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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 13519 ***
+
+#LA TIERRA DE TODOS#
+
+VICENTE BLASCO IBAÑEZ
+
+(NOVELA)
+
+PROMETEO
+Germanías, 33.--VALENCIA
+1922.
+
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+#LA TIERRA DE TODOS#
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+#I#
+
+
+Como todas las mañanas, el marqués de Torrebianca salió tarde de su
+dormitorio, mostrando cierta inquietud ante la bandeja de plata con
+cartas y periódicos que el ayuda de cámara había dejado sobre la mesa
+de su biblioteca.
+
+Cuando los sellos de los sobres eran extranjeros, parecía contento,
+como si acabase de librarse de un peligro. Si las cartas eran de
+París, fruncía el ceño, preparándose á una lectura abundante en
+sinsabores y humillaciones. Además, el membrete impreso en muchas de
+ellas le anunciaba de antemano la personalidad de tenaces acreedores,
+haciéndole adivinar su contenido.
+
+Su esposa, llamada «la bella Elena», por una hermosura indiscutible,
+que sus amigas empezaban á considerar histórica á causa de su
+exagerada duración, recibía con más serenidad estas cartas, como si
+toda su existencia la hubiese pasado entre deudas y reclamaciones. Él
+tenía una concepción más anticuada del honor, creyendo que es
+preferible no contraer deudas, y cuando se contraen, hay que pagarlas.
+
+Esta mañana las cartas de París no eran muchas: una del
+establecimiento que había vendido en diez plazos el último automóvil
+de la marquesa, y sólo llevaba cobrados dos de ellos; varias de otros
+proveedores--también de la marquesa--establecidos en cercanías de la
+plaza Vendôme, y de comerciantes más modestos que facilitaban á
+crédito los artículos necesarios para la manutención y amplio
+bienestar del matrimonio y su servidumbre.
+
+Los criados de la casa también podían escribir formulando idénticas
+reclamaciones; pero confiaban en el talento mundano de la señora, que
+le permitiría alguna vez salir definitivamente de apuros, y se
+limitaban á manifestar su disgusto mostrándose más fríos y estirados
+en el cumplimiento de sus funciones.
+
+Muchas veces, Torrebianca, después de la lectura de este correo,
+miraba en torno de él con asombro. Su esposa daba fiestas y asistía á
+todas las más famosas de París; ocupaban en la avenida Henri Martin el
+segundo piso de una casa elegante; frente á su puerta esperaba un
+hermoso automóvil; tenían cinco criados... No llegaba á explicarse en
+virtud de qué leyes misteriosas y equilibrios inconcebibles podían
+mantener él y su mujer este lujo, contrayendo todos los días nuevas
+deudas y necesitando cada vez más dinero para el sostenimiento de su
+costosa existencia. El dinero que él lograba aportar desaparecía como
+un arroyo en un arenal. Pero «la bella Elena» encontraba lógica y
+correcta esta manera de vivir, como si fuese la de todas las personas
+de su amistad.
+
+Acogió Torrebianca alegremente el encuentro de un sobre con sello de
+Italia entre las cartas de los acreedores y las invitaciones para
+fiestas.
+
+--Es de mamá--dijo en voz baja.
+
+Y empezó á leerla, al mismo que una sonrisa parecía aclarar su rostro.
+Sin embargo, la carta era melancólica, terminando con quejas dulces y
+resignadas, verdaderas quejas de madre.
+
+Mientras iba leyendo, vió con su imaginación el antiguo palacio de los
+Torrebianca, allá en Toscana, un edificio enorme y ruinoso circundado
+de jardines. Los salones, con pavimento de mármol multicolor y techos
+mitológicos pintados al fresco, tenían las paredes desnudas,
+marcándose en su polvorienta palidez la huella de los cuadros célebres
+que las adornaban en otra época, hasta que fueron vendidos á los
+anticuarios de Florencia.
+
+El padre de Torrebianca, no encontrando ya lienzos ni estatuas como
+sus antecesores, tuvo que hacer moneda con el archivo de la casa,
+ofreciendo autógrafos de Maquiavelo, de Miguel Angel y otros
+florentinos que se habían carteado con los grandes personajes de su
+familia.
+
+Fuera del palacio, unos jardines de tres siglos se extendían al pie de
+amplias escalinatas de mármol con las balaustradas rotas bajo la
+pesadez de tortuosos rosales. Los peldaños, de color de hueso, estaban
+desunidos por la expansión de las plantas parásitas. En las avenidas,
+el boj secular, recortado en forma de anchas murallas y profundos
+arcos de triunfo, era semejante á las ruinas de una metrópoli
+ennegrecida por el incendio. Como estos jardines llevaban muchos años
+sin cultivo, iban tomando un aspecto de selva florida. Resonaban bajo
+el paso de los raros visitantes con ecos melancólicos que hacían volar
+á los pájaros lo mismo que flechas, esparciendo enjambres de insectos
+bajo el ramaje y carreras de reptiles entre los troncos.
+
+La madre del marqués, vestida como una campesina, y sin otro
+acompañamiento que el de una muchacha del país, pasaba su existencia
+en estos salones y jardines, recordando al hijo ausente y
+discurriendo nuevos medios de proporcionarle dinero.
+
+Sus únicos visitantes eran los anticuarios, á los que iba vendiendo
+los últimos restos de un esplendor saqueado por sus antecesores.
+Siempre necesitaba enviar algunos miles de liras al último
+Torrebianca, que, según ella creía, estaba desempeñando un papel
+social digno de su apellido en Londres, en París, en todas las grandes
+ciudades de la tierra. Y convencida de que la fortuna que favoreció á
+los primeros Torrebianca acabaría por acordarse de su hijo, se
+alimentaba parcamente, comiendo en una mesita de pino blanco, sobre el
+pavimento de mármol de aquellos salones donde nada quedaba que
+arrebatar.
+
+Conmovido por la lectura de la carta, el marqués murmuró varias veces
+la misma palabra: «Mamá... mamá.»
+
+«Después de mi último envío de dinero, ya no sé qué hacer. ¡Si vieses,
+Federico, qué aspecto tiene ahora la casa en que naciste! No quieren
+darme por ella ni la vigésima parte de su valor; pero mientras se
+presenta un extranjero que desee realmente adquirirla, estoy dispuesta
+á vender los pavimentos y los techos, que es lo único que vale algo,
+para que no sufras apuros y nadie ponga en duda el honor de tu nombre.
+Vivo con muy poco y estoy dispuesta á imponerme todavía mayores
+privaciones; pero ¿no podréis tú y Elena limitar vuestros gastos, sin
+perder el rango que ella merece por ser esposa tuya? Tu mujer, que es
+tan rica, ¿no puede ayudarte en el sostenimiento de tu casa?...»
+
+El marqués cesó de leer. Le hacía daño, como un remordimiento, la
+simplicidad con que la pobre señora formulaba sus quejas y el engaño
+en que vivía. ¡Creer rica á Elena! ¡Imaginarse que él podía imponer á
+su esposa una vida ordenada y económica, como lo había intentado
+repetidas veces al principio de su existencia matrimonial!...
+
+La entrada de Elena en la biblioteca cortó sus reflexiones. Eran más
+de las once, y ella iba á dar su paseo diario por la avenida del
+Bosque de Bolonia para saludar á las personas conocidas y verse
+saludada por ellas.
+
+Se presentó vestida con una elegancia indiscreta y demasiado
+ostentosa, que parecía armonizarse con su género de hermosura. Era
+alta y se mantenía esbelta gracias á una continua batalla con el
+engrasamiento de la madurez y á los frecuentes ayunos. Se hallaba
+entre los treinta y los cuarenta años; pero los medios de conservación
+que proporciona la vida moderna le daban esa tercera juventud que
+prolonga el esplendor de las mujeres en las grandes ciudades.
+
+Torrebianca sólo la encontraba defectos cuando vivía lejos de ella. Al
+volverla á ver, un sentimiento de admiración le dominaba
+inmediatamente, haciéndole aceptar todo lo que ella exigiese.
+
+Saludó Elena con una sonrisa, y él sonrió igualmente. Luego puso ella
+los brazos en sus hombros y le besó, hablándole con un ceceo de niña,
+que era para su marido el anuncio de alguna nueva petición. Pero este
+fraseo pueril no había perdido el poder de conmoverle profundamente,
+anulando su voluntad.
+
+--¡Buenos días, mi cocó!... Me he levantado más tarde que otras
+mañanas; debo hacer algunas visitas antes de ir al Bosque. Pero no he
+querido marcharme sin saludar á mi maridito adorado... Otro beso, y me
+voy.
+
+Se dejó acariciar el marqués, sonriendo humildemente, con una
+expresión de gratitud que recordaba la de un perro fiel y bueno. Elena
+acabó por separarse de su marido; pero antes de salir de la biblioteca
+hizo un gesto como si recordase algo de poca importancia, y detuvo su
+paso para hablar.
+
+--¿Tienes dinero?...
+
+Cesó de sonreir Torrebianca y pareció preguntarle con sus ojos: «¿Qué
+cantidad deseas?»
+
+--Poca cosa. Algo así como ocho mil francos.
+
+Un modisto de la _rue de la Paix_ empezaba á faltarle al respeto por
+esta deuda, que sólo databa de tres años, amenazándola con una
+reclamación judicial. Al ver el gesto de asombro con que su marido
+acogía esta demanda, fué perdiendo la sonrisa pueril que dilataba su
+rostro; pero todavía insistió en emplear su voz de niña para gemir con
+tono dulzón:
+
+--¿Dices que me amas, Federico, y te niegas á darme esa pequeña
+cantidad?...
+
+El marqués indicó con un ademán que no tenía dinero, mostrándole
+después las cartas de los acreedores amontonadas en la bandeja de
+plata.
+
+Volvió á sonreir ella; pero ahora su sonrisa fué cruel.
+
+--Yo podría mostrarte--dijo--muchos documentos iguales á esos... Pero
+tú eres hombre, y los hombres deben traer mucho dinero á su casa para
+que no sufra su mujercita. ¿Cómo voy á pagar mis deudas si tú no me
+ayudas?...
+
+Torrebianca la miró con una expresión de asombro.
+
+--Te he dado tanto dinero... ¡tanto! Pero todo el que cae en tus manos
+se desvanece como el humo.
+
+Se indignó Elena, contestando con voz dura:
+
+--No pretenderás que una señora _chic_ y que, según dicen, no es fea,
+viva de un modo mediocre. Cuando se goza el orgullo de ser el marido
+de una mujer como yo hay que saber ganar el dinero á millones.
+
+Las últimas palabras ofendieron al marqués; pero Elena, dándose
+cuenta de esto, cambió rápidamente de actitud, aproximándose á él para
+poner las manos en sus hombros.
+
+--¿Por qué no le escribes á la vieja?... Tal vez pueda enviarnos ese
+dinero vendiendo alguna antigualla de tu caserón paternal.
+
+El tono irrespetuoso de tales palabras acrecentó el mal humor del
+marido.
+
+--Esa vieja es mi madre, y debes hablar de ella con el respeto que
+merece. En cuanto á dinero, la pobre señora no puede enviar más.
+
+Miró Elena á su esposo con cierto desprecio, diciendo en voz baja,
+como si se hablase á ella misma:
+
+--Esto me enseñará á no enamorarme más de pobretones... Yo buscaré ese
+dinero, ya que eres incapaz de proporcionármelo.
+
+Pasó por su rostro una expresión tan maligna al hablar así, que su
+marido se levantó del sillón frunciendo las cejas.
+
+--Piensa lo que dices... Necesito que me aclares esas palabras.
+
+Pero no pudo seguir hablando. Ella había transformado completamente la
+expresión de su rostro, y empezó á reir con carcajadas infantiles, al
+mismo tiempo que chocaba sus manos.
+
+--Ya se ha enfadado mi cocó. Ya ha creído algo ofensivo para su
+mujer... ¡Pero si yo sólo te quiero á ti!
+
+Luego se abrazó á él, besándole repetidas veces, á pesar de la
+resistencia que pretendía oponer á sus caricias. Al fin se dejó
+dominar por ellas, recobrando su actitud humilde de enamorado.
+
+Elena lo amenazaba graciosamente con un dedo.
+
+--A ver: ¡sonría usted un poquito, y no sea mala persona!... ¿De veras
+que no puedes darme ese dinero?
+
+Torrebianca hizo un gesto negativo, pero ahora parecía avergonzado de
+su impotencia.
+
+--No por ello te querré menos--continuó ella--. Que esperen mis
+acreedores. Yo procuraré salir de este apuro como he salido de tantos
+otros. ¡Adiós, Federico!
+
+Y marchó de espaldas hacia la puerta, enviándole besos hasta que
+levantó el cortinaje.
+
+Luego, al otro lado de la colgadura, cuando ya no podía ser vista, su
+alegría infantil y su sonrisa desaparecieron instantáneamente. Pasó
+por sus pupilas una expresión feroz y su boca hizo una mueca de
+desprecio.
+
+También el marido, al quedar solo, perdió la efímera alegría que le
+habían proporcionado las caricias de Elena. Miró las cartas de los
+acreedores y la de su madre, volviendo luego á ocupar su sillón para
+acodarse en la mesa con la frente en una mano. Todas las inquietudes
+de la vida presente parecían haber vuelto á caer sobre él de golpe,
+abrumándolo.
+
+Siempre, en momentos iguales, buscaba Torrebianca los recuerdos de su
+primera juventud, como si esto pudiera servirle de remedio. La mejor
+época de su vida había sido á los veinte años, cuando era estudiante
+en la Escuela de Ingenieros de Lieja. Deseoso de renovar con el propio
+trabajo el decaído esplendor de su familia, había querido estudiar una
+carrera «moderna» para lanzarse por el mundo y ganar dinero, como lo
+habían hecho sus remotos antepasados. Los Torrebianca, antes de que
+los reyes los ennobleciesen dándoles el título de marqués, habían sido
+mercaderes de Florencia, lo mismo que los Médicis, yendo á las
+factorías de Oriente á conquistar su fortuna. Él quiso ser ingeniero,
+como todos los jóvenes de su generación que deseaban una Italia
+engrandecida por la industria, así como en otros siglos había sido
+gloriosa por el arte.
+
+Al recordar su vida de estudiante en Lieja, lo primero que resurgía en
+su memoria era la imagen de Manuel Robledo, camarada de estudios y de
+alojamiento, un español de carácter jovial y energía tranquila para
+afrontar los problemas de la existencia diaria. Había sido para él
+durante varios años como un hermano mayor. Tal vez por esto, en los
+momentos difíciles, Torrebianca se acordaba siempre de su amigo.
+
+¡Intrépido y simpático Robledo!... Las pasiones amorosas no le hacían
+perder su plácida serenidad de hombre equilibrado. Sus dos aficiones
+predominantes en el período de la juventud habían sido la buena mesa y
+la guitarra.
+
+De voluntad fácil para el enamoramiento, Torrebianca andaba siempre en
+relaciones con una liejesa, y Robledo, por acompañarle, se prestaba á
+fingirse enamorado de alguna amiga de la muchacha. En realidad,
+durante sus partidas de campo con mujeres, el español se preocupaba
+más de los preparativos culinarios que de satisfacer el
+sentimentalismo más ó menos frágil de la compañera que le había
+deparado la casualidad.
+
+Torrebianca había llegado á ver á través de esta alegría ruidosa y
+materialista cierto romanticismo que Robledo pretendía ocultar como
+algo vergonzoso. Tal vez había dejado en su país los recuerdos de un
+amor desgraciado. Muchas noches, el florentino, tendido en la cama de
+su alojamiento, escuchaba á Robledo, que hacía gemir dulcemente su
+guitarra, entonando entre dientes canciones amorosas del lejano país.
+
+Terminados los estudios, se habían dicho adiós con la esperanza de
+encontrarse al año siguiente; pero no se vieron más. Torrebianca
+permaneció en Europa, y Robledo llevaba muchos años vagando por la
+América del Sur, siempre como ingeniero, pero plegándose á las más
+extraordinarias transformaciones, como si reviviesen en él, por ser
+español, las inquietudes aventureras de los antiguos conquistadores.
+
+De tarde en tarde escribía alguna carta, hablando del pasado más que
+del presente; pero á pesar de esta discreción, Torrebianca tenía la
+vaga idea de que su amigo había llegado á ser general en una pequeña
+República de la América del Centro.
+
+Su última carta era de dos años antes. Trabajaba entonces en la
+República Argentina, hastiado ya de aventuras en países de continuo
+sacudimiento revolucionario. Se limitaba á ser ingeniero, y servía
+unas veces al gobierno y otras á empresas particulares, construyendo
+canales y ferrocarriles. El orgullo de dirigir los avances de la
+civilización á través del desierto le hacía soportar alegremente las
+privaciones de esta existencia dura.
+
+Guardaba Torrebianca entre sus papeles un retrato enviado por Robledo,
+en el que aparecía á caballo, cubierta la cabeza con un casco blanco y
+el cuerpo con un poncho. Varios mestizos colocaban piquetes con
+banderolas en una llanura de aspecto salvaje, que por primera vez iba
+á sentir las huellas de la civilización material.
+
+Cuando recibió este retrato, debía tener Robledo treinta y siete años:
+la misma edad que él. Ahora estaba cerca de los cuarenta; pero su
+aspecto, á juzgar por la fotografía, era mejor que el de Torrebianca.
+La vida de aventuras en lejanos países no le había envejecido. Parecía
+más corpulento aún que en su juventud; pero su rostro mostraba la
+alegría serena de un perfecto equilibrio físico.
+
+Torrebianca, de estatura mediana, más bien bajo que alto, y enjuto de
+carnes, guardaba una agilidad nerviosa gracias á sus aficiones
+deportivas, y especialmente al manejo de las armas, que había sido
+siempre la más predominante de sus aficiones; pero su rostro delataba
+una vejez prematura. Abundaban en él las arrugas; los ojos tenían en
+su vértice un fruncimiento de cansancio; los aladares de su cabeza
+eran blancos, contrastándose con el vértice, que continuaba siendo
+negro. Las comisuras de la boca caían desalentadas bajo el bigote
+recortado, con una mueca que parecía revelar el debilitamiento de la
+voluntad.
+
+Esta diferencia física entre él y Robledo le hacía considerar á su
+camarada como un protector, capaz de seguir guiándole lo mismo que en
+su juventud.
+
+Al surgir en su memoria esta mañana la imagen del español, pensó, como
+siempre: «¡Si le tuviese aquí!... Sabría infundirme su energía de
+hombre verdaderamente fuerte.»
+
+Quedó meditabundo, y algunos minutos después levantó la cabeza,
+dándose cuenta de que su ayuda de cámara había entrado en la
+habitación.
+
+Se esforzó por ocultar su inquietud al enterarse de que un señor
+deseaba verle y no había querido dar su nombre. Era tal vez algún
+acreedor de su esposa, que se valía de este medio para llegar hasta
+él.
+
+--Parece extranjero--siguió diciendo el criado--, y afirma que es de
+la familia del señor marqués.
+
+Tuvo un presentimiento Torrebianca que le hizo sonreir inmediatamente
+por considerarlo disparatado. ¿No sería este desconocido su camarada
+Robledo, que se presentaba con una oportunidad inverosímil, como esos
+personajes de las comedias que aparecen en el momento preciso?... Pero
+era absurdo que Robledo, habitante del otro lado del planeta,
+estuviese pronto á dejarse ver como un actor que aguarda entre
+bastidores. No. La vida no ofrece casualidades de tal especie. Esto
+sólo se ve en el teatro y en los libros.
+
+Indicó con un gesto enérgico su voluntad de no recibir al desconocido;
+pero en el mismo instante se levantó el cortinaje de la puerta,
+entrando alguien con un aplomo que escandalizó al ayuda de cámara.
+
+Era el intruso, que, cansado de esperar en la antesala, se había
+metido audazmente en la pieza más próxima.
+
+Se indignó el marqués ante tal irrupción; y como era de carácter
+fácilmente agresivo, avanzó hacia él con aire amenazador. Pero el
+hombre, que reía de su propio atrevimiento, al ver á Torrebianca
+levantó los brazos, gritando:
+
+--Apuesto á que no me conoces... ¿Quién soy?
+
+Le miró fijamente el marqués y no pudo reconocerlo. Después sus ojos
+fueron expresando paulatinamente la duda y una nueva convicción.
+
+Tenía la tez obscurecida por la doble causticidad del sol y del frío.
+Llevaba unos bigotes cortos, y Robledo aparecía con barba en todos sus
+retratos... Pero de pronto encontró en los ojos de este hombre algo
+que le pertenecía, por haberlo visto mucho en su juventud. Además, su
+alta estatura... su sonrisa... su cuerpo vigoroso...
+
+--¡Robledo!--dijo al fin.
+
+Y los dos amigos se abrazaron.
+
+Desapareció el criado, considerando inoportuna su presencia, y poco
+después se vieron sentados y fumando.
+
+Cruzaban miradas afectuosas é interrumpían sus palabras para
+estrecharse las manos ó acariciarse las rodillas con vigorosas
+palmadas.
+
+La curiosidad del marqués, después de tantos años de ausencia, fué más
+viva que la del recién llegado.
+
+--¿Vienes por mucho tiempo á París?--preguntó á Robledo.
+
+--Por unos meses nada más.
+
+Después de forzar durante diez años el misterio de los desiertos
+americanos, lanzando á través de su virginidad, tan antigua como el
+planeta, líneas férreas, caminos y canales, necesitaba «darse un baño
+de civilización».
+
+--Vengo--añadió--para ver si los restoranes de París siguen mereciendo
+su antigua fama, y si los vinos de esta tierra no han decaído. Sólo
+aquí puede comerse el Brie fresco, y yo tengo hambre de este queso
+hace muchos años.
+
+El marqués rió. ¡Hacer un viaje de tres mil leguas de mar para comer y
+beber en París!... Siempre el mismo Robledo. Luego le preguntó con
+interés:
+
+--¿Eres rico?...
+
+--Siempre pobre--contestó el ingeniero--. Pero como estoy solo en el
+mundo y no tengo mujer, que es el más caro de los lujos, podré hacer
+la misma vida de un gran millonario yanqui durante algunos meses.
+Cuento con los ahorros de varios años de trabajo allá en el desierto,
+donde apenas hay gastos.
+
+Miró Robledo en torno de él, apreciando con gestos admirativos el
+lujoso amueblado de la habitación.
+
+--Tú sí que eres rico, por lo que veo.
+
+La contestación del marqués fué una sonrisa enigmática. Luego, estas
+palabras parecieron despertar su tristeza.
+
+--Háblame de tu vida--continuó Robledo--. Tú has recibido noticias
+mías; yo, en cambio, he sabido muy poco de ti. Deben haberse perdido
+muchas de tus cartas, lo que no es extraordinario, pues hasta los
+últimos años he ido de un lugar á otro, sin echar raíces. Algo supe,
+sin embargo, de tu vida. Creo que te casaste.
+
+Torrebianca hizo un gesto afirmativo, y dijo gravemente:
+
+--Me casé con una dama rusa, viuda de un alto funcionario de la corte
+del zar... La conocí en Londres. La encontré muchas veces en tertulias
+aristocráticas y en castillos adonde habíamos sido invitados. Al fin
+nos casamos, y hemos llevado desde entonces una existencia muy
+elegante, pero muy cara.
+
+Calló un momento, como si quisiera apreciar el efecto que causaba en
+Robledo este resumen de su vida. Pero el español permaneció
+silencioso, queriendo saber más.
+
+--Como tú llevas una existencia de hombre primitivo, ignoras
+felizmente lo que cuesta vivir de este modo... He tenido que trabajar
+mucho para no irme á fondo, ¡y aún así!... Mi pobre madre me ayuda con
+lo poco que puede extraer de las ruinas de nuestra familia.
+
+Pero Torrebianca pareció arrepentirse del tono quejumbroso con que
+hablaba. Un optimismo, que media hora antes hubiese considerado
+absurdo, le hizo sonreir confiadamente.
+
+--En realidad no puedo quejarme, pues cuento con un apoyo poderoso. El
+banquero Fontenoy es amigo nuestro. Tal vez has oído hablar de él.
+Tiene negocios en las cinco partes del mundo.
+
+Movió su cabeza Robledo. No; nunca había oído tal nombre.
+
+--Es un antiguo amigo de la familia de mi mujer. Gracias á Fontenoy,
+soy director de importantes explotaciones en países lejanos, lo que me
+proporciona un sueldo respetable, que en otros tiempos me hubiese
+parecido la riqueza.
+
+Robledo mostró una curiosidad profesional. «¡Explotaciones en países
+lejanos!...» El ingeniero quería saber, y acosó á su amigo con
+preguntas precisas. Pero Torrebianca empezó á mostrar cierta
+inquietud en sus respuestas. Balbuceaba, al mismo tiempo que su
+rostro, siempre de una palidez verdosa, se enrojecía ligeramente.
+
+--Son negocios en Asia y en África: minas de oro... minas de otros
+metales... un ferrocarril en China... una Compañía de navegación para
+sacar los grandes productos de los arrozales del Tonkín... En realidad
+yo no he estudiado esas explotaciones directamente; me faltó siempre
+el tiempo necesario para hacer el viaje. Además, me es imposible vivir
+lejos de mi mujer. Pero Fontenoy, que es una gran cabeza, las ha
+visitado todas, y tengo en él una confianza absoluta. Yo no hago en
+realidad mas que poner mi firma en los informes de las personas
+competentes que él envía allá, para tranquilidad de los accionistas.
+
+El español no pudo evitar que sus ojos reflejasen cierto asombro al
+oir estas palabras.
+
+Su amigo, dándose cuenta de ello, quiso cambiar el curso de la
+conversación. Habló de su mujer con cierto orgullo, como si
+considerase el mayor triunfo de su existencia que ella hubiese
+accedido á ser su esposa.
+
+Reconocía la gran influencia de seducción que Elena parecía ejercer
+sobre todo lo que le rodeaba. Pero como jamás había sentido la menor
+duda acerca de su fidelidad conyugal, mostrábase orgulloso de avanzar
+humildemente detrás de ella, emergiendo apenas sobre la estela de su
+marcha arrolladura. En realidad, todo lo que era él: sus empleos
+generosamente retribuídos, las invitaciones de que se veía objeto, el
+agrado con que le recibían en todas partes, lo debía á ser el esposo
+de «la bella Elena».
+
+--La verás dentro de poco... porque tú vas á quedarte á almorzar con
+nosotros. No digas que no. Tengo buenos vinos, y ya que has venido
+del otro lado de la tierra para comer queso de Brie, te lo daré hasta
+matarte de una indigestión.
+
+Luego abandonó su tono de broma, para decir con voz emocionada:
+
+--No sabes cuánto me alegra que conozcas á mi mujer. Nada te digo de
+su hermosura; las gentes la llaman «la bella Elena»; pero su hermosura
+no es lo mejor. Aprecio más su carácter casi infantil. Es caprichosa
+algunas veces, y necesita mucho dinero para su vida; pero ¿qué mujer
+no es así?... Creo que Elena también se alegrará de conocerte... ¡Le
+he hablado tantas veces de mi amigo Robledo!...
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#II#
+
+
+La marquesa de Torrebianca encontró «altamente interesante» al amigo
+de su esposo.
+
+Había regresado á su casa muy contenta. Sus preocupaciones de horas
+antes por la falta de dinero parecían olvidadas, como si hubiese
+encontrado el medio de amansar á su acreedor ó de pagarle.
+
+Durante el almuerzo, tuvo Robledo que hablar mucho para responder á
+las preguntas de ella, satisfaciendo la vehemente curiosidad que
+parecían inspirarle todos los episodios de su vida.
+
+Al enterarse de que el ingeniero no era rico, hizo un gesto de duda.
+Tenía por inverosímil que un habitante de América, lo mismo la del
+Norte que la del Sur, no poseyese millones. Pensaba por instinto, como
+la mayor parte de los europeos, siéndole necesaria una lenta reflexión
+para convencerse de que en el Nuevo Mundo pueden existir pobres como
+en todas partes.
+
+--Yo soy todavía pobre--continuó Robledo--; pero procuraré terminar
+mis días como millonario, aunque solo sea para no desilusionar á las
+gentes convencidas que todo el que va á América debe ganar
+forzosamente una gran fortuna, dejándola en herencia á sus sobrinos de
+Europa.
+
+Esto le llevó á hablar de los trabajos que estaba realizando en la
+Patagonia.
+
+Se había cansado de trabajar para los demás, y teniendo por socio á
+cierto joven norteamericano, se ocupaba en la colonización de unos
+cuantos miles de hectáreas junto al río Negro. En esta empresa había
+arriesgado sus ahorros, los de su compañero, é importantes cantidades
+prestadas por los Bancos de Buenos Aires; pero consideraba el negocio
+seguro y extraordinariamente remunerador.
+
+Su trabajo era transformar en campos de regadío las tierras yermas é
+incultas adquiridas á bajo precio. El gobierno argentino estaba
+realizando grandes obras en el río Negro, para captar parte de sus
+aguas. Él había intervenido como ingeniero en este trabajo difícil,
+empezado años antes. Luego presentó su dimisión para hacerse
+colonizador, comprando tierras que iban á quedar en la zona de la
+irrigación futura.
+
+--Es asunto de algunos años, ó tal vez de algunos meses--añadió--.
+Todo consiste en que el río se muestre amable, prestándose á que le
+crucen el pecho con un dique, y no se permita una crecida
+extraordinaria, una convulsión de las que son frecuentes allá y
+destruyen en unas horas todo el trabajo de varios años, obligando á
+empezarlo otra vez. Mientras tanto, mi asociado y yo hacemos con gran
+economía los canales secundarios y las demás arterias que han de
+fecundar nuestras tierras estériles; y el día en que el dique esté
+terminado y las aguas lleguen á nuestras tierras...
+
+Se detuvo Robledo, sonriendo con modestia.
+
+--Entonces--continuó--seré un millonario á la americana ¿Quién sabe
+hasta dónde puede llegar mi fortuna?... Una legua de tierra regada
+vale millones... y yo tengo varias leguas.
+
+La bella Elena le oía con gran interés; pero Robledo, sintiéndose
+inquieto por la expresión momentáneamente admirativa de sus ojos de
+pupilas verdes con reflejos de oro, se apresuró á añadir:
+
+--¡Esta fortuna puede retrasarse también tantos años!... Es posible
+que sólo llegue á mí cuando me vea próximo á la muerte, y sean los
+hijos de una hermana que tengo en España los que gocen el producto de
+lo mucho que he trabajado y rabiado allá.
+
+Le hizo contar Elena cómo era su vida en el desierto patagónico,
+inmensa llanura barrida en invierno por huracanes fríos que levantan
+columnas de polvo, y sin más habitantes naturales que las bandas de
+avestruces y el puma vagabundo, que, cuando siente hambre, osa atacar
+al hombre solitario.
+
+Al principio la población humana había estado representada por las
+bandas de indios que vivaqueaban en las orillas de los ríos y por
+fugitivos de Chile ó la Argentina, lanzados á través de las tierras
+salvajes para huir de los delitos que dejaban á sus espaldas. Ahora,
+los antiguos fortines, guarnecidos por los destacamentos que el
+gobierno había hecho avanzar desde Buenos Aires para que tomasen
+posesión del desierto, se convertían en pueblos, separados unos de
+otros por centenares de kilómetros.
+
+Entre dos poblaciones de estas, considerablemente alejadas, era donde
+vivía Robledo, transformando su campamento de trabajadores en un
+pueblo que tal vez antes de medio siglo llegase á ser una ciudad de
+cierta importancia. En América no eran raros prodigios de esta clase.
+
+Le escuchaba Elena con deleite, lo mismo que cuando, en el teatro ó en
+el cinematógrafo, sentía despertada su curiosidad por una fábula
+interesante.
+
+--Eso es vivir--decía--. Eso es llevar una existencia digna de un
+hombre.
+
+Y sus ojos dorados se apartaban de Robledo para mirar con cierta
+conmiseración á su esposo, como si viese en él una imagen de todas las
+flojedades de la vida muelle y extremadamente civilizada, que
+aborrecía en aquellos momentos.
+
+--Además, así es como se gana una gran fortuna. Yo sólo creo que son
+hombres los que alcanzan victorias en las guerras ó los capitanes del
+dinero que conquistan millones... Aunque mujer, me gustaría vivir esa
+existencia enérgica y abundante en peligros.
+
+Robledo, para evitar á su amigo las recriminaciones de un entusiasmo
+expresado por ella con cierta agresividad, habló de las miserias que
+se sufren lejos de las tierras civilizadas. Entonces la marquesa
+pareció sentir menos admiración por la vida de aventuras, confesando
+al fin que prefería su existencia en París.
+
+--Pero me hubiera gustado--añadió con voz melancólica--que el hombre
+que fuese mi esposo viviera así, conquistando una riqueza enorme.
+Vendría á verme todos los años, yo pensaría en él á todas horas, é
+iría también alguna vez á compartir durante unos meses su vida
+salvaje. En fin, sería una existencia más interesante que la que
+llevamos en París; y al final de ella, la riqueza, una verdadera
+riqueza, inmensa, novelesca, como rara vez se ve en el viejo mundo.
+
+Se detuvo un instante, para añadir con gravedad, mirando á Robledo:
+
+--Usted parece que da poca importancia á la riqueza, y si la busca es
+por satisfacer su deseo de acción, por dar empleo á sus energías. Pero
+no sabe lo que es ni lo que representa. Un hombre de su temple tiene
+pocas necesidades. Para conocer lo que vale el dinero y lo que puede
+dar de sí, se necesita vivir al lado de una mujer.
+
+Volvió á mirar á Torrebianca, y terminó diciendo:
+
+--Por desgracia, los que llevan con ellos á una mujer carecen casi
+siempre de esa fuerza que ayuda á realizar sus grandes empresas á los
+hombres solitarios.
+
+Después de este almuerzo, durante el cual sólo se habló del poder del
+dinero y de aventuras en el Nuevo Mundo, el colonizador frecuentó la
+casa, como si perteneciese á la familia de sus dueños.
+
+--Le has sido muy simpático á Elena--decía Torrebianca--. ¡Pero muy
+simpático!
+
+Y se mostraba satisfecho, como si esto equivaliese á un triunfo, no
+ocultando el disgusto que le habría producido verse obligado á escoger
+entre su esposa y su compañero de juventud, en el caso de mutua
+antipatía.
+
+Por su parte, Robledo se mostraba indeciso y como desorientado al
+pensar en Elena. Cuando estaba en su presencia, le era imposible
+resistirse al poder de seducción que parecía emanar de su persona.
+Ella le trataba con la confianza del parentesco, como si fuese un
+hermano de su marido. Quería ser su iniciadora y maestra en la vida de
+París, dándole consejos para que no abusasen de su credulidad de
+recién llegado. Le acompañaba para que conociese los lugares más
+elegantes, á la hora del té ó por la noche, después de la comida.
+
+La expresión maligna y pueril á un mismo tiempo de sus ojos
+imperturbables y el ceceo infantil con que pronunciaba á veces sus
+palabras hacían gran efecto en el colonizador.
+
+--Es una niña--se dijo muchas veces--; su marido no se equivoca. Tiene
+todas las malicias de las muñecas creadas por la vida moderna, y debe
+resultar terriblemente cara... Pero debajo de eso, que no es mas que
+una costra exterior, tal vez existe solamente una mentalidad algo
+simple.
+
+Cuando no la veía y estaba lejos de la influencia de sus ojos, se
+mostraba menos optimista, sonriendo con una admiración irónica de la
+credulidad de su amigo. ¿Quién era verdaderamente esta mujer, y dónde
+había ido Torrebianca á encontrarla?...
+
+Su historia la conocía únicamente por las palabras del esposo. Era
+viuda de un alto funcionario de la corte de los Zares; pero la
+personalidad del primer marido, con ser tan brillante, resultaba algo
+indecisa. Unas veces había sido, según ella, Gran Mariscal de la
+corte; otras, simple general, y el que verdaderamente podía ostentar
+una historia de heroicos antepasados era su propio padre.
+
+Al repetir Torrebianca las afirmaciones de esta mujer, que le
+inspiraba amor y orgullo al mismo tiempo, hacía memoria de un
+sinnúmero de personajes de la corte rusa ó de grandes damas amantes de
+los emperadores, todos parientes de Elena; pero él no los había visto
+nunca, por estar muertos desde muchos años antes ó vivir en sus
+lejanas tierras, enormes como Estados.
+
+Las palabras de ella también alarmaban á Robledo. Nunca había estado
+en América, y sin embargo, una tarde, en un té del Ritz, le habló de
+su paso por San Francisco de California, cuando era niña. Otras veces
+dejaba rodar aturdidamente en el curso de su conversación nombres de
+ciudades remotas ó de personajes de fama universal, como si los
+conociese mucho. Nunca pudo saber con certeza cuántos idiomas poseía.
+
+--Los hablo todos--contestó Elena en español un día que Robledo le
+hizo esta pregunta.
+
+Contaba anécdotas algo atrevidas, como si las hubiese escuchado á
+otras personas; pero lo hacía de tal modo, que el colonizador llegó
+algunas veces á sospechar si sería ella la verdadera protagonista.
+
+«¿Dónde no ha estado esta mujer?...--pensaba--. Parece haber vivido
+mil existencias en pocos años. Es imposible que todo eso haya podido
+ocurrir en los tiempos de su marido, el personaje ruso.»
+
+Si intentaba explorar á su amigo para adquirir noticias, la fe de éste
+en el pasado de su mujer era como una muralla de credulidad, dura é
+inconmovible, que cortaba el avance de toda averiguación. Pero llegó á
+adquirir la certeza de que su amigo sólo conocía la historia de Elena
+á partir del momento que la encontró por primera vez en Londres. Toda
+su existencia anterior la sabía por lo que ella había querido
+contarle.
+
+Pensó que Federico, al contraer matrimonio, habría tenido
+indudablemente conocimiento del origen de su esposa por los documentos
+que exige la preparación de la ceremonia nupcial. Luego se vió
+obligado á desechar esta hipótesis. El casamiento había sido en
+Londres, uno de esos matrimonios rápidos como se ven en las cintas
+cinematográficas, y para el cual sólo son necesarios un sacerdote que
+lea el libro santo, dos testigos y algunos papeles examinados á la
+ligera.
+
+Acabó el español por arrepentirse de tantas dudas. Federico se
+mostraba contento y hasta orgulloso de su matrimonio, y él no tenía
+derecho á intervenir en la vida doméstica de los otros. Además, sus
+sospechas bien podían ser el resultado de su falta de
+adaptación--natural en un salvaje--al verse en plena vida de París.
+
+Elena era una dama del gran mundo, una mujer elegante de las que él no
+había tratado nunca. Sólo al matrimonio de su amigo debía esta amistad
+extraordinaria, que forzosamente había de chocar con sus costumbres
+anteriores. A veces hasta encontraba lógico lo que momentos antes le
+había producido inmensa extrañeza. Era su ignorancia, su falta de
+educación, la que le hacía incurrir en tantas sospechas y malos
+pensamientos. Luego le bastaba ver la sonrisa de Elena y la caricia de
+sus pupilas verdes y doradas para mostrar una confianza y una
+admiración iguales á las de Federico.
+
+Vivía en un hotel antiguo, cerca del bulevar de los Italianos, por
+haberlo admirado en otros tiempos como un lugar de paradisíacas
+delicias, cuando era estudiante de escasos recursos y estaba de paso
+en París; pero las más de sus comidas las hacía con Torrebianca y su
+mujer. Unas veces eran éstos los que le invitaban á su mesa; otras los
+invitaba él á los restoranes más célebres.
+
+Además, Elena le hizo asistir á algunos tés en su casa, presentándolo
+á sus amigas. Mostraba un placer infantil en contrariar los gustos del
+«oso patagónico», como ella apodaba á Robledo, á pesar de las
+protestas de éste, que nunca había visto osos en la Argentina austral.
+Como él abominaba de tales reuniones, Elena se valía de diversas
+astucias para que asistiese á ellas.
+
+También fué conociendo á los amigos más importantes de la casa en las
+comidas de ceremonia dadas por los Torrebianca. La marquesa no
+presentaba al español como un ingeniero que aún estaba en la parte
+preliminar de sus empresas, la más difícil y aventurada, sino como un
+triunfador venido de una América maravillosa con muchísimos millones.
+
+Decía esto á sus espaldas, y él no podía explicarse el respeto con que
+le trataban los otros invitados y la simpática atención con que le
+oían apenas pronunciaba algunas palabras.
+
+Así conoció á varios diputados y periodistas, amigos del banquero
+Fontenoy, que eran los convidados más importantes. También conoció al
+banquero, hombre de mediana edad, completamente afeitado y con la
+cabeza canosa, que imitaba el aspecto y los gestos de los hombres de
+negocios norteamericanos.
+
+Robledo, contemplándole, se acordaba de él mismo cuando vivía en
+Buenos Aires y había de pagar al día siguiente una letra, no teniendo
+reunida aún la cantidad necesaria. Fontenoy ofrecía la imagen que se
+forma el vulgo de un hombre de dinero, director de importantes
+negocios en diversos lugares de la tierra. Todo en su persona parecía
+respirar seguridad y convicción de la propia fuerza. Pero á veces,
+como si olvidase el presente inmediato, fruncía el ceño, quedando
+pensativo y completamente ajeno á cuanto le rodeaba.
+
+--Piensa alguna nueva combinación maravillosa--decía Torrebianca á su
+amigo--. Es admirable la cabeza de este hombre.
+
+Pero Robledo, sin saber por qué, se acordaba otra vez de sus
+inquietudes y las de tantos otros allá en Buenos Aires, cuando habían
+tomado dinero en los Bancos á noventa días vista y era preciso
+devolverlo á la mañana siguiente.
+
+Una noche, al salir de casa de los Torrebianca, quiso Robledo marchar
+á pie por la avenida Henri Martin hasta el Trocadero, donde tomaría el
+_Metro_. Iba con él uno de los invitados á la comida, personaje
+equívoco que había ocupado el último asiento en la mesa, y parecía
+satisfecho de marchar junto á un millonario sudamericano.
+
+Era un protegido de Fontenoy y publicaba un periódico de negocios
+inspirado por el banquero. Su acidez de parásito necesitaba
+expansionarse, criticando á todos sus protectores apenas se alejaba de
+ellos. A los pocos pasos sintió la necesidad de pagar la comida
+reciente hablando mal de los dueños de la casa. Sabía que Robledo era
+compañero de estudios del marqués.
+
+--Y á su esposa, ¿la conoce usted también hace mucho tiempo?...
+
+El maligno personaje sonrió al enterarse de que Robledo la había visto
+por primera vez unas semanas antes.
+
+--¿Rusa?... ¿Cree usted verdaderamente que es rusa?... Eso lo cuenta
+ella, así como las otras fábulas de su primer marido, Gran Mariscal de
+la corte, y de toda su noble parentela. Son muchos los que creen que
+no ha habido jamás tal marido. Yo no me atrevo á decir si es verdad ó
+mentira; pero puedo afirmar que en casa de esta gran dama rusa nunca
+he visto á ningún personaje de dicho país.
+
+Hizo una pausa como para tomar fuerzas, y añadió con energía:
+
+--A mí me han dicho gentes de allá, indudablemente bien enteradas, que
+no es rusa. Eso nadie lo cree. Unos la tienen por rumana y hasta
+afirman haberla visto de joven en Bucarest; otros aseguran que nació
+en Italia, de padres polacos. ¡Vaya usted á saber!... ¡Si tuviésemos
+que averiguar el nacimiento y la historia de todas las personas que
+conocemos en París y nos invitan á comer!...
+
+Miró de soslayo á Robledo para apreciar su grado de curiosidad y la
+confianza que podía tener en su discreción.
+
+--El marqués es una excelente persona. Usted debe conocerlo bien.
+Fontenoy hace justicia á sus méritos y le ha dado un empleo importante
+para...
+
+Presintió Robledo que iba á oir algo que le sería imposible aceptar en
+silencio, y como en aquel instante pasaba vacío un automóvil de
+alquiler, se apresuró á llamar á su conductor. Luego pretextó una
+ocupación urgente, recordada de pronto, para despedirse del maligno
+parásito.
+
+Siempre que hablaba á solas con Torrebianca, éste hacía desviar la
+conversación hacia el asunto principal de sus preocupaciones: el mucho
+dinero que se necesita para sostener un buen rango social.
+
+--Tú no sabes lo que cuesta una mujer: los vestidos, las joyas;
+además, el invierno en la Costa Azul, el verano en las playas
+célebres, el otoño en los balnearios de moda...
+
+Robledo acogía tales lamentaciones con una conmiseración irónica que
+acababa por irritar á su amigo.
+
+--Como tú no conoces lo que es el amor--dijo Torrebianca una tarde--,
+puedes prescindir de la mujer y permitirte esa serenidad burlona.
+
+El español palideció, perdiendo inmediatamente su sonrisa. «¿Él no
+había conocido el amor?» Resucitaron en su memoria, después de esto,
+los recuerdos de una juventud que Torrebianca sólo había entrevisto de
+un modo confuso. Una novia le había abandonado tal vez, allá en su
+país, para casarse con otro. Luego el italiano creyó recordar mejor.
+La novia había muerto y Robledo juraba, como en las novelas, no
+casarse... Este hombre corpulento, gastrónomo y burlón llevaba en su
+interior una tragedia amorosa.
+
+Pero como si Robledo tuviera empeño en evitar que le tomasen por un
+personaje romántico, se apresuró á decir escépticamente:
+
+--Yo busco á la mujer cuando me hace falta, y luego continúo solo mi
+camino. ¿Para qué complicar mi existencia con una compañía que no
+necesito?...
+
+Una noche, al salir los tres de un teatro, Elena mostró deseos de
+conocer cierto restorán de Montmartre abierto recientemente. Para sus
+amigos era un lugar mágico, á causa de su decoración persa--estilo
+_Mil y una noches_ vistas desde Montmartre--y de su iluminación de
+tubos de mercurio, que daba un tono verdoso á los salones, lo mismo
+que si estuviesen en el fondo del mar, y una lividez de ahogados á sus
+parroquianos.
+
+Dos orquestas se reemplazaban incesantemente en la tarea de poblar el
+aire de disparates rítmicos. Los violines colaboraban con desafinados
+instrumentos de metal, uniéndose á esta cencerrada bailable un
+_claxon_ de automóvil y varios artefactos musicales de reciente
+invención, que imitaban dos tablones que chocan, un fardo arrastrado
+por el suelo, una piedra sillar que cae...
+
+En un gran óvalo abierto entre las mesas se renovaban incesantemente
+las parejas de danzarines. Los vestidos y sombreros de las
+mujeres--espumas de diversos colores en las que flotaban briznas de
+plata y oro--, así como las masas blancas y negras del indumento
+masculino, se esparcían en torno á las manchas cuadradas de los
+manteles.
+
+Con la música estridente de las orquestas venía á juntarse un
+estrépito de feria. Los que no estaban ocupados en bailar lanzaban por
+el aire serpentinas y bolas de algodón, ó insistían con un deleite
+infantil en hacer sonar pequeñas gaitas y otros instrumentos pueriles.
+Flotaban en el aire cargado de humo esferas de caucho de distintos
+colores que los concurrentes habían dejado escapar de sus manos. Los
+más, mientras comían y bebían, llevaban tocadas sus cabezas con gorros
+de bebé, crestas de pájaro ó pelucas de payaso.
+
+Había en el ambiente una alegría forzada y estúpida, un deseo de
+retroceder á los balbuceos de la infancia, para dar de este modo nuevo
+incentivo á los pecados monótonos de la madurez. El aspecto del
+restorán pareció entusiasmar á Elena.
+
+--¡Oh, París! ¡No hay mas que un París! ¿Qué dice usted de esto,
+Robledo?
+
+Pero como Robledo era un salvaje, sonrió con una indiferencia
+verdaderamente insolente. Comieron sin tener apetito y bebieron el
+contenido de una botella de champaña sumergida en un cubo plateado,
+que parecía repetirse en todas las mesas, como si fuese el ídolo de
+aquel lugar, en cuyo honor se celebraba la fiesta. Antes de que se
+vaciase la botella, otra ocupaba instantáneamente su sitio, cual si
+acabase de crecer del fondo del cubo.
+
+La marquesa, que miraba á todos lados con cierta impaciencia, sonrió
+de pronto haciendo señas á un señor que acababa de entrar.
+
+Era Fontenoy, y vino á sentarse á la mesa de ellos, fingiendo sorpresa
+por el encuentro.
+
+Robledo se acordó de haber oído hablar á Elena repetidas veces del
+banquero mientras estaban en el teatro, y esto le hizo presumir si se
+habrían visto aquella misma tarde. Hasta se le ocurrió la sospecha de
+que este encuentro en Montmartre estaba convenido por los dos.
+
+Mientras tanto, Fontenoy decía á Torrebianca, rehuyendo la mirada de
+la mujer de éste:
+
+--¡Una verdadera casualidad!... Salgo de una comida con hombres de
+negocios; necesitaba distraerme; vengo aquí, como podía haber ido á
+otro sitio, y los encuentro á ustedes.
+
+Por un momento creyó Robledo que los ojos pueden sonreir al ver la
+expresión de jovial malicia que pasaba por las pupilas de Elena.
+
+Cuando la botella de champaña hubo resucitado en el cubo por tercera
+vez, la marquesa, que parecía envidiar á los que daban vueltas en el
+centro del salón, dijo con su voz quejumbrosa de niña:
+
+--¡Quiero bailar, y nadie me saca!...
+
+Su marido se levantó, como si obedeciese una orden, y los dos se
+alejaron girando entre las otras parejas.
+
+Al volver á su asiento, ella protesto con una indignación cómica:
+
+--¡Venir á Montmartre para bailar con el marido!...
+
+Puso sus ojos acariciadores en Fontenoy, y añadió;
+
+--No pienso pedirle que me invite. Usted no sabe bailar ni quiere
+descender á estas cosas frívolas... Además, tal vez teme que sus
+accionistas le retiren su confianza al verle en estos lugares.
+
+Luego se volvió hacia Robledo:
+
+--¿Y usted, baila?...
+
+El ingeniero fingió que se escandalizaba. ¿Dónde podía haber aprendido
+los bailes inventados en los últimos años? Él sólo conocía la _cueca_
+chilena, que danzaban sus peones los días de paga, ó el _pericón_ y el
+_gato_, bailados por algunos gauchos viejos acompañándose con el
+retintín de sus espuelas.
+
+--Tendré que aburrirme sin poder bailar... y eso que voy con tres
+hombres. ¡Qué suerte la mía!
+
+Pero alguien intervino como si hubiese escuchado sus quejas.
+Torrebianca hizo un gesto de contrariedad. Era un joven danzarín, al
+que había visto muchas veces en los restoranes nocturnos. Le inspiraba
+una franca antipatía, por el hecho de que su mujer hablaba de él con
+cierta admiración, lo mismo que todas sus amigas.
+
+Gozaba los honores de la celebridad. Alguien, para marear irónicamente
+la altura de su gloria, lo había apodado «el águila del tango».
+Robledo adivinó que era un sudamericano por la soltura graciosa de sus
+movimientos y su atildada exageración en el vestir. Las mujeres
+admiraban la pequeñez de sus pies montados en altos tacones y el
+brillo de la abultada masa de sus cabellos, echada atrás y tan unida
+como un bloque de laca.
+
+Esta «águila» bailarina, que se hacía mantener por sus parejas, según
+murmuraban los envidiosos de su gloria, se vió aceptada por la mujer
+de Torrebianca, y los dos empezaron á danzar. El cansancio obligó á
+Elena repetidas veces á volver á la mesa; pero al poco rato ya estaba
+llamando con sus ojos al bailarín, que acudía oportunamente.
+
+Torrebianca no ocultó su disgusto al verla con este mozo antipático.
+Fontenoy permanecía impasible ó sonreía distraídamente durante los
+breves momentos que Elena empleaba en descansar.
+
+Volvió á acordarse Robledo de la expresión de lejanía que había
+observado en todos los que tienen un pagaré de vencimiento próximo.
+Pero este recuerdo pasó rápidamente por su memoria.
+
+Miró con más atención al banquero, y se dió cuenta de que ya no
+pensaba en cosas invisibles. La insistencia de Elena en bailar con el
+mismo jovenzuelo había acabado por imprimir en su rostro un gesto de
+descontento igual al que mostraba Torrebianca.
+
+Siempre que pasaba ella en brazos de su danzarín, sonreía á Fontenoy
+con cierta malicia, como si gozase viendo su cara de disgusto.
+
+El español miró á un lado de la mesa, luego miró al lado opuesto, y
+pensó:
+
+«Cualquiera diría que estoy entre dos maridos celosos.»
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#III#
+
+
+En uno de los tés de la marquesa de Torrebianca conoció Robledo á la
+condesa Titonius, dama rusa, casada con un noble escandinavo, el cual
+parecía absorbido por su cónyuge, hasta el punto de que nadie reparase
+en su persona.
+
+Era una mujer entre los cuarenta años y los cincuenta, que todavía
+guardaba vestigios algo borrosos de una belleza ya remota. Su obesidad
+desbordante, blanca y flácida tenía por remate una cabecita de muñeca
+sentimental; y como gustaba de escribir versos amorosos, apresurándose
+á recitarlos en el curso de las conversaciones, sus enemigas la habían
+apodado «Cien kilos de poesía».
+
+Se presentaba en plena tarde audazmente escotada, para lucir con
+orgullo sus albas y gelatinosas superfluidades. Usaba joyas
+gigantescas y bárbaras, en armonía con una peluca rubia á la que iba
+añadiendo todos los meses nuevos rizos.
+
+Entre estas alhajas escandalosamente falsas, la única que merecía
+cierto respeto era un collar de perlas, que, al sentarse su dueña,
+venía á descansar sobre el globo de su vientre. Estas perlas
+irregulares, angulosas y con raíces se parecían á los dientes de
+animal que emplean algunos pueblos salvajes para fabricarse adornos.
+Los maldicientes aseguraban que eran recuerdos de amantes de su
+juventud, á los que la condesa había arrancado las muelas, no
+quedándole otra cosa que sacar de ellos. Su sentimentalismo y la
+libertad con que hablaba del amor justificaban tales murmuraciones.
+
+Al saber por su amiga Elena que Robledo era un millonario de América,
+lo miró con apasionado interés. Hablaron, con una taza de té en la
+mano, ó más bien dicho, fué ella la que habló, mientras el ingeniero
+buscaba mentalmente un pretexto para escapar.
+
+--Usted que ha viajado tanto y es un héroe, ilústreme con su
+experiencia... ¿Qué opina usted del amor?
+
+Pero la poetisa, á pesar de sus ojeadas tiernas y miopes, vió que
+Robledo huía murmurando excusas, como si le asustase una conversación
+iniciada con tal pregunta.
+
+Elena le rogó semanas después que asistiese á una fiesta dada por la
+condesa.
+
+--Son reuniones muy originales. La dueña de la casa invita á una
+bohemia inquietante para que aplauda sus versos, y la mezcla con
+gentes distinguidas que conoció en los salones. Algunos extranjeros
+van de buena fe, creyendo encontrar autores célebres, y sólo conocen
+fracasados viejos y ácidos. También protege á ciertos jóvenes que se
+presentan con solemnidad, convencidos de una gloria que sólo existe
+entre sus camaradas ó en las páginas de alguna revistilla que nadie
+lee... Debe usted ver eso. Difícilmente encontrará en París una casa
+semejante. Además, he prometido á la pobre condesa que asistirá usted
+á su fiesta, y me enfadaré si no me obedece.
+
+Por no disgustarla, se dirigió Robledo á las diez de la noche á la
+avenida Kleber, donde vivía la condesa, después de haber comido con
+varios compatriotas en un restorán de los bulevares.
+
+Dos servidores alquilados para la fiesta se ocupaban en recoger los
+abrigos de los invitados. Apenas entró el ingeniero en el
+recibimiento, se dió cuenta de la mezcolanza social descrita por
+Elena. Llegaban parejas de aspecto distinguido, acostumbradas á la
+vida de los salones, vestidas con elegancia, y revueltas con ellas vió
+pasar á varios jóvenes de abundosa cabellera, que llevaban frac lo
+mismo que los otros invitados, pero se despojaban de paletós raídos ó
+con los forros rotos. Sorprendió la mirada irónica de los dos
+servidores al colgar algunos de estos gabanes, así como ciertos
+abrigos de pieles con grandes calvas, pertenecientes á señoras que
+ostentaban extravagantes tocados.
+
+Un viejo con melenas de un blanco sucio y gran chambergo, que tenía
+aspecto de poeta tal como se lo imagina el vulgo, se despojó de un
+gabancito veraniego y dos bufandas de lana arrolladas á su cuerpo para
+suplir la falta de abrigo. Retiró la pipa de su boca, golpeando con
+ella la suela de uno de sus zapatos, y la metió luego en un bolsillo
+del gabán, recomendando á los criados que lo guardasen cuidadosamente,
+como si fuese prenda de gran valor.
+
+El abrigo de pieles que llevaba Robledo atrajo el respeto de los dos
+servidores. Uno de ellos le ayudó á despojarse de él, conservándolo
+sobre sus brazos.
+
+--Puede usted admirarlo; le doy permiso--dijo el ingeniero--. Lo
+compré hace pocos días. Una rica pieza, ¿eh?...
+
+Pero el criado, sin hacer caso de su tono burlón, contestó:
+
+--Lo pondré aparte. Temo que á la salida se equivoque alguno y se lo
+lleve, dejando el suyo al señor.
+
+Y guiñó un ojo, señalando al mismo tiempo los gabanes de aspecto
+lamentable amontonados en la antesala.
+
+La noble poetisa mostró un entusiasmo ruidoso al verle en sus salones.
+Apartando á los otros invitados, salió á su encuentro y le estrechó
+ambas manos á la vez. Luego, apoyada en su brazo, lo fué llevando
+entre los grupos para hacer la presentación. Le acariciaba con los
+ojos, como si fuese el principal atractivo de su fiesta; parecía
+sentir orgullo al mostrarlo á sus amigas. Con razón el día anterior le
+había dicho, burlándose, Elena: «¡Mucho ojo, Robledo! La condesa está
+locamente enamorada de usted, y la creo capaz de raptarle.»
+
+Expresaba la poetisa su entusiasmo con una avalancha de palabras al
+hacer la presentación del ingeniero.
+
+--Un héroe; un superhombre del desierto, que allá en las pampas de la
+Argentina ha matado leones, tigres y elefantes.
+
+Robledo puso cara de espanto al oir tales disparates, pero la condesa
+no estaba para reparar en escrúpulos geográficos.
+
+--Cuando me haya contado todas sus hazañas--continuó--, escribiré un
+poema épico, de carácter moderno, relatando en verso las aventuras de
+su vida. A mí, los hombres sólo me interesan cuando son héroes...
+
+Y otra vez Robledo puso cara de asombro.
+
+Como la condesa no veía ya cerca de ella más invitados á quienes
+presentar su héroe, lo condujo á un gabinete completamente solitario,
+sin duda á causa de los olores que á través de un cortinaje llegaban
+de la cocina, demasiado próxima.
+
+Ocupó un sillón amplio como un trono, é invitó á sentarse á Robledo.
+Pero cuando éste buscaba una silla, la Titonius le indicó un taburete
+junto á sus pies.
+
+--Así lograremos que sea mayor nuestra intimidad. Parecerá usted un
+paje antiguo prosternado ante su dama.
+
+No podía ocultar Robledo el asombro que le causaban estas palabras,
+pero acabó por colocarse tal como ella quería, aunque el asiento le
+resultase molesto, á causa de su corpulencia.
+
+Copiaba la Titonius los gestos pueriles y el habla ceceante de su
+amiga; pero estas imitaciones infantiles resultaban en ella
+extremadamente grotescas.
+
+--Ahora que estamos solos--dijo--, espero que hablará usted con más
+libertad, y vuelvo á hacerle la misma pregunta del otro día: ¿Qué
+opina usted del amor?
+
+Quedó sorprendido Robledo, y al final balbuceó:
+
+--¡Oh, el amor!... Es una enfermedad... eso es: una enfermedad de la
+que vienen ocupándose las gentes hace miles de años, sin saber en qué
+consiste.
+
+La condesa se había aproximado mucho á él, á causa de su miopía,
+prescindiendo del auxilio de unos impertinentes de concha que guardaba
+en su diestra. Inclinándose sobre el emballenado hemisferio de su
+vientre, casi juntaba su cara con la del hombre sentado á sus pies.
+
+--¿Y cree usted--prosiguió--que un alma superior y mal comprendida,
+como la mía, podrá encontrar alguna vez el alma hermana que le
+complete?...
+
+Robledo, que había recobrado su tranquilidad, dijo gravemente:
+
+--Estoy seguro de ello... Pero todavía es usted joven y tiene tiempo
+para esperar.
+
+Tal fué su arrobamiento al oir esta respuesta, que acabó por acariciar
+el rostro de su acompañante con los lentes que tenía en una mano.
+
+--¡Oh, la galantería española!... Pero separémonos; guardemos nuestro
+secreto ante un mundo que no puede comprendernos. Leo en sus ojos el
+deseo ardiente... ¡conténgase ahora! Yo procuraré que nuestras almas
+vuelvan á encontrarse con más intimidad. En este momento es
+imposible... Los deberes sociales... las obligaciones de una dueña de
+casa...
+
+Y después de levantarse del sillón-trono con toda la pesadez de su
+volumen, se alejó imitando la ligereza de una niña, no sin enviar
+antes á Robledo un beso mudo con la punta de sus lentes.
+
+Desconcertado por esta agresividad pasional, y ofendido al mismo
+tiempo porque creía verse en una situación grotesca, el ingeniero
+abandonó igualmente el solitario gabinete.
+
+Al volver á los salones iba tan ofuscado, que casi derribó á un señor
+de reducida estatura, y éste, á pesar del golpe recibido, hizo una
+reverencia murmurando excusas. Le vió después yendo de un lado á otro,
+tímido y humilde, vigilando á los servidores con unos ojos que
+parecían pedirles perdón, y cuidándose de volver á su sitio los
+muebles puestos en desorden por los invitados. Apenas le hablaba
+alguien, se apresuraba á contestar con grandes muestras de respeto,
+huyendo inmediatamente.
+
+La Titonius tenía en torno á ella un círculo de hombres, que eran en
+su mayor parte los jóvenes de aspecto «artista» vistos por Robledo en
+la antesala. Muchas señoras se burlaban francamente de la condesa,
+partiendo de sus grupos irónicas miradas hacia su persona. El viejo
+que había dejado sus bufandas y su pipa en el guardarropa dió varias
+palmadas, siseó para imponer silencio, y dijo luego con solemnidad:
+
+--La asistencia reclama que nuestra bella musa recite algunos de sus
+versos incomparables.
+
+Muchos aplaudieron, apoyando esta petición con gritos de entusiasmo.
+Pero la masa se mostró displicente y empezó á moverse en su asiento
+haciendo signos negativos. Al mismo tiempo dijo con voz débil, como si
+acabase de sentir una repentina enfermedad:
+
+--No puedo, amigos míos... Esta noche me es imposible... Otro día, tal
+vez...
+
+Volvió á insistir el grupo de admiradores, y la condesa repitió sus
+protestas con un desaliento cada vez más doloroso, como si fuese á
+morir.
+
+Al fin, los invitados la dejaron en paz, para ocuparse en cosas más de
+su gusto. Los grupos volvieron sus espaldas á la poetisa, olvidándola.
+Un músico joven, afeitado y con largas guedejas, que pretendía imitar
+la fealdad «genial» de algunos compositores célebres, se sentó al
+piano é hizo correr sus dedos sobre las teclas. Dos muchachas
+acudieron con aire suplicante, poniendo sus manos sobre las del
+pianista. Oirían después con mucho gusto sus obras sublimes; pero por
+el momento debía mostrarse bondadoso y al nivel del vulgo, tocando
+algo para bailar. Se contentaban con un vals, si es que sus
+convicciones artísticas le impedían descender hasta las danzas
+americanas.
+
+Varias parejas empezaron á girar en el centro del salón, y cuando iba
+aumentando su número y no quedaba quien se acordase de la condesa,
+ésta miró á un lado y á otro con asombro y se puso en pie:
+
+--Ya que me piden versos con tanta insistencia, accederé al deseo
+general. Voy á decir un pequeño poema.
+
+Tales palabras esparcieron la consternación. El pianista, por no
+haberlas oído, continuó tocando; pero tuvo que detenerse, pues el
+señor humilde y anónimo que iba de un lado á otro como un doméstico se
+acercó á él, tomándole las manos. Al cesar la música, las parejas
+quedaron inmóviles; y, finalmente, con una expresión aburrida,
+volvieron á sus asientos. La condesa empezó á recitar. Algunos
+invitados la oían con tina atención dolorosa ó una inmovilidad
+estúpida, pensando indudablemente en cosas remotas. Otros parpadeaban,
+haciendo esfuerzos para repeler el sueño que corría hacia ellos
+montado en el sonsonete de las rimas.
+
+Dos señoras ya entradas en años y de aspecto maligno fingían gran
+interés por conocer los versos, y hasta se llevaban de vez en cuando
+una mano á la oreja para oir mejor. Pero al mismo tiempo las dos
+seguían conversando detrás de sus abanicos. En ciertos momentos
+dejaban éstos sobre sus rodillas para aplaudir y gritar: «¡Bravo!»;
+pero volvían á recobrarlos y los desplegaban, riendo de la dueña de la
+casa bajo el amparo de su tela.
+
+Robledo estaba detrás de ellas, apoyado en el quicio de una puerta y
+medio oculto por el cortinaje. Como la condesa declamaba con
+vehemencia, las dos señoras se veían obligadas á elevar un poco el
+tono de su voz, y el ingeniero, que era de oído sutil, pudo enterarse
+de lo que decían.
+
+--Sería preferible--murmuraba una de ellas--que en vez de regalarnos
+con versos, preparase un _buffet_ mejor para sus invitados.
+
+La otra protestó. En casa de la Titonius, la mesa era más peligrosa
+cuanto más abundante. Se necesitaba un valor heroico para aceptar la
+invitación á sus comidas, que ella misma preparaba.
+
+--A los postres hay que pedir por teléfono un médico, y alguna vez
+será preciso avisar á la Agencia de pompas fúnebres.
+
+Entre risas sofocadas, recordaban la historia de la dueña de la casa.
+Había sido rica en otros tiempos; unos decían que por sus padres;
+otros, que por sus amantes.
+
+Para llegar á condesa se había casado con el conde Titonius, personaje
+arruinado é insignificante, que consideró preferible esta humillación
+á pegarse un tiro. Ocupaba en la casa una situación inferior á la de
+los domésticos. Cuando la condesa tenía excitados los nervios por la
+infidelidad de alguno de sus jóvenes admiradores arrojaba escaleras
+abajo las camisas y calzoncillos del conde, ordenándole como una reina
+ofendida que desapareciese para siempre. Pero pasada una semana, al
+organizar la poetisa una nueva fiesta, reaparecía el desterrado,
+siempre humilde y melancólico, encogiéndose como si temiese ocupar
+demasiado espacio en los salones de su mujer.
+
+--Yo no sé--continuó una de las murmuradoras--para qué da estas
+fiestas estando arruinada. Fíjese en la mesa que nos ofrecerá luego.
+Los grandes pasteles y las frutas ricas que adornan el centro son
+alquiladas por una noche, lo mismo que sus domésticos. Todos lo saben,
+y nadie se atreve á tocar esas cosas apetecibles por miedo á su
+enfado. La gente se limita al té y las galletas, fingiéndose
+desganada.
+
+Cesaron en sus murmuraciones para aplaudir á la poetisa, y ésta,
+enardecida por el éxito, empezó á declamar nuevos versos.
+
+Como á Robledo no le interesaba la maligna conversación de las dos
+señoras, y menos aún el talento poético de la dueña de la casa,
+aprovechó un momento en que ésta le volvía la espalda para saludar á
+sus admiradores, y pasó al gabinete donde había estado antes.
+
+El mismo señor humilde y obsequioso con el que se había tropezado
+repetidas veces estaba ahora medio tendido en un diván y fumando, como
+un trabajador que al fin puede descansar unos minutos. Se entretenía
+en seguir con los ojos las espirales del humo de su cigarrillo; pero
+al ver que un invitado acababa de sentarse cerca de él, creyó
+necesario sonreirle, preguntando á continuación:
+
+--¿Se aburre usted mucho?...
+
+El español le miró fijamente antes de responder:
+
+--¿Y usted?...
+
+Contestó con un movimiento de cabeza afirmativo, y Robledo hizo un
+gesto de invitación que pretendía decirle: «¿Quiere usted que nos
+vayamos?...» Pero los ojos melancólicos del desconocido parecieron
+contestar: «Si yo pudiese marcharme... ¡qué felicidad!»
+
+--¿Es usted de la casa?--preguntó al fin Robledo.
+
+Y el otro, abriendo los brazos con una expresión de desaliento, dijo:
+
+--Soy su dueño; soy el marido de la condesa Titonius.
+
+Después de tal revelación, creyó oportuno Robledo abandonar su
+asiento, guardándose el cigarro que iba á encender.
+
+Al volver á los salones vió que todos aplaudían ruidosamente á la
+poetisa, convencidos de que por el momento había renunciado á decir
+más versos. Estrechaba efusivamente las manos tendidas hacia ella, y
+luego se limpiaba el sudor de su frente, diciendo con voz lánguida:
+
+--Voy á morir. La emoción... la fiebre del arte... Me han matado
+ustedes al obligarme con sus ruegos insistentes á recitar mis versos.
+
+Miró á un lado y á otro como si buscase á Robledo, y al descubrirle,
+fué hacia él.
+
+--Déme su brazo, héroe, y pasemos al _buffet_.
+
+La mayor parte del público no pudo ocultar su regocijo al ver que se
+abría la puerta de la habitación donde estaba instalada la mesa.
+Muchos corrieron, atropellando á los demás, para entrar los primeros.
+La Titonius, apoyada en un brazo del ingeniero, le miraba de muy
+cerca con ojos de pasión.
+
+--¿Se ha fijado en mi poema _La aurora sonrosada del amor_!...
+¿Adivina usted en quién pensaba yo al recitar estos versos?
+
+Él volvió el rostro para evitar sus miradas ardientes, y al mismo
+tiempo porque temía dar libre curso á la risa que le cosquilleaba el
+pecho.
+
+--No he adivinado nada, condesa. Los que vivimos allá en el desierto,
+¡nos criamos tan brutos!
+
+Agolpáronse los invitados en torno á la mesa, admirando los grandes
+platos que ocupaban su centro, como algo imposible de conquistar. Eran
+magníficos pasteles y pirámides de frutas enormes, que se destacaban
+majestuosos sobre otras cosas de menos importancia.
+
+Los dos criados que estaban antes en el recibimiento y un _maître
+d'hôtel_ con cadena de plata y patillas de diplomático viejo parecían
+defender el tesoro del centro de la mesa, dignándose entregar
+únicamente lo que estaba en los bordes de ella. Servían tazas de té,
+de chocolate, ó copas de licor; y en cuanto á comestibles, sólo
+avanzaban los platos de emparedados y galletas.
+
+El viejo de las bufandas, al que llamaba la condesa _cher maître_, se
+cansó sin éxito dirigiendo peticiones á un criado que no quería
+entenderle. Avanzaba un plato vacío para obtener un pedazo de pastel ó
+una de las frutas, señalando ansiosamente el objeto de sus deseos.
+Pero el doméstico le miraba con asombro, como si le propusiese algo
+indecente, acabando por volver la espalda, luego de depositar en su
+plato una galleta ó un emparedado.
+
+Robledo quedó junto á la mesa, cerca de aquellas materias preciosas y
+alquiladas defendidas por la servidumbre. La condesa abandonó su brazo
+para contestar á los que la felicitaban. Satisfecho de que la poetisa
+le dejase en paz por unos instantes, fué examinando la mesa, con un
+plato y un cuchillito en las manos. Como el _maître d'hôtel_ y sus
+acólitos estaban ocupados en atender al público, pudo avanzar entre
+aquella y la pared, y cortó tranquilamente un pedazo del pastel más
+majestuoso. Aún tuvo tiempo para tomar igualmente una de las frutas
+vistosas, partiéndola y mondándola. Pero cuando iba á comerla, la
+dueña de la casa, libre momentáneamente de sus admiradores, pudo
+volver hacia él su rostro amoroso, y lo primero que vió fué el enorme
+pastel empezado y la fruta despedazada sobre el platillo que el héroe
+tenía en una mano.
+
+Su fisonomía fué reflejando las distintas fases de una gran revolución
+interior. Primeramente mostró asombro, como si presenciase un hecho
+inaudito que trastornaba todas las reglas consagradas; luego,
+indignación; y, finalmente, rencor. Al día siguiente tendría que pagar
+este destrozo estúpido... ¡Y ella que se imaginaba haber encontrado un
+alma de héroe, digna de la suya!...
+
+Abandonó á Robledo, y fué al encuentro del pianista, que rondaba la
+mesa, pasando de un criado á otro para repetir sus peticiones de
+emparedados y de copas.
+
+--Déme su brazo... Beethoven.
+
+Al deslizarse entre dos grupos, dijo, mostrando al músico:
+
+--Voy á escribir cualquier día un libreto de ópera para él, y entonces
+la gente se verá obligada á hablar menos de Wágner.
+
+Se lo llevó al gran salón, que estaba ahora desierto, y le hizo
+sentarse al piano, empezando á recitar á toda voz, con acompañamiento
+de arpegios. Pero las gentes no podían despegarse de la atracción de
+la mesa, y permanecieron sordas á los versos de la dueña de la casa,
+aunque fuesen ahora servidos con música.
+
+Los invitados de más distinción formaban grupo aparte en la plaza
+donde estaba instalado el _buffet_, manteniéndose lejos de las otras
+gentes reclutadas por la noble poetisa. Robledo vió en este grupo á
+los marqueses de Torrebianca, que acababan de llegar con gran retraso,
+por haber estado en otra fiesta. Elena hablaba con aire distraído,
+pronunciando palabras faltas de ilación, como si su pensamiento
+estuviese lejos de allí. Adivinando el ingeniero que la molestaba con
+su charla, fué en busca de Federico, pero éste tampoco se fijó en su
+persona, por hallarse muy interesado en describir á un señor los
+importantes negocios que su amigo Fontenoy iba realizando en diversos
+lugares de la tierra.
+
+Aburrido, y no dándose cuenta aún de la causa del abandono en que le
+dejaba la dueña de la casa, se instaló en un sillón, é inmediatamente
+oyó que hablaban á sus espaldas. No eran las dos señoras de poco
+antes. Un hombre y una mujer sentados en un diván murmuraban lo mismo
+que la otra pareja maldiciente, como si todos en aquella fiesta no
+pudieran hacer otra cosa apenas formaban grupo aparte.
+
+La mujer nombró á la esposa de Torrebianca, diciendo luego á su
+acompañante:
+
+--Fíjese en sus joyas magníficas. Bien se conoce que á ella y al
+marido les ha costado poco trabajo el adquirirlas. Todos saben que las
+pagó un banquero.
+
+El hombre se creía mejor enterado.
+
+--A mí me han dicho que esas joyas son falsas, tan falsas como las de
+nuestra poética condesa. Los Torrebianca se han quedado con el dinero
+que dió Fontenoy para las verdaderas; ó han vendido las verdaderas,
+sustituyéndolas con falsificaciones.
+
+La mujer acogió con un suspiro el nombre de Fontenoy.
+
+--Ese hombre está próximo á la ruina. Todos lo dicen. Hasta hay quien
+habla de tribunales y de cárcel... ¡Qué rusa tan voraz!
+
+Sonó una risa incrédula del hombre.
+
+--¿Rusa?... Hay quien la conoció de niña en Viena, cantando sus
+primeras romanzas en un _music-hall_. Un señor que perteneció á la
+diplomacia afirma por su parte que es española, pero de padre
+inglés... Nadie conoce su verdadera nacionalidad; tal vez ni ella
+misma.
+
+Robledo abandonó su asiento,. No era digno de él permanecer allí
+escuchando silenciosamente tales cosas contra sus amigos. Pero antes
+de alejarse sonó á sus espaldas una doble exclamación de asombro.
+
+--¡Ahí llega Fontenoy--dijo la mujer--, el gran protector de los
+Torrebianca! ¡Qué extraño verle en esta casa, que nunca quiere
+visitar, por miedo á que su dueña le pida luego un préstamo!... Algo
+extraordinario debe ocurrir.
+
+El ingeniero reconoció á Fontenoy en el grupo de gente elegante
+saludando á los Torrebianca. Sonreía con amabilidad, y Robledo no pudo
+notar en su persona nada extraordinario. Hasta había perdido aquel
+gesto de preocupación que evocaba la imagen de un pagaré de próximo
+vencimiento. Parecía más seguro y tranquilo que otras veces. Lo único
+anormal en su exterior era la exagerada amabilidad con que hablaba á
+las gentes.
+
+Observándole de lejos, el español pudo ver cómo hacía una leve seña
+con los ojos á Elena. Luego, fingiendo indiferencia, se separó del
+grupo para aproximarse lentamente al gabinete solitario donde habían
+estado al principio Robledo y la condesa.
+
+Tomaba al paso distraídamente las manos que le tendían algunos,
+deseosos de entablar conversación. «Encantados de verle...» Y seguía
+adelante.
+
+Al pasar junto á Robledo le saludó con la cabeza, haciendo asomar á su
+rostro la sonrisa de bondad protectora habitual en él; pero esta
+sonrisa se desvaneció inmediatamente.
+
+Los dos hombres habían cruzado sus miradas, y Fontenoy vió de pronto
+en los ojos del otro algo que le hizo retirar el antifaz de su
+sonrisa. Parecía que hubiese encontrado en las pupilas del español un
+reflejo de su propio interior.
+
+Tuvo el presentimiento Robledo de que se acordaría siempre de esta
+mirada rápida. Apenas se conocían los dos, y sin embargo hubo en los
+ojos de este hombre una expresión de abandono fraternal, como si le
+librase toda su alma durante un segundo.
+
+Vió al poco rato cómo Elena se dirigía también disimuladamente hacia
+el gabinete, y sintió una curiosidad vergonzosa. Él no tenía derecho á
+entrometerse en los asuntos de estas dos personas. Pero al mismo
+tiempo, le era imposible desinteresarse del suceso extraordinario que
+se estaba preparando en aquellos momentos, y que su instinto le hacía
+presentir.
+
+Este hombre había necesitado hablar á Elena con una urgencia
+angustiosa; sólo así era explicable que se decidiese á buscarla en
+casa de la condesa Titonius, ¿Qué estarían diciéndose?...
+
+Se atrevió á pasar, fingiendo distracción, ante la puerta del
+gabinete. Ella y Fontenoy hablaban de pie, con el rostro impasible y
+muy erguidos. Sus labios se movían apenas, como si temieran dejar
+adivinar en sus contracciones las palabras deslizadas suavemente.
+
+Robledo se arrepintió de su curiosidad al ver la rápida mirada que le
+dirigía Fontenoy, mientras continuaba hablando á Elena, puesta de
+espaldas á la puerta.
+
+Esta mirada volvió á emocionarle como la otra. El hombre que se la
+dirigía estaba tal vez en el momento más crítico de su existencia.
+Hasta creyó ver en sus ojos una reconvención. «¿Por qué te intereso,
+si nada puedes hacer por mí?...»
+
+No se atrevió á pasar otra vez ante la puerta. Pero obedeciendo á una
+fuerza obscura más potente que su voluntad, se mantuvo cerca de ella,
+aparentando distracción y aguzando el oído. Reconocía que su conducta
+era incorrecta. Estaba procediendo como cualquiera de aquellos
+murmuradores á los que había escuchado por casualidad. Sin duda, el
+ambiente de esta casa empezaba á influir en él...
+
+Era difícil enterarse de lo que decían las dos personas al otro lado
+de la puerta abierta. Además, los invitados habían empezado á bailar
+en los salones y el pianista golpeaba rudamente el teclado.
+
+Unas palabras confusas llegaron hasta él. La pareja del gabinete
+levantaba el tono de su conversación á causa del ruido. Tal vez las
+emociones de su diálogo les hacían olvidar también toda reserva.
+
+Reconoció la voz de Fontenoy.
+
+--¿Para qué frases dramáticas?... Tú no eres capaz de eso. Yo soy el
+que se irá... En ciertos momentos es lo único que puede hacerse.
+
+La música y el ruido del baile volvieron á obstruir sus oídos. Pero
+todavía, al humanizar el pianista por unos instantes su tempestuoso
+tecleo, pudo escuchar otra voz. Ahora era Elena la que hablaba, lejos,
+¡muy lejos! con un tono de inmenso desaliento:
+
+--Tal vez tienes razón. ¡Ay, el dinero!... Para los que sabemos lo
+que puede dar de sí, ¡qué horrorosa la vida sin él!...
+
+No quiso oir más. La vergüenza de su espionaje acabó por vencer á la
+malsana curiosidad que le había dominado durante unos momentos. Debía
+respetar el secreto que hacía buscarse á estas dos personas. Presintió
+además que el tal misterio iba á ser de corta duración. Tal vez durase
+lo que la noche.
+
+Cuando volvió á la pieza donde estaba el _buffet_, vió á su amigo
+Federico que seguía conversando con el mismo personaje: un señor ya
+viejo, con la roseta de la Legión de Honor en una solapa y el aspecto
+de un alto funcionario retirado.
+
+Ahora era éste el que hablaba, después que Torrebianca hubo terminado
+la explicación de los grandes negocios de Fontenoy.
+
+--Yo no dudo de la honradez de su amigo, pero me abstendría de colocar
+dinero en sus negocios. Me parece un hombre audaz, que sitúa sus
+empresas demasiado lejos. Todo marchará bien mientras los accionistas
+tengan fe en él. Pero, según parece, empiezan á no tenerla; y el día
+que exijan realidades y no esperanzas, el día que Fontenoy tenga que
+presentar con claridad la verdadera situación de sus negocios...
+entonces...
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#IV#
+
+
+Robledo se levantó muy tarde; pero aún pudo admirar el suave esplendor
+de un día primaveral en pleno invierno. Una neblina ligera saturada de
+sol extendía su toldo de oro sobre París.
+
+--Da gusto vivir--pensó al abandonar su hotel después de haber
+almorzado rápidamente en un comedor donde sólo quedaban los criados.
+
+Paseó toda la tarde por el Bosque de Bolonia, y poco antes del ocaso
+volvió á los bulevares. Se proponía comer en un restorán, buscando
+luego á los Torrebianca para pasar juntos una parte de la noche en
+cualquier lugar de diversión.
+
+Estando en la terraza de un café compró un diario, y antes de abrirlo
+presintió que este papel recién impreso guardaba algo que podía
+sorprenderle. Tuvo el obscuro aviso de que iba á conocer cosas hasta
+entonces envueltas en el misterio... Y en el mismo instante sus ojos
+tropezaron con un título de la primera página: «Suicidio de un
+banquero.»
+
+Antes de leer el nombre del suicida estaba seguro de conocerlo. No
+podía ser otro que Fontenoy. Por eso no experimentó sorpresa alguna
+mientras continuaba su lectura. Los detalles del suicidio le
+parecieron sucesos naturales y ordinarios, como si alguien se los
+hubiese revelado previamente.
+
+Fontenoy había sido encontrado en su lujosa vivienda tendido en la
+cama y guardando todavía en la diestra el revólver con que se había
+dado muerte.
+
+Desde el día anterior circulaba por los centros financieros la noticia
+de su quiebra en condiciones tales que iba á atraer la intervención de
+la Justicia. Sus accionistas le acusaban de estafa, y el juez se
+proponía registrar al día siguienta su contabilidad, lo que hacía
+esperar á muchos una prisión inmediata del banquero.
+
+El colonizador leyó por dos veces el final del artículo:
+
+«La muerte de esta hombre deja visible el engaño en que vivían los que
+le confiaron su dinero. Sus empresas mineras é industriales en Asia y
+en África son casi ilusorias. Están todavía en los comienzos de un
+posible desarrollo, y sin embargo, él las presentó al público como
+negocios en plena prosperidad. Era un hombre que, según afirman
+algunos, tuvo más de iluso que de criminal; pero esto no impide que
+haya arruinado á muchas gentes. Además, parece que invirtió una parte
+considerable del dinero de sus accionistas en gastos particulares. Su
+tremenda responsabilidad alcanzará indudablemente á los que han
+colaborado con él en la dirección de estas empresas engañosas.»
+
+«A última hora se habla de la probable prisión de algunos personajes
+conocidos que trabajaron á las órdenes del banquero.»
+
+Cesó de pensar en el suicida para ocuparse únicamente de su amigo.
+«¡Pobre Federico! ¿Qué va á ser de él?...» Y tomó inmediatamente un
+automóvil para que le llevase á la avenida Henri Martin.
+
+El ayuda de cámara de Torrebianca le recibió con un rostro de fúnebre
+tristeza, como si hubiese muerto alguien en la casa. El marqués había
+salido á mediodía, así que supo por teléfono la noticia del suicidio,
+y aún estaba ausente.
+
+--La señora marquesa--continuó el criado--está enferma, y no quiere
+recibir á nadie.
+
+Robledo, escuchándole, pudo darse cuenta del efecto que había
+producido en aquella casa la muerte del banquero. La disciplina
+glacial y solemne de estos servidores ya no existía. Mostraban el
+aspecto azorado de una tripulación que presiente la llegada de la
+tormenta capaz de tragarse su buque. Robledo oyó pasos discretos
+detrás de los cortinajes, con acompañamiento de susurros, y vió cómo
+se levantaban aquéllos levemente, dejando asomar ojos curiosos.
+
+Sin duda, en las inmediaciones de la cocina se había hablado mucho de
+la posibilidad de ciertas visitas, y cada vez que llegaba alguien á la
+casa temían todos que fuese la policía. El chófer preguntaba con sorda
+cólera á sus compañeros:
+
+--Se mató el capitán, y este barco se va á pique. ¿Quién nos pagará
+ahora lo que nos deben?...
+
+Regresó el ingeniero al centro de la ciudad para comer en un restorán,
+y tres veces llamó por teléfono á la casa de Torrebianca. Cerca ya de
+media noche le contestaron que el señor acababa de entrar, y Robledo
+se apresuró á volver á la avenida Henri Martin.
+
+Encontró á Federico en su biblioteca considerablemente avejentado,
+como si las últimas horas hubiesen valido para él años enteros. Al ver
+entrar á Robledo lo abrazó, buscando instintivamente un apoyo para
+sostener su cuerpo desalentado.
+
+Le parecía asombroso que pudieran soportarse tantas emociones en tan
+poco tiempo. Por la mañana había sentido la misma impresión de
+felicidad y confianza que Robledo ante la hermosura del día. ¡Daba
+gusto vivir!... Y de pronto el llamamiento por teléfono, la terrible
+noticia, la marcha apresurada al domicilio de Fontenoy, el cadáver del
+banquero tendido en la cama y arrebatado después por los que
+intervienen en esta clase de muertes para hacer su autopsia.
+
+Aún le había causado una impresión más dolorosa ver el aspecto de las
+oficinas de Fontenoy. El juez estaba en ellas como único amo,
+examinando papeles, colocando sellos, procediendo á un registro sin
+piedad, apreciándolo todo con ojos fríos, recelosos é implacables. El
+secretario del banquero, que había llamado á Torrebianca por teléfono,
+hacía esfuerzos para ocultar su turbación, y acogió la presencia de
+éste con gestos pesimistas.
+
+--Creo que vamos á salir mal de esta aventura. El patrón debía
+habernos prevenido...
+
+Pasó Torrebianca el resto del día buscando á otras personas de las que
+habían colaborado con Fontenoy, cobrando grandes sueldos por figurar
+como autómatas en los Consejos de Administración de sus empresas.
+Todos se mostraban igualmente pesimistas, con un miedo feroz capaz de
+toda clase de mentiras y vilezas contra los otros para conseguir la
+propia salvación.
+
+Se quejaban de Fontenoy, al que habían alabado hasta pocas horas antes
+para que les proporcionase nuevos sueldos. Algunos le llamaban ya
+«bandido». Los hubo que, necesitando atacar á alguien para
+justificarse, insinuaron sus primeras protestas contra Torrebianca.
+
+--Usted ha dicho en sus informes que los negocios eran magníficos.
+Debe haber visto con sus propios ojos lo que existe en aquellas
+tierras lejanas, pues de otro modo no se comprende cómo puso su firma
+en unos documentos técnicos que sirvieron para infundirnos confianza
+en los negocios de ese hombre.
+
+Y Torrebianca empezó á darse cuenta de que todos necesitaban una
+víctima escogida entre los vivos, para que cargase con las tremendas
+responsabilidades evitadas por el banquero al refugiarse entre los
+muertos.
+
+--Tengo miedo, Manuel--dijo á su camarada--. Yo mismo no comprendo
+ahora cómo firmé esos papeles, sin darme cuenta de su importancia...
+¿Quién pudo aconsejarme una fe tan ciega en los negocios de Fontenoy?
+
+Robledo sonrió tristemente. Podía darle el nombre de la persona que le
+había aconsejado; pero consideró inoportuno aumentar con tal
+revelación el desaliento de su amigo.
+
+Aún en medio de sus preocupaciones, Torrebianca pensaba en su mujer.
+
+--¡Pobre Elena! He hablado con ella hace un momento... Creí que iba á
+sufrir un accidente al contarle yo cómo había visto el cadáver de
+Fontenoy. Este suceso ha perturbado de tal modo su sistema nervioso,
+que temo por su salud.
+
+Pero Robledo sintió tal impaciencia ante sus lamentaciones, que dijo
+brutalmente:
+
+--Piensa en tu situación y no te ocupes de tu mujer. Lo que te amenaza
+es más grave que un ataque de nervios.
+
+Los dos hombres, después de hablar largamente de esta catástrofe,
+acabaron por sentir cierto optimismo, como todos los que se
+familiarizan con la desgracia. ¡Quién podía conocer la verdad exacta
+mientras los asuntos del banquero no fuesen puestos en claro por el
+juez!... Fontenoy era más iluso que criminal; esto lo reconocían hasta
+sus mayores enemigos. Muchos de los negocios ideados por él acabarían
+siendo excelentes. Su defecto había consistido en pretender hacerlos
+marchar demasiado aprisa, engañando al público sobre su verdadera
+situación. Tal vez unos administradores prudentes sabrían hacerlos
+productivos, reconociendo los informes de Fontenoy como exactos y
+declarando que Torrebianca no había cometido ningún delito al
+aprobarlos.
+
+--Bien puede ser así--dijo Robledo, que necesitaba mostrarse
+igualmente optimista.
+
+Le había infundido al principio una gran inquietud el desaliento de su
+amigo, y prefería ayudarle á recobrar cierta confianza en el porvenir.
+Así pasaría mejor la noche.
+
+--Verás como todo se arregla, Federico. No concedas demasiado valor á
+lo que dicen los antiguos parásitos de Fontenoy, aconsejados por el
+miedo.
+
+Al día siguiente lo primero que hizo el español al levantarse fué
+buscar los periódicos. Todos se mostraban pesimistas y amenazadores en
+sus artículos sobre este suicidio, que tomaba la importancia de un
+gran escándalo parisién, augurando que la Justicia iba á meter en la
+cárcel á personalidades muy conocidas antes de que hubiesen
+transcurrido cuarenta y ocho horas. Hasta creyó adivinar en uno de los
+periódicos vagas alusiones á los informes de cierto ingeniero
+protegido de Fontenoy.
+
+Cuando volvió á encontrar á Federico en su biblioteca, todavía le vió
+más viejo y más desalentado que en la noche anterior. Sobre una mesa
+estaban los mismos diarios que había leído él.
+
+--Quieren llevarme á la cárcel--dijo con voz doliente--. Yo, que nunca
+he hecho mal á los demás, no comprendo por qué se encarnizan de tal
+modo conmigo.
+
+En vano intentó Robledo consolarle.
+
+--¡Qué vergüenza!-siguió diciendo--. Jamás he temido á nadie, y sin
+embargo, no puedo sostener la mirada de los que me rodean. Hasta
+cuando me habla mi ayuda de cámara bajo los ojos, temiendo ver los
+suyos... ¡Qué dirán de mí en mi propia casa!
+
+Luego añadió, encogido y humilde, como si hubiese retrocedido á los
+años de su infancia:
+
+--Tengo miedo de salir. Tiemblo sólo de pensar que puedo ver á las
+mismas personas que he encontrado tantas veces en los salones, y me
+será preciso explicarles mi conducta, sufrir sus miradas irónicas, sus
+palabras de falsa lástima.
+
+Calló, para añadir poco después con admiración:
+
+--Elena es más valiente. Esta mañana, después de leer los periódicos,
+pidió el automóvil para ir no sé dónde. Debe estar haciendo visitas.
+Me dijo que era preciso defenderse... Pero ¿cómo voy á defenderme si
+es verdad que he autorizado con mi firma esos informes sobre negocios
+que no conozco?... Yo no sé mentir.
+
+Robledo intentó en vano infundirle confianza, como en la noche
+anterior. Su optimismo carecía ya de fuerzas para rehacerse.
+
+--También mi mujer cree, como tú, que esto puede arreglarse. Ella se
+siente tan segura de su influencia, que nunca llega á desesperar.
+Tiene en París muchas amistades; le quedan muchas relaciones de
+familia. Se ha ido esta mañana jurando que conseguirá desbaratar las
+tramas de mis enemigos... Porque ella supone que tenemos muchos
+enemigos y esos son los que intentan perderme, buscando un pretexto en
+la quiebra de Fontenoy... Elena sabe de todo más que yo, y no me
+extrañaría que consiguiese hacer cambiar la opinión de los periódicos
+y la del mismo juez, desvaneciendo esas amenazas disimuladas de
+proceso y de cárcel.
+
+Se estremeció al pronunciar la última palabra.
+
+--¡La cárcel!... ¿Ves tú, Manuel, á un Torrebianca en la cárcel?...
+Antes de que eso ocurra, apelaré al medio más seguro para evitar tal
+vergüenza.
+
+Y recobraba su antigua energía vibrante y nerviosa, como si en su
+interior resucitasen todos sus antepasados, ofendidos por la amenaza.
+
+Robledo se alarmó al ver la luz azulenca que pasaba por las pupilas de
+su amigo, igual al resplandor fugaz de una espada cimbreante.
+
+--Tú no puedes hacer ese disparate--dijo--. Vivir es lo primero.
+Mientras uno vive, todo puede arreglarse bien ó mal. Con la muerte sí
+que no hay arreglo posible... Además, ¡quién sabe!... Tal vez no te
+equivocas en lo que se refiere á tu mujer, y ella pueda llegar á
+influir en el arreglo de tu situación. Cosas más difíciles se han
+visto.
+
+Al salir de la biblioteca encontró Robledo á varias personas sentadas
+en el recibimiento y aguardando pacientemente. El ayuda de cámara, con
+una confianza extemporánea y molesta para él, murmuró:
+
+--Esperan á la señora marquesa... Les he dicho que el señor había
+salido.
+
+No añadió más el criado; pero la expresión maliciosa de sus pupilas le
+hizo adivinar que los que esperaban eran acreedores.
+
+El suicidio del banquero había dado fin al escaso crédito que aún
+gozaban los Torrebianca. Todas aquellas gentes debían saber que
+Fontenoy era el amante de la marquesa. Por otra parte, la quiebra de
+su Banco privaba al marido de los empleos que servían aparentemente
+para el sostenimiento de una vida lujosa.
+
+Comprendió ahora que su amigo tuviese miedo y vergüenza de ver á los
+que le rodeaban en su propia casa y permaneciese aislado en su
+biblioteca.
+
+A media tarde habló por teléfono con él. Elena acababa de regresar de
+su correría por París, mostrándose satisfecha de sus numerosas
+visitas.
+
+--Me asegura que por el momento ha parado el golpe, y todo se irá
+arreglando después--dijo Torrebianca, no queriendo mostrarse más
+expansivo en una conversación telefónica.
+
+Cerrada la noche, volvió Robledo á la avenida Henri Martin. Había
+leído en un café los diarios vespertinos, no encontrando en ellos nada
+que justificase la relativa tranquilidad de su amigo. Continuaban las
+noticias pesimistas y las alusiones á una probable prisión de las
+personas comprometidas en la escandalosa quiebra.
+
+Vió otra vez sobre una mesa de la biblioteca los mismos periódicos que
+él acababa de leer, y se explicó el desaliento de su amigo,
+quebrantado por el vaivén de los sucesos, saltando en el curso de unas
+pocas horas de la confianza á la desesperación. Era rudo el contraste
+entre su voz fría y reposada y el crispamiento doloroso de su rostro.
+Indudablemente, había adoptado una resolución, y persistía en ella,
+sin más esperanza que un suceso inesperado y milagroso, único que
+podía salvarle. Y si no llegaba este prodigio... entonces...
+
+Miró Robledo á todos lados, fijándose en la mesa y otros muebles de la
+biblioteca. ¡No poder adivinar dónde estaba guardado el revólver que
+era para su amigo el último remedio!...
+
+--¿Hay gente ahí fuera?--preguntó Torrebianca.
+
+Como parecía conocer las visitas molestas que durante el día habían
+desfilado por el recibimiento, Robledo no pidió una aclaración á esta
+pregunta, limitándose á contestarla con un movimiento negativo.
+Entonces él habló de aquella invasión de acreedores que llegaba de
+todos los extremos de París.
+
+--Huelen la muerte--dijo-, y vienen sobre esta casa como bandas de
+cuervos... Cuando entró Elena á media tarde, el recibimiento estaba
+repleto... Pero ella posee una magia á la que no escapan hombres ni
+mujeres, y le bastó hablar para convencerlos á todos. Creo que hasta
+le habrían hecho nuevos préstamos de pedírselos ella...
+
+Ensalzaba con orgullo el poder seductor de su esposa; pero la realidad
+se sobrepuso muy pronto á esta admiración.
+
+--Volverán--dijo con tristeza--. Se han ido, pero volverán mañana...
+También Elena ha visto á ciertos amigos poderosos que inspiran á los
+periódicos ó tienen influencia sobre los jueces. Todos le han
+prometido servirla; pero ¡ay! cuando ella está lejos, cuando no la
+ven, su poder ya no es el mismo... Le han dicho que arreglarán las
+cosas, y no dudo que así será por el momento; pero ¿qué puede una
+mujer contra tantos enemigos?... Además, no debo consentir que mi
+esposa vaya de un lado á otro defendiéndome, mientras yo permanezco
+aquí encerrado. Sé á lo que se expone una mujer cuando va á solicitar
+el apoyo de los hombres. No... Eso sería peor que la cárcel.
+
+Y por las pupilas de Torrebianca, que mostraba á veces un temor pueril
+y á continuación una gran energía, pasó cierto resplandor agresivo al
+pensar en los peligros á que podía verse expuesta la fidelidad de
+Elena durante las gestiones hechas para salvarle.
+
+--La he prohibido que continúe las visitas, aunque sean á viejos
+amigos de su familia. Un hombre de honor no puede tolerar ciertas
+gestiones cuando se trata de su mujer... Confiémonos á la suerte, y
+ocurra lo que Dios quiera. Sólo el cobarde carece de solución cuando
+llega el momento decisivo.
+
+Robledo, que le había escuchado sin dar muestras de impaciencia, dijo
+con voz grave:
+
+--Yo tengo una solución mejor que la tuya, pues te permitirá vivir...
+Vente conmigo.
+
+Y lentamente, con una frialdad metódica, como si estuviera exponiendo
+un negocio ó un proyecto de ingeniería, le explicó su plan.
+
+Era absurdo esperar que se arreglasen favorablemente los asuntos
+embrollados por el suicidio de Fontenoy, y resultaba peligroso seguir
+viviendo en París.
+
+--Te advierto que adivino lo que piensas hacer mañana ó tal vez esta
+misma noche, si consideras tu situación sin remedio. Sacarás tu
+revólver de su escondrijo, tomarás una pluma y escribirás dos cartas,
+poniendo en el sobre de una de ellas: «Para mi esposa»; y en el sobre
+de la otra: «Para mi madre». ¡Tu pobre madre que tanto te quiere, que
+se ha sacrificado siempre por ti, y á cuyos sacrificios corresponderás
+yéndote del mundo antes de que ella se marche!...
+
+El tono de acusación con que fueron dichas estas palabras conmovió á
+Torrebianca. Se humedecieron sus ojos y bajó la frente, como
+avergonzado de una acción innoble. Sus labios temblaron, y Robledo
+creyó adivinar que murmuraban levemente: «¡Pobre mamá!... ¡Mamá mía!»
+
+Sobreponiéndose á la emoción, volvió á levantar Federico su cabeza.
+
+--¿Crees tú--dijo--que mi madre se considerará más feliz viéndome en
+la cárcel?
+
+El español se encogió de hombros.
+
+--No es preciso que vayas á la cárcel para seguir viviendo. Lo que
+pido es que te dejes conducir por mí y me obedezcas, sin hacerme
+perder tiempo.
+
+Después de mirar los periódicos que estaban sobre la mesa, añadió:
+
+--Como creo dificilísima tu salvación, mañana mismo salimos para la
+América del Sur. Tú eres ingeniero, y allá en la Patagonia podrás
+trabajar á mi lado... ¿Aceptas?
+
+Torrebianca permaneció impasible, como si no comprendiese esta
+proposición ó la considerase tan absurda que no merecía respuesta.
+Robledo pareció irritarse por su silencio.
+
+--Piensa en los documentos que firmaste para servir á Fontenoy,
+declarando excelentes unos negocios que no habías estudiado.
+
+--No pienso en otra cosa--contestó Federico--, y por eso considero
+necesaria mi muerte.
+
+Ya no contuvo su indignación el español al oir las últimas palabras, y
+abandonando su asiento, empezó á hablar con voz fuerte.
+
+--Pero yo no quiero que mueras, grandísimo majadero. Yo te ordeno que
+sigas viviendo, y debes obedecerme... Imagínate que soy tu padre... Tu
+padre no, porque murió siendo tú niño... Hazte cuenta que soy tu
+madre, tu vieja mamá, á la que tanto quieres, y que te dice: «Obedece
+á tu amigo, que es lo mismo que si me obedecieses á mí.»
+
+La vehemencia con que dijo esto volvió á conmover á Torrebianca, hasta
+el punto de hacerle llevar las manos á los ojos. Robledo aprovechó su
+emoción para decir lo que consideraba más importante y difícil.
+
+--Yo te sacaré de aquí. Te llevaré á América, donde puedes encontrar
+una nueva existencia. Trabajarás rudamente, pero con más nobleza y más
+provecho que en el viejo mundo; sufrirás muchas penalidades, y tal vez
+llegues á ser rico... Pero para todo eso necesitas venir conmigo...
+solo.
+
+Se incorporó el marqués, apartando las manos de su rostro. Luego miró
+á su amigo con una extrañeza dolorosa. ¿Solo?... ¿Cómo se atrevía á
+proponerle que abandonase á Elena?... Prefería morir, pues de este
+modo se libraba del sufrimiento de pensar á todas horas en la suerte
+de ella.
+
+Como Robledo estaba irritado, y en tal caso, siempre que alguien se
+oponía á sus deseos, era de un carácter impetuoso, exclamó
+irónicamente:
+
+--¡Tu Elena!... Tu Elena es...
+
+Pero se arrepintió al fijarse en el rostro de Federico, procurando
+justificar su tono agresivo.
+
+--Tu Elena es... la culpable en gran parte de la situación en que
+ahora te encuentras. Ella te hizo conocer á Fontenoy, ¿No es así?...
+Por ella firmaste documentos que representan tu deshonra profesional.
+
+Federico bajó la cabeza; pero el otro todavía quiso insistir en su
+agresividad.
+
+--¿Cómo conoció tu mujer á Fontenoy?... Me has dicho que era amigo
+antiguo de su familia... y eso es todo lo que sabes.
+
+Aún se contuvo un momento, pero su cólera le empujó, pudiendo más que
+su prudencia, que le aconsejaba callar.
+
+--Las mujeres conocen siempre nuestra historia, y nosotros sólo
+sabemos de ellas lo que quieren contarnos.
+
+El marqués hizo un gesto como si se esforzase por comprender el
+sentido de tales palabras.
+
+--Ignoro lo que quieres decir--dijo con voz sombría--; pero piensa que
+hablas de mi mujer. No olvides que lleva mi nombre. ¡Y yo la amo
+tanto!...
+
+Después quedaron los dos en silencio. Según transcurrían los minutos
+parecía agrandarse la separación entre ambos. Robledo creyó
+conveniente hablar para el restablecimiento de su amistosa
+cordialidad.
+
+--Allá, la vida es dura, y sólo se conocen de muy lejos las
+comodidades de la civilización. Pero el desierto parece dar un baño de
+energía, que purifica y transforma á los hombres fugitivos del viejo
+mundo, preparándolos para una nueva existencia. Encontrarás en aquel
+país náufragos de todas las catástrofes, que han llegado lo mismo que
+los que se salvan nadando, hasta poner el pie en una isla
+bienaventurada. Todas las diferencias de nacionalidad, de casta y de
+nacimiento desaparecen. Allá sólo hay hombres. La tierra donde yo vivo
+es... la tierra de todos.
+
+Como Torrebianca permanecía impasible, creyó oportuno recordarle otra
+vez su situación.
+
+--Aquí te aguardan la deshonra y la cárcel, ó lo que es peor, la
+estúpida solución de matarte. Allá, conocerás de nuevo la esperanza,
+que es lo más precioso de nuestra existencia... ¿Vienes?
+
+El marqués salió de su estupefacción, iniciando el esperado movimiento
+afirmativo; pero Robledo le contuvo con un ademán para que esperase, y
+añadió enérgicamente:
+
+--Ya sabes mis condiciones. Allá hay que ir como á la guerra: con
+pocos bagajes; y una mujer es el más pesado de los estorbos en
+expediciones de este género... Tu esposa no va á morir de pena porque
+tú la dejes en Europa. Os escribiréis como novios; una ausencia larga
+reanima el amor. Además, puedes enviarla dinero para el sostenimiento
+de su vida. De todos modos, harás por ella mucho más que si te matas ó
+te dejas llevar á la cárcel... ¿Quieres venir?
+
+Quedó pensativo Torrebianca largo rato. Después se levantó é hizo una
+seña á Robledo para que esperase, saliendo de la biblioteca.
+
+No permaneció mucho tiempo solo el español. Le pareció oir muy lejos,
+como apagadas por las colgaduras y los tabiques, voces que casi eran
+gritos. Luego sonaron pasos más próximos, se levantó violentamente un
+cortinaje y entró Elena en la biblioteca seguida de su esposo.
+
+Era una Elena transformada también por los acontecimientos. Robledo
+creyó que para ella las horas habían sido igualmente largas como años.
+Parecía más vieja, pero no por eso dejaba de ser hermosa. Su belleza
+ajada era más sincera que la de los días risueños. Tenía el
+melancólico atractivo de un ramo de flores que empiezan á marchitarse.
+Habían transcurrido veinticuatro horas sin que pudiera ella dedicarse
+á los cuidados de su cuerpo, y se hallaba además bajo la influencia de
+incesantes emociones, unas dolorosas y otras irritantes para su amor
+propio. Más que en la suerte de su marido, pensaba en lo que estarían
+diciendo á aquellas horas las numerosas amigas que tenía en París.
+
+Arrojó violentamente á sus espaldas el cortinaje, y fué avanzando por
+la biblioteca como una invasión arrolladora. Sus ojos parecieron
+desafiar á Robledo.
+
+--¿Qué es lo que me cuenta Federico?--dijo con voz áspera--. ¿Quiere
+usted llevárselo y que deje abandonada á su mujer entre tantos
+enemigos?...
+
+Torrebianca, que al marchar detrás de ella sentía de nuevo su poder de
+dominación, creyó del caso protestar para convencerla de su fidelidad.
+
+--Yo no te abandonaré nunca... Se lo he dicho á Manuel varias veces.
+
+Pero Elena no lo escuchaba, y continuó avanzando hacia Robledo.
+
+--¡Y yo que le tenía á usted por un amigo seguro!... ¡Mal sujeto!
+¡Querer arrebatar á una mujer el apoyo de su esposo, dejándola
+sola!...
+
+Al hablar miraba fijamente los ojos del español, como si pretendiese
+contemplarse en ellos. Pero debió ver tales cosas en estas pupilas,
+que su voz se hizo más suave, y hasta acabó por fingir un mohín
+infantil de disgusto, amenazando al hombre con un dedo. El colonizador
+permaneció impasible, encontrando, sin duda, inoportunas estas gracias
+pueriles, y Elena tuvo que continuar hablando con gravedad.
+
+--A ver explíquese usted. Dígame cuáles son sus planes para sacar á mi
+marido de aquí, llevándolo á esas tierras lejanas donde vive usted
+como un señor feudal.
+
+Insensible á la voz y á los ojos de ella, habló Robledo fríamente, lo
+mismo que si expusiese un trabajo de ingeniería.
+
+Había discurrido, mientras conversaba con Federico, la manera de
+sacarlo de París. Buscaría al día siguiente un automóvil para él, como
+si se le hubiese ocurrido de pronto emprender un viaje á España. Era
+oportuno tomar precauciones. Torrebianca aún estaba libre, pero bien
+podía ser que lo vigilase preventivamente la policía mientras el juez
+estudiaba su culpabilidad. Aunque la frontera de España estaba lejos,
+la pasarían antes de que la Justicia hubiese lanzado una orden de
+prisión. Además, él tenía amigos en la misma frontera, que les
+ayudarían en caso de peligro para que pudiesen llegar los dos á
+Barcelona, y una vez en este puerto era fácil encontrar pasaje para la
+América del Sur.
+
+Elena le escuchó frunciendo su entrecejo y moviendo la cabeza.
+
+--Todo está bien pensado--dijo--; pero en ese plan, ¿por qué ha de
+incluir usted solamente á mi esposo? ¿Por qué no puedo marcharme yo
+también con ustedes?
+
+Torrebianca quedó sorprendido por la proposición. Horas antes, al
+volver Elena á casa, había mostrado una gran confianza en el porvenir
+para animar á su marido y tal vez para engañarse á sí misma. Venía de
+visitar á hombres que conocía de larga fecha y de recoger grandes
+promesas, dadas con la galantería melancólica y protectora que
+inspiran los recuerdos lejanos de amor. Como no veía otro remedio á su
+situación que estas palabras, había necesitado creer en ellas,
+forjándose ilusiones sobre su eficacia; pero ahora, al conocer el plan
+de Robledo, todo su optimismo acababa de derrumbarse.
+
+Las promesas de sus amistades no eran mas que dulces mentiras; nadie
+haría nada por ellos al verlos en la desgracia; la Justicia seguiría
+su curso. Su marido iría á la cárcel, y ella tendría que empezar otra
+vez... ¡otra vez! en un mundo extremadamente viejo, donde le era
+difícil encontrar un rincón que no hubiese conocido antes... Además,
+¡tantas amigas deseosas de vengarse!...
+
+Robledo vió pasar por sus ojos una expresión completamente nueva. Era
+de miedo: el miedo del animal acosado. Por primera vez percibió en la
+voz de Elena un acento de verdad.
+
+--Usted es el único, Manuel, que ve claramente nuestra situación; el
+único que puede salvarnos... Pero lléveme á mí también. No tengo
+fuerzas para quedarme... Primero mendigar en un mundo nuevo.
+
+Y había tal tristeza y tal mansedumbre en esta súplica, que el español
+la compadeció, olvidando todo lo que pensaba contra ella momentos
+antes.
+
+Torrebianca, como si adivinase la repentina flaqueza de su amigo, dijo
+enérgicamente:
+
+--O te sigo con ella, ó me quedo á su lado, sin miedo á lo que ocurra.
+
+Aún dudó Robledo unos momentos; pero al fin hizo con su cabeza un
+gesto de aceptación. Inmediatamente se arrepintió, como si acabase de
+aprobar algo que le parecía absurdo.
+
+Empezó á reir Elena, olvidando con una facilidad asombrosa las
+angustias del presente.
+
+--Yo siempre he adorado los viajes--dijo con entusiasmo--. Montaré á
+caballo, cazaré fieras, arrostraré grandes peligros. Voy á vivir una
+existencia más interesante que la de aquí; una vida de heroína de
+novela.
+
+El español la miró como espantado de su inconsciencia. Ya no se
+acordaba de Fontenoy. Parecía haber olvidado igualmente que aún estaba
+en París, y de un momento á otro la policía podía entrar en la casa
+para llevarse á su marido.
+
+Le alarmó también la enorme distancia entre la existencia real de los
+que colonizan las soledades de América y las ilusiones novelescas que
+se forjaba esta mujer.
+
+Torrebianca les interrumpió con palabras de desaliento, como si
+juzgase imposible la realización del plan de su amigo.
+
+--Para marcharnos, necesitamos pagar antes lo que debemos. ¿Dónde
+encontrar dinero?...
+
+Su esposa volvió á reir, haciendo al mismo tiempo gestos de estrañeza.
+
+--¡Pagar!... ¿Quién piensa en eso? Los acreedores esperarán. Yo
+encuentro siempre una palabra oportuna para ellos... Ya les pagaremos
+desde América cuando tú seas rico.
+
+Obsesionado por sus escrúpulos, el marqués insistió en ellos con una
+tenacidad caballeresca.
+
+--No saldré de aquí sin que hayamos pagado á lo menos nuestra
+servidumbre. Además, necesitamos dinero para el viaje.
+
+Hubo un largo silencio; y el marido, que seguía pensativo, dijo de
+pronto, como si hubiese encontrado una solución:
+
+--Por suerte, tenemos tus joyas. Podemos venderlas antes de
+embarcarnos.
+
+Miró Elena irónicamente el collar y las sortijas que llevaba en aquel
+momento.
+
+--No llegarán á dar dos mil francos por éstas ni por las otras que
+guardo. Todas falsas, absolutamente falsas.
+
+--Pero ¿y las verdaderas?--preguntó, asombrado, Torrebianca--. ¿Y las
+que compraste con el dinero que te enviaron muchas veces de tus
+propiedades en Rusia?
+
+Robledo creyó oportuno intervenir para que no se prolongase este
+diálogo peligroso.
+
+--No quieras saber demasiado, y hablemos del presente... Yo pagaré á
+tus domésticos; yo costearé el viaje de los dos.
+
+Elena le tomó ambas manos, murmurando palabras de agradecimiento.
+Torrebianca, aunque conmovido por esta generosidad, insistía en no
+aceptarla; pero el español cortó sus protestas.
+
+--Vine á París con dinero para seis meses, y me iré á las cuatro
+semanas; eso es todo.
+
+Después añadió con una desesperación cómica:
+
+--Me privaré de conocer unos cuantos restoranes nuevos y de apreciar
+varias marcas de vinos famosos... Ya ves que el sacrificio nada tiene
+de extraordinario.
+
+Federico le estrechó la diestra silenciosamente, al mismo tiempo que
+Elena le abrazaba y besaba con un impudor entusiástico. Todas sus
+palabras eran ahora para un país desconocido, en el que no pensaba
+horas antes y que admiraba ya como un paraíso.
+
+--¡Qué ganas tengo de verme en aquella tierra nueva, que, como dice
+usted, es la tierra de todos!...
+
+Y mientras los esposos hablaban de sus preparativos para emprender al
+día siguiente un viaje que en realidad, era una fuga, Robledo, puestos
+sus ojos en ella, se dijo mentalmente:
+
+«¡Qué disparate acabo de hacer!... ¡Qué terrible regalo voy á llevar á
+los que viven allá lejos, duramente... pero en paz!»
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#V#
+
+
+Unos trabajadores aragoneses que habían emigrado á la Argentina,
+llevando una guitarra como lo más precioso de su bagaje para acompañar
+las coplas «sacadas de su cabeza», al verla pasar á caballo dedicaron
+una canción á «la Flor de Río Negro».
+
+Este apodo primaveral se difundió inmediatamente por el país, y todos
+llamaron así á la hija del dueño de la estancia de Rojas; pero su
+verdadero nombre era Celinda.
+
+Tenía diez y siete años, y aunque su estatura parecía inferior á la
+correspondiente á su edad, llamaba la atención por sus ágiles miembros
+y la energía de sus ademanes.
+
+Muchos hombres del país, que admiraban lo mismo que los orientales la
+obesidad femenil, considerando una exuberancia de carnes como el
+acompañamiento indispensable de toda hermosura, hacían gestos de
+indiferencia al escuchar los elogios que dedicaban algunos á la niña
+de Rojas. Admitían su rostro gracioso y picaresco, con la nariz algo
+respingada, la boca de un rojo sangriento, los dientes muy blancos y
+puntiagudos, y unos ojos enormes, aunque demasiado redondos. Pero
+aparte de su carita... ¡nada de mujer! «Es igualmente lisa por
+delante y por el revés--decían--. Parece un muchacho.»
+
+Efectivamente, á cierta distancia la tomaban por un hombrecito, pues
+iba vestida siempre con traje masculino, y montaba caballos bravos á
+estilo varonil. A veces agitaba un lazo sobre su cabeza lo mismo que
+un peón, persiguiendo alguna yegua ó novillo de la hacienda de su
+padre, don Carlos Rojas.
+
+Éste, según contaban en el país, pertenecía á una familia antigua de
+Buenos Aires. De joven había llevado una existencia alegre en las
+principales ciudades de Europa. Luego se casó; pero su vida doméstica
+en la capital de la Argentina resultaba tan costosa como sus viajes de
+soltero por el viejo mundo, perdiendo poco á poco la fortuna heredada
+de sus padres en gastos de ostentación y en malos negocios. Su esposa
+había muerto cuando él empezaba á convencerse de su ruina. Era una
+señora enfermiza y melancólica, que publicaba versos sentimentales,
+con un seudónimo, en los periódicos de modas, y dejó como recuerdo
+poético á su hija única el nombre de Celinda.
+
+El señor Rojas tuvo que abandonar la estancia heredada de sus padres,
+cerca de Buenos Aires, cuyo valor ascendía á varios millones. Pesaban
+sobre ella tres hipotecas, y cuando los acreedores se repartieron el
+producto de su venta no quedó á don Carlos otro recurso que alejarse
+de la parte más civilizada de la Argentina, instalándose en Río Negro,
+donde era poseedor de cuatro leguas de tierra compradas en sus tiempos
+de abundancia, por un capricho, sin saber ciertamente lo que adquiría.
+
+Muchos hombres arruinados ven de pronto en la agricultura un medio de
+rehacer sus negocios, á pesar de que ignoran lo más elemental para
+dedicarse al cultivo de la tierra. Este criollo, acostumbrado á una
+vida de continuos derroches en París y en Buenos Aires, creyó poder
+realizar el mismo milagro. Él, que nunca había querido preocuparse de
+la administración de una estancia cerca de la capital, con inagotables
+prados naturales en los que pastaban miles de novillos, tuvo que
+llevar la vida dura y sobria del jinete rústico que se dedica al
+pastoreo en un país inculto. Lo que sus abuelos habían hecho en los
+ricos campos inmediatos á Buenos Aires, donde el cielo derrama su
+lluvia oportunamente, tuvo que repetirlo Rojas bajo el cielo de bronce
+de la Patagonia, que apenas si deja caer algunas gotas en todo el año
+sobre las tierras polvorientas.
+
+El antiguo millonario sobrellevaba con dignidad su desgracia. Era un
+hombre de cincuenta años, más bien bajo que alto, la nariz aguileña y
+la barba canosa. En medio de una existencia ruda conservaba su
+primitiva educación. Sus maneras delataban á la persona nacida en un
+ambiente social muy superior al que ahora le rodeaba. Como decían en
+el inmediato pueblo de la Presa, era un hombre que, vistiese como
+vistiese, tenía aire de señor. Llevaba casi siempre botas altas, gran
+chambergo y poncho. Pendiente de su diestra se balanceaba el pequeño
+látigo de cuero, llamado rebenque.
+
+Los edificios de su estancia eran modestos. Los había construido á la
+ligera, con la esperanza de mejorarlos cuando aumentase su fortuna;
+pero, como ocurre casi siempre en las instalaciónes campestres, estas
+obras provisionales iban á durar más años tal vez que las levantadas
+en otras partes como definitivas. Sobre las paredes de ladrillo
+cocido, sin revoque exterior, ó de simples adobes, se elevaban las
+techumbres hechas con planchas de cinc ondulado. En el interior de la
+casa del dueño los tabiques sólo llegaban á cierta altura, dejando
+circular el aire por toda la parte alta del edificio. Las
+habitaciones eran escasas en muebles. La pieza que servía de salón,
+despacho y comedor, donde don Carlos recibía á sus visitas, estaba
+adornada con unos cuantos rifles y pieles de pumas cazados en las
+inmediaciones. El estanciero pasaba gran parte del día fuera de la
+casa, inspeccionando los corrales de ganado más inmediatos. De pronto
+ponía al galope su caballejo incansable, para sorprender á los peones
+que trabajaban en el otro extremo de su propiedad.
+
+Una mañana sintió impaciencia al ver que había pasado la hora habitual
+de la comida sin que Celinda volviese á la estancia.
+
+No temía por ella. Desde que su hija llegó á Río Negro, teniendo ocho
+años, empezó á vivir á caballo, considerando la planicie desierta como
+su casa.
+
+--Es peligroso ofenderla--decía el padre con orgullo--. Maneja
+revólver y tira mejor que yo. Además, no hay persona ni animal que se
+le escape cuando tiene un lazo en la mano. Mi hija es todo un hombre.
+
+La vió de pronto corriendo por la línea que formaban la llanura y el
+cielo al juntarse. Parecía un pequeño jinete de plomo escapado de una
+caja de juguetes. Delante de su caballito corría un toro en miniatura.
+El grupo galopador fué creciendo con una rapidez maravillosa. En esa
+llanura inmensa, todo lo que se movía cambiaba de tamaño sin
+gradaciones ordenadas, desorientando y aturdiendo los ojos todavía no
+acostumbrados á los caprichos ópticos del desierto.
+
+Llegó la joven dando gritos y agitando el lazo para excitar la marcha
+de la res que venía persiguiendo, hasta que la obligó á refugiarse en
+un cercado de maderos. Luego echó pie á tierra y fué á encontrarse con
+su padre; pero éste, después de recibir un beso de ella, la repelió,
+mirando con severidad el traje varonil que llevaba.
+
+--Te he dicho muchas veces que no quiero verte así. Los pantalones se
+han hecho para los hombres, ¡creo yo!... y las «polleras» para las
+mujeres. No puedo tolerar que una hija mía vaya como esas cómicas que
+aparecen en las vistas del biógrafo.
+
+Celinda recibió la reprimenda bajando los ojos con graciosa
+hipocresía. Prometió obedecer á su padre, conteniendo al mismo tiempo
+su deseo de reir. Precisamente pensaba á todas horas en las amazonas
+con pantalones que figuran en los _films_ de los Estados Unidos, y
+había echado largas galopadas para ir hasta Fuerte Sarmiento, el
+pueblo más inmediato, donde los cinematografistas errabundos
+proyectaban sobre una sábana, en el café de su único hotel, historias
+interesantes que le servían á ella para estudio de las últimas modas.
+
+Durante la comida le preguntó don Carlos si había estado cerca de la
+Presa y cómo marchaban los trabajos en el río.
+
+Una esperanza de volver á ser rico, cada vez más probable, hacía que
+el señor Rojas, antes melancólico y desesperanzado, sonriese desde los
+últimos meses. Si los ingenieros del Estado conseguían cruzar con un
+dique el río Negro, los canales que estaban abriendo un español
+llamado Robledo y otro socio suyo fecundarían las tierras compradas
+por ellos junto á su estancia, y él podría aprovechar igualmente dicha
+irrigación, lo que aumentaría el valor de sus campos en proporciones
+inauditas.
+
+Le escuchó Celinda con la indiferencia que muestra la juventud por los
+asuntos de dinero. Además, don Carlos tuvo que privarse del placer de
+continuar haciendo suposiciones sobre su futura riqueza al ver á una
+mestiza de formas exuberantes, carrilluda, con los ojos oblicuos y una
+gruesa trenza de cabello negro y áspero que se conservaba sobre sus
+enormes prominencias dorsales para seguir descendiendo.
+
+Al entrar en el comedor dejó junto á la puerta un saco lleno de ropa.
+Luego se abalanzó sobre Celinda, besándola y mojando su rostro con
+frecuentes lagrimones.
+
+--¡Mi patroncita preciosa!... ¡Mi niña, que la he querido siempre como
+una hija!...
+
+Conocía á Celinda desde que ésta llegó al país y entró ella en la
+estancia como doméstica. Le resultaba doloroso separarse de la
+señorita, pero no podía transigir más tiempo con el carácter de su
+padre.
+
+Don Carlos era violento en el mandar y no admitía objeciones de las
+mujeres, sobre todo cuando ya habían pasado de cierta edad.
+
+--El patrón aún está muy verde--decía Sebastiana á sus amigas--; y
+como una ya va para vieja, resulta que otras más tiernas son las que
+reciben las sonrisas y las palabras lindas, y para mí sólo quedan los
+gritos y el amenazarme con el rebenque.
+
+Después de besuquear á la joven, miró Sebastiana á don Carlos con una
+indignación algo cómica, añadiendo:
+
+--Ya que el patrón y yo no podemos avenirnos, me voy á la Presa, á
+servir donde el contratista italiano.
+
+Rojas levantó los hombros para indicar que podía irse donde quisiera,
+y Celinda acompañó á su antigua criada hasta la puerta del edificio.
+
+A media tarde, cuando don Carlos hubo dormido la siesta en una
+mecedora de lona y leído varios periódicos de Buenos Aires, de los que
+traía el ferrocarril á este desierto tres veces por semana, salió de
+la casa.
+
+Atado á un poste del tejadillo sobre la puerta, estaba un caballo
+ensillado. El estanciero sonrió satisfecho al darse cuenta de que la
+silla era de mujer. Celinda apareció vestida con falda de amazona.
+Envió á su padre un beso con la punta del rebenque, y sin apoyarse en
+el estribo ni pedir ayuda á nadie, se colocó de un salto sobre el
+aparejo femenil, haciendo salir su caballo á todo galope hacia el río.
+
+No fué muy lejos. Se detuvo en el lado opuesto de un grupo de sauces,
+donde encontró atado otro caballo con silla de hombre, el mismo que
+montaba en la mañana. Celinda, echando pie á tierra, se despojó de su
+traje femenil, apareciendo con pantalones, botas de montar, camisa y
+corbata varoniles. Sonreía de su desobediencia al «viejo», pues así
+llamaba ella á su padre, según costumbre del país.
+
+Temía la posible extrañeza de otro hombre y deseaba evitarla. Este
+hombre la había conocido siempre vestida de muchacho, tratándola á
+causa de ello con una confianza amistosa. ¡Quién sabe si al verla con
+faldas, lo mismo que una señorita, experimentaría cierta timidez,
+mostrándose ceremonioso y evitando finalmente nuevos encuentros con
+ella!...
+
+Dejó su traje femenil sobre el caballo que la había traído y montó
+alegremente en el otro, oprimiéndole los flancos con sus piernas
+nerviosas, al mismo tiempo que echaba en alto el lazo atado á la
+silla, formando una espiral de cuerda sobre su cabeza.
+
+Galopó por la orilla del río, junto á los añosos sauces que encorvaban
+sus cabelleras sobre el deslizamiento de la corriente veloz. Este
+camino líquido, siempre solitario, que venía de los ventisqueros de
+los Andes junto al Pacífico, para derramarse en el Atlántico, había
+recibido su nombre, según algunos, á causa de las plantas obscuras
+que cubren su lecho, dando un color verdinegro á las aguas hijas de
+las nieves.
+
+El milenario rodar de su curso había ido cortando la meseta con una
+profunda hondonada de una legua ó dos de anchura. El río corría por
+esta profundidad entre dos aceras formadas con los aportes de su
+légamo durante las grandes inundaciones. Estas dos orillas desiguales
+eran de tierra fértil y suelta, pródiga para el cultivo allí donde
+recibía la humedad de las aguas inmediatas. Más lejos se levantaba el
+suelo, formando el acantilado amarillento de dos murallas sinuosas que
+se miraban frente á frente. La de la izquierda era el último límite de
+la Pampa. En la orilla opuesta empezaba la meseta patagónica, de fríos
+glaciales, calores asfixiantes, huracanes crueles y áspera vegetación,
+que sólo permite alimentarse á los rebaños cuando disponen de
+extensiones enormes.
+
+Toda la vida del país estaba reconcentrada en la ancha hendidura
+abierta por las aguas que forma la línea fronteriza entre la Pampa y
+la Patagonia. Las dos cintas de terreno de sus orillas representaban
+miles de kilómetros de suelo fértil aportado por el río en su viaje de
+los Andes al mar. En una sección de este barranco inmenso era donde
+trabajaban los hombres para elevar el nivel de las aguas unos cuantos
+metros, fecundando los campos próximos.
+
+Celinda daba gritos para excitar al caballo, como si necesitase
+comunicarle su alegría. Iba al encuentro de lo que más le interesaba
+en todo el país. Al seguir una revuelta del río se abrió la superficie
+de éste ante sus ojos, formando una laguna tranquila y desierta. En
+último término, donde se estrechaban sus orillas aprisionando y
+alborotando las aguas, vió los férreos perfiles de varias máquinas
+elevadoras, así como las techumbres de cinc ó de paja de una
+población. Era el antiguo campamento de la Presa, que se transformaba
+rápidamente en un pueblo. Todas sus construcciones parecían aplastadas
+sobre el suelo, sin una torrecilla, sin un doble piso que animase su
+platitud monótona.
+
+Como la curiosidad de la joven no llegaba hasta el pueblo, refrenó la
+velocidad de su caballo y marchó al paso hacia unos grupos de hombres
+que trabajaban lejos del río, casi en el sitio donde empezaba á
+remontarse la llanura, iniciando la ladera de la altiplanicie
+correspondiente á la Pampa.
+
+Estos peones, unos de origen europeo, otros mestizos, removían y
+amontonaban la tierra, abriendo pequeños canales para la irrigación.
+Dos máquinas, acompañadas por el mugido de sus motores, excavaban
+igualmente el suelo para facilitar el trabajo humano.
+
+Miró Celinda en torno á ella con ojos de exploradora, y volviendo su
+espalda á las cuadrillas de trabajadores, se dirigió hacia un hombre
+aislado en una pequeña altura. Este hombre ocupaba un catrecillo de
+lona ante una mesa plegadiza. Iba vestido con traje de campo y botas
+altas. Tenía un gran sombrero caído á sus pies y apoyaba la frente en
+una mano, estudiando los papeles puestos sobre la mesilla.
+
+Era un joven rubio, de ojos claros. Su cabeza hacía recordar las de
+los atletas griegos tales como las ha eternizado la escultura, tipo
+que reaparece con una frecuencia inexplicable en las razas nórdicas de
+Europa: la nariz recta, la cabellera de cortos rizos invadiendo la
+frente baja y ancha, el cuello vigoroso. Se hallaba tan ensimismado en
+el estudio de sus papeles, que no vió llegar á Flor de Río Negro.
+
+Esta había desmontado sin abandonar su lazo. Con la astucia y la
+ligereza de un indio empezó á marchar á gatas por la suave pendiente,
+sin que el más leve ruido denunciase su avance. A pocos metros de
+aquel hombre se incorporó, riendo en silencio de su travesura,
+mientras hacía dar vueltas al lazo con vigorosa rotación, dejándolo
+escapar al fin. El círculo terminal de la cuerda cayó sobre el joven,
+estrechándose hasta sujetarlo por mitad de sus brazos, y un ligero
+tirón le hizo vacilar en su asiento.
+
+Miró enfurecido en torno é hizo un ademán para defenderse; pero su
+cólera se trocó en risueña sorpresa al mismo tiempo que llegaba á sus
+oídos una carcajada fresca é insolente.
+
+Vió á Celinda que celebraba su broma tirando del lazo; y para no ser
+derribado, tuvo que marchar hacia la amazona. Ésta, al tenerle junto á
+ella, dijo con tono de excusa:
+
+--Como no nos vemos hace tanto tiempo, he venido para capturarle. Así
+no se me escapará más.
+
+El joven hizo gestos de asombro y contestó con una voz lenta y algo
+torpe, que estropeaba las sílabas, dándolas una pronunciación
+extranjera:
+
+--¡Tanto tiempo!... ¿No nos hemos visto esta mañana?
+
+Ella remedó su acento al repetir sus palabras:
+
+--¡Tanto tiempo!... Y aunque así sea, gringo desagradecido, ¿le parece
+á usted poca cosa no haberse visto desde esta mañana?
+
+Los dos rieron con un regocijo infantil.
+
+Habían retrocedido hasta donde aguardaba el caballo, y Celinda se
+apresuró á montar en él, como si se considerase humillada y desarmada
+permaneciendo á pie. Además, «el gringo», á pesar de su alta estatura,
+quedaba de este modo con la cabeza al nivel de su talle, lo que
+proporcionaba á Flor de Río Negro la superioridad de poder mirarlo de
+arriba abajo.
+
+Como aún tenía el extranjero el círculo de cuerda alrededor de su
+busto, Celinda quiso libertarle de tal opresión.
+
+--Oiga, don Ricardo; ya estoy cansada de que sea mi esclavo. Voy á
+dejarle libre, para que trabaje un poquito.
+
+Y sacó el lazo por encima de sus hombros; pero al ver que el joven
+permanecía inmóvil, como si en su presencia perdiese toda iniciativa,
+le presentó la mano derecha con una majestad cómica:
+
+--Bese usted, mister Watson, y no sea mal educado. Aquí en el desierto
+va usted perdiendo las buenas maneras que aprendió en su Universidad
+de California.
+
+Rió él ingeniero del tono solemne de la muchacha y acabó por besar su
+mano. Pero la miraba con la bondad protectora de las personas mayores
+que se complacen celebrando las malicias de una niña traviesa, y esto
+pareció contrariar á la hija de Rojas.
+
+--Acabaré por reñir con usted. Se empeña en tratarme como una
+muchachita, cuando soy la primera dama del país, la princesa doña Flor
+de Río Negro.
+
+Continuaba Watson sus risas, y esta insistencia venció finalmente la
+fingida gravedad de la joven. Los dos unieron sus carcajadas; pero la
+señorita Rojas mostró á continuación un interés maternal, que le hizo
+enterarse minuciosamente de la vida que llevaba su amigo.
+
+--Trabaja usted demasiado, y yo no quiero que se canse, ¿sabe,
+gringuito?... Es mucho quehacer para un hombre solo. ¿Cuándo viene su
+amigo Robledo?... De seguro que estará divirtiéndose allá en París.
+
+Watson habló también con seriedad al oir el nombre de su asociado.
+Estaba ya de regreso y llegaría de un momento á otro. En cuanto á su
+trabajo, no lo consideraba anonadador. Él había hecho cosas más
+difíciles y penosas en otras tierras. Mientras los ingenieros del
+gobierno no terminasen el dique, lo que trabajaban Robledo y él era
+únicamente para ganar tiempo, pues los canales de nada podían servir
+sin el agua del río.
+
+Habían empezado á caminar, é insensiblemente se dirigieron hacia el
+pueblo. Ricardo marchaba á pie, con una mano apoyada en el cuello del
+caballo y los ojos en alto, para ver á Celinda mientras hablaba. Los
+peones, dando por terminado el trabajo, recogían sus herramientas.
+Como los dos querían evitar un encuentro con los grupos que regresaban
+al pueblo, siguieron avanzando lejos del río, por donde empezaba á
+elevarse el terreno, formando la pendiente de la altiplanicie pampera.
+
+Al subir la hinchazón de un contrafuerte de esta muralla que se perdía
+de vista, contemplaron á sus pies todo el antiguo campamento
+convertido en pueblo y la amplitud lacustre formada por el río ante el
+estrecho donde iba á construirse el dique.
+
+El campamento era un conglomerado de viviendas levantadas sin orden:
+chozas hechas de adobes con cubierta de paja, casas de ladrillo con
+techos de ramaje ó de cinc, tiendas de lona. Las construcciones más
+cómodas eran de madera y desarmables, estando ocupadas por los
+ingenieros, los capataces y otros empleados. Por encima de todas las
+viviendas emergía una casa de madera montada sobre pilotes, con una
+galería exterior ante sus cuatro fachadas: un _bengalow_ desembarcado
+en Bahía Blanca semanas antes por encargo del italiano Pirovani,
+contratista de las obras del dique.
+
+Así que empezaba á anochecer, las calles de este pueblo improvisado,
+desiertas durante el día, se poblaban instantáneamente con la variada
+muchedumbre de los peones. Los grupos, al volver de los diversos
+lugares donde habían estado trabajando, se encontraban y se
+confundían, siguiendo la misma dirección.
+
+Una casa de madera, que por su tamaño era la única que podía
+compararse con la del contratista, los iba atrayendo á todos. Sobre su
+puerta había un rótulo, hecho en letras caligráficas: «Almacén del
+Gallego». Este gallego era, en realidad, andaluz; pero todos los
+españoles que van á la Argentina deben ser forzosamente gallegos. Al
+mismo tiempo que despacho de bebidas era tienda de los más diversos
+artículos comestibles y suntuarios. Su dueño se ofendía cuando las
+gentes llamaban «boliche» á lo que él daba el título de «almacén»;
+pero todos en el pueblo seguían designando al establecimiento con el
+nombre primitivo de su modesta fundación.
+
+Un grupo de parroquianos fieles ocupaba por derecho propio las
+cercanías del mostrador. Unos eran emigrantes de Europa que habían
+rodado por las tres Américas, desde el Canadá á la Tierra del Fuego.
+Otros, mestizos ó blancos, vueltos al estado primitivo después de
+largos años de existencia en el desierto: hombres de perfil aguileño,
+gran barba y luenga cabellera, tocados con amplios chambergos y
+llevando un cinturón de cuero adornado con monedas de plata, dentro
+del cual ocultaban, á medias nada más, el revólver y el cuchillo.
+
+Fuera del boliche--ahora almacén--, unas en espera de sus maridos para
+que no bebiesen demasiado, y otras al atisbo de los compañeros de sus
+noches, estaban las bellezas más notables de la Presa, mestizas de tez
+de canela y ojos de brasa, con cabelleras duras de color de tinta y
+dientes de luminosa blancura, unas exageradamente gordas; otras
+absurdamente flacas, como si acabasen de salir de una población
+sitiada por hambre ó como si una llama interior devorase sus jugos.
+
+Empezaron á brillar luces en las casas, perforando con sus rojas
+punzadas la gasa violeta del crepúsculo. Celinda y su acompañante
+contemplaban el pueblo y el río silenciosamente, como si temieran
+cortar con sus voces la calma melancólica del ocaso.
+
+--Váyase, señorita Rojas--dijo él de pronto, repeliendo la dulce
+influencia del ambiente--. Va á cerrar la noche y su estancia se halla
+lejos.
+
+Se resistió Celinda á reconocer la posibilidad de un peligro para
+ella. Ni los hombres ni la noche podían inspirarle miedo. Pero al fin
+se despidió de Watson y puso su caballo al galope.
+
+Entró Ricardo en la Presa por un descampado que sus habitantes
+consideraban como la calle principal; aunque en esta población
+reciente, todas las vías resultaban principales á causa de su enorme
+amplitud.
+
+El gobierno previsor de Buenos Aires no toleraba que los pueblos
+surgidos en el desierto tuviesen calles de menos de veinte metros de
+anchura. ¡Quién podía adivinar si serían algún día grandes
+ciudades!... Y mientras llegaba esto, las viviendas bajas y de un solo
+piso permanecían separadas de las de enfrente por un espacio enorme
+que barrían en línea recta los huracanes glaciales ó entoldaban con su
+niebla las columnas de polvo. Unas veces el sol hacía arder el suelo,
+levantando ante el paso del transeúnte nubes rumorosas de moscas;
+otras, los charcos de las rarísimas lluvias obligaban á los habitantes
+á marchar con agua hasta la rodilla para ver al vecino de enfrente.
+
+Según avanzaba Watson entre las dos filas de viviendas, fué
+encontrando á los principales personajes del pueblo. Primeramente vió
+al señor de Canterac, un francés, antiguo capitán de artillería, que,
+según afirmaban muchos que se decían amigos suyos, se había visto
+obligado á marcharse de su patria á consecuencia de ciertos asuntos
+de índole privada. Ahora servía como ingeniero al gobierno argentino,
+en obras remotas y penosas de las que huían sus colegas hijos del
+país.
+
+Era un hombre de cuarenta años, enjuto de cuerpo, con el pelo y el
+bigote algo canosos, pero conservando un aspecto juvenil. Tenía al
+andar cierto aire marcial, como si aún vistiese uniforme, y se
+preocupaba de la elegancia de su indumento, á pesar de que vivía en el
+desierto.
+
+Había entrado á caballo por la llamada calle principal, vistiendo un
+elegante traje de jinete y cubierta la cabeza con un casco blanco. Al
+ver á Watson echó pie á tierra para caminar junto á él, sosteniendo á
+su caballo de las riendas, al mismo tiempo que examinaba unos dibujos
+del americano.
+
+--¿Y Robledo, cuándo vuelve?--preguntó.
+
+--Creo que llegará de un momento á otro. Tal vez ha desembarcado hoy
+en Buenos Aires. Vienen con él unos amigos.
+
+El francés siguió examinando los planos del joven, sin dejar de andar,
+hasta que llegaron frente á la pequeña casa de madera que le servía de
+alojamiento. Allí entregó las riendas con una brusquedad de cuartel á
+su criado mestizo, y antes de meterse en su vivienda dijo á Ricardo:
+
+--Creo que sólo nos faltan seis meses para terminar la primera presa
+en el río, y Robledo y usted podrán regar inmediatamente una parte de
+sus tierras.
+
+Continuó Watson la marcha hacia su casa; pero á los pocos pasos hizo
+alto para responder al saludo de un hombre todavía joven, vestido con
+traje de ciudad, y que tenía el aspecto especial de los oficinistas.
+Llevaba anteojos redondos de concha, y sostenía bajo un brazo muchos
+cuadernos y papeles sueltos. Parecía uno de esos empleados laboriosos,
+pero rutinarios, incapaces de iniciativas ni de grandes ambiciones,
+que viven satisfechos y como pegados á su mediocre situación.
+
+Se llamaba Timoteo Moreno y era nacido en la República Argentina, de
+padres españoles. El Ministerio de Obras Públicas lo había enviado
+como representante administrativo á las obras de la Presa, y él era el
+encargado de pagar al contratista Pirovani las sumas debidas por el
+gobierno.
+
+Después que saludó á Watson se dió una palmada en la frente y quiso
+retroceder, mirando al mismo tiempo sus papeles.
+
+--He olvidado dejar en casa del capitán Canterac el cheque sobre París
+que le entrego todos los meses.
+
+Luego hizo un movimiento de hombros y continuó andando junto al
+norteamericano.
+
+--Se lo daré cuando vuelva á mi casa. De todos modos, no tenemos
+correo hasta pasado mañana.
+
+Estaban frente al _bengalow_ habitado por el hombre más rico del
+campamento, y vieron cómo salía éste y se acodaba en la barandilla de
+una de las galerías. Luego, al reconocerlos, bajó apresuradamente la
+escalinata de madera.
+
+El italiano Enrico Pirovani había llegado á la Argentina como obrero
+diez años antes, y era tenido ya por uno de los hombres más ricos del
+territorio patagónico que se extiende desde Bahía Blanca á la frontera
+andina de Chile. Todos los Bancos respetaban su firma. No pasaba de
+los cuarenta años; llevaba el rostro afeitado; era grande y musculoso,
+pero empezaba á mostrar la blandura naciente de los organismos
+invadidos por la grasa. Tenía el aspecto del trabajador manual que ha
+hecho fortuna y no puede ocultar cierta tosquedad reveladora de su
+origen. Lucía numerosas sortijas, así como una gran cadena de reloj, y
+su traje siempre era flamante.
+
+Estrechó las manos de los dos y dirigió á continuación una mirada de
+interés á los papeles que traía Moreno. El contratista y el empleado
+del gobierno se veían todas las semanas para hablar de los trabajos.
+
+Insistió el italiano en invitar á Ricardo á que entrase en su casa
+para beber una copa.
+
+--Aunque soy viudo y estoy solo, procuro que mi vivienda tenga cierto
+_confort_, lo mismo que una de Buenos Aires. Entre á verla. He
+comprado nuevas cosas. La última vez no la visitó usted toda.
+
+Watson tuvo que seguirle, convencido de que daría un disgusto al
+contratista si no admiraba una vez más su casa. Subieron los peldaños
+de madera y entraron en el comedor, cuyos muebles elegantes resultaban
+demasiado pesados y vistosos.
+
+Pirovani los enseñó con vanidad, golpeándolos para ensalzar los
+méritos del roble y elevando los ojos al techo mientras aludía á sus
+precios. Luego les mostró el salón--amueblado igualmente con exceso,
+pues había que marchar tortuosamente entre tantos sillones y
+mesillas--y un dormitorio, que parecía pertenecer por lo vistoso á una
+hembra de vida galante.
+
+En todas estas piezas se notaba el rudo contraste entre la suntuosidad
+abrumadora de los muebles y la modestia de los tabiques, cubiertos de
+un papel ordinario.
+
+--¡Lo que me ha costado todo esto!--dijo el contratista con un orgullo
+pueril--. Pero usted, don Ricardo, que es un joven de buena familia y
+ha visto mucho, ¿no es verdad que lo encuentra muy... _chic_?
+
+Al volver al comedor, una criadita indígena, con larga trenza
+colgando sobre la espalda, puso en la mesa botellas y copas.
+
+--Ahora--continuó el italiano--voy á tomar como «gobernanta» á
+Sebastiana, la de la estancia de Rojas. Esta casa exige una mujer
+inteligente que se encargue de dirigirla.
+
+Watson no quiso aceptar una segunda copa. Debía irse para que aquellos
+hombres hablasen de los trabajos por cuenta del Estado.
+
+Al salir de la casa había cerrado ya la noche, y toda la vida del
+antiguo campamento parecía reconcentrarse en el boliche. Su doble
+puerta extendía sobre el suelo dos rectángulos rojos, que eran la
+iluminación más fuerte del pueblo.
+
+Los parroquianos venerables bebían de pie junto al mostrador, un
+español tocaba el acordeón y otros trabajadores europeos bailaban con
+las mestizas valses y polcas. Abundaban los chilenos, venidos del otro
+lado de la Cordillera, para escapar después de unos cuantos días de
+trabajo, arrastrados por su eterna manía ambulatoria. Eran gentes
+inquietantes por la facilidad con que tiraban del cuchillo, sin dejar
+por eso de sonreir y hablar melosamente. En otro grupo estaban los
+hombres del país, con barbas, poncho y grandes espuelas, jinetes
+errabundos que nadie sabía de qué vivían ni tampoco dónde eran
+nacidos. Imitaban á los antiguos gauchos, llevando el ancho cinturón
+de cuero adornado con arabescos de monedas de plata, que les servía
+para guardar sus armas.
+
+Todos estos americanos aceptaban con despectivo silencio el acordeón y
+los bailes de _gallegos_ y de _gringos_, hasta que al fin cualquiera
+de su clase reclamaba á gritos los bailes de la tierra. Esta
+exigencia, hecha con tono amenazador, obligaba á retirarse á las
+parejas que danzaban agarradas, á estilo europeo. Unas veces era el
+_pericón_ ó el _gato_, antiguos bailes argentinos, lo que danzaban los
+hijos del país; pero las más de las noches la _cueca_ chilena
+enardecía horas enteras, con su palmoteo y sus gritos, al público del
+boliche.
+
+El dueño del establecimiento entregaba dos guitarras, guardadas
+cuidadosamente debajo del mostrador. Los guitarristas iban á sentarse
+en el suelo; pero inmediatamente acudía una mestiza para ofrecerles,
+como sillones honoríficos, dos cráneos de caballo.
+
+Eran los mejores asientos de la casa. Había también un par de sillas
+para cuando llegaba el comisario de policía ó alguna otra autoridad,
+pero algo desvencijadas é inseguras. Los esqueletos abandonados en el
+campo proporcionaban asientos más sólidos y durables.
+
+Al son de las guitarras empezaban á formarse las parejas de la danza
+chilena. Las bailarinas tenían un pañuelo en una mano, y con la otra
+levantaban un poco su falda para dar vueltas lentamente. Los hombres
+ostentaban también en su diestra un pañuelo de color, comunicándole un
+movimiento rotatorio al mismo tiempo que bailaban en torno á la mujer.
+Era una repetición de la danza de las épocas primitivas; la eterna
+historia del macho persiguiendo á la hembra. Ellas bailaban trazando
+pequeños círculos para huir del hombre, y éste las acosaba y envolvía
+girando en una órbita más amplia.
+
+Las mestizas que no habían salido á bailar palmoteaban incesantemente,
+acompañando el runruneo de las guitarras. De vez en cuando una de
+ellas entonaba la copla de la _cueca_, y los hombres daban alaridos,
+arrojando sus sombreros.
+
+Un jinete desmontó frente al boliche, atando su caballo á un poste del
+sombraje. Al entrar recibió su rostro la luz roja de los quinqués que
+colgaban del techo, y muchos hombres le saludaron respetuosamente.
+
+Llevaba el poncho y las grandes espuelas de los jinetes del país. Su
+perfil aguileño y su tez hacían recordar á los arabes de origen puro.
+La barba y la cabellera eran en él luengas, negras y rizosas. Este
+hombre, cuya edad no parecía más allá de los treinta años, podía ser
+tenido por hermoso; pero su rostro se contraía algunas veces con un
+gesto repelente, y sus grandes ojos obscuros brillaban con una
+expresión imperiosa y cruel. Le apodaban _Manos Duras_, nombre famoso
+en el país y resultaba un vecino inquietante, pues vivía de vender
+reses, y nadie lograba averiguar dónde había hecho antes sus compras.
+
+Algunos viejos, conocedores de su origen, lo declaraban nacido en la
+Pampa Central. Sus padres, sus abuelos, toda su familia, habían sido
+personas excelentes, «gauchos buenos», que vivían de la crianza de la
+propia «hacienda». Pero Manos Duras había nacido para ser «gaucho
+malo», ladrón de reses y matón. En vano su padre, hombre de bien, le
+daba buenos consejos y sanos ejemplos.
+
+Un antiguo parroquiano del boliche resumía con gravedad filosófica la
+ineficacia de estos esfuerzos valiéndose de un refrán del país:
+
+«Al que nace barrigón, es en balde que lo fajen.»
+
+El dueño del almacén, al verle entrar, le presentó un vaso de ginebra,
+y los gauchos de peor catadura se llevaron una mano al sombrero para
+saludarle, como si fuese su jefe. Los trabajadores europeos le miraron
+con curiosidad, repitiendo su nombre, y las mestizas fueron hacia él,
+sonriendo como esclavas.
+
+Manos Duras acogió este recibimiento con cierta altivez. Una de las
+mujeres se apresuró á ofrecerle un asiento de honor, y trajo otro
+cráneo de caballo. Se acomodó el terrible gaucho en él, teniendo en
+torno á los demás parroquianos sentados en el suelo.
+
+Continuó la _cueca_, interrumpida un momento por la aparición de Manos
+Duras, y no cesó al entrar un nuevo personaje, acogido con grandes
+reverencias por el dueño del establecimiento desde el otro lado del
+mostrador.
+
+Era don Roque, comisario de policía de la Presa y único representante
+de la autoridad argentina en el pueblo y sus alrededores. El
+gobernador del territorio de Río Negro vivía en una población á
+orillas del Atlántico, para llegar á la cual era preciso un viaje de
+doce días á caballo; seis veces más de lo que se necesitaba para
+trasladarse á Buenos Aires por ferrocarril. A causa de esto, el
+comisario disfrutaba de la mejor de las independencias: la del olvido.
+El gobernador vivía demasiado lejos para mandarle. Su jefe más
+inmediato era el ministro del Interior, residente en la capital de la
+República; pero se hallaba demasiado alto para ocuparse de su
+existencia.
+
+En realidad, no abusaba de su poder, ni disponía tampoco de medios
+para hacerlo sentir exageradamente á los demás. Era un señor grueso,
+bondadoso, de trato campechano: un burgués de Buenos Aires venido á
+menos que había pedido un empleo para poder vivir, resignándose á
+aceptarlo en la Patagonia. Llevaba traje de ciudad, pero con el
+aditamento de botas altas y gran sombrero, creyendo haber conseguido
+con esto el aspecto que exigía su cargo. Un revólver bien á la vista
+de todos, sobre el chaleco, era la única insignia de su autoridad.
+
+Se desprendió el español de la mejor silla de su establecimiento,
+guardada detrás del mostrador para las visitas extraordinarias, y el
+comisario fué á colocarse junto á Manos Duras. Éste saludó quitándose
+el sombrero, pero sin moverse del cráneo que le servía de asiento.
+
+Los dos hombres conversaron, mientras continuaba el baile. Don Roque
+empezó á fumar un gran cigarro, ofrecido por el gaucho con ademanes de
+gran señor.
+
+--Hay quien asegura--dijo en voz baja--que eres tú el que robó la
+semana pasada tres novillos en la estancia de Pozo Verde. Eso no está
+en mi jurisdicción, pues pertenece á Río Colorado; pero mi compañero
+el comisario de allá sospecha que eres tú el del robo.
+
+Manos Duras siguió fumando en silencio, escupió, y dijo al fin:
+
+--Calumnias de los que desean que no venda carne al campamento de la
+Presa.
+
+--Le han dicho también al gobernador del territorio que eres tú el que
+mató hace meses á los dos comerciantes turcos.
+
+El gaucho levantó los hombros y contestó con frialdad, como si
+quisiera dar fin á este diálogo:
+
+--¡Me han atribuido tantos crímenes, sin poder probarme ninguno!...
+
+Continuó el baile en el «Almacén del Gallego» hasta las diez de la
+noche. En un país donde todos se levantaban con el alba, equivalía
+esta hora á las de la madrugada, en que terminan las fiestas de las
+grandes ciudades.
+
+Los personajes más importantes del campamento tampoco dormían. Estaban
+con la pluma en la mano y el pensamiento muy lejos.
+
+El ingeniero Canterac, apoyando un codo en su mesa y con los ojos
+entornados, creía ver el remoto París y en él una casa vecina al Campo
+de Marte, cuyo quinto piso estaba ocupado por su esposa y sus hijos.
+
+Era una señora de aspecto triste, con el pelo canoso y el rostro
+todavía fresco. A sus lados estaban sentadas dos niñas. Un muchacho de
+catorce años, su hijo mayor, de pie ante ella, escuchaba sus
+palabras... Y la madre acababa por mostrarles sobre el canapé de su
+modesto salón un retrato que representaba á Canterac joven, con
+uniforme militar. El amueblado de las habitaciones, lo mismo que los
+trajes de todos ellos, revelaban una existencia modesta pero ordenada,
+digna y con cierta distinción.
+
+Conmovido el ingeniero por las visiones que él mismo iba creando, hizo
+un esfuerzo para arrancarse á ellas, y siguió escribiendo la carta que
+tenía empezada sobre la mesa:
+
+«Pronto volveré á veros. Las deudas de honor que me obligaron á
+alejarme de París quedarán saldadas en breve, gracias á ti, valerosa
+compañera de mi vida, que has sabido manejar hábilmente los ahorros
+que te envié. ¡Cómo deseo verte en mis brazos para decirte una vez más
+mi amor y mi gratitud!... ¡Cómo ansío ver á nuestros hijos, después de
+tan larga separación...»
+
+Quedó el ingeniero con la diestra inmóvil y la pluma en alto. Había
+perdido su rígida impasibilidad de hombre autoritario. Tenía los ojos
+húmedos á causa de su emoción y se pasó una mano por ellos. Hizo un
+esfuerzo para reconcentrar su voluntad y siguió escribiendo el final
+de su carta:
+
+«¡Adiós á ti, esposa mía! ¡Adiós, hijos míos! Hasta el próximo
+correo.--_Roger de Canterac._»
+
+Pero cuando iba á doblar el pliego, añadió una posdata:
+
+«Adjunto te remito el cheque de este mes. El próximo cheque será más
+importante que todos los que llevas recibidos, pues espero cobrar,
+además de mi sueldo, las retribuciones atrasadas de varios trabajos
+particulares hechos en los dos últimos años.»
+
+Pirovani también estaba en su despacho, á la misma hora pluma en mano
+y con los ojos vagorosos, como si contemplase interiormente una visión
+ideal.
+
+Su pensamiento le conducía hasta un colegio de Italia donde estaba su
+hija única; un colegio dirigido por monjas y cuyas alumnas eran en su
+mayor parte de apellido aristocrático, lo que proporcionaba grandes
+satisfacciones á la vanidad pueril del contratista.
+
+Parecía ennoblecerse su rostro con la sonrisa dirigida á esta visión.
+Avanzó los labios cual si pretendiese enviar un beso á su hija por
+encima de tres mil leguas de tierras y mares. Luego siguió
+escribiendo:
+
+«Estudia mucho, Ida mía; aprende todo lo que necesita saber una señora
+del gran mundo, ya que tu padre, después de tantas privaciones y
+trabajos, ha podido juntar una fortuna que le permite darte una buena
+educación... Yo fui menos dichoso que tú, y nacido en la pobreza tuve
+que abrirme paso en el mundo, sin apoyo alguno, arrastrando el fardo
+de mi ignorancia. Para evitarte molestias no quise casarme otra vez...
+¡Qué no haré yo por ti, Ida mía!»
+
+«El año próximo pienso dar por terminados mis negocios en América, y
+volveré á nuestra patria, y compraré un castillo del que serás tú la
+reina; y tal vez se enamore de ti algún noble oficial de caballería
+con apellido ilustre, y tu pobrecito papá tendrá celos... ¡muchos
+celos!...»
+
+Mientras Pirovani escribía las últimas palabras, su rostro empezó á
+dilatarse con una sonrisa bondadosa.
+
+Moreno, el argentino, no enviaba su pensamiento tan lejos. Escribía en
+la casita de madera donde estaba instalada su oficina, bajo la luz de
+un quinqué de petróleo; pero su imaginación, siguiendo la línea del
+ferrocarril, se detenía, á dos días de marcha, en un pueblo cercano á
+Buenos Aires.
+
+También al levantar por un momento la cabeza para quitarse los
+anteojos y limpiarlos, contemplaba, como los otros, una visión
+familiar. Su esposa, una mujer joven, de rostro dulce, estaba con una
+criatura de pechos en el regazo, entre dos niños y una niña algo
+mayores; pero ninguno de ellos pasaba de los siete años. La habitación
+modesta ofrecía un aspecto fresco y gracioso. Aquella madre de
+familia, al mismo tiempo que atendía á la prole, se preocupaba del
+buen orden de su casa.
+
+«A todas horas me acuerdo de ti y de los niños. De seguir los deseos
+de mi corazón, os traería á todos inmediatamente á Río Negro; pero
+temo que nuestros pequeños sufran demasiado en este desierto. La vida
+que yo llevo no es para que la soporten nuestros hijitos ni tampoco
+tú, animosa compañera de mi existencia.»
+
+Contempló Moreno un retrato puesto sobre la mesa, en el que aparecía
+su esposa y sus cuatro hijos. Besó la fotografía con emoción y volvió
+á escribir:
+
+«Afortunadamente, en el Ministerio me aprecian un poco por mi
+laboriosidad, y espero que antes de un año me trasladarán á Buenos
+Aires. El mes próximo solicitaré un permiso para ir á veros. El viaje
+es caro, pero no puedo sufrir más tiempo esta ausencia dolorosa.»
+
+Ricardo Watson no escribía cartas, pero ensoñaba despierto como los
+otros.
+
+Sentado ante un tablero de dibujo en el que había clavada una hoja
+grande de papel, iba trazando los contornos de un canal. Pero el
+dibujo se esfumó poco á poco para ser reemplazado por una visión de la
+realidad ordinaria. Las líneas rojas y azules se convirtieron en un
+río orlado de sauces, en terrenos yermos y caminos polvorientos.
+
+Este paisaje liliputiense ofrecía la vista completa de las tierras que
+rodeaban el pueblo de la Presa, pero en escala tan reducida que todas
+cabían en el tablero. Y á través de la diminuta planicie vió de pronto
+galopar á un jinete no más grande que una mosca, que iba saltando con
+alegre soltura; la señorita Rojas, vestida de hombre y moviendo el
+lazo sobre la cabeza.
+
+Watson se llevó una mano á los ojos, restregándoselos para ver mejor.
+¡Falsas ilusiones de la noche!
+
+Luego agitó sus dedos sobre el papel, como si lo abanicase para
+ahuyentar el engañoso panorama, y reapareció el trazado de los
+canales, con sus líneas rojas y azules.
+
+Se sumió otra vez el joven en su monótona labor de dibujante lineal;
+pero á los pocos instantes sus ojos volvieron á levantarse del papel.
+Ahora creyó ver en el fondo de la habitación á Celinda montada á
+caballo; pero no como una amazona pigmea, sino con su talla ordinaria.
+
+La muchacha le arrojó de lejos su lazo, riendo con aquella risa que
+ponía al descubierto su dentadura juvenil, y el norteamericano,
+maquinalmente, bajó la cabeza para librarse de la cuerda opresora.
+
+«Estoy soñando--pensó--. Esta noche no puedo trabajar. Vámonos á la
+cama.»
+
+Pero antes de domirse vió el pueblo entero como lo había contemplado á
+la puesta del sol, desde una altura, en compañía de Celinda.
+
+Ahora la tierra estaba en la obscuridad, y sobre el telón azul del
+horizonte, acribillado de luz, se imaginó ver el crecimiento de una
+inmensa aparición: una mujer de grave hermosura, coronada de estrellas
+y con una túnica negra de bordados igualmente siderales, que abría
+sus brazos gigantescos, arrancando de los jardines del infinito las
+flores del ensueño, para derramarlas como una lluvia de pétalos
+fosforescentes sobre el mundo dormido.
+
+Era la Noche, divinidad misericordiosa que hacía ver á los desterrados
+en este rincón del planeta todos los seres amados por ellos.
+
+Como Ricardo Watson estaba solo en el mundo, la Noche escogía para él
+la flor más primaveral... Y el joven, antes de cerrar los ojos, empezó
+á conocer la dulce melancolía que acompaña siempre al primer amor.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#VI#
+
+
+Un grupo de chicuelos cesó de jugar en la llamada calle principal,
+lanzando gritos de asombro al ver el aspecto extraordinario del
+carruaje que, tres veces por semana, ó sea los días de tren, iba y
+volvía de la Presa á la estación de Fuerte Sarmiento.
+
+La misma diversidad étnica de los habitantes del pueblo se notaba en
+este grupo infantil, compuesto de distintas razas. Los niños blancos
+parecían como perdidos dentro de pantalones viejos de sus padres y sus
+pies se movían sueltos en el interior de enormes zapatos. Los
+indígenas llevaban una simple camisita ó iban con la barriga al aire,
+resaltando sobre su curva achocolatada el amplio botón del ombligo.
+
+Como todos ellos estaban acostumbrados á que los viajeros que llegaban
+á la Presa no llevasen otro equipaje que la llamada «lingera», saco de
+lona donde guardaban su ropa, se asombraron al ver la cantidad de
+baúles y maletas del coche-correo, vieja diligencia tirada por cuatro
+caballos huesudos y sucios de lodo.
+
+Una gran parte de dicho equipaje iba amontonado en el techo del
+vehículo, y al avanzar éste rechinando sobre los profundos relejes
+abiertos en el polvo, se inclinaba con un balanceo cómico ó
+inquietante, como si fuese á volcar.
+
+En la puerta del boliche se agolparon los hombres libres de trabajo,
+atraídos por tal novedad. Se detuvo el coche ante la casa de madera
+habitada por Watson, y éste se mostró rodeado de su servidumbre.
+
+Corrieron hombres y mujeres, lanzando exclamaciones al ver que bajaba
+del carruaje el ingeniero Robledo. Muchos se abalanzaron para
+estrechar su mano confianzudamente, con la camaradería de la vida en
+el desierto. Después todos parecieron olvidar al español, á causa de
+la curiosidad que les inspiraban los desconocidos salidos del coche.
+
+Primeramente echó pie á tierra el marqués de Torrebianca para dar la
+mano á su esposa. Ésta vestía un lujoso abrigo de viaje, cuya
+originalidad chocaba violentamente con todo lo que existía en torno de
+ella.
+
+Se mostraba muy seria, con el gesto duro de sus malos momentos. Miraba
+á un lado y á otro con extrañeza y disgusto. A pesar del amplio velo
+que defendía su cara, el polvo rojizo del camino había cubierto sus
+facciones y su cabellera. Sus ojos delataban una gran desesperación y
+todo en su persona parecía gritar: «¿Dónde he venido á caer?»
+
+--Ya llegamos--dijo Robledo alegremente--. Dos días y dos noches de
+ferrocarril desde Buenos Aires y un par de horas de coche á través de
+una tempestad de polvo, no es mucho. Más lejos está el fin del mundo.
+
+Varios hombres de los que habían saludado á Robledo dándole la mano
+empezaron á descargar espontáneamente las maletas amontonadas en el
+techo y el interior de la diligencia.
+
+Una doncella de la marquesa había enviado de París á Barcelona este
+equipaje, que representaba los últimos restos del gran naufragio de
+los Torrebianca.
+
+En torno á Elena se fué formando un corro de chiquillos y pobres
+mujeres, en su mayor parte mestizas, contemplándola todos con asombro
+y admiración, como si fuese un ser de otro planeta que acababa de caer
+en la tierra. Algunas muchachitas tocaron disimuladamente la tela de
+su vestido, para apreciar mejor su finura.
+
+Fueron acudiendo, atraídos por el suceso, los principales personajes
+del campamento, y el español hizo la presentación de sus amigos
+Canterac, Pirovani y Moreno.
+
+Al ver Watson que los hombres que habían cargado con los equipajes los
+metían en su vivienda, buscó á Robledo apresuradamente.
+
+--Pero ¿esa señora tan elegante va á vivir con nosotros?...
+
+--Esa señora--contestó el español--es la esposa de un compañero que
+viene á participar de nuestra suerte. No vamos á construir un palacio
+para ella.
+
+Le fué imposible á la recién llegada ocultar su desaliento al recorrer
+las diversas piezas de la casa de los dos ingenieros, que iba á ser en
+adelante la suya. Las paredes eran de madera, los muebles pocos y
+rústicos, y mezclados con ellos vió sillas de montar, aparatos de
+topografía, sacos de comestibles. Todo estaba revuelto y sucio en esta
+vivienda dirigida por hombres distraídos á todas horas por las
+preocupaciones de su trabajo.
+
+Torrebianca sonreía con una amabilidad humilde, aceptando las
+explicaciones de su amigo. Todo lo que éste hiciese le parecía bien y
+digno de agradecimiento.
+
+--He aquí nuestra servidumbre--dijo Robledo.
+
+Y presentó á una mestiza gorda y entrada en años, la criada principal,
+dos pequeños mestizos descalzos, que llevaban los recados, y un
+español rústico, encargado de la caballeriza. Esta gente mal pergeñada
+fué manifestando con sonrisas interminables la admiración que sentía
+ante la hermosa señora, y Elena acabó por reir también, nerviosamente,
+al recordar los domésticos que había dejado en París.
+
+Después de la cena, Robledo, que deseaba enterarse de la marcha de los
+trabajos, habló á solas con su consocio. Éste le fué enseñando los
+planos y otros papeles.
+
+--Antes de seis meses--añadió Watson--podremos regar nuestras tierras,
+según afirma Canterac, y dejarán de ser una llanura estéril.
+
+Robledo mostró su contento.
+
+--Un verdadero paraíso va á surgir, gracias á nuestro trabajo, de este
+suelo que sólo produce ahora matorrales. Miles de personas encontrarán
+aquí una existencia mejor que en el viejo mundo. Usted y yo, querido
+Ricardo, vamos á ser enormemente ricos y haremos al mismo tiempo un
+gran bien. La vida es así. Para que se realice un progreso, es
+necesario que este progreso empiece por enriquecer á alguien
+egoístamente.
+
+Quedaron los dos silenciosos, con la mirada vaga, como si contemplasen
+en su imaginación el aspecto que iban á ofrecer las tierras yermas
+después de varios años de riego. Vieron campos eternamente verdes,
+canales rumorosos en los que el agua parecía reir, caminos orlados de
+altos árboles, casitas blancas... Watson pensaba en los jardines
+frutales de California, y Robledo en la huerta de Valencia.
+
+El norteamericano fué el primero que salió de esta abstracción,
+señalando mudamente la pieza inmediata, donde se habían instalado los
+recién llegados.
+
+Dormitaba Torrebianca en ella ocupando un sillón de lona. Su esposa,
+sentada en otro sillón, tenía la frente entre las manos, en una
+actitud trágica. Persistía en su pensamiento la misma pregunta
+desesperada: «¿Dónde he venido á caer?...»
+
+Durante los días pasados en Buenos Aires, encontró tolerable su
+destierro. Era una gran ciudad á la europea, en la que había que
+buscar tenazmente algún rincón de la antigua vida colonial para
+convencerse de que se había llegado á América. Experimentaba la
+extrañeza de vivir en un hotel mediocre y carecer de automóvil. Aparte
+de esto, su existencia no había experimentado ningún sacudimiento...
+¡Pero el viaje, después, por llanuras interminables, en las que el
+tren marchaba horas y horas sin encontrar una persona ni una casa,
+como sobre si la superficie del mundo se hubiese creado el vacío!...
+¡La llegada á esta tierra remota, en la que la rueda ó el pie
+levantaban al avanzar nubes de polvo, y los órganos respiratorios se
+obstruían con la tierra disuelta en el aire, y todas las gentes tenían
+un aspecto de abandono, lo que no evitaba que tratasen á los demás con
+molesto compañerismo, como si se considerasen iguales, al vivir lejos
+de los otros grupos humanos!... ¡Ay! ¡Dónde había venido á caer!...
+
+Robledo, adivinando el pensamiento de Watson, contestó á su muda
+pregunta:
+
+--Mi amigo nos ayudará como ingeniero. No debe usted preocuparse de
+él. Yo le daré una participación en nuestro negocio, pero será de lo
+que á mí me corresponde.
+
+El joven, después de escuchar el relato de las desgracias de
+Torrebianca, tales como Robledo creyó prudente darlas á conocer, se
+limitó á decir:
+
+--Ya que el amigo de usted viene á trabajar con nosotros, exijo que su
+parte se saque por igual de lo que nos corresponde á usted y á mí. Me
+parece una persona excelente y quiero ayudarle. Además, su esposa me
+da lástima.
+
+Le estrechó la mano Robledo, agradeciendo su generosa resolución, y ya
+no hablaron más de este asunto.
+
+Desde la mañana siguiente, Elena, que tenía cierta facilidad para
+adaptarse á las diversas situaciones de su existencia, se mostró
+laboriosa y emprendedora. Quiso conquistar la admiración de aquellos
+hombres por sus talentos domésticos, lo mismo que semanas antes
+pretendía distinguirse en los salones por otros méritos menos
+humildes. Vistiendo un traje de corte sastre que ella había desechado
+en París y asombraba aquí á todos por su elegancia, se dedicó con los
+guantes puestos á la limpieza y arreglo de la casa, marchando al
+frente de la mestiza gorda y sus dos acólitos.
+
+Cuando intentaba predicarles con el ejemplo, se hacía visible
+inmediatamente su torpeza para esta clase de trabajos. Otras veces
+quedaba vacilante, no sabiendo cómo se hacía lo que acababa de
+ordenar, y era indispensable una intervención de la mestiza para
+sacarla del apuro.
+
+En la cocina, una gran lámpara, alimentada con la misma esencia de los
+motores que perforaban el suelo, servía para los guisos. Elena,
+animada por la facilidad con que podía apagarse y encenderse este
+fogón, quiso intervenir en los preparativos culinarios. Pero hubo de
+resignarse igualmente á reconocer la superioridad de la doméstica
+cobriza, riendo al fin de su ineptitud para los trabajos domésticos.
+
+Queriendo hacer algo, se quitó los guantes é intentó lavar los platos;
+pero inmediatamente volvió á ponérselos temiendo que el agua fría
+perjudicase la finura de sus dedos y el brillo de sus uñas.
+Precisamente, en los momentos de desesperación por su nueva
+existencia, lo único que le proporcionaba cierto alivio era contemplar
+melancólicamente sus manos.
+
+Torrebianca, vistiendo un traje de campo, fué con Watson y Robledo á
+visitar los canales, enterándose del curso de los trabajos, hablando
+familiarmente con los peones, examinando el funcionamiento de las
+máquinas perforadoras.
+
+Poco después estaba sucio de polvo de la cabeza á los zapatos, y sus
+manos sintieron una comezón dolorosa al empezar á curtirse; pero
+conoció al mismo tiempo la alegre confianza del que cuenta con un
+medio seguro de ganar su vida.
+
+Cerrada ya la noche, volvían diariamente los tres ingenieros á su
+vivienda, donde encontraban la mesa puesta. Al principio se lamentó
+Elena de la rusticidad de los platos y los cubiertos. Por iniciativa
+suya, trajo la mestiza del «Almacén del Gallego» varios objetos
+baratos, procedentes de Buenos Aires. Con esto y unas cuantas hierbas
+ligeramente floridas, que los dos pajes cobrizos iban á buscar en la
+ribera del río, la mesa presentaba cada vez mejor aspecto. Se iba
+notando en la casa la presencia de una mujer hermosa y elegante.
+
+Una noche, mientras la cocinera traía el primer guiso, Elena se
+despojó de una salida de teatro, que por ser algo vieja prestaba
+servicios de bata. Al desprenderse de esta envoltura apareció
+descotada, con un traje de fiesta un poco ajado, pero todavía
+brillante, recuerdo de sus tiempos felices.
+
+Watson la miró con asombro, y Robledo hizo un gesto disimulado,
+llevándose un dedo á la frente para indicar que la creía algo loca.
+
+El marqués permaneció impasible, como si nada de su mujer pudiera
+causarle extrañeza.
+
+--Siempre he comido con traje descotado--dijo Elena--, y no veo la
+razón de modificar aquí mis costumbres. Sería para mí un tormento.
+
+Después de la cena se desarrollaban largas conversaciones, en las
+cuales la parte mayor correspondía á Robledo. Éste hablaba con
+predilección de los hombres de vida interesante que había visto
+desfilar por «la tierra de todos». Muchos de ellos llevaban corrido
+casi todo el planeta antes de llegar á la Patagonia; otros acababan de
+huir de Europa, ansiosos de aventuras, para forjarse una nueva
+existencia.
+
+Al desembarcar en Buenos Aires les salían al encuentro los mismos
+obstáculos del mundo que dejaban á sus espaldas. La gran ciudad era ya
+vieja para ellos; abundaban los pobres en sus tugurios llamados
+«conventillos»; resultaba tan difícil ganarse la vida en esta
+metrópoli como en Europa. Algunas veces aún era mayor la dificultad
+que en el antiguo continente, por la gran concurrencia de
+profesionales llegados de todas partes... Y se esparcían hacia los
+sitios más apartados de la República, invadiendo los territorios
+todavía desiertos, donde se estaban realizando obras preparatorias
+para la instalación de las inmigraciones futuras.
+
+--¡Los tipos que he visto pasar por aquí en pocos años!--continuaba
+Robledo--. Una vez me interesé por cierto peón que tenía la nariz roja
+de los alcohólicos, pero guardaba en su persona un no sé qué revelador
+de un pasado interesante.
+
+Era una ruina humana; pero igual á los palacios en escombros, cuya
+historia se presiente por un fragmento de estatua ó de capitel
+descubierto entre los muros derrumbados, este hombre, que robaba á sus
+camaradas y quedaba en el suelo como muerto después de sus
+borracheras, tenía siempre en su decaída persona un ademán ó una
+palabra que hacían adivinar su origen.
+
+--Un día vi cómo por broma peinaba á uno de nuestros capataces y le
+arreglaba los bigotes en punta, á estilo del kaiser Guillermo. Mandé
+que le diesen de beber todo lo que quisiera. Es el medio más seguro de
+que esos hombres hablen, y él habló. El borracho, avejentado
+prematuramente, era un barón de Berlín, antiguo capitán de la Guardia
+imperial, que había perdido al juegos sumas importantes confiadas por
+sus superiores. En vez de matarse, como lo exigía su familia, se vino
+á América, rodando hasta lo más bajo. Empezó siendo general en el
+Nuevo Mundo, y acabó de peón ebrio y mal trabajador.
+
+Al ver que Elena se interesaba por el personaje, Robledo continuó
+modestamente:
+
+-Este alemán fué general en una de las revoluciones de Venezuela. Yo
+también he sido general en otra República y hasta ministro de la
+Guerra durante veinte días; pero me echaron por parecerles demasiado
+científico y no saber manejar el machete como cualquiera de mis
+ayudantes.
+
+Después habló de otro peón igualmente ebrio, pero silencioso y triste,
+que había venido á morir en la Presa y estaba enterrado cerca del río.
+Robledo encontró papeles interesantes en el fondo de la «lingera» de
+este vagabundo piojoso. Había sido en su juventud un gran arquitecto
+de Viena. También encontró la vieja fotografía de una dama con peinado
+romántico y largos pendientes, semejante á la asesinada emperatriz de
+Austria. Era su esposa, y había muerto en Khartoum, hecha pedazos por
+los fanáticos del Sudán, capitaneados por el Madhí, cuando su marido
+iba con el general Gordon. Otra fotografía representaba á un hermoso
+oficial austríaco, con la levitilla blanca muy ajustada al talle: el
+hijo de aquel mendigo.
+
+--Y es inútil--continuó Robledo--querer levantar á estos vagabundos.
+Se les limpia, se les proporciona una existencia mejor, se les
+sermonea para que beban menos y recobren sus facultades de hombres
+inteligentes. Cuando ya están repuestos y parecen felices, se
+presentan una mañana con el saco al hombro: «Me voy, patrón; arrégleme
+la cuenta.» Nada se consigue haciéndoles preguntas. Están contentos,
+no tienen de qué quejarse, pero se van. Apenas se sienten bien, el
+demonio que los empuja para que rueden por la tierra entera vuelve á
+acordarse de ellos. Saben que más allá de la línea del horizonte se
+levantan los Andes, y detrás de la cordillera de los Andes está Chile,
+y después la inmensidad del Pacífico con sus numerosas islas, y
+todavía más lejos, los interesantes países del macizo asiático...
+Sienten el tirón de su manía ambulatoria que despierta. «Vamos á ver
+todo eso.» Y se echan la «lingera» al hombro, para volver á sufrir
+hambres y fatigas, para morir en un hospital ó abandonados en un
+desierto... Y cuando no mueren y pueden seguir marchando detrás de la
+Ilusión que revolotea junto á sus ojos, vuelven por segunda vez á este
+país; pero es después de haber dado la vuelta entera á la tierra.
+
+Algunas noches los dos ingenieros hablaban de su propia existencia.
+Watson tenía poco que contar. Educado en California, había empezado su
+vida profesional en las minas de plata de Méjico, donde aprendió el
+español, continuándola después en las del Perú. Finalmente había
+pasado á Buenos Aires, conociendo en esta ciudad á Robledo y
+asociándose á él para la empresa de Río Negro.
+
+El español no gustaba de recordar su existencia antes de establecerse
+en la Argentina. Había intervenido en revoluciones que despreciaba,
+mezclándose en ellas únicamente por una necesidad de acción. Había
+emprendido también prodigiosos negocios, viéndose al final engañado y
+robado, unas veces por sus compañeros, otras por los gobiernos. Rudos
+vaivenes de fortuna le habían hecho pasar de una abundancia absurda á
+una miseria de vagabundo. Pero evitaba hablar de sus aventuras en
+otros países y sus relatos eran siempre sobre la vida que había
+llevado en Patagonia.
+
+No podía olvidar un horrible sed sufrida en aquella altiplanicie que
+empezaba al borde de la cortadura del río Negro, extendiéndose hasta
+el estrecho de Magallanes. Fué cuando renunció á servir al gobierno
+argentino, lanzándose como ingeniero particular á la exploración de
+estas tierras solitarias, en busca de un buen negocio. Para evitarse
+gastos había emprendido la travesía del desierto con un sólo peón
+indígena y una tropilla de seis caballos del país, capaces de
+alimentarse con lo que encontrasen, sufridos animales que se iban
+relevando en la tarea de llevar sobre sus lomos á los dos viajeros.
+
+Contaba Robledo con el auxilio de un plano hecho por otros
+exploradores, en el cual se marcaban las «aguadas», únicos lugares
+donde los expedicionarios podían detenerse.
+
+Los años anteriores habían sido de gran sequía. Al llegar á un pozo
+encontró que el líquido era extremadamente salobre. Él estaba
+acostumbrado al agua de sal, que por un optimismo de los viajeros del
+desierto figura como agua potable; pero la de este pozo resultaba
+inadmisible para su estómago y el del mestizo acompañante.
+
+Continuaron su marcha, confiando en la aguada que encontrarían al día
+siguiente. Este pozo no tenía agua salobre, pero era porque estaba
+completamente seco... Y se habían visto obligados á seguir avanzando á
+través de una llanura siempre inmensa, siempre igual, guiándose por la
+brújula y sufriendo una sed de náufragos, que les hacía marchar con
+la boca jadeante, los ojos desorbitados y una expresión de locura en
+ellos.
+
+Por respeto á Elena, aludía Robledo voladamente á los recursos de que
+se habían valido el mestizo y él para no perecer, bebiendo sus propios
+líquidos renales y los de sus caballos.
+
+--Una manía atormentadora se apoderó de mí. Intenté recordar todas las
+veces que me habían invitado á beber en un café sin que yo quisiera
+admitir el líquido que me ofrecían: cerveza, aguas gaseosas, helados.
+Hacía memoria, igualmente, de todas las fiestas á que había asistido
+pasando con indiferencia ante una gran mesa llena de jarros y
+botellas... Y yo me decía, perturbado por la fiebre, sin dejar de
+marchar: «Si entonces hubieses tomado todos los _bocks_ de cerveza,
+todos los refrescos gaseosos, todos los helados que te ofrecieron y tú
+despreciaste, tendrías ahora en tu cuerpo una reserva líquida
+importante, pudiendo resistir mejor la sed.» Y este cálculo absurdo me
+atormentaba como un remordimiento, hasta el punto de sentir deseos de
+abofetearme por mi torpeza.
+
+Robledo acababa describiendo su arribo--cuando los caballos ya no
+podían avanzar más--á un pozo de agua salobre, que fué el más
+delicioso de los líquidos bebidos en toda su existencia... Y al final
+de este viaje no encontró nada. Los datos que le habían hecho creer en
+un gran negocio eran equivocados. Así había que ir á la conquista de
+la fortuna en América, cuando se llegaba á ella con medio siglo de
+retraso y todos los terrenos ricos, de fácil explotación, estaban ya
+ocupados, quedando únicamente los remotos y ásperos, que, algunas
+veces, representaban la ruina y la muerte.
+
+--De todos modos--continuó--, los hombres seguirán viniendo á este
+rincón del mundo. Aquí vive para ellos la esperanza, sin la cual
+resulta intolerable la existencia... No hay más que hacer memoria de
+nuestro origen: usted es rusa, Federico italiano, Watson de los
+Estados Unidos, yo español. Fíjese también en la procedencia de
+nuestros habituales visitantes: cada uno es de una nacionalidad
+distinta. Lo que yo digo: ésta es la tierra de todos.
+
+La casa de los dos ingenieros era visitada diariamente, después de la
+cena, por los más grandes personajes del campamento. El primero en
+presentarse era Canterac, con sus ropas de corte militar, pero se
+notaba en su persona mayor acicalamiento que antes de la llegada de
+los Torrebianca. Luego venía Moreno, mostrando cierta turbación
+emotiva al saludar á Elena, enredándose la lengua y pronunciando
+balbuceos, en vez de palabras. Finalmente llegaba Pirovani, con un
+traje nuevo cada dos noches y llevando algún obsequio á la señora de
+la casa.
+
+Canterac reía de él por lo bajo, afirmando que había frotado
+largamente sus sortijas, su cadena de reloj y hasta los gemelos de sus
+puños, antes de salir del _bengalow_, para deslumbrarlos á todos con
+su brillo.
+
+Una noche se presentó Pirovani vistiendo un traje de colores
+detonantes que acababa de recibir de Bahía Blanca, y con un manojo de
+rosas enormes.
+
+--Me las han traído hoy de Buenos Aires, señora marquesa, y me
+apresuro á entregárselas.
+
+Canterac miró al italiano hostilmente, y dijo por lo bajo á Robledo:
+
+--Mentira; las ha encargado por telégrafo, según afirma Moreno, que lo
+sabe todo. Esta tarde envió un hombre á todo galope á la estación,
+para traerlas á tiempo.
+
+La criada mestiza, ayudada por los dos muchachos, quitaba la mesa, y
+la habitación con tabiques de madera iba tomando el mismo aire que si
+Elena diese una fiesta. Los tres visitantes, al hablarla, repetían con
+cierto arrobamiento la palabra «marquesa», como si les llenase de
+orgullo verse amigos de una mujer de tan alta clase.
+
+Elena no ocultaba cierta predilección por Canterac. Los dos habían
+vivido en París, en mundos distintos, aunque muy próximos. No se
+habían encontrado nunca, pero acababan por recordar ciertas amistades
+que les eran comunes.
+
+Mientras ellos hablaban, Moreno fumaba resignadamente, cruzando
+algunas palabras con Watson, y Pirovani conversaba con Robledo y
+Torrebianca. El italiano no prestaba gran atención á sus propias
+palabras, espiando con ojos inquietos á la «señora marquesa» y su
+acompañante.
+
+La tertulia cambió totalmente de aspecto después que Pirovani se
+presentó con sus rosas.
+
+En la noche siguiente estaban los cuatro sentados á la mesa y más
+silenciosos que otras veces. Elena se había puesto para la cena uno de
+sus trajes más vistosos, que hasta resultaba algo audaz allá en París.
+Los tres ingenieros guardaban aún sus ropas de campo y parecían
+cansadísimos del trabajo de la jornada. Robledo bostezó repetidas
+veces, haciendo esfuerzos para mantenerse despierto. El marqués se
+había adormecido en su silla, dando ligeras cabezadas. Elena miraba
+fijamente á Ricardo, como si no lo hubiese visto bien hasta entonces,
+y él evitaba el encuentro con sus ojos.
+
+Entró Pirovani llevando un gran paquete y vistiendo otro traje nuevo,
+cuadriculado de diversos colores, como la piel de un reptil.
+
+--Señora marquesa: un amigo mío de Buenos Aires me ha enviado estos
+caramelos. Permítame usted que se los regale. También van en el
+paquete unos cigarrillos egipcios...
+
+Elena miró risueñamente el nuevo traje del contratista, agradeciendo
+al mismo tiempo su regalo con remilgos y coqueterías.
+
+A continuación se presentó Moreno luciendo zapatos de charol, chaqué
+de largos faldones y sombrero duro, lo mismo que si estuviera en la
+capital y fuese á visitar al ministro.
+
+Robledo, que se había despabilado, mostró una admiración irónica.
+
+--¡Qué elegante!...
+
+--Tuve miedo--contestó el oficinista--de que el chaqué se me
+apolillase en el cofre, y lo he sacado á tomar el aire.
+
+Después se acercó con timidez á Elena. «¡Buenas noches, señora
+marquesa!» Y le besó la mano, imitando la actitud de los personajes
+elegantes admirados por él en comedias y libros.
+
+Ya no quiso separarse de la dueña de la casa, iniciando una
+conversación aparte, que pareció indignar á Pirovani. Al fin éste se
+levantó de su silla, necesitando protestar de tan descomedido
+acaparamiento, y dijo á Robledo:
+
+--¡Ha visto usted cómo viene vestido ese muerto de hambre!...
+
+No habían terminado aún las sorpresas de aquella noche: faltaba la más
+extraordinaria.
+
+Se abrió la puerta para dar paso á Canterac; pero éste permaneció
+inmóvil en el quicio algunos momentos, deseoso de que todos le viesen
+bien.
+
+Iba vestido de _smoking_, con pechera dura y brillante, y mostraba
+cierta indolencia aristocrática al andar, lo mismo que si entrase en
+un salón de París. Saludó á los hombres con un movimiento de cabeza
+ceremonioso y protector, besando después la mano á Elena.
+
+--Yo también, marquesa, siento ahora la necesidad de vestirme cuando
+llega la noche, lo mismo que en otros tiempos.
+
+Agradecida la Torrebianca á este homenaje, volvió la espalda á Moreno
+y ofreció una silla al recién llegado, junto á ella. Toda la noche
+habló preferentemente con el francés, mientras Pirovani permanecía en
+un rincón, no ocultando su cólera, y mostrándose al mismo tiempo
+anonadado por la elegancia de Canterac.
+
+Transcurrieron cuatro noches sin que el contratista se presentase en
+la casa. Después de la primera, Moreno se sintió interesado por tal
+ausencia, y fué al domicilio de Pirovani para hacer averiguaciones.
+Por la noche dió la noticia á Robledo:
+
+--Tomó el tren para Bahía Blanca sin avisar á nadie. Debe traer entre
+manos algún negocio gordo.
+
+Y continuaron las tertulias sin otra novedad. El francés, siempre
+vestido de _smoking_, era el preferido por Elena en sus
+conversaciones. Moreno, al llegar la noche, se ponía el chaqué, sin
+otro resultado que dialogar con Torrebianca. Este acabó por salir una
+noche de su cuarto vestido también de _smoking_, y al hacer Robledo
+gestos de extrañeza, se excusó señalando á su esposa.
+
+Cuando en la quinta noche entró Moreno, se apresuró á hablar.
+
+--¡Gran noticia! Pirovani ha vuelto al anochecer. Creo que le veremos
+aquí de un momento á otro.
+
+Como el contratista era la novedad de esta velada, todos esperaron su
+aparición.
+
+Al abrir la puerta quedó inmóvil en el quicio unos momentos--lo mismo
+que había hecho el otro--, para darse cuenta del efecto producido por
+su llegada. Iba vestido de frac; pero un frac extraordinario y
+deslumbrante, cuyas solapas estaban forradas con seda labrada de
+gruesas y tortuosas venas, iguales á las de la madera, y llevaba,
+además, un chaleco blanco ricamente bordado. En una solapa lucía una
+gardenia. Sobre la pechera ostentaba una perla enorme, además de la
+ancha cinta sostenedora de un monóculo inutil.
+
+Su aspecto era solemne y magnífico, como el de un director de circo ó
+un prestidigitador célebre. Hacía esfuerzos por mantenerse sereno y
+que nadie adivinase su emoción. Saludo á los hombres con varonil
+altivez y se inclinó ante la «señora marquesa», besándole una mano.
+
+Los ojos de ella brillaron con una sorpresa irónica. Todo lo de
+Pirovani la hacía sonreir. Pero acabó por agradecer esta
+transformación realizada en su honor, y acogió al contratista con
+grandes muestras de afecto, haciéndole sentar á su lado.
+
+Canterac se apartó, visiblemente ofendido por esta predilección.
+
+Moreno hablaba á Robledo como escandalizado, señalando el frac de
+Pirovani:
+
+--¡Y para ese gran negocio emprendió su viaje con tanto misterio!...
+
+El español se alejó de él para hablar con Watson. Éste parecía
+aturdido aún por la entrada teatral del italiano, y le admiraba
+conteniendo su risa.
+
+--Después del _smoking_, el frac--murmuró Robledo--. El Carnaval se
+extiende por el desierto, y esta mujer va á volvernos locos á todos.
+
+Miró el traje del norteamericano, que era igual al suyo: un traje de
+campo, útil para los trabajos al aire libre, é hizo una comparación
+muda con el aspecto que presentaban los demás.
+
+Luego pensó:
+
+«¡Qué perturbación una hembra como ésta cayendo entre hombres que
+viven solos y trabajan!... Y aún ocurrirán tal vez cosas peores.
+¡Quién sabe si acabaremos matándonos por su culpa!... ¡Quién sabe si
+esta Elena será igual á la Elena de Troya!...»
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#VII#
+
+
+--¿Otro matecito, comisario?
+
+Don Carlos Rojas estaba en la habitación principal de su estancia,
+sentado á la mesa con don Roque, el comisario de Policía del pueblo.
+Una muchachita mestiza se mantenía erguida junto á ellos, mirándolos
+con sus ojos oblicuos, en espera de órdenes.
+
+Los dos tenían en su diestra la calabacita llena de mate, y chupaban
+el líquido oloroso con un canuto de plata llamado «bombilla». Apenas
+se daba cuenta la mestiza por el burbujeo de los canutos de que
+escaseaba el líquido, corría á un fogón inmediato, trayendo la
+«París», tetera de agua hirviente, para llenar á chorro las dos
+calabacitas repletas de hierba mate.
+
+Hablaban lentamente, interrumpiendo sus palabras para chupar. Rojas
+hacía esfuerzos por contener su cólera. El día anterior le habían
+robado un novillo, y él atribuía esta mala hazaña á Manos Duras,
+ganoso de apropiarse los animales ajenos para venderlos en la Presa.
+Este robo le perjudicaba doblemente, pues además de ganadero era
+abastecedor de carne del pueblo, considerando dicha venta como uno de
+los mejores rendimientos de su estancia.
+
+Al presentarse el comisario, llamado por él para que conociese el
+robo, había vuelto á recontar sus novillos. Era indudable que le
+faltaba uno. Y se enardecía al hablar con don Roque, lamentándose de
+la audacia de Manos Duras y afirmando que en Río Negro no había
+justicia.
+
+--Tres veces lo he enviado preso á la capital del territorio--dijo el
+comisario con desaliento--, y siempre vuelve libre, por falta de
+pruebas. ¿Qué podemos hacer nosotros?... Nadie quiere declarar contra
+él.
+
+Como Rojas insistiese en sus protestas, don Roque añadió para
+calmarle:
+
+--Voy á ver si esta vez consigo probar su delito. Le «garanto», don
+Carlos, que haré cuanto pueda.
+
+Y se lamentó de los escasos medios coercitivos de que podía disponer.
+Toda la tropa á sus órdenes eran cuatro policías indolentes, con
+uniformes viejos y sin más armas que largos sables de caballería. Los
+habitantes del país, mejor pertrechados, les prestaban sus carabinas
+cuando habían de perseguir á algún bandolero. Sus caballos eran los
+más flacos y peor alimentados de toda la comarca.
+
+--Vivimos en una nación federal--siguió diciendo el comisario--, y
+únicamente las provincias, por ser autónomas, tienen bien organizada
+su policía. Las autoridades de los territorios dependemos del gobierno
+de Buenos Aires, y al vivir tan lejos nos olvidan, y sólo podemos
+contar con aquello que improvisamos.
+
+La crítica del abandono en que vivían los territorios llevó
+insensiblemente á los dos argentinos á ensalzar por comparación las
+grandezas del resto de su país.
+
+--Aquí estamos olvidados y hechos unos salvajes--continuó don Roque--;
+pero esto no es mas que la Patagonia, y hace unos años nada más que
+empezó en ella la civilización. En cambio, compañero, ¡cómo ha
+adelantado el resto de nuestro país en menos de medio siglo!...
+¡Pucha! ¡Qué cosa bárbara!
+
+Acabaron por olvidar sus preocupaciones inmediatas para no ver mas que
+la parte de la República que había progresado vertiginosamente. Al
+final alabaron del mismo modo la tierra en que vivían. Don Roque,
+patriota optimista y de un entusiasmo receloso, presentía enemigos en
+todas partes.
+
+--Esta Patagonia, ahora desierta, verá usted qué linda se nos pone
+dentro de unos años, cuando sus tierras sean regadas. Fué una
+verdadera suerte que su aspecto pareciese tan feo á los de Europa. Por
+eso es nuestra aún y no nos la han robado.
+
+Y contaba á Rojas lo que había leído en periódicos y libros.
+
+--Hace años, un gringo muy mentado, al que llamaban don Carlos Darwin
+(el mismo que descubrió que todos venimos del mono), anduvo por estos
+pagos. Era joven y había desembarcado en Bahía Blanca de una fragata
+de guerra inglesa que daba la vuelta al mundo. Quería estudiar las
+plantas y los animales de aquí; pero encontró poco que hacer, pues no
+abundaban entonces las unas ni los otros. Al fin parece que se marchó
+desesperado, y dió á este país el título de «Tierra de la
+Desolación»... Nos hizo un favor el gringo. Si llega á enterarse de lo
+que es esta tierra cuando la riegan, nos la roban los ingleses, como
+nos robaron las islas Malvinas, que ellos llaman de Falkland.
+
+Rojas también evocaba el pasado, para lamentar la ceguera de sus
+abuelos y sus padres. Habían tenido el defecto de ser ricos en la
+época que aún no se habían creado las fortunas más grandes de la
+Argentina.
+
+Fué esto después de 1870, cuando el gobierno de Buenos Aires, cansado
+de tolerar las rapiñas de los indios salvajes y ladrones casi á las
+puertas de su capital, había completado la obra conquistadora de los
+antiguos españoles enviando al desierto una expedición militar, que se
+enseñoreó de veinte mil leguas de terreno, casi todo él laborable.
+
+--El gobierno daba la legua á quinientos pesos, y el peso de entonces
+sólo valía unos centavos. Además, concedía varios años de plazo para
+el pago, y hasta insertaba en el diario oficial el nombre del
+comprador, declarándolo benemérito de la patria. Los soldados de la
+expedición recibieron también, como recompensa, leguas de terreno,
+cuyo título de propiedad vendían después á los bolicheros á cambio de
+ginebra ó comestibles. Y estas tierras son las que ahora surten de
+trigo y de carne á medio mundo y han visto levantarse sobre ellas
+tantos pueblos y ciudades. La legua que costó unos centavos vale hoy
+millones. Muchos de los que poseen esas tierras no han tenido otro
+mérito que guardarlas improductivas, sin querer venderlas, esperando
+la inmigración europea que las hiciese prosperar. Como mis
+ascendientes eran ricos antiguos en aquella época y poseían una gran
+estancia, no quisieron adquirir campos nuevos. ¡Qué desgracia!...
+
+Olvidaba Rojas sus despilfarres, que habían consumido la mejor parte
+de la herencia paternal, para acordarse únicamente de la fortuna
+enorme que podían haber improvisado sus ascendientes aprovechando,
+como tantos otros, la rápida expansión del país.
+
+Una visita vino á interrumpir la plática de los dos argentinos.
+Celinda entró en la habitación con falda de amazona, dió un beso á su
+padre y saludó á don Roque. Aprovechando éste los breves momentos en
+que desapareció el estanciero para volver con una caja de cigarros,
+dijo á la joven, mirando maliciosamente su falda:
+
+--Por el campo va usted vestida de otro modo.
+
+Sonrió Celinda, amenazándole después con un ademán gracioso para que
+guardara silencio.
+
+--Cállese--dijo--, no sea que le oiga mi viejito.
+
+Mientras los dos hombres encendían sus cigarros, volviendo á hablar de
+Manos Duras y la necesidad de perseguirlo, Celinda abandonó la
+estancia, montando un caballo con silla femenil.
+
+Media hora después galopaba por las inmediaciones del río, pero en
+otro caballo y vestida de hombre. Vió un grupo de jinetes que venían
+hacia ella y se detuvo para reconocerlos.
+
+El ingeniero Canterac, deseoso de inspirar mayor interés á la marquesa
+de Torrebianca, la había invitado á un paseo por las inmediaciones del
+río, para que conociese las obras realizadas bajo su dirección. En
+este paseo podría apreciar Elena su importancia de primer jefe del
+campamento, viendo además cómo era obedecido por centenares de
+hombres.
+
+Ella y el francés hacían trotar sus cabalgaduras á la cabeza del
+grupo. Detrás venía Pirovani, manteniéndose mal sobre su caballo y
+esforzándose por introducirlo entre los caballos de los dos. Cerraban
+la marcha el marqués, Watson y Moreno.
+
+Al pasar Elena y Canterac frente á Celinda, las dos mujeres se
+miraron. La marquesa sonrió á la otra, como si quisiera entablar
+conversación; pero la joven permaneció ceñuda y con ojos severos.
+
+--Es una niña--dijo el ingeniero--muy traviesa y juguetona, y aunque
+tiene cierto aspecto de muchacho, la creo capaz de trastornar la
+cabeza á cualquier hombre. Muchos la llaman Flor de Río Negro.
+
+Elena, ofendida por la actitud de la hija de Rojas, la miraba ahora
+orgullosamente.
+
+--Tal vez sea una flor--dijo--, pero demasiado silvestre.
+
+Y siguió adelante, escoltada por sus dos admiradores.
+
+Esta breve conversación fué en francés, y Celinda sólo pudo comprender
+algunas palabras; pero adivinó que la otra había dicho algo contra
+ella, é hizo una mueca de desprecio asomando su lengua entre los
+labios.
+
+Pasaron á continuación los jinetes del segundo grupo. El marqués
+saludó ceremoniosamente á la joven. Moreno no se fijó en ella, pues
+sólo tenía ojos para vigilar el lejano grupo en que iba la marquesa.
+
+Ricardo Watson fingió no entender los gestos de Celinda, indicándole
+con sus ademanes que se veía obligado á seguir á los demás.
+
+Le dejó ella marcharse haciendo un mohín de contrariedad; pero
+arrepentida luego, tiró de las riendas á su caballo, obligándole á dar
+una vuelta en redondo para seguir al grupo.
+
+Al mismo tiempo que trotaba buscó con su diestra en el delantero de la
+silla el rollo del lazo, arrojando éste contra su amigo. Después fué
+recobrando la cuerda, y Watson, para no verse derribado, tuvo que
+detenerse y acabó por retroceder, mientras sus dos compañeros seguían
+adelante, sin darse cuenta del incidente.
+
+Llegó Ricardo adonde estaba la joven, teniendo aún el lazo apretado
+sobre sus hombros. Podía haberse desprendido de él, continuando su
+camino; pero se mostraba indignado por semejante broma y prefería
+hablar inmediatamente á la revoltosa muchacha.
+
+--Venga usted aquí--dijo ella sonriendo, mientras recogía dulcemente
+casi toda la cuerda--. ¿Cómo se atreve á ir con esa... mujer, sin
+pedirme antes permiso?
+
+El ingeniero contestó con una voz hostil:
+
+--Usted no tiene ningún derecho sobre mí, señorita Rojas, y yo puedo
+ir con quien quiera.
+
+Palidecio Celinda al notar el tono inesperado con que le hablaba el
+joven; pero se repuso de esta mala impresión, recobrando su
+jovialidad. Después dijo, imitando la voz grave del otro:
+
+--Señor Watson: yo tengo sobre usted el derecho indiscutible de que su
+persona me interesa, y no puedo tolerar que vaya mal acompañado.
+
+El norteamericano, vencido por la cómica seriedad con que dijo ella
+estas palabras, acabó por reir. Celinda rió también.
+
+--Ya conoce usted mi carácter, gringuito... No me da la gana que vaya
+con esa mujer. Además, es demasiado vieja para usted... Júreme que me
+obedecerá. Sólo así puedo dejarle libre.
+
+Watson juró solemnemente con una mano en alto, mientras hacía
+esfuerzos por mantenerse serio, y ella le sacó el lazo de los hombros.
+Después guiaron sus caballos en dirección opuesta á la que habían
+seguido Elena y su cortejo de jinetes.
+
+A partir del día en que el ingeniero francés mostró á la marquesa las
+obras realizadas en el río, haciendo alarde de su autoridad sobre los
+trabajadores, Pirovani se sintió humillado y deseoso de tomar el
+desquite.
+
+Una mañana, acodado en la barandilla exterior de su vivienda, creyó
+haber descubierto el medio de vencer á su rival.
+
+Media hora después llegó frente á la casa un capataz de los que
+Pirovani tenía á su servicio y al que confiaba siempre las misiones
+difíciles.
+
+Era un chileno avispado y muy ágil para salir de apuros, al que sus
+compatriotas apodaban el _Fraile_ por haber sido sus maestros los
+dominicos de Valparaíso. El _Fraile_ poseía sus letras y mostraba
+cierta afición al empleo de palabras raras, acentuándolas
+arbitrariamente, según las reglas de su capricho. Tenía la voz melosa,
+el ademán extremadamente cortés, gustaba de ingerir frases poéticas en
+su conversación, y había huído de la tierra natal por dos cuchilladas
+mortales dadas á un amigo.
+
+Llegó á caballo, adivinando que el aviso del patrón debía ser para un
+viaje largo. Desmontó, y Pirovani fué á su encuentro, dándole
+palmaditas en la espalda para hacer patente de este modo la confianza
+afectuosa que ponía en él. Unas veces le llamaba «chileno» con tono
+cariñoso; otras, «roto», denominación irónica que se da á sí mismo el
+populacho de Chile.
+
+--Oye, roto; vas á ir á todo galope á la estación. El tren para Buenos
+Aires pasará antes de dos horas, y es preciso que no lo pierdas.
+
+El _Fraile_, siempre impasible y sonriente, no pudo reprimir un gesto
+de asombro al enterarse de que lo enviaban á Buenos Aires.
+
+--Cuando llegues allá--continuó Pirovani--, entregarás esta lista á
+don Fernando, mi representante. Tú lo conoces. Dile que haga las
+compras en seguidita, que te entregue los paquetes, y tomas el tren
+unas horas después. Te doy cinco días para ir y volver.
+
+Puso el chileno un rostro grave al escuchar estas órdenes. Debía ser
+una misión de gran importancia la que le confiaba su patrón, y se
+sintió orgulloso de que hubiese pensado en él.
+
+Pirovani le entregó un puñado de billetes de Banco para los gastos de
+viaje y le dijo adiós, volviendo la espalda con la gallardía de un
+general que acaba de dictar la orden decisiva del triunfo.
+
+Bajó el _Fraile_ los escalones, frunciendo su entrecejo con expresión
+pensativa:
+
+«Debe ser un pedido de herramientas muy urgentes para el trabajo...
+También es posible que me envíe por dinero...»
+
+Al ver que Pirovani se había metido en su casa, no quiso buscar
+mentalmente nuevas explicaciones y abrió el sobre que acababa de
+recibir, empezando á leer su contenido en medio de la calle.
+
+Sus ojos pasaron por varios renglones, sin comprenderlos.
+
+«Una docena de frascos de «Jardín Encantado».
+
+«Idem ídem de «Ninfas y Ondinas».
+
+«Seis docenas de cajas de jabón «Claro de Luna».
+
+El capataz continuó la lectura de las diversas hojas que componían el
+cuaderno. Al fin empezó á entender su texto, y esta comprensión sirvió
+para aumentar su asombro, ¡Y para eso le enviaban á Buenos Aires, con
+orden de volver inmediatamente!...
+
+--¡Padre San Francisco!--murmuró--. Esto no puede ser para una sola
+hembra. Esto es para todo el harén del Gran Turco.
+
+Pero como le placía el viaje á Buenos Aires, aunque sólo quedase allá
+unas horas, montó á caballo alegremente, saliendo á todo galope para
+no llegar tarde á la estación.
+
+De todos los que visitaban por la noche á la marquesa de Torrebianca,
+el más tranquilo en apariencia era Moreno. Como sus trabajos
+administrativos sólo le ocupaban verdaderamente una vez por semana,
+pasaba el resto de ella leyendo en la casita de madera donde tenía su
+oficina. Era un lector ávido é incansable, capaz de tragarse una
+novela cada veinticuatro horas, y á veces dos. Su afición á los
+relatos novelescos de todas clases era antigua; pero se había
+exacerbado en la Presa á causa de las largas horas de soledad. Todos
+se iban á trabajar en las inmediaciones del pueblo, dejándolo solo en
+su rústico despacho.
+
+Después de la llegada de los marqueses de Torrebianca sus
+predilecciones literarias, indeterminadas hasta entonces, se
+concretaron en pro de las fábulas que se desarrollan en un ambiente
+aristocrático, teniendo por héroes á personajes del llamado gran
+mundo.
+
+Él podía juzgar ahora idóneamente de la verosimilitud de tales
+historias, pues se rozaba con personas de la más alta sociedad de
+París.
+
+Algunas veces cesaba de leer y ponía su mirada en el techo con una
+expresión de éxtasis. El deseo parecía cantar dentro de su cráneo:
+
+«¡Ser héroe de novela!... ¡Verse amado por una gran señora!»
+
+Una tarde, cuando menos lo esperaba, Moreno vió llegar frente á su
+casa al ingeniero Canterac montado á caballo. A tales horas estaba
+siempre vigilando las obras del dique. Algo muy importante debía
+ocurrir para que el capitán viniera á buscarle.
+
+Se acercó el jinete á la ventana junto á la cual leía el oficinista y
+dió la mano á éste inclinándose sobre su montura. Teniendo por
+inútiles los preámbulos, dijo inmediatamente, con una sequedad
+militar:
+
+-He venido á verle cuanto antes para que pueda aprovechar el correo de
+hoy... Quiero hacer un obsequio á la marquesa. La pobre carece de todo
+en este desierto, y como usted recordará, nos habló hace poco de lo
+qué sufre por no tener aquí perfumería de París.
+
+El ingeniero sacó de un bolsillo varios papeles para dárselos á
+Moreno.
+
+--Es un extracto de todos los catálogos de Buenos Aires que ha podido
+proporcionarme el gallego del boliche. Por cierto que tardó mucho en
+encontrarlos. Debía habérmelos entregado hace tres días, para que
+usted aprovechase el otro tren... Pero, en fin, vamos á lo que
+importa. Como usted tiene tantas amistades en Buenos Aires, escriba
+allá para que envíen todo eso, y descuénteme su importe de mi sueldo
+de este mes.
+
+Moreno tomó los papeles, haciendo signos afirmativos.
+
+--Creo--siguió diciendo el ingeniero--que no se me adelantará en este
+obsequio el tal Pirovani, que cada vez resulta más insufrible.
+
+Al marcharse Canterac hacia las obras del dique, Moreno empezó á
+examinar los papeles. Sus ojos se dilataron de asombro, tomando casi
+la misma forma circular de las gafas con montura de concha que los
+cubrían.
+
+Era una larguísima lista, no sólo de perfumes y jabones, sino de toda
+clase de objetos de tocador. El capitán había entrado por las páginas
+de los catálogos como en tierra recién descubierta, haciendo suyo lo
+que encontraba al paso.
+
+--Hay aquí por valor de más de mil pesos--se dijo el oficinista--, y
+el ingeniero sólo cobra seiscientos al mes.
+
+Su austeridad de hombre de números, metódico y prudente, le hizo
+indignarse contra esta falta de equilibrio entre los ingresos y los
+gastos. Pero acabó por sonreir, encontrando natural el despilfarro.
+¡La marquesa era tan interesante!... Además, una señora de su alcurnia
+no podía llevar la misma vida de privaciones de las mujeres del vulgo.
+
+Pasó Moreno el resto de la tarde inquieto y pensativo. Varias veces
+intentó reanudar la lectura de la novela que traía entre manos, pero
+el volumen acababa siempre por caer sobre su mesa, cubierta de papeles
+administrativos. Al fin buscó entre estos papeles un pliego de carta,
+y frunciendo el ceño con la expresión recelosa de un niño que teme ser
+cogido en plena mentira, empezó á escribir:
+
+«Mi morocha linda: Envíame lo antes posible, en un paquete, el traje
+de fraque que me hice cuando nos casamos. La vida ha cambiado aquí
+completamente. Grandes personajes nos visitan con frecuencia, hay
+muchas fiestas, y yo deseo presentarme con un aspecto bien como el que
+más. Esto puede ayudarme en mi carrera y...»
+
+Se detuvo Moreno para rascarse la cabeza con el mango de la pluma.
+Luego siguió escribiendo, con el mismo gesto infantil de inquietud y
+remordimiento, hasta llenar las cuatro páginas de la carta.
+
+Todas las noches, en la tertulia de la marquesa, mostraba ahora
+Pirovani el gesto preocupado del que desea proponer algo y cuando va á
+hablar se siente enmudecido por la emoción.
+
+Después de una semana de dudas se decidió á formular su deseo,
+precisamente la noche en que el oficinista esperaba conseguir el mayor
+éxito de su vida.
+
+Elena llevaba uno de sus trajes descotados, á los que agregaba ó
+quitaba adornos para que diesen diariamente una impresión de novedad.
+El ingeniero francés y Torrebianca iban puestos de _smoking_ y
+Pirovani seguía ostentando su majestuoso frac... Pero ya no era el
+único en lucir esta prenda. Moreno se había presentado á última hora
+con el frac enviado por su mujer, pieza modesta que revelaba tener
+algunos años de vida. Pero de todos modos era un frac, y el del
+contratista había perdido el privilegio de ser único, lo que puso
+nervioso á su poseedor, dándole nuevos ánimos para expresar sus
+deseos.
+
+Watson y Robledo vestían trajes obscuros. Los dos se habían visto
+obligados á cambiar de ropa todas las noches, para no parecer
+«inarmónicos»--como decía el español--en medio de esta elegancia
+absurda creada por la presencia de Elena.
+
+Como el norteamericano estaba fatigado de su trabajo en los canales,
+tuvo que sofocar numerosos bostezos, y al fin se levantó para
+retirarse á su dormitorio. Elena le miraba ahora con interés, y no
+ocultó su despecho al ver que desaparecía, saludándola fríamente, como
+si nada le importase alejarse de ella.
+
+El aquel momento Canterac estaba retenido por su conversación con el
+marqués, Moreno hablaba con Robledo, y á Pirovani le pareció oportuno
+no dejar que transcurriese más tiempo sin exponer á Elena lo que
+pensaba.
+
+--Temía hablar, señora marquesa; pero al fin me decido, y ¡allá va!...
+Este marco es indigno de su hermosura y su elegancia.
+
+Y el contratista abarcó con una mirada de desprecio la habitación y
+todos sus muebles.
+
+--Si usted quiere, desde mañana puede instalarse en mi casa. Suya es.
+Yo me alojaré en la vivienda de uno de mis empleados.
+
+No mostró Elena gran asombro. Parecía que esperase desde mucho antes
+esta proposición, como si ella misma se la hubiese sugerido lentamente
+al contratista. Pero no por ello dejó de hacer gestos de protesta, al
+mismo tiempo que sonreía y acariciaba con sus ojos á Pirovani.
+
+Finalmente pareció ablandarse, y prometió que estudiaría la
+proposición, consultando á su esposo antes de decidirse.
+
+Esta consulta fué al día siguiente, mientras Robledo y Watson se
+hallaban en las obras de los canales.
+
+Torrebianca, á pesar de la sumisión con que acogía ordinariamente las
+proposiciones de su mujer, se mostró escandalizado. Le era imposible
+aceptar la generosidad de Pirovani.
+
+--¿Qué pensará la gente al ver que nos cede una casa que es su
+orgullo?...
+
+Y movía su cabeza con enérgicas negativas. Surgió en su interior una
+repulsión de casta, al pensar que pudiera protegerle aquel compatriota
+de gustos ordinarios. No le era antipático; pero nunca le admitiría
+como un igual.
+
+Elena acabó por irritarse, cansada de sus protestas.
+
+--Tu amigo Robledo nos protege, y sin embargo no se te ocurre por eso
+que pueda murmurar la gente... ¿Qué tiene de extraordinario que un
+amigo nuevo nos demuestre su simpatía cediéndonos su casa?
+
+Estaba tan acostumbrado Torrebianca á obedecer á su esposa, que
+bastaron las últimas palabras de ella para quebrantar su resistencia.
+Sin embargo, aún insistió en sus negativas, y Elena añadió para
+convencerle:
+
+--Comprendo tus escrúpulos, si la casa fuese regalada; pero es
+simplemente alquilada. Así se lo he dicho á Pirovani. Tú le pagarás el
+alquiler cuando la empresa dirigida por Robledo retribuya tus
+trabajos.
+
+El marqués lo aceptó todo al fin, con un gesto de resignación. Parecía
+más viejo y más desalentado, como si le royese lentamente una dolencia
+moral.
+
+--Hágase lo que tú quieras. Mi único deseo es verte feliz.
+
+Al día siguiente visitó su esposa la casa de Pirovani, para conocerla
+por entero antes de proceder á su instalación en ella.
+
+La recibió el contratista en lo alto de la escalinata, acompañándola
+después por las diversas habitaciones, pálido de emoción al verse á
+solas con la «señora marquesa». Ésta, para darse aires de dueña,
+ordenó inmediatamente á la servidumbre que cambiase algunos muebles de
+sitio. El italiano elogió su buen gusto de gran dama, guiñando un ojo
+á la mestiza, su ama de llaves, para que se uniese á esta admiración.
+
+Llegaron al dormitorio que había sido del italiano y en adelante sería
+de ella. Encima de todos los muebles había grandes paquetes en papel
+fino, atados y sellados de los que se desprendían gratos olores. Los
+fué abriendo el contratista, y quedaron visibles docenas de frascos
+de esencias y de cajas de jabón, así como otros artículos de tocador;
+todo el encargo enorme hecho á Buenos Aires, que parecía acariciar los
+ojos con el brillo de sus botellitas de cristal tallado, de sus
+estuches con forros de seda y pieles finas, de sus etiquetas de oro,
+al mismo tiempo que cosquilleaban el olfato unos perfumes de jardín
+sobrenatural.
+
+Ella iba de asombro en asombro, y acabó por reir, lanzando
+exclamaciones alegres é irónicas.
+
+--¡Qué generosidad!... Hay para poner una tienda de perfumista.
+
+Pirovani, cada vez más pálido, enardecido por esta sonrisa y por la
+soledad, intentó aproximar su boca á la de ella, besándola. Pero como
+Elena esperaba desde mucho antes este ataque, le fué fácil repelerlo
+avanzando sus dos manos enérgicamente, á la vez que decía:
+
+--Eso equivale á quererme hacer pagar el alquiler de la casa, como un
+vil comerciante. En tal caso, ya no hay regalo. ¡Y yo que le creía á
+usted un _gentleman_!...
+
+Sintió cierta lástima al darse cuenta de la confusión de Pirovani. El
+pobre temía no haber procedido con el tacto de un hombre elegante.
+Para consolarlo puso su mano derecha junto á la boca de él.
+
+--Conténtese con esto--dijo.
+
+El italiano besó la mano con entusiasmo, y fueron tan repetidos sus
+besos, que al fin tuvo ella que retirarla, amenazándole con un dedo
+para que guardase prudencia.
+
+Luego continuó la visita de la casa, llevando al contratista tras de
+sus pasos. Parecía arrepentido de su audacia y arrepentido al mismo
+tiempo de la docilidad con que había obedecido á aquella mujer.
+
+Pero por encima de tan opuestos sentimientos paladeaba una sensación
+de triunfo al recordar el contacto de aquella mano fina y olorosa.
+Esto le hizo persistir mentalmente en su opinión:
+
+«¡Oh, las grandes señoras!... No hay mujeres como ellas.»
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#VIII#
+
+
+El aspecto de la casa de Pirovani cambió mucho al instalarse en ella
+los Torrebianca.
+
+Las ventanas lucían ahora, á través de sus vidrios, unas cortinas
+flamantes. Ya no se mostraban en las galerías exteriores las
+domésticas mal vestidas y realizando al aire libre ciertos trabajos de
+limpieza. La presencia de aquella señora tan hermosa y elegante había
+impuesto á la servidumbre nuevos cuidados personales. Hasta la gorda
+Sebastiana iba vestida todos los días «de domingo», como decían sus
+amigas.
+
+Otra novedad conoció el vecindario de la Presa con la instalación de
+Elena en la casa del contratista. El salón de Pirovani tenía un piano
+de media cola, que había permanecido cerrado hasta entonces. Lo compró
+el italiano en Buenos Aires por complacer á un compatriota suyo, dueño
+de un almacén de instrumentos de música. Además le habían dicho que un
+salón «distinguido» no está completo si carece de un piano, pero con
+cuerdas horizontales y la tapa á medio levantar. Y compró el valioso
+instrumento, sin esperanza de que llegase á la Presa un visitante
+capaz de utilizarlo.
+
+Elena, que en sus horas de soledad era una fumadora insaciable, cuando
+se cansaba de ir con el cigarrillo en la boca de una á otra pieza
+examinando los adornos y comodidades de su nueva casa, abría el piano,
+dejando que sus dedos corriesen sobre las teclas. Así pasaba las
+horas, recordando romanzas de su juventud, casi ignoradas por la
+generación que había seguido á la suya, ó repitiendo la música que era
+de moda cuando ella huyó de París.
+
+Muchas veces, entusiasmada por estas evocaciones del pasado, sentía la
+necesidad de unir su voz á la del instrumento. Sus cantos hacían que
+Sebastiana y las otras criadas abandonasen los trabajos en el corral,
+avanzando lentamente hacia el interior de la casa con la expresión de
+amansamiento de las bestias subyugadas por la voz y la lira de Orfeo.
+
+Una parte del vecindario sentía igualmente esta atracción. Apenas
+cerrada la noche, cuando los trabajadores habían terminado su cena,
+muchos chiquillos y mujeres se encaminaban á la casa de Pirovani,
+sentándose en el suelo á alguna distancia de ella, para contemplar las
+ventanas, levemente teñidas de rojo. Si algunos niños impacientes
+empezaban á perseguirse en sus juegos, las madres les imponían
+silencio:
+
+--¡Callad, malditos, que la señora va á cantar!...
+
+Y se estremecían con una emoción religiosa al oir los sonidos del
+piano y la voz de Elena. Era como la melodía de un mundo lejanísimo
+que iba llegando á través de las paredes de madera hasta esta
+muchedumbre simple de gustos, que en punto á música llevaba varios
+años sin oir otra que la de las guitarras del boliche.
+
+Algunos hombres venían á unirse al público rudo, enardecidos por un
+sentimiento en el que se mezclaban la admiración y el deseo. Los
+mismos que habían mirado con indiferencia á la niña de la estancia de
+Rojas por parecerles un muchacho, se entusiasmaban viendo pasar á
+caballo, con falda de amazona, á la marquesa de Torrebianca.
+
+--Eso es una mujer... ¡Vaya unas curvas!
+
+Y al oir su canto, quedaban como embobados por una delicia voluptuosa.
+Según ellos, sólo una mujer de gran hermosura podía cantar así.
+
+Una semana después de haberse instalado los Torrebianca en la nueva
+vivienda anunció Sebastiana á sus amigas que la señorona, á partir de
+aquella noche, iba á recibir diariamente á sus amistades, lo mismo que
+hacían las damas ricas de Buenos Aires. Este anuncio sirvió para que
+las comadres de la Presa se imaginasen algo nunca visto; y después de
+la cena empezaron á formarse grupos de curiosos frente á las ventanas
+iluminadas. Algunas mujeres se ponían una mano junto al oído pura
+escuchar mejor, imponiendo silencio á las compañeras con sus codazos.
+Elena, sentada al piano, cantaba romanzas sentimentales mientras iban
+llegando sus invitados.
+
+Los primeros en presentarse fueron el ingeniero francés y Moreno. Este
+último, para completar el frac, oculto bajo su gabán, había creído
+necesario ponerse un sombrero de copa. Él no era como Pirovani, que se
+presentaba vistiendo traje de etiqueta y tocado con un sombrero
+flexible. La señora marquesa, por ser dama del gran mundo, debía
+haberse fijado, indudablemente, en estas faltas de elegancia.
+
+Canterac, al pisar el primer peldaño de madera, se detuvo para decir á
+su compañero:
+
+--No debía entrar. Esta casa pertenece al intrigante Pirovani, hombre
+que aborrezco... Pero temo que la marquesa se queje si no me ve en su
+reunión.
+
+Moreno, que era amigo de todos y no llegaba á enfadarse
+verdaderamente con nadie, creyó necesario defender al ausente.
+
+--¡Si ese italiano es una buena persona!... Tengo la certeza de que le
+quiere á usted mucho.
+
+Pero Canterac no podía admitir palabras conciliadoras.
+
+--Es un hombre falto de tacto, que se empeña en atravesarse en mi
+camino... Esto acabará mal para él.
+
+Entraron en la casa, y el marqués vino á saludarles en el
+recibimiento. Luego pasaron al salón, quedando los tres inmóviles,
+mientras Elena continuaba su canto como si no los hubiese oído llegar.
+
+Otros dos invitados se encontraron frente á la casa: Robledo y
+Pirovani. Éste llevaba un gabán de pieles nuevo sobre el frac y se
+cubría con un sombrero de copa no menos flamante, pedido á Bahía
+Blanca por telégrafo, como si un duende familiar le hubiese avisado
+los malos comentarios de su amigo Moreno.
+
+De los grupos de curiosos, medio ocultos en la sombra, partieron risas
+y cuchicheos. Unos se burlaban del tubo de seda brillante que el
+contratista se había puesto en la cabeza; otros lo admiraban con
+orgullo egoísta, como si el tal sombrero aumentase la importancia de
+la vida en el desierto.
+
+--Vengo de visita á mi propia casa--dijo Pirovani con el deseo de que
+el otro admirase su generosidad.
+
+--Ha hecho usted mal en cederla--se limitó á contestar Robledo.
+
+El italiano tomó un aire de hombre superior.
+
+--Convendrá usted en que su casa no era la más adecuada para que
+viviese en ella tan gran señora. Yo, aunque no he estudiado, conozco
+los deberes de un hombre de buena educación, y por eso...
+
+Robledo levantó los hombros y siguió adelante, como si no quisiera
+escucharlo. El contratista marchó detrás de él, y, señalando una de
+las ventanas iluminadas, dijo con entusiasmo:
+
+--¡Qué voz de ángel!... ¡Qué alma de artista!
+
+Volvió Robledo á levantar los hombros, y los dos entraron en la casa.
+
+Al llegar al salón se unieron á los tres varones que escuchaban
+inmóviles y apenas Elena hubo lanzado la última nota de su romanza, el
+italiano empezó á aplaudir y á dar gritos de entusiasmo. Canterac y el
+oficinista, por no ser menos, prorrumpieron igualmente en
+manifestaciones de admiración, expresándolas cada uno con arreglo á su
+carácter.
+
+En la nueva casa las reuniones iban á ser menos simples y austeras que
+en el alojamiento de Robledo. Sebastiana, que sólo creía en el mate,
+remedio, según ella, de toda clase de enfermedades y suprema delicia
+del paladar tuvo que servir á los invitados, ayudada por dos criaditas
+mestizas, varias tazas de agua caliente con una cosa llamada té.
+
+Fingiendo ocuparse de la buena marcha del servicio, evolucionó Elena
+entre aquellos tres hombres que la seguían ávidamente con los ojos,
+mientras vacilaban las tazas en sus manos, derramando á veces su
+contenido sobre los platillos. Los tres admiradores intentaron
+repetidas veces conversar con ella; pero era tan hábil para repelerlos
+dulcemente, que acababan por dialogar con su marido. En cambio, la
+marquesa buscaba al único hombre que no había mostrado interés en
+hablarla. Al fin consiguió en una de sus evoluciones sentarse á un
+extremo del salón, con Robledo al lado de ella.
+
+--Indudablemente, Watson no ha querido venir--dijo al español--. Cada
+vez estoy mas convencida de que no le soy simpática á él... ni tampoco
+á usted.
+
+Robledo se defendió de esta acusación con gestos más que con palabras;
+pero como ella insistiese en presentarse cual una víctima de la
+injusta antipatía de los dos asociados, el ingeniero acabó por
+contestar:
+
+--Watson y yo somos amigos de su marido, y nos da miedo ver la
+ligereza con que hace concebir usted ciertas esperanzas, tal vez
+equivocadas, á los que la visitan.
+
+Elena empezó á reir, como si la regocijasen las palabras de Robledo y
+el tono de gravedad con que las había dicho.
+
+--No tema usted. Una mujer que no ha nacido ayer y conoce el mundo,
+como yo lo conozco, no va á comprometerse y á hacer locuras por esos.
+
+Y abarcó en una mirada irónica á sus tres pretendientes, que seguían
+al lado del marqués.
+
+--Yo no supongo nada--dijo Robledo en el mismo tono--. Veo lo
+presente, como vi otras cosas en París... y me da miedo el porvenir.
+
+Quedó indecisa Elena mirando á su interlocutor, como si dudase entre
+continuar riendo ó mostrarse enfadada. Al fin habló con el tono grave
+de una persona ofendida:
+
+--No me considero mejor ni peor que otras. Soy simplemente una mujer
+que nació para vivir en la abundancia y en el lujo, y jamás ha
+encontrado un compañero capaz de darle lo que le corresponde.
+
+Se miraron en silencio largo rato, y ella añadió:
+
+--Los que me desearon no pudieron proporcionarme cuanto necesito para
+mi vida, y los que hubieran podido satisfacer mis deseos nunca se
+fijaron en mí.
+
+Bajó la cabeza como desalentada, murmurando contra su destino.
+
+--Usted no sabe qué vida ha sido la mía. Necesito la riqueza; es algo
+indispensable para mi existencia, y he pasado lo mejor de mi juventud
+corriendo inútilmente tras de ella. Cuando imaginé tenerla entre mis
+manos, la vi desvanecerse, para reaparecer más lejos, obligándome á
+una nueva carrera... ¡Y así ha sido siempre!
+
+Calló un instante, concentrando su pensamiento, para añadir con el
+mismo tono que si hiciera una confesión:
+
+--Los hombres no pueden comprender las angustias y las ambiciones de
+las mujeres de ahora. Necesitamos para vivir muchísimo mas que las
+hembras de otros tiempos. El automóvil y el collar de perlas son el
+uniforme de la mujer moderna. Sin ellos, toda la que reflexiona un
+poco y puede darse cuenta de su situación se siente infeliz... Yo los
+tuve algunas veces, pero sin tranquilidad, «sin solidez», temiendo
+perderlos al día siguiente. Como todos necesitamos escuchar, para
+seguir viviendo, la canción de la esperanza, espero ahora que mi
+marido ganará aquí una fortuna, ¡no sé cuándo!... y esto me hace
+soportar el horrible destierro.
+
+Luego continuó con tristeza:
+
+--¿Y qué ganará?... Centavos tal vez, cuando usted lleve ya ganados
+miles y miles de pesos... ¡Ay! Yo merecía otro hombre.
+
+Volvió á levantar la cabeza para sonreir melancólicamente mirando al
+español.
+
+--Tal vez mi felicidad hubiese sido encontrar un compañero como usted:
+animoso, enérgico, capaz de domar á la fortuna rebelde... Y á usted,
+para ser un verdadero triunfador, le ha faltado una mujer que le
+inspirase entusiasmo.
+
+Robledo sonrió á su vez con aire bonachón.
+
+--Ya es tarde para hablar de esas cosas...
+
+Pero ella le miró fijamente, al mismo tiempo que protestaba de su
+desaliento. Nunca es tarde en la vida para nada. Los hombres
+enérgicos son como ciertas tierras exuberantes del trópico, en las que
+se conoce la muerte pero no la vejez, renovándose sobre ellas una
+primavera incansable. Disponen de la voluntad que manda á la
+imaginación, y la imaginación es un pintor loco que anima con los
+colores de su paleta el lienzo gris de la realidad.
+
+Elena, al hablar así, había aproximado su rostro al de él. Sus ojos
+parecían querer penetrar en los ojos de Robledo. Éste, por un momento,
+sintió cierta turbación; pero se repuso en seguida, haciendo un gesto
+negativo.
+
+--Muy interesante lo que usted dice, amiga mía, pero los hombres
+verdaderamente enérgicos no gustan de resucitar falsas primaveras, por
+las complicaciones que esto trae.
+
+Continuaron hablando. Ella quiso recordar otra vez su pasado.
+
+--¡Si yo le contase mi historia!... Todas las mujeres tienen la
+pretensión de que su vida ha sido una novela, que sólo necesita ser
+contada con cierta habilidad para que interese al mundo entero. Yo no
+aspiro á que mi pasado sea interesante; únicamente lo creo triste, por
+la desproporción que siempre hubo en él, entre lo que yo creo merecer
+y lo que la vida ha querido darme.
+
+Se detuvo un momento, como si acabara de ocurrírsele una idea penosa.
+
+--No crea usted que soy una de esas advenedizas hambrientas de goces y
+comodidades, por lo mismo que no los conocieron nunca. En mí ocurre lo
+contrario: necesito el lujo y el dinero para vivir porque me rodearon
+al nacer. Fui rica en mi infancia y pobre en mi juventud. ¡Lo que he
+luchado para ocupar otra vez mi antiguo rango y vivir de acuerdo con
+mi primera educación!... Y la lucha continúa... y las catástrofes se
+repiten... y cada vez me veo más lejos del punto de donde partí.
+Ahora estoy en uno de los rincones más olvidados de la tierra,
+llevando una existencia casi igual á la de las gentes que vivieron en
+los primeros tiempos de la Historia. ¡Y todavía me censura usted!...
+
+Robledo se excusó.
+
+--Yo soy su amigo, el amigo de su marido, y lo único que hago es
+avisarla al verla marchar en mala dirección. Considero peligroso el
+juego que se permite usted con esos hombres.
+
+Y señaló á los tres personajes de la Presa, que seguían hablando con
+Torrebianca.
+
+--Además, antes de su llegada, la vida era aquí un poco monótona, pero
+tranquila y fraternal. Ahora, con su presencia, los hombres parecen
+haber cambiado; se miran hostilmente, y temo que sus rivalidades,
+hasta el presente algo pueriles, terminen de un modo trágico. Usted
+olvida que vivimos lejos de los demás grupos humanos, y este
+aislamiento nos hace retroceder poco á poco á la vida bárbara.
+Nuestras pasiones, domesticadas por la existencia en las ciudades,
+pierden aquí su educación y saltan en libertad. Mucho cuidado con
+ellas; es peligroso tomarlas con motivo de juego.
+
+Elena rió de sus temores, y hubo en su risa cierto desprecio, no
+pudiendo comprender tal pusilanimidad en un hombre fuerte.
+
+--Déjeme que tenga mi corte. Necesito estar rodeada de admiradores,
+como les ocurre á los grandes artistas vanidosos. ¿Qué sería de mí si
+me faltase el placer de la coquetería?...
+
+Luego añadió, frunciendo el ceño y con voz irritada:
+
+--¿Qué otra cosa puedo hacer aquí? Ustedes tienen el trabajo que les
+distrae, sus luchas con el río, las exigencias de los obreros. Yo me
+aburro durante el día; hay tardes que pienso en la posibilidad de
+matarme; y únicamente cuando llega la noche y se presentan mis
+admiradores encuentro un poco tolerable mi destierro... En otro sitio
+tal vez me hiciesen reir esos hombres; pero aquí me interesan.
+Resultan un verdadero hallazgo en esta soledad.
+
+Miró con una ironía risueña hacia donde estaban sus tres solicitantes,
+y continuó:
+
+--No tema usted, Robledo, que pierda la cabeza por ellos. Me doy
+cuenta de mi situación.
+
+Se comparaba con un viajero de la altiplanicie patagónica que no
+llevase mas que un cartucho en su revólver y se viera atacado por un
+grupo de vagabundos de los que merodean cerca de la Cordillera. De
+hacer fuego, sólo podía derribar á un enemigo, arrojándose los otros
+sobre él al verle indefenso. Era preferible prolongar la situación
+amenazándolos á todos, pero sin disparar.
+
+--Me causa risa el pensamiento de que yo pudiera decidirme por uno de
+ellos. No son estos hombres los que me harán perder la cabeza. Pero
+aunque alguno de los tres me interesase, guardaría mi prudencia,
+temiendo lo que harían ó dirían los demás al verse desahuciados. Es
+mejor mantenerlos á todos en la inquieta felicidad de la esperanza.
+
+Y notando que su larga conversación con el español producía malestar y
+escándalo en los otros visitantes, se levantó para ir hacia ellos.
+
+--¿Quién de ustedes me da un cigarrillo?...
+
+Los tres salieron á su encuentro á la vez, ofreciendo sus pitilleras,
+y la rodearon como si quisieran disputarse á golpes sus palabras y sus
+gestos.
+
+La primera tertulia de la marquesa de Torrebianca terminó después de
+media noche, hora inusitada en aquel destierro. Solamente ciertos
+sábados, en que los trabajadores recibían la paga de medio mes,
+llegaban á horas tan avanzadas las fiestas en el boliche del Gallego.
+
+Toda la mañana siguiente anduvo Sebastiana adormecida y con los pies
+torpes por haberse levantado al amanecer, como era su costumbre,
+después de mantenerse despierta hasta que se marcharon los invitados.
+
+Estaba en una de las galerías exteriores, riñendo con voz queda á las
+criaditas mestizas para que no despertasen con los ruidos de la
+limpieza á la dueña de la casa, cuando repentinamente pareció olvidar
+su cólera, poniéndose una mano sobre los ojos para ver mejor. Un
+jinete encabritaba su caballo en mitad de la calle, agitando al mismo
+tiempo un brazo para saludarla.
+
+--¡Mi señorita linda!... Siempre me cuesta el conocerla con su traje
+de varoncito. ¿Cómo le va?...
+
+Y bajó apresuradamente los escalones de madera, atravesando la calle
+para ir al encuentro de Celinda Rojas.
+
+No se habían visto desde el día que Sebastiana abandonó la estancia; y
+ahora, por odio á don Carlos, creyó conveniente la mestiza enumerar
+las magnificencias de su nueva situación.
+
+--Una gran casa, señorita, sea dicho sin ofender á la suya. La plata
+corre como agua de acequia. Además, la patrona, una gringa bien,
+nació, según dicen, marquesa allá en su tierra. El italiano, que es un
+demonio para roerles la plata á los trabajadores, en cuanto se trata
+de esta señorona parece medio zonzo, y se cuida de que no la falte
+nada. Anoche hubo reunión con música. Yo pensé en usted, niña linda, y
+me dije: «¡Cómo le gustaría á mi patroncita oir cantar á esta
+marquesa!»
+
+La amazona escuchaba haciendo signos afirmativos, como si su
+curiosidad se excitase al oir este relato.
+
+Para aumentar su admiración, fué Sebastiana enumerando todas las
+personas que habían estado en la fiesta.
+
+--¿Y no te olvidas de alguno más?--preguntó Celinda al terminar ella
+su lista--. ¿No estuvo don Ricardo, ese que trabaja con don Manuel, el
+de los canales?
+
+Movió su cabeza la mestiza negativamente.
+
+--En toda la noche vi á ese gringo.
+
+Luego empezó á reir, dándose sonoras palmadas en uno de sus muslos de
+relieve elefantíaco, lo que marcó su enorme redondez bajo la ligera
+faldamenta.
+
+--Ya lo sé, mi niña, ya lo sé... Me han hablado de que usted y el
+gringo van siempre juntos á caballo por esos pagos, y no pasa día sin
+que se encuentren... Si alguna vez se dan un beso, busquen un lugar
+donde nadie los vea. Mire que la gente de aquí es muy habladora y no
+quiere otra cosa. Además, los que mandan en eso de las obras del río
+tienen unos anteojos muy largos que lo descubren todo de lejos...
+
+Celinda se ruborizó, al mismo tiempo que intentaba protestar.
+
+--¡Si me parece muy bien!--siguió diciendo la mestiza--. Ese don
+Ricardo es un buen mozo y excelente persona. Un gran marido para
+usted, si es que don Carlos, con el geniazo que Dios le ha dado, no se
+opone. Los gringos de América, cuando no beben, son buenazos. Yo tengo
+una amiga que se casó con uno que es maquinista, y lo lleva de la
+nariz adonde quiere. Conozco otra que...
+
+Pero la amazona no sentía interés por tales historias, y la
+interrumpió:
+
+--Entonces, don Ricardo no vino anoche.
+
+--Ni anoche ni las otras noches. Entoavía no ha aparecido por aquí.
+
+La miró Sebastiana con malicia, al mismo tiempo que una sonrisa
+bondadosa dilataba su rostro carrilludo y cobrizo.
+
+--¿Ya tiene celos, niña?... No se ponga colorada por eso. A todas nos
+pasa lo mismo cuando queremos á un hombre. Lo primero que pensamos es
+que alguna nos lo va á quitar... Pero aquí no hay motivo. Usted es una
+perla, patroncita. Esa señorona también es hermosa, principalmente
+cuando acaba de peinarse y se ha puesto en la cara tantas cosas que
+huelen bien, traidas de la capital. Pero comparada con usted... ¡qué
+esperanza!... A mi niña casi la he visto yo nacer, y la marquesa no
+debe acordarse ya de cuándo vino al mundo.
+
+Luego, pensando en sí misma, creyó necesario añadir:
+
+--A decir verdad, la marquesa no debe tener muchos años... Pero ¿quién
+no resulta vieja al lado de usted, preciosura?... No todas podemos ser
+un botón de rosa.
+
+Calló un momento para mirar á un lado y á otro; y después, bajando la
+voz y empinándose sobre las puntas de los pies para estar más cerca
+del rostro de Celinda, dijo con la alegría de una comadre que puede
+chismorrear libremente:
+
+--Sepa, lindura, que muchos van detrás de ella; pero ninguno es don
+Ricardo. Al pobre gringo le basta con quererla á usted, ramito de
+jazmín. Los otros andan como avestruces detrás de la marquesa: el
+capitán, el italiano, el empleado del gobierno que lleva los papeles;
+¡todos locos, y mirándose como perros!... Y el marido no ve nada; y
+ella se ríe de ellos y se divierte en hacerlos sufrir... Yo creo que
+ningún hombre de los que vienen á la casa le gusta.
+
+Celinda no parecía tranquilizarse con tales palabras. Antes bien,
+protestó de ellas mentalmente, pensando: «Watson no puede ser
+comparado con los otros.»
+
+Necesitó exteriorizar su pensamiento, y dijo á Sebastiana:
+
+--Será verdad que no le gustan los demás; pero don Ricardo es más
+joven que todos ellos; y estas mujeres que han corrido el mundo y
+empiezan á ponerse viejas, ¡resultan á veces tan... caprichosas!
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#IX#
+
+
+El famoso Manos Duras vivía al borde de la altiplanicie, del lado de
+la Pampa, viendo enfrente el límite de la Patagonia, y á sus pies la
+amplia y tortuosa cortadura del río y un extremo de la estancia de
+Rojas.
+
+Su casa, hecha de adobes, tenía alrededor otras construcciones aún más
+míseras y unos corrales de viejos maderos hincados en el suelo, que
+sólo de tarde en tarde guardaban algún animal.
+
+Todos en el país conocían la situación del llamado «rancho de Manos
+Duras»; pero pocos iban á él, por ser lugar de mala fama. Algunas
+veces, los que pasaban con cierta inquietud por sus inmediaciones sólo
+conseguían tranquilizarse al notar su soledad. No ladraban ni salían
+al camino los perros de hirsuto pelaje, ojos sangrientos y agudos
+colmillos acompañantes del gaucho. Tampoco se veían sus caballos
+pastando la hierba rala de los alrededores.
+
+Manos Duras se había ido. Tal vez merodeaba por las orillas del río
+Colorado, donde era más abundante la ganadería que en el río Negro;
+tal vez vagaba por las estribaciones de los Andes, para visitar á sus
+amigos del valle del Bolsón--poblado en gran parte por aventureros
+chilenos--, ó á los que habitaban las riberas de los lagos andinos.
+Estas excursiones á la Cordillera eran, según afirmaban muchos, para
+vender en Chile animales robados en la Argentina.
+
+En otras ocasiones, el rancho de Manos Duras aparecía
+extraordinariamente poblado. Gauchos errantes se instalaban en las
+chozas de adobes durante unas semanas, sin que nadie supiese con
+certeza cuál era su procedencia ni adonde irían al marcharse de allí.
+
+El comisario de la Presa empezaba á sentirse inquieto por estas
+visitas y á vivir mal, temiendo todas las mañanas la denuncia de algún
+robo... Pero transcurrían los días sin que se alterase la paz del
+pueblo y sus alrededores. En el rancho de Manos Duras se mataban y
+desollaban reses, vendiendo carne el gaucho á toda la comarca. Y como
+no llegaba ninguna queja, don Roque se abstenía de averiguar la lejana
+procedencia de aquellos animales.
+
+Luego huían de pronto los compañeros de Manos Duras, y éste continuaba
+su vida solitaria, ó desaparecía igualmente de su rancho por algún
+tiempo, con gran satisfacción del comisario.
+
+Ahora vivía con tres compañeros malcarados y parcos en palabras, que,
+según se murmuraba en el boliche del Gallego, procedían de un valle de
+la Cordillera.
+
+--Tres hombres de bien que se han desgraciado--dijo el gaucho hablando
+de ellos--; tres compadres que han venido á vivir á mi rancho hasta
+que las gentes malas se cansen de calumniarlos.
+
+Un día de gran calor, Manos Duras montó á caballo para ir al pueblo á
+hacer unas compras. Era en las primeras horas de la tarde.
+
+Los habitantes europeos de la Presa, al mirar el almanaque, pensaban
+en la nieve y los fríos huracanes de sus países, que estaban todavía
+en pleno invierno. Aquí reinaba el verano, un verano patagónico,
+violento y ardoroso, sobre una tierra que rara vez conoce las lluvias
+y en la cual todas las estaciones son extremadas, descendiendo el
+termómetro durante el invierno muchas unidades por debajo de cero.
+
+La tierra yerma parecía temblar bajo el sol. Era una reverberación que
+ondulaba las líneas rectas, cambiando los contornos de colinas,
+edificios y personas. Estos caprichos de la luz hacían ver también los
+objetos dobles é invertidos, como si estuviesen al margen del agua,
+fingiendo lagos inmensos en un país extremadamente seco. Eran los
+espejismos del desierto que por sus formas variables é inesperadas
+llamaban la atención harta de los hijos del país, acostumbrados á toda
+clase de ilusiones ópticas.
+
+En el último término de la gigantesca cortadura abierta por el río,
+casi al ras de la línea del horizonte, se deslizaba un largo gusano
+negro con una pequeña vedija de algodón en la cabeza.
+
+Manos Duras se detuvo para ver mejor. Aquel día no era de correo de
+Buenos Aires.
+
+«Debe ser un tren de carga que viene de Bahía Blanca», se dijo.
+
+Resultaba visible estando aún á muchos kilómetros de la Presa, y
+pasaría otros tantos kilómetros más allá, para no detenerse hasta
+Fuerte Sarmiento. En esta tierra los ojos adquirían un poder visual
+más grande; la retina abarcaba mayores extensiones; las distancias
+parecían valer menos que en otros países.
+
+El gaucho, después de contemplar unos momentos el remoto avance del
+tren, continuó su galope. Para ganar terreno solía meterse por la
+estancia de Rojas, atravesando una parte avanzada de dicha propiedad
+interpuesta entre su rancho y el lejano pueblo. Con la indiferencia
+de la costumbre, dejó que su caballo avanzase por un tortuoso sendero
+marcado apenas entre los ásperos matorrales.
+
+Al poco rato tuvo un mal encuentro. Don Carlos Rojas iba también á
+aquella hora visitando su estancia y haciendo cálculos sobre el
+porvenir.
+
+Continuarían siempre sus tierras altas en la pobreza actual, no
+pudiendo dar alimento mas que á un número reducido de animales. Sus
+novillos eran «criollos», como él decía con cierto tono de desprecio;
+bestias de mucho hueso, pezuña dura, grandes cuernos y enjutas de
+carnes; aptas para nutrirse con un pasto silvestre y poco abundante;
+herederos degenerados del ganado que aclimataron siglos antes los
+colonizadores españoles, trayéndolo en sus pequeños buques á través
+del Atlántico.
+
+Recordaba con remordimiento los animales de lujo de la estancia de su
+padre, novillos enormes, con el lomo plano como una mesa, casi sin
+cuernos, de reducido esqueleto y exuberantes carnes, verdaderas
+«montañas de biftecs», como él decía... Luego pensaba en los milagros
+de la irrigación, cuando las tierras bajas de su estancia quedasen
+fecundadas por las aguas del río. Crecería en ellas la alfalfa con una
+prodigalidad semejante á la de la tierra de Canaán, y le sería posible
+repetir al borde del río Negro las milagrosas crianzas de los
+estancieros vecinos á Buenos Aires, sustituyendo el áspero y flaco
+ganado criollo con animales valiosos, producto del cruzamiento de las
+mejores razas de la tierra.
+
+Iba don Carlos imaginándose esta maravillosa transformación, con el
+deleite de un artista que pule en su mente la obra futura, cuando vió
+venir un jinete hacia él.
+
+Se puso una mano sobre los ojos para examinarlo mejor, y no pudo
+contener la indignación que le produjo este encuentro.
+
+--¡Hijo de la gran... tal!... ¡Es el ladrón de Manos Duras!
+
+Al pasar el gaucho junto á él, se llevó una mano al sombrero para
+saludarle, espoleando luego su cabalgadura.
+
+Don Carlos, después de breve indecisión, salió también al galope,
+hasta que puso su caballo delante del de Manos Duras, cortándole el
+paso y obligándole á detenerse.
+
+--¿Con licencia de quién atravesás vos mi campo?--preguntó con voz
+temblona y aflautada por la cólera.
+
+Manos Duras no intentó contestar mirándole con una insolencia
+silenciosa y amenazadora, como hacía con los demás. Sus ojos atrevidos
+evitaron cruzarse con los del estanciero, y respondió en voz baja,
+como excusándose. No ignoraba que carecía de derecho para pasar por
+allí sin permiso del dueño del campo; pero de este modo acortaba
+camino, evitándose un largo rodeo para llegar á la Presa. Luego
+añadió, como si emplease un argumento supremo:
+
+--Usted, don Carlos, deja pasar á todos.
+
+--A todos menos á ti--contestó Rojas agresivamente--. Si te encuentro
+otra vez en mi estancia, te saludaré á balazos.
+
+Esta amenaza acabó con el hipócrita respeto del gaucho. Miró á Rojas
+despectivamente, y dijo con lentitud:
+
+--Es usted un viejo, y por eso me habla así.
+
+Don Carlos sacó de su cintura un revólver, apuntándolo contra el pecho
+de Manos Duras.
+
+--Y tu un ladrón de novillos, al que todos tienen miedo no sé por qué.
+Pero si vuelves á robarme uno de mis animales, este viejo se
+encargará de hacerte justicia.
+
+Como el estanciero le seguía apuntando con el revólver y la expresión
+de su rostro no permitía duda sobre la posibilidad del cumplimiento de
+sus amenazas, el gaucho no osó echar mano á sus armas. Estaba seguro
+de recibir un balazo apenas intentase un movimiento agresivo. Después
+de mirarle con ojos rencorosos, se limitó á decir:
+
+--Volveremos á encontrarnos, patrón, y hablaremos más despacito.
+
+Y tras esta amenaza dió con las espuelas á su caballo y salió al
+galope, sin volver la cabeza, mientras don Carlos permanecía con el
+revólver en su diestra.
+
+Cerca del río tuvo el gaucho un encuentro más agradable. Vió venir
+hacia él un grupo de tres jinetes, é hizo alto para reconocerlos. Era
+la marquesa de Torrebianca, vestida de amazona y escoltada por
+Canterac y Moreno.
+
+Había tenido ella que aceptar una nueva invitación para ver los
+adelantos realizados en las obras del dique. Le era imposible negarse
+á este paseo. Necesitaba para su tranquilidad restablecer el
+equilibrio entre Pirovani y el ingeniero francés. Éste, ya que no
+podía regalar una casa, deseaba hacer ver á Elena una vez más la
+superioridad que tenía como ingeniero director de las obras sobre
+aquel italiano, sometido muchas veces á sus decisiones.
+
+El oficinista, contento de la invitación y molestado al mismo tiempo
+por el carácter de hombre tranquilo que le atribuían, marchaba á
+caballo detrás de Elena, sin que ésta hiciese caso de su persona.
+Únicamente parecía acordarse de él cuando Canterac se mostraba
+demasiado vehemente en sus ademanes, tendiendo una mano de caballo á
+caballo para estrechar la suya ó permitirse otras osadías disimuladas.
+
+--Moreno--ordenaba la marquesa--, avance y póngase á mi izquierda,
+para que el capitán quede lejos. No me gustan los militares; son muy
+atrevidos.
+
+Los tres cesaron de conversar para fijarse en Manos Duras, que
+permanecía inmóvil á un lado del camino. Moreno dió el nombre del
+gaucho, y Elena mostró tal interés al saber quién era, que acabó por
+hablarle.
+
+--¿Usted es el famoso Manos Duras, de quien tantas cosas he oído
+decir?...
+
+El rústico jinete se mostraba turbado por las palabras y la sonrisa de
+aquella dama. Primeramente se quitó el sombrero con reverencia, «como
+si estuviese delante de una imagen milagrosa», pensó Moreno. Luego
+dijo, con cierta expresión teatral que en él era espontánea:
+
+--Yo soy ese desgraciado, señora, y este es el momento mejor de mi
+vida.
+
+La miraba el gaucho con ojos ardientes de adoración y deseo, y ella
+sonrió, satisfecha del bárbaro homenaje. Canterac, que encontraba
+ridicula esta conversación, hizo ademanes de impaciencia y murmuró
+protestas para reanudar la marcha; pero ella no quiso escucharle y
+continuó hablando al gaucho con sonriente interés.
+
+--Dicen de usted cosas terribles. ¿Son verdaderamente ciertas?...
+¿Cuántas muertes lleva usted hechas?
+
+--¡Calumnias, señora!--contestó Manos Duras, mirándola fijamente--.
+Pero si usted me lo pide, haré cuantas muertes quiera.
+
+Elena se mostró complacida por esta respuesta, y dijo, mirando á
+Canterac:
+
+--¡Qué hombre tan galante... á su modo! No me negará usted que es
+grato oir tales ofrecimientos.
+
+Pero el ingeniero parecía cada vez más irritado por este diálogo
+familiar de Elena y el cuatrero. Varias veces intentó introducir su
+caballo entre las cabalgaduras de los dos, dando fin de tal modo al
+diálogo; pero Elena le detenía siempre con un gesto de contrariedad.
+
+Al ver que ella continuaba su conversación con Manos Duras, se volvió
+hacia Moreno, necesitando manifestar á alguien su enfado.
+
+--Ese gaucho es un atrevido, y habrá que darle una lección.
+
+El oficinista aceptó sin reserva lo referente al atrevimiento, pero
+levantó los hombros al oir hablar de lección. ¿Qué podían hacer ellos
+contra este vagabundo temible, si hasta el comisario de policía
+mostraba por él cierto respeto?...
+
+--Debe usted conseguir--continuó el ingeniero--que no le compren más
+carne en el campamento ni acepten nada de lo que ofrezca.
+
+Moreno contestó con signos afirmativos. Si no era mas que eso lo que
+deseaba, fácilmente podía hacerse.
+
+Al fin Elena reanudó su marcha después de saludar al gaucho con cierta
+coquetería, satisfecha de su emoción y del deseo hambriento que
+reflejaban sus ojos.
+
+--¡Pobre hombre!... ¡Un tipo interesante!
+
+Mientras los tres jinetes se alejaban, Manos Duras siguió inmóvil
+junto al camino. Deseaba ver algunos momentos más á aquella mujer.
+Tenía en su rostro una expresión grave y pensativa, como si
+presintiese que este encuentro iba á influir en su existencia. Pero al
+desaparecer Elena con sus acompañantes detrás de un montículo arenoso,
+el gaucho, no sintiendo ya el deslumbramiento de su presencia, sonrió
+con cinismo. Varias imágenes salaces desfilaron por su pensamiento,
+desvaneciendo sus dudas y devolviéndole su antigua audacia.
+
+«¿Por qué no?--se dijo--. Lo mismo es ésta que las que bailan en el
+boliche del Gallego. ¡Todas mujeres!»
+
+Continuaron su paseo por la orilla del río la marquesa y sus dos
+acompañantes. De pronto, ella se levantó un poco sobre la silla para
+ver más lejos.
+
+En una pradera orlada de pequeños sauces por la parte del río había
+dos caballos sueltos y ensillados. Un hombre y un muchacho habían
+descendido de ellos y parecían divertirse tirando un lazo por el aire.
+Era un lazo de cuerda, ligero y fácil de manejar, aunque de menos
+resistencia que los verdaderos lazos de cuero usados por los jinetes
+del país.
+
+Reconoció Elena al muchacho, con su instinto de mujer más que con sus
+ojos. Era Flor de Río Negro, que enseñaba á tirar el lazo á Watson,
+riendo de la torpeza del _gringo_. Como Torrebianca iba todos los días
+puntualmente á dirigir les trabajos de los canales, Ricardo gozaba de
+más libertad, empleándola en seguir á la niña de Rojas en sus
+correrías.
+
+Haciendo un signo á sus acompañantes para que no la siguiesen, se fué
+aproximando Elena á la pradera donde estaban los dos jóvenes.
+
+Celinda la vió llegar antes que el ingeniero, y haciendo un gesto
+hostil volvió la espalda. Al mismo tiempo ordenó á Watson que le
+ajustase al pie una de sus espuelas, que pretendía llevar suelta.
+
+El joven, después de haberse arrodillado, quiso levantarse, convencido
+de la inutilidad de esta orden. Celinda tenía bien sujeta esa espuela.
+Pero ella insistió para mantenerlo en dicha posición.
+
+--¿No le digo, gringuito, que voy á perderla?... Fíjese bien.
+
+Y sólo accedió á reconocer su error y á permitir que se levantase
+cuando la otra hizo volver grupas á su caballo. Elena se alejaba
+ofendida, dándose cuenta de su estratagema y de sus gestos hostiles.
+
+Poco antes de la puesta del sol llegaron los tres jinetes á la calle
+central del pueblo. Frente á la casa de Pirovani, considerada ya por
+la marquesa como suya, bajó ésta del caballo, apoyándose en Moreno,
+que se había anticipado al otro para gozar de agradables contactos.
+
+Saludó el francés con una brusquedad militar, alejándose, mientras
+Elena entraba en su casa. ¡Un día perdido!... Estaba furioso contra él
+mismo y contra los demás.
+
+Apareció Pirovani en una bocacalle, y al ver que Moreno se dirigía á
+su alojamiento, corrió á encontrarse con él. Ansiaba conocer los
+episodios de una excursión á la que no había sido invitado. Temía, con
+la credulidad del celoso, que Canterac hubiese conseguido un gran
+avance sobre él durante el corto paseo.
+
+Sonrió con una alegría pueril al contarle el oficinista cómo varias
+veces la «señora marquesa» le había pedido que se colocase entre ella
+y el ingeniero francés para mantenerlo á gran distancia.
+
+--¡Si yo sé que no lo puede sufrir!--dijo el italiano--. Me consta...
+Pero como es el jefe de los trabajos y ayuda en ciertas ocasiones á
+Robledo y á su marido, no se atreve á decir lo que piensa de él.
+
+Luego su alegría se nubló, según le fué contando el oficinista el
+encuentro con Manos Duras y la confianza del gaucho al hablar á la
+señora marquesa.
+
+Esto último fué lo que indignó más al contratista.
+
+--Aquí todos nos creemos iguales, porque vivimos juntos en el
+desierto--dijo, escandalizado--. Cualquier día, ese gaucho cuatrero
+pretenderá ir por la noche á las reuniones de la marquesa, lo mismo
+que uno de nosotros... ¡Cosa bárbara!
+
+--El capitán--añadió Moreno--quiere que no se le compre más carne á
+Manos Duras ni se acepte ningún negocio propuesto por él, eso usted
+puede hacerlo mejor que Canterac.
+
+Pirovani contestó con vehementes signos de asentimiento
+
+--Así se hará; dice muy bien ese hombre. Es la primera vez, en mucho
+tiempo, que estoy de acuerdo con él.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#X#
+
+
+Pocos meses después de haber empezado los trabajos en el campamento de
+la Presa, los habitantes de las diversas colonias establecidas á
+orillas del río Negro hablaron con admiración del nuevo boliche del
+Gallego, apreciándolo como el establecimiento más hermoso de la
+comarca. El dueño había embellecido su interior con una novedad tan
+instructiva como interesante.
+
+Uno de los primeros que acudieron al campamento en busca de trabajo
+fué un inglés que llevaba muchos años vagando de un extremo á otro de
+la América del Sur. La última etapa de su existencia aventurera había
+sido en el corazón del Paraguay, comerciando con las tribus salvajes;
+tráfico que no parecía haberle hecho rico. Como recuerdo de su vida en
+las selvas, llevó á Buenos Aires cuatro cocodrilos del gran río
+Paraguay, llamados _yacarés_ con el caparazón relleno de paja, y una
+serpiente boa de varios metros de lorgitud, cuyo vientre había sido
+atiborrado de hierbas por los disectores indígenas.
+
+En la capital de la Argentina le hablaron de los grandes trabajos que
+se realizaban junto al río Negro, haciendo necesario el enganche de
+numerosos jornaleros, y allá se fué con toda su colección de animales
+empajados, saltando de la temperatura tórrida del Paraguay y el Brasil
+inferior al invierno rudo de la Patagonia.
+
+A las pocas semanas murió de _delirium tremens_, por haber abierto un
+crédito demasiado amplio el dueño del boliche del Gallego; y como este
+honrado industrial creía firmemente en el santo derecho de cobrar las
+deudas y poseía además cierto instinto de la decoración oportuna para
+atraer á los parroquianos, se apropió los cuatro yacarés y la boa,
+adornando con ellos el techo de su tienda.
+
+En realidad, Antonio González, que era andaluz de nacimiento, aunque
+lo apodaban todos el _Gallego_, no podía mirar sin cierta aprensión
+hereditaria el enorme reptil que, semejante á una maroma de barco,
+pendía formando curvas de los cuchillos de la techumbre. Pero á los
+ebrios más consecuentes del establecimiento les placía beber debajo de
+este adorno extraordinario, y un comerciante debe sacrificar sus
+preocupaciones y sus miedos para mejor servicio del público.
+
+El ofidio de pellejo arrugado, cubierto de moscas, que formaban sobre
+él un forro negro inquieto y rumoroso, se extendía por la mitad del
+techo, de punta á punta, agitándose como si reviviese cada vez que se
+abría la puerta y entraba un chorro de aire. Esta corriente
+atmosférica hacía caer á veces en los vasos de los parroquianos moscas
+secas procedentes del verano anterior, escamas de pellejo del culebrón
+y un polvillo sutil, mezcla de su relleno vegetal y del arsénico
+empleado por sus preparadores para impedir que se pudriese. En los
+ángulos del techo se balanceaban, pendientes de cuerdas, los cuatro
+cocodrilos, negros y rugosos por el dorso, y mostrando al público el
+color amarillo de sus vientres y las plantas de sus patas.
+
+Las gentes del país, cuando pasaban por la Presa, creían necesario
+detenerse á beber un vaso en el boliche para admirar tales novedades.
+Las aguas del río Negro jamás habían conocido cocodrilos, y en cuanto
+á reptiles, no había en toda la Patagonia mas que ciertas víboras de
+mordedura mortal, cabezudas, cortas y gruesas, como el signo
+ortográfico llamado coma.
+
+El dueño del boliche, con la autoridad de un hombre que ha visto lo
+que cuenta, explicaba á sus parroquianos las costumbres de los fieros
+animales que se balanceaban sobre sus cabezas, y hasta daba á entender
+que había tomado cierta parte en tan peligrosa caza. Pero al poco
+tiempo notó que estos adornos, gloria del establecimiento, si
+enorgullecían á muchos de los habitantes de la colonia, contribuían
+igualmente al alejamiento de otros. Los había que eran andaluces como
+el Gallego y no tenían las mismas razones utilitarias de ésta para
+sobreponerse á sus preocupaciones. También los había italianos ó de
+otras tierras, que, reconociendo la excelencia de los géneros
+expendidos en el boliche, no osaban, sin embargo, penetrar en su
+interior. Beber bajo la panza amarilla y las cuatro patas extendidas
+de un cocodrilo, ¡pase!... Pero levantar los ojos al empinar el vaso y
+ver aquel serpentón que expelía moscas, mostrando á trechos el
+cuadriculado repelente de su piel, ¡eso nunca!
+
+Los más atrevidos sólo se decidían á entrar con la diestra cerrada y
+avanzando el dedo índice y el meñique en forma de cuernos, para
+conjurar la mala suerte.
+
+--¡Lagarto! ¡lagarto!--murmuraban, entornando los ojos para no ver lo
+que estaba sobre sus cabezas.
+
+Otros, ni aún valiéndose de este conjuro se atrevían á pasar adelante,
+y en pleno invierno, con las manos en la faja y echando chorros de
+vapor por la boca, preferían mantenerse fuera, esperando que
+Friterini, el criado del boliche, les sacase los vasos.
+
+Se sacrificó el dueño una vez más, ganoso de evitar molestias á su
+público. La boa fué descolgada para ser vendida á una taberna de La
+Boca, en el puerto de Buenos Aires, frecuentada por marineros, y
+quedaron por único adorno los cuatro yacarés, que se balanceaban en el
+techo como lámparas funerarias apagadas.
+
+Otro atractivo del establecimiento eran las banderas que en días de
+fiesta patriótica ondeaban sobre su techumbre y el resto del año
+adornaban su interior. Todos los rectángulos de colores inventados por
+los hombres ansiosos de formar grupo aparte para distanciarse de sus
+semejantes figuraban en este rincón de la Patagonia: banderas de
+naciones existentes; banderas de naciones que habían muerto y deseaban
+revivir; banderas de naciones que no habían existido nunca y pugnaban
+por nacer. No quedaba un trabajador en esta «tierra de todos» que no
+tuviese un trapo patriótico en el boliche. Antonio González había
+conocido antes que las cancillerías de Europa las banderas que años
+después iban á ser consagradas por los trastornos de la gran guerra.
+Todas las admitía: desde la de Irlanda libre á la de la República
+sionista que debía establecerse en Jerusalén. Solamente se había
+disputado una vez con ciertos compatriotas, procedentes de Barcelona,
+que pretendían imponerle la bandera catalana.
+
+--Yo la admito--dijo con solemnidad diplomática--. Lo único que
+discuto es sus dimensiones.
+
+Y acabó por aceptarla en su «museo banderístico», como él decía, pero
+exigiendo que su tamaño no pasase de la cuarta parte de la bandera
+española.
+
+En días de fiesta patriótica, ayudado por Friterini, procedía al
+embanderamiento de la techumbre, dando explicaciones al comisario,
+único representante de la autoridad. Se expresaba como un jefe de
+protocolo llamado á consulta por el presidente del gobierno.
+
+--Usted, don Roque, conoce muchas cosas; pero en esto de las banderas
+yo sé mejor con qué bueyes aro. Primeramente hay que colocar la
+bandera argentina, más alta que todas. Luego, á su derecha, la de
+España. ¡Que nadie me lo discuta! En esta tierra, después de los
+argentinos, somos nosotros. Ya sabe usted... Isabel la Católica...
+Solís... don Pedro de Mendoza... don Juan de Garay...
+
+Iba lanzando nombres de navegantes y descubridores, á su capricho,
+mientras examinaba desde abajo el método con que el camarero italiano
+colocaba las banderas.
+
+¿Ya estaba puesta la de la Argentina, y á su derecha, bien clavada, la
+de España?... ¡Muy bien!...
+
+--Ahora, Friterini, _mio caro_, ve colocando banderas á tu gusto... ¡á
+lo que salga! pues todos somos iguales, y ésta es «la tierra de
+todos», como dice don Manuel.
+
+En verano las moscas invadían en proporciones inauditas el interior
+algo lóbrego del boliche, huyendo de la atmósfera ardorosa de una
+tierra siempre sedienta. De noche, la luz rojiza de los quinqués
+mantenía en agresivo insomnio á estas nubes de insectos. Eran moscas
+lentas, tenaces, de una torpeza pegajosa. Caían en los platos y en los
+vasos, nadaban en las salsas y las bebidas alcohólicas. Al abrirse las
+bocas, se metían inmediatamente en sus cavidades; cosquilleaban las
+orejas, se introducían por los orificios de las narices. Toda cuchara,
+al ir del plato á los labios, veía inmediatamente, en tan corto viaje,
+posarse sobre sus bordes algunas de estas intrusas, que se estiraban,
+alargando las patas y agitando las alas.
+
+Se dejaban matar; pero eran tantas, ¡tantas! que los hombres desistían
+de atacarlas, transigiendo con ellas por cansancio, y únicamente las
+repelían con el aliento ó escupiéndolas cuando se colaban en su boca
+y sus narices.
+
+Otros parásitos asaltaban igualmente las viviendas de este pueblo
+perdido en la soledad. En el boliche, por ser mayor la concurrencia,
+parecían más numerosas las plagas. Del techo y las paredes de madera
+se desprendían insectos sanguinarios sobre las curtidas epidermis,
+para perforarlas y chupar su jugo. Otras veces surgían del suelo,
+remontándose por las gruesas botas. En invierno, el boliche, por estar
+con las puertas cerradas, conservaba una atmósfera densa de humo de
+tabaco, que olía á ginebra, á vino agrio, á ropa mojada y á cuero de
+zapato. El criterio más absurdo, falto completamente de economía y de
+lógica, parecía guiar la marcha comercial del establecimiento. Apenas
+había sillas en él. Los guitarristas colocaban sus posaderas en
+cráneos de caballo; una parte del público se dejaba caer en el suelo
+al sentir cansancio, y al mismo tiempo, en la anaquelería, detrás del
+mostrador, se renovaban todas las semanas las filas de botellas de
+champaña. Cuando los jornaleros cobraban su quincena, el Gallego tenía
+que atender á las más disparatadas orgías. Los que, faltos de familia,
+podían gastar todo el dinero ganado en su propia persona, imaginaban
+banquetes babilónicos, pidiendo latas de sardinas de España para
+remojarlas con varias botellas de Pomery Greno. Muchas veces escaseaba
+el pan en la Presa; pero el parroquiano, obligado á comer galleta
+dura, conocía el gusto del _foie gras_ y cuánto cuesta una botella de
+Möet-Chandon. En las noches transcurridas entre dos pagas, el _whisky_
+y la ginebra apagaban la sed silenciosa de unos y daban nuevas fuerzas
+á otros para seguir hablando.
+
+El principal tema de conversación era adivinar cuándo se detendría el
+tren en la Presa regularmente. Las locomotoras sólo hacían alto allí
+cuando descargaban maquinaria para las obras del dique.
+
+A los del campamento les parecía una injusticia que pasasen los
+vagones de largo hasta la estación de Fuerte Sarmiento, con el
+pretexto de que aún no habían terminado las obras en el río ni las
+tierras inmediatas estaban regadas, sin lo cual era imposible su
+colonización.
+
+En el viejo mundo se creaban al principio las poblaciones, y después
+se construían para ellas los ferrocarriles. En esta tierra nueva
+ocurría lo contrario. Primeramente se habían tendido los rieles á
+través del desierto; después, de cincuenta en cincuenta kilómetros, se
+creaba una estación, formándose un pueblo en torno á ella.
+
+--¿Por qué no ha de existir una estación aquí, en la Presa, donde
+vivimos cerca de mil personas?--clamaba Antonio González, el dueño del
+boliche--. En cambio, el tren se detiene en muchos sitios donde sólo
+hay un caballo atado á un poste para llevarse la correspondencia.
+Debíamos enviar una comisión á Buenos Aires.
+
+Mientras tanto, los concurrentes se limitaban á hacer suposiciones
+sobre la fecha en que el tren empezaría á detenerse allí con
+regularidad, apostando cajones de botellas de champaña á favor de un
+mes ó de otro.
+
+Ciertos grupos conversaban aparte, sin sentirse atraídos por el baile
+ni por las mujeres agregadas al establecimiento del Gallego, en el que
+se vendían lo mismo el alcohol y el amor. Iban hablando con arreglo á
+sus gustos y á los azares de su profesión.
+
+Los roturadores de tierras mencionaban el alpataco, odioso arbusto del
+país, que yergue sobre el suelo una cabellera vegetal de escasa
+altura, y en cambio avanza sus raíces hasta una distancia de treinta
+metros. Su madera era dura como el bronce y hacía rebotar las hachas,
+rompiéndolas muchas veces. Uno de estos arbustos exigía varios hombres
+y un día entero para ser arrancado, y cuando los roturadores á destajo
+lo encontraban, prorrumpían en lamentaciones y juramentos.
+
+El camarero apodado _Friterini_, joven pálido, de cabellera echada
+atrás, ojos febriles y brazos arremangados, cuando dejaba de servir á
+los concurrentes iba á una mesa ocupada por varios trabajadores
+españoles, á los que describía la belleza de su ciudad natal en un
+lenguaje de italiano llegado dos años antes al país.
+
+--Yo non dico que Brescia sia una grande citá: questo no; ma cuando
+llega la noche los cóvenes salen con mandolinos á hacer serenatas, y
+cada uno tiene su amor... Algo más hermoso que aquí... ¡Ah,
+Brescia!...
+
+Acodado el Gallego en el mostrador escuchaba á los parroquianos más
+viejos, jinetes del país que habían cabalgado de los Andes al
+Atlántico y del río Colorado al estrecho de Magallanes como guías de
+los compradores de «hacienda» ó explorando el desierto para descubrir
+aguadas y nuevos pastos. Su paciencia desafiaba al tiempo, apreciando
+las semanas y los meses de viaje como si fuesen simples días.
+
+Uno de ellos gustaba de relatar su última excursión por las
+estribaciones de los Andes del Sur, visitando los lagos más
+solitarios. En este viaje había servido de guía ó «baquiano» á un
+sabio de Europa, recomendado por otro sabio al que prestó el mismo
+servicio veinte años antes. Durante la primera expedición, fueron
+encontrando restos de animales monstruosos pertenecientes á los
+períodos prehistóricos; esqueletos gigantescos que eran etiquetados y
+encajonados para que los reconstituyesen después en los museos del
+viejo mundo.
+
+Su último viaje había sido más original. Este segundo sabio buscaba
+los animales de la época prehistórica, pero vivos. Entre los escasos
+habitantes acampados al pie de la Cordillera, se heredaba la
+convicción de que existen aún en ciertos lugares del desierto
+patagónico bestias enormes y de formas nunca vistas, últimos vestigios
+de la fauna que surgió al principiar la vida en el planeta.
+
+Algunos juraban sinceramente haber visto de muy lejos al plesiosaurio
+hundiéndose en el muerto cristal de los lagos andinos ó pastando en la
+vegetación de sus riberas. Pero veían esto al anochecer, cuando la
+Cordillera extendía su inmensa sombra violeta sobre la llanura. Los
+incrédulos afirmaban que la tal visión surgía siempre cuando el
+observador regresaba de algún boliche lejanísimo llevando muchas copas
+en el cuerpo.
+
+Después de exponer el pro y el contra del asunto, el viejo «baquiano»
+terminaba así:
+
+--En un año no tropezamos con ninguno de esos animales, y fuimos de
+lago en lago desde el Nahuel Huapi hasta cerca de Magallanes. Pero yo
+he visto con mis ojos huellas en la tierra más grandes que patas de
+elefante, que nos enseñaban las gentes del país. He visto también,
+junto á un lago, unos montones de excremento seco tan altos como mi
+persona, que no podían ser de ningún animal conocido... Y mi sabio
+callaba cuando yo le hacía preguntas, como un hombre que no se decide
+ni por unos ni por otros. ¡Quién sabe lo que hubiéramos visto si
+seguimos allá más tiempo! Tal vez cuando aumente la gente en aquellos
+lagos será descubierta alguna de esas bestias solitarias.
+
+Gustaba también el dueño del boliche de hacer preguntas á sus
+parroquianos más viejos sobre ciertos hombres misteriosos que habían
+pasado por esta tierra años antes, cuando acababan de ser expulsados
+los indios y se iniciaba la colonización. Eran personajes de vida
+novelesca, nacidos en palacios reales, y que, á semejanza de muchos
+santos que abandonaron la casa rica de sus padres para sufrir
+privaciones, renunciaban á todas las comodidades de su origen,
+despojándose de su nombre para ser un vagabundo más y conocer el
+áspero placer de la libertad salvaje. El nombre de Juan Ort lo
+repetían familiarmente los habitantes más antiguos del territorio.
+
+Había leído el Gallego su historia en libros y periódicos. Este Juan
+Ort era un archiduque de Austria que abandonaba su alto grado en la
+marina de guerra y sus honores en la corte, bajo la influencia de una
+misantropía poética y vagabunda, hereditaria en su familia. Luego de
+renunciar al título de archiduque, para llamarse simplemente Juan Ort,
+corría los mares en un lujoso yate, acompañado de hermosas mujeres y
+de músicos.
+
+Un día circulaba la noticia de que el buque se había perdido, con
+todos sus tripulantes, en el cabo de Hornos, al pasar de una costa á
+otra de la América del Sur. Pero Juan Ort no había muerto; este
+naufragio fingido ó real iba á servirle para descender aún más á
+través de las capas sociales, conviviendo con los que estaban en lo
+más hondo.
+
+--Yo lo conocí--decía otro viejo de la Presa--. Era ni más ni menos
+que vos ó que yo: un hombre como todos los que llegan con su lingera
+al hombro en busca de trabajo. Este gringo, alto y rubio, siempre
+estaba serio y bebía sin compañeros. A nadie dijo que se llamaba Juan
+Ort, pero todos lo sabíamos. Además, llevaba en su lingera un vaso de
+plata con unos escudos de su familia real, y le gustaba beber en él á
+solas en su ranchito, porque era el vaso de cuando iba á la escuela.
+
+De pronto este vagabundo había desaparecido. Algunos lo supusieron
+oculto en los peores barrios de Buenos Aires; otros aseguraban haberlo
+encontrado de fotógrafo en Paysandú. Nadie sabía dónde había muerto.
+
+--¡Macanas!--decían los incrédulos al escuchar tales relatos--. Todos
+los gringos que vienen por acá y no quieren trabajar la echan de Juan
+Ort, para que les admiren los zonzos.
+
+Antonio González, lector incansable de novelas en varios tomos, creía
+en Juan Ort y otros personajes igualmente interesantes que venían á
+acabar su existencia en una tierra donde á nadie le preguntan su
+pasado. Mientras los parroquianos no se escapasen sin pagar, el
+Gallego estaba dispuesto á reconocerles una historia maravillosa,
+viendo en todos ellos á un hijo ó sobrino de emperador descontento de
+su origen y ganoso de cambiar de postura.
+
+Otros tertulianos, los de aspecto más acomodado, se ocupaban del
+porvenir de este pueblo naciente. La suerte de él iba unida á la de
+González. Ahora estaba con el peludo pecho al aire, despeinado, sucio
+de polvo, y unos redondeles elásticos sujetaban las mangas de su
+camisa para dejar más libres sus manos. Su camarero ofrecía mejor
+aspecto; pero él guardaba ahorrados algunos miles de pesos en el Banco
+Español de Bahía Blanca, y además era dueño de mil hectáreas de tierra
+cerca del pueblo. Lo único que le traía disgustado era la mala
+educación y la ignorancia de su clientela, que se empeñaba en llamar á
+su establecimiento «boliche», como en los primeros días de su
+fundación, sin querer reconocer los engrandecimientos importantes
+realizados por su dueño, ni el rótulo de «almacén» que figuraba sobre
+la puerta.
+
+Pero... ¿qué valía su prosperidad actual comparada con los millones
+de pesos que iban á caer en sus manos el día que la Presa, simple
+campamento de trabajadores en la actualidad, se convirtiese en una
+población importante, y su almacén en un establecimiento rico como los
+de Buenos Aires, y las tierras polvorientas que él había adquirido en
+un sinnúmero de «chacras», por las que le pagarían importantes
+arrendamientos colonos españoles é italianos?... Podría volver
+entonces á su patria, para instalarse en Madrid, circulando por sus
+calles y paseos en el automóvil más lujoso y más grande que pudiera
+encontrar; y las gentes de su pueblo natal, agradecidas á sus
+donativos, tal vez le hiciesen diputado ó senador; y un ministro lo
+presentaría al rey de España, cuyo retrato en colores estaba clavado
+sobre un tabique de madera debajo de un cocodrilo... ¡Quién sabe si
+hasta lo harían vizconde ó marqués, como otros tantos «bolicheros»
+enriquecidos en América!...
+
+Luego cortaba el curso de sus ambiciosos pensamientos para volver á la
+áspera realidad en que aún vivía. Con otros parroquianos interesados
+en el regadío de esta tierra, iba describiendo su aspecto presente,
+para hacer más violento el contraste con su futura prosperidad.
+
+--¿Qué hay aquí ahora, aparte de las personas que vivimos en la
+Presa?... Avestruces y pumas nada más.
+
+Sus oyentes sonreían al acordarse de las bandas de avestruces que
+bajaban de la altiplanicie á la cuenca del río, atraídos, sin duda,
+por la novedad de los trabajos que iban realizando los hombres junto
+al agua. La señorita de la estancia de Rojas se divertía acosando á
+estos rebaños zancudos, que escapaban, abriendo el compás de sus rudas
+patas, y eran alcanzados algunas veces por el lazo de la amazona.
+
+El puma, con el empujón del hambre, también descendía en invierno de
+las alturas para rondar en torno á los ranchos y casitas de la Presa.
+
+Al ser mencionado el puma, algunos volvían á sonreir torciendo sus
+ojos hacia Friterini. Un amanecer, al salir el camarero al corral del
+boliche, había visto saltar del fondo de un tonel vacío á una especie
+de tigre con la piel á redondeles y del tamaño de un perro. Era un
+puma que se había encogido para dormir en este refugio, dando una
+sorpresa formidable al nostálgico evocador de las serenatas de
+Brescia.
+
+--Cuando tengamos agua y las tierras se rieguen--continuaba
+González--vivirán aquí miles y miles de familias.
+
+Él y sus rústicos parroquianos tomaban espontáneamente una entonación
+casi lírica al hablar de los prodigios del agua. Más allá de la Presa
+estaba Fuerte Sarmiento, adonde iban todos para tomar el tren. Este
+pueblo se había formado junto á un fortín, en la época de la expulsión
+de los indios. El ejército de ocupación pudo abrir fácilmente un
+pequeño canal, aprovechando el declive del río, y este curso líquido
+hacía del pueblo un oasis prodigioso en medio de las secas tierras
+colindantes. Álamos enormes formaban murallas defensivas de las
+huertas. La viña, toda clase de hortalizas y de árboles frutales
+crecían con la prodigalidad de una tierra vigorosa que empieza á
+procrear después de miles y miles de años de inacción. Su riqueza aún
+resultaba más sorprendente por contraste con el desierto que se
+extendía más allá de los tentáculos de sus últimas acequias.
+
+Pero los tertulianos admiraban más otro oasis, á varias leguas de
+distancia, aguas abajo, en un lugar donde el río, por tener un
+desnivel natural, podía ser sangrado para el riego.
+
+Un vasco había abierto fácilmente canales, regando leguas y leguas
+plantadas de alfalfa. Las excelencias de este pasto eran un motivo de
+admiración en el boliche. Todos adoraban, con el fervor del creyente,
+los milagros de la alfalfa con riego. En el territorio de Río Negro
+esta planta de origen asiático sólo necesitaba ser sembrada una vez.
+Los alfalfares, cuando tenían agua, resultaban perpetuos. En Fuerte
+Sarmiento los había que databan de poco después de la expulsión de los
+indios, y con treinta y tantos años de existencia estaban mejor que el
+día en que los sembraron. Según los cortaban crecían más fuertes y
+lozanos.
+
+--Si el hombre pudiese comer alfalfa--declaraba sentenciosamente el
+Gallego--quedaría resuelto para siempre el problema social, al haber
+en el mundo comida de sobra para todos.
+
+Por desgracia, sólo los animales podían asimilarse este alimento
+maravilloso. Las ovejas que el vasco apacentaba en sus alfalfares eran
+como bestias de otro planeta, donde una nutrición maravillosa diese á
+los seres proporciones exageradas.
+
+--Parecen animales vistos con anteojos de aumento--decía el bolichero.
+
+Su rico compatriota el vasco, orgulloso de sus prados infinitos y de
+sus ovejas enormes como mastines, se complacía en decir á algún
+vagabundo que pasaba junto á su propiedad:
+
+--Si llegas á cargarte esa oveja, te la regalo.
+
+Pero el hombre, después de grandes esfuerzos, no lograba echarse á la
+espalda el pesado animal. Cuando recibía á algún huésped, lo
+obsequiaba con un pavo puesto en el asador. Y el invitado se confundía
+al verlo sobre la mesa, creyendo que esta ave, nutrida con alfalfa,
+era un corderillo asado.
+
+La abundancia que rodeaba al tal español le permitía ser tolerante
+con la miseria ajena y perdonar el robo. No podía transigir con Manos
+Duras y otros aficionados al cuatrerismo, porque se llevaban los
+animales enteros.
+
+--Que me roben toda la carne que quieran--decía--; yo he sido pobre y
+sé lo que es el hambre. Pero á lo menos, ¡pucha! que me dejen los
+cueros.
+
+Más de una vez, al recorrer á caballo su enorme propiedad, prorrumpia
+en maldiciones viendo junto á un canal las entrañas y otros restos de
+una oveja. Pero algunos pasos más allá encontraba la piel todavía
+fresca puesta sobre una alambrada, y esto le hacía sonreir.
+
+--Así me gusta; que haya decencia y sólo se lleven lo que sirve para
+matar el hambre.
+
+El dueño del boliche soñaba con alcanzar algún día la riqueza de su
+compatriota, poseyendo inmensos alfalfares. Y hablando del célebre
+pasto con otros que eran dueños igualmente de tierras yermas y
+esperaban el momento del riego, no sentían el paso de las horas
+nocturnas. Experimentaban las mismas emociones de los niños mientras
+escuchan en la velada el relato de un cuento prodigioso.
+
+--¡Cuándo llegará el día que veamos la tierra de nuestros campos roja
+y cubierta de agua, lo mismo que si fuesemos á hacer ladrillos con
+ella!
+
+Quedaban como extáticos al pensar en esto. Después miraban el reloj.
+Era tarde, y había que ir á la cama para levantarse con el alba. Todos
+al abandonar el boliche volvían sus ojos instintivamente hacia el río
+obscuro que se deslizaba sordamente, durante miles y miles de años,
+entre tierras yermas, negándolas su caricia gestadora de tantas
+maravillas.
+
+Mientras llegaba la hora de ser millonario gracias á la irrigación,
+una de las mejores ganancias del dueño del boliche consistía en
+organizar los domingos corridas de caballos. Para esto necesitaba el
+permiso de don Roque, y no le era fácil conseguirlo.
+
+El comisario tenía miedo á sus superiores. El gobierno federal había
+prohibido esta fiesta en los territorios de vida primitiva, por ser
+causa de borracheras y peleas. Pero el antiguo vecino de Buenos Aires,
+para vivir resignadamente en la Patagonia, necesitaba una compensación
+mayor que el sueldo dado por el gobierno; y á causa de esto, siempre
+que el dueño del boliche le hablaba á solas, conseguía vencer sus
+escrúpulos.
+
+--Por Dios, no anuncies mucho, Gallego, que va á haber
+corridas--suplicaba el comisario--. No haga el demonio, ché, que
+tengamos una desgracia y lo sepan allá en Buenos Aires... Que sea
+únicamente para los que habitan el campamento.
+
+Pero el negocio exigía, por el contrario, una gran publicidad, y de
+muchas leguas á la redonda iban llegando, á partir del sábado por la
+tarde, numerosos jinetes.
+
+En el país no abundaban las fiestas, y había que aprovechar las
+corridas de la Presa. La población del campamento parecía triplicarse.
+El boliche expendía en veinticuatro horas la provisión de bebidas
+hecha para un mes.
+
+Manos Duras saludaba á numerosos jinetes que vivían en ranchos
+lejanísimos y le habían ayudado algunas veces en sus negocios. Todos
+iban montados en sus mejores caballos, á los que llamaban «fletes»,
+para tomar parte en las carreras.
+
+Los premios dados por el Gallego no eran gran cosa: un billete de
+veinte pesos, pañuelos de vistosos colores, un tarro de ginebra; pero
+los gauchos, orgullosos de sus espuelas, de su cinturón y de su
+cuchillo con mango de plata, venían á triunfar por el honor y la
+gloria, regresando á sus ranchos satisfechos de haber demostrado su
+guapeza ante los _gringos_ trabajadores, incapaces de montar un
+caballo bravo.
+
+Rara vez se volvían en la misma tarde. Consideraban necesario quedarse
+para celebrar el triunfo, y las primeras horas nocturnas del domingo
+eran las de mayor ganancia para el boliche. También resultaban las más
+temibles para don Roque, y su recuerdo lo hacía vacilar en la
+concesión de nuevos permisos, aún á riesgo de perder lo que le daba en
+cambio el Gallego.
+
+Como el público no cabía dentro del establecimiento, formaba corros
+fuera de él; y Friterini, ayudado por las mujeres, entraba y salía
+incesantemente con botellas y vasos. Sonaban las guitarras,
+acompañando los gritos y los palmoteos de la gente amontonada en torno
+á los bailarines. El comisario se mantenía á distancia con sus cuatro
+soldados de largos sables, sabiendo que su presencia, las más de las
+veces, servía para excitar los ánimos en vez de calmarlos.
+
+Los que más le preocupaban eran los peones chilenos. En las fiestas
+ordinarias, cuando estaban con sus camaradas de trabajo, su embriaguez
+resultaba metódica y su humor no sufría sobresaltos. Acostumbrados al
+trato con los peones europeos, cantaban y bailaban la _cueca_ sin que
+se turbase la paz. Únicamente su patriotismo agresivo iba creciendo
+según aumentaba la cantidad de bebida consumida.
+
+--¡Viva Chile!--gritaban á coro entre una _cueca_ y otra.
+
+Alguno, más entusiasta, completaba la aclamación, lanzándola con toda
+su pureza clásica, como lo hacen los _rotos_ en las fiestas
+patrióticas ó en la guerra al cargar á la bayoneta: «¡Viva Chile,
+m...!»
+
+Mas en las tardes de carreras, la presencia de gentes extrañas, y
+especialmente á aquellos jinetes de aire arrogante, orgullosos de sus
+sillas chapeadas de plata, de sus armas y de los adornos metálicos de
+sus trajes, parecía esparcir un malestar provocativo, mezcla de odio y
+de envidia, entre los _rotos_ que iban á pie.
+
+De pronto cesaban de sonar las guitarras y había un rumor de disputa.
+Chillaban las mujeres; sobre sus chillidos se destacaba un grito
+mortal; luego venía un silencio profundo. Y la gente se apartaba,
+dejando sitio á un hombre con ojos de loco y la diestra roja de
+sangre.
+
+--¡Abran cancha, hermanos, que me he desgraciao!...
+
+Todos le abrían paso; nadie pretendía detenerle, ni aún el comisario,
+que procuraba estar lejos.
+
+Hubiera sido un atentado contra las leyes establecidas por los
+antiguos, más conocedores de la vida que los hombres del presente. El
+hermano del herido ó del muerto sólo atendía al que estaba en el
+suelo, sin preocuparse de atajar á su agresor. Tiempo le quedaba de ir
+en busca del que se había «desgraciado», allá donde estuviese, para
+«desgraciarse» á su vez, ejerciendo el derecho de la venganza.
+
+Cuando ocurría uno de estos incidentes, don Roque, olvidando las
+larguezas de González, se mostraba indignado.
+
+--¿No te decía yo que esto acabaría mal, Gallego?... Ahora veremos lo
+que dicen de Buenos Aires. En una de éstas, ché, voy á perder mi
+puesto.
+
+Pero ni de Buenos Aires hablaban, ni don Roque perdía su cargo. Como
+era la única autoridad y estaba de acuerdo con su colega de Fuerte
+Sarmiento, se procedía al entierro del difunto, cuando lo había, y si
+solamente era un herido, éste se dejaba curar, asegurando no haber
+visto jamás al que le dió la cuchillada y añadiendo que no le
+reconocería aunque se lo pusieran delante.
+
+Transcurrían algunos meses sin que don Roque se ablandase. «¡Ché,
+Gallego: no me pillarás otra vez!...» Pero la generosidad del
+bolichero acababa con sus temores, y de nuevo se anunciaba una corrida
+de caballos.
+
+Si la fiesta había terminado sin peleas, González, triunfante, reñía
+al comisario.
+
+--¿Lo ve usted?... Este es un pueblo que progresa, y puede uno tener
+confianza en su decencia. Lo de la otra vez fué un pequeño incidente.
+
+Para no verse el bolichero desmentido por los hechos, ensanchaba su
+largueza hasta Manos Duras, dándole algún billete de Banco á cambio de
+que mantuviese la paz, valiéndose de sus amistades con unos y del
+temor que inspiraba á otros.
+
+Un sábado, al anochecer, entró Robledo por la calle central, de vuelta
+de sus canales. Al pasar ante la casa de Pirovani miró al lado opuesto
+y aceleró la marcha de su caballo, por temor á que Elena abriese una
+ventana, llamándole. Iban transcurridos muchos días sin que él hubiese
+vuelto á visitarla. Sentía esos temores vagos que anuncian la cercanía
+del peligro, pero sin dejar adivinar de qué parte viene.
+
+El campamento de la Presa le parecía ahora distinto al de algunas
+semanas antes. Su aspecto exterior era el mismo, pero su vida interna
+se transformaba de un modo inquietante. Iban perdiéndose la dulzura
+monótona y la confianza algo grosera con que se trataban todos
+siempre.
+
+«Gualicho», el terrible demonio de la Pampa expulsado al mismo tiempo
+que los indígenas, había vuelto á estas tierras que fueron suyas,
+reconquistándolas. Robledo se acordó de cómo los indios solían
+combatir á dicho genio del mal apenas iban notando su presencia entre
+ellos.
+
+Cuando sus expediciones para robar ganado ó sorprender á las tribus
+vecinas empezaban á fracasar; cuando iban en aumento las enfermedades
+en sus tolderías y las amenazas de hambre, todos los jinetes se
+armaban y salían al campo para vencer al maldito Gualicho. Esgrimían
+contra el enemigo invisible sus lanzas y sus mazas llamadas «macanas»,
+arrojaban sus boleadoras, correas terminadas por dos esferas de piedra
+que volteaban en el aire para envolver al adversario, acompañaban con
+aullidos sus botes, tajos y estocadas, y las mujeres y los
+pequeñuelos, marchando á pie, se unían á esta ofensiva general dando
+palos y puñetazos al aire. Alguno de sus innumerables golpes había de
+tocar forzosamente al mal espíritu, obligándolo á huir; y cuando, al
+fin, caían todos en tierra extenuados, la tranquilidad volvía á ellos,
+convencidos de que el enemigo estaba ya lejos de su campamento.
+
+El español creía notar ahora en la Presa la presencia de Gualicho, el
+diablo pampero, maligno y enredador. Empujaba á los hombres unos
+contra otros. Todos se miraban con hostilidad, como si se viesen
+diferentes á como eran antes... ¿Tendría, al fin, que juntarse el
+pueblo en masa para ahuyentar á golpes al oculto enemigo?...
+
+Iba pensando en esto, cuando su caballo se estremeció, deteniéndose
+con tal brusquedad que casi le hizo salir disparado por encima de sus
+orejas. En el mismo instante sonaron varios tiros de revólver y vió
+cómo saltaban hechos pedazos los vidrios de las ventanas y de las dos
+puertas del boliche.
+
+Surgieron por estas aberturas, lo mismo que proyectiles, botellas,
+vasos, y hasta un cráneo de caballo. A continuación aparecieron
+algunos gauchos amigos de Manos Duras, que marchaban de espaldas
+disparando sus revólveres. Varios trabajadores del pueblo salieron á
+su vez del establecimiento, atacándolos igualmente á tiros. Otros que
+ya habían agotado sus cartuchos avanzaban cuchillo en mano.
+
+Cayó un herido y empezó á arrastrarse por el polvo. Luego el ingeniero
+vió desplomarse á otro hombre. González apareció en mangas de camisa,
+como siempre, con dos elásticos sobre los bíceps. Elevaba los brazos,
+profiriendo súplicas, voces de mando y maldiciones, todo mezclado. Las
+mestizas anexas al boliche, que completaban la venta del alcohol con
+el ofrecimiento de sus gracias, salieron también, asustadas y dando
+gritos, para huir hacia los extremos de la calle.
+
+Robledo sacó su revólver, y espoleando á su caballo se fué metiendo
+entre los contendientes, apuntando á unos y á otros, al mismo tiempo
+que gritaba, exigiendo orden. Ayudado por los vecinos que iban
+llegando, muchos de ellos con rifles, pudo restablecer una paz
+momentánea. Huyeron los gauchos, perseguidos por los obreros del
+dique, y acudieron las mujeres, lo mismo las danzarinas del
+establecimiento que las pertenecientes á las familias del pueblo, para
+rodear á los dos heridos y levantarlos.
+
+González, que protestaba á gritos, sin que nadie le escuchase, hizo un
+gesto de alegría al reconocer á Robledo, como si éste pudiera
+arreglarlo todo.
+
+--Son los amigos de Manos Duras--dijo--, que vienen á armar bochinche
+porque á ese gaucho malo le quitan el suministro de la carne y le
+impiden hacer otros negocios. Como mañana teníamos carreras de
+caballos, Manos Duras me ha querido perjudicar, provocando esta
+batalla. Parece como que el demonio ande suelto ahora, don Manuel.
+¡Tan en paz que vivíamos antes!...
+
+Sudoroso y emocionado aún por el combate, siguió balbuciendo
+explicaciones. Reconocía que los chilenos provocaban peleas algunas
+veces; pero era de tarde en tarde y á consecuencia de excesos en la
+bebida. Ahora no había que imputarles ninguna responsabilidad. ¡Pobres
+_rotos_!... Eran los del país los que habían procedido insolentemente,
+como si obedeciesen una orden, provocando á los trabajadores para
+perturbar la tranquilidad del pueblo.
+
+--Y esto va á durar, don Manuel; conozco á Manos Duras. Si quisiera
+dinero, habría venido á pedírmelo, y no sería la primera vez... Pero
+debe haber de por medio algo que no adivino, y que le hace buscar el
+escándalo, sea como sea.
+
+Acababan de ser recogidos los heridos, y la gente los metía en el
+boliche. Un hombre á caballo salió en busca del médico de Fuerte
+Sarmiento, que sólo visitaba la Presa dos veces por semana. Varias
+mujeres corrieron para traer antes á cierto peón siciliano que gozaba
+fama de gran curandero. Los curiosos entraban en el almacén para
+enterarse de la gravedad de las heridas. En medio de la calle, unas
+comadres hablaban á gritos contra Manos Duras y sus camaradas.
+
+Robledo volvió á emprender la marcha hacia su casa, con aire
+pensativo. González tenía razón: el demonio andaba suelto. Alguien
+había trastornado profundamente la vida de la Presa.
+
+Al otro día notó también un gran cambio en los grupos que trabajaban
+junto al río. Los obreros dependientes del contratista estaban
+sentados en el suelo, fumando ó dormitando. Algunos de origen español
+canturreaban, tocando palmas y mirando á lo lejos, como si
+contemplasen la patria lejana.
+
+El contramaestre chileno apodado el _Fraile_ iba de un grupo á otro
+protestando de esta inercia, pero sólo conseguía que los trabajadores
+riesen de él. Uno de los más viejos le contestó insolentemente:
+
+--Tú no esperarás heredar al italiano... ¿por qué tienes, entonces,
+más interés que él en obligarnos á trabajar? Hace muchos días que no
+viene por aquí.
+
+Otro jornalero más joven añadió, con una risa bestial:
+
+--Anda como un perro detrás de esa gringa hermosota que huele tan bien
+y á la que llaman «la marquesa». Yo también, si pudiera...
+
+Y añadió algunas palabrotas que hicieron reir á muchos con expresión
+salvaje de deseo. De pronto, un muchacho, un aprendiz, que estaba
+sobre una pequeña altura vigilando los alrededores, lanzó el grito de
+alarma:
+
+--¡Un ingeniero!
+
+Inmediatamente todos dieron un salto, buscando sus herramientas, y
+empezaron á simular un trabajo ardoroso, mientras el español iba
+avanzando entre los grupos al paso lento de su caballo.
+
+Miraban de reojo á Robledo, y según éste se iba alejando, dejaban caer
+sus herramientas, sentándose otra vez. Volvió repetidas veces su
+cabeza el ingeniero, y se dijo, como el día anterior, que un poder
+oculto había trastornado la vida de la colonia. Gualicho andaba
+realmente por todas partes, y hasta hacía sentir su influencia fuera
+del pueblo, desorganizando el trabajo de los hombres.
+
+Dejó á sus espaldas los numerosos peones de Pirovani, llegando al
+lugar donde sus propios obreros abrían los canales.
+
+Estos trabajadores no permanecían en perezoso descanso. Torrebianca
+los dirigía y vigilaba, dándoles ejemplo con su actividad. Al ver á
+Robledo lo llevó aparte, como si tuviera que comunicarle una mala
+noticia.
+
+--El perverso ejemplo de los obreros del dique empieza á perturbar á
+los demás. Nuestra gente quiere menos horas de trabajo, como los
+otros... No comprendo en qué piensa ese pobre Pirovani. Tiene
+completamente abandonadas sus obras.
+
+Le miró fijamente Robledo, guardando silencio, mientras Torrebianca
+continuaba dándole noticias.
+
+--Anoche me dijo Moreno que Pirovani y Canterac empiezan á hacerse la
+guerra. El uno se resiste á aprobar como ingeniero los trabajos que
+hace el otro como contratista. Desea perjudicarle, retardando de este
+modo los pagos del gobierno... Pirovani dice que suspenderá las obras
+y se irá á Buenos Aires, donde tiene muchos amigos, á quejarse del
+ingeniero.
+
+Estas palabras hicieron salir al español de su indiferencia
+silenciosa.
+
+--Y mientras discuten--dijo con ira--llegará el invierno, crecerá el
+río antes de que el dique esté terminado, las aguas destruirán y
+arrastrarán el trabajo de varios años, y todo habrá que volverlo á
+empezar.
+
+El marqués, que parecía pensativo, exclamó de pronto:
+
+--¡Esos dos hombres eran antes tan amigos!... Algo, indudablemente,
+debe haberse interpuesto entre ellos...
+
+Robledo hizo un esfuerzo para que sus ojos no transparentasen lástima
+ni asombro, y movió la cabeza afirmativamente.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XI#
+
+
+Poco después de la salida del sol abandonó Moreno su casa, por haberle
+llamado Canterac urgentemente.
+
+Al entrar en el alojamiento del ingeniero encontró á éste paseando con
+impaciencia. Se había puesto ya las botas altas y el pantalón de
+montar. Un cinturón con revólver y su blusa estaban sobre una silla.
+
+Con las mangas de la camisa recogidas y la pechera abierta, mostraba
+aún las frescas señales de su ablución matinal. Su rostro era más duro
+y autoritario que otros días. Una idea tenaz y molesta parecía colgar
+de su fruncido entrecejo. Sobre los muebles y en los rincones había
+numerosos paquetes envueltos en papel fino, atados y sellados
+elegantemente.
+
+Se adivinaba que el ingeniero había dormido mal, por culpa de aquella
+idea que deseaba exponer á Moreno. Éste tomó asiento, preparándose á
+oir. Canterac se mantuvo de pie para seguir paseando, y dijo al
+oficinista:
+
+-Ese Pirovani, á pesar de su ordinariez, me vence siempre. ¡Como es
+rico!...
+
+Luego señaló los numerosos paquetes que ocupaban una parte de la
+habitación.
+
+--Ahí tiene todos los perfumes que encargamos á Buenos Aires ¡Compra
+inútil! Los del italiano llegaron antes.
+
+Moreno se apresuró á disculparse. Había hecho lo necesario para que el
+encargo viniese con rapidez; pero el otro, en vez de hacer el pedido
+por carta, enviaba un mensajero á la capital.
+
+Canterac quiso mostrarse bondadoso y aceptó las excusas del
+oficinista, dándole unas palmaditas en la espalda.
+
+--No he podido dormir en toda la noche, querido Moreno. Tengo un
+proyecto y quiero consultarlo con usted. Necesito aplastar á ese
+intrigante que se atreve á medirse conmigo... Aquí todos se consideran
+iguales, como si se hubiesen suprimido en el mundo las jerarquías.
+Hasta es posible que ese contratista se crea superior á mí, que soy su
+jefe; todo porque tiene más plata.
+
+Sonrió Canterac con una expresión cruel, y siguió hablando.
+
+--Yo haré que tenga menos. Hasta ahora le había tolerado ciertas cosas
+al aprobar sus obras. En adelante perderá muchos miles de pesos y se
+verá obligado á rescindir su contrato, yéndose de aquí.
+
+Luego se aproximó á Moreno para hablar en voz baja, como si temiese
+ser oído.
+
+--Quiero hacer algo extraordinario, algo que ese emigrante sin
+educación no pueda discurrir. Anoche lo he pensado. En el primer
+momento creí que era un disparate, pero después de reflexionar largas
+horas reconozco que es algo original y digno de realizarse, si resulta
+posible... Pirovani ha ofrecido una casa á la marquesa. Yo la ofreceré
+un parque... un parque que haré surgir en pleno desierto patagónico.
+¿Qué le parece mi idea, amigo Moreno?
+
+El oficinista le escuchaba con interés y asombro, pero no supo qué
+contestar. Necesitaba más explicaciones, y el otro siguió hablando.
+
+--En ese parque daré una fiesta, una _garden-party_, en honor de
+nuestra amiga la marquesa, y hasta me proporcionaré la venganza de
+invitar á ese rústico enriquecido, para que se muera de envidia. Usted
+me hará el favor de dirigirlo todo. Aquí tiene las instrucciones; las
+escribí anoche, aprovechando mi falta de sueño.
+
+Tomó el argentino el papel que le ofrecía Canterac, y luego de leerlo
+miró al ingeniero con extrañeza, como si dudase de su razón.
+
+--Comprendo su asombro... Resultará caro, lo sé; pero no importa.
+Gaste sin miedo. Acabo de cobrar unos cuantos miles de pesos que
+pensaba remitir á París. Prefiero asombrar á la marquesa con mi
+parque. Ya ganaré otra plata más adelante: tengo confianza en el
+porvenir.
+
+Y dijo esto de buena fe, con el dulce optimismo de los que se sienten
+enamorados.
+
+Al día siguiente era domingo, y Watson fué por la mañana á la antigua
+casa de Pirovani para ver á Torrebianca. Necesitaba hablarle de un
+asunto relacionado con los trabajos de los canales. Robledo se había
+marchado dos días antes á Buenos Aires para pedir á los Bancos un
+nuevo crédito que le permitiese continuar sus obras, y también para
+vender ciertos terrenos que poseía en la Pampa central.
+
+Subió el joven con cierta inquietud la escalinata de madera, después
+de mirar disimuladamente á las ventanas. Llamó á la puerta con recato,
+como si no quisiera ser oído por todos los habitantes de la casa, y
+sonrió al ver que era Sebastiana la que salía á abrirle.
+
+--El señor no está: se fué con don Canterac á Fuerte Sarmiento esta
+mañana. ¿Y don Robledo, está bueno?...
+
+La mestiza, como muchas gentes del país, aplicaba el don
+indistintamente á los nombres y los apellidos.
+
+Iba Watson á retirarse, cuando se levantó un portier del recibimiento,
+dejando visible una mano blanca rematada por una pulsera de reloj.
+Esta mano le hacía señas cual si pretendiese atraerlo. Después
+apareció Elena por entero, invitándole con palabras y sonrisas á pasar
+adelante. Cohibido por su presencia, no tuvo fuerzas Ricardo para
+negarse, y la siguió al salón, bajando los ojos al tomar asiento.
+
+--Al fin le veo en mi casa... Debo serle muy antipática, pues nunca
+quiere visitarme.
+
+Watson se excusó. Había estado dos veces por la noche en compañía de
+Robledo. No podía asistir diariamente á su tertulia, como los otros
+visitantes: se levantaba más pronto que todos ellos. Por ser de menos
+edad que su asociado, debía encargarse de los trabajos más penosos.
+
+Ella fingió no escuchar estas explicaciones que desviaban el curso de
+la conversación. Quería decir algo y necesitaba decirlo cuanto antes.
+
+--Tal vez le han hablado mal de mí. No se esfuerce en negarlo: nada
+tiene de raro que me traten de ese modo... ¡Las mujeres estamos tan
+expuestas á la calumnia!... ¡Nos creamos tantos enemigos al no querer
+acceder á ciertos deseos!
+
+Elena había tomado un tono de dulce ingenuidad al formular sus quejas,
+como si estuviese bajo el peso de las más injustas persecuciones. Se
+aproximó á Ricardo, hablándole sin ningún recato femenil, como si
+fuese un compañero de su infancia; y el joven empezó á sentir la
+turbación que esparce el perfume de una carne sana y bien cuidada, la
+proximidad de una mujer hermosa.
+
+--Soy muy infeliz, Watson--siguió diciendo--. Deseaba una ocasión
+oportuna para manifestárselo, y aprovecho este raro momento en que
+podemos hablar á solas y tal vez no volverá á repetirse nunca... Me ve
+usted rodeada de hombres que me hacen la corte y yo parece que
+coqueteo con ellos. ¡Error!... Es únicamente por aturdirme, por
+olvidar el vacío de mi vida. Hace años que me siento sola, como si no
+existiese en el mundo otro ser que yo.
+
+Ricardo había olvidado su inquietud de momentos antes, para escucharla
+con un interés crédulo, aceptando todas sus palabras.
+
+--Pero ¿y su marido?...
+
+Una lucecita irónica pareció temblar en los ojos de ella al oir esta
+pregunta inocente. Pero contuvo su burlona admiración, para contestar
+con tristeza:
+
+--No hablemos de él. Es un hombre buenísimo, pero no el esposo que
+necesita una mujer como yo. Nunca ha sabido comprenderme. Además, es
+un débil en la batalla de la vida; y yo, que he nacido para altos
+destinos, estoy donde estoy por su falta de condiciones, habiendo
+venido á parar á una tierra casi salvaje.
+
+Miró intensamente á Ricardo, que bajaba los ojos, no sabiendo qué
+decir, y añadió con expresión pensativa:
+
+--Crea usted que un hombre joven y enérgico hubiera ido muy lejos
+teniendo á su lado una mujer como yo.
+
+Sorprendido Watson por estas palabras, levantó su mirada, pero volvió
+á fijarla en sus pies, cual si temiera seguir viendo los ojos de ella.
+Sonrió Elena levemente de su temor, al mismo tiempo que susurraba con
+una vocecita melancólica:
+
+--La vida es así; se fijan en nosotras los hombres que no deseamos, y
+en cambio aquellos que nos interesan huyen casi siempre.
+
+Al oir esto volvió el joven á levantar su cabeza, mirándola sin miedo
+alguno, con una expresión interrogante... ¿Qué es lo que intentaba
+decir aquella mujer?
+
+Él no conocía la vida directamente; además, como hombre de acción,
+amaba poco la lectura, y le había sido imposible adivinar la
+existencia á través de los libros; pero guardaba en el fondo de su
+memoria ciertos recuerdos de novelas simplistas é ingenuas, abundantes
+en aventuras, leídas para combatir el aburrimiento durante los viajes
+en ferrocarril ó las travesías marítimas. También llevaba vistas un
+centenar de historias cinematográficas, y lo mismo en las páginas de
+los libros que sobre las pantallas de los cinemas había conocido el
+tipo de la «mujer fatal», la mujer hermosa de cuerpo y enrevesada y
+maligna de espíritu, que tienta á los hombres, consiguiendo hacerlos
+salir del camino del honor, y acaba perturbando la felicidad tranquila
+y dulcemente monótona que debe proporcionarse todo joven, casándose y
+formando una familia. ¿Si sería esta marquesa su mujer fatal? Robledo
+no mostraba mucha simpatía por ella...
+
+Pero á continuación pensó en todas las protagonistas calumniadas y
+perseguidas que había encontrado igualmente en los libros y las
+aventuras cinematográficas, siendo tan enormes sus tormentos, que él,
+á pesar de su fortaleza viril, sentía humedecerse sus ojos. En el
+mundo abundaban tal vez las víctimas de dicha especie. Únicamente de
+este modo podía él explicarse la frecuencia con que aparecen en las
+novelas.
+
+Siguió mirando á la Torrebianca para darse cuenta de si era una mujer
+fatal ó una mujer perseguida injustamente; pero ella había bajado los
+ojos, diciendo con triste modestia:
+
+--He sufrido mucho al ver que usted huía de mí. Rodeada de hombres
+egoístas y de un grosero materialismo, necesito una amistad noble y
+pura, un amigo desinteresado, un compañero que me aprecie por mi alma
+y no por mis atractivos corporales.
+
+Watson movió la cabeza instintivamente. Este movimiento era un reflejo
+de la aprobación que daba en su interior á tales palabras. Iba
+formándose ya una opinión sobre aquella mujer.
+
+--Siempre creí--continuó ella--que este amigo ideal podía serlo usted,
+que parece tan bueno... Pero ¡ay! usted me detesta, usted huye de mí,
+creyéndome tal vez una mujer temible, como hay tantas en el mundo,
+cuando en realidad no soy mas que una infeliz.
+
+Para expresar Ricardo con más vehemencia su protesta, se puso de pie,
+llevándose una mano al pecho. Él no había sentido nunca antipatía por
+ella, ni deseaba huir de su trato. Era un _gentleman_ que pensaba
+siempre con el mayor respeto de la esposa de su compañero Torrebianca.
+Pero confesaba que hasta ahora no la había conocido bien.
+
+--Esto no es extraordinario. A veces las personas se hablan años y
+años y creen conocerse, hasta que un día, de pronto, se conocen en
+realidad y se ven muy distintas de como se habían imaginado. Yo,
+después de lo que acabo de oir...
+
+No dijo más, pero su silencio y sus ojos dieron á entender la emoción
+que habían producido en él las palabras de Elena...
+
+Ésta se levantó igualmente, aproximándose á Watson para tenderle una
+mano.
+
+--Entonces, ¿acepta usted ser ese amigo que tanto necesito para
+continuar mi existencia?... ¿Quiere servirme de apoyo y de guía?...
+
+Turbado por la mirada de ella, balbuceó el joven palabras truncadas,
+estrechando al mismo tiempo la mano femenina que se mantenía dentro de
+la suya. La marquesa acogió esta vaga aceptación con un regocijo
+infantil.
+
+--¡Qué felicidad! Me visitará usted todos los días, me acompañará en
+mis paseos á caballo, y ya no me veré seguida por esos suspirantes
+pegajosos que me molestan continuamente.
+
+Mostróse sorprendido Ricardo por la alegría de la Torrebianca. Él no
+había prometido nada de esto; pero no se atrevió á protestar.
+
+Como si no tuviese ya duda de que el joven iba á ser su acompañante,
+Elena empezó á reir con una risa algo maliciosa.
+
+--Además, en nuestros paseos me enseñará usted á tirar el lazo. ¡Cómo
+deseo poseer esa habilidad!...
+
+Se dió cuenta inmediatamente de lo inoportunas que resultaban sus
+palabras. Watson había entornado los ojos, al mismo tiempo que su
+frente parecía obscurecerse, pasando por ella la sombra de un desfile
+de lejanas imágenes. Recordó la tarde en que Elena los había
+sorprendido cerca del río, á él y á Celinda, mientras ésta le enseñaba
+á tirar el lazo.
+
+Elena, para repeler tal recuerdo, se aproximó más al joven, apoyando
+sus manos en las solapas de su blusa. Parecía querer mirarse en sus
+pupilas, al mismo tiempo que concentraba en los propios ojos todo su
+poder de seducción.
+
+--¿Amigos de veras?...--preguntó con una voz susurrante--. ¿Amigos
+para siempre?... ¿Amigos por encima de la calumnia y de la envidia?
+
+El joven se sintió vencido por el contacto y los perfumes de aquella
+mujer. El recuerdo de la ribera del río y las alegres lecciones de
+Celinda fué desvaneciéndose. Hubo algo dentro de él que intentó
+resistirse todavía á esta influencia. Pasó por su memoria el recuerdo
+de las heroínas fatales de los libros. Hizo un movimiento como si
+fuese á decir «no», y llevó sus manos á las manos de ella para
+despegarlas de su pecho. Pero sus dedos, al sentir el contacto de la
+epidermis femenina, se inmovilizaron en voluptuoso desmayo para
+oprimir después, acariciadores, las manos de ella. Y como los ojos de
+Elena parecían implorar una respuesta á sus recientes preguntas, él
+hizo un movimiento con su cabeza: «Sí».
+
+A partir de este día Watson fué el único acompañante de la esposa de
+Torrebianca en sus paseos á caballo. Frente á la antigua casa de
+Pirovani se situaba un mestizo encargado de la caballeriza del
+contratista, teniendo de las riendas á una yegua blanca con silla
+femenil.
+
+Llegaba Ricardo á caballo, aparecía en lo alto de la escalinata Elena,
+vestida de amazona, y en el mismo instante se presentaba en la calle
+el contratista, como si hubiese estado oculto esperando una
+oportunidad para mostrarse. También iba á caballo, pero la «señora
+marquesa» se negaba á aceptar su compañía.
+
+--Vaya usted á sus negocios, señor Pirovani. Mi marido dice que los
+descuida usted mucho, y eso me entristece... El señor Watson está más
+libre ahora y me acompañará.
+
+Acababa el italiano por aceptar tales palabras, con cierto
+agradecimiento. ¡Cómo se interesaba por sus negocios esta mujer! No
+podía mostrar con más claridad la simpatía por todo lo referente á su
+persona. Además, el acompañamiento de Watson no podía inspirarle
+celos. Todos le tenían en el país por novio de la niña de Rojas... Y
+finalmente se retiraba, aunque de mal talante, para ir á visitar las
+obras del dique.
+
+Otras veces, cuando ya estaba Elena en la silla, se presentaba
+Canterac, también á caballo, con el deseo de acompañarla. Pero Elena
+le acogía con signos negativos de su latiguillo.
+
+--Ya le he dicho varias veces que no quiero más acompañante que mister
+Watson--le contestó ella una mañana--. Usted, capitán, váyase á
+trabajar en esa misteriosa y enorme sorpresa que me está preparando.
+
+También Canterac aceptaba al ingeniero norteamericano como acompañante
+de la marquesa. Le parecía más tolerable que el odiado Pirovani.
+
+Vió cómo se alejaban los dos jinetes, y aunque sentía un enojo
+sombrío, como siempre que le rechazaba Elena, procuró disimularlo,
+encaminándose después á la casa de Moreno.
+
+Estaba el oficinista leyendo una novela junto á su ventana, y al ver á
+Canterac se acodó en el alféizar para hablarle de los trabajos
+realizados.
+
+--Hay cerca de doscientos hombres y cuarenta carretas que ganan plata
+en lo del parque.
+
+El ingeniero, siempre á caballo, escuchó las explicaciones que le fué
+dando Moreno desde su ventana.
+
+--Le he quitado estos hombres á Pirovani ofreciéndoles doble jornal.
+Además, me he llevado todas las carretas que el italiano tiene
+contratadas y las que hay en Fuerte Sarmiento. Esto va á retrasar un
+poco los trabajos del dique; pero luego, usted por una parte y el
+contratista por otra, procurarán ganar el tiempo perdido.
+
+Los hombres trabajaban á cinco leguas de allí, río abajo, en un lugar
+algo pantanoso, donde las crecidas habían hecho surgir un bosque de
+álamos y otros árboles. Apartaban los peones la tierra inmediata á los
+troncos, dejando al descubierto sus raíces. Luego cortaban éstas é
+inclinaban el árbol, haciéndole caer en una carreta de bueyes, que
+emprendía lentamente su marcha á lo largo de la ribera, necesitando
+toda una jornada para llevar su carga hasta la Presa.
+
+--Un trabajo largo y difícil--siguió diciendo Moreno--. Ayer estuve
+allá para verlo todo por mis ojos, y crea usted que la gente gana bien
+su plata.
+
+Cerca de la Presa, en una planicie vecina al río, limpia de
+vegetación, otros peones abrían hoyos en el suelo. Al llegar las
+carretas con los árboles, levantaban éstos y los metían en los hoyos,
+amontonando tierra en torno para que se mantuviesen erguidos.
+
+--Son árboles de algunos metros nada más, pero resultarán
+extraordinarios en este desierto donde no hay otros que puedan servir
+de comparación. Tengo la seguridad, capitán, de que la sorpresa va á
+ser enorme. Eso no lo puede discurrir el italiano.
+
+Canterac aprobó con un sonrisa de satisfacción las últimas palabras.
+
+--Va usted á gastar toditos sus miles de pesos--continuó Moreno--, y
+hasta puede ocurrir que al final falte algo de plata; pero tendrá
+usted su parque... Es verdad que el tal parque no le producirá nuevos
+gastos, pues al día siguiente de la fiesta los árboles tal vez estén
+secos y muertos.
+
+Y el oficinista rió de la inutilidad de un gasto tan enorme, admirando
+y compadeciendo á la vez al ingeniero.
+
+Mientras tanto, Elena y Watson marchaban lentamente á caballo por la
+orilla del río. Ella mantenía cogida una mano de él, hablándole
+afectuosamente, con una expresión maternal.
+
+--Veo, Ricardo, por lo que me cuenta, que Robledo lo dirige todo y
+usted es á modo de un empleado suyo... No debía mezclarme en sus
+asuntos, pero todo lo que se refiere á usted ¡me inspira tanto
+interés!... Yo no digo que el español cometa indelicadezas al
+repartir las ganancias del negocio; eso no. Robledo es hombre
+correcto, pero abusa un poco de la condición de tener más años. Debe
+emanciparse usted de esa tutela, ó no hará el camino que le
+corresponde hacer por sí mismo, sin necesidad de tutores.
+
+Ricardo había defendido la persona de su asociado desde las primeras
+insinuaciones; pero acabó por acoger, pensativo y ceñudo, sin una
+palabra de protesta, el último consejo de Elena.
+
+Mientras los dos conversaban, balanceándose ligeramente con el paso
+lento de sus caballos, un jinete apareció y se ocultó repetidas veces
+en el fondo del paisaje, pasando de la orilla del río á las dunas de
+arena que las inundaciones habían dejado tierra adentro. Este jinete
+que se aproximaba ó se alejaba en un galope caprichoso era Celinda
+Rojas.
+
+Elena fué la primera en darse cuenta de sus evoluciones, y sonrió
+malignamente.
+
+--Creo que alguien le busca--dijo á Ricardo.
+
+Éste miró hacia donde ella señalaba, y al reconocer á la amazona, no
+pudo disimular cierta turbación.
+
+--Es la señorita de Rojas--contestó, ruborizándose ligeramente--; una
+niña todavía, con la que tengo alguna amistad. Es como una hermana
+menor; mejor dicho, un compañero. No vaya usted á imaginarse...
+
+La Torrebianca sonreía irónicamente, como si no creyese en sus
+protestas, y acabó por decir, con una frialdad que apenó al joven:
+
+--Vaya usted á saludarla, para que no nos moleste más con su
+vigilancia, y venga luego á juntarse conmigo.
+
+Después de estas palabras, dichas con el tono de una orden, hizo
+trotar á su caballo tierra adentro, por entre los ásperos matorrales,
+que se rompieron lanzando crujidos de leña seca. Inmediatamente,
+Celinda dejó de evolucionar á lo lejos, llegando á todo galope al
+encuentro de Ricardo. Cuando estuvo junto á él le amenazó con un dedo,
+pretendiendo imitar la expresión ceñuda de un maestro que riñe á su
+discípulo. Luego habló con una gravedad cómica:
+
+--¿No le he dicho más de cien veces, mister Watson, que no quiero
+verle con esa... mujer? Paso ahora los días enteros corriendo el campo
+inútilmente, y cuando al fin consigo tropezarme con el señor, lo veo
+siempre en mala compañía.
+
+Pero Watson era ahora otro hombre y no acogió con risas su fingido
+enfado. Muy al contrario, pareció ofenderse por el tono de broma con
+que hablaba ella, y repuso secamente.
+
+--Puedo ir con quien quiera, señorita. Sólo hay entre nosotros una
+buena amistad, á pesar de lo que algunos suponen equivocadamente. Ni
+usted es mi prometida, ni yo tengo obligación de privarme de mis
+relaciones para obedecer sus caprichos.
+
+Celinda quedó absorta por la sorpresa y él se aprovechó de esto para
+saludarla con brusquedad, alejándose después en la misma dirección que
+había seguido Elena. La niña de Rojas, al convencerse de que el
+norteamericano huía verdaderamente, hizo un gesto de cólera, al mismo
+tiempo que lanzaba palabras suplicantes:
+
+--¡No se vaya, gringuito!... Oiga, don Ricardo; no se ofenda... Mire
+que esto sólo ha sido para reir, lo mismo que otras veces.
+
+Como Watson fingía no oírla y continuaba su trote, acabó ella por
+echar mano al lazo que guardaba en el delantero de la silla, y lo
+deslió para arrojarlo sobre el fugitivo.
+
+--¡Venga usted aquí, desobediente!
+
+El lazo cayó sobre Ricardo con exacta precisión, aprisionándolo, pero
+cuando Celinda empezaba á tirar de él, sacó el ingeniero un pequeño
+cuchillo, cortando la cuerda. Tan rápido fué este acto, que la joven,
+preocupada únicamente en tirar de su lazo, casi cayó del caballo al
+faltarle de pronto el apoyo de la resistencia.
+
+Watson se alejó, sacándose el fragmento de cuerda que envolvía aún sus
+hombros. Luego la arrojó, sin volver la vista atrás. Mientras tanto,
+la niña de Rojas seguía recogiendo su lazo, que se arrastraba
+blandamente por el suelo.
+
+Al llegar á sus manos el final de la cuerda, contempló tristemente su
+extremo cortado. Las lágrimas enturbiaron su visión. Luego, la hija de
+la estancia palideció de cólera mirando hacia las dunas, detrás de las
+cuales había desaparecido el norteamericano.
+
+--¡Que el demonio te lleve, gringo desagradecido! No quiero verte
+más... Ya no te echaré mi lazo, y si alguna vez deseas verme, serás tú
+el que tengas que echármelo á mí... ¡si es que sabes!
+
+Y no pudiendo resistirse más tiempo á la crueldad de su decepción, la
+niña de Rojas hundió la cara entre las manos, para que aquella tierra
+arenisca y aquel río impetuoso y solitario que tantas veces la habían
+visto reir no la viesen ahora llorar.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XII#
+
+
+Llegó el día de la gran sorpresa preparada por Canterac. Los
+trabajadores, bajo la dirección de Moreno, colocaron los últimos
+árboles en la llanura inmediata al río.
+
+Grupos de curiosos admiraban desde lejos este bosque improvisado. De
+Fuerte Sarmiento y hasta de la capital del territorio de Neuquen iban
+llegando gentes atraídas por la novedad de tal fiesta. Algunos obreros
+tendían de tronco á tronco guirnaldas de follaje y clavaban grupos de
+banderolas.
+
+Friterini, elevado á la categoría de _maître d'hôtel_, había sacado de
+su maleta un frac algo apolillado, recuerdo de los tiempos en que
+prestaba servicio como camarero auxiliar en hoteles de Europa y de
+Buenos Aires. Preocupándose de la integridad de su pechera dura y su
+corbata blanca, daba órdenes á una tropa de mestizas del boliche que
+se habían convertido en servidoras y preparaban las mesas para la
+fiesta de la tarde.
+
+Don Antonio «el Gallego» también se había transformado exteriormente.
+Iba vestido de negro, con una gruesa cadena de oro de bolsillo á
+bolsillo de su chaleco. Él era de los invitados, tenía derecho á
+figurar entre los vecinos más notables de la Presa representando al
+alto comercio; pero como la merienda había sido encargada á su
+establecimiento, creyó del caso trasladarse al lugar de la fiesta
+desde las primeras horas de la tarde, para convencerse de que todos
+los preparativos se desenvolvían con regularidad.
+
+Entre los mirones situados al otro lado de una cerca de alambre se
+veían algunos gauchos, siendo uno de ellos el famoso Manos Duras.
+Después de la batalla ocurrida en el boliche, había vuelto
+tranquilamente al campamento para dar explicaciones. No negaba que
+algunos de los provocantes fuesen amigos suyos, pero todos eran
+mayores de edad y no iba á responder de sus actos, como si fuese su
+padre. Él estaba lejos del campamento al ocurrir el choque; ¿por qué
+intentaban mezclarlo en hechos de los que no tenía culpa alguna?...
+
+El comisario hubo de conformarse con estas justificaciones; el dueño
+del boliche las aceptó igualmente, creyendo que era mejor tenerlo por
+amigo que por adversario, y allí estaba Manos Duras contemplando con
+una atención algo burlona los preparativos de la fiesta. Los otros
+gauchos, igualmente silenciosos, parecían reir interiormente de tales
+labores. Los _gringos_ trasladaban los árboles del sitio donde los
+había hecho nacer Dios: ¡y todo por una mujer!...
+
+Las gentes del pueblo eran más atrevidas en sus juicios, formulándolos
+á gritos. Algunas mujeres, las mejor vestidas, censuraban á la
+marquesa:
+
+--¡La grandísima... tal! ¡Las cosas que los hombres hacen por ella!
+
+Enumeraban los regalos del contratista Pirovani, tan regateador y duro
+para los trabajadores. Todos los días de tren le llegaban á la
+marquesa paquetes de Buenos Aires ó Bahía Blanca, pagados por el
+italiano. Además, un carro con tonel no hacía otro trabajo que llevar
+agua del río á la casa. Aquella señorona necesitaba bañarse cada
+veinticuatro horas.
+
+--Eso no es natural. Debe tener en la carne algo que no quiere
+irse--afirmaban sentenciosamente algunas mujeres.
+
+Para todas ellas, obligadas á ir varias veces al día con un cántaro á
+cuestas de su vivienda al río, el carro del tonel representaba el más
+inaudito de los lujos. ¡Un baño diario en aquel país, donde el menor
+soplo de viento levantaba columnas de tierra suelta, tan enormes y
+violentas, que obligaban á encorvarse para resistir mejor su
+empuje!... Como muchas de estas mujeres llevaban aún en sus cabelleras
+y en los dobleces de sus ropas el polvo de semanas antes, las
+enfurecía tal derroche de agua, como una injusticia social.
+
+Una, para consolarse, recordó malignamente al ingeniero Torrebianca.
+
+--¡Y será capaz de venir esta tarde con los queridos de su mujer!...
+Parece imposible que un hombre sea tan... ciego. Deben marchar de
+acuerdo los dos.
+
+Todos los que no estaban invitados á la fiesta y pretendían verla de
+lejos, apoyados en la alambrada, se consolaban de su preterición
+hablando contra la Torrebianca, sus amigos y su marido.
+
+Pasó Celinda á caballo, entre los grupos, lentamente y mirando con
+hostilidad el parque improvisado. Luego, para no oir los escandalosos
+comentarios de aquellas mujeres, se alejó hacia el pueblo.
+
+González, sin perder de vista la preparación de las mesas, hablaba á
+unos parroquianos de su establecimiento, mostrándoles el río. Era
+propicia la ocasión para repetir, con una gravedad doctoral, muchas
+cosas oídas á su compatriota Robledo.
+
+Los indios habían dado á este río su nombre de Negro por los
+sufrimientos que les costaba remontarlo, á causa de su rápida
+corriente. Los descubridores españoles lo titularon río de los Sauces,
+por la gran cantidad de árboles de esta especie que cubría sus
+orillas. Habían disminuido mucho ahora, pero aún representaban el
+mayor obstáculo para su navegación, pues los troncos y raigones
+impulsados por la corriente batían como arietes á los barcos,
+quebrantándolos. Durante dos siglos había permanecido inexplorado,
+creyendo los descubridores españoles--á causa de los informes de los
+indígenas--en la posibilidad de navegar por él hasta Chile, lo que
+haría del río de los Sauces un canal entre el Atlántico y el Pacífico
+menos lejano que el estrecho de Magallanes.
+
+Un misionero inglés intentaba su exploración para que su patria se
+apoderase de este paso, lo que la permitiría atacar cómodamente las
+colonias de España situadas al borde del Pacífico.
+
+--Entonces fué cuando los españoles, que habían tenido tantas cosas en
+qué ocuparse, por ser dueños de la mayor parte de América, creyeron
+necesario explorar el río.
+
+Era un alférez de la Armada, llamado Villarino, el que acometía esta
+empresa difícil y de escasa resonancia en el último tercio del siglo
+XVIII, cuando ya casi toda la tierra de América estaba descubierta y
+colonizada.
+
+--Don Manuel--siguió diciendo el dueño del boliche--llama á Villarino
+el último representante del heroísmo descubridor de los españoles.
+
+Con cuatro barcas pesadísimas é inadecuadas para tal viaje, había
+salido de Carmen de Patagones, en la costa atlántica, llevando por
+tripulación unos sesenta hombres. Este puñado de marineros se
+internaban en un país totalmente inexplorado, en el que vivían los
+indios más irreductibles y feroces. De las márgenes del río Negro
+partían las invasiones indígenas contra las tierras civilizadas del
+virreinato de la Plata: los _malones_ de jinetes cobrizos ansiosos de
+robar ganados á los estancieros de Buenos Aires. Los cuatro barcos de
+uno ó dos palos iban á navegar centenares de leguas entre orillas
+donde les esperaban en acecho los Aucas, tenidos por los indios más
+sanguinarios é indomables.
+
+--Sólo los que conocemos la corriente de este río podemos comprender
+lo que representó aquella expedición, curso arriba y con buques de
+vela. Llevaban quince caballos para sirgar los barcos por la orilla en
+los pasos difíciles. Cuatro veces los huracanes rompieron las
+arboladuras de las embarcaciones. Con Villarino brilló por última vez,
+como dice don Manuel, la gloria de los conquistadores españoles. La
+expedición duró muchos meses, y como no tenía baquiano del país que la
+guiase, se extravió con frecuencia, metiéndose en ríos afluentes para
+retroceder después... Buscaban el mar que los indios aseguraban haber
+visto con sus ojos, y efectivamente, al final del Limay, continuación
+del río Negro, se desemboca en un mar que es simplemente el lago
+Nahuel Huapi... Lo cierto es que ahora nadie navega por este río
+mientras no lo limpien, y ninguno de los exploradores actuales, aún
+contando con las embarcaciones modernas, ha querido repetir el viaje
+del alférez Villarino hace siglo y medio.
+
+Llevado por su entusiasmo patriótico, seguía González mencionando todo
+lo que había oído á Robledo, pero sus oyentes eran cada vez más
+escasos. Se alejaban, atraídos por los preparativos de la merienda,
+prefiriendo la contemplación de las mesas á la del antiguo río de los
+Sauces y á escuchar el relato de las hazañas del joven oficial de la
+marina española.
+
+Iban aumentando considerablemente los grupos. Una banda de música,
+compuesta de unos cuantos italianos vecinos de Nenquen, empezó á
+rasgar el aire con las estridencias de sus instrumentos de metal.
+Inmediatamente se lanzaron á danzar algunas parejas. Don Antonio vió
+en esto una falta de respeto al organizador de la fiesta.
+
+--No los dejes bailar mientras no llegue la marquesa--ordenó á
+Friterini--. La ceremonia es para ella, y de seguro que le parecerá
+muy mal al señor de Canterac que empiece antes de tiempo.
+
+Pero músicos y bailarines no hicieron caso alguno de sus escrúpulos y
+continuó el baile.
+
+Elena estaba mientras tanto en el salón de su casa, lujosamente
+vestida para asistir á la fiesta. Tenía el rostro obscurecido por un
+gesto de enfado.
+
+«Esto sólo me ocurre á mí--pensaba--. Llegar esta noticia precisamente
+hoy... ¡Y aún hay quien niega los caprichos de la fatalidad!»
+
+Aquel día era de tren, y al empezar la tarde llegó el correo, recogido
+en Fuerte Sarmiento.
+
+Torrebianca, con el rostro consternado, fué en busca de su mujer para
+mostrarle una carta.
+
+--Lee lo que acabo de recibir. Es del notario de mi familia.
+
+Esta carta, llegada de Italia, le daba cuenta de la muerte de su
+madre. «Desde que usted se marchó á América, la salud de la señora
+marquesa quedó tan profundamente quebrantada, que todos esperábamos
+tal desgracia de un momento á otro. Ha muerto pensando en usted. Su
+nombre fué lo último que balbuceó en su agonía. Adjunto le envío
+algunos datos sobre su herencia, que desgraciadamente no es...»
+
+Suspendió Elena tal lectura para mirar á su marido con ojos
+interrogantes; pero éste tenía la cabeza inclinada, como anonadado
+por la noticia. Dudó ella en hablar, y como transcurría el tiempo sin
+que el otro saliese de su actitud silenciosa, dijo lentamente:
+
+--Supongo que este suceso, que nada tiene de inesperado, pues tú mismo
+lo has presentido muchas veces, no va á privarnos de asistir á la
+fiesta.
+
+Levantó Torrebianca el rostro para mirarla con ojos de asombro.
+
+--¿Qué es lo que dices?... Piensa que es mi madre la que ha muerto.
+
+Ella fingió cierta confusión, mientras decía bondadosamente:
+
+--Siento mucho la muerte de la pobre señora. Era tu madre, y esto
+basta para que la llore... Pero piensa que en realidad no la vi nunca,
+y ella, por su parte, sólo me conoció por mis retratos. Ten serenidad
+y un poco de lógica... Por esa desgracia, ocurrida al otro lado de la
+tierra, no vamos á privarnos de asistir á una fiesta que representa
+enormes gastos para el amigo que la ha organizado.
+
+Se aproximó á su esposo, diciéndole con voz insinuante, al mismo
+tiempo que le acariciaba el rostro con una mano:
+
+--Hay que saber vivir. Nadie conoce esta desgracia. Figúrate que la
+carta no ha llegado hoy y sólo puedes recibirla en el correo de pasado
+mañana... Quedamos en eso; aún ignoras la noticia y me acompañas esta
+tarde. ¿Qué adelantas con acordarte ahora? Tiempo te queda para pensar
+en ese suceso triste.
+
+El marqués hizo signos negativos. Luego se llevó una mano á los ojos,
+y apoyando sus codos en las rodillas gimió sordamente:
+
+--Era mi madre... ¡Mi pobre mamá, que tanto me quería!
+
+Hubo un largo silencio. Torrebianca, como si no quisiera mostrar su
+dolor en presencia de su mujer, se refugió en una habitación
+inmediata. Elena, ceñuda y malhumorada, le oyó gemir y pasearse al
+otro lado de la puerta.
+
+Así transcurrió mucho tiempo. Ella miró el reloj: las tres. Había que
+decidirse. Hizo un gesto cruel y levantó los hombros. Luego fué hasta
+la puerta por donde había desaparecido su esposo:
+
+--Quédate, Federico; no te ocupes de mí. Iré sola, é inventaré un
+pretexto para excusar tu ausencia. ¡Hasta luego, alma mía! Cree que si
+te dejo es únicamente por no molestar á nuestros amigos. ¡Ay, las
+exigencias sociales! ¡Qué tormento!...
+
+Tomaba su voz inflexiones de piadoso cariño, al mismo tiempo que las
+comisuras de su boca se dilataban en un rictus de cólera.
+
+Se puso el sombrero y salió. Desde lo alto de la escalinata pudo ver
+la calle enteramente solitaria.
+
+Toda la gente del pueblo estaba en los alrededores del parque
+improvisado. Canterac y el contratista, cada uno por su parte, habían
+declarado festivo aquel día, imponiendo el descanso á sus obreros.
+
+Frente á la casa había un carruajito de cuatro ruedas, cuidado por un
+mestizo. Éste dormía en el pescante, con un cigarro paraguayo entre
+sus labios gruesos y azules, mientras un enjambre de moscas zumbaba en
+torno al rostro sudoroso.
+
+Elena pensó en sus admiradores, que estarían esperándola, impacientes.
+Se habían abstenido de venir á buscarla, porque el día anterior les
+manifestó su deseo de presentarse sin otro acompañamiento que el de su
+esposo. Una señora debe evitar que la maledicencia se cebe en sus
+actos.
+
+Cuando se dirigía hacia el carruajito, dejando á sus espaldas la casa,
+oyó el ruido de un galope. Un jinete acababa de surgir de una
+callejuela inmediata. Era Flor de Río Negro.
+
+Por una afinidad misteriosa que más bien era una repulsión, Elena
+adivinó su presencia antes de verla con sus ojos. Sin esperar á que el
+caballo hiciese alto, la intrépida amazona se deslizó de la silla.
+Luego fué aproximándose, con la torpeza del jinete que extraña el
+contacto del suelo:
+
+--Señora, una palabra nada más.
+
+Y se interpuso entre ella y la estribera del carruaje, cerrándola el
+paso.
+
+A pesar de su arrogancia, Elena se sintió emocionada por los ojos
+hostiles de la muchacha. Fingió, sin embargo, altivez, y pareció
+preguntar con un gesto: «¿Es realmente á mí á quien busca?...»
+
+Celinda la entendió, contestando con un movimiento afirmativo. La
+marquesa hizo otro ademán indicando que podía hablar, y la niña de
+Rojas dijo con expresión agresiva:
+
+--¿No tiene usted bastante con todos esos hombres á los que trae
+locos?... ¿Todavía necesita robar los que pertenecen á otras mujeres?
+
+La respuesta de Elena fué mirarla de pies á cabeza. Pretendía
+confundirla con sus gestos de superioridad.
+
+--Joven, no la conozco--dijo--. Además, sospecho que existen entre
+nosotras grandes diferencias de categoría y educación, que nos impiden
+seguir hablando.
+
+Intentó apartarla para que le dejase libre el paso; pero Celinda,
+irritada por su aire despectivo, levantó el rebenque que llevaba en la
+diestra.
+
+--¡Ah, demonio con faldas!
+
+Dirigió un golpe contra el rostro de Elena, pero ésta se puso en
+actitud defensiva, agarrando el brazo enemigo. Su cara quedó
+intensamente pálida, con los ojos agrandados por la sorpresa y un
+resplandor felino en las pupilas. Luego habló con una voz algo ronca:
+
+--Muy bien, joven, no se moleste. Doy por recibido el golpe. Este
+regalo es de los que no se olvidan nunca, y corresponderé á él cuando
+lo considere oportuno.
+
+Soltó el brazo de Celinda, y como ésta parecía haber desahogado ya
+toda su cólera, lo dejó caer, quedando inmóvil y como avergonzada de
+su agresión.
+
+Aprovechó Elena este desaliento momentáneo para subir al cochecito,
+tocando en un hombro á su conductor. El mestizo había estado
+adormecido hasta entonces, con el cigarro en la boca, sin enterarse de
+lo que acababa de ocurrir junto á su vehículo.
+
+Apenas salieron del pueblo, vió Elena á lo lejos el parque improvisado
+y la muchedumbre que rebullía en torno á él.
+
+Un jinete pasó al trote en dirección contraria, regresando del lugar
+de la fiesta, y se quitó el sombrero para saludarla. Elena reconoció á
+Manos Duras, sonriendo maquinalmente á su respetuoso saludo. Luego,
+sin darse exacta cuenta de lo que hacía, le llamó con una mano. El
+gaucho hizo dar vuelta á su cabalgadura y se aproximó al carruaje,
+marchando junto á sus ruedas.
+
+--¿Cómo le va, señora marquesa?... ¿Por qué está tan pálida?
+
+Elena hizo un esfuerzo para serenarse. Debía guardar aún en su rostro
+las huellas de la reciente emoción, y ella necesitaba llegar á la
+fiesta tranquila y sonriente, de modo que nadie adivinase el insulto
+que había recibido.
+
+Como si quisiera terminar cuanto antes su conversación con Manos
+Duras, le preguntó con forzada alegría:
+
+--Usted me dijo una vez que me aprecia mucho y está dispuesto á hacer
+lo que yo le mande, por terrible que sea.
+
+Se llevó Manos Duras una mano al sombrero para saludar, y sonrió,
+mostrando sus dientes de lobo.
+
+--Ordene lo que quiera, señora. ¿Desea que mate á alguien?
+
+Y al mismo tiempo la miraba con ojos de deseo. Ella hizo un falso
+gesto de susto:
+
+--Matar, no... ¡qué horror! ¿Por quién me toma?... El servicio que tal
+vez le pida será muy dulce para usted... Ya hablaremos.
+
+Temiendo que el gaucho prolongase sus palabras de despedida, le indicó
+con un ademán enérgico que debía retirarse. Ya estaba cerca del sitio
+de la fiesta, y no era conveniente llegar sin su marido y con tal
+acompañamiento.
+
+Manos Duras contuvo su caballo mientras se alejaba el carruaje,
+Durante algunos minutos siguió con los ojos á aquella mujer, la más
+extraordinaria que había encontrado en su vida; y al dejar de verla,
+su mirada de mastín sumiso volvió á recobrar una dureza agresiva.
+
+Iban entrando los invitados en el parque artificial, bajo la
+curiosidad envidiosa del populacho, mantenido más allá de la alambrada
+por la vigilancia del comisario y sus cuatro hombres. Estos invitados
+eran comerciantes españoles é italianos establecidos en las
+poblaciones más cercanas y algunos venidos de la lejana isla de
+Choele-Choel, lugar hasta donde llegan los escasos barcos que pueden
+remontar el río Negro. También los capataces y mecánicos de las obras
+acudían con sus mujeres, que habían sacado á luz los vestidos de
+fiesta, usados únicamente cuando iban á Bahía Blanca ó á Buenos Aires.
+
+Robledo paseaba por las cortas avenidas de este parque admirando
+irónicamente la absurda creación de Canterac. Moreno le iba mostrando
+con cierto orgullo todas las particularidades de la obra dirigida por
+él.
+
+--Lo mas notable es una especie de cenador, ó mejor dicho, de
+santuario de verdura que hay al final de la arboleda. Seguramente que
+el capitán querrá llevar allí á la marquesa. Pero ella es lista y sabe
+escurrirse.
+
+Guiñaba un ojo maliciosamente al hablar de los propósitos de Canterac,
+y á continuación se mostraba grave para afirmar la cordura de la
+marquesa, que «no era la mujer que se imaginaban muchos».
+
+Se disponía á mostrar al español el famoso «santuario de verdura»,
+cuando le abandonó repentinamente, mascullando excusas, para correr
+hacia la entrada del parque. Elena acababa de llegar. Lo mismo que
+Moreno, corrieron á su encuentro los otros solicitantes; pero ella,
+después de saludar á los tres, mostró su predilección por Watson, que
+también había salido á recibirla. Conversó con los demás, pero sin
+apartar de Ricardo sus ojos acariciadores. Robledo, que examinaba al
+grupo desde lejos, se enteró inmediatamente de esta predilección.
+
+Contrariado por su descubrimiento, fué aproximándose para saludar á la
+Torrebianca. Luego invitó á Watson, con ademanes y palabras en voz
+baja, á que se fuese con él; pero el joven fingía no entenderle. Al
+fin, el ingeniero francés, que por ser el autor de la fiesta mostraba
+una superioridad absorbente, se interpuso entre Elena y los demás
+hombres, ofreciéndola el brazo para enseñarle todas las bellezas de su
+invención forestal. Robledo aprovechó esto para tocar á Ricardo en la
+espalda, invitándole á dar un paseo por la arboleda. Apenas quedaron
+solos, el español se expresó con un tono bondadoso, señalando á la
+mujer que se alejaba apoyada en un brazo de Canterac.
+
+--Tenga usted cuidado, Ricardo. Creo que esa Circe también desea
+someterlo á sus encantamientos.
+
+Watson, que siempre le había escuchado con deferencia, le miró ahora
+altivamente.
+
+--Tengo bastantes años para marchar solo--contestó con sequedad--; y
+en cuanto á consejos, démelos cuando yo se los pida.
+
+Y murmurando otras palabras ininteligibles, le volvió la espalda para
+ir en busca de Elena.
+
+Quedó el español asombrado por la brusca respuesta de su socio.
+Después sintió indignación.
+
+«¡Esa mujer!--pensó--. ¡Hasta va á quitarme el mejor de mis
+amigos!...»
+
+Empezaba la parte más interesante de la fiesta para muchos de los
+invitados. Friterini dió voces, dirigiendo á las mestizas encargadas
+del servicio. Sobre las mesas, hechas con tablas y caballetes y que
+tenían por manteles sábanas recién lavadas, fueron apareciendo los
+manjares más ricos y extraordinarios del «Almacén del Gallego» y otros
+despachos de bebidas y alberguerías existentes en las colonias
+inmediatas al río Negro. Eran manjares de Europa y de la América del
+Norte, que tenían un sabor á largo encierro, á estaño y á hojalata:
+carnes de cerdo de Chicago, salchichas de Francfort, _foie gras_
+francés, sardinas de Galicia, pimientos de la Rioja, aceitunas de
+Sevilla, todo venido, á través del Océano, en botes metálicos ó
+cubiletes de madera.
+
+Lo más extraordinario eran las bebidas. Sólo algunos _gringos_
+procedentes de los llamados «países latinos» buscaban las botellas de
+vino tinto. Los demás, especialmente los hijos del país, consideraban
+los líquidos de color de sangre como una bebida ordinaria, apreciando
+la claridad y el tono blanco de los vinos como signo de aristocracia.
+Resonaban continuamente los taponazos del champaña. Algunos bebían el
+vino espumoso como si fuese agua del río.
+
+--Esto es caro en Europa--decía un ruso de pelo largo y grasiento--;
+pero aquí, ¡con la diferencia del cambio!...
+
+Moreno, hombre de orden, consideraba con inquietud la sed creciente de
+los invitados. Al mismo tiempo hacía recomendaciones de parquedad y
+prudencia en el servicio al entusiasta Friterini con palabras
+deslizadas al paso y misteriosos ademanes.
+
+«¡Con tal que alcancen los pesos de Canterac!--pensaba--.Empiezo á
+creer que no tendremos bastante para pagarlo todo.»
+
+Mientras tanto, el ingeniero francés avanzaba entre los árboles con
+Elena ó se detenía para mostrarle los ejemplares más corpulentos.
+
+--Esto no es el parque de Versalles, bella marquesa--dijo imitando los
+ademanes galantes de otros siglos--, pero representa, á pesar de su
+modestia, el gran interés que tiene un hombre en serle agradable.
+
+Pirovani, fingiéndose distraído, iba detrás de ellos á cierta
+distancia. Le era imposible ocultar el despecho que le producía esta
+fiesta ideada por su adversario. Reconocía que nunca hubiera sabido
+inventar él algo semejante, ¡Lo mucho que sirve haber estudiado!...
+
+Según iba avanzando por el bosque artificial, procuraba empujar
+disimuladamente los árboles más próximos para hacerlos caer. Pero este
+mal deseo resultaba inútil. Todos se mantenían firmes. Aquel imbécil
+de Moreno había hecho bien las cosas al ayudar á Canterac.
+
+Sintió frío en sus extremidades y que toda la sangre se le agolpaba al
+corazón viendo cómo se ocultaba la pareja en un tupido cenador de
+ramaje, al final de una avenida. Era el famoso «santuario» del
+oficinista.
+
+--La reina puede sentarse en su trono--dijo Canterac.
+
+Y mostró á Elena un banco rústico rematado por una especie de doselete
+hecho con guirnaldas de follaje y flores de papel.
+
+Excitado el francés por la soledad, habló con gran vehemencia de su
+amor y de los grandes sacrificios que estaba dispuesto á hacer por
+Elena. Muchas veces había dicho lo mismo, pero ahora estaban solos y
+aquella fiesta parecía haber aumentado su agresividad pasional.
+
+Ella, que se había sentado en el banco rústico, teniendo cerca al
+ingeniero, mostró cierta inquietud, aunque sin perder por esto su
+sonrisa tentadora. Canterac le cogió ambas manos é inmediatamente
+quiso besarla en la boca. Como la Torrebianca esperaba la agresión, se
+defendió á tiempo, haciendo esfuerzos por repelerle.
+
+Se hallaban en esta lucha, cuando apareció el contratista en la
+entrada del cenador. Pero ninguno de los dos pudo verle. Canterac
+seguía ocupado en su tenaz propósito de besarla; y ella, olvidando sus
+remilgos de coqueta, lo repelía violentamente.
+
+--Esto no es leal--dijo con voz jadeante--. Debo estar despeinada...
+Va usted á romper mi sombrero... ¡Estese quieto! Si insiste usted, le
+abandono.
+
+Vióse al fin obligada á defenderse con tal brusquedad, que Pirovani
+creyó llegado el momento de intervenir, avanzando resueltamente dentro
+del cenador. El ingeniero, al verle, abandonó á Elena, poniéndose de
+pie, mientras la mujer reparaba el desorden de su peinado y sus ropas.
+Los dos hombres se miraron fijamente, y el italiano consideró
+necesario hablar.
+
+--Muestra usted mucha prisa--dijo con ironía--en cobrarse los gastos
+de su fiesta.
+
+Resultaba tan inaudito para Canterac que un simple contratista se
+atreviese á insultarle allí mismo, en el costoso parque inventado por
+él, que permaneció algunos momentos sin poder hablar. Luego, su cólera
+de hombre autoritario estalló con fría llamarada.
+
+--¿Con qué derecho me habla usted?... Debí abstenerme de invitar á un
+emigrante sin educación, que ha hecho su dinero nadie sabe cómo.
+
+Se enfureció Pirovani, pero con una cólera ardiente, al recibir tal
+insulto en presencia de Elena. Y como su violencia de sanguíneo
+necesitaba pasar á la acción, por toda respuesta se arrojó sobre el
+ingeniero, abofeteándole. Inmediatamente los dos hombres se agarraron,
+luchando á brazo partido, mientras la Torrebianca, perdida la
+serenidad, empezaba á dar voces de espanto.
+
+Acudieron los invitados, siendo de los primeros en presentarse Robledo
+y Watson, cada cual por un lado distinto. El ingeniero y el
+contratista, estrechamente agarrados, rodaban por el suelo, derribando
+gran parte del «santuario de verdura».
+
+Pirovani, más carnudo y vigoroso que Canterac, lo sofocaba con su
+peso. La cólera le hacía olvidar todo lo que sabía de español, y
+lanzaba blasfemias en italiano, aludiendo á la Virgen y á la mayor
+parte de los habitantes del cielo. Además, pedía á los que intentaban
+separarlos que le dejasen comerse tranquilamente los hígados de su
+rival. Había vuelto en unos segundos los años de su adolescencia,
+cuando se aporreaba con los compañeros de pobreza en alguna
+_trattoria_ del puerto de Génova.
+
+A fuerza de tirones y algún que otro puñetazo, varios hombres de buena
+voluntad consiguieron separar á sus dos jefes. Watson, despreciando á
+los combatientes, había corrido hacia la marquesa, colocándose
+delante de ella en actitud defensiva, como si le amenazase algún
+peligro.
+
+Robledo miró á los dos adversarios. Contenido cada uno de ellos por un
+grupo, se insultaban de lejos, con los ojos inyectados de sangre y la
+lengua estropajosa. Ambos habían olvidado de repente el español, y
+cada uno barboteaba las peores palabras de su respectivo idioma.
+
+Luego contempló á la marquesa de Torrebianca, que suspiraba como una
+niña, apoyándose en Watson.
+
+«¡Sólo nos faltaba semejante escándalo!--se dijo--. Temo que alguien
+va á morir por culpa de esta mujer.»
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XIII#
+
+
+Acabaron su cena silenciosamente Watson y Robledo, preocupados por lo
+que había ocurrido horas antes en el parque inventado por Canterac.
+
+Un obstáculo invencible parecía haberse levantado entre los dos.
+Watson tenía el rostro sombrío y evitaba mirar á Robledo. Éste, al
+poner de vez en cuando los ojos en su asociado, sonreía con una
+expresión amarga. Pensaba en Elena, dominadora y malvada, que tal vez
+había aconsejado á Ricardo contra él.
+
+Se levantó el joven de la mesa, saludando con algunas palabras
+confusas, y tomó el sombrero para salir.
+
+«Va á verla--se dijo el español--. Ya no vive tranquilo si no está á
+su lado.»
+
+En la calle central encontró Watson muchos grupos discutiendo
+acaloradamente. Los rectángulos rojos que proyectaban sobre el suelo
+las puertas del boliche eran eclipsados con frecuencia por las sombras
+de los que entraban y salían. Adivinó que todos disputaban sobre lo
+ocurrido aquella tarde, tomando partido por el ingeniero ó por el
+contratista.
+
+Al llegar á la casa de Elena, salió á recibirle Sebastiana en lo alto
+de la escalinata. La mestiza también se mostraba preocupada por los
+sucesos de la tarde.
+
+Miró á Ricardo con severidad, pensando sin duda en la niña de la
+estancia. ¡Ay, los hombres! Hasta este _gringo_ que ella creía buenazo
+resultaba tan perverso como los otros.
+
+Pasó adelante el joven, sin fijarse en tal mirada, y encontró en el
+salón á Elena que parecía esperarle.
+
+Quiso ocupar una butaca, pero la marquesa se opuso.
+
+--No; aquí, á mi lado. Así nadie podrá oirnos.
+
+Y lo obligó á sentarse en el sofá, junto á ella.
+
+Tenía el rostro pálido y la mirada dura, como si aún estuviese
+conmovida por recientes y desagradables impresiones. La pelea de
+Pirovani y Canterac había pasado á segundo término en su memoria. Le
+molestaba más, haciéndola estremecerse de cólera, la imagen de Celinda
+con el látigo levantado.
+
+Pero olvidó su rencor al ver que Ricardo acudía puntualmente,
+atendiendo el ruego que ella le había hecho al anochecer para que
+pasase la velada en su casa. Al notar que Watson miraba con inquietud
+las puertas del salón, creyó oportuno tranquilizarlo.
+
+--Nadie vendrá. Mi marido está en su cuarto, quebrantado por una mala
+noticia que ha recibido de Europa... Una desgracia de familia que
+esperábamos hace tiempo; algo que en realidad no me interesa mucho.
+
+Luego cambió de gesto y de voz, para continuar hablando.
+
+--¡Cuánto agradezco que haya usted venido!... Temblaba ante la idea de
+pasar sola estas horas de la noche. ¡Me aburro tanto aquí!... Por eso
+le supliqué hoy, cuando nos separamos, que no me abandonase...
+
+Y al decir esto tomó una mano de Watson, contemplándole al mismo
+tiempo con ojos acariciadores.
+
+El joven se sintió halagado en su vanidad masculina por esta mirada,
+pero surgió en su memoria inmediatamente el recuerdo de lo ocurrido
+aquella tarde.
+
+--¿Por qué han reñido esos dos hombres?... ¿Fué por usted?...
+
+Quedó ella indecisa; y al fin, entornando los ojos, contestó con
+cierto abandono:
+
+--Tal vez; pero yo los desprecio á los dos. Para mí sólo existe usted,
+Ricardo.
+
+Puso sus manos en los hombros de él, y al hacer esto, pareció
+estirarse con felina ondulación, aproximando su rostro.
+
+--Sospecho--murmuró--que vamos á ir tal vez más allá de los límites de
+una simpatía amistosa. ¡Me interesa usted tanto!...
+
+Excitados por la soledad, sentían ambos en su interior la audacia de
+un deseo vehemente. Iban á correr en breves minutos un camino que á
+él, en su inexperiencia, le había parecido siempre que exigiría
+larguísimas jornadas. Elena pensó en la amazona juvenil que había
+querido golpearla. Su vanidad ultrajada y el deseo de vengarse le
+hicieron adoptar mentalmente cínicas resoluciones, celebrándolas con
+una risa oculta que pareció reflejarse en sus ojos.
+
+«Ya que eres celosa--pensaba--, debes serlo con motivo. Yo te
+devolveré el latigazo.»
+
+Además, al recordar cómo aquellos dos hombres se habían golpeado en su
+presencia, sin que esto le causase profunda emoción, creyó, con un
+ilogismo propio de su cerebro desordenado, que el medio más seguro
+para restablecer la paz entre ambos era que ella se entregase á un
+tercero, más digno de su interés.
+
+Watson, por su parte, consideraba á esta mujer más hermosa y
+apetecible después que dos hombres habían intentado matarse á causa de
+ella. Una sensación de orgullo varonil, de vanidad sexual, se
+mezclaba con las emociones que iban despertando en su interior las
+palabras de la Torrebianca y el contacto de su cuerpo.
+
+Al descansar ella las manos sobre sus hombros, había acabado por
+juntarlas, y poco á poco el joven se sintió aprisionado por unos
+brazos adorables. Algo se reanimó en su pensamiento, como una llama
+moribunda que resucita. Creyó ver el rostro noble y triste de su
+compañero Torrebianca, é inmediatamente quiso hacer un movimiento
+negativo y echarse atrás, repeliendo á Elena... No podía traicionar á
+un camarada. Era innoble proceder así, estando bajo el mismo techo que
+el otro y separado de él solamente por unos tabiques. Luego se vió á
+sí mismo y vió á Celinda, cuando marchaban los dos alegremente por el
+campo. Quiso mover otra vez su cabeza negativamente y parpadeó con una
+expresión angustiosa, pretendiendo defenderse y teniendo al mismo
+tiempo la certidumbre de que le sería imposible.
+
+«¡Pobrecita Flor de Río Negro!», pensó.
+
+Los brazos que rodeaban su cuello le oprimieron dulcemente y tiraron
+de su cabeza, inclinándola poco á poco hacia el rostro femenil que
+avanzaba unos labios ávidos y audaces. Las dos bocas acabaron por
+unirse, y Ricardo pensó que ese beso iba á ser interminable.
+
+Experimentaba la sorpresa del que al entrar en un palacio maravilloso
+ve francas las puertas de un segundo salón todavía más admirable, y
+luego penetra en un tercero que le parece superior, perdiéndose en
+lontananza la sucesión de habitaciones deslumbradoras abiertas ante
+él. Cuando se imaginaba haber poseído por entero aquella boca, los
+labios se entreabrían con un bostezo de fiera, dejándole avanzar para
+revelarle inéditos contactos de estremecedora voluptuosidad. Creía ya
+agotadas todas las sensaciones ocultas entre aquellas dos valvas
+carnosas, suaves y húmedas, y nuevos escalofríos de placer bajaban
+verticalmente por el dorso de su cuerpo.
+
+Pensó confusamente, en aquel momento, lo mismo que todos los
+personajes simples de la Presa que corrían enloquecidos detrás de la
+Torrebianca: «Esta es la verdadera mujer. Sólo merecen admiración las
+hembras que han conocido la vida elegante.»
+
+Vagaron las manos de él sobre los relieves del cuerpo adorable,
+intentando libertarlos del encierro de las ropas...
+
+De pronto se repelieron los dos con el empellón de la sorpresa,
+procurando al mismo tiempo reparar el desorden externo de sus
+personas. Al otro lado de la puerta, Sebastiana golpeaba la madera con
+los nudillos, pidiendo licencia para entrar. La mestiza era demasiado
+bien criada para abrir una puerta sin permiso; pero antes de
+solicitarlo, creía oportuno siempre mirar un poco por el ojo de la
+cerradura. Cuando asomó al fin la cabeza entre las dos hojas de
+madera, dijo bajando sus ojos maliciosos:
+
+--Mi antiguo patrón don Pirovani quiere ver á la señora. Parece que
+trae prisa.
+
+Ricardo se levantó para irse y Elena le rogó que se quedase,
+prometiendo despedir en un momento al intruso. Pero el joven se había
+serenado, dándose cuenta del peligro que acababa de correr, y quiso
+aprovechar esta ocasión para marcharse, antes de quedar otra vez á
+solas con ella. Casi tropezó en la puerta con el contratista, que
+entraba saludando desde lejos á la «señora marquesa». Estrechó su mano
+y desapareció inmediatamente.
+
+Elena no quiso ocultar la cólera que le había producido esta visita
+inoportuna, y recibió al italiano con visible mal humor.
+
+Se mantuvo de pie para hacerle comprender que su entrevista debía ser
+corta; pero el otro, distraído por sus preocupaciones, pidió permiso
+para sentarse, y antes de que ella respondiese ocupó un sillón. La
+Torrebianca se limitó á apoyar su cuerpo en el borde de una mesa.
+
+--Mi marido está algo enfermo--dijo--, y necesito atenderle... No es
+cosa de cuidado: la emoción por una desgracia de familia. Pero
+hablemos de usted: ¿qué le trae aquí á estas horas?...
+
+Tardó Pirovani en contestar, para que de este modo sus palabras
+resultasen más solemnes.
+
+--El señor de Canterac cree que debamos batirnos á muerte después de
+lo de esta tarde.
+
+Ella, que sólo pensaba en Watson y estaba nerviosa por la presencia
+del hombre que lo había ahuyentado, hizo un leve gesto revelador de
+que la noticia no le interesaba. Luego procuró disimular su
+indiferencia, diciendo:
+
+--No encuentro extraordinaria la proposición. Si yo fuese hombre,
+haría lo mismo que él.
+
+Pirovani, que vacilaba hasta poco antes por creer disparatado el reto
+de Canterac, se levantó de su sillón con aire resuelto.
+
+--Entonces--dijo--, si á usted le parece bien, no hay más que hablar.
+Me batiré con el francés y me batiré si es preciso con medio mundo,
+para que usted se convenza de que soy digno de su estimación.
+
+Al hablar así había tomado una mano de Elena, pero esta mano le
+pareció tan blanda y muerta, que tuvo que soltarla, descorazonado.
+Ella hizo un gesto de cansancio mirando hacia el interior de la casa,
+donde estaba su marido. Este gesto indicó á Pirovani que debía
+marcharse, y el contratista se apresuró á obedecerla; pero mientras se
+dirigía hacia la puerta todavía la atormentó con palabras y gestos de
+enamorado que desea inspirar admiración por su heroísmo.
+
+Cuando Elena se vió sola, llamó á gritos á Sebastiana. La mestiza
+tardó en presentarse. Había tenido que ir hasta la puerta de la calle,
+acompañando á su antiguo patrón.
+
+--Vea si puede alcanzar al señor Watson--ordenó Elena
+apresuradamente--. No debe estar lejos; dígale que vuelva.
+
+La mestiza sonrió, bajando sus ojos para decir con fingida
+simplicidad:
+
+--No es fácil alcanzarlo. Salió disparado, como si huyese del demonio.
+
+Al abandonar su antigua casa, se dirigió Pirovani á la de Robledo.
+Éste leía un libro apoyándolo en la lámpara de petróleo que ocupaba el
+centro de su mesa. Al ver entrar al contratista, le saludó con gestos
+y exclamaciones de reproche.
+
+--Pero ¿qué ha sido eso?... Un hombre de su edad y de su carácter...
+¡Ni que fuese usted un muchacho de quince años que se pelea por la
+novia!...
+
+El italiano repelió con altivo ademán esta admonición, juzgándola
+tardía, y dijo solemnemente, como si le enorgulleciesen sus propias
+palabras:
+
+--Me bato á muerte con el capitán Canterac, y vengo á buscarle para
+que usted y Moreno sean mis padrinos.
+
+Prorrumpió Robledo en exclamaciones de escándalo, al mismo tiempo que
+levantaba las manos para hacer más patente su protesta.
+
+--¿Usted cree que yo voy á mezclarme en sus disparates y á parecer tan
+falto de juicio como usted ó como el otro?...
+
+Y siguió hablando contra la absurda petición de Pirovani, pero éste
+movía la cabeza con tenacidad haciendo signos negativos. Estaba
+resuelto á todo después de haber oído á Elena.
+
+--Yo soy un hombre de origen humilde--dijo--, un hombre que sólo
+conoce el trabajo, y necesito demostrar que no le tengo miedo á ese
+señor acostumbrado al manejo de las armas.
+
+Robledo se encogió de hombros al oir unas palabras que consideraba
+absurdas. Al fin se cansó de protestar en vano.
+
+--Veo que es inútil querer infundirle un poco de sentido común...
+Bueno; accedo á representarle, pero con la condición de que será para
+arreglar el asunto lógicamente, evitando el duelo.
+
+El contratista tomo una actitud caballeresca, como si acabase de
+recibir una ofensa.
+
+--No; el duelo lo quiero á muerte. Yo no soy un cobarde ni he venido
+en busca de arreglos.
+
+Luego expresó lo que verdaderamente pensaba.
+
+--Aunque no he recibido una educación brillante, sé lo que hay que
+hacer en casos como el presente. Conozco, además, la opinión de
+personas muy altamente colocadas. Debo batirme, y me batiré.
+
+Dijo esto con tal sinceridad, que Robledo pensó en Elena al oírle
+mencionar las «altas personas» que le habían aconsejado. Le miró con
+lástima, manifestando á continuación, de un modo brusco, que se negaba
+á apadrinarle.
+
+Convencido Pirovani de que nada conseguiría, se despidió de él,
+dirigiéndose á la casa de Moreno.
+
+Al día siguiente, en las primeras horas de la mañana, don Carlos Rojas
+recibió una visita. Estaba en la puerta del edificio principal de su
+estancia, cuando vió llegar á un jinete vestido como es de uso en las
+ciudades y sobre un caballejo que le hizo sonreir. Era el oficinista.
+
+--¿Adónde va montado en ese mancarrón?... Eche pie á tierra. ¿No le
+parece que tomemos un mate, amigazo?...
+
+Entraron los dos en aquella pieza que servía de salón y despacho á don
+Carlos, y mientras una criadita preparaba el mate, vió el oficinista
+por una puerta entreabierta á la hija de Rojas sentada en una butaca
+de mimbres, con aire pensativo y triste. Llevaba traje femenil, y al
+abandonar las ropas masculinas parecía haber perdido su audacia alegre
+de muchacho revoltoso.
+
+La saludó Moreno desde el otro lado de la puerta, y ella contestó á su
+saludo melancólicamente.
+
+--Ahí la tiene usted--dijo el padre--; parece otra. Cualquiera creería
+que está enferma. Son cosas de los pocos años.
+
+Sonrió Celinda con indolencia, haciendo un signo negativo al oir la
+suposición de su enfermedad. Después abandonó aquella habitación,
+demasiado inmediata al despacho, para que los dos hombres pudieran
+hablar libremente.
+
+Cuando hubieron tomado el primer mate, Rojas ofició un cigarro á
+Moreno para que «pitase», y encendiendo el suyo se preparó á escuchar.
+
+--¿Qué le trae por estos pagos, tinterillo?... Porque usted no es
+hombre de á caballo, y cuando echa una galopada debe ser por algo.
+
+El oficinista, al que apodaba «tinterillo» el estanciero, siguió
+fumando con la calma de un oriental que considera conveniente excitar
+la curiosidad de su interlocutor antes de emprender la conversación.
+
+--Usted, don Carlos--dijo al fin--, fué en su juventud hombre de
+armas. Me han contado que cuando vivía en Buenos Aires tuvo varios
+duelos por asuntos de hembras.
+
+Miró Rojas á un lado y á otro, por si la niña andaba cerca y podía
+oírle. Luego sonrió con la vanidad que sienten los hombres entrados en
+años al recordar las audacias y desafueros de su juventud, y dijo con
+una falsa modestia:
+
+--¡Bah! ¡Quién se acuerda de eso! Muchachadas, ché; cosas que se
+usaban entonces.
+
+Creyó necesario Moreno hacer una larga pausa, y añadió:
+
+--El ingeniero Canterac y el contratista Pirovani se batirán mañana en
+duelo... Pero el duelo es á muerte.
+
+Don Carlos mostró sinceramente su estrañeza.
+
+--¿Pero aún están de moda esas cosas?... ¡Y aquí! ¡en pleno desierto!
+
+Moreno hizo gestos afirmativos y quedó silencioso. Calló también el
+estanciero, mirándolo interrogativamente. ¿Y qué tenía que ver él con
+todo esto?... ¿Acaso había hecho el viaje por el simple placer de
+darle tal noticia?...
+
+--Canterac--dijo el oficinista--tiene por padrinos al marqués de
+Torrebianca y al gringo Watson. Como los dos son ingenieros, no pueden
+negar un servicio tan importante á un camarada.
+
+A Rojas le pareció esto muy natural. Pero ¿qué podía importarle á él
+que los padrinos fuesen unos ó fuesen otros?
+
+--Pirovani sólo cuenta conmigo--siguió diciendo Moreno--, y yo vengo á
+buscarle, don Carlos, para que me saque del apuro como hombre de
+armas, y sea también padrino del italiano.
+
+Protestó el estanciero con vehemencia.
+
+--¡Déjese de macanas, ché!... ¿Por qué voy á mezclarme en esos
+entreveros de las gentes del campamento, cuando todos son amigos míos?
+Además, ya estoy viejo para meterme en tales cosas y no quiero hacer
+un papelón.
+
+Insistió Moreno, y durante algunos minutos discutieron los dos
+hombres. Al fin don Carlos pareció ablandarse seducido por el misterio
+que creía entrever en este duelo inesperado. Valiéndose de su
+condición de padrino, tal vez averiguaría cosas muy graciosas é
+interesantes.
+
+--Bueno, ché; será como usted quiere. ¡Qué no me hará hacer este
+tinterillo!
+
+Luego sonrió picarescamente, golpeando al oficinista en una pierna, al
+mismo tiempo que le preguntaba bajando la voz:
+
+--¿Y por qué quieren matarse? ¿Cuestión de mujeres?... De seguro que
+anda de por medio esa marquesa que á toditos los trae locos.
+
+Tomó Moreno una actitud misteriosa, al mismo tiempo que se llevaba un
+dedo á los labios para imponerle silencio.
+
+--Prudencia, don Carlos. Piense que el marqués tratará con nosotros
+como padrino, y por ser experto en esto de los duelos tal vez dirija
+el combate.
+
+El estanciero empezó á reir, dando nuevos golpes en las piernas de su
+amigo. Fué tal su risa, que en ciertos momentos se llevó una mano á la
+garganta como si temiera ahogarse.
+
+--Pero ¡qué lindo, ché!... Y es el marido el que va á dirigir el
+desafio... Y los otros dos se pelean por su mujer... Pero ¡qué gringos
+tan sabrosos! Me gustará ver eso... ¡Cosa bárbara!
+
+Luego añadió, serenándose:
+
+--Sí que acepto el ser padrino. Eso vale más que una comedia en Buenos
+Aires ó una de esas historias del biógrafo que traen loca á mi niña.
+
+A media tarde, luego de haber almorzado en la estancia de Rojas,
+volvió Moreno á la Presa y echó pie á tierra frente á la antigua casa
+de Pirovani.
+
+Torrebianca se paseaba por la habitación que le servía de despacho.
+Iba vestido de luto y su aspecto era aún más triste y desalentado que
+en los días anteriores. Al pasearse se detenía algunas veces junto á
+su mesa, donde estaba abierta una caja de pistolas. Había pasado una
+parte de la tarde limpiando estas armas ó contemplándolas pensativo,
+como si su vista evocase lejanos recuerdos. Cuando olvidaba las
+pistolas miraba una fotografía puesta sobre la misma mesa y que era la
+de su madre. Esta contemplación humedecía sus ojos.
+
+Moreno, después de saludarle, se apresuró á decir que ya había
+encontrado compañero y venía autorizado plenamente por él para la
+discusión de los preparativos del combate. El marqués aprobó con un
+saludo ceremonioso y luego le fué mostrando sus pistolas.
+
+--Las traje de Europa, y han servido varias veces en lances tan graves
+como el nuestro. Examínelas bien; no tenemos otras, y deben ser
+aceptadas por las dos partes.
+
+El oficinista manifestó que tenía por inútil este examen, aceptando
+todo lo que hiciese el otro.
+
+Siguió hablando el marqués con una dignidad caballeresca que
+impresionaba á Moreno.
+
+«Este pobre señor--pensó--no conoce su verdadera situación. Y es un
+hombre bueno y pundonoroso: un caballero que ignora los actos de su
+mujer y el triste papel que va á representar.»
+
+Mientras el argentino le miraba con simpática conmiseración,
+Torrebianca siguió hablando.
+
+--Como ninguno de los dos quiere dar explicaciones, y las injurias son
+de indiscutible gravedad, el duelo lo concertaremos á muerte. ¿No
+opina usted así, señor?...
+
+El oficinista, que se había puesto muy serio al darse cuenta de la
+importancia de esta conversación, aprobó silenciosamente con
+movimientos de cabeza.
+
+--Mi representado--continuo el marqués--no se contenta con menos de
+tres tiros á veinte pasos, pudiendo apuntar durante cinco segundos.
+
+Parpadeó Moreno para expresar el asombro que le producían tales
+condiciones, y quiso negarse á admitirlas; pero se acordó de una
+segunda conversación que había tenido con Pirovani aquella mañana,
+antes de ir á la estancia de Rojas.
+
+Parecía transfigurado el italiano por un entusiasmo belicoso.
+Celebraba esta ocasión que le iba á permitir mostrarse ante la «señora
+marquesa» en la misma actitud de un héroe de novela.
+
+«Acepto todas las condiciones--había dicho á Moreno--por terribles que
+sean. Quiero hacer ver que, aunque empecé como un simple trabajador,
+soy más valiente y más caballero que ese capitán.»
+
+Acabó el oficinista por mover otra vez su cabeza afirmativamente.
+
+--Esta noche--continuó el marqués--nos reuniremos los cuatro padrinos
+en casa de Watson para fijar por escrito las condiciones, y mañana á
+primera hora será el encuentro.
+
+Manifestó el representante de Pirovani que don Carlos Rojas no podría
+asistir á tal reunión, por haber ido á Fuerte Sarmiento en busca de un
+médico que presenciase el duelo; pero él suscribiría todos los
+documentos necesarios en nombre de su amigo. Y los dos padrinos dieron
+por terminada su entrevista.
+
+Al salir Moreno de la casa vió al comisario de policía junto á la
+escalinata, como si estuviera esperándole. Don Roque se expresó con
+indignación.
+
+--Ustedes se figuran que pueden hacer lo que quieran, como si en esta
+tierra no hubiese autoridad, ni ley, ni nada, y aún mandasen en ella
+los indios. Yo soy el comisario de policía, ¿sabe, ché? y mi
+obligación es impedir que los demás hagan locuras. Dígame cuándo será
+eso del duelo... Necesito saberlo.
+
+Moreno se resistió á hacer tal revelación, y el comisario, en vista de
+su rebeldía, fué dulcificando el tono de su voz.
+
+--Dígamelo y no sea cachafaz. Piensen todos ustedes que no está bien
+que ocurran aquí tales cosas hallándome yo presente. Dígame cuándo
+será eso... para marcharme antes.
+
+Le habló al oído el padrino, y él estrechó su mano agradeciendo la
+confidencia. Luego fué en busca de su caballo, que estaba cerca, y al
+poner el pie en el estribo, dijo en voz baja:
+
+--Voy á pasar la noche en Fuerte Sarmiento, y no volveré hasta mañana
+por la tarde... Hagan lo que quieran. Yo lo ignoro todo.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XIV#
+
+
+Empezaban á retirarse los parroquianos más trasnochadores del boliche,
+cuando llegó Robledo ante la casa ocupada por Elena.
+
+Subió con pasos quedos la escalinata, llamando discretamente á la
+puerta después de unos instantes de vacilación. La puerta se abrió al
+poco rato, asomando á ella Sebastiana, sorprendida por este
+llamamiento cuando iba á acostarse.
+
+Llevaba la dura cabellera dividida en numerosas trenzas, cada una con
+un lacito en la punta, y procuraba taparse con la enorme redondez de
+sus brazos una parte del pecho cobrizo, no menos exuberante, puesto al
+descubierto por el desabrochado corpiño. Sus ojos iracundos y
+anunciadores del chaparrón de malas palabras con que pensaba acoger al
+importuno se dulcificaron viendo á Robledo, y antes de que éste
+hablase, dijo ella con amabilidad:
+
+--La patrona está en su dormitorio y el marqués ha salido con su
+maldita caja de pistolas. Yo creía que estaba donde usted... Entre,
+don Robledo; voy á avisar á la señora.
+
+El ingeniero sabía bien que Torrebianca estaba en su casa con los
+otros padrinos; pero necesitaba hablar á Elena urgentemente. A pesar
+de su deseo, retrocedió al ver que Sebastiana le abría toda la puerta
+invitándole á pasar adelante. Tuvo miedo de encontrarse á solas con la
+marquesa en el salón. Su entrevista debía ser breve. Además, podía
+llegar el marido y le sería difícil explicar su presencia allí, cuando
+momentos antes había hablado con él en su propia vivienda.
+
+--Es poca cosa lo que quiero decir á tu patrona... Será mejor que se
+asome á la ventana de su dormitorio.
+
+Cerró la mestiza la puerta, y Robledo avanzó por la galería exterior,
+pasando ante diversas ventanas. Al poco rato se abrió una de éstas y
+apareció en ella la marquesa con la cabellera suelta y una bata
+colocada negligentemente sobre sus hombros, dejando al descubierto
+gran parte de sus brazos y de su pecho.
+
+Se había vestido precipitadamente, parecía asustada, y antes de que
+Robledo la saludase, preguntó con ansiedad:
+
+--¿Le ha ocurrido alguna desgracia á Watson?... ¿Por qué viene usted á
+estas horas?...
+
+Sonrió Robledo irónicamente antes de contestar.
+
+--Watson está bien; y si vengo á tales horas, es para hablarle de
+otro.
+
+Luego la miró con severidad, añadiendo lentamente:
+
+--Al salir el sol, dos hombres van á matarse. Esto es un horrible
+disparate que me quita el sueño, y he venido á decirle: «Elena, evite
+usted tal desgracia.»
+
+Convencida ya de que no se trataba de Watson, respondió con mal humor:
+
+--¿Qué quiere usted que haga? Pueden batirse, si es su gusto... Para
+eso nacieron hombres.
+
+Acogió Robledo con un gesto de asombro estas palabras crueles.
+
+--Aunque soy mujer--continuó ella--, no me asustan esos combates.
+Federico se batió una vez por mí, cuando estábamos recién casados.
+Allá en mi país, varios hombres expusieron su vida por serme
+agradables, y jamás intervine para evitarlo.
+
+Hizo una mueca de desprecio y añadió:
+
+--¿Pretende usted que vaya á rogar á esos dos señores que no
+arriesguen sus preciosas vidas, para que después cada uno de ellos me
+exija algo á cambio de su obediencia?... Además, si intervengo en ese
+asunto, los dos van á creer, cada uno por su parte, que me inspiran
+gran interés, y ninguno de los dos me importa nada... Si se tratase de
+otro hombre, tal vez accedería á su ruego.
+
+El español hizo un movimiento de cabeza al oir la palabra «otro», y
+vió por un instante la imagen de su asociado. Elena le miraba ahora
+con ojos compasivos.
+
+--Duerma tranquilo, Robledo, como yo voy á dormir. Deje que esos dos
+vanidosos anuncien que se van á matar. Verá como no ocurre nada grave.
+
+Intentó retirarse de la ventana por miedo á los «jejenes» y otros
+insectos sanguinarios que, atraídos por las apetitosas carnes,
+empezaron á zumbar en torno á sus hombros, obligándola á repelerlos
+con incesantes manotazos mientras hablaba.
+
+--Si ve á Watson, dígale que le he estado esperando todo el día. Con
+esto del duelo es imposible hablarle... Hasta mañana, y pase usted una
+noche tranquila.
+
+Cerró la ventana, fingiendo un miedo pueril á los mosquitos, y Robledo
+tuvo que retirarse desalentado.
+
+A la misma hora el ingeniero Canterac escribía en su mesa de trabajo,
+terminando una larga carta con estas palabras:
+
+«... y tal es mi última voluntad, que espero cumpliréis. ¡Adiós,
+esposa mía! ¡Adiós, hijos míos! Perdonadme.»
+
+Dobló el pliego para meterlo en un sobre, y luego puso éste en el
+bolsillo interior de una levita colgada cerca de él.
+
+«Si caigo mañana--pensó--, encontrarán esta carta sobre mi pecho.
+Encargaré á Watson, antes del duelo, que en caso de muerte la envíe á
+mi familia.»
+
+Una hora después su adversario entraba en la casa de Moreno. El
+oficinista había vuelto, momentos antes, de su reunión con los
+padrinos de Canterac. Pirovani le habló lentamente, esforzándose por
+ocultar su emoción.
+
+Acababa de dejar sobre la mesa de Moreno dos cartas, una de ellas muy
+abultada, con el sobre abierto, mostrando su interior repleto de
+papeles. Había estado escribiendo una parte de la noche en su
+alojamiento, para condensar en estas dos cartas todos sus asuntos.
+Señaló la más delgada y dijo:
+
+--Ésta es para mi hija. Se la enviará usted, si es que muero.
+
+El argentino quiso reir, como si dudase de la posibilidad de su
+muerte, acogiendo tales palabras con gestos alegres... Pero desistió
+de su fingido regocijo al ver que el contratista continuaba hablando
+con voz grave.
+
+--En el sobre más abultado encontrará usted una autorización en regla
+para que pueda cobrar sin dificultades lo que me debe el gobierno, así
+como las sumas que tengo depositadas en los Bancos. A un hombre hábil
+como lo es usted, le será fácil enterarse, después de examinar estos
+papeles, del estado de mis negocios y del medio mejor de liquidarlos.
+También dejo un testamento en el que le nombro tutor de mi hija. Usted
+es el único que me inspira confianza. Aunque alguna vez se ha
+inclinado más del lado de mi adversario que del mío, eso no importa.
+Sé que es usted un joven «honesto», y le confío mi hija y mi fortuna:
+todo lo que poseo en la tierra.
+
+Moreno se conmovió de tal modo por esta muestra de confianza, que hubo
+de llevarse una mano á los ojos. Luego se levantó para oprimir
+fuertemente la diestra del italiano y con palabras entrecortadas fué
+expresando su voluntad de cumplir fielmente todo lo que le encargase.
+Juraba dedicarse al cuidado de la hija y la fortuna de su amigo si
+éste moría al día siguiente.
+
+--Pero usted no morirá--añadió golpeándose el pecho--. Me lo dice el
+corazón.
+
+Poco después de salir el sol, varios hombres fueron reuniéndose en una
+pradera de hierba rala vecina al río. Tenía por límite unos sauces
+viejos y con las raíces medio descubiertas, que se inclinaban
+moribundos sobre la corriente, como si de un momento á otro fueran á
+dejarse caer en ella.
+
+El lugar era triste. Como la luz se extendía á esta hora
+horizontalmente, casi al ras del suelo, las sombras de las personas y
+los árboles se prolongaban con un estiramiento irreal.
+
+Primeramente llegó Pirovani escoltado por Moreno y don Carlos, todos
+vestidos de negro, pero el contratista se distinguía de sus
+acompañantes por una levita nueva y solemne. La había recibido de
+Buenos Aires la semana anterior, á gusto de un sastre famoso, á quien
+encargó un vestuario completo igual á los que poseyesen los
+millonarios más elegantes de la ciudad.
+
+Detrás de este grupo avanzó un viejo alto, enjuto de carnes, con la
+nariz violácea y granujienta de los alcohólicos y una caja de cirugía
+bajo el brazo. Era el médico que Rojas había ido á buscar la noche
+anterior en el pueblo más próximo.
+
+Pasados unos minutos llegaron á la pradera Canterac, Torrebianca y
+Watson. El capitán y el marqués vestían largas levitas, menos
+flamantes que la de Pirovani, y corbatas negras: lo mismo que si
+asistiesen á un entierro. Watson llevaba simplemente un traje obscuro.
+
+Luego de saludar Canterac ceremoniosamente desde lejos á su adversario
+y á los padrinos de éste, empezó á pasearse por la orilla del río.
+Fingía divertirse siguiendo con sus ojos el revuelo de los pájaros
+matinales ó arrojando piedras á la corriente. El contratista, que
+deseaba no ser menos que él, imitándole en todo, se paseó también
+junto á los sauces, mirando al río. Y así continuaron ambos, yendo y
+viniendo cada uno por la parte de la orilla que se había asignado,
+como si fuesen dos autómatas.
+
+Torrebianca, al que todos cedían el primer lugar por su experiencia en
+estos lances, empezó á disponer los preparativos del combate. Pidió á
+Watson dos bastones que éste llevaba á prevención, y clavó uno en el
+suelo. Luego miró hacia el sol con una mano sobre los ojos, para darse
+cuenta exacta de qué lado venía la luz, y empezó á marchar, contando
+sus pasos.
+
+--Veinte--dijo clavando en el suelo el segundo bastón.
+
+Al reunirse otra vez con los padrinos sacó una moneda, y luego de
+escuchar á Moreno la arrojó en alto. Cuando cayó la pieza, el
+oficinista dijo á Rojas:
+
+--Hemos ganado, don Carlos, y podemos elegir el sitio.
+
+El marqués, que había traído bajo un brazo su célebre caja de
+pistolas, la dejó abierta sobre la hierba. Cargó las dos armas con
+minuciosa lentitud, sacando á luz de nuevo la misma moneda para que el
+azar decidiese por segunda vez. Al caer la rodaja de metal, se inclinó
+el oficinista para verla y dijo al estanciero:
+
+--La suerte está con nosotros. También podemos tomar la pistola que
+más nos guste.
+
+Después los padrinos de Pirovani fueron en busca de éste para
+colocarlo junto á uno de los bastones escogido por ellos. El marqués y
+Watson condujeron á su apadrinado al lugar que marcaba el segundo
+bastón.
+
+Mientras tanto, el médico procedía con cierto azoramiento á sus
+preparativos. Era la primera vez que presenciaba un duelo. Había
+abierto su caja de cirugía, y con una rodilla en tierra empezó á
+desenvolver vendajes, abrir frascos y examinar el buen funcionamiento
+de sus aparatos.
+
+Quedaron frente á frente los adversarios. Canterac estaba rígido, con
+rostro grave pero inexpresivo, lo mismo que un soldado que espera la
+voz de mando. Pirovani tenía los ojos ardientes, miraba con
+agresividad, parecía furioso. Cuando se acercó Moreno con una pistola
+para entregársela, le dijo en voz baja:
+
+--Va usted á ver como lo mato. Me lo avisa el corazón.
+
+Pero olvidó su optimismo homicida, para añadir con cierta angustia:
+
+--Lo que yo deseo es que me expliquen bien el tiempo de que puedo
+disponer para apuntar. No quiero equivocarme, y que me tomen luego por
+un ordinario, incapaz de comprender estas cosas.
+
+Conservaron sus pistolas los dos enemigos, con el cañón en alto.
+Moreno se cuidó de abrochar los botones de la levita de Pirovani que
+estaban sueltos. Luego le subió el cuello, para que no se viese el
+blanco de su camisa. Torrebianca examinó por su parte á Canterac.
+Estaba correctamente abrochado como un militar, pero su padrino le
+subió también el cuello de la levita. Los dos, antes de tomar su arma,
+se habían quitado el sombrero, entregándolo á uno de los padrinos.
+
+Colocándose el marqués entre ambos, sacó un papel y empezó á leerlo
+con grave lentitud.
+
+«...Segundo. El director del combate dará tres palmadas, y los
+combatientes podrán apuntar y hacer fuego á voluntad entre la primera
+y la tercera palmada.»
+
+«Tercero. Si alguno de los dos hace fuego después de la tercera
+palmada, será declarado felón y descalificado inmediatamente.»
+
+Pirovani, con la pistola en alto, avanzaba la cabeza y entornaba los
+ojos para oir mejor, acogiendo con movimientos afirmativos cada
+palabra de Torrebianca. Canterac permanecía impasible, como un hombre
+que está escuchando algo que conoce sobradamente.
+
+Siguió leyendo el marqués, y al fin guardó su papel, para hablar á los
+adversarios.
+
+--Mi deber es dirigir á todos un llamamiento en pro de la concordia.
+¿Es posible todavía una explicación entre caballeros?... ¿Quiere
+alguno de los dos presentar sus excusas al otro?...
+
+Movió Pirovani con violencia su cabeza, haciendo signos negativos. El
+ingeniero permaneció inmóvil, sin que se alterase una línea de su
+rostro sombrío.
+
+El marqués volvió á hablar, quitándose su sombrero con triste
+cortesía.
+
+--Entonces, que empiece el lance y cada uno cumpla como caballero.
+
+Retrocedió unos pasos, pero de espaldas, sin perder de vista á los
+combatientes. Luego levantó una mano, preguntando si estaban listos.
+Pirovani hizo un movimiento afirmativo. Su adversario continuaba mudo
+ó inmóvil. Separó el marqués sus manos para dar la primera palmada.
+Todo esto lo hizo con una lentitud que daba á sus movimientos cierta
+solemnidad trágica.
+
+Los otros padrinos, colocados á alguna distancia de él, miraban con
+una emoción mal disimulada. El médico, que seguía arrodillado junto á
+su caja, levantó la cabeza con los ojos muy abiertos.
+
+Torrebianca fué aproximando las manos y dijo lentamente:
+
+--¡Fuego!... Una...
+
+Los dos bajaron á un tiempo sus pistolas.
+
+Pirovani, que sólo tenía en aquel momento la preocupación de no hacer
+fuego después de la tercera palmada, se apresuró á tirar. Su enemigo
+guiñó ligeramente un ojo y contrajo levemente la mejilla del mismo
+lado, como si hubiese sentido el roce del proyectil. Pero recobró
+inmediatamente su impasible fosquedad y siguió apuntando.
+
+Volvió el marqués á dar una palmada, diciendo lentamente: «Dos.»
+
+Al ver Pirovani que no había herido á su adversario y quedaba
+desarmado ante él, pasó por su rostro, como una nube veloz, la emoción
+del miedo; pero fué por un momento nada más. Luego, mirando á Canterac
+que le seguía apuntando, cruzó sus brazos, apoyó en el pecho la
+pistola inútil y presentó de frente todo su cuerpo, con loca
+jactancia, cual si desafiase á la muerte.
+
+Moreno se agarró á un hombro de Rojas, obligado por su ansiedad á
+buscar un apoyo. El estanciero apretaba los labios.
+
+--¡Pucha!... Lo va á matar--dijo entre dientes.
+
+Dio otra palmada el director del combate. «Tres.» Un momento antes
+Canterac había hecho fuego.
+
+Todos corrieron en una misma dirección, menos el capitán, que
+permaneció inmóvil, con el brazo caído y la pistola todavía humeante
+en su diestra.
+
+El contratista estaba de bruces en el suelo como una masa inerte. Los
+que corrían hacia él vieron en primer término la cúspide de su cabeza,
+y saliendo de ella un hilo de sangre que serpenteaba entre la hierba.
+Inmediatamente esta cabeza quedó invisible, pues todos se agolparon
+en torno al cuerpo caído, inclinándose para escuchar al médico, que lo
+examinaba con una rodilla en tierra.
+
+Momentos después alzó éste su rostro para decir con balbuceos de
+emoción:
+
+--Nada queda que hacer... ¡Muerto!
+
+Viendo que Canterac se aproximaba al grupo para saber lo ocurrido,
+Torrebianca salió á su encuentro, cerrándole el paso. El gesto triste
+del marqués, antes que sus palabras, revelaron al ingeniero la verdad.
+
+Su padrino juzgó necesario llevárselo de allí, y le dijo
+imperiosamente que le siguiese. Al otro lado de las dunas aguardaba un
+carruaje, el mismo que había llevado á Elena la tarde de la fiesta.
+
+Cuando este vehículo los dejó frente á la antigua casa del muerto, los
+dos quedaron con los pies vacilantes. Torrebianca no podía invitar á
+Canterac á que entrase en un edificio que era de Pirovani. El otro
+tampoco osaba dar un paso.
+
+Estaban los dos inmóviles, sin saber qué decirse, cuando apareció
+Robledo. Debía estar rondando desde mucho antes por las inmediaciones
+de la casa para adquirir noticias. Al reconocer á Canterac le miró con
+una expresión interrogante.
+
+--¿Y el otro?...
+
+Inclinó la cabeza Canterac y el marqués hizo un gesto doloroso que
+reveló á Robledo todo lo ocurrido.
+
+Permanecieron los tres en silencio. Luego el francés dijo en voz baja:
+
+--Mi carrera perdida; mi familia abandonada... ¡Y lo más horrible es
+que no siento odio alguno al pensar en ese infeliz!... ¿Qué será de
+mí?
+
+Robledo era el único de los tres capaz de una resolución enérgica en
+aquel momento.
+
+--Lo primero es huir, Canterac. Este asunto hará mucho ruido, y no
+puede taparse como una riña de boliche. Pase los Andes cuanto antes;
+al otro lado está Chile, y allí puede usted esperar... En el mundo
+todo se arregla, bien ó mal; pero todo se arregla.
+
+El francés habló con desaliento. No tenía dinero; lo había gastado
+todo en aquella fiesta, que ahora le parecía un disparate. ¿Cómo vivir
+en Chile, donde no conocía á nadie?...
+
+Le tomó un brazo el español para tirar de él afectuosamente,
+llevándoselo de allí.
+
+--Lo primero es huir--dijo otra vez--. Yo le daré los medios de
+hacerlo. Vámonos.
+
+Canterac se resistía á obedecerle, mirando al mismo tiempo á
+Torrebianca.
+
+--Quisiera antes de irme--murmuró--decir adiós á la marquesa.
+
+Fué tan suplicante el tono con que hizo esta petición, que provocó en
+Robledo una sonrisa de lástima. Luego le fué empujando con una
+superioridad paternal.
+
+--No perdamos tiempo--dijo--. Preocúpese de usted nada más. La
+marquesa tiene otras cosas en que pensar.
+
+Y se lo llevó á su casa.
+
+Durante todo el día el suceso mantuvo en continuo bullicio á los
+habitantes del pueblo. Muchos lo aprovecharon como un motivo para
+abandonar el trabajo. En la calle central se formaron numerosos grupos
+de hombres y mujeres, hablando acaloradamente, al mismo tiempo que
+miraban con hostilidad la casa que había sido de Pirovani. Los nombres
+de Torrebianca y su mujer sonaban tanto como los de los adversarios
+que se habían batido.
+
+Entre las gentes del pueblo pasaron algunos gauchos amigos de Manos
+Duras, como si el reciente suceso hubiese extinguido completamente la
+hostilidad que existía entre ellos y los habitantes de la Presa.
+
+A media tarde atravesó la calle central el mismo Manos Duras, mirando
+con interés hacia la casa. Algunas mestizas le hablaron, manifestando
+su indignación contra aquella señorona que perturbaba á los hombres.
+Pero el famoso gaucho encogió sus hombros, sonriendo despectivamente,
+y siguió adelante.
+
+En el boliche le esperaban tres amigos suyos que vivían la mayor parte
+del año al pie de los Andes y habían venido á pasar unos días en su
+rancho. Don Roque, en otras circunstancias, se hubiese alarmado al
+conocer esta visita. Tal vez preparaban algún robo importante de
+«hacienda» para llevar las reses al otro lado de la Cordillera y
+venderlas en Chile. Pero ahora los personajes importantes de la Presa
+daban más que hacer al comisario que los gauchos dedicados al
+abigeato.
+
+Al entrar Manos Duras en el «Almacén del Gallego», vió que el público
+era más numeroso que las otras tardes de trabajo, hablándose en todos
+los corros de la muerte del contratista. Mientras bebía de pie junto
+al mostrador, fué oyendo los comentarios de los parroquianos.
+
+--Esa hembra--gritaba uno--es la que ha tenido la culpa de todo. ¡Qué
+mala p...!
+
+Manos Duras se acordó de la tarde en que había visto á la marquesa por
+primera vez. Este recuerdo hizo que mirase con ojos agresivos al que
+acababa de hablar, lo mismo que si le hubiese dirigido una injuria.
+
+--Dos hombres se han peleado á muerte por esa señora; ¿y qué?... Yo
+también estoy dispuesto á pelar mi facón y á matarme con el primero
+que la insulte. A ver si hay un guapo que quiera pisarme el poncho.
+
+Esta invitación á «pisarle el poncho» era un reto á estilo gaucho
+para el combate; pero después de un corto silencio los parroquianos
+empezaron á hablar de otra cosa.
+
+Se asomó Torrebianca, al atardecer, á una de las ventanas de su casa,
+mirando con extrañeza los grupos reunidos en la calle. Su número había
+aumentado. El comisario de policía, que acababa de regresar de Fuerte
+Sarmiento, iba entre ellos, hablando á unos y á otros para que se
+retirasen. Al ver al marqués en la ventana le saludó quitándose el
+sombrero.
+
+Hombres y mujeres quedaron mirando al esposo de Elena fijamente, con
+una curiosidad hostil, pero nadie osó una demostración contra él.
+
+Torrebianca no pudo ocultar su sorpresa ante la mirada inquietante de
+tantos ojos fijos en su persona. Luego se dió cuenta de una
+impopularidad que juzgaba inexplicable, y acabó cerrando las vidrieras
+con triste altivez.
+
+Pasados algunos minutos abrió Sebastiana la puerta de la casa,
+apoyándose en una baranda de la galería exterior. Había sentido la
+atracción de aquella afluencia de grupos, en los que reconoció á
+muchas amigas antiguas. Pero al verla las mujeres que estaban en la
+calle, empezaron á gesticular y á insultarla á gritos.
+
+Ella, irritada por tan incomprensible acogida, acabó por responder en
+el mismo tono; pero abrumada al fin por la superioridad numérica de
+sus adversarias y viendo además que muchos hombres las ayudaban con
+sus risas y palabrotas, tuvo que retirarse. Al reflexionar luego en la
+cocina, fué columbrando la verdad. Todas las mujeres del pueblo, sin
+exceptuar las que eran comadres suyas, irían contra ella porque estaba
+al servicio de la marquesa.
+
+A la misma hora del anochecer entró Watson en el pueblo. Después del
+terrible suceso de la mañana había tenido que preocuparse del cadáver
+de Pirovani, acompañando á los padrinos de éste y al médico.
+Primeramente lo guardaron en un rancho ruinoso cercano al río. Luego
+resolvieron trasladarlo á Fuerte Sarmiento, ya que debía ser enterrado
+finalmente en el cementerio de dicho pueblo. Así evitaban las
+manifestaciones que podían surgir en la Presa si el cadáver era
+llevado allá.
+
+Regresaba Watson de Fuerte Sarmiento y había dejado á sus espaldas las
+primeras casas del pueblo, cuando se encontró con Canterac.
+
+Éste iba también á caballo, con sombrero y poncho iguales á los que
+usaban los jinetes del país, y llevando además un saco de ropa y de
+víveres en el delantero de la silla.
+
+Al reconocerlo, el joven se detuvo para estrechar su mano. Adivinó que
+no le vería más, pues su aspecto era el de un viajero que se dispone á
+cruzar la desierta llanura patagónica.
+
+Canterac, respondiendo á su pregunta, señaló el horizonte, en el que
+empezaban á brillar las primeras estrellas por la parte de los Andes
+invisibles. Luego le manifestó su propósito de pasar la noche en una
+estancia cerca de Fuerte Sarmiento, para continuar la marcha apenas
+apuntase el día.
+
+--Adiós, Watson--dijo--. Habría sido un bien para todos nosotros que
+esa mujer no viniese nunca á esta tierra. Ahora veo las cosas bajo una
+nueva luz; pero ¡ay! ya es tarde.
+
+Por unos momentos miró con indecisión á Ricardo, pero al fin dijo
+resueltamente:
+
+--Oiga el consejo de un desgraciado, y no se ofenda porque se lo doy
+sin que usted me lo pida... No se separe nunca de Robledo: es un alma
+noble. Gracias á su bondad puedo marcharme... Todo lo que va conmigo
+le pertenece... Desconfíe de los que le hablen mal de él...
+
+Sus ojos tristes miraron intencionadamente al joven mientras decía las
+últimas palabras. Antes de alejarse aún se atrevió á darle un nuevo
+consejo:
+
+--Y no olvide por ninguna otra mujer á esa señorita que llaman Flor de
+Río Negro.
+
+Le apretó la diestra, hizo un signo de adiós, y bajando la cabeza
+espoleó á su caballo, perdiéndose en la noche, que empezaba á nacer.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XV#
+
+
+Marchó Watson hacia el pueblo, sintiendo en su interior la comezón de
+una conciencia que empieza á perder su tranquilidad.
+
+Recordaba con remordimiento aquel breve diálogo en el parque
+improvisado, durante el cual habló duramente á Robledo. «¡Y por esa
+mujer--pensaba--que lleva los hombres á la muerte, he maltratado al
+mejor de mis amigos!»
+
+Luego, el rostro triste y lloroso de Celinda sucedía en su imaginación
+á la cara bondadosa de Robledo.
+
+«¡Pobre Flor de Río Negro!--siguió diciéndose--. Debo ir mañana á
+implorar su perdón, si es que se digna escucharme.»
+
+Entró en la Presa ensimismado, dejándose llevar por el instinto de su
+cabalgadura; pero de pronto notó que ésta quería detenerse, y al
+levantar su cabeza se dió cuenta de que estaba ante la casa de la
+Torrebianca.
+
+El comisario de policía, ayudado por dos de sus hombres, empujaba con
+suavidad al último grupo de curiosos, llevándoselo por delante entre
+paternales exhortaciones.
+
+Se alejó don Roque, é iba Ricardo á continuar su marcha, cuando notó
+que en la casa se entreabría una ventana, asomando á ella una mano de
+mujer, que le hacía señas para que se acercase. Watson permaneció
+insensible al llamamiento y la ventana se abrió completamente,
+apareciendo Elena vestida de negro, como si guardase luto, pero
+llevando estas ropas fúnebres con cierta coquetería.
+
+Tuvo Ricardo que aproximarse á la casa, y se quitó el sombrero para
+responder á sus afectuosos ademanes.
+
+--¡Tanto tiempo sin verle!... Entre en seguida.
+
+Él hizo con la cabeza un signo negativo, mirándola con severa
+expresión.
+
+--¿No me pregunta por quién voy de luto?--continuó ella--. Ha muerto
+la madre de mi esposo, una señora que yo amaba muchísimo. Estoy muy
+triste... ¡Cómo necesito en estos momentos la conversación de un buen
+amigo!...
+
+Pretendía dar á sus palabras un tono doloroso y al mismo tiempo le
+invitaba á subir con ademanes de seducción. Pero Ricardo insistió en
+sus signos negativos y dijo al fin:
+
+--Vendré á visitarla cuando viva en otra casa y esté presente su
+esposo. Ahora no puedo.
+
+Y se alejó sin volver el rostro, mientras ella iba pasando de la
+sorpresa á la cólera, cerrando finalmente su ventana con violencia.
+
+Cuando Watson, después de la cena, intentó disculparse con Robledo,
+pidiendo que le perdonase su rudeza, el español le hizo callar.
+
+--No hablemos del pasado; tan amigos como antes: lo nuestro resulta un
+incidente sin importancia. Lo verdaderamente terrible es lo del pobre
+Pirovani y la situación en que se ve Canterac... Comprendo la
+impresión que han producido en usted sus palabras. ¡Pobre hombre!
+Únicamente quiso aceptar de mí lo más preciso para su viaje á través
+de la Cordillera. Dice que en Chile esperará mis noticias. Pienso
+buscarle algunas recomendaciones entre mis amigos de Buenos Aires...
+¡Qué catástrofe! ¡Y todo por una mujer!
+
+Robledo quedó pensativo, para afirmar después optimistamente:
+
+--Yo no la creo mala por completo. Es una hembra impulsiva, con las
+pasiones sin educar, que siembra el mal ignorándolo muchas veces, pues
+toda su atención la pone en ella misma, creyéndose el centro de lo
+existente. Si fuese rica tal vez sería buena; pero no conoce la
+modestia y es incapaz de aceptar el sacrificio. ¡Desea tantas cosas y
+tiene tan pocas!...
+
+Sonrió melancólicamente é hizo una pausa, para continuar diciendo:
+
+--Por suerte, no todas las mujeres son iguales. Ella misma me dijo un
+día que, en nuestra época, la hembra que piensa un poco se considera
+infeliz y odia todo lo que la rodea si no posee un collar de perlas,
+que es como el uniforme de la mujer moderna... Hay un ser más temible,
+querido Ricardo, que la mujer que busca á todo trance el collar de
+perlas: es la que lo tuvo, lo perdió, y quiere volver á conquistarlo
+sea como sea.
+
+El recuerdo de Gualicho, diablo enredador que perturbaba á los indios
+con sus tretas, obligándolos á montar á caballo para perseguirlo á
+lanzadas y golpes de boleadora, pasó por su memoria. De continuar
+Elena en el mundo viejo, hubiese sido una de tantas mujeres temibles
+que se ven refrenadas y neutralizadas por la vecindad de otras
+semejantes á ellas. Pero aquí, rodeada de hombres que la admiraban, y
+en un ambiente primitivo que la hacía resaltar como si fuese de
+esencia superior, había ejercido sin quererlo una influencia tan
+nefasta como la del demonio cobrizo temido en otros tiempos por los
+jinetes errantes de la Pampa.
+
+Ella misma había sido víctima de este ambiente de soledad al
+enamorarse de Watson. Creía poder jugar con los hombres,
+despreciándoles. Así se lo había manifestado una noche á Robledo,
+mirando con lástima á sus solicitantes. Pero Ricardo era la juventud,
+la frescura varonil, el hombre adorado por el primer amor de una
+adolescente y que por esto mismo representa una tentación para la
+coqueta madura, ganosa de quitárselo á la otra mujer. Sentía la
+necesidad de convencerse á sí misma de que aún guardaba su antiguo
+poder de seducción, trastornando la existencia del joven ingeniero...
+Y ahora debía sufrir cruelmente en su vanidad, al verse despreciada
+por el único hombre que había llegado á interesarle en este desierto.
+
+Robledo acabó por compadecer á la esposa de Torrebianca con una
+conmiseración algo despectiva.
+
+--Cree haber nacido para vivir en lo más alto, y la desgracia se
+complace en hacerla caer... Nada tiene de extraño que sea mala,
+faltándole el consuelo de la modestia y la resignación.
+
+Pareció asustarse el español al considerar lo que probablemente podía
+ocurrir en la Presa después del suceso de aquella mañana.
+
+--El contratista muerto... el ingeniero director fugitivo... Habrá que
+suspender los trabajos... Van á retrasarse las obras del dique, y
+llegarán las crecidas sin que las tengamos terminadas. ¡Qué situación!
+Hay que ir á Buenos Aires en busca de remedio.
+
+Y pasó gran parte de la noche sin poder dormir, desvelado por estas
+preocupaciones.
+
+Watson montó á caballo la mañana siguiente, pero en vez de dirigirse
+al lugar donde se abrían los canales, se encaminó á la estancia de
+Rojas. Mientras el gobierno no enviase un nuevo director para la
+terminación del dique, los trabajos de la empresa ideada por Robledo
+resultarían inútiles y era prudente suspenderlos.
+
+Al llegar cerca de la estancia quiso descender de su caballo para
+abrir una «tranquera», armazón de palos que servía de puerta,
+obstruyendo el camino; pero vió junto á ella un pequeño mestizo, de
+diez años, gordinflón, con ojos aterciopelados de antílope y una tez
+lustrosa de color chocolate claro, que le contemplaba sonriente,
+metiéndose un dedo en la nariz.
+
+--Esta mañana--dijo--salió disparado el patrón... Anoche nos robaron
+una vaca.
+
+Pero Ricardo le preguntó algo que consideraba más interesante.
+
+--¿Dónde está tu patroncita, Cachafaz?
+
+El llamado _Cachafaz_, á causa de sus diabluras, sacó el índice que
+tenía en la nariz para señalar á lo lejos.
+
+--Ahorita mismo acaba de irse. La encontrará ahí cerquita no más.
+
+Y con el dedo fué señalando toda la línea del horizonte.
+
+Comprendió Watson que para el amigo Cachafaz, hijo del desierto,
+«ahorita mismo» significaba una hora, dos ó tal vez tres, y «ahí
+cerquita» algo así como un par de leguas. Pero necesitaba ver á
+Celinda, estaba resuelto á buscarla, y empezó á galopar por el campo,
+confiándose á su buena suerte.
+
+Lo que el pequeño mestizo no quiso decir era que la patroncita estaba
+enferma, según opinión de su madre, india vieja que había venido á
+reemplazar á Sebastiana como primera criada de la estancia, pero sin
+tener su buen humor ni su garbo para el trabajo. Iba á todas horas con
+un cigarro paraguayo en un extremo de sus labios azulencos y
+chorreantes de nicotina, y cuando don Carlos no estaba presente,
+empleaba para tomar mate su misma calabacita de finas labores y su
+bombilla de plata.
+
+Las gentes de la estancia miraban con un respeto supersticioso á la
+madre de Cachafaz, por creerla bruja y en oculto trato con los
+espíritus que aullan y giran dentro de las columnas de arena, altas
+como torres, levantadas por el huracán en la altiplanicie. Al ver la
+melancolía de Celinda y sorprenderla otras veces llorando, la india
+movía su cabeza, como si esto confirmase sus opiniones.
+
+--Usted lo que tiene, niña, es que está enferma, y yo sé de qué
+enfermedad.
+
+Un abuelo suyo había sido gran hechicero cuando los indios acampaban
+aún sobre esta tierra como dueños únicos. Los jefes de las tribus le
+hacían llamar al sentirse enfermos. Su padre heredó este tesoro de
+ciencia, pero por desgracia, sólo le había transmitido á ella una
+ínfima parte.
+
+--A usted los que le hacen daño son los ayacuyás, y hay que curarla de
+sus flechas.
+
+Ella conocía perfectamente á los «ayacuyás», duendes indios tan
+minúsculos, que una docena de ellos caben sobre una uña, armados con
+arcos y flechas, y á cuyas heridas hay que atribuir la mayor parte de
+las enfermedades.
+
+No los había visto nunca, por ser una mísera ignorante; pero su abuelo
+y su padre, grandes «machis», ó sea curanderos mágicos, tenían
+frecuente trato con estos demonios pequeñísimos. Sólo los sabios
+indígenas podían conocerlos. Algunos médicos _gringos_ pretendían
+haberlos visto igualmente, dándoles en su lengua el apodo de
+«microbios», pero ¡qué sabían ellos!...
+
+Cuando se les habían acabado las flechas para herir á los humanos, los
+atacaban con sus dientes y sus uñas. Lo importante era saber extraer,
+sajando ó chupando las carnes del enfermo, las astillitas de flecha ó
+las uñitas y dientecillos que los diablos invisibles dejaban en el
+cuerpo.
+
+--Yo le buscaré un machi que la ponga buena, niña, sacándole esa
+tristeza que le han dado los ayacuyás. ¡Pero que no lo sepa el
+patrón!...
+
+Celinda sonreía de los remedios propuestos por la madre de Cachafaz, y
+cuando se cansaba de permanecer encerrada en la estancia iba en busca
+de su caballo para correr el campo sin objeto. Ya no se vestía de
+muchacho. Parecía abominar de este traje, á causa de los recuerdos que
+despertaba en ella. Prefería montar con faldas y olvidaba el lazo, que
+era antes su mayor diversión.
+
+Llevaba esta mañana más de una hora de galope por las tierras de su
+padre, cuando vió sobre una altura á un jinete, inmóvil y
+empequeñecido por la distancia, semejante á un soldadito de plomo.
+
+Se detuvo al notar que este jinete minúsculo, como si la hubiese
+reconocido, se echaba cuesta abajo, galopando hacia ella. Dejó de
+verlo algún tiempo y luego reapareció, considerablemente agrandado, en
+el borde de una hondonada próxima. Al convencerse de que era Watson,
+el primer impulso de ella fué huir. Después se arrepintió de esta
+fuga, por considerarla una cobardía, quedando inmóvil, en actitud
+desdeñosa.
+
+Llegó Ricardo y se quitó el sombrero, bajando los ojos humildemente.
+Quería hablar, pero no encontraba las palabras. Además, ella no le dió
+tiempo para expresarse.
+
+--¿Qué busca usted?--dijo con dureza--. ¿Es que le ha despedido su
+gringa? Aquí no se admiten puchos de otra.
+
+É hizo dar vuelta á su caballo para marcharse. Ricardo pretendió
+enternecerla con su voz suplicante:
+
+--¡Celinda! Vengo á manifestar mi arrepentimiento... Vengo en busca de
+mi Flor de Río Negro.
+
+Ella pareció conmoverse al notar la humildad infantil con que el
+mocetón decía estas palabras, pero inmediatamente recobró su dureza.
+
+--¡Perdone por Dios, hermano, y siga viaje!... Hoy no puedo hacer
+limosnas.
+
+Empezó á alejarse, pero todavía se detuvo para añadir con una crueldad
+de niña mimada:
+
+--No me gustan los hombres que piden perdón. Además, juré que sólo
+volvería á verle si me echaba el lazo... Pero no podrá echármelo
+nunca. Usted no es mas que un gringo chapetón, y además de torpe
+desagradecido.
+
+Y metiendo espuelas á su caballo salió á todo galope, no sin hacer
+antes á Ricardo un gesto de desprecio. Quedó éste avergonzado por la
+cruel despedida de la amazona y sin deseos de seguirla. Después su
+vanidad se alborotó, y quiso alcanzarla para que reconociese que no
+era un «chapetón», un torpe, como ella creía.
+
+Los dos empezaron á evolucionar por las tierras de la estancia,
+persiguiéndose á través de alturas y hondonadas. De vez en cuando,
+Celinda, que llevaba siempre una gran ventaja sobre su perseguidor,
+detenía la velocidad de su caballo como si quisiera dejarse vencer por
+Watson; pero al verle cerca volvía á salir á todo galope, insultándolo
+con las mismas palabras que inventaron los gauchos en otros tiempos
+para burlarse de la torpeza de los europeos en los usos del país y de
+su inferioridad como jinetes.
+
+--¡Gringo chapetón!... ¡Maturrango que no sabe tenerse sobre el
+caballo!
+
+Conservaba Ricardo en el delantero de su silla un lazo de cuerda que
+le había regalado Flor de Río Negro. Mientras galopaba lo desenrolló,
+para arrojarlo sobre ella cada vez que estaba próxima. El lazo caía
+siempre en el vacío, lejos de Celinda, y ésta celebraba con irónicas
+carcajadas la torpeza del ingeniero; pero su risa fué transformándose
+y cada vez se hizo más alegre, como si no expresase ya desprecio por
+su falta de habilidad, sino regocijo. Watson reía también,
+presintiendo que una risa común acabaría por unirlos con más rapidez
+que su lazo inútil.
+
+En estas evoluciones se fueron aproximando á la estancia. Celinda hizo
+que su caballo saltase una barrera de troncos, y desapareció. Watson
+no pudo obligar al suyo á que diese otro salto igual, é hizo un largo
+rodeo para entrar por una tranquera abierta.
+
+Así llegó hasta el edificio de la estancia con calculada lentitud,
+deseando que saliese alguien á quien hablar. Celinda permanecía
+invisible, y él no osaba presentarse en la puerta de la casa, por
+miedo á que la hija de Rojas le recibiese hostilmente.
+
+Otra vez el pequeño Cachafaz apareció junto á las patas de su caballo,
+con una oportunidad providencial.
+
+--Dile á la señorita Celinda si puedo entrar á saludarla.
+
+Se alejó el duende mestizo rascándose por debajo de la suelta camisa
+el grueso botón de su panza achocolatada. Poco después volvió á
+aparecer, y con su vocecita cantarina y melosa de indio anunció á
+Watson:
+
+--Mi patroncita dice que se vaya, y que no quiere verle más, porque es
+usted... porque es usted muy feo.
+
+Quedó riendo Cachafaz de sus propias palabras, mientras Watson miraba
+con tristeza hacia la casa. Luego hizo dar vuelta á su cabalgadura y
+se alejó relativamente consolado, por una resolución que acababa de
+adoptar.
+
+«Volveré mañana...--se dijo--. Volveré todos los días, hasta que me
+perdone.»
+
+Aquella tarde la pasó Elena sola en su salón. Varias veces tomó un
+libro, pero sus ojos se deslizaban sobre las páginas sin comprender el
+sentido de una sola línea.
+
+Permaneció largo rato pensativa en el sofá, fumando cigarrillos. Luego
+fué á situarse junto á una ventana, mirando á través de sus vidrios la
+calle central, de modo que no la viesen desde fuera.
+
+En realidad sólo podía ser vista por dos de los cuatro policías de la
+Presa que había colocado don Roque cerca de la casa, para evitar que
+se reuniesen grupos, como el día anterior. La gente parecía haber
+olvidado por el momento la antigua vivienda de Pirovani. Nadie se
+detenía ante ella y resultaba inútil la precaución del comisario.
+Además, muchos de los trabajadores del dique habían ido á Fuerte
+Sarmiento para asistir al entierro del contratista. Los otros estaban
+en el «Almacén del Gallego» ó formaban corros en las afueras del
+pueblo, discutiendo acaloradamente sobre la posibilidad de que se
+suspendiesen en breve los trabajos, quedando todos sin ocupación.
+
+Algunos, más optimistas, creían que en el primer tren iba á llegar un
+nuevo ingeniero director, como si al gobierno de Buenos Aires le fuese
+imposible vivir si no reanudaba los trabajos inmediatamente. El
+Gallego y otros españoles hacían apuestas sosteniendo que su
+compatriota don Manuel Robledo, al que respetaban como una gloria
+nacional, sería el designado para la nueva dirección.
+
+Ciertos peones viejos que habían rodado por todas las obras públicas
+del país levantaban los hombros con una expresión fatalista.
+
+--La carreta se ha atascado, y veréis el tiempo que pasa antes que
+vuelva á rodar.
+
+Mientras Elena, de pie junto á los vidrios, contemplaba la calle
+solitaria, iba repasando mentalmente todas las dificultades de su
+actual situación. Pirovani muerto; el otro huído; la casa que ella
+ocupaba no sabiendo aún de quién iba á ser... Además pensó en lo que
+estaría diciendo Robledo y en la hostilidad repentina de aquel Watson,
+única persona cuya presencia parecía esparcir cierto interés
+sentimental sobre la vida monótona que llevaba allí. Tal vez á aquella
+misma hora Ricardo iba en busca de la muchachuela que había intentado
+golpearla con su látigo...
+
+Nunca, en el curso de su complicada historia, que ella sola conocía
+exactamente, se había encontrado en peor situación. Hasta aquella
+muchedumbre heterogénea--en la que había muchos con un pasado europeo
+repleto de delitos--se atrevía á dirigirle reproches, obligando á la
+autoridad de la Presa á guardarla con aquellos dos hombres apoyados en
+sus sables que veía desde su ventana. ¡Y ella había atravesado el
+Océano y venido á instalarse en una tierra casi salvaje, para
+encontrarse finalmente en tal situación!...
+
+Siempre había conseguido un remedio en los mayores apuros de su vida;
+siempre lograba salir de los conflictos bien ó mal; pero ahora no
+podía acertar con la solución necesaria... ¿Irse de allí? ¿Cómo
+lograrlo? Eran pobres lo mismo que al llegar; más aún, pues Robledo no
+iba á pagarles igualmente su viaje de regreso. ¿Adónde dirigirse, si
+su esposo había huído de París y allá le esperaba la Justicia?
+
+Pensó con miedo en la prolongación de su vida en la Presa. Había
+resultado tolerable hasta el presente por las larguezas de Pirovani y
+la rivalidad de éste con los otros. Mas ¡ay! el italiano había muerto,
+y ella tendría que abandonar esta casa que era como un palacio
+dominador de todo el pueblo. Nadie vendría en adelante á desearla y
+admirarla, esforzándose por hacer agradable su vida. Únicamente
+quedaba Robledo: un enemigo... Quedaba también Watson, que podía haber
+representado para ella una solución; pero ¡este hombre había cambiado
+tanto!...
+
+Cruzó por su pensamiento una idea que la había halagado en los últimos
+días, cuando el joven la acompañaba en sus paseos. Ella podía
+abandonar á Torrebianca, que era un náufrago incapaz de salir á la
+orilla, é irse con Watson por el mundo. Un hombre enérgico y algo
+inocente como este joven, aconsejado por una mujer experta, podía
+acabar triunfando en cualquier país. En su vida anterior tenía Elena
+episodios más arriesgados... Pero inmediatamente sentía la fiebre del
+odio al convencerse de que era imposible esta solución.
+
+Ricardo había huído de ella para siempre. Ya no podía dudar de este
+alejamiento, después de haberle hablado desde su ventana la tarde
+anterior. Tal vez le sería fácil su reconquista viéndolo á solas; pero
+el otro, como si presintiese el peligro, había dicho que sólo volvería
+á visitarla en otra casa y en presencia de su esposo. La voz con que
+afirmó esto y su mirada revelaban una voluntad inconmovible.
+
+Como Elena no podía sospechar el cambio de ideas que se había
+realizado en Canterac después del duelo, ni tampoco la breve
+conversación de éste con Watson al marcharse, atribuía dicho trastorno
+en la actitud del joven á la influencia de Celinda.
+
+«Me lo ha tomado otra vez--pensó--. Esa muchachuela rústica me cierra
+el único camino que podía seguir. ¡Ay! ¡cómo la odio!»
+
+Durante sus reflexiones se sintió agitada por diversos y encontrados
+pensamientos, como si se hubiese partido interiormente en dos
+personalidades distintas. La imagen de Watson la confortaba todavía en
+estos momentos angustiosos. Era el hombre joven, el dominador, que
+surge en el ocaso de toda mujer acostumbrada á jugar cruel y fríamente
+con los deseos de los hombres. Ella, que los había buscado en otros
+tiempos por ambición ó por codicia, necesitaba ahora á Watson. No lo
+deseaba solamente porque era capaz de hacerla salir de su crítica
+situación, sino por él mismo; porque era la juventud, la fuerza y la
+ingenuidad, todo lo que puede dar apoyo á una vida fatigada. Sentía
+además el dolor de los celos; unos celos de mujer vanidosa y algo
+madura que se ve arrebatar la última esperanza de felicidad por una
+adversaria que casi puede ser su hija.
+
+A la par que sufría este tormento debía preocuparse de su trágica
+situación, creada por la rivalidad amorosa de dos hombres que la
+habían deseado, y defenderse también del odio de todo un pueblo.
+
+«¿Qué hacer?--siguió pensando--. ¡Ay! ¿En dónde me he metido?»
+
+Unos golpecitos en la puerta del salón la hicieron abandonar sus
+pensamientos. Entró Sebastiana con expresión tímida é indecisa,
+manoseando una punta de su delantal. Al mismo tiempo sonreía mirando á
+la señora, como si buscase palabras para dar forma al deseo que la
+había traído hasta allí.
+
+Elena la animó á que hablase, y entonces la mestiza dijo
+resueltamente:
+
+--Yo estaba al servicio del finado don Pirovani, y como ya es
+difunto... por lo que todos sabemos, debo irme.
+
+Manifestó la señora su extrañeza ante tal decisión. Podía quedarse;
+ella estaba contenta de sus servicios. La muerte del italiano no era
+motivo suficiente para que se marchase. En alguna parte debía servir,
+y Elena prefería que fuese en su casa. Pero la mestiza insistió,
+moviendo la cabeza negativamente:
+
+--Debo irme. Si me quedo, tengo amigas aquí que me sacarán los ojos.
+¡Muchas gracias! Quiero estar bien con los míos... y ¿por qué no
+decirlo? la señora cuenta con pocas simpatías en el pueblo.
+
+Después de tales palabras no juzgó prudente Elena seguir la
+conversación, limitándose á mostrar una triste conformidad.
+
+--¡Si á usted le da miedo seguir aquí!...
+
+Esta tristeza conmovió á Sebastiana.
+
+--Yo con gusto me quedaría; la señora me es simpática y no me ha hecho
+nunca daño... Pero la gente es como es, y yo ¡pobre de mí! no voy á
+pelearme con todas las mujeres de la Presa. Si puedo servir en otra
+cosa á la señora, mándeme...
+
+Se retiró al fin, luego de insistir en sus deseos de ser útil á Elena
+y en la tristeza que le causaba abandonar su servicio. Cerca de la
+puerta se detuvo para contestar á la marquesa, que le preguntó por su
+marido.
+
+--No sé. Salió esta mañana y aún no ha vuelto. Tal vez ha ido á Fuerte
+Sarmiento con don Moreno para el entierro de mi pobrecito patrón.
+
+Al quedar sola, Elena empezó á preocuparse de su esposo, personaje
+olvidado que parecía resurgir con nueva importancia. Estaba
+acostumbrada á considerarlo como un ser falto de voluntad, pronto á
+aceptar todas sus ideas y creyendo lo que ella quisiera hacerle creer.
+Pero el último episodio de su vida resultaba extremadamente violento.
+En una gran capital hubiera tenido menos resonancia, ¡mas aquí, en un
+pueblo de vida monótona, donde rara vez ocurría algo extraordinario, y
+en presencia de una muchedumbre aventurera predispuesta á insultar á
+las personas de clase superior!...
+
+Sintió cada vez mayor inquietud al pensar en la posibilidad de que
+Torrebianca descubriese el verdadero motivo del odio de aquellos dos
+hombres cuyo duelo á muerte había concertado. Fué repasando en su
+memoria todo lo ocurrido entre ella y su esposo desde el día anterior.
+Federico, al volver á casa, le había contado el triste fin del
+combate, pero con ciertas precauciones, como si temiese la emoción que
+podía causarle esta noticia. Luego, al atardecer, parecía otro hombre.
+Rehuyó hablar, contestándola siempre con monosílabos, y por dos veces
+sorprendió su mirada fija en ella con una expresión que nunca había
+conocido. Después de cerrar su ventana Torrebianca, molestado por la
+curiosidad de la muchedumbre, se había ocultado en su dormitorio para
+no salir hasta la mañana siguiente muy temprano, antes de que Elena
+despertase. El día tocaba á su fin y Federico aún no había vuelto.
+¿Qué debía pensar ella de todo esto?...
+
+Pero su inquietud no tardó en desvanecerse. Estaba tan acostumbrada al
+dominio absoluto de su marido, que acabó por considerar sin fundamento
+sus sospechas y temores. Además, aunque tales inquietudes resultasen
+ciertas, ella conseguiría apaciguarlo y convencerlo, como lo había
+hecho muchas veces.
+
+La vista de un transeúnte que pasaba lentamente ante la casa mirando á
+las ventanas sirvió para hacerla olvidar á su esposo. Era Manos Duras.
+Una hora antes, cuando estaba ella, lo mismo que en el presente
+momento, de pie junto á los vidrios, había creído ver por dos veces al
+gaucho asomándose á la esquina de una callejuela próxima. El rústico
+jinete iba á pie, vagando por el pueblo, como un trabajador en día de
+descanso. Al columbrar á la marquesa detrás de los visillos la saludó
+quitándose el sombrero y enseñando su dentadura de lobo.
+
+Era el primer saludo sonriente que recibía Elena después de la muerte
+de Pirovani. Adivinó en este hombre al único admirador que le
+quedaba, y esto le pareció tan cómico que casi la hizo reir. En
+adelante sólo podría contar con el enamoramiento de un gaucho medio
+bandido.
+
+Quedó pensativa, con la frente apoyada en los cristales, mirando la
+avenida solitaria. Manos Duras había desaparecido en la callejuela
+inmediata, y hasta los dos policías, juzgando inútil su vigilancia, se
+iban alejando hacia el boliche.
+
+Otra vez sonó la puerta del salón bajo los discretos llamamientos de
+Sebastiana. Ahora entró más resueltamente, pero hablando en voz baja y
+sonriendo con una expresión confidencial.
+
+--¿Ha venido el señor?--preguntó Elena.
+
+--No; es otra cosa... Estaba yo en el corral, hace un momento, cuando
+ese gaucho que llaman Manos Duras apareció en la puerta trasera y
+dijo...
+
+Hizo esfuerzos de memoria para repetir las mismas palabras del hombre.
+Le había encargado que manifestase á la señora marquesa cómo él estaba
+allí, á sus órdenes, para lo que quisiera mandar. En los malos
+momentos se conoce á los amigos; y ahora que tantos en el pueblo y
+fuera de él hablaban contra la señora por pura envidia, Manos Duras
+tenía el gusto de repetir que era él de siempre.
+
+--Decidle vos á tu patrona que no me doy la vuelta como muchos otros,
+y que ella siempre será la mesma para mí, porque yo soy de los de «me
+rompo pero no me dueblo»... Eso me ha dicho Manos Duras para que yo se
+lo diga á la señora.
+
+Elena acogió estas palabras con una sonrisa. ¡Pobre hombre! ¡Y aún
+decían que era un bandido!... Para ella resultaba en aquellos momentos
+el varón más interesante del país, el único caballero que se atrevía á
+hacer frente al populacho ofreciéndola su apoyo.
+
+Cuando la mestiza se marchó, aún se mantuvo Elena junto á la ventana
+viendo á los transeúntes, cada vez más numerosos, según avanzaba el
+ocaso. Se apartó de los vidrios al pasar algunos grupos de
+trabajadores á caballo ú ocupando carruajes alquilados en Fuerte
+Sarmiento. Volvían indudablemente del entierro del contratista. Todos,
+antes de alejarse, miraban de reojo la casa.
+
+Cerca del anochecer vió pasar á un jinete solo, que bajaba la cabeza
+obstinadamente. Era Ricardo Watson. Se dió cuenta, por su traje
+cubierto de polvo y por el aspecto de su cabalgadura, que no venía del
+entierro como los otros. Debía haber pasado el día en el campo;
+indudablemente, en la estancia de Rojas ó vagando por las
+inmediaciones del río en compañía de aquella muchacha del látigo. «¡Y
+yo aquí--pensó--, encerrada como una fiera, huyendo de los insultos de
+un populacho injusto!... ¡Y luego se asombran de que una mujer sea
+mala!»
+
+Permaneció inmóvil, con los ojos entornados, mientras las sombras del
+crepúsculo, surgiendo de los rincones, venían á confundir sus
+lobregueces en el centro de la habitación. Sólo una débil claridad
+exterior daba cierta fluorescencia azul á los vidrios, destacándose
+sobre ellos la silueta inmóvil de Elena.
+
+Cerrada ya la noche, cuando dió un grito para que acudiese Sebastiana,
+ésta contestó adivinando sus deseos:
+
+--¡Allá voy con la lámpara!...
+
+Y apareció llevando un gran quinqué, que puso sobre la mesa, en mitad
+del salón.
+
+Iba á retirarse, creyendo que lo había hecho todo, cuando la detuvo la
+señora.
+
+--¿Usted sabe dónde podrá estar en este momento ese Manos Duras de que
+me habló antes?
+
+La mestiza, siempre predispuesta á la charla desarrolló un largo
+preámbulo antes de dar una contestación precisa. Manos Duras iba ahora
+á todas partes con unos amigos suyos de la Cordillera que estaban
+alojados en su rancho: gente mala y poco temerosa de Dios. ¡A saber lo
+que traerían entre manos!... También le había indicado, en su diálogo
+á la puerta del corral, que tal vez hiciese pronto un largo viaje, y
+esta era la razón de haber venido á molestar á la señora por si quería
+mandarle algo.
+
+--Yo creo--terminó--que si no se ha vuelto á su rancho lo pillaré á
+esta hora donde el Gallego.
+
+--Vaya á buscarle--dijo Elena--y avísele de mi parte que á la diez en
+punto esté frente á la casa... Nada más. Pero dígaselo con habilidad;
+que nadie se entere.
+
+Sebastiana, que había acogido las primeras palabras como si las
+escuchase mal, por parecerle inauditas, al oir que le recomendaban ser
+discreta, olvidó su asombro para afirmar vehementemente que la patrona
+podía estar tranquila en cuanto á la prudencia con que ella
+acostumbraba á cumplir los encargos.
+
+Salió de la casa, marchando á toda prisa hacia el boliche. Si no
+encontraba allí al gaucho, era que se habría ido del pueblo.
+
+Ante la puerta del establecimiento se detuvo para mirar á su interior.
+Por ser ya la hora de la cena, el público había menguado. Los más de
+los parroquianos estaban en sus viviendas, sentados á la mesa, y
+solamente una hora después volverían á agolparse junto al mostrador.
+Un gaucho viejo tocaba la guitarra mirando la panza de un cocodrilo de
+los que pendían del techo. Los tres huéspedes de Manos Duras
+escuchaban atentamente. Éste, sentado en un cráneo de caballo y con la
+espalda apoyada en la pared, fumaba pensativo.
+
+Como el dueño del boliche estaba ausente, Friterini, detrás del
+mostrador, imitaba el aire del patrón, mientras leía con arrobamiento
+un periódico italiano, viejo y sucio.
+
+Levantó Manos Duras sus ojos, avisado por una tos discreta, y vió en
+la puerta á la mestiza, que le hacía señas para que saliese. A
+espaldas del boliche le dió Sebastiana el recado con voz misteriosa,
+llevándose un dedo á los labios varias veces en el curso de su
+mensaje. Además guiñó un ojo para que el gaucho «no la tuviese por
+zonza», dando á entender que sospechaba en qué pararía su aviso.
+
+Cuando la mestiza se hubo marchado, Manos Duras tardó en volver al
+boliche. Prefería estar solo y en la obscuridad, por parecerle que así
+podía saborear mejor su satisfacción. Entraba en su regocijo una gran
+parte de asombro. ¿Cómo podía él imaginarse aquella tarde, al vagar
+ante la vivienda de la señorona, que ésta le enviaría un recado para
+que fuese á verla á solas en la misma noche?...
+
+Al hacer su ofrecimiento á Sebastiana en el corral de la casa, había
+obedecido á los impulsos de una caballerosidad á su manera. Deseaba
+aparecer ante la marquesa como un individuo distinto á los demás
+habitantes del pueblo y había ofrecido su protección sin esperanza de
+que ella la aceptase... Y unas horas después le buscaba. ¿Qué desearía
+pedirle?...
+
+Luego desechó las dudas que empezaban á enturbiar su gozo, sintiéndose
+fortalecido por un orgullo varonil. Él, aunque fuese un pobre rústico,
+era un hombre como los demás, mejor que los demás, pues todos le
+tenían miedo... ¡y estas _gringas_ venidas del otro mundo resultaban á
+veces tan caprichosas!... Acabó por sonreir vanidosamente.
+
+«Lo que yo pienso--se dijo--: ¡todas son unas!... ¡Todas iguales!»
+
+Y volvió al boliche para sentarse entre sus amigos, en espera de la
+hora.
+
+Robledo y Watson acababan en aquel momento de cenar, y oyeron que
+alguien llamaba á la puerta de su vivienda.
+
+Se sorprendió un poco el español al ver entrar á Torrebianca vestido
+con un traje negro de ciudad y una corbata de luto, pero todo cubierto
+de polvo, de tal modo que sus ropas parecían grises y su cabeza y sus
+bigotes completamente blancos.
+
+--Vengo de Fuerte Sarmiento, de enterrar al pobre Pirovani... Me ha
+traído Moreno en su coche.
+
+Le invitó Robledo á sentarse á la mesa.
+
+--Puedes cenar aquí, si no quieres ir en seguida á tu casa.
+
+Torrebianca hizo un movimiento negativo.
+
+--No pienso volver á mi casa.
+
+Dijo esto con tal energía, que Robledo quedó mirándole fijamente.
+Mostraba una excitación que hacía temblar sus manos y atropellaba el
+curso de sus palabras.
+
+--He comido algo con Moreno antes de salir de allá... Pero comeré otra
+vez... ¡Ay, la muerte! ¡Pobre Pirovani!... También beberé un poco.
+
+A pesar de que hablaba de su hambre, apenas tocó los distintos platos
+que le fué ofreciendo la criada de la casa. En cambio bebió mucho
+vino, pero de un modo maquinal, sin saber ciertamente lo que bebía.
+
+El español había creído percibir, desde la entrada de su amigo, cierto
+olor de ginebra. Indudablemente él y Moreno habían tomado algunas
+copas de este licor antes de emprender su regreso. Tal vez esto era el
+motivo de su excitación, por no estar acostumbrado á las bebidas
+alcohólicas.
+
+Watson, que había terminado de cenar, se fijó en la tenacidad con que
+le miraba Torrebianca. Parecía indicarle con los ojos que su presencia
+era inoportuna.
+
+--¿Moreno se ha quedado en su casa?--preguntó.
+
+Y se fué, pretextando la conveniencia de hablar con el oficinista para
+saber lo que pensaba escribir al gobierno sobre la necesidad de
+reanudar las obras.
+
+Cuando Robledo y Torrebianca quedaron solos, éste pareció otro hombre.
+Se fué desvaneciendo su excitación, bajó los ojos, y el español creyó
+que se empequeñecía en su asiento, como algo blando que se desplomaba,
+falto de sostén interior. Toda la falsa energía del alcohol había
+desaparecido de golpe, y Torrebianca estaba allí, ante su vista, con
+un aspecto que hacía recordar el de una envoltura de goma súbitamente
+deshinchada.
+
+--Necesito que me oigas--dijo levantando hacia su amigo unos ojos
+humildes é implorantes--. Tú eres lo único que me queda en el mundo,
+la sola persona que me quiere... y por lo mismo me debes la verdad.
+Hoy, mientras enterraban al infeliz Pirovani, no pensaba en otra cosa.
+«Es preciso que vea á Robledo. El me dirá lo que debo creer de todo
+esto...» Pero aún no te he dicho que «todo esto» es lo que noto en
+torno de mí desde ayer, las miradas de la gente, los gestos de
+antipatía, las palabrotas que creo adivinar y que después me resisto á
+haber adivinado... ¡Ay! ¡Es tan horrible todo eso!
+
+Cada vez más desalentado y humilde, apoyó Torrebianca su frente en las
+manos. Robledo quiso decir algunas palabras para infundirle energía,
+pero él le interrumpió.
+
+--Luego hablarás. Es preciso que oigas primeramente cosas que no sabes
+ó que yo te conté y has olvidado. Pero antes necesito hacerte una
+pregunta. ¿Tú crees que mi mujer me engaña?...
+
+Quedó el español sorprendido por tales palabras y transcurrieron
+algunos segundos sin que pretendiese responder á ellas. Su amigo
+pareció sentir de pronto un gran temor á que el otro contestase, y
+para evitarlo empezó á relatar su propia historia desde que conoció á
+Elena.
+
+Una parte la había oído ya Robledo en París: cómo se encontraron él y
+ella en Londres, la nobleza de su familia allá en Rusia, la alta
+posición de su marido en la corte de los zares. Pero ahora el tono del
+narrador era otro, y Torrebianca parecía dudar de aquel pasado que
+siempre había admitido de buena fe, exhibiéndolo con orgullo.
+
+Además, entre las líneas generales de esta historia Federico iba
+revelando á su amigo nuevos episodios. Parecía ver con mayor relieve
+las cosas pasadas, fijándose en detalles hasta entonces inadvertidos.
+Siempre había frecuentado su casa un amigo íntimo, un amigo favorito,
+al que trataba su mujer con gran confianza, asegurando que lo conocía
+de los tiempos en que era soltera y vivía con su noble familia. El
+marqués se había batido dos veces por su esposa, viéndola calumniada
+repentinamente por hombres que hasta poco antes frecuentaban sus
+salones. Aún se acordaba con remordimiento de cierto amigo suyo al que
+hirió gravemente en uno de tales lances.
+
+--Te he contado--siguió diciendo--toda mi historia con esa mujer, todo
+lo que sé con certeza de su vida. Lo demás es ella quien lo dice, é
+ignoro si debo creerlo... Hasta dudo ahora de su nacionalidad y de su
+nombre. Yo le di francamente todo mi pasado, y ella tal vez no me ha
+devuelto mas que mentiras.
+
+Miró otra vez á Robledo con angustia, esperando que éste le infundiese
+alguna fe en la incierta historia de su mujer. Parecía un náufrago
+buscando algo sólido donde agarrarse. Pero Robledo bajó la cabeza
+haciendo un gesto ambiguo.
+
+--Desde hace unas horas--continuó Torrebianca--parece que veo las
+cosas con otros ojos. ¡Ay, las miradas crueles de esas pobres gentes
+cuando abrí ayer mi ventana!... Y hoy, durante el entierro, ¡qué
+tormento!... Yo que nunca temí á nadie, no he podido afrontar los ojos
+hostiles ó burlones de muchos trabajadores... El pobre Moreno me llevó
+aparte varias veces ó hablaba alto para que yo no pudiese oir los
+comentarios que sonaban á mis espaldas. Él no sabe que me di cuenta de
+todo lo que hizo por evitarme molestias... Me he sentido tan
+acobardado, que además de pensar en ti pensé en mi pobre madre, como
+si aún fuese un niño. ¡Ella que se privó de todo para que su hijo
+conservase el honor de sus ascendientes!... Y su hijo ha acabado por
+ser la irrisión de un campamento de emigrantes en un rincón
+incivilizado de la tierra... ¡Qué vergüenza!
+
+Se tapó los ojos con las manos, como si pretendiese defenderlos de
+crueles visiones, y así se mantuvo algún tiempo. Luego levantó el
+rostro, para añadir con una ansiedad interrogante:
+
+--Tú que eres mi único amigo y conociste de cerca mi vida en París,
+¿crees que Fontenoy era el amante de mi mujer?...
+
+El español hizo otro gesto ambiguo, no sabiendo qué contestar.
+Torrebianca, con una voz cada vez más angustiada, formuló otra
+pregunta:
+
+--Y esos dos hombres, ¿crees que fueron á batirse ayer por Elena?
+
+Ahora ni siquiera hizo Robledo el gesto vago de antes y se limitó á
+bajar los ojos. Este silencio lo interpretó el marqués como una
+respuesta afirmativa, y dijo con desesperación, ocultando otra vez su
+cara entre las manos:
+
+--¡Y fui yo, el marido, quien dirigió el combate para que se
+matasen!...
+
+Hubo un largo silencio. Mantuvo el marqués oculto el rostro entre sus
+manos, mientras Robledo le contemplaba con ojos de conmiseración. De
+pronto se irguió, y dijo con lentitud, restregándose los párpados:
+
+--No puedo seguir aquí. Me da vergüenza arrostrar la mirada de las
+gentes... Tampoco debo marcharme con ella. Ya no me podría dominar con
+nuevas mentiras. La miraré de frente, y al ver la falsedad de sus ojos
+y de su sonrisa, la mataré... tengo la certeza de que la mataré.
+
+Su amigo creyó llegado el momento de aconsejarle.
+
+--No te acuerdes más de esa mujer, y por el momento procura descansar.
+Mañana buscaremos el medio más oportuno para que te libres de ella.
+Empieza por quedarte aquí esta noche. Yo pensaré lo que podemos hacer.
+Ella se irá; no sé cómo llegaré á conseguirlo, pero se irá, y tú
+quedarás conmigo.
+
+Pasó una mano por la espalda de Torrebianca, acariciándole con
+expresión paternal, mientras el marqués conservaba oculto el rostro.
+
+Aborrecía ahora á su esposa, pero al mismo tiempo experimentaba un
+inexplicable malestar pensando que iba á separarse de ella para
+siempre.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XVI#
+
+
+Agitada por su curiosidad femenil, esperó la mestiza con impaciencia
+la hora de la cita.
+
+Estaba en la cocina de la casa, situada en el corral, bajo un
+cobertizo. Sobre una mesa tenía un reloj despertador, y varias veces
+aproximó á él su quinqué para saber la hora. Poco antes de las diez se
+quitó los zapatos, atravesando descalza el corral, para seguir á
+continuación una de las galerías exteriores.
+
+Así llegó, con paso silencioso, al ángulo del edificio más inmediato á
+la ventana del dormitorio de Elena. Luego se sentó en el suelo de
+tablas, encogiéndose para escuchar sin ser vista.
+
+Distinguió al poco rato en la obscuridad á Manos Duras, que iba
+aproximándose á la casa. Vió cómo se quitaba las espuelas,
+guardándolas en el cinto, y subía cautelosamente los peldaños de la
+escalinata. Se abrió poco después la ventana del dormitorio de la
+señora, y apareció ésta, haciendo signos al recién llegado para que
+hablase en voz baja.
+
+Sebastiana se esforzó por oir, pero la ventana estaba tan lejos, que
+sólo reconcentrando su atención pudo alcanzar fragmentariamente
+algunas palabras. Estas palabras eran dichas con voces tan tenues, que
+no pudo tener una certeza absoluta de su exactitud. Le pareció oir
+«Celinda» y «Flor de Río Negro». Poco después creyó que era esto un
+error de sus sentidos.
+
+«¿Qué tiene que ver--se dijo--mi antigua patroncita con los enredos de
+esta gente?»
+
+Avanzando su cabeza fuera de la esquina, alcanzaba á ver á Manos Duras
+y á la señora. El gaucho oía á ésta con movimientos de aprobación.
+Otras veces era él quien hablaba, pero brevemente, apoyando sus
+palabras con gestos afirmativos. Hubo un momento en que pretendió
+coger las manos de ella, pero Elena se echó atrás con una retracción
+que denotaba al mismo tiempo repugnancia y altivez. Inmediatamente
+pareció arrepentirse, y dijo en voz más alta, con tono de promesa:
+
+--De eso hablaremos mañana ú otro día, cuando haya hecho usted mi
+encargo. Ya sabe lo que hemos convenido.
+
+Y se despidió de él con cierta coquetería, aunque procurando
+mantenerse á gran distancia de sus manos.
+
+El gaucho, al ver cerrada la ventana, bajó los escalones, y una vez en
+la calle, se detuvo.
+
+Sebastiana, que se había incorporado para verle mejor, creyó que
+murmuraba con expresión alegre:
+
+--En vez de una, van á ser dos.
+
+Pero tampoco estaba segura de haber oído esto exactamente, y al fin se
+retiró á la casucha del corral, donde tenía su camastro, algo
+decepcionada por el insignificante resultado de su acecho.
+
+Lo único que persistió en ella, quitándole el sueño, fué la duda de si
+verdaderamente aquellas dos personas habían nombrado en su
+conversación á la señorita de Rojas. Y volvió á preguntarse muchas
+veces: «¿Qué tendrán esas gentes que decir de mi niña?...»
+
+Robledo pasó igualmente una noche agitada. Había instalado á
+Torrebianca en la misma habitación que ocupó éste con su mujer cuando
+llegaron á la Presa. Fatigado por sus emociones, el marqués había
+accedido al fin á quedarse en la casa de su amigo.
+
+Dos veces durante la noche despertó el español, avanzando su oído para
+escuchar mejor. Llegaban hasta él gemidos y palabras balbucientes
+desde la habitación próxima, ocupada por Torrebianca.
+
+--Federico, ¿deseas algo?...
+
+Su amigo Federico le contestaba con voz débil y humilde, procurando á
+continuación mantenerse silencioso.
+
+Despertó Robledo por tercera vez, pero ahora la luz del día marcaba
+con líneas de claridad las rendijas de su ventana. Un ruido había
+cortado su sueño, obligándole á echarse de la cama con sobresalto.
+
+Al salir á la sala común, que servía al mismo tiempo de comedor, vió
+en ella á Watson inclinado sobre una silla y acabando de calzarse las
+espuelas. La caída de esta silla, ocurrida poco antes, era lo que
+había despertado á Robledo. Éste, al ver á su socio, dijo alegremente:
+
+--¡Cómo madruga usted!... Y eso que anoche le oí entrar muy tarde.
+
+Watson parecía triste, y se limitó á contestar:
+
+--Como hoy no trabajamos, voy á dar unos galopes por el campo.
+
+Al marcharse el joven acabó Robledo de vestirse, paseando después por
+el comedor. Cuando en sus evoluciones pasaba ante la puerta de la
+pieza ocupada por Torrebianca, sentía la tentación de entrar. Deseaba
+ver á su amigo. Un vago presentimiento le infundía cierta inquietud.
+
+«Vamos á enterarnos de cómo ha pasado la noche», se dijo.
+
+Abrió la puerta, miró al interior de la habitación, é hizo un gesto
+de asombro. No había nadie en ella; la cama, con sus ropas en
+desorden, estaba vacía. El español quedó pensativo. Primeramente se
+imaginó que Federico, no pudiendo dormir en toda la noche, habría
+salido á dar un paseo al apuntar el alba.
+
+Instintivamente empezó á mirar en torno de él, examinando la
+habitación. Vió sobre la mesa varios papeles, todos con una línea ó
+dos de letra de Torrebianca. Eran cartas empezadas por éste y que
+había juzgado inútil continuar.
+
+Leyó uno de los papeles: «Agradezco tus esfuerzos, pero no puedo
+más...» Lo escrito en otro decía así: «La única mujer que me amo
+verdaderamente fué mi madre, y ha muerto. ¡Si yo tuviese la seguridad
+de volver á encontrarla!...»
+
+Robledo siguió examinando los demás papeles. Sólo contenían renglones
+borrados ó palabras ininteligibles. Torrebianca había querido
+escribir, desistiendo al fin de tal esfuerzo. Se imaginó ver á su
+amigo, en las altas horas de la noche, arrojando la pluma--que él
+acababa de descubrir caída en el suelo--y diciendo con la indiferencia
+del que se considera ya por encima de las preocupaciones terrenales:
+«¡Para qué!...»
+
+Permaneció absorto, con estos papeles en una mano. Después le reanimó
+un pensamiento optimista. Tal vez su amigo estaba vagando por las
+inmediaciones del pueblo. Aquellos escritos sin terminar mostraban su
+falta de voluntad.
+
+Examinó el suelo fuera de su casa, é hizo un gesto de satisfacción al
+distinguir entre las huellas recientes del caballo de Watson el
+contorno de un pie humano, que debía ser de su camarada. Él había
+aprendido de los rastreadores del país que estudian las huellas
+perdidas en el desierto.
+
+Las señales de los pies de Torrebianca le hicieron seguir una
+callejuela abierta entre su casa y la inmediata, que venía á dar en el
+campo. Pero una vez fuera del pueblo perdió el rastro, por ser
+numerosas las pisadas de los que habían salido al amanecer.
+
+Instintivamente marchó hacia el río, siguiendo su ribera curso arriba.
+Miraba las aguas deslizarse uniformemente, sin que el menor objeto
+alterase su superficie. Al fin se cansó de este examen sin más guía ni
+justificación que un presentimiento.
+
+«Este Federico--se dijo--me ha perturbado con sus desgracias. ¿Por qué
+pienso cosas absurdas?... Volvamos á casa. Me avisa el corazón que lo
+voy á encontrar cuando llegue. Habrá estado paseando por el otro lado
+del pueblo.»
+
+Y regresó á la Presa, sintiendo sin embargo una ansiedad que le hacía
+marchar apresuradamente.
+
+A la misma hora, cerca de la estancia de Rojas, estaba Manos Duras con
+sus tres camaradas de la Cordillera hablando al amparo de unos
+matorrales.
+
+Habían desmontado y tenían sus caballos de las riendas. Uno de los
+hombres iba vestido de modo diferente á sus camaradas, y más que
+jinete del campo parecía un trabajador de la Presa. Manos Duras le
+daba explicaciones, que el otro iba aceptando en silencio,
+aprobándolas con leves parpadeos. Este hombre montó á caballo, y Manos
+Duras y sus dos compañeros le siguieron con los ojos hasta que
+desapareció entre los grupos de áspera vegetación.
+
+--El viejito va á ver lo que le cuesta amenazarme dijo el gaucho con
+una sonrisa rencorosa.
+
+Uno de los cordilleranos, apodado _Piola_, que por su edad y sus
+ademanes autoritarios parecía ejercer cierta influencia sobre sus dos
+acompañantes, movió la cabeza como si dudase de tales palabras. El
+plan de Manos Duras le parecía excelente, pero no encontraba aceptable
+que se quedase en el país un día ó dos luego de dar el golpe. Era
+mejor emprender todos juntos é inmediatamente la retirada hacia la
+Cordillera.
+
+--Déjeme, compadre; yo me entiendo--contesto el gaucho--. Necesito
+antes de irme cobrar algo que me han prometido. Tal vez sea esta misma
+noche, y mañana me junto con ustedes.
+
+Contaba con su caballo, del que hizo grandes elogios, y que le
+permitiría obtener una gran ventaja sobre sus camaradas, alcanzándolos
+en el camino. El podía correr con más ligereza al ir solo, y sus
+amigos marcharían embarazados por el bagaje.
+
+Mientras tanto, su enviado galopaba hacia la estancia de Rojas. Al
+llegar á una tranquera la abrió, continuando su marcha por los campos
+de don Carlos.
+
+Cerca del edificio principal salió á su encuentro Cachafaz, avisado
+por los ladridos de unos perros que daban saltos ante las patas del
+caballo, pretendiendo morderle. Los espantó el pequeño con sus gritos,
+escuchando después con la gravedad de una persona mayor lo que le dijo
+el emisario.
+
+Fué tanta su alegría al recibir el recado, que olvidando al jinete
+corrió hacia la estancia.
+
+Don Carlos estaba en su comedor tomando el décimo mate de la mañana.
+Celinda, con vestido femenino, ocupaba un sillón de junco y parecía
+entregada á melancólicos pensamientos. El mestizo entró gritando:
+
+--Patrón, el comisario dice que vaya ahorita mismo al pueblo. Han
+tomado preso al que robó nuestra vaca.
+
+Regocijado el estanciero por la noticia siguió á Cachafaz, sin soltar
+por esto la calabacita del mate, chupando, mientras marchaba, la
+bombilla de plata. Quería que el «chasque» ó emisario llegado á todo
+correr de su caballo le diese más explicaciones sobre este aviso.
+
+Al salir de su casa quedó perplejo viendo que el jinete había
+desaparecido. Corrió Cachafaz la tierra inmediata, así como los
+corrales, dando gritos, sin poder descubrir al «chasque». Finalmente,
+Rojas se encogió de hombros, y contento por la noticia, quiso
+explicarse esta desaparición. Don Roque, para darle el aviso con más
+prontitud, se lo había enviado con algún viandante que tenía que hacer
+un largo rodeo en su marcha y deseaba no perder tiempo. Él tampoco
+debía perderlo, y como juzgaba conveniente ir á la Presa para hablar
+con el comisario, montó á caballo, prometiendo á Celinda estar de
+vuelta antes de la comida de mediodía.
+
+Manos Duras y sus tres amigos, tendidos en el suelo, le vieron pasar á
+lo lejos con dirección al pueblo. Teniendo sus caras junto á las
+raíces de los matorrales, hablaron y rieron con frío cinismo.
+
+--Va en busca de la vaca que nos comimos ayer--dijo Piola.
+
+Y Manos Duras añadió, acompañando sus palabras con un mueca impúdica:
+
+--Veremos qué dice cuando nos hayamos llevado su vaquillona...
+
+Ricardo Watson, que corría el campo, deseoso de aproximarse á la
+estancia y temiendo al mismo tiempo irritar á Celinda con su
+presencia, vió también pasar á lo lejos al señor Rojas con dirección á
+la Presa.
+
+Esto pareció infundirle ánimo. Celinda quedaba sola en su casa, y él
+podía visitaría con cualquier pretexto. Pero á continuación sintió
+miedo. No osaba acercarse á la estancia, temiendo que fuese Cachafaz
+el único que saliese á recibirle. Era mejor vagar por el campo. Tal
+vez la hija de Rojas, aburrida de su soledad, se decidiese á montar á
+caballo.
+
+Estaba dispuesto á esperar hasta que el sol se ocultase. Llevaba á
+precaución, en una bolsa de su montura, algunos comestibles. Además,
+como todos los enamorados, olvidaba que los hombres nacen con la
+enfermedad mortal del hambre y únicamente pueden seguir viviendo si se
+curan de ella dos veces al día. Otras cosas le preocupaban en aquel
+momento, más importantes para él.
+
+Mientras tanto, su amigo Robledo vagaba cabizbajo por la calle central
+de la Presa. Venía de su casa y no estaba en ella Torrebianca. La
+criada le había esperado en vano con el desayuno pronto. ¿Dónde
+encontrar á este hombre?...
+
+En mitad de la calle oyó voces amigas y levantó su rostro. El
+estanciero Rojas hablaba vehementemente al comisario del pueblo, que
+le respondía con gestos de extrañeza. Atraído por el saludo de los
+dos, Robledo se aproximó.
+
+--Un chasque--dijo don Carlos--ha venido á mi estancia para avisarme
+que el comisario había encontrado la vaca que me robaron... Y don
+Roque no ha enviado á nadie, ni sabe una palabra. ¿Ha visto usted qué
+historia tan sin gracia? ¿Quién será el hijo de... tal que ha querido
+darme esta broma?
+
+Robledo escuchó algunos momentos, fingiendo interés por el asunto, y
+continuó su marcha. Únicamente le preocupaba el paradero de su amigo
+Torrebianca, creyendo reconocerlo en todos los hombres que veía á lo
+lejos.
+
+«Es lástima que Ricardo saliese tan temprano--pensó--. Él me hubiera
+ayudado en esta busca.»
+
+Watson, indeciso entre su timidez y el deseo de ver á Celinda, se
+había ido aproximando á la estancia; pero al llegar á cualquiera de
+las tranqueras que cerraban la cerca de alambres permanecía indeciso.
+¿Cómo explicar su presencia dentro de la propiedad de Rojas, cuando
+Flor de Río Negro le había ordenado rencorosamente que no volviese
+más?
+
+La vista de una tranquera abierta le infundió ánimo.
+
+«Diga ella lo que diga, ¡adelante!--pensó--. Necesito verla, aunque
+sea para recibir insultos.»
+
+Y fué avanzando con lentitud por los caminos de la estancia.
+
+De pronto su caballo se mostró inquieto, avivando el paso y
+deteniéndose á continuación, como si pretendiera encabritarse.
+
+Vió el joven los cuerpos de dos mastines muertos sin duda
+recientemente, pues tenían sus cabezas destrozadas sobre un charco de
+sangre. Siguió avanzando, y á pocos pasos de la casa encontró á un
+hombre tendido en mitad del camino.
+
+También estaba muerto. Era un peón de Rojas, un mestizo al que creía
+haber visto algunas veces, á pesar de que su rostro estaba ahora
+destrozado á balazos. Una de sus órbitas había quedado vacía, colgando
+de este orificio del cráneo algunas piltrafas de la masa cerebral. En
+torno á él, la tierra bebía sangre ávidamente, cubriéndose de moscas.
+
+Se echó abajo del caballo, y con el revólver en la diestra avanzó
+hacia la casa. Al asomarse á su puerta y ver que no había nadie en la
+gran pieza que servía de sala y comedor, empezó á dar gritos.
+
+Un sillón de junco, que era el preferido por Celinda, estaba volcado
+en el suelo. Se fijó también en el tapete de la gran mesa, que parecía
+haber sufrido un rudo tirón y estaba igualmente en el suelo, con
+todos los papeles y los objetos que descansaban sobre él
+ordinariamente revueltos ó rotos.
+
+Fueron tales sus gritos y repitió tanto su nombre para inspirar
+confianza, que al fin sonaron pasos en el interior del edificio y
+asomó á una puertecita el rostro arrugado y cobrizo de la madre de
+Cachafaz. Otras criadas y peones de la estancia, todos mestizos,
+fueron surgiendo de sus escondites, balbuceando respuestas
+ininteligibles ó persistiendo en un silencio de terror.
+
+Salió Watson de la casa á tiempo para ver cómo el pequeño Cachafaz
+venía de los corrales, mirando inquieto á un lado y á otro. De pronto,
+todos á la vez quisieron relatar al ingeniero lo ocurrido, pero el
+pequeño se les adelantó con cierta autoridad.
+
+Él estaba junto á la patroncita y lo había visto todo. Tres hombres
+llegaron á todo galope. Cachafaz había salido de la casa atraído por
+los ladridos de los mastines y oyó los tiros que les daban muerte.
+Luego vió á un peón que corría hacia los jinetes, sin duda para
+preguntarles por qué invadían de este modo la estancia. Los tres
+dispararon sus revólveres contra él y rodó por el suelo.
+
+--Yo me metí corriendo en la casa--continuó el pequeño--. La
+patroncita fué á salir para ver qué pasaba, pero llegaron los tres
+hombres malos y le echaron un poncho por la cabeza. Me escondí debajo
+de una mesa; luego me asomé, y vi cómo montaban y se llevaban á la
+patroncita, que hacía con sus brazos así... así, debajo del poncho. Y
+no sé más.
+
+Los otros deseaban contar igualmente sus impresiones, aunque en
+realidad no habían visto gran cosa, pues se escondieron al caer muerto
+el peón, permaneciendo ocultos hasta la llegada de Watson. Éste,
+mientras se defendía de tantas personas que le hablaban á la vez,
+pensó con remordimiento en aquella indecisión que le había hecho vagar
+junto á las alambradas de la estancia. ¡No haber entrado media hora
+antes, para estar al lado de Celinda y defenderla!...
+
+Adivinó en los ojos de antílope de Cachafaz que callaba otras cosas y
+quería decírselas á él, pero á solas. Sonreía el pequeño con desprecio
+al escuchar cómo los otros daban señas contradictorias describiendo á
+los asaltantes. Todos creían conocerlos y cada uno los había visto de
+distinto modo. Watson lo llevó aparte, y empinándose Cachafaz sobre la
+punta de sus pies, le dijo en voz baja:
+
+--Es Manos Duras el que ha robado á la patroncita. Yo sé dónde la
+tiene.
+
+Acosado por las preguntas de Ricardo, fué explicándose. Ninguno de los
+tres hombres que se llevaron á Celinda era Manos Duras. Pero el
+pequeño, al abandonar su escondrijo, se había deslizado hasta un
+corral inmediato, trepando á lo más alto de una pirámide de alfalfa
+seca, guardada para la alimentación de las vacas en invierno. Su
+cúspide era un lugar de observación, desde el cual podía abarcarse
+enorme espacio de terreno. Oculto en esta atalaya había visto cómo los
+tres jinetes se juntaban á gran distancia con otro que parecía
+aguardarles, y era indudablemente Manos Duras. Luego, los cuatro
+galopaban en la misma dirección, llevando uno de ellos á la prisionera
+sobre el delantero de su silla.
+
+También había visto desde la colina de alfalfa cómo llegaba Watson,
+pero tal era su recelo, que no quiso bajar hasta convencerse de su
+identidad.
+
+Estas noticias conmovieron á Ricardo tan profundamente, que tardó
+algún tiempo en poder coordinar sus ideas. Lo primero que pensó fué en
+la urgencia de buscar á Celinda para libertarla, sin considerar la
+enorme desproporción de fuerzas entre él y aquellos bandidos.
+Disponía de un auxiliar, el pequeño Cachafaz, conocedor del sitio
+donde guardaban oculta á la joven. Esto era lo importante. Recobrarla
+á mano armada corría de su cuenta. Y con la arrogancia absurda de los
+enamorados que no reconocen la valía exacta de los obstáculos, montó á
+caballo é hizo una seña al pequeño para que le acompañase.
+
+De un salto se encaramó Cachafaz en la grupa, agarrándose á las ropas
+de Watson, y éste metió espuelas á la cabalgadura, haciéndola salir al
+galope.
+
+Creyendo adivinar Ricardo lo que pensaba el pequeño, así que hubo
+pasado la alambrada de la estancia se dirigió hacia el rancho de Manos
+Duras, que muchas veces había visto de lejos.
+
+--Lleva mal rumbo, patroncito--dijo Cachafaz. Y señalando lo más alto
+de la cortadura que daba sobre el río por la parte de la Pampa,
+añadió:
+
+--Vamos para allá, al rancho de la India Muerta.
+
+Este rancho en ruinas, llamado de «la India Muerta», era célebre en la
+comarca, y sin embargo, muy pocos lo habían visitado, pues únicamente
+servía de refugio á vagabundos deseosos de continuar su marcha sin ser
+vistos por las gentes del país.
+
+--Allí los encontraremos...--volvió á decir--si es que no han seguido
+viaje.
+
+Una sorpresa no menos desagradable que la de Watson cuando llegó á la
+estancia de Rojas fué la que experimentó Robledo casi á la misma hora,
+al regresar á su vivienda, cansado de la inútil busca de su amigo.
+
+Vió sentada en el umbral de su puerta á Sebastiana, que parecía
+aguardarle, á juzgar por el gesto de satisfacción con que le acogió.
+Él, por su parte, no tuvo menos contento al encontrarla, imaginándose
+que la enviaba Federico para darle explicaciones sobre su huída. Tal
+vez este hombre débil había vuelto al lado de su mujer creyendo una
+vez más en sus mentirosas explicaciones.
+
+--¿La envía su patrón?... ¿Trae alguna carta de él?
+
+Sebastiana acogió estas preguntas con una extrañeza que hizo dilatarse
+sus ojos oblicuos.
+
+--¿Qué patrón?... ¿El marqués?... No sé nada de él. Yo creía que
+estaba aquí. Vengo por otra cosa.
+
+Se había incorporado, suspirando fatigosamente al colocar su
+corpulencia en sentido vertical, y dijo bajando el tono de su voz:
+
+--No he podido dormir en toda la noche, y aquí estoy, don Manuel,
+aguardándole para que me conteste una preguntita.
+
+Acogió el ingeniero con una paciencia algo irónica esta consulta; pero
+apenas la mestiza empezó á hablar, su rostro se transformó, prestando
+una atención reconcentrada á todas sus palabras.
+
+Cuando hubo terminado el relato de lo visto y oído por ella en la
+noche anterior, siguió diciendo:
+
+--¿Por qué esa señorona y Manos Duras hablaron de mi antigua
+patroncita?... ¿Qué tiene que ver con ellos mi paloma inocente?...
+Como yo soy una zonza, que no puede entender muchas cosas, me he
+dicho: «Voy á ver á don Robledo, el ingeniero, que lo sabe todo. Él me
+dirá...»
+
+Pero Robledo no la escuchaba. Parecía abstraído, y de pronto hizo un
+gesto de asombro y de inquietud, como si acabase de descubrir una
+temible verdad. Volvió la espalda á Sebastiana y anduvo velozmente
+hacia el sitio de donde había venido.
+
+Quedó asombrada la mestiza viendo correr al ingeniero, cada vez más
+apresuradamente, como si sus palabras le hiciesen temer que podía
+llegar tarde. Robledo, desde lejos, empezó á hacer signos y á dar
+voces avisando á don Carlos y al comisario, que aún seguían su
+conversación en el mismo lugar. Los dos se miraron asombrados al oírle
+decir con voz jadeante:
+
+--¡A caballo! Lo del aviso de la vaca fué una astucia de Manos Duras
+para que usted abandonase su estancia. Me temo que algo malo puede
+ocurrir á Celinda, y debemos ir allá cuanto antes. ¡Con tal que no
+lleguemos tarde!...
+
+Estas palabras y otras del ingeniero esparcieron la alarma después de
+los primeros momentos de estupefacción.
+
+Don Roque fué corriendo á su casa para armarse y montar á caballo. Sus
+cuatro hombres, avisados por él, hicieron todo lo posible para
+seguirle, pero sólo tres lograron encontrar montura lista y armas de
+fuego prestadas por algunos vecinos, abandonando sus sables inútiles.
+
+Mientras Robledo, vuelto á su vivienda, daba prisa al servidor español
+para que le preparase su caballo y se ceñía el revólver con una canana
+llena de cartuchos, envió aviso á los capataces de sus obras que
+vivían cerca y tenían armas. Además, pidió al dueño del boliche un
+magnífico rifle americano que guardaba oculto debajo de su mostrador.
+
+Otra preocupación de Robledo en aquel momento era impedir que se
+escapase don Carlos Rojas. Le había obligado á venir con él hasta su
+casa, aconsejándole prudencia.
+
+--Porque usted llegue allá media hora antes no va á evitar lo que haya
+ocurrido. En cambio, si va solo puede verse á merced de esos
+bandoleros. Un poco de paciencia y saldremos todos juntos.
+
+El estanciero recibía sus consejos con gruñidos impacientes, temblando
+al mismo tiempo de cólera y de inquietud. Se apartó Robledo unos
+instantes de la puerta de su casa para ir al encuentro de algunos
+hombres convocados por él y explicarles lo que debían hacer. Se
+presentó también el dueño del boliche con el rifle americano,
+entregándolo solemnemente á su compatriota como si le confiase toda su
+familia.
+
+Aprovechó don Carlos este alejamiento momentáneo de Robledo, y
+saltando sobre su caballo lo hizo salir á todo galope, sin prestar
+atención á los gritos que acompañaron su fuga.
+
+Después de este acto del impaciente Rojas, se fué organizando la
+expedición, compuesta de una docena de jinetes, todos con carabinas, y
+al frente de los cuales se colocaron el ingeniero y el comisario.
+
+La noticia había circulado por el pueblo y acudieron grupos de mujeres
+y chiquillos para ver la salida de la tropa montada. Cuando el pelotón
+de jinetes fué pasando ante la casa que había sido de Pirovani,
+Robledo miró sus ventanas con cierta inquietud.
+
+«¡Si iremos--se dijo--al encuentro de otra desgracia proporcionada por
+esa mujer!»
+
+En aquel momento Watson abandonaba su caballo y seguido de Cachafaz
+empezó á arrastrarse entre ásperos matorrales. El mesticillo le había
+conducido á una altura arenosa, en el borde de la altiplanicie, desde
+la cual podían verse casi verticalmente las ruinas del rancho de la
+India Muerta.
+
+El conocía de fama este sitio. Veinte años antes estaba habitado por
+gentes que hacían pastar sus ovejas en los campos inmediatos. Pero el
+capricho de los huracanes los había cubierto de pronto con una gruesa
+capa de arena. Además, el pozo del rancho, que proporcionaba un agua
+relativamente dulce, no ofrecía ya mas que sal líquida. Los hombres
+habían huído, arruinándose con rapidez las construcciones de adobes.
+Únicamente los vagabundos buscaban el abrigo de sus techos rotos.
+
+Watson sintió cierto asombro al poder avanzar á gatas entre el ramaje
+de la colina arenosa sin que el ladrido de ningún perro avisase su
+presencia. Esto le hizo temer que Cachafaz se hubiera equivocado en
+sus deducciones y el rancho estuviese desierto. Pero el pequeño
+mestizo, que avanzaba delante de él, se detuvo entre dos matorrales y
+luego volvió el rostro, haciendo un gesto para que se aproximase.
+
+Metió su cabeza igualmente entre las ramas, y pudo ver, veinte metros
+más abajo, una explanada arenosa, en el centro de la cual estaban las
+ruinas del rancho. Dos caballos iban de un lado á otro con paso tardo,
+buscando las hierbas ralas para mascarlas, y un hombre estaba sentado
+en el suelo teniendo un rifle sobre las rodillas.
+
+Cachafaz le habló al oído tenuemente.
+
+--Es uno de los que se llevaron á la patroncita.
+
+Por más que miró Watson estirando su cuello, no pudo ver á otra
+persona. Retrocedió á rastras, abandonando su observatorio, y al
+llegar al pie de la colina sacó de un bolsillo un lápiz y una carta
+olvidada, de la que arrancó una hoja. Cachafaz le miró mientras
+escribía, con sus ojos de animalejo astuto, como si adivinase lo que
+iba á encargarle.
+
+Le entregó Ricardo el papel, señalando á continuación el lugar donde
+había dejado su caballo.
+
+--Corre al pueblo y da esta carta al señor Robledo el ingeniero, ó al
+comisario... Al primero que encuentres.
+
+Quiso añadir nuevas explicaciones, pero el duende cobrizo ya no podía
+escucharlas. Se había lanzado cuesta abajo, y poco después saltaba
+sobre el caballo, desapareciendo al galope.
+
+Volvió otra vez Ricardo á subir la ladera arenosa para observar lo que
+pasaba en el rancho. Ahora vió á dos hombres: el mismo de antes, que
+continuaba sentado en el suelo con su carabina sobre las rodillas, y
+frente á él, de pie y sin otras armas que las del cinto, un gaucho al
+que reconoció inmediatamente, pues era Manos Duras. Hablaban los dos,
+pero no pudo oir sus palabras por ser grande la distancia que le
+separaba de ellos. Esto hacía inútil su observación por el momento.
+Tampoco pudo pensar en atacarlos, ni aún valiéndose de la sorpresa.
+Sólo eran dos los enemigos que tenía á la vista, pero indudablemente
+los otros dos estaban en el interior de las ruinas, tal vez durmiendo.
+
+«¿Dónde guardarán á Celinda?», pensó el joven.
+
+Arrastrándose siempre entre los matorrales, empezó á seguir el
+contorno de la loma de arena, para poder ver las ruinas por el lado
+opuesto. Los dos bandoleros continuaron hablando, sin sospechar que
+sobre el borde de la pendiente que tenían junto á ellos se deslizaba
+un hombre espiándolos.
+
+El acompañante de Manos Duras, que era el llamado Piola, le habló con
+tono de reconvención.
+
+--Bien sabes vos que no me gustan negocios en que hay hembras de por
+medio. Casi nunca terminan bien, y además arman un bochinche de los
+demonios. Mejor era habernos ido á tomar «hacienda» en el Limay, para
+luego venderla en la Cordillera. Mejor también habernos llevado las
+vacas del viejo Rojas y convertirlas en plata, en vez de entretenernos
+como unos muchachos en robarle su vaquillona.
+
+Manos Duras contestó con un gesto de hombre superior que no considera
+necesario explicar la conveniencia de sus actos. Piola continuo:
+
+--Tal vez tengas vos tus razones para eso. Nosotros te ayudamos como
+hermanos, pero si te han dado plata por llevarte á esa señorita,
+debías partírtela con nosotros.
+
+El gaucho tomó una actitud altiva.
+
+--Nada de plata. Te expliqué que esto es venganza; la peor para ese
+viejito que me insultó... Ya sabés también nuestro trato. Me la
+guardáis, y luego, cuando estemos en la Cordillera, será para
+vosotros.
+
+Piola sonrió con una alegría repugnante al oir mencionar este
+convenio.
+
+--Bueno; te la guardaremos--dijo--. Tu serás el primero... sí es que
+vuelves á juntarte con nosotros no más lejos que mañana. Si tardas no
+la encontrarás entera... Pero ¿por qué no emprendes viaje ahora con
+nosotros? ¿Qué tienes que hacer en la Presa esta noche, que nos
+abandonas?
+
+--Un cobro--contestó Manos Darás, con petulancia--. Quiero dejar mis
+cuentas bien arregladas antes de irme.
+
+Como el otro no podía explicarse el optimismo de su compañero, empezó
+á hacer cálculos. Tal vez á aquellas horas ya se sabía en el pueblo lo
+ocurrido en la estancia de Rojas. Y si aún lo ignoraban, lo sabrían
+antes de que transcurriese mucho tiempo, ó sea tan pronto como
+volviese don Carlos á su casa después del inútil viaje á la Presa. ¿No
+temía Manos Duras que el comisario y las demás gentes del pueblo le
+atribuyesen el rapto de la muchacha?
+
+--Puede que sea así--contestó el gaucho--, ¡pero me han supuesto
+tantas cosas, sin llegar á probarme ninguna!... Si me ven en el
+pueblo, acabarán por creer que no he tenido parte en este negocio.
+Ninguno de la estancia me ha visto. Además, me iré primeramente á mi
+rancho, por si alguien se allega por allá, y sólo á la tardecita
+entraré en la Presa, como otras veces... Creo que á media noche habré
+terminado mi negocio y podré salir para alcanzaros.
+
+Guiñó un ojo Piola, señalando al mismo tiempo con su diestra el rancho
+inmediato.
+
+--¿Qué dice ella?
+
+--Cree que nos la hemos llevado para pedirle dinero al viejo. No
+adivina lo que le aguarda... Es una muchacha «guapa», y no parece
+tener mucho miedo ahora que se le ha pasado el primer susto. ¡Pucha,
+lo que me dió que hacer cuando la traía en mi flete!... La tengo ahí
+dentro con las manos atadas, pues de no estar así se defiende y habrá
+que pegarla como á un hombre.
+
+Manos Duras quedó pensativo, añadiendo luego con una sonrisa cínica:
+
+--No he querido quedarme ahí dentro, porque vos comprenderás, hermano,
+que es muy expuesto estar á solas con una buena moza así... Te diré
+que hay otra que me gusta más, y espero verla muy pronto. Pero ésta
+también es de aprecio, y si uno está solo con ella, sopla el diablo,
+se empiezan á hacer cosas por entretenerse no más, pierde uno la
+razón, y no sabe cuándo y cómo terminará. Ahora estamos en tierra
+enemiga, y no hay que olvidarse de ello ni perder el tiempo... La
+fiesta me la reservo para mañana. Hoy tengo otras cosas que hacer para
+que mi juego resulte completo... En cuanto vuelvan los compañeros nos
+decimos adiós. Vosotros seguís viaje con la vaquillona, yo me vuelvo á
+mi rancho, y hasta mañana si Dios quiere.
+
+Ricardo se arrastró inútilmente entre los matorrales, no viendo mas
+que á los dos hombres enfrascados en su conversación y el rancho
+ruinoso, que por el lado opuesto tenía cerrada su única entrada con
+unos maderos mal unidos. Empezó á dudar si los raptores de Celinda la
+habrían ocultado allí, ó estaría la joven en un escondite más difícil
+de descubrir, bajo la guarda de los otros dos cordilleranos.
+
+Al fin, cansado de una observación sin éxito, se deslizó por la colina
+de arena, viniendo á sentarse en el lugar donde Cachafaz había montado
+su caballo. Así permaneció mucho tiempo, deseando que transcurriesen
+las horas con prodigiosa rapidez y terminase el suplicio de una espera
+impotente, viendo aparecer á lo lejos el auxilio que había pedido á
+sus amigos.
+
+Sus ojos, que examinaban el horizonte, sin ver en él nada
+extraordinario, se animaron de pronto al distinguir un pequeño jinete
+que iba agrandándose en el avance de su galope continuo. Minutos
+después pudo reconocerlo con facilidad, por haberle visto aquella
+misma mañana. Era don Carlos Rojas.
+
+Aunque venía hacia él, consideró prudente salir á su encuentro y echó
+á correr con toda la velocidad que le permitía el suelo arenisco
+surcado por las raíces de los matorrales, que el viento había dejado
+descubiertas, y en las que se enredaban sus pies, haciéndole dar
+violentos tropezones.
+
+Viéndole surgir á un lado del camino, don Carlos encabritó su caballo,
+sacando al mismo tiempo el revólver del cinto. Después, al
+reconocerlo, echó pie á tierra.
+
+No llegaba á explicarse Watson esta aparición del estanciero, pues él
+había dirigido su aviso á los amigos de la Presa. Además, le veía
+llegar solo.
+
+--¿Dónde están los otros?--preguntó--.¿Ha visto usted á Robledo?
+
+La respuesta de don Carlos fué evasiva.
+
+El ingeniero y el comisario tal vez vendrían detrás de él ó tal vez
+tardasen horas.
+
+--Yo no he querido aguardarlos. Son algo... cachazudos; á saber cuándo
+llegarán. Me faltó paciencia y aquí estoy.
+
+Luego fué explicando cómo en mitad de su camino, cuando iba
+directamente hacia el rancho de Manos Duras, sin pasar por su
+estancia, vió venir hacia él un jinete que galopaba á rienda suelta.
+Sacó el revólver para detenerle, pero no hizo uso del arma al fijarse
+en su aspecto.
+
+--Era como una mona sobre un caballo, y reconocí en esta mona á
+Cachafaz. Me contó que usted estaba aquí, me enseñó su papel, y yo le
+dije que avisase á los que vienen detrás para que no pierdan tiempo
+pasando por mi estancia y que él les sirva de baquiano, trayéndolos
+directamente... ¿Qué es lo que ocurre?
+
+Marcharon los dos entre matorrales, siguiendo las huellas que había
+dejado Watson al salirle al encuentro. Rojas llevaba su caballo de las
+riendas, y lo dejó en el mismo sitio donde Ricardo había dejado antes
+el suyo. Luego subieron de rodillas y apoyándose en las manos la
+pendiente arenosa desde cuyo filo podían observar el rancho de la
+India Muerta.
+
+Al asomarse entre el ramaje, vieron á Piola sentado en el suelo, lo
+mismo que antes, pero solo, pues Manos Duras había desaparecido.
+
+Este hombre fumaba, mirando en torno inquietamente, como si sus
+sentidos, aguzados por la vida aventurera en el desierto, le avisasen
+la cercanía oculta del enemigo.
+
+De vez en cuando estiraba el cuello, mirando á lo lejos con el deseo
+de ver la llegada de alguien.
+
+--Ataquémosle--dijo en voz baja don Carlos.
+
+Nada le importaba que el cordillerano tuviese su carabina pronta
+sobre las rodillas. Él y Watson contaban con sus revólveres.
+
+--No hay que olvidar al otro que está oculto--contestó el ingeniero.
+
+--¿Y qué? Serán dos, y nosotros también somos dos... Voy á voltear á
+ese bandido.
+
+Tiró de su revólver con la idea de hacer fuego desde allí, sin tener
+en cuenta la distancia; pero Watson le contuvo con su diestra,
+murmurando al mismo tiempo junto á uno de sus oídos:
+
+--Hay dos hombres más, que no sé dónde están. Esperemos á que lleguen
+nuestros compañeros.
+
+Permanecieron en un estado de dolorosa indecisión, fluctuando entre la
+espera prudente ó la loca aventura de atacar á unos enemigos cuyo
+número exacto ignoraban.
+
+No tardó Watson en saber dónde se habían ocultado los otros dos
+camaradas del gaucho. Sonaron lejanos los furiosos ladridos de varios
+perros. Piola dió un grito y Manos Duras salió del rancho, asomándose
+á la esquina de adobes y quedando visible por unos momentos para los
+que espiaban tendidos entre los matorrales.
+
+Eran los cordilleranos que llegaban. Después del rapto se habían
+dirigido al rancho de Manos Duras para traer la tropilla de caballos
+que debía acompañarles en su viaje á los Andes, así como los víveres y
+demás objetos necesarios en tan larga expedición. Los perros del
+rancho se hablan incorporado á la tropilla.
+
+Algún tiempo después fueron entrando en la arenosa explanada los dos
+jinetes, armados con carabinas, y seis caballos en libertad que
+formaban un grupo compacto, sosteniendo sobre sus lomos sacos y fardos
+sujetados con cuerdas. Los tres perros de Manos Duras, después de
+saltar junto á las ruinas saludando con alegres ladridos á su amo
+invisible, se mostraron inquietos y empezaron á husmear en torno á
+ellos. Luego prorrumpieron en aullidos feroces. Babeando de rabia y
+con los colmillos amenazantes intentaban subir la arenosa cuesta,
+retrocediendo á continuación para avisar á los gauchos la presencia
+del enemigo oculto.
+
+Los dos jinetes, que aún no habían desmontado, después de silbarles
+inútilmente participaron de su inquietud, mirando con ojos hostiles
+los matorrales de la altura próxima.
+
+--Nos han descubierto--murmuró el estanciero--. Mejor: así acabaremos
+de una vez.
+
+El norteamericano, reconociendo la imposibilidad de hacer otra cosa,
+le siguió ladera abajo hasta donde estaba el caballo. Montó en él don
+Carlos después de examinar si su revólver salía fácilmente de la
+funda. Watson marchó á pie, apoyándose en una pierna de Rojas, y de
+este modo avanzaron los dos francamente hacia el rancho.
+
+Cuando llegaron á él, siguiendo á los tres perros, que retrocedían sin
+dejar de mostrarles sus colmillos y ladrando furiosos, vieron á los
+dos cordilleranos todavía á caballo, y á Piola, con su carabina
+apoyada en el pecho, pronto á hacer fuego. Don Carlos se dirigió á él
+como si fuese el jefe.
+
+--¿Dónde está mi hija?--preguntó impetuosamente.
+
+Le escuchó el gaucho andino con rostro impasible, como si no le
+comprendiese.
+
+--Nada de palabras inútiles--continuó el estanciero--. Si lo que
+queréis es plata, hablemos, y puede que nos entendamos.
+
+Piola permaneció silencioso. Mientras tanto, obedeciendo tal vez á una
+seña de él, los dos hombres montados se alejaron, examinando el
+horizonte. Sólo volvió uno de ellos, y al echar pie á tierra dijo
+algunas palabras en voz baja. No se veía á nadie en los alrededores.
+
+Los perros seguían ladrando, yendo inquietos de un lado á otro, pero
+esta alarma no debía ser mas que una continuación de la anterior.
+Aquellos dos hombres indudablemente habían llegado solos.
+
+Rojas hizo nuevos ofrecimientos, al mismo tiempo que se esforzaba por
+contener su indignación, dando á su voz una exagerada melosidad.
+
+--No sé de qué me habla, señor--contestó al fin Piola--. Se equivoca
+usted. Nunca he visto á esa señorita.
+
+--¿Acaso ustedes no son amigos de Manos Duras?
+
+Mientras hablaban los dos, Ricardo, alejándose un poco de ellos,
+intentó dar vuelta al rancho para llegar á su puerta; pero el otro
+cordillerano, adivinando su intención, se colocó ante él, levantando
+la carabina como si fuese á apuntarle. Al fin, Piola, sin contestar á
+Rojas nada concreto, le volvió la espalda, dirigiéndose hacia la
+esquina de la ruinosa construcción y desapareció detrás de ella.
+
+Fué á seguirlo el estanciero, y tropezó con el mismo hombre que había
+contenido á Watson. Ahora apuntaba francamente su rifle contra los
+dos, para que no pasasen adelante, y tuvieron que mantenerse
+inmóviles, dudando entre obedecer á la amenaza ó arrojarse sobre aquel
+bandido.
+
+De un puntapié apartó Piola las maderas mal unidas que cerraban la
+entrada del rancho. La presencia del cordillerano hizo que Manos Duras
+abandonase su lucha con Celinda. Ésta, con las manos atadas, se
+defendía de la agresividad carnal de su raptor. Le había arañado, le
+había mordido, repeliéndole al mismo tiempo con sus pies. El gaucho
+tenía en el rostro y en las manos varios rasguños que goteaban sangre,
+pero tal era su excitación que no parecía darse cuenta de ellos.
+
+Al ver á su camarada se esforzó por serenarse, hablando con una
+alegría feroz.
+
+--Lo que yo te dije, hermano; empieza uno por juego y acaba
+interesándose. No se puede estar en paz al lado de una buena moza.
+
+Pero calló al notar que Piola le miraba como reconviniéndole.
+
+--Vos ahí de farra, como un muchacho, mientras afuera pasa lo que
+pasa.
+
+Le invitó á salir con un gesto, y más allá de la puerta continuó,
+bajando la voz:
+
+--Ahí tenes al viejito de la estancia con un gringo de los que
+trabajan en las obras del río. ¿Qué hacemos?...
+
+Manos Duras, á pesar de su cinismo, quedó sorprendido al saber que don
+Carlos estaba al otro lado de la esquina de adobes. ¿Cómo se había
+presentado tan pronto?... ¿Quién había podido revelarle la presencia
+de su hija en este rancho lejano? Pero su ferocidad y el recuerdo de
+la ofensa inferida por Rojas le inspiraron una solución.
+
+--Lo mejor será matarlo.
+
+--¿Y al gringo también?--preguntó Piola con ironía--. Vos encontrás
+fácilmente el remedio á todo.
+
+Se mostraba inquieto el cordillerano, como si su instinto le hiciese
+presentir la proximidad del peligro. Ya no creía que aquellos dos
+hombres hubiesen llegado solos. Otros indudablemente iban á venir,
+para darles ayuda. Lo que Manos Duras debía hacer--si es que
+verdaderamente necesitaba seguir este mal negocio del robo de la
+señorita--era montar en su «flete» sin pérdida de tiempo y llevarse la
+buena moza á cierto lugar en las orillas del río Limay, donde se
+habían dado cita para el día siguiente. Debía desistir de su vuelta al
+pueblo aquella noche. Era oportuno cambiar ahora el orden de la
+marcha. Mientras él se alejaba llevándose á la muchacha, ellos se
+quedarían allí con la tropilla. Piola se encargaba de convencer al
+viejo de la falsedad de sus sospechas. Y si llegaban otros hombres del
+cercano pueblo, se convencerían también--viéndolos sin ninguna mujer y
+sin Manos Duras--de que eran unos viajeros pacíficos que habían hecho
+alto en aquel lugar.
+
+El gaucho le escuchó con impaciencia. Le había tomado gusto á esta
+aventura y no admitía modificaciones en ella. Deseaba conservar á
+Celinda, y al mismo tiempo no quería renunciar á su vuelta al pueblo,
+así que cerrase la noche, para hacer aquel cobro del que hablaba
+misteriosamente.
+
+--También podés vos hacer otra cosa--continuó Piola--. El padre ofrece
+plata si le devolvemos la muchacha, y...
+
+Pero no pudo continuar. Cerca de ellos, al otro lado de la esquina de
+adobes, sonó un tiro, acompañado de un grito. El amigo de Manos Duras
+lanzó una blasfemia.
+
+--Ya empieza el baile--dijo armando su rifle y corriendo hacia el
+sitio donde había sonado la detonación.
+
+Rojas acababa de disparar su revólver contra el hombre que le impedía
+el paso. Este se había fijado especialmente en Watson, pues por ser
+más joven, le infundía mayor cuidado, volviendo hacia él su carabina,
+y don Carlos aprovechó el olvido en que le dejaba para sacar
+cautelosamente su revólver, apuntando al pecho del cordillerano y
+haciendo fuego.
+
+Al caer este enemigo, Watson se inclinó inmediatamente sobre él para
+apoderarse de su arma.
+
+Cuando Piola dió vuelta á la esquina, Rojas montaba ya en su caballo.
+Por un sentimiento atávico de centauro de estancia, se consideraba más
+fuerte y más seguro de este modo que á pie. Watson, forcejeando con
+el herido acababa de arrancarle su rifle é iba á incorporarse; pero
+vió que el bandolero andino le apuntaba por tenerlo más cerca, y su
+instinto le hizo encogerse, al mismo tiempo que sonaba la detonación.
+Gracias á este movimiento, el proyectil no le atravesó el pecho,
+cortándole únicamente el hombro izquierdo, con una herida superficial.
+El dolor le hizo soltar el rifle, permaneciendo acurrucado con una
+mano en el hombro.
+
+Su agresor dió unos pasos hacia él para que el segundo disparo
+resultase más certero, en el mismo instante que Manos Duras avanzaba
+su cabeza fuera de la esquina del rancho, atraído por la pelea.
+
+Vió á don Carlos, que, montado ya en el caballo, apuntaba con su
+revólver á Piola. Él sacó igualmente el suyo del cinto para disparar
+contra el estanciero, pero no pudo hacerlo. Tuvo que levantar el arma
+al ver interponerse entre los dos al otro jinete andino que había
+quedado en observación.
+
+--¡Gente!... ¡Mucha gente!--gritaba este hombre.
+
+Los perros se presentaron detrás de él, con violentos saltos de
+retroceso y de avance, ladrando á un enemigo invisible.
+
+A partir de este momento, los sucesos parecieron atropellarse unos á
+otros, superponiéndose con una velocidad irreal.
+
+Manos Duras fué el más ágil para la acción. Corrió hacia su caballo,
+que seguía rumiando la hierba sin asustarse de los tiros, como si
+estas detonaciones fuesen ordinarias en su existencia. Luego
+desapareció detrás del rancho.
+
+Piola pareció olvidarse de Watson, para pensar en su propia seguridad.
+También era hombre de á caballo, y se consideraba más seguro y fuerte
+sobre la silla que á pie. Montó en su cabalgadura, siempre con la
+carabina en la diestra, y uniéndose á su camarada fueron á situarse
+los dos junto á la tropilla de caballos, dispuestos á defender hasta
+la muerte las cargas de sacos y fardos que representaban la fortuna de
+la comunidad.
+
+Rojas pareció olvidarlos, acercándose á Watson para preguntarle con
+ingenua emoción:
+
+--¿Qué le pasa, gringuito?... ¿Le han matado?
+
+El joven tenía en un hombro de su blusa una mancha negra, que iba
+agrandándose; pero se incorporó, contestando con pálida sonrisa:
+
+--Poca cosa: un rasguño nada más.
+
+Don Carlos ya no pudo ocuparse de él. Necesitaba ver lo que había al
+otro lado del rancho, é hizo avanzar su caballo, dando vuelta á la
+esquina.
+
+No encontró á nadie. Su rústica puerta, completamente abierta,
+mostraba la soledad de su interior. Pero al apartar sus ojos de las
+ruinas vió á un jinete que se alejaba al galope, llevando sobre el
+delantero de su silla una especie de envoltorio largo, sostenido por
+uno de sus brazos, y que se agitaba violentamente lo mismo que una
+persona.
+
+El instinto avisó al estanciero más que sus sentidos.
+
+--¡Ah, gaucho ladrón!...
+
+Lo que le había parecido en el primer momento un envoltorio de ropas
+contenía una vida, y se negaba á dejarse llevar.
+
+Tuvo la certidumbre de que su oído le engañaba, con el trastorno de la
+emoción, al hacerle oir una voz de mujer; pero al mismo tiempo creyó
+que Celinda le había reconocido, llamándolo con desesperado lamento:
+
+--¡Papá!... ¡papá!...
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XVII#
+
+
+Al levantarse Elena, bien entrada la mañana, vió con sorpresa que la
+mestiza no acudía á sus repetidas voces.
+
+Finalmente se presentó una de aquellas muchachas apodadas «chinitas»
+que trabajaban en el servicio de la casa bajo las órdenes de
+Sebastiana. Según declaró esta joven, la respetable mestiza no había
+vuelto después de su salida á primera hora.
+
+--Dicen que ha habido un bochinche en la estancia de don Carlos Rojas.
+El comisario y muchos hombres se fueron para allá.
+
+A Sebastiana, según continuó diciendo la chinita, la habían visto
+algunos en las afueras del pueblo, á caballo y acompañada por el
+doméstico del señor Robledo.
+
+--Habrá ido á ver si le ocurrió algo á su antigua patroncita. Cada uno
+cuenta una cosa... Pero lo cierto es que en la estancia han matado á
+alguien.
+
+No pudo continuar hablando la criada, en vista de la poca curiosidad
+que mostraba su señora. Se había limitado á una exclamación de
+sorpresa al escuchar las primeras palabras. Luego quedó en silencio,
+como si no le interesase el relato.
+
+Permaneció toda la mañana en su salón, después de haber tomado el
+desayuno. Pensaba con impaciencia en las largas horas que debían
+transcurrir antes de que llegase la noche. Estaba resuelta á llamar á
+Robledo; pero éste, según las noticias de su criadita, se había ido
+con el comisario á la estancia de Rojas y no regresaría hasta el
+atardecer.
+
+Le era imposible seguir viviendo más tiempo en aquel pueblo. Que se
+quedase su marido, trabajando en los canales. Ella pensaba pedir á
+Robledo que le proporcionase los medios de regresar á París, ó cuando
+menos el dinero necesario para volver á Buenos Aires. Una vez en la
+gran ciudad sabría defenderse. En su primera juventud se había visto
+en situaciones iguales ó peores, y conocía por experiencia cómo una
+mujer enérgica puede salir de los pasos difíciles con más soltura que
+un hombre.
+
+Deseaba que anocheciese pronto, pensando en su futura conversación con
+el español. Al mismo tiempo le daba miedo el rápido deslizamiento de
+las horas, pues alguien podía venir á su ventana para exigirle el
+cumplimiento de una promesa hecha la noche antes.
+
+Necesitaba un esfuerzo mental para convencerse de que no había soñado
+su entrevista con Manos Duras.
+
+«¡Qué absurdo!--pensó--. Pero ¿he podido hacer realmente eso?»
+
+Muchas veces en su existencia había sentido la misma extrañeza por los
+propios actos, como si hubiesen en su interior dos personalidades
+antagónicas, una de las cuales inspiraba horror á la otra.
+
+«¡Y ese hombre tal vez venga esta misma noche!», seguía pensando.
+
+Para tranquilizarse se dijo que bien podía ser que el gaucho hubiese
+olvidado sus promesas. Pero inmediatamente recordó las vagas noticias
+que le había dado su criadita de algo terrible ocurrido en la
+estancia de Rojas.
+
+Como estaba predispuesta á creer que todos los sucesos debían plegarse
+á sus conveniencias, sintió finalmente la confianza del optimismo.
+
+«No vendrá--se dijo--. ¡Qué disparate! ¿Cómo puede ese hombre haber
+creído una promesa tan absurda?...»
+
+Después de las noticias que habían circulado por el pueblo, no se
+atrevería á volver. Además, aquel bárbaro resultaba temible á campo
+raso; pero con tener ella bien cerradas las ventanas y puertas de la
+casa, se libraría de su presencia.
+
+Ya no pensó en el gaucho, mas no por esto desapareció de su memoria el
+recuerdo de la noche anterior. Algo había sucedido al romper el día,
+cuando empezaban á marcarse luminosamente las rendijas de su ventana;
+y esto lo había percibido confusamente, como todo lo que pasa cuando
+los ojos se resisten á abrirse y el pensamiento vacila entre el sueño
+y la vigilia.
+
+Completamente despierta y considerando ahora lo ocurrido á varias
+horas de distancia, empezó á convencerse de que alguien había estado
+junto á su ventana al amanecer. Recordó un ruido sofocado de pasos en
+la galería exterior y el leve crujido de la madera de la pared bajo el
+peso de un cuerpo apoyado en ella. Hasta podría jurar que había
+escuchado algo semejante á suspiros de dolor, á un jadeo de
+desesperación. Y su instinto le avisaba que aquel ser misterioso que
+había vivido unos momentos cerca de ella, al otro lado del muro de
+tablas, no era otro que su esposo.
+
+Dos veces fué ahora á la ventana, abriéndola para ver su exterior y su
+interior, con la esperanza de encontrar un papel ó cualquier otro
+indicio del invisible visitante, llegado con el alba y desaparecido al
+salir el sol.
+
+«Es Federico--volvió á decirse--; no puede ser otro... Robledo debe
+saber donde está. ¡Cómo deseo que vuelva al pueblo para hablarle!...»
+
+Poco después de mediodía, cuando ella fumaba su vigésimo cigarrillo,
+llamaron á la puerta. Transcurrió algún tiempo y volvieron á repetirse
+los golpes. Elena adivinó que, por estar ausente Sebastiana, las dos
+chinitas habían abandonado la casa después de servir la comida,
+vagando por el pueblo en busca de noticias.
+
+Fué á abrir ella misma y se sorprendió reconociendo al visitante. Era
+Moreno. Su presencia nada tenía de extraordinaria, y sin embargo no
+pudo contener Elena un gesto de asombro; tan olvidado le tenía. En las
+últimas horas otros hombres habían ocupado por completo su memoria.
+
+Ruborizándose de su olvido le invitó á entrar con exagerada
+amabilidad. Su buena suerte le enviaba á este tonto para que la
+entretuviese con su conversación durante una tarde larguísima, que sin
+esta visita hubiese resultado de monótona soledad.
+
+Al entrar en el salón, Moreno acarició los muebles con una mirada
+dulce y protectora, como si le perteneciesen. Luego ocupó el sillón
+que le ofrecía ella, haciendo alarde de un aplomo que nunca había
+mostrado en sus visitas anteriores.
+
+--Me voy á Buenos Aires en el tren de esta tarde, señora
+marquesa--dijo con la gravedad de un hombre que conoce sus propios
+méritos--. Debo ver al gobierno para darle cuenta de lo ocurrido aquí,
+y hablar con el ministro de Obras públicas sobre la continuación de
+los trabajos.
+
+Elena acogió tales palabras con movimientos de cabeza afirmativos, al
+mismo tiempo que sus pupilas parecían sonreir maliciosamente. Este
+buen padre de familia exageraba un poco su importancia.
+
+--Pero antes de marcharme he creído conveniente venir á verla para que
+tratemos de un asunto relacionado con mis futuros negocios.
+
+Siguió hablando, y á las pocas palabras se apagó la chispa alegre é
+irónica que danzaba en las pupilas de la Torrebianca. Sus ojos sólo
+expresaron un ávido interés, que fué creciendo por momentos.
+
+Moreno relató cómo Pirovani le había confiado toda su fortuna,
+nombrándole tutor de la hija única que tenía en Italia.
+
+--El pobre--continuó--, por lo que he visto al examinar rápidamente
+sus papeles, era más rico que yo creía. Este encargo supremo de mi
+pobre amigo va á darme mucho que hacer, y tal vez me obligue á dimitir
+mi empleo. ¡Quién sabe si podré regresar aquí!... Temo que transcurra
+mucho tiempo antes de que volvamos á vernos.
+
+Y la posibilidad de tan larga ausencia entristeció al oficinista, á
+pesar del aire satisfecho y seguro de sí mismo que mostraba desde el
+día anterior.
+
+--Como el infeliz Pirovani--siguió diciendo--me confió el manejo de su
+fortuna, y esta casa pertenece á su heredera, yo, en uso de mis
+facultades, le digo, señora marquesa, que puede usted seguir aquí todo
+el tiempo que juzgue oportuno, como si fuese de su propiedad, y sin
+pagar por ella un solo centavo. ¡Qué no haré yo por usted!...
+
+Ella le miraba fijamente con ojos interrogantes. Le era difícil poder
+ocultar la sorpresa que le había causado esta revelación. ¡Moreno
+depositario de la herencia del contratista, abrumado por la enormidad
+de la fortuna que caía sobre él y volviendo á una ciudad populosa para
+rehacer su existencia!...
+
+A través de su asombro empezaron á emerger nuevas ideas, semejantes á
+islotes todavía informes y en pleno hervor de formación. Se desdoblaba
+su interior, surgiendo junto á la mujer de gustos frívolos ansiosa de
+comodidades y grandezas, otra que era la de las temibles energías, la
+de las extremas resoluciones en las horas difíciles, la que no
+vacilaba ante la crueldad. Y esta mujer, al despertarse, aconsejaba
+imperiosamente á su compañera: «No dejes que se marche. El destino te
+lo envía.»
+
+Contemplándola Moreno con ojos más atrevidos que en los tiempos que no
+se creía rico y poderoso, vió de pronto cómo el rostro de la «señora
+marquesa» parecía velarse, lo mismo que si se deslizase sobre él la
+sombra de una nube invisible. Luego contrajo su boca con expresión
+dolorosa y se llevó las manos al rostro, para ocultar sus lágrimas.
+
+Se levantó de su sillón el oficinista para consolarla. Comprendía el
+dolor de ella viendo el traje de luto que llevaba por la muerte de la
+madre de su esposo. Además, ¡el triste fin de Pirovani, la fuga de
+Canterac, tantos sucesos en tan poco tiempo!...
+
+--Es muy triste, señora marquesa, lo que le ocurre, pero no por eso
+debe usted llorar.
+
+Y se atrevió á tomarle las manos, oprimiéndoselas dulcemente antes de
+apartarlas de sus ojos, húmedos de llanto.
+
+--No lloro por lo que usted cree--suspiró ella--, lloro por mí misma,
+por mi desgracia, que no tiene remedio. Estoy sola en el mundo. Mi
+marido no ha vuelto á casa hace dos días... y tal vez no volverá.
+¡Quién sabe qué calumnias le han contado!... Me quedaban mis amigos,
+mis buenos amigos; el uno ha muerto y el otro anda fugitivo. Sólo
+podía contar con usted... ¡y usted se marcha para siempre!
+
+El oficinista, conmovido por tales palabras, empezó á balbucear:
+
+--Cuente siempre con mi admiración, señora marquesa... Yo me voy, y en
+realidad no me voy... Me tendrá usted en Buenos Aires...
+
+Evitó seguir hablando, por miedo á las incoherencias en que le hacía
+incurrir su emoción. Elena había secado sus lágrimas y le miraba ahora
+con interés.
+
+--Jamás he conseguido hacerme comprender--dijo--. Los hombres son así:
+acuden todos al mismo tiempo cuando les gusta una señora y la aturden
+con sus asiduidades, quitándose el sitio unos á otros de tal modo, que
+la pobre se desorienta y acaba por no saber hacia dónde va su
+predilección. Ahora que usted se marcha y le pierdo tal vez para
+siempre, me doy cuenta de que los dos pobres amigos que nos
+abandonaron se colocaban en primer término con tal violencia, que
+consiguieron ocultarme el hombre más interesante para mí.
+
+Se sintió Moreno de tal modo trastornado por esta revelación, que tomó
+entre sus manos la diestra de Elena.
+
+--¡Oh, marquesa! ¿qué dice usted?
+
+Ella, después de dejarse acariciar la mano, oprimió con sus dedos una
+de las de él, añadiendo con un tono de sinceridad, como si revelase
+sus pensamientos más íntimos:
+
+--Siempre me interesó usted por su modestia: una modestia disimuladora
+de grandes condiciones, que usted mismo no sospecha. A mí me gustan
+los hombres buenos y sin orgullo. Muchas veces, cuando estaba sola,
+entretenía en pensar lo que podría haber hecho un hombre como usted,
+viviendo en Europa y trabajando bajo la dirección de una mujer que le
+inspirase nobles ambiciones.
+
+Permaneció Moreno silencioso, mirándola con cierto asombro, como si la
+admirase más después de sus últimas palabras. Aquella mujer pensaba
+las mismas cosas que á él se le habían ocurrido numerosas veces, pero
+sin atreverse á creer en ellas.
+
+Elena añadió, desalentada:
+
+-Pero ya es tarde: ¿para qué hablar de eso? Usted tiene una familia.
+Yo soy una mujer sin ilusiones ni esperanzas, que se ve sola y pobre,
+é ignora cómo terminará su existencia.
+
+El oficinista seguía pensativo, con las cejas fruncidas, como si
+estuviese contemplando interiormente un espectáculo molesto para él.
+Veía una casita cerca de Buenos Aires, y en sus habitaciones, pobres y
+limpias, una mujer y varios niños. Pero esta visión no tardó en
+esfumarse, recobrando Moreno el mismo aire de seguridad autoritaria y
+vanidosa con que se había presentado al hacer su visita.
+
+--Yo también--dijo--pienso ahora más que antes. Anoche no pude dormir,
+y por eso me he levantado tarde, sin tiempo para ir á ver qué es lo
+que ha pasado en la estancia de Rojas... Y anoche precisamente se me
+ocurrió que tal vez será conveniente que yo vaya á Europa para velar
+por la hija de Pirovani y administrar sus bienes mejor que si me quedo
+en Buenos Aires. ¡Quién sabe si llegaré á aumentar muchísimo esa
+fortuna, dedicándome á los negocios! Yo no creo poseer las condiciones
+que usted me supone, señora marquesa; pero en fin, soy hombre de
+números, hombre de orden, y tal vez podré hacer buenos negocios, lo
+mismo que los hacen otros... ¿Cómo no?
+
+Hubo un largo silencio, y el oficinista, que se mostraba inquieto por
+lo que iba á decir, balbuceó al fin tímidamente:
+
+--Usted podría venir conmigo á Europa... para aconsejarme. Yo, por más
+inteligente que usted me crea, sólo puedo ser allá un ignorante.
+
+Elena hizo un movimiento de sorpresa y luego repelió altivamente la
+proposición.
+
+--No acepto. ¡Qué locura!... ¡Qué fardo iba usted á echarse á cuestas,
+amigo Moreno!... Olvida usted además que yo soy una mujer casada, una
+señora, y la gente, al vernos juntos, haría las suposiciones más
+calumniosas.
+
+A pesar de tales protestas tomó las dos manos de Moreno entre las
+suyas y aproximó su cara á la de él, envolviéndole en el nimbo
+perfumado de su carne tentadora, al mismo tiempo que decía con
+entusiasmo:
+
+--¡Qué gran corazón el suyo!... ¿Cómo probarle mi gratitud por su
+ofrecimiento?
+
+Adoptó el oficinista una expresión suplicante para seguir hablando.
+¿Qué podía importarles á los dos lo que murmurase la gente?... Además,
+en Europa no los conocía nadie. Vivirían en París, la ciudad
+maravillosa tantas veces admirada por él en las novelas y que nunca
+habría visto de no ocurrir la muerte de Pirovani. Él era quien debía
+dar gracias á la marquesa si se dignaba acompañarle y dirigirle.
+
+--¿Y la familia de usted?--preguntó la Torrebianca con una expresión
+austera, desmentida al mismo tiempo por sus miradas.
+
+El hombre respondió con el cinismo optimista de un rico, convencido
+del poder del dinero, que espera arreglar mediante su intervención
+todos los conflictos.
+
+--Mi familia quedará en Buenos Aires, mejor instalada que nunca. Con
+plata abundante todo se soluciona y nadie vive descontento... Yo
+tendré mucha plata, porque, como es natural, debo recompensarme á mí
+mismo por mis trabajos de tutor. Pienso también ganar mucho en los
+negocios.
+
+Ella insistió en su resistencia, aunque cada vez con más flojedad, y
+Moreno creyó oportuno conmoverla describiendo las delicias de un París
+que no había visto nunca y la otra tenía ya olvidadas de puro
+conocidas.
+
+--Es una locura--dijo Elena, interrumpiéndole--. Me falta valor para
+arrostrar un escándalo tan enorme. ¿Qué dirían si nos viesen huir
+juntos?
+
+Después, con una expresión púdica y tímida, añadió:
+
+--Yo no soy como usted me cree. Los hombres aceptan con asombrosa
+facilidad todo lo que les cuentan acerca de las mujeres, y ¡á saber
+qué es lo que le habrán dicho á usted de mí!... Reconozco que he sido
+poco dichosa en mi matrimonio. Mi marido es bueno, aunque nunca ha
+sabido comprenderme. ¡Pero de eso á huir con otro hombre, dando un
+escándalo!...
+
+Apeló el oficinista á todas las frases almacenadas en su memoria, como
+residuo de sus lecturas. ¿Qué importaba el matrimonio, ni tampoco lo
+que pudiera decir la gente?... Ella tenía derecho á conocer el
+verdadero amor, tomándolo allí donde lo encontrase. Tenía igualmente
+derecho á «vivir su vida» al lado de un hombre que supiese
+embellecérsela con arreglo á sus altos merecimientos.
+
+Así fué soltando trozos de sus lecturas novelescas, y aunque la
+marquesa parecía tan enterada como él de tales argumentos, acabó por
+conmoverse y ablandarse bajo su elocuencia amorosa.
+
+Era que la Torrebianca consideraba en su interior que ya había
+prolongado bastante el simulacro de su resistencia y creía llegado el
+momento de ceder, para que Moreno hablase de cosas más inmediatas y
+urgentes. Como si no supiera lo que hacía, puso sus manos sobre los
+hombros de él y le habló de muy cerca, con voz tenue, al mismo tiempo
+que miraba á lo alto, como sumida en sus recuerdos.
+
+--¡Oh, París! Usted lo conoce por los libros, pero no sabe
+verdaderamente lo que es aquella vida. Nos espera allá una existencia
+muy dulce.
+
+Consideró el oficinista tales palabras como una aceptación, creyéndose
+autorizado después de ellas para abrazarla...
+
+--¿Sí que acepta usted?... ¡Oh! ¡Gracias! ¡gracias!
+
+Pero Elena le repelió para que no pasase más adelante en sus caricias,
+y con una gravedad de mujer que sabe plantear los negocios, continuó
+hablando:
+
+--Si llegase á decir «acepto», sería con la condición de que nos
+marchásemos hoy mismo. De no ser así, podría arrepentirme... Además,
+¿por qué seguir más tiempo en este rincón odioso? Todos son enemigos
+míos. Hasta mi marido me abandona... No sé qué es de él.
+
+Moreno contestó con movimientos de afirmación. Debían aprovechar el
+tren de aquella misma tarde. Si esperaban al próximo, era posible que
+en el transcurso de dos días ocurriesen nuevos incidentes. El pobre
+empleado creía de buena fe que la marquesa era capaz de arrepentirse
+de su resolución, y consideraba necesario aprovechar este momento
+favorable.
+
+Elena fué haciendo preguntas, cada una de las cuales vino á ser como
+un artículo del contrato verbal que establecía con él, antes de
+seguirlo. Explicó Moreno todo lo que Pirovani le había confiado al
+darle sus papeles y las instrucciones que añadió de palabra. Su
+fortuna era sólida. Antes del duelo le había entregado igualmente todo
+el dinero que tenía en su alojamiento. El oficinista podía costear el
+viaje y la instalación de ella por mucho tiempo en un lujoso hotel de
+Buenos Aires.
+
+--Una vez en la capital--continuó--cobraré todos los depósitos que hay
+allá á nombre de Pirovani y haré lo necesario para que el gobierno
+pague igualmente lo que le debe por sus trabajos... Conozco á muchas
+personas importantes que me ayudarán... Va usted á ver que, aunque
+algunos me tienen por zonzo, sé darme bien la vuelta en esto de la
+plata... Y apenas deje arreglados los negocios, nos embarcaremos para
+Europa.
+
+Otra vez, enardecido por su propias palabras y seguro de la aceptación
+de Elena, se atrevió á poner las manos sobre su cuerpo, pero se vió
+repelido.
+
+--No--dijo ella severamente, á la vez que entornaba los ojos con
+malicia--. Le advierto que mientras no hayamos llegado á París sólo
+seré para usted una compañera de viaje. Los hombres se muestran
+ingratos si logran su deseo desde el primer momento; abusan de la
+bondad de la mujer y olvidan luego sus compromisos.
+
+Sonrió con una expresión prometedora, y dijo en voz queda, entornando
+sus párpados:
+
+--Pero así que lleguemos á París...
+
+Sintióse conmovido Moreno por el gesto con que acompañaba Elena tales
+palabras.
+
+«¡Oh, París!...» Esta exclamación mental del oficinista resucitó en su
+imaginación todos los episodios de la vida alegre que llevan los
+extranjeros en la gran ciudad, según él había leído en las novelas.
+
+Vió un elegante restorán nocturno, como se imaginaba que eran los
+restoranes de Montmartre y como los había admirado directamente muchas
+veces en las historias cinematográficas. Creyó escuchar la música
+sacudida y saltarina de un _jazz-band_. Siguió con sus ojos la
+rotación de las parejas que bailaban en un gran rectángulo rodeado de
+brillantes mesitas.
+
+Después entraba la marquesa vestida con llamativo lujo y apoyada en
+el brazo de él mismo, que iba de frac, con una perla enorme en la
+pechera. El encargado del establecimiento le saludaba familiar y
+respetuoso, como á un parroquiano conocidísimo; las mujeres admiraban
+de lejos las joyas de Elena; un _groom_ diminuto como un gnomo se
+llevaba la rica capa de pieles de la señora, que esparcía un perfume
+de jardín de ensueño. Él examinaba la lista de vinos, pidiendo un
+champaña tan caro, que su nombre provocaba una reverencia admirativa
+del encargado de la bodega.
+
+Se desvaneció la visión, encontrándose Moreno otra vez en la antigua
+casa de Pirovani, ante aquella mujer que tanto había deseado con el
+fervor que inspira lo que parece imposible de conseguir, y que le
+miraba en estos momentos con ojos devoradores.
+
+--¡Oh, París!--dijo--. ¡Cómo deseo verme allá con usted... Elena!
+Porque usted me permite que la llame ahora simplemente Elena... ¿no?
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XVIII#
+
+
+Para Watson empezaron á sucederse los hechos con la rapidez
+vertiginosa y la falta de lógica de los episodios de una pesadilla que
+se desarrollan más allá del tiempo y del espacio.
+
+Oyó tiros; luego pasaron ante sus ojos varios jinetes á todo galope,
+mientras otros, deteniéndose, hacían fuego contra los dos andinos. En
+vano Piola gritaba levantando sus brazos:
+
+--¡Hermanos, no nos baleen, que somos gentes de paz y nos
+entregamos!...
+
+Los que llegaban no querían oir y seguían disparando sus rifles á
+pesar de las órdenes de Robledo.
+
+Cayó herido el camarada de Piola, y éste juzgó oportuno echarse al
+suelo, buscando refugio detrás de su caballo.
+
+Cuando todo el grupo de hombres de la Presa acabó de entrar en la
+explanada del rancho, Watson no prestó atención á las exclamaciones
+del español, asombrado de encontrarle allí. Tampoco se fijó en los
+saludos del comisario. Los dos le olvidaron también para ir en busca
+de Piola, colocándole sus revólveres en el pecho mientras le
+preguntaban dónde estaba Celinda. Algunos individuos de la expedición
+desmontaron para examinar al hombre recién herido y también al otro
+cordillerano derribado por don Carlos.
+
+Lo que atrajo la atención del joven fué la presencia de su propio
+caballo, sobre el cual se erguía con aire de importancia el pequeño
+Cachafaz, señalando con un dedo acusador á los tres vencidos.
+
+-Estos gauchos malos son los que se llevaron á mi patroncita. Yo los
+vide...
+
+Pero le fué imposible continuar, pues se sintió agarrado por el talle
+y descendido violentamente de su dignidad ecuestre, quedando con los
+pies en el suelo.
+
+Ricardo había hecho esto valiéndose de su brazo sano y sofocando el
+dolor que le causaban en el hombro herido tales movimientos. Su
+caballo pareció reconocerlo al quedar él sobre la silla, y apenas le
+hubo picado con sus espuelas, salió á todo galope en la misma
+dirección seguida por Rojas.
+
+Llevaba varios minutos el estanciero de perseguir á Manos Duras y no
+perdía la esperanza de alcanzarlo. Era difícil poder galopar de un
+modo continuo en aquellas pendientes arenosas. Además, el caballo del
+gaucho llevaba á dos personas, y éste tenía necesidad de conservar
+sujeta á Celinda, al mismo tiempo que excitaba la marcha de su
+cabalgadura. Rojas podía dedicarse con mayor ligereza á la
+persecución, teniendo además libres sus dos brazos.
+
+Durante esta fuga el bandido volvió repetidas veces su cabeza y el
+brazo derecho armado con un revólver. Dos balas pasaron silbando cerca
+de don Carlos. Éste contestó á los disparos con otros, pero después se
+contuvo. No le quedaban mas que tres cápsulas. En la mañana, al salir
+de su estancia para ir simplemente á la Presa, se había ceñido el
+cinturón del revólver, sin poner cartuchos de repuesto en los agujeros
+de la canana. Sólo podía contar ahora con estos tres tiros y con el
+cuchillo que llevaba al cinto para las necesidades del campo. Además
+tenía miedo de herir á su hija.
+
+Como el gaucho iba mejor provisto de armas, siguió disparando tiros
+durante su fuga, con gran prodigalidad.
+
+Sintió el estanciero una nueva indignación al darse cuenta de lo que
+intentaba Manos Duras contra él.
+
+--¡Grandísimo bandido! ¡Ahora tira á matarme mi flete!
+
+Y el centauro criollo, diciéndose esto, mostró tanta cólera como al
+ver en peligro á su hija.
+
+A los pocos momentos, Rojas, que parecía soldarse á los caballos que
+montaba, hasta formar un solo cuerpo con ellos, adivinó bajo sus
+piernas un estremecimiento de muerte. Sacó ágilmente sus pies de los
+estribos y se echó al suelo, al mismo tiempo que rodaba la pobre
+bestia, arrojando por el pecho un caño de sangre igual al chorro
+purpúreo de un tonel de vino que se desfonda.
+
+Se vió el estanciero á pie, mientras el otro continuaba huyendo con su
+hija sobre el arzón. Toda su voluntad la concentró en la mano que
+sostenía el revólver, apuntando éste contra el enemigo fugitivo.
+Necesitaba matar su caballo.
+
+Rojas, que no temía la lucha con las fieras ni con los hombres y pocas
+veces había conocido el miedo, tembló de emoción... ¡Dar muerte á un
+caballo! Era un excelente tirador, y sin embargo, hizo un disparo y
+después otro, sin que la cabalgadura del gaucho cesase en su galope.
+Iba ya á disparar su última cápsula, cuando el «flete» de Manos Duras
+titubeó, marchando con más lentitud, hasta que por fin dió una
+voltereta mortal, levantando una nube de arena con su agónico
+pataleo.
+
+Corrió Rojas, pero antes de llegar al sitio de la caída, vió cómo el
+gaucho se incorporaba, sacando un segundo revólver del cinto, sin
+dejar de oprimir con el otro brazo á Celinda. Así esperó, con aire
+amenazante, que se aproximase su perseguidor.
+
+Pudo don Carlos avanzar todavía algunos pasos, pero Manos Duras
+disparó contra él, pasando el proyectil tan cerca de su rostro, que
+por un momento se creyó herido. Entonces Rojas se dejó caer para
+presentar menos blanco, y fué arrastrándose, con el revólver en la
+diestra. El gaucho no podía adivinar que sólo le quedaba un tiro, y
+creyendo que su intención era aproximarse cautelosamente para que
+resultasen más seguros sus disparos, siguió haciendo fuego. Además se
+servía de Celinda como de un escudo, colocándola ante su pecho. Pero
+los retorcimientos de la joven al pretender librarse de este brazo
+robusto que la mantenía prisionera hicieron desviar muchas veces su
+revólver.
+
+--¡Si dispara un tiro más, viejo, mato á su hija!
+
+Esta amenaza, unida á la consideración de su impotencia, hizo que don
+Carlos se deslizase lentamente sobre la arena, sin atreverse á hacer
+fuego.
+
+Manos Duras pareció inquietarse de pronto por un nuevo peligro que
+presentía cerca de él, y miró ávidamente á un lado y á otro. Pero el
+miedo al enemigo más inmediato, que era el estanciero, hizo que no
+pensase mas que en éste, continuando sus disparos.
+
+El otro enemigo invisible era Watson, que al escuchar los tiros había
+echado pie á tierra para aproximarse al lugar de la lucha, marchando
+encorvado entre las ásperas plantas que surgían del suelo arenoso.
+
+Por un momento tuvo la intención de atacar á Manos Duras con su
+revólver, pero temió herir á Celinda, que continuaba forcejeando para
+librarse de su opresor. Luego fué hasta su cabalgadura, desatando de
+la silla el lazo regalado por la hija de Rojas. Llevándolo en su
+diestra dió un rodeo á través de los matorrales, hasta venir á
+colocarse detrás del gaucho.
+
+Esta corta marcha le produjo intensos dolores. Varias veces las ramas
+espinosas se engancharon en su hombro herido. Además, la duda le hizo
+temblar interiormente. ¿Sabría valerse de esta arma primitiva?...
+
+Recordaba las risas de Flor de Río Negro comentando su torpeza; pero
+al evocar igualmente los alegres paseos con ella y verla ahora en tan
+angustioso peligro, sintió renacer su dura voluntad. Las enseñanzas
+recibidas en su juventud, el espíritu metódico y práctico de su raza,
+le reanimaron. «Lo que una persona hace, otra puede hacerlo también.»
+Y recomendándose á las potencias misteriosas é imponderables que rigen
+nuestra existencia y á veces nos protegen con inexplicable
+predilección, envió el lazo por el aire, casi sin mirar, confiándose á
+la suerte y á su instinto. Luego tiró de él, metiéndose matorrales
+adentro, con un esfuerzo alegre y extraordinario al adivinar por la
+resistencia de la cuerda que el lazo había hecho presa. Fué tan
+bárbaro su gozo, que tiró con ambas manos, lanzando rugidos de dolor
+por el desgarramiento que sentía en su hombro herido.
+
+El lazo había aprisionado, efectivamente, el grupo que formaban Manos
+Duras y Celinda, arrollándose en torno á sus cuerpos. Luego los dos
+cayeron de espaldas bajo el rudo tirón.
+
+Cesó el gaucho de retener á Celinda para valerse de las dos manos, y
+estando todavía en el suelo extrajo su cuchillo del cinto, partiendo
+la cuerda que le sujetaba. Watson, que había adivinado esta intención,
+corrió hacia Manos Duras, dándole varios golpes en la cabeza y en el
+rostro con la culata de su revólver. Pero Rojas llegó también en unos
+cuantos saltos junto al grupo derribado.
+
+--¡Déjamelo, gringo!--ordenó con voz entrecortada--. A éste nadie debe
+matarlo mas que yo... ¡Me corresponde!
+
+Hizo retroceder con un empellón á Watson, y éste sólo se preocupó de
+Celinda, levantándola del suelo y llevándosela al otro lado de los
+matorrales más próximos. La joven, aturdida aún por su caída, se pasó
+las manos por los ojos, sin reconocer al norteamericano. Tenía varias
+desolladuras en los brazos y en el rostro que manaban sangre. Mientras
+tanto, don Carlos casi ayudaba á incorporarse á Manos Duras.
+
+--¡Levántate, hijo de... para que no digas que te mato sin defensa!
+Saca tu facón y pelea.
+
+El cuchillo lo tenía ya en la mano el gaucho, pero Rojas no lo había
+visto, turbado por el goce feroz de encontrar finalmente á ese hombre
+al alcance de su diestra.
+
+Apenas el bandido estuvo de pie, le tiró á traición una cuchillada al
+vientre, pero aturdido aún por los golpes que le había dado Watson, su
+ataque fué lento, lo que permitió al estanciero pararla con un revés
+de su mano izquierda. Él, por su parte, le asestó un golpe en el
+pecho, luego otro, y menudeó sus cuchilladas con tal celeridad, que
+hizo derrumbarse á Manos Duras arrojando sangre por numerosos
+desgarrones de su cuerpo.
+
+--¡Ya está muerto el puma!
+
+Esto lo gritó don Carlos agitando sobre su cabeza el arma enrojecida,
+mientras el bandolero daba vueltas junto á sus pies, apoyándose en un
+costado y en otro, entre ronquidos de agonizante.
+
+Watson había ido llevándose á Celinda más lejos, para que no
+presenciase esta lucha, pero al mismo tiempo procuraba no perder de
+vista al estanciero, por si le era necesario su auxilio.
+
+Al juntarse los dos hombres, condujeron á la joven hasta el lugar
+donde el ingeniero había dejado su caballo. No querían que Celinda
+viese al agonizante. Ella, conmovida por tantas emociones, los miraba
+con unas pupilas dilatadas é inciertas, como si no los reconociese. Al
+fin acabó por llorar, abrazándose á su padre. Luego, olvidando los
+prejuicios de los días normales, abrazó también á Watson y empezó á
+besarlo.
+
+El mocetón, aturdido por estas caricias y asustado por las heridas
+superficiales que notaba en el rostro de la joven, preguntó con
+ansiedad:
+
+--¿Le he hecho daño, miss Rojas?... ¿No es cierto que he tirado el
+lazo menos mal que otras veces?...
+
+Los dos le ayudaron á montar, y marcharon junto á su caballo con
+dirección al rancho de la India Muerta.
+
+Robledo y el comisario salieron á su encuentro, mostrando gran alegría
+al reconocer á Celinda. Frente á las ruinas estaban los otros hombres
+de la expedición. Después de curar á su modo á los dos cordilleranos
+heridos, los vigilaban, así como á Piola, hablando de conducirlos al
+día siguiente á la cárcel de la capital del territorio.
+
+Viéndose entre amigos que celebraban con gozosas demostraciones su
+liberación, Celinda volvió á recobrar su carácter ligero y animoso.
+Procuró ocultar su rostro para que Watson no viese más tiempo las
+desolladuras que lo desfiguraban; pero cuando de tarde en tarde volvía
+sus ojos á él, éstos tenían una expresión acariciante.
+
+--¿Le he hecho daño, miss Rojas?--dijo otra vez el joven con voz
+suplicante, como si su emoción no le permitiera en aquellos momentos
+preguntar otra cosa--. ¿Verdad que no he tirado el lazo muy mal?...
+
+Ella, después de mirar á un lado y á otro para convencerse de que su
+padre estaba lejos, dijo en voz baja, imitando el acento del
+norteamericano:
+
+--¡Gringo chapetón! ¡grandísimo torpe!... Si que me has hecho daño, y
+el lazo lo tiras rematadamente mal... Pero de todos modos me
+enganchaste con él, y como yo juré que sólo así conseguirías tenerme
+otra vez... aquí me tienes.
+
+Y avanzó los labios cual si pretendiese acariciarle desde lejos con su
+sonrosado redondel, siendo este gesto una promesa de lo que haría
+seguramente luego, cuando se viesen solos.
+
+Entró la expedición en la Presa al anochecer, después de haber
+descansado en la estancia de Rojas, donde esperaba Sebastiana. Ésta,
+al ver libre á su patroncita, prorrumpió en exclamaciones de gozo, que
+se convirtieron poco después en frases de indignación por las lesiones
+que Celinda tenía en su cara. El nombre de la marquesa se le escapó á
+la mestiza en el curso de una furibunda palabrería, á pesar de las
+recomendaciones de prudencia hechas en voz baja por Robledo. Al fin
+acabó relatando á Rojas todo lo que sabía de la entrevista de la
+«señorona» con Manos Duras y lo que sospechaba ella que habían
+convenido los dos.
+
+Sebastiana quiso quedarse en la estancia, al lado de Celinda, sin
+creer necesario para ello el permiso del patrón.
+
+El mismo don Carlos había rogado á Watson que se quedase también hasta
+el día siguiente, en que volvería él.
+
+--Tengo que hacer una cosita urgente en la Presa. Deseo decir unas
+palabritas á cierta persona.
+
+La voz meliflua del criollo, así como su acento dulzón, eran para
+meter espanto á cualquiera. Robledo intentó disuadirle de este viaje,
+adivinando sus intenciones. Con él se mostró Rojas más explícito.
+
+--Déjeme, don Manuel; necesito ver á esa ¡mala... tal! que ha querido
+perjudicar á mi niña. Me contentaré con levantarle las polleras y
+darle cincuenta golpes con este rebenque, así... así.
+
+Y movía el látigo corto con su terrible tira de cuero.
+
+Hubo de aceptar al fin el español que le acompañase hasta el pueblo,
+convencido de lo inútil que era oponerse á sus propósitos. Aún
+perduraba en Rojas la furia homicida de su combate á muerte con el
+gaucho, y Robledo esperaba abonanzarle cuando hubiesen transcurrido
+unas horas.
+
+Al entrar en la calle central vieron los expedicionarios aglomerados á
+casi todos los habitantes de la Presa. Los jinetes delanteros iban
+dando noticias al paso, y éstas se transmitían, de grupo á grupo,
+rápidamente. Todos celebraron la muerte de Manos Duras, como si con
+ella se viese libre el pueblo de una gran calamidad. Los más débiles
+lamentaban que el comisario hubiese guardado en un rancho cerca de la
+población á los tres prisioneros para enviarlos al día siguiente á la
+cárcel del territorio. La muchedumbre, con esa ferocidad colectiva que
+surge en las primeras horas de una emancipación largamente esperada,
+quería destrozarlos, para vengarse de los miedos que la había hecho
+sufrir el gancho ya difunto.
+
+La última noticia que hizo circular la locuacidad de los jinetes
+delanteros sirvió para que esta indignación común encontrase dónde
+satisfacerse. Las revelaciones de Sebastiana fueron conocidas en un
+momento por todos. Era aquella «señorona» la que de acuerdo con Manos
+Duras había organizado una venganza terrible; una venganza semejante á
+otras que ellos habían oído contar á los lectores de novelas ó visto
+por sus ojos en las historias cinematográficas. La _gringa_ rubia
+quería matar á la pobre niña de la estancia, hija del país, tal vez
+por envidia, tal vez por otro motivo.
+
+Robledo, que pasaba á caballo entre los grupos, adivinó por algunas
+palabras sueltas la cólera que empezaba á conmoverlos. Precisamente en
+aquellos momentos la expedición iba desfilando ante la antigua casa de
+Pirovani. Las mujeres eran las que se mostraban más furiosas y
+lanzaron los primeros gritos agresivos mirando las ventanas del
+edificio.
+
+--¡Muera la Cara Pintada! ¡Muera la gran...!
+
+Y soltaba redonda la mayor de las injurias femeniles. Presintiendo lo
+que iba á ocurrir, torció Robledo su marcha, avanzando hacia la casa y
+colocando su caballo ante los últimos peldados de la escalinata de
+madera. Pero no consiguió verse obedecido ni aún por los hombres más
+adictos á él, que le habían acompañado en la expedición.
+
+Desoyendo sus consejos y sus órdenes, mujeres y chiquillos empezaron á
+pasar por debajo de la panza de su caballo ó á deslizarse por sus
+flancos... Y detrás de estos primeros asaltantes, los hombres fueron
+invadiendo la entrada de la casa, excusándose con un gesto y un leve
+saludo al pasar ante el ingeniero.
+
+El asalto fué rapidísimo, abatiéndose los obstáculos con esa facilidad
+que parece centuplicar la fuerza de los ataques populares en días de
+revolución triunfadora. La puerta cayó rota, y toda la ola humana se
+revolvió un momento en su quicio, penetrando después á borbotones en
+el interior de la casa. Saltaron rotos los vidrios de las ventanas, y
+poco después empezaron á salir por ellas, como proyectiles, los
+muebles, las ropas y toda clase de objetos. En vano algunos, más
+prudentes y serenos, protestaban del absurdo destrozo.
+
+--¡Pero si eso no es de ella!... ¡Si todo pertenecía á don Enrique el
+italiano!
+
+La multitud se mostraba sorda; quería que fuese todo propiedad de la
+«señorona», para de esta manera satisfacer su cólera sin escrúpulos. Y
+continuaba dando gritos, en los que se repetía la palabra infamante.
+
+De pronto, Robledo, que braceaba sobre su caballo dando órdenes
+inútiles, consiguió hacerse oir. Los asaltantes parecían cansados.
+Además, la decepción de no encontrar á la hembra odiada había
+disminuido su actividad destructora. Pero la verdadera causa del
+relativo silencio que permitió á Robledo restablecer su influencia fué
+la llegada de un viejo trabajador español, retirado de las obras del
+canal para dedicarse á llevar á las viviendas agua del río en un carro
+del que tiraba un mísero caballejo.
+
+Este hombre logró que le escuchasen con más rapidez que el ingeniero.
+Los asaltantes bajaron poco á poco de la casa para oírle de más cerca.
+
+--¿Qué hacen ahí?--gritaba--. ¡Se ha ido!... Yo la he visto en un
+coche con el señor Moreno, el del gobierno. Van á la estación á tomar
+el tren de Buenos Aires.
+
+Inmediatamente se ofrecieron varios jinetes de buena voluntad para
+alcanzarla en su fuga. Llevaba mucha delantera, pero tal vez á mata
+caballo podrían detenerla en Fuerte Sarmiento.
+
+Otros ponían en duda el éxito de tal persecución. Sólo quedaba una
+hora escasa para la llegada del tren, y como éste partía de la
+próxima estación del Neuquen, nunca llegaba con retraso.
+
+Las mujeres, por ser las más furiosas, aconsejaban á los jinetes que
+intentasen de todos modos la aventura, para traer á la «señorona»
+arrastrándola del pelo. Otros varones, sesudos y de luminosas ideas,
+proponían, con el mismo piadoso deseo, colocarse simplemente al lado
+de la vía, cuando pasase el tren cerca de la Presa, y hacer una
+descarga cerrada sobre el coche que llevase á la grandísima... tal. Y
+mostraban asombro cuando Robledo intentaba hacerles comprender que en
+el mismo coche podían ir otros viajeros y además resultaba imposible
+adivinar su vagón entre los muchos que componen un tren.
+
+Cuando todas estas gentes, roncas de gritar y convencidas de que les
+era imposible dar alcance á la «señorona», quedaron en silencio, el
+ingeniero consiguió hacerse oir.
+
+--Dejadla que se vaya. Es Gualiche que nos abandona, después de
+haberlo perturbado todo... Lo que hay que desear es que ese demonio no
+vuelva nunca. ¡Ojalá se hubiese marchado antes!...
+
+Al fin, cerrada ya la noche, las gentes se fueron apaciguando. Era la
+hora de la cena, y los más exaltados prefirieron seguir sus
+conversaciones en la mesa familiar ó en el almacén del Gallego.
+
+Rojas se mostraba sombrío, como si hubiese olvidado todos los sucesos
+de aquel día para no ver mas que la fuga de Elena.
+
+--Crea usted que lo siento, don Manuel. Mi gusto hubiese sido
+remangarle las polleras, para con este rebenque...
+
+Y haciendo con una mano el mismo ademán que si levantase las faldas de
+Elena, iba explicando todo lo que su venganza se hubiese complacido en
+realizar.
+
+A partir de este día, la existencia resultó angustiosa ó monótona en
+aquel pueblo, donde no quedaba otro personaje importante que Robledo.
+Los obreros empezaron á desbandarse al ver suspendida la continuación
+de las obras. Pasaban el tiempo los grupos inactivos hablando de la
+posibilidad de que se reanudasen los trabajos en la semana próxima por
+disposición del gobierno; pero la orden no llegaba. Allá en Buenos
+Aires estudiaban el asunto con toda calma, y los peones, perdida la
+paciencia, echábanse al hombro el saco de ropa para huir á pie ó en
+ferrocarril de un lugar donde ya no entraba dinero y cada vez era más
+general la pobreza.
+
+El almacén había descendido á boliche y tenía un aspecto fúnebre. Sólo
+algunos parroquianos viejos, de solvencia probada, venían á beber de
+pie ante el mostrador. Don Antonio el Gallego había cortado
+violentamente el crédito á la mayor parte de los concurrentes, y para
+apoyar su voluntad de no dar nada al fiado, tenía un revólver en cada
+cajón del mostrador y el hermoso rifle americano debajo de su asiento.
+Su público, cuando estaba falto de dinero, merecía todas estas
+precauciones.
+
+--Usted debe ir á Buenos Aires, don Manuel--decía á Robledo con firme
+optimismo--. Usted es el único á quien harán caso allá.
+
+El ingeniero se mostraba triste y desalentado, como todo lo que le
+rodeaba. Lo único que conseguía hacerle sonreir con una expresión
+melancólica era el nuevo aspecto de Watson su socio. Éste parecía
+alegre, como si nada le importase la suerte de sus canales. Ahora sólo
+le interesaba la ganadería, pasando los días enteros en la estancia de
+Rojas.
+
+¡Qué podía importarle la paralización momentánea de las obras!... Era
+joven y tenía muchos años por delante. Lo que deseaba estudiar era la
+vida de una estancia, pero teniendo por maestro á Flor de Río Negro,
+que le acompañaba á caballo á través de los campos desde la salida del
+sol hasta el ocaso.
+
+Un fúnebre descubrimiento aumentó el mal humor del español, poco
+después de la fuga de Elena.
+
+González le hizo ver un sombrero que uno de sus parroquianos había
+encontrado junto al río, lejos del campamento. El ingeniero lo
+reconoció inmediatamente. Era el que llevaba Torrebianca.
+
+Estaba convencido, desde mucho antes, que su compañero no figuraba ya
+entre los vivos. Con frecuencia, durante la noche, cuando las
+dificultades financieras de sus obras le hacían permanecer insomne,
+reconstituía por deducciones lo que el marido de Elena había hecho al
+abandonar su casa, poco antes del amanecer. Indudablemente su cuerpo
+estaba en el fondo del río.
+
+Otro día, el dueño del boliche vino á contarle el descubrimiento hecho
+por unos españoles que, al verse faltos de trabajo, se dedicaban á la
+pesca. Dos leguas más abajo del pueblo habían pasado á una isla
+fangosa rodeada de cañaverales, con la esperanza de apoderarse de
+algunas truchas procedentes del lejano lago de Nahuel Huapi. Entre las
+cañas de la orilla habían visto dos objetos largos y negros que se
+balanceaban mecidos por la corriente: las piernas de Torrebianca.
+
+Robledo no había tenido valor para ver el cadáver. Después de un mes
+de permanencia en el río, era una masa gelatinosa que parecía vibrar
+por el rebullicio de la fauna surgida de sus carnes. Fué su
+compatriota González quien, abandonando el mostrador del almacén, se
+encargó de todo lo necesario para dar sepultura á estos restos.
+
+--Usted lo que debe hacer es irse á Buenos Aires--repetía el
+almacenero--. Don Ricardo y yo le sustituiremos aquí. En la capital
+trabajará usted por nosotros más que si se queda en la Presa.
+
+Al fin Robledo reconoció la pertinencia de estos consejos, marchándose
+á Buenos Aires. Varios meses anduvo por los ministerios, solicitando
+que se reanudasen las obras y luchando con las rutinas técnicas y
+administrativas.
+
+También tuvo que esforzarse por mantener su crédito en los Bancos. Los
+mismos que protegían antes su empresa dudaban ahora francamente del
+éxito, resistiéndose á proporcionarle más dinero para su continuación.
+Un ambiente de escepticismo y descrédito iba esparciéndose en torno á
+todo lo que era de la Presa.
+
+Llegó el invierno sin que Robledo hubiese podido salir de Buenos
+Aires. Algunas veces, con repentino optimismo, esperaba conseguir al
+día siguiente la realización de sus deseos. Pero al otro día le
+contestaban: «Vuelva usted mañana»; y este «mañana» iba convirtiéndose
+en una palabra fatídica, símbolo de algo vago que nunca llegaría á ser
+realidad.
+
+Los periódicos le anunciaron una noche la inquietud de las poblaciones
+ribereñas del río Negro. Los afluentes empezaban á aumentar su caudal
+con una prodigalidad inquietante. Llegaba la crecida que él venía
+anunciando desde meses antes en los ministerios para conseguir que se
+continuasen las obras si aún era tiempo.
+
+Recibió luego un telegrama de los mismos que le habían aconsejado la
+marcha á Buenos Aires. Le pedían que volviese, como si su presencia,
+siendo milagrosa, pudiera sujetar las fuerzas naturales.
+
+Entró en la Presa con un frío glacial. Volvió á enfundarse en un gabán
+de chófer con los pelos afuera que había usado siempre en los días
+rudos del invierno.
+
+La población estaba casi desierta. Las casas de madera, que eran las
+más fuertes, tenían cerradas puertas y ventanas. Las construcciones de
+adobes estaban con los techos rotos y el huracán había arrancado
+igualmente las maderas de sus orificios de ventilación. No se veía á
+nadie en las calles. Sólo quedaban los hombres que ya eran habitantes
+del país antes de que empezasen las obras. Parecía que durante los
+cuatro meses de su ausencia hubiesen transcurrido diez años.
+
+Sufrió el tormento de largas y angustiosas inquietudes al permanecer
+días enteros en la orilla del río, viendo con una indignación
+impotente cómo aumentaba el peligro. Las aguas eran cada vez más altas
+y tumultuosas, arrastrando en su corriente troncos de árboles que
+venían tal vez de las vertientes de los Andes, ó haciendo rodar
+invisibles, por el fondo de su lecho, rocas enormes.
+
+No le preocupaba el peligro de una inundación. Era la suerte de las
+obras incompletas, y no la seguridad de las personas, lo que le hacía
+vivir en perpetua angustia. Examinaba todas las mañanas, con la
+atención de un médico que ausculta á un enfermo, aquel dique que debía
+obstruir el río de orilla á orilla y estaba sin terminar, primeramente
+por la distracción amorosa de sus constructores y después por su
+rivalidad mortal.
+
+El brazo más largo del dique había quedado incompleto á unos cuantos
+metros del otro brazo que venía á su encuentro desde la orilla
+opuesta. Las aguas, cada vez más altas, cubrían estos dos muros,
+marcando su oculta existencia con remolinos y espumarajos.
+
+Como todos los que viven en incesante peligro, Robledo empezó á
+sentirse supersticioso, recomendándose en su interior á varias
+divinidades confusas y omnipotentes que podían realizar un milagro.
+
+«Si conseguimos pasar el invierno--pensaba--sin que esto se rompa,
+¡qué felicidad!»
+
+Pero una mañana, cual si fuese una construcción de arena igual á la
+que levantan los niños y demuelen á su capricho, las aguas se llevaron
+ante sus ojos un extremo del dique sin concluir; luego lo partieron
+como algo tierno y dúctil, y finalmente las dos murallas subfluviales,
+en las que se habían empleado cientos de hombres y miles de toneladas
+de materia dura y en apariencia inconmovible, rodaron corriente abajo,
+dejando fragmentos encallados en las orillas y las islas. Entonces
+Robledo lloró.
+
+--Cuatro años de trabajo, ¡y el agua lo disuelve todo, como si fuese
+azúcar!... Cuatro años de labor perdida... ¡y habrá que empezar otra
+vez!
+
+Su compatriota el dueño del boliche se consideraba tan arruinado como
+él. En su establecimiento, el cajón del mostrador estaba vacío. Además
+podía decir adiós á la esperanza de convertir sus arenosos campos en
+ricas «chacras» de riego. Estaba pobre; más pobre que cuando llegó á
+establecerse en esta tierra maldita.
+
+Pero su fe en Robledo y la necesidad de consolarle hicieron que se
+mostrase optimista.
+
+--Todo se arreglará, don Manuel--repitió varias voces, pero sin
+convicción.
+
+Don Manuel, viendo cómo las aguas insistían en su obra destructora,
+pasó de la tristeza á la cólera. Sus ojos ya no miraban al río. Tenían
+la vaga expresión del que ha puesto su pensamiento muy lejos y ve lo
+que no pueden ver los demás.
+
+Recordó á Canterac y á Pirovani, tan intensamente como si los hubiese
+encontrado el día anterior. Vió después un rostro de mujer sonriendo
+con expresión maligna. A través del tiempo y la distancia hacía sentir
+aún la influencia de su paso por este rincón de la tierra. Ella era
+en realidad la que destruía las obras.
+
+El español cerró los puños. Se acordó del estanciero Rojas y lo que
+éste se proponía hacer con su rebenque para castigar las maldades de
+aquella hembra. Él hubiese hecho algo peor en el presente momento.
+
+«Gualicho rubio--pensó--, demonio perturbador de los hombres y de las
+cosas... ¡en qué mala hora te traje aquí!»
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XIX#
+
+
+--Han transcurrido doce años desde la última vez que estuve en
+París... ¡Ay! Reconozco que mi aspecto ha cambiado mucho.
+
+Y Robledo, al decir esto, volvió á verse tal como se contemplaba todas
+las mañanas en el espejo, con ojos de conmiseración, mientras procedía
+á su limpieza matinal.
+
+Era todavía vigoroso y gozaba de excelente salud; pero la vejez había
+empezado á marcar en él sus devastaciones. La cúspide de su cráneo
+estaba completamente despoblada. En cambio había suprimido su bigote,
+rasurándolo por el motivo de tener con más abundancia las canas que
+los pelos obscuros. Esta transformación le había dado, según él,
+cierto aspecto de clérigo ó de actor, pero al mismo tiempo esparcía
+por su rostro cierta frescura juvenil.
+
+Ocupaba un sillón en el _hall_ de un hotel elegante de París, cerca
+del Arco de Triunfo.
+
+Frente á él estaba un matrimonio joven: Watson y Celinda. El paso de
+los años no había hecho mas que afirmar los rasgos fisonómicos de
+Ricardo, dando mayor estabilidad á su hermosura de atleta tranquilo.
+La antigua Flor de Río Negro tenía ahora una belleza estival de trato
+sazonado y dulce. Conservaba su esbeltez gimnástica de efebo, pero la
+maternidad había amplificado majestuosamente sus formas.
+
+Ya no llevaba su cabellera cortada como una melena de pajecillo, ni se
+permitía en público los saltos y las travesuras infantiles de aquella
+amazona patagónica admirada por los inmigrantes. Debía mostrar la
+seriedad de una mamá. En torno á la mesita del _hall_ se movía un niño
+de nueve años, voluntarioso y algo desobediente, que buscaba la
+protección de Robledo--por otro nombre «tío Manuel»--cuando le reñían
+sus padres. En un piso del «Palace» dos _nurses_ inglesas vigilaban
+los juegos de otros tres hijos de menos edad.
+
+Formaban todos en conjunto la conocida familia de la América del Sur
+que viene á pasar varios meses en Europa, como una tribu rica y
+alegre, trasladando la casa entera de un lado á otro del Océano, sin
+olvidar á los criados. Ahora la familia estaba en sus comienzos, por
+ser los padres todavía jóvenes, y se limitaba á ocupar cuatro
+camarotes en los buques y cinco cuartos con salón común en los
+hoteles. Diez años más de vida y de prosperidad en los negocios, y la
+caravana familiar, al hacer otro viaje á Europa, arrendaría todo un
+costado del paquebote y un piso entero en los «Palaces».
+
+--¡Las cosas que han ocurrido desde la última vez que estuve aquí!...
+
+Se ensombreció el rostro de Robledo al recordar éste sus luchas
+durante dos años para conseguir que se reanudasen las obras en el río
+Negro.
+
+Había conocido las angustias que proporcionan las deudas crecientes y
+las reclamaciones de acreedores que no pueden satisfacerse.
+
+Casi todos los habitantes de la Presa escaparon al destruir el río las
+obras. Los raros viajeros que visitaban el país venían á admirar esta
+población en ruinas, semejante á las ciudades históricas y muertas
+del mundo antiguo, en una tierra falta de recuerdos.
+
+A fin el gobierno había reanudado los trabajos. El río era vencido
+poco á poco, aceptando el obstáculo del dique y los canales de Robledo
+y Watson se empapaban con las primeras aguas, dejando correr por su
+lecho fangoso el riego vivificante.
+
+Después de esto sólo habían necesitado los dos socios que
+transcurriese el tiempo. El milagro del agua realizaba un sinnúmero de
+milagros secundarios. Acudían á la muerta población hombres de todos
+los países, deseosos de roturar un suelo que podía después ser suyo.
+Una costra de verde tierno y luminoso iba cubriendo los campos antes
+polvorientos. Los matorrales secos y punzantes cedían el sitio á los
+árboles jóvenes. Nutridos por la savia de una tierra dormida durante
+miles de años, y refrescados incesantemente por el agua que corría á
+sus pies, realizaban en el corto plazo de varias semanas prodigiosos
+estiramientos.
+
+Las casuchas de adobes, derruídas en el período de soledad y miseria,
+eran reemplazadas por edificios de ladrillo extensos y bajos, con un
+patio interior, imitando la arquitectura española de la época
+colonial. El antiguo boliche del Gallego se convertía en vasto almacén
+con numerosa dependencia, donde era vendido cuanto puede ser agradable
+y útil á los que se enriquecen cultivando la tierra, haciéndose además
+en él todos los negocios, incluso el de banca.
+
+El dueño había ganado millones, por otra parte, al convertir sus
+arenales en campos de regadío. Al fin, acababa de realizar su ensueño
+de volverse á España, dejando al frente del almacén á un dependiente
+español interesado en sus negocios.
+
+--Ayer me escribió don Antonio--dijo Robledo con una ironía
+bondadosa--. Quiere que vayamos á Madrid. Desea que admiremos su casa,
+sus automóviles, y sobre todo sus amistades. Me cuenta con orgullo que
+los periódicos hablan de sus comidas. También me dice que le han dado
+una condecoración y un día de estos lo presentarán al rey. He ahí un
+hombre dichoso.
+
+El recuerdo del lejano país ensombreció el rostro de Celinda.
+
+--Piensa en su padre--dijo Watson á su consocio--. Es imposible hablar
+de la Presa sin que se ponga triste... ¿Qué culpa tenemos nosotros si
+el viejo no ha querido venir?
+
+Robledo asintió á estas palabras, pretendiendo animar á Celinda. Don
+Carlos no había querido moverse de su estancia, á pesar de lo mucho
+que le rogaron todos ellos para que les acompañase. No le interesaba
+ver en su vejez aquella Europa donde tantas locuras había realizado
+siendo joven. Deseaba conservar intactas las antiguas ilusiones.
+Además, temía que le faltase el tiempo para saborear los grandes
+cambios realizados en su propiedad.
+
+--Me quedan pocos años--decía--, y no puedo malgastarlos vagando por
+Europa, cuando tantas cosas debo hacer aquí. Celinda me dará muchos
+nietos, y no quiero que sean unos pobretones.
+
+Los canales de Robledo habían llegado á las tierras de su propiedad,
+convirtiendo los ralos y secos pastos de la estancia en lozanas
+praderas de alfalfa, siempre húmedas y verdes. Su «hacienda»
+engordaba, multiplicándose prodigiosamente. Antes, tenía que correr á
+caballo para encontrar de tarde en tarde un animal cornudo y huesoso
+que iba al descubrimiento y la conquista de algún hierbajo aislado, á
+través de una soledad casi yerma. Ahora, los novillos gordos y
+lustrosos, con las patas dobladas bajo su carnal pesadumbre, rumiaban
+la suculenta alfalfa, mordida en torno á ellos, sin necesidad de
+moverse.
+
+Además, don Carlos era considerado como el primer hombre del país, y
+representaba para él una desvalorización marcharse á aquellas tierras
+de _gringos_, donde ignoraban su historia y nadie le haría caso. Hasta
+espaciaba mucho sus viajes á Buenos Aires, pensando que los amigos de
+su juventud habían muerto y sólo podía encontrar á sus hijos ó sus
+nietos, que apenas recordaban su nombre. En cambio, todos le hacían
+acatamiento en la Presa, como primer propietario del país. También era
+juez municipal, y los inmigrantes cultivadores de las «chacras»
+reconocían su autoridad y sapiencia, consultándole en todos sus
+asuntos y aceptando sus fallos.
+
+--¿Qué puedo hacer yo en París? ¡Un papelón!... Déjenme con mi gente y
+cada buey que rumie su pasto.
+
+Sentía mucho separarse de sus nietos, pero esta separación no podía
+ser larga. Cuando Celinda y su marido el _gringo_ volviesen, el niño
+mayor llegaría á tiempo para que su abuelo le enseñase á montar á
+caballo como debe hacerlo un criollo fino.
+
+Precisamente este nieto hacía mucho rato que estaba junto á Robledo,
+montando en sus rodillas y dejándose caer en la alfombra.
+
+--¡Carlitos, preciosura--suplicó la madre--, deja en paz á tío Manuel!
+
+Y añadió, para contestar á todo lo que había dicho Robledo acerca de
+su padre:
+
+--Es verdad, no quiso venir; pero eso no impide que me entristezca
+cuando pienso que podía estar aquí, viendo lo que nosotros vemos.
+
+Se aproximó al grupo una señorita elegantemente vestida: la
+institutriz francesa encargada de la educación de Carlitos. Venía á
+llevárselo para dar un paseo por el Bosque de Bolonia. La madre tuvo
+que acariciarle con vehemente ternura, y aún así, no pudo sofocar sus
+protestas de niño mimado.
+
+--¡Yo quiero quedarme con tío Manuel!...
+
+Pero tío Manuel necesitaba salir solo, y se lo explicó así al pequeño
+tirano, con palabras de excusa.
+
+--Si obedeces á mamá y vas con mademoiselle al Bosque, esta noche
+cuando te acuestes te contaré un cuento muy largo... ¡muy largo!
+
+Carlitos aceptó la promesa, dejándose llevar por la institutriz sin
+nuevas rebeldías.
+
+--¡Ya se fué el déspota!--dijo Robledo, fingiendo una gran
+satisfacción al verse libre de él.
+
+Celinda sonrió agradecida. El español había concentrado en Carlitos
+toda la necesidad de amar que sienten los célibes en los linderos de
+la vejez. Era muy rico y su fortuna iría ampliándose todavía más con
+el transcurso de los años, según fueran sometidas al cultivo las
+tierras recientemente irrigadas. Si alguna vez le hablaban de sus
+millones, miraba al hijo de Celinda, apodándolo «mi príncipe
+heredero».
+
+Pensaba legar una parte de su fortuna á ciertos sobrinos que tenía en
+España y á los que apenas había visto; pero lo más considerable de su
+riqueza sería para Carlitos. Amaba también á los otros hijos de
+Watson; pero el primogénito había nacido en la época de amarguras é
+indecisiones, cuando todavía estaba en peligro su obra, y esto hacía
+que le considerase con la predilección que merece un compañero de los
+malos tiempos.
+
+--¿Qué va á hacer usted esta tarde?--preguntó Robledo á Celinda--.
+Seguramente lo mismo de las otras tardes: visita general á los grandes
+modistos de la _rue de la Paix_ y calles adyacentes.
+
+Ella aprobó con un movimiento de cabeza este programa, mientras Watson
+reía.
+
+--¿Cuándo se cansará usted de comprar vestidos?--continuó el
+español--. ¿No tiene miedo de que su equipaje no quepa en el
+trasatlántico, cuando regresemos á Buenos Aires?...
+
+Se excusó Celinda, pensando otra vez en el lejano país.
+
+--Debo hacer mis compras previsoramente. Piense que allá en nuestra
+colonia no hay nada de lo que se encuentra aquí con tanta facilidad.
+Somos unos millonarios del desierto que vivimos todavía en la primera
+semana de la creación de un mundo. Como quien dice unos millonarios...
+salvajes.
+
+Los tres rieron de este título y luego quedaron pensativos. Sus ojos
+dejaron de ver el _hall_ donde se encontraban y la elegante
+concurrencia de las mesas inmediatas. Contemplaron con una visión
+interior el antiguo campamento de la Presa, que ahora se llamaba
+«Colonia Celinda», y los campos regados, fértiles y alegres, propiedad
+de los dos ingenieros, con árboles todavía no muy altos, pues los más
+antiguos sólo contaban nueve años de existencia. Vieron también la
+gran plaza de la colonia con sus edificios nuevos, y en ella á don
+Carlos Rojas, que parecía haberse empequeñecido con la edad,
+ofreciendo su rostro un perfil cada vez más aquilino y enjuto. Tenía
+el gesto autoritario y bondadoso de los antiguos patriarcas, al
+escuchar á hombres y mujeres.
+
+Después, mientras Celinda pensaba en su padre, los dos consocios iban
+repasando mentalmente su actual prosperidad. Centenares de
+agricultores procedentes de todos los países de Europa habían
+adquirido parcelas de la tierra regada, para formar sus huertas
+llamadas «chacras». El enorme precio que el agua había dado al suelo
+era pagado á plazos por los colonos, en el curso de diez años. Cada
+trimestre ingresaban en su oficina cantidades enormes que iban á
+quedar luego inmóviles en los Bancos.
+
+Los canales avanzaban sus tentáculos por la antigua cuenca del río
+Negro, convirtiendo todos los años tierras areniscas en campos
+fecundos; y esto atraía incesantemente á nuevos emigrantes, doblando ó
+triplicando los ingresos de la sociedad. Y así continuarían, años y
+más años, hasta amontonar una suma considerable de millones.
+
+Robledo pensaba con melancolía en el destino de su riqueza enorme.
+Llegaba á él cuando era viejo y no podía sentir la tentación de los
+placeres que engañan y entretienen á los demás mortales. Los hijos de
+Watson y de Celinda serían archimillonarios, no conociendo nunca la
+esclavitud del trabajo ni las angustias de la escasez de dinero, y al
+ser hombres vendrían á derrochar en París una parte de su herencia
+principesca, llamando la atención por sus despilfarros y sus
+brillantes cualidades de seres ociosos é inútiles. Atraído por la
+fuerza del contraste, Robledo, hombre de trabajo que había sufrido en
+su existencia grandes estrecheces y amarguras, aceptaba con un
+fatalismo risueño este final de sus esfuerzos, encontrándolo lógico y
+de acuerdo con las ironías de la vida.
+
+Pensaba, además, en otro contraste que había acompañado á su
+enriquecimiento. Mientras él se hacía millonario, la mitad del mundo,
+al otro lado de los mares, sufría los horrores de una gran guerra. Al
+principio este cataclismo había hecho peligrar su propia empresa. Los
+colonos extranjeros abandonaban los campos de la Argentina para ir á
+ser soldados en sus respectivas naciones. Pero luego se cortaba este
+retorno al viejo mundo, y el reflujo humano traía nuevos cultivadores
+á sus tierras.
+
+Muchos que había dejado en Europa doce años antes enormemente ricos,
+estaban ahora pobres ó habían desaparecido. En cambio, él, que sólo
+era entonces un aspirante á la fortuna, un colonizador de incierto
+porvenir, se sentía como abrumado por la exageración de su
+prosperidad. Se veía igual á las reses nuevas de don Carlos Rojas,
+que, ahitas por la exuberancia de su nutrición, permanecían con las
+patas dobladas sobre la alfalfa, mirando, inapetentes, toda la riqueza
+alimenticia que las rodeaba.
+
+Watson y Celinda eran jóvenes, tenían ilusiones y deseos, sabían en
+qué emplear su dinero. Ella conocía la voluptuosidad del lujo; su
+marido podía sentir el mayor placer de los enamorados, mezcla de
+satisfacción y de orgullo, al regalar á Celinda todo lo que desease;
+¡pero él!... Ni siquiera le gustaban las molicies inocentes que hacen
+más grata la vejez. Le había visitado la riqueza demasiado tarde,
+cuando no le quedaba tiempo para aprender á ser rico.
+
+Como había pasado la mayor parte de la existencia simplificando su
+vida y prescindiendo de comodidades, ya no necesitaba estas
+comodidades. Celinda, la antigua amazona, y su esposo, tenían á la
+puerta del hotel, desde las primeras horas de la mañana, un lujoso
+automóvil. No podían vivir sin este vehículo; parecía que lo hubiesen
+poseído desde que nacieron. ¡Ah, la juventud, con su maravillosa
+facilidad de adaptación para todo lo que representa placer ó
+riqueza!...
+
+El español, sólo en casos de urgencia se acordaba de tomar un
+automóvil de alquiler. Prefería marchar á pie ó emplear los mismos
+medios de locomoción de la gente poco adinerada.
+
+--No es miseria ni avaricia--decía Celinda á su esposo cuando le
+hablaba de Robledo, al que había estudiado con su fina observación de
+mujer--; es simplemente olvido y falta de necesidades.
+
+Los dos ingenieros salieron de su abstracción al oir de nuevo la voz
+de la joven.
+
+--Y usted, don Manuel, ¿qué piensa hacer esta tarde?... ¿Por qué no me
+acompaña en mis visitas á los modistos, y así podrá hablar con motivo
+de la frivolidad de las mujeres?...
+
+Robledo no aceptó la proposición.
+
+--Debo ver á un antiguo condiscípulo que desea mi ayuda para un
+negocio. El pobre no ha hecho fortuna.
+
+Era un ingeniero que durante la guerra había dirigido una fábrica
+dedicada á la producción de municiones. Ahora la fábrica estaba
+cerrada, y su dueño, después de haber reunido en cuatro años una
+fortuna enorme, no sabía qué hacer de ella. El ingeniero buscaba, sin
+éxito, un capitalista, para dedicarla por su cuenta á la producción de
+maquinaria agrícola.
+
+--Vive más allá de Montmartre--continuó Robledo--; está cargado de
+familia, y voy á ver si prestándole unas docenas de miles de pesos,
+que aquí resultan cerca de un millón de francos, puede abrirse paso.
+Quiere mostrarme en su casa los planos de una máquina que ha inventado
+para arar la tierra.
+
+Abandonaron los tres sus asientos y salieron del _hall_. Fuera del
+hotel, el matrimonio montó en un automóvil elegante. El español
+prefirió marchar á pie hasta la plaza de la Estrella, donde tomaría
+simplemente el Metro.
+
+Era una tarde primaveral, de aire suave y cielo dorado. Robledo
+marchaba con una vivacidad juvenil. La imagen de su infeliz camarada
+Torrebianca pasó de pronto por su memoria. Esto no era extraordinario.
+
+Desde su regreso á Europa, le asaltaba con frecuencia el recuerdo de
+Federico y de su mujer, por la razón de haber vivido con ellos durante
+su última permanencia en París y haber emprendido juntos de aquí el
+viaje á América. Además, este ingeniero pobre que iba á visitar
+evocaba en su memoria al otro compañero de estudios.
+
+En los doce años últimos, pasados junto al río Negro, la imagen de los
+Torrebianca se había mantenido fresca en su memoria. Una vida de
+monótono trabajo, poco abundante en novedades, conserva vivas las
+impresiones, pues éstas no reciben la superposición de otras que las
+borren.
+
+Muchas veces, en sus largas horas de reflexiva soledad, se preguntaba
+cuál habría sido el final de Elena.
+
+Su mala influencia persistió demasiado en aquel rincón del mundo para
+que la olvidasen fácilmente. Hasta los habitantes más antiguos de la
+Presa que permanecieron fieles al terruño, negándose á abandonar el
+pueblo arruinado, habían transmitido á los nuevos vecinos de Colonia
+Celinda la tradición de una mujer venida del otro lado del mar,
+hermosa y de poder fatídico, originadora de ruinas y muertes.
+
+Los que no alcanzaron á conocerla se la imaginaban como una especie de
+bruja, apodándola «Cara Pintada» y atribuyéndole toda clase de
+maldades prodigiosas. Hasta afirmaban que surgía á veces en los
+lugares más solitarios del río, como un fantasma hermoso y fatal,
+peinándose los rubios cabellos ó pintándose el rostro; y esta
+aparición era terrible para los que la veían, pues significaba un
+anuncio de próxima muerte.
+
+Robledo, en sus visitas á Buenos Aires, intentó averiguar algo de
+aquel Moreno que había huído con Elena; pero nunca obtuvo noticias
+precisas. Los dos habían caído en Europa como en un mar que se
+cerrase sobre sus cabezas, ocultándolos para siempre.
+
+«Debe haber muerto--acababa diciéndose el español--. Indudablemente ha
+muerto. Una mujer de su especie no podía vivir mucho.»
+
+Y durante unos meses dejaba de pensar en ella, hasta que algunas
+alusiones de los primitivos habitantes de la colonia despertaban otra
+vez sus recuerdos.
+
+Al descender los peldaños de la estación vecina al Arco de Triunfo,
+olvidó completamente á su infeliz compañero y su temible esposa. Se
+sintió envuelto y empujado por la corriente humana que descendía á las
+profundidades del Metro, y el tren subterráneo le llevó al otro lado
+de París.
+
+Pasó más de dos horas en la casa de su amigo el inventor--modesta
+habitación situada en una calle afluente á los bulevares exteriores--,
+y al caer la tarde se vió marchando á pie por el bulevar Rochechuart,
+hacia la plaza Pigalle.
+
+En sus excursiones por Montmartre acompañando á sudamericanos ansiosos
+de gozar las falsas y pueriles delicias de los restoranes nocturnos,
+nunca había ido más allá de dicha plaza. Además, esta parte de París,
+vista de noche, ofrece un espectáculo engañoso que contrasta con la
+mediocridad de su fisonomía diurna.
+
+El bulevar que él seguía estaba frecuentado por un público de aspecto
+ordinario y vulgar. El Montmartre de que hablaban con delicia los
+forasteros, y cuyo nombre era repetido con admiración por cierta
+juventud del otro lado del Atlántico, empezaba á partir de la plaza
+Pigalle. Este bulevar Rochechuart era como los territorios mixtos
+inmediatos á una frontera, que carecen de fisonomía propia. Debían de
+vagar en él los expelidos del Montmartre próximo por la necesidad de
+un alojamiento más barato, ó las principiantas que aún no han logrado
+ropas ni maneras convenientes para deslizarse en los grandes
+restoranes nocturnos.
+
+Según se iba extinguiendo la tarde parecía aumentar el número de
+hembras engañosamente vestidas, que necesitan la luz incierta del
+crepúsculo para salir á la caza del hombre y del pan.
+
+Robledo se cruzaba con ellas, fingiéndose ciego ante sus violentas
+ojeadas y sordo á las palabras susurrantes en honor de su apostara de
+buen mozo.
+
+«¡Pobres mujeres! Verse obligadas á decirme tan enorme mentira para
+poder comer...»
+
+De pronto, una de estas mujeres llamó su atención. Era semejante á las
+otras, y, lo mismo que ellas, le miraba atrevidamente, con ojos
+provocadores. ¡Pero estos ojos!... ¿Dónde había visto él estos ojos?
+
+Iba vestida con una elegancia miserable. Sus ropas, desteñidas y
+viejas, habían sido lujosas muchos años antes; pero vistas á cierta
+distancia, aún podían engañar á los distraídos. Además conservaba
+cierta esbeltez, que, unida á su estatura, hacía olvidar por un
+momento los estragos de la miseria y de los años.
+
+Al ver que Robledo se detenía un instante para examinarla mejor,
+sonrió con alegre sinceridad. Era un buen encuentro; el mejor de la
+tarde. Este señor tenía el aspecto de un extranjero rico que vaga
+desorientado por un barrio excéntrico al que no volverá nunca. Había
+que aprovechar la ocasión.
+
+Mientras tanto, Robledo continuaba inmóvil, mirándola con el ceño
+fruncido por una rebusca mental.
+
+«¿Quién es esta mujer?... ¿Dónde diablos la he visto?»
+
+Ella también se había detenido, volviendo la cabeza para sonreir é
+invitándole con el gesto á que la siguiera.
+
+Se reflejaron en el rostro del ingeniero las alternativas de la
+sorpresa y la duda.
+
+«Pero ¿será?... ¡Yo que la creía muerta hace años!... No, no puede
+ser. Como he pensado en ella esta tarde, me equivoco... Sería una
+casualidad demasiado extraordinaria.»
+
+Siguió examinándola de lejos, creyendo reconocer el pasado en algunos
+rasgos de aquella fisonomía ajada, y quedando indeciso ante otros que
+le resultaban extraños. ¡Pero los ojos!... ¡aquellos ojos!...
+
+La mujer volvió á sonreir y á mover levemente la cabeza, repitiendo
+sus mudas invitaciones. Impulsado por la curiosidad, hizo Robledo
+involuntariamente un leve gesto de aceptación y ella reanudó su
+marcha. Pero sólo dió algunos pasos, deteniéndose ante la cancela de
+un _bar_ de aspecto sórdido, con tupidos visillos en los cristales.
+Guiñó un ojo, y abriendo la mampara desapareció en el interior del
+sucio establecimiento.
+
+Quedó indeciso el español. Le repugnaba ir á reunirse con aquella
+mujer y al mismo tiempo se sentía arrastrado por su curiosidad.
+Presintió que si se alejaba sin hablarla quedaría para siempre en una
+incertidumbre torturante, lamentando el resto de su existencia no
+haberse enterado de si Elena vivía aún ó estaba muerta. El miedo á la
+duda futura le impulsó á la acción, haciéndole abrir con cierta
+violencia la puerta del _bar_.
+
+Vió seis mesas, un diván de hule abullonado á lo largo de las paredes,
+espejos borrosos, y un mostrador que tenía detrás una anaquelería con
+botellas. El mostrador lo ocupaba una mujer algo vieja y de gordura
+elefantíaca, con los ojos pintados de negro y la cara moteada de
+granos y costras.
+
+Recordando sus años juveniles pasados en París, reconoció Robledo el
+pequeño establecimiento frecuentado por mujeres que no disponen de
+otra industria para vivir que el encontrón carnal, pero desean
+conservar cierta apariencia independiente, y á las cuales sirve la
+dueña de consejera é intermediaria.
+
+Un camarero de aire afeminado servía á las parroquianas. En este
+momento eran dos. Una jovencita de rostro exangüe que se
+transparentaba, como si fuese á dejar ver las oquedades y las aristas
+de su cráneo. Tosía convulsivamente, y entre tos y tos se llevaba á la
+boca un cigarrillo. En otra mesa vió á una mujer avejentada y de
+aspecto abyecto, que tal vez en su juventud había sido hermosa.
+Conservaba la misma esbeltez arrogante de la otra seguida por Robledo,
+pero sus ropas y su rostro revelaban una miseria mayor. Bebía á lentos
+sorbos el contenido de una gran copa y se retrepaba á continuación en
+el diván, cerrando los ojos como si estuviese ebria.
+
+Al entrar el ingeniero se dió cuenta de que la mujer había ido á
+sentarse en el fondo del establecimiento, lejos del mostrador y de las
+otras parroquianas. Su presencia produjo cierta emoción. La patrona le
+acogió con una sonrisa repugnante por su excesiva obsequiosidad. La
+muchachita tísica tuvo para él una mirada que creía de amor, y á
+Robledo le pareció de mendiga que implora una limosna. La borracha, al
+sonreirle, mostró que le faltaban varios dientes. Luego guiñó un ojo
+con cínica invitación, pero al ver que el hombre miraba á otra parte,
+levantó los hombros y volvió á adormecerse.
+
+Ocupó el recién llegado una mesa frente á la mujer que le había
+precedido, y pudo contemplarla más detenidamente que en la calle. Casi
+sonrió de lástima al darse cuenta del enorme engaño que representaba
+el tocado de aquella vagabunda.
+
+Vista á cierta distancia, era una mujer pobremente vestida, pero con
+cierta pretenciosidad que podía engañar á los hombres humildes ó á los
+imaginativos, dispuestos á creer en la elegancia de toda hembra que se
+fije en ellos. Contemplada de cerca, resultaba grotesca. Su sombrero
+de majestuosa halda tenía los bordes roídos y las plumas rotas. Vió
+sus pies por debajo de la mesa, y como la falda se le había subido al
+sentarse, pudo contar los agujeros y los remiendos de sus medias. Uno
+de sus zapatos mostraba la suela perforada por el uso, con un pequeño
+redondel en el sitio correspondiente á los dedos. El rostro cargado de
+colorete y de pasta blanca no conseguía ocultar las arrugas de la edad
+y otras huellas de una vida trabajosa. ¡Pero aquellos ojos!...
+
+Robledo se sentía por momentos más convencido de que era Elena. Los
+dos se miraron fijamente. Después ella preguntó por señas si podía
+acercarse, pasando al fin á su mesa.
+
+--He creído mejor entrar aquí, para que hablemos. Muchas veces, á los
+hombres no les gusta que los vean con una mujer en la calle. La
+mayoría son casados. Usted tal vez lo es, como los otros.
+
+Su voz era ronca; no recordaba la que él había oído doce años antes;
+pero á pesar de esto, su convicción iba creciendo. «Es ella--pensó--.
+Ya no es posible la duda.» La mujer siguió hablando.
+
+--Tal vez me equivoco. Usted debe ser soltero. No veo su anillo de
+matrimonio.
+
+Y miraba sonriendo las manos masculinas puestas sobre la mesa. Pero
+otra cosa pareció preocuparla más que el estado civil del señor que la
+había seguido. Volvió los ojos con cierta ansiedad hacia el mostrador,
+donde estaba el camarero esperando su llamamiento.
+
+--¿Puedo tomar una copa?--preguntó--. Advierto á usted que el _whisky_
+de aquí es magnifico. Imposible encontrarlo mejor en todo París.
+
+Al ver que él asentía con un movimiento de cabeza, se aproximó el
+camarero, y sin necesidad de preguntar qué deseaba la parroquiana,
+trajo por su propia iniciativa una botella de _whisky_ y dos copas.
+Después de llenar éstas se alejó, no sin dirigir á Robledo una mirada
+y una sonrisa iguales á las de la dueña del establecimiento.
+
+Bebió la mujer con avidez su copa, y al ver que el otro dejaba intacta
+la suya, pasó por sus ojos una expresión implorante.
+
+--Antes de la guerra, el _whisky_ valía muy poco; ¡pero ahora!... Sólo
+los reyes y los millonarios pueden beberlo. ¿Me permite usted?
+
+Hizo Robledo un gesto indicador de que la cedía su parte, y ella se
+aprovechó con apresuramiento de tal permiso.
+
+El licor parecía repeler cierta torpeza mental que se reflejaba en la
+lentitud de sus palabras, dando nueva luz á sus ojos y mayor soltura á
+su lengua. Dejó de hablar en francés para preguntar en español:
+
+--¿De dónde es usted? He conocido por su acento que es americano...
+americano del Sur. ¿De Buenos Aires tal vez?...
+
+Movió la cabeza Robledo negativamente, y sin perder su gravedad soltó
+una mentira.
+
+--Soy de Méjico.
+
+--Conozco poco ese país. Me detuve en Veracruz unos días nada más, de
+vapor á vapor. La Argentina la conozco bien: viví allá hace años...
+¿Dónde no he estado yo?... No hay lengua que no hable. Esto hace que
+los señores me aprecien y muchas amigas me tengan envidia.
+
+Robledo la miraba fijamente. Era Elena; ya no podía dudar. Y sin
+embargo, no quedaba nada en su persona de la mujer conocida en otros
+tiempos. Los últimos doce años habían pasado sobre ella más que una
+existencia entera reposada y ordinaria, transfigurándola en sentido
+decadente.
+
+Si él había podido reconocerla, era porque, al vivir tanto tiempo en
+el mismo lugar solitario y monótono, sus impresiones antiguas se
+mantenían vivas, con la incesante renovación del recuerdo, sin que
+otras las sofocasen bajo su paso. En cambio, ella había vivido tan
+aprisa y visto tantos hombres, que le era imposible acordarse del
+español. Le sería necesario para ello una enérgica concentración de su
+memoria. Además, el ingeniero también se había desfigurado con los
+años.
+
+Sin embargo, ella, por instinto profesional, presintió que no era la
+primera vez que estaba junto á este hombre. Sus sentidos de mujer de
+presa y de hembra perseguida, obligada á defenderse y viviendo en
+perpetua inquietud, parecieron avisarla.
+
+--Yo creo--dijo--que nos hemos visto otra vez, pero no puedo acordarme
+dónde, por más que pienso. ¡He corrido tantos países!... ¡he conocido
+tantos hombres!...
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XX#
+
+
+Robledo la miró con severidad, al mismo tiempo que preguntaba
+bruscamente:
+
+--¿Cómo se llama usted?
+
+Ella pensaba en otra cosa, con los ojos fijos en el _whisky_, y
+contestó, distraída:
+
+--Me llamo Blanca, y algunos me apodan «la Marquesa». ¿Me permite
+usted que tome otra copa?... Después, en mi casa, no tendremos una
+botella como ésta. Porque supongo que iremos á mi casa... Está muy
+cerca... A no ser que usted prefiera el hotel.
+
+Interpretando la mirada impasible del hombre como una aprobación, se
+apresuró á servirse una tercera copa, paladeando su contenido,
+mientras la sostenía con mano temblona. La interrumpió Robledo,
+diciendo lentamente:
+
+--Usted se llama Elena, y si la apodan «la Marquesa», es porque
+alguien la conoció cuando estaba casada con un marqués italiano.
+
+Fué tal la sorpresa de la mujer, que apartó sus labios del licor,
+mirando á Robledo con ojos desmesuradamente abiertos.
+
+--Desde que le oí hablar--dijo--tuve el presentimiento de que usted me
+conocía.
+
+Maquinalmente dejó la copa sobre la mesa. Luego se arrepintió,
+apresurándose á beberla de golpe.
+
+--Pero ¿quién es usted?... ¿Quién eres?... ¿quién eres?
+
+La primera interrogación la hizo aproximándose á Robledo, pero éste se
+echó atrás, huyendo de su contacto. Las otras dos las acompañó
+llevándose las manos á las sienes, como si hiciese un esfuerzo
+doloroso para concentrar su memoria. Al fin, dijo otra vez con
+desaliento:
+
+--¡Han pasado tantos hombres por mi vida!...
+
+Sus ojos reflejaron de pronto la inquietud, luego el miedo, y ahora
+fué ella la que se echó atrás con una expresión de animal asustado,
+como si temiese al hombre que tenía enfrente.
+
+--Al fin le reconozco--murmuró--. Sí, es usted; muy cambiado, pero es
+usted. Nunca lo hubiera conocido, de no evocar esas cosas pasadas.
+
+Parecía haber recobrado su enérgica voluntad, y pudo mirar largo rato
+á su acompañante, sin sentir miedo. Luego añadió con voz fosca:
+
+--¡Mejor habría sido no vernos nunca!
+
+Quedaron los dos en largo silencio. Elena parecía haber olvidado la
+existencia de aquella botella que continuaba acariciando maquinalmente
+con sus dedos. La curiosidad del español pugnó contra este mutismo.
+
+--¿Qué fué de Moreno?...
+
+Ella le escuchó con una expresión de duda y extrañeza, como si no le
+entendiese. Se adivinaban en sus ojos los esfuerzos de un trabajo
+mental profundamente removedor. «¿Moreno? ¿Quién podía ser este
+Moreno? ¡Ella había conocido tantos hombres!»
+
+Como si apelase al auxilio de un medicamento se sirvió una nueva copa,
+bebiéndola ávidamente, y su rostro pareció iluminarse al sonreir.
+
+--Ya sé de quién me habla... Moreno; un pobre hombre, un iluso. No sé
+nada de él.
+
+Insistió Robledo en sus preguntas, pero le fué imposible á Elena
+encontrar en su memoria una imagen clara y fija de aquel desaparecido.
+
+--Creo que murió. Se fué á su tierra, y allá debió morir ¿Dice usted
+que no volvió nunca?... Pues entonces moriría aquí. Tal vez se mató.
+No sé... Si tuviese que recordar las historias de todos los hombres
+que he conocido, hace años que estaría loca. ¡No cabrían en mi
+cabeza!...
+
+Robledo, con una curiosidad severa, continuó sus preguntas.
+
+--¿Y la hija de Pirovani?...
+
+Volvió á llevarse ella las manos á las sienes, hundiendo los dedos en
+el pelo rubio, escandalosamente rubio, de sus falsos bucles. Al mismo
+tiempo, una mueca violenta que reflejaba su enorme esfuerzo mental
+hizo bailotear un poco las dos filas de sus dientes, igualmente
+escandalosos por su blancura.
+
+--¿Pirovani?... ¡Ah, sí! Aquel italiano que vivía en Río Negro y al
+que robó Moreno... No sé; creo que nunca volvimos á hablar de su hija.
+Moreno gastaba y gastaba mientras tuvo que gastar, y yo le iba
+enseñando los placeres de la vida. ¡Pobre tonto!...
+
+Quedó encogida en su asiento y con la cabeza baja después de hablar
+así. Parecía haberse empequeñecido. Al levantar los ojos encontraba la
+mirada severa del español y volvía á bajarlos, fijándolos en la
+botella.
+
+Durante el nuevo silencio Robledo se habló mentalmente. «¡Y pensar que
+por este andrajo se mataron los hombres, lloraron tantas mujeres y
+sufrí yo angustias inmensas!...»
+
+Como si Elena adivinase sus pensamientos, dijo con humildad:
+
+--Usted no sabe qué terribles han sido mis últimos años... Vino la
+guerra y se empeñaron en perseguirme, no permitiendo que viviese en
+París. Sospechaban de mí, me creían espía y alemana, dándome cada uno
+diferente nacionalidad. Anduve por Italia; anduve por muchos países.
+Hasta estuve en su patria: ¿no es usted español?... No extrañe la
+pregunta; ¡me es imposible recordar tantas cosas!... Y al volver á
+París no he encontrado á nadie, absolutamente á nadie de los de mi
+época. El mundo de antes de la guerra era otro mundo. Todos los que yo
+conocí han muerto ó están lejos. A veces creo que he caído en otro
+planeta. ¡Qué soledad!...
+
+Parecía abrumada por este mundo nuevo, que no podía comprender.
+
+--Y el primero que me sale al paso capaz de recordarme la vida
+anterior, es usted... ¡Mejor hubiese sido no vernos!
+
+Luego continuó, como si hablase para ella misma:
+
+--Este encuentro servirá para que yo piense en cosas que nunca hubiese
+recordado... ¿Por qué volvió usted de tan lejos?... ¿por qué se le ha
+ocurrido pasear por esta parte de Montmartre que nunca frecuentan los
+extranjeros ricos?... ¡Ay! ¡la maldita casualidad!
+
+De pronto se incorporó, con un reflejo azulado en las pupilas.
+
+--Déjeme beber. ¡Cómo le agradecería que me regalase toda la botella!
+La necesito después de este maldito encuentro que va á resucitar
+tantas cosas... Yo amo la vida por encima de todo. No me dan miedo las
+desgracias ni las miserias, á cambio de seguir viviendo... Pero temo á
+los recuerdos, y el _whisky_ los mata ó los viste de tal modo que
+resultan agradables. Déjeme beber; no me diga que no.
+
+Como Robledo permaneciese silencioso, Elena volvió á apoderarse de la
+botella para llenar su copa, apurándola con lento regodeo. Mientras
+bebía señaló con los ojos á la muchachuela, que continuaba fumando y
+tosiendo.
+
+--Es cómo todas las de ahora: morfina, cocaína, etcétera... Yo soy de
+mi época, estilo antiguo; las tales drogas me ponen enferma. Sólo creo
+en lo clásico.
+
+Y acarició el contorno de la botella con mano amorosa. Su rostro
+parecía iluminado por una extraña lucidez, que iba en aumento según
+ella bebía. Al verse dueña de todo el _whisky_ deseaba quedar sola
+para paladearlo sin prisa, y dijo á Robledo:
+
+--Váyase y no se acuerde de mí. Si quiere darme algo, se lo
+agradeceré; si no me da nada, me contento con la botella: un regalo de
+príncipe... Váyase, Robledo; este sitio no es para usted.
+
+Pero él permaneció inmóvil, deseando excitar su memoria para saber
+algo más de su misterioso pasado.
+
+--¿Y Canterac?... ¿Encontró usted alguna vez al capitán Canterac?...
+
+Este nombre tardó á resucitar en la memoria de ella más aún que los
+nombres anteriores. Robledo, para ayudarla, recordó el parque
+artificial improvisado en su honor á orillas del río Negro.
+
+--Fué _chic_ aquella fiesta, ¿no es cierto?... Otros hombres han hecho
+por mí cosas más caras; pero aquello resultó original... ¡Pobre
+capitán! Lo he visto después muchas veces; creo que ahora es general.
+¿Cómo dice usted que se llamaba?...
+
+Y siguió evocando sus recuerdos; pero el español se dió cuenta de que
+confundía á Canterac con otro militar amigo suyo, haciendo una sola
+persona de los dos hombres, conocidos en períodos distintos de su
+vida.
+
+Robledo sabía con certeza que Canterac había muerto. Vagaba por las
+repúblicas del Pacífico, cambiando de ocupación, unas veces en las
+salitreras de Chile, otras en las minas de Bolivia y del Perú, cuando
+estalló la guerra, y volvió á Francia para incorporarse al ejército.
+Había muerto en Verdún con un heroísmo obscuro, como tantos otros, y
+esta mujer no guardaba una imagen precisa de él, después de haber
+perturbado tan deplorablemente su existencia. Ni siquiera pareció
+recordar su nombre al repetirlo Robledo.
+
+Las preguntas de éste iban excavando, sin embargo, su memoria, y al
+fin acabó ella por repeler su adormecimiento mental, sufriendo el
+salto en masa de los recuerdos despertados. De pronto fué Elena la que
+preguntó:
+
+--¿Cómo se llamaba aquel muchacho americano compañero suyo?... Creo
+que fué el único hombre que me interesó un poco entre los muchos que
+me buscaban... Tal vez le amé, por lo mismo que nunca me deseó
+verdaderamente. Algunas veces, muy de tarde en tarde, me he acordado
+de él... ¿Se casó?
+
+Hizo Robledo un signo afirmativo y ella siguió hablando.
+
+--No diga más. Mirándole á usted creo que los años pasados vuelven á
+pasar, pero en sentido inverso, y todo lo recuerdo poco á poco... Ese
+joven se llamaba Ricardo, y tal vez se habrá casado con aquella
+muchachita de la Pampa á la que le daban un nombre de flor.
+
+Estos recuerdos, los únicos que resurgían en su memoria vivos y bien
+determinados, le inspiraron la amarga tristeza que infunde el bien
+ajeno.
+
+Se miró á sí misma con una conmiseración despectiva, como si se
+contemplase por primera vez. Ella que se había creído durante muchos
+años el centro de lo existente, se veía en lo más bajo, y aún
+adivinaba nuevos abismos por los que seguiría rodando, pues para la
+desgracia nunca hay término.
+
+Los demás podían evocar su pasado con una melancolía dulce. Era un
+placer igual á una música suave y antigua, á un perfume de ramo
+marchito. Los recuerdos de ella mordían como lobos rabiosos y la
+perseguirían hasta la muerte. Por eso necesitaba vivir en una
+inconsciencia animal, asesinando todos los días su pensamiento con el
+alcohol.
+
+Quiso exteriorizar su desesperación y murmuró, señalando á la otra
+mujer medio ebria que dormitaba en el diván:
+
+--Así seré yo dentro de poco.
+
+Se obscureció su rostro, como si pasase sobre él la sombra de sus
+últimas horas, y bajando las pupilas añadió:
+
+--Y luego morir.
+
+Robledo permaneció silencioso. Había sacado disimuladamente su cartera
+de un bolsillo interior y contaba papeles debajo de la mesa. Ella
+siguió murmurando, sin darse cuenta de que repetía sus más ocultos
+pensamientos:
+
+--Tal vez alguien escriba entonces en los periódicos unas líneas
+hablando de la llamada «Marquesa», y media docena de personas en todo
+el mundo me recuerden. Tal vez ni esto, y quedaré para siempre en el
+fondo del río. Pero ¿tendré valor?...
+
+Buscó Robledo una mano de ella por debajo de la mesa, entregándole un
+rollo de pequeños papeles.
+
+--No debía tomarlo--dijo la mujer--. Yo sólo puedo admitir dinero de
+los que no me conocen.
+
+Pero guardó en su pecho los billetes de Banco. Sus ojos,
+repentinamente alegres, parecieron desmentir el tono de resignada
+dignidad con que formulaba sus excusas por haber aceptado el donativo.
+
+La mirada de Robledo era ahora de conmiseración.
+
+¡Pobre «bella Elena»! Había pasado por la vida como pasan sobre los
+mares australes los grandes albatros, orgullosos de su blancura y de
+la fuerza de sus alas, abatiéndose con una voracidad implacable sobre
+las presas que descubren á través de las olas, creyendo que todo
+cuanto existe ha sido creado únicamente para que ellos lo devoren. Era
+un águila atlántica majestuosa y fiera, con el perfume salino de la
+inmensidad y la carne coriácea de la fuerza. Pero los años habían
+pasado, disolviendo la orgullosa ilusión de la juventud que se
+considera inmortal, y ahora el ave arrogante del infinito azul se veía
+obligada á buscar su comida en los excrementos oceánicos amontonados
+en la costa. Cuando el frío y la tiniebla la impelían hacia la luz,
+sus alas moribundas chocaban con los vidrios guardadores del fuego.
+Iba en busca de la ventana que refleja el rescoldo hospitalario del
+hogar, y tropezaba con la lente del faro, dura é insensible como un
+muro, acostumbrada á repeler la cólera de las tempestades. Y en uno de
+estos choques caería con las alas rotas para siempre, y el mar de la
+vida tragaría su cuerpo con la misma indiferencia que había sorbido
+antes á las numerosas víctimas de ella.
+
+Contempló Robledo después á sus amigos y se vió á sí mismo en una
+forma igualmente animal. Eran bueyes magníficamente alimentados,
+tranquilos y buenos, como las reses que pastaban, hinchadas por la
+abundancia, en los campos regados de su colonia. Tenían las firmes
+virtudes del que ve su existencia asegurada, á cubierto de todo
+riesgo, y no necesita hacer daño á los demás para vivir... Y así
+continuarían plácidamente, sin violentas alegrías, pero también sin
+dolores, hasta que llegase su hora última...
+
+¿Quién había vivido mejor su existencia?... ¿Era aquella mujer de
+biografía fabulosa, incapaz de recordar exactamente su origen y sus
+aventuras como si un cerebro humano no pudiera contener una historia
+tan extensa como un mundo?... ¿Eran ellos honrados rumiantes de la
+felicidad, que ya habían hecho sobre la tierra cuanto debían hacer?...
+
+No pudo seguir pensando. El camarero del _bar_ había salido á la
+calle, llamado por un hombre, y volvió con aire inquieto, diciendo á
+la dueña, algunas palabras en voz baja.
+
+--¡Volad, palomas mías!--gritó la mujerona desde el mostrador,
+dirigiéndose á las dos parroquianas más próximas.
+
+Y explicó que la policía estaba haciendo una _razzia_ de mujeres en el
+barrio, y tal vez visitase su establecimiento. Un amigo fiel acababa
+de traer el aviso.
+
+La muchachita tísica arrojó el cigarro, escapando con un temblor
+cerval, que aún hacía más angustiosa su tos. La beoda abrió los ojos,
+miró en torno y volvió á cerrarlos, murmurando:
+
+--¡Que vengan! En la comisaría se duerme lo mismo que aquí.
+
+Elena se apresuró á huir. Tenía miedo; pero procuró marchar hacia la
+puerta con cierta majestad, pensando que un hombre estaba á sus
+espaldas. No quería que la confundiesen con las otras.
+
+Al verse solo el español, entregó un billete al camarero por toda la
+botella y salió sin querer recibir el cambio. Luego, en el bulevar,
+miró inútilmente á un lado y á otro. Elena había desaparecido...
+
+No la vería más. Cuando ella muriese, él no recibiría la noticia de su
+muerte. Iba á pasar el resto de su existencia sin saber con certeza si
+la otra vivía aún. Después de este encuentro adivinaba su final. Era
+de las que salen de la vida de un modo trágico, pero sin estrépito,
+sin que suene su nombre, habiendo sobrevivido muchos años á su
+historia muerta.
+
+--Y esta es la Elena--se dijo--que, igual á la del viejo poeta,
+originó la guerra entre los hombres en un rincón de la tierra...
+
+La duda formulaba preguntas en su interior. ¿Había sido esta mujer
+verdaderamente mala, con plena conciencia de su perversidad?... ¿Era
+una ansiosa de los placeres de la vida, que avanzaba inconsciente, sin
+reparar en lo que iba aplastando bajo sus pies?...
+
+Mientras buscaba un carruaje, se dijo como conclusión:
+
+--Mejor hubiese sido para ella morir hace doce años... ¿Para qué sigue
+viviendo?
+
+Sonrió tristemente al pensar en la relatividad de los valores humanos
+y la distinta importancia de las personas, según el ambiente en que se
+mueven.
+
+--¡Pensar que este andrajo fué igual á la heroína de Homero en aquella
+tierra á medio civilizar, donde no abundan las mujeres!... ¿Qué dirían
+ahora los que tantas locuras hicieron por ella, si la viesen como yo
+la he visto?...
+
+Cuando llegó al hotel, Watson y su esposa acababan de volver de su
+paseo.
+
+Dos criados seguían á Celinda cargados con enormes paquetes: las
+adquisiciones de aquella tarde.
+
+Miró Watson su reloj con impaciencia.
+
+--Son cerca de las siete, y hemos de vestirnos y comer antes de ir á
+la Opera... Cuando las mujeres se ponen á comprar trajes y sombreros,
+no acaban nunca.
+
+Celinda remedó la fingida indignación de su esposo con graciosos
+ademanes, y acabó por besarle, entrándose luego en la habitación
+inmediata para cambiar de vestido.
+
+Watson preguntó á Robledo si les acompañaba á la Opera.
+
+--No; voy haciéndome viejo, y me molesta ponerme de frac y guantes
+blancos para escuchar música. Prefiero quedarme en el hotel. Veré cómo
+acuestan á Carlitos... Le he prometido un cuento.
+
+Sintió en su interior la molestia de la duda. ¿Debía relatar á Celinda
+y su marido el encuentro de aquella tarde?... ¿Sería más prudente
+comunicárselo solamente á Watson?
+
+Rara vez en sus conversaciones habían recordado á la esposa de
+Torrebianca. Celinda, tan alegre y desenfadada, fruncía el ceño con
+expresión agresiva cuando nombraban en su presencia á la marquesa.
+
+Podía representar para ella un deleite cruel el conocimiento de la
+abyección de la otra. Luego, Robledo se arrepintió de tal suposición.
+A Celinda, en plena felicidad, le repugnaba seguramente la venganza, y
+sólo le proporcionarían sus noticias la molestia de un mal recuerdo.
+
+«¿Para qué resucitar el pasado?... ¡Que la vida continúe!»
+
+Y sólo se ocupó en pensar la maravillosa historia que iba á contarle á
+su príncipe heredero.
+
+
+
+
+#FIN#
+
+Villa Fontana Rosa
+Mentón (Alpes Marítimos)
+Febrero-Abril 1922.
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's La Tierra de Todos, by Vicente Blasco Ibañez
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 13519 ***
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+This eBook, including all associated images, markup, improvements,
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+in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES.
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+Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for
+eBook #13519 (https://www.gutenberg.org/ebooks/13519)
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@@ -0,0 +1,12152 @@
+The Project Gutenberg EBook of La Tierra de Todos, by Vicente Blasco Ibaez
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: La Tierra de Todos
+
+Author: Vicente Blasco Ibaez
+
+Release Date: September 24, 2004 [EBook #13519]
+[Date last updated: April 12, 2006]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA TIERRA DE TODOS ***
+
+
+
+
+Produced by Stan Goodman, Paz Barrios and the Online Distributed
+Proofreading Team.
+
+
+
+
+
+#LA TIERRA DE TODOS#
+
+VICENTE BLASCO IBAEZ
+
+(NOVELA)
+
+PROMETEO
+Germanas, 33.--VALENCIA
+1922.
+
+
+
+
+
+
+#LA TIERRA DE TODOS#
+
+
+
+
+#I#
+
+
+Como todas las maanas, el marqus de Torrebianca sali tarde de su
+dormitorio, mostrando cierta inquietud ante la bandeja de plata con
+cartas y peridicos que el ayuda de cmara haba dejado sobre la mesa
+de su biblioteca.
+
+Cuando los sellos de los sobres eran extranjeros, pareca contento,
+como si acabase de librarse de un peligro. Si las cartas eran de
+Pars, frunca el ceo, preparndose una lectura abundante en
+sinsabores y humillaciones. Adems, el membrete impreso en muchas de
+ellas le anunciaba de antemano la personalidad de tenaces acreedores,
+hacindole adivinar su contenido.
+
+Su esposa, llamada la bella Elena, por una hermosura indiscutible,
+que sus amigas empezaban considerar histrica causa de su
+exagerada duracin, reciba con ms serenidad estas cartas, como si
+toda su existencia la hubiese pasado entre deudas y reclamaciones. l
+tena una concepcin ms anticuada del honor, creyendo que es
+preferible no contraer deudas, y cuando se contraen, hay que pagarlas.
+
+Esta maana las cartas de Pars no eran muchas: una del
+establecimiento que haba vendido en diez plazos el ltimo automvil
+de la marquesa, y slo llevaba cobrados dos de ellos; varias de otros
+proveedores--tambin de la marquesa--establecidos en cercanas de la
+plaza Vendme, y de comerciantes ms modestos que facilitaban
+crdito los artculos necesarios para la manutencin y amplio
+bienestar del matrimonio y su servidumbre.
+
+Los criados de la casa tambin podan escribir formulando idnticas
+reclamaciones; pero confiaban en el talento mundano de la seora, que
+le permitira alguna vez salir definitivamente de apuros, y se
+limitaban manifestar su disgusto mostrndose ms fros y estirados
+en el cumplimiento de sus funciones.
+
+Muchas veces, Torrebianca, despus de la lectura de este correo,
+miraba en torno de l con asombro. Su esposa daba fiestas y asista
+todas las ms famosas de Pars; ocupaban en la avenida Henri Martin el
+segundo piso de una casa elegante; frente su puerta esperaba un
+hermoso automvil; tenan cinco criados... No llegaba explicarse en
+virtud de qu leyes misteriosas y equilibrios inconcebibles podan
+mantener l y su mujer este lujo, contrayendo todos los das nuevas
+deudas y necesitando cada vez ms dinero para el sostenimiento de su
+costosa existencia. El dinero que l lograba aportar desapareca como
+un arroyo en un arenal. Pero la bella Elena encontraba lgica y
+correcta esta manera de vivir, como si fuese la de todas las personas
+de su amistad.
+
+Acogi Torrebianca alegremente el encuentro de un sobre con sello de
+Italia entre las cartas de los acreedores y las invitaciones para
+fiestas.
+
+--Es de mam--dijo en voz baja.
+
+Y empez leerla, al mismo que una sonrisa pareca aclarar su rostro.
+Sin embargo, la carta era melanclica, terminando con quejas dulces y
+resignadas, verdaderas quejas de madre.
+
+Mientras iba leyendo, vi con su imaginacin el antiguo palacio de los
+Torrebianca, all en Toscana, un edificio enorme y ruinoso circundado
+de jardines. Los salones, con pavimento de mrmol multicolor y techos
+mitolgicos pintados al fresco, tenan las paredes desnudas,
+marcndose en su polvorienta palidez la huella de los cuadros clebres
+que las adornaban en otra poca, hasta que fueron vendidos los
+anticuarios de Florencia.
+
+El padre de Torrebianca, no encontrando ya lienzos ni estatuas como
+sus antecesores, tuvo que hacer moneda con el archivo de la casa,
+ofreciendo autgrafos de Maquiavelo, de Miguel Angel y otros
+florentinos que se haban carteado con los grandes personajes de su
+familia.
+
+Fuera del palacio, unos jardines de tres siglos se extendan al pie de
+amplias escalinatas de mrmol con las balaustradas rotas bajo la
+pesadez de tortuosos rosales. Los peldaos, de color de hueso, estaban
+desunidos por la expansin de las plantas parsitas. En las avenidas,
+el boj secular, recortado en forma de anchas murallas y profundos
+arcos de triunfo, era semejante las ruinas de una metrpoli
+ennegrecida por el incendio. Como estos jardines llevaban muchos aos
+sin cultivo, iban tomando un aspecto de selva florida. Resonaban bajo
+el paso de los raros visitantes con ecos melanclicos que hacan volar
+ los pjaros lo mismo que flechas, esparciendo enjambres de insectos
+bajo el ramaje y carreras de reptiles entre los troncos.
+
+La madre del marqus, vestida como una campesina, y sin otro
+acompaamiento que el de una muchacha del pas, pasaba su existencia
+en estos salones y jardines, recordando al hijo ausente y
+discurriendo nuevos medios de proporcionarle dinero.
+
+Sus nicos visitantes eran los anticuarios, los que iba vendiendo
+los ltimos restos de un esplendor saqueado por sus antecesores.
+Siempre necesitaba enviar algunos miles de liras al ltimo
+Torrebianca, que, segn ella crea, estaba desempeando un papel
+social digno de su apellido en Londres, en Pars, en todas las grandes
+ciudades de la tierra. Y convencida de que la fortuna que favoreci
+los primeros Torrebianca acabara por acordarse de su hijo, se
+alimentaba parcamente, comiendo en una mesita de pino blanco, sobre el
+pavimento de mrmol de aquellos salones donde nada quedaba que
+arrebatar.
+
+Conmovido por la lectura de la carta, el marqus murmur varias veces
+la misma palabra: Mam... mam.
+
+Despus de mi ltimo envo de dinero, ya no s qu hacer. Si vieses,
+Federico, qu aspecto tiene ahora la casa en que naciste! No quieren
+darme por ella ni la vigsima parte de su valor; pero mientras se
+presenta un extranjero que desee realmente adquirirla, estoy dispuesta
+ vender los pavimentos y los techos, que es lo nico que vale algo,
+para que no sufras apuros y nadie ponga en duda el honor de tu nombre.
+Vivo con muy poco y estoy dispuesta imponerme todava mayores
+privaciones; pero no podris t y Elena limitar vuestros gastos, sin
+perder el rango que ella merece por ser esposa tuya? Tu mujer, que es
+tan rica, no puede ayudarte en el sostenimiento de tu casa?...
+
+El marqus ces de leer. Le haca dao, como un remordimiento, la
+simplicidad con que la pobre seora formulaba sus quejas y el engao
+en que viva. Creer rica Elena! Imaginarse que l poda imponer
+su esposa una vida ordenada y econmica, como lo haba intentado
+repetidas veces al principio de su existencia matrimonial!...
+
+La entrada de Elena en la biblioteca cort sus reflexiones. Eran ms
+de las once, y ella iba dar su paseo diario por la avenida del
+Bosque de Bolonia para saludar las personas conocidas y verse
+saludada por ellas.
+
+Se present vestida con una elegancia indiscreta y demasiado
+ostentosa, que pareca armonizarse con su gnero de hermosura. Era
+alta y se mantena esbelta gracias una continua batalla con el
+engrasamiento de la madurez y los frecuentes ayunos. Se hallaba
+entre los treinta y los cuarenta aos; pero los medios de conservacin
+que proporciona la vida moderna le daban esa tercera juventud que
+prolonga el esplendor de las mujeres en las grandes ciudades.
+
+Torrebianca slo la encontraba defectos cuando viva lejos de ella. Al
+volverla ver, un sentimiento de admiracin le dominaba
+inmediatamente, hacindole aceptar todo lo que ella exigiese.
+
+Salud Elena con una sonrisa, y l sonri igualmente. Luego puso ella
+los brazos en sus hombros y le bes, hablndole con un ceceo de nia,
+que era para su marido el anuncio de alguna nueva peticin. Pero este
+fraseo pueril no haba perdido el poder de conmoverle profundamente,
+anulando su voluntad.
+
+--Buenos das, mi coc!... Me he levantado ms tarde que otras
+maanas; debo hacer algunas visitas antes de ir al Bosque. Pero no he
+querido marcharme sin saludar mi maridito adorado... Otro beso, y me
+voy.
+
+Se dej acariciar el marqus, sonriendo humildemente, con una
+expresin de gratitud que recordaba la de un perro fiel y bueno. Elena
+acab por separarse de su marido; pero antes de salir de la biblioteca
+hizo un gesto como si recordase algo de poca importancia, y detuvo su
+paso para hablar.
+
+--Tienes dinero?...
+
+Ces de sonreir Torrebianca y pareci preguntarle con sus ojos: Qu
+cantidad deseas?
+
+--Poca cosa. Algo as como ocho mil francos.
+
+Un modisto de la _rue de la Paix_ empezaba faltarle al respeto por
+esta deuda, que slo databa de tres aos, amenazndola con una
+reclamacin judicial. Al ver el gesto de asombro con que su marido
+acoga esta demanda, fu perdiendo la sonrisa pueril que dilataba su
+rostro; pero todava insisti en emplear su voz de nia para gemir con
+tono dulzn:
+
+--Dices que me amas, Federico, y te niegas darme esa pequea
+cantidad?...
+
+El marqus indic con un ademn que no tena dinero, mostrndole
+despus las cartas de los acreedores amontonadas en la bandeja de
+plata.
+
+Volvi sonreir ella; pero ahora su sonrisa fu cruel.
+
+--Yo podra mostrarte--dijo--muchos documentos iguales esos... Pero
+t eres hombre, y los hombres deben traer mucho dinero su casa para
+que no sufra su mujercita. Cmo voy pagar mis deudas si t no me
+ayudas?...
+
+Torrebianca la mir con una expresin de asombro.
+
+--Te he dado tanto dinero... tanto! Pero todo el que cae en tus manos
+se desvanece como el humo.
+
+Se indign Elena, contestando con voz dura:
+
+--No pretenders que una seora _chic_ y que, segn dicen, no es fea,
+viva de un modo mediocre. Cuando se goza el orgullo de ser el marido
+de una mujer como yo hay que saber ganar el dinero millones.
+
+Las ltimas palabras ofendieron al marqus; pero Elena, dndose
+cuenta de esto, cambi rpidamente de actitud, aproximndose l para
+poner las manos en sus hombros.
+
+--Por qu no le escribes la vieja?... Tal vez pueda enviarnos ese
+dinero vendiendo alguna antigualla de tu casern paternal.
+
+El tono irrespetuoso de tales palabras acrecent el mal humor del
+marido.
+
+--Esa vieja es mi madre, y debes hablar de ella con el respeto que
+merece. En cuanto dinero, la pobre seora no puede enviar ms.
+
+Mir Elena su esposo con cierto desprecio, diciendo en voz baja,
+como si se hablase ella misma:
+
+--Esto me ensear no enamorarme ms de pobretones... Yo buscar ese
+dinero, ya que eres incapaz de proporcionrmelo.
+
+Pas por su rostro una expresin tan maligna al hablar as, que su
+marido se levant del silln frunciendo las cejas.
+
+--Piensa lo que dices... Necesito que me aclares esas palabras.
+
+Pero no pudo seguir hablando. Ella haba transformado completamente la
+expresin de su rostro, y empez reir con carcajadas infantiles, al
+mismo tiempo que chocaba sus manos.
+
+--Ya se ha enfadado mi coc. Ya ha credo algo ofensivo para su
+mujer... Pero si yo slo te quiero ti!
+
+Luego se abraz l, besndole repetidas veces, pesar de la
+resistencia que pretenda oponer sus caricias. Al fin se dej
+dominar por ellas, recobrando su actitud humilde de enamorado.
+
+Elena lo amenazaba graciosamente con un dedo.
+
+--A ver: sonra usted un poquito, y no sea mala persona!... De veras
+que no puedes darme ese dinero?
+
+Torrebianca hizo un gesto negativo, pero ahora pareca avergonzado de
+su impotencia.
+
+--No por ello te querr menos--continu ella--. Que esperen mis
+acreedores. Yo procurar salir de este apuro como he salido de tantos
+otros. Adis, Federico!
+
+Y march de espaldas hacia la puerta, envindole besos hasta que
+levant el cortinaje.
+
+Luego, al otro lado de la colgadura, cuando ya no poda ser vista, su
+alegra infantil y su sonrisa desaparecieron instantneamente. Pas
+por sus pupilas una expresin feroz y su boca hizo una mueca de
+desprecio.
+
+Tambin el marido, al quedar solo, perdi la efmera alegra que le
+haban proporcionado las caricias de Elena. Mir las cartas de los
+acreedores y la de su madre, volviendo luego ocupar su silln para
+acodarse en la mesa con la frente en una mano. Todas las inquietudes
+de la vida presente parecan haber vuelto caer sobre l de golpe,
+abrumndolo.
+
+Siempre, en momentos iguales, buscaba Torrebianca los recuerdos de su
+primera juventud, como si esto pudiera servirle de remedio. La mejor
+poca de su vida haba sido los veinte aos, cuando era estudiante
+en la Escuela de Ingenieros de Lieja. Deseoso de renovar con el propio
+trabajo el decado esplendor de su familia, haba querido estudiar una
+carrera moderna para lanzarse por el mundo y ganar dinero, como lo
+haban hecho sus remotos antepasados. Los Torrebianca, antes de que
+los reyes los ennobleciesen dndoles el ttulo de marqus, haban sido
+mercaderes de Florencia, lo mismo que los Mdicis, yendo las
+factoras de Oriente conquistar su fortuna. l quiso ser ingeniero,
+como todos los jvenes de su generacin que deseaban una Italia
+engrandecida por la industria, as como en otros siglos haba sido
+gloriosa por el arte.
+
+Al recordar su vida de estudiante en Lieja, lo primero que resurga en
+su memoria era la imagen de Manuel Robledo, camarada de estudios y de
+alojamiento, un espaol de carcter jovial y energa tranquila para
+afrontar los problemas de la existencia diaria. Haba sido para l
+durante varios aos como un hermano mayor. Tal vez por esto, en los
+momentos difciles, Torrebianca se acordaba siempre de su amigo.
+
+Intrpido y simptico Robledo!... Las pasiones amorosas no le hacan
+perder su plcida serenidad de hombre equilibrado. Sus dos aficiones
+predominantes en el perodo de la juventud haban sido la buena mesa y
+la guitarra.
+
+De voluntad fcil para el enamoramiento, Torrebianca andaba siempre en
+relaciones con una liejesa, y Robledo, por acompaarle, se prestaba
+fingirse enamorado de alguna amiga de la muchacha. En realidad,
+durante sus partidas de campo con mujeres, el espaol se preocupaba
+ms de los preparativos culinarios que de satisfacer el
+sentimentalismo ms menos frgil de la compaera que le haba
+deparado la casualidad.
+
+Torrebianca haba llegado ver travs de esta alegra ruidosa y
+materialista cierto romanticismo que Robledo pretenda ocultar como
+algo vergonzoso. Tal vez haba dejado en su pas los recuerdos de un
+amor desgraciado. Muchas noches, el florentino, tendido en la cama de
+su alojamiento, escuchaba Robledo, que haca gemir dulcemente su
+guitarra, entonando entre dientes canciones amorosas del lejano pas.
+
+Terminados los estudios, se haban dicho adis con la esperanza de
+encontrarse al ao siguiente; pero no se vieron ms. Torrebianca
+permaneci en Europa, y Robledo llevaba muchos aos vagando por la
+Amrica del Sur, siempre como ingeniero, pero plegndose las ms
+extraordinarias transformaciones, como si reviviesen en l, por ser
+espaol, las inquietudes aventureras de los antiguos conquistadores.
+
+De tarde en tarde escriba alguna carta, hablando del pasado ms que
+del presente; pero pesar de esta discrecin, Torrebianca tena la
+vaga idea de que su amigo haba llegado ser general en una pequea
+Repblica de la Amrica del Centro.
+
+Su ltima carta era de dos aos antes. Trabajaba entonces en la
+Repblica Argentina, hastiado ya de aventuras en pases de continuo
+sacudimiento revolucionario. Se limitaba ser ingeniero, y serva
+unas veces al gobierno y otras empresas particulares, construyendo
+canales y ferrocarriles. El orgullo de dirigir los avances de la
+civilizacin travs del desierto le haca soportar alegremente las
+privaciones de esta existencia dura.
+
+Guardaba Torrebianca entre sus papeles un retrato enviado por Robledo,
+en el que apareca caballo, cubierta la cabeza con un casco blanco y
+el cuerpo con un poncho. Varios mestizos colocaban piquetes con
+banderolas en una llanura de aspecto salvaje, que por primera vez iba
+ sentir las huellas de la civilizacin material.
+
+Cuando recibi este retrato, deba tener Robledo treinta y siete aos:
+la misma edad que l. Ahora estaba cerca de los cuarenta; pero su
+aspecto, juzgar por la fotografa, era mejor que el de Torrebianca.
+La vida de aventuras en lejanos pases no le haba envejecido. Pareca
+ms corpulento an que en su juventud; pero su rostro mostraba la
+alegra serena de un perfecto equilibrio fsico.
+
+Torrebianca, de estatura mediana, ms bien bajo que alto, y enjuto de
+carnes, guardaba una agilidad nerviosa gracias sus aficiones
+deportivas, y especialmente al manejo de las armas, que haba sido
+siempre la ms predominante de sus aficiones; pero su rostro delataba
+una vejez prematura. Abundaban en l las arrugas; los ojos tenan en
+su vrtice un fruncimiento de cansancio; los aladares de su cabeza
+eran blancos, contrastndose con el vrtice, que continuaba siendo
+negro. Las comisuras de la boca caan desalentadas bajo el bigote
+recortado, con una mueca que pareca revelar el debilitamiento de la
+voluntad.
+
+Esta diferencia fsica entre l y Robledo le haca considerar su
+camarada como un protector, capaz de seguir guindole lo mismo que en
+su juventud.
+
+Al surgir en su memoria esta maana la imagen del espaol, pens, como
+siempre: Si le tuviese aqu!... Sabra infundirme su energa de
+hombre verdaderamente fuerte.
+
+Qued meditabundo, y algunos minutos despus levant la cabeza,
+dndose cuenta de que su ayuda de cmara haba entrado en la
+habitacin.
+
+Se esforz por ocultar su inquietud al enterarse de que un seor
+deseaba verle y no haba querido dar su nombre. Era tal vez algn
+acreedor de su esposa, que se vala de este medio para llegar hasta
+l.
+
+--Parece extranjero--sigui diciendo el criado--, y afirma que es de
+la familia del seor marqus.
+
+Tuvo un presentimiento Torrebianca que le hizo sonreir inmediatamente
+por considerarlo disparatado. No sera este desconocido su camarada
+Robledo, que se presentaba con una oportunidad inverosmil, como esos
+personajes de las comedias que aparecen en el momento preciso?... Pero
+era absurdo que Robledo, habitante del otro lado del planeta,
+estuviese pronto dejarse ver como un actor que aguarda entre
+bastidores. No. La vida no ofrece casualidades de tal especie. Esto
+slo se ve en el teatro y en los libros.
+
+Indic con un gesto enrgico su voluntad de no recibir al desconocido;
+pero en el mismo instante se levant el cortinaje de la puerta,
+entrando alguien con un aplomo que escandaliz al ayuda de cmara.
+
+Era el intruso, que, cansado de esperar en la antesala, se haba
+metido audazmente en la pieza ms prxima.
+
+Se indign el marqus ante tal irrupcin; y como era de carcter
+fcilmente agresivo, avanz hacia l con aire amenazador. Pero el
+hombre, que rea de su propio atrevimiento, al ver Torrebianca
+levant los brazos, gritando:
+
+--Apuesto que no me conoces... Quin soy?
+
+Le mir fijamente el marqus y no pudo reconocerlo. Despus sus ojos
+fueron expresando paulatinamente la duda y una nueva conviccin.
+
+Tena la tez obscurecida por la doble causticidad del sol y del fro.
+Llevaba unos bigotes cortos, y Robledo apareca con barba en todos sus
+retratos... Pero de pronto encontr en los ojos de este hombre algo
+que le perteneca, por haberlo visto mucho en su juventud. Adems, su
+alta estatura... su sonrisa... su cuerpo vigoroso...
+
+--Robledo!--dijo al fin.
+
+Y los dos amigos se abrazaron.
+
+Desapareci el criado, considerando inoportuna su presencia, y poco
+despus se vieron sentados y fumando.
+
+Cruzaban miradas afectuosas interrumpan sus palabras para
+estrecharse las manos acariciarse las rodillas con vigorosas
+palmadas.
+
+La curiosidad del marqus, despus de tantos aos de ausencia, fu ms
+viva que la del recin llegado.
+
+--Vienes por mucho tiempo Pars?--pregunt Robledo.
+
+--Por unos meses nada ms.
+
+Despus de forzar durante diez aos el misterio de los desiertos
+americanos, lanzando travs de su virginidad, tan antigua como el
+planeta, lneas frreas, caminos y canales, necesitaba darse un bao
+de civilizacin.
+
+--Vengo--aadi--para ver si los restoranes de Pars siguen mereciendo
+su antigua fama, y si los vinos de esta tierra no han decado. Slo
+aqu puede comerse el Brie fresco, y yo tengo hambre de este queso
+hace muchos aos.
+
+El marqus ri. Hacer un viaje de tres mil leguas de mar para comer y
+beber en Pars!... Siempre el mismo Robledo. Luego le pregunt con
+inters:
+
+--Eres rico?...
+
+--Siempre pobre--contest el ingeniero--. Pero como estoy solo en el
+mundo y no tengo mujer, que es el ms caro de los lujos, podr hacer
+la misma vida de un gran millonario yanqui durante algunos meses.
+Cuento con los ahorros de varios aos de trabajo all en el desierto,
+donde apenas hay gastos.
+
+Mir Robledo en torno de l, apreciando con gestos admirativos el
+lujoso amueblado de la habitacin.
+
+--T s que eres rico, por lo que veo.
+
+La contestacin del marqus fu una sonrisa enigmtica. Luego, estas
+palabras parecieron despertar su tristeza.
+
+--Hblame de tu vida--continu Robledo--. T has recibido noticias
+mas; yo, en cambio, he sabido muy poco de ti. Deben haberse perdido
+muchas de tus cartas, lo que no es extraordinario, pues hasta los
+ltimos aos he ido de un lugar otro, sin echar races. Algo supe,
+sin embargo, de tu vida. Creo que te casaste.
+
+Torrebianca hizo un gesto afirmativo, y dijo gravemente:
+
+--Me cas con una dama rusa, viuda de un alto funcionario de la corte
+del zar... La conoc en Londres. La encontr muchas veces en tertulias
+aristocrticas y en castillos adonde habamos sido invitados. Al fin
+nos casamos, y hemos llevado desde entonces una existencia muy
+elegante, pero muy cara.
+
+Call un momento, como si quisiera apreciar el efecto que causaba en
+Robledo este resumen de su vida. Pero el espaol permaneci
+silencioso, queriendo saber ms.
+
+--Como t llevas una existencia de hombre primitivo, ignoras
+felizmente lo que cuesta vivir de este modo... He tenido que trabajar
+mucho para no irme fondo, y an as!... Mi pobre madre me ayuda con
+lo poco que puede extraer de las ruinas de nuestra familia.
+
+Pero Torrebianca pareci arrepentirse del tono quejumbroso con que
+hablaba. Un optimismo, que media hora antes hubiese considerado
+absurdo, le hizo sonreir confiadamente.
+
+--En realidad no puedo quejarme, pues cuento con un apoyo poderoso. El
+banquero Fontenoy es amigo nuestro. Tal vez has odo hablar de l.
+Tiene negocios en las cinco partes del mundo.
+
+Movi su cabeza Robledo. No; nunca haba odo tal nombre.
+
+--Es un antiguo amigo de la familia de mi mujer. Gracias Fontenoy,
+soy director de importantes explotaciones en pases lejanos, lo que me
+proporciona un sueldo respetable, que en otros tiempos me hubiese
+parecido la riqueza.
+
+Robledo mostr una curiosidad profesional. Explotaciones en pases
+lejanos!... El ingeniero quera saber, y acos su amigo con
+preguntas precisas. Pero Torrebianca empez mostrar cierta
+inquietud en sus respuestas. Balbuceaba, al mismo tiempo que su
+rostro, siempre de una palidez verdosa, se enrojeca ligeramente.
+
+--Son negocios en Asia y en frica: minas de oro... minas de otros
+metales... un ferrocarril en China... una Compaa de navegacin para
+sacar los grandes productos de los arrozales del Tonkn... En realidad
+yo no he estudiado esas explotaciones directamente; me falt siempre
+el tiempo necesario para hacer el viaje. Adems, me es imposible vivir
+lejos de mi mujer. Pero Fontenoy, que es una gran cabeza, las ha
+visitado todas, y tengo en l una confianza absoluta. Yo no hago en
+realidad mas que poner mi firma en los informes de las personas
+competentes que l enva all, para tranquilidad de los accionistas.
+
+El espaol no pudo evitar que sus ojos reflejasen cierto asombro al
+oir estas palabras.
+
+Su amigo, dndose cuenta de ello, quiso cambiar el curso de la
+conversacin. Habl de su mujer con cierto orgullo, como si
+considerase el mayor triunfo de su existencia que ella hubiese
+accedido ser su esposa.
+
+Reconoca la gran influencia de seduccin que Elena pareca ejercer
+sobre todo lo que le rodeaba. Pero como jams haba sentido la menor
+duda acerca de su fidelidad conyugal, mostrbase orgulloso de avanzar
+humildemente detrs de ella, emergiendo apenas sobre la estela de su
+marcha arrolladura. En realidad, todo lo que era l: sus empleos
+generosamente retribudos, las invitaciones de que se vea objeto, el
+agrado con que le reciban en todas partes, lo deba ser el esposo
+de la bella Elena.
+
+--La vers dentro de poco... porque t vas quedarte almorzar con
+nosotros. No digas que no. Tengo buenos vinos, y ya que has venido
+del otro lado de la tierra para comer queso de Brie, te lo dar hasta
+matarte de una indigestin.
+
+Luego abandon su tono de broma, para decir con voz emocionada:
+
+--No sabes cunto me alegra que conozcas mi mujer. Nada te digo de
+su hermosura; las gentes la llaman la bella Elena; pero su hermosura
+no es lo mejor. Aprecio ms su carcter casi infantil. Es caprichosa
+algunas veces, y necesita mucho dinero para su vida; pero qu mujer
+no es as?... Creo que Elena tambin se alegrar de conocerte... Le
+he hablado tantas veces de mi amigo Robledo!...
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#II#
+
+
+La marquesa de Torrebianca encontr altamente interesante al amigo
+de su esposo.
+
+Haba regresado su casa muy contenta. Sus preocupaciones de horas
+antes por la falta de dinero parecan olvidadas, como si hubiese
+encontrado el medio de amansar su acreedor de pagarle.
+
+Durante el almuerzo, tuvo Robledo que hablar mucho para responder
+las preguntas de ella, satisfaciendo la vehemente curiosidad que
+parecan inspirarle todos los episodios de su vida.
+
+Al enterarse de que el ingeniero no era rico, hizo un gesto de duda.
+Tena por inverosmil que un habitante de Amrica, lo mismo la del
+Norte que la del Sur, no poseyese millones. Pensaba por instinto, como
+la mayor parte de los europeos, sindole necesaria una lenta reflexin
+para convencerse de que en el Nuevo Mundo pueden existir pobres como
+en todas partes.
+
+--Yo soy todava pobre--continu Robledo--; pero procurar terminar
+mis das como millonario, aunque solo sea para no desilusionar las
+gentes convencidas que todo el que va Amrica debe ganar
+forzosamente una gran fortuna, dejndola en herencia sus sobrinos de
+Europa.
+
+Esto le llev hablar de los trabajos que estaba realizando en la
+Patagonia.
+
+Se haba cansado de trabajar para los dems, y teniendo por socio
+cierto joven norteamericano, se ocupaba en la colonizacin de unos
+cuantos miles de hectreas junto al ro Negro. En esta empresa haba
+arriesgado sus ahorros, los de su compaero, importantes cantidades
+prestadas por los Bancos de Buenos Aires; pero consideraba el negocio
+seguro y extraordinariamente remunerador.
+
+Su trabajo era transformar en campos de regado las tierras yermas
+incultas adquiridas bajo precio. El gobierno argentino estaba
+realizando grandes obras en el ro Negro, para captar parte de sus
+aguas. l haba intervenido como ingeniero en este trabajo difcil,
+empezado aos antes. Luego present su dimisin para hacerse
+colonizador, comprando tierras que iban quedar en la zona de la
+irrigacin futura.
+
+--Es asunto de algunos aos, tal vez de algunos meses--aadi--.
+Todo consiste en que el ro se muestre amable, prestndose que le
+crucen el pecho con un dique, y no se permita una crecida
+extraordinaria, una convulsin de las que son frecuentes all y
+destruyen en unas horas todo el trabajo de varios aos, obligando
+empezarlo otra vez. Mientras tanto, mi asociado y yo hacemos con gran
+economa los canales secundarios y las dems arterias que han de
+fecundar nuestras tierras estriles; y el da en que el dique est
+terminado y las aguas lleguen nuestras tierras...
+
+Se detuvo Robledo, sonriendo con modestia.
+
+--Entonces--continu--ser un millonario la americana Quin sabe
+hasta dnde puede llegar mi fortuna?... Una legua de tierra regada
+vale millones... y yo tengo varias leguas.
+
+La bella Elena le oa con gran inters; pero Robledo, sintindose
+inquieto por la expresin momentneamente admirativa de sus ojos de
+pupilas verdes con reflejos de oro, se apresur aadir:
+
+--Esta fortuna puede retrasarse tambin tantos aos!... Es posible
+que slo llegue m cuando me vea prximo la muerte, y sean los
+hijos de una hermana que tengo en Espaa los que gocen el producto de
+lo mucho que he trabajado y rabiado all.
+
+Le hizo contar Elena cmo era su vida en el desierto patagnico,
+inmensa llanura barrida en invierno por huracanes fros que levantan
+columnas de polvo, y sin ms habitantes naturales que las bandas de
+avestruces y el puma vagabundo, que, cuando siente hambre, osa atacar
+al hombre solitario.
+
+Al principio la poblacin humana haba estado representada por las
+bandas de indios que vivaqueaban en las orillas de los ros y por
+fugitivos de Chile la Argentina, lanzados travs de las tierras
+salvajes para huir de los delitos que dejaban sus espaldas. Ahora,
+los antiguos fortines, guarnecidos por los destacamentos que el
+gobierno haba hecho avanzar desde Buenos Aires para que tomasen
+posesin del desierto, se convertan en pueblos, separados unos de
+otros por centenares de kilmetros.
+
+Entre dos poblaciones de estas, considerablemente alejadas, era donde
+viva Robledo, transformando su campamento de trabajadores en un
+pueblo que tal vez antes de medio siglo llegase ser una ciudad de
+cierta importancia. En Amrica no eran raros prodigios de esta clase.
+
+Le escuchaba Elena con deleite, lo mismo que cuando, en el teatro en
+el cinematgrafo, senta despertada su curiosidad por una fbula
+interesante.
+
+--Eso es vivir--deca--. Eso es llevar una existencia digna de un
+hombre.
+
+Y sus ojos dorados se apartaban de Robledo para mirar con cierta
+conmiseracin su esposo, como si viese en l una imagen de todas las
+flojedades de la vida muelle y extremadamente civilizada, que
+aborreca en aquellos momentos.
+
+--Adems, as es como se gana una gran fortuna. Yo slo creo que son
+hombres los que alcanzan victorias en las guerras los capitanes del
+dinero que conquistan millones... Aunque mujer, me gustara vivir esa
+existencia enrgica y abundante en peligros.
+
+Robledo, para evitar su amigo las recriminaciones de un entusiasmo
+expresado por ella con cierta agresividad, habl de las miserias que
+se sufren lejos de las tierras civilizadas. Entonces la marquesa
+pareci sentir menos admiracin por la vida de aventuras, confesando
+al fin que prefera su existencia en Pars.
+
+--Pero me hubiera gustado--aadi con voz melanclica--que el hombre
+que fuese mi esposo viviera as, conquistando una riqueza enorme.
+Vendra verme todos los aos, yo pensara en l todas horas,
+ira tambin alguna vez compartir durante unos meses su vida
+salvaje. En fin, sera una existencia ms interesante que la que
+llevamos en Pars; y al final de ella, la riqueza, una verdadera
+riqueza, inmensa, novelesca, como rara vez se ve en el viejo mundo.
+
+Se detuvo un instante, para aadir con gravedad, mirando Robledo:
+
+--Usted parece que da poca importancia la riqueza, y si la busca es
+por satisfacer su deseo de accin, por dar empleo sus energas. Pero
+no sabe lo que es ni lo que representa. Un hombre de su temple tiene
+pocas necesidades. Para conocer lo que vale el dinero y lo que puede
+dar de s, se necesita vivir al lado de una mujer.
+
+Volvi mirar Torrebianca, y termin diciendo:
+
+--Por desgracia, los que llevan con ellos una mujer carecen casi
+siempre de esa fuerza que ayuda realizar sus grandes empresas los
+hombres solitarios.
+
+Despus de este almuerzo, durante el cual slo se habl del poder del
+dinero y de aventuras en el Nuevo Mundo, el colonizador frecuent la
+casa, como si perteneciese la familia de sus dueos.
+
+--Le has sido muy simptico Elena--deca Torrebianca--. Pero muy
+simptico!
+
+Y se mostraba satisfecho, como si esto equivaliese un triunfo, no
+ocultando el disgusto que le habra producido verse obligado escoger
+entre su esposa y su compaero de juventud, en el caso de mutua
+antipata.
+
+Por su parte, Robledo se mostraba indeciso y como desorientado al
+pensar en Elena. Cuando estaba en su presencia, le era imposible
+resistirse al poder de seduccin que pareca emanar de su persona.
+Ella le trataba con la confianza del parentesco, como si fuese un
+hermano de su marido. Quera ser su iniciadora y maestra en la vida de
+Pars, dndole consejos para que no abusasen de su credulidad de
+recin llegado. Le acompaaba para que conociese los lugares ms
+elegantes, la hora del t por la noche, despus de la comida.
+
+La expresin maligna y pueril un mismo tiempo de sus ojos
+imperturbables y el ceceo infantil con que pronunciaba veces sus
+palabras hacan gran efecto en el colonizador.
+
+--Es una nia--se dijo muchas veces--; su marido no se equivoca. Tiene
+todas las malicias de las muecas creadas por la vida moderna, y debe
+resultar terriblemente cara... Pero debajo de eso, que no es mas que
+una costra exterior, tal vez existe solamente una mentalidad algo
+simple.
+
+Cuando no la vea y estaba lejos de la influencia de sus ojos, se
+mostraba menos optimista, sonriendo con una admiracin irnica de la
+credulidad de su amigo. Quin era verdaderamente esta mujer, y dnde
+haba ido Torrebianca encontrarla?...
+
+Su historia la conoca nicamente por las palabras del esposo. Era
+viuda de un alto funcionario de la corte de los Zares; pero la
+personalidad del primer marido, con ser tan brillante, resultaba algo
+indecisa. Unas veces haba sido, segn ella, Gran Mariscal de la
+corte; otras, simple general, y el que verdaderamente poda ostentar
+una historia de heroicos antepasados era su propio padre.
+
+Al repetir Torrebianca las afirmaciones de esta mujer, que le
+inspiraba amor y orgullo al mismo tiempo, haca memoria de un
+sinnmero de personajes de la corte rusa de grandes damas amantes de
+los emperadores, todos parientes de Elena; pero l no los haba visto
+nunca, por estar muertos desde muchos aos antes vivir en sus
+lejanas tierras, enormes como Estados.
+
+Las palabras de ella tambin alarmaban Robledo. Nunca haba estado
+en Amrica, y sin embargo, una tarde, en un t del Ritz, le habl de
+su paso por San Francisco de California, cuando era nia. Otras veces
+dejaba rodar aturdidamente en el curso de su conversacin nombres de
+ciudades remotas de personajes de fama universal, como si los
+conociese mucho. Nunca pudo saber con certeza cuntos idiomas posea.
+
+--Los hablo todos--contest Elena en espaol un da que Robledo le
+hizo esta pregunta.
+
+Contaba ancdotas algo atrevidas, como si las hubiese escuchado
+otras personas; pero lo haca de tal modo, que el colonizador lleg
+algunas veces sospechar si sera ella la verdadera protagonista.
+
+Dnde no ha estado esta mujer?...--pensaba--. Parece haber vivido
+mil existencias en pocos aos. Es imposible que todo eso haya podido
+ocurrir en los tiempos de su marido, el personaje ruso.
+
+Si intentaba explorar su amigo para adquirir noticias, la fe de ste
+en el pasado de su mujer era como una muralla de credulidad, dura
+inconmovible, que cortaba el avance de toda averiguacin. Pero lleg
+adquirir la certeza de que su amigo slo conoca la historia de Elena
+ partir del momento que la encontr por primera vez en Londres. Toda
+su existencia anterior la saba por lo que ella haba querido
+contarle.
+
+Pens que Federico, al contraer matrimonio, habra tenido
+indudablemente conocimiento del origen de su esposa por los documentos
+que exige la preparacin de la ceremonia nupcial. Luego se vi
+obligado desechar esta hiptesis. El casamiento haba sido en
+Londres, uno de esos matrimonios rpidos como se ven en las cintas
+cinematogrficas, y para el cual slo son necesarios un sacerdote que
+lea el libro santo, dos testigos y algunos papeles examinados la
+ligera.
+
+Acab el espaol por arrepentirse de tantas dudas. Federico se
+mostraba contento y hasta orgulloso de su matrimonio, y l no tena
+derecho intervenir en la vida domstica de los otros. Adems, sus
+sospechas bien podan ser el resultado de su falta de
+adaptacin--natural en un salvaje--al verse en plena vida de Pars.
+
+Elena era una dama del gran mundo, una mujer elegante de las que l no
+haba tratado nunca. Slo al matrimonio de su amigo deba esta amistad
+extraordinaria, que forzosamente haba de chocar con sus costumbres
+anteriores. A veces hasta encontraba lgico lo que momentos antes le
+haba producido inmensa extraeza. Era su ignorancia, su falta de
+educacin, la que le haca incurrir en tantas sospechas y malos
+pensamientos. Luego le bastaba ver la sonrisa de Elena y la caricia de
+sus pupilas verdes y doradas para mostrar una confianza y una
+admiracin iguales las de Federico.
+
+Viva en un hotel antiguo, cerca del bulevar de los Italianos, por
+haberlo admirado en otros tiempos como un lugar de paradisacas
+delicias, cuando era estudiante de escasos recursos y estaba de paso
+en Pars; pero las ms de sus comidas las haca con Torrebianca y su
+mujer. Unas veces eran stos los que le invitaban su mesa; otras los
+invitaba l los restoranes ms clebres.
+
+Adems, Elena le hizo asistir algunos ts en su casa, presentndolo
+ sus amigas. Mostraba un placer infantil en contrariar los gustos del
+oso patagnico, como ella apodaba Robledo, pesar de las
+protestas de ste, que nunca haba visto osos en la Argentina austral.
+Como l abominaba de tales reuniones, Elena se vala de diversas
+astucias para que asistiese ellas.
+
+Tambin fu conociendo los amigos ms importantes de la casa en las
+comidas de ceremonia dadas por los Torrebianca. La marquesa no
+presentaba al espaol como un ingeniero que an estaba en la parte
+preliminar de sus empresas, la ms difcil y aventurada, sino como un
+triunfador venido de una Amrica maravillosa con muchsimos millones.
+
+Deca esto sus espaldas, y l no poda explicarse el respeto con que
+le trataban los otros invitados y la simptica atencin con que le
+oan apenas pronunciaba algunas palabras.
+
+As conoci varios diputados y periodistas, amigos del banquero
+Fontenoy, que eran los convidados ms importantes. Tambin conoci al
+banquero, hombre de mediana edad, completamente afeitado y con la
+cabeza canosa, que imitaba el aspecto y los gestos de los hombres de
+negocios norteamericanos.
+
+Robledo, contemplndole, se acordaba de l mismo cuando viva en
+Buenos Aires y haba de pagar al da siguiente una letra, no teniendo
+reunida an la cantidad necesaria. Fontenoy ofreca la imagen que se
+forma el vulgo de un hombre de dinero, director de importantes
+negocios en diversos lugares de la tierra. Todo en su persona pareca
+respirar seguridad y conviccin de la propia fuerza. Pero veces,
+como si olvidase el presente inmediato, frunca el ceo, quedando
+pensativo y completamente ajeno cuanto le rodeaba.
+
+--Piensa alguna nueva combinacin maravillosa--deca Torrebianca su
+amigo--. Es admirable la cabeza de este hombre.
+
+Pero Robledo, sin saber por qu, se acordaba otra vez de sus
+inquietudes y las de tantos otros all en Buenos Aires, cuando haban
+tomado dinero en los Bancos noventa das vista y era preciso
+devolverlo la maana siguiente.
+
+Una noche, al salir de casa de los Torrebianca, quiso Robledo marchar
+ pie por la avenida Henri Martin hasta el Trocadero, donde tomara el
+_Metro_. Iba con l uno de los invitados la comida, personaje
+equvoco que haba ocupado el ltimo asiento en la mesa, y pareca
+satisfecho de marchar junto un millonario sudamericano.
+
+Era un protegido de Fontenoy y publicaba un peridico de negocios
+inspirado por el banquero. Su acidez de parsito necesitaba
+expansionarse, criticando todos sus protectores apenas se alejaba de
+ellos. A los pocos pasos sinti la necesidad de pagar la comida
+reciente hablando mal de los dueos de la casa. Saba que Robledo era
+compaero de estudios del marqus.
+
+--Y su esposa, la conoce usted tambin hace mucho tiempo?...
+
+El maligno personaje sonri al enterarse de que Robledo la haba visto
+por primera vez unas semanas antes.
+
+--Rusa?... Cree usted verdaderamente que es rusa?... Eso lo cuenta
+ella, as como las otras fbulas de su primer marido, Gran Mariscal de
+la corte, y de toda su noble parentela. Son muchos los que creen que
+no ha habido jams tal marido. Yo no me atrevo decir si es verdad
+mentira; pero puedo afirmar que en casa de esta gran dama rusa nunca
+he visto ningn personaje de dicho pas.
+
+Hizo una pausa como para tomar fuerzas, y aadi con energa:
+
+--A m me han dicho gentes de all, indudablemente bien enteradas, que
+no es rusa. Eso nadie lo cree. Unos la tienen por rumana y hasta
+afirman haberla visto de joven en Bucarest; otros aseguran que naci
+en Italia, de padres polacos. Vaya usted saber!... Si tuvisemos
+que averiguar el nacimiento y la historia de todas las personas que
+conocemos en Pars y nos invitan comer!...
+
+Mir de soslayo Robledo para apreciar su grado de curiosidad y la
+confianza que poda tener en su discrecin.
+
+--El marqus es una excelente persona. Usted debe conocerlo bien.
+Fontenoy hace justicia sus mritos y le ha dado un empleo importante
+para...
+
+Presinti Robledo que iba oir algo que le sera imposible aceptar en
+silencio, y como en aquel instante pasaba vaco un automvil de
+alquiler, se apresur llamar su conductor. Luego pretext una
+ocupacin urgente, recordada de pronto, para despedirse del maligno
+parsito.
+
+Siempre que hablaba solas con Torrebianca, ste haca desviar la
+conversacin hacia el asunto principal de sus preocupaciones: el mucho
+dinero que se necesita para sostener un buen rango social.
+
+--T no sabes lo que cuesta una mujer: los vestidos, las joyas;
+adems, el invierno en la Costa Azul, el verano en las playas
+clebres, el otoo en los balnearios de moda...
+
+Robledo acoga tales lamentaciones con una conmiseracin irnica que
+acababa por irritar su amigo.
+
+--Como t no conoces lo que es el amor--dijo Torrebianca una tarde--,
+puedes prescindir de la mujer y permitirte esa serenidad burlona.
+
+El espaol palideci, perdiendo inmediatamente su sonrisa. l no
+haba conocido el amor? Resucitaron en su memoria, despus de esto,
+los recuerdos de una juventud que Torrebianca slo haba entrevisto de
+un modo confuso. Una novia le haba abandonado tal vez, all en su
+pas, para casarse con otro. Luego el italiano crey recordar mejor.
+La novia haba muerto y Robledo juraba, como en las novelas, no
+casarse... Este hombre corpulento, gastrnomo y burln llevaba en su
+interior una tragedia amorosa.
+
+Pero como si Robledo tuviera empeo en evitar que le tomasen por un
+personaje romntico, se apresur decir escpticamente:
+
+--Yo busco la mujer cuando me hace falta, y luego contino solo mi
+camino. Para qu complicar mi existencia con una compaa que no
+necesito?...
+
+Una noche, al salir los tres de un teatro, Elena mostr deseos de
+conocer cierto restorn de Montmartre abierto recientemente. Para sus
+amigos era un lugar mgico, causa de su decoracin persa--estilo
+_Mil y una noches_ vistas desde Montmartre--y de su iluminacin de
+tubos de mercurio, que daba un tono verdoso los salones, lo mismo
+que si estuviesen en el fondo del mar, y una lividez de ahogados sus
+parroquianos.
+
+Dos orquestas se reemplazaban incesantemente en la tarea de poblar el
+aire de disparates rtmicos. Los violines colaboraban con desafinados
+instrumentos de metal, unindose esta cencerrada bailable un
+_claxon_ de automvil y varios artefactos musicales de reciente
+invencin, que imitaban dos tablones que chocan, un fardo arrastrado
+por el suelo, una piedra sillar que cae...
+
+En un gran valo abierto entre las mesas se renovaban incesantemente
+las parejas de danzarines. Los vestidos y sombreros de las
+mujeres--espumas de diversos colores en las que flotaban briznas de
+plata y oro--, as como las masas blancas y negras del indumento
+masculino, se esparcan en torno las manchas cuadradas de los
+manteles.
+
+Con la msica estridente de las orquestas vena juntarse un
+estrpito de feria. Los que no estaban ocupados en bailar lanzaban por
+el aire serpentinas y bolas de algodn, insistan con un deleite
+infantil en hacer sonar pequeas gaitas y otros instrumentos pueriles.
+Flotaban en el aire cargado de humo esferas de caucho de distintos
+colores que los concurrentes haban dejado escapar de sus manos. Los
+ms, mientras coman y beban, llevaban tocadas sus cabezas con gorros
+de beb, crestas de pjaro pelucas de payaso.
+
+Haba en el ambiente una alegra forzada y estpida, un deseo de
+retroceder los balbuceos de la infancia, para dar de este modo nuevo
+incentivo los pecados montonos de la madurez. El aspecto del
+restorn pareci entusiasmar Elena.
+
+--Oh, Pars! No hay mas que un Pars! Qu dice usted de esto,
+Robledo?
+
+Pero como Robledo era un salvaje, sonri con una indiferencia
+verdaderamente insolente. Comieron sin tener apetito y bebieron el
+contenido de una botella de champaa sumergida en un cubo plateado,
+que pareca repetirse en todas las mesas, como si fuese el dolo de
+aquel lugar, en cuyo honor se celebraba la fiesta. Antes de que se
+vaciase la botella, otra ocupaba instantneamente su sitio, cual si
+acabase de crecer del fondo del cubo.
+
+La marquesa, que miraba todos lados con cierta impaciencia, sonri
+de pronto haciendo seas un seor que acababa de entrar.
+
+Era Fontenoy, y vino sentarse la mesa de ellos, fingiendo sorpresa
+por el encuentro.
+
+Robledo se acord de haber odo hablar Elena repetidas veces del
+banquero mientras estaban en el teatro, y esto le hizo presumir si se
+habran visto aquella misma tarde. Hasta se le ocurri la sospecha de
+que este encuentro en Montmartre estaba convenido por los dos.
+
+Mientras tanto, Fontenoy deca Torrebianca, rehuyendo la mirada de
+la mujer de ste:
+
+--Una verdadera casualidad!... Salgo de una comida con hombres de
+negocios; necesitaba distraerme; vengo aqu, como poda haber ido
+otro sitio, y los encuentro ustedes.
+
+Por un momento crey Robledo que los ojos pueden sonreir al ver la
+expresin de jovial malicia que pasaba por las pupilas de Elena.
+
+Cuando la botella de champaa hubo resucitado en el cubo por tercera
+vez, la marquesa, que pareca envidiar los que daban vueltas en el
+centro del saln, dijo con su voz quejumbrosa de nia:
+
+--Quiero bailar, y nadie me saca!...
+
+Su marido se levant, como si obedeciese una orden, y los dos se
+alejaron girando entre las otras parejas.
+
+Al volver su asiento, ella protesto con una indignacin cmica:
+
+--Venir Montmartre para bailar con el marido!...
+
+Puso sus ojos acariciadores en Fontenoy, y aadi;
+
+--No pienso pedirle que me invite. Usted no sabe bailar ni quiere
+descender estas cosas frvolas... Adems, tal vez teme que sus
+accionistas le retiren su confianza al verle en estos lugares.
+
+Luego se volvi hacia Robledo:
+
+--Y usted, baila?...
+
+El ingeniero fingi que se escandalizaba. Dnde poda haber aprendido
+los bailes inventados en los ltimos aos? l slo conoca la _cueca_
+chilena, que danzaban sus peones los das de paga, el _pericn_ y el
+_gato_, bailados por algunos gauchos viejos acompandose con el
+retintn de sus espuelas.
+
+--Tendr que aburrirme sin poder bailar... y eso que voy con tres
+hombres. Qu suerte la ma!
+
+Pero alguien intervino como si hubiese escuchado sus quejas.
+Torrebianca hizo un gesto de contrariedad. Era un joven danzarn, al
+que haba visto muchas veces en los restoranes nocturnos. Le inspiraba
+una franca antipata, por el hecho de que su mujer hablaba de l con
+cierta admiracin, lo mismo que todas sus amigas.
+
+Gozaba los honores de la celebridad. Alguien, para marear irnicamente
+la altura de su gloria, lo haba apodado el guila del tango.
+Robledo adivin que era un sudamericano por la soltura graciosa de sus
+movimientos y su atildada exageracin en el vestir. Las mujeres
+admiraban la pequeez de sus pies montados en altos tacones y el
+brillo de la abultada masa de sus cabellos, echada atrs y tan unida
+como un bloque de laca.
+
+Esta guila bailarina, que se haca mantener por sus parejas, segn
+murmuraban los envidiosos de su gloria, se vi aceptada por la mujer
+de Torrebianca, y los dos empezaron danzar. El cansancio oblig
+Elena repetidas veces volver la mesa; pero al poco rato ya estaba
+llamando con sus ojos al bailarn, que acuda oportunamente.
+
+Torrebianca no ocult su disgusto al verla con este mozo antiptico.
+Fontenoy permaneca impasible sonrea distradamente durante los
+breves momentos que Elena empleaba en descansar.
+
+Volvi acordarse Robledo de la expresin de lejana que haba
+observado en todos los que tienen un pagar de vencimiento prximo.
+Pero este recuerdo pas rpidamente por su memoria.
+
+Mir con ms atencin al banquero, y se di cuenta de que ya no
+pensaba en cosas invisibles. La insistencia de Elena en bailar con el
+mismo jovenzuelo haba acabado por imprimir en su rostro un gesto de
+descontento igual al que mostraba Torrebianca.
+
+Siempre que pasaba ella en brazos de su danzarn, sonrea Fontenoy
+con cierta malicia, como si gozase viendo su cara de disgusto.
+
+El espaol mir un lado de la mesa, luego mir al lado opuesto, y
+pens:
+
+Cualquiera dira que estoy entre dos maridos celosos.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#III#
+
+
+En uno de los ts de la marquesa de Torrebianca conoci Robledo la
+condesa Titonius, dama rusa, casada con un noble escandinavo, el cual
+pareca absorbido por su cnyuge, hasta el punto de que nadie reparase
+en su persona.
+
+Era una mujer entre los cuarenta aos y los cincuenta, que todava
+guardaba vestigios algo borrosos de una belleza ya remota. Su obesidad
+desbordante, blanca y flcida tena por remate una cabecita de mueca
+sentimental; y como gustaba de escribir versos amorosos, apresurndose
+ recitarlos en el curso de las conversaciones, sus enemigas la haban
+apodado Cien kilos de poesa.
+
+Se presentaba en plena tarde audazmente escotada, para lucir con
+orgullo sus albas y gelatinosas superfluidades. Usaba joyas
+gigantescas y brbaras, en armona con una peluca rubia la que iba
+aadiendo todos los meses nuevos rizos.
+
+Entre estas alhajas escandalosamente falsas, la nica que mereca
+cierto respeto era un collar de perlas, que, al sentarse su duea,
+vena descansar sobre el globo de su vientre. Estas perlas
+irregulares, angulosas y con races se parecan los dientes de
+animal que emplean algunos pueblos salvajes para fabricarse adornos.
+Los maldicientes aseguraban que eran recuerdos de amantes de su
+juventud, los que la condesa haba arrancado las muelas, no
+quedndole otra cosa que sacar de ellos. Su sentimentalismo y la
+libertad con que hablaba del amor justificaban tales murmuraciones.
+
+Al saber por su amiga Elena que Robledo era un millonario de Amrica,
+lo mir con apasionado inters. Hablaron, con una taza de t en la
+mano, ms bien dicho, fu ella la que habl, mientras el ingeniero
+buscaba mentalmente un pretexto para escapar.
+
+--Usted que ha viajado tanto y es un hroe, ilstreme con su
+experiencia... Qu opina usted del amor?
+
+Pero la poetisa, pesar de sus ojeadas tiernas y miopes, vi que
+Robledo hua murmurando excusas, como si le asustase una conversacin
+iniciada con tal pregunta.
+
+Elena le rog semanas despus que asistiese una fiesta dada por la
+condesa.
+
+--Son reuniones muy originales. La duea de la casa invita una
+bohemia inquietante para que aplauda sus versos, y la mezcla con
+gentes distinguidas que conoci en los salones. Algunos extranjeros
+van de buena fe, creyendo encontrar autores clebres, y slo conocen
+fracasados viejos y cidos. Tambin protege ciertos jvenes que se
+presentan con solemnidad, convencidos de una gloria que slo existe
+entre sus camaradas en las pginas de alguna revistilla que nadie
+lee... Debe usted ver eso. Difcilmente encontrar en Pars una casa
+semejante. Adems, he prometido la pobre condesa que asistir usted
+ su fiesta, y me enfadar si no me obedece.
+
+Por no disgustarla, se dirigi Robledo las diez de la noche la
+avenida Kleber, donde viva la condesa, despus de haber comido con
+varios compatriotas en un restorn de los bulevares.
+
+Dos servidores alquilados para la fiesta se ocupaban en recoger los
+abrigos de los invitados. Apenas entr el ingeniero en el
+recibimiento, se di cuenta de la mezcolanza social descrita por
+Elena. Llegaban parejas de aspecto distinguido, acostumbradas la
+vida de los salones, vestidas con elegancia, y revueltas con ellas vi
+pasar varios jvenes de abundosa cabellera, que llevaban frac lo
+mismo que los otros invitados, pero se despojaban de palets rados
+con los forros rotos. Sorprendi la mirada irnica de los dos
+servidores al colgar algunos de estos gabanes, as como ciertos
+abrigos de pieles con grandes calvas, pertenecientes seoras que
+ostentaban extravagantes tocados.
+
+Un viejo con melenas de un blanco sucio y gran chambergo, que tena
+aspecto de poeta tal como se lo imagina el vulgo, se despoj de un
+gabancito veraniego y dos bufandas de lana arrolladas su cuerpo para
+suplir la falta de abrigo. Retir la pipa de su boca, golpeando con
+ella la suela de uno de sus zapatos, y la meti luego en un bolsillo
+del gabn, recomendando los criados que lo guardasen cuidadosamente,
+como si fuese prenda de gran valor.
+
+El abrigo de pieles que llevaba Robledo atrajo el respeto de los dos
+servidores. Uno de ellos le ayud despojarse de l, conservndolo
+sobre sus brazos.
+
+--Puede usted admirarlo; le doy permiso--dijo el ingeniero--. Lo
+compr hace pocos das. Una rica pieza, eh?...
+
+Pero el criado, sin hacer caso de su tono burln, contest:
+
+--Lo pondr aparte. Temo que la salida se equivoque alguno y se lo
+lleve, dejando el suyo al seor.
+
+Y gui un ojo, sealando al mismo tiempo los gabanes de aspecto
+lamentable amontonados en la antesala.
+
+La noble poetisa mostr un entusiasmo ruidoso al verle en sus salones.
+Apartando los otros invitados, sali su encuentro y le estrech
+ambas manos la vez. Luego, apoyada en su brazo, lo fu llevando
+entre los grupos para hacer la presentacin. Le acariciaba con los
+ojos, como si fuese el principal atractivo de su fiesta; pareca
+sentir orgullo al mostrarlo sus amigas. Con razn el da anterior le
+haba dicho, burlndose, Elena: Mucho ojo, Robledo! La condesa est
+locamente enamorada de usted, y la creo capaz de raptarle.
+
+Expresaba la poetisa su entusiasmo con una avalancha de palabras al
+hacer la presentacin del ingeniero.
+
+--Un hroe; un superhombre del desierto, que all en las pampas de la
+Argentina ha matado leones, tigres y elefantes.
+
+Robledo puso cara de espanto al oir tales disparates, pero la condesa
+no estaba para reparar en escrpulos geogrficos.
+
+--Cuando me haya contado todas sus hazaas--continu--, escribir un
+poema pico, de carcter moderno, relatando en verso las aventuras de
+su vida. A m, los hombres slo me interesan cuando son hroes...
+
+Y otra vez Robledo puso cara de asombro.
+
+Como la condesa no vea ya cerca de ella ms invitados quienes
+presentar su hroe, lo condujo un gabinete completamente solitario,
+sin duda causa de los olores que travs de un cortinaje llegaban
+de la cocina, demasiado prxima.
+
+Ocup un silln amplio como un trono, invit sentarse Robledo.
+Pero cuando ste buscaba una silla, la Titonius le indic un taburete
+junto sus pies.
+
+--As lograremos que sea mayor nuestra intimidad. Parecer usted un
+paje antiguo prosternado ante su dama.
+
+No poda ocultar Robledo el asombro que le causaban estas palabras,
+pero acab por colocarse tal como ella quera, aunque el asiento le
+resultase molesto, causa de su corpulencia.
+
+Copiaba la Titonius los gestos pueriles y el habla ceceante de su
+amiga; pero estas imitaciones infantiles resultaban en ella
+extremadamente grotescas.
+
+--Ahora que estamos solos--dijo--, espero que hablar usted con ms
+libertad, y vuelvo hacerle la misma pregunta del otro da: Qu
+opina usted del amor?
+
+Qued sorprendido Robledo, y al final balbuce:
+
+--Oh, el amor!... Es una enfermedad... eso es: una enfermedad de la
+que vienen ocupndose las gentes hace miles de aos, sin saber en qu
+consiste.
+
+La condesa se haba aproximado mucho l, causa de su miopa,
+prescindiendo del auxilio de unos impertinentes de concha que guardaba
+en su diestra. Inclinndose sobre el emballenado hemisferio de su
+vientre, casi juntaba su cara con la del hombre sentado sus pies.
+
+--Y cree usted--prosigui--que un alma superior y mal comprendida,
+como la ma, podr encontrar alguna vez el alma hermana que le
+complete?...
+
+Robledo, que haba recobrado su tranquilidad, dijo gravemente:
+
+--Estoy seguro de ello... Pero todava es usted joven y tiene tiempo
+para esperar.
+
+Tal fu su arrobamiento al oir esta respuesta, que acab por acariciar
+el rostro de su acompaante con los lentes que tena en una mano.
+
+--Oh, la galantera espaola!... Pero separmonos; guardemos nuestro
+secreto ante un mundo que no puede comprendernos. Leo en sus ojos el
+deseo ardiente... contngase ahora! Yo procurar que nuestras almas
+vuelvan encontrarse con ms intimidad. En este momento es
+imposible... Los deberes sociales... las obligaciones de una duea de
+casa...
+
+Y despus de levantarse del silln-trono con toda la pesadez de su
+volumen, se alej imitando la ligereza de una nia, no sin enviar
+antes Robledo un beso mudo con la punta de sus lentes.
+
+Desconcertado por esta agresividad pasional, y ofendido al mismo
+tiempo porque crea verse en una situacin grotesca, el ingeniero
+abandon igualmente el solitario gabinete.
+
+Al volver los salones iba tan ofuscado, que casi derrib un seor
+de reducida estatura, y ste, pesar del golpe recibido, hizo una
+reverencia murmurando excusas. Le vi despus yendo de un lado otro,
+tmido y humilde, vigilando los servidores con unos ojos que
+parecan pedirles perdn, y cuidndose de volver su sitio los
+muebles puestos en desorden por los invitados. Apenas le hablaba
+alguien, se apresuraba contestar con grandes muestras de respeto,
+huyendo inmediatamente.
+
+La Titonius tena en torno ella un crculo de hombres, que eran en
+su mayor parte los jvenes de aspecto artista vistos por Robledo en
+la antesala. Muchas seoras se burlaban francamente de la condesa,
+partiendo de sus grupos irnicas miradas hacia su persona. El viejo
+que haba dejado sus bufandas y su pipa en el guardarropa di varias
+palmadas, sise para imponer silencio, y dijo luego con solemnidad:
+
+--La asistencia reclama que nuestra bella musa recite algunos de sus
+versos incomparables.
+
+Muchos aplaudieron, apoyando esta peticin con gritos de entusiasmo.
+Pero la masa se mostr displicente y empez moverse en su asiento
+haciendo signos negativos. Al mismo tiempo dijo con voz dbil, como si
+acabase de sentir una repentina enfermedad:
+
+--No puedo, amigos mos... Esta noche me es imposible... Otro da, tal
+vez...
+
+Volvi insistir el grupo de admiradores, y la condesa repiti sus
+protestas con un desaliento cada vez ms doloroso, como si fuese
+morir.
+
+Al fin, los invitados la dejaron en paz, para ocuparse en cosas ms de
+su gusto. Los grupos volvieron sus espaldas la poetisa, olvidndola.
+Un msico joven, afeitado y con largas guedejas, que pretenda imitar
+la fealdad genial de algunos compositores clebres, se sent al
+piano hizo correr sus dedos sobre las teclas. Dos muchachas
+acudieron con aire suplicante, poniendo sus manos sobre las del
+pianista. Oiran despus con mucho gusto sus obras sublimes; pero por
+el momento deba mostrarse bondadoso y al nivel del vulgo, tocando
+algo para bailar. Se contentaban con un vals, si es que sus
+convicciones artsticas le impedan descender hasta las danzas
+americanas.
+
+Varias parejas empezaron girar en el centro del saln, y cuando iba
+aumentando su nmero y no quedaba quien se acordase de la condesa,
+sta mir un lado y otro con asombro y se puso en pie:
+
+--Ya que me piden versos con tanta insistencia, acceder al deseo
+general. Voy decir un pequeo poema.
+
+Tales palabras esparcieron la consternacin. El pianista, por no
+haberlas odo, continu tocando; pero tuvo que detenerse, pues el
+seor humilde y annimo que iba de un lado otro como un domstico se
+acerc l, tomndole las manos. Al cesar la msica, las parejas
+quedaron inmviles; y, finalmente, con una expresin aburrida,
+volvieron sus asientos. La condesa empez recitar. Algunos
+invitados la oan con tina atencin dolorosa una inmovilidad
+estpida, pensando indudablemente en cosas remotas. Otros parpadeaban,
+haciendo esfuerzos para repeler el sueo que corra hacia ellos
+montado en el sonsonete de las rimas.
+
+Dos seoras ya entradas en aos y de aspecto maligno fingan gran
+inters por conocer los versos, y hasta se llevaban de vez en cuando
+una mano la oreja para oir mejor. Pero al mismo tiempo las dos
+seguan conversando detrs de sus abanicos. En ciertos momentos
+dejaban stos sobre sus rodillas para aplaudir y gritar: Bravo!;
+pero volvan recobrarlos y los desplegaban, riendo de la duea de la
+casa bajo el amparo de su tela.
+
+Robledo estaba detrs de ellas, apoyado en el quicio de una puerta y
+medio oculto por el cortinaje. Como la condesa declamaba con
+vehemencia, las dos seoras se vean obligadas elevar un poco el
+tono de su voz, y el ingeniero, que era de odo sutil, pudo enterarse
+de lo que decan.
+
+--Sera preferible--murmuraba una de ellas--que en vez de regalarnos
+con versos, preparase un _buffet_ mejor para sus invitados.
+
+La otra protest. En casa de la Titonius, la mesa era ms peligrosa
+cuanto ms abundante. Se necesitaba un valor heroico para aceptar la
+invitacin sus comidas, que ella misma preparaba.
+
+--A los postres hay que pedir por telfono un mdico, y alguna vez
+ser preciso avisar la Agencia de pompas fnebres.
+
+Entre risas sofocadas, recordaban la historia de la duea de la casa.
+Haba sido rica en otros tiempos; unos decan que por sus padres;
+otros, que por sus amantes.
+
+Para llegar condesa se haba casado con el conde Titonius, personaje
+arruinado insignificante, que consider preferible esta humillacin
+ pegarse un tiro. Ocupaba en la casa una situacin inferior la de
+los domsticos. Cuando la condesa tena excitados los nervios por la
+infidelidad de alguno de sus jvenes admiradores arrojaba escaleras
+abajo las camisas y calzoncillos del conde, ordenndole como una reina
+ofendida que desapareciese para siempre. Pero pasada una semana, al
+organizar la poetisa una nueva fiesta, reapareca el desterrado,
+siempre humilde y melanclico, encogindose como si temiese ocupar
+demasiado espacio en los salones de su mujer.
+
+--Yo no s--continu una de las murmuradoras--para qu da estas
+fiestas estando arruinada. Fjese en la mesa que nos ofrecer luego.
+Los grandes pasteles y las frutas ricas que adornan el centro son
+alquiladas por una noche, lo mismo que sus domsticos. Todos lo saben,
+y nadie se atreve tocar esas cosas apetecibles por miedo su
+enfado. La gente se limita al t y las galletas, fingindose
+desganada.
+
+Cesaron en sus murmuraciones para aplaudir la poetisa, y sta,
+enardecida por el xito, empez declamar nuevos versos.
+
+Como Robledo no le interesaba la maligna conversacin de las dos
+seoras, y menos an el talento potico de la duea de la casa,
+aprovech un momento en que sta le volva la espalda para saludar
+sus admiradores, y pas al gabinete donde haba estado antes.
+
+El mismo seor humilde y obsequioso con el que se haba tropezado
+repetidas veces estaba ahora medio tendido en un divn y fumando, como
+un trabajador que al fin puede descansar unos minutos. Se entretena
+en seguir con los ojos las espirales del humo de su cigarrillo; pero
+al ver que un invitado acababa de sentarse cerca de l, crey
+necesario sonreirle, preguntando continuacin:
+
+--Se aburre usted mucho?...
+
+El espaol le mir fijamente antes de responder:
+
+--Y usted?...
+
+Contest con un movimiento de cabeza afirmativo, y Robledo hizo un
+gesto de invitacin que pretenda decirle: Quiere usted que nos
+vayamos?... Pero los ojos melanclicos del desconocido parecieron
+contestar: Si yo pudiese marcharme... qu felicidad!
+
+--Es usted de la casa?--pregunt al fin Robledo.
+
+Y el otro, abriendo los brazos con una expresin de desaliento, dijo:
+
+--Soy su dueo; soy el marido de la condesa Titonius.
+
+Despus de tal revelacin, crey oportuno Robledo abandonar su
+asiento, guardndose el cigarro que iba encender.
+
+Al volver los salones vi que todos aplaudan ruidosamente la
+poetisa, convencidos de que por el momento haba renunciado decir
+ms versos. Estrechaba efusivamente las manos tendidas hacia ella, y
+luego se limpiaba el sudor de su frente, diciendo con voz lnguida:
+
+--Voy morir. La emocin... la fiebre del arte... Me han matado
+ustedes al obligarme con sus ruegos insistentes recitar mis versos.
+
+Mir un lado y otro como si buscase Robledo, y al descubrirle,
+fu hacia l.
+
+--Dme su brazo, hroe, y pasemos al _buffet_.
+
+La mayor parte del pblico no pudo ocultar su regocijo al ver que se
+abra la puerta de la habitacin donde estaba instalada la mesa.
+Muchos corrieron, atropellando los dems, para entrar los primeros.
+La Titonius, apoyada en un brazo del ingeniero, le miraba de muy
+cerca con ojos de pasin.
+
+--Se ha fijado en mi poema _La aurora sonrosada del amor_!...
+Adivina usted en quin pensaba yo al recitar estos versos?
+
+l volvi el rostro para evitar sus miradas ardientes, y al mismo
+tiempo porque tema dar libre curso la risa que le cosquilleaba el
+pecho.
+
+--No he adivinado nada, condesa. Los que vivimos all en el desierto,
+nos criamos tan brutos!
+
+Agolpronse los invitados en torno la mesa, admirando los grandes
+platos que ocupaban su centro, como algo imposible de conquistar. Eran
+magnficos pasteles y pirmides de frutas enormes, que se destacaban
+majestuosos sobre otras cosas de menos importancia.
+
+Los dos criados que estaban antes en el recibimiento y un _matre
+d'htel_ con cadena de plata y patillas de diplomtico viejo parecan
+defender el tesoro del centro de la mesa, dignndose entregar
+nicamente lo que estaba en los bordes de ella. Servan tazas de t,
+de chocolate, copas de licor; y en cuanto comestibles, slo
+avanzaban los platos de emparedados y galletas.
+
+El viejo de las bufandas, al que llamaba la condesa _cher matre_, se
+cans sin xito dirigiendo peticiones un criado que no quera
+entenderle. Avanzaba un plato vaco para obtener un pedazo de pastel
+una de las frutas, sealando ansiosamente el objeto de sus deseos.
+Pero el domstico le miraba con asombro, como si le propusiese algo
+indecente, acabando por volver la espalda, luego de depositar en su
+plato una galleta un emparedado.
+
+Robledo qued junto la mesa, cerca de aquellas materias preciosas y
+alquiladas defendidas por la servidumbre. La condesa abandon su brazo
+para contestar los que la felicitaban. Satisfecho de que la poetisa
+le dejase en paz por unos instantes, fu examinando la mesa, con un
+plato y un cuchillito en las manos. Como el _matre d'htel_ y sus
+aclitos estaban ocupados en atender al pblico, pudo avanzar entre
+aquella y la pared, y cort tranquilamente un pedazo del pastel ms
+majestuoso. An tuvo tiempo para tomar igualmente una de las frutas
+vistosas, partindola y mondndola. Pero cuando iba comerla, la
+duea de la casa, libre momentneamente de sus admiradores, pudo
+volver hacia l su rostro amoroso, y lo primero que vi fu el enorme
+pastel empezado y la fruta despedazada sobre el platillo que el hroe
+tena en una mano.
+
+Su fisonoma fu reflejando las distintas fases de una gran revolucin
+interior. Primeramente mostr asombro, como si presenciase un hecho
+inaudito que trastornaba todas las reglas consagradas; luego,
+indignacin; y, finalmente, rencor. Al da siguiente tendra que pagar
+este destrozo estpido... Y ella que se imaginaba haber encontrado un
+alma de hroe, digna de la suya!...
+
+Abandon Robledo, y fu al encuentro del pianista, que rondaba la
+mesa, pasando de un criado otro para repetir sus peticiones de
+emparedados y de copas.
+
+--Dme su brazo... Beethoven.
+
+Al deslizarse entre dos grupos, dijo, mostrando al msico:
+
+--Voy escribir cualquier da un libreto de pera para l, y entonces
+la gente se ver obligada hablar menos de Wgner.
+
+Se lo llev al gran saln, que estaba ahora desierto, y le hizo
+sentarse al piano, empezando recitar toda voz, con acompaamiento
+de arpegios. Pero las gentes no podan despegarse de la atraccin de
+la mesa, y permanecieron sordas los versos de la duea de la casa,
+aunque fuesen ahora servidos con msica.
+
+Los invitados de ms distincin formaban grupo aparte en la plaza
+donde estaba instalado el _buffet_, mantenindose lejos de las otras
+gentes reclutadas por la noble poetisa. Robledo vi en este grupo
+los marqueses de Torrebianca, que acababan de llegar con gran retraso,
+por haber estado en otra fiesta. Elena hablaba con aire distrado,
+pronunciando palabras faltas de ilacin, como si su pensamiento
+estuviese lejos de all. Adivinando el ingeniero que la molestaba con
+su charla, fu en busca de Federico, pero ste tampoco se fij en su
+persona, por hallarse muy interesado en describir un seor los
+importantes negocios que su amigo Fontenoy iba realizando en diversos
+lugares de la tierra.
+
+Aburrido, y no dndose cuenta an de la causa del abandono en que le
+dejaba la duea de la casa, se instal en un silln, inmediatamente
+oy que hablaban sus espaldas. No eran las dos seoras de poco
+antes. Un hombre y una mujer sentados en un divn murmuraban lo mismo
+que la otra pareja maldiciente, como si todos en aquella fiesta no
+pudieran hacer otra cosa apenas formaban grupo aparte.
+
+La mujer nombr la esposa de Torrebianca, diciendo luego su
+acompaante:
+
+--Fjese en sus joyas magnficas. Bien se conoce que ella y al
+marido les ha costado poco trabajo el adquirirlas. Todos saben que las
+pag un banquero.
+
+El hombre se crea mejor enterado.
+
+--A m me han dicho que esas joyas son falsas, tan falsas como las de
+nuestra potica condesa. Los Torrebianca se han quedado con el dinero
+que di Fontenoy para las verdaderas; han vendido las verdaderas,
+sustituyndolas con falsificaciones.
+
+La mujer acogi con un suspiro el nombre de Fontenoy.
+
+--Ese hombre est prximo la ruina. Todos lo dicen. Hasta hay quien
+habla de tribunales y de crcel... Qu rusa tan voraz!
+
+Son una risa incrdula del hombre.
+
+--Rusa?... Hay quien la conoci de nia en Viena, cantando sus
+primeras romanzas en un _music-hall_. Un seor que perteneci la
+diplomacia afirma por su parte que es espaola, pero de padre
+ingls... Nadie conoce su verdadera nacionalidad; tal vez ni ella
+misma.
+
+Robledo abandon su asiento,. No era digno de l permanecer all
+escuchando silenciosamente tales cosas contra sus amigos. Pero antes
+de alejarse son sus espaldas una doble exclamacin de asombro.
+
+--Ah llega Fontenoy--dijo la mujer--, el gran protector de los
+Torrebianca! Qu extrao verle en esta casa, que nunca quiere
+visitar, por miedo que su duea le pida luego un prstamo!... Algo
+extraordinario debe ocurrir.
+
+El ingeniero reconoci Fontenoy en el grupo de gente elegante
+saludando los Torrebianca. Sonrea con amabilidad, y Robledo no pudo
+notar en su persona nada extraordinario. Hasta haba perdido aquel
+gesto de preocupacin que evocaba la imagen de un pagar de prximo
+vencimiento. Pareca ms seguro y tranquilo que otras veces. Lo nico
+anormal en su exterior era la exagerada amabilidad con que hablaba
+las gentes.
+
+Observndole de lejos, el espaol pudo ver cmo haca una leve sea
+con los ojos Elena. Luego, fingiendo indiferencia, se separ del
+grupo para aproximarse lentamente al gabinete solitario donde haban
+estado al principio Robledo y la condesa.
+
+Tomaba al paso distradamente las manos que le tendan algunos,
+deseosos de entablar conversacin. Encantados de verle... Y segua
+adelante.
+
+Al pasar junto Robledo le salud con la cabeza, haciendo asomar su
+rostro la sonrisa de bondad protectora habitual en l; pero esta
+sonrisa se desvaneci inmediatamente.
+
+Los dos hombres haban cruzado sus miradas, y Fontenoy vi de pronto
+en los ojos del otro algo que le hizo retirar el antifaz de su
+sonrisa. Pareca que hubiese encontrado en las pupilas del espaol un
+reflejo de su propio interior.
+
+Tuvo el presentimiento Robledo de que se acordara siempre de esta
+mirada rpida. Apenas se conocan los dos, y sin embargo hubo en los
+ojos de este hombre una expresin de abandono fraternal, como si le
+librase toda su alma durante un segundo.
+
+Vi al poco rato cmo Elena se diriga tambin disimuladamente hacia
+el gabinete, y sinti una curiosidad vergonzosa. l no tena derecho
+entrometerse en los asuntos de estas dos personas. Pero al mismo
+tiempo, le era imposible desinteresarse del suceso extraordinario que
+se estaba preparando en aquellos momentos, y que su instinto le haca
+presentir.
+
+Este hombre haba necesitado hablar Elena con una urgencia
+angustiosa; slo as era explicable que se decidiese buscarla en
+casa de la condesa Titonius, Qu estaran dicindose?...
+
+Se atrevi pasar, fingiendo distraccin, ante la puerta del
+gabinete. Ella y Fontenoy hablaban de pie, con el rostro impasible y
+muy erguidos. Sus labios se movan apenas, como si temieran dejar
+adivinar en sus contracciones las palabras deslizadas suavemente.
+
+Robledo se arrepinti de su curiosidad al ver la rpida mirada que le
+diriga Fontenoy, mientras continuaba hablando Elena, puesta de
+espaldas la puerta.
+
+Esta mirada volvi emocionarle como la otra. El hombre que se la
+diriga estaba tal vez en el momento ms crtico de su existencia.
+Hasta crey ver en sus ojos una reconvencin. Por qu te intereso,
+si nada puedes hacer por m?...
+
+No se atrevi pasar otra vez ante la puerta. Pero obedeciendo una
+fuerza obscura ms potente que su voluntad, se mantuvo cerca de ella,
+aparentando distraccin y aguzando el odo. Reconoca que su conducta
+era incorrecta. Estaba procediendo como cualquiera de aquellos
+murmuradores los que haba escuchado por casualidad. Sin duda, el
+ambiente de esta casa empezaba influir en l...
+
+Era difcil enterarse de lo que decan las dos personas al otro lado
+de la puerta abierta. Adems, los invitados haban empezado bailar
+en los salones y el pianista golpeaba rudamente el teclado.
+
+Unas palabras confusas llegaron hasta l. La pareja del gabinete
+levantaba el tono de su conversacin causa del ruido. Tal vez las
+emociones de su dilogo les hacan olvidar tambin toda reserva.
+
+Reconoci la voz de Fontenoy.
+
+--Para qu frases dramticas?... T no eres capaz de eso. Yo soy el
+que se ir... En ciertos momentos es lo nico que puede hacerse.
+
+La msica y el ruido del baile volvieron obstruir sus odos. Pero
+todava, al humanizar el pianista por unos instantes su tempestuoso
+tecleo, pudo escuchar otra voz. Ahora era Elena la que hablaba, lejos,
+muy lejos! con un tono de inmenso desaliento:
+
+--Tal vez tienes razn. Ay, el dinero!... Para los que sabemos lo
+que puede dar de s, qu horrorosa la vida sin l!...
+
+No quiso oir ms. La vergenza de su espionaje acab por vencer la
+malsana curiosidad que le haba dominado durante unos momentos. Deba
+respetar el secreto que haca buscarse estas dos personas. Presinti
+adems que el tal misterio iba ser de corta duracin. Tal vez durase
+lo que la noche.
+
+Cuando volvi la pieza donde estaba el _buffet_, vi su amigo
+Federico que segua conversando con el mismo personaje: un seor ya
+viejo, con la roseta de la Legin de Honor en una solapa y el aspecto
+de un alto funcionario retirado.
+
+Ahora era ste el que hablaba, despus que Torrebianca hubo terminado
+la explicacin de los grandes negocios de Fontenoy.
+
+--Yo no dudo de la honradez de su amigo, pero me abstendra de colocar
+dinero en sus negocios. Me parece un hombre audaz, que sita sus
+empresas demasiado lejos. Todo marchar bien mientras los accionistas
+tengan fe en l. Pero, segn parece, empiezan no tenerla; y el da
+que exijan realidades y no esperanzas, el da que Fontenoy tenga que
+presentar con claridad la verdadera situacin de sus negocios...
+entonces...
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#IV#
+
+
+Robledo se levant muy tarde; pero an pudo admirar el suave esplendor
+de un da primaveral en pleno invierno. Una neblina ligera saturada de
+sol extenda su toldo de oro sobre Pars.
+
+--Da gusto vivir--pens al abandonar su hotel despus de haber
+almorzado rpidamente en un comedor donde slo quedaban los criados.
+
+Pase toda la tarde por el Bosque de Bolonia, y poco antes del ocaso
+volvi los bulevares. Se propona comer en un restorn, buscando
+luego los Torrebianca para pasar juntos una parte de la noche en
+cualquier lugar de diversin.
+
+Estando en la terraza de un caf compr un diario, y antes de abrirlo
+presinti que este papel recin impreso guardaba algo que poda
+sorprenderle. Tuvo el obscuro aviso de que iba conocer cosas hasta
+entonces envueltas en el misterio... Y en el mismo instante sus ojos
+tropezaron con un ttulo de la primera pgina: Suicidio de un
+banquero.
+
+Antes de leer el nombre del suicida estaba seguro de conocerlo. No
+poda ser otro que Fontenoy. Por eso no experiment sorpresa alguna
+mientras continuaba su lectura. Los detalles del suicidio le
+parecieron sucesos naturales y ordinarios, como si alguien se los
+hubiese revelado previamente.
+
+Fontenoy haba sido encontrado en su lujosa vivienda tendido en la
+cama y guardando todava en la diestra el revlver con que se haba
+dado muerte.
+
+Desde el da anterior circulaba por los centros financieros la noticia
+de su quiebra en condiciones tales que iba atraer la intervencin de
+la Justicia. Sus accionistas le acusaban de estafa, y el juez se
+propona registrar al da siguienta su contabilidad, lo que haca
+esperar muchos una prisin inmediata del banquero.
+
+El colonizador ley por dos veces el final del artculo:
+
+La muerte de esta hombre deja visible el engao en que vivan los que
+le confiaron su dinero. Sus empresas mineras industriales en Asia y
+en frica son casi ilusorias. Estn todava en los comienzos de un
+posible desarrollo, y sin embargo, l las present al pblico como
+negocios en plena prosperidad. Era un hombre que, segn afirman
+algunos, tuvo ms de iluso que de criminal; pero esto no impide que
+haya arruinado muchas gentes. Adems, parece que invirti una parte
+considerable del dinero de sus accionistas en gastos particulares. Su
+tremenda responsabilidad alcanzar indudablemente los que han
+colaborado con l en la direccin de estas empresas engaosas.
+
+A ltima hora se habla de la probable prisin de algunos personajes
+conocidos que trabajaron las rdenes del banquero.
+
+Ces de pensar en el suicida para ocuparse nicamente de su amigo.
+Pobre Federico! Qu va ser de l?... Y tom inmediatamente un
+automvil para que le llevase la avenida Henri Martin.
+
+El ayuda de cmara de Torrebianca le recibi con un rostro de fnebre
+tristeza, como si hubiese muerto alguien en la casa. El marqus haba
+salido medioda, as que supo por telfono la noticia del suicidio,
+y an estaba ausente.
+
+--La seora marquesa--continu el criado--est enferma, y no quiere
+recibir nadie.
+
+Robledo, escuchndole, pudo darse cuenta del efecto que haba
+producido en aquella casa la muerte del banquero. La disciplina
+glacial y solemne de estos servidores ya no exista. Mostraban el
+aspecto azorado de una tripulacin que presiente la llegada de la
+tormenta capaz de tragarse su buque. Robledo oy pasos discretos
+detrs de los cortinajes, con acompaamiento de susurros, y vi cmo
+se levantaban aqullos levemente, dejando asomar ojos curiosos.
+
+Sin duda, en las inmediaciones de la cocina se haba hablado mucho de
+la posibilidad de ciertas visitas, y cada vez que llegaba alguien la
+casa teman todos que fuese la polica. El chfer preguntaba con sorda
+clera sus compaeros:
+
+--Se mat el capitn, y este barco se va pique. Quin nos pagar
+ahora lo que nos deben?...
+
+Regres el ingeniero al centro de la ciudad para comer en un restorn,
+y tres veces llam por telfono la casa de Torrebianca. Cerca ya de
+media noche le contestaron que el seor acababa de entrar, y Robledo
+se apresur volver la avenida Henri Martin.
+
+Encontr Federico en su biblioteca considerablemente avejentado,
+como si las ltimas horas hubiesen valido para l aos enteros. Al ver
+entrar Robledo lo abraz, buscando instintivamente un apoyo para
+sostener su cuerpo desalentado.
+
+Le pareca asombroso que pudieran soportarse tantas emociones en tan
+poco tiempo. Por la maana haba sentido la misma impresin de
+felicidad y confianza que Robledo ante la hermosura del da. Daba
+gusto vivir!... Y de pronto el llamamiento por telfono, la terrible
+noticia, la marcha apresurada al domicilio de Fontenoy, el cadver del
+banquero tendido en la cama y arrebatado despus por los que
+intervienen en esta clase de muertes para hacer su autopsia.
+
+An le haba causado una impresin ms dolorosa ver el aspecto de las
+oficinas de Fontenoy. El juez estaba en ellas como nico amo,
+examinando papeles, colocando sellos, procediendo un registro sin
+piedad, aprecindolo todo con ojos fros, recelosos implacables. El
+secretario del banquero, que haba llamado Torrebianca por telfono,
+haca esfuerzos para ocultar su turbacin, y acogi la presencia de
+ste con gestos pesimistas.
+
+--Creo que vamos salir mal de esta aventura. El patrn deba
+habernos prevenido...
+
+Pas Torrebianca el resto del da buscando otras personas de las que
+haban colaborado con Fontenoy, cobrando grandes sueldos por figurar
+como autmatas en los Consejos de Administracin de sus empresas.
+Todos se mostraban igualmente pesimistas, con un miedo feroz capaz de
+toda clase de mentiras y vilezas contra los otros para conseguir la
+propia salvacin.
+
+Se quejaban de Fontenoy, al que haban alabado hasta pocas horas antes
+para que les proporcionase nuevos sueldos. Algunos le llamaban ya
+bandido. Los hubo que, necesitando atacar alguien para
+justificarse, insinuaron sus primeras protestas contra Torrebianca.
+
+--Usted ha dicho en sus informes que los negocios eran magnficos.
+Debe haber visto con sus propios ojos lo que existe en aquellas
+tierras lejanas, pues de otro modo no se comprende cmo puso su firma
+en unos documentos tcnicos que sirvieron para infundirnos confianza
+en los negocios de ese hombre.
+
+Y Torrebianca empez darse cuenta de que todos necesitaban una
+vctima escogida entre los vivos, para que cargase con las tremendas
+responsabilidades evitadas por el banquero al refugiarse entre los
+muertos.
+
+--Tengo miedo, Manuel--dijo su camarada--. Yo mismo no comprendo
+ahora cmo firm esos papeles, sin darme cuenta de su importancia...
+Quin pudo aconsejarme una fe tan ciega en los negocios de Fontenoy?
+
+Robledo sonri tristemente. Poda darle el nombre de la persona que le
+haba aconsejado; pero consider inoportuno aumentar con tal
+revelacin el desaliento de su amigo.
+
+An en medio de sus preocupaciones, Torrebianca pensaba en su mujer.
+
+--Pobre Elena! He hablado con ella hace un momento... Cre que iba
+sufrir un accidente al contarle yo cmo haba visto el cadver de
+Fontenoy. Este suceso ha perturbado de tal modo su sistema nervioso,
+que temo por su salud.
+
+Pero Robledo sinti tal impaciencia ante sus lamentaciones, que dijo
+brutalmente:
+
+--Piensa en tu situacin y no te ocupes de tu mujer. Lo que te amenaza
+es ms grave que un ataque de nervios.
+
+Los dos hombres, despus de hablar largamente de esta catstrofe,
+acabaron por sentir cierto optimismo, como todos los que se
+familiarizan con la desgracia. Quin poda conocer la verdad exacta
+mientras los asuntos del banquero no fuesen puestos en claro por el
+juez!... Fontenoy era ms iluso que criminal; esto lo reconocan hasta
+sus mayores enemigos. Muchos de los negocios ideados por l acabaran
+siendo excelentes. Su defecto haba consistido en pretender hacerlos
+marchar demasiado aprisa, engaando al pblico sobre su verdadera
+situacin. Tal vez unos administradores prudentes sabran hacerlos
+productivos, reconociendo los informes de Fontenoy como exactos y
+declarando que Torrebianca no haba cometido ningn delito al
+aprobarlos.
+
+--Bien puede ser as--dijo Robledo, que necesitaba mostrarse
+igualmente optimista.
+
+Le haba infundido al principio una gran inquietud el desaliento de su
+amigo, y prefera ayudarle recobrar cierta confianza en el porvenir.
+As pasara mejor la noche.
+
+--Vers como todo se arregla, Federico. No concedas demasiado valor
+lo que dicen los antiguos parsitos de Fontenoy, aconsejados por el
+miedo.
+
+Al da siguiente lo primero que hizo el espaol al levantarse fu
+buscar los peridicos. Todos se mostraban pesimistas y amenazadores en
+sus artculos sobre este suicidio, que tomaba la importancia de un
+gran escndalo parisin, augurando que la Justicia iba meter en la
+crcel personalidades muy conocidas antes de que hubiesen
+transcurrido cuarenta y ocho horas. Hasta crey adivinar en uno de los
+peridicos vagas alusiones los informes de cierto ingeniero
+protegido de Fontenoy.
+
+Cuando volvi encontrar Federico en su biblioteca, todava le vi
+ms viejo y ms desalentado que en la noche anterior. Sobre una mesa
+estaban los mismos diarios que haba ledo l.
+
+--Quieren llevarme la crcel--dijo con voz doliente--. Yo, que nunca
+he hecho mal los dems, no comprendo por qu se encarnizan de tal
+modo conmigo.
+
+En vano intent Robledo consolarle.
+
+--Qu vergenza!-sigui diciendo--. Jams he temido nadie, y sin
+embargo, no puedo sostener la mirada de los que me rodean. Hasta
+cuando me habla mi ayuda de cmara bajo los ojos, temiendo ver los
+suyos... Qu dirn de m en mi propia casa!
+
+Luego aadi, encogido y humilde, como si hubiese retrocedido los
+aos de su infancia:
+
+--Tengo miedo de salir. Tiemblo slo de pensar que puedo ver las
+mismas personas que he encontrado tantas veces en los salones, y me
+ser preciso explicarles mi conducta, sufrir sus miradas irnicas, sus
+palabras de falsa lstima.
+
+Call, para aadir poco despus con admiracin:
+
+--Elena es ms valiente. Esta maana, despus de leer los peridicos,
+pidi el automvil para ir no s dnde. Debe estar haciendo visitas.
+Me dijo que era preciso defenderse... Pero cmo voy defenderme si
+es verdad que he autorizado con mi firma esos informes sobre negocios
+que no conozco?... Yo no s mentir.
+
+Robledo intent en vano infundirle confianza, como en la noche
+anterior. Su optimismo careca ya de fuerzas para rehacerse.
+
+--Tambin mi mujer cree, como t, que esto puede arreglarse. Ella se
+siente tan segura de su influencia, que nunca llega desesperar.
+Tiene en Pars muchas amistades; le quedan muchas relaciones de
+familia. Se ha ido esta maana jurando que conseguir desbaratar las
+tramas de mis enemigos... Porque ella supone que tenemos muchos
+enemigos y esos son los que intentan perderme, buscando un pretexto en
+la quiebra de Fontenoy... Elena sabe de todo ms que yo, y no me
+extraara que consiguiese hacer cambiar la opinin de los peridicos
+y la del mismo juez, desvaneciendo esas amenazas disimuladas de
+proceso y de crcel.
+
+Se estremeci al pronunciar la ltima palabra.
+
+--La crcel!... Ves t, Manuel, un Torrebianca en la crcel?...
+Antes de que eso ocurra, apelar al medio ms seguro para evitar tal
+vergenza.
+
+Y recobraba su antigua energa vibrante y nerviosa, como si en su
+interior resucitasen todos sus antepasados, ofendidos por la amenaza.
+
+Robledo se alarm al ver la luz azulenca que pasaba por las pupilas de
+su amigo, igual al resplandor fugaz de una espada cimbreante.
+
+--T no puedes hacer ese disparate--dijo--. Vivir es lo primero.
+Mientras uno vive, todo puede arreglarse bien mal. Con la muerte s
+que no hay arreglo posible... Adems, quin sabe!... Tal vez no te
+equivocas en lo que se refiere tu mujer, y ella pueda llegar
+influir en el arreglo de tu situacin. Cosas ms difciles se han
+visto.
+
+Al salir de la biblioteca encontr Robledo varias personas sentadas
+en el recibimiento y aguardando pacientemente. El ayuda de cmara, con
+una confianza extempornea y molesta para l, murmur:
+
+--Esperan la seora marquesa... Les he dicho que el seor haba
+salido.
+
+No aadi ms el criado; pero la expresin maliciosa de sus pupilas le
+hizo adivinar que los que esperaban eran acreedores.
+
+El suicidio del banquero haba dado fin al escaso crdito que an
+gozaban los Torrebianca. Todas aquellas gentes deban saber que
+Fontenoy era el amante de la marquesa. Por otra parte, la quiebra de
+su Banco privaba al marido de los empleos que servan aparentemente
+para el sostenimiento de una vida lujosa.
+
+Comprendi ahora que su amigo tuviese miedo y vergenza de ver los
+que le rodeaban en su propia casa y permaneciese aislado en su
+biblioteca.
+
+A media tarde habl por telfono con l. Elena acababa de regresar de
+su correra por Pars, mostrndose satisfecha de sus numerosas
+visitas.
+
+--Me asegura que por el momento ha parado el golpe, y todo se ir
+arreglando despus--dijo Torrebianca, no queriendo mostrarse ms
+expansivo en una conversacin telefnica.
+
+Cerrada la noche, volvi Robledo la avenida Henri Martin. Haba
+ledo en un caf los diarios vespertinos, no encontrando en ellos nada
+que justificase la relativa tranquilidad de su amigo. Continuaban las
+noticias pesimistas y las alusiones una probable prisin de las
+personas comprometidas en la escandalosa quiebra.
+
+Vi otra vez sobre una mesa de la biblioteca los mismos peridicos que
+l acababa de leer, y se explic el desaliento de su amigo,
+quebrantado por el vaivn de los sucesos, saltando en el curso de unas
+pocas horas de la confianza la desesperacin. Era rudo el contraste
+entre su voz fra y reposada y el crispamiento doloroso de su rostro.
+Indudablemente, haba adoptado una resolucin, y persista en ella,
+sin ms esperanza que un suceso inesperado y milagroso, nico que
+poda salvarle. Y si no llegaba este prodigio... entonces...
+
+Mir Robledo todos lados, fijndose en la mesa y otros muebles de la
+biblioteca. No poder adivinar dnde estaba guardado el revlver que
+era para su amigo el ltimo remedio!...
+
+--Hay gente ah fuera?--pregunt Torrebianca.
+
+Como pareca conocer las visitas molestas que durante el da haban
+desfilado por el recibimiento, Robledo no pidi una aclaracin esta
+pregunta, limitndose contestarla con un movimiento negativo.
+Entonces l habl de aquella invasin de acreedores que llegaba de
+todos los extremos de Pars.
+
+--Huelen la muerte--dijo-, y vienen sobre esta casa como bandas de
+cuervos... Cuando entr Elena media tarde, el recibimiento estaba
+repleto... Pero ella posee una magia la que no escapan hombres ni
+mujeres, y le bast hablar para convencerlos todos. Creo que hasta
+le habran hecho nuevos prstamos de pedrselos ella...
+
+Ensalzaba con orgullo el poder seductor de su esposa; pero la realidad
+se sobrepuso muy pronto esta admiracin.
+
+--Volvern--dijo con tristeza--. Se han ido, pero volvern maana...
+Tambin Elena ha visto ciertos amigos poderosos que inspiran los
+peridicos tienen influencia sobre los jueces. Todos le han
+prometido servirla; pero ay! cuando ella est lejos, cuando no la
+ven, su poder ya no es el mismo... Le han dicho que arreglarn las
+cosas, y no dudo que as ser por el momento; pero qu puede una
+mujer contra tantos enemigos?... Adems, no debo consentir que mi
+esposa vaya de un lado otro defendindome, mientras yo permanezco
+aqu encerrado. S lo que se expone una mujer cuando va solicitar
+el apoyo de los hombres. No... Eso sera peor que la crcel.
+
+Y por las pupilas de Torrebianca, que mostraba veces un temor pueril
+y continuacin una gran energa, pas cierto resplandor agresivo al
+pensar en los peligros que poda verse expuesta la fidelidad de
+Elena durante las gestiones hechas para salvarle.
+
+--La he prohibido que contine las visitas, aunque sean viejos
+amigos de su familia. Un hombre de honor no puede tolerar ciertas
+gestiones cuando se trata de su mujer... Confimonos la suerte, y
+ocurra lo que Dios quiera. Slo el cobarde carece de solucin cuando
+llega el momento decisivo.
+
+Robledo, que le haba escuchado sin dar muestras de impaciencia, dijo
+con voz grave:
+
+--Yo tengo una solucin mejor que la tuya, pues te permitir vivir...
+Vente conmigo.
+
+Y lentamente, con una frialdad metdica, como si estuviera exponiendo
+un negocio un proyecto de ingeniera, le explic su plan.
+
+Era absurdo esperar que se arreglasen favorablemente los asuntos
+embrollados por el suicidio de Fontenoy, y resultaba peligroso seguir
+viviendo en Pars.
+
+--Te advierto que adivino lo que piensas hacer maana tal vez esta
+misma noche, si consideras tu situacin sin remedio. Sacars tu
+revlver de su escondrijo, tomars una pluma y escribirs dos cartas,
+poniendo en el sobre de una de ellas: Para mi esposa; y en el sobre
+de la otra: Para mi madre. Tu pobre madre que tanto te quiere, que
+se ha sacrificado siempre por ti, y cuyos sacrificios corresponders
+yndote del mundo antes de que ella se marche!...
+
+El tono de acusacin con que fueron dichas estas palabras conmovi
+Torrebianca. Se humedecieron sus ojos y baj la frente, como
+avergonzado de una accin innoble. Sus labios temblaron, y Robledo
+crey adivinar que murmuraban levemente: Pobre mam!... Mam ma!
+
+Sobreponindose la emocin, volvi levantar Federico su cabeza.
+
+--Crees t--dijo--que mi madre se considerar ms feliz vindome en
+la crcel?
+
+El espaol se encogi de hombros.
+
+--No es preciso que vayas la crcel para seguir viviendo. Lo que
+pido es que te dejes conducir por m y me obedezcas, sin hacerme
+perder tiempo.
+
+Despus de mirar los peridicos que estaban sobre la mesa, aadi:
+
+--Como creo dificilsima tu salvacin, maana mismo salimos para la
+Amrica del Sur. T eres ingeniero, y all en la Patagonia podrs
+trabajar mi lado... Aceptas?
+
+Torrebianca permaneci impasible, como si no comprendiese esta
+proposicin la considerase tan absurda que no mereca respuesta.
+Robledo pareci irritarse por su silencio.
+
+--Piensa en los documentos que firmaste para servir Fontenoy,
+declarando excelentes unos negocios que no habas estudiado.
+
+--No pienso en otra cosa--contest Federico--, y por eso considero
+necesaria mi muerte.
+
+Ya no contuvo su indignacin el espaol al oir las ltimas palabras, y
+abandonando su asiento, empez hablar con voz fuerte.
+
+--Pero yo no quiero que mueras, grandsimo majadero. Yo te ordeno que
+sigas viviendo, y debes obedecerme... Imagnate que soy tu padre... Tu
+padre no, porque muri siendo t nio... Hazte cuenta que soy tu
+madre, tu vieja mam, la que tanto quieres, y que te dice: Obedece
+ tu amigo, que es lo mismo que si me obedecieses m.
+
+La vehemencia con que dijo esto volvi conmover Torrebianca, hasta
+el punto de hacerle llevar las manos los ojos. Robledo aprovech su
+emocin para decir lo que consideraba ms importante y difcil.
+
+--Yo te sacar de aqu. Te llevar Amrica, donde puedes encontrar
+una nueva existencia. Trabajars rudamente, pero con ms nobleza y ms
+provecho que en el viejo mundo; sufrirs muchas penalidades, y tal vez
+llegues ser rico... Pero para todo eso necesitas venir conmigo...
+solo.
+
+Se incorpor el marqus, apartando las manos de su rostro. Luego mir
+ su amigo con una extraeza dolorosa. Solo?... Cmo se atreva
+proponerle que abandonase Elena?... Prefera morir, pues de este
+modo se libraba del sufrimiento de pensar todas horas en la suerte
+de ella.
+
+Como Robledo estaba irritado, y en tal caso, siempre que alguien se
+opona sus deseos, era de un carcter impetuoso, exclam
+irnicamente:
+
+--Tu Elena!... Tu Elena es...
+
+Pero se arrepinti al fijarse en el rostro de Federico, procurando
+justificar su tono agresivo.
+
+--Tu Elena es... la culpable en gran parte de la situacin en que
+ahora te encuentras. Ella te hizo conocer Fontenoy, No es as?...
+Por ella firmaste documentos que representan tu deshonra profesional.
+
+Federico baj la cabeza; pero el otro todava quiso insistir en su
+agresividad.
+
+--Cmo conoci tu mujer Fontenoy?... Me has dicho que era amigo
+antiguo de su familia... y eso es todo lo que sabes.
+
+An se contuvo un momento, pero su clera le empuj, pudiendo ms que
+su prudencia, que le aconsejaba callar.
+
+--Las mujeres conocen siempre nuestra historia, y nosotros slo
+sabemos de ellas lo que quieren contarnos.
+
+El marqus hizo un gesto como si se esforzase por comprender el
+sentido de tales palabras.
+
+--Ignoro lo que quieres decir--dijo con voz sombra--; pero piensa que
+hablas de mi mujer. No olvides que lleva mi nombre. Y yo la amo
+tanto!...
+
+Despus quedaron los dos en silencio. Segn transcurran los minutos
+pareca agrandarse la separacin entre ambos. Robledo crey
+conveniente hablar para el restablecimiento de su amistosa
+cordialidad.
+
+--All, la vida es dura, y slo se conocen de muy lejos las
+comodidades de la civilizacin. Pero el desierto parece dar un bao de
+energa, que purifica y transforma los hombres fugitivos del viejo
+mundo, preparndolos para una nueva existencia. Encontrars en aquel
+pas nufragos de todas las catstrofes, que han llegado lo mismo que
+los que se salvan nadando, hasta poner el pie en una isla
+bienaventurada. Todas las diferencias de nacionalidad, de casta y de
+nacimiento desaparecen. All slo hay hombres. La tierra donde yo vivo
+es... la tierra de todos.
+
+Como Torrebianca permaneca impasible, crey oportuno recordarle otra
+vez su situacin.
+
+--Aqu te aguardan la deshonra y la crcel, lo que es peor, la
+estpida solucin de matarte. All, conocers de nuevo la esperanza,
+que es lo ms precioso de nuestra existencia... Vienes?
+
+El marqus sali de su estupefaccin, iniciando el esperado movimiento
+afirmativo; pero Robledo le contuvo con un ademn para que esperase, y
+aadi enrgicamente:
+
+--Ya sabes mis condiciones. All hay que ir como la guerra: con
+pocos bagajes; y una mujer es el ms pesado de los estorbos en
+expediciones de este gnero... Tu esposa no va morir de pena porque
+t la dejes en Europa. Os escribiris como novios; una ausencia larga
+reanima el amor. Adems, puedes enviarla dinero para el sostenimiento
+de su vida. De todos modos, hars por ella mucho ms que si te matas
+te dejas llevar la crcel... Quieres venir?
+
+Qued pensativo Torrebianca largo rato. Despus se levant hizo una
+sea Robledo para que esperase, saliendo de la biblioteca.
+
+No permaneci mucho tiempo solo el espaol. Le pareci oir muy lejos,
+como apagadas por las colgaduras y los tabiques, voces que casi eran
+gritos. Luego sonaron pasos ms prximos, se levant violentamente un
+cortinaje y entr Elena en la biblioteca seguida de su esposo.
+
+Era una Elena transformada tambin por los acontecimientos. Robledo
+crey que para ella las horas haban sido igualmente largas como aos.
+Pareca ms vieja, pero no por eso dejaba de ser hermosa. Su belleza
+ajada era ms sincera que la de los das risueos. Tena el
+melanclico atractivo de un ramo de flores que empiezan marchitarse.
+Haban transcurrido veinticuatro horas sin que pudiera ella dedicarse
+ los cuidados de su cuerpo, y se hallaba adems bajo la influencia de
+incesantes emociones, unas dolorosas y otras irritantes para su amor
+propio. Ms que en la suerte de su marido, pensaba en lo que estaran
+diciendo aquellas horas las numerosas amigas que tena en Pars.
+
+Arroj violentamente sus espaldas el cortinaje, y fu avanzando por
+la biblioteca como una invasin arrolladora. Sus ojos parecieron
+desafiar Robledo.
+
+--Qu es lo que me cuenta Federico?--dijo con voz spera--. Quiere
+usted llevrselo y que deje abandonada su mujer entre tantos
+enemigos?...
+
+Torrebianca, que al marchar detrs de ella senta de nuevo su poder de
+dominacin, crey del caso protestar para convencerla de su fidelidad.
+
+--Yo no te abandonar nunca... Se lo he dicho Manuel varias veces.
+
+Pero Elena no lo escuchaba, y continu avanzando hacia Robledo.
+
+--Y yo que le tena usted por un amigo seguro!... Mal sujeto!
+Querer arrebatar una mujer el apoyo de su esposo, dejndola
+sola!...
+
+Al hablar miraba fijamente los ojos del espaol, como si pretendiese
+contemplarse en ellos. Pero debi ver tales cosas en estas pupilas,
+que su voz se hizo ms suave, y hasta acab por fingir un mohn
+infantil de disgusto, amenazando al hombre con un dedo. El colonizador
+permaneci impasible, encontrando, sin duda, inoportunas estas gracias
+pueriles, y Elena tuvo que continuar hablando con gravedad.
+
+--A ver explquese usted. Dgame cules son sus planes para sacar mi
+marido de aqu, llevndolo esas tierras lejanas donde vive usted
+como un seor feudal.
+
+Insensible la voz y los ojos de ella, habl Robledo framente, lo
+mismo que si expusiese un trabajo de ingeniera.
+
+Haba discurrido, mientras conversaba con Federico, la manera de
+sacarlo de Pars. Buscara al da siguiente un automvil para l, como
+si se le hubiese ocurrido de pronto emprender un viaje Espaa. Era
+oportuno tomar precauciones. Torrebianca an estaba libre, pero bien
+poda ser que lo vigilase preventivamente la polica mientras el juez
+estudiaba su culpabilidad. Aunque la frontera de Espaa estaba lejos,
+la pasaran antes de que la Justicia hubiese lanzado una orden de
+prisin. Adems, l tena amigos en la misma frontera, que les
+ayudaran en caso de peligro para que pudiesen llegar los dos
+Barcelona, y una vez en este puerto era fcil encontrar pasaje para la
+Amrica del Sur.
+
+Elena le escuch frunciendo su entrecejo y moviendo la cabeza.
+
+--Todo est bien pensado--dijo--; pero en ese plan, por qu ha de
+incluir usted solamente mi esposo? Por qu no puedo marcharme yo
+tambin con ustedes?
+
+Torrebianca qued sorprendido por la proposicin. Horas antes, al
+volver Elena casa, haba mostrado una gran confianza en el porvenir
+para animar su marido y tal vez para engaarse s misma. Vena de
+visitar hombres que conoca de larga fecha y de recoger grandes
+promesas, dadas con la galantera melanclica y protectora que
+inspiran los recuerdos lejanos de amor. Como no vea otro remedio su
+situacin que estas palabras, haba necesitado creer en ellas,
+forjndose ilusiones sobre su eficacia; pero ahora, al conocer el plan
+de Robledo, todo su optimismo acababa de derrumbarse.
+
+Las promesas de sus amistades no eran mas que dulces mentiras; nadie
+hara nada por ellos al verlos en la desgracia; la Justicia seguira
+su curso. Su marido ira la crcel, y ella tendra que empezar otra
+vez... otra vez! en un mundo extremadamente viejo, donde le era
+difcil encontrar un rincn que no hubiese conocido antes... Adems,
+tantas amigas deseosas de vengarse!...
+
+Robledo vi pasar por sus ojos una expresin completamente nueva. Era
+de miedo: el miedo del animal acosado. Por primera vez percibi en la
+voz de Elena un acento de verdad.
+
+--Usted es el nico, Manuel, que ve claramente nuestra situacin; el
+nico que puede salvarnos... Pero llveme m tambin. No tengo
+fuerzas para quedarme... Primero mendigar en un mundo nuevo.
+
+Y haba tal tristeza y tal mansedumbre en esta splica, que el espaol
+la compadeci, olvidando todo lo que pensaba contra ella momentos
+antes.
+
+Torrebianca, como si adivinase la repentina flaqueza de su amigo, dijo
+enrgicamente:
+
+--O te sigo con ella, me quedo su lado, sin miedo lo que ocurra.
+
+An dud Robledo unos momentos; pero al fin hizo con su cabeza un
+gesto de aceptacin. Inmediatamente se arrepinti, como si acabase de
+aprobar algo que le pareca absurdo.
+
+Empez reir Elena, olvidando con una facilidad asombrosa las
+angustias del presente.
+
+--Yo siempre he adorado los viajes--dijo con entusiasmo--. Montar
+caballo, cazar fieras, arrostrar grandes peligros. Voy vivir una
+existencia ms interesante que la de aqu; una vida de herona de
+novela.
+
+El espaol la mir como espantado de su inconsciencia. Ya no se
+acordaba de Fontenoy. Pareca haber olvidado igualmente que an estaba
+en Pars, y de un momento otro la polica poda entrar en la casa
+para llevarse su marido.
+
+Le alarm tambin la enorme distancia entre la existencia real de los
+que colonizan las soledades de Amrica y las ilusiones novelescas que
+se forjaba esta mujer.
+
+Torrebianca les interrumpi con palabras de desaliento, como si
+juzgase imposible la realizacin del plan de su amigo.
+
+--Para marcharnos, necesitamos pagar antes lo que debemos. Dnde
+encontrar dinero?...
+
+Su esposa volvi reir, haciendo al mismo tiempo gestos de estraeza.
+
+--Pagar!... Quin piensa en eso? Los acreedores esperarn. Yo
+encuentro siempre una palabra oportuna para ellos... Ya les pagaremos
+desde Amrica cuando t seas rico.
+
+Obsesionado por sus escrpulos, el marqus insisti en ellos con una
+tenacidad caballeresca.
+
+--No saldr de aqu sin que hayamos pagado lo menos nuestra
+servidumbre. Adems, necesitamos dinero para el viaje.
+
+Hubo un largo silencio; y el marido, que segua pensativo, dijo de
+pronto, como si hubiese encontrado una solucin:
+
+--Por suerte, tenemos tus joyas. Podemos venderlas antes de
+embarcarnos.
+
+Mir Elena irnicamente el collar y las sortijas que llevaba en aquel
+momento.
+
+--No llegarn dar dos mil francos por stas ni por las otras que
+guardo. Todas falsas, absolutamente falsas.
+
+--Pero y las verdaderas?--pregunt, asombrado, Torrebianca--. Y las
+que compraste con el dinero que te enviaron muchas veces de tus
+propiedades en Rusia?
+
+Robledo crey oportuno intervenir para que no se prolongase este
+dilogo peligroso.
+
+--No quieras saber demasiado, y hablemos del presente... Yo pagar
+tus domsticos; yo costear el viaje de los dos.
+
+Elena le tom ambas manos, murmurando palabras de agradecimiento.
+Torrebianca, aunque conmovido por esta generosidad, insista en no
+aceptarla; pero el espaol cort sus protestas.
+
+--Vine Pars con dinero para seis meses, y me ir las cuatro
+semanas; eso es todo.
+
+Despus aadi con una desesperacin cmica:
+
+--Me privar de conocer unos cuantos restoranes nuevos y de apreciar
+varias marcas de vinos famosos... Ya ves que el sacrificio nada tiene
+de extraordinario.
+
+Federico le estrech la diestra silenciosamente, al mismo tiempo que
+Elena le abrazaba y besaba con un impudor entusistico. Todas sus
+palabras eran ahora para un pas desconocido, en el que no pensaba
+horas antes y que admiraba ya como un paraso.
+
+--Qu ganas tengo de verme en aquella tierra nueva, que, como dice
+usted, es la tierra de todos!...
+
+Y mientras los esposos hablaban de sus preparativos para emprender al
+da siguiente un viaje que en realidad, era una fuga, Robledo, puestos
+sus ojos en ella, se dijo mentalmente:
+
+Qu disparate acabo de hacer!... Qu terrible regalo voy llevar
+los que viven all lejos, duramente... pero en paz!
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#V#
+
+
+Unos trabajadores aragoneses que haban emigrado la Argentina,
+llevando una guitarra como lo ms precioso de su bagaje para acompaar
+las coplas sacadas de su cabeza, al verla pasar caballo dedicaron
+una cancin la Flor de Ro Negro.
+
+Este apodo primaveral se difundi inmediatamente por el pas, y todos
+llamaron as la hija del dueo de la estancia de Rojas; pero su
+verdadero nombre era Celinda.
+
+Tena diez y siete aos, y aunque su estatura pareca inferior la
+correspondiente su edad, llamaba la atencin por sus giles miembros
+y la energa de sus ademanes.
+
+Muchos hombres del pas, que admiraban lo mismo que los orientales la
+obesidad femenil, considerando una exuberancia de carnes como el
+acompaamiento indispensable de toda hermosura, hacan gestos de
+indiferencia al escuchar los elogios que dedicaban algunos la nia
+de Rojas. Admitan su rostro gracioso y picaresco, con la nariz algo
+respingada, la boca de un rojo sangriento, los dientes muy blancos y
+puntiagudos, y unos ojos enormes, aunque demasiado redondos. Pero
+aparte de su carita... nada de mujer! Es igualmente lisa por
+delante y por el revs--decan--. Parece un muchacho.
+
+Efectivamente, cierta distancia la tomaban por un hombrecito, pues
+iba vestida siempre con traje masculino, y montaba caballos bravos
+estilo varonil. A veces agitaba un lazo sobre su cabeza lo mismo que
+un pen, persiguiendo alguna yegua novillo de la hacienda de su
+padre, don Carlos Rojas.
+
+ste, segn contaban en el pas, perteneca una familia antigua de
+Buenos Aires. De joven haba llevado una existencia alegre en las
+principales ciudades de Europa. Luego se cas; pero su vida domstica
+en la capital de la Argentina resultaba tan costosa como sus viajes de
+soltero por el viejo mundo, perdiendo poco poco la fortuna heredada
+de sus padres en gastos de ostentacin y en malos negocios. Su esposa
+haba muerto cuando l empezaba convencerse de su ruina. Era una
+seora enfermiza y melanclica, que publicaba versos sentimentales,
+con un seudnimo, en los peridicos de modas, y dej como recuerdo
+potico su hija nica el nombre de Celinda.
+
+El seor Rojas tuvo que abandonar la estancia heredada de sus padres,
+cerca de Buenos Aires, cuyo valor ascenda varios millones. Pesaban
+sobre ella tres hipotecas, y cuando los acreedores se repartieron el
+producto de su venta no qued don Carlos otro recurso que alejarse
+de la parte ms civilizada de la Argentina, instalndose en Ro Negro,
+donde era poseedor de cuatro leguas de tierra compradas en sus tiempos
+de abundancia, por un capricho, sin saber ciertamente lo que adquira.
+
+Muchos hombres arruinados ven de pronto en la agricultura un medio de
+rehacer sus negocios, pesar de que ignoran lo ms elemental para
+dedicarse al cultivo de la tierra. Este criollo, acostumbrado una
+vida de continuos derroches en Pars y en Buenos Aires, crey poder
+realizar el mismo milagro. l, que nunca haba querido preocuparse de
+la administracin de una estancia cerca de la capital, con inagotables
+prados naturales en los que pastaban miles de novillos, tuvo que
+llevar la vida dura y sobria del jinete rstico que se dedica al
+pastoreo en un pas inculto. Lo que sus abuelos haban hecho en los
+ricos campos inmediatos Buenos Aires, donde el cielo derrama su
+lluvia oportunamente, tuvo que repetirlo Rojas bajo el cielo de bronce
+de la Patagonia, que apenas si deja caer algunas gotas en todo el ao
+sobre las tierras polvorientas.
+
+El antiguo millonario sobrellevaba con dignidad su desgracia. Era un
+hombre de cincuenta aos, ms bien bajo que alto, la nariz aguilea y
+la barba canosa. En medio de una existencia ruda conservaba su
+primitiva educacin. Sus maneras delataban la persona nacida en un
+ambiente social muy superior al que ahora le rodeaba. Como decan en
+el inmediato pueblo de la Presa, era un hombre que, vistiese como
+vistiese, tena aire de seor. Llevaba casi siempre botas altas, gran
+chambergo y poncho. Pendiente de su diestra se balanceaba el pequeo
+ltigo de cuero, llamado rebenque.
+
+Los edificios de su estancia eran modestos. Los haba construido la
+ligera, con la esperanza de mejorarlos cuando aumentase su fortuna;
+pero, como ocurre casi siempre en las instalacines campestres, estas
+obras provisionales iban durar ms aos tal vez que las levantadas
+en otras partes como definitivas. Sobre las paredes de ladrillo
+cocido, sin revoque exterior, de simples adobes, se elevaban las
+techumbres hechas con planchas de cinc ondulado. En el interior de la
+casa del dueo los tabiques slo llegaban cierta altura, dejando
+circular el aire por toda la parte alta del edificio. Las
+habitaciones eran escasas en muebles. La pieza que serva de saln,
+despacho y comedor, donde don Carlos reciba sus visitas, estaba
+adornada con unos cuantos rifles y pieles de pumas cazados en las
+inmediaciones. El estanciero pasaba gran parte del da fuera de la
+casa, inspeccionando los corrales de ganado ms inmediatos. De pronto
+pona al galope su caballejo incansable, para sorprender los peones
+que trabajaban en el otro extremo de su propiedad.
+
+Una maana sinti impaciencia al ver que haba pasado la hora habitual
+de la comida sin que Celinda volviese la estancia.
+
+No tema por ella. Desde que su hija lleg Ro Negro, teniendo ocho
+aos, empez vivir caballo, considerando la planicie desierta como
+su casa.
+
+--Es peligroso ofenderla--deca el padre con orgullo--. Maneja
+revlver y tira mejor que yo. Adems, no hay persona ni animal que se
+le escape cuando tiene un lazo en la mano. Mi hija es todo un hombre.
+
+La vi de pronto corriendo por la lnea que formaban la llanura y el
+cielo al juntarse. Pareca un pequeo jinete de plomo escapado de una
+caja de juguetes. Delante de su caballito corra un toro en miniatura.
+El grupo galopador fu creciendo con una rapidez maravillosa. En esa
+llanura inmensa, todo lo que se mova cambiaba de tamao sin
+gradaciones ordenadas, desorientando y aturdiendo los ojos todava no
+acostumbrados los caprichos pticos del desierto.
+
+Lleg la joven dando gritos y agitando el lazo para excitar la marcha
+de la res que vena persiguiendo, hasta que la oblig refugiarse en
+un cercado de maderos. Luego ech pie tierra y fu encontrarse con
+su padre; pero ste, despus de recibir un beso de ella, la repeli,
+mirando con severidad el traje varonil que llevaba.
+
+--Te he dicho muchas veces que no quiero verte as. Los pantalones se
+han hecho para los hombres, creo yo!... y las polleras para las
+mujeres. No puedo tolerar que una hija ma vaya como esas cmicas que
+aparecen en las vistas del bigrafo.
+
+Celinda recibi la reprimenda bajando los ojos con graciosa
+hipocresa. Prometi obedecer su padre, conteniendo al mismo tiempo
+su deseo de reir. Precisamente pensaba todas horas en las amazonas
+con pantalones que figuran en los _films_ de los Estados Unidos, y
+haba echado largas galopadas para ir hasta Fuerte Sarmiento, el
+pueblo ms inmediato, donde los cinematografistas errabundos
+proyectaban sobre una sbana, en el caf de su nico hotel, historias
+interesantes que le servan ella para estudio de las ltimas modas.
+
+Durante la comida le pregunt don Carlos si haba estado cerca de la
+Presa y cmo marchaban los trabajos en el ro.
+
+Una esperanza de volver ser rico, cada vez ms probable, haca que
+el seor Rojas, antes melanclico y desesperanzado, sonriese desde los
+ltimos meses. Si los ingenieros del Estado conseguan cruzar con un
+dique el ro Negro, los canales que estaban abriendo un espaol
+llamado Robledo y otro socio suyo fecundaran las tierras compradas
+por ellos junto su estancia, y l podra aprovechar igualmente dicha
+irrigacin, lo que aumentara el valor de sus campos en proporciones
+inauditas.
+
+Le escuch Celinda con la indiferencia que muestra la juventud por los
+asuntos de dinero. Adems, don Carlos tuvo que privarse del placer de
+continuar haciendo suposiciones sobre su futura riqueza al ver una
+mestiza de formas exuberantes, carrilluda, con los ojos oblicuos y una
+gruesa trenza de cabello negro y spero que se conservaba sobre sus
+enormes prominencias dorsales para seguir descendiendo.
+
+Al entrar en el comedor dej junto la puerta un saco lleno de ropa.
+Luego se abalanz sobre Celinda, besndola y mojando su rostro con
+frecuentes lagrimones.
+
+--Mi patroncita preciosa!... Mi nia, que la he querido siempre como
+una hija!...
+
+Conoca Celinda desde que sta lleg al pas y entr ella en la
+estancia como domstica. Le resultaba doloroso separarse de la
+seorita, pero no poda transigir ms tiempo con el carcter de su
+padre.
+
+Don Carlos era violento en el mandar y no admita objeciones de las
+mujeres, sobre todo cuando ya haban pasado de cierta edad.
+
+--El patrn an est muy verde--deca Sebastiana sus amigas--; y
+como una ya va para vieja, resulta que otras ms tiernas son las que
+reciben las sonrisas y las palabras lindas, y para m slo quedan los
+gritos y el amenazarme con el rebenque.
+
+Despus de besuquear la joven, mir Sebastiana don Carlos con una
+indignacin algo cmica, aadiendo:
+
+--Ya que el patrn y yo no podemos avenirnos, me voy la Presa,
+servir donde el contratista italiano.
+
+Rojas levant los hombros para indicar que poda irse donde quisiera,
+y Celinda acompa su antigua criada hasta la puerta del edificio.
+
+A media tarde, cuando don Carlos hubo dormido la siesta en una
+mecedora de lona y ledo varios peridicos de Buenos Aires, de los que
+traa el ferrocarril este desierto tres veces por semana, sali de
+la casa.
+
+Atado un poste del tejadillo sobre la puerta, estaba un caballo
+ensillado. El estanciero sonri satisfecho al darse cuenta de que la
+silla era de mujer. Celinda apareci vestida con falda de amazona.
+Envi su padre un beso con la punta del rebenque, y sin apoyarse en
+el estribo ni pedir ayuda nadie, se coloc de un salto sobre el
+aparejo femenil, haciendo salir su caballo todo galope hacia el ro.
+
+No fu muy lejos. Se detuvo en el lado opuesto de un grupo de sauces,
+donde encontr atado otro caballo con silla de hombre, el mismo que
+montaba en la maana. Celinda, echando pie tierra, se despoj de su
+traje femenil, apareciendo con pantalones, botas de montar, camisa y
+corbata varoniles. Sonrea de su desobediencia al viejo, pues as
+llamaba ella su padre, segn costumbre del pas.
+
+Tema la posible extraeza de otro hombre y deseaba evitarla. Este
+hombre la haba conocido siempre vestida de muchacho, tratndola
+causa de ello con una confianza amistosa. Quin sabe si al verla con
+faldas, lo mismo que una seorita, experimentara cierta timidez,
+mostrndose ceremonioso y evitando finalmente nuevos encuentros con
+ella!...
+
+Dej su traje femenil sobre el caballo que la haba trado y mont
+alegremente en el otro, oprimindole los flancos con sus piernas
+nerviosas, al mismo tiempo que echaba en alto el lazo atado la
+silla, formando una espiral de cuerda sobre su cabeza.
+
+Galop por la orilla del ro, junto los aosos sauces que encorvaban
+sus cabelleras sobre el deslizamiento de la corriente veloz. Este
+camino lquido, siempre solitario, que vena de los ventisqueros de
+los Andes junto al Pacfico, para derramarse en el Atlntico, haba
+recibido su nombre, segn algunos, causa de las plantas obscuras
+que cubren su lecho, dando un color verdinegro las aguas hijas de
+las nieves.
+
+El milenario rodar de su curso haba ido cortando la meseta con una
+profunda hondonada de una legua dos de anchura. El ro corra por
+esta profundidad entre dos aceras formadas con los aportes de su
+lgamo durante las grandes inundaciones. Estas dos orillas desiguales
+eran de tierra frtil y suelta, prdiga para el cultivo all donde
+reciba la humedad de las aguas inmediatas. Ms lejos se levantaba el
+suelo, formando el acantilado amarillento de dos murallas sinuosas que
+se miraban frente frente. La de la izquierda era el ltimo lmite de
+la Pampa. En la orilla opuesta empezaba la meseta patagnica, de fros
+glaciales, calores asfixiantes, huracanes crueles y spera vegetacin,
+que slo permite alimentarse los rebaos cuando disponen de
+extensiones enormes.
+
+Toda la vida del pas estaba reconcentrada en la ancha hendidura
+abierta por las aguas que forma la lnea fronteriza entre la Pampa y
+la Patagonia. Las dos cintas de terreno de sus orillas representaban
+miles de kilmetros de suelo frtil aportado por el ro en su viaje de
+los Andes al mar. En una seccin de este barranco inmenso era donde
+trabajaban los hombres para elevar el nivel de las aguas unos cuantos
+metros, fecundando los campos prximos.
+
+Celinda daba gritos para excitar al caballo, como si necesitase
+comunicarle su alegra. Iba al encuentro de lo que ms le interesaba
+en todo el pas. Al seguir una revuelta del ro se abri la superficie
+de ste ante sus ojos, formando una laguna tranquila y desierta. En
+ltimo trmino, donde se estrechaban sus orillas aprisionando y
+alborotando las aguas, vi los frreos perfiles de varias mquinas
+elevadoras, as como las techumbres de cinc de paja de una
+poblacin. Era el antiguo campamento de la Presa, que se transformaba
+rpidamente en un pueblo. Todas sus construcciones parecan aplastadas
+sobre el suelo, sin una torrecilla, sin un doble piso que animase su
+platitud montona.
+
+Como la curiosidad de la joven no llegaba hasta el pueblo, refren la
+velocidad de su caballo y march al paso hacia unos grupos de hombres
+que trabajaban lejos del ro, casi en el sitio donde empezaba
+remontarse la llanura, iniciando la ladera de la altiplanicie
+correspondiente la Pampa.
+
+Estos peones, unos de origen europeo, otros mestizos, removan y
+amontonaban la tierra, abriendo pequeos canales para la irrigacin.
+Dos mquinas, acompaadas por el mugido de sus motores, excavaban
+igualmente el suelo para facilitar el trabajo humano.
+
+Mir Celinda en torno ella con ojos de exploradora, y volviendo su
+espalda las cuadrillas de trabajadores, se dirigi hacia un hombre
+aislado en una pequea altura. Este hombre ocupaba un catrecillo de
+lona ante una mesa plegadiza. Iba vestido con traje de campo y botas
+altas. Tena un gran sombrero cado sus pies y apoyaba la frente en
+una mano, estudiando los papeles puestos sobre la mesilla.
+
+Era un joven rubio, de ojos claros. Su cabeza haca recordar las de
+los atletas griegos tales como las ha eternizado la escultura, tipo
+que reaparece con una frecuencia inexplicable en las razas nrdicas de
+Europa: la nariz recta, la cabellera de cortos rizos invadiendo la
+frente baja y ancha, el cuello vigoroso. Se hallaba tan ensimismado en
+el estudio de sus papeles, que no vi llegar Flor de Ro Negro.
+
+Esta haba desmontado sin abandonar su lazo. Con la astucia y la
+ligereza de un indio empez marchar gatas por la suave pendiente,
+sin que el ms leve ruido denunciase su avance. A pocos metros de
+aquel hombre se incorpor, riendo en silencio de su travesura,
+mientras haca dar vueltas al lazo con vigorosa rotacin, dejndolo
+escapar al fin. El crculo terminal de la cuerda cay sobre el joven,
+estrechndose hasta sujetarlo por mitad de sus brazos, y un ligero
+tirn le hizo vacilar en su asiento.
+
+Mir enfurecido en torno hizo un ademn para defenderse; pero su
+clera se troc en risuea sorpresa al mismo tiempo que llegaba sus
+odos una carcajada fresca insolente.
+
+Vi Celinda que celebraba su broma tirando del lazo; y para no ser
+derribado, tuvo que marchar hacia la amazona. sta, al tenerle junto
+ella, dijo con tono de excusa:
+
+--Como no nos vemos hace tanto tiempo, he venido para capturarle. As
+no se me escapar ms.
+
+El joven hizo gestos de asombro y contest con una voz lenta y algo
+torpe, que estropeaba las slabas, dndolas una pronunciacin
+extranjera:
+
+--Tanto tiempo!... No nos hemos visto esta maana?
+
+Ella remed su acento al repetir sus palabras:
+
+--Tanto tiempo!... Y aunque as sea, gringo desagradecido, le parece
+ usted poca cosa no haberse visto desde esta maana?
+
+Los dos rieron con un regocijo infantil.
+
+Haban retrocedido hasta donde aguardaba el caballo, y Celinda se
+apresur montar en l, como si se considerase humillada y desarmada
+permaneciendo pie. Adems, el gringo, pesar de su alta estatura,
+quedaba de este modo con la cabeza al nivel de su talle, lo que
+proporcionaba Flor de Ro Negro la superioridad de poder mirarlo de
+arriba abajo.
+
+Como an tena el extranjero el crculo de cuerda alrededor de su
+busto, Celinda quiso libertarle de tal opresin.
+
+--Oiga, don Ricardo; ya estoy cansada de que sea mi esclavo. Voy
+dejarle libre, para que trabaje un poquito.
+
+Y sac el lazo por encima de sus hombros; pero al ver que el joven
+permaneca inmvil, como si en su presencia perdiese toda iniciativa,
+le present la mano derecha con una majestad cmica:
+
+--Bese usted, mister Watson, y no sea mal educado. Aqu en el desierto
+va usted perdiendo las buenas maneras que aprendi en su Universidad
+de California.
+
+Ri l ingeniero del tono solemne de la muchacha y acab por besar su
+mano. Pero la miraba con la bondad protectora de las personas mayores
+que se complacen celebrando las malicias de una nia traviesa, y esto
+pareci contrariar la hija de Rojas.
+
+--Acabar por reir con usted. Se empea en tratarme como una
+muchachita, cuando soy la primera dama del pas, la princesa doa Flor
+de Ro Negro.
+
+Continuaba Watson sus risas, y esta insistencia venci finalmente la
+fingida gravedad de la joven. Los dos unieron sus carcajadas; pero la
+seorita Rojas mostr continuacin un inters maternal, que le hizo
+enterarse minuciosamente de la vida que llevaba su amigo.
+
+--Trabaja usted demasiado, y yo no quiero que se canse, sabe,
+gringuito?... Es mucho quehacer para un hombre solo. Cundo viene su
+amigo Robledo?... De seguro que estar divirtindose all en Pars.
+
+Watson habl tambin con seriedad al oir el nombre de su asociado.
+Estaba ya de regreso y llegara de un momento otro. En cuanto su
+trabajo, no lo consideraba anonadador. l haba hecho cosas ms
+difciles y penosas en otras tierras. Mientras los ingenieros del
+gobierno no terminasen el dique, lo que trabajaban Robledo y l era
+nicamente para ganar tiempo, pues los canales de nada podan servir
+sin el agua del ro.
+
+Haban empezado caminar, insensiblemente se dirigieron hacia el
+pueblo. Ricardo marchaba pie, con una mano apoyada en el cuello del
+caballo y los ojos en alto, para ver Celinda mientras hablaba. Los
+peones, dando por terminado el trabajo, recogan sus herramientas.
+Como los dos queran evitar un encuentro con los grupos que regresaban
+al pueblo, siguieron avanzando lejos del ro, por donde empezaba
+elevarse el terreno, formando la pendiente de la altiplanicie pampera.
+
+Al subir la hinchazn de un contrafuerte de esta muralla que se perda
+de vista, contemplaron sus pies todo el antiguo campamento
+convertido en pueblo y la amplitud lacustre formada por el ro ante el
+estrecho donde iba construirse el dique.
+
+El campamento era un conglomerado de viviendas levantadas sin orden:
+chozas hechas de adobes con cubierta de paja, casas de ladrillo con
+techos de ramaje de cinc, tiendas de lona. Las construcciones ms
+cmodas eran de madera y desarmables, estando ocupadas por los
+ingenieros, los capataces y otros empleados. Por encima de todas las
+viviendas emerga una casa de madera montada sobre pilotes, con una
+galera exterior ante sus cuatro fachadas: un _bengalow_ desembarcado
+en Baha Blanca semanas antes por encargo del italiano Pirovani,
+contratista de las obras del dique.
+
+As que empezaba anochecer, las calles de este pueblo improvisado,
+desiertas durante el da, se poblaban instantneamente con la variada
+muchedumbre de los peones. Los grupos, al volver de los diversos
+lugares donde haban estado trabajando, se encontraban y se
+confundan, siguiendo la misma direccin.
+
+Una casa de madera, que por su tamao era la nica que poda
+compararse con la del contratista, los iba atrayendo todos. Sobre su
+puerta haba un rtulo, hecho en letras caligrficas: Almacn del
+Gallego. Este gallego era, en realidad, andaluz; pero todos los
+espaoles que van la Argentina deben ser forzosamente gallegos. Al
+mismo tiempo que despacho de bebidas era tienda de los ms diversos
+artculos comestibles y suntuarios. Su dueo se ofenda cuando las
+gentes llamaban boliche lo que l daba el ttulo de almacn;
+pero todos en el pueblo seguan designando al establecimiento con el
+nombre primitivo de su modesta fundacin.
+
+Un grupo de parroquianos fieles ocupaba por derecho propio las
+cercanas del mostrador. Unos eran emigrantes de Europa que haban
+rodado por las tres Amricas, desde el Canad la Tierra del Fuego.
+Otros, mestizos blancos, vueltos al estado primitivo despus de
+largos aos de existencia en el desierto: hombres de perfil aguileo,
+gran barba y luenga cabellera, tocados con amplios chambergos y
+llevando un cinturn de cuero adornado con monedas de plata, dentro
+del cual ocultaban, medias nada ms, el revlver y el cuchillo.
+
+Fuera del boliche--ahora almacn--, unas en espera de sus maridos para
+que no bebiesen demasiado, y otras al atisbo de los compaeros de sus
+noches, estaban las bellezas ms notables de la Presa, mestizas de tez
+de canela y ojos de brasa, con cabelleras duras de color de tinta y
+dientes de luminosa blancura, unas exageradamente gordas; otras
+absurdamente flacas, como si acabasen de salir de una poblacin
+sitiada por hambre como si una llama interior devorase sus jugos.
+
+Empezaron brillar luces en las casas, perforando con sus rojas
+punzadas la gasa violeta del crepsculo. Celinda y su acompaante
+contemplaban el pueblo y el ro silenciosamente, como si temieran
+cortar con sus voces la calma melanclica del ocaso.
+
+--Vyase, seorita Rojas--dijo l de pronto, repeliendo la dulce
+influencia del ambiente--. Va cerrar la noche y su estancia se halla
+lejos.
+
+Se resisti Celinda reconocer la posibilidad de un peligro para
+ella. Ni los hombres ni la noche podan inspirarle miedo. Pero al fin
+se despidi de Watson y puso su caballo al galope.
+
+Entr Ricardo en la Presa por un descampado que sus habitantes
+consideraban como la calle principal; aunque en esta poblacin
+reciente, todas las vas resultaban principales causa de su enorme
+amplitud.
+
+El gobierno previsor de Buenos Aires no toleraba que los pueblos
+surgidos en el desierto tuviesen calles de menos de veinte metros de
+anchura. Quin poda adivinar si seran algn da grandes
+ciudades!... Y mientras llegaba esto, las viviendas bajas y de un solo
+piso permanecan separadas de las de enfrente por un espacio enorme
+que barran en lnea recta los huracanes glaciales entoldaban con su
+niebla las columnas de polvo. Unas veces el sol haca arder el suelo,
+levantando ante el paso del transente nubes rumorosas de moscas;
+otras, los charcos de las rarsimas lluvias obligaban los habitantes
+ marchar con agua hasta la rodilla para ver al vecino de enfrente.
+
+Segn avanzaba Watson entre las dos filas de viviendas, fu
+encontrando los principales personajes del pueblo. Primeramente vi
+al seor de Canterac, un francs, antiguo capitn de artillera, que,
+segn afirmaban muchos que se decan amigos suyos, se haba visto
+obligado marcharse de su patria consecuencia de ciertos asuntos
+de ndole privada. Ahora serva como ingeniero al gobierno argentino,
+en obras remotas y penosas de las que huan sus colegas hijos del
+pas.
+
+Era un hombre de cuarenta aos, enjuto de cuerpo, con el pelo y el
+bigote algo canosos, pero conservando un aspecto juvenil. Tena al
+andar cierto aire marcial, como si an vistiese uniforme, y se
+preocupaba de la elegancia de su indumento, pesar de que viva en el
+desierto.
+
+Haba entrado caballo por la llamada calle principal, vistiendo un
+elegante traje de jinete y cubierta la cabeza con un casco blanco. Al
+ver Watson ech pie tierra para caminar junto l, sosteniendo
+su caballo de las riendas, al mismo tiempo que examinaba unos dibujos
+del americano.
+
+--Y Robledo, cundo vuelve?--pregunt.
+
+--Creo que llegar de un momento otro. Tal vez ha desembarcado hoy
+en Buenos Aires. Vienen con l unos amigos.
+
+El francs sigui examinando los planos del joven, sin dejar de andar,
+hasta que llegaron frente la pequea casa de madera que le serva de
+alojamiento. All entreg las riendas con una brusquedad de cuartel
+su criado mestizo, y antes de meterse en su vivienda dijo Ricardo:
+
+--Creo que slo nos faltan seis meses para terminar la primera presa
+en el ro, y Robledo y usted podrn regar inmediatamente una parte de
+sus tierras.
+
+Continu Watson la marcha hacia su casa; pero los pocos pasos hizo
+alto para responder al saludo de un hombre todava joven, vestido con
+traje de ciudad, y que tena el aspecto especial de los oficinistas.
+Llevaba anteojos redondos de concha, y sostena bajo un brazo muchos
+cuadernos y papeles sueltos. Pareca uno de esos empleados laboriosos,
+pero rutinarios, incapaces de iniciativas ni de grandes ambiciones,
+que viven satisfechos y como pegados su mediocre situacin.
+
+Se llamaba Timoteo Moreno y era nacido en la Repblica Argentina, de
+padres espaoles. El Ministerio de Obras Pblicas lo haba enviado
+como representante administrativo las obras de la Presa, y l era el
+encargado de pagar al contratista Pirovani las sumas debidas por el
+gobierno.
+
+Despus que salud Watson se di una palmada en la frente y quiso
+retroceder, mirando al mismo tiempo sus papeles.
+
+--He olvidado dejar en casa del capitn Canterac el cheque sobre Pars
+que le entrego todos los meses.
+
+Luego hizo un movimiento de hombros y continu andando junto al
+norteamericano.
+
+--Se lo dar cuando vuelva mi casa. De todos modos, no tenemos
+correo hasta pasado maana.
+
+Estaban frente al _bengalow_ habitado por el hombre ms rico del
+campamento, y vieron cmo sala ste y se acodaba en la barandilla de
+una de las galeras. Luego, al reconocerlos, baj apresuradamente la
+escalinata de madera.
+
+El italiano Enrico Pirovani haba llegado la Argentina como obrero
+diez aos antes, y era tenido ya por uno de los hombres ms ricos del
+territorio patagnico que se extiende desde Baha Blanca la frontera
+andina de Chile. Todos los Bancos respetaban su firma. No pasaba de
+los cuarenta aos; llevaba el rostro afeitado; era grande y musculoso,
+pero empezaba mostrar la blandura naciente de los organismos
+invadidos por la grasa. Tena el aspecto del trabajador manual que ha
+hecho fortuna y no puede ocultar cierta tosquedad reveladora de su
+origen. Luca numerosas sortijas, as como una gran cadena de reloj, y
+su traje siempre era flamante.
+
+Estrech las manos de los dos y dirigi continuacin una mirada de
+inters los papeles que traa Moreno. El contratista y el empleado
+del gobierno se vean todas las semanas para hablar de los trabajos.
+
+Insisti el italiano en invitar Ricardo que entrase en su casa
+para beber una copa.
+
+--Aunque soy viudo y estoy solo, procuro que mi vivienda tenga cierto
+_confort_, lo mismo que una de Buenos Aires. Entre verla. He
+comprado nuevas cosas. La ltima vez no la visit usted toda.
+
+Watson tuvo que seguirle, convencido de que dara un disgusto al
+contratista si no admiraba una vez ms su casa. Subieron los peldaos
+de madera y entraron en el comedor, cuyos muebles elegantes resultaban
+demasiado pesados y vistosos.
+
+Pirovani los ense con vanidad, golpendolos para ensalzar los
+mritos del roble y elevando los ojos al techo mientras aluda sus
+precios. Luego les mostr el saln--amueblado igualmente con exceso,
+pues haba que marchar tortuosamente entre tantos sillones y
+mesillas--y un dormitorio, que pareca pertenecer por lo vistoso una
+hembra de vida galante.
+
+En todas estas piezas se notaba el rudo contraste entre la suntuosidad
+abrumadora de los muebles y la modestia de los tabiques, cubiertos de
+un papel ordinario.
+
+--Lo que me ha costado todo esto!--dijo el contratista con un orgullo
+pueril--. Pero usted, don Ricardo, que es un joven de buena familia y
+ha visto mucho, no es verdad que lo encuentra muy... _chic_?
+
+Al volver al comedor, una criadita indgena, con larga trenza
+colgando sobre la espalda, puso en la mesa botellas y copas.
+
+--Ahora--continu el italiano--voy tomar como gobernanta
+Sebastiana, la de la estancia de Rojas. Esta casa exige una mujer
+inteligente que se encargue de dirigirla.
+
+Watson no quiso aceptar una segunda copa. Deba irse para que aquellos
+hombres hablasen de los trabajos por cuenta del Estado.
+
+Al salir de la casa haba cerrado ya la noche, y toda la vida del
+antiguo campamento pareca reconcentrarse en el boliche. Su doble
+puerta extenda sobre el suelo dos rectngulos rojos, que eran la
+iluminacin ms fuerte del pueblo.
+
+Los parroquianos venerables beban de pie junto al mostrador, un
+espaol tocaba el acorden y otros trabajadores europeos bailaban con
+las mestizas valses y polcas. Abundaban los chilenos, venidos del otro
+lado de la Cordillera, para escapar despus de unos cuantos das de
+trabajo, arrastrados por su eterna mana ambulatoria. Eran gentes
+inquietantes por la facilidad con que tiraban del cuchillo, sin dejar
+por eso de sonreir y hablar melosamente. En otro grupo estaban los
+hombres del pas, con barbas, poncho y grandes espuelas, jinetes
+errabundos que nadie saba de qu vivan ni tampoco dnde eran
+nacidos. Imitaban los antiguos gauchos, llevando el ancho cinturn
+de cuero adornado con arabescos de monedas de plata, que les serva
+para guardar sus armas.
+
+Todos estos americanos aceptaban con despectivo silencio el acorden y
+los bailes de _gallegos_ y de _gringos_, hasta que al fin cualquiera
+de su clase reclamaba gritos los bailes de la tierra. Esta
+exigencia, hecha con tono amenazador, obligaba retirarse las
+parejas que danzaban agarradas, estilo europeo. Unas veces era el
+_pericn_ el _gato_, antiguos bailes argentinos, lo que danzaban los
+hijos del pas; pero las ms de las noches la _cueca_ chilena
+enardeca horas enteras, con su palmoteo y sus gritos, al pblico del
+boliche.
+
+El dueo del establecimiento entregaba dos guitarras, guardadas
+cuidadosamente debajo del mostrador. Los guitarristas iban sentarse
+en el suelo; pero inmediatamente acuda una mestiza para ofrecerles,
+como sillones honorficos, dos crneos de caballo.
+
+Eran los mejores asientos de la casa. Haba tambin un par de sillas
+para cuando llegaba el comisario de polica alguna otra autoridad,
+pero algo desvencijadas inseguras. Los esqueletos abandonados en el
+campo proporcionaban asientos ms slidos y durables.
+
+Al son de las guitarras empezaban formarse las parejas de la danza
+chilena. Las bailarinas tenan un pauelo en una mano, y con la otra
+levantaban un poco su falda para dar vueltas lentamente. Los hombres
+ostentaban tambin en su diestra un pauelo de color, comunicndole un
+movimiento rotatorio al mismo tiempo que bailaban en torno la mujer.
+Era una repeticin de la danza de las pocas primitivas; la eterna
+historia del macho persiguiendo la hembra. Ellas bailaban trazando
+pequeos crculos para huir del hombre, y ste las acosaba y envolva
+girando en una rbita ms amplia.
+
+Las mestizas que no haban salido bailar palmoteaban incesantemente,
+acompaando el runruneo de las guitarras. De vez en cuando una de
+ellas entonaba la copla de la _cueca_, y los hombres daban alaridos,
+arrojando sus sombreros.
+
+Un jinete desmont frente al boliche, atando su caballo un poste del
+sombraje. Al entrar recibi su rostro la luz roja de los quinqus que
+colgaban del techo, y muchos hombres le saludaron respetuosamente.
+
+Llevaba el poncho y las grandes espuelas de los jinetes del pas. Su
+perfil aguileo y su tez hacan recordar los arabes de origen puro.
+La barba y la cabellera eran en l luengas, negras y rizosas. Este
+hombre, cuya edad no pareca ms all de los treinta aos, poda ser
+tenido por hermoso; pero su rostro se contraa algunas veces con un
+gesto repelente, y sus grandes ojos obscuros brillaban con una
+expresin imperiosa y cruel. Le apodaban _Manos Duras_, nombre famoso
+en el pas y resultaba un vecino inquietante, pues viva de vender
+reses, y nadie lograba averiguar dnde haba hecho antes sus compras.
+
+Algunos viejos, conocedores de su origen, lo declaraban nacido en la
+Pampa Central. Sus padres, sus abuelos, toda su familia, haban sido
+personas excelentes, gauchos buenos, que vivan de la crianza de la
+propia hacienda. Pero Manos Duras haba nacido para ser gaucho
+malo, ladrn de reses y matn. En vano su padre, hombre de bien, le
+daba buenos consejos y sanos ejemplos.
+
+Un antiguo parroquiano del boliche resuma con gravedad filosfica la
+ineficacia de estos esfuerzos valindose de un refrn del pas:
+
+Al que nace barrign, es en balde que lo fajen.
+
+El dueo del almacn, al verle entrar, le present un vaso de ginebra,
+y los gauchos de peor catadura se llevaron una mano al sombrero para
+saludarle, como si fuese su jefe. Los trabajadores europeos le miraron
+con curiosidad, repitiendo su nombre, y las mestizas fueron hacia l,
+sonriendo como esclavas.
+
+Manos Duras acogi este recibimiento con cierta altivez. Una de las
+mujeres se apresur ofrecerle un asiento de honor, y trajo otro
+crneo de caballo. Se acomod el terrible gaucho en l, teniendo en
+torno los dems parroquianos sentados en el suelo.
+
+Continu la _cueca_, interrumpida un momento por la aparicin de Manos
+Duras, y no ces al entrar un nuevo personaje, acogido con grandes
+reverencias por el dueo del establecimiento desde el otro lado del
+mostrador.
+
+Era don Roque, comisario de polica de la Presa y nico representante
+de la autoridad argentina en el pueblo y sus alrededores. El
+gobernador del territorio de Ro Negro viva en una poblacin
+orillas del Atlntico, para llegar la cual era preciso un viaje de
+doce das caballo; seis veces ms de lo que se necesitaba para
+trasladarse Buenos Aires por ferrocarril. A causa de esto, el
+comisario disfrutaba de la mejor de las independencias: la del olvido.
+El gobernador viva demasiado lejos para mandarle. Su jefe ms
+inmediato era el ministro del Interior, residente en la capital de la
+Repblica; pero se hallaba demasiado alto para ocuparse de su
+existencia.
+
+En realidad, no abusaba de su poder, ni dispona tampoco de medios
+para hacerlo sentir exageradamente los dems. Era un seor grueso,
+bondadoso, de trato campechano: un burgus de Buenos Aires venido
+menos que haba pedido un empleo para poder vivir, resignndose
+aceptarlo en la Patagonia. Llevaba traje de ciudad, pero con el
+aditamento de botas altas y gran sombrero, creyendo haber conseguido
+con esto el aspecto que exiga su cargo. Un revlver bien la vista
+de todos, sobre el chaleco, era la nica insignia de su autoridad.
+
+Se desprendi el espaol de la mejor silla de su establecimiento,
+guardada detrs del mostrador para las visitas extraordinarias, y el
+comisario fu colocarse junto Manos Duras. ste salud quitndose
+el sombrero, pero sin moverse del crneo que le serva de asiento.
+
+Los dos hombres conversaron, mientras continuaba el baile. Don Roque
+empez fumar un gran cigarro, ofrecido por el gaucho con ademanes de
+gran seor.
+
+--Hay quien asegura--dijo en voz baja--que eres t el que rob la
+semana pasada tres novillos en la estancia de Pozo Verde. Eso no est
+en mi jurisdiccin, pues pertenece Ro Colorado; pero mi compaero
+el comisario de all sospecha que eres t el del robo.
+
+Manos Duras sigui fumando en silencio, escupi, y dijo al fin:
+
+--Calumnias de los que desean que no venda carne al campamento de la
+Presa.
+
+--Le han dicho tambin al gobernador del territorio que eres t el que
+mat hace meses los dos comerciantes turcos.
+
+El gaucho levant los hombros y contest con frialdad, como si
+quisiera dar fin este dilogo:
+
+--Me han atribuido tantos crmenes, sin poder probarme ninguno!...
+
+Continu el baile en el Almacn del Gallego hasta las diez de la
+noche. En un pas donde todos se levantaban con el alba, equivala
+esta hora las de la madrugada, en que terminan las fiestas de las
+grandes ciudades.
+
+Los personajes ms importantes del campamento tampoco dorman. Estaban
+con la pluma en la mano y el pensamiento muy lejos.
+
+El ingeniero Canterac, apoyando un codo en su mesa y con los ojos
+entornados, crea ver el remoto Pars y en l una casa vecina al Campo
+de Marte, cuyo quinto piso estaba ocupado por su esposa y sus hijos.
+
+Era una seora de aspecto triste, con el pelo canoso y el rostro
+todava fresco. A sus lados estaban sentadas dos nias. Un muchacho de
+catorce aos, su hijo mayor, de pie ante ella, escuchaba sus
+palabras... Y la madre acababa por mostrarles sobre el canap de su
+modesto saln un retrato que representaba Canterac joven, con
+uniforme militar. El amueblado de las habitaciones, lo mismo que los
+trajes de todos ellos, revelaban una existencia modesta pero ordenada,
+digna y con cierta distincin.
+
+Conmovido el ingeniero por las visiones que l mismo iba creando, hizo
+un esfuerzo para arrancarse ellas, y sigui escribiendo la carta que
+tena empezada sobre la mesa:
+
+Pronto volver veros. Las deudas de honor que me obligaron
+alejarme de Pars quedarn saldadas en breve, gracias ti, valerosa
+compaera de mi vida, que has sabido manejar hbilmente los ahorros
+que te envi. Cmo deseo verte en mis brazos para decirte una vez ms
+mi amor y mi gratitud!... Cmo anso ver nuestros hijos, despus de
+tan larga separacin...
+
+Qued el ingeniero con la diestra inmvil y la pluma en alto. Haba
+perdido su rgida impasibilidad de hombre autoritario. Tena los ojos
+hmedos causa de su emocin y se pas una mano por ellos. Hizo un
+esfuerzo para reconcentrar su voluntad y sigui escribiendo el final
+de su carta:
+
+Adis ti, esposa ma! Adis, hijos mos! Hasta el prximo
+correo.--_Roger de Canterac._
+
+Pero cuando iba doblar el pliego, aadi una posdata:
+
+Adjunto te remito el cheque de este mes. El prximo cheque ser ms
+importante que todos los que llevas recibidos, pues espero cobrar,
+adems de mi sueldo, las retribuciones atrasadas de varios trabajos
+particulares hechos en los dos ltimos aos.
+
+Pirovani tambin estaba en su despacho, la misma hora pluma en mano
+y con los ojos vagorosos, como si contemplase interiormente una visin
+ideal.
+
+Su pensamiento le conduca hasta un colegio de Italia donde estaba su
+hija nica; un colegio dirigido por monjas y cuyas alumnas eran en su
+mayor parte de apellido aristocrtico, lo que proporcionaba grandes
+satisfacciones la vanidad pueril del contratista.
+
+Pareca ennoblecerse su rostro con la sonrisa dirigida esta visin.
+Avanz los labios cual si pretendiese enviar un beso su hija por
+encima de tres mil leguas de tierras y mares. Luego sigui
+escribiendo:
+
+Estudia mucho, Ida ma; aprende todo lo que necesita saber una seora
+del gran mundo, ya que tu padre, despus de tantas privaciones y
+trabajos, ha podido juntar una fortuna que le permite darte una buena
+educacin... Yo fui menos dichoso que t, y nacido en la pobreza tuve
+que abrirme paso en el mundo, sin apoyo alguno, arrastrando el fardo
+de mi ignorancia. Para evitarte molestias no quise casarme otra vez...
+Qu no har yo por ti, Ida ma!
+
+El ao prximo pienso dar por terminados mis negocios en Amrica, y
+volver nuestra patria, y comprar un castillo del que sers t la
+reina; y tal vez se enamore de ti algn noble oficial de caballera
+con apellido ilustre, y tu pobrecito pap tendr celos... muchos
+celos!...
+
+Mientras Pirovani escriba las ltimas palabras, su rostro empez
+dilatarse con una sonrisa bondadosa.
+
+Moreno, el argentino, no enviaba su pensamiento tan lejos. Escriba en
+la casita de madera donde estaba instalada su oficina, bajo la luz de
+un quinqu de petrleo; pero su imaginacin, siguiendo la lnea del
+ferrocarril, se detena, dos das de marcha, en un pueblo cercano
+Buenos Aires.
+
+Tambin al levantar por un momento la cabeza para quitarse los
+anteojos y limpiarlos, contemplaba, como los otros, una visin
+familiar. Su esposa, una mujer joven, de rostro dulce, estaba con una
+criatura de pechos en el regazo, entre dos nios y una nia algo
+mayores; pero ninguno de ellos pasaba de los siete aos. La habitacin
+modesta ofreca un aspecto fresco y gracioso. Aquella madre de
+familia, al mismo tiempo que atenda la prole, se preocupaba del
+buen orden de su casa.
+
+A todas horas me acuerdo de ti y de los nios. De seguir los deseos
+de mi corazn, os traera todos inmediatamente Ro Negro; pero
+temo que nuestros pequeos sufran demasiado en este desierto. La vida
+que yo llevo no es para que la soporten nuestros hijitos ni tampoco
+t, animosa compaera de mi existencia.
+
+Contempl Moreno un retrato puesto sobre la mesa, en el que apareca
+su esposa y sus cuatro hijos. Bes la fotografa con emocin y volvi
+ escribir:
+
+Afortunadamente, en el Ministerio me aprecian un poco por mi
+laboriosidad, y espero que antes de un ao me trasladarn Buenos
+Aires. El mes prximo solicitar un permiso para ir veros. El viaje
+es caro, pero no puedo sufrir ms tiempo esta ausencia dolorosa.
+
+Ricardo Watson no escriba cartas, pero ensoaba despierto como los
+otros.
+
+Sentado ante un tablero de dibujo en el que haba clavada una hoja
+grande de papel, iba trazando los contornos de un canal. Pero el
+dibujo se esfum poco poco para ser reemplazado por una visin de la
+realidad ordinaria. Las lneas rojas y azules se convirtieron en un
+ro orlado de sauces, en terrenos yermos y caminos polvorientos.
+
+Este paisaje liliputiense ofreca la vista completa de las tierras que
+rodeaban el pueblo de la Presa, pero en escala tan reducida que todas
+caban en el tablero. Y travs de la diminuta planicie vi de pronto
+galopar un jinete no ms grande que una mosca, que iba saltando con
+alegre soltura; la seorita Rojas, vestida de hombre y moviendo el
+lazo sobre la cabeza.
+
+Watson se llev una mano los ojos, restregndoselos para ver mejor.
+Falsas ilusiones de la noche!
+
+Luego agit sus dedos sobre el papel, como si lo abanicase para
+ahuyentar el engaoso panorama, y reapareci el trazado de los
+canales, con sus lneas rojas y azules.
+
+Se sumi otra vez el joven en su montona labor de dibujante lineal;
+pero los pocos instantes sus ojos volvieron levantarse del papel.
+Ahora crey ver en el fondo de la habitacin Celinda montada
+caballo; pero no como una amazona pigmea, sino con su talla ordinaria.
+
+La muchacha le arroj de lejos su lazo, riendo con aquella risa que
+pona al descubierto su dentadura juvenil, y el norteamericano,
+maquinalmente, baj la cabeza para librarse de la cuerda opresora.
+
+Estoy soando--pens--. Esta noche no puedo trabajar. Vmonos la
+cama.
+
+Pero antes de domirse vi el pueblo entero como lo haba contemplado
+la puesta del sol, desde una altura, en compaa de Celinda.
+
+Ahora la tierra estaba en la obscuridad, y sobre el teln azul del
+horizonte, acribillado de luz, se imagin ver el crecimiento de una
+inmensa aparicin: una mujer de grave hermosura, coronada de estrellas
+y con una tnica negra de bordados igualmente siderales, que abra
+sus brazos gigantescos, arrancando de los jardines del infinito las
+flores del ensueo, para derramarlas como una lluvia de ptalos
+fosforescentes sobre el mundo dormido.
+
+Era la Noche, divinidad misericordiosa que haca ver los desterrados
+en este rincn del planeta todos los seres amados por ellos.
+
+Como Ricardo Watson estaba solo en el mundo, la Noche escoga para l
+la flor ms primaveral... Y el joven, antes de cerrar los ojos, empez
+ conocer la dulce melancola que acompaa siempre al primer amor.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#VI#
+
+
+Un grupo de chicuelos ces de jugar en la llamada calle principal,
+lanzando gritos de asombro al ver el aspecto extraordinario del
+carruaje que, tres veces por semana, sea los das de tren, iba y
+volva de la Presa la estacin de Fuerte Sarmiento.
+
+La misma diversidad tnica de los habitantes del pueblo se notaba en
+este grupo infantil, compuesto de distintas razas. Los nios blancos
+parecan como perdidos dentro de pantalones viejos de sus padres y sus
+pies se movan sueltos en el interior de enormes zapatos. Los
+indgenas llevaban una simple camisita iban con la barriga al aire,
+resaltando sobre su curva achocolatada el amplio botn del ombligo.
+
+Como todos ellos estaban acostumbrados que los viajeros que llegaban
+ la Presa no llevasen otro equipaje que la llamada lingera, saco de
+lona donde guardaban su ropa, se asombraron al ver la cantidad de
+bales y maletas del coche-correo, vieja diligencia tirada por cuatro
+caballos huesudos y sucios de lodo.
+
+Una gran parte de dicho equipaje iba amontonado en el techo del
+vehculo, y al avanzar ste rechinando sobre los profundos relejes
+abiertos en el polvo, se inclinaba con un balanceo cmico
+inquietante, como si fuese volcar.
+
+En la puerta del boliche se agolparon los hombres libres de trabajo,
+atrados por tal novedad. Se detuvo el coche ante la casa de madera
+habitada por Watson, y ste se mostr rodeado de su servidumbre.
+
+Corrieron hombres y mujeres, lanzando exclamaciones al ver que bajaba
+del carruaje el ingeniero Robledo. Muchos se abalanzaron para
+estrechar su mano confianzudamente, con la camaradera de la vida en
+el desierto. Despus todos parecieron olvidar al espaol, causa de
+la curiosidad que les inspiraban los desconocidos salidos del coche.
+
+Primeramente ech pie tierra el marqus de Torrebianca para dar la
+mano su esposa. sta vesta un lujoso abrigo de viaje, cuya
+originalidad chocaba violentamente con todo lo que exista en torno de
+ella.
+
+Se mostraba muy seria, con el gesto duro de sus malos momentos. Miraba
+ un lado y otro con extraeza y disgusto. A pesar del amplio velo
+que defenda su cara, el polvo rojizo del camino haba cubierto sus
+facciones y su cabellera. Sus ojos delataban una gran desesperacin y
+todo en su persona pareca gritar: Dnde he venido caer?
+
+--Ya llegamos--dijo Robledo alegremente--. Dos das y dos noches de
+ferrocarril desde Buenos Aires y un par de horas de coche travs de
+una tempestad de polvo, no es mucho. Ms lejos est el fin del mundo.
+
+Varios hombres de los que haban saludado Robledo dndole la mano
+empezaron descargar espontneamente las maletas amontonadas en el
+techo y el interior de la diligencia.
+
+Una doncella de la marquesa haba enviado de Pars Barcelona este
+equipaje, que representaba los ltimos restos del gran naufragio de
+los Torrebianca.
+
+En torno Elena se fu formando un corro de chiquillos y pobres
+mujeres, en su mayor parte mestizas, contemplndola todos con asombro
+y admiracin, como si fuese un ser de otro planeta que acababa de caer
+en la tierra. Algunas muchachitas tocaron disimuladamente la tela de
+su vestido, para apreciar mejor su finura.
+
+Fueron acudiendo, atrados por el suceso, los principales personajes
+del campamento, y el espaol hizo la presentacin de sus amigos
+Canterac, Pirovani y Moreno.
+
+Al ver Watson que los hombres que haban cargado con los equipajes los
+metan en su vivienda, busc Robledo apresuradamente.
+
+--Pero esa seora tan elegante va vivir con nosotros?...
+
+--Esa seora--contest el espaol--es la esposa de un compaero que
+viene participar de nuestra suerte. No vamos construir un palacio
+para ella.
+
+Le fu imposible la recin llegada ocultar su desaliento al recorrer
+las diversas piezas de la casa de los dos ingenieros, que iba ser en
+adelante la suya. Las paredes eran de madera, los muebles pocos y
+rsticos, y mezclados con ellos vi sillas de montar, aparatos de
+topografa, sacos de comestibles. Todo estaba revuelto y sucio en esta
+vivienda dirigida por hombres distrados todas horas por las
+preocupaciones de su trabajo.
+
+Torrebianca sonrea con una amabilidad humilde, aceptando las
+explicaciones de su amigo. Todo lo que ste hiciese le pareca bien y
+digno de agradecimiento.
+
+--He aqu nuestra servidumbre--dijo Robledo.
+
+Y present una mestiza gorda y entrada en aos, la criada principal,
+dos pequeos mestizos descalzos, que llevaban los recados, y un
+espaol rstico, encargado de la caballeriza. Esta gente mal pergeada
+fu manifestando con sonrisas interminables la admiracin que senta
+ante la hermosa seora, y Elena acab por reir tambin, nerviosamente,
+al recordar los domsticos que haba dejado en Pars.
+
+Despus de la cena, Robledo, que deseaba enterarse de la marcha de los
+trabajos, habl solas con su consocio. ste le fu enseando los
+planos y otros papeles.
+
+--Antes de seis meses--aadi Watson--podremos regar nuestras tierras,
+segn afirma Canterac, y dejarn de ser una llanura estril.
+
+Robledo mostr su contento.
+
+--Un verdadero paraso va surgir, gracias nuestro trabajo, de este
+suelo que slo produce ahora matorrales. Miles de personas encontrarn
+aqu una existencia mejor que en el viejo mundo. Usted y yo, querido
+Ricardo, vamos ser enormemente ricos y haremos al mismo tiempo un
+gran bien. La vida es as. Para que se realice un progreso, es
+necesario que este progreso empiece por enriquecer alguien
+egostamente.
+
+Quedaron los dos silenciosos, con la mirada vaga, como si contemplasen
+en su imaginacin el aspecto que iban ofrecer las tierras yermas
+despus de varios aos de riego. Vieron campos eternamente verdes,
+canales rumorosos en los que el agua pareca reir, caminos orlados de
+altos rboles, casitas blancas... Watson pensaba en los jardines
+frutales de California, y Robledo en la huerta de Valencia.
+
+El norteamericano fu el primero que sali de esta abstraccin,
+sealando mudamente la pieza inmediata, donde se haban instalado los
+recin llegados.
+
+Dormitaba Torrebianca en ella ocupando un silln de lona. Su esposa,
+sentada en otro silln, tena la frente entre las manos, en una
+actitud trgica. Persista en su pensamiento la misma pregunta
+desesperada: Dnde he venido caer?...
+
+Durante los das pasados en Buenos Aires, encontr tolerable su
+destierro. Era una gran ciudad la europea, en la que haba que
+buscar tenazmente algn rincn de la antigua vida colonial para
+convencerse de que se haba llegado Amrica. Experimentaba la
+extraeza de vivir en un hotel mediocre y carecer de automvil. Aparte
+de esto, su existencia no haba experimentado ningn sacudimiento...
+Pero el viaje, despus, por llanuras interminables, en las que el
+tren marchaba horas y horas sin encontrar una persona ni una casa,
+como sobre si la superficie del mundo se hubiese creado el vaco!...
+La llegada esta tierra remota, en la que la rueda el pie
+levantaban al avanzar nubes de polvo, y los rganos respiratorios se
+obstruan con la tierra disuelta en el aire, y todas las gentes tenan
+un aspecto de abandono, lo que no evitaba que tratasen los dems con
+molesto compaerismo, como si se considerasen iguales, al vivir lejos
+de los otros grupos humanos!... Ay! Dnde haba venido caer!...
+
+Robledo, adivinando el pensamiento de Watson, contest su muda
+pregunta:
+
+--Mi amigo nos ayudar como ingeniero. No debe usted preocuparse de
+l. Yo le dar una participacin en nuestro negocio, pero ser de lo
+que m me corresponde.
+
+El joven, despus de escuchar el relato de las desgracias de
+Torrebianca, tales como Robledo crey prudente darlas conocer, se
+limit decir:
+
+--Ya que el amigo de usted viene trabajar con nosotros, exijo que su
+parte se saque por igual de lo que nos corresponde usted y m. Me
+parece una persona excelente y quiero ayudarle. Adems, su esposa me
+da lstima.
+
+Le estrech la mano Robledo, agradeciendo su generosa resolucin, y ya
+no hablaron ms de este asunto.
+
+Desde la maana siguiente, Elena, que tena cierta facilidad para
+adaptarse las diversas situaciones de su existencia, se mostr
+laboriosa y emprendedora. Quiso conquistar la admiracin de aquellos
+hombres por sus talentos domsticos, lo mismo que semanas antes
+pretenda distinguirse en los salones por otros mritos menos
+humildes. Vistiendo un traje de corte sastre que ella haba desechado
+en Pars y asombraba aqu todos por su elegancia, se dedic con los
+guantes puestos la limpieza y arreglo de la casa, marchando al
+frente de la mestiza gorda y sus dos aclitos.
+
+Cuando intentaba predicarles con el ejemplo, se haca visible
+inmediatamente su torpeza para esta clase de trabajos. Otras veces
+quedaba vacilante, no sabiendo cmo se haca lo que acababa de
+ordenar, y era indispensable una intervencin de la mestiza para
+sacarla del apuro.
+
+En la cocina, una gran lmpara, alimentada con la misma esencia de los
+motores que perforaban el suelo, serva para los guisos. Elena,
+animada por la facilidad con que poda apagarse y encenderse este
+fogn, quiso intervenir en los preparativos culinarios. Pero hubo de
+resignarse igualmente reconocer la superioridad de la domstica
+cobriza, riendo al fin de su ineptitud para los trabajos domsticos.
+
+Queriendo hacer algo, se quit los guantes intent lavar los platos;
+pero inmediatamente volvi ponrselos temiendo que el agua fra
+perjudicase la finura de sus dedos y el brillo de sus uas.
+Precisamente, en los momentos de desesperacin por su nueva
+existencia, lo nico que le proporcionaba cierto alivio era contemplar
+melanclicamente sus manos.
+
+Torrebianca, vistiendo un traje de campo, fu con Watson y Robledo
+visitar los canales, enterndose del curso de los trabajos, hablando
+familiarmente con los peones, examinando el funcionamiento de las
+mquinas perforadoras.
+
+Poco despus estaba sucio de polvo de la cabeza los zapatos, y sus
+manos sintieron una comezn dolorosa al empezar curtirse; pero
+conoci al mismo tiempo la alegre confianza del que cuenta con un
+medio seguro de ganar su vida.
+
+Cerrada ya la noche, volvan diariamente los tres ingenieros su
+vivienda, donde encontraban la mesa puesta. Al principio se lament
+Elena de la rusticidad de los platos y los cubiertos. Por iniciativa
+suya, trajo la mestiza del Almacn del Gallego varios objetos
+baratos, procedentes de Buenos Aires. Con esto y unas cuantas hierbas
+ligeramente floridas, que los dos pajes cobrizos iban buscar en la
+ribera del ro, la mesa presentaba cada vez mejor aspecto. Se iba
+notando en la casa la presencia de una mujer hermosa y elegante.
+
+Una noche, mientras la cocinera traa el primer guiso, Elena se
+despoj de una salida de teatro, que por ser algo vieja prestaba
+servicios de bata. Al desprenderse de esta envoltura apareci
+descotada, con un traje de fiesta un poco ajado, pero todava
+brillante, recuerdo de sus tiempos felices.
+
+Watson la mir con asombro, y Robledo hizo un gesto disimulado,
+llevndose un dedo la frente para indicar que la crea algo loca.
+
+El marqus permaneci impasible, como si nada de su mujer pudiera
+causarle extraeza.
+
+--Siempre he comido con traje descotado--dijo Elena--, y no veo la
+razn de modificar aqu mis costumbres. Sera para m un tormento.
+
+Despus de la cena se desarrollaban largas conversaciones, en las
+cuales la parte mayor corresponda Robledo. ste hablaba con
+predileccin de los hombres de vida interesante que haba visto
+desfilar por la tierra de todos. Muchos de ellos llevaban corrido
+casi todo el planeta antes de llegar la Patagonia; otros acababan de
+huir de Europa, ansiosos de aventuras, para forjarse una nueva
+existencia.
+
+Al desembarcar en Buenos Aires les salan al encuentro los mismos
+obstculos del mundo que dejaban sus espaldas. La gran ciudad era ya
+vieja para ellos; abundaban los pobres en sus tugurios llamados
+conventillos; resultaba tan difcil ganarse la vida en esta
+metrpoli como en Europa. Algunas veces an era mayor la dificultad
+que en el antiguo continente, por la gran concurrencia de
+profesionales llegados de todas partes... Y se esparcan hacia los
+sitios ms apartados de la Repblica, invadiendo los territorios
+todava desiertos, donde se estaban realizando obras preparatorias
+para la instalacin de las inmigraciones futuras.
+
+--Los tipos que he visto pasar por aqu en pocos aos!--continuaba
+Robledo--. Una vez me interes por cierto pen que tena la nariz roja
+de los alcohlicos, pero guardaba en su persona un no s qu revelador
+de un pasado interesante.
+
+Era una ruina humana; pero igual los palacios en escombros, cuya
+historia se presiente por un fragmento de estatua de capitel
+descubierto entre los muros derrumbados, este hombre, que robaba sus
+camaradas y quedaba en el suelo como muerto despus de sus
+borracheras, tena siempre en su decada persona un ademn una
+palabra que hacan adivinar su origen.
+
+--Un da vi cmo por broma peinaba uno de nuestros capataces y le
+arreglaba los bigotes en punta, estilo del kaiser Guillermo. Mand
+que le diesen de beber todo lo que quisiera. Es el medio ms seguro de
+que esos hombres hablen, y l habl. El borracho, avejentado
+prematuramente, era un barn de Berln, antiguo capitn de la Guardia
+imperial, que haba perdido al juegos sumas importantes confiadas por
+sus superiores. En vez de matarse, como lo exiga su familia, se vino
+ Amrica, rodando hasta lo ms bajo. Empez siendo general en el
+Nuevo Mundo, y acab de pen ebrio y mal trabajador.
+
+Al ver que Elena se interesaba por el personaje, Robledo continu
+modestamente:
+
+-Este alemn fu general en una de las revoluciones de Venezuela. Yo
+tambin he sido general en otra Repblica y hasta ministro de la
+Guerra durante veinte das; pero me echaron por parecerles demasiado
+cientfico y no saber manejar el machete como cualquiera de mis
+ayudantes.
+
+Despus habl de otro pen igualmente ebrio, pero silencioso y triste,
+que haba venido morir en la Presa y estaba enterrado cerca del ro.
+Robledo encontr papeles interesantes en el fondo de la lingera de
+este vagabundo piojoso. Haba sido en su juventud un gran arquitecto
+de Viena. Tambin encontr la vieja fotografa de una dama con peinado
+romntico y largos pendientes, semejante la asesinada emperatriz de
+Austria. Era su esposa, y haba muerto en Khartoum, hecha pedazos por
+los fanticos del Sudn, capitaneados por el Madh, cuando su marido
+iba con el general Gordon. Otra fotografa representaba un hermoso
+oficial austraco, con la levitilla blanca muy ajustada al talle: el
+hijo de aquel mendigo.
+
+--Y es intil--continu Robledo--querer levantar estos vagabundos.
+Se les limpia, se les proporciona una existencia mejor, se les
+sermonea para que beban menos y recobren sus facultades de hombres
+inteligentes. Cuando ya estn repuestos y parecen felices, se
+presentan una maana con el saco al hombro: Me voy, patrn; arrgleme
+la cuenta. Nada se consigue hacindoles preguntas. Estn contentos,
+no tienen de qu quejarse, pero se van. Apenas se sienten bien, el
+demonio que los empuja para que rueden por la tierra entera vuelve
+acordarse de ellos. Saben que ms all de la lnea del horizonte se
+levantan los Andes, y detrs de la cordillera de los Andes est Chile,
+y despus la inmensidad del Pacfico con sus numerosas islas, y
+todava ms lejos, los interesantes pases del macizo asitico...
+Sienten el tirn de su mana ambulatoria que despierta. Vamos ver
+todo eso. Y se echan la lingera al hombro, para volver sufrir
+hambres y fatigas, para morir en un hospital abandonados en un
+desierto... Y cuando no mueren y pueden seguir marchando detrs de la
+Ilusin que revolotea junto sus ojos, vuelven por segunda vez este
+pas; pero es despus de haber dado la vuelta entera la tierra.
+
+Algunas noches los dos ingenieros hablaban de su propia existencia.
+Watson tena poco que contar. Educado en California, haba empezado su
+vida profesional en las minas de plata de Mjico, donde aprendi el
+espaol, continundola despus en las del Per. Finalmente haba
+pasado Buenos Aires, conociendo en esta ciudad Robledo y
+asocindose l para la empresa de Ro Negro.
+
+El espaol no gustaba de recordar su existencia antes de establecerse
+en la Argentina. Haba intervenido en revoluciones que despreciaba,
+mezclndose en ellas nicamente por una necesidad de accin. Haba
+emprendido tambin prodigiosos negocios, vindose al final engaado y
+robado, unas veces por sus compaeros, otras por los gobiernos. Rudos
+vaivenes de fortuna le haban hecho pasar de una abundancia absurda
+una miseria de vagabundo. Pero evitaba hablar de sus aventuras en
+otros pases y sus relatos eran siempre sobre la vida que haba
+llevado en Patagonia.
+
+No poda olvidar un horrible sed sufrida en aquella altiplanicie que
+empezaba al borde de la cortadura del ro Negro, extendindose hasta
+el estrecho de Magallanes. Fu cuando renunci servir al gobierno
+argentino, lanzndose como ingeniero particular la exploracin de
+estas tierras solitarias, en busca de un buen negocio. Para evitarse
+gastos haba emprendido la travesa del desierto con un slo pen
+indgena y una tropilla de seis caballos del pas, capaces de
+alimentarse con lo que encontrasen, sufridos animales que se iban
+relevando en la tarea de llevar sobre sus lomos los dos viajeros.
+
+Contaba Robledo con el auxilio de un plano hecho por otros
+exploradores, en el cual se marcaban las aguadas, nicos lugares
+donde los expedicionarios podan detenerse.
+
+Los aos anteriores haban sido de gran sequa. Al llegar un pozo
+encontr que el lquido era extremadamente salobre. l estaba
+acostumbrado al agua de sal, que por un optimismo de los viajeros del
+desierto figura como agua potable; pero la de este pozo resultaba
+inadmisible para su estmago y el del mestizo acompaante.
+
+Continuaron su marcha, confiando en la aguada que encontraran al da
+siguiente. Este pozo no tena agua salobre, pero era porque estaba
+completamente seco... Y se haban visto obligados seguir avanzando
+travs de una llanura siempre inmensa, siempre igual, guindose por la
+brjula y sufriendo una sed de nufragos, que les haca marchar con
+la boca jadeante, los ojos desorbitados y una expresin de locura en
+ellos.
+
+Por respeto Elena, aluda Robledo voladamente los recursos de que
+se haban valido el mestizo y l para no perecer, bebiendo sus propios
+lquidos renales y los de sus caballos.
+
+--Una mana atormentadora se apoder de m. Intent recordar todas las
+veces que me haban invitado beber en un caf sin que yo quisiera
+admitir el lquido que me ofrecan: cerveza, aguas gaseosas, helados.
+Haca memoria, igualmente, de todas las fiestas que haba asistido
+pasando con indiferencia ante una gran mesa llena de jarros y
+botellas... Y yo me deca, perturbado por la fiebre, sin dejar de
+marchar: Si entonces hubieses tomado todos los _bocks_ de cerveza,
+todos los refrescos gaseosos, todos los helados que te ofrecieron y t
+despreciaste, tendras ahora en tu cuerpo una reserva lquida
+importante, pudiendo resistir mejor la sed. Y este clculo absurdo me
+atormentaba como un remordimiento, hasta el punto de sentir deseos de
+abofetearme por mi torpeza.
+
+Robledo acababa describiendo su arribo--cuando los caballos ya no
+podan avanzar ms-- un pozo de agua salobre, que fu el ms
+delicioso de los lquidos bebidos en toda su existencia... Y al final
+de este viaje no encontr nada. Los datos que le haban hecho creer en
+un gran negocio eran equivocados. As haba que ir la conquista de
+la fortuna en Amrica, cuando se llegaba ella con medio siglo de
+retraso y todos los terrenos ricos, de fcil explotacin, estaban ya
+ocupados, quedando nicamente los remotos y speros, que, algunas
+veces, representaban la ruina y la muerte.
+
+--De todos modos--continu--, los hombres seguirn viniendo este
+rincn del mundo. Aqu vive para ellos la esperanza, sin la cual
+resulta intolerable la existencia... No hay ms que hacer memoria de
+nuestro origen: usted es rusa, Federico italiano, Watson de los
+Estados Unidos, yo espaol. Fjese tambin en la procedencia de
+nuestros habituales visitantes: cada uno es de una nacionalidad
+distinta. Lo que yo digo: sta es la tierra de todos.
+
+La casa de los dos ingenieros era visitada diariamente, despus de la
+cena, por los ms grandes personajes del campamento. El primero en
+presentarse era Canterac, con sus ropas de corte militar, pero se
+notaba en su persona mayor acicalamiento que antes de la llegada de
+los Torrebianca. Luego vena Moreno, mostrando cierta turbacin
+emotiva al saludar Elena, enredndose la lengua y pronunciando
+balbuceos, en vez de palabras. Finalmente llegaba Pirovani, con un
+traje nuevo cada dos noches y llevando algn obsequio la seora de
+la casa.
+
+Canterac rea de l por lo bajo, afirmando que haba frotado
+largamente sus sortijas, su cadena de reloj y hasta los gemelos de sus
+puos, antes de salir del _bengalow_, para deslumbrarlos todos con
+su brillo.
+
+Una noche se present Pirovani vistiendo un traje de colores
+detonantes que acababa de recibir de Baha Blanca, y con un manojo de
+rosas enormes.
+
+--Me las han trado hoy de Buenos Aires, seora marquesa, y me
+apresuro entregrselas.
+
+Canterac mir al italiano hostilmente, y dijo por lo bajo Robledo:
+
+--Mentira; las ha encargado por telgrafo, segn afirma Moreno, que lo
+sabe todo. Esta tarde envi un hombre todo galope la estacin,
+para traerlas tiempo.
+
+La criada mestiza, ayudada por los dos muchachos, quitaba la mesa, y
+la habitacin con tabiques de madera iba tomando el mismo aire que si
+Elena diese una fiesta. Los tres visitantes, al hablarla, repetan con
+cierto arrobamiento la palabra marquesa, como si les llenase de
+orgullo verse amigos de una mujer de tan alta clase.
+
+Elena no ocultaba cierta predileccin por Canterac. Los dos haban
+vivido en Pars, en mundos distintos, aunque muy prximos. No se
+haban encontrado nunca, pero acababan por recordar ciertas amistades
+que les eran comunes.
+
+Mientras ellos hablaban, Moreno fumaba resignadamente, cruzando
+algunas palabras con Watson, y Pirovani conversaba con Robledo y
+Torrebianca. El italiano no prestaba gran atencin sus propias
+palabras, espiando con ojos inquietos la seora marquesa y su
+acompaante.
+
+La tertulia cambi totalmente de aspecto despus que Pirovani se
+present con sus rosas.
+
+En la noche siguiente estaban los cuatro sentados la mesa y ms
+silenciosos que otras veces. Elena se haba puesto para la cena uno de
+sus trajes ms vistosos, que hasta resultaba algo audaz all en Pars.
+Los tres ingenieros guardaban an sus ropas de campo y parecan
+cansadsimos del trabajo de la jornada. Robledo bostez repetidas
+veces, haciendo esfuerzos para mantenerse despierto. El marqus se
+haba adormecido en su silla, dando ligeras cabezadas. Elena miraba
+fijamente Ricardo, como si no lo hubiese visto bien hasta entonces,
+y l evitaba el encuentro con sus ojos.
+
+Entr Pirovani llevando un gran paquete y vistiendo otro traje nuevo,
+cuadriculado de diversos colores, como la piel de un reptil.
+
+--Seora marquesa: un amigo mo de Buenos Aires me ha enviado estos
+caramelos. Permtame usted que se los regale. Tambin van en el
+paquete unos cigarrillos egipcios...
+
+Elena mir risueamente el nuevo traje del contratista, agradeciendo
+al mismo tiempo su regalo con remilgos y coqueteras.
+
+A continuacin se present Moreno luciendo zapatos de charol, chaqu
+de largos faldones y sombrero duro, lo mismo que si estuviera en la
+capital y fuese visitar al ministro.
+
+Robledo, que se haba despabilado, mostr una admiracin irnica.
+
+--Qu elegante!...
+
+--Tuve miedo--contest el oficinista--de que el chaqu se me
+apolillase en el cofre, y lo he sacado tomar el aire.
+
+Despus se acerc con timidez Elena. Buenas noches, seora
+marquesa! Y le bes la mano, imitando la actitud de los personajes
+elegantes admirados por l en comedias y libros.
+
+Ya no quiso separarse de la duea de la casa, iniciando una
+conversacin aparte, que pareci indignar Pirovani. Al fin ste se
+levant de su silla, necesitando protestar de tan descomedido
+acaparamiento, y dijo Robledo:
+
+--Ha visto usted cmo viene vestido ese muerto de hambre!...
+
+No haban terminado an las sorpresas de aquella noche: faltaba la ms
+extraordinaria.
+
+Se abri la puerta para dar paso Canterac; pero ste permaneci
+inmvil en el quicio algunos momentos, deseoso de que todos le viesen
+bien.
+
+Iba vestido de _smoking_, con pechera dura y brillante, y mostraba
+cierta indolencia aristocrtica al andar, lo mismo que si entrase en
+un saln de Pars. Salud los hombres con un movimiento de cabeza
+ceremonioso y protector, besando despus la mano Elena.
+
+--Yo tambin, marquesa, siento ahora la necesidad de vestirme cuando
+llega la noche, lo mismo que en otros tiempos.
+
+Agradecida la Torrebianca este homenaje, volvi la espalda Moreno
+y ofreci una silla al recin llegado, junto ella. Toda la noche
+habl preferentemente con el francs, mientras Pirovani permaneca en
+un rincn, no ocultando su clera, y mostrndose al mismo tiempo
+anonadado por la elegancia de Canterac.
+
+Transcurrieron cuatro noches sin que el contratista se presentase en
+la casa. Despus de la primera, Moreno se sinti interesado por tal
+ausencia, y fu al domicilio de Pirovani para hacer averiguaciones.
+Por la noche di la noticia Robledo:
+
+--Tom el tren para Baha Blanca sin avisar nadie. Debe traer entre
+manos algn negocio gordo.
+
+Y continuaron las tertulias sin otra novedad. El francs, siempre
+vestido de _smoking_, era el preferido por Elena en sus
+conversaciones. Moreno, al llegar la noche, se pona el chaqu, sin
+otro resultado que dialogar con Torrebianca. Este acab por salir una
+noche de su cuarto vestido tambin de _smoking_, y al hacer Robledo
+gestos de extraeza, se excus sealando su esposa.
+
+Cuando en la quinta noche entr Moreno, se apresur hablar.
+
+--Gran noticia! Pirovani ha vuelto al anochecer. Creo que le veremos
+aqu de un momento otro.
+
+Como el contratista era la novedad de esta velada, todos esperaron su
+aparicin.
+
+Al abrir la puerta qued inmvil en el quicio unos momentos--lo mismo
+que haba hecho el otro--, para darse cuenta del efecto producido por
+su llegada. Iba vestido de frac; pero un frac extraordinario y
+deslumbrante, cuyas solapas estaban forradas con seda labrada de
+gruesas y tortuosas venas, iguales las de la madera, y llevaba,
+adems, un chaleco blanco ricamente bordado. En una solapa luca una
+gardenia. Sobre la pechera ostentaba una perla enorme, adems de la
+ancha cinta sostenedora de un monculo inutil.
+
+Su aspecto era solemne y magnfico, como el de un director de circo
+un prestidigitador clebre. Haca esfuerzos por mantenerse sereno y
+que nadie adivinase su emocin. Saludo los hombres con varonil
+altivez y se inclin ante la seora marquesa, besndole una mano.
+
+Los ojos de ella brillaron con una sorpresa irnica. Todo lo de
+Pirovani la haca sonreir. Pero acab por agradecer esta
+transformacin realizada en su honor, y acogi al contratista con
+grandes muestras de afecto, hacindole sentar su lado.
+
+Canterac se apart, visiblemente ofendido por esta predileccin.
+
+Moreno hablaba Robledo como escandalizado, sealando el frac de
+Pirovani:
+
+--Y para ese gran negocio emprendi su viaje con tanto misterio!...
+
+El espaol se alej de l para hablar con Watson. ste pareca
+aturdido an por la entrada teatral del italiano, y le admiraba
+conteniendo su risa.
+
+--Despus del _smoking_, el frac--murmur Robledo--. El Carnaval se
+extiende por el desierto, y esta mujer va volvernos locos todos.
+
+Mir el traje del norteamericano, que era igual al suyo: un traje de
+campo, til para los trabajos al aire libre, hizo una comparacin
+muda con el aspecto que presentaban los dems.
+
+Luego pens:
+
+Qu perturbacin una hembra como sta cayendo entre hombres que
+viven solos y trabajan!... Y an ocurrirn tal vez cosas peores.
+Quin sabe si acabaremos matndonos por su culpa!... Quin sabe si
+esta Elena ser igual la Elena de Troya!...
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#VII#
+
+
+--Otro matecito, comisario?
+
+Don Carlos Rojas estaba en la habitacin principal de su estancia,
+sentado la mesa con don Roque, el comisario de Polica del pueblo.
+Una muchachita mestiza se mantena erguida junto ellos, mirndolos
+con sus ojos oblicuos, en espera de rdenes.
+
+Los dos tenan en su diestra la calabacita llena de mate, y chupaban
+el lquido oloroso con un canuto de plata llamado bombilla. Apenas
+se daba cuenta la mestiza por el burbujeo de los canutos de que
+escaseaba el lquido, corra un fogn inmediato, trayendo la
+Pars, tetera de agua hirviente, para llenar chorro las dos
+calabacitas repletas de hierba mate.
+
+Hablaban lentamente, interrumpiendo sus palabras para chupar. Rojas
+haca esfuerzos por contener su clera. El da anterior le haban
+robado un novillo, y l atribua esta mala hazaa Manos Duras,
+ganoso de apropiarse los animales ajenos para venderlos en la Presa.
+Este robo le perjudicaba doblemente, pues adems de ganadero era
+abastecedor de carne del pueblo, considerando dicha venta como uno de
+los mejores rendimientos de su estancia.
+
+Al presentarse el comisario, llamado por l para que conociese el
+robo, haba vuelto recontar sus novillos. Era indudable que le
+faltaba uno. Y se enardeca al hablar con don Roque, lamentndose de
+la audacia de Manos Duras y afirmando que en Ro Negro no haba
+justicia.
+
+--Tres veces lo he enviado preso la capital del territorio--dijo el
+comisario con desaliento--, y siempre vuelve libre, por falta de
+pruebas. Qu podemos hacer nosotros?... Nadie quiere declarar contra
+l.
+
+Como Rojas insistiese en sus protestas, don Roque aadi para
+calmarle:
+
+--Voy ver si esta vez consigo probar su delito. Le garanto, don
+Carlos, que har cuanto pueda.
+
+Y se lament de los escasos medios coercitivos de que poda disponer.
+Toda la tropa sus rdenes eran cuatro policas indolentes, con
+uniformes viejos y sin ms armas que largos sables de caballera. Los
+habitantes del pas, mejor pertrechados, les prestaban sus carabinas
+cuando haban de perseguir algn bandolero. Sus caballos eran los
+ms flacos y peor alimentados de toda la comarca.
+
+--Vivimos en una nacin federal--sigui diciendo el comisario--, y
+nicamente las provincias, por ser autnomas, tienen bien organizada
+su polica. Las autoridades de los territorios dependemos del gobierno
+de Buenos Aires, y al vivir tan lejos nos olvidan, y slo podemos
+contar con aquello que improvisamos.
+
+La crtica del abandono en que vivan los territorios llev
+insensiblemente los dos argentinos ensalzar por comparacin las
+grandezas del resto de su pas.
+
+--Aqu estamos olvidados y hechos unos salvajes--continu don Roque--;
+pero esto no es mas que la Patagonia, y hace unos aos nada ms que
+empez en ella la civilizacin. En cambio, compaero, cmo ha
+adelantado el resto de nuestro pas en menos de medio siglo!...
+Pucha! Qu cosa brbara!
+
+Acabaron por olvidar sus preocupaciones inmediatas para no ver mas que
+la parte de la Repblica que haba progresado vertiginosamente. Al
+final alabaron del mismo modo la tierra en que vivan. Don Roque,
+patriota optimista y de un entusiasmo receloso, presenta enemigos en
+todas partes.
+
+--Esta Patagonia, ahora desierta, ver usted qu linda se nos pone
+dentro de unos aos, cuando sus tierras sean regadas. Fu una
+verdadera suerte que su aspecto pareciese tan feo los de Europa. Por
+eso es nuestra an y no nos la han robado.
+
+Y contaba Rojas lo que haba ledo en peridicos y libros.
+
+--Hace aos, un gringo muy mentado, al que llamaban don Carlos Darwin
+(el mismo que descubri que todos venimos del mono), anduvo por estos
+pagos. Era joven y haba desembarcado en Baha Blanca de una fragata
+de guerra inglesa que daba la vuelta al mundo. Quera estudiar las
+plantas y los animales de aqu; pero encontr poco que hacer, pues no
+abundaban entonces las unas ni los otros. Al fin parece que se march
+desesperado, y di este pas el ttulo de Tierra de la
+Desolacin... Nos hizo un favor el gringo. Si llega enterarse de lo
+que es esta tierra cuando la riegan, nos la roban los ingleses, como
+nos robaron las islas Malvinas, que ellos llaman de Falkland.
+
+Rojas tambin evocaba el pasado, para lamentar la ceguera de sus
+abuelos y sus padres. Haban tenido el defecto de ser ricos en la
+poca que an no se haban creado las fortunas ms grandes de la
+Argentina.
+
+Fu esto despus de 1870, cuando el gobierno de Buenos Aires, cansado
+de tolerar las rapias de los indios salvajes y ladrones casi las
+puertas de su capital, haba completado la obra conquistadora de los
+antiguos espaoles enviando al desierto una expedicin militar, que se
+enseore de veinte mil leguas de terreno, casi todo l laborable.
+
+--El gobierno daba la legua quinientos pesos, y el peso de entonces
+slo vala unos centavos. Adems, conceda varios aos de plazo para
+el pago, y hasta insertaba en el diario oficial el nombre del
+comprador, declarndolo benemrito de la patria. Los soldados de la
+expedicin recibieron tambin, como recompensa, leguas de terreno,
+cuyo ttulo de propiedad vendan despus los bolicheros cambio de
+ginebra comestibles. Y estas tierras son las que ahora surten de
+trigo y de carne medio mundo y han visto levantarse sobre ellas
+tantos pueblos y ciudades. La legua que cost unos centavos vale hoy
+millones. Muchos de los que poseen esas tierras no han tenido otro
+mrito que guardarlas improductivas, sin querer venderlas, esperando
+la inmigracin europea que las hiciese prosperar. Como mis
+ascendientes eran ricos antiguos en aquella poca y posean una gran
+estancia, no quisieron adquirir campos nuevos. Qu desgracia!...
+
+Olvidaba Rojas sus despilfarres, que haban consumido la mejor parte
+de la herencia paternal, para acordarse nicamente de la fortuna
+enorme que podan haber improvisado sus ascendientes aprovechando,
+como tantos otros, la rpida expansin del pas.
+
+Una visita vino interrumpir la pltica de los dos argentinos.
+Celinda entr en la habitacin con falda de amazona, di un beso su
+padre y salud don Roque. Aprovechando ste los breves momentos en
+que desapareci el estanciero para volver con una caja de cigarros,
+dijo la joven, mirando maliciosamente su falda:
+
+--Por el campo va usted vestida de otro modo.
+
+Sonri Celinda, amenazndole despus con un ademn gracioso para que
+guardara silencio.
+
+--Cllese--dijo--, no sea que le oiga mi viejito.
+
+Mientras los dos hombres encendan sus cigarros, volviendo hablar de
+Manos Duras y la necesidad de perseguirlo, Celinda abandon la
+estancia, montando un caballo con silla femenil.
+
+Media hora despus galopaba por las inmediaciones del ro, pero en
+otro caballo y vestida de hombre. Vi un grupo de jinetes que venan
+hacia ella y se detuvo para reconocerlos.
+
+El ingeniero Canterac, deseoso de inspirar mayor inters la marquesa
+de Torrebianca, la haba invitado un paseo por las inmediaciones del
+ro, para que conociese las obras realizadas bajo su direccin. En
+este paseo podra apreciar Elena su importancia de primer jefe del
+campamento, viendo adems cmo era obedecido por centenares de
+hombres.
+
+Ella y el francs hacan trotar sus cabalgaduras la cabeza del
+grupo. Detrs vena Pirovani, mantenindose mal sobre su caballo y
+esforzndose por introducirlo entre los caballos de los dos. Cerraban
+la marcha el marqus, Watson y Moreno.
+
+Al pasar Elena y Canterac frente Celinda, las dos mujeres se
+miraron. La marquesa sonri la otra, como si quisiera entablar
+conversacin; pero la joven permaneci ceuda y con ojos severos.
+
+--Es una nia--dijo el ingeniero--muy traviesa y juguetona, y aunque
+tiene cierto aspecto de muchacho, la creo capaz de trastornar la
+cabeza cualquier hombre. Muchos la llaman Flor de Ro Negro.
+
+Elena, ofendida por la actitud de la hija de Rojas, la miraba ahora
+orgullosamente.
+
+--Tal vez sea una flor--dijo--, pero demasiado silvestre.
+
+Y sigui adelante, escoltada por sus dos admiradores.
+
+Esta breve conversacin fu en francs, y Celinda slo pudo comprender
+algunas palabras; pero adivin que la otra haba dicho algo contra
+ella, hizo una mueca de desprecio asomando su lengua entre los
+labios.
+
+Pasaron continuacin los jinetes del segundo grupo. El marqus
+salud ceremoniosamente la joven. Moreno no se fij en ella, pues
+slo tena ojos para vigilar el lejano grupo en que iba la marquesa.
+
+Ricardo Watson fingi no entender los gestos de Celinda, indicndole
+con sus ademanes que se vea obligado seguir los dems.
+
+Le dej ella marcharse haciendo un mohn de contrariedad; pero
+arrepentida luego, tir de las riendas su caballo, obligndole dar
+una vuelta en redondo para seguir al grupo.
+
+Al mismo tiempo que trotaba busc con su diestra en el delantero de la
+silla el rollo del lazo, arrojando ste contra su amigo. Despus fu
+recobrando la cuerda, y Watson, para no verse derribado, tuvo que
+detenerse y acab por retroceder, mientras sus dos compaeros seguan
+adelante, sin darse cuenta del incidente.
+
+Lleg Ricardo adonde estaba la joven, teniendo an el lazo apretado
+sobre sus hombros. Poda haberse desprendido de l, continuando su
+camino; pero se mostraba indignado por semejante broma y prefera
+hablar inmediatamente la revoltosa muchacha.
+
+--Venga usted aqu--dijo ella sonriendo, mientras recoga dulcemente
+casi toda la cuerda--. Cmo se atreve ir con esa... mujer, sin
+pedirme antes permiso?
+
+El ingeniero contest con una voz hostil:
+
+--Usted no tiene ningn derecho sobre m, seorita Rojas, y yo puedo
+ir con quien quiera.
+
+Palidecio Celinda al notar el tono inesperado con que le hablaba el
+joven; pero se repuso de esta mala impresin, recobrando su
+jovialidad. Despus dijo, imitando la voz grave del otro:
+
+--Seor Watson: yo tengo sobre usted el derecho indiscutible de que su
+persona me interesa, y no puedo tolerar que vaya mal acompaado.
+
+El norteamericano, vencido por la cmica seriedad con que dijo ella
+estas palabras, acab por reir. Celinda ri tambin.
+
+--Ya conoce usted mi carcter, gringuito... No me da la gana que vaya
+con esa mujer. Adems, es demasiado vieja para usted... Jreme que me
+obedecer. Slo as puedo dejarle libre.
+
+Watson jur solemnemente con una mano en alto, mientras haca
+esfuerzos por mantenerse serio, y ella le sac el lazo de los hombros.
+Despus guiaron sus caballos en direccin opuesta la que haban
+seguido Elena y su cortejo de jinetes.
+
+A partir del da en que el ingeniero francs mostr la marquesa las
+obras realizadas en el ro, haciendo alarde de su autoridad sobre los
+trabajadores, Pirovani se sinti humillado y deseoso de tomar el
+desquite.
+
+Una maana, acodado en la barandilla exterior de su vivienda, crey
+haber descubierto el medio de vencer su rival.
+
+Media hora despus lleg frente la casa un capataz de los que
+Pirovani tena su servicio y al que confiaba siempre las misiones
+difciles.
+
+Era un chileno avispado y muy gil para salir de apuros, al que sus
+compatriotas apodaban el _Fraile_ por haber sido sus maestros los
+dominicos de Valparaso. El _Fraile_ posea sus letras y mostraba
+cierta aficin al empleo de palabras raras, acentundolas
+arbitrariamente, segn las reglas de su capricho. Tena la voz melosa,
+el ademn extremadamente corts, gustaba de ingerir frases poticas en
+su conversacin, y haba hudo de la tierra natal por dos cuchilladas
+mortales dadas un amigo.
+
+Lleg caballo, adivinando que el aviso del patrn deba ser para un
+viaje largo. Desmont, y Pirovani fu su encuentro, dndole
+palmaditas en la espalda para hacer patente de este modo la confianza
+afectuosa que pona en l. Unas veces le llamaba chileno con tono
+carioso; otras, roto, denominacin irnica que se da s mismo el
+populacho de Chile.
+
+--Oye, roto; vas ir todo galope la estacin. El tren para Buenos
+Aires pasar antes de dos horas, y es preciso que no lo pierdas.
+
+El _Fraile_, siempre impasible y sonriente, no pudo reprimir un gesto
+de asombro al enterarse de que lo enviaban Buenos Aires.
+
+--Cuando llegues all--continu Pirovani--, entregars esta lista
+don Fernando, mi representante. T lo conoces. Dile que haga las
+compras en seguidita, que te entregue los paquetes, y tomas el tren
+unas horas despus. Te doy cinco das para ir y volver.
+
+Puso el chileno un rostro grave al escuchar estas rdenes. Deba ser
+una misin de gran importancia la que le confiaba su patrn, y se
+sinti orgulloso de que hubiese pensado en l.
+
+Pirovani le entreg un puado de billetes de Banco para los gastos de
+viaje y le dijo adis, volviendo la espalda con la gallarda de un
+general que acaba de dictar la orden decisiva del triunfo.
+
+Baj el _Fraile_ los escalones, frunciendo su entrecejo con expresin
+pensativa:
+
+Debe ser un pedido de herramientas muy urgentes para el trabajo...
+Tambin es posible que me enve por dinero...
+
+Al ver que Pirovani se haba metido en su casa, no quiso buscar
+mentalmente nuevas explicaciones y abri el sobre que acababa de
+recibir, empezando leer su contenido en medio de la calle.
+
+Sus ojos pasaron por varios renglones, sin comprenderlos.
+
+Una docena de frascos de Jardn Encantado.
+
+Idem dem de Ninfas y Ondinas.
+
+Seis docenas de cajas de jabn Claro de Luna.
+
+El capataz continu la lectura de las diversas hojas que componan el
+cuaderno. Al fin empez entender su texto, y esta comprensin sirvi
+para aumentar su asombro, Y para eso le enviaban Buenos Aires, con
+orden de volver inmediatamente!...
+
+--Padre San Francisco!--murmur--. Esto no puede ser para una sola
+hembra. Esto es para todo el harn del Gran Turco.
+
+Pero como le placa el viaje Buenos Aires, aunque slo quedase all
+unas horas, mont caballo alegremente, saliendo todo galope para
+no llegar tarde la estacin.
+
+De todos los que visitaban por la noche la marquesa de Torrebianca,
+el ms tranquilo en apariencia era Moreno. Como sus trabajos
+administrativos slo le ocupaban verdaderamente una vez por semana,
+pasaba el resto de ella leyendo en la casita de madera donde tena su
+oficina. Era un lector vido incansable, capaz de tragarse una
+novela cada veinticuatro horas, y veces dos. Su aficin los
+relatos novelescos de todas clases era antigua; pero se haba
+exacerbado en la Presa causa de las largas horas de soledad. Todos
+se iban trabajar en las inmediaciones del pueblo, dejndolo solo en
+su rstico despacho.
+
+Despus de la llegada de los marqueses de Torrebianca sus
+predilecciones literarias, indeterminadas hasta entonces, se
+concretaron en pro de las fbulas que se desarrollan en un ambiente
+aristocrtico, teniendo por hroes personajes del llamado gran
+mundo.
+
+l poda juzgar ahora idneamente de la verosimilitud de tales
+historias, pues se rozaba con personas de la ms alta sociedad de
+Pars.
+
+Algunas veces cesaba de leer y pona su mirada en el techo con una
+expresin de xtasis. El deseo pareca cantar dentro de su crneo:
+
+Ser hroe de novela!... Verse amado por una gran seora!
+
+Una tarde, cuando menos lo esperaba, Moreno vi llegar frente su
+casa al ingeniero Canterac montado caballo. A tales horas estaba
+siempre vigilando las obras del dique. Algo muy importante deba
+ocurrir para que el capitn viniera buscarle.
+
+Se acerc el jinete la ventana junto la cual lea el oficinista y
+di la mano ste inclinndose sobre su montura. Teniendo por
+intiles los prembulos, dijo inmediatamente, con una sequedad
+militar:
+
+-He venido verle cuanto antes para que pueda aprovechar el correo de
+hoy... Quiero hacer un obsequio la marquesa. La pobre carece de todo
+en este desierto, y como usted recordar, nos habl hace poco de lo
+qu sufre por no tener aqu perfumera de Pars.
+
+El ingeniero sac de un bolsillo varios papeles para drselos
+Moreno.
+
+--Es un extracto de todos los catlogos de Buenos Aires que ha podido
+proporcionarme el gallego del boliche. Por cierto que tard mucho en
+encontrarlos. Deba habrmelos entregado hace tres das, para que
+usted aprovechase el otro tren... Pero, en fin, vamos lo que
+importa. Como usted tiene tantas amistades en Buenos Aires, escriba
+all para que enven todo eso, y descunteme su importe de mi sueldo
+de este mes.
+
+Moreno tom los papeles, haciendo signos afirmativos.
+
+--Creo--sigui diciendo el ingeniero--que no se me adelantar en este
+obsequio el tal Pirovani, que cada vez resulta ms insufrible.
+
+Al marcharse Canterac hacia las obras del dique, Moreno empez
+examinar los papeles. Sus ojos se dilataron de asombro, tomando casi
+la misma forma circular de las gafas con montura de concha que los
+cubran.
+
+Era una largusima lista, no slo de perfumes y jabones, sino de toda
+clase de objetos de tocador. El capitn haba entrado por las pginas
+de los catlogos como en tierra recin descubierta, haciendo suyo lo
+que encontraba al paso.
+
+--Hay aqu por valor de ms de mil pesos--se dijo el oficinista--, y
+el ingeniero slo cobra seiscientos al mes.
+
+Su austeridad de hombre de nmeros, metdico y prudente, le hizo
+indignarse contra esta falta de equilibrio entre los ingresos y los
+gastos. Pero acab por sonreir, encontrando natural el despilfarro.
+La marquesa era tan interesante!... Adems, una seora de su alcurnia
+no poda llevar la misma vida de privaciones de las mujeres del vulgo.
+
+Pas Moreno el resto de la tarde inquieto y pensativo. Varias veces
+intent reanudar la lectura de la novela que traa entre manos, pero
+el volumen acababa siempre por caer sobre su mesa, cubierta de papeles
+administrativos. Al fin busc entre estos papeles un pliego de carta,
+y frunciendo el ceo con la expresin recelosa de un nio que teme ser
+cogido en plena mentira, empez escribir:
+
+Mi morocha linda: Envame lo antes posible, en un paquete, el traje
+de fraque que me hice cuando nos casamos. La vida ha cambiado aqu
+completamente. Grandes personajes nos visitan con frecuencia, hay
+muchas fiestas, y yo deseo presentarme con un aspecto bien como el que
+ms. Esto puede ayudarme en mi carrera y...
+
+Se detuvo Moreno para rascarse la cabeza con el mango de la pluma.
+Luego sigui escribiendo, con el mismo gesto infantil de inquietud y
+remordimiento, hasta llenar las cuatro pginas de la carta.
+
+Todas las noches, en la tertulia de la marquesa, mostraba ahora
+Pirovani el gesto preocupado del que desea proponer algo y cuando va
+hablar se siente enmudecido por la emocin.
+
+Despus de una semana de dudas se decidi formular su deseo,
+precisamente la noche en que el oficinista esperaba conseguir el mayor
+xito de su vida.
+
+Elena llevaba uno de sus trajes descotados, los que agregaba
+quitaba adornos para que diesen diariamente una impresin de novedad.
+El ingeniero francs y Torrebianca iban puestos de _smoking_ y
+Pirovani segua ostentando su majestuoso frac... Pero ya no era el
+nico en lucir esta prenda. Moreno se haba presentado ltima hora
+con el frac enviado por su mujer, pieza modesta que revelaba tener
+algunos aos de vida. Pero de todos modos era un frac, y el del
+contratista haba perdido el privilegio de ser nico, lo que puso
+nervioso su poseedor, dndole nuevos nimos para expresar sus
+deseos.
+
+Watson y Robledo vestan trajes obscuros. Los dos se haban visto
+obligados cambiar de ropa todas las noches, para no parecer
+inarmnicos--como deca el espaol--en medio de esta elegancia
+absurda creada por la presencia de Elena.
+
+Como el norteamericano estaba fatigado de su trabajo en los canales,
+tuvo que sofocar numerosos bostezos, y al fin se levant para
+retirarse su dormitorio. Elena le miraba ahora con inters, y no
+ocult su despecho al ver que desapareca, saludndola framente, como
+si nada le importase alejarse de ella.
+
+El aquel momento Canterac estaba retenido por su conversacin con el
+marqus, Moreno hablaba con Robledo, y Pirovani le pareci oportuno
+no dejar que transcurriese ms tiempo sin exponer Elena lo que
+pensaba.
+
+--Tema hablar, seora marquesa; pero al fin me decido, y all va!...
+Este marco es indigno de su hermosura y su elegancia.
+
+Y el contratista abarc con una mirada de desprecio la habitacin y
+todos sus muebles.
+
+--Si usted quiere, desde maana puede instalarse en mi casa. Suya es.
+Yo me alojar en la vivienda de uno de mis empleados.
+
+No mostr Elena gran asombro. Pareca que esperase desde mucho antes
+esta proposicin, como si ella misma se la hubiese sugerido lentamente
+al contratista. Pero no por ello dej de hacer gestos de protesta, al
+mismo tiempo que sonrea y acariciaba con sus ojos Pirovani.
+
+Finalmente pareci ablandarse, y prometi que estudiara la
+proposicin, consultando su esposo antes de decidirse.
+
+Esta consulta fu al da siguiente, mientras Robledo y Watson se
+hallaban en las obras de los canales.
+
+Torrebianca, pesar de la sumisin con que acoga ordinariamente las
+proposiciones de su mujer, se mostr escandalizado. Le era imposible
+aceptar la generosidad de Pirovani.
+
+--Qu pensar la gente al ver que nos cede una casa que es su
+orgullo?...
+
+Y mova su cabeza con enrgicas negativas. Surgi en su interior una
+repulsin de casta, al pensar que pudiera protegerle aquel compatriota
+de gustos ordinarios. No le era antiptico; pero nunca le admitira
+como un igual.
+
+Elena acab por irritarse, cansada de sus protestas.
+
+--Tu amigo Robledo nos protege, y sin embargo no se te ocurre por eso
+que pueda murmurar la gente... Qu tiene de extraordinario que un
+amigo nuevo nos demuestre su simpata cedindonos su casa?
+
+Estaba tan acostumbrado Torrebianca obedecer su esposa, que
+bastaron las ltimas palabras de ella para quebrantar su resistencia.
+Sin embargo, an insisti en sus negativas, y Elena aadi para
+convencerle:
+
+--Comprendo tus escrpulos, si la casa fuese regalada; pero es
+simplemente alquilada. As se lo he dicho Pirovani. T le pagars el
+alquiler cuando la empresa dirigida por Robledo retribuya tus
+trabajos.
+
+El marqus lo acept todo al fin, con un gesto de resignacin. Pareca
+ms viejo y ms desalentado, como si le royese lentamente una dolencia
+moral.
+
+--Hgase lo que t quieras. Mi nico deseo es verte feliz.
+
+Al da siguiente visit su esposa la casa de Pirovani, para conocerla
+por entero antes de proceder su instalacin en ella.
+
+La recibi el contratista en lo alto de la escalinata, acompandola
+despus por las diversas habitaciones, plido de emocin al verse
+solas con la seora marquesa. sta, para darse aires de duea,
+orden inmediatamente la servidumbre que cambiase algunos muebles de
+sitio. El italiano elogi su buen gusto de gran dama, guiando un ojo
+ la mestiza, su ama de llaves, para que se uniese esta admiracin.
+
+Llegaron al dormitorio que haba sido del italiano y en adelante sera
+de ella. Encima de todos los muebles haba grandes paquetes en papel
+fino, atados y sellados de los que se desprendan gratos olores. Los
+fu abriendo el contratista, y quedaron visibles docenas de frascos
+de esencias y de cajas de jabn, as como otros artculos de tocador;
+todo el encargo enorme hecho Buenos Aires, que pareca acariciar los
+ojos con el brillo de sus botellitas de cristal tallado, de sus
+estuches con forros de seda y pieles finas, de sus etiquetas de oro,
+al mismo tiempo que cosquilleaban el olfato unos perfumes de jardn
+sobrenatural.
+
+Ella iba de asombro en asombro, y acab por reir, lanzando
+exclamaciones alegres irnicas.
+
+--Qu generosidad!... Hay para poner una tienda de perfumista.
+
+Pirovani, cada vez ms plido, enardecido por esta sonrisa y por la
+soledad, intent aproximar su boca la de ella, besndola. Pero como
+Elena esperaba desde mucho antes este ataque, le fu fcil repelerlo
+avanzando sus dos manos enrgicamente, la vez que deca:
+
+--Eso equivale quererme hacer pagar el alquiler de la casa, como un
+vil comerciante. En tal caso, ya no hay regalo. Y yo que le crea
+usted un _gentleman_!...
+
+Sinti cierta lstima al darse cuenta de la confusin de Pirovani. El
+pobre tema no haber procedido con el tacto de un hombre elegante.
+Para consolarlo puso su mano derecha junto la boca de l.
+
+--Contntese con esto--dijo.
+
+El italiano bes la mano con entusiasmo, y fueron tan repetidos sus
+besos, que al fin tuvo ella que retirarla, amenazndole con un dedo
+para que guardase prudencia.
+
+Luego continu la visita de la casa, llevando al contratista tras de
+sus pasos. Pareca arrepentido de su audacia y arrepentido al mismo
+tiempo de la docilidad con que haba obedecido aquella mujer.
+
+Pero por encima de tan opuestos sentimientos paladeaba una sensacin
+de triunfo al recordar el contacto de aquella mano fina y olorosa.
+Esto le hizo persistir mentalmente en su opinin:
+
+Oh, las grandes seoras!... No hay mujeres como ellas.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#VIII#
+
+
+El aspecto de la casa de Pirovani cambi mucho al instalarse en ella
+los Torrebianca.
+
+Las ventanas lucan ahora, travs de sus vidrios, unas cortinas
+flamantes. Ya no se mostraban en las galeras exteriores las
+domsticas mal vestidas y realizando al aire libre ciertos trabajos de
+limpieza. La presencia de aquella seora tan hermosa y elegante haba
+impuesto la servidumbre nuevos cuidados personales. Hasta la gorda
+Sebastiana iba vestida todos los das de domingo, como decan sus
+amigas.
+
+Otra novedad conoci el vecindario de la Presa con la instalacin de
+Elena en la casa del contratista. El saln de Pirovani tena un piano
+de media cola, que haba permanecido cerrado hasta entonces. Lo compr
+el italiano en Buenos Aires por complacer un compatriota suyo, dueo
+de un almacn de instrumentos de msica. Adems le haban dicho que un
+saln distinguido no est completo si carece de un piano, pero con
+cuerdas horizontales y la tapa medio levantar. Y compr el valioso
+instrumento, sin esperanza de que llegase la Presa un visitante
+capaz de utilizarlo.
+
+Elena, que en sus horas de soledad era una fumadora insaciable, cuando
+se cansaba de ir con el cigarrillo en la boca de una otra pieza
+examinando los adornos y comodidades de su nueva casa, abra el piano,
+dejando que sus dedos corriesen sobre las teclas. As pasaba las
+horas, recordando romanzas de su juventud, casi ignoradas por la
+generacin que haba seguido la suya, repitiendo la msica que era
+de moda cuando ella huy de Pars.
+
+Muchas veces, entusiasmada por estas evocaciones del pasado, senta la
+necesidad de unir su voz la del instrumento. Sus cantos hacan que
+Sebastiana y las otras criadas abandonasen los trabajos en el corral,
+avanzando lentamente hacia el interior de la casa con la expresin de
+amansamiento de las bestias subyugadas por la voz y la lira de Orfeo.
+
+Una parte del vecindario senta igualmente esta atraccin. Apenas
+cerrada la noche, cuando los trabajadores haban terminado su cena,
+muchos chiquillos y mujeres se encaminaban la casa de Pirovani,
+sentndose en el suelo alguna distancia de ella, para contemplar las
+ventanas, levemente teidas de rojo. Si algunos nios impacientes
+empezaban perseguirse en sus juegos, las madres les imponan
+silencio:
+
+--Callad, malditos, que la seora va cantar!...
+
+Y se estremecan con una emocin religiosa al oir los sonidos del
+piano y la voz de Elena. Era como la meloda de un mundo lejansimo
+que iba llegando travs de las paredes de madera hasta esta
+muchedumbre simple de gustos, que en punto msica llevaba varios
+aos sin oir otra que la de las guitarras del boliche.
+
+Algunos hombres venan unirse al pblico rudo, enardecidos por un
+sentimiento en el que se mezclaban la admiracin y el deseo. Los
+mismos que haban mirado con indiferencia la nia de la estancia de
+Rojas por parecerles un muchacho, se entusiasmaban viendo pasar
+caballo, con falda de amazona, la marquesa de Torrebianca.
+
+--Eso es una mujer... Vaya unas curvas!
+
+Y al oir su canto, quedaban como embobados por una delicia voluptuosa.
+Segn ellos, slo una mujer de gran hermosura poda cantar as.
+
+Una semana despus de haberse instalado los Torrebianca en la nueva
+vivienda anunci Sebastiana sus amigas que la seorona, partir de
+aquella noche, iba recibir diariamente sus amistades, lo mismo que
+hacan las damas ricas de Buenos Aires. Este anuncio sirvi para que
+las comadres de la Presa se imaginasen algo nunca visto; y despus de
+la cena empezaron formarse grupos de curiosos frente las ventanas
+iluminadas. Algunas mujeres se ponan una mano junto al odo pura
+escuchar mejor, imponiendo silencio las compaeras con sus codazos.
+Elena, sentada al piano, cantaba romanzas sentimentales mientras iban
+llegando sus invitados.
+
+Los primeros en presentarse fueron el ingeniero francs y Moreno. Este
+ltimo, para completar el frac, oculto bajo su gabn, haba credo
+necesario ponerse un sombrero de copa. l no era como Pirovani, que se
+presentaba vistiendo traje de etiqueta y tocado con un sombrero
+flexible. La seora marquesa, por ser dama del gran mundo, deba
+haberse fijado, indudablemente, en estas faltas de elegancia.
+
+Canterac, al pisar el primer peldao de madera, se detuvo para decir
+su compaero:
+
+--No deba entrar. Esta casa pertenece al intrigante Pirovani, hombre
+que aborrezco... Pero temo que la marquesa se queje si no me ve en su
+reunin.
+
+Moreno, que era amigo de todos y no llegaba enfadarse
+verdaderamente con nadie, crey necesario defender al ausente.
+
+--Si ese italiano es una buena persona!... Tengo la certeza de que le
+quiere usted mucho.
+
+Pero Canterac no poda admitir palabras conciliadoras.
+
+--Es un hombre falto de tacto, que se empea en atravesarse en mi
+camino... Esto acabar mal para l.
+
+Entraron en la casa, y el marqus vino saludarles en el
+recibimiento. Luego pasaron al saln, quedando los tres inmviles,
+mientras Elena continuaba su canto como si no los hubiese odo llegar.
+
+Otros dos invitados se encontraron frente la casa: Robledo y
+Pirovani. ste llevaba un gabn de pieles nuevo sobre el frac y se
+cubra con un sombrero de copa no menos flamante, pedido Baha
+Blanca por telgrafo, como si un duende familiar le hubiese avisado
+los malos comentarios de su amigo Moreno.
+
+De los grupos de curiosos, medio ocultos en la sombra, partieron risas
+y cuchicheos. Unos se burlaban del tubo de seda brillante que el
+contratista se haba puesto en la cabeza; otros lo admiraban con
+orgullo egosta, como si el tal sombrero aumentase la importancia de
+la vida en el desierto.
+
+--Vengo de visita mi propia casa--dijo Pirovani con el deseo de que
+el otro admirase su generosidad.
+
+--Ha hecho usted mal en cederla--se limit contestar Robledo.
+
+El italiano tom un aire de hombre superior.
+
+--Convendr usted en que su casa no era la ms adecuada para que
+viviese en ella tan gran seora. Yo, aunque no he estudiado, conozco
+los deberes de un hombre de buena educacin, y por eso...
+
+Robledo levant los hombros y sigui adelante, como si no quisiera
+escucharlo. El contratista march detrs de l, y, sealando una de
+las ventanas iluminadas, dijo con entusiasmo:
+
+--Qu voz de ngel!... Qu alma de artista!
+
+Volvi Robledo levantar los hombros, y los dos entraron en la casa.
+
+Al llegar al saln se unieron los tres varones que escuchaban
+inmviles y apenas Elena hubo lanzado la ltima nota de su romanza, el
+italiano empez aplaudir y dar gritos de entusiasmo. Canterac y el
+oficinista, por no ser menos, prorrumpieron igualmente en
+manifestaciones de admiracin, expresndolas cada uno con arreglo su
+carcter.
+
+En la nueva casa las reuniones iban ser menos simples y austeras que
+en el alojamiento de Robledo. Sebastiana, que slo crea en el mate,
+remedio, segn ella, de toda clase de enfermedades y suprema delicia
+del paladar tuvo que servir los invitados, ayudada por dos criaditas
+mestizas, varias tazas de agua caliente con una cosa llamada t.
+
+Fingiendo ocuparse de la buena marcha del servicio, evolucion Elena
+entre aquellos tres hombres que la seguan vidamente con los ojos,
+mientras vacilaban las tazas en sus manos, derramando veces su
+contenido sobre los platillos. Los tres admiradores intentaron
+repetidas veces conversar con ella; pero era tan hbil para repelerlos
+dulcemente, que acababan por dialogar con su marido. En cambio, la
+marquesa buscaba al nico hombre que no haba mostrado inters en
+hablarla. Al fin consigui en una de sus evoluciones sentarse un
+extremo del saln, con Robledo al lado de ella.
+
+--Indudablemente, Watson no ha querido venir--dijo al espaol--. Cada
+vez estoy mas convencida de que no le soy simptica l... ni tampoco
+ usted.
+
+Robledo se defendi de esta acusacin con gestos ms que con palabras;
+pero como ella insistiese en presentarse cual una vctima de la
+injusta antipata de los dos asociados, el ingeniero acab por
+contestar:
+
+--Watson y yo somos amigos de su marido, y nos da miedo ver la
+ligereza con que hace concebir usted ciertas esperanzas, tal vez
+equivocadas, los que la visitan.
+
+Elena empez reir, como si la regocijasen las palabras de Robledo y
+el tono de gravedad con que las haba dicho.
+
+--No tema usted. Una mujer que no ha nacido ayer y conoce el mundo,
+como yo lo conozco, no va comprometerse y hacer locuras por esos.
+
+Y abarc en una mirada irnica sus tres pretendientes, que seguan
+al lado del marqus.
+
+--Yo no supongo nada--dijo Robledo en el mismo tono--. Veo lo
+presente, como vi otras cosas en Pars... y me da miedo el porvenir.
+
+Qued indecisa Elena mirando su interlocutor, como si dudase entre
+continuar riendo mostrarse enfadada. Al fin habl con el tono grave
+de una persona ofendida:
+
+--No me considero mejor ni peor que otras. Soy simplemente una mujer
+que naci para vivir en la abundancia y en el lujo, y jams ha
+encontrado un compaero capaz de darle lo que le corresponde.
+
+Se miraron en silencio largo rato, y ella aadi:
+
+--Los que me desearon no pudieron proporcionarme cuanto necesito para
+mi vida, y los que hubieran podido satisfacer mis deseos nunca se
+fijaron en m.
+
+Baj la cabeza como desalentada, murmurando contra su destino.
+
+--Usted no sabe qu vida ha sido la ma. Necesito la riqueza; es algo
+indispensable para mi existencia, y he pasado lo mejor de mi juventud
+corriendo intilmente tras de ella. Cuando imagin tenerla entre mis
+manos, la vi desvanecerse, para reaparecer ms lejos, obligndome
+una nueva carrera... Y as ha sido siempre!
+
+Call un instante, concentrando su pensamiento, para aadir con el
+mismo tono que si hiciera una confesin:
+
+--Los hombres no pueden comprender las angustias y las ambiciones de
+las mujeres de ahora. Necesitamos para vivir muchsimo mas que las
+hembras de otros tiempos. El automvil y el collar de perlas son el
+uniforme de la mujer moderna. Sin ellos, toda la que reflexiona un
+poco y puede darse cuenta de su situacin se siente infeliz... Yo los
+tuve algunas veces, pero sin tranquilidad, sin solidez, temiendo
+perderlos al da siguiente. Como todos necesitamos escuchar, para
+seguir viviendo, la cancin de la esperanza, espero ahora que mi
+marido ganar aqu una fortuna, no s cundo!... y esto me hace
+soportar el horrible destierro.
+
+Luego continu con tristeza:
+
+--Y qu ganar?... Centavos tal vez, cuando usted lleve ya ganados
+miles y miles de pesos... Ay! Yo mereca otro hombre.
+
+Volvi levantar la cabeza para sonreir melanclicamente mirando al
+espaol.
+
+--Tal vez mi felicidad hubiese sido encontrar un compaero como usted:
+animoso, enrgico, capaz de domar la fortuna rebelde... Y usted,
+para ser un verdadero triunfador, le ha faltado una mujer que le
+inspirase entusiasmo.
+
+Robledo sonri su vez con aire bonachn.
+
+--Ya es tarde para hablar de esas cosas...
+
+Pero ella le mir fijamente, al mismo tiempo que protestaba de su
+desaliento. Nunca es tarde en la vida para nada. Los hombres
+enrgicos son como ciertas tierras exuberantes del trpico, en las que
+se conoce la muerte pero no la vejez, renovndose sobre ellas una
+primavera incansable. Disponen de la voluntad que manda la
+imaginacin, y la imaginacin es un pintor loco que anima con los
+colores de su paleta el lienzo gris de la realidad.
+
+Elena, al hablar as, haba aproximado su rostro al de l. Sus ojos
+parecan querer penetrar en los ojos de Robledo. ste, por un momento,
+sinti cierta turbacin; pero se repuso en seguida, haciendo un gesto
+negativo.
+
+--Muy interesante lo que usted dice, amiga ma, pero los hombres
+verdaderamente enrgicos no gustan de resucitar falsas primaveras, por
+las complicaciones que esto trae.
+
+Continuaron hablando. Ella quiso recordar otra vez su pasado.
+
+--Si yo le contase mi historia!... Todas las mujeres tienen la
+pretensin de que su vida ha sido una novela, que slo necesita ser
+contada con cierta habilidad para que interese al mundo entero. Yo no
+aspiro que mi pasado sea interesante; nicamente lo creo triste, por
+la desproporcin que siempre hubo en l, entre lo que yo creo merecer
+y lo que la vida ha querido darme.
+
+Se detuvo un momento, como si acabara de ocurrrsele una idea penosa.
+
+--No crea usted que soy una de esas advenedizas hambrientas de goces y
+comodidades, por lo mismo que no los conocieron nunca. En m ocurre lo
+contrario: necesito el lujo y el dinero para vivir porque me rodearon
+al nacer. Fui rica en mi infancia y pobre en mi juventud. Lo que he
+luchado para ocupar otra vez mi antiguo rango y vivir de acuerdo con
+mi primera educacin!... Y la lucha contina... y las catstrofes se
+repiten... y cada vez me veo ms lejos del punto de donde part.
+Ahora estoy en uno de los rincones ms olvidados de la tierra,
+llevando una existencia casi igual la de las gentes que vivieron en
+los primeros tiempos de la Historia. Y todava me censura usted!...
+
+Robledo se excus.
+
+--Yo soy su amigo, el amigo de su marido, y lo nico que hago es
+avisarla al verla marchar en mala direccin. Considero peligroso el
+juego que se permite usted con esos hombres.
+
+Y seal los tres personajes de la Presa, que seguan hablando con
+Torrebianca.
+
+--Adems, antes de su llegada, la vida era aqu un poco montona, pero
+tranquila y fraternal. Ahora, con su presencia, los hombres parecen
+haber cambiado; se miran hostilmente, y temo que sus rivalidades,
+hasta el presente algo pueriles, terminen de un modo trgico. Usted
+olvida que vivimos lejos de los dems grupos humanos, y este
+aislamiento nos hace retroceder poco poco la vida brbara.
+Nuestras pasiones, domesticadas por la existencia en las ciudades,
+pierden aqu su educacin y saltan en libertad. Mucho cuidado con
+ellas; es peligroso tomarlas con motivo de juego.
+
+Elena ri de sus temores, y hubo en su risa cierto desprecio, no
+pudiendo comprender tal pusilanimidad en un hombre fuerte.
+
+--Djeme que tenga mi corte. Necesito estar rodeada de admiradores,
+como les ocurre los grandes artistas vanidosos. Qu sera de m si
+me faltase el placer de la coquetera?...
+
+Luego aadi, frunciendo el ceo y con voz irritada:
+
+--Qu otra cosa puedo hacer aqu? Ustedes tienen el trabajo que les
+distrae, sus luchas con el ro, las exigencias de los obreros. Yo me
+aburro durante el da; hay tardes que pienso en la posibilidad de
+matarme; y nicamente cuando llega la noche y se presentan mis
+admiradores encuentro un poco tolerable mi destierro... En otro sitio
+tal vez me hiciesen reir esos hombres; pero aqu me interesan.
+Resultan un verdadero hallazgo en esta soledad.
+
+Mir con una irona risuea hacia donde estaban sus tres solicitantes,
+y continu:
+
+--No tema usted, Robledo, que pierda la cabeza por ellos. Me doy
+cuenta de mi situacin.
+
+Se comparaba con un viajero de la altiplanicie patagnica que no
+llevase mas que un cartucho en su revlver y se viera atacado por un
+grupo de vagabundos de los que merodean cerca de la Cordillera. De
+hacer fuego, slo poda derribar un enemigo, arrojndose los otros
+sobre l al verle indefenso. Era preferible prolongar la situacin
+amenazndolos todos, pero sin disparar.
+
+--Me causa risa el pensamiento de que yo pudiera decidirme por uno de
+ellos. No son estos hombres los que me harn perder la cabeza. Pero
+aunque alguno de los tres me interesase, guardara mi prudencia,
+temiendo lo que haran diran los dems al verse desahuciados. Es
+mejor mantenerlos todos en la inquieta felicidad de la esperanza.
+
+Y notando que su larga conversacin con el espaol produca malestar y
+escndalo en los otros visitantes, se levant para ir hacia ellos.
+
+--Quin de ustedes me da un cigarrillo?...
+
+Los tres salieron su encuentro la vez, ofreciendo sus pitilleras,
+y la rodearon como si quisieran disputarse golpes sus palabras y sus
+gestos.
+
+La primera tertulia de la marquesa de Torrebianca termin despus de
+media noche, hora inusitada en aquel destierro. Solamente ciertos
+sbados, en que los trabajadores reciban la paga de medio mes,
+llegaban horas tan avanzadas las fiestas en el boliche del Gallego.
+
+Toda la maana siguiente anduvo Sebastiana adormecida y con los pies
+torpes por haberse levantado al amanecer, como era su costumbre,
+despus de mantenerse despierta hasta que se marcharon los invitados.
+
+Estaba en una de las galeras exteriores, riendo con voz queda las
+criaditas mestizas para que no despertasen con los ruidos de la
+limpieza la duea de la casa, cuando repentinamente pareci olvidar
+su clera, ponindose una mano sobre los ojos para ver mejor. Un
+jinete encabritaba su caballo en mitad de la calle, agitando al mismo
+tiempo un brazo para saludarla.
+
+--Mi seorita linda!... Siempre me cuesta el conocerla con su traje
+de varoncito. Cmo le va?...
+
+Y baj apresuradamente los escalones de madera, atravesando la calle
+para ir al encuentro de Celinda Rojas.
+
+No se haban visto desde el da que Sebastiana abandon la estancia; y
+ahora, por odio don Carlos, crey conveniente la mestiza enumerar
+las magnificencias de su nueva situacin.
+
+--Una gran casa, seorita, sea dicho sin ofender la suya. La plata
+corre como agua de acequia. Adems, la patrona, una gringa bien,
+naci, segn dicen, marquesa all en su tierra. El italiano, que es un
+demonio para roerles la plata los trabajadores, en cuanto se trata
+de esta seorona parece medio zonzo, y se cuida de que no la falte
+nada. Anoche hubo reunin con msica. Yo pens en usted, nia linda, y
+me dije: Cmo le gustara mi patroncita oir cantar esta
+marquesa!
+
+La amazona escuchaba haciendo signos afirmativos, como si su
+curiosidad se excitase al oir este relato.
+
+Para aumentar su admiracin, fu Sebastiana enumerando todas las
+personas que haban estado en la fiesta.
+
+--Y no te olvidas de alguno ms?--pregunt Celinda al terminar ella
+su lista--. No estuvo don Ricardo, ese que trabaja con don Manuel, el
+de los canales?
+
+Movi su cabeza la mestiza negativamente.
+
+--En toda la noche vi ese gringo.
+
+Luego empez reir, dndose sonoras palmadas en uno de sus muslos de
+relieve elefantaco, lo que marc su enorme redondez bajo la ligera
+faldamenta.
+
+--Ya lo s, mi nia, ya lo s... Me han hablado de que usted y el
+gringo van siempre juntos caballo por esos pagos, y no pasa da sin
+que se encuentren... Si alguna vez se dan un beso, busquen un lugar
+donde nadie los vea. Mire que la gente de aqu es muy habladora y no
+quiere otra cosa. Adems, los que mandan en eso de las obras del ro
+tienen unos anteojos muy largos que lo descubren todo de lejos...
+
+Celinda se ruboriz, al mismo tiempo que intentaba protestar.
+
+--Si me parece muy bien!--sigui diciendo la mestiza--. Ese don
+Ricardo es un buen mozo y excelente persona. Un gran marido para
+usted, si es que don Carlos, con el geniazo que Dios le ha dado, no se
+opone. Los gringos de Amrica, cuando no beben, son buenazos. Yo tengo
+una amiga que se cas con uno que es maquinista, y lo lleva de la
+nariz adonde quiere. Conozco otra que...
+
+Pero la amazona no senta inters por tales historias, y la
+interrumpi:
+
+--Entonces, don Ricardo no vino anoche.
+
+--Ni anoche ni las otras noches. Entoava no ha aparecido por aqu.
+
+La mir Sebastiana con malicia, al mismo tiempo que una sonrisa
+bondadosa dilataba su rostro carrilludo y cobrizo.
+
+--Ya tiene celos, nia?... No se ponga colorada por eso. A todas nos
+pasa lo mismo cuando queremos un hombre. Lo primero que pensamos es
+que alguna nos lo va quitar... Pero aqu no hay motivo. Usted es una
+perla, patroncita. Esa seorona tambin es hermosa, principalmente
+cuando acaba de peinarse y se ha puesto en la cara tantas cosas que
+huelen bien, traidas de la capital. Pero comparada con usted... qu
+esperanza!... A mi nia casi la he visto yo nacer, y la marquesa no
+debe acordarse ya de cundo vino al mundo.
+
+Luego, pensando en s misma, crey necesario aadir:
+
+--A decir verdad, la marquesa no debe tener muchos aos... Pero quin
+no resulta vieja al lado de usted, preciosura?... No todas podemos ser
+un botn de rosa.
+
+Call un momento para mirar un lado y otro; y despus, bajando la
+voz y empinndose sobre las puntas de los pies para estar ms cerca
+del rostro de Celinda, dijo con la alegra de una comadre que puede
+chismorrear libremente:
+
+--Sepa, lindura, que muchos van detrs de ella; pero ninguno es don
+Ricardo. Al pobre gringo le basta con quererla usted, ramito de
+jazmn. Los otros andan como avestruces detrs de la marquesa: el
+capitn, el italiano, el empleado del gobierno que lleva los papeles;
+todos locos, y mirndose como perros!... Y el marido no ve nada; y
+ella se re de ellos y se divierte en hacerlos sufrir... Yo creo que
+ningn hombre de los que vienen la casa le gusta.
+
+Celinda no pareca tranquilizarse con tales palabras. Antes bien,
+protest de ellas mentalmente, pensando: Watson no puede ser
+comparado con los otros.
+
+Necesit exteriorizar su pensamiento, y dijo Sebastiana:
+
+--Ser verdad que no le gustan los dems; pero don Ricardo es ms
+joven que todos ellos; y estas mujeres que han corrido el mundo y
+empiezan ponerse viejas, resultan veces tan... caprichosas!
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#IX#
+
+
+El famoso Manos Duras viva al borde de la altiplanicie, del lado de
+la Pampa, viendo enfrente el lmite de la Patagonia, y sus pies la
+amplia y tortuosa cortadura del ro y un extremo de la estancia de
+Rojas.
+
+Su casa, hecha de adobes, tena alrededor otras construcciones an ms
+mseras y unos corrales de viejos maderos hincados en el suelo, que
+slo de tarde en tarde guardaban algn animal.
+
+Todos en el pas conocan la situacin del llamado rancho de Manos
+Duras; pero pocos iban l, por ser lugar de mala fama. Algunas
+veces, los que pasaban con cierta inquietud por sus inmediaciones slo
+conseguan tranquilizarse al notar su soledad. No ladraban ni salan
+al camino los perros de hirsuto pelaje, ojos sangrientos y agudos
+colmillos acompaantes del gaucho. Tampoco se vean sus caballos
+pastando la hierba rala de los alrededores.
+
+Manos Duras se haba ido. Tal vez merodeaba por las orillas del ro
+Colorado, donde era ms abundante la ganadera que en el ro Negro;
+tal vez vagaba por las estribaciones de los Andes, para visitar sus
+amigos del valle del Bolsn--poblado en gran parte por aventureros
+chilenos--, los que habitaban las riberas de los lagos andinos.
+Estas excursiones la Cordillera eran, segn afirmaban muchos, para
+vender en Chile animales robados en la Argentina.
+
+En otras ocasiones, el rancho de Manos Duras apareca
+extraordinariamente poblado. Gauchos errantes se instalaban en las
+chozas de adobes durante unas semanas, sin que nadie supiese con
+certeza cul era su procedencia ni adonde iran al marcharse de all.
+
+El comisario de la Presa empezaba sentirse inquieto por estas
+visitas y vivir mal, temiendo todas las maanas la denuncia de algn
+robo... Pero transcurran los das sin que se alterase la paz del
+pueblo y sus alrededores. En el rancho de Manos Duras se mataban y
+desollaban reses, vendiendo carne el gaucho toda la comarca. Y como
+no llegaba ninguna queja, don Roque se abstena de averiguar la lejana
+procedencia de aquellos animales.
+
+Luego huan de pronto los compaeros de Manos Duras, y ste continuaba
+su vida solitaria, desapareca igualmente de su rancho por algn
+tiempo, con gran satisfaccin del comisario.
+
+Ahora viva con tres compaeros malcarados y parcos en palabras, que,
+segn se murmuraba en el boliche del Gallego, procedan de un valle de
+la Cordillera.
+
+--Tres hombres de bien que se han desgraciado--dijo el gaucho hablando
+de ellos--; tres compadres que han venido vivir mi rancho hasta
+que las gentes malas se cansen de calumniarlos.
+
+Un da de gran calor, Manos Duras mont caballo para ir al pueblo
+hacer unas compras. Era en las primeras horas de la tarde.
+
+Los habitantes europeos de la Presa, al mirar el almanaque, pensaban
+en la nieve y los fros huracanes de sus pases, que estaban todava
+en pleno invierno. Aqu reinaba el verano, un verano patagnico,
+violento y ardoroso, sobre una tierra que rara vez conoce las lluvias
+y en la cual todas las estaciones son extremadas, descendiendo el
+termmetro durante el invierno muchas unidades por debajo de cero.
+
+La tierra yerma pareca temblar bajo el sol. Era una reverberacin que
+ondulaba las lneas rectas, cambiando los contornos de colinas,
+edificios y personas. Estos caprichos de la luz hacan ver tambin los
+objetos dobles invertidos, como si estuviesen al margen del agua,
+fingiendo lagos inmensos en un pas extremadamente seco. Eran los
+espejismos del desierto que por sus formas variables inesperadas
+llamaban la atencin harta de los hijos del pas, acostumbrados toda
+clase de ilusiones pticas.
+
+En el ltimo trmino de la gigantesca cortadura abierta por el ro,
+casi al ras de la lnea del horizonte, se deslizaba un largo gusano
+negro con una pequea vedija de algodn en la cabeza.
+
+Manos Duras se detuvo para ver mejor. Aquel da no era de correo de
+Buenos Aires.
+
+Debe ser un tren de carga que viene de Baha Blanca, se dijo.
+
+Resultaba visible estando an muchos kilmetros de la Presa, y
+pasara otros tantos kilmetros ms all, para no detenerse hasta
+Fuerte Sarmiento. En esta tierra los ojos adquiran un poder visual
+ms grande; la retina abarcaba mayores extensiones; las distancias
+parecan valer menos que en otros pases.
+
+El gaucho, despus de contemplar unos momentos el remoto avance del
+tren, continu su galope. Para ganar terreno sola meterse por la
+estancia de Rojas, atravesando una parte avanzada de dicha propiedad
+interpuesta entre su rancho y el lejano pueblo. Con la indiferencia
+de la costumbre, dej que su caballo avanzase por un tortuoso sendero
+marcado apenas entre los speros matorrales.
+
+Al poco rato tuvo un mal encuentro. Don Carlos Rojas iba tambin
+aquella hora visitando su estancia y haciendo clculos sobre el
+porvenir.
+
+Continuaran siempre sus tierras altas en la pobreza actual, no
+pudiendo dar alimento mas que un nmero reducido de animales. Sus
+novillos eran criollos, como l deca con cierto tono de desprecio;
+bestias de mucho hueso, pezua dura, grandes cuernos y enjutas de
+carnes; aptas para nutrirse con un pasto silvestre y poco abundante;
+herederos degenerados del ganado que aclimataron siglos antes los
+colonizadores espaoles, trayndolo en sus pequeos buques travs
+del Atlntico.
+
+Recordaba con remordimiento los animales de lujo de la estancia de su
+padre, novillos enormes, con el lomo plano como una mesa, casi sin
+cuernos, de reducido esqueleto y exuberantes carnes, verdaderas
+montaas de biftecs, como l deca... Luego pensaba en los milagros
+de la irrigacin, cuando las tierras bajas de su estancia quedasen
+fecundadas por las aguas del ro. Crecera en ellas la alfalfa con una
+prodigalidad semejante la de la tierra de Canan, y le sera posible
+repetir al borde del ro Negro las milagrosas crianzas de los
+estancieros vecinos Buenos Aires, sustituyendo el spero y flaco
+ganado criollo con animales valiosos, producto del cruzamiento de las
+mejores razas de la tierra.
+
+Iba don Carlos imaginndose esta maravillosa transformacin, con el
+deleite de un artista que pule en su mente la obra futura, cuando vi
+venir un jinete hacia l.
+
+Se puso una mano sobre los ojos para examinarlo mejor, y no pudo
+contener la indignacin que le produjo este encuentro.
+
+--Hijo de la gran... tal!... Es el ladrn de Manos Duras!
+
+Al pasar el gaucho junto l, se llev una mano al sombrero para
+saludarle, espoleando luego su cabalgadura.
+
+Don Carlos, despus de breve indecisin, sali tambin al galope,
+hasta que puso su caballo delante del de Manos Duras, cortndole el
+paso y obligndole detenerse.
+
+--Con licencia de quin atravess vos mi campo?--pregunt con voz
+temblona y aflautada por la clera.
+
+Manos Duras no intent contestar mirndole con una insolencia
+silenciosa y amenazadora, como haca con los dems. Sus ojos atrevidos
+evitaron cruzarse con los del estanciero, y respondi en voz baja,
+como excusndose. No ignoraba que careca de derecho para pasar por
+all sin permiso del dueo del campo; pero de este modo acortaba
+camino, evitndose un largo rodeo para llegar la Presa. Luego
+aadi, como si emplease un argumento supremo:
+
+--Usted, don Carlos, deja pasar todos.
+
+--A todos menos ti--contest Rojas agresivamente--. Si te encuentro
+otra vez en mi estancia, te saludar balazos.
+
+Esta amenaza acab con el hipcrita respeto del gaucho. Mir Rojas
+despectivamente, y dijo con lentitud:
+
+--Es usted un viejo, y por eso me habla as.
+
+Don Carlos sac de su cintura un revlver, apuntndolo contra el pecho
+de Manos Duras.
+
+--Y tu un ladrn de novillos, al que todos tienen miedo no s por qu.
+Pero si vuelves robarme uno de mis animales, este viejo se
+encargar de hacerte justicia.
+
+Como el estanciero le segua apuntando con el revlver y la expresin
+de su rostro no permita duda sobre la posibilidad del cumplimiento de
+sus amenazas, el gaucho no os echar mano sus armas. Estaba seguro
+de recibir un balazo apenas intentase un movimiento agresivo. Despus
+de mirarle con ojos rencorosos, se limit decir:
+
+--Volveremos encontrarnos, patrn, y hablaremos ms despacito.
+
+Y tras esta amenaza di con las espuelas su caballo y sali al
+galope, sin volver la cabeza, mientras don Carlos permaneca con el
+revlver en su diestra.
+
+Cerca del ro tuvo el gaucho un encuentro ms agradable. Vi venir
+hacia l un grupo de tres jinetes, hizo alto para reconocerlos. Era
+la marquesa de Torrebianca, vestida de amazona y escoltada por
+Canterac y Moreno.
+
+Haba tenido ella que aceptar una nueva invitacin para ver los
+adelantos realizados en las obras del dique. Le era imposible negarse
+ este paseo. Necesitaba para su tranquilidad restablecer el
+equilibrio entre Pirovani y el ingeniero francs. ste, ya que no
+poda regalar una casa, deseaba hacer ver Elena una vez ms la
+superioridad que tena como ingeniero director de las obras sobre
+aquel italiano, sometido muchas veces sus decisiones.
+
+El oficinista, contento de la invitacin y molestado al mismo tiempo
+por el carcter de hombre tranquilo que le atribuan, marchaba
+caballo detrs de Elena, sin que sta hiciese caso de su persona.
+nicamente pareca acordarse de l cuando Canterac se mostraba
+demasiado vehemente en sus ademanes, tendiendo una mano de caballo
+caballo para estrechar la suya permitirse otras osadas disimuladas.
+
+--Moreno--ordenaba la marquesa--, avance y pngase mi izquierda,
+para que el capitn quede lejos. No me gustan los militares; son muy
+atrevidos.
+
+Los tres cesaron de conversar para fijarse en Manos Duras, que
+permaneca inmvil un lado del camino. Moreno di el nombre del
+gaucho, y Elena mostr tal inters al saber quin era, que acab por
+hablarle.
+
+--Usted es el famoso Manos Duras, de quien tantas cosas he odo
+decir?...
+
+El rstico jinete se mostraba turbado por las palabras y la sonrisa de
+aquella dama. Primeramente se quit el sombrero con reverencia, como
+si estuviese delante de una imagen milagrosa, pens Moreno. Luego
+dijo, con cierta expresin teatral que en l era espontnea:
+
+--Yo soy ese desgraciado, seora, y este es el momento mejor de mi
+vida.
+
+La miraba el gaucho con ojos ardientes de adoracin y deseo, y ella
+sonri, satisfecha del brbaro homenaje. Canterac, que encontraba
+ridicula esta conversacin, hizo ademanes de impaciencia y murmur
+protestas para reanudar la marcha; pero ella no quiso escucharle y
+continu hablando al gaucho con sonriente inters.
+
+--Dicen de usted cosas terribles. Son verdaderamente ciertas?...
+Cuntas muertes lleva usted hechas?
+
+--Calumnias, seora!--contest Manos Duras, mirndola fijamente--.
+Pero si usted me lo pide, har cuantas muertes quiera.
+
+Elena se mostr complacida por esta respuesta, y dijo, mirando
+Canterac:
+
+--Qu hombre tan galante... su modo! No me negar usted que es
+grato oir tales ofrecimientos.
+
+Pero el ingeniero pareca cada vez ms irritado por este dilogo
+familiar de Elena y el cuatrero. Varias veces intent introducir su
+caballo entre las cabalgaduras de los dos, dando fin de tal modo al
+dilogo; pero Elena le detena siempre con un gesto de contrariedad.
+
+Al ver que ella continuaba su conversacin con Manos Duras, se volvi
+hacia Moreno, necesitando manifestar alguien su enfado.
+
+--Ese gaucho es un atrevido, y habr que darle una leccin.
+
+El oficinista acept sin reserva lo referente al atrevimiento, pero
+levant los hombros al oir hablar de leccin. Qu podan hacer ellos
+contra este vagabundo temible, si hasta el comisario de polica
+mostraba por l cierto respeto?...
+
+--Debe usted conseguir--continu el ingeniero--que no le compren ms
+carne en el campamento ni acepten nada de lo que ofrezca.
+
+Moreno contest con signos afirmativos. Si no era mas que eso lo que
+deseaba, fcilmente poda hacerse.
+
+Al fin Elena reanud su marcha despus de saludar al gaucho con cierta
+coquetera, satisfecha de su emocin y del deseo hambriento que
+reflejaban sus ojos.
+
+--Pobre hombre!... Un tipo interesante!
+
+Mientras los tres jinetes se alejaban, Manos Duras sigui inmvil
+junto al camino. Deseaba ver algunos momentos ms aquella mujer.
+Tena en su rostro una expresin grave y pensativa, como si
+presintiese que este encuentro iba influir en su existencia. Pero al
+desaparecer Elena con sus acompaantes detrs de un montculo arenoso,
+el gaucho, no sintiendo ya el deslumbramiento de su presencia, sonri
+con cinismo. Varias imgenes salaces desfilaron por su pensamiento,
+desvaneciendo sus dudas y devolvindole su antigua audacia.
+
+Por qu no?--se dijo--. Lo mismo es sta que las que bailan en el
+boliche del Gallego. Todas mujeres!
+
+Continuaron su paseo por la orilla del ro la marquesa y sus dos
+acompaantes. De pronto, ella se levant un poco sobre la silla para
+ver ms lejos.
+
+En una pradera orlada de pequeos sauces por la parte del ro haba
+dos caballos sueltos y ensillados. Un hombre y un muchacho haban
+descendido de ellos y parecan divertirse tirando un lazo por el aire.
+Era un lazo de cuerda, ligero y fcil de manejar, aunque de menos
+resistencia que los verdaderos lazos de cuero usados por los jinetes
+del pas.
+
+Reconoci Elena al muchacho, con su instinto de mujer ms que con sus
+ojos. Era Flor de Ro Negro, que enseaba tirar el lazo Watson,
+riendo de la torpeza del _gringo_. Como Torrebianca iba todos los das
+puntualmente dirigir les trabajos de los canales, Ricardo gozaba de
+ms libertad, emplendola en seguir la nia de Rojas en sus
+correras.
+
+Haciendo un signo sus acompaantes para que no la siguiesen, se fu
+aproximando Elena la pradera donde estaban los dos jvenes.
+
+Celinda la vi llegar antes que el ingeniero, y haciendo un gesto
+hostil volvi la espalda. Al mismo tiempo orden Watson que le
+ajustase al pie una de sus espuelas, que pretenda llevar suelta.
+
+El joven, despus de haberse arrodillado, quiso levantarse, convencido
+de la inutilidad de esta orden. Celinda tena bien sujeta esa espuela.
+Pero ella insisti para mantenerlo en dicha posicin.
+
+--No le digo, gringuito, que voy perderla?... Fjese bien.
+
+Y slo accedi reconocer su error y permitir que se levantase
+cuando la otra hizo volver grupas su caballo. Elena se alejaba
+ofendida, dndose cuenta de su estratagema y de sus gestos hostiles.
+
+Poco antes de la puesta del sol llegaron los tres jinetes la calle
+central del pueblo. Frente la casa de Pirovani, considerada ya por
+la marquesa como suya, baj sta del caballo, apoyndose en Moreno,
+que se haba anticipado al otro para gozar de agradables contactos.
+
+Salud el francs con una brusquedad militar, alejndose, mientras
+Elena entraba en su casa. Un da perdido!... Estaba furioso contra l
+mismo y contra los dems.
+
+Apareci Pirovani en una bocacalle, y al ver que Moreno se diriga
+su alojamiento, corri encontrarse con l. Ansiaba conocer los
+episodios de una excursin la que no haba sido invitado. Tema, con
+la credulidad del celoso, que Canterac hubiese conseguido un gran
+avance sobre l durante el corto paseo.
+
+Sonri con una alegra pueril al contarle el oficinista cmo varias
+veces la seora marquesa le haba pedido que se colocase entre ella
+y el ingeniero francs para mantenerlo gran distancia.
+
+--Si yo s que no lo puede sufrir!--dijo el italiano--. Me consta...
+Pero como es el jefe de los trabajos y ayuda en ciertas ocasiones
+Robledo y su marido, no se atreve decir lo que piensa de l.
+
+Luego su alegra se nubl, segn le fu contando el oficinista el
+encuentro con Manos Duras y la confianza del gaucho al hablar la
+seora marquesa.
+
+Esto ltimo fu lo que indign ms al contratista.
+
+--Aqu todos nos creemos iguales, porque vivimos juntos en el
+desierto--dijo, escandalizado--. Cualquier da, ese gaucho cuatrero
+pretender ir por la noche las reuniones de la marquesa, lo mismo
+que uno de nosotros... Cosa brbara!
+
+--El capitn--aadi Moreno--quiere que no se le compre ms carne
+Manos Duras ni se acepte ningn negocio propuesto por l, eso usted
+puede hacerlo mejor que Canterac.
+
+Pirovani contest con vehementes signos de asentimiento
+
+--As se har; dice muy bien ese hombre. Es la primera vez, en mucho
+tiempo, que estoy de acuerdo con l.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#X#
+
+
+Pocos meses despus de haber empezado los trabajos en el campamento de
+la Presa, los habitantes de las diversas colonias establecidas
+orillas del ro Negro hablaron con admiracin del nuevo boliche del
+Gallego, aprecindolo como el establecimiento ms hermoso de la
+comarca. El dueo haba embellecido su interior con una novedad tan
+instructiva como interesante.
+
+Uno de los primeros que acudieron al campamento en busca de trabajo
+fu un ingls que llevaba muchos aos vagando de un extremo otro de
+la Amrica del Sur. La ltima etapa de su existencia aventurera haba
+sido en el corazn del Paraguay, comerciando con las tribus salvajes;
+trfico que no pareca haberle hecho rico. Como recuerdo de su vida en
+las selvas, llev Buenos Aires cuatro cocodrilos del gran ro
+Paraguay, llamados _yacars_ con el caparazn relleno de paja, y una
+serpiente boa de varios metros de lorgitud, cuyo vientre haba sido
+atiborrado de hierbas por los disectores indgenas.
+
+En la capital de la Argentina le hablaron de los grandes trabajos que
+se realizaban junto al ro Negro, haciendo necesario el enganche de
+numerosos jornaleros, y all se fu con toda su coleccin de animales
+empajados, saltando de la temperatura trrida del Paraguay y el Brasil
+inferior al invierno rudo de la Patagonia.
+
+A las pocas semanas muri de _delirium tremens_, por haber abierto un
+crdito demasiado amplio el dueo del boliche del Gallego; y como este
+honrado industrial crea firmemente en el santo derecho de cobrar las
+deudas y posea adems cierto instinto de la decoracin oportuna para
+atraer los parroquianos, se apropi los cuatro yacars y la boa,
+adornando con ellos el techo de su tienda.
+
+En realidad, Antonio Gonzlez, que era andaluz de nacimiento, aunque
+lo apodaban todos el _Gallego_, no poda mirar sin cierta aprensin
+hereditaria el enorme reptil que, semejante una maroma de barco,
+penda formando curvas de los cuchillos de la techumbre. Pero los
+ebrios ms consecuentes del establecimiento les placa beber debajo de
+este adorno extraordinario, y un comerciante debe sacrificar sus
+preocupaciones y sus miedos para mejor servicio del pblico.
+
+El ofidio de pellejo arrugado, cubierto de moscas, que formaban sobre
+l un forro negro inquieto y rumoroso, se extenda por la mitad del
+techo, de punta punta, agitndose como si reviviese cada vez que se
+abra la puerta y entraba un chorro de aire. Esta corriente
+atmosfrica haca caer veces en los vasos de los parroquianos moscas
+secas procedentes del verano anterior, escamas de pellejo del culebrn
+y un polvillo sutil, mezcla de su relleno vegetal y del arsnico
+empleado por sus preparadores para impedir que se pudriese. En los
+ngulos del techo se balanceaban, pendientes de cuerdas, los cuatro
+cocodrilos, negros y rugosos por el dorso, y mostrando al pblico el
+color amarillo de sus vientres y las plantas de sus patas.
+
+Las gentes del pas, cuando pasaban por la Presa, crean necesario
+detenerse beber un vaso en el boliche para admirar tales novedades.
+Las aguas del ro Negro jams haban conocido cocodrilos, y en cuanto
+ reptiles, no haba en toda la Patagonia mas que ciertas vboras de
+mordedura mortal, cabezudas, cortas y gruesas, como el signo
+ortogrfico llamado coma.
+
+El dueo del boliche, con la autoridad de un hombre que ha visto lo
+que cuenta, explicaba sus parroquianos las costumbres de los fieros
+animales que se balanceaban sobre sus cabezas, y hasta daba entender
+que haba tomado cierta parte en tan peligrosa caza. Pero al poco
+tiempo not que estos adornos, gloria del establecimiento, si
+enorgullecan muchos de los habitantes de la colonia, contribuan
+igualmente al alejamiento de otros. Los haba que eran andaluces como
+el Gallego y no tenan las mismas razones utilitarias de sta para
+sobreponerse sus preocupaciones. Tambin los haba italianos de
+otras tierras, que, reconociendo la excelencia de los gneros
+expendidos en el boliche, no osaban, sin embargo, penetrar en su
+interior. Beber bajo la panza amarilla y las cuatro patas extendidas
+de un cocodrilo, pase!... Pero levantar los ojos al empinar el vaso y
+ver aquel serpentn que expela moscas, mostrando trechos el
+cuadriculado repelente de su piel, eso nunca!
+
+Los ms atrevidos slo se decidan entrar con la diestra cerrada y
+avanzando el dedo ndice y el meique en forma de cuernos, para
+conjurar la mala suerte.
+
+--Lagarto! lagarto!--murmuraban, entornando los ojos para no ver lo
+que estaba sobre sus cabezas.
+
+Otros, ni an valindose de este conjuro se atrevan pasar adelante,
+y en pleno invierno, con las manos en la faja y echando chorros de
+vapor por la boca, preferan mantenerse fuera, esperando que
+Friterini, el criado del boliche, les sacase los vasos.
+
+Se sacrific el dueo una vez ms, ganoso de evitar molestias su
+pblico. La boa fu descolgada para ser vendida una taberna de La
+Boca, en el puerto de Buenos Aires, frecuentada por marineros, y
+quedaron por nico adorno los cuatro yacars, que se balanceaban en el
+techo como lmparas funerarias apagadas.
+
+Otro atractivo del establecimiento eran las banderas que en das de
+fiesta patritica ondeaban sobre su techumbre y el resto del ao
+adornaban su interior. Todos los rectngulos de colores inventados por
+los hombres ansiosos de formar grupo aparte para distanciarse de sus
+semejantes figuraban en este rincn de la Patagonia: banderas de
+naciones existentes; banderas de naciones que haban muerto y deseaban
+revivir; banderas de naciones que no haban existido nunca y pugnaban
+por nacer. No quedaba un trabajador en esta tierra de todos que no
+tuviese un trapo patritico en el boliche. Antonio Gonzlez haba
+conocido antes que las cancilleras de Europa las banderas que aos
+despus iban ser consagradas por los trastornos de la gran guerra.
+Todas las admita: desde la de Irlanda libre la de la Repblica
+sionista que deba establecerse en Jerusaln. Solamente se haba
+disputado una vez con ciertos compatriotas, procedentes de Barcelona,
+que pretendan imponerle la bandera catalana.
+
+--Yo la admito--dijo con solemnidad diplomtica--. Lo nico que
+discuto es sus dimensiones.
+
+Y acab por aceptarla en su museo banderstico, como l deca, pero
+exigiendo que su tamao no pasase de la cuarta parte de la bandera
+espaola.
+
+En das de fiesta patritica, ayudado por Friterini, proceda al
+embanderamiento de la techumbre, dando explicaciones al comisario,
+nico representante de la autoridad. Se expresaba como un jefe de
+protocolo llamado consulta por el presidente del gobierno.
+
+--Usted, don Roque, conoce muchas cosas; pero en esto de las banderas
+yo s mejor con qu bueyes aro. Primeramente hay que colocar la
+bandera argentina, ms alta que todas. Luego, su derecha, la de
+Espaa. Que nadie me lo discuta! En esta tierra, despus de los
+argentinos, somos nosotros. Ya sabe usted... Isabel la Catlica...
+Sols... don Pedro de Mendoza... don Juan de Garay...
+
+Iba lanzando nombres de navegantes y descubridores, su capricho,
+mientras examinaba desde abajo el mtodo con que el camarero italiano
+colocaba las banderas.
+
+Ya estaba puesta la de la Argentina, y su derecha, bien clavada, la
+de Espaa?... Muy bien!...
+
+--Ahora, Friterini, _mio caro_, ve colocando banderas tu gusto...
+lo que salga! pues todos somos iguales, y sta es la tierra de
+todos, como dice don Manuel.
+
+En verano las moscas invadan en proporciones inauditas el interior
+algo lbrego del boliche, huyendo de la atmsfera ardorosa de una
+tierra siempre sedienta. De noche, la luz rojiza de los quinqus
+mantena en agresivo insomnio estas nubes de insectos. Eran moscas
+lentas, tenaces, de una torpeza pegajosa. Caan en los platos y en los
+vasos, nadaban en las salsas y las bebidas alcohlicas. Al abrirse las
+bocas, se metan inmediatamente en sus cavidades; cosquilleaban las
+orejas, se introducan por los orificios de las narices. Toda cuchara,
+al ir del plato los labios, vea inmediatamente, en tan corto viaje,
+posarse sobre sus bordes algunas de estas intrusas, que se estiraban,
+alargando las patas y agitando las alas.
+
+Se dejaban matar; pero eran tantas, tantas! que los hombres desistan
+de atacarlas, transigiendo con ellas por cansancio, y nicamente las
+repelan con el aliento escupindolas cuando se colaban en su boca
+y sus narices.
+
+Otros parsitos asaltaban igualmente las viviendas de este pueblo
+perdido en la soledad. En el boliche, por ser mayor la concurrencia,
+parecan ms numerosas las plagas. Del techo y las paredes de madera
+se desprendan insectos sanguinarios sobre las curtidas epidermis,
+para perforarlas y chupar su jugo. Otras veces surgan del suelo,
+remontndose por las gruesas botas. En invierno, el boliche, por estar
+con las puertas cerradas, conservaba una atmsfera densa de humo de
+tabaco, que ola ginebra, vino agrio, ropa mojada y cuero de
+zapato. El criterio ms absurdo, falto completamente de economa y de
+lgica, pareca guiar la marcha comercial del establecimiento. Apenas
+haba sillas en l. Los guitarristas colocaban sus posaderas en
+crneos de caballo; una parte del pblico se dejaba caer en el suelo
+al sentir cansancio, y al mismo tiempo, en la anaquelera, detrs del
+mostrador, se renovaban todas las semanas las filas de botellas de
+champaa. Cuando los jornaleros cobraban su quincena, el Gallego tena
+que atender las ms disparatadas orgas. Los que, faltos de familia,
+podan gastar todo el dinero ganado en su propia persona, imaginaban
+banquetes babilnicos, pidiendo latas de sardinas de Espaa para
+remojarlas con varias botellas de Pomery Greno. Muchas veces escaseaba
+el pan en la Presa; pero el parroquiano, obligado comer galleta
+dura, conoca el gusto del _foie gras_ y cunto cuesta una botella de
+Met-Chandon. En las noches transcurridas entre dos pagas, el _whisky_
+y la ginebra apagaban la sed silenciosa de unos y daban nuevas fuerzas
+ otros para seguir hablando.
+
+El principal tema de conversacin era adivinar cundo se detendra el
+tren en la Presa regularmente. Las locomotoras slo hacan alto all
+cuando descargaban maquinaria para las obras del dique.
+
+A los del campamento les pareca una injusticia que pasasen los
+vagones de largo hasta la estacin de Fuerte Sarmiento, con el
+pretexto de que an no haban terminado las obras en el ro ni las
+tierras inmediatas estaban regadas, sin lo cual era imposible su
+colonizacin.
+
+En el viejo mundo se creaban al principio las poblaciones, y despus
+se construan para ellas los ferrocarriles. En esta tierra nueva
+ocurra lo contrario. Primeramente se haban tendido los rieles
+travs del desierto; despus, de cincuenta en cincuenta kilmetros, se
+creaba una estacin, formndose un pueblo en torno ella.
+
+--Por qu no ha de existir una estacin aqu, en la Presa, donde
+vivimos cerca de mil personas?--clamaba Antonio Gonzlez, el dueo del
+boliche--. En cambio, el tren se detiene en muchos sitios donde slo
+hay un caballo atado un poste para llevarse la correspondencia.
+Debamos enviar una comisin Buenos Aires.
+
+Mientras tanto, los concurrentes se limitaban hacer suposiciones
+sobre la fecha en que el tren empezara detenerse all con
+regularidad, apostando cajones de botellas de champaa favor de un
+mes de otro.
+
+Ciertos grupos conversaban aparte, sin sentirse atrados por el baile
+ni por las mujeres agregadas al establecimiento del Gallego, en el que
+se vendan lo mismo el alcohol y el amor. Iban hablando con arreglo
+sus gustos y los azares de su profesin.
+
+Los roturadores de tierras mencionaban el alpataco, odioso arbusto del
+pas, que yergue sobre el suelo una cabellera vegetal de escasa
+altura, y en cambio avanza sus races hasta una distancia de treinta
+metros. Su madera era dura como el bronce y haca rebotar las hachas,
+rompindolas muchas veces. Uno de estos arbustos exiga varios hombres
+y un da entero para ser arrancado, y cuando los roturadores destajo
+lo encontraban, prorrumpan en lamentaciones y juramentos.
+
+El camarero apodado _Friterini_, joven plido, de cabellera echada
+atrs, ojos febriles y brazos arremangados, cuando dejaba de servir
+los concurrentes iba una mesa ocupada por varios trabajadores
+espaoles, los que describa la belleza de su ciudad natal en un
+lenguaje de italiano llegado dos aos antes al pas.
+
+--Yo non dico que Brescia sia una grande cit: questo no; ma cuando
+llega la noche los cvenes salen con mandolinos hacer serenatas, y
+cada uno tiene su amor... Algo ms hermoso que aqu... Ah,
+Brescia!...
+
+Acodado el Gallego en el mostrador escuchaba los parroquianos ms
+viejos, jinetes del pas que haban cabalgado de los Andes al
+Atlntico y del ro Colorado al estrecho de Magallanes como guas de
+los compradores de hacienda explorando el desierto para descubrir
+aguadas y nuevos pastos. Su paciencia desafiaba al tiempo, apreciando
+las semanas y los meses de viaje como si fuesen simples das.
+
+Uno de ellos gustaba de relatar su ltima excursin por las
+estribaciones de los Andes del Sur, visitando los lagos ms
+solitarios. En este viaje haba servido de gua baquiano un
+sabio de Europa, recomendado por otro sabio al que prest el mismo
+servicio veinte aos antes. Durante la primera expedicin, fueron
+encontrando restos de animales monstruosos pertenecientes los
+perodos prehistricos; esqueletos gigantescos que eran etiquetados y
+encajonados para que los reconstituyesen despus en los museos del
+viejo mundo.
+
+Su ltimo viaje haba sido ms original. Este segundo sabio buscaba
+los animales de la poca prehistrica, pero vivos. Entre los escasos
+habitantes acampados al pie de la Cordillera, se heredaba la
+conviccin de que existen an en ciertos lugares del desierto
+patagnico bestias enormes y de formas nunca vistas, ltimos vestigios
+de la fauna que surgi al principiar la vida en el planeta.
+
+Algunos juraban sinceramente haber visto de muy lejos al plesiosaurio
+hundindose en el muerto cristal de los lagos andinos pastando en la
+vegetacin de sus riberas. Pero vean esto al anochecer, cuando la
+Cordillera extenda su inmensa sombra violeta sobre la llanura. Los
+incrdulos afirmaban que la tal visin surga siempre cuando el
+observador regresaba de algn boliche lejansimo llevando muchas copas
+en el cuerpo.
+
+Despus de exponer el pro y el contra del asunto, el viejo baquiano
+terminaba as:
+
+--En un ao no tropezamos con ninguno de esos animales, y fuimos de
+lago en lago desde el Nahuel Huapi hasta cerca de Magallanes. Pero yo
+he visto con mis ojos huellas en la tierra ms grandes que patas de
+elefante, que nos enseaban las gentes del pas. He visto tambin,
+junto un lago, unos montones de excremento seco tan altos como mi
+persona, que no podan ser de ningn animal conocido... Y mi sabio
+callaba cuando yo le haca preguntas, como un hombre que no se decide
+ni por unos ni por otros. Quin sabe lo que hubiramos visto si
+seguimos all ms tiempo! Tal vez cuando aumente la gente en aquellos
+lagos ser descubierta alguna de esas bestias solitarias.
+
+Gustaba tambin el dueo del boliche de hacer preguntas sus
+parroquianos ms viejos sobre ciertos hombres misteriosos que haban
+pasado por esta tierra aos antes, cuando acababan de ser expulsados
+los indios y se iniciaba la colonizacin. Eran personajes de vida
+novelesca, nacidos en palacios reales, y que, semejanza de muchos
+santos que abandonaron la casa rica de sus padres para sufrir
+privaciones, renunciaban todas las comodidades de su origen,
+despojndose de su nombre para ser un vagabundo ms y conocer el
+spero placer de la libertad salvaje. El nombre de Juan Ort lo
+repetan familiarmente los habitantes ms antiguos del territorio.
+
+Haba ledo el Gallego su historia en libros y peridicos. Este Juan
+Ort era un archiduque de Austria que abandonaba su alto grado en la
+marina de guerra y sus honores en la corte, bajo la influencia de una
+misantropa potica y vagabunda, hereditaria en su familia. Luego de
+renunciar al ttulo de archiduque, para llamarse simplemente Juan Ort,
+corra los mares en un lujoso yate, acompaado de hermosas mujeres y
+de msicos.
+
+Un da circulaba la noticia de que el buque se haba perdido, con
+todos sus tripulantes, en el cabo de Hornos, al pasar de una costa
+otra de la Amrica del Sur. Pero Juan Ort no haba muerto; este
+naufragio fingido real iba servirle para descender an ms
+travs de las capas sociales, conviviendo con los que estaban en lo
+ms hondo.
+
+--Yo lo conoc--deca otro viejo de la Presa--. Era ni ms ni menos
+que vos que yo: un hombre como todos los que llegan con su lingera
+al hombro en busca de trabajo. Este gringo, alto y rubio, siempre
+estaba serio y beba sin compaeros. A nadie dijo que se llamaba Juan
+Ort, pero todos lo sabamos. Adems, llevaba en su lingera un vaso de
+plata con unos escudos de su familia real, y le gustaba beber en l
+solas en su ranchito, porque era el vaso de cuando iba la escuela.
+
+De pronto este vagabundo haba desaparecido. Algunos lo supusieron
+oculto en los peores barrios de Buenos Aires; otros aseguraban haberlo
+encontrado de fotgrafo en Paysand. Nadie saba dnde haba muerto.
+
+--Macanas!--decan los incrdulos al escuchar tales relatos--. Todos
+los gringos que vienen por ac y no quieren trabajar la echan de Juan
+Ort, para que les admiren los zonzos.
+
+Antonio Gonzlez, lector incansable de novelas en varios tomos, crea
+en Juan Ort y otros personajes igualmente interesantes que venan
+acabar su existencia en una tierra donde nadie le preguntan su
+pasado. Mientras los parroquianos no se escapasen sin pagar, el
+Gallego estaba dispuesto reconocerles una historia maravillosa,
+viendo en todos ellos un hijo sobrino de emperador descontento de
+su origen y ganoso de cambiar de postura.
+
+Otros tertulianos, los de aspecto ms acomodado, se ocupaban del
+porvenir de este pueblo naciente. La suerte de l iba unida la de
+Gonzlez. Ahora estaba con el peludo pecho al aire, despeinado, sucio
+de polvo, y unos redondeles elsticos sujetaban las mangas de su
+camisa para dejar ms libres sus manos. Su camarero ofreca mejor
+aspecto; pero l guardaba ahorrados algunos miles de pesos en el Banco
+Espaol de Baha Blanca, y adems era dueo de mil hectreas de tierra
+cerca del pueblo. Lo nico que le traa disgustado era la mala
+educacin y la ignorancia de su clientela, que se empeaba en llamar
+su establecimiento boliche, como en los primeros das de su
+fundacin, sin querer reconocer los engrandecimientos importantes
+realizados por su dueo, ni el rtulo de almacn que figuraba sobre
+la puerta.
+
+Pero... qu vala su prosperidad actual comparada con los millones
+de pesos que iban caer en sus manos el da que la Presa, simple
+campamento de trabajadores en la actualidad, se convirtiese en una
+poblacin importante, y su almacn en un establecimiento rico como los
+de Buenos Aires, y las tierras polvorientas que l haba adquirido en
+un sinnmero de chacras, por las que le pagaran importantes
+arrendamientos colonos espaoles italianos?... Podra volver
+entonces su patria, para instalarse en Madrid, circulando por sus
+calles y paseos en el automvil ms lujoso y ms grande que pudiera
+encontrar; y las gentes de su pueblo natal, agradecidas sus
+donativos, tal vez le hiciesen diputado senador; y un ministro lo
+presentara al rey de Espaa, cuyo retrato en colores estaba clavado
+sobre un tabique de madera debajo de un cocodrilo... Quin sabe si
+hasta lo haran vizconde marqus, como otros tantos bolicheros
+enriquecidos en Amrica!...
+
+Luego cortaba el curso de sus ambiciosos pensamientos para volver la
+spera realidad en que an viva. Con otros parroquianos interesados
+en el regado de esta tierra, iba describiendo su aspecto presente,
+para hacer ms violento el contraste con su futura prosperidad.
+
+--Qu hay aqu ahora, aparte de las personas que vivimos en la
+Presa?... Avestruces y pumas nada ms.
+
+Sus oyentes sonrean al acordarse de las bandas de avestruces que
+bajaban de la altiplanicie la cuenca del ro, atrados, sin duda,
+por la novedad de los trabajos que iban realizando los hombres junto
+al agua. La seorita de la estancia de Rojas se diverta acosando
+estos rebaos zancudos, que escapaban, abriendo el comps de sus rudas
+patas, y eran alcanzados algunas veces por el lazo de la amazona.
+
+El puma, con el empujn del hambre, tambin descenda en invierno de
+las alturas para rondar en torno los ranchos y casitas de la Presa.
+
+Al ser mencionado el puma, algunos volvan sonreir torciendo sus
+ojos hacia Friterini. Un amanecer, al salir el camarero al corral del
+boliche, haba visto saltar del fondo de un tonel vaco una especie
+de tigre con la piel redondeles y del tamao de un perro. Era un
+puma que se haba encogido para dormir en este refugio, dando una
+sorpresa formidable al nostlgico evocador de las serenatas de
+Brescia.
+
+--Cuando tengamos agua y las tierras se rieguen--continuaba
+Gonzlez--vivirn aqu miles y miles de familias.
+
+l y sus rsticos parroquianos tomaban espontneamente una entonacin
+casi lrica al hablar de los prodigios del agua. Ms all de la Presa
+estaba Fuerte Sarmiento, adonde iban todos para tomar el tren. Este
+pueblo se haba formado junto un fortn, en la poca de la expulsin
+de los indios. El ejrcito de ocupacin pudo abrir fcilmente un
+pequeo canal, aprovechando el declive del ro, y este curso lquido
+haca del pueblo un oasis prodigioso en medio de las secas tierras
+colindantes. lamos enormes formaban murallas defensivas de las
+huertas. La via, toda clase de hortalizas y de rboles frutales
+crecan con la prodigalidad de una tierra vigorosa que empieza
+procrear despus de miles y miles de aos de inaccin. Su riqueza an
+resultaba ms sorprendente por contraste con el desierto que se
+extenda ms all de los tentculos de sus ltimas acequias.
+
+Pero los tertulianos admiraban ms otro oasis, varias leguas de
+distancia, aguas abajo, en un lugar donde el ro, por tener un
+desnivel natural, poda ser sangrado para el riego.
+
+Un vasco haba abierto fcilmente canales, regando leguas y leguas
+plantadas de alfalfa. Las excelencias de este pasto eran un motivo de
+admiracin en el boliche. Todos adoraban, con el fervor del creyente,
+los milagros de la alfalfa con riego. En el territorio de Ro Negro
+esta planta de origen asitico slo necesitaba ser sembrada una vez.
+Los alfalfares, cuando tenan agua, resultaban perpetuos. En Fuerte
+Sarmiento los haba que databan de poco despus de la expulsin de los
+indios, y con treinta y tantos aos de existencia estaban mejor que el
+da en que los sembraron. Segn los cortaban crecan ms fuertes y
+lozanos.
+
+--Si el hombre pudiese comer alfalfa--declaraba sentenciosamente el
+Gallego--quedara resuelto para siempre el problema social, al haber
+en el mundo comida de sobra para todos.
+
+Por desgracia, slo los animales podan asimilarse este alimento
+maravilloso. Las ovejas que el vasco apacentaba en sus alfalfares eran
+como bestias de otro planeta, donde una nutricin maravillosa diese
+los seres proporciones exageradas.
+
+--Parecen animales vistos con anteojos de aumento--deca el bolichero.
+
+Su rico compatriota el vasco, orgulloso de sus prados infinitos y de
+sus ovejas enormes como mastines, se complaca en decir algn
+vagabundo que pasaba junto su propiedad:
+
+--Si llegas cargarte esa oveja, te la regalo.
+
+Pero el hombre, despus de grandes esfuerzos, no lograba echarse la
+espalda el pesado animal. Cuando reciba algn husped, lo
+obsequiaba con un pavo puesto en el asador. Y el invitado se confunda
+al verlo sobre la mesa, creyendo que esta ave, nutrida con alfalfa,
+era un corderillo asado.
+
+La abundancia que rodeaba al tal espaol le permita ser tolerante
+con la miseria ajena y perdonar el robo. No poda transigir con Manos
+Duras y otros aficionados al cuatrerismo, porque se llevaban los
+animales enteros.
+
+--Que me roben toda la carne que quieran--deca--; yo he sido pobre y
+s lo que es el hambre. Pero lo menos, pucha! que me dejen los
+cueros.
+
+Ms de una vez, al recorrer caballo su enorme propiedad, prorrumpia
+en maldiciones viendo junto un canal las entraas y otros restos de
+una oveja. Pero algunos pasos ms all encontraba la piel todava
+fresca puesta sobre una alambrada, y esto le haca sonreir.
+
+--As me gusta; que haya decencia y slo se lleven lo que sirve para
+matar el hambre.
+
+El dueo del boliche soaba con alcanzar algn da la riqueza de su
+compatriota, poseyendo inmensos alfalfares. Y hablando del clebre
+pasto con otros que eran dueos igualmente de tierras yermas y
+esperaban el momento del riego, no sentan el paso de las horas
+nocturnas. Experimentaban las mismas emociones de los nios mientras
+escuchan en la velada el relato de un cuento prodigioso.
+
+--Cundo llegar el da que veamos la tierra de nuestros campos roja
+y cubierta de agua, lo mismo que si fuesemos hacer ladrillos con
+ella!
+
+Quedaban como extticos al pensar en esto. Despus miraban el reloj.
+Era tarde, y haba que ir la cama para levantarse con el alba. Todos
+al abandonar el boliche volvan sus ojos instintivamente hacia el ro
+obscuro que se deslizaba sordamente, durante miles y miles de aos,
+entre tierras yermas, negndolas su caricia gestadora de tantas
+maravillas.
+
+Mientras llegaba la hora de ser millonario gracias la irrigacin,
+una de las mejores ganancias del dueo del boliche consista en
+organizar los domingos corridas de caballos. Para esto necesitaba el
+permiso de don Roque, y no le era fcil conseguirlo.
+
+El comisario tena miedo sus superiores. El gobierno federal haba
+prohibido esta fiesta en los territorios de vida primitiva, por ser
+causa de borracheras y peleas. Pero el antiguo vecino de Buenos Aires,
+para vivir resignadamente en la Patagonia, necesitaba una compensacin
+mayor que el sueldo dado por el gobierno; y causa de esto, siempre
+que el dueo del boliche le hablaba solas, consegua vencer sus
+escrpulos.
+
+--Por Dios, no anuncies mucho, Gallego, que va haber
+corridas--suplicaba el comisario--. No haga el demonio, ch, que
+tengamos una desgracia y lo sepan all en Buenos Aires... Que sea
+nicamente para los que habitan el campamento.
+
+Pero el negocio exiga, por el contrario, una gran publicidad, y de
+muchas leguas la redonda iban llegando, partir del sbado por la
+tarde, numerosos jinetes.
+
+En el pas no abundaban las fiestas, y haba que aprovechar las
+corridas de la Presa. La poblacin del campamento pareca triplicarse.
+El boliche expenda en veinticuatro horas la provisin de bebidas
+hecha para un mes.
+
+Manos Duras saludaba numerosos jinetes que vivan en ranchos
+lejansimos y le haban ayudado algunas veces en sus negocios. Todos
+iban montados en sus mejores caballos, los que llamaban fletes,
+para tomar parte en las carreras.
+
+Los premios dados por el Gallego no eran gran cosa: un billete de
+veinte pesos, pauelos de vistosos colores, un tarro de ginebra; pero
+los gauchos, orgullosos de sus espuelas, de su cinturn y de su
+cuchillo con mango de plata, venan triunfar por el honor y la
+gloria, regresando sus ranchos satisfechos de haber demostrado su
+guapeza ante los _gringos_ trabajadores, incapaces de montar un
+caballo bravo.
+
+Rara vez se volvan en la misma tarde. Consideraban necesario quedarse
+para celebrar el triunfo, y las primeras horas nocturnas del domingo
+eran las de mayor ganancia para el boliche. Tambin resultaban las ms
+temibles para don Roque, y su recuerdo lo haca vacilar en la
+concesin de nuevos permisos, an riesgo de perder lo que le daba en
+cambio el Gallego.
+
+Como el pblico no caba dentro del establecimiento, formaba corros
+fuera de l; y Friterini, ayudado por las mujeres, entraba y sala
+incesantemente con botellas y vasos. Sonaban las guitarras,
+acompaando los gritos y los palmoteos de la gente amontonada en torno
+ los bailarines. El comisario se mantena distancia con sus cuatro
+soldados de largos sables, sabiendo que su presencia, las ms de las
+veces, serva para excitar los nimos en vez de calmarlos.
+
+Los que ms le preocupaban eran los peones chilenos. En las fiestas
+ordinarias, cuando estaban con sus camaradas de trabajo, su embriaguez
+resultaba metdica y su humor no sufra sobresaltos. Acostumbrados al
+trato con los peones europeos, cantaban y bailaban la _cueca_ sin que
+se turbase la paz. nicamente su patriotismo agresivo iba creciendo
+segn aumentaba la cantidad de bebida consumida.
+
+--Viva Chile!--gritaban coro entre una _cueca_ y otra.
+
+Alguno, ms entusiasta, completaba la aclamacin, lanzndola con toda
+su pureza clsica, como lo hacen los _rotos_ en las fiestas
+patriticas en la guerra al cargar la bayoneta: Viva Chile,
+m...!
+
+Mas en las tardes de carreras, la presencia de gentes extraas, y
+especialmente aquellos jinetes de aire arrogante, orgullosos de sus
+sillas chapeadas de plata, de sus armas y de los adornos metlicos de
+sus trajes, pareca esparcir un malestar provocativo, mezcla de odio y
+de envidia, entre los _rotos_ que iban pie.
+
+De pronto cesaban de sonar las guitarras y haba un rumor de disputa.
+Chillaban las mujeres; sobre sus chillidos se destacaba un grito
+mortal; luego vena un silencio profundo. Y la gente se apartaba,
+dejando sitio un hombre con ojos de loco y la diestra roja de
+sangre.
+
+--Abran cancha, hermanos, que me he desgraciao!...
+
+Todos le abran paso; nadie pretenda detenerle, ni an el comisario,
+que procuraba estar lejos.
+
+Hubiera sido un atentado contra las leyes establecidas por los
+antiguos, ms conocedores de la vida que los hombres del presente. El
+hermano del herido del muerto slo atenda al que estaba en el
+suelo, sin preocuparse de atajar su agresor. Tiempo le quedaba de ir
+en busca del que se haba desgraciado, all donde estuviese, para
+desgraciarse su vez, ejerciendo el derecho de la venganza.
+
+Cuando ocurra uno de estos incidentes, don Roque, olvidando las
+larguezas de Gonzlez, se mostraba indignado.
+
+--No te deca yo que esto acabara mal, Gallego?... Ahora veremos lo
+que dicen de Buenos Aires. En una de stas, ch, voy perder mi
+puesto.
+
+Pero ni de Buenos Aires hablaban, ni don Roque perda su cargo. Como
+era la nica autoridad y estaba de acuerdo con su colega de Fuerte
+Sarmiento, se proceda al entierro del difunto, cuando lo haba, y si
+solamente era un herido, ste se dejaba curar, asegurando no haber
+visto jams al que le di la cuchillada y aadiendo que no le
+reconocera aunque se lo pusieran delante.
+
+Transcurran algunos meses sin que don Roque se ablandase. Ch,
+Gallego: no me pillars otra vez!... Pero la generosidad del
+bolichero acababa con sus temores, y de nuevo se anunciaba una corrida
+de caballos.
+
+Si la fiesta haba terminado sin peleas, Gonzlez, triunfante, rea
+al comisario.
+
+--Lo ve usted?... Este es un pueblo que progresa, y puede uno tener
+confianza en su decencia. Lo de la otra vez fu un pequeo incidente.
+
+Para no verse el bolichero desmentido por los hechos, ensanchaba su
+largueza hasta Manos Duras, dndole algn billete de Banco cambio de
+que mantuviese la paz, valindose de sus amistades con unos y del
+temor que inspiraba otros.
+
+Un sbado, al anochecer, entr Robledo por la calle central, de vuelta
+de sus canales. Al pasar ante la casa de Pirovani mir al lado opuesto
+y aceler la marcha de su caballo, por temor que Elena abriese una
+ventana, llamndole. Iban transcurridos muchos das sin que l hubiese
+vuelto visitarla. Senta esos temores vagos que anuncian la cercana
+del peligro, pero sin dejar adivinar de qu parte viene.
+
+El campamento de la Presa le pareca ahora distinto al de algunas
+semanas antes. Su aspecto exterior era el mismo, pero su vida interna
+se transformaba de un modo inquietante. Iban perdindose la dulzura
+montona y la confianza algo grosera con que se trataban todos
+siempre.
+
+Gualicho, el terrible demonio de la Pampa expulsado al mismo tiempo
+que los indgenas, haba vuelto estas tierras que fueron suyas,
+reconquistndolas. Robledo se acord de cmo los indios solan
+combatir dicho genio del mal apenas iban notando su presencia entre
+ellos.
+
+Cuando sus expediciones para robar ganado sorprender las tribus
+vecinas empezaban fracasar; cuando iban en aumento las enfermedades
+en sus tolderas y las amenazas de hambre, todos los jinetes se
+armaban y salan al campo para vencer al maldito Gualicho. Esgriman
+contra el enemigo invisible sus lanzas y sus mazas llamadas macanas,
+arrojaban sus boleadoras, correas terminadas por dos esferas de piedra
+que volteaban en el aire para envolver al adversario, acompaaban con
+aullidos sus botes, tajos y estocadas, y las mujeres y los
+pequeuelos, marchando pie, se unan esta ofensiva general dando
+palos y puetazos al aire. Alguno de sus innumerables golpes haba de
+tocar forzosamente al mal espritu, obligndolo huir; y cuando, al
+fin, caan todos en tierra extenuados, la tranquilidad volva ellos,
+convencidos de que el enemigo estaba ya lejos de su campamento.
+
+El espaol crea notar ahora en la Presa la presencia de Gualicho, el
+diablo pampero, maligno y enredador. Empujaba los hombres unos
+contra otros. Todos se miraban con hostilidad, como si se viesen
+diferentes como eran antes... Tendra, al fin, que juntarse el
+pueblo en masa para ahuyentar golpes al oculto enemigo?...
+
+Iba pensando en esto, cuando su caballo se estremeci, detenindose
+con tal brusquedad que casi le hizo salir disparado por encima de sus
+orejas. En el mismo instante sonaron varios tiros de revlver y vi
+cmo saltaban hechos pedazos los vidrios de las ventanas y de las dos
+puertas del boliche.
+
+Surgieron por estas aberturas, lo mismo que proyectiles, botellas,
+vasos, y hasta un crneo de caballo. A continuacin aparecieron
+algunos gauchos amigos de Manos Duras, que marchaban de espaldas
+disparando sus revlveres. Varios trabajadores del pueblo salieron
+su vez del establecimiento, atacndolos igualmente tiros. Otros que
+ya haban agotado sus cartuchos avanzaban cuchillo en mano.
+
+Cay un herido y empez arrastrarse por el polvo. Luego el ingeniero
+vi desplomarse otro hombre. Gonzlez apareci en mangas de camisa,
+como siempre, con dos elsticos sobre los bceps. Elevaba los brazos,
+profiriendo splicas, voces de mando y maldiciones, todo mezclado. Las
+mestizas anexas al boliche, que completaban la venta del alcohol con
+el ofrecimiento de sus gracias, salieron tambin, asustadas y dando
+gritos, para huir hacia los extremos de la calle.
+
+Robledo sac su revlver, y espoleando su caballo se fu metiendo
+entre los contendientes, apuntando unos y otros, al mismo tiempo
+que gritaba, exigiendo orden. Ayudado por los vecinos que iban
+llegando, muchos de ellos con rifles, pudo restablecer una paz
+momentnea. Huyeron los gauchos, perseguidos por los obreros del
+dique, y acudieron las mujeres, lo mismo las danzarinas del
+establecimiento que las pertenecientes las familias del pueblo, para
+rodear los dos heridos y levantarlos.
+
+Gonzlez, que protestaba gritos, sin que nadie le escuchase, hizo un
+gesto de alegra al reconocer Robledo, como si ste pudiera
+arreglarlo todo.
+
+--Son los amigos de Manos Duras--dijo--, que vienen armar bochinche
+porque ese gaucho malo le quitan el suministro de la carne y le
+impiden hacer otros negocios. Como maana tenamos carreras de
+caballos, Manos Duras me ha querido perjudicar, provocando esta
+batalla. Parece como que el demonio ande suelto ahora, don Manuel.
+Tan en paz que vivamos antes!...
+
+Sudoroso y emocionado an por el combate, sigui balbuciendo
+explicaciones. Reconoca que los chilenos provocaban peleas algunas
+veces; pero era de tarde en tarde y consecuencia de excesos en la
+bebida. Ahora no haba que imputarles ninguna responsabilidad. Pobres
+_rotos_!... Eran los del pas los que haban procedido insolentemente,
+como si obedeciesen una orden, provocando los trabajadores para
+perturbar la tranquilidad del pueblo.
+
+--Y esto va durar, don Manuel; conozco Manos Duras. Si quisiera
+dinero, habra venido pedrmelo, y no sera la primera vez... Pero
+debe haber de por medio algo que no adivino, y que le hace buscar el
+escndalo, sea como sea.
+
+Acababan de ser recogidos los heridos, y la gente los meta en el
+boliche. Un hombre caballo sali en busca del mdico de Fuerte
+Sarmiento, que slo visitaba la Presa dos veces por semana. Varias
+mujeres corrieron para traer antes cierto pen siciliano que gozaba
+fama de gran curandero. Los curiosos entraban en el almacn para
+enterarse de la gravedad de las heridas. En medio de la calle, unas
+comadres hablaban gritos contra Manos Duras y sus camaradas.
+
+Robledo volvi emprender la marcha hacia su casa, con aire
+pensativo. Gonzlez tena razn: el demonio andaba suelto. Alguien
+haba trastornado profundamente la vida de la Presa.
+
+Al otro da not tambin un gran cambio en los grupos que trabajaban
+junto al ro. Los obreros dependientes del contratista estaban
+sentados en el suelo, fumando dormitando. Algunos de origen espaol
+canturreaban, tocando palmas y mirando lo lejos, como si
+contemplasen la patria lejana.
+
+El contramaestre chileno apodado el _Fraile_ iba de un grupo otro
+protestando de esta inercia, pero slo consegua que los trabajadores
+riesen de l. Uno de los ms viejos le contest insolentemente:
+
+--T no esperars heredar al italiano... por qu tienes, entonces,
+ms inters que l en obligarnos trabajar? Hace muchos das que no
+viene por aqu.
+
+Otro jornalero ms joven aadi, con una risa bestial:
+
+--Anda como un perro detrs de esa gringa hermosota que huele tan bien
+y la que llaman la marquesa. Yo tambin, si pudiera...
+
+Y aadi algunas palabrotas que hicieron reir muchos con expresin
+salvaje de deseo. De pronto, un muchacho, un aprendiz, que estaba
+sobre una pequea altura vigilando los alrededores, lanz el grito de
+alarma:
+
+--Un ingeniero!
+
+Inmediatamente todos dieron un salto, buscando sus herramientas, y
+empezaron simular un trabajo ardoroso, mientras el espaol iba
+avanzando entre los grupos al paso lento de su caballo.
+
+Miraban de reojo Robledo, y segn ste se iba alejando, dejaban caer
+sus herramientas, sentndose otra vez. Volvi repetidas veces su
+cabeza el ingeniero, y se dijo, como el da anterior, que un poder
+oculto haba trastornado la vida de la colonia. Gualicho andaba
+realmente por todas partes, y hasta haca sentir su influencia fuera
+del pueblo, desorganizando el trabajo de los hombres.
+
+Dej sus espaldas los numerosos peones de Pirovani, llegando al
+lugar donde sus propios obreros abran los canales.
+
+Estos trabajadores no permanecan en perezoso descanso. Torrebianca
+los diriga y vigilaba, dndoles ejemplo con su actividad. Al ver
+Robledo lo llev aparte, como si tuviera que comunicarle una mala
+noticia.
+
+--El perverso ejemplo de los obreros del dique empieza perturbar
+los dems. Nuestra gente quiere menos horas de trabajo, como los
+otros... No comprendo en qu piensa ese pobre Pirovani. Tiene
+completamente abandonadas sus obras.
+
+Le mir fijamente Robledo, guardando silencio, mientras Torrebianca
+continuaba dndole noticias.
+
+--Anoche me dijo Moreno que Pirovani y Canterac empiezan hacerse la
+guerra. El uno se resiste aprobar como ingeniero los trabajos que
+hace el otro como contratista. Desea perjudicarle, retardando de este
+modo los pagos del gobierno... Pirovani dice que suspender las obras
+y se ir Buenos Aires, donde tiene muchos amigos, quejarse del
+ingeniero.
+
+Estas palabras hicieron salir al espaol de su indiferencia
+silenciosa.
+
+--Y mientras discuten--dijo con ira--llegar el invierno, crecer el
+ro antes de que el dique est terminado, las aguas destruirn y
+arrastrarn el trabajo de varios aos, y todo habr que volverlo
+empezar.
+
+El marqus, que pareca pensativo, exclam de pronto:
+
+--Esos dos hombres eran antes tan amigos!... Algo, indudablemente,
+debe haberse interpuesto entre ellos...
+
+Robledo hizo un esfuerzo para que sus ojos no transparentasen lstima
+ni asombro, y movi la cabeza afirmativamente.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XI#
+
+
+Poco despus de la salida del sol abandon Moreno su casa, por haberle
+llamado Canterac urgentemente.
+
+Al entrar en el alojamiento del ingeniero encontr ste paseando con
+impaciencia. Se haba puesto ya las botas altas y el pantaln de
+montar. Un cinturn con revlver y su blusa estaban sobre una silla.
+
+Con las mangas de la camisa recogidas y la pechera abierta, mostraba
+an las frescas seales de su ablucin matinal. Su rostro era ms duro
+y autoritario que otros das. Una idea tenaz y molesta pareca colgar
+de su fruncido entrecejo. Sobre los muebles y en los rincones haba
+numerosos paquetes envueltos en papel fino, atados y sellados
+elegantemente.
+
+Se adivinaba que el ingeniero haba dormido mal, por culpa de aquella
+idea que deseaba exponer Moreno. ste tom asiento, preparndose
+oir. Canterac se mantuvo de pie para seguir paseando, y dijo al
+oficinista:
+
+-Ese Pirovani, pesar de su ordinariez, me vence siempre. Como es
+rico!...
+
+Luego seal los numerosos paquetes que ocupaban una parte de la
+habitacin.
+
+--Ah tiene todos los perfumes que encargamos Buenos Aires Compra
+intil! Los del italiano llegaron antes.
+
+Moreno se apresur disculparse. Haba hecho lo necesario para que el
+encargo viniese con rapidez; pero el otro, en vez de hacer el pedido
+por carta, enviaba un mensajero la capital.
+
+Canterac quiso mostrarse bondadoso y acept las excusas del
+oficinista, dndole unas palmaditas en la espalda.
+
+--No he podido dormir en toda la noche, querido Moreno. Tengo un
+proyecto y quiero consultarlo con usted. Necesito aplastar ese
+intrigante que se atreve medirse conmigo... Aqu todos se consideran
+iguales, como si se hubiesen suprimido en el mundo las jerarquas.
+Hasta es posible que ese contratista se crea superior m, que soy su
+jefe; todo porque tiene ms plata.
+
+Sonri Canterac con una expresin cruel, y sigui hablando.
+
+--Yo har que tenga menos. Hasta ahora le haba tolerado ciertas cosas
+al aprobar sus obras. En adelante perder muchos miles de pesos y se
+ver obligado rescindir su contrato, yndose de aqu.
+
+Luego se aproxim Moreno para hablar en voz baja, como si temiese
+ser odo.
+
+--Quiero hacer algo extraordinario, algo que ese emigrante sin
+educacin no pueda discurrir. Anoche lo he pensado. En el primer
+momento cre que era un disparate, pero despus de reflexionar largas
+horas reconozco que es algo original y digno de realizarse, si resulta
+posible... Pirovani ha ofrecido una casa la marquesa. Yo la ofrecer
+un parque... un parque que har surgir en pleno desierto patagnico.
+Qu le parece mi idea, amigo Moreno?
+
+El oficinista le escuchaba con inters y asombro, pero no supo qu
+contestar. Necesitaba ms explicaciones, y el otro sigui hablando.
+
+--En ese parque dar una fiesta, una _garden-party_, en honor de
+nuestra amiga la marquesa, y hasta me proporcionar la venganza de
+invitar ese rstico enriquecido, para que se muera de envidia. Usted
+me har el favor de dirigirlo todo. Aqu tiene las instrucciones; las
+escrib anoche, aprovechando mi falta de sueo.
+
+Tom el argentino el papel que le ofreca Canterac, y luego de leerlo
+mir al ingeniero con extraeza, como si dudase de su razn.
+
+--Comprendo su asombro... Resultar caro, lo s; pero no importa.
+Gaste sin miedo. Acabo de cobrar unos cuantos miles de pesos que
+pensaba remitir Pars. Prefiero asombrar la marquesa con mi
+parque. Ya ganar otra plata ms adelante: tengo confianza en el
+porvenir.
+
+Y dijo esto de buena fe, con el dulce optimismo de los que se sienten
+enamorados.
+
+Al da siguiente era domingo, y Watson fu por la maana la antigua
+casa de Pirovani para ver Torrebianca. Necesitaba hablarle de un
+asunto relacionado con los trabajos de los canales. Robledo se haba
+marchado dos das antes Buenos Aires para pedir los Bancos un
+nuevo crdito que le permitiese continuar sus obras, y tambin para
+vender ciertos terrenos que posea en la Pampa central.
+
+Subi el joven con cierta inquietud la escalinata de madera, despus
+de mirar disimuladamente las ventanas. Llam la puerta con recato,
+como si no quisiera ser odo por todos los habitantes de la casa, y
+sonri al ver que era Sebastiana la que sala abrirle.
+
+--El seor no est: se fu con don Canterac Fuerte Sarmiento esta
+maana. Y don Robledo, est bueno?...
+
+La mestiza, como muchas gentes del pas, aplicaba el don
+indistintamente los nombres y los apellidos.
+
+Iba Watson retirarse, cuando se levant un portier del recibimiento,
+dejando visible una mano blanca rematada por una pulsera de reloj.
+Esta mano le haca seas cual si pretendiese atraerlo. Despus
+apareci Elena por entero, invitndole con palabras y sonrisas pasar
+adelante. Cohibido por su presencia, no tuvo fuerzas Ricardo para
+negarse, y la sigui al saln, bajando los ojos al tomar asiento.
+
+--Al fin le veo en mi casa... Debo serle muy antiptica, pues nunca
+quiere visitarme.
+
+Watson se excus. Haba estado dos veces por la noche en compaa de
+Robledo. No poda asistir diariamente su tertulia, como los otros
+visitantes: se levantaba ms pronto que todos ellos. Por ser de menos
+edad que su asociado, deba encargarse de los trabajos ms penosos.
+
+Ella fingi no escuchar estas explicaciones que desviaban el curso de
+la conversacin. Quera decir algo y necesitaba decirlo cuanto antes.
+
+--Tal vez le han hablado mal de m. No se esfuerce en negarlo: nada
+tiene de raro que me traten de ese modo... Las mujeres estamos tan
+expuestas la calumnia!... Nos creamos tantos enemigos al no querer
+acceder ciertos deseos!
+
+Elena haba tomado un tono de dulce ingenuidad al formular sus quejas,
+como si estuviese bajo el peso de las ms injustas persecuciones. Se
+aproxim Ricardo, hablndole sin ningn recato femenil, como si
+fuese un compaero de su infancia; y el joven empez sentir la
+turbacin que esparce el perfume de una carne sana y bien cuidada, la
+proximidad de una mujer hermosa.
+
+--Soy muy infeliz, Watson--sigui diciendo--. Deseaba una ocasin
+oportuna para manifestrselo, y aprovecho este raro momento en que
+podemos hablar solas y tal vez no volver repetirse nunca... Me ve
+usted rodeada de hombres que me hacen la corte y yo parece que
+coqueteo con ellos. Error!... Es nicamente por aturdirme, por
+olvidar el vaco de mi vida. Hace aos que me siento sola, como si no
+existiese en el mundo otro ser que yo.
+
+Ricardo haba olvidado su inquietud de momentos antes, para escucharla
+con un inters crdulo, aceptando todas sus palabras.
+
+--Pero y su marido?...
+
+Una lucecita irnica pareci temblar en los ojos de ella al oir esta
+pregunta inocente. Pero contuvo su burlona admiracin, para contestar
+con tristeza:
+
+--No hablemos de l. Es un hombre buensimo, pero no el esposo que
+necesita una mujer como yo. Nunca ha sabido comprenderme. Adems, es
+un dbil en la batalla de la vida; y yo, que he nacido para altos
+destinos, estoy donde estoy por su falta de condiciones, habiendo
+venido parar una tierra casi salvaje.
+
+Mir intensamente Ricardo, que bajaba los ojos, no sabiendo qu
+decir, y aadi con expresin pensativa:
+
+--Crea usted que un hombre joven y enrgico hubiera ido muy lejos
+teniendo su lado una mujer como yo.
+
+Sorprendido Watson por estas palabras, levant su mirada, pero volvi
+ fijarla en sus pies, cual si temiera seguir viendo los ojos de ella.
+Sonri Elena levemente de su temor, al mismo tiempo que susurraba con
+una vocecita melanclica:
+
+--La vida es as; se fijan en nosotras los hombres que no deseamos, y
+en cambio aquellos que nos interesan huyen casi siempre.
+
+Al oir esto volvi el joven levantar su cabeza, mirndola sin miedo
+alguno, con una expresin interrogante... Qu es lo que intentaba
+decir aquella mujer?
+
+l no conoca la vida directamente; adems, como hombre de accin,
+amaba poco la lectura, y le haba sido imposible adivinar la
+existencia travs de los libros; pero guardaba en el fondo de su
+memoria ciertos recuerdos de novelas simplistas ingenuas, abundantes
+en aventuras, ledas para combatir el aburrimiento durante los viajes
+en ferrocarril las travesas martimas. Tambin llevaba vistas un
+centenar de historias cinematogrficas, y lo mismo en las pginas de
+los libros que sobre las pantallas de los cinemas haba conocido el
+tipo de la mujer fatal, la mujer hermosa de cuerpo y enrevesada y
+maligna de espritu, que tienta los hombres, consiguiendo hacerlos
+salir del camino del honor, y acaba perturbando la felicidad tranquila
+y dulcemente montona que debe proporcionarse todo joven, casndose y
+formando una familia. Si sera esta marquesa su mujer fatal? Robledo
+no mostraba mucha simpata por ella...
+
+Pero continuacin pens en todas las protagonistas calumniadas y
+perseguidas que haba encontrado igualmente en los libros y las
+aventuras cinematogrficas, siendo tan enormes sus tormentos, que l,
+ pesar de su fortaleza viril, senta humedecerse sus ojos. En el
+mundo abundaban tal vez las vctimas de dicha especie. nicamente de
+este modo poda l explicarse la frecuencia con que aparecen en las
+novelas.
+
+Sigui mirando la Torrebianca para darse cuenta de si era una mujer
+fatal una mujer perseguida injustamente; pero ella haba bajado los
+ojos, diciendo con triste modestia:
+
+--He sufrido mucho al ver que usted hua de m. Rodeada de hombres
+egostas y de un grosero materialismo, necesito una amistad noble y
+pura, un amigo desinteresado, un compaero que me aprecie por mi alma
+y no por mis atractivos corporales.
+
+Watson movi la cabeza instintivamente. Este movimiento era un reflejo
+de la aprobacin que daba en su interior tales palabras. Iba
+formndose ya una opinin sobre aquella mujer.
+
+--Siempre cre--continu ella--que este amigo ideal poda serlo usted,
+que parece tan bueno... Pero ay! usted me detesta, usted huye de m,
+creyndome tal vez una mujer temible, como hay tantas en el mundo,
+cuando en realidad no soy mas que una infeliz.
+
+Para expresar Ricardo con ms vehemencia su protesta, se puso de pie,
+llevndose una mano al pecho. l no haba sentido nunca antipata por
+ella, ni deseaba huir de su trato. Era un _gentleman_ que pensaba
+siempre con el mayor respeto de la esposa de su compaero Torrebianca.
+Pero confesaba que hasta ahora no la haba conocido bien.
+
+--Esto no es extraordinario. A veces las personas se hablan aos y
+aos y creen conocerse, hasta que un da, de pronto, se conocen en
+realidad y se ven muy distintas de como se haban imaginado. Yo,
+despus de lo que acabo de oir...
+
+No dijo ms, pero su silencio y sus ojos dieron entender la emocin
+que haban producido en l las palabras de Elena...
+
+sta se levant igualmente, aproximndose Watson para tenderle una
+mano.
+
+--Entonces, acepta usted ser ese amigo que tanto necesito para
+continuar mi existencia?... Quiere servirme de apoyo y de gua?...
+
+Turbado por la mirada de ella, balbuce el joven palabras truncadas,
+estrechando al mismo tiempo la mano femenina que se mantena dentro de
+la suya. La marquesa acogi esta vaga aceptacin con un regocijo
+infantil.
+
+--Qu felicidad! Me visitar usted todos los das, me acompaar en
+mis paseos caballo, y ya no me ver seguida por esos suspirantes
+pegajosos que me molestan continuamente.
+
+Mostrse sorprendido Ricardo por la alegra de la Torrebianca. l no
+haba prometido nada de esto; pero no se atrevi protestar.
+
+Como si no tuviese ya duda de que el joven iba ser su acompaante,
+Elena empez reir con una risa algo maliciosa.
+
+--Adems, en nuestros paseos me ensear usted tirar el lazo. Cmo
+deseo poseer esa habilidad!...
+
+Se di cuenta inmediatamente de lo inoportunas que resultaban sus
+palabras. Watson haba entornado los ojos, al mismo tiempo que su
+frente pareca obscurecerse, pasando por ella la sombra de un desfile
+de lejanas imgenes. Record la tarde en que Elena los haba
+sorprendido cerca del ro, l y Celinda, mientras sta le enseaba
+ tirar el lazo.
+
+Elena, para repeler tal recuerdo, se aproxim ms al joven, apoyando
+sus manos en las solapas de su blusa. Pareca querer mirarse en sus
+pupilas, al mismo tiempo que concentraba en los propios ojos todo su
+poder de seduccin.
+
+--Amigos de veras?...--pregunt con una voz susurrante--. Amigos
+para siempre?... Amigos por encima de la calumnia y de la envidia?
+
+El joven se sinti vencido por el contacto y los perfumes de aquella
+mujer. El recuerdo de la ribera del ro y las alegres lecciones de
+Celinda fu desvanecindose. Hubo algo dentro de l que intent
+resistirse todava esta influencia. Pas por su memoria el recuerdo
+de las heronas fatales de los libros. Hizo un movimiento como si
+fuese decir no, y llev sus manos las manos de ella para
+despegarlas de su pecho. Pero sus dedos, al sentir el contacto de la
+epidermis femenina, se inmovilizaron en voluptuoso desmayo para
+oprimir despus, acariciadores, las manos de ella. Y como los ojos de
+Elena parecan implorar una respuesta sus recientes preguntas, l
+hizo un movimiento con su cabeza: S.
+
+A partir de este da Watson fu el nico acompaante de la esposa de
+Torrebianca en sus paseos caballo. Frente la antigua casa de
+Pirovani se situaba un mestizo encargado de la caballeriza del
+contratista, teniendo de las riendas una yegua blanca con silla
+femenil.
+
+Llegaba Ricardo caballo, apareca en lo alto de la escalinata Elena,
+vestida de amazona, y en el mismo instante se presentaba en la calle
+el contratista, como si hubiese estado oculto esperando una
+oportunidad para mostrarse. Tambin iba caballo, pero la seora
+marquesa se negaba aceptar su compaa.
+
+--Vaya usted sus negocios, seor Pirovani. Mi marido dice que los
+descuida usted mucho, y eso me entristece... El seor Watson est ms
+libre ahora y me acompaar.
+
+Acababa el italiano por aceptar tales palabras, con cierto
+agradecimiento. Cmo se interesaba por sus negocios esta mujer! No
+poda mostrar con ms claridad la simpata por todo lo referente su
+persona. Adems, el acompaamiento de Watson no poda inspirarle
+celos. Todos le tenan en el pas por novio de la nia de Rojas... Y
+finalmente se retiraba, aunque de mal talante, para ir visitar las
+obras del dique.
+
+Otras veces, cuando ya estaba Elena en la silla, se presentaba
+Canterac, tambin caballo, con el deseo de acompaarla. Pero Elena
+le acoga con signos negativos de su latiguillo.
+
+--Ya le he dicho varias veces que no quiero ms acompaante que mister
+Watson--le contest ella una maana--. Usted, capitn, vyase
+trabajar en esa misteriosa y enorme sorpresa que me est preparando.
+
+Tambin Canterac aceptaba al ingeniero norteamericano como acompaante
+de la marquesa. Le pareca ms tolerable que el odiado Pirovani.
+
+Vi cmo se alejaban los dos jinetes, y aunque senta un enojo
+sombro, como siempre que le rechazaba Elena, procur disimularlo,
+encaminndose despus la casa de Moreno.
+
+Estaba el oficinista leyendo una novela junto su ventana, y al ver
+Canterac se acod en el alfizar para hablarle de los trabajos
+realizados.
+
+--Hay cerca de doscientos hombres y cuarenta carretas que ganan plata
+en lo del parque.
+
+El ingeniero, siempre caballo, escuch las explicaciones que le fu
+dando Moreno desde su ventana.
+
+--Le he quitado estos hombres Pirovani ofrecindoles doble jornal.
+Adems, me he llevado todas las carretas que el italiano tiene
+contratadas y las que hay en Fuerte Sarmiento. Esto va retrasar un
+poco los trabajos del dique; pero luego, usted por una parte y el
+contratista por otra, procurarn ganar el tiempo perdido.
+
+Los hombres trabajaban cinco leguas de all, ro abajo, en un lugar
+algo pantanoso, donde las crecidas haban hecho surgir un bosque de
+lamos y otros rboles. Apartaban los peones la tierra inmediata los
+troncos, dejando al descubierto sus races. Luego cortaban stas
+inclinaban el rbol, hacindole caer en una carreta de bueyes, que
+emprenda lentamente su marcha lo largo de la ribera, necesitando
+toda una jornada para llevar su carga hasta la Presa.
+
+--Un trabajo largo y difcil--sigui diciendo Moreno--. Ayer estuve
+all para verlo todo por mis ojos, y crea usted que la gente gana bien
+su plata.
+
+Cerca de la Presa, en una planicie vecina al ro, limpia de
+vegetacin, otros peones abran hoyos en el suelo. Al llegar las
+carretas con los rboles, levantaban stos y los metan en los hoyos,
+amontonando tierra en torno para que se mantuviesen erguidos.
+
+--Son rboles de algunos metros nada ms, pero resultarn
+extraordinarios en este desierto donde no hay otros que puedan servir
+de comparacin. Tengo la seguridad, capitn, de que la sorpresa va
+ser enorme. Eso no lo puede discurrir el italiano.
+
+Canterac aprob con un sonrisa de satisfaccin las ltimas palabras.
+
+--Va usted gastar toditos sus miles de pesos--continu Moreno--, y
+hasta puede ocurrir que al final falte algo de plata; pero tendr
+usted su parque... Es verdad que el tal parque no le producir nuevos
+gastos, pues al da siguiente de la fiesta los rboles tal vez estn
+secos y muertos.
+
+Y el oficinista ri de la inutilidad de un gasto tan enorme, admirando
+y compadeciendo la vez al ingeniero.
+
+Mientras tanto, Elena y Watson marchaban lentamente caballo por la
+orilla del ro. Ella mantena cogida una mano de l, hablndole
+afectuosamente, con una expresin maternal.
+
+--Veo, Ricardo, por lo que me cuenta, que Robledo lo dirige todo y
+usted es modo de un empleado suyo... No deba mezclarme en sus
+asuntos, pero todo lo que se refiere usted me inspira tanto
+inters!... Yo no digo que el espaol cometa indelicadezas al
+repartir las ganancias del negocio; eso no. Robledo es hombre
+correcto, pero abusa un poco de la condicin de tener ms aos. Debe
+emanciparse usted de esa tutela, no har el camino que le
+corresponde hacer por s mismo, sin necesidad de tutores.
+
+Ricardo haba defendido la persona de su asociado desde las primeras
+insinuaciones; pero acab por acoger, pensativo y ceudo, sin una
+palabra de protesta, el ltimo consejo de Elena.
+
+Mientras los dos conversaban, balancendose ligeramente con el paso
+lento de sus caballos, un jinete apareci y se ocult repetidas veces
+en el fondo del paisaje, pasando de la orilla del ro las dunas de
+arena que las inundaciones haban dejado tierra adentro. Este jinete
+que se aproximaba se alejaba en un galope caprichoso era Celinda
+Rojas.
+
+Elena fu la primera en darse cuenta de sus evoluciones, y sonri
+malignamente.
+
+--Creo que alguien le busca--dijo Ricardo.
+
+ste mir hacia donde ella sealaba, y al reconocer la amazona, no
+pudo disimular cierta turbacin.
+
+--Es la seorita de Rojas--contest, ruborizndose ligeramente--; una
+nia todava, con la que tengo alguna amistad. Es como una hermana
+menor; mejor dicho, un compaero. No vaya usted imaginarse...
+
+La Torrebianca sonrea irnicamente, como si no creyese en sus
+protestas, y acab por decir, con una frialdad que apen al joven:
+
+--Vaya usted saludarla, para que no nos moleste ms con su
+vigilancia, y venga luego juntarse conmigo.
+
+Despus de estas palabras, dichas con el tono de una orden, hizo
+trotar su caballo tierra adentro, por entre los speros matorrales,
+que se rompieron lanzando crujidos de lea seca. Inmediatamente,
+Celinda dej de evolucionar lo lejos, llegando todo galope al
+encuentro de Ricardo. Cuando estuvo junto l le amenaz con un dedo,
+pretendiendo imitar la expresin ceuda de un maestro que rie su
+discpulo. Luego habl con una gravedad cmica:
+
+--No le he dicho ms de cien veces, mister Watson, que no quiero
+verle con esa... mujer? Paso ahora los das enteros corriendo el campo
+intilmente, y cuando al fin consigo tropezarme con el seor, lo veo
+siempre en mala compaa.
+
+Pero Watson era ahora otro hombre y no acogi con risas su fingido
+enfado. Muy al contrario, pareci ofenderse por el tono de broma con
+que hablaba ella, y repuso secamente.
+
+--Puedo ir con quien quiera, seorita. Slo hay entre nosotros una
+buena amistad, pesar de lo que algunos suponen equivocadamente. Ni
+usted es mi prometida, ni yo tengo obligacin de privarme de mis
+relaciones para obedecer sus caprichos.
+
+Celinda qued absorta por la sorpresa y l se aprovech de esto para
+saludarla con brusquedad, alejndose despus en la misma direccin que
+haba seguido Elena. La nia de Rojas, al convencerse de que el
+norteamericano hua verdaderamente, hizo un gesto de clera, al mismo
+tiempo que lanzaba palabras suplicantes:
+
+--No se vaya, gringuito!... Oiga, don Ricardo; no se ofenda... Mire
+que esto slo ha sido para reir, lo mismo que otras veces.
+
+Como Watson finga no orla y continuaba su trote, acab ella por
+echar mano al lazo que guardaba en el delantero de la silla, y lo
+desli para arrojarlo sobre el fugitivo.
+
+--Venga usted aqu, desobediente!
+
+El lazo cay sobre Ricardo con exacta precisin, aprisionndolo, pero
+cuando Celinda empezaba tirar de l, sac el ingeniero un pequeo
+cuchillo, cortando la cuerda. Tan rpido fu este acto, que la joven,
+preocupada nicamente en tirar de su lazo, casi cay del caballo al
+faltarle de pronto el apoyo de la resistencia.
+
+Watson se alej, sacndose el fragmento de cuerda que envolva an sus
+hombros. Luego la arroj, sin volver la vista atrs. Mientras tanto,
+la nia de Rojas segua recogiendo su lazo, que se arrastraba
+blandamente por el suelo.
+
+Al llegar sus manos el final de la cuerda, contempl tristemente su
+extremo cortado. Las lgrimas enturbiaron su visin. Luego, la hija de
+la estancia palideci de clera mirando hacia las dunas, detrs de las
+cuales haba desaparecido el norteamericano.
+
+--Que el demonio te lleve, gringo desagradecido! No quiero verte
+ms... Ya no te echar mi lazo, y si alguna vez deseas verme, sers t
+el que tengas que echrmelo m... si es que sabes!
+
+Y no pudiendo resistirse ms tiempo la crueldad de su decepcin, la
+nia de Rojas hundi la cara entre las manos, para que aquella tierra
+arenisca y aquel ro impetuoso y solitario que tantas veces la haban
+visto reir no la viesen ahora llorar.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XII#
+
+
+Lleg el da de la gran sorpresa preparada por Canterac. Los
+trabajadores, bajo la direccin de Moreno, colocaron los ltimos
+rboles en la llanura inmediata al ro.
+
+Grupos de curiosos admiraban desde lejos este bosque improvisado. De
+Fuerte Sarmiento y hasta de la capital del territorio de Neuquen iban
+llegando gentes atradas por la novedad de tal fiesta. Algunos obreros
+tendan de tronco tronco guirnaldas de follaje y clavaban grupos de
+banderolas.
+
+Friterini, elevado la categora de _matre d'htel_, haba sacado de
+su maleta un frac algo apolillado, recuerdo de los tiempos en que
+prestaba servicio como camarero auxiliar en hoteles de Europa y de
+Buenos Aires. Preocupndose de la integridad de su pechera dura y su
+corbata blanca, daba rdenes una tropa de mestizas del boliche que
+se haban convertido en servidoras y preparaban las mesas para la
+fiesta de la tarde.
+
+Don Antonio el Gallego tambin se haba transformado exteriormente.
+Iba vestido de negro, con una gruesa cadena de oro de bolsillo
+bolsillo de su chaleco. l era de los invitados, tena derecho
+figurar entre los vecinos ms notables de la Presa representando al
+alto comercio; pero como la merienda haba sido encargada su
+establecimiento, crey del caso trasladarse al lugar de la fiesta
+desde las primeras horas de la tarde, para convencerse de que todos
+los preparativos se desenvolvan con regularidad.
+
+Entre los mirones situados al otro lado de una cerca de alambre se
+vean algunos gauchos, siendo uno de ellos el famoso Manos Duras.
+Despus de la batalla ocurrida en el boliche, haba vuelto
+tranquilamente al campamento para dar explicaciones. No negaba que
+algunos de los provocantes fuesen amigos suyos, pero todos eran
+mayores de edad y no iba responder de sus actos, como si fuese su
+padre. l estaba lejos del campamento al ocurrir el choque; por qu
+intentaban mezclarlo en hechos de los que no tena culpa alguna?...
+
+El comisario hubo de conformarse con estas justificaciones; el dueo
+del boliche las acept igualmente, creyendo que era mejor tenerlo por
+amigo que por adversario, y all estaba Manos Duras contemplando con
+una atencin algo burlona los preparativos de la fiesta. Los otros
+gauchos, igualmente silenciosos, parecan reir interiormente de tales
+labores. Los _gringos_ trasladaban los rboles del sitio donde los
+haba hecho nacer Dios: y todo por una mujer!...
+
+Las gentes del pueblo eran ms atrevidas en sus juicios, formulndolos
+ gritos. Algunas mujeres, las mejor vestidas, censuraban la
+marquesa:
+
+--La grandsima... tal! Las cosas que los hombres hacen por ella!
+
+Enumeraban los regalos del contratista Pirovani, tan regateador y duro
+para los trabajadores. Todos los das de tren le llegaban la
+marquesa paquetes de Buenos Aires Baha Blanca, pagados por el
+italiano. Adems, un carro con tonel no haca otro trabajo que llevar
+agua del ro la casa. Aquella seorona necesitaba baarse cada
+veinticuatro horas.
+
+--Eso no es natural. Debe tener en la carne algo que no quiere
+irse--afirmaban sentenciosamente algunas mujeres.
+
+Para todas ellas, obligadas ir varias veces al da con un cntaro
+cuestas de su vivienda al ro, el carro del tonel representaba el ms
+inaudito de los lujos. Un bao diario en aquel pas, donde el menor
+soplo de viento levantaba columnas de tierra suelta, tan enormes y
+violentas, que obligaban encorvarse para resistir mejor su
+empuje!... Como muchas de estas mujeres llevaban an en sus cabelleras
+y en los dobleces de sus ropas el polvo de semanas antes, las
+enfureca tal derroche de agua, como una injusticia social.
+
+Una, para consolarse, record malignamente al ingeniero Torrebianca.
+
+--Y ser capaz de venir esta tarde con los queridos de su mujer!...
+Parece imposible que un hombre sea tan... ciego. Deben marchar de
+acuerdo los dos.
+
+Todos los que no estaban invitados la fiesta y pretendan verla de
+lejos, apoyados en la alambrada, se consolaban de su pretericin
+hablando contra la Torrebianca, sus amigos y su marido.
+
+Pas Celinda caballo, entre los grupos, lentamente y mirando con
+hostilidad el parque improvisado. Luego, para no oir los escandalosos
+comentarios de aquellas mujeres, se alej hacia el pueblo.
+
+Gonzlez, sin perder de vista la preparacin de las mesas, hablaba
+unos parroquianos de su establecimiento, mostrndoles el ro. Era
+propicia la ocasin para repetir, con una gravedad doctoral, muchas
+cosas odas su compatriota Robledo.
+
+Los indios haban dado este ro su nombre de Negro por los
+sufrimientos que les costaba remontarlo, causa de su rpida
+corriente. Los descubridores espaoles lo titularon ro de los Sauces,
+por la gran cantidad de rboles de esta especie que cubra sus
+orillas. Haban disminuido mucho ahora, pero an representaban el
+mayor obstculo para su navegacin, pues los troncos y raigones
+impulsados por la corriente batan como arietes los barcos,
+quebrantndolos. Durante dos siglos haba permanecido inexplorado,
+creyendo los descubridores espaoles-- causa de los informes de los
+indgenas--en la posibilidad de navegar por l hasta Chile, lo que
+hara del ro de los Sauces un canal entre el Atlntico y el Pacfico
+menos lejano que el estrecho de Magallanes.
+
+Un misionero ingls intentaba su exploracin para que su patria se
+apoderase de este paso, lo que la permitira atacar cmodamente las
+colonias de Espaa situadas al borde del Pacfico.
+
+--Entonces fu cuando los espaoles, que haban tenido tantas cosas en
+qu ocuparse, por ser dueos de la mayor parte de Amrica, creyeron
+necesario explorar el ro.
+
+Era un alfrez de la Armada, llamado Villarino, el que acometa esta
+empresa difcil y de escasa resonancia en el ltimo tercio del siglo
+XVIII, cuando ya casi toda la tierra de Amrica estaba descubierta y
+colonizada.
+
+--Don Manuel--sigui diciendo el dueo del boliche--llama Villarino
+el ltimo representante del herosmo descubridor de los espaoles.
+
+Con cuatro barcas pesadsimas inadecuadas para tal viaje, haba
+salido de Carmen de Patagones, en la costa atlntica, llevando por
+tripulacin unos sesenta hombres. Este puado de marineros se
+internaban en un pas totalmente inexplorado, en el que vivan los
+indios ms irreductibles y feroces. De las mrgenes del ro Negro
+partan las invasiones indgenas contra las tierras civilizadas del
+virreinato de la Plata: los _malones_ de jinetes cobrizos ansiosos de
+robar ganados los estancieros de Buenos Aires. Los cuatro barcos de
+uno dos palos iban navegar centenares de leguas entre orillas
+donde les esperaban en acecho los Aucas, tenidos por los indios ms
+sanguinarios indomables.
+
+--Slo los que conocemos la corriente de este ro podemos comprender
+lo que represent aquella expedicin, curso arriba y con buques de
+vela. Llevaban quince caballos para sirgar los barcos por la orilla en
+los pasos difciles. Cuatro veces los huracanes rompieron las
+arboladuras de las embarcaciones. Con Villarino brill por ltima vez,
+como dice don Manuel, la gloria de los conquistadores espaoles. La
+expedicin dur muchos meses, y como no tena baquiano del pas que la
+guiase, se extravi con frecuencia, metindose en ros afluentes para
+retroceder despus... Buscaban el mar que los indios aseguraban haber
+visto con sus ojos, y efectivamente, al final del Limay, continuacin
+del ro Negro, se desemboca en un mar que es simplemente el lago
+Nahuel Huapi... Lo cierto es que ahora nadie navega por este ro
+mientras no lo limpien, y ninguno de los exploradores actuales, an
+contando con las embarcaciones modernas, ha querido repetir el viaje
+del alfrez Villarino hace siglo y medio.
+
+Llevado por su entusiasmo patritico, segua Gonzlez mencionando todo
+lo que haba odo Robledo, pero sus oyentes eran cada vez ms
+escasos. Se alejaban, atrados por los preparativos de la merienda,
+prefiriendo la contemplacin de las mesas la del antiguo ro de los
+Sauces y escuchar el relato de las hazaas del joven oficial de la
+marina espaola.
+
+Iban aumentando considerablemente los grupos. Una banda de msica,
+compuesta de unos cuantos italianos vecinos de Nenquen, empez
+rasgar el aire con las estridencias de sus instrumentos de metal.
+Inmediatamente se lanzaron danzar algunas parejas. Don Antonio vi
+en esto una falta de respeto al organizador de la fiesta.
+
+--No los dejes bailar mientras no llegue la marquesa--orden
+Friterini--. La ceremonia es para ella, y de seguro que le parecer
+muy mal al seor de Canterac que empiece antes de tiempo.
+
+Pero msicos y bailarines no hicieron caso alguno de sus escrpulos y
+continu el baile.
+
+Elena estaba mientras tanto en el saln de su casa, lujosamente
+vestida para asistir la fiesta. Tena el rostro obscurecido por un
+gesto de enfado.
+
+Esto slo me ocurre m--pensaba--. Llegar esta noticia precisamente
+hoy... Y an hay quien niega los caprichos de la fatalidad!
+
+Aquel da era de tren, y al empezar la tarde lleg el correo, recogido
+en Fuerte Sarmiento.
+
+Torrebianca, con el rostro consternado, fu en busca de su mujer para
+mostrarle una carta.
+
+--Lee lo que acabo de recibir. Es del notario de mi familia.
+
+Esta carta, llegada de Italia, le daba cuenta de la muerte de su
+madre. Desde que usted se march Amrica, la salud de la seora
+marquesa qued tan profundamente quebrantada, que todos esperbamos
+tal desgracia de un momento otro. Ha muerto pensando en usted. Su
+nombre fu lo ltimo que balbuce en su agona. Adjunto le envo
+algunos datos sobre su herencia, que desgraciadamente no es...
+
+Suspendi Elena tal lectura para mirar su marido con ojos
+interrogantes; pero ste tena la cabeza inclinada, como anonadado
+por la noticia. Dud ella en hablar, y como transcurra el tiempo sin
+que el otro saliese de su actitud silenciosa, dijo lentamente:
+
+--Supongo que este suceso, que nada tiene de inesperado, pues t mismo
+lo has presentido muchas veces, no va privarnos de asistir la
+fiesta.
+
+Levant Torrebianca el rostro para mirarla con ojos de asombro.
+
+--Qu es lo que dices?... Piensa que es mi madre la que ha muerto.
+
+Ella fingi cierta confusin, mientras deca bondadosamente:
+
+--Siento mucho la muerte de la pobre seora. Era tu madre, y esto
+basta para que la llore... Pero piensa que en realidad no la vi nunca,
+y ella, por su parte, slo me conoci por mis retratos. Ten serenidad
+y un poco de lgica... Por esa desgracia, ocurrida al otro lado de la
+tierra, no vamos privarnos de asistir una fiesta que representa
+enormes gastos para el amigo que la ha organizado.
+
+Se aproxim su esposo, dicindole con voz insinuante, al mismo
+tiempo que le acariciaba el rostro con una mano:
+
+--Hay que saber vivir. Nadie conoce esta desgracia. Figrate que la
+carta no ha llegado hoy y slo puedes recibirla en el correo de pasado
+maana... Quedamos en eso; an ignoras la noticia y me acompaas esta
+tarde. Qu adelantas con acordarte ahora? Tiempo te queda para pensar
+en ese suceso triste.
+
+El marqus hizo signos negativos. Luego se llev una mano los ojos,
+y apoyando sus codos en las rodillas gimi sordamente:
+
+--Era mi madre... Mi pobre mam, que tanto me quera!
+
+Hubo un largo silencio. Torrebianca, como si no quisiera mostrar su
+dolor en presencia de su mujer, se refugi en una habitacin
+inmediata. Elena, ceuda y malhumorada, le oy gemir y pasearse al
+otro lado de la puerta.
+
+As transcurri mucho tiempo. Ella mir el reloj: las tres. Haba que
+decidirse. Hizo un gesto cruel y levant los hombros. Luego fu hasta
+la puerta por donde haba desaparecido su esposo:
+
+--Qudate, Federico; no te ocupes de m. Ir sola, inventar un
+pretexto para excusar tu ausencia. Hasta luego, alma ma! Cree que si
+te dejo es nicamente por no molestar nuestros amigos. Ay, las
+exigencias sociales! Qu tormento!...
+
+Tomaba su voz inflexiones de piadoso cario, al mismo tiempo que las
+comisuras de su boca se dilataban en un rictus de clera.
+
+Se puso el sombrero y sali. Desde lo alto de la escalinata pudo ver
+la calle enteramente solitaria.
+
+Toda la gente del pueblo estaba en los alrededores del parque
+improvisado. Canterac y el contratista, cada uno por su parte, haban
+declarado festivo aquel da, imponiendo el descanso sus obreros.
+
+Frente la casa haba un carruajito de cuatro ruedas, cuidado por un
+mestizo. ste dorma en el pescante, con un cigarro paraguayo entre
+sus labios gruesos y azules, mientras un enjambre de moscas zumbaba en
+torno al rostro sudoroso.
+
+Elena pens en sus admiradores, que estaran esperndola, impacientes.
+Se haban abstenido de venir buscarla, porque el da anterior les
+manifest su deseo de presentarse sin otro acompaamiento que el de su
+esposo. Una seora debe evitar que la maledicencia se cebe en sus
+actos.
+
+Cuando se diriga hacia el carruajito, dejando sus espaldas la casa,
+oy el ruido de un galope. Un jinete acababa de surgir de una
+callejuela inmediata. Era Flor de Ro Negro.
+
+Por una afinidad misteriosa que ms bien era una repulsin, Elena
+adivin su presencia antes de verla con sus ojos. Sin esperar que el
+caballo hiciese alto, la intrpida amazona se desliz de la silla.
+Luego fu aproximndose, con la torpeza del jinete que extraa el
+contacto del suelo:
+
+--Seora, una palabra nada ms.
+
+Y se interpuso entre ella y la estribera del carruaje, cerrndola el
+paso.
+
+A pesar de su arrogancia, Elena se sinti emocionada por los ojos
+hostiles de la muchacha. Fingi, sin embargo, altivez, y pareci
+preguntar con un gesto: Es realmente m quien busca?...
+
+Celinda la entendi, contestando con un movimiento afirmativo. La
+marquesa hizo otro ademn indicando que poda hablar, y la nia de
+Rojas dijo con expresin agresiva:
+
+--No tiene usted bastante con todos esos hombres los que trae
+locos?... Todava necesita robar los que pertenecen otras mujeres?
+
+La respuesta de Elena fu mirarla de pies cabeza. Pretenda
+confundirla con sus gestos de superioridad.
+
+--Joven, no la conozco--dijo--. Adems, sospecho que existen entre
+nosotras grandes diferencias de categora y educacin, que nos impiden
+seguir hablando.
+
+Intent apartarla para que le dejase libre el paso; pero Celinda,
+irritada por su aire despectivo, levant el rebenque que llevaba en la
+diestra.
+
+--Ah, demonio con faldas!
+
+Dirigi un golpe contra el rostro de Elena, pero sta se puso en
+actitud defensiva, agarrando el brazo enemigo. Su cara qued
+intensamente plida, con los ojos agrandados por la sorpresa y un
+resplandor felino en las pupilas. Luego habl con una voz algo ronca:
+
+--Muy bien, joven, no se moleste. Doy por recibido el golpe. Este
+regalo es de los que no se olvidan nunca, y corresponder l cuando
+lo considere oportuno.
+
+Solt el brazo de Celinda, y como sta pareca haber desahogado ya
+toda su clera, lo dej caer, quedando inmvil y como avergonzada de
+su agresin.
+
+Aprovech Elena este desaliento momentneo para subir al cochecito,
+tocando en un hombro su conductor. El mestizo haba estado
+adormecido hasta entonces, con el cigarro en la boca, sin enterarse de
+lo que acababa de ocurrir junto su vehculo.
+
+Apenas salieron del pueblo, vi Elena lo lejos el parque improvisado
+y la muchedumbre que rebulla en torno l.
+
+Un jinete pas al trote en direccin contraria, regresando del lugar
+de la fiesta, y se quit el sombrero para saludarla. Elena reconoci
+Manos Duras, sonriendo maquinalmente su respetuoso saludo. Luego,
+sin darse exacta cuenta de lo que haca, le llam con una mano. El
+gaucho hizo dar vuelta su cabalgadura y se aproxim al carruaje,
+marchando junto sus ruedas.
+
+--Cmo le va, seora marquesa?... Por qu est tan plida?
+
+Elena hizo un esfuerzo para serenarse. Deba guardar an en su rostro
+las huellas de la reciente emocin, y ella necesitaba llegar la
+fiesta tranquila y sonriente, de modo que nadie adivinase el insulto
+que haba recibido.
+
+Como si quisiera terminar cuanto antes su conversacin con Manos
+Duras, le pregunt con forzada alegra:
+
+--Usted me dijo una vez que me aprecia mucho y est dispuesto hacer
+lo que yo le mande, por terrible que sea.
+
+Se llev Manos Duras una mano al sombrero para saludar, y sonri,
+mostrando sus dientes de lobo.
+
+--Ordene lo que quiera, seora. Desea que mate alguien?
+
+Y al mismo tiempo la miraba con ojos de deseo. Ella hizo un falso
+gesto de susto:
+
+--Matar, no... qu horror! Por quin me toma?... El servicio que tal
+vez le pida ser muy dulce para usted... Ya hablaremos.
+
+Temiendo que el gaucho prolongase sus palabras de despedida, le indic
+con un ademn enrgico que deba retirarse. Ya estaba cerca del sitio
+de la fiesta, y no era conveniente llegar sin su marido y con tal
+acompaamiento.
+
+Manos Duras contuvo su caballo mientras se alejaba el carruaje,
+Durante algunos minutos sigui con los ojos aquella mujer, la ms
+extraordinaria que haba encontrado en su vida; y al dejar de verla,
+su mirada de mastn sumiso volvi recobrar una dureza agresiva.
+
+Iban entrando los invitados en el parque artificial, bajo la
+curiosidad envidiosa del populacho, mantenido ms all de la alambrada
+por la vigilancia del comisario y sus cuatro hombres. Estos invitados
+eran comerciantes espaoles italianos establecidos en las
+poblaciones ms cercanas y algunos venidos de la lejana isla de
+Choele-Choel, lugar hasta donde llegan los escasos barcos que pueden
+remontar el ro Negro. Tambin los capataces y mecnicos de las obras
+acudan con sus mujeres, que haban sacado luz los vestidos de
+fiesta, usados nicamente cuando iban Baha Blanca Buenos Aires.
+
+Robledo paseaba por las cortas avenidas de este parque admirando
+irnicamente la absurda creacin de Canterac. Moreno le iba mostrando
+con cierto orgullo todas las particularidades de la obra dirigida por
+l.
+
+--Lo mas notable es una especie de cenador, mejor dicho, de
+santuario de verdura que hay al final de la arboleda. Seguramente que
+el capitn querr llevar all la marquesa. Pero ella es lista y sabe
+escurrirse.
+
+Guiaba un ojo maliciosamente al hablar de los propsitos de Canterac,
+y continuacin se mostraba grave para afirmar la cordura de la
+marquesa, que no era la mujer que se imaginaban muchos.
+
+Se dispona mostrar al espaol el famoso santuario de verdura,
+cuando le abandon repentinamente, mascullando excusas, para correr
+hacia la entrada del parque. Elena acababa de llegar. Lo mismo que
+Moreno, corrieron su encuentro los otros solicitantes; pero ella,
+despus de saludar los tres, mostr su predileccin por Watson, que
+tambin haba salido recibirla. Convers con los dems, pero sin
+apartar de Ricardo sus ojos acariciadores. Robledo, que examinaba al
+grupo desde lejos, se enter inmediatamente de esta predileccin.
+
+Contrariado por su descubrimiento, fu aproximndose para saludar la
+Torrebianca. Luego invit Watson, con ademanes y palabras en voz
+baja, que se fuese con l; pero el joven finga no entenderle. Al
+fin, el ingeniero francs, que por ser el autor de la fiesta mostraba
+una superioridad absorbente, se interpuso entre Elena y los dems
+hombres, ofrecindola el brazo para ensearle todas las bellezas de su
+invencin forestal. Robledo aprovech esto para tocar Ricardo en la
+espalda, invitndole dar un paseo por la arboleda. Apenas quedaron
+solos, el espaol se expres con un tono bondadoso, sealando la
+mujer que se alejaba apoyada en un brazo de Canterac.
+
+--Tenga usted cuidado, Ricardo. Creo que esa Circe tambin desea
+someterlo sus encantamientos.
+
+Watson, que siempre le haba escuchado con deferencia, le mir ahora
+altivamente.
+
+--Tengo bastantes aos para marchar solo--contest con sequedad--; y
+en cuanto consejos, dmelos cuando yo se los pida.
+
+Y murmurando otras palabras ininteligibles, le volvi la espalda para
+ir en busca de Elena.
+
+Qued el espaol asombrado por la brusca respuesta de su socio.
+Despus sinti indignacin.
+
+Esa mujer!--pens--. Hasta va quitarme el mejor de mis
+amigos!...
+
+Empezaba la parte ms interesante de la fiesta para muchos de los
+invitados. Friterini di voces, dirigiendo las mestizas encargadas
+del servicio. Sobre las mesas, hechas con tablas y caballetes y que
+tenan por manteles sbanas recin lavadas, fueron apareciendo los
+manjares ms ricos y extraordinarios del Almacn del Gallego y otros
+despachos de bebidas y albergueras existentes en las colonias
+inmediatas al ro Negro. Eran manjares de Europa y de la Amrica del
+Norte, que tenan un sabor largo encierro, estao y hojalata:
+carnes de cerdo de Chicago, salchichas de Francfort, _foie gras_
+francs, sardinas de Galicia, pimientos de la Rioja, aceitunas de
+Sevilla, todo venido, travs del Ocano, en botes metlicos
+cubiletes de madera.
+
+Lo ms extraordinario eran las bebidas. Slo algunos _gringos_
+procedentes de los llamados pases latinos buscaban las botellas de
+vino tinto. Los dems, especialmente los hijos del pas, consideraban
+los lquidos de color de sangre como una bebida ordinaria, apreciando
+la claridad y el tono blanco de los vinos como signo de aristocracia.
+Resonaban continuamente los taponazos del champaa. Algunos beban el
+vino espumoso como si fuese agua del ro.
+
+--Esto es caro en Europa--deca un ruso de pelo largo y grasiento--;
+pero aqu, con la diferencia del cambio!...
+
+Moreno, hombre de orden, consideraba con inquietud la sed creciente de
+los invitados. Al mismo tiempo haca recomendaciones de parquedad y
+prudencia en el servicio al entusiasta Friterini con palabras
+deslizadas al paso y misteriosos ademanes.
+
+Con tal que alcancen los pesos de Canterac!--pensaba--.Empiezo
+creer que no tendremos bastante para pagarlo todo.
+
+Mientras tanto, el ingeniero francs avanzaba entre los rboles con
+Elena se detena para mostrarle los ejemplares ms corpulentos.
+
+--Esto no es el parque de Versalles, bella marquesa--dijo imitando los
+ademanes galantes de otros siglos--, pero representa, pesar de su
+modestia, el gran inters que tiene un hombre en serle agradable.
+
+Pirovani, fingindose distrado, iba detrs de ellos cierta
+distancia. Le era imposible ocultar el despecho que le produca esta
+fiesta ideada por su adversario. Reconoca que nunca hubiera sabido
+inventar l algo semejante, Lo mucho que sirve haber estudiado!...
+
+Segn iba avanzando por el bosque artificial, procuraba empujar
+disimuladamente los rboles ms prximos para hacerlos caer. Pero este
+mal deseo resultaba intil. Todos se mantenan firmes. Aquel imbcil
+de Moreno haba hecho bien las cosas al ayudar Canterac.
+
+Sinti fro en sus extremidades y que toda la sangre se le agolpaba al
+corazn viendo cmo se ocultaba la pareja en un tupido cenador de
+ramaje, al final de una avenida. Era el famoso santuario del
+oficinista.
+
+--La reina puede sentarse en su trono--dijo Canterac.
+
+Y mostr Elena un banco rstico rematado por una especie de doselete
+hecho con guirnaldas de follaje y flores de papel.
+
+Excitado el francs por la soledad, habl con gran vehemencia de su
+amor y de los grandes sacrificios que estaba dispuesto hacer por
+Elena. Muchas veces haba dicho lo mismo, pero ahora estaban solos y
+aquella fiesta pareca haber aumentado su agresividad pasional.
+
+Ella, que se haba sentado en el banco rstico, teniendo cerca al
+ingeniero, mostr cierta inquietud, aunque sin perder por esto su
+sonrisa tentadora. Canterac le cogi ambas manos inmediatamente
+quiso besarla en la boca. Como la Torrebianca esperaba la agresin, se
+defendi tiempo, haciendo esfuerzos por repelerle.
+
+Se hallaban en esta lucha, cuando apareci el contratista en la
+entrada del cenador. Pero ninguno de los dos pudo verle. Canterac
+segua ocupado en su tenaz propsito de besarla; y ella, olvidando sus
+remilgos de coqueta, lo repela violentamente.
+
+--Esto no es leal--dijo con voz jadeante--. Debo estar despeinada...
+Va usted romper mi sombrero... Estese quieto! Si insiste usted, le
+abandono.
+
+Vise al fin obligada defenderse con tal brusquedad, que Pirovani
+crey llegado el momento de intervenir, avanzando resueltamente dentro
+del cenador. El ingeniero, al verle, abandon Elena, ponindose de
+pie, mientras la mujer reparaba el desorden de su peinado y sus ropas.
+Los dos hombres se miraron fijamente, y el italiano consider
+necesario hablar.
+
+--Muestra usted mucha prisa--dijo con irona--en cobrarse los gastos
+de su fiesta.
+
+Resultaba tan inaudito para Canterac que un simple contratista se
+atreviese insultarle all mismo, en el costoso parque inventado por
+l, que permaneci algunos momentos sin poder hablar. Luego, su clera
+de hombre autoritario estall con fra llamarada.
+
+--Con qu derecho me habla usted?... Deb abstenerme de invitar un
+emigrante sin educacin, que ha hecho su dinero nadie sabe cmo.
+
+Se enfureci Pirovani, pero con una clera ardiente, al recibir tal
+insulto en presencia de Elena. Y como su violencia de sanguneo
+necesitaba pasar la accin, por toda respuesta se arroj sobre el
+ingeniero, abofetendole. Inmediatamente los dos hombres se agarraron,
+luchando brazo partido, mientras la Torrebianca, perdida la
+serenidad, empezaba dar voces de espanto.
+
+Acudieron los invitados, siendo de los primeros en presentarse Robledo
+y Watson, cada cual por un lado distinto. El ingeniero y el
+contratista, estrechamente agarrados, rodaban por el suelo, derribando
+gran parte del santuario de verdura.
+
+Pirovani, ms carnudo y vigoroso que Canterac, lo sofocaba con su
+peso. La clera le haca olvidar todo lo que saba de espaol, y
+lanzaba blasfemias en italiano, aludiendo la Virgen y la mayor
+parte de los habitantes del cielo. Adems, peda los que intentaban
+separarlos que le dejasen comerse tranquilamente los hgados de su
+rival. Haba vuelto en unos segundos los aos de su adolescencia,
+cuando se aporreaba con los compaeros de pobreza en alguna
+_trattoria_ del puerto de Gnova.
+
+A fuerza de tirones y algn que otro puetazo, varios hombres de buena
+voluntad consiguieron separar sus dos jefes. Watson, despreciando
+los combatientes, haba corrido hacia la marquesa, colocndose
+delante de ella en actitud defensiva, como si le amenazase algn
+peligro.
+
+Robledo mir los dos adversarios. Contenido cada uno de ellos por un
+grupo, se insultaban de lejos, con los ojos inyectados de sangre y la
+lengua estropajosa. Ambos haban olvidado de repente el espaol, y
+cada uno barboteaba las peores palabras de su respectivo idioma.
+
+Luego contempl la marquesa de Torrebianca, que suspiraba como una
+nia, apoyndose en Watson.
+
+Slo nos faltaba semejante escndalo!--se dijo--. Temo que alguien
+va morir por culpa de esta mujer.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XIII#
+
+
+Acabaron su cena silenciosamente Watson y Robledo, preocupados por lo
+que haba ocurrido horas antes en el parque inventado por Canterac.
+
+Un obstculo invencible pareca haberse levantado entre los dos.
+Watson tena el rostro sombro y evitaba mirar Robledo. ste, al
+poner de vez en cuando los ojos en su asociado, sonrea con una
+expresin amarga. Pensaba en Elena, dominadora y malvada, que tal vez
+haba aconsejado Ricardo contra l.
+
+Se levant el joven de la mesa, saludando con algunas palabras
+confusas, y tom el sombrero para salir.
+
+Va verla--se dijo el espaol--. Ya no vive tranquilo si no est
+su lado.
+
+En la calle central encontr Watson muchos grupos discutiendo
+acaloradamente. Los rectngulos rojos que proyectaban sobre el suelo
+las puertas del boliche eran eclipsados con frecuencia por las sombras
+de los que entraban y salan. Adivin que todos disputaban sobre lo
+ocurrido aquella tarde, tomando partido por el ingeniero por el
+contratista.
+
+Al llegar la casa de Elena, sali recibirle Sebastiana en lo alto
+de la escalinata. La mestiza tambin se mostraba preocupada por los
+sucesos de la tarde.
+
+Mir Ricardo con severidad, pensando sin duda en la nia de la
+estancia. Ay, los hombres! Hasta este _gringo_ que ella crea buenazo
+resultaba tan perverso como los otros.
+
+Pas adelante el joven, sin fijarse en tal mirada, y encontr en el
+saln Elena que pareca esperarle.
+
+Quiso ocupar una butaca, pero la marquesa se opuso.
+
+--No; aqu, mi lado. As nadie podr oirnos.
+
+Y lo oblig sentarse en el sof, junto ella.
+
+Tena el rostro plido y la mirada dura, como si an estuviese
+conmovida por recientes y desagradables impresiones. La pelea de
+Pirovani y Canterac haba pasado segundo trmino en su memoria. Le
+molestaba ms, hacindola estremecerse de clera, la imagen de Celinda
+con el ltigo levantado.
+
+Pero olvid su rencor al ver que Ricardo acuda puntualmente,
+atendiendo el ruego que ella le haba hecho al anochecer para que
+pasase la velada en su casa. Al notar que Watson miraba con inquietud
+las puertas del saln, crey oportuno tranquilizarlo.
+
+--Nadie vendr. Mi marido est en su cuarto, quebrantado por una mala
+noticia que ha recibido de Europa... Una desgracia de familia que
+esperbamos hace tiempo; algo que en realidad no me interesa mucho.
+
+Luego cambi de gesto y de voz, para continuar hablando.
+
+--Cunto agradezco que haya usted venido!... Temblaba ante la idea de
+pasar sola estas horas de la noche. Me aburro tanto aqu!... Por eso
+le supliqu hoy, cuando nos separamos, que no me abandonase...
+
+Y al decir esto tom una mano de Watson, contemplndole al mismo
+tiempo con ojos acariciadores.
+
+El joven se sinti halagado en su vanidad masculina por esta mirada,
+pero surgi en su memoria inmediatamente el recuerdo de lo ocurrido
+aquella tarde.
+
+--Por qu han reido esos dos hombres?... Fu por usted?...
+
+Qued ella indecisa; y al fin, entornando los ojos, contest con
+cierto abandono:
+
+--Tal vez; pero yo los desprecio los dos. Para m slo existe usted,
+Ricardo.
+
+Puso sus manos en los hombros de l, y al hacer esto, pareci
+estirarse con felina ondulacin, aproximando su rostro.
+
+--Sospecho--murmur--que vamos ir tal vez ms all de los lmites de
+una simpata amistosa. Me interesa usted tanto!...
+
+Excitados por la soledad, sentan ambos en su interior la audacia de
+un deseo vehemente. Iban correr en breves minutos un camino que
+l, en su inexperiencia, le haba parecido siempre que exigira
+largusimas jornadas. Elena pens en la amazona juvenil que haba
+querido golpearla. Su vanidad ultrajada y el deseo de vengarse le
+hicieron adoptar mentalmente cnicas resoluciones, celebrndolas con
+una risa oculta que pareci reflejarse en sus ojos.
+
+Ya que eres celosa--pensaba--, debes serlo con motivo. Yo te
+devolver el latigazo.
+
+Adems, al recordar cmo aquellos dos hombres se haban golpeado en su
+presencia, sin que esto le causase profunda emocin, crey, con un
+ilogismo propio de su cerebro desordenado, que el medio ms seguro
+para restablecer la paz entre ambos era que ella se entregase un
+tercero, ms digno de su inters.
+
+Watson, por su parte, consideraba esta mujer ms hermosa y
+apetecible despus que dos hombres haban intentado matarse causa de
+ella. Una sensacin de orgullo varonil, de vanidad sexual, se
+mezclaba con las emociones que iban despertando en su interior las
+palabras de la Torrebianca y el contacto de su cuerpo.
+
+Al descansar ella las manos sobre sus hombros, haba acabado por
+juntarlas, y poco poco el joven se sinti aprisionado por unos
+brazos adorables. Algo se reanim en su pensamiento, como una llama
+moribunda que resucita. Crey ver el rostro noble y triste de su
+compaero Torrebianca, inmediatamente quiso hacer un movimiento
+negativo y echarse atrs, repeliendo Elena... No poda traicionar
+un camarada. Era innoble proceder as, estando bajo el mismo techo que
+el otro y separado de l solamente por unos tabiques. Luego se vi
+s mismo y vi Celinda, cuando marchaban los dos alegremente por el
+campo. Quiso mover otra vez su cabeza negativamente y parpade con una
+expresin angustiosa, pretendiendo defenderse y teniendo al mismo
+tiempo la certidumbre de que le sera imposible.
+
+Pobrecita Flor de Ro Negro!, pens.
+
+Los brazos que rodeaban su cuello le oprimieron dulcemente y tiraron
+de su cabeza, inclinndola poco poco hacia el rostro femenil que
+avanzaba unos labios vidos y audaces. Las dos bocas acabaron por
+unirse, y Ricardo pens que ese beso iba ser interminable.
+
+Experimentaba la sorpresa del que al entrar en un palacio maravilloso
+ve francas las puertas de un segundo saln todava ms admirable, y
+luego penetra en un tercero que le parece superior, perdindose en
+lontananza la sucesin de habitaciones deslumbradoras abiertas ante
+l. Cuando se imaginaba haber posedo por entero aquella boca, los
+labios se entreabran con un bostezo de fiera, dejndole avanzar para
+revelarle inditos contactos de estremecedora voluptuosidad. Crea ya
+agotadas todas las sensaciones ocultas entre aquellas dos valvas
+carnosas, suaves y hmedas, y nuevos escalofros de placer bajaban
+verticalmente por el dorso de su cuerpo.
+
+Pens confusamente, en aquel momento, lo mismo que todos los
+personajes simples de la Presa que corran enloquecidos detrs de la
+Torrebianca: Esta es la verdadera mujer. Slo merecen admiracin las
+hembras que han conocido la vida elegante.
+
+Vagaron las manos de l sobre los relieves del cuerpo adorable,
+intentando libertarlos del encierro de las ropas...
+
+De pronto se repelieron los dos con el empelln de la sorpresa,
+procurando al mismo tiempo reparar el desorden externo de sus
+personas. Al otro lado de la puerta, Sebastiana golpeaba la madera con
+los nudillos, pidiendo licencia para entrar. La mestiza era demasiado
+bien criada para abrir una puerta sin permiso; pero antes de
+solicitarlo, crea oportuno siempre mirar un poco por el ojo de la
+cerradura. Cuando asom al fin la cabeza entre las dos hojas de
+madera, dijo bajando sus ojos maliciosos:
+
+--Mi antiguo patrn don Pirovani quiere ver la seora. Parece que
+trae prisa.
+
+Ricardo se levant para irse y Elena le rog que se quedase,
+prometiendo despedir en un momento al intruso. Pero el joven se haba
+serenado, dndose cuenta del peligro que acababa de correr, y quiso
+aprovechar esta ocasin para marcharse, antes de quedar otra vez
+solas con ella. Casi tropez en la puerta con el contratista, que
+entraba saludando desde lejos la seora marquesa. Estrech su mano
+y desapareci inmediatamente.
+
+Elena no quiso ocultar la clera que le haba producido esta visita
+inoportuna, y recibi al italiano con visible mal humor.
+
+Se mantuvo de pie para hacerle comprender que su entrevista deba ser
+corta; pero el otro, distrado por sus preocupaciones, pidi permiso
+para sentarse, y antes de que ella respondiese ocup un silln. La
+Torrebianca se limit apoyar su cuerpo en el borde de una mesa.
+
+--Mi marido est algo enfermo--dijo--, y necesito atenderle... No es
+cosa de cuidado: la emocin por una desgracia de familia. Pero
+hablemos de usted: qu le trae aqu estas horas?...
+
+Tard Pirovani en contestar, para que de este modo sus palabras
+resultasen ms solemnes.
+
+--El seor de Canterac cree que debamos batirnos muerte despus de
+lo de esta tarde.
+
+Ella, que slo pensaba en Watson y estaba nerviosa por la presencia
+del hombre que lo haba ahuyentado, hizo un leve gesto revelador de
+que la noticia no le interesaba. Luego procur disimular su
+indiferencia, diciendo:
+
+--No encuentro extraordinaria la proposicin. Si yo fuese hombre,
+hara lo mismo que l.
+
+Pirovani, que vacilaba hasta poco antes por creer disparatado el reto
+de Canterac, se levant de su silln con aire resuelto.
+
+--Entonces--dijo--, si usted le parece bien, no hay ms que hablar.
+Me batir con el francs y me batir si es preciso con medio mundo,
+para que usted se convenza de que soy digno de su estimacin.
+
+Al hablar as haba tomado una mano de Elena, pero esta mano le
+pareci tan blanda y muerta, que tuvo que soltarla, descorazonado.
+Ella hizo un gesto de cansancio mirando hacia el interior de la casa,
+donde estaba su marido. Este gesto indic Pirovani que deba
+marcharse, y el contratista se apresur obedecerla; pero mientras se
+diriga hacia la puerta todava la atorment con palabras y gestos de
+enamorado que desea inspirar admiracin por su herosmo.
+
+Cuando Elena se vi sola, llam gritos Sebastiana. La mestiza
+tard en presentarse. Haba tenido que ir hasta la puerta de la calle,
+acompaando su antiguo patrn.
+
+--Vea si puede alcanzar al seor Watson--orden Elena
+apresuradamente--. No debe estar lejos; dgale que vuelva.
+
+La mestiza sonri, bajando sus ojos para decir con fingida
+simplicidad:
+
+--No es fcil alcanzarlo. Sali disparado, como si huyese del demonio.
+
+Al abandonar su antigua casa, se dirigi Pirovani la de Robledo.
+ste lea un libro apoyndolo en la lmpara de petrleo que ocupaba el
+centro de su mesa. Al ver entrar al contratista, le salud con gestos
+y exclamaciones de reproche.
+
+--Pero qu ha sido eso?... Un hombre de su edad y de su carcter...
+Ni que fuese usted un muchacho de quince aos que se pelea por la
+novia!...
+
+El italiano repeli con altivo ademn esta admonicin, juzgndola
+tarda, y dijo solemnemente, como si le enorgulleciesen sus propias
+palabras:
+
+--Me bato muerte con el capitn Canterac, y vengo buscarle para
+que usted y Moreno sean mis padrinos.
+
+Prorrumpi Robledo en exclamaciones de escndalo, al mismo tiempo que
+levantaba las manos para hacer ms patente su protesta.
+
+--Usted cree que yo voy mezclarme en sus disparates y parecer tan
+falto de juicio como usted como el otro?...
+
+Y sigui hablando contra la absurda peticin de Pirovani, pero ste
+mova la cabeza con tenacidad haciendo signos negativos. Estaba
+resuelto todo despus de haber odo Elena.
+
+--Yo soy un hombre de origen humilde--dijo--, un hombre que slo
+conoce el trabajo, y necesito demostrar que no le tengo miedo ese
+seor acostumbrado al manejo de las armas.
+
+Robledo se encogi de hombros al oir unas palabras que consideraba
+absurdas. Al fin se cans de protestar en vano.
+
+--Veo que es intil querer infundirle un poco de sentido comn...
+Bueno; accedo representarle, pero con la condicin de que ser para
+arreglar el asunto lgicamente, evitando el duelo.
+
+El contratista tomo una actitud caballeresca, como si acabase de
+recibir una ofensa.
+
+--No; el duelo lo quiero muerte. Yo no soy un cobarde ni he venido
+en busca de arreglos.
+
+Luego expres lo que verdaderamente pensaba.
+
+--Aunque no he recibido una educacin brillante, s lo que hay que
+hacer en casos como el presente. Conozco, adems, la opinin de
+personas muy altamente colocadas. Debo batirme, y me batir.
+
+Dijo esto con tal sinceridad, que Robledo pens en Elena al orle
+mencionar las altas personas que le haban aconsejado. Le mir con
+lstima, manifestando continuacin, de un modo brusco, que se negaba
+ apadrinarle.
+
+Convencido Pirovani de que nada conseguira, se despidi de l,
+dirigindose la casa de Moreno.
+
+Al da siguiente, en las primeras horas de la maana, don Carlos Rojas
+recibi una visita. Estaba en la puerta del edificio principal de su
+estancia, cuando vi llegar un jinete vestido como es de uso en las
+ciudades y sobre un caballejo que le hizo sonreir. Era el oficinista.
+
+--Adnde va montado en ese mancarrn?... Eche pie tierra. No le
+parece que tomemos un mate, amigazo?...
+
+Entraron los dos en aquella pieza que serva de saln y despacho don
+Carlos, y mientras una criadita preparaba el mate, vi el oficinista
+por una puerta entreabierta la hija de Rojas sentada en una butaca
+de mimbres, con aire pensativo y triste. Llevaba traje femenil, y al
+abandonar las ropas masculinas pareca haber perdido su audacia alegre
+de muchacho revoltoso.
+
+La salud Moreno desde el otro lado de la puerta, y ella contest su
+saludo melanclicamente.
+
+--Ah la tiene usted--dijo el padre--; parece otra. Cualquiera creera
+que est enferma. Son cosas de los pocos aos.
+
+Sonri Celinda con indolencia, haciendo un signo negativo al oir la
+suposicin de su enfermedad. Despus abandon aquella habitacin,
+demasiado inmediata al despacho, para que los dos hombres pudieran
+hablar libremente.
+
+Cuando hubieron tomado el primer mate, Rojas ofici un cigarro
+Moreno para que pitase, y encendiendo el suyo se prepar escuchar.
+
+--Qu le trae por estos pagos, tinterillo?... Porque usted no es
+hombre de caballo, y cuando echa una galopada debe ser por algo.
+
+El oficinista, al que apodaba tinterillo el estanciero, sigui
+fumando con la calma de un oriental que considera conveniente excitar
+la curiosidad de su interlocutor antes de emprender la conversacin.
+
+--Usted, don Carlos--dijo al fin--, fu en su juventud hombre de
+armas. Me han contado que cuando viva en Buenos Aires tuvo varios
+duelos por asuntos de hembras.
+
+Mir Rojas un lado y otro, por si la nia andaba cerca y poda
+orle. Luego sonri con la vanidad que sienten los hombres entrados en
+aos al recordar las audacias y desafueros de su juventud, y dijo con
+una falsa modestia:
+
+--Bah! Quin se acuerda de eso! Muchachadas, ch; cosas que se
+usaban entonces.
+
+Crey necesario Moreno hacer una larga pausa, y aadi:
+
+--El ingeniero Canterac y el contratista Pirovani se batirn maana en
+duelo... Pero el duelo es muerte.
+
+Don Carlos mostr sinceramente su estraeza.
+
+--Pero an estn de moda esas cosas?... Y aqu! en pleno desierto!
+
+Moreno hizo gestos afirmativos y qued silencioso. Call tambin el
+estanciero, mirndolo interrogativamente. Y qu tena que ver l con
+todo esto?... Acaso haba hecho el viaje por el simple placer de
+darle tal noticia?...
+
+--Canterac--dijo el oficinista--tiene por padrinos al marqus de
+Torrebianca y al gringo Watson. Como los dos son ingenieros, no pueden
+negar un servicio tan importante un camarada.
+
+A Rojas le pareci esto muy natural. Pero qu poda importarle l
+que los padrinos fuesen unos fuesen otros?
+
+--Pirovani slo cuenta conmigo--sigui diciendo Moreno--, y yo vengo
+buscarle, don Carlos, para que me saque del apuro como hombre de
+armas, y sea tambin padrino del italiano.
+
+Protest el estanciero con vehemencia.
+
+--Djese de macanas, ch!... Por qu voy mezclarme en esos
+entreveros de las gentes del campamento, cuando todos son amigos mos?
+Adems, ya estoy viejo para meterme en tales cosas y no quiero hacer
+un papeln.
+
+Insisti Moreno, y durante algunos minutos discutieron los dos
+hombres. Al fin don Carlos pareci ablandarse seducido por el misterio
+que crea entrever en este duelo inesperado. Valindose de su
+condicin de padrino, tal vez averiguara cosas muy graciosas
+interesantes.
+
+--Bueno, ch; ser como usted quiere. Qu no me har hacer este
+tinterillo!
+
+Luego sonri picarescamente, golpeando al oficinista en una pierna, al
+mismo tiempo que le preguntaba bajando la voz:
+
+--Y por qu quieren matarse? Cuestin de mujeres?... De seguro que
+anda de por medio esa marquesa que toditos los trae locos.
+
+Tom Moreno una actitud misteriosa, al mismo tiempo que se llevaba un
+dedo los labios para imponerle silencio.
+
+--Prudencia, don Carlos. Piense que el marqus tratar con nosotros
+como padrino, y por ser experto en esto de los duelos tal vez dirija
+el combate.
+
+El estanciero empez reir, dando nuevos golpes en las piernas de su
+amigo. Fu tal su risa, que en ciertos momentos se llev una mano la
+garganta como si temiera ahogarse.
+
+--Pero qu lindo, ch!... Y es el marido el que va dirigir el
+desafio... Y los otros dos se pelean por su mujer... Pero qu gringos
+tan sabrosos! Me gustar ver eso... Cosa brbara!
+
+Luego aadi, serenndose:
+
+--S que acepto el ser padrino. Eso vale ms que una comedia en Buenos
+Aires una de esas historias del bigrafo que traen loca mi nia.
+
+A media tarde, luego de haber almorzado en la estancia de Rojas,
+volvi Moreno la Presa y ech pie tierra frente la antigua casa
+de Pirovani.
+
+Torrebianca se paseaba por la habitacin que le serva de despacho.
+Iba vestido de luto y su aspecto era an ms triste y desalentado que
+en los das anteriores. Al pasearse se detena algunas veces junto
+su mesa, donde estaba abierta una caja de pistolas. Haba pasado una
+parte de la tarde limpiando estas armas contemplndolas pensativo,
+como si su vista evocase lejanos recuerdos. Cuando olvidaba las
+pistolas miraba una fotografa puesta sobre la misma mesa y que era la
+de su madre. Esta contemplacin humedeca sus ojos.
+
+Moreno, despus de saludarle, se apresur decir que ya haba
+encontrado compaero y vena autorizado plenamente por l para la
+discusin de los preparativos del combate. El marqus aprob con un
+saludo ceremonioso y luego le fu mostrando sus pistolas.
+
+--Las traje de Europa, y han servido varias veces en lances tan graves
+como el nuestro. Examnelas bien; no tenemos otras, y deben ser
+aceptadas por las dos partes.
+
+El oficinista manifest que tena por intil este examen, aceptando
+todo lo que hiciese el otro.
+
+Sigui hablando el marqus con una dignidad caballeresca que
+impresionaba Moreno.
+
+Este pobre seor--pens--no conoce su verdadera situacin. Y es un
+hombre bueno y pundonoroso: un caballero que ignora los actos de su
+mujer y el triste papel que va representar.
+
+Mientras el argentino le miraba con simptica conmiseracin,
+Torrebianca sigui hablando.
+
+--Como ninguno de los dos quiere dar explicaciones, y las injurias son
+de indiscutible gravedad, el duelo lo concertaremos muerte. No
+opina usted as, seor?...
+
+El oficinista, que se haba puesto muy serio al darse cuenta de la
+importancia de esta conversacin, aprob silenciosamente con
+movimientos de cabeza.
+
+--Mi representado--continuo el marqus--no se contenta con menos de
+tres tiros veinte pasos, pudiendo apuntar durante cinco segundos.
+
+Parpade Moreno para expresar el asombro que le producan tales
+condiciones, y quiso negarse admitirlas; pero se acord de una
+segunda conversacin que haba tenido con Pirovani aquella maana,
+antes de ir la estancia de Rojas.
+
+Pareca transfigurado el italiano por un entusiasmo belicoso.
+Celebraba esta ocasin que le iba permitir mostrarse ante la seora
+marquesa en la misma actitud de un hroe de novela.
+
+Acepto todas las condiciones--haba dicho Moreno--por terribles que
+sean. Quiero hacer ver que, aunque empec como un simple trabajador,
+soy ms valiente y ms caballero que ese capitn.
+
+Acab el oficinista por mover otra vez su cabeza afirmativamente.
+
+--Esta noche--continu el marqus--nos reuniremos los cuatro padrinos
+en casa de Watson para fijar por escrito las condiciones, y maana
+primera hora ser el encuentro.
+
+Manifest el representante de Pirovani que don Carlos Rojas no podra
+asistir tal reunin, por haber ido Fuerte Sarmiento en busca de un
+mdico que presenciase el duelo; pero l suscribira todos los
+documentos necesarios en nombre de su amigo. Y los dos padrinos dieron
+por terminada su entrevista.
+
+Al salir Moreno de la casa vi al comisario de polica junto la
+escalinata, como si estuviera esperndole. Don Roque se expres con
+indignacin.
+
+--Ustedes se figuran que pueden hacer lo que quieran, como si en esta
+tierra no hubiese autoridad, ni ley, ni nada, y an mandasen en ella
+los indios. Yo soy el comisario de polica, sabe, ch? y mi
+obligacin es impedir que los dems hagan locuras. Dgame cundo ser
+eso del duelo... Necesito saberlo.
+
+Moreno se resisti hacer tal revelacin, y el comisario, en vista de
+su rebelda, fu dulcificando el tono de su voz.
+
+--Dgamelo y no sea cachafaz. Piensen todos ustedes que no est bien
+que ocurran aqu tales cosas hallndome yo presente. Dgame cundo
+ser eso... para marcharme antes.
+
+Le habl al odo el padrino, y l estrech su mano agradeciendo la
+confidencia. Luego fu en busca de su caballo, que estaba cerca, y al
+poner el pie en el estribo, dijo en voz baja:
+
+--Voy pasar la noche en Fuerte Sarmiento, y no volver hasta maana
+por la tarde... Hagan lo que quieran. Yo lo ignoro todo.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XIV#
+
+
+Empezaban retirarse los parroquianos ms trasnochadores del boliche,
+cuando lleg Robledo ante la casa ocupada por Elena.
+
+Subi con pasos quedos la escalinata, llamando discretamente la
+puerta despus de unos instantes de vacilacin. La puerta se abri al
+poco rato, asomando ella Sebastiana, sorprendida por este
+llamamiento cuando iba acostarse.
+
+Llevaba la dura cabellera dividida en numerosas trenzas, cada una con
+un lacito en la punta, y procuraba taparse con la enorme redondez de
+sus brazos una parte del pecho cobrizo, no menos exuberante, puesto al
+descubierto por el desabrochado corpio. Sus ojos iracundos y
+anunciadores del chaparrn de malas palabras con que pensaba acoger al
+importuno se dulcificaron viendo Robledo, y antes de que ste
+hablase, dijo ella con amabilidad:
+
+--La patrona est en su dormitorio y el marqus ha salido con su
+maldita caja de pistolas. Yo crea que estaba donde usted... Entre,
+don Robledo; voy avisar la seora.
+
+El ingeniero saba bien que Torrebianca estaba en su casa con los
+otros padrinos; pero necesitaba hablar Elena urgentemente. A pesar
+de su deseo, retrocedi al ver que Sebastiana le abra toda la puerta
+invitndole pasar adelante. Tuvo miedo de encontrarse solas con la
+marquesa en el saln. Su entrevista deba ser breve. Adems, poda
+llegar el marido y le sera difcil explicar su presencia all, cuando
+momentos antes haba hablado con l en su propia vivienda.
+
+--Es poca cosa lo que quiero decir tu patrona... Ser mejor que se
+asome la ventana de su dormitorio.
+
+Cerr la mestiza la puerta, y Robledo avanz por la galera exterior,
+pasando ante diversas ventanas. Al poco rato se abri una de stas y
+apareci en ella la marquesa con la cabellera suelta y una bata
+colocada negligentemente sobre sus hombros, dejando al descubierto
+gran parte de sus brazos y de su pecho.
+
+Se haba vestido precipitadamente, pareca asustada, y antes de que
+Robledo la saludase, pregunt con ansiedad:
+
+--Le ha ocurrido alguna desgracia Watson?... Por qu viene usted
+estas horas?...
+
+Sonri Robledo irnicamente antes de contestar.
+
+--Watson est bien; y si vengo tales horas, es para hablarle de
+otro.
+
+Luego la mir con severidad, aadiendo lentamente:
+
+--Al salir el sol, dos hombres van matarse. Esto es un horrible
+disparate que me quita el sueo, y he venido decirle: Elena, evite
+usted tal desgracia.
+
+Convencida ya de que no se trataba de Watson, respondi con mal humor:
+
+--Qu quiere usted que haga? Pueden batirse, si es su gusto... Para
+eso nacieron hombres.
+
+Acogi Robledo con un gesto de asombro estas palabras crueles.
+
+--Aunque soy mujer--continu ella--, no me asustan esos combates.
+Federico se bati una vez por m, cuando estbamos recin casados.
+All en mi pas, varios hombres expusieron su vida por serme
+agradables, y jams intervine para evitarlo.
+
+Hizo una mueca de desprecio y aadi:
+
+--Pretende usted que vaya rogar esos dos seores que no
+arriesguen sus preciosas vidas, para que despus cada uno de ellos me
+exija algo cambio de su obediencia?... Adems, si intervengo en ese
+asunto, los dos van creer, cada uno por su parte, que me inspiran
+gran inters, y ninguno de los dos me importa nada... Si se tratase de
+otro hombre, tal vez accedera su ruego.
+
+El espaol hizo un movimiento de cabeza al oir la palabra otro, y
+vi por un instante la imagen de su asociado. Elena le miraba ahora
+con ojos compasivos.
+
+--Duerma tranquilo, Robledo, como yo voy dormir. Deje que esos dos
+vanidosos anuncien que se van matar. Ver como no ocurre nada grave.
+
+Intent retirarse de la ventana por miedo los jejenes y otros
+insectos sanguinarios que, atrados por las apetitosas carnes,
+empezaron zumbar en torno sus hombros, obligndola repelerlos
+con incesantes manotazos mientras hablaba.
+
+--Si ve Watson, dgale que le he estado esperando todo el da. Con
+esto del duelo es imposible hablarle... Hasta maana, y pase usted una
+noche tranquila.
+
+Cerr la ventana, fingiendo un miedo pueril los mosquitos, y Robledo
+tuvo que retirarse desalentado.
+
+A la misma hora el ingeniero Canterac escriba en su mesa de trabajo,
+terminando una larga carta con estas palabras:
+
+... y tal es mi ltima voluntad, que espero cumpliris. Adis,
+esposa ma! Adis, hijos mos! Perdonadme.
+
+Dobl el pliego para meterlo en un sobre, y luego puso ste en el
+bolsillo interior de una levita colgada cerca de l.
+
+Si caigo maana--pens--, encontrarn esta carta sobre mi pecho.
+Encargar Watson, antes del duelo, que en caso de muerte la enve
+mi familia.
+
+Una hora despus su adversario entraba en la casa de Moreno. El
+oficinista haba vuelto, momentos antes, de su reunin con los
+padrinos de Canterac. Pirovani le habl lentamente, esforzndose por
+ocultar su emocin.
+
+Acababa de dejar sobre la mesa de Moreno dos cartas, una de ellas muy
+abultada, con el sobre abierto, mostrando su interior repleto de
+papeles. Haba estado escribiendo una parte de la noche en su
+alojamiento, para condensar en estas dos cartas todos sus asuntos.
+Seal la ms delgada y dijo:
+
+--sta es para mi hija. Se la enviar usted, si es que muero.
+
+El argentino quiso reir, como si dudase de la posibilidad de su
+muerte, acogiendo tales palabras con gestos alegres... Pero desisti
+de su fingido regocijo al ver que el contratista continuaba hablando
+con voz grave.
+
+--En el sobre ms abultado encontrar usted una autorizacin en regla
+para que pueda cobrar sin dificultades lo que me debe el gobierno, as
+como las sumas que tengo depositadas en los Bancos. A un hombre hbil
+como lo es usted, le ser fcil enterarse, despus de examinar estos
+papeles, del estado de mis negocios y del medio mejor de liquidarlos.
+Tambin dejo un testamento en el que le nombro tutor de mi hija. Usted
+es el nico que me inspira confianza. Aunque alguna vez se ha
+inclinado ms del lado de mi adversario que del mo, eso no importa.
+S que es usted un joven honesto, y le confo mi hija y mi fortuna:
+todo lo que poseo en la tierra.
+
+Moreno se conmovi de tal modo por esta muestra de confianza, que hubo
+de llevarse una mano los ojos. Luego se levant para oprimir
+fuertemente la diestra del italiano y con palabras entrecortadas fu
+expresando su voluntad de cumplir fielmente todo lo que le encargase.
+Juraba dedicarse al cuidado de la hija y la fortuna de su amigo si
+ste mora al da siguiente.
+
+--Pero usted no morir--aadi golpendose el pecho--. Me lo dice el
+corazn.
+
+Poco despus de salir el sol, varios hombres fueron reunindose en una
+pradera de hierba rala vecina al ro. Tena por lmite unos sauces
+viejos y con las races medio descubiertas, que se inclinaban
+moribundos sobre la corriente, como si de un momento otro fueran
+dejarse caer en ella.
+
+El lugar era triste. Como la luz se extenda esta hora
+horizontalmente, casi al ras del suelo, las sombras de las personas y
+los rboles se prolongaban con un estiramiento irreal.
+
+Primeramente lleg Pirovani escoltado por Moreno y don Carlos, todos
+vestidos de negro, pero el contratista se distingua de sus
+acompaantes por una levita nueva y solemne. La haba recibido de
+Buenos Aires la semana anterior, gusto de un sastre famoso, quien
+encarg un vestuario completo igual los que poseyesen los
+millonarios ms elegantes de la ciudad.
+
+Detrs de este grupo avanz un viejo alto, enjuto de carnes, con la
+nariz violcea y granujienta de los alcohlicos y una caja de ciruga
+bajo el brazo. Era el mdico que Rojas haba ido buscar la noche
+anterior en el pueblo ms prximo.
+
+Pasados unos minutos llegaron la pradera Canterac, Torrebianca y
+Watson. El capitn y el marqus vestan largas levitas, menos
+flamantes que la de Pirovani, y corbatas negras: lo mismo que si
+asistiesen un entierro. Watson llevaba simplemente un traje obscuro.
+
+Luego de saludar Canterac ceremoniosamente desde lejos su adversario
+y los padrinos de ste, empez pasearse por la orilla del ro.
+Finga divertirse siguiendo con sus ojos el revuelo de los pjaros
+matinales arrojando piedras la corriente. El contratista, que
+deseaba no ser menos que l, imitndole en todo, se pase tambin
+junto los sauces, mirando al ro. Y as continuaron ambos, yendo y
+viniendo cada uno por la parte de la orilla que se haba asignado,
+como si fuesen dos autmatas.
+
+Torrebianca, al que todos cedan el primer lugar por su experiencia en
+estos lances, empez disponer los preparativos del combate. Pidi
+Watson dos bastones que ste llevaba prevencin, y clav uno en el
+suelo. Luego mir hacia el sol con una mano sobre los ojos, para darse
+cuenta exacta de qu lado vena la luz, y empez marchar, contando
+sus pasos.
+
+--Veinte--dijo clavando en el suelo el segundo bastn.
+
+Al reunirse otra vez con los padrinos sac una moneda, y luego de
+escuchar Moreno la arroj en alto. Cuando cay la pieza, el
+oficinista dijo Rojas:
+
+--Hemos ganado, don Carlos, y podemos elegir el sitio.
+
+El marqus, que haba trado bajo un brazo su clebre caja de
+pistolas, la dej abierta sobre la hierba. Carg las dos armas con
+minuciosa lentitud, sacando luz de nuevo la misma moneda para que el
+azar decidiese por segunda vez. Al caer la rodaja de metal, se inclin
+el oficinista para verla y dijo al estanciero:
+
+--La suerte est con nosotros. Tambin podemos tomar la pistola que
+ms nos guste.
+
+Despus los padrinos de Pirovani fueron en busca de ste para
+colocarlo junto uno de los bastones escogido por ellos. El marqus y
+Watson condujeron su apadrinado al lugar que marcaba el segundo
+bastn.
+
+Mientras tanto, el mdico proceda con cierto azoramiento sus
+preparativos. Era la primera vez que presenciaba un duelo. Haba
+abierto su caja de ciruga, y con una rodilla en tierra empez
+desenvolver vendajes, abrir frascos y examinar el buen funcionamiento
+de sus aparatos.
+
+Quedaron frente frente los adversarios. Canterac estaba rgido, con
+rostro grave pero inexpresivo, lo mismo que un soldado que espera la
+voz de mando. Pirovani tena los ojos ardientes, miraba con
+agresividad, pareca furioso. Cuando se acerc Moreno con una pistola
+para entregrsela, le dijo en voz baja:
+
+--Va usted ver como lo mato. Me lo avisa el corazn.
+
+Pero olvid su optimismo homicida, para aadir con cierta angustia:
+
+--Lo que yo deseo es que me expliquen bien el tiempo de que puedo
+disponer para apuntar. No quiero equivocarme, y que me tomen luego por
+un ordinario, incapaz de comprender estas cosas.
+
+Conservaron sus pistolas los dos enemigos, con el can en alto.
+Moreno se cuid de abrochar los botones de la levita de Pirovani que
+estaban sueltos. Luego le subi el cuello, para que no se viese el
+blanco de su camisa. Torrebianca examin por su parte Canterac.
+Estaba correctamente abrochado como un militar, pero su padrino le
+subi tambin el cuello de la levita. Los dos, antes de tomar su arma,
+se haban quitado el sombrero, entregndolo uno de los padrinos.
+
+Colocndose el marqus entre ambos, sac un papel y empez leerlo
+con grave lentitud.
+
+...Segundo. El director del combate dar tres palmadas, y los
+combatientes podrn apuntar y hacer fuego voluntad entre la primera
+y la tercera palmada.
+
+Tercero. Si alguno de los dos hace fuego despus de la tercera
+palmada, ser declarado feln y descalificado inmediatamente.
+
+Pirovani, con la pistola en alto, avanzaba la cabeza y entornaba los
+ojos para oir mejor, acogiendo con movimientos afirmativos cada
+palabra de Torrebianca. Canterac permaneca impasible, como un hombre
+que est escuchando algo que conoce sobradamente.
+
+Sigui leyendo el marqus, y al fin guard su papel, para hablar los
+adversarios.
+
+--Mi deber es dirigir todos un llamamiento en pro de la concordia.
+Es posible todava una explicacin entre caballeros?... Quiere
+alguno de los dos presentar sus excusas al otro?...
+
+Movi Pirovani con violencia su cabeza, haciendo signos negativos. El
+ingeniero permaneci inmvil, sin que se alterase una lnea de su
+rostro sombro.
+
+El marqus volvi hablar, quitndose su sombrero con triste
+cortesa.
+
+--Entonces, que empiece el lance y cada uno cumpla como caballero.
+
+Retrocedi unos pasos, pero de espaldas, sin perder de vista los
+combatientes. Luego levant una mano, preguntando si estaban listos.
+Pirovani hizo un movimiento afirmativo. Su adversario continuaba mudo
+ inmvil. Separ el marqus sus manos para dar la primera palmada.
+Todo esto lo hizo con una lentitud que daba sus movimientos cierta
+solemnidad trgica.
+
+Los otros padrinos, colocados alguna distancia de l, miraban con
+una emocin mal disimulada. El mdico, que segua arrodillado junto
+su caja, levant la cabeza con los ojos muy abiertos.
+
+Torrebianca fu aproximando las manos y dijo lentamente:
+
+--Fuego!... Una...
+
+Los dos bajaron un tiempo sus pistolas.
+
+Pirovani, que slo tena en aquel momento la preocupacin de no hacer
+fuego despus de la tercera palmada, se apresur tirar. Su enemigo
+gui ligeramente un ojo y contrajo levemente la mejilla del mismo
+lado, como si hubiese sentido el roce del proyectil. Pero recobr
+inmediatamente su impasible fosquedad y sigui apuntando.
+
+Volvi el marqus dar una palmada, diciendo lentamente: Dos.
+
+Al ver Pirovani que no haba herido su adversario y quedaba
+desarmado ante l, pas por su rostro, como una nube veloz, la emocin
+del miedo; pero fu por un momento nada ms. Luego, mirando Canterac
+que le segua apuntando, cruz sus brazos, apoy en el pecho la
+pistola intil y present de frente todo su cuerpo, con loca
+jactancia, cual si desafiase la muerte.
+
+Moreno se agarr un hombro de Rojas, obligado por su ansiedad
+buscar un apoyo. El estanciero apretaba los labios.
+
+--Pucha!... Lo va matar--dijo entre dientes.
+
+Dio otra palmada el director del combate. Tres. Un momento antes
+Canterac haba hecho fuego.
+
+Todos corrieron en una misma direccin, menos el capitn, que
+permaneci inmvil, con el brazo cado y la pistola todava humeante
+en su diestra.
+
+El contratista estaba de bruces en el suelo como una masa inerte. Los
+que corran hacia l vieron en primer trmino la cspide de su cabeza,
+y saliendo de ella un hilo de sangre que serpenteaba entre la hierba.
+Inmediatamente esta cabeza qued invisible, pues todos se agolparon
+en torno al cuerpo cado, inclinndose para escuchar al mdico, que lo
+examinaba con una rodilla en tierra.
+
+Momentos despus alz ste su rostro para decir con balbuceos de
+emocin:
+
+--Nada queda que hacer... Muerto!
+
+Viendo que Canterac se aproximaba al grupo para saber lo ocurrido,
+Torrebianca sali su encuentro, cerrndole el paso. El gesto triste
+del marqus, antes que sus palabras, revelaron al ingeniero la verdad.
+
+Su padrino juzg necesario llevrselo de all, y le dijo
+imperiosamente que le siguiese. Al otro lado de las dunas aguardaba un
+carruaje, el mismo que haba llevado Elena la tarde de la fiesta.
+
+Cuando este vehculo los dej frente la antigua casa del muerto, los
+dos quedaron con los pies vacilantes. Torrebianca no poda invitar
+Canterac que entrase en un edificio que era de Pirovani. El otro
+tampoco osaba dar un paso.
+
+Estaban los dos inmviles, sin saber qu decirse, cuando apareci
+Robledo. Deba estar rondando desde mucho antes por las inmediaciones
+de la casa para adquirir noticias. Al reconocer Canterac le mir con
+una expresin interrogante.
+
+--Y el otro?...
+
+Inclin la cabeza Canterac y el marqus hizo un gesto doloroso que
+revel Robledo todo lo ocurrido.
+
+Permanecieron los tres en silencio. Luego el francs dijo en voz baja:
+
+--Mi carrera perdida; mi familia abandonada... Y lo ms horrible es
+que no siento odio alguno al pensar en ese infeliz!... Qu ser de
+m?
+
+Robledo era el nico de los tres capaz de una resolucin enrgica en
+aquel momento.
+
+--Lo primero es huir, Canterac. Este asunto har mucho ruido, y no
+puede taparse como una ria de boliche. Pase los Andes cuanto antes;
+al otro lado est Chile, y all puede usted esperar... En el mundo
+todo se arregla, bien mal; pero todo se arregla.
+
+El francs habl con desaliento. No tena dinero; lo haba gastado
+todo en aquella fiesta, que ahora le pareca un disparate. Cmo vivir
+en Chile, donde no conoca nadie?...
+
+Le tom un brazo el espaol para tirar de l afectuosamente,
+llevndoselo de all.
+
+--Lo primero es huir--dijo otra vez--. Yo le dar los medios de
+hacerlo. Vmonos.
+
+Canterac se resista obedecerle, mirando al mismo tiempo
+Torrebianca.
+
+--Quisiera antes de irme--murmur--decir adis la marquesa.
+
+Fu tan suplicante el tono con que hizo esta peticin, que provoc en
+Robledo una sonrisa de lstima. Luego le fu empujando con una
+superioridad paternal.
+
+--No perdamos tiempo--dijo--. Preocpese de usted nada ms. La
+marquesa tiene otras cosas en que pensar.
+
+Y se lo llev su casa.
+
+Durante todo el da el suceso mantuvo en continuo bullicio los
+habitantes del pueblo. Muchos lo aprovecharon como un motivo para
+abandonar el trabajo. En la calle central se formaron numerosos grupos
+de hombres y mujeres, hablando acaloradamente, al mismo tiempo que
+miraban con hostilidad la casa que haba sido de Pirovani. Los nombres
+de Torrebianca y su mujer sonaban tanto como los de los adversarios
+que se haban batido.
+
+Entre las gentes del pueblo pasaron algunos gauchos amigos de Manos
+Duras, como si el reciente suceso hubiese extinguido completamente la
+hostilidad que exista entre ellos y los habitantes de la Presa.
+
+A media tarde atraves la calle central el mismo Manos Duras, mirando
+con inters hacia la casa. Algunas mestizas le hablaron, manifestando
+su indignacin contra aquella seorona que perturbaba los hombres.
+Pero el famoso gaucho encogi sus hombros, sonriendo despectivamente,
+y sigui adelante.
+
+En el boliche le esperaban tres amigos suyos que vivan la mayor parte
+del ao al pie de los Andes y haban venido pasar unos das en su
+rancho. Don Roque, en otras circunstancias, se hubiese alarmado al
+conocer esta visita. Tal vez preparaban algn robo importante de
+hacienda para llevar las reses al otro lado de la Cordillera y
+venderlas en Chile. Pero ahora los personajes importantes de la Presa
+daban ms que hacer al comisario que los gauchos dedicados al
+abigeato.
+
+Al entrar Manos Duras en el Almacn del Gallego, vi que el pblico
+era ms numeroso que las otras tardes de trabajo, hablndose en todos
+los corros de la muerte del contratista. Mientras beba de pie junto
+al mostrador, fu oyendo los comentarios de los parroquianos.
+
+--Esa hembra--gritaba uno--es la que ha tenido la culpa de todo. Qu
+mala p...!
+
+Manos Duras se acord de la tarde en que haba visto la marquesa por
+primera vez. Este recuerdo hizo que mirase con ojos agresivos al que
+acababa de hablar, lo mismo que si le hubiese dirigido una injuria.
+
+--Dos hombres se han peleado muerte por esa seora; y qu?... Yo
+tambin estoy dispuesto pelar mi facn y matarme con el primero
+que la insulte. A ver si hay un guapo que quiera pisarme el poncho.
+
+Esta invitacin pisarle el poncho era un reto estilo gaucho
+para el combate; pero despus de un corto silencio los parroquianos
+empezaron hablar de otra cosa.
+
+Se asom Torrebianca, al atardecer, una de las ventanas de su casa,
+mirando con extraeza los grupos reunidos en la calle. Su nmero haba
+aumentado. El comisario de polica, que acababa de regresar de Fuerte
+Sarmiento, iba entre ellos, hablando unos y otros para que se
+retirasen. Al ver al marqus en la ventana le salud quitndose el
+sombrero.
+
+Hombres y mujeres quedaron mirando al esposo de Elena fijamente, con
+una curiosidad hostil, pero nadie os una demostracin contra l.
+
+Torrebianca no pudo ocultar su sorpresa ante la mirada inquietante de
+tantos ojos fijos en su persona. Luego se di cuenta de una
+impopularidad que juzgaba inexplicable, y acab cerrando las vidrieras
+con triste altivez.
+
+Pasados algunos minutos abri Sebastiana la puerta de la casa,
+apoyndose en una baranda de la galera exterior. Haba sentido la
+atraccin de aquella afluencia de grupos, en los que reconoci
+muchas amigas antiguas. Pero al verla las mujeres que estaban en la
+calle, empezaron gesticular y insultarla gritos.
+
+Ella, irritada por tan incomprensible acogida, acab por responder en
+el mismo tono; pero abrumada al fin por la superioridad numrica de
+sus adversarias y viendo adems que muchos hombres las ayudaban con
+sus risas y palabrotas, tuvo que retirarse. Al reflexionar luego en la
+cocina, fu columbrando la verdad. Todas las mujeres del pueblo, sin
+exceptuar las que eran comadres suyas, iran contra ella porque estaba
+al servicio de la marquesa.
+
+A la misma hora del anochecer entr Watson en el pueblo. Despus del
+terrible suceso de la maana haba tenido que preocuparse del cadver
+de Pirovani, acompaando los padrinos de ste y al mdico.
+Primeramente lo guardaron en un rancho ruinoso cercano al ro. Luego
+resolvieron trasladarlo Fuerte Sarmiento, ya que deba ser enterrado
+finalmente en el cementerio de dicho pueblo. As evitaban las
+manifestaciones que podan surgir en la Presa si el cadver era
+llevado all.
+
+Regresaba Watson de Fuerte Sarmiento y haba dejado sus espaldas las
+primeras casas del pueblo, cuando se encontr con Canterac.
+
+ste iba tambin caballo, con sombrero y poncho iguales los que
+usaban los jinetes del pas, y llevando adems un saco de ropa y de
+vveres en el delantero de la silla.
+
+Al reconocerlo, el joven se detuvo para estrechar su mano. Adivin que
+no le vera ms, pues su aspecto era el de un viajero que se dispone
+cruzar la desierta llanura patagnica.
+
+Canterac, respondiendo su pregunta, seal el horizonte, en el que
+empezaban brillar las primeras estrellas por la parte de los Andes
+invisibles. Luego le manifest su propsito de pasar la noche en una
+estancia cerca de Fuerte Sarmiento, para continuar la marcha apenas
+apuntase el da.
+
+--Adis, Watson--dijo--. Habra sido un bien para todos nosotros que
+esa mujer no viniese nunca esta tierra. Ahora veo las cosas bajo una
+nueva luz; pero ay! ya es tarde.
+
+Por unos momentos mir con indecisin Ricardo, pero al fin dijo
+resueltamente:
+
+--Oiga el consejo de un desgraciado, y no se ofenda porque se lo doy
+sin que usted me lo pida... No se separe nunca de Robledo: es un alma
+noble. Gracias su bondad puedo marcharme... Todo lo que va conmigo
+le pertenece... Desconfe de los que le hablen mal de l...
+
+Sus ojos tristes miraron intencionadamente al joven mientras deca las
+ltimas palabras. Antes de alejarse an se atrevi darle un nuevo
+consejo:
+
+--Y no olvide por ninguna otra mujer esa seorita que llaman Flor de
+Ro Negro.
+
+Le apret la diestra, hizo un signo de adis, y bajando la cabeza
+espole su caballo, perdindose en la noche, que empezaba nacer.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XV#
+
+
+March Watson hacia el pueblo, sintiendo en su interior la comezn de
+una conciencia que empieza perder su tranquilidad.
+
+Recordaba con remordimiento aquel breve dilogo en el parque
+improvisado, durante el cual habl duramente Robledo. Y por esa
+mujer--pensaba--que lleva los hombres la muerte, he maltratado al
+mejor de mis amigos!
+
+Luego, el rostro triste y lloroso de Celinda suceda en su imaginacin
+ la cara bondadosa de Robledo.
+
+Pobre Flor de Ro Negro!--sigui dicindose--. Debo ir maana
+implorar su perdn, si es que se digna escucharme.
+
+Entr en la Presa ensimismado, dejndose llevar por el instinto de su
+cabalgadura; pero de pronto not que sta quera detenerse, y al
+levantar su cabeza se di cuenta de que estaba ante la casa de la
+Torrebianca.
+
+El comisario de polica, ayudado por dos de sus hombres, empujaba con
+suavidad al ltimo grupo de curiosos, llevndoselo por delante entre
+paternales exhortaciones.
+
+Se alej don Roque, iba Ricardo continuar su marcha, cuando not
+que en la casa se entreabra una ventana, asomando ella una mano de
+mujer, que le haca seas para que se acercase. Watson permaneci
+insensible al llamamiento y la ventana se abri completamente,
+apareciendo Elena vestida de negro, como si guardase luto, pero
+llevando estas ropas fnebres con cierta coquetera.
+
+Tuvo Ricardo que aproximarse la casa, y se quit el sombrero para
+responder sus afectuosos ademanes.
+
+--Tanto tiempo sin verle!... Entre en seguida.
+
+l hizo con la cabeza un signo negativo, mirndola con severa
+expresin.
+
+--No me pregunta por quin voy de luto?--continu ella--. Ha muerto
+la madre de mi esposo, una seora que yo amaba muchsimo. Estoy muy
+triste... Cmo necesito en estos momentos la conversacin de un buen
+amigo!...
+
+Pretenda dar sus palabras un tono doloroso y al mismo tiempo le
+invitaba subir con ademanes de seduccin. Pero Ricardo insisti en
+sus signos negativos y dijo al fin:
+
+--Vendr visitarla cuando viva en otra casa y est presente su
+esposo. Ahora no puedo.
+
+Y se alej sin volver el rostro, mientras ella iba pasando de la
+sorpresa la clera, cerrando finalmente su ventana con violencia.
+
+Cuando Watson, despus de la cena, intent disculparse con Robledo,
+pidiendo que le perdonase su rudeza, el espaol le hizo callar.
+
+--No hablemos del pasado; tan amigos como antes: lo nuestro resulta un
+incidente sin importancia. Lo verdaderamente terrible es lo del pobre
+Pirovani y la situacin en que se ve Canterac... Comprendo la
+impresin que han producido en usted sus palabras. Pobre hombre!
+nicamente quiso aceptar de m lo ms preciso para su viaje travs
+de la Cordillera. Dice que en Chile esperar mis noticias. Pienso
+buscarle algunas recomendaciones entre mis amigos de Buenos Aires...
+Qu catstrofe! Y todo por una mujer!
+
+Robledo qued pensativo, para afirmar despus optimistamente:
+
+--Yo no la creo mala por completo. Es una hembra impulsiva, con las
+pasiones sin educar, que siembra el mal ignorndolo muchas veces, pues
+toda su atencin la pone en ella misma, creyndose el centro de lo
+existente. Si fuese rica tal vez sera buena; pero no conoce la
+modestia y es incapaz de aceptar el sacrificio. Desea tantas cosas y
+tiene tan pocas!...
+
+Sonri melanclicamente hizo una pausa, para continuar diciendo:
+
+--Por suerte, no todas las mujeres son iguales. Ella misma me dijo un
+da que, en nuestra poca, la hembra que piensa un poco se considera
+infeliz y odia todo lo que la rodea si no posee un collar de perlas,
+que es como el uniforme de la mujer moderna... Hay un ser ms temible,
+querido Ricardo, que la mujer que busca todo trance el collar de
+perlas: es la que lo tuvo, lo perdi, y quiere volver conquistarlo
+sea como sea.
+
+El recuerdo de Gualicho, diablo enredador que perturbaba los indios
+con sus tretas, obligndolos montar caballo para perseguirlo
+lanzadas y golpes de boleadora, pas por su memoria. De continuar
+Elena en el mundo viejo, hubiese sido una de tantas mujeres temibles
+que se ven refrenadas y neutralizadas por la vecindad de otras
+semejantes ellas. Pero aqu, rodeada de hombres que la admiraban, y
+en un ambiente primitivo que la haca resaltar como si fuese de
+esencia superior, haba ejercido sin quererlo una influencia tan
+nefasta como la del demonio cobrizo temido en otros tiempos por los
+jinetes errantes de la Pampa.
+
+Ella misma haba sido vctima de este ambiente de soledad al
+enamorarse de Watson. Crea poder jugar con los hombres,
+desprecindoles. As se lo haba manifestado una noche Robledo,
+mirando con lstima sus solicitantes. Pero Ricardo era la juventud,
+la frescura varonil, el hombre adorado por el primer amor de una
+adolescente y que por esto mismo representa una tentacin para la
+coqueta madura, ganosa de quitrselo la otra mujer. Senta la
+necesidad de convencerse s misma de que an guardaba su antiguo
+poder de seduccin, trastornando la existencia del joven ingeniero...
+Y ahora deba sufrir cruelmente en su vanidad, al verse despreciada
+por el nico hombre que haba llegado interesarle en este desierto.
+
+Robledo acab por compadecer la esposa de Torrebianca con una
+conmiseracin algo despectiva.
+
+--Cree haber nacido para vivir en lo ms alto, y la desgracia se
+complace en hacerla caer... Nada tiene de extrao que sea mala,
+faltndole el consuelo de la modestia y la resignacin.
+
+Pareci asustarse el espaol al considerar lo que probablemente poda
+ocurrir en la Presa despus del suceso de aquella maana.
+
+--El contratista muerto... el ingeniero director fugitivo... Habr que
+suspender los trabajos... Van retrasarse las obras del dique, y
+llegarn las crecidas sin que las tengamos terminadas. Qu situacin!
+Hay que ir Buenos Aires en busca de remedio.
+
+Y pas gran parte de la noche sin poder dormir, desvelado por estas
+preocupaciones.
+
+Watson mont caballo la maana siguiente, pero en vez de dirigirse
+al lugar donde se abran los canales, se encamin la estancia de
+Rojas. Mientras el gobierno no enviase un nuevo director para la
+terminacin del dique, los trabajos de la empresa ideada por Robledo
+resultaran intiles y era prudente suspenderlos.
+
+Al llegar cerca de la estancia quiso descender de su caballo para
+abrir una tranquera, armazn de palos que serva de puerta,
+obstruyendo el camino; pero vi junto ella un pequeo mestizo, de
+diez aos, gordinfln, con ojos aterciopelados de antlope y una tez
+lustrosa de color chocolate claro, que le contemplaba sonriente,
+metindose un dedo en la nariz.
+
+--Esta maana--dijo--sali disparado el patrn... Anoche nos robaron
+una vaca.
+
+Pero Ricardo le pregunt algo que consideraba ms interesante.
+
+--Dnde est tu patroncita, Cachafaz?
+
+El llamado _Cachafaz_, causa de sus diabluras, sac el ndice que
+tena en la nariz para sealar lo lejos.
+
+--Ahorita mismo acaba de irse. La encontrar ah cerquita no ms.
+
+Y con el dedo fu sealando toda la lnea del horizonte.
+
+Comprendi Watson que para el amigo Cachafaz, hijo del desierto,
+ahorita mismo significaba una hora, dos tal vez tres, y ah
+cerquita algo as como un par de leguas. Pero necesitaba ver
+Celinda, estaba resuelto buscarla, y empez galopar por el campo,
+confindose su buena suerte.
+
+Lo que el pequeo mestizo no quiso decir era que la patroncita estaba
+enferma, segn opinin de su madre, india vieja que haba venido
+reemplazar Sebastiana como primera criada de la estancia, pero sin
+tener su buen humor ni su garbo para el trabajo. Iba todas horas con
+un cigarro paraguayo en un extremo de sus labios azulencos y
+chorreantes de nicotina, y cuando don Carlos no estaba presente,
+empleaba para tomar mate su misma calabacita de finas labores y su
+bombilla de plata.
+
+Las gentes de la estancia miraban con un respeto supersticioso la
+madre de Cachafaz, por creerla bruja y en oculto trato con los
+espritus que aullan y giran dentro de las columnas de arena, altas
+como torres, levantadas por el huracn en la altiplanicie. Al ver la
+melancola de Celinda y sorprenderla otras veces llorando, la india
+mova su cabeza, como si esto confirmase sus opiniones.
+
+--Usted lo que tiene, nia, es que est enferma, y yo s de qu
+enfermedad.
+
+Un abuelo suyo haba sido gran hechicero cuando los indios acampaban
+an sobre esta tierra como dueos nicos. Los jefes de las tribus le
+hacan llamar al sentirse enfermos. Su padre hered este tesoro de
+ciencia, pero por desgracia, slo le haba transmitido ella una
+nfima parte.
+
+--A usted los que le hacen dao son los ayacuys, y hay que curarla de
+sus flechas.
+
+Ella conoca perfectamente los ayacuys, duendes indios tan
+minsculos, que una docena de ellos caben sobre una ua, armados con
+arcos y flechas, y cuyas heridas hay que atribuir la mayor parte de
+las enfermedades.
+
+No los haba visto nunca, por ser una msera ignorante; pero su abuelo
+y su padre, grandes machis, sea curanderos mgicos, tenan
+frecuente trato con estos demonios pequesimos. Slo los sabios
+indgenas podan conocerlos. Algunos mdicos _gringos_ pretendan
+haberlos visto igualmente, dndoles en su lengua el apodo de
+microbios, pero qu saban ellos!...
+
+Cuando se les haban acabado las flechas para herir los humanos, los
+atacaban con sus dientes y sus uas. Lo importante era saber extraer,
+sajando chupando las carnes del enfermo, las astillitas de flecha
+las uitas y dientecillos que los diablos invisibles dejaban en el
+cuerpo.
+
+--Yo le buscar un machi que la ponga buena, nia, sacndole esa
+tristeza que le han dado los ayacuys. Pero que no lo sepa el
+patrn!...
+
+Celinda sonrea de los remedios propuestos por la madre de Cachafaz, y
+cuando se cansaba de permanecer encerrada en la estancia iba en busca
+de su caballo para correr el campo sin objeto. Ya no se vesta de
+muchacho. Pareca abominar de este traje, causa de los recuerdos que
+despertaba en ella. Prefera montar con faldas y olvidaba el lazo, que
+era antes su mayor diversin.
+
+Llevaba esta maana ms de una hora de galope por las tierras de su
+padre, cuando vi sobre una altura un jinete, inmvil y
+empequeecido por la distancia, semejante un soldadito de plomo.
+
+Se detuvo al notar que este jinete minsculo, como si la hubiese
+reconocido, se echaba cuesta abajo, galopando hacia ella. Dej de
+verlo algn tiempo y luego reapareci, considerablemente agrandado, en
+el borde de una hondonada prxima. Al convencerse de que era Watson,
+el primer impulso de ella fu huir. Despus se arrepinti de esta
+fuga, por considerarla una cobarda, quedando inmvil, en actitud
+desdeosa.
+
+Lleg Ricardo y se quit el sombrero, bajando los ojos humildemente.
+Quera hablar, pero no encontraba las palabras. Adems, ella no le di
+tiempo para expresarse.
+
+--Qu busca usted?--dijo con dureza--. Es que le ha despedido su
+gringa? Aqu no se admiten puchos de otra.
+
+ hizo dar vuelta su caballo para marcharse. Ricardo pretendi
+enternecerla con su voz suplicante:
+
+--Celinda! Vengo manifestar mi arrepentimiento... Vengo en busca de
+mi Flor de Ro Negro.
+
+Ella pareci conmoverse al notar la humildad infantil con que el
+mocetn deca estas palabras, pero inmediatamente recobr su dureza.
+
+--Perdone por Dios, hermano, y siga viaje!... Hoy no puedo hacer
+limosnas.
+
+Empez alejarse, pero todava se detuvo para aadir con una crueldad
+de nia mimada:
+
+--No me gustan los hombres que piden perdn. Adems, jur que slo
+volvera verle si me echaba el lazo... Pero no podr echrmelo
+nunca. Usted no es mas que un gringo chapetn, y adems de torpe
+desagradecido.
+
+Y metiendo espuelas su caballo sali todo galope, no sin hacer
+antes Ricardo un gesto de desprecio. Qued ste avergonzado por la
+cruel despedida de la amazona y sin deseos de seguirla. Despus su
+vanidad se alborot, y quiso alcanzarla para que reconociese que no
+era un chapetn, un torpe, como ella crea.
+
+Los dos empezaron evolucionar por las tierras de la estancia,
+persiguindose travs de alturas y hondonadas. De vez en cuando,
+Celinda, que llevaba siempre una gran ventaja sobre su perseguidor,
+detena la velocidad de su caballo como si quisiera dejarse vencer por
+Watson; pero al verle cerca volva salir todo galope, insultndolo
+con las mismas palabras que inventaron los gauchos en otros tiempos
+para burlarse de la torpeza de los europeos en los usos del pas y de
+su inferioridad como jinetes.
+
+--Gringo chapetn!... Maturrango que no sabe tenerse sobre el
+caballo!
+
+Conservaba Ricardo en el delantero de su silla un lazo de cuerda que
+le haba regalado Flor de Ro Negro. Mientras galopaba lo desenroll,
+para arrojarlo sobre ella cada vez que estaba prxima. El lazo caa
+siempre en el vaco, lejos de Celinda, y sta celebraba con irnicas
+carcajadas la torpeza del ingeniero; pero su risa fu transformndose
+y cada vez se hizo ms alegre, como si no expresase ya desprecio por
+su falta de habilidad, sino regocijo. Watson rea tambin,
+presintiendo que una risa comn acabara por unirlos con ms rapidez
+que su lazo intil.
+
+En estas evoluciones se fueron aproximando la estancia. Celinda hizo
+que su caballo saltase una barrera de troncos, y desapareci. Watson
+no pudo obligar al suyo que diese otro salto igual, hizo un largo
+rodeo para entrar por una tranquera abierta.
+
+As lleg hasta el edificio de la estancia con calculada lentitud,
+deseando que saliese alguien quien hablar. Celinda permaneca
+invisible, y l no osaba presentarse en la puerta de la casa, por
+miedo que la hija de Rojas le recibiese hostilmente.
+
+Otra vez el pequeo Cachafaz apareci junto las patas de su caballo,
+con una oportunidad providencial.
+
+--Dile la seorita Celinda si puedo entrar saludarla.
+
+Se alej el duende mestizo rascndose por debajo de la suelta camisa
+el grueso botn de su panza achocolatada. Poco despus volvi
+aparecer, y con su vocecita cantarina y melosa de indio anunci
+Watson:
+
+--Mi patroncita dice que se vaya, y que no quiere verle ms, porque es
+usted... porque es usted muy feo.
+
+Qued riendo Cachafaz de sus propias palabras, mientras Watson miraba
+con tristeza hacia la casa. Luego hizo dar vuelta su cabalgadura y
+se alej relativamente consolado, por una resolucin que acababa de
+adoptar.
+
+Volver maana...--se dijo--. Volver todos los das, hasta que me
+perdone.
+
+Aquella tarde la pas Elena sola en su saln. Varias veces tom un
+libro, pero sus ojos se deslizaban sobre las pginas sin comprender el
+sentido de una sola lnea.
+
+Permaneci largo rato pensativa en el sof, fumando cigarrillos. Luego
+fu situarse junto una ventana, mirando travs de sus vidrios la
+calle central, de modo que no la viesen desde fuera.
+
+En realidad slo poda ser vista por dos de los cuatro policas de la
+Presa que haba colocado don Roque cerca de la casa, para evitar que
+se reuniesen grupos, como el da anterior. La gente pareca haber
+olvidado por el momento la antigua vivienda de Pirovani. Nadie se
+detena ante ella y resultaba intil la precaucin del comisario.
+Adems, muchos de los trabajadores del dique haban ido Fuerte
+Sarmiento para asistir al entierro del contratista. Los otros estaban
+en el Almacn del Gallego formaban corros en las afueras del
+pueblo, discutiendo acaloradamente sobre la posibilidad de que se
+suspendiesen en breve los trabajos, quedando todos sin ocupacin.
+
+Algunos, ms optimistas, crean que en el primer tren iba llegar un
+nuevo ingeniero director, como si al gobierno de Buenos Aires le fuese
+imposible vivir si no reanudaba los trabajos inmediatamente. El
+Gallego y otros espaoles hacan apuestas sosteniendo que su
+compatriota don Manuel Robledo, al que respetaban como una gloria
+nacional, sera el designado para la nueva direccin.
+
+Ciertos peones viejos que haban rodado por todas las obras pblicas
+del pas levantaban los hombros con una expresin fatalista.
+
+--La carreta se ha atascado, y veris el tiempo que pasa antes que
+vuelva rodar.
+
+Mientras Elena, de pie junto los vidrios, contemplaba la calle
+solitaria, iba repasando mentalmente todas las dificultades de su
+actual situacin. Pirovani muerto; el otro hudo; la casa que ella
+ocupaba no sabiendo an de quin iba ser... Adems pens en lo que
+estara diciendo Robledo y en la hostilidad repentina de aquel Watson,
+nica persona cuya presencia pareca esparcir cierto inters
+sentimental sobre la vida montona que llevaba all. Tal vez aquella
+misma hora Ricardo iba en busca de la muchachuela que haba intentado
+golpearla con su ltigo...
+
+Nunca, en el curso de su complicada historia, que ella sola conoca
+exactamente, se haba encontrado en peor situacin. Hasta aquella
+muchedumbre heterognea--en la que haba muchos con un pasado europeo
+repleto de delitos--se atreva dirigirle reproches, obligando la
+autoridad de la Presa guardarla con aquellos dos hombres apoyados en
+sus sables que vea desde su ventana. Y ella haba atravesado el
+Ocano y venido instalarse en una tierra casi salvaje, para
+encontrarse finalmente en tal situacin!...
+
+Siempre haba conseguido un remedio en los mayores apuros de su vida;
+siempre lograba salir de los conflictos bien mal; pero ahora no
+poda acertar con la solucin necesaria... Irse de all? Cmo
+lograrlo? Eran pobres lo mismo que al llegar; ms an, pues Robledo no
+iba pagarles igualmente su viaje de regreso. Adnde dirigirse, si
+su esposo haba hudo de Pars y all le esperaba la Justicia?
+
+Pens con miedo en la prolongacin de su vida en la Presa. Haba
+resultado tolerable hasta el presente por las larguezas de Pirovani y
+la rivalidad de ste con los otros. Mas ay! el italiano haba muerto,
+y ella tendra que abandonar esta casa que era como un palacio
+dominador de todo el pueblo. Nadie vendra en adelante desearla y
+admirarla, esforzndose por hacer agradable su vida. nicamente
+quedaba Robledo: un enemigo... Quedaba tambin Watson, que poda haber
+representado para ella una solucin; pero este hombre haba cambiado
+tanto!...
+
+Cruz por su pensamiento una idea que la haba halagado en los ltimos
+das, cuando el joven la acompaaba en sus paseos. Ella poda
+abandonar Torrebianca, que era un nufrago incapaz de salir la
+orilla, irse con Watson por el mundo. Un hombre enrgico y algo
+inocente como este joven, aconsejado por una mujer experta, poda
+acabar triunfando en cualquier pas. En su vida anterior tena Elena
+episodios ms arriesgados... Pero inmediatamente senta la fiebre del
+odio al convencerse de que era imposible esta solucin.
+
+Ricardo haba hudo de ella para siempre. Ya no poda dudar de este
+alejamiento, despus de haberle hablado desde su ventana la tarde
+anterior. Tal vez le sera fcil su reconquista vindolo solas; pero
+el otro, como si presintiese el peligro, haba dicho que slo volvera
+ visitarla en otra casa y en presencia de su esposo. La voz con que
+afirm esto y su mirada revelaban una voluntad inconmovible.
+
+Como Elena no poda sospechar el cambio de ideas que se haba
+realizado en Canterac despus del duelo, ni tampoco la breve
+conversacin de ste con Watson al marcharse, atribua dicho trastorno
+en la actitud del joven la influencia de Celinda.
+
+Me lo ha tomado otra vez--pens--. Esa muchachuela rstica me cierra
+el nico camino que poda seguir. Ay! cmo la odio!
+
+Durante sus reflexiones se sinti agitada por diversos y encontrados
+pensamientos, como si se hubiese partido interiormente en dos
+personalidades distintas. La imagen de Watson la confortaba todava en
+estos momentos angustiosos. Era el hombre joven, el dominador, que
+surge en el ocaso de toda mujer acostumbrada jugar cruel y framente
+con los deseos de los hombres. Ella, que los haba buscado en otros
+tiempos por ambicin por codicia, necesitaba ahora Watson. No lo
+deseaba solamente porque era capaz de hacerla salir de su crtica
+situacin, sino por l mismo; porque era la juventud, la fuerza y la
+ingenuidad, todo lo que puede dar apoyo una vida fatigada. Senta
+adems el dolor de los celos; unos celos de mujer vanidosa y algo
+madura que se ve arrebatar la ltima esperanza de felicidad por una
+adversaria que casi puede ser su hija.
+
+A la par que sufra este tormento deba preocuparse de su trgica
+situacin, creada por la rivalidad amorosa de dos hombres que la
+haban deseado, y defenderse tambin del odio de todo un pueblo.
+
+Qu hacer?--sigui pensando--. Ay! En dnde me he metido?
+
+Unos golpecitos en la puerta del saln la hicieron abandonar sus
+pensamientos. Entr Sebastiana con expresin tmida indecisa,
+manoseando una punta de su delantal. Al mismo tiempo sonrea mirando
+la seora, como si buscase palabras para dar forma al deseo que la
+haba trado hasta all.
+
+Elena la anim que hablase, y entonces la mestiza dijo
+resueltamente:
+
+--Yo estaba al servicio del finado don Pirovani, y como ya es
+difunto... por lo que todos sabemos, debo irme.
+
+Manifest la seora su extraeza ante tal decisin. Poda quedarse;
+ella estaba contenta de sus servicios. La muerte del italiano no era
+motivo suficiente para que se marchase. En alguna parte deba servir,
+y Elena prefera que fuese en su casa. Pero la mestiza insisti,
+moviendo la cabeza negativamente:
+
+--Debo irme. Si me quedo, tengo amigas aqu que me sacarn los ojos.
+Muchas gracias! Quiero estar bien con los mos... y por qu no
+decirlo? la seora cuenta con pocas simpatas en el pueblo.
+
+Despus de tales palabras no juzg prudente Elena seguir la
+conversacin, limitndose mostrar una triste conformidad.
+
+--Si usted le da miedo seguir aqu!...
+
+Esta tristeza conmovi Sebastiana.
+
+--Yo con gusto me quedara; la seora me es simptica y no me ha hecho
+nunca dao... Pero la gente es como es, y yo pobre de m! no voy
+pelearme con todas las mujeres de la Presa. Si puedo servir en otra
+cosa la seora, mndeme...
+
+Se retir al fin, luego de insistir en sus deseos de ser til Elena
+y en la tristeza que le causaba abandonar su servicio. Cerca de la
+puerta se detuvo para contestar la marquesa, que le pregunt por su
+marido.
+
+--No s. Sali esta maana y an no ha vuelto. Tal vez ha ido Fuerte
+Sarmiento con don Moreno para el entierro de mi pobrecito patrn.
+
+Al quedar sola, Elena empez preocuparse de su esposo, personaje
+olvidado que pareca resurgir con nueva importancia. Estaba
+acostumbrada considerarlo como un ser falto de voluntad, pronto
+aceptar todas sus ideas y creyendo lo que ella quisiera hacerle creer.
+Pero el ltimo episodio de su vida resultaba extremadamente violento.
+En una gran capital hubiera tenido menos resonancia, mas aqu, en un
+pueblo de vida montona, donde rara vez ocurra algo extraordinario, y
+en presencia de una muchedumbre aventurera predispuesta insultar
+las personas de clase superior!...
+
+Sinti cada vez mayor inquietud al pensar en la posibilidad de que
+Torrebianca descubriese el verdadero motivo del odio de aquellos dos
+hombres cuyo duelo muerte haba concertado. Fu repasando en su
+memoria todo lo ocurrido entre ella y su esposo desde el da anterior.
+Federico, al volver casa, le haba contado el triste fin del
+combate, pero con ciertas precauciones, como si temiese la emocin que
+poda causarle esta noticia. Luego, al atardecer, pareca otro hombre.
+Rehuy hablar, contestndola siempre con monoslabos, y por dos veces
+sorprendi su mirada fija en ella con una expresin que nunca haba
+conocido. Despus de cerrar su ventana Torrebianca, molestado por la
+curiosidad de la muchedumbre, se haba ocultado en su dormitorio para
+no salir hasta la maana siguiente muy temprano, antes de que Elena
+despertase. El da tocaba su fin y Federico an no haba vuelto.
+Qu deba pensar ella de todo esto?...
+
+Pero su inquietud no tard en desvanecerse. Estaba tan acostumbrada al
+dominio absoluto de su marido, que acab por considerar sin fundamento
+sus sospechas y temores. Adems, aunque tales inquietudes resultasen
+ciertas, ella conseguira apaciguarlo y convencerlo, como lo haba
+hecho muchas veces.
+
+La vista de un transente que pasaba lentamente ante la casa mirando
+las ventanas sirvi para hacerla olvidar su esposo. Era Manos Duras.
+Una hora antes, cuando estaba ella, lo mismo que en el presente
+momento, de pie junto los vidrios, haba credo ver por dos veces al
+gaucho asomndose la esquina de una callejuela prxima. El rstico
+jinete iba pie, vagando por el pueblo, como un trabajador en da de
+descanso. Al columbrar la marquesa detrs de los visillos la salud
+quitndose el sombrero y enseando su dentadura de lobo.
+
+Era el primer saludo sonriente que reciba Elena despus de la muerte
+de Pirovani. Adivin en este hombre al nico admirador que le
+quedaba, y esto le pareci tan cmico que casi la hizo reir. En
+adelante slo podra contar con el enamoramiento de un gaucho medio
+bandido.
+
+Qued pensativa, con la frente apoyada en los cristales, mirando la
+avenida solitaria. Manos Duras haba desaparecido en la callejuela
+inmediata, y hasta los dos policas, juzgando intil su vigilancia, se
+iban alejando hacia el boliche.
+
+Otra vez son la puerta del saln bajo los discretos llamamientos de
+Sebastiana. Ahora entr ms resueltamente, pero hablando en voz baja y
+sonriendo con una expresin confidencial.
+
+--Ha venido el seor?--pregunt Elena.
+
+--No; es otra cosa... Estaba yo en el corral, hace un momento, cuando
+ese gaucho que llaman Manos Duras apareci en la puerta trasera y
+dijo...
+
+Hizo esfuerzos de memoria para repetir las mismas palabras del hombre.
+Le haba encargado que manifestase la seora marquesa cmo l estaba
+all, sus rdenes, para lo que quisiera mandar. En los malos
+momentos se conoce los amigos; y ahora que tantos en el pueblo y
+fuera de l hablaban contra la seora por pura envidia, Manos Duras
+tena el gusto de repetir que era l de siempre.
+
+--Decidle vos tu patrona que no me doy la vuelta como muchos otros,
+y que ella siempre ser la mesma para m, porque yo soy de los de me
+rompo pero no me dueblo... Eso me ha dicho Manos Duras para que yo se
+lo diga la seora.
+
+Elena acogi estas palabras con una sonrisa. Pobre hombre! Y an
+decan que era un bandido!... Para ella resultaba en aquellos momentos
+el varn ms interesante del pas, el nico caballero que se atreva
+hacer frente al populacho ofrecindola su apoyo.
+
+Cuando la mestiza se march, an se mantuvo Elena junto la ventana
+viendo los transentes, cada vez ms numerosos, segn avanzaba el
+ocaso. Se apart de los vidrios al pasar algunos grupos de
+trabajadores caballo ocupando carruajes alquilados en Fuerte
+Sarmiento. Volvan indudablemente del entierro del contratista. Todos,
+antes de alejarse, miraban de reojo la casa.
+
+Cerca del anochecer vi pasar un jinete solo, que bajaba la cabeza
+obstinadamente. Era Ricardo Watson. Se di cuenta, por su traje
+cubierto de polvo y por el aspecto de su cabalgadura, que no vena del
+entierro como los otros. Deba haber pasado el da en el campo;
+indudablemente, en la estancia de Rojas vagando por las
+inmediaciones del ro en compaa de aquella muchacha del ltigo. Y
+yo aqu--pens--, encerrada como una fiera, huyendo de los insultos de
+un populacho injusto!... Y luego se asombran de que una mujer sea
+mala!
+
+Permaneci inmvil, con los ojos entornados, mientras las sombras del
+crepsculo, surgiendo de los rincones, venan confundir sus
+lobregueces en el centro de la habitacin. Slo una dbil claridad
+exterior daba cierta fluorescencia azul los vidrios, destacndose
+sobre ellos la silueta inmvil de Elena.
+
+Cerrada ya la noche, cuando di un grito para que acudiese Sebastiana,
+sta contest adivinando sus deseos:
+
+--All voy con la lmpara!...
+
+Y apareci llevando un gran quinqu, que puso sobre la mesa, en mitad
+del saln.
+
+Iba retirarse, creyendo que lo haba hecho todo, cuando la detuvo la
+seora.
+
+--Usted sabe dnde podr estar en este momento ese Manos Duras de que
+me habl antes?
+
+La mestiza, siempre predispuesta la charla desarroll un largo
+prembulo antes de dar una contestacin precisa. Manos Duras iba ahora
+ todas partes con unos amigos suyos de la Cordillera que estaban
+alojados en su rancho: gente mala y poco temerosa de Dios. A saber lo
+que traeran entre manos!... Tambin le haba indicado, en su dilogo
+ la puerta del corral, que tal vez hiciese pronto un largo viaje, y
+esta era la razn de haber venido molestar la seora por si quera
+mandarle algo.
+
+--Yo creo--termin--que si no se ha vuelto su rancho lo pillar
+esta hora donde el Gallego.
+
+--Vaya buscarle--dijo Elena--y avsele de mi parte que la diez en
+punto est frente la casa... Nada ms. Pero dgaselo con habilidad;
+que nadie se entere.
+
+Sebastiana, que haba acogido las primeras palabras como si las
+escuchase mal, por parecerle inauditas, al oir que le recomendaban ser
+discreta, olvid su asombro para afirmar vehementemente que la patrona
+poda estar tranquila en cuanto la prudencia con que ella
+acostumbraba cumplir los encargos.
+
+Sali de la casa, marchando toda prisa hacia el boliche. Si no
+encontraba all al gaucho, era que se habra ido del pueblo.
+
+Ante la puerta del establecimiento se detuvo para mirar su interior.
+Por ser ya la hora de la cena, el pblico haba menguado. Los ms de
+los parroquianos estaban en sus viviendas, sentados la mesa, y
+solamente una hora despus volveran agolparse junto al mostrador.
+Un gaucho viejo tocaba la guitarra mirando la panza de un cocodrilo de
+los que pendan del techo. Los tres huspedes de Manos Duras
+escuchaban atentamente. ste, sentado en un crneo de caballo y con la
+espalda apoyada en la pared, fumaba pensativo.
+
+Como el dueo del boliche estaba ausente, Friterini, detrs del
+mostrador, imitaba el aire del patrn, mientras lea con arrobamiento
+un peridico italiano, viejo y sucio.
+
+Levant Manos Duras sus ojos, avisado por una tos discreta, y vi en
+la puerta la mestiza, que le haca seas para que saliese. A
+espaldas del boliche le di Sebastiana el recado con voz misteriosa,
+llevndose un dedo los labios varias veces en el curso de su
+mensaje. Adems gui un ojo para que el gaucho no la tuviese por
+zonza, dando entender que sospechaba en qu parara su aviso.
+
+Cuando la mestiza se hubo marchado, Manos Duras tard en volver al
+boliche. Prefera estar solo y en la obscuridad, por parecerle que as
+poda saborear mejor su satisfaccin. Entraba en su regocijo una gran
+parte de asombro. Cmo poda l imaginarse aquella tarde, al vagar
+ante la vivienda de la seorona, que sta le enviara un recado para
+que fuese verla solas en la misma noche?...
+
+Al hacer su ofrecimiento Sebastiana en el corral de la casa, haba
+obedecido los impulsos de una caballerosidad su manera. Deseaba
+aparecer ante la marquesa como un individuo distinto los dems
+habitantes del pueblo y haba ofrecido su proteccin sin esperanza de
+que ella la aceptase... Y unas horas despus le buscaba. Qu deseara
+pedirle?...
+
+Luego desech las dudas que empezaban enturbiar su gozo, sintindose
+fortalecido por un orgullo varonil. l, aunque fuese un pobre rstico,
+era un hombre como los dems, mejor que los dems, pues todos le
+tenan miedo... y estas _gringas_ venidas del otro mundo resultaban
+veces tan caprichosas!... Acab por sonreir vanidosamente.
+
+Lo que yo pienso--se dijo--: todas son unas!... Todas iguales!
+
+Y volvi al boliche para sentarse entre sus amigos, en espera de la
+hora.
+
+Robledo y Watson acababan en aquel momento de cenar, y oyeron que
+alguien llamaba la puerta de su vivienda.
+
+Se sorprendi un poco el espaol al ver entrar Torrebianca vestido
+con un traje negro de ciudad y una corbata de luto, pero todo cubierto
+de polvo, de tal modo que sus ropas parecan grises y su cabeza y sus
+bigotes completamente blancos.
+
+--Vengo de Fuerte Sarmiento, de enterrar al pobre Pirovani... Me ha
+trado Moreno en su coche.
+
+Le invit Robledo sentarse la mesa.
+
+--Puedes cenar aqu, si no quieres ir en seguida tu casa.
+
+Torrebianca hizo un movimiento negativo.
+
+--No pienso volver mi casa.
+
+Dijo esto con tal energa, que Robledo qued mirndole fijamente.
+Mostraba una excitacin que haca temblar sus manos y atropellaba el
+curso de sus palabras.
+
+--He comido algo con Moreno antes de salir de all... Pero comer otra
+vez... Ay, la muerte! Pobre Pirovani!... Tambin beber un poco.
+
+A pesar de que hablaba de su hambre, apenas toc los distintos platos
+que le fu ofreciendo la criada de la casa. En cambio bebi mucho
+vino, pero de un modo maquinal, sin saber ciertamente lo que beba.
+
+El espaol haba credo percibir, desde la entrada de su amigo, cierto
+olor de ginebra. Indudablemente l y Moreno haban tomado algunas
+copas de este licor antes de emprender su regreso. Tal vez esto era el
+motivo de su excitacin, por no estar acostumbrado las bebidas
+alcohlicas.
+
+Watson, que haba terminado de cenar, se fij en la tenacidad con que
+le miraba Torrebianca. Pareca indicarle con los ojos que su presencia
+era inoportuna.
+
+--Moreno se ha quedado en su casa?--pregunt.
+
+Y se fu, pretextando la conveniencia de hablar con el oficinista para
+saber lo que pensaba escribir al gobierno sobre la necesidad de
+reanudar las obras.
+
+Cuando Robledo y Torrebianca quedaron solos, ste pareci otro hombre.
+Se fu desvaneciendo su excitacin, baj los ojos, y el espaol crey
+que se empequeeca en su asiento, como algo blando que se desplomaba,
+falto de sostn interior. Toda la falsa energa del alcohol haba
+desaparecido de golpe, y Torrebianca estaba all, ante su vista, con
+un aspecto que haca recordar el de una envoltura de goma sbitamente
+deshinchada.
+
+--Necesito que me oigas--dijo levantando hacia su amigo unos ojos
+humildes implorantes--. T eres lo nico que me queda en el mundo,
+la sola persona que me quiere... y por lo mismo me debes la verdad.
+Hoy, mientras enterraban al infeliz Pirovani, no pensaba en otra cosa.
+Es preciso que vea Robledo. El me dir lo que debo creer de todo
+esto... Pero an no te he dicho que todo esto es lo que noto en
+torno de m desde ayer, las miradas de la gente, los gestos de
+antipata, las palabrotas que creo adivinar y que despus me resisto
+haber adivinado... Ay! Es tan horrible todo eso!
+
+Cada vez ms desalentado y humilde, apoy Torrebianca su frente en las
+manos. Robledo quiso decir algunas palabras para infundirle energa,
+pero l le interrumpi.
+
+--Luego hablars. Es preciso que oigas primeramente cosas que no sabes
+ que yo te cont y has olvidado. Pero antes necesito hacerte una
+pregunta. T crees que mi mujer me engaa?...
+
+Qued el espaol sorprendido por tales palabras y transcurrieron
+algunos segundos sin que pretendiese responder ellas. Su amigo
+pareci sentir de pronto un gran temor que el otro contestase, y
+para evitarlo empez relatar su propia historia desde que conoci
+Elena.
+
+Una parte la haba odo ya Robledo en Pars: cmo se encontraron l y
+ella en Londres, la nobleza de su familia all en Rusia, la alta
+posicin de su marido en la corte de los zares. Pero ahora el tono del
+narrador era otro, y Torrebianca pareca dudar de aquel pasado que
+siempre haba admitido de buena fe, exhibindolo con orgullo.
+
+Adems, entre las lneas generales de esta historia Federico iba
+revelando su amigo nuevos episodios. Pareca ver con mayor relieve
+las cosas pasadas, fijndose en detalles hasta entonces inadvertidos.
+Siempre haba frecuentado su casa un amigo ntimo, un amigo favorito,
+al que trataba su mujer con gran confianza, asegurando que lo conoca
+de los tiempos en que era soltera y viva con su noble familia. El
+marqus se haba batido dos veces por su esposa, vindola calumniada
+repentinamente por hombres que hasta poco antes frecuentaban sus
+salones. An se acordaba con remordimiento de cierto amigo suyo al que
+hiri gravemente en uno de tales lances.
+
+--Te he contado--sigui diciendo--toda mi historia con esa mujer, todo
+lo que s con certeza de su vida. Lo dems es ella quien lo dice,
+ignoro si debo creerlo... Hasta dudo ahora de su nacionalidad y de su
+nombre. Yo le di francamente todo mi pasado, y ella tal vez no me ha
+devuelto mas que mentiras.
+
+Mir otra vez Robledo con angustia, esperando que ste le infundiese
+alguna fe en la incierta historia de su mujer. Pareca un nufrago
+buscando algo slido donde agarrarse. Pero Robledo baj la cabeza
+haciendo un gesto ambiguo.
+
+--Desde hace unas horas--continu Torrebianca--parece que veo las
+cosas con otros ojos. Ay, las miradas crueles de esas pobres gentes
+cuando abr ayer mi ventana!... Y hoy, durante el entierro, qu
+tormento!... Yo que nunca tem nadie, no he podido afrontar los ojos
+hostiles burlones de muchos trabajadores... El pobre Moreno me llev
+aparte varias veces hablaba alto para que yo no pudiese oir los
+comentarios que sonaban mis espaldas. l no sabe que me di cuenta de
+todo lo que hizo por evitarme molestias... Me he sentido tan
+acobardado, que adems de pensar en ti pens en mi pobre madre, como
+si an fuese un nio. Ella que se priv de todo para que su hijo
+conservase el honor de sus ascendientes!... Y su hijo ha acabado por
+ser la irrisin de un campamento de emigrantes en un rincn
+incivilizado de la tierra... Qu vergenza!
+
+Se tap los ojos con las manos, como si pretendiese defenderlos de
+crueles visiones, y as se mantuvo algn tiempo. Luego levant el
+rostro, para aadir con una ansiedad interrogante:
+
+--T que eres mi nico amigo y conociste de cerca mi vida en Pars,
+crees que Fontenoy era el amante de mi mujer?...
+
+El espaol hizo otro gesto ambiguo, no sabiendo qu contestar.
+Torrebianca, con una voz cada vez ms angustiada, formul otra
+pregunta:
+
+--Y esos dos hombres, crees que fueron batirse ayer por Elena?
+
+Ahora ni siquiera hizo Robledo el gesto vago de antes y se limit
+bajar los ojos. Este silencio lo interpret el marqus como una
+respuesta afirmativa, y dijo con desesperacin, ocultando otra vez su
+cara entre las manos:
+
+--Y fui yo, el marido, quien dirigi el combate para que se
+matasen!...
+
+Hubo un largo silencio. Mantuvo el marqus oculto el rostro entre sus
+manos, mientras Robledo le contemplaba con ojos de conmiseracin. De
+pronto se irgui, y dijo con lentitud, restregndose los prpados:
+
+--No puedo seguir aqu. Me da vergenza arrostrar la mirada de las
+gentes... Tampoco debo marcharme con ella. Ya no me podra dominar con
+nuevas mentiras. La mirar de frente, y al ver la falsedad de sus ojos
+y de su sonrisa, la matar... tengo la certeza de que la matar.
+
+Su amigo crey llegado el momento de aconsejarle.
+
+--No te acuerdes ms de esa mujer, y por el momento procura descansar.
+Maana buscaremos el medio ms oportuno para que te libres de ella.
+Empieza por quedarte aqu esta noche. Yo pensar lo que podemos hacer.
+Ella se ir; no s cmo llegar conseguirlo, pero se ir, y t
+quedars conmigo.
+
+Pas una mano por la espalda de Torrebianca, acaricindole con
+expresin paternal, mientras el marqus conservaba oculto el rostro.
+
+Aborreca ahora su esposa, pero al mismo tiempo experimentaba un
+inexplicable malestar pensando que iba separarse de ella para
+siempre.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XVI#
+
+
+Agitada por su curiosidad femenil, esper la mestiza con impaciencia
+la hora de la cita.
+
+Estaba en la cocina de la casa, situada en el corral, bajo un
+cobertizo. Sobre una mesa tena un reloj despertador, y varias veces
+aproxim l su quinqu para saber la hora. Poco antes de las diez se
+quit los zapatos, atravesando descalza el corral, para seguir
+continuacin una de las galeras exteriores.
+
+As lleg, con paso silencioso, al ngulo del edificio ms inmediato
+la ventana del dormitorio de Elena. Luego se sent en el suelo de
+tablas, encogindose para escuchar sin ser vista.
+
+Distingui al poco rato en la obscuridad Manos Duras, que iba
+aproximndose la casa. Vi cmo se quitaba las espuelas,
+guardndolas en el cinto, y suba cautelosamente los peldaos de la
+escalinata. Se abri poco despus la ventana del dormitorio de la
+seora, y apareci sta, haciendo signos al recin llegado para que
+hablase en voz baja.
+
+Sebastiana se esforz por oir, pero la ventana estaba tan lejos, que
+slo reconcentrando su atencin pudo alcanzar fragmentariamente
+algunas palabras. Estas palabras eran dichas con voces tan tenues, que
+no pudo tener una certeza absoluta de su exactitud. Le pareci oir
+Celinda y Flor de Ro Negro. Poco despus crey que era esto un
+error de sus sentidos.
+
+Qu tiene que ver--se dijo--mi antigua patroncita con los enredos de
+esta gente?
+
+Avanzando su cabeza fuera de la esquina, alcanzaba ver Manos Duras
+y la seora. El gaucho oa sta con movimientos de aprobacin.
+Otras veces era l quien hablaba, pero brevemente, apoyando sus
+palabras con gestos afirmativos. Hubo un momento en que pretendi
+coger las manos de ella, pero Elena se ech atrs con una retraccin
+que denotaba al mismo tiempo repugnancia y altivez. Inmediatamente
+pareci arrepentirse, y dijo en voz ms alta, con tono de promesa:
+
+--De eso hablaremos maana otro da, cuando haya hecho usted mi
+encargo. Ya sabe lo que hemos convenido.
+
+Y se despidi de l con cierta coquetera, aunque procurando
+mantenerse gran distancia de sus manos.
+
+El gaucho, al ver cerrada la ventana, baj los escalones, y una vez en
+la calle, se detuvo.
+
+Sebastiana, que se haba incorporado para verle mejor, crey que
+murmuraba con expresin alegre:
+
+--En vez de una, van ser dos.
+
+Pero tampoco estaba segura de haber odo esto exactamente, y al fin se
+retir la casucha del corral, donde tena su camastro, algo
+decepcionada por el insignificante resultado de su acecho.
+
+Lo nico que persisti en ella, quitndole el sueo, fu la duda de si
+verdaderamente aquellas dos personas haban nombrado en su
+conversacin la seorita de Rojas. Y volvi preguntarse muchas
+veces: Qu tendrn esas gentes que decir de mi nia?...
+
+Robledo pas igualmente una noche agitada. Haba instalado
+Torrebianca en la misma habitacin que ocup ste con su mujer cuando
+llegaron la Presa. Fatigado por sus emociones, el marqus haba
+accedido al fin quedarse en la casa de su amigo.
+
+Dos veces durante la noche despert el espaol, avanzando su odo para
+escuchar mejor. Llegaban hasta l gemidos y palabras balbucientes
+desde la habitacin prxima, ocupada por Torrebianca.
+
+--Federico, deseas algo?...
+
+Su amigo Federico le contestaba con voz dbil y humilde, procurando
+continuacin mantenerse silencioso.
+
+Despert Robledo por tercera vez, pero ahora la luz del da marcaba
+con lneas de claridad las rendijas de su ventana. Un ruido haba
+cortado su sueo, obligndole echarse de la cama con sobresalto.
+
+Al salir la sala comn, que serva al mismo tiempo de comedor, vi
+en ella Watson inclinado sobre una silla y acabando de calzarse las
+espuelas. La cada de esta silla, ocurrida poco antes, era lo que
+haba despertado Robledo. ste, al ver su socio, dijo alegremente:
+
+--Cmo madruga usted!... Y eso que anoche le o entrar muy tarde.
+
+Watson pareca triste, y se limit contestar:
+
+--Como hoy no trabajamos, voy dar unos galopes por el campo.
+
+Al marcharse el joven acab Robledo de vestirse, paseando despus por
+el comedor. Cuando en sus evoluciones pasaba ante la puerta de la
+pieza ocupada por Torrebianca, senta la tentacin de entrar. Deseaba
+ver su amigo. Un vago presentimiento le infunda cierta inquietud.
+
+Vamos enterarnos de cmo ha pasado la noche, se dijo.
+
+Abri la puerta, mir al interior de la habitacin, hizo un gesto
+de asombro. No haba nadie en ella; la cama, con sus ropas en
+desorden, estaba vaca. El espaol qued pensativo. Primeramente se
+imagin que Federico, no pudiendo dormir en toda la noche, habra
+salido dar un paseo al apuntar el alba.
+
+Instintivamente empez mirar en torno de l, examinando la
+habitacin. Vi sobre la mesa varios papeles, todos con una lnea
+dos de letra de Torrebianca. Eran cartas empezadas por ste y que
+haba juzgado intil continuar.
+
+Ley uno de los papeles: Agradezco tus esfuerzos, pero no puedo
+ms... Lo escrito en otro deca as: La nica mujer que me amo
+verdaderamente fu mi madre, y ha muerto. Si yo tuviese la seguridad
+de volver encontrarla!...
+
+Robledo sigui examinando los dems papeles. Slo contenan renglones
+borrados palabras ininteligibles. Torrebianca haba querido
+escribir, desistiendo al fin de tal esfuerzo. Se imagin ver su
+amigo, en las altas horas de la noche, arrojando la pluma--que l
+acababa de descubrir cada en el suelo--y diciendo con la indiferencia
+del que se considera ya por encima de las preocupaciones terrenales:
+Para qu!...
+
+Permaneci absorto, con estos papeles en una mano. Despus le reanim
+un pensamiento optimista. Tal vez su amigo estaba vagando por las
+inmediaciones del pueblo. Aquellos escritos sin terminar mostraban su
+falta de voluntad.
+
+Examin el suelo fuera de su casa, hizo un gesto de satisfaccin al
+distinguir entre las huellas recientes del caballo de Watson el
+contorno de un pie humano, que deba ser de su camarada. l haba
+aprendido de los rastreadores del pas que estudian las huellas
+perdidas en el desierto.
+
+Las seales de los pies de Torrebianca le hicieron seguir una
+callejuela abierta entre su casa y la inmediata, que vena dar en el
+campo. Pero una vez fuera del pueblo perdi el rastro, por ser
+numerosas las pisadas de los que haban salido al amanecer.
+
+Instintivamente march hacia el ro, siguiendo su ribera curso arriba.
+Miraba las aguas deslizarse uniformemente, sin que el menor objeto
+alterase su superficie. Al fin se cans de este examen sin ms gua ni
+justificacin que un presentimiento.
+
+Este Federico--se dijo--me ha perturbado con sus desgracias. Por qu
+pienso cosas absurdas?... Volvamos casa. Me avisa el corazn que lo
+voy encontrar cuando llegue. Habr estado paseando por el otro lado
+del pueblo.
+
+Y regres la Presa, sintiendo sin embargo una ansiedad que le haca
+marchar apresuradamente.
+
+A la misma hora, cerca de la estancia de Rojas, estaba Manos Duras con
+sus tres camaradas de la Cordillera hablando al amparo de unos
+matorrales.
+
+Haban desmontado y tenan sus caballos de las riendas. Uno de los
+hombres iba vestido de modo diferente sus camaradas, y ms que
+jinete del campo pareca un trabajador de la Presa. Manos Duras le
+daba explicaciones, que el otro iba aceptando en silencio,
+aprobndolas con leves parpadeos. Este hombre mont caballo, y Manos
+Duras y sus dos compaeros le siguieron con los ojos hasta que
+desapareci entre los grupos de spera vegetacin.
+
+--El viejito va ver lo que le cuesta amenazarme dijo el gaucho con
+una sonrisa rencorosa.
+
+Uno de los cordilleranos, apodado _Piola_, que por su edad y sus
+ademanes autoritarios pareca ejercer cierta influencia sobre sus dos
+acompaantes, movi la cabeza como si dudase de tales palabras. El
+plan de Manos Duras le pareca excelente, pero no encontraba aceptable
+que se quedase en el pas un da dos luego de dar el golpe. Era
+mejor emprender todos juntos inmediatamente la retirada hacia la
+Cordillera.
+
+--Djeme, compadre; yo me entiendo--contesto el gaucho--. Necesito
+antes de irme cobrar algo que me han prometido. Tal vez sea esta misma
+noche, y maana me junto con ustedes.
+
+Contaba con su caballo, del que hizo grandes elogios, y que le
+permitira obtener una gran ventaja sobre sus camaradas, alcanzndolos
+en el camino. El poda correr con ms ligereza al ir solo, y sus
+amigos marcharan embarazados por el bagaje.
+
+Mientras tanto, su enviado galopaba hacia la estancia de Rojas. Al
+llegar una tranquera la abri, continuando su marcha por los campos
+de don Carlos.
+
+Cerca del edificio principal sali su encuentro Cachafaz, avisado
+por los ladridos de unos perros que daban saltos ante las patas del
+caballo, pretendiendo morderle. Los espant el pequeo con sus gritos,
+escuchando despus con la gravedad de una persona mayor lo que le dijo
+el emisario.
+
+Fu tanta su alegra al recibir el recado, que olvidando al jinete
+corri hacia la estancia.
+
+Don Carlos estaba en su comedor tomando el dcimo mate de la maana.
+Celinda, con vestido femenino, ocupaba un silln de junco y pareca
+entregada melanclicos pensamientos. El mestizo entr gritando:
+
+--Patrn, el comisario dice que vaya ahorita mismo al pueblo. Han
+tomado preso al que rob nuestra vaca.
+
+Regocijado el estanciero por la noticia sigui Cachafaz, sin soltar
+por esto la calabacita del mate, chupando, mientras marchaba, la
+bombilla de plata. Quera que el chasque emisario llegado todo
+correr de su caballo le diese ms explicaciones sobre este aviso.
+
+Al salir de su casa qued perplejo viendo que el jinete haba
+desaparecido. Corri Cachafaz la tierra inmediata, as como los
+corrales, dando gritos, sin poder descubrir al chasque. Finalmente,
+Rojas se encogi de hombros, y contento por la noticia, quiso
+explicarse esta desaparicin. Don Roque, para darle el aviso con ms
+prontitud, se lo haba enviado con algn viandante que tena que hacer
+un largo rodeo en su marcha y deseaba no perder tiempo. l tampoco
+deba perderlo, y como juzgaba conveniente ir la Presa para hablar
+con el comisario, mont caballo, prometiendo Celinda estar de
+vuelta antes de la comida de medioda.
+
+Manos Duras y sus tres amigos, tendidos en el suelo, le vieron pasar
+lo lejos con direccin al pueblo. Teniendo sus caras junto las
+races de los matorrales, hablaron y rieron con fro cinismo.
+
+--Va en busca de la vaca que nos comimos ayer--dijo Piola.
+
+Y Manos Duras aadi, acompaando sus palabras con un mueca impdica:
+
+--Veremos qu dice cuando nos hayamos llevado su vaquillona...
+
+Ricardo Watson, que corra el campo, deseoso de aproximarse la
+estancia y temiendo al mismo tiempo irritar Celinda con su
+presencia, vi tambin pasar lo lejos al seor Rojas con direccin
+la Presa.
+
+Esto pareci infundirle nimo. Celinda quedaba sola en su casa, y l
+poda visitara con cualquier pretexto. Pero continuacin sinti
+miedo. No osaba acercarse la estancia, temiendo que fuese Cachafaz
+el nico que saliese recibirle. Era mejor vagar por el campo. Tal
+vez la hija de Rojas, aburrida de su soledad, se decidiese montar
+caballo.
+
+Estaba dispuesto esperar hasta que el sol se ocultase. Llevaba
+precaucin, en una bolsa de su montura, algunos comestibles. Adems,
+como todos los enamorados, olvidaba que los hombres nacen con la
+enfermedad mortal del hambre y nicamente pueden seguir viviendo si se
+curan de ella dos veces al da. Otras cosas le preocupaban en aquel
+momento, ms importantes para l.
+
+Mientras tanto, su amigo Robledo vagaba cabizbajo por la calle central
+de la Presa. Vena de su casa y no estaba en ella Torrebianca. La
+criada le haba esperado en vano con el desayuno pronto. Dnde
+encontrar este hombre?...
+
+En mitad de la calle oy voces amigas y levant su rostro. El
+estanciero Rojas hablaba vehementemente al comisario del pueblo, que
+le responda con gestos de extraeza. Atrado por el saludo de los
+dos, Robledo se aproxim.
+
+--Un chasque--dijo don Carlos--ha venido mi estancia para avisarme
+que el comisario haba encontrado la vaca que me robaron... Y don
+Roque no ha enviado nadie, ni sabe una palabra. Ha visto usted qu
+historia tan sin gracia? Quin ser el hijo de... tal que ha querido
+darme esta broma?
+
+Robledo escuch algunos momentos, fingiendo inters por el asunto, y
+continu su marcha. nicamente le preocupaba el paradero de su amigo
+Torrebianca, creyendo reconocerlo en todos los hombres que vea lo
+lejos.
+
+Es lstima que Ricardo saliese tan temprano--pens--. l me hubiera
+ayudado en esta busca.
+
+Watson, indeciso entre su timidez y el deseo de ver Celinda, se
+haba ido aproximando la estancia; pero al llegar cualquiera de
+las tranqueras que cerraban la cerca de alambres permaneca indeciso.
+Cmo explicar su presencia dentro de la propiedad de Rojas, cuando
+Flor de Ro Negro le haba ordenado rencorosamente que no volviese
+ms?
+
+La vista de una tranquera abierta le infundi nimo.
+
+Diga ella lo que diga, adelante!--pens--. Necesito verla, aunque
+sea para recibir insultos.
+
+Y fu avanzando con lentitud por los caminos de la estancia.
+
+De pronto su caballo se mostr inquieto, avivando el paso y
+detenindose continuacin, como si pretendiera encabritarse.
+
+Vi el joven los cuerpos de dos mastines muertos sin duda
+recientemente, pues tenan sus cabezas destrozadas sobre un charco de
+sangre. Sigui avanzando, y pocos pasos de la casa encontr un
+hombre tendido en mitad del camino.
+
+Tambin estaba muerto. Era un pen de Rojas, un mestizo al que crea
+haber visto algunas veces, pesar de que su rostro estaba ahora
+destrozado balazos. Una de sus rbitas haba quedado vaca, colgando
+de este orificio del crneo algunas piltrafas de la masa cerebral. En
+torno l, la tierra beba sangre vidamente, cubrindose de moscas.
+
+Se ech abajo del caballo, y con el revlver en la diestra avanz
+hacia la casa. Al asomarse su puerta y ver que no haba nadie en la
+gran pieza que serva de sala y comedor, empez dar gritos.
+
+Un silln de junco, que era el preferido por Celinda, estaba volcado
+en el suelo. Se fij tambin en el tapete de la gran mesa, que pareca
+haber sufrido un rudo tirn y estaba igualmente en el suelo, con
+todos los papeles y los objetos que descansaban sobre l
+ordinariamente revueltos rotos.
+
+Fueron tales sus gritos y repiti tanto su nombre para inspirar
+confianza, que al fin sonaron pasos en el interior del edificio y
+asom una puertecita el rostro arrugado y cobrizo de la madre de
+Cachafaz. Otras criadas y peones de la estancia, todos mestizos,
+fueron surgiendo de sus escondites, balbuceando respuestas
+ininteligibles persistiendo en un silencio de terror.
+
+Sali Watson de la casa tiempo para ver cmo el pequeo Cachafaz
+vena de los corrales, mirando inquieto un lado y otro. De pronto,
+todos la vez quisieron relatar al ingeniero lo ocurrido, pero el
+pequeo se les adelant con cierta autoridad.
+
+l estaba junto la patroncita y lo haba visto todo. Tres hombres
+llegaron todo galope. Cachafaz haba salido de la casa atrado por
+los ladridos de los mastines y oy los tiros que les daban muerte.
+Luego vi un pen que corra hacia los jinetes, sin duda para
+preguntarles por qu invadan de este modo la estancia. Los tres
+dispararon sus revlveres contra l y rod por el suelo.
+
+--Yo me met corriendo en la casa--continu el pequeo--. La
+patroncita fu salir para ver qu pasaba, pero llegaron los tres
+hombres malos y le echaron un poncho por la cabeza. Me escond debajo
+de una mesa; luego me asom, y vi cmo montaban y se llevaban la
+patroncita, que haca con sus brazos as... as, debajo del poncho. Y
+no s ms.
+
+Los otros deseaban contar igualmente sus impresiones, aunque en
+realidad no haban visto gran cosa, pues se escondieron al caer muerto
+el pen, permaneciendo ocultos hasta la llegada de Watson. ste,
+mientras se defenda de tantas personas que le hablaban la vez,
+pens con remordimiento en aquella indecisin que le haba hecho vagar
+junto las alambradas de la estancia. No haber entrado media hora
+antes, para estar al lado de Celinda y defenderla!...
+
+Adivin en los ojos de antlope de Cachafaz que callaba otras cosas y
+quera decrselas l, pero solas. Sonrea el pequeo con desprecio
+al escuchar cmo los otros daban seas contradictorias describiendo
+los asaltantes. Todos crean conocerlos y cada uno los haba visto de
+distinto modo. Watson lo llev aparte, y empinndose Cachafaz sobre la
+punta de sus pies, le dijo en voz baja:
+
+--Es Manos Duras el que ha robado la patroncita. Yo s dnde la
+tiene.
+
+Acosado por las preguntas de Ricardo, fu explicndose. Ninguno de los
+tres hombres que se llevaron Celinda era Manos Duras. Pero el
+pequeo, al abandonar su escondrijo, se haba deslizado hasta un
+corral inmediato, trepando lo ms alto de una pirmide de alfalfa
+seca, guardada para la alimentacin de las vacas en invierno. Su
+cspide era un lugar de observacin, desde el cual poda abarcarse
+enorme espacio de terreno. Oculto en esta atalaya haba visto cmo los
+tres jinetes se juntaban gran distancia con otro que pareca
+aguardarles, y era indudablemente Manos Duras. Luego, los cuatro
+galopaban en la misma direccin, llevando uno de ellos la prisionera
+sobre el delantero de su silla.
+
+Tambin haba visto desde la colina de alfalfa cmo llegaba Watson,
+pero tal era su recelo, que no quiso bajar hasta convencerse de su
+identidad.
+
+Estas noticias conmovieron Ricardo tan profundamente, que tard
+algn tiempo en poder coordinar sus ideas. Lo primero que pens fu en
+la urgencia de buscar Celinda para libertarla, sin considerar la
+enorme desproporcin de fuerzas entre l y aquellos bandidos.
+Dispona de un auxiliar, el pequeo Cachafaz, conocedor del sitio
+donde guardaban oculta la joven. Esto era lo importante. Recobrarla
+ mano armada corra de su cuenta. Y con la arrogancia absurda de los
+enamorados que no reconocen la vala exacta de los obstculos, mont
+caballo hizo una sea al pequeo para que le acompaase.
+
+De un salto se encaram Cachafaz en la grupa, agarrndose las ropas
+de Watson, y ste meti espuelas la cabalgadura, hacindola salir al
+galope.
+
+Creyendo adivinar Ricardo lo que pensaba el pequeo, as que hubo
+pasado la alambrada de la estancia se dirigi hacia el rancho de Manos
+Duras, que muchas veces haba visto de lejos.
+
+--Lleva mal rumbo, patroncito--dijo Cachafaz. Y sealando lo ms alto
+de la cortadura que daba sobre el ro por la parte de la Pampa,
+aadi:
+
+--Vamos para all, al rancho de la India Muerta.
+
+Este rancho en ruinas, llamado de la India Muerta, era clebre en la
+comarca, y sin embargo, muy pocos lo haban visitado, pues nicamente
+serva de refugio vagabundos deseosos de continuar su marcha sin ser
+vistos por las gentes del pas.
+
+--All los encontraremos...--volvi decir--si es que no han seguido
+viaje.
+
+Una sorpresa no menos desagradable que la de Watson cuando lleg la
+estancia de Rojas fu la que experiment Robledo casi la misma hora,
+al regresar su vivienda, cansado de la intil busca de su amigo.
+
+Vi sentada en el umbral de su puerta Sebastiana, que pareca
+aguardarle, juzgar por el gesto de satisfaccin con que le acogi.
+l, por su parte, no tuvo menos contento al encontrarla, imaginndose
+que la enviaba Federico para darle explicaciones sobre su huda. Tal
+vez este hombre dbil haba vuelto al lado de su mujer creyendo una
+vez ms en sus mentirosas explicaciones.
+
+--La enva su patrn?... Trae alguna carta de l?
+
+Sebastiana acogi estas preguntas con una extraeza que hizo dilatarse
+sus ojos oblicuos.
+
+--Qu patrn?... El marqus?... No s nada de l. Yo crea que
+estaba aqu. Vengo por otra cosa.
+
+Se haba incorporado, suspirando fatigosamente al colocar su
+corpulencia en sentido vertical, y dijo bajando el tono de su voz:
+
+--No he podido dormir en toda la noche, y aqu estoy, don Manuel,
+aguardndole para que me conteste una preguntita.
+
+Acogi el ingeniero con una paciencia algo irnica esta consulta; pero
+apenas la mestiza empez hablar, su rostro se transform, prestando
+una atencin reconcentrada todas sus palabras.
+
+Cuando hubo terminado el relato de lo visto y odo por ella en la
+noche anterior, sigui diciendo:
+
+--Por qu esa seorona y Manos Duras hablaron de mi antigua
+patroncita?... Qu tiene que ver con ellos mi paloma inocente?...
+Como yo soy una zonza, que no puede entender muchas cosas, me he
+dicho: Voy ver don Robledo, el ingeniero, que lo sabe todo. l me
+dir...
+
+Pero Robledo no la escuchaba. Pareca abstrado, y de pronto hizo un
+gesto de asombro y de inquietud, como si acabase de descubrir una
+temible verdad. Volvi la espalda Sebastiana y anduvo velozmente
+hacia el sitio de donde haba venido.
+
+Qued asombrada la mestiza viendo correr al ingeniero, cada vez ms
+apresuradamente, como si sus palabras le hiciesen temer que poda
+llegar tarde. Robledo, desde lejos, empez hacer signos y dar
+voces avisando don Carlos y al comisario, que an seguan su
+conversacin en el mismo lugar. Los dos se miraron asombrados al orle
+decir con voz jadeante:
+
+--A caballo! Lo del aviso de la vaca fu una astucia de Manos Duras
+para que usted abandonase su estancia. Me temo que algo malo puede
+ocurrir Celinda, y debemos ir all cuanto antes. Con tal que no
+lleguemos tarde!...
+
+Estas palabras y otras del ingeniero esparcieron la alarma despus de
+los primeros momentos de estupefaccin.
+
+Don Roque fu corriendo su casa para armarse y montar caballo. Sus
+cuatro hombres, avisados por l, hicieron todo lo posible para
+seguirle, pero slo tres lograron encontrar montura lista y armas de
+fuego prestadas por algunos vecinos, abandonando sus sables intiles.
+
+Mientras Robledo, vuelto su vivienda, daba prisa al servidor espaol
+para que le preparase su caballo y se cea el revlver con una canana
+llena de cartuchos, envi aviso los capataces de sus obras que
+vivan cerca y tenan armas. Adems, pidi al dueo del boliche un
+magnfico rifle americano que guardaba oculto debajo de su mostrador.
+
+Otra preocupacin de Robledo en aquel momento era impedir que se
+escapase don Carlos Rojas. Le haba obligado venir con l hasta su
+casa, aconsejndole prudencia.
+
+--Porque usted llegue all media hora antes no va evitar lo que haya
+ocurrido. En cambio, si va solo puede verse merced de esos
+bandoleros. Un poco de paciencia y saldremos todos juntos.
+
+El estanciero reciba sus consejos con gruidos impacientes, temblando
+al mismo tiempo de clera y de inquietud. Se apart Robledo unos
+instantes de la puerta de su casa para ir al encuentro de algunos
+hombres convocados por l y explicarles lo que deban hacer. Se
+present tambin el dueo del boliche con el rifle americano,
+entregndolo solemnemente su compatriota como si le confiase toda su
+familia.
+
+Aprovech don Carlos este alejamiento momentneo de Robledo, y
+saltando sobre su caballo lo hizo salir todo galope, sin prestar
+atencin los gritos que acompaaron su fuga.
+
+Despus de este acto del impaciente Rojas, se fu organizando la
+expedicin, compuesta de una docena de jinetes, todos con carabinas, y
+al frente de los cuales se colocaron el ingeniero y el comisario.
+
+La noticia haba circulado por el pueblo y acudieron grupos de mujeres
+y chiquillos para ver la salida de la tropa montada. Cuando el pelotn
+de jinetes fu pasando ante la casa que haba sido de Pirovani,
+Robledo mir sus ventanas con cierta inquietud.
+
+Si iremos--se dijo--al encuentro de otra desgracia proporcionada por
+esa mujer!
+
+En aquel momento Watson abandonaba su caballo y seguido de Cachafaz
+empez arrastrarse entre speros matorrales. El mesticillo le haba
+conducido una altura arenosa, en el borde de la altiplanicie, desde
+la cual podan verse casi verticalmente las ruinas del rancho de la
+India Muerta.
+
+El conoca de fama este sitio. Veinte aos antes estaba habitado por
+gentes que hacan pastar sus ovejas en los campos inmediatos. Pero el
+capricho de los huracanes los haba cubierto de pronto con una gruesa
+capa de arena. Adems, el pozo del rancho, que proporcionaba un agua
+relativamente dulce, no ofreca ya mas que sal lquida. Los hombres
+haban hudo, arruinndose con rapidez las construcciones de adobes.
+nicamente los vagabundos buscaban el abrigo de sus techos rotos.
+
+Watson sinti cierto asombro al poder avanzar gatas entre el ramaje
+de la colina arenosa sin que el ladrido de ningn perro avisase su
+presencia. Esto le hizo temer que Cachafaz se hubiera equivocado en
+sus deducciones y el rancho estuviese desierto. Pero el pequeo
+mestizo, que avanzaba delante de l, se detuvo entre dos matorrales y
+luego volvi el rostro, haciendo un gesto para que se aproximase.
+
+Meti su cabeza igualmente entre las ramas, y pudo ver, veinte metros
+ms abajo, una explanada arenosa, en el centro de la cual estaban las
+ruinas del rancho. Dos caballos iban de un lado otro con paso tardo,
+buscando las hierbas ralas para mascarlas, y un hombre estaba sentado
+en el suelo teniendo un rifle sobre las rodillas.
+
+Cachafaz le habl al odo tenuemente.
+
+--Es uno de los que se llevaron la patroncita.
+
+Por ms que mir Watson estirando su cuello, no pudo ver otra
+persona. Retrocedi rastras, abandonando su observatorio, y al
+llegar al pie de la colina sac de un bolsillo un lpiz y una carta
+olvidada, de la que arranc una hoja. Cachafaz le mir mientras
+escriba, con sus ojos de animalejo astuto, como si adivinase lo que
+iba encargarle.
+
+Le entreg Ricardo el papel, sealando continuacin el lugar donde
+haba dejado su caballo.
+
+--Corre al pueblo y da esta carta al seor Robledo el ingeniero, al
+comisario... Al primero que encuentres.
+
+Quiso aadir nuevas explicaciones, pero el duende cobrizo ya no poda
+escucharlas. Se haba lanzado cuesta abajo, y poco despus saltaba
+sobre el caballo, desapareciendo al galope.
+
+Volvi otra vez Ricardo subir la ladera arenosa para observar lo que
+pasaba en el rancho. Ahora vi dos hombres: el mismo de antes, que
+continuaba sentado en el suelo con su carabina sobre las rodillas, y
+frente l, de pie y sin otras armas que las del cinto, un gaucho al
+que reconoci inmediatamente, pues era Manos Duras. Hablaban los dos,
+pero no pudo oir sus palabras por ser grande la distancia que le
+separaba de ellos. Esto haca intil su observacin por el momento.
+Tampoco pudo pensar en atacarlos, ni an valindose de la sorpresa.
+Slo eran dos los enemigos que tena la vista, pero indudablemente
+los otros dos estaban en el interior de las ruinas, tal vez durmiendo.
+
+Dnde guardarn Celinda?, pens el joven.
+
+Arrastrndose siempre entre los matorrales, empez seguir el
+contorno de la loma de arena, para poder ver las ruinas por el lado
+opuesto. Los dos bandoleros continuaron hablando, sin sospechar que
+sobre el borde de la pendiente que tenan junto ellos se deslizaba
+un hombre espindolos.
+
+El acompaante de Manos Duras, que era el llamado Piola, le habl con
+tono de reconvencin.
+
+--Bien sabes vos que no me gustan negocios en que hay hembras de por
+medio. Casi nunca terminan bien, y adems arman un bochinche de los
+demonios. Mejor era habernos ido tomar hacienda en el Limay, para
+luego venderla en la Cordillera. Mejor tambin habernos llevado las
+vacas del viejo Rojas y convertirlas en plata, en vez de entretenernos
+como unos muchachos en robarle su vaquillona.
+
+Manos Duras contest con un gesto de hombre superior que no considera
+necesario explicar la conveniencia de sus actos. Piola continuo:
+
+--Tal vez tengas vos tus razones para eso. Nosotros te ayudamos como
+hermanos, pero si te han dado plata por llevarte esa seorita,
+debas partrtela con nosotros.
+
+El gaucho tom una actitud altiva.
+
+--Nada de plata. Te expliqu que esto es venganza; la peor para ese
+viejito que me insult... Ya sabs tambin nuestro trato. Me la
+guardis, y luego, cuando estemos en la Cordillera, ser para
+vosotros.
+
+Piola sonri con una alegra repugnante al oir mencionar este
+convenio.
+
+--Bueno; te la guardaremos--dijo--. Tu sers el primero... s es que
+vuelves juntarte con nosotros no ms lejos que maana. Si tardas no
+la encontrars entera... Pero por qu no emprendes viaje ahora con
+nosotros? Qu tienes que hacer en la Presa esta noche, que nos
+abandonas?
+
+--Un cobro--contest Manos Dars, con petulancia--. Quiero dejar mis
+cuentas bien arregladas antes de irme.
+
+Como el otro no poda explicarse el optimismo de su compaero, empez
+ hacer clculos. Tal vez aquellas horas ya se saba en el pueblo lo
+ocurrido en la estancia de Rojas. Y si an lo ignoraban, lo sabran
+antes de que transcurriese mucho tiempo, sea tan pronto como
+volviese don Carlos su casa despus del intil viaje la Presa. No
+tema Manos Duras que el comisario y las dems gentes del pueblo le
+atribuyesen el rapto de la muchacha?
+
+--Puede que sea as--contest el gaucho--, pero me han supuesto
+tantas cosas, sin llegar probarme ninguna!... Si me ven en el
+pueblo, acabarn por creer que no he tenido parte en este negocio.
+Ninguno de la estancia me ha visto. Adems, me ir primeramente mi
+rancho, por si alguien se allega por all, y slo la tardecita
+entrar en la Presa, como otras veces... Creo que media noche habr
+terminado mi negocio y podr salir para alcanzaros.
+
+Gui un ojo Piola, sealando al mismo tiempo con su diestra el rancho
+inmediato.
+
+--Qu dice ella?
+
+--Cree que nos la hemos llevado para pedirle dinero al viejo. No
+adivina lo que le aguarda... Es una muchacha guapa, y no parece
+tener mucho miedo ahora que se le ha pasado el primer susto. Pucha,
+lo que me di que hacer cuando la traa en mi flete!... La tengo ah
+dentro con las manos atadas, pues de no estar as se defiende y habr
+que pegarla como un hombre.
+
+Manos Duras qued pensativo, aadiendo luego con una sonrisa cnica:
+
+--No he querido quedarme ah dentro, porque vos comprenders, hermano,
+que es muy expuesto estar solas con una buena moza as... Te dir
+que hay otra que me gusta ms, y espero verla muy pronto. Pero sta
+tambin es de aprecio, y si uno est solo con ella, sopla el diablo,
+se empiezan hacer cosas por entretenerse no ms, pierde uno la
+razn, y no sabe cundo y cmo terminar. Ahora estamos en tierra
+enemiga, y no hay que olvidarse de ello ni perder el tiempo... La
+fiesta me la reservo para maana. Hoy tengo otras cosas que hacer para
+que mi juego resulte completo... En cuanto vuelvan los compaeros nos
+decimos adis. Vosotros segus viaje con la vaquillona, yo me vuelvo
+mi rancho, y hasta maana si Dios quiere.
+
+Ricardo se arrastr intilmente entre los matorrales, no viendo mas
+que los dos hombres enfrascados en su conversacin y el rancho
+ruinoso, que por el lado opuesto tena cerrada su nica entrada con
+unos maderos mal unidos. Empez dudar si los raptores de Celinda la
+habran ocultado all, estara la joven en un escondite ms difcil
+de descubrir, bajo la guarda de los otros dos cordilleranos.
+
+Al fin, cansado de una observacin sin xito, se desliz por la colina
+de arena, viniendo sentarse en el lugar donde Cachafaz haba montado
+su caballo. As permaneci mucho tiempo, deseando que transcurriesen
+las horas con prodigiosa rapidez y terminase el suplicio de una espera
+impotente, viendo aparecer lo lejos el auxilio que haba pedido
+sus amigos.
+
+Sus ojos, que examinaban el horizonte, sin ver en l nada
+extraordinario, se animaron de pronto al distinguir un pequeo jinete
+que iba agrandndose en el avance de su galope continuo. Minutos
+despus pudo reconocerlo con facilidad, por haberle visto aquella
+misma maana. Era don Carlos Rojas.
+
+Aunque vena hacia l, consider prudente salir su encuentro y ech
+ correr con toda la velocidad que le permita el suelo arenisco
+surcado por las races de los matorrales, que el viento haba dejado
+descubiertas, y en las que se enredaban sus pies, hacindole dar
+violentos tropezones.
+
+Vindole surgir un lado del camino, don Carlos encabrit su caballo,
+sacando al mismo tiempo el revlver del cinto. Despus, al
+reconocerlo, ech pie tierra.
+
+No llegaba explicarse Watson esta aparicin del estanciero, pues l
+haba dirigido su aviso los amigos de la Presa. Adems, le vea
+llegar solo.
+
+--Dnde estn los otros?--pregunt--.Ha visto usted Robledo?
+
+La respuesta de don Carlos fu evasiva.
+
+El ingeniero y el comisario tal vez vendran detrs de l tal vez
+tardasen horas.
+
+--Yo no he querido aguardarlos. Son algo... cachazudos; saber cundo
+llegarn. Me falt paciencia y aqu estoy.
+
+Luego fu explicando cmo en mitad de su camino, cuando iba
+directamente hacia el rancho de Manos Duras, sin pasar por su
+estancia, vi venir hacia l un jinete que galopaba rienda suelta.
+Sac el revlver para detenerle, pero no hizo uso del arma al fijarse
+en su aspecto.
+
+--Era como una mona sobre un caballo, y reconoc en esta mona
+Cachafaz. Me cont que usted estaba aqu, me ense su papel, y yo le
+dije que avisase los que vienen detrs para que no pierdan tiempo
+pasando por mi estancia y que l les sirva de baquiano, trayndolos
+directamente... Qu es lo que ocurre?
+
+Marcharon los dos entre matorrales, siguiendo las huellas que haba
+dejado Watson al salirle al encuentro. Rojas llevaba su caballo de las
+riendas, y lo dej en el mismo sitio donde Ricardo haba dejado antes
+el suyo. Luego subieron de rodillas y apoyndose en las manos la
+pendiente arenosa desde cuyo filo podan observar el rancho de la
+India Muerta.
+
+Al asomarse entre el ramaje, vieron Piola sentado en el suelo, lo
+mismo que antes, pero solo, pues Manos Duras haba desaparecido.
+
+Este hombre fumaba, mirando en torno inquietamente, como si sus
+sentidos, aguzados por la vida aventurera en el desierto, le avisasen
+la cercana oculta del enemigo.
+
+De vez en cuando estiraba el cuello, mirando lo lejos con el deseo
+de ver la llegada de alguien.
+
+--Ataqumosle--dijo en voz baja don Carlos.
+
+Nada le importaba que el cordillerano tuviese su carabina pronta
+sobre las rodillas. l y Watson contaban con sus revlveres.
+
+--No hay que olvidar al otro que est oculto--contest el ingeniero.
+
+--Y qu? Sern dos, y nosotros tambin somos dos... Voy voltear
+ese bandido.
+
+Tir de su revlver con la idea de hacer fuego desde all, sin tener
+en cuenta la distancia; pero Watson le contuvo con su diestra,
+murmurando al mismo tiempo junto uno de sus odos:
+
+--Hay dos hombres ms, que no s dnde estn. Esperemos que lleguen
+nuestros compaeros.
+
+Permanecieron en un estado de dolorosa indecisin, fluctuando entre la
+espera prudente la loca aventura de atacar unos enemigos cuyo
+nmero exacto ignoraban.
+
+No tard Watson en saber dnde se haban ocultado los otros dos
+camaradas del gaucho. Sonaron lejanos los furiosos ladridos de varios
+perros. Piola di un grito y Manos Duras sali del rancho, asomndose
+ la esquina de adobes y quedando visible por unos momentos para los
+que espiaban tendidos entre los matorrales.
+
+Eran los cordilleranos que llegaban. Despus del rapto se haban
+dirigido al rancho de Manos Duras para traer la tropilla de caballos
+que deba acompaarles en su viaje los Andes, as como los vveres y
+dems objetos necesarios en tan larga expedicin. Los perros del
+rancho se hablan incorporado la tropilla.
+
+Algn tiempo despus fueron entrando en la arenosa explanada los dos
+jinetes, armados con carabinas, y seis caballos en libertad que
+formaban un grupo compacto, sosteniendo sobre sus lomos sacos y fardos
+sujetados con cuerdas. Los tres perros de Manos Duras, despus de
+saltar junto las ruinas saludando con alegres ladridos su amo
+invisible, se mostraron inquietos y empezaron husmear en torno
+ellos. Luego prorrumpieron en aullidos feroces. Babeando de rabia y
+con los colmillos amenazantes intentaban subir la arenosa cuesta,
+retrocediendo continuacin para avisar los gauchos la presencia
+del enemigo oculto.
+
+Los dos jinetes, que an no haban desmontado, despus de silbarles
+intilmente participaron de su inquietud, mirando con ojos hostiles
+los matorrales de la altura prxima.
+
+--Nos han descubierto--murmur el estanciero--. Mejor: as acabaremos
+de una vez.
+
+El norteamericano, reconociendo la imposibilidad de hacer otra cosa,
+le sigui ladera abajo hasta donde estaba el caballo. Mont en l don
+Carlos despus de examinar si su revlver sala fcilmente de la
+funda. Watson march pie, apoyndose en una pierna de Rojas, y de
+este modo avanzaron los dos francamente hacia el rancho.
+
+Cuando llegaron l, siguiendo los tres perros, que retrocedan sin
+dejar de mostrarles sus colmillos y ladrando furiosos, vieron los
+dos cordilleranos todava caballo, y Piola, con su carabina
+apoyada en el pecho, pronto hacer fuego. Don Carlos se dirigi l
+como si fuese el jefe.
+
+--Dnde est mi hija?--pregunt impetuosamente.
+
+Le escuch el gaucho andino con rostro impasible, como si no le
+comprendiese.
+
+--Nada de palabras intiles--continu el estanciero--. Si lo que
+queris es plata, hablemos, y puede que nos entendamos.
+
+Piola permaneci silencioso. Mientras tanto, obedeciendo tal vez una
+sea de l, los dos hombres montados se alejaron, examinando el
+horizonte. Slo volvi uno de ellos, y al echar pie tierra dijo
+algunas palabras en voz baja. No se vea nadie en los alrededores.
+
+Los perros seguan ladrando, yendo inquietos de un lado otro, pero
+esta alarma no deba ser mas que una continuacin de la anterior.
+Aquellos dos hombres indudablemente haban llegado solos.
+
+Rojas hizo nuevos ofrecimientos, al mismo tiempo que se esforzaba por
+contener su indignacin, dando su voz una exagerada melosidad.
+
+--No s de qu me habla, seor--contest al fin Piola--. Se equivoca
+usted. Nunca he visto esa seorita.
+
+--Acaso ustedes no son amigos de Manos Duras?
+
+Mientras hablaban los dos, Ricardo, alejndose un poco de ellos,
+intent dar vuelta al rancho para llegar su puerta; pero el otro
+cordillerano, adivinando su intencin, se coloc ante l, levantando
+la carabina como si fuese apuntarle. Al fin, Piola, sin contestar
+Rojas nada concreto, le volvi la espalda, dirigindose hacia la
+esquina de la ruinosa construccin y desapareci detrs de ella.
+
+Fu seguirlo el estanciero, y tropez con el mismo hombre que haba
+contenido Watson. Ahora apuntaba francamente su rifle contra los
+dos, para que no pasasen adelante, y tuvieron que mantenerse
+inmviles, dudando entre obedecer la amenaza arrojarse sobre aquel
+bandido.
+
+De un puntapi apart Piola las maderas mal unidas que cerraban la
+entrada del rancho. La presencia del cordillerano hizo que Manos Duras
+abandonase su lucha con Celinda. sta, con las manos atadas, se
+defenda de la agresividad carnal de su raptor. Le haba araado, le
+haba mordido, repelindole al mismo tiempo con sus pies. El gaucho
+tena en el rostro y en las manos varios rasguos que goteaban sangre,
+pero tal era su excitacin que no pareca darse cuenta de ellos.
+
+Al ver su camarada se esforz por serenarse, hablando con una
+alegra feroz.
+
+--Lo que yo te dije, hermano; empieza uno por juego y acaba
+interesndose. No se puede estar en paz al lado de una buena moza.
+
+Pero call al notar que Piola le miraba como reconvinindole.
+
+--Vos ah de farra, como un muchacho, mientras afuera pasa lo que
+pasa.
+
+Le invit salir con un gesto, y ms all de la puerta continu,
+bajando la voz:
+
+--Ah tenes al viejito de la estancia con un gringo de los que
+trabajan en las obras del ro. Qu hacemos?...
+
+Manos Duras, pesar de su cinismo, qued sorprendido al saber que don
+Carlos estaba al otro lado de la esquina de adobes. Cmo se haba
+presentado tan pronto?... Quin haba podido revelarle la presencia
+de su hija en este rancho lejano? Pero su ferocidad y el recuerdo de
+la ofensa inferida por Rojas le inspiraron una solucin.
+
+--Lo mejor ser matarlo.
+
+--Y al gringo tambin?--pregunt Piola con irona--. Vos encontrs
+fcilmente el remedio todo.
+
+Se mostraba inquieto el cordillerano, como si su instinto le hiciese
+presentir la proximidad del peligro. Ya no crea que aquellos dos
+hombres hubiesen llegado solos. Otros indudablemente iban venir,
+para darles ayuda. Lo que Manos Duras deba hacer--si es que
+verdaderamente necesitaba seguir este mal negocio del robo de la
+seorita--era montar en su flete sin prdida de tiempo y llevarse la
+buena moza cierto lugar en las orillas del ro Limay, donde se
+haban dado cita para el da siguiente. Deba desistir de su vuelta al
+pueblo aquella noche. Era oportuno cambiar ahora el orden de la
+marcha. Mientras l se alejaba llevndose la muchacha, ellos se
+quedaran all con la tropilla. Piola se encargaba de convencer al
+viejo de la falsedad de sus sospechas. Y si llegaban otros hombres del
+cercano pueblo, se convenceran tambin--vindolos sin ninguna mujer y
+sin Manos Duras--de que eran unos viajeros pacficos que haban hecho
+alto en aquel lugar.
+
+El gaucho le escuch con impaciencia. Le haba tomado gusto esta
+aventura y no admita modificaciones en ella. Deseaba conservar
+Celinda, y al mismo tiempo no quera renunciar su vuelta al pueblo,
+as que cerrase la noche, para hacer aquel cobro del que hablaba
+misteriosamente.
+
+--Tambin pods vos hacer otra cosa--continu Piola--. El padre ofrece
+plata si le devolvemos la muchacha, y...
+
+Pero no pudo continuar. Cerca de ellos, al otro lado de la esquina de
+adobes, son un tiro, acompaado de un grito. El amigo de Manos Duras
+lanz una blasfemia.
+
+--Ya empieza el baile--dijo armando su rifle y corriendo hacia el
+sitio donde haba sonado la detonacin.
+
+Rojas acababa de disparar su revlver contra el hombre que le impeda
+el paso. Este se haba fijado especialmente en Watson, pues por ser
+ms joven, le infunda mayor cuidado, volviendo hacia l su carabina,
+y don Carlos aprovech el olvido en que le dejaba para sacar
+cautelosamente su revlver, apuntando al pecho del cordillerano y
+haciendo fuego.
+
+Al caer este enemigo, Watson se inclin inmediatamente sobre l para
+apoderarse de su arma.
+
+Cuando Piola di vuelta la esquina, Rojas montaba ya en su caballo.
+Por un sentimiento atvico de centauro de estancia, se consideraba ms
+fuerte y ms seguro de este modo que pie. Watson, forcejeando con
+el herido acababa de arrancarle su rifle iba incorporarse; pero
+vi que el bandolero andino le apuntaba por tenerlo ms cerca, y su
+instinto le hizo encogerse, al mismo tiempo que sonaba la detonacin.
+Gracias este movimiento, el proyectil no le atraves el pecho,
+cortndole nicamente el hombro izquierdo, con una herida superficial.
+El dolor le hizo soltar el rifle, permaneciendo acurrucado con una
+mano en el hombro.
+
+Su agresor di unos pasos hacia l para que el segundo disparo
+resultase ms certero, en el mismo instante que Manos Duras avanzaba
+su cabeza fuera de la esquina del rancho, atrado por la pelea.
+
+Vi don Carlos, que, montado ya en el caballo, apuntaba con su
+revlver Piola. l sac igualmente el suyo del cinto para disparar
+contra el estanciero, pero no pudo hacerlo. Tuvo que levantar el arma
+al ver interponerse entre los dos al otro jinete andino que haba
+quedado en observacin.
+
+--Gente!... Mucha gente!--gritaba este hombre.
+
+Los perros se presentaron detrs de l, con violentos saltos de
+retroceso y de avance, ladrando un enemigo invisible.
+
+A partir de este momento, los sucesos parecieron atropellarse unos
+otros, superponindose con una velocidad irreal.
+
+Manos Duras fu el ms gil para la accin. Corri hacia su caballo,
+que segua rumiando la hierba sin asustarse de los tiros, como si
+estas detonaciones fuesen ordinarias en su existencia. Luego
+desapareci detrs del rancho.
+
+Piola pareci olvidarse de Watson, para pensar en su propia seguridad.
+Tambin era hombre de caballo, y se consideraba ms seguro y fuerte
+sobre la silla que pie. Mont en su cabalgadura, siempre con la
+carabina en la diestra, y unindose su camarada fueron situarse
+los dos junto la tropilla de caballos, dispuestos defender hasta
+la muerte las cargas de sacos y fardos que representaban la fortuna de
+la comunidad.
+
+Rojas pareci olvidarlos, acercndose Watson para preguntarle con
+ingenua emocin:
+
+--Qu le pasa, gringuito?... Le han matado?
+
+El joven tena en un hombro de su blusa una mancha negra, que iba
+agrandndose; pero se incorpor, contestando con plida sonrisa:
+
+--Poca cosa: un rasguo nada ms.
+
+Don Carlos ya no pudo ocuparse de l. Necesitaba ver lo que haba al
+otro lado del rancho, hizo avanzar su caballo, dando vuelta la
+esquina.
+
+No encontr nadie. Su rstica puerta, completamente abierta,
+mostraba la soledad de su interior. Pero al apartar sus ojos de las
+ruinas vi un jinete que se alejaba al galope, llevando sobre el
+delantero de su silla una especie de envoltorio largo, sostenido por
+uno de sus brazos, y que se agitaba violentamente lo mismo que una
+persona.
+
+El instinto avis al estanciero ms que sus sentidos.
+
+--Ah, gaucho ladrn!...
+
+Lo que le haba parecido en el primer momento un envoltorio de ropas
+contena una vida, y se negaba dejarse llevar.
+
+Tuvo la certidumbre de que su odo le engaaba, con el trastorno de la
+emocin, al hacerle oir una voz de mujer; pero al mismo tiempo crey
+que Celinda le haba reconocido, llamndolo con desesperado lamento:
+
+--Pap!... pap!...
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XVII#
+
+
+Al levantarse Elena, bien entrada la maana, vi con sorpresa que la
+mestiza no acuda sus repetidas voces.
+
+Finalmente se present una de aquellas muchachas apodadas chinitas
+que trabajaban en el servicio de la casa bajo las rdenes de
+Sebastiana. Segn declar esta joven, la respetable mestiza no haba
+vuelto despus de su salida primera hora.
+
+--Dicen que ha habido un bochinche en la estancia de don Carlos Rojas.
+El comisario y muchos hombres se fueron para all.
+
+A Sebastiana, segn continu diciendo la chinita, la haban visto
+algunos en las afueras del pueblo, caballo y acompaada por el
+domstico del seor Robledo.
+
+--Habr ido ver si le ocurri algo su antigua patroncita. Cada uno
+cuenta una cosa... Pero lo cierto es que en la estancia han matado
+alguien.
+
+No pudo continuar hablando la criada, en vista de la poca curiosidad
+que mostraba su seora. Se haba limitado una exclamacin de
+sorpresa al escuchar las primeras palabras. Luego qued en silencio,
+como si no le interesase el relato.
+
+Permaneci toda la maana en su saln, despus de haber tomado el
+desayuno. Pensaba con impaciencia en las largas horas que deban
+transcurrir antes de que llegase la noche. Estaba resuelta llamar
+Robledo; pero ste, segn las noticias de su criadita, se haba ido
+con el comisario la estancia de Rojas y no regresara hasta el
+atardecer.
+
+Le era imposible seguir viviendo ms tiempo en aquel pueblo. Que se
+quedase su marido, trabajando en los canales. Ella pensaba pedir
+Robledo que le proporcionase los medios de regresar Pars, cuando
+menos el dinero necesario para volver Buenos Aires. Una vez en la
+gran ciudad sabra defenderse. En su primera juventud se haba visto
+en situaciones iguales peores, y conoca por experiencia cmo una
+mujer enrgica puede salir de los pasos difciles con ms soltura que
+un hombre.
+
+Deseaba que anocheciese pronto, pensando en su futura conversacin con
+el espaol. Al mismo tiempo le daba miedo el rpido deslizamiento de
+las horas, pues alguien poda venir su ventana para exigirle el
+cumplimiento de una promesa hecha la noche antes.
+
+Necesitaba un esfuerzo mental para convencerse de que no haba soado
+su entrevista con Manos Duras.
+
+Qu absurdo!--pens--. Pero he podido hacer realmente eso?
+
+Muchas veces en su existencia haba sentido la misma extraeza por los
+propios actos, como si hubiesen en su interior dos personalidades
+antagnicas, una de las cuales inspiraba horror la otra.
+
+Y ese hombre tal vez venga esta misma noche!, segua pensando.
+
+Para tranquilizarse se dijo que bien poda ser que el gaucho hubiese
+olvidado sus promesas. Pero inmediatamente record las vagas noticias
+que le haba dado su criadita de algo terrible ocurrido en la
+estancia de Rojas.
+
+Como estaba predispuesta creer que todos los sucesos deban plegarse
+ sus conveniencias, sinti finalmente la confianza del optimismo.
+
+No vendr--se dijo--. Qu disparate! Cmo puede ese hombre haber
+credo una promesa tan absurda?...
+
+Despus de las noticias que haban circulado por el pueblo, no se
+atrevera volver. Adems, aquel brbaro resultaba temible campo
+raso; pero con tener ella bien cerradas las ventanas y puertas de la
+casa, se librara de su presencia.
+
+Ya no pens en el gaucho, mas no por esto desapareci de su memoria el
+recuerdo de la noche anterior. Algo haba sucedido al romper el da,
+cuando empezaban marcarse luminosamente las rendijas de su ventana;
+y esto lo haba percibido confusamente, como todo lo que pasa cuando
+los ojos se resisten abrirse y el pensamiento vacila entre el sueo
+y la vigilia.
+
+Completamente despierta y considerando ahora lo ocurrido varias
+horas de distancia, empez convencerse de que alguien haba estado
+junto su ventana al amanecer. Record un ruido sofocado de pasos en
+la galera exterior y el leve crujido de la madera de la pared bajo el
+peso de un cuerpo apoyado en ella. Hasta podra jurar que haba
+escuchado algo semejante suspiros de dolor, un jadeo de
+desesperacin. Y su instinto le avisaba que aquel ser misterioso que
+haba vivido unos momentos cerca de ella, al otro lado del muro de
+tablas, no era otro que su esposo.
+
+Dos veces fu ahora la ventana, abrindola para ver su exterior y su
+interior, con la esperanza de encontrar un papel cualquier otro
+indicio del invisible visitante, llegado con el alba y desaparecido al
+salir el sol.
+
+Es Federico--volvi decirse--; no puede ser otro... Robledo debe
+saber donde est. Cmo deseo que vuelva al pueblo para hablarle!...
+
+Poco despus de medioda, cuando ella fumaba su vigsimo cigarrillo,
+llamaron la puerta. Transcurri algn tiempo y volvieron repetirse
+los golpes. Elena adivin que, por estar ausente Sebastiana, las dos
+chinitas haban abandonado la casa despus de servir la comida,
+vagando por el pueblo en busca de noticias.
+
+Fu abrir ella misma y se sorprendi reconociendo al visitante. Era
+Moreno. Su presencia nada tena de extraordinaria, y sin embargo no
+pudo contener Elena un gesto de asombro; tan olvidado le tena. En las
+ltimas horas otros hombres haban ocupado por completo su memoria.
+
+Ruborizndose de su olvido le invit entrar con exagerada
+amabilidad. Su buena suerte le enviaba este tonto para que la
+entretuviese con su conversacin durante una tarde largusima, que sin
+esta visita hubiese resultado de montona soledad.
+
+Al entrar en el saln, Moreno acarici los muebles con una mirada
+dulce y protectora, como si le perteneciesen. Luego ocup el silln
+que le ofreca ella, haciendo alarde de un aplomo que nunca haba
+mostrado en sus visitas anteriores.
+
+--Me voy Buenos Aires en el tren de esta tarde, seora
+marquesa--dijo con la gravedad de un hombre que conoce sus propios
+mritos--. Debo ver al gobierno para darle cuenta de lo ocurrido aqu,
+y hablar con el ministro de Obras pblicas sobre la continuacin de
+los trabajos.
+
+Elena acogi tales palabras con movimientos de cabeza afirmativos, al
+mismo tiempo que sus pupilas parecan sonreir maliciosamente. Este
+buen padre de familia exageraba un poco su importancia.
+
+--Pero antes de marcharme he credo conveniente venir verla para que
+tratemos de un asunto relacionado con mis futuros negocios.
+
+Sigui hablando, y las pocas palabras se apag la chispa alegre
+irnica que danzaba en las pupilas de la Torrebianca. Sus ojos slo
+expresaron un vido inters, que fu creciendo por momentos.
+
+Moreno relat cmo Pirovani le haba confiado toda su fortuna,
+nombrndole tutor de la hija nica que tena en Italia.
+
+--El pobre--continu--, por lo que he visto al examinar rpidamente
+sus papeles, era ms rico que yo crea. Este encargo supremo de mi
+pobre amigo va darme mucho que hacer, y tal vez me obligue dimitir
+mi empleo. Quin sabe si podr regresar aqu!... Temo que transcurra
+mucho tiempo antes de que volvamos vernos.
+
+Y la posibilidad de tan larga ausencia entristeci al oficinista,
+pesar del aire satisfecho y seguro de s mismo que mostraba desde el
+da anterior.
+
+--Como el infeliz Pirovani--sigui diciendo--me confi el manejo de su
+fortuna, y esta casa pertenece su heredera, yo, en uso de mis
+facultades, le digo, seora marquesa, que puede usted seguir aqu todo
+el tiempo que juzgue oportuno, como si fuese de su propiedad, y sin
+pagar por ella un solo centavo. Qu no har yo por usted!...
+
+Ella le miraba fijamente con ojos interrogantes. Le era difcil poder
+ocultar la sorpresa que le haba causado esta revelacin. Moreno
+depositario de la herencia del contratista, abrumado por la enormidad
+de la fortuna que caa sobre l y volviendo una ciudad populosa para
+rehacer su existencia!...
+
+A travs de su asombro empezaron emerger nuevas ideas, semejantes
+islotes todava informes y en pleno hervor de formacin. Se desdoblaba
+su interior, surgiendo junto la mujer de gustos frvolos ansiosa de
+comodidades y grandezas, otra que era la de las temibles energas, la
+de las extremas resoluciones en las horas difciles, la que no
+vacilaba ante la crueldad. Y esta mujer, al despertarse, aconsejaba
+imperiosamente su compaera: No dejes que se marche. El destino te
+lo enva.
+
+Contemplndola Moreno con ojos ms atrevidos que en los tiempos que no
+se crea rico y poderoso, vi de pronto cmo el rostro de la seora
+marquesa pareca velarse, lo mismo que si se deslizase sobre l la
+sombra de una nube invisible. Luego contrajo su boca con expresin
+dolorosa y se llev las manos al rostro, para ocultar sus lgrimas.
+
+Se levant de su silln el oficinista para consolarla. Comprenda el
+dolor de ella viendo el traje de luto que llevaba por la muerte de la
+madre de su esposo. Adems, el triste fin de Pirovani, la fuga de
+Canterac, tantos sucesos en tan poco tiempo!...
+
+--Es muy triste, seora marquesa, lo que le ocurre, pero no por eso
+debe usted llorar.
+
+Y se atrevi tomarle las manos, oprimindoselas dulcemente antes de
+apartarlas de sus ojos, hmedos de llanto.
+
+--No lloro por lo que usted cree--suspir ella--, lloro por m misma,
+por mi desgracia, que no tiene remedio. Estoy sola en el mundo. Mi
+marido no ha vuelto casa hace dos das... y tal vez no volver.
+Quin sabe qu calumnias le han contado!... Me quedaban mis amigos,
+mis buenos amigos; el uno ha muerto y el otro anda fugitivo. Slo
+poda contar con usted... y usted se marcha para siempre!
+
+El oficinista, conmovido por tales palabras, empez balbucear:
+
+--Cuente siempre con mi admiracin, seora marquesa... Yo me voy, y en
+realidad no me voy... Me tendr usted en Buenos Aires...
+
+Evit seguir hablando, por miedo las incoherencias en que le haca
+incurrir su emocin. Elena haba secado sus lgrimas y le miraba ahora
+con inters.
+
+--Jams he conseguido hacerme comprender--dijo--. Los hombres son as:
+acuden todos al mismo tiempo cuando les gusta una seora y la aturden
+con sus asiduidades, quitndose el sitio unos otros de tal modo, que
+la pobre se desorienta y acaba por no saber hacia dnde va su
+predileccin. Ahora que usted se marcha y le pierdo tal vez para
+siempre, me doy cuenta de que los dos pobres amigos que nos
+abandonaron se colocaban en primer trmino con tal violencia, que
+consiguieron ocultarme el hombre ms interesante para m.
+
+Se sinti Moreno de tal modo trastornado por esta revelacin, que tom
+entre sus manos la diestra de Elena.
+
+--Oh, marquesa! qu dice usted?
+
+Ella, despus de dejarse acariciar la mano, oprimi con sus dedos una
+de las de l, aadiendo con un tono de sinceridad, como si revelase
+sus pensamientos ms ntimos:
+
+--Siempre me interes usted por su modestia: una modestia disimuladora
+de grandes condiciones, que usted mismo no sospecha. A m me gustan
+los hombres buenos y sin orgullo. Muchas veces, cuando estaba sola,
+entretena en pensar lo que podra haber hecho un hombre como usted,
+viviendo en Europa y trabajando bajo la direccin de una mujer que le
+inspirase nobles ambiciones.
+
+Permaneci Moreno silencioso, mirndola con cierto asombro, como si la
+admirase ms despus de sus ltimas palabras. Aquella mujer pensaba
+las mismas cosas que l se le haban ocurrido numerosas veces, pero
+sin atreverse creer en ellas.
+
+Elena aadi, desalentada:
+
+-Pero ya es tarde: para qu hablar de eso? Usted tiene una familia.
+Yo soy una mujer sin ilusiones ni esperanzas, que se ve sola y pobre,
+ ignora cmo terminar su existencia.
+
+El oficinista segua pensativo, con las cejas fruncidas, como si
+estuviese contemplando interiormente un espectculo molesto para l.
+Vea una casita cerca de Buenos Aires, y en sus habitaciones, pobres y
+limpias, una mujer y varios nios. Pero esta visin no tard en
+esfumarse, recobrando Moreno el mismo aire de seguridad autoritaria y
+vanidosa con que se haba presentado al hacer su visita.
+
+--Yo tambin--dijo--pienso ahora ms que antes. Anoche no pude dormir,
+y por eso me he levantado tarde, sin tiempo para ir ver qu es lo
+que ha pasado en la estancia de Rojas... Y anoche precisamente se me
+ocurri que tal vez ser conveniente que yo vaya Europa para velar
+por la hija de Pirovani y administrar sus bienes mejor que si me quedo
+en Buenos Aires. Quin sabe si llegar aumentar muchsimo esa
+fortuna, dedicndome los negocios! Yo no creo poseer las condiciones
+que usted me supone, seora marquesa; pero en fin, soy hombre de
+nmeros, hombre de orden, y tal vez podr hacer buenos negocios, lo
+mismo que los hacen otros... Cmo no?
+
+Hubo un largo silencio, y el oficinista, que se mostraba inquieto por
+lo que iba decir, balbuce al fin tmidamente:
+
+--Usted podra venir conmigo Europa... para aconsejarme. Yo, por ms
+inteligente que usted me crea, slo puedo ser all un ignorante.
+
+Elena hizo un movimiento de sorpresa y luego repeli altivamente la
+proposicin.
+
+--No acepto. Qu locura!... Qu fardo iba usted echarse cuestas,
+amigo Moreno!... Olvida usted adems que yo soy una mujer casada, una
+seora, y la gente, al vernos juntos, hara las suposiciones ms
+calumniosas.
+
+A pesar de tales protestas tom las dos manos de Moreno entre las
+suyas y aproxim su cara la de l, envolvindole en el nimbo
+perfumado de su carne tentadora, al mismo tiempo que deca con
+entusiasmo:
+
+--Qu gran corazn el suyo!... Cmo probarle mi gratitud por su
+ofrecimiento?
+
+Adopt el oficinista una expresin suplicante para seguir hablando.
+Qu poda importarles los dos lo que murmurase la gente?... Adems,
+en Europa no los conoca nadie. Viviran en Pars, la ciudad
+maravillosa tantas veces admirada por l en las novelas y que nunca
+habra visto de no ocurrir la muerte de Pirovani. l era quien deba
+dar gracias la marquesa si se dignaba acompaarle y dirigirle.
+
+--Y la familia de usted?--pregunt la Torrebianca con una expresin
+austera, desmentida al mismo tiempo por sus miradas.
+
+El hombre respondi con el cinismo optimista de un rico, convencido
+del poder del dinero, que espera arreglar mediante su intervencin
+todos los conflictos.
+
+--Mi familia quedar en Buenos Aires, mejor instalada que nunca. Con
+plata abundante todo se soluciona y nadie vive descontento... Yo
+tendr mucha plata, porque, como es natural, debo recompensarme m
+mismo por mis trabajos de tutor. Pienso tambin ganar mucho en los
+negocios.
+
+Ella insisti en su resistencia, aunque cada vez con ms flojedad, y
+Moreno crey oportuno conmoverla describiendo las delicias de un Pars
+que no haba visto nunca y la otra tena ya olvidadas de puro
+conocidas.
+
+--Es una locura--dijo Elena, interrumpindole--. Me falta valor para
+arrostrar un escndalo tan enorme. Qu diran si nos viesen huir
+juntos?
+
+Despus, con una expresin pdica y tmida, aadi:
+
+--Yo no soy como usted me cree. Los hombres aceptan con asombrosa
+facilidad todo lo que les cuentan acerca de las mujeres, y saber
+qu es lo que le habrn dicho usted de m!... Reconozco que he sido
+poco dichosa en mi matrimonio. Mi marido es bueno, aunque nunca ha
+sabido comprenderme. Pero de eso huir con otro hombre, dando un
+escndalo!...
+
+Apel el oficinista todas las frases almacenadas en su memoria, como
+residuo de sus lecturas. Qu importaba el matrimonio, ni tampoco lo
+que pudiera decir la gente?... Ella tena derecho conocer el
+verdadero amor, tomndolo all donde lo encontrase. Tena igualmente
+derecho vivir su vida al lado de un hombre que supiese
+embellecrsela con arreglo sus altos merecimientos.
+
+As fu soltando trozos de sus lecturas novelescas, y aunque la
+marquesa pareca tan enterada como l de tales argumentos, acab por
+conmoverse y ablandarse bajo su elocuencia amorosa.
+
+Era que la Torrebianca consideraba en su interior que ya haba
+prolongado bastante el simulacro de su resistencia y crea llegado el
+momento de ceder, para que Moreno hablase de cosas ms inmediatas y
+urgentes. Como si no supiera lo que haca, puso sus manos sobre los
+hombros de l y le habl de muy cerca, con voz tenue, al mismo tiempo
+que miraba lo alto, como sumida en sus recuerdos.
+
+--Oh, Pars! Usted lo conoce por los libros, pero no sabe
+verdaderamente lo que es aquella vida. Nos espera all una existencia
+muy dulce.
+
+Consider el oficinista tales palabras como una aceptacin, creyndose
+autorizado despus de ellas para abrazarla...
+
+--S que acepta usted?... Oh! Gracias! gracias!
+
+Pero Elena le repeli para que no pasase ms adelante en sus caricias,
+y con una gravedad de mujer que sabe plantear los negocios, continu
+hablando:
+
+--Si llegase decir acepto, sera con la condicin de que nos
+marchsemos hoy mismo. De no ser as, podra arrepentirme... Adems,
+por qu seguir ms tiempo en este rincn odioso? Todos son enemigos
+mos. Hasta mi marido me abandona... No s qu es de l.
+
+Moreno contest con movimientos de afirmacin. Deban aprovechar el
+tren de aquella misma tarde. Si esperaban al prximo, era posible que
+en el transcurso de dos das ocurriesen nuevos incidentes. El pobre
+empleado crea de buena fe que la marquesa era capaz de arrepentirse
+de su resolucin, y consideraba necesario aprovechar este momento
+favorable.
+
+Elena fu haciendo preguntas, cada una de las cuales vino ser como
+un artculo del contrato verbal que estableca con l, antes de
+seguirlo. Explic Moreno todo lo que Pirovani le haba confiado al
+darle sus papeles y las instrucciones que aadi de palabra. Su
+fortuna era slida. Antes del duelo le haba entregado igualmente todo
+el dinero que tena en su alojamiento. El oficinista poda costear el
+viaje y la instalacin de ella por mucho tiempo en un lujoso hotel de
+Buenos Aires.
+
+--Una vez en la capital--continu--cobrar todos los depsitos que hay
+all nombre de Pirovani y har lo necesario para que el gobierno
+pague igualmente lo que le debe por sus trabajos... Conozco muchas
+personas importantes que me ayudarn... Va usted ver que, aunque
+algunos me tienen por zonzo, s darme bien la vuelta en esto de la
+plata... Y apenas deje arreglados los negocios, nos embarcaremos para
+Europa.
+
+Otra vez, enardecido por su propias palabras y seguro de la aceptacin
+de Elena, se atrevi poner las manos sobre su cuerpo, pero se vi
+repelido.
+
+--No--dijo ella severamente, la vez que entornaba los ojos con
+malicia--. Le advierto que mientras no hayamos llegado Pars slo
+ser para usted una compaera de viaje. Los hombres se muestran
+ingratos si logran su deseo desde el primer momento; abusan de la
+bondad de la mujer y olvidan luego sus compromisos.
+
+Sonri con una expresin prometedora, y dijo en voz queda, entornando
+sus prpados:
+
+--Pero as que lleguemos Pars...
+
+Sintise conmovido Moreno por el gesto con que acompaaba Elena tales
+palabras.
+
+Oh, Pars!... Esta exclamacin mental del oficinista resucit en su
+imaginacin todos los episodios de la vida alegre que llevan los
+extranjeros en la gran ciudad, segn l haba ledo en las novelas.
+
+Vi un elegante restorn nocturno, como se imaginaba que eran los
+restoranes de Montmartre y como los haba admirado directamente muchas
+veces en las historias cinematogrficas. Crey escuchar la msica
+sacudida y saltarina de un _jazz-band_. Sigui con sus ojos la
+rotacin de las parejas que bailaban en un gran rectngulo rodeado de
+brillantes mesitas.
+
+Despus entraba la marquesa vestida con llamativo lujo y apoyada en
+el brazo de l mismo, que iba de frac, con una perla enorme en la
+pechera. El encargado del establecimiento le saludaba familiar y
+respetuoso, como un parroquiano conocidsimo; las mujeres admiraban
+de lejos las joyas de Elena; un _groom_ diminuto como un gnomo se
+llevaba la rica capa de pieles de la seora, que esparca un perfume
+de jardn de ensueo. l examinaba la lista de vinos, pidiendo un
+champaa tan caro, que su nombre provocaba una reverencia admirativa
+del encargado de la bodega.
+
+Se desvaneci la visin, encontrndose Moreno otra vez en la antigua
+casa de Pirovani, ante aquella mujer que tanto haba deseado con el
+fervor que inspira lo que parece imposible de conseguir, y que le
+miraba en estos momentos con ojos devoradores.
+
+--Oh, Pars!--dijo--. Cmo deseo verme all con usted... Elena!
+Porque usted me permite que la llame ahora simplemente Elena... no?
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XVIII#
+
+
+Para Watson empezaron sucederse los hechos con la rapidez
+vertiginosa y la falta de lgica de los episodios de una pesadilla que
+se desarrollan ms all del tiempo y del espacio.
+
+Oy tiros; luego pasaron ante sus ojos varios jinetes todo galope,
+mientras otros, detenindose, hacan fuego contra los dos andinos. En
+vano Piola gritaba levantando sus brazos:
+
+--Hermanos, no nos baleen, que somos gentes de paz y nos
+entregamos!...
+
+Los que llegaban no queran oir y seguan disparando sus rifles
+pesar de las rdenes de Robledo.
+
+Cay herido el camarada de Piola, y ste juzg oportuno echarse al
+suelo, buscando refugio detrs de su caballo.
+
+Cuando todo el grupo de hombres de la Presa acab de entrar en la
+explanada del rancho, Watson no prest atencin las exclamaciones
+del espaol, asombrado de encontrarle all. Tampoco se fij en los
+saludos del comisario. Los dos le olvidaron tambin para ir en busca
+de Piola, colocndole sus revlveres en el pecho mientras le
+preguntaban dnde estaba Celinda. Algunos individuos de la expedicin
+desmontaron para examinar al hombre recin herido y tambin al otro
+cordillerano derribado por don Carlos.
+
+Lo que atrajo la atencin del joven fu la presencia de su propio
+caballo, sobre el cual se ergua con aire de importancia el pequeo
+Cachafaz, sealando con un dedo acusador los tres vencidos.
+
+-Estos gauchos malos son los que se llevaron mi patroncita. Yo los
+vide...
+
+Pero le fu imposible continuar, pues se sinti agarrado por el talle
+y descendido violentamente de su dignidad ecuestre, quedando con los
+pies en el suelo.
+
+Ricardo haba hecho esto valindose de su brazo sano y sofocando el
+dolor que le causaban en el hombro herido tales movimientos. Su
+caballo pareci reconocerlo al quedar l sobre la silla, y apenas le
+hubo picado con sus espuelas, sali todo galope en la misma
+direccin seguida por Rojas.
+
+Llevaba varios minutos el estanciero de perseguir Manos Duras y no
+perda la esperanza de alcanzarlo. Era difcil poder galopar de un
+modo continuo en aquellas pendientes arenosas. Adems, el caballo del
+gaucho llevaba dos personas, y ste tena necesidad de conservar
+sujeta Celinda, al mismo tiempo que excitaba la marcha de su
+cabalgadura. Rojas poda dedicarse con mayor ligereza la
+persecucin, teniendo adems libres sus dos brazos.
+
+Durante esta fuga el bandido volvi repetidas veces su cabeza y el
+brazo derecho armado con un revlver. Dos balas pasaron silbando cerca
+de don Carlos. ste contest los disparos con otros, pero despus se
+contuvo. No le quedaban mas que tres cpsulas. En la maana, al salir
+de su estancia para ir simplemente la Presa, se haba ceido el
+cinturn del revlver, sin poner cartuchos de repuesto en los agujeros
+de la canana. Slo poda contar ahora con estos tres tiros y con el
+cuchillo que llevaba al cinto para las necesidades del campo. Adems
+tena miedo de herir su hija.
+
+Como el gaucho iba mejor provisto de armas, sigui disparando tiros
+durante su fuga, con gran prodigalidad.
+
+Sinti el estanciero una nueva indignacin al darse cuenta de lo que
+intentaba Manos Duras contra l.
+
+--Grandsimo bandido! Ahora tira matarme mi flete!
+
+Y el centauro criollo, dicindose esto, mostr tanta clera como al
+ver en peligro su hija.
+
+A los pocos momentos, Rojas, que pareca soldarse los caballos que
+montaba, hasta formar un solo cuerpo con ellos, adivin bajo sus
+piernas un estremecimiento de muerte. Sac gilmente sus pies de los
+estribos y se ech al suelo, al mismo tiempo que rodaba la pobre
+bestia, arrojando por el pecho un cao de sangre igual al chorro
+purpreo de un tonel de vino que se desfonda.
+
+Se vi el estanciero pie, mientras el otro continuaba huyendo con su
+hija sobre el arzn. Toda su voluntad la concentr en la mano que
+sostena el revlver, apuntando ste contra el enemigo fugitivo.
+Necesitaba matar su caballo.
+
+Rojas, que no tema la lucha con las fieras ni con los hombres y pocas
+veces haba conocido el miedo, tembl de emocin... Dar muerte un
+caballo! Era un excelente tirador, y sin embargo, hizo un disparo y
+despus otro, sin que la cabalgadura del gaucho cesase en su galope.
+Iba ya disparar su ltima cpsula, cuando el flete de Manos Duras
+titube, marchando con ms lentitud, hasta que por fin di una
+voltereta mortal, levantando una nube de arena con su agnico
+pataleo.
+
+Corri Rojas, pero antes de llegar al sitio de la cada, vi cmo el
+gaucho se incorporaba, sacando un segundo revlver del cinto, sin
+dejar de oprimir con el otro brazo Celinda. As esper, con aire
+amenazante, que se aproximase su perseguidor.
+
+Pudo don Carlos avanzar todava algunos pasos, pero Manos Duras
+dispar contra l, pasando el proyectil tan cerca de su rostro, que
+por un momento se crey herido. Entonces Rojas se dej caer para
+presentar menos blanco, y fu arrastrndose, con el revlver en la
+diestra. El gaucho no poda adivinar que slo le quedaba un tiro, y
+creyendo que su intencin era aproximarse cautelosamente para que
+resultasen ms seguros sus disparos, sigui haciendo fuego. Adems se
+serva de Celinda como de un escudo, colocndola ante su pecho. Pero
+los retorcimientos de la joven al pretender librarse de este brazo
+robusto que la mantena prisionera hicieron desviar muchas veces su
+revlver.
+
+--Si dispara un tiro ms, viejo, mato su hija!
+
+Esta amenaza, unida la consideracin de su impotencia, hizo que don
+Carlos se deslizase lentamente sobre la arena, sin atreverse hacer
+fuego.
+
+Manos Duras pareci inquietarse de pronto por un nuevo peligro que
+presenta cerca de l, y mir vidamente un lado y otro. Pero el
+miedo al enemigo ms inmediato, que era el estanciero, hizo que no
+pensase mas que en ste, continuando sus disparos.
+
+El otro enemigo invisible era Watson, que al escuchar los tiros haba
+echado pie tierra para aproximarse al lugar de la lucha, marchando
+encorvado entre las speras plantas que surgan del suelo arenoso.
+
+Por un momento tuvo la intencin de atacar Manos Duras con su
+revlver, pero temi herir Celinda, que continuaba forcejeando para
+librarse de su opresor. Luego fu hasta su cabalgadura, desatando de
+la silla el lazo regalado por la hija de Rojas. Llevndolo en su
+diestra di un rodeo travs de los matorrales, hasta venir
+colocarse detrs del gaucho.
+
+Esta corta marcha le produjo intensos dolores. Varias veces las ramas
+espinosas se engancharon en su hombro herido. Adems, la duda le hizo
+temblar interiormente. Sabra valerse de esta arma primitiva?...
+
+Recordaba las risas de Flor de Ro Negro comentando su torpeza; pero
+al evocar igualmente los alegres paseos con ella y verla ahora en tan
+angustioso peligro, sinti renacer su dura voluntad. Las enseanzas
+recibidas en su juventud, el espritu metdico y prctico de su raza,
+le reanimaron. Lo que una persona hace, otra puede hacerlo tambin.
+Y recomendndose las potencias misteriosas imponderables que rigen
+nuestra existencia y veces nos protegen con inexplicable
+predileccin, envi el lazo por el aire, casi sin mirar, confindose
+la suerte y su instinto. Luego tir de l, metindose matorrales
+adentro, con un esfuerzo alegre y extraordinario al adivinar por la
+resistencia de la cuerda que el lazo haba hecho presa. Fu tan
+brbaro su gozo, que tir con ambas manos, lanzando rugidos de dolor
+por el desgarramiento que senta en su hombro herido.
+
+El lazo haba aprisionado, efectivamente, el grupo que formaban Manos
+Duras y Celinda, arrollndose en torno sus cuerpos. Luego los dos
+cayeron de espaldas bajo el rudo tirn.
+
+Ces el gaucho de retener Celinda para valerse de las dos manos, y
+estando todava en el suelo extrajo su cuchillo del cinto, partiendo
+la cuerda que le sujetaba. Watson, que haba adivinado esta intencin,
+corri hacia Manos Duras, dndole varios golpes en la cabeza y en el
+rostro con la culata de su revlver. Pero Rojas lleg tambin en unos
+cuantos saltos junto al grupo derribado.
+
+--Djamelo, gringo!--orden con voz entrecortada--. A ste nadie debe
+matarlo mas que yo... Me corresponde!
+
+Hizo retroceder con un empelln Watson, y ste slo se preocup de
+Celinda, levantndola del suelo y llevndosela al otro lado de los
+matorrales ms prximos. La joven, aturdida an por su cada, se pas
+las manos por los ojos, sin reconocer al norteamericano. Tena varias
+desolladuras en los brazos y en el rostro que manaban sangre. Mientras
+tanto, don Carlos casi ayudaba incorporarse Manos Duras.
+
+--Levntate, hijo de... para que no digas que te mato sin defensa!
+Saca tu facn y pelea.
+
+El cuchillo lo tena ya en la mano el gaucho, pero Rojas no lo haba
+visto, turbado por el goce feroz de encontrar finalmente ese hombre
+al alcance de su diestra.
+
+Apenas el bandido estuvo de pie, le tir traicin una cuchillada al
+vientre, pero aturdido an por los golpes que le haba dado Watson, su
+ataque fu lento, lo que permiti al estanciero pararla con un revs
+de su mano izquierda. l, por su parte, le asest un golpe en el
+pecho, luego otro, y menude sus cuchilladas con tal celeridad, que
+hizo derrumbarse Manos Duras arrojando sangre por numerosos
+desgarrones de su cuerpo.
+
+--Ya est muerto el puma!
+
+Esto lo grit don Carlos agitando sobre su cabeza el arma enrojecida,
+mientras el bandolero daba vueltas junto sus pies, apoyndose en un
+costado y en otro, entre ronquidos de agonizante.
+
+Watson haba ido llevndose Celinda ms lejos, para que no
+presenciase esta lucha, pero al mismo tiempo procuraba no perder de
+vista al estanciero, por si le era necesario su auxilio.
+
+Al juntarse los dos hombres, condujeron la joven hasta el lugar
+donde el ingeniero haba dejado su caballo. No queran que Celinda
+viese al agonizante. Ella, conmovida por tantas emociones, los miraba
+con unas pupilas dilatadas inciertas, como si no los reconociese. Al
+fin acab por llorar, abrazndose su padre. Luego, olvidando los
+prejuicios de los das normales, abraz tambin Watson y empez
+besarlo.
+
+El mocetn, aturdido por estas caricias y asustado por las heridas
+superficiales que notaba en el rostro de la joven, pregunt con
+ansiedad:
+
+--Le he hecho dao, miss Rojas?... No es cierto que he tirado el
+lazo menos mal que otras veces?...
+
+Los dos le ayudaron montar, y marcharon junto su caballo con
+direccin al rancho de la India Muerta.
+
+Robledo y el comisario salieron su encuentro, mostrando gran alegra
+al reconocer Celinda. Frente las ruinas estaban los otros hombres
+de la expedicin. Despus de curar su modo los dos cordilleranos
+heridos, los vigilaban, as como Piola, hablando de conducirlos al
+da siguiente la crcel de la capital del territorio.
+
+Vindose entre amigos que celebraban con gozosas demostraciones su
+liberacin, Celinda volvi recobrar su carcter ligero y animoso.
+Procur ocultar su rostro para que Watson no viese ms tiempo las
+desolladuras que lo desfiguraban; pero cuando de tarde en tarde volva
+sus ojos l, stos tenan una expresin acariciante.
+
+--Le he hecho dao, miss Rojas?--dijo otra vez el joven con voz
+suplicante, como si su emocin no le permitiera en aquellos momentos
+preguntar otra cosa--. Verdad que no he tirado el lazo muy mal?...
+
+Ella, despus de mirar un lado y otro para convencerse de que su
+padre estaba lejos, dijo en voz baja, imitando el acento del
+norteamericano:
+
+--Gringo chapetn! grandsimo torpe!... Si que me has hecho dao, y
+el lazo lo tiras rematadamente mal... Pero de todos modos me
+enganchaste con l, y como yo jur que slo as conseguiras tenerme
+otra vez... aqu me tienes.
+
+Y avanz los labios cual si pretendiese acariciarle desde lejos con su
+sonrosado redondel, siendo este gesto una promesa de lo que hara
+seguramente luego, cuando se viesen solos.
+
+Entr la expedicin en la Presa al anochecer, despus de haber
+descansado en la estancia de Rojas, donde esperaba Sebastiana. sta,
+al ver libre su patroncita, prorrumpi en exclamaciones de gozo, que
+se convirtieron poco despus en frases de indignacin por las lesiones
+que Celinda tena en su cara. El nombre de la marquesa se le escap
+la mestiza en el curso de una furibunda palabrera, pesar de las
+recomendaciones de prudencia hechas en voz baja por Robledo. Al fin
+acab relatando Rojas todo lo que saba de la entrevista de la
+seorona con Manos Duras y lo que sospechaba ella que haban
+convenido los dos.
+
+Sebastiana quiso quedarse en la estancia, al lado de Celinda, sin
+creer necesario para ello el permiso del patrn.
+
+El mismo don Carlos haba rogado Watson que se quedase tambin hasta
+el da siguiente, en que volvera l.
+
+--Tengo que hacer una cosita urgente en la Presa. Deseo decir unas
+palabritas cierta persona.
+
+La voz meliflua del criollo, as como su acento dulzn, eran para
+meter espanto cualquiera. Robledo intent disuadirle de este viaje,
+adivinando sus intenciones. Con l se mostr Rojas ms explcito.
+
+--Djeme, don Manuel; necesito ver esa mala... tal! que ha querido
+perjudicar mi nia. Me contentar con levantarle las polleras y
+darle cincuenta golpes con este rebenque, as... as.
+
+Y mova el ltigo corto con su terrible tira de cuero.
+
+Hubo de aceptar al fin el espaol que le acompaase hasta el pueblo,
+convencido de lo intil que era oponerse sus propsitos. An
+perduraba en Rojas la furia homicida de su combate muerte con el
+gaucho, y Robledo esperaba abonanzarle cuando hubiesen transcurrido
+unas horas.
+
+Al entrar en la calle central vieron los expedicionarios aglomerados
+casi todos los habitantes de la Presa. Los jinetes delanteros iban
+dando noticias al paso, y stas se transmitan, de grupo grupo,
+rpidamente. Todos celebraron la muerte de Manos Duras, como si con
+ella se viese libre el pueblo de una gran calamidad. Los ms dbiles
+lamentaban que el comisario hubiese guardado en un rancho cerca de la
+poblacin los tres prisioneros para enviarlos al da siguiente la
+crcel del territorio. La muchedumbre, con esa ferocidad colectiva que
+surge en las primeras horas de una emancipacin largamente esperada,
+quera destrozarlos, para vengarse de los miedos que la haba hecho
+sufrir el gancho ya difunto.
+
+La ltima noticia que hizo circular la locuacidad de los jinetes
+delanteros sirvi para que esta indignacin comn encontrase dnde
+satisfacerse. Las revelaciones de Sebastiana fueron conocidas en un
+momento por todos. Era aquella seorona la que de acuerdo con Manos
+Duras haba organizado una venganza terrible; una venganza semejante
+otras que ellos haban odo contar los lectores de novelas visto
+por sus ojos en las historias cinematogrficas. La _gringa_ rubia
+quera matar la pobre nia de la estancia, hija del pas, tal vez
+por envidia, tal vez por otro motivo.
+
+Robledo, que pasaba caballo entre los grupos, adivin por algunas
+palabras sueltas la clera que empezaba conmoverlos. Precisamente en
+aquellos momentos la expedicin iba desfilando ante la antigua casa de
+Pirovani. Las mujeres eran las que se mostraban ms furiosas y
+lanzaron los primeros gritos agresivos mirando las ventanas del
+edificio.
+
+--Muera la Cara Pintada! Muera la gran...!
+
+Y soltaba redonda la mayor de las injurias femeniles. Presintiendo lo
+que iba ocurrir, torci Robledo su marcha, avanzando hacia la casa y
+colocando su caballo ante los ltimos peldados de la escalinata de
+madera. Pero no consigui verse obedecido ni an por los hombres ms
+adictos l, que le haban acompaado en la expedicin.
+
+Desoyendo sus consejos y sus rdenes, mujeres y chiquillos empezaron
+pasar por debajo de la panza de su caballo deslizarse por sus
+flancos... Y detrs de estos primeros asaltantes, los hombres fueron
+invadiendo la entrada de la casa, excusndose con un gesto y un leve
+saludo al pasar ante el ingeniero.
+
+El asalto fu rapidsimo, abatindose los obstculos con esa facilidad
+que parece centuplicar la fuerza de los ataques populares en das de
+revolucin triunfadora. La puerta cay rota, y toda la ola humana se
+revolvi un momento en su quicio, penetrando despus borbotones en
+el interior de la casa. Saltaron rotos los vidrios de las ventanas, y
+poco despus empezaron salir por ellas, como proyectiles, los
+muebles, las ropas y toda clase de objetos. En vano algunos, ms
+prudentes y serenos, protestaban del absurdo destrozo.
+
+--Pero si eso no es de ella!... Si todo perteneca don Enrique el
+italiano!
+
+La multitud se mostraba sorda; quera que fuese todo propiedad de la
+seorona, para de esta manera satisfacer su clera sin escrpulos. Y
+continuaba dando gritos, en los que se repeta la palabra infamante.
+
+De pronto, Robledo, que braceaba sobre su caballo dando rdenes
+intiles, consigui hacerse oir. Los asaltantes parecan cansados.
+Adems, la decepcin de no encontrar la hembra odiada haba
+disminuido su actividad destructora. Pero la verdadera causa del
+relativo silencio que permiti Robledo restablecer su influencia fu
+la llegada de un viejo trabajador espaol, retirado de las obras del
+canal para dedicarse llevar las viviendas agua del ro en un carro
+del que tiraba un msero caballejo.
+
+Este hombre logr que le escuchasen con ms rapidez que el ingeniero.
+Los asaltantes bajaron poco poco de la casa para orle de ms cerca.
+
+--Qu hacen ah?--gritaba--. Se ha ido!... Yo la he visto en un
+coche con el seor Moreno, el del gobierno. Van la estacin tomar
+el tren de Buenos Aires.
+
+Inmediatamente se ofrecieron varios jinetes de buena voluntad para
+alcanzarla en su fuga. Llevaba mucha delantera, pero tal vez mata
+caballo podran detenerla en Fuerte Sarmiento.
+
+Otros ponan en duda el xito de tal persecucin. Slo quedaba una
+hora escasa para la llegada del tren, y como ste parta de la
+prxima estacin del Neuquen, nunca llegaba con retraso.
+
+Las mujeres, por ser las ms furiosas, aconsejaban los jinetes que
+intentasen de todos modos la aventura, para traer la seorona
+arrastrndola del pelo. Otros varones, sesudos y de luminosas ideas,
+proponan, con el mismo piadoso deseo, colocarse simplemente al lado
+de la va, cuando pasase el tren cerca de la Presa, y hacer una
+descarga cerrada sobre el coche que llevase la grandsima... tal. Y
+mostraban asombro cuando Robledo intentaba hacerles comprender que en
+el mismo coche podan ir otros viajeros y adems resultaba imposible
+adivinar su vagn entre los muchos que componen un tren.
+
+Cuando todas estas gentes, roncas de gritar y convencidas de que les
+era imposible dar alcance la seorona, quedaron en silencio, el
+ingeniero consigui hacerse oir.
+
+--Dejadla que se vaya. Es Gualiche que nos abandona, despus de
+haberlo perturbado todo... Lo que hay que desear es que ese demonio no
+vuelva nunca. Ojal se hubiese marchado antes!...
+
+Al fin, cerrada ya la noche, las gentes se fueron apaciguando. Era la
+hora de la cena, y los ms exaltados prefirieron seguir sus
+conversaciones en la mesa familiar en el almacn del Gallego.
+
+Rojas se mostraba sombro, como si hubiese olvidado todos los sucesos
+de aquel da para no ver mas que la fuga de Elena.
+
+--Crea usted que lo siento, don Manuel. Mi gusto hubiese sido
+remangarle las polleras, para con este rebenque...
+
+Y haciendo con una mano el mismo ademn que si levantase las faldas de
+Elena, iba explicando todo lo que su venganza se hubiese complacido en
+realizar.
+
+A partir de este da, la existencia result angustiosa montona en
+aquel pueblo, donde no quedaba otro personaje importante que Robledo.
+Los obreros empezaron desbandarse al ver suspendida la continuacin
+de las obras. Pasaban el tiempo los grupos inactivos hablando de la
+posibilidad de que se reanudasen los trabajos en la semana prxima por
+disposicin del gobierno; pero la orden no llegaba. All en Buenos
+Aires estudiaban el asunto con toda calma, y los peones, perdida la
+paciencia, echbanse al hombro el saco de ropa para huir pie en
+ferrocarril de un lugar donde ya no entraba dinero y cada vez era ms
+general la pobreza.
+
+El almacn haba descendido boliche y tena un aspecto fnebre. Slo
+algunos parroquianos viejos, de solvencia probada, venan beber de
+pie ante el mostrador. Don Antonio el Gallego haba cortado
+violentamente el crdito la mayor parte de los concurrentes, y para
+apoyar su voluntad de no dar nada al fiado, tena un revlver en cada
+cajn del mostrador y el hermoso rifle americano debajo de su asiento.
+Su pblico, cuando estaba falto de dinero, mereca todas estas
+precauciones.
+
+--Usted debe ir Buenos Aires, don Manuel--deca Robledo con firme
+optimismo--. Usted es el nico quien harn caso all.
+
+El ingeniero se mostraba triste y desalentado, como todo lo que le
+rodeaba. Lo nico que consegua hacerle sonreir con una expresin
+melanclica era el nuevo aspecto de Watson su socio. ste pareca
+alegre, como si nada le importase la suerte de sus canales. Ahora slo
+le interesaba la ganadera, pasando los das enteros en la estancia de
+Rojas.
+
+Qu poda importarle la paralizacin momentnea de las obras!... Era
+joven y tena muchos aos por delante. Lo que deseaba estudiar era la
+vida de una estancia, pero teniendo por maestro Flor de Ro Negro,
+que le acompaaba caballo travs de los campos desde la salida del
+sol hasta el ocaso.
+
+Un fnebre descubrimiento aument el mal humor del espaol, poco
+despus de la fuga de Elena.
+
+Gonzlez le hizo ver un sombrero que uno de sus parroquianos haba
+encontrado junto al ro, lejos del campamento. El ingeniero lo
+reconoci inmediatamente. Era el que llevaba Torrebianca.
+
+Estaba convencido, desde mucho antes, que su compaero no figuraba ya
+entre los vivos. Con frecuencia, durante la noche, cuando las
+dificultades financieras de sus obras le hacan permanecer insomne,
+reconstitua por deducciones lo que el marido de Elena haba hecho al
+abandonar su casa, poco antes del amanecer. Indudablemente su cuerpo
+estaba en el fondo del ro.
+
+Otro da, el dueo del boliche vino contarle el descubrimiento hecho
+por unos espaoles que, al verse faltos de trabajo, se dedicaban la
+pesca. Dos leguas ms abajo del pueblo haban pasado una isla
+fangosa rodeada de caaverales, con la esperanza de apoderarse de
+algunas truchas procedentes del lejano lago de Nahuel Huapi. Entre las
+caas de la orilla haban visto dos objetos largos y negros que se
+balanceaban mecidos por la corriente: las piernas de Torrebianca.
+
+Robledo no haba tenido valor para ver el cadver. Despus de un mes
+de permanencia en el ro, era una masa gelatinosa que pareca vibrar
+por el rebullicio de la fauna surgida de sus carnes. Fu su
+compatriota Gonzlez quien, abandonando el mostrador del almacn, se
+encarg de todo lo necesario para dar sepultura estos restos.
+
+--Usted lo que debe hacer es irse Buenos Aires--repeta el
+almacenero--. Don Ricardo y yo le sustituiremos aqu. En la capital
+trabajar usted por nosotros ms que si se queda en la Presa.
+
+Al fin Robledo reconoci la pertinencia de estos consejos, marchndose
+ Buenos Aires. Varios meses anduvo por los ministerios, solicitando
+que se reanudasen las obras y luchando con las rutinas tcnicas y
+administrativas.
+
+Tambin tuvo que esforzarse por mantener su crdito en los Bancos. Los
+mismos que protegan antes su empresa dudaban ahora francamente del
+xito, resistindose proporcionarle ms dinero para su continuacin.
+Un ambiente de escepticismo y descrdito iba esparcindose en torno
+todo lo que era de la Presa.
+
+Lleg el invierno sin que Robledo hubiese podido salir de Buenos
+Aires. Algunas veces, con repentino optimismo, esperaba conseguir al
+da siguiente la realizacin de sus deseos. Pero al otro da le
+contestaban: Vuelva usted maana; y este maana iba convirtindose
+en una palabra fatdica, smbolo de algo vago que nunca llegara ser
+realidad.
+
+Los peridicos le anunciaron una noche la inquietud de las poblaciones
+ribereas del ro Negro. Los afluentes empezaban aumentar su caudal
+con una prodigalidad inquietante. Llegaba la crecida que l vena
+anunciando desde meses antes en los ministerios para conseguir que se
+continuasen las obras si an era tiempo.
+
+Recibi luego un telegrama de los mismos que le haban aconsejado la
+marcha Buenos Aires. Le pedan que volviese, como si su presencia,
+siendo milagrosa, pudiera sujetar las fuerzas naturales.
+
+Entr en la Presa con un fro glacial. Volvi enfundarse en un gabn
+de chfer con los pelos afuera que haba usado siempre en los das
+rudos del invierno.
+
+La poblacin estaba casi desierta. Las casas de madera, que eran las
+ms fuertes, tenan cerradas puertas y ventanas. Las construcciones de
+adobes estaban con los techos rotos y el huracn haba arrancado
+igualmente las maderas de sus orificios de ventilacin. No se vea
+nadie en las calles. Slo quedaban los hombres que ya eran habitantes
+del pas antes de que empezasen las obras. Pareca que durante los
+cuatro meses de su ausencia hubiesen transcurrido diez aos.
+
+Sufri el tormento de largas y angustiosas inquietudes al permanecer
+das enteros en la orilla del ro, viendo con una indignacin
+impotente cmo aumentaba el peligro. Las aguas eran cada vez ms altas
+y tumultuosas, arrastrando en su corriente troncos de rboles que
+venan tal vez de las vertientes de los Andes, haciendo rodar
+invisibles, por el fondo de su lecho, rocas enormes.
+
+No le preocupaba el peligro de una inundacin. Era la suerte de las
+obras incompletas, y no la seguridad de las personas, lo que le haca
+vivir en perpetua angustia. Examinaba todas las maanas, con la
+atencin de un mdico que ausculta un enfermo, aquel dique que deba
+obstruir el ro de orilla orilla y estaba sin terminar, primeramente
+por la distraccin amorosa de sus constructores y despus por su
+rivalidad mortal.
+
+El brazo ms largo del dique haba quedado incompleto unos cuantos
+metros del otro brazo que vena su encuentro desde la orilla
+opuesta. Las aguas, cada vez ms altas, cubran estos dos muros,
+marcando su oculta existencia con remolinos y espumarajos.
+
+Como todos los que viven en incesante peligro, Robledo empez
+sentirse supersticioso, recomendndose en su interior varias
+divinidades confusas y omnipotentes que podan realizar un milagro.
+
+Si conseguimos pasar el invierno--pensaba--sin que esto se rompa,
+qu felicidad!
+
+Pero una maana, cual si fuese una construccin de arena igual la
+que levantan los nios y demuelen su capricho, las aguas se llevaron
+ante sus ojos un extremo del dique sin concluir; luego lo partieron
+como algo tierno y dctil, y finalmente las dos murallas subfluviales,
+en las que se haban empleado cientos de hombres y miles de toneladas
+de materia dura y en apariencia inconmovible, rodaron corriente abajo,
+dejando fragmentos encallados en las orillas y las islas. Entonces
+Robledo llor.
+
+--Cuatro aos de trabajo, y el agua lo disuelve todo, como si fuese
+azcar!... Cuatro aos de labor perdida... y habr que empezar otra
+vez!
+
+Su compatriota el dueo del boliche se consideraba tan arruinado como
+l. En su establecimiento, el cajn del mostrador estaba vaco. Adems
+poda decir adis la esperanza de convertir sus arenosos campos en
+ricas chacras de riego. Estaba pobre; ms pobre que cuando lleg
+establecerse en esta tierra maldita.
+
+Pero su fe en Robledo y la necesidad de consolarle hicieron que se
+mostrase optimista.
+
+--Todo se arreglar, don Manuel--repiti varias voces, pero sin
+conviccin.
+
+Don Manuel, viendo cmo las aguas insistan en su obra destructora,
+pas de la tristeza la clera. Sus ojos ya no miraban al ro. Tenan
+la vaga expresin del que ha puesto su pensamiento muy lejos y ve lo
+que no pueden ver los dems.
+
+Record Canterac y Pirovani, tan intensamente como si los hubiese
+encontrado el da anterior. Vi despus un rostro de mujer sonriendo
+con expresin maligna. A travs del tiempo y la distancia haca sentir
+an la influencia de su paso por este rincn de la tierra. Ella era
+en realidad la que destrua las obras.
+
+El espaol cerr los puos. Se acord del estanciero Rojas y lo que
+ste se propona hacer con su rebenque para castigar las maldades de
+aquella hembra. l hubiese hecho algo peor en el presente momento.
+
+Gualicho rubio--pens--, demonio perturbador de los hombres y de las
+cosas... en qu mala hora te traje aqu!
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XIX#
+
+
+--Han transcurrido doce aos desde la ltima vez que estuve en
+Pars... Ay! Reconozco que mi aspecto ha cambiado mucho.
+
+Y Robledo, al decir esto, volvi verse tal como se contemplaba todas
+las maanas en el espejo, con ojos de conmiseracin, mientras proceda
+ su limpieza matinal.
+
+Era todava vigoroso y gozaba de excelente salud; pero la vejez haba
+empezado marcar en l sus devastaciones. La cspide de su crneo
+estaba completamente despoblada. En cambio haba suprimido su bigote,
+rasurndolo por el motivo de tener con ms abundancia las canas que
+los pelos obscuros. Esta transformacin le haba dado, segn l,
+cierto aspecto de clrigo de actor, pero al mismo tiempo esparca
+por su rostro cierta frescura juvenil.
+
+Ocupaba un silln en el _hall_ de un hotel elegante de Pars, cerca
+del Arco de Triunfo.
+
+Frente l estaba un matrimonio joven: Watson y Celinda. El paso de
+los aos no haba hecho mas que afirmar los rasgos fisonmicos de
+Ricardo, dando mayor estabilidad su hermosura de atleta tranquilo.
+La antigua Flor de Ro Negro tena ahora una belleza estival de trato
+sazonado y dulce. Conservaba su esbeltez gimnstica de efebo, pero la
+maternidad haba amplificado majestuosamente sus formas.
+
+Ya no llevaba su cabellera cortada como una melena de pajecillo, ni se
+permita en pblico los saltos y las travesuras infantiles de aquella
+amazona patagnica admirada por los inmigrantes. Deba mostrar la
+seriedad de una mam. En torno la mesita del _hall_ se mova un nio
+de nueve aos, voluntarioso y algo desobediente, que buscaba la
+proteccin de Robledo--por otro nombre to Manuel--cuando le rean
+sus padres. En un piso del Palace dos _nurses_ inglesas vigilaban
+los juegos de otros tres hijos de menos edad.
+
+Formaban todos en conjunto la conocida familia de la Amrica del Sur
+que viene pasar varios meses en Europa, como una tribu rica y
+alegre, trasladando la casa entera de un lado otro del Ocano, sin
+olvidar los criados. Ahora la familia estaba en sus comienzos, por
+ser los padres todava jvenes, y se limitaba ocupar cuatro
+camarotes en los buques y cinco cuartos con saln comn en los
+hoteles. Diez aos ms de vida y de prosperidad en los negocios, y la
+caravana familiar, al hacer otro viaje Europa, arrendara todo un
+costado del paquebote y un piso entero en los Palaces.
+
+--Las cosas que han ocurrido desde la ltima vez que estuve aqu!...
+
+Se ensombreci el rostro de Robledo al recordar ste sus luchas
+durante dos aos para conseguir que se reanudasen las obras en el ro
+Negro.
+
+Haba conocido las angustias que proporcionan las deudas crecientes y
+las reclamaciones de acreedores que no pueden satisfacerse.
+
+Casi todos los habitantes de la Presa escaparon al destruir el ro las
+obras. Los raros viajeros que visitaban el pas venan admirar esta
+poblacin en ruinas, semejante las ciudades histricas y muertas
+del mundo antiguo, en una tierra falta de recuerdos.
+
+A fin el gobierno haba reanudado los trabajos. El ro era vencido
+poco poco, aceptando el obstculo del dique y los canales de Robledo
+y Watson se empapaban con las primeras aguas, dejando correr por su
+lecho fangoso el riego vivificante.
+
+Despus de esto slo haban necesitado los dos socios que
+transcurriese el tiempo. El milagro del agua realizaba un sinnmero de
+milagros secundarios. Acudan la muerta poblacin hombres de todos
+los pases, deseosos de roturar un suelo que poda despus ser suyo.
+Una costra de verde tierno y luminoso iba cubriendo los campos antes
+polvorientos. Los matorrales secos y punzantes cedan el sitio los
+rboles jvenes. Nutridos por la savia de una tierra dormida durante
+miles de aos, y refrescados incesantemente por el agua que corra
+sus pies, realizaban en el corto plazo de varias semanas prodigiosos
+estiramientos.
+
+Las casuchas de adobes, derrudas en el perodo de soledad y miseria,
+eran reemplazadas por edificios de ladrillo extensos y bajos, con un
+patio interior, imitando la arquitectura espaola de la poca
+colonial. El antiguo boliche del Gallego se converta en vasto almacn
+con numerosa dependencia, donde era vendido cuanto puede ser agradable
+y til los que se enriquecen cultivando la tierra, hacindose adems
+en l todos los negocios, incluso el de banca.
+
+El dueo haba ganado millones, por otra parte, al convertir sus
+arenales en campos de regado. Al fin, acababa de realizar su ensueo
+de volverse Espaa, dejando al frente del almacn un dependiente
+espaol interesado en sus negocios.
+
+--Ayer me escribi don Antonio--dijo Robledo con una irona
+bondadosa--. Quiere que vayamos Madrid. Desea que admiremos su casa,
+sus automviles, y sobre todo sus amistades. Me cuenta con orgullo que
+los peridicos hablan de sus comidas. Tambin me dice que le han dado
+una condecoracin y un da de estos lo presentarn al rey. He ah un
+hombre dichoso.
+
+El recuerdo del lejano pas ensombreci el rostro de Celinda.
+
+--Piensa en su padre--dijo Watson su consocio--. Es imposible hablar
+de la Presa sin que se ponga triste... Qu culpa tenemos nosotros si
+el viejo no ha querido venir?
+
+Robledo asinti estas palabras, pretendiendo animar Celinda. Don
+Carlos no haba querido moverse de su estancia, pesar de lo mucho
+que le rogaron todos ellos para que les acompaase. No le interesaba
+ver en su vejez aquella Europa donde tantas locuras haba realizado
+siendo joven. Deseaba conservar intactas las antiguas ilusiones.
+Adems, tema que le faltase el tiempo para saborear los grandes
+cambios realizados en su propiedad.
+
+--Me quedan pocos aos--deca--, y no puedo malgastarlos vagando por
+Europa, cuando tantas cosas debo hacer aqu. Celinda me dar muchos
+nietos, y no quiero que sean unos pobretones.
+
+Los canales de Robledo haban llegado las tierras de su propiedad,
+convirtiendo los ralos y secos pastos de la estancia en lozanas
+praderas de alfalfa, siempre hmedas y verdes. Su hacienda
+engordaba, multiplicndose prodigiosamente. Antes, tena que correr
+caballo para encontrar de tarde en tarde un animal cornudo y huesoso
+que iba al descubrimiento y la conquista de algn hierbajo aislado,
+travs de una soledad casi yerma. Ahora, los novillos gordos y
+lustrosos, con las patas dobladas bajo su carnal pesadumbre, rumiaban
+la suculenta alfalfa, mordida en torno ellos, sin necesidad de
+moverse.
+
+Adems, don Carlos era considerado como el primer hombre del pas, y
+representaba para l una desvalorizacin marcharse aquellas tierras
+de _gringos_, donde ignoraban su historia y nadie le hara caso. Hasta
+espaciaba mucho sus viajes Buenos Aires, pensando que los amigos de
+su juventud haban muerto y slo poda encontrar sus hijos sus
+nietos, que apenas recordaban su nombre. En cambio, todos le hacan
+acatamiento en la Presa, como primer propietario del pas. Tambin era
+juez municipal, y los inmigrantes cultivadores de las chacras
+reconocan su autoridad y sapiencia, consultndole en todos sus
+asuntos y aceptando sus fallos.
+
+--Qu puedo hacer yo en Pars? Un papeln!... Djenme con mi gente y
+cada buey que rumie su pasto.
+
+Senta mucho separarse de sus nietos, pero esta separacin no poda
+ser larga. Cuando Celinda y su marido el _gringo_ volviesen, el nio
+mayor llegara tiempo para que su abuelo le ensease montar
+caballo como debe hacerlo un criollo fino.
+
+Precisamente este nieto haca mucho rato que estaba junto Robledo,
+montando en sus rodillas y dejndose caer en la alfombra.
+
+--Carlitos, preciosura--suplic la madre--, deja en paz to Manuel!
+
+Y aadi, para contestar todo lo que haba dicho Robledo acerca de
+su padre:
+
+--Es verdad, no quiso venir; pero eso no impide que me entristezca
+cuando pienso que poda estar aqu, viendo lo que nosotros vemos.
+
+Se aproxim al grupo una seorita elegantemente vestida: la
+institutriz francesa encargada de la educacin de Carlitos. Vena
+llevrselo para dar un paseo por el Bosque de Bolonia. La madre tuvo
+que acariciarle con vehemente ternura, y an as, no pudo sofocar sus
+protestas de nio mimado.
+
+--Yo quiero quedarme con to Manuel!...
+
+Pero to Manuel necesitaba salir solo, y se lo explic as al pequeo
+tirano, con palabras de excusa.
+
+--Si obedeces mam y vas con mademoiselle al Bosque, esta noche
+cuando te acuestes te contar un cuento muy largo... muy largo!
+
+Carlitos acept la promesa, dejndose llevar por la institutriz sin
+nuevas rebeldas.
+
+--Ya se fu el dspota!--dijo Robledo, fingiendo una gran
+satisfaccin al verse libre de l.
+
+Celinda sonri agradecida. El espaol haba concentrado en Carlitos
+toda la necesidad de amar que sienten los clibes en los linderos de
+la vejez. Era muy rico y su fortuna ira amplindose todava ms con
+el transcurso de los aos, segn fueran sometidas al cultivo las
+tierras recientemente irrigadas. Si alguna vez le hablaban de sus
+millones, miraba al hijo de Celinda, apodndolo mi prncipe
+heredero.
+
+Pensaba legar una parte de su fortuna ciertos sobrinos que tena en
+Espaa y los que apenas haba visto; pero lo ms considerable de su
+riqueza sera para Carlitos. Amaba tambin los otros hijos de
+Watson; pero el primognito haba nacido en la poca de amarguras
+indecisiones, cuando todava estaba en peligro su obra, y esto haca
+que le considerase con la predileccin que merece un compaero de los
+malos tiempos.
+
+--Qu va hacer usted esta tarde?--pregunt Robledo Celinda--.
+Seguramente lo mismo de las otras tardes: visita general los grandes
+modistos de la _rue de la Paix_ y calles adyacentes.
+
+Ella aprob con un movimiento de cabeza este programa, mientras Watson
+rea.
+
+--Cundo se cansar usted de comprar vestidos?--continu el
+espaol--. No tiene miedo de que su equipaje no quepa en el
+trasatlntico, cuando regresemos Buenos Aires?...
+
+Se excus Celinda, pensando otra vez en el lejano pas.
+
+--Debo hacer mis compras previsoramente. Piense que all en nuestra
+colonia no hay nada de lo que se encuentra aqu con tanta facilidad.
+Somos unos millonarios del desierto que vivimos todava en la primera
+semana de la creacin de un mundo. Como quien dice unos millonarios...
+salvajes.
+
+Los tres rieron de este ttulo y luego quedaron pensativos. Sus ojos
+dejaron de ver el _hall_ donde se encontraban y la elegante
+concurrencia de las mesas inmediatas. Contemplaron con una visin
+interior el antiguo campamento de la Presa, que ahora se llamaba
+Colonia Celinda, y los campos regados, frtiles y alegres, propiedad
+de los dos ingenieros, con rboles todava no muy altos, pues los ms
+antiguos slo contaban nueve aos de existencia. Vieron tambin la
+gran plaza de la colonia con sus edificios nuevos, y en ella don
+Carlos Rojas, que pareca haberse empequeecido con la edad,
+ofreciendo su rostro un perfil cada vez ms aquilino y enjuto. Tena
+el gesto autoritario y bondadoso de los antiguos patriarcas, al
+escuchar hombres y mujeres.
+
+Despus, mientras Celinda pensaba en su padre, los dos consocios iban
+repasando mentalmente su actual prosperidad. Centenares de
+agricultores procedentes de todos los pases de Europa haban
+adquirido parcelas de la tierra regada, para formar sus huertas
+llamadas chacras. El enorme precio que el agua haba dado al suelo
+era pagado plazos por los colonos, en el curso de diez aos. Cada
+trimestre ingresaban en su oficina cantidades enormes que iban
+quedar luego inmviles en los Bancos.
+
+Los canales avanzaban sus tentculos por la antigua cuenca del ro
+Negro, convirtiendo todos los aos tierras areniscas en campos
+fecundos; y esto atraa incesantemente nuevos emigrantes, doblando
+triplicando los ingresos de la sociedad. Y as continuaran, aos y
+ms aos, hasta amontonar una suma considerable de millones.
+
+Robledo pensaba con melancola en el destino de su riqueza enorme.
+Llegaba l cuando era viejo y no poda sentir la tentacin de los
+placeres que engaan y entretienen los dems mortales. Los hijos de
+Watson y de Celinda seran archimillonarios, no conociendo nunca la
+esclavitud del trabajo ni las angustias de la escasez de dinero, y al
+ser hombres vendran derrochar en Pars una parte de su herencia
+principesca, llamando la atencin por sus despilfarros y sus
+brillantes cualidades de seres ociosos intiles. Atrado por la
+fuerza del contraste, Robledo, hombre de trabajo que haba sufrido en
+su existencia grandes estrecheces y amarguras, aceptaba con un
+fatalismo risueo este final de sus esfuerzos, encontrndolo lgico y
+de acuerdo con las ironas de la vida.
+
+Pensaba, adems, en otro contraste que haba acompaado su
+enriquecimiento. Mientras l se haca millonario, la mitad del mundo,
+al otro lado de los mares, sufra los horrores de una gran guerra. Al
+principio este cataclismo haba hecho peligrar su propia empresa. Los
+colonos extranjeros abandonaban los campos de la Argentina para ir
+ser soldados en sus respectivas naciones. Pero luego se cortaba este
+retorno al viejo mundo, y el reflujo humano traa nuevos cultivadores
+ sus tierras.
+
+Muchos que haba dejado en Europa doce aos antes enormemente ricos,
+estaban ahora pobres haban desaparecido. En cambio, l, que slo
+era entonces un aspirante la fortuna, un colonizador de incierto
+porvenir, se senta como abrumado por la exageracin de su
+prosperidad. Se vea igual las reses nuevas de don Carlos Rojas,
+que, ahitas por la exuberancia de su nutricin, permanecan con las
+patas dobladas sobre la alfalfa, mirando, inapetentes, toda la riqueza
+alimenticia que las rodeaba.
+
+Watson y Celinda eran jvenes, tenan ilusiones y deseos, saban en
+qu emplear su dinero. Ella conoca la voluptuosidad del lujo; su
+marido poda sentir el mayor placer de los enamorados, mezcla de
+satisfaccin y de orgullo, al regalar Celinda todo lo que desease;
+pero l!... Ni siquiera le gustaban las molicies inocentes que hacen
+ms grata la vejez. Le haba visitado la riqueza demasiado tarde,
+cuando no le quedaba tiempo para aprender ser rico.
+
+Como haba pasado la mayor parte de la existencia simplificando su
+vida y prescindiendo de comodidades, ya no necesitaba estas
+comodidades. Celinda, la antigua amazona, y su esposo, tenan la
+puerta del hotel, desde las primeras horas de la maana, un lujoso
+automvil. No podan vivir sin este vehculo; pareca que lo hubiesen
+posedo desde que nacieron. Ah, la juventud, con su maravillosa
+facilidad de adaptacin para todo lo que representa placer
+riqueza!...
+
+El espaol, slo en casos de urgencia se acordaba de tomar un
+automvil de alquiler. Prefera marchar pie emplear los mismos
+medios de locomocin de la gente poco adinerada.
+
+--No es miseria ni avaricia--deca Celinda su esposo cuando le
+hablaba de Robledo, al que haba estudiado con su fina observacin de
+mujer--; es simplemente olvido y falta de necesidades.
+
+Los dos ingenieros salieron de su abstraccin al oir de nuevo la voz
+de la joven.
+
+--Y usted, don Manuel, qu piensa hacer esta tarde?... Por qu no me
+acompaa en mis visitas los modistos, y as podr hablar con motivo
+de la frivolidad de las mujeres?...
+
+Robledo no acept la proposicin.
+
+--Debo ver un antiguo condiscpulo que desea mi ayuda para un
+negocio. El pobre no ha hecho fortuna.
+
+Era un ingeniero que durante la guerra haba dirigido una fbrica
+dedicada la produccin de municiones. Ahora la fbrica estaba
+cerrada, y su dueo, despus de haber reunido en cuatro aos una
+fortuna enorme, no saba qu hacer de ella. El ingeniero buscaba, sin
+xito, un capitalista, para dedicarla por su cuenta la produccin de
+maquinaria agrcola.
+
+--Vive ms all de Montmartre--continu Robledo--; est cargado de
+familia, y voy ver si prestndole unas docenas de miles de pesos,
+que aqu resultan cerca de un milln de francos, puede abrirse paso.
+Quiere mostrarme en su casa los planos de una mquina que ha inventado
+para arar la tierra.
+
+Abandonaron los tres sus asientos y salieron del _hall_. Fuera del
+hotel, el matrimonio mont en un automvil elegante. El espaol
+prefiri marchar pie hasta la plaza de la Estrella, donde tomara
+simplemente el Metro.
+
+Era una tarde primaveral, de aire suave y cielo dorado. Robledo
+marchaba con una vivacidad juvenil. La imagen de su infeliz camarada
+Torrebianca pas de pronto por su memoria. Esto no era extraordinario.
+
+Desde su regreso Europa, le asaltaba con frecuencia el recuerdo de
+Federico y de su mujer, por la razn de haber vivido con ellos durante
+su ltima permanencia en Pars y haber emprendido juntos de aqu el
+viaje Amrica. Adems, este ingeniero pobre que iba visitar
+evocaba en su memoria al otro compaero de estudios.
+
+En los doce aos ltimos, pasados junto al ro Negro, la imagen de los
+Torrebianca se haba mantenido fresca en su memoria. Una vida de
+montono trabajo, poco abundante en novedades, conserva vivas las
+impresiones, pues stas no reciben la superposicin de otras que las
+borren.
+
+Muchas veces, en sus largas horas de reflexiva soledad, se preguntaba
+cul habra sido el final de Elena.
+
+Su mala influencia persisti demasiado en aquel rincn del mundo para
+que la olvidasen fcilmente. Hasta los habitantes ms antiguos de la
+Presa que permanecieron fieles al terruo, negndose abandonar el
+pueblo arruinado, haban transmitido los nuevos vecinos de Colonia
+Celinda la tradicin de una mujer venida del otro lado del mar,
+hermosa y de poder fatdico, originadora de ruinas y muertes.
+
+Los que no alcanzaron conocerla se la imaginaban como una especie de
+bruja, apodndola Cara Pintada y atribuyndole toda clase de
+maldades prodigiosas. Hasta afirmaban que surga veces en los
+lugares ms solitarios del ro, como un fantasma hermoso y fatal,
+peinndose los rubios cabellos pintndose el rostro; y esta
+aparicin era terrible para los que la vean, pues significaba un
+anuncio de prxima muerte.
+
+Robledo, en sus visitas Buenos Aires, intent averiguar algo de
+aquel Moreno que haba hudo con Elena; pero nunca obtuvo noticias
+precisas. Los dos haban cado en Europa como en un mar que se
+cerrase sobre sus cabezas, ocultndolos para siempre.
+
+Debe haber muerto--acababa dicindose el espaol--. Indudablemente ha
+muerto. Una mujer de su especie no poda vivir mucho.
+
+Y durante unos meses dejaba de pensar en ella, hasta que algunas
+alusiones de los primitivos habitantes de la colonia despertaban otra
+vez sus recuerdos.
+
+Al descender los peldaos de la estacin vecina al Arco de Triunfo,
+olvid completamente su infeliz compaero y su temible esposa. Se
+sinti envuelto y empujado por la corriente humana que descenda las
+profundidades del Metro, y el tren subterrneo le llev al otro lado
+de Pars.
+
+Pas ms de dos horas en la casa de su amigo el inventor--modesta
+habitacin situada en una calle afluente los bulevares exteriores--,
+y al caer la tarde se vi marchando pie por el bulevar Rochechuart,
+hacia la plaza Pigalle.
+
+En sus excursiones por Montmartre acompaando sudamericanos ansiosos
+de gozar las falsas y pueriles delicias de los restoranes nocturnos,
+nunca haba ido ms all de dicha plaza. Adems, esta parte de Pars,
+vista de noche, ofrece un espectculo engaoso que contrasta con la
+mediocridad de su fisonoma diurna.
+
+El bulevar que l segua estaba frecuentado por un pblico de aspecto
+ordinario y vulgar. El Montmartre de que hablaban con delicia los
+forasteros, y cuyo nombre era repetido con admiracin por cierta
+juventud del otro lado del Atlntico, empezaba partir de la plaza
+Pigalle. Este bulevar Rochechuart era como los territorios mixtos
+inmediatos una frontera, que carecen de fisonoma propia. Deban de
+vagar en l los expelidos del Montmartre prximo por la necesidad de
+un alojamiento ms barato, las principiantas que an no han logrado
+ropas ni maneras convenientes para deslizarse en los grandes
+restoranes nocturnos.
+
+Segn se iba extinguiendo la tarde pareca aumentar el nmero de
+hembras engaosamente vestidas, que necesitan la luz incierta del
+crepsculo para salir la caza del hombre y del pan.
+
+Robledo se cruzaba con ellas, fingindose ciego ante sus violentas
+ojeadas y sordo las palabras susurrantes en honor de su apostara de
+buen mozo.
+
+Pobres mujeres! Verse obligadas decirme tan enorme mentira para
+poder comer...
+
+De pronto, una de estas mujeres llam su atencin. Era semejante las
+otras, y, lo mismo que ellas, le miraba atrevidamente, con ojos
+provocadores. Pero estos ojos!... Dnde haba visto l estos ojos?
+
+Iba vestida con una elegancia miserable. Sus ropas, desteidas y
+viejas, haban sido lujosas muchos aos antes; pero vistas cierta
+distancia, an podan engaar los distrados. Adems conservaba
+cierta esbeltez, que, unida su estatura, haca olvidar por un
+momento los estragos de la miseria y de los aos.
+
+Al ver que Robledo se detena un instante para examinarla mejor,
+sonri con alegre sinceridad. Era un buen encuentro; el mejor de la
+tarde. Este seor tena el aspecto de un extranjero rico que vaga
+desorientado por un barrio excntrico al que no volver nunca. Haba
+que aprovechar la ocasin.
+
+Mientras tanto, Robledo continuaba inmvil, mirndola con el ceo
+fruncido por una rebusca mental.
+
+Quin es esta mujer?... Dnde diablos la he visto?
+
+Ella tambin se haba detenido, volviendo la cabeza para sonreir
+invitndole con el gesto que la siguiera.
+
+Se reflejaron en el rostro del ingeniero las alternativas de la
+sorpresa y la duda.
+
+Pero ser?... Yo que la crea muerta hace aos!... No, no puede
+ser. Como he pensado en ella esta tarde, me equivoco... Sera una
+casualidad demasiado extraordinaria.
+
+Sigui examinndola de lejos, creyendo reconocer el pasado en algunos
+rasgos de aquella fisonoma ajada, y quedando indeciso ante otros que
+le resultaban extraos. Pero los ojos!... aquellos ojos!...
+
+La mujer volvi sonreir y mover levemente la cabeza, repitiendo
+sus mudas invitaciones. Impulsado por la curiosidad, hizo Robledo
+involuntariamente un leve gesto de aceptacin y ella reanud su
+marcha. Pero slo di algunos pasos, detenindose ante la cancela de
+un _bar_ de aspecto srdido, con tupidos visillos en los cristales.
+Gui un ojo, y abriendo la mampara desapareci en el interior del
+sucio establecimiento.
+
+Qued indeciso el espaol. Le repugnaba ir reunirse con aquella
+mujer y al mismo tiempo se senta arrastrado por su curiosidad.
+Presinti que si se alejaba sin hablarla quedara para siempre en una
+incertidumbre torturante, lamentando el resto de su existencia no
+haberse enterado de si Elena viva an estaba muerta. El miedo la
+duda futura le impuls la accin, hacindole abrir con cierta
+violencia la puerta del _bar_.
+
+Vi seis mesas, un divn de hule abullonado lo largo de las paredes,
+espejos borrosos, y un mostrador que tena detrs una anaquelera con
+botellas. El mostrador lo ocupaba una mujer algo vieja y de gordura
+elefantaca, con los ojos pintados de negro y la cara moteada de
+granos y costras.
+
+Recordando sus aos juveniles pasados en Pars, reconoci Robledo el
+pequeo establecimiento frecuentado por mujeres que no disponen de
+otra industria para vivir que el encontrn carnal, pero desean
+conservar cierta apariencia independiente, y las cuales sirve la
+duea de consejera intermediaria.
+
+Un camarero de aire afeminado serva las parroquianas. En este
+momento eran dos. Una jovencita de rostro exange que se
+transparentaba, como si fuese dejar ver las oquedades y las aristas
+de su crneo. Tosa convulsivamente, y entre tos y tos se llevaba la
+boca un cigarrillo. En otra mesa vi una mujer avejentada y de
+aspecto abyecto, que tal vez en su juventud haba sido hermosa.
+Conservaba la misma esbeltez arrogante de la otra seguida por Robledo,
+pero sus ropas y su rostro revelaban una miseria mayor. Beba lentos
+sorbos el contenido de una gran copa y se retrepaba continuacin en
+el divn, cerrando los ojos como si estuviese ebria.
+
+Al entrar el ingeniero se di cuenta de que la mujer haba ido
+sentarse en el fondo del establecimiento, lejos del mostrador y de las
+otras parroquianas. Su presencia produjo cierta emocin. La patrona le
+acogi con una sonrisa repugnante por su excesiva obsequiosidad. La
+muchachita tsica tuvo para l una mirada que crea de amor, y
+Robledo le pareci de mendiga que implora una limosna. La borracha, al
+sonreirle, mostr que le faltaban varios dientes. Luego gui un ojo
+con cnica invitacin, pero al ver que el hombre miraba otra parte,
+levant los hombros y volvi adormecerse.
+
+Ocup el recin llegado una mesa frente la mujer que le haba
+precedido, y pudo contemplarla ms detenidamente que en la calle. Casi
+sonri de lstima al darse cuenta del enorme engao que representaba
+el tocado de aquella vagabunda.
+
+Vista cierta distancia, era una mujer pobremente vestida, pero con
+cierta pretenciosidad que poda engaar los hombres humildes los
+imaginativos, dispuestos creer en la elegancia de toda hembra que se
+fije en ellos. Contemplada de cerca, resultaba grotesca. Su sombrero
+de majestuosa halda tena los bordes rodos y las plumas rotas. Vi
+sus pies por debajo de la mesa, y como la falda se le haba subido al
+sentarse, pudo contar los agujeros y los remiendos de sus medias. Uno
+de sus zapatos mostraba la suela perforada por el uso, con un pequeo
+redondel en el sitio correspondiente los dedos. El rostro cargado de
+colorete y de pasta blanca no consegua ocultar las arrugas de la edad
+y otras huellas de una vida trabajosa. Pero aquellos ojos!...
+
+Robledo se senta por momentos ms convencido de que era Elena. Los
+dos se miraron fijamente. Despus ella pregunt por seas si poda
+acercarse, pasando al fin su mesa.
+
+--He credo mejor entrar aqu, para que hablemos. Muchas veces, los
+hombres no les gusta que los vean con una mujer en la calle. La
+mayora son casados. Usted tal vez lo es, como los otros.
+
+Su voz era ronca; no recordaba la que l haba odo doce aos antes;
+pero pesar de esto, su conviccin iba creciendo. Es ella--pens--.
+Ya no es posible la duda. La mujer sigui hablando.
+
+--Tal vez me equivoco. Usted debe ser soltero. No veo su anillo de
+matrimonio.
+
+Y miraba sonriendo las manos masculinas puestas sobre la mesa. Pero
+otra cosa pareci preocuparla ms que el estado civil del seor que la
+haba seguido. Volvi los ojos con cierta ansiedad hacia el mostrador,
+donde estaba el camarero esperando su llamamiento.
+
+--Puedo tomar una copa?--pregunt--. Advierto usted que el _whisky_
+de aqu es magnifico. Imposible encontrarlo mejor en todo Pars.
+
+Al ver que l asenta con un movimiento de cabeza, se aproxim el
+camarero, y sin necesidad de preguntar qu deseaba la parroquiana,
+trajo por su propia iniciativa una botella de _whisky_ y dos copas.
+Despus de llenar stas se alej, no sin dirigir Robledo una mirada
+y una sonrisa iguales las de la duea del establecimiento.
+
+Bebi la mujer con avidez su copa, y al ver que el otro dejaba intacta
+la suya, pas por sus ojos una expresin implorante.
+
+--Antes de la guerra, el _whisky_ vala muy poco; pero ahora!... Slo
+los reyes y los millonarios pueden beberlo. Me permite usted?
+
+Hizo Robledo un gesto indicador de que la ceda su parte, y ella se
+aprovech con apresuramiento de tal permiso.
+
+El licor pareca repeler cierta torpeza mental que se reflejaba en la
+lentitud de sus palabras, dando nueva luz sus ojos y mayor soltura
+su lengua. Dej de hablar en francs para preguntar en espaol:
+
+--De dnde es usted? He conocido por su acento que es americano...
+americano del Sur. De Buenos Aires tal vez?...
+
+Movi la cabeza Robledo negativamente, y sin perder su gravedad solt
+una mentira.
+
+--Soy de Mjico.
+
+--Conozco poco ese pas. Me detuve en Veracruz unos das nada ms, de
+vapor vapor. La Argentina la conozco bien: viv all hace aos...
+Dnde no he estado yo?... No hay lengua que no hable. Esto hace que
+los seores me aprecien y muchas amigas me tengan envidia.
+
+Robledo la miraba fijamente. Era Elena; ya no poda dudar. Y sin
+embargo, no quedaba nada en su persona de la mujer conocida en otros
+tiempos. Los ltimos doce aos haban pasado sobre ella ms que una
+existencia entera reposada y ordinaria, transfigurndola en sentido
+decadente.
+
+Si l haba podido reconocerla, era porque, al vivir tanto tiempo en
+el mismo lugar solitario y montono, sus impresiones antiguas se
+mantenan vivas, con la incesante renovacin del recuerdo, sin que
+otras las sofocasen bajo su paso. En cambio, ella haba vivido tan
+aprisa y visto tantos hombres, que le era imposible acordarse del
+espaol. Le sera necesario para ello una enrgica concentracin de su
+memoria. Adems, el ingeniero tambin se haba desfigurado con los
+aos.
+
+Sin embargo, ella, por instinto profesional, presinti que no era la
+primera vez que estaba junto este hombre. Sus sentidos de mujer de
+presa y de hembra perseguida, obligada defenderse y viviendo en
+perpetua inquietud, parecieron avisarla.
+
+--Yo creo--dijo--que nos hemos visto otra vez, pero no puedo acordarme
+dnde, por ms que pienso. He corrido tantos pases!... he conocido
+tantos hombres!...
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XX#
+
+
+Robledo la mir con severidad, al mismo tiempo que preguntaba
+bruscamente:
+
+--Cmo se llama usted?
+
+Ella pensaba en otra cosa, con los ojos fijos en el _whisky_, y
+contest, distrada:
+
+--Me llamo Blanca, y algunos me apodan la Marquesa. Me permite
+usted que tome otra copa?... Despus, en mi casa, no tendremos una
+botella como sta. Porque supongo que iremos mi casa... Est muy
+cerca... A no ser que usted prefiera el hotel.
+
+Interpretando la mirada impasible del hombre como una aprobacin, se
+apresur servirse una tercera copa, paladeando su contenido,
+mientras la sostena con mano temblona. La interrumpi Robledo,
+diciendo lentamente:
+
+--Usted se llama Elena, y si la apodan la Marquesa, es porque
+alguien la conoci cuando estaba casada con un marqus italiano.
+
+Fu tal la sorpresa de la mujer, que apart sus labios del licor,
+mirando Robledo con ojos desmesuradamente abiertos.
+
+--Desde que le o hablar--dijo--tuve el presentimiento de que usted me
+conoca.
+
+Maquinalmente dej la copa sobre la mesa. Luego se arrepinti,
+apresurndose beberla de golpe.
+
+--Pero quin es usted?... Quin eres?... quin eres?
+
+La primera interrogacin la hizo aproximndose Robledo, pero ste se
+ech atrs, huyendo de su contacto. Las otras dos las acompa
+llevndose las manos las sienes, como si hiciese un esfuerzo
+doloroso para concentrar su memoria. Al fin, dijo otra vez con
+desaliento:
+
+--Han pasado tantos hombres por mi vida!...
+
+Sus ojos reflejaron de pronto la inquietud, luego el miedo, y ahora
+fu ella la que se ech atrs con una expresin de animal asustado,
+como si temiese al hombre que tena enfrente.
+
+--Al fin le reconozco--murmur--. S, es usted; muy cambiado, pero es
+usted. Nunca lo hubiera conocido, de no evocar esas cosas pasadas.
+
+Pareca haber recobrado su enrgica voluntad, y pudo mirar largo rato
+ su acompaante, sin sentir miedo. Luego aadi con voz fosca:
+
+--Mejor habra sido no vernos nunca!
+
+Quedaron los dos en largo silencio. Elena pareca haber olvidado la
+existencia de aquella botella que continuaba acariciando maquinalmente
+con sus dedos. La curiosidad del espaol pugn contra este mutismo.
+
+--Qu fu de Moreno?...
+
+Ella le escuch con una expresin de duda y extraeza, como si no le
+entendiese. Se adivinaban en sus ojos los esfuerzos de un trabajo
+mental profundamente removedor. Moreno? Quin poda ser este
+Moreno? Ella haba conocido tantos hombres!
+
+Como si apelase al auxilio de un medicamento se sirvi una nueva copa,
+bebindola vidamente, y su rostro pareci iluminarse al sonreir.
+
+--Ya s de quin me habla... Moreno; un pobre hombre, un iluso. No s
+nada de l.
+
+Insisti Robledo en sus preguntas, pero le fu imposible Elena
+encontrar en su memoria una imagen clara y fija de aquel desaparecido.
+
+--Creo que muri. Se fu su tierra, y all debi morir Dice usted
+que no volvi nunca?... Pues entonces morira aqu. Tal vez se mat.
+No s... Si tuviese que recordar las historias de todos los hombres
+que he conocido, hace aos que estara loca. No cabran en mi
+cabeza!...
+
+Robledo, con una curiosidad severa, continu sus preguntas.
+
+--Y la hija de Pirovani?...
+
+Volvi llevarse ella las manos las sienes, hundiendo los dedos en
+el pelo rubio, escandalosamente rubio, de sus falsos bucles. Al mismo
+tiempo, una mueca violenta que reflejaba su enorme esfuerzo mental
+hizo bailotear un poco las dos filas de sus dientes, igualmente
+escandalosos por su blancura.
+
+--Pirovani?... Ah, s! Aquel italiano que viva en Ro Negro y al
+que rob Moreno... No s; creo que nunca volvimos hablar de su hija.
+Moreno gastaba y gastaba mientras tuvo que gastar, y yo le iba
+enseando los placeres de la vida. Pobre tonto!...
+
+Qued encogida en su asiento y con la cabeza baja despus de hablar
+as. Pareca haberse empequeecido. Al levantar los ojos encontraba la
+mirada severa del espaol y volva bajarlos, fijndolos en la
+botella.
+
+Durante el nuevo silencio Robledo se habl mentalmente. Y pensar que
+por este andrajo se mataron los hombres, lloraron tantas mujeres y
+sufr yo angustias inmensas!...
+
+Como si Elena adivinase sus pensamientos, dijo con humildad:
+
+--Usted no sabe qu terribles han sido mis ltimos aos... Vino la
+guerra y se empearon en perseguirme, no permitiendo que viviese en
+Pars. Sospechaban de m, me crean espa y alemana, dndome cada uno
+diferente nacionalidad. Anduve por Italia; anduve por muchos pases.
+Hasta estuve en su patria: no es usted espaol?... No extrae la
+pregunta; me es imposible recordar tantas cosas!... Y al volver
+Pars no he encontrado nadie, absolutamente nadie de los de mi
+poca. El mundo de antes de la guerra era otro mundo. Todos los que yo
+conoc han muerto estn lejos. A veces creo que he cado en otro
+planeta. Qu soledad!...
+
+Pareca abrumada por este mundo nuevo, que no poda comprender.
+
+--Y el primero que me sale al paso capaz de recordarme la vida
+anterior, es usted... Mejor hubiese sido no vernos!
+
+Luego continu, como si hablase para ella misma:
+
+--Este encuentro servir para que yo piense en cosas que nunca hubiese
+recordado... Por qu volvi usted de tan lejos?... por qu se le ha
+ocurrido pasear por esta parte de Montmartre que nunca frecuentan los
+extranjeros ricos?... Ay! la maldita casualidad!
+
+De pronto se incorpor, con un reflejo azulado en las pupilas.
+
+--Djeme beber. Cmo le agradecera que me regalase toda la botella!
+La necesito despus de este maldito encuentro que va resucitar
+tantas cosas... Yo amo la vida por encima de todo. No me dan miedo las
+desgracias ni las miserias, cambio de seguir viviendo... Pero temo
+los recuerdos, y el _whisky_ los mata los viste de tal modo que
+resultan agradables. Djeme beber; no me diga que no.
+
+Como Robledo permaneciese silencioso, Elena volvi apoderarse de la
+botella para llenar su copa, apurndola con lento regodeo. Mientras
+beba seal con los ojos la muchachuela, que continuaba fumando y
+tosiendo.
+
+--Es cmo todas las de ahora: morfina, cocana, etctera... Yo soy de
+mi poca, estilo antiguo; las tales drogas me ponen enferma. Slo creo
+en lo clsico.
+
+Y acarici el contorno de la botella con mano amorosa. Su rostro
+pareca iluminado por una extraa lucidez, que iba en aumento segn
+ella beba. Al verse duea de todo el _whisky_ deseaba quedar sola
+para paladearlo sin prisa, y dijo Robledo:
+
+--Vyase y no se acuerde de m. Si quiere darme algo, se lo
+agradecer; si no me da nada, me contento con la botella: un regalo de
+prncipe... Vyase, Robledo; este sitio no es para usted.
+
+Pero l permaneci inmvil, deseando excitar su memoria para saber
+algo ms de su misterioso pasado.
+
+--Y Canterac?... Encontr usted alguna vez al capitn Canterac?...
+
+Este nombre tard resucitar en la memoria de ella ms an que los
+nombres anteriores. Robledo, para ayudarla, record el parque
+artificial improvisado en su honor orillas del ro Negro.
+
+--Fu _chic_ aquella fiesta, no es cierto?... Otros hombres han hecho
+por m cosas ms caras; pero aquello result original... Pobre
+capitn! Lo he visto despus muchas veces; creo que ahora es general.
+Cmo dice usted que se llamaba?...
+
+Y sigui evocando sus recuerdos; pero el espaol se di cuenta de que
+confunda Canterac con otro militar amigo suyo, haciendo una sola
+persona de los dos hombres, conocidos en perodos distintos de su
+vida.
+
+Robledo saba con certeza que Canterac haba muerto. Vagaba por las
+repblicas del Pacfico, cambiando de ocupacin, unas veces en las
+salitreras de Chile, otras en las minas de Bolivia y del Per, cuando
+estall la guerra, y volvi Francia para incorporarse al ejrcito.
+Haba muerto en Verdn con un herosmo obscuro, como tantos otros, y
+esta mujer no guardaba una imagen precisa de l, despus de haber
+perturbado tan deplorablemente su existencia. Ni siquiera pareci
+recordar su nombre al repetirlo Robledo.
+
+Las preguntas de ste iban excavando, sin embargo, su memoria, y al
+fin acab ella por repeler su adormecimiento mental, sufriendo el
+salto en masa de los recuerdos despertados. De pronto fu Elena la que
+pregunt:
+
+--Cmo se llamaba aquel muchacho americano compaero suyo?... Creo
+que fu el nico hombre que me interes un poco entre los muchos que
+me buscaban... Tal vez le am, por lo mismo que nunca me dese
+verdaderamente. Algunas veces, muy de tarde en tarde, me he acordado
+de l... Se cas?
+
+Hizo Robledo un signo afirmativo y ella sigui hablando.
+
+--No diga ms. Mirndole usted creo que los aos pasados vuelven
+pasar, pero en sentido inverso, y todo lo recuerdo poco poco... Ese
+joven se llamaba Ricardo, y tal vez se habr casado con aquella
+muchachita de la Pampa la que le daban un nombre de flor.
+
+Estos recuerdos, los nicos que resurgan en su memoria vivos y bien
+determinados, le inspiraron la amarga tristeza que infunde el bien
+ajeno.
+
+Se mir s misma con una conmiseracin despectiva, como si se
+contemplase por primera vez. Ella que se haba credo durante muchos
+aos el centro de lo existente, se vea en lo ms bajo, y an
+adivinaba nuevos abismos por los que seguira rodando, pues para la
+desgracia nunca hay trmino.
+
+Los dems podan evocar su pasado con una melancola dulce. Era un
+placer igual una msica suave y antigua, un perfume de ramo
+marchito. Los recuerdos de ella mordan como lobos rabiosos y la
+perseguiran hasta la muerte. Por eso necesitaba vivir en una
+inconsciencia animal, asesinando todos los das su pensamiento con el
+alcohol.
+
+Quiso exteriorizar su desesperacin y murmur, sealando la otra
+mujer medio ebria que dormitaba en el divn:
+
+--As ser yo dentro de poco.
+
+Se obscureci su rostro, como si pasase sobre l la sombra de sus
+ltimas horas, y bajando las pupilas aadi:
+
+--Y luego morir.
+
+Robledo permaneci silencioso. Haba sacado disimuladamente su cartera
+de un bolsillo interior y contaba papeles debajo de la mesa. Ella
+sigui murmurando, sin darse cuenta de que repeta sus ms ocultos
+pensamientos:
+
+--Tal vez alguien escriba entonces en los peridicos unas lneas
+hablando de la llamada Marquesa, y media docena de personas en todo
+el mundo me recuerden. Tal vez ni esto, y quedar para siempre en el
+fondo del ro. Pero tendr valor?...
+
+Busc Robledo una mano de ella por debajo de la mesa, entregndole un
+rollo de pequeos papeles.
+
+--No deba tomarlo--dijo la mujer--. Yo slo puedo admitir dinero de
+los que no me conocen.
+
+Pero guard en su pecho los billetes de Banco. Sus ojos,
+repentinamente alegres, parecieron desmentir el tono de resignada
+dignidad con que formulaba sus excusas por haber aceptado el donativo.
+
+La mirada de Robledo era ahora de conmiseracin.
+
+Pobre bella Elena! Haba pasado por la vida como pasan sobre los
+mares australes los grandes albatros, orgullosos de su blancura y de
+la fuerza de sus alas, abatindose con una voracidad implacable sobre
+las presas que descubren travs de las olas, creyendo que todo
+cuanto existe ha sido creado nicamente para que ellos lo devoren. Era
+un guila atlntica majestuosa y fiera, con el perfume salino de la
+inmensidad y la carne coricea de la fuerza. Pero los aos haban
+pasado, disolviendo la orgullosa ilusin de la juventud que se
+considera inmortal, y ahora el ave arrogante del infinito azul se vea
+obligada buscar su comida en los excrementos ocenicos amontonados
+en la costa. Cuando el fro y la tiniebla la impelan hacia la luz,
+sus alas moribundas chocaban con los vidrios guardadores del fuego.
+Iba en busca de la ventana que refleja el rescoldo hospitalario del
+hogar, y tropezaba con la lente del faro, dura insensible como un
+muro, acostumbrada repeler la clera de las tempestades. Y en uno de
+estos choques caera con las alas rotas para siempre, y el mar de la
+vida tragara su cuerpo con la misma indiferencia que haba sorbido
+antes las numerosas vctimas de ella.
+
+Contempl Robledo despus sus amigos y se vi s mismo en una
+forma igualmente animal. Eran bueyes magnficamente alimentados,
+tranquilos y buenos, como las reses que pastaban, hinchadas por la
+abundancia, en los campos regados de su colonia. Tenan las firmes
+virtudes del que ve su existencia asegurada, cubierto de todo
+riesgo, y no necesita hacer dao los dems para vivir... Y as
+continuaran plcidamente, sin violentas alegras, pero tambin sin
+dolores, hasta que llegase su hora ltima...
+
+Quin haba vivido mejor su existencia?... Era aquella mujer de
+biografa fabulosa, incapaz de recordar exactamente su origen y sus
+aventuras como si un cerebro humano no pudiera contener una historia
+tan extensa como un mundo?... Eran ellos honrados rumiantes de la
+felicidad, que ya haban hecho sobre la tierra cuanto deban hacer?...
+
+No pudo seguir pensando. El camarero del _bar_ haba salido la
+calle, llamado por un hombre, y volvi con aire inquieto, diciendo
+la duea, algunas palabras en voz baja.
+
+--Volad, palomas mas!--grit la mujerona desde el mostrador,
+dirigindose las dos parroquianas ms prximas.
+
+Y explic que la polica estaba haciendo una _razzia_ de mujeres en el
+barrio, y tal vez visitase su establecimiento. Un amigo fiel acababa
+de traer el aviso.
+
+La muchachita tsica arroj el cigarro, escapando con un temblor
+cerval, que an haca ms angustiosa su tos. La beoda abri los ojos,
+mir en torno y volvi cerrarlos, murmurando:
+
+--Que vengan! En la comisara se duerme lo mismo que aqu.
+
+Elena se apresur huir. Tena miedo; pero procur marchar hacia la
+puerta con cierta majestad, pensando que un hombre estaba sus
+espaldas. No quera que la confundiesen con las otras.
+
+Al verse solo el espaol, entreg un billete al camarero por toda la
+botella y sali sin querer recibir el cambio. Luego, en el bulevar,
+mir intilmente un lado y otro. Elena haba desaparecido...
+
+No la vera ms. Cuando ella muriese, l no recibira la noticia de su
+muerte. Iba pasar el resto de su existencia sin saber con certeza si
+la otra viva an. Despus de este encuentro adivinaba su final. Era
+de las que salen de la vida de un modo trgico, pero sin estrpito,
+sin que suene su nombre, habiendo sobrevivido muchos aos su
+historia muerta.
+
+--Y esta es la Elena--se dijo--que, igual la del viejo poeta,
+origin la guerra entre los hombres en un rincn de la tierra...
+
+La duda formulaba preguntas en su interior. Haba sido esta mujer
+verdaderamente mala, con plena conciencia de su perversidad?... Era
+una ansiosa de los placeres de la vida, que avanzaba inconsciente, sin
+reparar en lo que iba aplastando bajo sus pies?...
+
+Mientras buscaba un carruaje, se dijo como conclusin:
+
+--Mejor hubiese sido para ella morir hace doce aos... Para qu sigue
+viviendo?
+
+Sonri tristemente al pensar en la relatividad de los valores humanos
+y la distinta importancia de las personas, segn el ambiente en que se
+mueven.
+
+--Pensar que este andrajo fu igual la herona de Homero en aquella
+tierra medio civilizar, donde no abundan las mujeres!... Qu diran
+ahora los que tantas locuras hicieron por ella, si la viesen como yo
+la he visto?...
+
+Cuando lleg al hotel, Watson y su esposa acababan de volver de su
+paseo.
+
+Dos criados seguan Celinda cargados con enormes paquetes: las
+adquisiciones de aquella tarde.
+
+Mir Watson su reloj con impaciencia.
+
+--Son cerca de las siete, y hemos de vestirnos y comer antes de ir
+la Opera... Cuando las mujeres se ponen comprar trajes y sombreros,
+no acaban nunca.
+
+Celinda remed la fingida indignacin de su esposo con graciosos
+ademanes, y acab por besarle, entrndose luego en la habitacin
+inmediata para cambiar de vestido.
+
+Watson pregunt Robledo si les acompaaba la Opera.
+
+--No; voy hacindome viejo, y me molesta ponerme de frac y guantes
+blancos para escuchar msica. Prefiero quedarme en el hotel. Ver cmo
+acuestan Carlitos... Le he prometido un cuento.
+
+Sinti en su interior la molestia de la duda. Deba relatar Celinda
+y su marido el encuentro de aquella tarde?... Sera ms prudente
+comunicrselo solamente Watson?
+
+Rara vez en sus conversaciones haban recordado la esposa de
+Torrebianca. Celinda, tan alegre y desenfadada, frunca el ceo con
+expresin agresiva cuando nombraban en su presencia la marquesa.
+
+Poda representar para ella un deleite cruel el conocimiento de la
+abyeccin de la otra. Luego, Robledo se arrepinti de tal suposicin.
+A Celinda, en plena felicidad, le repugnaba seguramente la venganza, y
+slo le proporcionaran sus noticias la molestia de un mal recuerdo.
+
+Para qu resucitar el pasado?... Que la vida contine!
+
+Y slo se ocup en pensar la maravillosa historia que iba contarle
+su prncipe heredero.
+
+
+
+
+#FIN#
+
+Villa Fontana Rosa
+Mentn (Alpes Martimos)
+Febrero-Abril 1922.
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's La Tierra de Todos, by Vicente Blasco Ibaez
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA TIERRA DE TODOS ***
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+works. See paragraph 1.E below.
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@@ -0,0 +1,12152 @@
+The Project Gutenberg EBook of La Tierra de Todos, by Vicente Blasco Ibanez
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: La Tierra de Todos
+
+Author: Vicente Blasco Ibanez
+
+Release Date: September 24, 2004 [EBook #13519]
+[Date last updated: April 12, 2006]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ASCII
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA TIERRA DE TODOS ***
+
+
+
+
+Produced by Stan Goodman, Paz Barrios and the Online Distributed
+Proofreading Team.
+
+
+
+
+
+#LA TIERRA DE TODOS#
+
+VICENTE BLASCO IBANEZ
+
+(NOVELA)
+
+PROMETEO
+Germanias, 33.--VALENCIA
+1922.
+
+
+
+
+
+
+#LA TIERRA DE TODOS#
+
+
+
+
+#I#
+
+
+Como todas las mananas, el marques de Torrebianca salio tarde de su
+dormitorio, mostrando cierta inquietud ante la bandeja de plata con
+cartas y periodicos que el ayuda de camara habia dejado sobre la mesa
+de su biblioteca.
+
+Cuando los sellos de los sobres eran extranjeros, parecia contento,
+como si acabase de librarse de un peligro. Si las cartas eran de
+Paris, fruncia el ceno, preparandose a una lectura abundante en
+sinsabores y humillaciones. Ademas, el membrete impreso en muchas de
+ellas le anunciaba de antemano la personalidad de tenaces acreedores,
+haciendole adivinar su contenido.
+
+Su esposa, llamada "la bella Elena", por una hermosura indiscutible,
+que sus amigas empezaban a considerar historica a causa de su
+exagerada duracion, recibia con mas serenidad estas cartas, como si
+toda su existencia la hubiese pasado entre deudas y reclamaciones. El
+tenia una concepcion mas anticuada del honor, creyendo que es
+preferible no contraer deudas, y cuando se contraen, hay que pagarlas.
+
+Esta manana las cartas de Paris no eran muchas: una del
+establecimiento que habia vendido en diez plazos el ultimo automovil
+de la marquesa, y solo llevaba cobrados dos de ellos; varias de otros
+proveedores--tambien de la marquesa--establecidos en cercanias de la
+plaza Vendome, y de comerciantes mas modestos que facilitaban a
+credito los articulos necesarios para la manutencion y amplio
+bienestar del matrimonio y su servidumbre.
+
+Los criados de la casa tambien podian escribir formulando identicas
+reclamaciones; pero confiaban en el talento mundano de la senora, que
+le permitiria alguna vez salir definitivamente de apuros, y se
+limitaban a manifestar su disgusto mostrandose mas frios y estirados
+en el cumplimiento de sus funciones.
+
+Muchas veces, Torrebianca, despues de la lectura de este correo,
+miraba en torno de el con asombro. Su esposa daba fiestas y asistia a
+todas las mas famosas de Paris; ocupaban en la avenida Henri Martin el
+segundo piso de una casa elegante; frente a su puerta esperaba un
+hermoso automovil; tenian cinco criados... No llegaba a explicarse en
+virtud de que leyes misteriosas y equilibrios inconcebibles podian
+mantener el y su mujer este lujo, contrayendo todos los dias nuevas
+deudas y necesitando cada vez mas dinero para el sostenimiento de su
+costosa existencia. El dinero que el lograba aportar desaparecia como
+un arroyo en un arenal. Pero "la bella Elena" encontraba logica y
+correcta esta manera de vivir, como si fuese la de todas las personas
+de su amistad.
+
+Acogio Torrebianca alegremente el encuentro de un sobre con sello de
+Italia entre las cartas de los acreedores y las invitaciones para
+fiestas.
+
+--Es de mama--dijo en voz baja.
+
+Y empezo a leerla, al mismo que una sonrisa parecia aclarar su rostro.
+Sin embargo, la carta era melancolica, terminando con quejas dulces y
+resignadas, verdaderas quejas de madre.
+
+Mientras iba leyendo, vio con su imaginacion el antiguo palacio de los
+Torrebianca, alla en Toscana, un edificio enorme y ruinoso circundado
+de jardines. Los salones, con pavimento de marmol multicolor y techos
+mitologicos pintados al fresco, tenian las paredes desnudas,
+marcandose en su polvorienta palidez la huella de los cuadros celebres
+que las adornaban en otra epoca, hasta que fueron vendidos a los
+anticuarios de Florencia.
+
+El padre de Torrebianca, no encontrando ya lienzos ni estatuas como
+sus antecesores, tuvo que hacer moneda con el archivo de la casa,
+ofreciendo autografos de Maquiavelo, de Miguel Angel y otros
+florentinos que se habian carteado con los grandes personajes de su
+familia.
+
+Fuera del palacio, unos jardines de tres siglos se extendian al pie de
+amplias escalinatas de marmol con las balaustradas rotas bajo la
+pesadez de tortuosos rosales. Los peldanos, de color de hueso, estaban
+desunidos por la expansion de las plantas parasitas. En las avenidas,
+el boj secular, recortado en forma de anchas murallas y profundos
+arcos de triunfo, era semejante a las ruinas de una metropoli
+ennegrecida por el incendio. Como estos jardines llevaban muchos anos
+sin cultivo, iban tomando un aspecto de selva florida. Resonaban bajo
+el paso de los raros visitantes con ecos melancolicos que hacian volar
+a los pajaros lo mismo que flechas, esparciendo enjambres de insectos
+bajo el ramaje y carreras de reptiles entre los troncos.
+
+La madre del marques, vestida como una campesina, y sin otro
+acompanamiento que el de una muchacha del pais, pasaba su existencia
+en estos salones y jardines, recordando al hijo ausente y
+discurriendo nuevos medios de proporcionarle dinero.
+
+Sus unicos visitantes eran los anticuarios, a los que iba vendiendo
+los ultimos restos de un esplendor saqueado por sus antecesores.
+Siempre necesitaba enviar algunos miles de liras al ultimo
+Torrebianca, que, segun ella creia, estaba desempenando un papel
+social digno de su apellido en Londres, en Paris, en todas las grandes
+ciudades de la tierra. Y convencida de que la fortuna que favorecio a
+los primeros Torrebianca acabaria por acordarse de su hijo, se
+alimentaba parcamente, comiendo en una mesita de pino blanco, sobre el
+pavimento de marmol de aquellos salones donde nada quedaba que
+arrebatar.
+
+Conmovido por la lectura de la carta, el marques murmuro varias veces
+la misma palabra: "Mama... mama."
+
+"Despues de mi ultimo envio de dinero, ya no se que hacer. iSi vieses,
+Federico, que aspecto tiene ahora la casa en que naciste! No quieren
+darme por ella ni la vigesima parte de su valor; pero mientras se
+presenta un extranjero que desee realmente adquirirla, estoy dispuesta
+a vender los pavimentos y los techos, que es lo unico que vale algo,
+para que no sufras apuros y nadie ponga en duda el honor de tu nombre.
+Vivo con muy poco y estoy dispuesta a imponerme todavia mayores
+privaciones; pero ?no podreis tu y Elena limitar vuestros gastos, sin
+perder el rango que ella merece por ser esposa tuya? Tu mujer, que es
+tan rica, ?no puede ayudarte en el sostenimiento de tu casa?..."
+
+El marques ceso de leer. Le hacia dano, como un remordimiento, la
+simplicidad con que la pobre senora formulaba sus quejas y el engano
+en que vivia. iCreer rica a Elena! iImaginarse que el podia imponer a
+su esposa una vida ordenada y economica, como lo habia intentado
+repetidas veces al principio de su existencia matrimonial!...
+
+La entrada de Elena en la biblioteca corto sus reflexiones. Eran mas
+de las once, y ella iba a dar su paseo diario por la avenida del
+Bosque de Bolonia para saludar a las personas conocidas y verse
+saludada por ellas.
+
+Se presento vestida con una elegancia indiscreta y demasiado
+ostentosa, que parecia armonizarse con su genero de hermosura. Era
+alta y se mantenia esbelta gracias a una continua batalla con el
+engrasamiento de la madurez y a los frecuentes ayunos. Se hallaba
+entre los treinta y los cuarenta anos; pero los medios de conservacion
+que proporciona la vida moderna le daban esa tercera juventud que
+prolonga el esplendor de las mujeres en las grandes ciudades.
+
+Torrebianca solo la encontraba defectos cuando vivia lejos de ella. Al
+volverla a ver, un sentimiento de admiracion le dominaba
+inmediatamente, haciendole aceptar todo lo que ella exigiese.
+
+Saludo Elena con una sonrisa, y el sonrio igualmente. Luego puso ella
+los brazos en sus hombros y le beso, hablandole con un ceceo de nina,
+que era para su marido el anuncio de alguna nueva peticion. Pero este
+fraseo pueril no habia perdido el poder de conmoverle profundamente,
+anulando su voluntad.
+
+--iBuenos dias, mi coco!... Me he levantado mas tarde que otras
+mananas; debo hacer algunas visitas antes de ir al Bosque. Pero no he
+querido marcharme sin saludar a mi maridito adorado... Otro beso, y me
+voy.
+
+Se dejo acariciar el marques, sonriendo humildemente, con una
+expresion de gratitud que recordaba la de un perro fiel y bueno. Elena
+acabo por separarse de su marido; pero antes de salir de la biblioteca
+hizo un gesto como si recordase algo de poca importancia, y detuvo su
+paso para hablar.
+
+--?Tienes dinero?...
+
+Ceso de sonreir Torrebianca y parecio preguntarle con sus ojos: "?Que
+cantidad deseas?"
+
+--Poca cosa. Algo asi como ocho mil francos.
+
+Un modisto de la _rue de la Paix_ empezaba a faltarle al respeto por
+esta deuda, que solo databa de tres anos, amenazandola con una
+reclamacion judicial. Al ver el gesto de asombro con que su marido
+acogia esta demanda, fue perdiendo la sonrisa pueril que dilataba su
+rostro; pero todavia insistio en emplear su voz de nina para gemir con
+tono dulzon:
+
+--?Dices que me amas, Federico, y te niegas a darme esa pequena
+cantidad?...
+
+El marques indico con un ademan que no tenia dinero, mostrandole
+despues las cartas de los acreedores amontonadas en la bandeja de
+plata.
+
+Volvio a sonreir ella; pero ahora su sonrisa fue cruel.
+
+--Yo podria mostrarte--dijo--muchos documentos iguales a esos... Pero
+tu eres hombre, y los hombres deben traer mucho dinero a su casa para
+que no sufra su mujercita. ?Como voy a pagar mis deudas si tu no me
+ayudas?...
+
+Torrebianca la miro con una expresion de asombro.
+
+--Te he dado tanto dinero... itanto! Pero todo el que cae en tus manos
+se desvanece como el humo.
+
+Se indigno Elena, contestando con voz dura:
+
+--No pretenderas que una senora _chic_ y que, segun dicen, no es fea,
+viva de un modo mediocre. Cuando se goza el orgullo de ser el marido
+de una mujer como yo hay que saber ganar el dinero a millones.
+
+Las ultimas palabras ofendieron al marques; pero Elena, dandose
+cuenta de esto, cambio rapidamente de actitud, aproximandose a el para
+poner las manos en sus hombros.
+
+--?Por que no le escribes a la vieja?... Tal vez pueda enviarnos ese
+dinero vendiendo alguna antigualla de tu caseron paternal.
+
+El tono irrespetuoso de tales palabras acrecento el mal humor del
+marido.
+
+--Esa vieja es mi madre, y debes hablar de ella con el respeto que
+merece. En cuanto a dinero, la pobre senora no puede enviar mas.
+
+Miro Elena a su esposo con cierto desprecio, diciendo en voz baja,
+como si se hablase a ella misma:
+
+--Esto me ensenara a no enamorarme mas de pobretones... Yo buscare ese
+dinero, ya que eres incapaz de proporcionarmelo.
+
+Paso por su rostro una expresion tan maligna al hablar asi, que su
+marido se levanto del sillon frunciendo las cejas.
+
+--Piensa lo que dices... Necesito que me aclares esas palabras.
+
+Pero no pudo seguir hablando. Ella habia transformado completamente la
+expresion de su rostro, y empezo a reir con carcajadas infantiles, al
+mismo tiempo que chocaba sus manos.
+
+--Ya se ha enfadado mi coco. Ya ha creido algo ofensivo para su
+mujer... iPero si yo solo te quiero a ti!
+
+Luego se abrazo a el, besandole repetidas veces, a pesar de la
+resistencia que pretendia oponer a sus caricias. Al fin se dejo
+dominar por ellas, recobrando su actitud humilde de enamorado.
+
+Elena lo amenazaba graciosamente con un dedo.
+
+--A ver: isonria usted un poquito, y no sea mala persona!... ?De veras
+que no puedes darme ese dinero?
+
+Torrebianca hizo un gesto negativo, pero ahora parecia avergonzado de
+su impotencia.
+
+--No por ello te querre menos--continuo ella--. Que esperen mis
+acreedores. Yo procurare salir de este apuro como he salido de tantos
+otros. iAdios, Federico!
+
+Y marcho de espaldas hacia la puerta, enviandole besos hasta que
+levanto el cortinaje.
+
+Luego, al otro lado de la colgadura, cuando ya no podia ser vista, su
+alegria infantil y su sonrisa desaparecieron instantaneamente. Paso
+por sus pupilas una expresion feroz y su boca hizo una mueca de
+desprecio.
+
+Tambien el marido, al quedar solo, perdio la efimera alegria que le
+habian proporcionado las caricias de Elena. Miro las cartas de los
+acreedores y la de su madre, volviendo luego a ocupar su sillon para
+acodarse en la mesa con la frente en una mano. Todas las inquietudes
+de la vida presente parecian haber vuelto a caer sobre el de golpe,
+abrumandolo.
+
+Siempre, en momentos iguales, buscaba Torrebianca los recuerdos de su
+primera juventud, como si esto pudiera servirle de remedio. La mejor
+epoca de su vida habia sido a los veinte anos, cuando era estudiante
+en la Escuela de Ingenieros de Lieja. Deseoso de renovar con el propio
+trabajo el decaido esplendor de su familia, habia querido estudiar una
+carrera "moderna" para lanzarse por el mundo y ganar dinero, como lo
+habian hecho sus remotos antepasados. Los Torrebianca, antes de que
+los reyes los ennobleciesen dandoles el titulo de marques, habian sido
+mercaderes de Florencia, lo mismo que los Medicis, yendo a las
+factorias de Oriente a conquistar su fortuna. El quiso ser ingeniero,
+como todos los jovenes de su generacion que deseaban una Italia
+engrandecida por la industria, asi como en otros siglos habia sido
+gloriosa por el arte.
+
+Al recordar su vida de estudiante en Lieja, lo primero que resurgia en
+su memoria era la imagen de Manuel Robledo, camarada de estudios y de
+alojamiento, un espanol de caracter jovial y energia tranquila para
+afrontar los problemas de la existencia diaria. Habia sido para el
+durante varios anos como un hermano mayor. Tal vez por esto, en los
+momentos dificiles, Torrebianca se acordaba siempre de su amigo.
+
+iIntrepido y simpatico Robledo!... Las pasiones amorosas no le hacian
+perder su placida serenidad de hombre equilibrado. Sus dos aficiones
+predominantes en el periodo de la juventud habian sido la buena mesa y
+la guitarra.
+
+De voluntad facil para el enamoramiento, Torrebianca andaba siempre en
+relaciones con una liejesa, y Robledo, por acompanarle, se prestaba a
+fingirse enamorado de alguna amiga de la muchacha. En realidad,
+durante sus partidas de campo con mujeres, el espanol se preocupaba
+mas de los preparativos culinarios que de satisfacer el
+sentimentalismo mas o menos fragil de la companera que le habia
+deparado la casualidad.
+
+Torrebianca habia llegado a ver a traves de esta alegria ruidosa y
+materialista cierto romanticismo que Robledo pretendia ocultar como
+algo vergonzoso. Tal vez habia dejado en su pais los recuerdos de un
+amor desgraciado. Muchas noches, el florentino, tendido en la cama de
+su alojamiento, escuchaba a Robledo, que hacia gemir dulcemente su
+guitarra, entonando entre dientes canciones amorosas del lejano pais.
+
+Terminados los estudios, se habian dicho adios con la esperanza de
+encontrarse al ano siguiente; pero no se vieron mas. Torrebianca
+permanecio en Europa, y Robledo llevaba muchos anos vagando por la
+America del Sur, siempre como ingeniero, pero plegandose a las mas
+extraordinarias transformaciones, como si reviviesen en el, por ser
+espanol, las inquietudes aventureras de los antiguos conquistadores.
+
+De tarde en tarde escribia alguna carta, hablando del pasado mas que
+del presente; pero a pesar de esta discrecion, Torrebianca tenia la
+vaga idea de que su amigo habia llegado a ser general en una pequena
+Republica de la America del Centro.
+
+Su ultima carta era de dos anos antes. Trabajaba entonces en la
+Republica Argentina, hastiado ya de aventuras en paises de continuo
+sacudimiento revolucionario. Se limitaba a ser ingeniero, y servia
+unas veces al gobierno y otras a empresas particulares, construyendo
+canales y ferrocarriles. El orgullo de dirigir los avances de la
+civilizacion a traves del desierto le hacia soportar alegremente las
+privaciones de esta existencia dura.
+
+Guardaba Torrebianca entre sus papeles un retrato enviado por Robledo,
+en el que aparecia a caballo, cubierta la cabeza con un casco blanco y
+el cuerpo con un poncho. Varios mestizos colocaban piquetes con
+banderolas en una llanura de aspecto salvaje, que por primera vez iba
+a sentir las huellas de la civilizacion material.
+
+Cuando recibio este retrato, debia tener Robledo treinta y siete anos:
+la misma edad que el. Ahora estaba cerca de los cuarenta; pero su
+aspecto, a juzgar por la fotografia, era mejor que el de Torrebianca.
+La vida de aventuras en lejanos paises no le habia envejecido. Parecia
+mas corpulento aun que en su juventud; pero su rostro mostraba la
+alegria serena de un perfecto equilibrio fisico.
+
+Torrebianca, de estatura mediana, mas bien bajo que alto, y enjuto de
+carnes, guardaba una agilidad nerviosa gracias a sus aficiones
+deportivas, y especialmente al manejo de las armas, que habia sido
+siempre la mas predominante de sus aficiones; pero su rostro delataba
+una vejez prematura. Abundaban en el las arrugas; los ojos tenian en
+su vertice un fruncimiento de cansancio; los aladares de su cabeza
+eran blancos, contrastandose con el vertice, que continuaba siendo
+negro. Las comisuras de la boca caian desalentadas bajo el bigote
+recortado, con una mueca que parecia revelar el debilitamiento de la
+voluntad.
+
+Esta diferencia fisica entre el y Robledo le hacia considerar a su
+camarada como un protector, capaz de seguir guiandole lo mismo que en
+su juventud.
+
+Al surgir en su memoria esta manana la imagen del espanol, penso, como
+siempre: "iSi le tuviese aqui!... Sabria infundirme su energia de
+hombre verdaderamente fuerte."
+
+Quedo meditabundo, y algunos minutos despues levanto la cabeza,
+dandose cuenta de que su ayuda de camara habia entrado en la
+habitacion.
+
+Se esforzo por ocultar su inquietud al enterarse de que un senor
+deseaba verle y no habia querido dar su nombre. Era tal vez algun
+acreedor de su esposa, que se valia de este medio para llegar hasta
+el.
+
+--Parece extranjero--siguio diciendo el criado--, y afirma que es de
+la familia del senor marques.
+
+Tuvo un presentimiento Torrebianca que le hizo sonreir inmediatamente
+por considerarlo disparatado. ?No seria este desconocido su camarada
+Robledo, que se presentaba con una oportunidad inverosimil, como esos
+personajes de las comedias que aparecen en el momento preciso?... Pero
+era absurdo que Robledo, habitante del otro lado del planeta,
+estuviese pronto a dejarse ver como un actor que aguarda entre
+bastidores. No. La vida no ofrece casualidades de tal especie. Esto
+solo se ve en el teatro y en los libros.
+
+Indico con un gesto energico su voluntad de no recibir al desconocido;
+pero en el mismo instante se levanto el cortinaje de la puerta,
+entrando alguien con un aplomo que escandalizo al ayuda de camara.
+
+Era el intruso, que, cansado de esperar en la antesala, se habia
+metido audazmente en la pieza mas proxima.
+
+Se indigno el marques ante tal irrupcion; y como era de caracter
+facilmente agresivo, avanzo hacia el con aire amenazador. Pero el
+hombre, que reia de su propio atrevimiento, al ver a Torrebianca
+levanto los brazos, gritando:
+
+--Apuesto a que no me conoces... ?Quien soy?
+
+Le miro fijamente el marques y no pudo reconocerlo. Despues sus ojos
+fueron expresando paulatinamente la duda y una nueva conviccion.
+
+Tenia la tez obscurecida por la doble causticidad del sol y del frio.
+Llevaba unos bigotes cortos, y Robledo aparecia con barba en todos sus
+retratos... Pero de pronto encontro en los ojos de este hombre algo
+que le pertenecia, por haberlo visto mucho en su juventud. Ademas, su
+alta estatura... su sonrisa... su cuerpo vigoroso...
+
+--iRobledo!--dijo al fin.
+
+Y los dos amigos se abrazaron.
+
+Desaparecio el criado, considerando inoportuna su presencia, y poco
+despues se vieron sentados y fumando.
+
+Cruzaban miradas afectuosas e interrumpian sus palabras para
+estrecharse las manos o acariciarse las rodillas con vigorosas
+palmadas.
+
+La curiosidad del marques, despues de tantos anos de ausencia, fue mas
+viva que la del recien llegado.
+
+--?Vienes por mucho tiempo a Paris?--pregunto a Robledo.
+
+--Por unos meses nada mas.
+
+Despues de forzar durante diez anos el misterio de los desiertos
+americanos, lanzando a traves de su virginidad, tan antigua como el
+planeta, lineas ferreas, caminos y canales, necesitaba "darse un bano
+de civilizacion".
+
+--Vengo--anadio--para ver si los restoranes de Paris siguen mereciendo
+su antigua fama, y si los vinos de esta tierra no han decaido. Solo
+aqui puede comerse el Brie fresco, y yo tengo hambre de este queso
+hace muchos anos.
+
+El marques rio. iHacer un viaje de tres mil leguas de mar para comer y
+beber en Paris!... Siempre el mismo Robledo. Luego le pregunto con
+interes:
+
+--?Eres rico?...
+
+--Siempre pobre--contesto el ingeniero--. Pero como estoy solo en el
+mundo y no tengo mujer, que es el mas caro de los lujos, podre hacer
+la misma vida de un gran millonario yanqui durante algunos meses.
+Cuento con los ahorros de varios anos de trabajo alla en el desierto,
+donde apenas hay gastos.
+
+Miro Robledo en torno de el, apreciando con gestos admirativos el
+lujoso amueblado de la habitacion.
+
+--Tu si que eres rico, por lo que veo.
+
+La contestacion del marques fue una sonrisa enigmatica. Luego, estas
+palabras parecieron despertar su tristeza.
+
+--Hablame de tu vida--continuo Robledo--. Tu has recibido noticias
+mias; yo, en cambio, he sabido muy poco de ti. Deben haberse perdido
+muchas de tus cartas, lo que no es extraordinario, pues hasta los
+ultimos anos he ido de un lugar a otro, sin echar raices. Algo supe,
+sin embargo, de tu vida. Creo que te casaste.
+
+Torrebianca hizo un gesto afirmativo, y dijo gravemente:
+
+--Me case con una dama rusa, viuda de un alto funcionario de la corte
+del zar... La conoci en Londres. La encontre muchas veces en tertulias
+aristocraticas y en castillos adonde habiamos sido invitados. Al fin
+nos casamos, y hemos llevado desde entonces una existencia muy
+elegante, pero muy cara.
+
+Callo un momento, como si quisiera apreciar el efecto que causaba en
+Robledo este resumen de su vida. Pero el espanol permanecio
+silencioso, queriendo saber mas.
+
+--Como tu llevas una existencia de hombre primitivo, ignoras
+felizmente lo que cuesta vivir de este modo... He tenido que trabajar
+mucho para no irme a fondo, iy aun asi!... Mi pobre madre me ayuda con
+lo poco que puede extraer de las ruinas de nuestra familia.
+
+Pero Torrebianca parecio arrepentirse del tono quejumbroso con que
+hablaba. Un optimismo, que media hora antes hubiese considerado
+absurdo, le hizo sonreir confiadamente.
+
+--En realidad no puedo quejarme, pues cuento con un apoyo poderoso. El
+banquero Fontenoy es amigo nuestro. Tal vez has oido hablar de el.
+Tiene negocios en las cinco partes del mundo.
+
+Movio su cabeza Robledo. No; nunca habia oido tal nombre.
+
+--Es un antiguo amigo de la familia de mi mujer. Gracias a Fontenoy,
+soy director de importantes explotaciones en paises lejanos, lo que me
+proporciona un sueldo respetable, que en otros tiempos me hubiese
+parecido la riqueza.
+
+Robledo mostro una curiosidad profesional. "iExplotaciones en paises
+lejanos!..." El ingeniero queria saber, y acoso a su amigo con
+preguntas precisas. Pero Torrebianca empezo a mostrar cierta
+inquietud en sus respuestas. Balbuceaba, al mismo tiempo que su
+rostro, siempre de una palidez verdosa, se enrojecia ligeramente.
+
+--Son negocios en Asia y en Africa: minas de oro... minas de otros
+metales... un ferrocarril en China... una Compania de navegacion para
+sacar los grandes productos de los arrozales del Tonkin... En realidad
+yo no he estudiado esas explotaciones directamente; me falto siempre
+el tiempo necesario para hacer el viaje. Ademas, me es imposible vivir
+lejos de mi mujer. Pero Fontenoy, que es una gran cabeza, las ha
+visitado todas, y tengo en el una confianza absoluta. Yo no hago en
+realidad mas que poner mi firma en los informes de las personas
+competentes que el envia alla, para tranquilidad de los accionistas.
+
+El espanol no pudo evitar que sus ojos reflejasen cierto asombro al
+oir estas palabras.
+
+Su amigo, dandose cuenta de ello, quiso cambiar el curso de la
+conversacion. Hablo de su mujer con cierto orgullo, como si
+considerase el mayor triunfo de su existencia que ella hubiese
+accedido a ser su esposa.
+
+Reconocia la gran influencia de seduccion que Elena parecia ejercer
+sobre todo lo que le rodeaba. Pero como jamas habia sentido la menor
+duda acerca de su fidelidad conyugal, mostrabase orgulloso de avanzar
+humildemente detras de ella, emergiendo apenas sobre la estela de su
+marcha arrolladura. En realidad, todo lo que era el: sus empleos
+generosamente retribuidos, las invitaciones de que se veia objeto, el
+agrado con que le recibian en todas partes, lo debia a ser el esposo
+de "la bella Elena".
+
+--La veras dentro de poco... porque tu vas a quedarte a almorzar con
+nosotros. No digas que no. Tengo buenos vinos, y ya que has venido
+del otro lado de la tierra para comer queso de Brie, te lo dare hasta
+matarte de una indigestion.
+
+Luego abandono su tono de broma, para decir con voz emocionada:
+
+--No sabes cuanto me alegra que conozcas a mi mujer. Nada te digo de
+su hermosura; las gentes la llaman "la bella Elena"; pero su hermosura
+no es lo mejor. Aprecio mas su caracter casi infantil. Es caprichosa
+algunas veces, y necesita mucho dinero para su vida; pero ?que mujer
+no es asi?... Creo que Elena tambien se alegrara de conocerte... iLe
+he hablado tantas veces de mi amigo Robledo!...
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#II#
+
+
+La marquesa de Torrebianca encontro "altamente interesante" al amigo
+de su esposo.
+
+Habia regresado a su casa muy contenta. Sus preocupaciones de horas
+antes por la falta de dinero parecian olvidadas, como si hubiese
+encontrado el medio de amansar a su acreedor o de pagarle.
+
+Durante el almuerzo, tuvo Robledo que hablar mucho para responder a
+las preguntas de ella, satisfaciendo la vehemente curiosidad que
+parecian inspirarle todos los episodios de su vida.
+
+Al enterarse de que el ingeniero no era rico, hizo un gesto de duda.
+Tenia por inverosimil que un habitante de America, lo mismo la del
+Norte que la del Sur, no poseyese millones. Pensaba por instinto, como
+la mayor parte de los europeos, siendole necesaria una lenta reflexion
+para convencerse de que en el Nuevo Mundo pueden existir pobres como
+en todas partes.
+
+--Yo soy todavia pobre--continuo Robledo--; pero procurare terminar
+mis dias como millonario, aunque solo sea para no desilusionar a las
+gentes convencidas que todo el que va a America debe ganar
+forzosamente una gran fortuna, dejandola en herencia a sus sobrinos de
+Europa.
+
+Esto le llevo a hablar de los trabajos que estaba realizando en la
+Patagonia.
+
+Se habia cansado de trabajar para los demas, y teniendo por socio a
+cierto joven norteamericano, se ocupaba en la colonizacion de unos
+cuantos miles de hectareas junto al rio Negro. En esta empresa habia
+arriesgado sus ahorros, los de su companero, e importantes cantidades
+prestadas por los Bancos de Buenos Aires; pero consideraba el negocio
+seguro y extraordinariamente remunerador.
+
+Su trabajo era transformar en campos de regadio las tierras yermas e
+incultas adquiridas a bajo precio. El gobierno argentino estaba
+realizando grandes obras en el rio Negro, para captar parte de sus
+aguas. El habia intervenido como ingeniero en este trabajo dificil,
+empezado anos antes. Luego presento su dimision para hacerse
+colonizador, comprando tierras que iban a quedar en la zona de la
+irrigacion futura.
+
+--Es asunto de algunos anos, o tal vez de algunos meses--anadio--.
+Todo consiste en que el rio se muestre amable, prestandose a que le
+crucen el pecho con un dique, y no se permita una crecida
+extraordinaria, una convulsion de las que son frecuentes alla y
+destruyen en unas horas todo el trabajo de varios anos, obligando a
+empezarlo otra vez. Mientras tanto, mi asociado y yo hacemos con gran
+economia los canales secundarios y las demas arterias que han de
+fecundar nuestras tierras esteriles; y el dia en que el dique este
+terminado y las aguas lleguen a nuestras tierras...
+
+Se detuvo Robledo, sonriendo con modestia.
+
+--Entonces--continuo--sere un millonario a la americana ?Quien sabe
+hasta donde puede llegar mi fortuna?... Una legua de tierra regada
+vale millones... y yo tengo varias leguas.
+
+La bella Elena le oia con gran interes; pero Robledo, sintiendose
+inquieto por la expresion momentaneamente admirativa de sus ojos de
+pupilas verdes con reflejos de oro, se apresuro a anadir:
+
+--iEsta fortuna puede retrasarse tambien tantos anos!... Es posible
+que solo llegue a mi cuando me vea proximo a la muerte, y sean los
+hijos de una hermana que tengo en Espana los que gocen el producto de
+lo mucho que he trabajado y rabiado alla.
+
+Le hizo contar Elena como era su vida en el desierto patagonico,
+inmensa llanura barrida en invierno por huracanes frios que levantan
+columnas de polvo, y sin mas habitantes naturales que las bandas de
+avestruces y el puma vagabundo, que, cuando siente hambre, osa atacar
+al hombre solitario.
+
+Al principio la poblacion humana habia estado representada por las
+bandas de indios que vivaqueaban en las orillas de los rios y por
+fugitivos de Chile o la Argentina, lanzados a traves de las tierras
+salvajes para huir de los delitos que dejaban a sus espaldas. Ahora,
+los antiguos fortines, guarnecidos por los destacamentos que el
+gobierno habia hecho avanzar desde Buenos Aires para que tomasen
+posesion del desierto, se convertian en pueblos, separados unos de
+otros por centenares de kilometros.
+
+Entre dos poblaciones de estas, considerablemente alejadas, era donde
+vivia Robledo, transformando su campamento de trabajadores en un
+pueblo que tal vez antes de medio siglo llegase a ser una ciudad de
+cierta importancia. En America no eran raros prodigios de esta clase.
+
+Le escuchaba Elena con deleite, lo mismo que cuando, en el teatro o en
+el cinematografo, sentia despertada su curiosidad por una fabula
+interesante.
+
+--Eso es vivir--decia--. Eso es llevar una existencia digna de un
+hombre.
+
+Y sus ojos dorados se apartaban de Robledo para mirar con cierta
+conmiseracion a su esposo, como si viese en el una imagen de todas las
+flojedades de la vida muelle y extremadamente civilizada, que
+aborrecia en aquellos momentos.
+
+--Ademas, asi es como se gana una gran fortuna. Yo solo creo que son
+hombres los que alcanzan victorias en las guerras o los capitanes del
+dinero que conquistan millones... Aunque mujer, me gustaria vivir esa
+existencia energica y abundante en peligros.
+
+Robledo, para evitar a su amigo las recriminaciones de un entusiasmo
+expresado por ella con cierta agresividad, hablo de las miserias que
+se sufren lejos de las tierras civilizadas. Entonces la marquesa
+parecio sentir menos admiracion por la vida de aventuras, confesando
+al fin que preferia su existencia en Paris.
+
+--Pero me hubiera gustado--anadio con voz melancolica--que el hombre
+que fuese mi esposo viviera asi, conquistando una riqueza enorme.
+Vendria a verme todos los anos, yo pensaria en el a todas horas, e
+iria tambien alguna vez a compartir durante unos meses su vida
+salvaje. En fin, seria una existencia mas interesante que la que
+llevamos en Paris; y al final de ella, la riqueza, una verdadera
+riqueza, inmensa, novelesca, como rara vez se ve en el viejo mundo.
+
+Se detuvo un instante, para anadir con gravedad, mirando a Robledo:
+
+--Usted parece que da poca importancia a la riqueza, y si la busca es
+por satisfacer su deseo de accion, por dar empleo a sus energias. Pero
+no sabe lo que es ni lo que representa. Un hombre de su temple tiene
+pocas necesidades. Para conocer lo que vale el dinero y lo que puede
+dar de si, se necesita vivir al lado de una mujer.
+
+Volvio a mirar a Torrebianca, y termino diciendo:
+
+--Por desgracia, los que llevan con ellos a una mujer carecen casi
+siempre de esa fuerza que ayuda a realizar sus grandes empresas a los
+hombres solitarios.
+
+Despues de este almuerzo, durante el cual solo se hablo del poder del
+dinero y de aventuras en el Nuevo Mundo, el colonizador frecuento la
+casa, como si perteneciese a la familia de sus duenos.
+
+--Le has sido muy simpatico a Elena--decia Torrebianca--. iPero muy
+simpatico!
+
+Y se mostraba satisfecho, como si esto equivaliese a un triunfo, no
+ocultando el disgusto que le habria producido verse obligado a escoger
+entre su esposa y su companero de juventud, en el caso de mutua
+antipatia.
+
+Por su parte, Robledo se mostraba indeciso y como desorientado al
+pensar en Elena. Cuando estaba en su presencia, le era imposible
+resistirse al poder de seduccion que parecia emanar de su persona.
+Ella le trataba con la confianza del parentesco, como si fuese un
+hermano de su marido. Queria ser su iniciadora y maestra en la vida de
+Paris, dandole consejos para que no abusasen de su credulidad de
+recien llegado. Le acompanaba para que conociese los lugares mas
+elegantes, a la hora del te o por la noche, despues de la comida.
+
+La expresion maligna y pueril a un mismo tiempo de sus ojos
+imperturbables y el ceceo infantil con que pronunciaba a veces sus
+palabras hacian gran efecto en el colonizador.
+
+--Es una nina--se dijo muchas veces--; su marido no se equivoca. Tiene
+todas las malicias de las munecas creadas por la vida moderna, y debe
+resultar terriblemente cara... Pero debajo de eso, que no es mas que
+una costra exterior, tal vez existe solamente una mentalidad algo
+simple.
+
+Cuando no la veia y estaba lejos de la influencia de sus ojos, se
+mostraba menos optimista, sonriendo con una admiracion ironica de la
+credulidad de su amigo. ?Quien era verdaderamente esta mujer, y donde
+habia ido Torrebianca a encontrarla?...
+
+Su historia la conocia unicamente por las palabras del esposo. Era
+viuda de un alto funcionario de la corte de los Zares; pero la
+personalidad del primer marido, con ser tan brillante, resultaba algo
+indecisa. Unas veces habia sido, segun ella, Gran Mariscal de la
+corte; otras, simple general, y el que verdaderamente podia ostentar
+una historia de heroicos antepasados era su propio padre.
+
+Al repetir Torrebianca las afirmaciones de esta mujer, que le
+inspiraba amor y orgullo al mismo tiempo, hacia memoria de un
+sinnumero de personajes de la corte rusa o de grandes damas amantes de
+los emperadores, todos parientes de Elena; pero el no los habia visto
+nunca, por estar muertos desde muchos anos antes o vivir en sus
+lejanas tierras, enormes como Estados.
+
+Las palabras de ella tambien alarmaban a Robledo. Nunca habia estado
+en America, y sin embargo, una tarde, en un te del Ritz, le hablo de
+su paso por San Francisco de California, cuando era nina. Otras veces
+dejaba rodar aturdidamente en el curso de su conversacion nombres de
+ciudades remotas o de personajes de fama universal, como si los
+conociese mucho. Nunca pudo saber con certeza cuantos idiomas poseia.
+
+--Los hablo todos--contesto Elena en espanol un dia que Robledo le
+hizo esta pregunta.
+
+Contaba anecdotas algo atrevidas, como si las hubiese escuchado a
+otras personas; pero lo hacia de tal modo, que el colonizador llego
+algunas veces a sospechar si seria ella la verdadera protagonista.
+
+"?Donde no ha estado esta mujer?...--pensaba--. Parece haber vivido
+mil existencias en pocos anos. Es imposible que todo eso haya podido
+ocurrir en los tiempos de su marido, el personaje ruso."
+
+Si intentaba explorar a su amigo para adquirir noticias, la fe de este
+en el pasado de su mujer era como una muralla de credulidad, dura e
+inconmovible, que cortaba el avance de toda averiguacion. Pero llego a
+adquirir la certeza de que su amigo solo conocia la historia de Elena
+a partir del momento que la encontro por primera vez en Londres. Toda
+su existencia anterior la sabia por lo que ella habia querido
+contarle.
+
+Penso que Federico, al contraer matrimonio, habria tenido
+indudablemente conocimiento del origen de su esposa por los documentos
+que exige la preparacion de la ceremonia nupcial. Luego se vio
+obligado a desechar esta hipotesis. El casamiento habia sido en
+Londres, uno de esos matrimonios rapidos como se ven en las cintas
+cinematograficas, y para el cual solo son necesarios un sacerdote que
+lea el libro santo, dos testigos y algunos papeles examinados a la
+ligera.
+
+Acabo el espanol por arrepentirse de tantas dudas. Federico se
+mostraba contento y hasta orgulloso de su matrimonio, y el no tenia
+derecho a intervenir en la vida domestica de los otros. Ademas, sus
+sospechas bien podian ser el resultado de su falta de
+adaptacion--natural en un salvaje--al verse en plena vida de Paris.
+
+Elena era una dama del gran mundo, una mujer elegante de las que el no
+habia tratado nunca. Solo al matrimonio de su amigo debia esta amistad
+extraordinaria, que forzosamente habia de chocar con sus costumbres
+anteriores. A veces hasta encontraba logico lo que momentos antes le
+habia producido inmensa extraneza. Era su ignorancia, su falta de
+educacion, la que le hacia incurrir en tantas sospechas y malos
+pensamientos. Luego le bastaba ver la sonrisa de Elena y la caricia de
+sus pupilas verdes y doradas para mostrar una confianza y una
+admiracion iguales a las de Federico.
+
+Vivia en un hotel antiguo, cerca del bulevar de los Italianos, por
+haberlo admirado en otros tiempos como un lugar de paradisiacas
+delicias, cuando era estudiante de escasos recursos y estaba de paso
+en Paris; pero las mas de sus comidas las hacia con Torrebianca y su
+mujer. Unas veces eran estos los que le invitaban a su mesa; otras los
+invitaba el a los restoranes mas celebres.
+
+Ademas, Elena le hizo asistir a algunos tes en su casa, presentandolo
+a sus amigas. Mostraba un placer infantil en contrariar los gustos del
+"oso patagonico", como ella apodaba a Robledo, a pesar de las
+protestas de este, que nunca habia visto osos en la Argentina austral.
+Como el abominaba de tales reuniones, Elena se valia de diversas
+astucias para que asistiese a ellas.
+
+Tambien fue conociendo a los amigos mas importantes de la casa en las
+comidas de ceremonia dadas por los Torrebianca. La marquesa no
+presentaba al espanol como un ingeniero que aun estaba en la parte
+preliminar de sus empresas, la mas dificil y aventurada, sino como un
+triunfador venido de una America maravillosa con muchisimos millones.
+
+Decia esto a sus espaldas, y el no podia explicarse el respeto con que
+le trataban los otros invitados y la simpatica atencion con que le
+oian apenas pronunciaba algunas palabras.
+
+Asi conocio a varios diputados y periodistas, amigos del banquero
+Fontenoy, que eran los convidados mas importantes. Tambien conocio al
+banquero, hombre de mediana edad, completamente afeitado y con la
+cabeza canosa, que imitaba el aspecto y los gestos de los hombres de
+negocios norteamericanos.
+
+Robledo, contemplandole, se acordaba de el mismo cuando vivia en
+Buenos Aires y habia de pagar al dia siguiente una letra, no teniendo
+reunida aun la cantidad necesaria. Fontenoy ofrecia la imagen que se
+forma el vulgo de un hombre de dinero, director de importantes
+negocios en diversos lugares de la tierra. Todo en su persona parecia
+respirar seguridad y conviccion de la propia fuerza. Pero a veces,
+como si olvidase el presente inmediato, fruncia el ceno, quedando
+pensativo y completamente ajeno a cuanto le rodeaba.
+
+--Piensa alguna nueva combinacion maravillosa--decia Torrebianca a su
+amigo--. Es admirable la cabeza de este hombre.
+
+Pero Robledo, sin saber por que, se acordaba otra vez de sus
+inquietudes y las de tantos otros alla en Buenos Aires, cuando habian
+tomado dinero en los Bancos a noventa dias vista y era preciso
+devolverlo a la manana siguiente.
+
+Una noche, al salir de casa de los Torrebianca, quiso Robledo marchar
+a pie por la avenida Henri Martin hasta el Trocadero, donde tomaria el
+_Metro_. Iba con el uno de los invitados a la comida, personaje
+equivoco que habia ocupado el ultimo asiento en la mesa, y parecia
+satisfecho de marchar junto a un millonario sudamericano.
+
+Era un protegido de Fontenoy y publicaba un periodico de negocios
+inspirado por el banquero. Su acidez de parasito necesitaba
+expansionarse, criticando a todos sus protectores apenas se alejaba de
+ellos. A los pocos pasos sintio la necesidad de pagar la comida
+reciente hablando mal de los duenos de la casa. Sabia que Robledo era
+companero de estudios del marques.
+
+--Y a su esposa, ?la conoce usted tambien hace mucho tiempo?...
+
+El maligno personaje sonrio al enterarse de que Robledo la habia visto
+por primera vez unas semanas antes.
+
+--?Rusa?... ?Cree usted verdaderamente que es rusa?... Eso lo cuenta
+ella, asi como las otras fabulas de su primer marido, Gran Mariscal de
+la corte, y de toda su noble parentela. Son muchos los que creen que
+no ha habido jamas tal marido. Yo no me atrevo a decir si es verdad o
+mentira; pero puedo afirmar que en casa de esta gran dama rusa nunca
+he visto a ningun personaje de dicho pais.
+
+Hizo una pausa como para tomar fuerzas, y anadio con energia:
+
+--A mi me han dicho gentes de alla, indudablemente bien enteradas, que
+no es rusa. Eso nadie lo cree. Unos la tienen por rumana y hasta
+afirman haberla visto de joven en Bucarest; otros aseguran que nacio
+en Italia, de padres polacos. iVaya usted a saber!... iSi tuviesemos
+que averiguar el nacimiento y la historia de todas las personas que
+conocemos en Paris y nos invitan a comer!...
+
+Miro de soslayo a Robledo para apreciar su grado de curiosidad y la
+confianza que podia tener en su discrecion.
+
+--El marques es una excelente persona. Usted debe conocerlo bien.
+Fontenoy hace justicia a sus meritos y le ha dado un empleo importante
+para...
+
+Presintio Robledo que iba a oir algo que le seria imposible aceptar en
+silencio, y como en aquel instante pasaba vacio un automovil de
+alquiler, se apresuro a llamar a su conductor. Luego pretexto una
+ocupacion urgente, recordada de pronto, para despedirse del maligno
+parasito.
+
+Siempre que hablaba a solas con Torrebianca, este hacia desviar la
+conversacion hacia el asunto principal de sus preocupaciones: el mucho
+dinero que se necesita para sostener un buen rango social.
+
+--Tu no sabes lo que cuesta una mujer: los vestidos, las joyas;
+ademas, el invierno en la Costa Azul, el verano en las playas
+celebres, el otono en los balnearios de moda...
+
+Robledo acogia tales lamentaciones con una conmiseracion ironica que
+acababa por irritar a su amigo.
+
+--Como tu no conoces lo que es el amor--dijo Torrebianca una tarde--,
+puedes prescindir de la mujer y permitirte esa serenidad burlona.
+
+El espanol palidecio, perdiendo inmediatamente su sonrisa. "?El no
+habia conocido el amor?" Resucitaron en su memoria, despues de esto,
+los recuerdos de una juventud que Torrebianca solo habia entrevisto de
+un modo confuso. Una novia le habia abandonado tal vez, alla en su
+pais, para casarse con otro. Luego el italiano creyo recordar mejor.
+La novia habia muerto y Robledo juraba, como en las novelas, no
+casarse... Este hombre corpulento, gastronomo y burlon llevaba en su
+interior una tragedia amorosa.
+
+Pero como si Robledo tuviera empeno en evitar que le tomasen por un
+personaje romantico, se apresuro a decir escepticamente:
+
+--Yo busco a la mujer cuando me hace falta, y luego continuo solo mi
+camino. ?Para que complicar mi existencia con una compania que no
+necesito?...
+
+Una noche, al salir los tres de un teatro, Elena mostro deseos de
+conocer cierto restoran de Montmartre abierto recientemente. Para sus
+amigos era un lugar magico, a causa de su decoracion persa--estilo
+_Mil y una noches_ vistas desde Montmartre--y de su iluminacion de
+tubos de mercurio, que daba un tono verdoso a los salones, lo mismo
+que si estuviesen en el fondo del mar, y una lividez de ahogados a sus
+parroquianos.
+
+Dos orquestas se reemplazaban incesantemente en la tarea de poblar el
+aire de disparates ritmicos. Los violines colaboraban con desafinados
+instrumentos de metal, uniendose a esta cencerrada bailable un
+_claxon_ de automovil y varios artefactos musicales de reciente
+invencion, que imitaban dos tablones que chocan, un fardo arrastrado
+por el suelo, una piedra sillar que cae...
+
+En un gran ovalo abierto entre las mesas se renovaban incesantemente
+las parejas de danzarines. Los vestidos y sombreros de las
+mujeres--espumas de diversos colores en las que flotaban briznas de
+plata y oro--, asi como las masas blancas y negras del indumento
+masculino, se esparcian en torno a las manchas cuadradas de los
+manteles.
+
+Con la musica estridente de las orquestas venia a juntarse un
+estrepito de feria. Los que no estaban ocupados en bailar lanzaban por
+el aire serpentinas y bolas de algodon, o insistian con un deleite
+infantil en hacer sonar pequenas gaitas y otros instrumentos pueriles.
+Flotaban en el aire cargado de humo esferas de caucho de distintos
+colores que los concurrentes habian dejado escapar de sus manos. Los
+mas, mientras comian y bebian, llevaban tocadas sus cabezas con gorros
+de bebe, crestas de pajaro o pelucas de payaso.
+
+Habia en el ambiente una alegria forzada y estupida, un deseo de
+retroceder a los balbuceos de la infancia, para dar de este modo nuevo
+incentivo a los pecados monotonos de la madurez. El aspecto del
+restoran parecio entusiasmar a Elena.
+
+--iOh, Paris! iNo hay mas que un Paris! ?Que dice usted de esto,
+Robledo?
+
+Pero como Robledo era un salvaje, sonrio con una indiferencia
+verdaderamente insolente. Comieron sin tener apetito y bebieron el
+contenido de una botella de champana sumergida en un cubo plateado,
+que parecia repetirse en todas las mesas, como si fuese el idolo de
+aquel lugar, en cuyo honor se celebraba la fiesta. Antes de que se
+vaciase la botella, otra ocupaba instantaneamente su sitio, cual si
+acabase de crecer del fondo del cubo.
+
+La marquesa, que miraba a todos lados con cierta impaciencia, sonrio
+de pronto haciendo senas a un senor que acababa de entrar.
+
+Era Fontenoy, y vino a sentarse a la mesa de ellos, fingiendo sorpresa
+por el encuentro.
+
+Robledo se acordo de haber oido hablar a Elena repetidas veces del
+banquero mientras estaban en el teatro, y esto le hizo presumir si se
+habrian visto aquella misma tarde. Hasta se le ocurrio la sospecha de
+que este encuentro en Montmartre estaba convenido por los dos.
+
+Mientras tanto, Fontenoy decia a Torrebianca, rehuyendo la mirada de
+la mujer de este:
+
+--iUna verdadera casualidad!... Salgo de una comida con hombres de
+negocios; necesitaba distraerme; vengo aqui, como podia haber ido a
+otro sitio, y los encuentro a ustedes.
+
+Por un momento creyo Robledo que los ojos pueden sonreir al ver la
+expresion de jovial malicia que pasaba por las pupilas de Elena.
+
+Cuando la botella de champana hubo resucitado en el cubo por tercera
+vez, la marquesa, que parecia envidiar a los que daban vueltas en el
+centro del salon, dijo con su voz quejumbrosa de nina:
+
+--iQuiero bailar, y nadie me saca!...
+
+Su marido se levanto, como si obedeciese una orden, y los dos se
+alejaron girando entre las otras parejas.
+
+Al volver a su asiento, ella protesto con una indignacion comica:
+
+--iVenir a Montmartre para bailar con el marido!...
+
+Puso sus ojos acariciadores en Fontenoy, y anadio;
+
+--No pienso pedirle que me invite. Usted no sabe bailar ni quiere
+descender a estas cosas frivolas... Ademas, tal vez teme que sus
+accionistas le retiren su confianza al verle en estos lugares.
+
+Luego se volvio hacia Robledo:
+
+--?Y usted, baila?...
+
+El ingeniero fingio que se escandalizaba. ?Donde podia haber aprendido
+los bailes inventados en los ultimos anos? El solo conocia la _cueca_
+chilena, que danzaban sus peones los dias de paga, o el _pericon_ y el
+_gato_, bailados por algunos gauchos viejos acompanandose con el
+retintin de sus espuelas.
+
+--Tendre que aburrirme sin poder bailar... y eso que voy con tres
+hombres. iQue suerte la mia!
+
+Pero alguien intervino como si hubiese escuchado sus quejas.
+Torrebianca hizo un gesto de contrariedad. Era un joven danzarin, al
+que habia visto muchas veces en los restoranes nocturnos. Le inspiraba
+una franca antipatia, por el hecho de que su mujer hablaba de el con
+cierta admiracion, lo mismo que todas sus amigas.
+
+Gozaba los honores de la celebridad. Alguien, para marear ironicamente
+la altura de su gloria, lo habia apodado "el aguila del tango".
+Robledo adivino que era un sudamericano por la soltura graciosa de sus
+movimientos y su atildada exageracion en el vestir. Las mujeres
+admiraban la pequenez de sus pies montados en altos tacones y el
+brillo de la abultada masa de sus cabellos, echada atras y tan unida
+como un bloque de laca.
+
+Esta "aguila" bailarina, que se hacia mantener por sus parejas, segun
+murmuraban los envidiosos de su gloria, se vio aceptada por la mujer
+de Torrebianca, y los dos empezaron a danzar. El cansancio obligo a
+Elena repetidas veces a volver a la mesa; pero al poco rato ya estaba
+llamando con sus ojos al bailarin, que acudia oportunamente.
+
+Torrebianca no oculto su disgusto al verla con este mozo antipatico.
+Fontenoy permanecia impasible o sonreia distraidamente durante los
+breves momentos que Elena empleaba en descansar.
+
+Volvio a acordarse Robledo de la expresion de lejania que habia
+observado en todos los que tienen un pagare de vencimiento proximo.
+Pero este recuerdo paso rapidamente por su memoria.
+
+Miro con mas atencion al banquero, y se dio cuenta de que ya no
+pensaba en cosas invisibles. La insistencia de Elena en bailar con el
+mismo jovenzuelo habia acabado por imprimir en su rostro un gesto de
+descontento igual al que mostraba Torrebianca.
+
+Siempre que pasaba ella en brazos de su danzarin, sonreia a Fontenoy
+con cierta malicia, como si gozase viendo su cara de disgusto.
+
+El espanol miro a un lado de la mesa, luego miro al lado opuesto, y
+penso:
+
+"Cualquiera diria que estoy entre dos maridos celosos."
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#III#
+
+
+En uno de los tes de la marquesa de Torrebianca conocio Robledo a la
+condesa Titonius, dama rusa, casada con un noble escandinavo, el cual
+parecia absorbido por su conyuge, hasta el punto de que nadie reparase
+en su persona.
+
+Era una mujer entre los cuarenta anos y los cincuenta, que todavia
+guardaba vestigios algo borrosos de una belleza ya remota. Su obesidad
+desbordante, blanca y flacida tenia por remate una cabecita de muneca
+sentimental; y como gustaba de escribir versos amorosos, apresurandose
+a recitarlos en el curso de las conversaciones, sus enemigas la habian
+apodado "Cien kilos de poesia".
+
+Se presentaba en plena tarde audazmente escotada, para lucir con
+orgullo sus albas y gelatinosas superfluidades. Usaba joyas
+gigantescas y barbaras, en armonia con una peluca rubia a la que iba
+anadiendo todos los meses nuevos rizos.
+
+Entre estas alhajas escandalosamente falsas, la unica que merecia
+cierto respeto era un collar de perlas, que, al sentarse su duena,
+venia a descansar sobre el globo de su vientre. Estas perlas
+irregulares, angulosas y con raices se parecian a los dientes de
+animal que emplean algunos pueblos salvajes para fabricarse adornos.
+Los maldicientes aseguraban que eran recuerdos de amantes de su
+juventud, a los que la condesa habia arrancado las muelas, no
+quedandole otra cosa que sacar de ellos. Su sentimentalismo y la
+libertad con que hablaba del amor justificaban tales murmuraciones.
+
+Al saber por su amiga Elena que Robledo era un millonario de America,
+lo miro con apasionado interes. Hablaron, con una taza de te en la
+mano, o mas bien dicho, fue ella la que hablo, mientras el ingeniero
+buscaba mentalmente un pretexto para escapar.
+
+--Usted que ha viajado tanto y es un heroe, ilustreme con su
+experiencia... ?Que opina usted del amor?
+
+Pero la poetisa, a pesar de sus ojeadas tiernas y miopes, vio que
+Robledo huia murmurando excusas, como si le asustase una conversacion
+iniciada con tal pregunta.
+
+Elena le rogo semanas despues que asistiese a una fiesta dada por la
+condesa.
+
+--Son reuniones muy originales. La duena de la casa invita a una
+bohemia inquietante para que aplauda sus versos, y la mezcla con
+gentes distinguidas que conocio en los salones. Algunos extranjeros
+van de buena fe, creyendo encontrar autores celebres, y solo conocen
+fracasados viejos y acidos. Tambien protege a ciertos jovenes que se
+presentan con solemnidad, convencidos de una gloria que solo existe
+entre sus camaradas o en las paginas de alguna revistilla que nadie
+lee... Debe usted ver eso. Dificilmente encontrara en Paris una casa
+semejante. Ademas, he prometido a la pobre condesa que asistira usted
+a su fiesta, y me enfadare si no me obedece.
+
+Por no disgustarla, se dirigio Robledo a las diez de la noche a la
+avenida Kleber, donde vivia la condesa, despues de haber comido con
+varios compatriotas en un restoran de los bulevares.
+
+Dos servidores alquilados para la fiesta se ocupaban en recoger los
+abrigos de los invitados. Apenas entro el ingeniero en el
+recibimiento, se dio cuenta de la mezcolanza social descrita por
+Elena. Llegaban parejas de aspecto distinguido, acostumbradas a la
+vida de los salones, vestidas con elegancia, y revueltas con ellas vio
+pasar a varios jovenes de abundosa cabellera, que llevaban frac lo
+mismo que los otros invitados, pero se despojaban de paletos raidos o
+con los forros rotos. Sorprendio la mirada ironica de los dos
+servidores al colgar algunos de estos gabanes, asi como ciertos
+abrigos de pieles con grandes calvas, pertenecientes a senoras que
+ostentaban extravagantes tocados.
+
+Un viejo con melenas de un blanco sucio y gran chambergo, que tenia
+aspecto de poeta tal como se lo imagina el vulgo, se despojo de un
+gabancito veraniego y dos bufandas de lana arrolladas a su cuerpo para
+suplir la falta de abrigo. Retiro la pipa de su boca, golpeando con
+ella la suela de uno de sus zapatos, y la metio luego en un bolsillo
+del gaban, recomendando a los criados que lo guardasen cuidadosamente,
+como si fuese prenda de gran valor.
+
+El abrigo de pieles que llevaba Robledo atrajo el respeto de los dos
+servidores. Uno de ellos le ayudo a despojarse de el, conservandolo
+sobre sus brazos.
+
+--Puede usted admirarlo; le doy permiso--dijo el ingeniero--. Lo
+compre hace pocos dias. Una rica pieza, ?eh?...
+
+Pero el criado, sin hacer caso de su tono burlon, contesto:
+
+--Lo pondre aparte. Temo que a la salida se equivoque alguno y se lo
+lleve, dejando el suyo al senor.
+
+Y guino un ojo, senalando al mismo tiempo los gabanes de aspecto
+lamentable amontonados en la antesala.
+
+La noble poetisa mostro un entusiasmo ruidoso al verle en sus salones.
+Apartando a los otros invitados, salio a su encuentro y le estrecho
+ambas manos a la vez. Luego, apoyada en su brazo, lo fue llevando
+entre los grupos para hacer la presentacion. Le acariciaba con los
+ojos, como si fuese el principal atractivo de su fiesta; parecia
+sentir orgullo al mostrarlo a sus amigas. Con razon el dia anterior le
+habia dicho, burlandose, Elena: "iMucho ojo, Robledo! La condesa esta
+locamente enamorada de usted, y la creo capaz de raptarle."
+
+Expresaba la poetisa su entusiasmo con una avalancha de palabras al
+hacer la presentacion del ingeniero.
+
+--Un heroe; un superhombre del desierto, que alla en las pampas de la
+Argentina ha matado leones, tigres y elefantes.
+
+Robledo puso cara de espanto al oir tales disparates, pero la condesa
+no estaba para reparar en escrupulos geograficos.
+
+--Cuando me haya contado todas sus hazanas--continuo--, escribire un
+poema epico, de caracter moderno, relatando en verso las aventuras de
+su vida. A mi, los hombres solo me interesan cuando son heroes...
+
+Y otra vez Robledo puso cara de asombro.
+
+Como la condesa no veia ya cerca de ella mas invitados a quienes
+presentar su heroe, lo condujo a un gabinete completamente solitario,
+sin duda a causa de los olores que a traves de un cortinaje llegaban
+de la cocina, demasiado proxima.
+
+Ocupo un sillon amplio como un trono, e invito a sentarse a Robledo.
+Pero cuando este buscaba una silla, la Titonius le indico un taburete
+junto a sus pies.
+
+--Asi lograremos que sea mayor nuestra intimidad. Parecera usted un
+paje antiguo prosternado ante su dama.
+
+No podia ocultar Robledo el asombro que le causaban estas palabras,
+pero acabo por colocarse tal como ella queria, aunque el asiento le
+resultase molesto, a causa de su corpulencia.
+
+Copiaba la Titonius los gestos pueriles y el habla ceceante de su
+amiga; pero estas imitaciones infantiles resultaban en ella
+extremadamente grotescas.
+
+--Ahora que estamos solos--dijo--, espero que hablara usted con mas
+libertad, y vuelvo a hacerle la misma pregunta del otro dia: ?Que
+opina usted del amor?
+
+Quedo sorprendido Robledo, y al final balbuceo:
+
+--iOh, el amor!... Es una enfermedad... eso es: una enfermedad de la
+que vienen ocupandose las gentes hace miles de anos, sin saber en que
+consiste.
+
+La condesa se habia aproximado mucho a el, a causa de su miopia,
+prescindiendo del auxilio de unos impertinentes de concha que guardaba
+en su diestra. Inclinandose sobre el emballenado hemisferio de su
+vientre, casi juntaba su cara con la del hombre sentado a sus pies.
+
+--?Y cree usted--prosiguio--que un alma superior y mal comprendida,
+como la mia, podra encontrar alguna vez el alma hermana que le
+complete?...
+
+Robledo, que habia recobrado su tranquilidad, dijo gravemente:
+
+--Estoy seguro de ello... Pero todavia es usted joven y tiene tiempo
+para esperar.
+
+Tal fue su arrobamiento al oir esta respuesta, que acabo por acariciar
+el rostro de su acompanante con los lentes que tenia en una mano.
+
+--iOh, la galanteria espanola!... Pero separemonos; guardemos nuestro
+secreto ante un mundo que no puede comprendernos. Leo en sus ojos el
+deseo ardiente... icontengase ahora! Yo procurare que nuestras almas
+vuelvan a encontrarse con mas intimidad. En este momento es
+imposible... Los deberes sociales... las obligaciones de una duena de
+casa...
+
+Y despues de levantarse del sillon-trono con toda la pesadez de su
+volumen, se alejo imitando la ligereza de una nina, no sin enviar
+antes a Robledo un beso mudo con la punta de sus lentes.
+
+Desconcertado por esta agresividad pasional, y ofendido al mismo
+tiempo porque creia verse en una situacion grotesca, el ingeniero
+abandono igualmente el solitario gabinete.
+
+Al volver a los salones iba tan ofuscado, que casi derribo a un senor
+de reducida estatura, y este, a pesar del golpe recibido, hizo una
+reverencia murmurando excusas. Le vio despues yendo de un lado a otro,
+timido y humilde, vigilando a los servidores con unos ojos que
+parecian pedirles perdon, y cuidandose de volver a su sitio los
+muebles puestos en desorden por los invitados. Apenas le hablaba
+alguien, se apresuraba a contestar con grandes muestras de respeto,
+huyendo inmediatamente.
+
+La Titonius tenia en torno a ella un circulo de hombres, que eran en
+su mayor parte los jovenes de aspecto "artista" vistos por Robledo en
+la antesala. Muchas senoras se burlaban francamente de la condesa,
+partiendo de sus grupos ironicas miradas hacia su persona. El viejo
+que habia dejado sus bufandas y su pipa en el guardarropa dio varias
+palmadas, siseo para imponer silencio, y dijo luego con solemnidad:
+
+--La asistencia reclama que nuestra bella musa recite algunos de sus
+versos incomparables.
+
+Muchos aplaudieron, apoyando esta peticion con gritos de entusiasmo.
+Pero la masa se mostro displicente y empezo a moverse en su asiento
+haciendo signos negativos. Al mismo tiempo dijo con voz debil, como si
+acabase de sentir una repentina enfermedad:
+
+--No puedo, amigos mios... Esta noche me es imposible... Otro dia, tal
+vez...
+
+Volvio a insistir el grupo de admiradores, y la condesa repitio sus
+protestas con un desaliento cada vez mas doloroso, como si fuese a
+morir.
+
+Al fin, los invitados la dejaron en paz, para ocuparse en cosas mas de
+su gusto. Los grupos volvieron sus espaldas a la poetisa, olvidandola.
+Un musico joven, afeitado y con largas guedejas, que pretendia imitar
+la fealdad "genial" de algunos compositores celebres, se sento al
+piano e hizo correr sus dedos sobre las teclas. Dos muchachas
+acudieron con aire suplicante, poniendo sus manos sobre las del
+pianista. Oirian despues con mucho gusto sus obras sublimes; pero por
+el momento debia mostrarse bondadoso y al nivel del vulgo, tocando
+algo para bailar. Se contentaban con un vals, si es que sus
+convicciones artisticas le impedian descender hasta las danzas
+americanas.
+
+Varias parejas empezaron a girar en el centro del salon, y cuando iba
+aumentando su numero y no quedaba quien se acordase de la condesa,
+esta miro a un lado y a otro con asombro y se puso en pie:
+
+--Ya que me piden versos con tanta insistencia, accedere al deseo
+general. Voy a decir un pequeno poema.
+
+Tales palabras esparcieron la consternacion. El pianista, por no
+haberlas oido, continuo tocando; pero tuvo que detenerse, pues el
+senor humilde y anonimo que iba de un lado a otro como un domestico se
+acerco a el, tomandole las manos. Al cesar la musica, las parejas
+quedaron inmoviles; y, finalmente, con una expresion aburrida,
+volvieron a sus asientos. La condesa empezo a recitar. Algunos
+invitados la oian con tina atencion dolorosa o una inmovilidad
+estupida, pensando indudablemente en cosas remotas. Otros parpadeaban,
+haciendo esfuerzos para repeler el sueno que corria hacia ellos
+montado en el sonsonete de las rimas.
+
+Dos senoras ya entradas en anos y de aspecto maligno fingian gran
+interes por conocer los versos, y hasta se llevaban de vez en cuando
+una mano a la oreja para oir mejor. Pero al mismo tiempo las dos
+seguian conversando detras de sus abanicos. En ciertos momentos
+dejaban estos sobre sus rodillas para aplaudir y gritar: "iBravo!";
+pero volvian a recobrarlos y los desplegaban, riendo de la duena de la
+casa bajo el amparo de su tela.
+
+Robledo estaba detras de ellas, apoyado en el quicio de una puerta y
+medio oculto por el cortinaje. Como la condesa declamaba con
+vehemencia, las dos senoras se veian obligadas a elevar un poco el
+tono de su voz, y el ingeniero, que era de oido sutil, pudo enterarse
+de lo que decian.
+
+--Seria preferible--murmuraba una de ellas--que en vez de regalarnos
+con versos, preparase un _buffet_ mejor para sus invitados.
+
+La otra protesto. En casa de la Titonius, la mesa era mas peligrosa
+cuanto mas abundante. Se necesitaba un valor heroico para aceptar la
+invitacion a sus comidas, que ella misma preparaba.
+
+--A los postres hay que pedir por telefono un medico, y alguna vez
+sera preciso avisar a la Agencia de pompas funebres.
+
+Entre risas sofocadas, recordaban la historia de la duena de la casa.
+Habia sido rica en otros tiempos; unos decian que por sus padres;
+otros, que por sus amantes.
+
+Para llegar a condesa se habia casado con el conde Titonius, personaje
+arruinado e insignificante, que considero preferible esta humillacion
+a pegarse un tiro. Ocupaba en la casa una situacion inferior a la de
+los domesticos. Cuando la condesa tenia excitados los nervios por la
+infidelidad de alguno de sus jovenes admiradores arrojaba escaleras
+abajo las camisas y calzoncillos del conde, ordenandole como una reina
+ofendida que desapareciese para siempre. Pero pasada una semana, al
+organizar la poetisa una nueva fiesta, reaparecia el desterrado,
+siempre humilde y melancolico, encogiendose como si temiese ocupar
+demasiado espacio en los salones de su mujer.
+
+--Yo no se--continuo una de las murmuradoras--para que da estas
+fiestas estando arruinada. Fijese en la mesa que nos ofrecera luego.
+Los grandes pasteles y las frutas ricas que adornan el centro son
+alquiladas por una noche, lo mismo que sus domesticos. Todos lo saben,
+y nadie se atreve a tocar esas cosas apetecibles por miedo a su
+enfado. La gente se limita al te y las galletas, fingiendose
+desganada.
+
+Cesaron en sus murmuraciones para aplaudir a la poetisa, y esta,
+enardecida por el exito, empezo a declamar nuevos versos.
+
+Como a Robledo no le interesaba la maligna conversacion de las dos
+senoras, y menos aun el talento poetico de la duena de la casa,
+aprovecho un momento en que esta le volvia la espalda para saludar a
+sus admiradores, y paso al gabinete donde habia estado antes.
+
+El mismo senor humilde y obsequioso con el que se habia tropezado
+repetidas veces estaba ahora medio tendido en un divan y fumando, como
+un trabajador que al fin puede descansar unos minutos. Se entretenia
+en seguir con los ojos las espirales del humo de su cigarrillo; pero
+al ver que un invitado acababa de sentarse cerca de el, creyo
+necesario sonreirle, preguntando a continuacion:
+
+--?Se aburre usted mucho?...
+
+El espanol le miro fijamente antes de responder:
+
+--?Y usted?...
+
+Contesto con un movimiento de cabeza afirmativo, y Robledo hizo un
+gesto de invitacion que pretendia decirle: "?Quiere usted que nos
+vayamos?..." Pero los ojos melancolicos del desconocido parecieron
+contestar: "Si yo pudiese marcharme... ique felicidad!"
+
+--?Es usted de la casa?--pregunto al fin Robledo.
+
+Y el otro, abriendo los brazos con una expresion de desaliento, dijo:
+
+--Soy su dueno; soy el marido de la condesa Titonius.
+
+Despues de tal revelacion, creyo oportuno Robledo abandonar su
+asiento, guardandose el cigarro que iba a encender.
+
+Al volver a los salones vio que todos aplaudian ruidosamente a la
+poetisa, convencidos de que por el momento habia renunciado a decir
+mas versos. Estrechaba efusivamente las manos tendidas hacia ella, y
+luego se limpiaba el sudor de su frente, diciendo con voz languida:
+
+--Voy a morir. La emocion... la fiebre del arte... Me han matado
+ustedes al obligarme con sus ruegos insistentes a recitar mis versos.
+
+Miro a un lado y a otro como si buscase a Robledo, y al descubrirle,
+fue hacia el.
+
+--Deme su brazo, heroe, y pasemos al _buffet_.
+
+La mayor parte del publico no pudo ocultar su regocijo al ver que se
+abria la puerta de la habitacion donde estaba instalada la mesa.
+Muchos corrieron, atropellando a los demas, para entrar los primeros.
+La Titonius, apoyada en un brazo del ingeniero, le miraba de muy
+cerca con ojos de pasion.
+
+--?Se ha fijado en mi poema _La aurora sonrosada del amor_!...
+?Adivina usted en quien pensaba yo al recitar estos versos?
+
+El volvio el rostro para evitar sus miradas ardientes, y al mismo
+tiempo porque temia dar libre curso a la risa que le cosquilleaba el
+pecho.
+
+--No he adivinado nada, condesa. Los que vivimos alla en el desierto,
+inos criamos tan brutos!
+
+Agolparonse los invitados en torno a la mesa, admirando los grandes
+platos que ocupaban su centro, como algo imposible de conquistar. Eran
+magnificos pasteles y piramides de frutas enormes, que se destacaban
+majestuosos sobre otras cosas de menos importancia.
+
+Los dos criados que estaban antes en el recibimiento y un _maitre
+d'hotel_ con cadena de plata y patillas de diplomatico viejo parecian
+defender el tesoro del centro de la mesa, dignandose entregar
+unicamente lo que estaba en los bordes de ella. Servian tazas de te,
+de chocolate, o copas de licor; y en cuanto a comestibles, solo
+avanzaban los platos de emparedados y galletas.
+
+El viejo de las bufandas, al que llamaba la condesa _cher maitre_, se
+canso sin exito dirigiendo peticiones a un criado que no queria
+entenderle. Avanzaba un plato vacio para obtener un pedazo de pastel o
+una de las frutas, senalando ansiosamente el objeto de sus deseos.
+Pero el domestico le miraba con asombro, como si le propusiese algo
+indecente, acabando por volver la espalda, luego de depositar en su
+plato una galleta o un emparedado.
+
+Robledo quedo junto a la mesa, cerca de aquellas materias preciosas y
+alquiladas defendidas por la servidumbre. La condesa abandono su brazo
+para contestar a los que la felicitaban. Satisfecho de que la poetisa
+le dejase en paz por unos instantes, fue examinando la mesa, con un
+plato y un cuchillito en las manos. Como el _maitre d'hotel_ y sus
+acolitos estaban ocupados en atender al publico, pudo avanzar entre
+aquella y la pared, y corto tranquilamente un pedazo del pastel mas
+majestuoso. Aun tuvo tiempo para tomar igualmente una de las frutas
+vistosas, partiendola y mondandola. Pero cuando iba a comerla, la
+duena de la casa, libre momentaneamente de sus admiradores, pudo
+volver hacia el su rostro amoroso, y lo primero que vio fue el enorme
+pastel empezado y la fruta despedazada sobre el platillo que el heroe
+tenia en una mano.
+
+Su fisonomia fue reflejando las distintas fases de una gran revolucion
+interior. Primeramente mostro asombro, como si presenciase un hecho
+inaudito que trastornaba todas las reglas consagradas; luego,
+indignacion; y, finalmente, rencor. Al dia siguiente tendria que pagar
+este destrozo estupido... iY ella que se imaginaba haber encontrado un
+alma de heroe, digna de la suya!...
+
+Abandono a Robledo, y fue al encuentro del pianista, que rondaba la
+mesa, pasando de un criado a otro para repetir sus peticiones de
+emparedados y de copas.
+
+--Deme su brazo... Beethoven.
+
+Al deslizarse entre dos grupos, dijo, mostrando al musico:
+
+--Voy a escribir cualquier dia un libreto de opera para el, y entonces
+la gente se vera obligada a hablar menos de Wagner.
+
+Se lo llevo al gran salon, que estaba ahora desierto, y le hizo
+sentarse al piano, empezando a recitar a toda voz, con acompanamiento
+de arpegios. Pero las gentes no podian despegarse de la atraccion de
+la mesa, y permanecieron sordas a los versos de la duena de la casa,
+aunque fuesen ahora servidos con musica.
+
+Los invitados de mas distincion formaban grupo aparte en la plaza
+donde estaba instalado el _buffet_, manteniendose lejos de las otras
+gentes reclutadas por la noble poetisa. Robledo vio en este grupo a
+los marqueses de Torrebianca, que acababan de llegar con gran retraso,
+por haber estado en otra fiesta. Elena hablaba con aire distraido,
+pronunciando palabras faltas de ilacion, como si su pensamiento
+estuviese lejos de alli. Adivinando el ingeniero que la molestaba con
+su charla, fue en busca de Federico, pero este tampoco se fijo en su
+persona, por hallarse muy interesado en describir a un senor los
+importantes negocios que su amigo Fontenoy iba realizando en diversos
+lugares de la tierra.
+
+Aburrido, y no dandose cuenta aun de la causa del abandono en que le
+dejaba la duena de la casa, se instalo en un sillon, e inmediatamente
+oyo que hablaban a sus espaldas. No eran las dos senoras de poco
+antes. Un hombre y una mujer sentados en un divan murmuraban lo mismo
+que la otra pareja maldiciente, como si todos en aquella fiesta no
+pudieran hacer otra cosa apenas formaban grupo aparte.
+
+La mujer nombro a la esposa de Torrebianca, diciendo luego a su
+acompanante:
+
+--Fijese en sus joyas magnificas. Bien se conoce que a ella y al
+marido les ha costado poco trabajo el adquirirlas. Todos saben que las
+pago un banquero.
+
+El hombre se creia mejor enterado.
+
+--A mi me han dicho que esas joyas son falsas, tan falsas como las de
+nuestra poetica condesa. Los Torrebianca se han quedado con el dinero
+que dio Fontenoy para las verdaderas; o han vendido las verdaderas,
+sustituyendolas con falsificaciones.
+
+La mujer acogio con un suspiro el nombre de Fontenoy.
+
+--Ese hombre esta proximo a la ruina. Todos lo dicen. Hasta hay quien
+habla de tribunales y de carcel... iQue rusa tan voraz!
+
+Sono una risa incredula del hombre.
+
+--?Rusa?... Hay quien la conocio de nina en Viena, cantando sus
+primeras romanzas en un _music-hall_. Un senor que pertenecio a la
+diplomacia afirma por su parte que es espanola, pero de padre
+ingles... Nadie conoce su verdadera nacionalidad; tal vez ni ella
+misma.
+
+Robledo abandono su asiento,. No era digno de el permanecer alli
+escuchando silenciosamente tales cosas contra sus amigos. Pero antes
+de alejarse sono a sus espaldas una doble exclamacion de asombro.
+
+--iAhi llega Fontenoy--dijo la mujer--, el gran protector de los
+Torrebianca! iQue extrano verle en esta casa, que nunca quiere
+visitar, por miedo a que su duena le pida luego un prestamo!... Algo
+extraordinario debe ocurrir.
+
+El ingeniero reconocio a Fontenoy en el grupo de gente elegante
+saludando a los Torrebianca. Sonreia con amabilidad, y Robledo no pudo
+notar en su persona nada extraordinario. Hasta habia perdido aquel
+gesto de preocupacion que evocaba la imagen de un pagare de proximo
+vencimiento. Parecia mas seguro y tranquilo que otras veces. Lo unico
+anormal en su exterior era la exagerada amabilidad con que hablaba a
+las gentes.
+
+Observandole de lejos, el espanol pudo ver como hacia una leve sena
+con los ojos a Elena. Luego, fingiendo indiferencia, se separo del
+grupo para aproximarse lentamente al gabinete solitario donde habian
+estado al principio Robledo y la condesa.
+
+Tomaba al paso distraidamente las manos que le tendian algunos,
+deseosos de entablar conversacion. "Encantados de verle..." Y seguia
+adelante.
+
+Al pasar junto a Robledo le saludo con la cabeza, haciendo asomar a su
+rostro la sonrisa de bondad protectora habitual en el; pero esta
+sonrisa se desvanecio inmediatamente.
+
+Los dos hombres habian cruzado sus miradas, y Fontenoy vio de pronto
+en los ojos del otro algo que le hizo retirar el antifaz de su
+sonrisa. Parecia que hubiese encontrado en las pupilas del espanol un
+reflejo de su propio interior.
+
+Tuvo el presentimiento Robledo de que se acordaria siempre de esta
+mirada rapida. Apenas se conocian los dos, y sin embargo hubo en los
+ojos de este hombre una expresion de abandono fraternal, como si le
+librase toda su alma durante un segundo.
+
+Vio al poco rato como Elena se dirigia tambien disimuladamente hacia
+el gabinete, y sintio una curiosidad vergonzosa. El no tenia derecho a
+entrometerse en los asuntos de estas dos personas. Pero al mismo
+tiempo, le era imposible desinteresarse del suceso extraordinario que
+se estaba preparando en aquellos momentos, y que su instinto le hacia
+presentir.
+
+Este hombre habia necesitado hablar a Elena con una urgencia
+angustiosa; solo asi era explicable que se decidiese a buscarla en
+casa de la condesa Titonius, ?Que estarian diciendose?...
+
+Se atrevio a pasar, fingiendo distraccion, ante la puerta del
+gabinete. Ella y Fontenoy hablaban de pie, con el rostro impasible y
+muy erguidos. Sus labios se movian apenas, como si temieran dejar
+adivinar en sus contracciones las palabras deslizadas suavemente.
+
+Robledo se arrepintio de su curiosidad al ver la rapida mirada que le
+dirigia Fontenoy, mientras continuaba hablando a Elena, puesta de
+espaldas a la puerta.
+
+Esta mirada volvio a emocionarle como la otra. El hombre que se la
+dirigia estaba tal vez en el momento mas critico de su existencia.
+Hasta creyo ver en sus ojos una reconvencion. "?Por que te intereso,
+si nada puedes hacer por mi?..."
+
+No se atrevio a pasar otra vez ante la puerta. Pero obedeciendo a una
+fuerza obscura mas potente que su voluntad, se mantuvo cerca de ella,
+aparentando distraccion y aguzando el oido. Reconocia que su conducta
+era incorrecta. Estaba procediendo como cualquiera de aquellos
+murmuradores a los que habia escuchado por casualidad. Sin duda, el
+ambiente de esta casa empezaba a influir en el...
+
+Era dificil enterarse de lo que decian las dos personas al otro lado
+de la puerta abierta. Ademas, los invitados habian empezado a bailar
+en los salones y el pianista golpeaba rudamente el teclado.
+
+Unas palabras confusas llegaron hasta el. La pareja del gabinete
+levantaba el tono de su conversacion a causa del ruido. Tal vez las
+emociones de su dialogo les hacian olvidar tambien toda reserva.
+
+Reconocio la voz de Fontenoy.
+
+--?Para que frases dramaticas?... Tu no eres capaz de eso. Yo soy el
+que se ira... En ciertos momentos es lo unico que puede hacerse.
+
+La musica y el ruido del baile volvieron a obstruir sus oidos. Pero
+todavia, al humanizar el pianista por unos instantes su tempestuoso
+tecleo, pudo escuchar otra voz. Ahora era Elena la que hablaba, lejos,
+imuy lejos! con un tono de inmenso desaliento:
+
+--Tal vez tienes razon. iAy, el dinero!... Para los que sabemos lo
+que puede dar de si, ique horrorosa la vida sin el!...
+
+No quiso oir mas. La vergueenza de su espionaje acabo por vencer a la
+malsana curiosidad que le habia dominado durante unos momentos. Debia
+respetar el secreto que hacia buscarse a estas dos personas. Presintio
+ademas que el tal misterio iba a ser de corta duracion. Tal vez durase
+lo que la noche.
+
+Cuando volvio a la pieza donde estaba el _buffet_, vio a su amigo
+Federico que seguia conversando con el mismo personaje: un senor ya
+viejo, con la roseta de la Legion de Honor en una solapa y el aspecto
+de un alto funcionario retirado.
+
+Ahora era este el que hablaba, despues que Torrebianca hubo terminado
+la explicacion de los grandes negocios de Fontenoy.
+
+--Yo no dudo de la honradez de su amigo, pero me abstendria de colocar
+dinero en sus negocios. Me parece un hombre audaz, que situa sus
+empresas demasiado lejos. Todo marchara bien mientras los accionistas
+tengan fe en el. Pero, segun parece, empiezan a no tenerla; y el dia
+que exijan realidades y no esperanzas, el dia que Fontenoy tenga que
+presentar con claridad la verdadera situacion de sus negocios...
+entonces...
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#IV#
+
+
+Robledo se levanto muy tarde; pero aun pudo admirar el suave esplendor
+de un dia primaveral en pleno invierno. Una neblina ligera saturada de
+sol extendia su toldo de oro sobre Paris.
+
+--Da gusto vivir--penso al abandonar su hotel despues de haber
+almorzado rapidamente en un comedor donde solo quedaban los criados.
+
+Paseo toda la tarde por el Bosque de Bolonia, y poco antes del ocaso
+volvio a los bulevares. Se proponia comer en un restoran, buscando
+luego a los Torrebianca para pasar juntos una parte de la noche en
+cualquier lugar de diversion.
+
+Estando en la terraza de un cafe compro un diario, y antes de abrirlo
+presintio que este papel recien impreso guardaba algo que podia
+sorprenderle. Tuvo el obscuro aviso de que iba a conocer cosas hasta
+entonces envueltas en el misterio... Y en el mismo instante sus ojos
+tropezaron con un titulo de la primera pagina: "Suicidio de un
+banquero."
+
+Antes de leer el nombre del suicida estaba seguro de conocerlo. No
+podia ser otro que Fontenoy. Por eso no experimento sorpresa alguna
+mientras continuaba su lectura. Los detalles del suicidio le
+parecieron sucesos naturales y ordinarios, como si alguien se los
+hubiese revelado previamente.
+
+Fontenoy habia sido encontrado en su lujosa vivienda tendido en la
+cama y guardando todavia en la diestra el revolver con que se habia
+dado muerte.
+
+Desde el dia anterior circulaba por los centros financieros la noticia
+de su quiebra en condiciones tales que iba a atraer la intervencion de
+la Justicia. Sus accionistas le acusaban de estafa, y el juez se
+proponia registrar al dia siguienta su contabilidad, lo que hacia
+esperar a muchos una prision inmediata del banquero.
+
+El colonizador leyo por dos veces el final del articulo:
+
+"La muerte de esta hombre deja visible el engano en que vivian los que
+le confiaron su dinero. Sus empresas mineras e industriales en Asia y
+en Africa son casi ilusorias. Estan todavia en los comienzos de un
+posible desarrollo, y sin embargo, el las presento al publico como
+negocios en plena prosperidad. Era un hombre que, segun afirman
+algunos, tuvo mas de iluso que de criminal; pero esto no impide que
+haya arruinado a muchas gentes. Ademas, parece que invirtio una parte
+considerable del dinero de sus accionistas en gastos particulares. Su
+tremenda responsabilidad alcanzara indudablemente a los que han
+colaborado con el en la direccion de estas empresas enganosas."
+
+"A ultima hora se habla de la probable prision de algunos personajes
+conocidos que trabajaron a las ordenes del banquero."
+
+Ceso de pensar en el suicida para ocuparse unicamente de su amigo.
+"iPobre Federico! ?Que va a ser de el?..." Y tomo inmediatamente un
+automovil para que le llevase a la avenida Henri Martin.
+
+El ayuda de camara de Torrebianca le recibio con un rostro de funebre
+tristeza, como si hubiese muerto alguien en la casa. El marques habia
+salido a mediodia, asi que supo por telefono la noticia del suicidio,
+y aun estaba ausente.
+
+--La senora marquesa--continuo el criado--esta enferma, y no quiere
+recibir a nadie.
+
+Robledo, escuchandole, pudo darse cuenta del efecto que habia
+producido en aquella casa la muerte del banquero. La disciplina
+glacial y solemne de estos servidores ya no existia. Mostraban el
+aspecto azorado de una tripulacion que presiente la llegada de la
+tormenta capaz de tragarse su buque. Robledo oyo pasos discretos
+detras de los cortinajes, con acompanamiento de susurros, y vio como
+se levantaban aquellos levemente, dejando asomar ojos curiosos.
+
+Sin duda, en las inmediaciones de la cocina se habia hablado mucho de
+la posibilidad de ciertas visitas, y cada vez que llegaba alguien a la
+casa temian todos que fuese la policia. El chofer preguntaba con sorda
+colera a sus companeros:
+
+--Se mato el capitan, y este barco se va a pique. ?Quien nos pagara
+ahora lo que nos deben?...
+
+Regreso el ingeniero al centro de la ciudad para comer en un restoran,
+y tres veces llamo por telefono a la casa de Torrebianca. Cerca ya de
+media noche le contestaron que el senor acababa de entrar, y Robledo
+se apresuro a volver a la avenida Henri Martin.
+
+Encontro a Federico en su biblioteca considerablemente avejentado,
+como si las ultimas horas hubiesen valido para el anos enteros. Al ver
+entrar a Robledo lo abrazo, buscando instintivamente un apoyo para
+sostener su cuerpo desalentado.
+
+Le parecia asombroso que pudieran soportarse tantas emociones en tan
+poco tiempo. Por la manana habia sentido la misma impresion de
+felicidad y confianza que Robledo ante la hermosura del dia. iDaba
+gusto vivir!... Y de pronto el llamamiento por telefono, la terrible
+noticia, la marcha apresurada al domicilio de Fontenoy, el cadaver del
+banquero tendido en la cama y arrebatado despues por los que
+intervienen en esta clase de muertes para hacer su autopsia.
+
+Aun le habia causado una impresion mas dolorosa ver el aspecto de las
+oficinas de Fontenoy. El juez estaba en ellas como unico amo,
+examinando papeles, colocando sellos, procediendo a un registro sin
+piedad, apreciandolo todo con ojos frios, recelosos e implacables. El
+secretario del banquero, que habia llamado a Torrebianca por telefono,
+hacia esfuerzos para ocultar su turbacion, y acogio la presencia de
+este con gestos pesimistas.
+
+--Creo que vamos a salir mal de esta aventura. El patron debia
+habernos prevenido...
+
+Paso Torrebianca el resto del dia buscando a otras personas de las que
+habian colaborado con Fontenoy, cobrando grandes sueldos por figurar
+como automatas en los Consejos de Administracion de sus empresas.
+Todos se mostraban igualmente pesimistas, con un miedo feroz capaz de
+toda clase de mentiras y vilezas contra los otros para conseguir la
+propia salvacion.
+
+Se quejaban de Fontenoy, al que habian alabado hasta pocas horas antes
+para que les proporcionase nuevos sueldos. Algunos le llamaban ya
+"bandido". Los hubo que, necesitando atacar a alguien para
+justificarse, insinuaron sus primeras protestas contra Torrebianca.
+
+--Usted ha dicho en sus informes que los negocios eran magnificos.
+Debe haber visto con sus propios ojos lo que existe en aquellas
+tierras lejanas, pues de otro modo no se comprende como puso su firma
+en unos documentos tecnicos que sirvieron para infundirnos confianza
+en los negocios de ese hombre.
+
+Y Torrebianca empezo a darse cuenta de que todos necesitaban una
+victima escogida entre los vivos, para que cargase con las tremendas
+responsabilidades evitadas por el banquero al refugiarse entre los
+muertos.
+
+--Tengo miedo, Manuel--dijo a su camarada--. Yo mismo no comprendo
+ahora como firme esos papeles, sin darme cuenta de su importancia...
+?Quien pudo aconsejarme una fe tan ciega en los negocios de Fontenoy?
+
+Robledo sonrio tristemente. Podia darle el nombre de la persona que le
+habia aconsejado; pero considero inoportuno aumentar con tal
+revelacion el desaliento de su amigo.
+
+Aun en medio de sus preocupaciones, Torrebianca pensaba en su mujer.
+
+--iPobre Elena! He hablado con ella hace un momento... Crei que iba a
+sufrir un accidente al contarle yo como habia visto el cadaver de
+Fontenoy. Este suceso ha perturbado de tal modo su sistema nervioso,
+que temo por su salud.
+
+Pero Robledo sintio tal impaciencia ante sus lamentaciones, que dijo
+brutalmente:
+
+--Piensa en tu situacion y no te ocupes de tu mujer. Lo que te amenaza
+es mas grave que un ataque de nervios.
+
+Los dos hombres, despues de hablar largamente de esta catastrofe,
+acabaron por sentir cierto optimismo, como todos los que se
+familiarizan con la desgracia. iQuien podia conocer la verdad exacta
+mientras los asuntos del banquero no fuesen puestos en claro por el
+juez!... Fontenoy era mas iluso que criminal; esto lo reconocian hasta
+sus mayores enemigos. Muchos de los negocios ideados por el acabarian
+siendo excelentes. Su defecto habia consistido en pretender hacerlos
+marchar demasiado aprisa, enganando al publico sobre su verdadera
+situacion. Tal vez unos administradores prudentes sabrian hacerlos
+productivos, reconociendo los informes de Fontenoy como exactos y
+declarando que Torrebianca no habia cometido ningun delito al
+aprobarlos.
+
+--Bien puede ser asi--dijo Robledo, que necesitaba mostrarse
+igualmente optimista.
+
+Le habia infundido al principio una gran inquietud el desaliento de su
+amigo, y preferia ayudarle a recobrar cierta confianza en el porvenir.
+Asi pasaria mejor la noche.
+
+--Veras como todo se arregla, Federico. No concedas demasiado valor a
+lo que dicen los antiguos parasitos de Fontenoy, aconsejados por el
+miedo.
+
+Al dia siguiente lo primero que hizo el espanol al levantarse fue
+buscar los periodicos. Todos se mostraban pesimistas y amenazadores en
+sus articulos sobre este suicidio, que tomaba la importancia de un
+gran escandalo parisien, augurando que la Justicia iba a meter en la
+carcel a personalidades muy conocidas antes de que hubiesen
+transcurrido cuarenta y ocho horas. Hasta creyo adivinar en uno de los
+periodicos vagas alusiones a los informes de cierto ingeniero
+protegido de Fontenoy.
+
+Cuando volvio a encontrar a Federico en su biblioteca, todavia le vio
+mas viejo y mas desalentado que en la noche anterior. Sobre una mesa
+estaban los mismos diarios que habia leido el.
+
+--Quieren llevarme a la carcel--dijo con voz doliente--. Yo, que nunca
+he hecho mal a los demas, no comprendo por que se encarnizan de tal
+modo conmigo.
+
+En vano intento Robledo consolarle.
+
+--iQue vergueenza!-siguio diciendo--. Jamas he temido a nadie, y sin
+embargo, no puedo sostener la mirada de los que me rodean. Hasta
+cuando me habla mi ayuda de camara bajo los ojos, temiendo ver los
+suyos... iQue diran de mi en mi propia casa!
+
+Luego anadio, encogido y humilde, como si hubiese retrocedido a los
+anos de su infancia:
+
+--Tengo miedo de salir. Tiemblo solo de pensar que puedo ver a las
+mismas personas que he encontrado tantas veces en los salones, y me
+sera preciso explicarles mi conducta, sufrir sus miradas ironicas, sus
+palabras de falsa lastima.
+
+Callo, para anadir poco despues con admiracion:
+
+--Elena es mas valiente. Esta manana, despues de leer los periodicos,
+pidio el automovil para ir no se donde. Debe estar haciendo visitas.
+Me dijo que era preciso defenderse... Pero ?como voy a defenderme si
+es verdad que he autorizado con mi firma esos informes sobre negocios
+que no conozco?... Yo no se mentir.
+
+Robledo intento en vano infundirle confianza, como en la noche
+anterior. Su optimismo carecia ya de fuerzas para rehacerse.
+
+--Tambien mi mujer cree, como tu, que esto puede arreglarse. Ella se
+siente tan segura de su influencia, que nunca llega a desesperar.
+Tiene en Paris muchas amistades; le quedan muchas relaciones de
+familia. Se ha ido esta manana jurando que conseguira desbaratar las
+tramas de mis enemigos... Porque ella supone que tenemos muchos
+enemigos y esos son los que intentan perderme, buscando un pretexto en
+la quiebra de Fontenoy... Elena sabe de todo mas que yo, y no me
+extranaria que consiguiese hacer cambiar la opinion de los periodicos
+y la del mismo juez, desvaneciendo esas amenazas disimuladas de
+proceso y de carcel.
+
+Se estremecio al pronunciar la ultima palabra.
+
+--iLa carcel!... ?Ves tu, Manuel, a un Torrebianca en la carcel?...
+Antes de que eso ocurra, apelare al medio mas seguro para evitar tal
+vergueenza.
+
+Y recobraba su antigua energia vibrante y nerviosa, como si en su
+interior resucitasen todos sus antepasados, ofendidos por la amenaza.
+
+Robledo se alarmo al ver la luz azulenca que pasaba por las pupilas de
+su amigo, igual al resplandor fugaz de una espada cimbreante.
+
+--Tu no puedes hacer ese disparate--dijo--. Vivir es lo primero.
+Mientras uno vive, todo puede arreglarse bien o mal. Con la muerte si
+que no hay arreglo posible... Ademas, iquien sabe!... Tal vez no te
+equivocas en lo que se refiere a tu mujer, y ella pueda llegar a
+influir en el arreglo de tu situacion. Cosas mas dificiles se han
+visto.
+
+Al salir de la biblioteca encontro Robledo a varias personas sentadas
+en el recibimiento y aguardando pacientemente. El ayuda de camara, con
+una confianza extemporanea y molesta para el, murmuro:
+
+--Esperan a la senora marquesa... Les he dicho que el senor habia
+salido.
+
+No anadio mas el criado; pero la expresion maliciosa de sus pupilas le
+hizo adivinar que los que esperaban eran acreedores.
+
+El suicidio del banquero habia dado fin al escaso credito que aun
+gozaban los Torrebianca. Todas aquellas gentes debian saber que
+Fontenoy era el amante de la marquesa. Por otra parte, la quiebra de
+su Banco privaba al marido de los empleos que servian aparentemente
+para el sostenimiento de una vida lujosa.
+
+Comprendio ahora que su amigo tuviese miedo y vergueenza de ver a los
+que le rodeaban en su propia casa y permaneciese aislado en su
+biblioteca.
+
+A media tarde hablo por telefono con el. Elena acababa de regresar de
+su correria por Paris, mostrandose satisfecha de sus numerosas
+visitas.
+
+--Me asegura que por el momento ha parado el golpe, y todo se ira
+arreglando despues--dijo Torrebianca, no queriendo mostrarse mas
+expansivo en una conversacion telefonica.
+
+Cerrada la noche, volvio Robledo a la avenida Henri Martin. Habia
+leido en un cafe los diarios vespertinos, no encontrando en ellos nada
+que justificase la relativa tranquilidad de su amigo. Continuaban las
+noticias pesimistas y las alusiones a una probable prision de las
+personas comprometidas en la escandalosa quiebra.
+
+Vio otra vez sobre una mesa de la biblioteca los mismos periodicos que
+el acababa de leer, y se explico el desaliento de su amigo,
+quebrantado por el vaiven de los sucesos, saltando en el curso de unas
+pocas horas de la confianza a la desesperacion. Era rudo el contraste
+entre su voz fria y reposada y el crispamiento doloroso de su rostro.
+Indudablemente, habia adoptado una resolucion, y persistia en ella,
+sin mas esperanza que un suceso inesperado y milagroso, unico que
+podia salvarle. Y si no llegaba este prodigio... entonces...
+
+Miro Robledo a todos lados, fijandose en la mesa y otros muebles de la
+biblioteca. iNo poder adivinar donde estaba guardado el revolver que
+era para su amigo el ultimo remedio!...
+
+--?Hay gente ahi fuera?--pregunto Torrebianca.
+
+Como parecia conocer las visitas molestas que durante el dia habian
+desfilado por el recibimiento, Robledo no pidio una aclaracion a esta
+pregunta, limitandose a contestarla con un movimiento negativo.
+Entonces el hablo de aquella invasion de acreedores que llegaba de
+todos los extremos de Paris.
+
+--Huelen la muerte--dijo-, y vienen sobre esta casa como bandas de
+cuervos... Cuando entro Elena a media tarde, el recibimiento estaba
+repleto... Pero ella posee una magia a la que no escapan hombres ni
+mujeres, y le basto hablar para convencerlos a todos. Creo que hasta
+le habrian hecho nuevos prestamos de pedirselos ella...
+
+Ensalzaba con orgullo el poder seductor de su esposa; pero la realidad
+se sobrepuso muy pronto a esta admiracion.
+
+--Volveran--dijo con tristeza--. Se han ido, pero volveran manana...
+Tambien Elena ha visto a ciertos amigos poderosos que inspiran a los
+periodicos o tienen influencia sobre los jueces. Todos le han
+prometido servirla; pero iay! cuando ella esta lejos, cuando no la
+ven, su poder ya no es el mismo... Le han dicho que arreglaran las
+cosas, y no dudo que asi sera por el momento; pero ?que puede una
+mujer contra tantos enemigos?... Ademas, no debo consentir que mi
+esposa vaya de un lado a otro defendiendome, mientras yo permanezco
+aqui encerrado. Se a lo que se expone una mujer cuando va a solicitar
+el apoyo de los hombres. No... Eso seria peor que la carcel.
+
+Y por las pupilas de Torrebianca, que mostraba a veces un temor pueril
+y a continuacion una gran energia, paso cierto resplandor agresivo al
+pensar en los peligros a que podia verse expuesta la fidelidad de
+Elena durante las gestiones hechas para salvarle.
+
+--La he prohibido que continue las visitas, aunque sean a viejos
+amigos de su familia. Un hombre de honor no puede tolerar ciertas
+gestiones cuando se trata de su mujer... Confiemonos a la suerte, y
+ocurra lo que Dios quiera. Solo el cobarde carece de solucion cuando
+llega el momento decisivo.
+
+Robledo, que le habia escuchado sin dar muestras de impaciencia, dijo
+con voz grave:
+
+--Yo tengo una solucion mejor que la tuya, pues te permitira vivir...
+Vente conmigo.
+
+Y lentamente, con una frialdad metodica, como si estuviera exponiendo
+un negocio o un proyecto de ingenieria, le explico su plan.
+
+Era absurdo esperar que se arreglasen favorablemente los asuntos
+embrollados por el suicidio de Fontenoy, y resultaba peligroso seguir
+viviendo en Paris.
+
+--Te advierto que adivino lo que piensas hacer manana o tal vez esta
+misma noche, si consideras tu situacion sin remedio. Sacaras tu
+revolver de su escondrijo, tomaras una pluma y escribiras dos cartas,
+poniendo en el sobre de una de ellas: "Para mi esposa"; y en el sobre
+de la otra: "Para mi madre". iTu pobre madre que tanto te quiere, que
+se ha sacrificado siempre por ti, y a cuyos sacrificios corresponderas
+yendote del mundo antes de que ella se marche!...
+
+El tono de acusacion con que fueron dichas estas palabras conmovio a
+Torrebianca. Se humedecieron sus ojos y bajo la frente, como
+avergonzado de una accion innoble. Sus labios temblaron, y Robledo
+creyo adivinar que murmuraban levemente: "iPobre mama!... iMama mia!"
+
+Sobreponiendose a la emocion, volvio a levantar Federico su cabeza.
+
+--?Crees tu--dijo--que mi madre se considerara mas feliz viendome en
+la carcel?
+
+El espanol se encogio de hombros.
+
+--No es preciso que vayas a la carcel para seguir viviendo. Lo que
+pido es que te dejes conducir por mi y me obedezcas, sin hacerme
+perder tiempo.
+
+Despues de mirar los periodicos que estaban sobre la mesa, anadio:
+
+--Como creo dificilisima tu salvacion, manana mismo salimos para la
+America del Sur. Tu eres ingeniero, y alla en la Patagonia podras
+trabajar a mi lado... ?Aceptas?
+
+Torrebianca permanecio impasible, como si no comprendiese esta
+proposicion o la considerase tan absurda que no merecia respuesta.
+Robledo parecio irritarse por su silencio.
+
+--Piensa en los documentos que firmaste para servir a Fontenoy,
+declarando excelentes unos negocios que no habias estudiado.
+
+--No pienso en otra cosa--contesto Federico--, y por eso considero
+necesaria mi muerte.
+
+Ya no contuvo su indignacion el espanol al oir las ultimas palabras, y
+abandonando su asiento, empezo a hablar con voz fuerte.
+
+--Pero yo no quiero que mueras, grandisimo majadero. Yo te ordeno que
+sigas viviendo, y debes obedecerme... Imaginate que soy tu padre... Tu
+padre no, porque murio siendo tu nino... Hazte cuenta que soy tu
+madre, tu vieja mama, a la que tanto quieres, y que te dice: "Obedece
+a tu amigo, que es lo mismo que si me obedecieses a mi."
+
+La vehemencia con que dijo esto volvio a conmover a Torrebianca, hasta
+el punto de hacerle llevar las manos a los ojos. Robledo aprovecho su
+emocion para decir lo que consideraba mas importante y dificil.
+
+--Yo te sacare de aqui. Te llevare a America, donde puedes encontrar
+una nueva existencia. Trabajaras rudamente, pero con mas nobleza y mas
+provecho que en el viejo mundo; sufriras muchas penalidades, y tal vez
+llegues a ser rico... Pero para todo eso necesitas venir conmigo...
+solo.
+
+Se incorporo el marques, apartando las manos de su rostro. Luego miro
+a su amigo con una extraneza dolorosa. ?Solo?... ?Como se atrevia a
+proponerle que abandonase a Elena?... Preferia morir, pues de este
+modo se libraba del sufrimiento de pensar a todas horas en la suerte
+de ella.
+
+Como Robledo estaba irritado, y en tal caso, siempre que alguien se
+oponia a sus deseos, era de un caracter impetuoso, exclamo
+ironicamente:
+
+--iTu Elena!... Tu Elena es...
+
+Pero se arrepintio al fijarse en el rostro de Federico, procurando
+justificar su tono agresivo.
+
+--Tu Elena es... la culpable en gran parte de la situacion en que
+ahora te encuentras. Ella te hizo conocer a Fontenoy, ?No es asi?...
+Por ella firmaste documentos que representan tu deshonra profesional.
+
+Federico bajo la cabeza; pero el otro todavia quiso insistir en su
+agresividad.
+
+--?Como conocio tu mujer a Fontenoy?... Me has dicho que era amigo
+antiguo de su familia... y eso es todo lo que sabes.
+
+Aun se contuvo un momento, pero su colera le empujo, pudiendo mas que
+su prudencia, que le aconsejaba callar.
+
+--Las mujeres conocen siempre nuestra historia, y nosotros solo
+sabemos de ellas lo que quieren contarnos.
+
+El marques hizo un gesto como si se esforzase por comprender el
+sentido de tales palabras.
+
+--Ignoro lo que quieres decir--dijo con voz sombria--; pero piensa que
+hablas de mi mujer. No olvides que lleva mi nombre. iY yo la amo
+tanto!...
+
+Despues quedaron los dos en silencio. Segun transcurrian los minutos
+parecia agrandarse la separacion entre ambos. Robledo creyo
+conveniente hablar para el restablecimiento de su amistosa
+cordialidad.
+
+--Alla, la vida es dura, y solo se conocen de muy lejos las
+comodidades de la civilizacion. Pero el desierto parece dar un bano de
+energia, que purifica y transforma a los hombres fugitivos del viejo
+mundo, preparandolos para una nueva existencia. Encontraras en aquel
+pais naufragos de todas las catastrofes, que han llegado lo mismo que
+los que se salvan nadando, hasta poner el pie en una isla
+bienaventurada. Todas las diferencias de nacionalidad, de casta y de
+nacimiento desaparecen. Alla solo hay hombres. La tierra donde yo vivo
+es... la tierra de todos.
+
+Como Torrebianca permanecia impasible, creyo oportuno recordarle otra
+vez su situacion.
+
+--Aqui te aguardan la deshonra y la carcel, o lo que es peor, la
+estupida solucion de matarte. Alla, conoceras de nuevo la esperanza,
+que es lo mas precioso de nuestra existencia... ?Vienes?
+
+El marques salio de su estupefaccion, iniciando el esperado movimiento
+afirmativo; pero Robledo le contuvo con un ademan para que esperase, y
+anadio energicamente:
+
+--Ya sabes mis condiciones. Alla hay que ir como a la guerra: con
+pocos bagajes; y una mujer es el mas pesado de los estorbos en
+expediciones de este genero... Tu esposa no va a morir de pena porque
+tu la dejes en Europa. Os escribireis como novios; una ausencia larga
+reanima el amor. Ademas, puedes enviarla dinero para el sostenimiento
+de su vida. De todos modos, haras por ella mucho mas que si te matas o
+te dejas llevar a la carcel... ?Quieres venir?
+
+Quedo pensativo Torrebianca largo rato. Despues se levanto e hizo una
+sena a Robledo para que esperase, saliendo de la biblioteca.
+
+No permanecio mucho tiempo solo el espanol. Le parecio oir muy lejos,
+como apagadas por las colgaduras y los tabiques, voces que casi eran
+gritos. Luego sonaron pasos mas proximos, se levanto violentamente un
+cortinaje y entro Elena en la biblioteca seguida de su esposo.
+
+Era una Elena transformada tambien por los acontecimientos. Robledo
+creyo que para ella las horas habian sido igualmente largas como anos.
+Parecia mas vieja, pero no por eso dejaba de ser hermosa. Su belleza
+ajada era mas sincera que la de los dias risuenos. Tenia el
+melancolico atractivo de un ramo de flores que empiezan a marchitarse.
+Habian transcurrido veinticuatro horas sin que pudiera ella dedicarse
+a los cuidados de su cuerpo, y se hallaba ademas bajo la influencia de
+incesantes emociones, unas dolorosas y otras irritantes para su amor
+propio. Mas que en la suerte de su marido, pensaba en lo que estarian
+diciendo a aquellas horas las numerosas amigas que tenia en Paris.
+
+Arrojo violentamente a sus espaldas el cortinaje, y fue avanzando por
+la biblioteca como una invasion arrolladora. Sus ojos parecieron
+desafiar a Robledo.
+
+--?Que es lo que me cuenta Federico?--dijo con voz aspera--. ?Quiere
+usted llevarselo y que deje abandonada a su mujer entre tantos
+enemigos?...
+
+Torrebianca, que al marchar detras de ella sentia de nuevo su poder de
+dominacion, creyo del caso protestar para convencerla de su fidelidad.
+
+--Yo no te abandonare nunca... Se lo he dicho a Manuel varias veces.
+
+Pero Elena no lo escuchaba, y continuo avanzando hacia Robledo.
+
+--iY yo que le tenia a usted por un amigo seguro!... iMal sujeto!
+iQuerer arrebatar a una mujer el apoyo de su esposo, dejandola
+sola!...
+
+Al hablar miraba fijamente los ojos del espanol, como si pretendiese
+contemplarse en ellos. Pero debio ver tales cosas en estas pupilas,
+que su voz se hizo mas suave, y hasta acabo por fingir un mohin
+infantil de disgusto, amenazando al hombre con un dedo. El colonizador
+permanecio impasible, encontrando, sin duda, inoportunas estas gracias
+pueriles, y Elena tuvo que continuar hablando con gravedad.
+
+--A ver expliquese usted. Digame cuales son sus planes para sacar a mi
+marido de aqui, llevandolo a esas tierras lejanas donde vive usted
+como un senor feudal.
+
+Insensible a la voz y a los ojos de ella, hablo Robledo friamente, lo
+mismo que si expusiese un trabajo de ingenieria.
+
+Habia discurrido, mientras conversaba con Federico, la manera de
+sacarlo de Paris. Buscaria al dia siguiente un automovil para el, como
+si se le hubiese ocurrido de pronto emprender un viaje a Espana. Era
+oportuno tomar precauciones. Torrebianca aun estaba libre, pero bien
+podia ser que lo vigilase preventivamente la policia mientras el juez
+estudiaba su culpabilidad. Aunque la frontera de Espana estaba lejos,
+la pasarian antes de que la Justicia hubiese lanzado una orden de
+prision. Ademas, el tenia amigos en la misma frontera, que les
+ayudarian en caso de peligro para que pudiesen llegar los dos a
+Barcelona, y una vez en este puerto era facil encontrar pasaje para la
+America del Sur.
+
+Elena le escucho frunciendo su entrecejo y moviendo la cabeza.
+
+--Todo esta bien pensado--dijo--; pero en ese plan, ?por que ha de
+incluir usted solamente a mi esposo? ?Por que no puedo marcharme yo
+tambien con ustedes?
+
+Torrebianca quedo sorprendido por la proposicion. Horas antes, al
+volver Elena a casa, habia mostrado una gran confianza en el porvenir
+para animar a su marido y tal vez para enganarse a si misma. Venia de
+visitar a hombres que conocia de larga fecha y de recoger grandes
+promesas, dadas con la galanteria melancolica y protectora que
+inspiran los recuerdos lejanos de amor. Como no veia otro remedio a su
+situacion que estas palabras, habia necesitado creer en ellas,
+forjandose ilusiones sobre su eficacia; pero ahora, al conocer el plan
+de Robledo, todo su optimismo acababa de derrumbarse.
+
+Las promesas de sus amistades no eran mas que dulces mentiras; nadie
+haria nada por ellos al verlos en la desgracia; la Justicia seguiria
+su curso. Su marido iria a la carcel, y ella tendria que empezar otra
+vez... iotra vez! en un mundo extremadamente viejo, donde le era
+dificil encontrar un rincon que no hubiese conocido antes... Ademas,
+itantas amigas deseosas de vengarse!...
+
+Robledo vio pasar por sus ojos una expresion completamente nueva. Era
+de miedo: el miedo del animal acosado. Por primera vez percibio en la
+voz de Elena un acento de verdad.
+
+--Usted es el unico, Manuel, que ve claramente nuestra situacion; el
+unico que puede salvarnos... Pero lleveme a mi tambien. No tengo
+fuerzas para quedarme... Primero mendigar en un mundo nuevo.
+
+Y habia tal tristeza y tal mansedumbre en esta suplica, que el espanol
+la compadecio, olvidando todo lo que pensaba contra ella momentos
+antes.
+
+Torrebianca, como si adivinase la repentina flaqueza de su amigo, dijo
+energicamente:
+
+--O te sigo con ella, o me quedo a su lado, sin miedo a lo que ocurra.
+
+Aun dudo Robledo unos momentos; pero al fin hizo con su cabeza un
+gesto de aceptacion. Inmediatamente se arrepintio, como si acabase de
+aprobar algo que le parecia absurdo.
+
+Empezo a reir Elena, olvidando con una facilidad asombrosa las
+angustias del presente.
+
+--Yo siempre he adorado los viajes--dijo con entusiasmo--. Montare a
+caballo, cazare fieras, arrostrare grandes peligros. Voy a vivir una
+existencia mas interesante que la de aqui; una vida de heroina de
+novela.
+
+El espanol la miro como espantado de su inconsciencia. Ya no se
+acordaba de Fontenoy. Parecia haber olvidado igualmente que aun estaba
+en Paris, y de un momento a otro la policia podia entrar en la casa
+para llevarse a su marido.
+
+Le alarmo tambien la enorme distancia entre la existencia real de los
+que colonizan las soledades de America y las ilusiones novelescas que
+se forjaba esta mujer.
+
+Torrebianca les interrumpio con palabras de desaliento, como si
+juzgase imposible la realizacion del plan de su amigo.
+
+--Para marcharnos, necesitamos pagar antes lo que debemos. ?Donde
+encontrar dinero?...
+
+Su esposa volvio a reir, haciendo al mismo tiempo gestos de estraneza.
+
+--iPagar!... ?Quien piensa en eso? Los acreedores esperaran. Yo
+encuentro siempre una palabra oportuna para ellos... Ya les pagaremos
+desde America cuando tu seas rico.
+
+Obsesionado por sus escrupulos, el marques insistio en ellos con una
+tenacidad caballeresca.
+
+--No saldre de aqui sin que hayamos pagado a lo menos nuestra
+servidumbre. Ademas, necesitamos dinero para el viaje.
+
+Hubo un largo silencio; y el marido, que seguia pensativo, dijo de
+pronto, como si hubiese encontrado una solucion:
+
+--Por suerte, tenemos tus joyas. Podemos venderlas antes de
+embarcarnos.
+
+Miro Elena ironicamente el collar y las sortijas que llevaba en aquel
+momento.
+
+--No llegaran a dar dos mil francos por estas ni por las otras que
+guardo. Todas falsas, absolutamente falsas.
+
+--Pero ?y las verdaderas?--pregunto, asombrado, Torrebianca--. ?Y las
+que compraste con el dinero que te enviaron muchas veces de tus
+propiedades en Rusia?
+
+Robledo creyo oportuno intervenir para que no se prolongase este
+dialogo peligroso.
+
+--No quieras saber demasiado, y hablemos del presente... Yo pagare a
+tus domesticos; yo costeare el viaje de los dos.
+
+Elena le tomo ambas manos, murmurando palabras de agradecimiento.
+Torrebianca, aunque conmovido por esta generosidad, insistia en no
+aceptarla; pero el espanol corto sus protestas.
+
+--Vine a Paris con dinero para seis meses, y me ire a las cuatro
+semanas; eso es todo.
+
+Despues anadio con una desesperacion comica:
+
+--Me privare de conocer unos cuantos restoranes nuevos y de apreciar
+varias marcas de vinos famosos... Ya ves que el sacrificio nada tiene
+de extraordinario.
+
+Federico le estrecho la diestra silenciosamente, al mismo tiempo que
+Elena le abrazaba y besaba con un impudor entusiastico. Todas sus
+palabras eran ahora para un pais desconocido, en el que no pensaba
+horas antes y que admiraba ya como un paraiso.
+
+--iQue ganas tengo de verme en aquella tierra nueva, que, como dice
+usted, es la tierra de todos!...
+
+Y mientras los esposos hablaban de sus preparativos para emprender al
+dia siguiente un viaje que en realidad, era una fuga, Robledo, puestos
+sus ojos en ella, se dijo mentalmente:
+
+"iQue disparate acabo de hacer!... iQue terrible regalo voy a llevar a
+los que viven alla lejos, duramente... pero en paz!"
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#V#
+
+
+Unos trabajadores aragoneses que habian emigrado a la Argentina,
+llevando una guitarra como lo mas precioso de su bagaje para acompanar
+las coplas "sacadas de su cabeza", al verla pasar a caballo dedicaron
+una cancion a "la Flor de Rio Negro".
+
+Este apodo primaveral se difundio inmediatamente por el pais, y todos
+llamaron asi a la hija del dueno de la estancia de Rojas; pero su
+verdadero nombre era Celinda.
+
+Tenia diez y siete anos, y aunque su estatura parecia inferior a la
+correspondiente a su edad, llamaba la atencion por sus agiles miembros
+y la energia de sus ademanes.
+
+Muchos hombres del pais, que admiraban lo mismo que los orientales la
+obesidad femenil, considerando una exuberancia de carnes como el
+acompanamiento indispensable de toda hermosura, hacian gestos de
+indiferencia al escuchar los elogios que dedicaban algunos a la nina
+de Rojas. Admitian su rostro gracioso y picaresco, con la nariz algo
+respingada, la boca de un rojo sangriento, los dientes muy blancos y
+puntiagudos, y unos ojos enormes, aunque demasiado redondos. Pero
+aparte de su carita... inada de mujer! "Es igualmente lisa por
+delante y por el reves--decian--. Parece un muchacho."
+
+Efectivamente, a cierta distancia la tomaban por un hombrecito, pues
+iba vestida siempre con traje masculino, y montaba caballos bravos a
+estilo varonil. A veces agitaba un lazo sobre su cabeza lo mismo que
+un peon, persiguiendo alguna yegua o novillo de la hacienda de su
+padre, don Carlos Rojas.
+
+Este, segun contaban en el pais, pertenecia a una familia antigua de
+Buenos Aires. De joven habia llevado una existencia alegre en las
+principales ciudades de Europa. Luego se caso; pero su vida domestica
+en la capital de la Argentina resultaba tan costosa como sus viajes de
+soltero por el viejo mundo, perdiendo poco a poco la fortuna heredada
+de sus padres en gastos de ostentacion y en malos negocios. Su esposa
+habia muerto cuando el empezaba a convencerse de su ruina. Era una
+senora enfermiza y melancolica, que publicaba versos sentimentales,
+con un seudonimo, en los periodicos de modas, y dejo como recuerdo
+poetico a su hija unica el nombre de Celinda.
+
+El senor Rojas tuvo que abandonar la estancia heredada de sus padres,
+cerca de Buenos Aires, cuyo valor ascendia a varios millones. Pesaban
+sobre ella tres hipotecas, y cuando los acreedores se repartieron el
+producto de su venta no quedo a don Carlos otro recurso que alejarse
+de la parte mas civilizada de la Argentina, instalandose en Rio Negro,
+donde era poseedor de cuatro leguas de tierra compradas en sus tiempos
+de abundancia, por un capricho, sin saber ciertamente lo que adquiria.
+
+Muchos hombres arruinados ven de pronto en la agricultura un medio de
+rehacer sus negocios, a pesar de que ignoran lo mas elemental para
+dedicarse al cultivo de la tierra. Este criollo, acostumbrado a una
+vida de continuos derroches en Paris y en Buenos Aires, creyo poder
+realizar el mismo milagro. El, que nunca habia querido preocuparse de
+la administracion de una estancia cerca de la capital, con inagotables
+prados naturales en los que pastaban miles de novillos, tuvo que
+llevar la vida dura y sobria del jinete rustico que se dedica al
+pastoreo en un pais inculto. Lo que sus abuelos habian hecho en los
+ricos campos inmediatos a Buenos Aires, donde el cielo derrama su
+lluvia oportunamente, tuvo que repetirlo Rojas bajo el cielo de bronce
+de la Patagonia, que apenas si deja caer algunas gotas en todo el ano
+sobre las tierras polvorientas.
+
+El antiguo millonario sobrellevaba con dignidad su desgracia. Era un
+hombre de cincuenta anos, mas bien bajo que alto, la nariz aguilena y
+la barba canosa. En medio de una existencia ruda conservaba su
+primitiva educacion. Sus maneras delataban a la persona nacida en un
+ambiente social muy superior al que ahora le rodeaba. Como decian en
+el inmediato pueblo de la Presa, era un hombre que, vistiese como
+vistiese, tenia aire de senor. Llevaba casi siempre botas altas, gran
+chambergo y poncho. Pendiente de su diestra se balanceaba el pequeno
+latigo de cuero, llamado rebenque.
+
+Los edificios de su estancia eran modestos. Los habia construido a la
+ligera, con la esperanza de mejorarlos cuando aumentase su fortuna;
+pero, como ocurre casi siempre en las instalaciones campestres, estas
+obras provisionales iban a durar mas anos tal vez que las levantadas
+en otras partes como definitivas. Sobre las paredes de ladrillo
+cocido, sin revoque exterior, o de simples adobes, se elevaban las
+techumbres hechas con planchas de cinc ondulado. En el interior de la
+casa del dueno los tabiques solo llegaban a cierta altura, dejando
+circular el aire por toda la parte alta del edificio. Las
+habitaciones eran escasas en muebles. La pieza que servia de salon,
+despacho y comedor, donde don Carlos recibia a sus visitas, estaba
+adornada con unos cuantos rifles y pieles de pumas cazados en las
+inmediaciones. El estanciero pasaba gran parte del dia fuera de la
+casa, inspeccionando los corrales de ganado mas inmediatos. De pronto
+ponia al galope su caballejo incansable, para sorprender a los peones
+que trabajaban en el otro extremo de su propiedad.
+
+Una manana sintio impaciencia al ver que habia pasado la hora habitual
+de la comida sin que Celinda volviese a la estancia.
+
+No temia por ella. Desde que su hija llego a Rio Negro, teniendo ocho
+anos, empezo a vivir a caballo, considerando la planicie desierta como
+su casa.
+
+--Es peligroso ofenderla--decia el padre con orgullo--. Maneja
+revolver y tira mejor que yo. Ademas, no hay persona ni animal que se
+le escape cuando tiene un lazo en la mano. Mi hija es todo un hombre.
+
+La vio de pronto corriendo por la linea que formaban la llanura y el
+cielo al juntarse. Parecia un pequeno jinete de plomo escapado de una
+caja de juguetes. Delante de su caballito corria un toro en miniatura.
+El grupo galopador fue creciendo con una rapidez maravillosa. En esa
+llanura inmensa, todo lo que se movia cambiaba de tamano sin
+gradaciones ordenadas, desorientando y aturdiendo los ojos todavia no
+acostumbrados a los caprichos opticos del desierto.
+
+Llego la joven dando gritos y agitando el lazo para excitar la marcha
+de la res que venia persiguiendo, hasta que la obligo a refugiarse en
+un cercado de maderos. Luego echo pie a tierra y fue a encontrarse con
+su padre; pero este, despues de recibir un beso de ella, la repelio,
+mirando con severidad el traje varonil que llevaba.
+
+--Te he dicho muchas veces que no quiero verte asi. Los pantalones se
+han hecho para los hombres, icreo yo!... y las "polleras" para las
+mujeres. No puedo tolerar que una hija mia vaya como esas comicas que
+aparecen en las vistas del biografo.
+
+Celinda recibio la reprimenda bajando los ojos con graciosa
+hipocresia. Prometio obedecer a su padre, conteniendo al mismo tiempo
+su deseo de reir. Precisamente pensaba a todas horas en las amazonas
+con pantalones que figuran en los _films_ de los Estados Unidos, y
+habia echado largas galopadas para ir hasta Fuerte Sarmiento, el
+pueblo mas inmediato, donde los cinematografistas errabundos
+proyectaban sobre una sabana, en el cafe de su unico hotel, historias
+interesantes que le servian a ella para estudio de las ultimas modas.
+
+Durante la comida le pregunto don Carlos si habia estado cerca de la
+Presa y como marchaban los trabajos en el rio.
+
+Una esperanza de volver a ser rico, cada vez mas probable, hacia que
+el senor Rojas, antes melancolico y desesperanzado, sonriese desde los
+ultimos meses. Si los ingenieros del Estado conseguian cruzar con un
+dique el rio Negro, los canales que estaban abriendo un espanol
+llamado Robledo y otro socio suyo fecundarian las tierras compradas
+por ellos junto a su estancia, y el podria aprovechar igualmente dicha
+irrigacion, lo que aumentaria el valor de sus campos en proporciones
+inauditas.
+
+Le escucho Celinda con la indiferencia que muestra la juventud por los
+asuntos de dinero. Ademas, don Carlos tuvo que privarse del placer de
+continuar haciendo suposiciones sobre su futura riqueza al ver a una
+mestiza de formas exuberantes, carrilluda, con los ojos oblicuos y una
+gruesa trenza de cabello negro y aspero que se conservaba sobre sus
+enormes prominencias dorsales para seguir descendiendo.
+
+Al entrar en el comedor dejo junto a la puerta un saco lleno de ropa.
+Luego se abalanzo sobre Celinda, besandola y mojando su rostro con
+frecuentes lagrimones.
+
+--iMi patroncita preciosa!... iMi nina, que la he querido siempre como
+una hija!...
+
+Conocia a Celinda desde que esta llego al pais y entro ella en la
+estancia como domestica. Le resultaba doloroso separarse de la
+senorita, pero no podia transigir mas tiempo con el caracter de su
+padre.
+
+Don Carlos era violento en el mandar y no admitia objeciones de las
+mujeres, sobre todo cuando ya habian pasado de cierta edad.
+
+--El patron aun esta muy verde--decia Sebastiana a sus amigas--; y
+como una ya va para vieja, resulta que otras mas tiernas son las que
+reciben las sonrisas y las palabras lindas, y para mi solo quedan los
+gritos y el amenazarme con el rebenque.
+
+Despues de besuquear a la joven, miro Sebastiana a don Carlos con una
+indignacion algo comica, anadiendo:
+
+--Ya que el patron y yo no podemos avenirnos, me voy a la Presa, a
+servir donde el contratista italiano.
+
+Rojas levanto los hombros para indicar que podia irse donde quisiera,
+y Celinda acompano a su antigua criada hasta la puerta del edificio.
+
+A media tarde, cuando don Carlos hubo dormido la siesta en una
+mecedora de lona y leido varios periodicos de Buenos Aires, de los que
+traia el ferrocarril a este desierto tres veces por semana, salio de
+la casa.
+
+Atado a un poste del tejadillo sobre la puerta, estaba un caballo
+ensillado. El estanciero sonrio satisfecho al darse cuenta de que la
+silla era de mujer. Celinda aparecio vestida con falda de amazona.
+Envio a su padre un beso con la punta del rebenque, y sin apoyarse en
+el estribo ni pedir ayuda a nadie, se coloco de un salto sobre el
+aparejo femenil, haciendo salir su caballo a todo galope hacia el rio.
+
+No fue muy lejos. Se detuvo en el lado opuesto de un grupo de sauces,
+donde encontro atado otro caballo con silla de hombre, el mismo que
+montaba en la manana. Celinda, echando pie a tierra, se despojo de su
+traje femenil, apareciendo con pantalones, botas de montar, camisa y
+corbata varoniles. Sonreia de su desobediencia al "viejo", pues asi
+llamaba ella a su padre, segun costumbre del pais.
+
+Temia la posible extraneza de otro hombre y deseaba evitarla. Este
+hombre la habia conocido siempre vestida de muchacho, tratandola a
+causa de ello con una confianza amistosa. iQuien sabe si al verla con
+faldas, lo mismo que una senorita, experimentaria cierta timidez,
+mostrandose ceremonioso y evitando finalmente nuevos encuentros con
+ella!...
+
+Dejo su traje femenil sobre el caballo que la habia traido y monto
+alegremente en el otro, oprimiendole los flancos con sus piernas
+nerviosas, al mismo tiempo que echaba en alto el lazo atado a la
+silla, formando una espiral de cuerda sobre su cabeza.
+
+Galopo por la orilla del rio, junto a los anosos sauces que encorvaban
+sus cabelleras sobre el deslizamiento de la corriente veloz. Este
+camino liquido, siempre solitario, que venia de los ventisqueros de
+los Andes junto al Pacifico, para derramarse en el Atlantico, habia
+recibido su nombre, segun algunos, a causa de las plantas obscuras
+que cubren su lecho, dando un color verdinegro a las aguas hijas de
+las nieves.
+
+El milenario rodar de su curso habia ido cortando la meseta con una
+profunda hondonada de una legua o dos de anchura. El rio corria por
+esta profundidad entre dos aceras formadas con los aportes de su
+legamo durante las grandes inundaciones. Estas dos orillas desiguales
+eran de tierra fertil y suelta, prodiga para el cultivo alli donde
+recibia la humedad de las aguas inmediatas. Mas lejos se levantaba el
+suelo, formando el acantilado amarillento de dos murallas sinuosas que
+se miraban frente a frente. La de la izquierda era el ultimo limite de
+la Pampa. En la orilla opuesta empezaba la meseta patagonica, de frios
+glaciales, calores asfixiantes, huracanes crueles y aspera vegetacion,
+que solo permite alimentarse a los rebanos cuando disponen de
+extensiones enormes.
+
+Toda la vida del pais estaba reconcentrada en la ancha hendidura
+abierta por las aguas que forma la linea fronteriza entre la Pampa y
+la Patagonia. Las dos cintas de terreno de sus orillas representaban
+miles de kilometros de suelo fertil aportado por el rio en su viaje de
+los Andes al mar. En una seccion de este barranco inmenso era donde
+trabajaban los hombres para elevar el nivel de las aguas unos cuantos
+metros, fecundando los campos proximos.
+
+Celinda daba gritos para excitar al caballo, como si necesitase
+comunicarle su alegria. Iba al encuentro de lo que mas le interesaba
+en todo el pais. Al seguir una revuelta del rio se abrio la superficie
+de este ante sus ojos, formando una laguna tranquila y desierta. En
+ultimo termino, donde se estrechaban sus orillas aprisionando y
+alborotando las aguas, vio los ferreos perfiles de varias maquinas
+elevadoras, asi como las techumbres de cinc o de paja de una
+poblacion. Era el antiguo campamento de la Presa, que se transformaba
+rapidamente en un pueblo. Todas sus construcciones parecian aplastadas
+sobre el suelo, sin una torrecilla, sin un doble piso que animase su
+platitud monotona.
+
+Como la curiosidad de la joven no llegaba hasta el pueblo, refreno la
+velocidad de su caballo y marcho al paso hacia unos grupos de hombres
+que trabajaban lejos del rio, casi en el sitio donde empezaba a
+remontarse la llanura, iniciando la ladera de la altiplanicie
+correspondiente a la Pampa.
+
+Estos peones, unos de origen europeo, otros mestizos, removian y
+amontonaban la tierra, abriendo pequenos canales para la irrigacion.
+Dos maquinas, acompanadas por el mugido de sus motores, excavaban
+igualmente el suelo para facilitar el trabajo humano.
+
+Miro Celinda en torno a ella con ojos de exploradora, y volviendo su
+espalda a las cuadrillas de trabajadores, se dirigio hacia un hombre
+aislado en una pequena altura. Este hombre ocupaba un catrecillo de
+lona ante una mesa plegadiza. Iba vestido con traje de campo y botas
+altas. Tenia un gran sombrero caido a sus pies y apoyaba la frente en
+una mano, estudiando los papeles puestos sobre la mesilla.
+
+Era un joven rubio, de ojos claros. Su cabeza hacia recordar las de
+los atletas griegos tales como las ha eternizado la escultura, tipo
+que reaparece con una frecuencia inexplicable en las razas nordicas de
+Europa: la nariz recta, la cabellera de cortos rizos invadiendo la
+frente baja y ancha, el cuello vigoroso. Se hallaba tan ensimismado en
+el estudio de sus papeles, que no vio llegar a Flor de Rio Negro.
+
+Esta habia desmontado sin abandonar su lazo. Con la astucia y la
+ligereza de un indio empezo a marchar a gatas por la suave pendiente,
+sin que el mas leve ruido denunciase su avance. A pocos metros de
+aquel hombre se incorporo, riendo en silencio de su travesura,
+mientras hacia dar vueltas al lazo con vigorosa rotacion, dejandolo
+escapar al fin. El circulo terminal de la cuerda cayo sobre el joven,
+estrechandose hasta sujetarlo por mitad de sus brazos, y un ligero
+tiron le hizo vacilar en su asiento.
+
+Miro enfurecido en torno e hizo un ademan para defenderse; pero su
+colera se troco en risuena sorpresa al mismo tiempo que llegaba a sus
+oidos una carcajada fresca e insolente.
+
+Vio a Celinda que celebraba su broma tirando del lazo; y para no ser
+derribado, tuvo que marchar hacia la amazona. Esta, al tenerle junto a
+ella, dijo con tono de excusa:
+
+--Como no nos vemos hace tanto tiempo, he venido para capturarle. Asi
+no se me escapara mas.
+
+El joven hizo gestos de asombro y contesto con una voz lenta y algo
+torpe, que estropeaba las silabas, dandolas una pronunciacion
+extranjera:
+
+--iTanto tiempo!... ?No nos hemos visto esta manana?
+
+Ella remedo su acento al repetir sus palabras:
+
+--iTanto tiempo!... Y aunque asi sea, gringo desagradecido, ?le parece
+a usted poca cosa no haberse visto desde esta manana?
+
+Los dos rieron con un regocijo infantil.
+
+Habian retrocedido hasta donde aguardaba el caballo, y Celinda se
+apresuro a montar en el, como si se considerase humillada y desarmada
+permaneciendo a pie. Ademas, "el gringo", a pesar de su alta estatura,
+quedaba de este modo con la cabeza al nivel de su talle, lo que
+proporcionaba a Flor de Rio Negro la superioridad de poder mirarlo de
+arriba abajo.
+
+Como aun tenia el extranjero el circulo de cuerda alrededor de su
+busto, Celinda quiso libertarle de tal opresion.
+
+--Oiga, don Ricardo; ya estoy cansada de que sea mi esclavo. Voy a
+dejarle libre, para que trabaje un poquito.
+
+Y saco el lazo por encima de sus hombros; pero al ver que el joven
+permanecia inmovil, como si en su presencia perdiese toda iniciativa,
+le presento la mano derecha con una majestad comica:
+
+--Bese usted, mister Watson, y no sea mal educado. Aqui en el desierto
+va usted perdiendo las buenas maneras que aprendio en su Universidad
+de California.
+
+Rio el ingeniero del tono solemne de la muchacha y acabo por besar su
+mano. Pero la miraba con la bondad protectora de las personas mayores
+que se complacen celebrando las malicias de una nina traviesa, y esto
+parecio contrariar a la hija de Rojas.
+
+--Acabare por renir con usted. Se empena en tratarme como una
+muchachita, cuando soy la primera dama del pais, la princesa dona Flor
+de Rio Negro.
+
+Continuaba Watson sus risas, y esta insistencia vencio finalmente la
+fingida gravedad de la joven. Los dos unieron sus carcajadas; pero la
+senorita Rojas mostro a continuacion un interes maternal, que le hizo
+enterarse minuciosamente de la vida que llevaba su amigo.
+
+--Trabaja usted demasiado, y yo no quiero que se canse, ?sabe,
+gringuito?... Es mucho quehacer para un hombre solo. ?Cuando viene su
+amigo Robledo?... De seguro que estara divirtiendose alla en Paris.
+
+Watson hablo tambien con seriedad al oir el nombre de su asociado.
+Estaba ya de regreso y llegaria de un momento a otro. En cuanto a su
+trabajo, no lo consideraba anonadador. El habia hecho cosas mas
+dificiles y penosas en otras tierras. Mientras los ingenieros del
+gobierno no terminasen el dique, lo que trabajaban Robledo y el era
+unicamente para ganar tiempo, pues los canales de nada podian servir
+sin el agua del rio.
+
+Habian empezado a caminar, e insensiblemente se dirigieron hacia el
+pueblo. Ricardo marchaba a pie, con una mano apoyada en el cuello del
+caballo y los ojos en alto, para ver a Celinda mientras hablaba. Los
+peones, dando por terminado el trabajo, recogian sus herramientas.
+Como los dos querian evitar un encuentro con los grupos que regresaban
+al pueblo, siguieron avanzando lejos del rio, por donde empezaba a
+elevarse el terreno, formando la pendiente de la altiplanicie pampera.
+
+Al subir la hinchazon de un contrafuerte de esta muralla que se perdia
+de vista, contemplaron a sus pies todo el antiguo campamento
+convertido en pueblo y la amplitud lacustre formada por el rio ante el
+estrecho donde iba a construirse el dique.
+
+El campamento era un conglomerado de viviendas levantadas sin orden:
+chozas hechas de adobes con cubierta de paja, casas de ladrillo con
+techos de ramaje o de cinc, tiendas de lona. Las construcciones mas
+comodas eran de madera y desarmables, estando ocupadas por los
+ingenieros, los capataces y otros empleados. Por encima de todas las
+viviendas emergia una casa de madera montada sobre pilotes, con una
+galeria exterior ante sus cuatro fachadas: un _bengalow_ desembarcado
+en Bahia Blanca semanas antes por encargo del italiano Pirovani,
+contratista de las obras del dique.
+
+Asi que empezaba a anochecer, las calles de este pueblo improvisado,
+desiertas durante el dia, se poblaban instantaneamente con la variada
+muchedumbre de los peones. Los grupos, al volver de los diversos
+lugares donde habian estado trabajando, se encontraban y se
+confundian, siguiendo la misma direccion.
+
+Una casa de madera, que por su tamano era la unica que podia
+compararse con la del contratista, los iba atrayendo a todos. Sobre su
+puerta habia un rotulo, hecho en letras caligraficas: "Almacen del
+Gallego". Este gallego era, en realidad, andaluz; pero todos los
+espanoles que van a la Argentina deben ser forzosamente gallegos. Al
+mismo tiempo que despacho de bebidas era tienda de los mas diversos
+articulos comestibles y suntuarios. Su dueno se ofendia cuando las
+gentes llamaban "boliche" a lo que el daba el titulo de "almacen";
+pero todos en el pueblo seguian designando al establecimiento con el
+nombre primitivo de su modesta fundacion.
+
+Un grupo de parroquianos fieles ocupaba por derecho propio las
+cercanias del mostrador. Unos eran emigrantes de Europa que habian
+rodado por las tres Americas, desde el Canada a la Tierra del Fuego.
+Otros, mestizos o blancos, vueltos al estado primitivo despues de
+largos anos de existencia en el desierto: hombres de perfil aguileno,
+gran barba y luenga cabellera, tocados con amplios chambergos y
+llevando un cinturon de cuero adornado con monedas de plata, dentro
+del cual ocultaban, a medias nada mas, el revolver y el cuchillo.
+
+Fuera del boliche--ahora almacen--, unas en espera de sus maridos para
+que no bebiesen demasiado, y otras al atisbo de los companeros de sus
+noches, estaban las bellezas mas notables de la Presa, mestizas de tez
+de canela y ojos de brasa, con cabelleras duras de color de tinta y
+dientes de luminosa blancura, unas exageradamente gordas; otras
+absurdamente flacas, como si acabasen de salir de una poblacion
+sitiada por hambre o como si una llama interior devorase sus jugos.
+
+Empezaron a brillar luces en las casas, perforando con sus rojas
+punzadas la gasa violeta del crepusculo. Celinda y su acompanante
+contemplaban el pueblo y el rio silenciosamente, como si temieran
+cortar con sus voces la calma melancolica del ocaso.
+
+--Vayase, senorita Rojas--dijo el de pronto, repeliendo la dulce
+influencia del ambiente--. Va a cerrar la noche y su estancia se halla
+lejos.
+
+Se resistio Celinda a reconocer la posibilidad de un peligro para
+ella. Ni los hombres ni la noche podian inspirarle miedo. Pero al fin
+se despidio de Watson y puso su caballo al galope.
+
+Entro Ricardo en la Presa por un descampado que sus habitantes
+consideraban como la calle principal; aunque en esta poblacion
+reciente, todas las vias resultaban principales a causa de su enorme
+amplitud.
+
+El gobierno previsor de Buenos Aires no toleraba que los pueblos
+surgidos en el desierto tuviesen calles de menos de veinte metros de
+anchura. iQuien podia adivinar si serian algun dia grandes
+ciudades!... Y mientras llegaba esto, las viviendas bajas y de un solo
+piso permanecian separadas de las de enfrente por un espacio enorme
+que barrian en linea recta los huracanes glaciales o entoldaban con su
+niebla las columnas de polvo. Unas veces el sol hacia arder el suelo,
+levantando ante el paso del transeunte nubes rumorosas de moscas;
+otras, los charcos de las rarisimas lluvias obligaban a los habitantes
+a marchar con agua hasta la rodilla para ver al vecino de enfrente.
+
+Segun avanzaba Watson entre las dos filas de viviendas, fue
+encontrando a los principales personajes del pueblo. Primeramente vio
+al senor de Canterac, un frances, antiguo capitan de artilleria, que,
+segun afirmaban muchos que se decian amigos suyos, se habia visto
+obligado a marcharse de su patria a consecuencia de ciertos asuntos
+de indole privada. Ahora servia como ingeniero al gobierno argentino,
+en obras remotas y penosas de las que huian sus colegas hijos del
+pais.
+
+Era un hombre de cuarenta anos, enjuto de cuerpo, con el pelo y el
+bigote algo canosos, pero conservando un aspecto juvenil. Tenia al
+andar cierto aire marcial, como si aun vistiese uniforme, y se
+preocupaba de la elegancia de su indumento, a pesar de que vivia en el
+desierto.
+
+Habia entrado a caballo por la llamada calle principal, vistiendo un
+elegante traje de jinete y cubierta la cabeza con un casco blanco. Al
+ver a Watson echo pie a tierra para caminar junto a el, sosteniendo a
+su caballo de las riendas, al mismo tiempo que examinaba unos dibujos
+del americano.
+
+--?Y Robledo, cuando vuelve?--pregunto.
+
+--Creo que llegara de un momento a otro. Tal vez ha desembarcado hoy
+en Buenos Aires. Vienen con el unos amigos.
+
+El frances siguio examinando los planos del joven, sin dejar de andar,
+hasta que llegaron frente a la pequena casa de madera que le servia de
+alojamiento. Alli entrego las riendas con una brusquedad de cuartel a
+su criado mestizo, y antes de meterse en su vivienda dijo a Ricardo:
+
+--Creo que solo nos faltan seis meses para terminar la primera presa
+en el rio, y Robledo y usted podran regar inmediatamente una parte de
+sus tierras.
+
+Continuo Watson la marcha hacia su casa; pero a los pocos pasos hizo
+alto para responder al saludo de un hombre todavia joven, vestido con
+traje de ciudad, y que tenia el aspecto especial de los oficinistas.
+Llevaba anteojos redondos de concha, y sostenia bajo un brazo muchos
+cuadernos y papeles sueltos. Parecia uno de esos empleados laboriosos,
+pero rutinarios, incapaces de iniciativas ni de grandes ambiciones,
+que viven satisfechos y como pegados a su mediocre situacion.
+
+Se llamaba Timoteo Moreno y era nacido en la Republica Argentina, de
+padres espanoles. El Ministerio de Obras Publicas lo habia enviado
+como representante administrativo a las obras de la Presa, y el era el
+encargado de pagar al contratista Pirovani las sumas debidas por el
+gobierno.
+
+Despues que saludo a Watson se dio una palmada en la frente y quiso
+retroceder, mirando al mismo tiempo sus papeles.
+
+--He olvidado dejar en casa del capitan Canterac el cheque sobre Paris
+que le entrego todos los meses.
+
+Luego hizo un movimiento de hombros y continuo andando junto al
+norteamericano.
+
+--Se lo dare cuando vuelva a mi casa. De todos modos, no tenemos
+correo hasta pasado manana.
+
+Estaban frente al _bengalow_ habitado por el hombre mas rico del
+campamento, y vieron como salia este y se acodaba en la barandilla de
+una de las galerias. Luego, al reconocerlos, bajo apresuradamente la
+escalinata de madera.
+
+El italiano Enrico Pirovani habia llegado a la Argentina como obrero
+diez anos antes, y era tenido ya por uno de los hombres mas ricos del
+territorio patagonico que se extiende desde Bahia Blanca a la frontera
+andina de Chile. Todos los Bancos respetaban su firma. No pasaba de
+los cuarenta anos; llevaba el rostro afeitado; era grande y musculoso,
+pero empezaba a mostrar la blandura naciente de los organismos
+invadidos por la grasa. Tenia el aspecto del trabajador manual que ha
+hecho fortuna y no puede ocultar cierta tosquedad reveladora de su
+origen. Lucia numerosas sortijas, asi como una gran cadena de reloj, y
+su traje siempre era flamante.
+
+Estrecho las manos de los dos y dirigio a continuacion una mirada de
+interes a los papeles que traia Moreno. El contratista y el empleado
+del gobierno se veian todas las semanas para hablar de los trabajos.
+
+Insistio el italiano en invitar a Ricardo a que entrase en su casa
+para beber una copa.
+
+--Aunque soy viudo y estoy solo, procuro que mi vivienda tenga cierto
+_confort_, lo mismo que una de Buenos Aires. Entre a verla. He
+comprado nuevas cosas. La ultima vez no la visito usted toda.
+
+Watson tuvo que seguirle, convencido de que daria un disgusto al
+contratista si no admiraba una vez mas su casa. Subieron los peldanos
+de madera y entraron en el comedor, cuyos muebles elegantes resultaban
+demasiado pesados y vistosos.
+
+Pirovani los enseno con vanidad, golpeandolos para ensalzar los
+meritos del roble y elevando los ojos al techo mientras aludia a sus
+precios. Luego les mostro el salon--amueblado igualmente con exceso,
+pues habia que marchar tortuosamente entre tantos sillones y
+mesillas--y un dormitorio, que parecia pertenecer por lo vistoso a una
+hembra de vida galante.
+
+En todas estas piezas se notaba el rudo contraste entre la suntuosidad
+abrumadora de los muebles y la modestia de los tabiques, cubiertos de
+un papel ordinario.
+
+--iLo que me ha costado todo esto!--dijo el contratista con un orgullo
+pueril--. Pero usted, don Ricardo, que es un joven de buena familia y
+ha visto mucho, ?no es verdad que lo encuentra muy... _chic_?
+
+Al volver al comedor, una criadita indigena, con larga trenza
+colgando sobre la espalda, puso en la mesa botellas y copas.
+
+--Ahora--continuo el italiano--voy a tomar como "gobernanta" a
+Sebastiana, la de la estancia de Rojas. Esta casa exige una mujer
+inteligente que se encargue de dirigirla.
+
+Watson no quiso aceptar una segunda copa. Debia irse para que aquellos
+hombres hablasen de los trabajos por cuenta del Estado.
+
+Al salir de la casa habia cerrado ya la noche, y toda la vida del
+antiguo campamento parecia reconcentrarse en el boliche. Su doble
+puerta extendia sobre el suelo dos rectangulos rojos, que eran la
+iluminacion mas fuerte del pueblo.
+
+Los parroquianos venerables bebian de pie junto al mostrador, un
+espanol tocaba el acordeon y otros trabajadores europeos bailaban con
+las mestizas valses y polcas. Abundaban los chilenos, venidos del otro
+lado de la Cordillera, para escapar despues de unos cuantos dias de
+trabajo, arrastrados por su eterna mania ambulatoria. Eran gentes
+inquietantes por la facilidad con que tiraban del cuchillo, sin dejar
+por eso de sonreir y hablar melosamente. En otro grupo estaban los
+hombres del pais, con barbas, poncho y grandes espuelas, jinetes
+errabundos que nadie sabia de que vivian ni tampoco donde eran
+nacidos. Imitaban a los antiguos gauchos, llevando el ancho cinturon
+de cuero adornado con arabescos de monedas de plata, que les servia
+para guardar sus armas.
+
+Todos estos americanos aceptaban con despectivo silencio el acordeon y
+los bailes de _gallegos_ y de _gringos_, hasta que al fin cualquiera
+de su clase reclamaba a gritos los bailes de la tierra. Esta
+exigencia, hecha con tono amenazador, obligaba a retirarse a las
+parejas que danzaban agarradas, a estilo europeo. Unas veces era el
+_pericon_ o el _gato_, antiguos bailes argentinos, lo que danzaban los
+hijos del pais; pero las mas de las noches la _cueca_ chilena
+enardecia horas enteras, con su palmoteo y sus gritos, al publico del
+boliche.
+
+El dueno del establecimiento entregaba dos guitarras, guardadas
+cuidadosamente debajo del mostrador. Los guitarristas iban a sentarse
+en el suelo; pero inmediatamente acudia una mestiza para ofrecerles,
+como sillones honorificos, dos craneos de caballo.
+
+Eran los mejores asientos de la casa. Habia tambien un par de sillas
+para cuando llegaba el comisario de policia o alguna otra autoridad,
+pero algo desvencijadas e inseguras. Los esqueletos abandonados en el
+campo proporcionaban asientos mas solidos y durables.
+
+Al son de las guitarras empezaban a formarse las parejas de la danza
+chilena. Las bailarinas tenian un panuelo en una mano, y con la otra
+levantaban un poco su falda para dar vueltas lentamente. Los hombres
+ostentaban tambien en su diestra un panuelo de color, comunicandole un
+movimiento rotatorio al mismo tiempo que bailaban en torno a la mujer.
+Era una repeticion de la danza de las epocas primitivas; la eterna
+historia del macho persiguiendo a la hembra. Ellas bailaban trazando
+pequenos circulos para huir del hombre, y este las acosaba y envolvia
+girando en una orbita mas amplia.
+
+Las mestizas que no habian salido a bailar palmoteaban incesantemente,
+acompanando el runruneo de las guitarras. De vez en cuando una de
+ellas entonaba la copla de la _cueca_, y los hombres daban alaridos,
+arrojando sus sombreros.
+
+Un jinete desmonto frente al boliche, atando su caballo a un poste del
+sombraje. Al entrar recibio su rostro la luz roja de los quinques que
+colgaban del techo, y muchos hombres le saludaron respetuosamente.
+
+Llevaba el poncho y las grandes espuelas de los jinetes del pais. Su
+perfil aguileno y su tez hacian recordar a los arabes de origen puro.
+La barba y la cabellera eran en el luengas, negras y rizosas. Este
+hombre, cuya edad no parecia mas alla de los treinta anos, podia ser
+tenido por hermoso; pero su rostro se contraia algunas veces con un
+gesto repelente, y sus grandes ojos obscuros brillaban con una
+expresion imperiosa y cruel. Le apodaban _Manos Duras_, nombre famoso
+en el pais y resultaba un vecino inquietante, pues vivia de vender
+reses, y nadie lograba averiguar donde habia hecho antes sus compras.
+
+Algunos viejos, conocedores de su origen, lo declaraban nacido en la
+Pampa Central. Sus padres, sus abuelos, toda su familia, habian sido
+personas excelentes, "gauchos buenos", que vivian de la crianza de la
+propia "hacienda". Pero Manos Duras habia nacido para ser "gaucho
+malo", ladron de reses y maton. En vano su padre, hombre de bien, le
+daba buenos consejos y sanos ejemplos.
+
+Un antiguo parroquiano del boliche resumia con gravedad filosofica la
+ineficacia de estos esfuerzos valiendose de un refran del pais:
+
+"Al que nace barrigon, es en balde que lo fajen."
+
+El dueno del almacen, al verle entrar, le presento un vaso de ginebra,
+y los gauchos de peor catadura se llevaron una mano al sombrero para
+saludarle, como si fuese su jefe. Los trabajadores europeos le miraron
+con curiosidad, repitiendo su nombre, y las mestizas fueron hacia el,
+sonriendo como esclavas.
+
+Manos Duras acogio este recibimiento con cierta altivez. Una de las
+mujeres se apresuro a ofrecerle un asiento de honor, y trajo otro
+craneo de caballo. Se acomodo el terrible gaucho en el, teniendo en
+torno a los demas parroquianos sentados en el suelo.
+
+Continuo la _cueca_, interrumpida un momento por la aparicion de Manos
+Duras, y no ceso al entrar un nuevo personaje, acogido con grandes
+reverencias por el dueno del establecimiento desde el otro lado del
+mostrador.
+
+Era don Roque, comisario de policia de la Presa y unico representante
+de la autoridad argentina en el pueblo y sus alrededores. El
+gobernador del territorio de Rio Negro vivia en una poblacion a
+orillas del Atlantico, para llegar a la cual era preciso un viaje de
+doce dias a caballo; seis veces mas de lo que se necesitaba para
+trasladarse a Buenos Aires por ferrocarril. A causa de esto, el
+comisario disfrutaba de la mejor de las independencias: la del olvido.
+El gobernador vivia demasiado lejos para mandarle. Su jefe mas
+inmediato era el ministro del Interior, residente en la capital de la
+Republica; pero se hallaba demasiado alto para ocuparse de su
+existencia.
+
+En realidad, no abusaba de su poder, ni disponia tampoco de medios
+para hacerlo sentir exageradamente a los demas. Era un senor grueso,
+bondadoso, de trato campechano: un burgues de Buenos Aires venido a
+menos que habia pedido un empleo para poder vivir, resignandose a
+aceptarlo en la Patagonia. Llevaba traje de ciudad, pero con el
+aditamento de botas altas y gran sombrero, creyendo haber conseguido
+con esto el aspecto que exigia su cargo. Un revolver bien a la vista
+de todos, sobre el chaleco, era la unica insignia de su autoridad.
+
+Se desprendio el espanol de la mejor silla de su establecimiento,
+guardada detras del mostrador para las visitas extraordinarias, y el
+comisario fue a colocarse junto a Manos Duras. Este saludo quitandose
+el sombrero, pero sin moverse del craneo que le servia de asiento.
+
+Los dos hombres conversaron, mientras continuaba el baile. Don Roque
+empezo a fumar un gran cigarro, ofrecido por el gaucho con ademanes de
+gran senor.
+
+--Hay quien asegura--dijo en voz baja--que eres tu el que robo la
+semana pasada tres novillos en la estancia de Pozo Verde. Eso no esta
+en mi jurisdiccion, pues pertenece a Rio Colorado; pero mi companero
+el comisario de alla sospecha que eres tu el del robo.
+
+Manos Duras siguio fumando en silencio, escupio, y dijo al fin:
+
+--Calumnias de los que desean que no venda carne al campamento de la
+Presa.
+
+--Le han dicho tambien al gobernador del territorio que eres tu el que
+mato hace meses a los dos comerciantes turcos.
+
+El gaucho levanto los hombros y contesto con frialdad, como si
+quisiera dar fin a este dialogo:
+
+--iMe han atribuido tantos crimenes, sin poder probarme ninguno!...
+
+Continuo el baile en el "Almacen del Gallego" hasta las diez de la
+noche. En un pais donde todos se levantaban con el alba, equivalia
+esta hora a las de la madrugada, en que terminan las fiestas de las
+grandes ciudades.
+
+Los personajes mas importantes del campamento tampoco dormian. Estaban
+con la pluma en la mano y el pensamiento muy lejos.
+
+El ingeniero Canterac, apoyando un codo en su mesa y con los ojos
+entornados, creia ver el remoto Paris y en el una casa vecina al Campo
+de Marte, cuyo quinto piso estaba ocupado por su esposa y sus hijos.
+
+Era una senora de aspecto triste, con el pelo canoso y el rostro
+todavia fresco. A sus lados estaban sentadas dos ninas. Un muchacho de
+catorce anos, su hijo mayor, de pie ante ella, escuchaba sus
+palabras... Y la madre acababa por mostrarles sobre el canape de su
+modesto salon un retrato que representaba a Canterac joven, con
+uniforme militar. El amueblado de las habitaciones, lo mismo que los
+trajes de todos ellos, revelaban una existencia modesta pero ordenada,
+digna y con cierta distincion.
+
+Conmovido el ingeniero por las visiones que el mismo iba creando, hizo
+un esfuerzo para arrancarse a ellas, y siguio escribiendo la carta que
+tenia empezada sobre la mesa:
+
+"Pronto volvere a veros. Las deudas de honor que me obligaron a
+alejarme de Paris quedaran saldadas en breve, gracias a ti, valerosa
+companera de mi vida, que has sabido manejar habilmente los ahorros
+que te envie. iComo deseo verte en mis brazos para decirte una vez mas
+mi amor y mi gratitud!... iComo ansio ver a nuestros hijos, despues de
+tan larga separacion..."
+
+Quedo el ingeniero con la diestra inmovil y la pluma en alto. Habia
+perdido su rigida impasibilidad de hombre autoritario. Tenia los ojos
+humedos a causa de su emocion y se paso una mano por ellos. Hizo un
+esfuerzo para reconcentrar su voluntad y siguio escribiendo el final
+de su carta:
+
+"iAdios a ti, esposa mia! iAdios, hijos mios! Hasta el proximo
+correo.--_Roger de Canterac._"
+
+Pero cuando iba a doblar el pliego, anadio una posdata:
+
+"Adjunto te remito el cheque de este mes. El proximo cheque sera mas
+importante que todos los que llevas recibidos, pues espero cobrar,
+ademas de mi sueldo, las retribuciones atrasadas de varios trabajos
+particulares hechos en los dos ultimos anos."
+
+Pirovani tambien estaba en su despacho, a la misma hora pluma en mano
+y con los ojos vagorosos, como si contemplase interiormente una vision
+ideal.
+
+Su pensamiento le conducia hasta un colegio de Italia donde estaba su
+hija unica; un colegio dirigido por monjas y cuyas alumnas eran en su
+mayor parte de apellido aristocratico, lo que proporcionaba grandes
+satisfacciones a la vanidad pueril del contratista.
+
+Parecia ennoblecerse su rostro con la sonrisa dirigida a esta vision.
+Avanzo los labios cual si pretendiese enviar un beso a su hija por
+encima de tres mil leguas de tierras y mares. Luego siguio
+escribiendo:
+
+"Estudia mucho, Ida mia; aprende todo lo que necesita saber una senora
+del gran mundo, ya que tu padre, despues de tantas privaciones y
+trabajos, ha podido juntar una fortuna que le permite darte una buena
+educacion... Yo fui menos dichoso que tu, y nacido en la pobreza tuve
+que abrirme paso en el mundo, sin apoyo alguno, arrastrando el fardo
+de mi ignorancia. Para evitarte molestias no quise casarme otra vez...
+iQue no hare yo por ti, Ida mia!"
+
+"El ano proximo pienso dar por terminados mis negocios en America, y
+volvere a nuestra patria, y comprare un castillo del que seras tu la
+reina; y tal vez se enamore de ti algun noble oficial de caballeria
+con apellido ilustre, y tu pobrecito papa tendra celos... imuchos
+celos!..."
+
+Mientras Pirovani escribia las ultimas palabras, su rostro empezo a
+dilatarse con una sonrisa bondadosa.
+
+Moreno, el argentino, no enviaba su pensamiento tan lejos. Escribia en
+la casita de madera donde estaba instalada su oficina, bajo la luz de
+un quinque de petroleo; pero su imaginacion, siguiendo la linea del
+ferrocarril, se detenia, a dos dias de marcha, en un pueblo cercano a
+Buenos Aires.
+
+Tambien al levantar por un momento la cabeza para quitarse los
+anteojos y limpiarlos, contemplaba, como los otros, una vision
+familiar. Su esposa, una mujer joven, de rostro dulce, estaba con una
+criatura de pechos en el regazo, entre dos ninos y una nina algo
+mayores; pero ninguno de ellos pasaba de los siete anos. La habitacion
+modesta ofrecia un aspecto fresco y gracioso. Aquella madre de
+familia, al mismo tiempo que atendia a la prole, se preocupaba del
+buen orden de su casa.
+
+"A todas horas me acuerdo de ti y de los ninos. De seguir los deseos
+de mi corazon, os traeria a todos inmediatamente a Rio Negro; pero
+temo que nuestros pequenos sufran demasiado en este desierto. La vida
+que yo llevo no es para que la soporten nuestros hijitos ni tampoco
+tu, animosa companera de mi existencia."
+
+Contemplo Moreno un retrato puesto sobre la mesa, en el que aparecia
+su esposa y sus cuatro hijos. Beso la fotografia con emocion y volvio
+a escribir:
+
+"Afortunadamente, en el Ministerio me aprecian un poco por mi
+laboriosidad, y espero que antes de un ano me trasladaran a Buenos
+Aires. El mes proximo solicitare un permiso para ir a veros. El viaje
+es caro, pero no puedo sufrir mas tiempo esta ausencia dolorosa."
+
+Ricardo Watson no escribia cartas, pero ensonaba despierto como los
+otros.
+
+Sentado ante un tablero de dibujo en el que habia clavada una hoja
+grande de papel, iba trazando los contornos de un canal. Pero el
+dibujo se esfumo poco a poco para ser reemplazado por una vision de la
+realidad ordinaria. Las lineas rojas y azules se convirtieron en un
+rio orlado de sauces, en terrenos yermos y caminos polvorientos.
+
+Este paisaje liliputiense ofrecia la vista completa de las tierras que
+rodeaban el pueblo de la Presa, pero en escala tan reducida que todas
+cabian en el tablero. Y a traves de la diminuta planicie vio de pronto
+galopar a un jinete no mas grande que una mosca, que iba saltando con
+alegre soltura; la senorita Rojas, vestida de hombre y moviendo el
+lazo sobre la cabeza.
+
+Watson se llevo una mano a los ojos, restregandoselos para ver mejor.
+iFalsas ilusiones de la noche!
+
+Luego agito sus dedos sobre el papel, como si lo abanicase para
+ahuyentar el enganoso panorama, y reaparecio el trazado de los
+canales, con sus lineas rojas y azules.
+
+Se sumio otra vez el joven en su monotona labor de dibujante lineal;
+pero a los pocos instantes sus ojos volvieron a levantarse del papel.
+Ahora creyo ver en el fondo de la habitacion a Celinda montada a
+caballo; pero no como una amazona pigmea, sino con su talla ordinaria.
+
+La muchacha le arrojo de lejos su lazo, riendo con aquella risa que
+ponia al descubierto su dentadura juvenil, y el norteamericano,
+maquinalmente, bajo la cabeza para librarse de la cuerda opresora.
+
+"Estoy sonando--penso--. Esta noche no puedo trabajar. Vamonos a la
+cama."
+
+Pero antes de domirse vio el pueblo entero como lo habia contemplado a
+la puesta del sol, desde una altura, en compania de Celinda.
+
+Ahora la tierra estaba en la obscuridad, y sobre el telon azul del
+horizonte, acribillado de luz, se imagino ver el crecimiento de una
+inmensa aparicion: una mujer de grave hermosura, coronada de estrellas
+y con una tunica negra de bordados igualmente siderales, que abria
+sus brazos gigantescos, arrancando de los jardines del infinito las
+flores del ensueno, para derramarlas como una lluvia de petalos
+fosforescentes sobre el mundo dormido.
+
+Era la Noche, divinidad misericordiosa que hacia ver a los desterrados
+en este rincon del planeta todos los seres amados por ellos.
+
+Como Ricardo Watson estaba solo en el mundo, la Noche escogia para el
+la flor mas primaveral... Y el joven, antes de cerrar los ojos, empezo
+a conocer la dulce melancolia que acompana siempre al primer amor.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#VI#
+
+
+Un grupo de chicuelos ceso de jugar en la llamada calle principal,
+lanzando gritos de asombro al ver el aspecto extraordinario del
+carruaje que, tres veces por semana, o sea los dias de tren, iba y
+volvia de la Presa a la estacion de Fuerte Sarmiento.
+
+La misma diversidad etnica de los habitantes del pueblo se notaba en
+este grupo infantil, compuesto de distintas razas. Los ninos blancos
+parecian como perdidos dentro de pantalones viejos de sus padres y sus
+pies se movian sueltos en el interior de enormes zapatos. Los
+indigenas llevaban una simple camisita o iban con la barriga al aire,
+resaltando sobre su curva achocolatada el amplio boton del ombligo.
+
+Como todos ellos estaban acostumbrados a que los viajeros que llegaban
+a la Presa no llevasen otro equipaje que la llamada "lingera", saco de
+lona donde guardaban su ropa, se asombraron al ver la cantidad de
+baules y maletas del coche-correo, vieja diligencia tirada por cuatro
+caballos huesudos y sucios de lodo.
+
+Una gran parte de dicho equipaje iba amontonado en el techo del
+vehiculo, y al avanzar este rechinando sobre los profundos relejes
+abiertos en el polvo, se inclinaba con un balanceo comico o
+inquietante, como si fuese a volcar.
+
+En la puerta del boliche se agolparon los hombres libres de trabajo,
+atraidos por tal novedad. Se detuvo el coche ante la casa de madera
+habitada por Watson, y este se mostro rodeado de su servidumbre.
+
+Corrieron hombres y mujeres, lanzando exclamaciones al ver que bajaba
+del carruaje el ingeniero Robledo. Muchos se abalanzaron para
+estrechar su mano confianzudamente, con la camaraderia de la vida en
+el desierto. Despues todos parecieron olvidar al espanol, a causa de
+la curiosidad que les inspiraban los desconocidos salidos del coche.
+
+Primeramente echo pie a tierra el marques de Torrebianca para dar la
+mano a su esposa. Esta vestia un lujoso abrigo de viaje, cuya
+originalidad chocaba violentamente con todo lo que existia en torno de
+ella.
+
+Se mostraba muy seria, con el gesto duro de sus malos momentos. Miraba
+a un lado y a otro con extraneza y disgusto. A pesar del amplio velo
+que defendia su cara, el polvo rojizo del camino habia cubierto sus
+facciones y su cabellera. Sus ojos delataban una gran desesperacion y
+todo en su persona parecia gritar: "?Donde he venido a caer?"
+
+--Ya llegamos--dijo Robledo alegremente--. Dos dias y dos noches de
+ferrocarril desde Buenos Aires y un par de horas de coche a traves de
+una tempestad de polvo, no es mucho. Mas lejos esta el fin del mundo.
+
+Varios hombres de los que habian saludado a Robledo dandole la mano
+empezaron a descargar espontaneamente las maletas amontonadas en el
+techo y el interior de la diligencia.
+
+Una doncella de la marquesa habia enviado de Paris a Barcelona este
+equipaje, que representaba los ultimos restos del gran naufragio de
+los Torrebianca.
+
+En torno a Elena se fue formando un corro de chiquillos y pobres
+mujeres, en su mayor parte mestizas, contemplandola todos con asombro
+y admiracion, como si fuese un ser de otro planeta que acababa de caer
+en la tierra. Algunas muchachitas tocaron disimuladamente la tela de
+su vestido, para apreciar mejor su finura.
+
+Fueron acudiendo, atraidos por el suceso, los principales personajes
+del campamento, y el espanol hizo la presentacion de sus amigos
+Canterac, Pirovani y Moreno.
+
+Al ver Watson que los hombres que habian cargado con los equipajes los
+metian en su vivienda, busco a Robledo apresuradamente.
+
+--Pero ?esa senora tan elegante va a vivir con nosotros?...
+
+--Esa senora--contesto el espanol--es la esposa de un companero que
+viene a participar de nuestra suerte. No vamos a construir un palacio
+para ella.
+
+Le fue imposible a la recien llegada ocultar su desaliento al recorrer
+las diversas piezas de la casa de los dos ingenieros, que iba a ser en
+adelante la suya. Las paredes eran de madera, los muebles pocos y
+rusticos, y mezclados con ellos vio sillas de montar, aparatos de
+topografia, sacos de comestibles. Todo estaba revuelto y sucio en esta
+vivienda dirigida por hombres distraidos a todas horas por las
+preocupaciones de su trabajo.
+
+Torrebianca sonreia con una amabilidad humilde, aceptando las
+explicaciones de su amigo. Todo lo que este hiciese le parecia bien y
+digno de agradecimiento.
+
+--He aqui nuestra servidumbre--dijo Robledo.
+
+Y presento a una mestiza gorda y entrada en anos, la criada principal,
+dos pequenos mestizos descalzos, que llevaban los recados, y un
+espanol rustico, encargado de la caballeriza. Esta gente mal pergenada
+fue manifestando con sonrisas interminables la admiracion que sentia
+ante la hermosa senora, y Elena acabo por reir tambien, nerviosamente,
+al recordar los domesticos que habia dejado en Paris.
+
+Despues de la cena, Robledo, que deseaba enterarse de la marcha de los
+trabajos, hablo a solas con su consocio. Este le fue ensenando los
+planos y otros papeles.
+
+--Antes de seis meses--anadio Watson--podremos regar nuestras tierras,
+segun afirma Canterac, y dejaran de ser una llanura esteril.
+
+Robledo mostro su contento.
+
+--Un verdadero paraiso va a surgir, gracias a nuestro trabajo, de este
+suelo que solo produce ahora matorrales. Miles de personas encontraran
+aqui una existencia mejor que en el viejo mundo. Usted y yo, querido
+Ricardo, vamos a ser enormemente ricos y haremos al mismo tiempo un
+gran bien. La vida es asi. Para que se realice un progreso, es
+necesario que este progreso empiece por enriquecer a alguien
+egoistamente.
+
+Quedaron los dos silenciosos, con la mirada vaga, como si contemplasen
+en su imaginacion el aspecto que iban a ofrecer las tierras yermas
+despues de varios anos de riego. Vieron campos eternamente verdes,
+canales rumorosos en los que el agua parecia reir, caminos orlados de
+altos arboles, casitas blancas... Watson pensaba en los jardines
+frutales de California, y Robledo en la huerta de Valencia.
+
+El norteamericano fue el primero que salio de esta abstraccion,
+senalando mudamente la pieza inmediata, donde se habian instalado los
+recien llegados.
+
+Dormitaba Torrebianca en ella ocupando un sillon de lona. Su esposa,
+sentada en otro sillon, tenia la frente entre las manos, en una
+actitud tragica. Persistia en su pensamiento la misma pregunta
+desesperada: "?Donde he venido a caer?..."
+
+Durante los dias pasados en Buenos Aires, encontro tolerable su
+destierro. Era una gran ciudad a la europea, en la que habia que
+buscar tenazmente algun rincon de la antigua vida colonial para
+convencerse de que se habia llegado a America. Experimentaba la
+extraneza de vivir en un hotel mediocre y carecer de automovil. Aparte
+de esto, su existencia no habia experimentado ningun sacudimiento...
+iPero el viaje, despues, por llanuras interminables, en las que el
+tren marchaba horas y horas sin encontrar una persona ni una casa,
+como sobre si la superficie del mundo se hubiese creado el vacio!...
+iLa llegada a esta tierra remota, en la que la rueda o el pie
+levantaban al avanzar nubes de polvo, y los organos respiratorios se
+obstruian con la tierra disuelta en el aire, y todas las gentes tenian
+un aspecto de abandono, lo que no evitaba que tratasen a los demas con
+molesto companerismo, como si se considerasen iguales, al vivir lejos
+de los otros grupos humanos!... iAy! iDonde habia venido a caer!...
+
+Robledo, adivinando el pensamiento de Watson, contesto a su muda
+pregunta:
+
+--Mi amigo nos ayudara como ingeniero. No debe usted preocuparse de
+el. Yo le dare una participacion en nuestro negocio, pero sera de lo
+que a mi me corresponde.
+
+El joven, despues de escuchar el relato de las desgracias de
+Torrebianca, tales como Robledo creyo prudente darlas a conocer, se
+limito a decir:
+
+--Ya que el amigo de usted viene a trabajar con nosotros, exijo que su
+parte se saque por igual de lo que nos corresponde a usted y a mi. Me
+parece una persona excelente y quiero ayudarle. Ademas, su esposa me
+da lastima.
+
+Le estrecho la mano Robledo, agradeciendo su generosa resolucion, y ya
+no hablaron mas de este asunto.
+
+Desde la manana siguiente, Elena, que tenia cierta facilidad para
+adaptarse a las diversas situaciones de su existencia, se mostro
+laboriosa y emprendedora. Quiso conquistar la admiracion de aquellos
+hombres por sus talentos domesticos, lo mismo que semanas antes
+pretendia distinguirse en los salones por otros meritos menos
+humildes. Vistiendo un traje de corte sastre que ella habia desechado
+en Paris y asombraba aqui a todos por su elegancia, se dedico con los
+guantes puestos a la limpieza y arreglo de la casa, marchando al
+frente de la mestiza gorda y sus dos acolitos.
+
+Cuando intentaba predicarles con el ejemplo, se hacia visible
+inmediatamente su torpeza para esta clase de trabajos. Otras veces
+quedaba vacilante, no sabiendo como se hacia lo que acababa de
+ordenar, y era indispensable una intervencion de la mestiza para
+sacarla del apuro.
+
+En la cocina, una gran lampara, alimentada con la misma esencia de los
+motores que perforaban el suelo, servia para los guisos. Elena,
+animada por la facilidad con que podia apagarse y encenderse este
+fogon, quiso intervenir en los preparativos culinarios. Pero hubo de
+resignarse igualmente a reconocer la superioridad de la domestica
+cobriza, riendo al fin de su ineptitud para los trabajos domesticos.
+
+Queriendo hacer algo, se quito los guantes e intento lavar los platos;
+pero inmediatamente volvio a ponerselos temiendo que el agua fria
+perjudicase la finura de sus dedos y el brillo de sus unas.
+Precisamente, en los momentos de desesperacion por su nueva
+existencia, lo unico que le proporcionaba cierto alivio era contemplar
+melancolicamente sus manos.
+
+Torrebianca, vistiendo un traje de campo, fue con Watson y Robledo a
+visitar los canales, enterandose del curso de los trabajos, hablando
+familiarmente con los peones, examinando el funcionamiento de las
+maquinas perforadoras.
+
+Poco despues estaba sucio de polvo de la cabeza a los zapatos, y sus
+manos sintieron una comezon dolorosa al empezar a curtirse; pero
+conocio al mismo tiempo la alegre confianza del que cuenta con un
+medio seguro de ganar su vida.
+
+Cerrada ya la noche, volvian diariamente los tres ingenieros a su
+vivienda, donde encontraban la mesa puesta. Al principio se lamento
+Elena de la rusticidad de los platos y los cubiertos. Por iniciativa
+suya, trajo la mestiza del "Almacen del Gallego" varios objetos
+baratos, procedentes de Buenos Aires. Con esto y unas cuantas hierbas
+ligeramente floridas, que los dos pajes cobrizos iban a buscar en la
+ribera del rio, la mesa presentaba cada vez mejor aspecto. Se iba
+notando en la casa la presencia de una mujer hermosa y elegante.
+
+Una noche, mientras la cocinera traia el primer guiso, Elena se
+despojo de una salida de teatro, que por ser algo vieja prestaba
+servicios de bata. Al desprenderse de esta envoltura aparecio
+descotada, con un traje de fiesta un poco ajado, pero todavia
+brillante, recuerdo de sus tiempos felices.
+
+Watson la miro con asombro, y Robledo hizo un gesto disimulado,
+llevandose un dedo a la frente para indicar que la creia algo loca.
+
+El marques permanecio impasible, como si nada de su mujer pudiera
+causarle extraneza.
+
+--Siempre he comido con traje descotado--dijo Elena--, y no veo la
+razon de modificar aqui mis costumbres. Seria para mi un tormento.
+
+Despues de la cena se desarrollaban largas conversaciones, en las
+cuales la parte mayor correspondia a Robledo. Este hablaba con
+predileccion de los hombres de vida interesante que habia visto
+desfilar por "la tierra de todos". Muchos de ellos llevaban corrido
+casi todo el planeta antes de llegar a la Patagonia; otros acababan de
+huir de Europa, ansiosos de aventuras, para forjarse una nueva
+existencia.
+
+Al desembarcar en Buenos Aires les salian al encuentro los mismos
+obstaculos del mundo que dejaban a sus espaldas. La gran ciudad era ya
+vieja para ellos; abundaban los pobres en sus tugurios llamados
+"conventillos"; resultaba tan dificil ganarse la vida en esta
+metropoli como en Europa. Algunas veces aun era mayor la dificultad
+que en el antiguo continente, por la gran concurrencia de
+profesionales llegados de todas partes... Y se esparcian hacia los
+sitios mas apartados de la Republica, invadiendo los territorios
+todavia desiertos, donde se estaban realizando obras preparatorias
+para la instalacion de las inmigraciones futuras.
+
+--iLos tipos que he visto pasar por aqui en pocos anos!--continuaba
+Robledo--. Una vez me interese por cierto peon que tenia la nariz roja
+de los alcoholicos, pero guardaba en su persona un no se que revelador
+de un pasado interesante.
+
+Era una ruina humana; pero igual a los palacios en escombros, cuya
+historia se presiente por un fragmento de estatua o de capitel
+descubierto entre los muros derrumbados, este hombre, que robaba a sus
+camaradas y quedaba en el suelo como muerto despues de sus
+borracheras, tenia siempre en su decaida persona un ademan o una
+palabra que hacian adivinar su origen.
+
+--Un dia vi como por broma peinaba a uno de nuestros capataces y le
+arreglaba los bigotes en punta, a estilo del kaiser Guillermo. Mande
+que le diesen de beber todo lo que quisiera. Es el medio mas seguro de
+que esos hombres hablen, y el hablo. El borracho, avejentado
+prematuramente, era un baron de Berlin, antiguo capitan de la Guardia
+imperial, que habia perdido al juegos sumas importantes confiadas por
+sus superiores. En vez de matarse, como lo exigia su familia, se vino
+a America, rodando hasta lo mas bajo. Empezo siendo general en el
+Nuevo Mundo, y acabo de peon ebrio y mal trabajador.
+
+Al ver que Elena se interesaba por el personaje, Robledo continuo
+modestamente:
+
+-Este aleman fue general en una de las revoluciones de Venezuela. Yo
+tambien he sido general en otra Republica y hasta ministro de la
+Guerra durante veinte dias; pero me echaron por parecerles demasiado
+cientifico y no saber manejar el machete como cualquiera de mis
+ayudantes.
+
+Despues hablo de otro peon igualmente ebrio, pero silencioso y triste,
+que habia venido a morir en la Presa y estaba enterrado cerca del rio.
+Robledo encontro papeles interesantes en el fondo de la "lingera" de
+este vagabundo piojoso. Habia sido en su juventud un gran arquitecto
+de Viena. Tambien encontro la vieja fotografia de una dama con peinado
+romantico y largos pendientes, semejante a la asesinada emperatriz de
+Austria. Era su esposa, y habia muerto en Khartoum, hecha pedazos por
+los fanaticos del Sudan, capitaneados por el Madhi, cuando su marido
+iba con el general Gordon. Otra fotografia representaba a un hermoso
+oficial austriaco, con la levitilla blanca muy ajustada al talle: el
+hijo de aquel mendigo.
+
+--Y es inutil--continuo Robledo--querer levantar a estos vagabundos.
+Se les limpia, se les proporciona una existencia mejor, se les
+sermonea para que beban menos y recobren sus facultades de hombres
+inteligentes. Cuando ya estan repuestos y parecen felices, se
+presentan una manana con el saco al hombro: "Me voy, patron; arregleme
+la cuenta." Nada se consigue haciendoles preguntas. Estan contentos,
+no tienen de que quejarse, pero se van. Apenas se sienten bien, el
+demonio que los empuja para que rueden por la tierra entera vuelve a
+acordarse de ellos. Saben que mas alla de la linea del horizonte se
+levantan los Andes, y detras de la cordillera de los Andes esta Chile,
+y despues la inmensidad del Pacifico con sus numerosas islas, y
+todavia mas lejos, los interesantes paises del macizo asiatico...
+Sienten el tiron de su mania ambulatoria que despierta. "Vamos a ver
+todo eso." Y se echan la "lingera" al hombro, para volver a sufrir
+hambres y fatigas, para morir en un hospital o abandonados en un
+desierto... Y cuando no mueren y pueden seguir marchando detras de la
+Ilusion que revolotea junto a sus ojos, vuelven por segunda vez a este
+pais; pero es despues de haber dado la vuelta entera a la tierra.
+
+Algunas noches los dos ingenieros hablaban de su propia existencia.
+Watson tenia poco que contar. Educado en California, habia empezado su
+vida profesional en las minas de plata de Mejico, donde aprendio el
+espanol, continuandola despues en las del Peru. Finalmente habia
+pasado a Buenos Aires, conociendo en esta ciudad a Robledo y
+asociandose a el para la empresa de Rio Negro.
+
+El espanol no gustaba de recordar su existencia antes de establecerse
+en la Argentina. Habia intervenido en revoluciones que despreciaba,
+mezclandose en ellas unicamente por una necesidad de accion. Habia
+emprendido tambien prodigiosos negocios, viendose al final enganado y
+robado, unas veces por sus companeros, otras por los gobiernos. Rudos
+vaivenes de fortuna le habian hecho pasar de una abundancia absurda a
+una miseria de vagabundo. Pero evitaba hablar de sus aventuras en
+otros paises y sus relatos eran siempre sobre la vida que habia
+llevado en Patagonia.
+
+No podia olvidar un horrible sed sufrida en aquella altiplanicie que
+empezaba al borde de la cortadura del rio Negro, extendiendose hasta
+el estrecho de Magallanes. Fue cuando renuncio a servir al gobierno
+argentino, lanzandose como ingeniero particular a la exploracion de
+estas tierras solitarias, en busca de un buen negocio. Para evitarse
+gastos habia emprendido la travesia del desierto con un solo peon
+indigena y una tropilla de seis caballos del pais, capaces de
+alimentarse con lo que encontrasen, sufridos animales que se iban
+relevando en la tarea de llevar sobre sus lomos a los dos viajeros.
+
+Contaba Robledo con el auxilio de un plano hecho por otros
+exploradores, en el cual se marcaban las "aguadas", unicos lugares
+donde los expedicionarios podian detenerse.
+
+Los anos anteriores habian sido de gran sequia. Al llegar a un pozo
+encontro que el liquido era extremadamente salobre. El estaba
+acostumbrado al agua de sal, que por un optimismo de los viajeros del
+desierto figura como agua potable; pero la de este pozo resultaba
+inadmisible para su estomago y el del mestizo acompanante.
+
+Continuaron su marcha, confiando en la aguada que encontrarian al dia
+siguiente. Este pozo no tenia agua salobre, pero era porque estaba
+completamente seco... Y se habian visto obligados a seguir avanzando a
+traves de una llanura siempre inmensa, siempre igual, guiandose por la
+brujula y sufriendo una sed de naufragos, que les hacia marchar con
+la boca jadeante, los ojos desorbitados y una expresion de locura en
+ellos.
+
+Por respeto a Elena, aludia Robledo voladamente a los recursos de que
+se habian valido el mestizo y el para no perecer, bebiendo sus propios
+liquidos renales y los de sus caballos.
+
+--Una mania atormentadora se apodero de mi. Intente recordar todas las
+veces que me habian invitado a beber en un cafe sin que yo quisiera
+admitir el liquido que me ofrecian: cerveza, aguas gaseosas, helados.
+Hacia memoria, igualmente, de todas las fiestas a que habia asistido
+pasando con indiferencia ante una gran mesa llena de jarros y
+botellas... Y yo me decia, perturbado por la fiebre, sin dejar de
+marchar: "Si entonces hubieses tomado todos los _bocks_ de cerveza,
+todos los refrescos gaseosos, todos los helados que te ofrecieron y tu
+despreciaste, tendrias ahora en tu cuerpo una reserva liquida
+importante, pudiendo resistir mejor la sed." Y este calculo absurdo me
+atormentaba como un remordimiento, hasta el punto de sentir deseos de
+abofetearme por mi torpeza.
+
+Robledo acababa describiendo su arribo--cuando los caballos ya no
+podian avanzar mas--a un pozo de agua salobre, que fue el mas
+delicioso de los liquidos bebidos en toda su existencia... Y al final
+de este viaje no encontro nada. Los datos que le habian hecho creer en
+un gran negocio eran equivocados. Asi habia que ir a la conquista de
+la fortuna en America, cuando se llegaba a ella con medio siglo de
+retraso y todos los terrenos ricos, de facil explotacion, estaban ya
+ocupados, quedando unicamente los remotos y asperos, que, algunas
+veces, representaban la ruina y la muerte.
+
+--De todos modos--continuo--, los hombres seguiran viniendo a este
+rincon del mundo. Aqui vive para ellos la esperanza, sin la cual
+resulta intolerable la existencia... No hay mas que hacer memoria de
+nuestro origen: usted es rusa, Federico italiano, Watson de los
+Estados Unidos, yo espanol. Fijese tambien en la procedencia de
+nuestros habituales visitantes: cada uno es de una nacionalidad
+distinta. Lo que yo digo: esta es la tierra de todos.
+
+La casa de los dos ingenieros era visitada diariamente, despues de la
+cena, por los mas grandes personajes del campamento. El primero en
+presentarse era Canterac, con sus ropas de corte militar, pero se
+notaba en su persona mayor acicalamiento que antes de la llegada de
+los Torrebianca. Luego venia Moreno, mostrando cierta turbacion
+emotiva al saludar a Elena, enredandose la lengua y pronunciando
+balbuceos, en vez de palabras. Finalmente llegaba Pirovani, con un
+traje nuevo cada dos noches y llevando algun obsequio a la senora de
+la casa.
+
+Canterac reia de el por lo bajo, afirmando que habia frotado
+largamente sus sortijas, su cadena de reloj y hasta los gemelos de sus
+punos, antes de salir del _bengalow_, para deslumbrarlos a todos con
+su brillo.
+
+Una noche se presento Pirovani vistiendo un traje de colores
+detonantes que acababa de recibir de Bahia Blanca, y con un manojo de
+rosas enormes.
+
+--Me las han traido hoy de Buenos Aires, senora marquesa, y me
+apresuro a entregarselas.
+
+Canterac miro al italiano hostilmente, y dijo por lo bajo a Robledo:
+
+--Mentira; las ha encargado por telegrafo, segun afirma Moreno, que lo
+sabe todo. Esta tarde envio un hombre a todo galope a la estacion,
+para traerlas a tiempo.
+
+La criada mestiza, ayudada por los dos muchachos, quitaba la mesa, y
+la habitacion con tabiques de madera iba tomando el mismo aire que si
+Elena diese una fiesta. Los tres visitantes, al hablarla, repetian con
+cierto arrobamiento la palabra "marquesa", como si les llenase de
+orgullo verse amigos de una mujer de tan alta clase.
+
+Elena no ocultaba cierta predileccion por Canterac. Los dos habian
+vivido en Paris, en mundos distintos, aunque muy proximos. No se
+habian encontrado nunca, pero acababan por recordar ciertas amistades
+que les eran comunes.
+
+Mientras ellos hablaban, Moreno fumaba resignadamente, cruzando
+algunas palabras con Watson, y Pirovani conversaba con Robledo y
+Torrebianca. El italiano no prestaba gran atencion a sus propias
+palabras, espiando con ojos inquietos a la "senora marquesa" y su
+acompanante.
+
+La tertulia cambio totalmente de aspecto despues que Pirovani se
+presento con sus rosas.
+
+En la noche siguiente estaban los cuatro sentados a la mesa y mas
+silenciosos que otras veces. Elena se habia puesto para la cena uno de
+sus trajes mas vistosos, que hasta resultaba algo audaz alla en Paris.
+Los tres ingenieros guardaban aun sus ropas de campo y parecian
+cansadisimos del trabajo de la jornada. Robledo bostezo repetidas
+veces, haciendo esfuerzos para mantenerse despierto. El marques se
+habia adormecido en su silla, dando ligeras cabezadas. Elena miraba
+fijamente a Ricardo, como si no lo hubiese visto bien hasta entonces,
+y el evitaba el encuentro con sus ojos.
+
+Entro Pirovani llevando un gran paquete y vistiendo otro traje nuevo,
+cuadriculado de diversos colores, como la piel de un reptil.
+
+--Senora marquesa: un amigo mio de Buenos Aires me ha enviado estos
+caramelos. Permitame usted que se los regale. Tambien van en el
+paquete unos cigarrillos egipcios...
+
+Elena miro risuenamente el nuevo traje del contratista, agradeciendo
+al mismo tiempo su regalo con remilgos y coqueterias.
+
+A continuacion se presento Moreno luciendo zapatos de charol, chaque
+de largos faldones y sombrero duro, lo mismo que si estuviera en la
+capital y fuese a visitar al ministro.
+
+Robledo, que se habia despabilado, mostro una admiracion ironica.
+
+--iQue elegante!...
+
+--Tuve miedo--contesto el oficinista--de que el chaque se me
+apolillase en el cofre, y lo he sacado a tomar el aire.
+
+Despues se acerco con timidez a Elena. "iBuenas noches, senora
+marquesa!" Y le beso la mano, imitando la actitud de los personajes
+elegantes admirados por el en comedias y libros.
+
+Ya no quiso separarse de la duena de la casa, iniciando una
+conversacion aparte, que parecio indignar a Pirovani. Al fin este se
+levanto de su silla, necesitando protestar de tan descomedido
+acaparamiento, y dijo a Robledo:
+
+--iHa visto usted como viene vestido ese muerto de hambre!...
+
+No habian terminado aun las sorpresas de aquella noche: faltaba la mas
+extraordinaria.
+
+Se abrio la puerta para dar paso a Canterac; pero este permanecio
+inmovil en el quicio algunos momentos, deseoso de que todos le viesen
+bien.
+
+Iba vestido de _smoking_, con pechera dura y brillante, y mostraba
+cierta indolencia aristocratica al andar, lo mismo que si entrase en
+un salon de Paris. Saludo a los hombres con un movimiento de cabeza
+ceremonioso y protector, besando despues la mano a Elena.
+
+--Yo tambien, marquesa, siento ahora la necesidad de vestirme cuando
+llega la noche, lo mismo que en otros tiempos.
+
+Agradecida la Torrebianca a este homenaje, volvio la espalda a Moreno
+y ofrecio una silla al recien llegado, junto a ella. Toda la noche
+hablo preferentemente con el frances, mientras Pirovani permanecia en
+un rincon, no ocultando su colera, y mostrandose al mismo tiempo
+anonadado por la elegancia de Canterac.
+
+Transcurrieron cuatro noches sin que el contratista se presentase en
+la casa. Despues de la primera, Moreno se sintio interesado por tal
+ausencia, y fue al domicilio de Pirovani para hacer averiguaciones.
+Por la noche dio la noticia a Robledo:
+
+--Tomo el tren para Bahia Blanca sin avisar a nadie. Debe traer entre
+manos algun negocio gordo.
+
+Y continuaron las tertulias sin otra novedad. El frances, siempre
+vestido de _smoking_, era el preferido por Elena en sus
+conversaciones. Moreno, al llegar la noche, se ponia el chaque, sin
+otro resultado que dialogar con Torrebianca. Este acabo por salir una
+noche de su cuarto vestido tambien de _smoking_, y al hacer Robledo
+gestos de extraneza, se excuso senalando a su esposa.
+
+Cuando en la quinta noche entro Moreno, se apresuro a hablar.
+
+--iGran noticia! Pirovani ha vuelto al anochecer. Creo que le veremos
+aqui de un momento a otro.
+
+Como el contratista era la novedad de esta velada, todos esperaron su
+aparicion.
+
+Al abrir la puerta quedo inmovil en el quicio unos momentos--lo mismo
+que habia hecho el otro--, para darse cuenta del efecto producido por
+su llegada. Iba vestido de frac; pero un frac extraordinario y
+deslumbrante, cuyas solapas estaban forradas con seda labrada de
+gruesas y tortuosas venas, iguales a las de la madera, y llevaba,
+ademas, un chaleco blanco ricamente bordado. En una solapa lucia una
+gardenia. Sobre la pechera ostentaba una perla enorme, ademas de la
+ancha cinta sostenedora de un monoculo inutil.
+
+Su aspecto era solemne y magnifico, como el de un director de circo o
+un prestidigitador celebre. Hacia esfuerzos por mantenerse sereno y
+que nadie adivinase su emocion. Saludo a los hombres con varonil
+altivez y se inclino ante la "senora marquesa", besandole una mano.
+
+Los ojos de ella brillaron con una sorpresa ironica. Todo lo de
+Pirovani la hacia sonreir. Pero acabo por agradecer esta
+transformacion realizada en su honor, y acogio al contratista con
+grandes muestras de afecto, haciendole sentar a su lado.
+
+Canterac se aparto, visiblemente ofendido por esta predileccion.
+
+Moreno hablaba a Robledo como escandalizado, senalando el frac de
+Pirovani:
+
+--iY para ese gran negocio emprendio su viaje con tanto misterio!...
+
+El espanol se alejo de el para hablar con Watson. Este parecia
+aturdido aun por la entrada teatral del italiano, y le admiraba
+conteniendo su risa.
+
+--Despues del _smoking_, el frac--murmuro Robledo--. El Carnaval se
+extiende por el desierto, y esta mujer va a volvernos locos a todos.
+
+Miro el traje del norteamericano, que era igual al suyo: un traje de
+campo, util para los trabajos al aire libre, e hizo una comparacion
+muda con el aspecto que presentaban los demas.
+
+Luego penso:
+
+"iQue perturbacion una hembra como esta cayendo entre hombres que
+viven solos y trabajan!... Y aun ocurriran tal vez cosas peores.
+iQuien sabe si acabaremos matandonos por su culpa!... iQuien sabe si
+esta Elena sera igual a la Elena de Troya!..."
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#VII#
+
+
+--?Otro matecito, comisario?
+
+Don Carlos Rojas estaba en la habitacion principal de su estancia,
+sentado a la mesa con don Roque, el comisario de Policia del pueblo.
+Una muchachita mestiza se mantenia erguida junto a ellos, mirandolos
+con sus ojos oblicuos, en espera de ordenes.
+
+Los dos tenian en su diestra la calabacita llena de mate, y chupaban
+el liquido oloroso con un canuto de plata llamado "bombilla". Apenas
+se daba cuenta la mestiza por el burbujeo de los canutos de que
+escaseaba el liquido, corria a un fogon inmediato, trayendo la
+"Paris", tetera de agua hirviente, para llenar a chorro las dos
+calabacitas repletas de hierba mate.
+
+Hablaban lentamente, interrumpiendo sus palabras para chupar. Rojas
+hacia esfuerzos por contener su colera. El dia anterior le habian
+robado un novillo, y el atribuia esta mala hazana a Manos Duras,
+ganoso de apropiarse los animales ajenos para venderlos en la Presa.
+Este robo le perjudicaba doblemente, pues ademas de ganadero era
+abastecedor de carne del pueblo, considerando dicha venta como uno de
+los mejores rendimientos de su estancia.
+
+Al presentarse el comisario, llamado por el para que conociese el
+robo, habia vuelto a recontar sus novillos. Era indudable que le
+faltaba uno. Y se enardecia al hablar con don Roque, lamentandose de
+la audacia de Manos Duras y afirmando que en Rio Negro no habia
+justicia.
+
+--Tres veces lo he enviado preso a la capital del territorio--dijo el
+comisario con desaliento--, y siempre vuelve libre, por falta de
+pruebas. ?Que podemos hacer nosotros?... Nadie quiere declarar contra
+el.
+
+Como Rojas insistiese en sus protestas, don Roque anadio para
+calmarle:
+
+--Voy a ver si esta vez consigo probar su delito. Le "garanto", don
+Carlos, que hare cuanto pueda.
+
+Y se lamento de los escasos medios coercitivos de que podia disponer.
+Toda la tropa a sus ordenes eran cuatro policias indolentes, con
+uniformes viejos y sin mas armas que largos sables de caballeria. Los
+habitantes del pais, mejor pertrechados, les prestaban sus carabinas
+cuando habian de perseguir a algun bandolero. Sus caballos eran los
+mas flacos y peor alimentados de toda la comarca.
+
+--Vivimos en una nacion federal--siguio diciendo el comisario--, y
+unicamente las provincias, por ser autonomas, tienen bien organizada
+su policia. Las autoridades de los territorios dependemos del gobierno
+de Buenos Aires, y al vivir tan lejos nos olvidan, y solo podemos
+contar con aquello que improvisamos.
+
+La critica del abandono en que vivian los territorios llevo
+insensiblemente a los dos argentinos a ensalzar por comparacion las
+grandezas del resto de su pais.
+
+--Aqui estamos olvidados y hechos unos salvajes--continuo don Roque--;
+pero esto no es mas que la Patagonia, y hace unos anos nada mas que
+empezo en ella la civilizacion. En cambio, companero, icomo ha
+adelantado el resto de nuestro pais en menos de medio siglo!...
+iPucha! iQue cosa barbara!
+
+Acabaron por olvidar sus preocupaciones inmediatas para no ver mas que
+la parte de la Republica que habia progresado vertiginosamente. Al
+final alabaron del mismo modo la tierra en que vivian. Don Roque,
+patriota optimista y de un entusiasmo receloso, presentia enemigos en
+todas partes.
+
+--Esta Patagonia, ahora desierta, vera usted que linda se nos pone
+dentro de unos anos, cuando sus tierras sean regadas. Fue una
+verdadera suerte que su aspecto pareciese tan feo a los de Europa. Por
+eso es nuestra aun y no nos la han robado.
+
+Y contaba a Rojas lo que habia leido en periodicos y libros.
+
+--Hace anos, un gringo muy mentado, al que llamaban don Carlos Darwin
+(el mismo que descubrio que todos venimos del mono), anduvo por estos
+pagos. Era joven y habia desembarcado en Bahia Blanca de una fragata
+de guerra inglesa que daba la vuelta al mundo. Queria estudiar las
+plantas y los animales de aqui; pero encontro poco que hacer, pues no
+abundaban entonces las unas ni los otros. Al fin parece que se marcho
+desesperado, y dio a este pais el titulo de "Tierra de la
+Desolacion"... Nos hizo un favor el gringo. Si llega a enterarse de lo
+que es esta tierra cuando la riegan, nos la roban los ingleses, como
+nos robaron las islas Malvinas, que ellos llaman de Falkland.
+
+Rojas tambien evocaba el pasado, para lamentar la ceguera de sus
+abuelos y sus padres. Habian tenido el defecto de ser ricos en la
+epoca que aun no se habian creado las fortunas mas grandes de la
+Argentina.
+
+Fue esto despues de 1870, cuando el gobierno de Buenos Aires, cansado
+de tolerar las rapinas de los indios salvajes y ladrones casi a las
+puertas de su capital, habia completado la obra conquistadora de los
+antiguos espanoles enviando al desierto una expedicion militar, que se
+ensenoreo de veinte mil leguas de terreno, casi todo el laborable.
+
+--El gobierno daba la legua a quinientos pesos, y el peso de entonces
+solo valia unos centavos. Ademas, concedia varios anos de plazo para
+el pago, y hasta insertaba en el diario oficial el nombre del
+comprador, declarandolo benemerito de la patria. Los soldados de la
+expedicion recibieron tambien, como recompensa, leguas de terreno,
+cuyo titulo de propiedad vendian despues a los bolicheros a cambio de
+ginebra o comestibles. Y estas tierras son las que ahora surten de
+trigo y de carne a medio mundo y han visto levantarse sobre ellas
+tantos pueblos y ciudades. La legua que costo unos centavos vale hoy
+millones. Muchos de los que poseen esas tierras no han tenido otro
+merito que guardarlas improductivas, sin querer venderlas, esperando
+la inmigracion europea que las hiciese prosperar. Como mis
+ascendientes eran ricos antiguos en aquella epoca y poseian una gran
+estancia, no quisieron adquirir campos nuevos. iQue desgracia!...
+
+Olvidaba Rojas sus despilfarres, que habian consumido la mejor parte
+de la herencia paternal, para acordarse unicamente de la fortuna
+enorme que podian haber improvisado sus ascendientes aprovechando,
+como tantos otros, la rapida expansion del pais.
+
+Una visita vino a interrumpir la platica de los dos argentinos.
+Celinda entro en la habitacion con falda de amazona, dio un beso a su
+padre y saludo a don Roque. Aprovechando este los breves momentos en
+que desaparecio el estanciero para volver con una caja de cigarros,
+dijo a la joven, mirando maliciosamente su falda:
+
+--Por el campo va usted vestida de otro modo.
+
+Sonrio Celinda, amenazandole despues con un ademan gracioso para que
+guardara silencio.
+
+--Callese--dijo--, no sea que le oiga mi viejito.
+
+Mientras los dos hombres encendian sus cigarros, volviendo a hablar de
+Manos Duras y la necesidad de perseguirlo, Celinda abandono la
+estancia, montando un caballo con silla femenil.
+
+Media hora despues galopaba por las inmediaciones del rio, pero en
+otro caballo y vestida de hombre. Vio un grupo de jinetes que venian
+hacia ella y se detuvo para reconocerlos.
+
+El ingeniero Canterac, deseoso de inspirar mayor interes a la marquesa
+de Torrebianca, la habia invitado a un paseo por las inmediaciones del
+rio, para que conociese las obras realizadas bajo su direccion. En
+este paseo podria apreciar Elena su importancia de primer jefe del
+campamento, viendo ademas como era obedecido por centenares de
+hombres.
+
+Ella y el frances hacian trotar sus cabalgaduras a la cabeza del
+grupo. Detras venia Pirovani, manteniendose mal sobre su caballo y
+esforzandose por introducirlo entre los caballos de los dos. Cerraban
+la marcha el marques, Watson y Moreno.
+
+Al pasar Elena y Canterac frente a Celinda, las dos mujeres se
+miraron. La marquesa sonrio a la otra, como si quisiera entablar
+conversacion; pero la joven permanecio cenuda y con ojos severos.
+
+--Es una nina--dijo el ingeniero--muy traviesa y juguetona, y aunque
+tiene cierto aspecto de muchacho, la creo capaz de trastornar la
+cabeza a cualquier hombre. Muchos la llaman Flor de Rio Negro.
+
+Elena, ofendida por la actitud de la hija de Rojas, la miraba ahora
+orgullosamente.
+
+--Tal vez sea una flor--dijo--, pero demasiado silvestre.
+
+Y siguio adelante, escoltada por sus dos admiradores.
+
+Esta breve conversacion fue en frances, y Celinda solo pudo comprender
+algunas palabras; pero adivino que la otra habia dicho algo contra
+ella, e hizo una mueca de desprecio asomando su lengua entre los
+labios.
+
+Pasaron a continuacion los jinetes del segundo grupo. El marques
+saludo ceremoniosamente a la joven. Moreno no se fijo en ella, pues
+solo tenia ojos para vigilar el lejano grupo en que iba la marquesa.
+
+Ricardo Watson fingio no entender los gestos de Celinda, indicandole
+con sus ademanes que se veia obligado a seguir a los demas.
+
+Le dejo ella marcharse haciendo un mohin de contrariedad; pero
+arrepentida luego, tiro de las riendas a su caballo, obligandole a dar
+una vuelta en redondo para seguir al grupo.
+
+Al mismo tiempo que trotaba busco con su diestra en el delantero de la
+silla el rollo del lazo, arrojando este contra su amigo. Despues fue
+recobrando la cuerda, y Watson, para no verse derribado, tuvo que
+detenerse y acabo por retroceder, mientras sus dos companeros seguian
+adelante, sin darse cuenta del incidente.
+
+Llego Ricardo adonde estaba la joven, teniendo aun el lazo apretado
+sobre sus hombros. Podia haberse desprendido de el, continuando su
+camino; pero se mostraba indignado por semejante broma y preferia
+hablar inmediatamente a la revoltosa muchacha.
+
+--Venga usted aqui--dijo ella sonriendo, mientras recogia dulcemente
+casi toda la cuerda--. ?Como se atreve a ir con esa... mujer, sin
+pedirme antes permiso?
+
+El ingeniero contesto con una voz hostil:
+
+--Usted no tiene ningun derecho sobre mi, senorita Rojas, y yo puedo
+ir con quien quiera.
+
+Palidecio Celinda al notar el tono inesperado con que le hablaba el
+joven; pero se repuso de esta mala impresion, recobrando su
+jovialidad. Despues dijo, imitando la voz grave del otro:
+
+--Senor Watson: yo tengo sobre usted el derecho indiscutible de que su
+persona me interesa, y no puedo tolerar que vaya mal acompanado.
+
+El norteamericano, vencido por la comica seriedad con que dijo ella
+estas palabras, acabo por reir. Celinda rio tambien.
+
+--Ya conoce usted mi caracter, gringuito... No me da la gana que vaya
+con esa mujer. Ademas, es demasiado vieja para usted... Jureme que me
+obedecera. Solo asi puedo dejarle libre.
+
+Watson juro solemnemente con una mano en alto, mientras hacia
+esfuerzos por mantenerse serio, y ella le saco el lazo de los hombros.
+Despues guiaron sus caballos en direccion opuesta a la que habian
+seguido Elena y su cortejo de jinetes.
+
+A partir del dia en que el ingeniero frances mostro a la marquesa las
+obras realizadas en el rio, haciendo alarde de su autoridad sobre los
+trabajadores, Pirovani se sintio humillado y deseoso de tomar el
+desquite.
+
+Una manana, acodado en la barandilla exterior de su vivienda, creyo
+haber descubierto el medio de vencer a su rival.
+
+Media hora despues llego frente a la casa un capataz de los que
+Pirovani tenia a su servicio y al que confiaba siempre las misiones
+dificiles.
+
+Era un chileno avispado y muy agil para salir de apuros, al que sus
+compatriotas apodaban el _Fraile_ por haber sido sus maestros los
+dominicos de Valparaiso. El _Fraile_ poseia sus letras y mostraba
+cierta aficion al empleo de palabras raras, acentuandolas
+arbitrariamente, segun las reglas de su capricho. Tenia la voz melosa,
+el ademan extremadamente cortes, gustaba de ingerir frases poeticas en
+su conversacion, y habia huido de la tierra natal por dos cuchilladas
+mortales dadas a un amigo.
+
+Llego a caballo, adivinando que el aviso del patron debia ser para un
+viaje largo. Desmonto, y Pirovani fue a su encuentro, dandole
+palmaditas en la espalda para hacer patente de este modo la confianza
+afectuosa que ponia en el. Unas veces le llamaba "chileno" con tono
+carinoso; otras, "roto", denominacion ironica que se da a si mismo el
+populacho de Chile.
+
+--Oye, roto; vas a ir a todo galope a la estacion. El tren para Buenos
+Aires pasara antes de dos horas, y es preciso que no lo pierdas.
+
+El _Fraile_, siempre impasible y sonriente, no pudo reprimir un gesto
+de asombro al enterarse de que lo enviaban a Buenos Aires.
+
+--Cuando llegues alla--continuo Pirovani--, entregaras esta lista a
+don Fernando, mi representante. Tu lo conoces. Dile que haga las
+compras en seguidita, que te entregue los paquetes, y tomas el tren
+unas horas despues. Te doy cinco dias para ir y volver.
+
+Puso el chileno un rostro grave al escuchar estas ordenes. Debia ser
+una mision de gran importancia la que le confiaba su patron, y se
+sintio orgulloso de que hubiese pensado en el.
+
+Pirovani le entrego un punado de billetes de Banco para los gastos de
+viaje y le dijo adios, volviendo la espalda con la gallardia de un
+general que acaba de dictar la orden decisiva del triunfo.
+
+Bajo el _Fraile_ los escalones, frunciendo su entrecejo con expresion
+pensativa:
+
+"Debe ser un pedido de herramientas muy urgentes para el trabajo...
+Tambien es posible que me envie por dinero..."
+
+Al ver que Pirovani se habia metido en su casa, no quiso buscar
+mentalmente nuevas explicaciones y abrio el sobre que acababa de
+recibir, empezando a leer su contenido en medio de la calle.
+
+Sus ojos pasaron por varios renglones, sin comprenderlos.
+
+"Una docena de frascos de "Jardin Encantado".
+
+"Idem idem de "Ninfas y Ondinas".
+
+"Seis docenas de cajas de jabon "Claro de Luna".
+
+El capataz continuo la lectura de las diversas hojas que componian el
+cuaderno. Al fin empezo a entender su texto, y esta comprension sirvio
+para aumentar su asombro, iY para eso le enviaban a Buenos Aires, con
+orden de volver inmediatamente!...
+
+--iPadre San Francisco!--murmuro--. Esto no puede ser para una sola
+hembra. Esto es para todo el haren del Gran Turco.
+
+Pero como le placia el viaje a Buenos Aires, aunque solo quedase alla
+unas horas, monto a caballo alegremente, saliendo a todo galope para
+no llegar tarde a la estacion.
+
+De todos los que visitaban por la noche a la marquesa de Torrebianca,
+el mas tranquilo en apariencia era Moreno. Como sus trabajos
+administrativos solo le ocupaban verdaderamente una vez por semana,
+pasaba el resto de ella leyendo en la casita de madera donde tenia su
+oficina. Era un lector avido e incansable, capaz de tragarse una
+novela cada veinticuatro horas, y a veces dos. Su aficion a los
+relatos novelescos de todas clases era antigua; pero se habia
+exacerbado en la Presa a causa de las largas horas de soledad. Todos
+se iban a trabajar en las inmediaciones del pueblo, dejandolo solo en
+su rustico despacho.
+
+Despues de la llegada de los marqueses de Torrebianca sus
+predilecciones literarias, indeterminadas hasta entonces, se
+concretaron en pro de las fabulas que se desarrollan en un ambiente
+aristocratico, teniendo por heroes a personajes del llamado gran
+mundo.
+
+El podia juzgar ahora idoneamente de la verosimilitud de tales
+historias, pues se rozaba con personas de la mas alta sociedad de
+Paris.
+
+Algunas veces cesaba de leer y ponia su mirada en el techo con una
+expresion de extasis. El deseo parecia cantar dentro de su craneo:
+
+"iSer heroe de novela!... iVerse amado por una gran senora!"
+
+Una tarde, cuando menos lo esperaba, Moreno vio llegar frente a su
+casa al ingeniero Canterac montado a caballo. A tales horas estaba
+siempre vigilando las obras del dique. Algo muy importante debia
+ocurrir para que el capitan viniera a buscarle.
+
+Se acerco el jinete a la ventana junto a la cual leia el oficinista y
+dio la mano a este inclinandose sobre su montura. Teniendo por
+inutiles los preambulos, dijo inmediatamente, con una sequedad
+militar:
+
+-He venido a verle cuanto antes para que pueda aprovechar el correo de
+hoy... Quiero hacer un obsequio a la marquesa. La pobre carece de todo
+en este desierto, y como usted recordara, nos hablo hace poco de lo
+que sufre por no tener aqui perfumeria de Paris.
+
+El ingeniero saco de un bolsillo varios papeles para darselos a
+Moreno.
+
+--Es un extracto de todos los catalogos de Buenos Aires que ha podido
+proporcionarme el gallego del boliche. Por cierto que tardo mucho en
+encontrarlos. Debia habermelos entregado hace tres dias, para que
+usted aprovechase el otro tren... Pero, en fin, vamos a lo que
+importa. Como usted tiene tantas amistades en Buenos Aires, escriba
+alla para que envien todo eso, y descuenteme su importe de mi sueldo
+de este mes.
+
+Moreno tomo los papeles, haciendo signos afirmativos.
+
+--Creo--siguio diciendo el ingeniero--que no se me adelantara en este
+obsequio el tal Pirovani, que cada vez resulta mas insufrible.
+
+Al marcharse Canterac hacia las obras del dique, Moreno empezo a
+examinar los papeles. Sus ojos se dilataron de asombro, tomando casi
+la misma forma circular de las gafas con montura de concha que los
+cubrian.
+
+Era una larguisima lista, no solo de perfumes y jabones, sino de toda
+clase de objetos de tocador. El capitan habia entrado por las paginas
+de los catalogos como en tierra recien descubierta, haciendo suyo lo
+que encontraba al paso.
+
+--Hay aqui por valor de mas de mil pesos--se dijo el oficinista--, y
+el ingeniero solo cobra seiscientos al mes.
+
+Su austeridad de hombre de numeros, metodico y prudente, le hizo
+indignarse contra esta falta de equilibrio entre los ingresos y los
+gastos. Pero acabo por sonreir, encontrando natural el despilfarro.
+iLa marquesa era tan interesante!... Ademas, una senora de su alcurnia
+no podia llevar la misma vida de privaciones de las mujeres del vulgo.
+
+Paso Moreno el resto de la tarde inquieto y pensativo. Varias veces
+intento reanudar la lectura de la novela que traia entre manos, pero
+el volumen acababa siempre por caer sobre su mesa, cubierta de papeles
+administrativos. Al fin busco entre estos papeles un pliego de carta,
+y frunciendo el ceno con la expresion recelosa de un nino que teme ser
+cogido en plena mentira, empezo a escribir:
+
+"Mi morocha linda: Enviame lo antes posible, en un paquete, el traje
+de fraque que me hice cuando nos casamos. La vida ha cambiado aqui
+completamente. Grandes personajes nos visitan con frecuencia, hay
+muchas fiestas, y yo deseo presentarme con un aspecto bien como el que
+mas. Esto puede ayudarme en mi carrera y..."
+
+Se detuvo Moreno para rascarse la cabeza con el mango de la pluma.
+Luego siguio escribiendo, con el mismo gesto infantil de inquietud y
+remordimiento, hasta llenar las cuatro paginas de la carta.
+
+Todas las noches, en la tertulia de la marquesa, mostraba ahora
+Pirovani el gesto preocupado del que desea proponer algo y cuando va a
+hablar se siente enmudecido por la emocion.
+
+Despues de una semana de dudas se decidio a formular su deseo,
+precisamente la noche en que el oficinista esperaba conseguir el mayor
+exito de su vida.
+
+Elena llevaba uno de sus trajes descotados, a los que agregaba o
+quitaba adornos para que diesen diariamente una impresion de novedad.
+El ingeniero frances y Torrebianca iban puestos de _smoking_ y
+Pirovani seguia ostentando su majestuoso frac... Pero ya no era el
+unico en lucir esta prenda. Moreno se habia presentado a ultima hora
+con el frac enviado por su mujer, pieza modesta que revelaba tener
+algunos anos de vida. Pero de todos modos era un frac, y el del
+contratista habia perdido el privilegio de ser unico, lo que puso
+nervioso a su poseedor, dandole nuevos animos para expresar sus
+deseos.
+
+Watson y Robledo vestian trajes obscuros. Los dos se habian visto
+obligados a cambiar de ropa todas las noches, para no parecer
+"inarmonicos"--como decia el espanol--en medio de esta elegancia
+absurda creada por la presencia de Elena.
+
+Como el norteamericano estaba fatigado de su trabajo en los canales,
+tuvo que sofocar numerosos bostezos, y al fin se levanto para
+retirarse a su dormitorio. Elena le miraba ahora con interes, y no
+oculto su despecho al ver que desaparecia, saludandola friamente, como
+si nada le importase alejarse de ella.
+
+El aquel momento Canterac estaba retenido por su conversacion con el
+marques, Moreno hablaba con Robledo, y a Pirovani le parecio oportuno
+no dejar que transcurriese mas tiempo sin exponer a Elena lo que
+pensaba.
+
+--Temia hablar, senora marquesa; pero al fin me decido, y ialla va!...
+Este marco es indigno de su hermosura y su elegancia.
+
+Y el contratista abarco con una mirada de desprecio la habitacion y
+todos sus muebles.
+
+--Si usted quiere, desde manana puede instalarse en mi casa. Suya es.
+Yo me alojare en la vivienda de uno de mis empleados.
+
+No mostro Elena gran asombro. Parecia que esperase desde mucho antes
+esta proposicion, como si ella misma se la hubiese sugerido lentamente
+al contratista. Pero no por ello dejo de hacer gestos de protesta, al
+mismo tiempo que sonreia y acariciaba con sus ojos a Pirovani.
+
+Finalmente parecio ablandarse, y prometio que estudiaria la
+proposicion, consultando a su esposo antes de decidirse.
+
+Esta consulta fue al dia siguiente, mientras Robledo y Watson se
+hallaban en las obras de los canales.
+
+Torrebianca, a pesar de la sumision con que acogia ordinariamente las
+proposiciones de su mujer, se mostro escandalizado. Le era imposible
+aceptar la generosidad de Pirovani.
+
+--?Que pensara la gente al ver que nos cede una casa que es su
+orgullo?...
+
+Y movia su cabeza con energicas negativas. Surgio en su interior una
+repulsion de casta, al pensar que pudiera protegerle aquel compatriota
+de gustos ordinarios. No le era antipatico; pero nunca le admitiria
+como un igual.
+
+Elena acabo por irritarse, cansada de sus protestas.
+
+--Tu amigo Robledo nos protege, y sin embargo no se te ocurre por eso
+que pueda murmurar la gente... ?Que tiene de extraordinario que un
+amigo nuevo nos demuestre su simpatia cediendonos su casa?
+
+Estaba tan acostumbrado Torrebianca a obedecer a su esposa, que
+bastaron las ultimas palabras de ella para quebrantar su resistencia.
+Sin embargo, aun insistio en sus negativas, y Elena anadio para
+convencerle:
+
+--Comprendo tus escrupulos, si la casa fuese regalada; pero es
+simplemente alquilada. Asi se lo he dicho a Pirovani. Tu le pagaras el
+alquiler cuando la empresa dirigida por Robledo retribuya tus
+trabajos.
+
+El marques lo acepto todo al fin, con un gesto de resignacion. Parecia
+mas viejo y mas desalentado, como si le royese lentamente una dolencia
+moral.
+
+--Hagase lo que tu quieras. Mi unico deseo es verte feliz.
+
+Al dia siguiente visito su esposa la casa de Pirovani, para conocerla
+por entero antes de proceder a su instalacion en ella.
+
+La recibio el contratista en lo alto de la escalinata, acompanandola
+despues por las diversas habitaciones, palido de emocion al verse a
+solas con la "senora marquesa". Esta, para darse aires de duena,
+ordeno inmediatamente a la servidumbre que cambiase algunos muebles de
+sitio. El italiano elogio su buen gusto de gran dama, guinando un ojo
+a la mestiza, su ama de llaves, para que se uniese a esta admiracion.
+
+Llegaron al dormitorio que habia sido del italiano y en adelante seria
+de ella. Encima de todos los muebles habia grandes paquetes en papel
+fino, atados y sellados de los que se desprendian gratos olores. Los
+fue abriendo el contratista, y quedaron visibles docenas de frascos
+de esencias y de cajas de jabon, asi como otros articulos de tocador;
+todo el encargo enorme hecho a Buenos Aires, que parecia acariciar los
+ojos con el brillo de sus botellitas de cristal tallado, de sus
+estuches con forros de seda y pieles finas, de sus etiquetas de oro,
+al mismo tiempo que cosquilleaban el olfato unos perfumes de jardin
+sobrenatural.
+
+Ella iba de asombro en asombro, y acabo por reir, lanzando
+exclamaciones alegres e ironicas.
+
+--iQue generosidad!... Hay para poner una tienda de perfumista.
+
+Pirovani, cada vez mas palido, enardecido por esta sonrisa y por la
+soledad, intento aproximar su boca a la de ella, besandola. Pero como
+Elena esperaba desde mucho antes este ataque, le fue facil repelerlo
+avanzando sus dos manos energicamente, a la vez que decia:
+
+--Eso equivale a quererme hacer pagar el alquiler de la casa, como un
+vil comerciante. En tal caso, ya no hay regalo. iY yo que le creia a
+usted un _gentleman_!...
+
+Sintio cierta lastima al darse cuenta de la confusion de Pirovani. El
+pobre temia no haber procedido con el tacto de un hombre elegante.
+Para consolarlo puso su mano derecha junto a la boca de el.
+
+--Contentese con esto--dijo.
+
+El italiano beso la mano con entusiasmo, y fueron tan repetidos sus
+besos, que al fin tuvo ella que retirarla, amenazandole con un dedo
+para que guardase prudencia.
+
+Luego continuo la visita de la casa, llevando al contratista tras de
+sus pasos. Parecia arrepentido de su audacia y arrepentido al mismo
+tiempo de la docilidad con que habia obedecido a aquella mujer.
+
+Pero por encima de tan opuestos sentimientos paladeaba una sensacion
+de triunfo al recordar el contacto de aquella mano fina y olorosa.
+Esto le hizo persistir mentalmente en su opinion:
+
+"iOh, las grandes senoras!... No hay mujeres como ellas."
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#VIII#
+
+
+El aspecto de la casa de Pirovani cambio mucho al instalarse en ella
+los Torrebianca.
+
+Las ventanas lucian ahora, a traves de sus vidrios, unas cortinas
+flamantes. Ya no se mostraban en las galerias exteriores las
+domesticas mal vestidas y realizando al aire libre ciertos trabajos de
+limpieza. La presencia de aquella senora tan hermosa y elegante habia
+impuesto a la servidumbre nuevos cuidados personales. Hasta la gorda
+Sebastiana iba vestida todos los dias "de domingo", como decian sus
+amigas.
+
+Otra novedad conocio el vecindario de la Presa con la instalacion de
+Elena en la casa del contratista. El salon de Pirovani tenia un piano
+de media cola, que habia permanecido cerrado hasta entonces. Lo compro
+el italiano en Buenos Aires por complacer a un compatriota suyo, dueno
+de un almacen de instrumentos de musica. Ademas le habian dicho que un
+salon "distinguido" no esta completo si carece de un piano, pero con
+cuerdas horizontales y la tapa a medio levantar. Y compro el valioso
+instrumento, sin esperanza de que llegase a la Presa un visitante
+capaz de utilizarlo.
+
+Elena, que en sus horas de soledad era una fumadora insaciable, cuando
+se cansaba de ir con el cigarrillo en la boca de una a otra pieza
+examinando los adornos y comodidades de su nueva casa, abria el piano,
+dejando que sus dedos corriesen sobre las teclas. Asi pasaba las
+horas, recordando romanzas de su juventud, casi ignoradas por la
+generacion que habia seguido a la suya, o repitiendo la musica que era
+de moda cuando ella huyo de Paris.
+
+Muchas veces, entusiasmada por estas evocaciones del pasado, sentia la
+necesidad de unir su voz a la del instrumento. Sus cantos hacian que
+Sebastiana y las otras criadas abandonasen los trabajos en el corral,
+avanzando lentamente hacia el interior de la casa con la expresion de
+amansamiento de las bestias subyugadas por la voz y la lira de Orfeo.
+
+Una parte del vecindario sentia igualmente esta atraccion. Apenas
+cerrada la noche, cuando los trabajadores habian terminado su cena,
+muchos chiquillos y mujeres se encaminaban a la casa de Pirovani,
+sentandose en el suelo a alguna distancia de ella, para contemplar las
+ventanas, levemente tenidas de rojo. Si algunos ninos impacientes
+empezaban a perseguirse en sus juegos, las madres les imponian
+silencio:
+
+--iCallad, malditos, que la senora va a cantar!...
+
+Y se estremecian con una emocion religiosa al oir los sonidos del
+piano y la voz de Elena. Era como la melodia de un mundo lejanisimo
+que iba llegando a traves de las paredes de madera hasta esta
+muchedumbre simple de gustos, que en punto a musica llevaba varios
+anos sin oir otra que la de las guitarras del boliche.
+
+Algunos hombres venian a unirse al publico rudo, enardecidos por un
+sentimiento en el que se mezclaban la admiracion y el deseo. Los
+mismos que habian mirado con indiferencia a la nina de la estancia de
+Rojas por parecerles un muchacho, se entusiasmaban viendo pasar a
+caballo, con falda de amazona, a la marquesa de Torrebianca.
+
+--Eso es una mujer... iVaya unas curvas!
+
+Y al oir su canto, quedaban como embobados por una delicia voluptuosa.
+Segun ellos, solo una mujer de gran hermosura podia cantar asi.
+
+Una semana despues de haberse instalado los Torrebianca en la nueva
+vivienda anuncio Sebastiana a sus amigas que la senorona, a partir de
+aquella noche, iba a recibir diariamente a sus amistades, lo mismo que
+hacian las damas ricas de Buenos Aires. Este anuncio sirvio para que
+las comadres de la Presa se imaginasen algo nunca visto; y despues de
+la cena empezaron a formarse grupos de curiosos frente a las ventanas
+iluminadas. Algunas mujeres se ponian una mano junto al oido pura
+escuchar mejor, imponiendo silencio a las companeras con sus codazos.
+Elena, sentada al piano, cantaba romanzas sentimentales mientras iban
+llegando sus invitados.
+
+Los primeros en presentarse fueron el ingeniero frances y Moreno. Este
+ultimo, para completar el frac, oculto bajo su gaban, habia creido
+necesario ponerse un sombrero de copa. El no era como Pirovani, que se
+presentaba vistiendo traje de etiqueta y tocado con un sombrero
+flexible. La senora marquesa, por ser dama del gran mundo, debia
+haberse fijado, indudablemente, en estas faltas de elegancia.
+
+Canterac, al pisar el primer peldano de madera, se detuvo para decir a
+su companero:
+
+--No debia entrar. Esta casa pertenece al intrigante Pirovani, hombre
+que aborrezco... Pero temo que la marquesa se queje si no me ve en su
+reunion.
+
+Moreno, que era amigo de todos y no llegaba a enfadarse
+verdaderamente con nadie, creyo necesario defender al ausente.
+
+--iSi ese italiano es una buena persona!... Tengo la certeza de que le
+quiere a usted mucho.
+
+Pero Canterac no podia admitir palabras conciliadoras.
+
+--Es un hombre falto de tacto, que se empena en atravesarse en mi
+camino... Esto acabara mal para el.
+
+Entraron en la casa, y el marques vino a saludarles en el
+recibimiento. Luego pasaron al salon, quedando los tres inmoviles,
+mientras Elena continuaba su canto como si no los hubiese oido llegar.
+
+Otros dos invitados se encontraron frente a la casa: Robledo y
+Pirovani. Este llevaba un gaban de pieles nuevo sobre el frac y se
+cubria con un sombrero de copa no menos flamante, pedido a Bahia
+Blanca por telegrafo, como si un duende familiar le hubiese avisado
+los malos comentarios de su amigo Moreno.
+
+De los grupos de curiosos, medio ocultos en la sombra, partieron risas
+y cuchicheos. Unos se burlaban del tubo de seda brillante que el
+contratista se habia puesto en la cabeza; otros lo admiraban con
+orgullo egoista, como si el tal sombrero aumentase la importancia de
+la vida en el desierto.
+
+--Vengo de visita a mi propia casa--dijo Pirovani con el deseo de que
+el otro admirase su generosidad.
+
+--Ha hecho usted mal en cederla--se limito a contestar Robledo.
+
+El italiano tomo un aire de hombre superior.
+
+--Convendra usted en que su casa no era la mas adecuada para que
+viviese en ella tan gran senora. Yo, aunque no he estudiado, conozco
+los deberes de un hombre de buena educacion, y por eso...
+
+Robledo levanto los hombros y siguio adelante, como si no quisiera
+escucharlo. El contratista marcho detras de el, y, senalando una de
+las ventanas iluminadas, dijo con entusiasmo:
+
+--iQue voz de angel!... iQue alma de artista!
+
+Volvio Robledo a levantar los hombros, y los dos entraron en la casa.
+
+Al llegar al salon se unieron a los tres varones que escuchaban
+inmoviles y apenas Elena hubo lanzado la ultima nota de su romanza, el
+italiano empezo a aplaudir y a dar gritos de entusiasmo. Canterac y el
+oficinista, por no ser menos, prorrumpieron igualmente en
+manifestaciones de admiracion, expresandolas cada uno con arreglo a su
+caracter.
+
+En la nueva casa las reuniones iban a ser menos simples y austeras que
+en el alojamiento de Robledo. Sebastiana, que solo creia en el mate,
+remedio, segun ella, de toda clase de enfermedades y suprema delicia
+del paladar tuvo que servir a los invitados, ayudada por dos criaditas
+mestizas, varias tazas de agua caliente con una cosa llamada te.
+
+Fingiendo ocuparse de la buena marcha del servicio, evoluciono Elena
+entre aquellos tres hombres que la seguian avidamente con los ojos,
+mientras vacilaban las tazas en sus manos, derramando a veces su
+contenido sobre los platillos. Los tres admiradores intentaron
+repetidas veces conversar con ella; pero era tan habil para repelerlos
+dulcemente, que acababan por dialogar con su marido. En cambio, la
+marquesa buscaba al unico hombre que no habia mostrado interes en
+hablarla. Al fin consiguio en una de sus evoluciones sentarse a un
+extremo del salon, con Robledo al lado de ella.
+
+--Indudablemente, Watson no ha querido venir--dijo al espanol--. Cada
+vez estoy mas convencida de que no le soy simpatica a el... ni tampoco
+a usted.
+
+Robledo se defendio de esta acusacion con gestos mas que con palabras;
+pero como ella insistiese en presentarse cual una victima de la
+injusta antipatia de los dos asociados, el ingeniero acabo por
+contestar:
+
+--Watson y yo somos amigos de su marido, y nos da miedo ver la
+ligereza con que hace concebir usted ciertas esperanzas, tal vez
+equivocadas, a los que la visitan.
+
+Elena empezo a reir, como si la regocijasen las palabras de Robledo y
+el tono de gravedad con que las habia dicho.
+
+--No tema usted. Una mujer que no ha nacido ayer y conoce el mundo,
+como yo lo conozco, no va a comprometerse y a hacer locuras por esos.
+
+Y abarco en una mirada ironica a sus tres pretendientes, que seguian
+al lado del marques.
+
+--Yo no supongo nada--dijo Robledo en el mismo tono--. Veo lo
+presente, como vi otras cosas en Paris... y me da miedo el porvenir.
+
+Quedo indecisa Elena mirando a su interlocutor, como si dudase entre
+continuar riendo o mostrarse enfadada. Al fin hablo con el tono grave
+de una persona ofendida:
+
+--No me considero mejor ni peor que otras. Soy simplemente una mujer
+que nacio para vivir en la abundancia y en el lujo, y jamas ha
+encontrado un companero capaz de darle lo que le corresponde.
+
+Se miraron en silencio largo rato, y ella anadio:
+
+--Los que me desearon no pudieron proporcionarme cuanto necesito para
+mi vida, y los que hubieran podido satisfacer mis deseos nunca se
+fijaron en mi.
+
+Bajo la cabeza como desalentada, murmurando contra su destino.
+
+--Usted no sabe que vida ha sido la mia. Necesito la riqueza; es algo
+indispensable para mi existencia, y he pasado lo mejor de mi juventud
+corriendo inutilmente tras de ella. Cuando imagine tenerla entre mis
+manos, la vi desvanecerse, para reaparecer mas lejos, obligandome a
+una nueva carrera... iY asi ha sido siempre!
+
+Callo un instante, concentrando su pensamiento, para anadir con el
+mismo tono que si hiciera una confesion:
+
+--Los hombres no pueden comprender las angustias y las ambiciones de
+las mujeres de ahora. Necesitamos para vivir muchisimo mas que las
+hembras de otros tiempos. El automovil y el collar de perlas son el
+uniforme de la mujer moderna. Sin ellos, toda la que reflexiona un
+poco y puede darse cuenta de su situacion se siente infeliz... Yo los
+tuve algunas veces, pero sin tranquilidad, "sin solidez", temiendo
+perderlos al dia siguiente. Como todos necesitamos escuchar, para
+seguir viviendo, la cancion de la esperanza, espero ahora que mi
+marido ganara aqui una fortuna, ino se cuando!... y esto me hace
+soportar el horrible destierro.
+
+Luego continuo con tristeza:
+
+--?Y que ganara?... Centavos tal vez, cuando usted lleve ya ganados
+miles y miles de pesos... iAy! Yo merecia otro hombre.
+
+Volvio a levantar la cabeza para sonreir melancolicamente mirando al
+espanol.
+
+--Tal vez mi felicidad hubiese sido encontrar un companero como usted:
+animoso, energico, capaz de domar a la fortuna rebelde... Y a usted,
+para ser un verdadero triunfador, le ha faltado una mujer que le
+inspirase entusiasmo.
+
+Robledo sonrio a su vez con aire bonachon.
+
+--Ya es tarde para hablar de esas cosas...
+
+Pero ella le miro fijamente, al mismo tiempo que protestaba de su
+desaliento. Nunca es tarde en la vida para nada. Los hombres
+energicos son como ciertas tierras exuberantes del tropico, en las que
+se conoce la muerte pero no la vejez, renovandose sobre ellas una
+primavera incansable. Disponen de la voluntad que manda a la
+imaginacion, y la imaginacion es un pintor loco que anima con los
+colores de su paleta el lienzo gris de la realidad.
+
+Elena, al hablar asi, habia aproximado su rostro al de el. Sus ojos
+parecian querer penetrar en los ojos de Robledo. Este, por un momento,
+sintio cierta turbacion; pero se repuso en seguida, haciendo un gesto
+negativo.
+
+--Muy interesante lo que usted dice, amiga mia, pero los hombres
+verdaderamente energicos no gustan de resucitar falsas primaveras, por
+las complicaciones que esto trae.
+
+Continuaron hablando. Ella quiso recordar otra vez su pasado.
+
+--iSi yo le contase mi historia!... Todas las mujeres tienen la
+pretension de que su vida ha sido una novela, que solo necesita ser
+contada con cierta habilidad para que interese al mundo entero. Yo no
+aspiro a que mi pasado sea interesante; unicamente lo creo triste, por
+la desproporcion que siempre hubo en el, entre lo que yo creo merecer
+y lo que la vida ha querido darme.
+
+Se detuvo un momento, como si acabara de ocurrirsele una idea penosa.
+
+--No crea usted que soy una de esas advenedizas hambrientas de goces y
+comodidades, por lo mismo que no los conocieron nunca. En mi ocurre lo
+contrario: necesito el lujo y el dinero para vivir porque me rodearon
+al nacer. Fui rica en mi infancia y pobre en mi juventud. iLo que he
+luchado para ocupar otra vez mi antiguo rango y vivir de acuerdo con
+mi primera educacion!... Y la lucha continua... y las catastrofes se
+repiten... y cada vez me veo mas lejos del punto de donde parti.
+Ahora estoy en uno de los rincones mas olvidados de la tierra,
+llevando una existencia casi igual a la de las gentes que vivieron en
+los primeros tiempos de la Historia. iY todavia me censura usted!...
+
+Robledo se excuso.
+
+--Yo soy su amigo, el amigo de su marido, y lo unico que hago es
+avisarla al verla marchar en mala direccion. Considero peligroso el
+juego que se permite usted con esos hombres.
+
+Y senalo a los tres personajes de la Presa, que seguian hablando con
+Torrebianca.
+
+--Ademas, antes de su llegada, la vida era aqui un poco monotona, pero
+tranquila y fraternal. Ahora, con su presencia, los hombres parecen
+haber cambiado; se miran hostilmente, y temo que sus rivalidades,
+hasta el presente algo pueriles, terminen de un modo tragico. Usted
+olvida que vivimos lejos de los demas grupos humanos, y este
+aislamiento nos hace retroceder poco a poco a la vida barbara.
+Nuestras pasiones, domesticadas por la existencia en las ciudades,
+pierden aqui su educacion y saltan en libertad. Mucho cuidado con
+ellas; es peligroso tomarlas con motivo de juego.
+
+Elena rio de sus temores, y hubo en su risa cierto desprecio, no
+pudiendo comprender tal pusilanimidad en un hombre fuerte.
+
+--Dejeme que tenga mi corte. Necesito estar rodeada de admiradores,
+como les ocurre a los grandes artistas vanidosos. ?Que seria de mi si
+me faltase el placer de la coqueteria?...
+
+Luego anadio, frunciendo el ceno y con voz irritada:
+
+--?Que otra cosa puedo hacer aqui? Ustedes tienen el trabajo que les
+distrae, sus luchas con el rio, las exigencias de los obreros. Yo me
+aburro durante el dia; hay tardes que pienso en la posibilidad de
+matarme; y unicamente cuando llega la noche y se presentan mis
+admiradores encuentro un poco tolerable mi destierro... En otro sitio
+tal vez me hiciesen reir esos hombres; pero aqui me interesan.
+Resultan un verdadero hallazgo en esta soledad.
+
+Miro con una ironia risuena hacia donde estaban sus tres solicitantes,
+y continuo:
+
+--No tema usted, Robledo, que pierda la cabeza por ellos. Me doy
+cuenta de mi situacion.
+
+Se comparaba con un viajero de la altiplanicie patagonica que no
+llevase mas que un cartucho en su revolver y se viera atacado por un
+grupo de vagabundos de los que merodean cerca de la Cordillera. De
+hacer fuego, solo podia derribar a un enemigo, arrojandose los otros
+sobre el al verle indefenso. Era preferible prolongar la situacion
+amenazandolos a todos, pero sin disparar.
+
+--Me causa risa el pensamiento de que yo pudiera decidirme por uno de
+ellos. No son estos hombres los que me haran perder la cabeza. Pero
+aunque alguno de los tres me interesase, guardaria mi prudencia,
+temiendo lo que harian o dirian los demas al verse desahuciados. Es
+mejor mantenerlos a todos en la inquieta felicidad de la esperanza.
+
+Y notando que su larga conversacion con el espanol producia malestar y
+escandalo en los otros visitantes, se levanto para ir hacia ellos.
+
+--?Quien de ustedes me da un cigarrillo?...
+
+Los tres salieron a su encuentro a la vez, ofreciendo sus pitilleras,
+y la rodearon como si quisieran disputarse a golpes sus palabras y sus
+gestos.
+
+La primera tertulia de la marquesa de Torrebianca termino despues de
+media noche, hora inusitada en aquel destierro. Solamente ciertos
+sabados, en que los trabajadores recibian la paga de medio mes,
+llegaban a horas tan avanzadas las fiestas en el boliche del Gallego.
+
+Toda la manana siguiente anduvo Sebastiana adormecida y con los pies
+torpes por haberse levantado al amanecer, como era su costumbre,
+despues de mantenerse despierta hasta que se marcharon los invitados.
+
+Estaba en una de las galerias exteriores, rinendo con voz queda a las
+criaditas mestizas para que no despertasen con los ruidos de la
+limpieza a la duena de la casa, cuando repentinamente parecio olvidar
+su colera, poniendose una mano sobre los ojos para ver mejor. Un
+jinete encabritaba su caballo en mitad de la calle, agitando al mismo
+tiempo un brazo para saludarla.
+
+--iMi senorita linda!... Siempre me cuesta el conocerla con su traje
+de varoncito. ?Como le va?...
+
+Y bajo apresuradamente los escalones de madera, atravesando la calle
+para ir al encuentro de Celinda Rojas.
+
+No se habian visto desde el dia que Sebastiana abandono la estancia; y
+ahora, por odio a don Carlos, creyo conveniente la mestiza enumerar
+las magnificencias de su nueva situacion.
+
+--Una gran casa, senorita, sea dicho sin ofender a la suya. La plata
+corre como agua de acequia. Ademas, la patrona, una gringa bien,
+nacio, segun dicen, marquesa alla en su tierra. El italiano, que es un
+demonio para roerles la plata a los trabajadores, en cuanto se trata
+de esta senorona parece medio zonzo, y se cuida de que no la falte
+nada. Anoche hubo reunion con musica. Yo pense en usted, nina linda, y
+me dije: "iComo le gustaria a mi patroncita oir cantar a esta
+marquesa!"
+
+La amazona escuchaba haciendo signos afirmativos, como si su
+curiosidad se excitase al oir este relato.
+
+Para aumentar su admiracion, fue Sebastiana enumerando todas las
+personas que habian estado en la fiesta.
+
+--?Y no te olvidas de alguno mas?--pregunto Celinda al terminar ella
+su lista--. ?No estuvo don Ricardo, ese que trabaja con don Manuel, el
+de los canales?
+
+Movio su cabeza la mestiza negativamente.
+
+--En toda la noche vi a ese gringo.
+
+Luego empezo a reir, dandose sonoras palmadas en uno de sus muslos de
+relieve elefantiaco, lo que marco su enorme redondez bajo la ligera
+faldamenta.
+
+--Ya lo se, mi nina, ya lo se... Me han hablado de que usted y el
+gringo van siempre juntos a caballo por esos pagos, y no pasa dia sin
+que se encuentren... Si alguna vez se dan un beso, busquen un lugar
+donde nadie los vea. Mire que la gente de aqui es muy habladora y no
+quiere otra cosa. Ademas, los que mandan en eso de las obras del rio
+tienen unos anteojos muy largos que lo descubren todo de lejos...
+
+Celinda se ruborizo, al mismo tiempo que intentaba protestar.
+
+--iSi me parece muy bien!--siguio diciendo la mestiza--. Ese don
+Ricardo es un buen mozo y excelente persona. Un gran marido para
+usted, si es que don Carlos, con el geniazo que Dios le ha dado, no se
+opone. Los gringos de America, cuando no beben, son buenazos. Yo tengo
+una amiga que se caso con uno que es maquinista, y lo lleva de la
+nariz adonde quiere. Conozco otra que...
+
+Pero la amazona no sentia interes por tales historias, y la
+interrumpio:
+
+--Entonces, don Ricardo no vino anoche.
+
+--Ni anoche ni las otras noches. Entoavia no ha aparecido por aqui.
+
+La miro Sebastiana con malicia, al mismo tiempo que una sonrisa
+bondadosa dilataba su rostro carrilludo y cobrizo.
+
+--?Ya tiene celos, nina?... No se ponga colorada por eso. A todas nos
+pasa lo mismo cuando queremos a un hombre. Lo primero que pensamos es
+que alguna nos lo va a quitar... Pero aqui no hay motivo. Usted es una
+perla, patroncita. Esa senorona tambien es hermosa, principalmente
+cuando acaba de peinarse y se ha puesto en la cara tantas cosas que
+huelen bien, traidas de la capital. Pero comparada con usted... ique
+esperanza!... A mi nina casi la he visto yo nacer, y la marquesa no
+debe acordarse ya de cuando vino al mundo.
+
+Luego, pensando en si misma, creyo necesario anadir:
+
+--A decir verdad, la marquesa no debe tener muchos anos... Pero ?quien
+no resulta vieja al lado de usted, preciosura?... No todas podemos ser
+un boton de rosa.
+
+Callo un momento para mirar a un lado y a otro; y despues, bajando la
+voz y empinandose sobre las puntas de los pies para estar mas cerca
+del rostro de Celinda, dijo con la alegria de una comadre que puede
+chismorrear libremente:
+
+--Sepa, lindura, que muchos van detras de ella; pero ninguno es don
+Ricardo. Al pobre gringo le basta con quererla a usted, ramito de
+jazmin. Los otros andan como avestruces detras de la marquesa: el
+capitan, el italiano, el empleado del gobierno que lleva los papeles;
+itodos locos, y mirandose como perros!... Y el marido no ve nada; y
+ella se rie de ellos y se divierte en hacerlos sufrir... Yo creo que
+ningun hombre de los que vienen a la casa le gusta.
+
+Celinda no parecia tranquilizarse con tales palabras. Antes bien,
+protesto de ellas mentalmente, pensando: "Watson no puede ser
+comparado con los otros."
+
+Necesito exteriorizar su pensamiento, y dijo a Sebastiana:
+
+--Sera verdad que no le gustan los demas; pero don Ricardo es mas
+joven que todos ellos; y estas mujeres que han corrido el mundo y
+empiezan a ponerse viejas, iresultan a veces tan... caprichosas!
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#IX#
+
+
+El famoso Manos Duras vivia al borde de la altiplanicie, del lado de
+la Pampa, viendo enfrente el limite de la Patagonia, y a sus pies la
+amplia y tortuosa cortadura del rio y un extremo de la estancia de
+Rojas.
+
+Su casa, hecha de adobes, tenia alrededor otras construcciones aun mas
+miseras y unos corrales de viejos maderos hincados en el suelo, que
+solo de tarde en tarde guardaban algun animal.
+
+Todos en el pais conocian la situacion del llamado "rancho de Manos
+Duras"; pero pocos iban a el, por ser lugar de mala fama. Algunas
+veces, los que pasaban con cierta inquietud por sus inmediaciones solo
+conseguian tranquilizarse al notar su soledad. No ladraban ni salian
+al camino los perros de hirsuto pelaje, ojos sangrientos y agudos
+colmillos acompanantes del gaucho. Tampoco se veian sus caballos
+pastando la hierba rala de los alrededores.
+
+Manos Duras se habia ido. Tal vez merodeaba por las orillas del rio
+Colorado, donde era mas abundante la ganaderia que en el rio Negro;
+tal vez vagaba por las estribaciones de los Andes, para visitar a sus
+amigos del valle del Bolson--poblado en gran parte por aventureros
+chilenos--, o a los que habitaban las riberas de los lagos andinos.
+Estas excursiones a la Cordillera eran, segun afirmaban muchos, para
+vender en Chile animales robados en la Argentina.
+
+En otras ocasiones, el rancho de Manos Duras aparecia
+extraordinariamente poblado. Gauchos errantes se instalaban en las
+chozas de adobes durante unas semanas, sin que nadie supiese con
+certeza cual era su procedencia ni adonde irian al marcharse de alli.
+
+El comisario de la Presa empezaba a sentirse inquieto por estas
+visitas y a vivir mal, temiendo todas las mananas la denuncia de algun
+robo... Pero transcurrian los dias sin que se alterase la paz del
+pueblo y sus alrededores. En el rancho de Manos Duras se mataban y
+desollaban reses, vendiendo carne el gaucho a toda la comarca. Y como
+no llegaba ninguna queja, don Roque se abstenia de averiguar la lejana
+procedencia de aquellos animales.
+
+Luego huian de pronto los companeros de Manos Duras, y este continuaba
+su vida solitaria, o desaparecia igualmente de su rancho por algun
+tiempo, con gran satisfaccion del comisario.
+
+Ahora vivia con tres companeros malcarados y parcos en palabras, que,
+segun se murmuraba en el boliche del Gallego, procedian de un valle de
+la Cordillera.
+
+--Tres hombres de bien que se han desgraciado--dijo el gaucho hablando
+de ellos--; tres compadres que han venido a vivir a mi rancho hasta
+que las gentes malas se cansen de calumniarlos.
+
+Un dia de gran calor, Manos Duras monto a caballo para ir al pueblo a
+hacer unas compras. Era en las primeras horas de la tarde.
+
+Los habitantes europeos de la Presa, al mirar el almanaque, pensaban
+en la nieve y los frios huracanes de sus paises, que estaban todavia
+en pleno invierno. Aqui reinaba el verano, un verano patagonico,
+violento y ardoroso, sobre una tierra que rara vez conoce las lluvias
+y en la cual todas las estaciones son extremadas, descendiendo el
+termometro durante el invierno muchas unidades por debajo de cero.
+
+La tierra yerma parecia temblar bajo el sol. Era una reverberacion que
+ondulaba las lineas rectas, cambiando los contornos de colinas,
+edificios y personas. Estos caprichos de la luz hacian ver tambien los
+objetos dobles e invertidos, como si estuviesen al margen del agua,
+fingiendo lagos inmensos en un pais extremadamente seco. Eran los
+espejismos del desierto que por sus formas variables e inesperadas
+llamaban la atencion harta de los hijos del pais, acostumbrados a toda
+clase de ilusiones opticas.
+
+En el ultimo termino de la gigantesca cortadura abierta por el rio,
+casi al ras de la linea del horizonte, se deslizaba un largo gusano
+negro con una pequena vedija de algodon en la cabeza.
+
+Manos Duras se detuvo para ver mejor. Aquel dia no era de correo de
+Buenos Aires.
+
+"Debe ser un tren de carga que viene de Bahia Blanca", se dijo.
+
+Resultaba visible estando aun a muchos kilometros de la Presa, y
+pasaria otros tantos kilometros mas alla, para no detenerse hasta
+Fuerte Sarmiento. En esta tierra los ojos adquirian un poder visual
+mas grande; la retina abarcaba mayores extensiones; las distancias
+parecian valer menos que en otros paises.
+
+El gaucho, despues de contemplar unos momentos el remoto avance del
+tren, continuo su galope. Para ganar terreno solia meterse por la
+estancia de Rojas, atravesando una parte avanzada de dicha propiedad
+interpuesta entre su rancho y el lejano pueblo. Con la indiferencia
+de la costumbre, dejo que su caballo avanzase por un tortuoso sendero
+marcado apenas entre los asperos matorrales.
+
+Al poco rato tuvo un mal encuentro. Don Carlos Rojas iba tambien a
+aquella hora visitando su estancia y haciendo calculos sobre el
+porvenir.
+
+Continuarian siempre sus tierras altas en la pobreza actual, no
+pudiendo dar alimento mas que a un numero reducido de animales. Sus
+novillos eran "criollos", como el decia con cierto tono de desprecio;
+bestias de mucho hueso, pezuna dura, grandes cuernos y enjutas de
+carnes; aptas para nutrirse con un pasto silvestre y poco abundante;
+herederos degenerados del ganado que aclimataron siglos antes los
+colonizadores espanoles, trayendolo en sus pequenos buques a traves
+del Atlantico.
+
+Recordaba con remordimiento los animales de lujo de la estancia de su
+padre, novillos enormes, con el lomo plano como una mesa, casi sin
+cuernos, de reducido esqueleto y exuberantes carnes, verdaderas
+"montanas de biftecs", como el decia... Luego pensaba en los milagros
+de la irrigacion, cuando las tierras bajas de su estancia quedasen
+fecundadas por las aguas del rio. Creceria en ellas la alfalfa con una
+prodigalidad semejante a la de la tierra de Canaan, y le seria posible
+repetir al borde del rio Negro las milagrosas crianzas de los
+estancieros vecinos a Buenos Aires, sustituyendo el aspero y flaco
+ganado criollo con animales valiosos, producto del cruzamiento de las
+mejores razas de la tierra.
+
+Iba don Carlos imaginandose esta maravillosa transformacion, con el
+deleite de un artista que pule en su mente la obra futura, cuando vio
+venir un jinete hacia el.
+
+Se puso una mano sobre los ojos para examinarlo mejor, y no pudo
+contener la indignacion que le produjo este encuentro.
+
+--iHijo de la gran... tal!... iEs el ladron de Manos Duras!
+
+Al pasar el gaucho junto a el, se llevo una mano al sombrero para
+saludarle, espoleando luego su cabalgadura.
+
+Don Carlos, despues de breve indecision, salio tambien al galope,
+hasta que puso su caballo delante del de Manos Duras, cortandole el
+paso y obligandole a detenerse.
+
+--?Con licencia de quien atravesas vos mi campo?--pregunto con voz
+temblona y aflautada por la colera.
+
+Manos Duras no intento contestar mirandole con una insolencia
+silenciosa y amenazadora, como hacia con los demas. Sus ojos atrevidos
+evitaron cruzarse con los del estanciero, y respondio en voz baja,
+como excusandose. No ignoraba que carecia de derecho para pasar por
+alli sin permiso del dueno del campo; pero de este modo acortaba
+camino, evitandose un largo rodeo para llegar a la Presa. Luego
+anadio, como si emplease un argumento supremo:
+
+--Usted, don Carlos, deja pasar a todos.
+
+--A todos menos a ti--contesto Rojas agresivamente--. Si te encuentro
+otra vez en mi estancia, te saludare a balazos.
+
+Esta amenaza acabo con el hipocrita respeto del gaucho. Miro a Rojas
+despectivamente, y dijo con lentitud:
+
+--Es usted un viejo, y por eso me habla asi.
+
+Don Carlos saco de su cintura un revolver, apuntandolo contra el pecho
+de Manos Duras.
+
+--Y tu un ladron de novillos, al que todos tienen miedo no se por que.
+Pero si vuelves a robarme uno de mis animales, este viejo se
+encargara de hacerte justicia.
+
+Como el estanciero le seguia apuntando con el revolver y la expresion
+de su rostro no permitia duda sobre la posibilidad del cumplimiento de
+sus amenazas, el gaucho no oso echar mano a sus armas. Estaba seguro
+de recibir un balazo apenas intentase un movimiento agresivo. Despues
+de mirarle con ojos rencorosos, se limito a decir:
+
+--Volveremos a encontrarnos, patron, y hablaremos mas despacito.
+
+Y tras esta amenaza dio con las espuelas a su caballo y salio al
+galope, sin volver la cabeza, mientras don Carlos permanecia con el
+revolver en su diestra.
+
+Cerca del rio tuvo el gaucho un encuentro mas agradable. Vio venir
+hacia el un grupo de tres jinetes, e hizo alto para reconocerlos. Era
+la marquesa de Torrebianca, vestida de amazona y escoltada por
+Canterac y Moreno.
+
+Habia tenido ella que aceptar una nueva invitacion para ver los
+adelantos realizados en las obras del dique. Le era imposible negarse
+a este paseo. Necesitaba para su tranquilidad restablecer el
+equilibrio entre Pirovani y el ingeniero frances. Este, ya que no
+podia regalar una casa, deseaba hacer ver a Elena una vez mas la
+superioridad que tenia como ingeniero director de las obras sobre
+aquel italiano, sometido muchas veces a sus decisiones.
+
+El oficinista, contento de la invitacion y molestado al mismo tiempo
+por el caracter de hombre tranquilo que le atribuian, marchaba a
+caballo detras de Elena, sin que esta hiciese caso de su persona.
+Unicamente parecia acordarse de el cuando Canterac se mostraba
+demasiado vehemente en sus ademanes, tendiendo una mano de caballo a
+caballo para estrechar la suya o permitirse otras osadias disimuladas.
+
+--Moreno--ordenaba la marquesa--, avance y pongase a mi izquierda,
+para que el capitan quede lejos. No me gustan los militares; son muy
+atrevidos.
+
+Los tres cesaron de conversar para fijarse en Manos Duras, que
+permanecia inmovil a un lado del camino. Moreno dio el nombre del
+gaucho, y Elena mostro tal interes al saber quien era, que acabo por
+hablarle.
+
+--?Usted es el famoso Manos Duras, de quien tantas cosas he oido
+decir?...
+
+El rustico jinete se mostraba turbado por las palabras y la sonrisa de
+aquella dama. Primeramente se quito el sombrero con reverencia, "como
+si estuviese delante de una imagen milagrosa", penso Moreno. Luego
+dijo, con cierta expresion teatral que en el era espontanea:
+
+--Yo soy ese desgraciado, senora, y este es el momento mejor de mi
+vida.
+
+La miraba el gaucho con ojos ardientes de adoracion y deseo, y ella
+sonrio, satisfecha del barbaro homenaje. Canterac, que encontraba
+ridicula esta conversacion, hizo ademanes de impaciencia y murmuro
+protestas para reanudar la marcha; pero ella no quiso escucharle y
+continuo hablando al gaucho con sonriente interes.
+
+--Dicen de usted cosas terribles. ?Son verdaderamente ciertas?...
+?Cuantas muertes lleva usted hechas?
+
+--iCalumnias, senora!--contesto Manos Duras, mirandola fijamente--.
+Pero si usted me lo pide, hare cuantas muertes quiera.
+
+Elena se mostro complacida por esta respuesta, y dijo, mirando a
+Canterac:
+
+--iQue hombre tan galante... a su modo! No me negara usted que es
+grato oir tales ofrecimientos.
+
+Pero el ingeniero parecia cada vez mas irritado por este dialogo
+familiar de Elena y el cuatrero. Varias veces intento introducir su
+caballo entre las cabalgaduras de los dos, dando fin de tal modo al
+dialogo; pero Elena le detenia siempre con un gesto de contrariedad.
+
+Al ver que ella continuaba su conversacion con Manos Duras, se volvio
+hacia Moreno, necesitando manifestar a alguien su enfado.
+
+--Ese gaucho es un atrevido, y habra que darle una leccion.
+
+El oficinista acepto sin reserva lo referente al atrevimiento, pero
+levanto los hombros al oir hablar de leccion. ?Que podian hacer ellos
+contra este vagabundo temible, si hasta el comisario de policia
+mostraba por el cierto respeto?...
+
+--Debe usted conseguir--continuo el ingeniero--que no le compren mas
+carne en el campamento ni acepten nada de lo que ofrezca.
+
+Moreno contesto con signos afirmativos. Si no era mas que eso lo que
+deseaba, facilmente podia hacerse.
+
+Al fin Elena reanudo su marcha despues de saludar al gaucho con cierta
+coqueteria, satisfecha de su emocion y del deseo hambriento que
+reflejaban sus ojos.
+
+--iPobre hombre!... iUn tipo interesante!
+
+Mientras los tres jinetes se alejaban, Manos Duras siguio inmovil
+junto al camino. Deseaba ver algunos momentos mas a aquella mujer.
+Tenia en su rostro una expresion grave y pensativa, como si
+presintiese que este encuentro iba a influir en su existencia. Pero al
+desaparecer Elena con sus acompanantes detras de un monticulo arenoso,
+el gaucho, no sintiendo ya el deslumbramiento de su presencia, sonrio
+con cinismo. Varias imagenes salaces desfilaron por su pensamiento,
+desvaneciendo sus dudas y devolviendole su antigua audacia.
+
+"?Por que no?--se dijo--. Lo mismo es esta que las que bailan en el
+boliche del Gallego. iTodas mujeres!"
+
+Continuaron su paseo por la orilla del rio la marquesa y sus dos
+acompanantes. De pronto, ella se levanto un poco sobre la silla para
+ver mas lejos.
+
+En una pradera orlada de pequenos sauces por la parte del rio habia
+dos caballos sueltos y ensillados. Un hombre y un muchacho habian
+descendido de ellos y parecian divertirse tirando un lazo por el aire.
+Era un lazo de cuerda, ligero y facil de manejar, aunque de menos
+resistencia que los verdaderos lazos de cuero usados por los jinetes
+del pais.
+
+Reconocio Elena al muchacho, con su instinto de mujer mas que con sus
+ojos. Era Flor de Rio Negro, que ensenaba a tirar el lazo a Watson,
+riendo de la torpeza del _gringo_. Como Torrebianca iba todos los dias
+puntualmente a dirigir les trabajos de los canales, Ricardo gozaba de
+mas libertad, empleandola en seguir a la nina de Rojas en sus
+correrias.
+
+Haciendo un signo a sus acompanantes para que no la siguiesen, se fue
+aproximando Elena a la pradera donde estaban los dos jovenes.
+
+Celinda la vio llegar antes que el ingeniero, y haciendo un gesto
+hostil volvio la espalda. Al mismo tiempo ordeno a Watson que le
+ajustase al pie una de sus espuelas, que pretendia llevar suelta.
+
+El joven, despues de haberse arrodillado, quiso levantarse, convencido
+de la inutilidad de esta orden. Celinda tenia bien sujeta esa espuela.
+Pero ella insistio para mantenerlo en dicha posicion.
+
+--?No le digo, gringuito, que voy a perderla?... Fijese bien.
+
+Y solo accedio a reconocer su error y a permitir que se levantase
+cuando la otra hizo volver grupas a su caballo. Elena se alejaba
+ofendida, dandose cuenta de su estratagema y de sus gestos hostiles.
+
+Poco antes de la puesta del sol llegaron los tres jinetes a la calle
+central del pueblo. Frente a la casa de Pirovani, considerada ya por
+la marquesa como suya, bajo esta del caballo, apoyandose en Moreno,
+que se habia anticipado al otro para gozar de agradables contactos.
+
+Saludo el frances con una brusquedad militar, alejandose, mientras
+Elena entraba en su casa. iUn dia perdido!... Estaba furioso contra el
+mismo y contra los demas.
+
+Aparecio Pirovani en una bocacalle, y al ver que Moreno se dirigia a
+su alojamiento, corrio a encontrarse con el. Ansiaba conocer los
+episodios de una excursion a la que no habia sido invitado. Temia, con
+la credulidad del celoso, que Canterac hubiese conseguido un gran
+avance sobre el durante el corto paseo.
+
+Sonrio con una alegria pueril al contarle el oficinista como varias
+veces la "senora marquesa" le habia pedido que se colocase entre ella
+y el ingeniero frances para mantenerlo a gran distancia.
+
+--iSi yo se que no lo puede sufrir!--dijo el italiano--. Me consta...
+Pero como es el jefe de los trabajos y ayuda en ciertas ocasiones a
+Robledo y a su marido, no se atreve a decir lo que piensa de el.
+
+Luego su alegria se nublo, segun le fue contando el oficinista el
+encuentro con Manos Duras y la confianza del gaucho al hablar a la
+senora marquesa.
+
+Esto ultimo fue lo que indigno mas al contratista.
+
+--Aqui todos nos creemos iguales, porque vivimos juntos en el
+desierto--dijo, escandalizado--. Cualquier dia, ese gaucho cuatrero
+pretendera ir por la noche a las reuniones de la marquesa, lo mismo
+que uno de nosotros... iCosa barbara!
+
+--El capitan--anadio Moreno--quiere que no se le compre mas carne a
+Manos Duras ni se acepte ningun negocio propuesto por el, eso usted
+puede hacerlo mejor que Canterac.
+
+Pirovani contesto con vehementes signos de asentimiento
+
+--Asi se hara; dice muy bien ese hombre. Es la primera vez, en mucho
+tiempo, que estoy de acuerdo con el.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#X#
+
+
+Pocos meses despues de haber empezado los trabajos en el campamento de
+la Presa, los habitantes de las diversas colonias establecidas a
+orillas del rio Negro hablaron con admiracion del nuevo boliche del
+Gallego, apreciandolo como el establecimiento mas hermoso de la
+comarca. El dueno habia embellecido su interior con una novedad tan
+instructiva como interesante.
+
+Uno de los primeros que acudieron al campamento en busca de trabajo
+fue un ingles que llevaba muchos anos vagando de un extremo a otro de
+la America del Sur. La ultima etapa de su existencia aventurera habia
+sido en el corazon del Paraguay, comerciando con las tribus salvajes;
+trafico que no parecia haberle hecho rico. Como recuerdo de su vida en
+las selvas, llevo a Buenos Aires cuatro cocodrilos del gran rio
+Paraguay, llamados _yacares_ con el caparazon relleno de paja, y una
+serpiente boa de varios metros de lorgitud, cuyo vientre habia sido
+atiborrado de hierbas por los disectores indigenas.
+
+En la capital de la Argentina le hablaron de los grandes trabajos que
+se realizaban junto al rio Negro, haciendo necesario el enganche de
+numerosos jornaleros, y alla se fue con toda su coleccion de animales
+empajados, saltando de la temperatura torrida del Paraguay y el Brasil
+inferior al invierno rudo de la Patagonia.
+
+A las pocas semanas murio de _delirium tremens_, por haber abierto un
+credito demasiado amplio el dueno del boliche del Gallego; y como este
+honrado industrial creia firmemente en el santo derecho de cobrar las
+deudas y poseia ademas cierto instinto de la decoracion oportuna para
+atraer a los parroquianos, se apropio los cuatro yacares y la boa,
+adornando con ellos el techo de su tienda.
+
+En realidad, Antonio Gonzalez, que era andaluz de nacimiento, aunque
+lo apodaban todos el _Gallego_, no podia mirar sin cierta aprension
+hereditaria el enorme reptil que, semejante a una maroma de barco,
+pendia formando curvas de los cuchillos de la techumbre. Pero a los
+ebrios mas consecuentes del establecimiento les placia beber debajo de
+este adorno extraordinario, y un comerciante debe sacrificar sus
+preocupaciones y sus miedos para mejor servicio del publico.
+
+El ofidio de pellejo arrugado, cubierto de moscas, que formaban sobre
+el un forro negro inquieto y rumoroso, se extendia por la mitad del
+techo, de punta a punta, agitandose como si reviviese cada vez que se
+abria la puerta y entraba un chorro de aire. Esta corriente
+atmosferica hacia caer a veces en los vasos de los parroquianos moscas
+secas procedentes del verano anterior, escamas de pellejo del culebron
+y un polvillo sutil, mezcla de su relleno vegetal y del arsenico
+empleado por sus preparadores para impedir que se pudriese. En los
+angulos del techo se balanceaban, pendientes de cuerdas, los cuatro
+cocodrilos, negros y rugosos por el dorso, y mostrando al publico el
+color amarillo de sus vientres y las plantas de sus patas.
+
+Las gentes del pais, cuando pasaban por la Presa, creian necesario
+detenerse a beber un vaso en el boliche para admirar tales novedades.
+Las aguas del rio Negro jamas habian conocido cocodrilos, y en cuanto
+a reptiles, no habia en toda la Patagonia mas que ciertas viboras de
+mordedura mortal, cabezudas, cortas y gruesas, como el signo
+ortografico llamado coma.
+
+El dueno del boliche, con la autoridad de un hombre que ha visto lo
+que cuenta, explicaba a sus parroquianos las costumbres de los fieros
+animales que se balanceaban sobre sus cabezas, y hasta daba a entender
+que habia tomado cierta parte en tan peligrosa caza. Pero al poco
+tiempo noto que estos adornos, gloria del establecimiento, si
+enorgullecian a muchos de los habitantes de la colonia, contribuian
+igualmente al alejamiento de otros. Los habia que eran andaluces como
+el Gallego y no tenian las mismas razones utilitarias de esta para
+sobreponerse a sus preocupaciones. Tambien los habia italianos o de
+otras tierras, que, reconociendo la excelencia de los generos
+expendidos en el boliche, no osaban, sin embargo, penetrar en su
+interior. Beber bajo la panza amarilla y las cuatro patas extendidas
+de un cocodrilo, ipase!... Pero levantar los ojos al empinar el vaso y
+ver aquel serpenton que expelia moscas, mostrando a trechos el
+cuadriculado repelente de su piel, ieso nunca!
+
+Los mas atrevidos solo se decidian a entrar con la diestra cerrada y
+avanzando el dedo indice y el menique en forma de cuernos, para
+conjurar la mala suerte.
+
+--iLagarto! ilagarto!--murmuraban, entornando los ojos para no ver lo
+que estaba sobre sus cabezas.
+
+Otros, ni aun valiendose de este conjuro se atrevian a pasar adelante,
+y en pleno invierno, con las manos en la faja y echando chorros de
+vapor por la boca, preferian mantenerse fuera, esperando que
+Friterini, el criado del boliche, les sacase los vasos.
+
+Se sacrifico el dueno una vez mas, ganoso de evitar molestias a su
+publico. La boa fue descolgada para ser vendida a una taberna de La
+Boca, en el puerto de Buenos Aires, frecuentada por marineros, y
+quedaron por unico adorno los cuatro yacares, que se balanceaban en el
+techo como lamparas funerarias apagadas.
+
+Otro atractivo del establecimiento eran las banderas que en dias de
+fiesta patriotica ondeaban sobre su techumbre y el resto del ano
+adornaban su interior. Todos los rectangulos de colores inventados por
+los hombres ansiosos de formar grupo aparte para distanciarse de sus
+semejantes figuraban en este rincon de la Patagonia: banderas de
+naciones existentes; banderas de naciones que habian muerto y deseaban
+revivir; banderas de naciones que no habian existido nunca y pugnaban
+por nacer. No quedaba un trabajador en esta "tierra de todos" que no
+tuviese un trapo patriotico en el boliche. Antonio Gonzalez habia
+conocido antes que las cancillerias de Europa las banderas que anos
+despues iban a ser consagradas por los trastornos de la gran guerra.
+Todas las admitia: desde la de Irlanda libre a la de la Republica
+sionista que debia establecerse en Jerusalen. Solamente se habia
+disputado una vez con ciertos compatriotas, procedentes de Barcelona,
+que pretendian imponerle la bandera catalana.
+
+--Yo la admito--dijo con solemnidad diplomatica--. Lo unico que
+discuto es sus dimensiones.
+
+Y acabo por aceptarla en su "museo banderistico", como el decia, pero
+exigiendo que su tamano no pasase de la cuarta parte de la bandera
+espanola.
+
+En dias de fiesta patriotica, ayudado por Friterini, procedia al
+embanderamiento de la techumbre, dando explicaciones al comisario,
+unico representante de la autoridad. Se expresaba como un jefe de
+protocolo llamado a consulta por el presidente del gobierno.
+
+--Usted, don Roque, conoce muchas cosas; pero en esto de las banderas
+yo se mejor con que bueyes aro. Primeramente hay que colocar la
+bandera argentina, mas alta que todas. Luego, a su derecha, la de
+Espana. iQue nadie me lo discuta! En esta tierra, despues de los
+argentinos, somos nosotros. Ya sabe usted... Isabel la Catolica...
+Solis... don Pedro de Mendoza... don Juan de Garay...
+
+Iba lanzando nombres de navegantes y descubridores, a su capricho,
+mientras examinaba desde abajo el metodo con que el camarero italiano
+colocaba las banderas.
+
+?Ya estaba puesta la de la Argentina, y a su derecha, bien clavada, la
+de Espana?... iMuy bien!...
+
+--Ahora, Friterini, _mio caro_, ve colocando banderas a tu gusto... ia
+lo que salga! pues todos somos iguales, y esta es "la tierra de
+todos", como dice don Manuel.
+
+En verano las moscas invadian en proporciones inauditas el interior
+algo lobrego del boliche, huyendo de la atmosfera ardorosa de una
+tierra siempre sedienta. De noche, la luz rojiza de los quinques
+mantenia en agresivo insomnio a estas nubes de insectos. Eran moscas
+lentas, tenaces, de una torpeza pegajosa. Caian en los platos y en los
+vasos, nadaban en las salsas y las bebidas alcoholicas. Al abrirse las
+bocas, se metian inmediatamente en sus cavidades; cosquilleaban las
+orejas, se introducian por los orificios de las narices. Toda cuchara,
+al ir del plato a los labios, veia inmediatamente, en tan corto viaje,
+posarse sobre sus bordes algunas de estas intrusas, que se estiraban,
+alargando las patas y agitando las alas.
+
+Se dejaban matar; pero eran tantas, itantas! que los hombres desistian
+de atacarlas, transigiendo con ellas por cansancio, y unicamente las
+repelian con el aliento o escupiendolas cuando se colaban en su boca
+y sus narices.
+
+Otros parasitos asaltaban igualmente las viviendas de este pueblo
+perdido en la soledad. En el boliche, por ser mayor la concurrencia,
+parecian mas numerosas las plagas. Del techo y las paredes de madera
+se desprendian insectos sanguinarios sobre las curtidas epidermis,
+para perforarlas y chupar su jugo. Otras veces surgian del suelo,
+remontandose por las gruesas botas. En invierno, el boliche, por estar
+con las puertas cerradas, conservaba una atmosfera densa de humo de
+tabaco, que olia a ginebra, a vino agrio, a ropa mojada y a cuero de
+zapato. El criterio mas absurdo, falto completamente de economia y de
+logica, parecia guiar la marcha comercial del establecimiento. Apenas
+habia sillas en el. Los guitarristas colocaban sus posaderas en
+craneos de caballo; una parte del publico se dejaba caer en el suelo
+al sentir cansancio, y al mismo tiempo, en la anaqueleria, detras del
+mostrador, se renovaban todas las semanas las filas de botellas de
+champana. Cuando los jornaleros cobraban su quincena, el Gallego tenia
+que atender a las mas disparatadas orgias. Los que, faltos de familia,
+podian gastar todo el dinero ganado en su propia persona, imaginaban
+banquetes babilonicos, pidiendo latas de sardinas de Espana para
+remojarlas con varias botellas de Pomery Greno. Muchas veces escaseaba
+el pan en la Presa; pero el parroquiano, obligado a comer galleta
+dura, conocia el gusto del _foie gras_ y cuanto cuesta una botella de
+Moeet-Chandon. En las noches transcurridas entre dos pagas, el _whisky_
+y la ginebra apagaban la sed silenciosa de unos y daban nuevas fuerzas
+a otros para seguir hablando.
+
+El principal tema de conversacion era adivinar cuando se detendria el
+tren en la Presa regularmente. Las locomotoras solo hacian alto alli
+cuando descargaban maquinaria para las obras del dique.
+
+A los del campamento les parecia una injusticia que pasasen los
+vagones de largo hasta la estacion de Fuerte Sarmiento, con el
+pretexto de que aun no habian terminado las obras en el rio ni las
+tierras inmediatas estaban regadas, sin lo cual era imposible su
+colonizacion.
+
+En el viejo mundo se creaban al principio las poblaciones, y despues
+se construian para ellas los ferrocarriles. En esta tierra nueva
+ocurria lo contrario. Primeramente se habian tendido los rieles a
+traves del desierto; despues, de cincuenta en cincuenta kilometros, se
+creaba una estacion, formandose un pueblo en torno a ella.
+
+--?Por que no ha de existir una estacion aqui, en la Presa, donde
+vivimos cerca de mil personas?--clamaba Antonio Gonzalez, el dueno del
+boliche--. En cambio, el tren se detiene en muchos sitios donde solo
+hay un caballo atado a un poste para llevarse la correspondencia.
+Debiamos enviar una comision a Buenos Aires.
+
+Mientras tanto, los concurrentes se limitaban a hacer suposiciones
+sobre la fecha en que el tren empezaria a detenerse alli con
+regularidad, apostando cajones de botellas de champana a favor de un
+mes o de otro.
+
+Ciertos grupos conversaban aparte, sin sentirse atraidos por el baile
+ni por las mujeres agregadas al establecimiento del Gallego, en el que
+se vendian lo mismo el alcohol y el amor. Iban hablando con arreglo a
+sus gustos y a los azares de su profesion.
+
+Los roturadores de tierras mencionaban el alpataco, odioso arbusto del
+pais, que yergue sobre el suelo una cabellera vegetal de escasa
+altura, y en cambio avanza sus raices hasta una distancia de treinta
+metros. Su madera era dura como el bronce y hacia rebotar las hachas,
+rompiendolas muchas veces. Uno de estos arbustos exigia varios hombres
+y un dia entero para ser arrancado, y cuando los roturadores a destajo
+lo encontraban, prorrumpian en lamentaciones y juramentos.
+
+El camarero apodado _Friterini_, joven palido, de cabellera echada
+atras, ojos febriles y brazos arremangados, cuando dejaba de servir a
+los concurrentes iba a una mesa ocupada por varios trabajadores
+espanoles, a los que describia la belleza de su ciudad natal en un
+lenguaje de italiano llegado dos anos antes al pais.
+
+--Yo non dico que Brescia sia una grande cita: questo no; ma cuando
+llega la noche los covenes salen con mandolinos a hacer serenatas, y
+cada uno tiene su amor... Algo mas hermoso que aqui... iAh,
+Brescia!...
+
+Acodado el Gallego en el mostrador escuchaba a los parroquianos mas
+viejos, jinetes del pais que habian cabalgado de los Andes al
+Atlantico y del rio Colorado al estrecho de Magallanes como guias de
+los compradores de "hacienda" o explorando el desierto para descubrir
+aguadas y nuevos pastos. Su paciencia desafiaba al tiempo, apreciando
+las semanas y los meses de viaje como si fuesen simples dias.
+
+Uno de ellos gustaba de relatar su ultima excursion por las
+estribaciones de los Andes del Sur, visitando los lagos mas
+solitarios. En este viaje habia servido de guia o "baquiano" a un
+sabio de Europa, recomendado por otro sabio al que presto el mismo
+servicio veinte anos antes. Durante la primera expedicion, fueron
+encontrando restos de animales monstruosos pertenecientes a los
+periodos prehistoricos; esqueletos gigantescos que eran etiquetados y
+encajonados para que los reconstituyesen despues en los museos del
+viejo mundo.
+
+Su ultimo viaje habia sido mas original. Este segundo sabio buscaba
+los animales de la epoca prehistorica, pero vivos. Entre los escasos
+habitantes acampados al pie de la Cordillera, se heredaba la
+conviccion de que existen aun en ciertos lugares del desierto
+patagonico bestias enormes y de formas nunca vistas, ultimos vestigios
+de la fauna que surgio al principiar la vida en el planeta.
+
+Algunos juraban sinceramente haber visto de muy lejos al plesiosaurio
+hundiendose en el muerto cristal de los lagos andinos o pastando en la
+vegetacion de sus riberas. Pero veian esto al anochecer, cuando la
+Cordillera extendia su inmensa sombra violeta sobre la llanura. Los
+incredulos afirmaban que la tal vision surgia siempre cuando el
+observador regresaba de algun boliche lejanisimo llevando muchas copas
+en el cuerpo.
+
+Despues de exponer el pro y el contra del asunto, el viejo "baquiano"
+terminaba asi:
+
+--En un ano no tropezamos con ninguno de esos animales, y fuimos de
+lago en lago desde el Nahuel Huapi hasta cerca de Magallanes. Pero yo
+he visto con mis ojos huellas en la tierra mas grandes que patas de
+elefante, que nos ensenaban las gentes del pais. He visto tambien,
+junto a un lago, unos montones de excremento seco tan altos como mi
+persona, que no podian ser de ningun animal conocido... Y mi sabio
+callaba cuando yo le hacia preguntas, como un hombre que no se decide
+ni por unos ni por otros. iQuien sabe lo que hubieramos visto si
+seguimos alla mas tiempo! Tal vez cuando aumente la gente en aquellos
+lagos sera descubierta alguna de esas bestias solitarias.
+
+Gustaba tambien el dueno del boliche de hacer preguntas a sus
+parroquianos mas viejos sobre ciertos hombres misteriosos que habian
+pasado por esta tierra anos antes, cuando acababan de ser expulsados
+los indios y se iniciaba la colonizacion. Eran personajes de vida
+novelesca, nacidos en palacios reales, y que, a semejanza de muchos
+santos que abandonaron la casa rica de sus padres para sufrir
+privaciones, renunciaban a todas las comodidades de su origen,
+despojandose de su nombre para ser un vagabundo mas y conocer el
+aspero placer de la libertad salvaje. El nombre de Juan Ort lo
+repetian familiarmente los habitantes mas antiguos del territorio.
+
+Habia leido el Gallego su historia en libros y periodicos. Este Juan
+Ort era un archiduque de Austria que abandonaba su alto grado en la
+marina de guerra y sus honores en la corte, bajo la influencia de una
+misantropia poetica y vagabunda, hereditaria en su familia. Luego de
+renunciar al titulo de archiduque, para llamarse simplemente Juan Ort,
+corria los mares en un lujoso yate, acompanado de hermosas mujeres y
+de musicos.
+
+Un dia circulaba la noticia de que el buque se habia perdido, con
+todos sus tripulantes, en el cabo de Hornos, al pasar de una costa a
+otra de la America del Sur. Pero Juan Ort no habia muerto; este
+naufragio fingido o real iba a servirle para descender aun mas a
+traves de las capas sociales, conviviendo con los que estaban en lo
+mas hondo.
+
+--Yo lo conoci--decia otro viejo de la Presa--. Era ni mas ni menos
+que vos o que yo: un hombre como todos los que llegan con su lingera
+al hombro en busca de trabajo. Este gringo, alto y rubio, siempre
+estaba serio y bebia sin companeros. A nadie dijo que se llamaba Juan
+Ort, pero todos lo sabiamos. Ademas, llevaba en su lingera un vaso de
+plata con unos escudos de su familia real, y le gustaba beber en el a
+solas en su ranchito, porque era el vaso de cuando iba a la escuela.
+
+De pronto este vagabundo habia desaparecido. Algunos lo supusieron
+oculto en los peores barrios de Buenos Aires; otros aseguraban haberlo
+encontrado de fotografo en Paysandu. Nadie sabia donde habia muerto.
+
+--iMacanas!--decian los incredulos al escuchar tales relatos--. Todos
+los gringos que vienen por aca y no quieren trabajar la echan de Juan
+Ort, para que les admiren los zonzos.
+
+Antonio Gonzalez, lector incansable de novelas en varios tomos, creia
+en Juan Ort y otros personajes igualmente interesantes que venian a
+acabar su existencia en una tierra donde a nadie le preguntan su
+pasado. Mientras los parroquianos no se escapasen sin pagar, el
+Gallego estaba dispuesto a reconocerles una historia maravillosa,
+viendo en todos ellos a un hijo o sobrino de emperador descontento de
+su origen y ganoso de cambiar de postura.
+
+Otros tertulianos, los de aspecto mas acomodado, se ocupaban del
+porvenir de este pueblo naciente. La suerte de el iba unida a la de
+Gonzalez. Ahora estaba con el peludo pecho al aire, despeinado, sucio
+de polvo, y unos redondeles elasticos sujetaban las mangas de su
+camisa para dejar mas libres sus manos. Su camarero ofrecia mejor
+aspecto; pero el guardaba ahorrados algunos miles de pesos en el Banco
+Espanol de Bahia Blanca, y ademas era dueno de mil hectareas de tierra
+cerca del pueblo. Lo unico que le traia disgustado era la mala
+educacion y la ignorancia de su clientela, que se empenaba en llamar a
+su establecimiento "boliche", como en los primeros dias de su
+fundacion, sin querer reconocer los engrandecimientos importantes
+realizados por su dueno, ni el rotulo de "almacen" que figuraba sobre
+la puerta.
+
+Pero... ?que valia su prosperidad actual comparada con los millones
+de pesos que iban a caer en sus manos el dia que la Presa, simple
+campamento de trabajadores en la actualidad, se convirtiese en una
+poblacion importante, y su almacen en un establecimiento rico como los
+de Buenos Aires, y las tierras polvorientas que el habia adquirido en
+un sinnumero de "chacras", por las que le pagarian importantes
+arrendamientos colonos espanoles e italianos?... Podria volver
+entonces a su patria, para instalarse en Madrid, circulando por sus
+calles y paseos en el automovil mas lujoso y mas grande que pudiera
+encontrar; y las gentes de su pueblo natal, agradecidas a sus
+donativos, tal vez le hiciesen diputado o senador; y un ministro lo
+presentaria al rey de Espana, cuyo retrato en colores estaba clavado
+sobre un tabique de madera debajo de un cocodrilo... iQuien sabe si
+hasta lo harian vizconde o marques, como otros tantos "bolicheros"
+enriquecidos en America!...
+
+Luego cortaba el curso de sus ambiciosos pensamientos para volver a la
+aspera realidad en que aun vivia. Con otros parroquianos interesados
+en el regadio de esta tierra, iba describiendo su aspecto presente,
+para hacer mas violento el contraste con su futura prosperidad.
+
+--?Que hay aqui ahora, aparte de las personas que vivimos en la
+Presa?... Avestruces y pumas nada mas.
+
+Sus oyentes sonreian al acordarse de las bandas de avestruces que
+bajaban de la altiplanicie a la cuenca del rio, atraidos, sin duda,
+por la novedad de los trabajos que iban realizando los hombres junto
+al agua. La senorita de la estancia de Rojas se divertia acosando a
+estos rebanos zancudos, que escapaban, abriendo el compas de sus rudas
+patas, y eran alcanzados algunas veces por el lazo de la amazona.
+
+El puma, con el empujon del hambre, tambien descendia en invierno de
+las alturas para rondar en torno a los ranchos y casitas de la Presa.
+
+Al ser mencionado el puma, algunos volvian a sonreir torciendo sus
+ojos hacia Friterini. Un amanecer, al salir el camarero al corral del
+boliche, habia visto saltar del fondo de un tonel vacio a una especie
+de tigre con la piel a redondeles y del tamano de un perro. Era un
+puma que se habia encogido para dormir en este refugio, dando una
+sorpresa formidable al nostalgico evocador de las serenatas de
+Brescia.
+
+--Cuando tengamos agua y las tierras se rieguen--continuaba
+Gonzalez--viviran aqui miles y miles de familias.
+
+El y sus rusticos parroquianos tomaban espontaneamente una entonacion
+casi lirica al hablar de los prodigios del agua. Mas alla de la Presa
+estaba Fuerte Sarmiento, adonde iban todos para tomar el tren. Este
+pueblo se habia formado junto a un fortin, en la epoca de la expulsion
+de los indios. El ejercito de ocupacion pudo abrir facilmente un
+pequeno canal, aprovechando el declive del rio, y este curso liquido
+hacia del pueblo un oasis prodigioso en medio de las secas tierras
+colindantes. Alamos enormes formaban murallas defensivas de las
+huertas. La vina, toda clase de hortalizas y de arboles frutales
+crecian con la prodigalidad de una tierra vigorosa que empieza a
+procrear despues de miles y miles de anos de inaccion. Su riqueza aun
+resultaba mas sorprendente por contraste con el desierto que se
+extendia mas alla de los tentaculos de sus ultimas acequias.
+
+Pero los tertulianos admiraban mas otro oasis, a varias leguas de
+distancia, aguas abajo, en un lugar donde el rio, por tener un
+desnivel natural, podia ser sangrado para el riego.
+
+Un vasco habia abierto facilmente canales, regando leguas y leguas
+plantadas de alfalfa. Las excelencias de este pasto eran un motivo de
+admiracion en el boliche. Todos adoraban, con el fervor del creyente,
+los milagros de la alfalfa con riego. En el territorio de Rio Negro
+esta planta de origen asiatico solo necesitaba ser sembrada una vez.
+Los alfalfares, cuando tenian agua, resultaban perpetuos. En Fuerte
+Sarmiento los habia que databan de poco despues de la expulsion de los
+indios, y con treinta y tantos anos de existencia estaban mejor que el
+dia en que los sembraron. Segun los cortaban crecian mas fuertes y
+lozanos.
+
+--Si el hombre pudiese comer alfalfa--declaraba sentenciosamente el
+Gallego--quedaria resuelto para siempre el problema social, al haber
+en el mundo comida de sobra para todos.
+
+Por desgracia, solo los animales podian asimilarse este alimento
+maravilloso. Las ovejas que el vasco apacentaba en sus alfalfares eran
+como bestias de otro planeta, donde una nutricion maravillosa diese a
+los seres proporciones exageradas.
+
+--Parecen animales vistos con anteojos de aumento--decia el bolichero.
+
+Su rico compatriota el vasco, orgulloso de sus prados infinitos y de
+sus ovejas enormes como mastines, se complacia en decir a algun
+vagabundo que pasaba junto a su propiedad:
+
+--Si llegas a cargarte esa oveja, te la regalo.
+
+Pero el hombre, despues de grandes esfuerzos, no lograba echarse a la
+espalda el pesado animal. Cuando recibia a algun huesped, lo
+obsequiaba con un pavo puesto en el asador. Y el invitado se confundia
+al verlo sobre la mesa, creyendo que esta ave, nutrida con alfalfa,
+era un corderillo asado.
+
+La abundancia que rodeaba al tal espanol le permitia ser tolerante
+con la miseria ajena y perdonar el robo. No podia transigir con Manos
+Duras y otros aficionados al cuatrerismo, porque se llevaban los
+animales enteros.
+
+--Que me roben toda la carne que quieran--decia--; yo he sido pobre y
+se lo que es el hambre. Pero a lo menos, ipucha! que me dejen los
+cueros.
+
+Mas de una vez, al recorrer a caballo su enorme propiedad, prorrumpia
+en maldiciones viendo junto a un canal las entranas y otros restos de
+una oveja. Pero algunos pasos mas alla encontraba la piel todavia
+fresca puesta sobre una alambrada, y esto le hacia sonreir.
+
+--Asi me gusta; que haya decencia y solo se lleven lo que sirve para
+matar el hambre.
+
+El dueno del boliche sonaba con alcanzar algun dia la riqueza de su
+compatriota, poseyendo inmensos alfalfares. Y hablando del celebre
+pasto con otros que eran duenos igualmente de tierras yermas y
+esperaban el momento del riego, no sentian el paso de las horas
+nocturnas. Experimentaban las mismas emociones de los ninos mientras
+escuchan en la velada el relato de un cuento prodigioso.
+
+--iCuando llegara el dia que veamos la tierra de nuestros campos roja
+y cubierta de agua, lo mismo que si fuesemos a hacer ladrillos con
+ella!
+
+Quedaban como extaticos al pensar en esto. Despues miraban el reloj.
+Era tarde, y habia que ir a la cama para levantarse con el alba. Todos
+al abandonar el boliche volvian sus ojos instintivamente hacia el rio
+obscuro que se deslizaba sordamente, durante miles y miles de anos,
+entre tierras yermas, negandolas su caricia gestadora de tantas
+maravillas.
+
+Mientras llegaba la hora de ser millonario gracias a la irrigacion,
+una de las mejores ganancias del dueno del boliche consistia en
+organizar los domingos corridas de caballos. Para esto necesitaba el
+permiso de don Roque, y no le era facil conseguirlo.
+
+El comisario tenia miedo a sus superiores. El gobierno federal habia
+prohibido esta fiesta en los territorios de vida primitiva, por ser
+causa de borracheras y peleas. Pero el antiguo vecino de Buenos Aires,
+para vivir resignadamente en la Patagonia, necesitaba una compensacion
+mayor que el sueldo dado por el gobierno; y a causa de esto, siempre
+que el dueno del boliche le hablaba a solas, conseguia vencer sus
+escrupulos.
+
+--Por Dios, no anuncies mucho, Gallego, que va a haber
+corridas--suplicaba el comisario--. No haga el demonio, che, que
+tengamos una desgracia y lo sepan alla en Buenos Aires... Que sea
+unicamente para los que habitan el campamento.
+
+Pero el negocio exigia, por el contrario, una gran publicidad, y de
+muchas leguas a la redonda iban llegando, a partir del sabado por la
+tarde, numerosos jinetes.
+
+En el pais no abundaban las fiestas, y habia que aprovechar las
+corridas de la Presa. La poblacion del campamento parecia triplicarse.
+El boliche expendia en veinticuatro horas la provision de bebidas
+hecha para un mes.
+
+Manos Duras saludaba a numerosos jinetes que vivian en ranchos
+lejanisimos y le habian ayudado algunas veces en sus negocios. Todos
+iban montados en sus mejores caballos, a los que llamaban "fletes",
+para tomar parte en las carreras.
+
+Los premios dados por el Gallego no eran gran cosa: un billete de
+veinte pesos, panuelos de vistosos colores, un tarro de ginebra; pero
+los gauchos, orgullosos de sus espuelas, de su cinturon y de su
+cuchillo con mango de plata, venian a triunfar por el honor y la
+gloria, regresando a sus ranchos satisfechos de haber demostrado su
+guapeza ante los _gringos_ trabajadores, incapaces de montar un
+caballo bravo.
+
+Rara vez se volvian en la misma tarde. Consideraban necesario quedarse
+para celebrar el triunfo, y las primeras horas nocturnas del domingo
+eran las de mayor ganancia para el boliche. Tambien resultaban las mas
+temibles para don Roque, y su recuerdo lo hacia vacilar en la
+concesion de nuevos permisos, aun a riesgo de perder lo que le daba en
+cambio el Gallego.
+
+Como el publico no cabia dentro del establecimiento, formaba corros
+fuera de el; y Friterini, ayudado por las mujeres, entraba y salia
+incesantemente con botellas y vasos. Sonaban las guitarras,
+acompanando los gritos y los palmoteos de la gente amontonada en torno
+a los bailarines. El comisario se mantenia a distancia con sus cuatro
+soldados de largos sables, sabiendo que su presencia, las mas de las
+veces, servia para excitar los animos en vez de calmarlos.
+
+Los que mas le preocupaban eran los peones chilenos. En las fiestas
+ordinarias, cuando estaban con sus camaradas de trabajo, su embriaguez
+resultaba metodica y su humor no sufria sobresaltos. Acostumbrados al
+trato con los peones europeos, cantaban y bailaban la _cueca_ sin que
+se turbase la paz. Unicamente su patriotismo agresivo iba creciendo
+segun aumentaba la cantidad de bebida consumida.
+
+--iViva Chile!--gritaban a coro entre una _cueca_ y otra.
+
+Alguno, mas entusiasta, completaba la aclamacion, lanzandola con toda
+su pureza clasica, como lo hacen los _rotos_ en las fiestas
+patrioticas o en la guerra al cargar a la bayoneta: "iViva Chile,
+m...!"
+
+Mas en las tardes de carreras, la presencia de gentes extranas, y
+especialmente a aquellos jinetes de aire arrogante, orgullosos de sus
+sillas chapeadas de plata, de sus armas y de los adornos metalicos de
+sus trajes, parecia esparcir un malestar provocativo, mezcla de odio y
+de envidia, entre los _rotos_ que iban a pie.
+
+De pronto cesaban de sonar las guitarras y habia un rumor de disputa.
+Chillaban las mujeres; sobre sus chillidos se destacaba un grito
+mortal; luego venia un silencio profundo. Y la gente se apartaba,
+dejando sitio a un hombre con ojos de loco y la diestra roja de
+sangre.
+
+--iAbran cancha, hermanos, que me he desgraciao!...
+
+Todos le abrian paso; nadie pretendia detenerle, ni aun el comisario,
+que procuraba estar lejos.
+
+Hubiera sido un atentado contra las leyes establecidas por los
+antiguos, mas conocedores de la vida que los hombres del presente. El
+hermano del herido o del muerto solo atendia al que estaba en el
+suelo, sin preocuparse de atajar a su agresor. Tiempo le quedaba de ir
+en busca del que se habia "desgraciado", alla donde estuviese, para
+"desgraciarse" a su vez, ejerciendo el derecho de la venganza.
+
+Cuando ocurria uno de estos incidentes, don Roque, olvidando las
+larguezas de Gonzalez, se mostraba indignado.
+
+--?No te decia yo que esto acabaria mal, Gallego?... Ahora veremos lo
+que dicen de Buenos Aires. En una de estas, che, voy a perder mi
+puesto.
+
+Pero ni de Buenos Aires hablaban, ni don Roque perdia su cargo. Como
+era la unica autoridad y estaba de acuerdo con su colega de Fuerte
+Sarmiento, se procedia al entierro del difunto, cuando lo habia, y si
+solamente era un herido, este se dejaba curar, asegurando no haber
+visto jamas al que le dio la cuchillada y anadiendo que no le
+reconoceria aunque se lo pusieran delante.
+
+Transcurrian algunos meses sin que don Roque se ablandase. "iChe,
+Gallego: no me pillaras otra vez!..." Pero la generosidad del
+bolichero acababa con sus temores, y de nuevo se anunciaba una corrida
+de caballos.
+
+Si la fiesta habia terminado sin peleas, Gonzalez, triunfante, renia
+al comisario.
+
+--?Lo ve usted?... Este es un pueblo que progresa, y puede uno tener
+confianza en su decencia. Lo de la otra vez fue un pequeno incidente.
+
+Para no verse el bolichero desmentido por los hechos, ensanchaba su
+largueza hasta Manos Duras, dandole algun billete de Banco a cambio de
+que mantuviese la paz, valiendose de sus amistades con unos y del
+temor que inspiraba a otros.
+
+Un sabado, al anochecer, entro Robledo por la calle central, de vuelta
+de sus canales. Al pasar ante la casa de Pirovani miro al lado opuesto
+y acelero la marcha de su caballo, por temor a que Elena abriese una
+ventana, llamandole. Iban transcurridos muchos dias sin que el hubiese
+vuelto a visitarla. Sentia esos temores vagos que anuncian la cercania
+del peligro, pero sin dejar adivinar de que parte viene.
+
+El campamento de la Presa le parecia ahora distinto al de algunas
+semanas antes. Su aspecto exterior era el mismo, pero su vida interna
+se transformaba de un modo inquietante. Iban perdiendose la dulzura
+monotona y la confianza algo grosera con que se trataban todos
+siempre.
+
+"Gualicho", el terrible demonio de la Pampa expulsado al mismo tiempo
+que los indigenas, habia vuelto a estas tierras que fueron suyas,
+reconquistandolas. Robledo se acordo de como los indios solian
+combatir a dicho genio del mal apenas iban notando su presencia entre
+ellos.
+
+Cuando sus expediciones para robar ganado o sorprender a las tribus
+vecinas empezaban a fracasar; cuando iban en aumento las enfermedades
+en sus tolderias y las amenazas de hambre, todos los jinetes se
+armaban y salian al campo para vencer al maldito Gualicho. Esgrimian
+contra el enemigo invisible sus lanzas y sus mazas llamadas "macanas",
+arrojaban sus boleadoras, correas terminadas por dos esferas de piedra
+que volteaban en el aire para envolver al adversario, acompanaban con
+aullidos sus botes, tajos y estocadas, y las mujeres y los
+pequenuelos, marchando a pie, se unian a esta ofensiva general dando
+palos y punetazos al aire. Alguno de sus innumerables golpes habia de
+tocar forzosamente al mal espiritu, obligandolo a huir; y cuando, al
+fin, caian todos en tierra extenuados, la tranquilidad volvia a ellos,
+convencidos de que el enemigo estaba ya lejos de su campamento.
+
+El espanol creia notar ahora en la Presa la presencia de Gualicho, el
+diablo pampero, maligno y enredador. Empujaba a los hombres unos
+contra otros. Todos se miraban con hostilidad, como si se viesen
+diferentes a como eran antes... ?Tendria, al fin, que juntarse el
+pueblo en masa para ahuyentar a golpes al oculto enemigo?...
+
+Iba pensando en esto, cuando su caballo se estremecio, deteniendose
+con tal brusquedad que casi le hizo salir disparado por encima de sus
+orejas. En el mismo instante sonaron varios tiros de revolver y vio
+como saltaban hechos pedazos los vidrios de las ventanas y de las dos
+puertas del boliche.
+
+Surgieron por estas aberturas, lo mismo que proyectiles, botellas,
+vasos, y hasta un craneo de caballo. A continuacion aparecieron
+algunos gauchos amigos de Manos Duras, que marchaban de espaldas
+disparando sus revolveres. Varios trabajadores del pueblo salieron a
+su vez del establecimiento, atacandolos igualmente a tiros. Otros que
+ya habian agotado sus cartuchos avanzaban cuchillo en mano.
+
+Cayo un herido y empezo a arrastrarse por el polvo. Luego el ingeniero
+vio desplomarse a otro hombre. Gonzalez aparecio en mangas de camisa,
+como siempre, con dos elasticos sobre los biceps. Elevaba los brazos,
+profiriendo suplicas, voces de mando y maldiciones, todo mezclado. Las
+mestizas anexas al boliche, que completaban la venta del alcohol con
+el ofrecimiento de sus gracias, salieron tambien, asustadas y dando
+gritos, para huir hacia los extremos de la calle.
+
+Robledo saco su revolver, y espoleando a su caballo se fue metiendo
+entre los contendientes, apuntando a unos y a otros, al mismo tiempo
+que gritaba, exigiendo orden. Ayudado por los vecinos que iban
+llegando, muchos de ellos con rifles, pudo restablecer una paz
+momentanea. Huyeron los gauchos, perseguidos por los obreros del
+dique, y acudieron las mujeres, lo mismo las danzarinas del
+establecimiento que las pertenecientes a las familias del pueblo, para
+rodear a los dos heridos y levantarlos.
+
+Gonzalez, que protestaba a gritos, sin que nadie le escuchase, hizo un
+gesto de alegria al reconocer a Robledo, como si este pudiera
+arreglarlo todo.
+
+--Son los amigos de Manos Duras--dijo--, que vienen a armar bochinche
+porque a ese gaucho malo le quitan el suministro de la carne y le
+impiden hacer otros negocios. Como manana teniamos carreras de
+caballos, Manos Duras me ha querido perjudicar, provocando esta
+batalla. Parece como que el demonio ande suelto ahora, don Manuel.
+iTan en paz que viviamos antes!...
+
+Sudoroso y emocionado aun por el combate, siguio balbuciendo
+explicaciones. Reconocia que los chilenos provocaban peleas algunas
+veces; pero era de tarde en tarde y a consecuencia de excesos en la
+bebida. Ahora no habia que imputarles ninguna responsabilidad. iPobres
+_rotos_!... Eran los del pais los que habian procedido insolentemente,
+como si obedeciesen una orden, provocando a los trabajadores para
+perturbar la tranquilidad del pueblo.
+
+--Y esto va a durar, don Manuel; conozco a Manos Duras. Si quisiera
+dinero, habria venido a pedirmelo, y no seria la primera vez... Pero
+debe haber de por medio algo que no adivino, y que le hace buscar el
+escandalo, sea como sea.
+
+Acababan de ser recogidos los heridos, y la gente los metia en el
+boliche. Un hombre a caballo salio en busca del medico de Fuerte
+Sarmiento, que solo visitaba la Presa dos veces por semana. Varias
+mujeres corrieron para traer antes a cierto peon siciliano que gozaba
+fama de gran curandero. Los curiosos entraban en el almacen para
+enterarse de la gravedad de las heridas. En medio de la calle, unas
+comadres hablaban a gritos contra Manos Duras y sus camaradas.
+
+Robledo volvio a emprender la marcha hacia su casa, con aire
+pensativo. Gonzalez tenia razon: el demonio andaba suelto. Alguien
+habia trastornado profundamente la vida de la Presa.
+
+Al otro dia noto tambien un gran cambio en los grupos que trabajaban
+junto al rio. Los obreros dependientes del contratista estaban
+sentados en el suelo, fumando o dormitando. Algunos de origen espanol
+canturreaban, tocando palmas y mirando a lo lejos, como si
+contemplasen la patria lejana.
+
+El contramaestre chileno apodado el _Fraile_ iba de un grupo a otro
+protestando de esta inercia, pero solo conseguia que los trabajadores
+riesen de el. Uno de los mas viejos le contesto insolentemente:
+
+--Tu no esperaras heredar al italiano... ?por que tienes, entonces,
+mas interes que el en obligarnos a trabajar? Hace muchos dias que no
+viene por aqui.
+
+Otro jornalero mas joven anadio, con una risa bestial:
+
+--Anda como un perro detras de esa gringa hermosota que huele tan bien
+y a la que llaman "la marquesa". Yo tambien, si pudiera...
+
+Y anadio algunas palabrotas que hicieron reir a muchos con expresion
+salvaje de deseo. De pronto, un muchacho, un aprendiz, que estaba
+sobre una pequena altura vigilando los alrededores, lanzo el grito de
+alarma:
+
+--iUn ingeniero!
+
+Inmediatamente todos dieron un salto, buscando sus herramientas, y
+empezaron a simular un trabajo ardoroso, mientras el espanol iba
+avanzando entre los grupos al paso lento de su caballo.
+
+Miraban de reojo a Robledo, y segun este se iba alejando, dejaban caer
+sus herramientas, sentandose otra vez. Volvio repetidas veces su
+cabeza el ingeniero, y se dijo, como el dia anterior, que un poder
+oculto habia trastornado la vida de la colonia. Gualicho andaba
+realmente por todas partes, y hasta hacia sentir su influencia fuera
+del pueblo, desorganizando el trabajo de los hombres.
+
+Dejo a sus espaldas los numerosos peones de Pirovani, llegando al
+lugar donde sus propios obreros abrian los canales.
+
+Estos trabajadores no permanecian en perezoso descanso. Torrebianca
+los dirigia y vigilaba, dandoles ejemplo con su actividad. Al ver a
+Robledo lo llevo aparte, como si tuviera que comunicarle una mala
+noticia.
+
+--El perverso ejemplo de los obreros del dique empieza a perturbar a
+los demas. Nuestra gente quiere menos horas de trabajo, como los
+otros... No comprendo en que piensa ese pobre Pirovani. Tiene
+completamente abandonadas sus obras.
+
+Le miro fijamente Robledo, guardando silencio, mientras Torrebianca
+continuaba dandole noticias.
+
+--Anoche me dijo Moreno que Pirovani y Canterac empiezan a hacerse la
+guerra. El uno se resiste a aprobar como ingeniero los trabajos que
+hace el otro como contratista. Desea perjudicarle, retardando de este
+modo los pagos del gobierno... Pirovani dice que suspendera las obras
+y se ira a Buenos Aires, donde tiene muchos amigos, a quejarse del
+ingeniero.
+
+Estas palabras hicieron salir al espanol de su indiferencia
+silenciosa.
+
+--Y mientras discuten--dijo con ira--llegara el invierno, crecera el
+rio antes de que el dique este terminado, las aguas destruiran y
+arrastraran el trabajo de varios anos, y todo habra que volverlo a
+empezar.
+
+El marques, que parecia pensativo, exclamo de pronto:
+
+--iEsos dos hombres eran antes tan amigos!... Algo, indudablemente,
+debe haberse interpuesto entre ellos...
+
+Robledo hizo un esfuerzo para que sus ojos no transparentasen lastima
+ni asombro, y movio la cabeza afirmativamente.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XI#
+
+
+Poco despues de la salida del sol abandono Moreno su casa, por haberle
+llamado Canterac urgentemente.
+
+Al entrar en el alojamiento del ingeniero encontro a este paseando con
+impaciencia. Se habia puesto ya las botas altas y el pantalon de
+montar. Un cinturon con revolver y su blusa estaban sobre una silla.
+
+Con las mangas de la camisa recogidas y la pechera abierta, mostraba
+aun las frescas senales de su ablucion matinal. Su rostro era mas duro
+y autoritario que otros dias. Una idea tenaz y molesta parecia colgar
+de su fruncido entrecejo. Sobre los muebles y en los rincones habia
+numerosos paquetes envueltos en papel fino, atados y sellados
+elegantemente.
+
+Se adivinaba que el ingeniero habia dormido mal, por culpa de aquella
+idea que deseaba exponer a Moreno. Este tomo asiento, preparandose a
+oir. Canterac se mantuvo de pie para seguir paseando, y dijo al
+oficinista:
+
+-Ese Pirovani, a pesar de su ordinariez, me vence siempre. iComo es
+rico!...
+
+Luego senalo los numerosos paquetes que ocupaban una parte de la
+habitacion.
+
+--Ahi tiene todos los perfumes que encargamos a Buenos Aires iCompra
+inutil! Los del italiano llegaron antes.
+
+Moreno se apresuro a disculparse. Habia hecho lo necesario para que el
+encargo viniese con rapidez; pero el otro, en vez de hacer el pedido
+por carta, enviaba un mensajero a la capital.
+
+Canterac quiso mostrarse bondadoso y acepto las excusas del
+oficinista, dandole unas palmaditas en la espalda.
+
+--No he podido dormir en toda la noche, querido Moreno. Tengo un
+proyecto y quiero consultarlo con usted. Necesito aplastar a ese
+intrigante que se atreve a medirse conmigo... Aqui todos se consideran
+iguales, como si se hubiesen suprimido en el mundo las jerarquias.
+Hasta es posible que ese contratista se crea superior a mi, que soy su
+jefe; todo porque tiene mas plata.
+
+Sonrio Canterac con una expresion cruel, y siguio hablando.
+
+--Yo hare que tenga menos. Hasta ahora le habia tolerado ciertas cosas
+al aprobar sus obras. En adelante perdera muchos miles de pesos y se
+vera obligado a rescindir su contrato, yendose de aqui.
+
+Luego se aproximo a Moreno para hablar en voz baja, como si temiese
+ser oido.
+
+--Quiero hacer algo extraordinario, algo que ese emigrante sin
+educacion no pueda discurrir. Anoche lo he pensado. En el primer
+momento crei que era un disparate, pero despues de reflexionar largas
+horas reconozco que es algo original y digno de realizarse, si resulta
+posible... Pirovani ha ofrecido una casa a la marquesa. Yo la ofrecere
+un parque... un parque que hare surgir en pleno desierto patagonico.
+?Que le parece mi idea, amigo Moreno?
+
+El oficinista le escuchaba con interes y asombro, pero no supo que
+contestar. Necesitaba mas explicaciones, y el otro siguio hablando.
+
+--En ese parque dare una fiesta, una _garden-party_, en honor de
+nuestra amiga la marquesa, y hasta me proporcionare la venganza de
+invitar a ese rustico enriquecido, para que se muera de envidia. Usted
+me hara el favor de dirigirlo todo. Aqui tiene las instrucciones; las
+escribi anoche, aprovechando mi falta de sueno.
+
+Tomo el argentino el papel que le ofrecia Canterac, y luego de leerlo
+miro al ingeniero con extraneza, como si dudase de su razon.
+
+--Comprendo su asombro... Resultara caro, lo se; pero no importa.
+Gaste sin miedo. Acabo de cobrar unos cuantos miles de pesos que
+pensaba remitir a Paris. Prefiero asombrar a la marquesa con mi
+parque. Ya ganare otra plata mas adelante: tengo confianza en el
+porvenir.
+
+Y dijo esto de buena fe, con el dulce optimismo de los que se sienten
+enamorados.
+
+Al dia siguiente era domingo, y Watson fue por la manana a la antigua
+casa de Pirovani para ver a Torrebianca. Necesitaba hablarle de un
+asunto relacionado con los trabajos de los canales. Robledo se habia
+marchado dos dias antes a Buenos Aires para pedir a los Bancos un
+nuevo credito que le permitiese continuar sus obras, y tambien para
+vender ciertos terrenos que poseia en la Pampa central.
+
+Subio el joven con cierta inquietud la escalinata de madera, despues
+de mirar disimuladamente a las ventanas. Llamo a la puerta con recato,
+como si no quisiera ser oido por todos los habitantes de la casa, y
+sonrio al ver que era Sebastiana la que salia a abrirle.
+
+--El senor no esta: se fue con don Canterac a Fuerte Sarmiento esta
+manana. ?Y don Robledo, esta bueno?...
+
+La mestiza, como muchas gentes del pais, aplicaba el don
+indistintamente a los nombres y los apellidos.
+
+Iba Watson a retirarse, cuando se levanto un portier del recibimiento,
+dejando visible una mano blanca rematada por una pulsera de reloj.
+Esta mano le hacia senas cual si pretendiese atraerlo. Despues
+aparecio Elena por entero, invitandole con palabras y sonrisas a pasar
+adelante. Cohibido por su presencia, no tuvo fuerzas Ricardo para
+negarse, y la siguio al salon, bajando los ojos al tomar asiento.
+
+--Al fin le veo en mi casa... Debo serle muy antipatica, pues nunca
+quiere visitarme.
+
+Watson se excuso. Habia estado dos veces por la noche en compania de
+Robledo. No podia asistir diariamente a su tertulia, como los otros
+visitantes: se levantaba mas pronto que todos ellos. Por ser de menos
+edad que su asociado, debia encargarse de los trabajos mas penosos.
+
+Ella fingio no escuchar estas explicaciones que desviaban el curso de
+la conversacion. Queria decir algo y necesitaba decirlo cuanto antes.
+
+--Tal vez le han hablado mal de mi. No se esfuerce en negarlo: nada
+tiene de raro que me traten de ese modo... iLas mujeres estamos tan
+expuestas a la calumnia!... iNos creamos tantos enemigos al no querer
+acceder a ciertos deseos!
+
+Elena habia tomado un tono de dulce ingenuidad al formular sus quejas,
+como si estuviese bajo el peso de las mas injustas persecuciones. Se
+aproximo a Ricardo, hablandole sin ningun recato femenil, como si
+fuese un companero de su infancia; y el joven empezo a sentir la
+turbacion que esparce el perfume de una carne sana y bien cuidada, la
+proximidad de una mujer hermosa.
+
+--Soy muy infeliz, Watson--siguio diciendo--. Deseaba una ocasion
+oportuna para manifestarselo, y aprovecho este raro momento en que
+podemos hablar a solas y tal vez no volvera a repetirse nunca... Me ve
+usted rodeada de hombres que me hacen la corte y yo parece que
+coqueteo con ellos. iError!... Es unicamente por aturdirme, por
+olvidar el vacio de mi vida. Hace anos que me siento sola, como si no
+existiese en el mundo otro ser que yo.
+
+Ricardo habia olvidado su inquietud de momentos antes, para escucharla
+con un interes credulo, aceptando todas sus palabras.
+
+--Pero ?y su marido?...
+
+Una lucecita ironica parecio temblar en los ojos de ella al oir esta
+pregunta inocente. Pero contuvo su burlona admiracion, para contestar
+con tristeza:
+
+--No hablemos de el. Es un hombre buenisimo, pero no el esposo que
+necesita una mujer como yo. Nunca ha sabido comprenderme. Ademas, es
+un debil en la batalla de la vida; y yo, que he nacido para altos
+destinos, estoy donde estoy por su falta de condiciones, habiendo
+venido a parar a una tierra casi salvaje.
+
+Miro intensamente a Ricardo, que bajaba los ojos, no sabiendo que
+decir, y anadio con expresion pensativa:
+
+--Crea usted que un hombre joven y energico hubiera ido muy lejos
+teniendo a su lado una mujer como yo.
+
+Sorprendido Watson por estas palabras, levanto su mirada, pero volvio
+a fijarla en sus pies, cual si temiera seguir viendo los ojos de ella.
+Sonrio Elena levemente de su temor, al mismo tiempo que susurraba con
+una vocecita melancolica:
+
+--La vida es asi; se fijan en nosotras los hombres que no deseamos, y
+en cambio aquellos que nos interesan huyen casi siempre.
+
+Al oir esto volvio el joven a levantar su cabeza, mirandola sin miedo
+alguno, con una expresion interrogante... ?Que es lo que intentaba
+decir aquella mujer?
+
+El no conocia la vida directamente; ademas, como hombre de accion,
+amaba poco la lectura, y le habia sido imposible adivinar la
+existencia a traves de los libros; pero guardaba en el fondo de su
+memoria ciertos recuerdos de novelas simplistas e ingenuas, abundantes
+en aventuras, leidas para combatir el aburrimiento durante los viajes
+en ferrocarril o las travesias maritimas. Tambien llevaba vistas un
+centenar de historias cinematograficas, y lo mismo en las paginas de
+los libros que sobre las pantallas de los cinemas habia conocido el
+tipo de la "mujer fatal", la mujer hermosa de cuerpo y enrevesada y
+maligna de espiritu, que tienta a los hombres, consiguiendo hacerlos
+salir del camino del honor, y acaba perturbando la felicidad tranquila
+y dulcemente monotona que debe proporcionarse todo joven, casandose y
+formando una familia. ?Si seria esta marquesa su mujer fatal? Robledo
+no mostraba mucha simpatia por ella...
+
+Pero a continuacion penso en todas las protagonistas calumniadas y
+perseguidas que habia encontrado igualmente en los libros y las
+aventuras cinematograficas, siendo tan enormes sus tormentos, que el,
+a pesar de su fortaleza viril, sentia humedecerse sus ojos. En el
+mundo abundaban tal vez las victimas de dicha especie. Unicamente de
+este modo podia el explicarse la frecuencia con que aparecen en las
+novelas.
+
+Siguio mirando a la Torrebianca para darse cuenta de si era una mujer
+fatal o una mujer perseguida injustamente; pero ella habia bajado los
+ojos, diciendo con triste modestia:
+
+--He sufrido mucho al ver que usted huia de mi. Rodeada de hombres
+egoistas y de un grosero materialismo, necesito una amistad noble y
+pura, un amigo desinteresado, un companero que me aprecie por mi alma
+y no por mis atractivos corporales.
+
+Watson movio la cabeza instintivamente. Este movimiento era un reflejo
+de la aprobacion que daba en su interior a tales palabras. Iba
+formandose ya una opinion sobre aquella mujer.
+
+--Siempre crei--continuo ella--que este amigo ideal podia serlo usted,
+que parece tan bueno... Pero iay! usted me detesta, usted huye de mi,
+creyendome tal vez una mujer temible, como hay tantas en el mundo,
+cuando en realidad no soy mas que una infeliz.
+
+Para expresar Ricardo con mas vehemencia su protesta, se puso de pie,
+llevandose una mano al pecho. El no habia sentido nunca antipatia por
+ella, ni deseaba huir de su trato. Era un _gentleman_ que pensaba
+siempre con el mayor respeto de la esposa de su companero Torrebianca.
+Pero confesaba que hasta ahora no la habia conocido bien.
+
+--Esto no es extraordinario. A veces las personas se hablan anos y
+anos y creen conocerse, hasta que un dia, de pronto, se conocen en
+realidad y se ven muy distintas de como se habian imaginado. Yo,
+despues de lo que acabo de oir...
+
+No dijo mas, pero su silencio y sus ojos dieron a entender la emocion
+que habian producido en el las palabras de Elena...
+
+Esta se levanto igualmente, aproximandose a Watson para tenderle una
+mano.
+
+--Entonces, ?acepta usted ser ese amigo que tanto necesito para
+continuar mi existencia?... ?Quiere servirme de apoyo y de guia?...
+
+Turbado por la mirada de ella, balbuceo el joven palabras truncadas,
+estrechando al mismo tiempo la mano femenina que se mantenia dentro de
+la suya. La marquesa acogio esta vaga aceptacion con un regocijo
+infantil.
+
+--iQue felicidad! Me visitara usted todos los dias, me acompanara en
+mis paseos a caballo, y ya no me vere seguida por esos suspirantes
+pegajosos que me molestan continuamente.
+
+Mostrose sorprendido Ricardo por la alegria de la Torrebianca. El no
+habia prometido nada de esto; pero no se atrevio a protestar.
+
+Como si no tuviese ya duda de que el joven iba a ser su acompanante,
+Elena empezo a reir con una risa algo maliciosa.
+
+--Ademas, en nuestros paseos me ensenara usted a tirar el lazo. iComo
+deseo poseer esa habilidad!...
+
+Se dio cuenta inmediatamente de lo inoportunas que resultaban sus
+palabras. Watson habia entornado los ojos, al mismo tiempo que su
+frente parecia obscurecerse, pasando por ella la sombra de un desfile
+de lejanas imagenes. Recordo la tarde en que Elena los habia
+sorprendido cerca del rio, a el y a Celinda, mientras esta le ensenaba
+a tirar el lazo.
+
+Elena, para repeler tal recuerdo, se aproximo mas al joven, apoyando
+sus manos en las solapas de su blusa. Parecia querer mirarse en sus
+pupilas, al mismo tiempo que concentraba en los propios ojos todo su
+poder de seduccion.
+
+--?Amigos de veras?...--pregunto con una voz susurrante--. ?Amigos
+para siempre?... ?Amigos por encima de la calumnia y de la envidia?
+
+El joven se sintio vencido por el contacto y los perfumes de aquella
+mujer. El recuerdo de la ribera del rio y las alegres lecciones de
+Celinda fue desvaneciendose. Hubo algo dentro de el que intento
+resistirse todavia a esta influencia. Paso por su memoria el recuerdo
+de las heroinas fatales de los libros. Hizo un movimiento como si
+fuese a decir "no", y llevo sus manos a las manos de ella para
+despegarlas de su pecho. Pero sus dedos, al sentir el contacto de la
+epidermis femenina, se inmovilizaron en voluptuoso desmayo para
+oprimir despues, acariciadores, las manos de ella. Y como los ojos de
+Elena parecian implorar una respuesta a sus recientes preguntas, el
+hizo un movimiento con su cabeza: "Si".
+
+A partir de este dia Watson fue el unico acompanante de la esposa de
+Torrebianca en sus paseos a caballo. Frente a la antigua casa de
+Pirovani se situaba un mestizo encargado de la caballeriza del
+contratista, teniendo de las riendas a una yegua blanca con silla
+femenil.
+
+Llegaba Ricardo a caballo, aparecia en lo alto de la escalinata Elena,
+vestida de amazona, y en el mismo instante se presentaba en la calle
+el contratista, como si hubiese estado oculto esperando una
+oportunidad para mostrarse. Tambien iba a caballo, pero la "senora
+marquesa" se negaba a aceptar su compania.
+
+--Vaya usted a sus negocios, senor Pirovani. Mi marido dice que los
+descuida usted mucho, y eso me entristece... El senor Watson esta mas
+libre ahora y me acompanara.
+
+Acababa el italiano por aceptar tales palabras, con cierto
+agradecimiento. iComo se interesaba por sus negocios esta mujer! No
+podia mostrar con mas claridad la simpatia por todo lo referente a su
+persona. Ademas, el acompanamiento de Watson no podia inspirarle
+celos. Todos le tenian en el pais por novio de la nina de Rojas... Y
+finalmente se retiraba, aunque de mal talante, para ir a visitar las
+obras del dique.
+
+Otras veces, cuando ya estaba Elena en la silla, se presentaba
+Canterac, tambien a caballo, con el deseo de acompanarla. Pero Elena
+le acogia con signos negativos de su latiguillo.
+
+--Ya le he dicho varias veces que no quiero mas acompanante que mister
+Watson--le contesto ella una manana--. Usted, capitan, vayase a
+trabajar en esa misteriosa y enorme sorpresa que me esta preparando.
+
+Tambien Canterac aceptaba al ingeniero norteamericano como acompanante
+de la marquesa. Le parecia mas tolerable que el odiado Pirovani.
+
+Vio como se alejaban los dos jinetes, y aunque sentia un enojo
+sombrio, como siempre que le rechazaba Elena, procuro disimularlo,
+encaminandose despues a la casa de Moreno.
+
+Estaba el oficinista leyendo una novela junto a su ventana, y al ver a
+Canterac se acodo en el alfeizar para hablarle de los trabajos
+realizados.
+
+--Hay cerca de doscientos hombres y cuarenta carretas que ganan plata
+en lo del parque.
+
+El ingeniero, siempre a caballo, escucho las explicaciones que le fue
+dando Moreno desde su ventana.
+
+--Le he quitado estos hombres a Pirovani ofreciendoles doble jornal.
+Ademas, me he llevado todas las carretas que el italiano tiene
+contratadas y las que hay en Fuerte Sarmiento. Esto va a retrasar un
+poco los trabajos del dique; pero luego, usted por una parte y el
+contratista por otra, procuraran ganar el tiempo perdido.
+
+Los hombres trabajaban a cinco leguas de alli, rio abajo, en un lugar
+algo pantanoso, donde las crecidas habian hecho surgir un bosque de
+alamos y otros arboles. Apartaban los peones la tierra inmediata a los
+troncos, dejando al descubierto sus raices. Luego cortaban estas e
+inclinaban el arbol, haciendole caer en una carreta de bueyes, que
+emprendia lentamente su marcha a lo largo de la ribera, necesitando
+toda una jornada para llevar su carga hasta la Presa.
+
+--Un trabajo largo y dificil--siguio diciendo Moreno--. Ayer estuve
+alla para verlo todo por mis ojos, y crea usted que la gente gana bien
+su plata.
+
+Cerca de la Presa, en una planicie vecina al rio, limpia de
+vegetacion, otros peones abrian hoyos en el suelo. Al llegar las
+carretas con los arboles, levantaban estos y los metian en los hoyos,
+amontonando tierra en torno para que se mantuviesen erguidos.
+
+--Son arboles de algunos metros nada mas, pero resultaran
+extraordinarios en este desierto donde no hay otros que puedan servir
+de comparacion. Tengo la seguridad, capitan, de que la sorpresa va a
+ser enorme. Eso no lo puede discurrir el italiano.
+
+Canterac aprobo con un sonrisa de satisfaccion las ultimas palabras.
+
+--Va usted a gastar toditos sus miles de pesos--continuo Moreno--, y
+hasta puede ocurrir que al final falte algo de plata; pero tendra
+usted su parque... Es verdad que el tal parque no le producira nuevos
+gastos, pues al dia siguiente de la fiesta los arboles tal vez esten
+secos y muertos.
+
+Y el oficinista rio de la inutilidad de un gasto tan enorme, admirando
+y compadeciendo a la vez al ingeniero.
+
+Mientras tanto, Elena y Watson marchaban lentamente a caballo por la
+orilla del rio. Ella mantenia cogida una mano de el, hablandole
+afectuosamente, con una expresion maternal.
+
+--Veo, Ricardo, por lo que me cuenta, que Robledo lo dirige todo y
+usted es a modo de un empleado suyo... No debia mezclarme en sus
+asuntos, pero todo lo que se refiere a usted ime inspira tanto
+interes!... Yo no digo que el espanol cometa indelicadezas al
+repartir las ganancias del negocio; eso no. Robledo es hombre
+correcto, pero abusa un poco de la condicion de tener mas anos. Debe
+emanciparse usted de esa tutela, o no hara el camino que le
+corresponde hacer por si mismo, sin necesidad de tutores.
+
+Ricardo habia defendido la persona de su asociado desde las primeras
+insinuaciones; pero acabo por acoger, pensativo y cenudo, sin una
+palabra de protesta, el ultimo consejo de Elena.
+
+Mientras los dos conversaban, balanceandose ligeramente con el paso
+lento de sus caballos, un jinete aparecio y se oculto repetidas veces
+en el fondo del paisaje, pasando de la orilla del rio a las dunas de
+arena que las inundaciones habian dejado tierra adentro. Este jinete
+que se aproximaba o se alejaba en un galope caprichoso era Celinda
+Rojas.
+
+Elena fue la primera en darse cuenta de sus evoluciones, y sonrio
+malignamente.
+
+--Creo que alguien le busca--dijo a Ricardo.
+
+Este miro hacia donde ella senalaba, y al reconocer a la amazona, no
+pudo disimular cierta turbacion.
+
+--Es la senorita de Rojas--contesto, ruborizandose ligeramente--; una
+nina todavia, con la que tengo alguna amistad. Es como una hermana
+menor; mejor dicho, un companero. No vaya usted a imaginarse...
+
+La Torrebianca sonreia ironicamente, como si no creyese en sus
+protestas, y acabo por decir, con una frialdad que apeno al joven:
+
+--Vaya usted a saludarla, para que no nos moleste mas con su
+vigilancia, y venga luego a juntarse conmigo.
+
+Despues de estas palabras, dichas con el tono de una orden, hizo
+trotar a su caballo tierra adentro, por entre los asperos matorrales,
+que se rompieron lanzando crujidos de lena seca. Inmediatamente,
+Celinda dejo de evolucionar a lo lejos, llegando a todo galope al
+encuentro de Ricardo. Cuando estuvo junto a el le amenazo con un dedo,
+pretendiendo imitar la expresion cenuda de un maestro que rine a su
+discipulo. Luego hablo con una gravedad comica:
+
+--?No le he dicho mas de cien veces, mister Watson, que no quiero
+verle con esa... mujer? Paso ahora los dias enteros corriendo el campo
+inutilmente, y cuando al fin consigo tropezarme con el senor, lo veo
+siempre en mala compania.
+
+Pero Watson era ahora otro hombre y no acogio con risas su fingido
+enfado. Muy al contrario, parecio ofenderse por el tono de broma con
+que hablaba ella, y repuso secamente.
+
+--Puedo ir con quien quiera, senorita. Solo hay entre nosotros una
+buena amistad, a pesar de lo que algunos suponen equivocadamente. Ni
+usted es mi prometida, ni yo tengo obligacion de privarme de mis
+relaciones para obedecer sus caprichos.
+
+Celinda quedo absorta por la sorpresa y el se aprovecho de esto para
+saludarla con brusquedad, alejandose despues en la misma direccion que
+habia seguido Elena. La nina de Rojas, al convencerse de que el
+norteamericano huia verdaderamente, hizo un gesto de colera, al mismo
+tiempo que lanzaba palabras suplicantes:
+
+--iNo se vaya, gringuito!... Oiga, don Ricardo; no se ofenda... Mire
+que esto solo ha sido para reir, lo mismo que otras veces.
+
+Como Watson fingia no oirla y continuaba su trote, acabo ella por
+echar mano al lazo que guardaba en el delantero de la silla, y lo
+deslio para arrojarlo sobre el fugitivo.
+
+--iVenga usted aqui, desobediente!
+
+El lazo cayo sobre Ricardo con exacta precision, aprisionandolo, pero
+cuando Celinda empezaba a tirar de el, saco el ingeniero un pequeno
+cuchillo, cortando la cuerda. Tan rapido fue este acto, que la joven,
+preocupada unicamente en tirar de su lazo, casi cayo del caballo al
+faltarle de pronto el apoyo de la resistencia.
+
+Watson se alejo, sacandose el fragmento de cuerda que envolvia aun sus
+hombros. Luego la arrojo, sin volver la vista atras. Mientras tanto,
+la nina de Rojas seguia recogiendo su lazo, que se arrastraba
+blandamente por el suelo.
+
+Al llegar a sus manos el final de la cuerda, contemplo tristemente su
+extremo cortado. Las lagrimas enturbiaron su vision. Luego, la hija de
+la estancia palidecio de colera mirando hacia las dunas, detras de las
+cuales habia desaparecido el norteamericano.
+
+--iQue el demonio te lleve, gringo desagradecido! No quiero verte
+mas... Ya no te echare mi lazo, y si alguna vez deseas verme, seras tu
+el que tengas que echarmelo a mi... isi es que sabes!
+
+Y no pudiendo resistirse mas tiempo a la crueldad de su decepcion, la
+nina de Rojas hundio la cara entre las manos, para que aquella tierra
+arenisca y aquel rio impetuoso y solitario que tantas veces la habian
+visto reir no la viesen ahora llorar.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XII#
+
+
+Llego el dia de la gran sorpresa preparada por Canterac. Los
+trabajadores, bajo la direccion de Moreno, colocaron los ultimos
+arboles en la llanura inmediata al rio.
+
+Grupos de curiosos admiraban desde lejos este bosque improvisado. De
+Fuerte Sarmiento y hasta de la capital del territorio de Neuquen iban
+llegando gentes atraidas por la novedad de tal fiesta. Algunos obreros
+tendian de tronco a tronco guirnaldas de follaje y clavaban grupos de
+banderolas.
+
+Friterini, elevado a la categoria de _maitre d'hotel_, habia sacado de
+su maleta un frac algo apolillado, recuerdo de los tiempos en que
+prestaba servicio como camarero auxiliar en hoteles de Europa y de
+Buenos Aires. Preocupandose de la integridad de su pechera dura y su
+corbata blanca, daba ordenes a una tropa de mestizas del boliche que
+se habian convertido en servidoras y preparaban las mesas para la
+fiesta de la tarde.
+
+Don Antonio "el Gallego" tambien se habia transformado exteriormente.
+Iba vestido de negro, con una gruesa cadena de oro de bolsillo a
+bolsillo de su chaleco. El era de los invitados, tenia derecho a
+figurar entre los vecinos mas notables de la Presa representando al
+alto comercio; pero como la merienda habia sido encargada a su
+establecimiento, creyo del caso trasladarse al lugar de la fiesta
+desde las primeras horas de la tarde, para convencerse de que todos
+los preparativos se desenvolvian con regularidad.
+
+Entre los mirones situados al otro lado de una cerca de alambre se
+veian algunos gauchos, siendo uno de ellos el famoso Manos Duras.
+Despues de la batalla ocurrida en el boliche, habia vuelto
+tranquilamente al campamento para dar explicaciones. No negaba que
+algunos de los provocantes fuesen amigos suyos, pero todos eran
+mayores de edad y no iba a responder de sus actos, como si fuese su
+padre. El estaba lejos del campamento al ocurrir el choque; ?por que
+intentaban mezclarlo en hechos de los que no tenia culpa alguna?...
+
+El comisario hubo de conformarse con estas justificaciones; el dueno
+del boliche las acepto igualmente, creyendo que era mejor tenerlo por
+amigo que por adversario, y alli estaba Manos Duras contemplando con
+una atencion algo burlona los preparativos de la fiesta. Los otros
+gauchos, igualmente silenciosos, parecian reir interiormente de tales
+labores. Los _gringos_ trasladaban los arboles del sitio donde los
+habia hecho nacer Dios: iy todo por una mujer!...
+
+Las gentes del pueblo eran mas atrevidas en sus juicios, formulandolos
+a gritos. Algunas mujeres, las mejor vestidas, censuraban a la
+marquesa:
+
+--iLa grandisima... tal! iLas cosas que los hombres hacen por ella!
+
+Enumeraban los regalos del contratista Pirovani, tan regateador y duro
+para los trabajadores. Todos los dias de tren le llegaban a la
+marquesa paquetes de Buenos Aires o Bahia Blanca, pagados por el
+italiano. Ademas, un carro con tonel no hacia otro trabajo que llevar
+agua del rio a la casa. Aquella senorona necesitaba banarse cada
+veinticuatro horas.
+
+--Eso no es natural. Debe tener en la carne algo que no quiere
+irse--afirmaban sentenciosamente algunas mujeres.
+
+Para todas ellas, obligadas a ir varias veces al dia con un cantaro a
+cuestas de su vivienda al rio, el carro del tonel representaba el mas
+inaudito de los lujos. iUn bano diario en aquel pais, donde el menor
+soplo de viento levantaba columnas de tierra suelta, tan enormes y
+violentas, que obligaban a encorvarse para resistir mejor su
+empuje!... Como muchas de estas mujeres llevaban aun en sus cabelleras
+y en los dobleces de sus ropas el polvo de semanas antes, las
+enfurecia tal derroche de agua, como una injusticia social.
+
+Una, para consolarse, recordo malignamente al ingeniero Torrebianca.
+
+--iY sera capaz de venir esta tarde con los queridos de su mujer!...
+Parece imposible que un hombre sea tan... ciego. Deben marchar de
+acuerdo los dos.
+
+Todos los que no estaban invitados a la fiesta y pretendian verla de
+lejos, apoyados en la alambrada, se consolaban de su pretericion
+hablando contra la Torrebianca, sus amigos y su marido.
+
+Paso Celinda a caballo, entre los grupos, lentamente y mirando con
+hostilidad el parque improvisado. Luego, para no oir los escandalosos
+comentarios de aquellas mujeres, se alejo hacia el pueblo.
+
+Gonzalez, sin perder de vista la preparacion de las mesas, hablaba a
+unos parroquianos de su establecimiento, mostrandoles el rio. Era
+propicia la ocasion para repetir, con una gravedad doctoral, muchas
+cosas oidas a su compatriota Robledo.
+
+Los indios habian dado a este rio su nombre de Negro por los
+sufrimientos que les costaba remontarlo, a causa de su rapida
+corriente. Los descubridores espanoles lo titularon rio de los Sauces,
+por la gran cantidad de arboles de esta especie que cubria sus
+orillas. Habian disminuido mucho ahora, pero aun representaban el
+mayor obstaculo para su navegacion, pues los troncos y raigones
+impulsados por la corriente batian como arietes a los barcos,
+quebrantandolos. Durante dos siglos habia permanecido inexplorado,
+creyendo los descubridores espanoles--a causa de los informes de los
+indigenas--en la posibilidad de navegar por el hasta Chile, lo que
+haria del rio de los Sauces un canal entre el Atlantico y el Pacifico
+menos lejano que el estrecho de Magallanes.
+
+Un misionero ingles intentaba su exploracion para que su patria se
+apoderase de este paso, lo que la permitiria atacar comodamente las
+colonias de Espana situadas al borde del Pacifico.
+
+--Entonces fue cuando los espanoles, que habian tenido tantas cosas en
+que ocuparse, por ser duenos de la mayor parte de America, creyeron
+necesario explorar el rio.
+
+Era un alferez de la Armada, llamado Villarino, el que acometia esta
+empresa dificil y de escasa resonancia en el ultimo tercio del siglo
+XVIII, cuando ya casi toda la tierra de America estaba descubierta y
+colonizada.
+
+--Don Manuel--siguio diciendo el dueno del boliche--llama a Villarino
+el ultimo representante del heroismo descubridor de los espanoles.
+
+Con cuatro barcas pesadisimas e inadecuadas para tal viaje, habia
+salido de Carmen de Patagones, en la costa atlantica, llevando por
+tripulacion unos sesenta hombres. Este punado de marineros se
+internaban en un pais totalmente inexplorado, en el que vivian los
+indios mas irreductibles y feroces. De las margenes del rio Negro
+partian las invasiones indigenas contra las tierras civilizadas del
+virreinato de la Plata: los _malones_ de jinetes cobrizos ansiosos de
+robar ganados a los estancieros de Buenos Aires. Los cuatro barcos de
+uno o dos palos iban a navegar centenares de leguas entre orillas
+donde les esperaban en acecho los Aucas, tenidos por los indios mas
+sanguinarios e indomables.
+
+--Solo los que conocemos la corriente de este rio podemos comprender
+lo que represento aquella expedicion, curso arriba y con buques de
+vela. Llevaban quince caballos para sirgar los barcos por la orilla en
+los pasos dificiles. Cuatro veces los huracanes rompieron las
+arboladuras de las embarcaciones. Con Villarino brillo por ultima vez,
+como dice don Manuel, la gloria de los conquistadores espanoles. La
+expedicion duro muchos meses, y como no tenia baquiano del pais que la
+guiase, se extravio con frecuencia, metiendose en rios afluentes para
+retroceder despues... Buscaban el mar que los indios aseguraban haber
+visto con sus ojos, y efectivamente, al final del Limay, continuacion
+del rio Negro, se desemboca en un mar que es simplemente el lago
+Nahuel Huapi... Lo cierto es que ahora nadie navega por este rio
+mientras no lo limpien, y ninguno de los exploradores actuales, aun
+contando con las embarcaciones modernas, ha querido repetir el viaje
+del alferez Villarino hace siglo y medio.
+
+Llevado por su entusiasmo patriotico, seguia Gonzalez mencionando todo
+lo que habia oido a Robledo, pero sus oyentes eran cada vez mas
+escasos. Se alejaban, atraidos por los preparativos de la merienda,
+prefiriendo la contemplacion de las mesas a la del antiguo rio de los
+Sauces y a escuchar el relato de las hazanas del joven oficial de la
+marina espanola.
+
+Iban aumentando considerablemente los grupos. Una banda de musica,
+compuesta de unos cuantos italianos vecinos de Nenquen, empezo a
+rasgar el aire con las estridencias de sus instrumentos de metal.
+Inmediatamente se lanzaron a danzar algunas parejas. Don Antonio vio
+en esto una falta de respeto al organizador de la fiesta.
+
+--No los dejes bailar mientras no llegue la marquesa--ordeno a
+Friterini--. La ceremonia es para ella, y de seguro que le parecera
+muy mal al senor de Canterac que empiece antes de tiempo.
+
+Pero musicos y bailarines no hicieron caso alguno de sus escrupulos y
+continuo el baile.
+
+Elena estaba mientras tanto en el salon de su casa, lujosamente
+vestida para asistir a la fiesta. Tenia el rostro obscurecido por un
+gesto de enfado.
+
+"Esto solo me ocurre a mi--pensaba--. Llegar esta noticia precisamente
+hoy... iY aun hay quien niega los caprichos de la fatalidad!"
+
+Aquel dia era de tren, y al empezar la tarde llego el correo, recogido
+en Fuerte Sarmiento.
+
+Torrebianca, con el rostro consternado, fue en busca de su mujer para
+mostrarle una carta.
+
+--Lee lo que acabo de recibir. Es del notario de mi familia.
+
+Esta carta, llegada de Italia, le daba cuenta de la muerte de su
+madre. "Desde que usted se marcho a America, la salud de la senora
+marquesa quedo tan profundamente quebrantada, que todos esperabamos
+tal desgracia de un momento a otro. Ha muerto pensando en usted. Su
+nombre fue lo ultimo que balbuceo en su agonia. Adjunto le envio
+algunos datos sobre su herencia, que desgraciadamente no es..."
+
+Suspendio Elena tal lectura para mirar a su marido con ojos
+interrogantes; pero este tenia la cabeza inclinada, como anonadado
+por la noticia. Dudo ella en hablar, y como transcurria el tiempo sin
+que el otro saliese de su actitud silenciosa, dijo lentamente:
+
+--Supongo que este suceso, que nada tiene de inesperado, pues tu mismo
+lo has presentido muchas veces, no va a privarnos de asistir a la
+fiesta.
+
+Levanto Torrebianca el rostro para mirarla con ojos de asombro.
+
+--?Que es lo que dices?... Piensa que es mi madre la que ha muerto.
+
+Ella fingio cierta confusion, mientras decia bondadosamente:
+
+--Siento mucho la muerte de la pobre senora. Era tu madre, y esto
+basta para que la llore... Pero piensa que en realidad no la vi nunca,
+y ella, por su parte, solo me conocio por mis retratos. Ten serenidad
+y un poco de logica... Por esa desgracia, ocurrida al otro lado de la
+tierra, no vamos a privarnos de asistir a una fiesta que representa
+enormes gastos para el amigo que la ha organizado.
+
+Se aproximo a su esposo, diciendole con voz insinuante, al mismo
+tiempo que le acariciaba el rostro con una mano:
+
+--Hay que saber vivir. Nadie conoce esta desgracia. Figurate que la
+carta no ha llegado hoy y solo puedes recibirla en el correo de pasado
+manana... Quedamos en eso; aun ignoras la noticia y me acompanas esta
+tarde. ?Que adelantas con acordarte ahora? Tiempo te queda para pensar
+en ese suceso triste.
+
+El marques hizo signos negativos. Luego se llevo una mano a los ojos,
+y apoyando sus codos en las rodillas gimio sordamente:
+
+--Era mi madre... iMi pobre mama, que tanto me queria!
+
+Hubo un largo silencio. Torrebianca, como si no quisiera mostrar su
+dolor en presencia de su mujer, se refugio en una habitacion
+inmediata. Elena, cenuda y malhumorada, le oyo gemir y pasearse al
+otro lado de la puerta.
+
+Asi transcurrio mucho tiempo. Ella miro el reloj: las tres. Habia que
+decidirse. Hizo un gesto cruel y levanto los hombros. Luego fue hasta
+la puerta por donde habia desaparecido su esposo:
+
+--Quedate, Federico; no te ocupes de mi. Ire sola, e inventare un
+pretexto para excusar tu ausencia. iHasta luego, alma mia! Cree que si
+te dejo es unicamente por no molestar a nuestros amigos. iAy, las
+exigencias sociales! iQue tormento!...
+
+Tomaba su voz inflexiones de piadoso carino, al mismo tiempo que las
+comisuras de su boca se dilataban en un rictus de colera.
+
+Se puso el sombrero y salio. Desde lo alto de la escalinata pudo ver
+la calle enteramente solitaria.
+
+Toda la gente del pueblo estaba en los alrededores del parque
+improvisado. Canterac y el contratista, cada uno por su parte, habian
+declarado festivo aquel dia, imponiendo el descanso a sus obreros.
+
+Frente a la casa habia un carruajito de cuatro ruedas, cuidado por un
+mestizo. Este dormia en el pescante, con un cigarro paraguayo entre
+sus labios gruesos y azules, mientras un enjambre de moscas zumbaba en
+torno al rostro sudoroso.
+
+Elena penso en sus admiradores, que estarian esperandola, impacientes.
+Se habian abstenido de venir a buscarla, porque el dia anterior les
+manifesto su deseo de presentarse sin otro acompanamiento que el de su
+esposo. Una senora debe evitar que la maledicencia se cebe en sus
+actos.
+
+Cuando se dirigia hacia el carruajito, dejando a sus espaldas la casa,
+oyo el ruido de un galope. Un jinete acababa de surgir de una
+callejuela inmediata. Era Flor de Rio Negro.
+
+Por una afinidad misteriosa que mas bien era una repulsion, Elena
+adivino su presencia antes de verla con sus ojos. Sin esperar a que el
+caballo hiciese alto, la intrepida amazona se deslizo de la silla.
+Luego fue aproximandose, con la torpeza del jinete que extrana el
+contacto del suelo:
+
+--Senora, una palabra nada mas.
+
+Y se interpuso entre ella y la estribera del carruaje, cerrandola el
+paso.
+
+A pesar de su arrogancia, Elena se sintio emocionada por los ojos
+hostiles de la muchacha. Fingio, sin embargo, altivez, y parecio
+preguntar con un gesto: "?Es realmente a mi a quien busca?..."
+
+Celinda la entendio, contestando con un movimiento afirmativo. La
+marquesa hizo otro ademan indicando que podia hablar, y la nina de
+Rojas dijo con expresion agresiva:
+
+--?No tiene usted bastante con todos esos hombres a los que trae
+locos?... ?Todavia necesita robar los que pertenecen a otras mujeres?
+
+La respuesta de Elena fue mirarla de pies a cabeza. Pretendia
+confundirla con sus gestos de superioridad.
+
+--Joven, no la conozco--dijo--. Ademas, sospecho que existen entre
+nosotras grandes diferencias de categoria y educacion, que nos impiden
+seguir hablando.
+
+Intento apartarla para que le dejase libre el paso; pero Celinda,
+irritada por su aire despectivo, levanto el rebenque que llevaba en la
+diestra.
+
+--iAh, demonio con faldas!
+
+Dirigio un golpe contra el rostro de Elena, pero esta se puso en
+actitud defensiva, agarrando el brazo enemigo. Su cara quedo
+intensamente palida, con los ojos agrandados por la sorpresa y un
+resplandor felino en las pupilas. Luego hablo con una voz algo ronca:
+
+--Muy bien, joven, no se moleste. Doy por recibido el golpe. Este
+regalo es de los que no se olvidan nunca, y correspondere a el cuando
+lo considere oportuno.
+
+Solto el brazo de Celinda, y como esta parecia haber desahogado ya
+toda su colera, lo dejo caer, quedando inmovil y como avergonzada de
+su agresion.
+
+Aprovecho Elena este desaliento momentaneo para subir al cochecito,
+tocando en un hombro a su conductor. El mestizo habia estado
+adormecido hasta entonces, con el cigarro en la boca, sin enterarse de
+lo que acababa de ocurrir junto a su vehiculo.
+
+Apenas salieron del pueblo, vio Elena a lo lejos el parque improvisado
+y la muchedumbre que rebullia en torno a el.
+
+Un jinete paso al trote en direccion contraria, regresando del lugar
+de la fiesta, y se quito el sombrero para saludarla. Elena reconocio a
+Manos Duras, sonriendo maquinalmente a su respetuoso saludo. Luego,
+sin darse exacta cuenta de lo que hacia, le llamo con una mano. El
+gaucho hizo dar vuelta a su cabalgadura y se aproximo al carruaje,
+marchando junto a sus ruedas.
+
+--?Como le va, senora marquesa?... ?Por que esta tan palida?
+
+Elena hizo un esfuerzo para serenarse. Debia guardar aun en su rostro
+las huellas de la reciente emocion, y ella necesitaba llegar a la
+fiesta tranquila y sonriente, de modo que nadie adivinase el insulto
+que habia recibido.
+
+Como si quisiera terminar cuanto antes su conversacion con Manos
+Duras, le pregunto con forzada alegria:
+
+--Usted me dijo una vez que me aprecia mucho y esta dispuesto a hacer
+lo que yo le mande, por terrible que sea.
+
+Se llevo Manos Duras una mano al sombrero para saludar, y sonrio,
+mostrando sus dientes de lobo.
+
+--Ordene lo que quiera, senora. ?Desea que mate a alguien?
+
+Y al mismo tiempo la miraba con ojos de deseo. Ella hizo un falso
+gesto de susto:
+
+--Matar, no... ique horror! ?Por quien me toma?... El servicio que tal
+vez le pida sera muy dulce para usted... Ya hablaremos.
+
+Temiendo que el gaucho prolongase sus palabras de despedida, le indico
+con un ademan energico que debia retirarse. Ya estaba cerca del sitio
+de la fiesta, y no era conveniente llegar sin su marido y con tal
+acompanamiento.
+
+Manos Duras contuvo su caballo mientras se alejaba el carruaje,
+Durante algunos minutos siguio con los ojos a aquella mujer, la mas
+extraordinaria que habia encontrado en su vida; y al dejar de verla,
+su mirada de mastin sumiso volvio a recobrar una dureza agresiva.
+
+Iban entrando los invitados en el parque artificial, bajo la
+curiosidad envidiosa del populacho, mantenido mas alla de la alambrada
+por la vigilancia del comisario y sus cuatro hombres. Estos invitados
+eran comerciantes espanoles e italianos establecidos en las
+poblaciones mas cercanas y algunos venidos de la lejana isla de
+Choele-Choel, lugar hasta donde llegan los escasos barcos que pueden
+remontar el rio Negro. Tambien los capataces y mecanicos de las obras
+acudian con sus mujeres, que habian sacado a luz los vestidos de
+fiesta, usados unicamente cuando iban a Bahia Blanca o a Buenos Aires.
+
+Robledo paseaba por las cortas avenidas de este parque admirando
+ironicamente la absurda creacion de Canterac. Moreno le iba mostrando
+con cierto orgullo todas las particularidades de la obra dirigida por
+el.
+
+--Lo mas notable es una especie de cenador, o mejor dicho, de
+santuario de verdura que hay al final de la arboleda. Seguramente que
+el capitan querra llevar alli a la marquesa. Pero ella es lista y sabe
+escurrirse.
+
+Guinaba un ojo maliciosamente al hablar de los propositos de Canterac,
+y a continuacion se mostraba grave para afirmar la cordura de la
+marquesa, que "no era la mujer que se imaginaban muchos".
+
+Se disponia a mostrar al espanol el famoso "santuario de verdura",
+cuando le abandono repentinamente, mascullando excusas, para correr
+hacia la entrada del parque. Elena acababa de llegar. Lo mismo que
+Moreno, corrieron a su encuentro los otros solicitantes; pero ella,
+despues de saludar a los tres, mostro su predileccion por Watson, que
+tambien habia salido a recibirla. Converso con los demas, pero sin
+apartar de Ricardo sus ojos acariciadores. Robledo, que examinaba al
+grupo desde lejos, se entero inmediatamente de esta predileccion.
+
+Contrariado por su descubrimiento, fue aproximandose para saludar a la
+Torrebianca. Luego invito a Watson, con ademanes y palabras en voz
+baja, a que se fuese con el; pero el joven fingia no entenderle. Al
+fin, el ingeniero frances, que por ser el autor de la fiesta mostraba
+una superioridad absorbente, se interpuso entre Elena y los demas
+hombres, ofreciendola el brazo para ensenarle todas las bellezas de su
+invencion forestal. Robledo aprovecho esto para tocar a Ricardo en la
+espalda, invitandole a dar un paseo por la arboleda. Apenas quedaron
+solos, el espanol se expreso con un tono bondadoso, senalando a la
+mujer que se alejaba apoyada en un brazo de Canterac.
+
+--Tenga usted cuidado, Ricardo. Creo que esa Circe tambien desea
+someterlo a sus encantamientos.
+
+Watson, que siempre le habia escuchado con deferencia, le miro ahora
+altivamente.
+
+--Tengo bastantes anos para marchar solo--contesto con sequedad--; y
+en cuanto a consejos, demelos cuando yo se los pida.
+
+Y murmurando otras palabras ininteligibles, le volvio la espalda para
+ir en busca de Elena.
+
+Quedo el espanol asombrado por la brusca respuesta de su socio.
+Despues sintio indignacion.
+
+"iEsa mujer!--penso--. iHasta va a quitarme el mejor de mis
+amigos!..."
+
+Empezaba la parte mas interesante de la fiesta para muchos de los
+invitados. Friterini dio voces, dirigiendo a las mestizas encargadas
+del servicio. Sobre las mesas, hechas con tablas y caballetes y que
+tenian por manteles sabanas recien lavadas, fueron apareciendo los
+manjares mas ricos y extraordinarios del "Almacen del Gallego" y otros
+despachos de bebidas y alberguerias existentes en las colonias
+inmediatas al rio Negro. Eran manjares de Europa y de la America del
+Norte, que tenian un sabor a largo encierro, a estano y a hojalata:
+carnes de cerdo de Chicago, salchichas de Francfort, _foie gras_
+frances, sardinas de Galicia, pimientos de la Rioja, aceitunas de
+Sevilla, todo venido, a traves del Oceano, en botes metalicos o
+cubiletes de madera.
+
+Lo mas extraordinario eran las bebidas. Solo algunos _gringos_
+procedentes de los llamados "paises latinos" buscaban las botellas de
+vino tinto. Los demas, especialmente los hijos del pais, consideraban
+los liquidos de color de sangre como una bebida ordinaria, apreciando
+la claridad y el tono blanco de los vinos como signo de aristocracia.
+Resonaban continuamente los taponazos del champana. Algunos bebian el
+vino espumoso como si fuese agua del rio.
+
+--Esto es caro en Europa--decia un ruso de pelo largo y grasiento--;
+pero aqui, icon la diferencia del cambio!...
+
+Moreno, hombre de orden, consideraba con inquietud la sed creciente de
+los invitados. Al mismo tiempo hacia recomendaciones de parquedad y
+prudencia en el servicio al entusiasta Friterini con palabras
+deslizadas al paso y misteriosos ademanes.
+
+"iCon tal que alcancen los pesos de Canterac!--pensaba--.Empiezo a
+creer que no tendremos bastante para pagarlo todo."
+
+Mientras tanto, el ingeniero frances avanzaba entre los arboles con
+Elena o se detenia para mostrarle los ejemplares mas corpulentos.
+
+--Esto no es el parque de Versalles, bella marquesa--dijo imitando los
+ademanes galantes de otros siglos--, pero representa, a pesar de su
+modestia, el gran interes que tiene un hombre en serle agradable.
+
+Pirovani, fingiendose distraido, iba detras de ellos a cierta
+distancia. Le era imposible ocultar el despecho que le producia esta
+fiesta ideada por su adversario. Reconocia que nunca hubiera sabido
+inventar el algo semejante, iLo mucho que sirve haber estudiado!...
+
+Segun iba avanzando por el bosque artificial, procuraba empujar
+disimuladamente los arboles mas proximos para hacerlos caer. Pero este
+mal deseo resultaba inutil. Todos se mantenian firmes. Aquel imbecil
+de Moreno habia hecho bien las cosas al ayudar a Canterac.
+
+Sintio frio en sus extremidades y que toda la sangre se le agolpaba al
+corazon viendo como se ocultaba la pareja en un tupido cenador de
+ramaje, al final de una avenida. Era el famoso "santuario" del
+oficinista.
+
+--La reina puede sentarse en su trono--dijo Canterac.
+
+Y mostro a Elena un banco rustico rematado por una especie de doselete
+hecho con guirnaldas de follaje y flores de papel.
+
+Excitado el frances por la soledad, hablo con gran vehemencia de su
+amor y de los grandes sacrificios que estaba dispuesto a hacer por
+Elena. Muchas veces habia dicho lo mismo, pero ahora estaban solos y
+aquella fiesta parecia haber aumentado su agresividad pasional.
+
+Ella, que se habia sentado en el banco rustico, teniendo cerca al
+ingeniero, mostro cierta inquietud, aunque sin perder por esto su
+sonrisa tentadora. Canterac le cogio ambas manos e inmediatamente
+quiso besarla en la boca. Como la Torrebianca esperaba la agresion, se
+defendio a tiempo, haciendo esfuerzos por repelerle.
+
+Se hallaban en esta lucha, cuando aparecio el contratista en la
+entrada del cenador. Pero ninguno de los dos pudo verle. Canterac
+seguia ocupado en su tenaz proposito de besarla; y ella, olvidando sus
+remilgos de coqueta, lo repelia violentamente.
+
+--Esto no es leal--dijo con voz jadeante--. Debo estar despeinada...
+Va usted a romper mi sombrero... iEstese quieto! Si insiste usted, le
+abandono.
+
+Viose al fin obligada a defenderse con tal brusquedad, que Pirovani
+creyo llegado el momento de intervenir, avanzando resueltamente dentro
+del cenador. El ingeniero, al verle, abandono a Elena, poniendose de
+pie, mientras la mujer reparaba el desorden de su peinado y sus ropas.
+Los dos hombres se miraron fijamente, y el italiano considero
+necesario hablar.
+
+--Muestra usted mucha prisa--dijo con ironia--en cobrarse los gastos
+de su fiesta.
+
+Resultaba tan inaudito para Canterac que un simple contratista se
+atreviese a insultarle alli mismo, en el costoso parque inventado por
+el, que permanecio algunos momentos sin poder hablar. Luego, su colera
+de hombre autoritario estallo con fria llamarada.
+
+--?Con que derecho me habla usted?... Debi abstenerme de invitar a un
+emigrante sin educacion, que ha hecho su dinero nadie sabe como.
+
+Se enfurecio Pirovani, pero con una colera ardiente, al recibir tal
+insulto en presencia de Elena. Y como su violencia de sanguineo
+necesitaba pasar a la accion, por toda respuesta se arrojo sobre el
+ingeniero, abofeteandole. Inmediatamente los dos hombres se agarraron,
+luchando a brazo partido, mientras la Torrebianca, perdida la
+serenidad, empezaba a dar voces de espanto.
+
+Acudieron los invitados, siendo de los primeros en presentarse Robledo
+y Watson, cada cual por un lado distinto. El ingeniero y el
+contratista, estrechamente agarrados, rodaban por el suelo, derribando
+gran parte del "santuario de verdura".
+
+Pirovani, mas carnudo y vigoroso que Canterac, lo sofocaba con su
+peso. La colera le hacia olvidar todo lo que sabia de espanol, y
+lanzaba blasfemias en italiano, aludiendo a la Virgen y a la mayor
+parte de los habitantes del cielo. Ademas, pedia a los que intentaban
+separarlos que le dejasen comerse tranquilamente los higados de su
+rival. Habia vuelto en unos segundos los anos de su adolescencia,
+cuando se aporreaba con los companeros de pobreza en alguna
+_trattoria_ del puerto de Genova.
+
+A fuerza de tirones y algun que otro punetazo, varios hombres de buena
+voluntad consiguieron separar a sus dos jefes. Watson, despreciando a
+los combatientes, habia corrido hacia la marquesa, colocandose
+delante de ella en actitud defensiva, como si le amenazase algun
+peligro.
+
+Robledo miro a los dos adversarios. Contenido cada uno de ellos por un
+grupo, se insultaban de lejos, con los ojos inyectados de sangre y la
+lengua estropajosa. Ambos habian olvidado de repente el espanol, y
+cada uno barboteaba las peores palabras de su respectivo idioma.
+
+Luego contemplo a la marquesa de Torrebianca, que suspiraba como una
+nina, apoyandose en Watson.
+
+"iSolo nos faltaba semejante escandalo!--se dijo--. Temo que alguien
+va a morir por culpa de esta mujer."
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XIII#
+
+
+Acabaron su cena silenciosamente Watson y Robledo, preocupados por lo
+que habia ocurrido horas antes en el parque inventado por Canterac.
+
+Un obstaculo invencible parecia haberse levantado entre los dos.
+Watson tenia el rostro sombrio y evitaba mirar a Robledo. Este, al
+poner de vez en cuando los ojos en su asociado, sonreia con una
+expresion amarga. Pensaba en Elena, dominadora y malvada, que tal vez
+habia aconsejado a Ricardo contra el.
+
+Se levanto el joven de la mesa, saludando con algunas palabras
+confusas, y tomo el sombrero para salir.
+
+"Va a verla--se dijo el espanol--. Ya no vive tranquilo si no esta a
+su lado."
+
+En la calle central encontro Watson muchos grupos discutiendo
+acaloradamente. Los rectangulos rojos que proyectaban sobre el suelo
+las puertas del boliche eran eclipsados con frecuencia por las sombras
+de los que entraban y salian. Adivino que todos disputaban sobre lo
+ocurrido aquella tarde, tomando partido por el ingeniero o por el
+contratista.
+
+Al llegar a la casa de Elena, salio a recibirle Sebastiana en lo alto
+de la escalinata. La mestiza tambien se mostraba preocupada por los
+sucesos de la tarde.
+
+Miro a Ricardo con severidad, pensando sin duda en la nina de la
+estancia. iAy, los hombres! Hasta este _gringo_ que ella creia buenazo
+resultaba tan perverso como los otros.
+
+Paso adelante el joven, sin fijarse en tal mirada, y encontro en el
+salon a Elena que parecia esperarle.
+
+Quiso ocupar una butaca, pero la marquesa se opuso.
+
+--No; aqui, a mi lado. Asi nadie podra oirnos.
+
+Y lo obligo a sentarse en el sofa, junto a ella.
+
+Tenia el rostro palido y la mirada dura, como si aun estuviese
+conmovida por recientes y desagradables impresiones. La pelea de
+Pirovani y Canterac habia pasado a segundo termino en su memoria. Le
+molestaba mas, haciendola estremecerse de colera, la imagen de Celinda
+con el latigo levantado.
+
+Pero olvido su rencor al ver que Ricardo acudia puntualmente,
+atendiendo el ruego que ella le habia hecho al anochecer para que
+pasase la velada en su casa. Al notar que Watson miraba con inquietud
+las puertas del salon, creyo oportuno tranquilizarlo.
+
+--Nadie vendra. Mi marido esta en su cuarto, quebrantado por una mala
+noticia que ha recibido de Europa... Una desgracia de familia que
+esperabamos hace tiempo; algo que en realidad no me interesa mucho.
+
+Luego cambio de gesto y de voz, para continuar hablando.
+
+--iCuanto agradezco que haya usted venido!... Temblaba ante la idea de
+pasar sola estas horas de la noche. iMe aburro tanto aqui!... Por eso
+le suplique hoy, cuando nos separamos, que no me abandonase...
+
+Y al decir esto tomo una mano de Watson, contemplandole al mismo
+tiempo con ojos acariciadores.
+
+El joven se sintio halagado en su vanidad masculina por esta mirada,
+pero surgio en su memoria inmediatamente el recuerdo de lo ocurrido
+aquella tarde.
+
+--?Por que han renido esos dos hombres?... ?Fue por usted?...
+
+Quedo ella indecisa; y al fin, entornando los ojos, contesto con
+cierto abandono:
+
+--Tal vez; pero yo los desprecio a los dos. Para mi solo existe usted,
+Ricardo.
+
+Puso sus manos en los hombros de el, y al hacer esto, parecio
+estirarse con felina ondulacion, aproximando su rostro.
+
+--Sospecho--murmuro--que vamos a ir tal vez mas alla de los limites de
+una simpatia amistosa. iMe interesa usted tanto!...
+
+Excitados por la soledad, sentian ambos en su interior la audacia de
+un deseo vehemente. Iban a correr en breves minutos un camino que a
+el, en su inexperiencia, le habia parecido siempre que exigiria
+larguisimas jornadas. Elena penso en la amazona juvenil que habia
+querido golpearla. Su vanidad ultrajada y el deseo de vengarse le
+hicieron adoptar mentalmente cinicas resoluciones, celebrandolas con
+una risa oculta que parecio reflejarse en sus ojos.
+
+"Ya que eres celosa--pensaba--, debes serlo con motivo. Yo te
+devolvere el latigazo."
+
+Ademas, al recordar como aquellos dos hombres se habian golpeado en su
+presencia, sin que esto le causase profunda emocion, creyo, con un
+ilogismo propio de su cerebro desordenado, que el medio mas seguro
+para restablecer la paz entre ambos era que ella se entregase a un
+tercero, mas digno de su interes.
+
+Watson, por su parte, consideraba a esta mujer mas hermosa y
+apetecible despues que dos hombres habian intentado matarse a causa de
+ella. Una sensacion de orgullo varonil, de vanidad sexual, se
+mezclaba con las emociones que iban despertando en su interior las
+palabras de la Torrebianca y el contacto de su cuerpo.
+
+Al descansar ella las manos sobre sus hombros, habia acabado por
+juntarlas, y poco a poco el joven se sintio aprisionado por unos
+brazos adorables. Algo se reanimo en su pensamiento, como una llama
+moribunda que resucita. Creyo ver el rostro noble y triste de su
+companero Torrebianca, e inmediatamente quiso hacer un movimiento
+negativo y echarse atras, repeliendo a Elena... No podia traicionar a
+un camarada. Era innoble proceder asi, estando bajo el mismo techo que
+el otro y separado de el solamente por unos tabiques. Luego se vio a
+si mismo y vio a Celinda, cuando marchaban los dos alegremente por el
+campo. Quiso mover otra vez su cabeza negativamente y parpadeo con una
+expresion angustiosa, pretendiendo defenderse y teniendo al mismo
+tiempo la certidumbre de que le seria imposible.
+
+"iPobrecita Flor de Rio Negro!", penso.
+
+Los brazos que rodeaban su cuello le oprimieron dulcemente y tiraron
+de su cabeza, inclinandola poco a poco hacia el rostro femenil que
+avanzaba unos labios avidos y audaces. Las dos bocas acabaron por
+unirse, y Ricardo penso que ese beso iba a ser interminable.
+
+Experimentaba la sorpresa del que al entrar en un palacio maravilloso
+ve francas las puertas de un segundo salon todavia mas admirable, y
+luego penetra en un tercero que le parece superior, perdiendose en
+lontananza la sucesion de habitaciones deslumbradoras abiertas ante
+el. Cuando se imaginaba haber poseido por entero aquella boca, los
+labios se entreabrian con un bostezo de fiera, dejandole avanzar para
+revelarle ineditos contactos de estremecedora voluptuosidad. Creia ya
+agotadas todas las sensaciones ocultas entre aquellas dos valvas
+carnosas, suaves y humedas, y nuevos escalofrios de placer bajaban
+verticalmente por el dorso de su cuerpo.
+
+Penso confusamente, en aquel momento, lo mismo que todos los
+personajes simples de la Presa que corrian enloquecidos detras de la
+Torrebianca: "Esta es la verdadera mujer. Solo merecen admiracion las
+hembras que han conocido la vida elegante."
+
+Vagaron las manos de el sobre los relieves del cuerpo adorable,
+intentando libertarlos del encierro de las ropas...
+
+De pronto se repelieron los dos con el empellon de la sorpresa,
+procurando al mismo tiempo reparar el desorden externo de sus
+personas. Al otro lado de la puerta, Sebastiana golpeaba la madera con
+los nudillos, pidiendo licencia para entrar. La mestiza era demasiado
+bien criada para abrir una puerta sin permiso; pero antes de
+solicitarlo, creia oportuno siempre mirar un poco por el ojo de la
+cerradura. Cuando asomo al fin la cabeza entre las dos hojas de
+madera, dijo bajando sus ojos maliciosos:
+
+--Mi antiguo patron don Pirovani quiere ver a la senora. Parece que
+trae prisa.
+
+Ricardo se levanto para irse y Elena le rogo que se quedase,
+prometiendo despedir en un momento al intruso. Pero el joven se habia
+serenado, dandose cuenta del peligro que acababa de correr, y quiso
+aprovechar esta ocasion para marcharse, antes de quedar otra vez a
+solas con ella. Casi tropezo en la puerta con el contratista, que
+entraba saludando desde lejos a la "senora marquesa". Estrecho su mano
+y desaparecio inmediatamente.
+
+Elena no quiso ocultar la colera que le habia producido esta visita
+inoportuna, y recibio al italiano con visible mal humor.
+
+Se mantuvo de pie para hacerle comprender que su entrevista debia ser
+corta; pero el otro, distraido por sus preocupaciones, pidio permiso
+para sentarse, y antes de que ella respondiese ocupo un sillon. La
+Torrebianca se limito a apoyar su cuerpo en el borde de una mesa.
+
+--Mi marido esta algo enfermo--dijo--, y necesito atenderle... No es
+cosa de cuidado: la emocion por una desgracia de familia. Pero
+hablemos de usted: ?que le trae aqui a estas horas?...
+
+Tardo Pirovani en contestar, para que de este modo sus palabras
+resultasen mas solemnes.
+
+--El senor de Canterac cree que debamos batirnos a muerte despues de
+lo de esta tarde.
+
+Ella, que solo pensaba en Watson y estaba nerviosa por la presencia
+del hombre que lo habia ahuyentado, hizo un leve gesto revelador de
+que la noticia no le interesaba. Luego procuro disimular su
+indiferencia, diciendo:
+
+--No encuentro extraordinaria la proposicion. Si yo fuese hombre,
+haria lo mismo que el.
+
+Pirovani, que vacilaba hasta poco antes por creer disparatado el reto
+de Canterac, se levanto de su sillon con aire resuelto.
+
+--Entonces--dijo--, si a usted le parece bien, no hay mas que hablar.
+Me batire con el frances y me batire si es preciso con medio mundo,
+para que usted se convenza de que soy digno de su estimacion.
+
+Al hablar asi habia tomado una mano de Elena, pero esta mano le
+parecio tan blanda y muerta, que tuvo que soltarla, descorazonado.
+Ella hizo un gesto de cansancio mirando hacia el interior de la casa,
+donde estaba su marido. Este gesto indico a Pirovani que debia
+marcharse, y el contratista se apresuro a obedecerla; pero mientras se
+dirigia hacia la puerta todavia la atormento con palabras y gestos de
+enamorado que desea inspirar admiracion por su heroismo.
+
+Cuando Elena se vio sola, llamo a gritos a Sebastiana. La mestiza
+tardo en presentarse. Habia tenido que ir hasta la puerta de la calle,
+acompanando a su antiguo patron.
+
+--Vea si puede alcanzar al senor Watson--ordeno Elena
+apresuradamente--. No debe estar lejos; digale que vuelva.
+
+La mestiza sonrio, bajando sus ojos para decir con fingida
+simplicidad:
+
+--No es facil alcanzarlo. Salio disparado, como si huyese del demonio.
+
+Al abandonar su antigua casa, se dirigio Pirovani a la de Robledo.
+Este leia un libro apoyandolo en la lampara de petroleo que ocupaba el
+centro de su mesa. Al ver entrar al contratista, le saludo con gestos
+y exclamaciones de reproche.
+
+--Pero ?que ha sido eso?... Un hombre de su edad y de su caracter...
+iNi que fuese usted un muchacho de quince anos que se pelea por la
+novia!...
+
+El italiano repelio con altivo ademan esta admonicion, juzgandola
+tardia, y dijo solemnemente, como si le enorgulleciesen sus propias
+palabras:
+
+--Me bato a muerte con el capitan Canterac, y vengo a buscarle para
+que usted y Moreno sean mis padrinos.
+
+Prorrumpio Robledo en exclamaciones de escandalo, al mismo tiempo que
+levantaba las manos para hacer mas patente su protesta.
+
+--?Usted cree que yo voy a mezclarme en sus disparates y a parecer tan
+falto de juicio como usted o como el otro?...
+
+Y siguio hablando contra la absurda peticion de Pirovani, pero este
+movia la cabeza con tenacidad haciendo signos negativos. Estaba
+resuelto a todo despues de haber oido a Elena.
+
+--Yo soy un hombre de origen humilde--dijo--, un hombre que solo
+conoce el trabajo, y necesito demostrar que no le tengo miedo a ese
+senor acostumbrado al manejo de las armas.
+
+Robledo se encogio de hombros al oir unas palabras que consideraba
+absurdas. Al fin se canso de protestar en vano.
+
+--Veo que es inutil querer infundirle un poco de sentido comun...
+Bueno; accedo a representarle, pero con la condicion de que sera para
+arreglar el asunto logicamente, evitando el duelo.
+
+El contratista tomo una actitud caballeresca, como si acabase de
+recibir una ofensa.
+
+--No; el duelo lo quiero a muerte. Yo no soy un cobarde ni he venido
+en busca de arreglos.
+
+Luego expreso lo que verdaderamente pensaba.
+
+--Aunque no he recibido una educacion brillante, se lo que hay que
+hacer en casos como el presente. Conozco, ademas, la opinion de
+personas muy altamente colocadas. Debo batirme, y me batire.
+
+Dijo esto con tal sinceridad, que Robledo penso en Elena al oirle
+mencionar las "altas personas" que le habian aconsejado. Le miro con
+lastima, manifestando a continuacion, de un modo brusco, que se negaba
+a apadrinarle.
+
+Convencido Pirovani de que nada conseguiria, se despidio de el,
+dirigiendose a la casa de Moreno.
+
+Al dia siguiente, en las primeras horas de la manana, don Carlos Rojas
+recibio una visita. Estaba en la puerta del edificio principal de su
+estancia, cuando vio llegar a un jinete vestido como es de uso en las
+ciudades y sobre un caballejo que le hizo sonreir. Era el oficinista.
+
+--?Adonde va montado en ese mancarron?... Eche pie a tierra. ?No le
+parece que tomemos un mate, amigazo?...
+
+Entraron los dos en aquella pieza que servia de salon y despacho a don
+Carlos, y mientras una criadita preparaba el mate, vio el oficinista
+por una puerta entreabierta a la hija de Rojas sentada en una butaca
+de mimbres, con aire pensativo y triste. Llevaba traje femenil, y al
+abandonar las ropas masculinas parecia haber perdido su audacia alegre
+de muchacho revoltoso.
+
+La saludo Moreno desde el otro lado de la puerta, y ella contesto a su
+saludo melancolicamente.
+
+--Ahi la tiene usted--dijo el padre--; parece otra. Cualquiera creeria
+que esta enferma. Son cosas de los pocos anos.
+
+Sonrio Celinda con indolencia, haciendo un signo negativo al oir la
+suposicion de su enfermedad. Despues abandono aquella habitacion,
+demasiado inmediata al despacho, para que los dos hombres pudieran
+hablar libremente.
+
+Cuando hubieron tomado el primer mate, Rojas oficio un cigarro a
+Moreno para que "pitase", y encendiendo el suyo se preparo a escuchar.
+
+--?Que le trae por estos pagos, tinterillo?... Porque usted no es
+hombre de a caballo, y cuando echa una galopada debe ser por algo.
+
+El oficinista, al que apodaba "tinterillo" el estanciero, siguio
+fumando con la calma de un oriental que considera conveniente excitar
+la curiosidad de su interlocutor antes de emprender la conversacion.
+
+--Usted, don Carlos--dijo al fin--, fue en su juventud hombre de
+armas. Me han contado que cuando vivia en Buenos Aires tuvo varios
+duelos por asuntos de hembras.
+
+Miro Rojas a un lado y a otro, por si la nina andaba cerca y podia
+oirle. Luego sonrio con la vanidad que sienten los hombres entrados en
+anos al recordar las audacias y desafueros de su juventud, y dijo con
+una falsa modestia:
+
+--iBah! iQuien se acuerda de eso! Muchachadas, che; cosas que se
+usaban entonces.
+
+Creyo necesario Moreno hacer una larga pausa, y anadio:
+
+--El ingeniero Canterac y el contratista Pirovani se batiran manana en
+duelo... Pero el duelo es a muerte.
+
+Don Carlos mostro sinceramente su estraneza.
+
+--?Pero aun estan de moda esas cosas?... iY aqui! ien pleno desierto!
+
+Moreno hizo gestos afirmativos y quedo silencioso. Callo tambien el
+estanciero, mirandolo interrogativamente. ?Y que tenia que ver el con
+todo esto?... ?Acaso habia hecho el viaje por el simple placer de
+darle tal noticia?...
+
+--Canterac--dijo el oficinista--tiene por padrinos al marques de
+Torrebianca y al gringo Watson. Como los dos son ingenieros, no pueden
+negar un servicio tan importante a un camarada.
+
+A Rojas le parecio esto muy natural. Pero ?que podia importarle a el
+que los padrinos fuesen unos o fuesen otros?
+
+--Pirovani solo cuenta conmigo--siguio diciendo Moreno--, y yo vengo a
+buscarle, don Carlos, para que me saque del apuro como hombre de
+armas, y sea tambien padrino del italiano.
+
+Protesto el estanciero con vehemencia.
+
+--iDejese de macanas, che!... ?Por que voy a mezclarme en esos
+entreveros de las gentes del campamento, cuando todos son amigos mios?
+Ademas, ya estoy viejo para meterme en tales cosas y no quiero hacer
+un papelon.
+
+Insistio Moreno, y durante algunos minutos discutieron los dos
+hombres. Al fin don Carlos parecio ablandarse seducido por el misterio
+que creia entrever en este duelo inesperado. Valiendose de su
+condicion de padrino, tal vez averiguaria cosas muy graciosas e
+interesantes.
+
+--Bueno, che; sera como usted quiere. iQue no me hara hacer este
+tinterillo!
+
+Luego sonrio picarescamente, golpeando al oficinista en una pierna, al
+mismo tiempo que le preguntaba bajando la voz:
+
+--?Y por que quieren matarse? ?Cuestion de mujeres?... De seguro que
+anda de por medio esa marquesa que a toditos los trae locos.
+
+Tomo Moreno una actitud misteriosa, al mismo tiempo que se llevaba un
+dedo a los labios para imponerle silencio.
+
+--Prudencia, don Carlos. Piense que el marques tratara con nosotros
+como padrino, y por ser experto en esto de los duelos tal vez dirija
+el combate.
+
+El estanciero empezo a reir, dando nuevos golpes en las piernas de su
+amigo. Fue tal su risa, que en ciertos momentos se llevo una mano a la
+garganta como si temiera ahogarse.
+
+--Pero ique lindo, che!... Y es el marido el que va a dirigir el
+desafio... Y los otros dos se pelean por su mujer... Pero ique gringos
+tan sabrosos! Me gustara ver eso... iCosa barbara!
+
+Luego anadio, serenandose:
+
+--Si que acepto el ser padrino. Eso vale mas que una comedia en Buenos
+Aires o una de esas historias del biografo que traen loca a mi nina.
+
+A media tarde, luego de haber almorzado en la estancia de Rojas,
+volvio Moreno a la Presa y echo pie a tierra frente a la antigua casa
+de Pirovani.
+
+Torrebianca se paseaba por la habitacion que le servia de despacho.
+Iba vestido de luto y su aspecto era aun mas triste y desalentado que
+en los dias anteriores. Al pasearse se detenia algunas veces junto a
+su mesa, donde estaba abierta una caja de pistolas. Habia pasado una
+parte de la tarde limpiando estas armas o contemplandolas pensativo,
+como si su vista evocase lejanos recuerdos. Cuando olvidaba las
+pistolas miraba una fotografia puesta sobre la misma mesa y que era la
+de su madre. Esta contemplacion humedecia sus ojos.
+
+Moreno, despues de saludarle, se apresuro a decir que ya habia
+encontrado companero y venia autorizado plenamente por el para la
+discusion de los preparativos del combate. El marques aprobo con un
+saludo ceremonioso y luego le fue mostrando sus pistolas.
+
+--Las traje de Europa, y han servido varias veces en lances tan graves
+como el nuestro. Examinelas bien; no tenemos otras, y deben ser
+aceptadas por las dos partes.
+
+El oficinista manifesto que tenia por inutil este examen, aceptando
+todo lo que hiciese el otro.
+
+Siguio hablando el marques con una dignidad caballeresca que
+impresionaba a Moreno.
+
+"Este pobre senor--penso--no conoce su verdadera situacion. Y es un
+hombre bueno y pundonoroso: un caballero que ignora los actos de su
+mujer y el triste papel que va a representar."
+
+Mientras el argentino le miraba con simpatica conmiseracion,
+Torrebianca siguio hablando.
+
+--Como ninguno de los dos quiere dar explicaciones, y las injurias son
+de indiscutible gravedad, el duelo lo concertaremos a muerte. ?No
+opina usted asi, senor?...
+
+El oficinista, que se habia puesto muy serio al darse cuenta de la
+importancia de esta conversacion, aprobo silenciosamente con
+movimientos de cabeza.
+
+--Mi representado--continuo el marques--no se contenta con menos de
+tres tiros a veinte pasos, pudiendo apuntar durante cinco segundos.
+
+Parpadeo Moreno para expresar el asombro que le producian tales
+condiciones, y quiso negarse a admitirlas; pero se acordo de una
+segunda conversacion que habia tenido con Pirovani aquella manana,
+antes de ir a la estancia de Rojas.
+
+Parecia transfigurado el italiano por un entusiasmo belicoso.
+Celebraba esta ocasion que le iba a permitir mostrarse ante la "senora
+marquesa" en la misma actitud de un heroe de novela.
+
+"Acepto todas las condiciones--habia dicho a Moreno--por terribles que
+sean. Quiero hacer ver que, aunque empece como un simple trabajador,
+soy mas valiente y mas caballero que ese capitan."
+
+Acabo el oficinista por mover otra vez su cabeza afirmativamente.
+
+--Esta noche--continuo el marques--nos reuniremos los cuatro padrinos
+en casa de Watson para fijar por escrito las condiciones, y manana a
+primera hora sera el encuentro.
+
+Manifesto el representante de Pirovani que don Carlos Rojas no podria
+asistir a tal reunion, por haber ido a Fuerte Sarmiento en busca de un
+medico que presenciase el duelo; pero el suscribiria todos los
+documentos necesarios en nombre de su amigo. Y los dos padrinos dieron
+por terminada su entrevista.
+
+Al salir Moreno de la casa vio al comisario de policia junto a la
+escalinata, como si estuviera esperandole. Don Roque se expreso con
+indignacion.
+
+--Ustedes se figuran que pueden hacer lo que quieran, como si en esta
+tierra no hubiese autoridad, ni ley, ni nada, y aun mandasen en ella
+los indios. Yo soy el comisario de policia, ?sabe, che? y mi
+obligacion es impedir que los demas hagan locuras. Digame cuando sera
+eso del duelo... Necesito saberlo.
+
+Moreno se resistio a hacer tal revelacion, y el comisario, en vista de
+su rebeldia, fue dulcificando el tono de su voz.
+
+--Digamelo y no sea cachafaz. Piensen todos ustedes que no esta bien
+que ocurran aqui tales cosas hallandome yo presente. Digame cuando
+sera eso... para marcharme antes.
+
+Le hablo al oido el padrino, y el estrecho su mano agradeciendo la
+confidencia. Luego fue en busca de su caballo, que estaba cerca, y al
+poner el pie en el estribo, dijo en voz baja:
+
+--Voy a pasar la noche en Fuerte Sarmiento, y no volvere hasta manana
+por la tarde... Hagan lo que quieran. Yo lo ignoro todo.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XIV#
+
+
+Empezaban a retirarse los parroquianos mas trasnochadores del boliche,
+cuando llego Robledo ante la casa ocupada por Elena.
+
+Subio con pasos quedos la escalinata, llamando discretamente a la
+puerta despues de unos instantes de vacilacion. La puerta se abrio al
+poco rato, asomando a ella Sebastiana, sorprendida por este
+llamamiento cuando iba a acostarse.
+
+Llevaba la dura cabellera dividida en numerosas trenzas, cada una con
+un lacito en la punta, y procuraba taparse con la enorme redondez de
+sus brazos una parte del pecho cobrizo, no menos exuberante, puesto al
+descubierto por el desabrochado corpino. Sus ojos iracundos y
+anunciadores del chaparron de malas palabras con que pensaba acoger al
+importuno se dulcificaron viendo a Robledo, y antes de que este
+hablase, dijo ella con amabilidad:
+
+--La patrona esta en su dormitorio y el marques ha salido con su
+maldita caja de pistolas. Yo creia que estaba donde usted... Entre,
+don Robledo; voy a avisar a la senora.
+
+El ingeniero sabia bien que Torrebianca estaba en su casa con los
+otros padrinos; pero necesitaba hablar a Elena urgentemente. A pesar
+de su deseo, retrocedio al ver que Sebastiana le abria toda la puerta
+invitandole a pasar adelante. Tuvo miedo de encontrarse a solas con la
+marquesa en el salon. Su entrevista debia ser breve. Ademas, podia
+llegar el marido y le seria dificil explicar su presencia alli, cuando
+momentos antes habia hablado con el en su propia vivienda.
+
+--Es poca cosa lo que quiero decir a tu patrona... Sera mejor que se
+asome a la ventana de su dormitorio.
+
+Cerro la mestiza la puerta, y Robledo avanzo por la galeria exterior,
+pasando ante diversas ventanas. Al poco rato se abrio una de estas y
+aparecio en ella la marquesa con la cabellera suelta y una bata
+colocada negligentemente sobre sus hombros, dejando al descubierto
+gran parte de sus brazos y de su pecho.
+
+Se habia vestido precipitadamente, parecia asustada, y antes de que
+Robledo la saludase, pregunto con ansiedad:
+
+--?Le ha ocurrido alguna desgracia a Watson?... ?Por que viene usted a
+estas horas?...
+
+Sonrio Robledo ironicamente antes de contestar.
+
+--Watson esta bien; y si vengo a tales horas, es para hablarle de
+otro.
+
+Luego la miro con severidad, anadiendo lentamente:
+
+--Al salir el sol, dos hombres van a matarse. Esto es un horrible
+disparate que me quita el sueno, y he venido a decirle: "Elena, evite
+usted tal desgracia."
+
+Convencida ya de que no se trataba de Watson, respondio con mal humor:
+
+--?Que quiere usted que haga? Pueden batirse, si es su gusto... Para
+eso nacieron hombres.
+
+Acogio Robledo con un gesto de asombro estas palabras crueles.
+
+--Aunque soy mujer--continuo ella--, no me asustan esos combates.
+Federico se batio una vez por mi, cuando estabamos recien casados.
+Alla en mi pais, varios hombres expusieron su vida por serme
+agradables, y jamas intervine para evitarlo.
+
+Hizo una mueca de desprecio y anadio:
+
+--?Pretende usted que vaya a rogar a esos dos senores que no
+arriesguen sus preciosas vidas, para que despues cada uno de ellos me
+exija algo a cambio de su obediencia?... Ademas, si intervengo en ese
+asunto, los dos van a creer, cada uno por su parte, que me inspiran
+gran interes, y ninguno de los dos me importa nada... Si se tratase de
+otro hombre, tal vez accederia a su ruego.
+
+El espanol hizo un movimiento de cabeza al oir la palabra "otro", y
+vio por un instante la imagen de su asociado. Elena le miraba ahora
+con ojos compasivos.
+
+--Duerma tranquilo, Robledo, como yo voy a dormir. Deje que esos dos
+vanidosos anuncien que se van a matar. Vera como no ocurre nada grave.
+
+Intento retirarse de la ventana por miedo a los "jejenes" y otros
+insectos sanguinarios que, atraidos por las apetitosas carnes,
+empezaron a zumbar en torno a sus hombros, obligandola a repelerlos
+con incesantes manotazos mientras hablaba.
+
+--Si ve a Watson, digale que le he estado esperando todo el dia. Con
+esto del duelo es imposible hablarle... Hasta manana, y pase usted una
+noche tranquila.
+
+Cerro la ventana, fingiendo un miedo pueril a los mosquitos, y Robledo
+tuvo que retirarse desalentado.
+
+A la misma hora el ingeniero Canterac escribia en su mesa de trabajo,
+terminando una larga carta con estas palabras:
+
+"... y tal es mi ultima voluntad, que espero cumplireis. iAdios,
+esposa mia! iAdios, hijos mios! Perdonadme."
+
+Doblo el pliego para meterlo en un sobre, y luego puso este en el
+bolsillo interior de una levita colgada cerca de el.
+
+"Si caigo manana--penso--, encontraran esta carta sobre mi pecho.
+Encargare a Watson, antes del duelo, que en caso de muerte la envie a
+mi familia."
+
+Una hora despues su adversario entraba en la casa de Moreno. El
+oficinista habia vuelto, momentos antes, de su reunion con los
+padrinos de Canterac. Pirovani le hablo lentamente, esforzandose por
+ocultar su emocion.
+
+Acababa de dejar sobre la mesa de Moreno dos cartas, una de ellas muy
+abultada, con el sobre abierto, mostrando su interior repleto de
+papeles. Habia estado escribiendo una parte de la noche en su
+alojamiento, para condensar en estas dos cartas todos sus asuntos.
+Senalo la mas delgada y dijo:
+
+--Esta es para mi hija. Se la enviara usted, si es que muero.
+
+El argentino quiso reir, como si dudase de la posibilidad de su
+muerte, acogiendo tales palabras con gestos alegres... Pero desistio
+de su fingido regocijo al ver que el contratista continuaba hablando
+con voz grave.
+
+--En el sobre mas abultado encontrara usted una autorizacion en regla
+para que pueda cobrar sin dificultades lo que me debe el gobierno, asi
+como las sumas que tengo depositadas en los Bancos. A un hombre habil
+como lo es usted, le sera facil enterarse, despues de examinar estos
+papeles, del estado de mis negocios y del medio mejor de liquidarlos.
+Tambien dejo un testamento en el que le nombro tutor de mi hija. Usted
+es el unico que me inspira confianza. Aunque alguna vez se ha
+inclinado mas del lado de mi adversario que del mio, eso no importa.
+Se que es usted un joven "honesto", y le confio mi hija y mi fortuna:
+todo lo que poseo en la tierra.
+
+Moreno se conmovio de tal modo por esta muestra de confianza, que hubo
+de llevarse una mano a los ojos. Luego se levanto para oprimir
+fuertemente la diestra del italiano y con palabras entrecortadas fue
+expresando su voluntad de cumplir fielmente todo lo que le encargase.
+Juraba dedicarse al cuidado de la hija y la fortuna de su amigo si
+este moria al dia siguiente.
+
+--Pero usted no morira--anadio golpeandose el pecho--. Me lo dice el
+corazon.
+
+Poco despues de salir el sol, varios hombres fueron reuniendose en una
+pradera de hierba rala vecina al rio. Tenia por limite unos sauces
+viejos y con las raices medio descubiertas, que se inclinaban
+moribundos sobre la corriente, como si de un momento a otro fueran a
+dejarse caer en ella.
+
+El lugar era triste. Como la luz se extendia a esta hora
+horizontalmente, casi al ras del suelo, las sombras de las personas y
+los arboles se prolongaban con un estiramiento irreal.
+
+Primeramente llego Pirovani escoltado por Moreno y don Carlos, todos
+vestidos de negro, pero el contratista se distinguia de sus
+acompanantes por una levita nueva y solemne. La habia recibido de
+Buenos Aires la semana anterior, a gusto de un sastre famoso, a quien
+encargo un vestuario completo igual a los que poseyesen los
+millonarios mas elegantes de la ciudad.
+
+Detras de este grupo avanzo un viejo alto, enjuto de carnes, con la
+nariz violacea y granujienta de los alcoholicos y una caja de cirugia
+bajo el brazo. Era el medico que Rojas habia ido a buscar la noche
+anterior en el pueblo mas proximo.
+
+Pasados unos minutos llegaron a la pradera Canterac, Torrebianca y
+Watson. El capitan y el marques vestian largas levitas, menos
+flamantes que la de Pirovani, y corbatas negras: lo mismo que si
+asistiesen a un entierro. Watson llevaba simplemente un traje obscuro.
+
+Luego de saludar Canterac ceremoniosamente desde lejos a su adversario
+y a los padrinos de este, empezo a pasearse por la orilla del rio.
+Fingia divertirse siguiendo con sus ojos el revuelo de los pajaros
+matinales o arrojando piedras a la corriente. El contratista, que
+deseaba no ser menos que el, imitandole en todo, se paseo tambien
+junto a los sauces, mirando al rio. Y asi continuaron ambos, yendo y
+viniendo cada uno por la parte de la orilla que se habia asignado,
+como si fuesen dos automatas.
+
+Torrebianca, al que todos cedian el primer lugar por su experiencia en
+estos lances, empezo a disponer los preparativos del combate. Pidio a
+Watson dos bastones que este llevaba a prevencion, y clavo uno en el
+suelo. Luego miro hacia el sol con una mano sobre los ojos, para darse
+cuenta exacta de que lado venia la luz, y empezo a marchar, contando
+sus pasos.
+
+--Veinte--dijo clavando en el suelo el segundo baston.
+
+Al reunirse otra vez con los padrinos saco una moneda, y luego de
+escuchar a Moreno la arrojo en alto. Cuando cayo la pieza, el
+oficinista dijo a Rojas:
+
+--Hemos ganado, don Carlos, y podemos elegir el sitio.
+
+El marques, que habia traido bajo un brazo su celebre caja de
+pistolas, la dejo abierta sobre la hierba. Cargo las dos armas con
+minuciosa lentitud, sacando a luz de nuevo la misma moneda para que el
+azar decidiese por segunda vez. Al caer la rodaja de metal, se inclino
+el oficinista para verla y dijo al estanciero:
+
+--La suerte esta con nosotros. Tambien podemos tomar la pistola que
+mas nos guste.
+
+Despues los padrinos de Pirovani fueron en busca de este para
+colocarlo junto a uno de los bastones escogido por ellos. El marques y
+Watson condujeron a su apadrinado al lugar que marcaba el segundo
+baston.
+
+Mientras tanto, el medico procedia con cierto azoramiento a sus
+preparativos. Era la primera vez que presenciaba un duelo. Habia
+abierto su caja de cirugia, y con una rodilla en tierra empezo a
+desenvolver vendajes, abrir frascos y examinar el buen funcionamiento
+de sus aparatos.
+
+Quedaron frente a frente los adversarios. Canterac estaba rigido, con
+rostro grave pero inexpresivo, lo mismo que un soldado que espera la
+voz de mando. Pirovani tenia los ojos ardientes, miraba con
+agresividad, parecia furioso. Cuando se acerco Moreno con una pistola
+para entregarsela, le dijo en voz baja:
+
+--Va usted a ver como lo mato. Me lo avisa el corazon.
+
+Pero olvido su optimismo homicida, para anadir con cierta angustia:
+
+--Lo que yo deseo es que me expliquen bien el tiempo de que puedo
+disponer para apuntar. No quiero equivocarme, y que me tomen luego por
+un ordinario, incapaz de comprender estas cosas.
+
+Conservaron sus pistolas los dos enemigos, con el canon en alto.
+Moreno se cuido de abrochar los botones de la levita de Pirovani que
+estaban sueltos. Luego le subio el cuello, para que no se viese el
+blanco de su camisa. Torrebianca examino por su parte a Canterac.
+Estaba correctamente abrochado como un militar, pero su padrino le
+subio tambien el cuello de la levita. Los dos, antes de tomar su arma,
+se habian quitado el sombrero, entregandolo a uno de los padrinos.
+
+Colocandose el marques entre ambos, saco un papel y empezo a leerlo
+con grave lentitud.
+
+"...Segundo. El director del combate dara tres palmadas, y los
+combatientes podran apuntar y hacer fuego a voluntad entre la primera
+y la tercera palmada."
+
+"Tercero. Si alguno de los dos hace fuego despues de la tercera
+palmada, sera declarado felon y descalificado inmediatamente."
+
+Pirovani, con la pistola en alto, avanzaba la cabeza y entornaba los
+ojos para oir mejor, acogiendo con movimientos afirmativos cada
+palabra de Torrebianca. Canterac permanecia impasible, como un hombre
+que esta escuchando algo que conoce sobradamente.
+
+Siguio leyendo el marques, y al fin guardo su papel, para hablar a los
+adversarios.
+
+--Mi deber es dirigir a todos un llamamiento en pro de la concordia.
+?Es posible todavia una explicacion entre caballeros?... ?Quiere
+alguno de los dos presentar sus excusas al otro?...
+
+Movio Pirovani con violencia su cabeza, haciendo signos negativos. El
+ingeniero permanecio inmovil, sin que se alterase una linea de su
+rostro sombrio.
+
+El marques volvio a hablar, quitandose su sombrero con triste
+cortesia.
+
+--Entonces, que empiece el lance y cada uno cumpla como caballero.
+
+Retrocedio unos pasos, pero de espaldas, sin perder de vista a los
+combatientes. Luego levanto una mano, preguntando si estaban listos.
+Pirovani hizo un movimiento afirmativo. Su adversario continuaba mudo
+o inmovil. Separo el marques sus manos para dar la primera palmada.
+Todo esto lo hizo con una lentitud que daba a sus movimientos cierta
+solemnidad tragica.
+
+Los otros padrinos, colocados a alguna distancia de el, miraban con
+una emocion mal disimulada. El medico, que seguia arrodillado junto a
+su caja, levanto la cabeza con los ojos muy abiertos.
+
+Torrebianca fue aproximando las manos y dijo lentamente:
+
+--iFuego!... Una...
+
+Los dos bajaron a un tiempo sus pistolas.
+
+Pirovani, que solo tenia en aquel momento la preocupacion de no hacer
+fuego despues de la tercera palmada, se apresuro a tirar. Su enemigo
+guino ligeramente un ojo y contrajo levemente la mejilla del mismo
+lado, como si hubiese sentido el roce del proyectil. Pero recobro
+inmediatamente su impasible fosquedad y siguio apuntando.
+
+Volvio el marques a dar una palmada, diciendo lentamente: "Dos."
+
+Al ver Pirovani que no habia herido a su adversario y quedaba
+desarmado ante el, paso por su rostro, como una nube veloz, la emocion
+del miedo; pero fue por un momento nada mas. Luego, mirando a Canterac
+que le seguia apuntando, cruzo sus brazos, apoyo en el pecho la
+pistola inutil y presento de frente todo su cuerpo, con loca
+jactancia, cual si desafiase a la muerte.
+
+Moreno se agarro a un hombro de Rojas, obligado por su ansiedad a
+buscar un apoyo. El estanciero apretaba los labios.
+
+--iPucha!... Lo va a matar--dijo entre dientes.
+
+Dio otra palmada el director del combate. "Tres." Un momento antes
+Canterac habia hecho fuego.
+
+Todos corrieron en una misma direccion, menos el capitan, que
+permanecio inmovil, con el brazo caido y la pistola todavia humeante
+en su diestra.
+
+El contratista estaba de bruces en el suelo como una masa inerte. Los
+que corrian hacia el vieron en primer termino la cuspide de su cabeza,
+y saliendo de ella un hilo de sangre que serpenteaba entre la hierba.
+Inmediatamente esta cabeza quedo invisible, pues todos se agolparon
+en torno al cuerpo caido, inclinandose para escuchar al medico, que lo
+examinaba con una rodilla en tierra.
+
+Momentos despues alzo este su rostro para decir con balbuceos de
+emocion:
+
+--Nada queda que hacer... iMuerto!
+
+Viendo que Canterac se aproximaba al grupo para saber lo ocurrido,
+Torrebianca salio a su encuentro, cerrandole el paso. El gesto triste
+del marques, antes que sus palabras, revelaron al ingeniero la verdad.
+
+Su padrino juzgo necesario llevarselo de alli, y le dijo
+imperiosamente que le siguiese. Al otro lado de las dunas aguardaba un
+carruaje, el mismo que habia llevado a Elena la tarde de la fiesta.
+
+Cuando este vehiculo los dejo frente a la antigua casa del muerto, los
+dos quedaron con los pies vacilantes. Torrebianca no podia invitar a
+Canterac a que entrase en un edificio que era de Pirovani. El otro
+tampoco osaba dar un paso.
+
+Estaban los dos inmoviles, sin saber que decirse, cuando aparecio
+Robledo. Debia estar rondando desde mucho antes por las inmediaciones
+de la casa para adquirir noticias. Al reconocer a Canterac le miro con
+una expresion interrogante.
+
+--?Y el otro?...
+
+Inclino la cabeza Canterac y el marques hizo un gesto doloroso que
+revelo a Robledo todo lo ocurrido.
+
+Permanecieron los tres en silencio. Luego el frances dijo en voz baja:
+
+--Mi carrera perdida; mi familia abandonada... iY lo mas horrible es
+que no siento odio alguno al pensar en ese infeliz!... ?Que sera de
+mi?
+
+Robledo era el unico de los tres capaz de una resolucion energica en
+aquel momento.
+
+--Lo primero es huir, Canterac. Este asunto hara mucho ruido, y no
+puede taparse como una rina de boliche. Pase los Andes cuanto antes;
+al otro lado esta Chile, y alli puede usted esperar... En el mundo
+todo se arregla, bien o mal; pero todo se arregla.
+
+El frances hablo con desaliento. No tenia dinero; lo habia gastado
+todo en aquella fiesta, que ahora le parecia un disparate. ?Como vivir
+en Chile, donde no conocia a nadie?...
+
+Le tomo un brazo el espanol para tirar de el afectuosamente,
+llevandoselo de alli.
+
+--Lo primero es huir--dijo otra vez--. Yo le dare los medios de
+hacerlo. Vamonos.
+
+Canterac se resistia a obedecerle, mirando al mismo tiempo a
+Torrebianca.
+
+--Quisiera antes de irme--murmuro--decir adios a la marquesa.
+
+Fue tan suplicante el tono con que hizo esta peticion, que provoco en
+Robledo una sonrisa de lastima. Luego le fue empujando con una
+superioridad paternal.
+
+--No perdamos tiempo--dijo--. Preocupese de usted nada mas. La
+marquesa tiene otras cosas en que pensar.
+
+Y se lo llevo a su casa.
+
+Durante todo el dia el suceso mantuvo en continuo bullicio a los
+habitantes del pueblo. Muchos lo aprovecharon como un motivo para
+abandonar el trabajo. En la calle central se formaron numerosos grupos
+de hombres y mujeres, hablando acaloradamente, al mismo tiempo que
+miraban con hostilidad la casa que habia sido de Pirovani. Los nombres
+de Torrebianca y su mujer sonaban tanto como los de los adversarios
+que se habian batido.
+
+Entre las gentes del pueblo pasaron algunos gauchos amigos de Manos
+Duras, como si el reciente suceso hubiese extinguido completamente la
+hostilidad que existia entre ellos y los habitantes de la Presa.
+
+A media tarde atraveso la calle central el mismo Manos Duras, mirando
+con interes hacia la casa. Algunas mestizas le hablaron, manifestando
+su indignacion contra aquella senorona que perturbaba a los hombres.
+Pero el famoso gaucho encogio sus hombros, sonriendo despectivamente,
+y siguio adelante.
+
+En el boliche le esperaban tres amigos suyos que vivian la mayor parte
+del ano al pie de los Andes y habian venido a pasar unos dias en su
+rancho. Don Roque, en otras circunstancias, se hubiese alarmado al
+conocer esta visita. Tal vez preparaban algun robo importante de
+"hacienda" para llevar las reses al otro lado de la Cordillera y
+venderlas en Chile. Pero ahora los personajes importantes de la Presa
+daban mas que hacer al comisario que los gauchos dedicados al
+abigeato.
+
+Al entrar Manos Duras en el "Almacen del Gallego", vio que el publico
+era mas numeroso que las otras tardes de trabajo, hablandose en todos
+los corros de la muerte del contratista. Mientras bebia de pie junto
+al mostrador, fue oyendo los comentarios de los parroquianos.
+
+--Esa hembra--gritaba uno--es la que ha tenido la culpa de todo. iQue
+mala p...!
+
+Manos Duras se acordo de la tarde en que habia visto a la marquesa por
+primera vez. Este recuerdo hizo que mirase con ojos agresivos al que
+acababa de hablar, lo mismo que si le hubiese dirigido una injuria.
+
+--Dos hombres se han peleado a muerte por esa senora; ?y que?... Yo
+tambien estoy dispuesto a pelar mi facon y a matarme con el primero
+que la insulte. A ver si hay un guapo que quiera pisarme el poncho.
+
+Esta invitacion a "pisarle el poncho" era un reto a estilo gaucho
+para el combate; pero despues de un corto silencio los parroquianos
+empezaron a hablar de otra cosa.
+
+Se asomo Torrebianca, al atardecer, a una de las ventanas de su casa,
+mirando con extraneza los grupos reunidos en la calle. Su numero habia
+aumentado. El comisario de policia, que acababa de regresar de Fuerte
+Sarmiento, iba entre ellos, hablando a unos y a otros para que se
+retirasen. Al ver al marques en la ventana le saludo quitandose el
+sombrero.
+
+Hombres y mujeres quedaron mirando al esposo de Elena fijamente, con
+una curiosidad hostil, pero nadie oso una demostracion contra el.
+
+Torrebianca no pudo ocultar su sorpresa ante la mirada inquietante de
+tantos ojos fijos en su persona. Luego se dio cuenta de una
+impopularidad que juzgaba inexplicable, y acabo cerrando las vidrieras
+con triste altivez.
+
+Pasados algunos minutos abrio Sebastiana la puerta de la casa,
+apoyandose en una baranda de la galeria exterior. Habia sentido la
+atraccion de aquella afluencia de grupos, en los que reconocio a
+muchas amigas antiguas. Pero al verla las mujeres que estaban en la
+calle, empezaron a gesticular y a insultarla a gritos.
+
+Ella, irritada por tan incomprensible acogida, acabo por responder en
+el mismo tono; pero abrumada al fin por la superioridad numerica de
+sus adversarias y viendo ademas que muchos hombres las ayudaban con
+sus risas y palabrotas, tuvo que retirarse. Al reflexionar luego en la
+cocina, fue columbrando la verdad. Todas las mujeres del pueblo, sin
+exceptuar las que eran comadres suyas, irian contra ella porque estaba
+al servicio de la marquesa.
+
+A la misma hora del anochecer entro Watson en el pueblo. Despues del
+terrible suceso de la manana habia tenido que preocuparse del cadaver
+de Pirovani, acompanando a los padrinos de este y al medico.
+Primeramente lo guardaron en un rancho ruinoso cercano al rio. Luego
+resolvieron trasladarlo a Fuerte Sarmiento, ya que debia ser enterrado
+finalmente en el cementerio de dicho pueblo. Asi evitaban las
+manifestaciones que podian surgir en la Presa si el cadaver era
+llevado alla.
+
+Regresaba Watson de Fuerte Sarmiento y habia dejado a sus espaldas las
+primeras casas del pueblo, cuando se encontro con Canterac.
+
+Este iba tambien a caballo, con sombrero y poncho iguales a los que
+usaban los jinetes del pais, y llevando ademas un saco de ropa y de
+viveres en el delantero de la silla.
+
+Al reconocerlo, el joven se detuvo para estrechar su mano. Adivino que
+no le veria mas, pues su aspecto era el de un viajero que se dispone a
+cruzar la desierta llanura patagonica.
+
+Canterac, respondiendo a su pregunta, senalo el horizonte, en el que
+empezaban a brillar las primeras estrellas por la parte de los Andes
+invisibles. Luego le manifesto su proposito de pasar la noche en una
+estancia cerca de Fuerte Sarmiento, para continuar la marcha apenas
+apuntase el dia.
+
+--Adios, Watson--dijo--. Habria sido un bien para todos nosotros que
+esa mujer no viniese nunca a esta tierra. Ahora veo las cosas bajo una
+nueva luz; pero iay! ya es tarde.
+
+Por unos momentos miro con indecision a Ricardo, pero al fin dijo
+resueltamente:
+
+--Oiga el consejo de un desgraciado, y no se ofenda porque se lo doy
+sin que usted me lo pida... No se separe nunca de Robledo: es un alma
+noble. Gracias a su bondad puedo marcharme... Todo lo que va conmigo
+le pertenece... Desconfie de los que le hablen mal de el...
+
+Sus ojos tristes miraron intencionadamente al joven mientras decia las
+ultimas palabras. Antes de alejarse aun se atrevio a darle un nuevo
+consejo:
+
+--Y no olvide por ninguna otra mujer a esa senorita que llaman Flor de
+Rio Negro.
+
+Le apreto la diestra, hizo un signo de adios, y bajando la cabeza
+espoleo a su caballo, perdiendose en la noche, que empezaba a nacer.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XV#
+
+
+Marcho Watson hacia el pueblo, sintiendo en su interior la comezon de
+una conciencia que empieza a perder su tranquilidad.
+
+Recordaba con remordimiento aquel breve dialogo en el parque
+improvisado, durante el cual hablo duramente a Robledo. "iY por esa
+mujer--pensaba--que lleva los hombres a la muerte, he maltratado al
+mejor de mis amigos!"
+
+Luego, el rostro triste y lloroso de Celinda sucedia en su imaginacion
+a la cara bondadosa de Robledo.
+
+"iPobre Flor de Rio Negro!--siguio diciendose--. Debo ir manana a
+implorar su perdon, si es que se digna escucharme."
+
+Entro en la Presa ensimismado, dejandose llevar por el instinto de su
+cabalgadura; pero de pronto noto que esta queria detenerse, y al
+levantar su cabeza se dio cuenta de que estaba ante la casa de la
+Torrebianca.
+
+El comisario de policia, ayudado por dos de sus hombres, empujaba con
+suavidad al ultimo grupo de curiosos, llevandoselo por delante entre
+paternales exhortaciones.
+
+Se alejo don Roque, e iba Ricardo a continuar su marcha, cuando noto
+que en la casa se entreabria una ventana, asomando a ella una mano de
+mujer, que le hacia senas para que se acercase. Watson permanecio
+insensible al llamamiento y la ventana se abrio completamente,
+apareciendo Elena vestida de negro, como si guardase luto, pero
+llevando estas ropas funebres con cierta coqueteria.
+
+Tuvo Ricardo que aproximarse a la casa, y se quito el sombrero para
+responder a sus afectuosos ademanes.
+
+--iTanto tiempo sin verle!... Entre en seguida.
+
+El hizo con la cabeza un signo negativo, mirandola con severa
+expresion.
+
+--?No me pregunta por quien voy de luto?--continuo ella--. Ha muerto
+la madre de mi esposo, una senora que yo amaba muchisimo. Estoy muy
+triste... iComo necesito en estos momentos la conversacion de un buen
+amigo!...
+
+Pretendia dar a sus palabras un tono doloroso y al mismo tiempo le
+invitaba a subir con ademanes de seduccion. Pero Ricardo insistio en
+sus signos negativos y dijo al fin:
+
+--Vendre a visitarla cuando viva en otra casa y este presente su
+esposo. Ahora no puedo.
+
+Y se alejo sin volver el rostro, mientras ella iba pasando de la
+sorpresa a la colera, cerrando finalmente su ventana con violencia.
+
+Cuando Watson, despues de la cena, intento disculparse con Robledo,
+pidiendo que le perdonase su rudeza, el espanol le hizo callar.
+
+--No hablemos del pasado; tan amigos como antes: lo nuestro resulta un
+incidente sin importancia. Lo verdaderamente terrible es lo del pobre
+Pirovani y la situacion en que se ve Canterac... Comprendo la
+impresion que han producido en usted sus palabras. iPobre hombre!
+Unicamente quiso aceptar de mi lo mas preciso para su viaje a traves
+de la Cordillera. Dice que en Chile esperara mis noticias. Pienso
+buscarle algunas recomendaciones entre mis amigos de Buenos Aires...
+iQue catastrofe! iY todo por una mujer!
+
+Robledo quedo pensativo, para afirmar despues optimistamente:
+
+--Yo no la creo mala por completo. Es una hembra impulsiva, con las
+pasiones sin educar, que siembra el mal ignorandolo muchas veces, pues
+toda su atencion la pone en ella misma, creyendose el centro de lo
+existente. Si fuese rica tal vez seria buena; pero no conoce la
+modestia y es incapaz de aceptar el sacrificio. iDesea tantas cosas y
+tiene tan pocas!...
+
+Sonrio melancolicamente e hizo una pausa, para continuar diciendo:
+
+--Por suerte, no todas las mujeres son iguales. Ella misma me dijo un
+dia que, en nuestra epoca, la hembra que piensa un poco se considera
+infeliz y odia todo lo que la rodea si no posee un collar de perlas,
+que es como el uniforme de la mujer moderna... Hay un ser mas temible,
+querido Ricardo, que la mujer que busca a todo trance el collar de
+perlas: es la que lo tuvo, lo perdio, y quiere volver a conquistarlo
+sea como sea.
+
+El recuerdo de Gualicho, diablo enredador que perturbaba a los indios
+con sus tretas, obligandolos a montar a caballo para perseguirlo a
+lanzadas y golpes de boleadora, paso por su memoria. De continuar
+Elena en el mundo viejo, hubiese sido una de tantas mujeres temibles
+que se ven refrenadas y neutralizadas por la vecindad de otras
+semejantes a ellas. Pero aqui, rodeada de hombres que la admiraban, y
+en un ambiente primitivo que la hacia resaltar como si fuese de
+esencia superior, habia ejercido sin quererlo una influencia tan
+nefasta como la del demonio cobrizo temido en otros tiempos por los
+jinetes errantes de la Pampa.
+
+Ella misma habia sido victima de este ambiente de soledad al
+enamorarse de Watson. Creia poder jugar con los hombres,
+despreciandoles. Asi se lo habia manifestado una noche a Robledo,
+mirando con lastima a sus solicitantes. Pero Ricardo era la juventud,
+la frescura varonil, el hombre adorado por el primer amor de una
+adolescente y que por esto mismo representa una tentacion para la
+coqueta madura, ganosa de quitarselo a la otra mujer. Sentia la
+necesidad de convencerse a si misma de que aun guardaba su antiguo
+poder de seduccion, trastornando la existencia del joven ingeniero...
+Y ahora debia sufrir cruelmente en su vanidad, al verse despreciada
+por el unico hombre que habia llegado a interesarle en este desierto.
+
+Robledo acabo por compadecer a la esposa de Torrebianca con una
+conmiseracion algo despectiva.
+
+--Cree haber nacido para vivir en lo mas alto, y la desgracia se
+complace en hacerla caer... Nada tiene de extrano que sea mala,
+faltandole el consuelo de la modestia y la resignacion.
+
+Parecio asustarse el espanol al considerar lo que probablemente podia
+ocurrir en la Presa despues del suceso de aquella manana.
+
+--El contratista muerto... el ingeniero director fugitivo... Habra que
+suspender los trabajos... Van a retrasarse las obras del dique, y
+llegaran las crecidas sin que las tengamos terminadas. iQue situacion!
+Hay que ir a Buenos Aires en busca de remedio.
+
+Y paso gran parte de la noche sin poder dormir, desvelado por estas
+preocupaciones.
+
+Watson monto a caballo la manana siguiente, pero en vez de dirigirse
+al lugar donde se abrian los canales, se encamino a la estancia de
+Rojas. Mientras el gobierno no enviase un nuevo director para la
+terminacion del dique, los trabajos de la empresa ideada por Robledo
+resultarian inutiles y era prudente suspenderlos.
+
+Al llegar cerca de la estancia quiso descender de su caballo para
+abrir una "tranquera", armazon de palos que servia de puerta,
+obstruyendo el camino; pero vio junto a ella un pequeno mestizo, de
+diez anos, gordinflon, con ojos aterciopelados de antilope y una tez
+lustrosa de color chocolate claro, que le contemplaba sonriente,
+metiendose un dedo en la nariz.
+
+--Esta manana--dijo--salio disparado el patron... Anoche nos robaron
+una vaca.
+
+Pero Ricardo le pregunto algo que consideraba mas interesante.
+
+--?Donde esta tu patroncita, Cachafaz?
+
+El llamado _Cachafaz_, a causa de sus diabluras, saco el indice que
+tenia en la nariz para senalar a lo lejos.
+
+--Ahorita mismo acaba de irse. La encontrara ahi cerquita no mas.
+
+Y con el dedo fue senalando toda la linea del horizonte.
+
+Comprendio Watson que para el amigo Cachafaz, hijo del desierto,
+"ahorita mismo" significaba una hora, dos o tal vez tres, y "ahi
+cerquita" algo asi como un par de leguas. Pero necesitaba ver a
+Celinda, estaba resuelto a buscarla, y empezo a galopar por el campo,
+confiandose a su buena suerte.
+
+Lo que el pequeno mestizo no quiso decir era que la patroncita estaba
+enferma, segun opinion de su madre, india vieja que habia venido a
+reemplazar a Sebastiana como primera criada de la estancia, pero sin
+tener su buen humor ni su garbo para el trabajo. Iba a todas horas con
+un cigarro paraguayo en un extremo de sus labios azulencos y
+chorreantes de nicotina, y cuando don Carlos no estaba presente,
+empleaba para tomar mate su misma calabacita de finas labores y su
+bombilla de plata.
+
+Las gentes de la estancia miraban con un respeto supersticioso a la
+madre de Cachafaz, por creerla bruja y en oculto trato con los
+espiritus que aullan y giran dentro de las columnas de arena, altas
+como torres, levantadas por el huracan en la altiplanicie. Al ver la
+melancolia de Celinda y sorprenderla otras veces llorando, la india
+movia su cabeza, como si esto confirmase sus opiniones.
+
+--Usted lo que tiene, nina, es que esta enferma, y yo se de que
+enfermedad.
+
+Un abuelo suyo habia sido gran hechicero cuando los indios acampaban
+aun sobre esta tierra como duenos unicos. Los jefes de las tribus le
+hacian llamar al sentirse enfermos. Su padre heredo este tesoro de
+ciencia, pero por desgracia, solo le habia transmitido a ella una
+infima parte.
+
+--A usted los que le hacen dano son los ayacuyas, y hay que curarla de
+sus flechas.
+
+Ella conocia perfectamente a los "ayacuyas", duendes indios tan
+minusculos, que una docena de ellos caben sobre una una, armados con
+arcos y flechas, y a cuyas heridas hay que atribuir la mayor parte de
+las enfermedades.
+
+No los habia visto nunca, por ser una misera ignorante; pero su abuelo
+y su padre, grandes "machis", o sea curanderos magicos, tenian
+frecuente trato con estos demonios pequenisimos. Solo los sabios
+indigenas podian conocerlos. Algunos medicos _gringos_ pretendian
+haberlos visto igualmente, dandoles en su lengua el apodo de
+"microbios", pero ique sabian ellos!...
+
+Cuando se les habian acabado las flechas para herir a los humanos, los
+atacaban con sus dientes y sus unas. Lo importante era saber extraer,
+sajando o chupando las carnes del enfermo, las astillitas de flecha o
+las unitas y dientecillos que los diablos invisibles dejaban en el
+cuerpo.
+
+--Yo le buscare un machi que la ponga buena, nina, sacandole esa
+tristeza que le han dado los ayacuyas. iPero que no lo sepa el
+patron!...
+
+Celinda sonreia de los remedios propuestos por la madre de Cachafaz, y
+cuando se cansaba de permanecer encerrada en la estancia iba en busca
+de su caballo para correr el campo sin objeto. Ya no se vestia de
+muchacho. Parecia abominar de este traje, a causa de los recuerdos que
+despertaba en ella. Preferia montar con faldas y olvidaba el lazo, que
+era antes su mayor diversion.
+
+Llevaba esta manana mas de una hora de galope por las tierras de su
+padre, cuando vio sobre una altura a un jinete, inmovil y
+empequenecido por la distancia, semejante a un soldadito de plomo.
+
+Se detuvo al notar que este jinete minusculo, como si la hubiese
+reconocido, se echaba cuesta abajo, galopando hacia ella. Dejo de
+verlo algun tiempo y luego reaparecio, considerablemente agrandado, en
+el borde de una hondonada proxima. Al convencerse de que era Watson,
+el primer impulso de ella fue huir. Despues se arrepintio de esta
+fuga, por considerarla una cobardia, quedando inmovil, en actitud
+desdenosa.
+
+Llego Ricardo y se quito el sombrero, bajando los ojos humildemente.
+Queria hablar, pero no encontraba las palabras. Ademas, ella no le dio
+tiempo para expresarse.
+
+--?Que busca usted?--dijo con dureza--. ?Es que le ha despedido su
+gringa? Aqui no se admiten puchos de otra.
+
+E hizo dar vuelta a su caballo para marcharse. Ricardo pretendio
+enternecerla con su voz suplicante:
+
+--iCelinda! Vengo a manifestar mi arrepentimiento... Vengo en busca de
+mi Flor de Rio Negro.
+
+Ella parecio conmoverse al notar la humildad infantil con que el
+moceton decia estas palabras, pero inmediatamente recobro su dureza.
+
+--iPerdone por Dios, hermano, y siga viaje!... Hoy no puedo hacer
+limosnas.
+
+Empezo a alejarse, pero todavia se detuvo para anadir con una crueldad
+de nina mimada:
+
+--No me gustan los hombres que piden perdon. Ademas, jure que solo
+volveria a verle si me echaba el lazo... Pero no podra echarmelo
+nunca. Usted no es mas que un gringo chapeton, y ademas de torpe
+desagradecido.
+
+Y metiendo espuelas a su caballo salio a todo galope, no sin hacer
+antes a Ricardo un gesto de desprecio. Quedo este avergonzado por la
+cruel despedida de la amazona y sin deseos de seguirla. Despues su
+vanidad se alboroto, y quiso alcanzarla para que reconociese que no
+era un "chapeton", un torpe, como ella creia.
+
+Los dos empezaron a evolucionar por las tierras de la estancia,
+persiguiendose a traves de alturas y hondonadas. De vez en cuando,
+Celinda, que llevaba siempre una gran ventaja sobre su perseguidor,
+detenia la velocidad de su caballo como si quisiera dejarse vencer por
+Watson; pero al verle cerca volvia a salir a todo galope, insultandolo
+con las mismas palabras que inventaron los gauchos en otros tiempos
+para burlarse de la torpeza de los europeos en los usos del pais y de
+su inferioridad como jinetes.
+
+--iGringo chapeton!... iMaturrango que no sabe tenerse sobre el
+caballo!
+
+Conservaba Ricardo en el delantero de su silla un lazo de cuerda que
+le habia regalado Flor de Rio Negro. Mientras galopaba lo desenrollo,
+para arrojarlo sobre ella cada vez que estaba proxima. El lazo caia
+siempre en el vacio, lejos de Celinda, y esta celebraba con ironicas
+carcajadas la torpeza del ingeniero; pero su risa fue transformandose
+y cada vez se hizo mas alegre, como si no expresase ya desprecio por
+su falta de habilidad, sino regocijo. Watson reia tambien,
+presintiendo que una risa comun acabaria por unirlos con mas rapidez
+que su lazo inutil.
+
+En estas evoluciones se fueron aproximando a la estancia. Celinda hizo
+que su caballo saltase una barrera de troncos, y desaparecio. Watson
+no pudo obligar al suyo a que diese otro salto igual, e hizo un largo
+rodeo para entrar por una tranquera abierta.
+
+Asi llego hasta el edificio de la estancia con calculada lentitud,
+deseando que saliese alguien a quien hablar. Celinda permanecia
+invisible, y el no osaba presentarse en la puerta de la casa, por
+miedo a que la hija de Rojas le recibiese hostilmente.
+
+Otra vez el pequeno Cachafaz aparecio junto a las patas de su caballo,
+con una oportunidad providencial.
+
+--Dile a la senorita Celinda si puedo entrar a saludarla.
+
+Se alejo el duende mestizo rascandose por debajo de la suelta camisa
+el grueso boton de su panza achocolatada. Poco despues volvio a
+aparecer, y con su vocecita cantarina y melosa de indio anuncio a
+Watson:
+
+--Mi patroncita dice que se vaya, y que no quiere verle mas, porque es
+usted... porque es usted muy feo.
+
+Quedo riendo Cachafaz de sus propias palabras, mientras Watson miraba
+con tristeza hacia la casa. Luego hizo dar vuelta a su cabalgadura y
+se alejo relativamente consolado, por una resolucion que acababa de
+adoptar.
+
+"Volvere manana...--se dijo--. Volvere todos los dias, hasta que me
+perdone."
+
+Aquella tarde la paso Elena sola en su salon. Varias veces tomo un
+libro, pero sus ojos se deslizaban sobre las paginas sin comprender el
+sentido de una sola linea.
+
+Permanecio largo rato pensativa en el sofa, fumando cigarrillos. Luego
+fue a situarse junto a una ventana, mirando a traves de sus vidrios la
+calle central, de modo que no la viesen desde fuera.
+
+En realidad solo podia ser vista por dos de los cuatro policias de la
+Presa que habia colocado don Roque cerca de la casa, para evitar que
+se reuniesen grupos, como el dia anterior. La gente parecia haber
+olvidado por el momento la antigua vivienda de Pirovani. Nadie se
+detenia ante ella y resultaba inutil la precaucion del comisario.
+Ademas, muchos de los trabajadores del dique habian ido a Fuerte
+Sarmiento para asistir al entierro del contratista. Los otros estaban
+en el "Almacen del Gallego" o formaban corros en las afueras del
+pueblo, discutiendo acaloradamente sobre la posibilidad de que se
+suspendiesen en breve los trabajos, quedando todos sin ocupacion.
+
+Algunos, mas optimistas, creian que en el primer tren iba a llegar un
+nuevo ingeniero director, como si al gobierno de Buenos Aires le fuese
+imposible vivir si no reanudaba los trabajos inmediatamente. El
+Gallego y otros espanoles hacian apuestas sosteniendo que su
+compatriota don Manuel Robledo, al que respetaban como una gloria
+nacional, seria el designado para la nueva direccion.
+
+Ciertos peones viejos que habian rodado por todas las obras publicas
+del pais levantaban los hombros con una expresion fatalista.
+
+--La carreta se ha atascado, y vereis el tiempo que pasa antes que
+vuelva a rodar.
+
+Mientras Elena, de pie junto a los vidrios, contemplaba la calle
+solitaria, iba repasando mentalmente todas las dificultades de su
+actual situacion. Pirovani muerto; el otro huido; la casa que ella
+ocupaba no sabiendo aun de quien iba a ser... Ademas penso en lo que
+estaria diciendo Robledo y en la hostilidad repentina de aquel Watson,
+unica persona cuya presencia parecia esparcir cierto interes
+sentimental sobre la vida monotona que llevaba alli. Tal vez a aquella
+misma hora Ricardo iba en busca de la muchachuela que habia intentado
+golpearla con su latigo...
+
+Nunca, en el curso de su complicada historia, que ella sola conocia
+exactamente, se habia encontrado en peor situacion. Hasta aquella
+muchedumbre heterogenea--en la que habia muchos con un pasado europeo
+repleto de delitos--se atrevia a dirigirle reproches, obligando a la
+autoridad de la Presa a guardarla con aquellos dos hombres apoyados en
+sus sables que veia desde su ventana. iY ella habia atravesado el
+Oceano y venido a instalarse en una tierra casi salvaje, para
+encontrarse finalmente en tal situacion!...
+
+Siempre habia conseguido un remedio en los mayores apuros de su vida;
+siempre lograba salir de los conflictos bien o mal; pero ahora no
+podia acertar con la solucion necesaria... ?Irse de alli? ?Como
+lograrlo? Eran pobres lo mismo que al llegar; mas aun, pues Robledo no
+iba a pagarles igualmente su viaje de regreso. ?Adonde dirigirse, si
+su esposo habia huido de Paris y alla le esperaba la Justicia?
+
+Penso con miedo en la prolongacion de su vida en la Presa. Habia
+resultado tolerable hasta el presente por las larguezas de Pirovani y
+la rivalidad de este con los otros. Mas iay! el italiano habia muerto,
+y ella tendria que abandonar esta casa que era como un palacio
+dominador de todo el pueblo. Nadie vendria en adelante a desearla y
+admirarla, esforzandose por hacer agradable su vida. Unicamente
+quedaba Robledo: un enemigo... Quedaba tambien Watson, que podia haber
+representado para ella una solucion; pero ieste hombre habia cambiado
+tanto!...
+
+Cruzo por su pensamiento una idea que la habia halagado en los ultimos
+dias, cuando el joven la acompanaba en sus paseos. Ella podia
+abandonar a Torrebianca, que era un naufrago incapaz de salir a la
+orilla, e irse con Watson por el mundo. Un hombre energico y algo
+inocente como este joven, aconsejado por una mujer experta, podia
+acabar triunfando en cualquier pais. En su vida anterior tenia Elena
+episodios mas arriesgados... Pero inmediatamente sentia la fiebre del
+odio al convencerse de que era imposible esta solucion.
+
+Ricardo habia huido de ella para siempre. Ya no podia dudar de este
+alejamiento, despues de haberle hablado desde su ventana la tarde
+anterior. Tal vez le seria facil su reconquista viendolo a solas; pero
+el otro, como si presintiese el peligro, habia dicho que solo volveria
+a visitarla en otra casa y en presencia de su esposo. La voz con que
+afirmo esto y su mirada revelaban una voluntad inconmovible.
+
+Como Elena no podia sospechar el cambio de ideas que se habia
+realizado en Canterac despues del duelo, ni tampoco la breve
+conversacion de este con Watson al marcharse, atribuia dicho trastorno
+en la actitud del joven a la influencia de Celinda.
+
+"Me lo ha tomado otra vez--penso--. Esa muchachuela rustica me cierra
+el unico camino que podia seguir. iAy! icomo la odio!"
+
+Durante sus reflexiones se sintio agitada por diversos y encontrados
+pensamientos, como si se hubiese partido interiormente en dos
+personalidades distintas. La imagen de Watson la confortaba todavia en
+estos momentos angustiosos. Era el hombre joven, el dominador, que
+surge en el ocaso de toda mujer acostumbrada a jugar cruel y friamente
+con los deseos de los hombres. Ella, que los habia buscado en otros
+tiempos por ambicion o por codicia, necesitaba ahora a Watson. No lo
+deseaba solamente porque era capaz de hacerla salir de su critica
+situacion, sino por el mismo; porque era la juventud, la fuerza y la
+ingenuidad, todo lo que puede dar apoyo a una vida fatigada. Sentia
+ademas el dolor de los celos; unos celos de mujer vanidosa y algo
+madura que se ve arrebatar la ultima esperanza de felicidad por una
+adversaria que casi puede ser su hija.
+
+A la par que sufria este tormento debia preocuparse de su tragica
+situacion, creada por la rivalidad amorosa de dos hombres que la
+habian deseado, y defenderse tambien del odio de todo un pueblo.
+
+"?Que hacer?--siguio pensando--. iAy! ?En donde me he metido?"
+
+Unos golpecitos en la puerta del salon la hicieron abandonar sus
+pensamientos. Entro Sebastiana con expresion timida e indecisa,
+manoseando una punta de su delantal. Al mismo tiempo sonreia mirando a
+la senora, como si buscase palabras para dar forma al deseo que la
+habia traido hasta alli.
+
+Elena la animo a que hablase, y entonces la mestiza dijo
+resueltamente:
+
+--Yo estaba al servicio del finado don Pirovani, y como ya es
+difunto... por lo que todos sabemos, debo irme.
+
+Manifesto la senora su extraneza ante tal decision. Podia quedarse;
+ella estaba contenta de sus servicios. La muerte del italiano no era
+motivo suficiente para que se marchase. En alguna parte debia servir,
+y Elena preferia que fuese en su casa. Pero la mestiza insistio,
+moviendo la cabeza negativamente:
+
+--Debo irme. Si me quedo, tengo amigas aqui que me sacaran los ojos.
+iMuchas gracias! Quiero estar bien con los mios... y ?por que no
+decirlo? la senora cuenta con pocas simpatias en el pueblo.
+
+Despues de tales palabras no juzgo prudente Elena seguir la
+conversacion, limitandose a mostrar una triste conformidad.
+
+--iSi a usted le da miedo seguir aqui!...
+
+Esta tristeza conmovio a Sebastiana.
+
+--Yo con gusto me quedaria; la senora me es simpatica y no me ha hecho
+nunca dano... Pero la gente es como es, y yo ipobre de mi! no voy a
+pelearme con todas las mujeres de la Presa. Si puedo servir en otra
+cosa a la senora, mandeme...
+
+Se retiro al fin, luego de insistir en sus deseos de ser util a Elena
+y en la tristeza que le causaba abandonar su servicio. Cerca de la
+puerta se detuvo para contestar a la marquesa, que le pregunto por su
+marido.
+
+--No se. Salio esta manana y aun no ha vuelto. Tal vez ha ido a Fuerte
+Sarmiento con don Moreno para el entierro de mi pobrecito patron.
+
+Al quedar sola, Elena empezo a preocuparse de su esposo, personaje
+olvidado que parecia resurgir con nueva importancia. Estaba
+acostumbrada a considerarlo como un ser falto de voluntad, pronto a
+aceptar todas sus ideas y creyendo lo que ella quisiera hacerle creer.
+Pero el ultimo episodio de su vida resultaba extremadamente violento.
+En una gran capital hubiera tenido menos resonancia, imas aqui, en un
+pueblo de vida monotona, donde rara vez ocurria algo extraordinario, y
+en presencia de una muchedumbre aventurera predispuesta a insultar a
+las personas de clase superior!...
+
+Sintio cada vez mayor inquietud al pensar en la posibilidad de que
+Torrebianca descubriese el verdadero motivo del odio de aquellos dos
+hombres cuyo duelo a muerte habia concertado. Fue repasando en su
+memoria todo lo ocurrido entre ella y su esposo desde el dia anterior.
+Federico, al volver a casa, le habia contado el triste fin del
+combate, pero con ciertas precauciones, como si temiese la emocion que
+podia causarle esta noticia. Luego, al atardecer, parecia otro hombre.
+Rehuyo hablar, contestandola siempre con monosilabos, y por dos veces
+sorprendio su mirada fija en ella con una expresion que nunca habia
+conocido. Despues de cerrar su ventana Torrebianca, molestado por la
+curiosidad de la muchedumbre, se habia ocultado en su dormitorio para
+no salir hasta la manana siguiente muy temprano, antes de que Elena
+despertase. El dia tocaba a su fin y Federico aun no habia vuelto.
+?Que debia pensar ella de todo esto?...
+
+Pero su inquietud no tardo en desvanecerse. Estaba tan acostumbrada al
+dominio absoluto de su marido, que acabo por considerar sin fundamento
+sus sospechas y temores. Ademas, aunque tales inquietudes resultasen
+ciertas, ella conseguiria apaciguarlo y convencerlo, como lo habia
+hecho muchas veces.
+
+La vista de un transeunte que pasaba lentamente ante la casa mirando a
+las ventanas sirvio para hacerla olvidar a su esposo. Era Manos Duras.
+Una hora antes, cuando estaba ella, lo mismo que en el presente
+momento, de pie junto a los vidrios, habia creido ver por dos veces al
+gaucho asomandose a la esquina de una callejuela proxima. El rustico
+jinete iba a pie, vagando por el pueblo, como un trabajador en dia de
+descanso. Al columbrar a la marquesa detras de los visillos la saludo
+quitandose el sombrero y ensenando su dentadura de lobo.
+
+Era el primer saludo sonriente que recibia Elena despues de la muerte
+de Pirovani. Adivino en este hombre al unico admirador que le
+quedaba, y esto le parecio tan comico que casi la hizo reir. En
+adelante solo podria contar con el enamoramiento de un gaucho medio
+bandido.
+
+Quedo pensativa, con la frente apoyada en los cristales, mirando la
+avenida solitaria. Manos Duras habia desaparecido en la callejuela
+inmediata, y hasta los dos policias, juzgando inutil su vigilancia, se
+iban alejando hacia el boliche.
+
+Otra vez sono la puerta del salon bajo los discretos llamamientos de
+Sebastiana. Ahora entro mas resueltamente, pero hablando en voz baja y
+sonriendo con una expresion confidencial.
+
+--?Ha venido el senor?--pregunto Elena.
+
+--No; es otra cosa... Estaba yo en el corral, hace un momento, cuando
+ese gaucho que llaman Manos Duras aparecio en la puerta trasera y
+dijo...
+
+Hizo esfuerzos de memoria para repetir las mismas palabras del hombre.
+Le habia encargado que manifestase a la senora marquesa como el estaba
+alli, a sus ordenes, para lo que quisiera mandar. En los malos
+momentos se conoce a los amigos; y ahora que tantos en el pueblo y
+fuera de el hablaban contra la senora por pura envidia, Manos Duras
+tenia el gusto de repetir que era el de siempre.
+
+--Decidle vos a tu patrona que no me doy la vuelta como muchos otros,
+y que ella siempre sera la mesma para mi, porque yo soy de los de "me
+rompo pero no me dueblo"... Eso me ha dicho Manos Duras para que yo se
+lo diga a la senora.
+
+Elena acogio estas palabras con una sonrisa. iPobre hombre! iY aun
+decian que era un bandido!... Para ella resultaba en aquellos momentos
+el varon mas interesante del pais, el unico caballero que se atrevia a
+hacer frente al populacho ofreciendola su apoyo.
+
+Cuando la mestiza se marcho, aun se mantuvo Elena junto a la ventana
+viendo a los transeuntes, cada vez mas numerosos, segun avanzaba el
+ocaso. Se aparto de los vidrios al pasar algunos grupos de
+trabajadores a caballo u ocupando carruajes alquilados en Fuerte
+Sarmiento. Volvian indudablemente del entierro del contratista. Todos,
+antes de alejarse, miraban de reojo la casa.
+
+Cerca del anochecer vio pasar a un jinete solo, que bajaba la cabeza
+obstinadamente. Era Ricardo Watson. Se dio cuenta, por su traje
+cubierto de polvo y por el aspecto de su cabalgadura, que no venia del
+entierro como los otros. Debia haber pasado el dia en el campo;
+indudablemente, en la estancia de Rojas o vagando por las
+inmediaciones del rio en compania de aquella muchacha del latigo. "iY
+yo aqui--penso--, encerrada como una fiera, huyendo de los insultos de
+un populacho injusto!... iY luego se asombran de que una mujer sea
+mala!"
+
+Permanecio inmovil, con los ojos entornados, mientras las sombras del
+crepusculo, surgiendo de los rincones, venian a confundir sus
+lobregueces en el centro de la habitacion. Solo una debil claridad
+exterior daba cierta fluorescencia azul a los vidrios, destacandose
+sobre ellos la silueta inmovil de Elena.
+
+Cerrada ya la noche, cuando dio un grito para que acudiese Sebastiana,
+esta contesto adivinando sus deseos:
+
+--iAlla voy con la lampara!...
+
+Y aparecio llevando un gran quinque, que puso sobre la mesa, en mitad
+del salon.
+
+Iba a retirarse, creyendo que lo habia hecho todo, cuando la detuvo la
+senora.
+
+--?Usted sabe donde podra estar en este momento ese Manos Duras de que
+me hablo antes?
+
+La mestiza, siempre predispuesta a la charla desarrollo un largo
+preambulo antes de dar una contestacion precisa. Manos Duras iba ahora
+a todas partes con unos amigos suyos de la Cordillera que estaban
+alojados en su rancho: gente mala y poco temerosa de Dios. iA saber lo
+que traerian entre manos!... Tambien le habia indicado, en su dialogo
+a la puerta del corral, que tal vez hiciese pronto un largo viaje, y
+esta era la razon de haber venido a molestar a la senora por si queria
+mandarle algo.
+
+--Yo creo--termino--que si no se ha vuelto a su rancho lo pillare a
+esta hora donde el Gallego.
+
+--Vaya a buscarle--dijo Elena--y avisele de mi parte que a la diez en
+punto este frente a la casa... Nada mas. Pero digaselo con habilidad;
+que nadie se entere.
+
+Sebastiana, que habia acogido las primeras palabras como si las
+escuchase mal, por parecerle inauditas, al oir que le recomendaban ser
+discreta, olvido su asombro para afirmar vehementemente que la patrona
+podia estar tranquila en cuanto a la prudencia con que ella
+acostumbraba a cumplir los encargos.
+
+Salio de la casa, marchando a toda prisa hacia el boliche. Si no
+encontraba alli al gaucho, era que se habria ido del pueblo.
+
+Ante la puerta del establecimiento se detuvo para mirar a su interior.
+Por ser ya la hora de la cena, el publico habia menguado. Los mas de
+los parroquianos estaban en sus viviendas, sentados a la mesa, y
+solamente una hora despues volverian a agolparse junto al mostrador.
+Un gaucho viejo tocaba la guitarra mirando la panza de un cocodrilo de
+los que pendian del techo. Los tres huespedes de Manos Duras
+escuchaban atentamente. Este, sentado en un craneo de caballo y con la
+espalda apoyada en la pared, fumaba pensativo.
+
+Como el dueno del boliche estaba ausente, Friterini, detras del
+mostrador, imitaba el aire del patron, mientras leia con arrobamiento
+un periodico italiano, viejo y sucio.
+
+Levanto Manos Duras sus ojos, avisado por una tos discreta, y vio en
+la puerta a la mestiza, que le hacia senas para que saliese. A
+espaldas del boliche le dio Sebastiana el recado con voz misteriosa,
+llevandose un dedo a los labios varias veces en el curso de su
+mensaje. Ademas guino un ojo para que el gaucho "no la tuviese por
+zonza", dando a entender que sospechaba en que pararia su aviso.
+
+Cuando la mestiza se hubo marchado, Manos Duras tardo en volver al
+boliche. Preferia estar solo y en la obscuridad, por parecerle que asi
+podia saborear mejor su satisfaccion. Entraba en su regocijo una gran
+parte de asombro. ?Como podia el imaginarse aquella tarde, al vagar
+ante la vivienda de la senorona, que esta le enviaria un recado para
+que fuese a verla a solas en la misma noche?...
+
+Al hacer su ofrecimiento a Sebastiana en el corral de la casa, habia
+obedecido a los impulsos de una caballerosidad a su manera. Deseaba
+aparecer ante la marquesa como un individuo distinto a los demas
+habitantes del pueblo y habia ofrecido su proteccion sin esperanza de
+que ella la aceptase... Y unas horas despues le buscaba. ?Que desearia
+pedirle?...
+
+Luego desecho las dudas que empezaban a enturbiar su gozo, sintiendose
+fortalecido por un orgullo varonil. El, aunque fuese un pobre rustico,
+era un hombre como los demas, mejor que los demas, pues todos le
+tenian miedo... iy estas _gringas_ venidas del otro mundo resultaban a
+veces tan caprichosas!... Acabo por sonreir vanidosamente.
+
+"Lo que yo pienso--se dijo--: itodas son unas!... iTodas iguales!"
+
+Y volvio al boliche para sentarse entre sus amigos, en espera de la
+hora.
+
+Robledo y Watson acababan en aquel momento de cenar, y oyeron que
+alguien llamaba a la puerta de su vivienda.
+
+Se sorprendio un poco el espanol al ver entrar a Torrebianca vestido
+con un traje negro de ciudad y una corbata de luto, pero todo cubierto
+de polvo, de tal modo que sus ropas parecian grises y su cabeza y sus
+bigotes completamente blancos.
+
+--Vengo de Fuerte Sarmiento, de enterrar al pobre Pirovani... Me ha
+traido Moreno en su coche.
+
+Le invito Robledo a sentarse a la mesa.
+
+--Puedes cenar aqui, si no quieres ir en seguida a tu casa.
+
+Torrebianca hizo un movimiento negativo.
+
+--No pienso volver a mi casa.
+
+Dijo esto con tal energia, que Robledo quedo mirandole fijamente.
+Mostraba una excitacion que hacia temblar sus manos y atropellaba el
+curso de sus palabras.
+
+--He comido algo con Moreno antes de salir de alla... Pero comere otra
+vez... iAy, la muerte! iPobre Pirovani!... Tambien bebere un poco.
+
+A pesar de que hablaba de su hambre, apenas toco los distintos platos
+que le fue ofreciendo la criada de la casa. En cambio bebio mucho
+vino, pero de un modo maquinal, sin saber ciertamente lo que bebia.
+
+El espanol habia creido percibir, desde la entrada de su amigo, cierto
+olor de ginebra. Indudablemente el y Moreno habian tomado algunas
+copas de este licor antes de emprender su regreso. Tal vez esto era el
+motivo de su excitacion, por no estar acostumbrado a las bebidas
+alcoholicas.
+
+Watson, que habia terminado de cenar, se fijo en la tenacidad con que
+le miraba Torrebianca. Parecia indicarle con los ojos que su presencia
+era inoportuna.
+
+--?Moreno se ha quedado en su casa?--pregunto.
+
+Y se fue, pretextando la conveniencia de hablar con el oficinista para
+saber lo que pensaba escribir al gobierno sobre la necesidad de
+reanudar las obras.
+
+Cuando Robledo y Torrebianca quedaron solos, este parecio otro hombre.
+Se fue desvaneciendo su excitacion, bajo los ojos, y el espanol creyo
+que se empequenecia en su asiento, como algo blando que se desplomaba,
+falto de sosten interior. Toda la falsa energia del alcohol habia
+desaparecido de golpe, y Torrebianca estaba alli, ante su vista, con
+un aspecto que hacia recordar el de una envoltura de goma subitamente
+deshinchada.
+
+--Necesito que me oigas--dijo levantando hacia su amigo unos ojos
+humildes e implorantes--. Tu eres lo unico que me queda en el mundo,
+la sola persona que me quiere... y por lo mismo me debes la verdad.
+Hoy, mientras enterraban al infeliz Pirovani, no pensaba en otra cosa.
+"Es preciso que vea a Robledo. El me dira lo que debo creer de todo
+esto..." Pero aun no te he dicho que "todo esto" es lo que noto en
+torno de mi desde ayer, las miradas de la gente, los gestos de
+antipatia, las palabrotas que creo adivinar y que despues me resisto a
+haber adivinado... iAy! iEs tan horrible todo eso!
+
+Cada vez mas desalentado y humilde, apoyo Torrebianca su frente en las
+manos. Robledo quiso decir algunas palabras para infundirle energia,
+pero el le interrumpio.
+
+--Luego hablaras. Es preciso que oigas primeramente cosas que no sabes
+o que yo te conte y has olvidado. Pero antes necesito hacerte una
+pregunta. ?Tu crees que mi mujer me engana?...
+
+Quedo el espanol sorprendido por tales palabras y transcurrieron
+algunos segundos sin que pretendiese responder a ellas. Su amigo
+parecio sentir de pronto un gran temor a que el otro contestase, y
+para evitarlo empezo a relatar su propia historia desde que conocio a
+Elena.
+
+Una parte la habia oido ya Robledo en Paris: como se encontraron el y
+ella en Londres, la nobleza de su familia alla en Rusia, la alta
+posicion de su marido en la corte de los zares. Pero ahora el tono del
+narrador era otro, y Torrebianca parecia dudar de aquel pasado que
+siempre habia admitido de buena fe, exhibiendolo con orgullo.
+
+Ademas, entre las lineas generales de esta historia Federico iba
+revelando a su amigo nuevos episodios. Parecia ver con mayor relieve
+las cosas pasadas, fijandose en detalles hasta entonces inadvertidos.
+Siempre habia frecuentado su casa un amigo intimo, un amigo favorito,
+al que trataba su mujer con gran confianza, asegurando que lo conocia
+de los tiempos en que era soltera y vivia con su noble familia. El
+marques se habia batido dos veces por su esposa, viendola calumniada
+repentinamente por hombres que hasta poco antes frecuentaban sus
+salones. Aun se acordaba con remordimiento de cierto amigo suyo al que
+hirio gravemente en uno de tales lances.
+
+--Te he contado--siguio diciendo--toda mi historia con esa mujer, todo
+lo que se con certeza de su vida. Lo demas es ella quien lo dice, e
+ignoro si debo creerlo... Hasta dudo ahora de su nacionalidad y de su
+nombre. Yo le di francamente todo mi pasado, y ella tal vez no me ha
+devuelto mas que mentiras.
+
+Miro otra vez a Robledo con angustia, esperando que este le infundiese
+alguna fe en la incierta historia de su mujer. Parecia un naufrago
+buscando algo solido donde agarrarse. Pero Robledo bajo la cabeza
+haciendo un gesto ambiguo.
+
+--Desde hace unas horas--continuo Torrebianca--parece que veo las
+cosas con otros ojos. iAy, las miradas crueles de esas pobres gentes
+cuando abri ayer mi ventana!... Y hoy, durante el entierro, ique
+tormento!... Yo que nunca temi a nadie, no he podido afrontar los ojos
+hostiles o burlones de muchos trabajadores... El pobre Moreno me llevo
+aparte varias veces o hablaba alto para que yo no pudiese oir los
+comentarios que sonaban a mis espaldas. El no sabe que me di cuenta de
+todo lo que hizo por evitarme molestias... Me he sentido tan
+acobardado, que ademas de pensar en ti pense en mi pobre madre, como
+si aun fuese un nino. iElla que se privo de todo para que su hijo
+conservase el honor de sus ascendientes!... Y su hijo ha acabado por
+ser la irrision de un campamento de emigrantes en un rincon
+incivilizado de la tierra... iQue vergueenza!
+
+Se tapo los ojos con las manos, como si pretendiese defenderlos de
+crueles visiones, y asi se mantuvo algun tiempo. Luego levanto el
+rostro, para anadir con una ansiedad interrogante:
+
+--Tu que eres mi unico amigo y conociste de cerca mi vida en Paris,
+?crees que Fontenoy era el amante de mi mujer?...
+
+El espanol hizo otro gesto ambiguo, no sabiendo que contestar.
+Torrebianca, con una voz cada vez mas angustiada, formulo otra
+pregunta:
+
+--Y esos dos hombres, ?crees que fueron a batirse ayer por Elena?
+
+Ahora ni siquiera hizo Robledo el gesto vago de antes y se limito a
+bajar los ojos. Este silencio lo interpreto el marques como una
+respuesta afirmativa, y dijo con desesperacion, ocultando otra vez su
+cara entre las manos:
+
+--iY fui yo, el marido, quien dirigio el combate para que se
+matasen!...
+
+Hubo un largo silencio. Mantuvo el marques oculto el rostro entre sus
+manos, mientras Robledo le contemplaba con ojos de conmiseracion. De
+pronto se irguio, y dijo con lentitud, restregandose los parpados:
+
+--No puedo seguir aqui. Me da vergueenza arrostrar la mirada de las
+gentes... Tampoco debo marcharme con ella. Ya no me podria dominar con
+nuevas mentiras. La mirare de frente, y al ver la falsedad de sus ojos
+y de su sonrisa, la matare... tengo la certeza de que la matare.
+
+Su amigo creyo llegado el momento de aconsejarle.
+
+--No te acuerdes mas de esa mujer, y por el momento procura descansar.
+Manana buscaremos el medio mas oportuno para que te libres de ella.
+Empieza por quedarte aqui esta noche. Yo pensare lo que podemos hacer.
+Ella se ira; no se como llegare a conseguirlo, pero se ira, y tu
+quedaras conmigo.
+
+Paso una mano por la espalda de Torrebianca, acariciandole con
+expresion paternal, mientras el marques conservaba oculto el rostro.
+
+Aborrecia ahora a su esposa, pero al mismo tiempo experimentaba un
+inexplicable malestar pensando que iba a separarse de ella para
+siempre.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XVI#
+
+
+Agitada por su curiosidad femenil, espero la mestiza con impaciencia
+la hora de la cita.
+
+Estaba en la cocina de la casa, situada en el corral, bajo un
+cobertizo. Sobre una mesa tenia un reloj despertador, y varias veces
+aproximo a el su quinque para saber la hora. Poco antes de las diez se
+quito los zapatos, atravesando descalza el corral, para seguir a
+continuacion una de las galerias exteriores.
+
+Asi llego, con paso silencioso, al angulo del edificio mas inmediato a
+la ventana del dormitorio de Elena. Luego se sento en el suelo de
+tablas, encogiendose para escuchar sin ser vista.
+
+Distinguio al poco rato en la obscuridad a Manos Duras, que iba
+aproximandose a la casa. Vio como se quitaba las espuelas,
+guardandolas en el cinto, y subia cautelosamente los peldanos de la
+escalinata. Se abrio poco despues la ventana del dormitorio de la
+senora, y aparecio esta, haciendo signos al recien llegado para que
+hablase en voz baja.
+
+Sebastiana se esforzo por oir, pero la ventana estaba tan lejos, que
+solo reconcentrando su atencion pudo alcanzar fragmentariamente
+algunas palabras. Estas palabras eran dichas con voces tan tenues, que
+no pudo tener una certeza absoluta de su exactitud. Le parecio oir
+"Celinda" y "Flor de Rio Negro". Poco despues creyo que era esto un
+error de sus sentidos.
+
+"?Que tiene que ver--se dijo--mi antigua patroncita con los enredos de
+esta gente?"
+
+Avanzando su cabeza fuera de la esquina, alcanzaba a ver a Manos Duras
+y a la senora. El gaucho oia a esta con movimientos de aprobacion.
+Otras veces era el quien hablaba, pero brevemente, apoyando sus
+palabras con gestos afirmativos. Hubo un momento en que pretendio
+coger las manos de ella, pero Elena se echo atras con una retraccion
+que denotaba al mismo tiempo repugnancia y altivez. Inmediatamente
+parecio arrepentirse, y dijo en voz mas alta, con tono de promesa:
+
+--De eso hablaremos manana u otro dia, cuando haya hecho usted mi
+encargo. Ya sabe lo que hemos convenido.
+
+Y se despidio de el con cierta coqueteria, aunque procurando
+mantenerse a gran distancia de sus manos.
+
+El gaucho, al ver cerrada la ventana, bajo los escalones, y una vez en
+la calle, se detuvo.
+
+Sebastiana, que se habia incorporado para verle mejor, creyo que
+murmuraba con expresion alegre:
+
+--En vez de una, van a ser dos.
+
+Pero tampoco estaba segura de haber oido esto exactamente, y al fin se
+retiro a la casucha del corral, donde tenia su camastro, algo
+decepcionada por el insignificante resultado de su acecho.
+
+Lo unico que persistio en ella, quitandole el sueno, fue la duda de si
+verdaderamente aquellas dos personas habian nombrado en su
+conversacion a la senorita de Rojas. Y volvio a preguntarse muchas
+veces: "?Que tendran esas gentes que decir de mi nina?..."
+
+Robledo paso igualmente una noche agitada. Habia instalado a
+Torrebianca en la misma habitacion que ocupo este con su mujer cuando
+llegaron a la Presa. Fatigado por sus emociones, el marques habia
+accedido al fin a quedarse en la casa de su amigo.
+
+Dos veces durante la noche desperto el espanol, avanzando su oido para
+escuchar mejor. Llegaban hasta el gemidos y palabras balbucientes
+desde la habitacion proxima, ocupada por Torrebianca.
+
+--Federico, ?deseas algo?...
+
+Su amigo Federico le contestaba con voz debil y humilde, procurando a
+continuacion mantenerse silencioso.
+
+Desperto Robledo por tercera vez, pero ahora la luz del dia marcaba
+con lineas de claridad las rendijas de su ventana. Un ruido habia
+cortado su sueno, obligandole a echarse de la cama con sobresalto.
+
+Al salir a la sala comun, que servia al mismo tiempo de comedor, vio
+en ella a Watson inclinado sobre una silla y acabando de calzarse las
+espuelas. La caida de esta silla, ocurrida poco antes, era lo que
+habia despertado a Robledo. Este, al ver a su socio, dijo alegremente:
+
+--iComo madruga usted!... Y eso que anoche le oi entrar muy tarde.
+
+Watson parecia triste, y se limito a contestar:
+
+--Como hoy no trabajamos, voy a dar unos galopes por el campo.
+
+Al marcharse el joven acabo Robledo de vestirse, paseando despues por
+el comedor. Cuando en sus evoluciones pasaba ante la puerta de la
+pieza ocupada por Torrebianca, sentia la tentacion de entrar. Deseaba
+ver a su amigo. Un vago presentimiento le infundia cierta inquietud.
+
+"Vamos a enterarnos de como ha pasado la noche", se dijo.
+
+Abrio la puerta, miro al interior de la habitacion, e hizo un gesto
+de asombro. No habia nadie en ella; la cama, con sus ropas en
+desorden, estaba vacia. El espanol quedo pensativo. Primeramente se
+imagino que Federico, no pudiendo dormir en toda la noche, habria
+salido a dar un paseo al apuntar el alba.
+
+Instintivamente empezo a mirar en torno de el, examinando la
+habitacion. Vio sobre la mesa varios papeles, todos con una linea o
+dos de letra de Torrebianca. Eran cartas empezadas por este y que
+habia juzgado inutil continuar.
+
+Leyo uno de los papeles: "Agradezco tus esfuerzos, pero no puedo
+mas..." Lo escrito en otro decia asi: "La unica mujer que me amo
+verdaderamente fue mi madre, y ha muerto. iSi yo tuviese la seguridad
+de volver a encontrarla!..."
+
+Robledo siguio examinando los demas papeles. Solo contenian renglones
+borrados o palabras ininteligibles. Torrebianca habia querido
+escribir, desistiendo al fin de tal esfuerzo. Se imagino ver a su
+amigo, en las altas horas de la noche, arrojando la pluma--que el
+acababa de descubrir caida en el suelo--y diciendo con la indiferencia
+del que se considera ya por encima de las preocupaciones terrenales:
+"iPara que!..."
+
+Permanecio absorto, con estos papeles en una mano. Despues le reanimo
+un pensamiento optimista. Tal vez su amigo estaba vagando por las
+inmediaciones del pueblo. Aquellos escritos sin terminar mostraban su
+falta de voluntad.
+
+Examino el suelo fuera de su casa, e hizo un gesto de satisfaccion al
+distinguir entre las huellas recientes del caballo de Watson el
+contorno de un pie humano, que debia ser de su camarada. El habia
+aprendido de los rastreadores del pais que estudian las huellas
+perdidas en el desierto.
+
+Las senales de los pies de Torrebianca le hicieron seguir una
+callejuela abierta entre su casa y la inmediata, que venia a dar en el
+campo. Pero una vez fuera del pueblo perdio el rastro, por ser
+numerosas las pisadas de los que habian salido al amanecer.
+
+Instintivamente marcho hacia el rio, siguiendo su ribera curso arriba.
+Miraba las aguas deslizarse uniformemente, sin que el menor objeto
+alterase su superficie. Al fin se canso de este examen sin mas guia ni
+justificacion que un presentimiento.
+
+"Este Federico--se dijo--me ha perturbado con sus desgracias. ?Por que
+pienso cosas absurdas?... Volvamos a casa. Me avisa el corazon que lo
+voy a encontrar cuando llegue. Habra estado paseando por el otro lado
+del pueblo."
+
+Y regreso a la Presa, sintiendo sin embargo una ansiedad que le hacia
+marchar apresuradamente.
+
+A la misma hora, cerca de la estancia de Rojas, estaba Manos Duras con
+sus tres camaradas de la Cordillera hablando al amparo de unos
+matorrales.
+
+Habian desmontado y tenian sus caballos de las riendas. Uno de los
+hombres iba vestido de modo diferente a sus camaradas, y mas que
+jinete del campo parecia un trabajador de la Presa. Manos Duras le
+daba explicaciones, que el otro iba aceptando en silencio,
+aprobandolas con leves parpadeos. Este hombre monto a caballo, y Manos
+Duras y sus dos companeros le siguieron con los ojos hasta que
+desaparecio entre los grupos de aspera vegetacion.
+
+--El viejito va a ver lo que le cuesta amenazarme dijo el gaucho con
+una sonrisa rencorosa.
+
+Uno de los cordilleranos, apodado _Piola_, que por su edad y sus
+ademanes autoritarios parecia ejercer cierta influencia sobre sus dos
+acompanantes, movio la cabeza como si dudase de tales palabras. El
+plan de Manos Duras le parecia excelente, pero no encontraba aceptable
+que se quedase en el pais un dia o dos luego de dar el golpe. Era
+mejor emprender todos juntos e inmediatamente la retirada hacia la
+Cordillera.
+
+--Dejeme, compadre; yo me entiendo--contesto el gaucho--. Necesito
+antes de irme cobrar algo que me han prometido. Tal vez sea esta misma
+noche, y manana me junto con ustedes.
+
+Contaba con su caballo, del que hizo grandes elogios, y que le
+permitiria obtener una gran ventaja sobre sus camaradas, alcanzandolos
+en el camino. El podia correr con mas ligereza al ir solo, y sus
+amigos marcharian embarazados por el bagaje.
+
+Mientras tanto, su enviado galopaba hacia la estancia de Rojas. Al
+llegar a una tranquera la abrio, continuando su marcha por los campos
+de don Carlos.
+
+Cerca del edificio principal salio a su encuentro Cachafaz, avisado
+por los ladridos de unos perros que daban saltos ante las patas del
+caballo, pretendiendo morderle. Los espanto el pequeno con sus gritos,
+escuchando despues con la gravedad de una persona mayor lo que le dijo
+el emisario.
+
+Fue tanta su alegria al recibir el recado, que olvidando al jinete
+corrio hacia la estancia.
+
+Don Carlos estaba en su comedor tomando el decimo mate de la manana.
+Celinda, con vestido femenino, ocupaba un sillon de junco y parecia
+entregada a melancolicos pensamientos. El mestizo entro gritando:
+
+--Patron, el comisario dice que vaya ahorita mismo al pueblo. Han
+tomado preso al que robo nuestra vaca.
+
+Regocijado el estanciero por la noticia siguio a Cachafaz, sin soltar
+por esto la calabacita del mate, chupando, mientras marchaba, la
+bombilla de plata. Queria que el "chasque" o emisario llegado a todo
+correr de su caballo le diese mas explicaciones sobre este aviso.
+
+Al salir de su casa quedo perplejo viendo que el jinete habia
+desaparecido. Corrio Cachafaz la tierra inmediata, asi como los
+corrales, dando gritos, sin poder descubrir al "chasque". Finalmente,
+Rojas se encogio de hombros, y contento por la noticia, quiso
+explicarse esta desaparicion. Don Roque, para darle el aviso con mas
+prontitud, se lo habia enviado con algun viandante que tenia que hacer
+un largo rodeo en su marcha y deseaba no perder tiempo. El tampoco
+debia perderlo, y como juzgaba conveniente ir a la Presa para hablar
+con el comisario, monto a caballo, prometiendo a Celinda estar de
+vuelta antes de la comida de mediodia.
+
+Manos Duras y sus tres amigos, tendidos en el suelo, le vieron pasar a
+lo lejos con direccion al pueblo. Teniendo sus caras junto a las
+raices de los matorrales, hablaron y rieron con frio cinismo.
+
+--Va en busca de la vaca que nos comimos ayer--dijo Piola.
+
+Y Manos Duras anadio, acompanando sus palabras con un mueca impudica:
+
+--Veremos que dice cuando nos hayamos llevado su vaquillona...
+
+Ricardo Watson, que corria el campo, deseoso de aproximarse a la
+estancia y temiendo al mismo tiempo irritar a Celinda con su
+presencia, vio tambien pasar a lo lejos al senor Rojas con direccion a
+la Presa.
+
+Esto parecio infundirle animo. Celinda quedaba sola en su casa, y el
+podia visitaria con cualquier pretexto. Pero a continuacion sintio
+miedo. No osaba acercarse a la estancia, temiendo que fuese Cachafaz
+el unico que saliese a recibirle. Era mejor vagar por el campo. Tal
+vez la hija de Rojas, aburrida de su soledad, se decidiese a montar a
+caballo.
+
+Estaba dispuesto a esperar hasta que el sol se ocultase. Llevaba a
+precaucion, en una bolsa de su montura, algunos comestibles. Ademas,
+como todos los enamorados, olvidaba que los hombres nacen con la
+enfermedad mortal del hambre y unicamente pueden seguir viviendo si se
+curan de ella dos veces al dia. Otras cosas le preocupaban en aquel
+momento, mas importantes para el.
+
+Mientras tanto, su amigo Robledo vagaba cabizbajo por la calle central
+de la Presa. Venia de su casa y no estaba en ella Torrebianca. La
+criada le habia esperado en vano con el desayuno pronto. ?Donde
+encontrar a este hombre?...
+
+En mitad de la calle oyo voces amigas y levanto su rostro. El
+estanciero Rojas hablaba vehementemente al comisario del pueblo, que
+le respondia con gestos de extraneza. Atraido por el saludo de los
+dos, Robledo se aproximo.
+
+--Un chasque--dijo don Carlos--ha venido a mi estancia para avisarme
+que el comisario habia encontrado la vaca que me robaron... Y don
+Roque no ha enviado a nadie, ni sabe una palabra. ?Ha visto usted que
+historia tan sin gracia? ?Quien sera el hijo de... tal que ha querido
+darme esta broma?
+
+Robledo escucho algunos momentos, fingiendo interes por el asunto, y
+continuo su marcha. Unicamente le preocupaba el paradero de su amigo
+Torrebianca, creyendo reconocerlo en todos los hombres que veia a lo
+lejos.
+
+"Es lastima que Ricardo saliese tan temprano--penso--. El me hubiera
+ayudado en esta busca."
+
+Watson, indeciso entre su timidez y el deseo de ver a Celinda, se
+habia ido aproximando a la estancia; pero al llegar a cualquiera de
+las tranqueras que cerraban la cerca de alambres permanecia indeciso.
+?Como explicar su presencia dentro de la propiedad de Rojas, cuando
+Flor de Rio Negro le habia ordenado rencorosamente que no volviese
+mas?
+
+La vista de una tranquera abierta le infundio animo.
+
+"Diga ella lo que diga, iadelante!--penso--. Necesito verla, aunque
+sea para recibir insultos."
+
+Y fue avanzando con lentitud por los caminos de la estancia.
+
+De pronto su caballo se mostro inquieto, avivando el paso y
+deteniendose a continuacion, como si pretendiera encabritarse.
+
+Vio el joven los cuerpos de dos mastines muertos sin duda
+recientemente, pues tenian sus cabezas destrozadas sobre un charco de
+sangre. Siguio avanzando, y a pocos pasos de la casa encontro a un
+hombre tendido en mitad del camino.
+
+Tambien estaba muerto. Era un peon de Rojas, un mestizo al que creia
+haber visto algunas veces, a pesar de que su rostro estaba ahora
+destrozado a balazos. Una de sus orbitas habia quedado vacia, colgando
+de este orificio del craneo algunas piltrafas de la masa cerebral. En
+torno a el, la tierra bebia sangre avidamente, cubriendose de moscas.
+
+Se echo abajo del caballo, y con el revolver en la diestra avanzo
+hacia la casa. Al asomarse a su puerta y ver que no habia nadie en la
+gran pieza que servia de sala y comedor, empezo a dar gritos.
+
+Un sillon de junco, que era el preferido por Celinda, estaba volcado
+en el suelo. Se fijo tambien en el tapete de la gran mesa, que parecia
+haber sufrido un rudo tiron y estaba igualmente en el suelo, con
+todos los papeles y los objetos que descansaban sobre el
+ordinariamente revueltos o rotos.
+
+Fueron tales sus gritos y repitio tanto su nombre para inspirar
+confianza, que al fin sonaron pasos en el interior del edificio y
+asomo a una puertecita el rostro arrugado y cobrizo de la madre de
+Cachafaz. Otras criadas y peones de la estancia, todos mestizos,
+fueron surgiendo de sus escondites, balbuceando respuestas
+ininteligibles o persistiendo en un silencio de terror.
+
+Salio Watson de la casa a tiempo para ver como el pequeno Cachafaz
+venia de los corrales, mirando inquieto a un lado y a otro. De pronto,
+todos a la vez quisieron relatar al ingeniero lo ocurrido, pero el
+pequeno se les adelanto con cierta autoridad.
+
+El estaba junto a la patroncita y lo habia visto todo. Tres hombres
+llegaron a todo galope. Cachafaz habia salido de la casa atraido por
+los ladridos de los mastines y oyo los tiros que les daban muerte.
+Luego vio a un peon que corria hacia los jinetes, sin duda para
+preguntarles por que invadian de este modo la estancia. Los tres
+dispararon sus revolveres contra el y rodo por el suelo.
+
+--Yo me meti corriendo en la casa--continuo el pequeno--. La
+patroncita fue a salir para ver que pasaba, pero llegaron los tres
+hombres malos y le echaron un poncho por la cabeza. Me escondi debajo
+de una mesa; luego me asome, y vi como montaban y se llevaban a la
+patroncita, que hacia con sus brazos asi... asi, debajo del poncho. Y
+no se mas.
+
+Los otros deseaban contar igualmente sus impresiones, aunque en
+realidad no habian visto gran cosa, pues se escondieron al caer muerto
+el peon, permaneciendo ocultos hasta la llegada de Watson. Este,
+mientras se defendia de tantas personas que le hablaban a la vez,
+penso con remordimiento en aquella indecision que le habia hecho vagar
+junto a las alambradas de la estancia. iNo haber entrado media hora
+antes, para estar al lado de Celinda y defenderla!...
+
+Adivino en los ojos de antilope de Cachafaz que callaba otras cosas y
+queria decirselas a el, pero a solas. Sonreia el pequeno con desprecio
+al escuchar como los otros daban senas contradictorias describiendo a
+los asaltantes. Todos creian conocerlos y cada uno los habia visto de
+distinto modo. Watson lo llevo aparte, y empinandose Cachafaz sobre la
+punta de sus pies, le dijo en voz baja:
+
+--Es Manos Duras el que ha robado a la patroncita. Yo se donde la
+tiene.
+
+Acosado por las preguntas de Ricardo, fue explicandose. Ninguno de los
+tres hombres que se llevaron a Celinda era Manos Duras. Pero el
+pequeno, al abandonar su escondrijo, se habia deslizado hasta un
+corral inmediato, trepando a lo mas alto de una piramide de alfalfa
+seca, guardada para la alimentacion de las vacas en invierno. Su
+cuspide era un lugar de observacion, desde el cual podia abarcarse
+enorme espacio de terreno. Oculto en esta atalaya habia visto como los
+tres jinetes se juntaban a gran distancia con otro que parecia
+aguardarles, y era indudablemente Manos Duras. Luego, los cuatro
+galopaban en la misma direccion, llevando uno de ellos a la prisionera
+sobre el delantero de su silla.
+
+Tambien habia visto desde la colina de alfalfa como llegaba Watson,
+pero tal era su recelo, que no quiso bajar hasta convencerse de su
+identidad.
+
+Estas noticias conmovieron a Ricardo tan profundamente, que tardo
+algun tiempo en poder coordinar sus ideas. Lo primero que penso fue en
+la urgencia de buscar a Celinda para libertarla, sin considerar la
+enorme desproporcion de fuerzas entre el y aquellos bandidos.
+Disponia de un auxiliar, el pequeno Cachafaz, conocedor del sitio
+donde guardaban oculta a la joven. Esto era lo importante. Recobrarla
+a mano armada corria de su cuenta. Y con la arrogancia absurda de los
+enamorados que no reconocen la valia exacta de los obstaculos, monto a
+caballo e hizo una sena al pequeno para que le acompanase.
+
+De un salto se encaramo Cachafaz en la grupa, agarrandose a las ropas
+de Watson, y este metio espuelas a la cabalgadura, haciendola salir al
+galope.
+
+Creyendo adivinar Ricardo lo que pensaba el pequeno, asi que hubo
+pasado la alambrada de la estancia se dirigio hacia el rancho de Manos
+Duras, que muchas veces habia visto de lejos.
+
+--Lleva mal rumbo, patroncito--dijo Cachafaz. Y senalando lo mas alto
+de la cortadura que daba sobre el rio por la parte de la Pampa,
+anadio:
+
+--Vamos para alla, al rancho de la India Muerta.
+
+Este rancho en ruinas, llamado de "la India Muerta", era celebre en la
+comarca, y sin embargo, muy pocos lo habian visitado, pues unicamente
+servia de refugio a vagabundos deseosos de continuar su marcha sin ser
+vistos por las gentes del pais.
+
+--Alli los encontraremos...--volvio a decir--si es que no han seguido
+viaje.
+
+Una sorpresa no menos desagradable que la de Watson cuando llego a la
+estancia de Rojas fue la que experimento Robledo casi a la misma hora,
+al regresar a su vivienda, cansado de la inutil busca de su amigo.
+
+Vio sentada en el umbral de su puerta a Sebastiana, que parecia
+aguardarle, a juzgar por el gesto de satisfaccion con que le acogio.
+El, por su parte, no tuvo menos contento al encontrarla, imaginandose
+que la enviaba Federico para darle explicaciones sobre su huida. Tal
+vez este hombre debil habia vuelto al lado de su mujer creyendo una
+vez mas en sus mentirosas explicaciones.
+
+--?La envia su patron?... ?Trae alguna carta de el?
+
+Sebastiana acogio estas preguntas con una extraneza que hizo dilatarse
+sus ojos oblicuos.
+
+--?Que patron?... ?El marques?... No se nada de el. Yo creia que
+estaba aqui. Vengo por otra cosa.
+
+Se habia incorporado, suspirando fatigosamente al colocar su
+corpulencia en sentido vertical, y dijo bajando el tono de su voz:
+
+--No he podido dormir en toda la noche, y aqui estoy, don Manuel,
+aguardandole para que me conteste una preguntita.
+
+Acogio el ingeniero con una paciencia algo ironica esta consulta; pero
+apenas la mestiza empezo a hablar, su rostro se transformo, prestando
+una atencion reconcentrada a todas sus palabras.
+
+Cuando hubo terminado el relato de lo visto y oido por ella en la
+noche anterior, siguio diciendo:
+
+--?Por que esa senorona y Manos Duras hablaron de mi antigua
+patroncita?... ?Que tiene que ver con ellos mi paloma inocente?...
+Como yo soy una zonza, que no puede entender muchas cosas, me he
+dicho: "Voy a ver a don Robledo, el ingeniero, que lo sabe todo. El me
+dira..."
+
+Pero Robledo no la escuchaba. Parecia abstraido, y de pronto hizo un
+gesto de asombro y de inquietud, como si acabase de descubrir una
+temible verdad. Volvio la espalda a Sebastiana y anduvo velozmente
+hacia el sitio de donde habia venido.
+
+Quedo asombrada la mestiza viendo correr al ingeniero, cada vez mas
+apresuradamente, como si sus palabras le hiciesen temer que podia
+llegar tarde. Robledo, desde lejos, empezo a hacer signos y a dar
+voces avisando a don Carlos y al comisario, que aun seguian su
+conversacion en el mismo lugar. Los dos se miraron asombrados al oirle
+decir con voz jadeante:
+
+--iA caballo! Lo del aviso de la vaca fue una astucia de Manos Duras
+para que usted abandonase su estancia. Me temo que algo malo puede
+ocurrir a Celinda, y debemos ir alla cuanto antes. iCon tal que no
+lleguemos tarde!...
+
+Estas palabras y otras del ingeniero esparcieron la alarma despues de
+los primeros momentos de estupefaccion.
+
+Don Roque fue corriendo a su casa para armarse y montar a caballo. Sus
+cuatro hombres, avisados por el, hicieron todo lo posible para
+seguirle, pero solo tres lograron encontrar montura lista y armas de
+fuego prestadas por algunos vecinos, abandonando sus sables inutiles.
+
+Mientras Robledo, vuelto a su vivienda, daba prisa al servidor espanol
+para que le preparase su caballo y se cenia el revolver con una canana
+llena de cartuchos, envio aviso a los capataces de sus obras que
+vivian cerca y tenian armas. Ademas, pidio al dueno del boliche un
+magnifico rifle americano que guardaba oculto debajo de su mostrador.
+
+Otra preocupacion de Robledo en aquel momento era impedir que se
+escapase don Carlos Rojas. Le habia obligado a venir con el hasta su
+casa, aconsejandole prudencia.
+
+--Porque usted llegue alla media hora antes no va a evitar lo que haya
+ocurrido. En cambio, si va solo puede verse a merced de esos
+bandoleros. Un poco de paciencia y saldremos todos juntos.
+
+El estanciero recibia sus consejos con grunidos impacientes, temblando
+al mismo tiempo de colera y de inquietud. Se aparto Robledo unos
+instantes de la puerta de su casa para ir al encuentro de algunos
+hombres convocados por el y explicarles lo que debian hacer. Se
+presento tambien el dueno del boliche con el rifle americano,
+entregandolo solemnemente a su compatriota como si le confiase toda su
+familia.
+
+Aprovecho don Carlos este alejamiento momentaneo de Robledo, y
+saltando sobre su caballo lo hizo salir a todo galope, sin prestar
+atencion a los gritos que acompanaron su fuga.
+
+Despues de este acto del impaciente Rojas, se fue organizando la
+expedicion, compuesta de una docena de jinetes, todos con carabinas, y
+al frente de los cuales se colocaron el ingeniero y el comisario.
+
+La noticia habia circulado por el pueblo y acudieron grupos de mujeres
+y chiquillos para ver la salida de la tropa montada. Cuando el peloton
+de jinetes fue pasando ante la casa que habia sido de Pirovani,
+Robledo miro sus ventanas con cierta inquietud.
+
+"iSi iremos--se dijo--al encuentro de otra desgracia proporcionada por
+esa mujer!"
+
+En aquel momento Watson abandonaba su caballo y seguido de Cachafaz
+empezo a arrastrarse entre asperos matorrales. El mesticillo le habia
+conducido a una altura arenosa, en el borde de la altiplanicie, desde
+la cual podian verse casi verticalmente las ruinas del rancho de la
+India Muerta.
+
+El conocia de fama este sitio. Veinte anos antes estaba habitado por
+gentes que hacian pastar sus ovejas en los campos inmediatos. Pero el
+capricho de los huracanes los habia cubierto de pronto con una gruesa
+capa de arena. Ademas, el pozo del rancho, que proporcionaba un agua
+relativamente dulce, no ofrecia ya mas que sal liquida. Los hombres
+habian huido, arruinandose con rapidez las construcciones de adobes.
+Unicamente los vagabundos buscaban el abrigo de sus techos rotos.
+
+Watson sintio cierto asombro al poder avanzar a gatas entre el ramaje
+de la colina arenosa sin que el ladrido de ningun perro avisase su
+presencia. Esto le hizo temer que Cachafaz se hubiera equivocado en
+sus deducciones y el rancho estuviese desierto. Pero el pequeno
+mestizo, que avanzaba delante de el, se detuvo entre dos matorrales y
+luego volvio el rostro, haciendo un gesto para que se aproximase.
+
+Metio su cabeza igualmente entre las ramas, y pudo ver, veinte metros
+mas abajo, una explanada arenosa, en el centro de la cual estaban las
+ruinas del rancho. Dos caballos iban de un lado a otro con paso tardo,
+buscando las hierbas ralas para mascarlas, y un hombre estaba sentado
+en el suelo teniendo un rifle sobre las rodillas.
+
+Cachafaz le hablo al oido tenuemente.
+
+--Es uno de los que se llevaron a la patroncita.
+
+Por mas que miro Watson estirando su cuello, no pudo ver a otra
+persona. Retrocedio a rastras, abandonando su observatorio, y al
+llegar al pie de la colina saco de un bolsillo un lapiz y una carta
+olvidada, de la que arranco una hoja. Cachafaz le miro mientras
+escribia, con sus ojos de animalejo astuto, como si adivinase lo que
+iba a encargarle.
+
+Le entrego Ricardo el papel, senalando a continuacion el lugar donde
+habia dejado su caballo.
+
+--Corre al pueblo y da esta carta al senor Robledo el ingeniero, o al
+comisario... Al primero que encuentres.
+
+Quiso anadir nuevas explicaciones, pero el duende cobrizo ya no podia
+escucharlas. Se habia lanzado cuesta abajo, y poco despues saltaba
+sobre el caballo, desapareciendo al galope.
+
+Volvio otra vez Ricardo a subir la ladera arenosa para observar lo que
+pasaba en el rancho. Ahora vio a dos hombres: el mismo de antes, que
+continuaba sentado en el suelo con su carabina sobre las rodillas, y
+frente a el, de pie y sin otras armas que las del cinto, un gaucho al
+que reconocio inmediatamente, pues era Manos Duras. Hablaban los dos,
+pero no pudo oir sus palabras por ser grande la distancia que le
+separaba de ellos. Esto hacia inutil su observacion por el momento.
+Tampoco pudo pensar en atacarlos, ni aun valiendose de la sorpresa.
+Solo eran dos los enemigos que tenia a la vista, pero indudablemente
+los otros dos estaban en el interior de las ruinas, tal vez durmiendo.
+
+"?Donde guardaran a Celinda?", penso el joven.
+
+Arrastrandose siempre entre los matorrales, empezo a seguir el
+contorno de la loma de arena, para poder ver las ruinas por el lado
+opuesto. Los dos bandoleros continuaron hablando, sin sospechar que
+sobre el borde de la pendiente que tenian junto a ellos se deslizaba
+un hombre espiandolos.
+
+El acompanante de Manos Duras, que era el llamado Piola, le hablo con
+tono de reconvencion.
+
+--Bien sabes vos que no me gustan negocios en que hay hembras de por
+medio. Casi nunca terminan bien, y ademas arman un bochinche de los
+demonios. Mejor era habernos ido a tomar "hacienda" en el Limay, para
+luego venderla en la Cordillera. Mejor tambien habernos llevado las
+vacas del viejo Rojas y convertirlas en plata, en vez de entretenernos
+como unos muchachos en robarle su vaquillona.
+
+Manos Duras contesto con un gesto de hombre superior que no considera
+necesario explicar la conveniencia de sus actos. Piola continuo:
+
+--Tal vez tengas vos tus razones para eso. Nosotros te ayudamos como
+hermanos, pero si te han dado plata por llevarte a esa senorita,
+debias partirtela con nosotros.
+
+El gaucho tomo una actitud altiva.
+
+--Nada de plata. Te explique que esto es venganza; la peor para ese
+viejito que me insulto... Ya sabes tambien nuestro trato. Me la
+guardais, y luego, cuando estemos en la Cordillera, sera para
+vosotros.
+
+Piola sonrio con una alegria repugnante al oir mencionar este
+convenio.
+
+--Bueno; te la guardaremos--dijo--. Tu seras el primero... si es que
+vuelves a juntarte con nosotros no mas lejos que manana. Si tardas no
+la encontraras entera... Pero ?por que no emprendes viaje ahora con
+nosotros? ?Que tienes que hacer en la Presa esta noche, que nos
+abandonas?
+
+--Un cobro--contesto Manos Daras, con petulancia--. Quiero dejar mis
+cuentas bien arregladas antes de irme.
+
+Como el otro no podia explicarse el optimismo de su companero, empezo
+a hacer calculos. Tal vez a aquellas horas ya se sabia en el pueblo lo
+ocurrido en la estancia de Rojas. Y si aun lo ignoraban, lo sabrian
+antes de que transcurriese mucho tiempo, o sea tan pronto como
+volviese don Carlos a su casa despues del inutil viaje a la Presa. ?No
+temia Manos Duras que el comisario y las demas gentes del pueblo le
+atribuyesen el rapto de la muchacha?
+
+--Puede que sea asi--contesto el gaucho--, ipero me han supuesto
+tantas cosas, sin llegar a probarme ninguna!... Si me ven en el
+pueblo, acabaran por creer que no he tenido parte en este negocio.
+Ninguno de la estancia me ha visto. Ademas, me ire primeramente a mi
+rancho, por si alguien se allega por alla, y solo a la tardecita
+entrare en la Presa, como otras veces... Creo que a media noche habre
+terminado mi negocio y podre salir para alcanzaros.
+
+Guino un ojo Piola, senalando al mismo tiempo con su diestra el rancho
+inmediato.
+
+--?Que dice ella?
+
+--Cree que nos la hemos llevado para pedirle dinero al viejo. No
+adivina lo que le aguarda... Es una muchacha "guapa", y no parece
+tener mucho miedo ahora que se le ha pasado el primer susto. iPucha,
+lo que me dio que hacer cuando la traia en mi flete!... La tengo ahi
+dentro con las manos atadas, pues de no estar asi se defiende y habra
+que pegarla como a un hombre.
+
+Manos Duras quedo pensativo, anadiendo luego con una sonrisa cinica:
+
+--No he querido quedarme ahi dentro, porque vos comprenderas, hermano,
+que es muy expuesto estar a solas con una buena moza asi... Te dire
+que hay otra que me gusta mas, y espero verla muy pronto. Pero esta
+tambien es de aprecio, y si uno esta solo con ella, sopla el diablo,
+se empiezan a hacer cosas por entretenerse no mas, pierde uno la
+razon, y no sabe cuando y como terminara. Ahora estamos en tierra
+enemiga, y no hay que olvidarse de ello ni perder el tiempo... La
+fiesta me la reservo para manana. Hoy tengo otras cosas que hacer para
+que mi juego resulte completo... En cuanto vuelvan los companeros nos
+decimos adios. Vosotros seguis viaje con la vaquillona, yo me vuelvo a
+mi rancho, y hasta manana si Dios quiere.
+
+Ricardo se arrastro inutilmente entre los matorrales, no viendo mas
+que a los dos hombres enfrascados en su conversacion y el rancho
+ruinoso, que por el lado opuesto tenia cerrada su unica entrada con
+unos maderos mal unidos. Empezo a dudar si los raptores de Celinda la
+habrian ocultado alli, o estaria la joven en un escondite mas dificil
+de descubrir, bajo la guarda de los otros dos cordilleranos.
+
+Al fin, cansado de una observacion sin exito, se deslizo por la colina
+de arena, viniendo a sentarse en el lugar donde Cachafaz habia montado
+su caballo. Asi permanecio mucho tiempo, deseando que transcurriesen
+las horas con prodigiosa rapidez y terminase el suplicio de una espera
+impotente, viendo aparecer a lo lejos el auxilio que habia pedido a
+sus amigos.
+
+Sus ojos, que examinaban el horizonte, sin ver en el nada
+extraordinario, se animaron de pronto al distinguir un pequeno jinete
+que iba agrandandose en el avance de su galope continuo. Minutos
+despues pudo reconocerlo con facilidad, por haberle visto aquella
+misma manana. Era don Carlos Rojas.
+
+Aunque venia hacia el, considero prudente salir a su encuentro y echo
+a correr con toda la velocidad que le permitia el suelo arenisco
+surcado por las raices de los matorrales, que el viento habia dejado
+descubiertas, y en las que se enredaban sus pies, haciendole dar
+violentos tropezones.
+
+Viendole surgir a un lado del camino, don Carlos encabrito su caballo,
+sacando al mismo tiempo el revolver del cinto. Despues, al
+reconocerlo, echo pie a tierra.
+
+No llegaba a explicarse Watson esta aparicion del estanciero, pues el
+habia dirigido su aviso a los amigos de la Presa. Ademas, le veia
+llegar solo.
+
+--?Donde estan los otros?--pregunto--.?Ha visto usted a Robledo?
+
+La respuesta de don Carlos fue evasiva.
+
+El ingeniero y el comisario tal vez vendrian detras de el o tal vez
+tardasen horas.
+
+--Yo no he querido aguardarlos. Son algo... cachazudos; a saber cuando
+llegaran. Me falto paciencia y aqui estoy.
+
+Luego fue explicando como en mitad de su camino, cuando iba
+directamente hacia el rancho de Manos Duras, sin pasar por su
+estancia, vio venir hacia el un jinete que galopaba a rienda suelta.
+Saco el revolver para detenerle, pero no hizo uso del arma al fijarse
+en su aspecto.
+
+--Era como una mona sobre un caballo, y reconoci en esta mona a
+Cachafaz. Me conto que usted estaba aqui, me enseno su papel, y yo le
+dije que avisase a los que vienen detras para que no pierdan tiempo
+pasando por mi estancia y que el les sirva de baquiano, trayendolos
+directamente... ?Que es lo que ocurre?
+
+Marcharon los dos entre matorrales, siguiendo las huellas que habia
+dejado Watson al salirle al encuentro. Rojas llevaba su caballo de las
+riendas, y lo dejo en el mismo sitio donde Ricardo habia dejado antes
+el suyo. Luego subieron de rodillas y apoyandose en las manos la
+pendiente arenosa desde cuyo filo podian observar el rancho de la
+India Muerta.
+
+Al asomarse entre el ramaje, vieron a Piola sentado en el suelo, lo
+mismo que antes, pero solo, pues Manos Duras habia desaparecido.
+
+Este hombre fumaba, mirando en torno inquietamente, como si sus
+sentidos, aguzados por la vida aventurera en el desierto, le avisasen
+la cercania oculta del enemigo.
+
+De vez en cuando estiraba el cuello, mirando a lo lejos con el deseo
+de ver la llegada de alguien.
+
+--Ataquemosle--dijo en voz baja don Carlos.
+
+Nada le importaba que el cordillerano tuviese su carabina pronta
+sobre las rodillas. El y Watson contaban con sus revolveres.
+
+--No hay que olvidar al otro que esta oculto--contesto el ingeniero.
+
+--?Y que? Seran dos, y nosotros tambien somos dos... Voy a voltear a
+ese bandido.
+
+Tiro de su revolver con la idea de hacer fuego desde alli, sin tener
+en cuenta la distancia; pero Watson le contuvo con su diestra,
+murmurando al mismo tiempo junto a uno de sus oidos:
+
+--Hay dos hombres mas, que no se donde estan. Esperemos a que lleguen
+nuestros companeros.
+
+Permanecieron en un estado de dolorosa indecision, fluctuando entre la
+espera prudente o la loca aventura de atacar a unos enemigos cuyo
+numero exacto ignoraban.
+
+No tardo Watson en saber donde se habian ocultado los otros dos
+camaradas del gaucho. Sonaron lejanos los furiosos ladridos de varios
+perros. Piola dio un grito y Manos Duras salio del rancho, asomandose
+a la esquina de adobes y quedando visible por unos momentos para los
+que espiaban tendidos entre los matorrales.
+
+Eran los cordilleranos que llegaban. Despues del rapto se habian
+dirigido al rancho de Manos Duras para traer la tropilla de caballos
+que debia acompanarles en su viaje a los Andes, asi como los viveres y
+demas objetos necesarios en tan larga expedicion. Los perros del
+rancho se hablan incorporado a la tropilla.
+
+Algun tiempo despues fueron entrando en la arenosa explanada los dos
+jinetes, armados con carabinas, y seis caballos en libertad que
+formaban un grupo compacto, sosteniendo sobre sus lomos sacos y fardos
+sujetados con cuerdas. Los tres perros de Manos Duras, despues de
+saltar junto a las ruinas saludando con alegres ladridos a su amo
+invisible, se mostraron inquietos y empezaron a husmear en torno a
+ellos. Luego prorrumpieron en aullidos feroces. Babeando de rabia y
+con los colmillos amenazantes intentaban subir la arenosa cuesta,
+retrocediendo a continuacion para avisar a los gauchos la presencia
+del enemigo oculto.
+
+Los dos jinetes, que aun no habian desmontado, despues de silbarles
+inutilmente participaron de su inquietud, mirando con ojos hostiles
+los matorrales de la altura proxima.
+
+--Nos han descubierto--murmuro el estanciero--. Mejor: asi acabaremos
+de una vez.
+
+El norteamericano, reconociendo la imposibilidad de hacer otra cosa,
+le siguio ladera abajo hasta donde estaba el caballo. Monto en el don
+Carlos despues de examinar si su revolver salia facilmente de la
+funda. Watson marcho a pie, apoyandose en una pierna de Rojas, y de
+este modo avanzaron los dos francamente hacia el rancho.
+
+Cuando llegaron a el, siguiendo a los tres perros, que retrocedian sin
+dejar de mostrarles sus colmillos y ladrando furiosos, vieron a los
+dos cordilleranos todavia a caballo, y a Piola, con su carabina
+apoyada en el pecho, pronto a hacer fuego. Don Carlos se dirigio a el
+como si fuese el jefe.
+
+--?Donde esta mi hija?--pregunto impetuosamente.
+
+Le escucho el gaucho andino con rostro impasible, como si no le
+comprendiese.
+
+--Nada de palabras inutiles--continuo el estanciero--. Si lo que
+quereis es plata, hablemos, y puede que nos entendamos.
+
+Piola permanecio silencioso. Mientras tanto, obedeciendo tal vez a una
+sena de el, los dos hombres montados se alejaron, examinando el
+horizonte. Solo volvio uno de ellos, y al echar pie a tierra dijo
+algunas palabras en voz baja. No se veia a nadie en los alrededores.
+
+Los perros seguian ladrando, yendo inquietos de un lado a otro, pero
+esta alarma no debia ser mas que una continuacion de la anterior.
+Aquellos dos hombres indudablemente habian llegado solos.
+
+Rojas hizo nuevos ofrecimientos, al mismo tiempo que se esforzaba por
+contener su indignacion, dando a su voz una exagerada melosidad.
+
+--No se de que me habla, senor--contesto al fin Piola--. Se equivoca
+usted. Nunca he visto a esa senorita.
+
+--?Acaso ustedes no son amigos de Manos Duras?
+
+Mientras hablaban los dos, Ricardo, alejandose un poco de ellos,
+intento dar vuelta al rancho para llegar a su puerta; pero el otro
+cordillerano, adivinando su intencion, se coloco ante el, levantando
+la carabina como si fuese a apuntarle. Al fin, Piola, sin contestar a
+Rojas nada concreto, le volvio la espalda, dirigiendose hacia la
+esquina de la ruinosa construccion y desaparecio detras de ella.
+
+Fue a seguirlo el estanciero, y tropezo con el mismo hombre que habia
+contenido a Watson. Ahora apuntaba francamente su rifle contra los
+dos, para que no pasasen adelante, y tuvieron que mantenerse
+inmoviles, dudando entre obedecer a la amenaza o arrojarse sobre aquel
+bandido.
+
+De un puntapie aparto Piola las maderas mal unidas que cerraban la
+entrada del rancho. La presencia del cordillerano hizo que Manos Duras
+abandonase su lucha con Celinda. Esta, con las manos atadas, se
+defendia de la agresividad carnal de su raptor. Le habia aranado, le
+habia mordido, repeliendole al mismo tiempo con sus pies. El gaucho
+tenia en el rostro y en las manos varios rasgunos que goteaban sangre,
+pero tal era su excitacion que no parecia darse cuenta de ellos.
+
+Al ver a su camarada se esforzo por serenarse, hablando con una
+alegria feroz.
+
+--Lo que yo te dije, hermano; empieza uno por juego y acaba
+interesandose. No se puede estar en paz al lado de una buena moza.
+
+Pero callo al notar que Piola le miraba como reconviniendole.
+
+--Vos ahi de farra, como un muchacho, mientras afuera pasa lo que
+pasa.
+
+Le invito a salir con un gesto, y mas alla de la puerta continuo,
+bajando la voz:
+
+--Ahi tenes al viejito de la estancia con un gringo de los que
+trabajan en las obras del rio. ?Que hacemos?...
+
+Manos Duras, a pesar de su cinismo, quedo sorprendido al saber que don
+Carlos estaba al otro lado de la esquina de adobes. ?Como se habia
+presentado tan pronto?... ?Quien habia podido revelarle la presencia
+de su hija en este rancho lejano? Pero su ferocidad y el recuerdo de
+la ofensa inferida por Rojas le inspiraron una solucion.
+
+--Lo mejor sera matarlo.
+
+--?Y al gringo tambien?--pregunto Piola con ironia--. Vos encontras
+facilmente el remedio a todo.
+
+Se mostraba inquieto el cordillerano, como si su instinto le hiciese
+presentir la proximidad del peligro. Ya no creia que aquellos dos
+hombres hubiesen llegado solos. Otros indudablemente iban a venir,
+para darles ayuda. Lo que Manos Duras debia hacer--si es que
+verdaderamente necesitaba seguir este mal negocio del robo de la
+senorita--era montar en su "flete" sin perdida de tiempo y llevarse la
+buena moza a cierto lugar en las orillas del rio Limay, donde se
+habian dado cita para el dia siguiente. Debia desistir de su vuelta al
+pueblo aquella noche. Era oportuno cambiar ahora el orden de la
+marcha. Mientras el se alejaba llevandose a la muchacha, ellos se
+quedarian alli con la tropilla. Piola se encargaba de convencer al
+viejo de la falsedad de sus sospechas. Y si llegaban otros hombres del
+cercano pueblo, se convencerian tambien--viendolos sin ninguna mujer y
+sin Manos Duras--de que eran unos viajeros pacificos que habian hecho
+alto en aquel lugar.
+
+El gaucho le escucho con impaciencia. Le habia tomado gusto a esta
+aventura y no admitia modificaciones en ella. Deseaba conservar a
+Celinda, y al mismo tiempo no queria renunciar a su vuelta al pueblo,
+asi que cerrase la noche, para hacer aquel cobro del que hablaba
+misteriosamente.
+
+--Tambien podes vos hacer otra cosa--continuo Piola--. El padre ofrece
+plata si le devolvemos la muchacha, y...
+
+Pero no pudo continuar. Cerca de ellos, al otro lado de la esquina de
+adobes, sono un tiro, acompanado de un grito. El amigo de Manos Duras
+lanzo una blasfemia.
+
+--Ya empieza el baile--dijo armando su rifle y corriendo hacia el
+sitio donde habia sonado la detonacion.
+
+Rojas acababa de disparar su revolver contra el hombre que le impedia
+el paso. Este se habia fijado especialmente en Watson, pues por ser
+mas joven, le infundia mayor cuidado, volviendo hacia el su carabina,
+y don Carlos aprovecho el olvido en que le dejaba para sacar
+cautelosamente su revolver, apuntando al pecho del cordillerano y
+haciendo fuego.
+
+Al caer este enemigo, Watson se inclino inmediatamente sobre el para
+apoderarse de su arma.
+
+Cuando Piola dio vuelta a la esquina, Rojas montaba ya en su caballo.
+Por un sentimiento atavico de centauro de estancia, se consideraba mas
+fuerte y mas seguro de este modo que a pie. Watson, forcejeando con
+el herido acababa de arrancarle su rifle e iba a incorporarse; pero
+vio que el bandolero andino le apuntaba por tenerlo mas cerca, y su
+instinto le hizo encogerse, al mismo tiempo que sonaba la detonacion.
+Gracias a este movimiento, el proyectil no le atraveso el pecho,
+cortandole unicamente el hombro izquierdo, con una herida superficial.
+El dolor le hizo soltar el rifle, permaneciendo acurrucado con una
+mano en el hombro.
+
+Su agresor dio unos pasos hacia el para que el segundo disparo
+resultase mas certero, en el mismo instante que Manos Duras avanzaba
+su cabeza fuera de la esquina del rancho, atraido por la pelea.
+
+Vio a don Carlos, que, montado ya en el caballo, apuntaba con su
+revolver a Piola. El saco igualmente el suyo del cinto para disparar
+contra el estanciero, pero no pudo hacerlo. Tuvo que levantar el arma
+al ver interponerse entre los dos al otro jinete andino que habia
+quedado en observacion.
+
+--iGente!... iMucha gente!--gritaba este hombre.
+
+Los perros se presentaron detras de el, con violentos saltos de
+retroceso y de avance, ladrando a un enemigo invisible.
+
+A partir de este momento, los sucesos parecieron atropellarse unos a
+otros, superponiendose con una velocidad irreal.
+
+Manos Duras fue el mas agil para la accion. Corrio hacia su caballo,
+que seguia rumiando la hierba sin asustarse de los tiros, como si
+estas detonaciones fuesen ordinarias en su existencia. Luego
+desaparecio detras del rancho.
+
+Piola parecio olvidarse de Watson, para pensar en su propia seguridad.
+Tambien era hombre de a caballo, y se consideraba mas seguro y fuerte
+sobre la silla que a pie. Monto en su cabalgadura, siempre con la
+carabina en la diestra, y uniendose a su camarada fueron a situarse
+los dos junto a la tropilla de caballos, dispuestos a defender hasta
+la muerte las cargas de sacos y fardos que representaban la fortuna de
+la comunidad.
+
+Rojas parecio olvidarlos, acercandose a Watson para preguntarle con
+ingenua emocion:
+
+--?Que le pasa, gringuito?... ?Le han matado?
+
+El joven tenia en un hombro de su blusa una mancha negra, que iba
+agrandandose; pero se incorporo, contestando con palida sonrisa:
+
+--Poca cosa: un rasguno nada mas.
+
+Don Carlos ya no pudo ocuparse de el. Necesitaba ver lo que habia al
+otro lado del rancho, e hizo avanzar su caballo, dando vuelta a la
+esquina.
+
+No encontro a nadie. Su rustica puerta, completamente abierta,
+mostraba la soledad de su interior. Pero al apartar sus ojos de las
+ruinas vio a un jinete que se alejaba al galope, llevando sobre el
+delantero de su silla una especie de envoltorio largo, sostenido por
+uno de sus brazos, y que se agitaba violentamente lo mismo que una
+persona.
+
+El instinto aviso al estanciero mas que sus sentidos.
+
+--iAh, gaucho ladron!...
+
+Lo que le habia parecido en el primer momento un envoltorio de ropas
+contenia una vida, y se negaba a dejarse llevar.
+
+Tuvo la certidumbre de que su oido le enganaba, con el trastorno de la
+emocion, al hacerle oir una voz de mujer; pero al mismo tiempo creyo
+que Celinda le habia reconocido, llamandolo con desesperado lamento:
+
+--iPapa!... ipapa!...
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XVII#
+
+
+Al levantarse Elena, bien entrada la manana, vio con sorpresa que la
+mestiza no acudia a sus repetidas voces.
+
+Finalmente se presento una de aquellas muchachas apodadas "chinitas"
+que trabajaban en el servicio de la casa bajo las ordenes de
+Sebastiana. Segun declaro esta joven, la respetable mestiza no habia
+vuelto despues de su salida a primera hora.
+
+--Dicen que ha habido un bochinche en la estancia de don Carlos Rojas.
+El comisario y muchos hombres se fueron para alla.
+
+A Sebastiana, segun continuo diciendo la chinita, la habian visto
+algunos en las afueras del pueblo, a caballo y acompanada por el
+domestico del senor Robledo.
+
+--Habra ido a ver si le ocurrio algo a su antigua patroncita. Cada uno
+cuenta una cosa... Pero lo cierto es que en la estancia han matado a
+alguien.
+
+No pudo continuar hablando la criada, en vista de la poca curiosidad
+que mostraba su senora. Se habia limitado a una exclamacion de
+sorpresa al escuchar las primeras palabras. Luego quedo en silencio,
+como si no le interesase el relato.
+
+Permanecio toda la manana en su salon, despues de haber tomado el
+desayuno. Pensaba con impaciencia en las largas horas que debian
+transcurrir antes de que llegase la noche. Estaba resuelta a llamar a
+Robledo; pero este, segun las noticias de su criadita, se habia ido
+con el comisario a la estancia de Rojas y no regresaria hasta el
+atardecer.
+
+Le era imposible seguir viviendo mas tiempo en aquel pueblo. Que se
+quedase su marido, trabajando en los canales. Ella pensaba pedir a
+Robledo que le proporcionase los medios de regresar a Paris, o cuando
+menos el dinero necesario para volver a Buenos Aires. Una vez en la
+gran ciudad sabria defenderse. En su primera juventud se habia visto
+en situaciones iguales o peores, y conocia por experiencia como una
+mujer energica puede salir de los pasos dificiles con mas soltura que
+un hombre.
+
+Deseaba que anocheciese pronto, pensando en su futura conversacion con
+el espanol. Al mismo tiempo le daba miedo el rapido deslizamiento de
+las horas, pues alguien podia venir a su ventana para exigirle el
+cumplimiento de una promesa hecha la noche antes.
+
+Necesitaba un esfuerzo mental para convencerse de que no habia sonado
+su entrevista con Manos Duras.
+
+"iQue absurdo!--penso--. Pero ?he podido hacer realmente eso?"
+
+Muchas veces en su existencia habia sentido la misma extraneza por los
+propios actos, como si hubiesen en su interior dos personalidades
+antagonicas, una de las cuales inspiraba horror a la otra.
+
+"iY ese hombre tal vez venga esta misma noche!", seguia pensando.
+
+Para tranquilizarse se dijo que bien podia ser que el gaucho hubiese
+olvidado sus promesas. Pero inmediatamente recordo las vagas noticias
+que le habia dado su criadita de algo terrible ocurrido en la
+estancia de Rojas.
+
+Como estaba predispuesta a creer que todos los sucesos debian plegarse
+a sus conveniencias, sintio finalmente la confianza del optimismo.
+
+"No vendra--se dijo--. iQue disparate! ?Como puede ese hombre haber
+creido una promesa tan absurda?..."
+
+Despues de las noticias que habian circulado por el pueblo, no se
+atreveria a volver. Ademas, aquel barbaro resultaba temible a campo
+raso; pero con tener ella bien cerradas las ventanas y puertas de la
+casa, se libraria de su presencia.
+
+Ya no penso en el gaucho, mas no por esto desaparecio de su memoria el
+recuerdo de la noche anterior. Algo habia sucedido al romper el dia,
+cuando empezaban a marcarse luminosamente las rendijas de su ventana;
+y esto lo habia percibido confusamente, como todo lo que pasa cuando
+los ojos se resisten a abrirse y el pensamiento vacila entre el sueno
+y la vigilia.
+
+Completamente despierta y considerando ahora lo ocurrido a varias
+horas de distancia, empezo a convencerse de que alguien habia estado
+junto a su ventana al amanecer. Recordo un ruido sofocado de pasos en
+la galeria exterior y el leve crujido de la madera de la pared bajo el
+peso de un cuerpo apoyado en ella. Hasta podria jurar que habia
+escuchado algo semejante a suspiros de dolor, a un jadeo de
+desesperacion. Y su instinto le avisaba que aquel ser misterioso que
+habia vivido unos momentos cerca de ella, al otro lado del muro de
+tablas, no era otro que su esposo.
+
+Dos veces fue ahora a la ventana, abriendola para ver su exterior y su
+interior, con la esperanza de encontrar un papel o cualquier otro
+indicio del invisible visitante, llegado con el alba y desaparecido al
+salir el sol.
+
+"Es Federico--volvio a decirse--; no puede ser otro... Robledo debe
+saber donde esta. iComo deseo que vuelva al pueblo para hablarle!..."
+
+Poco despues de mediodia, cuando ella fumaba su vigesimo cigarrillo,
+llamaron a la puerta. Transcurrio algun tiempo y volvieron a repetirse
+los golpes. Elena adivino que, por estar ausente Sebastiana, las dos
+chinitas habian abandonado la casa despues de servir la comida,
+vagando por el pueblo en busca de noticias.
+
+Fue a abrir ella misma y se sorprendio reconociendo al visitante. Era
+Moreno. Su presencia nada tenia de extraordinaria, y sin embargo no
+pudo contener Elena un gesto de asombro; tan olvidado le tenia. En las
+ultimas horas otros hombres habian ocupado por completo su memoria.
+
+Ruborizandose de su olvido le invito a entrar con exagerada
+amabilidad. Su buena suerte le enviaba a este tonto para que la
+entretuviese con su conversacion durante una tarde larguisima, que sin
+esta visita hubiese resultado de monotona soledad.
+
+Al entrar en el salon, Moreno acaricio los muebles con una mirada
+dulce y protectora, como si le perteneciesen. Luego ocupo el sillon
+que le ofrecia ella, haciendo alarde de un aplomo que nunca habia
+mostrado en sus visitas anteriores.
+
+--Me voy a Buenos Aires en el tren de esta tarde, senora
+marquesa--dijo con la gravedad de un hombre que conoce sus propios
+meritos--. Debo ver al gobierno para darle cuenta de lo ocurrido aqui,
+y hablar con el ministro de Obras publicas sobre la continuacion de
+los trabajos.
+
+Elena acogio tales palabras con movimientos de cabeza afirmativos, al
+mismo tiempo que sus pupilas parecian sonreir maliciosamente. Este
+buen padre de familia exageraba un poco su importancia.
+
+--Pero antes de marcharme he creido conveniente venir a verla para que
+tratemos de un asunto relacionado con mis futuros negocios.
+
+Siguio hablando, y a las pocas palabras se apago la chispa alegre e
+ironica que danzaba en las pupilas de la Torrebianca. Sus ojos solo
+expresaron un avido interes, que fue creciendo por momentos.
+
+Moreno relato como Pirovani le habia confiado toda su fortuna,
+nombrandole tutor de la hija unica que tenia en Italia.
+
+--El pobre--continuo--, por lo que he visto al examinar rapidamente
+sus papeles, era mas rico que yo creia. Este encargo supremo de mi
+pobre amigo va a darme mucho que hacer, y tal vez me obligue a dimitir
+mi empleo. iQuien sabe si podre regresar aqui!... Temo que transcurra
+mucho tiempo antes de que volvamos a vernos.
+
+Y la posibilidad de tan larga ausencia entristecio al oficinista, a
+pesar del aire satisfecho y seguro de si mismo que mostraba desde el
+dia anterior.
+
+--Como el infeliz Pirovani--siguio diciendo--me confio el manejo de su
+fortuna, y esta casa pertenece a su heredera, yo, en uso de mis
+facultades, le digo, senora marquesa, que puede usted seguir aqui todo
+el tiempo que juzgue oportuno, como si fuese de su propiedad, y sin
+pagar por ella un solo centavo. iQue no hare yo por usted!...
+
+Ella le miraba fijamente con ojos interrogantes. Le era dificil poder
+ocultar la sorpresa que le habia causado esta revelacion. iMoreno
+depositario de la herencia del contratista, abrumado por la enormidad
+de la fortuna que caia sobre el y volviendo a una ciudad populosa para
+rehacer su existencia!...
+
+A traves de su asombro empezaron a emerger nuevas ideas, semejantes a
+islotes todavia informes y en pleno hervor de formacion. Se desdoblaba
+su interior, surgiendo junto a la mujer de gustos frivolos ansiosa de
+comodidades y grandezas, otra que era la de las temibles energias, la
+de las extremas resoluciones en las horas dificiles, la que no
+vacilaba ante la crueldad. Y esta mujer, al despertarse, aconsejaba
+imperiosamente a su companera: "No dejes que se marche. El destino te
+lo envia."
+
+Contemplandola Moreno con ojos mas atrevidos que en los tiempos que no
+se creia rico y poderoso, vio de pronto como el rostro de la "senora
+marquesa" parecia velarse, lo mismo que si se deslizase sobre el la
+sombra de una nube invisible. Luego contrajo su boca con expresion
+dolorosa y se llevo las manos al rostro, para ocultar sus lagrimas.
+
+Se levanto de su sillon el oficinista para consolarla. Comprendia el
+dolor de ella viendo el traje de luto que llevaba por la muerte de la
+madre de su esposo. Ademas, iel triste fin de Pirovani, la fuga de
+Canterac, tantos sucesos en tan poco tiempo!...
+
+--Es muy triste, senora marquesa, lo que le ocurre, pero no por eso
+debe usted llorar.
+
+Y se atrevio a tomarle las manos, oprimiendoselas dulcemente antes de
+apartarlas de sus ojos, humedos de llanto.
+
+--No lloro por lo que usted cree--suspiro ella--, lloro por mi misma,
+por mi desgracia, que no tiene remedio. Estoy sola en el mundo. Mi
+marido no ha vuelto a casa hace dos dias... y tal vez no volvera.
+iQuien sabe que calumnias le han contado!... Me quedaban mis amigos,
+mis buenos amigos; el uno ha muerto y el otro anda fugitivo. Solo
+podia contar con usted... iy usted se marcha para siempre!
+
+El oficinista, conmovido por tales palabras, empezo a balbucear:
+
+--Cuente siempre con mi admiracion, senora marquesa... Yo me voy, y en
+realidad no me voy... Me tendra usted en Buenos Aires...
+
+Evito seguir hablando, por miedo a las incoherencias en que le hacia
+incurrir su emocion. Elena habia secado sus lagrimas y le miraba ahora
+con interes.
+
+--Jamas he conseguido hacerme comprender--dijo--. Los hombres son asi:
+acuden todos al mismo tiempo cuando les gusta una senora y la aturden
+con sus asiduidades, quitandose el sitio unos a otros de tal modo, que
+la pobre se desorienta y acaba por no saber hacia donde va su
+predileccion. Ahora que usted se marcha y le pierdo tal vez para
+siempre, me doy cuenta de que los dos pobres amigos que nos
+abandonaron se colocaban en primer termino con tal violencia, que
+consiguieron ocultarme el hombre mas interesante para mi.
+
+Se sintio Moreno de tal modo trastornado por esta revelacion, que tomo
+entre sus manos la diestra de Elena.
+
+--iOh, marquesa! ?que dice usted?
+
+Ella, despues de dejarse acariciar la mano, oprimio con sus dedos una
+de las de el, anadiendo con un tono de sinceridad, como si revelase
+sus pensamientos mas intimos:
+
+--Siempre me intereso usted por su modestia: una modestia disimuladora
+de grandes condiciones, que usted mismo no sospecha. A mi me gustan
+los hombres buenos y sin orgullo. Muchas veces, cuando estaba sola,
+entretenia en pensar lo que podria haber hecho un hombre como usted,
+viviendo en Europa y trabajando bajo la direccion de una mujer que le
+inspirase nobles ambiciones.
+
+Permanecio Moreno silencioso, mirandola con cierto asombro, como si la
+admirase mas despues de sus ultimas palabras. Aquella mujer pensaba
+las mismas cosas que a el se le habian ocurrido numerosas veces, pero
+sin atreverse a creer en ellas.
+
+Elena anadio, desalentada:
+
+-Pero ya es tarde: ?para que hablar de eso? Usted tiene una familia.
+Yo soy una mujer sin ilusiones ni esperanzas, que se ve sola y pobre,
+e ignora como terminara su existencia.
+
+El oficinista seguia pensativo, con las cejas fruncidas, como si
+estuviese contemplando interiormente un espectaculo molesto para el.
+Veia una casita cerca de Buenos Aires, y en sus habitaciones, pobres y
+limpias, una mujer y varios ninos. Pero esta vision no tardo en
+esfumarse, recobrando Moreno el mismo aire de seguridad autoritaria y
+vanidosa con que se habia presentado al hacer su visita.
+
+--Yo tambien--dijo--pienso ahora mas que antes. Anoche no pude dormir,
+y por eso me he levantado tarde, sin tiempo para ir a ver que es lo
+que ha pasado en la estancia de Rojas... Y anoche precisamente se me
+ocurrio que tal vez sera conveniente que yo vaya a Europa para velar
+por la hija de Pirovani y administrar sus bienes mejor que si me quedo
+en Buenos Aires. iQuien sabe si llegare a aumentar muchisimo esa
+fortuna, dedicandome a los negocios! Yo no creo poseer las condiciones
+que usted me supone, senora marquesa; pero en fin, soy hombre de
+numeros, hombre de orden, y tal vez podre hacer buenos negocios, lo
+mismo que los hacen otros... ?Como no?
+
+Hubo un largo silencio, y el oficinista, que se mostraba inquieto por
+lo que iba a decir, balbuceo al fin timidamente:
+
+--Usted podria venir conmigo a Europa... para aconsejarme. Yo, por mas
+inteligente que usted me crea, solo puedo ser alla un ignorante.
+
+Elena hizo un movimiento de sorpresa y luego repelio altivamente la
+proposicion.
+
+--No acepto. iQue locura!... iQue fardo iba usted a echarse a cuestas,
+amigo Moreno!... Olvida usted ademas que yo soy una mujer casada, una
+senora, y la gente, al vernos juntos, haria las suposiciones mas
+calumniosas.
+
+A pesar de tales protestas tomo las dos manos de Moreno entre las
+suyas y aproximo su cara a la de el, envolviendole en el nimbo
+perfumado de su carne tentadora, al mismo tiempo que decia con
+entusiasmo:
+
+--iQue gran corazon el suyo!... ?Como probarle mi gratitud por su
+ofrecimiento?
+
+Adopto el oficinista una expresion suplicante para seguir hablando.
+?Que podia importarles a los dos lo que murmurase la gente?... Ademas,
+en Europa no los conocia nadie. Vivirian en Paris, la ciudad
+maravillosa tantas veces admirada por el en las novelas y que nunca
+habria visto de no ocurrir la muerte de Pirovani. El era quien debia
+dar gracias a la marquesa si se dignaba acompanarle y dirigirle.
+
+--?Y la familia de usted?--pregunto la Torrebianca con una expresion
+austera, desmentida al mismo tiempo por sus miradas.
+
+El hombre respondio con el cinismo optimista de un rico, convencido
+del poder del dinero, que espera arreglar mediante su intervencion
+todos los conflictos.
+
+--Mi familia quedara en Buenos Aires, mejor instalada que nunca. Con
+plata abundante todo se soluciona y nadie vive descontento... Yo
+tendre mucha plata, porque, como es natural, debo recompensarme a mi
+mismo por mis trabajos de tutor. Pienso tambien ganar mucho en los
+negocios.
+
+Ella insistio en su resistencia, aunque cada vez con mas flojedad, y
+Moreno creyo oportuno conmoverla describiendo las delicias de un Paris
+que no habia visto nunca y la otra tenia ya olvidadas de puro
+conocidas.
+
+--Es una locura--dijo Elena, interrumpiendole--. Me falta valor para
+arrostrar un escandalo tan enorme. ?Que dirian si nos viesen huir
+juntos?
+
+Despues, con una expresion pudica y timida, anadio:
+
+--Yo no soy como usted me cree. Los hombres aceptan con asombrosa
+facilidad todo lo que les cuentan acerca de las mujeres, y ia saber
+que es lo que le habran dicho a usted de mi!... Reconozco que he sido
+poco dichosa en mi matrimonio. Mi marido es bueno, aunque nunca ha
+sabido comprenderme. iPero de eso a huir con otro hombre, dando un
+escandalo!...
+
+Apelo el oficinista a todas las frases almacenadas en su memoria, como
+residuo de sus lecturas. ?Que importaba el matrimonio, ni tampoco lo
+que pudiera decir la gente?... Ella tenia derecho a conocer el
+verdadero amor, tomandolo alli donde lo encontrase. Tenia igualmente
+derecho a "vivir su vida" al lado de un hombre que supiese
+embellecersela con arreglo a sus altos merecimientos.
+
+Asi fue soltando trozos de sus lecturas novelescas, y aunque la
+marquesa parecia tan enterada como el de tales argumentos, acabo por
+conmoverse y ablandarse bajo su elocuencia amorosa.
+
+Era que la Torrebianca consideraba en su interior que ya habia
+prolongado bastante el simulacro de su resistencia y creia llegado el
+momento de ceder, para que Moreno hablase de cosas mas inmediatas y
+urgentes. Como si no supiera lo que hacia, puso sus manos sobre los
+hombros de el y le hablo de muy cerca, con voz tenue, al mismo tiempo
+que miraba a lo alto, como sumida en sus recuerdos.
+
+--iOh, Paris! Usted lo conoce por los libros, pero no sabe
+verdaderamente lo que es aquella vida. Nos espera alla una existencia
+muy dulce.
+
+Considero el oficinista tales palabras como una aceptacion, creyendose
+autorizado despues de ellas para abrazarla...
+
+--?Si que acepta usted?... iOh! iGracias! igracias!
+
+Pero Elena le repelio para que no pasase mas adelante en sus caricias,
+y con una gravedad de mujer que sabe plantear los negocios, continuo
+hablando:
+
+--Si llegase a decir "acepto", seria con la condicion de que nos
+marchasemos hoy mismo. De no ser asi, podria arrepentirme... Ademas,
+?por que seguir mas tiempo en este rincon odioso? Todos son enemigos
+mios. Hasta mi marido me abandona... No se que es de el.
+
+Moreno contesto con movimientos de afirmacion. Debian aprovechar el
+tren de aquella misma tarde. Si esperaban al proximo, era posible que
+en el transcurso de dos dias ocurriesen nuevos incidentes. El pobre
+empleado creia de buena fe que la marquesa era capaz de arrepentirse
+de su resolucion, y consideraba necesario aprovechar este momento
+favorable.
+
+Elena fue haciendo preguntas, cada una de las cuales vino a ser como
+un articulo del contrato verbal que establecia con el, antes de
+seguirlo. Explico Moreno todo lo que Pirovani le habia confiado al
+darle sus papeles y las instrucciones que anadio de palabra. Su
+fortuna era solida. Antes del duelo le habia entregado igualmente todo
+el dinero que tenia en su alojamiento. El oficinista podia costear el
+viaje y la instalacion de ella por mucho tiempo en un lujoso hotel de
+Buenos Aires.
+
+--Una vez en la capital--continuo--cobrare todos los depositos que hay
+alla a nombre de Pirovani y hare lo necesario para que el gobierno
+pague igualmente lo que le debe por sus trabajos... Conozco a muchas
+personas importantes que me ayudaran... Va usted a ver que, aunque
+algunos me tienen por zonzo, se darme bien la vuelta en esto de la
+plata... Y apenas deje arreglados los negocios, nos embarcaremos para
+Europa.
+
+Otra vez, enardecido por su propias palabras y seguro de la aceptacion
+de Elena, se atrevio a poner las manos sobre su cuerpo, pero se vio
+repelido.
+
+--No--dijo ella severamente, a la vez que entornaba los ojos con
+malicia--. Le advierto que mientras no hayamos llegado a Paris solo
+sere para usted una companera de viaje. Los hombres se muestran
+ingratos si logran su deseo desde el primer momento; abusan de la
+bondad de la mujer y olvidan luego sus compromisos.
+
+Sonrio con una expresion prometedora, y dijo en voz queda, entornando
+sus parpados:
+
+--Pero asi que lleguemos a Paris...
+
+Sintiose conmovido Moreno por el gesto con que acompanaba Elena tales
+palabras.
+
+"iOh, Paris!..." Esta exclamacion mental del oficinista resucito en su
+imaginacion todos los episodios de la vida alegre que llevan los
+extranjeros en la gran ciudad, segun el habia leido en las novelas.
+
+Vio un elegante restoran nocturno, como se imaginaba que eran los
+restoranes de Montmartre y como los habia admirado directamente muchas
+veces en las historias cinematograficas. Creyo escuchar la musica
+sacudida y saltarina de un _jazz-band_. Siguio con sus ojos la
+rotacion de las parejas que bailaban en un gran rectangulo rodeado de
+brillantes mesitas.
+
+Despues entraba la marquesa vestida con llamativo lujo y apoyada en
+el brazo de el mismo, que iba de frac, con una perla enorme en la
+pechera. El encargado del establecimiento le saludaba familiar y
+respetuoso, como a un parroquiano conocidisimo; las mujeres admiraban
+de lejos las joyas de Elena; un _groom_ diminuto como un gnomo se
+llevaba la rica capa de pieles de la senora, que esparcia un perfume
+de jardin de ensueno. El examinaba la lista de vinos, pidiendo un
+champana tan caro, que su nombre provocaba una reverencia admirativa
+del encargado de la bodega.
+
+Se desvanecio la vision, encontrandose Moreno otra vez en la antigua
+casa de Pirovani, ante aquella mujer que tanto habia deseado con el
+fervor que inspira lo que parece imposible de conseguir, y que le
+miraba en estos momentos con ojos devoradores.
+
+--iOh, Paris!--dijo--. iComo deseo verme alla con usted... Elena!
+Porque usted me permite que la llame ahora simplemente Elena... ?no?
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XVIII#
+
+
+Para Watson empezaron a sucederse los hechos con la rapidez
+vertiginosa y la falta de logica de los episodios de una pesadilla que
+se desarrollan mas alla del tiempo y del espacio.
+
+Oyo tiros; luego pasaron ante sus ojos varios jinetes a todo galope,
+mientras otros, deteniendose, hacian fuego contra los dos andinos. En
+vano Piola gritaba levantando sus brazos:
+
+--iHermanos, no nos baleen, que somos gentes de paz y nos
+entregamos!...
+
+Los que llegaban no querian oir y seguian disparando sus rifles a
+pesar de las ordenes de Robledo.
+
+Cayo herido el camarada de Piola, y este juzgo oportuno echarse al
+suelo, buscando refugio detras de su caballo.
+
+Cuando todo el grupo de hombres de la Presa acabo de entrar en la
+explanada del rancho, Watson no presto atencion a las exclamaciones
+del espanol, asombrado de encontrarle alli. Tampoco se fijo en los
+saludos del comisario. Los dos le olvidaron tambien para ir en busca
+de Piola, colocandole sus revolveres en el pecho mientras le
+preguntaban donde estaba Celinda. Algunos individuos de la expedicion
+desmontaron para examinar al hombre recien herido y tambien al otro
+cordillerano derribado por don Carlos.
+
+Lo que atrajo la atencion del joven fue la presencia de su propio
+caballo, sobre el cual se erguia con aire de importancia el pequeno
+Cachafaz, senalando con un dedo acusador a los tres vencidos.
+
+-Estos gauchos malos son los que se llevaron a mi patroncita. Yo los
+vide...
+
+Pero le fue imposible continuar, pues se sintio agarrado por el talle
+y descendido violentamente de su dignidad ecuestre, quedando con los
+pies en el suelo.
+
+Ricardo habia hecho esto valiendose de su brazo sano y sofocando el
+dolor que le causaban en el hombro herido tales movimientos. Su
+caballo parecio reconocerlo al quedar el sobre la silla, y apenas le
+hubo picado con sus espuelas, salio a todo galope en la misma
+direccion seguida por Rojas.
+
+Llevaba varios minutos el estanciero de perseguir a Manos Duras y no
+perdia la esperanza de alcanzarlo. Era dificil poder galopar de un
+modo continuo en aquellas pendientes arenosas. Ademas, el caballo del
+gaucho llevaba a dos personas, y este tenia necesidad de conservar
+sujeta a Celinda, al mismo tiempo que excitaba la marcha de su
+cabalgadura. Rojas podia dedicarse con mayor ligereza a la
+persecucion, teniendo ademas libres sus dos brazos.
+
+Durante esta fuga el bandido volvio repetidas veces su cabeza y el
+brazo derecho armado con un revolver. Dos balas pasaron silbando cerca
+de don Carlos. Este contesto a los disparos con otros, pero despues se
+contuvo. No le quedaban mas que tres capsulas. En la manana, al salir
+de su estancia para ir simplemente a la Presa, se habia cenido el
+cinturon del revolver, sin poner cartuchos de repuesto en los agujeros
+de la canana. Solo podia contar ahora con estos tres tiros y con el
+cuchillo que llevaba al cinto para las necesidades del campo. Ademas
+tenia miedo de herir a su hija.
+
+Como el gaucho iba mejor provisto de armas, siguio disparando tiros
+durante su fuga, con gran prodigalidad.
+
+Sintio el estanciero una nueva indignacion al darse cuenta de lo que
+intentaba Manos Duras contra el.
+
+--iGrandisimo bandido! iAhora tira a matarme mi flete!
+
+Y el centauro criollo, diciendose esto, mostro tanta colera como al
+ver en peligro a su hija.
+
+A los pocos momentos, Rojas, que parecia soldarse a los caballos que
+montaba, hasta formar un solo cuerpo con ellos, adivino bajo sus
+piernas un estremecimiento de muerte. Saco agilmente sus pies de los
+estribos y se echo al suelo, al mismo tiempo que rodaba la pobre
+bestia, arrojando por el pecho un cano de sangre igual al chorro
+purpureo de un tonel de vino que se desfonda.
+
+Se vio el estanciero a pie, mientras el otro continuaba huyendo con su
+hija sobre el arzon. Toda su voluntad la concentro en la mano que
+sostenia el revolver, apuntando este contra el enemigo fugitivo.
+Necesitaba matar su caballo.
+
+Rojas, que no temia la lucha con las fieras ni con los hombres y pocas
+veces habia conocido el miedo, temblo de emocion... iDar muerte a un
+caballo! Era un excelente tirador, y sin embargo, hizo un disparo y
+despues otro, sin que la cabalgadura del gaucho cesase en su galope.
+Iba ya a disparar su ultima capsula, cuando el "flete" de Manos Duras
+titubeo, marchando con mas lentitud, hasta que por fin dio una
+voltereta mortal, levantando una nube de arena con su agonico
+pataleo.
+
+Corrio Rojas, pero antes de llegar al sitio de la caida, vio como el
+gaucho se incorporaba, sacando un segundo revolver del cinto, sin
+dejar de oprimir con el otro brazo a Celinda. Asi espero, con aire
+amenazante, que se aproximase su perseguidor.
+
+Pudo don Carlos avanzar todavia algunos pasos, pero Manos Duras
+disparo contra el, pasando el proyectil tan cerca de su rostro, que
+por un momento se creyo herido. Entonces Rojas se dejo caer para
+presentar menos blanco, y fue arrastrandose, con el revolver en la
+diestra. El gaucho no podia adivinar que solo le quedaba un tiro, y
+creyendo que su intencion era aproximarse cautelosamente para que
+resultasen mas seguros sus disparos, siguio haciendo fuego. Ademas se
+servia de Celinda como de un escudo, colocandola ante su pecho. Pero
+los retorcimientos de la joven al pretender librarse de este brazo
+robusto que la mantenia prisionera hicieron desviar muchas veces su
+revolver.
+
+--iSi dispara un tiro mas, viejo, mato a su hija!
+
+Esta amenaza, unida a la consideracion de su impotencia, hizo que don
+Carlos se deslizase lentamente sobre la arena, sin atreverse a hacer
+fuego.
+
+Manos Duras parecio inquietarse de pronto por un nuevo peligro que
+presentia cerca de el, y miro avidamente a un lado y a otro. Pero el
+miedo al enemigo mas inmediato, que era el estanciero, hizo que no
+pensase mas que en este, continuando sus disparos.
+
+El otro enemigo invisible era Watson, que al escuchar los tiros habia
+echado pie a tierra para aproximarse al lugar de la lucha, marchando
+encorvado entre las asperas plantas que surgian del suelo arenoso.
+
+Por un momento tuvo la intencion de atacar a Manos Duras con su
+revolver, pero temio herir a Celinda, que continuaba forcejeando para
+librarse de su opresor. Luego fue hasta su cabalgadura, desatando de
+la silla el lazo regalado por la hija de Rojas. Llevandolo en su
+diestra dio un rodeo a traves de los matorrales, hasta venir a
+colocarse detras del gaucho.
+
+Esta corta marcha le produjo intensos dolores. Varias veces las ramas
+espinosas se engancharon en su hombro herido. Ademas, la duda le hizo
+temblar interiormente. ?Sabria valerse de esta arma primitiva?...
+
+Recordaba las risas de Flor de Rio Negro comentando su torpeza; pero
+al evocar igualmente los alegres paseos con ella y verla ahora en tan
+angustioso peligro, sintio renacer su dura voluntad. Las ensenanzas
+recibidas en su juventud, el espiritu metodico y practico de su raza,
+le reanimaron. "Lo que una persona hace, otra puede hacerlo tambien."
+Y recomendandose a las potencias misteriosas e imponderables que rigen
+nuestra existencia y a veces nos protegen con inexplicable
+predileccion, envio el lazo por el aire, casi sin mirar, confiandose a
+la suerte y a su instinto. Luego tiro de el, metiendose matorrales
+adentro, con un esfuerzo alegre y extraordinario al adivinar por la
+resistencia de la cuerda que el lazo habia hecho presa. Fue tan
+barbaro su gozo, que tiro con ambas manos, lanzando rugidos de dolor
+por el desgarramiento que sentia en su hombro herido.
+
+El lazo habia aprisionado, efectivamente, el grupo que formaban Manos
+Duras y Celinda, arrollandose en torno a sus cuerpos. Luego los dos
+cayeron de espaldas bajo el rudo tiron.
+
+Ceso el gaucho de retener a Celinda para valerse de las dos manos, y
+estando todavia en el suelo extrajo su cuchillo del cinto, partiendo
+la cuerda que le sujetaba. Watson, que habia adivinado esta intencion,
+corrio hacia Manos Duras, dandole varios golpes en la cabeza y en el
+rostro con la culata de su revolver. Pero Rojas llego tambien en unos
+cuantos saltos junto al grupo derribado.
+
+--iDejamelo, gringo!--ordeno con voz entrecortada--. A este nadie debe
+matarlo mas que yo... iMe corresponde!
+
+Hizo retroceder con un empellon a Watson, y este solo se preocupo de
+Celinda, levantandola del suelo y llevandosela al otro lado de los
+matorrales mas proximos. La joven, aturdida aun por su caida, se paso
+las manos por los ojos, sin reconocer al norteamericano. Tenia varias
+desolladuras en los brazos y en el rostro que manaban sangre. Mientras
+tanto, don Carlos casi ayudaba a incorporarse a Manos Duras.
+
+--iLevantate, hijo de... para que no digas que te mato sin defensa!
+Saca tu facon y pelea.
+
+El cuchillo lo tenia ya en la mano el gaucho, pero Rojas no lo habia
+visto, turbado por el goce feroz de encontrar finalmente a ese hombre
+al alcance de su diestra.
+
+Apenas el bandido estuvo de pie, le tiro a traicion una cuchillada al
+vientre, pero aturdido aun por los golpes que le habia dado Watson, su
+ataque fue lento, lo que permitio al estanciero pararla con un reves
+de su mano izquierda. El, por su parte, le asesto un golpe en el
+pecho, luego otro, y menudeo sus cuchilladas con tal celeridad, que
+hizo derrumbarse a Manos Duras arrojando sangre por numerosos
+desgarrones de su cuerpo.
+
+--iYa esta muerto el puma!
+
+Esto lo grito don Carlos agitando sobre su cabeza el arma enrojecida,
+mientras el bandolero daba vueltas junto a sus pies, apoyandose en un
+costado y en otro, entre ronquidos de agonizante.
+
+Watson habia ido llevandose a Celinda mas lejos, para que no
+presenciase esta lucha, pero al mismo tiempo procuraba no perder de
+vista al estanciero, por si le era necesario su auxilio.
+
+Al juntarse los dos hombres, condujeron a la joven hasta el lugar
+donde el ingeniero habia dejado su caballo. No querian que Celinda
+viese al agonizante. Ella, conmovida por tantas emociones, los miraba
+con unas pupilas dilatadas e inciertas, como si no los reconociese. Al
+fin acabo por llorar, abrazandose a su padre. Luego, olvidando los
+prejuicios de los dias normales, abrazo tambien a Watson y empezo a
+besarlo.
+
+El moceton, aturdido por estas caricias y asustado por las heridas
+superficiales que notaba en el rostro de la joven, pregunto con
+ansiedad:
+
+--?Le he hecho dano, miss Rojas?... ?No es cierto que he tirado el
+lazo menos mal que otras veces?...
+
+Los dos le ayudaron a montar, y marcharon junto a su caballo con
+direccion al rancho de la India Muerta.
+
+Robledo y el comisario salieron a su encuentro, mostrando gran alegria
+al reconocer a Celinda. Frente a las ruinas estaban los otros hombres
+de la expedicion. Despues de curar a su modo a los dos cordilleranos
+heridos, los vigilaban, asi como a Piola, hablando de conducirlos al
+dia siguiente a la carcel de la capital del territorio.
+
+Viendose entre amigos que celebraban con gozosas demostraciones su
+liberacion, Celinda volvio a recobrar su caracter ligero y animoso.
+Procuro ocultar su rostro para que Watson no viese mas tiempo las
+desolladuras que lo desfiguraban; pero cuando de tarde en tarde volvia
+sus ojos a el, estos tenian una expresion acariciante.
+
+--?Le he hecho dano, miss Rojas?--dijo otra vez el joven con voz
+suplicante, como si su emocion no le permitiera en aquellos momentos
+preguntar otra cosa--. ?Verdad que no he tirado el lazo muy mal?...
+
+Ella, despues de mirar a un lado y a otro para convencerse de que su
+padre estaba lejos, dijo en voz baja, imitando el acento del
+norteamericano:
+
+--iGringo chapeton! igrandisimo torpe!... Si que me has hecho dano, y
+el lazo lo tiras rematadamente mal... Pero de todos modos me
+enganchaste con el, y como yo jure que solo asi conseguirias tenerme
+otra vez... aqui me tienes.
+
+Y avanzo los labios cual si pretendiese acariciarle desde lejos con su
+sonrosado redondel, siendo este gesto una promesa de lo que haria
+seguramente luego, cuando se viesen solos.
+
+Entro la expedicion en la Presa al anochecer, despues de haber
+descansado en la estancia de Rojas, donde esperaba Sebastiana. Esta,
+al ver libre a su patroncita, prorrumpio en exclamaciones de gozo, que
+se convirtieron poco despues en frases de indignacion por las lesiones
+que Celinda tenia en su cara. El nombre de la marquesa se le escapo a
+la mestiza en el curso de una furibunda palabreria, a pesar de las
+recomendaciones de prudencia hechas en voz baja por Robledo. Al fin
+acabo relatando a Rojas todo lo que sabia de la entrevista de la
+"senorona" con Manos Duras y lo que sospechaba ella que habian
+convenido los dos.
+
+Sebastiana quiso quedarse en la estancia, al lado de Celinda, sin
+creer necesario para ello el permiso del patron.
+
+El mismo don Carlos habia rogado a Watson que se quedase tambien hasta
+el dia siguiente, en que volveria el.
+
+--Tengo que hacer una cosita urgente en la Presa. Deseo decir unas
+palabritas a cierta persona.
+
+La voz meliflua del criollo, asi como su acento dulzon, eran para
+meter espanto a cualquiera. Robledo intento disuadirle de este viaje,
+adivinando sus intenciones. Con el se mostro Rojas mas explicito.
+
+--Dejeme, don Manuel; necesito ver a esa imala... tal! que ha querido
+perjudicar a mi nina. Me contentare con levantarle las polleras y
+darle cincuenta golpes con este rebenque, asi... asi.
+
+Y movia el latigo corto con su terrible tira de cuero.
+
+Hubo de aceptar al fin el espanol que le acompanase hasta el pueblo,
+convencido de lo inutil que era oponerse a sus propositos. Aun
+perduraba en Rojas la furia homicida de su combate a muerte con el
+gaucho, y Robledo esperaba abonanzarle cuando hubiesen transcurrido
+unas horas.
+
+Al entrar en la calle central vieron los expedicionarios aglomerados a
+casi todos los habitantes de la Presa. Los jinetes delanteros iban
+dando noticias al paso, y estas se transmitian, de grupo a grupo,
+rapidamente. Todos celebraron la muerte de Manos Duras, como si con
+ella se viese libre el pueblo de una gran calamidad. Los mas debiles
+lamentaban que el comisario hubiese guardado en un rancho cerca de la
+poblacion a los tres prisioneros para enviarlos al dia siguiente a la
+carcel del territorio. La muchedumbre, con esa ferocidad colectiva que
+surge en las primeras horas de una emancipacion largamente esperada,
+queria destrozarlos, para vengarse de los miedos que la habia hecho
+sufrir el gancho ya difunto.
+
+La ultima noticia que hizo circular la locuacidad de los jinetes
+delanteros sirvio para que esta indignacion comun encontrase donde
+satisfacerse. Las revelaciones de Sebastiana fueron conocidas en un
+momento por todos. Era aquella "senorona" la que de acuerdo con Manos
+Duras habia organizado una venganza terrible; una venganza semejante a
+otras que ellos habian oido contar a los lectores de novelas o visto
+por sus ojos en las historias cinematograficas. La _gringa_ rubia
+queria matar a la pobre nina de la estancia, hija del pais, tal vez
+por envidia, tal vez por otro motivo.
+
+Robledo, que pasaba a caballo entre los grupos, adivino por algunas
+palabras sueltas la colera que empezaba a conmoverlos. Precisamente en
+aquellos momentos la expedicion iba desfilando ante la antigua casa de
+Pirovani. Las mujeres eran las que se mostraban mas furiosas y
+lanzaron los primeros gritos agresivos mirando las ventanas del
+edificio.
+
+--iMuera la Cara Pintada! iMuera la gran...!
+
+Y soltaba redonda la mayor de las injurias femeniles. Presintiendo lo
+que iba a ocurrir, torcio Robledo su marcha, avanzando hacia la casa y
+colocando su caballo ante los ultimos peldados de la escalinata de
+madera. Pero no consiguio verse obedecido ni aun por los hombres mas
+adictos a el, que le habian acompanado en la expedicion.
+
+Desoyendo sus consejos y sus ordenes, mujeres y chiquillos empezaron a
+pasar por debajo de la panza de su caballo o a deslizarse por sus
+flancos... Y detras de estos primeros asaltantes, los hombres fueron
+invadiendo la entrada de la casa, excusandose con un gesto y un leve
+saludo al pasar ante el ingeniero.
+
+El asalto fue rapidisimo, abatiendose los obstaculos con esa facilidad
+que parece centuplicar la fuerza de los ataques populares en dias de
+revolucion triunfadora. La puerta cayo rota, y toda la ola humana se
+revolvio un momento en su quicio, penetrando despues a borbotones en
+el interior de la casa. Saltaron rotos los vidrios de las ventanas, y
+poco despues empezaron a salir por ellas, como proyectiles, los
+muebles, las ropas y toda clase de objetos. En vano algunos, mas
+prudentes y serenos, protestaban del absurdo destrozo.
+
+--iPero si eso no es de ella!... iSi todo pertenecia a don Enrique el
+italiano!
+
+La multitud se mostraba sorda; queria que fuese todo propiedad de la
+"senorona", para de esta manera satisfacer su colera sin escrupulos. Y
+continuaba dando gritos, en los que se repetia la palabra infamante.
+
+De pronto, Robledo, que braceaba sobre su caballo dando ordenes
+inutiles, consiguio hacerse oir. Los asaltantes parecian cansados.
+Ademas, la decepcion de no encontrar a la hembra odiada habia
+disminuido su actividad destructora. Pero la verdadera causa del
+relativo silencio que permitio a Robledo restablecer su influencia fue
+la llegada de un viejo trabajador espanol, retirado de las obras del
+canal para dedicarse a llevar a las viviendas agua del rio en un carro
+del que tiraba un misero caballejo.
+
+Este hombre logro que le escuchasen con mas rapidez que el ingeniero.
+Los asaltantes bajaron poco a poco de la casa para oirle de mas cerca.
+
+--?Que hacen ahi?--gritaba--. iSe ha ido!... Yo la he visto en un
+coche con el senor Moreno, el del gobierno. Van a la estacion a tomar
+el tren de Buenos Aires.
+
+Inmediatamente se ofrecieron varios jinetes de buena voluntad para
+alcanzarla en su fuga. Llevaba mucha delantera, pero tal vez a mata
+caballo podrian detenerla en Fuerte Sarmiento.
+
+Otros ponian en duda el exito de tal persecucion. Solo quedaba una
+hora escasa para la llegada del tren, y como este partia de la
+proxima estacion del Neuquen, nunca llegaba con retraso.
+
+Las mujeres, por ser las mas furiosas, aconsejaban a los jinetes que
+intentasen de todos modos la aventura, para traer a la "senorona"
+arrastrandola del pelo. Otros varones, sesudos y de luminosas ideas,
+proponian, con el mismo piadoso deseo, colocarse simplemente al lado
+de la via, cuando pasase el tren cerca de la Presa, y hacer una
+descarga cerrada sobre el coche que llevase a la grandisima... tal. Y
+mostraban asombro cuando Robledo intentaba hacerles comprender que en
+el mismo coche podian ir otros viajeros y ademas resultaba imposible
+adivinar su vagon entre los muchos que componen un tren.
+
+Cuando todas estas gentes, roncas de gritar y convencidas de que les
+era imposible dar alcance a la "senorona", quedaron en silencio, el
+ingeniero consiguio hacerse oir.
+
+--Dejadla que se vaya. Es Gualiche que nos abandona, despues de
+haberlo perturbado todo... Lo que hay que desear es que ese demonio no
+vuelva nunca. iOjala se hubiese marchado antes!...
+
+Al fin, cerrada ya la noche, las gentes se fueron apaciguando. Era la
+hora de la cena, y los mas exaltados prefirieron seguir sus
+conversaciones en la mesa familiar o en el almacen del Gallego.
+
+Rojas se mostraba sombrio, como si hubiese olvidado todos los sucesos
+de aquel dia para no ver mas que la fuga de Elena.
+
+--Crea usted que lo siento, don Manuel. Mi gusto hubiese sido
+remangarle las polleras, para con este rebenque...
+
+Y haciendo con una mano el mismo ademan que si levantase las faldas de
+Elena, iba explicando todo lo que su venganza se hubiese complacido en
+realizar.
+
+A partir de este dia, la existencia resulto angustiosa o monotona en
+aquel pueblo, donde no quedaba otro personaje importante que Robledo.
+Los obreros empezaron a desbandarse al ver suspendida la continuacion
+de las obras. Pasaban el tiempo los grupos inactivos hablando de la
+posibilidad de que se reanudasen los trabajos en la semana proxima por
+disposicion del gobierno; pero la orden no llegaba. Alla en Buenos
+Aires estudiaban el asunto con toda calma, y los peones, perdida la
+paciencia, echabanse al hombro el saco de ropa para huir a pie o en
+ferrocarril de un lugar donde ya no entraba dinero y cada vez era mas
+general la pobreza.
+
+El almacen habia descendido a boliche y tenia un aspecto funebre. Solo
+algunos parroquianos viejos, de solvencia probada, venian a beber de
+pie ante el mostrador. Don Antonio el Gallego habia cortado
+violentamente el credito a la mayor parte de los concurrentes, y para
+apoyar su voluntad de no dar nada al fiado, tenia un revolver en cada
+cajon del mostrador y el hermoso rifle americano debajo de su asiento.
+Su publico, cuando estaba falto de dinero, merecia todas estas
+precauciones.
+
+--Usted debe ir a Buenos Aires, don Manuel--decia a Robledo con firme
+optimismo--. Usted es el unico a quien haran caso alla.
+
+El ingeniero se mostraba triste y desalentado, como todo lo que le
+rodeaba. Lo unico que conseguia hacerle sonreir con una expresion
+melancolica era el nuevo aspecto de Watson su socio. Este parecia
+alegre, como si nada le importase la suerte de sus canales. Ahora solo
+le interesaba la ganaderia, pasando los dias enteros en la estancia de
+Rojas.
+
+iQue podia importarle la paralizacion momentanea de las obras!... Era
+joven y tenia muchos anos por delante. Lo que deseaba estudiar era la
+vida de una estancia, pero teniendo por maestro a Flor de Rio Negro,
+que le acompanaba a caballo a traves de los campos desde la salida del
+sol hasta el ocaso.
+
+Un funebre descubrimiento aumento el mal humor del espanol, poco
+despues de la fuga de Elena.
+
+Gonzalez le hizo ver un sombrero que uno de sus parroquianos habia
+encontrado junto al rio, lejos del campamento. El ingeniero lo
+reconocio inmediatamente. Era el que llevaba Torrebianca.
+
+Estaba convencido, desde mucho antes, que su companero no figuraba ya
+entre los vivos. Con frecuencia, durante la noche, cuando las
+dificultades financieras de sus obras le hacian permanecer insomne,
+reconstituia por deducciones lo que el marido de Elena habia hecho al
+abandonar su casa, poco antes del amanecer. Indudablemente su cuerpo
+estaba en el fondo del rio.
+
+Otro dia, el dueno del boliche vino a contarle el descubrimiento hecho
+por unos espanoles que, al verse faltos de trabajo, se dedicaban a la
+pesca. Dos leguas mas abajo del pueblo habian pasado a una isla
+fangosa rodeada de canaverales, con la esperanza de apoderarse de
+algunas truchas procedentes del lejano lago de Nahuel Huapi. Entre las
+canas de la orilla habian visto dos objetos largos y negros que se
+balanceaban mecidos por la corriente: las piernas de Torrebianca.
+
+Robledo no habia tenido valor para ver el cadaver. Despues de un mes
+de permanencia en el rio, era una masa gelatinosa que parecia vibrar
+por el rebullicio de la fauna surgida de sus carnes. Fue su
+compatriota Gonzalez quien, abandonando el mostrador del almacen, se
+encargo de todo lo necesario para dar sepultura a estos restos.
+
+--Usted lo que debe hacer es irse a Buenos Aires--repetia el
+almacenero--. Don Ricardo y yo le sustituiremos aqui. En la capital
+trabajara usted por nosotros mas que si se queda en la Presa.
+
+Al fin Robledo reconocio la pertinencia de estos consejos, marchandose
+a Buenos Aires. Varios meses anduvo por los ministerios, solicitando
+que se reanudasen las obras y luchando con las rutinas tecnicas y
+administrativas.
+
+Tambien tuvo que esforzarse por mantener su credito en los Bancos. Los
+mismos que protegian antes su empresa dudaban ahora francamente del
+exito, resistiendose a proporcionarle mas dinero para su continuacion.
+Un ambiente de escepticismo y descredito iba esparciendose en torno a
+todo lo que era de la Presa.
+
+Llego el invierno sin que Robledo hubiese podido salir de Buenos
+Aires. Algunas veces, con repentino optimismo, esperaba conseguir al
+dia siguiente la realizacion de sus deseos. Pero al otro dia le
+contestaban: "Vuelva usted manana"; y este "manana" iba convirtiendose
+en una palabra fatidica, simbolo de algo vago que nunca llegaria a ser
+realidad.
+
+Los periodicos le anunciaron una noche la inquietud de las poblaciones
+riberenas del rio Negro. Los afluentes empezaban a aumentar su caudal
+con una prodigalidad inquietante. Llegaba la crecida que el venia
+anunciando desde meses antes en los ministerios para conseguir que se
+continuasen las obras si aun era tiempo.
+
+Recibio luego un telegrama de los mismos que le habian aconsejado la
+marcha a Buenos Aires. Le pedian que volviese, como si su presencia,
+siendo milagrosa, pudiera sujetar las fuerzas naturales.
+
+Entro en la Presa con un frio glacial. Volvio a enfundarse en un gaban
+de chofer con los pelos afuera que habia usado siempre en los dias
+rudos del invierno.
+
+La poblacion estaba casi desierta. Las casas de madera, que eran las
+mas fuertes, tenian cerradas puertas y ventanas. Las construcciones de
+adobes estaban con los techos rotos y el huracan habia arrancado
+igualmente las maderas de sus orificios de ventilacion. No se veia a
+nadie en las calles. Solo quedaban los hombres que ya eran habitantes
+del pais antes de que empezasen las obras. Parecia que durante los
+cuatro meses de su ausencia hubiesen transcurrido diez anos.
+
+Sufrio el tormento de largas y angustiosas inquietudes al permanecer
+dias enteros en la orilla del rio, viendo con una indignacion
+impotente como aumentaba el peligro. Las aguas eran cada vez mas altas
+y tumultuosas, arrastrando en su corriente troncos de arboles que
+venian tal vez de las vertientes de los Andes, o haciendo rodar
+invisibles, por el fondo de su lecho, rocas enormes.
+
+No le preocupaba el peligro de una inundacion. Era la suerte de las
+obras incompletas, y no la seguridad de las personas, lo que le hacia
+vivir en perpetua angustia. Examinaba todas las mananas, con la
+atencion de un medico que ausculta a un enfermo, aquel dique que debia
+obstruir el rio de orilla a orilla y estaba sin terminar, primeramente
+por la distraccion amorosa de sus constructores y despues por su
+rivalidad mortal.
+
+El brazo mas largo del dique habia quedado incompleto a unos cuantos
+metros del otro brazo que venia a su encuentro desde la orilla
+opuesta. Las aguas, cada vez mas altas, cubrian estos dos muros,
+marcando su oculta existencia con remolinos y espumarajos.
+
+Como todos los que viven en incesante peligro, Robledo empezo a
+sentirse supersticioso, recomendandose en su interior a varias
+divinidades confusas y omnipotentes que podian realizar un milagro.
+
+"Si conseguimos pasar el invierno--pensaba--sin que esto se rompa,
+ique felicidad!"
+
+Pero una manana, cual si fuese una construccion de arena igual a la
+que levantan los ninos y demuelen a su capricho, las aguas se llevaron
+ante sus ojos un extremo del dique sin concluir; luego lo partieron
+como algo tierno y ductil, y finalmente las dos murallas subfluviales,
+en las que se habian empleado cientos de hombres y miles de toneladas
+de materia dura y en apariencia inconmovible, rodaron corriente abajo,
+dejando fragmentos encallados en las orillas y las islas. Entonces
+Robledo lloro.
+
+--Cuatro anos de trabajo, iy el agua lo disuelve todo, como si fuese
+azucar!... Cuatro anos de labor perdida... iy habra que empezar otra
+vez!
+
+Su compatriota el dueno del boliche se consideraba tan arruinado como
+el. En su establecimiento, el cajon del mostrador estaba vacio. Ademas
+podia decir adios a la esperanza de convertir sus arenosos campos en
+ricas "chacras" de riego. Estaba pobre; mas pobre que cuando llego a
+establecerse en esta tierra maldita.
+
+Pero su fe en Robledo y la necesidad de consolarle hicieron que se
+mostrase optimista.
+
+--Todo se arreglara, don Manuel--repitio varias voces, pero sin
+conviccion.
+
+Don Manuel, viendo como las aguas insistian en su obra destructora,
+paso de la tristeza a la colera. Sus ojos ya no miraban al rio. Tenian
+la vaga expresion del que ha puesto su pensamiento muy lejos y ve lo
+que no pueden ver los demas.
+
+Recordo a Canterac y a Pirovani, tan intensamente como si los hubiese
+encontrado el dia anterior. Vio despues un rostro de mujer sonriendo
+con expresion maligna. A traves del tiempo y la distancia hacia sentir
+aun la influencia de su paso por este rincon de la tierra. Ella era
+en realidad la que destruia las obras.
+
+El espanol cerro los punos. Se acordo del estanciero Rojas y lo que
+este se proponia hacer con su rebenque para castigar las maldades de
+aquella hembra. El hubiese hecho algo peor en el presente momento.
+
+"Gualicho rubio--penso--, demonio perturbador de los hombres y de las
+cosas... ien que mala hora te traje aqui!"
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XIX#
+
+
+--Han transcurrido doce anos desde la ultima vez que estuve en
+Paris... iAy! Reconozco que mi aspecto ha cambiado mucho.
+
+Y Robledo, al decir esto, volvio a verse tal como se contemplaba todas
+las mananas en el espejo, con ojos de conmiseracion, mientras procedia
+a su limpieza matinal.
+
+Era todavia vigoroso y gozaba de excelente salud; pero la vejez habia
+empezado a marcar en el sus devastaciones. La cuspide de su craneo
+estaba completamente despoblada. En cambio habia suprimido su bigote,
+rasurandolo por el motivo de tener con mas abundancia las canas que
+los pelos obscuros. Esta transformacion le habia dado, segun el,
+cierto aspecto de clerigo o de actor, pero al mismo tiempo esparcia
+por su rostro cierta frescura juvenil.
+
+Ocupaba un sillon en el _hall_ de un hotel elegante de Paris, cerca
+del Arco de Triunfo.
+
+Frente a el estaba un matrimonio joven: Watson y Celinda. El paso de
+los anos no habia hecho mas que afirmar los rasgos fisonomicos de
+Ricardo, dando mayor estabilidad a su hermosura de atleta tranquilo.
+La antigua Flor de Rio Negro tenia ahora una belleza estival de trato
+sazonado y dulce. Conservaba su esbeltez gimnastica de efebo, pero la
+maternidad habia amplificado majestuosamente sus formas.
+
+Ya no llevaba su cabellera cortada como una melena de pajecillo, ni se
+permitia en publico los saltos y las travesuras infantiles de aquella
+amazona patagonica admirada por los inmigrantes. Debia mostrar la
+seriedad de una mama. En torno a la mesita del _hall_ se movia un nino
+de nueve anos, voluntarioso y algo desobediente, que buscaba la
+proteccion de Robledo--por otro nombre "tio Manuel"--cuando le renian
+sus padres. En un piso del "Palace" dos _nurses_ inglesas vigilaban
+los juegos de otros tres hijos de menos edad.
+
+Formaban todos en conjunto la conocida familia de la America del Sur
+que viene a pasar varios meses en Europa, como una tribu rica y
+alegre, trasladando la casa entera de un lado a otro del Oceano, sin
+olvidar a los criados. Ahora la familia estaba en sus comienzos, por
+ser los padres todavia jovenes, y se limitaba a ocupar cuatro
+camarotes en los buques y cinco cuartos con salon comun en los
+hoteles. Diez anos mas de vida y de prosperidad en los negocios, y la
+caravana familiar, al hacer otro viaje a Europa, arrendaria todo un
+costado del paquebote y un piso entero en los "Palaces".
+
+--iLas cosas que han ocurrido desde la ultima vez que estuve aqui!...
+
+Se ensombrecio el rostro de Robledo al recordar este sus luchas
+durante dos anos para conseguir que se reanudasen las obras en el rio
+Negro.
+
+Habia conocido las angustias que proporcionan las deudas crecientes y
+las reclamaciones de acreedores que no pueden satisfacerse.
+
+Casi todos los habitantes de la Presa escaparon al destruir el rio las
+obras. Los raros viajeros que visitaban el pais venian a admirar esta
+poblacion en ruinas, semejante a las ciudades historicas y muertas
+del mundo antiguo, en una tierra falta de recuerdos.
+
+A fin el gobierno habia reanudado los trabajos. El rio era vencido
+poco a poco, aceptando el obstaculo del dique y los canales de Robledo
+y Watson se empapaban con las primeras aguas, dejando correr por su
+lecho fangoso el riego vivificante.
+
+Despues de esto solo habian necesitado los dos socios que
+transcurriese el tiempo. El milagro del agua realizaba un sinnumero de
+milagros secundarios. Acudian a la muerta poblacion hombres de todos
+los paises, deseosos de roturar un suelo que podia despues ser suyo.
+Una costra de verde tierno y luminoso iba cubriendo los campos antes
+polvorientos. Los matorrales secos y punzantes cedian el sitio a los
+arboles jovenes. Nutridos por la savia de una tierra dormida durante
+miles de anos, y refrescados incesantemente por el agua que corria a
+sus pies, realizaban en el corto plazo de varias semanas prodigiosos
+estiramientos.
+
+Las casuchas de adobes, derruidas en el periodo de soledad y miseria,
+eran reemplazadas por edificios de ladrillo extensos y bajos, con un
+patio interior, imitando la arquitectura espanola de la epoca
+colonial. El antiguo boliche del Gallego se convertia en vasto almacen
+con numerosa dependencia, donde era vendido cuanto puede ser agradable
+y util a los que se enriquecen cultivando la tierra, haciendose ademas
+en el todos los negocios, incluso el de banca.
+
+El dueno habia ganado millones, por otra parte, al convertir sus
+arenales en campos de regadio. Al fin, acababa de realizar su ensueno
+de volverse a Espana, dejando al frente del almacen a un dependiente
+espanol interesado en sus negocios.
+
+--Ayer me escribio don Antonio--dijo Robledo con una ironia
+bondadosa--. Quiere que vayamos a Madrid. Desea que admiremos su casa,
+sus automoviles, y sobre todo sus amistades. Me cuenta con orgullo que
+los periodicos hablan de sus comidas. Tambien me dice que le han dado
+una condecoracion y un dia de estos lo presentaran al rey. He ahi un
+hombre dichoso.
+
+El recuerdo del lejano pais ensombrecio el rostro de Celinda.
+
+--Piensa en su padre--dijo Watson a su consocio--. Es imposible hablar
+de la Presa sin que se ponga triste... ?Que culpa tenemos nosotros si
+el viejo no ha querido venir?
+
+Robledo asintio a estas palabras, pretendiendo animar a Celinda. Don
+Carlos no habia querido moverse de su estancia, a pesar de lo mucho
+que le rogaron todos ellos para que les acompanase. No le interesaba
+ver en su vejez aquella Europa donde tantas locuras habia realizado
+siendo joven. Deseaba conservar intactas las antiguas ilusiones.
+Ademas, temia que le faltase el tiempo para saborear los grandes
+cambios realizados en su propiedad.
+
+--Me quedan pocos anos--decia--, y no puedo malgastarlos vagando por
+Europa, cuando tantas cosas debo hacer aqui. Celinda me dara muchos
+nietos, y no quiero que sean unos pobretones.
+
+Los canales de Robledo habian llegado a las tierras de su propiedad,
+convirtiendo los ralos y secos pastos de la estancia en lozanas
+praderas de alfalfa, siempre humedas y verdes. Su "hacienda"
+engordaba, multiplicandose prodigiosamente. Antes, tenia que correr a
+caballo para encontrar de tarde en tarde un animal cornudo y huesoso
+que iba al descubrimiento y la conquista de algun hierbajo aislado, a
+traves de una soledad casi yerma. Ahora, los novillos gordos y
+lustrosos, con las patas dobladas bajo su carnal pesadumbre, rumiaban
+la suculenta alfalfa, mordida en torno a ellos, sin necesidad de
+moverse.
+
+Ademas, don Carlos era considerado como el primer hombre del pais, y
+representaba para el una desvalorizacion marcharse a aquellas tierras
+de _gringos_, donde ignoraban su historia y nadie le haria caso. Hasta
+espaciaba mucho sus viajes a Buenos Aires, pensando que los amigos de
+su juventud habian muerto y solo podia encontrar a sus hijos o sus
+nietos, que apenas recordaban su nombre. En cambio, todos le hacian
+acatamiento en la Presa, como primer propietario del pais. Tambien era
+juez municipal, y los inmigrantes cultivadores de las "chacras"
+reconocian su autoridad y sapiencia, consultandole en todos sus
+asuntos y aceptando sus fallos.
+
+--?Que puedo hacer yo en Paris? iUn papelon!... Dejenme con mi gente y
+cada buey que rumie su pasto.
+
+Sentia mucho separarse de sus nietos, pero esta separacion no podia
+ser larga. Cuando Celinda y su marido el _gringo_ volviesen, el nino
+mayor llegaria a tiempo para que su abuelo le ensenase a montar a
+caballo como debe hacerlo un criollo fino.
+
+Precisamente este nieto hacia mucho rato que estaba junto a Robledo,
+montando en sus rodillas y dejandose caer en la alfombra.
+
+--iCarlitos, preciosura--suplico la madre--, deja en paz a tio Manuel!
+
+Y anadio, para contestar a todo lo que habia dicho Robledo acerca de
+su padre:
+
+--Es verdad, no quiso venir; pero eso no impide que me entristezca
+cuando pienso que podia estar aqui, viendo lo que nosotros vemos.
+
+Se aproximo al grupo una senorita elegantemente vestida: la
+institutriz francesa encargada de la educacion de Carlitos. Venia a
+llevarselo para dar un paseo por el Bosque de Bolonia. La madre tuvo
+que acariciarle con vehemente ternura, y aun asi, no pudo sofocar sus
+protestas de nino mimado.
+
+--iYo quiero quedarme con tio Manuel!...
+
+Pero tio Manuel necesitaba salir solo, y se lo explico asi al pequeno
+tirano, con palabras de excusa.
+
+--Si obedeces a mama y vas con mademoiselle al Bosque, esta noche
+cuando te acuestes te contare un cuento muy largo... imuy largo!
+
+Carlitos acepto la promesa, dejandose llevar por la institutriz sin
+nuevas rebeldias.
+
+--iYa se fue el despota!--dijo Robledo, fingiendo una gran
+satisfaccion al verse libre de el.
+
+Celinda sonrio agradecida. El espanol habia concentrado en Carlitos
+toda la necesidad de amar que sienten los celibes en los linderos de
+la vejez. Era muy rico y su fortuna iria ampliandose todavia mas con
+el transcurso de los anos, segun fueran sometidas al cultivo las
+tierras recientemente irrigadas. Si alguna vez le hablaban de sus
+millones, miraba al hijo de Celinda, apodandolo "mi principe
+heredero".
+
+Pensaba legar una parte de su fortuna a ciertos sobrinos que tenia en
+Espana y a los que apenas habia visto; pero lo mas considerable de su
+riqueza seria para Carlitos. Amaba tambien a los otros hijos de
+Watson; pero el primogenito habia nacido en la epoca de amarguras e
+indecisiones, cuando todavia estaba en peligro su obra, y esto hacia
+que le considerase con la predileccion que merece un companero de los
+malos tiempos.
+
+--?Que va a hacer usted esta tarde?--pregunto Robledo a Celinda--.
+Seguramente lo mismo de las otras tardes: visita general a los grandes
+modistos de la _rue de la Paix_ y calles adyacentes.
+
+Ella aprobo con un movimiento de cabeza este programa, mientras Watson
+reia.
+
+--?Cuando se cansara usted de comprar vestidos?--continuo el
+espanol--. ?No tiene miedo de que su equipaje no quepa en el
+trasatlantico, cuando regresemos a Buenos Aires?...
+
+Se excuso Celinda, pensando otra vez en el lejano pais.
+
+--Debo hacer mis compras previsoramente. Piense que alla en nuestra
+colonia no hay nada de lo que se encuentra aqui con tanta facilidad.
+Somos unos millonarios del desierto que vivimos todavia en la primera
+semana de la creacion de un mundo. Como quien dice unos millonarios...
+salvajes.
+
+Los tres rieron de este titulo y luego quedaron pensativos. Sus ojos
+dejaron de ver el _hall_ donde se encontraban y la elegante
+concurrencia de las mesas inmediatas. Contemplaron con una vision
+interior el antiguo campamento de la Presa, que ahora se llamaba
+"Colonia Celinda", y los campos regados, fertiles y alegres, propiedad
+de los dos ingenieros, con arboles todavia no muy altos, pues los mas
+antiguos solo contaban nueve anos de existencia. Vieron tambien la
+gran plaza de la colonia con sus edificios nuevos, y en ella a don
+Carlos Rojas, que parecia haberse empequenecido con la edad,
+ofreciendo su rostro un perfil cada vez mas aquilino y enjuto. Tenia
+el gesto autoritario y bondadoso de los antiguos patriarcas, al
+escuchar a hombres y mujeres.
+
+Despues, mientras Celinda pensaba en su padre, los dos consocios iban
+repasando mentalmente su actual prosperidad. Centenares de
+agricultores procedentes de todos los paises de Europa habian
+adquirido parcelas de la tierra regada, para formar sus huertas
+llamadas "chacras". El enorme precio que el agua habia dado al suelo
+era pagado a plazos por los colonos, en el curso de diez anos. Cada
+trimestre ingresaban en su oficina cantidades enormes que iban a
+quedar luego inmoviles en los Bancos.
+
+Los canales avanzaban sus tentaculos por la antigua cuenca del rio
+Negro, convirtiendo todos los anos tierras areniscas en campos
+fecundos; y esto atraia incesantemente a nuevos emigrantes, doblando o
+triplicando los ingresos de la sociedad. Y asi continuarian, anos y
+mas anos, hasta amontonar una suma considerable de millones.
+
+Robledo pensaba con melancolia en el destino de su riqueza enorme.
+Llegaba a el cuando era viejo y no podia sentir la tentacion de los
+placeres que enganan y entretienen a los demas mortales. Los hijos de
+Watson y de Celinda serian archimillonarios, no conociendo nunca la
+esclavitud del trabajo ni las angustias de la escasez de dinero, y al
+ser hombres vendrian a derrochar en Paris una parte de su herencia
+principesca, llamando la atencion por sus despilfarros y sus
+brillantes cualidades de seres ociosos e inutiles. Atraido por la
+fuerza del contraste, Robledo, hombre de trabajo que habia sufrido en
+su existencia grandes estrecheces y amarguras, aceptaba con un
+fatalismo risueno este final de sus esfuerzos, encontrandolo logico y
+de acuerdo con las ironias de la vida.
+
+Pensaba, ademas, en otro contraste que habia acompanado a su
+enriquecimiento. Mientras el se hacia millonario, la mitad del mundo,
+al otro lado de los mares, sufria los horrores de una gran guerra. Al
+principio este cataclismo habia hecho peligrar su propia empresa. Los
+colonos extranjeros abandonaban los campos de la Argentina para ir a
+ser soldados en sus respectivas naciones. Pero luego se cortaba este
+retorno al viejo mundo, y el reflujo humano traia nuevos cultivadores
+a sus tierras.
+
+Muchos que habia dejado en Europa doce anos antes enormemente ricos,
+estaban ahora pobres o habian desaparecido. En cambio, el, que solo
+era entonces un aspirante a la fortuna, un colonizador de incierto
+porvenir, se sentia como abrumado por la exageracion de su
+prosperidad. Se veia igual a las reses nuevas de don Carlos Rojas,
+que, ahitas por la exuberancia de su nutricion, permanecian con las
+patas dobladas sobre la alfalfa, mirando, inapetentes, toda la riqueza
+alimenticia que las rodeaba.
+
+Watson y Celinda eran jovenes, tenian ilusiones y deseos, sabian en
+que emplear su dinero. Ella conocia la voluptuosidad del lujo; su
+marido podia sentir el mayor placer de los enamorados, mezcla de
+satisfaccion y de orgullo, al regalar a Celinda todo lo que desease;
+ipero el!... Ni siquiera le gustaban las molicies inocentes que hacen
+mas grata la vejez. Le habia visitado la riqueza demasiado tarde,
+cuando no le quedaba tiempo para aprender a ser rico.
+
+Como habia pasado la mayor parte de la existencia simplificando su
+vida y prescindiendo de comodidades, ya no necesitaba estas
+comodidades. Celinda, la antigua amazona, y su esposo, tenian a la
+puerta del hotel, desde las primeras horas de la manana, un lujoso
+automovil. No podian vivir sin este vehiculo; parecia que lo hubiesen
+poseido desde que nacieron. iAh, la juventud, con su maravillosa
+facilidad de adaptacion para todo lo que representa placer o
+riqueza!...
+
+El espanol, solo en casos de urgencia se acordaba de tomar un
+automovil de alquiler. Preferia marchar a pie o emplear los mismos
+medios de locomocion de la gente poco adinerada.
+
+--No es miseria ni avaricia--decia Celinda a su esposo cuando le
+hablaba de Robledo, al que habia estudiado con su fina observacion de
+mujer--; es simplemente olvido y falta de necesidades.
+
+Los dos ingenieros salieron de su abstraccion al oir de nuevo la voz
+de la joven.
+
+--Y usted, don Manuel, ?que piensa hacer esta tarde?... ?Por que no me
+acompana en mis visitas a los modistos, y asi podra hablar con motivo
+de la frivolidad de las mujeres?...
+
+Robledo no acepto la proposicion.
+
+--Debo ver a un antiguo condiscipulo que desea mi ayuda para un
+negocio. El pobre no ha hecho fortuna.
+
+Era un ingeniero que durante la guerra habia dirigido una fabrica
+dedicada a la produccion de municiones. Ahora la fabrica estaba
+cerrada, y su dueno, despues de haber reunido en cuatro anos una
+fortuna enorme, no sabia que hacer de ella. El ingeniero buscaba, sin
+exito, un capitalista, para dedicarla por su cuenta a la produccion de
+maquinaria agricola.
+
+--Vive mas alla de Montmartre--continuo Robledo--; esta cargado de
+familia, y voy a ver si prestandole unas docenas de miles de pesos,
+que aqui resultan cerca de un millon de francos, puede abrirse paso.
+Quiere mostrarme en su casa los planos de una maquina que ha inventado
+para arar la tierra.
+
+Abandonaron los tres sus asientos y salieron del _hall_. Fuera del
+hotel, el matrimonio monto en un automovil elegante. El espanol
+prefirio marchar a pie hasta la plaza de la Estrella, donde tomaria
+simplemente el Metro.
+
+Era una tarde primaveral, de aire suave y cielo dorado. Robledo
+marchaba con una vivacidad juvenil. La imagen de su infeliz camarada
+Torrebianca paso de pronto por su memoria. Esto no era extraordinario.
+
+Desde su regreso a Europa, le asaltaba con frecuencia el recuerdo de
+Federico y de su mujer, por la razon de haber vivido con ellos durante
+su ultima permanencia en Paris y haber emprendido juntos de aqui el
+viaje a America. Ademas, este ingeniero pobre que iba a visitar
+evocaba en su memoria al otro companero de estudios.
+
+En los doce anos ultimos, pasados junto al rio Negro, la imagen de los
+Torrebianca se habia mantenido fresca en su memoria. Una vida de
+monotono trabajo, poco abundante en novedades, conserva vivas las
+impresiones, pues estas no reciben la superposicion de otras que las
+borren.
+
+Muchas veces, en sus largas horas de reflexiva soledad, se preguntaba
+cual habria sido el final de Elena.
+
+Su mala influencia persistio demasiado en aquel rincon del mundo para
+que la olvidasen facilmente. Hasta los habitantes mas antiguos de la
+Presa que permanecieron fieles al terruno, negandose a abandonar el
+pueblo arruinado, habian transmitido a los nuevos vecinos de Colonia
+Celinda la tradicion de una mujer venida del otro lado del mar,
+hermosa y de poder fatidico, originadora de ruinas y muertes.
+
+Los que no alcanzaron a conocerla se la imaginaban como una especie de
+bruja, apodandola "Cara Pintada" y atribuyendole toda clase de
+maldades prodigiosas. Hasta afirmaban que surgia a veces en los
+lugares mas solitarios del rio, como un fantasma hermoso y fatal,
+peinandose los rubios cabellos o pintandose el rostro; y esta
+aparicion era terrible para los que la veian, pues significaba un
+anuncio de proxima muerte.
+
+Robledo, en sus visitas a Buenos Aires, intento averiguar algo de
+aquel Moreno que habia huido con Elena; pero nunca obtuvo noticias
+precisas. Los dos habian caido en Europa como en un mar que se
+cerrase sobre sus cabezas, ocultandolos para siempre.
+
+"Debe haber muerto--acababa diciendose el espanol--. Indudablemente ha
+muerto. Una mujer de su especie no podia vivir mucho."
+
+Y durante unos meses dejaba de pensar en ella, hasta que algunas
+alusiones de los primitivos habitantes de la colonia despertaban otra
+vez sus recuerdos.
+
+Al descender los peldanos de la estacion vecina al Arco de Triunfo,
+olvido completamente a su infeliz companero y su temible esposa. Se
+sintio envuelto y empujado por la corriente humana que descendia a las
+profundidades del Metro, y el tren subterraneo le llevo al otro lado
+de Paris.
+
+Paso mas de dos horas en la casa de su amigo el inventor--modesta
+habitacion situada en una calle afluente a los bulevares exteriores--,
+y al caer la tarde se vio marchando a pie por el bulevar Rochechuart,
+hacia la plaza Pigalle.
+
+En sus excursiones por Montmartre acompanando a sudamericanos ansiosos
+de gozar las falsas y pueriles delicias de los restoranes nocturnos,
+nunca habia ido mas alla de dicha plaza. Ademas, esta parte de Paris,
+vista de noche, ofrece un espectaculo enganoso que contrasta con la
+mediocridad de su fisonomia diurna.
+
+El bulevar que el seguia estaba frecuentado por un publico de aspecto
+ordinario y vulgar. El Montmartre de que hablaban con delicia los
+forasteros, y cuyo nombre era repetido con admiracion por cierta
+juventud del otro lado del Atlantico, empezaba a partir de la plaza
+Pigalle. Este bulevar Rochechuart era como los territorios mixtos
+inmediatos a una frontera, que carecen de fisonomia propia. Debian de
+vagar en el los expelidos del Montmartre proximo por la necesidad de
+un alojamiento mas barato, o las principiantas que aun no han logrado
+ropas ni maneras convenientes para deslizarse en los grandes
+restoranes nocturnos.
+
+Segun se iba extinguiendo la tarde parecia aumentar el numero de
+hembras enganosamente vestidas, que necesitan la luz incierta del
+crepusculo para salir a la caza del hombre y del pan.
+
+Robledo se cruzaba con ellas, fingiendose ciego ante sus violentas
+ojeadas y sordo a las palabras susurrantes en honor de su apostara de
+buen mozo.
+
+"iPobres mujeres! Verse obligadas a decirme tan enorme mentira para
+poder comer..."
+
+De pronto, una de estas mujeres llamo su atencion. Era semejante a las
+otras, y, lo mismo que ellas, le miraba atrevidamente, con ojos
+provocadores. iPero estos ojos!... ?Donde habia visto el estos ojos?
+
+Iba vestida con una elegancia miserable. Sus ropas, destenidas y
+viejas, habian sido lujosas muchos anos antes; pero vistas a cierta
+distancia, aun podian enganar a los distraidos. Ademas conservaba
+cierta esbeltez, que, unida a su estatura, hacia olvidar por un
+momento los estragos de la miseria y de los anos.
+
+Al ver que Robledo se detenia un instante para examinarla mejor,
+sonrio con alegre sinceridad. Era un buen encuentro; el mejor de la
+tarde. Este senor tenia el aspecto de un extranjero rico que vaga
+desorientado por un barrio excentrico al que no volvera nunca. Habia
+que aprovechar la ocasion.
+
+Mientras tanto, Robledo continuaba inmovil, mirandola con el ceno
+fruncido por una rebusca mental.
+
+"?Quien es esta mujer?... ?Donde diablos la he visto?"
+
+Ella tambien se habia detenido, volviendo la cabeza para sonreir e
+invitandole con el gesto a que la siguiera.
+
+Se reflejaron en el rostro del ingeniero las alternativas de la
+sorpresa y la duda.
+
+"Pero ?sera?... iYo que la creia muerta hace anos!... No, no puede
+ser. Como he pensado en ella esta tarde, me equivoco... Seria una
+casualidad demasiado extraordinaria."
+
+Siguio examinandola de lejos, creyendo reconocer el pasado en algunos
+rasgos de aquella fisonomia ajada, y quedando indeciso ante otros que
+le resultaban extranos. iPero los ojos!... iaquellos ojos!...
+
+La mujer volvio a sonreir y a mover levemente la cabeza, repitiendo
+sus mudas invitaciones. Impulsado por la curiosidad, hizo Robledo
+involuntariamente un leve gesto de aceptacion y ella reanudo su
+marcha. Pero solo dio algunos pasos, deteniendose ante la cancela de
+un _bar_ de aspecto sordido, con tupidos visillos en los cristales.
+Guino un ojo, y abriendo la mampara desaparecio en el interior del
+sucio establecimiento.
+
+Quedo indeciso el espanol. Le repugnaba ir a reunirse con aquella
+mujer y al mismo tiempo se sentia arrastrado por su curiosidad.
+Presintio que si se alejaba sin hablarla quedaria para siempre en una
+incertidumbre torturante, lamentando el resto de su existencia no
+haberse enterado de si Elena vivia aun o estaba muerta. El miedo a la
+duda futura le impulso a la accion, haciendole abrir con cierta
+violencia la puerta del _bar_.
+
+Vio seis mesas, un divan de hule abullonado a lo largo de las paredes,
+espejos borrosos, y un mostrador que tenia detras una anaqueleria con
+botellas. El mostrador lo ocupaba una mujer algo vieja y de gordura
+elefantiaca, con los ojos pintados de negro y la cara moteada de
+granos y costras.
+
+Recordando sus anos juveniles pasados en Paris, reconocio Robledo el
+pequeno establecimiento frecuentado por mujeres que no disponen de
+otra industria para vivir que el encontron carnal, pero desean
+conservar cierta apariencia independiente, y a las cuales sirve la
+duena de consejera e intermediaria.
+
+Un camarero de aire afeminado servia a las parroquianas. En este
+momento eran dos. Una jovencita de rostro exanguee que se
+transparentaba, como si fuese a dejar ver las oquedades y las aristas
+de su craneo. Tosia convulsivamente, y entre tos y tos se llevaba a la
+boca un cigarrillo. En otra mesa vio a una mujer avejentada y de
+aspecto abyecto, que tal vez en su juventud habia sido hermosa.
+Conservaba la misma esbeltez arrogante de la otra seguida por Robledo,
+pero sus ropas y su rostro revelaban una miseria mayor. Bebia a lentos
+sorbos el contenido de una gran copa y se retrepaba a continuacion en
+el divan, cerrando los ojos como si estuviese ebria.
+
+Al entrar el ingeniero se dio cuenta de que la mujer habia ido a
+sentarse en el fondo del establecimiento, lejos del mostrador y de las
+otras parroquianas. Su presencia produjo cierta emocion. La patrona le
+acogio con una sonrisa repugnante por su excesiva obsequiosidad. La
+muchachita tisica tuvo para el una mirada que creia de amor, y a
+Robledo le parecio de mendiga que implora una limosna. La borracha, al
+sonreirle, mostro que le faltaban varios dientes. Luego guino un ojo
+con cinica invitacion, pero al ver que el hombre miraba a otra parte,
+levanto los hombros y volvio a adormecerse.
+
+Ocupo el recien llegado una mesa frente a la mujer que le habia
+precedido, y pudo contemplarla mas detenidamente que en la calle. Casi
+sonrio de lastima al darse cuenta del enorme engano que representaba
+el tocado de aquella vagabunda.
+
+Vista a cierta distancia, era una mujer pobremente vestida, pero con
+cierta pretenciosidad que podia enganar a los hombres humildes o a los
+imaginativos, dispuestos a creer en la elegancia de toda hembra que se
+fije en ellos. Contemplada de cerca, resultaba grotesca. Su sombrero
+de majestuosa halda tenia los bordes roidos y las plumas rotas. Vio
+sus pies por debajo de la mesa, y como la falda se le habia subido al
+sentarse, pudo contar los agujeros y los remiendos de sus medias. Uno
+de sus zapatos mostraba la suela perforada por el uso, con un pequeno
+redondel en el sitio correspondiente a los dedos. El rostro cargado de
+colorete y de pasta blanca no conseguia ocultar las arrugas de la edad
+y otras huellas de una vida trabajosa. iPero aquellos ojos!...
+
+Robledo se sentia por momentos mas convencido de que era Elena. Los
+dos se miraron fijamente. Despues ella pregunto por senas si podia
+acercarse, pasando al fin a su mesa.
+
+--He creido mejor entrar aqui, para que hablemos. Muchas veces, a los
+hombres no les gusta que los vean con una mujer en la calle. La
+mayoria son casados. Usted tal vez lo es, como los otros.
+
+Su voz era ronca; no recordaba la que el habia oido doce anos antes;
+pero a pesar de esto, su conviccion iba creciendo. "Es ella--penso--.
+Ya no es posible la duda." La mujer siguio hablando.
+
+--Tal vez me equivoco. Usted debe ser soltero. No veo su anillo de
+matrimonio.
+
+Y miraba sonriendo las manos masculinas puestas sobre la mesa. Pero
+otra cosa parecio preocuparla mas que el estado civil del senor que la
+habia seguido. Volvio los ojos con cierta ansiedad hacia el mostrador,
+donde estaba el camarero esperando su llamamiento.
+
+--?Puedo tomar una copa?--pregunto--. Advierto a usted que el _whisky_
+de aqui es magnifico. Imposible encontrarlo mejor en todo Paris.
+
+Al ver que el asentia con un movimiento de cabeza, se aproximo el
+camarero, y sin necesidad de preguntar que deseaba la parroquiana,
+trajo por su propia iniciativa una botella de _whisky_ y dos copas.
+Despues de llenar estas se alejo, no sin dirigir a Robledo una mirada
+y una sonrisa iguales a las de la duena del establecimiento.
+
+Bebio la mujer con avidez su copa, y al ver que el otro dejaba intacta
+la suya, paso por sus ojos una expresion implorante.
+
+--Antes de la guerra, el _whisky_ valia muy poco; ipero ahora!... Solo
+los reyes y los millonarios pueden beberlo. ?Me permite usted?
+
+Hizo Robledo un gesto indicador de que la cedia su parte, y ella se
+aprovecho con apresuramiento de tal permiso.
+
+El licor parecia repeler cierta torpeza mental que se reflejaba en la
+lentitud de sus palabras, dando nueva luz a sus ojos y mayor soltura a
+su lengua. Dejo de hablar en frances para preguntar en espanol:
+
+--?De donde es usted? He conocido por su acento que es americano...
+americano del Sur. ?De Buenos Aires tal vez?...
+
+Movio la cabeza Robledo negativamente, y sin perder su gravedad solto
+una mentira.
+
+--Soy de Mejico.
+
+--Conozco poco ese pais. Me detuve en Veracruz unos dias nada mas, de
+vapor a vapor. La Argentina la conozco bien: vivi alla hace anos...
+?Donde no he estado yo?... No hay lengua que no hable. Esto hace que
+los senores me aprecien y muchas amigas me tengan envidia.
+
+Robledo la miraba fijamente. Era Elena; ya no podia dudar. Y sin
+embargo, no quedaba nada en su persona de la mujer conocida en otros
+tiempos. Los ultimos doce anos habian pasado sobre ella mas que una
+existencia entera reposada y ordinaria, transfigurandola en sentido
+decadente.
+
+Si el habia podido reconocerla, era porque, al vivir tanto tiempo en
+el mismo lugar solitario y monotono, sus impresiones antiguas se
+mantenian vivas, con la incesante renovacion del recuerdo, sin que
+otras las sofocasen bajo su paso. En cambio, ella habia vivido tan
+aprisa y visto tantos hombres, que le era imposible acordarse del
+espanol. Le seria necesario para ello una energica concentracion de su
+memoria. Ademas, el ingeniero tambien se habia desfigurado con los
+anos.
+
+Sin embargo, ella, por instinto profesional, presintio que no era la
+primera vez que estaba junto a este hombre. Sus sentidos de mujer de
+presa y de hembra perseguida, obligada a defenderse y viviendo en
+perpetua inquietud, parecieron avisarla.
+
+--Yo creo--dijo--que nos hemos visto otra vez, pero no puedo acordarme
+donde, por mas que pienso. iHe corrido tantos paises!... ihe conocido
+tantos hombres!...
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+#XX#
+
+
+Robledo la miro con severidad, al mismo tiempo que preguntaba
+bruscamente:
+
+--?Como se llama usted?
+
+Ella pensaba en otra cosa, con los ojos fijos en el _whisky_, y
+contesto, distraida:
+
+--Me llamo Blanca, y algunos me apodan "la Marquesa". ?Me permite
+usted que tome otra copa?... Despues, en mi casa, no tendremos una
+botella como esta. Porque supongo que iremos a mi casa... Esta muy
+cerca... A no ser que usted prefiera el hotel.
+
+Interpretando la mirada impasible del hombre como una aprobacion, se
+apresuro a servirse una tercera copa, paladeando su contenido,
+mientras la sostenia con mano temblona. La interrumpio Robledo,
+diciendo lentamente:
+
+--Usted se llama Elena, y si la apodan "la Marquesa", es porque
+alguien la conocio cuando estaba casada con un marques italiano.
+
+Fue tal la sorpresa de la mujer, que aparto sus labios del licor,
+mirando a Robledo con ojos desmesuradamente abiertos.
+
+--Desde que le oi hablar--dijo--tuve el presentimiento de que usted me
+conocia.
+
+Maquinalmente dejo la copa sobre la mesa. Luego se arrepintio,
+apresurandose a beberla de golpe.
+
+--Pero ?quien es usted?... ?Quien eres?... ?quien eres?
+
+La primera interrogacion la hizo aproximandose a Robledo, pero este se
+echo atras, huyendo de su contacto. Las otras dos las acompano
+llevandose las manos a las sienes, como si hiciese un esfuerzo
+doloroso para concentrar su memoria. Al fin, dijo otra vez con
+desaliento:
+
+--iHan pasado tantos hombres por mi vida!...
+
+Sus ojos reflejaron de pronto la inquietud, luego el miedo, y ahora
+fue ella la que se echo atras con una expresion de animal asustado,
+como si temiese al hombre que tenia enfrente.
+
+--Al fin le reconozco--murmuro--. Si, es usted; muy cambiado, pero es
+usted. Nunca lo hubiera conocido, de no evocar esas cosas pasadas.
+
+Parecia haber recobrado su energica voluntad, y pudo mirar largo rato
+a su acompanante, sin sentir miedo. Luego anadio con voz fosca:
+
+--iMejor habria sido no vernos nunca!
+
+Quedaron los dos en largo silencio. Elena parecia haber olvidado la
+existencia de aquella botella que continuaba acariciando maquinalmente
+con sus dedos. La curiosidad del espanol pugno contra este mutismo.
+
+--?Que fue de Moreno?...
+
+Ella le escucho con una expresion de duda y extraneza, como si no le
+entendiese. Se adivinaban en sus ojos los esfuerzos de un trabajo
+mental profundamente removedor. "?Moreno? ?Quien podia ser este
+Moreno? iElla habia conocido tantos hombres!"
+
+Como si apelase al auxilio de un medicamento se sirvio una nueva copa,
+bebiendola avidamente, y su rostro parecio iluminarse al sonreir.
+
+--Ya se de quien me habla... Moreno; un pobre hombre, un iluso. No se
+nada de el.
+
+Insistio Robledo en sus preguntas, pero le fue imposible a Elena
+encontrar en su memoria una imagen clara y fija de aquel desaparecido.
+
+--Creo que murio. Se fue a su tierra, y alla debio morir ?Dice usted
+que no volvio nunca?... Pues entonces moriria aqui. Tal vez se mato.
+No se... Si tuviese que recordar las historias de todos los hombres
+que he conocido, hace anos que estaria loca. iNo cabrian en mi
+cabeza!...
+
+Robledo, con una curiosidad severa, continuo sus preguntas.
+
+--?Y la hija de Pirovani?...
+
+Volvio a llevarse ella las manos a las sienes, hundiendo los dedos en
+el pelo rubio, escandalosamente rubio, de sus falsos bucles. Al mismo
+tiempo, una mueca violenta que reflejaba su enorme esfuerzo mental
+hizo bailotear un poco las dos filas de sus dientes, igualmente
+escandalosos por su blancura.
+
+--?Pirovani?... iAh, si! Aquel italiano que vivia en Rio Negro y al
+que robo Moreno... No se; creo que nunca volvimos a hablar de su hija.
+Moreno gastaba y gastaba mientras tuvo que gastar, y yo le iba
+ensenando los placeres de la vida. iPobre tonto!...
+
+Quedo encogida en su asiento y con la cabeza baja despues de hablar
+asi. Parecia haberse empequenecido. Al levantar los ojos encontraba la
+mirada severa del espanol y volvia a bajarlos, fijandolos en la
+botella.
+
+Durante el nuevo silencio Robledo se hablo mentalmente. "iY pensar que
+por este andrajo se mataron los hombres, lloraron tantas mujeres y
+sufri yo angustias inmensas!..."
+
+Como si Elena adivinase sus pensamientos, dijo con humildad:
+
+--Usted no sabe que terribles han sido mis ultimos anos... Vino la
+guerra y se empenaron en perseguirme, no permitiendo que viviese en
+Paris. Sospechaban de mi, me creian espia y alemana, dandome cada uno
+diferente nacionalidad. Anduve por Italia; anduve por muchos paises.
+Hasta estuve en su patria: ?no es usted espanol?... No extrane la
+pregunta; ime es imposible recordar tantas cosas!... Y al volver a
+Paris no he encontrado a nadie, absolutamente a nadie de los de mi
+epoca. El mundo de antes de la guerra era otro mundo. Todos los que yo
+conoci han muerto o estan lejos. A veces creo que he caido en otro
+planeta. iQue soledad!...
+
+Parecia abrumada por este mundo nuevo, que no podia comprender.
+
+--Y el primero que me sale al paso capaz de recordarme la vida
+anterior, es usted... iMejor hubiese sido no vernos!
+
+Luego continuo, como si hablase para ella misma:
+
+--Este encuentro servira para que yo piense en cosas que nunca hubiese
+recordado... ?Por que volvio usted de tan lejos?... ?por que se le ha
+ocurrido pasear por esta parte de Montmartre que nunca frecuentan los
+extranjeros ricos?... iAy! ila maldita casualidad!
+
+De pronto se incorporo, con un reflejo azulado en las pupilas.
+
+--Dejeme beber. iComo le agradeceria que me regalase toda la botella!
+La necesito despues de este maldito encuentro que va a resucitar
+tantas cosas... Yo amo la vida por encima de todo. No me dan miedo las
+desgracias ni las miserias, a cambio de seguir viviendo... Pero temo a
+los recuerdos, y el _whisky_ los mata o los viste de tal modo que
+resultan agradables. Dejeme beber; no me diga que no.
+
+Como Robledo permaneciese silencioso, Elena volvio a apoderarse de la
+botella para llenar su copa, apurandola con lento regodeo. Mientras
+bebia senalo con los ojos a la muchachuela, que continuaba fumando y
+tosiendo.
+
+--Es como todas las de ahora: morfina, cocaina, etcetera... Yo soy de
+mi epoca, estilo antiguo; las tales drogas me ponen enferma. Solo creo
+en lo clasico.
+
+Y acaricio el contorno de la botella con mano amorosa. Su rostro
+parecia iluminado por una extrana lucidez, que iba en aumento segun
+ella bebia. Al verse duena de todo el _whisky_ deseaba quedar sola
+para paladearlo sin prisa, y dijo a Robledo:
+
+--Vayase y no se acuerde de mi. Si quiere darme algo, se lo
+agradecere; si no me da nada, me contento con la botella: un regalo de
+principe... Vayase, Robledo; este sitio no es para usted.
+
+Pero el permanecio inmovil, deseando excitar su memoria para saber
+algo mas de su misterioso pasado.
+
+--?Y Canterac?... ?Encontro usted alguna vez al capitan Canterac?...
+
+Este nombre tardo a resucitar en la memoria de ella mas aun que los
+nombres anteriores. Robledo, para ayudarla, recordo el parque
+artificial improvisado en su honor a orillas del rio Negro.
+
+--Fue _chic_ aquella fiesta, ?no es cierto?... Otros hombres han hecho
+por mi cosas mas caras; pero aquello resulto original... iPobre
+capitan! Lo he visto despues muchas veces; creo que ahora es general.
+?Como dice usted que se llamaba?...
+
+Y siguio evocando sus recuerdos; pero el espanol se dio cuenta de que
+confundia a Canterac con otro militar amigo suyo, haciendo una sola
+persona de los dos hombres, conocidos en periodos distintos de su
+vida.
+
+Robledo sabia con certeza que Canterac habia muerto. Vagaba por las
+republicas del Pacifico, cambiando de ocupacion, unas veces en las
+salitreras de Chile, otras en las minas de Bolivia y del Peru, cuando
+estallo la guerra, y volvio a Francia para incorporarse al ejercito.
+Habia muerto en Verdun con un heroismo obscuro, como tantos otros, y
+esta mujer no guardaba una imagen precisa de el, despues de haber
+perturbado tan deplorablemente su existencia. Ni siquiera parecio
+recordar su nombre al repetirlo Robledo.
+
+Las preguntas de este iban excavando, sin embargo, su memoria, y al
+fin acabo ella por repeler su adormecimiento mental, sufriendo el
+salto en masa de los recuerdos despertados. De pronto fue Elena la que
+pregunto:
+
+--?Como se llamaba aquel muchacho americano companero suyo?... Creo
+que fue el unico hombre que me intereso un poco entre los muchos que
+me buscaban... Tal vez le ame, por lo mismo que nunca me deseo
+verdaderamente. Algunas veces, muy de tarde en tarde, me he acordado
+de el... ?Se caso?
+
+Hizo Robledo un signo afirmativo y ella siguio hablando.
+
+--No diga mas. Mirandole a usted creo que los anos pasados vuelven a
+pasar, pero en sentido inverso, y todo lo recuerdo poco a poco... Ese
+joven se llamaba Ricardo, y tal vez se habra casado con aquella
+muchachita de la Pampa a la que le daban un nombre de flor.
+
+Estos recuerdos, los unicos que resurgian en su memoria vivos y bien
+determinados, le inspiraron la amarga tristeza que infunde el bien
+ajeno.
+
+Se miro a si misma con una conmiseracion despectiva, como si se
+contemplase por primera vez. Ella que se habia creido durante muchos
+anos el centro de lo existente, se veia en lo mas bajo, y aun
+adivinaba nuevos abismos por los que seguiria rodando, pues para la
+desgracia nunca hay termino.
+
+Los demas podian evocar su pasado con una melancolia dulce. Era un
+placer igual a una musica suave y antigua, a un perfume de ramo
+marchito. Los recuerdos de ella mordian como lobos rabiosos y la
+perseguirian hasta la muerte. Por eso necesitaba vivir en una
+inconsciencia animal, asesinando todos los dias su pensamiento con el
+alcohol.
+
+Quiso exteriorizar su desesperacion y murmuro, senalando a la otra
+mujer medio ebria que dormitaba en el divan:
+
+--Asi sere yo dentro de poco.
+
+Se obscurecio su rostro, como si pasase sobre el la sombra de sus
+ultimas horas, y bajando las pupilas anadio:
+
+--Y luego morir.
+
+Robledo permanecio silencioso. Habia sacado disimuladamente su cartera
+de un bolsillo interior y contaba papeles debajo de la mesa. Ella
+siguio murmurando, sin darse cuenta de que repetia sus mas ocultos
+pensamientos:
+
+--Tal vez alguien escriba entonces en los periodicos unas lineas
+hablando de la llamada "Marquesa", y media docena de personas en todo
+el mundo me recuerden. Tal vez ni esto, y quedare para siempre en el
+fondo del rio. Pero ?tendre valor?...
+
+Busco Robledo una mano de ella por debajo de la mesa, entregandole un
+rollo de pequenos papeles.
+
+--No debia tomarlo--dijo la mujer--. Yo solo puedo admitir dinero de
+los que no me conocen.
+
+Pero guardo en su pecho los billetes de Banco. Sus ojos,
+repentinamente alegres, parecieron desmentir el tono de resignada
+dignidad con que formulaba sus excusas por haber aceptado el donativo.
+
+La mirada de Robledo era ahora de conmiseracion.
+
+iPobre "bella Elena"! Habia pasado por la vida como pasan sobre los
+mares australes los grandes albatros, orgullosos de su blancura y de
+la fuerza de sus alas, abatiendose con una voracidad implacable sobre
+las presas que descubren a traves de las olas, creyendo que todo
+cuanto existe ha sido creado unicamente para que ellos lo devoren. Era
+un aguila atlantica majestuosa y fiera, con el perfume salino de la
+inmensidad y la carne coriacea de la fuerza. Pero los anos habian
+pasado, disolviendo la orgullosa ilusion de la juventud que se
+considera inmortal, y ahora el ave arrogante del infinito azul se veia
+obligada a buscar su comida en los excrementos oceanicos amontonados
+en la costa. Cuando el frio y la tiniebla la impelian hacia la luz,
+sus alas moribundas chocaban con los vidrios guardadores del fuego.
+Iba en busca de la ventana que refleja el rescoldo hospitalario del
+hogar, y tropezaba con la lente del faro, dura e insensible como un
+muro, acostumbrada a repeler la colera de las tempestades. Y en uno de
+estos choques caeria con las alas rotas para siempre, y el mar de la
+vida tragaria su cuerpo con la misma indiferencia que habia sorbido
+antes a las numerosas victimas de ella.
+
+Contemplo Robledo despues a sus amigos y se vio a si mismo en una
+forma igualmente animal. Eran bueyes magnificamente alimentados,
+tranquilos y buenos, como las reses que pastaban, hinchadas por la
+abundancia, en los campos regados de su colonia. Tenian las firmes
+virtudes del que ve su existencia asegurada, a cubierto de todo
+riesgo, y no necesita hacer dano a los demas para vivir... Y asi
+continuarian placidamente, sin violentas alegrias, pero tambien sin
+dolores, hasta que llegase su hora ultima...
+
+?Quien habia vivido mejor su existencia?... ?Era aquella mujer de
+biografia fabulosa, incapaz de recordar exactamente su origen y sus
+aventuras como si un cerebro humano no pudiera contener una historia
+tan extensa como un mundo?... ?Eran ellos honrados rumiantes de la
+felicidad, que ya habian hecho sobre la tierra cuanto debian hacer?...
+
+No pudo seguir pensando. El camarero del _bar_ habia salido a la
+calle, llamado por un hombre, y volvio con aire inquieto, diciendo a
+la duena, algunas palabras en voz baja.
+
+--iVolad, palomas mias!--grito la mujerona desde el mostrador,
+dirigiendose a las dos parroquianas mas proximas.
+
+Y explico que la policia estaba haciendo una _razzia_ de mujeres en el
+barrio, y tal vez visitase su establecimiento. Un amigo fiel acababa
+de traer el aviso.
+
+La muchachita tisica arrojo el cigarro, escapando con un temblor
+cerval, que aun hacia mas angustiosa su tos. La beoda abrio los ojos,
+miro en torno y volvio a cerrarlos, murmurando:
+
+--iQue vengan! En la comisaria se duerme lo mismo que aqui.
+
+Elena se apresuro a huir. Tenia miedo; pero procuro marchar hacia la
+puerta con cierta majestad, pensando que un hombre estaba a sus
+espaldas. No queria que la confundiesen con las otras.
+
+Al verse solo el espanol, entrego un billete al camarero por toda la
+botella y salio sin querer recibir el cambio. Luego, en el bulevar,
+miro inutilmente a un lado y a otro. Elena habia desaparecido...
+
+No la veria mas. Cuando ella muriese, el no recibiria la noticia de su
+muerte. Iba a pasar el resto de su existencia sin saber con certeza si
+la otra vivia aun. Despues de este encuentro adivinaba su final. Era
+de las que salen de la vida de un modo tragico, pero sin estrepito,
+sin que suene su nombre, habiendo sobrevivido muchos anos a su
+historia muerta.
+
+--Y esta es la Elena--se dijo--que, igual a la del viejo poeta,
+origino la guerra entre los hombres en un rincon de la tierra...
+
+La duda formulaba preguntas en su interior. ?Habia sido esta mujer
+verdaderamente mala, con plena conciencia de su perversidad?... ?Era
+una ansiosa de los placeres de la vida, que avanzaba inconsciente, sin
+reparar en lo que iba aplastando bajo sus pies?...
+
+Mientras buscaba un carruaje, se dijo como conclusion:
+
+--Mejor hubiese sido para ella morir hace doce anos... ?Para que sigue
+viviendo?
+
+Sonrio tristemente al pensar en la relatividad de los valores humanos
+y la distinta importancia de las personas, segun el ambiente en que se
+mueven.
+
+--iPensar que este andrajo fue igual a la heroina de Homero en aquella
+tierra a medio civilizar, donde no abundan las mujeres!... ?Que dirian
+ahora los que tantas locuras hicieron por ella, si la viesen como yo
+la he visto?...
+
+Cuando llego al hotel, Watson y su esposa acababan de volver de su
+paseo.
+
+Dos criados seguian a Celinda cargados con enormes paquetes: las
+adquisiciones de aquella tarde.
+
+Miro Watson su reloj con impaciencia.
+
+--Son cerca de las siete, y hemos de vestirnos y comer antes de ir a
+la Opera... Cuando las mujeres se ponen a comprar trajes y sombreros,
+no acaban nunca.
+
+Celinda remedo la fingida indignacion de su esposo con graciosos
+ademanes, y acabo por besarle, entrandose luego en la habitacion
+inmediata para cambiar de vestido.
+
+Watson pregunto a Robledo si les acompanaba a la Opera.
+
+--No; voy haciendome viejo, y me molesta ponerme de frac y guantes
+blancos para escuchar musica. Prefiero quedarme en el hotel. Vere como
+acuestan a Carlitos... Le he prometido un cuento.
+
+Sintio en su interior la molestia de la duda. ?Debia relatar a Celinda
+y su marido el encuentro de aquella tarde?... ?Seria mas prudente
+comunicarselo solamente a Watson?
+
+Rara vez en sus conversaciones habian recordado a la esposa de
+Torrebianca. Celinda, tan alegre y desenfadada, fruncia el ceno con
+expresion agresiva cuando nombraban en su presencia a la marquesa.
+
+Podia representar para ella un deleite cruel el conocimiento de la
+abyeccion de la otra. Luego, Robledo se arrepintio de tal suposicion.
+A Celinda, en plena felicidad, le repugnaba seguramente la venganza, y
+solo le proporcionarian sus noticias la molestia de un mal recuerdo.
+
+"?Para que resucitar el pasado?... iQue la vida continue!"
+
+Y solo se ocupo en pensar la maravillosa historia que iba a contarle a
+su principe heredero.
+
+
+
+
+#FIN#
+
+Villa Fontana Rosa
+Menton (Alpes Maritimos)
+Febrero-Abril 1922.
+
+
+
+
+
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+works. See paragraph 1.E below.
+
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+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ https://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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