de las pocas primitivas; la eterna +historia del macho persiguiendo la hembra. Ellas bailaban trazando +pequeos crculos para huir del hombre, y ste las acosaba y envolva +girando en una rbita ms amplia. + +Las mestizas que no haban salido bailar palmoteaban incesantemente, +acompaando el runruneo de las guitarras. De vez en cuando una de +ellas entonaba la copla de la _cueca_, y los hombres daban alaridos, +arrojando sus sombreros. + +Un jinete desmont frente al boliche, atando su caballo un poste del +sombraje. Al entrar recibi su rostro la luz roja de los quinqus que +colgaban del techo, y muchos hombres le saludaron respetuosamente. + +Llevaba el poncho y las grandes espuelas de los jinetes del pas. Su +perfil aguileo y su tez hacan recordar los arabes de origen puro. +La barba y la cabellera eran en l luengas, negras y rizosas. Este +hombre, cuya edad no pareca ms all de los treinta aos, poda ser +tenido por hermoso; pero su rostro se contraa algunas veces con un +gesto repelente, y sus grandes ojos obscuros brillaban con una +expresin imperiosa y cruel. Le apodaban _Manos Duras_, nombre famoso +en el pas y resultaba un vecino inquietante, pues viva de vender +reses, y nadie lograba averiguar dnde haba hecho antes sus compras. + +Algunos viejos, conocedores de su origen, lo declaraban nacido en la +Pampa Central. Sus padres, sus abuelos, toda su familia, haban sido +personas excelentes, gauchos buenos, que vivan de la crianza de la +propia hacienda. Pero Manos Duras haba nacido para ser gaucho +malo, ladrn de reses y matn. En vano su padre, hombre de bien, le +daba buenos consejos y sanos ejemplos. + +Un antiguo parroquiano del boliche resuma con gravedad filosfica la +ineficacia de estos esfuerzos valindose de un refrn del pas: + +Al que nace barrign, es en balde que lo fajen. + +El dueo del almacn, al verle entrar, le present un vaso de ginebra, +y los gauchos de peor catadura se llevaron una mano al sombrero para +saludarle, como si fuese su jefe. Los trabajadores europeos le miraron +con curiosidad, repitiendo su nombre, y las mestizas fueron hacia l, +sonriendo como esclavas. + +Manos Duras acogi este recibimiento con cierta altivez. Una de las +mujeres se apresur ofrecerle un asiento de honor, y trajo otro +crneo de caballo. Se acomod el terrible gaucho en l, teniendo en +torno los dems parroquianos sentados en el suelo. + +Continu la _cueca_, interrumpida un momento por la aparicin de Manos +Duras, y no ces al entrar un nuevo personaje, acogido con grandes +reverencias por el dueo del establecimiento desde el otro lado del +mostrador. + +Era don Roque, comisario de polica de la Presa y nico representante +de la autoridad argentina en el pueblo y sus alrededores. El +gobernador del territorio de Ro Negro viva en una poblacin +orillas del Atlntico, para llegar la cual era preciso un viaje de +doce das caballo; seis veces ms de lo que se necesitaba para +trasladarse Buenos Aires por ferrocarril. A causa de esto, el +comisario disfrutaba de la mejor de las independencias: la del olvido. +El gobernador viva demasiado lejos para mandarle. Su jefe ms +inmediato era el ministro del Interior, residente en la capital de la +Repblica; pero se hallaba demasiado alto para ocuparse de su +existencia. + +En realidad, no abusaba de su poder, ni dispona tampoco de medios +para hacerlo sentir exageradamente los dems. Era un seor grueso, +bondadoso, de trato campechano: un burgus de Buenos Aires venido +menos que haba pedido un empleo para poder vivir, resignndose +aceptarlo en la Patagonia. Llevaba traje de ciudad, pero con el +aditamento de botas altas y gran sombrero, creyendo haber conseguido +con esto el aspecto que exiga su cargo. Un revlver bien la vista +de todos, sobre el chaleco, era la nica insignia de su autoridad. + +Se desprendi el espaol de la mejor silla de su establecimiento, +guardada detrs del mostrador para las visitas extraordinarias, y el +comisario fu colocarse junto Manos Duras. ste salud quitndose +el sombrero, pero sin moverse del crneo que le serva de asiento. + +Los dos hombres conversaron, mientras continuaba el baile. Don Roque +empez fumar un gran cigarro, ofrecido por el gaucho con ademanes de +gran seor. + +--Hay quien asegura--dijo en voz baja--que eres t el que rob la +semana pasada tres novillos en la estancia de Pozo Verde. Eso no est +en mi jurisdiccin, pues pertenece Ro Colorado; pero mi compaero +el comisario de all sospecha que eres t el del robo. + +Manos Duras sigui fumando en silencio, escupi, y dijo al fin: + +--Calumnias de los que desean que no venda carne al campamento de la +Presa. + +--Le han dicho tambin al gobernador del territorio que eres t el que +mat hace meses los dos comerciantes turcos. + +El gaucho levant los hombros y contest con frialdad, como si +quisiera dar fin este dilogo: + +--Me han atribuido tantos crmenes, sin poder probarme ninguno!... + +Continu el baile en el Almacn del Gallego hasta las diez de la +noche. En un pas donde todos se levantaban con el alba, equivala +esta hora las de la madrugada, en que terminan las fiestas de las +grandes ciudades. + +Los personajes ms importantes del campamento tampoco dorman. Estaban +con la pluma en la mano y el pensamiento muy lejos. + +El ingeniero Canterac, apoyando un codo en su mesa y con los ojos +entornados, crea ver el remoto Pars y en l una casa vecina al Campo +de Marte, cuyo quinto piso estaba ocupado por su esposa y sus hijos. + +Era una seora de aspecto triste, con el pelo canoso y el rostro +todava fresco. A sus lados estaban sentadas dos nias. Un muchacho de +catorce aos, su hijo mayor, de pie ante ella, escuchaba sus +palabras... Y la madre acababa por mostrarles sobre el canap de su +modesto saln un retrato que representaba Canterac joven, con +uniforme militar. El amueblado de las habitaciones, lo mismo que los +trajes de todos ellos, revelaban una existencia modesta pero ordenada, +digna y con cierta distincin. + +Conmovido el ingeniero por las visiones que l mismo iba creando, hizo +un esfuerzo para arrancarse ellas, y sigui escribiendo la carta que +tena empezada sobre la mesa: + +Pronto volver veros. Las deudas de honor que me obligaron +alejarme de Pars quedarn saldadas en breve, gracias ti, valerosa +compaera de mi vida, que has sabido manejar hbilmente los ahorros +que te envi. Cmo deseo verte en mis brazos para decirte una vez ms +mi amor y mi gratitud!... Cmo anso ver nuestros hijos, despus de +tan larga separacin... + +Qued el ingeniero con la diestra inmvil y la pluma en alto. Haba +perdido su rgida impasibilidad de hombre autoritario. Tena los ojos +hmedos causa de su emocin y se pas una mano por ellos. Hizo un +esfuerzo para reconcentrar su voluntad y sigui escribiendo el final +de su carta: + +Adis ti, esposa ma! Adis, hijos mos! Hasta el prximo +correo.--_Roger de Canterac._ + +Pero cuando iba doblar el pliego, aadi una posdata: + +Adjunto te remito el cheque de este mes. El prximo cheque ser ms +importante que todos los que llevas recibidos, pues espero cobrar, +adems de mi sueldo, las retribuciones atrasadas de varios trabajos +particulares hechos en los dos ltimos aos. + +Pirovani tambin estaba en su despacho, la misma hora pluma en mano +y con los ojos vagorosos, como si contemplase interiormente una visin +ideal. + +Su pensamiento le conduca hasta un colegio de Italia donde estaba su +hija nica; un colegio dirigido por monjas y cuyas alumnas eran en su +mayor parte de apellido aristocrtico, lo que proporcionaba grandes +satisfacciones la vanidad pueril del contratista. + +Pareca ennoblecerse su rostro con la sonrisa dirigida esta visin. +Avanz los labios cual si pretendiese enviar un beso su hija por +encima de tres mil leguas de tierras y mares. Luego sigui +escribiendo: + +Estudia mucho, Ida ma; aprende todo lo que necesita saber una seora +del gran mundo, ya que tu padre, despus de tantas privaciones y +trabajos, ha podido juntar una fortuna que le permite darte una buena +educacin... Yo fui menos dichoso que t, y nacido en la pobreza tuve +que abrirme paso en el mundo, sin apoyo alguno, arrastrando el fardo +de mi ignorancia. Para evitarte molestias no quise casarme otra vez... +Qu no har yo por ti, Ida ma! + +El ao prximo pienso dar por terminados mis negocios en Amrica, y +volver nuestra patria, y comprar un castillo del que sers t la +reina; y tal vez se enamore de ti algn noble oficial de caballera +con apellido ilustre, y tu pobrecito pap tendr celos... muchos +celos!... + +Mientras Pirovani escriba las ltimas palabras, su rostro empez +dilatarse con una sonrisa bondadosa. + +Moreno, el argentino, no enviaba su pensamiento tan lejos. Escriba en +la casita de madera donde estaba instalada su oficina, bajo la luz de +un quinqu de petrleo; pero su imaginacin, siguiendo la lnea del +ferrocarril, se detena, dos das de marcha, en un pueblo cercano +Buenos Aires. + +Tambin al levantar por un momento la cabeza para quitarse los +anteojos y limpiarlos, contemplaba, como los otros, una visin +familiar. Su esposa, una mujer joven, de rostro dulce, estaba con una +criatura de pechos en el regazo, entre dos nios y una nia algo +mayores; pero ninguno de ellos pasaba de los siete aos. La habitacin +modesta ofreca un aspecto fresco y gracioso. Aquella madre de +familia, al mismo tiempo que atenda la prole, se preocupaba del +buen orden de su casa. + +A todas horas me acuerdo de ti y de los nios. De seguir los deseos +de mi corazn, os traera todos inmediatamente Ro Negro; pero +temo que nuestros pequeos sufran demasiado en este desierto. La vida +que yo llevo no es para que la soporten nuestros hijitos ni tampoco +t, animosa compaera de mi existencia. + +Contempl Moreno un retrato puesto sobre la mesa, en el que apareca +su esposa y sus cuatro hijos. Bes la fotografa con emocin y volvi + escribir: + +Afortunadamente, en el Ministerio me aprecian un poco por mi +laboriosidad, y espero que antes de un ao me trasladarn Buenos +Aires. El mes prximo solicitar un permiso para ir veros. El viaje +es caro, pero no puedo sufrir ms tiempo esta ausencia dolorosa. + +Ricardo Watson no escriba cartas, pero ensoaba despierto como los +otros. + +Sentado ante un tablero de dibujo en el que haba clavada una hoja +grande de papel, iba trazando los contornos de un canal. Pero el +dibujo se esfum poco poco para ser reemplazado por una visin de la +realidad ordinaria. Las lneas rojas y azules se convirtieron en un +ro orlado de sauces, en terrenos yermos y caminos polvorientos. + +Este paisaje liliputiense ofreca la vista completa de las tierras que +rodeaban el pueblo de la Presa, pero en escala tan reducida que todas +caban en el tablero. Y travs de la diminuta planicie vi de pronto +galopar un jinete no ms grande que una mosca, que iba saltando con +alegre soltura; la seorita Rojas, vestida de hombre y moviendo el +lazo sobre la cabeza. + +Watson se llev una mano los ojos, restregndoselos para ver mejor. +Falsas ilusiones de la noche! + +Luego agit sus dedos sobre el papel, como si lo abanicase para +ahuyentar el engaoso panorama, y reapareci el trazado de los +canales, con sus lneas rojas y azules. + +Se sumi otra vez el joven en su montona labor de dibujante lineal; +pero los pocos instantes sus ojos volvieron levantarse del papel. +Ahora crey ver en el fondo de la habitacin Celinda montada +caballo; pero no como una amazona pigmea, sino con su talla ordinaria. + +La muchacha le arroj de lejos su lazo, riendo con aquella risa que +pona al descubierto su dentadura juvenil, y el norteamericano, +maquinalmente, baj la cabeza para librarse de la cuerda opresora. + +Estoy soando--pens--. Esta noche no puedo trabajar. Vmonos la +cama. + +Pero antes de domirse vi el pueblo entero como lo haba contemplado +la puesta del sol, desde una altura, en compaa de Celinda. + +Ahora la tierra estaba en la obscuridad, y sobre el teln azul del +horizonte, acribillado de luz, se imagin ver el crecimiento de una +inmensa aparicin: una mujer de grave hermosura, coronada de estrellas +y con una tnica negra de bordados igualmente siderales, que abra +sus brazos gigantescos, arrancando de los jardines del infinito las +flores del ensueo, para derramarlas como una lluvia de ptalos +fosforescentes sobre el mundo dormido. + +Era la Noche, divinidad misericordiosa que haca ver los desterrados +en este rincn del planeta todos los seres amados por ellos. + +Como Ricardo Watson estaba solo en el mundo, la Noche escoga para l +la flor ms primaveral... Y el joven, antes de cerrar los ojos, empez + conocer la dulce melancola que acompaa siempre al primer amor. + + * * * * * + + + + +#VI# + + +Un grupo de chicuelos ces de jugar en la llamada calle principal, +lanzando gritos de asombro al ver el aspecto extraordinario del +carruaje que, tres veces por semana, sea los das de tren, iba y +volva de la Presa la estacin de Fuerte Sarmiento. + +La misma diversidad tnica de los habitantes del pueblo se notaba en +este grupo infantil, compuesto de distintas razas. Los nios blancos +parecan como perdidos dentro de pantalones viejos de sus padres y sus +pies se movan sueltos en el interior de enormes zapatos. Los +indgenas llevaban una simple camisita iban con la barriga al aire, +resaltando sobre su curva achocolatada el amplio botn del ombligo. + +Como todos ellos estaban acostumbrados que los viajeros que llegaban + la Presa no llevasen otro equipaje que la llamada lingera, saco de +lona donde guardaban su ropa, se asombraron al ver la cantidad de +bales y maletas del coche-correo, vieja diligencia tirada por cuatro +caballos huesudos y sucios de lodo. + +Una gran parte de dicho equipaje iba amontonado en el techo del +vehculo, y al avanzar ste rechinando sobre los profundos relejes +abiertos en el polvo, se inclinaba con un balanceo cmico +inquietante, como si fuese volcar. + +En la puerta del boliche se agolparon los hombres libres de trabajo, +atrados por tal novedad. Se detuvo el coche ante la casa de madera +habitada por Watson, y ste se mostr rodeado de su servidumbre. + +Corrieron hombres y mujeres, lanzando exclamaciones al ver que bajaba +del carruaje el ingeniero Robledo. Muchos se abalanzaron para +estrechar su mano confianzudamente, con la camaradera de la vida en +el desierto. Despus todos parecieron olvidar al espaol, causa de +la curiosidad que les inspiraban los desconocidos salidos del coche. + +Primeramente ech pie tierra el marqus de Torrebianca para dar la +mano su esposa. sta vesta un lujoso abrigo de viaje, cuya +originalidad chocaba violentamente con todo lo que exista en torno de +ella. + +Se mostraba muy seria, con el gesto duro de sus malos momentos. Miraba + un lado y otro con extraeza y disgusto. A pesar del amplio velo +que defenda su cara, el polvo rojizo del camino haba cubierto sus +facciones y su cabellera. Sus ojos delataban una gran desesperacin y +todo en su persona pareca gritar: Dnde he venido caer? + +--Ya llegamos--dijo Robledo alegremente--. Dos das y dos noches de +ferrocarril desde Buenos Aires y un par de horas de coche travs de +una tempestad de polvo, no es mucho. Ms lejos est el fin del mundo. + +Varios hombres de los que haban saludado Robledo dndole la mano +empezaron descargar espontneamente las maletas amontonadas en el +techo y el interior de la diligencia. + +Una doncella de la marquesa haba enviado de Pars Barcelona este +equipaje, que representaba los ltimos restos del gran naufragio de +los Torrebianca. + +En torno Elena se fu formando un corro de chiquillos y pobres +mujeres, en su mayor parte mestizas, contemplndola todos con asombro +y admiracin, como si fuese un ser de otro planeta que acababa de caer +en la tierra. Algunas muchachitas tocaron disimuladamente la tela de +su vestido, para apreciar mejor su finura. + +Fueron acudiendo, atrados por el suceso, los principales personajes +del campamento, y el espaol hizo la presentacin de sus amigos +Canterac, Pirovani y Moreno. + +Al ver Watson que los hombres que haban cargado con los equipajes los +metan en su vivienda, busc Robledo apresuradamente. + +--Pero esa seora tan elegante va vivir con nosotros?... + +--Esa seora--contest el espaol--es la esposa de un compaero que +viene participar de nuestra suerte. No vamos construir un palacio +para ella. + +Le fu imposible la recin llegada ocultar su desaliento al recorrer +las diversas piezas de la casa de los dos ingenieros, que iba ser en +adelante la suya. Las paredes eran de madera, los muebles pocos y +rsticos, y mezclados con ellos vi sillas de montar, aparatos de +topografa, sacos de comestibles. Todo estaba revuelto y sucio en esta +vivienda dirigida por hombres distrados todas horas por las +preocupaciones de su trabajo. + +Torrebianca sonrea con una amabilidad humilde, aceptando las +explicaciones de su amigo. Todo lo que ste hiciese le pareca bien y +digno de agradecimiento. + +--He aqu nuestra servidumbre--dijo Robledo. + +Y present una mestiza gorda y entrada en aos, la criada principal, +dos pequeos mestizos descalzos, que llevaban los recados, y un +espaol rstico, encargado de la caballeriza. Esta gente mal pergeada +fu manifestando con sonrisas interminables la admiracin que senta +ante la hermosa seora, y Elena acab por reir tambin, nerviosamente, +al recordar los domsticos que haba dejado en Pars. + +Despus de la cena, Robledo, que deseaba enterarse de la marcha de los +trabajos, habl solas con su consocio. ste le fu enseando los +planos y otros papeles. + +--Antes de seis meses--aadi Watson--podremos regar nuestras tierras, +segn afirma Canterac, y dejarn de ser una llanura estril. + +Robledo mostr su contento. + +--Un verdadero paraso va surgir, gracias nuestro trabajo, de este +suelo que slo produce ahora matorrales. Miles de personas encontrarn +aqu una existencia mejor que en el viejo mundo. Usted y yo, querido +Ricardo, vamos ser enormemente ricos y haremos al mismo tiempo un +gran bien. La vida es as. Para que se realice un progreso, es +necesario que este progreso empiece por enriquecer alguien +egostamente. + +Quedaron los dos silenciosos, con la mirada vaga, como si contemplasen +en su imaginacin el aspecto que iban ofrecer las tierras yermas +despus de varios aos de riego. Vieron campos eternamente verdes, +canales rumorosos en los que el agua pareca reir, caminos orlados de +altos rboles, casitas blancas... Watson pensaba en los jardines +frutales de California, y Robledo en la huerta de Valencia. + +El norteamericano fu el primero que sali de esta abstraccin, +sealando mudamente la pieza inmediata, donde se haban instalado los +recin llegados. + +Dormitaba Torrebianca en ella ocupando un silln de lona. Su esposa, +sentada en otro silln, tena la frente entre las manos, en una +actitud trgica. Persista en su pensamiento la misma pregunta +desesperada: Dnde he venido caer?... + +Durante los das pasados en Buenos Aires, encontr tolerable su +destierro. Era una gran ciudad la europea, en la que haba que +buscar tenazmente algn rincn de la antigua vida colonial para +convencerse de que se haba llegado Amrica. Experimentaba la +extraeza de vivir en un hotel mediocre y carecer de automvil. Aparte +de esto, su existencia no haba experimentado ningn sacudimiento... +Pero el viaje, despus, por llanuras interminables, en las que el +tren marchaba horas y horas sin encontrar una persona ni una casa, +como sobre si la superficie del mundo se hubiese creado el vaco!... +La llegada esta tierra remota, en la que la rueda el pie +levantaban al avanzar nubes de polvo, y los rganos respiratorios se +obstruan con la tierra disuelta en el aire, y todas las gentes tenan +un aspecto de abandono, lo que no evitaba que tratasen los dems con +molesto compaerismo, como si se considerasen iguales, al vivir lejos +de los otros grupos humanos!... Ay! Dnde haba venido caer!... + +Robledo, adivinando el pensamiento de Watson, contest su muda +pregunta: + +--Mi amigo nos ayudar como ingeniero. No debe usted preocuparse de +l. Yo le dar una participacin en nuestro negocio, pero ser de lo +que m me corresponde. + +El joven, despus de escuchar el relato de las desgracias de +Torrebianca, tales como Robledo crey prudente darlas conocer, se +limit decir: + +--Ya que el amigo de usted viene trabajar con nosotros, exijo que su +parte se saque por igual de lo que nos corresponde usted y m. Me +parece una persona excelente y quiero ayudarle. Adems, su esposa me +da lstima. + +Le estrech la mano Robledo, agradeciendo su generosa resolucin, y ya +no hablaron ms de este asunto. + +Desde la maana siguiente, Elena, que tena cierta facilidad para +adaptarse las diversas situaciones de su existencia, se mostr +laboriosa y emprendedora. Quiso conquistar la admiracin de aquellos +hombres por sus talentos domsticos, lo mismo que semanas antes +pretenda distinguirse en los salones por otros mritos menos +humildes. Vistiendo un traje de corte sastre que ella haba desechado +en Pars y asombraba aqu todos por su elegancia, se dedic con los +guantes puestos la limpieza y arreglo de la casa, marchando al +frente de la mestiza gorda y sus dos aclitos. + +Cuando intentaba predicarles con el ejemplo, se haca visible +inmediatamente su torpeza para esta clase de trabajos. Otras veces +quedaba vacilante, no sabiendo cmo se haca lo que acababa de +ordenar, y era indispensable una intervencin de la mestiza para +sacarla del apuro. + +En la cocina, una gran lmpara, alimentada con la misma esencia de los +motores que perforaban el suelo, serva para los guisos. Elena, +animada por la facilidad con que poda apagarse y encenderse este +fogn, quiso intervenir en los preparativos culinarios. Pero hubo de +resignarse igualmente reconocer la superioridad de la domstica +cobriza, riendo al fin de su ineptitud para los trabajos domsticos. + +Queriendo hacer algo, se quit los guantes intent lavar los platos; +pero inmediatamente volvi ponrselos temiendo que el agua fra +perjudicase la finura de sus dedos y el brillo de sus uas. +Precisamente, en los momentos de desesperacin por su nueva +existencia, lo nico que le proporcionaba cierto alivio era contemplar +melanclicamente sus manos. + +Torrebianca, vistiendo un traje de campo, fu con Watson y Robledo +visitar los canales, enterndose del curso de los trabajos, hablando +familiarmente con los peones, examinando el funcionamiento de las +mquinas perforadoras. + +Poco despus estaba sucio de polvo de la cabeza los zapatos, y sus +manos sintieron una comezn dolorosa al empezar curtirse; pero +conoci al mismo tiempo la alegre confianza del que cuenta con un +medio seguro de ganar su vida. + +Cerrada ya la noche, volvan diariamente los tres ingenieros su +vivienda, donde encontraban la mesa puesta. Al principio se lament +Elena de la rusticidad de los platos y los cubiertos. Por iniciativa +suya, trajo la mestiza del Almacn del Gallego varios objetos +baratos, procedentes de Buenos Aires. Con esto y unas cuantas hierbas +ligeramente floridas, que los dos pajes cobrizos iban buscar en la +ribera del ro, la mesa presentaba cada vez mejor aspecto. Se iba +notando en la casa la presencia de una mujer hermosa y elegante. + +Una noche, mientras la cocinera traa el primer guiso, Elena se +despoj de una salida de teatro, que por ser algo vieja prestaba +servicios de bata. Al desprenderse de esta envoltura apareci +descotada, con un traje de fiesta un poco ajado, pero todava +brillante, recuerdo de sus tiempos felices. + +Watson la mir con asombro, y Robledo hizo un gesto disimulado, +llevndose un dedo la frente para indicar que la crea algo loca. + +El marqus permaneci impasible, como si nada de su mujer pudiera +causarle extraeza. + +--Siempre he comido con traje descotado--dijo Elena--, y no veo la +razn de modificar aqu mis costumbres. Sera para m un tormento. + +Despus de la cena se desarrollaban largas conversaciones, en las +cuales la parte mayor corresponda Robledo. ste hablaba con +predileccin de los hombres de vida interesante que haba visto +desfilar por la tierra de todos. Muchos de ellos llevaban corrido +casi todo el planeta antes de llegar la Patagonia; otros acababan de +huir de Europa, ansiosos de aventuras, para forjarse una nueva +existencia. + +Al desembarcar en Buenos Aires les salan al encuentro los mismos +obstculos del mundo que dejaban sus espaldas. La gran ciudad era ya +vieja para ellos; abundaban los pobres en sus tugurios llamados +conventillos; resultaba tan difcil ganarse la vida en esta +metrpoli como en Europa. Algunas veces an era mayor la dificultad +que en el antiguo continente, por la gran concurrencia de +profesionales llegados de todas partes... Y se esparcan hacia los +sitios ms apartados de la Repblica, invadiendo los territorios +todava desiertos, donde se estaban realizando obras preparatorias +para la instalacin de las inmigraciones futuras. + +--Los tipos que he visto pasar por aqu en pocos aos!--continuaba +Robledo--. Una vez me interes por cierto pen que tena la nariz roja +de los alcohlicos, pero guardaba en su persona un no s qu revelador +de un pasado interesante. + +Era una ruina humana; pero igual los palacios en escombros, cuya +historia se presiente por un fragmento de estatua de capitel +descubierto entre los muros derrumbados, este hombre, que robaba sus +camaradas y quedaba en el suelo como muerto despus de sus +borracheras, tena siempre en su decada persona un ademn una +palabra que hacan adivinar su origen. + +--Un da vi cmo por broma peinaba uno de nuestros capataces y le +arreglaba los bigotes en punta, estilo del kaiser Guillermo. Mand +que le diesen de beber todo lo que quisiera. Es el medio ms seguro de +que esos hombres hablen, y l habl. El borracho, avejentado +prematuramente, era un barn de Berln, antiguo capitn de la Guardia +imperial, que haba perdido al juegos sumas importantes confiadas por +sus superiores. En vez de matarse, como lo exiga su familia, se vino + Amrica, rodando hasta lo ms bajo. Empez siendo general en el +Nuevo Mundo, y acab de pen ebrio y mal trabajador. + +Al ver que Elena se interesaba por el personaje, Robledo continu +modestamente: + +-Este alemn fu general en una de las revoluciones de Venezuela. Yo +tambin he sido general en otra Repblica y hasta ministro de la +Guerra durante veinte das; pero me echaron por parecerles demasiado +cientfico y no saber manejar el machete como cualquiera de mis +ayudantes. + +Despus habl de otro pen igualmente ebrio, pero silencioso y triste, +que haba venido morir en la Presa y estaba enterrado cerca del ro. +Robledo encontr papeles interesantes en el fondo de la lingera de +este vagabundo piojoso. Haba sido en su juventud un gran arquitecto +de Viena. Tambin encontr la vieja fotografa de una dama con peinado +romntico y largos pendientes, semejante la asesinada emperatriz de +Austria. Era su esposa, y haba muerto en Khartoum, hecha pedazos por +los fanticos del Sudn, capitaneados por el Madh, cuando su marido +iba con el general Gordon. Otra fotografa representaba un hermoso +oficial austraco, con la levitilla blanca muy ajustada al talle: el +hijo de aquel mendigo. + +--Y es intil--continu Robledo--querer levantar estos vagabundos. +Se les limpia, se les proporciona una existencia mejor, se les +sermonea para que beban menos y recobren sus facultades de hombres +inteligentes. Cuando ya estn repuestos y parecen felices, se +presentan una maana con el saco al hombro: Me voy, patrn; arrgleme +la cuenta. Nada se consigue hacindoles preguntas. Estn contentos, +no tienen de qu quejarse, pero se van. Apenas se sienten bien, el +demonio que los empuja para que rueden por la tierra entera vuelve +acordarse de ellos. Saben que ms all de la lnea del horizonte se +levantan los Andes, y detrs de la cordillera de los Andes est Chile, +y despus la inmensidad del Pacfico con sus numerosas islas, y +todava ms lejos, los interesantes pases del macizo asitico... +Sienten el tirn de su mana ambulatoria que despierta. Vamos ver +todo eso. Y se echan la lingera al hombro, para volver sufrir +hambres y fatigas, para morir en un hospital abandonados en un +desierto... Y cuando no mueren y pueden seguir marchando detrs de la +Ilusin que revolotea junto sus ojos, vuelven por segunda vez este +pas; pero es despus de haber dado la vuelta entera la tierra. + +Algunas noches los dos ingenieros hablaban de su propia existencia. +Watson tena poco que contar. Educado en California, haba empezado su +vida profesional en las minas de plata de Mjico, donde aprendi el +espaol, continundola despus en las del Per. Finalmente haba +pasado Buenos Aires, conociendo en esta ciudad Robledo y +asocindose l para la empresa de Ro Negro. + +El espaol no gustaba de recordar su existencia antes de establecerse +en la Argentina. Haba intervenido en revoluciones que despreciaba, +mezclndose en ellas nicamente por una necesidad de accin. Haba +emprendido tambin prodigiosos negocios, vindose al final engaado y +robado, unas veces por sus compaeros, otras por los gobiernos. Rudos +vaivenes de fortuna le haban hecho pasar de una abundancia absurda +una miseria de vagabundo. Pero evitaba hablar de sus aventuras en +otros pases y sus relatos eran siempre sobre la vida que haba +llevado en Patagonia. + +No poda olvidar un horrible sed sufrida en aquella altiplanicie que +empezaba al borde de la cortadura del ro Negro, extendindose hasta +el estrecho de Magallanes. Fu cuando renunci servir al gobierno +argentino, lanzndose como ingeniero particular la exploracin de +estas tierras solitarias, en busca de un buen negocio. Para evitarse +gastos haba emprendido la travesa del desierto con un slo pen +indgena y una tropilla de seis caballos del pas, capaces de +alimentarse con lo que encontrasen, sufridos animales que se iban +relevando en la tarea de llevar sobre sus lomos los dos viajeros. + +Contaba Robledo con el auxilio de un plano hecho por otros +exploradores, en el cual se marcaban las aguadas, nicos lugares +donde los expedicionarios podan detenerse. + +Los aos anteriores haban sido de gran sequa. Al llegar un pozo +encontr que el lquido era extremadamente salobre. l estaba +acostumbrado al agua de sal, que por un optimismo de los viajeros del +desierto figura como agua potable; pero la de este pozo resultaba +inadmisible para su estmago y el del mestizo acompaante. + +Continuaron su marcha, confiando en la aguada que encontraran al da +siguiente. Este pozo no tena agua salobre, pero era porque estaba +completamente seco... Y se haban visto obligados seguir avanzando +travs de una llanura siempre inmensa, siempre igual, guindose por la +brjula y sufriendo una sed de nufragos, que les haca marchar con +la boca jadeante, los ojos desorbitados y una expresin de locura en +ellos. + +Por respeto Elena, aluda Robledo voladamente los recursos de que +se haban valido el mestizo y l para no perecer, bebiendo sus propios +lquidos renales y los de sus caballos. + +--Una mana atormentadora se apoder de m. Intent recordar todas las +veces que me haban invitado beber en un caf sin que yo quisiera +admitir el lquido que me ofrecan: cerveza, aguas gaseosas, helados. +Haca memoria, igualmente, de todas las fiestas que haba asistido +pasando con indiferencia ante una gran mesa llena de jarros y +botellas... Y yo me deca, perturbado por la fiebre, sin dejar de +marchar: Si entonces hubieses tomado todos los _bocks_ de cerveza, +todos los refrescos gaseosos, todos los helados que te ofrecieron y t +despreciaste, tendras ahora en tu cuerpo una reserva lquida +importante, pudiendo resistir mejor la sed. Y este clculo absurdo me +atormentaba como un remordimiento, hasta el punto de sentir deseos de +abofetearme por mi torpeza. + +Robledo acababa describiendo su arribo--cuando los caballos ya no +podan avanzar ms-- un pozo de agua salobre, que fu el ms +delicioso de los lquidos bebidos en toda su existencia... Y al final +de este viaje no encontr nada. Los datos que le haban hecho creer en +un gran negocio eran equivocados. As haba que ir la conquista de +la fortuna en Amrica, cuando se llegaba ella con medio siglo de +retraso y todos los terrenos ricos, de fcil explotacin, estaban ya +ocupados, quedando nicamente los remotos y speros, que, algunas +veces, representaban la ruina y la muerte. + +--De todos modos--continu--, los hombres seguirn viniendo este +rincn del mundo. Aqu vive para ellos la esperanza, sin la cual +resulta intolerable la existencia... No hay ms que hacer memoria de +nuestro origen: usted es rusa, Federico italiano, Watson de los +Estados Unidos, yo espaol. Fjese tambin en la procedencia de +nuestros habituales visitantes: cada uno es de una nacionalidad +distinta. Lo que yo digo: sta es la tierra de todos. + +La casa de los dos ingenieros era visitada diariamente, despus de la +cena, por los ms grandes personajes del campamento. El primero en +presentarse era Canterac, con sus ropas de corte militar, pero se +notaba en su persona mayor acicalamiento que antes de la llegada de +los Torrebianca. Luego vena Moreno, mostrando cierta turbacin +emotiva al saludar Elena, enredndose la lengua y pronunciando +balbuceos, en vez de palabras. Finalmente llegaba Pirovani, con un +traje nuevo cada dos noches y llevando algn obsequio la seora de +la casa. + +Canterac rea de l por lo bajo, afirmando que haba frotado +largamente sus sortijas, su cadena de reloj y hasta los gemelos de sus +puos, antes de salir del _bengalow_, para deslumbrarlos todos con +su brillo. + +Una noche se present Pirovani vistiendo un traje de colores +detonantes que acababa de recibir de Baha Blanca, y con un manojo de +rosas enormes. + +--Me las han trado hoy de Buenos Aires, seora marquesa, y me +apresuro entregrselas. + +Canterac mir al italiano hostilmente, y dijo por lo bajo Robledo: + +--Mentira; las ha encargado por telgrafo, segn afirma Moreno, que lo +sabe todo. Esta tarde envi un hombre todo galope la estacin, +para traerlas tiempo. + +La criada mestiza, ayudada por los dos muchachos, quitaba la mesa, y +la habitacin con tabiques de madera iba tomando el mismo aire que si +Elena diese una fiesta. Los tres visitantes, al hablarla, repetan con +cierto arrobamiento la palabra marquesa, como si les llenase de +orgullo verse amigos de una mujer de tan alta clase. + +Elena no ocultaba cierta predileccin por Canterac. Los dos haban +vivido en Pars, en mundos distintos, aunque muy prximos. No se +haban encontrado nunca, pero acababan por recordar ciertas amistades +que les eran comunes. + +Mientras ellos hablaban, Moreno fumaba resignadamente, cruzando +algunas palabras con Watson, y Pirovani conversaba con Robledo y +Torrebianca. El italiano no prestaba gran atencin sus propias +palabras, espiando con ojos inquietos la seora marquesa y su +acompaante. + +La tertulia cambi totalmente de aspecto despus que Pirovani se +present con sus rosas. + +En la noche siguiente estaban los cuatro sentados la mesa y ms +silenciosos que otras veces. Elena se haba puesto para la cena uno de +sus trajes ms vistosos, que hasta resultaba algo audaz all en Pars. +Los tres ingenieros guardaban an sus ropas de campo y parecan +cansadsimos del trabajo de la jornada. Robledo bostez repetidas +veces, haciendo esfuerzos para mantenerse despierto. El marqus se +haba adormecido en su silla, dando ligeras cabezadas. Elena miraba +fijamente Ricardo, como si no lo hubiese visto bien hasta entonces, +y l evitaba el encuentro con sus ojos. + +Entr Pirovani llevando un gran paquete y vistiendo otro traje nuevo, +cuadriculado de diversos colores, como la piel de un reptil. + +--Seora marquesa: un amigo mo de Buenos Aires me ha enviado estos +caramelos. Permtame usted que se los regale. Tambin van en el +paquete unos cigarrillos egipcios... + +Elena mir risueamente el nuevo traje del contratista, agradeciendo +al mismo tiempo su regalo con remilgos y coqueteras. + +A continuacin se present Moreno luciendo zapatos de charol, chaqu +de largos faldones y sombrero duro, lo mismo que si estuviera en la +capital y fuese visitar al ministro. + +Robledo, que se haba despabilado, mostr una admiracin irnica. + +--Qu elegante!... + +--Tuve miedo--contest el oficinista--de que el chaqu se me +apolillase en el cofre, y lo he sacado tomar el aire. + +Despus se acerc con timidez Elena. Buenas noches, seora +marquesa! Y le bes la mano, imitando la actitud de los personajes +elegantes admirados por l en comedias y libros. + +Ya no quiso separarse de la duea de la casa, iniciando una +conversacin aparte, que pareci indignar Pirovani. Al fin ste se +levant de su silla, necesitando protestar de tan descomedido +acaparamiento, y dijo Robledo: + +--Ha visto usted cmo viene vestido ese muerto de hambre!... + +No haban terminado an las sorpresas de aquella noche: faltaba la ms +extraordinaria. + +Se abri la puerta para dar paso Canterac; pero ste permaneci +inmvil en el quicio algunos momentos, deseoso de que todos le viesen +bien. + +Iba vestido de _smoking_, con pechera dura y brillante, y mostraba +cierta indolencia aristocrtica al andar, lo mismo que si entrase en +un saln de Pars. Salud los hombres con un movimiento de cabeza +ceremonioso y protector, besando despus la mano Elena. + +--Yo tambin, marquesa, siento ahora la necesidad de vestirme cuando +llega la noche, lo mismo que en otros tiempos. + +Agradecida la Torrebianca este homenaje, volvi la espalda Moreno +y ofreci una silla al recin llegado, junto ella. Toda la noche +habl preferentemente con el francs, mientras Pirovani permaneca en +un rincn, no ocultando su clera, y mostrndose al mismo tiempo +anonadado por la elegancia de Canterac. + +Transcurrieron cuatro noches sin que el contratista se presentase en +la casa. Despus de la primera, Moreno se sinti interesado por tal +ausencia, y fu al domicilio de Pirovani para hacer averiguaciones. +Por la noche di la noticia Robledo: + +--Tom el tren para Baha Blanca sin avisar nadie. Debe traer entre +manos algn negocio gordo. + +Y continuaron las tertulias sin otra novedad. El francs, siempre +vestido de _smoking_, era el preferido por Elena en sus +conversaciones. Moreno, al llegar la noche, se pona el chaqu, sin +otro resultado que dialogar con Torrebianca. Este acab por salir una +noche de su cuarto vestido tambin de _smoking_, y al hacer Robledo +gestos de extraeza, se excus sealando su esposa. + +Cuando en la quinta noche entr Moreno, se apresur hablar. + +--Gran noticia! Pirovani ha vuelto al anochecer. Creo que le veremos +aqu de un momento otro. + +Como el contratista era la novedad de esta velada, todos esperaron su +aparicin. + +Al abrir la puerta qued inmvil en el quicio unos momentos--lo mismo +que haba hecho el otro--, para darse cuenta del efecto producido por +su llegada. Iba vestido de frac; pero un frac extraordinario y +deslumbrante, cuyas solapas estaban forradas con seda labrada de +gruesas y tortuosas venas, iguales las de la madera, y llevaba, +adems, un chaleco blanco ricamente bordado. En una solapa luca una +gardenia. Sobre la pechera ostentaba una perla enorme, adems de la +ancha cinta sostenedora de un monculo inutil. + +Su aspecto era solemne y magnfico, como el de un director de circo +un prestidigitador clebre. Haca esfuerzos por mantenerse sereno y +que nadie adivinase su emocin. Saludo los hombres con varonil +altivez y se inclin ante la seora marquesa, besndole una mano. + +Los ojos de ella brillaron con una sorpresa irnica. Todo lo de +Pirovani la haca sonreir. Pero acab por agradecer esta +transformacin realizada en su honor, y acogi al contratista con +grandes muestras de afecto, hacindole sentar su lado. + +Canterac se apart, visiblemente ofendido por esta predileccin. + +Moreno hablaba Robledo como escandalizado, sealando el frac de +Pirovani: + +--Y para ese gran negocio emprendi su viaje con tanto misterio!... + +El espaol se alej de l para hablar con Watson. ste pareca +aturdido an por la entrada teatral del italiano, y le admiraba +conteniendo su risa. + +--Despus del _smoking_, el frac--murmur Robledo--. El Carnaval se +extiende por el desierto, y esta mujer va volvernos locos todos. + +Mir el traje del norteamericano, que era igual al suyo: un traje de +campo, til para los trabajos al aire libre, hizo una comparacin +muda con el aspecto que presentaban los dems. + +Luego pens: + +Qu perturbacin una hembra como sta cayendo entre hombres que +viven solos y trabajan!... Y an ocurrirn tal vez cosas peores. +Quin sabe si acabaremos matndonos por su culpa!... Quin sabe si +esta Elena ser igual la Elena de Troya!... + + * * * * * + + + + +#VII# + + +--Otro matecito, comisario? + +Don Carlos Rojas estaba en la habitacin principal de su estancia, +sentado la mesa con don Roque, el comisario de Polica del pueblo. +Una muchachita mestiza se mantena erguida junto ellos, mirndolos +con sus ojos oblicuos, en espera de rdenes. + +Los dos tenan en su diestra la calabacita llena de mate, y chupaban +el lquido oloroso con un canuto de plata llamado bombilla. Apenas +se daba cuenta la mestiza por el burbujeo de los canutos de que +escaseaba el lquido, corra un fogn inmediato, trayendo la +Pars, tetera de agua hirviente, para llenar chorro las dos +calabacitas repletas de hierba mate. + +Hablaban lentamente, interrumpiendo sus palabras para chupar. Rojas +haca esfuerzos por contener su clera. El da anterior le haban +robado un novillo, y l atribua esta mala hazaa Manos Duras, +ganoso de apropiarse los animales ajenos para venderlos en la Presa. +Este robo le perjudicaba doblemente, pues adems de ganadero era +abastecedor de carne del pueblo, considerando dicha venta como uno de +los mejores rendimientos de su estancia. + +Al presentarse el comisario, llamado por l para que conociese el +robo, haba vuelto recontar sus novillos. Era indudable que le +faltaba uno. Y se enardeca al hablar con don Roque, lamentndose de +la audacia de Manos Duras y afirmando que en Ro Negro no haba +justicia. + +--Tres veces lo he enviado preso la capital del territorio--dijo el +comisario con desaliento--, y siempre vuelve libre, por falta de +pruebas. Qu podemos hacer nosotros?... Nadie quiere declarar contra +l. + +Como Rojas insistiese en sus protestas, don Roque aadi para +calmarle: + +--Voy ver si esta vez consigo probar su delito. Le garanto, don +Carlos, que har cuanto pueda. + +Y se lament de los escasos medios coercitivos de que poda disponer. +Toda la tropa sus rdenes eran cuatro policas indolentes, con +uniformes viejos y sin ms armas que largos sables de caballera. Los +habitantes del pas, mejor pertrechados, les prestaban sus carabinas +cuando haban de perseguir algn bandolero. Sus caballos eran los +ms flacos y peor alimentados de toda la comarca. + +--Vivimos en una nacin federal--sigui diciendo el comisario--, y +nicamente las provincias, por ser autnomas, tienen bien organizada +su polica. Las autoridades de los territorios dependemos del gobierno +de Buenos Aires, y al vivir tan lejos nos olvidan, y slo podemos +contar con aquello que improvisamos. + +La crtica del abandono en que vivan los territorios llev +insensiblemente los dos argentinos ensalzar por comparacin las +grandezas del resto de su pas. + +--Aqu estamos olvidados y hechos unos salvajes--continu don Roque--; +pero esto no es mas que la Patagonia, y hace unos aos nada ms que +empez en ella la civilizacin. En cambio, compaero, cmo ha +adelantado el resto de nuestro pas en menos de medio siglo!... +Pucha! Qu cosa brbara! + +Acabaron por olvidar sus preocupaciones inmediatas para no ver mas que +la parte de la Repblica que haba progresado vertiginosamente. Al +final alabaron del mismo modo la tierra en que vivan. Don Roque, +patriota optimista y de un entusiasmo receloso, presenta enemigos en +todas partes. + +--Esta Patagonia, ahora desierta, ver usted qu linda se nos pone +dentro de unos aos, cuando sus tierras sean regadas. Fu una +verdadera suerte que su aspecto pareciese tan feo los de Europa. Por +eso es nuestra an y no nos la han robado. + +Y contaba Rojas lo que haba ledo en peridicos y libros. + +--Hace aos, un gringo muy mentado, al que llamaban don Carlos Darwin +(el mismo que descubri que todos venimos del mono), anduvo por estos +pagos. Era joven y haba desembarcado en Baha Blanca de una fragata +de guerra inglesa que daba la vuelta al mundo. Quera estudiar las +plantas y los animales de aqu; pero encontr poco que hacer, pues no +abundaban entonces las unas ni los otros. Al fin parece que se march +desesperado, y di este pas el ttulo de Tierra de la +Desolacin... Nos hizo un favor el gringo. Si llega enterarse de lo +que es esta tierra cuando la riegan, nos la roban los ingleses, como +nos robaron las islas Malvinas, que ellos llaman de Falkland. + +Rojas tambin evocaba el pasado, para lamentar la ceguera de sus +abuelos y sus padres. Haban tenido el defecto de ser ricos en la +poca que an no se haban creado las fortunas ms grandes de la +Argentina. + +Fu esto despus de 1870, cuando el gobierno de Buenos Aires, cansado +de tolerar las rapias de los indios salvajes y ladrones casi las +puertas de su capital, haba completado la obra conquistadora de los +antiguos espaoles enviando al desierto una expedicin militar, que se +enseore de veinte mil leguas de terreno, casi todo l laborable. + +--El gobierno daba la legua quinientos pesos, y el peso de entonces +slo vala unos centavos. Adems, conceda varios aos de plazo para +el pago, y hasta insertaba en el diario oficial el nombre del +comprador, declarndolo benemrito de la patria. Los soldados de la +expedicin recibieron tambin, como recompensa, leguas de terreno, +cuyo ttulo de propiedad vendan despus los bolicheros cambio de +ginebra comestibles. Y estas tierras son las que ahora surten de +trigo y de carne medio mundo y han visto levantarse sobre ellas +tantos pueblos y ciudades. La legua que cost unos centavos vale hoy +millones. Muchos de los que poseen esas tierras no han tenido otro +mrito que guardarlas improductivas, sin querer venderlas, esperando +la inmigracin europea que las hiciese prosperar. Como mis +ascendientes eran ricos antiguos en aquella poca y posean una gran +estancia, no quisieron adquirir campos nuevos. Qu desgracia!... + +Olvidaba Rojas sus despilfarres, que haban consumido la mejor parte +de la herencia paternal, para acordarse nicamente de la fortuna +enorme que podan haber improvisado sus ascendientes aprovechando, +como tantos otros, la rpida expansin del pas. + +Una visita vino interrumpir la pltica de los dos argentinos. +Celinda entr en la habitacin con falda de amazona, di un beso su +padre y salud don Roque. Aprovechando ste los breves momentos en +que desapareci el estanciero para volver con una caja de cigarros, +dijo la joven, mirando maliciosamente su falda: + +--Por el campo va usted vestida de otro modo. + +Sonri Celinda, amenazndole despus con un ademn gracioso para que +guardara silencio. + +--Cllese--dijo--, no sea que le oiga mi viejito. + +Mientras los dos hombres encendan sus cigarros, volviendo hablar de +Manos Duras y la necesidad de perseguirlo, Celinda abandon la +estancia, montando un caballo con silla femenil. + +Media hora despus galopaba por las inmediaciones del ro, pero en +otro caballo y vestida de hombre. Vi un grupo de jinetes que venan +hacia ella y se detuvo para reconocerlos. + +El ingeniero Canterac, deseoso de inspirar mayor inters la marquesa +de Torrebianca, la haba invitado un paseo por las inmediaciones del +ro, para que conociese las obras realizadas bajo su direccin. En +este paseo podra apreciar Elena su importancia de primer jefe del +campamento, viendo adems cmo era obedecido por centenares de +hombres. + +Ella y el francs hacan trotar sus cabalgaduras la cabeza del +grupo. Detrs vena Pirovani, mantenindose mal sobre su caballo y +esforzndose por introducirlo entre los caballos de los dos. Cerraban +la marcha el marqus, Watson y Moreno. + +Al pasar Elena y Canterac frente Celinda, las dos mujeres se +miraron. La marquesa sonri la otra, como si quisiera entablar +conversacin; pero la joven permaneci ceuda y con ojos severos. + +--Es una nia--dijo el ingeniero--muy traviesa y juguetona, y aunque +tiene cierto aspecto de muchacho, la creo capaz de trastornar la +cabeza cualquier hombre. Muchos la llaman Flor de Ro Negro. + +Elena, ofendida por la actitud de la hija de Rojas, la miraba ahora +orgullosamente. + +--Tal vez sea una flor--dijo--, pero demasiado silvestre. + +Y sigui adelante, escoltada por sus dos admiradores. + +Esta breve conversacin fu en francs, y Celinda slo pudo comprender +algunas palabras; pero adivin que la otra haba dicho algo contra +ella, hizo una mueca de desprecio asomando su lengua entre los +labios. + +Pasaron continuacin los jinetes del segundo grupo. El marqus +salud ceremoniosamente la joven. Moreno no se fij en ella, pues +slo tena ojos para vigilar el lejano grupo en que iba la marquesa. + +Ricardo Watson fingi no entender los gestos de Celinda, indicndole +con sus ademanes que se vea obligado seguir los dems. + +Le dej ella marcharse haciendo un mohn de contrariedad; pero +arrepentida luego, tir de las riendas su caballo, obligndole dar +una vuelta en redondo para seguir al grupo. + +Al mismo tiempo que trotaba busc con su diestra en el delantero de la +silla el rollo del lazo, arrojando ste contra su amigo. Despus fu +recobrando la cuerda, y Watson, para no verse derribado, tuvo que +detenerse y acab por retroceder, mientras sus dos compaeros seguan +adelante, sin darse cuenta del incidente. + +Lleg Ricardo adonde estaba la joven, teniendo an el lazo apretado +sobre sus hombros. Poda haberse desprendido de l, continuando su +camino; pero se mostraba indignado por semejante broma y prefera +hablar inmediatamente la revoltosa muchacha. + +--Venga usted aqu--dijo ella sonriendo, mientras recoga dulcemente +casi toda la cuerda--. Cmo se atreve ir con esa... mujer, sin +pedirme antes permiso? + +El ingeniero contest con una voz hostil: + +--Usted no tiene ningn derecho sobre m, seorita Rojas, y yo puedo +ir con quien quiera. + +Palidecio Celinda al notar el tono inesperado con que le hablaba el +joven; pero se repuso de esta mala impresin, recobrando su +jovialidad. Despus dijo, imitando la voz grave del otro: + +--Seor Watson: yo tengo sobre usted el derecho indiscutible de que su +persona me interesa, y no puedo tolerar que vaya mal acompaado. + +El norteamericano, vencido por la cmica seriedad con que dijo ella +estas palabras, acab por reir. Celinda ri tambin. + +--Ya conoce usted mi carcter, gringuito... No me da la gana que vaya +con esa mujer. Adems, es demasiado vieja para usted... Jreme que me +obedecer. Slo as puedo dejarle libre. + +Watson jur solemnemente con una mano en alto, mientras haca +esfuerzos por mantenerse serio, y ella le sac el lazo de los hombros. +Despus guiaron sus caballos en direccin opuesta la que haban +seguido Elena y su cortejo de jinetes. + +A partir del da en que el ingeniero francs mostr la marquesa las +obras realizadas en el ro, haciendo alarde de su autoridad sobre los +trabajadores, Pirovani se sinti humillado y deseoso de tomar el +desquite. + +Una maana, acodado en la barandilla exterior de su vivienda, crey +haber descubierto el medio de vencer su rival. + +Media hora despus lleg frente la casa un capataz de los que +Pirovani tena su servicio y al que confiaba siempre las misiones +difciles. + +Era un chileno avispado y muy gil para salir de apuros, al que sus +compatriotas apodaban el _Fraile_ por haber sido sus maestros los +dominicos de Valparaso. El _Fraile_ posea sus letras y mostraba +cierta aficin al empleo de palabras raras, acentundolas +arbitrariamente, segn las reglas de su capricho. Tena la voz melosa, +el ademn extremadamente corts, gustaba de ingerir frases poticas en +su conversacin, y haba hudo de la tierra natal por dos cuchilladas +mortales dadas un amigo. + +Lleg caballo, adivinando que el aviso del patrn deba ser para un +viaje largo. Desmont, y Pirovani fu su encuentro, dndole +palmaditas en la espalda para hacer patente de este modo la confianza +afectuosa que pona en l. Unas veces le llamaba chileno con tono +carioso; otras, roto, denominacin irnica que se da s mismo el +populacho de Chile. + +--Oye, roto; vas ir todo galope la estacin. El tren para Buenos +Aires pasar antes de dos horas, y es preciso que no lo pierdas. + +El _Fraile_, siempre impasible y sonriente, no pudo reprimir un gesto +de asombro al enterarse de que lo enviaban Buenos Aires. + +--Cuando llegues all--continu Pirovani--, entregars esta lista +don Fernando, mi representante. T lo conoces. Dile que haga las +compras en seguidita, que te entregue los paquetes, y tomas el tren +unas horas despus. Te doy cinco das para ir y volver. + +Puso el chileno un rostro grave al escuchar estas rdenes. Deba ser +una misin de gran importancia la que le confiaba su patrn, y se +sinti orgulloso de que hubiese pensado en l. + +Pirovani le entreg un puado de billetes de Banco para los gastos de +viaje y le dijo adis, volviendo la espalda con la gallarda de un +general que acaba de dictar la orden decisiva del triunfo. + +Baj el _Fraile_ los escalones, frunciendo su entrecejo con expresin +pensativa: + +Debe ser un pedido de herramientas muy urgentes para el trabajo... +Tambin es posible que me enve por dinero... + +Al ver que Pirovani se haba metido en su casa, no quiso buscar +mentalmente nuevas explicaciones y abri el sobre que acababa de +recibir, empezando leer su contenido en medio de la calle. + +Sus ojos pasaron por varios renglones, sin comprenderlos. + +Una docena de frascos de Jardn Encantado. + +Idem dem de Ninfas y Ondinas. + +Seis docenas de cajas de jabn Claro de Luna. + +El capataz continu la lectura de las diversas hojas que componan el +cuaderno. Al fin empez entender su texto, y esta comprensin sirvi +para aumentar su asombro, Y para eso le enviaban Buenos Aires, con +orden de volver inmediatamente!... + +--Padre San Francisco!--murmur--. Esto no puede ser para una sola +hembra. Esto es para todo el harn del Gran Turco. + +Pero como le placa el viaje Buenos Aires, aunque slo quedase all +unas horas, mont caballo alegremente, saliendo todo galope para +no llegar tarde la estacin. + +De todos los que visitaban por la noche la marquesa de Torrebianca, +el ms tranquilo en apariencia era Moreno. Como sus trabajos +administrativos slo le ocupaban verdaderamente una vez por semana, +pasaba el resto de ella leyendo en la casita de madera donde tena su +oficina. Era un lector vido incansable, capaz de tragarse una +novela cada veinticuatro horas, y veces dos. Su aficin los +relatos novelescos de todas clases era antigua; pero se haba +exacerbado en la Presa causa de las largas horas de soledad. Todos +se iban trabajar en las inmediaciones del pueblo, dejndolo solo en +su rstico despacho. + +Despus de la llegada de los marqueses de Torrebianca sus +predilecciones literarias, indeterminadas hasta entonces, se +concretaron en pro de las fbulas que se desarrollan en un ambiente +aristocrtico, teniendo por hroes personajes del llamado gran +mundo. + +l poda juzgar ahora idneamente de la verosimilitud de tales +historias, pues se rozaba con personas de la ms alta sociedad de +Pars. + +Algunas veces cesaba de leer y pona su mirada en el techo con una +expresin de xtasis. El deseo pareca cantar dentro de su crneo: + +Ser hroe de novela!... Verse amado por una gran seora! + +Una tarde, cuando menos lo esperaba, Moreno vi llegar frente su +casa al ingeniero Canterac montado caballo. A tales horas estaba +siempre vigilando las obras del dique. Algo muy importante deba +ocurrir para que el capitn viniera buscarle. + +Se acerc el jinete la ventana junto la cual lea el oficinista y +di la mano ste inclinndose sobre su montura. Teniendo por +intiles los prembulos, dijo inmediatamente, con una sequedad +militar: + +-He venido verle cuanto antes para que pueda aprovechar el correo de +hoy... Quiero hacer un obsequio la marquesa. La pobre carece de todo +en este desierto, y como usted recordar, nos habl hace poco de lo +qu sufre por no tener aqu perfumera de Pars. + +El ingeniero sac de un bolsillo varios papeles para drselos +Moreno. + +--Es un extracto de todos los catlogos de Buenos Aires que ha podido +proporcionarme el gallego del boliche. Por cierto que tard mucho en +encontrarlos. Deba habrmelos entregado hace tres das, para que +usted aprovechase el otro tren... Pero, en fin, vamos lo que +importa. Como usted tiene tantas amistades en Buenos Aires, escriba +all para que enven todo eso, y descunteme su importe de mi sueldo +de este mes. + +Moreno tom los papeles, haciendo signos afirmativos. + +--Creo--sigui diciendo el ingeniero--que no se me adelantar en este +obsequio el tal Pirovani, que cada vez resulta ms insufrible. + +Al marcharse Canterac hacia las obras del dique, Moreno empez +examinar los papeles. Sus ojos se dilataron de asombro, tomando casi +la misma forma circular de las gafas con montura de concha que los +cubran. + +Era una largusima lista, no slo de perfumes y jabones, sino de toda +clase de objetos de tocador. El capitn haba entrado por las pginas +de los catlogos como en tierra recin descubierta, haciendo suyo lo +que encontraba al paso. + +--Hay aqu por valor de ms de mil pesos--se dijo el oficinista--, y +el ingeniero slo cobra seiscientos al mes. + +Su austeridad de hombre de nmeros, metdico y prudente, le hizo +indignarse contra esta falta de equilibrio entre los ingresos y los +gastos. Pero acab por sonreir, encontrando natural el despilfarro. +La marquesa era tan interesante!... Adems, una seora de su alcurnia +no poda llevar la misma vida de privaciones de las mujeres del vulgo. + +Pas Moreno el resto de la tarde inquieto y pensativo. Varias veces +intent reanudar la lectura de la novela que traa entre manos, pero +el volumen acababa siempre por caer sobre su mesa, cubierta de papeles +administrativos. Al fin busc entre estos papeles un pliego de carta, +y frunciendo el ceo con la expresin recelosa de un nio que teme ser +cogido en plena mentira, empez escribir: + +Mi morocha linda: Envame lo antes posible, en un paquete, el traje +de fraque que me hice cuando nos casamos. La vida ha cambiado aqu +completamente. Grandes personajes nos visitan con frecuencia, hay +muchas fiestas, y yo deseo presentarme con un aspecto bien como el que +ms. Esto puede ayudarme en mi carrera y... + +Se detuvo Moreno para rascarse la cabeza con el mango de la pluma. +Luego sigui escribiendo, con el mismo gesto infantil de inquietud y +remordimiento, hasta llenar las cuatro pginas de la carta. + +Todas las noches, en la tertulia de la marquesa, mostraba ahora +Pirovani el gesto preocupado del que desea proponer algo y cuando va +hablar se siente enmudecido por la emocin. + +Despus de una semana de dudas se decidi formular su deseo, +precisamente la noche en que el oficinista esperaba conseguir el mayor +xito de su vida. + +Elena llevaba uno de sus trajes descotados, los que agregaba +quitaba adornos para que diesen diariamente una impresin de novedad. +El ingeniero francs y Torrebianca iban puestos de _smoking_ y +Pirovani segua ostentando su majestuoso frac... Pero ya no era el +nico en lucir esta prenda. Moreno se haba presentado ltima hora +con el frac enviado por su mujer, pieza modesta que revelaba tener +algunos aos de vida. Pero de todos modos era un frac, y el del +contratista haba perdido el privilegio de ser nico, lo que puso +nervioso su poseedor, dndole nuevos nimos para expresar sus +deseos. + +Watson y Robledo vestan trajes obscuros. Los dos se haban visto +obligados cambiar de ropa todas las noches, para no parecer +inarmnicos--como deca el espaol--en medio de esta elegancia +absurda creada por la presencia de Elena. + +Como el norteamericano estaba fatigado de su trabajo en los canales, +tuvo que sofocar numerosos bostezos, y al fin se levant para +retirarse su dormitorio. Elena le miraba ahora con inters, y no +ocult su despecho al ver que desapareca, saludndola framente, como +si nada le importase alejarse de ella. + +El aquel momento Canterac estaba retenido por su conversacin con el +marqus, Moreno hablaba con Robledo, y Pirovani le pareci oportuno +no dejar que transcurriese ms tiempo sin exponer Elena lo que +pensaba. + +--Tema hablar, seora marquesa; pero al fin me decido, y all va!... +Este marco es indigno de su hermosura y su elegancia. + +Y el contratista abarc con una mirada de desprecio la habitacin y +todos sus muebles. + +--Si usted quiere, desde maana puede instalarse en mi casa. Suya es. +Yo me alojar en la vivienda de uno de mis empleados. + +No mostr Elena gran asombro. Pareca que esperase desde mucho antes +esta proposicin, como si ella misma se la hubiese sugerido lentamente +al contratista. Pero no por ello dej de hacer gestos de protesta, al +mismo tiempo que sonrea y acariciaba con sus ojos Pirovani. + +Finalmente pareci ablandarse, y prometi que estudiara la +proposicin, consultando su esposo antes de decidirse. + +Esta consulta fu al da siguiente, mientras Robledo y Watson se +hallaban en las obras de los canales. + +Torrebianca, pesar de la sumisin con que acoga ordinariamente las +proposiciones de su mujer, se mostr escandalizado. Le era imposible +aceptar la generosidad de Pirovani. + +--Qu pensar la gente al ver que nos cede una casa que es su +orgullo?... + +Y mova su cabeza con enrgicas negativas. Surgi en su interior una +repulsin de casta, al pensar que pudiera protegerle aquel compatriota +de gustos ordinarios. No le era antiptico; pero nunca le admitira +como un igual. + +Elena acab por irritarse, cansada de sus protestas. + +--Tu amigo Robledo nos protege, y sin embargo no se te ocurre por eso +que pueda murmurar la gente... Qu tiene de extraordinario que un +amigo nuevo nos demuestre su simpata cedindonos su casa? + +Estaba tan acostumbrado Torrebianca obedecer su esposa, que +bastaron las ltimas palabras de ella para quebrantar su resistencia. +Sin embargo, an insisti en sus negativas, y Elena aadi para +convencerle: + +--Comprendo tus escrpulos, si la casa fuese regalada; pero es +simplemente alquilada. As se lo he dicho Pirovani. T le pagars el +alquiler cuando la empresa dirigida por Robledo retribuya tus +trabajos. + +El marqus lo acept todo al fin, con un gesto de resignacin. Pareca +ms viejo y ms desalentado, como si le royese lentamente una dolencia +moral. + +--Hgase lo que t quieras. Mi nico deseo es verte feliz. + +Al da siguiente visit su esposa la casa de Pirovani, para conocerla +por entero antes de proceder su instalacin en ella. + +La recibi el contratista en lo alto de la escalinata, acompandola +despus por las diversas habitaciones, plido de emocin al verse +solas con la seora marquesa. sta, para darse aires de duea, +orden inmediatamente la servidumbre que cambiase algunos muebles de +sitio. El italiano elogi su buen gusto de gran dama, guiando un ojo + la mestiza, su ama de llaves, para que se uniese esta admiracin. + +Llegaron al dormitorio que haba sido del italiano y en adelante sera +de ella. Encima de todos los muebles haba grandes paquetes en papel +fino, atados y sellados de los que se desprendan gratos olores. Los +fu abriendo el contratista, y quedaron visibles docenas de frascos +de esencias y de cajas de jabn, as como otros artculos de tocador; +todo el encargo enorme hecho Buenos Aires, que pareca acariciar los +ojos con el brillo de sus botellitas de cristal tallado, de sus +estuches con forros de seda y pieles finas, de sus etiquetas de oro, +al mismo tiempo que cosquilleaban el olfato unos perfumes de jardn +sobrenatural. + +Ella iba de asombro en asombro, y acab por reir, lanzando +exclamaciones alegres irnicas. + +--Qu generosidad!... Hay para poner una tienda de perfumista. + +Pirovani, cada vez ms plido, enardecido por esta sonrisa y por la +soledad, intent aproximar su boca la de ella, besndola. Pero como +Elena esperaba desde mucho antes este ataque, le fu fcil repelerlo +avanzando sus dos manos enrgicamente, la vez que deca: + +--Eso equivale quererme hacer pagar el alquiler de la casa, como un +vil comerciante. En tal caso, ya no hay regalo. Y yo que le crea +usted un _gentleman_!... + +Sinti cierta lstima al darse cuenta de la confusin de Pirovani. El +pobre tema no haber procedido con el tacto de un hombre elegante. +Para consolarlo puso su mano derecha junto la boca de l. + +--Contntese con esto--dijo. + +El italiano bes la mano con entusiasmo, y fueron tan repetidos sus +besos, que al fin tuvo ella que retirarla, amenazndole con un dedo +para que guardase prudencia. + +Luego continu la visita de la casa, llevando al contratista tras de +sus pasos. Pareca arrepentido de su audacia y arrepentido al mismo +tiempo de la docilidad con que haba obedecido aquella mujer. + +Pero por encima de tan opuestos sentimientos paladeaba una sensacin +de triunfo al recordar el contacto de aquella mano fina y olorosa. +Esto le hizo persistir mentalmente en su opinin: + +Oh, las grandes seoras!... No hay mujeres como ellas. + + * * * * * + + + + +#VIII# + + +El aspecto de la casa de Pirovani cambi mucho al instalarse en ella +los Torrebianca. + +Las ventanas lucan ahora, travs de sus vidrios, unas cortinas +flamantes. Ya no se mostraban en las galeras exteriores las +domsticas mal vestidas y realizando al aire libre ciertos trabajos de +limpieza. La presencia de aquella seora tan hermosa y elegante haba +impuesto la servidumbre nuevos cuidados personales. Hasta la gorda +Sebastiana iba vestida todos los das de domingo, como decan sus +amigas. + +Otra novedad conoci el vecindario de la Presa con la instalacin de +Elena en la casa del contratista. El saln de Pirovani tena un piano +de media cola, que haba permanecido cerrado hasta entonces. Lo compr +el italiano en Buenos Aires por complacer un compatriota suyo, dueo +de un almacn de instrumentos de msica. Adems le haban dicho que un +saln distinguido no est completo si carece de un piano, pero con +cuerdas horizontales y la tapa medio levantar. Y compr el valioso +instrumento, sin esperanza de que llegase la Presa un visitante +capaz de utilizarlo. + +Elena, que en sus horas de soledad era una fumadora insaciable, cuando +se cansaba de ir con el cigarrillo en la boca de una otra pieza +examinando los adornos y comodidades de su nueva casa, abra el piano, +dejando que sus dedos corriesen sobre las teclas. As pasaba las +horas, recordando romanzas de su juventud, casi ignoradas por la +generacin que haba seguido la suya, repitiendo la msica que era +de moda cuando ella huy de Pars. + +Muchas veces, entusiasmada por estas evocaciones del pasado, senta la +necesidad de unir su voz la del instrumento. Sus cantos hacan que +Sebastiana y las otras criadas abandonasen los trabajos en el corral, +avanzando lentamente hacia el interior de la casa con la expresin de +amansamiento de las bestias subyugadas por la voz y la lira de Orfeo. + +Una parte del vecindario senta igualmente esta atraccin. Apenas +cerrada la noche, cuando los trabajadores haban terminado su cena, +muchos chiquillos y mujeres se encaminaban la casa de Pirovani, +sentndose en el suelo alguna distancia de ella, para contemplar las +ventanas, levemente teidas de rojo. Si algunos nios impacientes +empezaban perseguirse en sus juegos, las madres les imponan +silencio: + +--Callad, malditos, que la seora va cantar!... + +Y se estremecan con una emocin religiosa al oir los sonidos del +piano y la voz de Elena. Era como la meloda de un mundo lejansimo +que iba llegando travs de las paredes de madera hasta esta +muchedumbre simple de gustos, que en punto msica llevaba varios +aos sin oir otra que la de las guitarras del boliche. + +Algunos hombres venan unirse al pblico rudo, enardecidos por un +sentimiento en el que se mezclaban la admiracin y el deseo. Los +mismos que haban mirado con indiferencia la nia de la estancia de +Rojas por parecerles un muchacho, se entusiasmaban viendo pasar +caballo, con falda de amazona, la marquesa de Torrebianca. + +--Eso es una mujer... Vaya unas curvas! + +Y al oir su canto, quedaban como embobados por una delicia voluptuosa. +Segn ellos, slo una mujer de gran hermosura poda cantar as. + +Una semana despus de haberse instalado los Torrebianca en la nueva +vivienda anunci Sebastiana sus amigas que la seorona, partir de +aquella noche, iba recibir diariamente sus amistades, lo mismo que +hacan las damas ricas de Buenos Aires. Este anuncio sirvi para que +las comadres de la Presa se imaginasen algo nunca visto; y despus de +la cena empezaron formarse grupos de curiosos frente las ventanas +iluminadas. Algunas mujeres se ponan una mano junto al odo pura +escuchar mejor, imponiendo silencio las compaeras con sus codazos. +Elena, sentada al piano, cantaba romanzas sentimentales mientras iban +llegando sus invitados. + +Los primeros en presentarse fueron el ingeniero francs y Moreno. Este +ltimo, para completar el frac, oculto bajo su gabn, haba credo +necesario ponerse un sombrero de copa. l no era como Pirovani, que se +presentaba vistiendo traje de etiqueta y tocado con un sombrero +flexible. La seora marquesa, por ser dama del gran mundo, deba +haberse fijado, indudablemente, en estas faltas de elegancia. + +Canterac, al pisar el primer peldao de madera, se detuvo para decir +su compaero: + +--No deba entrar. Esta casa pertenece al intrigante Pirovani, hombre +que aborrezco... Pero temo que la marquesa se queje si no me ve en su +reunin. + +Moreno, que era amigo de todos y no llegaba enfadarse +verdaderamente con nadie, crey necesario defender al ausente. + +--Si ese italiano es una buena persona!... Tengo la certeza de que le +quiere usted mucho. + +Pero Canterac no poda admitir palabras conciliadoras. + +--Es un hombre falto de tacto, que se empea en atravesarse en mi +camino... Esto acabar mal para l. + +Entraron en la casa, y el marqus vino saludarles en el +recibimiento. Luego pasaron al saln, quedando los tres inmviles, +mientras Elena continuaba su canto como si no los hubiese odo llegar. + +Otros dos invitados se encontraron frente la casa: Robledo y +Pirovani. ste llevaba un gabn de pieles nuevo sobre el frac y se +cubra con un sombrero de copa no menos flamante, pedido Baha +Blanca por telgrafo, como si un duende familiar le hubiese avisado +los malos comentarios de su amigo Moreno. + +De los grupos de curiosos, medio ocultos en la sombra, partieron risas +y cuchicheos. Unos se burlaban del tubo de seda brillante que el +contratista se haba puesto en la cabeza; otros lo admiraban con +orgullo egosta, como si el tal sombrero aumentase la importancia de +la vida en el desierto. + +--Vengo de visita mi propia casa--dijo Pirovani con el deseo de que +el otro admirase su generosidad. + +--Ha hecho usted mal en cederla--se limit contestar Robledo. + +El italiano tom un aire de hombre superior. + +--Convendr usted en que su casa no era la ms adecuada para que +viviese en ella tan gran seora. Yo, aunque no he estudiado, conozco +los deberes de un hombre de buena educacin, y por eso... + +Robledo levant los hombros y sigui adelante, como si no quisiera +escucharlo. El contratista march detrs de l, y, sealando una de +las ventanas iluminadas, dijo con entusiasmo: + +--Qu voz de ngel!... Qu alma de artista! + +Volvi Robledo levantar los hombros, y los dos entraron en la casa. + +Al llegar al saln se unieron los tres varones que escuchaban +inmviles y apenas Elena hubo lanzado la ltima nota de su romanza, el +italiano empez aplaudir y dar gritos de entusiasmo. Canterac y el +oficinista, por no ser menos, prorrumpieron igualmente en +manifestaciones de admiracin, expresndolas cada uno con arreglo su +carcter. + +En la nueva casa las reuniones iban ser menos simples y austeras que +en el alojamiento de Robledo. Sebastiana, que slo crea en el mate, +remedio, segn ella, de toda clase de enfermedades y suprema delicia +del paladar tuvo que servir los invitados, ayudada por dos criaditas +mestizas, varias tazas de agua caliente con una cosa llamada t. + +Fingiendo ocuparse de la buena marcha del servicio, evolucion Elena +entre aquellos tres hombres que la seguan vidamente con los ojos, +mientras vacilaban las tazas en sus manos, derramando veces su +contenido sobre los platillos. Los tres admiradores intentaron +repetidas veces conversar con ella; pero era tan hbil para repelerlos +dulcemente, que acababan por dialogar con su marido. En cambio, la +marquesa buscaba al nico hombre que no haba mostrado inters en +hablarla. Al fin consigui en una de sus evoluciones sentarse un +extremo del saln, con Robledo al lado de ella. + +--Indudablemente, Watson no ha querido venir--dijo al espaol--. Cada +vez estoy mas convencida de que no le soy simptica l... ni tampoco + usted. + +Robledo se defendi de esta acusacin con gestos ms que con palabras; +pero como ella insistiese en presentarse cual una vctima de la +injusta antipata de los dos asociados, el ingeniero acab por +contestar: + +--Watson y yo somos amigos de su marido, y nos da miedo ver la +ligereza con que hace concebir usted ciertas esperanzas, tal vez +equivocadas, los que la visitan. + +Elena empez reir, como si la regocijasen las palabras de Robledo y +el tono de gravedad con que las haba dicho. + +--No tema usted. Una mujer que no ha nacido ayer y conoce el mundo, +como yo lo conozco, no va comprometerse y hacer locuras por esos. + +Y abarc en una mirada irnica sus tres pretendientes, que seguan +al lado del marqus. + +--Yo no supongo nada--dijo Robledo en el mismo tono--. Veo lo +presente, como vi otras cosas en Pars... y me da miedo el porvenir. + +Qued indecisa Elena mirando su interlocutor, como si dudase entre +continuar riendo mostrarse enfadada. Al fin habl con el tono grave +de una persona ofendida: + +--No me considero mejor ni peor que otras. Soy simplemente una mujer +que naci para vivir en la abundancia y en el lujo, y jams ha +encontrado un compaero capaz de darle lo que le corresponde. + +Se miraron en silencio largo rato, y ella aadi: + +--Los que me desearon no pudieron proporcionarme cuanto necesito para +mi vida, y los que hubieran podido satisfacer mis deseos nunca se +fijaron en m. + +Baj la cabeza como desalentada, murmurando contra su destino. + +--Usted no sabe qu vida ha sido la ma. Necesito la riqueza; es algo +indispensable para mi existencia, y he pasado lo mejor de mi juventud +corriendo intilmente tras de ella. Cuando imagin tenerla entre mis +manos, la vi desvanecerse, para reaparecer ms lejos, obligndome +una nueva carrera... Y as ha sido siempre! + +Call un instante, concentrando su pensamiento, para aadir con el +mismo tono que si hiciera una confesin: + +--Los hombres no pueden comprender las angustias y las ambiciones de +las mujeres de ahora. Necesitamos para vivir muchsimo mas que las +hembras de otros tiempos. El automvil y el collar de perlas son el +uniforme de la mujer moderna. Sin ellos, toda la que reflexiona un +poco y puede darse cuenta de su situacin se siente infeliz... Yo los +tuve algunas veces, pero sin tranquilidad, sin solidez, temiendo +perderlos al da siguiente. Como todos necesitamos escuchar, para +seguir viviendo, la cancin de la esperanza, espero ahora que mi +marido ganar aqu una fortuna, no s cundo!... y esto me hace +soportar el horrible destierro. + +Luego continu con tristeza: + +--Y qu ganar?... Centavos tal vez, cuando usted lleve ya ganados +miles y miles de pesos... Ay! Yo mereca otro hombre. + +Volvi levantar la cabeza para sonreir melanclicamente mirando al +espaol. + +--Tal vez mi felicidad hubiese sido encontrar un compaero como usted: +animoso, enrgico, capaz de domar la fortuna rebelde... Y usted, +para ser un verdadero triunfador, le ha faltado una mujer que le +inspirase entusiasmo. + +Robledo sonri su vez con aire bonachn. + +--Ya es tarde para hablar de esas cosas... + +Pero ella le mir fijamente, al mismo tiempo que protestaba de su +desaliento. Nunca es tarde en la vida para nada. Los hombres +enrgicos son como ciertas tierras exuberantes del trpico, en las que +se conoce la muerte pero no la vejez, renovndose sobre ellas una +primavera incansable. Disponen de la voluntad que manda la +imaginacin, y la imaginacin es un pintor loco que anima con los +colores de su paleta el lienzo gris de la realidad. + +Elena, al hablar as, haba aproximado su rostro al de l. Sus ojos +parecan querer penetrar en los ojos de Robledo. ste, por un momento, +sinti cierta turbacin; pero se repuso en seguida, haciendo un gesto +negativo. + +--Muy interesante lo que usted dice, amiga ma, pero los hombres +verdaderamente enrgicos no gustan de resucitar falsas primaveras, por +las complicaciones que esto trae. + +Continuaron hablando. Ella quiso recordar otra vez su pasado. + +--Si yo le contase mi historia!... Todas las mujeres tienen la +pretensin de que su vida ha sido una novela, que slo necesita ser +contada con cierta habilidad para que interese al mundo entero. Yo no +aspiro que mi pasado sea interesante; nicamente lo creo triste, por +la desproporcin que siempre hubo en l, entre lo que yo creo merecer +y lo que la vida ha querido darme. + +Se detuvo un momento, como si acabara de ocurrrsele una idea penosa. + +--No crea usted que soy una de esas advenedizas hambrientas de goces y +comodidades, por lo mismo que no los conocieron nunca. En m ocurre lo +contrario: necesito el lujo y el dinero para vivir porque me rodearon +al nacer. Fui rica en mi infancia y pobre en mi juventud. Lo que he +luchado para ocupar otra vez mi antiguo rango y vivir de acuerdo con +mi primera educacin!... Y la lucha contina... y las catstrofes se +repiten... y cada vez me veo ms lejos del punto de donde part. +Ahora estoy en uno de los rincones ms olvidados de la tierra, +llevando una existencia casi igual la de las gentes que vivieron en +los primeros tiempos de la Historia. Y todava me censura usted!... + +Robledo se excus. + +--Yo soy su amigo, el amigo de su marido, y lo nico que hago es +avisarla al verla marchar en mala direccin. Considero peligroso el +juego que se permite usted con esos hombres. + +Y seal los tres personajes de la Presa, que seguan hablando con +Torrebianca. + +--Adems, antes de su llegada, la vida era aqu un poco montona, pero +tranquila y fraternal. Ahora, con su presencia, los hombres parecen +haber cambiado; se miran hostilmente, y temo que sus rivalidades, +hasta el presente algo pueriles, terminen de un modo trgico. Usted +olvida que vivimos lejos de los dems grupos humanos, y este +aislamiento nos hace retroceder poco poco la vida brbara. +Nuestras pasiones, domesticadas por la existencia en las ciudades, +pierden aqu su educacin y saltan en libertad. Mucho cuidado con +ellas; es peligroso tomarlas con motivo de juego. + +Elena ri de sus temores, y hubo en su risa cierto desprecio, no +pudiendo comprender tal pusilanimidad en un hombre fuerte. + +--Djeme que tenga mi corte. Necesito estar rodeada de admiradores, +como les ocurre los grandes artistas vanidosos. Qu sera de m si +me faltase el placer de la coquetera?... + +Luego aadi, frunciendo el ceo y con voz irritada: + +--Qu otra cosa puedo hacer aqu? Ustedes tienen el trabajo que les +distrae, sus luchas con el ro, las exigencias de los obreros. Yo me +aburro durante el da; hay tardes que pienso en la posibilidad de +matarme; y nicamente cuando llega la noche y se presentan mis +admiradores encuentro un poco tolerable mi destierro... En otro sitio +tal vez me hiciesen reir esos hombres; pero aqu me interesan. +Resultan un verdadero hallazgo en esta soledad. + +Mir con una irona risuea hacia donde estaban sus tres solicitantes, +y continu: + +--No tema usted, Robledo, que pierda la cabeza por ellos. Me doy +cuenta de mi situacin. + +Se comparaba con un viajero de la altiplanicie patagnica que no +llevase mas que un cartucho en su revlver y se viera atacado por un +grupo de vagabundos de los que merodean cerca de la Cordillera. De +hacer fuego, slo poda derribar un enemigo, arrojndose los otros +sobre l al verle indefenso. Era preferible prolongar la situacin +amenazndolos todos, pero sin disparar. + +--Me causa risa el pensamiento de que yo pudiera decidirme por uno de +ellos. No son estos hombres los que me harn perder la cabeza. Pero +aunque alguno de los tres me interesase, guardara mi prudencia, +temiendo lo que haran diran los dems al verse desahuciados. Es +mejor mantenerlos todos en la inquieta felicidad de la esperanza. + +Y notando que su larga conversacin con el espaol produca malestar y +escndalo en los otros visitantes, se levant para ir hacia ellos. + +--Quin de ustedes me da un cigarrillo?... + +Los tres salieron su encuentro la vez, ofreciendo sus pitilleras, +y la rodearon como si quisieran disputarse golpes sus palabras y sus +gestos. + +La primera tertulia de la marquesa de Torrebianca termin despus de +media noche, hora inusitada en aquel destierro. Solamente ciertos +sbados, en que los trabajadores reciban la paga de medio mes, +llegaban horas tan avanzadas las fiestas en el boliche del Gallego. + +Toda la maana siguiente anduvo Sebastiana adormecida y con los pies +torpes por haberse levantado al amanecer, como era su costumbre, +despus de mantenerse despierta hasta que se marcharon los invitados. + +Estaba en una de las galeras exteriores, riendo con voz queda las +criaditas mestizas para que no despertasen con los ruidos de la +limpieza la duea de la casa, cuando repentinamente pareci olvidar +su clera, ponindose una mano sobre los ojos para ver mejor. Un +jinete encabritaba su caballo en mitad de la calle, agitando al mismo +tiempo un brazo para saludarla. + +--Mi seorita linda!... Siempre me cuesta el conocerla con su traje +de varoncito. Cmo le va?... + +Y baj apresuradamente los escalones de madera, atravesando la calle +para ir al encuentro de Celinda Rojas. + +No se haban visto desde el da que Sebastiana abandon la estancia; y +ahora, por odio don Carlos, crey conveniente la mestiza enumerar +las magnificencias de su nueva situacin. + +--Una gran casa, seorita, sea dicho sin ofender la suya. La plata +corre como agua de acequia. Adems, la patrona, una gringa bien, +naci, segn dicen, marquesa all en su tierra. El italiano, que es un +demonio para roerles la plata los trabajadores, en cuanto se trata +de esta seorona parece medio zonzo, y se cuida de que no la falte +nada. Anoche hubo reunin con msica. Yo pens en usted, nia linda, y +me dije: Cmo le gustara mi patroncita oir cantar esta +marquesa! + +La amazona escuchaba haciendo signos afirmativos, como si su +curiosidad se excitase al oir este relato. + +Para aumentar su admiracin, fu Sebastiana enumerando todas las +personas que haban estado en la fiesta. + +--Y no te olvidas de alguno ms?--pregunt Celinda al terminar ella +su lista--. No estuvo don Ricardo, ese que trabaja con don Manuel, el +de los canales? + +Movi su cabeza la mestiza negativamente. + +--En toda la noche vi ese gringo. + +Luego empez reir, dndose sonoras palmadas en uno de sus muslos de +relieve elefantaco, lo que marc su enorme redondez bajo la ligera +faldamenta. + +--Ya lo s, mi nia, ya lo s... Me han hablado de que usted y el +gringo van siempre juntos caballo por esos pagos, y no pasa da sin +que se encuentren... Si alguna vez se dan un beso, busquen un lugar +donde nadie los vea. Mire que la gente de aqu es muy habladora y no +quiere otra cosa. Adems, los que mandan en eso de las obras del ro +tienen unos anteojos muy largos que lo descubren todo de lejos... + +Celinda se ruboriz, al mismo tiempo que intentaba protestar. + +--Si me parece muy bien!--sigui diciendo la mestiza--. Ese don +Ricardo es un buen mozo y excelente persona. Un gran marido para +usted, si es que don Carlos, con el geniazo que Dios le ha dado, no se +opone. Los gringos de Amrica, cuando no beben, son buenazos. Yo tengo +una amiga que se cas con uno que es maquinista, y lo lleva de la +nariz adonde quiere. Conozco otra que... + +Pero la amazona no senta inters por tales historias, y la +interrumpi: + +--Entonces, don Ricardo no vino anoche. + +--Ni anoche ni las otras noches. Entoava no ha aparecido por aqu. + +La mir Sebastiana con malicia, al mismo tiempo que una sonrisa +bondadosa dilataba su rostro carrilludo y cobrizo. + +--Ya tiene celos, nia?... No se ponga colorada por eso. A todas nos +pasa lo mismo cuando queremos un hombre. Lo primero que pensamos es +que alguna nos lo va quitar... Pero aqu no hay motivo. Usted es una +perla, patroncita. Esa seorona tambin es hermosa, principalmente +cuando acaba de peinarse y se ha puesto en la cara tantas cosas que +huelen bien, traidas de la capital. Pero comparada con usted... qu +esperanza!... A mi nia casi la he visto yo nacer, y la marquesa no +debe acordarse ya de cundo vino al mundo. + +Luego, pensando en s misma, crey necesario aadir: + +--A decir verdad, la marquesa no debe tener muchos aos... Pero quin +no resulta vieja al lado de usted, preciosura?... No todas podemos ser +un botn de rosa. + +Call un momento para mirar un lado y otro; y despus, bajando la +voz y empinndose sobre las puntas de los pies para estar ms cerca +del rostro de Celinda, dijo con la alegra de una comadre que puede +chismorrear libremente: + +--Sepa, lindura, que muchos van detrs de ella; pero ninguno es don +Ricardo. Al pobre gringo le basta con quererla usted, ramito de +jazmn. Los otros andan como avestruces detrs de la marquesa: el +capitn, el italiano, el empleado del gobierno que lleva los papeles; +todos locos, y mirndose como perros!... Y el marido no ve nada; y +ella se re de ellos y se divierte en hacerlos sufrir... Yo creo que +ningn hombre de los que vienen la casa le gusta. + +Celinda no pareca tranquilizarse con tales palabras. Antes bien, +protest de ellas mentalmente, pensando: Watson no puede ser +comparado con los otros. + +Necesit exteriorizar su pensamiento, y dijo Sebastiana: + +--Ser verdad que no le gustan los dems; pero don Ricardo es ms +joven que todos ellos; y estas mujeres que han corrido el mundo y +empiezan ponerse viejas, resultan veces tan... caprichosas! + + * * * * * + + + + +#IX# + + +El famoso Manos Duras viva al borde de la altiplanicie, del lado de +la Pampa, viendo enfrente el lmite de la Patagonia, y sus pies la +amplia y tortuosa cortadura del ro y un extremo de la estancia de +Rojas. + +Su casa, hecha de adobes, tena alrededor otras construcciones an ms +mseras y unos corrales de viejos maderos hincados en el suelo, que +slo de tarde en tarde guardaban algn animal. + +Todos en el pas conocan la situacin del llamado rancho de Manos +Duras; pero pocos iban l, por ser lugar de mala fama. Algunas +veces, los que pasaban con cierta inquietud por sus inmediaciones slo +conseguan tranquilizarse al notar su soledad. No ladraban ni salan +al camino los perros de hirsuto pelaje, ojos sangrientos y agudos +colmillos acompaantes del gaucho. Tampoco se vean sus caballos +pastando la hierba rala de los alrededores. + +Manos Duras se haba ido. Tal vez merodeaba por las orillas del ro +Colorado, donde era ms abundante la ganadera que en el ro Negro; +tal vez vagaba por las estribaciones de los Andes, para visitar sus +amigos del valle del Bolsn--poblado en gran parte por aventureros +chilenos--, los que habitaban las riberas de los lagos andinos. +Estas excursiones la Cordillera eran, segn afirmaban muchos, para +vender en Chile animales robados en la Argentina. + +En otras ocasiones, el rancho de Manos Duras apareca +extraordinariamente poblado. Gauchos errantes se instalaban en las +chozas de adobes durante unas semanas, sin que nadie supiese con +certeza cul era su procedencia ni adonde iran al marcharse de all. + +El comisario de la Presa empezaba sentirse inquieto por estas +visitas y vivir mal, temiendo todas las maanas la denuncia de algn +robo... Pero transcurran los das sin que se alterase la paz del +pueblo y sus alrededores. En el rancho de Manos Duras se mataban y +desollaban reses, vendiendo carne el gaucho toda la comarca. Y como +no llegaba ninguna queja, don Roque se abstena de averiguar la lejana +procedencia de aquellos animales. + +Luego huan de pronto los compaeros de Manos Duras, y ste continuaba +su vida solitaria, desapareca igualmente de su rancho por algn +tiempo, con gran satisfaccin del comisario. + +Ahora viva con tres compaeros malcarados y parcos en palabras, que, +segn se murmuraba en el boliche del Gallego, procedan de un valle de +la Cordillera. + +--Tres hombres de bien que se han desgraciado--dijo el gaucho hablando +de ellos--; tres compadres que han venido vivir mi rancho hasta +que las gentes malas se cansen de calumniarlos. + +Un da de gran calor, Manos Duras mont caballo para ir al pueblo +hacer unas compras. Era en las primeras horas de la tarde. + +Los habitantes europeos de la Presa, al mirar el almanaque, pensaban +en la nieve y los fros huracanes de sus pases, que estaban todava +en pleno invierno. Aqu reinaba el verano, un verano patagnico, +violento y ardoroso, sobre una tierra que rara vez conoce las lluvias +y en la cual todas las estaciones son extremadas, descendiendo el +termmetro durante el invierno muchas unidades por debajo de cero. + +La tierra yerma pareca temblar bajo el sol. Era una reverberacin que +ondulaba las lneas rectas, cambiando los contornos de colinas, +edificios y personas. Estos caprichos de la luz hacan ver tambin los +objetos dobles invertidos, como si estuviesen al margen del agua, +fingiendo lagos inmensos en un pas extremadamente seco. Eran los +espejismos del desierto que por sus formas variables inesperadas +llamaban la atencin harta de los hijos del pas, acostumbrados toda +clase de ilusiones pticas. + +En el ltimo trmino de la gigantesca cortadura abierta por el ro, +casi al ras de la lnea del horizonte, se deslizaba un largo gusano +negro con una pequea vedija de algodn en la cabeza. + +Manos Duras se detuvo para ver mejor. Aquel da no era de correo de +Buenos Aires. + +Debe ser un tren de carga que viene de Baha Blanca, se dijo. + +Resultaba visible estando an muchos kilmetros de la Presa, y +pasara otros tantos kilmetros ms all, para no detenerse hasta +Fuerte Sarmiento. En esta tierra los ojos adquiran un poder visual +ms grande; la retina abarcaba mayores extensiones; las distancias +parecan valer menos que en otros pases. + +El gaucho, despus de contemplar unos momentos el remoto avance del +tren, continu su galope. Para ganar terreno sola meterse por la +estancia de Rojas, atravesando una parte avanzada de dicha propiedad +interpuesta entre su rancho y el lejano pueblo. Con la indiferencia +de la costumbre, dej que su caballo avanzase por un tortuoso sendero +marcado apenas entre los speros matorrales. + +Al poco rato tuvo un mal encuentro. Don Carlos Rojas iba tambin +aquella hora visitando su estancia y haciendo clculos sobre el +porvenir. + +Continuaran siempre sus tierras altas en la pobreza actual, no +pudiendo dar alimento mas que un nmero reducido de animales. Sus +novillos eran criollos, como l deca con cierto tono de desprecio; +bestias de mucho hueso, pezua dura, grandes cuernos y enjutas de +carnes; aptas para nutrirse con un pasto silvestre y poco abundante; +herederos degenerados del ganado que aclimataron siglos antes los +colonizadores espaoles, trayndolo en sus pequeos buques travs +del Atlntico. + +Recordaba con remordimiento los animales de lujo de la estancia de su +padre, novillos enormes, con el lomo plano como una mesa, casi sin +cuernos, de reducido esqueleto y exuberantes carnes, verdaderas +montaas de biftecs, como l deca... Luego pensaba en los milagros +de la irrigacin, cuando las tierras bajas de su estancia quedasen +fecundadas por las aguas del ro. Crecera en ellas la alfalfa con una +prodigalidad semejante la de la tierra de Canan, y le sera posible +repetir al borde del ro Negro las milagrosas crianzas de los +estancieros vecinos Buenos Aires, sustituyendo el spero y flaco +ganado criollo con animales valiosos, producto del cruzamiento de las +mejores razas de la tierra. + +Iba don Carlos imaginndose esta maravillosa transformacin, con el +deleite de un artista que pule en su mente la obra futura, cuando vi +venir un jinete hacia l. + +Se puso una mano sobre los ojos para examinarlo mejor, y no pudo +contener la indignacin que le produjo este encuentro. + +--Hijo de la gran... tal!... Es el ladrn de Manos Duras! + +Al pasar el gaucho junto l, se llev una mano al sombrero para +saludarle, espoleando luego su cabalgadura. + +Don Carlos, despus de breve indecisin, sali tambin al galope, +hasta que puso su caballo delante del de Manos Duras, cortndole el +paso y obligndole detenerse. + +--Con licencia de quin atravess vos mi campo?--pregunt con voz +temblona y aflautada por la clera. + +Manos Duras no intent contestar mirndole con una insolencia +silenciosa y amenazadora, como haca con los dems. Sus ojos atrevidos +evitaron cruzarse con los del estanciero, y respondi en voz baja, +como excusndose. No ignoraba que careca de derecho para pasar por +all sin permiso del dueo del campo; pero de este modo acortaba +camino, evitndose un largo rodeo para llegar la Presa. Luego +aadi, como si emplease un argumento supremo: + +--Usted, don Carlos, deja pasar todos. + +--A todos menos ti--contest Rojas agresivamente--. Si te encuentro +otra vez en mi estancia, te saludar balazos. + +Esta amenaza acab con el hipcrita respeto del gaucho. Mir Rojas +despectivamente, y dijo con lentitud: + +--Es usted un viejo, y por eso me habla as. + +Don Carlos sac de su cintura un revlver, apuntndolo contra el pecho +de Manos Duras. + +--Y tu un ladrn de novillos, al que todos tienen miedo no s por qu. +Pero si vuelves robarme uno de mis animales, este viejo se +encargar de hacerte justicia. + +Como el estanciero le segua apuntando con el revlver y la expresin +de su rostro no permita duda sobre la posibilidad del cumplimiento de +sus amenazas, el gaucho no os echar mano sus armas. Estaba seguro +de recibir un balazo apenas intentase un movimiento agresivo. Despus +de mirarle con ojos rencorosos, se limit decir: + +--Volveremos encontrarnos, patrn, y hablaremos ms despacito. + +Y tras esta amenaza di con las espuelas su caballo y sali al +galope, sin volver la cabeza, mientras don Carlos permaneca con el +revlver en su diestra. + +Cerca del ro tuvo el gaucho un encuentro ms agradable. Vi venir +hacia l un grupo de tres jinetes, hizo alto para reconocerlos. Era +la marquesa de Torrebianca, vestida de amazona y escoltada por +Canterac y Moreno. + +Haba tenido ella que aceptar una nueva invitacin para ver los +adelantos realizados en las obras del dique. Le era imposible negarse + este paseo. Necesitaba para su tranquilidad restablecer el +equilibrio entre Pirovani y el ingeniero francs. ste, ya que no +poda regalar una casa, deseaba hacer ver Elena una vez ms la +superioridad que tena como ingeniero director de las obras sobre +aquel italiano, sometido muchas veces sus decisiones. + +El oficinista, contento de la invitacin y molestado al mismo tiempo +por el carcter de hombre tranquilo que le atribuan, marchaba +caballo detrs de Elena, sin que sta hiciese caso de su persona. +nicamente pareca acordarse de l cuando Canterac se mostraba +demasiado vehemente en sus ademanes, tendiendo una mano de caballo +caballo para estrechar la suya permitirse otras osadas disimuladas. + +--Moreno--ordenaba la marquesa--, avance y pngase mi izquierda, +para que el capitn quede lejos. No me gustan los militares; son muy +atrevidos. + +Los tres cesaron de conversar para fijarse en Manos Duras, que +permaneca inmvil un lado del camino. Moreno di el nombre del +gaucho, y Elena mostr tal inters al saber quin era, que acab por +hablarle. + +--Usted es el famoso Manos Duras, de quien tantas cosas he odo +decir?... + +El rstico jinete se mostraba turbado por las palabras y la sonrisa de +aquella dama. Primeramente se quit el sombrero con reverencia, como +si estuviese delante de una imagen milagrosa, pens Moreno. Luego +dijo, con cierta expresin teatral que en l era espontnea: + +--Yo soy ese desgraciado, seora, y este es el momento mejor de mi +vida. + +La miraba el gaucho con ojos ardientes de adoracin y deseo, y ella +sonri, satisfecha del brbaro homenaje. Canterac, que encontraba +ridicula esta conversacin, hizo ademanes de impaciencia y murmur +protestas para reanudar la marcha; pero ella no quiso escucharle y +continu hablando al gaucho con sonriente inters. + +--Dicen de usted cosas terribles. Son verdaderamente ciertas?... +Cuntas muertes lleva usted hechas? + +--Calumnias, seora!--contest Manos Duras, mirndola fijamente--. +Pero si usted me lo pide, har cuantas muertes quiera. + +Elena se mostr complacida por esta respuesta, y dijo, mirando +Canterac: + +--Qu hombre tan galante... su modo! No me negar usted que es +grato oir tales ofrecimientos. + +Pero el ingeniero pareca cada vez ms irritado por este dilogo +familiar de Elena y el cuatrero. Varias veces intent introducir su +caballo entre las cabalgaduras de los dos, dando fin de tal modo al +dilogo; pero Elena le detena siempre con un gesto de contrariedad. + +Al ver que ella continuaba su conversacin con Manos Duras, se volvi +hacia Moreno, necesitando manifestar alguien su enfado. + +--Ese gaucho es un atrevido, y habr que darle una leccin. + +El oficinista acept sin reserva lo referente al atrevimiento, pero +levant los hombros al oir hablar de leccin. Qu podan hacer ellos +contra este vagabundo temible, si hasta el comisario de polica +mostraba por l cierto respeto?... + +--Debe usted conseguir--continu el ingeniero--que no le compren ms +carne en el campamento ni acepten nada de lo que ofrezca. + +Moreno contest con signos afirmativos. Si no era mas que eso lo que +deseaba, fcilmente poda hacerse. + +Al fin Elena reanud su marcha despus de saludar al gaucho con cierta +coquetera, satisfecha de su emocin y del deseo hambriento que +reflejaban sus ojos. + +--Pobre hombre!... Un tipo interesante! + +Mientras los tres jinetes se alejaban, Manos Duras sigui inmvil +junto al camino. Deseaba ver algunos momentos ms aquella mujer. +Tena en su rostro una expresin grave y pensativa, como si +presintiese que este encuentro iba influir en su existencia. Pero al +desaparecer Elena con sus acompaantes detrs de un montculo arenoso, +el gaucho, no sintiendo ya el deslumbramiento de su presencia, sonri +con cinismo. Varias imgenes salaces desfilaron por su pensamiento, +desvaneciendo sus dudas y devolvindole su antigua audacia. + +Por qu no?--se dijo--. Lo mismo es sta que las que bailan en el +boliche del Gallego. Todas mujeres! + +Continuaron su paseo por la orilla del ro la marquesa y sus dos +acompaantes. De pronto, ella se levant un poco sobre la silla para +ver ms lejos. + +En una pradera orlada de pequeos sauces por la parte del ro haba +dos caballos sueltos y ensillados. Un hombre y un muchacho haban +descendido de ellos y parecan divertirse tirando un lazo por el aire. +Era un lazo de cuerda, ligero y fcil de manejar, aunque de menos +resistencia que los verdaderos lazos de cuero usados por los jinetes +del pas. + +Reconoci Elena al muchacho, con su instinto de mujer ms que con sus +ojos. Era Flor de Ro Negro, que enseaba tirar el lazo Watson, +riendo de la torpeza del _gringo_. Como Torrebianca iba todos los das +puntualmente dirigir les trabajos de los canales, Ricardo gozaba de +ms libertad, emplendola en seguir la nia de Rojas en sus +correras. + +Haciendo un signo sus acompaantes para que no la siguiesen, se fu +aproximando Elena la pradera donde estaban los dos jvenes. + +Celinda la vi llegar antes que el ingeniero, y haciendo un gesto +hostil volvi la espalda. Al mismo tiempo orden Watson que le +ajustase al pie una de sus espuelas, que pretenda llevar suelta. + +El joven, despus de haberse arrodillado, quiso levantarse, convencido +de la inutilidad de esta orden. Celinda tena bien sujeta esa espuela. +Pero ella insisti para mantenerlo en dicha posicin. + +--No le digo, gringuito, que voy perderla?... Fjese bien. + +Y slo accedi reconocer su error y permitir que se levantase +cuando la otra hizo volver grupas su caballo. Elena se alejaba +ofendida, dndose cuenta de su estratagema y de sus gestos hostiles. + +Poco antes de la puesta del sol llegaron los tres jinetes la calle +central del pueblo. Frente la casa de Pirovani, considerada ya por +la marquesa como suya, baj sta del caballo, apoyndose en Moreno, +que se haba anticipado al otro para gozar de agradables contactos. + +Salud el francs con una brusquedad militar, alejndose, mientras +Elena entraba en su casa. Un da perdido!... Estaba furioso contra l +mismo y contra los dems. + +Apareci Pirovani en una bocacalle, y al ver que Moreno se diriga +su alojamiento, corri encontrarse con l. Ansiaba conocer los +episodios de una excursin la que no haba sido invitado. Tema, con +la credulidad del celoso, que Canterac hubiese conseguido un gran +avance sobre l durante el corto paseo. + +Sonri con una alegra pueril al contarle el oficinista cmo varias +veces la seora marquesa le haba pedido que se colocase entre ella +y el ingeniero francs para mantenerlo gran distancia. + +--Si yo s que no lo puede sufrir!--dijo el italiano--. Me consta... +Pero como es el jefe de los trabajos y ayuda en ciertas ocasiones +Robledo y su marido, no se atreve decir lo que piensa de l. + +Luego su alegra se nubl, segn le fu contando el oficinista el +encuentro con Manos Duras y la confianza del gaucho al hablar la +seora marquesa. + +Esto ltimo fu lo que indign ms al contratista. + +--Aqu todos nos creemos iguales, porque vivimos juntos en el +desierto--dijo, escandalizado--. Cualquier da, ese gaucho cuatrero +pretender ir por la noche las reuniones de la marquesa, lo mismo +que uno de nosotros... Cosa brbara! + +--El capitn--aadi Moreno--quiere que no se le compre ms carne +Manos Duras ni se acepte ningn negocio propuesto por l, eso usted +puede hacerlo mejor que Canterac. + +Pirovani contest con vehementes signos de asentimiento + +--As se har; dice muy bien ese hombre. Es la primera vez, en mucho +tiempo, que estoy de acuerdo con l. + + * * * * * + + + + +#X# + + +Pocos meses despus de haber empezado los trabajos en el campamento de +la Presa, los habitantes de las diversas colonias establecidas +orillas del ro Negro hablaron con admiracin del nuevo boliche del +Gallego, aprecindolo como el establecimiento ms hermoso de la +comarca. El dueo haba embellecido su interior con una novedad tan +instructiva como interesante. + +Uno de los primeros que acudieron al campamento en busca de trabajo +fu un ingls que llevaba muchos aos vagando de un extremo otro de +la Amrica del Sur. La ltima etapa de su existencia aventurera haba +sido en el corazn del Paraguay, comerciando con las tribus salvajes; +trfico que no pareca haberle hecho rico. Como recuerdo de su vida en +las selvas, llev Buenos Aires cuatro cocodrilos del gran ro +Paraguay, llamados _yacars_ con el caparazn relleno de paja, y una +serpiente boa de varios metros de lorgitud, cuyo vientre haba sido +atiborrado de hierbas por los disectores indgenas. + +En la capital de la Argentina le hablaron de los grandes trabajos que +se realizaban junto al ro Negro, haciendo necesario el enganche de +numerosos jornaleros, y all se fu con toda su coleccin de animales +empajados, saltando de la temperatura trrida del Paraguay y el Brasil +inferior al invierno rudo de la Patagonia. + +A las pocas semanas muri de _delirium tremens_, por haber abierto un +crdito demasiado amplio el dueo del boliche del Gallego; y como este +honrado industrial crea firmemente en el santo derecho de cobrar las +deudas y posea adems cierto instinto de la decoracin oportuna para +atraer los parroquianos, se apropi los cuatro yacars y la boa, +adornando con ellos el techo de su tienda. + +En realidad, Antonio Gonzlez, que era andaluz de nacimiento, aunque +lo apodaban todos el _Gallego_, no poda mirar sin cierta aprensin +hereditaria el enorme reptil que, semejante una maroma de barco, +penda formando curvas de los cuchillos de la techumbre. Pero los +ebrios ms consecuentes del establecimiento les placa beber debajo de +este adorno extraordinario, y un comerciante debe sacrificar sus +preocupaciones y sus miedos para mejor servicio del pblico. + +El ofidio de pellejo arrugado, cubierto de moscas, que formaban sobre +l un forro negro inquieto y rumoroso, se extenda por la mitad del +techo, de punta punta, agitndose como si reviviese cada vez que se +abra la puerta y entraba un chorro de aire. Esta corriente +atmosfrica haca caer veces en los vasos de los parroquianos moscas +secas procedentes del verano anterior, escamas de pellejo del culebrn +y un polvillo sutil, mezcla de su relleno vegetal y del arsnico +empleado por sus preparadores para impedir que se pudriese. En los +ngulos del techo se balanceaban, pendientes de cuerdas, los cuatro +cocodrilos, negros y rugosos por el dorso, y mostrando al pblico el +color amarillo de sus vientres y las plantas de sus patas. + +Las gentes del pas, cuando pasaban por la Presa, crean necesario +detenerse beber un vaso en el boliche para admirar tales novedades. +Las aguas del ro Negro jams haban conocido cocodrilos, y en cuanto + reptiles, no haba en toda la Patagonia mas que ciertas vboras de +mordedura mortal, cabezudas, cortas y gruesas, como el signo +ortogrfico llamado coma. + +El dueo del boliche, con la autoridad de un hombre que ha visto lo +que cuenta, explicaba sus parroquianos las costumbres de los fieros +animales que se balanceaban sobre sus cabezas, y hasta daba entender +que haba tomado cierta parte en tan peligrosa caza. Pero al poco +tiempo not que estos adornos, gloria del establecimiento, si +enorgullecan muchos de los habitantes de la colonia, contribuan +igualmente al alejamiento de otros. Los haba que eran andaluces como +el Gallego y no tenan las mismas razones utilitarias de sta para +sobreponerse sus preocupaciones. Tambin los haba italianos de +otras tierras, que, reconociendo la excelencia de los gneros +expendidos en el boliche, no osaban, sin embargo, penetrar en su +interior. Beber bajo la panza amarilla y las cuatro patas extendidas +de un cocodrilo, pase!... Pero levantar los ojos al empinar el vaso y +ver aquel serpentn que expela moscas, mostrando trechos el +cuadriculado repelente de su piel, eso nunca! + +Los ms atrevidos slo se decidan entrar con la diestra cerrada y +avanzando el dedo ndice y el meique en forma de cuernos, para +conjurar la mala suerte. + +--Lagarto! lagarto!--murmuraban, entornando los ojos para no ver lo +que estaba sobre sus cabezas. + +Otros, ni an valindose de este conjuro se atrevan pasar adelante, +y en pleno invierno, con las manos en la faja y echando chorros de +vapor por la boca, preferan mantenerse fuera, esperando que +Friterini, el criado del boliche, les sacase los vasos. + +Se sacrific el dueo una vez ms, ganoso de evitar molestias su +pblico. La boa fu descolgada para ser vendida una taberna de La +Boca, en el puerto de Buenos Aires, frecuentada por marineros, y +quedaron por nico adorno los cuatro yacars, que se balanceaban en el +techo como lmparas funerarias apagadas. + +Otro atractivo del establecimiento eran las banderas que en das de +fiesta patritica ondeaban sobre su techumbre y el resto del ao +adornaban su interior. Todos los rectngulos de colores inventados por +los hombres ansiosos de formar grupo aparte para distanciarse de sus +semejantes figuraban en este rincn de la Patagonia: banderas de +naciones existentes; banderas de naciones que haban muerto y deseaban +revivir; banderas de naciones que no haban existido nunca y pugnaban +por nacer. No quedaba un trabajador en esta tierra de todos que no +tuviese un trapo patritico en el boliche. Antonio Gonzlez haba +conocido antes que las cancilleras de Europa las banderas que aos +despus iban ser consagradas por los trastornos de la gran guerra. +Todas las admita: desde la de Irlanda libre la de la Repblica +sionista que deba establecerse en Jerusaln. Solamente se haba +disputado una vez con ciertos compatriotas, procedentes de Barcelona, +que pretendan imponerle la bandera catalana. + +--Yo la admito--dijo con solemnidad diplomtica--. Lo nico que +discuto es sus dimensiones. + +Y acab por aceptarla en su museo banderstico, como l deca, pero +exigiendo que su tamao no pasase de la cuarta parte de la bandera +espaola. + +En das de fiesta patritica, ayudado por Friterini, proceda al +embanderamiento de la techumbre, dando explicaciones al comisario, +nico representante de la autoridad. Se expresaba como un jefe de +protocolo llamado consulta por el presidente del gobierno. + +--Usted, don Roque, conoce muchas cosas; pero en esto de las banderas +yo s mejor con qu bueyes aro. Primeramente hay que colocar la +bandera argentina, ms alta que todas. Luego, su derecha, la de +Espaa. Que nadie me lo discuta! En esta tierra, despus de los +argentinos, somos nosotros. Ya sabe usted... Isabel la Catlica... +Sols... don Pedro de Mendoza... don Juan de Garay... + +Iba lanzando nombres de navegantes y descubridores, su capricho, +mientras examinaba desde abajo el mtodo con que el camarero italiano +colocaba las banderas. + +Ya estaba puesta la de la Argentina, y su derecha, bien clavada, la +de Espaa?... Muy bien!... + +--Ahora, Friterini, _mio caro_, ve colocando banderas tu gusto... +lo que salga! pues todos somos iguales, y sta es la tierra de +todos, como dice don Manuel. + +En verano las moscas invadan en proporciones inauditas el interior +algo lbrego del boliche, huyendo de la atmsfera ardorosa de una +tierra siempre sedienta. De noche, la luz rojiza de los quinqus +mantena en agresivo insomnio estas nubes de insectos. Eran moscas +lentas, tenaces, de una torpeza pegajosa. Caan en los platos y en los +vasos, nadaban en las salsas y las bebidas alcohlicas. Al abrirse las +bocas, se metan inmediatamente en sus cavidades; cosquilleaban las +orejas, se introducan por los orificios de las narices. Toda cuchara, +al ir del plato los labios, vea inmediatamente, en tan corto viaje, +posarse sobre sus bordes algunas de estas intrusas, que se estiraban, +alargando las patas y agitando las alas. + +Se dejaban matar; pero eran tantas, tantas! que los hombres desistan +de atacarlas, transigiendo con ellas por cansancio, y nicamente las +repelan con el aliento escupindolas cuando se colaban en su boca +y sus narices. + +Otros parsitos asaltaban igualmente las viviendas de este pueblo +perdido en la soledad. En el boliche, por ser mayor la concurrencia, +parecan ms numerosas las plagas. Del techo y las paredes de madera +se desprendan insectos sanguinarios sobre las curtidas epidermis, +para perforarlas y chupar su jugo. Otras veces surgan del suelo, +remontndose por las gruesas botas. En invierno, el boliche, por estar +con las puertas cerradas, conservaba una atmsfera densa de humo de +tabaco, que ola ginebra, vino agrio, ropa mojada y cuero de +zapato. El criterio ms absurdo, falto completamente de economa y de +lgica, pareca guiar la marcha comercial del establecimiento. Apenas +haba sillas en l. Los guitarristas colocaban sus posaderas en +crneos de caballo; una parte del pblico se dejaba caer en el suelo +al sentir cansancio, y al mismo tiempo, en la anaquelera, detrs del +mostrador, se renovaban todas las semanas las filas de botellas de +champaa. Cuando los jornaleros cobraban su quincena, el Gallego tena +que atender las ms disparatadas orgas. Los que, faltos de familia, +podan gastar todo el dinero ganado en su propia persona, imaginaban +banquetes babilnicos, pidiendo latas de sardinas de Espaa para +remojarlas con varias botellas de Pomery Greno. Muchas veces escaseaba +el pan en la Presa; pero el parroquiano, obligado comer galleta +dura, conoca el gusto del _foie gras_ y cunto cuesta una botella de +Met-Chandon. En las noches transcurridas entre dos pagas, el _whisky_ +y la ginebra apagaban la sed silenciosa de unos y daban nuevas fuerzas + otros para seguir hablando. + +El principal tema de conversacin era adivinar cundo se detendra el +tren en la Presa regularmente. Las locomotoras slo hacan alto all +cuando descargaban maquinaria para las obras del dique. + +A los del campamento les pareca una injusticia que pasasen los +vagones de largo hasta la estacin de Fuerte Sarmiento, con el +pretexto de que an no haban terminado las obras en el ro ni las +tierras inmediatas estaban regadas, sin lo cual era imposible su +colonizacin. + +En el viejo mundo se creaban al principio las poblaciones, y despus +se construan para ellas los ferrocarriles. En esta tierra nueva +ocurra lo contrario. Primeramente se haban tendido los rieles +travs del desierto; despus, de cincuenta en cincuenta kilmetros, se +creaba una estacin, formndose un pueblo en torno ella. + +--Por qu no ha de existir una estacin aqu, en la Presa, donde +vivimos cerca de mil personas?--clamaba Antonio Gonzlez, el dueo del +boliche--. En cambio, el tren se detiene en muchos sitios donde slo +hay un caballo atado un poste para llevarse la correspondencia. +Debamos enviar una comisin Buenos Aires. + +Mientras tanto, los concurrentes se limitaban hacer suposiciones +sobre la fecha en que el tren empezara detenerse all con +regularidad, apostando cajones de botellas de champaa favor de un +mes de otro. + +Ciertos grupos conversaban aparte, sin sentirse atrados por el baile +ni por las mujeres agregadas al establecimiento del Gallego, en el que +se vendan lo mismo el alcohol y el amor. Iban hablando con arreglo +sus gustos y los azares de su profesin. + +Los roturadores de tierras mencionaban el alpataco, odioso arbusto del +pas, que yergue sobre el suelo una cabellera vegetal de escasa +altura, y en cambio avanza sus races hasta una distancia de treinta +metros. Su madera era dura como el bronce y haca rebotar las hachas, +rompindolas muchas veces. Uno de estos arbustos exiga varios hombres +y un da entero para ser arrancado, y cuando los roturadores destajo +lo encontraban, prorrumpan en lamentaciones y juramentos. + +El camarero apodado _Friterini_, joven plido, de cabellera echada +atrs, ojos febriles y brazos arremangados, cuando dejaba de servir +los concurrentes iba una mesa ocupada por varios trabajadores +espaoles, los que describa la belleza de su ciudad natal en un +lenguaje de italiano llegado dos aos antes al pas. + +--Yo non dico que Brescia sia una grande cit: questo no; ma cuando +llega la noche los cvenes salen con mandolinos hacer serenatas, y +cada uno tiene su amor... Algo ms hermoso que aqu... Ah, +Brescia!... + +Acodado el Gallego en el mostrador escuchaba los parroquianos ms +viejos, jinetes del pas que haban cabalgado de los Andes al +Atlntico y del ro Colorado al estrecho de Magallanes como guas de +los compradores de hacienda explorando el desierto para descubrir +aguadas y nuevos pastos. Su paciencia desafiaba al tiempo, apreciando +las semanas y los meses de viaje como si fuesen simples das. + +Uno de ellos gustaba de relatar su ltima excursin por las +estribaciones de los Andes del Sur, visitando los lagos ms +solitarios. En este viaje haba servido de gua baquiano un +sabio de Europa, recomendado por otro sabio al que prest el mismo +servicio veinte aos antes. Durante la primera expedicin, fueron +encontrando restos de animales monstruosos pertenecientes los +perodos prehistricos; esqueletos gigantescos que eran etiquetados y +encajonados para que los reconstituyesen despus en los museos del +viejo mundo. + +Su ltimo viaje haba sido ms original. Este segundo sabio buscaba +los animales de la poca prehistrica, pero vivos. Entre los escasos +habitantes acampados al pie de la Cordillera, se heredaba la +conviccin de que existen an en ciertos lugares del desierto +patagnico bestias enormes y de formas nunca vistas, ltimos vestigios +de la fauna que surgi al principiar la vida en el planeta. + +Algunos juraban sinceramente haber visto de muy lejos al plesiosaurio +hundindose en el muerto cristal de los lagos andinos pastando en la +vegetacin de sus riberas. Pero vean esto al anochecer, cuando la +Cordillera extenda su inmensa sombra violeta sobre la llanura. Los +incrdulos afirmaban que la tal visin surga siempre cuando el +observador regresaba de algn boliche lejansimo llevando muchas copas +en el cuerpo. + +Despus de exponer el pro y el contra del asunto, el viejo baquiano +terminaba as: + +--En un ao no tropezamos con ninguno de esos animales, y fuimos de +lago en lago desde el Nahuel Huapi hasta cerca de Magallanes. Pero yo +he visto con mis ojos huellas en la tierra ms grandes que patas de +elefante, que nos enseaban las gentes del pas. He visto tambin, +junto un lago, unos montones de excremento seco tan altos como mi +persona, que no podan ser de ningn animal conocido... Y mi sabio +callaba cuando yo le haca preguntas, como un hombre que no se decide +ni por unos ni por otros. Quin sabe lo que hubiramos visto si +seguimos all ms tiempo! Tal vez cuando aumente la gente en aquellos +lagos ser descubierta alguna de esas bestias solitarias. + +Gustaba tambin el dueo del boliche de hacer preguntas sus +parroquianos ms viejos sobre ciertos hombres misteriosos que haban +pasado por esta tierra aos antes, cuando acababan de ser expulsados +los indios y se iniciaba la colonizacin. Eran personajes de vida +novelesca, nacidos en palacios reales, y que, semejanza de muchos +santos que abandonaron la casa rica de sus padres para sufrir +privaciones, renunciaban todas las comodidades de su origen, +despojndose de su nombre para ser un vagabundo ms y conocer el +spero placer de la libertad salvaje. El nombre de Juan Ort lo +repetan familiarmente los habitantes ms antiguos del territorio. + +Haba ledo el Gallego su historia en libros y peridicos. Este Juan +Ort era un archiduque de Austria que abandonaba su alto grado en la +marina de guerra y sus honores en la corte, bajo la influencia de una +misantropa potica y vagabunda, hereditaria en su familia. Luego de +renunciar al ttulo de archiduque, para llamarse simplemente Juan Ort, +corra los mares en un lujoso yate, acompaado de hermosas mujeres y +de msicos. + +Un da circulaba la noticia de que el buque se haba perdido, con +todos sus tripulantes, en el cabo de Hornos, al pasar de una costa +otra de la Amrica del Sur. Pero Juan Ort no haba muerto; este +naufragio fingido real iba servirle para descender an ms +travs de las capas sociales, conviviendo con los que estaban en lo +ms hondo. + +--Yo lo conoc--deca otro viejo de la Presa--. Era ni ms ni menos +que vos que yo: un hombre como todos los que llegan con su lingera +al hombro en busca de trabajo. Este gringo, alto y rubio, siempre +estaba serio y beba sin compaeros. A nadie dijo que se llamaba Juan +Ort, pero todos lo sabamos. Adems, llevaba en su lingera un vaso de +plata con unos escudos de su familia real, y le gustaba beber en l +solas en su ranchito, porque era el vaso de cuando iba la escuela. + +De pronto este vagabundo haba desaparecido. Algunos lo supusieron +oculto en los peores barrios de Buenos Aires; otros aseguraban haberlo +encontrado de fotgrafo en Paysand. Nadie saba dnde haba muerto. + +--Macanas!--decan los incrdulos al escuchar tales relatos--. Todos +los gringos que vienen por ac y no quieren trabajar la echan de Juan +Ort, para que les admiren los zonzos. + +Antonio Gonzlez, lector incansable de novelas en varios tomos, crea +en Juan Ort y otros personajes igualmente interesantes que venan +acabar su existencia en una tierra donde nadie le preguntan su +pasado. Mientras los parroquianos no se escapasen sin pagar, el +Gallego estaba dispuesto reconocerles una historia maravillosa, +viendo en todos ellos un hijo sobrino de emperador descontento de +su origen y ganoso de cambiar de postura. + +Otros tertulianos, los de aspecto ms acomodado, se ocupaban del +porvenir de este pueblo naciente. La suerte de l iba unida la de +Gonzlez. Ahora estaba con el peludo pecho al aire, despeinado, sucio +de polvo, y unos redondeles elsticos sujetaban las mangas de su +camisa para dejar ms libres sus manos. Su camarero ofreca mejor +aspecto; pero l guardaba ahorrados algunos miles de pesos en el Banco +Espaol de Baha Blanca, y adems era dueo de mil hectreas de tierra +cerca del pueblo. Lo nico que le traa disgustado era la mala +educacin y la ignorancia de su clientela, que se empeaba en llamar +su establecimiento boliche, como en los primeros das de su +fundacin, sin querer reconocer los engrandecimientos importantes +realizados por su dueo, ni el rtulo de almacn que figuraba sobre +la puerta. + +Pero... qu vala su prosperidad actual comparada con los millones +de pesos que iban caer en sus manos el da que la Presa, simple +campamento de trabajadores en la actualidad, se convirtiese en una +poblacin importante, y su almacn en un establecimiento rico como los +de Buenos Aires, y las tierras polvorientas que l haba adquirido en +un sinnmero de chacras, por las que le pagaran importantes +arrendamientos colonos espaoles italianos?... Podra volver +entonces su patria, para instalarse en Madrid, circulando por sus +calles y paseos en el automvil ms lujoso y ms grande que pudiera +encontrar; y las gentes de su pueblo natal, agradecidas sus +donativos, tal vez le hiciesen diputado senador; y un ministro lo +presentara al rey de Espaa, cuyo retrato en colores estaba clavado +sobre un tabique de madera debajo de un cocodrilo... Quin sabe si +hasta lo haran vizconde marqus, como otros tantos bolicheros +enriquecidos en Amrica!... + +Luego cortaba el curso de sus ambiciosos pensamientos para volver la +spera realidad en que an viva. Con otros parroquianos interesados +en el regado de esta tierra, iba describiendo su aspecto presente, +para hacer ms violento el contraste con su futura prosperidad. + +--Qu hay aqu ahora, aparte de las personas que vivimos en la +Presa?... Avestruces y pumas nada ms. + +Sus oyentes sonrean al acordarse de las bandas de avestruces que +bajaban de la altiplanicie la cuenca del ro, atrados, sin duda, +por la novedad de los trabajos que iban realizando los hombres junto +al agua. La seorita de la estancia de Rojas se diverta acosando +estos rebaos zancudos, que escapaban, abriendo el comps de sus rudas +patas, y eran alcanzados algunas veces por el lazo de la amazona. + +El puma, con el empujn del hambre, tambin descenda en invierno de +las alturas para rondar en torno los ranchos y casitas de la Presa. + +Al ser mencionado el puma, algunos volvan sonreir torciendo sus +ojos hacia Friterini. Un amanecer, al salir el camarero al corral del +boliche, haba visto saltar del fondo de un tonel vaco una especie +de tigre con la piel redondeles y del tamao de un perro. Era un +puma que se haba encogido para dormir en este refugio, dando una +sorpresa formidable al nostlgico evocador de las serenatas de +Brescia. + +--Cuando tengamos agua y las tierras se rieguen--continuaba +Gonzlez--vivirn aqu miles y miles de familias. + +l y sus rsticos parroquianos tomaban espontneamente una entonacin +casi lrica al hablar de los prodigios del agua. Ms all de la Presa +estaba Fuerte Sarmiento, adonde iban todos para tomar el tren. Este +pueblo se haba formado junto un fortn, en la poca de la expulsin +de los indios. El ejrcito de ocupacin pudo abrir fcilmente un +pequeo canal, aprovechando el declive del ro, y este curso lquido +haca del pueblo un oasis prodigioso en medio de las secas tierras +colindantes. lamos enormes formaban murallas defensivas de las +huertas. La via, toda clase de hortalizas y de rboles frutales +crecan con la prodigalidad de una tierra vigorosa que empieza +procrear despus de miles y miles de aos de inaccin. Su riqueza an +resultaba ms sorprendente por contraste con el desierto que se +extenda ms all de los tentculos de sus ltimas acequias. + +Pero los tertulianos admiraban ms otro oasis, varias leguas de +distancia, aguas abajo, en un lugar donde el ro, por tener un +desnivel natural, poda ser sangrado para el riego. + +Un vasco haba abierto fcilmente canales, regando leguas y leguas +plantadas de alfalfa. Las excelencias de este pasto eran un motivo de +admiracin en el boliche. Todos adoraban, con el fervor del creyente, +los milagros de la alfalfa con riego. En el territorio de Ro Negro +esta planta de origen asitico slo necesitaba ser sembrada una vez. +Los alfalfares, cuando tenan agua, resultaban perpetuos. En Fuerte +Sarmiento los haba que databan de poco despus de la expulsin de los +indios, y con treinta y tantos aos de existencia estaban mejor que el +da en que los sembraron. Segn los cortaban crecan ms fuertes y +lozanos. + +--Si el hombre pudiese comer alfalfa--declaraba sentenciosamente el +Gallego--quedara resuelto para siempre el problema social, al haber +en el mundo comida de sobra para todos. + +Por desgracia, slo los animales podan asimilarse este alimento +maravilloso. Las ovejas que el vasco apacentaba en sus alfalfares eran +como bestias de otro planeta, donde una nutricin maravillosa diese +los seres proporciones exageradas. + +--Parecen animales vistos con anteojos de aumento--deca el bolichero. + +Su rico compatriota el vasco, orgulloso de sus prados infinitos y de +sus ovejas enormes como mastines, se complaca en decir algn +vagabundo que pasaba junto su propiedad: + +--Si llegas cargarte esa oveja, te la regalo. + +Pero el hombre, despus de grandes esfuerzos, no lograba echarse la +espalda el pesado animal. Cuando reciba algn husped, lo +obsequiaba con un pavo puesto en el asador. Y el invitado se confunda +al verlo sobre la mesa, creyendo que esta ave, nutrida con alfalfa, +era un corderillo asado. + +La abundancia que rodeaba al tal espaol le permita ser tolerante +con la miseria ajena y perdonar el robo. No poda transigir con Manos +Duras y otros aficionados al cuatrerismo, porque se llevaban los +animales enteros. + +--Que me roben toda la carne que quieran--deca--; yo he sido pobre y +s lo que es el hambre. Pero lo menos, pucha! que me dejen los +cueros. + +Ms de una vez, al recorrer caballo su enorme propiedad, prorrumpia +en maldiciones viendo junto un canal las entraas y otros restos de +una oveja. Pero algunos pasos ms all encontraba la piel todava +fresca puesta sobre una alambrada, y esto le haca sonreir. + +--As me gusta; que haya decencia y slo se lleven lo que sirve para +matar el hambre. + +El dueo del boliche soaba con alcanzar algn da la riqueza de su +compatriota, poseyendo inmensos alfalfares. Y hablando del clebre +pasto con otros que eran dueos igualmente de tierras yermas y +esperaban el momento del riego, no sentan el paso de las horas +nocturnas. Experimentaban las mismas emociones de los nios mientras +escuchan en la velada el relato de un cuento prodigioso. + +--Cundo llegar el da que veamos la tierra de nuestros campos roja +y cubierta de agua, lo mismo que si fuesemos hacer ladrillos con +ella! + +Quedaban como extticos al pensar en esto. Despus miraban el reloj. +Era tarde, y haba que ir la cama para levantarse con el alba. Todos +al abandonar el boliche volvan sus ojos instintivamente hacia el ro +obscuro que se deslizaba sordamente, durante miles y miles de aos, +entre tierras yermas, negndolas su caricia gestadora de tantas +maravillas. + +Mientras llegaba la hora de ser millonario gracias la irrigacin, +una de las mejores ganancias del dueo del boliche consista en +organizar los domingos corridas de caballos. Para esto necesitaba el +permiso de don Roque, y no le era fcil conseguirlo. + +El comisario tena miedo sus superiores. El gobierno federal haba +prohibido esta fiesta en los territorios de vida primitiva, por ser +causa de borracheras y peleas. Pero el antiguo vecino de Buenos Aires, +para vivir resignadamente en la Patagonia, necesitaba una compensacin +mayor que el sueldo dado por el gobierno; y causa de esto, siempre +que el dueo del boliche le hablaba solas, consegua vencer sus +escrpulos. + +--Por Dios, no anuncies mucho, Gallego, que va haber +corridas--suplicaba el comisario--. No haga el demonio, ch, que +tengamos una desgracia y lo sepan all en Buenos Aires... Que sea +nicamente para los que habitan el campamento. + +Pero el negocio exiga, por el contrario, una gran publicidad, y de +muchas leguas la redonda iban llegando, partir del sbado por la +tarde, numerosos jinetes. + +En el pas no abundaban las fiestas, y haba que aprovechar las +corridas de la Presa. La poblacin del campamento pareca triplicarse. +El boliche expenda en veinticuatro horas la provisin de bebidas +hecha para un mes. + +Manos Duras saludaba numerosos jinetes que vivan en ranchos +lejansimos y le haban ayudado algunas veces en sus negocios. Todos +iban montados en sus mejores caballos, los que llamaban fletes, +para tomar parte en las carreras. + +Los premios dados por el Gallego no eran gran cosa: un billete de +veinte pesos, pauelos de vistosos colores, un tarro de ginebra; pero +los gauchos, orgullosos de sus espuelas, de su cinturn y de su +cuchillo con mango de plata, venan triunfar por el honor y la +gloria, regresando sus ranchos satisfechos de haber demostrado su +guapeza ante los _gringos_ trabajadores, incapaces de montar un +caballo bravo. + +Rara vez se volvan en la misma tarde. Consideraban necesario quedarse +para celebrar el triunfo, y las primeras horas nocturnas del domingo +eran las de mayor ganancia para el boliche. Tambin resultaban las ms +temibles para don Roque, y su recuerdo lo haca vacilar en la +concesin de nuevos permisos, an riesgo de perder lo que le daba en +cambio el Gallego. + +Como el pblico no caba dentro del establecimiento, formaba corros +fuera de l; y Friterini, ayudado por las mujeres, entraba y sala +incesantemente con botellas y vasos. Sonaban las guitarras, +acompaando los gritos y los palmoteos de la gente amontonada en torno + los bailarines. El comisario se mantena distancia con sus cuatro +soldados de largos sables, sabiendo que su presencia, las ms de las +veces, serva para excitar los nimos en vez de calmarlos. + +Los que ms le preocupaban eran los peones chilenos. En las fiestas +ordinarias, cuando estaban con sus camaradas de trabajo, su embriaguez +resultaba metdica y su humor no sufra sobresaltos. Acostumbrados al +trato con los peones europeos, cantaban y bailaban la _cueca_ sin que +se turbase la paz. nicamente su patriotismo agresivo iba creciendo +segn aumentaba la cantidad de bebida consumida. + +--Viva Chile!--gritaban coro entre una _cueca_ y otra. + +Alguno, ms entusiasta, completaba la aclamacin, lanzndola con toda +su pureza clsica, como lo hacen los _rotos_ en las fiestas +patriticas en la guerra al cargar la bayoneta: Viva Chile, +m...! + +Mas en las tardes de carreras, la presencia de gentes extraas, y +especialmente aquellos jinetes de aire arrogante, orgullosos de sus +sillas chapeadas de plata, de sus armas y de los adornos metlicos de +sus trajes, pareca esparcir un malestar provocativo, mezcla de odio y +de envidia, entre los _rotos_ que iban pie. + +De pronto cesaban de sonar las guitarras y haba un rumor de disputa. +Chillaban las mujeres; sobre sus chillidos se destacaba un grito +mortal; luego vena un silencio profundo. Y la gente se apartaba, +dejando sitio un hombre con ojos de loco y la diestra roja de +sangre. + +--Abran cancha, hermanos, que me he desgraciao!... + +Todos le abran paso; nadie pretenda detenerle, ni an el comisario, +que procuraba estar lejos. + +Hubiera sido un atentado contra las leyes establecidas por los +antiguos, ms conocedores de la vida que los hombres del presente. El +hermano del herido del muerto slo atenda al que estaba en el +suelo, sin preocuparse de atajar su agresor. Tiempo le quedaba de ir +en busca del que se haba desgraciado, all donde estuviese, para +desgraciarse su vez, ejerciendo el derecho de la venganza. + +Cuando ocurra uno de estos incidentes, don Roque, olvidando las +larguezas de Gonzlez, se mostraba indignado. + +--No te deca yo que esto acabara mal, Gallego?... Ahora veremos lo +que dicen de Buenos Aires. En una de stas, ch, voy perder mi +puesto. + +Pero ni de Buenos Aires hablaban, ni don Roque perda su cargo. Como +era la nica autoridad y estaba de acuerdo con su colega de Fuerte +Sarmiento, se proceda al entierro del difunto, cuando lo haba, y si +solamente era un herido, ste se dejaba curar, asegurando no haber +visto jams al que le di la cuchillada y aadiendo que no le +reconocera aunque se lo pusieran delante. + +Transcurran algunos meses sin que don Roque se ablandase. Ch, +Gallego: no me pillars otra vez!... Pero la generosidad del +bolichero acababa con sus temores, y de nuevo se anunciaba una corrida +de caballos. + +Si la fiesta haba terminado sin peleas, Gonzlez, triunfante, rea +al comisario. + +--Lo ve usted?... Este es un pueblo que progresa, y puede uno tener +confianza en su decencia. Lo de la otra vez fu un pequeo incidente. + +Para no verse el bolichero desmentido por los hechos, ensanchaba su +largueza hasta Manos Duras, dndole algn billete de Banco cambio de +que mantuviese la paz, valindose de sus amistades con unos y del +temor que inspiraba otros. + +Un sbado, al anochecer, entr Robledo por la calle central, de vuelta +de sus canales. Al pasar ante la casa de Pirovani mir al lado opuesto +y aceler la marcha de su caballo, por temor que Elena abriese una +ventana, llamndole. Iban transcurridos muchos das sin que l hubiese +vuelto visitarla. Senta esos temores vagos que anuncian la cercana +del peligro, pero sin dejar adivinar de qu parte viene. + +El campamento de la Presa le pareca ahora distinto al de algunas +semanas antes. Su aspecto exterior era el mismo, pero su vida interna +se transformaba de un modo inquietante. Iban perdindose la dulzura +montona y la confianza algo grosera con que se trataban todos +siempre. + +Gualicho, el terrible demonio de la Pampa expulsado al mismo tiempo +que los indgenas, haba vuelto estas tierras que fueron suyas, +reconquistndolas. Robledo se acord de cmo los indios solan +combatir dicho genio del mal apenas iban notando su presencia entre +ellos. + +Cuando sus expediciones para robar ganado sorprender las tribus +vecinas empezaban fracasar; cuando iban en aumento las enfermedades +en sus tolderas y las amenazas de hambre, todos los jinetes se +armaban y salan al campo para vencer al maldito Gualicho. Esgriman +contra el enemigo invisible sus lanzas y sus mazas llamadas macanas, +arrojaban sus boleadoras, correas terminadas por dos esferas de piedra +que volteaban en el aire para envolver al adversario, acompaaban con +aullidos sus botes, tajos y estocadas, y las mujeres y los +pequeuelos, marchando pie, se unan esta ofensiva general dando +palos y puetazos al aire. Alguno de sus innumerables golpes haba de +tocar forzosamente al mal espritu, obligndolo huir; y cuando, al +fin, caan todos en tierra extenuados, la tranquilidad volva ellos, +convencidos de que el enemigo estaba ya lejos de su campamento. + +El espaol crea notar ahora en la Presa la presencia de Gualicho, el +diablo pampero, maligno y enredador. Empujaba los hombres unos +contra otros. Todos se miraban con hostilidad, como si se viesen +diferentes como eran antes... Tendra, al fin, que juntarse el +pueblo en masa para ahuyentar golpes al oculto enemigo?... + +Iba pensando en esto, cuando su caballo se estremeci, detenindose +con tal brusquedad que casi le hizo salir disparado por encima de sus +orejas. En el mismo instante sonaron varios tiros de revlver y vi +cmo saltaban hechos pedazos los vidrios de las ventanas y de las dos +puertas del boliche. + +Surgieron por estas aberturas, lo mismo que proyectiles, botellas, +vasos, y hasta un crneo de caballo. A continuacin aparecieron +algunos gauchos amigos de Manos Duras, que marchaban de espaldas +disparando sus revlveres. Varios trabajadores del pueblo salieron +su vez del establecimiento, atacndolos igualmente tiros. Otros que +ya haban agotado sus cartuchos avanzaban cuchillo en mano. + +Cay un herido y empez arrastrarse por el polvo. Luego el ingeniero +vi desplomarse otro hombre. Gonzlez apareci en mangas de camisa, +como siempre, con dos elsticos sobre los bceps. Elevaba los brazos, +profiriendo splicas, voces de mando y maldiciones, todo mezclado. Las +mestizas anexas al boliche, que completaban la venta del alcohol con +el ofrecimiento de sus gracias, salieron tambin, asustadas y dando +gritos, para huir hacia los extremos de la calle. + +Robledo sac su revlver, y espoleando su caballo se fu metiendo +entre los contendientes, apuntando unos y otros, al mismo tiempo +que gritaba, exigiendo orden. Ayudado por los vecinos que iban +llegando, muchos de ellos con rifles, pudo restablecer una paz +momentnea. Huyeron los gauchos, perseguidos por los obreros del +dique, y acudieron las mujeres, lo mismo las danzarinas del +establecimiento que las pertenecientes las familias del pueblo, para +rodear los dos heridos y levantarlos. + +Gonzlez, que protestaba gritos, sin que nadie le escuchase, hizo un +gesto de alegra al reconocer Robledo, como si ste pudiera +arreglarlo todo. + +--Son los amigos de Manos Duras--dijo--, que vienen armar bochinche +porque ese gaucho malo le quitan el suministro de la carne y le +impiden hacer otros negocios. Como maana tenamos carreras de +caballos, Manos Duras me ha querido perjudicar, provocando esta +batalla. Parece como que el demonio ande suelto ahora, don Manuel. +Tan en paz que vivamos antes!... + +Sudoroso y emocionado an por el combate, sigui balbuciendo +explicaciones. Reconoca que los chilenos provocaban peleas algunas +veces; pero era de tarde en tarde y consecuencia de excesos en la +bebida. Ahora no haba que imputarles ninguna responsabilidad. Pobres +_rotos_!... Eran los del pas los que haban procedido insolentemente, +como si obedeciesen una orden, provocando los trabajadores para +perturbar la tranquilidad del pueblo. + +--Y esto va durar, don Manuel; conozco Manos Duras. Si quisiera +dinero, habra venido pedrmelo, y no sera la primera vez... Pero +debe haber de por medio algo que no adivino, y que le hace buscar el +escndalo, sea como sea. + +Acababan de ser recogidos los heridos, y la gente los meta en el +boliche. Un hombre caballo sali en busca del mdico de Fuerte +Sarmiento, que slo visitaba la Presa dos veces por semana. Varias +mujeres corrieron para traer antes cierto pen siciliano que gozaba +fama de gran curandero. Los curiosos entraban en el almacn para +enterarse de la gravedad de las heridas. En medio de la calle, unas +comadres hablaban gritos contra Manos Duras y sus camaradas. + +Robledo volvi emprender la marcha hacia su casa, con aire +pensativo. Gonzlez tena razn: el demonio andaba suelto. Alguien +haba trastornado profundamente la vida de la Presa. + +Al otro da not tambin un gran cambio en los grupos que trabajaban +junto al ro. Los obreros dependientes del contratista estaban +sentados en el suelo, fumando dormitando. Algunos de origen espaol +canturreaban, tocando palmas y mirando lo lejos, como si +contemplasen la patria lejana. + +El contramaestre chileno apodado el _Fraile_ iba de un grupo otro +protestando de esta inercia, pero slo consegua que los trabajadores +riesen de l. Uno de los ms viejos le contest insolentemente: + +--T no esperars heredar al italiano... por qu tienes, entonces, +ms inters que l en obligarnos trabajar? Hace muchos das que no +viene por aqu. + +Otro jornalero ms joven aadi, con una risa bestial: + +--Anda como un perro detrs de esa gringa hermosota que huele tan bien +y la que llaman la marquesa. Yo tambin, si pudiera... + +Y aadi algunas palabrotas que hicieron reir muchos con expresin +salvaje de deseo. De pronto, un muchacho, un aprendiz, que estaba +sobre una pequea altura vigilando los alrededores, lanz el grito de +alarma: + +--Un ingeniero! + +Inmediatamente todos dieron un salto, buscando sus herramientas, y +empezaron simular un trabajo ardoroso, mientras el espaol iba +avanzando entre los grupos al paso lento de su caballo. + +Miraban de reojo Robledo, y segn ste se iba alejando, dejaban caer +sus herramientas, sentndose otra vez. Volvi repetidas veces su +cabeza el ingeniero, y se dijo, como el da anterior, que un poder +oculto haba trastornado la vida de la colonia. Gualicho andaba +realmente por todas partes, y hasta haca sentir su influencia fuera +del pueblo, desorganizando el trabajo de los hombres. + +Dej sus espaldas los numerosos peones de Pirovani, llegando al +lugar donde sus propios obreros abran los canales. + +Estos trabajadores no permanecan en perezoso descanso. Torrebianca +los diriga y vigilaba, dndoles ejemplo con su actividad. Al ver +Robledo lo llev aparte, como si tuviera que comunicarle una mala +noticia. + +--El perverso ejemplo de los obreros del dique empieza perturbar +los dems. Nuestra gente quiere menos horas de trabajo, como los +otros... No comprendo en qu piensa ese pobre Pirovani. Tiene +completamente abandonadas sus obras. + +Le mir fijamente Robledo, guardando silencio, mientras Torrebianca +continuaba dndole noticias. + +--Anoche me dijo Moreno que Pirovani y Canterac empiezan hacerse la +guerra. El uno se resiste aprobar como ingeniero los trabajos que +hace el otro como contratista. Desea perjudicarle, retardando de este +modo los pagos del gobierno... Pirovani dice que suspender las obras +y se ir Buenos Aires, donde tiene muchos amigos, quejarse del +ingeniero. + +Estas palabras hicieron salir al espaol de su indiferencia +silenciosa. + +--Y mientras discuten--dijo con ira--llegar el invierno, crecer el +ro antes de que el dique est terminado, las aguas destruirn y +arrastrarn el trabajo de varios aos, y todo habr que volverlo +empezar. + +El marqus, que pareca pensativo, exclam de pronto: + +--Esos dos hombres eran antes tan amigos!... Algo, indudablemente, +debe haberse interpuesto entre ellos... + +Robledo hizo un esfuerzo para que sus ojos no transparentasen lstima +ni asombro, y movi la cabeza afirmativamente. + + * * * * * + + + + +#XI# + + +Poco despus de la salida del sol abandon Moreno su casa, por haberle +llamado Canterac urgentemente. + +Al entrar en el alojamiento del ingeniero encontr ste paseando con +impaciencia. Se haba puesto ya las botas altas y el pantaln de +montar. Un cinturn con revlver y su blusa estaban sobre una silla. + +Con las mangas de la camisa recogidas y la pechera abierta, mostraba +an las frescas seales de su ablucin matinal. Su rostro era ms duro +y autoritario que otros das. Una idea tenaz y molesta pareca colgar +de su fruncido entrecejo. Sobre los muebles y en los rincones haba +numerosos paquetes envueltos en papel fino, atados y sellados +elegantemente. + +Se adivinaba que el ingeniero haba dormido mal, por culpa de aquella +idea que deseaba exponer Moreno. ste tom asiento, preparndose +oir. Canterac se mantuvo de pie para seguir paseando, y dijo al +oficinista: + +-Ese Pirovani, pesar de su ordinariez, me vence siempre. Como es +rico!... + +Luego seal los numerosos paquetes que ocupaban una parte de la +habitacin. + +--Ah tiene todos los perfumes que encargamos Buenos Aires Compra +intil! Los del italiano llegaron antes. + +Moreno se apresur disculparse. Haba hecho lo necesario para que el +encargo viniese con rapidez; pero el otro, en vez de hacer el pedido +por carta, enviaba un mensajero la capital. + +Canterac quiso mostrarse bondadoso y acept las excusas del +oficinista, dndole unas palmaditas en la espalda. + +--No he podido dormir en toda la noche, querido Moreno. Tengo un +proyecto y quiero consultarlo con usted. Necesito aplastar ese +intrigante que se atreve medirse conmigo... Aqu todos se consideran +iguales, como si se hubiesen suprimido en el mundo las jerarquas. +Hasta es posible que ese contratista se crea superior m, que soy su +jefe; todo porque tiene ms plata. + +Sonri Canterac con una expresin cruel, y sigui hablando. + +--Yo har que tenga menos. Hasta ahora le haba tolerado ciertas cosas +al aprobar sus obras. En adelante perder muchos miles de pesos y se +ver obligado rescindir su contrato, yndose de aqu. + +Luego se aproxim Moreno para hablar en voz baja, como si temiese +ser odo. + +--Quiero hacer algo extraordinario, algo que ese emigrante sin +educacin no pueda discurrir. Anoche lo he pensado. En el primer +momento cre que era un disparate, pero despus de reflexionar largas +horas reconozco que es algo original y digno de realizarse, si resulta +posible... Pirovani ha ofrecido una casa la marquesa. Yo la ofrecer +un parque... un parque que har surgir en pleno desierto patagnico. +Qu le parece mi idea, amigo Moreno? + +El oficinista le escuchaba con inters y asombro, pero no supo qu +contestar. Necesitaba ms explicaciones, y el otro sigui hablando. + +--En ese parque dar una fiesta, una _garden-party_, en honor de +nuestra amiga la marquesa, y hasta me proporcionar la venganza de +invitar ese rstico enriquecido, para que se muera de envidia. Usted +me har el favor de dirigirlo todo. Aqu tiene las instrucciones; las +escrib anoche, aprovechando mi falta de sueo. + +Tom el argentino el papel que le ofreca Canterac, y luego de leerlo +mir al ingeniero con extraeza, como si dudase de su razn. + +--Comprendo su asombro... Resultar caro, lo s; pero no importa. +Gaste sin miedo. Acabo de cobrar unos cuantos miles de pesos que +pensaba remitir Pars. Prefiero asombrar la marquesa con mi +parque. Ya ganar otra plata ms adelante: tengo confianza en el +porvenir. + +Y dijo esto de buena fe, con el dulce optimismo de los que se sienten +enamorados. + +Al da siguiente era domingo, y Watson fu por la maana la antigua +casa de Pirovani para ver Torrebianca. Necesitaba hablarle de un +asunto relacionado con los trabajos de los canales. Robledo se haba +marchado dos das antes Buenos Aires para pedir los Bancos un +nuevo crdito que le permitiese continuar sus obras, y tambin para +vender ciertos terrenos que posea en la Pampa central. + +Subi el joven con cierta inquietud la escalinata de madera, despus +de mirar disimuladamente las ventanas. Llam la puerta con recato, +como si no quisiera ser odo por todos los habitantes de la casa, y +sonri al ver que era Sebastiana la que sala abrirle. + +--El seor no est: se fu con don Canterac Fuerte Sarmiento esta +maana. Y don Robledo, est bueno?... + +La mestiza, como muchas gentes del pas, aplicaba el don +indistintamente los nombres y los apellidos. + +Iba Watson retirarse, cuando se levant un portier del recibimiento, +dejando visible una mano blanca rematada por una pulsera de reloj. +Esta mano le haca seas cual si pretendiese atraerlo. Despus +apareci Elena por entero, invitndole con palabras y sonrisas pasar +adelante. Cohibido por su presencia, no tuvo fuerzas Ricardo para +negarse, y la sigui al saln, bajando los ojos al tomar asiento. + +--Al fin le veo en mi casa... Debo serle muy antiptica, pues nunca +quiere visitarme. + +Watson se excus. Haba estado dos veces por la noche en compaa de +Robledo. No poda asistir diariamente su tertulia, como los otros +visitantes: se levantaba ms pronto que todos ellos. Por ser de menos +edad que su asociado, deba encargarse de los trabajos ms penosos. + +Ella fingi no escuchar estas explicaciones que desviaban el curso de +la conversacin. Quera decir algo y necesitaba decirlo cuanto antes. + +--Tal vez le han hablado mal de m. No se esfuerce en negarlo: nada +tiene de raro que me traten de ese modo... Las mujeres estamos tan +expuestas la calumnia!... Nos creamos tantos enemigos al no querer +acceder ciertos deseos! + +Elena haba tomado un tono de dulce ingenuidad al formular sus quejas, +como si estuviese bajo el peso de las ms injustas persecuciones. Se +aproxim Ricardo, hablndole sin ningn recato femenil, como si +fuese un compaero de su infancia; y el joven empez sentir la +turbacin que esparce el perfume de una carne sana y bien cuidada, la +proximidad de una mujer hermosa. + +--Soy muy infeliz, Watson--sigui diciendo--. Deseaba una ocasin +oportuna para manifestrselo, y aprovecho este raro momento en que +podemos hablar solas y tal vez no volver repetirse nunca... Me ve +usted rodeada de hombres que me hacen la corte y yo parece que +coqueteo con ellos. Error!... Es nicamente por aturdirme, por +olvidar el vaco de mi vida. Hace aos que me siento sola, como si no +existiese en el mundo otro ser que yo. + +Ricardo haba olvidado su inquietud de momentos antes, para escucharla +con un inters crdulo, aceptando todas sus palabras. + +--Pero y su marido?... + +Una lucecita irnica pareci temblar en los ojos de ella al oir esta +pregunta inocente. Pero contuvo su burlona admiracin, para contestar +con tristeza: + +--No hablemos de l. Es un hombre buensimo, pero no el esposo que +necesita una mujer como yo. Nunca ha sabido comprenderme. Adems, es +un dbil en la batalla de la vida; y yo, que he nacido para altos +destinos, estoy donde estoy por su falta de condiciones, habiendo +venido parar una tierra casi salvaje. + +Mir intensamente Ricardo, que bajaba los ojos, no sabiendo qu +decir, y aadi con expresin pensativa: + +--Crea usted que un hombre joven y enrgico hubiera ido muy lejos +teniendo su lado una mujer como yo. + +Sorprendido Watson por estas palabras, levant su mirada, pero volvi + fijarla en sus pies, cual si temiera seguir viendo los ojos de ella. +Sonri Elena levemente de su temor, al mismo tiempo que susurraba con +una vocecita melanclica: + +--La vida es as; se fijan en nosotras los hombres que no deseamos, y +en cambio aquellos que nos interesan huyen casi siempre. + +Al oir esto volvi el joven levantar su cabeza, mirndola sin miedo +alguno, con una expresin interrogante... Qu es lo que intentaba +decir aquella mujer? + +l no conoca la vida directamente; adems, como hombre de accin, +amaba poco la lectura, y le haba sido imposible adivinar la +existencia travs de los libros; pero guardaba en el fondo de su +memoria ciertos recuerdos de novelas simplistas ingenuas, abundantes +en aventuras, ledas para combatir el aburrimiento durante los viajes +en ferrocarril las travesas martimas. Tambin llevaba vistas un +centenar de historias cinematogrficas, y lo mismo en las pginas de +los libros que sobre las pantallas de los cinemas haba conocido el +tipo de la mujer fatal, la mujer hermosa de cuerpo y enrevesada y +maligna de espritu, que tienta los hombres, consiguiendo hacerlos +salir del camino del honor, y acaba perturbando la felicidad tranquila +y dulcemente montona que debe proporcionarse todo joven, casndose y +formando una familia. Si sera esta marquesa su mujer fatal? Robledo +no mostraba mucha simpata por ella... + +Pero continuacin pens en todas las protagonistas calumniadas y +perseguidas que haba encontrado igualmente en los libros y las +aventuras cinematogrficas, siendo tan enormes sus tormentos, que l, + pesar de su fortaleza viril, senta humedecerse sus ojos. En el +mundo abundaban tal vez las vctimas de dicha especie. nicamente de +este modo poda l explicarse la frecuencia con que aparecen en las +novelas. + +Sigui mirando la Torrebianca para darse cuenta de si era una mujer +fatal una mujer perseguida injustamente; pero ella haba bajado los +ojos, diciendo con triste modestia: + +--He sufrido mucho al ver que usted hua de m. Rodeada de hombres +egostas y de un grosero materialismo, necesito una amistad noble y +pura, un amigo desinteresado, un compaero que me aprecie por mi alma +y no por mis atractivos corporales. + +Watson movi la cabeza instintivamente. Este movimiento era un reflejo +de la aprobacin que daba en su interior tales palabras. Iba +formndose ya una opinin sobre aquella mujer. + +--Siempre cre--continu ella--que este amigo ideal poda serlo usted, +que parece tan bueno... Pero ay! usted me detesta, usted huye de m, +creyndome tal vez una mujer temible, como hay tantas en el mundo, +cuando en realidad no soy mas que una infeliz. + +Para expresar Ricardo con ms vehemencia su protesta, se puso de pie, +llevndose una mano al pecho. l no haba sentido nunca antipata por +ella, ni deseaba huir de su trato. Era un _gentleman_ que pensaba +siempre con el mayor respeto de la esposa de su compaero Torrebianca. +Pero confesaba que hasta ahora no la haba conocido bien. + +--Esto no es extraordinario. A veces las personas se hablan aos y +aos y creen conocerse, hasta que un da, de pronto, se conocen en +realidad y se ven muy distintas de como se haban imaginado. Yo, +despus de lo que acabo de oir... + +No dijo ms, pero su silencio y sus ojos dieron entender la emocin +que haban producido en l las palabras de Elena... + +sta se levant igualmente, aproximndose Watson para tenderle una +mano. + +--Entonces, acepta usted ser ese amigo que tanto necesito para +continuar mi existencia?... Quiere servirme de apoyo y de gua?... + +Turbado por la mirada de ella, balbuce el joven palabras truncadas, +estrechando al mismo tiempo la mano femenina que se mantena dentro de +la suya. La marquesa acogi esta vaga aceptacin con un regocijo +infantil. + +--Qu felicidad! Me visitar usted todos los das, me acompaar en +mis paseos caballo, y ya no me ver seguida por esos suspirantes +pegajosos que me molestan continuamente. + +Mostrse sorprendido Ricardo por la alegra de la Torrebianca. l no +haba prometido nada de esto; pero no se atrevi protestar. + +Como si no tuviese ya duda de que el joven iba ser su acompaante, +Elena empez reir con una risa algo maliciosa. + +--Adems, en nuestros paseos me ensear usted tirar el lazo. Cmo +deseo poseer esa habilidad!... + +Se di cuenta inmediatamente de lo inoportunas que resultaban sus +palabras. Watson haba entornado los ojos, al mismo tiempo que su +frente pareca obscurecerse, pasando por ella la sombra de un desfile +de lejanas imgenes. Record la tarde en que Elena los haba +sorprendido cerca del ro, l y Celinda, mientras sta le enseaba + tirar el lazo. + +Elena, para repeler tal recuerdo, se aproxim ms al joven, apoyando +sus manos en las solapas de su blusa. Pareca querer mirarse en sus +pupilas, al mismo tiempo que concentraba en los propios ojos todo su +poder de seduccin. + +--Amigos de veras?...--pregunt con una voz susurrante--. Amigos +para siempre?... Amigos por encima de la calumnia y de la envidia? + +El joven se sinti vencido por el contacto y los perfumes de aquella +mujer. El recuerdo de la ribera del ro y las alegres lecciones de +Celinda fu desvanecindose. Hubo algo dentro de l que intent +resistirse todava esta influencia. Pas por su memoria el recuerdo +de las heronas fatales de los libros. Hizo un movimiento como si +fuese decir no, y llev sus manos las manos de ella para +despegarlas de su pecho. Pero sus dedos, al sentir el contacto de la +epidermis femenina, se inmovilizaron en voluptuoso desmayo para +oprimir despus, acariciadores, las manos de ella. Y como los ojos de +Elena parecan implorar una respuesta sus recientes preguntas, l +hizo un movimiento con su cabeza: S. + +A partir de este da Watson fu el nico acompaante de la esposa de +Torrebianca en sus paseos caballo. Frente la antigua casa de +Pirovani se situaba un mestizo encargado de la caballeriza del +contratista, teniendo de las riendas una yegua blanca con silla +femenil. + +Llegaba Ricardo caballo, apareca en lo alto de la escalinata Elena, +vestida de amazona, y en el mismo instante se presentaba en la calle +el contratista, como si hubiese estado oculto esperando una +oportunidad para mostrarse. Tambin iba caballo, pero la seora +marquesa se negaba aceptar su compaa. + +--Vaya usted sus negocios, seor Pirovani. Mi marido dice que los +descuida usted mucho, y eso me entristece... El seor Watson est ms +libre ahora y me acompaar. + +Acababa el italiano por aceptar tales palabras, con cierto +agradecimiento. Cmo se interesaba por sus negocios esta mujer! No +poda mostrar con ms claridad la simpata por todo lo referente su +persona. Adems, el acompaamiento de Watson no poda inspirarle +celos. Todos le tenan en el pas por novio de la nia de Rojas... Y +finalmente se retiraba, aunque de mal talante, para ir visitar las +obras del dique. + +Otras veces, cuando ya estaba Elena en la silla, se presentaba +Canterac, tambin caballo, con el deseo de acompaarla. Pero Elena +le acoga con signos negativos de su latiguillo. + +--Ya le he dicho varias veces que no quiero ms acompaante que mister +Watson--le contest ella una maana--. Usted, capitn, vyase +trabajar en esa misteriosa y enorme sorpresa que me est preparando. + +Tambin Canterac aceptaba al ingeniero norteamericano como acompaante +de la marquesa. Le pareca ms tolerable que el odiado Pirovani. + +Vi cmo se alejaban los dos jinetes, y aunque senta un enojo +sombro, como siempre que le rechazaba Elena, procur disimularlo, +encaminndose despus la casa de Moreno. + +Estaba el oficinista leyendo una novela junto su ventana, y al ver +Canterac se acod en el alfizar para hablarle de los trabajos +realizados. + +--Hay cerca de doscientos hombres y cuarenta carretas que ganan plata +en lo del parque. + +El ingeniero, siempre caballo, escuch las explicaciones que le fu +dando Moreno desde su ventana. + +--Le he quitado estos hombres Pirovani ofrecindoles doble jornal. +Adems, me he llevado todas las carretas que el italiano tiene +contratadas y las que hay en Fuerte Sarmiento. Esto va retrasar un +poco los trabajos del dique; pero luego, usted por una parte y el +contratista por otra, procurarn ganar el tiempo perdido. + +Los hombres trabajaban cinco leguas de all, ro abajo, en un lugar +algo pantanoso, donde las crecidas haban hecho surgir un bosque de +lamos y otros rboles. Apartaban los peones la tierra inmediata los +troncos, dejando al descubierto sus races. Luego cortaban stas +inclinaban el rbol, hacindole caer en una carreta de bueyes, que +emprenda lentamente su marcha lo largo de la ribera, necesitando +toda una jornada para llevar su carga hasta la Presa. + +--Un trabajo largo y difcil--sigui diciendo Moreno--. Ayer estuve +all para verlo todo por mis ojos, y crea usted que la gente gana bien +su plata. + +Cerca de la Presa, en una planicie vecina al ro, limpia de +vegetacin, otros peones abran hoyos en el suelo. Al llegar las +carretas con los rboles, levantaban stos y los metan en los hoyos, +amontonando tierra en torno para que se mantuviesen erguidos. + +--Son rboles de algunos metros nada ms, pero resultarn +extraordinarios en este desierto donde no hay otros que puedan servir +de comparacin. Tengo la seguridad, capitn, de que la sorpresa va +ser enorme. Eso no lo puede discurrir el italiano. + +Canterac aprob con un sonrisa de satisfaccin las ltimas palabras. + +--Va usted gastar toditos sus miles de pesos--continu Moreno--, y +hasta puede ocurrir que al final falte algo de plata; pero tendr +usted su parque... Es verdad que el tal parque no le producir nuevos +gastos, pues al da siguiente de la fiesta los rboles tal vez estn +secos y muertos. + +Y el oficinista ri de la inutilidad de un gasto tan enorme, admirando +y compadeciendo la vez al ingeniero. + +Mientras tanto, Elena y Watson marchaban lentamente caballo por la +orilla del ro. Ella mantena cogida una mano de l, hablndole +afectuosamente, con una expresin maternal. + +--Veo, Ricardo, por lo que me cuenta, que Robledo lo dirige todo y +usted es modo de un empleado suyo... No deba mezclarme en sus +asuntos, pero todo lo que se refiere usted me inspira tanto +inters!... Yo no digo que el espaol cometa indelicadezas al +repartir las ganancias del negocio; eso no. Robledo es hombre +correcto, pero abusa un poco de la condicin de tener ms aos. Debe +emanciparse usted de esa tutela, no har el camino que le +corresponde hacer por s mismo, sin necesidad de tutores. + +Ricardo haba defendido la persona de su asociado desde las primeras +insinuaciones; pero acab por acoger, pensativo y ceudo, sin una +palabra de protesta, el ltimo consejo de Elena. + +Mientras los dos conversaban, balancendose ligeramente con el paso +lento de sus caballos, un jinete apareci y se ocult repetidas veces +en el fondo del paisaje, pasando de la orilla del ro las dunas de +arena que las inundaciones haban dejado tierra adentro. Este jinete +que se aproximaba se alejaba en un galope caprichoso era Celinda +Rojas. + +Elena fu la primera en darse cuenta de sus evoluciones, y sonri +malignamente. + +--Creo que alguien le busca--dijo Ricardo. + +ste mir hacia donde ella sealaba, y al reconocer la amazona, no +pudo disimular cierta turbacin. + +--Es la seorita de Rojas--contest, ruborizndose ligeramente--; una +nia todava, con la que tengo alguna amistad. Es como una hermana +menor; mejor dicho, un compaero. No vaya usted imaginarse... + +La Torrebianca sonrea irnicamente, como si no creyese en sus +protestas, y acab por decir, con una frialdad que apen al joven: + +--Vaya usted saludarla, para que no nos moleste ms con su +vigilancia, y venga luego juntarse conmigo. + +Despus de estas palabras, dichas con el tono de una orden, hizo +trotar su caballo tierra adentro, por entre los speros matorrales, +que se rompieron lanzando crujidos de lea seca. Inmediatamente, +Celinda dej de evolucionar lo lejos, llegando todo galope al +encuentro de Ricardo. Cuando estuvo junto l le amenaz con un dedo, +pretendiendo imitar la expresin ceuda de un maestro que rie su +discpulo. Luego habl con una gravedad cmica: + +--No le he dicho ms de cien veces, mister Watson, que no quiero +verle con esa... mujer? Paso ahora los das enteros corriendo el campo +intilmente, y cuando al fin consigo tropezarme con el seor, lo veo +siempre en mala compaa. + +Pero Watson era ahora otro hombre y no acogi con risas su fingido +enfado. Muy al contrario, pareci ofenderse por el tono de broma con +que hablaba ella, y repuso secamente. + +--Puedo ir con quien quiera, seorita. Slo hay entre nosotros una +buena amistad, pesar de lo que algunos suponen equivocadamente. Ni +usted es mi prometida, ni yo tengo obligacin de privarme de mis +relaciones para obedecer sus caprichos. + +Celinda qued absorta por la sorpresa y l se aprovech de esto para +saludarla con brusquedad, alejndose despus en la misma direccin que +haba seguido Elena. La nia de Rojas, al convencerse de que el +norteamericano hua verdaderamente, hizo un gesto de clera, al mismo +tiempo que lanzaba palabras suplicantes: + +--No se vaya, gringuito!... Oiga, don Ricardo; no se ofenda... Mire +que esto slo ha sido para reir, lo mismo que otras veces. + +Como Watson finga no orla y continuaba su trote, acab ella por +echar mano al lazo que guardaba en el delantero de la silla, y lo +desli para arrojarlo sobre el fugitivo. + +--Venga usted aqu, desobediente! + +El lazo cay sobre Ricardo con exacta precisin, aprisionndolo, pero +cuando Celinda empezaba tirar de l, sac el ingeniero un pequeo +cuchillo, cortando la cuerda. Tan rpido fu este acto, que la joven, +preocupada nicamente en tirar de su lazo, casi cay del caballo al +faltarle de pronto el apoyo de la resistencia. + +Watson se alej, sacndose el fragmento de cuerda que envolva an sus +hombros. Luego la arroj, sin volver la vista atrs. Mientras tanto, +la nia de Rojas segua recogiendo su lazo, que se arrastraba +blandamente por el suelo. + +Al llegar sus manos el final de la cuerda, contempl tristemente su +extremo cortado. Las lgrimas enturbiaron su visin. Luego, la hija de +la estancia palideci de clera mirando hacia las dunas, detrs de las +cuales haba desaparecido el norteamericano. + +--Que el demonio te lleve, gringo desagradecido! No quiero verte +ms... Ya no te echar mi lazo, y si alguna vez deseas verme, sers t +el que tengas que echrmelo m... si es que sabes! + +Y no pudiendo resistirse ms tiempo la crueldad de su decepcin, la +nia de Rojas hundi la cara entre las manos, para que aquella tierra +arenisca y aquel ro impetuoso y solitario que tantas veces la haban +visto reir no la viesen ahora llorar. + + * * * * * + + + + +#XII# + + +Lleg el da de la gran sorpresa preparada por Canterac. Los +trabajadores, bajo la direccin de Moreno, colocaron los ltimos +rboles en la llanura inmediata al ro. + +Grupos de curiosos admiraban desde lejos este bosque improvisado. De +Fuerte Sarmiento y hasta de la capital del territorio de Neuquen iban +llegando gentes atradas por la novedad de tal fiesta. Algunos obreros +tendan de tronco tronco guirnaldas de follaje y clavaban grupos de +banderolas. + +Friterini, elevado la categora de _matre d'htel_, haba sacado de +su maleta un frac algo apolillado, recuerdo de los tiempos en que +prestaba servicio como camarero auxiliar en hoteles de Europa y de +Buenos Aires. Preocupndose de la integridad de su pechera dura y su +corbata blanca, daba rdenes una tropa de mestizas del boliche que +se haban convertido en servidoras y preparaban las mesas para la +fiesta de la tarde. + +Don Antonio el Gallego tambin se haba transformado exteriormente. +Iba vestido de negro, con una gruesa cadena de oro de bolsillo +bolsillo de su chaleco. l era de los invitados, tena derecho +figurar entre los vecinos ms notables de la Presa representando al +alto comercio; pero como la merienda haba sido encargada su +establecimiento, crey del caso trasladarse al lugar de la fiesta +desde las primeras horas de la tarde, para convencerse de que todos +los preparativos se desenvolvan con regularidad. + +Entre los mirones situados al otro lado de una cerca de alambre se +vean algunos gauchos, siendo uno de ellos el famoso Manos Duras. +Despus de la batalla ocurrida en el boliche, haba vuelto +tranquilamente al campamento para dar explicaciones. No negaba que +algunos de los provocantes fuesen amigos suyos, pero todos eran +mayores de edad y no iba responder de sus actos, como si fuese su +padre. l estaba lejos del campamento al ocurrir el choque; por qu +intentaban mezclarlo en hechos de los que no tena culpa alguna?... + +El comisario hubo de conformarse con estas justificaciones; el dueo +del boliche las acept igualmente, creyendo que era mejor tenerlo por +amigo que por adversario, y all estaba Manos Duras contemplando con +una atencin algo burlona los preparativos de la fiesta. Los otros +gauchos, igualmente silenciosos, parecan reir interiormente de tales +labores. Los _gringos_ trasladaban los rboles del sitio donde los +haba hecho nacer Dios: y todo por una mujer!... + +Las gentes del pueblo eran ms atrevidas en sus juicios, formulndolos + gritos. Algunas mujeres, las mejor vestidas, censuraban la +marquesa: + +--La grandsima... tal! Las cosas que los hombres hacen por ella! + +Enumeraban los regalos del contratista Pirovani, tan regateador y duro +para los trabajadores. Todos los das de tren le llegaban la +marquesa paquetes de Buenos Aires Baha Blanca, pagados por el +italiano. Adems, un carro con tonel no haca otro trabajo que llevar +agua del ro la casa. Aquella seorona necesitaba baarse cada +veinticuatro horas. + +--Eso no es natural. Debe tener en la carne algo que no quiere +irse--afirmaban sentenciosamente algunas mujeres. + +Para todas ellas, obligadas ir varias veces al da con un cntaro +cuestas de su vivienda al ro, el carro del tonel representaba el ms +inaudito de los lujos. Un bao diario en aquel pas, donde el menor +soplo de viento levantaba columnas de tierra suelta, tan enormes y +violentas, que obligaban encorvarse para resistir mejor su +empuje!... Como muchas de estas mujeres llevaban an en sus cabelleras +y en los dobleces de sus ropas el polvo de semanas antes, las +enfureca tal derroche de agua, como una injusticia social. + +Una, para consolarse, record malignamente al ingeniero Torrebianca. + +--Y ser capaz de venir esta tarde con los queridos de su mujer!... +Parece imposible que un hombre sea tan... ciego. Deben marchar de +acuerdo los dos. + +Todos los que no estaban invitados la fiesta y pretendan verla de +lejos, apoyados en la alambrada, se consolaban de su pretericin +hablando contra la Torrebianca, sus amigos y su marido. + +Pas Celinda caballo, entre los grupos, lentamente y mirando con +hostilidad el parque improvisado. Luego, para no oir los escandalosos +comentarios de aquellas mujeres, se alej hacia el pueblo. + +Gonzlez, sin perder de vista la preparacin de las mesas, hablaba +unos parroquianos de su establecimiento, mostrndoles el ro. Era +propicia la ocasin para repetir, con una gravedad doctoral, muchas +cosas odas su compatriota Robledo. + +Los indios haban dado este ro su nombre de Negro por los +sufrimientos que les costaba remontarlo, causa de su rpida +corriente. Los descubridores espaoles lo titularon ro de los Sauces, +por la gran cantidad de rboles de esta especie que cubra sus +orillas. Haban disminuido mucho ahora, pero an representaban el +mayor obstculo para su navegacin, pues los troncos y raigones +impulsados por la corriente batan como arietes los barcos, +quebrantndolos. Durante dos siglos haba permanecido inexplorado, +creyendo los descubridores espaoles-- causa de los informes de los +indgenas--en la posibilidad de navegar por l hasta Chile, lo que +hara del ro de los Sauces un canal entre el Atlntico y el Pacfico +menos lejano que el estrecho de Magallanes. + +Un misionero ingls intentaba su exploracin para que su patria se +apoderase de este paso, lo que la permitira atacar cmodamente las +colonias de Espaa situadas al borde del Pacfico. + +--Entonces fu cuando los espaoles, que haban tenido tantas cosas en +qu ocuparse, por ser dueos de la mayor parte de Amrica, creyeron +necesario explorar el ro. + +Era un alfrez de la Armada, llamado Villarino, el que acometa esta +empresa difcil y de escasa resonancia en el ltimo tercio del siglo +XVIII, cuando ya casi toda la tierra de Amrica estaba descubierta y +colonizada. + +--Don Manuel--sigui diciendo el dueo del boliche--llama Villarino +el ltimo representante del herosmo descubridor de los espaoles. + +Con cuatro barcas pesadsimas inadecuadas para tal viaje, haba +salido de Carmen de Patagones, en la costa atlntica, llevando por +tripulacin unos sesenta hombres. Este puado de marineros se +internaban en un pas totalmente inexplorado, en el que vivan los +indios ms irreductibles y feroces. De las mrgenes del ro Negro +partan las invasiones indgenas contra las tierras civilizadas del +virreinato de la Plata: los _malones_ de jinetes cobrizos ansiosos de +robar ganados los estancieros de Buenos Aires. Los cuatro barcos de +uno dos palos iban navegar centenares de leguas entre orillas +donde les esperaban en acecho los Aucas, tenidos por los indios ms +sanguinarios indomables. + +--Slo los que conocemos la corriente de este ro podemos comprender +lo que represent aquella expedicin, curso arriba y con buques de +vela. Llevaban quince caballos para sirgar los barcos por la orilla en +los pasos difciles. Cuatro veces los huracanes rompieron las +arboladuras de las embarcaciones. Con Villarino brill por ltima vez, +como dice don Manuel, la gloria de los conquistadores espaoles. La +expedicin dur muchos meses, y como no tena baquiano del pas que la +guiase, se extravi con frecuencia, metindose en ros afluentes para +retroceder despus... Buscaban el mar que los indios aseguraban haber +visto con sus ojos, y efectivamente, al final del Limay, continuacin +del ro Negro, se desemboca en un mar que es simplemente el lago +Nahuel Huapi... Lo cierto es que ahora nadie navega por este ro +mientras no lo limpien, y ninguno de los exploradores actuales, an +contando con las embarcaciones modernas, ha querido repetir el viaje +del alfrez Villarino hace siglo y medio. + +Llevado por su entusiasmo patritico, segua Gonzlez mencionando todo +lo que haba odo Robledo, pero sus oyentes eran cada vez ms +escasos. Se alejaban, atrados por los preparativos de la merienda, +prefiriendo la contemplacin de las mesas la del antiguo ro de los +Sauces y escuchar el relato de las hazaas del joven oficial de la +marina espaola. + +Iban aumentando considerablemente los grupos. Una banda de msica, +compuesta de unos cuantos italianos vecinos de Nenquen, empez +rasgar el aire con las estridencias de sus instrumentos de metal. +Inmediatamente se lanzaron danzar algunas parejas. Don Antonio vi +en esto una falta de respeto al organizador de la fiesta. + +--No los dejes bailar mientras no llegue la marquesa--orden +Friterini--. La ceremonia es para ella, y de seguro que le parecer +muy mal al seor de Canterac que empiece antes de tiempo. + +Pero msicos y bailarines no hicieron caso alguno de sus escrpulos y +continu el baile. + +Elena estaba mientras tanto en el saln de su casa, lujosamente +vestida para asistir la fiesta. Tena el rostro obscurecido por un +gesto de enfado. + +Esto slo me ocurre m--pensaba--. Llegar esta noticia precisamente +hoy... Y an hay quien niega los caprichos de la fatalidad! + +Aquel da era de tren, y al empezar la tarde lleg el correo, recogido +en Fuerte Sarmiento. + +Torrebianca, con el rostro consternado, fu en busca de su mujer para +mostrarle una carta. + +--Lee lo que acabo de recibir. Es del notario de mi familia. + +Esta carta, llegada de Italia, le daba cuenta de la muerte de su +madre. Desde que usted se march Amrica, la salud de la seora +marquesa qued tan profundamente quebrantada, que todos esperbamos +tal desgracia de un momento otro. Ha muerto pensando en usted. Su +nombre fu lo ltimo que balbuce en su agona. Adjunto le envo +algunos datos sobre su herencia, que desgraciadamente no es... + +Suspendi Elena tal lectura para mirar su marido con ojos +interrogantes; pero ste tena la cabeza inclinada, como anonadado +por la noticia. Dud ella en hablar, y como transcurra el tiempo sin +que el otro saliese de su actitud silenciosa, dijo lentamente: + +--Supongo que este suceso, que nada tiene de inesperado, pues t mismo +lo has presentido muchas veces, no va privarnos de asistir la +fiesta. + +Levant Torrebianca el rostro para mirarla con ojos de asombro. + +--Qu es lo que dices?... Piensa que es mi madre la que ha muerto. + +Ella fingi cierta confusin, mientras deca bondadosamente: + +--Siento mucho la muerte de la pobre seora. Era tu madre, y esto +basta para que la llore... Pero piensa que en realidad no la vi nunca, +y ella, por su parte, slo me conoci por mis retratos. Ten serenidad +y un poco de lgica... Por esa desgracia, ocurrida al otro lado de la +tierra, no vamos privarnos de asistir una fiesta que representa +enormes gastos para el amigo que la ha organizado. + +Se aproxim su esposo, dicindole con voz insinuante, al mismo +tiempo que le acariciaba el rostro con una mano: + +--Hay que saber vivir. Nadie conoce esta desgracia. Figrate que la +carta no ha llegado hoy y slo puedes recibirla en el correo de pasado +maana... Quedamos en eso; an ignoras la noticia y me acompaas esta +tarde. Qu adelantas con acordarte ahora? Tiempo te queda para pensar +en ese suceso triste. + +El marqus hizo signos negativos. Luego se llev una mano los ojos, +y apoyando sus codos en las rodillas gimi sordamente: + +--Era mi madre... Mi pobre mam, que tanto me quera! + +Hubo un largo silencio. Torrebianca, como si no quisiera mostrar su +dolor en presencia de su mujer, se refugi en una habitacin +inmediata. Elena, ceuda y malhumorada, le oy gemir y pasearse al +otro lado de la puerta. + +As transcurri mucho tiempo. Ella mir el reloj: las tres. Haba que +decidirse. Hizo un gesto cruel y levant los hombros. Luego fu hasta +la puerta por donde haba desaparecido su esposo: + +--Qudate, Federico; no te ocupes de m. Ir sola, inventar un +pretexto para excusar tu ausencia. Hasta luego, alma ma! Cree que si +te dejo es nicamente por no molestar nuestros amigos. Ay, las +exigencias sociales! Qu tormento!... + +Tomaba su voz inflexiones de piadoso cario, al mismo tiempo que las +comisuras de su boca se dilataban en un rictus de clera. + +Se puso el sombrero y sali. Desde lo alto de la escalinata pudo ver +la calle enteramente solitaria. + +Toda la gente del pueblo estaba en los alrededores del parque +improvisado. Canterac y el contratista, cada uno por su parte, haban +declarado festivo aquel da, imponiendo el descanso sus obreros. + +Frente la casa haba un carruajito de cuatro ruedas, cuidado por un +mestizo. ste dorma en el pescante, con un cigarro paraguayo entre +sus labios gruesos y azules, mientras un enjambre de moscas zumbaba en +torno al rostro sudoroso. + +Elena pens en sus admiradores, que estaran esperndola, impacientes. +Se haban abstenido de venir buscarla, porque el da anterior les +manifest su deseo de presentarse sin otro acompaamiento que el de su +esposo. Una seora debe evitar que la maledicencia se cebe en sus +actos. + +Cuando se diriga hacia el carruajito, dejando sus espaldas la casa, +oy el ruido de un galope. Un jinete acababa de surgir de una +callejuela inmediata. Era Flor de Ro Negro. + +Por una afinidad misteriosa que ms bien era una repulsin, Elena +adivin su presencia antes de verla con sus ojos. Sin esperar que el +caballo hiciese alto, la intrpida amazona se desliz de la silla. +Luego fu aproximndose, con la torpeza del jinete que extraa el +contacto del suelo: + +--Seora, una palabra nada ms. + +Y se interpuso entre ella y la estribera del carruaje, cerrndola el +paso. + +A pesar de su arrogancia, Elena se sinti emocionada por los ojos +hostiles de la muchacha. Fingi, sin embargo, altivez, y pareci +preguntar con un gesto: Es realmente m quien busca?... + +Celinda la entendi, contestando con un movimiento afirmativo. La +marquesa hizo otro ademn indicando que poda hablar, y la nia de +Rojas dijo con expresin agresiva: + +--No tiene usted bastante con todos esos hombres los que trae +locos?... Todava necesita robar los que pertenecen otras mujeres? + +La respuesta de Elena fu mirarla de pies cabeza. Pretenda +confundirla con sus gestos de superioridad. + +--Joven, no la conozco--dijo--. Adems, sospecho que existen entre +nosotras grandes diferencias de categora y educacin, que nos impiden +seguir hablando. + +Intent apartarla para que le dejase libre el paso; pero Celinda, +irritada por su aire despectivo, levant el rebenque que llevaba en la +diestra. + +--Ah, demonio con faldas! + +Dirigi un golpe contra el rostro de Elena, pero sta se puso en +actitud defensiva, agarrando el brazo enemigo. Su cara qued +intensamente plida, con los ojos agrandados por la sorpresa y un +resplandor felino en las pupilas. Luego habl con una voz algo ronca: + +--Muy bien, joven, no se moleste. Doy por recibido el golpe. Este +regalo es de los que no se olvidan nunca, y corresponder l cuando +lo considere oportuno. + +Solt el brazo de Celinda, y como sta pareca haber desahogado ya +toda su clera, lo dej caer, quedando inmvil y como avergonzada de +su agresin. + +Aprovech Elena este desaliento momentneo para subir al cochecito, +tocando en un hombro su conductor. El mestizo haba estado +adormecido hasta entonces, con el cigarro en la boca, sin enterarse de +lo que acababa de ocurrir junto su vehculo. + +Apenas salieron del pueblo, vi Elena lo lejos el parque improvisado +y la muchedumbre que rebulla en torno l. + +Un jinete pas al trote en direccin contraria, regresando del lugar +de la fiesta, y se quit el sombrero para saludarla. Elena reconoci +Manos Duras, sonriendo maquinalmente su respetuoso saludo. Luego, +sin darse exacta cuenta de lo que haca, le llam con una mano. El +gaucho hizo dar vuelta su cabalgadura y se aproxim al carruaje, +marchando junto sus ruedas. + +--Cmo le va, seora marquesa?... Por qu est tan plida? + +Elena hizo un esfuerzo para serenarse. Deba guardar an en su rostro +las huellas de la reciente emocin, y ella necesitaba llegar la +fiesta tranquila y sonriente, de modo que nadie adivinase el insulto +que haba recibido. + +Como si quisiera terminar cuanto antes su conversacin con Manos +Duras, le pregunt con forzada alegra: + +--Usted me dijo una vez que me aprecia mucho y est dispuesto hacer +lo que yo le mande, por terrible que sea. + +Se llev Manos Duras una mano al sombrero para saludar, y sonri, +mostrando sus dientes de lobo. + +--Ordene lo que quiera, seora. Desea que mate alguien? + +Y al mismo tiempo la miraba con ojos de deseo. Ella hizo un falso +gesto de susto: + +--Matar, no... qu horror! Por quin me toma?... El servicio que tal +vez le pida ser muy dulce para usted... Ya hablaremos. + +Temiendo que el gaucho prolongase sus palabras de despedida, le indic +con un ademn enrgico que deba retirarse. Ya estaba cerca del sitio +de la fiesta, y no era conveniente llegar sin su marido y con tal +acompaamiento. + +Manos Duras contuvo su caballo mientras se alejaba el carruaje, +Durante algunos minutos sigui con los ojos aquella mujer, la ms +extraordinaria que haba encontrado en su vida; y al dejar de verla, +su mirada de mastn sumiso volvi recobrar una dureza agresiva. + +Iban entrando los invitados en el parque artificial, bajo la +curiosidad envidiosa del populacho, mantenido ms all de la alambrada +por la vigilancia del comisario y sus cuatro hombres. Estos invitados +eran comerciantes espaoles italianos establecidos en las +poblaciones ms cercanas y algunos venidos de la lejana isla de +Choele-Choel, lugar hasta donde llegan los escasos barcos que pueden +remontar el ro Negro. Tambin los capataces y mecnicos de las obras +acudan con sus mujeres, que haban sacado luz los vestidos de +fiesta, usados nicamente cuando iban Baha Blanca Buenos Aires. + +Robledo paseaba por las cortas avenidas de este parque admirando +irnicamente la absurda creacin de Canterac. Moreno le iba mostrando +con cierto orgullo todas las particularidades de la obra dirigida por +l. + +--Lo mas notable es una especie de cenador, mejor dicho, de +santuario de verdura que hay al final de la arboleda. Seguramente que +el capitn querr llevar all la marquesa. Pero ella es lista y sabe +escurrirse. + +Guiaba un ojo maliciosamente al hablar de los propsitos de Canterac, +y continuacin se mostraba grave para afirmar la cordura de la +marquesa, que no era la mujer que se imaginaban muchos. + +Se dispona mostrar al espaol el famoso santuario de verdura, +cuando le abandon repentinamente, mascullando excusas, para correr +hacia la entrada del parque. Elena acababa de llegar. Lo mismo que +Moreno, corrieron su encuentro los otros solicitantes; pero ella, +despus de saludar los tres, mostr su predileccin por Watson, que +tambin haba salido recibirla. Convers con los dems, pero sin +apartar de Ricardo sus ojos acariciadores. Robledo, que examinaba al +grupo desde lejos, se enter inmediatamente de esta predileccin. + +Contrariado por su descubrimiento, fu aproximndose para saludar la +Torrebianca. Luego invit Watson, con ademanes y palabras en voz +baja, que se fuese con l; pero el joven finga no entenderle. Al +fin, el ingeniero francs, que por ser el autor de la fiesta mostraba +una superioridad absorbente, se interpuso entre Elena y los dems +hombres, ofrecindola el brazo para ensearle todas las bellezas de su +invencin forestal. Robledo aprovech esto para tocar Ricardo en la +espalda, invitndole dar un paseo por la arboleda. Apenas quedaron +solos, el espaol se expres con un tono bondadoso, sealando la +mujer que se alejaba apoyada en un brazo de Canterac. + +--Tenga usted cuidado, Ricardo. Creo que esa Circe tambin desea +someterlo sus encantamientos. + +Watson, que siempre le haba escuchado con deferencia, le mir ahora +altivamente. + +--Tengo bastantes aos para marchar solo--contest con sequedad--; y +en cuanto consejos, dmelos cuando yo se los pida. + +Y murmurando otras palabras ininteligibles, le volvi la espalda para +ir en busca de Elena. + +Qued el espaol asombrado por la brusca respuesta de su socio. +Despus sinti indignacin. + +Esa mujer!--pens--. Hasta va quitarme el mejor de mis +amigos!... + +Empezaba la parte ms interesante de la fiesta para muchos de los +invitados. Friterini di voces, dirigiendo las mestizas encargadas +del servicio. Sobre las mesas, hechas con tablas y caballetes y que +tenan por manteles sbanas recin lavadas, fueron apareciendo los +manjares ms ricos y extraordinarios del Almacn del Gallego y otros +despachos de bebidas y albergueras existentes en las colonias +inmediatas al ro Negro. Eran manjares de Europa y de la Amrica del +Norte, que tenan un sabor largo encierro, estao y hojalata: +carnes de cerdo de Chicago, salchichas de Francfort, _foie gras_ +francs, sardinas de Galicia, pimientos de la Rioja, aceitunas de +Sevilla, todo venido, travs del Ocano, en botes metlicos +cubiletes de madera. + +Lo ms extraordinario eran las bebidas. Slo algunos _gringos_ +procedentes de los llamados pases latinos buscaban las botellas de +vino tinto. Los dems, especialmente los hijos del pas, consideraban +los lquidos de color de sangre como una bebida ordinaria, apreciando +la claridad y el tono blanco de los vinos como signo de aristocracia. +Resonaban continuamente los taponazos del champaa. Algunos beban el +vino espumoso como si fuese agua del ro. + +--Esto es caro en Europa--deca un ruso de pelo largo y grasiento--; +pero aqu, con la diferencia del cambio!... + +Moreno, hombre de orden, consideraba con inquietud la sed creciente de +los invitados. Al mismo tiempo haca recomendaciones de parquedad y +prudencia en el servicio al entusiasta Friterini con palabras +deslizadas al paso y misteriosos ademanes. + +Con tal que alcancen los pesos de Canterac!--pensaba--.Empiezo +creer que no tendremos bastante para pagarlo todo. + +Mientras tanto, el ingeniero francs avanzaba entre los rboles con +Elena se detena para mostrarle los ejemplares ms corpulentos. + +--Esto no es el parque de Versalles, bella marquesa--dijo imitando los +ademanes galantes de otros siglos--, pero representa, pesar de su +modestia, el gran inters que tiene un hombre en serle agradable. + +Pirovani, fingindose distrado, iba detrs de ellos cierta +distancia. Le era imposible ocultar el despecho que le produca esta +fiesta ideada por su adversario. Reconoca que nunca hubiera sabido +inventar l algo semejante, Lo mucho que sirve haber estudiado!... + +Segn iba avanzando por el bosque artificial, procuraba empujar +disimuladamente los rboles ms prximos para hacerlos caer. Pero este +mal deseo resultaba intil. Todos se mantenan firmes. Aquel imbcil +de Moreno haba hecho bien las cosas al ayudar Canterac. + +Sinti fro en sus extremidades y que toda la sangre se le agolpaba al +corazn viendo cmo se ocultaba la pareja en un tupido cenador de +ramaje, al final de una avenida. Era el famoso santuario del +oficinista. + +--La reina puede sentarse en su trono--dijo Canterac. + +Y mostr Elena un banco rstico rematado por una especie de doselete +hecho con guirnaldas de follaje y flores de papel. + +Excitado el francs por la soledad, habl con gran vehemencia de su +amor y de los grandes sacrificios que estaba dispuesto hacer por +Elena. Muchas veces haba dicho lo mismo, pero ahora estaban solos y +aquella fiesta pareca haber aumentado su agresividad pasional. + +Ella, que se haba sentado en el banco rstico, teniendo cerca al +ingeniero, mostr cierta inquietud, aunque sin perder por esto su +sonrisa tentadora. Canterac le cogi ambas manos inmediatamente +quiso besarla en la boca. Como la Torrebianca esperaba la agresin, se +defendi tiempo, haciendo esfuerzos por repelerle. + +Se hallaban en esta lucha, cuando apareci el contratista en la +entrada del cenador. Pero ninguno de los dos pudo verle. Canterac +segua ocupado en su tenaz propsito de besarla; y ella, olvidando sus +remilgos de coqueta, lo repela violentamente. + +--Esto no es leal--dijo con voz jadeante--. Debo estar despeinada... +Va usted romper mi sombrero... Estese quieto! Si insiste usted, le +abandono. + +Vise al fin obligada defenderse con tal brusquedad, que Pirovani +crey llegado el momento de intervenir, avanzando resueltamente dentro +del cenador. El ingeniero, al verle, abandon Elena, ponindose de +pie, mientras la mujer reparaba el desorden de su peinado y sus ropas. +Los dos hombres se miraron fijamente, y el italiano consider +necesario hablar. + +--Muestra usted mucha prisa--dijo con irona--en cobrarse los gastos +de su fiesta. + +Resultaba tan inaudito para Canterac que un simple contratista se +atreviese insultarle all mismo, en el costoso parque inventado por +l, que permaneci algunos momentos sin poder hablar. Luego, su clera +de hombre autoritario estall con fra llamarada. + +--Con qu derecho me habla usted?... Deb abstenerme de invitar un +emigrante sin educacin, que ha hecho su dinero nadie sabe cmo. + +Se enfureci Pirovani, pero con una clera ardiente, al recibir tal +insulto en presencia de Elena. Y como su violencia de sanguneo +necesitaba pasar la accin, por toda respuesta se arroj sobre el +ingeniero, abofetendole. Inmediatamente los dos hombres se agarraron, +luchando brazo partido, mientras la Torrebianca, perdida la +serenidad, empezaba dar voces de espanto. + +Acudieron los invitados, siendo de los primeros en presentarse Robledo +y Watson, cada cual por un lado distinto. El ingeniero y el +contratista, estrechamente agarrados, rodaban por el suelo, derribando +gran parte del santuario de verdura. + +Pirovani, ms carnudo y vigoroso que Canterac, lo sofocaba con su +peso. La clera le haca olvidar todo lo que saba de espaol, y +lanzaba blasfemias en italiano, aludiendo la Virgen y la mayor +parte de los habitantes del cielo. Adems, peda los que intentaban +separarlos que le dejasen comerse tranquilamente los hgados de su +rival. Haba vuelto en unos segundos los aos de su adolescencia, +cuando se aporreaba con los compaeros de pobreza en alguna +_trattoria_ del puerto de Gnova. + +A fuerza de tirones y algn que otro puetazo, varios hombres de buena +voluntad consiguieron separar sus dos jefes. Watson, despreciando +los combatientes, haba corrido hacia la marquesa, colocndose +delante de ella en actitud defensiva, como si le amenazase algn +peligro. + +Robledo mir los dos adversarios. Contenido cada uno de ellos por un +grupo, se insultaban de lejos, con los ojos inyectados de sangre y la +lengua estropajosa. Ambos haban olvidado de repente el espaol, y +cada uno barboteaba las peores palabras de su respectivo idioma. + +Luego contempl la marquesa de Torrebianca, que suspiraba como una +nia, apoyndose en Watson. + +Slo nos faltaba semejante escndalo!--se dijo--. Temo que alguien +va morir por culpa de esta mujer. + + * * * * * + + + + +#XIII# + + +Acabaron su cena silenciosamente Watson y Robledo, preocupados por lo +que haba ocurrido horas antes en el parque inventado por Canterac. + +Un obstculo invencible pareca haberse levantado entre los dos. +Watson tena el rostro sombro y evitaba mirar Robledo. ste, al +poner de vez en cuando los ojos en su asociado, sonrea con una +expresin amarga. Pensaba en Elena, dominadora y malvada, que tal vez +haba aconsejado Ricardo contra l. + +Se levant el joven de la mesa, saludando con algunas palabras +confusas, y tom el sombrero para salir. + +Va verla--se dijo el espaol--. Ya no vive tranquilo si no est +su lado. + +En la calle central encontr Watson muchos grupos discutiendo +acaloradamente. Los rectngulos rojos que proyectaban sobre el suelo +las puertas del boliche eran eclipsados con frecuencia por las sombras +de los que entraban y salan. Adivin que todos disputaban sobre lo +ocurrido aquella tarde, tomando partido por el ingeniero por el +contratista. + +Al llegar la casa de Elena, sali recibirle Sebastiana en lo alto +de la escalinata. La mestiza tambin se mostraba preocupada por los +sucesos de la tarde. + +Mir Ricardo con severidad, pensando sin duda en la nia de la +estancia. Ay, los hombres! Hasta este _gringo_ que ella crea buenazo +resultaba tan perverso como los otros. + +Pas adelante el joven, sin fijarse en tal mirada, y encontr en el +saln Elena que pareca esperarle. + +Quiso ocupar una butaca, pero la marquesa se opuso. + +--No; aqu, mi lado. As nadie podr oirnos. + +Y lo oblig sentarse en el sof, junto ella. + +Tena el rostro plido y la mirada dura, como si an estuviese +conmovida por recientes y desagradables impresiones. La pelea de +Pirovani y Canterac haba pasado segundo trmino en su memoria. Le +molestaba ms, hacindola estremecerse de clera, la imagen de Celinda +con el ltigo levantado. + +Pero olvid su rencor al ver que Ricardo acuda puntualmente, +atendiendo el ruego que ella le haba hecho al anochecer para que +pasase la velada en su casa. Al notar que Watson miraba con inquietud +las puertas del saln, crey oportuno tranquilizarlo. + +--Nadie vendr. Mi marido est en su cuarto, quebrantado por una mala +noticia que ha recibido de Europa... Una desgracia de familia que +esperbamos hace tiempo; algo que en realidad no me interesa mucho. + +Luego cambi de gesto y de voz, para continuar hablando. + +--Cunto agradezco que haya usted venido!... Temblaba ante la idea de +pasar sola estas horas de la noche. Me aburro tanto aqu!... Por eso +le supliqu hoy, cuando nos separamos, que no me abandonase... + +Y al decir esto tom una mano de Watson, contemplndole al mismo +tiempo con ojos acariciadores. + +El joven se sinti halagado en su vanidad masculina por esta mirada, +pero surgi en su memoria inmediatamente el recuerdo de lo ocurrido +aquella tarde. + +--Por qu han reido esos dos hombres?... Fu por usted?... + +Qued ella indecisa; y al fin, entornando los ojos, contest con +cierto abandono: + +--Tal vez; pero yo los desprecio los dos. Para m slo existe usted, +Ricardo. + +Puso sus manos en los hombros de l, y al hacer esto, pareci +estirarse con felina ondulacin, aproximando su rostro. + +--Sospecho--murmur--que vamos ir tal vez ms all de los lmites de +una simpata amistosa. Me interesa usted tanto!... + +Excitados por la soledad, sentan ambos en su interior la audacia de +un deseo vehemente. Iban correr en breves minutos un camino que +l, en su inexperiencia, le haba parecido siempre que exigira +largusimas jornadas. Elena pens en la amazona juvenil que haba +querido golpearla. Su vanidad ultrajada y el deseo de vengarse le +hicieron adoptar mentalmente cnicas resoluciones, celebrndolas con +una risa oculta que pareci reflejarse en sus ojos. + +Ya que eres celosa--pensaba--, debes serlo con motivo. Yo te +devolver el latigazo. + +Adems, al recordar cmo aquellos dos hombres se haban golpeado en su +presencia, sin que esto le causase profunda emocin, crey, con un +ilogismo propio de su cerebro desordenado, que el medio ms seguro +para restablecer la paz entre ambos era que ella se entregase un +tercero, ms digno de su inters. + +Watson, por su parte, consideraba esta mujer ms hermosa y +apetecible despus que dos hombres haban intentado matarse causa de +ella. Una sensacin de orgullo varonil, de vanidad sexual, se +mezclaba con las emociones que iban despertando en su interior las +palabras de la Torrebianca y el contacto de su cuerpo. + +Al descansar ella las manos sobre sus hombros, haba acabado por +juntarlas, y poco poco el joven se sinti aprisionado por unos +brazos adorables. Algo se reanim en su pensamiento, como una llama +moribunda que resucita. Crey ver el rostro noble y triste de su +compaero Torrebianca, inmediatamente quiso hacer un movimiento +negativo y echarse atrs, repeliendo Elena... No poda traicionar +un camarada. Era innoble proceder as, estando bajo el mismo techo que +el otro y separado de l solamente por unos tabiques. Luego se vi +s mismo y vi Celinda, cuando marchaban los dos alegremente por el +campo. Quiso mover otra vez su cabeza negativamente y parpade con una +expresin angustiosa, pretendiendo defenderse y teniendo al mismo +tiempo la certidumbre de que le sera imposible. + +Pobrecita Flor de Ro Negro!, pens. + +Los brazos que rodeaban su cuello le oprimieron dulcemente y tiraron +de su cabeza, inclinndola poco poco hacia el rostro femenil que +avanzaba unos labios vidos y audaces. Las dos bocas acabaron por +unirse, y Ricardo pens que ese beso iba ser interminable. + +Experimentaba la sorpresa del que al entrar en un palacio maravilloso +ve francas las puertas de un segundo saln todava ms admirable, y +luego penetra en un tercero que le parece superior, perdindose en +lontananza la sucesin de habitaciones deslumbradoras abiertas ante +l. Cuando se imaginaba haber posedo por entero aquella boca, los +labios se entreabran con un bostezo de fiera, dejndole avanzar para +revelarle inditos contactos de estremecedora voluptuosidad. Crea ya +agotadas todas las sensaciones ocultas entre aquellas dos valvas +carnosas, suaves y hmedas, y nuevos escalofros de placer bajaban +verticalmente por el dorso de su cuerpo. + +Pens confusamente, en aquel momento, lo mismo que todos los +personajes simples de la Presa que corran enloquecidos detrs de la +Torrebianca: Esta es la verdadera mujer. Slo merecen admiracin las +hembras que han conocido la vida elegante. + +Vagaron las manos de l sobre los relieves del cuerpo adorable, +intentando libertarlos del encierro de las ropas... + +De pronto se repelieron los dos con el empelln de la sorpresa, +procurando al mismo tiempo reparar el desorden externo de sus +personas. Al otro lado de la puerta, Sebastiana golpeaba la madera con +los nudillos, pidiendo licencia para entrar. La mestiza era demasiado +bien criada para abrir una puerta sin permiso; pero antes de +solicitarlo, crea oportuno siempre mirar un poco por el ojo de la +cerradura. Cuando asom al fin la cabeza entre las dos hojas de +madera, dijo bajando sus ojos maliciosos: + +--Mi antiguo patrn don Pirovani quiere ver la seora. Parece que +trae prisa. + +Ricardo se levant para irse y Elena le rog que se quedase, +prometiendo despedir en un momento al intruso. Pero el joven se haba +serenado, dndose cuenta del peligro que acababa de correr, y quiso +aprovechar esta ocasin para marcharse, antes de quedar otra vez +solas con ella. Casi tropez en la puerta con el contratista, que +entraba saludando desde lejos la seora marquesa. Estrech su mano +y desapareci inmediatamente. + +Elena no quiso ocultar la clera que le haba producido esta visita +inoportuna, y recibi al italiano con visible mal humor. + +Se mantuvo de pie para hacerle comprender que su entrevista deba ser +corta; pero el otro, distrado por sus preocupaciones, pidi permiso +para sentarse, y antes de que ella respondiese ocup un silln. La +Torrebianca se limit apoyar su cuerpo en el borde de una mesa. + +--Mi marido est algo enfermo--dijo--, y necesito atenderle... No es +cosa de cuidado: la emocin por una desgracia de familia. Pero +hablemos de usted: qu le trae aqu estas horas?... + +Tard Pirovani en contestar, para que de este modo sus palabras +resultasen ms solemnes. + +--El seor de Canterac cree que debamos batirnos muerte despus de +lo de esta tarde. + +Ella, que slo pensaba en Watson y estaba nerviosa por la presencia +del hombre que lo haba ahuyentado, hizo un leve gesto revelador de +que la noticia no le interesaba. Luego procur disimular su +indiferencia, diciendo: + +--No encuentro extraordinaria la proposicin. Si yo fuese hombre, +hara lo mismo que l. + +Pirovani, que vacilaba hasta poco antes por creer disparatado el reto +de Canterac, se levant de su silln con aire resuelto. + +--Entonces--dijo--, si usted le parece bien, no hay ms que hablar. +Me batir con el francs y me batir si es preciso con medio mundo, +para que usted se convenza de que soy digno de su estimacin. + +Al hablar as haba tomado una mano de Elena, pero esta mano le +pareci tan blanda y muerta, que tuvo que soltarla, descorazonado. +Ella hizo un gesto de cansancio mirando hacia el interior de la casa, +donde estaba su marido. Este gesto indic Pirovani que deba +marcharse, y el contratista se apresur obedecerla; pero mientras se +diriga hacia la puerta todava la atorment con palabras y gestos de +enamorado que desea inspirar admiracin por su herosmo. + +Cuando Elena se vi sola, llam gritos Sebastiana. La mestiza +tard en presentarse. Haba tenido que ir hasta la puerta de la calle, +acompaando su antiguo patrn. + +--Vea si puede alcanzar al seor Watson--orden Elena +apresuradamente--. No debe estar lejos; dgale que vuelva. + +La mestiza sonri, bajando sus ojos para decir con fingida +simplicidad: + +--No es fcil alcanzarlo. Sali disparado, como si huyese del demonio. + +Al abandonar su antigua casa, se dirigi Pirovani la de Robledo. +ste lea un libro apoyndolo en la lmpara de petrleo que ocupaba el +centro de su mesa. Al ver entrar al contratista, le salud con gestos +y exclamaciones de reproche. + +--Pero qu ha sido eso?... Un hombre de su edad y de su carcter... +Ni que fuese usted un muchacho de quince aos que se pelea por la +novia!... + +El italiano repeli con altivo ademn esta admonicin, juzgndola +tarda, y dijo solemnemente, como si le enorgulleciesen sus propias +palabras: + +--Me bato muerte con el capitn Canterac, y vengo buscarle para +que usted y Moreno sean mis padrinos. + +Prorrumpi Robledo en exclamaciones de escndalo, al mismo tiempo que +levantaba las manos para hacer ms patente su protesta. + +--Usted cree que yo voy mezclarme en sus disparates y parecer tan +falto de juicio como usted como el otro?... + +Y sigui hablando contra la absurda peticin de Pirovani, pero ste +mova la cabeza con tenacidad haciendo signos negativos. Estaba +resuelto todo despus de haber odo Elena. + +--Yo soy un hombre de origen humilde--dijo--, un hombre que slo +conoce el trabajo, y necesito demostrar que no le tengo miedo ese +seor acostumbrado al manejo de las armas. + +Robledo se encogi de hombros al oir unas palabras que consideraba +absurdas. Al fin se cans de protestar en vano. + +--Veo que es intil querer infundirle un poco de sentido comn... +Bueno; accedo representarle, pero con la condicin de que ser para +arreglar el asunto lgicamente, evitando el duelo. + +El contratista tomo una actitud caballeresca, como si acabase de +recibir una ofensa. + +--No; el duelo lo quiero muerte. Yo no soy un cobarde ni he venido +en busca de arreglos. + +Luego expres lo que verdaderamente pensaba. + +--Aunque no he recibido una educacin brillante, s lo que hay que +hacer en casos como el presente. Conozco, adems, la opinin de +personas muy altamente colocadas. Debo batirme, y me batir. + +Dijo esto con tal sinceridad, que Robledo pens en Elena al orle +mencionar las altas personas que le haban aconsejado. Le mir con +lstima, manifestando continuacin, de un modo brusco, que se negaba + apadrinarle. + +Convencido Pirovani de que nada conseguira, se despidi de l, +dirigindose la casa de Moreno. + +Al da siguiente, en las primeras horas de la maana, don Carlos Rojas +recibi una visita. Estaba en la puerta del edificio principal de su +estancia, cuando vi llegar un jinete vestido como es de uso en las +ciudades y sobre un caballejo que le hizo sonreir. Era el oficinista. + +--Adnde va montado en ese mancarrn?... Eche pie tierra. No le +parece que tomemos un mate, amigazo?... + +Entraron los dos en aquella pieza que serva de saln y despacho don +Carlos, y mientras una criadita preparaba el mate, vi el oficinista +por una puerta entreabierta la hija de Rojas sentada en una butaca +de mimbres, con aire pensativo y triste. Llevaba traje femenil, y al +abandonar las ropas masculinas pareca haber perdido su audacia alegre +de muchacho revoltoso. + +La salud Moreno desde el otro lado de la puerta, y ella contest su +saludo melanclicamente. + +--Ah la tiene usted--dijo el padre--; parece otra. Cualquiera creera +que est enferma. Son cosas de los pocos aos. + +Sonri Celinda con indolencia, haciendo un signo negativo al oir la +suposicin de su enfermedad. Despus abandon aquella habitacin, +demasiado inmediata al despacho, para que los dos hombres pudieran +hablar libremente. + +Cuando hubieron tomado el primer mate, Rojas ofici un cigarro +Moreno para que pitase, y encendiendo el suyo se prepar escuchar. + +--Qu le trae por estos pagos, tinterillo?... Porque usted no es +hombre de caballo, y cuando echa una galopada debe ser por algo. + +El oficinista, al que apodaba tinterillo el estanciero, sigui +fumando con la calma de un oriental que considera conveniente excitar +la curiosidad de su interlocutor antes de emprender la conversacin. + +--Usted, don Carlos--dijo al fin--, fu en su juventud hombre de +armas. Me han contado que cuando viva en Buenos Aires tuvo varios +duelos por asuntos de hembras. + +Mir Rojas un lado y otro, por si la nia andaba cerca y poda +orle. Luego sonri con la vanidad que sienten los hombres entrados en +aos al recordar las audacias y desafueros de su juventud, y dijo con +una falsa modestia: + +--Bah! Quin se acuerda de eso! Muchachadas, ch; cosas que se +usaban entonces. + +Crey necesario Moreno hacer una larga pausa, y aadi: + +--El ingeniero Canterac y el contratista Pirovani se batirn maana en +duelo... Pero el duelo es muerte. + +Don Carlos mostr sinceramente su estraeza. + +--Pero an estn de moda esas cosas?... Y aqu! en pleno desierto! + +Moreno hizo gestos afirmativos y qued silencioso. Call tambin el +estanciero, mirndolo interrogativamente. Y qu tena que ver l con +todo esto?... Acaso haba hecho el viaje por el simple placer de +darle tal noticia?... + +--Canterac--dijo el oficinista--tiene por padrinos al marqus de +Torrebianca y al gringo Watson. Como los dos son ingenieros, no pueden +negar un servicio tan importante un camarada. + +A Rojas le pareci esto muy natural. Pero qu poda importarle l +que los padrinos fuesen unos fuesen otros? + +--Pirovani slo cuenta conmigo--sigui diciendo Moreno--, y yo vengo +buscarle, don Carlos, para que me saque del apuro como hombre de +armas, y sea tambin padrino del italiano. + +Protest el estanciero con vehemencia. + +--Djese de macanas, ch!... Por qu voy mezclarme en esos +entreveros de las gentes del campamento, cuando todos son amigos mos? +Adems, ya estoy viejo para meterme en tales cosas y no quiero hacer +un papeln. + +Insisti Moreno, y durante algunos minutos discutieron los dos +hombres. Al fin don Carlos pareci ablandarse seducido por el misterio +que crea entrever en este duelo inesperado. Valindose de su +condicin de padrino, tal vez averiguara cosas muy graciosas +interesantes. + +--Bueno, ch; ser como usted quiere. Qu no me har hacer este +tinterillo! + +Luego sonri picarescamente, golpeando al oficinista en una pierna, al +mismo tiempo que le preguntaba bajando la voz: + +--Y por qu quieren matarse? Cuestin de mujeres?... De seguro que +anda de por medio esa marquesa que toditos los trae locos. + +Tom Moreno una actitud misteriosa, al mismo tiempo que se llevaba un +dedo los labios para imponerle silencio. + +--Prudencia, don Carlos. Piense que el marqus tratar con nosotros +como padrino, y por ser experto en esto de los duelos tal vez dirija +el combate. + +El estanciero empez reir, dando nuevos golpes en las piernas de su +amigo. Fu tal su risa, que en ciertos momentos se llev una mano la +garganta como si temiera ahogarse. + +--Pero qu lindo, ch!... Y es el marido el que va dirigir el +desafio... Y los otros dos se pelean por su mujer... Pero qu gringos +tan sabrosos! Me gustar ver eso... Cosa brbara! + +Luego aadi, serenndose: + +--S que acepto el ser padrino. Eso vale ms que una comedia en Buenos +Aires una de esas historias del bigrafo que traen loca mi nia. + +A media tarde, luego de haber almorzado en la estancia de Rojas, +volvi Moreno la Presa y ech pie tierra frente la antigua casa +de Pirovani. + +Torrebianca se paseaba por la habitacin que le serva de despacho. +Iba vestido de luto y su aspecto era an ms triste y desalentado que +en los das anteriores. Al pasearse se detena algunas veces junto +su mesa, donde estaba abierta una caja de pistolas. Haba pasado una +parte de la tarde limpiando estas armas contemplndolas pensativo, +como si su vista evocase lejanos recuerdos. Cuando olvidaba las +pistolas miraba una fotografa puesta sobre la misma mesa y que era la +de su madre. Esta contemplacin humedeca sus ojos. + +Moreno, despus de saludarle, se apresur decir que ya haba +encontrado compaero y vena autorizado plenamente por l para la +discusin de los preparativos del combate. El marqus aprob con un +saludo ceremonioso y luego le fu mostrando sus pistolas. + +--Las traje de Europa, y han servido varias veces en lances tan graves +como el nuestro. Examnelas bien; no tenemos otras, y deben ser +aceptadas por las dos partes. + +El oficinista manifest que tena por intil este examen, aceptando +todo lo que hiciese el otro. + +Sigui hablando el marqus con una dignidad caballeresca que +impresionaba Moreno. + +Este pobre seor--pens--no conoce su verdadera situacin. Y es un +hombre bueno y pundonoroso: un caballero que ignora los actos de su +mujer y el triste papel que va representar. + +Mientras el argentino le miraba con simptica conmiseracin, +Torrebianca sigui hablando. + +--Como ninguno de los dos quiere dar explicaciones, y las injurias son +de indiscutible gravedad, el duelo lo concertaremos muerte. No +opina usted as, seor?... + +El oficinista, que se haba puesto muy serio al darse cuenta de la +importancia de esta conversacin, aprob silenciosamente con +movimientos de cabeza. + +--Mi representado--continuo el marqus--no se contenta con menos de +tres tiros veinte pasos, pudiendo apuntar durante cinco segundos. + +Parpade Moreno para expresar el asombro que le producan tales +condiciones, y quiso negarse admitirlas; pero se acord de una +segunda conversacin que haba tenido con Pirovani aquella maana, +antes de ir la estancia de Rojas. + +Pareca transfigurado el italiano por un entusiasmo belicoso. +Celebraba esta ocasin que le iba permitir mostrarse ante la seora +marquesa en la misma actitud de un hroe de novela. + +Acepto todas las condiciones--haba dicho Moreno--por terribles que +sean. Quiero hacer ver que, aunque empec como un simple trabajador, +soy ms valiente y ms caballero que ese capitn. + +Acab el oficinista por mover otra vez su cabeza afirmativamente. + +--Esta noche--continu el marqus--nos reuniremos los cuatro padrinos +en casa de Watson para fijar por escrito las condiciones, y maana +primera hora ser el encuentro. + +Manifest el representante de Pirovani que don Carlos Rojas no podra +asistir tal reunin, por haber ido Fuerte Sarmiento en busca de un +mdico que presenciase el duelo; pero l suscribira todos los +documentos necesarios en nombre de su amigo. Y los dos padrinos dieron +por terminada su entrevista. + +Al salir Moreno de la casa vi al comisario de polica junto la +escalinata, como si estuviera esperndole. Don Roque se expres con +indignacin. + +--Ustedes se figuran que pueden hacer lo que quieran, como si en esta +tierra no hubiese autoridad, ni ley, ni nada, y an mandasen en ella +los indios. Yo soy el comisario de polica, sabe, ch? y mi +obligacin es impedir que los dems hagan locuras. Dgame cundo ser +eso del duelo... Necesito saberlo. + +Moreno se resisti hacer tal revelacin, y el comisario, en vista de +su rebelda, fu dulcificando el tono de su voz. + +--Dgamelo y no sea cachafaz. Piensen todos ustedes que no est bien +que ocurran aqu tales cosas hallndome yo presente. Dgame cundo +ser eso... para marcharme antes. + +Le habl al odo el padrino, y l estrech su mano agradeciendo la +confidencia. Luego fu en busca de su caballo, que estaba cerca, y al +poner el pie en el estribo, dijo en voz baja: + +--Voy pasar la noche en Fuerte Sarmiento, y no volver hasta maana +por la tarde... Hagan lo que quieran. Yo lo ignoro todo. + + * * * * * + + + + +#XIV# + + +Empezaban retirarse los parroquianos ms trasnochadores del boliche, +cuando lleg Robledo ante la casa ocupada por Elena. + +Subi con pasos quedos la escalinata, llamando discretamente la +puerta despus de unos instantes de vacilacin. La puerta se abri al +poco rato, asomando ella Sebastiana, sorprendida por este +llamamiento cuando iba acostarse. + +Llevaba la dura cabellera dividida en numerosas trenzas, cada una con +un lacito en la punta, y procuraba taparse con la enorme redondez de +sus brazos una parte del pecho cobrizo, no menos exuberante, puesto al +descubierto por el desabrochado corpio. Sus ojos iracundos y +anunciadores del chaparrn de malas palabras con que pensaba acoger al +importuno se dulcificaron viendo Robledo, y antes de que ste +hablase, dijo ella con amabilidad: + +--La patrona est en su dormitorio y el marqus ha salido con su +maldita caja de pistolas. Yo crea que estaba donde usted... Entre, +don Robledo; voy avisar la seora. + +El ingeniero saba bien que Torrebianca estaba en su casa con los +otros padrinos; pero necesitaba hablar Elena urgentemente. A pesar +de su deseo, retrocedi al ver que Sebastiana le abra toda la puerta +invitndole pasar adelante. Tuvo miedo de encontrarse solas con la +marquesa en el saln. Su entrevista deba ser breve. Adems, poda +llegar el marido y le sera difcil explicar su presencia all, cuando +momentos antes haba hablado con l en su propia vivienda. + +--Es poca cosa lo que quiero decir tu patrona... Ser mejor que se +asome la ventana de su dormitorio. + +Cerr la mestiza la puerta, y Robledo avanz por la galera exterior, +pasando ante diversas ventanas. Al poco rato se abri una de stas y +apareci en ella la marquesa con la cabellera suelta y una bata +colocada negligentemente sobre sus hombros, dejando al descubierto +gran parte de sus brazos y de su pecho. + +Se haba vestido precipitadamente, pareca asustada, y antes de que +Robledo la saludase, pregunt con ansiedad: + +--Le ha ocurrido alguna desgracia Watson?... Por qu viene usted +estas horas?... + +Sonri Robledo irnicamente antes de contestar. + +--Watson est bien; y si vengo tales horas, es para hablarle de +otro. + +Luego la mir con severidad, aadiendo lentamente: + +--Al salir el sol, dos hombres van matarse. Esto es un horrible +disparate que me quita el sueo, y he venido decirle: Elena, evite +usted tal desgracia. + +Convencida ya de que no se trataba de Watson, respondi con mal humor: + +--Qu quiere usted que haga? Pueden batirse, si es su gusto... Para +eso nacieron hombres. + +Acogi Robledo con un gesto de asombro estas palabras crueles. + +--Aunque soy mujer--continu ella--, no me asustan esos combates. +Federico se bati una vez por m, cuando estbamos recin casados. +All en mi pas, varios hombres expusieron su vida por serme +agradables, y jams intervine para evitarlo. + +Hizo una mueca de desprecio y aadi: + +--Pretende usted que vaya rogar esos dos seores que no +arriesguen sus preciosas vidas, para que despus cada uno de ellos me +exija algo cambio de su obediencia?... Adems, si intervengo en ese +asunto, los dos van creer, cada uno por su parte, que me inspiran +gran inters, y ninguno de los dos me importa nada... Si se tratase de +otro hombre, tal vez accedera su ruego. + +El espaol hizo un movimiento de cabeza al oir la palabra otro, y +vi por un instante la imagen de su asociado. Elena le miraba ahora +con ojos compasivos. + +--Duerma tranquilo, Robledo, como yo voy dormir. Deje que esos dos +vanidosos anuncien que se van matar. Ver como no ocurre nada grave. + +Intent retirarse de la ventana por miedo los jejenes y otros +insectos sanguinarios que, atrados por las apetitosas carnes, +empezaron zumbar en torno sus hombros, obligndola repelerlos +con incesantes manotazos mientras hablaba. + +--Si ve Watson, dgale que le he estado esperando todo el da. Con +esto del duelo es imposible hablarle... Hasta maana, y pase usted una +noche tranquila. + +Cerr la ventana, fingiendo un miedo pueril los mosquitos, y Robledo +tuvo que retirarse desalentado. + +A la misma hora el ingeniero Canterac escriba en su mesa de trabajo, +terminando una larga carta con estas palabras: + +... y tal es mi ltima voluntad, que espero cumpliris. Adis, +esposa ma! Adis, hijos mos! Perdonadme. + +Dobl el pliego para meterlo en un sobre, y luego puso ste en el +bolsillo interior de una levita colgada cerca de l. + +Si caigo maana--pens--, encontrarn esta carta sobre mi pecho. +Encargar Watson, antes del duelo, que en caso de muerte la enve +mi familia. + +Una hora despus su adversario entraba en la casa de Moreno. El +oficinista haba vuelto, momentos antes, de su reunin con los +padrinos de Canterac. Pirovani le habl lentamente, esforzndose por +ocultar su emocin. + +Acababa de dejar sobre la mesa de Moreno dos cartas, una de ellas muy +abultada, con el sobre abierto, mostrando su interior repleto de +papeles. Haba estado escribiendo una parte de la noche en su +alojamiento, para condensar en estas dos cartas todos sus asuntos. +Seal la ms delgada y dijo: + +--sta es para mi hija. Se la enviar usted, si es que muero. + +El argentino quiso reir, como si dudase de la posibilidad de su +muerte, acogiendo tales palabras con gestos alegres... Pero desisti +de su fingido regocijo al ver que el contratista continuaba hablando +con voz grave. + +--En el sobre ms abultado encontrar usted una autorizacin en regla +para que pueda cobrar sin dificultades lo que me debe el gobierno, as +como las sumas que tengo depositadas en los Bancos. A un hombre hbil +como lo es usted, le ser fcil enterarse, despus de examinar estos +papeles, del estado de mis negocios y del medio mejor de liquidarlos. +Tambin dejo un testamento en el que le nombro tutor de mi hija. Usted +es el nico que me inspira confianza. Aunque alguna vez se ha +inclinado ms del lado de mi adversario que del mo, eso no importa. +S que es usted un joven honesto, y le confo mi hija y mi fortuna: +todo lo que poseo en la tierra. + +Moreno se conmovi de tal modo por esta muestra de confianza, que hubo +de llevarse una mano los ojos. Luego se levant para oprimir +fuertemente la diestra del italiano y con palabras entrecortadas fu +expresando su voluntad de cumplir fielmente todo lo que le encargase. +Juraba dedicarse al cuidado de la hija y la fortuna de su amigo si +ste mora al da siguiente. + +--Pero usted no morir--aadi golpendose el pecho--. Me lo dice el +corazn. + +Poco despus de salir el sol, varios hombres fueron reunindose en una +pradera de hierba rala vecina al ro. Tena por lmite unos sauces +viejos y con las races medio descubiertas, que se inclinaban +moribundos sobre la corriente, como si de un momento otro fueran +dejarse caer en ella. + +El lugar era triste. Como la luz se extenda esta hora +horizontalmente, casi al ras del suelo, las sombras de las personas y +los rboles se prolongaban con un estiramiento irreal. + +Primeramente lleg Pirovani escoltado por Moreno y don Carlos, todos +vestidos de negro, pero el contratista se distingua de sus +acompaantes por una levita nueva y solemne. La haba recibido de +Buenos Aires la semana anterior, gusto de un sastre famoso, quien +encarg un vestuario completo igual los que poseyesen los +millonarios ms elegantes de la ciudad. + +Detrs de este grupo avanz un viejo alto, enjuto de carnes, con la +nariz violcea y granujienta de los alcohlicos y una caja de ciruga +bajo el brazo. Era el mdico que Rojas haba ido buscar la noche +anterior en el pueblo ms prximo. + +Pasados unos minutos llegaron la pradera Canterac, Torrebianca y +Watson. El capitn y el marqus vestan largas levitas, menos +flamantes que la de Pirovani, y corbatas negras: lo mismo que si +asistiesen un entierro. Watson llevaba simplemente un traje obscuro. + +Luego de saludar Canterac ceremoniosamente desde lejos su adversario +y los padrinos de ste, empez pasearse por la orilla del ro. +Finga divertirse siguiendo con sus ojos el revuelo de los pjaros +matinales arrojando piedras la corriente. El contratista, que +deseaba no ser menos que l, imitndole en todo, se pase tambin +junto los sauces, mirando al ro. Y as continuaron ambos, yendo y +viniendo cada uno por la parte de la orilla que se haba asignado, +como si fuesen dos autmatas. + +Torrebianca, al que todos cedan el primer lugar por su experiencia en +estos lances, empez disponer los preparativos del combate. Pidi +Watson dos bastones que ste llevaba prevencin, y clav uno en el +suelo. Luego mir hacia el sol con una mano sobre los ojos, para darse +cuenta exacta de qu lado vena la luz, y empez marchar, contando +sus pasos. + +--Veinte--dijo clavando en el suelo el segundo bastn. + +Al reunirse otra vez con los padrinos sac una moneda, y luego de +escuchar Moreno la arroj en alto. Cuando cay la pieza, el +oficinista dijo Rojas: + +--Hemos ganado, don Carlos, y podemos elegir el sitio. + +El marqus, que haba trado bajo un brazo su clebre caja de +pistolas, la dej abierta sobre la hierba. Carg las dos armas con +minuciosa lentitud, sacando luz de nuevo la misma moneda para que el +azar decidiese por segunda vez. Al caer la rodaja de metal, se inclin +el oficinista para verla y dijo al estanciero: + +--La suerte est con nosotros. Tambin podemos tomar la pistola que +ms nos guste. + +Despus los padrinos de Pirovani fueron en busca de ste para +colocarlo junto uno de los bastones escogido por ellos. El marqus y +Watson condujeron su apadrinado al lugar que marcaba el segundo +bastn. + +Mientras tanto, el mdico proceda con cierto azoramiento sus +preparativos. Era la primera vez que presenciaba un duelo. Haba +abierto su caja de ciruga, y con una rodilla en tierra empez +desenvolver vendajes, abrir frascos y examinar el buen funcionamiento +de sus aparatos. + +Quedaron frente frente los adversarios. Canterac estaba rgido, con +rostro grave pero inexpresivo, lo mismo que un soldado que espera la +voz de mando. Pirovani tena los ojos ardientes, miraba con +agresividad, pareca furioso. Cuando se acerc Moreno con una pistola +para entregrsela, le dijo en voz baja: + +--Va usted ver como lo mato. Me lo avisa el corazn. + +Pero olvid su optimismo homicida, para aadir con cierta angustia: + +--Lo que yo deseo es que me expliquen bien el tiempo de que puedo +disponer para apuntar. No quiero equivocarme, y que me tomen luego por +un ordinario, incapaz de comprender estas cosas. + +Conservaron sus pistolas los dos enemigos, con el can en alto. +Moreno se cuid de abrochar los botones de la levita de Pirovani que +estaban sueltos. Luego le subi el cuello, para que no se viese el +blanco de su camisa. Torrebianca examin por su parte Canterac. +Estaba correctamente abrochado como un militar, pero su padrino le +subi tambin el cuello de la levita. Los dos, antes de tomar su arma, +se haban quitado el sombrero, entregndolo uno de los padrinos. + +Colocndose el marqus entre ambos, sac un papel y empez leerlo +con grave lentitud. + +...Segundo. El director del combate dar tres palmadas, y los +combatientes podrn apuntar y hacer fuego voluntad entre la primera +y la tercera palmada. + +Tercero. Si alguno de los dos hace fuego despus de la tercera +palmada, ser declarado feln y descalificado inmediatamente. + +Pirovani, con la pistola en alto, avanzaba la cabeza y entornaba los +ojos para oir mejor, acogiendo con movimientos afirmativos cada +palabra de Torrebianca. Canterac permaneca impasible, como un hombre +que est escuchando algo que conoce sobradamente. + +Sigui leyendo el marqus, y al fin guard su papel, para hablar los +adversarios. + +--Mi deber es dirigir todos un llamamiento en pro de la concordia. +Es posible todava una explicacin entre caballeros?... Quiere +alguno de los dos presentar sus excusas al otro?... + +Movi Pirovani con violencia su cabeza, haciendo signos negativos. El +ingeniero permaneci inmvil, sin que se alterase una lnea de su +rostro sombro. + +El marqus volvi hablar, quitndose su sombrero con triste +cortesa. + +--Entonces, que empiece el lance y cada uno cumpla como caballero. + +Retrocedi unos pasos, pero de espaldas, sin perder de vista los +combatientes. Luego levant una mano, preguntando si estaban listos. +Pirovani hizo un movimiento afirmativo. Su adversario continuaba mudo + inmvil. Separ el marqus sus manos para dar la primera palmada. +Todo esto lo hizo con una lentitud que daba sus movimientos cierta +solemnidad trgica. + +Los otros padrinos, colocados alguna distancia de l, miraban con +una emocin mal disimulada. El mdico, que segua arrodillado junto +su caja, levant la cabeza con los ojos muy abiertos. + +Torrebianca fu aproximando las manos y dijo lentamente: + +--Fuego!... Una... + +Los dos bajaron un tiempo sus pistolas. + +Pirovani, que slo tena en aquel momento la preocupacin de no hacer +fuego despus de la tercera palmada, se apresur tirar. Su enemigo +gui ligeramente un ojo y contrajo levemente la mejilla del mismo +lado, como si hubiese sentido el roce del proyectil. Pero recobr +inmediatamente su impasible fosquedad y sigui apuntando. + +Volvi el marqus dar una palmada, diciendo lentamente: Dos. + +Al ver Pirovani que no haba herido su adversario y quedaba +desarmado ante l, pas por su rostro, como una nube veloz, la emocin +del miedo; pero fu por un momento nada ms. Luego, mirando Canterac +que le segua apuntando, cruz sus brazos, apoy en el pecho la +pistola intil y present de frente todo su cuerpo, con loca +jactancia, cual si desafiase la muerte. + +Moreno se agarr un hombro de Rojas, obligado por su ansiedad +buscar un apoyo. El estanciero apretaba los labios. + +--Pucha!... Lo va matar--dijo entre dientes. + +Dio otra palmada el director del combate. Tres. Un momento antes +Canterac haba hecho fuego. + +Todos corrieron en una misma direccin, menos el capitn, que +permaneci inmvil, con el brazo cado y la pistola todava humeante +en su diestra. + +El contratista estaba de bruces en el suelo como una masa inerte. Los +que corran hacia l vieron en primer trmino la cspide de su cabeza, +y saliendo de ella un hilo de sangre que serpenteaba entre la hierba. +Inmediatamente esta cabeza qued invisible, pues todos se agolparon +en torno al cuerpo cado, inclinndose para escuchar al mdico, que lo +examinaba con una rodilla en tierra. + +Momentos despus alz ste su rostro para decir con balbuceos de +emocin: + +--Nada queda que hacer... Muerto! + +Viendo que Canterac se aproximaba al grupo para saber lo ocurrido, +Torrebianca sali su encuentro, cerrndole el paso. El gesto triste +del marqus, antes que sus palabras, revelaron al ingeniero la verdad. + +Su padrino juzg necesario llevrselo de all, y le dijo +imperiosamente que le siguiese. Al otro lado de las dunas aguardaba un +carruaje, el mismo que haba llevado Elena la tarde de la fiesta. + +Cuando este vehculo los dej frente la antigua casa del muerto, los +dos quedaron con los pies vacilantes. Torrebianca no poda invitar +Canterac que entrase en un edificio que era de Pirovani. El otro +tampoco osaba dar un paso. + +Estaban los dos inmviles, sin saber qu decirse, cuando apareci +Robledo. Deba estar rondando desde mucho antes por las inmediaciones +de la casa para adquirir noticias. Al reconocer Canterac le mir con +una expresin interrogante. + +--Y el otro?... + +Inclin la cabeza Canterac y el marqus hizo un gesto doloroso que +revel Robledo todo lo ocurrido. + +Permanecieron los tres en silencio. Luego el francs dijo en voz baja: + +--Mi carrera perdida; mi familia abandonada... Y lo ms horrible es +que no siento odio alguno al pensar en ese infeliz!... Qu ser de +m? + +Robledo era el nico de los tres capaz de una resolucin enrgica en +aquel momento. + +--Lo primero es huir, Canterac. Este asunto har mucho ruido, y no +puede taparse como una ria de boliche. Pase los Andes cuanto antes; +al otro lado est Chile, y all puede usted esperar... En el mundo +todo se arregla, bien mal; pero todo se arregla. + +El francs habl con desaliento. No tena dinero; lo haba gastado +todo en aquella fiesta, que ahora le pareca un disparate. Cmo vivir +en Chile, donde no conoca nadie?... + +Le tom un brazo el espaol para tirar de l afectuosamente, +llevndoselo de all. + +--Lo primero es huir--dijo otra vez--. Yo le dar los medios de +hacerlo. Vmonos. + +Canterac se resista obedecerle, mirando al mismo tiempo +Torrebianca. + +--Quisiera antes de irme--murmur--decir adis la marquesa. + +Fu tan suplicante el tono con que hizo esta peticin, que provoc en +Robledo una sonrisa de lstima. Luego le fu empujando con una +superioridad paternal. + +--No perdamos tiempo--dijo--. Preocpese de usted nada ms. La +marquesa tiene otras cosas en que pensar. + +Y se lo llev su casa. + +Durante todo el da el suceso mantuvo en continuo bullicio los +habitantes del pueblo. Muchos lo aprovecharon como un motivo para +abandonar el trabajo. En la calle central se formaron numerosos grupos +de hombres y mujeres, hablando acaloradamente, al mismo tiempo que +miraban con hostilidad la casa que haba sido de Pirovani. Los nombres +de Torrebianca y su mujer sonaban tanto como los de los adversarios +que se haban batido. + +Entre las gentes del pueblo pasaron algunos gauchos amigos de Manos +Duras, como si el reciente suceso hubiese extinguido completamente la +hostilidad que exista entre ellos y los habitantes de la Presa. + +A media tarde atraves la calle central el mismo Manos Duras, mirando +con inters hacia la casa. Algunas mestizas le hablaron, manifestando +su indignacin contra aquella seorona que perturbaba los hombres. +Pero el famoso gaucho encogi sus hombros, sonriendo despectivamente, +y sigui adelante. + +En el boliche le esperaban tres amigos suyos que vivan la mayor parte +del ao al pie de los Andes y haban venido pasar unos das en su +rancho. Don Roque, en otras circunstancias, se hubiese alarmado al +conocer esta visita. Tal vez preparaban algn robo importante de +hacienda para llevar las reses al otro lado de la Cordillera y +venderlas en Chile. Pero ahora los personajes importantes de la Presa +daban ms que hacer al comisario que los gauchos dedicados al +abigeato. + +Al entrar Manos Duras en el Almacn del Gallego, vi que el pblico +era ms numeroso que las otras tardes de trabajo, hablndose en todos +los corros de la muerte del contratista. Mientras beba de pie junto +al mostrador, fu oyendo los comentarios de los parroquianos. + +--Esa hembra--gritaba uno--es la que ha tenido la culpa de todo. Qu +mala p...! + +Manos Duras se acord de la tarde en que haba visto la marquesa por +primera vez. Este recuerdo hizo que mirase con ojos agresivos al que +acababa de hablar, lo mismo que si le hubiese dirigido una injuria. + +--Dos hombres se han peleado muerte por esa seora; y qu?... Yo +tambin estoy dispuesto pelar mi facn y matarme con el primero +que la insulte. A ver si hay un guapo que quiera pisarme el poncho. + +Esta invitacin pisarle el poncho era un reto estilo gaucho +para el combate; pero despus de un corto silencio los parroquianos +empezaron hablar de otra cosa. + +Se asom Torrebianca, al atardecer, una de las ventanas de su casa, +mirando con extraeza los grupos reunidos en la calle. Su nmero haba +aumentado. El comisario de polica, que acababa de regresar de Fuerte +Sarmiento, iba entre ellos, hablando unos y otros para que se +retirasen. Al ver al marqus en la ventana le salud quitndose el +sombrero. + +Hombres y mujeres quedaron mirando al esposo de Elena fijamente, con +una curiosidad hostil, pero nadie os una demostracin contra l. + +Torrebianca no pudo ocultar su sorpresa ante la mirada inquietante de +tantos ojos fijos en su persona. Luego se di cuenta de una +impopularidad que juzgaba inexplicable, y acab cerrando las vidrieras +con triste altivez. + +Pasados algunos minutos abri Sebastiana la puerta de la casa, +apoyndose en una baranda de la galera exterior. Haba sentido la +atraccin de aquella afluencia de grupos, en los que reconoci +muchas amigas antiguas. Pero al verla las mujeres que estaban en la +calle, empezaron gesticular y insultarla gritos. + +Ella, irritada por tan incomprensible acogida, acab por responder en +el mismo tono; pero abrumada al fin por la superioridad numrica de +sus adversarias y viendo adems que muchos hombres las ayudaban con +sus risas y palabrotas, tuvo que retirarse. Al reflexionar luego en la +cocina, fu columbrando la verdad. Todas las mujeres del pueblo, sin +exceptuar las que eran comadres suyas, iran contra ella porque estaba +al servicio de la marquesa. + +A la misma hora del anochecer entr Watson en el pueblo. Despus del +terrible suceso de la maana haba tenido que preocuparse del cadver +de Pirovani, acompaando los padrinos de ste y al mdico. +Primeramente lo guardaron en un rancho ruinoso cercano al ro. Luego +resolvieron trasladarlo Fuerte Sarmiento, ya que deba ser enterrado +finalmente en el cementerio de dicho pueblo. As evitaban las +manifestaciones que podan surgir en la Presa si el cadver era +llevado all. + +Regresaba Watson de Fuerte Sarmiento y haba dejado sus espaldas las +primeras casas del pueblo, cuando se encontr con Canterac. + +ste iba tambin caballo, con sombrero y poncho iguales los que +usaban los jinetes del pas, y llevando adems un saco de ropa y de +vveres en el delantero de la silla. + +Al reconocerlo, el joven se detuvo para estrechar su mano. Adivin que +no le vera ms, pues su aspecto era el de un viajero que se dispone +cruzar la desierta llanura patagnica. + +Canterac, respondiendo su pregunta, seal el horizonte, en el que +empezaban brillar las primeras estrellas por la parte de los Andes +invisibles. Luego le manifest su propsito de pasar la noche en una +estancia cerca de Fuerte Sarmiento, para continuar la marcha apenas +apuntase el da. + +--Adis, Watson--dijo--. Habra sido un bien para todos nosotros que +esa mujer no viniese nunca esta tierra. Ahora veo las cosas bajo una +nueva luz; pero ay! ya es tarde. + +Por unos momentos mir con indecisin Ricardo, pero al fin dijo +resueltamente: + +--Oiga el consejo de un desgraciado, y no se ofenda porque se lo doy +sin que usted me lo pida... No se separe nunca de Robledo: es un alma +noble. Gracias su bondad puedo marcharme... Todo lo que va conmigo +le pertenece... Desconfe de los que le hablen mal de l... + +Sus ojos tristes miraron intencionadamente al joven mientras deca las +ltimas palabras. Antes de alejarse an se atrevi darle un nuevo +consejo: + +--Y no olvide por ninguna otra mujer esa seorita que llaman Flor de +Ro Negro. + +Le apret la diestra, hizo un signo de adis, y bajando la cabeza +espole su caballo, perdindose en la noche, que empezaba nacer. + + * * * * * + + + + +#XV# + + +March Watson hacia el pueblo, sintiendo en su interior la comezn de +una conciencia que empieza perder su tranquilidad. + +Recordaba con remordimiento aquel breve dilogo en el parque +improvisado, durante el cual habl duramente Robledo. Y por esa +mujer--pensaba--que lleva los hombres la muerte, he maltratado al +mejor de mis amigos! + +Luego, el rostro triste y lloroso de Celinda suceda en su imaginacin + la cara bondadosa de Robledo. + +Pobre Flor de Ro Negro!--sigui dicindose--. Debo ir maana +implorar su perdn, si es que se digna escucharme. + +Entr en la Presa ensimismado, dejndose llevar por el instinto de su +cabalgadura; pero de pronto not que sta quera detenerse, y al +levantar su cabeza se di cuenta de que estaba ante la casa de la +Torrebianca. + +El comisario de polica, ayudado por dos de sus hombres, empujaba con +suavidad al ltimo grupo de curiosos, llevndoselo por delante entre +paternales exhortaciones. + +Se alej don Roque, iba Ricardo continuar su marcha, cuando not +que en la casa se entreabra una ventana, asomando ella una mano de +mujer, que le haca seas para que se acercase. Watson permaneci +insensible al llamamiento y la ventana se abri completamente, +apareciendo Elena vestida de negro, como si guardase luto, pero +llevando estas ropas fnebres con cierta coquetera. + +Tuvo Ricardo que aproximarse la casa, y se quit el sombrero para +responder sus afectuosos ademanes. + +--Tanto tiempo sin verle!... Entre en seguida. + +l hizo con la cabeza un signo negativo, mirndola con severa +expresin. + +--No me pregunta por quin voy de luto?--continu ella--. Ha muerto +la madre de mi esposo, una seora que yo amaba muchsimo. Estoy muy +triste... Cmo necesito en estos momentos la conversacin de un buen +amigo!... + +Pretenda dar sus palabras un tono doloroso y al mismo tiempo le +invitaba subir con ademanes de seduccin. Pero Ricardo insisti en +sus signos negativos y dijo al fin: + +--Vendr visitarla cuando viva en otra casa y est presente su +esposo. Ahora no puedo. + +Y se alej sin volver el rostro, mientras ella iba pasando de la +sorpresa la clera, cerrando finalmente su ventana con violencia. + +Cuando Watson, despus de la cena, intent disculparse con Robledo, +pidiendo que le perdonase su rudeza, el espaol le hizo callar. + +--No hablemos del pasado; tan amigos como antes: lo nuestro resulta un +incidente sin importancia. Lo verdaderamente terrible es lo del pobre +Pirovani y la situacin en que se ve Canterac... Comprendo la +impresin que han producido en usted sus palabras. Pobre hombre! +nicamente quiso aceptar de m lo ms preciso para su viaje travs +de la Cordillera. Dice que en Chile esperar mis noticias. Pienso +buscarle algunas recomendaciones entre mis amigos de Buenos Aires... +Qu catstrofe! Y todo por una mujer! + +Robledo qued pensativo, para afirmar despus optimistamente: + +--Yo no la creo mala por completo. Es una hembra impulsiva, con las +pasiones sin educar, que siembra el mal ignorndolo muchas veces, pues +toda su atencin la pone en ella misma, creyndose el centro de lo +existente. Si fuese rica tal vez sera buena; pero no conoce la +modestia y es incapaz de aceptar el sacrificio. Desea tantas cosas y +tiene tan pocas!... + +Sonri melanclicamente hizo una pausa, para continuar diciendo: + +--Por suerte, no todas las mujeres son iguales. Ella misma me dijo un +da que, en nuestra poca, la hembra que piensa un poco se considera +infeliz y odia todo lo que la rodea si no posee un collar de perlas, +que es como el uniforme de la mujer moderna... Hay un ser ms temible, +querido Ricardo, que la mujer que busca todo trance el collar de +perlas: es la que lo tuvo, lo perdi, y quiere volver conquistarlo +sea como sea. + +El recuerdo de Gualicho, diablo enredador que perturbaba los indios +con sus tretas, obligndolos montar caballo para perseguirlo +lanzadas y golpes de boleadora, pas por su memoria. De continuar +Elena en el mundo viejo, hubiese sido una de tantas mujeres temibles +que se ven refrenadas y neutralizadas por la vecindad de otras +semejantes ellas. Pero aqu, rodeada de hombres que la admiraban, y +en un ambiente primitivo que la haca resaltar como si fuese de +esencia superior, haba ejercido sin quererlo una influencia tan +nefasta como la del demonio cobrizo temido en otros tiempos por los +jinetes errantes de la Pampa. + +Ella misma haba sido vctima de este ambiente de soledad al +enamorarse de Watson. Crea poder jugar con los hombres, +desprecindoles. As se lo haba manifestado una noche Robledo, +mirando con lstima sus solicitantes. Pero Ricardo era la juventud, +la frescura varonil, el hombre adorado por el primer amor de una +adolescente y que por esto mismo representa una tentacin para la +coqueta madura, ganosa de quitrselo la otra mujer. Senta la +necesidad de convencerse s misma de que an guardaba su antiguo +poder de seduccin, trastornando la existencia del joven ingeniero... +Y ahora deba sufrir cruelmente en su vanidad, al verse despreciada +por el nico hombre que haba llegado interesarle en este desierto. + +Robledo acab por compadecer la esposa de Torrebianca con una +conmiseracin algo despectiva. + +--Cree haber nacido para vivir en lo ms alto, y la desgracia se +complace en hacerla caer... Nada tiene de extrao que sea mala, +faltndole el consuelo de la modestia y la resignacin. + +Pareci asustarse el espaol al considerar lo que probablemente poda +ocurrir en la Presa despus del suceso de aquella maana. + +--El contratista muerto... el ingeniero director fugitivo... Habr que +suspender los trabajos... Van retrasarse las obras del dique, y +llegarn las crecidas sin que las tengamos terminadas. Qu situacin! +Hay que ir Buenos Aires en busca de remedio. + +Y pas gran parte de la noche sin poder dormir, desvelado por estas +preocupaciones. + +Watson mont caballo la maana siguiente, pero en vez de dirigirse +al lugar donde se abran los canales, se encamin la estancia de +Rojas. Mientras el gobierno no enviase un nuevo director para la +terminacin del dique, los trabajos de la empresa ideada por Robledo +resultaran intiles y era prudente suspenderlos. + +Al llegar cerca de la estancia quiso descender de su caballo para +abrir una tranquera, armazn de palos que serva de puerta, +obstruyendo el camino; pero vi junto ella un pequeo mestizo, de +diez aos, gordinfln, con ojos aterciopelados de antlope y una tez +lustrosa de color chocolate claro, que le contemplaba sonriente, +metindose un dedo en la nariz. + +--Esta maana--dijo--sali disparado el patrn... Anoche nos robaron +una vaca. + +Pero Ricardo le pregunt algo que consideraba ms interesante. + +--Dnde est tu patroncita, Cachafaz? + +El llamado _Cachafaz_, causa de sus diabluras, sac el ndice que +tena en la nariz para sealar lo lejos. + +--Ahorita mismo acaba de irse. La encontrar ah cerquita no ms. + +Y con el dedo fu sealando toda la lnea del horizonte. + +Comprendi Watson que para el amigo Cachafaz, hijo del desierto, +ahorita mismo significaba una hora, dos tal vez tres, y ah +cerquita algo as como un par de leguas. Pero necesitaba ver +Celinda, estaba resuelto buscarla, y empez galopar por el campo, +confindose su buena suerte. + +Lo que el pequeo mestizo no quiso decir era que la patroncita estaba +enferma, segn opinin de su madre, india vieja que haba venido +reemplazar Sebastiana como primera criada de la estancia, pero sin +tener su buen humor ni su garbo para el trabajo. Iba todas horas con +un cigarro paraguayo en un extremo de sus labios azulencos y +chorreantes de nicotina, y cuando don Carlos no estaba presente, +empleaba para tomar mate su misma calabacita de finas labores y su +bombilla de plata. + +Las gentes de la estancia miraban con un respeto supersticioso la +madre de Cachafaz, por creerla bruja y en oculto trato con los +espritus que aullan y giran dentro de las columnas de arena, altas +como torres, levantadas por el huracn en la altiplanicie. Al ver la +melancola de Celinda y sorprenderla otras veces llorando, la india +mova su cabeza, como si esto confirmase sus opiniones. + +--Usted lo que tiene, nia, es que est enferma, y yo s de qu +enfermedad. + +Un abuelo suyo haba sido gran hechicero cuando los indios acampaban +an sobre esta tierra como dueos nicos. Los jefes de las tribus le +hacan llamar al sentirse enfermos. Su padre hered este tesoro de +ciencia, pero por desgracia, slo le haba transmitido ella una +nfima parte. + +--A usted los que le hacen dao son los ayacuys, y hay que curarla de +sus flechas. + +Ella conoca perfectamente los ayacuys, duendes indios tan +minsculos, que una docena de ellos caben sobre una ua, armados con +arcos y flechas, y cuyas heridas hay que atribuir la mayor parte de +las enfermedades. + +No los haba visto nunca, por ser una msera ignorante; pero su abuelo +y su padre, grandes machis, sea curanderos mgicos, tenan +frecuente trato con estos demonios pequesimos. Slo los sabios +indgenas podan conocerlos. Algunos mdicos _gringos_ pretendan +haberlos visto igualmente, dndoles en su lengua el apodo de +microbios, pero qu saban ellos!... + +Cuando se les haban acabado las flechas para herir los humanos, los +atacaban con sus dientes y sus uas. Lo importante era saber extraer, +sajando chupando las carnes del enfermo, las astillitas de flecha +las uitas y dientecillos que los diablos invisibles dejaban en el +cuerpo. + +--Yo le buscar un machi que la ponga buena, nia, sacndole esa +tristeza que le han dado los ayacuys. Pero que no lo sepa el +patrn!... + +Celinda sonrea de los remedios propuestos por la madre de Cachafaz, y +cuando se cansaba de permanecer encerrada en la estancia iba en busca +de su caballo para correr el campo sin objeto. Ya no se vesta de +muchacho. Pareca abominar de este traje, causa de los recuerdos que +despertaba en ella. Prefera montar con faldas y olvidaba el lazo, que +era antes su mayor diversin. + +Llevaba esta maana ms de una hora de galope por las tierras de su +padre, cuando vi sobre una altura un jinete, inmvil y +empequeecido por la distancia, semejante un soldadito de plomo. + +Se detuvo al notar que este jinete minsculo, como si la hubiese +reconocido, se echaba cuesta abajo, galopando hacia ella. Dej de +verlo algn tiempo y luego reapareci, considerablemente agrandado, en +el borde de una hondonada prxima. Al convencerse de que era Watson, +el primer impulso de ella fu huir. Despus se arrepinti de esta +fuga, por considerarla una cobarda, quedando inmvil, en actitud +desdeosa. + +Lleg Ricardo y se quit el sombrero, bajando los ojos humildemente. +Quera hablar, pero no encontraba las palabras. Adems, ella no le di +tiempo para expresarse. + +--Qu busca usted?--dijo con dureza--. Es que le ha despedido su +gringa? Aqu no se admiten puchos de otra. + + hizo dar vuelta su caballo para marcharse. Ricardo pretendi +enternecerla con su voz suplicante: + +--Celinda! Vengo manifestar mi arrepentimiento... Vengo en busca de +mi Flor de Ro Negro. + +Ella pareci conmoverse al notar la humildad infantil con que el +mocetn deca estas palabras, pero inmediatamente recobr su dureza. + +--Perdone por Dios, hermano, y siga viaje!... Hoy no puedo hacer +limosnas. + +Empez alejarse, pero todava se detuvo para aadir con una crueldad +de nia mimada: + +--No me gustan los hombres que piden perdn. Adems, jur que slo +volvera verle si me echaba el lazo... Pero no podr echrmelo +nunca. Usted no es mas que un gringo chapetn, y adems de torpe +desagradecido. + +Y metiendo espuelas su caballo sali todo galope, no sin hacer +antes Ricardo un gesto de desprecio. Qued ste avergonzado por la +cruel despedida de la amazona y sin deseos de seguirla. Despus su +vanidad se alborot, y quiso alcanzarla para que reconociese que no +era un chapetn, un torpe, como ella crea. + +Los dos empezaron evolucionar por las tierras de la estancia, +persiguindose travs de alturas y hondonadas. De vez en cuando, +Celinda, que llevaba siempre una gran ventaja sobre su perseguidor, +detena la velocidad de su caballo como si quisiera dejarse vencer por +Watson; pero al verle cerca volva salir todo galope, insultndolo +con las mismas palabras que inventaron los gauchos en otros tiempos +para burlarse de la torpeza de los europeos en los usos del pas y de +su inferioridad como jinetes. + +--Gringo chapetn!... Maturrango que no sabe tenerse sobre el +caballo! + +Conservaba Ricardo en el delantero de su silla un lazo de cuerda que +le haba regalado Flor de Ro Negro. Mientras galopaba lo desenroll, +para arrojarlo sobre ella cada vez que estaba prxima. El lazo caa +siempre en el vaco, lejos de Celinda, y sta celebraba con irnicas +carcajadas la torpeza del ingeniero; pero su risa fu transformndose +y cada vez se hizo ms alegre, como si no expresase ya desprecio por +su falta de habilidad, sino regocijo. Watson rea tambin, +presintiendo que una risa comn acabara por unirlos con ms rapidez +que su lazo intil. + +En estas evoluciones se fueron aproximando la estancia. Celinda hizo +que su caballo saltase una barrera de troncos, y desapareci. Watson +no pudo obligar al suyo que diese otro salto igual, hizo un largo +rodeo para entrar por una tranquera abierta. + +As lleg hasta el edificio de la estancia con calculada lentitud, +deseando que saliese alguien quien hablar. Celinda permaneca +invisible, y l no osaba presentarse en la puerta de la casa, por +miedo que la hija de Rojas le recibiese hostilmente. + +Otra vez el pequeo Cachafaz apareci junto las patas de su caballo, +con una oportunidad providencial. + +--Dile la seorita Celinda si puedo entrar saludarla. + +Se alej el duende mestizo rascndose por debajo de la suelta camisa +el grueso botn de su panza achocolatada. Poco despus volvi +aparecer, y con su vocecita cantarina y melosa de indio anunci +Watson: + +--Mi patroncita dice que se vaya, y que no quiere verle ms, porque es +usted... porque es usted muy feo. + +Qued riendo Cachafaz de sus propias palabras, mientras Watson miraba +con tristeza hacia la casa. Luego hizo dar vuelta su cabalgadura y +se alej relativamente consolado, por una resolucin que acababa de +adoptar. + +Volver maana...--se dijo--. Volver todos los das, hasta que me +perdone. + +Aquella tarde la pas Elena sola en su saln. Varias veces tom un +libro, pero sus ojos se deslizaban sobre las pginas sin comprender el +sentido de una sola lnea. + +Permaneci largo rato pensativa en el sof, fumando cigarrillos. Luego +fu situarse junto una ventana, mirando travs de sus vidrios la +calle central, de modo que no la viesen desde fuera. + +En realidad slo poda ser vista por dos de los cuatro policas de la +Presa que haba colocado don Roque cerca de la casa, para evitar que +se reuniesen grupos, como el da anterior. La gente pareca haber +olvidado por el momento la antigua vivienda de Pirovani. Nadie se +detena ante ella y resultaba intil la precaucin del comisario. +Adems, muchos de los trabajadores del dique haban ido Fuerte +Sarmiento para asistir al entierro del contratista. Los otros estaban +en el Almacn del Gallego formaban corros en las afueras del +pueblo, discutiendo acaloradamente sobre la posibilidad de que se +suspendiesen en breve los trabajos, quedando todos sin ocupacin. + +Algunos, ms optimistas, crean que en el primer tren iba llegar un +nuevo ingeniero director, como si al gobierno de Buenos Aires le fuese +imposible vivir si no reanudaba los trabajos inmediatamente. El +Gallego y otros espaoles hacan apuestas sosteniendo que su +compatriota don Manuel Robledo, al que respetaban como una gloria +nacional, sera el designado para la nueva direccin. + +Ciertos peones viejos que haban rodado por todas las obras pblicas +del pas levantaban los hombros con una expresin fatalista. + +--La carreta se ha atascado, y veris el tiempo que pasa antes que +vuelva rodar. + +Mientras Elena, de pie junto los vidrios, contemplaba la calle +solitaria, iba repasando mentalmente todas las dificultades de su +actual situacin. Pirovani muerto; el otro hudo; la casa que ella +ocupaba no sabiendo an de quin iba ser... Adems pens en lo que +estara diciendo Robledo y en la hostilidad repentina de aquel Watson, +nica persona cuya presencia pareca esparcir cierto inters +sentimental sobre la vida montona que llevaba all. Tal vez aquella +misma hora Ricardo iba en busca de la muchachuela que haba intentado +golpearla con su ltigo... + +Nunca, en el curso de su complicada historia, que ella sola conoca +exactamente, se haba encontrado en peor situacin. Hasta aquella +muchedumbre heterognea--en la que haba muchos con un pasado europeo +repleto de delitos--se atreva dirigirle reproches, obligando la +autoridad de la Presa guardarla con aquellos dos hombres apoyados en +sus sables que vea desde su ventana. Y ella haba atravesado el +Ocano y venido instalarse en una tierra casi salvaje, para +encontrarse finalmente en tal situacin!... + +Siempre haba conseguido un remedio en los mayores apuros de su vida; +siempre lograba salir de los conflictos bien mal; pero ahora no +poda acertar con la solucin necesaria... Irse de all? Cmo +lograrlo? Eran pobres lo mismo que al llegar; ms an, pues Robledo no +iba pagarles igualmente su viaje de regreso. Adnde dirigirse, si +su esposo haba hudo de Pars y all le esperaba la Justicia? + +Pens con miedo en la prolongacin de su vida en la Presa. Haba +resultado tolerable hasta el presente por las larguezas de Pirovani y +la rivalidad de ste con los otros. Mas ay! el italiano haba muerto, +y ella tendra que abandonar esta casa que era como un palacio +dominador de todo el pueblo. Nadie vendra en adelante desearla y +admirarla, esforzndose por hacer agradable su vida. nicamente +quedaba Robledo: un enemigo... Quedaba tambin Watson, que poda haber +representado para ella una solucin; pero este hombre haba cambiado +tanto!... + +Cruz por su pensamiento una idea que la haba halagado en los ltimos +das, cuando el joven la acompaaba en sus paseos. Ella poda +abandonar Torrebianca, que era un nufrago incapaz de salir la +orilla, irse con Watson por el mundo. Un hombre enrgico y algo +inocente como este joven, aconsejado por una mujer experta, poda +acabar triunfando en cualquier pas. En su vida anterior tena Elena +episodios ms arriesgados... Pero inmediatamente senta la fiebre del +odio al convencerse de que era imposible esta solucin. + +Ricardo haba hudo de ella para siempre. Ya no poda dudar de este +alejamiento, despus de haberle hablado desde su ventana la tarde +anterior. Tal vez le sera fcil su reconquista vindolo solas; pero +el otro, como si presintiese el peligro, haba dicho que slo volvera + visitarla en otra casa y en presencia de su esposo. La voz con que +afirm esto y su mirada revelaban una voluntad inconmovible. + +Como Elena no poda sospechar el cambio de ideas que se haba +realizado en Canterac despus del duelo, ni tampoco la breve +conversacin de ste con Watson al marcharse, atribua dicho trastorno +en la actitud del joven la influencia de Celinda. + +Me lo ha tomado otra vez--pens--. Esa muchachuela rstica me cierra +el nico camino que poda seguir. Ay! cmo la odio! + +Durante sus reflexiones se sinti agitada por diversos y encontrados +pensamientos, como si se hubiese partido interiormente en dos +personalidades distintas. La imagen de Watson la confortaba todava en +estos momentos angustiosos. Era el hombre joven, el dominador, que +surge en el ocaso de toda mujer acostumbrada jugar cruel y framente +con los deseos de los hombres. Ella, que los haba buscado en otros +tiempos por ambicin por codicia, necesitaba ahora Watson. No lo +deseaba solamente porque era capaz de hacerla salir de su crtica +situacin, sino por l mismo; porque era la juventud, la fuerza y la +ingenuidad, todo lo que puede dar apoyo una vida fatigada. Senta +adems el dolor de los celos; unos celos de mujer vanidosa y algo +madura que se ve arrebatar la ltima esperanza de felicidad por una +adversaria que casi puede ser su hija. + +A la par que sufra este tormento deba preocuparse de su trgica +situacin, creada por la rivalidad amorosa de dos hombres que la +haban deseado, y defenderse tambin del odio de todo un pueblo. + +Qu hacer?--sigui pensando--. Ay! En dnde me he metido? + +Unos golpecitos en la puerta del saln la hicieron abandonar sus +pensamientos. Entr Sebastiana con expresin tmida indecisa, +manoseando una punta de su delantal. Al mismo tiempo sonrea mirando +la seora, como si buscase palabras para dar forma al deseo que la +haba trado hasta all. + +Elena la anim que hablase, y entonces la mestiza dijo +resueltamente: + +--Yo estaba al servicio del finado don Pirovani, y como ya es +difunto... por lo que todos sabemos, debo irme. + +Manifest la seora su extraeza ante tal decisin. Poda quedarse; +ella estaba contenta de sus servicios. La muerte del italiano no era +motivo suficiente para que se marchase. En alguna parte deba servir, +y Elena prefera que fuese en su casa. Pero la mestiza insisti, +moviendo la cabeza negativamente: + +--Debo irme. Si me quedo, tengo amigas aqu que me sacarn los ojos. +Muchas gracias! Quiero estar bien con los mos... y por qu no +decirlo? la seora cuenta con pocas simpatas en el pueblo. + +Despus de tales palabras no juzg prudente Elena seguir la +conversacin, limitndose mostrar una triste conformidad. + +--Si usted le da miedo seguir aqu!... + +Esta tristeza conmovi Sebastiana. + +--Yo con gusto me quedara; la seora me es simptica y no me ha hecho +nunca dao... Pero la gente es como es, y yo pobre de m! no voy +pelearme con todas las mujeres de la Presa. Si puedo servir en otra +cosa la seora, mndeme... + +Se retir al fin, luego de insistir en sus deseos de ser til Elena +y en la tristeza que le causaba abandonar su servicio. Cerca de la +puerta se detuvo para contestar la marquesa, que le pregunt por su +marido. + +--No s. Sali esta maana y an no ha vuelto. Tal vez ha ido Fuerte +Sarmiento con don Moreno para el entierro de mi pobrecito patrn. + +Al quedar sola, Elena empez preocuparse de su esposo, personaje +olvidado que pareca resurgir con nueva importancia. Estaba +acostumbrada considerarlo como un ser falto de voluntad, pronto +aceptar todas sus ideas y creyendo lo que ella quisiera hacerle creer. +Pero el ltimo episodio de su vida resultaba extremadamente violento. +En una gran capital hubiera tenido menos resonancia, mas aqu, en un +pueblo de vida montona, donde rara vez ocurra algo extraordinario, y +en presencia de una muchedumbre aventurera predispuesta insultar +las personas de clase superior!... + +Sinti cada vez mayor inquietud al pensar en la posibilidad de que +Torrebianca descubriese el verdadero motivo del odio de aquellos dos +hombres cuyo duelo muerte haba concertado. Fu repasando en su +memoria todo lo ocurrido entre ella y su esposo desde el da anterior. +Federico, al volver casa, le haba contado el triste fin del +combate, pero con ciertas precauciones, como si temiese la emocin que +poda causarle esta noticia. Luego, al atardecer, pareca otro hombre. +Rehuy hablar, contestndola siempre con monoslabos, y por dos veces +sorprendi su mirada fija en ella con una expresin que nunca haba +conocido. Despus de cerrar su ventana Torrebianca, molestado por la +curiosidad de la muchedumbre, se haba ocultado en su dormitorio para +no salir hasta la maana siguiente muy temprano, antes de que Elena +despertase. El da tocaba su fin y Federico an no haba vuelto. +Qu deba pensar ella de todo esto?... + +Pero su inquietud no tard en desvanecerse. Estaba tan acostumbrada al +dominio absoluto de su marido, que acab por considerar sin fundamento +sus sospechas y temores. Adems, aunque tales inquietudes resultasen +ciertas, ella conseguira apaciguarlo y convencerlo, como lo haba +hecho muchas veces. + +La vista de un transente que pasaba lentamente ante la casa mirando +las ventanas sirvi para hacerla olvidar su esposo. Era Manos Duras. +Una hora antes, cuando estaba ella, lo mismo que en el presente +momento, de pie junto los vidrios, haba credo ver por dos veces al +gaucho asomndose la esquina de una callejuela prxima. El rstico +jinete iba pie, vagando por el pueblo, como un trabajador en da de +descanso. Al columbrar la marquesa detrs de los visillos la salud +quitndose el sombrero y enseando su dentadura de lobo. + +Era el primer saludo sonriente que reciba Elena despus de la muerte +de Pirovani. Adivin en este hombre al nico admirador que le +quedaba, y esto le pareci tan cmico que casi la hizo reir. En +adelante slo podra contar con el enamoramiento de un gaucho medio +bandido. + +Qued pensativa, con la frente apoyada en los cristales, mirando la +avenida solitaria. Manos Duras haba desaparecido en la callejuela +inmediata, y hasta los dos policas, juzgando intil su vigilancia, se +iban alejando hacia el boliche. + +Otra vez son la puerta del saln bajo los discretos llamamientos de +Sebastiana. Ahora entr ms resueltamente, pero hablando en voz baja y +sonriendo con una expresin confidencial. + +--Ha venido el seor?--pregunt Elena. + +--No; es otra cosa... Estaba yo en el corral, hace un momento, cuando +ese gaucho que llaman Manos Duras apareci en la puerta trasera y +dijo... + +Hizo esfuerzos de memoria para repetir las mismas palabras del hombre. +Le haba encargado que manifestase la seora marquesa cmo l estaba +all, sus rdenes, para lo que quisiera mandar. En los malos +momentos se conoce los amigos; y ahora que tantos en el pueblo y +fuera de l hablaban contra la seora por pura envidia, Manos Duras +tena el gusto de repetir que era l de siempre. + +--Decidle vos tu patrona que no me doy la vuelta como muchos otros, +y que ella siempre ser la mesma para m, porque yo soy de los de me +rompo pero no me dueblo... Eso me ha dicho Manos Duras para que yo se +lo diga la seora. + +Elena acogi estas palabras con una sonrisa. Pobre hombre! Y an +decan que era un bandido!... Para ella resultaba en aquellos momentos +el varn ms interesante del pas, el nico caballero que se atreva +hacer frente al populacho ofrecindola su apoyo. + +Cuando la mestiza se march, an se mantuvo Elena junto la ventana +viendo los transentes, cada vez ms numerosos, segn avanzaba el +ocaso. Se apart de los vidrios al pasar algunos grupos de +trabajadores caballo ocupando carruajes alquilados en Fuerte +Sarmiento. Volvan indudablemente del entierro del contratista. Todos, +antes de alejarse, miraban de reojo la casa. + +Cerca del anochecer vi pasar un jinete solo, que bajaba la cabeza +obstinadamente. Era Ricardo Watson. Se di cuenta, por su traje +cubierto de polvo y por el aspecto de su cabalgadura, que no vena del +entierro como los otros. Deba haber pasado el da en el campo; +indudablemente, en la estancia de Rojas vagando por las +inmediaciones del ro en compaa de aquella muchacha del ltigo. Y +yo aqu--pens--, encerrada como una fiera, huyendo de los insultos de +un populacho injusto!... Y luego se asombran de que una mujer sea +mala! + +Permaneci inmvil, con los ojos entornados, mientras las sombras del +crepsculo, surgiendo de los rincones, venan confundir sus +lobregueces en el centro de la habitacin. Slo una dbil claridad +exterior daba cierta fluorescencia azul los vidrios, destacndose +sobre ellos la silueta inmvil de Elena. + +Cerrada ya la noche, cuando di un grito para que acudiese Sebastiana, +sta contest adivinando sus deseos: + +--All voy con la lmpara!... + +Y apareci llevando un gran quinqu, que puso sobre la mesa, en mitad +del saln. + +Iba retirarse, creyendo que lo haba hecho todo, cuando la detuvo la +seora. + +--Usted sabe dnde podr estar en este momento ese Manos Duras de que +me habl antes? + +La mestiza, siempre predispuesta la charla desarroll un largo +prembulo antes de dar una contestacin precisa. Manos Duras iba ahora + todas partes con unos amigos suyos de la Cordillera que estaban +alojados en su rancho: gente mala y poco temerosa de Dios. A saber lo +que traeran entre manos!... Tambin le haba indicado, en su dilogo + la puerta del corral, que tal vez hiciese pronto un largo viaje, y +esta era la razn de haber venido molestar la seora por si quera +mandarle algo. + +--Yo creo--termin--que si no se ha vuelto su rancho lo pillar +esta hora donde el Gallego. + +--Vaya buscarle--dijo Elena--y avsele de mi parte que la diez en +punto est frente la casa... Nada ms. Pero dgaselo con habilidad; +que nadie se entere. + +Sebastiana, que haba acogido las primeras palabras como si las +escuchase mal, por parecerle inauditas, al oir que le recomendaban ser +discreta, olvid su asombro para afirmar vehementemente que la patrona +poda estar tranquila en cuanto la prudencia con que ella +acostumbraba cumplir los encargos. + +Sali de la casa, marchando toda prisa hacia el boliche. Si no +encontraba all al gaucho, era que se habra ido del pueblo. + +Ante la puerta del establecimiento se detuvo para mirar su interior. +Por ser ya la hora de la cena, el pblico haba menguado. Los ms de +los parroquianos estaban en sus viviendas, sentados la mesa, y +solamente una hora despus volveran agolparse junto al mostrador. +Un gaucho viejo tocaba la guitarra mirando la panza de un cocodrilo de +los que pendan del techo. Los tres huspedes de Manos Duras +escuchaban atentamente. ste, sentado en un crneo de caballo y con la +espalda apoyada en la pared, fumaba pensativo. + +Como el dueo del boliche estaba ausente, Friterini, detrs del +mostrador, imitaba el aire del patrn, mientras lea con arrobamiento +un peridico italiano, viejo y sucio. + +Levant Manos Duras sus ojos, avisado por una tos discreta, y vi en +la puerta la mestiza, que le haca seas para que saliese. A +espaldas del boliche le di Sebastiana el recado con voz misteriosa, +llevndose un dedo los labios varias veces en el curso de su +mensaje. Adems gui un ojo para que el gaucho no la tuviese por +zonza, dando entender que sospechaba en qu parara su aviso. + +Cuando la mestiza se hubo marchado, Manos Duras tard en volver al +boliche. Prefera estar solo y en la obscuridad, por parecerle que as +poda saborear mejor su satisfaccin. Entraba en su regocijo una gran +parte de asombro. Cmo poda l imaginarse aquella tarde, al vagar +ante la vivienda de la seorona, que sta le enviara un recado para +que fuese verla solas en la misma noche?... + +Al hacer su ofrecimiento Sebastiana en el corral de la casa, haba +obedecido los impulsos de una caballerosidad su manera. Deseaba +aparecer ante la marquesa como un individuo distinto los dems +habitantes del pueblo y haba ofrecido su proteccin sin esperanza de +que ella la aceptase... Y unas horas despus le buscaba. Qu deseara +pedirle?... + +Luego desech las dudas que empezaban enturbiar su gozo, sintindose +fortalecido por un orgullo varonil. l, aunque fuese un pobre rstico, +era un hombre como los dems, mejor que los dems, pues todos le +tenan miedo... y estas _gringas_ venidas del otro mundo resultaban +veces tan caprichosas!... Acab por sonreir vanidosamente. + +Lo que yo pienso--se dijo--: todas son unas!... Todas iguales! + +Y volvi al boliche para sentarse entre sus amigos, en espera de la +hora. + +Robledo y Watson acababan en aquel momento de cenar, y oyeron que +alguien llamaba la puerta de su vivienda. + +Se sorprendi un poco el espaol al ver entrar Torrebianca vestido +con un traje negro de ciudad y una corbata de luto, pero todo cubierto +de polvo, de tal modo que sus ropas parecan grises y su cabeza y sus +bigotes completamente blancos. + +--Vengo de Fuerte Sarmiento, de enterrar al pobre Pirovani... Me ha +trado Moreno en su coche. + +Le invit Robledo sentarse la mesa. + +--Puedes cenar aqu, si no quieres ir en seguida tu casa. + +Torrebianca hizo un movimiento negativo. + +--No pienso volver mi casa. + +Dijo esto con tal energa, que Robledo qued mirndole fijamente. +Mostraba una excitacin que haca temblar sus manos y atropellaba el +curso de sus palabras. + +--He comido algo con Moreno antes de salir de all... Pero comer otra +vez... Ay, la muerte! Pobre Pirovani!... Tambin beber un poco. + +A pesar de que hablaba de su hambre, apenas toc los distintos platos +que le fu ofreciendo la criada de la casa. En cambio bebi mucho +vino, pero de un modo maquinal, sin saber ciertamente lo que beba. + +El espaol haba credo percibir, desde la entrada de su amigo, cierto +olor de ginebra. Indudablemente l y Moreno haban tomado algunas +copas de este licor antes de emprender su regreso. Tal vez esto era el +motivo de su excitacin, por no estar acostumbrado las bebidas +alcohlicas. + +Watson, que haba terminado de cenar, se fij en la tenacidad con que +le miraba Torrebianca. Pareca indicarle con los ojos que su presencia +era inoportuna. + +--Moreno se ha quedado en su casa?--pregunt. + +Y se fu, pretextando la conveniencia de hablar con el oficinista para +saber lo que pensaba escribir al gobierno sobre la necesidad de +reanudar las obras. + +Cuando Robledo y Torrebianca quedaron solos, ste pareci otro hombre. +Se fu desvaneciendo su excitacin, baj los ojos, y el espaol crey +que se empequeeca en su asiento, como algo blando que se desplomaba, +falto de sostn interior. Toda la falsa energa del alcohol haba +desaparecido de golpe, y Torrebianca estaba all, ante su vista, con +un aspecto que haca recordar el de una envoltura de goma sbitamente +deshinchada. + +--Necesito que me oigas--dijo levantando hacia su amigo unos ojos +humildes implorantes--. T eres lo nico que me queda en el mundo, +la sola persona que me quiere... y por lo mismo me debes la verdad. +Hoy, mientras enterraban al infeliz Pirovani, no pensaba en otra cosa. +Es preciso que vea Robledo. El me dir lo que debo creer de todo +esto... Pero an no te he dicho que todo esto es lo que noto en +torno de m desde ayer, las miradas de la gente, los gestos de +antipata, las palabrotas que creo adivinar y que despus me resisto +haber adivinado... Ay! Es tan horrible todo eso! + +Cada vez ms desalentado y humilde, apoy Torrebianca su frente en las +manos. Robledo quiso decir algunas palabras para infundirle energa, +pero l le interrumpi. + +--Luego hablars. Es preciso que oigas primeramente cosas que no sabes + que yo te cont y has olvidado. Pero antes necesito hacerte una +pregunta. T crees que mi mujer me engaa?... + +Qued el espaol sorprendido por tales palabras y transcurrieron +algunos segundos sin que pretendiese responder ellas. Su amigo +pareci sentir de pronto un gran temor que el otro contestase, y +para evitarlo empez relatar su propia historia desde que conoci +Elena. + +Una parte la haba odo ya Robledo en Pars: cmo se encontraron l y +ella en Londres, la nobleza de su familia all en Rusia, la alta +posicin de su marido en la corte de los zares. Pero ahora el tono del +narrador era otro, y Torrebianca pareca dudar de aquel pasado que +siempre haba admitido de buena fe, exhibindolo con orgullo. + +Adems, entre las lneas generales de esta historia Federico iba +revelando su amigo nuevos episodios. Pareca ver con mayor relieve +las cosas pasadas, fijndose en detalles hasta entonces inadvertidos. +Siempre haba frecuentado su casa un amigo ntimo, un amigo favorito, +al que trataba su mujer con gran confianza, asegurando que lo conoca +de los tiempos en que era soltera y viva con su noble familia. El +marqus se haba batido dos veces por su esposa, vindola calumniada +repentinamente por hombres que hasta poco antes frecuentaban sus +salones. An se acordaba con remordimiento de cierto amigo suyo al que +hiri gravemente en uno de tales lances. + +--Te he contado--sigui diciendo--toda mi historia con esa mujer, todo +lo que s con certeza de su vida. Lo dems es ella quien lo dice, +ignoro si debo creerlo... Hasta dudo ahora de su nacionalidad y de su +nombre. Yo le di francamente todo mi pasado, y ella tal vez no me ha +devuelto mas que mentiras. + +Mir otra vez Robledo con angustia, esperando que ste le infundiese +alguna fe en la incierta historia de su mujer. Pareca un nufrago +buscando algo slido donde agarrarse. Pero Robledo baj la cabeza +haciendo un gesto ambiguo. + +--Desde hace unas horas--continu Torrebianca--parece que veo las +cosas con otros ojos. Ay, las miradas crueles de esas pobres gentes +cuando abr ayer mi ventana!... Y hoy, durante el entierro, qu +tormento!... Yo que nunca tem nadie, no he podido afrontar los ojos +hostiles burlones de muchos trabajadores... El pobre Moreno me llev +aparte varias veces hablaba alto para que yo no pudiese oir los +comentarios que sonaban mis espaldas. l no sabe que me di cuenta de +todo lo que hizo por evitarme molestias... Me he sentido tan +acobardado, que adems de pensar en ti pens en mi pobre madre, como +si an fuese un nio. Ella que se priv de todo para que su hijo +conservase el honor de sus ascendientes!... Y su hijo ha acabado por +ser la irrisin de un campamento de emigrantes en un rincn +incivilizado de la tierra... Qu vergenza! + +Se tap los ojos con las manos, como si pretendiese defenderlos de +crueles visiones, y as se mantuvo algn tiempo. Luego levant el +rostro, para aadir con una ansiedad interrogante: + +--T que eres mi nico amigo y conociste de cerca mi vida en Pars, +crees que Fontenoy era el amante de mi mujer?... + +El espaol hizo otro gesto ambiguo, no sabiendo qu contestar. +Torrebianca, con una voz cada vez ms angustiada, formul otra +pregunta: + +--Y esos dos hombres, crees que fueron batirse ayer por Elena? + +Ahora ni siquiera hizo Robledo el gesto vago de antes y se limit +bajar los ojos. Este silencio lo interpret el marqus como una +respuesta afirmativa, y dijo con desesperacin, ocultando otra vez su +cara entre las manos: + +--Y fui yo, el marido, quien dirigi el combate para que se +matasen!... + +Hubo un largo silencio. Mantuvo el marqus oculto el rostro entre sus +manos, mientras Robledo le contemplaba con ojos de conmiseracin. De +pronto se irgui, y dijo con lentitud, restregndose los prpados: + +--No puedo seguir aqu. Me da vergenza arrostrar la mirada de las +gentes... Tampoco debo marcharme con ella. Ya no me podra dominar con +nuevas mentiras. La mirar de frente, y al ver la falsedad de sus ojos +y de su sonrisa, la matar... tengo la certeza de que la matar. + +Su amigo crey llegado el momento de aconsejarle. + +--No te acuerdes ms de esa mujer, y por el momento procura descansar. +Maana buscaremos el medio ms oportuno para que te libres de ella. +Empieza por quedarte aqu esta noche. Yo pensar lo que podemos hacer. +Ella se ir; no s cmo llegar conseguirlo, pero se ir, y t +quedars conmigo. + +Pas una mano por la espalda de Torrebianca, acaricindole con +expresin paternal, mientras el marqus conservaba oculto el rostro. + +Aborreca ahora su esposa, pero al mismo tiempo experimentaba un +inexplicable malestar pensando que iba separarse de ella para +siempre. + + * * * * * + + + + +#XVI# + + +Agitada por su curiosidad femenil, esper la mestiza con impaciencia +la hora de la cita. + +Estaba en la cocina de la casa, situada en el corral, bajo un +cobertizo. Sobre una mesa tena un reloj despertador, y varias veces +aproxim l su quinqu para saber la hora. Poco antes de las diez se +quit los zapatos, atravesando descalza el corral, para seguir +continuacin una de las galeras exteriores. + +As lleg, con paso silencioso, al ngulo del edificio ms inmediato +la ventana del dormitorio de Elena. Luego se sent en el suelo de +tablas, encogindose para escuchar sin ser vista. + +Distingui al poco rato en la obscuridad Manos Duras, que iba +aproximndose la casa. Vi cmo se quitaba las espuelas, +guardndolas en el cinto, y suba cautelosamente los peldaos de la +escalinata. Se abri poco despus la ventana del dormitorio de la +seora, y apareci sta, haciendo signos al recin llegado para que +hablase en voz baja. + +Sebastiana se esforz por oir, pero la ventana estaba tan lejos, que +slo reconcentrando su atencin pudo alcanzar fragmentariamente +algunas palabras. Estas palabras eran dichas con voces tan tenues, que +no pudo tener una certeza absoluta de su exactitud. Le pareci oir +Celinda y Flor de Ro Negro. Poco despus crey que era esto un +error de sus sentidos. + +Qu tiene que ver--se dijo--mi antigua patroncita con los enredos de +esta gente? + +Avanzando su cabeza fuera de la esquina, alcanzaba ver Manos Duras +y la seora. El gaucho oa sta con movimientos de aprobacin. +Otras veces era l quien hablaba, pero brevemente, apoyando sus +palabras con gestos afirmativos. Hubo un momento en que pretendi +coger las manos de ella, pero Elena se ech atrs con una retraccin +que denotaba al mismo tiempo repugnancia y altivez. Inmediatamente +pareci arrepentirse, y dijo en voz ms alta, con tono de promesa: + +--De eso hablaremos maana otro da, cuando haya hecho usted mi +encargo. Ya sabe lo que hemos convenido. + +Y se despidi de l con cierta coquetera, aunque procurando +mantenerse gran distancia de sus manos. + +El gaucho, al ver cerrada la ventana, baj los escalones, y una vez en +la calle, se detuvo. + +Sebastiana, que se haba incorporado para verle mejor, crey que +murmuraba con expresin alegre: + +--En vez de una, van ser dos. + +Pero tampoco estaba segura de haber odo esto exactamente, y al fin se +retir la casucha del corral, donde tena su camastro, algo +decepcionada por el insignificante resultado de su acecho. + +Lo nico que persisti en ella, quitndole el sueo, fu la duda de si +verdaderamente aquellas dos personas haban nombrado en su +conversacin la seorita de Rojas. Y volvi preguntarse muchas +veces: Qu tendrn esas gentes que decir de mi nia?... + +Robledo pas igualmente una noche agitada. Haba instalado +Torrebianca en la misma habitacin que ocup ste con su mujer cuando +llegaron la Presa. Fatigado por sus emociones, el marqus haba +accedido al fin quedarse en la casa de su amigo. + +Dos veces durante la noche despert el espaol, avanzando su odo para +escuchar mejor. Llegaban hasta l gemidos y palabras balbucientes +desde la habitacin prxima, ocupada por Torrebianca. + +--Federico, deseas algo?... + +Su amigo Federico le contestaba con voz dbil y humilde, procurando +continuacin mantenerse silencioso. + +Despert Robledo por tercera vez, pero ahora la luz del da marcaba +con lneas de claridad las rendijas de su ventana. Un ruido haba +cortado su sueo, obligndole echarse de la cama con sobresalto. + +Al salir la sala comn, que serva al mismo tiempo de comedor, vi +en ella Watson inclinado sobre una silla y acabando de calzarse las +espuelas. La cada de esta silla, ocurrida poco antes, era lo que +haba despertado Robledo. ste, al ver su socio, dijo alegremente: + +--Cmo madruga usted!... Y eso que anoche le o entrar muy tarde. + +Watson pareca triste, y se limit contestar: + +--Como hoy no trabajamos, voy dar unos galopes por el campo. + +Al marcharse el joven acab Robledo de vestirse, paseando despus por +el comedor. Cuando en sus evoluciones pasaba ante la puerta de la +pieza ocupada por Torrebianca, senta la tentacin de entrar. Deseaba +ver su amigo. Un vago presentimiento le infunda cierta inquietud. + +Vamos enterarnos de cmo ha pasado la noche, se dijo. + +Abri la puerta, mir al interior de la habitacin, hizo un gesto +de asombro. No haba nadie en ella; la cama, con sus ropas en +desorden, estaba vaca. El espaol qued pensativo. Primeramente se +imagin que Federico, no pudiendo dormir en toda la noche, habra +salido dar un paseo al apuntar el alba. + +Instintivamente empez mirar en torno de l, examinando la +habitacin. Vi sobre la mesa varios papeles, todos con una lnea +dos de letra de Torrebianca. Eran cartas empezadas por ste y que +haba juzgado intil continuar. + +Ley uno de los papeles: Agradezco tus esfuerzos, pero no puedo +ms... Lo escrito en otro deca as: La nica mujer que me amo +verdaderamente fu mi madre, y ha muerto. Si yo tuviese la seguridad +de volver encontrarla!... + +Robledo sigui examinando los dems papeles. Slo contenan renglones +borrados palabras ininteligibles. Torrebianca haba querido +escribir, desistiendo al fin de tal esfuerzo. Se imagin ver su +amigo, en las altas horas de la noche, arrojando la pluma--que l +acababa de descubrir cada en el suelo--y diciendo con la indiferencia +del que se considera ya por encima de las preocupaciones terrenales: +Para qu!... + +Permaneci absorto, con estos papeles en una mano. Despus le reanim +un pensamiento optimista. Tal vez su amigo estaba vagando por las +inmediaciones del pueblo. Aquellos escritos sin terminar mostraban su +falta de voluntad. + +Examin el suelo fuera de su casa, hizo un gesto de satisfaccin al +distinguir entre las huellas recientes del caballo de Watson el +contorno de un pie humano, que deba ser de su camarada. l haba +aprendido de los rastreadores del pas que estudian las huellas +perdidas en el desierto. + +Las seales de los pies de Torrebianca le hicieron seguir una +callejuela abierta entre su casa y la inmediata, que vena dar en el +campo. Pero una vez fuera del pueblo perdi el rastro, por ser +numerosas las pisadas de los que haban salido al amanecer. + +Instintivamente march hacia el ro, siguiendo su ribera curso arriba. +Miraba las aguas deslizarse uniformemente, sin que el menor objeto +alterase su superficie. Al fin se cans de este examen sin ms gua ni +justificacin que un presentimiento. + +Este Federico--se dijo--me ha perturbado con sus desgracias. Por qu +pienso cosas absurdas?... Volvamos casa. Me avisa el corazn que lo +voy encontrar cuando llegue. Habr estado paseando por el otro lado +del pueblo. + +Y regres la Presa, sintiendo sin embargo una ansiedad que le haca +marchar apresuradamente. + +A la misma hora, cerca de la estancia de Rojas, estaba Manos Duras con +sus tres camaradas de la Cordillera hablando al amparo de unos +matorrales. + +Haban desmontado y tenan sus caballos de las riendas. Uno de los +hombres iba vestido de modo diferente sus camaradas, y ms que +jinete del campo pareca un trabajador de la Presa. Manos Duras le +daba explicaciones, que el otro iba aceptando en silencio, +aprobndolas con leves parpadeos. Este hombre mont caballo, y Manos +Duras y sus dos compaeros le siguieron con los ojos hasta que +desapareci entre los grupos de spera vegetacin. + +--El viejito va ver lo que le cuesta amenazarme dijo el gaucho con +una sonrisa rencorosa. + +Uno de los cordilleranos, apodado _Piola_, que por su edad y sus +ademanes autoritarios pareca ejercer cierta influencia sobre sus dos +acompaantes, movi la cabeza como si dudase de tales palabras. El +plan de Manos Duras le pareca excelente, pero no encontraba aceptable +que se quedase en el pas un da dos luego de dar el golpe. Era +mejor emprender todos juntos inmediatamente la retirada hacia la +Cordillera. + +--Djeme, compadre; yo me entiendo--contesto el gaucho--. Necesito +antes de irme cobrar algo que me han prometido. Tal vez sea esta misma +noche, y maana me junto con ustedes. + +Contaba con su caballo, del que hizo grandes elogios, y que le +permitira obtener una gran ventaja sobre sus camaradas, alcanzndolos +en el camino. El poda correr con ms ligereza al ir solo, y sus +amigos marcharan embarazados por el bagaje. + +Mientras tanto, su enviado galopaba hacia la estancia de Rojas. Al +llegar una tranquera la abri, continuando su marcha por los campos +de don Carlos. + +Cerca del edificio principal sali su encuentro Cachafaz, avisado +por los ladridos de unos perros que daban saltos ante las patas del +caballo, pretendiendo morderle. Los espant el pequeo con sus gritos, +escuchando despus con la gravedad de una persona mayor lo que le dijo +el emisario. + +Fu tanta su alegra al recibir el recado, que olvidando al jinete +corri hacia la estancia. + +Don Carlos estaba en su comedor tomando el dcimo mate de la maana. +Celinda, con vestido femenino, ocupaba un silln de junco y pareca +entregada melanclicos pensamientos. El mestizo entr gritando: + +--Patrn, el comisario dice que vaya ahorita mismo al pueblo. Han +tomado preso al que rob nuestra vaca. + +Regocijado el estanciero por la noticia sigui Cachafaz, sin soltar +por esto la calabacita del mate, chupando, mientras marchaba, la +bombilla de plata. Quera que el chasque emisario llegado todo +correr de su caballo le diese ms explicaciones sobre este aviso. + +Al salir de su casa qued perplejo viendo que el jinete haba +desaparecido. Corri Cachafaz la tierra inmediata, as como los +corrales, dando gritos, sin poder descubrir al chasque. Finalmente, +Rojas se encogi de hombros, y contento por la noticia, quiso +explicarse esta desaparicin. Don Roque, para darle el aviso con ms +prontitud, se lo haba enviado con algn viandante que tena que hacer +un largo rodeo en su marcha y deseaba no perder tiempo. l tampoco +deba perderlo, y como juzgaba conveniente ir la Presa para hablar +con el comisario, mont caballo, prometiendo Celinda estar de +vuelta antes de la comida de medioda. + +Manos Duras y sus tres amigos, tendidos en el suelo, le vieron pasar +lo lejos con direccin al pueblo. Teniendo sus caras junto las +races de los matorrales, hablaron y rieron con fro cinismo. + +--Va en busca de la vaca que nos comimos ayer--dijo Piola. + +Y Manos Duras aadi, acompaando sus palabras con un mueca impdica: + +--Veremos qu dice cuando nos hayamos llevado su vaquillona... + +Ricardo Watson, que corra el campo, deseoso de aproximarse la +estancia y temiendo al mismo tiempo irritar Celinda con su +presencia, vi tambin pasar lo lejos al seor Rojas con direccin +la Presa. + +Esto pareci infundirle nimo. Celinda quedaba sola en su casa, y l +poda visitara con cualquier pretexto. Pero continuacin sinti +miedo. No osaba acercarse la estancia, temiendo que fuese Cachafaz +el nico que saliese recibirle. Era mejor vagar por el campo. Tal +vez la hija de Rojas, aburrida de su soledad, se decidiese montar +caballo. + +Estaba dispuesto esperar hasta que el sol se ocultase. Llevaba +precaucin, en una bolsa de su montura, algunos comestibles. Adems, +como todos los enamorados, olvidaba que los hombres nacen con la +enfermedad mortal del hambre y nicamente pueden seguir viviendo si se +curan de ella dos veces al da. Otras cosas le preocupaban en aquel +momento, ms importantes para l. + +Mientras tanto, su amigo Robledo vagaba cabizbajo por la calle central +de la Presa. Vena de su casa y no estaba en ella Torrebianca. La +criada le haba esperado en vano con el desayuno pronto. Dnde +encontrar este hombre?... + +En mitad de la calle oy voces amigas y levant su rostro. El +estanciero Rojas hablaba vehementemente al comisario del pueblo, que +le responda con gestos de extraeza. Atrado por el saludo de los +dos, Robledo se aproxim. + +--Un chasque--dijo don Carlos--ha venido mi estancia para avisarme +que el comisario haba encontrado la vaca que me robaron... Y don +Roque no ha enviado nadie, ni sabe una palabra. Ha visto usted qu +historia tan sin gracia? Quin ser el hijo de... tal que ha querido +darme esta broma? + +Robledo escuch algunos momentos, fingiendo inters por el asunto, y +continu su marcha. nicamente le preocupaba el paradero de su amigo +Torrebianca, creyendo reconocerlo en todos los hombres que vea lo +lejos. + +Es lstima que Ricardo saliese tan temprano--pens--. l me hubiera +ayudado en esta busca. + +Watson, indeciso entre su timidez y el deseo de ver Celinda, se +haba ido aproximando la estancia; pero al llegar cualquiera de +las tranqueras que cerraban la cerca de alambres permaneca indeciso. +Cmo explicar su presencia dentro de la propiedad de Rojas, cuando +Flor de Ro Negro le haba ordenado rencorosamente que no volviese +ms? + +La vista de una tranquera abierta le infundi nimo. + +Diga ella lo que diga, adelante!--pens--. Necesito verla, aunque +sea para recibir insultos. + +Y fu avanzando con lentitud por los caminos de la estancia. + +De pronto su caballo se mostr inquieto, avivando el paso y +detenindose continuacin, como si pretendiera encabritarse. + +Vi el joven los cuerpos de dos mastines muertos sin duda +recientemente, pues tenan sus cabezas destrozadas sobre un charco de +sangre. Sigui avanzando, y pocos pasos de la casa encontr un +hombre tendido en mitad del camino. + +Tambin estaba muerto. Era un pen de Rojas, un mestizo al que crea +haber visto algunas veces, pesar de que su rostro estaba ahora +destrozado balazos. Una de sus rbitas haba quedado vaca, colgando +de este orificio del crneo algunas piltrafas de la masa cerebral. En +torno l, la tierra beba sangre vidamente, cubrindose de moscas. + +Se ech abajo del caballo, y con el revlver en la diestra avanz +hacia la casa. Al asomarse su puerta y ver que no haba nadie en la +gran pieza que serva de sala y comedor, empez dar gritos. + +Un silln de junco, que era el preferido por Celinda, estaba volcado +en el suelo. Se fij tambin en el tapete de la gran mesa, que pareca +haber sufrido un rudo tirn y estaba igualmente en el suelo, con +todos los papeles y los objetos que descansaban sobre l +ordinariamente revueltos rotos. + +Fueron tales sus gritos y repiti tanto su nombre para inspirar +confianza, que al fin sonaron pasos en el interior del edificio y +asom una puertecita el rostro arrugado y cobrizo de la madre de +Cachafaz. Otras criadas y peones de la estancia, todos mestizos, +fueron surgiendo de sus escondites, balbuceando respuestas +ininteligibles persistiendo en un silencio de terror. + +Sali Watson de la casa tiempo para ver cmo el pequeo Cachafaz +vena de los corrales, mirando inquieto un lado y otro. De pronto, +todos la vez quisieron relatar al ingeniero lo ocurrido, pero el +pequeo se les adelant con cierta autoridad. + +l estaba junto la patroncita y lo haba visto todo. Tres hombres +llegaron todo galope. Cachafaz haba salido de la casa atrado por +los ladridos de los mastines y oy los tiros que les daban muerte. +Luego vi un pen que corra hacia los jinetes, sin duda para +preguntarles por qu invadan de este modo la estancia. Los tres +dispararon sus revlveres contra l y rod por el suelo. + +--Yo me met corriendo en la casa--continu el pequeo--. La +patroncita fu salir para ver qu pasaba, pero llegaron los tres +hombres malos y le echaron un poncho por la cabeza. Me escond debajo +de una mesa; luego me asom, y vi cmo montaban y se llevaban la +patroncita, que haca con sus brazos as... as, debajo del poncho. Y +no s ms. + +Los otros deseaban contar igualmente sus impresiones, aunque en +realidad no haban visto gran cosa, pues se escondieron al caer muerto +el pen, permaneciendo ocultos hasta la llegada de Watson. ste, +mientras se defenda de tantas personas que le hablaban la vez, +pens con remordimiento en aquella indecisin que le haba hecho vagar +junto las alambradas de la estancia. No haber entrado media hora +antes, para estar al lado de Celinda y defenderla!... + +Adivin en los ojos de antlope de Cachafaz que callaba otras cosas y +quera decrselas l, pero solas. Sonrea el pequeo con desprecio +al escuchar cmo los otros daban seas contradictorias describiendo +los asaltantes. Todos crean conocerlos y cada uno los haba visto de +distinto modo. Watson lo llev aparte, y empinndose Cachafaz sobre la +punta de sus pies, le dijo en voz baja: + +--Es Manos Duras el que ha robado la patroncita. Yo s dnde la +tiene. + +Acosado por las preguntas de Ricardo, fu explicndose. Ninguno de los +tres hombres que se llevaron Celinda era Manos Duras. Pero el +pequeo, al abandonar su escondrijo, se haba deslizado hasta un +corral inmediato, trepando lo ms alto de una pirmide de alfalfa +seca, guardada para la alimentacin de las vacas en invierno. Su +cspide era un lugar de observacin, desde el cual poda abarcarse +enorme espacio de terreno. Oculto en esta atalaya haba visto cmo los +tres jinetes se juntaban gran distancia con otro que pareca +aguardarles, y era indudablemente Manos Duras. Luego, los cuatro +galopaban en la misma direccin, llevando uno de ellos la prisionera +sobre el delantero de su silla. + +Tambin haba visto desde la colina de alfalfa cmo llegaba Watson, +pero tal era su recelo, que no quiso bajar hasta convencerse de su +identidad. + +Estas noticias conmovieron Ricardo tan profundamente, que tard +algn tiempo en poder coordinar sus ideas. Lo primero que pens fu en +la urgencia de buscar Celinda para libertarla, sin considerar la +enorme desproporcin de fuerzas entre l y aquellos bandidos. +Dispona de un auxiliar, el pequeo Cachafaz, conocedor del sitio +donde guardaban oculta la joven. Esto era lo importante. Recobrarla + mano armada corra de su cuenta. Y con la arrogancia absurda de los +enamorados que no reconocen la vala exacta de los obstculos, mont +caballo hizo una sea al pequeo para que le acompaase. + +De un salto se encaram Cachafaz en la grupa, agarrndose las ropas +de Watson, y ste meti espuelas la cabalgadura, hacindola salir al +galope. + +Creyendo adivinar Ricardo lo que pensaba el pequeo, as que hubo +pasado la alambrada de la estancia se dirigi hacia el rancho de Manos +Duras, que muchas veces haba visto de lejos. + +--Lleva mal rumbo, patroncito--dijo Cachafaz. Y sealando lo ms alto +de la cortadura que daba sobre el ro por la parte de la Pampa, +aadi: + +--Vamos para all, al rancho de la India Muerta. + +Este rancho en ruinas, llamado de la India Muerta, era clebre en la +comarca, y sin embargo, muy pocos lo haban visitado, pues nicamente +serva de refugio vagabundos deseosos de continuar su marcha sin ser +vistos por las gentes del pas. + +--All los encontraremos...--volvi decir--si es que no han seguido +viaje. + +Una sorpresa no menos desagradable que la de Watson cuando lleg la +estancia de Rojas fu la que experiment Robledo casi la misma hora, +al regresar su vivienda, cansado de la intil busca de su amigo. + +Vi sentada en el umbral de su puerta Sebastiana, que pareca +aguardarle, juzgar por el gesto de satisfaccin con que le acogi. +l, por su parte, no tuvo menos contento al encontrarla, imaginndose +que la enviaba Federico para darle explicaciones sobre su huda. Tal +vez este hombre dbil haba vuelto al lado de su mujer creyendo una +vez ms en sus mentirosas explicaciones. + +--La enva su patrn?... Trae alguna carta de l? + +Sebastiana acogi estas preguntas con una extraeza que hizo dilatarse +sus ojos oblicuos. + +--Qu patrn?... El marqus?... No s nada de l. Yo crea que +estaba aqu. Vengo por otra cosa. + +Se haba incorporado, suspirando fatigosamente al colocar su +corpulencia en sentido vertical, y dijo bajando el tono de su voz: + +--No he podido dormir en toda la noche, y aqu estoy, don Manuel, +aguardndole para que me conteste una preguntita. + +Acogi el ingeniero con una paciencia algo irnica esta consulta; pero +apenas la mestiza empez hablar, su rostro se transform, prestando +una atencin reconcentrada todas sus palabras. + +Cuando hubo terminado el relato de lo visto y odo por ella en la +noche anterior, sigui diciendo: + +--Por qu esa seorona y Manos Duras hablaron de mi antigua +patroncita?... Qu tiene que ver con ellos mi paloma inocente?... +Como yo soy una zonza, que no puede entender muchas cosas, me he +dicho: Voy ver don Robledo, el ingeniero, que lo sabe todo. l me +dir... + +Pero Robledo no la escuchaba. Pareca abstrado, y de pronto hizo un +gesto de asombro y de inquietud, como si acabase de descubrir una +temible verdad. Volvi la espalda Sebastiana y anduvo velozmente +hacia el sitio de donde haba venido. + +Qued asombrada la mestiza viendo correr al ingeniero, cada vez ms +apresuradamente, como si sus palabras le hiciesen temer que poda +llegar tarde. Robledo, desde lejos, empez hacer signos y dar +voces avisando don Carlos y al comisario, que an seguan su +conversacin en el mismo lugar. Los dos se miraron asombrados al orle +decir con voz jadeante: + +--A caballo! Lo del aviso de la vaca fu una astucia de Manos Duras +para que usted abandonase su estancia. Me temo que algo malo puede +ocurrir Celinda, y debemos ir all cuanto antes. Con tal que no +lleguemos tarde!... + +Estas palabras y otras del ingeniero esparcieron la alarma despus de +los primeros momentos de estupefaccin. + +Don Roque fu corriendo su casa para armarse y montar caballo. Sus +cuatro hombres, avisados por l, hicieron todo lo posible para +seguirle, pero slo tres lograron encontrar montura lista y armas de +fuego prestadas por algunos vecinos, abandonando sus sables intiles. + +Mientras Robledo, vuelto su vivienda, daba prisa al servidor espaol +para que le preparase su caballo y se cea el revlver con una canana +llena de cartuchos, envi aviso los capataces de sus obras que +vivan cerca y tenan armas. Adems, pidi al dueo del boliche un +magnfico rifle americano que guardaba oculto debajo de su mostrador. + +Otra preocupacin de Robledo en aquel momento era impedir que se +escapase don Carlos Rojas. Le haba obligado venir con l hasta su +casa, aconsejndole prudencia. + +--Porque usted llegue all media hora antes no va evitar lo que haya +ocurrido. En cambio, si va solo puede verse merced de esos +bandoleros. Un poco de paciencia y saldremos todos juntos. + +El estanciero reciba sus consejos con gruidos impacientes, temblando +al mismo tiempo de clera y de inquietud. Se apart Robledo unos +instantes de la puerta de su casa para ir al encuentro de algunos +hombres convocados por l y explicarles lo que deban hacer. Se +present tambin el dueo del boliche con el rifle americano, +entregndolo solemnemente su compatriota como si le confiase toda su +familia. + +Aprovech don Carlos este alejamiento momentneo de Robledo, y +saltando sobre su caballo lo hizo salir todo galope, sin prestar +atencin los gritos que acompaaron su fuga. + +Despus de este acto del impaciente Rojas, se fu organizando la +expedicin, compuesta de una docena de jinetes, todos con carabinas, y +al frente de los cuales se colocaron el ingeniero y el comisario. + +La noticia haba circulado por el pueblo y acudieron grupos de mujeres +y chiquillos para ver la salida de la tropa montada. Cuando el pelotn +de jinetes fu pasando ante la casa que haba sido de Pirovani, +Robledo mir sus ventanas con cierta inquietud. + +Si iremos--se dijo--al encuentro de otra desgracia proporcionada por +esa mujer! + +En aquel momento Watson abandonaba su caballo y seguido de Cachafaz +empez arrastrarse entre speros matorrales. El mesticillo le haba +conducido una altura arenosa, en el borde de la altiplanicie, desde +la cual podan verse casi verticalmente las ruinas del rancho de la +India Muerta. + +El conoca de fama este sitio. Veinte aos antes estaba habitado por +gentes que hacan pastar sus ovejas en los campos inmediatos. Pero el +capricho de los huracanes los haba cubierto de pronto con una gruesa +capa de arena. Adems, el pozo del rancho, que proporcionaba un agua +relativamente dulce, no ofreca ya mas que sal lquida. Los hombres +haban hudo, arruinndose con rapidez las construcciones de adobes. +nicamente los vagabundos buscaban el abrigo de sus techos rotos. + +Watson sinti cierto asombro al poder avanzar gatas entre el ramaje +de la colina arenosa sin que el ladrido de ningn perro avisase su +presencia. Esto le hizo temer que Cachafaz se hubiera equivocado en +sus deducciones y el rancho estuviese desierto. Pero el pequeo +mestizo, que avanzaba delante de l, se detuvo entre dos matorrales y +luego volvi el rostro, haciendo un gesto para que se aproximase. + +Meti su cabeza igualmente entre las ramas, y pudo ver, veinte metros +ms abajo, una explanada arenosa, en el centro de la cual estaban las +ruinas del rancho. Dos caballos iban de un lado otro con paso tardo, +buscando las hierbas ralas para mascarlas, y un hombre estaba sentado +en el suelo teniendo un rifle sobre las rodillas. + +Cachafaz le habl al odo tenuemente. + +--Es uno de los que se llevaron la patroncita. + +Por ms que mir Watson estirando su cuello, no pudo ver otra +persona. Retrocedi rastras, abandonando su observatorio, y al +llegar al pie de la colina sac de un bolsillo un lpiz y una carta +olvidada, de la que arranc una hoja. Cachafaz le mir mientras +escriba, con sus ojos de animalejo astuto, como si adivinase lo que +iba encargarle. + +Le entreg Ricardo el papel, sealando continuacin el lugar donde +haba dejado su caballo. + +--Corre al pueblo y da esta carta al seor Robledo el ingeniero, al +comisario... Al primero que encuentres. + +Quiso aadir nuevas explicaciones, pero el duende cobrizo ya no poda +escucharlas. Se haba lanzado cuesta abajo, y poco despus saltaba +sobre el caballo, desapareciendo al galope. + +Volvi otra vez Ricardo subir la ladera arenosa para observar lo que +pasaba en el rancho. Ahora vi dos hombres: el mismo de antes, que +continuaba sentado en el suelo con su carabina sobre las rodillas, y +frente l, de pie y sin otras armas que las del cinto, un gaucho al +que reconoci inmediatamente, pues era Manos Duras. Hablaban los dos, +pero no pudo oir sus palabras por ser grande la distancia que le +separaba de ellos. Esto haca intil su observacin por el momento. +Tampoco pudo pensar en atacarlos, ni an valindose de la sorpresa. +Slo eran dos los enemigos que tena la vista, pero indudablemente +los otros dos estaban en el interior de las ruinas, tal vez durmiendo. + +Dnde guardarn Celinda?, pens el joven. + +Arrastrndose siempre entre los matorrales, empez seguir el +contorno de la loma de arena, para poder ver las ruinas por el lado +opuesto. Los dos bandoleros continuaron hablando, sin sospechar que +sobre el borde de la pendiente que tenan junto ellos se deslizaba +un hombre espindolos. + +El acompaante de Manos Duras, que era el llamado Piola, le habl con +tono de reconvencin. + +--Bien sabes vos que no me gustan negocios en que hay hembras de por +medio. Casi nunca terminan bien, y adems arman un bochinche de los +demonios. Mejor era habernos ido tomar hacienda en el Limay, para +luego venderla en la Cordillera. Mejor tambin habernos llevado las +vacas del viejo Rojas y convertirlas en plata, en vez de entretenernos +como unos muchachos en robarle su vaquillona. + +Manos Duras contest con un gesto de hombre superior que no considera +necesario explicar la conveniencia de sus actos. Piola continuo: + +--Tal vez tengas vos tus razones para eso. Nosotros te ayudamos como +hermanos, pero si te han dado plata por llevarte esa seorita, +debas partrtela con nosotros. + +El gaucho tom una actitud altiva. + +--Nada de plata. Te expliqu que esto es venganza; la peor para ese +viejito que me insult... Ya sabs tambin nuestro trato. Me la +guardis, y luego, cuando estemos en la Cordillera, ser para +vosotros. + +Piola sonri con una alegra repugnante al oir mencionar este +convenio. + +--Bueno; te la guardaremos--dijo--. Tu sers el primero... s es que +vuelves juntarte con nosotros no ms lejos que maana. Si tardas no +la encontrars entera... Pero por qu no emprendes viaje ahora con +nosotros? Qu tienes que hacer en la Presa esta noche, que nos +abandonas? + +--Un cobro--contest Manos Dars, con petulancia--. Quiero dejar mis +cuentas bien arregladas antes de irme. + +Como el otro no poda explicarse el optimismo de su compaero, empez + hacer clculos. Tal vez aquellas horas ya se saba en el pueblo lo +ocurrido en la estancia de Rojas. Y si an lo ignoraban, lo sabran +antes de que transcurriese mucho tiempo, sea tan pronto como +volviese don Carlos su casa despus del intil viaje la Presa. No +tema Manos Duras que el comisario y las dems gentes del pueblo le +atribuyesen el rapto de la muchacha? + +--Puede que sea as--contest el gaucho--, pero me han supuesto +tantas cosas, sin llegar probarme ninguna!... Si me ven en el +pueblo, acabarn por creer que no he tenido parte en este negocio. +Ninguno de la estancia me ha visto. Adems, me ir primeramente mi +rancho, por si alguien se allega por all, y slo la tardecita +entrar en la Presa, como otras veces... Creo que media noche habr +terminado mi negocio y podr salir para alcanzaros. + +Gui un ojo Piola, sealando al mismo tiempo con su diestra el rancho +inmediato. + +--Qu dice ella? + +--Cree que nos la hemos llevado para pedirle dinero al viejo. No +adivina lo que le aguarda... Es una muchacha guapa, y no parece +tener mucho miedo ahora que se le ha pasado el primer susto. Pucha, +lo que me di que hacer cuando la traa en mi flete!... La tengo ah +dentro con las manos atadas, pues de no estar as se defiende y habr +que pegarla como un hombre. + +Manos Duras qued pensativo, aadiendo luego con una sonrisa cnica: + +--No he querido quedarme ah dentro, porque vos comprenders, hermano, +que es muy expuesto estar solas con una buena moza as... Te dir +que hay otra que me gusta ms, y espero verla muy pronto. Pero sta +tambin es de aprecio, y si uno est solo con ella, sopla el diablo, +se empiezan hacer cosas por entretenerse no ms, pierde uno la +razn, y no sabe cundo y cmo terminar. Ahora estamos en tierra +enemiga, y no hay que olvidarse de ello ni perder el tiempo... La +fiesta me la reservo para maana. Hoy tengo otras cosas que hacer para +que mi juego resulte completo... En cuanto vuelvan los compaeros nos +decimos adis. Vosotros segus viaje con la vaquillona, yo me vuelvo +mi rancho, y hasta maana si Dios quiere. + +Ricardo se arrastr intilmente entre los matorrales, no viendo mas +que los dos hombres enfrascados en su conversacin y el rancho +ruinoso, que por el lado opuesto tena cerrada su nica entrada con +unos maderos mal unidos. Empez dudar si los raptores de Celinda la +habran ocultado all, estara la joven en un escondite ms difcil +de descubrir, bajo la guarda de los otros dos cordilleranos. + +Al fin, cansado de una observacin sin xito, se desliz por la colina +de arena, viniendo sentarse en el lugar donde Cachafaz haba montado +su caballo. As permaneci mucho tiempo, deseando que transcurriesen +las horas con prodigiosa rapidez y terminase el suplicio de una espera +impotente, viendo aparecer lo lejos el auxilio que haba pedido +sus amigos. + +Sus ojos, que examinaban el horizonte, sin ver en l nada +extraordinario, se animaron de pronto al distinguir un pequeo jinete +que iba agrandndose en el avance de su galope continuo. Minutos +despus pudo reconocerlo con facilidad, por haberle visto aquella +misma maana. Era don Carlos Rojas. + +Aunque vena hacia l, consider prudente salir su encuentro y ech + correr con toda la velocidad que le permita el suelo arenisco +surcado por las races de los matorrales, que el viento haba dejado +descubiertas, y en las que se enredaban sus pies, hacindole dar +violentos tropezones. + +Vindole surgir un lado del camino, don Carlos encabrit su caballo, +sacando al mismo tiempo el revlver del cinto. Despus, al +reconocerlo, ech pie tierra. + +No llegaba explicarse Watson esta aparicin del estanciero, pues l +haba dirigido su aviso los amigos de la Presa. Adems, le vea +llegar solo. + +--Dnde estn los otros?--pregunt--.Ha visto usted Robledo? + +La respuesta de don Carlos fu evasiva. + +El ingeniero y el comisario tal vez vendran detrs de l tal vez +tardasen horas. + +--Yo no he querido aguardarlos. Son algo... cachazudos; saber cundo +llegarn. Me falt paciencia y aqu estoy. + +Luego fu explicando cmo en mitad de su camino, cuando iba +directamente hacia el rancho de Manos Duras, sin pasar por su +estancia, vi venir hacia l un jinete que galopaba rienda suelta. +Sac el revlver para detenerle, pero no hizo uso del arma al fijarse +en su aspecto. + +--Era como una mona sobre un caballo, y reconoc en esta mona +Cachafaz. Me cont que usted estaba aqu, me ense su papel, y yo le +dije que avisase los que vienen detrs para que no pierdan tiempo +pasando por mi estancia y que l les sirva de baquiano, trayndolos +directamente... Qu es lo que ocurre? + +Marcharon los dos entre matorrales, siguiendo las huellas que haba +dejado Watson al salirle al encuentro. Rojas llevaba su caballo de las +riendas, y lo dej en el mismo sitio donde Ricardo haba dejado antes +el suyo. Luego subieron de rodillas y apoyndose en las manos la +pendiente arenosa desde cuyo filo podan observar el rancho de la +India Muerta. + +Al asomarse entre el ramaje, vieron Piola sentado en el suelo, lo +mismo que antes, pero solo, pues Manos Duras haba desaparecido. + +Este hombre fumaba, mirando en torno inquietamente, como si sus +sentidos, aguzados por la vida aventurera en el desierto, le avisasen +la cercana oculta del enemigo. + +De vez en cuando estiraba el cuello, mirando lo lejos con el deseo +de ver la llegada de alguien. + +--Ataqumosle--dijo en voz baja don Carlos. + +Nada le importaba que el cordillerano tuviese su carabina pronta +sobre las rodillas. l y Watson contaban con sus revlveres. + +--No hay que olvidar al otro que est oculto--contest el ingeniero. + +--Y qu? Sern dos, y nosotros tambin somos dos... Voy voltear +ese bandido. + +Tir de su revlver con la idea de hacer fuego desde all, sin tener +en cuenta la distancia; pero Watson le contuvo con su diestra, +murmurando al mismo tiempo junto uno de sus odos: + +--Hay dos hombres ms, que no s dnde estn. Esperemos que lleguen +nuestros compaeros. + +Permanecieron en un estado de dolorosa indecisin, fluctuando entre la +espera prudente la loca aventura de atacar unos enemigos cuyo +nmero exacto ignoraban. + +No tard Watson en saber dnde se haban ocultado los otros dos +camaradas del gaucho. Sonaron lejanos los furiosos ladridos de varios +perros. Piola di un grito y Manos Duras sali del rancho, asomndose + la esquina de adobes y quedando visible por unos momentos para los +que espiaban tendidos entre los matorrales. + +Eran los cordilleranos que llegaban. Despus del rapto se haban +dirigido al rancho de Manos Duras para traer la tropilla de caballos +que deba acompaarles en su viaje los Andes, as como los vveres y +dems objetos necesarios en tan larga expedicin. Los perros del +rancho se hablan incorporado la tropilla. + +Algn tiempo despus fueron entrando en la arenosa explanada los dos +jinetes, armados con carabinas, y seis caballos en libertad que +formaban un grupo compacto, sosteniendo sobre sus lomos sacos y fardos +sujetados con cuerdas. Los tres perros de Manos Duras, despus de +saltar junto las ruinas saludando con alegres ladridos su amo +invisible, se mostraron inquietos y empezaron husmear en torno +ellos. Luego prorrumpieron en aullidos feroces. Babeando de rabia y +con los colmillos amenazantes intentaban subir la arenosa cuesta, +retrocediendo continuacin para avisar los gauchos la presencia +del enemigo oculto. + +Los dos jinetes, que an no haban desmontado, despus de silbarles +intilmente participaron de su inquietud, mirando con ojos hostiles +los matorrales de la altura prxima. + +--Nos han descubierto--murmur el estanciero--. Mejor: as acabaremos +de una vez. + +El norteamericano, reconociendo la imposibilidad de hacer otra cosa, +le sigui ladera abajo hasta donde estaba el caballo. Mont en l don +Carlos despus de examinar si su revlver sala fcilmente de la +funda. Watson march pie, apoyndose en una pierna de Rojas, y de +este modo avanzaron los dos francamente hacia el rancho. + +Cuando llegaron l, siguiendo los tres perros, que retrocedan sin +dejar de mostrarles sus colmillos y ladrando furiosos, vieron los +dos cordilleranos todava caballo, y Piola, con su carabina +apoyada en el pecho, pronto hacer fuego. Don Carlos se dirigi l +como si fuese el jefe. + +--Dnde est mi hija?--pregunt impetuosamente. + +Le escuch el gaucho andino con rostro impasible, como si no le +comprendiese. + +--Nada de palabras intiles--continu el estanciero--. Si lo que +queris es plata, hablemos, y puede que nos entendamos. + +Piola permaneci silencioso. Mientras tanto, obedeciendo tal vez una +sea de l, los dos hombres montados se alejaron, examinando el +horizonte. Slo volvi uno de ellos, y al echar pie tierra dijo +algunas palabras en voz baja. No se vea nadie en los alrededores. + +Los perros seguan ladrando, yendo inquietos de un lado otro, pero +esta alarma no deba ser mas que una continuacin de la anterior. +Aquellos dos hombres indudablemente haban llegado solos. + +Rojas hizo nuevos ofrecimientos, al mismo tiempo que se esforzaba por +contener su indignacin, dando su voz una exagerada melosidad. + +--No s de qu me habla, seor--contest al fin Piola--. Se equivoca +usted. Nunca he visto esa seorita. + +--Acaso ustedes no son amigos de Manos Duras? + +Mientras hablaban los dos, Ricardo, alejndose un poco de ellos, +intent dar vuelta al rancho para llegar su puerta; pero el otro +cordillerano, adivinando su intencin, se coloc ante l, levantando +la carabina como si fuese apuntarle. Al fin, Piola, sin contestar +Rojas nada concreto, le volvi la espalda, dirigindose hacia la +esquina de la ruinosa construccin y desapareci detrs de ella. + +Fu seguirlo el estanciero, y tropez con el mismo hombre que haba +contenido Watson. Ahora apuntaba francamente su rifle contra los +dos, para que no pasasen adelante, y tuvieron que mantenerse +inmviles, dudando entre obedecer la amenaza arrojarse sobre aquel +bandido. + +De un puntapi apart Piola las maderas mal unidas que cerraban la +entrada del rancho. La presencia del cordillerano hizo que Manos Duras +abandonase su lucha con Celinda. sta, con las manos atadas, se +defenda de la agresividad carnal de su raptor. Le haba araado, le +haba mordido, repelindole al mismo tiempo con sus pies. El gaucho +tena en el rostro y en las manos varios rasguos que goteaban sangre, +pero tal era su excitacin que no pareca darse cuenta de ellos. + +Al ver su camarada se esforz por serenarse, hablando con una +alegra feroz. + +--Lo que yo te dije, hermano; empieza uno por juego y acaba +interesndose. No se puede estar en paz al lado de una buena moza. + +Pero call al notar que Piola le miraba como reconvinindole. + +--Vos ah de farra, como un muchacho, mientras afuera pasa lo que +pasa. + +Le invit salir con un gesto, y ms all de la puerta continu, +bajando la voz: + +--Ah tenes al viejito de la estancia con un gringo de los que +trabajan en las obras del ro. Qu hacemos?... + +Manos Duras, pesar de su cinismo, qued sorprendido al saber que don +Carlos estaba al otro lado de la esquina de adobes. Cmo se haba +presentado tan pronto?... Quin haba podido revelarle la presencia +de su hija en este rancho lejano? Pero su ferocidad y el recuerdo de +la ofensa inferida por Rojas le inspiraron una solucin. + +--Lo mejor ser matarlo. + +--Y al gringo tambin?--pregunt Piola con irona--. Vos encontrs +fcilmente el remedio todo. + +Se mostraba inquieto el cordillerano, como si su instinto le hiciese +presentir la proximidad del peligro. Ya no crea que aquellos dos +hombres hubiesen llegado solos. Otros indudablemente iban venir, +para darles ayuda. Lo que Manos Duras deba hacer--si es que +verdaderamente necesitaba seguir este mal negocio del robo de la +seorita--era montar en su flete sin prdida de tiempo y llevarse la +buena moza cierto lugar en las orillas del ro Limay, donde se +haban dado cita para el da siguiente. Deba desistir de su vuelta al +pueblo aquella noche. Era oportuno cambiar ahora el orden de la +marcha. Mientras l se alejaba llevndose la muchacha, ellos se +quedaran all con la tropilla. Piola se encargaba de convencer al +viejo de la falsedad de sus sospechas. Y si llegaban otros hombres del +cercano pueblo, se convenceran tambin--vindolos sin ninguna mujer y +sin Manos Duras--de que eran unos viajeros pacficos que haban hecho +alto en aquel lugar. + +El gaucho le escuch con impaciencia. Le haba tomado gusto esta +aventura y no admita modificaciones en ella. Deseaba conservar +Celinda, y al mismo tiempo no quera renunciar su vuelta al pueblo, +as que cerrase la noche, para hacer aquel cobro del que hablaba +misteriosamente. + +--Tambin pods vos hacer otra cosa--continu Piola--. El padre ofrece +plata si le devolvemos la muchacha, y... + +Pero no pudo continuar. Cerca de ellos, al otro lado de la esquina de +adobes, son un tiro, acompaado de un grito. El amigo de Manos Duras +lanz una blasfemia. + +--Ya empieza el baile--dijo armando su rifle y corriendo hacia el +sitio donde haba sonado la detonacin. + +Rojas acababa de disparar su revlver contra el hombre que le impeda +el paso. Este se haba fijado especialmente en Watson, pues por ser +ms joven, le infunda mayor cuidado, volviendo hacia l su carabina, +y don Carlos aprovech el olvido en que le dejaba para sacar +cautelosamente su revlver, apuntando al pecho del cordillerano y +haciendo fuego. + +Al caer este enemigo, Watson se inclin inmediatamente sobre l para +apoderarse de su arma. + +Cuando Piola di vuelta la esquina, Rojas montaba ya en su caballo. +Por un sentimiento atvico de centauro de estancia, se consideraba ms +fuerte y ms seguro de este modo que pie. Watson, forcejeando con +el herido acababa de arrancarle su rifle iba incorporarse; pero +vi que el bandolero andino le apuntaba por tenerlo ms cerca, y su +instinto le hizo encogerse, al mismo tiempo que sonaba la detonacin. +Gracias este movimiento, el proyectil no le atraves el pecho, +cortndole nicamente el hombro izquierdo, con una herida superficial. +El dolor le hizo soltar el rifle, permaneciendo acurrucado con una +mano en el hombro. + +Su agresor di unos pasos hacia l para que el segundo disparo +resultase ms certero, en el mismo instante que Manos Duras avanzaba +su cabeza fuera de la esquina del rancho, atrado por la pelea. + +Vi don Carlos, que, montado ya en el caballo, apuntaba con su +revlver Piola. l sac igualmente el suyo del cinto para disparar +contra el estanciero, pero no pudo hacerlo. Tuvo que levantar el arma +al ver interponerse entre los dos al otro jinete andino que haba +quedado en observacin. + +--Gente!... Mucha gente!--gritaba este hombre. + +Los perros se presentaron detrs de l, con violentos saltos de +retroceso y de avance, ladrando un enemigo invisible. + +A partir de este momento, los sucesos parecieron atropellarse unos +otros, superponindose con una velocidad irreal. + +Manos Duras fu el ms gil para la accin. Corri hacia su caballo, +que segua rumiando la hierba sin asustarse de los tiros, como si +estas detonaciones fuesen ordinarias en su existencia. Luego +desapareci detrs del rancho. + +Piola pareci olvidarse de Watson, para pensar en su propia seguridad. +Tambin era hombre de caballo, y se consideraba ms seguro y fuerte +sobre la silla que pie. Mont en su cabalgadura, siempre con la +carabina en la diestra, y unindose su camarada fueron situarse +los dos junto la tropilla de caballos, dispuestos defender hasta +la muerte las cargas de sacos y fardos que representaban la fortuna de +la comunidad. + +Rojas pareci olvidarlos, acercndose Watson para preguntarle con +ingenua emocin: + +--Qu le pasa, gringuito?... Le han matado? + +El joven tena en un hombro de su blusa una mancha negra, que iba +agrandndose; pero se incorpor, contestando con plida sonrisa: + +--Poca cosa: un rasguo nada ms. + +Don Carlos ya no pudo ocuparse de l. Necesitaba ver lo que haba al +otro lado del rancho, hizo avanzar su caballo, dando vuelta la +esquina. + +No encontr nadie. Su rstica puerta, completamente abierta, +mostraba la soledad de su interior. Pero al apartar sus ojos de las +ruinas vi un jinete que se alejaba al galope, llevando sobre el +delantero de su silla una especie de envoltorio largo, sostenido por +uno de sus brazos, y que se agitaba violentamente lo mismo que una +persona. + +El instinto avis al estanciero ms que sus sentidos. + +--Ah, gaucho ladrn!... + +Lo que le haba parecido en el primer momento un envoltorio de ropas +contena una vida, y se negaba dejarse llevar. + +Tuvo la certidumbre de que su odo le engaaba, con el trastorno de la +emocin, al hacerle oir una voz de mujer; pero al mismo tiempo crey +que Celinda le haba reconocido, llamndolo con desesperado lamento: + +--Pap!... pap!... + + * * * * * + + + + +#XVII# + + +Al levantarse Elena, bien entrada la maana, vi con sorpresa que la +mestiza no acuda sus repetidas voces. + +Finalmente se present una de aquellas muchachas apodadas chinitas +que trabajaban en el servicio de la casa bajo las rdenes de +Sebastiana. Segn declar esta joven, la respetable mestiza no haba +vuelto despus de su salida primera hora. + +--Dicen que ha habido un bochinche en la estancia de don Carlos Rojas. +El comisario y muchos hombres se fueron para all. + +A Sebastiana, segn continu diciendo la chinita, la haban visto +algunos en las afueras del pueblo, caballo y acompaada por el +domstico del seor Robledo. + +--Habr ido ver si le ocurri algo su antigua patroncita. Cada uno +cuenta una cosa... Pero lo cierto es que en la estancia han matado +alguien. + +No pudo continuar hablando la criada, en vista de la poca curiosidad +que mostraba su seora. Se haba limitado una exclamacin de +sorpresa al escuchar las primeras palabras. Luego qued en silencio, +como si no le interesase el relato. + +Permaneci toda la maana en su saln, despus de haber tomado el +desayuno. Pensaba con impaciencia en las largas horas que deban +transcurrir antes de que llegase la noche. Estaba resuelta llamar +Robledo; pero ste, segn las noticias de su criadita, se haba ido +con el comisario la estancia de Rojas y no regresara hasta el +atardecer. + +Le era imposible seguir viviendo ms tiempo en aquel pueblo. Que se +quedase su marido, trabajando en los canales. Ella pensaba pedir +Robledo que le proporcionase los medios de regresar Pars, cuando +menos el dinero necesario para volver Buenos Aires. Una vez en la +gran ciudad sabra defenderse. En su primera juventud se haba visto +en situaciones iguales peores, y conoca por experiencia cmo una +mujer enrgica puede salir de los pasos difciles con ms soltura que +un hombre. + +Deseaba que anocheciese pronto, pensando en su futura conversacin con +el espaol. Al mismo tiempo le daba miedo el rpido deslizamiento de +las horas, pues alguien poda venir su ventana para exigirle el +cumplimiento de una promesa hecha la noche antes. + +Necesitaba un esfuerzo mental para convencerse de que no haba soado +su entrevista con Manos Duras. + +Qu absurdo!--pens--. Pero he podido hacer realmente eso? + +Muchas veces en su existencia haba sentido la misma extraeza por los +propios actos, como si hubiesen en su interior dos personalidades +antagnicas, una de las cuales inspiraba horror la otra. + +Y ese hombre tal vez venga esta misma noche!, segua pensando. + +Para tranquilizarse se dijo que bien poda ser que el gaucho hubiese +olvidado sus promesas. Pero inmediatamente record las vagas noticias +que le haba dado su criadita de algo terrible ocurrido en la +estancia de Rojas. + +Como estaba predispuesta creer que todos los sucesos deban plegarse + sus conveniencias, sinti finalmente la confianza del optimismo. + +No vendr--se dijo--. Qu disparate! Cmo puede ese hombre haber +credo una promesa tan absurda?... + +Despus de las noticias que haban circulado por el pueblo, no se +atrevera volver. Adems, aquel brbaro resultaba temible campo +raso; pero con tener ella bien cerradas las ventanas y puertas de la +casa, se librara de su presencia. + +Ya no pens en el gaucho, mas no por esto desapareci de su memoria el +recuerdo de la noche anterior. Algo haba sucedido al romper el da, +cuando empezaban marcarse luminosamente las rendijas de su ventana; +y esto lo haba percibido confusamente, como todo lo que pasa cuando +los ojos se resisten abrirse y el pensamiento vacila entre el sueo +y la vigilia. + +Completamente despierta y considerando ahora lo ocurrido varias +horas de distancia, empez convencerse de que alguien haba estado +junto su ventana al amanecer. Record un ruido sofocado de pasos en +la galera exterior y el leve crujido de la madera de la pared bajo el +peso de un cuerpo apoyado en ella. Hasta podra jurar que haba +escuchado algo semejante suspiros de dolor, un jadeo de +desesperacin. Y su instinto le avisaba que aquel ser misterioso que +haba vivido unos momentos cerca de ella, al otro lado del muro de +tablas, no era otro que su esposo. + +Dos veces fu ahora la ventana, abrindola para ver su exterior y su +interior, con la esperanza de encontrar un papel cualquier otro +indicio del invisible visitante, llegado con el alba y desaparecido al +salir el sol. + +Es Federico--volvi decirse--; no puede ser otro... Robledo debe +saber donde est. Cmo deseo que vuelva al pueblo para hablarle!... + +Poco despus de medioda, cuando ella fumaba su vigsimo cigarrillo, +llamaron la puerta. Transcurri algn tiempo y volvieron repetirse +los golpes. Elena adivin que, por estar ausente Sebastiana, las dos +chinitas haban abandonado la casa despus de servir la comida, +vagando por el pueblo en busca de noticias. + +Fu abrir ella misma y se sorprendi reconociendo al visitante. Era +Moreno. Su presencia nada tena de extraordinaria, y sin embargo no +pudo contener Elena un gesto de asombro; tan olvidado le tena. En las +ltimas horas otros hombres haban ocupado por completo su memoria. + +Ruborizndose de su olvido le invit entrar con exagerada +amabilidad. Su buena suerte le enviaba este tonto para que la +entretuviese con su conversacin durante una tarde largusima, que sin +esta visita hubiese resultado de montona soledad. + +Al entrar en el saln, Moreno acarici los muebles con una mirada +dulce y protectora, como si le perteneciesen. Luego ocup el silln +que le ofreca ella, haciendo alarde de un aplomo que nunca haba +mostrado en sus visitas anteriores. + +--Me voy Buenos Aires en el tren de esta tarde, seora +marquesa--dijo con la gravedad de un hombre que conoce sus propios +mritos--. Debo ver al gobierno para darle cuenta de lo ocurrido aqu, +y hablar con el ministro de Obras pblicas sobre la continuacin de +los trabajos. + +Elena acogi tales palabras con movimientos de cabeza afirmativos, al +mismo tiempo que sus pupilas parecan sonreir maliciosamente. Este +buen padre de familia exageraba un poco su importancia. + +--Pero antes de marcharme he credo conveniente venir verla para que +tratemos de un asunto relacionado con mis futuros negocios. + +Sigui hablando, y las pocas palabras se apag la chispa alegre +irnica que danzaba en las pupilas de la Torrebianca. Sus ojos slo +expresaron un vido inters, que fu creciendo por momentos. + +Moreno relat cmo Pirovani le haba confiado toda su fortuna, +nombrndole tutor de la hija nica que tena en Italia. + +--El pobre--continu--, por lo que he visto al examinar rpidamente +sus papeles, era ms rico que yo crea. Este encargo supremo de mi +pobre amigo va darme mucho que hacer, y tal vez me obligue dimitir +mi empleo. Quin sabe si podr regresar aqu!... Temo que transcurra +mucho tiempo antes de que volvamos vernos. + +Y la posibilidad de tan larga ausencia entristeci al oficinista, +pesar del aire satisfecho y seguro de s mismo que mostraba desde el +da anterior. + +--Como el infeliz Pirovani--sigui diciendo--me confi el manejo de su +fortuna, y esta casa pertenece su heredera, yo, en uso de mis +facultades, le digo, seora marquesa, que puede usted seguir aqu todo +el tiempo que juzgue oportuno, como si fuese de su propiedad, y sin +pagar por ella un solo centavo. Qu no har yo por usted!... + +Ella le miraba fijamente con ojos interrogantes. Le era difcil poder +ocultar la sorpresa que le haba causado esta revelacin. Moreno +depositario de la herencia del contratista, abrumado por la enormidad +de la fortuna que caa sobre l y volviendo una ciudad populosa para +rehacer su existencia!... + +A travs de su asombro empezaron emerger nuevas ideas, semejantes +islotes todava informes y en pleno hervor de formacin. Se desdoblaba +su interior, surgiendo junto la mujer de gustos frvolos ansiosa de +comodidades y grandezas, otra que era la de las temibles energas, la +de las extremas resoluciones en las horas difciles, la que no +vacilaba ante la crueldad. Y esta mujer, al despertarse, aconsejaba +imperiosamente su compaera: No dejes que se marche. El destino te +lo enva. + +Contemplndola Moreno con ojos ms atrevidos que en los tiempos que no +se crea rico y poderoso, vi de pronto cmo el rostro de la seora +marquesa pareca velarse, lo mismo que si se deslizase sobre l la +sombra de una nube invisible. Luego contrajo su boca con expresin +dolorosa y se llev las manos al rostro, para ocultar sus lgrimas. + +Se levant de su silln el oficinista para consolarla. Comprenda el +dolor de ella viendo el traje de luto que llevaba por la muerte de la +madre de su esposo. Adems, el triste fin de Pirovani, la fuga de +Canterac, tantos sucesos en tan poco tiempo!... + +--Es muy triste, seora marquesa, lo que le ocurre, pero no por eso +debe usted llorar. + +Y se atrevi tomarle las manos, oprimindoselas dulcemente antes de +apartarlas de sus ojos, hmedos de llanto. + +--No lloro por lo que usted cree--suspir ella--, lloro por m misma, +por mi desgracia, que no tiene remedio. Estoy sola en el mundo. Mi +marido no ha vuelto casa hace dos das... y tal vez no volver. +Quin sabe qu calumnias le han contado!... Me quedaban mis amigos, +mis buenos amigos; el uno ha muerto y el otro anda fugitivo. Slo +poda contar con usted... y usted se marcha para siempre! + +El oficinista, conmovido por tales palabras, empez balbucear: + +--Cuente siempre con mi admiracin, seora marquesa... Yo me voy, y en +realidad no me voy... Me tendr usted en Buenos Aires... + +Evit seguir hablando, por miedo las incoherencias en que le haca +incurrir su emocin. Elena haba secado sus lgrimas y le miraba ahora +con inters. + +--Jams he conseguido hacerme comprender--dijo--. Los hombres son as: +acuden todos al mismo tiempo cuando les gusta una seora y la aturden +con sus asiduidades, quitndose el sitio unos otros de tal modo, que +la pobre se desorienta y acaba por no saber hacia dnde va su +predileccin. Ahora que usted se marcha y le pierdo tal vez para +siempre, me doy cuenta de que los dos pobres amigos que nos +abandonaron se colocaban en primer trmino con tal violencia, que +consiguieron ocultarme el hombre ms interesante para m. + +Se sinti Moreno de tal modo trastornado por esta revelacin, que tom +entre sus manos la diestra de Elena. + +--Oh, marquesa! qu dice usted? + +Ella, despus de dejarse acariciar la mano, oprimi con sus dedos una +de las de l, aadiendo con un tono de sinceridad, como si revelase +sus pensamientos ms ntimos: + +--Siempre me interes usted por su modestia: una modestia disimuladora +de grandes condiciones, que usted mismo no sospecha. A m me gustan +los hombres buenos y sin orgullo. Muchas veces, cuando estaba sola, +entretena en pensar lo que podra haber hecho un hombre como usted, +viviendo en Europa y trabajando bajo la direccin de una mujer que le +inspirase nobles ambiciones. + +Permaneci Moreno silencioso, mirndola con cierto asombro, como si la +admirase ms despus de sus ltimas palabras. Aquella mujer pensaba +las mismas cosas que l se le haban ocurrido numerosas veces, pero +sin atreverse creer en ellas. + +Elena aadi, desalentada: + +-Pero ya es tarde: para qu hablar de eso? Usted tiene una familia. +Yo soy una mujer sin ilusiones ni esperanzas, que se ve sola y pobre, + ignora cmo terminar su existencia. + +El oficinista segua pensativo, con las cejas fruncidas, como si +estuviese contemplando interiormente un espectculo molesto para l. +Vea una casita cerca de Buenos Aires, y en sus habitaciones, pobres y +limpias, una mujer y varios nios. Pero esta visin no tard en +esfumarse, recobrando Moreno el mismo aire de seguridad autoritaria y +vanidosa con que se haba presentado al hacer su visita. + +--Yo tambin--dijo--pienso ahora ms que antes. Anoche no pude dormir, +y por eso me he levantado tarde, sin tiempo para ir ver qu es lo +que ha pasado en la estancia de Rojas... Y anoche precisamente se me +ocurri que tal vez ser conveniente que yo vaya Europa para velar +por la hija de Pirovani y administrar sus bienes mejor que si me quedo +en Buenos Aires. Quin sabe si llegar aumentar muchsimo esa +fortuna, dedicndome los negocios! Yo no creo poseer las condiciones +que usted me supone, seora marquesa; pero en fin, soy hombre de +nmeros, hombre de orden, y tal vez podr hacer buenos negocios, lo +mismo que los hacen otros... Cmo no? + +Hubo un largo silencio, y el oficinista, que se mostraba inquieto por +lo que iba decir, balbuce al fin tmidamente: + +--Usted podra venir conmigo Europa... para aconsejarme. Yo, por ms +inteligente que usted me crea, slo puedo ser all un ignorante. + +Elena hizo un movimiento de sorpresa y luego repeli altivamente la +proposicin. + +--No acepto. Qu locura!... Qu fardo iba usted echarse cuestas, +amigo Moreno!... Olvida usted adems que yo soy una mujer casada, una +seora, y la gente, al vernos juntos, hara las suposiciones ms +calumniosas. + +A pesar de tales protestas tom las dos manos de Moreno entre las +suyas y aproxim su cara la de l, envolvindole en el nimbo +perfumado de su carne tentadora, al mismo tiempo que deca con +entusiasmo: + +--Qu gran corazn el suyo!... Cmo probarle mi gratitud por su +ofrecimiento? + +Adopt el oficinista una expresin suplicante para seguir hablando. +Qu poda importarles los dos lo que murmurase la gente?... Adems, +en Europa no los conoca nadie. Viviran en Pars, la ciudad +maravillosa tantas veces admirada por l en las novelas y que nunca +habra visto de no ocurrir la muerte de Pirovani. l era quien deba +dar gracias la marquesa si se dignaba acompaarle y dirigirle. + +--Y la familia de usted?--pregunt la Torrebianca con una expresin +austera, desmentida al mismo tiempo por sus miradas. + +El hombre respondi con el cinismo optimista de un rico, convencido +del poder del dinero, que espera arreglar mediante su intervencin +todos los conflictos. + +--Mi familia quedar en Buenos Aires, mejor instalada que nunca. Con +plata abundante todo se soluciona y nadie vive descontento... Yo +tendr mucha plata, porque, como es natural, debo recompensarme m +mismo por mis trabajos de tutor. Pienso tambin ganar mucho en los +negocios. + +Ella insisti en su resistencia, aunque cada vez con ms flojedad, y +Moreno crey oportuno conmoverla describiendo las delicias de un Pars +que no haba visto nunca y la otra tena ya olvidadas de puro +conocidas. + +--Es una locura--dijo Elena, interrumpindole--. Me falta valor para +arrostrar un escndalo tan enorme. Qu diran si nos viesen huir +juntos? + +Despus, con una expresin pdica y tmida, aadi: + +--Yo no soy como usted me cree. Los hombres aceptan con asombrosa +facilidad todo lo que les cuentan acerca de las mujeres, y saber +qu es lo que le habrn dicho usted de m!... Reconozco que he sido +poco dichosa en mi matrimonio. Mi marido es bueno, aunque nunca ha +sabido comprenderme. Pero de eso huir con otro hombre, dando un +escndalo!... + +Apel el oficinista todas las frases almacenadas en su memoria, como +residuo de sus lecturas. Qu importaba el matrimonio, ni tampoco lo +que pudiera decir la gente?... Ella tena derecho conocer el +verdadero amor, tomndolo all donde lo encontrase. Tena igualmente +derecho vivir su vida al lado de un hombre que supiese +embellecrsela con arreglo sus altos merecimientos. + +As fu soltando trozos de sus lecturas novelescas, y aunque la +marquesa pareca tan enterada como l de tales argumentos, acab por +conmoverse y ablandarse bajo su elocuencia amorosa. + +Era que la Torrebianca consideraba en su interior que ya haba +prolongado bastante el simulacro de su resistencia y crea llegado el +momento de ceder, para que Moreno hablase de cosas ms inmediatas y +urgentes. Como si no supiera lo que haca, puso sus manos sobre los +hombros de l y le habl de muy cerca, con voz tenue, al mismo tiempo +que miraba lo alto, como sumida en sus recuerdos. + +--Oh, Pars! Usted lo conoce por los libros, pero no sabe +verdaderamente lo que es aquella vida. Nos espera all una existencia +muy dulce. + +Consider el oficinista tales palabras como una aceptacin, creyndose +autorizado despus de ellas para abrazarla... + +--S que acepta usted?... Oh! Gracias! gracias! + +Pero Elena le repeli para que no pasase ms adelante en sus caricias, +y con una gravedad de mujer que sabe plantear los negocios, continu +hablando: + +--Si llegase decir acepto, sera con la condicin de que nos +marchsemos hoy mismo. De no ser as, podra arrepentirme... Adems, +por qu seguir ms tiempo en este rincn odioso? Todos son enemigos +mos. Hasta mi marido me abandona... No s qu es de l. + +Moreno contest con movimientos de afirmacin. Deban aprovechar el +tren de aquella misma tarde. Si esperaban al prximo, era posible que +en el transcurso de dos das ocurriesen nuevos incidentes. El pobre +empleado crea de buena fe que la marquesa era capaz de arrepentirse +de su resolucin, y consideraba necesario aprovechar este momento +favorable. + +Elena fu haciendo preguntas, cada una de las cuales vino ser como +un artculo del contrato verbal que estableca con l, antes de +seguirlo. Explic Moreno todo lo que Pirovani le haba confiado al +darle sus papeles y las instrucciones que aadi de palabra. Su +fortuna era slida. Antes del duelo le haba entregado igualmente todo +el dinero que tena en su alojamiento. El oficinista poda costear el +viaje y la instalacin de ella por mucho tiempo en un lujoso hotel de +Buenos Aires. + +--Una vez en la capital--continu--cobrar todos los depsitos que hay +all nombre de Pirovani y har lo necesario para que el gobierno +pague igualmente lo que le debe por sus trabajos... Conozco muchas +personas importantes que me ayudarn... Va usted ver que, aunque +algunos me tienen por zonzo, s darme bien la vuelta en esto de la +plata... Y apenas deje arreglados los negocios, nos embarcaremos para +Europa. + +Otra vez, enardecido por su propias palabras y seguro de la aceptacin +de Elena, se atrevi poner las manos sobre su cuerpo, pero se vi +repelido. + +--No--dijo ella severamente, la vez que entornaba los ojos con +malicia--. Le advierto que mientras no hayamos llegado Pars slo +ser para usted una compaera de viaje. Los hombres se muestran +ingratos si logran su deseo desde el primer momento; abusan de la +bondad de la mujer y olvidan luego sus compromisos. + +Sonri con una expresin prometedora, y dijo en voz queda, entornando +sus prpados: + +--Pero as que lleguemos Pars... + +Sintise conmovido Moreno por el gesto con que acompaaba Elena tales +palabras. + +Oh, Pars!... Esta exclamacin mental del oficinista resucit en su +imaginacin todos los episodios de la vida alegre que llevan los +extranjeros en la gran ciudad, segn l haba ledo en las novelas. + +Vi un elegante restorn nocturno, como se imaginaba que eran los +restoranes de Montmartre y como los haba admirado directamente muchas +veces en las historias cinematogrficas. Crey escuchar la msica +sacudida y saltarina de un _jazz-band_. Sigui con sus ojos la +rotacin de las parejas que bailaban en un gran rectngulo rodeado de +brillantes mesitas. + +Despus entraba la marquesa vestida con llamativo lujo y apoyada en +el brazo de l mismo, que iba de frac, con una perla enorme en la +pechera. El encargado del establecimiento le saludaba familiar y +respetuoso, como un parroquiano conocidsimo; las mujeres admiraban +de lejos las joyas de Elena; un _groom_ diminuto como un gnomo se +llevaba la rica capa de pieles de la seora, que esparca un perfume +de jardn de ensueo. l examinaba la lista de vinos, pidiendo un +champaa tan caro, que su nombre provocaba una reverencia admirativa +del encargado de la bodega. + +Se desvaneci la visin, encontrndose Moreno otra vez en la antigua +casa de Pirovani, ante aquella mujer que tanto haba deseado con el +fervor que inspira lo que parece imposible de conseguir, y que le +miraba en estos momentos con ojos devoradores. + +--Oh, Pars!--dijo--. Cmo deseo verme all con usted... Elena! +Porque usted me permite que la llame ahora simplemente Elena... no? + + * * * * * + + + + +#XVIII# + + +Para Watson empezaron sucederse los hechos con la rapidez +vertiginosa y la falta de lgica de los episodios de una pesadilla que +se desarrollan ms all del tiempo y del espacio. + +Oy tiros; luego pasaron ante sus ojos varios jinetes todo galope, +mientras otros, detenindose, hacan fuego contra los dos andinos. En +vano Piola gritaba levantando sus brazos: + +--Hermanos, no nos baleen, que somos gentes de paz y nos +entregamos!... + +Los que llegaban no queran oir y seguan disparando sus rifles +pesar de las rdenes de Robledo. + +Cay herido el camarada de Piola, y ste juzg oportuno echarse al +suelo, buscando refugio detrs de su caballo. + +Cuando todo el grupo de hombres de la Presa acab de entrar en la +explanada del rancho, Watson no prest atencin las exclamaciones +del espaol, asombrado de encontrarle all. Tampoco se fij en los +saludos del comisario. Los dos le olvidaron tambin para ir en busca +de Piola, colocndole sus revlveres en el pecho mientras le +preguntaban dnde estaba Celinda. Algunos individuos de la expedicin +desmontaron para examinar al hombre recin herido y tambin al otro +cordillerano derribado por don Carlos. + +Lo que atrajo la atencin del joven fu la presencia de su propio +caballo, sobre el cual se ergua con aire de importancia el pequeo +Cachafaz, sealando con un dedo acusador los tres vencidos. + +-Estos gauchos malos son los que se llevaron mi patroncita. Yo los +vide... + +Pero le fu imposible continuar, pues se sinti agarrado por el talle +y descendido violentamente de su dignidad ecuestre, quedando con los +pies en el suelo. + +Ricardo haba hecho esto valindose de su brazo sano y sofocando el +dolor que le causaban en el hombro herido tales movimientos. Su +caballo pareci reconocerlo al quedar l sobre la silla, y apenas le +hubo picado con sus espuelas, sali todo galope en la misma +direccin seguida por Rojas. + +Llevaba varios minutos el estanciero de perseguir Manos Duras y no +perda la esperanza de alcanzarlo. Era difcil poder galopar de un +modo continuo en aquellas pendientes arenosas. Adems, el caballo del +gaucho llevaba dos personas, y ste tena necesidad de conservar +sujeta Celinda, al mismo tiempo que excitaba la marcha de su +cabalgadura. Rojas poda dedicarse con mayor ligereza la +persecucin, teniendo adems libres sus dos brazos. + +Durante esta fuga el bandido volvi repetidas veces su cabeza y el +brazo derecho armado con un revlver. Dos balas pasaron silbando cerca +de don Carlos. ste contest los disparos con otros, pero despus se +contuvo. No le quedaban mas que tres cpsulas. En la maana, al salir +de su estancia para ir simplemente la Presa, se haba ceido el +cinturn del revlver, sin poner cartuchos de repuesto en los agujeros +de la canana. Slo poda contar ahora con estos tres tiros y con el +cuchillo que llevaba al cinto para las necesidades del campo. Adems +tena miedo de herir su hija. + +Como el gaucho iba mejor provisto de armas, sigui disparando tiros +durante su fuga, con gran prodigalidad. + +Sinti el estanciero una nueva indignacin al darse cuenta de lo que +intentaba Manos Duras contra l. + +--Grandsimo bandido! Ahora tira matarme mi flete! + +Y el centauro criollo, dicindose esto, mostr tanta clera como al +ver en peligro su hija. + +A los pocos momentos, Rojas, que pareca soldarse los caballos que +montaba, hasta formar un solo cuerpo con ellos, adivin bajo sus +piernas un estremecimiento de muerte. Sac gilmente sus pies de los +estribos y se ech al suelo, al mismo tiempo que rodaba la pobre +bestia, arrojando por el pecho un cao de sangre igual al chorro +purpreo de un tonel de vino que se desfonda. + +Se vi el estanciero pie, mientras el otro continuaba huyendo con su +hija sobre el arzn. Toda su voluntad la concentr en la mano que +sostena el revlver, apuntando ste contra el enemigo fugitivo. +Necesitaba matar su caballo. + +Rojas, que no tema la lucha con las fieras ni con los hombres y pocas +veces haba conocido el miedo, tembl de emocin... Dar muerte un +caballo! Era un excelente tirador, y sin embargo, hizo un disparo y +despus otro, sin que la cabalgadura del gaucho cesase en su galope. +Iba ya disparar su ltima cpsula, cuando el flete de Manos Duras +titube, marchando con ms lentitud, hasta que por fin di una +voltereta mortal, levantando una nube de arena con su agnico +pataleo. + +Corri Rojas, pero antes de llegar al sitio de la cada, vi cmo el +gaucho se incorporaba, sacando un segundo revlver del cinto, sin +dejar de oprimir con el otro brazo Celinda. As esper, con aire +amenazante, que se aproximase su perseguidor. + +Pudo don Carlos avanzar todava algunos pasos, pero Manos Duras +dispar contra l, pasando el proyectil tan cerca de su rostro, que +por un momento se crey herido. Entonces Rojas se dej caer para +presentar menos blanco, y fu arrastrndose, con el revlver en la +diestra. El gaucho no poda adivinar que slo le quedaba un tiro, y +creyendo que su intencin era aproximarse cautelosamente para que +resultasen ms seguros sus disparos, sigui haciendo fuego. Adems se +serva de Celinda como de un escudo, colocndola ante su pecho. Pero +los retorcimientos de la joven al pretender librarse de este brazo +robusto que la mantena prisionera hicieron desviar muchas veces su +revlver. + +--Si dispara un tiro ms, viejo, mato su hija! + +Esta amenaza, unida la consideracin de su impotencia, hizo que don +Carlos se deslizase lentamente sobre la arena, sin atreverse hacer +fuego. + +Manos Duras pareci inquietarse de pronto por un nuevo peligro que +presenta cerca de l, y mir vidamente un lado y otro. Pero el +miedo al enemigo ms inmediato, que era el estanciero, hizo que no +pensase mas que en ste, continuando sus disparos. + +El otro enemigo invisible era Watson, que al escuchar los tiros haba +echado pie tierra para aproximarse al lugar de la lucha, marchando +encorvado entre las speras plantas que surgan del suelo arenoso. + +Por un momento tuvo la intencin de atacar Manos Duras con su +revlver, pero temi herir Celinda, que continuaba forcejeando para +librarse de su opresor. Luego fu hasta su cabalgadura, desatando de +la silla el lazo regalado por la hija de Rojas. Llevndolo en su +diestra di un rodeo travs de los matorrales, hasta venir +colocarse detrs del gaucho. + +Esta corta marcha le produjo intensos dolores. Varias veces las ramas +espinosas se engancharon en su hombro herido. Adems, la duda le hizo +temblar interiormente. Sabra valerse de esta arma primitiva?... + +Recordaba las risas de Flor de Ro Negro comentando su torpeza; pero +al evocar igualmente los alegres paseos con ella y verla ahora en tan +angustioso peligro, sinti renacer su dura voluntad. Las enseanzas +recibidas en su juventud, el espritu metdico y prctico de su raza, +le reanimaron. Lo que una persona hace, otra puede hacerlo tambin. +Y recomendndose las potencias misteriosas imponderables que rigen +nuestra existencia y veces nos protegen con inexplicable +predileccin, envi el lazo por el aire, casi sin mirar, confindose +la suerte y su instinto. Luego tir de l, metindose matorrales +adentro, con un esfuerzo alegre y extraordinario al adivinar por la +resistencia de la cuerda que el lazo haba hecho presa. Fu tan +brbaro su gozo, que tir con ambas manos, lanzando rugidos de dolor +por el desgarramiento que senta en su hombro herido. + +El lazo haba aprisionado, efectivamente, el grupo que formaban Manos +Duras y Celinda, arrollndose en torno sus cuerpos. Luego los dos +cayeron de espaldas bajo el rudo tirn. + +Ces el gaucho de retener Celinda para valerse de las dos manos, y +estando todava en el suelo extrajo su cuchillo del cinto, partiendo +la cuerda que le sujetaba. Watson, que haba adivinado esta intencin, +corri hacia Manos Duras, dndole varios golpes en la cabeza y en el +rostro con la culata de su revlver. Pero Rojas lleg tambin en unos +cuantos saltos junto al grupo derribado. + +--Djamelo, gringo!--orden con voz entrecortada--. A ste nadie debe +matarlo mas que yo... Me corresponde! + +Hizo retroceder con un empelln Watson, y ste slo se preocup de +Celinda, levantndola del suelo y llevndosela al otro lado de los +matorrales ms prximos. La joven, aturdida an por su cada, se pas +las manos por los ojos, sin reconocer al norteamericano. Tena varias +desolladuras en los brazos y en el rostro que manaban sangre. Mientras +tanto, don Carlos casi ayudaba incorporarse Manos Duras. + +--Levntate, hijo de... para que no digas que te mato sin defensa! +Saca tu facn y pelea. + +El cuchillo lo tena ya en la mano el gaucho, pero Rojas no lo haba +visto, turbado por el goce feroz de encontrar finalmente ese hombre +al alcance de su diestra. + +Apenas el bandido estuvo de pie, le tir traicin una cuchillada al +vientre, pero aturdido an por los golpes que le haba dado Watson, su +ataque fu lento, lo que permiti al estanciero pararla con un revs +de su mano izquierda. l, por su parte, le asest un golpe en el +pecho, luego otro, y menude sus cuchilladas con tal celeridad, que +hizo derrumbarse Manos Duras arrojando sangre por numerosos +desgarrones de su cuerpo. + +--Ya est muerto el puma! + +Esto lo grit don Carlos agitando sobre su cabeza el arma enrojecida, +mientras el bandolero daba vueltas junto sus pies, apoyndose en un +costado y en otro, entre ronquidos de agonizante. + +Watson haba ido llevndose Celinda ms lejos, para que no +presenciase esta lucha, pero al mismo tiempo procuraba no perder de +vista al estanciero, por si le era necesario su auxilio. + +Al juntarse los dos hombres, condujeron la joven hasta el lugar +donde el ingeniero haba dejado su caballo. No queran que Celinda +viese al agonizante. Ella, conmovida por tantas emociones, los miraba +con unas pupilas dilatadas inciertas, como si no los reconociese. Al +fin acab por llorar, abrazndose su padre. Luego, olvidando los +prejuicios de los das normales, abraz tambin Watson y empez +besarlo. + +El mocetn, aturdido por estas caricias y asustado por las heridas +superficiales que notaba en el rostro de la joven, pregunt con +ansiedad: + +--Le he hecho dao, miss Rojas?... No es cierto que he tirado el +lazo menos mal que otras veces?... + +Los dos le ayudaron montar, y marcharon junto su caballo con +direccin al rancho de la India Muerta. + +Robledo y el comisario salieron su encuentro, mostrando gran alegra +al reconocer Celinda. Frente las ruinas estaban los otros hombres +de la expedicin. Despus de curar su modo los dos cordilleranos +heridos, los vigilaban, as como Piola, hablando de conducirlos al +da siguiente la crcel de la capital del territorio. + +Vindose entre amigos que celebraban con gozosas demostraciones su +liberacin, Celinda volvi recobrar su carcter ligero y animoso. +Procur ocultar su rostro para que Watson no viese ms tiempo las +desolladuras que lo desfiguraban; pero cuando de tarde en tarde volva +sus ojos l, stos tenan una expresin acariciante. + +--Le he hecho dao, miss Rojas?--dijo otra vez el joven con voz +suplicante, como si su emocin no le permitiera en aquellos momentos +preguntar otra cosa--. Verdad que no he tirado el lazo muy mal?... + +Ella, despus de mirar un lado y otro para convencerse de que su +padre estaba lejos, dijo en voz baja, imitando el acento del +norteamericano: + +--Gringo chapetn! grandsimo torpe!... Si que me has hecho dao, y +el lazo lo tiras rematadamente mal... Pero de todos modos me +enganchaste con l, y como yo jur que slo as conseguiras tenerme +otra vez... aqu me tienes. + +Y avanz los labios cual si pretendiese acariciarle desde lejos con su +sonrosado redondel, siendo este gesto una promesa de lo que hara +seguramente luego, cuando se viesen solos. + +Entr la expedicin en la Presa al anochecer, despus de haber +descansado en la estancia de Rojas, donde esperaba Sebastiana. sta, +al ver libre su patroncita, prorrumpi en exclamaciones de gozo, que +se convirtieron poco despus en frases de indignacin por las lesiones +que Celinda tena en su cara. El nombre de la marquesa se le escap +la mestiza en el curso de una furibunda palabrera, pesar de las +recomendaciones de prudencia hechas en voz baja por Robledo. Al fin +acab relatando Rojas todo lo que saba de la entrevista de la +seorona con Manos Duras y lo que sospechaba ella que haban +convenido los dos. + +Sebastiana quiso quedarse en la estancia, al lado de Celinda, sin +creer necesario para ello el permiso del patrn. + +El mismo don Carlos haba rogado Watson que se quedase tambin hasta +el da siguiente, en que volvera l. + +--Tengo que hacer una cosita urgente en la Presa. Deseo decir unas +palabritas cierta persona. + +La voz meliflua del criollo, as como su acento dulzn, eran para +meter espanto cualquiera. Robledo intent disuadirle de este viaje, +adivinando sus intenciones. Con l se mostr Rojas ms explcito. + +--Djeme, don Manuel; necesito ver esa mala... tal! que ha querido +perjudicar mi nia. Me contentar con levantarle las polleras y +darle cincuenta golpes con este rebenque, as... as. + +Y mova el ltigo corto con su terrible tira de cuero. + +Hubo de aceptar al fin el espaol que le acompaase hasta el pueblo, +convencido de lo intil que era oponerse sus propsitos. An +perduraba en Rojas la furia homicida de su combate muerte con el +gaucho, y Robledo esperaba abonanzarle cuando hubiesen transcurrido +unas horas. + +Al entrar en la calle central vieron los expedicionarios aglomerados +casi todos los habitantes de la Presa. Los jinetes delanteros iban +dando noticias al paso, y stas se transmitan, de grupo grupo, +rpidamente. Todos celebraron la muerte de Manos Duras, como si con +ella se viese libre el pueblo de una gran calamidad. Los ms dbiles +lamentaban que el comisario hubiese guardado en un rancho cerca de la +poblacin los tres prisioneros para enviarlos al da siguiente la +crcel del territorio. La muchedumbre, con esa ferocidad colectiva que +surge en las primeras horas de una emancipacin largamente esperada, +quera destrozarlos, para vengarse de los miedos que la haba hecho +sufrir el gancho ya difunto. + +La ltima noticia que hizo circular la locuacidad de los jinetes +delanteros sirvi para que esta indignacin comn encontrase dnde +satisfacerse. Las revelaciones de Sebastiana fueron conocidas en un +momento por todos. Era aquella seorona la que de acuerdo con Manos +Duras haba organizado una venganza terrible; una venganza semejante +otras que ellos haban odo contar los lectores de novelas visto +por sus ojos en las historias cinematogrficas. La _gringa_ rubia +quera matar la pobre nia de la estancia, hija del pas, tal vez +por envidia, tal vez por otro motivo. + +Robledo, que pasaba caballo entre los grupos, adivin por algunas +palabras sueltas la clera que empezaba conmoverlos. Precisamente en +aquellos momentos la expedicin iba desfilando ante la antigua casa de +Pirovani. Las mujeres eran las que se mostraban ms furiosas y +lanzaron los primeros gritos agresivos mirando las ventanas del +edificio. + +--Muera la Cara Pintada! Muera la gran...! + +Y soltaba redonda la mayor de las injurias femeniles. Presintiendo lo +que iba ocurrir, torci Robledo su marcha, avanzando hacia la casa y +colocando su caballo ante los ltimos peldados de la escalinata de +madera. Pero no consigui verse obedecido ni an por los hombres ms +adictos l, que le haban acompaado en la expedicin. + +Desoyendo sus consejos y sus rdenes, mujeres y chiquillos empezaron +pasar por debajo de la panza de su caballo deslizarse por sus +flancos... Y detrs de estos primeros asaltantes, los hombres fueron +invadiendo la entrada de la casa, excusndose con un gesto y un leve +saludo al pasar ante el ingeniero. + +El asalto fu rapidsimo, abatindose los obstculos con esa facilidad +que parece centuplicar la fuerza de los ataques populares en das de +revolucin triunfadora. La puerta cay rota, y toda la ola humana se +revolvi un momento en su quicio, penetrando despus borbotones en +el interior de la casa. Saltaron rotos los vidrios de las ventanas, y +poco despus empezaron salir por ellas, como proyectiles, los +muebles, las ropas y toda clase de objetos. En vano algunos, ms +prudentes y serenos, protestaban del absurdo destrozo. + +--Pero si eso no es de ella!... Si todo perteneca don Enrique el +italiano! + +La multitud se mostraba sorda; quera que fuese todo propiedad de la +seorona, para de esta manera satisfacer su clera sin escrpulos. Y +continuaba dando gritos, en los que se repeta la palabra infamante. + +De pronto, Robledo, que braceaba sobre su caballo dando rdenes +intiles, consigui hacerse oir. Los asaltantes parecan cansados. +Adems, la decepcin de no encontrar la hembra odiada haba +disminuido su actividad destructora. Pero la verdadera causa del +relativo silencio que permiti Robledo restablecer su influencia fu +la llegada de un viejo trabajador espaol, retirado de las obras del +canal para dedicarse llevar las viviendas agua del ro en un carro +del que tiraba un msero caballejo. + +Este hombre logr que le escuchasen con ms rapidez que el ingeniero. +Los asaltantes bajaron poco poco de la casa para orle de ms cerca. + +--Qu hacen ah?--gritaba--. Se ha ido!... Yo la he visto en un +coche con el seor Moreno, el del gobierno. Van la estacin tomar +el tren de Buenos Aires. + +Inmediatamente se ofrecieron varios jinetes de buena voluntad para +alcanzarla en su fuga. Llevaba mucha delantera, pero tal vez mata +caballo podran detenerla en Fuerte Sarmiento. + +Otros ponan en duda el xito de tal persecucin. Slo quedaba una +hora escasa para la llegada del tren, y como ste parta de la +prxima estacin del Neuquen, nunca llegaba con retraso. + +Las mujeres, por ser las ms furiosas, aconsejaban los jinetes que +intentasen de todos modos la aventura, para traer la seorona +arrastrndola del pelo. Otros varones, sesudos y de luminosas ideas, +proponan, con el mismo piadoso deseo, colocarse simplemente al lado +de la va, cuando pasase el tren cerca de la Presa, y hacer una +descarga cerrada sobre el coche que llevase la grandsima... tal. Y +mostraban asombro cuando Robledo intentaba hacerles comprender que en +el mismo coche podan ir otros viajeros y adems resultaba imposible +adivinar su vagn entre los muchos que componen un tren. + +Cuando todas estas gentes, roncas de gritar y convencidas de que les +era imposible dar alcance la seorona, quedaron en silencio, el +ingeniero consigui hacerse oir. + +--Dejadla que se vaya. Es Gualiche que nos abandona, despus de +haberlo perturbado todo... Lo que hay que desear es que ese demonio no +vuelva nunca. Ojal se hubiese marchado antes!... + +Al fin, cerrada ya la noche, las gentes se fueron apaciguando. Era la +hora de la cena, y los ms exaltados prefirieron seguir sus +conversaciones en la mesa familiar en el almacn del Gallego. + +Rojas se mostraba sombro, como si hubiese olvidado todos los sucesos +de aquel da para no ver mas que la fuga de Elena. + +--Crea usted que lo siento, don Manuel. Mi gusto hubiese sido +remangarle las polleras, para con este rebenque... + +Y haciendo con una mano el mismo ademn que si levantase las faldas de +Elena, iba explicando todo lo que su venganza se hubiese complacido en +realizar. + +A partir de este da, la existencia result angustiosa montona en +aquel pueblo, donde no quedaba otro personaje importante que Robledo. +Los obreros empezaron desbandarse al ver suspendida la continuacin +de las obras. Pasaban el tiempo los grupos inactivos hablando de la +posibilidad de que se reanudasen los trabajos en la semana prxima por +disposicin del gobierno; pero la orden no llegaba. All en Buenos +Aires estudiaban el asunto con toda calma, y los peones, perdida la +paciencia, echbanse al hombro el saco de ropa para huir pie en +ferrocarril de un lugar donde ya no entraba dinero y cada vez era ms +general la pobreza. + +El almacn haba descendido boliche y tena un aspecto fnebre. Slo +algunos parroquianos viejos, de solvencia probada, venan beber de +pie ante el mostrador. Don Antonio el Gallego haba cortado +violentamente el crdito la mayor parte de los concurrentes, y para +apoyar su voluntad de no dar nada al fiado, tena un revlver en cada +cajn del mostrador y el hermoso rifle americano debajo de su asiento. +Su pblico, cuando estaba falto de dinero, mereca todas estas +precauciones. + +--Usted debe ir Buenos Aires, don Manuel--deca Robledo con firme +optimismo--. Usted es el nico quien harn caso all. + +El ingeniero se mostraba triste y desalentado, como todo lo que le +rodeaba. Lo nico que consegua hacerle sonreir con una expresin +melanclica era el nuevo aspecto de Watson su socio. ste pareca +alegre, como si nada le importase la suerte de sus canales. Ahora slo +le interesaba la ganadera, pasando los das enteros en la estancia de +Rojas. + +Qu poda importarle la paralizacin momentnea de las obras!... Era +joven y tena muchos aos por delante. Lo que deseaba estudiar era la +vida de una estancia, pero teniendo por maestro Flor de Ro Negro, +que le acompaaba caballo travs de los campos desde la salida del +sol hasta el ocaso. + +Un fnebre descubrimiento aument el mal humor del espaol, poco +despus de la fuga de Elena. + +Gonzlez le hizo ver un sombrero que uno de sus parroquianos haba +encontrado junto al ro, lejos del campamento. El ingeniero lo +reconoci inmediatamente. Era el que llevaba Torrebianca. + +Estaba convencido, desde mucho antes, que su compaero no figuraba ya +entre los vivos. Con frecuencia, durante la noche, cuando las +dificultades financieras de sus obras le hacan permanecer insomne, +reconstitua por deducciones lo que el marido de Elena haba hecho al +abandonar su casa, poco antes del amanecer. Indudablemente su cuerpo +estaba en el fondo del ro. + +Otro da, el dueo del boliche vino contarle el descubrimiento hecho +por unos espaoles que, al verse faltos de trabajo, se dedicaban la +pesca. Dos leguas ms abajo del pueblo haban pasado una isla +fangosa rodeada de caaverales, con la esperanza de apoderarse de +algunas truchas procedentes del lejano lago de Nahuel Huapi. Entre las +caas de la orilla haban visto dos objetos largos y negros que se +balanceaban mecidos por la corriente: las piernas de Torrebianca. + +Robledo no haba tenido valor para ver el cadver. Despus de un mes +de permanencia en el ro, era una masa gelatinosa que pareca vibrar +por el rebullicio de la fauna surgida de sus carnes. Fu su +compatriota Gonzlez quien, abandonando el mostrador del almacn, se +encarg de todo lo necesario para dar sepultura estos restos. + +--Usted lo que debe hacer es irse Buenos Aires--repeta el +almacenero--. Don Ricardo y yo le sustituiremos aqu. En la capital +trabajar usted por nosotros ms que si se queda en la Presa. + +Al fin Robledo reconoci la pertinencia de estos consejos, marchndose + Buenos Aires. Varios meses anduvo por los ministerios, solicitando +que se reanudasen las obras y luchando con las rutinas tcnicas y +administrativas. + +Tambin tuvo que esforzarse por mantener su crdito en los Bancos. Los +mismos que protegan antes su empresa dudaban ahora francamente del +xito, resistindose proporcionarle ms dinero para su continuacin. +Un ambiente de escepticismo y descrdito iba esparcindose en torno +todo lo que era de la Presa. + +Lleg el invierno sin que Robledo hubiese podido salir de Buenos +Aires. Algunas veces, con repentino optimismo, esperaba conseguir al +da siguiente la realizacin de sus deseos. Pero al otro da le +contestaban: Vuelva usted maana; y este maana iba convirtindose +en una palabra fatdica, smbolo de algo vago que nunca llegara ser +realidad. + +Los peridicos le anunciaron una noche la inquietud de las poblaciones +ribereas del ro Negro. Los afluentes empezaban aumentar su caudal +con una prodigalidad inquietante. Llegaba la crecida que l vena +anunciando desde meses antes en los ministerios para conseguir que se +continuasen las obras si an era tiempo. + +Recibi luego un telegrama de los mismos que le haban aconsejado la +marcha Buenos Aires. Le pedan que volviese, como si su presencia, +siendo milagrosa, pudiera sujetar las fuerzas naturales. + +Entr en la Presa con un fro glacial. Volvi enfundarse en un gabn +de chfer con los pelos afuera que haba usado siempre en los das +rudos del invierno. + +La poblacin estaba casi desierta. Las casas de madera, que eran las +ms fuertes, tenan cerradas puertas y ventanas. Las construcciones de +adobes estaban con los techos rotos y el huracn haba arrancado +igualmente las maderas de sus orificios de ventilacin. No se vea +nadie en las calles. Slo quedaban los hombres que ya eran habitantes +del pas antes de que empezasen las obras. Pareca que durante los +cuatro meses de su ausencia hubiesen transcurrido diez aos. + +Sufri el tormento de largas y angustiosas inquietudes al permanecer +das enteros en la orilla del ro, viendo con una indignacin +impotente cmo aumentaba el peligro. Las aguas eran cada vez ms altas +y tumultuosas, arrastrando en su corriente troncos de rboles que +venan tal vez de las vertientes de los Andes, haciendo rodar +invisibles, por el fondo de su lecho, rocas enormes. + +No le preocupaba el peligro de una inundacin. Era la suerte de las +obras incompletas, y no la seguridad de las personas, lo que le haca +vivir en perpetua angustia. Examinaba todas las maanas, con la +atencin de un mdico que ausculta un enfermo, aquel dique que deba +obstruir el ro de orilla orilla y estaba sin terminar, primeramente +por la distraccin amorosa de sus constructores y despus por su +rivalidad mortal. + +El brazo ms largo del dique haba quedado incompleto unos cuantos +metros del otro brazo que vena su encuentro desde la orilla +opuesta. Las aguas, cada vez ms altas, cubran estos dos muros, +marcando su oculta existencia con remolinos y espumarajos. + +Como todos los que viven en incesante peligro, Robledo empez +sentirse supersticioso, recomendndose en su interior varias +divinidades confusas y omnipotentes que podan realizar un milagro. + +Si conseguimos pasar el invierno--pensaba--sin que esto se rompa, +qu felicidad! + +Pero una maana, cual si fuese una construccin de arena igual la +que levantan los nios y demuelen su capricho, las aguas se llevaron +ante sus ojos un extremo del dique sin concluir; luego lo partieron +como algo tierno y dctil, y finalmente las dos murallas subfluviales, +en las que se haban empleado cientos de hombres y miles de toneladas +de materia dura y en apariencia inconmovible, rodaron corriente abajo, +dejando fragmentos encallados en las orillas y las islas. Entonces +Robledo llor. + +--Cuatro aos de trabajo, y el agua lo disuelve todo, como si fuese +azcar!... Cuatro aos de labor perdida... y habr que empezar otra +vez! + +Su compatriota el dueo del boliche se consideraba tan arruinado como +l. En su establecimiento, el cajn del mostrador estaba vaco. Adems +poda decir adis la esperanza de convertir sus arenosos campos en +ricas chacras de riego. Estaba pobre; ms pobre que cuando lleg +establecerse en esta tierra maldita. + +Pero su fe en Robledo y la necesidad de consolarle hicieron que se +mostrase optimista. + +--Todo se arreglar, don Manuel--repiti varias voces, pero sin +conviccin. + +Don Manuel, viendo cmo las aguas insistan en su obra destructora, +pas de la tristeza la clera. Sus ojos ya no miraban al ro. Tenan +la vaga expresin del que ha puesto su pensamiento muy lejos y ve lo +que no pueden ver los dems. + +Record Canterac y Pirovani, tan intensamente como si los hubiese +encontrado el da anterior. Vi despus un rostro de mujer sonriendo +con expresin maligna. A travs del tiempo y la distancia haca sentir +an la influencia de su paso por este rincn de la tierra. Ella era +en realidad la que destrua las obras. + +El espaol cerr los puos. Se acord del estanciero Rojas y lo que +ste se propona hacer con su rebenque para castigar las maldades de +aquella hembra. l hubiese hecho algo peor en el presente momento. + +Gualicho rubio--pens--, demonio perturbador de los hombres y de las +cosas... en qu mala hora te traje aqu! + + * * * * * + + + + +#XIX# + + +--Han transcurrido doce aos desde la ltima vez que estuve en +Pars... Ay! Reconozco que mi aspecto ha cambiado mucho. + +Y Robledo, al decir esto, volvi verse tal como se contemplaba todas +las maanas en el espejo, con ojos de conmiseracin, mientras proceda + su limpieza matinal. + +Era todava vigoroso y gozaba de excelente salud; pero la vejez haba +empezado marcar en l sus devastaciones. La cspide de su crneo +estaba completamente despoblada. En cambio haba suprimido su bigote, +rasurndolo por el motivo de tener con ms abundancia las canas que +los pelos obscuros. Esta transformacin le haba dado, segn l, +cierto aspecto de clrigo de actor, pero al mismo tiempo esparca +por su rostro cierta frescura juvenil. + +Ocupaba un silln en el _hall_ de un hotel elegante de Pars, cerca +del Arco de Triunfo. + +Frente l estaba un matrimonio joven: Watson y Celinda. El paso de +los aos no haba hecho mas que afirmar los rasgos fisonmicos de +Ricardo, dando mayor estabilidad su hermosura de atleta tranquilo. +La antigua Flor de Ro Negro tena ahora una belleza estival de trato +sazonado y dulce. Conservaba su esbeltez gimnstica de efebo, pero la +maternidad haba amplificado majestuosamente sus formas. + +Ya no llevaba su cabellera cortada como una melena de pajecillo, ni se +permita en pblico los saltos y las travesuras infantiles de aquella +amazona patagnica admirada por los inmigrantes. Deba mostrar la +seriedad de una mam. En torno la mesita del _hall_ se mova un nio +de nueve aos, voluntarioso y algo desobediente, que buscaba la +proteccin de Robledo--por otro nombre to Manuel--cuando le rean +sus padres. En un piso del Palace dos _nurses_ inglesas vigilaban +los juegos de otros tres hijos de menos edad. + +Formaban todos en conjunto la conocida familia de la Amrica del Sur +que viene pasar varios meses en Europa, como una tribu rica y +alegre, trasladando la casa entera de un lado otro del Ocano, sin +olvidar los criados. Ahora la familia estaba en sus comienzos, por +ser los padres todava jvenes, y se limitaba ocupar cuatro +camarotes en los buques y cinco cuartos con saln comn en los +hoteles. Diez aos ms de vida y de prosperidad en los negocios, y la +caravana familiar, al hacer otro viaje Europa, arrendara todo un +costado del paquebote y un piso entero en los Palaces. + +--Las cosas que han ocurrido desde la ltima vez que estuve aqu!... + +Se ensombreci el rostro de Robledo al recordar ste sus luchas +durante dos aos para conseguir que se reanudasen las obras en el ro +Negro. + +Haba conocido las angustias que proporcionan las deudas crecientes y +las reclamaciones de acreedores que no pueden satisfacerse. + +Casi todos los habitantes de la Presa escaparon al destruir el ro las +obras. Los raros viajeros que visitaban el pas venan admirar esta +poblacin en ruinas, semejante las ciudades histricas y muertas +del mundo antiguo, en una tierra falta de recuerdos. + +A fin el gobierno haba reanudado los trabajos. El ro era vencido +poco poco, aceptando el obstculo del dique y los canales de Robledo +y Watson se empapaban con las primeras aguas, dejando correr por su +lecho fangoso el riego vivificante. + +Despus de esto slo haban necesitado los dos socios que +transcurriese el tiempo. El milagro del agua realizaba un sinnmero de +milagros secundarios. Acudan la muerta poblacin hombres de todos +los pases, deseosos de roturar un suelo que poda despus ser suyo. +Una costra de verde tierno y luminoso iba cubriendo los campos antes +polvorientos. Los matorrales secos y punzantes cedan el sitio los +rboles jvenes. Nutridos por la savia de una tierra dormida durante +miles de aos, y refrescados incesantemente por el agua que corra +sus pies, realizaban en el corto plazo de varias semanas prodigiosos +estiramientos. + +Las casuchas de adobes, derrudas en el perodo de soledad y miseria, +eran reemplazadas por edificios de ladrillo extensos y bajos, con un +patio interior, imitando la arquitectura espaola de la poca +colonial. El antiguo boliche del Gallego se converta en vasto almacn +con numerosa dependencia, donde era vendido cuanto puede ser agradable +y til los que se enriquecen cultivando la tierra, hacindose adems +en l todos los negocios, incluso el de banca. + +El dueo haba ganado millones, por otra parte, al convertir sus +arenales en campos de regado. Al fin, acababa de realizar su ensueo +de volverse Espaa, dejando al frente del almacn un dependiente +espaol interesado en sus negocios. + +--Ayer me escribi don Antonio--dijo Robledo con una irona +bondadosa--. Quiere que vayamos Madrid. Desea que admiremos su casa, +sus automviles, y sobre todo sus amistades. Me cuenta con orgullo que +los peridicos hablan de sus comidas. Tambin me dice que le han dado +una condecoracin y un da de estos lo presentarn al rey. He ah un +hombre dichoso. + +El recuerdo del lejano pas ensombreci el rostro de Celinda. + +--Piensa en su padre--dijo Watson su consocio--. Es imposible hablar +de la Presa sin que se ponga triste... Qu culpa tenemos nosotros si +el viejo no ha querido venir? + +Robledo asinti estas palabras, pretendiendo animar Celinda. Don +Carlos no haba querido moverse de su estancia, pesar de lo mucho +que le rogaron todos ellos para que les acompaase. No le interesaba +ver en su vejez aquella Europa donde tantas locuras haba realizado +siendo joven. Deseaba conservar intactas las antiguas ilusiones. +Adems, tema que le faltase el tiempo para saborear los grandes +cambios realizados en su propiedad. + +--Me quedan pocos aos--deca--, y no puedo malgastarlos vagando por +Europa, cuando tantas cosas debo hacer aqu. Celinda me dar muchos +nietos, y no quiero que sean unos pobretones. + +Los canales de Robledo haban llegado las tierras de su propiedad, +convirtiendo los ralos y secos pastos de la estancia en lozanas +praderas de alfalfa, siempre hmedas y verdes. Su hacienda +engordaba, multiplicndose prodigiosamente. Antes, tena que correr +caballo para encontrar de tarde en tarde un animal cornudo y huesoso +que iba al descubrimiento y la conquista de algn hierbajo aislado, +travs de una soledad casi yerma. Ahora, los novillos gordos y +lustrosos, con las patas dobladas bajo su carnal pesadumbre, rumiaban +la suculenta alfalfa, mordida en torno ellos, sin necesidad de +moverse. + +Adems, don Carlos era considerado como el primer hombre del pas, y +representaba para l una desvalorizacin marcharse aquellas tierras +de _gringos_, donde ignoraban su historia y nadie le hara caso. Hasta +espaciaba mucho sus viajes Buenos Aires, pensando que los amigos de +su juventud haban muerto y slo poda encontrar sus hijos sus +nietos, que apenas recordaban su nombre. En cambio, todos le hacan +acatamiento en la Presa, como primer propietario del pas. Tambin era +juez municipal, y los inmigrantes cultivadores de las chacras +reconocan su autoridad y sapiencia, consultndole en todos sus +asuntos y aceptando sus fallos. + +--Qu puedo hacer yo en Pars? Un papeln!... Djenme con mi gente y +cada buey que rumie su pasto. + +Senta mucho separarse de sus nietos, pero esta separacin no poda +ser larga. Cuando Celinda y su marido el _gringo_ volviesen, el nio +mayor llegara tiempo para que su abuelo le ensease montar +caballo como debe hacerlo un criollo fino. + +Precisamente este nieto haca mucho rato que estaba junto Robledo, +montando en sus rodillas y dejndose caer en la alfombra. + +--Carlitos, preciosura--suplic la madre--, deja en paz to Manuel! + +Y aadi, para contestar todo lo que haba dicho Robledo acerca de +su padre: + +--Es verdad, no quiso venir; pero eso no impide que me entristezca +cuando pienso que poda estar aqu, viendo lo que nosotros vemos. + +Se aproxim al grupo una seorita elegantemente vestida: la +institutriz francesa encargada de la educacin de Carlitos. Vena +llevrselo para dar un paseo por el Bosque de Bolonia. La madre tuvo +que acariciarle con vehemente ternura, y an as, no pudo sofocar sus +protestas de nio mimado. + +--Yo quiero quedarme con to Manuel!... + +Pero to Manuel necesitaba salir solo, y se lo explic as al pequeo +tirano, con palabras de excusa. + +--Si obedeces mam y vas con mademoiselle al Bosque, esta noche +cuando te acuestes te contar un cuento muy largo... muy largo! + +Carlitos acept la promesa, dejndose llevar por la institutriz sin +nuevas rebeldas. + +--Ya se fu el dspota!--dijo Robledo, fingiendo una gran +satisfaccin al verse libre de l. + +Celinda sonri agradecida. El espaol haba concentrado en Carlitos +toda la necesidad de amar que sienten los clibes en los linderos de +la vejez. Era muy rico y su fortuna ira amplindose todava ms con +el transcurso de los aos, segn fueran sometidas al cultivo las +tierras recientemente irrigadas. Si alguna vez le hablaban de sus +millones, miraba al hijo de Celinda, apodndolo mi prncipe +heredero. + +Pensaba legar una parte de su fortuna ciertos sobrinos que tena en +Espaa y los que apenas haba visto; pero lo ms considerable de su +riqueza sera para Carlitos. Amaba tambin los otros hijos de +Watson; pero el primognito haba nacido en la poca de amarguras +indecisiones, cuando todava estaba en peligro su obra, y esto haca +que le considerase con la predileccin que merece un compaero de los +malos tiempos. + +--Qu va hacer usted esta tarde?--pregunt Robledo Celinda--. +Seguramente lo mismo de las otras tardes: visita general los grandes +modistos de la _rue de la Paix_ y calles adyacentes. + +Ella aprob con un movimiento de cabeza este programa, mientras Watson +rea. + +--Cundo se cansar usted de comprar vestidos?--continu el +espaol--. No tiene miedo de que su equipaje no quepa en el +trasatlntico, cuando regresemos Buenos Aires?... + +Se excus Celinda, pensando otra vez en el lejano pas. + +--Debo hacer mis compras previsoramente. Piense que all en nuestra +colonia no hay nada de lo que se encuentra aqu con tanta facilidad. +Somos unos millonarios del desierto que vivimos todava en la primera +semana de la creacin de un mundo. Como quien dice unos millonarios... +salvajes. + +Los tres rieron de este ttulo y luego quedaron pensativos. Sus ojos +dejaron de ver el _hall_ donde se encontraban y la elegante +concurrencia de las mesas inmediatas. Contemplaron con una visin +interior el antiguo campamento de la Presa, que ahora se llamaba +Colonia Celinda, y los campos regados, frtiles y alegres, propiedad +de los dos ingenieros, con rboles todava no muy altos, pues los ms +antiguos slo contaban nueve aos de existencia. Vieron tambin la +gran plaza de la colonia con sus edificios nuevos, y en ella don +Carlos Rojas, que pareca haberse empequeecido con la edad, +ofreciendo su rostro un perfil cada vez ms aquilino y enjuto. Tena +el gesto autoritario y bondadoso de los antiguos patriarcas, al +escuchar hombres y mujeres. + +Despus, mientras Celinda pensaba en su padre, los dos consocios iban +repasando mentalmente su actual prosperidad. Centenares de +agricultores procedentes de todos los pases de Europa haban +adquirido parcelas de la tierra regada, para formar sus huertas +llamadas chacras. El enorme precio que el agua haba dado al suelo +era pagado plazos por los colonos, en el curso de diez aos. Cada +trimestre ingresaban en su oficina cantidades enormes que iban +quedar luego inmviles en los Bancos. + +Los canales avanzaban sus tentculos por la antigua cuenca del ro +Negro, convirtiendo todos los aos tierras areniscas en campos +fecundos; y esto atraa incesantemente nuevos emigrantes, doblando +triplicando los ingresos de la sociedad. Y as continuaran, aos y +ms aos, hasta amontonar una suma considerable de millones. + +Robledo pensaba con melancola en el destino de su riqueza enorme. +Llegaba l cuando era viejo y no poda sentir la tentacin de los +placeres que engaan y entretienen los dems mortales. Los hijos de +Watson y de Celinda seran archimillonarios, no conociendo nunca la +esclavitud del trabajo ni las angustias de la escasez de dinero, y al +ser hombres vendran derrochar en Pars una parte de su herencia +principesca, llamando la atencin por sus despilfarros y sus +brillantes cualidades de seres ociosos intiles. Atrado por la +fuerza del contraste, Robledo, hombre de trabajo que haba sufrido en +su existencia grandes estrecheces y amarguras, aceptaba con un +fatalismo risueo este final de sus esfuerzos, encontrndolo lgico y +de acuerdo con las ironas de la vida. + +Pensaba, adems, en otro contraste que haba acompaado su +enriquecimiento. Mientras l se haca millonario, la mitad del mundo, +al otro lado de los mares, sufra los horrores de una gran guerra. Al +principio este cataclismo haba hecho peligrar su propia empresa. Los +colonos extranjeros abandonaban los campos de la Argentina para ir +ser soldados en sus respectivas naciones. Pero luego se cortaba este +retorno al viejo mundo, y el reflujo humano traa nuevos cultivadores + sus tierras. + +Muchos que haba dejado en Europa doce aos antes enormemente ricos, +estaban ahora pobres haban desaparecido. En cambio, l, que slo +era entonces un aspirante la fortuna, un colonizador de incierto +porvenir, se senta como abrumado por la exageracin de su +prosperidad. Se vea igual las reses nuevas de don Carlos Rojas, +que, ahitas por la exuberancia de su nutricin, permanecan con las +patas dobladas sobre la alfalfa, mirando, inapetentes, toda la riqueza +alimenticia que las rodeaba. + +Watson y Celinda eran jvenes, tenan ilusiones y deseos, saban en +qu emplear su dinero. Ella conoca la voluptuosidad del lujo; su +marido poda sentir el mayor placer de los enamorados, mezcla de +satisfaccin y de orgullo, al regalar Celinda todo lo que desease; +pero l!... Ni siquiera le gustaban las molicies inocentes que hacen +ms grata la vejez. Le haba visitado la riqueza demasiado tarde, +cuando no le quedaba tiempo para aprender ser rico. + +Como haba pasado la mayor parte de la existencia simplificando su +vida y prescindiendo de comodidades, ya no necesitaba estas +comodidades. Celinda, la antigua amazona, y su esposo, tenan la +puerta del hotel, desde las primeras horas de la maana, un lujoso +automvil. No podan vivir sin este vehculo; pareca que lo hubiesen +posedo desde que nacieron. Ah, la juventud, con su maravillosa +facilidad de adaptacin para todo lo que representa placer +riqueza!... + +El espaol, slo en casos de urgencia se acordaba de tomar un +automvil de alquiler. Prefera marchar pie emplear los mismos +medios de locomocin de la gente poco adinerada. + +--No es miseria ni avaricia--deca Celinda su esposo cuando le +hablaba de Robledo, al que haba estudiado con su fina observacin de +mujer--; es simplemente olvido y falta de necesidades. + +Los dos ingenieros salieron de su abstraccin al oir de nuevo la voz +de la joven. + +--Y usted, don Manuel, qu piensa hacer esta tarde?... Por qu no me +acompaa en mis visitas los modistos, y as podr hablar con motivo +de la frivolidad de las mujeres?... + +Robledo no acept la proposicin. + +--Debo ver un antiguo condiscpulo que desea mi ayuda para un +negocio. El pobre no ha hecho fortuna. + +Era un ingeniero que durante la guerra haba dirigido una fbrica +dedicada la produccin de municiones. Ahora la fbrica estaba +cerrada, y su dueo, despus de haber reunido en cuatro aos una +fortuna enorme, no saba qu hacer de ella. El ingeniero buscaba, sin +xito, un capitalista, para dedicarla por su cuenta la produccin de +maquinaria agrcola. + +--Vive ms all de Montmartre--continu Robledo--; est cargado de +familia, y voy ver si prestndole unas docenas de miles de pesos, +que aqu resultan cerca de un milln de francos, puede abrirse paso. +Quiere mostrarme en su casa los planos de una mquina que ha inventado +para arar la tierra. + +Abandonaron los tres sus asientos y salieron del _hall_. Fuera del +hotel, el matrimonio mont en un automvil elegante. El espaol +prefiri marchar pie hasta la plaza de la Estrella, donde tomara +simplemente el Metro. + +Era una tarde primaveral, de aire suave y cielo dorado. Robledo +marchaba con una vivacidad juvenil. La imagen de su infeliz camarada +Torrebianca pas de pronto por su memoria. Esto no era extraordinario. + +Desde su regreso Europa, le asaltaba con frecuencia el recuerdo de +Federico y de su mujer, por la razn de haber vivido con ellos durante +su ltima permanencia en Pars y haber emprendido juntos de aqu el +viaje Amrica. Adems, este ingeniero pobre que iba visitar +evocaba en su memoria al otro compaero de estudios. + +En los doce aos ltimos, pasados junto al ro Negro, la imagen de los +Torrebianca se haba mantenido fresca en su memoria. Una vida de +montono trabajo, poco abundante en novedades, conserva vivas las +impresiones, pues stas no reciben la superposicin de otras que las +borren. + +Muchas veces, en sus largas horas de reflexiva soledad, se preguntaba +cul habra sido el final de Elena. + +Su mala influencia persisti demasiado en aquel rincn del mundo para +que la olvidasen fcilmente. Hasta los habitantes ms antiguos de la +Presa que permanecieron fieles al terruo, negndose abandonar el +pueblo arruinado, haban transmitido los nuevos vecinos de Colonia +Celinda la tradicin de una mujer venida del otro lado del mar, +hermosa y de poder fatdico, originadora de ruinas y muertes. + +Los que no alcanzaron conocerla se la imaginaban como una especie de +bruja, apodndola Cara Pintada y atribuyndole toda clase de +maldades prodigiosas. Hasta afirmaban que surga veces en los +lugares ms solitarios del ro, como un fantasma hermoso y fatal, +peinndose los rubios cabellos pintndose el rostro; y esta +aparicin era terrible para los que la vean, pues significaba un +anuncio de prxima muerte. + +Robledo, en sus visitas Buenos Aires, intent averiguar algo de +aquel Moreno que haba hudo con Elena; pero nunca obtuvo noticias +precisas. Los dos haban cado en Europa como en un mar que se +cerrase sobre sus cabezas, ocultndolos para siempre. + +Debe haber muerto--acababa dicindose el espaol--. Indudablemente ha +muerto. Una mujer de su especie no poda vivir mucho. + +Y durante unos meses dejaba de pensar en ella, hasta que algunas +alusiones de los primitivos habitantes de la colonia despertaban otra +vez sus recuerdos. + +Al descender los peldaos de la estacin vecina al Arco de Triunfo, +olvid completamente su infeliz compaero y su temible esposa. Se +sinti envuelto y empujado por la corriente humana que descenda las +profundidades del Metro, y el tren subterrneo le llev al otro lado +de Pars. + +Pas ms de dos horas en la casa de su amigo el inventor--modesta +habitacin situada en una calle afluente los bulevares exteriores--, +y al caer la tarde se vi marchando pie por el bulevar Rochechuart, +hacia la plaza Pigalle. + +En sus excursiones por Montmartre acompaando sudamericanos ansiosos +de gozar las falsas y pueriles delicias de los restoranes nocturnos, +nunca haba ido ms all de dicha plaza. Adems, esta parte de Pars, +vista de noche, ofrece un espectculo engaoso que contrasta con la +mediocridad de su fisonoma diurna. + +El bulevar que l segua estaba frecuentado por un pblico de aspecto +ordinario y vulgar. El Montmartre de que hablaban con delicia los +forasteros, y cuyo nombre era repetido con admiracin por cierta +juventud del otro lado del Atlntico, empezaba partir de la plaza +Pigalle. Este bulevar Rochechuart era como los territorios mixtos +inmediatos una frontera, que carecen de fisonoma propia. Deban de +vagar en l los expelidos del Montmartre prximo por la necesidad de +un alojamiento ms barato, las principiantas que an no han logrado +ropas ni maneras convenientes para deslizarse en los grandes +restoranes nocturnos. + +Segn se iba extinguiendo la tarde pareca aumentar el nmero de +hembras engaosamente vestidas, que necesitan la luz incierta del +crepsculo para salir la caza del hombre y del pan. + +Robledo se cruzaba con ellas, fingindose ciego ante sus violentas +ojeadas y sordo las palabras susurrantes en honor de su apostara de +buen mozo. + +Pobres mujeres! Verse obligadas decirme tan enorme mentira para +poder comer... + +De pronto, una de estas mujeres llam su atencin. Era semejante las +otras, y, lo mismo que ellas, le miraba atrevidamente, con ojos +provocadores. Pero estos ojos!... Dnde haba visto l estos ojos? + +Iba vestida con una elegancia miserable. Sus ropas, desteidas y +viejas, haban sido lujosas muchos aos antes; pero vistas cierta +distancia, an podan engaar los distrados. Adems conservaba +cierta esbeltez, que, unida su estatura, haca olvidar por un +momento los estragos de la miseria y de los aos. + +Al ver que Robledo se detena un instante para examinarla mejor, +sonri con alegre sinceridad. Era un buen encuentro; el mejor de la +tarde. Este seor tena el aspecto de un extranjero rico que vaga +desorientado por un barrio excntrico al que no volver nunca. Haba +que aprovechar la ocasin. + +Mientras tanto, Robledo continuaba inmvil, mirndola con el ceo +fruncido por una rebusca mental. + +Quin es esta mujer?... Dnde diablos la he visto? + +Ella tambin se haba detenido, volviendo la cabeza para sonreir +invitndole con el gesto que la siguiera. + +Se reflejaron en el rostro del ingeniero las alternativas de la +sorpresa y la duda. + +Pero ser?... Yo que la crea muerta hace aos!... No, no puede +ser. Como he pensado en ella esta tarde, me equivoco... Sera una +casualidad demasiado extraordinaria. + +Sigui examinndola de lejos, creyendo reconocer el pasado en algunos +rasgos de aquella fisonoma ajada, y quedando indeciso ante otros que +le resultaban extraos. Pero los ojos!... aquellos ojos!... + +La mujer volvi sonreir y mover levemente la cabeza, repitiendo +sus mudas invitaciones. Impulsado por la curiosidad, hizo Robledo +involuntariamente un leve gesto de aceptacin y ella reanud su +marcha. Pero slo di algunos pasos, detenindose ante la cancela de +un _bar_ de aspecto srdido, con tupidos visillos en los cristales. +Gui un ojo, y abriendo la mampara desapareci en el interior del +sucio establecimiento. + +Qued indeciso el espaol. Le repugnaba ir reunirse con aquella +mujer y al mismo tiempo se senta arrastrado por su curiosidad. +Presinti que si se alejaba sin hablarla quedara para siempre en una +incertidumbre torturante, lamentando el resto de su existencia no +haberse enterado de si Elena viva an estaba muerta. El miedo la +duda futura le impuls la accin, hacindole abrir con cierta +violencia la puerta del _bar_. + +Vi seis mesas, un divn de hule abullonado lo largo de las paredes, +espejos borrosos, y un mostrador que tena detrs una anaquelera con +botellas. El mostrador lo ocupaba una mujer algo vieja y de gordura +elefantaca, con los ojos pintados de negro y la cara moteada de +granos y costras. + +Recordando sus aos juveniles pasados en Pars, reconoci Robledo el +pequeo establecimiento frecuentado por mujeres que no disponen de +otra industria para vivir que el encontrn carnal, pero desean +conservar cierta apariencia independiente, y las cuales sirve la +duea de consejera intermediaria. + +Un camarero de aire afeminado serva las parroquianas. En este +momento eran dos. Una jovencita de rostro exange que se +transparentaba, como si fuese dejar ver las oquedades y las aristas +de su crneo. Tosa convulsivamente, y entre tos y tos se llevaba la +boca un cigarrillo. En otra mesa vi una mujer avejentada y de +aspecto abyecto, que tal vez en su juventud haba sido hermosa. +Conservaba la misma esbeltez arrogante de la otra seguida por Robledo, +pero sus ropas y su rostro revelaban una miseria mayor. Beba lentos +sorbos el contenido de una gran copa y se retrepaba continuacin en +el divn, cerrando los ojos como si estuviese ebria. + +Al entrar el ingeniero se di cuenta de que la mujer haba ido +sentarse en el fondo del establecimiento, lejos del mostrador y de las +otras parroquianas. Su presencia produjo cierta emocin. La patrona le +acogi con una sonrisa repugnante por su excesiva obsequiosidad. La +muchachita tsica tuvo para l una mirada que crea de amor, y +Robledo le pareci de mendiga que implora una limosna. La borracha, al +sonreirle, mostr que le faltaban varios dientes. Luego gui un ojo +con cnica invitacin, pero al ver que el hombre miraba otra parte, +levant los hombros y volvi adormecerse. + +Ocup el recin llegado una mesa frente la mujer que le haba +precedido, y pudo contemplarla ms detenidamente que en la calle. Casi +sonri de lstima al darse cuenta del enorme engao que representaba +el tocado de aquella vagabunda. + +Vista cierta distancia, era una mujer pobremente vestida, pero con +cierta pretenciosidad que poda engaar los hombres humildes los +imaginativos, dispuestos creer en la elegancia de toda hembra que se +fije en ellos. Contemplada de cerca, resultaba grotesca. Su sombrero +de majestuosa halda tena los bordes rodos y las plumas rotas. Vi +sus pies por debajo de la mesa, y como la falda se le haba subido al +sentarse, pudo contar los agujeros y los remiendos de sus medias. Uno +de sus zapatos mostraba la suela perforada por el uso, con un pequeo +redondel en el sitio correspondiente los dedos. El rostro cargado de +colorete y de pasta blanca no consegua ocultar las arrugas de la edad +y otras huellas de una vida trabajosa. Pero aquellos ojos!... + +Robledo se senta por momentos ms convencido de que era Elena. Los +dos se miraron fijamente. Despus ella pregunt por seas si poda +acercarse, pasando al fin su mesa. + +--He credo mejor entrar aqu, para que hablemos. Muchas veces, los +hombres no les gusta que los vean con una mujer en la calle. La +mayora son casados. Usted tal vez lo es, como los otros. + +Su voz era ronca; no recordaba la que l haba odo doce aos antes; +pero pesar de esto, su conviccin iba creciendo. Es ella--pens--. +Ya no es posible la duda. La mujer sigui hablando. + +--Tal vez me equivoco. Usted debe ser soltero. No veo su anillo de +matrimonio. + +Y miraba sonriendo las manos masculinas puestas sobre la mesa. Pero +otra cosa pareci preocuparla ms que el estado civil del seor que la +haba seguido. Volvi los ojos con cierta ansiedad hacia el mostrador, +donde estaba el camarero esperando su llamamiento. + +--Puedo tomar una copa?--pregunt--. Advierto usted que el _whisky_ +de aqu es magnifico. Imposible encontrarlo mejor en todo Pars. + +Al ver que l asenta con un movimiento de cabeza, se aproxim el +camarero, y sin necesidad de preguntar qu deseaba la parroquiana, +trajo por su propia iniciativa una botella de _whisky_ y dos copas. +Despus de llenar stas se alej, no sin dirigir Robledo una mirada +y una sonrisa iguales las de la duea del establecimiento. + +Bebi la mujer con avidez su copa, y al ver que el otro dejaba intacta +la suya, pas por sus ojos una expresin implorante. + +--Antes de la guerra, el _whisky_ vala muy poco; pero ahora!... Slo +los reyes y los millonarios pueden beberlo. Me permite usted? + +Hizo Robledo un gesto indicador de que la ceda su parte, y ella se +aprovech con apresuramiento de tal permiso. + +El licor pareca repeler cierta torpeza mental que se reflejaba en la +lentitud de sus palabras, dando nueva luz sus ojos y mayor soltura +su lengua. Dej de hablar en francs para preguntar en espaol: + +--De dnde es usted? He conocido por su acento que es americano... +americano del Sur. De Buenos Aires tal vez?... + +Movi la cabeza Robledo negativamente, y sin perder su gravedad solt +una mentira. + +--Soy de Mjico. + +--Conozco poco ese pas. Me detuve en Veracruz unos das nada ms, de +vapor vapor. La Argentina la conozco bien: viv all hace aos... +Dnde no he estado yo?... No hay lengua que no hable. Esto hace que +los seores me aprecien y muchas amigas me tengan envidia. + +Robledo la miraba fijamente. Era Elena; ya no poda dudar. Y sin +embargo, no quedaba nada en su persona de la mujer conocida en otros +tiempos. Los ltimos doce aos haban pasado sobre ella ms que una +existencia entera reposada y ordinaria, transfigurndola en sentido +decadente. + +Si l haba podido reconocerla, era porque, al vivir tanto tiempo en +el mismo lugar solitario y montono, sus impresiones antiguas se +mantenan vivas, con la incesante renovacin del recuerdo, sin que +otras las sofocasen bajo su paso. En cambio, ella haba vivido tan +aprisa y visto tantos hombres, que le era imposible acordarse del +espaol. Le sera necesario para ello una enrgica concentracin de su +memoria. Adems, el ingeniero tambin se haba desfigurado con los +aos. + +Sin embargo, ella, por instinto profesional, presinti que no era la +primera vez que estaba junto este hombre. Sus sentidos de mujer de +presa y de hembra perseguida, obligada defenderse y viviendo en +perpetua inquietud, parecieron avisarla. + +--Yo creo--dijo--que nos hemos visto otra vez, pero no puedo acordarme +dnde, por ms que pienso. He corrido tantos pases!... he conocido +tantos hombres!... + + * * * * * + + + + +#XX# + + +Robledo la mir con severidad, al mismo tiempo que preguntaba +bruscamente: + +--Cmo se llama usted? + +Ella pensaba en otra cosa, con los ojos fijos en el _whisky_, y +contest, distrada: + +--Me llamo Blanca, y algunos me apodan la Marquesa. Me permite +usted que tome otra copa?... Despus, en mi casa, no tendremos una +botella como sta. Porque supongo que iremos mi casa... Est muy +cerca... A no ser que usted prefiera el hotel. + +Interpretando la mirada impasible del hombre como una aprobacin, se +apresur servirse una tercera copa, paladeando su contenido, +mientras la sostena con mano temblona. La interrumpi Robledo, +diciendo lentamente: + +--Usted se llama Elena, y si la apodan la Marquesa, es porque +alguien la conoci cuando estaba casada con un marqus italiano. + +Fu tal la sorpresa de la mujer, que apart sus labios del licor, +mirando Robledo con ojos desmesuradamente abiertos. + +--Desde que le o hablar--dijo--tuve el presentimiento de que usted me +conoca. + +Maquinalmente dej la copa sobre la mesa. Luego se arrepinti, +apresurndose beberla de golpe. + +--Pero quin es usted?... Quin eres?... quin eres? + +La primera interrogacin la hizo aproximndose Robledo, pero ste se +ech atrs, huyendo de su contacto. Las otras dos las acompa +llevndose las manos las sienes, como si hiciese un esfuerzo +doloroso para concentrar su memoria. Al fin, dijo otra vez con +desaliento: + +--Han pasado tantos hombres por mi vida!... + +Sus ojos reflejaron de pronto la inquietud, luego el miedo, y ahora +fu ella la que se ech atrs con una expresin de animal asustado, +como si temiese al hombre que tena enfrente. + +--Al fin le reconozco--murmur--. S, es usted; muy cambiado, pero es +usted. Nunca lo hubiera conocido, de no evocar esas cosas pasadas. + +Pareca haber recobrado su enrgica voluntad, y pudo mirar largo rato + su acompaante, sin sentir miedo. Luego aadi con voz fosca: + +--Mejor habra sido no vernos nunca! + +Quedaron los dos en largo silencio. Elena pareca haber olvidado la +existencia de aquella botella que continuaba acariciando maquinalmente +con sus dedos. La curiosidad del espaol pugn contra este mutismo. + +--Qu fu de Moreno?... + +Ella le escuch con una expresin de duda y extraeza, como si no le +entendiese. Se adivinaban en sus ojos los esfuerzos de un trabajo +mental profundamente removedor. Moreno? Quin poda ser este +Moreno? Ella haba conocido tantos hombres! + +Como si apelase al auxilio de un medicamento se sirvi una nueva copa, +bebindola vidamente, y su rostro pareci iluminarse al sonreir. + +--Ya s de quin me habla... Moreno; un pobre hombre, un iluso. No s +nada de l. + +Insisti Robledo en sus preguntas, pero le fu imposible Elena +encontrar en su memoria una imagen clara y fija de aquel desaparecido. + +--Creo que muri. Se fu su tierra, y all debi morir Dice usted +que no volvi nunca?... Pues entonces morira aqu. Tal vez se mat. +No s... Si tuviese que recordar las historias de todos los hombres +que he conocido, hace aos que estara loca. No cabran en mi +cabeza!... + +Robledo, con una curiosidad severa, continu sus preguntas. + +--Y la hija de Pirovani?... + +Volvi llevarse ella las manos las sienes, hundiendo los dedos en +el pelo rubio, escandalosamente rubio, de sus falsos bucles. Al mismo +tiempo, una mueca violenta que reflejaba su enorme esfuerzo mental +hizo bailotear un poco las dos filas de sus dientes, igualmente +escandalosos por su blancura. + +--Pirovani?... Ah, s! Aquel italiano que viva en Ro Negro y al +que rob Moreno... No s; creo que nunca volvimos hablar de su hija. +Moreno gastaba y gastaba mientras tuvo que gastar, y yo le iba +enseando los placeres de la vida. Pobre tonto!... + +Qued encogida en su asiento y con la cabeza baja despus de hablar +as. Pareca haberse empequeecido. Al levantar los ojos encontraba la +mirada severa del espaol y volva bajarlos, fijndolos en la +botella. + +Durante el nuevo silencio Robledo se habl mentalmente. Y pensar que +por este andrajo se mataron los hombres, lloraron tantas mujeres y +sufr yo angustias inmensas!... + +Como si Elena adivinase sus pensamientos, dijo con humildad: + +--Usted no sabe qu terribles han sido mis ltimos aos... Vino la +guerra y se empearon en perseguirme, no permitiendo que viviese en +Pars. Sospechaban de m, me crean espa y alemana, dndome cada uno +diferente nacionalidad. Anduve por Italia; anduve por muchos pases. +Hasta estuve en su patria: no es usted espaol?... No extrae la +pregunta; me es imposible recordar tantas cosas!... Y al volver +Pars no he encontrado nadie, absolutamente nadie de los de mi +poca. El mundo de antes de la guerra era otro mundo. Todos los que yo +conoc han muerto estn lejos. A veces creo que he cado en otro +planeta. Qu soledad!... + +Pareca abrumada por este mundo nuevo, que no poda comprender. + +--Y el primero que me sale al paso capaz de recordarme la vida +anterior, es usted... Mejor hubiese sido no vernos! + +Luego continu, como si hablase para ella misma: + +--Este encuentro servir para que yo piense en cosas que nunca hubiese +recordado... Por qu volvi usted de tan lejos?... por qu se le ha +ocurrido pasear por esta parte de Montmartre que nunca frecuentan los +extranjeros ricos?... Ay! la maldita casualidad! + +De pronto se incorpor, con un reflejo azulado en las pupilas. + +--Djeme beber. Cmo le agradecera que me regalase toda la botella! +La necesito despus de este maldito encuentro que va resucitar +tantas cosas... Yo amo la vida por encima de todo. No me dan miedo las +desgracias ni las miserias, cambio de seguir viviendo... Pero temo +los recuerdos, y el _whisky_ los mata los viste de tal modo que +resultan agradables. Djeme beber; no me diga que no. + +Como Robledo permaneciese silencioso, Elena volvi apoderarse de la +botella para llenar su copa, apurndola con lento regodeo. Mientras +beba seal con los ojos la muchachuela, que continuaba fumando y +tosiendo. + +--Es cmo todas las de ahora: morfina, cocana, etctera... Yo soy de +mi poca, estilo antiguo; las tales drogas me ponen enferma. Slo creo +en lo clsico. + +Y acarici el contorno de la botella con mano amorosa. Su rostro +pareca iluminado por una extraa lucidez, que iba en aumento segn +ella beba. Al verse duea de todo el _whisky_ deseaba quedar sola +para paladearlo sin prisa, y dijo Robledo: + +--Vyase y no se acuerde de m. Si quiere darme algo, se lo +agradecer; si no me da nada, me contento con la botella: un regalo de +prncipe... Vyase, Robledo; este sitio no es para usted. + +Pero l permaneci inmvil, deseando excitar su memoria para saber +algo ms de su misterioso pasado. + +--Y Canterac?... Encontr usted alguna vez al capitn Canterac?... + +Este nombre tard resucitar en la memoria de ella ms an que los +nombres anteriores. Robledo, para ayudarla, record el parque +artificial improvisado en su honor orillas del ro Negro. + +--Fu _chic_ aquella fiesta, no es cierto?... Otros hombres han hecho +por m cosas ms caras; pero aquello result original... Pobre +capitn! Lo he visto despus muchas veces; creo que ahora es general. +Cmo dice usted que se llamaba?... + +Y sigui evocando sus recuerdos; pero el espaol se di cuenta de que +confunda Canterac con otro militar amigo suyo, haciendo una sola +persona de los dos hombres, conocidos en perodos distintos de su +vida. + +Robledo saba con certeza que Canterac haba muerto. Vagaba por las +repblicas del Pacfico, cambiando de ocupacin, unas veces en las +salitreras de Chile, otras en las minas de Bolivia y del Per, cuando +estall la guerra, y volvi Francia para incorporarse al ejrcito. +Haba muerto en Verdn con un herosmo obscuro, como tantos otros, y +esta mujer no guardaba una imagen precisa de l, despus de haber +perturbado tan deplorablemente su existencia. Ni siquiera pareci +recordar su nombre al repetirlo Robledo. + +Las preguntas de ste iban excavando, sin embargo, su memoria, y al +fin acab ella por repeler su adormecimiento mental, sufriendo el +salto en masa de los recuerdos despertados. De pronto fu Elena la que +pregunt: + +--Cmo se llamaba aquel muchacho americano compaero suyo?... Creo +que fu el nico hombre que me interes un poco entre los muchos que +me buscaban... Tal vez le am, por lo mismo que nunca me dese +verdaderamente. Algunas veces, muy de tarde en tarde, me he acordado +de l... Se cas? + +Hizo Robledo un signo afirmativo y ella sigui hablando. + +--No diga ms. Mirndole usted creo que los aos pasados vuelven +pasar, pero en sentido inverso, y todo lo recuerdo poco poco... Ese +joven se llamaba Ricardo, y tal vez se habr casado con aquella +muchachita de la Pampa la que le daban un nombre de flor. + +Estos recuerdos, los nicos que resurgan en su memoria vivos y bien +determinados, le inspiraron la amarga tristeza que infunde el bien +ajeno. + +Se mir s misma con una conmiseracin despectiva, como si se +contemplase por primera vez. Ella que se haba credo durante muchos +aos el centro de lo existente, se vea en lo ms bajo, y an +adivinaba nuevos abismos por los que seguira rodando, pues para la +desgracia nunca hay trmino. + +Los dems podan evocar su pasado con una melancola dulce. Era un +placer igual una msica suave y antigua, un perfume de ramo +marchito. Los recuerdos de ella mordan como lobos rabiosos y la +perseguiran hasta la muerte. Por eso necesitaba vivir en una +inconsciencia animal, asesinando todos los das su pensamiento con el +alcohol. + +Quiso exteriorizar su desesperacin y murmur, sealando la otra +mujer medio ebria que dormitaba en el divn: + +--As ser yo dentro de poco. + +Se obscureci su rostro, como si pasase sobre l la sombra de sus +ltimas horas, y bajando las pupilas aadi: + +--Y luego morir. + +Robledo permaneci silencioso. Haba sacado disimuladamente su cartera +de un bolsillo interior y contaba papeles debajo de la mesa. Ella +sigui murmurando, sin darse cuenta de que repeta sus ms ocultos +pensamientos: + +--Tal vez alguien escriba entonces en los peridicos unas lneas +hablando de la llamada Marquesa, y media docena de personas en todo +el mundo me recuerden. Tal vez ni esto, y quedar para siempre en el +fondo del ro. Pero tendr valor?... + +Busc Robledo una mano de ella por debajo de la mesa, entregndole un +rollo de pequeos papeles. + +--No deba tomarlo--dijo la mujer--. Yo slo puedo admitir dinero de +los que no me conocen. + +Pero guard en su pecho los billetes de Banco. Sus ojos, +repentinamente alegres, parecieron desmentir el tono de resignada +dignidad con que formulaba sus excusas por haber aceptado el donativo. + +La mirada de Robledo era ahora de conmiseracin. + +Pobre bella Elena! Haba pasado por la vida como pasan sobre los +mares australes los grandes albatros, orgullosos de su blancura y de +la fuerza de sus alas, abatindose con una voracidad implacable sobre +las presas que descubren travs de las olas, creyendo que todo +cuanto existe ha sido creado nicamente para que ellos lo devoren. Era +un guila atlntica majestuosa y fiera, con el perfume salino de la +inmensidad y la carne coricea de la fuerza. Pero los aos haban +pasado, disolviendo la orgullosa ilusin de la juventud que se +considera inmortal, y ahora el ave arrogante del infinito azul se vea +obligada buscar su comida en los excrementos ocenicos amontonados +en la costa. Cuando el fro y la tiniebla la impelan hacia la luz, +sus alas moribundas chocaban con los vidrios guardadores del fuego. +Iba en busca de la ventana que refleja el rescoldo hospitalario del +hogar, y tropezaba con la lente del faro, dura insensible como un +muro, acostumbrada repeler la clera de las tempestades. Y en uno de +estos choques caera con las alas rotas para siempre, y el mar de la +vida tragara su cuerpo con la misma indiferencia que haba sorbido +antes las numerosas vctimas de ella. + +Contempl Robledo despus sus amigos y se vi s mismo en una +forma igualmente animal. Eran bueyes magnficamente alimentados, +tranquilos y buenos, como las reses que pastaban, hinchadas por la +abundancia, en los campos regados de su colonia. Tenan las firmes +virtudes del que ve su existencia asegurada, cubierto de todo +riesgo, y no necesita hacer dao los dems para vivir... Y as +continuaran plcidamente, sin violentas alegras, pero tambin sin +dolores, hasta que llegase su hora ltima... + +Quin haba vivido mejor su existencia?... Era aquella mujer de +biografa fabulosa, incapaz de recordar exactamente su origen y sus +aventuras como si un cerebro humano no pudiera contener una historia +tan extensa como un mundo?... Eran ellos honrados rumiantes de la +felicidad, que ya haban hecho sobre la tierra cuanto deban hacer?... + +No pudo seguir pensando. El camarero del _bar_ haba salido la +calle, llamado por un hombre, y volvi con aire inquieto, diciendo +la duea, algunas palabras en voz baja. + +--Volad, palomas mas!--grit la mujerona desde el mostrador, +dirigindose las dos parroquianas ms prximas. + +Y explic que la polica estaba haciendo una _razzia_ de mujeres en el +barrio, y tal vez visitase su establecimiento. Un amigo fiel acababa +de traer el aviso. + +La muchachita tsica arroj el cigarro, escapando con un temblor +cerval, que an haca ms angustiosa su tos. La beoda abri los ojos, +mir en torno y volvi cerrarlos, murmurando: + +--Que vengan! En la comisara se duerme lo mismo que aqu. + +Elena se apresur huir. Tena miedo; pero procur marchar hacia la +puerta con cierta majestad, pensando que un hombre estaba sus +espaldas. No quera que la confundiesen con las otras. + +Al verse solo el espaol, entreg un billete al camarero por toda la +botella y sali sin querer recibir el cambio. Luego, en el bulevar, +mir intilmente un lado y otro. Elena haba desaparecido... + +No la vera ms. Cuando ella muriese, l no recibira la noticia de su +muerte. Iba pasar el resto de su existencia sin saber con certeza si +la otra viva an. Despus de este encuentro adivinaba su final. Era +de las que salen de la vida de un modo trgico, pero sin estrpito, +sin que suene su nombre, habiendo sobrevivido muchos aos su +historia muerta. + +--Y esta es la Elena--se dijo--que, igual la del viejo poeta, +origin la guerra entre los hombres en un rincn de la tierra... + +La duda formulaba preguntas en su interior. Haba sido esta mujer +verdaderamente mala, con plena conciencia de su perversidad?... Era +una ansiosa de los placeres de la vida, que avanzaba inconsciente, sin +reparar en lo que iba aplastando bajo sus pies?... + +Mientras buscaba un carruaje, se dijo como conclusin: + +--Mejor hubiese sido para ella morir hace doce aos... Para qu sigue +viviendo? + +Sonri tristemente al pensar en la relatividad de los valores humanos +y la distinta importancia de las personas, segn el ambiente en que se +mueven. + +--Pensar que este andrajo fu igual la herona de Homero en aquella +tierra medio civilizar, donde no abundan las mujeres!... Qu diran +ahora los que tantas locuras hicieron por ella, si la viesen como yo +la he visto?... + +Cuando lleg al hotel, Watson y su esposa acababan de volver de su +paseo. + +Dos criados seguan Celinda cargados con enormes paquetes: las +adquisiciones de aquella tarde. + +Mir Watson su reloj con impaciencia. + +--Son cerca de las siete, y hemos de vestirnos y comer antes de ir +la Opera... Cuando las mujeres se ponen comprar trajes y sombreros, +no acaban nunca. + +Celinda remed la fingida indignacin de su esposo con graciosos +ademanes, y acab por besarle, entrndose luego en la habitacin +inmediata para cambiar de vestido. + +Watson pregunt Robledo si les acompaaba la Opera. + +--No; voy hacindome viejo, y me molesta ponerme de frac y guantes +blancos para escuchar msica. Prefiero quedarme en el hotel. Ver cmo +acuestan Carlitos... Le he prometido un cuento. + +Sinti en su interior la molestia de la duda. Deba relatar Celinda +y su marido el encuentro de aquella tarde?... Sera ms prudente +comunicrselo solamente Watson? + +Rara vez en sus conversaciones haban recordado la esposa de +Torrebianca. Celinda, tan alegre y desenfadada, frunca el ceo con +expresin agresiva cuando nombraban en su presencia la marquesa. + +Poda representar para ella un deleite cruel el conocimiento de la +abyeccin de la otra. Luego, Robledo se arrepinti de tal suposicin. +A Celinda, en plena felicidad, le repugnaba seguramente la venganza, y +slo le proporcionaran sus noticias la molestia de un mal recuerdo. + +Para qu resucitar el pasado?... Que la vida contine! + +Y slo se ocup en pensar la maravillosa historia que iba contarle +su prncipe heredero. + + + + +#FIN# + +Villa Fontana Rosa +Mentn (Alpes Martimos) +Febrero-Abril 1922. + + + + + +End of Project Gutenberg's La Tierra de Todos, by Vicente Blasco Ibaez + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA TIERRA DE TODOS *** + +***** This file should be named 13519-8.txt or 13519-8.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + https://www.gutenberg.org/1/3/5/1/13519/ + +Produced by Stan Goodman, Paz Barrios and the Online Distributed +Proofreading Team. + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: La Tierra de Todos + +Author: Vicente Blasco Ibanez + +Release Date: September 24, 2004 [EBook #13519] +[Date last updated: April 12, 2006] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ASCII + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA TIERRA DE TODOS *** + + + + +Produced by Stan Goodman, Paz Barrios and the Online Distributed +Proofreading Team. + + + + + +#LA TIERRA DE TODOS# + +VICENTE BLASCO IBANEZ + +(NOVELA) + +PROMETEO +Germanias, 33.--VALENCIA +1922. + + + + + + +#LA TIERRA DE TODOS# + + + + +#I# + + +Como todas las mananas, el marques de Torrebianca salio tarde de su +dormitorio, mostrando cierta inquietud ante la bandeja de plata con +cartas y periodicos que el ayuda de camara habia dejado sobre la mesa +de su biblioteca. + +Cuando los sellos de los sobres eran extranjeros, parecia contento, +como si acabase de librarse de un peligro. Si las cartas eran de +Paris, fruncia el ceno, preparandose a una lectura abundante en +sinsabores y humillaciones. Ademas, el membrete impreso en muchas de +ellas le anunciaba de antemano la personalidad de tenaces acreedores, +haciendole adivinar su contenido. + +Su esposa, llamada "la bella Elena", por una hermosura indiscutible, +que sus amigas empezaban a considerar historica a causa de su +exagerada duracion, recibia con mas serenidad estas cartas, como si +toda su existencia la hubiese pasado entre deudas y reclamaciones. El +tenia una concepcion mas anticuada del honor, creyendo que es +preferible no contraer deudas, y cuando se contraen, hay que pagarlas. + +Esta manana las cartas de Paris no eran muchas: una del +establecimiento que habia vendido en diez plazos el ultimo automovil +de la marquesa, y solo llevaba cobrados dos de ellos; varias de otros +proveedores--tambien de la marquesa--establecidos en cercanias de la +plaza Vendome, y de comerciantes mas modestos que facilitaban a +credito los articulos necesarios para la manutencion y amplio +bienestar del matrimonio y su servidumbre. + +Los criados de la casa tambien podian escribir formulando identicas +reclamaciones; pero confiaban en el talento mundano de la senora, que +le permitiria alguna vez salir definitivamente de apuros, y se +limitaban a manifestar su disgusto mostrandose mas frios y estirados +en el cumplimiento de sus funciones. + +Muchas veces, Torrebianca, despues de la lectura de este correo, +miraba en torno de el con asombro. Su esposa daba fiestas y asistia a +todas las mas famosas de Paris; ocupaban en la avenida Henri Martin el +segundo piso de una casa elegante; frente a su puerta esperaba un +hermoso automovil; tenian cinco criados... No llegaba a explicarse en +virtud de que leyes misteriosas y equilibrios inconcebibles podian +mantener el y su mujer este lujo, contrayendo todos los dias nuevas +deudas y necesitando cada vez mas dinero para el sostenimiento de su +costosa existencia. El dinero que el lograba aportar desaparecia como +un arroyo en un arenal. Pero "la bella Elena" encontraba logica y +correcta esta manera de vivir, como si fuese la de todas las personas +de su amistad. + +Acogio Torrebianca alegremente el encuentro de un sobre con sello de +Italia entre las cartas de los acreedores y las invitaciones para +fiestas. + +--Es de mama--dijo en voz baja. + +Y empezo a leerla, al mismo que una sonrisa parecia aclarar su rostro. +Sin embargo, la carta era melancolica, terminando con quejas dulces y +resignadas, verdaderas quejas de madre. + +Mientras iba leyendo, vio con su imaginacion el antiguo palacio de los +Torrebianca, alla en Toscana, un edificio enorme y ruinoso circundado +de jardines. Los salones, con pavimento de marmol multicolor y techos +mitologicos pintados al fresco, tenian las paredes desnudas, +marcandose en su polvorienta palidez la huella de los cuadros celebres +que las adornaban en otra epoca, hasta que fueron vendidos a los +anticuarios de Florencia. + +El padre de Torrebianca, no encontrando ya lienzos ni estatuas como +sus antecesores, tuvo que hacer moneda con el archivo de la casa, +ofreciendo autografos de Maquiavelo, de Miguel Angel y otros +florentinos que se habian carteado con los grandes personajes de su +familia. + +Fuera del palacio, unos jardines de tres siglos se extendian al pie de +amplias escalinatas de marmol con las balaustradas rotas bajo la +pesadez de tortuosos rosales. Los peldanos, de color de hueso, estaban +desunidos por la expansion de las plantas parasitas. En las avenidas, +el boj secular, recortado en forma de anchas murallas y profundos +arcos de triunfo, era semejante a las ruinas de una metropoli +ennegrecida por el incendio. Como estos jardines llevaban muchos anos +sin cultivo, iban tomando un aspecto de selva florida. Resonaban bajo +el paso de los raros visitantes con ecos melancolicos que hacian volar +a los pajaros lo mismo que flechas, esparciendo enjambres de insectos +bajo el ramaje y carreras de reptiles entre los troncos. + +La madre del marques, vestida como una campesina, y sin otro +acompanamiento que el de una muchacha del pais, pasaba su existencia +en estos salones y jardines, recordando al hijo ausente y +discurriendo nuevos medios de proporcionarle dinero. + +Sus unicos visitantes eran los anticuarios, a los que iba vendiendo +los ultimos restos de un esplendor saqueado por sus antecesores. +Siempre necesitaba enviar algunos miles de liras al ultimo +Torrebianca, que, segun ella creia, estaba desempenando un papel +social digno de su apellido en Londres, en Paris, en todas las grandes +ciudades de la tierra. Y convencida de que la fortuna que favorecio a +los primeros Torrebianca acabaria por acordarse de su hijo, se +alimentaba parcamente, comiendo en una mesita de pino blanco, sobre el +pavimento de marmol de aquellos salones donde nada quedaba que +arrebatar. + +Conmovido por la lectura de la carta, el marques murmuro varias veces +la misma palabra: "Mama... mama." + +"Despues de mi ultimo envio de dinero, ya no se que hacer. iSi vieses, +Federico, que aspecto tiene ahora la casa en que naciste! No quieren +darme por ella ni la vigesima parte de su valor; pero mientras se +presenta un extranjero que desee realmente adquirirla, estoy dispuesta +a vender los pavimentos y los techos, que es lo unico que vale algo, +para que no sufras apuros y nadie ponga en duda el honor de tu nombre. +Vivo con muy poco y estoy dispuesta a imponerme todavia mayores +privaciones; pero ?no podreis tu y Elena limitar vuestros gastos, sin +perder el rango que ella merece por ser esposa tuya? Tu mujer, que es +tan rica, ?no puede ayudarte en el sostenimiento de tu casa?..." + +El marques ceso de leer. Le hacia dano, como un remordimiento, la +simplicidad con que la pobre senora formulaba sus quejas y el engano +en que vivia. iCreer rica a Elena! iImaginarse que el podia imponer a +su esposa una vida ordenada y economica, como lo habia intentado +repetidas veces al principio de su existencia matrimonial!... + +La entrada de Elena en la biblioteca corto sus reflexiones. Eran mas +de las once, y ella iba a dar su paseo diario por la avenida del +Bosque de Bolonia para saludar a las personas conocidas y verse +saludada por ellas. + +Se presento vestida con una elegancia indiscreta y demasiado +ostentosa, que parecia armonizarse con su genero de hermosura. Era +alta y se mantenia esbelta gracias a una continua batalla con el +engrasamiento de la madurez y a los frecuentes ayunos. Se hallaba +entre los treinta y los cuarenta anos; pero los medios de conservacion +que proporciona la vida moderna le daban esa tercera juventud que +prolonga el esplendor de las mujeres en las grandes ciudades. + +Torrebianca solo la encontraba defectos cuando vivia lejos de ella. Al +volverla a ver, un sentimiento de admiracion le dominaba +inmediatamente, haciendole aceptar todo lo que ella exigiese. + +Saludo Elena con una sonrisa, y el sonrio igualmente. Luego puso ella +los brazos en sus hombros y le beso, hablandole con un ceceo de nina, +que era para su marido el anuncio de alguna nueva peticion. Pero este +fraseo pueril no habia perdido el poder de conmoverle profundamente, +anulando su voluntad. + +--iBuenos dias, mi coco!... Me he levantado mas tarde que otras +mananas; debo hacer algunas visitas antes de ir al Bosque. Pero no he +querido marcharme sin saludar a mi maridito adorado... Otro beso, y me +voy. + +Se dejo acariciar el marques, sonriendo humildemente, con una +expresion de gratitud que recordaba la de un perro fiel y bueno. Elena +acabo por separarse de su marido; pero antes de salir de la biblioteca +hizo un gesto como si recordase algo de poca importancia, y detuvo su +paso para hablar. + +--?Tienes dinero?... + +Ceso de sonreir Torrebianca y parecio preguntarle con sus ojos: "?Que +cantidad deseas?" + +--Poca cosa. Algo asi como ocho mil francos. + +Un modisto de la _rue de la Paix_ empezaba a faltarle al respeto por +esta deuda, que solo databa de tres anos, amenazandola con una +reclamacion judicial. Al ver el gesto de asombro con que su marido +acogia esta demanda, fue perdiendo la sonrisa pueril que dilataba su +rostro; pero todavia insistio en emplear su voz de nina para gemir con +tono dulzon: + +--?Dices que me amas, Federico, y te niegas a darme esa pequena +cantidad?... + +El marques indico con un ademan que no tenia dinero, mostrandole +despues las cartas de los acreedores amontonadas en la bandeja de +plata. + +Volvio a sonreir ella; pero ahora su sonrisa fue cruel. + +--Yo podria mostrarte--dijo--muchos documentos iguales a esos... Pero +tu eres hombre, y los hombres deben traer mucho dinero a su casa para +que no sufra su mujercita. ?Como voy a pagar mis deudas si tu no me +ayudas?... + +Torrebianca la miro con una expresion de asombro. + +--Te he dado tanto dinero... itanto! Pero todo el que cae en tus manos +se desvanece como el humo. + +Se indigno Elena, contestando con voz dura: + +--No pretenderas que una senora _chic_ y que, segun dicen, no es fea, +viva de un modo mediocre. Cuando se goza el orgullo de ser el marido +de una mujer como yo hay que saber ganar el dinero a millones. + +Las ultimas palabras ofendieron al marques; pero Elena, dandose +cuenta de esto, cambio rapidamente de actitud, aproximandose a el para +poner las manos en sus hombros. + +--?Por que no le escribes a la vieja?... Tal vez pueda enviarnos ese +dinero vendiendo alguna antigualla de tu caseron paternal. + +El tono irrespetuoso de tales palabras acrecento el mal humor del +marido. + +--Esa vieja es mi madre, y debes hablar de ella con el respeto que +merece. En cuanto a dinero, la pobre senora no puede enviar mas. + +Miro Elena a su esposo con cierto desprecio, diciendo en voz baja, +como si se hablase a ella misma: + +--Esto me ensenara a no enamorarme mas de pobretones... Yo buscare ese +dinero, ya que eres incapaz de proporcionarmelo. + +Paso por su rostro una expresion tan maligna al hablar asi, que su +marido se levanto del sillon frunciendo las cejas. + +--Piensa lo que dices... Necesito que me aclares esas palabras. + +Pero no pudo seguir hablando. Ella habia transformado completamente la +expresion de su rostro, y empezo a reir con carcajadas infantiles, al +mismo tiempo que chocaba sus manos. + +--Ya se ha enfadado mi coco. Ya ha creido algo ofensivo para su +mujer... iPero si yo solo te quiero a ti! + +Luego se abrazo a el, besandole repetidas veces, a pesar de la +resistencia que pretendia oponer a sus caricias. Al fin se dejo +dominar por ellas, recobrando su actitud humilde de enamorado. + +Elena lo amenazaba graciosamente con un dedo. + +--A ver: isonria usted un poquito, y no sea mala persona!... ?De veras +que no puedes darme ese dinero? + +Torrebianca hizo un gesto negativo, pero ahora parecia avergonzado de +su impotencia. + +--No por ello te querre menos--continuo ella--. Que esperen mis +acreedores. Yo procurare salir de este apuro como he salido de tantos +otros. iAdios, Federico! + +Y marcho de espaldas hacia la puerta, enviandole besos hasta que +levanto el cortinaje. + +Luego, al otro lado de la colgadura, cuando ya no podia ser vista, su +alegria infantil y su sonrisa desaparecieron instantaneamente. Paso +por sus pupilas una expresion feroz y su boca hizo una mueca de +desprecio. + +Tambien el marido, al quedar solo, perdio la efimera alegria que le +habian proporcionado las caricias de Elena. Miro las cartas de los +acreedores y la de su madre, volviendo luego a ocupar su sillon para +acodarse en la mesa con la frente en una mano. Todas las inquietudes +de la vida presente parecian haber vuelto a caer sobre el de golpe, +abrumandolo. + +Siempre, en momentos iguales, buscaba Torrebianca los recuerdos de su +primera juventud, como si esto pudiera servirle de remedio. La mejor +epoca de su vida habia sido a los veinte anos, cuando era estudiante +en la Escuela de Ingenieros de Lieja. Deseoso de renovar con el propio +trabajo el decaido esplendor de su familia, habia querido estudiar una +carrera "moderna" para lanzarse por el mundo y ganar dinero, como lo +habian hecho sus remotos antepasados. Los Torrebianca, antes de que +los reyes los ennobleciesen dandoles el titulo de marques, habian sido +mercaderes de Florencia, lo mismo que los Medicis, yendo a las +factorias de Oriente a conquistar su fortuna. El quiso ser ingeniero, +como todos los jovenes de su generacion que deseaban una Italia +engrandecida por la industria, asi como en otros siglos habia sido +gloriosa por el arte. + +Al recordar su vida de estudiante en Lieja, lo primero que resurgia en +su memoria era la imagen de Manuel Robledo, camarada de estudios y de +alojamiento, un espanol de caracter jovial y energia tranquila para +afrontar los problemas de la existencia diaria. Habia sido para el +durante varios anos como un hermano mayor. Tal vez por esto, en los +momentos dificiles, Torrebianca se acordaba siempre de su amigo. + +iIntrepido y simpatico Robledo!... Las pasiones amorosas no le hacian +perder su placida serenidad de hombre equilibrado. Sus dos aficiones +predominantes en el periodo de la juventud habian sido la buena mesa y +la guitarra. + +De voluntad facil para el enamoramiento, Torrebianca andaba siempre en +relaciones con una liejesa, y Robledo, por acompanarle, se prestaba a +fingirse enamorado de alguna amiga de la muchacha. En realidad, +durante sus partidas de campo con mujeres, el espanol se preocupaba +mas de los preparativos culinarios que de satisfacer el +sentimentalismo mas o menos fragil de la companera que le habia +deparado la casualidad. + +Torrebianca habia llegado a ver a traves de esta alegria ruidosa y +materialista cierto romanticismo que Robledo pretendia ocultar como +algo vergonzoso. Tal vez habia dejado en su pais los recuerdos de un +amor desgraciado. Muchas noches, el florentino, tendido en la cama de +su alojamiento, escuchaba a Robledo, que hacia gemir dulcemente su +guitarra, entonando entre dientes canciones amorosas del lejano pais. + +Terminados los estudios, se habian dicho adios con la esperanza de +encontrarse al ano siguiente; pero no se vieron mas. Torrebianca +permanecio en Europa, y Robledo llevaba muchos anos vagando por la +America del Sur, siempre como ingeniero, pero plegandose a las mas +extraordinarias transformaciones, como si reviviesen en el, por ser +espanol, las inquietudes aventureras de los antiguos conquistadores. + +De tarde en tarde escribia alguna carta, hablando del pasado mas que +del presente; pero a pesar de esta discrecion, Torrebianca tenia la +vaga idea de que su amigo habia llegado a ser general en una pequena +Republica de la America del Centro. + +Su ultima carta era de dos anos antes. Trabajaba entonces en la +Republica Argentina, hastiado ya de aventuras en paises de continuo +sacudimiento revolucionario. Se limitaba a ser ingeniero, y servia +unas veces al gobierno y otras a empresas particulares, construyendo +canales y ferrocarriles. El orgullo de dirigir los avances de la +civilizacion a traves del desierto le hacia soportar alegremente las +privaciones de esta existencia dura. + +Guardaba Torrebianca entre sus papeles un retrato enviado por Robledo, +en el que aparecia a caballo, cubierta la cabeza con un casco blanco y +el cuerpo con un poncho. Varios mestizos colocaban piquetes con +banderolas en una llanura de aspecto salvaje, que por primera vez iba +a sentir las huellas de la civilizacion material. + +Cuando recibio este retrato, debia tener Robledo treinta y siete anos: +la misma edad que el. Ahora estaba cerca de los cuarenta; pero su +aspecto, a juzgar por la fotografia, era mejor que el de Torrebianca. +La vida de aventuras en lejanos paises no le habia envejecido. Parecia +mas corpulento aun que en su juventud; pero su rostro mostraba la +alegria serena de un perfecto equilibrio fisico. + +Torrebianca, de estatura mediana, mas bien bajo que alto, y enjuto de +carnes, guardaba una agilidad nerviosa gracias a sus aficiones +deportivas, y especialmente al manejo de las armas, que habia sido +siempre la mas predominante de sus aficiones; pero su rostro delataba +una vejez prematura. Abundaban en el las arrugas; los ojos tenian en +su vertice un fruncimiento de cansancio; los aladares de su cabeza +eran blancos, contrastandose con el vertice, que continuaba siendo +negro. Las comisuras de la boca caian desalentadas bajo el bigote +recortado, con una mueca que parecia revelar el debilitamiento de la +voluntad. + +Esta diferencia fisica entre el y Robledo le hacia considerar a su +camarada como un protector, capaz de seguir guiandole lo mismo que en +su juventud. + +Al surgir en su memoria esta manana la imagen del espanol, penso, como +siempre: "iSi le tuviese aqui!... Sabria infundirme su energia de +hombre verdaderamente fuerte." + +Quedo meditabundo, y algunos minutos despues levanto la cabeza, +dandose cuenta de que su ayuda de camara habia entrado en la +habitacion. + +Se esforzo por ocultar su inquietud al enterarse de que un senor +deseaba verle y no habia querido dar su nombre. Era tal vez algun +acreedor de su esposa, que se valia de este medio para llegar hasta +el. + +--Parece extranjero--siguio diciendo el criado--, y afirma que es de +la familia del senor marques. + +Tuvo un presentimiento Torrebianca que le hizo sonreir inmediatamente +por considerarlo disparatado. ?No seria este desconocido su camarada +Robledo, que se presentaba con una oportunidad inverosimil, como esos +personajes de las comedias que aparecen en el momento preciso?... Pero +era absurdo que Robledo, habitante del otro lado del planeta, +estuviese pronto a dejarse ver como un actor que aguarda entre +bastidores. No. La vida no ofrece casualidades de tal especie. Esto +solo se ve en el teatro y en los libros. + +Indico con un gesto energico su voluntad de no recibir al desconocido; +pero en el mismo instante se levanto el cortinaje de la puerta, +entrando alguien con un aplomo que escandalizo al ayuda de camara. + +Era el intruso, que, cansado de esperar en la antesala, se habia +metido audazmente en la pieza mas proxima. + +Se indigno el marques ante tal irrupcion; y como era de caracter +facilmente agresivo, avanzo hacia el con aire amenazador. Pero el +hombre, que reia de su propio atrevimiento, al ver a Torrebianca +levanto los brazos, gritando: + +--Apuesto a que no me conoces... ?Quien soy? + +Le miro fijamente el marques y no pudo reconocerlo. Despues sus ojos +fueron expresando paulatinamente la duda y una nueva conviccion. + +Tenia la tez obscurecida por la doble causticidad del sol y del frio. +Llevaba unos bigotes cortos, y Robledo aparecia con barba en todos sus +retratos... Pero de pronto encontro en los ojos de este hombre algo +que le pertenecia, por haberlo visto mucho en su juventud. Ademas, su +alta estatura... su sonrisa... su cuerpo vigoroso... + +--iRobledo!--dijo al fin. + +Y los dos amigos se abrazaron. + +Desaparecio el criado, considerando inoportuna su presencia, y poco +despues se vieron sentados y fumando. + +Cruzaban miradas afectuosas e interrumpian sus palabras para +estrecharse las manos o acariciarse las rodillas con vigorosas +palmadas. + +La curiosidad del marques, despues de tantos anos de ausencia, fue mas +viva que la del recien llegado. + +--?Vienes por mucho tiempo a Paris?--pregunto a Robledo. + +--Por unos meses nada mas. + +Despues de forzar durante diez anos el misterio de los desiertos +americanos, lanzando a traves de su virginidad, tan antigua como el +planeta, lineas ferreas, caminos y canales, necesitaba "darse un bano +de civilizacion". + +--Vengo--anadio--para ver si los restoranes de Paris siguen mereciendo +su antigua fama, y si los vinos de esta tierra no han decaido. Solo +aqui puede comerse el Brie fresco, y yo tengo hambre de este queso +hace muchos anos. + +El marques rio. iHacer un viaje de tres mil leguas de mar para comer y +beber en Paris!... Siempre el mismo Robledo. Luego le pregunto con +interes: + +--?Eres rico?... + +--Siempre pobre--contesto el ingeniero--. Pero como estoy solo en el +mundo y no tengo mujer, que es el mas caro de los lujos, podre hacer +la misma vida de un gran millonario yanqui durante algunos meses. +Cuento con los ahorros de varios anos de trabajo alla en el desierto, +donde apenas hay gastos. + +Miro Robledo en torno de el, apreciando con gestos admirativos el +lujoso amueblado de la habitacion. + +--Tu si que eres rico, por lo que veo. + +La contestacion del marques fue una sonrisa enigmatica. Luego, estas +palabras parecieron despertar su tristeza. + +--Hablame de tu vida--continuo Robledo--. Tu has recibido noticias +mias; yo, en cambio, he sabido muy poco de ti. Deben haberse perdido +muchas de tus cartas, lo que no es extraordinario, pues hasta los +ultimos anos he ido de un lugar a otro, sin echar raices. Algo supe, +sin embargo, de tu vida. Creo que te casaste. + +Torrebianca hizo un gesto afirmativo, y dijo gravemente: + +--Me case con una dama rusa, viuda de un alto funcionario de la corte +del zar... La conoci en Londres. La encontre muchas veces en tertulias +aristocraticas y en castillos adonde habiamos sido invitados. Al fin +nos casamos, y hemos llevado desde entonces una existencia muy +elegante, pero muy cara. + +Callo un momento, como si quisiera apreciar el efecto que causaba en +Robledo este resumen de su vida. Pero el espanol permanecio +silencioso, queriendo saber mas. + +--Como tu llevas una existencia de hombre primitivo, ignoras +felizmente lo que cuesta vivir de este modo... He tenido que trabajar +mucho para no irme a fondo, iy aun asi!... Mi pobre madre me ayuda con +lo poco que puede extraer de las ruinas de nuestra familia. + +Pero Torrebianca parecio arrepentirse del tono quejumbroso con que +hablaba. Un optimismo, que media hora antes hubiese considerado +absurdo, le hizo sonreir confiadamente. + +--En realidad no puedo quejarme, pues cuento con un apoyo poderoso. El +banquero Fontenoy es amigo nuestro. Tal vez has oido hablar de el. +Tiene negocios en las cinco partes del mundo. + +Movio su cabeza Robledo. No; nunca habia oido tal nombre. + +--Es un antiguo amigo de la familia de mi mujer. Gracias a Fontenoy, +soy director de importantes explotaciones en paises lejanos, lo que me +proporciona un sueldo respetable, que en otros tiempos me hubiese +parecido la riqueza. + +Robledo mostro una curiosidad profesional. "iExplotaciones en paises +lejanos!..." El ingeniero queria saber, y acoso a su amigo con +preguntas precisas. Pero Torrebianca empezo a mostrar cierta +inquietud en sus respuestas. Balbuceaba, al mismo tiempo que su +rostro, siempre de una palidez verdosa, se enrojecia ligeramente. + +--Son negocios en Asia y en Africa: minas de oro... minas de otros +metales... un ferrocarril en China... una Compania de navegacion para +sacar los grandes productos de los arrozales del Tonkin... En realidad +yo no he estudiado esas explotaciones directamente; me falto siempre +el tiempo necesario para hacer el viaje. Ademas, me es imposible vivir +lejos de mi mujer. Pero Fontenoy, que es una gran cabeza, las ha +visitado todas, y tengo en el una confianza absoluta. Yo no hago en +realidad mas que poner mi firma en los informes de las personas +competentes que el envia alla, para tranquilidad de los accionistas. + +El espanol no pudo evitar que sus ojos reflejasen cierto asombro al +oir estas palabras. + +Su amigo, dandose cuenta de ello, quiso cambiar el curso de la +conversacion. Hablo de su mujer con cierto orgullo, como si +considerase el mayor triunfo de su existencia que ella hubiese +accedido a ser su esposa. + +Reconocia la gran influencia de seduccion que Elena parecia ejercer +sobre todo lo que le rodeaba. Pero como jamas habia sentido la menor +duda acerca de su fidelidad conyugal, mostrabase orgulloso de avanzar +humildemente detras de ella, emergiendo apenas sobre la estela de su +marcha arrolladura. En realidad, todo lo que era el: sus empleos +generosamente retribuidos, las invitaciones de que se veia objeto, el +agrado con que le recibian en todas partes, lo debia a ser el esposo +de "la bella Elena". + +--La veras dentro de poco... porque tu vas a quedarte a almorzar con +nosotros. No digas que no. Tengo buenos vinos, y ya que has venido +del otro lado de la tierra para comer queso de Brie, te lo dare hasta +matarte de una indigestion. + +Luego abandono su tono de broma, para decir con voz emocionada: + +--No sabes cuanto me alegra que conozcas a mi mujer. Nada te digo de +su hermosura; las gentes la llaman "la bella Elena"; pero su hermosura +no es lo mejor. Aprecio mas su caracter casi infantil. Es caprichosa +algunas veces, y necesita mucho dinero para su vida; pero ?que mujer +no es asi?... Creo que Elena tambien se alegrara de conocerte... iLe +he hablado tantas veces de mi amigo Robledo!... + + * * * * * + + + + +#II# + + +La marquesa de Torrebianca encontro "altamente interesante" al amigo +de su esposo. + +Habia regresado a su casa muy contenta. Sus preocupaciones de horas +antes por la falta de dinero parecian olvidadas, como si hubiese +encontrado el medio de amansar a su acreedor o de pagarle. + +Durante el almuerzo, tuvo Robledo que hablar mucho para responder a +las preguntas de ella, satisfaciendo la vehemente curiosidad que +parecian inspirarle todos los episodios de su vida. + +Al enterarse de que el ingeniero no era rico, hizo un gesto de duda. +Tenia por inverosimil que un habitante de America, lo mismo la del +Norte que la del Sur, no poseyese millones. Pensaba por instinto, como +la mayor parte de los europeos, siendole necesaria una lenta reflexion +para convencerse de que en el Nuevo Mundo pueden existir pobres como +en todas partes. + +--Yo soy todavia pobre--continuo Robledo--; pero procurare terminar +mis dias como millonario, aunque solo sea para no desilusionar a las +gentes convencidas que todo el que va a America debe ganar +forzosamente una gran fortuna, dejandola en herencia a sus sobrinos de +Europa. + +Esto le llevo a hablar de los trabajos que estaba realizando en la +Patagonia. + +Se habia cansado de trabajar para los demas, y teniendo por socio a +cierto joven norteamericano, se ocupaba en la colonizacion de unos +cuantos miles de hectareas junto al rio Negro. En esta empresa habia +arriesgado sus ahorros, los de su companero, e importantes cantidades +prestadas por los Bancos de Buenos Aires; pero consideraba el negocio +seguro y extraordinariamente remunerador. + +Su trabajo era transformar en campos de regadio las tierras yermas e +incultas adquiridas a bajo precio. El gobierno argentino estaba +realizando grandes obras en el rio Negro, para captar parte de sus +aguas. El habia intervenido como ingeniero en este trabajo dificil, +empezado anos antes. Luego presento su dimision para hacerse +colonizador, comprando tierras que iban a quedar en la zona de la +irrigacion futura. + +--Es asunto de algunos anos, o tal vez de algunos meses--anadio--. +Todo consiste en que el rio se muestre amable, prestandose a que le +crucen el pecho con un dique, y no se permita una crecida +extraordinaria, una convulsion de las que son frecuentes alla y +destruyen en unas horas todo el trabajo de varios anos, obligando a +empezarlo otra vez. Mientras tanto, mi asociado y yo hacemos con gran +economia los canales secundarios y las demas arterias que han de +fecundar nuestras tierras esteriles; y el dia en que el dique este +terminado y las aguas lleguen a nuestras tierras... + +Se detuvo Robledo, sonriendo con modestia. + +--Entonces--continuo--sere un millonario a la americana ?Quien sabe +hasta donde puede llegar mi fortuna?... Una legua de tierra regada +vale millones... y yo tengo varias leguas. + +La bella Elena le oia con gran interes; pero Robledo, sintiendose +inquieto por la expresion momentaneamente admirativa de sus ojos de +pupilas verdes con reflejos de oro, se apresuro a anadir: + +--iEsta fortuna puede retrasarse tambien tantos anos!... Es posible +que solo llegue a mi cuando me vea proximo a la muerte, y sean los +hijos de una hermana que tengo en Espana los que gocen el producto de +lo mucho que he trabajado y rabiado alla. + +Le hizo contar Elena como era su vida en el desierto patagonico, +inmensa llanura barrida en invierno por huracanes frios que levantan +columnas de polvo, y sin mas habitantes naturales que las bandas de +avestruces y el puma vagabundo, que, cuando siente hambre, osa atacar +al hombre solitario. + +Al principio la poblacion humana habia estado representada por las +bandas de indios que vivaqueaban en las orillas de los rios y por +fugitivos de Chile o la Argentina, lanzados a traves de las tierras +salvajes para huir de los delitos que dejaban a sus espaldas. Ahora, +los antiguos fortines, guarnecidos por los destacamentos que el +gobierno habia hecho avanzar desde Buenos Aires para que tomasen +posesion del desierto, se convertian en pueblos, separados unos de +otros por centenares de kilometros. + +Entre dos poblaciones de estas, considerablemente alejadas, era donde +vivia Robledo, transformando su campamento de trabajadores en un +pueblo que tal vez antes de medio siglo llegase a ser una ciudad de +cierta importancia. En America no eran raros prodigios de esta clase. + +Le escuchaba Elena con deleite, lo mismo que cuando, en el teatro o en +el cinematografo, sentia despertada su curiosidad por una fabula +interesante. + +--Eso es vivir--decia--. Eso es llevar una existencia digna de un +hombre. + +Y sus ojos dorados se apartaban de Robledo para mirar con cierta +conmiseracion a su esposo, como si viese en el una imagen de todas las +flojedades de la vida muelle y extremadamente civilizada, que +aborrecia en aquellos momentos. + +--Ademas, asi es como se gana una gran fortuna. Yo solo creo que son +hombres los que alcanzan victorias en las guerras o los capitanes del +dinero que conquistan millones... Aunque mujer, me gustaria vivir esa +existencia energica y abundante en peligros. + +Robledo, para evitar a su amigo las recriminaciones de un entusiasmo +expresado por ella con cierta agresividad, hablo de las miserias que +se sufren lejos de las tierras civilizadas. Entonces la marquesa +parecio sentir menos admiracion por la vida de aventuras, confesando +al fin que preferia su existencia en Paris. + +--Pero me hubiera gustado--anadio con voz melancolica--que el hombre +que fuese mi esposo viviera asi, conquistando una riqueza enorme. +Vendria a verme todos los anos, yo pensaria en el a todas horas, e +iria tambien alguna vez a compartir durante unos meses su vida +salvaje. En fin, seria una existencia mas interesante que la que +llevamos en Paris; y al final de ella, la riqueza, una verdadera +riqueza, inmensa, novelesca, como rara vez se ve en el viejo mundo. + +Se detuvo un instante, para anadir con gravedad, mirando a Robledo: + +--Usted parece que da poca importancia a la riqueza, y si la busca es +por satisfacer su deseo de accion, por dar empleo a sus energias. Pero +no sabe lo que es ni lo que representa. Un hombre de su temple tiene +pocas necesidades. Para conocer lo que vale el dinero y lo que puede +dar de si, se necesita vivir al lado de una mujer. + +Volvio a mirar a Torrebianca, y termino diciendo: + +--Por desgracia, los que llevan con ellos a una mujer carecen casi +siempre de esa fuerza que ayuda a realizar sus grandes empresas a los +hombres solitarios. + +Despues de este almuerzo, durante el cual solo se hablo del poder del +dinero y de aventuras en el Nuevo Mundo, el colonizador frecuento la +casa, como si perteneciese a la familia de sus duenos. + +--Le has sido muy simpatico a Elena--decia Torrebianca--. iPero muy +simpatico! + +Y se mostraba satisfecho, como si esto equivaliese a un triunfo, no +ocultando el disgusto que le habria producido verse obligado a escoger +entre su esposa y su companero de juventud, en el caso de mutua +antipatia. + +Por su parte, Robledo se mostraba indeciso y como desorientado al +pensar en Elena. Cuando estaba en su presencia, le era imposible +resistirse al poder de seduccion que parecia emanar de su persona. +Ella le trataba con la confianza del parentesco, como si fuese un +hermano de su marido. Queria ser su iniciadora y maestra en la vida de +Paris, dandole consejos para que no abusasen de su credulidad de +recien llegado. Le acompanaba para que conociese los lugares mas +elegantes, a la hora del te o por la noche, despues de la comida. + +La expresion maligna y pueril a un mismo tiempo de sus ojos +imperturbables y el ceceo infantil con que pronunciaba a veces sus +palabras hacian gran efecto en el colonizador. + +--Es una nina--se dijo muchas veces--; su marido no se equivoca. Tiene +todas las malicias de las munecas creadas por la vida moderna, y debe +resultar terriblemente cara... Pero debajo de eso, que no es mas que +una costra exterior, tal vez existe solamente una mentalidad algo +simple. + +Cuando no la veia y estaba lejos de la influencia de sus ojos, se +mostraba menos optimista, sonriendo con una admiracion ironica de la +credulidad de su amigo. ?Quien era verdaderamente esta mujer, y donde +habia ido Torrebianca a encontrarla?... + +Su historia la conocia unicamente por las palabras del esposo. Era +viuda de un alto funcionario de la corte de los Zares; pero la +personalidad del primer marido, con ser tan brillante, resultaba algo +indecisa. Unas veces habia sido, segun ella, Gran Mariscal de la +corte; otras, simple general, y el que verdaderamente podia ostentar +una historia de heroicos antepasados era su propio padre. + +Al repetir Torrebianca las afirmaciones de esta mujer, que le +inspiraba amor y orgullo al mismo tiempo, hacia memoria de un +sinnumero de personajes de la corte rusa o de grandes damas amantes de +los emperadores, todos parientes de Elena; pero el no los habia visto +nunca, por estar muertos desde muchos anos antes o vivir en sus +lejanas tierras, enormes como Estados. + +Las palabras de ella tambien alarmaban a Robledo. Nunca habia estado +en America, y sin embargo, una tarde, en un te del Ritz, le hablo de +su paso por San Francisco de California, cuando era nina. Otras veces +dejaba rodar aturdidamente en el curso de su conversacion nombres de +ciudades remotas o de personajes de fama universal, como si los +conociese mucho. Nunca pudo saber con certeza cuantos idiomas poseia. + +--Los hablo todos--contesto Elena en espanol un dia que Robledo le +hizo esta pregunta. + +Contaba anecdotas algo atrevidas, como si las hubiese escuchado a +otras personas; pero lo hacia de tal modo, que el colonizador llego +algunas veces a sospechar si seria ella la verdadera protagonista. + +"?Donde no ha estado esta mujer?...--pensaba--. Parece haber vivido +mil existencias en pocos anos. Es imposible que todo eso haya podido +ocurrir en los tiempos de su marido, el personaje ruso." + +Si intentaba explorar a su amigo para adquirir noticias, la fe de este +en el pasado de su mujer era como una muralla de credulidad, dura e +inconmovible, que cortaba el avance de toda averiguacion. Pero llego a +adquirir la certeza de que su amigo solo conocia la historia de Elena +a partir del momento que la encontro por primera vez en Londres. Toda +su existencia anterior la sabia por lo que ella habia querido +contarle. + +Penso que Federico, al contraer matrimonio, habria tenido +indudablemente conocimiento del origen de su esposa por los documentos +que exige la preparacion de la ceremonia nupcial. Luego se vio +obligado a desechar esta hipotesis. El casamiento habia sido en +Londres, uno de esos matrimonios rapidos como se ven en las cintas +cinematograficas, y para el cual solo son necesarios un sacerdote que +lea el libro santo, dos testigos y algunos papeles examinados a la +ligera. + +Acabo el espanol por arrepentirse de tantas dudas. Federico se +mostraba contento y hasta orgulloso de su matrimonio, y el no tenia +derecho a intervenir en la vida domestica de los otros. Ademas, sus +sospechas bien podian ser el resultado de su falta de +adaptacion--natural en un salvaje--al verse en plena vida de Paris. + +Elena era una dama del gran mundo, una mujer elegante de las que el no +habia tratado nunca. Solo al matrimonio de su amigo debia esta amistad +extraordinaria, que forzosamente habia de chocar con sus costumbres +anteriores. A veces hasta encontraba logico lo que momentos antes le +habia producido inmensa extraneza. Era su ignorancia, su falta de +educacion, la que le hacia incurrir en tantas sospechas y malos +pensamientos. Luego le bastaba ver la sonrisa de Elena y la caricia de +sus pupilas verdes y doradas para mostrar una confianza y una +admiracion iguales a las de Federico. + +Vivia en un hotel antiguo, cerca del bulevar de los Italianos, por +haberlo admirado en otros tiempos como un lugar de paradisiacas +delicias, cuando era estudiante de escasos recursos y estaba de paso +en Paris; pero las mas de sus comidas las hacia con Torrebianca y su +mujer. Unas veces eran estos los que le invitaban a su mesa; otras los +invitaba el a los restoranes mas celebres. + +Ademas, Elena le hizo asistir a algunos tes en su casa, presentandolo +a sus amigas. Mostraba un placer infantil en contrariar los gustos del +"oso patagonico", como ella apodaba a Robledo, a pesar de las +protestas de este, que nunca habia visto osos en la Argentina austral. +Como el abominaba de tales reuniones, Elena se valia de diversas +astucias para que asistiese a ellas. + +Tambien fue conociendo a los amigos mas importantes de la casa en las +comidas de ceremonia dadas por los Torrebianca. La marquesa no +presentaba al espanol como un ingeniero que aun estaba en la parte +preliminar de sus empresas, la mas dificil y aventurada, sino como un +triunfador venido de una America maravillosa con muchisimos millones. + +Decia esto a sus espaldas, y el no podia explicarse el respeto con que +le trataban los otros invitados y la simpatica atencion con que le +oian apenas pronunciaba algunas palabras. + +Asi conocio a varios diputados y periodistas, amigos del banquero +Fontenoy, que eran los convidados mas importantes. Tambien conocio al +banquero, hombre de mediana edad, completamente afeitado y con la +cabeza canosa, que imitaba el aspecto y los gestos de los hombres de +negocios norteamericanos. + +Robledo, contemplandole, se acordaba de el mismo cuando vivia en +Buenos Aires y habia de pagar al dia siguiente una letra, no teniendo +reunida aun la cantidad necesaria. Fontenoy ofrecia la imagen que se +forma el vulgo de un hombre de dinero, director de importantes +negocios en diversos lugares de la tierra. Todo en su persona parecia +respirar seguridad y conviccion de la propia fuerza. Pero a veces, +como si olvidase el presente inmediato, fruncia el ceno, quedando +pensativo y completamente ajeno a cuanto le rodeaba. + +--Piensa alguna nueva combinacion maravillosa--decia Torrebianca a su +amigo--. Es admirable la cabeza de este hombre. + +Pero Robledo, sin saber por que, se acordaba otra vez de sus +inquietudes y las de tantos otros alla en Buenos Aires, cuando habian +tomado dinero en los Bancos a noventa dias vista y era preciso +devolverlo a la manana siguiente. + +Una noche, al salir de casa de los Torrebianca, quiso Robledo marchar +a pie por la avenida Henri Martin hasta el Trocadero, donde tomaria el +_Metro_. Iba con el uno de los invitados a la comida, personaje +equivoco que habia ocupado el ultimo asiento en la mesa, y parecia +satisfecho de marchar junto a un millonario sudamericano. + +Era un protegido de Fontenoy y publicaba un periodico de negocios +inspirado por el banquero. Su acidez de parasito necesitaba +expansionarse, criticando a todos sus protectores apenas se alejaba de +ellos. A los pocos pasos sintio la necesidad de pagar la comida +reciente hablando mal de los duenos de la casa. Sabia que Robledo era +companero de estudios del marques. + +--Y a su esposa, ?la conoce usted tambien hace mucho tiempo?... + +El maligno personaje sonrio al enterarse de que Robledo la habia visto +por primera vez unas semanas antes. + +--?Rusa?... ?Cree usted verdaderamente que es rusa?... Eso lo cuenta +ella, asi como las otras fabulas de su primer marido, Gran Mariscal de +la corte, y de toda su noble parentela. Son muchos los que creen que +no ha habido jamas tal marido. Yo no me atrevo a decir si es verdad o +mentira; pero puedo afirmar que en casa de esta gran dama rusa nunca +he visto a ningun personaje de dicho pais. + +Hizo una pausa como para tomar fuerzas, y anadio con energia: + +--A mi me han dicho gentes de alla, indudablemente bien enteradas, que +no es rusa. Eso nadie lo cree. Unos la tienen por rumana y hasta +afirman haberla visto de joven en Bucarest; otros aseguran que nacio +en Italia, de padres polacos. iVaya usted a saber!... iSi tuviesemos +que averiguar el nacimiento y la historia de todas las personas que +conocemos en Paris y nos invitan a comer!... + +Miro de soslayo a Robledo para apreciar su grado de curiosidad y la +confianza que podia tener en su discrecion. + +--El marques es una excelente persona. Usted debe conocerlo bien. +Fontenoy hace justicia a sus meritos y le ha dado un empleo importante +para... + +Presintio Robledo que iba a oir algo que le seria imposible aceptar en +silencio, y como en aquel instante pasaba vacio un automovil de +alquiler, se apresuro a llamar a su conductor. Luego pretexto una +ocupacion urgente, recordada de pronto, para despedirse del maligno +parasito. + +Siempre que hablaba a solas con Torrebianca, este hacia desviar la +conversacion hacia el asunto principal de sus preocupaciones: el mucho +dinero que se necesita para sostener un buen rango social. + +--Tu no sabes lo que cuesta una mujer: los vestidos, las joyas; +ademas, el invierno en la Costa Azul, el verano en las playas +celebres, el otono en los balnearios de moda... + +Robledo acogia tales lamentaciones con una conmiseracion ironica que +acababa por irritar a su amigo. + +--Como tu no conoces lo que es el amor--dijo Torrebianca una tarde--, +puedes prescindir de la mujer y permitirte esa serenidad burlona. + +El espanol palidecio, perdiendo inmediatamente su sonrisa. "?El no +habia conocido el amor?" Resucitaron en su memoria, despues de esto, +los recuerdos de una juventud que Torrebianca solo habia entrevisto de +un modo confuso. Una novia le habia abandonado tal vez, alla en su +pais, para casarse con otro. Luego el italiano creyo recordar mejor. +La novia habia muerto y Robledo juraba, como en las novelas, no +casarse... Este hombre corpulento, gastronomo y burlon llevaba en su +interior una tragedia amorosa. + +Pero como si Robledo tuviera empeno en evitar que le tomasen por un +personaje romantico, se apresuro a decir escepticamente: + +--Yo busco a la mujer cuando me hace falta, y luego continuo solo mi +camino. ?Para que complicar mi existencia con una compania que no +necesito?... + +Una noche, al salir los tres de un teatro, Elena mostro deseos de +conocer cierto restoran de Montmartre abierto recientemente. Para sus +amigos era un lugar magico, a causa de su decoracion persa--estilo +_Mil y una noches_ vistas desde Montmartre--y de su iluminacion de +tubos de mercurio, que daba un tono verdoso a los salones, lo mismo +que si estuviesen en el fondo del mar, y una lividez de ahogados a sus +parroquianos. + +Dos orquestas se reemplazaban incesantemente en la tarea de poblar el +aire de disparates ritmicos. Los violines colaboraban con desafinados +instrumentos de metal, uniendose a esta cencerrada bailable un +_claxon_ de automovil y varios artefactos musicales de reciente +invencion, que imitaban dos tablones que chocan, un fardo arrastrado +por el suelo, una piedra sillar que cae... + +En un gran ovalo abierto entre las mesas se renovaban incesantemente +las parejas de danzarines. Los vestidos y sombreros de las +mujeres--espumas de diversos colores en las que flotaban briznas de +plata y oro--, asi como las masas blancas y negras del indumento +masculino, se esparcian en torno a las manchas cuadradas de los +manteles. + +Con la musica estridente de las orquestas venia a juntarse un +estrepito de feria. Los que no estaban ocupados en bailar lanzaban por +el aire serpentinas y bolas de algodon, o insistian con un deleite +infantil en hacer sonar pequenas gaitas y otros instrumentos pueriles. +Flotaban en el aire cargado de humo esferas de caucho de distintos +colores que los concurrentes habian dejado escapar de sus manos. Los +mas, mientras comian y bebian, llevaban tocadas sus cabezas con gorros +de bebe, crestas de pajaro o pelucas de payaso. + +Habia en el ambiente una alegria forzada y estupida, un deseo de +retroceder a los balbuceos de la infancia, para dar de este modo nuevo +incentivo a los pecados monotonos de la madurez. El aspecto del +restoran parecio entusiasmar a Elena. + +--iOh, Paris! iNo hay mas que un Paris! ?Que dice usted de esto, +Robledo? + +Pero como Robledo era un salvaje, sonrio con una indiferencia +verdaderamente insolente. Comieron sin tener apetito y bebieron el +contenido de una botella de champana sumergida en un cubo plateado, +que parecia repetirse en todas las mesas, como si fuese el idolo de +aquel lugar, en cuyo honor se celebraba la fiesta. Antes de que se +vaciase la botella, otra ocupaba instantaneamente su sitio, cual si +acabase de crecer del fondo del cubo. + +La marquesa, que miraba a todos lados con cierta impaciencia, sonrio +de pronto haciendo senas a un senor que acababa de entrar. + +Era Fontenoy, y vino a sentarse a la mesa de ellos, fingiendo sorpresa +por el encuentro. + +Robledo se acordo de haber oido hablar a Elena repetidas veces del +banquero mientras estaban en el teatro, y esto le hizo presumir si se +habrian visto aquella misma tarde. Hasta se le ocurrio la sospecha de +que este encuentro en Montmartre estaba convenido por los dos. + +Mientras tanto, Fontenoy decia a Torrebianca, rehuyendo la mirada de +la mujer de este: + +--iUna verdadera casualidad!... Salgo de una comida con hombres de +negocios; necesitaba distraerme; vengo aqui, como podia haber ido a +otro sitio, y los encuentro a ustedes. + +Por un momento creyo Robledo que los ojos pueden sonreir al ver la +expresion de jovial malicia que pasaba por las pupilas de Elena. + +Cuando la botella de champana hubo resucitado en el cubo por tercera +vez, la marquesa, que parecia envidiar a los que daban vueltas en el +centro del salon, dijo con su voz quejumbrosa de nina: + +--iQuiero bailar, y nadie me saca!... + +Su marido se levanto, como si obedeciese una orden, y los dos se +alejaron girando entre las otras parejas. + +Al volver a su asiento, ella protesto con una indignacion comica: + +--iVenir a Montmartre para bailar con el marido!... + +Puso sus ojos acariciadores en Fontenoy, y anadio; + +--No pienso pedirle que me invite. Usted no sabe bailar ni quiere +descender a estas cosas frivolas... Ademas, tal vez teme que sus +accionistas le retiren su confianza al verle en estos lugares. + +Luego se volvio hacia Robledo: + +--?Y usted, baila?... + +El ingeniero fingio que se escandalizaba. ?Donde podia haber aprendido +los bailes inventados en los ultimos anos? El solo conocia la _cueca_ +chilena, que danzaban sus peones los dias de paga, o el _pericon_ y el +_gato_, bailados por algunos gauchos viejos acompanandose con el +retintin de sus espuelas. + +--Tendre que aburrirme sin poder bailar... y eso que voy con tres +hombres. iQue suerte la mia! + +Pero alguien intervino como si hubiese escuchado sus quejas. +Torrebianca hizo un gesto de contrariedad. Era un joven danzarin, al +que habia visto muchas veces en los restoranes nocturnos. Le inspiraba +una franca antipatia, por el hecho de que su mujer hablaba de el con +cierta admiracion, lo mismo que todas sus amigas. + +Gozaba los honores de la celebridad. Alguien, para marear ironicamente +la altura de su gloria, lo habia apodado "el aguila del tango". +Robledo adivino que era un sudamericano por la soltura graciosa de sus +movimientos y su atildada exageracion en el vestir. Las mujeres +admiraban la pequenez de sus pies montados en altos tacones y el +brillo de la abultada masa de sus cabellos, echada atras y tan unida +como un bloque de laca. + +Esta "aguila" bailarina, que se hacia mantener por sus parejas, segun +murmuraban los envidiosos de su gloria, se vio aceptada por la mujer +de Torrebianca, y los dos empezaron a danzar. El cansancio obligo a +Elena repetidas veces a volver a la mesa; pero al poco rato ya estaba +llamando con sus ojos al bailarin, que acudia oportunamente. + +Torrebianca no oculto su disgusto al verla con este mozo antipatico. +Fontenoy permanecia impasible o sonreia distraidamente durante los +breves momentos que Elena empleaba en descansar. + +Volvio a acordarse Robledo de la expresion de lejania que habia +observado en todos los que tienen un pagare de vencimiento proximo. +Pero este recuerdo paso rapidamente por su memoria. + +Miro con mas atencion al banquero, y se dio cuenta de que ya no +pensaba en cosas invisibles. La insistencia de Elena en bailar con el +mismo jovenzuelo habia acabado por imprimir en su rostro un gesto de +descontento igual al que mostraba Torrebianca. + +Siempre que pasaba ella en brazos de su danzarin, sonreia a Fontenoy +con cierta malicia, como si gozase viendo su cara de disgusto. + +El espanol miro a un lado de la mesa, luego miro al lado opuesto, y +penso: + +"Cualquiera diria que estoy entre dos maridos celosos." + + * * * * * + + + + +#III# + + +En uno de los tes de la marquesa de Torrebianca conocio Robledo a la +condesa Titonius, dama rusa, casada con un noble escandinavo, el cual +parecia absorbido por su conyuge, hasta el punto de que nadie reparase +en su persona. + +Era una mujer entre los cuarenta anos y los cincuenta, que todavia +guardaba vestigios algo borrosos de una belleza ya remota. Su obesidad +desbordante, blanca y flacida tenia por remate una cabecita de muneca +sentimental; y como gustaba de escribir versos amorosos, apresurandose +a recitarlos en el curso de las conversaciones, sus enemigas la habian +apodado "Cien kilos de poesia". + +Se presentaba en plena tarde audazmente escotada, para lucir con +orgullo sus albas y gelatinosas superfluidades. Usaba joyas +gigantescas y barbaras, en armonia con una peluca rubia a la que iba +anadiendo todos los meses nuevos rizos. + +Entre estas alhajas escandalosamente falsas, la unica que merecia +cierto respeto era un collar de perlas, que, al sentarse su duena, +venia a descansar sobre el globo de su vientre. Estas perlas +irregulares, angulosas y con raices se parecian a los dientes de +animal que emplean algunos pueblos salvajes para fabricarse adornos. +Los maldicientes aseguraban que eran recuerdos de amantes de su +juventud, a los que la condesa habia arrancado las muelas, no +quedandole otra cosa que sacar de ellos. Su sentimentalismo y la +libertad con que hablaba del amor justificaban tales murmuraciones. + +Al saber por su amiga Elena que Robledo era un millonario de America, +lo miro con apasionado interes. Hablaron, con una taza de te en la +mano, o mas bien dicho, fue ella la que hablo, mientras el ingeniero +buscaba mentalmente un pretexto para escapar. + +--Usted que ha viajado tanto y es un heroe, ilustreme con su +experiencia... ?Que opina usted del amor? + +Pero la poetisa, a pesar de sus ojeadas tiernas y miopes, vio que +Robledo huia murmurando excusas, como si le asustase una conversacion +iniciada con tal pregunta. + +Elena le rogo semanas despues que asistiese a una fiesta dada por la +condesa. + +--Son reuniones muy originales. La duena de la casa invita a una +bohemia inquietante para que aplauda sus versos, y la mezcla con +gentes distinguidas que conocio en los salones. Algunos extranjeros +van de buena fe, creyendo encontrar autores celebres, y solo conocen +fracasados viejos y acidos. Tambien protege a ciertos jovenes que se +presentan con solemnidad, convencidos de una gloria que solo existe +entre sus camaradas o en las paginas de alguna revistilla que nadie +lee... Debe usted ver eso. Dificilmente encontrara en Paris una casa +semejante. Ademas, he prometido a la pobre condesa que asistira usted +a su fiesta, y me enfadare si no me obedece. + +Por no disgustarla, se dirigio Robledo a las diez de la noche a la +avenida Kleber, donde vivia la condesa, despues de haber comido con +varios compatriotas en un restoran de los bulevares. + +Dos servidores alquilados para la fiesta se ocupaban en recoger los +abrigos de los invitados. Apenas entro el ingeniero en el +recibimiento, se dio cuenta de la mezcolanza social descrita por +Elena. Llegaban parejas de aspecto distinguido, acostumbradas a la +vida de los salones, vestidas con elegancia, y revueltas con ellas vio +pasar a varios jovenes de abundosa cabellera, que llevaban frac lo +mismo que los otros invitados, pero se despojaban de paletos raidos o +con los forros rotos. Sorprendio la mirada ironica de los dos +servidores al colgar algunos de estos gabanes, asi como ciertos +abrigos de pieles con grandes calvas, pertenecientes a senoras que +ostentaban extravagantes tocados. + +Un viejo con melenas de un blanco sucio y gran chambergo, que tenia +aspecto de poeta tal como se lo imagina el vulgo, se despojo de un +gabancito veraniego y dos bufandas de lana arrolladas a su cuerpo para +suplir la falta de abrigo. Retiro la pipa de su boca, golpeando con +ella la suela de uno de sus zapatos, y la metio luego en un bolsillo +del gaban, recomendando a los criados que lo guardasen cuidadosamente, +como si fuese prenda de gran valor. + +El abrigo de pieles que llevaba Robledo atrajo el respeto de los dos +servidores. Uno de ellos le ayudo a despojarse de el, conservandolo +sobre sus brazos. + +--Puede usted admirarlo; le doy permiso--dijo el ingeniero--. Lo +compre hace pocos dias. Una rica pieza, ?eh?... + +Pero el criado, sin hacer caso de su tono burlon, contesto: + +--Lo pondre aparte. Temo que a la salida se equivoque alguno y se lo +lleve, dejando el suyo al senor. + +Y guino un ojo, senalando al mismo tiempo los gabanes de aspecto +lamentable amontonados en la antesala. + +La noble poetisa mostro un entusiasmo ruidoso al verle en sus salones. +Apartando a los otros invitados, salio a su encuentro y le estrecho +ambas manos a la vez. Luego, apoyada en su brazo, lo fue llevando +entre los grupos para hacer la presentacion. Le acariciaba con los +ojos, como si fuese el principal atractivo de su fiesta; parecia +sentir orgullo al mostrarlo a sus amigas. Con razon el dia anterior le +habia dicho, burlandose, Elena: "iMucho ojo, Robledo! La condesa esta +locamente enamorada de usted, y la creo capaz de raptarle." + +Expresaba la poetisa su entusiasmo con una avalancha de palabras al +hacer la presentacion del ingeniero. + +--Un heroe; un superhombre del desierto, que alla en las pampas de la +Argentina ha matado leones, tigres y elefantes. + +Robledo puso cara de espanto al oir tales disparates, pero la condesa +no estaba para reparar en escrupulos geograficos. + +--Cuando me haya contado todas sus hazanas--continuo--, escribire un +poema epico, de caracter moderno, relatando en verso las aventuras de +su vida. A mi, los hombres solo me interesan cuando son heroes... + +Y otra vez Robledo puso cara de asombro. + +Como la condesa no veia ya cerca de ella mas invitados a quienes +presentar su heroe, lo condujo a un gabinete completamente solitario, +sin duda a causa de los olores que a traves de un cortinaje llegaban +de la cocina, demasiado proxima. + +Ocupo un sillon amplio como un trono, e invito a sentarse a Robledo. +Pero cuando este buscaba una silla, la Titonius le indico un taburete +junto a sus pies. + +--Asi lograremos que sea mayor nuestra intimidad. Parecera usted un +paje antiguo prosternado ante su dama. + +No podia ocultar Robledo el asombro que le causaban estas palabras, +pero acabo por colocarse tal como ella queria, aunque el asiento le +resultase molesto, a causa de su corpulencia. + +Copiaba la Titonius los gestos pueriles y el habla ceceante de su +amiga; pero estas imitaciones infantiles resultaban en ella +extremadamente grotescas. + +--Ahora que estamos solos--dijo--, espero que hablara usted con mas +libertad, y vuelvo a hacerle la misma pregunta del otro dia: ?Que +opina usted del amor? + +Quedo sorprendido Robledo, y al final balbuceo: + +--iOh, el amor!... Es una enfermedad... eso es: una enfermedad de la +que vienen ocupandose las gentes hace miles de anos, sin saber en que +consiste. + +La condesa se habia aproximado mucho a el, a causa de su miopia, +prescindiendo del auxilio de unos impertinentes de concha que guardaba +en su diestra. Inclinandose sobre el emballenado hemisferio de su +vientre, casi juntaba su cara con la del hombre sentado a sus pies. + +--?Y cree usted--prosiguio--que un alma superior y mal comprendida, +como la mia, podra encontrar alguna vez el alma hermana que le +complete?... + +Robledo, que habia recobrado su tranquilidad, dijo gravemente: + +--Estoy seguro de ello... Pero todavia es usted joven y tiene tiempo +para esperar. + +Tal fue su arrobamiento al oir esta respuesta, que acabo por acariciar +el rostro de su acompanante con los lentes que tenia en una mano. + +--iOh, la galanteria espanola!... Pero separemonos; guardemos nuestro +secreto ante un mundo que no puede comprendernos. Leo en sus ojos el +deseo ardiente... icontengase ahora! Yo procurare que nuestras almas +vuelvan a encontrarse con mas intimidad. En este momento es +imposible... Los deberes sociales... las obligaciones de una duena de +casa... + +Y despues de levantarse del sillon-trono con toda la pesadez de su +volumen, se alejo imitando la ligereza de una nina, no sin enviar +antes a Robledo un beso mudo con la punta de sus lentes. + +Desconcertado por esta agresividad pasional, y ofendido al mismo +tiempo porque creia verse en una situacion grotesca, el ingeniero +abandono igualmente el solitario gabinete. + +Al volver a los salones iba tan ofuscado, que casi derribo a un senor +de reducida estatura, y este, a pesar del golpe recibido, hizo una +reverencia murmurando excusas. Le vio despues yendo de un lado a otro, +timido y humilde, vigilando a los servidores con unos ojos que +parecian pedirles perdon, y cuidandose de volver a su sitio los +muebles puestos en desorden por los invitados. Apenas le hablaba +alguien, se apresuraba a contestar con grandes muestras de respeto, +huyendo inmediatamente. + +La Titonius tenia en torno a ella un circulo de hombres, que eran en +su mayor parte los jovenes de aspecto "artista" vistos por Robledo en +la antesala. Muchas senoras se burlaban francamente de la condesa, +partiendo de sus grupos ironicas miradas hacia su persona. El viejo +que habia dejado sus bufandas y su pipa en el guardarropa dio varias +palmadas, siseo para imponer silencio, y dijo luego con solemnidad: + +--La asistencia reclama que nuestra bella musa recite algunos de sus +versos incomparables. + +Muchos aplaudieron, apoyando esta peticion con gritos de entusiasmo. +Pero la masa se mostro displicente y empezo a moverse en su asiento +haciendo signos negativos. Al mismo tiempo dijo con voz debil, como si +acabase de sentir una repentina enfermedad: + +--No puedo, amigos mios... Esta noche me es imposible... Otro dia, tal +vez... + +Volvio a insistir el grupo de admiradores, y la condesa repitio sus +protestas con un desaliento cada vez mas doloroso, como si fuese a +morir. + +Al fin, los invitados la dejaron en paz, para ocuparse en cosas mas de +su gusto. Los grupos volvieron sus espaldas a la poetisa, olvidandola. +Un musico joven, afeitado y con largas guedejas, que pretendia imitar +la fealdad "genial" de algunos compositores celebres, se sento al +piano e hizo correr sus dedos sobre las teclas. Dos muchachas +acudieron con aire suplicante, poniendo sus manos sobre las del +pianista. Oirian despues con mucho gusto sus obras sublimes; pero por +el momento debia mostrarse bondadoso y al nivel del vulgo, tocando +algo para bailar. Se contentaban con un vals, si es que sus +convicciones artisticas le impedian descender hasta las danzas +americanas. + +Varias parejas empezaron a girar en el centro del salon, y cuando iba +aumentando su numero y no quedaba quien se acordase de la condesa, +esta miro a un lado y a otro con asombro y se puso en pie: + +--Ya que me piden versos con tanta insistencia, accedere al deseo +general. Voy a decir un pequeno poema. + +Tales palabras esparcieron la consternacion. El pianista, por no +haberlas oido, continuo tocando; pero tuvo que detenerse, pues el +senor humilde y anonimo que iba de un lado a otro como un domestico se +acerco a el, tomandole las manos. Al cesar la musica, las parejas +quedaron inmoviles; y, finalmente, con una expresion aburrida, +volvieron a sus asientos. La condesa empezo a recitar. Algunos +invitados la oian con tina atencion dolorosa o una inmovilidad +estupida, pensando indudablemente en cosas remotas. Otros parpadeaban, +haciendo esfuerzos para repeler el sueno que corria hacia ellos +montado en el sonsonete de las rimas. + +Dos senoras ya entradas en anos y de aspecto maligno fingian gran +interes por conocer los versos, y hasta se llevaban de vez en cuando +una mano a la oreja para oir mejor. Pero al mismo tiempo las dos +seguian conversando detras de sus abanicos. En ciertos momentos +dejaban estos sobre sus rodillas para aplaudir y gritar: "iBravo!"; +pero volvian a recobrarlos y los desplegaban, riendo de la duena de la +casa bajo el amparo de su tela. + +Robledo estaba detras de ellas, apoyado en el quicio de una puerta y +medio oculto por el cortinaje. Como la condesa declamaba con +vehemencia, las dos senoras se veian obligadas a elevar un poco el +tono de su voz, y el ingeniero, que era de oido sutil, pudo enterarse +de lo que decian. + +--Seria preferible--murmuraba una de ellas--que en vez de regalarnos +con versos, preparase un _buffet_ mejor para sus invitados. + +La otra protesto. En casa de la Titonius, la mesa era mas peligrosa +cuanto mas abundante. Se necesitaba un valor heroico para aceptar la +invitacion a sus comidas, que ella misma preparaba. + +--A los postres hay que pedir por telefono un medico, y alguna vez +sera preciso avisar a la Agencia de pompas funebres. + +Entre risas sofocadas, recordaban la historia de la duena de la casa. +Habia sido rica en otros tiempos; unos decian que por sus padres; +otros, que por sus amantes. + +Para llegar a condesa se habia casado con el conde Titonius, personaje +arruinado e insignificante, que considero preferible esta humillacion +a pegarse un tiro. Ocupaba en la casa una situacion inferior a la de +los domesticos. Cuando la condesa tenia excitados los nervios por la +infidelidad de alguno de sus jovenes admiradores arrojaba escaleras +abajo las camisas y calzoncillos del conde, ordenandole como una reina +ofendida que desapareciese para siempre. Pero pasada una semana, al +organizar la poetisa una nueva fiesta, reaparecia el desterrado, +siempre humilde y melancolico, encogiendose como si temiese ocupar +demasiado espacio en los salones de su mujer. + +--Yo no se--continuo una de las murmuradoras--para que da estas +fiestas estando arruinada. Fijese en la mesa que nos ofrecera luego. +Los grandes pasteles y las frutas ricas que adornan el centro son +alquiladas por una noche, lo mismo que sus domesticos. Todos lo saben, +y nadie se atreve a tocar esas cosas apetecibles por miedo a su +enfado. La gente se limita al te y las galletas, fingiendose +desganada. + +Cesaron en sus murmuraciones para aplaudir a la poetisa, y esta, +enardecida por el exito, empezo a declamar nuevos versos. + +Como a Robledo no le interesaba la maligna conversacion de las dos +senoras, y menos aun el talento poetico de la duena de la casa, +aprovecho un momento en que esta le volvia la espalda para saludar a +sus admiradores, y paso al gabinete donde habia estado antes. + +El mismo senor humilde y obsequioso con el que se habia tropezado +repetidas veces estaba ahora medio tendido en un divan y fumando, como +un trabajador que al fin puede descansar unos minutos. Se entretenia +en seguir con los ojos las espirales del humo de su cigarrillo; pero +al ver que un invitado acababa de sentarse cerca de el, creyo +necesario sonreirle, preguntando a continuacion: + +--?Se aburre usted mucho?... + +El espanol le miro fijamente antes de responder: + +--?Y usted?... + +Contesto con un movimiento de cabeza afirmativo, y Robledo hizo un +gesto de invitacion que pretendia decirle: "?Quiere usted que nos +vayamos?..." Pero los ojos melancolicos del desconocido parecieron +contestar: "Si yo pudiese marcharme... ique felicidad!" + +--?Es usted de la casa?--pregunto al fin Robledo. + +Y el otro, abriendo los brazos con una expresion de desaliento, dijo: + +--Soy su dueno; soy el marido de la condesa Titonius. + +Despues de tal revelacion, creyo oportuno Robledo abandonar su +asiento, guardandose el cigarro que iba a encender. + +Al volver a los salones vio que todos aplaudian ruidosamente a la +poetisa, convencidos de que por el momento habia renunciado a decir +mas versos. Estrechaba efusivamente las manos tendidas hacia ella, y +luego se limpiaba el sudor de su frente, diciendo con voz languida: + +--Voy a morir. La emocion... la fiebre del arte... Me han matado +ustedes al obligarme con sus ruegos insistentes a recitar mis versos. + +Miro a un lado y a otro como si buscase a Robledo, y al descubrirle, +fue hacia el. + +--Deme su brazo, heroe, y pasemos al _buffet_. + +La mayor parte del publico no pudo ocultar su regocijo al ver que se +abria la puerta de la habitacion donde estaba instalada la mesa. +Muchos corrieron, atropellando a los demas, para entrar los primeros. +La Titonius, apoyada en un brazo del ingeniero, le miraba de muy +cerca con ojos de pasion. + +--?Se ha fijado en mi poema _La aurora sonrosada del amor_!... +?Adivina usted en quien pensaba yo al recitar estos versos? + +El volvio el rostro para evitar sus miradas ardientes, y al mismo +tiempo porque temia dar libre curso a la risa que le cosquilleaba el +pecho. + +--No he adivinado nada, condesa. Los que vivimos alla en el desierto, +inos criamos tan brutos! + +Agolparonse los invitados en torno a la mesa, admirando los grandes +platos que ocupaban su centro, como algo imposible de conquistar. Eran +magnificos pasteles y piramides de frutas enormes, que se destacaban +majestuosos sobre otras cosas de menos importancia. + +Los dos criados que estaban antes en el recibimiento y un _maitre +d'hotel_ con cadena de plata y patillas de diplomatico viejo parecian +defender el tesoro del centro de la mesa, dignandose entregar +unicamente lo que estaba en los bordes de ella. Servian tazas de te, +de chocolate, o copas de licor; y en cuanto a comestibles, solo +avanzaban los platos de emparedados y galletas. + +El viejo de las bufandas, al que llamaba la condesa _cher maitre_, se +canso sin exito dirigiendo peticiones a un criado que no queria +entenderle. Avanzaba un plato vacio para obtener un pedazo de pastel o +una de las frutas, senalando ansiosamente el objeto de sus deseos. +Pero el domestico le miraba con asombro, como si le propusiese algo +indecente, acabando por volver la espalda, luego de depositar en su +plato una galleta o un emparedado. + +Robledo quedo junto a la mesa, cerca de aquellas materias preciosas y +alquiladas defendidas por la servidumbre. La condesa abandono su brazo +para contestar a los que la felicitaban. Satisfecho de que la poetisa +le dejase en paz por unos instantes, fue examinando la mesa, con un +plato y un cuchillito en las manos. Como el _maitre d'hotel_ y sus +acolitos estaban ocupados en atender al publico, pudo avanzar entre +aquella y la pared, y corto tranquilamente un pedazo del pastel mas +majestuoso. Aun tuvo tiempo para tomar igualmente una de las frutas +vistosas, partiendola y mondandola. Pero cuando iba a comerla, la +duena de la casa, libre momentaneamente de sus admiradores, pudo +volver hacia el su rostro amoroso, y lo primero que vio fue el enorme +pastel empezado y la fruta despedazada sobre el platillo que el heroe +tenia en una mano. + +Su fisonomia fue reflejando las distintas fases de una gran revolucion +interior. Primeramente mostro asombro, como si presenciase un hecho +inaudito que trastornaba todas las reglas consagradas; luego, +indignacion; y, finalmente, rencor. Al dia siguiente tendria que pagar +este destrozo estupido... iY ella que se imaginaba haber encontrado un +alma de heroe, digna de la suya!... + +Abandono a Robledo, y fue al encuentro del pianista, que rondaba la +mesa, pasando de un criado a otro para repetir sus peticiones de +emparedados y de copas. + +--Deme su brazo... Beethoven. + +Al deslizarse entre dos grupos, dijo, mostrando al musico: + +--Voy a escribir cualquier dia un libreto de opera para el, y entonces +la gente se vera obligada a hablar menos de Wagner. + +Se lo llevo al gran salon, que estaba ahora desierto, y le hizo +sentarse al piano, empezando a recitar a toda voz, con acompanamiento +de arpegios. Pero las gentes no podian despegarse de la atraccion de +la mesa, y permanecieron sordas a los versos de la duena de la casa, +aunque fuesen ahora servidos con musica. + +Los invitados de mas distincion formaban grupo aparte en la plaza +donde estaba instalado el _buffet_, manteniendose lejos de las otras +gentes reclutadas por la noble poetisa. Robledo vio en este grupo a +los marqueses de Torrebianca, que acababan de llegar con gran retraso, +por haber estado en otra fiesta. Elena hablaba con aire distraido, +pronunciando palabras faltas de ilacion, como si su pensamiento +estuviese lejos de alli. Adivinando el ingeniero que la molestaba con +su charla, fue en busca de Federico, pero este tampoco se fijo en su +persona, por hallarse muy interesado en describir a un senor los +importantes negocios que su amigo Fontenoy iba realizando en diversos +lugares de la tierra. + +Aburrido, y no dandose cuenta aun de la causa del abandono en que le +dejaba la duena de la casa, se instalo en un sillon, e inmediatamente +oyo que hablaban a sus espaldas. No eran las dos senoras de poco +antes. Un hombre y una mujer sentados en un divan murmuraban lo mismo +que la otra pareja maldiciente, como si todos en aquella fiesta no +pudieran hacer otra cosa apenas formaban grupo aparte. + +La mujer nombro a la esposa de Torrebianca, diciendo luego a su +acompanante: + +--Fijese en sus joyas magnificas. Bien se conoce que a ella y al +marido les ha costado poco trabajo el adquirirlas. Todos saben que las +pago un banquero. + +El hombre se creia mejor enterado. + +--A mi me han dicho que esas joyas son falsas, tan falsas como las de +nuestra poetica condesa. Los Torrebianca se han quedado con el dinero +que dio Fontenoy para las verdaderas; o han vendido las verdaderas, +sustituyendolas con falsificaciones. + +La mujer acogio con un suspiro el nombre de Fontenoy. + +--Ese hombre esta proximo a la ruina. Todos lo dicen. Hasta hay quien +habla de tribunales y de carcel... iQue rusa tan voraz! + +Sono una risa incredula del hombre. + +--?Rusa?... Hay quien la conocio de nina en Viena, cantando sus +primeras romanzas en un _music-hall_. Un senor que pertenecio a la +diplomacia afirma por su parte que es espanola, pero de padre +ingles... Nadie conoce su verdadera nacionalidad; tal vez ni ella +misma. + +Robledo abandono su asiento,. No era digno de el permanecer alli +escuchando silenciosamente tales cosas contra sus amigos. Pero antes +de alejarse sono a sus espaldas una doble exclamacion de asombro. + +--iAhi llega Fontenoy--dijo la mujer--, el gran protector de los +Torrebianca! iQue extrano verle en esta casa, que nunca quiere +visitar, por miedo a que su duena le pida luego un prestamo!... Algo +extraordinario debe ocurrir. + +El ingeniero reconocio a Fontenoy en el grupo de gente elegante +saludando a los Torrebianca. Sonreia con amabilidad, y Robledo no pudo +notar en su persona nada extraordinario. Hasta habia perdido aquel +gesto de preocupacion que evocaba la imagen de un pagare de proximo +vencimiento. Parecia mas seguro y tranquilo que otras veces. Lo unico +anormal en su exterior era la exagerada amabilidad con que hablaba a +las gentes. + +Observandole de lejos, el espanol pudo ver como hacia una leve sena +con los ojos a Elena. Luego, fingiendo indiferencia, se separo del +grupo para aproximarse lentamente al gabinete solitario donde habian +estado al principio Robledo y la condesa. + +Tomaba al paso distraidamente las manos que le tendian algunos, +deseosos de entablar conversacion. "Encantados de verle..." Y seguia +adelante. + +Al pasar junto a Robledo le saludo con la cabeza, haciendo asomar a su +rostro la sonrisa de bondad protectora habitual en el; pero esta +sonrisa se desvanecio inmediatamente. + +Los dos hombres habian cruzado sus miradas, y Fontenoy vio de pronto +en los ojos del otro algo que le hizo retirar el antifaz de su +sonrisa. Parecia que hubiese encontrado en las pupilas del espanol un +reflejo de su propio interior. + +Tuvo el presentimiento Robledo de que se acordaria siempre de esta +mirada rapida. Apenas se conocian los dos, y sin embargo hubo en los +ojos de este hombre una expresion de abandono fraternal, como si le +librase toda su alma durante un segundo. + +Vio al poco rato como Elena se dirigia tambien disimuladamente hacia +el gabinete, y sintio una curiosidad vergonzosa. El no tenia derecho a +entrometerse en los asuntos de estas dos personas. Pero al mismo +tiempo, le era imposible desinteresarse del suceso extraordinario que +se estaba preparando en aquellos momentos, y que su instinto le hacia +presentir. + +Este hombre habia necesitado hablar a Elena con una urgencia +angustiosa; solo asi era explicable que se decidiese a buscarla en +casa de la condesa Titonius, ?Que estarian diciendose?... + +Se atrevio a pasar, fingiendo distraccion, ante la puerta del +gabinete. Ella y Fontenoy hablaban de pie, con el rostro impasible y +muy erguidos. Sus labios se movian apenas, como si temieran dejar +adivinar en sus contracciones las palabras deslizadas suavemente. + +Robledo se arrepintio de su curiosidad al ver la rapida mirada que le +dirigia Fontenoy, mientras continuaba hablando a Elena, puesta de +espaldas a la puerta. + +Esta mirada volvio a emocionarle como la otra. El hombre que se la +dirigia estaba tal vez en el momento mas critico de su existencia. +Hasta creyo ver en sus ojos una reconvencion. "?Por que te intereso, +si nada puedes hacer por mi?..." + +No se atrevio a pasar otra vez ante la puerta. Pero obedeciendo a una +fuerza obscura mas potente que su voluntad, se mantuvo cerca de ella, +aparentando distraccion y aguzando el oido. Reconocia que su conducta +era incorrecta. Estaba procediendo como cualquiera de aquellos +murmuradores a los que habia escuchado por casualidad. Sin duda, el +ambiente de esta casa empezaba a influir en el... + +Era dificil enterarse de lo que decian las dos personas al otro lado +de la puerta abierta. Ademas, los invitados habian empezado a bailar +en los salones y el pianista golpeaba rudamente el teclado. + +Unas palabras confusas llegaron hasta el. La pareja del gabinete +levantaba el tono de su conversacion a causa del ruido. Tal vez las +emociones de su dialogo les hacian olvidar tambien toda reserva. + +Reconocio la voz de Fontenoy. + +--?Para que frases dramaticas?... Tu no eres capaz de eso. Yo soy el +que se ira... En ciertos momentos es lo unico que puede hacerse. + +La musica y el ruido del baile volvieron a obstruir sus oidos. Pero +todavia, al humanizar el pianista por unos instantes su tempestuoso +tecleo, pudo escuchar otra voz. Ahora era Elena la que hablaba, lejos, +imuy lejos! con un tono de inmenso desaliento: + +--Tal vez tienes razon. iAy, el dinero!... Para los que sabemos lo +que puede dar de si, ique horrorosa la vida sin el!... + +No quiso oir mas. La vergueenza de su espionaje acabo por vencer a la +malsana curiosidad que le habia dominado durante unos momentos. Debia +respetar el secreto que hacia buscarse a estas dos personas. Presintio +ademas que el tal misterio iba a ser de corta duracion. Tal vez durase +lo que la noche. + +Cuando volvio a la pieza donde estaba el _buffet_, vio a su amigo +Federico que seguia conversando con el mismo personaje: un senor ya +viejo, con la roseta de la Legion de Honor en una solapa y el aspecto +de un alto funcionario retirado. + +Ahora era este el que hablaba, despues que Torrebianca hubo terminado +la explicacion de los grandes negocios de Fontenoy. + +--Yo no dudo de la honradez de su amigo, pero me abstendria de colocar +dinero en sus negocios. Me parece un hombre audaz, que situa sus +empresas demasiado lejos. Todo marchara bien mientras los accionistas +tengan fe en el. Pero, segun parece, empiezan a no tenerla; y el dia +que exijan realidades y no esperanzas, el dia que Fontenoy tenga que +presentar con claridad la verdadera situacion de sus negocios... +entonces... + + * * * * * + + + + +#IV# + + +Robledo se levanto muy tarde; pero aun pudo admirar el suave esplendor +de un dia primaveral en pleno invierno. Una neblina ligera saturada de +sol extendia su toldo de oro sobre Paris. + +--Da gusto vivir--penso al abandonar su hotel despues de haber +almorzado rapidamente en un comedor donde solo quedaban los criados. + +Paseo toda la tarde por el Bosque de Bolonia, y poco antes del ocaso +volvio a los bulevares. Se proponia comer en un restoran, buscando +luego a los Torrebianca para pasar juntos una parte de la noche en +cualquier lugar de diversion. + +Estando en la terraza de un cafe compro un diario, y antes de abrirlo +presintio que este papel recien impreso guardaba algo que podia +sorprenderle. Tuvo el obscuro aviso de que iba a conocer cosas hasta +entonces envueltas en el misterio... Y en el mismo instante sus ojos +tropezaron con un titulo de la primera pagina: "Suicidio de un +banquero." + +Antes de leer el nombre del suicida estaba seguro de conocerlo. No +podia ser otro que Fontenoy. Por eso no experimento sorpresa alguna +mientras continuaba su lectura. Los detalles del suicidio le +parecieron sucesos naturales y ordinarios, como si alguien se los +hubiese revelado previamente. + +Fontenoy habia sido encontrado en su lujosa vivienda tendido en la +cama y guardando todavia en la diestra el revolver con que se habia +dado muerte. + +Desde el dia anterior circulaba por los centros financieros la noticia +de su quiebra en condiciones tales que iba a atraer la intervencion de +la Justicia. Sus accionistas le acusaban de estafa, y el juez se +proponia registrar al dia siguienta su contabilidad, lo que hacia +esperar a muchos una prision inmediata del banquero. + +El colonizador leyo por dos veces el final del articulo: + +"La muerte de esta hombre deja visible el engano en que vivian los que +le confiaron su dinero. Sus empresas mineras e industriales en Asia y +en Africa son casi ilusorias. Estan todavia en los comienzos de un +posible desarrollo, y sin embargo, el las presento al publico como +negocios en plena prosperidad. Era un hombre que, segun afirman +algunos, tuvo mas de iluso que de criminal; pero esto no impide que +haya arruinado a muchas gentes. Ademas, parece que invirtio una parte +considerable del dinero de sus accionistas en gastos particulares. Su +tremenda responsabilidad alcanzara indudablemente a los que han +colaborado con el en la direccion de estas empresas enganosas." + +"A ultima hora se habla de la probable prision de algunos personajes +conocidos que trabajaron a las ordenes del banquero." + +Ceso de pensar en el suicida para ocuparse unicamente de su amigo. +"iPobre Federico! ?Que va a ser de el?..." Y tomo inmediatamente un +automovil para que le llevase a la avenida Henri Martin. + +El ayuda de camara de Torrebianca le recibio con un rostro de funebre +tristeza, como si hubiese muerto alguien en la casa. El marques habia +salido a mediodia, asi que supo por telefono la noticia del suicidio, +y aun estaba ausente. + +--La senora marquesa--continuo el criado--esta enferma, y no quiere +recibir a nadie. + +Robledo, escuchandole, pudo darse cuenta del efecto que habia +producido en aquella casa la muerte del banquero. La disciplina +glacial y solemne de estos servidores ya no existia. Mostraban el +aspecto azorado de una tripulacion que presiente la llegada de la +tormenta capaz de tragarse su buque. Robledo oyo pasos discretos +detras de los cortinajes, con acompanamiento de susurros, y vio como +se levantaban aquellos levemente, dejando asomar ojos curiosos. + +Sin duda, en las inmediaciones de la cocina se habia hablado mucho de +la posibilidad de ciertas visitas, y cada vez que llegaba alguien a la +casa temian todos que fuese la policia. El chofer preguntaba con sorda +colera a sus companeros: + +--Se mato el capitan, y este barco se va a pique. ?Quien nos pagara +ahora lo que nos deben?... + +Regreso el ingeniero al centro de la ciudad para comer en un restoran, +y tres veces llamo por telefono a la casa de Torrebianca. Cerca ya de +media noche le contestaron que el senor acababa de entrar, y Robledo +se apresuro a volver a la avenida Henri Martin. + +Encontro a Federico en su biblioteca considerablemente avejentado, +como si las ultimas horas hubiesen valido para el anos enteros. Al ver +entrar a Robledo lo abrazo, buscando instintivamente un apoyo para +sostener su cuerpo desalentado. + +Le parecia asombroso que pudieran soportarse tantas emociones en tan +poco tiempo. Por la manana habia sentido la misma impresion de +felicidad y confianza que Robledo ante la hermosura del dia. iDaba +gusto vivir!... Y de pronto el llamamiento por telefono, la terrible +noticia, la marcha apresurada al domicilio de Fontenoy, el cadaver del +banquero tendido en la cama y arrebatado despues por los que +intervienen en esta clase de muertes para hacer su autopsia. + +Aun le habia causado una impresion mas dolorosa ver el aspecto de las +oficinas de Fontenoy. El juez estaba en ellas como unico amo, +examinando papeles, colocando sellos, procediendo a un registro sin +piedad, apreciandolo todo con ojos frios, recelosos e implacables. El +secretario del banquero, que habia llamado a Torrebianca por telefono, +hacia esfuerzos para ocultar su turbacion, y acogio la presencia de +este con gestos pesimistas. + +--Creo que vamos a salir mal de esta aventura. El patron debia +habernos prevenido... + +Paso Torrebianca el resto del dia buscando a otras personas de las que +habian colaborado con Fontenoy, cobrando grandes sueldos por figurar +como automatas en los Consejos de Administracion de sus empresas. +Todos se mostraban igualmente pesimistas, con un miedo feroz capaz de +toda clase de mentiras y vilezas contra los otros para conseguir la +propia salvacion. + +Se quejaban de Fontenoy, al que habian alabado hasta pocas horas antes +para que les proporcionase nuevos sueldos. Algunos le llamaban ya +"bandido". Los hubo que, necesitando atacar a alguien para +justificarse, insinuaron sus primeras protestas contra Torrebianca. + +--Usted ha dicho en sus informes que los negocios eran magnificos. +Debe haber visto con sus propios ojos lo que existe en aquellas +tierras lejanas, pues de otro modo no se comprende como puso su firma +en unos documentos tecnicos que sirvieron para infundirnos confianza +en los negocios de ese hombre. + +Y Torrebianca empezo a darse cuenta de que todos necesitaban una +victima escogida entre los vivos, para que cargase con las tremendas +responsabilidades evitadas por el banquero al refugiarse entre los +muertos. + +--Tengo miedo, Manuel--dijo a su camarada--. Yo mismo no comprendo +ahora como firme esos papeles, sin darme cuenta de su importancia... +?Quien pudo aconsejarme una fe tan ciega en los negocios de Fontenoy? + +Robledo sonrio tristemente. Podia darle el nombre de la persona que le +habia aconsejado; pero considero inoportuno aumentar con tal +revelacion el desaliento de su amigo. + +Aun en medio de sus preocupaciones, Torrebianca pensaba en su mujer. + +--iPobre Elena! He hablado con ella hace un momento... Crei que iba a +sufrir un accidente al contarle yo como habia visto el cadaver de +Fontenoy. Este suceso ha perturbado de tal modo su sistema nervioso, +que temo por su salud. + +Pero Robledo sintio tal impaciencia ante sus lamentaciones, que dijo +brutalmente: + +--Piensa en tu situacion y no te ocupes de tu mujer. Lo que te amenaza +es mas grave que un ataque de nervios. + +Los dos hombres, despues de hablar largamente de esta catastrofe, +acabaron por sentir cierto optimismo, como todos los que se +familiarizan con la desgracia. iQuien podia conocer la verdad exacta +mientras los asuntos del banquero no fuesen puestos en claro por el +juez!... Fontenoy era mas iluso que criminal; esto lo reconocian hasta +sus mayores enemigos. Muchos de los negocios ideados por el acabarian +siendo excelentes. Su defecto habia consistido en pretender hacerlos +marchar demasiado aprisa, enganando al publico sobre su verdadera +situacion. Tal vez unos administradores prudentes sabrian hacerlos +productivos, reconociendo los informes de Fontenoy como exactos y +declarando que Torrebianca no habia cometido ningun delito al +aprobarlos. + +--Bien puede ser asi--dijo Robledo, que necesitaba mostrarse +igualmente optimista. + +Le habia infundido al principio una gran inquietud el desaliento de su +amigo, y preferia ayudarle a recobrar cierta confianza en el porvenir. +Asi pasaria mejor la noche. + +--Veras como todo se arregla, Federico. No concedas demasiado valor a +lo que dicen los antiguos parasitos de Fontenoy, aconsejados por el +miedo. + +Al dia siguiente lo primero que hizo el espanol al levantarse fue +buscar los periodicos. Todos se mostraban pesimistas y amenazadores en +sus articulos sobre este suicidio, que tomaba la importancia de un +gran escandalo parisien, augurando que la Justicia iba a meter en la +carcel a personalidades muy conocidas antes de que hubiesen +transcurrido cuarenta y ocho horas. Hasta creyo adivinar en uno de los +periodicos vagas alusiones a los informes de cierto ingeniero +protegido de Fontenoy. + +Cuando volvio a encontrar a Federico en su biblioteca, todavia le vio +mas viejo y mas desalentado que en la noche anterior. Sobre una mesa +estaban los mismos diarios que habia leido el. + +--Quieren llevarme a la carcel--dijo con voz doliente--. Yo, que nunca +he hecho mal a los demas, no comprendo por que se encarnizan de tal +modo conmigo. + +En vano intento Robledo consolarle. + +--iQue vergueenza!-siguio diciendo--. Jamas he temido a nadie, y sin +embargo, no puedo sostener la mirada de los que me rodean. Hasta +cuando me habla mi ayuda de camara bajo los ojos, temiendo ver los +suyos... iQue diran de mi en mi propia casa! + +Luego anadio, encogido y humilde, como si hubiese retrocedido a los +anos de su infancia: + +--Tengo miedo de salir. Tiemblo solo de pensar que puedo ver a las +mismas personas que he encontrado tantas veces en los salones, y me +sera preciso explicarles mi conducta, sufrir sus miradas ironicas, sus +palabras de falsa lastima. + +Callo, para anadir poco despues con admiracion: + +--Elena es mas valiente. Esta manana, despues de leer los periodicos, +pidio el automovil para ir no se donde. Debe estar haciendo visitas. +Me dijo que era preciso defenderse... Pero ?como voy a defenderme si +es verdad que he autorizado con mi firma esos informes sobre negocios +que no conozco?... Yo no se mentir. + +Robledo intento en vano infundirle confianza, como en la noche +anterior. Su optimismo carecia ya de fuerzas para rehacerse. + +--Tambien mi mujer cree, como tu, que esto puede arreglarse. Ella se +siente tan segura de su influencia, que nunca llega a desesperar. +Tiene en Paris muchas amistades; le quedan muchas relaciones de +familia. Se ha ido esta manana jurando que conseguira desbaratar las +tramas de mis enemigos... Porque ella supone que tenemos muchos +enemigos y esos son los que intentan perderme, buscando un pretexto en +la quiebra de Fontenoy... Elena sabe de todo mas que yo, y no me +extranaria que consiguiese hacer cambiar la opinion de los periodicos +y la del mismo juez, desvaneciendo esas amenazas disimuladas de +proceso y de carcel. + +Se estremecio al pronunciar la ultima palabra. + +--iLa carcel!... ?Ves tu, Manuel, a un Torrebianca en la carcel?... +Antes de que eso ocurra, apelare al medio mas seguro para evitar tal +vergueenza. + +Y recobraba su antigua energia vibrante y nerviosa, como si en su +interior resucitasen todos sus antepasados, ofendidos por la amenaza. + +Robledo se alarmo al ver la luz azulenca que pasaba por las pupilas de +su amigo, igual al resplandor fugaz de una espada cimbreante. + +--Tu no puedes hacer ese disparate--dijo--. Vivir es lo primero. +Mientras uno vive, todo puede arreglarse bien o mal. Con la muerte si +que no hay arreglo posible... Ademas, iquien sabe!... Tal vez no te +equivocas en lo que se refiere a tu mujer, y ella pueda llegar a +influir en el arreglo de tu situacion. Cosas mas dificiles se han +visto. + +Al salir de la biblioteca encontro Robledo a varias personas sentadas +en el recibimiento y aguardando pacientemente. El ayuda de camara, con +una confianza extemporanea y molesta para el, murmuro: + +--Esperan a la senora marquesa... Les he dicho que el senor habia +salido. + +No anadio mas el criado; pero la expresion maliciosa de sus pupilas le +hizo adivinar que los que esperaban eran acreedores. + +El suicidio del banquero habia dado fin al escaso credito que aun +gozaban los Torrebianca. Todas aquellas gentes debian saber que +Fontenoy era el amante de la marquesa. Por otra parte, la quiebra de +su Banco privaba al marido de los empleos que servian aparentemente +para el sostenimiento de una vida lujosa. + +Comprendio ahora que su amigo tuviese miedo y vergueenza de ver a los +que le rodeaban en su propia casa y permaneciese aislado en su +biblioteca. + +A media tarde hablo por telefono con el. Elena acababa de regresar de +su correria por Paris, mostrandose satisfecha de sus numerosas +visitas. + +--Me asegura que por el momento ha parado el golpe, y todo se ira +arreglando despues--dijo Torrebianca, no queriendo mostrarse mas +expansivo en una conversacion telefonica. + +Cerrada la noche, volvio Robledo a la avenida Henri Martin. Habia +leido en un cafe los diarios vespertinos, no encontrando en ellos nada +que justificase la relativa tranquilidad de su amigo. Continuaban las +noticias pesimistas y las alusiones a una probable prision de las +personas comprometidas en la escandalosa quiebra. + +Vio otra vez sobre una mesa de la biblioteca los mismos periodicos que +el acababa de leer, y se explico el desaliento de su amigo, +quebrantado por el vaiven de los sucesos, saltando en el curso de unas +pocas horas de la confianza a la desesperacion. Era rudo el contraste +entre su voz fria y reposada y el crispamiento doloroso de su rostro. +Indudablemente, habia adoptado una resolucion, y persistia en ella, +sin mas esperanza que un suceso inesperado y milagroso, unico que +podia salvarle. Y si no llegaba este prodigio... entonces... + +Miro Robledo a todos lados, fijandose en la mesa y otros muebles de la +biblioteca. iNo poder adivinar donde estaba guardado el revolver que +era para su amigo el ultimo remedio!... + +--?Hay gente ahi fuera?--pregunto Torrebianca. + +Como parecia conocer las visitas molestas que durante el dia habian +desfilado por el recibimiento, Robledo no pidio una aclaracion a esta +pregunta, limitandose a contestarla con un movimiento negativo. +Entonces el hablo de aquella invasion de acreedores que llegaba de +todos los extremos de Paris. + +--Huelen la muerte--dijo-, y vienen sobre esta casa como bandas de +cuervos... Cuando entro Elena a media tarde, el recibimiento estaba +repleto... Pero ella posee una magia a la que no escapan hombres ni +mujeres, y le basto hablar para convencerlos a todos. Creo que hasta +le habrian hecho nuevos prestamos de pedirselos ella... + +Ensalzaba con orgullo el poder seductor de su esposa; pero la realidad +se sobrepuso muy pronto a esta admiracion. + +--Volveran--dijo con tristeza--. Se han ido, pero volveran manana... +Tambien Elena ha visto a ciertos amigos poderosos que inspiran a los +periodicos o tienen influencia sobre los jueces. Todos le han +prometido servirla; pero iay! cuando ella esta lejos, cuando no la +ven, su poder ya no es el mismo... Le han dicho que arreglaran las +cosas, y no dudo que asi sera por el momento; pero ?que puede una +mujer contra tantos enemigos?... Ademas, no debo consentir que mi +esposa vaya de un lado a otro defendiendome, mientras yo permanezco +aqui encerrado. Se a lo que se expone una mujer cuando va a solicitar +el apoyo de los hombres. No... Eso seria peor que la carcel. + +Y por las pupilas de Torrebianca, que mostraba a veces un temor pueril +y a continuacion una gran energia, paso cierto resplandor agresivo al +pensar en los peligros a que podia verse expuesta la fidelidad de +Elena durante las gestiones hechas para salvarle. + +--La he prohibido que continue las visitas, aunque sean a viejos +amigos de su familia. Un hombre de honor no puede tolerar ciertas +gestiones cuando se trata de su mujer... Confiemonos a la suerte, y +ocurra lo que Dios quiera. Solo el cobarde carece de solucion cuando +llega el momento decisivo. + +Robledo, que le habia escuchado sin dar muestras de impaciencia, dijo +con voz grave: + +--Yo tengo una solucion mejor que la tuya, pues te permitira vivir... +Vente conmigo. + +Y lentamente, con una frialdad metodica, como si estuviera exponiendo +un negocio o un proyecto de ingenieria, le explico su plan. + +Era absurdo esperar que se arreglasen favorablemente los asuntos +embrollados por el suicidio de Fontenoy, y resultaba peligroso seguir +viviendo en Paris. + +--Te advierto que adivino lo que piensas hacer manana o tal vez esta +misma noche, si consideras tu situacion sin remedio. Sacaras tu +revolver de su escondrijo, tomaras una pluma y escribiras dos cartas, +poniendo en el sobre de una de ellas: "Para mi esposa"; y en el sobre +de la otra: "Para mi madre". iTu pobre madre que tanto te quiere, que +se ha sacrificado siempre por ti, y a cuyos sacrificios corresponderas +yendote del mundo antes de que ella se marche!... + +El tono de acusacion con que fueron dichas estas palabras conmovio a +Torrebianca. Se humedecieron sus ojos y bajo la frente, como +avergonzado de una accion innoble. Sus labios temblaron, y Robledo +creyo adivinar que murmuraban levemente: "iPobre mama!... iMama mia!" + +Sobreponiendose a la emocion, volvio a levantar Federico su cabeza. + +--?Crees tu--dijo--que mi madre se considerara mas feliz viendome en +la carcel? + +El espanol se encogio de hombros. + +--No es preciso que vayas a la carcel para seguir viviendo. Lo que +pido es que te dejes conducir por mi y me obedezcas, sin hacerme +perder tiempo. + +Despues de mirar los periodicos que estaban sobre la mesa, anadio: + +--Como creo dificilisima tu salvacion, manana mismo salimos para la +America del Sur. Tu eres ingeniero, y alla en la Patagonia podras +trabajar a mi lado... ?Aceptas? + +Torrebianca permanecio impasible, como si no comprendiese esta +proposicion o la considerase tan absurda que no merecia respuesta. +Robledo parecio irritarse por su silencio. + +--Piensa en los documentos que firmaste para servir a Fontenoy, +declarando excelentes unos negocios que no habias estudiado. + +--No pienso en otra cosa--contesto Federico--, y por eso considero +necesaria mi muerte. + +Ya no contuvo su indignacion el espanol al oir las ultimas palabras, y +abandonando su asiento, empezo a hablar con voz fuerte. + +--Pero yo no quiero que mueras, grandisimo majadero. Yo te ordeno que +sigas viviendo, y debes obedecerme... Imaginate que soy tu padre... Tu +padre no, porque murio siendo tu nino... Hazte cuenta que soy tu +madre, tu vieja mama, a la que tanto quieres, y que te dice: "Obedece +a tu amigo, que es lo mismo que si me obedecieses a mi." + +La vehemencia con que dijo esto volvio a conmover a Torrebianca, hasta +el punto de hacerle llevar las manos a los ojos. Robledo aprovecho su +emocion para decir lo que consideraba mas importante y dificil. + +--Yo te sacare de aqui. Te llevare a America, donde puedes encontrar +una nueva existencia. Trabajaras rudamente, pero con mas nobleza y mas +provecho que en el viejo mundo; sufriras muchas penalidades, y tal vez +llegues a ser rico... Pero para todo eso necesitas venir conmigo... +solo. + +Se incorporo el marques, apartando las manos de su rostro. Luego miro +a su amigo con una extraneza dolorosa. ?Solo?... ?Como se atrevia a +proponerle que abandonase a Elena?... Preferia morir, pues de este +modo se libraba del sufrimiento de pensar a todas horas en la suerte +de ella. + +Como Robledo estaba irritado, y en tal caso, siempre que alguien se +oponia a sus deseos, era de un caracter impetuoso, exclamo +ironicamente: + +--iTu Elena!... Tu Elena es... + +Pero se arrepintio al fijarse en el rostro de Federico, procurando +justificar su tono agresivo. + +--Tu Elena es... la culpable en gran parte de la situacion en que +ahora te encuentras. Ella te hizo conocer a Fontenoy, ?No es asi?... +Por ella firmaste documentos que representan tu deshonra profesional. + +Federico bajo la cabeza; pero el otro todavia quiso insistir en su +agresividad. + +--?Como conocio tu mujer a Fontenoy?... Me has dicho que era amigo +antiguo de su familia... y eso es todo lo que sabes. + +Aun se contuvo un momento, pero su colera le empujo, pudiendo mas que +su prudencia, que le aconsejaba callar. + +--Las mujeres conocen siempre nuestra historia, y nosotros solo +sabemos de ellas lo que quieren contarnos. + +El marques hizo un gesto como si se esforzase por comprender el +sentido de tales palabras. + +--Ignoro lo que quieres decir--dijo con voz sombria--; pero piensa que +hablas de mi mujer. No olvides que lleva mi nombre. iY yo la amo +tanto!... + +Despues quedaron los dos en silencio. Segun transcurrian los minutos +parecia agrandarse la separacion entre ambos. Robledo creyo +conveniente hablar para el restablecimiento de su amistosa +cordialidad. + +--Alla, la vida es dura, y solo se conocen de muy lejos las +comodidades de la civilizacion. Pero el desierto parece dar un bano de +energia, que purifica y transforma a los hombres fugitivos del viejo +mundo, preparandolos para una nueva existencia. Encontraras en aquel +pais naufragos de todas las catastrofes, que han llegado lo mismo que +los que se salvan nadando, hasta poner el pie en una isla +bienaventurada. Todas las diferencias de nacionalidad, de casta y de +nacimiento desaparecen. Alla solo hay hombres. La tierra donde yo vivo +es... la tierra de todos. + +Como Torrebianca permanecia impasible, creyo oportuno recordarle otra +vez su situacion. + +--Aqui te aguardan la deshonra y la carcel, o lo que es peor, la +estupida solucion de matarte. Alla, conoceras de nuevo la esperanza, +que es lo mas precioso de nuestra existencia... ?Vienes? + +El marques salio de su estupefaccion, iniciando el esperado movimiento +afirmativo; pero Robledo le contuvo con un ademan para que esperase, y +anadio energicamente: + +--Ya sabes mis condiciones. Alla hay que ir como a la guerra: con +pocos bagajes; y una mujer es el mas pesado de los estorbos en +expediciones de este genero... Tu esposa no va a morir de pena porque +tu la dejes en Europa. Os escribireis como novios; una ausencia larga +reanima el amor. Ademas, puedes enviarla dinero para el sostenimiento +de su vida. De todos modos, haras por ella mucho mas que si te matas o +te dejas llevar a la carcel... ?Quieres venir? + +Quedo pensativo Torrebianca largo rato. Despues se levanto e hizo una +sena a Robledo para que esperase, saliendo de la biblioteca. + +No permanecio mucho tiempo solo el espanol. Le parecio oir muy lejos, +como apagadas por las colgaduras y los tabiques, voces que casi eran +gritos. Luego sonaron pasos mas proximos, se levanto violentamente un +cortinaje y entro Elena en la biblioteca seguida de su esposo. + +Era una Elena transformada tambien por los acontecimientos. Robledo +creyo que para ella las horas habian sido igualmente largas como anos. +Parecia mas vieja, pero no por eso dejaba de ser hermosa. Su belleza +ajada era mas sincera que la de los dias risuenos. Tenia el +melancolico atractivo de un ramo de flores que empiezan a marchitarse. +Habian transcurrido veinticuatro horas sin que pudiera ella dedicarse +a los cuidados de su cuerpo, y se hallaba ademas bajo la influencia de +incesantes emociones, unas dolorosas y otras irritantes para su amor +propio. Mas que en la suerte de su marido, pensaba en lo que estarian +diciendo a aquellas horas las numerosas amigas que tenia en Paris. + +Arrojo violentamente a sus espaldas el cortinaje, y fue avanzando por +la biblioteca como una invasion arrolladora. Sus ojos parecieron +desafiar a Robledo. + +--?Que es lo que me cuenta Federico?--dijo con voz aspera--. ?Quiere +usted llevarselo y que deje abandonada a su mujer entre tantos +enemigos?... + +Torrebianca, que al marchar detras de ella sentia de nuevo su poder de +dominacion, creyo del caso protestar para convencerla de su fidelidad. + +--Yo no te abandonare nunca... Se lo he dicho a Manuel varias veces. + +Pero Elena no lo escuchaba, y continuo avanzando hacia Robledo. + +--iY yo que le tenia a usted por un amigo seguro!... iMal sujeto! +iQuerer arrebatar a una mujer el apoyo de su esposo, dejandola +sola!... + +Al hablar miraba fijamente los ojos del espanol, como si pretendiese +contemplarse en ellos. Pero debio ver tales cosas en estas pupilas, +que su voz se hizo mas suave, y hasta acabo por fingir un mohin +infantil de disgusto, amenazando al hombre con un dedo. El colonizador +permanecio impasible, encontrando, sin duda, inoportunas estas gracias +pueriles, y Elena tuvo que continuar hablando con gravedad. + +--A ver expliquese usted. Digame cuales son sus planes para sacar a mi +marido de aqui, llevandolo a esas tierras lejanas donde vive usted +como un senor feudal. + +Insensible a la voz y a los ojos de ella, hablo Robledo friamente, lo +mismo que si expusiese un trabajo de ingenieria. + +Habia discurrido, mientras conversaba con Federico, la manera de +sacarlo de Paris. Buscaria al dia siguiente un automovil para el, como +si se le hubiese ocurrido de pronto emprender un viaje a Espana. Era +oportuno tomar precauciones. Torrebianca aun estaba libre, pero bien +podia ser que lo vigilase preventivamente la policia mientras el juez +estudiaba su culpabilidad. Aunque la frontera de Espana estaba lejos, +la pasarian antes de que la Justicia hubiese lanzado una orden de +prision. Ademas, el tenia amigos en la misma frontera, que les +ayudarian en caso de peligro para que pudiesen llegar los dos a +Barcelona, y una vez en este puerto era facil encontrar pasaje para la +America del Sur. + +Elena le escucho frunciendo su entrecejo y moviendo la cabeza. + +--Todo esta bien pensado--dijo--; pero en ese plan, ?por que ha de +incluir usted solamente a mi esposo? ?Por que no puedo marcharme yo +tambien con ustedes? + +Torrebianca quedo sorprendido por la proposicion. Horas antes, al +volver Elena a casa, habia mostrado una gran confianza en el porvenir +para animar a su marido y tal vez para enganarse a si misma. Venia de +visitar a hombres que conocia de larga fecha y de recoger grandes +promesas, dadas con la galanteria melancolica y protectora que +inspiran los recuerdos lejanos de amor. Como no veia otro remedio a su +situacion que estas palabras, habia necesitado creer en ellas, +forjandose ilusiones sobre su eficacia; pero ahora, al conocer el plan +de Robledo, todo su optimismo acababa de derrumbarse. + +Las promesas de sus amistades no eran mas que dulces mentiras; nadie +haria nada por ellos al verlos en la desgracia; la Justicia seguiria +su curso. Su marido iria a la carcel, y ella tendria que empezar otra +vez... iotra vez! en un mundo extremadamente viejo, donde le era +dificil encontrar un rincon que no hubiese conocido antes... Ademas, +itantas amigas deseosas de vengarse!... + +Robledo vio pasar por sus ojos una expresion completamente nueva. Era +de miedo: el miedo del animal acosado. Por primera vez percibio en la +voz de Elena un acento de verdad. + +--Usted es el unico, Manuel, que ve claramente nuestra situacion; el +unico que puede salvarnos... Pero lleveme a mi tambien. No tengo +fuerzas para quedarme... Primero mendigar en un mundo nuevo. + +Y habia tal tristeza y tal mansedumbre en esta suplica, que el espanol +la compadecio, olvidando todo lo que pensaba contra ella momentos +antes. + +Torrebianca, como si adivinase la repentina flaqueza de su amigo, dijo +energicamente: + +--O te sigo con ella, o me quedo a su lado, sin miedo a lo que ocurra. + +Aun dudo Robledo unos momentos; pero al fin hizo con su cabeza un +gesto de aceptacion. Inmediatamente se arrepintio, como si acabase de +aprobar algo que le parecia absurdo. + +Empezo a reir Elena, olvidando con una facilidad asombrosa las +angustias del presente. + +--Yo siempre he adorado los viajes--dijo con entusiasmo--. Montare a +caballo, cazare fieras, arrostrare grandes peligros. Voy a vivir una +existencia mas interesante que la de aqui; una vida de heroina de +novela. + +El espanol la miro como espantado de su inconsciencia. Ya no se +acordaba de Fontenoy. Parecia haber olvidado igualmente que aun estaba +en Paris, y de un momento a otro la policia podia entrar en la casa +para llevarse a su marido. + +Le alarmo tambien la enorme distancia entre la existencia real de los +que colonizan las soledades de America y las ilusiones novelescas que +se forjaba esta mujer. + +Torrebianca les interrumpio con palabras de desaliento, como si +juzgase imposible la realizacion del plan de su amigo. + +--Para marcharnos, necesitamos pagar antes lo que debemos. ?Donde +encontrar dinero?... + +Su esposa volvio a reir, haciendo al mismo tiempo gestos de estraneza. + +--iPagar!... ?Quien piensa en eso? Los acreedores esperaran. Yo +encuentro siempre una palabra oportuna para ellos... Ya les pagaremos +desde America cuando tu seas rico. + +Obsesionado por sus escrupulos, el marques insistio en ellos con una +tenacidad caballeresca. + +--No saldre de aqui sin que hayamos pagado a lo menos nuestra +servidumbre. Ademas, necesitamos dinero para el viaje. + +Hubo un largo silencio; y el marido, que seguia pensativo, dijo de +pronto, como si hubiese encontrado una solucion: + +--Por suerte, tenemos tus joyas. Podemos venderlas antes de +embarcarnos. + +Miro Elena ironicamente el collar y las sortijas que llevaba en aquel +momento. + +--No llegaran a dar dos mil francos por estas ni por las otras que +guardo. Todas falsas, absolutamente falsas. + +--Pero ?y las verdaderas?--pregunto, asombrado, Torrebianca--. ?Y las +que compraste con el dinero que te enviaron muchas veces de tus +propiedades en Rusia? + +Robledo creyo oportuno intervenir para que no se prolongase este +dialogo peligroso. + +--No quieras saber demasiado, y hablemos del presente... Yo pagare a +tus domesticos; yo costeare el viaje de los dos. + +Elena le tomo ambas manos, murmurando palabras de agradecimiento. +Torrebianca, aunque conmovido por esta generosidad, insistia en no +aceptarla; pero el espanol corto sus protestas. + +--Vine a Paris con dinero para seis meses, y me ire a las cuatro +semanas; eso es todo. + +Despues anadio con una desesperacion comica: + +--Me privare de conocer unos cuantos restoranes nuevos y de apreciar +varias marcas de vinos famosos... Ya ves que el sacrificio nada tiene +de extraordinario. + +Federico le estrecho la diestra silenciosamente, al mismo tiempo que +Elena le abrazaba y besaba con un impudor entusiastico. Todas sus +palabras eran ahora para un pais desconocido, en el que no pensaba +horas antes y que admiraba ya como un paraiso. + +--iQue ganas tengo de verme en aquella tierra nueva, que, como dice +usted, es la tierra de todos!... + +Y mientras los esposos hablaban de sus preparativos para emprender al +dia siguiente un viaje que en realidad, era una fuga, Robledo, puestos +sus ojos en ella, se dijo mentalmente: + +"iQue disparate acabo de hacer!... iQue terrible regalo voy a llevar a +los que viven alla lejos, duramente... pero en paz!" + + * * * * * + + + + +#V# + + +Unos trabajadores aragoneses que habian emigrado a la Argentina, +llevando una guitarra como lo mas precioso de su bagaje para acompanar +las coplas "sacadas de su cabeza", al verla pasar a caballo dedicaron +una cancion a "la Flor de Rio Negro". + +Este apodo primaveral se difundio inmediatamente por el pais, y todos +llamaron asi a la hija del dueno de la estancia de Rojas; pero su +verdadero nombre era Celinda. + +Tenia diez y siete anos, y aunque su estatura parecia inferior a la +correspondiente a su edad, llamaba la atencion por sus agiles miembros +y la energia de sus ademanes. + +Muchos hombres del pais, que admiraban lo mismo que los orientales la +obesidad femenil, considerando una exuberancia de carnes como el +acompanamiento indispensable de toda hermosura, hacian gestos de +indiferencia al escuchar los elogios que dedicaban algunos a la nina +de Rojas. Admitian su rostro gracioso y picaresco, con la nariz algo +respingada, la boca de un rojo sangriento, los dientes muy blancos y +puntiagudos, y unos ojos enormes, aunque demasiado redondos. Pero +aparte de su carita... inada de mujer! "Es igualmente lisa por +delante y por el reves--decian--. Parece un muchacho." + +Efectivamente, a cierta distancia la tomaban por un hombrecito, pues +iba vestida siempre con traje masculino, y montaba caballos bravos a +estilo varonil. A veces agitaba un lazo sobre su cabeza lo mismo que +un peon, persiguiendo alguna yegua o novillo de la hacienda de su +padre, don Carlos Rojas. + +Este, segun contaban en el pais, pertenecia a una familia antigua de +Buenos Aires. De joven habia llevado una existencia alegre en las +principales ciudades de Europa. Luego se caso; pero su vida domestica +en la capital de la Argentina resultaba tan costosa como sus viajes de +soltero por el viejo mundo, perdiendo poco a poco la fortuna heredada +de sus padres en gastos de ostentacion y en malos negocios. Su esposa +habia muerto cuando el empezaba a convencerse de su ruina. Era una +senora enfermiza y melancolica, que publicaba versos sentimentales, +con un seudonimo, en los periodicos de modas, y dejo como recuerdo +poetico a su hija unica el nombre de Celinda. + +El senor Rojas tuvo que abandonar la estancia heredada de sus padres, +cerca de Buenos Aires, cuyo valor ascendia a varios millones. Pesaban +sobre ella tres hipotecas, y cuando los acreedores se repartieron el +producto de su venta no quedo a don Carlos otro recurso que alejarse +de la parte mas civilizada de la Argentina, instalandose en Rio Negro, +donde era poseedor de cuatro leguas de tierra compradas en sus tiempos +de abundancia, por un capricho, sin saber ciertamente lo que adquiria. + +Muchos hombres arruinados ven de pronto en la agricultura un medio de +rehacer sus negocios, a pesar de que ignoran lo mas elemental para +dedicarse al cultivo de la tierra. Este criollo, acostumbrado a una +vida de continuos derroches en Paris y en Buenos Aires, creyo poder +realizar el mismo milagro. El, que nunca habia querido preocuparse de +la administracion de una estancia cerca de la capital, con inagotables +prados naturales en los que pastaban miles de novillos, tuvo que +llevar la vida dura y sobria del jinete rustico que se dedica al +pastoreo en un pais inculto. Lo que sus abuelos habian hecho en los +ricos campos inmediatos a Buenos Aires, donde el cielo derrama su +lluvia oportunamente, tuvo que repetirlo Rojas bajo el cielo de bronce +de la Patagonia, que apenas si deja caer algunas gotas en todo el ano +sobre las tierras polvorientas. + +El antiguo millonario sobrellevaba con dignidad su desgracia. Era un +hombre de cincuenta anos, mas bien bajo que alto, la nariz aguilena y +la barba canosa. En medio de una existencia ruda conservaba su +primitiva educacion. Sus maneras delataban a la persona nacida en un +ambiente social muy superior al que ahora le rodeaba. Como decian en +el inmediato pueblo de la Presa, era un hombre que, vistiese como +vistiese, tenia aire de senor. Llevaba casi siempre botas altas, gran +chambergo y poncho. Pendiente de su diestra se balanceaba el pequeno +latigo de cuero, llamado rebenque. + +Los edificios de su estancia eran modestos. Los habia construido a la +ligera, con la esperanza de mejorarlos cuando aumentase su fortuna; +pero, como ocurre casi siempre en las instalaciones campestres, estas +obras provisionales iban a durar mas anos tal vez que las levantadas +en otras partes como definitivas. Sobre las paredes de ladrillo +cocido, sin revoque exterior, o de simples adobes, se elevaban las +techumbres hechas con planchas de cinc ondulado. En el interior de la +casa del dueno los tabiques solo llegaban a cierta altura, dejando +circular el aire por toda la parte alta del edificio. Las +habitaciones eran escasas en muebles. La pieza que servia de salon, +despacho y comedor, donde don Carlos recibia a sus visitas, estaba +adornada con unos cuantos rifles y pieles de pumas cazados en las +inmediaciones. El estanciero pasaba gran parte del dia fuera de la +casa, inspeccionando los corrales de ganado mas inmediatos. De pronto +ponia al galope su caballejo incansable, para sorprender a los peones +que trabajaban en el otro extremo de su propiedad. + +Una manana sintio impaciencia al ver que habia pasado la hora habitual +de la comida sin que Celinda volviese a la estancia. + +No temia por ella. Desde que su hija llego a Rio Negro, teniendo ocho +anos, empezo a vivir a caballo, considerando la planicie desierta como +su casa. + +--Es peligroso ofenderla--decia el padre con orgullo--. Maneja +revolver y tira mejor que yo. Ademas, no hay persona ni animal que se +le escape cuando tiene un lazo en la mano. Mi hija es todo un hombre. + +La vio de pronto corriendo por la linea que formaban la llanura y el +cielo al juntarse. Parecia un pequeno jinete de plomo escapado de una +caja de juguetes. Delante de su caballito corria un toro en miniatura. +El grupo galopador fue creciendo con una rapidez maravillosa. En esa +llanura inmensa, todo lo que se movia cambiaba de tamano sin +gradaciones ordenadas, desorientando y aturdiendo los ojos todavia no +acostumbrados a los caprichos opticos del desierto. + +Llego la joven dando gritos y agitando el lazo para excitar la marcha +de la res que venia persiguiendo, hasta que la obligo a refugiarse en +un cercado de maderos. Luego echo pie a tierra y fue a encontrarse con +su padre; pero este, despues de recibir un beso de ella, la repelio, +mirando con severidad el traje varonil que llevaba. + +--Te he dicho muchas veces que no quiero verte asi. Los pantalones se +han hecho para los hombres, icreo yo!... y las "polleras" para las +mujeres. No puedo tolerar que una hija mia vaya como esas comicas que +aparecen en las vistas del biografo. + +Celinda recibio la reprimenda bajando los ojos con graciosa +hipocresia. Prometio obedecer a su padre, conteniendo al mismo tiempo +su deseo de reir. Precisamente pensaba a todas horas en las amazonas +con pantalones que figuran en los _films_ de los Estados Unidos, y +habia echado largas galopadas para ir hasta Fuerte Sarmiento, el +pueblo mas inmediato, donde los cinematografistas errabundos +proyectaban sobre una sabana, en el cafe de su unico hotel, historias +interesantes que le servian a ella para estudio de las ultimas modas. + +Durante la comida le pregunto don Carlos si habia estado cerca de la +Presa y como marchaban los trabajos en el rio. + +Una esperanza de volver a ser rico, cada vez mas probable, hacia que +el senor Rojas, antes melancolico y desesperanzado, sonriese desde los +ultimos meses. Si los ingenieros del Estado conseguian cruzar con un +dique el rio Negro, los canales que estaban abriendo un espanol +llamado Robledo y otro socio suyo fecundarian las tierras compradas +por ellos junto a su estancia, y el podria aprovechar igualmente dicha +irrigacion, lo que aumentaria el valor de sus campos en proporciones +inauditas. + +Le escucho Celinda con la indiferencia que muestra la juventud por los +asuntos de dinero. Ademas, don Carlos tuvo que privarse del placer de +continuar haciendo suposiciones sobre su futura riqueza al ver a una +mestiza de formas exuberantes, carrilluda, con los ojos oblicuos y una +gruesa trenza de cabello negro y aspero que se conservaba sobre sus +enormes prominencias dorsales para seguir descendiendo. + +Al entrar en el comedor dejo junto a la puerta un saco lleno de ropa. +Luego se abalanzo sobre Celinda, besandola y mojando su rostro con +frecuentes lagrimones. + +--iMi patroncita preciosa!... iMi nina, que la he querido siempre como +una hija!... + +Conocia a Celinda desde que esta llego al pais y entro ella en la +estancia como domestica. Le resultaba doloroso separarse de la +senorita, pero no podia transigir mas tiempo con el caracter de su +padre. + +Don Carlos era violento en el mandar y no admitia objeciones de las +mujeres, sobre todo cuando ya habian pasado de cierta edad. + +--El patron aun esta muy verde--decia Sebastiana a sus amigas--; y +como una ya va para vieja, resulta que otras mas tiernas son las que +reciben las sonrisas y las palabras lindas, y para mi solo quedan los +gritos y el amenazarme con el rebenque. + +Despues de besuquear a la joven, miro Sebastiana a don Carlos con una +indignacion algo comica, anadiendo: + +--Ya que el patron y yo no podemos avenirnos, me voy a la Presa, a +servir donde el contratista italiano. + +Rojas levanto los hombros para indicar que podia irse donde quisiera, +y Celinda acompano a su antigua criada hasta la puerta del edificio. + +A media tarde, cuando don Carlos hubo dormido la siesta en una +mecedora de lona y leido varios periodicos de Buenos Aires, de los que +traia el ferrocarril a este desierto tres veces por semana, salio de +la casa. + +Atado a un poste del tejadillo sobre la puerta, estaba un caballo +ensillado. El estanciero sonrio satisfecho al darse cuenta de que la +silla era de mujer. Celinda aparecio vestida con falda de amazona. +Envio a su padre un beso con la punta del rebenque, y sin apoyarse en +el estribo ni pedir ayuda a nadie, se coloco de un salto sobre el +aparejo femenil, haciendo salir su caballo a todo galope hacia el rio. + +No fue muy lejos. Se detuvo en el lado opuesto de un grupo de sauces, +donde encontro atado otro caballo con silla de hombre, el mismo que +montaba en la manana. Celinda, echando pie a tierra, se despojo de su +traje femenil, apareciendo con pantalones, botas de montar, camisa y +corbata varoniles. Sonreia de su desobediencia al "viejo", pues asi +llamaba ella a su padre, segun costumbre del pais. + +Temia la posible extraneza de otro hombre y deseaba evitarla. Este +hombre la habia conocido siempre vestida de muchacho, tratandola a +causa de ello con una confianza amistosa. iQuien sabe si al verla con +faldas, lo mismo que una senorita, experimentaria cierta timidez, +mostrandose ceremonioso y evitando finalmente nuevos encuentros con +ella!... + +Dejo su traje femenil sobre el caballo que la habia traido y monto +alegremente en el otro, oprimiendole los flancos con sus piernas +nerviosas, al mismo tiempo que echaba en alto el lazo atado a la +silla, formando una espiral de cuerda sobre su cabeza. + +Galopo por la orilla del rio, junto a los anosos sauces que encorvaban +sus cabelleras sobre el deslizamiento de la corriente veloz. Este +camino liquido, siempre solitario, que venia de los ventisqueros de +los Andes junto al Pacifico, para derramarse en el Atlantico, habia +recibido su nombre, segun algunos, a causa de las plantas obscuras +que cubren su lecho, dando un color verdinegro a las aguas hijas de +las nieves. + +El milenario rodar de su curso habia ido cortando la meseta con una +profunda hondonada de una legua o dos de anchura. El rio corria por +esta profundidad entre dos aceras formadas con los aportes de su +legamo durante las grandes inundaciones. Estas dos orillas desiguales +eran de tierra fertil y suelta, prodiga para el cultivo alli donde +recibia la humedad de las aguas inmediatas. Mas lejos se levantaba el +suelo, formando el acantilado amarillento de dos murallas sinuosas que +se miraban frente a frente. La de la izquierda era el ultimo limite de +la Pampa. En la orilla opuesta empezaba la meseta patagonica, de frios +glaciales, calores asfixiantes, huracanes crueles y aspera vegetacion, +que solo permite alimentarse a los rebanos cuando disponen de +extensiones enormes. + +Toda la vida del pais estaba reconcentrada en la ancha hendidura +abierta por las aguas que forma la linea fronteriza entre la Pampa y +la Patagonia. Las dos cintas de terreno de sus orillas representaban +miles de kilometros de suelo fertil aportado por el rio en su viaje de +los Andes al mar. En una seccion de este barranco inmenso era donde +trabajaban los hombres para elevar el nivel de las aguas unos cuantos +metros, fecundando los campos proximos. + +Celinda daba gritos para excitar al caballo, como si necesitase +comunicarle su alegria. Iba al encuentro de lo que mas le interesaba +en todo el pais. Al seguir una revuelta del rio se abrio la superficie +de este ante sus ojos, formando una laguna tranquila y desierta. En +ultimo termino, donde se estrechaban sus orillas aprisionando y +alborotando las aguas, vio los ferreos perfiles de varias maquinas +elevadoras, asi como las techumbres de cinc o de paja de una +poblacion. Era el antiguo campamento de la Presa, que se transformaba +rapidamente en un pueblo. Todas sus construcciones parecian aplastadas +sobre el suelo, sin una torrecilla, sin un doble piso que animase su +platitud monotona. + +Como la curiosidad de la joven no llegaba hasta el pueblo, refreno la +velocidad de su caballo y marcho al paso hacia unos grupos de hombres +que trabajaban lejos del rio, casi en el sitio donde empezaba a +remontarse la llanura, iniciando la ladera de la altiplanicie +correspondiente a la Pampa. + +Estos peones, unos de origen europeo, otros mestizos, removian y +amontonaban la tierra, abriendo pequenos canales para la irrigacion. +Dos maquinas, acompanadas por el mugido de sus motores, excavaban +igualmente el suelo para facilitar el trabajo humano. + +Miro Celinda en torno a ella con ojos de exploradora, y volviendo su +espalda a las cuadrillas de trabajadores, se dirigio hacia un hombre +aislado en una pequena altura. Este hombre ocupaba un catrecillo de +lona ante una mesa plegadiza. Iba vestido con traje de campo y botas +altas. Tenia un gran sombrero caido a sus pies y apoyaba la frente en +una mano, estudiando los papeles puestos sobre la mesilla. + +Era un joven rubio, de ojos claros. Su cabeza hacia recordar las de +los atletas griegos tales como las ha eternizado la escultura, tipo +que reaparece con una frecuencia inexplicable en las razas nordicas de +Europa: la nariz recta, la cabellera de cortos rizos invadiendo la +frente baja y ancha, el cuello vigoroso. Se hallaba tan ensimismado en +el estudio de sus papeles, que no vio llegar a Flor de Rio Negro. + +Esta habia desmontado sin abandonar su lazo. Con la astucia y la +ligereza de un indio empezo a marchar a gatas por la suave pendiente, +sin que el mas leve ruido denunciase su avance. A pocos metros de +aquel hombre se incorporo, riendo en silencio de su travesura, +mientras hacia dar vueltas al lazo con vigorosa rotacion, dejandolo +escapar al fin. El circulo terminal de la cuerda cayo sobre el joven, +estrechandose hasta sujetarlo por mitad de sus brazos, y un ligero +tiron le hizo vacilar en su asiento. + +Miro enfurecido en torno e hizo un ademan para defenderse; pero su +colera se troco en risuena sorpresa al mismo tiempo que llegaba a sus +oidos una carcajada fresca e insolente. + +Vio a Celinda que celebraba su broma tirando del lazo; y para no ser +derribado, tuvo que marchar hacia la amazona. Esta, al tenerle junto a +ella, dijo con tono de excusa: + +--Como no nos vemos hace tanto tiempo, he venido para capturarle. Asi +no se me escapara mas. + +El joven hizo gestos de asombro y contesto con una voz lenta y algo +torpe, que estropeaba las silabas, dandolas una pronunciacion +extranjera: + +--iTanto tiempo!... ?No nos hemos visto esta manana? + +Ella remedo su acento al repetir sus palabras: + +--iTanto tiempo!... Y aunque asi sea, gringo desagradecido, ?le parece +a usted poca cosa no haberse visto desde esta manana? + +Los dos rieron con un regocijo infantil. + +Habian retrocedido hasta donde aguardaba el caballo, y Celinda se +apresuro a montar en el, como si se considerase humillada y desarmada +permaneciendo a pie. Ademas, "el gringo", a pesar de su alta estatura, +quedaba de este modo con la cabeza al nivel de su talle, lo que +proporcionaba a Flor de Rio Negro la superioridad de poder mirarlo de +arriba abajo. + +Como aun tenia el extranjero el circulo de cuerda alrededor de su +busto, Celinda quiso libertarle de tal opresion. + +--Oiga, don Ricardo; ya estoy cansada de que sea mi esclavo. Voy a +dejarle libre, para que trabaje un poquito. + +Y saco el lazo por encima de sus hombros; pero al ver que el joven +permanecia inmovil, como si en su presencia perdiese toda iniciativa, +le presento la mano derecha con una majestad comica: + +--Bese usted, mister Watson, y no sea mal educado. Aqui en el desierto +va usted perdiendo las buenas maneras que aprendio en su Universidad +de California. + +Rio el ingeniero del tono solemne de la muchacha y acabo por besar su +mano. Pero la miraba con la bondad protectora de las personas mayores +que se complacen celebrando las malicias de una nina traviesa, y esto +parecio contrariar a la hija de Rojas. + +--Acabare por renir con usted. Se empena en tratarme como una +muchachita, cuando soy la primera dama del pais, la princesa dona Flor +de Rio Negro. + +Continuaba Watson sus risas, y esta insistencia vencio finalmente la +fingida gravedad de la joven. Los dos unieron sus carcajadas; pero la +senorita Rojas mostro a continuacion un interes maternal, que le hizo +enterarse minuciosamente de la vida que llevaba su amigo. + +--Trabaja usted demasiado, y yo no quiero que se canse, ?sabe, +gringuito?... Es mucho quehacer para un hombre solo. ?Cuando viene su +amigo Robledo?... De seguro que estara divirtiendose alla en Paris. + +Watson hablo tambien con seriedad al oir el nombre de su asociado. +Estaba ya de regreso y llegaria de un momento a otro. En cuanto a su +trabajo, no lo consideraba anonadador. El habia hecho cosas mas +dificiles y penosas en otras tierras. Mientras los ingenieros del +gobierno no terminasen el dique, lo que trabajaban Robledo y el era +unicamente para ganar tiempo, pues los canales de nada podian servir +sin el agua del rio. + +Habian empezado a caminar, e insensiblemente se dirigieron hacia el +pueblo. Ricardo marchaba a pie, con una mano apoyada en el cuello del +caballo y los ojos en alto, para ver a Celinda mientras hablaba. Los +peones, dando por terminado el trabajo, recogian sus herramientas. +Como los dos querian evitar un encuentro con los grupos que regresaban +al pueblo, siguieron avanzando lejos del rio, por donde empezaba a +elevarse el terreno, formando la pendiente de la altiplanicie pampera. + +Al subir la hinchazon de un contrafuerte de esta muralla que se perdia +de vista, contemplaron a sus pies todo el antiguo campamento +convertido en pueblo y la amplitud lacustre formada por el rio ante el +estrecho donde iba a construirse el dique. + +El campamento era un conglomerado de viviendas levantadas sin orden: +chozas hechas de adobes con cubierta de paja, casas de ladrillo con +techos de ramaje o de cinc, tiendas de lona. Las construcciones mas +comodas eran de madera y desarmables, estando ocupadas por los +ingenieros, los capataces y otros empleados. Por encima de todas las +viviendas emergia una casa de madera montada sobre pilotes, con una +galeria exterior ante sus cuatro fachadas: un _bengalow_ desembarcado +en Bahia Blanca semanas antes por encargo del italiano Pirovani, +contratista de las obras del dique. + +Asi que empezaba a anochecer, las calles de este pueblo improvisado, +desiertas durante el dia, se poblaban instantaneamente con la variada +muchedumbre de los peones. Los grupos, al volver de los diversos +lugares donde habian estado trabajando, se encontraban y se +confundian, siguiendo la misma direccion. + +Una casa de madera, que por su tamano era la unica que podia +compararse con la del contratista, los iba atrayendo a todos. Sobre su +puerta habia un rotulo, hecho en letras caligraficas: "Almacen del +Gallego". Este gallego era, en realidad, andaluz; pero todos los +espanoles que van a la Argentina deben ser forzosamente gallegos. Al +mismo tiempo que despacho de bebidas era tienda de los mas diversos +articulos comestibles y suntuarios. Su dueno se ofendia cuando las +gentes llamaban "boliche" a lo que el daba el titulo de "almacen"; +pero todos en el pueblo seguian designando al establecimiento con el +nombre primitivo de su modesta fundacion. + +Un grupo de parroquianos fieles ocupaba por derecho propio las +cercanias del mostrador. Unos eran emigrantes de Europa que habian +rodado por las tres Americas, desde el Canada a la Tierra del Fuego. +Otros, mestizos o blancos, vueltos al estado primitivo despues de +largos anos de existencia en el desierto: hombres de perfil aguileno, +gran barba y luenga cabellera, tocados con amplios chambergos y +llevando un cinturon de cuero adornado con monedas de plata, dentro +del cual ocultaban, a medias nada mas, el revolver y el cuchillo. + +Fuera del boliche--ahora almacen--, unas en espera de sus maridos para +que no bebiesen demasiado, y otras al atisbo de los companeros de sus +noches, estaban las bellezas mas notables de la Presa, mestizas de tez +de canela y ojos de brasa, con cabelleras duras de color de tinta y +dientes de luminosa blancura, unas exageradamente gordas; otras +absurdamente flacas, como si acabasen de salir de una poblacion +sitiada por hambre o como si una llama interior devorase sus jugos. + +Empezaron a brillar luces en las casas, perforando con sus rojas +punzadas la gasa violeta del crepusculo. Celinda y su acompanante +contemplaban el pueblo y el rio silenciosamente, como si temieran +cortar con sus voces la calma melancolica del ocaso. + +--Vayase, senorita Rojas--dijo el de pronto, repeliendo la dulce +influencia del ambiente--. Va a cerrar la noche y su estancia se halla +lejos. + +Se resistio Celinda a reconocer la posibilidad de un peligro para +ella. Ni los hombres ni la noche podian inspirarle miedo. Pero al fin +se despidio de Watson y puso su caballo al galope. + +Entro Ricardo en la Presa por un descampado que sus habitantes +consideraban como la calle principal; aunque en esta poblacion +reciente, todas las vias resultaban principales a causa de su enorme +amplitud. + +El gobierno previsor de Buenos Aires no toleraba que los pueblos +surgidos en el desierto tuviesen calles de menos de veinte metros de +anchura. iQuien podia adivinar si serian algun dia grandes +ciudades!... Y mientras llegaba esto, las viviendas bajas y de un solo +piso permanecian separadas de las de enfrente por un espacio enorme +que barrian en linea recta los huracanes glaciales o entoldaban con su +niebla las columnas de polvo. Unas veces el sol hacia arder el suelo, +levantando ante el paso del transeunte nubes rumorosas de moscas; +otras, los charcos de las rarisimas lluvias obligaban a los habitantes +a marchar con agua hasta la rodilla para ver al vecino de enfrente. + +Segun avanzaba Watson entre las dos filas de viviendas, fue +encontrando a los principales personajes del pueblo. Primeramente vio +al senor de Canterac, un frances, antiguo capitan de artilleria, que, +segun afirmaban muchos que se decian amigos suyos, se habia visto +obligado a marcharse de su patria a consecuencia de ciertos asuntos +de indole privada. Ahora servia como ingeniero al gobierno argentino, +en obras remotas y penosas de las que huian sus colegas hijos del +pais. + +Era un hombre de cuarenta anos, enjuto de cuerpo, con el pelo y el +bigote algo canosos, pero conservando un aspecto juvenil. Tenia al +andar cierto aire marcial, como si aun vistiese uniforme, y se +preocupaba de la elegancia de su indumento, a pesar de que vivia en el +desierto. + +Habia entrado a caballo por la llamada calle principal, vistiendo un +elegante traje de jinete y cubierta la cabeza con un casco blanco. Al +ver a Watson echo pie a tierra para caminar junto a el, sosteniendo a +su caballo de las riendas, al mismo tiempo que examinaba unos dibujos +del americano. + +--?Y Robledo, cuando vuelve?--pregunto. + +--Creo que llegara de un momento a otro. Tal vez ha desembarcado hoy +en Buenos Aires. Vienen con el unos amigos. + +El frances siguio examinando los planos del joven, sin dejar de andar, +hasta que llegaron frente a la pequena casa de madera que le servia de +alojamiento. Alli entrego las riendas con una brusquedad de cuartel a +su criado mestizo, y antes de meterse en su vivienda dijo a Ricardo: + +--Creo que solo nos faltan seis meses para terminar la primera presa +en el rio, y Robledo y usted podran regar inmediatamente una parte de +sus tierras. + +Continuo Watson la marcha hacia su casa; pero a los pocos pasos hizo +alto para responder al saludo de un hombre todavia joven, vestido con +traje de ciudad, y que tenia el aspecto especial de los oficinistas. +Llevaba anteojos redondos de concha, y sostenia bajo un brazo muchos +cuadernos y papeles sueltos. Parecia uno de esos empleados laboriosos, +pero rutinarios, incapaces de iniciativas ni de grandes ambiciones, +que viven satisfechos y como pegados a su mediocre situacion. + +Se llamaba Timoteo Moreno y era nacido en la Republica Argentina, de +padres espanoles. El Ministerio de Obras Publicas lo habia enviado +como representante administrativo a las obras de la Presa, y el era el +encargado de pagar al contratista Pirovani las sumas debidas por el +gobierno. + +Despues que saludo a Watson se dio una palmada en la frente y quiso +retroceder, mirando al mismo tiempo sus papeles. + +--He olvidado dejar en casa del capitan Canterac el cheque sobre Paris +que le entrego todos los meses. + +Luego hizo un movimiento de hombros y continuo andando junto al +norteamericano. + +--Se lo dare cuando vuelva a mi casa. De todos modos, no tenemos +correo hasta pasado manana. + +Estaban frente al _bengalow_ habitado por el hombre mas rico del +campamento, y vieron como salia este y se acodaba en la barandilla de +una de las galerias. Luego, al reconocerlos, bajo apresuradamente la +escalinata de madera. + +El italiano Enrico Pirovani habia llegado a la Argentina como obrero +diez anos antes, y era tenido ya por uno de los hombres mas ricos del +territorio patagonico que se extiende desde Bahia Blanca a la frontera +andina de Chile. Todos los Bancos respetaban su firma. No pasaba de +los cuarenta anos; llevaba el rostro afeitado; era grande y musculoso, +pero empezaba a mostrar la blandura naciente de los organismos +invadidos por la grasa. Tenia el aspecto del trabajador manual que ha +hecho fortuna y no puede ocultar cierta tosquedad reveladora de su +origen. Lucia numerosas sortijas, asi como una gran cadena de reloj, y +su traje siempre era flamante. + +Estrecho las manos de los dos y dirigio a continuacion una mirada de +interes a los papeles que traia Moreno. El contratista y el empleado +del gobierno se veian todas las semanas para hablar de los trabajos. + +Insistio el italiano en invitar a Ricardo a que entrase en su casa +para beber una copa. + +--Aunque soy viudo y estoy solo, procuro que mi vivienda tenga cierto +_confort_, lo mismo que una de Buenos Aires. Entre a verla. He +comprado nuevas cosas. La ultima vez no la visito usted toda. + +Watson tuvo que seguirle, convencido de que daria un disgusto al +contratista si no admiraba una vez mas su casa. Subieron los peldanos +de madera y entraron en el comedor, cuyos muebles elegantes resultaban +demasiado pesados y vistosos. + +Pirovani los enseno con vanidad, golpeandolos para ensalzar los +meritos del roble y elevando los ojos al techo mientras aludia a sus +precios. Luego les mostro el salon--amueblado igualmente con exceso, +pues habia que marchar tortuosamente entre tantos sillones y +mesillas--y un dormitorio, que parecia pertenecer por lo vistoso a una +hembra de vida galante. + +En todas estas piezas se notaba el rudo contraste entre la suntuosidad +abrumadora de los muebles y la modestia de los tabiques, cubiertos de +un papel ordinario. + +--iLo que me ha costado todo esto!--dijo el contratista con un orgullo +pueril--. Pero usted, don Ricardo, que es un joven de buena familia y +ha visto mucho, ?no es verdad que lo encuentra muy... _chic_? + +Al volver al comedor, una criadita indigena, con larga trenza +colgando sobre la espalda, puso en la mesa botellas y copas. + +--Ahora--continuo el italiano--voy a tomar como "gobernanta" a +Sebastiana, la de la estancia de Rojas. Esta casa exige una mujer +inteligente que se encargue de dirigirla. + +Watson no quiso aceptar una segunda copa. Debia irse para que aquellos +hombres hablasen de los trabajos por cuenta del Estado. + +Al salir de la casa habia cerrado ya la noche, y toda la vida del +antiguo campamento parecia reconcentrarse en el boliche. Su doble +puerta extendia sobre el suelo dos rectangulos rojos, que eran la +iluminacion mas fuerte del pueblo. + +Los parroquianos venerables bebian de pie junto al mostrador, un +espanol tocaba el acordeon y otros trabajadores europeos bailaban con +las mestizas valses y polcas. Abundaban los chilenos, venidos del otro +lado de la Cordillera, para escapar despues de unos cuantos dias de +trabajo, arrastrados por su eterna mania ambulatoria. Eran gentes +inquietantes por la facilidad con que tiraban del cuchillo, sin dejar +por eso de sonreir y hablar melosamente. En otro grupo estaban los +hombres del pais, con barbas, poncho y grandes espuelas, jinetes +errabundos que nadie sabia de que vivian ni tampoco donde eran +nacidos. Imitaban a los antiguos gauchos, llevando el ancho cinturon +de cuero adornado con arabescos de monedas de plata, que les servia +para guardar sus armas. + +Todos estos americanos aceptaban con despectivo silencio el acordeon y +los bailes de _gallegos_ y de _gringos_, hasta que al fin cualquiera +de su clase reclamaba a gritos los bailes de la tierra. Esta +exigencia, hecha con tono amenazador, obligaba a retirarse a las +parejas que danzaban agarradas, a estilo europeo. Unas veces era el +_pericon_ o el _gato_, antiguos bailes argentinos, lo que danzaban los +hijos del pais; pero las mas de las noches la _cueca_ chilena +enardecia horas enteras, con su palmoteo y sus gritos, al publico del +boliche. + +El dueno del establecimiento entregaba dos guitarras, guardadas +cuidadosamente debajo del mostrador. Los guitarristas iban a sentarse +en el suelo; pero inmediatamente acudia una mestiza para ofrecerles, +como sillones honorificos, dos craneos de caballo. + +Eran los mejores asientos de la casa. Habia tambien un par de sillas +para cuando llegaba el comisario de policia o alguna otra autoridad, +pero algo desvencijadas e inseguras. Los esqueletos abandonados en el +campo proporcionaban asientos mas solidos y durables. + +Al son de las guitarras empezaban a formarse las parejas de la danza +chilena. Las bailarinas tenian un panuelo en una mano, y con la otra +levantaban un poco su falda para dar vueltas lentamente. Los hombres +ostentaban tambien en su diestra un panuelo de color, comunicandole un +movimiento rotatorio al mismo tiempo que bailaban en torno a la mujer. +Era una repeticion de la danza de las epocas primitivas; la eterna +historia del macho persiguiendo a la hembra. Ellas bailaban trazando +pequenos circulos para huir del hombre, y este las acosaba y envolvia +girando en una orbita mas amplia. + +Las mestizas que no habian salido a bailar palmoteaban incesantemente, +acompanando el runruneo de las guitarras. De vez en cuando una de +ellas entonaba la copla de la _cueca_, y los hombres daban alaridos, +arrojando sus sombreros. + +Un jinete desmonto frente al boliche, atando su caballo a un poste del +sombraje. Al entrar recibio su rostro la luz roja de los quinques que +colgaban del techo, y muchos hombres le saludaron respetuosamente. + +Llevaba el poncho y las grandes espuelas de los jinetes del pais. Su +perfil aguileno y su tez hacian recordar a los arabes de origen puro. +La barba y la cabellera eran en el luengas, negras y rizosas. Este +hombre, cuya edad no parecia mas alla de los treinta anos, podia ser +tenido por hermoso; pero su rostro se contraia algunas veces con un +gesto repelente, y sus grandes ojos obscuros brillaban con una +expresion imperiosa y cruel. Le apodaban _Manos Duras_, nombre famoso +en el pais y resultaba un vecino inquietante, pues vivia de vender +reses, y nadie lograba averiguar donde habia hecho antes sus compras. + +Algunos viejos, conocedores de su origen, lo declaraban nacido en la +Pampa Central. Sus padres, sus abuelos, toda su familia, habian sido +personas excelentes, "gauchos buenos", que vivian de la crianza de la +propia "hacienda". Pero Manos Duras habia nacido para ser "gaucho +malo", ladron de reses y maton. En vano su padre, hombre de bien, le +daba buenos consejos y sanos ejemplos. + +Un antiguo parroquiano del boliche resumia con gravedad filosofica la +ineficacia de estos esfuerzos valiendose de un refran del pais: + +"Al que nace barrigon, es en balde que lo fajen." + +El dueno del almacen, al verle entrar, le presento un vaso de ginebra, +y los gauchos de peor catadura se llevaron una mano al sombrero para +saludarle, como si fuese su jefe. Los trabajadores europeos le miraron +con curiosidad, repitiendo su nombre, y las mestizas fueron hacia el, +sonriendo como esclavas. + +Manos Duras acogio este recibimiento con cierta altivez. Una de las +mujeres se apresuro a ofrecerle un asiento de honor, y trajo otro +craneo de caballo. Se acomodo el terrible gaucho en el, teniendo en +torno a los demas parroquianos sentados en el suelo. + +Continuo la _cueca_, interrumpida un momento por la aparicion de Manos +Duras, y no ceso al entrar un nuevo personaje, acogido con grandes +reverencias por el dueno del establecimiento desde el otro lado del +mostrador. + +Era don Roque, comisario de policia de la Presa y unico representante +de la autoridad argentina en el pueblo y sus alrededores. El +gobernador del territorio de Rio Negro vivia en una poblacion a +orillas del Atlantico, para llegar a la cual era preciso un viaje de +doce dias a caballo; seis veces mas de lo que se necesitaba para +trasladarse a Buenos Aires por ferrocarril. A causa de esto, el +comisario disfrutaba de la mejor de las independencias: la del olvido. +El gobernador vivia demasiado lejos para mandarle. Su jefe mas +inmediato era el ministro del Interior, residente en la capital de la +Republica; pero se hallaba demasiado alto para ocuparse de su +existencia. + +En realidad, no abusaba de su poder, ni disponia tampoco de medios +para hacerlo sentir exageradamente a los demas. Era un senor grueso, +bondadoso, de trato campechano: un burgues de Buenos Aires venido a +menos que habia pedido un empleo para poder vivir, resignandose a +aceptarlo en la Patagonia. Llevaba traje de ciudad, pero con el +aditamento de botas altas y gran sombrero, creyendo haber conseguido +con esto el aspecto que exigia su cargo. Un revolver bien a la vista +de todos, sobre el chaleco, era la unica insignia de su autoridad. + +Se desprendio el espanol de la mejor silla de su establecimiento, +guardada detras del mostrador para las visitas extraordinarias, y el +comisario fue a colocarse junto a Manos Duras. Este saludo quitandose +el sombrero, pero sin moverse del craneo que le servia de asiento. + +Los dos hombres conversaron, mientras continuaba el baile. Don Roque +empezo a fumar un gran cigarro, ofrecido por el gaucho con ademanes de +gran senor. + +--Hay quien asegura--dijo en voz baja--que eres tu el que robo la +semana pasada tres novillos en la estancia de Pozo Verde. Eso no esta +en mi jurisdiccion, pues pertenece a Rio Colorado; pero mi companero +el comisario de alla sospecha que eres tu el del robo. + +Manos Duras siguio fumando en silencio, escupio, y dijo al fin: + +--Calumnias de los que desean que no venda carne al campamento de la +Presa. + +--Le han dicho tambien al gobernador del territorio que eres tu el que +mato hace meses a los dos comerciantes turcos. + +El gaucho levanto los hombros y contesto con frialdad, como si +quisiera dar fin a este dialogo: + +--iMe han atribuido tantos crimenes, sin poder probarme ninguno!... + +Continuo el baile en el "Almacen del Gallego" hasta las diez de la +noche. En un pais donde todos se levantaban con el alba, equivalia +esta hora a las de la madrugada, en que terminan las fiestas de las +grandes ciudades. + +Los personajes mas importantes del campamento tampoco dormian. Estaban +con la pluma en la mano y el pensamiento muy lejos. + +El ingeniero Canterac, apoyando un codo en su mesa y con los ojos +entornados, creia ver el remoto Paris y en el una casa vecina al Campo +de Marte, cuyo quinto piso estaba ocupado por su esposa y sus hijos. + +Era una senora de aspecto triste, con el pelo canoso y el rostro +todavia fresco. A sus lados estaban sentadas dos ninas. Un muchacho de +catorce anos, su hijo mayor, de pie ante ella, escuchaba sus +palabras... Y la madre acababa por mostrarles sobre el canape de su +modesto salon un retrato que representaba a Canterac joven, con +uniforme militar. El amueblado de las habitaciones, lo mismo que los +trajes de todos ellos, revelaban una existencia modesta pero ordenada, +digna y con cierta distincion. + +Conmovido el ingeniero por las visiones que el mismo iba creando, hizo +un esfuerzo para arrancarse a ellas, y siguio escribiendo la carta que +tenia empezada sobre la mesa: + +"Pronto volvere a veros. Las deudas de honor que me obligaron a +alejarme de Paris quedaran saldadas en breve, gracias a ti, valerosa +companera de mi vida, que has sabido manejar habilmente los ahorros +que te envie. iComo deseo verte en mis brazos para decirte una vez mas +mi amor y mi gratitud!... iComo ansio ver a nuestros hijos, despues de +tan larga separacion..." + +Quedo el ingeniero con la diestra inmovil y la pluma en alto. Habia +perdido su rigida impasibilidad de hombre autoritario. Tenia los ojos +humedos a causa de su emocion y se paso una mano por ellos. Hizo un +esfuerzo para reconcentrar su voluntad y siguio escribiendo el final +de su carta: + +"iAdios a ti, esposa mia! iAdios, hijos mios! Hasta el proximo +correo.--_Roger de Canterac._" + +Pero cuando iba a doblar el pliego, anadio una posdata: + +"Adjunto te remito el cheque de este mes. El proximo cheque sera mas +importante que todos los que llevas recibidos, pues espero cobrar, +ademas de mi sueldo, las retribuciones atrasadas de varios trabajos +particulares hechos en los dos ultimos anos." + +Pirovani tambien estaba en su despacho, a la misma hora pluma en mano +y con los ojos vagorosos, como si contemplase interiormente una vision +ideal. + +Su pensamiento le conducia hasta un colegio de Italia donde estaba su +hija unica; un colegio dirigido por monjas y cuyas alumnas eran en su +mayor parte de apellido aristocratico, lo que proporcionaba grandes +satisfacciones a la vanidad pueril del contratista. + +Parecia ennoblecerse su rostro con la sonrisa dirigida a esta vision. +Avanzo los labios cual si pretendiese enviar un beso a su hija por +encima de tres mil leguas de tierras y mares. Luego siguio +escribiendo: + +"Estudia mucho, Ida mia; aprende todo lo que necesita saber una senora +del gran mundo, ya que tu padre, despues de tantas privaciones y +trabajos, ha podido juntar una fortuna que le permite darte una buena +educacion... Yo fui menos dichoso que tu, y nacido en la pobreza tuve +que abrirme paso en el mundo, sin apoyo alguno, arrastrando el fardo +de mi ignorancia. Para evitarte molestias no quise casarme otra vez... +iQue no hare yo por ti, Ida mia!" + +"El ano proximo pienso dar por terminados mis negocios en America, y +volvere a nuestra patria, y comprare un castillo del que seras tu la +reina; y tal vez se enamore de ti algun noble oficial de caballeria +con apellido ilustre, y tu pobrecito papa tendra celos... imuchos +celos!..." + +Mientras Pirovani escribia las ultimas palabras, su rostro empezo a +dilatarse con una sonrisa bondadosa. + +Moreno, el argentino, no enviaba su pensamiento tan lejos. Escribia en +la casita de madera donde estaba instalada su oficina, bajo la luz de +un quinque de petroleo; pero su imaginacion, siguiendo la linea del +ferrocarril, se detenia, a dos dias de marcha, en un pueblo cercano a +Buenos Aires. + +Tambien al levantar por un momento la cabeza para quitarse los +anteojos y limpiarlos, contemplaba, como los otros, una vision +familiar. Su esposa, una mujer joven, de rostro dulce, estaba con una +criatura de pechos en el regazo, entre dos ninos y una nina algo +mayores; pero ninguno de ellos pasaba de los siete anos. La habitacion +modesta ofrecia un aspecto fresco y gracioso. Aquella madre de +familia, al mismo tiempo que atendia a la prole, se preocupaba del +buen orden de su casa. + +"A todas horas me acuerdo de ti y de los ninos. De seguir los deseos +de mi corazon, os traeria a todos inmediatamente a Rio Negro; pero +temo que nuestros pequenos sufran demasiado en este desierto. La vida +que yo llevo no es para que la soporten nuestros hijitos ni tampoco +tu, animosa companera de mi existencia." + +Contemplo Moreno un retrato puesto sobre la mesa, en el que aparecia +su esposa y sus cuatro hijos. Beso la fotografia con emocion y volvio +a escribir: + +"Afortunadamente, en el Ministerio me aprecian un poco por mi +laboriosidad, y espero que antes de un ano me trasladaran a Buenos +Aires. El mes proximo solicitare un permiso para ir a veros. El viaje +es caro, pero no puedo sufrir mas tiempo esta ausencia dolorosa." + +Ricardo Watson no escribia cartas, pero ensonaba despierto como los +otros. + +Sentado ante un tablero de dibujo en el que habia clavada una hoja +grande de papel, iba trazando los contornos de un canal. Pero el +dibujo se esfumo poco a poco para ser reemplazado por una vision de la +realidad ordinaria. Las lineas rojas y azules se convirtieron en un +rio orlado de sauces, en terrenos yermos y caminos polvorientos. + +Este paisaje liliputiense ofrecia la vista completa de las tierras que +rodeaban el pueblo de la Presa, pero en escala tan reducida que todas +cabian en el tablero. Y a traves de la diminuta planicie vio de pronto +galopar a un jinete no mas grande que una mosca, que iba saltando con +alegre soltura; la senorita Rojas, vestida de hombre y moviendo el +lazo sobre la cabeza. + +Watson se llevo una mano a los ojos, restregandoselos para ver mejor. +iFalsas ilusiones de la noche! + +Luego agito sus dedos sobre el papel, como si lo abanicase para +ahuyentar el enganoso panorama, y reaparecio el trazado de los +canales, con sus lineas rojas y azules. + +Se sumio otra vez el joven en su monotona labor de dibujante lineal; +pero a los pocos instantes sus ojos volvieron a levantarse del papel. +Ahora creyo ver en el fondo de la habitacion a Celinda montada a +caballo; pero no como una amazona pigmea, sino con su talla ordinaria. + +La muchacha le arrojo de lejos su lazo, riendo con aquella risa que +ponia al descubierto su dentadura juvenil, y el norteamericano, +maquinalmente, bajo la cabeza para librarse de la cuerda opresora. + +"Estoy sonando--penso--. Esta noche no puedo trabajar. Vamonos a la +cama." + +Pero antes de domirse vio el pueblo entero como lo habia contemplado a +la puesta del sol, desde una altura, en compania de Celinda. + +Ahora la tierra estaba en la obscuridad, y sobre el telon azul del +horizonte, acribillado de luz, se imagino ver el crecimiento de una +inmensa aparicion: una mujer de grave hermosura, coronada de estrellas +y con una tunica negra de bordados igualmente siderales, que abria +sus brazos gigantescos, arrancando de los jardines del infinito las +flores del ensueno, para derramarlas como una lluvia de petalos +fosforescentes sobre el mundo dormido. + +Era la Noche, divinidad misericordiosa que hacia ver a los desterrados +en este rincon del planeta todos los seres amados por ellos. + +Como Ricardo Watson estaba solo en el mundo, la Noche escogia para el +la flor mas primaveral... Y el joven, antes de cerrar los ojos, empezo +a conocer la dulce melancolia que acompana siempre al primer amor. + + * * * * * + + + + +#VI# + + +Un grupo de chicuelos ceso de jugar en la llamada calle principal, +lanzando gritos de asombro al ver el aspecto extraordinario del +carruaje que, tres veces por semana, o sea los dias de tren, iba y +volvia de la Presa a la estacion de Fuerte Sarmiento. + +La misma diversidad etnica de los habitantes del pueblo se notaba en +este grupo infantil, compuesto de distintas razas. Los ninos blancos +parecian como perdidos dentro de pantalones viejos de sus padres y sus +pies se movian sueltos en el interior de enormes zapatos. Los +indigenas llevaban una simple camisita o iban con la barriga al aire, +resaltando sobre su curva achocolatada el amplio boton del ombligo. + +Como todos ellos estaban acostumbrados a que los viajeros que llegaban +a la Presa no llevasen otro equipaje que la llamada "lingera", saco de +lona donde guardaban su ropa, se asombraron al ver la cantidad de +baules y maletas del coche-correo, vieja diligencia tirada por cuatro +caballos huesudos y sucios de lodo. + +Una gran parte de dicho equipaje iba amontonado en el techo del +vehiculo, y al avanzar este rechinando sobre los profundos relejes +abiertos en el polvo, se inclinaba con un balanceo comico o +inquietante, como si fuese a volcar. + +En la puerta del boliche se agolparon los hombres libres de trabajo, +atraidos por tal novedad. Se detuvo el coche ante la casa de madera +habitada por Watson, y este se mostro rodeado de su servidumbre. + +Corrieron hombres y mujeres, lanzando exclamaciones al ver que bajaba +del carruaje el ingeniero Robledo. Muchos se abalanzaron para +estrechar su mano confianzudamente, con la camaraderia de la vida en +el desierto. Despues todos parecieron olvidar al espanol, a causa de +la curiosidad que les inspiraban los desconocidos salidos del coche. + +Primeramente echo pie a tierra el marques de Torrebianca para dar la +mano a su esposa. Esta vestia un lujoso abrigo de viaje, cuya +originalidad chocaba violentamente con todo lo que existia en torno de +ella. + +Se mostraba muy seria, con el gesto duro de sus malos momentos. Miraba +a un lado y a otro con extraneza y disgusto. A pesar del amplio velo +que defendia su cara, el polvo rojizo del camino habia cubierto sus +facciones y su cabellera. Sus ojos delataban una gran desesperacion y +todo en su persona parecia gritar: "?Donde he venido a caer?" + +--Ya llegamos--dijo Robledo alegremente--. Dos dias y dos noches de +ferrocarril desde Buenos Aires y un par de horas de coche a traves de +una tempestad de polvo, no es mucho. Mas lejos esta el fin del mundo. + +Varios hombres de los que habian saludado a Robledo dandole la mano +empezaron a descargar espontaneamente las maletas amontonadas en el +techo y el interior de la diligencia. + +Una doncella de la marquesa habia enviado de Paris a Barcelona este +equipaje, que representaba los ultimos restos del gran naufragio de +los Torrebianca. + +En torno a Elena se fue formando un corro de chiquillos y pobres +mujeres, en su mayor parte mestizas, contemplandola todos con asombro +y admiracion, como si fuese un ser de otro planeta que acababa de caer +en la tierra. Algunas muchachitas tocaron disimuladamente la tela de +su vestido, para apreciar mejor su finura. + +Fueron acudiendo, atraidos por el suceso, los principales personajes +del campamento, y el espanol hizo la presentacion de sus amigos +Canterac, Pirovani y Moreno. + +Al ver Watson que los hombres que habian cargado con los equipajes los +metian en su vivienda, busco a Robledo apresuradamente. + +--Pero ?esa senora tan elegante va a vivir con nosotros?... + +--Esa senora--contesto el espanol--es la esposa de un companero que +viene a participar de nuestra suerte. No vamos a construir un palacio +para ella. + +Le fue imposible a la recien llegada ocultar su desaliento al recorrer +las diversas piezas de la casa de los dos ingenieros, que iba a ser en +adelante la suya. Las paredes eran de madera, los muebles pocos y +rusticos, y mezclados con ellos vio sillas de montar, aparatos de +topografia, sacos de comestibles. Todo estaba revuelto y sucio en esta +vivienda dirigida por hombres distraidos a todas horas por las +preocupaciones de su trabajo. + +Torrebianca sonreia con una amabilidad humilde, aceptando las +explicaciones de su amigo. Todo lo que este hiciese le parecia bien y +digno de agradecimiento. + +--He aqui nuestra servidumbre--dijo Robledo. + +Y presento a una mestiza gorda y entrada en anos, la criada principal, +dos pequenos mestizos descalzos, que llevaban los recados, y un +espanol rustico, encargado de la caballeriza. Esta gente mal pergenada +fue manifestando con sonrisas interminables la admiracion que sentia +ante la hermosa senora, y Elena acabo por reir tambien, nerviosamente, +al recordar los domesticos que habia dejado en Paris. + +Despues de la cena, Robledo, que deseaba enterarse de la marcha de los +trabajos, hablo a solas con su consocio. Este le fue ensenando los +planos y otros papeles. + +--Antes de seis meses--anadio Watson--podremos regar nuestras tierras, +segun afirma Canterac, y dejaran de ser una llanura esteril. + +Robledo mostro su contento. + +--Un verdadero paraiso va a surgir, gracias a nuestro trabajo, de este +suelo que solo produce ahora matorrales. Miles de personas encontraran +aqui una existencia mejor que en el viejo mundo. Usted y yo, querido +Ricardo, vamos a ser enormemente ricos y haremos al mismo tiempo un +gran bien. La vida es asi. Para que se realice un progreso, es +necesario que este progreso empiece por enriquecer a alguien +egoistamente. + +Quedaron los dos silenciosos, con la mirada vaga, como si contemplasen +en su imaginacion el aspecto que iban a ofrecer las tierras yermas +despues de varios anos de riego. Vieron campos eternamente verdes, +canales rumorosos en los que el agua parecia reir, caminos orlados de +altos arboles, casitas blancas... Watson pensaba en los jardines +frutales de California, y Robledo en la huerta de Valencia. + +El norteamericano fue el primero que salio de esta abstraccion, +senalando mudamente la pieza inmediata, donde se habian instalado los +recien llegados. + +Dormitaba Torrebianca en ella ocupando un sillon de lona. Su esposa, +sentada en otro sillon, tenia la frente entre las manos, en una +actitud tragica. Persistia en su pensamiento la misma pregunta +desesperada: "?Donde he venido a caer?..." + +Durante los dias pasados en Buenos Aires, encontro tolerable su +destierro. Era una gran ciudad a la europea, en la que habia que +buscar tenazmente algun rincon de la antigua vida colonial para +convencerse de que se habia llegado a America. Experimentaba la +extraneza de vivir en un hotel mediocre y carecer de automovil. Aparte +de esto, su existencia no habia experimentado ningun sacudimiento... +iPero el viaje, despues, por llanuras interminables, en las que el +tren marchaba horas y horas sin encontrar una persona ni una casa, +como sobre si la superficie del mundo se hubiese creado el vacio!... +iLa llegada a esta tierra remota, en la que la rueda o el pie +levantaban al avanzar nubes de polvo, y los organos respiratorios se +obstruian con la tierra disuelta en el aire, y todas las gentes tenian +un aspecto de abandono, lo que no evitaba que tratasen a los demas con +molesto companerismo, como si se considerasen iguales, al vivir lejos +de los otros grupos humanos!... iAy! iDonde habia venido a caer!... + +Robledo, adivinando el pensamiento de Watson, contesto a su muda +pregunta: + +--Mi amigo nos ayudara como ingeniero. No debe usted preocuparse de +el. Yo le dare una participacion en nuestro negocio, pero sera de lo +que a mi me corresponde. + +El joven, despues de escuchar el relato de las desgracias de +Torrebianca, tales como Robledo creyo prudente darlas a conocer, se +limito a decir: + +--Ya que el amigo de usted viene a trabajar con nosotros, exijo que su +parte se saque por igual de lo que nos corresponde a usted y a mi. Me +parece una persona excelente y quiero ayudarle. Ademas, su esposa me +da lastima. + +Le estrecho la mano Robledo, agradeciendo su generosa resolucion, y ya +no hablaron mas de este asunto. + +Desde la manana siguiente, Elena, que tenia cierta facilidad para +adaptarse a las diversas situaciones de su existencia, se mostro +laboriosa y emprendedora. Quiso conquistar la admiracion de aquellos +hombres por sus talentos domesticos, lo mismo que semanas antes +pretendia distinguirse en los salones por otros meritos menos +humildes. Vistiendo un traje de corte sastre que ella habia desechado +en Paris y asombraba aqui a todos por su elegancia, se dedico con los +guantes puestos a la limpieza y arreglo de la casa, marchando al +frente de la mestiza gorda y sus dos acolitos. + +Cuando intentaba predicarles con el ejemplo, se hacia visible +inmediatamente su torpeza para esta clase de trabajos. Otras veces +quedaba vacilante, no sabiendo como se hacia lo que acababa de +ordenar, y era indispensable una intervencion de la mestiza para +sacarla del apuro. + +En la cocina, una gran lampara, alimentada con la misma esencia de los +motores que perforaban el suelo, servia para los guisos. Elena, +animada por la facilidad con que podia apagarse y encenderse este +fogon, quiso intervenir en los preparativos culinarios. Pero hubo de +resignarse igualmente a reconocer la superioridad de la domestica +cobriza, riendo al fin de su ineptitud para los trabajos domesticos. + +Queriendo hacer algo, se quito los guantes e intento lavar los platos; +pero inmediatamente volvio a ponerselos temiendo que el agua fria +perjudicase la finura de sus dedos y el brillo de sus unas. +Precisamente, en los momentos de desesperacion por su nueva +existencia, lo unico que le proporcionaba cierto alivio era contemplar +melancolicamente sus manos. + +Torrebianca, vistiendo un traje de campo, fue con Watson y Robledo a +visitar los canales, enterandose del curso de los trabajos, hablando +familiarmente con los peones, examinando el funcionamiento de las +maquinas perforadoras. + +Poco despues estaba sucio de polvo de la cabeza a los zapatos, y sus +manos sintieron una comezon dolorosa al empezar a curtirse; pero +conocio al mismo tiempo la alegre confianza del que cuenta con un +medio seguro de ganar su vida. + +Cerrada ya la noche, volvian diariamente los tres ingenieros a su +vivienda, donde encontraban la mesa puesta. Al principio se lamento +Elena de la rusticidad de los platos y los cubiertos. Por iniciativa +suya, trajo la mestiza del "Almacen del Gallego" varios objetos +baratos, procedentes de Buenos Aires. Con esto y unas cuantas hierbas +ligeramente floridas, que los dos pajes cobrizos iban a buscar en la +ribera del rio, la mesa presentaba cada vez mejor aspecto. Se iba +notando en la casa la presencia de una mujer hermosa y elegante. + +Una noche, mientras la cocinera traia el primer guiso, Elena se +despojo de una salida de teatro, que por ser algo vieja prestaba +servicios de bata. Al desprenderse de esta envoltura aparecio +descotada, con un traje de fiesta un poco ajado, pero todavia +brillante, recuerdo de sus tiempos felices. + +Watson la miro con asombro, y Robledo hizo un gesto disimulado, +llevandose un dedo a la frente para indicar que la creia algo loca. + +El marques permanecio impasible, como si nada de su mujer pudiera +causarle extraneza. + +--Siempre he comido con traje descotado--dijo Elena--, y no veo la +razon de modificar aqui mis costumbres. Seria para mi un tormento. + +Despues de la cena se desarrollaban largas conversaciones, en las +cuales la parte mayor correspondia a Robledo. Este hablaba con +predileccion de los hombres de vida interesante que habia visto +desfilar por "la tierra de todos". Muchos de ellos llevaban corrido +casi todo el planeta antes de llegar a la Patagonia; otros acababan de +huir de Europa, ansiosos de aventuras, para forjarse una nueva +existencia. + +Al desembarcar en Buenos Aires les salian al encuentro los mismos +obstaculos del mundo que dejaban a sus espaldas. La gran ciudad era ya +vieja para ellos; abundaban los pobres en sus tugurios llamados +"conventillos"; resultaba tan dificil ganarse la vida en esta +metropoli como en Europa. Algunas veces aun era mayor la dificultad +que en el antiguo continente, por la gran concurrencia de +profesionales llegados de todas partes... Y se esparcian hacia los +sitios mas apartados de la Republica, invadiendo los territorios +todavia desiertos, donde se estaban realizando obras preparatorias +para la instalacion de las inmigraciones futuras. + +--iLos tipos que he visto pasar por aqui en pocos anos!--continuaba +Robledo--. Una vez me interese por cierto peon que tenia la nariz roja +de los alcoholicos, pero guardaba en su persona un no se que revelador +de un pasado interesante. + +Era una ruina humana; pero igual a los palacios en escombros, cuya +historia se presiente por un fragmento de estatua o de capitel +descubierto entre los muros derrumbados, este hombre, que robaba a sus +camaradas y quedaba en el suelo como muerto despues de sus +borracheras, tenia siempre en su decaida persona un ademan o una +palabra que hacian adivinar su origen. + +--Un dia vi como por broma peinaba a uno de nuestros capataces y le +arreglaba los bigotes en punta, a estilo del kaiser Guillermo. Mande +que le diesen de beber todo lo que quisiera. Es el medio mas seguro de +que esos hombres hablen, y el hablo. El borracho, avejentado +prematuramente, era un baron de Berlin, antiguo capitan de la Guardia +imperial, que habia perdido al juegos sumas importantes confiadas por +sus superiores. En vez de matarse, como lo exigia su familia, se vino +a America, rodando hasta lo mas bajo. Empezo siendo general en el +Nuevo Mundo, y acabo de peon ebrio y mal trabajador. + +Al ver que Elena se interesaba por el personaje, Robledo continuo +modestamente: + +-Este aleman fue general en una de las revoluciones de Venezuela. Yo +tambien he sido general en otra Republica y hasta ministro de la +Guerra durante veinte dias; pero me echaron por parecerles demasiado +cientifico y no saber manejar el machete como cualquiera de mis +ayudantes. + +Despues hablo de otro peon igualmente ebrio, pero silencioso y triste, +que habia venido a morir en la Presa y estaba enterrado cerca del rio. +Robledo encontro papeles interesantes en el fondo de la "lingera" de +este vagabundo piojoso. Habia sido en su juventud un gran arquitecto +de Viena. Tambien encontro la vieja fotografia de una dama con peinado +romantico y largos pendientes, semejante a la asesinada emperatriz de +Austria. Era su esposa, y habia muerto en Khartoum, hecha pedazos por +los fanaticos del Sudan, capitaneados por el Madhi, cuando su marido +iba con el general Gordon. Otra fotografia representaba a un hermoso +oficial austriaco, con la levitilla blanca muy ajustada al talle: el +hijo de aquel mendigo. + +--Y es inutil--continuo Robledo--querer levantar a estos vagabundos. +Se les limpia, se les proporciona una existencia mejor, se les +sermonea para que beban menos y recobren sus facultades de hombres +inteligentes. Cuando ya estan repuestos y parecen felices, se +presentan una manana con el saco al hombro: "Me voy, patron; arregleme +la cuenta." Nada se consigue haciendoles preguntas. Estan contentos, +no tienen de que quejarse, pero se van. Apenas se sienten bien, el +demonio que los empuja para que rueden por la tierra entera vuelve a +acordarse de ellos. Saben que mas alla de la linea del horizonte se +levantan los Andes, y detras de la cordillera de los Andes esta Chile, +y despues la inmensidad del Pacifico con sus numerosas islas, y +todavia mas lejos, los interesantes paises del macizo asiatico... +Sienten el tiron de su mania ambulatoria que despierta. "Vamos a ver +todo eso." Y se echan la "lingera" al hombro, para volver a sufrir +hambres y fatigas, para morir en un hospital o abandonados en un +desierto... Y cuando no mueren y pueden seguir marchando detras de la +Ilusion que revolotea junto a sus ojos, vuelven por segunda vez a este +pais; pero es despues de haber dado la vuelta entera a la tierra. + +Algunas noches los dos ingenieros hablaban de su propia existencia. +Watson tenia poco que contar. Educado en California, habia empezado su +vida profesional en las minas de plata de Mejico, donde aprendio el +espanol, continuandola despues en las del Peru. Finalmente habia +pasado a Buenos Aires, conociendo en esta ciudad a Robledo y +asociandose a el para la empresa de Rio Negro. + +El espanol no gustaba de recordar su existencia antes de establecerse +en la Argentina. Habia intervenido en revoluciones que despreciaba, +mezclandose en ellas unicamente por una necesidad de accion. Habia +emprendido tambien prodigiosos negocios, viendose al final enganado y +robado, unas veces por sus companeros, otras por los gobiernos. Rudos +vaivenes de fortuna le habian hecho pasar de una abundancia absurda a +una miseria de vagabundo. Pero evitaba hablar de sus aventuras en +otros paises y sus relatos eran siempre sobre la vida que habia +llevado en Patagonia. + +No podia olvidar un horrible sed sufrida en aquella altiplanicie que +empezaba al borde de la cortadura del rio Negro, extendiendose hasta +el estrecho de Magallanes. Fue cuando renuncio a servir al gobierno +argentino, lanzandose como ingeniero particular a la exploracion de +estas tierras solitarias, en busca de un buen negocio. Para evitarse +gastos habia emprendido la travesia del desierto con un solo peon +indigena y una tropilla de seis caballos del pais, capaces de +alimentarse con lo que encontrasen, sufridos animales que se iban +relevando en la tarea de llevar sobre sus lomos a los dos viajeros. + +Contaba Robledo con el auxilio de un plano hecho por otros +exploradores, en el cual se marcaban las "aguadas", unicos lugares +donde los expedicionarios podian detenerse. + +Los anos anteriores habian sido de gran sequia. Al llegar a un pozo +encontro que el liquido era extremadamente salobre. El estaba +acostumbrado al agua de sal, que por un optimismo de los viajeros del +desierto figura como agua potable; pero la de este pozo resultaba +inadmisible para su estomago y el del mestizo acompanante. + +Continuaron su marcha, confiando en la aguada que encontrarian al dia +siguiente. Este pozo no tenia agua salobre, pero era porque estaba +completamente seco... Y se habian visto obligados a seguir avanzando a +traves de una llanura siempre inmensa, siempre igual, guiandose por la +brujula y sufriendo una sed de naufragos, que les hacia marchar con +la boca jadeante, los ojos desorbitados y una expresion de locura en +ellos. + +Por respeto a Elena, aludia Robledo voladamente a los recursos de que +se habian valido el mestizo y el para no perecer, bebiendo sus propios +liquidos renales y los de sus caballos. + +--Una mania atormentadora se apodero de mi. Intente recordar todas las +veces que me habian invitado a beber en un cafe sin que yo quisiera +admitir el liquido que me ofrecian: cerveza, aguas gaseosas, helados. +Hacia memoria, igualmente, de todas las fiestas a que habia asistido +pasando con indiferencia ante una gran mesa llena de jarros y +botellas... Y yo me decia, perturbado por la fiebre, sin dejar de +marchar: "Si entonces hubieses tomado todos los _bocks_ de cerveza, +todos los refrescos gaseosos, todos los helados que te ofrecieron y tu +despreciaste, tendrias ahora en tu cuerpo una reserva liquida +importante, pudiendo resistir mejor la sed." Y este calculo absurdo me +atormentaba como un remordimiento, hasta el punto de sentir deseos de +abofetearme por mi torpeza. + +Robledo acababa describiendo su arribo--cuando los caballos ya no +podian avanzar mas--a un pozo de agua salobre, que fue el mas +delicioso de los liquidos bebidos en toda su existencia... Y al final +de este viaje no encontro nada. Los datos que le habian hecho creer en +un gran negocio eran equivocados. Asi habia que ir a la conquista de +la fortuna en America, cuando se llegaba a ella con medio siglo de +retraso y todos los terrenos ricos, de facil explotacion, estaban ya +ocupados, quedando unicamente los remotos y asperos, que, algunas +veces, representaban la ruina y la muerte. + +--De todos modos--continuo--, los hombres seguiran viniendo a este +rincon del mundo. Aqui vive para ellos la esperanza, sin la cual +resulta intolerable la existencia... No hay mas que hacer memoria de +nuestro origen: usted es rusa, Federico italiano, Watson de los +Estados Unidos, yo espanol. Fijese tambien en la procedencia de +nuestros habituales visitantes: cada uno es de una nacionalidad +distinta. Lo que yo digo: esta es la tierra de todos. + +La casa de los dos ingenieros era visitada diariamente, despues de la +cena, por los mas grandes personajes del campamento. El primero en +presentarse era Canterac, con sus ropas de corte militar, pero se +notaba en su persona mayor acicalamiento que antes de la llegada de +los Torrebianca. Luego venia Moreno, mostrando cierta turbacion +emotiva al saludar a Elena, enredandose la lengua y pronunciando +balbuceos, en vez de palabras. Finalmente llegaba Pirovani, con un +traje nuevo cada dos noches y llevando algun obsequio a la senora de +la casa. + +Canterac reia de el por lo bajo, afirmando que habia frotado +largamente sus sortijas, su cadena de reloj y hasta los gemelos de sus +punos, antes de salir del _bengalow_, para deslumbrarlos a todos con +su brillo. + +Una noche se presento Pirovani vistiendo un traje de colores +detonantes que acababa de recibir de Bahia Blanca, y con un manojo de +rosas enormes. + +--Me las han traido hoy de Buenos Aires, senora marquesa, y me +apresuro a entregarselas. + +Canterac miro al italiano hostilmente, y dijo por lo bajo a Robledo: + +--Mentira; las ha encargado por telegrafo, segun afirma Moreno, que lo +sabe todo. Esta tarde envio un hombre a todo galope a la estacion, +para traerlas a tiempo. + +La criada mestiza, ayudada por los dos muchachos, quitaba la mesa, y +la habitacion con tabiques de madera iba tomando el mismo aire que si +Elena diese una fiesta. Los tres visitantes, al hablarla, repetian con +cierto arrobamiento la palabra "marquesa", como si les llenase de +orgullo verse amigos de una mujer de tan alta clase. + +Elena no ocultaba cierta predileccion por Canterac. Los dos habian +vivido en Paris, en mundos distintos, aunque muy proximos. No se +habian encontrado nunca, pero acababan por recordar ciertas amistades +que les eran comunes. + +Mientras ellos hablaban, Moreno fumaba resignadamente, cruzando +algunas palabras con Watson, y Pirovani conversaba con Robledo y +Torrebianca. El italiano no prestaba gran atencion a sus propias +palabras, espiando con ojos inquietos a la "senora marquesa" y su +acompanante. + +La tertulia cambio totalmente de aspecto despues que Pirovani se +presento con sus rosas. + +En la noche siguiente estaban los cuatro sentados a la mesa y mas +silenciosos que otras veces. Elena se habia puesto para la cena uno de +sus trajes mas vistosos, que hasta resultaba algo audaz alla en Paris. +Los tres ingenieros guardaban aun sus ropas de campo y parecian +cansadisimos del trabajo de la jornada. Robledo bostezo repetidas +veces, haciendo esfuerzos para mantenerse despierto. El marques se +habia adormecido en su silla, dando ligeras cabezadas. Elena miraba +fijamente a Ricardo, como si no lo hubiese visto bien hasta entonces, +y el evitaba el encuentro con sus ojos. + +Entro Pirovani llevando un gran paquete y vistiendo otro traje nuevo, +cuadriculado de diversos colores, como la piel de un reptil. + +--Senora marquesa: un amigo mio de Buenos Aires me ha enviado estos +caramelos. Permitame usted que se los regale. Tambien van en el +paquete unos cigarrillos egipcios... + +Elena miro risuenamente el nuevo traje del contratista, agradeciendo +al mismo tiempo su regalo con remilgos y coqueterias. + +A continuacion se presento Moreno luciendo zapatos de charol, chaque +de largos faldones y sombrero duro, lo mismo que si estuviera en la +capital y fuese a visitar al ministro. + +Robledo, que se habia despabilado, mostro una admiracion ironica. + +--iQue elegante!... + +--Tuve miedo--contesto el oficinista--de que el chaque se me +apolillase en el cofre, y lo he sacado a tomar el aire. + +Despues se acerco con timidez a Elena. "iBuenas noches, senora +marquesa!" Y le beso la mano, imitando la actitud de los personajes +elegantes admirados por el en comedias y libros. + +Ya no quiso separarse de la duena de la casa, iniciando una +conversacion aparte, que parecio indignar a Pirovani. Al fin este se +levanto de su silla, necesitando protestar de tan descomedido +acaparamiento, y dijo a Robledo: + +--iHa visto usted como viene vestido ese muerto de hambre!... + +No habian terminado aun las sorpresas de aquella noche: faltaba la mas +extraordinaria. + +Se abrio la puerta para dar paso a Canterac; pero este permanecio +inmovil en el quicio algunos momentos, deseoso de que todos le viesen +bien. + +Iba vestido de _smoking_, con pechera dura y brillante, y mostraba +cierta indolencia aristocratica al andar, lo mismo que si entrase en +un salon de Paris. Saludo a los hombres con un movimiento de cabeza +ceremonioso y protector, besando despues la mano a Elena. + +--Yo tambien, marquesa, siento ahora la necesidad de vestirme cuando +llega la noche, lo mismo que en otros tiempos. + +Agradecida la Torrebianca a este homenaje, volvio la espalda a Moreno +y ofrecio una silla al recien llegado, junto a ella. Toda la noche +hablo preferentemente con el frances, mientras Pirovani permanecia en +un rincon, no ocultando su colera, y mostrandose al mismo tiempo +anonadado por la elegancia de Canterac. + +Transcurrieron cuatro noches sin que el contratista se presentase en +la casa. Despues de la primera, Moreno se sintio interesado por tal +ausencia, y fue al domicilio de Pirovani para hacer averiguaciones. +Por la noche dio la noticia a Robledo: + +--Tomo el tren para Bahia Blanca sin avisar a nadie. Debe traer entre +manos algun negocio gordo. + +Y continuaron las tertulias sin otra novedad. El frances, siempre +vestido de _smoking_, era el preferido por Elena en sus +conversaciones. Moreno, al llegar la noche, se ponia el chaque, sin +otro resultado que dialogar con Torrebianca. Este acabo por salir una +noche de su cuarto vestido tambien de _smoking_, y al hacer Robledo +gestos de extraneza, se excuso senalando a su esposa. + +Cuando en la quinta noche entro Moreno, se apresuro a hablar. + +--iGran noticia! Pirovani ha vuelto al anochecer. Creo que le veremos +aqui de un momento a otro. + +Como el contratista era la novedad de esta velada, todos esperaron su +aparicion. + +Al abrir la puerta quedo inmovil en el quicio unos momentos--lo mismo +que habia hecho el otro--, para darse cuenta del efecto producido por +su llegada. Iba vestido de frac; pero un frac extraordinario y +deslumbrante, cuyas solapas estaban forradas con seda labrada de +gruesas y tortuosas venas, iguales a las de la madera, y llevaba, +ademas, un chaleco blanco ricamente bordado. En una solapa lucia una +gardenia. Sobre la pechera ostentaba una perla enorme, ademas de la +ancha cinta sostenedora de un monoculo inutil. + +Su aspecto era solemne y magnifico, como el de un director de circo o +un prestidigitador celebre. Hacia esfuerzos por mantenerse sereno y +que nadie adivinase su emocion. Saludo a los hombres con varonil +altivez y se inclino ante la "senora marquesa", besandole una mano. + +Los ojos de ella brillaron con una sorpresa ironica. Todo lo de +Pirovani la hacia sonreir. Pero acabo por agradecer esta +transformacion realizada en su honor, y acogio al contratista con +grandes muestras de afecto, haciendole sentar a su lado. + +Canterac se aparto, visiblemente ofendido por esta predileccion. + +Moreno hablaba a Robledo como escandalizado, senalando el frac de +Pirovani: + +--iY para ese gran negocio emprendio su viaje con tanto misterio!... + +El espanol se alejo de el para hablar con Watson. Este parecia +aturdido aun por la entrada teatral del italiano, y le admiraba +conteniendo su risa. + +--Despues del _smoking_, el frac--murmuro Robledo--. El Carnaval se +extiende por el desierto, y esta mujer va a volvernos locos a todos. + +Miro el traje del norteamericano, que era igual al suyo: un traje de +campo, util para los trabajos al aire libre, e hizo una comparacion +muda con el aspecto que presentaban los demas. + +Luego penso: + +"iQue perturbacion una hembra como esta cayendo entre hombres que +viven solos y trabajan!... Y aun ocurriran tal vez cosas peores. +iQuien sabe si acabaremos matandonos por su culpa!... iQuien sabe si +esta Elena sera igual a la Elena de Troya!..." + + * * * * * + + + + +#VII# + + +--?Otro matecito, comisario? + +Don Carlos Rojas estaba en la habitacion principal de su estancia, +sentado a la mesa con don Roque, el comisario de Policia del pueblo. +Una muchachita mestiza se mantenia erguida junto a ellos, mirandolos +con sus ojos oblicuos, en espera de ordenes. + +Los dos tenian en su diestra la calabacita llena de mate, y chupaban +el liquido oloroso con un canuto de plata llamado "bombilla". Apenas +se daba cuenta la mestiza por el burbujeo de los canutos de que +escaseaba el liquido, corria a un fogon inmediato, trayendo la +"Paris", tetera de agua hirviente, para llenar a chorro las dos +calabacitas repletas de hierba mate. + +Hablaban lentamente, interrumpiendo sus palabras para chupar. Rojas +hacia esfuerzos por contener su colera. El dia anterior le habian +robado un novillo, y el atribuia esta mala hazana a Manos Duras, +ganoso de apropiarse los animales ajenos para venderlos en la Presa. +Este robo le perjudicaba doblemente, pues ademas de ganadero era +abastecedor de carne del pueblo, considerando dicha venta como uno de +los mejores rendimientos de su estancia. + +Al presentarse el comisario, llamado por el para que conociese el +robo, habia vuelto a recontar sus novillos. Era indudable que le +faltaba uno. Y se enardecia al hablar con don Roque, lamentandose de +la audacia de Manos Duras y afirmando que en Rio Negro no habia +justicia. + +--Tres veces lo he enviado preso a la capital del territorio--dijo el +comisario con desaliento--, y siempre vuelve libre, por falta de +pruebas. ?Que podemos hacer nosotros?... Nadie quiere declarar contra +el. + +Como Rojas insistiese en sus protestas, don Roque anadio para +calmarle: + +--Voy a ver si esta vez consigo probar su delito. Le "garanto", don +Carlos, que hare cuanto pueda. + +Y se lamento de los escasos medios coercitivos de que podia disponer. +Toda la tropa a sus ordenes eran cuatro policias indolentes, con +uniformes viejos y sin mas armas que largos sables de caballeria. Los +habitantes del pais, mejor pertrechados, les prestaban sus carabinas +cuando habian de perseguir a algun bandolero. Sus caballos eran los +mas flacos y peor alimentados de toda la comarca. + +--Vivimos en una nacion federal--siguio diciendo el comisario--, y +unicamente las provincias, por ser autonomas, tienen bien organizada +su policia. Las autoridades de los territorios dependemos del gobierno +de Buenos Aires, y al vivir tan lejos nos olvidan, y solo podemos +contar con aquello que improvisamos. + +La critica del abandono en que vivian los territorios llevo +insensiblemente a los dos argentinos a ensalzar por comparacion las +grandezas del resto de su pais. + +--Aqui estamos olvidados y hechos unos salvajes--continuo don Roque--; +pero esto no es mas que la Patagonia, y hace unos anos nada mas que +empezo en ella la civilizacion. En cambio, companero, icomo ha +adelantado el resto de nuestro pais en menos de medio siglo!... +iPucha! iQue cosa barbara! + +Acabaron por olvidar sus preocupaciones inmediatas para no ver mas que +la parte de la Republica que habia progresado vertiginosamente. Al +final alabaron del mismo modo la tierra en que vivian. Don Roque, +patriota optimista y de un entusiasmo receloso, presentia enemigos en +todas partes. + +--Esta Patagonia, ahora desierta, vera usted que linda se nos pone +dentro de unos anos, cuando sus tierras sean regadas. Fue una +verdadera suerte que su aspecto pareciese tan feo a los de Europa. Por +eso es nuestra aun y no nos la han robado. + +Y contaba a Rojas lo que habia leido en periodicos y libros. + +--Hace anos, un gringo muy mentado, al que llamaban don Carlos Darwin +(el mismo que descubrio que todos venimos del mono), anduvo por estos +pagos. Era joven y habia desembarcado en Bahia Blanca de una fragata +de guerra inglesa que daba la vuelta al mundo. Queria estudiar las +plantas y los animales de aqui; pero encontro poco que hacer, pues no +abundaban entonces las unas ni los otros. Al fin parece que se marcho +desesperado, y dio a este pais el titulo de "Tierra de la +Desolacion"... Nos hizo un favor el gringo. Si llega a enterarse de lo +que es esta tierra cuando la riegan, nos la roban los ingleses, como +nos robaron las islas Malvinas, que ellos llaman de Falkland. + +Rojas tambien evocaba el pasado, para lamentar la ceguera de sus +abuelos y sus padres. Habian tenido el defecto de ser ricos en la +epoca que aun no se habian creado las fortunas mas grandes de la +Argentina. + +Fue esto despues de 1870, cuando el gobierno de Buenos Aires, cansado +de tolerar las rapinas de los indios salvajes y ladrones casi a las +puertas de su capital, habia completado la obra conquistadora de los +antiguos espanoles enviando al desierto una expedicion militar, que se +ensenoreo de veinte mil leguas de terreno, casi todo el laborable. + +--El gobierno daba la legua a quinientos pesos, y el peso de entonces +solo valia unos centavos. Ademas, concedia varios anos de plazo para +el pago, y hasta insertaba en el diario oficial el nombre del +comprador, declarandolo benemerito de la patria. Los soldados de la +expedicion recibieron tambien, como recompensa, leguas de terreno, +cuyo titulo de propiedad vendian despues a los bolicheros a cambio de +ginebra o comestibles. Y estas tierras son las que ahora surten de +trigo y de carne a medio mundo y han visto levantarse sobre ellas +tantos pueblos y ciudades. La legua que costo unos centavos vale hoy +millones. Muchos de los que poseen esas tierras no han tenido otro +merito que guardarlas improductivas, sin querer venderlas, esperando +la inmigracion europea que las hiciese prosperar. Como mis +ascendientes eran ricos antiguos en aquella epoca y poseian una gran +estancia, no quisieron adquirir campos nuevos. iQue desgracia!... + +Olvidaba Rojas sus despilfarres, que habian consumido la mejor parte +de la herencia paternal, para acordarse unicamente de la fortuna +enorme que podian haber improvisado sus ascendientes aprovechando, +como tantos otros, la rapida expansion del pais. + +Una visita vino a interrumpir la platica de los dos argentinos. +Celinda entro en la habitacion con falda de amazona, dio un beso a su +padre y saludo a don Roque. Aprovechando este los breves momentos en +que desaparecio el estanciero para volver con una caja de cigarros, +dijo a la joven, mirando maliciosamente su falda: + +--Por el campo va usted vestida de otro modo. + +Sonrio Celinda, amenazandole despues con un ademan gracioso para que +guardara silencio. + +--Callese--dijo--, no sea que le oiga mi viejito. + +Mientras los dos hombres encendian sus cigarros, volviendo a hablar de +Manos Duras y la necesidad de perseguirlo, Celinda abandono la +estancia, montando un caballo con silla femenil. + +Media hora despues galopaba por las inmediaciones del rio, pero en +otro caballo y vestida de hombre. Vio un grupo de jinetes que venian +hacia ella y se detuvo para reconocerlos. + +El ingeniero Canterac, deseoso de inspirar mayor interes a la marquesa +de Torrebianca, la habia invitado a un paseo por las inmediaciones del +rio, para que conociese las obras realizadas bajo su direccion. En +este paseo podria apreciar Elena su importancia de primer jefe del +campamento, viendo ademas como era obedecido por centenares de +hombres. + +Ella y el frances hacian trotar sus cabalgaduras a la cabeza del +grupo. Detras venia Pirovani, manteniendose mal sobre su caballo y +esforzandose por introducirlo entre los caballos de los dos. Cerraban +la marcha el marques, Watson y Moreno. + +Al pasar Elena y Canterac frente a Celinda, las dos mujeres se +miraron. La marquesa sonrio a la otra, como si quisiera entablar +conversacion; pero la joven permanecio cenuda y con ojos severos. + +--Es una nina--dijo el ingeniero--muy traviesa y juguetona, y aunque +tiene cierto aspecto de muchacho, la creo capaz de trastornar la +cabeza a cualquier hombre. Muchos la llaman Flor de Rio Negro. + +Elena, ofendida por la actitud de la hija de Rojas, la miraba ahora +orgullosamente. + +--Tal vez sea una flor--dijo--, pero demasiado silvestre. + +Y siguio adelante, escoltada por sus dos admiradores. + +Esta breve conversacion fue en frances, y Celinda solo pudo comprender +algunas palabras; pero adivino que la otra habia dicho algo contra +ella, e hizo una mueca de desprecio asomando su lengua entre los +labios. + +Pasaron a continuacion los jinetes del segundo grupo. El marques +saludo ceremoniosamente a la joven. Moreno no se fijo en ella, pues +solo tenia ojos para vigilar el lejano grupo en que iba la marquesa. + +Ricardo Watson fingio no entender los gestos de Celinda, indicandole +con sus ademanes que se veia obligado a seguir a los demas. + +Le dejo ella marcharse haciendo un mohin de contrariedad; pero +arrepentida luego, tiro de las riendas a su caballo, obligandole a dar +una vuelta en redondo para seguir al grupo. + +Al mismo tiempo que trotaba busco con su diestra en el delantero de la +silla el rollo del lazo, arrojando este contra su amigo. Despues fue +recobrando la cuerda, y Watson, para no verse derribado, tuvo que +detenerse y acabo por retroceder, mientras sus dos companeros seguian +adelante, sin darse cuenta del incidente. + +Llego Ricardo adonde estaba la joven, teniendo aun el lazo apretado +sobre sus hombros. Podia haberse desprendido de el, continuando su +camino; pero se mostraba indignado por semejante broma y preferia +hablar inmediatamente a la revoltosa muchacha. + +--Venga usted aqui--dijo ella sonriendo, mientras recogia dulcemente +casi toda la cuerda--. ?Como se atreve a ir con esa... mujer, sin +pedirme antes permiso? + +El ingeniero contesto con una voz hostil: + +--Usted no tiene ningun derecho sobre mi, senorita Rojas, y yo puedo +ir con quien quiera. + +Palidecio Celinda al notar el tono inesperado con que le hablaba el +joven; pero se repuso de esta mala impresion, recobrando su +jovialidad. Despues dijo, imitando la voz grave del otro: + +--Senor Watson: yo tengo sobre usted el derecho indiscutible de que su +persona me interesa, y no puedo tolerar que vaya mal acompanado. + +El norteamericano, vencido por la comica seriedad con que dijo ella +estas palabras, acabo por reir. Celinda rio tambien. + +--Ya conoce usted mi caracter, gringuito... No me da la gana que vaya +con esa mujer. Ademas, es demasiado vieja para usted... Jureme que me +obedecera. Solo asi puedo dejarle libre. + +Watson juro solemnemente con una mano en alto, mientras hacia +esfuerzos por mantenerse serio, y ella le saco el lazo de los hombros. +Despues guiaron sus caballos en direccion opuesta a la que habian +seguido Elena y su cortejo de jinetes. + +A partir del dia en que el ingeniero frances mostro a la marquesa las +obras realizadas en el rio, haciendo alarde de su autoridad sobre los +trabajadores, Pirovani se sintio humillado y deseoso de tomar el +desquite. + +Una manana, acodado en la barandilla exterior de su vivienda, creyo +haber descubierto el medio de vencer a su rival. + +Media hora despues llego frente a la casa un capataz de los que +Pirovani tenia a su servicio y al que confiaba siempre las misiones +dificiles. + +Era un chileno avispado y muy agil para salir de apuros, al que sus +compatriotas apodaban el _Fraile_ por haber sido sus maestros los +dominicos de Valparaiso. El _Fraile_ poseia sus letras y mostraba +cierta aficion al empleo de palabras raras, acentuandolas +arbitrariamente, segun las reglas de su capricho. Tenia la voz melosa, +el ademan extremadamente cortes, gustaba de ingerir frases poeticas en +su conversacion, y habia huido de la tierra natal por dos cuchilladas +mortales dadas a un amigo. + +Llego a caballo, adivinando que el aviso del patron debia ser para un +viaje largo. Desmonto, y Pirovani fue a su encuentro, dandole +palmaditas en la espalda para hacer patente de este modo la confianza +afectuosa que ponia en el. Unas veces le llamaba "chileno" con tono +carinoso; otras, "roto", denominacion ironica que se da a si mismo el +populacho de Chile. + +--Oye, roto; vas a ir a todo galope a la estacion. El tren para Buenos +Aires pasara antes de dos horas, y es preciso que no lo pierdas. + +El _Fraile_, siempre impasible y sonriente, no pudo reprimir un gesto +de asombro al enterarse de que lo enviaban a Buenos Aires. + +--Cuando llegues alla--continuo Pirovani--, entregaras esta lista a +don Fernando, mi representante. Tu lo conoces. Dile que haga las +compras en seguidita, que te entregue los paquetes, y tomas el tren +unas horas despues. Te doy cinco dias para ir y volver. + +Puso el chileno un rostro grave al escuchar estas ordenes. Debia ser +una mision de gran importancia la que le confiaba su patron, y se +sintio orgulloso de que hubiese pensado en el. + +Pirovani le entrego un punado de billetes de Banco para los gastos de +viaje y le dijo adios, volviendo la espalda con la gallardia de un +general que acaba de dictar la orden decisiva del triunfo. + +Bajo el _Fraile_ los escalones, frunciendo su entrecejo con expresion +pensativa: + +"Debe ser un pedido de herramientas muy urgentes para el trabajo... +Tambien es posible que me envie por dinero..." + +Al ver que Pirovani se habia metido en su casa, no quiso buscar +mentalmente nuevas explicaciones y abrio el sobre que acababa de +recibir, empezando a leer su contenido en medio de la calle. + +Sus ojos pasaron por varios renglones, sin comprenderlos. + +"Una docena de frascos de "Jardin Encantado". + +"Idem idem de "Ninfas y Ondinas". + +"Seis docenas de cajas de jabon "Claro de Luna". + +El capataz continuo la lectura de las diversas hojas que componian el +cuaderno. Al fin empezo a entender su texto, y esta comprension sirvio +para aumentar su asombro, iY para eso le enviaban a Buenos Aires, con +orden de volver inmediatamente!... + +--iPadre San Francisco!--murmuro--. Esto no puede ser para una sola +hembra. Esto es para todo el haren del Gran Turco. + +Pero como le placia el viaje a Buenos Aires, aunque solo quedase alla +unas horas, monto a caballo alegremente, saliendo a todo galope para +no llegar tarde a la estacion. + +De todos los que visitaban por la noche a la marquesa de Torrebianca, +el mas tranquilo en apariencia era Moreno. Como sus trabajos +administrativos solo le ocupaban verdaderamente una vez por semana, +pasaba el resto de ella leyendo en la casita de madera donde tenia su +oficina. Era un lector avido e incansable, capaz de tragarse una +novela cada veinticuatro horas, y a veces dos. Su aficion a los +relatos novelescos de todas clases era antigua; pero se habia +exacerbado en la Presa a causa de las largas horas de soledad. Todos +se iban a trabajar en las inmediaciones del pueblo, dejandolo solo en +su rustico despacho. + +Despues de la llegada de los marqueses de Torrebianca sus +predilecciones literarias, indeterminadas hasta entonces, se +concretaron en pro de las fabulas que se desarrollan en un ambiente +aristocratico, teniendo por heroes a personajes del llamado gran +mundo. + +El podia juzgar ahora idoneamente de la verosimilitud de tales +historias, pues se rozaba con personas de la mas alta sociedad de +Paris. + +Algunas veces cesaba de leer y ponia su mirada en el techo con una +expresion de extasis. El deseo parecia cantar dentro de su craneo: + +"iSer heroe de novela!... iVerse amado por una gran senora!" + +Una tarde, cuando menos lo esperaba, Moreno vio llegar frente a su +casa al ingeniero Canterac montado a caballo. A tales horas estaba +siempre vigilando las obras del dique. Algo muy importante debia +ocurrir para que el capitan viniera a buscarle. + +Se acerco el jinete a la ventana junto a la cual leia el oficinista y +dio la mano a este inclinandose sobre su montura. Teniendo por +inutiles los preambulos, dijo inmediatamente, con una sequedad +militar: + +-He venido a verle cuanto antes para que pueda aprovechar el correo de +hoy... Quiero hacer un obsequio a la marquesa. La pobre carece de todo +en este desierto, y como usted recordara, nos hablo hace poco de lo +que sufre por no tener aqui perfumeria de Paris. + +El ingeniero saco de un bolsillo varios papeles para darselos a +Moreno. + +--Es un extracto de todos los catalogos de Buenos Aires que ha podido +proporcionarme el gallego del boliche. Por cierto que tardo mucho en +encontrarlos. Debia habermelos entregado hace tres dias, para que +usted aprovechase el otro tren... Pero, en fin, vamos a lo que +importa. Como usted tiene tantas amistades en Buenos Aires, escriba +alla para que envien todo eso, y descuenteme su importe de mi sueldo +de este mes. + +Moreno tomo los papeles, haciendo signos afirmativos. + +--Creo--siguio diciendo el ingeniero--que no se me adelantara en este +obsequio el tal Pirovani, que cada vez resulta mas insufrible. + +Al marcharse Canterac hacia las obras del dique, Moreno empezo a +examinar los papeles. Sus ojos se dilataron de asombro, tomando casi +la misma forma circular de las gafas con montura de concha que los +cubrian. + +Era una larguisima lista, no solo de perfumes y jabones, sino de toda +clase de objetos de tocador. El capitan habia entrado por las paginas +de los catalogos como en tierra recien descubierta, haciendo suyo lo +que encontraba al paso. + +--Hay aqui por valor de mas de mil pesos--se dijo el oficinista--, y +el ingeniero solo cobra seiscientos al mes. + +Su austeridad de hombre de numeros, metodico y prudente, le hizo +indignarse contra esta falta de equilibrio entre los ingresos y los +gastos. Pero acabo por sonreir, encontrando natural el despilfarro. +iLa marquesa era tan interesante!... Ademas, una senora de su alcurnia +no podia llevar la misma vida de privaciones de las mujeres del vulgo. + +Paso Moreno el resto de la tarde inquieto y pensativo. Varias veces +intento reanudar la lectura de la novela que traia entre manos, pero +el volumen acababa siempre por caer sobre su mesa, cubierta de papeles +administrativos. Al fin busco entre estos papeles un pliego de carta, +y frunciendo el ceno con la expresion recelosa de un nino que teme ser +cogido en plena mentira, empezo a escribir: + +"Mi morocha linda: Enviame lo antes posible, en un paquete, el traje +de fraque que me hice cuando nos casamos. La vida ha cambiado aqui +completamente. Grandes personajes nos visitan con frecuencia, hay +muchas fiestas, y yo deseo presentarme con un aspecto bien como el que +mas. Esto puede ayudarme en mi carrera y..." + +Se detuvo Moreno para rascarse la cabeza con el mango de la pluma. +Luego siguio escribiendo, con el mismo gesto infantil de inquietud y +remordimiento, hasta llenar las cuatro paginas de la carta. + +Todas las noches, en la tertulia de la marquesa, mostraba ahora +Pirovani el gesto preocupado del que desea proponer algo y cuando va a +hablar se siente enmudecido por la emocion. + +Despues de una semana de dudas se decidio a formular su deseo, +precisamente la noche en que el oficinista esperaba conseguir el mayor +exito de su vida. + +Elena llevaba uno de sus trajes descotados, a los que agregaba o +quitaba adornos para que diesen diariamente una impresion de novedad. +El ingeniero frances y Torrebianca iban puestos de _smoking_ y +Pirovani seguia ostentando su majestuoso frac... Pero ya no era el +unico en lucir esta prenda. Moreno se habia presentado a ultima hora +con el frac enviado por su mujer, pieza modesta que revelaba tener +algunos anos de vida. Pero de todos modos era un frac, y el del +contratista habia perdido el privilegio de ser unico, lo que puso +nervioso a su poseedor, dandole nuevos animos para expresar sus +deseos. + +Watson y Robledo vestian trajes obscuros. Los dos se habian visto +obligados a cambiar de ropa todas las noches, para no parecer +"inarmonicos"--como decia el espanol--en medio de esta elegancia +absurda creada por la presencia de Elena. + +Como el norteamericano estaba fatigado de su trabajo en los canales, +tuvo que sofocar numerosos bostezos, y al fin se levanto para +retirarse a su dormitorio. Elena le miraba ahora con interes, y no +oculto su despecho al ver que desaparecia, saludandola friamente, como +si nada le importase alejarse de ella. + +El aquel momento Canterac estaba retenido por su conversacion con el +marques, Moreno hablaba con Robledo, y a Pirovani le parecio oportuno +no dejar que transcurriese mas tiempo sin exponer a Elena lo que +pensaba. + +--Temia hablar, senora marquesa; pero al fin me decido, y ialla va!... +Este marco es indigno de su hermosura y su elegancia. + +Y el contratista abarco con una mirada de desprecio la habitacion y +todos sus muebles. + +--Si usted quiere, desde manana puede instalarse en mi casa. Suya es. +Yo me alojare en la vivienda de uno de mis empleados. + +No mostro Elena gran asombro. Parecia que esperase desde mucho antes +esta proposicion, como si ella misma se la hubiese sugerido lentamente +al contratista. Pero no por ello dejo de hacer gestos de protesta, al +mismo tiempo que sonreia y acariciaba con sus ojos a Pirovani. + +Finalmente parecio ablandarse, y prometio que estudiaria la +proposicion, consultando a su esposo antes de decidirse. + +Esta consulta fue al dia siguiente, mientras Robledo y Watson se +hallaban en las obras de los canales. + +Torrebianca, a pesar de la sumision con que acogia ordinariamente las +proposiciones de su mujer, se mostro escandalizado. Le era imposible +aceptar la generosidad de Pirovani. + +--?Que pensara la gente al ver que nos cede una casa que es su +orgullo?... + +Y movia su cabeza con energicas negativas. Surgio en su interior una +repulsion de casta, al pensar que pudiera protegerle aquel compatriota +de gustos ordinarios. No le era antipatico; pero nunca le admitiria +como un igual. + +Elena acabo por irritarse, cansada de sus protestas. + +--Tu amigo Robledo nos protege, y sin embargo no se te ocurre por eso +que pueda murmurar la gente... ?Que tiene de extraordinario que un +amigo nuevo nos demuestre su simpatia cediendonos su casa? + +Estaba tan acostumbrado Torrebianca a obedecer a su esposa, que +bastaron las ultimas palabras de ella para quebrantar su resistencia. +Sin embargo, aun insistio en sus negativas, y Elena anadio para +convencerle: + +--Comprendo tus escrupulos, si la casa fuese regalada; pero es +simplemente alquilada. Asi se lo he dicho a Pirovani. Tu le pagaras el +alquiler cuando la empresa dirigida por Robledo retribuya tus +trabajos. + +El marques lo acepto todo al fin, con un gesto de resignacion. Parecia +mas viejo y mas desalentado, como si le royese lentamente una dolencia +moral. + +--Hagase lo que tu quieras. Mi unico deseo es verte feliz. + +Al dia siguiente visito su esposa la casa de Pirovani, para conocerla +por entero antes de proceder a su instalacion en ella. + +La recibio el contratista en lo alto de la escalinata, acompanandola +despues por las diversas habitaciones, palido de emocion al verse a +solas con la "senora marquesa". Esta, para darse aires de duena, +ordeno inmediatamente a la servidumbre que cambiase algunos muebles de +sitio. El italiano elogio su buen gusto de gran dama, guinando un ojo +a la mestiza, su ama de llaves, para que se uniese a esta admiracion. + +Llegaron al dormitorio que habia sido del italiano y en adelante seria +de ella. Encima de todos los muebles habia grandes paquetes en papel +fino, atados y sellados de los que se desprendian gratos olores. Los +fue abriendo el contratista, y quedaron visibles docenas de frascos +de esencias y de cajas de jabon, asi como otros articulos de tocador; +todo el encargo enorme hecho a Buenos Aires, que parecia acariciar los +ojos con el brillo de sus botellitas de cristal tallado, de sus +estuches con forros de seda y pieles finas, de sus etiquetas de oro, +al mismo tiempo que cosquilleaban el olfato unos perfumes de jardin +sobrenatural. + +Ella iba de asombro en asombro, y acabo por reir, lanzando +exclamaciones alegres e ironicas. + +--iQue generosidad!... Hay para poner una tienda de perfumista. + +Pirovani, cada vez mas palido, enardecido por esta sonrisa y por la +soledad, intento aproximar su boca a la de ella, besandola. Pero como +Elena esperaba desde mucho antes este ataque, le fue facil repelerlo +avanzando sus dos manos energicamente, a la vez que decia: + +--Eso equivale a quererme hacer pagar el alquiler de la casa, como un +vil comerciante. En tal caso, ya no hay regalo. iY yo que le creia a +usted un _gentleman_!... + +Sintio cierta lastima al darse cuenta de la confusion de Pirovani. El +pobre temia no haber procedido con el tacto de un hombre elegante. +Para consolarlo puso su mano derecha junto a la boca de el. + +--Contentese con esto--dijo. + +El italiano beso la mano con entusiasmo, y fueron tan repetidos sus +besos, que al fin tuvo ella que retirarla, amenazandole con un dedo +para que guardase prudencia. + +Luego continuo la visita de la casa, llevando al contratista tras de +sus pasos. Parecia arrepentido de su audacia y arrepentido al mismo +tiempo de la docilidad con que habia obedecido a aquella mujer. + +Pero por encima de tan opuestos sentimientos paladeaba una sensacion +de triunfo al recordar el contacto de aquella mano fina y olorosa. +Esto le hizo persistir mentalmente en su opinion: + +"iOh, las grandes senoras!... No hay mujeres como ellas." + + * * * * * + + + + +#VIII# + + +El aspecto de la casa de Pirovani cambio mucho al instalarse en ella +los Torrebianca. + +Las ventanas lucian ahora, a traves de sus vidrios, unas cortinas +flamantes. Ya no se mostraban en las galerias exteriores las +domesticas mal vestidas y realizando al aire libre ciertos trabajos de +limpieza. La presencia de aquella senora tan hermosa y elegante habia +impuesto a la servidumbre nuevos cuidados personales. Hasta la gorda +Sebastiana iba vestida todos los dias "de domingo", como decian sus +amigas. + +Otra novedad conocio el vecindario de la Presa con la instalacion de +Elena en la casa del contratista. El salon de Pirovani tenia un piano +de media cola, que habia permanecido cerrado hasta entonces. Lo compro +el italiano en Buenos Aires por complacer a un compatriota suyo, dueno +de un almacen de instrumentos de musica. Ademas le habian dicho que un +salon "distinguido" no esta completo si carece de un piano, pero con +cuerdas horizontales y la tapa a medio levantar. Y compro el valioso +instrumento, sin esperanza de que llegase a la Presa un visitante +capaz de utilizarlo. + +Elena, que en sus horas de soledad era una fumadora insaciable, cuando +se cansaba de ir con el cigarrillo en la boca de una a otra pieza +examinando los adornos y comodidades de su nueva casa, abria el piano, +dejando que sus dedos corriesen sobre las teclas. Asi pasaba las +horas, recordando romanzas de su juventud, casi ignoradas por la +generacion que habia seguido a la suya, o repitiendo la musica que era +de moda cuando ella huyo de Paris. + +Muchas veces, entusiasmada por estas evocaciones del pasado, sentia la +necesidad de unir su voz a la del instrumento. Sus cantos hacian que +Sebastiana y las otras criadas abandonasen los trabajos en el corral, +avanzando lentamente hacia el interior de la casa con la expresion de +amansamiento de las bestias subyugadas por la voz y la lira de Orfeo. + +Una parte del vecindario sentia igualmente esta atraccion. Apenas +cerrada la noche, cuando los trabajadores habian terminado su cena, +muchos chiquillos y mujeres se encaminaban a la casa de Pirovani, +sentandose en el suelo a alguna distancia de ella, para contemplar las +ventanas, levemente tenidas de rojo. Si algunos ninos impacientes +empezaban a perseguirse en sus juegos, las madres les imponian +silencio: + +--iCallad, malditos, que la senora va a cantar!... + +Y se estremecian con una emocion religiosa al oir los sonidos del +piano y la voz de Elena. Era como la melodia de un mundo lejanisimo +que iba llegando a traves de las paredes de madera hasta esta +muchedumbre simple de gustos, que en punto a musica llevaba varios +anos sin oir otra que la de las guitarras del boliche. + +Algunos hombres venian a unirse al publico rudo, enardecidos por un +sentimiento en el que se mezclaban la admiracion y el deseo. Los +mismos que habian mirado con indiferencia a la nina de la estancia de +Rojas por parecerles un muchacho, se entusiasmaban viendo pasar a +caballo, con falda de amazona, a la marquesa de Torrebianca. + +--Eso es una mujer... iVaya unas curvas! + +Y al oir su canto, quedaban como embobados por una delicia voluptuosa. +Segun ellos, solo una mujer de gran hermosura podia cantar asi. + +Una semana despues de haberse instalado los Torrebianca en la nueva +vivienda anuncio Sebastiana a sus amigas que la senorona, a partir de +aquella noche, iba a recibir diariamente a sus amistades, lo mismo que +hacian las damas ricas de Buenos Aires. Este anuncio sirvio para que +las comadres de la Presa se imaginasen algo nunca visto; y despues de +la cena empezaron a formarse grupos de curiosos frente a las ventanas +iluminadas. Algunas mujeres se ponian una mano junto al oido pura +escuchar mejor, imponiendo silencio a las companeras con sus codazos. +Elena, sentada al piano, cantaba romanzas sentimentales mientras iban +llegando sus invitados. + +Los primeros en presentarse fueron el ingeniero frances y Moreno. Este +ultimo, para completar el frac, oculto bajo su gaban, habia creido +necesario ponerse un sombrero de copa. El no era como Pirovani, que se +presentaba vistiendo traje de etiqueta y tocado con un sombrero +flexible. La senora marquesa, por ser dama del gran mundo, debia +haberse fijado, indudablemente, en estas faltas de elegancia. + +Canterac, al pisar el primer peldano de madera, se detuvo para decir a +su companero: + +--No debia entrar. Esta casa pertenece al intrigante Pirovani, hombre +que aborrezco... Pero temo que la marquesa se queje si no me ve en su +reunion. + +Moreno, que era amigo de todos y no llegaba a enfadarse +verdaderamente con nadie, creyo necesario defender al ausente. + +--iSi ese italiano es una buena persona!... Tengo la certeza de que le +quiere a usted mucho. + +Pero Canterac no podia admitir palabras conciliadoras. + +--Es un hombre falto de tacto, que se empena en atravesarse en mi +camino... Esto acabara mal para el. + +Entraron en la casa, y el marques vino a saludarles en el +recibimiento. Luego pasaron al salon, quedando los tres inmoviles, +mientras Elena continuaba su canto como si no los hubiese oido llegar. + +Otros dos invitados se encontraron frente a la casa: Robledo y +Pirovani. Este llevaba un gaban de pieles nuevo sobre el frac y se +cubria con un sombrero de copa no menos flamante, pedido a Bahia +Blanca por telegrafo, como si un duende familiar le hubiese avisado +los malos comentarios de su amigo Moreno. + +De los grupos de curiosos, medio ocultos en la sombra, partieron risas +y cuchicheos. Unos se burlaban del tubo de seda brillante que el +contratista se habia puesto en la cabeza; otros lo admiraban con +orgullo egoista, como si el tal sombrero aumentase la importancia de +la vida en el desierto. + +--Vengo de visita a mi propia casa--dijo Pirovani con el deseo de que +el otro admirase su generosidad. + +--Ha hecho usted mal en cederla--se limito a contestar Robledo. + +El italiano tomo un aire de hombre superior. + +--Convendra usted en que su casa no era la mas adecuada para que +viviese en ella tan gran senora. Yo, aunque no he estudiado, conozco +los deberes de un hombre de buena educacion, y por eso... + +Robledo levanto los hombros y siguio adelante, como si no quisiera +escucharlo. El contratista marcho detras de el, y, senalando una de +las ventanas iluminadas, dijo con entusiasmo: + +--iQue voz de angel!... iQue alma de artista! + +Volvio Robledo a levantar los hombros, y los dos entraron en la casa. + +Al llegar al salon se unieron a los tres varones que escuchaban +inmoviles y apenas Elena hubo lanzado la ultima nota de su romanza, el +italiano empezo a aplaudir y a dar gritos de entusiasmo. Canterac y el +oficinista, por no ser menos, prorrumpieron igualmente en +manifestaciones de admiracion, expresandolas cada uno con arreglo a su +caracter. + +En la nueva casa las reuniones iban a ser menos simples y austeras que +en el alojamiento de Robledo. Sebastiana, que solo creia en el mate, +remedio, segun ella, de toda clase de enfermedades y suprema delicia +del paladar tuvo que servir a los invitados, ayudada por dos criaditas +mestizas, varias tazas de agua caliente con una cosa llamada te. + +Fingiendo ocuparse de la buena marcha del servicio, evoluciono Elena +entre aquellos tres hombres que la seguian avidamente con los ojos, +mientras vacilaban las tazas en sus manos, derramando a veces su +contenido sobre los platillos. Los tres admiradores intentaron +repetidas veces conversar con ella; pero era tan habil para repelerlos +dulcemente, que acababan por dialogar con su marido. En cambio, la +marquesa buscaba al unico hombre que no habia mostrado interes en +hablarla. Al fin consiguio en una de sus evoluciones sentarse a un +extremo del salon, con Robledo al lado de ella. + +--Indudablemente, Watson no ha querido venir--dijo al espanol--. Cada +vez estoy mas convencida de que no le soy simpatica a el... ni tampoco +a usted. + +Robledo se defendio de esta acusacion con gestos mas que con palabras; +pero como ella insistiese en presentarse cual una victima de la +injusta antipatia de los dos asociados, el ingeniero acabo por +contestar: + +--Watson y yo somos amigos de su marido, y nos da miedo ver la +ligereza con que hace concebir usted ciertas esperanzas, tal vez +equivocadas, a los que la visitan. + +Elena empezo a reir, como si la regocijasen las palabras de Robledo y +el tono de gravedad con que las habia dicho. + +--No tema usted. Una mujer que no ha nacido ayer y conoce el mundo, +como yo lo conozco, no va a comprometerse y a hacer locuras por esos. + +Y abarco en una mirada ironica a sus tres pretendientes, que seguian +al lado del marques. + +--Yo no supongo nada--dijo Robledo en el mismo tono--. Veo lo +presente, como vi otras cosas en Paris... y me da miedo el porvenir. + +Quedo indecisa Elena mirando a su interlocutor, como si dudase entre +continuar riendo o mostrarse enfadada. Al fin hablo con el tono grave +de una persona ofendida: + +--No me considero mejor ni peor que otras. Soy simplemente una mujer +que nacio para vivir en la abundancia y en el lujo, y jamas ha +encontrado un companero capaz de darle lo que le corresponde. + +Se miraron en silencio largo rato, y ella anadio: + +--Los que me desearon no pudieron proporcionarme cuanto necesito para +mi vida, y los que hubieran podido satisfacer mis deseos nunca se +fijaron en mi. + +Bajo la cabeza como desalentada, murmurando contra su destino. + +--Usted no sabe que vida ha sido la mia. Necesito la riqueza; es algo +indispensable para mi existencia, y he pasado lo mejor de mi juventud +corriendo inutilmente tras de ella. Cuando imagine tenerla entre mis +manos, la vi desvanecerse, para reaparecer mas lejos, obligandome a +una nueva carrera... iY asi ha sido siempre! + +Callo un instante, concentrando su pensamiento, para anadir con el +mismo tono que si hiciera una confesion: + +--Los hombres no pueden comprender las angustias y las ambiciones de +las mujeres de ahora. Necesitamos para vivir muchisimo mas que las +hembras de otros tiempos. El automovil y el collar de perlas son el +uniforme de la mujer moderna. Sin ellos, toda la que reflexiona un +poco y puede darse cuenta de su situacion se siente infeliz... Yo los +tuve algunas veces, pero sin tranquilidad, "sin solidez", temiendo +perderlos al dia siguiente. Como todos necesitamos escuchar, para +seguir viviendo, la cancion de la esperanza, espero ahora que mi +marido ganara aqui una fortuna, ino se cuando!... y esto me hace +soportar el horrible destierro. + +Luego continuo con tristeza: + +--?Y que ganara?... Centavos tal vez, cuando usted lleve ya ganados +miles y miles de pesos... iAy! Yo merecia otro hombre. + +Volvio a levantar la cabeza para sonreir melancolicamente mirando al +espanol. + +--Tal vez mi felicidad hubiese sido encontrar un companero como usted: +animoso, energico, capaz de domar a la fortuna rebelde... Y a usted, +para ser un verdadero triunfador, le ha faltado una mujer que le +inspirase entusiasmo. + +Robledo sonrio a su vez con aire bonachon. + +--Ya es tarde para hablar de esas cosas... + +Pero ella le miro fijamente, al mismo tiempo que protestaba de su +desaliento. Nunca es tarde en la vida para nada. Los hombres +energicos son como ciertas tierras exuberantes del tropico, en las que +se conoce la muerte pero no la vejez, renovandose sobre ellas una +primavera incansable. Disponen de la voluntad que manda a la +imaginacion, y la imaginacion es un pintor loco que anima con los +colores de su paleta el lienzo gris de la realidad. + +Elena, al hablar asi, habia aproximado su rostro al de el. Sus ojos +parecian querer penetrar en los ojos de Robledo. Este, por un momento, +sintio cierta turbacion; pero se repuso en seguida, haciendo un gesto +negativo. + +--Muy interesante lo que usted dice, amiga mia, pero los hombres +verdaderamente energicos no gustan de resucitar falsas primaveras, por +las complicaciones que esto trae. + +Continuaron hablando. Ella quiso recordar otra vez su pasado. + +--iSi yo le contase mi historia!... Todas las mujeres tienen la +pretension de que su vida ha sido una novela, que solo necesita ser +contada con cierta habilidad para que interese al mundo entero. Yo no +aspiro a que mi pasado sea interesante; unicamente lo creo triste, por +la desproporcion que siempre hubo en el, entre lo que yo creo merecer +y lo que la vida ha querido darme. + +Se detuvo un momento, como si acabara de ocurrirsele una idea penosa. + +--No crea usted que soy una de esas advenedizas hambrientas de goces y +comodidades, por lo mismo que no los conocieron nunca. En mi ocurre lo +contrario: necesito el lujo y el dinero para vivir porque me rodearon +al nacer. Fui rica en mi infancia y pobre en mi juventud. iLo que he +luchado para ocupar otra vez mi antiguo rango y vivir de acuerdo con +mi primera educacion!... Y la lucha continua... y las catastrofes se +repiten... y cada vez me veo mas lejos del punto de donde parti. +Ahora estoy en uno de los rincones mas olvidados de la tierra, +llevando una existencia casi igual a la de las gentes que vivieron en +los primeros tiempos de la Historia. iY todavia me censura usted!... + +Robledo se excuso. + +--Yo soy su amigo, el amigo de su marido, y lo unico que hago es +avisarla al verla marchar en mala direccion. Considero peligroso el +juego que se permite usted con esos hombres. + +Y senalo a los tres personajes de la Presa, que seguian hablando con +Torrebianca. + +--Ademas, antes de su llegada, la vida era aqui un poco monotona, pero +tranquila y fraternal. Ahora, con su presencia, los hombres parecen +haber cambiado; se miran hostilmente, y temo que sus rivalidades, +hasta el presente algo pueriles, terminen de un modo tragico. Usted +olvida que vivimos lejos de los demas grupos humanos, y este +aislamiento nos hace retroceder poco a poco a la vida barbara. +Nuestras pasiones, domesticadas por la existencia en las ciudades, +pierden aqui su educacion y saltan en libertad. Mucho cuidado con +ellas; es peligroso tomarlas con motivo de juego. + +Elena rio de sus temores, y hubo en su risa cierto desprecio, no +pudiendo comprender tal pusilanimidad en un hombre fuerte. + +--Dejeme que tenga mi corte. Necesito estar rodeada de admiradores, +como les ocurre a los grandes artistas vanidosos. ?Que seria de mi si +me faltase el placer de la coqueteria?... + +Luego anadio, frunciendo el ceno y con voz irritada: + +--?Que otra cosa puedo hacer aqui? Ustedes tienen el trabajo que les +distrae, sus luchas con el rio, las exigencias de los obreros. Yo me +aburro durante el dia; hay tardes que pienso en la posibilidad de +matarme; y unicamente cuando llega la noche y se presentan mis +admiradores encuentro un poco tolerable mi destierro... En otro sitio +tal vez me hiciesen reir esos hombres; pero aqui me interesan. +Resultan un verdadero hallazgo en esta soledad. + +Miro con una ironia risuena hacia donde estaban sus tres solicitantes, +y continuo: + +--No tema usted, Robledo, que pierda la cabeza por ellos. Me doy +cuenta de mi situacion. + +Se comparaba con un viajero de la altiplanicie patagonica que no +llevase mas que un cartucho en su revolver y se viera atacado por un +grupo de vagabundos de los que merodean cerca de la Cordillera. De +hacer fuego, solo podia derribar a un enemigo, arrojandose los otros +sobre el al verle indefenso. Era preferible prolongar la situacion +amenazandolos a todos, pero sin disparar. + +--Me causa risa el pensamiento de que yo pudiera decidirme por uno de +ellos. No son estos hombres los que me haran perder la cabeza. Pero +aunque alguno de los tres me interesase, guardaria mi prudencia, +temiendo lo que harian o dirian los demas al verse desahuciados. Es +mejor mantenerlos a todos en la inquieta felicidad de la esperanza. + +Y notando que su larga conversacion con el espanol producia malestar y +escandalo en los otros visitantes, se levanto para ir hacia ellos. + +--?Quien de ustedes me da un cigarrillo?... + +Los tres salieron a su encuentro a la vez, ofreciendo sus pitilleras, +y la rodearon como si quisieran disputarse a golpes sus palabras y sus +gestos. + +La primera tertulia de la marquesa de Torrebianca termino despues de +media noche, hora inusitada en aquel destierro. Solamente ciertos +sabados, en que los trabajadores recibian la paga de medio mes, +llegaban a horas tan avanzadas las fiestas en el boliche del Gallego. + +Toda la manana siguiente anduvo Sebastiana adormecida y con los pies +torpes por haberse levantado al amanecer, como era su costumbre, +despues de mantenerse despierta hasta que se marcharon los invitados. + +Estaba en una de las galerias exteriores, rinendo con voz queda a las +criaditas mestizas para que no despertasen con los ruidos de la +limpieza a la duena de la casa, cuando repentinamente parecio olvidar +su colera, poniendose una mano sobre los ojos para ver mejor. Un +jinete encabritaba su caballo en mitad de la calle, agitando al mismo +tiempo un brazo para saludarla. + +--iMi senorita linda!... Siempre me cuesta el conocerla con su traje +de varoncito. ?Como le va?... + +Y bajo apresuradamente los escalones de madera, atravesando la calle +para ir al encuentro de Celinda Rojas. + +No se habian visto desde el dia que Sebastiana abandono la estancia; y +ahora, por odio a don Carlos, creyo conveniente la mestiza enumerar +las magnificencias de su nueva situacion. + +--Una gran casa, senorita, sea dicho sin ofender a la suya. La plata +corre como agua de acequia. Ademas, la patrona, una gringa bien, +nacio, segun dicen, marquesa alla en su tierra. El italiano, que es un +demonio para roerles la plata a los trabajadores, en cuanto se trata +de esta senorona parece medio zonzo, y se cuida de que no la falte +nada. Anoche hubo reunion con musica. Yo pense en usted, nina linda, y +me dije: "iComo le gustaria a mi patroncita oir cantar a esta +marquesa!" + +La amazona escuchaba haciendo signos afirmativos, como si su +curiosidad se excitase al oir este relato. + +Para aumentar su admiracion, fue Sebastiana enumerando todas las +personas que habian estado en la fiesta. + +--?Y no te olvidas de alguno mas?--pregunto Celinda al terminar ella +su lista--. ?No estuvo don Ricardo, ese que trabaja con don Manuel, el +de los canales? + +Movio su cabeza la mestiza negativamente. + +--En toda la noche vi a ese gringo. + +Luego empezo a reir, dandose sonoras palmadas en uno de sus muslos de +relieve elefantiaco, lo que marco su enorme redondez bajo la ligera +faldamenta. + +--Ya lo se, mi nina, ya lo se... Me han hablado de que usted y el +gringo van siempre juntos a caballo por esos pagos, y no pasa dia sin +que se encuentren... Si alguna vez se dan un beso, busquen un lugar +donde nadie los vea. Mire que la gente de aqui es muy habladora y no +quiere otra cosa. Ademas, los que mandan en eso de las obras del rio +tienen unos anteojos muy largos que lo descubren todo de lejos... + +Celinda se ruborizo, al mismo tiempo que intentaba protestar. + +--iSi me parece muy bien!--siguio diciendo la mestiza--. Ese don +Ricardo es un buen mozo y excelente persona. Un gran marido para +usted, si es que don Carlos, con el geniazo que Dios le ha dado, no se +opone. Los gringos de America, cuando no beben, son buenazos. Yo tengo +una amiga que se caso con uno que es maquinista, y lo lleva de la +nariz adonde quiere. Conozco otra que... + +Pero la amazona no sentia interes por tales historias, y la +interrumpio: + +--Entonces, don Ricardo no vino anoche. + +--Ni anoche ni las otras noches. Entoavia no ha aparecido por aqui. + +La miro Sebastiana con malicia, al mismo tiempo que una sonrisa +bondadosa dilataba su rostro carrilludo y cobrizo. + +--?Ya tiene celos, nina?... No se ponga colorada por eso. A todas nos +pasa lo mismo cuando queremos a un hombre. Lo primero que pensamos es +que alguna nos lo va a quitar... Pero aqui no hay motivo. Usted es una +perla, patroncita. Esa senorona tambien es hermosa, principalmente +cuando acaba de peinarse y se ha puesto en la cara tantas cosas que +huelen bien, traidas de la capital. Pero comparada con usted... ique +esperanza!... A mi nina casi la he visto yo nacer, y la marquesa no +debe acordarse ya de cuando vino al mundo. + +Luego, pensando en si misma, creyo necesario anadir: + +--A decir verdad, la marquesa no debe tener muchos anos... Pero ?quien +no resulta vieja al lado de usted, preciosura?... No todas podemos ser +un boton de rosa. + +Callo un momento para mirar a un lado y a otro; y despues, bajando la +voz y empinandose sobre las puntas de los pies para estar mas cerca +del rostro de Celinda, dijo con la alegria de una comadre que puede +chismorrear libremente: + +--Sepa, lindura, que muchos van detras de ella; pero ninguno es don +Ricardo. Al pobre gringo le basta con quererla a usted, ramito de +jazmin. Los otros andan como avestruces detras de la marquesa: el +capitan, el italiano, el empleado del gobierno que lleva los papeles; +itodos locos, y mirandose como perros!... Y el marido no ve nada; y +ella se rie de ellos y se divierte en hacerlos sufrir... Yo creo que +ningun hombre de los que vienen a la casa le gusta. + +Celinda no parecia tranquilizarse con tales palabras. Antes bien, +protesto de ellas mentalmente, pensando: "Watson no puede ser +comparado con los otros." + +Necesito exteriorizar su pensamiento, y dijo a Sebastiana: + +--Sera verdad que no le gustan los demas; pero don Ricardo es mas +joven que todos ellos; y estas mujeres que han corrido el mundo y +empiezan a ponerse viejas, iresultan a veces tan... caprichosas! + + * * * * * + + + + +#IX# + + +El famoso Manos Duras vivia al borde de la altiplanicie, del lado de +la Pampa, viendo enfrente el limite de la Patagonia, y a sus pies la +amplia y tortuosa cortadura del rio y un extremo de la estancia de +Rojas. + +Su casa, hecha de adobes, tenia alrededor otras construcciones aun mas +miseras y unos corrales de viejos maderos hincados en el suelo, que +solo de tarde en tarde guardaban algun animal. + +Todos en el pais conocian la situacion del llamado "rancho de Manos +Duras"; pero pocos iban a el, por ser lugar de mala fama. Algunas +veces, los que pasaban con cierta inquietud por sus inmediaciones solo +conseguian tranquilizarse al notar su soledad. No ladraban ni salian +al camino los perros de hirsuto pelaje, ojos sangrientos y agudos +colmillos acompanantes del gaucho. Tampoco se veian sus caballos +pastando la hierba rala de los alrededores. + +Manos Duras se habia ido. Tal vez merodeaba por las orillas del rio +Colorado, donde era mas abundante la ganaderia que en el rio Negro; +tal vez vagaba por las estribaciones de los Andes, para visitar a sus +amigos del valle del Bolson--poblado en gran parte por aventureros +chilenos--, o a los que habitaban las riberas de los lagos andinos. +Estas excursiones a la Cordillera eran, segun afirmaban muchos, para +vender en Chile animales robados en la Argentina. + +En otras ocasiones, el rancho de Manos Duras aparecia +extraordinariamente poblado. Gauchos errantes se instalaban en las +chozas de adobes durante unas semanas, sin que nadie supiese con +certeza cual era su procedencia ni adonde irian al marcharse de alli. + +El comisario de la Presa empezaba a sentirse inquieto por estas +visitas y a vivir mal, temiendo todas las mananas la denuncia de algun +robo... Pero transcurrian los dias sin que se alterase la paz del +pueblo y sus alrededores. En el rancho de Manos Duras se mataban y +desollaban reses, vendiendo carne el gaucho a toda la comarca. Y como +no llegaba ninguna queja, don Roque se abstenia de averiguar la lejana +procedencia de aquellos animales. + +Luego huian de pronto los companeros de Manos Duras, y este continuaba +su vida solitaria, o desaparecia igualmente de su rancho por algun +tiempo, con gran satisfaccion del comisario. + +Ahora vivia con tres companeros malcarados y parcos en palabras, que, +segun se murmuraba en el boliche del Gallego, procedian de un valle de +la Cordillera. + +--Tres hombres de bien que se han desgraciado--dijo el gaucho hablando +de ellos--; tres compadres que han venido a vivir a mi rancho hasta +que las gentes malas se cansen de calumniarlos. + +Un dia de gran calor, Manos Duras monto a caballo para ir al pueblo a +hacer unas compras. Era en las primeras horas de la tarde. + +Los habitantes europeos de la Presa, al mirar el almanaque, pensaban +en la nieve y los frios huracanes de sus paises, que estaban todavia +en pleno invierno. Aqui reinaba el verano, un verano patagonico, +violento y ardoroso, sobre una tierra que rara vez conoce las lluvias +y en la cual todas las estaciones son extremadas, descendiendo el +termometro durante el invierno muchas unidades por debajo de cero. + +La tierra yerma parecia temblar bajo el sol. Era una reverberacion que +ondulaba las lineas rectas, cambiando los contornos de colinas, +edificios y personas. Estos caprichos de la luz hacian ver tambien los +objetos dobles e invertidos, como si estuviesen al margen del agua, +fingiendo lagos inmensos en un pais extremadamente seco. Eran los +espejismos del desierto que por sus formas variables e inesperadas +llamaban la atencion harta de los hijos del pais, acostumbrados a toda +clase de ilusiones opticas. + +En el ultimo termino de la gigantesca cortadura abierta por el rio, +casi al ras de la linea del horizonte, se deslizaba un largo gusano +negro con una pequena vedija de algodon en la cabeza. + +Manos Duras se detuvo para ver mejor. Aquel dia no era de correo de +Buenos Aires. + +"Debe ser un tren de carga que viene de Bahia Blanca", se dijo. + +Resultaba visible estando aun a muchos kilometros de la Presa, y +pasaria otros tantos kilometros mas alla, para no detenerse hasta +Fuerte Sarmiento. En esta tierra los ojos adquirian un poder visual +mas grande; la retina abarcaba mayores extensiones; las distancias +parecian valer menos que en otros paises. + +El gaucho, despues de contemplar unos momentos el remoto avance del +tren, continuo su galope. Para ganar terreno solia meterse por la +estancia de Rojas, atravesando una parte avanzada de dicha propiedad +interpuesta entre su rancho y el lejano pueblo. Con la indiferencia +de la costumbre, dejo que su caballo avanzase por un tortuoso sendero +marcado apenas entre los asperos matorrales. + +Al poco rato tuvo un mal encuentro. Don Carlos Rojas iba tambien a +aquella hora visitando su estancia y haciendo calculos sobre el +porvenir. + +Continuarian siempre sus tierras altas en la pobreza actual, no +pudiendo dar alimento mas que a un numero reducido de animales. Sus +novillos eran "criollos", como el decia con cierto tono de desprecio; +bestias de mucho hueso, pezuna dura, grandes cuernos y enjutas de +carnes; aptas para nutrirse con un pasto silvestre y poco abundante; +herederos degenerados del ganado que aclimataron siglos antes los +colonizadores espanoles, trayendolo en sus pequenos buques a traves +del Atlantico. + +Recordaba con remordimiento los animales de lujo de la estancia de su +padre, novillos enormes, con el lomo plano como una mesa, casi sin +cuernos, de reducido esqueleto y exuberantes carnes, verdaderas +"montanas de biftecs", como el decia... Luego pensaba en los milagros +de la irrigacion, cuando las tierras bajas de su estancia quedasen +fecundadas por las aguas del rio. Creceria en ellas la alfalfa con una +prodigalidad semejante a la de la tierra de Canaan, y le seria posible +repetir al borde del rio Negro las milagrosas crianzas de los +estancieros vecinos a Buenos Aires, sustituyendo el aspero y flaco +ganado criollo con animales valiosos, producto del cruzamiento de las +mejores razas de la tierra. + +Iba don Carlos imaginandose esta maravillosa transformacion, con el +deleite de un artista que pule en su mente la obra futura, cuando vio +venir un jinete hacia el. + +Se puso una mano sobre los ojos para examinarlo mejor, y no pudo +contener la indignacion que le produjo este encuentro. + +--iHijo de la gran... tal!... iEs el ladron de Manos Duras! + +Al pasar el gaucho junto a el, se llevo una mano al sombrero para +saludarle, espoleando luego su cabalgadura. + +Don Carlos, despues de breve indecision, salio tambien al galope, +hasta que puso su caballo delante del de Manos Duras, cortandole el +paso y obligandole a detenerse. + +--?Con licencia de quien atravesas vos mi campo?--pregunto con voz +temblona y aflautada por la colera. + +Manos Duras no intento contestar mirandole con una insolencia +silenciosa y amenazadora, como hacia con los demas. Sus ojos atrevidos +evitaron cruzarse con los del estanciero, y respondio en voz baja, +como excusandose. No ignoraba que carecia de derecho para pasar por +alli sin permiso del dueno del campo; pero de este modo acortaba +camino, evitandose un largo rodeo para llegar a la Presa. Luego +anadio, como si emplease un argumento supremo: + +--Usted, don Carlos, deja pasar a todos. + +--A todos menos a ti--contesto Rojas agresivamente--. Si te encuentro +otra vez en mi estancia, te saludare a balazos. + +Esta amenaza acabo con el hipocrita respeto del gaucho. Miro a Rojas +despectivamente, y dijo con lentitud: + +--Es usted un viejo, y por eso me habla asi. + +Don Carlos saco de su cintura un revolver, apuntandolo contra el pecho +de Manos Duras. + +--Y tu un ladron de novillos, al que todos tienen miedo no se por que. +Pero si vuelves a robarme uno de mis animales, este viejo se +encargara de hacerte justicia. + +Como el estanciero le seguia apuntando con el revolver y la expresion +de su rostro no permitia duda sobre la posibilidad del cumplimiento de +sus amenazas, el gaucho no oso echar mano a sus armas. Estaba seguro +de recibir un balazo apenas intentase un movimiento agresivo. Despues +de mirarle con ojos rencorosos, se limito a decir: + +--Volveremos a encontrarnos, patron, y hablaremos mas despacito. + +Y tras esta amenaza dio con las espuelas a su caballo y salio al +galope, sin volver la cabeza, mientras don Carlos permanecia con el +revolver en su diestra. + +Cerca del rio tuvo el gaucho un encuentro mas agradable. Vio venir +hacia el un grupo de tres jinetes, e hizo alto para reconocerlos. Era +la marquesa de Torrebianca, vestida de amazona y escoltada por +Canterac y Moreno. + +Habia tenido ella que aceptar una nueva invitacion para ver los +adelantos realizados en las obras del dique. Le era imposible negarse +a este paseo. Necesitaba para su tranquilidad restablecer el +equilibrio entre Pirovani y el ingeniero frances. Este, ya que no +podia regalar una casa, deseaba hacer ver a Elena una vez mas la +superioridad que tenia como ingeniero director de las obras sobre +aquel italiano, sometido muchas veces a sus decisiones. + +El oficinista, contento de la invitacion y molestado al mismo tiempo +por el caracter de hombre tranquilo que le atribuian, marchaba a +caballo detras de Elena, sin que esta hiciese caso de su persona. +Unicamente parecia acordarse de el cuando Canterac se mostraba +demasiado vehemente en sus ademanes, tendiendo una mano de caballo a +caballo para estrechar la suya o permitirse otras osadias disimuladas. + +--Moreno--ordenaba la marquesa--, avance y pongase a mi izquierda, +para que el capitan quede lejos. No me gustan los militares; son muy +atrevidos. + +Los tres cesaron de conversar para fijarse en Manos Duras, que +permanecia inmovil a un lado del camino. Moreno dio el nombre del +gaucho, y Elena mostro tal interes al saber quien era, que acabo por +hablarle. + +--?Usted es el famoso Manos Duras, de quien tantas cosas he oido +decir?... + +El rustico jinete se mostraba turbado por las palabras y la sonrisa de +aquella dama. Primeramente se quito el sombrero con reverencia, "como +si estuviese delante de una imagen milagrosa", penso Moreno. Luego +dijo, con cierta expresion teatral que en el era espontanea: + +--Yo soy ese desgraciado, senora, y este es el momento mejor de mi +vida. + +La miraba el gaucho con ojos ardientes de adoracion y deseo, y ella +sonrio, satisfecha del barbaro homenaje. Canterac, que encontraba +ridicula esta conversacion, hizo ademanes de impaciencia y murmuro +protestas para reanudar la marcha; pero ella no quiso escucharle y +continuo hablando al gaucho con sonriente interes. + +--Dicen de usted cosas terribles. ?Son verdaderamente ciertas?... +?Cuantas muertes lleva usted hechas? + +--iCalumnias, senora!--contesto Manos Duras, mirandola fijamente--. +Pero si usted me lo pide, hare cuantas muertes quiera. + +Elena se mostro complacida por esta respuesta, y dijo, mirando a +Canterac: + +--iQue hombre tan galante... a su modo! No me negara usted que es +grato oir tales ofrecimientos. + +Pero el ingeniero parecia cada vez mas irritado por este dialogo +familiar de Elena y el cuatrero. Varias veces intento introducir su +caballo entre las cabalgaduras de los dos, dando fin de tal modo al +dialogo; pero Elena le detenia siempre con un gesto de contrariedad. + +Al ver que ella continuaba su conversacion con Manos Duras, se volvio +hacia Moreno, necesitando manifestar a alguien su enfado. + +--Ese gaucho es un atrevido, y habra que darle una leccion. + +El oficinista acepto sin reserva lo referente al atrevimiento, pero +levanto los hombros al oir hablar de leccion. ?Que podian hacer ellos +contra este vagabundo temible, si hasta el comisario de policia +mostraba por el cierto respeto?... + +--Debe usted conseguir--continuo el ingeniero--que no le compren mas +carne en el campamento ni acepten nada de lo que ofrezca. + +Moreno contesto con signos afirmativos. Si no era mas que eso lo que +deseaba, facilmente podia hacerse. + +Al fin Elena reanudo su marcha despues de saludar al gaucho con cierta +coqueteria, satisfecha de su emocion y del deseo hambriento que +reflejaban sus ojos. + +--iPobre hombre!... iUn tipo interesante! + +Mientras los tres jinetes se alejaban, Manos Duras siguio inmovil +junto al camino. Deseaba ver algunos momentos mas a aquella mujer. +Tenia en su rostro una expresion grave y pensativa, como si +presintiese que este encuentro iba a influir en su existencia. Pero al +desaparecer Elena con sus acompanantes detras de un monticulo arenoso, +el gaucho, no sintiendo ya el deslumbramiento de su presencia, sonrio +con cinismo. Varias imagenes salaces desfilaron por su pensamiento, +desvaneciendo sus dudas y devolviendole su antigua audacia. + +"?Por que no?--se dijo--. Lo mismo es esta que las que bailan en el +boliche del Gallego. iTodas mujeres!" + +Continuaron su paseo por la orilla del rio la marquesa y sus dos +acompanantes. De pronto, ella se levanto un poco sobre la silla para +ver mas lejos. + +En una pradera orlada de pequenos sauces por la parte del rio habia +dos caballos sueltos y ensillados. Un hombre y un muchacho habian +descendido de ellos y parecian divertirse tirando un lazo por el aire. +Era un lazo de cuerda, ligero y facil de manejar, aunque de menos +resistencia que los verdaderos lazos de cuero usados por los jinetes +del pais. + +Reconocio Elena al muchacho, con su instinto de mujer mas que con sus +ojos. Era Flor de Rio Negro, que ensenaba a tirar el lazo a Watson, +riendo de la torpeza del _gringo_. Como Torrebianca iba todos los dias +puntualmente a dirigir les trabajos de los canales, Ricardo gozaba de +mas libertad, empleandola en seguir a la nina de Rojas en sus +correrias. + +Haciendo un signo a sus acompanantes para que no la siguiesen, se fue +aproximando Elena a la pradera donde estaban los dos jovenes. + +Celinda la vio llegar antes que el ingeniero, y haciendo un gesto +hostil volvio la espalda. Al mismo tiempo ordeno a Watson que le +ajustase al pie una de sus espuelas, que pretendia llevar suelta. + +El joven, despues de haberse arrodillado, quiso levantarse, convencido +de la inutilidad de esta orden. Celinda tenia bien sujeta esa espuela. +Pero ella insistio para mantenerlo en dicha posicion. + +--?No le digo, gringuito, que voy a perderla?... Fijese bien. + +Y solo accedio a reconocer su error y a permitir que se levantase +cuando la otra hizo volver grupas a su caballo. Elena se alejaba +ofendida, dandose cuenta de su estratagema y de sus gestos hostiles. + +Poco antes de la puesta del sol llegaron los tres jinetes a la calle +central del pueblo. Frente a la casa de Pirovani, considerada ya por +la marquesa como suya, bajo esta del caballo, apoyandose en Moreno, +que se habia anticipado al otro para gozar de agradables contactos. + +Saludo el frances con una brusquedad militar, alejandose, mientras +Elena entraba en su casa. iUn dia perdido!... Estaba furioso contra el +mismo y contra los demas. + +Aparecio Pirovani en una bocacalle, y al ver que Moreno se dirigia a +su alojamiento, corrio a encontrarse con el. Ansiaba conocer los +episodios de una excursion a la que no habia sido invitado. Temia, con +la credulidad del celoso, que Canterac hubiese conseguido un gran +avance sobre el durante el corto paseo. + +Sonrio con una alegria pueril al contarle el oficinista como varias +veces la "senora marquesa" le habia pedido que se colocase entre ella +y el ingeniero frances para mantenerlo a gran distancia. + +--iSi yo se que no lo puede sufrir!--dijo el italiano--. Me consta... +Pero como es el jefe de los trabajos y ayuda en ciertas ocasiones a +Robledo y a su marido, no se atreve a decir lo que piensa de el. + +Luego su alegria se nublo, segun le fue contando el oficinista el +encuentro con Manos Duras y la confianza del gaucho al hablar a la +senora marquesa. + +Esto ultimo fue lo que indigno mas al contratista. + +--Aqui todos nos creemos iguales, porque vivimos juntos en el +desierto--dijo, escandalizado--. Cualquier dia, ese gaucho cuatrero +pretendera ir por la noche a las reuniones de la marquesa, lo mismo +que uno de nosotros... iCosa barbara! + +--El capitan--anadio Moreno--quiere que no se le compre mas carne a +Manos Duras ni se acepte ningun negocio propuesto por el, eso usted +puede hacerlo mejor que Canterac. + +Pirovani contesto con vehementes signos de asentimiento + +--Asi se hara; dice muy bien ese hombre. Es la primera vez, en mucho +tiempo, que estoy de acuerdo con el. + + * * * * * + + + + +#X# + + +Pocos meses despues de haber empezado los trabajos en el campamento de +la Presa, los habitantes de las diversas colonias establecidas a +orillas del rio Negro hablaron con admiracion del nuevo boliche del +Gallego, apreciandolo como el establecimiento mas hermoso de la +comarca. El dueno habia embellecido su interior con una novedad tan +instructiva como interesante. + +Uno de los primeros que acudieron al campamento en busca de trabajo +fue un ingles que llevaba muchos anos vagando de un extremo a otro de +la America del Sur. La ultima etapa de su existencia aventurera habia +sido en el corazon del Paraguay, comerciando con las tribus salvajes; +trafico que no parecia haberle hecho rico. Como recuerdo de su vida en +las selvas, llevo a Buenos Aires cuatro cocodrilos del gran rio +Paraguay, llamados _yacares_ con el caparazon relleno de paja, y una +serpiente boa de varios metros de lorgitud, cuyo vientre habia sido +atiborrado de hierbas por los disectores indigenas. + +En la capital de la Argentina le hablaron de los grandes trabajos que +se realizaban junto al rio Negro, haciendo necesario el enganche de +numerosos jornaleros, y alla se fue con toda su coleccion de animales +empajados, saltando de la temperatura torrida del Paraguay y el Brasil +inferior al invierno rudo de la Patagonia. + +A las pocas semanas murio de _delirium tremens_, por haber abierto un +credito demasiado amplio el dueno del boliche del Gallego; y como este +honrado industrial creia firmemente en el santo derecho de cobrar las +deudas y poseia ademas cierto instinto de la decoracion oportuna para +atraer a los parroquianos, se apropio los cuatro yacares y la boa, +adornando con ellos el techo de su tienda. + +En realidad, Antonio Gonzalez, que era andaluz de nacimiento, aunque +lo apodaban todos el _Gallego_, no podia mirar sin cierta aprension +hereditaria el enorme reptil que, semejante a una maroma de barco, +pendia formando curvas de los cuchillos de la techumbre. Pero a los +ebrios mas consecuentes del establecimiento les placia beber debajo de +este adorno extraordinario, y un comerciante debe sacrificar sus +preocupaciones y sus miedos para mejor servicio del publico. + +El ofidio de pellejo arrugado, cubierto de moscas, que formaban sobre +el un forro negro inquieto y rumoroso, se extendia por la mitad del +techo, de punta a punta, agitandose como si reviviese cada vez que se +abria la puerta y entraba un chorro de aire. Esta corriente +atmosferica hacia caer a veces en los vasos de los parroquianos moscas +secas procedentes del verano anterior, escamas de pellejo del culebron +y un polvillo sutil, mezcla de su relleno vegetal y del arsenico +empleado por sus preparadores para impedir que se pudriese. En los +angulos del techo se balanceaban, pendientes de cuerdas, los cuatro +cocodrilos, negros y rugosos por el dorso, y mostrando al publico el +color amarillo de sus vientres y las plantas de sus patas. + +Las gentes del pais, cuando pasaban por la Presa, creian necesario +detenerse a beber un vaso en el boliche para admirar tales novedades. +Las aguas del rio Negro jamas habian conocido cocodrilos, y en cuanto +a reptiles, no habia en toda la Patagonia mas que ciertas viboras de +mordedura mortal, cabezudas, cortas y gruesas, como el signo +ortografico llamado coma. + +El dueno del boliche, con la autoridad de un hombre que ha visto lo +que cuenta, explicaba a sus parroquianos las costumbres de los fieros +animales que se balanceaban sobre sus cabezas, y hasta daba a entender +que habia tomado cierta parte en tan peligrosa caza. Pero al poco +tiempo noto que estos adornos, gloria del establecimiento, si +enorgullecian a muchos de los habitantes de la colonia, contribuian +igualmente al alejamiento de otros. Los habia que eran andaluces como +el Gallego y no tenian las mismas razones utilitarias de esta para +sobreponerse a sus preocupaciones. Tambien los habia italianos o de +otras tierras, que, reconociendo la excelencia de los generos +expendidos en el boliche, no osaban, sin embargo, penetrar en su +interior. Beber bajo la panza amarilla y las cuatro patas extendidas +de un cocodrilo, ipase!... Pero levantar los ojos al empinar el vaso y +ver aquel serpenton que expelia moscas, mostrando a trechos el +cuadriculado repelente de su piel, ieso nunca! + +Los mas atrevidos solo se decidian a entrar con la diestra cerrada y +avanzando el dedo indice y el menique en forma de cuernos, para +conjurar la mala suerte. + +--iLagarto! ilagarto!--murmuraban, entornando los ojos para no ver lo +que estaba sobre sus cabezas. + +Otros, ni aun valiendose de este conjuro se atrevian a pasar adelante, +y en pleno invierno, con las manos en la faja y echando chorros de +vapor por la boca, preferian mantenerse fuera, esperando que +Friterini, el criado del boliche, les sacase los vasos. + +Se sacrifico el dueno una vez mas, ganoso de evitar molestias a su +publico. La boa fue descolgada para ser vendida a una taberna de La +Boca, en el puerto de Buenos Aires, frecuentada por marineros, y +quedaron por unico adorno los cuatro yacares, que se balanceaban en el +techo como lamparas funerarias apagadas. + +Otro atractivo del establecimiento eran las banderas que en dias de +fiesta patriotica ondeaban sobre su techumbre y el resto del ano +adornaban su interior. Todos los rectangulos de colores inventados por +los hombres ansiosos de formar grupo aparte para distanciarse de sus +semejantes figuraban en este rincon de la Patagonia: banderas de +naciones existentes; banderas de naciones que habian muerto y deseaban +revivir; banderas de naciones que no habian existido nunca y pugnaban +por nacer. No quedaba un trabajador en esta "tierra de todos" que no +tuviese un trapo patriotico en el boliche. Antonio Gonzalez habia +conocido antes que las cancillerias de Europa las banderas que anos +despues iban a ser consagradas por los trastornos de la gran guerra. +Todas las admitia: desde la de Irlanda libre a la de la Republica +sionista que debia establecerse en Jerusalen. Solamente se habia +disputado una vez con ciertos compatriotas, procedentes de Barcelona, +que pretendian imponerle la bandera catalana. + +--Yo la admito--dijo con solemnidad diplomatica--. Lo unico que +discuto es sus dimensiones. + +Y acabo por aceptarla en su "museo banderistico", como el decia, pero +exigiendo que su tamano no pasase de la cuarta parte de la bandera +espanola. + +En dias de fiesta patriotica, ayudado por Friterini, procedia al +embanderamiento de la techumbre, dando explicaciones al comisario, +unico representante de la autoridad. Se expresaba como un jefe de +protocolo llamado a consulta por el presidente del gobierno. + +--Usted, don Roque, conoce muchas cosas; pero en esto de las banderas +yo se mejor con que bueyes aro. Primeramente hay que colocar la +bandera argentina, mas alta que todas. Luego, a su derecha, la de +Espana. iQue nadie me lo discuta! En esta tierra, despues de los +argentinos, somos nosotros. Ya sabe usted... Isabel la Catolica... +Solis... don Pedro de Mendoza... don Juan de Garay... + +Iba lanzando nombres de navegantes y descubridores, a su capricho, +mientras examinaba desde abajo el metodo con que el camarero italiano +colocaba las banderas. + +?Ya estaba puesta la de la Argentina, y a su derecha, bien clavada, la +de Espana?... iMuy bien!... + +--Ahora, Friterini, _mio caro_, ve colocando banderas a tu gusto... ia +lo que salga! pues todos somos iguales, y esta es "la tierra de +todos", como dice don Manuel. + +En verano las moscas invadian en proporciones inauditas el interior +algo lobrego del boliche, huyendo de la atmosfera ardorosa de una +tierra siempre sedienta. De noche, la luz rojiza de los quinques +mantenia en agresivo insomnio a estas nubes de insectos. Eran moscas +lentas, tenaces, de una torpeza pegajosa. Caian en los platos y en los +vasos, nadaban en las salsas y las bebidas alcoholicas. Al abrirse las +bocas, se metian inmediatamente en sus cavidades; cosquilleaban las +orejas, se introducian por los orificios de las narices. Toda cuchara, +al ir del plato a los labios, veia inmediatamente, en tan corto viaje, +posarse sobre sus bordes algunas de estas intrusas, que se estiraban, +alargando las patas y agitando las alas. + +Se dejaban matar; pero eran tantas, itantas! que los hombres desistian +de atacarlas, transigiendo con ellas por cansancio, y unicamente las +repelian con el aliento o escupiendolas cuando se colaban en su boca +y sus narices. + +Otros parasitos asaltaban igualmente las viviendas de este pueblo +perdido en la soledad. En el boliche, por ser mayor la concurrencia, +parecian mas numerosas las plagas. Del techo y las paredes de madera +se desprendian insectos sanguinarios sobre las curtidas epidermis, +para perforarlas y chupar su jugo. Otras veces surgian del suelo, +remontandose por las gruesas botas. En invierno, el boliche, por estar +con las puertas cerradas, conservaba una atmosfera densa de humo de +tabaco, que olia a ginebra, a vino agrio, a ropa mojada y a cuero de +zapato. El criterio mas absurdo, falto completamente de economia y de +logica, parecia guiar la marcha comercial del establecimiento. Apenas +habia sillas en el. Los guitarristas colocaban sus posaderas en +craneos de caballo; una parte del publico se dejaba caer en el suelo +al sentir cansancio, y al mismo tiempo, en la anaqueleria, detras del +mostrador, se renovaban todas las semanas las filas de botellas de +champana. Cuando los jornaleros cobraban su quincena, el Gallego tenia +que atender a las mas disparatadas orgias. Los que, faltos de familia, +podian gastar todo el dinero ganado en su propia persona, imaginaban +banquetes babilonicos, pidiendo latas de sardinas de Espana para +remojarlas con varias botellas de Pomery Greno. Muchas veces escaseaba +el pan en la Presa; pero el parroquiano, obligado a comer galleta +dura, conocia el gusto del _foie gras_ y cuanto cuesta una botella de +Moeet-Chandon. En las noches transcurridas entre dos pagas, el _whisky_ +y la ginebra apagaban la sed silenciosa de unos y daban nuevas fuerzas +a otros para seguir hablando. + +El principal tema de conversacion era adivinar cuando se detendria el +tren en la Presa regularmente. Las locomotoras solo hacian alto alli +cuando descargaban maquinaria para las obras del dique. + +A los del campamento les parecia una injusticia que pasasen los +vagones de largo hasta la estacion de Fuerte Sarmiento, con el +pretexto de que aun no habian terminado las obras en el rio ni las +tierras inmediatas estaban regadas, sin lo cual era imposible su +colonizacion. + +En el viejo mundo se creaban al principio las poblaciones, y despues +se construian para ellas los ferrocarriles. En esta tierra nueva +ocurria lo contrario. Primeramente se habian tendido los rieles a +traves del desierto; despues, de cincuenta en cincuenta kilometros, se +creaba una estacion, formandose un pueblo en torno a ella. + +--?Por que no ha de existir una estacion aqui, en la Presa, donde +vivimos cerca de mil personas?--clamaba Antonio Gonzalez, el dueno del +boliche--. En cambio, el tren se detiene en muchos sitios donde solo +hay un caballo atado a un poste para llevarse la correspondencia. +Debiamos enviar una comision a Buenos Aires. + +Mientras tanto, los concurrentes se limitaban a hacer suposiciones +sobre la fecha en que el tren empezaria a detenerse alli con +regularidad, apostando cajones de botellas de champana a favor de un +mes o de otro. + +Ciertos grupos conversaban aparte, sin sentirse atraidos por el baile +ni por las mujeres agregadas al establecimiento del Gallego, en el que +se vendian lo mismo el alcohol y el amor. Iban hablando con arreglo a +sus gustos y a los azares de su profesion. + +Los roturadores de tierras mencionaban el alpataco, odioso arbusto del +pais, que yergue sobre el suelo una cabellera vegetal de escasa +altura, y en cambio avanza sus raices hasta una distancia de treinta +metros. Su madera era dura como el bronce y hacia rebotar las hachas, +rompiendolas muchas veces. Uno de estos arbustos exigia varios hombres +y un dia entero para ser arrancado, y cuando los roturadores a destajo +lo encontraban, prorrumpian en lamentaciones y juramentos. + +El camarero apodado _Friterini_, joven palido, de cabellera echada +atras, ojos febriles y brazos arremangados, cuando dejaba de servir a +los concurrentes iba a una mesa ocupada por varios trabajadores +espanoles, a los que describia la belleza de su ciudad natal en un +lenguaje de italiano llegado dos anos antes al pais. + +--Yo non dico que Brescia sia una grande cita: questo no; ma cuando +llega la noche los covenes salen con mandolinos a hacer serenatas, y +cada uno tiene su amor... Algo mas hermoso que aqui... iAh, +Brescia!... + +Acodado el Gallego en el mostrador escuchaba a los parroquianos mas +viejos, jinetes del pais que habian cabalgado de los Andes al +Atlantico y del rio Colorado al estrecho de Magallanes como guias de +los compradores de "hacienda" o explorando el desierto para descubrir +aguadas y nuevos pastos. Su paciencia desafiaba al tiempo, apreciando +las semanas y los meses de viaje como si fuesen simples dias. + +Uno de ellos gustaba de relatar su ultima excursion por las +estribaciones de los Andes del Sur, visitando los lagos mas +solitarios. En este viaje habia servido de guia o "baquiano" a un +sabio de Europa, recomendado por otro sabio al que presto el mismo +servicio veinte anos antes. Durante la primera expedicion, fueron +encontrando restos de animales monstruosos pertenecientes a los +periodos prehistoricos; esqueletos gigantescos que eran etiquetados y +encajonados para que los reconstituyesen despues en los museos del +viejo mundo. + +Su ultimo viaje habia sido mas original. Este segundo sabio buscaba +los animales de la epoca prehistorica, pero vivos. Entre los escasos +habitantes acampados al pie de la Cordillera, se heredaba la +conviccion de que existen aun en ciertos lugares del desierto +patagonico bestias enormes y de formas nunca vistas, ultimos vestigios +de la fauna que surgio al principiar la vida en el planeta. + +Algunos juraban sinceramente haber visto de muy lejos al plesiosaurio +hundiendose en el muerto cristal de los lagos andinos o pastando en la +vegetacion de sus riberas. Pero veian esto al anochecer, cuando la +Cordillera extendia su inmensa sombra violeta sobre la llanura. Los +incredulos afirmaban que la tal vision surgia siempre cuando el +observador regresaba de algun boliche lejanisimo llevando muchas copas +en el cuerpo. + +Despues de exponer el pro y el contra del asunto, el viejo "baquiano" +terminaba asi: + +--En un ano no tropezamos con ninguno de esos animales, y fuimos de +lago en lago desde el Nahuel Huapi hasta cerca de Magallanes. Pero yo +he visto con mis ojos huellas en la tierra mas grandes que patas de +elefante, que nos ensenaban las gentes del pais. He visto tambien, +junto a un lago, unos montones de excremento seco tan altos como mi +persona, que no podian ser de ningun animal conocido... Y mi sabio +callaba cuando yo le hacia preguntas, como un hombre que no se decide +ni por unos ni por otros. iQuien sabe lo que hubieramos visto si +seguimos alla mas tiempo! Tal vez cuando aumente la gente en aquellos +lagos sera descubierta alguna de esas bestias solitarias. + +Gustaba tambien el dueno del boliche de hacer preguntas a sus +parroquianos mas viejos sobre ciertos hombres misteriosos que habian +pasado por esta tierra anos antes, cuando acababan de ser expulsados +los indios y se iniciaba la colonizacion. Eran personajes de vida +novelesca, nacidos en palacios reales, y que, a semejanza de muchos +santos que abandonaron la casa rica de sus padres para sufrir +privaciones, renunciaban a todas las comodidades de su origen, +despojandose de su nombre para ser un vagabundo mas y conocer el +aspero placer de la libertad salvaje. El nombre de Juan Ort lo +repetian familiarmente los habitantes mas antiguos del territorio. + +Habia leido el Gallego su historia en libros y periodicos. Este Juan +Ort era un archiduque de Austria que abandonaba su alto grado en la +marina de guerra y sus honores en la corte, bajo la influencia de una +misantropia poetica y vagabunda, hereditaria en su familia. Luego de +renunciar al titulo de archiduque, para llamarse simplemente Juan Ort, +corria los mares en un lujoso yate, acompanado de hermosas mujeres y +de musicos. + +Un dia circulaba la noticia de que el buque se habia perdido, con +todos sus tripulantes, en el cabo de Hornos, al pasar de una costa a +otra de la America del Sur. Pero Juan Ort no habia muerto; este +naufragio fingido o real iba a servirle para descender aun mas a +traves de las capas sociales, conviviendo con los que estaban en lo +mas hondo. + +--Yo lo conoci--decia otro viejo de la Presa--. Era ni mas ni menos +que vos o que yo: un hombre como todos los que llegan con su lingera +al hombro en busca de trabajo. Este gringo, alto y rubio, siempre +estaba serio y bebia sin companeros. A nadie dijo que se llamaba Juan +Ort, pero todos lo sabiamos. Ademas, llevaba en su lingera un vaso de +plata con unos escudos de su familia real, y le gustaba beber en el a +solas en su ranchito, porque era el vaso de cuando iba a la escuela. + +De pronto este vagabundo habia desaparecido. Algunos lo supusieron +oculto en los peores barrios de Buenos Aires; otros aseguraban haberlo +encontrado de fotografo en Paysandu. Nadie sabia donde habia muerto. + +--iMacanas!--decian los incredulos al escuchar tales relatos--. Todos +los gringos que vienen por aca y no quieren trabajar la echan de Juan +Ort, para que les admiren los zonzos. + +Antonio Gonzalez, lector incansable de novelas en varios tomos, creia +en Juan Ort y otros personajes igualmente interesantes que venian a +acabar su existencia en una tierra donde a nadie le preguntan su +pasado. Mientras los parroquianos no se escapasen sin pagar, el +Gallego estaba dispuesto a reconocerles una historia maravillosa, +viendo en todos ellos a un hijo o sobrino de emperador descontento de +su origen y ganoso de cambiar de postura. + +Otros tertulianos, los de aspecto mas acomodado, se ocupaban del +porvenir de este pueblo naciente. La suerte de el iba unida a la de +Gonzalez. Ahora estaba con el peludo pecho al aire, despeinado, sucio +de polvo, y unos redondeles elasticos sujetaban las mangas de su +camisa para dejar mas libres sus manos. Su camarero ofrecia mejor +aspecto; pero el guardaba ahorrados algunos miles de pesos en el Banco +Espanol de Bahia Blanca, y ademas era dueno de mil hectareas de tierra +cerca del pueblo. Lo unico que le traia disgustado era la mala +educacion y la ignorancia de su clientela, que se empenaba en llamar a +su establecimiento "boliche", como en los primeros dias de su +fundacion, sin querer reconocer los engrandecimientos importantes +realizados por su dueno, ni el rotulo de "almacen" que figuraba sobre +la puerta. + +Pero... ?que valia su prosperidad actual comparada con los millones +de pesos que iban a caer en sus manos el dia que la Presa, simple +campamento de trabajadores en la actualidad, se convirtiese en una +poblacion importante, y su almacen en un establecimiento rico como los +de Buenos Aires, y las tierras polvorientas que el habia adquirido en +un sinnumero de "chacras", por las que le pagarian importantes +arrendamientos colonos espanoles e italianos?... Podria volver +entonces a su patria, para instalarse en Madrid, circulando por sus +calles y paseos en el automovil mas lujoso y mas grande que pudiera +encontrar; y las gentes de su pueblo natal, agradecidas a sus +donativos, tal vez le hiciesen diputado o senador; y un ministro lo +presentaria al rey de Espana, cuyo retrato en colores estaba clavado +sobre un tabique de madera debajo de un cocodrilo... iQuien sabe si +hasta lo harian vizconde o marques, como otros tantos "bolicheros" +enriquecidos en America!... + +Luego cortaba el curso de sus ambiciosos pensamientos para volver a la +aspera realidad en que aun vivia. Con otros parroquianos interesados +en el regadio de esta tierra, iba describiendo su aspecto presente, +para hacer mas violento el contraste con su futura prosperidad. + +--?Que hay aqui ahora, aparte de las personas que vivimos en la +Presa?... Avestruces y pumas nada mas. + +Sus oyentes sonreian al acordarse de las bandas de avestruces que +bajaban de la altiplanicie a la cuenca del rio, atraidos, sin duda, +por la novedad de los trabajos que iban realizando los hombres junto +al agua. La senorita de la estancia de Rojas se divertia acosando a +estos rebanos zancudos, que escapaban, abriendo el compas de sus rudas +patas, y eran alcanzados algunas veces por el lazo de la amazona. + +El puma, con el empujon del hambre, tambien descendia en invierno de +las alturas para rondar en torno a los ranchos y casitas de la Presa. + +Al ser mencionado el puma, algunos volvian a sonreir torciendo sus +ojos hacia Friterini. Un amanecer, al salir el camarero al corral del +boliche, habia visto saltar del fondo de un tonel vacio a una especie +de tigre con la piel a redondeles y del tamano de un perro. Era un +puma que se habia encogido para dormir en este refugio, dando una +sorpresa formidable al nostalgico evocador de las serenatas de +Brescia. + +--Cuando tengamos agua y las tierras se rieguen--continuaba +Gonzalez--viviran aqui miles y miles de familias. + +El y sus rusticos parroquianos tomaban espontaneamente una entonacion +casi lirica al hablar de los prodigios del agua. Mas alla de la Presa +estaba Fuerte Sarmiento, adonde iban todos para tomar el tren. Este +pueblo se habia formado junto a un fortin, en la epoca de la expulsion +de los indios. El ejercito de ocupacion pudo abrir facilmente un +pequeno canal, aprovechando el declive del rio, y este curso liquido +hacia del pueblo un oasis prodigioso en medio de las secas tierras +colindantes. Alamos enormes formaban murallas defensivas de las +huertas. La vina, toda clase de hortalizas y de arboles frutales +crecian con la prodigalidad de una tierra vigorosa que empieza a +procrear despues de miles y miles de anos de inaccion. Su riqueza aun +resultaba mas sorprendente por contraste con el desierto que se +extendia mas alla de los tentaculos de sus ultimas acequias. + +Pero los tertulianos admiraban mas otro oasis, a varias leguas de +distancia, aguas abajo, en un lugar donde el rio, por tener un +desnivel natural, podia ser sangrado para el riego. + +Un vasco habia abierto facilmente canales, regando leguas y leguas +plantadas de alfalfa. Las excelencias de este pasto eran un motivo de +admiracion en el boliche. Todos adoraban, con el fervor del creyente, +los milagros de la alfalfa con riego. En el territorio de Rio Negro +esta planta de origen asiatico solo necesitaba ser sembrada una vez. +Los alfalfares, cuando tenian agua, resultaban perpetuos. En Fuerte +Sarmiento los habia que databan de poco despues de la expulsion de los +indios, y con treinta y tantos anos de existencia estaban mejor que el +dia en que los sembraron. Segun los cortaban crecian mas fuertes y +lozanos. + +--Si el hombre pudiese comer alfalfa--declaraba sentenciosamente el +Gallego--quedaria resuelto para siempre el problema social, al haber +en el mundo comida de sobra para todos. + +Por desgracia, solo los animales podian asimilarse este alimento +maravilloso. Las ovejas que el vasco apacentaba en sus alfalfares eran +como bestias de otro planeta, donde una nutricion maravillosa diese a +los seres proporciones exageradas. + +--Parecen animales vistos con anteojos de aumento--decia el bolichero. + +Su rico compatriota el vasco, orgulloso de sus prados infinitos y de +sus ovejas enormes como mastines, se complacia en decir a algun +vagabundo que pasaba junto a su propiedad: + +--Si llegas a cargarte esa oveja, te la regalo. + +Pero el hombre, despues de grandes esfuerzos, no lograba echarse a la +espalda el pesado animal. Cuando recibia a algun huesped, lo +obsequiaba con un pavo puesto en el asador. Y el invitado se confundia +al verlo sobre la mesa, creyendo que esta ave, nutrida con alfalfa, +era un corderillo asado. + +La abundancia que rodeaba al tal espanol le permitia ser tolerante +con la miseria ajena y perdonar el robo. No podia transigir con Manos +Duras y otros aficionados al cuatrerismo, porque se llevaban los +animales enteros. + +--Que me roben toda la carne que quieran--decia--; yo he sido pobre y +se lo que es el hambre. Pero a lo menos, ipucha! que me dejen los +cueros. + +Mas de una vez, al recorrer a caballo su enorme propiedad, prorrumpia +en maldiciones viendo junto a un canal las entranas y otros restos de +una oveja. Pero algunos pasos mas alla encontraba la piel todavia +fresca puesta sobre una alambrada, y esto le hacia sonreir. + +--Asi me gusta; que haya decencia y solo se lleven lo que sirve para +matar el hambre. + +El dueno del boliche sonaba con alcanzar algun dia la riqueza de su +compatriota, poseyendo inmensos alfalfares. Y hablando del celebre +pasto con otros que eran duenos igualmente de tierras yermas y +esperaban el momento del riego, no sentian el paso de las horas +nocturnas. Experimentaban las mismas emociones de los ninos mientras +escuchan en la velada el relato de un cuento prodigioso. + +--iCuando llegara el dia que veamos la tierra de nuestros campos roja +y cubierta de agua, lo mismo que si fuesemos a hacer ladrillos con +ella! + +Quedaban como extaticos al pensar en esto. Despues miraban el reloj. +Era tarde, y habia que ir a la cama para levantarse con el alba. Todos +al abandonar el boliche volvian sus ojos instintivamente hacia el rio +obscuro que se deslizaba sordamente, durante miles y miles de anos, +entre tierras yermas, negandolas su caricia gestadora de tantas +maravillas. + +Mientras llegaba la hora de ser millonario gracias a la irrigacion, +una de las mejores ganancias del dueno del boliche consistia en +organizar los domingos corridas de caballos. Para esto necesitaba el +permiso de don Roque, y no le era facil conseguirlo. + +El comisario tenia miedo a sus superiores. El gobierno federal habia +prohibido esta fiesta en los territorios de vida primitiva, por ser +causa de borracheras y peleas. Pero el antiguo vecino de Buenos Aires, +para vivir resignadamente en la Patagonia, necesitaba una compensacion +mayor que el sueldo dado por el gobierno; y a causa de esto, siempre +que el dueno del boliche le hablaba a solas, conseguia vencer sus +escrupulos. + +--Por Dios, no anuncies mucho, Gallego, que va a haber +corridas--suplicaba el comisario--. No haga el demonio, che, que +tengamos una desgracia y lo sepan alla en Buenos Aires... Que sea +unicamente para los que habitan el campamento. + +Pero el negocio exigia, por el contrario, una gran publicidad, y de +muchas leguas a la redonda iban llegando, a partir del sabado por la +tarde, numerosos jinetes. + +En el pais no abundaban las fiestas, y habia que aprovechar las +corridas de la Presa. La poblacion del campamento parecia triplicarse. +El boliche expendia en veinticuatro horas la provision de bebidas +hecha para un mes. + +Manos Duras saludaba a numerosos jinetes que vivian en ranchos +lejanisimos y le habian ayudado algunas veces en sus negocios. Todos +iban montados en sus mejores caballos, a los que llamaban "fletes", +para tomar parte en las carreras. + +Los premios dados por el Gallego no eran gran cosa: un billete de +veinte pesos, panuelos de vistosos colores, un tarro de ginebra; pero +los gauchos, orgullosos de sus espuelas, de su cinturon y de su +cuchillo con mango de plata, venian a triunfar por el honor y la +gloria, regresando a sus ranchos satisfechos de haber demostrado su +guapeza ante los _gringos_ trabajadores, incapaces de montar un +caballo bravo. + +Rara vez se volvian en la misma tarde. Consideraban necesario quedarse +para celebrar el triunfo, y las primeras horas nocturnas del domingo +eran las de mayor ganancia para el boliche. Tambien resultaban las mas +temibles para don Roque, y su recuerdo lo hacia vacilar en la +concesion de nuevos permisos, aun a riesgo de perder lo que le daba en +cambio el Gallego. + +Como el publico no cabia dentro del establecimiento, formaba corros +fuera de el; y Friterini, ayudado por las mujeres, entraba y salia +incesantemente con botellas y vasos. Sonaban las guitarras, +acompanando los gritos y los palmoteos de la gente amontonada en torno +a los bailarines. El comisario se mantenia a distancia con sus cuatro +soldados de largos sables, sabiendo que su presencia, las mas de las +veces, servia para excitar los animos en vez de calmarlos. + +Los que mas le preocupaban eran los peones chilenos. En las fiestas +ordinarias, cuando estaban con sus camaradas de trabajo, su embriaguez +resultaba metodica y su humor no sufria sobresaltos. Acostumbrados al +trato con los peones europeos, cantaban y bailaban la _cueca_ sin que +se turbase la paz. Unicamente su patriotismo agresivo iba creciendo +segun aumentaba la cantidad de bebida consumida. + +--iViva Chile!--gritaban a coro entre una _cueca_ y otra. + +Alguno, mas entusiasta, completaba la aclamacion, lanzandola con toda +su pureza clasica, como lo hacen los _rotos_ en las fiestas +patrioticas o en la guerra al cargar a la bayoneta: "iViva Chile, +m...!" + +Mas en las tardes de carreras, la presencia de gentes extranas, y +especialmente a aquellos jinetes de aire arrogante, orgullosos de sus +sillas chapeadas de plata, de sus armas y de los adornos metalicos de +sus trajes, parecia esparcir un malestar provocativo, mezcla de odio y +de envidia, entre los _rotos_ que iban a pie. + +De pronto cesaban de sonar las guitarras y habia un rumor de disputa. +Chillaban las mujeres; sobre sus chillidos se destacaba un grito +mortal; luego venia un silencio profundo. Y la gente se apartaba, +dejando sitio a un hombre con ojos de loco y la diestra roja de +sangre. + +--iAbran cancha, hermanos, que me he desgraciao!... + +Todos le abrian paso; nadie pretendia detenerle, ni aun el comisario, +que procuraba estar lejos. + +Hubiera sido un atentado contra las leyes establecidas por los +antiguos, mas conocedores de la vida que los hombres del presente. El +hermano del herido o del muerto solo atendia al que estaba en el +suelo, sin preocuparse de atajar a su agresor. Tiempo le quedaba de ir +en busca del que se habia "desgraciado", alla donde estuviese, para +"desgraciarse" a su vez, ejerciendo el derecho de la venganza. + +Cuando ocurria uno de estos incidentes, don Roque, olvidando las +larguezas de Gonzalez, se mostraba indignado. + +--?No te decia yo que esto acabaria mal, Gallego?... Ahora veremos lo +que dicen de Buenos Aires. En una de estas, che, voy a perder mi +puesto. + +Pero ni de Buenos Aires hablaban, ni don Roque perdia su cargo. Como +era la unica autoridad y estaba de acuerdo con su colega de Fuerte +Sarmiento, se procedia al entierro del difunto, cuando lo habia, y si +solamente era un herido, este se dejaba curar, asegurando no haber +visto jamas al que le dio la cuchillada y anadiendo que no le +reconoceria aunque se lo pusieran delante. + +Transcurrian algunos meses sin que don Roque se ablandase. "iChe, +Gallego: no me pillaras otra vez!..." Pero la generosidad del +bolichero acababa con sus temores, y de nuevo se anunciaba una corrida +de caballos. + +Si la fiesta habia terminado sin peleas, Gonzalez, triunfante, renia +al comisario. + +--?Lo ve usted?... Este es un pueblo que progresa, y puede uno tener +confianza en su decencia. Lo de la otra vez fue un pequeno incidente. + +Para no verse el bolichero desmentido por los hechos, ensanchaba su +largueza hasta Manos Duras, dandole algun billete de Banco a cambio de +que mantuviese la paz, valiendose de sus amistades con unos y del +temor que inspiraba a otros. + +Un sabado, al anochecer, entro Robledo por la calle central, de vuelta +de sus canales. Al pasar ante la casa de Pirovani miro al lado opuesto +y acelero la marcha de su caballo, por temor a que Elena abriese una +ventana, llamandole. Iban transcurridos muchos dias sin que el hubiese +vuelto a visitarla. Sentia esos temores vagos que anuncian la cercania +del peligro, pero sin dejar adivinar de que parte viene. + +El campamento de la Presa le parecia ahora distinto al de algunas +semanas antes. Su aspecto exterior era el mismo, pero su vida interna +se transformaba de un modo inquietante. Iban perdiendose la dulzura +monotona y la confianza algo grosera con que se trataban todos +siempre. + +"Gualicho", el terrible demonio de la Pampa expulsado al mismo tiempo +que los indigenas, habia vuelto a estas tierras que fueron suyas, +reconquistandolas. Robledo se acordo de como los indios solian +combatir a dicho genio del mal apenas iban notando su presencia entre +ellos. + +Cuando sus expediciones para robar ganado o sorprender a las tribus +vecinas empezaban a fracasar; cuando iban en aumento las enfermedades +en sus tolderias y las amenazas de hambre, todos los jinetes se +armaban y salian al campo para vencer al maldito Gualicho. Esgrimian +contra el enemigo invisible sus lanzas y sus mazas llamadas "macanas", +arrojaban sus boleadoras, correas terminadas por dos esferas de piedra +que volteaban en el aire para envolver al adversario, acompanaban con +aullidos sus botes, tajos y estocadas, y las mujeres y los +pequenuelos, marchando a pie, se unian a esta ofensiva general dando +palos y punetazos al aire. Alguno de sus innumerables golpes habia de +tocar forzosamente al mal espiritu, obligandolo a huir; y cuando, al +fin, caian todos en tierra extenuados, la tranquilidad volvia a ellos, +convencidos de que el enemigo estaba ya lejos de su campamento. + +El espanol creia notar ahora en la Presa la presencia de Gualicho, el +diablo pampero, maligno y enredador. Empujaba a los hombres unos +contra otros. Todos se miraban con hostilidad, como si se viesen +diferentes a como eran antes... ?Tendria, al fin, que juntarse el +pueblo en masa para ahuyentar a golpes al oculto enemigo?... + +Iba pensando en esto, cuando su caballo se estremecio, deteniendose +con tal brusquedad que casi le hizo salir disparado por encima de sus +orejas. En el mismo instante sonaron varios tiros de revolver y vio +como saltaban hechos pedazos los vidrios de las ventanas y de las dos +puertas del boliche. + +Surgieron por estas aberturas, lo mismo que proyectiles, botellas, +vasos, y hasta un craneo de caballo. A continuacion aparecieron +algunos gauchos amigos de Manos Duras, que marchaban de espaldas +disparando sus revolveres. Varios trabajadores del pueblo salieron a +su vez del establecimiento, atacandolos igualmente a tiros. Otros que +ya habian agotado sus cartuchos avanzaban cuchillo en mano. + +Cayo un herido y empezo a arrastrarse por el polvo. Luego el ingeniero +vio desplomarse a otro hombre. Gonzalez aparecio en mangas de camisa, +como siempre, con dos elasticos sobre los biceps. Elevaba los brazos, +profiriendo suplicas, voces de mando y maldiciones, todo mezclado. Las +mestizas anexas al boliche, que completaban la venta del alcohol con +el ofrecimiento de sus gracias, salieron tambien, asustadas y dando +gritos, para huir hacia los extremos de la calle. + +Robledo saco su revolver, y espoleando a su caballo se fue metiendo +entre los contendientes, apuntando a unos y a otros, al mismo tiempo +que gritaba, exigiendo orden. Ayudado por los vecinos que iban +llegando, muchos de ellos con rifles, pudo restablecer una paz +momentanea. Huyeron los gauchos, perseguidos por los obreros del +dique, y acudieron las mujeres, lo mismo las danzarinas del +establecimiento que las pertenecientes a las familias del pueblo, para +rodear a los dos heridos y levantarlos. + +Gonzalez, que protestaba a gritos, sin que nadie le escuchase, hizo un +gesto de alegria al reconocer a Robledo, como si este pudiera +arreglarlo todo. + +--Son los amigos de Manos Duras--dijo--, que vienen a armar bochinche +porque a ese gaucho malo le quitan el suministro de la carne y le +impiden hacer otros negocios. Como manana teniamos carreras de +caballos, Manos Duras me ha querido perjudicar, provocando esta +batalla. Parece como que el demonio ande suelto ahora, don Manuel. +iTan en paz que viviamos antes!... + +Sudoroso y emocionado aun por el combate, siguio balbuciendo +explicaciones. Reconocia que los chilenos provocaban peleas algunas +veces; pero era de tarde en tarde y a consecuencia de excesos en la +bebida. Ahora no habia que imputarles ninguna responsabilidad. iPobres +_rotos_!... Eran los del pais los que habian procedido insolentemente, +como si obedeciesen una orden, provocando a los trabajadores para +perturbar la tranquilidad del pueblo. + +--Y esto va a durar, don Manuel; conozco a Manos Duras. Si quisiera +dinero, habria venido a pedirmelo, y no seria la primera vez... Pero +debe haber de por medio algo que no adivino, y que le hace buscar el +escandalo, sea como sea. + +Acababan de ser recogidos los heridos, y la gente los metia en el +boliche. Un hombre a caballo salio en busca del medico de Fuerte +Sarmiento, que solo visitaba la Presa dos veces por semana. Varias +mujeres corrieron para traer antes a cierto peon siciliano que gozaba +fama de gran curandero. Los curiosos entraban en el almacen para +enterarse de la gravedad de las heridas. En medio de la calle, unas +comadres hablaban a gritos contra Manos Duras y sus camaradas. + +Robledo volvio a emprender la marcha hacia su casa, con aire +pensativo. Gonzalez tenia razon: el demonio andaba suelto. Alguien +habia trastornado profundamente la vida de la Presa. + +Al otro dia noto tambien un gran cambio en los grupos que trabajaban +junto al rio. Los obreros dependientes del contratista estaban +sentados en el suelo, fumando o dormitando. Algunos de origen espanol +canturreaban, tocando palmas y mirando a lo lejos, como si +contemplasen la patria lejana. + +El contramaestre chileno apodado el _Fraile_ iba de un grupo a otro +protestando de esta inercia, pero solo conseguia que los trabajadores +riesen de el. Uno de los mas viejos le contesto insolentemente: + +--Tu no esperaras heredar al italiano... ?por que tienes, entonces, +mas interes que el en obligarnos a trabajar? Hace muchos dias que no +viene por aqui. + +Otro jornalero mas joven anadio, con una risa bestial: + +--Anda como un perro detras de esa gringa hermosota que huele tan bien +y a la que llaman "la marquesa". Yo tambien, si pudiera... + +Y anadio algunas palabrotas que hicieron reir a muchos con expresion +salvaje de deseo. De pronto, un muchacho, un aprendiz, que estaba +sobre una pequena altura vigilando los alrededores, lanzo el grito de +alarma: + +--iUn ingeniero! + +Inmediatamente todos dieron un salto, buscando sus herramientas, y +empezaron a simular un trabajo ardoroso, mientras el espanol iba +avanzando entre los grupos al paso lento de su caballo. + +Miraban de reojo a Robledo, y segun este se iba alejando, dejaban caer +sus herramientas, sentandose otra vez. Volvio repetidas veces su +cabeza el ingeniero, y se dijo, como el dia anterior, que un poder +oculto habia trastornado la vida de la colonia. Gualicho andaba +realmente por todas partes, y hasta hacia sentir su influencia fuera +del pueblo, desorganizando el trabajo de los hombres. + +Dejo a sus espaldas los numerosos peones de Pirovani, llegando al +lugar donde sus propios obreros abrian los canales. + +Estos trabajadores no permanecian en perezoso descanso. Torrebianca +los dirigia y vigilaba, dandoles ejemplo con su actividad. Al ver a +Robledo lo llevo aparte, como si tuviera que comunicarle una mala +noticia. + +--El perverso ejemplo de los obreros del dique empieza a perturbar a +los demas. Nuestra gente quiere menos horas de trabajo, como los +otros... No comprendo en que piensa ese pobre Pirovani. Tiene +completamente abandonadas sus obras. + +Le miro fijamente Robledo, guardando silencio, mientras Torrebianca +continuaba dandole noticias. + +--Anoche me dijo Moreno que Pirovani y Canterac empiezan a hacerse la +guerra. El uno se resiste a aprobar como ingeniero los trabajos que +hace el otro como contratista. Desea perjudicarle, retardando de este +modo los pagos del gobierno... Pirovani dice que suspendera las obras +y se ira a Buenos Aires, donde tiene muchos amigos, a quejarse del +ingeniero. + +Estas palabras hicieron salir al espanol de su indiferencia +silenciosa. + +--Y mientras discuten--dijo con ira--llegara el invierno, crecera el +rio antes de que el dique este terminado, las aguas destruiran y +arrastraran el trabajo de varios anos, y todo habra que volverlo a +empezar. + +El marques, que parecia pensativo, exclamo de pronto: + +--iEsos dos hombres eran antes tan amigos!... Algo, indudablemente, +debe haberse interpuesto entre ellos... + +Robledo hizo un esfuerzo para que sus ojos no transparentasen lastima +ni asombro, y movio la cabeza afirmativamente. + + * * * * * + + + + +#XI# + + +Poco despues de la salida del sol abandono Moreno su casa, por haberle +llamado Canterac urgentemente. + +Al entrar en el alojamiento del ingeniero encontro a este paseando con +impaciencia. Se habia puesto ya las botas altas y el pantalon de +montar. Un cinturon con revolver y su blusa estaban sobre una silla. + +Con las mangas de la camisa recogidas y la pechera abierta, mostraba +aun las frescas senales de su ablucion matinal. Su rostro era mas duro +y autoritario que otros dias. Una idea tenaz y molesta parecia colgar +de su fruncido entrecejo. Sobre los muebles y en los rincones habia +numerosos paquetes envueltos en papel fino, atados y sellados +elegantemente. + +Se adivinaba que el ingeniero habia dormido mal, por culpa de aquella +idea que deseaba exponer a Moreno. Este tomo asiento, preparandose a +oir. Canterac se mantuvo de pie para seguir paseando, y dijo al +oficinista: + +-Ese Pirovani, a pesar de su ordinariez, me vence siempre. iComo es +rico!... + +Luego senalo los numerosos paquetes que ocupaban una parte de la +habitacion. + +--Ahi tiene todos los perfumes que encargamos a Buenos Aires iCompra +inutil! Los del italiano llegaron antes. + +Moreno se apresuro a disculparse. Habia hecho lo necesario para que el +encargo viniese con rapidez; pero el otro, en vez de hacer el pedido +por carta, enviaba un mensajero a la capital. + +Canterac quiso mostrarse bondadoso y acepto las excusas del +oficinista, dandole unas palmaditas en la espalda. + +--No he podido dormir en toda la noche, querido Moreno. Tengo un +proyecto y quiero consultarlo con usted. Necesito aplastar a ese +intrigante que se atreve a medirse conmigo... Aqui todos se consideran +iguales, como si se hubiesen suprimido en el mundo las jerarquias. +Hasta es posible que ese contratista se crea superior a mi, que soy su +jefe; todo porque tiene mas plata. + +Sonrio Canterac con una expresion cruel, y siguio hablando. + +--Yo hare que tenga menos. Hasta ahora le habia tolerado ciertas cosas +al aprobar sus obras. En adelante perdera muchos miles de pesos y se +vera obligado a rescindir su contrato, yendose de aqui. + +Luego se aproximo a Moreno para hablar en voz baja, como si temiese +ser oido. + +--Quiero hacer algo extraordinario, algo que ese emigrante sin +educacion no pueda discurrir. Anoche lo he pensado. En el primer +momento crei que era un disparate, pero despues de reflexionar largas +horas reconozco que es algo original y digno de realizarse, si resulta +posible... Pirovani ha ofrecido una casa a la marquesa. Yo la ofrecere +un parque... un parque que hare surgir en pleno desierto patagonico. +?Que le parece mi idea, amigo Moreno? + +El oficinista le escuchaba con interes y asombro, pero no supo que +contestar. Necesitaba mas explicaciones, y el otro siguio hablando. + +--En ese parque dare una fiesta, una _garden-party_, en honor de +nuestra amiga la marquesa, y hasta me proporcionare la venganza de +invitar a ese rustico enriquecido, para que se muera de envidia. Usted +me hara el favor de dirigirlo todo. Aqui tiene las instrucciones; las +escribi anoche, aprovechando mi falta de sueno. + +Tomo el argentino el papel que le ofrecia Canterac, y luego de leerlo +miro al ingeniero con extraneza, como si dudase de su razon. + +--Comprendo su asombro... Resultara caro, lo se; pero no importa. +Gaste sin miedo. Acabo de cobrar unos cuantos miles de pesos que +pensaba remitir a Paris. Prefiero asombrar a la marquesa con mi +parque. Ya ganare otra plata mas adelante: tengo confianza en el +porvenir. + +Y dijo esto de buena fe, con el dulce optimismo de los que se sienten +enamorados. + +Al dia siguiente era domingo, y Watson fue por la manana a la antigua +casa de Pirovani para ver a Torrebianca. Necesitaba hablarle de un +asunto relacionado con los trabajos de los canales. Robledo se habia +marchado dos dias antes a Buenos Aires para pedir a los Bancos un +nuevo credito que le permitiese continuar sus obras, y tambien para +vender ciertos terrenos que poseia en la Pampa central. + +Subio el joven con cierta inquietud la escalinata de madera, despues +de mirar disimuladamente a las ventanas. Llamo a la puerta con recato, +como si no quisiera ser oido por todos los habitantes de la casa, y +sonrio al ver que era Sebastiana la que salia a abrirle. + +--El senor no esta: se fue con don Canterac a Fuerte Sarmiento esta +manana. ?Y don Robledo, esta bueno?... + +La mestiza, como muchas gentes del pais, aplicaba el don +indistintamente a los nombres y los apellidos. + +Iba Watson a retirarse, cuando se levanto un portier del recibimiento, +dejando visible una mano blanca rematada por una pulsera de reloj. +Esta mano le hacia senas cual si pretendiese atraerlo. Despues +aparecio Elena por entero, invitandole con palabras y sonrisas a pasar +adelante. Cohibido por su presencia, no tuvo fuerzas Ricardo para +negarse, y la siguio al salon, bajando los ojos al tomar asiento. + +--Al fin le veo en mi casa... Debo serle muy antipatica, pues nunca +quiere visitarme. + +Watson se excuso. Habia estado dos veces por la noche en compania de +Robledo. No podia asistir diariamente a su tertulia, como los otros +visitantes: se levantaba mas pronto que todos ellos. Por ser de menos +edad que su asociado, debia encargarse de los trabajos mas penosos. + +Ella fingio no escuchar estas explicaciones que desviaban el curso de +la conversacion. Queria decir algo y necesitaba decirlo cuanto antes. + +--Tal vez le han hablado mal de mi. No se esfuerce en negarlo: nada +tiene de raro que me traten de ese modo... iLas mujeres estamos tan +expuestas a la calumnia!... iNos creamos tantos enemigos al no querer +acceder a ciertos deseos! + +Elena habia tomado un tono de dulce ingenuidad al formular sus quejas, +como si estuviese bajo el peso de las mas injustas persecuciones. Se +aproximo a Ricardo, hablandole sin ningun recato femenil, como si +fuese un companero de su infancia; y el joven empezo a sentir la +turbacion que esparce el perfume de una carne sana y bien cuidada, la +proximidad de una mujer hermosa. + +--Soy muy infeliz, Watson--siguio diciendo--. Deseaba una ocasion +oportuna para manifestarselo, y aprovecho este raro momento en que +podemos hablar a solas y tal vez no volvera a repetirse nunca... Me ve +usted rodeada de hombres que me hacen la corte y yo parece que +coqueteo con ellos. iError!... Es unicamente por aturdirme, por +olvidar el vacio de mi vida. Hace anos que me siento sola, como si no +existiese en el mundo otro ser que yo. + +Ricardo habia olvidado su inquietud de momentos antes, para escucharla +con un interes credulo, aceptando todas sus palabras. + +--Pero ?y su marido?... + +Una lucecita ironica parecio temblar en los ojos de ella al oir esta +pregunta inocente. Pero contuvo su burlona admiracion, para contestar +con tristeza: + +--No hablemos de el. Es un hombre buenisimo, pero no el esposo que +necesita una mujer como yo. Nunca ha sabido comprenderme. Ademas, es +un debil en la batalla de la vida; y yo, que he nacido para altos +destinos, estoy donde estoy por su falta de condiciones, habiendo +venido a parar a una tierra casi salvaje. + +Miro intensamente a Ricardo, que bajaba los ojos, no sabiendo que +decir, y anadio con expresion pensativa: + +--Crea usted que un hombre joven y energico hubiera ido muy lejos +teniendo a su lado una mujer como yo. + +Sorprendido Watson por estas palabras, levanto su mirada, pero volvio +a fijarla en sus pies, cual si temiera seguir viendo los ojos de ella. +Sonrio Elena levemente de su temor, al mismo tiempo que susurraba con +una vocecita melancolica: + +--La vida es asi; se fijan en nosotras los hombres que no deseamos, y +en cambio aquellos que nos interesan huyen casi siempre. + +Al oir esto volvio el joven a levantar su cabeza, mirandola sin miedo +alguno, con una expresion interrogante... ?Que es lo que intentaba +decir aquella mujer? + +El no conocia la vida directamente; ademas, como hombre de accion, +amaba poco la lectura, y le habia sido imposible adivinar la +existencia a traves de los libros; pero guardaba en el fondo de su +memoria ciertos recuerdos de novelas simplistas e ingenuas, abundantes +en aventuras, leidas para combatir el aburrimiento durante los viajes +en ferrocarril o las travesias maritimas. Tambien llevaba vistas un +centenar de historias cinematograficas, y lo mismo en las paginas de +los libros que sobre las pantallas de los cinemas habia conocido el +tipo de la "mujer fatal", la mujer hermosa de cuerpo y enrevesada y +maligna de espiritu, que tienta a los hombres, consiguiendo hacerlos +salir del camino del honor, y acaba perturbando la felicidad tranquila +y dulcemente monotona que debe proporcionarse todo joven, casandose y +formando una familia. ?Si seria esta marquesa su mujer fatal? Robledo +no mostraba mucha simpatia por ella... + +Pero a continuacion penso en todas las protagonistas calumniadas y +perseguidas que habia encontrado igualmente en los libros y las +aventuras cinematograficas, siendo tan enormes sus tormentos, que el, +a pesar de su fortaleza viril, sentia humedecerse sus ojos. En el +mundo abundaban tal vez las victimas de dicha especie. Unicamente de +este modo podia el explicarse la frecuencia con que aparecen en las +novelas. + +Siguio mirando a la Torrebianca para darse cuenta de si era una mujer +fatal o una mujer perseguida injustamente; pero ella habia bajado los +ojos, diciendo con triste modestia: + +--He sufrido mucho al ver que usted huia de mi. Rodeada de hombres +egoistas y de un grosero materialismo, necesito una amistad noble y +pura, un amigo desinteresado, un companero que me aprecie por mi alma +y no por mis atractivos corporales. + +Watson movio la cabeza instintivamente. Este movimiento era un reflejo +de la aprobacion que daba en su interior a tales palabras. Iba +formandose ya una opinion sobre aquella mujer. + +--Siempre crei--continuo ella--que este amigo ideal podia serlo usted, +que parece tan bueno... Pero iay! usted me detesta, usted huye de mi, +creyendome tal vez una mujer temible, como hay tantas en el mundo, +cuando en realidad no soy mas que una infeliz. + +Para expresar Ricardo con mas vehemencia su protesta, se puso de pie, +llevandose una mano al pecho. El no habia sentido nunca antipatia por +ella, ni deseaba huir de su trato. Era un _gentleman_ que pensaba +siempre con el mayor respeto de la esposa de su companero Torrebianca. +Pero confesaba que hasta ahora no la habia conocido bien. + +--Esto no es extraordinario. A veces las personas se hablan anos y +anos y creen conocerse, hasta que un dia, de pronto, se conocen en +realidad y se ven muy distintas de como se habian imaginado. Yo, +despues de lo que acabo de oir... + +No dijo mas, pero su silencio y sus ojos dieron a entender la emocion +que habian producido en el las palabras de Elena... + +Esta se levanto igualmente, aproximandose a Watson para tenderle una +mano. + +--Entonces, ?acepta usted ser ese amigo que tanto necesito para +continuar mi existencia?... ?Quiere servirme de apoyo y de guia?... + +Turbado por la mirada de ella, balbuceo el joven palabras truncadas, +estrechando al mismo tiempo la mano femenina que se mantenia dentro de +la suya. La marquesa acogio esta vaga aceptacion con un regocijo +infantil. + +--iQue felicidad! Me visitara usted todos los dias, me acompanara en +mis paseos a caballo, y ya no me vere seguida por esos suspirantes +pegajosos que me molestan continuamente. + +Mostrose sorprendido Ricardo por la alegria de la Torrebianca. El no +habia prometido nada de esto; pero no se atrevio a protestar. + +Como si no tuviese ya duda de que el joven iba a ser su acompanante, +Elena empezo a reir con una risa algo maliciosa. + +--Ademas, en nuestros paseos me ensenara usted a tirar el lazo. iComo +deseo poseer esa habilidad!... + +Se dio cuenta inmediatamente de lo inoportunas que resultaban sus +palabras. Watson habia entornado los ojos, al mismo tiempo que su +frente parecia obscurecerse, pasando por ella la sombra de un desfile +de lejanas imagenes. Recordo la tarde en que Elena los habia +sorprendido cerca del rio, a el y a Celinda, mientras esta le ensenaba +a tirar el lazo. + +Elena, para repeler tal recuerdo, se aproximo mas al joven, apoyando +sus manos en las solapas de su blusa. Parecia querer mirarse en sus +pupilas, al mismo tiempo que concentraba en los propios ojos todo su +poder de seduccion. + +--?Amigos de veras?...--pregunto con una voz susurrante--. ?Amigos +para siempre?... ?Amigos por encima de la calumnia y de la envidia? + +El joven se sintio vencido por el contacto y los perfumes de aquella +mujer. El recuerdo de la ribera del rio y las alegres lecciones de +Celinda fue desvaneciendose. Hubo algo dentro de el que intento +resistirse todavia a esta influencia. Paso por su memoria el recuerdo +de las heroinas fatales de los libros. Hizo un movimiento como si +fuese a decir "no", y llevo sus manos a las manos de ella para +despegarlas de su pecho. Pero sus dedos, al sentir el contacto de la +epidermis femenina, se inmovilizaron en voluptuoso desmayo para +oprimir despues, acariciadores, las manos de ella. Y como los ojos de +Elena parecian implorar una respuesta a sus recientes preguntas, el +hizo un movimiento con su cabeza: "Si". + +A partir de este dia Watson fue el unico acompanante de la esposa de +Torrebianca en sus paseos a caballo. Frente a la antigua casa de +Pirovani se situaba un mestizo encargado de la caballeriza del +contratista, teniendo de las riendas a una yegua blanca con silla +femenil. + +Llegaba Ricardo a caballo, aparecia en lo alto de la escalinata Elena, +vestida de amazona, y en el mismo instante se presentaba en la calle +el contratista, como si hubiese estado oculto esperando una +oportunidad para mostrarse. Tambien iba a caballo, pero la "senora +marquesa" se negaba a aceptar su compania. + +--Vaya usted a sus negocios, senor Pirovani. Mi marido dice que los +descuida usted mucho, y eso me entristece... El senor Watson esta mas +libre ahora y me acompanara. + +Acababa el italiano por aceptar tales palabras, con cierto +agradecimiento. iComo se interesaba por sus negocios esta mujer! No +podia mostrar con mas claridad la simpatia por todo lo referente a su +persona. Ademas, el acompanamiento de Watson no podia inspirarle +celos. Todos le tenian en el pais por novio de la nina de Rojas... Y +finalmente se retiraba, aunque de mal talante, para ir a visitar las +obras del dique. + +Otras veces, cuando ya estaba Elena en la silla, se presentaba +Canterac, tambien a caballo, con el deseo de acompanarla. Pero Elena +le acogia con signos negativos de su latiguillo. + +--Ya le he dicho varias veces que no quiero mas acompanante que mister +Watson--le contesto ella una manana--. Usted, capitan, vayase a +trabajar en esa misteriosa y enorme sorpresa que me esta preparando. + +Tambien Canterac aceptaba al ingeniero norteamericano como acompanante +de la marquesa. Le parecia mas tolerable que el odiado Pirovani. + +Vio como se alejaban los dos jinetes, y aunque sentia un enojo +sombrio, como siempre que le rechazaba Elena, procuro disimularlo, +encaminandose despues a la casa de Moreno. + +Estaba el oficinista leyendo una novela junto a su ventana, y al ver a +Canterac se acodo en el alfeizar para hablarle de los trabajos +realizados. + +--Hay cerca de doscientos hombres y cuarenta carretas que ganan plata +en lo del parque. + +El ingeniero, siempre a caballo, escucho las explicaciones que le fue +dando Moreno desde su ventana. + +--Le he quitado estos hombres a Pirovani ofreciendoles doble jornal. +Ademas, me he llevado todas las carretas que el italiano tiene +contratadas y las que hay en Fuerte Sarmiento. Esto va a retrasar un +poco los trabajos del dique; pero luego, usted por una parte y el +contratista por otra, procuraran ganar el tiempo perdido. + +Los hombres trabajaban a cinco leguas de alli, rio abajo, en un lugar +algo pantanoso, donde las crecidas habian hecho surgir un bosque de +alamos y otros arboles. Apartaban los peones la tierra inmediata a los +troncos, dejando al descubierto sus raices. Luego cortaban estas e +inclinaban el arbol, haciendole caer en una carreta de bueyes, que +emprendia lentamente su marcha a lo largo de la ribera, necesitando +toda una jornada para llevar su carga hasta la Presa. + +--Un trabajo largo y dificil--siguio diciendo Moreno--. Ayer estuve +alla para verlo todo por mis ojos, y crea usted que la gente gana bien +su plata. + +Cerca de la Presa, en una planicie vecina al rio, limpia de +vegetacion, otros peones abrian hoyos en el suelo. Al llegar las +carretas con los arboles, levantaban estos y los metian en los hoyos, +amontonando tierra en torno para que se mantuviesen erguidos. + +--Son arboles de algunos metros nada mas, pero resultaran +extraordinarios en este desierto donde no hay otros que puedan servir +de comparacion. Tengo la seguridad, capitan, de que la sorpresa va a +ser enorme. Eso no lo puede discurrir el italiano. + +Canterac aprobo con un sonrisa de satisfaccion las ultimas palabras. + +--Va usted a gastar toditos sus miles de pesos--continuo Moreno--, y +hasta puede ocurrir que al final falte algo de plata; pero tendra +usted su parque... Es verdad que el tal parque no le producira nuevos +gastos, pues al dia siguiente de la fiesta los arboles tal vez esten +secos y muertos. + +Y el oficinista rio de la inutilidad de un gasto tan enorme, admirando +y compadeciendo a la vez al ingeniero. + +Mientras tanto, Elena y Watson marchaban lentamente a caballo por la +orilla del rio. Ella mantenia cogida una mano de el, hablandole +afectuosamente, con una expresion maternal. + +--Veo, Ricardo, por lo que me cuenta, que Robledo lo dirige todo y +usted es a modo de un empleado suyo... No debia mezclarme en sus +asuntos, pero todo lo que se refiere a usted ime inspira tanto +interes!... Yo no digo que el espanol cometa indelicadezas al +repartir las ganancias del negocio; eso no. Robledo es hombre +correcto, pero abusa un poco de la condicion de tener mas anos. Debe +emanciparse usted de esa tutela, o no hara el camino que le +corresponde hacer por si mismo, sin necesidad de tutores. + +Ricardo habia defendido la persona de su asociado desde las primeras +insinuaciones; pero acabo por acoger, pensativo y cenudo, sin una +palabra de protesta, el ultimo consejo de Elena. + +Mientras los dos conversaban, balanceandose ligeramente con el paso +lento de sus caballos, un jinete aparecio y se oculto repetidas veces +en el fondo del paisaje, pasando de la orilla del rio a las dunas de +arena que las inundaciones habian dejado tierra adentro. Este jinete +que se aproximaba o se alejaba en un galope caprichoso era Celinda +Rojas. + +Elena fue la primera en darse cuenta de sus evoluciones, y sonrio +malignamente. + +--Creo que alguien le busca--dijo a Ricardo. + +Este miro hacia donde ella senalaba, y al reconocer a la amazona, no +pudo disimular cierta turbacion. + +--Es la senorita de Rojas--contesto, ruborizandose ligeramente--; una +nina todavia, con la que tengo alguna amistad. Es como una hermana +menor; mejor dicho, un companero. No vaya usted a imaginarse... + +La Torrebianca sonreia ironicamente, como si no creyese en sus +protestas, y acabo por decir, con una frialdad que apeno al joven: + +--Vaya usted a saludarla, para que no nos moleste mas con su +vigilancia, y venga luego a juntarse conmigo. + +Despues de estas palabras, dichas con el tono de una orden, hizo +trotar a su caballo tierra adentro, por entre los asperos matorrales, +que se rompieron lanzando crujidos de lena seca. Inmediatamente, +Celinda dejo de evolucionar a lo lejos, llegando a todo galope al +encuentro de Ricardo. Cuando estuvo junto a el le amenazo con un dedo, +pretendiendo imitar la expresion cenuda de un maestro que rine a su +discipulo. Luego hablo con una gravedad comica: + +--?No le he dicho mas de cien veces, mister Watson, que no quiero +verle con esa... mujer? Paso ahora los dias enteros corriendo el campo +inutilmente, y cuando al fin consigo tropezarme con el senor, lo veo +siempre en mala compania. + +Pero Watson era ahora otro hombre y no acogio con risas su fingido +enfado. Muy al contrario, parecio ofenderse por el tono de broma con +que hablaba ella, y repuso secamente. + +--Puedo ir con quien quiera, senorita. Solo hay entre nosotros una +buena amistad, a pesar de lo que algunos suponen equivocadamente. Ni +usted es mi prometida, ni yo tengo obligacion de privarme de mis +relaciones para obedecer sus caprichos. + +Celinda quedo absorta por la sorpresa y el se aprovecho de esto para +saludarla con brusquedad, alejandose despues en la misma direccion que +habia seguido Elena. La nina de Rojas, al convencerse de que el +norteamericano huia verdaderamente, hizo un gesto de colera, al mismo +tiempo que lanzaba palabras suplicantes: + +--iNo se vaya, gringuito!... Oiga, don Ricardo; no se ofenda... Mire +que esto solo ha sido para reir, lo mismo que otras veces. + +Como Watson fingia no oirla y continuaba su trote, acabo ella por +echar mano al lazo que guardaba en el delantero de la silla, y lo +deslio para arrojarlo sobre el fugitivo. + +--iVenga usted aqui, desobediente! + +El lazo cayo sobre Ricardo con exacta precision, aprisionandolo, pero +cuando Celinda empezaba a tirar de el, saco el ingeniero un pequeno +cuchillo, cortando la cuerda. Tan rapido fue este acto, que la joven, +preocupada unicamente en tirar de su lazo, casi cayo del caballo al +faltarle de pronto el apoyo de la resistencia. + +Watson se alejo, sacandose el fragmento de cuerda que envolvia aun sus +hombros. Luego la arrojo, sin volver la vista atras. Mientras tanto, +la nina de Rojas seguia recogiendo su lazo, que se arrastraba +blandamente por el suelo. + +Al llegar a sus manos el final de la cuerda, contemplo tristemente su +extremo cortado. Las lagrimas enturbiaron su vision. Luego, la hija de +la estancia palidecio de colera mirando hacia las dunas, detras de las +cuales habia desaparecido el norteamericano. + +--iQue el demonio te lleve, gringo desagradecido! No quiero verte +mas... Ya no te echare mi lazo, y si alguna vez deseas verme, seras tu +el que tengas que echarmelo a mi... isi es que sabes! + +Y no pudiendo resistirse mas tiempo a la crueldad de su decepcion, la +nina de Rojas hundio la cara entre las manos, para que aquella tierra +arenisca y aquel rio impetuoso y solitario que tantas veces la habian +visto reir no la viesen ahora llorar. + + * * * * * + + + + +#XII# + + +Llego el dia de la gran sorpresa preparada por Canterac. Los +trabajadores, bajo la direccion de Moreno, colocaron los ultimos +arboles en la llanura inmediata al rio. + +Grupos de curiosos admiraban desde lejos este bosque improvisado. De +Fuerte Sarmiento y hasta de la capital del territorio de Neuquen iban +llegando gentes atraidas por la novedad de tal fiesta. Algunos obreros +tendian de tronco a tronco guirnaldas de follaje y clavaban grupos de +banderolas. + +Friterini, elevado a la categoria de _maitre d'hotel_, habia sacado de +su maleta un frac algo apolillado, recuerdo de los tiempos en que +prestaba servicio como camarero auxiliar en hoteles de Europa y de +Buenos Aires. Preocupandose de la integridad de su pechera dura y su +corbata blanca, daba ordenes a una tropa de mestizas del boliche que +se habian convertido en servidoras y preparaban las mesas para la +fiesta de la tarde. + +Don Antonio "el Gallego" tambien se habia transformado exteriormente. +Iba vestido de negro, con una gruesa cadena de oro de bolsillo a +bolsillo de su chaleco. El era de los invitados, tenia derecho a +figurar entre los vecinos mas notables de la Presa representando al +alto comercio; pero como la merienda habia sido encargada a su +establecimiento, creyo del caso trasladarse al lugar de la fiesta +desde las primeras horas de la tarde, para convencerse de que todos +los preparativos se desenvolvian con regularidad. + +Entre los mirones situados al otro lado de una cerca de alambre se +veian algunos gauchos, siendo uno de ellos el famoso Manos Duras. +Despues de la batalla ocurrida en el boliche, habia vuelto +tranquilamente al campamento para dar explicaciones. No negaba que +algunos de los provocantes fuesen amigos suyos, pero todos eran +mayores de edad y no iba a responder de sus actos, como si fuese su +padre. El estaba lejos del campamento al ocurrir el choque; ?por que +intentaban mezclarlo en hechos de los que no tenia culpa alguna?... + +El comisario hubo de conformarse con estas justificaciones; el dueno +del boliche las acepto igualmente, creyendo que era mejor tenerlo por +amigo que por adversario, y alli estaba Manos Duras contemplando con +una atencion algo burlona los preparativos de la fiesta. Los otros +gauchos, igualmente silenciosos, parecian reir interiormente de tales +labores. Los _gringos_ trasladaban los arboles del sitio donde los +habia hecho nacer Dios: iy todo por una mujer!... + +Las gentes del pueblo eran mas atrevidas en sus juicios, formulandolos +a gritos. Algunas mujeres, las mejor vestidas, censuraban a la +marquesa: + +--iLa grandisima... tal! iLas cosas que los hombres hacen por ella! + +Enumeraban los regalos del contratista Pirovani, tan regateador y duro +para los trabajadores. Todos los dias de tren le llegaban a la +marquesa paquetes de Buenos Aires o Bahia Blanca, pagados por el +italiano. Ademas, un carro con tonel no hacia otro trabajo que llevar +agua del rio a la casa. Aquella senorona necesitaba banarse cada +veinticuatro horas. + +--Eso no es natural. Debe tener en la carne algo que no quiere +irse--afirmaban sentenciosamente algunas mujeres. + +Para todas ellas, obligadas a ir varias veces al dia con un cantaro a +cuestas de su vivienda al rio, el carro del tonel representaba el mas +inaudito de los lujos. iUn bano diario en aquel pais, donde el menor +soplo de viento levantaba columnas de tierra suelta, tan enormes y +violentas, que obligaban a encorvarse para resistir mejor su +empuje!... Como muchas de estas mujeres llevaban aun en sus cabelleras +y en los dobleces de sus ropas el polvo de semanas antes, las +enfurecia tal derroche de agua, como una injusticia social. + +Una, para consolarse, recordo malignamente al ingeniero Torrebianca. + +--iY sera capaz de venir esta tarde con los queridos de su mujer!... +Parece imposible que un hombre sea tan... ciego. Deben marchar de +acuerdo los dos. + +Todos los que no estaban invitados a la fiesta y pretendian verla de +lejos, apoyados en la alambrada, se consolaban de su pretericion +hablando contra la Torrebianca, sus amigos y su marido. + +Paso Celinda a caballo, entre los grupos, lentamente y mirando con +hostilidad el parque improvisado. Luego, para no oir los escandalosos +comentarios de aquellas mujeres, se alejo hacia el pueblo. + +Gonzalez, sin perder de vista la preparacion de las mesas, hablaba a +unos parroquianos de su establecimiento, mostrandoles el rio. Era +propicia la ocasion para repetir, con una gravedad doctoral, muchas +cosas oidas a su compatriota Robledo. + +Los indios habian dado a este rio su nombre de Negro por los +sufrimientos que les costaba remontarlo, a causa de su rapida +corriente. Los descubridores espanoles lo titularon rio de los Sauces, +por la gran cantidad de arboles de esta especie que cubria sus +orillas. Habian disminuido mucho ahora, pero aun representaban el +mayor obstaculo para su navegacion, pues los troncos y raigones +impulsados por la corriente batian como arietes a los barcos, +quebrantandolos. Durante dos siglos habia permanecido inexplorado, +creyendo los descubridores espanoles--a causa de los informes de los +indigenas--en la posibilidad de navegar por el hasta Chile, lo que +haria del rio de los Sauces un canal entre el Atlantico y el Pacifico +menos lejano que el estrecho de Magallanes. + +Un misionero ingles intentaba su exploracion para que su patria se +apoderase de este paso, lo que la permitiria atacar comodamente las +colonias de Espana situadas al borde del Pacifico. + +--Entonces fue cuando los espanoles, que habian tenido tantas cosas en +que ocuparse, por ser duenos de la mayor parte de America, creyeron +necesario explorar el rio. + +Era un alferez de la Armada, llamado Villarino, el que acometia esta +empresa dificil y de escasa resonancia en el ultimo tercio del siglo +XVIII, cuando ya casi toda la tierra de America estaba descubierta y +colonizada. + +--Don Manuel--siguio diciendo el dueno del boliche--llama a Villarino +el ultimo representante del heroismo descubridor de los espanoles. + +Con cuatro barcas pesadisimas e inadecuadas para tal viaje, habia +salido de Carmen de Patagones, en la costa atlantica, llevando por +tripulacion unos sesenta hombres. Este punado de marineros se +internaban en un pais totalmente inexplorado, en el que vivian los +indios mas irreductibles y feroces. De las margenes del rio Negro +partian las invasiones indigenas contra las tierras civilizadas del +virreinato de la Plata: los _malones_ de jinetes cobrizos ansiosos de +robar ganados a los estancieros de Buenos Aires. Los cuatro barcos de +uno o dos palos iban a navegar centenares de leguas entre orillas +donde les esperaban en acecho los Aucas, tenidos por los indios mas +sanguinarios e indomables. + +--Solo los que conocemos la corriente de este rio podemos comprender +lo que represento aquella expedicion, curso arriba y con buques de +vela. Llevaban quince caballos para sirgar los barcos por la orilla en +los pasos dificiles. Cuatro veces los huracanes rompieron las +arboladuras de las embarcaciones. Con Villarino brillo por ultima vez, +como dice don Manuel, la gloria de los conquistadores espanoles. La +expedicion duro muchos meses, y como no tenia baquiano del pais que la +guiase, se extravio con frecuencia, metiendose en rios afluentes para +retroceder despues... Buscaban el mar que los indios aseguraban haber +visto con sus ojos, y efectivamente, al final del Limay, continuacion +del rio Negro, se desemboca en un mar que es simplemente el lago +Nahuel Huapi... Lo cierto es que ahora nadie navega por este rio +mientras no lo limpien, y ninguno de los exploradores actuales, aun +contando con las embarcaciones modernas, ha querido repetir el viaje +del alferez Villarino hace siglo y medio. + +Llevado por su entusiasmo patriotico, seguia Gonzalez mencionando todo +lo que habia oido a Robledo, pero sus oyentes eran cada vez mas +escasos. Se alejaban, atraidos por los preparativos de la merienda, +prefiriendo la contemplacion de las mesas a la del antiguo rio de los +Sauces y a escuchar el relato de las hazanas del joven oficial de la +marina espanola. + +Iban aumentando considerablemente los grupos. Una banda de musica, +compuesta de unos cuantos italianos vecinos de Nenquen, empezo a +rasgar el aire con las estridencias de sus instrumentos de metal. +Inmediatamente se lanzaron a danzar algunas parejas. Don Antonio vio +en esto una falta de respeto al organizador de la fiesta. + +--No los dejes bailar mientras no llegue la marquesa--ordeno a +Friterini--. La ceremonia es para ella, y de seguro que le parecera +muy mal al senor de Canterac que empiece antes de tiempo. + +Pero musicos y bailarines no hicieron caso alguno de sus escrupulos y +continuo el baile. + +Elena estaba mientras tanto en el salon de su casa, lujosamente +vestida para asistir a la fiesta. Tenia el rostro obscurecido por un +gesto de enfado. + +"Esto solo me ocurre a mi--pensaba--. Llegar esta noticia precisamente +hoy... iY aun hay quien niega los caprichos de la fatalidad!" + +Aquel dia era de tren, y al empezar la tarde llego el correo, recogido +en Fuerte Sarmiento. + +Torrebianca, con el rostro consternado, fue en busca de su mujer para +mostrarle una carta. + +--Lee lo que acabo de recibir. Es del notario de mi familia. + +Esta carta, llegada de Italia, le daba cuenta de la muerte de su +madre. "Desde que usted se marcho a America, la salud de la senora +marquesa quedo tan profundamente quebrantada, que todos esperabamos +tal desgracia de un momento a otro. Ha muerto pensando en usted. Su +nombre fue lo ultimo que balbuceo en su agonia. Adjunto le envio +algunos datos sobre su herencia, que desgraciadamente no es..." + +Suspendio Elena tal lectura para mirar a su marido con ojos +interrogantes; pero este tenia la cabeza inclinada, como anonadado +por la noticia. Dudo ella en hablar, y como transcurria el tiempo sin +que el otro saliese de su actitud silenciosa, dijo lentamente: + +--Supongo que este suceso, que nada tiene de inesperado, pues tu mismo +lo has presentido muchas veces, no va a privarnos de asistir a la +fiesta. + +Levanto Torrebianca el rostro para mirarla con ojos de asombro. + +--?Que es lo que dices?... Piensa que es mi madre la que ha muerto. + +Ella fingio cierta confusion, mientras decia bondadosamente: + +--Siento mucho la muerte de la pobre senora. Era tu madre, y esto +basta para que la llore... Pero piensa que en realidad no la vi nunca, +y ella, por su parte, solo me conocio por mis retratos. Ten serenidad +y un poco de logica... Por esa desgracia, ocurrida al otro lado de la +tierra, no vamos a privarnos de asistir a una fiesta que representa +enormes gastos para el amigo que la ha organizado. + +Se aproximo a su esposo, diciendole con voz insinuante, al mismo +tiempo que le acariciaba el rostro con una mano: + +--Hay que saber vivir. Nadie conoce esta desgracia. Figurate que la +carta no ha llegado hoy y solo puedes recibirla en el correo de pasado +manana... Quedamos en eso; aun ignoras la noticia y me acompanas esta +tarde. ?Que adelantas con acordarte ahora? Tiempo te queda para pensar +en ese suceso triste. + +El marques hizo signos negativos. Luego se llevo una mano a los ojos, +y apoyando sus codos en las rodillas gimio sordamente: + +--Era mi madre... iMi pobre mama, que tanto me queria! + +Hubo un largo silencio. Torrebianca, como si no quisiera mostrar su +dolor en presencia de su mujer, se refugio en una habitacion +inmediata. Elena, cenuda y malhumorada, le oyo gemir y pasearse al +otro lado de la puerta. + +Asi transcurrio mucho tiempo. Ella miro el reloj: las tres. Habia que +decidirse. Hizo un gesto cruel y levanto los hombros. Luego fue hasta +la puerta por donde habia desaparecido su esposo: + +--Quedate, Federico; no te ocupes de mi. Ire sola, e inventare un +pretexto para excusar tu ausencia. iHasta luego, alma mia! Cree que si +te dejo es unicamente por no molestar a nuestros amigos. iAy, las +exigencias sociales! iQue tormento!... + +Tomaba su voz inflexiones de piadoso carino, al mismo tiempo que las +comisuras de su boca se dilataban en un rictus de colera. + +Se puso el sombrero y salio. Desde lo alto de la escalinata pudo ver +la calle enteramente solitaria. + +Toda la gente del pueblo estaba en los alrededores del parque +improvisado. Canterac y el contratista, cada uno por su parte, habian +declarado festivo aquel dia, imponiendo el descanso a sus obreros. + +Frente a la casa habia un carruajito de cuatro ruedas, cuidado por un +mestizo. Este dormia en el pescante, con un cigarro paraguayo entre +sus labios gruesos y azules, mientras un enjambre de moscas zumbaba en +torno al rostro sudoroso. + +Elena penso en sus admiradores, que estarian esperandola, impacientes. +Se habian abstenido de venir a buscarla, porque el dia anterior les +manifesto su deseo de presentarse sin otro acompanamiento que el de su +esposo. Una senora debe evitar que la maledicencia se cebe en sus +actos. + +Cuando se dirigia hacia el carruajito, dejando a sus espaldas la casa, +oyo el ruido de un galope. Un jinete acababa de surgir de una +callejuela inmediata. Era Flor de Rio Negro. + +Por una afinidad misteriosa que mas bien era una repulsion, Elena +adivino su presencia antes de verla con sus ojos. Sin esperar a que el +caballo hiciese alto, la intrepida amazona se deslizo de la silla. +Luego fue aproximandose, con la torpeza del jinete que extrana el +contacto del suelo: + +--Senora, una palabra nada mas. + +Y se interpuso entre ella y la estribera del carruaje, cerrandola el +paso. + +A pesar de su arrogancia, Elena se sintio emocionada por los ojos +hostiles de la muchacha. Fingio, sin embargo, altivez, y parecio +preguntar con un gesto: "?Es realmente a mi a quien busca?..." + +Celinda la entendio, contestando con un movimiento afirmativo. La +marquesa hizo otro ademan indicando que podia hablar, y la nina de +Rojas dijo con expresion agresiva: + +--?No tiene usted bastante con todos esos hombres a los que trae +locos?... ?Todavia necesita robar los que pertenecen a otras mujeres? + +La respuesta de Elena fue mirarla de pies a cabeza. Pretendia +confundirla con sus gestos de superioridad. + +--Joven, no la conozco--dijo--. Ademas, sospecho que existen entre +nosotras grandes diferencias de categoria y educacion, que nos impiden +seguir hablando. + +Intento apartarla para que le dejase libre el paso; pero Celinda, +irritada por su aire despectivo, levanto el rebenque que llevaba en la +diestra. + +--iAh, demonio con faldas! + +Dirigio un golpe contra el rostro de Elena, pero esta se puso en +actitud defensiva, agarrando el brazo enemigo. Su cara quedo +intensamente palida, con los ojos agrandados por la sorpresa y un +resplandor felino en las pupilas. Luego hablo con una voz algo ronca: + +--Muy bien, joven, no se moleste. Doy por recibido el golpe. Este +regalo es de los que no se olvidan nunca, y correspondere a el cuando +lo considere oportuno. + +Solto el brazo de Celinda, y como esta parecia haber desahogado ya +toda su colera, lo dejo caer, quedando inmovil y como avergonzada de +su agresion. + +Aprovecho Elena este desaliento momentaneo para subir al cochecito, +tocando en un hombro a su conductor. El mestizo habia estado +adormecido hasta entonces, con el cigarro en la boca, sin enterarse de +lo que acababa de ocurrir junto a su vehiculo. + +Apenas salieron del pueblo, vio Elena a lo lejos el parque improvisado +y la muchedumbre que rebullia en torno a el. + +Un jinete paso al trote en direccion contraria, regresando del lugar +de la fiesta, y se quito el sombrero para saludarla. Elena reconocio a +Manos Duras, sonriendo maquinalmente a su respetuoso saludo. Luego, +sin darse exacta cuenta de lo que hacia, le llamo con una mano. El +gaucho hizo dar vuelta a su cabalgadura y se aproximo al carruaje, +marchando junto a sus ruedas. + +--?Como le va, senora marquesa?... ?Por que esta tan palida? + +Elena hizo un esfuerzo para serenarse. Debia guardar aun en su rostro +las huellas de la reciente emocion, y ella necesitaba llegar a la +fiesta tranquila y sonriente, de modo que nadie adivinase el insulto +que habia recibido. + +Como si quisiera terminar cuanto antes su conversacion con Manos +Duras, le pregunto con forzada alegria: + +--Usted me dijo una vez que me aprecia mucho y esta dispuesto a hacer +lo que yo le mande, por terrible que sea. + +Se llevo Manos Duras una mano al sombrero para saludar, y sonrio, +mostrando sus dientes de lobo. + +--Ordene lo que quiera, senora. ?Desea que mate a alguien? + +Y al mismo tiempo la miraba con ojos de deseo. Ella hizo un falso +gesto de susto: + +--Matar, no... ique horror! ?Por quien me toma?... El servicio que tal +vez le pida sera muy dulce para usted... Ya hablaremos. + +Temiendo que el gaucho prolongase sus palabras de despedida, le indico +con un ademan energico que debia retirarse. Ya estaba cerca del sitio +de la fiesta, y no era conveniente llegar sin su marido y con tal +acompanamiento. + +Manos Duras contuvo su caballo mientras se alejaba el carruaje, +Durante algunos minutos siguio con los ojos a aquella mujer, la mas +extraordinaria que habia encontrado en su vida; y al dejar de verla, +su mirada de mastin sumiso volvio a recobrar una dureza agresiva. + +Iban entrando los invitados en el parque artificial, bajo la +curiosidad envidiosa del populacho, mantenido mas alla de la alambrada +por la vigilancia del comisario y sus cuatro hombres. Estos invitados +eran comerciantes espanoles e italianos establecidos en las +poblaciones mas cercanas y algunos venidos de la lejana isla de +Choele-Choel, lugar hasta donde llegan los escasos barcos que pueden +remontar el rio Negro. Tambien los capataces y mecanicos de las obras +acudian con sus mujeres, que habian sacado a luz los vestidos de +fiesta, usados unicamente cuando iban a Bahia Blanca o a Buenos Aires. + +Robledo paseaba por las cortas avenidas de este parque admirando +ironicamente la absurda creacion de Canterac. Moreno le iba mostrando +con cierto orgullo todas las particularidades de la obra dirigida por +el. + +--Lo mas notable es una especie de cenador, o mejor dicho, de +santuario de verdura que hay al final de la arboleda. Seguramente que +el capitan querra llevar alli a la marquesa. Pero ella es lista y sabe +escurrirse. + +Guinaba un ojo maliciosamente al hablar de los propositos de Canterac, +y a continuacion se mostraba grave para afirmar la cordura de la +marquesa, que "no era la mujer que se imaginaban muchos". + +Se disponia a mostrar al espanol el famoso "santuario de verdura", +cuando le abandono repentinamente, mascullando excusas, para correr +hacia la entrada del parque. Elena acababa de llegar. Lo mismo que +Moreno, corrieron a su encuentro los otros solicitantes; pero ella, +despues de saludar a los tres, mostro su predileccion por Watson, que +tambien habia salido a recibirla. Converso con los demas, pero sin +apartar de Ricardo sus ojos acariciadores. Robledo, que examinaba al +grupo desde lejos, se entero inmediatamente de esta predileccion. + +Contrariado por su descubrimiento, fue aproximandose para saludar a la +Torrebianca. Luego invito a Watson, con ademanes y palabras en voz +baja, a que se fuese con el; pero el joven fingia no entenderle. Al +fin, el ingeniero frances, que por ser el autor de la fiesta mostraba +una superioridad absorbente, se interpuso entre Elena y los demas +hombres, ofreciendola el brazo para ensenarle todas las bellezas de su +invencion forestal. Robledo aprovecho esto para tocar a Ricardo en la +espalda, invitandole a dar un paseo por la arboleda. Apenas quedaron +solos, el espanol se expreso con un tono bondadoso, senalando a la +mujer que se alejaba apoyada en un brazo de Canterac. + +--Tenga usted cuidado, Ricardo. Creo que esa Circe tambien desea +someterlo a sus encantamientos. + +Watson, que siempre le habia escuchado con deferencia, le miro ahora +altivamente. + +--Tengo bastantes anos para marchar solo--contesto con sequedad--; y +en cuanto a consejos, demelos cuando yo se los pida. + +Y murmurando otras palabras ininteligibles, le volvio la espalda para +ir en busca de Elena. + +Quedo el espanol asombrado por la brusca respuesta de su socio. +Despues sintio indignacion. + +"iEsa mujer!--penso--. iHasta va a quitarme el mejor de mis +amigos!..." + +Empezaba la parte mas interesante de la fiesta para muchos de los +invitados. Friterini dio voces, dirigiendo a las mestizas encargadas +del servicio. Sobre las mesas, hechas con tablas y caballetes y que +tenian por manteles sabanas recien lavadas, fueron apareciendo los +manjares mas ricos y extraordinarios del "Almacen del Gallego" y otros +despachos de bebidas y alberguerias existentes en las colonias +inmediatas al rio Negro. Eran manjares de Europa y de la America del +Norte, que tenian un sabor a largo encierro, a estano y a hojalata: +carnes de cerdo de Chicago, salchichas de Francfort, _foie gras_ +frances, sardinas de Galicia, pimientos de la Rioja, aceitunas de +Sevilla, todo venido, a traves del Oceano, en botes metalicos o +cubiletes de madera. + +Lo mas extraordinario eran las bebidas. Solo algunos _gringos_ +procedentes de los llamados "paises latinos" buscaban las botellas de +vino tinto. Los demas, especialmente los hijos del pais, consideraban +los liquidos de color de sangre como una bebida ordinaria, apreciando +la claridad y el tono blanco de los vinos como signo de aristocracia. +Resonaban continuamente los taponazos del champana. Algunos bebian el +vino espumoso como si fuese agua del rio. + +--Esto es caro en Europa--decia un ruso de pelo largo y grasiento--; +pero aqui, icon la diferencia del cambio!... + +Moreno, hombre de orden, consideraba con inquietud la sed creciente de +los invitados. Al mismo tiempo hacia recomendaciones de parquedad y +prudencia en el servicio al entusiasta Friterini con palabras +deslizadas al paso y misteriosos ademanes. + +"iCon tal que alcancen los pesos de Canterac!--pensaba--.Empiezo a +creer que no tendremos bastante para pagarlo todo." + +Mientras tanto, el ingeniero frances avanzaba entre los arboles con +Elena o se detenia para mostrarle los ejemplares mas corpulentos. + +--Esto no es el parque de Versalles, bella marquesa--dijo imitando los +ademanes galantes de otros siglos--, pero representa, a pesar de su +modestia, el gran interes que tiene un hombre en serle agradable. + +Pirovani, fingiendose distraido, iba detras de ellos a cierta +distancia. Le era imposible ocultar el despecho que le producia esta +fiesta ideada por su adversario. Reconocia que nunca hubiera sabido +inventar el algo semejante, iLo mucho que sirve haber estudiado!... + +Segun iba avanzando por el bosque artificial, procuraba empujar +disimuladamente los arboles mas proximos para hacerlos caer. Pero este +mal deseo resultaba inutil. Todos se mantenian firmes. Aquel imbecil +de Moreno habia hecho bien las cosas al ayudar a Canterac. + +Sintio frio en sus extremidades y que toda la sangre se le agolpaba al +corazon viendo como se ocultaba la pareja en un tupido cenador de +ramaje, al final de una avenida. Era el famoso "santuario" del +oficinista. + +--La reina puede sentarse en su trono--dijo Canterac. + +Y mostro a Elena un banco rustico rematado por una especie de doselete +hecho con guirnaldas de follaje y flores de papel. + +Excitado el frances por la soledad, hablo con gran vehemencia de su +amor y de los grandes sacrificios que estaba dispuesto a hacer por +Elena. Muchas veces habia dicho lo mismo, pero ahora estaban solos y +aquella fiesta parecia haber aumentado su agresividad pasional. + +Ella, que se habia sentado en el banco rustico, teniendo cerca al +ingeniero, mostro cierta inquietud, aunque sin perder por esto su +sonrisa tentadora. Canterac le cogio ambas manos e inmediatamente +quiso besarla en la boca. Como la Torrebianca esperaba la agresion, se +defendio a tiempo, haciendo esfuerzos por repelerle. + +Se hallaban en esta lucha, cuando aparecio el contratista en la +entrada del cenador. Pero ninguno de los dos pudo verle. Canterac +seguia ocupado en su tenaz proposito de besarla; y ella, olvidando sus +remilgos de coqueta, lo repelia violentamente. + +--Esto no es leal--dijo con voz jadeante--. Debo estar despeinada... +Va usted a romper mi sombrero... iEstese quieto! Si insiste usted, le +abandono. + +Viose al fin obligada a defenderse con tal brusquedad, que Pirovani +creyo llegado el momento de intervenir, avanzando resueltamente dentro +del cenador. El ingeniero, al verle, abandono a Elena, poniendose de +pie, mientras la mujer reparaba el desorden de su peinado y sus ropas. +Los dos hombres se miraron fijamente, y el italiano considero +necesario hablar. + +--Muestra usted mucha prisa--dijo con ironia--en cobrarse los gastos +de su fiesta. + +Resultaba tan inaudito para Canterac que un simple contratista se +atreviese a insultarle alli mismo, en el costoso parque inventado por +el, que permanecio algunos momentos sin poder hablar. Luego, su colera +de hombre autoritario estallo con fria llamarada. + +--?Con que derecho me habla usted?... Debi abstenerme de invitar a un +emigrante sin educacion, que ha hecho su dinero nadie sabe como. + +Se enfurecio Pirovani, pero con una colera ardiente, al recibir tal +insulto en presencia de Elena. Y como su violencia de sanguineo +necesitaba pasar a la accion, por toda respuesta se arrojo sobre el +ingeniero, abofeteandole. Inmediatamente los dos hombres se agarraron, +luchando a brazo partido, mientras la Torrebianca, perdida la +serenidad, empezaba a dar voces de espanto. + +Acudieron los invitados, siendo de los primeros en presentarse Robledo +y Watson, cada cual por un lado distinto. El ingeniero y el +contratista, estrechamente agarrados, rodaban por el suelo, derribando +gran parte del "santuario de verdura". + +Pirovani, mas carnudo y vigoroso que Canterac, lo sofocaba con su +peso. La colera le hacia olvidar todo lo que sabia de espanol, y +lanzaba blasfemias en italiano, aludiendo a la Virgen y a la mayor +parte de los habitantes del cielo. Ademas, pedia a los que intentaban +separarlos que le dejasen comerse tranquilamente los higados de su +rival. Habia vuelto en unos segundos los anos de su adolescencia, +cuando se aporreaba con los companeros de pobreza en alguna +_trattoria_ del puerto de Genova. + +A fuerza de tirones y algun que otro punetazo, varios hombres de buena +voluntad consiguieron separar a sus dos jefes. Watson, despreciando a +los combatientes, habia corrido hacia la marquesa, colocandose +delante de ella en actitud defensiva, como si le amenazase algun +peligro. + +Robledo miro a los dos adversarios. Contenido cada uno de ellos por un +grupo, se insultaban de lejos, con los ojos inyectados de sangre y la +lengua estropajosa. Ambos habian olvidado de repente el espanol, y +cada uno barboteaba las peores palabras de su respectivo idioma. + +Luego contemplo a la marquesa de Torrebianca, que suspiraba como una +nina, apoyandose en Watson. + +"iSolo nos faltaba semejante escandalo!--se dijo--. Temo que alguien +va a morir por culpa de esta mujer." + + * * * * * + + + + +#XIII# + + +Acabaron su cena silenciosamente Watson y Robledo, preocupados por lo +que habia ocurrido horas antes en el parque inventado por Canterac. + +Un obstaculo invencible parecia haberse levantado entre los dos. +Watson tenia el rostro sombrio y evitaba mirar a Robledo. Este, al +poner de vez en cuando los ojos en su asociado, sonreia con una +expresion amarga. Pensaba en Elena, dominadora y malvada, que tal vez +habia aconsejado a Ricardo contra el. + +Se levanto el joven de la mesa, saludando con algunas palabras +confusas, y tomo el sombrero para salir. + +"Va a verla--se dijo el espanol--. Ya no vive tranquilo si no esta a +su lado." + +En la calle central encontro Watson muchos grupos discutiendo +acaloradamente. Los rectangulos rojos que proyectaban sobre el suelo +las puertas del boliche eran eclipsados con frecuencia por las sombras +de los que entraban y salian. Adivino que todos disputaban sobre lo +ocurrido aquella tarde, tomando partido por el ingeniero o por el +contratista. + +Al llegar a la casa de Elena, salio a recibirle Sebastiana en lo alto +de la escalinata. La mestiza tambien se mostraba preocupada por los +sucesos de la tarde. + +Miro a Ricardo con severidad, pensando sin duda en la nina de la +estancia. iAy, los hombres! Hasta este _gringo_ que ella creia buenazo +resultaba tan perverso como los otros. + +Paso adelante el joven, sin fijarse en tal mirada, y encontro en el +salon a Elena que parecia esperarle. + +Quiso ocupar una butaca, pero la marquesa se opuso. + +--No; aqui, a mi lado. Asi nadie podra oirnos. + +Y lo obligo a sentarse en el sofa, junto a ella. + +Tenia el rostro palido y la mirada dura, como si aun estuviese +conmovida por recientes y desagradables impresiones. La pelea de +Pirovani y Canterac habia pasado a segundo termino en su memoria. Le +molestaba mas, haciendola estremecerse de colera, la imagen de Celinda +con el latigo levantado. + +Pero olvido su rencor al ver que Ricardo acudia puntualmente, +atendiendo el ruego que ella le habia hecho al anochecer para que +pasase la velada en su casa. Al notar que Watson miraba con inquietud +las puertas del salon, creyo oportuno tranquilizarlo. + +--Nadie vendra. Mi marido esta en su cuarto, quebrantado por una mala +noticia que ha recibido de Europa... Una desgracia de familia que +esperabamos hace tiempo; algo que en realidad no me interesa mucho. + +Luego cambio de gesto y de voz, para continuar hablando. + +--iCuanto agradezco que haya usted venido!... Temblaba ante la idea de +pasar sola estas horas de la noche. iMe aburro tanto aqui!... Por eso +le suplique hoy, cuando nos separamos, que no me abandonase... + +Y al decir esto tomo una mano de Watson, contemplandole al mismo +tiempo con ojos acariciadores. + +El joven se sintio halagado en su vanidad masculina por esta mirada, +pero surgio en su memoria inmediatamente el recuerdo de lo ocurrido +aquella tarde. + +--?Por que han renido esos dos hombres?... ?Fue por usted?... + +Quedo ella indecisa; y al fin, entornando los ojos, contesto con +cierto abandono: + +--Tal vez; pero yo los desprecio a los dos. Para mi solo existe usted, +Ricardo. + +Puso sus manos en los hombros de el, y al hacer esto, parecio +estirarse con felina ondulacion, aproximando su rostro. + +--Sospecho--murmuro--que vamos a ir tal vez mas alla de los limites de +una simpatia amistosa. iMe interesa usted tanto!... + +Excitados por la soledad, sentian ambos en su interior la audacia de +un deseo vehemente. Iban a correr en breves minutos un camino que a +el, en su inexperiencia, le habia parecido siempre que exigiria +larguisimas jornadas. Elena penso en la amazona juvenil que habia +querido golpearla. Su vanidad ultrajada y el deseo de vengarse le +hicieron adoptar mentalmente cinicas resoluciones, celebrandolas con +una risa oculta que parecio reflejarse en sus ojos. + +"Ya que eres celosa--pensaba--, debes serlo con motivo. Yo te +devolvere el latigazo." + +Ademas, al recordar como aquellos dos hombres se habian golpeado en su +presencia, sin que esto le causase profunda emocion, creyo, con un +ilogismo propio de su cerebro desordenado, que el medio mas seguro +para restablecer la paz entre ambos era que ella se entregase a un +tercero, mas digno de su interes. + +Watson, por su parte, consideraba a esta mujer mas hermosa y +apetecible despues que dos hombres habian intentado matarse a causa de +ella. Una sensacion de orgullo varonil, de vanidad sexual, se +mezclaba con las emociones que iban despertando en su interior las +palabras de la Torrebianca y el contacto de su cuerpo. + +Al descansar ella las manos sobre sus hombros, habia acabado por +juntarlas, y poco a poco el joven se sintio aprisionado por unos +brazos adorables. Algo se reanimo en su pensamiento, como una llama +moribunda que resucita. Creyo ver el rostro noble y triste de su +companero Torrebianca, e inmediatamente quiso hacer un movimiento +negativo y echarse atras, repeliendo a Elena... No podia traicionar a +un camarada. Era innoble proceder asi, estando bajo el mismo techo que +el otro y separado de el solamente por unos tabiques. Luego se vio a +si mismo y vio a Celinda, cuando marchaban los dos alegremente por el +campo. Quiso mover otra vez su cabeza negativamente y parpadeo con una +expresion angustiosa, pretendiendo defenderse y teniendo al mismo +tiempo la certidumbre de que le seria imposible. + +"iPobrecita Flor de Rio Negro!", penso. + +Los brazos que rodeaban su cuello le oprimieron dulcemente y tiraron +de su cabeza, inclinandola poco a poco hacia el rostro femenil que +avanzaba unos labios avidos y audaces. Las dos bocas acabaron por +unirse, y Ricardo penso que ese beso iba a ser interminable. + +Experimentaba la sorpresa del que al entrar en un palacio maravilloso +ve francas las puertas de un segundo salon todavia mas admirable, y +luego penetra en un tercero que le parece superior, perdiendose en +lontananza la sucesion de habitaciones deslumbradoras abiertas ante +el. Cuando se imaginaba haber poseido por entero aquella boca, los +labios se entreabrian con un bostezo de fiera, dejandole avanzar para +revelarle ineditos contactos de estremecedora voluptuosidad. Creia ya +agotadas todas las sensaciones ocultas entre aquellas dos valvas +carnosas, suaves y humedas, y nuevos escalofrios de placer bajaban +verticalmente por el dorso de su cuerpo. + +Penso confusamente, en aquel momento, lo mismo que todos los +personajes simples de la Presa que corrian enloquecidos detras de la +Torrebianca: "Esta es la verdadera mujer. Solo merecen admiracion las +hembras que han conocido la vida elegante." + +Vagaron las manos de el sobre los relieves del cuerpo adorable, +intentando libertarlos del encierro de las ropas... + +De pronto se repelieron los dos con el empellon de la sorpresa, +procurando al mismo tiempo reparar el desorden externo de sus +personas. Al otro lado de la puerta, Sebastiana golpeaba la madera con +los nudillos, pidiendo licencia para entrar. La mestiza era demasiado +bien criada para abrir una puerta sin permiso; pero antes de +solicitarlo, creia oportuno siempre mirar un poco por el ojo de la +cerradura. Cuando asomo al fin la cabeza entre las dos hojas de +madera, dijo bajando sus ojos maliciosos: + +--Mi antiguo patron don Pirovani quiere ver a la senora. Parece que +trae prisa. + +Ricardo se levanto para irse y Elena le rogo que se quedase, +prometiendo despedir en un momento al intruso. Pero el joven se habia +serenado, dandose cuenta del peligro que acababa de correr, y quiso +aprovechar esta ocasion para marcharse, antes de quedar otra vez a +solas con ella. Casi tropezo en la puerta con el contratista, que +entraba saludando desde lejos a la "senora marquesa". Estrecho su mano +y desaparecio inmediatamente. + +Elena no quiso ocultar la colera que le habia producido esta visita +inoportuna, y recibio al italiano con visible mal humor. + +Se mantuvo de pie para hacerle comprender que su entrevista debia ser +corta; pero el otro, distraido por sus preocupaciones, pidio permiso +para sentarse, y antes de que ella respondiese ocupo un sillon. La +Torrebianca se limito a apoyar su cuerpo en el borde de una mesa. + +--Mi marido esta algo enfermo--dijo--, y necesito atenderle... No es +cosa de cuidado: la emocion por una desgracia de familia. Pero +hablemos de usted: ?que le trae aqui a estas horas?... + +Tardo Pirovani en contestar, para que de este modo sus palabras +resultasen mas solemnes. + +--El senor de Canterac cree que debamos batirnos a muerte despues de +lo de esta tarde. + +Ella, que solo pensaba en Watson y estaba nerviosa por la presencia +del hombre que lo habia ahuyentado, hizo un leve gesto revelador de +que la noticia no le interesaba. Luego procuro disimular su +indiferencia, diciendo: + +--No encuentro extraordinaria la proposicion. Si yo fuese hombre, +haria lo mismo que el. + +Pirovani, que vacilaba hasta poco antes por creer disparatado el reto +de Canterac, se levanto de su sillon con aire resuelto. + +--Entonces--dijo--, si a usted le parece bien, no hay mas que hablar. +Me batire con el frances y me batire si es preciso con medio mundo, +para que usted se convenza de que soy digno de su estimacion. + +Al hablar asi habia tomado una mano de Elena, pero esta mano le +parecio tan blanda y muerta, que tuvo que soltarla, descorazonado. +Ella hizo un gesto de cansancio mirando hacia el interior de la casa, +donde estaba su marido. Este gesto indico a Pirovani que debia +marcharse, y el contratista se apresuro a obedecerla; pero mientras se +dirigia hacia la puerta todavia la atormento con palabras y gestos de +enamorado que desea inspirar admiracion por su heroismo. + +Cuando Elena se vio sola, llamo a gritos a Sebastiana. La mestiza +tardo en presentarse. Habia tenido que ir hasta la puerta de la calle, +acompanando a su antiguo patron. + +--Vea si puede alcanzar al senor Watson--ordeno Elena +apresuradamente--. No debe estar lejos; digale que vuelva. + +La mestiza sonrio, bajando sus ojos para decir con fingida +simplicidad: + +--No es facil alcanzarlo. Salio disparado, como si huyese del demonio. + +Al abandonar su antigua casa, se dirigio Pirovani a la de Robledo. +Este leia un libro apoyandolo en la lampara de petroleo que ocupaba el +centro de su mesa. Al ver entrar al contratista, le saludo con gestos +y exclamaciones de reproche. + +--Pero ?que ha sido eso?... Un hombre de su edad y de su caracter... +iNi que fuese usted un muchacho de quince anos que se pelea por la +novia!... + +El italiano repelio con altivo ademan esta admonicion, juzgandola +tardia, y dijo solemnemente, como si le enorgulleciesen sus propias +palabras: + +--Me bato a muerte con el capitan Canterac, y vengo a buscarle para +que usted y Moreno sean mis padrinos. + +Prorrumpio Robledo en exclamaciones de escandalo, al mismo tiempo que +levantaba las manos para hacer mas patente su protesta. + +--?Usted cree que yo voy a mezclarme en sus disparates y a parecer tan +falto de juicio como usted o como el otro?... + +Y siguio hablando contra la absurda peticion de Pirovani, pero este +movia la cabeza con tenacidad haciendo signos negativos. Estaba +resuelto a todo despues de haber oido a Elena. + +--Yo soy un hombre de origen humilde--dijo--, un hombre que solo +conoce el trabajo, y necesito demostrar que no le tengo miedo a ese +senor acostumbrado al manejo de las armas. + +Robledo se encogio de hombros al oir unas palabras que consideraba +absurdas. Al fin se canso de protestar en vano. + +--Veo que es inutil querer infundirle un poco de sentido comun... +Bueno; accedo a representarle, pero con la condicion de que sera para +arreglar el asunto logicamente, evitando el duelo. + +El contratista tomo una actitud caballeresca, como si acabase de +recibir una ofensa. + +--No; el duelo lo quiero a muerte. Yo no soy un cobarde ni he venido +en busca de arreglos. + +Luego expreso lo que verdaderamente pensaba. + +--Aunque no he recibido una educacion brillante, se lo que hay que +hacer en casos como el presente. Conozco, ademas, la opinion de +personas muy altamente colocadas. Debo batirme, y me batire. + +Dijo esto con tal sinceridad, que Robledo penso en Elena al oirle +mencionar las "altas personas" que le habian aconsejado. Le miro con +lastima, manifestando a continuacion, de un modo brusco, que se negaba +a apadrinarle. + +Convencido Pirovani de que nada conseguiria, se despidio de el, +dirigiendose a la casa de Moreno. + +Al dia siguiente, en las primeras horas de la manana, don Carlos Rojas +recibio una visita. Estaba en la puerta del edificio principal de su +estancia, cuando vio llegar a un jinete vestido como es de uso en las +ciudades y sobre un caballejo que le hizo sonreir. Era el oficinista. + +--?Adonde va montado en ese mancarron?... Eche pie a tierra. ?No le +parece que tomemos un mate, amigazo?... + +Entraron los dos en aquella pieza que servia de salon y despacho a don +Carlos, y mientras una criadita preparaba el mate, vio el oficinista +por una puerta entreabierta a la hija de Rojas sentada en una butaca +de mimbres, con aire pensativo y triste. Llevaba traje femenil, y al +abandonar las ropas masculinas parecia haber perdido su audacia alegre +de muchacho revoltoso. + +La saludo Moreno desde el otro lado de la puerta, y ella contesto a su +saludo melancolicamente. + +--Ahi la tiene usted--dijo el padre--; parece otra. Cualquiera creeria +que esta enferma. Son cosas de los pocos anos. + +Sonrio Celinda con indolencia, haciendo un signo negativo al oir la +suposicion de su enfermedad. Despues abandono aquella habitacion, +demasiado inmediata al despacho, para que los dos hombres pudieran +hablar libremente. + +Cuando hubieron tomado el primer mate, Rojas oficio un cigarro a +Moreno para que "pitase", y encendiendo el suyo se preparo a escuchar. + +--?Que le trae por estos pagos, tinterillo?... Porque usted no es +hombre de a caballo, y cuando echa una galopada debe ser por algo. + +El oficinista, al que apodaba "tinterillo" el estanciero, siguio +fumando con la calma de un oriental que considera conveniente excitar +la curiosidad de su interlocutor antes de emprender la conversacion. + +--Usted, don Carlos--dijo al fin--, fue en su juventud hombre de +armas. Me han contado que cuando vivia en Buenos Aires tuvo varios +duelos por asuntos de hembras. + +Miro Rojas a un lado y a otro, por si la nina andaba cerca y podia +oirle. Luego sonrio con la vanidad que sienten los hombres entrados en +anos al recordar las audacias y desafueros de su juventud, y dijo con +una falsa modestia: + +--iBah! iQuien se acuerda de eso! Muchachadas, che; cosas que se +usaban entonces. + +Creyo necesario Moreno hacer una larga pausa, y anadio: + +--El ingeniero Canterac y el contratista Pirovani se batiran manana en +duelo... Pero el duelo es a muerte. + +Don Carlos mostro sinceramente su estraneza. + +--?Pero aun estan de moda esas cosas?... iY aqui! ien pleno desierto! + +Moreno hizo gestos afirmativos y quedo silencioso. Callo tambien el +estanciero, mirandolo interrogativamente. ?Y que tenia que ver el con +todo esto?... ?Acaso habia hecho el viaje por el simple placer de +darle tal noticia?... + +--Canterac--dijo el oficinista--tiene por padrinos al marques de +Torrebianca y al gringo Watson. Como los dos son ingenieros, no pueden +negar un servicio tan importante a un camarada. + +A Rojas le parecio esto muy natural. Pero ?que podia importarle a el +que los padrinos fuesen unos o fuesen otros? + +--Pirovani solo cuenta conmigo--siguio diciendo Moreno--, y yo vengo a +buscarle, don Carlos, para que me saque del apuro como hombre de +armas, y sea tambien padrino del italiano. + +Protesto el estanciero con vehemencia. + +--iDejese de macanas, che!... ?Por que voy a mezclarme en esos +entreveros de las gentes del campamento, cuando todos son amigos mios? +Ademas, ya estoy viejo para meterme en tales cosas y no quiero hacer +un papelon. + +Insistio Moreno, y durante algunos minutos discutieron los dos +hombres. Al fin don Carlos parecio ablandarse seducido por el misterio +que creia entrever en este duelo inesperado. Valiendose de su +condicion de padrino, tal vez averiguaria cosas muy graciosas e +interesantes. + +--Bueno, che; sera como usted quiere. iQue no me hara hacer este +tinterillo! + +Luego sonrio picarescamente, golpeando al oficinista en una pierna, al +mismo tiempo que le preguntaba bajando la voz: + +--?Y por que quieren matarse? ?Cuestion de mujeres?... De seguro que +anda de por medio esa marquesa que a toditos los trae locos. + +Tomo Moreno una actitud misteriosa, al mismo tiempo que se llevaba un +dedo a los labios para imponerle silencio. + +--Prudencia, don Carlos. Piense que el marques tratara con nosotros +como padrino, y por ser experto en esto de los duelos tal vez dirija +el combate. + +El estanciero empezo a reir, dando nuevos golpes en las piernas de su +amigo. Fue tal su risa, que en ciertos momentos se llevo una mano a la +garganta como si temiera ahogarse. + +--Pero ique lindo, che!... Y es el marido el que va a dirigir el +desafio... Y los otros dos se pelean por su mujer... Pero ique gringos +tan sabrosos! Me gustara ver eso... iCosa barbara! + +Luego anadio, serenandose: + +--Si que acepto el ser padrino. Eso vale mas que una comedia en Buenos +Aires o una de esas historias del biografo que traen loca a mi nina. + +A media tarde, luego de haber almorzado en la estancia de Rojas, +volvio Moreno a la Presa y echo pie a tierra frente a la antigua casa +de Pirovani. + +Torrebianca se paseaba por la habitacion que le servia de despacho. +Iba vestido de luto y su aspecto era aun mas triste y desalentado que +en los dias anteriores. Al pasearse se detenia algunas veces junto a +su mesa, donde estaba abierta una caja de pistolas. Habia pasado una +parte de la tarde limpiando estas armas o contemplandolas pensativo, +como si su vista evocase lejanos recuerdos. Cuando olvidaba las +pistolas miraba una fotografia puesta sobre la misma mesa y que era la +de su madre. Esta contemplacion humedecia sus ojos. + +Moreno, despues de saludarle, se apresuro a decir que ya habia +encontrado companero y venia autorizado plenamente por el para la +discusion de los preparativos del combate. El marques aprobo con un +saludo ceremonioso y luego le fue mostrando sus pistolas. + +--Las traje de Europa, y han servido varias veces en lances tan graves +como el nuestro. Examinelas bien; no tenemos otras, y deben ser +aceptadas por las dos partes. + +El oficinista manifesto que tenia por inutil este examen, aceptando +todo lo que hiciese el otro. + +Siguio hablando el marques con una dignidad caballeresca que +impresionaba a Moreno. + +"Este pobre senor--penso--no conoce su verdadera situacion. Y es un +hombre bueno y pundonoroso: un caballero que ignora los actos de su +mujer y el triste papel que va a representar." + +Mientras el argentino le miraba con simpatica conmiseracion, +Torrebianca siguio hablando. + +--Como ninguno de los dos quiere dar explicaciones, y las injurias son +de indiscutible gravedad, el duelo lo concertaremos a muerte. ?No +opina usted asi, senor?... + +El oficinista, que se habia puesto muy serio al darse cuenta de la +importancia de esta conversacion, aprobo silenciosamente con +movimientos de cabeza. + +--Mi representado--continuo el marques--no se contenta con menos de +tres tiros a veinte pasos, pudiendo apuntar durante cinco segundos. + +Parpadeo Moreno para expresar el asombro que le producian tales +condiciones, y quiso negarse a admitirlas; pero se acordo de una +segunda conversacion que habia tenido con Pirovani aquella manana, +antes de ir a la estancia de Rojas. + +Parecia transfigurado el italiano por un entusiasmo belicoso. +Celebraba esta ocasion que le iba a permitir mostrarse ante la "senora +marquesa" en la misma actitud de un heroe de novela. + +"Acepto todas las condiciones--habia dicho a Moreno--por terribles que +sean. Quiero hacer ver que, aunque empece como un simple trabajador, +soy mas valiente y mas caballero que ese capitan." + +Acabo el oficinista por mover otra vez su cabeza afirmativamente. + +--Esta noche--continuo el marques--nos reuniremos los cuatro padrinos +en casa de Watson para fijar por escrito las condiciones, y manana a +primera hora sera el encuentro. + +Manifesto el representante de Pirovani que don Carlos Rojas no podria +asistir a tal reunion, por haber ido a Fuerte Sarmiento en busca de un +medico que presenciase el duelo; pero el suscribiria todos los +documentos necesarios en nombre de su amigo. Y los dos padrinos dieron +por terminada su entrevista. + +Al salir Moreno de la casa vio al comisario de policia junto a la +escalinata, como si estuviera esperandole. Don Roque se expreso con +indignacion. + +--Ustedes se figuran que pueden hacer lo que quieran, como si en esta +tierra no hubiese autoridad, ni ley, ni nada, y aun mandasen en ella +los indios. Yo soy el comisario de policia, ?sabe, che? y mi +obligacion es impedir que los demas hagan locuras. Digame cuando sera +eso del duelo... Necesito saberlo. + +Moreno se resistio a hacer tal revelacion, y el comisario, en vista de +su rebeldia, fue dulcificando el tono de su voz. + +--Digamelo y no sea cachafaz. Piensen todos ustedes que no esta bien +que ocurran aqui tales cosas hallandome yo presente. Digame cuando +sera eso... para marcharme antes. + +Le hablo al oido el padrino, y el estrecho su mano agradeciendo la +confidencia. Luego fue en busca de su caballo, que estaba cerca, y al +poner el pie en el estribo, dijo en voz baja: + +--Voy a pasar la noche en Fuerte Sarmiento, y no volvere hasta manana +por la tarde... Hagan lo que quieran. Yo lo ignoro todo. + + * * * * * + + + + +#XIV# + + +Empezaban a retirarse los parroquianos mas trasnochadores del boliche, +cuando llego Robledo ante la casa ocupada por Elena. + +Subio con pasos quedos la escalinata, llamando discretamente a la +puerta despues de unos instantes de vacilacion. La puerta se abrio al +poco rato, asomando a ella Sebastiana, sorprendida por este +llamamiento cuando iba a acostarse. + +Llevaba la dura cabellera dividida en numerosas trenzas, cada una con +un lacito en la punta, y procuraba taparse con la enorme redondez de +sus brazos una parte del pecho cobrizo, no menos exuberante, puesto al +descubierto por el desabrochado corpino. Sus ojos iracundos y +anunciadores del chaparron de malas palabras con que pensaba acoger al +importuno se dulcificaron viendo a Robledo, y antes de que este +hablase, dijo ella con amabilidad: + +--La patrona esta en su dormitorio y el marques ha salido con su +maldita caja de pistolas. Yo creia que estaba donde usted... Entre, +don Robledo; voy a avisar a la senora. + +El ingeniero sabia bien que Torrebianca estaba en su casa con los +otros padrinos; pero necesitaba hablar a Elena urgentemente. A pesar +de su deseo, retrocedio al ver que Sebastiana le abria toda la puerta +invitandole a pasar adelante. Tuvo miedo de encontrarse a solas con la +marquesa en el salon. Su entrevista debia ser breve. Ademas, podia +llegar el marido y le seria dificil explicar su presencia alli, cuando +momentos antes habia hablado con el en su propia vivienda. + +--Es poca cosa lo que quiero decir a tu patrona... Sera mejor que se +asome a la ventana de su dormitorio. + +Cerro la mestiza la puerta, y Robledo avanzo por la galeria exterior, +pasando ante diversas ventanas. Al poco rato se abrio una de estas y +aparecio en ella la marquesa con la cabellera suelta y una bata +colocada negligentemente sobre sus hombros, dejando al descubierto +gran parte de sus brazos y de su pecho. + +Se habia vestido precipitadamente, parecia asustada, y antes de que +Robledo la saludase, pregunto con ansiedad: + +--?Le ha ocurrido alguna desgracia a Watson?... ?Por que viene usted a +estas horas?... + +Sonrio Robledo ironicamente antes de contestar. + +--Watson esta bien; y si vengo a tales horas, es para hablarle de +otro. + +Luego la miro con severidad, anadiendo lentamente: + +--Al salir el sol, dos hombres van a matarse. Esto es un horrible +disparate que me quita el sueno, y he venido a decirle: "Elena, evite +usted tal desgracia." + +Convencida ya de que no se trataba de Watson, respondio con mal humor: + +--?Que quiere usted que haga? Pueden batirse, si es su gusto... Para +eso nacieron hombres. + +Acogio Robledo con un gesto de asombro estas palabras crueles. + +--Aunque soy mujer--continuo ella--, no me asustan esos combates. +Federico se batio una vez por mi, cuando estabamos recien casados. +Alla en mi pais, varios hombres expusieron su vida por serme +agradables, y jamas intervine para evitarlo. + +Hizo una mueca de desprecio y anadio: + +--?Pretende usted que vaya a rogar a esos dos senores que no +arriesguen sus preciosas vidas, para que despues cada uno de ellos me +exija algo a cambio de su obediencia?... Ademas, si intervengo en ese +asunto, los dos van a creer, cada uno por su parte, que me inspiran +gran interes, y ninguno de los dos me importa nada... Si se tratase de +otro hombre, tal vez accederia a su ruego. + +El espanol hizo un movimiento de cabeza al oir la palabra "otro", y +vio por un instante la imagen de su asociado. Elena le miraba ahora +con ojos compasivos. + +--Duerma tranquilo, Robledo, como yo voy a dormir. Deje que esos dos +vanidosos anuncien que se van a matar. Vera como no ocurre nada grave. + +Intento retirarse de la ventana por miedo a los "jejenes" y otros +insectos sanguinarios que, atraidos por las apetitosas carnes, +empezaron a zumbar en torno a sus hombros, obligandola a repelerlos +con incesantes manotazos mientras hablaba. + +--Si ve a Watson, digale que le he estado esperando todo el dia. Con +esto del duelo es imposible hablarle... Hasta manana, y pase usted una +noche tranquila. + +Cerro la ventana, fingiendo un miedo pueril a los mosquitos, y Robledo +tuvo que retirarse desalentado. + +A la misma hora el ingeniero Canterac escribia en su mesa de trabajo, +terminando una larga carta con estas palabras: + +"... y tal es mi ultima voluntad, que espero cumplireis. iAdios, +esposa mia! iAdios, hijos mios! Perdonadme." + +Doblo el pliego para meterlo en un sobre, y luego puso este en el +bolsillo interior de una levita colgada cerca de el. + +"Si caigo manana--penso--, encontraran esta carta sobre mi pecho. +Encargare a Watson, antes del duelo, que en caso de muerte la envie a +mi familia." + +Una hora despues su adversario entraba en la casa de Moreno. El +oficinista habia vuelto, momentos antes, de su reunion con los +padrinos de Canterac. Pirovani le hablo lentamente, esforzandose por +ocultar su emocion. + +Acababa de dejar sobre la mesa de Moreno dos cartas, una de ellas muy +abultada, con el sobre abierto, mostrando su interior repleto de +papeles. Habia estado escribiendo una parte de la noche en su +alojamiento, para condensar en estas dos cartas todos sus asuntos. +Senalo la mas delgada y dijo: + +--Esta es para mi hija. Se la enviara usted, si es que muero. + +El argentino quiso reir, como si dudase de la posibilidad de su +muerte, acogiendo tales palabras con gestos alegres... Pero desistio +de su fingido regocijo al ver que el contratista continuaba hablando +con voz grave. + +--En el sobre mas abultado encontrara usted una autorizacion en regla +para que pueda cobrar sin dificultades lo que me debe el gobierno, asi +como las sumas que tengo depositadas en los Bancos. A un hombre habil +como lo es usted, le sera facil enterarse, despues de examinar estos +papeles, del estado de mis negocios y del medio mejor de liquidarlos. +Tambien dejo un testamento en el que le nombro tutor de mi hija. Usted +es el unico que me inspira confianza. Aunque alguna vez se ha +inclinado mas del lado de mi adversario que del mio, eso no importa. +Se que es usted un joven "honesto", y le confio mi hija y mi fortuna: +todo lo que poseo en la tierra. + +Moreno se conmovio de tal modo por esta muestra de confianza, que hubo +de llevarse una mano a los ojos. Luego se levanto para oprimir +fuertemente la diestra del italiano y con palabras entrecortadas fue +expresando su voluntad de cumplir fielmente todo lo que le encargase. +Juraba dedicarse al cuidado de la hija y la fortuna de su amigo si +este moria al dia siguiente. + +--Pero usted no morira--anadio golpeandose el pecho--. Me lo dice el +corazon. + +Poco despues de salir el sol, varios hombres fueron reuniendose en una +pradera de hierba rala vecina al rio. Tenia por limite unos sauces +viejos y con las raices medio descubiertas, que se inclinaban +moribundos sobre la corriente, como si de un momento a otro fueran a +dejarse caer en ella. + +El lugar era triste. Como la luz se extendia a esta hora +horizontalmente, casi al ras del suelo, las sombras de las personas y +los arboles se prolongaban con un estiramiento irreal. + +Primeramente llego Pirovani escoltado por Moreno y don Carlos, todos +vestidos de negro, pero el contratista se distinguia de sus +acompanantes por una levita nueva y solemne. La habia recibido de +Buenos Aires la semana anterior, a gusto de un sastre famoso, a quien +encargo un vestuario completo igual a los que poseyesen los +millonarios mas elegantes de la ciudad. + +Detras de este grupo avanzo un viejo alto, enjuto de carnes, con la +nariz violacea y granujienta de los alcoholicos y una caja de cirugia +bajo el brazo. Era el medico que Rojas habia ido a buscar la noche +anterior en el pueblo mas proximo. + +Pasados unos minutos llegaron a la pradera Canterac, Torrebianca y +Watson. El capitan y el marques vestian largas levitas, menos +flamantes que la de Pirovani, y corbatas negras: lo mismo que si +asistiesen a un entierro. Watson llevaba simplemente un traje obscuro. + +Luego de saludar Canterac ceremoniosamente desde lejos a su adversario +y a los padrinos de este, empezo a pasearse por la orilla del rio. +Fingia divertirse siguiendo con sus ojos el revuelo de los pajaros +matinales o arrojando piedras a la corriente. El contratista, que +deseaba no ser menos que el, imitandole en todo, se paseo tambien +junto a los sauces, mirando al rio. Y asi continuaron ambos, yendo y +viniendo cada uno por la parte de la orilla que se habia asignado, +como si fuesen dos automatas. + +Torrebianca, al que todos cedian el primer lugar por su experiencia en +estos lances, empezo a disponer los preparativos del combate. Pidio a +Watson dos bastones que este llevaba a prevencion, y clavo uno en el +suelo. Luego miro hacia el sol con una mano sobre los ojos, para darse +cuenta exacta de que lado venia la luz, y empezo a marchar, contando +sus pasos. + +--Veinte--dijo clavando en el suelo el segundo baston. + +Al reunirse otra vez con los padrinos saco una moneda, y luego de +escuchar a Moreno la arrojo en alto. Cuando cayo la pieza, el +oficinista dijo a Rojas: + +--Hemos ganado, don Carlos, y podemos elegir el sitio. + +El marques, que habia traido bajo un brazo su celebre caja de +pistolas, la dejo abierta sobre la hierba. Cargo las dos armas con +minuciosa lentitud, sacando a luz de nuevo la misma moneda para que el +azar decidiese por segunda vez. Al caer la rodaja de metal, se inclino +el oficinista para verla y dijo al estanciero: + +--La suerte esta con nosotros. Tambien podemos tomar la pistola que +mas nos guste. + +Despues los padrinos de Pirovani fueron en busca de este para +colocarlo junto a uno de los bastones escogido por ellos. El marques y +Watson condujeron a su apadrinado al lugar que marcaba el segundo +baston. + +Mientras tanto, el medico procedia con cierto azoramiento a sus +preparativos. Era la primera vez que presenciaba un duelo. Habia +abierto su caja de cirugia, y con una rodilla en tierra empezo a +desenvolver vendajes, abrir frascos y examinar el buen funcionamiento +de sus aparatos. + +Quedaron frente a frente los adversarios. Canterac estaba rigido, con +rostro grave pero inexpresivo, lo mismo que un soldado que espera la +voz de mando. Pirovani tenia los ojos ardientes, miraba con +agresividad, parecia furioso. Cuando se acerco Moreno con una pistola +para entregarsela, le dijo en voz baja: + +--Va usted a ver como lo mato. Me lo avisa el corazon. + +Pero olvido su optimismo homicida, para anadir con cierta angustia: + +--Lo que yo deseo es que me expliquen bien el tiempo de que puedo +disponer para apuntar. No quiero equivocarme, y que me tomen luego por +un ordinario, incapaz de comprender estas cosas. + +Conservaron sus pistolas los dos enemigos, con el canon en alto. +Moreno se cuido de abrochar los botones de la levita de Pirovani que +estaban sueltos. Luego le subio el cuello, para que no se viese el +blanco de su camisa. Torrebianca examino por su parte a Canterac. +Estaba correctamente abrochado como un militar, pero su padrino le +subio tambien el cuello de la levita. Los dos, antes de tomar su arma, +se habian quitado el sombrero, entregandolo a uno de los padrinos. + +Colocandose el marques entre ambos, saco un papel y empezo a leerlo +con grave lentitud. + +"...Segundo. El director del combate dara tres palmadas, y los +combatientes podran apuntar y hacer fuego a voluntad entre la primera +y la tercera palmada." + +"Tercero. Si alguno de los dos hace fuego despues de la tercera +palmada, sera declarado felon y descalificado inmediatamente." + +Pirovani, con la pistola en alto, avanzaba la cabeza y entornaba los +ojos para oir mejor, acogiendo con movimientos afirmativos cada +palabra de Torrebianca. Canterac permanecia impasible, como un hombre +que esta escuchando algo que conoce sobradamente. + +Siguio leyendo el marques, y al fin guardo su papel, para hablar a los +adversarios. + +--Mi deber es dirigir a todos un llamamiento en pro de la concordia. +?Es posible todavia una explicacion entre caballeros?... ?Quiere +alguno de los dos presentar sus excusas al otro?... + +Movio Pirovani con violencia su cabeza, haciendo signos negativos. El +ingeniero permanecio inmovil, sin que se alterase una linea de su +rostro sombrio. + +El marques volvio a hablar, quitandose su sombrero con triste +cortesia. + +--Entonces, que empiece el lance y cada uno cumpla como caballero. + +Retrocedio unos pasos, pero de espaldas, sin perder de vista a los +combatientes. Luego levanto una mano, preguntando si estaban listos. +Pirovani hizo un movimiento afirmativo. Su adversario continuaba mudo +o inmovil. Separo el marques sus manos para dar la primera palmada. +Todo esto lo hizo con una lentitud que daba a sus movimientos cierta +solemnidad tragica. + +Los otros padrinos, colocados a alguna distancia de el, miraban con +una emocion mal disimulada. El medico, que seguia arrodillado junto a +su caja, levanto la cabeza con los ojos muy abiertos. + +Torrebianca fue aproximando las manos y dijo lentamente: + +--iFuego!... Una... + +Los dos bajaron a un tiempo sus pistolas. + +Pirovani, que solo tenia en aquel momento la preocupacion de no hacer +fuego despues de la tercera palmada, se apresuro a tirar. Su enemigo +guino ligeramente un ojo y contrajo levemente la mejilla del mismo +lado, como si hubiese sentido el roce del proyectil. Pero recobro +inmediatamente su impasible fosquedad y siguio apuntando. + +Volvio el marques a dar una palmada, diciendo lentamente: "Dos." + +Al ver Pirovani que no habia herido a su adversario y quedaba +desarmado ante el, paso por su rostro, como una nube veloz, la emocion +del miedo; pero fue por un momento nada mas. Luego, mirando a Canterac +que le seguia apuntando, cruzo sus brazos, apoyo en el pecho la +pistola inutil y presento de frente todo su cuerpo, con loca +jactancia, cual si desafiase a la muerte. + +Moreno se agarro a un hombro de Rojas, obligado por su ansiedad a +buscar un apoyo. El estanciero apretaba los labios. + +--iPucha!... Lo va a matar--dijo entre dientes. + +Dio otra palmada el director del combate. "Tres." Un momento antes +Canterac habia hecho fuego. + +Todos corrieron en una misma direccion, menos el capitan, que +permanecio inmovil, con el brazo caido y la pistola todavia humeante +en su diestra. + +El contratista estaba de bruces en el suelo como una masa inerte. Los +que corrian hacia el vieron en primer termino la cuspide de su cabeza, +y saliendo de ella un hilo de sangre que serpenteaba entre la hierba. +Inmediatamente esta cabeza quedo invisible, pues todos se agolparon +en torno al cuerpo caido, inclinandose para escuchar al medico, que lo +examinaba con una rodilla en tierra. + +Momentos despues alzo este su rostro para decir con balbuceos de +emocion: + +--Nada queda que hacer... iMuerto! + +Viendo que Canterac se aproximaba al grupo para saber lo ocurrido, +Torrebianca salio a su encuentro, cerrandole el paso. El gesto triste +del marques, antes que sus palabras, revelaron al ingeniero la verdad. + +Su padrino juzgo necesario llevarselo de alli, y le dijo +imperiosamente que le siguiese. Al otro lado de las dunas aguardaba un +carruaje, el mismo que habia llevado a Elena la tarde de la fiesta. + +Cuando este vehiculo los dejo frente a la antigua casa del muerto, los +dos quedaron con los pies vacilantes. Torrebianca no podia invitar a +Canterac a que entrase en un edificio que era de Pirovani. El otro +tampoco osaba dar un paso. + +Estaban los dos inmoviles, sin saber que decirse, cuando aparecio +Robledo. Debia estar rondando desde mucho antes por las inmediaciones +de la casa para adquirir noticias. Al reconocer a Canterac le miro con +una expresion interrogante. + +--?Y el otro?... + +Inclino la cabeza Canterac y el marques hizo un gesto doloroso que +revelo a Robledo todo lo ocurrido. + +Permanecieron los tres en silencio. Luego el frances dijo en voz baja: + +--Mi carrera perdida; mi familia abandonada... iY lo mas horrible es +que no siento odio alguno al pensar en ese infeliz!... ?Que sera de +mi? + +Robledo era el unico de los tres capaz de una resolucion energica en +aquel momento. + +--Lo primero es huir, Canterac. Este asunto hara mucho ruido, y no +puede taparse como una rina de boliche. Pase los Andes cuanto antes; +al otro lado esta Chile, y alli puede usted esperar... En el mundo +todo se arregla, bien o mal; pero todo se arregla. + +El frances hablo con desaliento. No tenia dinero; lo habia gastado +todo en aquella fiesta, que ahora le parecia un disparate. ?Como vivir +en Chile, donde no conocia a nadie?... + +Le tomo un brazo el espanol para tirar de el afectuosamente, +llevandoselo de alli. + +--Lo primero es huir--dijo otra vez--. Yo le dare los medios de +hacerlo. Vamonos. + +Canterac se resistia a obedecerle, mirando al mismo tiempo a +Torrebianca. + +--Quisiera antes de irme--murmuro--decir adios a la marquesa. + +Fue tan suplicante el tono con que hizo esta peticion, que provoco en +Robledo una sonrisa de lastima. Luego le fue empujando con una +superioridad paternal. + +--No perdamos tiempo--dijo--. Preocupese de usted nada mas. La +marquesa tiene otras cosas en que pensar. + +Y se lo llevo a su casa. + +Durante todo el dia el suceso mantuvo en continuo bullicio a los +habitantes del pueblo. Muchos lo aprovecharon como un motivo para +abandonar el trabajo. En la calle central se formaron numerosos grupos +de hombres y mujeres, hablando acaloradamente, al mismo tiempo que +miraban con hostilidad la casa que habia sido de Pirovani. Los nombres +de Torrebianca y su mujer sonaban tanto como los de los adversarios +que se habian batido. + +Entre las gentes del pueblo pasaron algunos gauchos amigos de Manos +Duras, como si el reciente suceso hubiese extinguido completamente la +hostilidad que existia entre ellos y los habitantes de la Presa. + +A media tarde atraveso la calle central el mismo Manos Duras, mirando +con interes hacia la casa. Algunas mestizas le hablaron, manifestando +su indignacion contra aquella senorona que perturbaba a los hombres. +Pero el famoso gaucho encogio sus hombros, sonriendo despectivamente, +y siguio adelante. + +En el boliche le esperaban tres amigos suyos que vivian la mayor parte +del ano al pie de los Andes y habian venido a pasar unos dias en su +rancho. Don Roque, en otras circunstancias, se hubiese alarmado al +conocer esta visita. Tal vez preparaban algun robo importante de +"hacienda" para llevar las reses al otro lado de la Cordillera y +venderlas en Chile. Pero ahora los personajes importantes de la Presa +daban mas que hacer al comisario que los gauchos dedicados al +abigeato. + +Al entrar Manos Duras en el "Almacen del Gallego", vio que el publico +era mas numeroso que las otras tardes de trabajo, hablandose en todos +los corros de la muerte del contratista. Mientras bebia de pie junto +al mostrador, fue oyendo los comentarios de los parroquianos. + +--Esa hembra--gritaba uno--es la que ha tenido la culpa de todo. iQue +mala p...! + +Manos Duras se acordo de la tarde en que habia visto a la marquesa por +primera vez. Este recuerdo hizo que mirase con ojos agresivos al que +acababa de hablar, lo mismo que si le hubiese dirigido una injuria. + +--Dos hombres se han peleado a muerte por esa senora; ?y que?... Yo +tambien estoy dispuesto a pelar mi facon y a matarme con el primero +que la insulte. A ver si hay un guapo que quiera pisarme el poncho. + +Esta invitacion a "pisarle el poncho" era un reto a estilo gaucho +para el combate; pero despues de un corto silencio los parroquianos +empezaron a hablar de otra cosa. + +Se asomo Torrebianca, al atardecer, a una de las ventanas de su casa, +mirando con extraneza los grupos reunidos en la calle. Su numero habia +aumentado. El comisario de policia, que acababa de regresar de Fuerte +Sarmiento, iba entre ellos, hablando a unos y a otros para que se +retirasen. Al ver al marques en la ventana le saludo quitandose el +sombrero. + +Hombres y mujeres quedaron mirando al esposo de Elena fijamente, con +una curiosidad hostil, pero nadie oso una demostracion contra el. + +Torrebianca no pudo ocultar su sorpresa ante la mirada inquietante de +tantos ojos fijos en su persona. Luego se dio cuenta de una +impopularidad que juzgaba inexplicable, y acabo cerrando las vidrieras +con triste altivez. + +Pasados algunos minutos abrio Sebastiana la puerta de la casa, +apoyandose en una baranda de la galeria exterior. Habia sentido la +atraccion de aquella afluencia de grupos, en los que reconocio a +muchas amigas antiguas. Pero al verla las mujeres que estaban en la +calle, empezaron a gesticular y a insultarla a gritos. + +Ella, irritada por tan incomprensible acogida, acabo por responder en +el mismo tono; pero abrumada al fin por la superioridad numerica de +sus adversarias y viendo ademas que muchos hombres las ayudaban con +sus risas y palabrotas, tuvo que retirarse. Al reflexionar luego en la +cocina, fue columbrando la verdad. Todas las mujeres del pueblo, sin +exceptuar las que eran comadres suyas, irian contra ella porque estaba +al servicio de la marquesa. + +A la misma hora del anochecer entro Watson en el pueblo. Despues del +terrible suceso de la manana habia tenido que preocuparse del cadaver +de Pirovani, acompanando a los padrinos de este y al medico. +Primeramente lo guardaron en un rancho ruinoso cercano al rio. Luego +resolvieron trasladarlo a Fuerte Sarmiento, ya que debia ser enterrado +finalmente en el cementerio de dicho pueblo. Asi evitaban las +manifestaciones que podian surgir en la Presa si el cadaver era +llevado alla. + +Regresaba Watson de Fuerte Sarmiento y habia dejado a sus espaldas las +primeras casas del pueblo, cuando se encontro con Canterac. + +Este iba tambien a caballo, con sombrero y poncho iguales a los que +usaban los jinetes del pais, y llevando ademas un saco de ropa y de +viveres en el delantero de la silla. + +Al reconocerlo, el joven se detuvo para estrechar su mano. Adivino que +no le veria mas, pues su aspecto era el de un viajero que se dispone a +cruzar la desierta llanura patagonica. + +Canterac, respondiendo a su pregunta, senalo el horizonte, en el que +empezaban a brillar las primeras estrellas por la parte de los Andes +invisibles. Luego le manifesto su proposito de pasar la noche en una +estancia cerca de Fuerte Sarmiento, para continuar la marcha apenas +apuntase el dia. + +--Adios, Watson--dijo--. Habria sido un bien para todos nosotros que +esa mujer no viniese nunca a esta tierra. Ahora veo las cosas bajo una +nueva luz; pero iay! ya es tarde. + +Por unos momentos miro con indecision a Ricardo, pero al fin dijo +resueltamente: + +--Oiga el consejo de un desgraciado, y no se ofenda porque se lo doy +sin que usted me lo pida... No se separe nunca de Robledo: es un alma +noble. Gracias a su bondad puedo marcharme... Todo lo que va conmigo +le pertenece... Desconfie de los que le hablen mal de el... + +Sus ojos tristes miraron intencionadamente al joven mientras decia las +ultimas palabras. Antes de alejarse aun se atrevio a darle un nuevo +consejo: + +--Y no olvide por ninguna otra mujer a esa senorita que llaman Flor de +Rio Negro. + +Le apreto la diestra, hizo un signo de adios, y bajando la cabeza +espoleo a su caballo, perdiendose en la noche, que empezaba a nacer. + + * * * * * + + + + +#XV# + + +Marcho Watson hacia el pueblo, sintiendo en su interior la comezon de +una conciencia que empieza a perder su tranquilidad. + +Recordaba con remordimiento aquel breve dialogo en el parque +improvisado, durante el cual hablo duramente a Robledo. "iY por esa +mujer--pensaba--que lleva los hombres a la muerte, he maltratado al +mejor de mis amigos!" + +Luego, el rostro triste y lloroso de Celinda sucedia en su imaginacion +a la cara bondadosa de Robledo. + +"iPobre Flor de Rio Negro!--siguio diciendose--. Debo ir manana a +implorar su perdon, si es que se digna escucharme." + +Entro en la Presa ensimismado, dejandose llevar por el instinto de su +cabalgadura; pero de pronto noto que esta queria detenerse, y al +levantar su cabeza se dio cuenta de que estaba ante la casa de la +Torrebianca. + +El comisario de policia, ayudado por dos de sus hombres, empujaba con +suavidad al ultimo grupo de curiosos, llevandoselo por delante entre +paternales exhortaciones. + +Se alejo don Roque, e iba Ricardo a continuar su marcha, cuando noto +que en la casa se entreabria una ventana, asomando a ella una mano de +mujer, que le hacia senas para que se acercase. Watson permanecio +insensible al llamamiento y la ventana se abrio completamente, +apareciendo Elena vestida de negro, como si guardase luto, pero +llevando estas ropas funebres con cierta coqueteria. + +Tuvo Ricardo que aproximarse a la casa, y se quito el sombrero para +responder a sus afectuosos ademanes. + +--iTanto tiempo sin verle!... Entre en seguida. + +El hizo con la cabeza un signo negativo, mirandola con severa +expresion. + +--?No me pregunta por quien voy de luto?--continuo ella--. Ha muerto +la madre de mi esposo, una senora que yo amaba muchisimo. Estoy muy +triste... iComo necesito en estos momentos la conversacion de un buen +amigo!... + +Pretendia dar a sus palabras un tono doloroso y al mismo tiempo le +invitaba a subir con ademanes de seduccion. Pero Ricardo insistio en +sus signos negativos y dijo al fin: + +--Vendre a visitarla cuando viva en otra casa y este presente su +esposo. Ahora no puedo. + +Y se alejo sin volver el rostro, mientras ella iba pasando de la +sorpresa a la colera, cerrando finalmente su ventana con violencia. + +Cuando Watson, despues de la cena, intento disculparse con Robledo, +pidiendo que le perdonase su rudeza, el espanol le hizo callar. + +--No hablemos del pasado; tan amigos como antes: lo nuestro resulta un +incidente sin importancia. Lo verdaderamente terrible es lo del pobre +Pirovani y la situacion en que se ve Canterac... Comprendo la +impresion que han producido en usted sus palabras. iPobre hombre! +Unicamente quiso aceptar de mi lo mas preciso para su viaje a traves +de la Cordillera. Dice que en Chile esperara mis noticias. Pienso +buscarle algunas recomendaciones entre mis amigos de Buenos Aires... +iQue catastrofe! iY todo por una mujer! + +Robledo quedo pensativo, para afirmar despues optimistamente: + +--Yo no la creo mala por completo. Es una hembra impulsiva, con las +pasiones sin educar, que siembra el mal ignorandolo muchas veces, pues +toda su atencion la pone en ella misma, creyendose el centro de lo +existente. Si fuese rica tal vez seria buena; pero no conoce la +modestia y es incapaz de aceptar el sacrificio. iDesea tantas cosas y +tiene tan pocas!... + +Sonrio melancolicamente e hizo una pausa, para continuar diciendo: + +--Por suerte, no todas las mujeres son iguales. Ella misma me dijo un +dia que, en nuestra epoca, la hembra que piensa un poco se considera +infeliz y odia todo lo que la rodea si no posee un collar de perlas, +que es como el uniforme de la mujer moderna... Hay un ser mas temible, +querido Ricardo, que la mujer que busca a todo trance el collar de +perlas: es la que lo tuvo, lo perdio, y quiere volver a conquistarlo +sea como sea. + +El recuerdo de Gualicho, diablo enredador que perturbaba a los indios +con sus tretas, obligandolos a montar a caballo para perseguirlo a +lanzadas y golpes de boleadora, paso por su memoria. De continuar +Elena en el mundo viejo, hubiese sido una de tantas mujeres temibles +que se ven refrenadas y neutralizadas por la vecindad de otras +semejantes a ellas. Pero aqui, rodeada de hombres que la admiraban, y +en un ambiente primitivo que la hacia resaltar como si fuese de +esencia superior, habia ejercido sin quererlo una influencia tan +nefasta como la del demonio cobrizo temido en otros tiempos por los +jinetes errantes de la Pampa. + +Ella misma habia sido victima de este ambiente de soledad al +enamorarse de Watson. Creia poder jugar con los hombres, +despreciandoles. Asi se lo habia manifestado una noche a Robledo, +mirando con lastima a sus solicitantes. Pero Ricardo era la juventud, +la frescura varonil, el hombre adorado por el primer amor de una +adolescente y que por esto mismo representa una tentacion para la +coqueta madura, ganosa de quitarselo a la otra mujer. Sentia la +necesidad de convencerse a si misma de que aun guardaba su antiguo +poder de seduccion, trastornando la existencia del joven ingeniero... +Y ahora debia sufrir cruelmente en su vanidad, al verse despreciada +por el unico hombre que habia llegado a interesarle en este desierto. + +Robledo acabo por compadecer a la esposa de Torrebianca con una +conmiseracion algo despectiva. + +--Cree haber nacido para vivir en lo mas alto, y la desgracia se +complace en hacerla caer... Nada tiene de extrano que sea mala, +faltandole el consuelo de la modestia y la resignacion. + +Parecio asustarse el espanol al considerar lo que probablemente podia +ocurrir en la Presa despues del suceso de aquella manana. + +--El contratista muerto... el ingeniero director fugitivo... Habra que +suspender los trabajos... Van a retrasarse las obras del dique, y +llegaran las crecidas sin que las tengamos terminadas. iQue situacion! +Hay que ir a Buenos Aires en busca de remedio. + +Y paso gran parte de la noche sin poder dormir, desvelado por estas +preocupaciones. + +Watson monto a caballo la manana siguiente, pero en vez de dirigirse +al lugar donde se abrian los canales, se encamino a la estancia de +Rojas. Mientras el gobierno no enviase un nuevo director para la +terminacion del dique, los trabajos de la empresa ideada por Robledo +resultarian inutiles y era prudente suspenderlos. + +Al llegar cerca de la estancia quiso descender de su caballo para +abrir una "tranquera", armazon de palos que servia de puerta, +obstruyendo el camino; pero vio junto a ella un pequeno mestizo, de +diez anos, gordinflon, con ojos aterciopelados de antilope y una tez +lustrosa de color chocolate claro, que le contemplaba sonriente, +metiendose un dedo en la nariz. + +--Esta manana--dijo--salio disparado el patron... Anoche nos robaron +una vaca. + +Pero Ricardo le pregunto algo que consideraba mas interesante. + +--?Donde esta tu patroncita, Cachafaz? + +El llamado _Cachafaz_, a causa de sus diabluras, saco el indice que +tenia en la nariz para senalar a lo lejos. + +--Ahorita mismo acaba de irse. La encontrara ahi cerquita no mas. + +Y con el dedo fue senalando toda la linea del horizonte. + +Comprendio Watson que para el amigo Cachafaz, hijo del desierto, +"ahorita mismo" significaba una hora, dos o tal vez tres, y "ahi +cerquita" algo asi como un par de leguas. Pero necesitaba ver a +Celinda, estaba resuelto a buscarla, y empezo a galopar por el campo, +confiandose a su buena suerte. + +Lo que el pequeno mestizo no quiso decir era que la patroncita estaba +enferma, segun opinion de su madre, india vieja que habia venido a +reemplazar a Sebastiana como primera criada de la estancia, pero sin +tener su buen humor ni su garbo para el trabajo. Iba a todas horas con +un cigarro paraguayo en un extremo de sus labios azulencos y +chorreantes de nicotina, y cuando don Carlos no estaba presente, +empleaba para tomar mate su misma calabacita de finas labores y su +bombilla de plata. + +Las gentes de la estancia miraban con un respeto supersticioso a la +madre de Cachafaz, por creerla bruja y en oculto trato con los +espiritus que aullan y giran dentro de las columnas de arena, altas +como torres, levantadas por el huracan en la altiplanicie. Al ver la +melancolia de Celinda y sorprenderla otras veces llorando, la india +movia su cabeza, como si esto confirmase sus opiniones. + +--Usted lo que tiene, nina, es que esta enferma, y yo se de que +enfermedad. + +Un abuelo suyo habia sido gran hechicero cuando los indios acampaban +aun sobre esta tierra como duenos unicos. Los jefes de las tribus le +hacian llamar al sentirse enfermos. Su padre heredo este tesoro de +ciencia, pero por desgracia, solo le habia transmitido a ella una +infima parte. + +--A usted los que le hacen dano son los ayacuyas, y hay que curarla de +sus flechas. + +Ella conocia perfectamente a los "ayacuyas", duendes indios tan +minusculos, que una docena de ellos caben sobre una una, armados con +arcos y flechas, y a cuyas heridas hay que atribuir la mayor parte de +las enfermedades. + +No los habia visto nunca, por ser una misera ignorante; pero su abuelo +y su padre, grandes "machis", o sea curanderos magicos, tenian +frecuente trato con estos demonios pequenisimos. Solo los sabios +indigenas podian conocerlos. Algunos medicos _gringos_ pretendian +haberlos visto igualmente, dandoles en su lengua el apodo de +"microbios", pero ique sabian ellos!... + +Cuando se les habian acabado las flechas para herir a los humanos, los +atacaban con sus dientes y sus unas. Lo importante era saber extraer, +sajando o chupando las carnes del enfermo, las astillitas de flecha o +las unitas y dientecillos que los diablos invisibles dejaban en el +cuerpo. + +--Yo le buscare un machi que la ponga buena, nina, sacandole esa +tristeza que le han dado los ayacuyas. iPero que no lo sepa el +patron!... + +Celinda sonreia de los remedios propuestos por la madre de Cachafaz, y +cuando se cansaba de permanecer encerrada en la estancia iba en busca +de su caballo para correr el campo sin objeto. Ya no se vestia de +muchacho. Parecia abominar de este traje, a causa de los recuerdos que +despertaba en ella. Preferia montar con faldas y olvidaba el lazo, que +era antes su mayor diversion. + +Llevaba esta manana mas de una hora de galope por las tierras de su +padre, cuando vio sobre una altura a un jinete, inmovil y +empequenecido por la distancia, semejante a un soldadito de plomo. + +Se detuvo al notar que este jinete minusculo, como si la hubiese +reconocido, se echaba cuesta abajo, galopando hacia ella. Dejo de +verlo algun tiempo y luego reaparecio, considerablemente agrandado, en +el borde de una hondonada proxima. Al convencerse de que era Watson, +el primer impulso de ella fue huir. Despues se arrepintio de esta +fuga, por considerarla una cobardia, quedando inmovil, en actitud +desdenosa. + +Llego Ricardo y se quito el sombrero, bajando los ojos humildemente. +Queria hablar, pero no encontraba las palabras. Ademas, ella no le dio +tiempo para expresarse. + +--?Que busca usted?--dijo con dureza--. ?Es que le ha despedido su +gringa? Aqui no se admiten puchos de otra. + +E hizo dar vuelta a su caballo para marcharse. Ricardo pretendio +enternecerla con su voz suplicante: + +--iCelinda! Vengo a manifestar mi arrepentimiento... Vengo en busca de +mi Flor de Rio Negro. + +Ella parecio conmoverse al notar la humildad infantil con que el +moceton decia estas palabras, pero inmediatamente recobro su dureza. + +--iPerdone por Dios, hermano, y siga viaje!... Hoy no puedo hacer +limosnas. + +Empezo a alejarse, pero todavia se detuvo para anadir con una crueldad +de nina mimada: + +--No me gustan los hombres que piden perdon. Ademas, jure que solo +volveria a verle si me echaba el lazo... Pero no podra echarmelo +nunca. Usted no es mas que un gringo chapeton, y ademas de torpe +desagradecido. + +Y metiendo espuelas a su caballo salio a todo galope, no sin hacer +antes a Ricardo un gesto de desprecio. Quedo este avergonzado por la +cruel despedida de la amazona y sin deseos de seguirla. Despues su +vanidad se alboroto, y quiso alcanzarla para que reconociese que no +era un "chapeton", un torpe, como ella creia. + +Los dos empezaron a evolucionar por las tierras de la estancia, +persiguiendose a traves de alturas y hondonadas. De vez en cuando, +Celinda, que llevaba siempre una gran ventaja sobre su perseguidor, +detenia la velocidad de su caballo como si quisiera dejarse vencer por +Watson; pero al verle cerca volvia a salir a todo galope, insultandolo +con las mismas palabras que inventaron los gauchos en otros tiempos +para burlarse de la torpeza de los europeos en los usos del pais y de +su inferioridad como jinetes. + +--iGringo chapeton!... iMaturrango que no sabe tenerse sobre el +caballo! + +Conservaba Ricardo en el delantero de su silla un lazo de cuerda que +le habia regalado Flor de Rio Negro. Mientras galopaba lo desenrollo, +para arrojarlo sobre ella cada vez que estaba proxima. El lazo caia +siempre en el vacio, lejos de Celinda, y esta celebraba con ironicas +carcajadas la torpeza del ingeniero; pero su risa fue transformandose +y cada vez se hizo mas alegre, como si no expresase ya desprecio por +su falta de habilidad, sino regocijo. Watson reia tambien, +presintiendo que una risa comun acabaria por unirlos con mas rapidez +que su lazo inutil. + +En estas evoluciones se fueron aproximando a la estancia. Celinda hizo +que su caballo saltase una barrera de troncos, y desaparecio. Watson +no pudo obligar al suyo a que diese otro salto igual, e hizo un largo +rodeo para entrar por una tranquera abierta. + +Asi llego hasta el edificio de la estancia con calculada lentitud, +deseando que saliese alguien a quien hablar. Celinda permanecia +invisible, y el no osaba presentarse en la puerta de la casa, por +miedo a que la hija de Rojas le recibiese hostilmente. + +Otra vez el pequeno Cachafaz aparecio junto a las patas de su caballo, +con una oportunidad providencial. + +--Dile a la senorita Celinda si puedo entrar a saludarla. + +Se alejo el duende mestizo rascandose por debajo de la suelta camisa +el grueso boton de su panza achocolatada. Poco despues volvio a +aparecer, y con su vocecita cantarina y melosa de indio anuncio a +Watson: + +--Mi patroncita dice que se vaya, y que no quiere verle mas, porque es +usted... porque es usted muy feo. + +Quedo riendo Cachafaz de sus propias palabras, mientras Watson miraba +con tristeza hacia la casa. Luego hizo dar vuelta a su cabalgadura y +se alejo relativamente consolado, por una resolucion que acababa de +adoptar. + +"Volvere manana...--se dijo--. Volvere todos los dias, hasta que me +perdone." + +Aquella tarde la paso Elena sola en su salon. Varias veces tomo un +libro, pero sus ojos se deslizaban sobre las paginas sin comprender el +sentido de una sola linea. + +Permanecio largo rato pensativa en el sofa, fumando cigarrillos. Luego +fue a situarse junto a una ventana, mirando a traves de sus vidrios la +calle central, de modo que no la viesen desde fuera. + +En realidad solo podia ser vista por dos de los cuatro policias de la +Presa que habia colocado don Roque cerca de la casa, para evitar que +se reuniesen grupos, como el dia anterior. La gente parecia haber +olvidado por el momento la antigua vivienda de Pirovani. Nadie se +detenia ante ella y resultaba inutil la precaucion del comisario. +Ademas, muchos de los trabajadores del dique habian ido a Fuerte +Sarmiento para asistir al entierro del contratista. Los otros estaban +en el "Almacen del Gallego" o formaban corros en las afueras del +pueblo, discutiendo acaloradamente sobre la posibilidad de que se +suspendiesen en breve los trabajos, quedando todos sin ocupacion. + +Algunos, mas optimistas, creian que en el primer tren iba a llegar un +nuevo ingeniero director, como si al gobierno de Buenos Aires le fuese +imposible vivir si no reanudaba los trabajos inmediatamente. El +Gallego y otros espanoles hacian apuestas sosteniendo que su +compatriota don Manuel Robledo, al que respetaban como una gloria +nacional, seria el designado para la nueva direccion. + +Ciertos peones viejos que habian rodado por todas las obras publicas +del pais levantaban los hombros con una expresion fatalista. + +--La carreta se ha atascado, y vereis el tiempo que pasa antes que +vuelva a rodar. + +Mientras Elena, de pie junto a los vidrios, contemplaba la calle +solitaria, iba repasando mentalmente todas las dificultades de su +actual situacion. Pirovani muerto; el otro huido; la casa que ella +ocupaba no sabiendo aun de quien iba a ser... Ademas penso en lo que +estaria diciendo Robledo y en la hostilidad repentina de aquel Watson, +unica persona cuya presencia parecia esparcir cierto interes +sentimental sobre la vida monotona que llevaba alli. Tal vez a aquella +misma hora Ricardo iba en busca de la muchachuela que habia intentado +golpearla con su latigo... + +Nunca, en el curso de su complicada historia, que ella sola conocia +exactamente, se habia encontrado en peor situacion. Hasta aquella +muchedumbre heterogenea--en la que habia muchos con un pasado europeo +repleto de delitos--se atrevia a dirigirle reproches, obligando a la +autoridad de la Presa a guardarla con aquellos dos hombres apoyados en +sus sables que veia desde su ventana. iY ella habia atravesado el +Oceano y venido a instalarse en una tierra casi salvaje, para +encontrarse finalmente en tal situacion!... + +Siempre habia conseguido un remedio en los mayores apuros de su vida; +siempre lograba salir de los conflictos bien o mal; pero ahora no +podia acertar con la solucion necesaria... ?Irse de alli? ?Como +lograrlo? Eran pobres lo mismo que al llegar; mas aun, pues Robledo no +iba a pagarles igualmente su viaje de regreso. ?Adonde dirigirse, si +su esposo habia huido de Paris y alla le esperaba la Justicia? + +Penso con miedo en la prolongacion de su vida en la Presa. Habia +resultado tolerable hasta el presente por las larguezas de Pirovani y +la rivalidad de este con los otros. Mas iay! el italiano habia muerto, +y ella tendria que abandonar esta casa que era como un palacio +dominador de todo el pueblo. Nadie vendria en adelante a desearla y +admirarla, esforzandose por hacer agradable su vida. Unicamente +quedaba Robledo: un enemigo... Quedaba tambien Watson, que podia haber +representado para ella una solucion; pero ieste hombre habia cambiado +tanto!... + +Cruzo por su pensamiento una idea que la habia halagado en los ultimos +dias, cuando el joven la acompanaba en sus paseos. Ella podia +abandonar a Torrebianca, que era un naufrago incapaz de salir a la +orilla, e irse con Watson por el mundo. Un hombre energico y algo +inocente como este joven, aconsejado por una mujer experta, podia +acabar triunfando en cualquier pais. En su vida anterior tenia Elena +episodios mas arriesgados... Pero inmediatamente sentia la fiebre del +odio al convencerse de que era imposible esta solucion. + +Ricardo habia huido de ella para siempre. Ya no podia dudar de este +alejamiento, despues de haberle hablado desde su ventana la tarde +anterior. Tal vez le seria facil su reconquista viendolo a solas; pero +el otro, como si presintiese el peligro, habia dicho que solo volveria +a visitarla en otra casa y en presencia de su esposo. La voz con que +afirmo esto y su mirada revelaban una voluntad inconmovible. + +Como Elena no podia sospechar el cambio de ideas que se habia +realizado en Canterac despues del duelo, ni tampoco la breve +conversacion de este con Watson al marcharse, atribuia dicho trastorno +en la actitud del joven a la influencia de Celinda. + +"Me lo ha tomado otra vez--penso--. Esa muchachuela rustica me cierra +el unico camino que podia seguir. iAy! icomo la odio!" + +Durante sus reflexiones se sintio agitada por diversos y encontrados +pensamientos, como si se hubiese partido interiormente en dos +personalidades distintas. La imagen de Watson la confortaba todavia en +estos momentos angustiosos. Era el hombre joven, el dominador, que +surge en el ocaso de toda mujer acostumbrada a jugar cruel y friamente +con los deseos de los hombres. Ella, que los habia buscado en otros +tiempos por ambicion o por codicia, necesitaba ahora a Watson. No lo +deseaba solamente porque era capaz de hacerla salir de su critica +situacion, sino por el mismo; porque era la juventud, la fuerza y la +ingenuidad, todo lo que puede dar apoyo a una vida fatigada. Sentia +ademas el dolor de los celos; unos celos de mujer vanidosa y algo +madura que se ve arrebatar la ultima esperanza de felicidad por una +adversaria que casi puede ser su hija. + +A la par que sufria este tormento debia preocuparse de su tragica +situacion, creada por la rivalidad amorosa de dos hombres que la +habian deseado, y defenderse tambien del odio de todo un pueblo. + +"?Que hacer?--siguio pensando--. iAy! ?En donde me he metido?" + +Unos golpecitos en la puerta del salon la hicieron abandonar sus +pensamientos. Entro Sebastiana con expresion timida e indecisa, +manoseando una punta de su delantal. Al mismo tiempo sonreia mirando a +la senora, como si buscase palabras para dar forma al deseo que la +habia traido hasta alli. + +Elena la animo a que hablase, y entonces la mestiza dijo +resueltamente: + +--Yo estaba al servicio del finado don Pirovani, y como ya es +difunto... por lo que todos sabemos, debo irme. + +Manifesto la senora su extraneza ante tal decision. Podia quedarse; +ella estaba contenta de sus servicios. La muerte del italiano no era +motivo suficiente para que se marchase. En alguna parte debia servir, +y Elena preferia que fuese en su casa. Pero la mestiza insistio, +moviendo la cabeza negativamente: + +--Debo irme. Si me quedo, tengo amigas aqui que me sacaran los ojos. +iMuchas gracias! Quiero estar bien con los mios... y ?por que no +decirlo? la senora cuenta con pocas simpatias en el pueblo. + +Despues de tales palabras no juzgo prudente Elena seguir la +conversacion, limitandose a mostrar una triste conformidad. + +--iSi a usted le da miedo seguir aqui!... + +Esta tristeza conmovio a Sebastiana. + +--Yo con gusto me quedaria; la senora me es simpatica y no me ha hecho +nunca dano... Pero la gente es como es, y yo ipobre de mi! no voy a +pelearme con todas las mujeres de la Presa. Si puedo servir en otra +cosa a la senora, mandeme... + +Se retiro al fin, luego de insistir en sus deseos de ser util a Elena +y en la tristeza que le causaba abandonar su servicio. Cerca de la +puerta se detuvo para contestar a la marquesa, que le pregunto por su +marido. + +--No se. Salio esta manana y aun no ha vuelto. Tal vez ha ido a Fuerte +Sarmiento con don Moreno para el entierro de mi pobrecito patron. + +Al quedar sola, Elena empezo a preocuparse de su esposo, personaje +olvidado que parecia resurgir con nueva importancia. Estaba +acostumbrada a considerarlo como un ser falto de voluntad, pronto a +aceptar todas sus ideas y creyendo lo que ella quisiera hacerle creer. +Pero el ultimo episodio de su vida resultaba extremadamente violento. +En una gran capital hubiera tenido menos resonancia, imas aqui, en un +pueblo de vida monotona, donde rara vez ocurria algo extraordinario, y +en presencia de una muchedumbre aventurera predispuesta a insultar a +las personas de clase superior!... + +Sintio cada vez mayor inquietud al pensar en la posibilidad de que +Torrebianca descubriese el verdadero motivo del odio de aquellos dos +hombres cuyo duelo a muerte habia concertado. Fue repasando en su +memoria todo lo ocurrido entre ella y su esposo desde el dia anterior. +Federico, al volver a casa, le habia contado el triste fin del +combate, pero con ciertas precauciones, como si temiese la emocion que +podia causarle esta noticia. Luego, al atardecer, parecia otro hombre. +Rehuyo hablar, contestandola siempre con monosilabos, y por dos veces +sorprendio su mirada fija en ella con una expresion que nunca habia +conocido. Despues de cerrar su ventana Torrebianca, molestado por la +curiosidad de la muchedumbre, se habia ocultado en su dormitorio para +no salir hasta la manana siguiente muy temprano, antes de que Elena +despertase. El dia tocaba a su fin y Federico aun no habia vuelto. +?Que debia pensar ella de todo esto?... + +Pero su inquietud no tardo en desvanecerse. Estaba tan acostumbrada al +dominio absoluto de su marido, que acabo por considerar sin fundamento +sus sospechas y temores. Ademas, aunque tales inquietudes resultasen +ciertas, ella conseguiria apaciguarlo y convencerlo, como lo habia +hecho muchas veces. + +La vista de un transeunte que pasaba lentamente ante la casa mirando a +las ventanas sirvio para hacerla olvidar a su esposo. Era Manos Duras. +Una hora antes, cuando estaba ella, lo mismo que en el presente +momento, de pie junto a los vidrios, habia creido ver por dos veces al +gaucho asomandose a la esquina de una callejuela proxima. El rustico +jinete iba a pie, vagando por el pueblo, como un trabajador en dia de +descanso. Al columbrar a la marquesa detras de los visillos la saludo +quitandose el sombrero y ensenando su dentadura de lobo. + +Era el primer saludo sonriente que recibia Elena despues de la muerte +de Pirovani. Adivino en este hombre al unico admirador que le +quedaba, y esto le parecio tan comico que casi la hizo reir. En +adelante solo podria contar con el enamoramiento de un gaucho medio +bandido. + +Quedo pensativa, con la frente apoyada en los cristales, mirando la +avenida solitaria. Manos Duras habia desaparecido en la callejuela +inmediata, y hasta los dos policias, juzgando inutil su vigilancia, se +iban alejando hacia el boliche. + +Otra vez sono la puerta del salon bajo los discretos llamamientos de +Sebastiana. Ahora entro mas resueltamente, pero hablando en voz baja y +sonriendo con una expresion confidencial. + +--?Ha venido el senor?--pregunto Elena. + +--No; es otra cosa... Estaba yo en el corral, hace un momento, cuando +ese gaucho que llaman Manos Duras aparecio en la puerta trasera y +dijo... + +Hizo esfuerzos de memoria para repetir las mismas palabras del hombre. +Le habia encargado que manifestase a la senora marquesa como el estaba +alli, a sus ordenes, para lo que quisiera mandar. En los malos +momentos se conoce a los amigos; y ahora que tantos en el pueblo y +fuera de el hablaban contra la senora por pura envidia, Manos Duras +tenia el gusto de repetir que era el de siempre. + +--Decidle vos a tu patrona que no me doy la vuelta como muchos otros, +y que ella siempre sera la mesma para mi, porque yo soy de los de "me +rompo pero no me dueblo"... Eso me ha dicho Manos Duras para que yo se +lo diga a la senora. + +Elena acogio estas palabras con una sonrisa. iPobre hombre! iY aun +decian que era un bandido!... Para ella resultaba en aquellos momentos +el varon mas interesante del pais, el unico caballero que se atrevia a +hacer frente al populacho ofreciendola su apoyo. + +Cuando la mestiza se marcho, aun se mantuvo Elena junto a la ventana +viendo a los transeuntes, cada vez mas numerosos, segun avanzaba el +ocaso. Se aparto de los vidrios al pasar algunos grupos de +trabajadores a caballo u ocupando carruajes alquilados en Fuerte +Sarmiento. Volvian indudablemente del entierro del contratista. Todos, +antes de alejarse, miraban de reojo la casa. + +Cerca del anochecer vio pasar a un jinete solo, que bajaba la cabeza +obstinadamente. Era Ricardo Watson. Se dio cuenta, por su traje +cubierto de polvo y por el aspecto de su cabalgadura, que no venia del +entierro como los otros. Debia haber pasado el dia en el campo; +indudablemente, en la estancia de Rojas o vagando por las +inmediaciones del rio en compania de aquella muchacha del latigo. "iY +yo aqui--penso--, encerrada como una fiera, huyendo de los insultos de +un populacho injusto!... iY luego se asombran de que una mujer sea +mala!" + +Permanecio inmovil, con los ojos entornados, mientras las sombras del +crepusculo, surgiendo de los rincones, venian a confundir sus +lobregueces en el centro de la habitacion. Solo una debil claridad +exterior daba cierta fluorescencia azul a los vidrios, destacandose +sobre ellos la silueta inmovil de Elena. + +Cerrada ya la noche, cuando dio un grito para que acudiese Sebastiana, +esta contesto adivinando sus deseos: + +--iAlla voy con la lampara!... + +Y aparecio llevando un gran quinque, que puso sobre la mesa, en mitad +del salon. + +Iba a retirarse, creyendo que lo habia hecho todo, cuando la detuvo la +senora. + +--?Usted sabe donde podra estar en este momento ese Manos Duras de que +me hablo antes? + +La mestiza, siempre predispuesta a la charla desarrollo un largo +preambulo antes de dar una contestacion precisa. Manos Duras iba ahora +a todas partes con unos amigos suyos de la Cordillera que estaban +alojados en su rancho: gente mala y poco temerosa de Dios. iA saber lo +que traerian entre manos!... Tambien le habia indicado, en su dialogo +a la puerta del corral, que tal vez hiciese pronto un largo viaje, y +esta era la razon de haber venido a molestar a la senora por si queria +mandarle algo. + +--Yo creo--termino--que si no se ha vuelto a su rancho lo pillare a +esta hora donde el Gallego. + +--Vaya a buscarle--dijo Elena--y avisele de mi parte que a la diez en +punto este frente a la casa... Nada mas. Pero digaselo con habilidad; +que nadie se entere. + +Sebastiana, que habia acogido las primeras palabras como si las +escuchase mal, por parecerle inauditas, al oir que le recomendaban ser +discreta, olvido su asombro para afirmar vehementemente que la patrona +podia estar tranquila en cuanto a la prudencia con que ella +acostumbraba a cumplir los encargos. + +Salio de la casa, marchando a toda prisa hacia el boliche. Si no +encontraba alli al gaucho, era que se habria ido del pueblo. + +Ante la puerta del establecimiento se detuvo para mirar a su interior. +Por ser ya la hora de la cena, el publico habia menguado. Los mas de +los parroquianos estaban en sus viviendas, sentados a la mesa, y +solamente una hora despues volverian a agolparse junto al mostrador. +Un gaucho viejo tocaba la guitarra mirando la panza de un cocodrilo de +los que pendian del techo. Los tres huespedes de Manos Duras +escuchaban atentamente. Este, sentado en un craneo de caballo y con la +espalda apoyada en la pared, fumaba pensativo. + +Como el dueno del boliche estaba ausente, Friterini, detras del +mostrador, imitaba el aire del patron, mientras leia con arrobamiento +un periodico italiano, viejo y sucio. + +Levanto Manos Duras sus ojos, avisado por una tos discreta, y vio en +la puerta a la mestiza, que le hacia senas para que saliese. A +espaldas del boliche le dio Sebastiana el recado con voz misteriosa, +llevandose un dedo a los labios varias veces en el curso de su +mensaje. Ademas guino un ojo para que el gaucho "no la tuviese por +zonza", dando a entender que sospechaba en que pararia su aviso. + +Cuando la mestiza se hubo marchado, Manos Duras tardo en volver al +boliche. Preferia estar solo y en la obscuridad, por parecerle que asi +podia saborear mejor su satisfaccion. Entraba en su regocijo una gran +parte de asombro. ?Como podia el imaginarse aquella tarde, al vagar +ante la vivienda de la senorona, que esta le enviaria un recado para +que fuese a verla a solas en la misma noche?... + +Al hacer su ofrecimiento a Sebastiana en el corral de la casa, habia +obedecido a los impulsos de una caballerosidad a su manera. Deseaba +aparecer ante la marquesa como un individuo distinto a los demas +habitantes del pueblo y habia ofrecido su proteccion sin esperanza de +que ella la aceptase... Y unas horas despues le buscaba. ?Que desearia +pedirle?... + +Luego desecho las dudas que empezaban a enturbiar su gozo, sintiendose +fortalecido por un orgullo varonil. El, aunque fuese un pobre rustico, +era un hombre como los demas, mejor que los demas, pues todos le +tenian miedo... iy estas _gringas_ venidas del otro mundo resultaban a +veces tan caprichosas!... Acabo por sonreir vanidosamente. + +"Lo que yo pienso--se dijo--: itodas son unas!... iTodas iguales!" + +Y volvio al boliche para sentarse entre sus amigos, en espera de la +hora. + +Robledo y Watson acababan en aquel momento de cenar, y oyeron que +alguien llamaba a la puerta de su vivienda. + +Se sorprendio un poco el espanol al ver entrar a Torrebianca vestido +con un traje negro de ciudad y una corbata de luto, pero todo cubierto +de polvo, de tal modo que sus ropas parecian grises y su cabeza y sus +bigotes completamente blancos. + +--Vengo de Fuerte Sarmiento, de enterrar al pobre Pirovani... Me ha +traido Moreno en su coche. + +Le invito Robledo a sentarse a la mesa. + +--Puedes cenar aqui, si no quieres ir en seguida a tu casa. + +Torrebianca hizo un movimiento negativo. + +--No pienso volver a mi casa. + +Dijo esto con tal energia, que Robledo quedo mirandole fijamente. +Mostraba una excitacion que hacia temblar sus manos y atropellaba el +curso de sus palabras. + +--He comido algo con Moreno antes de salir de alla... Pero comere otra +vez... iAy, la muerte! iPobre Pirovani!... Tambien bebere un poco. + +A pesar de que hablaba de su hambre, apenas toco los distintos platos +que le fue ofreciendo la criada de la casa. En cambio bebio mucho +vino, pero de un modo maquinal, sin saber ciertamente lo que bebia. + +El espanol habia creido percibir, desde la entrada de su amigo, cierto +olor de ginebra. Indudablemente el y Moreno habian tomado algunas +copas de este licor antes de emprender su regreso. Tal vez esto era el +motivo de su excitacion, por no estar acostumbrado a las bebidas +alcoholicas. + +Watson, que habia terminado de cenar, se fijo en la tenacidad con que +le miraba Torrebianca. Parecia indicarle con los ojos que su presencia +era inoportuna. + +--?Moreno se ha quedado en su casa?--pregunto. + +Y se fue, pretextando la conveniencia de hablar con el oficinista para +saber lo que pensaba escribir al gobierno sobre la necesidad de +reanudar las obras. + +Cuando Robledo y Torrebianca quedaron solos, este parecio otro hombre. +Se fue desvaneciendo su excitacion, bajo los ojos, y el espanol creyo +que se empequenecia en su asiento, como algo blando que se desplomaba, +falto de sosten interior. Toda la falsa energia del alcohol habia +desaparecido de golpe, y Torrebianca estaba alli, ante su vista, con +un aspecto que hacia recordar el de una envoltura de goma subitamente +deshinchada. + +--Necesito que me oigas--dijo levantando hacia su amigo unos ojos +humildes e implorantes--. Tu eres lo unico que me queda en el mundo, +la sola persona que me quiere... y por lo mismo me debes la verdad. +Hoy, mientras enterraban al infeliz Pirovani, no pensaba en otra cosa. +"Es preciso que vea a Robledo. El me dira lo que debo creer de todo +esto..." Pero aun no te he dicho que "todo esto" es lo que noto en +torno de mi desde ayer, las miradas de la gente, los gestos de +antipatia, las palabrotas que creo adivinar y que despues me resisto a +haber adivinado... iAy! iEs tan horrible todo eso! + +Cada vez mas desalentado y humilde, apoyo Torrebianca su frente en las +manos. Robledo quiso decir algunas palabras para infundirle energia, +pero el le interrumpio. + +--Luego hablaras. Es preciso que oigas primeramente cosas que no sabes +o que yo te conte y has olvidado. Pero antes necesito hacerte una +pregunta. ?Tu crees que mi mujer me engana?... + +Quedo el espanol sorprendido por tales palabras y transcurrieron +algunos segundos sin que pretendiese responder a ellas. Su amigo +parecio sentir de pronto un gran temor a que el otro contestase, y +para evitarlo empezo a relatar su propia historia desde que conocio a +Elena. + +Una parte la habia oido ya Robledo en Paris: como se encontraron el y +ella en Londres, la nobleza de su familia alla en Rusia, la alta +posicion de su marido en la corte de los zares. Pero ahora el tono del +narrador era otro, y Torrebianca parecia dudar de aquel pasado que +siempre habia admitido de buena fe, exhibiendolo con orgullo. + +Ademas, entre las lineas generales de esta historia Federico iba +revelando a su amigo nuevos episodios. Parecia ver con mayor relieve +las cosas pasadas, fijandose en detalles hasta entonces inadvertidos. +Siempre habia frecuentado su casa un amigo intimo, un amigo favorito, +al que trataba su mujer con gran confianza, asegurando que lo conocia +de los tiempos en que era soltera y vivia con su noble familia. El +marques se habia batido dos veces por su esposa, viendola calumniada +repentinamente por hombres que hasta poco antes frecuentaban sus +salones. Aun se acordaba con remordimiento de cierto amigo suyo al que +hirio gravemente en uno de tales lances. + +--Te he contado--siguio diciendo--toda mi historia con esa mujer, todo +lo que se con certeza de su vida. Lo demas es ella quien lo dice, e +ignoro si debo creerlo... Hasta dudo ahora de su nacionalidad y de su +nombre. Yo le di francamente todo mi pasado, y ella tal vez no me ha +devuelto mas que mentiras. + +Miro otra vez a Robledo con angustia, esperando que este le infundiese +alguna fe en la incierta historia de su mujer. Parecia un naufrago +buscando algo solido donde agarrarse. Pero Robledo bajo la cabeza +haciendo un gesto ambiguo. + +--Desde hace unas horas--continuo Torrebianca--parece que veo las +cosas con otros ojos. iAy, las miradas crueles de esas pobres gentes +cuando abri ayer mi ventana!... Y hoy, durante el entierro, ique +tormento!... Yo que nunca temi a nadie, no he podido afrontar los ojos +hostiles o burlones de muchos trabajadores... El pobre Moreno me llevo +aparte varias veces o hablaba alto para que yo no pudiese oir los +comentarios que sonaban a mis espaldas. El no sabe que me di cuenta de +todo lo que hizo por evitarme molestias... Me he sentido tan +acobardado, que ademas de pensar en ti pense en mi pobre madre, como +si aun fuese un nino. iElla que se privo de todo para que su hijo +conservase el honor de sus ascendientes!... Y su hijo ha acabado por +ser la irrision de un campamento de emigrantes en un rincon +incivilizado de la tierra... iQue vergueenza! + +Se tapo los ojos con las manos, como si pretendiese defenderlos de +crueles visiones, y asi se mantuvo algun tiempo. Luego levanto el +rostro, para anadir con una ansiedad interrogante: + +--Tu que eres mi unico amigo y conociste de cerca mi vida en Paris, +?crees que Fontenoy era el amante de mi mujer?... + +El espanol hizo otro gesto ambiguo, no sabiendo que contestar. +Torrebianca, con una voz cada vez mas angustiada, formulo otra +pregunta: + +--Y esos dos hombres, ?crees que fueron a batirse ayer por Elena? + +Ahora ni siquiera hizo Robledo el gesto vago de antes y se limito a +bajar los ojos. Este silencio lo interpreto el marques como una +respuesta afirmativa, y dijo con desesperacion, ocultando otra vez su +cara entre las manos: + +--iY fui yo, el marido, quien dirigio el combate para que se +matasen!... + +Hubo un largo silencio. Mantuvo el marques oculto el rostro entre sus +manos, mientras Robledo le contemplaba con ojos de conmiseracion. De +pronto se irguio, y dijo con lentitud, restregandose los parpados: + +--No puedo seguir aqui. Me da vergueenza arrostrar la mirada de las +gentes... Tampoco debo marcharme con ella. Ya no me podria dominar con +nuevas mentiras. La mirare de frente, y al ver la falsedad de sus ojos +y de su sonrisa, la matare... tengo la certeza de que la matare. + +Su amigo creyo llegado el momento de aconsejarle. + +--No te acuerdes mas de esa mujer, y por el momento procura descansar. +Manana buscaremos el medio mas oportuno para que te libres de ella. +Empieza por quedarte aqui esta noche. Yo pensare lo que podemos hacer. +Ella se ira; no se como llegare a conseguirlo, pero se ira, y tu +quedaras conmigo. + +Paso una mano por la espalda de Torrebianca, acariciandole con +expresion paternal, mientras el marques conservaba oculto el rostro. + +Aborrecia ahora a su esposa, pero al mismo tiempo experimentaba un +inexplicable malestar pensando que iba a separarse de ella para +siempre. + + * * * * * + + + + +#XVI# + + +Agitada por su curiosidad femenil, espero la mestiza con impaciencia +la hora de la cita. + +Estaba en la cocina de la casa, situada en el corral, bajo un +cobertizo. Sobre una mesa tenia un reloj despertador, y varias veces +aproximo a el su quinque para saber la hora. Poco antes de las diez se +quito los zapatos, atravesando descalza el corral, para seguir a +continuacion una de las galerias exteriores. + +Asi llego, con paso silencioso, al angulo del edificio mas inmediato a +la ventana del dormitorio de Elena. Luego se sento en el suelo de +tablas, encogiendose para escuchar sin ser vista. + +Distinguio al poco rato en la obscuridad a Manos Duras, que iba +aproximandose a la casa. Vio como se quitaba las espuelas, +guardandolas en el cinto, y subia cautelosamente los peldanos de la +escalinata. Se abrio poco despues la ventana del dormitorio de la +senora, y aparecio esta, haciendo signos al recien llegado para que +hablase en voz baja. + +Sebastiana se esforzo por oir, pero la ventana estaba tan lejos, que +solo reconcentrando su atencion pudo alcanzar fragmentariamente +algunas palabras. Estas palabras eran dichas con voces tan tenues, que +no pudo tener una certeza absoluta de su exactitud. Le parecio oir +"Celinda" y "Flor de Rio Negro". Poco despues creyo que era esto un +error de sus sentidos. + +"?Que tiene que ver--se dijo--mi antigua patroncita con los enredos de +esta gente?" + +Avanzando su cabeza fuera de la esquina, alcanzaba a ver a Manos Duras +y a la senora. El gaucho oia a esta con movimientos de aprobacion. +Otras veces era el quien hablaba, pero brevemente, apoyando sus +palabras con gestos afirmativos. Hubo un momento en que pretendio +coger las manos de ella, pero Elena se echo atras con una retraccion +que denotaba al mismo tiempo repugnancia y altivez. Inmediatamente +parecio arrepentirse, y dijo en voz mas alta, con tono de promesa: + +--De eso hablaremos manana u otro dia, cuando haya hecho usted mi +encargo. Ya sabe lo que hemos convenido. + +Y se despidio de el con cierta coqueteria, aunque procurando +mantenerse a gran distancia de sus manos. + +El gaucho, al ver cerrada la ventana, bajo los escalones, y una vez en +la calle, se detuvo. + +Sebastiana, que se habia incorporado para verle mejor, creyo que +murmuraba con expresion alegre: + +--En vez de una, van a ser dos. + +Pero tampoco estaba segura de haber oido esto exactamente, y al fin se +retiro a la casucha del corral, donde tenia su camastro, algo +decepcionada por el insignificante resultado de su acecho. + +Lo unico que persistio en ella, quitandole el sueno, fue la duda de si +verdaderamente aquellas dos personas habian nombrado en su +conversacion a la senorita de Rojas. Y volvio a preguntarse muchas +veces: "?Que tendran esas gentes que decir de mi nina?..." + +Robledo paso igualmente una noche agitada. Habia instalado a +Torrebianca en la misma habitacion que ocupo este con su mujer cuando +llegaron a la Presa. Fatigado por sus emociones, el marques habia +accedido al fin a quedarse en la casa de su amigo. + +Dos veces durante la noche desperto el espanol, avanzando su oido para +escuchar mejor. Llegaban hasta el gemidos y palabras balbucientes +desde la habitacion proxima, ocupada por Torrebianca. + +--Federico, ?deseas algo?... + +Su amigo Federico le contestaba con voz debil y humilde, procurando a +continuacion mantenerse silencioso. + +Desperto Robledo por tercera vez, pero ahora la luz del dia marcaba +con lineas de claridad las rendijas de su ventana. Un ruido habia +cortado su sueno, obligandole a echarse de la cama con sobresalto. + +Al salir a la sala comun, que servia al mismo tiempo de comedor, vio +en ella a Watson inclinado sobre una silla y acabando de calzarse las +espuelas. La caida de esta silla, ocurrida poco antes, era lo que +habia despertado a Robledo. Este, al ver a su socio, dijo alegremente: + +--iComo madruga usted!... Y eso que anoche le oi entrar muy tarde. + +Watson parecia triste, y se limito a contestar: + +--Como hoy no trabajamos, voy a dar unos galopes por el campo. + +Al marcharse el joven acabo Robledo de vestirse, paseando despues por +el comedor. Cuando en sus evoluciones pasaba ante la puerta de la +pieza ocupada por Torrebianca, sentia la tentacion de entrar. Deseaba +ver a su amigo. Un vago presentimiento le infundia cierta inquietud. + +"Vamos a enterarnos de como ha pasado la noche", se dijo. + +Abrio la puerta, miro al interior de la habitacion, e hizo un gesto +de asombro. No habia nadie en ella; la cama, con sus ropas en +desorden, estaba vacia. El espanol quedo pensativo. Primeramente se +imagino que Federico, no pudiendo dormir en toda la noche, habria +salido a dar un paseo al apuntar el alba. + +Instintivamente empezo a mirar en torno de el, examinando la +habitacion. Vio sobre la mesa varios papeles, todos con una linea o +dos de letra de Torrebianca. Eran cartas empezadas por este y que +habia juzgado inutil continuar. + +Leyo uno de los papeles: "Agradezco tus esfuerzos, pero no puedo +mas..." Lo escrito en otro decia asi: "La unica mujer que me amo +verdaderamente fue mi madre, y ha muerto. iSi yo tuviese la seguridad +de volver a encontrarla!..." + +Robledo siguio examinando los demas papeles. Solo contenian renglones +borrados o palabras ininteligibles. Torrebianca habia querido +escribir, desistiendo al fin de tal esfuerzo. Se imagino ver a su +amigo, en las altas horas de la noche, arrojando la pluma--que el +acababa de descubrir caida en el suelo--y diciendo con la indiferencia +del que se considera ya por encima de las preocupaciones terrenales: +"iPara que!..." + +Permanecio absorto, con estos papeles en una mano. Despues le reanimo +un pensamiento optimista. Tal vez su amigo estaba vagando por las +inmediaciones del pueblo. Aquellos escritos sin terminar mostraban su +falta de voluntad. + +Examino el suelo fuera de su casa, e hizo un gesto de satisfaccion al +distinguir entre las huellas recientes del caballo de Watson el +contorno de un pie humano, que debia ser de su camarada. El habia +aprendido de los rastreadores del pais que estudian las huellas +perdidas en el desierto. + +Las senales de los pies de Torrebianca le hicieron seguir una +callejuela abierta entre su casa y la inmediata, que venia a dar en el +campo. Pero una vez fuera del pueblo perdio el rastro, por ser +numerosas las pisadas de los que habian salido al amanecer. + +Instintivamente marcho hacia el rio, siguiendo su ribera curso arriba. +Miraba las aguas deslizarse uniformemente, sin que el menor objeto +alterase su superficie. Al fin se canso de este examen sin mas guia ni +justificacion que un presentimiento. + +"Este Federico--se dijo--me ha perturbado con sus desgracias. ?Por que +pienso cosas absurdas?... Volvamos a casa. Me avisa el corazon que lo +voy a encontrar cuando llegue. Habra estado paseando por el otro lado +del pueblo." + +Y regreso a la Presa, sintiendo sin embargo una ansiedad que le hacia +marchar apresuradamente. + +A la misma hora, cerca de la estancia de Rojas, estaba Manos Duras con +sus tres camaradas de la Cordillera hablando al amparo de unos +matorrales. + +Habian desmontado y tenian sus caballos de las riendas. Uno de los +hombres iba vestido de modo diferente a sus camaradas, y mas que +jinete del campo parecia un trabajador de la Presa. Manos Duras le +daba explicaciones, que el otro iba aceptando en silencio, +aprobandolas con leves parpadeos. Este hombre monto a caballo, y Manos +Duras y sus dos companeros le siguieron con los ojos hasta que +desaparecio entre los grupos de aspera vegetacion. + +--El viejito va a ver lo que le cuesta amenazarme dijo el gaucho con +una sonrisa rencorosa. + +Uno de los cordilleranos, apodado _Piola_, que por su edad y sus +ademanes autoritarios parecia ejercer cierta influencia sobre sus dos +acompanantes, movio la cabeza como si dudase de tales palabras. El +plan de Manos Duras le parecia excelente, pero no encontraba aceptable +que se quedase en el pais un dia o dos luego de dar el golpe. Era +mejor emprender todos juntos e inmediatamente la retirada hacia la +Cordillera. + +--Dejeme, compadre; yo me entiendo--contesto el gaucho--. Necesito +antes de irme cobrar algo que me han prometido. Tal vez sea esta misma +noche, y manana me junto con ustedes. + +Contaba con su caballo, del que hizo grandes elogios, y que le +permitiria obtener una gran ventaja sobre sus camaradas, alcanzandolos +en el camino. El podia correr con mas ligereza al ir solo, y sus +amigos marcharian embarazados por el bagaje. + +Mientras tanto, su enviado galopaba hacia la estancia de Rojas. Al +llegar a una tranquera la abrio, continuando su marcha por los campos +de don Carlos. + +Cerca del edificio principal salio a su encuentro Cachafaz, avisado +por los ladridos de unos perros que daban saltos ante las patas del +caballo, pretendiendo morderle. Los espanto el pequeno con sus gritos, +escuchando despues con la gravedad de una persona mayor lo que le dijo +el emisario. + +Fue tanta su alegria al recibir el recado, que olvidando al jinete +corrio hacia la estancia. + +Don Carlos estaba en su comedor tomando el decimo mate de la manana. +Celinda, con vestido femenino, ocupaba un sillon de junco y parecia +entregada a melancolicos pensamientos. El mestizo entro gritando: + +--Patron, el comisario dice que vaya ahorita mismo al pueblo. Han +tomado preso al que robo nuestra vaca. + +Regocijado el estanciero por la noticia siguio a Cachafaz, sin soltar +por esto la calabacita del mate, chupando, mientras marchaba, la +bombilla de plata. Queria que el "chasque" o emisario llegado a todo +correr de su caballo le diese mas explicaciones sobre este aviso. + +Al salir de su casa quedo perplejo viendo que el jinete habia +desaparecido. Corrio Cachafaz la tierra inmediata, asi como los +corrales, dando gritos, sin poder descubrir al "chasque". Finalmente, +Rojas se encogio de hombros, y contento por la noticia, quiso +explicarse esta desaparicion. Don Roque, para darle el aviso con mas +prontitud, se lo habia enviado con algun viandante que tenia que hacer +un largo rodeo en su marcha y deseaba no perder tiempo. El tampoco +debia perderlo, y como juzgaba conveniente ir a la Presa para hablar +con el comisario, monto a caballo, prometiendo a Celinda estar de +vuelta antes de la comida de mediodia. + +Manos Duras y sus tres amigos, tendidos en el suelo, le vieron pasar a +lo lejos con direccion al pueblo. Teniendo sus caras junto a las +raices de los matorrales, hablaron y rieron con frio cinismo. + +--Va en busca de la vaca que nos comimos ayer--dijo Piola. + +Y Manos Duras anadio, acompanando sus palabras con un mueca impudica: + +--Veremos que dice cuando nos hayamos llevado su vaquillona... + +Ricardo Watson, que corria el campo, deseoso de aproximarse a la +estancia y temiendo al mismo tiempo irritar a Celinda con su +presencia, vio tambien pasar a lo lejos al senor Rojas con direccion a +la Presa. + +Esto parecio infundirle animo. Celinda quedaba sola en su casa, y el +podia visitaria con cualquier pretexto. Pero a continuacion sintio +miedo. No osaba acercarse a la estancia, temiendo que fuese Cachafaz +el unico que saliese a recibirle. Era mejor vagar por el campo. Tal +vez la hija de Rojas, aburrida de su soledad, se decidiese a montar a +caballo. + +Estaba dispuesto a esperar hasta que el sol se ocultase. Llevaba a +precaucion, en una bolsa de su montura, algunos comestibles. Ademas, +como todos los enamorados, olvidaba que los hombres nacen con la +enfermedad mortal del hambre y unicamente pueden seguir viviendo si se +curan de ella dos veces al dia. Otras cosas le preocupaban en aquel +momento, mas importantes para el. + +Mientras tanto, su amigo Robledo vagaba cabizbajo por la calle central +de la Presa. Venia de su casa y no estaba en ella Torrebianca. La +criada le habia esperado en vano con el desayuno pronto. ?Donde +encontrar a este hombre?... + +En mitad de la calle oyo voces amigas y levanto su rostro. El +estanciero Rojas hablaba vehementemente al comisario del pueblo, que +le respondia con gestos de extraneza. Atraido por el saludo de los +dos, Robledo se aproximo. + +--Un chasque--dijo don Carlos--ha venido a mi estancia para avisarme +que el comisario habia encontrado la vaca que me robaron... Y don +Roque no ha enviado a nadie, ni sabe una palabra. ?Ha visto usted que +historia tan sin gracia? ?Quien sera el hijo de... tal que ha querido +darme esta broma? + +Robledo escucho algunos momentos, fingiendo interes por el asunto, y +continuo su marcha. Unicamente le preocupaba el paradero de su amigo +Torrebianca, creyendo reconocerlo en todos los hombres que veia a lo +lejos. + +"Es lastima que Ricardo saliese tan temprano--penso--. El me hubiera +ayudado en esta busca." + +Watson, indeciso entre su timidez y el deseo de ver a Celinda, se +habia ido aproximando a la estancia; pero al llegar a cualquiera de +las tranqueras que cerraban la cerca de alambres permanecia indeciso. +?Como explicar su presencia dentro de la propiedad de Rojas, cuando +Flor de Rio Negro le habia ordenado rencorosamente que no volviese +mas? + +La vista de una tranquera abierta le infundio animo. + +"Diga ella lo que diga, iadelante!--penso--. Necesito verla, aunque +sea para recibir insultos." + +Y fue avanzando con lentitud por los caminos de la estancia. + +De pronto su caballo se mostro inquieto, avivando el paso y +deteniendose a continuacion, como si pretendiera encabritarse. + +Vio el joven los cuerpos de dos mastines muertos sin duda +recientemente, pues tenian sus cabezas destrozadas sobre un charco de +sangre. Siguio avanzando, y a pocos pasos de la casa encontro a un +hombre tendido en mitad del camino. + +Tambien estaba muerto. Era un peon de Rojas, un mestizo al que creia +haber visto algunas veces, a pesar de que su rostro estaba ahora +destrozado a balazos. Una de sus orbitas habia quedado vacia, colgando +de este orificio del craneo algunas piltrafas de la masa cerebral. En +torno a el, la tierra bebia sangre avidamente, cubriendose de moscas. + +Se echo abajo del caballo, y con el revolver en la diestra avanzo +hacia la casa. Al asomarse a su puerta y ver que no habia nadie en la +gran pieza que servia de sala y comedor, empezo a dar gritos. + +Un sillon de junco, que era el preferido por Celinda, estaba volcado +en el suelo. Se fijo tambien en el tapete de la gran mesa, que parecia +haber sufrido un rudo tiron y estaba igualmente en el suelo, con +todos los papeles y los objetos que descansaban sobre el +ordinariamente revueltos o rotos. + +Fueron tales sus gritos y repitio tanto su nombre para inspirar +confianza, que al fin sonaron pasos en el interior del edificio y +asomo a una puertecita el rostro arrugado y cobrizo de la madre de +Cachafaz. Otras criadas y peones de la estancia, todos mestizos, +fueron surgiendo de sus escondites, balbuceando respuestas +ininteligibles o persistiendo en un silencio de terror. + +Salio Watson de la casa a tiempo para ver como el pequeno Cachafaz +venia de los corrales, mirando inquieto a un lado y a otro. De pronto, +todos a la vez quisieron relatar al ingeniero lo ocurrido, pero el +pequeno se les adelanto con cierta autoridad. + +El estaba junto a la patroncita y lo habia visto todo. Tres hombres +llegaron a todo galope. Cachafaz habia salido de la casa atraido por +los ladridos de los mastines y oyo los tiros que les daban muerte. +Luego vio a un peon que corria hacia los jinetes, sin duda para +preguntarles por que invadian de este modo la estancia. Los tres +dispararon sus revolveres contra el y rodo por el suelo. + +--Yo me meti corriendo en la casa--continuo el pequeno--. La +patroncita fue a salir para ver que pasaba, pero llegaron los tres +hombres malos y le echaron un poncho por la cabeza. Me escondi debajo +de una mesa; luego me asome, y vi como montaban y se llevaban a la +patroncita, que hacia con sus brazos asi... asi, debajo del poncho. Y +no se mas. + +Los otros deseaban contar igualmente sus impresiones, aunque en +realidad no habian visto gran cosa, pues se escondieron al caer muerto +el peon, permaneciendo ocultos hasta la llegada de Watson. Este, +mientras se defendia de tantas personas que le hablaban a la vez, +penso con remordimiento en aquella indecision que le habia hecho vagar +junto a las alambradas de la estancia. iNo haber entrado media hora +antes, para estar al lado de Celinda y defenderla!... + +Adivino en los ojos de antilope de Cachafaz que callaba otras cosas y +queria decirselas a el, pero a solas. Sonreia el pequeno con desprecio +al escuchar como los otros daban senas contradictorias describiendo a +los asaltantes. Todos creian conocerlos y cada uno los habia visto de +distinto modo. Watson lo llevo aparte, y empinandose Cachafaz sobre la +punta de sus pies, le dijo en voz baja: + +--Es Manos Duras el que ha robado a la patroncita. Yo se donde la +tiene. + +Acosado por las preguntas de Ricardo, fue explicandose. Ninguno de los +tres hombres que se llevaron a Celinda era Manos Duras. Pero el +pequeno, al abandonar su escondrijo, se habia deslizado hasta un +corral inmediato, trepando a lo mas alto de una piramide de alfalfa +seca, guardada para la alimentacion de las vacas en invierno. Su +cuspide era un lugar de observacion, desde el cual podia abarcarse +enorme espacio de terreno. Oculto en esta atalaya habia visto como los +tres jinetes se juntaban a gran distancia con otro que parecia +aguardarles, y era indudablemente Manos Duras. Luego, los cuatro +galopaban en la misma direccion, llevando uno de ellos a la prisionera +sobre el delantero de su silla. + +Tambien habia visto desde la colina de alfalfa como llegaba Watson, +pero tal era su recelo, que no quiso bajar hasta convencerse de su +identidad. + +Estas noticias conmovieron a Ricardo tan profundamente, que tardo +algun tiempo en poder coordinar sus ideas. Lo primero que penso fue en +la urgencia de buscar a Celinda para libertarla, sin considerar la +enorme desproporcion de fuerzas entre el y aquellos bandidos. +Disponia de un auxiliar, el pequeno Cachafaz, conocedor del sitio +donde guardaban oculta a la joven. Esto era lo importante. Recobrarla +a mano armada corria de su cuenta. Y con la arrogancia absurda de los +enamorados que no reconocen la valia exacta de los obstaculos, monto a +caballo e hizo una sena al pequeno para que le acompanase. + +De un salto se encaramo Cachafaz en la grupa, agarrandose a las ropas +de Watson, y este metio espuelas a la cabalgadura, haciendola salir al +galope. + +Creyendo adivinar Ricardo lo que pensaba el pequeno, asi que hubo +pasado la alambrada de la estancia se dirigio hacia el rancho de Manos +Duras, que muchas veces habia visto de lejos. + +--Lleva mal rumbo, patroncito--dijo Cachafaz. Y senalando lo mas alto +de la cortadura que daba sobre el rio por la parte de la Pampa, +anadio: + +--Vamos para alla, al rancho de la India Muerta. + +Este rancho en ruinas, llamado de "la India Muerta", era celebre en la +comarca, y sin embargo, muy pocos lo habian visitado, pues unicamente +servia de refugio a vagabundos deseosos de continuar su marcha sin ser +vistos por las gentes del pais. + +--Alli los encontraremos...--volvio a decir--si es que no han seguido +viaje. + +Una sorpresa no menos desagradable que la de Watson cuando llego a la +estancia de Rojas fue la que experimento Robledo casi a la misma hora, +al regresar a su vivienda, cansado de la inutil busca de su amigo. + +Vio sentada en el umbral de su puerta a Sebastiana, que parecia +aguardarle, a juzgar por el gesto de satisfaccion con que le acogio. +El, por su parte, no tuvo menos contento al encontrarla, imaginandose +que la enviaba Federico para darle explicaciones sobre su huida. Tal +vez este hombre debil habia vuelto al lado de su mujer creyendo una +vez mas en sus mentirosas explicaciones. + +--?La envia su patron?... ?Trae alguna carta de el? + +Sebastiana acogio estas preguntas con una extraneza que hizo dilatarse +sus ojos oblicuos. + +--?Que patron?... ?El marques?... No se nada de el. Yo creia que +estaba aqui. Vengo por otra cosa. + +Se habia incorporado, suspirando fatigosamente al colocar su +corpulencia en sentido vertical, y dijo bajando el tono de su voz: + +--No he podido dormir en toda la noche, y aqui estoy, don Manuel, +aguardandole para que me conteste una preguntita. + +Acogio el ingeniero con una paciencia algo ironica esta consulta; pero +apenas la mestiza empezo a hablar, su rostro se transformo, prestando +una atencion reconcentrada a todas sus palabras. + +Cuando hubo terminado el relato de lo visto y oido por ella en la +noche anterior, siguio diciendo: + +--?Por que esa senorona y Manos Duras hablaron de mi antigua +patroncita?... ?Que tiene que ver con ellos mi paloma inocente?... +Como yo soy una zonza, que no puede entender muchas cosas, me he +dicho: "Voy a ver a don Robledo, el ingeniero, que lo sabe todo. El me +dira..." + +Pero Robledo no la escuchaba. Parecia abstraido, y de pronto hizo un +gesto de asombro y de inquietud, como si acabase de descubrir una +temible verdad. Volvio la espalda a Sebastiana y anduvo velozmente +hacia el sitio de donde habia venido. + +Quedo asombrada la mestiza viendo correr al ingeniero, cada vez mas +apresuradamente, como si sus palabras le hiciesen temer que podia +llegar tarde. Robledo, desde lejos, empezo a hacer signos y a dar +voces avisando a don Carlos y al comisario, que aun seguian su +conversacion en el mismo lugar. Los dos se miraron asombrados al oirle +decir con voz jadeante: + +--iA caballo! Lo del aviso de la vaca fue una astucia de Manos Duras +para que usted abandonase su estancia. Me temo que algo malo puede +ocurrir a Celinda, y debemos ir alla cuanto antes. iCon tal que no +lleguemos tarde!... + +Estas palabras y otras del ingeniero esparcieron la alarma despues de +los primeros momentos de estupefaccion. + +Don Roque fue corriendo a su casa para armarse y montar a caballo. Sus +cuatro hombres, avisados por el, hicieron todo lo posible para +seguirle, pero solo tres lograron encontrar montura lista y armas de +fuego prestadas por algunos vecinos, abandonando sus sables inutiles. + +Mientras Robledo, vuelto a su vivienda, daba prisa al servidor espanol +para que le preparase su caballo y se cenia el revolver con una canana +llena de cartuchos, envio aviso a los capataces de sus obras que +vivian cerca y tenian armas. Ademas, pidio al dueno del boliche un +magnifico rifle americano que guardaba oculto debajo de su mostrador. + +Otra preocupacion de Robledo en aquel momento era impedir que se +escapase don Carlos Rojas. Le habia obligado a venir con el hasta su +casa, aconsejandole prudencia. + +--Porque usted llegue alla media hora antes no va a evitar lo que haya +ocurrido. En cambio, si va solo puede verse a merced de esos +bandoleros. Un poco de paciencia y saldremos todos juntos. + +El estanciero recibia sus consejos con grunidos impacientes, temblando +al mismo tiempo de colera y de inquietud. Se aparto Robledo unos +instantes de la puerta de su casa para ir al encuentro de algunos +hombres convocados por el y explicarles lo que debian hacer. Se +presento tambien el dueno del boliche con el rifle americano, +entregandolo solemnemente a su compatriota como si le confiase toda su +familia. + +Aprovecho don Carlos este alejamiento momentaneo de Robledo, y +saltando sobre su caballo lo hizo salir a todo galope, sin prestar +atencion a los gritos que acompanaron su fuga. + +Despues de este acto del impaciente Rojas, se fue organizando la +expedicion, compuesta de una docena de jinetes, todos con carabinas, y +al frente de los cuales se colocaron el ingeniero y el comisario. + +La noticia habia circulado por el pueblo y acudieron grupos de mujeres +y chiquillos para ver la salida de la tropa montada. Cuando el peloton +de jinetes fue pasando ante la casa que habia sido de Pirovani, +Robledo miro sus ventanas con cierta inquietud. + +"iSi iremos--se dijo--al encuentro de otra desgracia proporcionada por +esa mujer!" + +En aquel momento Watson abandonaba su caballo y seguido de Cachafaz +empezo a arrastrarse entre asperos matorrales. El mesticillo le habia +conducido a una altura arenosa, en el borde de la altiplanicie, desde +la cual podian verse casi verticalmente las ruinas del rancho de la +India Muerta. + +El conocia de fama este sitio. Veinte anos antes estaba habitado por +gentes que hacian pastar sus ovejas en los campos inmediatos. Pero el +capricho de los huracanes los habia cubierto de pronto con una gruesa +capa de arena. Ademas, el pozo del rancho, que proporcionaba un agua +relativamente dulce, no ofrecia ya mas que sal liquida. Los hombres +habian huido, arruinandose con rapidez las construcciones de adobes. +Unicamente los vagabundos buscaban el abrigo de sus techos rotos. + +Watson sintio cierto asombro al poder avanzar a gatas entre el ramaje +de la colina arenosa sin que el ladrido de ningun perro avisase su +presencia. Esto le hizo temer que Cachafaz se hubiera equivocado en +sus deducciones y el rancho estuviese desierto. Pero el pequeno +mestizo, que avanzaba delante de el, se detuvo entre dos matorrales y +luego volvio el rostro, haciendo un gesto para que se aproximase. + +Metio su cabeza igualmente entre las ramas, y pudo ver, veinte metros +mas abajo, una explanada arenosa, en el centro de la cual estaban las +ruinas del rancho. Dos caballos iban de un lado a otro con paso tardo, +buscando las hierbas ralas para mascarlas, y un hombre estaba sentado +en el suelo teniendo un rifle sobre las rodillas. + +Cachafaz le hablo al oido tenuemente. + +--Es uno de los que se llevaron a la patroncita. + +Por mas que miro Watson estirando su cuello, no pudo ver a otra +persona. Retrocedio a rastras, abandonando su observatorio, y al +llegar al pie de la colina saco de un bolsillo un lapiz y una carta +olvidada, de la que arranco una hoja. Cachafaz le miro mientras +escribia, con sus ojos de animalejo astuto, como si adivinase lo que +iba a encargarle. + +Le entrego Ricardo el papel, senalando a continuacion el lugar donde +habia dejado su caballo. + +--Corre al pueblo y da esta carta al senor Robledo el ingeniero, o al +comisario... Al primero que encuentres. + +Quiso anadir nuevas explicaciones, pero el duende cobrizo ya no podia +escucharlas. Se habia lanzado cuesta abajo, y poco despues saltaba +sobre el caballo, desapareciendo al galope. + +Volvio otra vez Ricardo a subir la ladera arenosa para observar lo que +pasaba en el rancho. Ahora vio a dos hombres: el mismo de antes, que +continuaba sentado en el suelo con su carabina sobre las rodillas, y +frente a el, de pie y sin otras armas que las del cinto, un gaucho al +que reconocio inmediatamente, pues era Manos Duras. Hablaban los dos, +pero no pudo oir sus palabras por ser grande la distancia que le +separaba de ellos. Esto hacia inutil su observacion por el momento. +Tampoco pudo pensar en atacarlos, ni aun valiendose de la sorpresa. +Solo eran dos los enemigos que tenia a la vista, pero indudablemente +los otros dos estaban en el interior de las ruinas, tal vez durmiendo. + +"?Donde guardaran a Celinda?", penso el joven. + +Arrastrandose siempre entre los matorrales, empezo a seguir el +contorno de la loma de arena, para poder ver las ruinas por el lado +opuesto. Los dos bandoleros continuaron hablando, sin sospechar que +sobre el borde de la pendiente que tenian junto a ellos se deslizaba +un hombre espiandolos. + +El acompanante de Manos Duras, que era el llamado Piola, le hablo con +tono de reconvencion. + +--Bien sabes vos que no me gustan negocios en que hay hembras de por +medio. Casi nunca terminan bien, y ademas arman un bochinche de los +demonios. Mejor era habernos ido a tomar "hacienda" en el Limay, para +luego venderla en la Cordillera. Mejor tambien habernos llevado las +vacas del viejo Rojas y convertirlas en plata, en vez de entretenernos +como unos muchachos en robarle su vaquillona. + +Manos Duras contesto con un gesto de hombre superior que no considera +necesario explicar la conveniencia de sus actos. Piola continuo: + +--Tal vez tengas vos tus razones para eso. Nosotros te ayudamos como +hermanos, pero si te han dado plata por llevarte a esa senorita, +debias partirtela con nosotros. + +El gaucho tomo una actitud altiva. + +--Nada de plata. Te explique que esto es venganza; la peor para ese +viejito que me insulto... Ya sabes tambien nuestro trato. Me la +guardais, y luego, cuando estemos en la Cordillera, sera para +vosotros. + +Piola sonrio con una alegria repugnante al oir mencionar este +convenio. + +--Bueno; te la guardaremos--dijo--. Tu seras el primero... si es que +vuelves a juntarte con nosotros no mas lejos que manana. Si tardas no +la encontraras entera... Pero ?por que no emprendes viaje ahora con +nosotros? ?Que tienes que hacer en la Presa esta noche, que nos +abandonas? + +--Un cobro--contesto Manos Daras, con petulancia--. Quiero dejar mis +cuentas bien arregladas antes de irme. + +Como el otro no podia explicarse el optimismo de su companero, empezo +a hacer calculos. Tal vez a aquellas horas ya se sabia en el pueblo lo +ocurrido en la estancia de Rojas. Y si aun lo ignoraban, lo sabrian +antes de que transcurriese mucho tiempo, o sea tan pronto como +volviese don Carlos a su casa despues del inutil viaje a la Presa. ?No +temia Manos Duras que el comisario y las demas gentes del pueblo le +atribuyesen el rapto de la muchacha? + +--Puede que sea asi--contesto el gaucho--, ipero me han supuesto +tantas cosas, sin llegar a probarme ninguna!... Si me ven en el +pueblo, acabaran por creer que no he tenido parte en este negocio. +Ninguno de la estancia me ha visto. Ademas, me ire primeramente a mi +rancho, por si alguien se allega por alla, y solo a la tardecita +entrare en la Presa, como otras veces... Creo que a media noche habre +terminado mi negocio y podre salir para alcanzaros. + +Guino un ojo Piola, senalando al mismo tiempo con su diestra el rancho +inmediato. + +--?Que dice ella? + +--Cree que nos la hemos llevado para pedirle dinero al viejo. No +adivina lo que le aguarda... Es una muchacha "guapa", y no parece +tener mucho miedo ahora que se le ha pasado el primer susto. iPucha, +lo que me dio que hacer cuando la traia en mi flete!... La tengo ahi +dentro con las manos atadas, pues de no estar asi se defiende y habra +que pegarla como a un hombre. + +Manos Duras quedo pensativo, anadiendo luego con una sonrisa cinica: + +--No he querido quedarme ahi dentro, porque vos comprenderas, hermano, +que es muy expuesto estar a solas con una buena moza asi... Te dire +que hay otra que me gusta mas, y espero verla muy pronto. Pero esta +tambien es de aprecio, y si uno esta solo con ella, sopla el diablo, +se empiezan a hacer cosas por entretenerse no mas, pierde uno la +razon, y no sabe cuando y como terminara. Ahora estamos en tierra +enemiga, y no hay que olvidarse de ello ni perder el tiempo... La +fiesta me la reservo para manana. Hoy tengo otras cosas que hacer para +que mi juego resulte completo... En cuanto vuelvan los companeros nos +decimos adios. Vosotros seguis viaje con la vaquillona, yo me vuelvo a +mi rancho, y hasta manana si Dios quiere. + +Ricardo se arrastro inutilmente entre los matorrales, no viendo mas +que a los dos hombres enfrascados en su conversacion y el rancho +ruinoso, que por el lado opuesto tenia cerrada su unica entrada con +unos maderos mal unidos. Empezo a dudar si los raptores de Celinda la +habrian ocultado alli, o estaria la joven en un escondite mas dificil +de descubrir, bajo la guarda de los otros dos cordilleranos. + +Al fin, cansado de una observacion sin exito, se deslizo por la colina +de arena, viniendo a sentarse en el lugar donde Cachafaz habia montado +su caballo. Asi permanecio mucho tiempo, deseando que transcurriesen +las horas con prodigiosa rapidez y terminase el suplicio de una espera +impotente, viendo aparecer a lo lejos el auxilio que habia pedido a +sus amigos. + +Sus ojos, que examinaban el horizonte, sin ver en el nada +extraordinario, se animaron de pronto al distinguir un pequeno jinete +que iba agrandandose en el avance de su galope continuo. Minutos +despues pudo reconocerlo con facilidad, por haberle visto aquella +misma manana. Era don Carlos Rojas. + +Aunque venia hacia el, considero prudente salir a su encuentro y echo +a correr con toda la velocidad que le permitia el suelo arenisco +surcado por las raices de los matorrales, que el viento habia dejado +descubiertas, y en las que se enredaban sus pies, haciendole dar +violentos tropezones. + +Viendole surgir a un lado del camino, don Carlos encabrito su caballo, +sacando al mismo tiempo el revolver del cinto. Despues, al +reconocerlo, echo pie a tierra. + +No llegaba a explicarse Watson esta aparicion del estanciero, pues el +habia dirigido su aviso a los amigos de la Presa. Ademas, le veia +llegar solo. + +--?Donde estan los otros?--pregunto--.?Ha visto usted a Robledo? + +La respuesta de don Carlos fue evasiva. + +El ingeniero y el comisario tal vez vendrian detras de el o tal vez +tardasen horas. + +--Yo no he querido aguardarlos. Son algo... cachazudos; a saber cuando +llegaran. Me falto paciencia y aqui estoy. + +Luego fue explicando como en mitad de su camino, cuando iba +directamente hacia el rancho de Manos Duras, sin pasar por su +estancia, vio venir hacia el un jinete que galopaba a rienda suelta. +Saco el revolver para detenerle, pero no hizo uso del arma al fijarse +en su aspecto. + +--Era como una mona sobre un caballo, y reconoci en esta mona a +Cachafaz. Me conto que usted estaba aqui, me enseno su papel, y yo le +dije que avisase a los que vienen detras para que no pierdan tiempo +pasando por mi estancia y que el les sirva de baquiano, trayendolos +directamente... ?Que es lo que ocurre? + +Marcharon los dos entre matorrales, siguiendo las huellas que habia +dejado Watson al salirle al encuentro. Rojas llevaba su caballo de las +riendas, y lo dejo en el mismo sitio donde Ricardo habia dejado antes +el suyo. Luego subieron de rodillas y apoyandose en las manos la +pendiente arenosa desde cuyo filo podian observar el rancho de la +India Muerta. + +Al asomarse entre el ramaje, vieron a Piola sentado en el suelo, lo +mismo que antes, pero solo, pues Manos Duras habia desaparecido. + +Este hombre fumaba, mirando en torno inquietamente, como si sus +sentidos, aguzados por la vida aventurera en el desierto, le avisasen +la cercania oculta del enemigo. + +De vez en cuando estiraba el cuello, mirando a lo lejos con el deseo +de ver la llegada de alguien. + +--Ataquemosle--dijo en voz baja don Carlos. + +Nada le importaba que el cordillerano tuviese su carabina pronta +sobre las rodillas. El y Watson contaban con sus revolveres. + +--No hay que olvidar al otro que esta oculto--contesto el ingeniero. + +--?Y que? Seran dos, y nosotros tambien somos dos... Voy a voltear a +ese bandido. + +Tiro de su revolver con la idea de hacer fuego desde alli, sin tener +en cuenta la distancia; pero Watson le contuvo con su diestra, +murmurando al mismo tiempo junto a uno de sus oidos: + +--Hay dos hombres mas, que no se donde estan. Esperemos a que lleguen +nuestros companeros. + +Permanecieron en un estado de dolorosa indecision, fluctuando entre la +espera prudente o la loca aventura de atacar a unos enemigos cuyo +numero exacto ignoraban. + +No tardo Watson en saber donde se habian ocultado los otros dos +camaradas del gaucho. Sonaron lejanos los furiosos ladridos de varios +perros. Piola dio un grito y Manos Duras salio del rancho, asomandose +a la esquina de adobes y quedando visible por unos momentos para los +que espiaban tendidos entre los matorrales. + +Eran los cordilleranos que llegaban. Despues del rapto se habian +dirigido al rancho de Manos Duras para traer la tropilla de caballos +que debia acompanarles en su viaje a los Andes, asi como los viveres y +demas objetos necesarios en tan larga expedicion. Los perros del +rancho se hablan incorporado a la tropilla. + +Algun tiempo despues fueron entrando en la arenosa explanada los dos +jinetes, armados con carabinas, y seis caballos en libertad que +formaban un grupo compacto, sosteniendo sobre sus lomos sacos y fardos +sujetados con cuerdas. Los tres perros de Manos Duras, despues de +saltar junto a las ruinas saludando con alegres ladridos a su amo +invisible, se mostraron inquietos y empezaron a husmear en torno a +ellos. Luego prorrumpieron en aullidos feroces. Babeando de rabia y +con los colmillos amenazantes intentaban subir la arenosa cuesta, +retrocediendo a continuacion para avisar a los gauchos la presencia +del enemigo oculto. + +Los dos jinetes, que aun no habian desmontado, despues de silbarles +inutilmente participaron de su inquietud, mirando con ojos hostiles +los matorrales de la altura proxima. + +--Nos han descubierto--murmuro el estanciero--. Mejor: asi acabaremos +de una vez. + +El norteamericano, reconociendo la imposibilidad de hacer otra cosa, +le siguio ladera abajo hasta donde estaba el caballo. Monto en el don +Carlos despues de examinar si su revolver salia facilmente de la +funda. Watson marcho a pie, apoyandose en una pierna de Rojas, y de +este modo avanzaron los dos francamente hacia el rancho. + +Cuando llegaron a el, siguiendo a los tres perros, que retrocedian sin +dejar de mostrarles sus colmillos y ladrando furiosos, vieron a los +dos cordilleranos todavia a caballo, y a Piola, con su carabina +apoyada en el pecho, pronto a hacer fuego. Don Carlos se dirigio a el +como si fuese el jefe. + +--?Donde esta mi hija?--pregunto impetuosamente. + +Le escucho el gaucho andino con rostro impasible, como si no le +comprendiese. + +--Nada de palabras inutiles--continuo el estanciero--. Si lo que +quereis es plata, hablemos, y puede que nos entendamos. + +Piola permanecio silencioso. Mientras tanto, obedeciendo tal vez a una +sena de el, los dos hombres montados se alejaron, examinando el +horizonte. Solo volvio uno de ellos, y al echar pie a tierra dijo +algunas palabras en voz baja. No se veia a nadie en los alrededores. + +Los perros seguian ladrando, yendo inquietos de un lado a otro, pero +esta alarma no debia ser mas que una continuacion de la anterior. +Aquellos dos hombres indudablemente habian llegado solos. + +Rojas hizo nuevos ofrecimientos, al mismo tiempo que se esforzaba por +contener su indignacion, dando a su voz una exagerada melosidad. + +--No se de que me habla, senor--contesto al fin Piola--. Se equivoca +usted. Nunca he visto a esa senorita. + +--?Acaso ustedes no son amigos de Manos Duras? + +Mientras hablaban los dos, Ricardo, alejandose un poco de ellos, +intento dar vuelta al rancho para llegar a su puerta; pero el otro +cordillerano, adivinando su intencion, se coloco ante el, levantando +la carabina como si fuese a apuntarle. Al fin, Piola, sin contestar a +Rojas nada concreto, le volvio la espalda, dirigiendose hacia la +esquina de la ruinosa construccion y desaparecio detras de ella. + +Fue a seguirlo el estanciero, y tropezo con el mismo hombre que habia +contenido a Watson. Ahora apuntaba francamente su rifle contra los +dos, para que no pasasen adelante, y tuvieron que mantenerse +inmoviles, dudando entre obedecer a la amenaza o arrojarse sobre aquel +bandido. + +De un puntapie aparto Piola las maderas mal unidas que cerraban la +entrada del rancho. La presencia del cordillerano hizo que Manos Duras +abandonase su lucha con Celinda. Esta, con las manos atadas, se +defendia de la agresividad carnal de su raptor. Le habia aranado, le +habia mordido, repeliendole al mismo tiempo con sus pies. El gaucho +tenia en el rostro y en las manos varios rasgunos que goteaban sangre, +pero tal era su excitacion que no parecia darse cuenta de ellos. + +Al ver a su camarada se esforzo por serenarse, hablando con una +alegria feroz. + +--Lo que yo te dije, hermano; empieza uno por juego y acaba +interesandose. No se puede estar en paz al lado de una buena moza. + +Pero callo al notar que Piola le miraba como reconviniendole. + +--Vos ahi de farra, como un muchacho, mientras afuera pasa lo que +pasa. + +Le invito a salir con un gesto, y mas alla de la puerta continuo, +bajando la voz: + +--Ahi tenes al viejito de la estancia con un gringo de los que +trabajan en las obras del rio. ?Que hacemos?... + +Manos Duras, a pesar de su cinismo, quedo sorprendido al saber que don +Carlos estaba al otro lado de la esquina de adobes. ?Como se habia +presentado tan pronto?... ?Quien habia podido revelarle la presencia +de su hija en este rancho lejano? Pero su ferocidad y el recuerdo de +la ofensa inferida por Rojas le inspiraron una solucion. + +--Lo mejor sera matarlo. + +--?Y al gringo tambien?--pregunto Piola con ironia--. Vos encontras +facilmente el remedio a todo. + +Se mostraba inquieto el cordillerano, como si su instinto le hiciese +presentir la proximidad del peligro. Ya no creia que aquellos dos +hombres hubiesen llegado solos. Otros indudablemente iban a venir, +para darles ayuda. Lo que Manos Duras debia hacer--si es que +verdaderamente necesitaba seguir este mal negocio del robo de la +senorita--era montar en su "flete" sin perdida de tiempo y llevarse la +buena moza a cierto lugar en las orillas del rio Limay, donde se +habian dado cita para el dia siguiente. Debia desistir de su vuelta al +pueblo aquella noche. Era oportuno cambiar ahora el orden de la +marcha. Mientras el se alejaba llevandose a la muchacha, ellos se +quedarian alli con la tropilla. Piola se encargaba de convencer al +viejo de la falsedad de sus sospechas. Y si llegaban otros hombres del +cercano pueblo, se convencerian tambien--viendolos sin ninguna mujer y +sin Manos Duras--de que eran unos viajeros pacificos que habian hecho +alto en aquel lugar. + +El gaucho le escucho con impaciencia. Le habia tomado gusto a esta +aventura y no admitia modificaciones en ella. Deseaba conservar a +Celinda, y al mismo tiempo no queria renunciar a su vuelta al pueblo, +asi que cerrase la noche, para hacer aquel cobro del que hablaba +misteriosamente. + +--Tambien podes vos hacer otra cosa--continuo Piola--. El padre ofrece +plata si le devolvemos la muchacha, y... + +Pero no pudo continuar. Cerca de ellos, al otro lado de la esquina de +adobes, sono un tiro, acompanado de un grito. El amigo de Manos Duras +lanzo una blasfemia. + +--Ya empieza el baile--dijo armando su rifle y corriendo hacia el +sitio donde habia sonado la detonacion. + +Rojas acababa de disparar su revolver contra el hombre que le impedia +el paso. Este se habia fijado especialmente en Watson, pues por ser +mas joven, le infundia mayor cuidado, volviendo hacia el su carabina, +y don Carlos aprovecho el olvido en que le dejaba para sacar +cautelosamente su revolver, apuntando al pecho del cordillerano y +haciendo fuego. + +Al caer este enemigo, Watson se inclino inmediatamente sobre el para +apoderarse de su arma. + +Cuando Piola dio vuelta a la esquina, Rojas montaba ya en su caballo. +Por un sentimiento atavico de centauro de estancia, se consideraba mas +fuerte y mas seguro de este modo que a pie. Watson, forcejeando con +el herido acababa de arrancarle su rifle e iba a incorporarse; pero +vio que el bandolero andino le apuntaba por tenerlo mas cerca, y su +instinto le hizo encogerse, al mismo tiempo que sonaba la detonacion. +Gracias a este movimiento, el proyectil no le atraveso el pecho, +cortandole unicamente el hombro izquierdo, con una herida superficial. +El dolor le hizo soltar el rifle, permaneciendo acurrucado con una +mano en el hombro. + +Su agresor dio unos pasos hacia el para que el segundo disparo +resultase mas certero, en el mismo instante que Manos Duras avanzaba +su cabeza fuera de la esquina del rancho, atraido por la pelea. + +Vio a don Carlos, que, montado ya en el caballo, apuntaba con su +revolver a Piola. El saco igualmente el suyo del cinto para disparar +contra el estanciero, pero no pudo hacerlo. Tuvo que levantar el arma +al ver interponerse entre los dos al otro jinete andino que habia +quedado en observacion. + +--iGente!... iMucha gente!--gritaba este hombre. + +Los perros se presentaron detras de el, con violentos saltos de +retroceso y de avance, ladrando a un enemigo invisible. + +A partir de este momento, los sucesos parecieron atropellarse unos a +otros, superponiendose con una velocidad irreal. + +Manos Duras fue el mas agil para la accion. Corrio hacia su caballo, +que seguia rumiando la hierba sin asustarse de los tiros, como si +estas detonaciones fuesen ordinarias en su existencia. Luego +desaparecio detras del rancho. + +Piola parecio olvidarse de Watson, para pensar en su propia seguridad. +Tambien era hombre de a caballo, y se consideraba mas seguro y fuerte +sobre la silla que a pie. Monto en su cabalgadura, siempre con la +carabina en la diestra, y uniendose a su camarada fueron a situarse +los dos junto a la tropilla de caballos, dispuestos a defender hasta +la muerte las cargas de sacos y fardos que representaban la fortuna de +la comunidad. + +Rojas parecio olvidarlos, acercandose a Watson para preguntarle con +ingenua emocion: + +--?Que le pasa, gringuito?... ?Le han matado? + +El joven tenia en un hombro de su blusa una mancha negra, que iba +agrandandose; pero se incorporo, contestando con palida sonrisa: + +--Poca cosa: un rasguno nada mas. + +Don Carlos ya no pudo ocuparse de el. Necesitaba ver lo que habia al +otro lado del rancho, e hizo avanzar su caballo, dando vuelta a la +esquina. + +No encontro a nadie. Su rustica puerta, completamente abierta, +mostraba la soledad de su interior. Pero al apartar sus ojos de las +ruinas vio a un jinete que se alejaba al galope, llevando sobre el +delantero de su silla una especie de envoltorio largo, sostenido por +uno de sus brazos, y que se agitaba violentamente lo mismo que una +persona. + +El instinto aviso al estanciero mas que sus sentidos. + +--iAh, gaucho ladron!... + +Lo que le habia parecido en el primer momento un envoltorio de ropas +contenia una vida, y se negaba a dejarse llevar. + +Tuvo la certidumbre de que su oido le enganaba, con el trastorno de la +emocion, al hacerle oir una voz de mujer; pero al mismo tiempo creyo +que Celinda le habia reconocido, llamandolo con desesperado lamento: + +--iPapa!... ipapa!... + + * * * * * + + + + +#XVII# + + +Al levantarse Elena, bien entrada la manana, vio con sorpresa que la +mestiza no acudia a sus repetidas voces. + +Finalmente se presento una de aquellas muchachas apodadas "chinitas" +que trabajaban en el servicio de la casa bajo las ordenes de +Sebastiana. Segun declaro esta joven, la respetable mestiza no habia +vuelto despues de su salida a primera hora. + +--Dicen que ha habido un bochinche en la estancia de don Carlos Rojas. +El comisario y muchos hombres se fueron para alla. + +A Sebastiana, segun continuo diciendo la chinita, la habian visto +algunos en las afueras del pueblo, a caballo y acompanada por el +domestico del senor Robledo. + +--Habra ido a ver si le ocurrio algo a su antigua patroncita. Cada uno +cuenta una cosa... Pero lo cierto es que en la estancia han matado a +alguien. + +No pudo continuar hablando la criada, en vista de la poca curiosidad +que mostraba su senora. Se habia limitado a una exclamacion de +sorpresa al escuchar las primeras palabras. Luego quedo en silencio, +como si no le interesase el relato. + +Permanecio toda la manana en su salon, despues de haber tomado el +desayuno. Pensaba con impaciencia en las largas horas que debian +transcurrir antes de que llegase la noche. Estaba resuelta a llamar a +Robledo; pero este, segun las noticias de su criadita, se habia ido +con el comisario a la estancia de Rojas y no regresaria hasta el +atardecer. + +Le era imposible seguir viviendo mas tiempo en aquel pueblo. Que se +quedase su marido, trabajando en los canales. Ella pensaba pedir a +Robledo que le proporcionase los medios de regresar a Paris, o cuando +menos el dinero necesario para volver a Buenos Aires. Una vez en la +gran ciudad sabria defenderse. En su primera juventud se habia visto +en situaciones iguales o peores, y conocia por experiencia como una +mujer energica puede salir de los pasos dificiles con mas soltura que +un hombre. + +Deseaba que anocheciese pronto, pensando en su futura conversacion con +el espanol. Al mismo tiempo le daba miedo el rapido deslizamiento de +las horas, pues alguien podia venir a su ventana para exigirle el +cumplimiento de una promesa hecha la noche antes. + +Necesitaba un esfuerzo mental para convencerse de que no habia sonado +su entrevista con Manos Duras. + +"iQue absurdo!--penso--. Pero ?he podido hacer realmente eso?" + +Muchas veces en su existencia habia sentido la misma extraneza por los +propios actos, como si hubiesen en su interior dos personalidades +antagonicas, una de las cuales inspiraba horror a la otra. + +"iY ese hombre tal vez venga esta misma noche!", seguia pensando. + +Para tranquilizarse se dijo que bien podia ser que el gaucho hubiese +olvidado sus promesas. Pero inmediatamente recordo las vagas noticias +que le habia dado su criadita de algo terrible ocurrido en la +estancia de Rojas. + +Como estaba predispuesta a creer que todos los sucesos debian plegarse +a sus conveniencias, sintio finalmente la confianza del optimismo. + +"No vendra--se dijo--. iQue disparate! ?Como puede ese hombre haber +creido una promesa tan absurda?..." + +Despues de las noticias que habian circulado por el pueblo, no se +atreveria a volver. Ademas, aquel barbaro resultaba temible a campo +raso; pero con tener ella bien cerradas las ventanas y puertas de la +casa, se libraria de su presencia. + +Ya no penso en el gaucho, mas no por esto desaparecio de su memoria el +recuerdo de la noche anterior. Algo habia sucedido al romper el dia, +cuando empezaban a marcarse luminosamente las rendijas de su ventana; +y esto lo habia percibido confusamente, como todo lo que pasa cuando +los ojos se resisten a abrirse y el pensamiento vacila entre el sueno +y la vigilia. + +Completamente despierta y considerando ahora lo ocurrido a varias +horas de distancia, empezo a convencerse de que alguien habia estado +junto a su ventana al amanecer. Recordo un ruido sofocado de pasos en +la galeria exterior y el leve crujido de la madera de la pared bajo el +peso de un cuerpo apoyado en ella. Hasta podria jurar que habia +escuchado algo semejante a suspiros de dolor, a un jadeo de +desesperacion. Y su instinto le avisaba que aquel ser misterioso que +habia vivido unos momentos cerca de ella, al otro lado del muro de +tablas, no era otro que su esposo. + +Dos veces fue ahora a la ventana, abriendola para ver su exterior y su +interior, con la esperanza de encontrar un papel o cualquier otro +indicio del invisible visitante, llegado con el alba y desaparecido al +salir el sol. + +"Es Federico--volvio a decirse--; no puede ser otro... Robledo debe +saber donde esta. iComo deseo que vuelva al pueblo para hablarle!..." + +Poco despues de mediodia, cuando ella fumaba su vigesimo cigarrillo, +llamaron a la puerta. Transcurrio algun tiempo y volvieron a repetirse +los golpes. Elena adivino que, por estar ausente Sebastiana, las dos +chinitas habian abandonado la casa despues de servir la comida, +vagando por el pueblo en busca de noticias. + +Fue a abrir ella misma y se sorprendio reconociendo al visitante. Era +Moreno. Su presencia nada tenia de extraordinaria, y sin embargo no +pudo contener Elena un gesto de asombro; tan olvidado le tenia. En las +ultimas horas otros hombres habian ocupado por completo su memoria. + +Ruborizandose de su olvido le invito a entrar con exagerada +amabilidad. Su buena suerte le enviaba a este tonto para que la +entretuviese con su conversacion durante una tarde larguisima, que sin +esta visita hubiese resultado de monotona soledad. + +Al entrar en el salon, Moreno acaricio los muebles con una mirada +dulce y protectora, como si le perteneciesen. Luego ocupo el sillon +que le ofrecia ella, haciendo alarde de un aplomo que nunca habia +mostrado en sus visitas anteriores. + +--Me voy a Buenos Aires en el tren de esta tarde, senora +marquesa--dijo con la gravedad de un hombre que conoce sus propios +meritos--. Debo ver al gobierno para darle cuenta de lo ocurrido aqui, +y hablar con el ministro de Obras publicas sobre la continuacion de +los trabajos. + +Elena acogio tales palabras con movimientos de cabeza afirmativos, al +mismo tiempo que sus pupilas parecian sonreir maliciosamente. Este +buen padre de familia exageraba un poco su importancia. + +--Pero antes de marcharme he creido conveniente venir a verla para que +tratemos de un asunto relacionado con mis futuros negocios. + +Siguio hablando, y a las pocas palabras se apago la chispa alegre e +ironica que danzaba en las pupilas de la Torrebianca. Sus ojos solo +expresaron un avido interes, que fue creciendo por momentos. + +Moreno relato como Pirovani le habia confiado toda su fortuna, +nombrandole tutor de la hija unica que tenia en Italia. + +--El pobre--continuo--, por lo que he visto al examinar rapidamente +sus papeles, era mas rico que yo creia. Este encargo supremo de mi +pobre amigo va a darme mucho que hacer, y tal vez me obligue a dimitir +mi empleo. iQuien sabe si podre regresar aqui!... Temo que transcurra +mucho tiempo antes de que volvamos a vernos. + +Y la posibilidad de tan larga ausencia entristecio al oficinista, a +pesar del aire satisfecho y seguro de si mismo que mostraba desde el +dia anterior. + +--Como el infeliz Pirovani--siguio diciendo--me confio el manejo de su +fortuna, y esta casa pertenece a su heredera, yo, en uso de mis +facultades, le digo, senora marquesa, que puede usted seguir aqui todo +el tiempo que juzgue oportuno, como si fuese de su propiedad, y sin +pagar por ella un solo centavo. iQue no hare yo por usted!... + +Ella le miraba fijamente con ojos interrogantes. Le era dificil poder +ocultar la sorpresa que le habia causado esta revelacion. iMoreno +depositario de la herencia del contratista, abrumado por la enormidad +de la fortuna que caia sobre el y volviendo a una ciudad populosa para +rehacer su existencia!... + +A traves de su asombro empezaron a emerger nuevas ideas, semejantes a +islotes todavia informes y en pleno hervor de formacion. Se desdoblaba +su interior, surgiendo junto a la mujer de gustos frivolos ansiosa de +comodidades y grandezas, otra que era la de las temibles energias, la +de las extremas resoluciones en las horas dificiles, la que no +vacilaba ante la crueldad. Y esta mujer, al despertarse, aconsejaba +imperiosamente a su companera: "No dejes que se marche. El destino te +lo envia." + +Contemplandola Moreno con ojos mas atrevidos que en los tiempos que no +se creia rico y poderoso, vio de pronto como el rostro de la "senora +marquesa" parecia velarse, lo mismo que si se deslizase sobre el la +sombra de una nube invisible. Luego contrajo su boca con expresion +dolorosa y se llevo las manos al rostro, para ocultar sus lagrimas. + +Se levanto de su sillon el oficinista para consolarla. Comprendia el +dolor de ella viendo el traje de luto que llevaba por la muerte de la +madre de su esposo. Ademas, iel triste fin de Pirovani, la fuga de +Canterac, tantos sucesos en tan poco tiempo!... + +--Es muy triste, senora marquesa, lo que le ocurre, pero no por eso +debe usted llorar. + +Y se atrevio a tomarle las manos, oprimiendoselas dulcemente antes de +apartarlas de sus ojos, humedos de llanto. + +--No lloro por lo que usted cree--suspiro ella--, lloro por mi misma, +por mi desgracia, que no tiene remedio. Estoy sola en el mundo. Mi +marido no ha vuelto a casa hace dos dias... y tal vez no volvera. +iQuien sabe que calumnias le han contado!... Me quedaban mis amigos, +mis buenos amigos; el uno ha muerto y el otro anda fugitivo. Solo +podia contar con usted... iy usted se marcha para siempre! + +El oficinista, conmovido por tales palabras, empezo a balbucear: + +--Cuente siempre con mi admiracion, senora marquesa... Yo me voy, y en +realidad no me voy... Me tendra usted en Buenos Aires... + +Evito seguir hablando, por miedo a las incoherencias en que le hacia +incurrir su emocion. Elena habia secado sus lagrimas y le miraba ahora +con interes. + +--Jamas he conseguido hacerme comprender--dijo--. Los hombres son asi: +acuden todos al mismo tiempo cuando les gusta una senora y la aturden +con sus asiduidades, quitandose el sitio unos a otros de tal modo, que +la pobre se desorienta y acaba por no saber hacia donde va su +predileccion. Ahora que usted se marcha y le pierdo tal vez para +siempre, me doy cuenta de que los dos pobres amigos que nos +abandonaron se colocaban en primer termino con tal violencia, que +consiguieron ocultarme el hombre mas interesante para mi. + +Se sintio Moreno de tal modo trastornado por esta revelacion, que tomo +entre sus manos la diestra de Elena. + +--iOh, marquesa! ?que dice usted? + +Ella, despues de dejarse acariciar la mano, oprimio con sus dedos una +de las de el, anadiendo con un tono de sinceridad, como si revelase +sus pensamientos mas intimos: + +--Siempre me intereso usted por su modestia: una modestia disimuladora +de grandes condiciones, que usted mismo no sospecha. A mi me gustan +los hombres buenos y sin orgullo. Muchas veces, cuando estaba sola, +entretenia en pensar lo que podria haber hecho un hombre como usted, +viviendo en Europa y trabajando bajo la direccion de una mujer que le +inspirase nobles ambiciones. + +Permanecio Moreno silencioso, mirandola con cierto asombro, como si la +admirase mas despues de sus ultimas palabras. Aquella mujer pensaba +las mismas cosas que a el se le habian ocurrido numerosas veces, pero +sin atreverse a creer en ellas. + +Elena anadio, desalentada: + +-Pero ya es tarde: ?para que hablar de eso? Usted tiene una familia. +Yo soy una mujer sin ilusiones ni esperanzas, que se ve sola y pobre, +e ignora como terminara su existencia. + +El oficinista seguia pensativo, con las cejas fruncidas, como si +estuviese contemplando interiormente un espectaculo molesto para el. +Veia una casita cerca de Buenos Aires, y en sus habitaciones, pobres y +limpias, una mujer y varios ninos. Pero esta vision no tardo en +esfumarse, recobrando Moreno el mismo aire de seguridad autoritaria y +vanidosa con que se habia presentado al hacer su visita. + +--Yo tambien--dijo--pienso ahora mas que antes. Anoche no pude dormir, +y por eso me he levantado tarde, sin tiempo para ir a ver que es lo +que ha pasado en la estancia de Rojas... Y anoche precisamente se me +ocurrio que tal vez sera conveniente que yo vaya a Europa para velar +por la hija de Pirovani y administrar sus bienes mejor que si me quedo +en Buenos Aires. iQuien sabe si llegare a aumentar muchisimo esa +fortuna, dedicandome a los negocios! Yo no creo poseer las condiciones +que usted me supone, senora marquesa; pero en fin, soy hombre de +numeros, hombre de orden, y tal vez podre hacer buenos negocios, lo +mismo que los hacen otros... ?Como no? + +Hubo un largo silencio, y el oficinista, que se mostraba inquieto por +lo que iba a decir, balbuceo al fin timidamente: + +--Usted podria venir conmigo a Europa... para aconsejarme. Yo, por mas +inteligente que usted me crea, solo puedo ser alla un ignorante. + +Elena hizo un movimiento de sorpresa y luego repelio altivamente la +proposicion. + +--No acepto. iQue locura!... iQue fardo iba usted a echarse a cuestas, +amigo Moreno!... Olvida usted ademas que yo soy una mujer casada, una +senora, y la gente, al vernos juntos, haria las suposiciones mas +calumniosas. + +A pesar de tales protestas tomo las dos manos de Moreno entre las +suyas y aproximo su cara a la de el, envolviendole en el nimbo +perfumado de su carne tentadora, al mismo tiempo que decia con +entusiasmo: + +--iQue gran corazon el suyo!... ?Como probarle mi gratitud por su +ofrecimiento? + +Adopto el oficinista una expresion suplicante para seguir hablando. +?Que podia importarles a los dos lo que murmurase la gente?... Ademas, +en Europa no los conocia nadie. Vivirian en Paris, la ciudad +maravillosa tantas veces admirada por el en las novelas y que nunca +habria visto de no ocurrir la muerte de Pirovani. El era quien debia +dar gracias a la marquesa si se dignaba acompanarle y dirigirle. + +--?Y la familia de usted?--pregunto la Torrebianca con una expresion +austera, desmentida al mismo tiempo por sus miradas. + +El hombre respondio con el cinismo optimista de un rico, convencido +del poder del dinero, que espera arreglar mediante su intervencion +todos los conflictos. + +--Mi familia quedara en Buenos Aires, mejor instalada que nunca. Con +plata abundante todo se soluciona y nadie vive descontento... Yo +tendre mucha plata, porque, como es natural, debo recompensarme a mi +mismo por mis trabajos de tutor. Pienso tambien ganar mucho en los +negocios. + +Ella insistio en su resistencia, aunque cada vez con mas flojedad, y +Moreno creyo oportuno conmoverla describiendo las delicias de un Paris +que no habia visto nunca y la otra tenia ya olvidadas de puro +conocidas. + +--Es una locura--dijo Elena, interrumpiendole--. Me falta valor para +arrostrar un escandalo tan enorme. ?Que dirian si nos viesen huir +juntos? + +Despues, con una expresion pudica y timida, anadio: + +--Yo no soy como usted me cree. Los hombres aceptan con asombrosa +facilidad todo lo que les cuentan acerca de las mujeres, y ia saber +que es lo que le habran dicho a usted de mi!... Reconozco que he sido +poco dichosa en mi matrimonio. Mi marido es bueno, aunque nunca ha +sabido comprenderme. iPero de eso a huir con otro hombre, dando un +escandalo!... + +Apelo el oficinista a todas las frases almacenadas en su memoria, como +residuo de sus lecturas. ?Que importaba el matrimonio, ni tampoco lo +que pudiera decir la gente?... Ella tenia derecho a conocer el +verdadero amor, tomandolo alli donde lo encontrase. Tenia igualmente +derecho a "vivir su vida" al lado de un hombre que supiese +embellecersela con arreglo a sus altos merecimientos. + +Asi fue soltando trozos de sus lecturas novelescas, y aunque la +marquesa parecia tan enterada como el de tales argumentos, acabo por +conmoverse y ablandarse bajo su elocuencia amorosa. + +Era que la Torrebianca consideraba en su interior que ya habia +prolongado bastante el simulacro de su resistencia y creia llegado el +momento de ceder, para que Moreno hablase de cosas mas inmediatas y +urgentes. Como si no supiera lo que hacia, puso sus manos sobre los +hombros de el y le hablo de muy cerca, con voz tenue, al mismo tiempo +que miraba a lo alto, como sumida en sus recuerdos. + +--iOh, Paris! Usted lo conoce por los libros, pero no sabe +verdaderamente lo que es aquella vida. Nos espera alla una existencia +muy dulce. + +Considero el oficinista tales palabras como una aceptacion, creyendose +autorizado despues de ellas para abrazarla... + +--?Si que acepta usted?... iOh! iGracias! igracias! + +Pero Elena le repelio para que no pasase mas adelante en sus caricias, +y con una gravedad de mujer que sabe plantear los negocios, continuo +hablando: + +--Si llegase a decir "acepto", seria con la condicion de que nos +marchasemos hoy mismo. De no ser asi, podria arrepentirme... Ademas, +?por que seguir mas tiempo en este rincon odioso? Todos son enemigos +mios. Hasta mi marido me abandona... No se que es de el. + +Moreno contesto con movimientos de afirmacion. Debian aprovechar el +tren de aquella misma tarde. Si esperaban al proximo, era posible que +en el transcurso de dos dias ocurriesen nuevos incidentes. El pobre +empleado creia de buena fe que la marquesa era capaz de arrepentirse +de su resolucion, y consideraba necesario aprovechar este momento +favorable. + +Elena fue haciendo preguntas, cada una de las cuales vino a ser como +un articulo del contrato verbal que establecia con el, antes de +seguirlo. Explico Moreno todo lo que Pirovani le habia confiado al +darle sus papeles y las instrucciones que anadio de palabra. Su +fortuna era solida. Antes del duelo le habia entregado igualmente todo +el dinero que tenia en su alojamiento. El oficinista podia costear el +viaje y la instalacion de ella por mucho tiempo en un lujoso hotel de +Buenos Aires. + +--Una vez en la capital--continuo--cobrare todos los depositos que hay +alla a nombre de Pirovani y hare lo necesario para que el gobierno +pague igualmente lo que le debe por sus trabajos... Conozco a muchas +personas importantes que me ayudaran... Va usted a ver que, aunque +algunos me tienen por zonzo, se darme bien la vuelta en esto de la +plata... Y apenas deje arreglados los negocios, nos embarcaremos para +Europa. + +Otra vez, enardecido por su propias palabras y seguro de la aceptacion +de Elena, se atrevio a poner las manos sobre su cuerpo, pero se vio +repelido. + +--No--dijo ella severamente, a la vez que entornaba los ojos con +malicia--. Le advierto que mientras no hayamos llegado a Paris solo +sere para usted una companera de viaje. Los hombres se muestran +ingratos si logran su deseo desde el primer momento; abusan de la +bondad de la mujer y olvidan luego sus compromisos. + +Sonrio con una expresion prometedora, y dijo en voz queda, entornando +sus parpados: + +--Pero asi que lleguemos a Paris... + +Sintiose conmovido Moreno por el gesto con que acompanaba Elena tales +palabras. + +"iOh, Paris!..." Esta exclamacion mental del oficinista resucito en su +imaginacion todos los episodios de la vida alegre que llevan los +extranjeros en la gran ciudad, segun el habia leido en las novelas. + +Vio un elegante restoran nocturno, como se imaginaba que eran los +restoranes de Montmartre y como los habia admirado directamente muchas +veces en las historias cinematograficas. Creyo escuchar la musica +sacudida y saltarina de un _jazz-band_. Siguio con sus ojos la +rotacion de las parejas que bailaban en un gran rectangulo rodeado de +brillantes mesitas. + +Despues entraba la marquesa vestida con llamativo lujo y apoyada en +el brazo de el mismo, que iba de frac, con una perla enorme en la +pechera. El encargado del establecimiento le saludaba familiar y +respetuoso, como a un parroquiano conocidisimo; las mujeres admiraban +de lejos las joyas de Elena; un _groom_ diminuto como un gnomo se +llevaba la rica capa de pieles de la senora, que esparcia un perfume +de jardin de ensueno. El examinaba la lista de vinos, pidiendo un +champana tan caro, que su nombre provocaba una reverencia admirativa +del encargado de la bodega. + +Se desvanecio la vision, encontrandose Moreno otra vez en la antigua +casa de Pirovani, ante aquella mujer que tanto habia deseado con el +fervor que inspira lo que parece imposible de conseguir, y que le +miraba en estos momentos con ojos devoradores. + +--iOh, Paris!--dijo--. iComo deseo verme alla con usted... Elena! +Porque usted me permite que la llame ahora simplemente Elena... ?no? + + * * * * * + + + + +#XVIII# + + +Para Watson empezaron a sucederse los hechos con la rapidez +vertiginosa y la falta de logica de los episodios de una pesadilla que +se desarrollan mas alla del tiempo y del espacio. + +Oyo tiros; luego pasaron ante sus ojos varios jinetes a todo galope, +mientras otros, deteniendose, hacian fuego contra los dos andinos. En +vano Piola gritaba levantando sus brazos: + +--iHermanos, no nos baleen, que somos gentes de paz y nos +entregamos!... + +Los que llegaban no querian oir y seguian disparando sus rifles a +pesar de las ordenes de Robledo. + +Cayo herido el camarada de Piola, y este juzgo oportuno echarse al +suelo, buscando refugio detras de su caballo. + +Cuando todo el grupo de hombres de la Presa acabo de entrar en la +explanada del rancho, Watson no presto atencion a las exclamaciones +del espanol, asombrado de encontrarle alli. Tampoco se fijo en los +saludos del comisario. Los dos le olvidaron tambien para ir en busca +de Piola, colocandole sus revolveres en el pecho mientras le +preguntaban donde estaba Celinda. Algunos individuos de la expedicion +desmontaron para examinar al hombre recien herido y tambien al otro +cordillerano derribado por don Carlos. + +Lo que atrajo la atencion del joven fue la presencia de su propio +caballo, sobre el cual se erguia con aire de importancia el pequeno +Cachafaz, senalando con un dedo acusador a los tres vencidos. + +-Estos gauchos malos son los que se llevaron a mi patroncita. Yo los +vide... + +Pero le fue imposible continuar, pues se sintio agarrado por el talle +y descendido violentamente de su dignidad ecuestre, quedando con los +pies en el suelo. + +Ricardo habia hecho esto valiendose de su brazo sano y sofocando el +dolor que le causaban en el hombro herido tales movimientos. Su +caballo parecio reconocerlo al quedar el sobre la silla, y apenas le +hubo picado con sus espuelas, salio a todo galope en la misma +direccion seguida por Rojas. + +Llevaba varios minutos el estanciero de perseguir a Manos Duras y no +perdia la esperanza de alcanzarlo. Era dificil poder galopar de un +modo continuo en aquellas pendientes arenosas. Ademas, el caballo del +gaucho llevaba a dos personas, y este tenia necesidad de conservar +sujeta a Celinda, al mismo tiempo que excitaba la marcha de su +cabalgadura. Rojas podia dedicarse con mayor ligereza a la +persecucion, teniendo ademas libres sus dos brazos. + +Durante esta fuga el bandido volvio repetidas veces su cabeza y el +brazo derecho armado con un revolver. Dos balas pasaron silbando cerca +de don Carlos. Este contesto a los disparos con otros, pero despues se +contuvo. No le quedaban mas que tres capsulas. En la manana, al salir +de su estancia para ir simplemente a la Presa, se habia cenido el +cinturon del revolver, sin poner cartuchos de repuesto en los agujeros +de la canana. Solo podia contar ahora con estos tres tiros y con el +cuchillo que llevaba al cinto para las necesidades del campo. Ademas +tenia miedo de herir a su hija. + +Como el gaucho iba mejor provisto de armas, siguio disparando tiros +durante su fuga, con gran prodigalidad. + +Sintio el estanciero una nueva indignacion al darse cuenta de lo que +intentaba Manos Duras contra el. + +--iGrandisimo bandido! iAhora tira a matarme mi flete! + +Y el centauro criollo, diciendose esto, mostro tanta colera como al +ver en peligro a su hija. + +A los pocos momentos, Rojas, que parecia soldarse a los caballos que +montaba, hasta formar un solo cuerpo con ellos, adivino bajo sus +piernas un estremecimiento de muerte. Saco agilmente sus pies de los +estribos y se echo al suelo, al mismo tiempo que rodaba la pobre +bestia, arrojando por el pecho un cano de sangre igual al chorro +purpureo de un tonel de vino que se desfonda. + +Se vio el estanciero a pie, mientras el otro continuaba huyendo con su +hija sobre el arzon. Toda su voluntad la concentro en la mano que +sostenia el revolver, apuntando este contra el enemigo fugitivo. +Necesitaba matar su caballo. + +Rojas, que no temia la lucha con las fieras ni con los hombres y pocas +veces habia conocido el miedo, temblo de emocion... iDar muerte a un +caballo! Era un excelente tirador, y sin embargo, hizo un disparo y +despues otro, sin que la cabalgadura del gaucho cesase en su galope. +Iba ya a disparar su ultima capsula, cuando el "flete" de Manos Duras +titubeo, marchando con mas lentitud, hasta que por fin dio una +voltereta mortal, levantando una nube de arena con su agonico +pataleo. + +Corrio Rojas, pero antes de llegar al sitio de la caida, vio como el +gaucho se incorporaba, sacando un segundo revolver del cinto, sin +dejar de oprimir con el otro brazo a Celinda. Asi espero, con aire +amenazante, que se aproximase su perseguidor. + +Pudo don Carlos avanzar todavia algunos pasos, pero Manos Duras +disparo contra el, pasando el proyectil tan cerca de su rostro, que +por un momento se creyo herido. Entonces Rojas se dejo caer para +presentar menos blanco, y fue arrastrandose, con el revolver en la +diestra. El gaucho no podia adivinar que solo le quedaba un tiro, y +creyendo que su intencion era aproximarse cautelosamente para que +resultasen mas seguros sus disparos, siguio haciendo fuego. Ademas se +servia de Celinda como de un escudo, colocandola ante su pecho. Pero +los retorcimientos de la joven al pretender librarse de este brazo +robusto que la mantenia prisionera hicieron desviar muchas veces su +revolver. + +--iSi dispara un tiro mas, viejo, mato a su hija! + +Esta amenaza, unida a la consideracion de su impotencia, hizo que don +Carlos se deslizase lentamente sobre la arena, sin atreverse a hacer +fuego. + +Manos Duras parecio inquietarse de pronto por un nuevo peligro que +presentia cerca de el, y miro avidamente a un lado y a otro. Pero el +miedo al enemigo mas inmediato, que era el estanciero, hizo que no +pensase mas que en este, continuando sus disparos. + +El otro enemigo invisible era Watson, que al escuchar los tiros habia +echado pie a tierra para aproximarse al lugar de la lucha, marchando +encorvado entre las asperas plantas que surgian del suelo arenoso. + +Por un momento tuvo la intencion de atacar a Manos Duras con su +revolver, pero temio herir a Celinda, que continuaba forcejeando para +librarse de su opresor. Luego fue hasta su cabalgadura, desatando de +la silla el lazo regalado por la hija de Rojas. Llevandolo en su +diestra dio un rodeo a traves de los matorrales, hasta venir a +colocarse detras del gaucho. + +Esta corta marcha le produjo intensos dolores. Varias veces las ramas +espinosas se engancharon en su hombro herido. Ademas, la duda le hizo +temblar interiormente. ?Sabria valerse de esta arma primitiva?... + +Recordaba las risas de Flor de Rio Negro comentando su torpeza; pero +al evocar igualmente los alegres paseos con ella y verla ahora en tan +angustioso peligro, sintio renacer su dura voluntad. Las ensenanzas +recibidas en su juventud, el espiritu metodico y practico de su raza, +le reanimaron. "Lo que una persona hace, otra puede hacerlo tambien." +Y recomendandose a las potencias misteriosas e imponderables que rigen +nuestra existencia y a veces nos protegen con inexplicable +predileccion, envio el lazo por el aire, casi sin mirar, confiandose a +la suerte y a su instinto. Luego tiro de el, metiendose matorrales +adentro, con un esfuerzo alegre y extraordinario al adivinar por la +resistencia de la cuerda que el lazo habia hecho presa. Fue tan +barbaro su gozo, que tiro con ambas manos, lanzando rugidos de dolor +por el desgarramiento que sentia en su hombro herido. + +El lazo habia aprisionado, efectivamente, el grupo que formaban Manos +Duras y Celinda, arrollandose en torno a sus cuerpos. Luego los dos +cayeron de espaldas bajo el rudo tiron. + +Ceso el gaucho de retener a Celinda para valerse de las dos manos, y +estando todavia en el suelo extrajo su cuchillo del cinto, partiendo +la cuerda que le sujetaba. Watson, que habia adivinado esta intencion, +corrio hacia Manos Duras, dandole varios golpes en la cabeza y en el +rostro con la culata de su revolver. Pero Rojas llego tambien en unos +cuantos saltos junto al grupo derribado. + +--iDejamelo, gringo!--ordeno con voz entrecortada--. A este nadie debe +matarlo mas que yo... iMe corresponde! + +Hizo retroceder con un empellon a Watson, y este solo se preocupo de +Celinda, levantandola del suelo y llevandosela al otro lado de los +matorrales mas proximos. La joven, aturdida aun por su caida, se paso +las manos por los ojos, sin reconocer al norteamericano. Tenia varias +desolladuras en los brazos y en el rostro que manaban sangre. Mientras +tanto, don Carlos casi ayudaba a incorporarse a Manos Duras. + +--iLevantate, hijo de... para que no digas que te mato sin defensa! +Saca tu facon y pelea. + +El cuchillo lo tenia ya en la mano el gaucho, pero Rojas no lo habia +visto, turbado por el goce feroz de encontrar finalmente a ese hombre +al alcance de su diestra. + +Apenas el bandido estuvo de pie, le tiro a traicion una cuchillada al +vientre, pero aturdido aun por los golpes que le habia dado Watson, su +ataque fue lento, lo que permitio al estanciero pararla con un reves +de su mano izquierda. El, por su parte, le asesto un golpe en el +pecho, luego otro, y menudeo sus cuchilladas con tal celeridad, que +hizo derrumbarse a Manos Duras arrojando sangre por numerosos +desgarrones de su cuerpo. + +--iYa esta muerto el puma! + +Esto lo grito don Carlos agitando sobre su cabeza el arma enrojecida, +mientras el bandolero daba vueltas junto a sus pies, apoyandose en un +costado y en otro, entre ronquidos de agonizante. + +Watson habia ido llevandose a Celinda mas lejos, para que no +presenciase esta lucha, pero al mismo tiempo procuraba no perder de +vista al estanciero, por si le era necesario su auxilio. + +Al juntarse los dos hombres, condujeron a la joven hasta el lugar +donde el ingeniero habia dejado su caballo. No querian que Celinda +viese al agonizante. Ella, conmovida por tantas emociones, los miraba +con unas pupilas dilatadas e inciertas, como si no los reconociese. Al +fin acabo por llorar, abrazandose a su padre. Luego, olvidando los +prejuicios de los dias normales, abrazo tambien a Watson y empezo a +besarlo. + +El moceton, aturdido por estas caricias y asustado por las heridas +superficiales que notaba en el rostro de la joven, pregunto con +ansiedad: + +--?Le he hecho dano, miss Rojas?... ?No es cierto que he tirado el +lazo menos mal que otras veces?... + +Los dos le ayudaron a montar, y marcharon junto a su caballo con +direccion al rancho de la India Muerta. + +Robledo y el comisario salieron a su encuentro, mostrando gran alegria +al reconocer a Celinda. Frente a las ruinas estaban los otros hombres +de la expedicion. Despues de curar a su modo a los dos cordilleranos +heridos, los vigilaban, asi como a Piola, hablando de conducirlos al +dia siguiente a la carcel de la capital del territorio. + +Viendose entre amigos que celebraban con gozosas demostraciones su +liberacion, Celinda volvio a recobrar su caracter ligero y animoso. +Procuro ocultar su rostro para que Watson no viese mas tiempo las +desolladuras que lo desfiguraban; pero cuando de tarde en tarde volvia +sus ojos a el, estos tenian una expresion acariciante. + +--?Le he hecho dano, miss Rojas?--dijo otra vez el joven con voz +suplicante, como si su emocion no le permitiera en aquellos momentos +preguntar otra cosa--. ?Verdad que no he tirado el lazo muy mal?... + +Ella, despues de mirar a un lado y a otro para convencerse de que su +padre estaba lejos, dijo en voz baja, imitando el acento del +norteamericano: + +--iGringo chapeton! igrandisimo torpe!... Si que me has hecho dano, y +el lazo lo tiras rematadamente mal... Pero de todos modos me +enganchaste con el, y como yo jure que solo asi conseguirias tenerme +otra vez... aqui me tienes. + +Y avanzo los labios cual si pretendiese acariciarle desde lejos con su +sonrosado redondel, siendo este gesto una promesa de lo que haria +seguramente luego, cuando se viesen solos. + +Entro la expedicion en la Presa al anochecer, despues de haber +descansado en la estancia de Rojas, donde esperaba Sebastiana. Esta, +al ver libre a su patroncita, prorrumpio en exclamaciones de gozo, que +se convirtieron poco despues en frases de indignacion por las lesiones +que Celinda tenia en su cara. El nombre de la marquesa se le escapo a +la mestiza en el curso de una furibunda palabreria, a pesar de las +recomendaciones de prudencia hechas en voz baja por Robledo. Al fin +acabo relatando a Rojas todo lo que sabia de la entrevista de la +"senorona" con Manos Duras y lo que sospechaba ella que habian +convenido los dos. + +Sebastiana quiso quedarse en la estancia, al lado de Celinda, sin +creer necesario para ello el permiso del patron. + +El mismo don Carlos habia rogado a Watson que se quedase tambien hasta +el dia siguiente, en que volveria el. + +--Tengo que hacer una cosita urgente en la Presa. Deseo decir unas +palabritas a cierta persona. + +La voz meliflua del criollo, asi como su acento dulzon, eran para +meter espanto a cualquiera. Robledo intento disuadirle de este viaje, +adivinando sus intenciones. Con el se mostro Rojas mas explicito. + +--Dejeme, don Manuel; necesito ver a esa imala... tal! que ha querido +perjudicar a mi nina. Me contentare con levantarle las polleras y +darle cincuenta golpes con este rebenque, asi... asi. + +Y movia el latigo corto con su terrible tira de cuero. + +Hubo de aceptar al fin el espanol que le acompanase hasta el pueblo, +convencido de lo inutil que era oponerse a sus propositos. Aun +perduraba en Rojas la furia homicida de su combate a muerte con el +gaucho, y Robledo esperaba abonanzarle cuando hubiesen transcurrido +unas horas. + +Al entrar en la calle central vieron los expedicionarios aglomerados a +casi todos los habitantes de la Presa. Los jinetes delanteros iban +dando noticias al paso, y estas se transmitian, de grupo a grupo, +rapidamente. Todos celebraron la muerte de Manos Duras, como si con +ella se viese libre el pueblo de una gran calamidad. Los mas debiles +lamentaban que el comisario hubiese guardado en un rancho cerca de la +poblacion a los tres prisioneros para enviarlos al dia siguiente a la +carcel del territorio. La muchedumbre, con esa ferocidad colectiva que +surge en las primeras horas de una emancipacion largamente esperada, +queria destrozarlos, para vengarse de los miedos que la habia hecho +sufrir el gancho ya difunto. + +La ultima noticia que hizo circular la locuacidad de los jinetes +delanteros sirvio para que esta indignacion comun encontrase donde +satisfacerse. Las revelaciones de Sebastiana fueron conocidas en un +momento por todos. Era aquella "senorona" la que de acuerdo con Manos +Duras habia organizado una venganza terrible; una venganza semejante a +otras que ellos habian oido contar a los lectores de novelas o visto +por sus ojos en las historias cinematograficas. La _gringa_ rubia +queria matar a la pobre nina de la estancia, hija del pais, tal vez +por envidia, tal vez por otro motivo. + +Robledo, que pasaba a caballo entre los grupos, adivino por algunas +palabras sueltas la colera que empezaba a conmoverlos. Precisamente en +aquellos momentos la expedicion iba desfilando ante la antigua casa de +Pirovani. Las mujeres eran las que se mostraban mas furiosas y +lanzaron los primeros gritos agresivos mirando las ventanas del +edificio. + +--iMuera la Cara Pintada! iMuera la gran...! + +Y soltaba redonda la mayor de las injurias femeniles. Presintiendo lo +que iba a ocurrir, torcio Robledo su marcha, avanzando hacia la casa y +colocando su caballo ante los ultimos peldados de la escalinata de +madera. Pero no consiguio verse obedecido ni aun por los hombres mas +adictos a el, que le habian acompanado en la expedicion. + +Desoyendo sus consejos y sus ordenes, mujeres y chiquillos empezaron a +pasar por debajo de la panza de su caballo o a deslizarse por sus +flancos... Y detras de estos primeros asaltantes, los hombres fueron +invadiendo la entrada de la casa, excusandose con un gesto y un leve +saludo al pasar ante el ingeniero. + +El asalto fue rapidisimo, abatiendose los obstaculos con esa facilidad +que parece centuplicar la fuerza de los ataques populares en dias de +revolucion triunfadora. La puerta cayo rota, y toda la ola humana se +revolvio un momento en su quicio, penetrando despues a borbotones en +el interior de la casa. Saltaron rotos los vidrios de las ventanas, y +poco despues empezaron a salir por ellas, como proyectiles, los +muebles, las ropas y toda clase de objetos. En vano algunos, mas +prudentes y serenos, protestaban del absurdo destrozo. + +--iPero si eso no es de ella!... iSi todo pertenecia a don Enrique el +italiano! + +La multitud se mostraba sorda; queria que fuese todo propiedad de la +"senorona", para de esta manera satisfacer su colera sin escrupulos. Y +continuaba dando gritos, en los que se repetia la palabra infamante. + +De pronto, Robledo, que braceaba sobre su caballo dando ordenes +inutiles, consiguio hacerse oir. Los asaltantes parecian cansados. +Ademas, la decepcion de no encontrar a la hembra odiada habia +disminuido su actividad destructora. Pero la verdadera causa del +relativo silencio que permitio a Robledo restablecer su influencia fue +la llegada de un viejo trabajador espanol, retirado de las obras del +canal para dedicarse a llevar a las viviendas agua del rio en un carro +del que tiraba un misero caballejo. + +Este hombre logro que le escuchasen con mas rapidez que el ingeniero. +Los asaltantes bajaron poco a poco de la casa para oirle de mas cerca. + +--?Que hacen ahi?--gritaba--. iSe ha ido!... Yo la he visto en un +coche con el senor Moreno, el del gobierno. Van a la estacion a tomar +el tren de Buenos Aires. + +Inmediatamente se ofrecieron varios jinetes de buena voluntad para +alcanzarla en su fuga. Llevaba mucha delantera, pero tal vez a mata +caballo podrian detenerla en Fuerte Sarmiento. + +Otros ponian en duda el exito de tal persecucion. Solo quedaba una +hora escasa para la llegada del tren, y como este partia de la +proxima estacion del Neuquen, nunca llegaba con retraso. + +Las mujeres, por ser las mas furiosas, aconsejaban a los jinetes que +intentasen de todos modos la aventura, para traer a la "senorona" +arrastrandola del pelo. Otros varones, sesudos y de luminosas ideas, +proponian, con el mismo piadoso deseo, colocarse simplemente al lado +de la via, cuando pasase el tren cerca de la Presa, y hacer una +descarga cerrada sobre el coche que llevase a la grandisima... tal. Y +mostraban asombro cuando Robledo intentaba hacerles comprender que en +el mismo coche podian ir otros viajeros y ademas resultaba imposible +adivinar su vagon entre los muchos que componen un tren. + +Cuando todas estas gentes, roncas de gritar y convencidas de que les +era imposible dar alcance a la "senorona", quedaron en silencio, el +ingeniero consiguio hacerse oir. + +--Dejadla que se vaya. Es Gualiche que nos abandona, despues de +haberlo perturbado todo... Lo que hay que desear es que ese demonio no +vuelva nunca. iOjala se hubiese marchado antes!... + +Al fin, cerrada ya la noche, las gentes se fueron apaciguando. Era la +hora de la cena, y los mas exaltados prefirieron seguir sus +conversaciones en la mesa familiar o en el almacen del Gallego. + +Rojas se mostraba sombrio, como si hubiese olvidado todos los sucesos +de aquel dia para no ver mas que la fuga de Elena. + +--Crea usted que lo siento, don Manuel. Mi gusto hubiese sido +remangarle las polleras, para con este rebenque... + +Y haciendo con una mano el mismo ademan que si levantase las faldas de +Elena, iba explicando todo lo que su venganza se hubiese complacido en +realizar. + +A partir de este dia, la existencia resulto angustiosa o monotona en +aquel pueblo, donde no quedaba otro personaje importante que Robledo. +Los obreros empezaron a desbandarse al ver suspendida la continuacion +de las obras. Pasaban el tiempo los grupos inactivos hablando de la +posibilidad de que se reanudasen los trabajos en la semana proxima por +disposicion del gobierno; pero la orden no llegaba. Alla en Buenos +Aires estudiaban el asunto con toda calma, y los peones, perdida la +paciencia, echabanse al hombro el saco de ropa para huir a pie o en +ferrocarril de un lugar donde ya no entraba dinero y cada vez era mas +general la pobreza. + +El almacen habia descendido a boliche y tenia un aspecto funebre. Solo +algunos parroquianos viejos, de solvencia probada, venian a beber de +pie ante el mostrador. Don Antonio el Gallego habia cortado +violentamente el credito a la mayor parte de los concurrentes, y para +apoyar su voluntad de no dar nada al fiado, tenia un revolver en cada +cajon del mostrador y el hermoso rifle americano debajo de su asiento. +Su publico, cuando estaba falto de dinero, merecia todas estas +precauciones. + +--Usted debe ir a Buenos Aires, don Manuel--decia a Robledo con firme +optimismo--. Usted es el unico a quien haran caso alla. + +El ingeniero se mostraba triste y desalentado, como todo lo que le +rodeaba. Lo unico que conseguia hacerle sonreir con una expresion +melancolica era el nuevo aspecto de Watson su socio. Este parecia +alegre, como si nada le importase la suerte de sus canales. Ahora solo +le interesaba la ganaderia, pasando los dias enteros en la estancia de +Rojas. + +iQue podia importarle la paralizacion momentanea de las obras!... Era +joven y tenia muchos anos por delante. Lo que deseaba estudiar era la +vida de una estancia, pero teniendo por maestro a Flor de Rio Negro, +que le acompanaba a caballo a traves de los campos desde la salida del +sol hasta el ocaso. + +Un funebre descubrimiento aumento el mal humor del espanol, poco +despues de la fuga de Elena. + +Gonzalez le hizo ver un sombrero que uno de sus parroquianos habia +encontrado junto al rio, lejos del campamento. El ingeniero lo +reconocio inmediatamente. Era el que llevaba Torrebianca. + +Estaba convencido, desde mucho antes, que su companero no figuraba ya +entre los vivos. Con frecuencia, durante la noche, cuando las +dificultades financieras de sus obras le hacian permanecer insomne, +reconstituia por deducciones lo que el marido de Elena habia hecho al +abandonar su casa, poco antes del amanecer. Indudablemente su cuerpo +estaba en el fondo del rio. + +Otro dia, el dueno del boliche vino a contarle el descubrimiento hecho +por unos espanoles que, al verse faltos de trabajo, se dedicaban a la +pesca. Dos leguas mas abajo del pueblo habian pasado a una isla +fangosa rodeada de canaverales, con la esperanza de apoderarse de +algunas truchas procedentes del lejano lago de Nahuel Huapi. Entre las +canas de la orilla habian visto dos objetos largos y negros que se +balanceaban mecidos por la corriente: las piernas de Torrebianca. + +Robledo no habia tenido valor para ver el cadaver. Despues de un mes +de permanencia en el rio, era una masa gelatinosa que parecia vibrar +por el rebullicio de la fauna surgida de sus carnes. Fue su +compatriota Gonzalez quien, abandonando el mostrador del almacen, se +encargo de todo lo necesario para dar sepultura a estos restos. + +--Usted lo que debe hacer es irse a Buenos Aires--repetia el +almacenero--. Don Ricardo y yo le sustituiremos aqui. En la capital +trabajara usted por nosotros mas que si se queda en la Presa. + +Al fin Robledo reconocio la pertinencia de estos consejos, marchandose +a Buenos Aires. Varios meses anduvo por los ministerios, solicitando +que se reanudasen las obras y luchando con las rutinas tecnicas y +administrativas. + +Tambien tuvo que esforzarse por mantener su credito en los Bancos. Los +mismos que protegian antes su empresa dudaban ahora francamente del +exito, resistiendose a proporcionarle mas dinero para su continuacion. +Un ambiente de escepticismo y descredito iba esparciendose en torno a +todo lo que era de la Presa. + +Llego el invierno sin que Robledo hubiese podido salir de Buenos +Aires. Algunas veces, con repentino optimismo, esperaba conseguir al +dia siguiente la realizacion de sus deseos. Pero al otro dia le +contestaban: "Vuelva usted manana"; y este "manana" iba convirtiendose +en una palabra fatidica, simbolo de algo vago que nunca llegaria a ser +realidad. + +Los periodicos le anunciaron una noche la inquietud de las poblaciones +riberenas del rio Negro. Los afluentes empezaban a aumentar su caudal +con una prodigalidad inquietante. Llegaba la crecida que el venia +anunciando desde meses antes en los ministerios para conseguir que se +continuasen las obras si aun era tiempo. + +Recibio luego un telegrama de los mismos que le habian aconsejado la +marcha a Buenos Aires. Le pedian que volviese, como si su presencia, +siendo milagrosa, pudiera sujetar las fuerzas naturales. + +Entro en la Presa con un frio glacial. Volvio a enfundarse en un gaban +de chofer con los pelos afuera que habia usado siempre en los dias +rudos del invierno. + +La poblacion estaba casi desierta. Las casas de madera, que eran las +mas fuertes, tenian cerradas puertas y ventanas. Las construcciones de +adobes estaban con los techos rotos y el huracan habia arrancado +igualmente las maderas de sus orificios de ventilacion. No se veia a +nadie en las calles. Solo quedaban los hombres que ya eran habitantes +del pais antes de que empezasen las obras. Parecia que durante los +cuatro meses de su ausencia hubiesen transcurrido diez anos. + +Sufrio el tormento de largas y angustiosas inquietudes al permanecer +dias enteros en la orilla del rio, viendo con una indignacion +impotente como aumentaba el peligro. Las aguas eran cada vez mas altas +y tumultuosas, arrastrando en su corriente troncos de arboles que +venian tal vez de las vertientes de los Andes, o haciendo rodar +invisibles, por el fondo de su lecho, rocas enormes. + +No le preocupaba el peligro de una inundacion. Era la suerte de las +obras incompletas, y no la seguridad de las personas, lo que le hacia +vivir en perpetua angustia. Examinaba todas las mananas, con la +atencion de un medico que ausculta a un enfermo, aquel dique que debia +obstruir el rio de orilla a orilla y estaba sin terminar, primeramente +por la distraccion amorosa de sus constructores y despues por su +rivalidad mortal. + +El brazo mas largo del dique habia quedado incompleto a unos cuantos +metros del otro brazo que venia a su encuentro desde la orilla +opuesta. Las aguas, cada vez mas altas, cubrian estos dos muros, +marcando su oculta existencia con remolinos y espumarajos. + +Como todos los que viven en incesante peligro, Robledo empezo a +sentirse supersticioso, recomendandose en su interior a varias +divinidades confusas y omnipotentes que podian realizar un milagro. + +"Si conseguimos pasar el invierno--pensaba--sin que esto se rompa, +ique felicidad!" + +Pero una manana, cual si fuese una construccion de arena igual a la +que levantan los ninos y demuelen a su capricho, las aguas se llevaron +ante sus ojos un extremo del dique sin concluir; luego lo partieron +como algo tierno y ductil, y finalmente las dos murallas subfluviales, +en las que se habian empleado cientos de hombres y miles de toneladas +de materia dura y en apariencia inconmovible, rodaron corriente abajo, +dejando fragmentos encallados en las orillas y las islas. Entonces +Robledo lloro. + +--Cuatro anos de trabajo, iy el agua lo disuelve todo, como si fuese +azucar!... Cuatro anos de labor perdida... iy habra que empezar otra +vez! + +Su compatriota el dueno del boliche se consideraba tan arruinado como +el. En su establecimiento, el cajon del mostrador estaba vacio. Ademas +podia decir adios a la esperanza de convertir sus arenosos campos en +ricas "chacras" de riego. Estaba pobre; mas pobre que cuando llego a +establecerse en esta tierra maldita. + +Pero su fe en Robledo y la necesidad de consolarle hicieron que se +mostrase optimista. + +--Todo se arreglara, don Manuel--repitio varias voces, pero sin +conviccion. + +Don Manuel, viendo como las aguas insistian en su obra destructora, +paso de la tristeza a la colera. Sus ojos ya no miraban al rio. Tenian +la vaga expresion del que ha puesto su pensamiento muy lejos y ve lo +que no pueden ver los demas. + +Recordo a Canterac y a Pirovani, tan intensamente como si los hubiese +encontrado el dia anterior. Vio despues un rostro de mujer sonriendo +con expresion maligna. A traves del tiempo y la distancia hacia sentir +aun la influencia de su paso por este rincon de la tierra. Ella era +en realidad la que destruia las obras. + +El espanol cerro los punos. Se acordo del estanciero Rojas y lo que +este se proponia hacer con su rebenque para castigar las maldades de +aquella hembra. El hubiese hecho algo peor en el presente momento. + +"Gualicho rubio--penso--, demonio perturbador de los hombres y de las +cosas... ien que mala hora te traje aqui!" + + * * * * * + + + + +#XIX# + + +--Han transcurrido doce anos desde la ultima vez que estuve en +Paris... iAy! Reconozco que mi aspecto ha cambiado mucho. + +Y Robledo, al decir esto, volvio a verse tal como se contemplaba todas +las mananas en el espejo, con ojos de conmiseracion, mientras procedia +a su limpieza matinal. + +Era todavia vigoroso y gozaba de excelente salud; pero la vejez habia +empezado a marcar en el sus devastaciones. La cuspide de su craneo +estaba completamente despoblada. En cambio habia suprimido su bigote, +rasurandolo por el motivo de tener con mas abundancia las canas que +los pelos obscuros. Esta transformacion le habia dado, segun el, +cierto aspecto de clerigo o de actor, pero al mismo tiempo esparcia +por su rostro cierta frescura juvenil. + +Ocupaba un sillon en el _hall_ de un hotel elegante de Paris, cerca +del Arco de Triunfo. + +Frente a el estaba un matrimonio joven: Watson y Celinda. El paso de +los anos no habia hecho mas que afirmar los rasgos fisonomicos de +Ricardo, dando mayor estabilidad a su hermosura de atleta tranquilo. +La antigua Flor de Rio Negro tenia ahora una belleza estival de trato +sazonado y dulce. Conservaba su esbeltez gimnastica de efebo, pero la +maternidad habia amplificado majestuosamente sus formas. + +Ya no llevaba su cabellera cortada como una melena de pajecillo, ni se +permitia en publico los saltos y las travesuras infantiles de aquella +amazona patagonica admirada por los inmigrantes. Debia mostrar la +seriedad de una mama. En torno a la mesita del _hall_ se movia un nino +de nueve anos, voluntarioso y algo desobediente, que buscaba la +proteccion de Robledo--por otro nombre "tio Manuel"--cuando le renian +sus padres. En un piso del "Palace" dos _nurses_ inglesas vigilaban +los juegos de otros tres hijos de menos edad. + +Formaban todos en conjunto la conocida familia de la America del Sur +que viene a pasar varios meses en Europa, como una tribu rica y +alegre, trasladando la casa entera de un lado a otro del Oceano, sin +olvidar a los criados. Ahora la familia estaba en sus comienzos, por +ser los padres todavia jovenes, y se limitaba a ocupar cuatro +camarotes en los buques y cinco cuartos con salon comun en los +hoteles. Diez anos mas de vida y de prosperidad en los negocios, y la +caravana familiar, al hacer otro viaje a Europa, arrendaria todo un +costado del paquebote y un piso entero en los "Palaces". + +--iLas cosas que han ocurrido desde la ultima vez que estuve aqui!... + +Se ensombrecio el rostro de Robledo al recordar este sus luchas +durante dos anos para conseguir que se reanudasen las obras en el rio +Negro. + +Habia conocido las angustias que proporcionan las deudas crecientes y +las reclamaciones de acreedores que no pueden satisfacerse. + +Casi todos los habitantes de la Presa escaparon al destruir el rio las +obras. Los raros viajeros que visitaban el pais venian a admirar esta +poblacion en ruinas, semejante a las ciudades historicas y muertas +del mundo antiguo, en una tierra falta de recuerdos. + +A fin el gobierno habia reanudado los trabajos. El rio era vencido +poco a poco, aceptando el obstaculo del dique y los canales de Robledo +y Watson se empapaban con las primeras aguas, dejando correr por su +lecho fangoso el riego vivificante. + +Despues de esto solo habian necesitado los dos socios que +transcurriese el tiempo. El milagro del agua realizaba un sinnumero de +milagros secundarios. Acudian a la muerta poblacion hombres de todos +los paises, deseosos de roturar un suelo que podia despues ser suyo. +Una costra de verde tierno y luminoso iba cubriendo los campos antes +polvorientos. Los matorrales secos y punzantes cedian el sitio a los +arboles jovenes. Nutridos por la savia de una tierra dormida durante +miles de anos, y refrescados incesantemente por el agua que corria a +sus pies, realizaban en el corto plazo de varias semanas prodigiosos +estiramientos. + +Las casuchas de adobes, derruidas en el periodo de soledad y miseria, +eran reemplazadas por edificios de ladrillo extensos y bajos, con un +patio interior, imitando la arquitectura espanola de la epoca +colonial. El antiguo boliche del Gallego se convertia en vasto almacen +con numerosa dependencia, donde era vendido cuanto puede ser agradable +y util a los que se enriquecen cultivando la tierra, haciendose ademas +en el todos los negocios, incluso el de banca. + +El dueno habia ganado millones, por otra parte, al convertir sus +arenales en campos de regadio. Al fin, acababa de realizar su ensueno +de volverse a Espana, dejando al frente del almacen a un dependiente +espanol interesado en sus negocios. + +--Ayer me escribio don Antonio--dijo Robledo con una ironia +bondadosa--. Quiere que vayamos a Madrid. Desea que admiremos su casa, +sus automoviles, y sobre todo sus amistades. Me cuenta con orgullo que +los periodicos hablan de sus comidas. Tambien me dice que le han dado +una condecoracion y un dia de estos lo presentaran al rey. He ahi un +hombre dichoso. + +El recuerdo del lejano pais ensombrecio el rostro de Celinda. + +--Piensa en su padre--dijo Watson a su consocio--. Es imposible hablar +de la Presa sin que se ponga triste... ?Que culpa tenemos nosotros si +el viejo no ha querido venir? + +Robledo asintio a estas palabras, pretendiendo animar a Celinda. Don +Carlos no habia querido moverse de su estancia, a pesar de lo mucho +que le rogaron todos ellos para que les acompanase. No le interesaba +ver en su vejez aquella Europa donde tantas locuras habia realizado +siendo joven. Deseaba conservar intactas las antiguas ilusiones. +Ademas, temia que le faltase el tiempo para saborear los grandes +cambios realizados en su propiedad. + +--Me quedan pocos anos--decia--, y no puedo malgastarlos vagando por +Europa, cuando tantas cosas debo hacer aqui. Celinda me dara muchos +nietos, y no quiero que sean unos pobretones. + +Los canales de Robledo habian llegado a las tierras de su propiedad, +convirtiendo los ralos y secos pastos de la estancia en lozanas +praderas de alfalfa, siempre humedas y verdes. Su "hacienda" +engordaba, multiplicandose prodigiosamente. Antes, tenia que correr a +caballo para encontrar de tarde en tarde un animal cornudo y huesoso +que iba al descubrimiento y la conquista de algun hierbajo aislado, a +traves de una soledad casi yerma. Ahora, los novillos gordos y +lustrosos, con las patas dobladas bajo su carnal pesadumbre, rumiaban +la suculenta alfalfa, mordida en torno a ellos, sin necesidad de +moverse. + +Ademas, don Carlos era considerado como el primer hombre del pais, y +representaba para el una desvalorizacion marcharse a aquellas tierras +de _gringos_, donde ignoraban su historia y nadie le haria caso. Hasta +espaciaba mucho sus viajes a Buenos Aires, pensando que los amigos de +su juventud habian muerto y solo podia encontrar a sus hijos o sus +nietos, que apenas recordaban su nombre. En cambio, todos le hacian +acatamiento en la Presa, como primer propietario del pais. Tambien era +juez municipal, y los inmigrantes cultivadores de las "chacras" +reconocian su autoridad y sapiencia, consultandole en todos sus +asuntos y aceptando sus fallos. + +--?Que puedo hacer yo en Paris? iUn papelon!... Dejenme con mi gente y +cada buey que rumie su pasto. + +Sentia mucho separarse de sus nietos, pero esta separacion no podia +ser larga. Cuando Celinda y su marido el _gringo_ volviesen, el nino +mayor llegaria a tiempo para que su abuelo le ensenase a montar a +caballo como debe hacerlo un criollo fino. + +Precisamente este nieto hacia mucho rato que estaba junto a Robledo, +montando en sus rodillas y dejandose caer en la alfombra. + +--iCarlitos, preciosura--suplico la madre--, deja en paz a tio Manuel! + +Y anadio, para contestar a todo lo que habia dicho Robledo acerca de +su padre: + +--Es verdad, no quiso venir; pero eso no impide que me entristezca +cuando pienso que podia estar aqui, viendo lo que nosotros vemos. + +Se aproximo al grupo una senorita elegantemente vestida: la +institutriz francesa encargada de la educacion de Carlitos. Venia a +llevarselo para dar un paseo por el Bosque de Bolonia. La madre tuvo +que acariciarle con vehemente ternura, y aun asi, no pudo sofocar sus +protestas de nino mimado. + +--iYo quiero quedarme con tio Manuel!... + +Pero tio Manuel necesitaba salir solo, y se lo explico asi al pequeno +tirano, con palabras de excusa. + +--Si obedeces a mama y vas con mademoiselle al Bosque, esta noche +cuando te acuestes te contare un cuento muy largo... imuy largo! + +Carlitos acepto la promesa, dejandose llevar por la institutriz sin +nuevas rebeldias. + +--iYa se fue el despota!--dijo Robledo, fingiendo una gran +satisfaccion al verse libre de el. + +Celinda sonrio agradecida. El espanol habia concentrado en Carlitos +toda la necesidad de amar que sienten los celibes en los linderos de +la vejez. Era muy rico y su fortuna iria ampliandose todavia mas con +el transcurso de los anos, segun fueran sometidas al cultivo las +tierras recientemente irrigadas. Si alguna vez le hablaban de sus +millones, miraba al hijo de Celinda, apodandolo "mi principe +heredero". + +Pensaba legar una parte de su fortuna a ciertos sobrinos que tenia en +Espana y a los que apenas habia visto; pero lo mas considerable de su +riqueza seria para Carlitos. Amaba tambien a los otros hijos de +Watson; pero el primogenito habia nacido en la epoca de amarguras e +indecisiones, cuando todavia estaba en peligro su obra, y esto hacia +que le considerase con la predileccion que merece un companero de los +malos tiempos. + +--?Que va a hacer usted esta tarde?--pregunto Robledo a Celinda--. +Seguramente lo mismo de las otras tardes: visita general a los grandes +modistos de la _rue de la Paix_ y calles adyacentes. + +Ella aprobo con un movimiento de cabeza este programa, mientras Watson +reia. + +--?Cuando se cansara usted de comprar vestidos?--continuo el +espanol--. ?No tiene miedo de que su equipaje no quepa en el +trasatlantico, cuando regresemos a Buenos Aires?... + +Se excuso Celinda, pensando otra vez en el lejano pais. + +--Debo hacer mis compras previsoramente. Piense que alla en nuestra +colonia no hay nada de lo que se encuentra aqui con tanta facilidad. +Somos unos millonarios del desierto que vivimos todavia en la primera +semana de la creacion de un mundo. Como quien dice unos millonarios... +salvajes. + +Los tres rieron de este titulo y luego quedaron pensativos. Sus ojos +dejaron de ver el _hall_ donde se encontraban y la elegante +concurrencia de las mesas inmediatas. Contemplaron con una vision +interior el antiguo campamento de la Presa, que ahora se llamaba +"Colonia Celinda", y los campos regados, fertiles y alegres, propiedad +de los dos ingenieros, con arboles todavia no muy altos, pues los mas +antiguos solo contaban nueve anos de existencia. Vieron tambien la +gran plaza de la colonia con sus edificios nuevos, y en ella a don +Carlos Rojas, que parecia haberse empequenecido con la edad, +ofreciendo su rostro un perfil cada vez mas aquilino y enjuto. Tenia +el gesto autoritario y bondadoso de los antiguos patriarcas, al +escuchar a hombres y mujeres. + +Despues, mientras Celinda pensaba en su padre, los dos consocios iban +repasando mentalmente su actual prosperidad. Centenares de +agricultores procedentes de todos los paises de Europa habian +adquirido parcelas de la tierra regada, para formar sus huertas +llamadas "chacras". El enorme precio que el agua habia dado al suelo +era pagado a plazos por los colonos, en el curso de diez anos. Cada +trimestre ingresaban en su oficina cantidades enormes que iban a +quedar luego inmoviles en los Bancos. + +Los canales avanzaban sus tentaculos por la antigua cuenca del rio +Negro, convirtiendo todos los anos tierras areniscas en campos +fecundos; y esto atraia incesantemente a nuevos emigrantes, doblando o +triplicando los ingresos de la sociedad. Y asi continuarian, anos y +mas anos, hasta amontonar una suma considerable de millones. + +Robledo pensaba con melancolia en el destino de su riqueza enorme. +Llegaba a el cuando era viejo y no podia sentir la tentacion de los +placeres que enganan y entretienen a los demas mortales. Los hijos de +Watson y de Celinda serian archimillonarios, no conociendo nunca la +esclavitud del trabajo ni las angustias de la escasez de dinero, y al +ser hombres vendrian a derrochar en Paris una parte de su herencia +principesca, llamando la atencion por sus despilfarros y sus +brillantes cualidades de seres ociosos e inutiles. Atraido por la +fuerza del contraste, Robledo, hombre de trabajo que habia sufrido en +su existencia grandes estrecheces y amarguras, aceptaba con un +fatalismo risueno este final de sus esfuerzos, encontrandolo logico y +de acuerdo con las ironias de la vida. + +Pensaba, ademas, en otro contraste que habia acompanado a su +enriquecimiento. Mientras el se hacia millonario, la mitad del mundo, +al otro lado de los mares, sufria los horrores de una gran guerra. Al +principio este cataclismo habia hecho peligrar su propia empresa. Los +colonos extranjeros abandonaban los campos de la Argentina para ir a +ser soldados en sus respectivas naciones. Pero luego se cortaba este +retorno al viejo mundo, y el reflujo humano traia nuevos cultivadores +a sus tierras. + +Muchos que habia dejado en Europa doce anos antes enormemente ricos, +estaban ahora pobres o habian desaparecido. En cambio, el, que solo +era entonces un aspirante a la fortuna, un colonizador de incierto +porvenir, se sentia como abrumado por la exageracion de su +prosperidad. Se veia igual a las reses nuevas de don Carlos Rojas, +que, ahitas por la exuberancia de su nutricion, permanecian con las +patas dobladas sobre la alfalfa, mirando, inapetentes, toda la riqueza +alimenticia que las rodeaba. + +Watson y Celinda eran jovenes, tenian ilusiones y deseos, sabian en +que emplear su dinero. Ella conocia la voluptuosidad del lujo; su +marido podia sentir el mayor placer de los enamorados, mezcla de +satisfaccion y de orgullo, al regalar a Celinda todo lo que desease; +ipero el!... Ni siquiera le gustaban las molicies inocentes que hacen +mas grata la vejez. Le habia visitado la riqueza demasiado tarde, +cuando no le quedaba tiempo para aprender a ser rico. + +Como habia pasado la mayor parte de la existencia simplificando su +vida y prescindiendo de comodidades, ya no necesitaba estas +comodidades. Celinda, la antigua amazona, y su esposo, tenian a la +puerta del hotel, desde las primeras horas de la manana, un lujoso +automovil. No podian vivir sin este vehiculo; parecia que lo hubiesen +poseido desde que nacieron. iAh, la juventud, con su maravillosa +facilidad de adaptacion para todo lo que representa placer o +riqueza!... + +El espanol, solo en casos de urgencia se acordaba de tomar un +automovil de alquiler. Preferia marchar a pie o emplear los mismos +medios de locomocion de la gente poco adinerada. + +--No es miseria ni avaricia--decia Celinda a su esposo cuando le +hablaba de Robledo, al que habia estudiado con su fina observacion de +mujer--; es simplemente olvido y falta de necesidades. + +Los dos ingenieros salieron de su abstraccion al oir de nuevo la voz +de la joven. + +--Y usted, don Manuel, ?que piensa hacer esta tarde?... ?Por que no me +acompana en mis visitas a los modistos, y asi podra hablar con motivo +de la frivolidad de las mujeres?... + +Robledo no acepto la proposicion. + +--Debo ver a un antiguo condiscipulo que desea mi ayuda para un +negocio. El pobre no ha hecho fortuna. + +Era un ingeniero que durante la guerra habia dirigido una fabrica +dedicada a la produccion de municiones. Ahora la fabrica estaba +cerrada, y su dueno, despues de haber reunido en cuatro anos una +fortuna enorme, no sabia que hacer de ella. El ingeniero buscaba, sin +exito, un capitalista, para dedicarla por su cuenta a la produccion de +maquinaria agricola. + +--Vive mas alla de Montmartre--continuo Robledo--; esta cargado de +familia, y voy a ver si prestandole unas docenas de miles de pesos, +que aqui resultan cerca de un millon de francos, puede abrirse paso. +Quiere mostrarme en su casa los planos de una maquina que ha inventado +para arar la tierra. + +Abandonaron los tres sus asientos y salieron del _hall_. Fuera del +hotel, el matrimonio monto en un automovil elegante. El espanol +prefirio marchar a pie hasta la plaza de la Estrella, donde tomaria +simplemente el Metro. + +Era una tarde primaveral, de aire suave y cielo dorado. Robledo +marchaba con una vivacidad juvenil. La imagen de su infeliz camarada +Torrebianca paso de pronto por su memoria. Esto no era extraordinario. + +Desde su regreso a Europa, le asaltaba con frecuencia el recuerdo de +Federico y de su mujer, por la razon de haber vivido con ellos durante +su ultima permanencia en Paris y haber emprendido juntos de aqui el +viaje a America. Ademas, este ingeniero pobre que iba a visitar +evocaba en su memoria al otro companero de estudios. + +En los doce anos ultimos, pasados junto al rio Negro, la imagen de los +Torrebianca se habia mantenido fresca en su memoria. Una vida de +monotono trabajo, poco abundante en novedades, conserva vivas las +impresiones, pues estas no reciben la superposicion de otras que las +borren. + +Muchas veces, en sus largas horas de reflexiva soledad, se preguntaba +cual habria sido el final de Elena. + +Su mala influencia persistio demasiado en aquel rincon del mundo para +que la olvidasen facilmente. Hasta los habitantes mas antiguos de la +Presa que permanecieron fieles al terruno, negandose a abandonar el +pueblo arruinado, habian transmitido a los nuevos vecinos de Colonia +Celinda la tradicion de una mujer venida del otro lado del mar, +hermosa y de poder fatidico, originadora de ruinas y muertes. + +Los que no alcanzaron a conocerla se la imaginaban como una especie de +bruja, apodandola "Cara Pintada" y atribuyendole toda clase de +maldades prodigiosas. Hasta afirmaban que surgia a veces en los +lugares mas solitarios del rio, como un fantasma hermoso y fatal, +peinandose los rubios cabellos o pintandose el rostro; y esta +aparicion era terrible para los que la veian, pues significaba un +anuncio de proxima muerte. + +Robledo, en sus visitas a Buenos Aires, intento averiguar algo de +aquel Moreno que habia huido con Elena; pero nunca obtuvo noticias +precisas. Los dos habian caido en Europa como en un mar que se +cerrase sobre sus cabezas, ocultandolos para siempre. + +"Debe haber muerto--acababa diciendose el espanol--. Indudablemente ha +muerto. Una mujer de su especie no podia vivir mucho." + +Y durante unos meses dejaba de pensar en ella, hasta que algunas +alusiones de los primitivos habitantes de la colonia despertaban otra +vez sus recuerdos. + +Al descender los peldanos de la estacion vecina al Arco de Triunfo, +olvido completamente a su infeliz companero y su temible esposa. Se +sintio envuelto y empujado por la corriente humana que descendia a las +profundidades del Metro, y el tren subterraneo le llevo al otro lado +de Paris. + +Paso mas de dos horas en la casa de su amigo el inventor--modesta +habitacion situada en una calle afluente a los bulevares exteriores--, +y al caer la tarde se vio marchando a pie por el bulevar Rochechuart, +hacia la plaza Pigalle. + +En sus excursiones por Montmartre acompanando a sudamericanos ansiosos +de gozar las falsas y pueriles delicias de los restoranes nocturnos, +nunca habia ido mas alla de dicha plaza. Ademas, esta parte de Paris, +vista de noche, ofrece un espectaculo enganoso que contrasta con la +mediocridad de su fisonomia diurna. + +El bulevar que el seguia estaba frecuentado por un publico de aspecto +ordinario y vulgar. El Montmartre de que hablaban con delicia los +forasteros, y cuyo nombre era repetido con admiracion por cierta +juventud del otro lado del Atlantico, empezaba a partir de la plaza +Pigalle. Este bulevar Rochechuart era como los territorios mixtos +inmediatos a una frontera, que carecen de fisonomia propia. Debian de +vagar en el los expelidos del Montmartre proximo por la necesidad de +un alojamiento mas barato, o las principiantas que aun no han logrado +ropas ni maneras convenientes para deslizarse en los grandes +restoranes nocturnos. + +Segun se iba extinguiendo la tarde parecia aumentar el numero de +hembras enganosamente vestidas, que necesitan la luz incierta del +crepusculo para salir a la caza del hombre y del pan. + +Robledo se cruzaba con ellas, fingiendose ciego ante sus violentas +ojeadas y sordo a las palabras susurrantes en honor de su apostara de +buen mozo. + +"iPobres mujeres! Verse obligadas a decirme tan enorme mentira para +poder comer..." + +De pronto, una de estas mujeres llamo su atencion. Era semejante a las +otras, y, lo mismo que ellas, le miraba atrevidamente, con ojos +provocadores. iPero estos ojos!... ?Donde habia visto el estos ojos? + +Iba vestida con una elegancia miserable. Sus ropas, destenidas y +viejas, habian sido lujosas muchos anos antes; pero vistas a cierta +distancia, aun podian enganar a los distraidos. Ademas conservaba +cierta esbeltez, que, unida a su estatura, hacia olvidar por un +momento los estragos de la miseria y de los anos. + +Al ver que Robledo se detenia un instante para examinarla mejor, +sonrio con alegre sinceridad. Era un buen encuentro; el mejor de la +tarde. Este senor tenia el aspecto de un extranjero rico que vaga +desorientado por un barrio excentrico al que no volvera nunca. Habia +que aprovechar la ocasion. + +Mientras tanto, Robledo continuaba inmovil, mirandola con el ceno +fruncido por una rebusca mental. + +"?Quien es esta mujer?... ?Donde diablos la he visto?" + +Ella tambien se habia detenido, volviendo la cabeza para sonreir e +invitandole con el gesto a que la siguiera. + +Se reflejaron en el rostro del ingeniero las alternativas de la +sorpresa y la duda. + +"Pero ?sera?... iYo que la creia muerta hace anos!... No, no puede +ser. Como he pensado en ella esta tarde, me equivoco... Seria una +casualidad demasiado extraordinaria." + +Siguio examinandola de lejos, creyendo reconocer el pasado en algunos +rasgos de aquella fisonomia ajada, y quedando indeciso ante otros que +le resultaban extranos. iPero los ojos!... iaquellos ojos!... + +La mujer volvio a sonreir y a mover levemente la cabeza, repitiendo +sus mudas invitaciones. Impulsado por la curiosidad, hizo Robledo +involuntariamente un leve gesto de aceptacion y ella reanudo su +marcha. Pero solo dio algunos pasos, deteniendose ante la cancela de +un _bar_ de aspecto sordido, con tupidos visillos en los cristales. +Guino un ojo, y abriendo la mampara desaparecio en el interior del +sucio establecimiento. + +Quedo indeciso el espanol. Le repugnaba ir a reunirse con aquella +mujer y al mismo tiempo se sentia arrastrado por su curiosidad. +Presintio que si se alejaba sin hablarla quedaria para siempre en una +incertidumbre torturante, lamentando el resto de su existencia no +haberse enterado de si Elena vivia aun o estaba muerta. El miedo a la +duda futura le impulso a la accion, haciendole abrir con cierta +violencia la puerta del _bar_. + +Vio seis mesas, un divan de hule abullonado a lo largo de las paredes, +espejos borrosos, y un mostrador que tenia detras una anaqueleria con +botellas. El mostrador lo ocupaba una mujer algo vieja y de gordura +elefantiaca, con los ojos pintados de negro y la cara moteada de +granos y costras. + +Recordando sus anos juveniles pasados en Paris, reconocio Robledo el +pequeno establecimiento frecuentado por mujeres que no disponen de +otra industria para vivir que el encontron carnal, pero desean +conservar cierta apariencia independiente, y a las cuales sirve la +duena de consejera e intermediaria. + +Un camarero de aire afeminado servia a las parroquianas. En este +momento eran dos. Una jovencita de rostro exanguee que se +transparentaba, como si fuese a dejar ver las oquedades y las aristas +de su craneo. Tosia convulsivamente, y entre tos y tos se llevaba a la +boca un cigarrillo. En otra mesa vio a una mujer avejentada y de +aspecto abyecto, que tal vez en su juventud habia sido hermosa. +Conservaba la misma esbeltez arrogante de la otra seguida por Robledo, +pero sus ropas y su rostro revelaban una miseria mayor. Bebia a lentos +sorbos el contenido de una gran copa y se retrepaba a continuacion en +el divan, cerrando los ojos como si estuviese ebria. + +Al entrar el ingeniero se dio cuenta de que la mujer habia ido a +sentarse en el fondo del establecimiento, lejos del mostrador y de las +otras parroquianas. Su presencia produjo cierta emocion. La patrona le +acogio con una sonrisa repugnante por su excesiva obsequiosidad. La +muchachita tisica tuvo para el una mirada que creia de amor, y a +Robledo le parecio de mendiga que implora una limosna. La borracha, al +sonreirle, mostro que le faltaban varios dientes. Luego guino un ojo +con cinica invitacion, pero al ver que el hombre miraba a otra parte, +levanto los hombros y volvio a adormecerse. + +Ocupo el recien llegado una mesa frente a la mujer que le habia +precedido, y pudo contemplarla mas detenidamente que en la calle. Casi +sonrio de lastima al darse cuenta del enorme engano que representaba +el tocado de aquella vagabunda. + +Vista a cierta distancia, era una mujer pobremente vestida, pero con +cierta pretenciosidad que podia enganar a los hombres humildes o a los +imaginativos, dispuestos a creer en la elegancia de toda hembra que se +fije en ellos. Contemplada de cerca, resultaba grotesca. Su sombrero +de majestuosa halda tenia los bordes roidos y las plumas rotas. Vio +sus pies por debajo de la mesa, y como la falda se le habia subido al +sentarse, pudo contar los agujeros y los remiendos de sus medias. Uno +de sus zapatos mostraba la suela perforada por el uso, con un pequeno +redondel en el sitio correspondiente a los dedos. El rostro cargado de +colorete y de pasta blanca no conseguia ocultar las arrugas de la edad +y otras huellas de una vida trabajosa. iPero aquellos ojos!... + +Robledo se sentia por momentos mas convencido de que era Elena. Los +dos se miraron fijamente. Despues ella pregunto por senas si podia +acercarse, pasando al fin a su mesa. + +--He creido mejor entrar aqui, para que hablemos. Muchas veces, a los +hombres no les gusta que los vean con una mujer en la calle. La +mayoria son casados. Usted tal vez lo es, como los otros. + +Su voz era ronca; no recordaba la que el habia oido doce anos antes; +pero a pesar de esto, su conviccion iba creciendo. "Es ella--penso--. +Ya no es posible la duda." La mujer siguio hablando. + +--Tal vez me equivoco. Usted debe ser soltero. No veo su anillo de +matrimonio. + +Y miraba sonriendo las manos masculinas puestas sobre la mesa. Pero +otra cosa parecio preocuparla mas que el estado civil del senor que la +habia seguido. Volvio los ojos con cierta ansiedad hacia el mostrador, +donde estaba el camarero esperando su llamamiento. + +--?Puedo tomar una copa?--pregunto--. Advierto a usted que el _whisky_ +de aqui es magnifico. Imposible encontrarlo mejor en todo Paris. + +Al ver que el asentia con un movimiento de cabeza, se aproximo el +camarero, y sin necesidad de preguntar que deseaba la parroquiana, +trajo por su propia iniciativa una botella de _whisky_ y dos copas. +Despues de llenar estas se alejo, no sin dirigir a Robledo una mirada +y una sonrisa iguales a las de la duena del establecimiento. + +Bebio la mujer con avidez su copa, y al ver que el otro dejaba intacta +la suya, paso por sus ojos una expresion implorante. + +--Antes de la guerra, el _whisky_ valia muy poco; ipero ahora!... Solo +los reyes y los millonarios pueden beberlo. ?Me permite usted? + +Hizo Robledo un gesto indicador de que la cedia su parte, y ella se +aprovecho con apresuramiento de tal permiso. + +El licor parecia repeler cierta torpeza mental que se reflejaba en la +lentitud de sus palabras, dando nueva luz a sus ojos y mayor soltura a +su lengua. Dejo de hablar en frances para preguntar en espanol: + +--?De donde es usted? He conocido por su acento que es americano... +americano del Sur. ?De Buenos Aires tal vez?... + +Movio la cabeza Robledo negativamente, y sin perder su gravedad solto +una mentira. + +--Soy de Mejico. + +--Conozco poco ese pais. Me detuve en Veracruz unos dias nada mas, de +vapor a vapor. La Argentina la conozco bien: vivi alla hace anos... +?Donde no he estado yo?... No hay lengua que no hable. Esto hace que +los senores me aprecien y muchas amigas me tengan envidia. + +Robledo la miraba fijamente. Era Elena; ya no podia dudar. Y sin +embargo, no quedaba nada en su persona de la mujer conocida en otros +tiempos. Los ultimos doce anos habian pasado sobre ella mas que una +existencia entera reposada y ordinaria, transfigurandola en sentido +decadente. + +Si el habia podido reconocerla, era porque, al vivir tanto tiempo en +el mismo lugar solitario y monotono, sus impresiones antiguas se +mantenian vivas, con la incesante renovacion del recuerdo, sin que +otras las sofocasen bajo su paso. En cambio, ella habia vivido tan +aprisa y visto tantos hombres, que le era imposible acordarse del +espanol. Le seria necesario para ello una energica concentracion de su +memoria. Ademas, el ingeniero tambien se habia desfigurado con los +anos. + +Sin embargo, ella, por instinto profesional, presintio que no era la +primera vez que estaba junto a este hombre. Sus sentidos de mujer de +presa y de hembra perseguida, obligada a defenderse y viviendo en +perpetua inquietud, parecieron avisarla. + +--Yo creo--dijo--que nos hemos visto otra vez, pero no puedo acordarme +donde, por mas que pienso. iHe corrido tantos paises!... ihe conocido +tantos hombres!... + + * * * * * + + + + +#XX# + + +Robledo la miro con severidad, al mismo tiempo que preguntaba +bruscamente: + +--?Como se llama usted? + +Ella pensaba en otra cosa, con los ojos fijos en el _whisky_, y +contesto, distraida: + +--Me llamo Blanca, y algunos me apodan "la Marquesa". ?Me permite +usted que tome otra copa?... Despues, en mi casa, no tendremos una +botella como esta. Porque supongo que iremos a mi casa... Esta muy +cerca... A no ser que usted prefiera el hotel. + +Interpretando la mirada impasible del hombre como una aprobacion, se +apresuro a servirse una tercera copa, paladeando su contenido, +mientras la sostenia con mano temblona. La interrumpio Robledo, +diciendo lentamente: + +--Usted se llama Elena, y si la apodan "la Marquesa", es porque +alguien la conocio cuando estaba casada con un marques italiano. + +Fue tal la sorpresa de la mujer, que aparto sus labios del licor, +mirando a Robledo con ojos desmesuradamente abiertos. + +--Desde que le oi hablar--dijo--tuve el presentimiento de que usted me +conocia. + +Maquinalmente dejo la copa sobre la mesa. Luego se arrepintio, +apresurandose a beberla de golpe. + +--Pero ?quien es usted?... ?Quien eres?... ?quien eres? + +La primera interrogacion la hizo aproximandose a Robledo, pero este se +echo atras, huyendo de su contacto. Las otras dos las acompano +llevandose las manos a las sienes, como si hiciese un esfuerzo +doloroso para concentrar su memoria. Al fin, dijo otra vez con +desaliento: + +--iHan pasado tantos hombres por mi vida!... + +Sus ojos reflejaron de pronto la inquietud, luego el miedo, y ahora +fue ella la que se echo atras con una expresion de animal asustado, +como si temiese al hombre que tenia enfrente. + +--Al fin le reconozco--murmuro--. Si, es usted; muy cambiado, pero es +usted. Nunca lo hubiera conocido, de no evocar esas cosas pasadas. + +Parecia haber recobrado su energica voluntad, y pudo mirar largo rato +a su acompanante, sin sentir miedo. Luego anadio con voz fosca: + +--iMejor habria sido no vernos nunca! + +Quedaron los dos en largo silencio. Elena parecia haber olvidado la +existencia de aquella botella que continuaba acariciando maquinalmente +con sus dedos. La curiosidad del espanol pugno contra este mutismo. + +--?Que fue de Moreno?... + +Ella le escucho con una expresion de duda y extraneza, como si no le +entendiese. Se adivinaban en sus ojos los esfuerzos de un trabajo +mental profundamente removedor. "?Moreno? ?Quien podia ser este +Moreno? iElla habia conocido tantos hombres!" + +Como si apelase al auxilio de un medicamento se sirvio una nueva copa, +bebiendola avidamente, y su rostro parecio iluminarse al sonreir. + +--Ya se de quien me habla... Moreno; un pobre hombre, un iluso. No se +nada de el. + +Insistio Robledo en sus preguntas, pero le fue imposible a Elena +encontrar en su memoria una imagen clara y fija de aquel desaparecido. + +--Creo que murio. Se fue a su tierra, y alla debio morir ?Dice usted +que no volvio nunca?... Pues entonces moriria aqui. Tal vez se mato. +No se... Si tuviese que recordar las historias de todos los hombres +que he conocido, hace anos que estaria loca. iNo cabrian en mi +cabeza!... + +Robledo, con una curiosidad severa, continuo sus preguntas. + +--?Y la hija de Pirovani?... + +Volvio a llevarse ella las manos a las sienes, hundiendo los dedos en +el pelo rubio, escandalosamente rubio, de sus falsos bucles. Al mismo +tiempo, una mueca violenta que reflejaba su enorme esfuerzo mental +hizo bailotear un poco las dos filas de sus dientes, igualmente +escandalosos por su blancura. + +--?Pirovani?... iAh, si! Aquel italiano que vivia en Rio Negro y al +que robo Moreno... No se; creo que nunca volvimos a hablar de su hija. +Moreno gastaba y gastaba mientras tuvo que gastar, y yo le iba +ensenando los placeres de la vida. iPobre tonto!... + +Quedo encogida en su asiento y con la cabeza baja despues de hablar +asi. Parecia haberse empequenecido. Al levantar los ojos encontraba la +mirada severa del espanol y volvia a bajarlos, fijandolos en la +botella. + +Durante el nuevo silencio Robledo se hablo mentalmente. "iY pensar que +por este andrajo se mataron los hombres, lloraron tantas mujeres y +sufri yo angustias inmensas!..." + +Como si Elena adivinase sus pensamientos, dijo con humildad: + +--Usted no sabe que terribles han sido mis ultimos anos... Vino la +guerra y se empenaron en perseguirme, no permitiendo que viviese en +Paris. Sospechaban de mi, me creian espia y alemana, dandome cada uno +diferente nacionalidad. Anduve por Italia; anduve por muchos paises. +Hasta estuve en su patria: ?no es usted espanol?... No extrane la +pregunta; ime es imposible recordar tantas cosas!... Y al volver a +Paris no he encontrado a nadie, absolutamente a nadie de los de mi +epoca. El mundo de antes de la guerra era otro mundo. Todos los que yo +conoci han muerto o estan lejos. A veces creo que he caido en otro +planeta. iQue soledad!... + +Parecia abrumada por este mundo nuevo, que no podia comprender. + +--Y el primero que me sale al paso capaz de recordarme la vida +anterior, es usted... iMejor hubiese sido no vernos! + +Luego continuo, como si hablase para ella misma: + +--Este encuentro servira para que yo piense en cosas que nunca hubiese +recordado... ?Por que volvio usted de tan lejos?... ?por que se le ha +ocurrido pasear por esta parte de Montmartre que nunca frecuentan los +extranjeros ricos?... iAy! ila maldita casualidad! + +De pronto se incorporo, con un reflejo azulado en las pupilas. + +--Dejeme beber. iComo le agradeceria que me regalase toda la botella! +La necesito despues de este maldito encuentro que va a resucitar +tantas cosas... Yo amo la vida por encima de todo. No me dan miedo las +desgracias ni las miserias, a cambio de seguir viviendo... Pero temo a +los recuerdos, y el _whisky_ los mata o los viste de tal modo que +resultan agradables. Dejeme beber; no me diga que no. + +Como Robledo permaneciese silencioso, Elena volvio a apoderarse de la +botella para llenar su copa, apurandola con lento regodeo. Mientras +bebia senalo con los ojos a la muchachuela, que continuaba fumando y +tosiendo. + +--Es como todas las de ahora: morfina, cocaina, etcetera... Yo soy de +mi epoca, estilo antiguo; las tales drogas me ponen enferma. Solo creo +en lo clasico. + +Y acaricio el contorno de la botella con mano amorosa. Su rostro +parecia iluminado por una extrana lucidez, que iba en aumento segun +ella bebia. Al verse duena de todo el _whisky_ deseaba quedar sola +para paladearlo sin prisa, y dijo a Robledo: + +--Vayase y no se acuerde de mi. Si quiere darme algo, se lo +agradecere; si no me da nada, me contento con la botella: un regalo de +principe... Vayase, Robledo; este sitio no es para usted. + +Pero el permanecio inmovil, deseando excitar su memoria para saber +algo mas de su misterioso pasado. + +--?Y Canterac?... ?Encontro usted alguna vez al capitan Canterac?... + +Este nombre tardo a resucitar en la memoria de ella mas aun que los +nombres anteriores. Robledo, para ayudarla, recordo el parque +artificial improvisado en su honor a orillas del rio Negro. + +--Fue _chic_ aquella fiesta, ?no es cierto?... Otros hombres han hecho +por mi cosas mas caras; pero aquello resulto original... iPobre +capitan! Lo he visto despues muchas veces; creo que ahora es general. +?Como dice usted que se llamaba?... + +Y siguio evocando sus recuerdos; pero el espanol se dio cuenta de que +confundia a Canterac con otro militar amigo suyo, haciendo una sola +persona de los dos hombres, conocidos en periodos distintos de su +vida. + +Robledo sabia con certeza que Canterac habia muerto. Vagaba por las +republicas del Pacifico, cambiando de ocupacion, unas veces en las +salitreras de Chile, otras en las minas de Bolivia y del Peru, cuando +estallo la guerra, y volvio a Francia para incorporarse al ejercito. +Habia muerto en Verdun con un heroismo obscuro, como tantos otros, y +esta mujer no guardaba una imagen precisa de el, despues de haber +perturbado tan deplorablemente su existencia. Ni siquiera parecio +recordar su nombre al repetirlo Robledo. + +Las preguntas de este iban excavando, sin embargo, su memoria, y al +fin acabo ella por repeler su adormecimiento mental, sufriendo el +salto en masa de los recuerdos despertados. De pronto fue Elena la que +pregunto: + +--?Como se llamaba aquel muchacho americano companero suyo?... Creo +que fue el unico hombre que me intereso un poco entre los muchos que +me buscaban... Tal vez le ame, por lo mismo que nunca me deseo +verdaderamente. Algunas veces, muy de tarde en tarde, me he acordado +de el... ?Se caso? + +Hizo Robledo un signo afirmativo y ella siguio hablando. + +--No diga mas. Mirandole a usted creo que los anos pasados vuelven a +pasar, pero en sentido inverso, y todo lo recuerdo poco a poco... Ese +joven se llamaba Ricardo, y tal vez se habra casado con aquella +muchachita de la Pampa a la que le daban un nombre de flor. + +Estos recuerdos, los unicos que resurgian en su memoria vivos y bien +determinados, le inspiraron la amarga tristeza que infunde el bien +ajeno. + +Se miro a si misma con una conmiseracion despectiva, como si se +contemplase por primera vez. Ella que se habia creido durante muchos +anos el centro de lo existente, se veia en lo mas bajo, y aun +adivinaba nuevos abismos por los que seguiria rodando, pues para la +desgracia nunca hay termino. + +Los demas podian evocar su pasado con una melancolia dulce. Era un +placer igual a una musica suave y antigua, a un perfume de ramo +marchito. Los recuerdos de ella mordian como lobos rabiosos y la +perseguirian hasta la muerte. Por eso necesitaba vivir en una +inconsciencia animal, asesinando todos los dias su pensamiento con el +alcohol. + +Quiso exteriorizar su desesperacion y murmuro, senalando a la otra +mujer medio ebria que dormitaba en el divan: + +--Asi sere yo dentro de poco. + +Se obscurecio su rostro, como si pasase sobre el la sombra de sus +ultimas horas, y bajando las pupilas anadio: + +--Y luego morir. + +Robledo permanecio silencioso. Habia sacado disimuladamente su cartera +de un bolsillo interior y contaba papeles debajo de la mesa. Ella +siguio murmurando, sin darse cuenta de que repetia sus mas ocultos +pensamientos: + +--Tal vez alguien escriba entonces en los periodicos unas lineas +hablando de la llamada "Marquesa", y media docena de personas en todo +el mundo me recuerden. Tal vez ni esto, y quedare para siempre en el +fondo del rio. Pero ?tendre valor?... + +Busco Robledo una mano de ella por debajo de la mesa, entregandole un +rollo de pequenos papeles. + +--No debia tomarlo--dijo la mujer--. Yo solo puedo admitir dinero de +los que no me conocen. + +Pero guardo en su pecho los billetes de Banco. Sus ojos, +repentinamente alegres, parecieron desmentir el tono de resignada +dignidad con que formulaba sus excusas por haber aceptado el donativo. + +La mirada de Robledo era ahora de conmiseracion. + +iPobre "bella Elena"! Habia pasado por la vida como pasan sobre los +mares australes los grandes albatros, orgullosos de su blancura y de +la fuerza de sus alas, abatiendose con una voracidad implacable sobre +las presas que descubren a traves de las olas, creyendo que todo +cuanto existe ha sido creado unicamente para que ellos lo devoren. Era +un aguila atlantica majestuosa y fiera, con el perfume salino de la +inmensidad y la carne coriacea de la fuerza. Pero los anos habian +pasado, disolviendo la orgullosa ilusion de la juventud que se +considera inmortal, y ahora el ave arrogante del infinito azul se veia +obligada a buscar su comida en los excrementos oceanicos amontonados +en la costa. Cuando el frio y la tiniebla la impelian hacia la luz, +sus alas moribundas chocaban con los vidrios guardadores del fuego. +Iba en busca de la ventana que refleja el rescoldo hospitalario del +hogar, y tropezaba con la lente del faro, dura e insensible como un +muro, acostumbrada a repeler la colera de las tempestades. Y en uno de +estos choques caeria con las alas rotas para siempre, y el mar de la +vida tragaria su cuerpo con la misma indiferencia que habia sorbido +antes a las numerosas victimas de ella. + +Contemplo Robledo despues a sus amigos y se vio a si mismo en una +forma igualmente animal. Eran bueyes magnificamente alimentados, +tranquilos y buenos, como las reses que pastaban, hinchadas por la +abundancia, en los campos regados de su colonia. Tenian las firmes +virtudes del que ve su existencia asegurada, a cubierto de todo +riesgo, y no necesita hacer dano a los demas para vivir... Y asi +continuarian placidamente, sin violentas alegrias, pero tambien sin +dolores, hasta que llegase su hora ultima... + +?Quien habia vivido mejor su existencia?... ?Era aquella mujer de +biografia fabulosa, incapaz de recordar exactamente su origen y sus +aventuras como si un cerebro humano no pudiera contener una historia +tan extensa como un mundo?... ?Eran ellos honrados rumiantes de la +felicidad, que ya habian hecho sobre la tierra cuanto debian hacer?... + +No pudo seguir pensando. El camarero del _bar_ habia salido a la +calle, llamado por un hombre, y volvio con aire inquieto, diciendo a +la duena, algunas palabras en voz baja. + +--iVolad, palomas mias!--grito la mujerona desde el mostrador, +dirigiendose a las dos parroquianas mas proximas. + +Y explico que la policia estaba haciendo una _razzia_ de mujeres en el +barrio, y tal vez visitase su establecimiento. Un amigo fiel acababa +de traer el aviso. + +La muchachita tisica arrojo el cigarro, escapando con un temblor +cerval, que aun hacia mas angustiosa su tos. La beoda abrio los ojos, +miro en torno y volvio a cerrarlos, murmurando: + +--iQue vengan! En la comisaria se duerme lo mismo que aqui. + +Elena se apresuro a huir. Tenia miedo; pero procuro marchar hacia la +puerta con cierta majestad, pensando que un hombre estaba a sus +espaldas. No queria que la confundiesen con las otras. + +Al verse solo el espanol, entrego un billete al camarero por toda la +botella y salio sin querer recibir el cambio. Luego, en el bulevar, +miro inutilmente a un lado y a otro. Elena habia desaparecido... + +No la veria mas. Cuando ella muriese, el no recibiria la noticia de su +muerte. Iba a pasar el resto de su existencia sin saber con certeza si +la otra vivia aun. Despues de este encuentro adivinaba su final. Era +de las que salen de la vida de un modo tragico, pero sin estrepito, +sin que suene su nombre, habiendo sobrevivido muchos anos a su +historia muerta. + +--Y esta es la Elena--se dijo--que, igual a la del viejo poeta, +origino la guerra entre los hombres en un rincon de la tierra... + +La duda formulaba preguntas en su interior. ?Habia sido esta mujer +verdaderamente mala, con plena conciencia de su perversidad?... ?Era +una ansiosa de los placeres de la vida, que avanzaba inconsciente, sin +reparar en lo que iba aplastando bajo sus pies?... + +Mientras buscaba un carruaje, se dijo como conclusion: + +--Mejor hubiese sido para ella morir hace doce anos... ?Para que sigue +viviendo? + +Sonrio tristemente al pensar en la relatividad de los valores humanos +y la distinta importancia de las personas, segun el ambiente en que se +mueven. + +--iPensar que este andrajo fue igual a la heroina de Homero en aquella +tierra a medio civilizar, donde no abundan las mujeres!... ?Que dirian +ahora los que tantas locuras hicieron por ella, si la viesen como yo +la he visto?... + +Cuando llego al hotel, Watson y su esposa acababan de volver de su +paseo. + +Dos criados seguian a Celinda cargados con enormes paquetes: las +adquisiciones de aquella tarde. + +Miro Watson su reloj con impaciencia. + +--Son cerca de las siete, y hemos de vestirnos y comer antes de ir a +la Opera... Cuando las mujeres se ponen a comprar trajes y sombreros, +no acaban nunca. + +Celinda remedo la fingida indignacion de su esposo con graciosos +ademanes, y acabo por besarle, entrandose luego en la habitacion +inmediata para cambiar de vestido. + +Watson pregunto a Robledo si les acompanaba a la Opera. + +--No; voy haciendome viejo, y me molesta ponerme de frac y guantes +blancos para escuchar musica. Prefiero quedarme en el hotel. Vere como +acuestan a Carlitos... Le he prometido un cuento. + +Sintio en su interior la molestia de la duda. ?Debia relatar a Celinda +y su marido el encuentro de aquella tarde?... ?Seria mas prudente +comunicarselo solamente a Watson? + +Rara vez en sus conversaciones habian recordado a la esposa de +Torrebianca. Celinda, tan alegre y desenfadada, fruncia el ceno con +expresion agresiva cuando nombraban en su presencia a la marquesa. + +Podia representar para ella un deleite cruel el conocimiento de la +abyeccion de la otra. Luego, Robledo se arrepintio de tal suposicion. +A Celinda, en plena felicidad, le repugnaba seguramente la venganza, y +solo le proporcionarian sus noticias la molestia de un mal recuerdo. + +"?Para que resucitar el pasado?... iQue la vida continue!" + +Y solo se ocupo en pensar la maravillosa historia que iba a contarle a +su principe heredero. + + + + +#FIN# + +Villa Fontana Rosa +Menton (Alpes Maritimos) +Febrero-Abril 1922. + + + + + +End of Project Gutenberg's La Tierra de Todos, by Vicente Blasco Ibanez + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA TIERRA DE TODOS *** + +***** This file should be named 13519.txt or 13519.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + https://www.gutenberg.org/1/3/5/1/13519/ + +Produced by Stan Goodman, Paz Barrios and the Online Distributed +Proofreading Team. + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. Special rules, +set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to +copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to +protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project +Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you +charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you +do not charge anything for copies of this eBook, complying with the +rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose +such as creation of derivative works, reports, performances and +research. They may be modified and printed and given away--you may do +practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is +subject to the trademark license, especially commercial +redistribution. + + + +*** START: FULL LICENSE *** + +THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE +PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK + +To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free +distribution of electronic works, by using or distributing this work +(or any other work associated in any way with the phrase "Project +Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project +Gutenberg-tm License (available with this file or online at +https://gutenberg.org/license). + + +Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm +electronic works + +1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm +electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to +and accept all the terms of this license and intellectual property +(trademark/copyright) agreement. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at https://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. 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Thus, we do not necessarily +keep eBooks in compliance with any particular paper edition. + + +Most people start at our Web site which has the main PG search facility: + + https://www.gutenberg.org + +This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, +including how to make donations to the Project Gutenberg Literary +Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to +subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. diff --git a/old/13519.zip b/old/13519.zip Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..2cbdafd --- /dev/null +++ b/old/13519.zip |
