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+The Project Gutenberg EBook of Zalacain El Aventurero, by Pio Baroja
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+
+Title: Zalacain El Aventurero
+
+Author: Pio Baroja
+
+Release Date: August 23, 2004 [EBook #13264]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ASCII
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK ZALACAIN EL AVENTURERO ***
+
+
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+
+Produced by Stan Goodman, Virginia Paque and the Online Distributed
+Proofreading Team.
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+[Nota del Transcriptor: Este texto digital ha conservado las
+irregularidades en puntuacion, acentuacion y ortografia del libro original.]
+
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+
+ ZALACAIN EL AVENTURERO
+
+
+ PIO BAROJA
+
+
+ ZALACAIN EL AVENTURERO
+
+ (Historia de las buenas andanzas y fortunas de
+ Martin Zalacain el Aventurero)
+
+ MADRID.--1919.
+
+
+
+
+
+PROLOGO
+
+COMO ERA LA VILLA DE URBIA EN EL ULTIMO TERCIO DEL SIGLO XIX
+
+
+Una muralla de piedra, negruzca y alta rodea a Urbia. Esta muralla sigue
+a lo largo del camino real, limita el pueblo por el Norte y al llegar al
+rio se tuerce, tropieza con la iglesia, a la que coge, dejando parte del
+abside fuera de su recinto, y despues escala una altura y envuelve la
+ciudad por el Sur.
+
+Hay todavia, en los fosos, terrenos encharcados con hierbajos y
+espadanas, poternas llenas de hierros, garitas desmochadas, escalerillas
+musgosas, y alrededor, en los glacis, altas y romanticas arboledas,
+malezas y boscajes y verdes praderas salpicadas de florecillas. Cerca,
+en la aguda colina a cuyo pie se sienta el pueblo, un castillo sombrio
+se oculta entre gigantescos olmos.
+
+Desde el camino real, Urbia aparece como una agrupacion de casas
+decrepitas, leprosas, inclinadas, con balcones corridos de madera y
+miradores que asoman por encima de la negra pared de piedra que las
+circunda.
+
+Tiene Urbia una barriada vieja y otra nueva. La barriada vieja, la
+_calle_, como se le llama por antonomasia en vascuence, esta formada,
+principalmente, por dos callejuelas estrechas, sinuosas y en cuesta que
+se unen en la plaza.
+
+El pueblo viejo, desde la carretera, traza una linea quebrada de tejados
+torcidos y mugrientos, que va descendiendo desde el Castillo hasta el
+rio. Las casas, encaramadas en la cintura de piedra de la ciudad, parece
+a primera vista que se encuentran en una posicion estrecha e incomoda,
+pero no es asi, sino todo lo contrario, porque, entre el pie de las
+casas y los muros fortificados, existe un gran espacio ocupado por una
+serie de magnificas huertas. Tales huertas, protegidas de los vientos
+frios, son excelentes. En ellas se pueden cultivar plantas de zona
+calida como naranjos y limoneros.
+
+La muralla, por la parte interior que da a las huertas, tiene un camino
+formado por grandes losas, especie de acera de un metro de ancho con su
+barandado de hierro.
+
+En los intersticios de estas losas viejas, y desgastadas por las
+lluvias, crecen la venenosa cicuta y el beleno; junto a las paredes
+brillan, en la primavera, las flores amarillentas del diente del leon y
+del verbasco, los gladiolos de hermoso color carmesi y las digitales
+purpureas. Otros muchos hierbajos, mezclados con ortigas y amapolas, se
+extienden por la muralla y adornan con su verdura y con sus
+constelaciones de flores pequenas y simples las almenas, las aspilleras
+y los matacanes.
+
+Durante el invierno, en las horas de sol, algunos viejos de la vecindad,
+con traje de casa y zapatillas, pasean por la cornisa, y al llegar Marzo
+o Abril contemplan los progresos de los hermosos perales y melocotoneros
+de las huertas.
+
+Observan tambien, disimuladamente, por las aspilleras, si viene algun
+coche o carro al pueblo, si hay novedades en las casas de la barriada
+nueva, no sin cierta hostilidad, porque todos los habitantes del
+interior sienten una obscura y mal explicada antipatia por sus
+convecinos de extra-muros.
+
+La cintura de piedra del pueblo viejo se abre en unos sitios por puertas
+ojivales; en otros se rompe irregularmente, dejando un boquete que por
+dias se ve agrandarse.
+
+En algunas de las puertas, debajo, de la ojiva primitiva, se hizo
+posteriormente, no se sabe con que objeto, un arco de medio punto.
+
+En las piedras de las jambas quedan empotrados hierros que sirvieron
+para las poternas. Los puentes levadizos estan substituidos por montones
+de tierra que rellenan el foso hasta la necesaria altura.
+
+Urbia ofrece aspectos varios segun el sitio de donde se le contemple;
+desde lejos y viniendo desde la carretera, sobre todo al anochecer,
+tiene la apariencia de un castillo feudal; la ciudadela sombria,
+envuelta entre grandes arboles, prolongada despues por el pueblo con sus
+muros fortificados que chorrean agua, presentan un aspecto grave y
+guerrero; en cambio, desde el puente y un dia de sol, Urbia no da
+ninguna impresion fosca, por el contrario, parece una diminuta
+Florencia, asentada en las orillas de un riachuelo claro, pedregoso,
+murmurador y de rapida corriente.
+
+Las dos filas de casas banadas por el rio son casas viejas con galerias
+y miradores negruzcos, en los cuales cuelgan ropas puestas a secar,
+ristras de ajos y de pimientos. Estas galerias tienen en un extremo una
+polea y un cubo para subir agua. Al finalizar las casas, siguiendo las
+orillas del rio, hay algunos huertos, por cuyas tapias verdosas surgen
+cipreses altos, delgados y espirituales, lo que da a este rincon un
+mayor aspecto florentino.
+
+Urbia intra-muros se acaba pronto; fuera de las dos calles largas, solo
+tiene callejones humedos y estrechos y la plaza. Esta es una encrucijada
+lobrega, constituida por una pared de la iglesia con varias rejas
+tapiadas, por la Casa del Ayuntamiento con sus balcones volados y su
+gran porton coronado por el escudo de la villa, y por un caseron enorme
+en cuyo bajo se halla instalado el almacen de Azpillaga.
+
+El almacen de Azpillaga, donde se encuentra de todo, debe dar a los
+aldeanos la impresion de una caja de Pandora, de un mundo inexplorado y
+lleno de maravillas. A la puerta de casa de Azpillaga, colgando de las
+negras paredes, suelen verse chisteras para jugar a la pelota, albardas,
+jaquimas, monturas de estilo andaluz; y en las ventanas, que hacen de
+escaparate frascos con caramelos de color, aparejos complicados de
+pesca, con su corcho rojo y sus canas, redes sujetas a un mango, marcos
+de hojadelata, santos de yeso y de laton y estampas viejas, sucias por
+las moscas.
+
+En el interior hay ropas, mantas, lanas, jamon, botellas de Chartreuse
+falsificado, loza fina... El Museo Britanico no es nada, en variedad, al
+lado de este almacen.
+
+A la puerta suele pasearse Azpillaga, grueso, majestuoso, con su aire
+clerical, unas mangas azules y su boina. Las dos calles principales de
+Urbia son estrechas, tortuosas y en cuesta. La mayoria de los vecinos de
+esas dos calles son labradores, alpargateros y carpinteros de carros.
+Los labradores, por la manana, salen al campo con sus yuntas. Al
+despertar el pueblo, al amanecer, se oyen los mugidos de los bueyes;
+luego, los alpargateros sacan su banco a la acera, y los carpinteros
+trabajan en medio de la calle en compania de los chiquillos, de las
+gallinas y de los perros.
+
+Algunas de las casas de las dos calles principales muestran su escudo,
+otras, sentencias escritas en latin, y la generalidad, un numero, la
+fecha en que se hicieron y el nombre del matrimonio que las mando
+construir...
+
+Hoy, el pueblo lo forma casi exclusivamente la parte nueva, limpia,
+coquetona, un poco presuntuosa. El verano cruzan la carretera un sin fin
+de automoviles y casi todos se paran un momento en la casa de Ohando,
+convertido en Gran Hotel de Urbia. Algunas senoritas, apasionadas por lo
+pintoresco, mientras el grueso papa escribe postales en el hotel, suben
+las escaleras del portal de la Antigua, recorren las dos calles
+principales de la ciudad y sacan fotografias de los rincones que les
+parecen romanticos y de los grupos de alpargateros que se dejan retratar
+sonriendo burlonamente.
+
+Hace cuarenta anos la vida en Urbia era pacifica y sencilla; los
+domingos habia el acontecimiento de la misa mayor, y por la tarde el
+acontecimiento de las visperas. Despues, en un prado anejo a la
+Ciudadela y del cual se habia apoderado la villa, iba el tamborilero y
+la gente bailaba alegremente, al son del pito y del tamboril, hasta que
+el toque del Angelus terminaba con la zambra y los campesinos volvian a
+sus casas despues de hacer una estacion en la taberna.
+
+
+
+
+LIBRO PRIMERO
+
+La infancia de Zalacain
+
+
+
+
+CAPITULO PRIMERO
+
+COMO VIVIO Y SE EDUCO MARTIN ZALACAIN
+
+
+Un camino en cuesta baja de la Ciudadela pasa por encima del cementerio
+y atraviesa el portal de Francia. Este camino, en la parte alta, tiene a
+los lados varias cruces de piedra, que terminan en una ermita y por la
+parte baja, despues de entrar en la ciudad, se convierte en calle. A la
+izquierda del camino, antes de la muralla, habia hace anos un caserio
+viejo, medio derruido, con el tejado terrero lleno de pedruscos y la
+piedra arenisca de sus paredes desgastada por la accion de la humedad y
+del aire. En el frente de la decrepita y pobre casa, un agujero indicaba
+donde estuvo en otro tiempo el escudo, y debajo de el se adivinaban, mas
+bien que se leian, varias letras que componian una frase latina: _Post
+funera virtus vivit_.
+
+En este caserio nacio y paso los primeros anos de su infancia Martin
+Zalacain de Urbia, el que, mas tarde, habia de ser llamado Zalacain el
+Aventurero; en este caserio sono sus primeras aventuras y rompio los
+primeros pantalones.
+
+Los Zalacain vivian a pocos pasos de Urbia, pero ni Martin ni su familia
+eran ciudadanos; faltaban a su casa unos metros para formar parte de la
+villa.
+
+El padre de Martin fue labrador, un hombre obscuro y poco comunicativo,
+muerto en una epidemia de viruelas; la madre de Martin tampoco era mujer
+de caracter; vivio en esa obscuridad psicologica normal entre la gente
+del campo, y paso de soltera a casada y de casada a viuda con absoluta
+inconsciencia. Al morir su marido, quedo con dos hijos Martin y una nina
+menor, llamada Ignacia.
+
+El caserio donde habitaban los Zalacain pertenecia a la familia de
+Ohando, familia la mas antigua aristocratica y rica de Urbia.
+
+Vivia la madre de Martin casi de la misericordia de los Ohandos.
+
+En tales condiciones de pobreza y de miseria, parecia logico que, por
+herencia y por la accion del ambiente, Martin fuese como su padre y su
+madre, obscuro, timido y apocado; pero el muchacho resulto decidido,
+temerario y audaz.
+
+En esta epoca, los chicos no iban tanto a la escuela como ahora, y
+Martin paso mucho tiempo sin sentarse en sus bancos. No sabia de ella
+mas si no que era un sitio obscuro, con unos cartelones blancos en las
+paredes, lo cual no le animaba a entrar. Le alejaba tambien de aquel
+modesto centro de ensenanza el ver que los chicos de la calle no le
+consideraban como uno de los suyos, a causa de vivir fuera del pueblo y
+de andar siempre hecho un andrajoso.
+
+Por este motivo les tenia algun odio; asi que cuando algunos chiquillos
+de los caserios de extramuros entraban en la calle y comenzaban a
+pedradas con los ciudadanos, Martin era de los mas encarnizados en el
+combate; capitaneaba las hordas barbaras, las dirigia y hasta las
+dominaba.
+
+Tenia entre los demas chicos el ascendiente de su audacia y de su
+temeridad. No habia rincon del pueblo que Martin no conociera. Para el,
+Urbia era la reunion de todas las bellezas, el compendio de todos los
+intereses y magnificencias.
+
+Nadie se ocupaba de el, no compartia con los demas chicos la escuela y
+huroneaba por todas partes. Su abandono le obligaba a formarse sus ideas
+espontaneamente y a templar la osadia con la prudencia.
+
+Mientras los ninos de su edad aprendian a leer, el daba la vuelta a la
+muralla, sin que le asustasen las piedras derrumbadas, ni las zarzas que
+cerraban el paso.
+
+Sabia donde habia palomas torcaces e intentaba coger sus nidos, robaba
+fruta y cogia moras y fresas silvestres.
+
+A los ocho anos, Martin gozaba de una mala fama digna ya de un hombre.
+Un dia, al salir de la escuela, Carlos Ohando, el hijo de la familia
+rica que dejaba por limosna el caserio a la madre de Martin, senalandole
+con el dedo, grito:
+
+--iEse! Ese es un ladron.
+
+--iYo!--exclamo Martin.
+
+--Tu, si. El otro dia te vi que estabas robando peras en mi casa. Toda
+tu familia es de ladrones.
+
+Martin, aunque respecto a el no podia negar la exactitud del cargo,
+creyo no debia permitir este ultraje dirigido a los Zalacain y,
+abalanzandose sobre el joven Ohando, le dio una bofetada morrocotuda.
+Ohando contesto con un punetazo, se agarraron los dos y cayeron al
+suelo, se dieron de trompicones, pero Martin, mas fuerte, tumbaba
+siempre al contrario. Un alpargatero tuvo que intervenir en la contienda
+y, a puntapies y a empujones, separo a los dos adversarios. Martin se
+separo triunfante y el joven Ohando, magullado y maltrecho, se fue a su
+casa.
+
+La madre de Martin, al saber el suceso, quiso obligar a su hijo a
+presentarse en casa de Ohando y a pedir perdon a Carlos, pero Martin
+afirmo que antes lo matarian. Ella tuvo que encargarse de dar toda clase
+de excusas y explicaciones a la poderosa familia.
+
+Desde entonces, la madre miraba a su hijo como a un reprobo.
+
+--iDe donde ha salido este chico asi!--decia, y experimentaba al pensar
+en el un sentimiento confuso de amor y de pena, solo comparable con el
+asombro y la desesperacion de la gallina, cuando empolla huevos de pato
+y ve que sus hijos se zambullen en el agua sin miedo y van nadando
+valientemente.
+
+
+
+
+CAPITULO II
+
+DONDE SE HABLA DEL VIEJO CINICO MIGUEL DE TELLAGORRI
+
+
+Algunas veces, cuando su madre enviaba por vino o por sidra a la taberna
+de Arcale a su hijo Martin, le solia decir:
+
+--Y si le encuentras, al viejo Tellagorri, no le hables, y si te dice
+algo, respondele a todo que no.
+
+Tellagorri, tio-abuelo de Martin, hermano de la madre de su padre, era
+un hombre flaco, de nariz enorme y ganchuda, pelo gris, ojos grises, y
+la pipa de barro siempre en la boca. Punto fuerte en la taberna de
+Arcale, tenia alli su centro de operaciones, alli peroraba, discutia y
+mantenia vivo el odio latente que hay entre los campesinos por el
+propietario.
+
+Vivia el viejo Tellagorri de una porcion de pequenos recursos que el se
+agenciaba, y tenia mala fama entre las personas pudientes del pueblo.
+Era, en el fondo, un hombre de rapina, alegre y jovial, buen bebedor,
+buen amigo y en el interior de su alma bastante violento para pegarle un
+tiro a uno o para incendiar el pueblo entero.
+
+La madre de Martin presintio que, dado el caracter de su hijo,
+terminaria haciendose amigo de Tellagorri, a quien ella consideraba como
+un hombre siniestro. Efectivamente, asi fue; el mismo dia en que el
+viejo supo la paliza que su sobrino habia adjudicado al joven Ohando, le
+tomo bajo su proteccion y comenzo a iniciarle en su vida.
+
+El mismo senalado dia en que Martin disfruto de la amistad de
+Tellagorri, obtuvo tambien la benevolencia de _Marques. Marques_ era el
+perro de Tellagorri, un perro chiquito, feo, contagiado hasta tal punto
+con las ideas, preocupaciones y manas de su amo, que era como el;
+ladron, astuto, vagabundo, viejo, cinico, insociable e independiente.
+Ademas, participaba del odio de Tellagorri por los ricos, cosa rara en
+un perro. Si _Marques_ entraba alguna vez en la iglesia, era para ver si
+los chicos habian dejado en el suelo de los bancos donde se sentaban
+algun mendrugo de pan, no por otra cosa. No tenia veleidades misticas. A
+pesar de su titulo aristocratico, _Marques_, no simpatizaba ni con el
+clero ni con la nobleza. Tellagorri le llamaba siempre _Marquesch_,
+alteracion que en vasco parece mas carinosa.
+
+Tellagorri poseia un huertecillo que no valia nada, segun los
+inteligentes, en el extremo opuesto de su casa, y para ir a el le era
+indispensable recorrer todo el balcon de la muralla. Muchas veces le
+propusieron comprarle el huerto, pero el decia que le venia de familia y
+que los higos de sus higueras eran tan excelentes, que por nada del
+mundo venderia aquel pedazo de tierra.
+
+Todo el mundo creia que conservaba el huertecillo para tener derecho de
+pasar por la muralla y robar, y esta opinion no se hallaba, ni mucho
+menos, alejada de la realidad.
+
+Tellagorri era de la familia de los Galchagorris, la familia de los
+pantalones colorados, y este consonante, entre el mote de su familia y
+su nombre habia servido al padre de la sacristana, viejo chusco que
+odiaba a Tellagorri, de motivo a una cancion que hasta los chicos la
+sabian y que mortificaba profundamente a Tellagorri.
+
+La cancion decia asi:
+
+ Tellagorri
+ Galchagorri
+ Ongui etorri
+ Onera.
+ Ostutzale
+ Erantzale
+ Nescatzale
+ Zu cera.
+
+(Tellagorri, Galchagorri, bien venido seas aqui. Aficionado a robar,
+aficionado a beber aficionado a las muchachas, eres tu.)
+
+Tellagorri, al oir la cancion, fruncia el entrecejo y se ponia serio.
+
+Tellagorri era un individualista convencido, tenia el individualismo del
+vasco reforzado y calafateado por el individualismo de los Tellagorris.
+
+--Cada cual que conserve lo que tenga y que robe lo que pueda--decia.
+
+Esta era la mas social de sus teorias, las mas insociables se las
+callaba.
+
+Tellagorri no necesitaba de nadie para vivir. El se hacia la ropa, el se
+afeitaba y se cortaba el pelo, se fabrica las abarcas, y no necesitaba
+de nadie, ni de mujer ni de hombre. Asi al menos lo aseguraba el.
+
+Tellagorri, cuando le tomo por su cuenta a Martin, le enseno toda su
+ciencia. Le explico la manera de acogotar una gallina sin que
+alborotase, le mostro la manera de coger los higos y las ciruelas de las
+huertas sin peligro de ser visto, y le enseno a conocer las setas buenas
+de las venenosas por el color de la hierba en donde se crian.
+
+Esta cosecha de setas y la caza de caracoles constituia un ingreso para
+Tellagorri, pero el mayor era otro.
+
+Habia en la Ciudadela, en uno de los lienzos de la muralla, un rellano
+formado por tierra, al cual parecia tan imposible llegar subiendo como
+bajando. Sin embargo, Tellagorri dio con la vereda para escalar aquel
+rincon y, en este sitio recondito y soleado, puso una verdadera
+plantacion de tabaco, cuyas hojas secas vendia al tabernero Arcale.
+
+El camino que llevaba a la plantacion de tabaco del viejo, partia de una
+heredad de los Ohandos y pasaba por un foso de la Ciudadela. Abriendo
+una puerta vieja y carcomida que habia en este foso, por unos escalones
+cubiertos de musgo, se llegaba al rincon de Tellagorri.
+
+Este camino subia apoyandose en las gruesas raices de los arboles,
+constituyendo una escalera de desiguales tramos, metida en un tunel de
+ramaje.
+
+En verano, las hojas lo cubrian por completo. En los dias calurosos de
+Agosto se podia dormir alli a la sombra, arrullado por el piar de los
+pajaros y el rezongar de los moscones.
+
+El foso era lugar tambien interesante para Martin; las paredes estaban
+cubiertas de musgos rojos, amarillos y verdes; entre las piedras nacian
+la lechetrezna, el beleno y el yezgo, y los grandes lagartos
+tornasolados se tostaban al sol. En los huecos de la muralla tenian sus
+nidos las lechuzas y los mochuelos.
+
+Tellagorri explicaba todo detenidamente a Martin.
+
+Tellagorri era un sabio, nadie conocia la comarca como el, nadie
+dominaba la geografia del rio Ibaya, la fauna y la flora de sus orillas
+y de sus aguas como este viejo cinico.
+
+Guardaba, en los agujeros del puente romano, su aparejo y su red para
+cuando la veda; sabia pescar al martillo, procedimiento que se reduce a
+golpear algunas losas del fondo del rio y luego a levantarlas, con lo
+que quedan las truchas que han estado debajo inmoviles y aletargadas.
+
+Sabia cazar los peces a tiros; ponia lazos a las nutrias en la cueva de
+Amaviturrieta, que se hunde en el suelo y esta a medias llena de agua;
+echaba las redes en Ocin beltz, el agujero negro en donde el rio se
+embalsa; pero no empleaba nunca la dinamita porque, aunque vagamente,
+Tellagorri amaba la Naturaleza y no queria empobrecerla.
+
+Le gustaba tambien a este viejo embromar a la gente: decia que nada
+gustaba tanto a las nutrias como un periodico con buenas noticias, y
+aseguraba que si se dejaba un papel a la orilla del rio, estos animales
+salen a leerlo; contaba historias extraordinarias de la inteligencia de
+los salmones y de otros peces. Para Tellagorri, los perros si no
+hablaban era porque no querian, pero el los consideraba con tanta
+inteligencia como una persona. Este entusiasmo por los canes le habia
+impulsado a pronunciar esta frase irrespetuosa:
+
+--"Yo le saludo con mas respeto a un perro de aguas, que al senor
+parroco."
+
+La tal frase escandalizo el pueblo.
+
+Habia gente que comenzaba a creer que Tellagorri y Voltaire eran los
+causantes de la impiedad moderna.
+
+Cuando no tenian, el viejo y el chico, nada que hacer, iban de caza con
+_Marquesch_ al monte. Arcale le prestaba a Tellagorri su escopeta.
+Tellagorri, sin motivo conocido, comenzaba a insultar a su perro. Para
+esto siempre tenia que emplear el castellano:
+
+--iCanalla! iGranuja!--le decia--. iViejo cochino! iCobarde!
+
+_Marques_ contestaba a los insultos con un ladrido suave, que parecia
+una quejumbrosa protesta, movia la cola como un pendulo y se ponia a
+andar en zig-zag, olfateando por todas partes. De pronto veia que
+algunas hierbas se movian y se lanzaba a ellas como una flecha.
+
+Martin se divertia muchisimo con estos espectaculos. Tellagorri lo tenia
+como acompanante para todo, menos para ir a la taberna; alli no le
+queria a Martin. Al anochecer, solia decirle, cuando el iba a perorar al
+parlamento de casa de Arcale:
+
+--Anda, vete a mi huerta y coge unas peras de alli, del rincon, y
+llevatelas a casa. Manana me daras la llave.
+
+Y le entregaba un pedazo de hierro que pesaba media tonelada por lo
+menos.
+
+Martin recorria el balcon de la muralla. Asi sabia que en casa de Tal
+habian plantado alcachofas y en la de Cual judias. El ver las huertas y
+las casas ajenas desde lo alto de la muralla, y el contemplar los
+trabajos de los demas, iba dando a Martin cierta inclinacion a la
+filosofia y al robo.
+
+Como en el fondo el joven Zalacain era agradecido y de buena pasta,
+sentia por su viejo Mentor un gran entusiasmo y un gran respeto.
+Tellagorri lo sabia, aunque daba a entender que lo ignoraba; pero en
+buena reciprocidad, todo lo que comprendia que le gustaba al muchacho o
+servia para su educacion, lo hacia si estaba en su mano.
+
+iY que rincones conocia Tellagorri! Como buen vagabundo era aficionado a
+la contemplacion de la Naturaleza. El viejo y el muchacho subian a las
+alturas de la Ciudadela, y alla, tendidos sobre la hierba y las aliagas,
+contemplaban el extenso paisaje. Sobre todo, las tardes de primavera era
+una maravilla. El rio Ibaya, limpio, claro, cruzaba el valle por entre
+heredades verdes, por entre filas de alamos altisimos, ensanchandose y
+saltando sobre las piedras, estrechandose despues, convirtiendose en
+cascada de perlas al caer por la presa del molino. Cerraban el horizonte
+montes cenudos y en los huertos se veian arboledas y bosquecillos de
+frutales.
+
+El sol daba en los grandes olmos de follaje espeso de la Ciudadela y los
+enrojecia y los coloreaba con un tono de cobre.
+
+Bajando desde lo alto, por senderos de cabras, se llegaba a un camino
+que corria junto a las aguas claras del Ibaya. Cerca del pueblo,
+algunos pescadores de cana, se pasaban la tarde sentados en la orilla y
+las lavanderas, con las piernas desnudas metidas en el rio, sacudian las
+ropas y cantaban.
+
+Tellagorri conocia de lejos a los pescadores.--Alli estan Tal y Tal,
+decia--. Seguramente no han pescado nada. No se reunia con ellos; el
+sabia un rincon perfumado por las flores de las acacias y de los espinos
+que caia sobre un sitio en donde el rio estaba en sombra y a donde
+afluian los peces.
+
+Tellagorri le curtia a Martin, le hacia andar, correr, subirse a los
+arboles, meterse en los agujeros como un huron, le educaba a su manera,
+por el sistema pedagogico de los Tellagorris que se parecia bastante al
+salvajismo.
+
+Mientras los demas chicos estudiaban la doctrina y el caton, el
+contemplaba los espectaculos de la Naturaleza, entraba en la cueva de
+Erroitza en donde hay salones inmensos llenos de grandes murcielagos que
+se cuelgan de las paredes por las unas de sus alas membranosas, se
+banaba en Ocin beltz, a pesar de que todo el pueblo consideraba este
+remanso peligrosisimo, cazaba y daba grandes viajatas.
+
+Tellagorri hacia que su nieto entrara en el rio cuando llevaban a banar
+los caballos de la diligencia, montado en uno de ellos.
+
+--iMas adentro! iMas cerca de la presa, Martin!--le decia.
+
+Y Martin, riendo, llevaba los caballos hasta la misma presa.
+
+Algunas noches, Tellagorri, le llevo a Zalacain al cementerio.
+
+--Esperame aqui un momento--le dijo.
+
+--Bueno.
+
+Al cabo de media hora, al volver por alli le pregunto:
+
+--?Has tenido miedo, Martin?
+
+--?Miedo de que?
+
+--_iArrayua!_ Asi hay que ser--decia Tellagorri--. Hay que estar firmes,
+siempre firmes.
+
+
+
+
+CAPITULO III
+
+LA REUNION DE LA POSADA DE ARCALE
+
+
+La posada de Arcale estaba en la calle del castillo y hacia esquina al
+callejon Oquerra. Del callejon se salia al portal de la Antigua;
+hendidura estrecha y lobrega de la muralla que bajaba por una rampa en
+zig-zag al camino real. La casa de Arcale era un caseron de piedra hasta
+el primer piso, y lo demas de ladrillo, que dejaba ver sus vigas
+cruzadas y ennegrecidas por la humedad. Era, al mismo tiempo, posada y
+taberna con honores de club, pues alli por la noche se reunian varios
+vecinos de la _calle_ y algunos campesinos a hablar y a discutir y los
+domingos a emborracharse. El zaguan negro tenia un mostrador y un
+armario repleto de vinos y licores; a un lado estaba la taberna, con
+mesas de pino largas que podian levantarse y sujetarse a la pared, y en
+el fondo la cocina. Arcale era un hombre grueso y activo, excosechero,
+extratante de caballos y contrabandista. Tenia cuentas complicadas con
+todo el mundo, administraba las diligencias, chalaneaba, gitaneaba, y
+los dias de fiesta anadia a sus oficios el de cocinero. Siempre estaba
+yendo y viniendo, hablando, gritando, rinendo a su mujer y a su hermano,
+a los criados y a los pobres; no paraba nunca de hacer algo.
+
+La tertulia de la noche en la taberna de Arcale la sostenian Tellagorri
+y Pichia. Pichia, digno compinche de Tellagorri, le servia de contraste.
+Tellagorri era flaco, Pichia gordo; Tellagorri vestia de obscuro,
+Pichia, quiza para poner mas en evidencia su volumen, de claro;
+Tellagorri pasaba por pobre, Pichia era rico; Tellagorri era liberal,
+Pichia carlista; Tellagorri no pisaba la iglesia, Pichia estaba siempre
+en ella, pero a pesar de tantas divergencias Tellagorri y Pichia se
+sentian almas gemelas que fraternizaban ante un vaso de buen vino.
+
+Tenian estos dos oradores de la taberna de Arcale hablando en castellano
+un caracter comun y era que invariablemente trabucaban las efes y las
+pes. No habia medio de que las pronunciasen a derechas.
+
+--?Que te _farece_ a ti el medico nuevo?--le preguntaba Pichia a
+Tellagorri.
+
+--!Pse!--contestaba el otro--. La _fratica_ es lo que le _palta_.
+
+--Pues es hombre listo, hombre de alguna _portuna,_ tiene su _fiano_ en
+casa.
+
+No habia manera de que uno u otro pronunciaran estas letras bien.
+
+Tellagorri se sentia poco aficionado a las cosas de iglesia, tenia poca
+_apicion_, como hubiera dicho el, y cuando bebia dos copas de mas la
+primera gente de quien empezaba a hablar mal era de los curas. Pichia
+parecia natural que se indignara y no solo no se indignaba como cerero y
+religioso, sino que azuzaba a su amigo para que dijera cosas mas fuertes
+contra el vicario, los coadjutores, el sacristan o la cerora.
+
+Sin embargo, Tellagorri respetaba al vicario de Arbea, a quien los
+clericales acusaban de liberal y de loco. El tal vicario tenia la
+costumbre de coger su sueldo, cambiarlo en plata y dejarlo encima de la
+mesa formando un monton, no muy grande, porque el sueldo no era mucho,
+de duros y de pesetas. Luego, a todo el que iba a pedirle algo, despues
+de renirle rudamente y de reprocharle sus vicios y de insultarle a
+veces, le daba lo que le parecia, hasta que a mediados del mes se le
+acababa el monton de pesetas y entonces daba maiz o habichuelas siempre
+refunfunando e insultando.
+
+Tellagorri decia:--Esos son curas, no como los de aqui, que no quieren
+mas que vivir bien y buenas _profinas_.
+
+Toda la torpeza de Tellagorri hablando castellano se trocaba en
+facilidad, en rapidez y en gracia cuando peroraba en vascuence. Sin
+embargo, el preferia hablar en castellano porque le parecia mas
+elegante.
+
+Cualquier cosa llegaba a ser graciosa en boca de aquel viejo truhan;
+cuando pasaba por delante de la taberna alguna chica bonita, Tellagorri
+lanzaba un ronquido tan socarron que todo el mundo reia.
+
+Otro, haciendo lo mismo, hubiese parecido ordinario y grosero; el, no;
+Tellagorri tenia una elegancia y una delicadeza innata que le alejaban
+de la groseria.
+
+Era tambien hombre de refranes, y cuando estaba borracho cantaba muy
+mal, sin afinacion alguna, pero dando a las palabras mucha malicia.
+
+Las dos canciones favoritas suyas eran dos hibridas de vascuence y
+castellano; traducidas literalmente no querian decir gran cosa, pero en
+sus labios significaban todo. Una, probablemente de su invencion, era
+asi:
+
+ Ba dala sargentua
+ Ba dala quefia.
+ Erreguinen bizcarretic
+ Artzen ditu cafia.
+
+(Ya sea sargento, ya sea jefe, a costa de la reina, toma su cafe).
+
+Esto, en boca de Tellagori, quieria decir que todo el mundo era un
+pillo.
+
+La otra cancion la tenia el viejo para los momentos solemnes, y era asi:
+
+ Manuelacho, escasayozu
+ Barcasiyua Andresi.
+
+(Manolita, pidele perdon a Andres).
+
+Y hacia, al decir esto Tellagorri, una reverencia comica, y continuaa
+con voz gangosa:
+
+ Beti orrela ibilli gabe
+ majo sharraren iguesi.
+
+(Sin andar siempre, de esa manera, huyendo de un viejecito tan majo).
+
+Y despues, como una consecuencia grave de lo que habia dicho antes,
+anadia:
+
+ Napoleonen pauso gaiztoac
+ ondo dituzu icasi.
+
+(Los malos pasos de Napoleon, bien los has aprendido).
+
+No era facil comprender que malos pasos de Napoleon habria aprendido
+Manolita. Probablemente Manolita no tendria ni la mas remota idea de la
+existencia del heroe de Austerlitz, pero esto no era obstaculo para que
+la cancion en boca de Tellagorri tuviese muchisima gracia.
+
+Para los momentos en que Tellagorri estaba un tanto excitado o
+borracho, tenia otra cancion bilinguee, en que se celebraba el abrazo de
+Vergara y que concluia asi:
+
+ iViva Espartero! iViva erreguina!
+ iOjala de repente ilcobalizaque
+ Bere ama ciquina!
+
+(iViva Espartero! iViva la reina! Ojala de repente se muriese su sucia
+madre!).
+
+Este adjetivo, dirigido a la madre de Isabel II, indicaba como habia
+llegado el odio por Maria Cristina hasta los mas alejados rincones de
+Espana.
+
+
+
+
+CAPITULO IV
+
+QUE SE REFIERE A LA NOBLE CASA DE OHANDO
+
+
+A la entrada del pueblo nuevo, en la carretera, y por lo tanto, fuera de
+las murallas, estaba la casa mas antigua y linajuda de Urbia: la casa de
+Ohando.
+
+Los Ohandos constituyeron durante mucho tiempo la unica aristocracia de
+la villa; fueron en tiempo remoto grandes hacendados y fundadores de
+capellanias, luego algunos reveses de fortuna y la guerra civil,
+amenguaron sus rentas y la llegada de otras familias ricas les quito la
+preponderancia absoluta que habian tenido.
+
+La casa Ohando estaba en la carretera, lo bastante retirada de ella para
+dejar sitio a un hermoso jardin, en el cual, como haciendo guardia, se
+levantaban seis magnificos tilos. Entre los grandes troncos de estos
+arboles crecian viejos rosales que formaban guirnaldas en la primavera
+cuajadas de flores.
+
+Otro rosal trepador, de retorcidas ramas y rosas de color de te, subia
+por la fachada extendiendose como una parra y daba al viejo casaron un
+tono delicado y aereo. Tenia ademas este jardin, en el lado que se unia
+con la huerta, un bosquecillo de lilas y saucos. En los meses de Abril y
+Mayo, estos arbustos florecian y mezclaban sus tirsos perfumados, sus
+corolas blancas y sus racimillos azules.
+
+En la casa solar, sobre el gran balcon del centro, campeaba el escudo de
+los fundadores tallado en arenisca roja; se veian esculpidos en el dos
+lobos rampantes con unas manos cortadas en la boca y un roble en el
+fondo. En el lenguaje heraldico, el lobo indica encarnizamiento con los
+enemigos; el roble, venerable antigueedad.
+
+A juzgar por el blason de los Ohandos, estos eran de una familia
+antigua, feroz con los enemigos. Si habia que dar credito a algunas
+viejas historias, el escudo decia unicamente la verdad.
+
+La parte de atras de la casa de los hidalgos daba a una hondonada; tenia
+una gran galeria de cristales y estaba hecha de ladrillo con entramado
+negro; enfrente se erguia un monte de dos mil pies, segun el mapa de la
+provincia, con algunos caserios en la parte baja, y en la alta, desnudo
+de vegetacion, y solo cubierto a trechos por encinas y carrascas.
+
+Por un lado, el jardin se continuaba con una magnifica huerta en
+declive, orientada al mediodia.
+
+La familia de los Ohandos se componia de la madre, dona Agueda, y de
+sus hijos Carlos y Catalina.
+
+Dona Agueda, mujer debil, fanatica y entermiza, de muy poco caracter,
+estaba dominada constantemente en las cuestiones de la casa por alguna
+criada antigua y en las cuestiones espirituales por el confesor.
+
+En esta epoca, el confesor era un curita joven llamado don Felix, hombre
+de apariencia tranquila y dulce que ocultaba vagas ambiciones de dominio
+bajo una capa de mansedumbre evangelica.
+
+Carlos de Ohando el hijo mayor de dona Agueda, era un muchacho cerril,
+obscuro, timido y de pasiones violentas. El odio y la envidia se
+convertian en el en verdaderas enfermedades.
+
+A Martin Zalacain le habia odiado desde pequeno cuando Martin le calento
+las costillas al salir de la escuela, el odio de Carlos se convirtio en
+furor. Cuando le veia a Martin andar a caballo y entrar en el rio, le
+deseaba un desliz peligroso.
+
+Le odiaba freneticamente.
+
+Catalina, en vez de ser obscura y cerril como su hermano Carlos, era
+pizpireta, sonriente, alegre y muy bonita. Cuando iba a la escuela con
+su carita sonrosada, un traje gris y una boina roja en la cabeza rubia,
+todas las mujeres del pueblo la acariciaban, las demas chicas querian
+siempre andar con ella y decian que, a pesar de su posicion
+privilegiada, no era nada orgullosa.
+
+Una de sus amigas era Ignacita, la hermana de Martin.
+
+Catalina y Martin se encontraban muchas veces y se hablaban; el la veia
+desde lo alto de la muralla, en el mirador de la casa, sentadita y muy
+formal, jugando o aprendiendo a hacer media. Ella siempre estaba oyendo
+hablar de las calaveradas de Martin.
+
+--Ya esta ese diablo ahi en la muralla--decia dona Agueda--. Se va a
+matar el mejor dia. iQue demonio de chico! iQue malo es!
+
+Catalina ya sabia que diciendo ese demonio, o ese diablo, se referian a
+Martin.
+
+Carlos alguna vez le habia dicho a su hermana:
+
+--No hables con ese ladron.
+
+Pero a Catalina no le parecia ningun crimen que Martin cogiera frutas de
+los arboles y se las comiese, ni que corriese por la muralla. A ella se
+le antojaban extravagancias, porque desde nina tenia un instinto de
+orden y tranquilidad y le parecia mal que Martin fuese tan loco.
+
+Los Ohandos eran duenos de un jardin proximo al rio, con grandes
+magnolias y tilos y cercado por un seto de zarzas.
+
+Cuando Catalina solia ir alli con la criada a coger flores, Martin las
+seguia muchas veces y se quedaba a la entrada del seto.
+
+--Entra si quieres--le decia Catalina.
+
+--Bueno--y Martin entraba y hablaba de sus correrias, de las
+barbaridadas que iba a hacer y exponia las opiniones de Tellagorri, que
+le parecian articulos de fe.
+
+--iMas te valia ir a la escuela!--le decia Catalina.
+
+--iYo! iA la escuela!--exclamaba Martin--. Yo me ire a America o me ire
+a la guerra.
+
+Catalina y la criada entraban por un sendero del jardin lleno de rosales
+y hacian ramos de flores. Martin las veia y contemplaba la presa, cuyas
+aguas brillaban al sol como perlas y se deshacian en espumas
+blanquisimas.
+
+--Ya andaria por ahi, si tuviera una lancha--decia Martin.
+
+Catalina protestaba.
+
+--?No se te van a ocurrir mas que tonterias siempre? ?Por que no eres
+como los demas chicos?
+
+--Yo les pego a todos--contestaba Martin, como si esto fuera una razon.
+
+...En la primavera, el camino proximo al rio era una delicia. Las hojas
+nuevas de las hayas comenzaban a verdear, el helecho lanzaba al aire sus
+enroscados tallos, los manzanos y los perales de las huertas ostentaban
+sus copas nevadas por la flor y se oian los cantos de las malvices y de
+los ruisenores en las enramadas. El cielo se mostraba azul, de un azul
+suave, un poco palido y solo alguna nube blanca, de contornos duros,
+como si fuera de marmol, aparecia en el cielo.
+
+Los sabados por la tarde, durante la primavera y el verano, Catalina y
+otras chicas del pueblo, en compania de alguna buena mujer, iban al
+campo santo. Llevaba cada una un cestito de flores, hacian una escobilla
+con los hierbajos secos, limpiaban el suelo de las lapidas en donde
+estaban enterrados los muertos de su familia y adornaban las cruces con
+rosas y con azucenas. Al volver hacia casa todas juntas, veian como en
+el cielo comenzaban a brillar las estrellas y escuchaban a los sapos,
+que lanzaban su misteriosa nota de flauta en el silencio del
+crepusculo...
+
+Muchas veces, en el mes de Mayo, cuando pasaban Tellagorri y Martin por
+la orilla del rio, al cruzar por detras de la iglesia, llegaba hasta
+ellos las voces de las ninas, que cantaban en el coro las flores de
+Maria.
+
+ Emenche gauzcatzu ama
+
+(Aqui nos tienes, madre.)
+
+Escuchaban un momento, y Martin distinguia la voz de Catalina, la chica
+de Ohando.
+
+--Es _Catalin_, la de Ohando--decia Martin.
+
+--Si no eres tonto tu, te casaras con ella--replicaba Tellagorri.
+
+Y Martin se echaba a reir.
+
+
+
+
+CAPITULO V
+
+DE COMO MURIO MARTIN LOPEZ DE ZALACAIN, EN EL ANO DE GRACIA
+DE MIL CUATROCIENTOS Y DOCE.
+
+
+Uno de los vecinos que con mas frecuencia paseaba por la acera de la
+muralla era un senor viejo, llamado don Fermin Soraberri. Durante
+muchisimos anos, don Fermin desempeno el cargo de secretario del
+Ayuntamiento de Urbia, hasta que se retiro, cuando su hija se caso con
+un labrador de buena posicion.
+
+El senor don Fermin Soraberri era un hombre alto, grueso, pesado, con
+los parpados edematosos y la cara hinchada. Solia llevar una gorrita con
+dos cintas colgantes por detras, una esclavina azul y zapatillas. La
+especialidad de don Fermin era la de ser distraido. Se olvidaba de todo.
+Sus relaciones estaban cortadas por este patron:
+
+--Una vez en Onate... (para el senor Soraberri, Onate era la Atenas
+moderna.--En Espana hay veinte o treinta Atenas modernas.) Una vez en
+Onate pude presenciar una cosa sumamente interesante. Estabamos reunidos
+el senor vicario, un senor profesor de primera ensenanza y...--y el
+senor Soraberri miraba a todas partes, como espantado, con sus grandes
+ojos turbios, y decia:--?En que iba?... Pues... se me ha olvidado la
+especie.
+
+Al senor Soraberri siempre se le olvidaba la especie. Casi todos los
+dias el exsecretario se encontraba con Tellagorri y cambiaban un saludo
+y algunas palabras acerca del tiempo y de la marcha de los arboles
+frutales. Al comenzar a verle acompanado de Martin, el senor Soraberri
+se extrano y miraba al muchacho con su aire de elefante hinchado y
+reblandecido.
+
+Penso en dirigirle alguna pregunta, pero tardo varios dias, porque el
+senor Soraberri era tardo en todo. Al ultimo le dijo, con su majestuosa
+lentitud:
+
+--?De quien es este nino, amigo Tellagorri?
+
+--?Este chico? Es un pariente mio.
+
+--?Algun Tellagorri?
+
+--No; se llama Martin Zalacain.
+
+--iHombre! iHombre! Martin Lopez de Zalacain.
+
+--No, Lopez no--dijo Tellagorri.
+
+--Yo se lo que me digo. Este nino se llama realmente Martin Lopez de
+Zalacain y sera de ese caserio que esta ahi cerca del portal de Francia.
+
+--Si, senor; de ahi es.
+
+--Pues conozco su historia, y Lopez de Zalacain ha sido y Lopez de
+Zalacain sera, y si quiere usted manana vaya usted a mi casa y le leere
+a usted un papel que copie del archivo del Ayuntamiento acerca de esa
+cuestion.
+
+Tellagorri dijo que iria y, efectivamente, al dia siguiente, pensando
+que quiza lo dicho por el exsecretario tuviese alguna importancia, se
+presento con Martin en su casa.
+
+Al senor Soraberri se le habia olvidado la especie, pero recordo pronto
+de que se trataba; encargo a su hija que trajese un vaso de vino para
+Tellagorri, entro el en su despacho y volvio poco despues con unos
+papeles viejos en la mano; se puso los anteojos, carraspeo, revolvio sus
+notas, y dijo:
+
+--iAh! Aqui estan. Esto--anadio--es una copia de una narracion que hace
+el cronista Inigo Sanchez de Ezpeleta acerca de como fue vertida la
+primera sangre en la guerra de los linajes, en Urbia, entre el solar de
+Ohando y el de Zalacain, y supone que estas luchas comenzaron en nuestra
+villa a fines del siglo XIV o a principios del XV.
+
+--?Y hace mucho tiempo de eso?--pregunto Tellagorri.
+
+--Cerca de quinientos anos.
+
+--?Y ya existian Zalacain entonces?
+
+--No solo existian, sino que eran nobles.
+
+--Oye, oye--dijo Tellagorri dando un codazo a Martin, que se distraia.
+
+--?Quieren ustedes que lea lo que dice el cronista?
+
+--Si, si.
+
+--Bueno. Pues dice asi: "Titulo: De como murio Martin Lopez de Zalacain,
+en el ano de gracia de mil cuatrocientos y doce."
+
+Leido esto, Soraberri tosio, escupio y comenzo esta relacion con gran
+solemnidad:
+
+"Enemistad antigua senalada avya entre el solar d'Ohando, que es del
+reino de Navarra, e el de Zalacain, que es en tierra de la Borte. E
+dicese que la causa della foe sobre envidia e a cual valia mas, e
+ficieron muchos malheficios e los de Zalacain quemaron vivo al senyor de
+Sant Pedro en una pelea que ovyeron en el llano del Somo e porque no
+dexo fijo el dicho senyor de Sant Pedro casaron una su fija con Martin
+Lopez de Zalacain, home muy andariego.
+
+E dicho Martin Lopez seyendo venido a la billa d'Urbia foe desafiado por
+Mosen de Sant Pedro, del solar d'Ohando, que era sobrino del otro senyor
+de Sant Pedro e que habia fecho muchos malheficios, acechanzas e rrobos.
+
+E Martin Lopez contestole a su desafiamiento: Como vos sabedes yo so
+contado aqui por el mas esforzado ome y ardite en el fecho de las armas
+en toda esta tierra y paresce que los d'Ohando a vos han traido por la
+mejor lanza de Navarra por vengar la muertte de mi suegro que foe en la
+pelea peleada con lealtad en el Somo e como el cuibdaba matar a mi, yo a
+el.
+
+E por ende si a vos pluguiese que nos probemos vos e yo, uno para otro,
+fasta que uno de nos o ambos por ventura muramos, a mi plasera mucho e
+aqui presto.
+
+E respondiole Mosen de Sant Pedro que le plasia e se citaron en el prado
+de Sant Ana. En esta sazon venya dicho Martin Lopez encima de su cavallo
+como esforzado cavallero e antes de pelear con Mosen de Sant Pedro foe
+ferido de una saeta que le entro por un ojo e cayo muertto del cavallo
+en medio del prado. E lo desjarretaron. E preparo la asechanza e armo la
+ballestta e la disparo Velche de Micolalde, deudo e amigo de Mosen de
+Sant Pedro d'Ohando. E los omes de Martin Lopez como lo veyeron muertto
+e eran pocos enfrente de los de Ohando, ovyeron muy grant miedo e
+comenzaron todos a fugir.
+
+E cuando lo supo la muger de Martin Lopez fue la triste al prado de Sant
+Ana, e cuando vido el cuerpo de su marido, sangriento y mutilado, se
+afinojo, prisole en sus brazos e comenzo a llorar, maldiciendo la guerra
+e su mala fortuna. E esto pataba en el ano de Nuestro Senyor de mil
+cuatrociensos y doce."
+
+Cuando concluyo el senor Soraberri, miro a traves de sus anteojos a sus
+dos oyentes. Martin no se habia enterado de nada; Tellagorri dijo:
+
+--Si, esos Ohandos es gente _palsa_. Mucho ir a la iglesia, pero luego
+matan a traicion.
+
+Soraberri recomendo eficazmente a su amigo Tellagorri que no hiciera
+nunca juicios aventurados y temerarios, y con este motivo comenzo a
+contar una historia, precisamente ocurrida en Onate, pero al ir a
+especificar los que habian intervenido en su historia, se le olvido la
+especie, y lo sintio, verdaderamente lo sintio, porque, segun dijo,
+tenia la seguridad de que el hecho era sumamente interesante y, ademas,
+muy digno de mencion.
+
+
+
+
+CAPITULO VI
+
+DE COMO LLEGARON UNOS TITIRITEROS Y DE LO QUE SUCEDIO DESPUES
+
+
+Un dia de Mayo, al anochecer, se presentaron en el camino real tres
+carros, tirados por caballos flacos, llenos de mataduras y de
+esparavanes. Cruzaron la parte nueva del pueblo y se detuvieron en lo
+alto del prado de Santa Ana.
+
+No podia Tellagorri, gaceta de la taberna de Arcale, quedar sin saber en
+seguida de que se trataba; asi que se presento al momento en el lugar,
+seguido de _Marques_.
+
+Trabo inmediatamente conversacion con el jefe de la caravana, y despues
+de varias preguntas y respuestas y de decir el hombre que era frances y
+domador de fieras, Tellagorri se lo llevo a la taberna de Arcale.
+
+Martin se entero tambien de la llegada de los domadores con sus fieras
+enjauladas, y a la manana siguiente, al levantarse, lo primero que hizo
+fue dirigirse al prado de Santa Ana.
+
+Comenzaba a salir el sol cuando llego al campamento del domador.
+
+Uno de los carros era la casa de los saltimbanquis. Acababan de salir de
+dentro el domador, su mujer, un viejo, un chico y una chica. Solo una
+nina de pocos meses quedo en la carreta-choza jugando con un perro.
+
+El domador no ofrecia ese aire, entre petulante y grotesco, tan comun a
+los acrobatas de barracas y gentes de feria; era sombrio, joven, con
+aspecto de gitano, el pelo negro y rizoso, los ojos verdes, el bigote
+alargado en las puntas por una especie de patillas pequenas y la
+expresion de maldad siniestra y repulsiva.
+
+El viejo, la mujer y los chicos tenian solo caracter de pobres, eran de
+esos tipos y figuras borrosas que el troquel de la miseria produce a
+millares.
+
+El hombre, ayudado por el viejo y por el chico, trazo con una cuerda un
+circulo en la tierra y en el centro planto un palo grande, de cuya punta
+partian varias cuerdas que se ataban en estacas clavadas fuertemente en
+el suelo.
+
+El domador busco a Tellagorri para que le proporcionara una escalera; le
+indico este que habia una en la taberna de Arcale, la sacaron de alli y
+con ella sujetaron las lonas, hasta que formaron una tienda de campana
+de forma conica.
+
+Los dos carros con jaulas en donde iban las fieras los colocaron
+dejando entre ellos un espacio que servia de puerta al circo, y encima y
+a los lados pusieron los saltimbanquis tres carteles pintarrajeados. Uno
+representaba varios perros lanzandose sobre un oso, el otro una lucha
+entre un leon y un bufalo y el tercero unos indios atacando con lanzas a
+un tigre que les esperaba en la rama de un arbol como si fuera un
+jilguero.
+
+Dieron los hombres la ultima mano al circo, y el domingo, en el momento
+en que la gente salia de visperas, se presento el domador seguido del
+viejo en la plaza de Urbia, delante de la iglesia. Ante el pueblo
+congregado, el domador comenzo a soplar en un cuerno de caza y su
+ayudante redoblo en el tambor.
+
+Recorrieron los dos hombres las calles del barrio viejo y luego salieron
+fuera de puertas, y tomando por el puente, seguidos de una turba de
+chicos y chicas llegaron al prado de Santa Ana, se acercaron a la
+barraca y se detuvieron ante ella.
+
+A la entrada la mujer tocaba el bombo con la mano derecha y los
+platillos con la izquierda, y una chica desmelenada agitaba una
+campanilla. Unieronse a estos sonidos discordantes las notas agudisimas
+del cuerno de caza y el redoble del tambor, produciendo entre todo una
+algarabia insoportable.
+
+Este ruido ceso a una senal imperiosa del domador, que con su
+instrumento de viento en el brazo izquierdo se acerco a una escalera de
+mano proxima a la entrada, subio dos o tres peldanos, tomo una varita y
+senalando las monstruosas figuras pintarrajeadas en los lienzos, dijo
+con voz enfatica:
+
+--Aqui veran ustedes los osos, los lobos, el leon y otras terribles
+fieras. Veran ustedes la lucha del oso de los Pirineos con los perros
+que saltan sobre el y acaban por sujetarle. Este es el leon del desierto
+cuyos rugidos espantan al mas bravo de los cazadores. Solo su voz pone
+espanto en el corazon mas valiente... iOid!
+
+El domador se detuvo un momento y se oyeron en el interior de la barraca
+terribles rugidos, y como contestandolos, el ladrar feroz de una docena
+de perros.
+
+El publico quedo aterrorizado.
+
+--En el desierto...
+
+El domador iba a seguir, pero viendo que el efecto de curiosidad en el
+publico estaba conseguido y que la multitud pretendia pasar sin tardanza
+al interior del circo, grito:
+
+--La entrada no cuesta mas que un real. iAdelante, senores! iAdelante!
+
+Y volvio a atacar con el cuerno de caza un aire marcial, mientras el
+viejo ayudante redoblaba en el tambor.
+
+La mujer abrio la lona que cerraba la puerta y se puso a recoger los
+cuartos de los que iban pasando.
+
+Martin presencio todas estas maniobras con una curiosidad creciente,
+hubiera dado cualquier cosa por entrar, pero no tenia dinero.
+
+Busco una rendija entre las lonas para ver algo, pero no la pudo
+encontrar; se tendio en el suelo y estaba asi con la cara junto a la
+tierra cuando se le acerco la chica haraposa del domador que tocaba la
+campanilla a la puerta.
+
+--Eh, tu ?que haces ahi?
+
+--Mirar--dijo Martin.
+
+--No se puede.
+
+--?Y por que no se puede?
+
+--Porque no. Si no quedate ahi, ya veras si te pesca mi amo.
+
+--?Y quien es tu amo?
+
+--?Quien ha de ser? El domador.
+
+--iAh! ?Pero tu eres de aqui?
+
+--Si
+
+--?Y no sabes pasar?
+
+--Si no dices a nadie nada ya te pasare.
+
+--Yo tambien te traere cerezas.
+
+--?De donde?
+
+--Yo se donde las hay.
+
+--?Como te llamas?
+
+--Martin, ?y tu?
+
+--Yo, Linda.
+
+--Asi se llamaba la perra del medico--dijo poco galantemente Martin.
+
+Linda no protesto de la comparacion; fue detras de la entrada del circo,
+tiro de una lona, abrio un resquicio, y dijo a Martin:
+
+--Anda, pasa.
+
+Se deslizo Martin y luego ella.
+
+--?Cuando me daras las cerezas?--pregunto la chica.
+
+--Cuando esto se concluya ire a buscarlas.
+
+Martin se coloco entre el publico. El espectaculo que ofrecia el domador
+de fieras era realmente repulsivo.
+
+Alrededor del circo, atados a los pies de un banco hecho con tablas,
+habia diez o doce perros flacos y sarnosos. El domador hizo restallar el
+latigo, y todos los perros a una comenzaron a ladrar y a aullar
+furiosamente. Luego el hombre vino con un oso atado a una cadena, con la
+cabeza protegida por una cubierta de cuero.
+
+El domador obligo a ponerse de pie varias veces al oso, y a bailar con
+el palo cruzado sobre los hombros y a tocar la pandereta. Luego solto un
+perro que se lanzo sobre el oso, y despues de un momento de lucha se le
+colgo de la piel. Tras de este solto otro perro y luego otro y otro, con
+lo cual el publico se comenzo a cansar.
+
+A Martin no le parecio bien, porque el pobre oso estaba sin defensa
+alguna. Los perros se echaban con tal furia sobre el oso que para
+obligarles a soltar la presa el domador o el viejo tenian que morderles
+la cola. A Martin no le agrado el espectaculo y dijo en voz alta, y
+algunos fueron de su opinion, que el oso atado no podia defenderse.
+
+Despues todavia martirizaron mas a la pobre bestia. El domador era un
+verdadero canalla y pegaba al animal en los dedos de las patas, y el oso
+babeaba y gemia con unos gemidos ahogados.
+
+--iBasta! iBasta!--grito un indiano que habia estado en California.
+
+--Porque tiene el oso atado hace eso--dijo Martin--, sino no lo haria.
+
+El domador se fijo en el muchacho y le lanzo una mirada de odio.
+
+Lo que siguio fue mas agradable, la mujer del domador, vestida con un
+traje de lentejuelas, entro en la jaula del leon, jugo con el, le hizo
+saltar y ponerse de pie, y despues Linda dio dos o tres volatines y vino
+con un monillo vestido de rojo a quien obligo a hacer ejercicios
+acrobaticos.
+
+El espectaculo concluia. La gente se disponia a salir. Martin vio que el
+domador le miraba. Sin duda se habia fijado en el. Martin se adelanto a
+salir, y el domador le dijo:
+
+--Espera, tu no has pagado. Ahora nos veremos. Te voy a echar los perros
+como al oso.
+
+Martin retrocedio espantado; el domador le contemplaba con una sonrisa
+feroz. Martin recordo el sitio por donde entro y empujando violentamente
+la lona la abrio y salio fuera de la barraca. El domador quedo
+chasqueado. Dio despues Martin la vuelta al prado de Santa Ana, hasta
+detenerse prudentemente a quince o veinte metros de la entrada del
+circo.
+
+Al ver a Linda le dijo:
+
+--?Quieres venir?
+
+--No puedo.
+
+--Pues ahora te traere las cerezas.
+
+En el momento que hablaban aparecio corriendo el domador, penso sin duda
+en abalanzarse sobre Martin, pero comprendiendo que no le alcanzaria se
+vengo en la nina y le dio una bofetada brutal. La chiquilla cayo al
+suelo. Unas mujeres se interpusieron e impidieron al domador siguiera
+pegando a la pobre Linda.
+
+--To lo has metido dentro, ?verdad?--grito el domador en frances.
+
+--No; ha sido el que ha entrado.
+
+--Mentira. Has sido tu. Confiesa o te deslomo.
+
+--Si, he sido yo.
+
+--?Y por que?
+
+--Porque me ha dicho que me traeria cerezas.
+
+--Ah, bueno--y el domador se tranquilizo--, que las traiga, pero si te
+las comes te hartare de palos. Ya lo sabes.
+
+Martin, al poco rato, volvio con la boina llena de cerezas. La Linda
+las puso en su delantal y estaba con ellas cuando se presento el domador
+de nuevo. Martin se aparto dando un salto hacia atras.
+
+--No, no te escapes--dijo el domador con una sonrisa que queria ser
+amable.
+
+Martin se quedo. Luego, el hombre le pregunto quien era, y el al saber
+su parentesco con Tellagorri, le dijo:
+
+--Ven cuando quieras, te dejare pasar.
+
+Durante los demas dias de la semana, la barraca del domador estuvo
+vacia. El domingo, los saltimbanquis hicieron dar un bando por el
+pregonero diciendo que representarian un numero extraordinario e
+interesantisimo. Martin se lo dijo a su madre y a su hermana. La chica
+se asustaba al escuchar el relato de las fieras y no quiso ir.
+
+Acudieron solo la madre y el hijo. El numero sensacional era la lucha de
+la Linda con el oso. La chiquilla se presento desnuda de medio cuerpo
+arriba y con unos pantalones de percal rojo. Linda se abrazo al oso y
+hacia que luchaba con el, pero el domador tiraba a cada paso de una
+cuerda atada a la nariz del plantigrado.
+
+A pesar de que la gente pensaba que no habia peligro para la nina,
+producia una horrible impresion ver las grandes y peludas garras del
+animal sobre las espaldas debiles de la nina.
+
+Despues del numero sensacional que no entusiasmo al publico, entro la
+mujer en la jaula del leon.
+
+La fiera debia estar enferma, porque la domadora no hallo medio de que
+hiciese los ejercicios de costumbre.
+
+Viendo semejante fracaso el domador, poseido de una rabiosa furia, entro
+en la jaula, mando salir a la mujer y empezo a latigazos con el leon.
+Este se levanto ensenando los dientes, y lanzando un rugido se echo
+sobre domador; el viejo ayudante metio, por entre los barrotes de la
+jaula, una palanca de hierro para aislar el hombre de la fiera, pero con
+tan poca fortuna, que la palanca se engancho en las ropas del domador y
+en vez de protegerle le inmovilizo y le dejo entregado a la fiera.
+
+El publico vio al domador echando sangre, y se levanto despavorido y se
+dispuso a huir.
+
+No habia peligro para los espectadores, pero un panico absurdo hizo que
+todos se lanzasen atropelladamente a la salida; alguien, que luego no se
+supo quien fue, disparo un tiro contra el leon, y en aquel momento
+insensato de fuga resultaron magullados y contusos varias mujeres y
+ninos.
+
+El domador quedo tambien gravemente herido.
+
+Dos mujeres fueron recogidas con contusiones de importancia, una de
+ellas, una vieja de un caserio lejano que hacia diez anos que no habia
+estado en Urbia, la otra, la madre de Martin, que ademas de las
+magulladuras y golpes, presentaba una herida en el cuello, ocasionada,
+segun dijo el medico, por un trozo del barrote de la jaula, desprendido
+al choque de la bala disparada por una persona desconocida.
+
+Se traslado a la madre de Martin a su casa, y fuera que las contusiones
+y la herida tuviesen gravedad, fuera como dijeron algunos que no
+estuviese bien atendida, el caso fue que la pobre mujer murio a la
+semana del accidente de la barraca, dejando huerfanos a Martin y a la
+Ignacia.
+
+
+
+
+CAPITULO VII
+
+COMO TELLAGORRI SUPO PROTEGER A LOS SUYOS
+
+
+A la muerte de la madre de Martin, Tellagorri, con gran asombro del
+pueblo, recogio a sus sobrinos y se los llevo a su casa. La senora de
+Ohando dijo que era una lastima que aquellos ninos fuesen a vivir con un
+hombre desalmado, sin religion y sin costumbres, capaz de decir que
+saludaba con mas respeto a un perro de aguas que al senor parroco.
+
+La buena senora se lamento, pero no hizo nada, y Tellagorri se encargo
+de cuidar y alimentar a los huerfanos.
+
+La Ignacia entro en la posada de Arcale de ninera y hasta los catorce
+anos trabajo alli.
+
+Martin frecuento la escuela durante algunos meses, pero le tuvo que
+sacar Tellagorri antes del ano porque se pegaba con todos los chicos y
+hasta quiso zurrar al pasante.
+
+Arcale, que sabia que el muchacho era listo y de genio vivo, le utilizo
+para recadista en el coche de Francia, y cuando aprendio a guiar, de
+recadista le ascendieron a cochero interino y al cabo de un ano le
+pasaron a cochero en propiedad.
+
+Martin, a los diez y seis anos, ganaba su vida y estaba en sus glorias.
+Se jactaba de ser un poco barbaro y vestia un tanto majo, con la
+elegancia garbosa de los antiguos postillones. Llevaba chalecos de
+color, y en la cadena del reloj colgantes de plata. Le gustaba lucirse
+los domingos en el pueblo; pero no le gustaba menos los dias de labor
+marchar en el pescante por la carretera restallando el latigo, entrar en
+las ventas del camino, contar y oir historias y llevar encargos.
+
+La senora de Ohando y Catalina se los hacian con mucha frecuencia, y le
+recomendaban que les trajese de Francia telas, puntillas y algunas veces
+alhajas.
+
+--?Que tal, Martin?--le decia Catalina en vascuence.
+
+--Bien--contestaba el rudamente, haciendose mas el hombre--. ?Y en
+vuestra casa?
+
+--Todos buenos. Cuando vayas a Francia, tienes que comprarme una
+puntilla como la otra. ?Sabes?
+
+--Si, si, ya te comprare.
+
+--?Ya sabes frances?
+
+--Ahora empiezo a hablar.
+
+Martin se estaba haciendo un hombreton, alto, fuerte, decidido. Abusaba
+un poco de su fuerza y de su valor, pero nunca atacaba a los debiles. Se
+distinguia tambien como jugador de pelota y era uno de los primeros en
+el trinquete.
+
+Un invierno hizo Martin una hazana, de la que se hablo en el pueblo. La
+carretera estaba intransitable por la nieve y no pasaba el coche.
+Zalacain fue a Francia y volvio a pie, por la parte de Navarra, con un
+vecino de Larrau. Pasaron los dos por el bosque de Iraty y les
+acometieron unos cuantos jabalies.
+
+Ninguno de los hombres llevaba armas, pero a garrotazos mataron tres de
+aquellos furiosos animales, Zalacain dos y el de Larrau otro.
+
+Cuando Martin volvio triunfante, muerto de fatiga y con sus dos
+jabalies, el pueblo entero le considero como un heroe.
+
+Tellagorri tambien fue muy felicitado por tener un sobrino de tanto
+valor y audacia. El viejo, muy contento, aunque haciendose el
+indiferente, decia:
+
+Este sobrino mio va a dar mucho que hablar. De casta le viene al galgo.
+Porque yo no se si vosotros habreis oido hablar de Lopez de Zalacain.
+?No? Pues preguntadle a ese viejo Soraberri, ya vereis lo que os
+cuenta...
+
+--?Y que tiene que ver ese Lopez con tu sobrino?--le replicaban.
+
+--Pues que es antepasado de Martin. No comprendeis nada.
+
+Tellagorri pago caro el triunfo obtenido por su sobrino en la caza de
+los jabalies, porque de tanto beber se puso enfermo.
+
+La Ignacia y Martin, por consejo del medico, obligaron al viejo a que
+suprimiese toda bebida, fuese vino o licor; pero Tellagorri, con tal
+procedimiento de abstinencia, languidecia y se iba poniendo triste.
+
+--Sin vino y sin _patharra_ soy un hombre muerto--decia Tellagorri--; y,
+viendo que el medico no se convencia de esta verdad, hizo que llamaran a
+otro mas joven.
+
+Este le dio la razon al borracho, y no solo le recomendo que bebiera
+todos los dias un poco de aguardiente, sino que le receto una medicina
+hecha con ron. La Ignacia tuvo que guardar la botella del medicamento,
+para que el enfermo no se la bebiera de un trago. A medida que entraba
+el alcohol en el cuerpo de Tellagorri, el viejo se erguia y se animaba.
+
+A la semana de tratamiento se encontraba tan bien, que comenzo a
+levantarse y a ir a la posada de Arcale, pero se creyo en el caso de
+hacer locuras, a pesar de sus anos, y anduvo de noche entre la nieve y
+cogio una pleuresia.
+
+--De esta no sale usted--le dijo el medico incomodado, al ver que habia
+faltado a sus prescripciones.
+
+Tellagorri lo comprendio asi y se puso serio, hizo una confesion
+rapida, arreglo sus cosas y, llamando a Martin, le dijo en vascuence:
+
+--Martin, hijo mio, yo me voy. No llores. Por mi lo mismo me da. Eres
+fuerte y valiente y eres buen chico. No abandones a tu hermana, ten
+cuidado con ella. Por ahora, lo mejor que puedes hacer es llevarla a
+casa de Ohando. Es un poco coqueta; pero Catalina la tomara. No le
+olvides tampoco a _Marquesch_; es viejo, pero ha cumplido.
+
+--No, no le olvidare--dijo Martin sollozando.
+
+--Ahora--prosiguio Tellagorri--te voy a decir una cosa y es que antes de
+poco habra guerra. Tu eres valiente, Martin, tu no tendras miedo de las
+balas. Vete a la guerra, pero no vayas de soldado. Ni con los blancos,
+ni con los negros. iAl comercio, Martin! iAl comercio! Venderas a los
+liberales y a los carlistas, haras tu pacotilla y te casaras con la
+chica de Ohando. Si teneis un chico, llamadle como yo, Miguel, o Jose
+Miguel.
+
+--Bueno--dijo Martin, sin fijarse en lo extravagante de la
+recomendacion.
+
+--Dile a Arcale--siguio diciendo el viejo--donde tengo el tabaco y las
+setas. Ahora acercate mas. Cuando yo me muera, registra mi jergon y
+encontraras en esta punta de la izquierda un calcetin con unas monedas
+de oro. Ya te he dicho, no quiero que las emplees en tierras, sino en
+generos de comercio.
+
+--Asi lo hare.
+
+--Creo que te lo he dicho todo. Ahora dame la mano. Firmes, ?eh?
+
+--Firmes.
+
+El pobre Tellagorri se olvido de decir _Pirmes_, como hubiera dicho
+estando sano.
+
+--A esa sosa de la Ignacia--anadio poco despues el viejo--le puedes dar
+lo que te parezca cuando se case.
+
+A todo dijo Martin que si. Luego acompano al viejo, contestando a sus
+preguntas, algunas muy extranas, y por la madrugada dejo de vivir Miguel
+de Tellagorri, hombre de mala fama y de buen corazon.
+
+
+
+
+CAPITULO VIII
+
+COMO AUMENTO EL ODIO ENTRE MARTIN ZALACAIN Y CARLOS OHANDO
+
+
+Cuando murio Tellagorri, Catalina de Ohando, ya una senorita, hablo a su
+madre para que recogiera a la Ignacia, la hermana de Martin. Era esta,
+segun se decia, un poco coqueta y estaba acostumbrada a los piropos de
+la gente de casa de Arcale.
+
+La suposicion de que la muchacha, siguiendo en la taberna, pudiese
+echarse a perder, influyo en la senora de Ohando para llevarla a su casa
+de doncella. Pensaba sermonearla hasta quitarla todos los malos resabios
+y dirigirla por la senda de la mas estrecha virtud.
+
+Con el motivo de ver a su hermana, Martin fue varias veces a casa de
+Ohando y hablo con Catalina y dona Agueda. Catalina seguia hablandole de
+tu y dona Agueda manifestaba por el afecto y simpatia, expresados en un
+sin fin de advertencias y de consejos.
+
+El verano se presento Carlos Ohando, que venia de vacaciones del colegio
+de Onate.
+
+Pronto noto Martin que, con la ausencia, el odio que le profesaba Carlos
+mas habia aumentado que disminuido. Al comprobar este sentimiento de
+hostilidad, dejo de presentarse en casa de Ohando.
+
+--No vas ahora a vernos--le dijo alguna vez que le encontro en la calle,
+Catalina.
+
+--No voy, porque tu hermano me odia--contesto claramente Martin.
+
+--No, no lo creas.
+
+--iBah! Yo se lo que me digo.
+
+El odio existia. Se manifesto primeramente en el juego de pelota.
+
+Tenia Martin un rival en un chico navarro, de la Ribera del Ebro, hijo
+de un carabinero.
+
+A este rival le llamaban _el Cacho_, porque era zurdo.
+
+Carlos de Ohando y algunos condiscipulos suyos, carlistas que se las
+echaban de aristocratas, comenzaron a proteger al _Cacho_ y a excitarlo
+y a lanzarlo contra Martin.
+
+_El Cacho_ tenia un juego furioso de hombre pequeno e iracundo; el juego
+de Martin, tranquilo y reposado, era del que esta seguro de si mismo.
+_El Cacho_, si comenzaba a ganar, se exaltaba, llevaba el partido al
+vuelo; en cambio, desanimado, no tiraba una pelota que no fuese falta.
+
+Eran dos tipos, Zalacain y _el Cacho_, completamente distintos; el uno,
+la serenidad y la inteligencia del montanes, el otro, el furor y el brio
+del ribereno.
+
+Semejante rivalidad, explotada por Ohando y los senoritos de su cuerda,
+termino en un partido que propusieron los amigos del _Cacho_. El desafio
+se concerto asi; _el Cacho_ e Isquina, un jugador viejo de Urbia, contra
+Zalacain y el companero que este quisiera tomar. El partido seria a
+cesta y a diez juegos.
+
+Martin eligio como zaguero a un muchacho vasco frances que estaba de
+oficial en la panaderia de Archipi y que se llamaba Bautista Urbide.
+
+Bautista era delgado, pero fuerte, sereno y muy dueno de si mismo.
+
+Se aposto mucho dinero por ambas partes. Casi todo el elemento popular y
+liberal estaba por Zalacain y Urbide; los senoritos, el sacristan y la
+gente carlista de los caserios por _el Cacho_.
+
+El partido constituyo un acontecimiento en Urbia; el pueblo entero y
+mucha gente de los alrededores se dirigio al juego de pelota a
+presenciar el espectaculo.
+
+La lucha principal iba a ser entre los dos delanteros, entre Zalacain y
+_el Cacho. El Cacho_ ponia de su parte su nerviosidad, su furia, su
+violencia en echar la pelota baja y arrinconada; Zalacain se fiaba en su
+serenidad, en su buena vista y en la fuerza de su brazo, que le
+permitia coger la pelota y lanzarla a lo lejos.
+
+La montana iba a pelear contra la llanura.
+
+Comenzo el partido en medio de una gran expectacion; los primeros juegos
+fueron llevados a la carrera por _el Cacho_, que tiraba las pelotas como
+balas unas lineas solamente por encima de la raya, de tal modo que era
+imposible recogerlas.
+
+A cada jugada maestra del navarro, los senoritos y los carlistas
+aplaudian entusiasmados; Zalacain sonreia, y Bautista le miraba con
+cierto mal disimulado panico.
+
+Iban cuatro juegos por nada, y ya parecia el triunfo del navarro casi
+seguro cuando la suerte cambio y comenzaron a ganar Zalacain y su
+companero.
+
+Al principio, _el Cacho_ se defendia bien y remataba el juego con golpes
+furiosos, pero luego, como si hubiese perdido el tono, comenzo a hacer
+faltas con una frecuencia lamentable y el partido se igualo.
+
+Desde entonces se vio que _el Cacho_ e Isquina perdian el juego. Estaban
+desmoralizados. _El Cacho_ se tiraba contra la pelota con ira, hacia una
+falta y se indignaba; pegaba con la cesta en la tierra enfurecido y
+echaba la culpa de todo a su zaguero.
+
+Zalacain y el vasco frances, duenos de la situacion, guardaban una
+serenidad completa, corrian elasticamente y reian.
+
+--Ahi, Bautista--decia Zalacain--. iBien!
+
+--Corre, Martin--gritaba Bautista--. iEso es!
+
+El juego termino con el triunfo completo de Zalacain y de Urbide.
+
+--_iViva gutarrac_. (iVivan los nuestros!)--gritaron los de la _calle_
+de Urbia aplaudiendo torpemente.
+
+Catalina sonrio a Martin y le felicito varias veces.
+
+--iMuy bien! iMuy bien!
+
+--Hemos hecho lo que hemos podido--contesto el sonriente.
+
+Carlos Ohando se acerco a Martin, y le dijo con mal ceno:
+
+--_El Cacho_ te juega mano a mano.
+
+--Estoy cansado--contesto Zalacain.
+
+--?No quieres jugar?
+
+--No. Juega tu si quieres.
+
+Carlos, que habia comprobado una vez mas la simpatia de su hermana por
+Martin, sintio avivarse su odio.
+
+Habia venido aquella vez Carlos Ohando de Onate mas sombrio, mas
+fanatico y mas violento que nunca.
+
+Martin sabia el odio del hermano de Catalina y, cuando lo encontraba por
+casualidad, huia de el, lo cual a Carlos le producia mas ira y mas
+furor.
+
+Martin estaba preocupado, buscando la manera de seguir los consejos de
+Tellagorri y de dedicarse al comercio; habia dejado su oficio de
+cochero y entrado con Arcale en algunos negocios de contrabando.
+
+Un dia, una vieja criada de casa de Ohando, chismosa y murmuradora, fue
+a buscarle y le conto que la Ignacia, su hermana, coqueteaba con Carlos,
+el senorito de Ohando.
+
+Si dona Agueda lo notaba iba a despedir a la Ignacia, con lo cual el
+escandalo dejaria a la muchacha en una mala situacion.
+
+Martin, al saberlo, sintio deseos de presentarse a Carlos y de
+insultarle y desafiarle. Luego, pensando que lo esencial era evitar las
+murmuraciones, ideo varias cosas, hasta que al ultimo le parecio lo
+mejor ir a ver a su amigo Bautista Urbide.
+
+Habia visto al vasco frances muchas veces bailando con la Ignacia y
+creia que tenia alguna inclinacion por ella.
+
+El mismo dia que le dieron la noticia se presento en la tahona de
+Archipi en donde Urbide trabajaba. Lo encontro al vasco frances desnudo
+de medio cuerpo arriba en la boca del horno.
+
+--Oye, Bautista--le dijo.
+
+--?Que pasa?
+
+--Te tengo que hablar.
+
+--Te escucho--dijo el frances mientras maniobraba con la pala.
+
+--?A ti te gusta la _Inasi_, mi hermana?
+
+--iHombre!... si. iQue pregunta!--exclamo Bautista--.?Para eso vienes a
+verme?
+
+--?Te casarias con ella?
+
+--Si tuviera dinero para establecerme ya lo creo.
+
+--?Cuanto necesitarias?
+
+--Unos ochenta o cien duros.
+
+--Yo te los doy.
+
+--?Y por que es esa prisa? ?Le pasa algo a la Ignacia?
+
+--No, pero he sabido que Carlos Ohando la esta haciendo el amor. iY como
+la tiene en su casa!...
+
+--Nada, nada. Hablale tu y, si ella quiere, ya esta. Nos casamos en
+seguida.
+
+Se despidieron Bautista y Martin, y este, al dia siguiente, llamo a su
+hermana y le reprocho su coqueteria y su estupidez. La Ignacia nego los
+rumores que habian llegado hasta su hermano, pero al ultimo confeso que
+Carlos la pretendia, pero con buen fin.
+
+--iCon buen fin!--exclamo Zalacain--. Pero tu eres idiota, criatura.
+
+--?Por que?
+
+--Porque te quiere enganar, nada mas.
+
+--Me ha dicho que se casara conmigo.
+
+--?Y tu le has creido?
+
+--iYo! Le he dicho que espere y que te preguntare a ti, pero el me ha
+contestado que no quiere que te diga a ti nada.
+
+--Claro. Porque yo echaria abajo sus planes. Te quiere enganar, y
+quiere deshonrarnos, y que el pueblo entero nos desprecie porque me odia
+a mi. Yo no te digo mas que una cosa, que si pasa algo entre ese
+sacristan y tu, te despellejo a ti y a el, y le pego fuego a la casa,
+aunque me lleven a presidio para toda la vida.
+
+La Ignacia se echo a llorar, pero cuando Martin le dijo que Bautista se
+queria casar con ella y que tenia dinero, se secaron pronto sus
+lagrimas.
+
+--?Bautista quiere casarse?--pregunto la Ignacia asombrada.
+
+--Si.
+
+--iPero si no tiene dinero!
+
+--Pues ahora lo ha encontrado.
+
+La idea del casamiento con Bautista no solo consolo a la muchacha, sino
+que parecio ofrecerle un halagador porvenir.
+
+--?Y que quieres que haga? ?Salir de la casa?--pregunto la Ignacia,
+secandose las lagrimas y sonriendo.
+
+--No, por de pronto sigue ahi, es lo mejor, y dentro de unos dias
+Bautista ira a ver a dona Agueda y a decirla que se casa contigo.
+
+Se hizo lo acordado por los dos hermanos. En los dias siguientes, Carlos
+Ohando vio que su conquista no seguia adelante, y el domingo, en la
+plaza, pudo comprobar que la Ignacia se inclinaba definitivamente del
+lado de Bautista. Bailaron la muchacha y el panadero toda la tarde con
+gran entusiasmo.
+
+Carlos espero a que la Ignacia se encontrara sola y la insulto y la echo
+en cara su coqueteria y su falsedad. La muchacha, que no tenia gran
+inclinacion por Carlos, al verle tan violento cobro por el desvio y
+miedo.
+
+Poco despues, Bautista Urbide se presento en casa de Ohando, hablo a
+dona Agueda, se celebro la boda, y Bautista y la Ignacia fueron a vivir
+a Zaro, un pueblecillo del pais vasco frances.
+
+
+
+
+CAPITULO IX
+
+COMO INTENTO VENGARSE CARLOS DE MARTIN ZALACAIN
+
+
+Carlos Ohando enfermo de colera y de rabia. Su naturaleza, violenta y
+orgullosa, no podia soportar la humillacion de ser vencido; solo el
+pensarlo le mortificaba y le corroia el alma.
+
+Al intentar seducir Carlos a la Ignacia, casi podia mas en el su odio
+contra Martin que su inclinacion por la chica. Deshonrarle a ella y
+hacerle a el la vida triste, era lo que le encantaba. En el fondo, el
+aplomo de Zalacain, su contento por vivir, su facilidad para
+desenvolverse, ofendian a este hombre sombrio y fanatico.
+
+Ademas, en Carlos la idea de orden, de categoria, de subordinacion, era
+esencial, fundamental, y Martin intentaba marchar por la vida sin
+cuidarse gran cosa de las clasificaciones y de las categorias sociales.
+
+Esta audacia ofendia profundamente a Carlos y hubiese querido
+humillarle para siempre, hacerle reconocer su inferioridad. Por otra
+parte, el fracaso de su tentativa de seduccion le hizo mas malhumorado y
+sombrio.
+
+Una noche, aun no convaleciente de su enfermedad, producida por el
+despecho y la colera, se levanto de la cama, en donde no podia dormir, y
+bajo al comedor.
+
+Abrio una ventana y se asomo a ella. El cielo estaba sereno y puro. La
+luna blanqueaba las copas de los manzanos, cubiertos por la nieve de sus
+menudas flores. Los melocotoneros extendian a lo largo de las paredes
+sus ramas, abiertas en abanico, llenas de capullos. Carlos respiraba el
+aire tibio de la noche, cuando oyo un cuchicheo y presto atencion.
+
+Estaba hablando su hermana Catalina, desde la ventana de su cuarto, con
+alguien que se encontraba en la huerta. Cuando Carlos comprendio que era
+con Martin con quien hablaba, sintio un dolor agudisimo y una impresion
+sofocante de ira.
+
+Siempre se habia de encontrar enfrente de Martin. Parecia que el destino
+de los dos era estorbarse y chocar el uno contra el otro.
+
+Martin contaba bromeando a Catalina la boda de Bautista y de la Ignacia,
+en Zaro, el banquete celebrado en casa del padre del vasco frances, el
+discurso del alcalde del pueblecillo...
+
+Carlos desfallecia de colera. Martin le habia impedido conquistar a la
+Ignacia y deshonraba, ademas, a los Ohandos siendo el novio de su
+hermana, hablando con ella de noche. Sobre todo, lo que mas heria a
+Carlos, aunque no lo quisiera reconocer, lo que mas le mortificaba en el
+fondo de su alma era la superioridad de Martin, que iba y venia sin
+reconocer categorias, aspirando a todo y conquistandolo todo.
+
+Aquel granuja de la calle era capaz de subir, de prosperar, de hacerse
+rico, de casarse con su hermana y de considerar todo esto logico,
+natural... Era una desesperacion.
+
+Carlos hubiera gozado conquistando a la Ignacia, abandonandola luego,
+paseandose desdenosamente por delante de Martin; y Martin le ganaba la
+partida sacando a la Ignacia de su alcance y enamorando a su hermana.
+
+iUn vagabundo, un ladron, se la habia jugado a el, a un hidalgo rico
+heredero de una casa solariega! Y lo que era peor, iesto no seria mas
+que el principio, el comienzo de su carrera esplendida!
+
+Carlos, mortificado por sus pensamientos, no presto atencion a lo que
+hablaban; luego oyo un beso, y poco despues las ramas de un arbol que se
+movian.
+
+Tras de esto, se vio bajar un hombre por el tronco de un arbol, se vio
+que cruzaba la huerta, montaba sobre la tapia y desaparecia.
+
+Se cerro la ventana del cuarto de Catalina, y en el mismo momento
+Carlos se llevo la mano a la frente y penso con rabia en la magnifica
+ocasion perdida. iQue soberbio instante para concluir con aquel hombre
+que le estorbaba!
+
+iUn tiro a boca de jarro! Y ya aquella mala hierba no creceria mas, no
+ambicionaria mas, no intentaria salir de su clase. Si lo mataba, todo el
+mundo consideraria el suyo un caso de legitima defensa contra un
+salteador, contra un ladron.
+
+Al dia siguiente, Carlos busco una escopeta de dos canones de su padre,
+la encontro, la limpio a escondidas y la cargo con perdigones loberos.
+Estuvo vacilando en poner cartuchos con bala, pero como era dificil
+hacer punteria de noche, opto por los perdigones gruesos.
+
+Ni en aquella noche, ni en la siguiente, se presento Martin, pero cuatro
+dias despues Carlos lo sintio en la huerta. Todavia no habia salido la
+luna y esto salvo al salteador enamorado. Carlos impaciente, al oir el
+ruido de las hojas, apunto y disparo.
+
+Al fogonazo, vio a Martin en el tronco del arbol y volvio a disparar.
+
+Se oyo un chillido agudo de mujer y el golpe de un cuerpo en el suelo.
+La madre de Carlos y las criadas, alarmadas salieron de sus cuartos
+gritando, preguntando lo que era. Catalina, palida como una muerta, no
+podia hablar de emocion.
+
+Dona Agueda, Carlos y las criadas salieron al jardin. Debajo del arbol,
+en la tierra y sobre la hierba humeda, se veian algunas gotas de sangre,
+pero Martin habia huido.
+
+--No tenga usted cuidado, senorita--le dijo a Catalina una de las
+criadas--. Martin ha podido escapar.
+
+La senora de Ohando, que se entero de lo ocurrido por su hijo, llamo en
+su auxilio al cura don Felix para que le aconsejara.
+
+Se intento hacer comprender a Catalina el absurdo de su proposito, pero
+la muchacha era tenaz y estaba dispuesta a no ceder.
+
+--Martin ha venido a darme noticias de la Ignacia, y como saben que no
+le quieren en la casa, por eso ha saltado la tapia.
+
+Cuando Carlos supo que Martin estaba solamente herido en un brazo y que
+se paseaba vendado por el pueblo siendo el heroe, se sintio furioso,
+pero por si acaso, no se atrevio a salir a la calle.
+
+Con el atentado, la hostilidad entre Carlos y Catalina, ya existente, se
+acentuo de tal manera, que dona Agueda, para evitar agrias disputas,
+envio de nuevo a Carlos a Onate y ella se dedico a vigilar a su hija.
+
+
+
+
+LIBRO SEGUNDO
+
+Andanzas y correrias
+
+
+
+
+CAPITULO PRIMERO
+
+EN EL QUE SE HABLA DE LOS PRELUDIOS DE LA ULTIMA GUERRA CARLISTA
+
+
+Hay hombres para quienes la vida es de una facilidad extraordinaria. Son
+algo asi como una esfera que rueda por un plano inclinado, sin tropiezo,
+sin dificultad alguna.
+
+?Es talento, es instinto o es suerte? Los propios interesados aseguran
+ser instinto o talento, sus enemigos dicen casualidad, suerte, y esto es
+mas probable que lo otro, porque hay hombres excelentemente dispuestos
+para la vida, inteligentes, energicos, fuertes y que sin embargo, no
+hacen mas que detenerse y tropezar en todo.
+
+Un proverbio vasco dice: "El buen valor asusta a la mala suerte." Y esto
+es verdad a veces... cuando se tiene buena suerte.
+
+Zalacain era afortunado; todo lo que intentaba lo llevaba bien.
+Negocios, contrabando, amores, juego...
+
+Su ocupacion principal era el comercio de caballos y de mulas que
+compraba en Dax y pasaba de contrabando por los Alduides o por
+Roncesvalles.
+
+Tenia como socio a Capistun _el Americano_, hombre inteligentisimo, ya
+de edad, a quien todo el mundo llamaba el americano, aunque se sabia que
+era gascon. Su mote procedia de haber vivido en America mucho tiempo.
+
+Bautista Urbide, antiguo panadero de la tahona de Archipe, formaba
+muchas veces parte de las expediciones. Lo mismo Capistun que Martin,
+tenian como punto de descanso el pueblo de Zaro, proximo a San Juan del
+Pie del Puerto, donde vivia la Ignacia con Bautista.
+
+Capistun y Martin conocian, como pocos, los puertos de Ibantelly y de
+Atchuria, de Alcorrunz y de Larratecoeguia, toda la linea de Mugas de
+Zugarramurdi. Habian recorrido muchas veces los caminos que hay entre
+Meaca y Urdax, entre Izpegui y San Esteban de Baigorri, entre Biriatu y
+Enderlaza, entre Elorrieta, la Banca y Berdariz. En casi todos los
+pueblos de la frontera vasco-navarra, desde Fuenterrabia hasta
+Valcarlos, tenian algun agente para sus negocios de contrabando.
+Conocian tambien, palmo a palmo, las veredas que van por las vertientes
+del monte Larrun y no habia misterios para ellos hacia el lado Este de
+Navarra en esas praderas altas, metidas entre los bosques de Irati y de
+Ori.
+
+La vida de Capistun y Martin era accidentada y peligrosa. Para Martin,
+la consigna del viejo Tellagorri era la norma de su vida. Cuando se
+encontraba en una situacion apurada, cercado por los carabineros, cuando
+se perdia en el monte, en medio de la noche, cuando tenia que hacer un
+esfuerzo sobre si mismo, recordaba la actitud y la voz del viejo al
+decir: iFirmes! iSiempre firmes! Y hacia lo necesario en aquel momento
+con decision.
+
+Tenia Martin serenidad y calma. Sabia medir el peligro y ver la
+situacion real de las cosas sin exageraciones y sin alarmas. Para los
+negocios y para la guerra el hombre necesita ser frio.
+
+Martin comenzaba a impregnarse del liberalismo frances y a encontrar
+atrasados y fanaticos a sus paisanos; pero, a pesar de esto, creia que
+don Carlos, en el instante que iniciase la guerra, conseguiria la
+victoria.
+
+En casi todo el Mediodia de Francia se creia lo mismo.
+
+El gobierno de la Republica, los subprefectos y demas funcionarios de la
+frontera espanola dejaban pasar a los facciosos; y en los coches de
+Elizondo, por los Alduides, por San Esteban de Baigorri, por Anoa,
+viajaban los jefes carlistas, con sus uniformes e insignias de mando.
+
+Martin y Capistun, ademas de mulas y de caballos, habian llevado a
+diferentes puntos de Guipuzcoa y de Navarra, armas y materias
+necesarias para la fabricacion de polvora, cartuchos y proyectiles, y
+hasta llegaron a pasar por la frontera un canon, de desecho de la guerra
+franco-prusiana, vendido por el Estado frances.
+
+Los comites carlistas funcionaban a la vista de todo el mundo.
+Generalmente, Martin y Capistun se entendian con el de Bayona, pero
+algunas veces tuvieron que relacionarse con el de Pau.
+
+Muchas veces habian dejado en manos de jovenes carlistas, disfrazados de
+boyerizos, barricas llenas de armas. Los carlistas montaban las barricas
+en un carro y se internaban en Espana.
+
+--Es vino de la Rioja--solian decir en broma, al llegar a los pueblos
+golpeando los toneles, y el alcalde y el secretario complices los
+dejaban pasar.
+
+Tambien solian cargar en carros, que cubrian de tejas, plomo en
+lingotes, que habia de servir para fundir balas.
+
+La alusion a la guerra proxima se notaba en una porcion de indicios y
+senales. Curas, alcaldes y _jaunchos_ [Nota: Jaunchos-caciques.] se
+preparaban. Muchas veces, al cruzar un pueblo, se oia una voz aguda como
+de Carnaval, que gritaba en vasco: ?Noiz zuazte? (?Cuando os vais?) Lo
+que queria decir: ?Cuando os echais al campo?
+
+Se cantaba tambien en Guipuzcoa una cancion en vascuence, que aludia a
+la guerra y que se llamaba Gu guera (Nosotros somos). Era asi:
+
+UNA VOZ
+
+ Bigarren chandan
+ aditutzendet
+ ate joca _dan dan_.
+ Ale onduan
+ norbait dago ta
+ galdezazu nor dan.
+
+(Por segunda vez oigo que estan llamando a la puerta, _dan, dan_. Junto
+a la puerta hay alguno. Pregunta quien es.)
+
+VARIAS VOCES
+
+ Ta gu guera
+ Ta gu guera
+ gabiltzanac
+ gora bera
+ etorri nayean onera.
+ Ta gu guera
+ Ta gu guera
+ Quirlis Carlos
+ Carlos Quirlis
+ Ecarri nayean onera.
+
+(Nosotros somos, nosotros somos los que andamos de arriba a abajo
+queriendo venir aqui. Nosotros somos, nosotros somos Quirlis Carlos,
+Carlos Quirlis, queriendole traer aqui.)
+
+Y mientras en las provincias se organizaba y preparaba una guerra feroz
+y sangrienta, en Madrid, politicos y oradores se dedicaban con fruicion
+a los bellos ejercicios de la retorica.
+
+ * * * * *
+
+Un dia de Mayo fueron Martin, Capistun y Bautista a Vera. La senora de
+Ohando tenia una casa en el barrio de Alzate y habia ido a pasar alli
+una temporada.
+
+Martin queria hablar con su novia, y Capistun y Bautista le acompanaron.
+Salieron de Sara y marcharon por el monte a Alzate.
+
+Martin contaba con una de las criadas de Ohando, partidaria suya, y esta
+le facilitaba el poder hablar con Catalina. Mientras Martin quedo en
+Alzate, Capistun y Bautista entraron en Vera.
+
+En aquel mismo momento, don Carlos de Borbon, el pretendiente, llegaba
+rodeado de un Estado Mayor de generales carlistas y de algunos vendeanos
+franceses.
+
+Se leyo una alocucion patriotica, y despues don Carlos, repitiendo el
+final de la alocucion, exclamo:
+
+--Hoy dos de Mayo. iDia de fiesta _nasional! iAbaco_ el _extranquero_!
+
+El _extranquero_ era Amadeo de Saboya.
+
+Capistun y Bautista anduvieron entre los grupos. Se decia que uno de
+aquellos caballeros era Cathelineau, el descendiente del celebre general
+vendeano; se senalaba tambien al conde de Barrot y a un marques navarro.
+
+Cuando llego Martin a Vera se encontro la plaza llena de carlistas;
+Bautista le dijo:
+
+--La guerra ha empezado.
+
+Martin se quedo pensativo.
+
+Volvieron Martin, Capistun y Bautista a Francia. Bautista gritaba
+ironicamente a cada paso:--_iAbaco_ el _extranquero!_--Zalacain pensaba
+en el giro que tomaria aquella guerra asi iniciada y en lo que podria
+influir en sus amores con Catalina.
+
+
+
+
+CAPITULO II
+
+COMO MARTIN, BAUTISTA Y CAPISTUN PASARON UNA NOCHE EN EL MONTE
+
+
+Una noche de invierno marchaban tres hombres con cuatro magnificas mulas
+cargadas con grandes fardos. Salidos de Zaro por la tarde, se dirigian
+hacia los altos del monte Larrun.
+
+Costeando un arroyo que bajaba a unirse con la Nivelle y cruzando
+prados, llegaron a una borda, donde se detuvieron a cenar.
+
+Los tres hombres eran Martin Zalacain, Capistun el gascon y Bautista
+Urbide. Llevaban una partida de uniformes y de capotes.
+
+El alijo iba consignado a Lesaca, en donde lo recogerian los carlistas.
+
+Despues de cenar en la borda, los tres hombres sacaron las muias y
+continuaron el viaje subiendo por el monte Larrun.
+
+Era la noche fria, comenzaba a nevar. En los caminos y sendas, llenos
+de lodo, se resbalaban los pies; a veces una mula entraba en un charco
+hasta el vientre y a fuerza de fuerzas se lograba sacarla del aprieto.
+
+Los animales llevaban mucho peso. Era preciso seguir el camino largo,
+sin utilizar las veredas, y la marcha se hacia pesada. Al llegar a la
+cumbre y al entrar en el puerto de Ibantelly, les sorprendio a los
+viandantes una tempestad de viento y de nieve.
+
+Se encontraban en la misma frontera. La nieve arreciaba; no era facil
+seguir adelante. Los tres hombres detuvieron las mulas, y mientras
+quedaba Capistun con ellas, Martin y Bautista se echaron uno a un lado y
+el otro al otro, para ver si encontraban cerca algun refugio, cabana o
+choza de pastor.
+
+Zalacain vio a pocos pasos una casucha de carabineros cerrada.
+
+--iEup! iEup!--grito.
+
+No contesto nadie.
+
+Martin empujo la puerta, sujeta con un clavo, y entro dentro del chozo.
+Inmediatamente corrio a dar parte a los amigos de su descubrimiento. Los
+fardos que llevaban las mulas tenian mantas, y extendiendolas y
+sujetandolas por un extremo en la choza de los carabineros y por otro en
+unas ramas, improvisaron un cobertizo para las caballerias.
+
+Puestas en seguridad la carga y las mulas, entraron los tres en la casa
+de los carabineros y encendieron una hermosa hoguera. Bautista fabrico
+en un momento, con fibras de pino, una antorcha para alumbrar aquel
+rincon.
+
+Esperaron a que pasara el temporal y se dispusieron los tres a matar el
+tiempo junto a la lumbre. Capistun llevaba una calabaza llena de
+aguardiente de Armagnac y, mezclandolo con agua que calentaron, bebieron
+los tres.
+
+Luego, como era natural, hablaron de la guerra. El carlismo se extendia
+y marchaba de triunfo en triunfo. En Cataluna y en el pais vasco-navarro
+iba haciendo progresos. La Republica espanola era una calamidad. Los
+periodicos hablaban de asesinatos en Malaga, de incendios en Alcoy, de
+soldados que desobedecian a los jefes y se negaban a batirse. Era una
+vergueenza.
+
+Los carlistas se apoderaban de una porcion de pueblos abandonados por
+los liberales. Habian entrado en Estella.
+
+En las dos orillas del Bidasoa, lo mismo en la frontera espanola que en
+la francesa, se sentia un gran entusiasmo por la causa del Pretendiente.
+
+Capistun y Bautista senalaron sus conocidos alistados ya en la faccion.
+La mayoria eran mozos, pero no faltaban tampoco los viejos. Los fueron
+citando.
+
+Alla estaban Juan Echeberrigaray, de Espeleta; Tomas Albandos, de Anoa;
+el herrero Lerrumburo, de Zaro; Echebarria, de Irisarri; Galparzasoro,
+el alpargatero de Urruna; Mearuberry, el carnicero de Ostabat, Miguel
+Larralde, el de Azcain; Carricaburo, el mozo de un caserio de Arhamus;
+Chaubandidegui, el hijo del confitero de Azcarat; Peyrohade y
+Lafourchette, los dos mozos del bazar de Hasparren.
+
+--iValientes granujas!--murmuro Martin, que escuchaba.
+
+Capistun y Bautista siguieron su enumeracion. Estaban tambien
+Bordagorri, el de Meharin; Achucarro, de Urdax; Etchehun, el versolari
+de Chacxu; Ganecoechia, de Osses; Bishino, de Azparrain, Listurria, de
+Briscus; Rebenacq, de Pourtales; el propietario de Saint Palais con el
+baron Lesbas d'Armagnac, de Mauleon; Detchesarry, el sacristan de
+Biriatu; Guibeleguieta, de Barcus; Iturbide, de Hendaya; Echemendi, el
+minero de Articuza; Chocoa, el cantero de San Esteban de Baigorri;
+Garraiz, el cazador de palomas de Echalar; Setoain, el lenador de
+Esterensuby; Isuribere, el pastor de Urepel; y Chiquierdi, el de
+Zugarramurdi.
+
+Los vascos, siguiendo las tendencias de su raza, marchaban a defender lo
+viejo contra lo nuevo. Asi habian peleado en la antigueedad contra el
+romano, contra el godo, contra el arabe, contra el castellano, siempre a
+favor de la costumbre vieja y en contra de la idea nueva.
+
+Estos aldeanos y viejos hidalgos de Vasconia y de Navarra, esta
+semiaristocracia campesina de las dos vertientes del Pirineo, creia en
+aquel Borbon, vulgar extranjero y extranjerizado, y estaban dispuestos a
+morir para satisfacer las ambiciones de un aventurero tan grotesco.
+
+Los legitimistas franceses se lo figuraban como un nuevo Enrique IV; y
+como de alli, del Bearn, salieron en otro tiempo los Borbones para
+reinar en Espana y en Francia, sonaban con que Carlos VII triunfaria en
+Espana, acabaria con la maldita Republica Francesa, daria fueros a
+Navarra, que seria el centro del mundo y, ademas, restableceria el poder
+politico del Papa en Roma.
+
+Zalacain se sentia muy espanol y dijo que los franceses eran unos
+cochinos, porque debian hacer la guerra en su tierra, si querian.
+
+Capistun, como buen republicano, afirmo que la guerra en todas partes
+era una barbaridad.
+
+--Paz, paz es lo que se necesita--anadio el gascon--; paz para poder
+trabajar y vivir.
+
+--iAh, la paz!--replico Martin contradiciendole--; es mejor la guerra.
+
+--No, no--repuso Capistun--. La guerra es la barbarie nada mas.
+
+Discutieron el asunto; el gascon, como mas ilustrado, aducia mejores
+argumentos, pero Bautista y Martin replicaban:
+
+--Si, todo eso es verdad, pero tambien es hermosa la guerra.
+
+Y los dos vascos especificaron lo que ellos consideraban como
+hermosura. Ambos guardaban en el fondo de su alma un sueno candido y
+heroico, infantil y brutal. Se veian los dos por los montes de Navarra y
+de Guipuzcoa al frente de una partida, viviendo siempre en acecho, en
+una continua elasticidad de la voluntad, atacando, huyendo,
+escondiendose entre las matas, haciendo marchas forzadas, incendiando el
+caserio enemigo...
+
+iY que alegrias! iQue triunfos! Entrar en las aldeas a caballo, la boina
+sobre los ojos, el sable al cinto, mientras las campanas tocan en la
+iglesia. Ver, al huir de una fuerza mayor, como aparece, entre el verde
+de las heredades, el campanario de la aldea donde se tiene el asilo;
+defender una trinchera heroicamente y plantar la bandera entre las balas
+que silban; conservar la serenidad mientras las granadas caen,
+estallando a pocos pasos, y caracolear en el caballo delante de la
+partida, marchando todos al compas del tambor...
+
+iQue emociones debian de ser aquellas! Y Bautista y Martin sonaban con
+el placer de atacar y de huir, de bailar en las fiestas de los pueblos y
+de robar en los Ayuntamientos, de acechar y de escapar por los senderos
+humedos y dormir en una borda sobre una cama de hierba seca...
+
+--iBarbarie! iBarbarie!--replicaba a todo esto el gascon.
+
+--iQue barbarie!--exclamo Martin--. ?Se ha de estar siempre hecho un
+esclavo, sembrando patatas o cuidando cerdos? Prefiero la guerra.
+
+--?Y por que prefieres la guerra? Para robar.
+
+--No hables, Capistun, que eres comerciante.
+
+--?Y que?
+
+--Que tu y yo robamos con el libro de cuentas. Entre robar en el camino,
+o robar con el libro de cuentas, prefiero a los que roban en el camino.
+
+--Si el comercio fuera un robo, no habria sociedad--repuso el gascon.
+
+--?Y que?--dijo Martin.
+
+--Que acabarian las ciudades.
+
+--Para mi las ciudades estan hechas por miserables y sirven para que las
+saqueen los hombres fuertes--dijo Martin con violencia.
+
+--Eso es ser enemigo de la Humanidad.
+
+Martin se encogio de hombros.
+
+Poco despues de media noche, la nieve comenzo a cesar y Capistun dio la
+orden de marcha. El cielo habia quedado estrellado. Los pies se hundian
+en la nieve y se sentia un silencio de muerte.
+
+--_Cantats, amics_--dijo el gascon, a quien tanta tristeza y tanto
+reposo imponian.
+
+--No nos vayan a oir--advirtio Bautista.
+
+--iCa!--y el gascon canto:
+
+ iOan! iOan! lus de deuan
+ lus de darrer que seguiran.
+ Lus de darrer oan, oan,
+ que seguiran a trot de can.
+
+(iAdelante! Adelante, los de delante y los de atras que seguiran. Los de
+atras, adelante, adelante, que seguiran al trote de can!)
+
+Era esta una vieja cancion gascona para medir la marcha; muy buena para
+el llano, pero poco oportuna en aquellos vericuetos.
+
+Bautista, animado por el ejemplo del gascon, canto un zortzico vasco
+frances, que decia asi:
+
+ Gau erdi da
+ errico orenean
+ inon ez da
+ arguiric lurrean
+ ez diteque
+ mendian adi deuzic
+ aicearen
+ arrabotza baicic.
+
+(Es media noche en el reloj del pueblo, en ninguna parte hay luz, en la
+tierra; no se puede, en el monte, oir mas que el rumor estruendoso del
+viento.)
+
+La cancion de Bautista era de una salvaje melancolia; Martin lanzo un
+grito, el _irrintzi_, como una larga carcajada, o un relincho salvaje
+terminado en una risa burlona. Capistun, como protestando, canto:
+
+ Del castelet a l'aube
+ sort Isabeu,
+ es blanquette sa raube
+ como la neu.
+
+(Del castillete, al alba, sale Isabel; es blanquita su ropa como la
+nieve.)
+
+A Martin y a Bautista no les gustaban las canciones del gascon que les
+parecian empalagosas, y a este tampoco las de sus amigos, a las cuales
+encontraba siniestras. Discutieron acerca de las excelencias de sus
+respectivos paises, pasando de los cantos populares a hablar de las
+costumbres y de la riqueza.
+
+Iba a amanecer; comenzaban a acercarse a Vera, cuando se oyeron a lo
+lejos varios tiros.
+
+--?Que pasa aqui?--se preguntaron.
+
+Tras de un instante se volvieron a oir nuevos tiros y un lejano sonido
+de campanas.
+
+--Hay que ver lo que es.
+
+Decidieron como mas practico que Capistun, con las cuatro mulas, se
+volviera y se encaminara despacio hacia la choza de carabineros donde
+habian pasado la noche. Si no ocurria nada en Vera, Bautista y Zalacain
+retornarian inmediatamente. Si en dos horas no estaban alla, Capistun
+debia ganar la frontera y refugiarse en Francia: en Biriatu, en Zaro,
+donde pudiese.
+
+Las mulas volvieron de nuevo camino del puerto, y Zalacain y su cunado
+comenzaron a bajar del monte en linea recta, saltando, deslizandose
+sobre la nieve, a riesgo de despenarse. Media hora despues, entraban en
+las calles de Alzate, cuyas puertas se veian cerradas.
+
+Llamaron en una posada conocida. Tardaron en abrir, y al ultimo el
+posadero, amedrentado, se presento en la puerta.
+
+--?Que pasa?--pregunto Zalacain.
+
+--Que ha entrado en Vera otra vez la partida del Cura.
+
+Bautista y Martin sabian la reputacion del Cura y su enemistad con
+algunos generales carlistas y convinieron en que era peligroso llevar el
+alijo a Vera o a Lesaca, mientras anduvieran por alli las gentes del
+ensotanado cabecilla.
+
+--Vamos en seguida a darle el aviso a Capistun--dijo Bautista.
+
+--Bueno, vete tu--repuso Martin--yo te alcanzo en seguida.
+
+--?Que vas a hacer?
+
+--Voy a ver si veo a Catalina.
+
+--Yo te esperare.
+
+Catalina y su madre vivian en una magnifica casa de Alzate. Llamo
+Martin en ella, y a la criada, que ya le conocia, la dijo:
+
+--?Esta Catalina?
+
+--Si... Pasa.
+
+Entro en la cocina. Era esta grande y espaciosa y algo obscura.
+Alrededor de la ancha campana de la chimenea colgaba una tela blanca
+planchada, sujeta por clavos. Del centro de la campana bajaba una gruesa
+cadena negra, en cuyo garfio final se enganchaba un caldero. A un lado
+de la chimenea, habia un banquillo de piedra, sobre el cual estaban en
+fila tres herradas con los aros de hierro brillantes, como si fueran de
+plata. En las paredes se veian cacerolas de cobre rojizo y lodos los
+chismes de la cocina de la casa, desde las sartenes y cucharas de palo,
+hasta el calentador, que tambien figuraba colgado en la pared como parte
+integrante de la bateria de cocina.
+
+Aquel orden parecia algo absurdo y extraordinario, contrastado con la
+agitacion exterior.
+
+La criada habia subido la escalera y, tras de algun tiempo, bajo
+Catalina envuelta en un manton.
+
+--?Eres tu?--dijo sollozando.
+
+--Si, ?que pasa?
+
+Catalina, llorando, conto que su madre estaba muy enferma, su hermano se
+habia ido con los carlistas y a ella querian meterla en un convento.
+
+--?A donde te quieren llevar?
+
+--No se, todavia no se ha decidido.
+
+--Cuando lo sepas, escribeme.
+
+--Si, no tengas cuidado. Ahora vete, Martin, porque mi madre habra oido
+que estamos hablando y, como ha sentido los tiros hace poco, esta muy
+alarmada.
+
+Efectivamente, se oyo poco despues una voz debil que exclamaba:
+
+--iCatalina! iCatalina! ?Con quien hablas?
+
+Catalina tendio la mano a Martin, quien la estrecho en sus brazos. Ella
+apoyo la cabeza en el hombro de su novio y, viendo que la volvian a
+llamar subio la escalera. Zalacain la contemplo absorto y luego abrio la
+puerta de la casa, la cerro despacio y, al encontrarse en la calle, se
+vio con un espectaculo inesperado. Bautista discutia a gritos con tres
+hombres armados, que no parecian tener para el muy buenas disposiciones.
+
+--?Que pasa?--pregunto Martin.
+
+Pasaba, sencillamente, que aquellos tres individuos eran de la partida
+del Cura y habian presentado a Bautista Urbide este sencillo dilema:
+
+"O formar parte de la partida o quedar prisionero y recibir ademas, de
+propina, una tanda de palos."
+
+Martin iba a lanzarse a defender a su cunado cuando vio que a un extremo
+de la calle aparecian cinco o seis mozos armados. En el otro esperaban
+diez o doce. Con su rapido instinto de comprender la situacion, Martin
+se dio cuenta de que no habia mas remedio que someterse y dijo a
+Bautista, en vascuence, aparentando gran jovialidad:
+
+--iQue demonio, Bautista! ?No querias tu entrar en una partida? ?No
+somos carlistas? Pues ahora estamos a tiempo.
+
+Uno de los tres hombres, viendo como se explicaba Zalacain, exclamo
+satisfecho:
+
+--_iArrayua!_ Este es de los nuestros. Venid los dos.
+
+El tal hombre era un aldeano alto, flaco, vestido con un uniforme
+destrozado y una pipa de barro en la boca. Parecia el jefe y le llamaban
+Luschia.
+
+Martin y Bautista siguieron a los mozos armados, pasaron de Alzate a
+Vera y se detuvieron en una casa, en cuya puerta habia un centinela.
+
+--iBajadlos! iBajadlos!--dijo Luschia a su gente.
+
+Cuatro mozos entraron en el portal y subieron por la escalera.
+
+Luschia, mientras tanto, pregunto a Martin:
+
+--?Vosotros de donde sois?
+
+--De Zaro.
+
+--?Sois franceses?
+
+--Si--dijo Bautista.
+
+Martin no quiso decir que el no lo era, sabiendo que el decir que era
+frances podia protegerle.
+
+--Bueno, bueno--murmuro el jefe.
+
+Los cuatro aldeanos de la partida que habian entrado en la casa trajeron
+a dos viejos.
+
+--iAtadlos!--dijo Luschia, el aldeano de la pipa.
+
+Sacaron a la calle un tambor de regimiento y un cesto, y a los dos
+viejos los ataron.
+
+--?Que es lo que han hecho?--pregunto Martin a uno de la partida que
+llevaba una boina a rayas.
+
+--Que son traidores--contesto este.
+
+El uno era un maestro de escuela y el otro un expartidario de la
+guerrilla del Cura.
+
+Cuando estuvieron las dos victimas atadas y con las espaldas desnudas,
+el ejecutor de la justicia, el mozo de la boina a rayas, se remango el
+brazo y cogio una vara.
+
+El maestro de escuela, suplicante, imploro:
+
+--iPero si todos somos unos!
+
+El exguerrillero no dijo nada.
+
+No hubo apelacion ni misericordia. Al primer golpe, el maestro de
+escuela perdio el sentido; el otro, el antiguo lugarteniente del Cura,
+callo y comenzo a recibir los palos con un estoicismo siniestro.
+
+Luschia se puso a hablar con Zalacain. Este le conto una porcion de
+mentiras. Entre ellas le dijo que el mismo habia guardado cerca de
+Urdax, en una cueva, mas de treinta fusiles modernos. El hombre oia y,
+de cuando en cuando, volviendose al ejecutor de sus ordenes, decia con
+voz gangosa: _iJo! iJo!_ (Pega, pega).
+
+Y volvia a caer la vara cobre las espaldas desnudas.
+
+
+
+
+CAPITULO III
+
+DE ALGUNOS HOMBRES DECIDIDOS QUE FORMABAN LA PARTIDA DEL CURA
+
+
+Concluida la paliza, Luschia dio la orden de marcha, y los quince o
+veinte hombres tomaron hacia Oyarzun, por el camino que pasa por la
+Cuesta de la Agonia.
+
+La partida iba en dos grupos; en el primero marchaba Martin y en el
+segundo Bautista.
+
+Ninguno de la partida tenia mal aspecto ni aire patibulario. La mayoria
+parecian campesinos del pais; casi todos llevaban traje negro, boina
+azul pequena y algunos, en vez de botas, calzaban abarcas con pieles de
+carnero, que les envolvian las piernas.
+
+Luschia, el jefe, era uno de los tenientes del Cura y ademas capitaneaba
+su guardia negra. Sin duda, gozaba de la confianza del cabecilla. Era
+alto, huesudo, de nariz fenomenal, enjuto y seco.
+
+Tenia Luschia una cara que siempre daba la impresion de verla de
+perfil, y la nuez puntiaguda.
+
+Parecia buena persona hasta cierto punto, insinuante y jovial.
+Consideraba, sin duda, una magnifica adquisicion la de Zalacain y
+Bautista, pero desconfiaba de ellos y, aunque no como prisioneros, los
+llevaba separados y no les dejaba hablar a solas.
+
+Luschia tenia tambien sus lugartenientes; Praschcu, Belcha y el Corneta
+de Lasala. Praschcu era un moceton grueso, barbudo, sonriente y rojo,
+que, a juzgar por sus palabras, no pensaba mas que en comer y en beber
+bien. Durante el camino no hablo mas que de guisos y de comidas, de la
+cena que le quitaron al cura de tal pueblo o al maestro de escuela de
+tal otro, del cordero asado que comieron en este caserio y de las
+botellas de sidra que encontraron en una taberna. Para Praschcu la
+guerra no era mas que una serie de comilonas y de borracheras.
+
+Belcha y el Corneta de Lasala iban acompanando a Bautista.
+
+A Belcha (el negrito) le llamaban asi por ser pequeno y moreno; el
+Corneta de Lasala ostentaba una cicatriz violacea que le cruzaba la
+frente. Su apodo procedia de su oficio de capataz de los que dan la
+senal para el comienzo y el paro del trabajo con una bocina.
+
+Los de la partida llegaron a media noche a Arichulegui, un monte
+cercano a Oyarzun, y entraron en una borda proxima a la ermita.
+
+Esta borda era la guarida del Cura. Alli estaba su deposito de
+municiones.
+
+El cabecilla no estaba. Guardaba la borda un reten de unos veinte
+hombres. Se hizo pronto de noche. Zalacain y Bautista comieron un rancho
+de habas y durmieron sobre una hermosa cama de heno seco.
+
+Al dia siguiente, muy de manana, sintieron los dos que les despertaban
+de un empujon; se levantaron y oyeron la voz de Luschia:
+
+--Hala. Vamos andando.
+
+Era todavia de noche; la partida estuvo lista en un momento. Al mediodia
+se detuvieron en Fagollaga y al anochecer llegaban a una venta proxima a
+Andoain, en donde hicieron alto. Entraron en la cocina. Segun dijo
+Luschia, alli se encontraba el Cura.
+
+Efectivamente, poco despues, Luschia llamo a Zalacain y a Bautista.
+
+--Pasad--les dijo.
+
+Subieron por la escalera de madera hasta el desvan y llamaron en una
+puerta.
+
+--?Se puede?--pregunto Luschia.
+
+--Adelante.
+
+Zalacain, a pesar de ser templado, sintio un ligero estremecimiento en
+todo el cuerpo, pero se irguio y entro sonriente en el cuarto. Bautista
+llevaba el animo de protestar.
+
+--Yo hablare--dijo Martin a su cunado--tu no digas nada.
+
+A la luz de un farol, se veia un cuarto, de cuyo techo colgaban mazorcas
+de maiz, y una mesa de pino, a la cual estaban sentados dos hombres. Uno
+de ellos era el Cura, el otro su teniente, un cabecilla conocido por el
+apodo de _el Jabonero_.
+
+--Buenas noches--dijo Zalacain en vascuence.
+
+--Buenas noches--contesto _el Jabonero_ amablemente.
+
+El cura no contesto. Estaba leyendo un papel.
+
+Era un hombre regordete, mas bajo que alto, de tipo insignificante, de
+unos treinta y tantos anos. Lo unico que le daba caracter era la mirada,
+amenazadora, oblicua y dura.
+
+Al cabo de algunos minutos, el cura levanto la vista y dijo:
+
+--Buenas noches.
+
+Luego siguio leyendo.
+
+Habia en todo aquello algo ensayado para infundir terror. Zalacain lo
+comprendio y se mostro indiferente y contemplo sin turbarse al cura.
+Llevaba este la boina negra inclinada sobre la frente, como si temiera
+que le mirasen a los ojos; gastaba barba ya ruda y crecida, el pelo
+corto, un panuelo en el cuello, un chaqueton negro con todos los botones
+abrochados y un garrote entre las piernas.
+
+Aquel hombre tenia algo de esa personalidad enigmatica de los seres
+sanguinarios, de los asesinos y de los verdugos; su fama de cruel y de
+barbaro se extendia por toda Espana. El lo sabia y, probablemente,
+estaba orgulloso del terror que causaba su nombre. En el fondo era un
+pobre diablo histerico, enfermo, convencido de su mision providencial.
+Nacido, segun se decia, en el arroyo, en Elduayen, habia llegado a
+ordenarse y a tener un curato en un pueblecito proximo a Tolosa. Un dia
+estaba celebrando misa, cuando fueron a prenderle. Pretexto el cura el
+ir a quitarse los habitos y se tiro por una ventana y huyo y empezo a
+organizar su partida.
+
+Aquel hombre siniestro se encontro sorprendido ante la presencia y la
+serenidad de Zalacain y de Bautista, y sin mirarles les pregunto:
+
+--?Sois vascongados?
+
+--Si--dijo Martin avanzando.
+
+--?Que haciais?
+
+--Contrabando de armas.
+
+--?Para quien?
+
+--Para los carlistas.
+
+--?Con que comite os entendiais?
+
+--Con Bayona.
+
+--?Que fusiles habeis traido?
+
+--Berdan y Chassepot.
+
+--?Es verdad que teneis armas escondidas cerca de Urdax?
+
+--Ahi y en otros puntos.
+
+--?Para quien las traiais?
+
+--Para los navarros.
+
+--Bueno. Iremos a buscarlas. Si no las encontramos, os fusilaremos.
+
+--Esta bien--dijo friamente Zalacain.
+
+--Marchaos--repuso el cura, molesto por no haber intimidado a sus
+interlocutores.
+
+Al salir, en la escalera, _el Jabonero_ se acerco a ellos.
+
+Este tenia aspecto de militar, de hombre amable y bien educado.
+
+Habia sido guardia civil.
+
+--No temais--dijo--. Si cumplis bien, nada os pasara.
+
+--Nada tememos--contesto Martin.
+
+Fueron los tres a la cocina de la posada, y _el Jabonero_ se mezclo
+entre la gente de la partida, que esperaba la cena.
+
+Se reunieron en la misma mesa _el Jabonero_, Luschia, Belcha, el corneta
+de Lasala y uno gordo, a quien llamaban Anchusa.
+
+_El Jabonero_ no quiso aceptar en la mesa a Praschcu, porque dijo que si
+a aquel barbaro le ponian a comer al principio, no dejaba nada a los
+demas.
+
+Con este motivo, un muchacho joven, exseminarista, apellidado Dantchari
+y conocido tambien por el mote de _el Estudiante_, que formaba parte de
+la partida, recordo la cancion de Vilinch, que se llama la Cancion del
+Potaje, y, como en ella el autor se burla de un cura tragon, tuvo que
+cantarla en voz baja, para que no se enterara el cabecilla.
+
+El posadero trajo la cena y una porcion de botellas de vino y de sidra,
+y, como la caminata desde Arichulegui hasta alla les habia abierto el
+apetito, se lanzaron sobre las viandas como fieras hambrientas.
+
+Estaban cenando, cuando llamaron a la puerta:
+
+--?Quien va?--dijo el posadero.
+
+--Yo. Un amigo--contestaron de fuera.
+
+--?Quien eres tu?
+
+--Ipintza, _el Loco_.
+
+--Pasa.
+
+Se abrio la puerta y entro un viejo mendigo envuelto en una anguarina
+parda, con una de las mangas atadas y convertida en bolsillo. Dantchari
+_el Estudiante_ le conocia y dijo que era un vendedor de canciones a
+quien tenian por loco, porque cantaba y bailaba recitandolas.
+
+Se sento Ipintza, _el Loco_, a la mesa y le dio el posadero las sobras
+de la cena. Luego se acerco al grupo que formaban los hombres de la
+partida alrededor de la chimenea.
+
+--?No quereis alguna cancion?--dijo.
+
+--?Que canciones tienes?--le pregunto _el Estudiante_.
+
+--Tengo muchas. La de la mujer que se queja del marido, la del marido
+que se queja de la mujer, Pello Joshepe...
+
+--Todo eso es viejo.
+
+--Tambien tengo Hurra Pepito y la cancion entre amo y criado.
+
+--Ese es liberal--dijo Dantchari.
+
+--No se--contesto Ipintza, _el Loco_.
+
+--?Como que no sabes? Yo creo que tu no eres del todo ortodoxo.
+
+--No se lo que es eso. ?No quereis canciones?
+
+--Pero, bueno, contesta. ?Eres ortodoxo o heterodoxo?
+
+--Ya te he dicho que no se.
+
+--Que opinas de la Trinidad?
+
+--No se.
+
+--?Como que no sabes? iY te atreves a decirlo! ?De donde procede el
+Espiritu Santo? ?Procede del Padre o procede del Hijo, o de los dos? ?O
+es que tu crees que su hipostasis es consustancial con la hipostasis del
+Padre o la del Hijo?
+
+--No se nada de eso. ?Quereis canciones? ?No quereis comprar canciones a
+Ipintza, _el Loco_?
+
+--iAh! ?De manera que no contestas? Entonces eres heretico. _Anathema
+sit_. Estas excomulgado.
+
+--iYo! ?Excomulgado?--dijo Ipintza lleno de terror, y retrocedio y
+enarbolo su blanco garrote.
+
+--Bueno, bueno--grito Luschia al estudiante--. Basta de bromas.
+
+Praschcu echo unas cuantas brazadas de ramas secas. Chisporroteo el
+fuego alegremente; despues, unos se pusieron a jugar al mus y Bautista
+lucio su magnifica voz cantando varios zortzicos.
+
+Dantchari, _el Estudiante_, desafio a echar versos a Bautista y este
+acepto el desafio. Los dos comenzaron con el estribillo:
+
+ Orain esango dizut
+ nic zuri eguia.
+
+(Ahora te dire yo la verdad.)
+
+Y la fuerza del consonante les hizo decir una porcion de disparates y de
+astracanadas que produjeron el entusiasmo de la reunion.
+
+Ambos merecieron placemes y aplausos. Luego, Dantchari aseguro que sabia
+imitar la voz de tiple, y entre Bautista y el cantaron la cancion que
+comienza diciendo:
+
+ Marichu, ?nora zuaz
+ eder galant ori?
+
+(Maria, ?a donde vas tan bonita?)
+
+Bautista cantando de mozo y Dantchari de chica, dirigiendose preguntas y
+respuestas de burlona ingenuidad, hicieron las delicias de la
+concurrencia.
+
+Luego, Bautista canto la bella cancion del pais de Soul, que dice asi:
+
+ Urzo churia errazu
+ Nora yoaten cera zu
+ Ezpaniaco mendi guciac
+ Elurrez beteac dituzu
+ Gaur arratzean ostatu
+ Gure echean badezu.
+
+(Paloma blanca, dime a donde vas. Todos los montes de Espana estan
+llenos de nieve. Si quieres albergue para esta noche, lo tienes en mi
+casa.)
+
+Los de la partida aplaudieron, pero mas que esta cancion romantica les
+gusto el duo anterior, y _el Jabonero_, comprendiendolo asi, compro a
+Ipintza, _el Loco_, un papel, que era la letra de la nueva cancion de
+Vilinch, llamada "Juana Vishenta Olave", escrita por el autor
+adaptandola a un aire popular titulado iOrra Pepito!
+
+La cancion de Vilinch era un dialogo amoroso entre el propietario de un
+caserio y la hija del arrendador, a quien trata de conquistar.
+
+_El Estudiante_ se puso las enaguas de la posadera y se ato un panuelo
+en la cabeza, Bautista se calo un sombrero de copa que alguno encontro,
+no se sabe donde, y cantaron ambos el duo ingenuo de Vilinch, y la
+algazara fue tan grande que los cantores tuvieron que enmudecer porque
+el Cura grito desde arriba que no le dejaban dormir en paz.
+
+Cada cual fue a acostarse donde pudo, y Martin le dijo a Bautista en
+frances:
+
+--Cuidado, eh. Hay que estar preparados para escapar a la mejor ocasion.
+
+Bautista movio la cabeza afirmativamente, dando a entender que no se
+olvidaba.
+
+
+
+
+CAPITULO IV
+
+HISTORIA CASI INVEROSIMIL DE JOSHE CRACASCH
+
+
+Los dos dias siguientes estuvo lloviendo y se paso la partida en la
+venta haciendo algunos reconocimientos por los alrededores. Ni Zalacain
+ni Bautista vieron al cura. Sin duda este no se presentaba mas que en
+las circunstancias graves.
+
+Como era natural entre tanta gente inactiva, se pasaron las horas al
+lado del fuego hablando y contando diversos episodios y aventuras.
+
+Habia en la partida un muchacho de Tolosa, muy melancolico, cuyas unicas
+ocupaciones eran mirarse a un espejito de mano y tocar el acordeon. Este
+muchacho se llamaba Jose Cacochipi y algunos, a sus espaldas, le decian
+Jose Cracasch o sea en castellano Jose Manchas.
+
+Martin y Bautista le preguntaron varias veces que le pasaba para estar
+tan triste, si es que le dolian las muelas, si tenia las digestiones
+lentas, disgustos de familia o algun desorden en la vejiga; a todas
+estas preguntas contestaba Cacochipi, alias _Cracasch_, diciendo que no
+le pasaba nada, pero suspiraba como si le ocurrieran todas esas
+calamidades al mismo tiempo.
+
+Como el tal Cacochipi constituia un misterio, Martin pregunto a
+Dantchari, _el Estudiante_, si por ser tolosano sabia la historia de su
+conterraneo y amigo, y el exseminarista dijo:
+
+--Si no le decis nada, os contare la historia de Joshe, pero habeis de
+prometerme no burlaros de el.
+
+--No nos burlaremos de el ni le diremos nada.
+
+Dantchari hablaba en castellano con esa pedanteria clasica de los curas
+y seminaristas, que creen indispensable, para mayor claridad, decir de
+cuando en cuando alguna palabra en latin entre personas que ignoran en
+absoluto este idioma.
+
+--Pues habeis de saber--dijo Dantchari--que Jose Cacochipi, el hijo
+menor de Andre Anthoni la confitera, ha sido conocido siempre, _urbi et
+orbe_ por el apodo de Joshe Cracasch.
+
+Este apodo lo tenia muy merecido porque Joshe era hace anos, y aun hace
+meses, el mozo mas abandonado de la ciudad y de los contornos; asi que
+todo el pueblo, _nemine discrepante_, lo apodaba Cracasch.
+
+Joshe no ha tenido hasta hace poco mas pasion que la musica.
+
+Quisieron hacerle estudiar para cura y ordenarle _in sacris_, pero fue
+imposible.
+
+Se puede decir de el que es musico _per se_ y hombre _per accidens_.
+
+Durante muchos anos se ha pasado ocho o nueve horas en el piano haciendo
+ejercicios y, como no ha tenido alma mas que para la musica, en todo lo
+demas ha sido un descuidado horrible.
+
+Llevaba el traje lleno de lamparones, la boina sucia, el pelo largo, se
+olvidaba la corbata. Era una verdadera calamidad.
+
+Por eso se le llamaba Joshe Cracasch, y a el no solo no le ofendia el
+apodo, sino que le hacia gracia; en cambio su madre, Andre Anthoni, se
+ponia como una fiera cuando oia que a su hijo le daban este mote.
+
+Hara un ano proximamente que un indiano rico llamado Arizmendi, y que
+dicen que ha sido pirata... yo no lo se, _relata refero_, llego al
+pueblo. Como digo, este senor le pregunto al parroco:
+
+--?Que profesor de musica le podria yo poner a mi chico?
+
+--El mejor, Jose Cacochipi--contesto el cura.
+
+Le hablaron a Cracasch y este se encogio de hombros y dijo que bueno. Su
+madre le preparo ropa limpia y le advirtio que tuviera cuidado con lo
+que decia y que fuera prudente, pues la colocacion podia ser un _modus
+vivendi_ para el. Cracasch prometio ser prudentisimo.
+
+Llego el primer dia a casa de Arizmendi y pregunto por el amo.
+
+Salio a abrirle una muchacha, y poco despues se presento un senor. La
+muchacha le dijo que dejara la boina en el colgador.
+
+--?Para que?--replico Joshe--y luego, dirigiendose al senor, le
+pregunto:--?Es la criada, eh?
+
+--No, esta senorita es mi hija--contesto friamente el senor Arizmendi.
+
+Cracasch comprendio que habia dado un tropiezo y para enmendarlo, dijo:
+
+--Es muy guapa. iYa se parece a usted, ya!
+
+--No. Si es hijastra mia--contesto el senor Arizmendi.
+
+--Ja, ja... ique risa!... Ya tendra novio, eh.
+
+Cacochipi fue a dar en un punto que preocupaba a la familia, pues la
+muchacha tenia amores, a disgusto de los padres, con un primo.
+
+El senor Arizmendi le dijo que no hiciera mas preguntas impertinentes,
+que ya sabia que era medio bobo, pero que aprendiese a reportarse.
+
+Joshe, muy extranado con tal exabrupto, fue al cuarto del chico, donde
+dio su primera leccion de solfeo. Aquellas palabras duras del senor
+Arizmendi, mas que ofender le extranaron. Joshe no tenia ninguna
+malicia, toda su vida la habia pasado pensando en la musica, y de otras
+cosas nada sabia.
+
+A Cacochipi, que estuvo varias veces invitado a comer con la familia de
+Arizmendi, le chocaba la tristeza del padre y de la madre y de las
+hermanas y quiso alegrarles un poco; porque, como dice el profano:
+_Omissis curis, jucunde vivendum esse_; lo cual quiere decir que se debe
+vivir alegremente y sin cuidados.
+
+Lo primero que se le ocurrio a Cracasch, un dia que se le figuro que ya
+tenia confianza con la familia de Arizmendi, fue, a los postres, imitar
+el ruido del tren; luego intento cantar una cancion que en la taberna
+tenia mucho exito. En esta cancion se hace como si se tocara la flauta y
+el bombo, y como si se comiera en una cazuela, y luego medio se desnuda
+uno mientras canta. Joshe creia que, cuando el se quitara la chaqueta y
+el chaleco, toda la familia romperia a reir a carcajadas, pero fue todo
+lo contrario, porque el senor Arizmendi, mirandole con ojos terribles,
+le dijo:
+
+--Bueno, Cacochipi: pongase usted el chaleco y no vuelva usted a
+quitarselo delante de nosotros.
+
+Joshe se quedo frio, y no precisamente por la falta del chaleco.
+
+--A esta gente no les hace gracia nada--murmuro.
+
+Un dia, aparecio a dar la leccion con la cara pintada con varios lunares
+y no hizo efecto; otro, ayudado por su discipulo, ato los cubiertos a la
+mesa... y nada.
+
+--?Que tal, Cracasch?--le preguntaba alguno en la calle--. ?Como va la
+familia de Arizmendi?
+
+--iAh! Es una gente que nada le gusta.--contestaba el--. Se hacen cosas
+bonitas para divertirles... y nada.
+
+El dia de Carnaval, Joshe Cracasch tuvo una idea de las suyas y fue
+convencer a su discipulo para que sacara los trajes de su madre y de una
+hermana. Se disfrazarian los dos y darian a la familia Arizmendi una
+broma graciosisima.
+
+--Ahora si que se van a reir--decia Cacochipi en su interior.
+
+El chico no se anduvo en retoricas y el domingo de Carnaval tomo los
+mejores trajes que encontro y fue con ellos a la confiteria. Maestro y
+discipulo se pusieron las prendas femeninas, y armados de sendas
+escobas, fueron a la puerta de la iglesia.
+
+Al salir Arizmendi con su mujer y sus hijas de misa, Cacochipi y su
+discipulo cayeron sobre ellos y les dieron un sin fin de apretones y de
+golpes; Joshe recordo a Arizmendi que tenia dentadura postiza, a su
+mujer que se ponia anadidos y a la hija mayor el novio con quien habia
+renido, y despues de otra porcion de cosas igualmente oportunas se
+marcharon las dos mascaras dando brincos.
+
+Al dia siguiente, cuando se presento en casa de Arizmendi, penso
+Cracasch:
+
+--Nada, van a felicitarme por la broma de ayer.
+
+Entro y le parecio que todo el mundo estaba serio. De pronto, se le
+acerco Arizmendi y con voz mas que severa, iracunda, en un terrible _ab
+irato_, le dijo:
+
+--No vuelva usted a poner los pies en mi casa. iImbecil! Si no fuera
+usted un idiota, le echaria a puntapies.
+
+--Pero ?por que?--pregunto Jose.
+
+--?Y lo pregunta usted todavia, majadero? Cuando no se sabe portarse
+como una persona, no se debe alternar con los demas. Yo creia que era
+usted un estupido, pero no tanto.
+
+Cacochipi, por primera vez en su vida, se sintio ofendido. Se encerro en
+su casa y empezo a pensar en la Celedonia, la segunda hija de Arizmendi
+y en la voz suave y la _eloquendi suavitatem_ con que le saludaba por
+las mananas cuando le decia:
+
+--Buenos dias, Joshe.
+
+Cacochipi se convencio de que, como le habia dicho Arizmendi, era un
+estupido y de que ademas estaba enamorado. Estos dos convencimientos le
+impulsaron a mudarse de traje, a cortarse el pelo, a ponerse una boina
+nueva y a no permitir que nadie le llamara Cracasch.
+
+--Oye, Cracasch--le decia alguno en la calle.
+
+--iHombre! Creo que me has llamado Cracasch--decia el.
+
+--Si, ?y que?
+
+--Que no quiero que me vuelvas a llamar asi.
+
+--Pero hombre, Cracasch...
+
+--Toma--y Joshe empezaba a punetazos y a golpes.
+
+En poco tiempo Joshe borro su apodo de Cracasch. La Celedonia Arizmendi
+habia notado la transformacion de Joshe y sabia la parte que en este
+cambio le correspondia a ella. Joshe veia que la muchacha le miraba con
+buenos ojos; pero era tan timido que nunca se hubiera atrevido a decirle
+nada.
+
+Llevaban sus amores el camino de pasar a la historia sin llegar al
+primer capitulo, cuando el hijo de un boticario se encargo de darles una
+solucion.
+
+Queria burlarse de Joshe y escribio una carta de amor grotesca a la hija
+de Arizmendi, firmando Joshe Cracasch.
+
+La chica le envio la carta a Joshe diciendole que se querian burlar de
+el, pero que ella le estimaba y que pasara por delante de su casa y que
+hablarian.
+
+Joshe fue y vio a la muchacha y le dio las buenas tardes y no se le
+ocurrio mas; ella le pregunto si su madre, Andre Anthoni, estaba buena,
+el la contesto que si y entonces ella le dijo:
+
+--Hasta manana, Joshe.
+
+--Adios.
+
+Cacochipi quedo como embobado; necesitaba respirar, tomar aire y salio
+de Tolosa y tomo el camino de Anoeta y paso Anoeta y luego Irura y cruzo
+Villabona y fue andando, andando, hasta que se topo con la partida del
+Cura, que iba a conquistar, _viribus et armis_, la gloria. Uno de la
+partida le dio el alto y le hizo descender de las sublimidades
+amatorio-musicales en que se hallaba sumido, presentandole el sencillo
+dilema de recibir una paliza o de venirse con nosotros.
+
+Jose Cacochipi, por muy aficionado que sea a la musica, no ha querido
+que solfeen sobre el y ya hace un mes que esta en la partida.
+
+Tal era la historia de Joshe Cracasch, que conto Dantchari, _el
+Estudiante_, con algunos latinajos mas de los que pone el autor.
+
+
+
+
+CAPITULO V
+
+COMO LA PARTIDA DEL CURA DETUVO LA DILIGENCIA CERCA DE ANDOAIN
+
+
+Al tercer dia de estar en la venta, la inaccion era grande, y entre _el
+Jabonero_ y Luschia acordaron detener aquella manana la diligencia que
+iba desde San Sebastian a Tolosa.
+
+Se dispuso la gente a lo largo del camino, de dos en dos; los mas
+lejanos irian, avisando cuando apareciera la diligencia y replegandose
+junto a la venta.
+
+Martin y Bautista se quedaron con el Cura y _el Jabonero_, porque el
+cabecilla y su teniente no tenian bastante confianza en ellos.
+
+A eso de las once de la manana, avisaron la llegada del coche. Los
+hombres que espiaban el paso fueron acercandose a la venta, ocultandose
+por los lados del camino.
+
+El coche iba casi lleno. El Cura, _el Jabonero_ y los siete u ocho
+hombres que estaban con ellos se plantaron en medio de la carretera.
+
+Al acercarse el coche, el Cura levanto su garrote y grito:
+
+--iAlto!
+
+Anchusa y Luschia se agarraron a la cabezada de los caballos y el coche
+se detuvo.
+
+--_iArrayua!_ iEl Cura!--exclamo el cochero en voz alta--. Nos hemos
+fastidiado.
+
+--Abajo todo el mundo--mando el Cura.
+
+Egozcue abrio la portezuela de la diligencia. Se oyo en el interior un
+coro de exclamaciones y de gritos.
+
+--Vaya. Bajen ustedes y no alboroten--dijo Egozcue con finura.
+
+Bajaron primero dos campesinos vascongados y un cura; luego, un hombre
+rubio, al parecer extranjero, y despues salto una muchacha morena, que
+ayudo a bajar a una senora gruesa, de pelo blanco.
+
+--Pero Dios mio, ?adonde nos llevan?--exclamo esta.
+
+Nadie le contesto.
+
+--iAnchusa! iLuschia! Desenganchad los caballos--grito el Cura--. Ahora,
+todos a la posada.
+
+Anchusa y Luschia llevaron los caballos y no quedaron con el cura mas
+que unos ocho hombres, contando con Bautista, Zalacain y Joshe Cracasch.
+
+--Acompanad a estos--dijo el cabecilla a dos de sus hombres, senalando
+a los campesinos y al cura.
+
+--Vosotros--e indico a Bautista, Zalacain, Joshe Cracasch y otros dos
+hombres armados--id con la senora, la senorita y este viajero.
+
+La senora gruesa lloraba afligida.
+
+--Pero, ?nos van a fusilar?--pregunto gimiendo.
+
+--iVamos! iVamos!--dijo uno de los hombres armados, brutalmente.
+
+La senora se arrodillo en el suelo, pidiendo que la dejaran libre.
+
+La senorita, palida, con los dientes apretados, lanzaba fuego por los
+ojos. Sin duda, sabia los procedimientos usados por el cura con las
+mujeres.
+
+A algunas solia desnudarlas de medio cuerpo arriba, les untaba con miel
+el pecho y la espalda y las emplumaba; a otras les cortaba el pelo o lo
+untaba de brea y luego se lo pegaba a la espalda.
+
+--Ande usted, senora--dijo Martin--, que no les pasara nada.
+
+--Pero, ?adonde?--pregunto ella.
+
+--A la posada, que esta aqui cerca.
+
+La joven nada dijo, pero lanzo a Martin una mirada de odio y de
+desprecio.
+
+Las dos mujeres y el extranjero comenzaron a marchar por la carretera.
+
+--Atencion, Bautista--dijo Martin en frances--, tu al uno, yo al otro.
+Cuando no nos vean.
+
+El extranjero, extranado, en el mismo idioma pregunto:
+
+--?Que van ustedes a hacer?
+
+--Escaparnos. Vamos a quitar los fusiles a estos hombres. Ayudenos
+usted.
+
+Los dos hombres armados, al oir que se entendian en una lengua que ellos
+no comprendian, entraron en sospechas.
+
+--?Que hablais?--dijo uno, retrocediendo y preparando el fusil.
+
+No tuvo tiempo de hacer nada, porque Martin le dio un garrotazo en el
+hombro y le hizo tirar el fusil al suelo, Bautista y el extranjero
+forcejearon con el otro y le quitaron el arma y los cartuchos. Joshe
+Cracasch estaba como en babia.
+
+Las dos mujeres, viendose libres, echaron a correr por la carretera, en
+direccion a Hernani. Cracasch las siguio. Este llevaba una mala
+escopeta, que podia servir en ultimo caso. El extranjero y Martin tenian
+cada uno su fusil, pero no contaba mas que con pocos cartuchos. A uno le
+habian podido quitar la cartuchera, al otro fue imposible. Este volaba
+corriendo a dar parte a los de la partida.
+
+El extranjero, Martin y Bautista corrieron y se reunieron con las dos
+mujeres y con Joshe Cracasch.
+
+La ventaja que tenian era grande, pero las mujeres corrian poco; en
+cambio, la gente del cura en cuatro saltos se plantaria junto a ellos.
+
+--iVamos! iAnimo!--decia Martin--. En una hora llegamos.
+
+--No puedo--gemia la senora--. No puedo andar mas.
+
+--iBautista!--exclamo Martin--. Corre a Hernani, busca gente y traela.
+Nosotros nos defenderemos aqui un momento.
+
+--Ire yo--dijo Joshe Cracasch.
+
+--Bueno, entonces deja el fusil y las municiones.
+
+Tiro el musico el fusil y la cartuchera y echo a correr, como alma que
+lleva el diablo.
+
+--No me fio de ese musico simple--murmuro Martin--. Vete tu, Bautista.
+La lastima es que quede un arma inutil.
+
+--Yo disparare--dijo la muchacha.
+
+Se volvieron a hacer frente, porque los hombres de la partida se iban
+acercando.
+
+Silbaban las balas. Se veia una nubecilla blanca y pasaba al mismo
+tiempo una bala por encima de las cabezas de los fugitivos. El
+extranjero, la senorita y Martin se guarecieron cada uno detras de un
+arbol y se repartieron los cartuchos. La senora vieja, sollozando, se
+tiro en la hierba, por consejo de Martin.
+
+--?Es usted buen tirador?--pregunto Zalacain al extranjero.
+
+--?Yo? Si. Bastante regular.
+
+--?Y usted, senorita?
+
+--Tambien he tirado algunas veces.
+
+Seis hombres se fueron acercando a unos cien metros de donde estaban
+guarecidos Martin, la senorita y el extranjero. Uno de ellos era
+Luschia.
+
+--A ese ciudadano le voy a dejar cojo para toda su vida--dijo el
+extranjero.
+
+Efectivamente, disparo y uno de los hombres cayo al suelo dando gritos.
+
+--Buena punteria--dijo Martin.
+
+--No es mala--contesto friamente el extranjero.
+
+Los otros cinco hombres recogieron al herido y lo retiraron hacia un
+declive. Luego, cuatro de ellos, dirigidos por Luschia, dispararon al
+arbol de donde habia salido el tiro. Creian, sin duda, que alli estaban
+refugiados Martin y Bautista y se fueron acercando al arbol. Entonces
+disparo Martin e hirio a uno en una mano.
+
+Quedaban solo tres habiles, y, retrocediendo y arrimandose a los
+arboles, siguieron haciendo disparos.
+
+--?Habra descansado algo su madre?--pregunto Martin a la senorita.
+
+--Si.
+
+--Que siga huyendo. Vaya usted tambien.
+
+--No, no.
+
+--No hay que perder tiempo--grito Martin, dando una patada en el
+suelo--. Ella sola o con usted. iHala! En seguida.
+
+La senorita dejo el fusil a Martin y, en union de su madre, comenzo a
+marchar por la carretera.
+
+El extranjero y Martin esperaron, luego fueron retrocediendo sin
+disparar, hasta que, al llegar a una vuelta del camino, comenzaron a
+correr con toda la fuerza de sus piernas. Pronto se reunieron con la
+senora y su hija. La carrera termino a la media hora, al oir que las
+balas comenzaban a silbar por encima de sus cabezas.
+
+Alli no habia arboles donde guarecerse, pero si unos montes de piedra
+machacada para el lecho de la carretera, y en uno de ellos se tendio
+Martin y en el otro el extranjero. La senora y su hija se echaron en el
+suelo.
+
+Al poco tiempo, aparecieron varios hombres; sin duda, ninguno queria
+acercarse y llevaban la idea de rodear a los fugitivos y de cogerlos
+entre dos fuegos.
+
+Cuatro hombres fueron a campo traviesa por entre maizales, por un lado
+de la carretera, mientras otros cuatro avanzaban por otro lado, entre
+manzanos.
+
+Si Bautista no viene pronto con gente, creo que nos vamos a ver
+apurados--exclamo Martin.
+
+La senora, al oirle, lanzo nuevos gemidos y comenzo a lamentarse, con
+grandes sollozos, de haber escapado.
+
+El extranjero saco un reloj y murmuro:
+
+--Tenia tiempo. No habra encontrado nadie.
+
+--Eso debe ser--dijo Martin.
+
+--Veremos si aqui podemos resistir algo--repuso el extranjero.
+
+--iHermoso dia!--murmuro Martin.
+
+La verdad es que un dia tan hermoso convida a todo, hasta que le peguen
+a uno un tiro.
+
+--Por si acaso, habra que evitarlo en lo posible.
+
+Dos o tres balas pasaron silbando y fueron a estrellarse en el suelo.
+
+--iRendios!--dijo la voz de Belcha, por entre unos manzanos.
+
+--Venid a cogernos--grito Martin, y vio que uno le apuntaba en el monte,
+desde cerca de un arbol; el apunto a su vez, y los dos tiros sonaron
+casi simultaneamente. Al poco tiempo, el hombre volvio a aparecer mas
+cerca, escondido entre unos helechos, y disparo sobre Martin.
+
+Este sintio un golpe en el muslo y comprendio que estaba herido. Se
+llevo la mano al sitio de la herida y noto una cosa tibia. Era sangre.
+Con la mano ensangrentada cogio el fusil y, apoyandose en las piedras,
+apunto y disparo. Luego sintio que se le iban las fuerzas, al perder la
+sangre, y cayo desmayado.
+
+El extranjero aguardo un momento, pero, en aquel instante, una compania
+de miqueletes avanzaba por la carretera, corriendo y haciendo disparos,
+y la gente del Cura se retiraba.
+
+
+
+
+CAPITULO VI
+
+COMO CUIDO LA SENORITA DE BRIONES A MARTIN ZALACAIN
+
+
+Cuando de nuevo pudo darse Martin Zalacain cuenta de que vivia, se
+encontro en la cama, entre cortinas tupidas.
+
+Hizo un esfuerzo para moverse y se sintio muy debil y con un ligero
+dolor en el muslo.
+
+Recordo vagamente lo pasado, la lucha en la carretera, y quiso saber
+donde estaba.
+
+--iEh!--grito con voz apagada.
+
+Las cortinas se abrieron y una cara morena, de ojos negros, aparecio
+entre ellas.
+
+--Por fin. iYa se ha despertado usted!
+
+--Si. ?Donde me han traido?
+
+--Luego le contare a usted todo--dijo la muchacha morena.
+
+--?Estoy prisionero?
+
+--No, no; esta usted aqui en seguridad.
+
+--?En que pueblo?
+
+--En Hernani.
+
+--Ah, vamos. ?No me podrian abrir esas cortinas?
+
+--No, por ahora no. Dentro de un momento vendra el medico y, si le
+encuentra a usted bien, abriremos las cortinas y le permitiremos hablar.
+Con que ahora siga usted durmiendo.
+
+Martin sentia la cabeza debil y no le costo mucho trabajo seguir el
+consejo de la muchacha.
+
+Al mediodia llego el medico, que reconocio a Martin la herida, le tomo
+el pulso y dijo:
+
+--Ya pueda empezar a comer.
+
+--?Y le dejaremos hablar, doctor?--pregunto la muchacha.
+
+--Si.
+
+Se fue el doctor, y la muchacha de los ojos negros descorrio las
+cortinas y Martin se encontro en una habitacion grande, algo baja de
+techo, por cuya ventana entraba un dorado sol de invierno. Pocos
+instantes despues, aparecio Bautista en el cuarto, de puntillas.
+
+--Hola, Bautista--dijo Martin burlonamente--. ?Que te ha parecido
+nuestra primera aventura de guerra? ?Eh?
+
+--iHombre! A mi, bien--contesto el cunado--. A ti quiza no te haya
+parecido tan bien.
+
+--iPse! Ya hemos salido de esta.
+
+La muchacha de los ojos negros, a quien al principio no reconocio
+Martin, era la senorita a quien habian hecho bajar del coche los de la
+partida del Cura y despues se habia fugado con ellos en compania de su
+madre.
+
+Esta senorita le conto a Martin como le llevaron hasta Hernani y le
+extrajeron la bala.
+
+--Y yo no me he dado cuenta de todo esto--dijo Martin--. ?Cuanto tiempo
+llevo en la cama?
+
+--Cuatro dias ha estado usted con una fiebre altisima.
+
+--?Cuatro dias?
+
+--Si.
+
+--Por eso estoy rendido. ?Y su madre de usted?
+
+--Tambien ha estado enferma, pero ya se levanta.
+
+--Me alegro mucho. ?Sabe usted? Es raro--dijo Martin--no me parece
+usted la misma que vino en la carretera con nosotros.
+
+--iNo?
+
+--No.
+
+--?Y por que?
+
+--Le brillaban a usted los ojos de una manera tan rara, asi como dura...
+
+--?Y ahora no?
+
+--Ahora no, ahora me parecen sus ojos muy suaves.
+
+La muchacha se ruborizo sonriendo.
+
+--La verdad es--dijo Bautista--que has tenido suerte. Esta senorita te
+ha cuidado como a un rey.
+
+--iQue menos podia hacer por uno de nuestros salvadores!--exclamo ella
+ocultando su confusion--. Oh, pero no hable usted tanto. Para el primer
+dia es demasiado.
+
+--Una pregunta solo--dijo Martin.
+
+--Veamos la pregunta--contesto ella.
+
+--Quisiera saber como se llama usted.
+
+--Rosa Briones.
+
+--Muchas gracias, senorita Rosa--murmuro.
+
+--iOh! no me llame usted senorita. Llameme usted Rosa o Rosita, como me
+dicen en casa.
+
+--Es que yo no soy caballero--repuso Martin.
+
+--iPues si usted no es caballero, quien lo sera!--dijo ella.
+
+Martin se sintio halagado y, como Rosa le indico que callara, llevandose
+el dedo a los labios, cerro los ojos...
+
+La convalecencia de Martin fue muy rapida, tanto, que a el le parecio
+que se curaba demasiado pronto.
+
+Bautista, al ver a su cunado en visperas de levantarse y en buenas
+manos, como dijo algo ironicamente, se fue a Francia a reunirse con
+Capistun y a seguir con los negocios.
+
+Martin pudo tomar Hernani por una Capua, una Capua espiritual.
+
+Rosita Briones y su madre dona Pepita le mimaban y le halagaban.
+
+De conocerlo, Martin hubiera podido recitar, refiriendose a el mismo,
+el romance antiguo de Lanzarote:
+
+ Nunca fuera caballero
+ De damas tan bien servido
+ Como fuera Lanzarote
+ Cuando de su aldea vino.
+
+Rosita, durante la convalecencia, tuvo largas conversaciones con Martin.
+Era de Logrono, donde vivia con su madre. Dona Pepita era la causante de
+la desdichada aventura. A ella se le ocurrio ir a Villabona, para ver a
+su hijo, que le habian dicho que se encontraba herido en este pueblo.
+Afortunadamente, la noticia era falsa.
+
+Dona Pepita, la madre de Rosita, era una senora romantica, con unas
+ideas absurdas. Adoraba a su hijo, vivia temblando de que le pasara
+algo, pero, a pesar de todo, habia querido que fuera militar. Al decidir
+la aventura que termino con la detencion de la diligencia y al oir las
+observaciones de su hija al malhadado proyecto, habia contestado:
+
+--Los carlistas son espanoles y caballeros y no pueden hacer dano a unas
+senoras.
+
+A pesar de esta imposibilidad, estuvieron las dos a punto de ser
+emplumadas o apaleadas por la gente del Cura.
+
+Martin llego a convencerse de que la buena senora tenia una
+imposibilidad irreductible para enterarse de la cosas. Lo veia todo a su
+gusto y se convencia de que los hechos era como se los habia pintado su
+fantasia. Si de la madre cualquiera hubiese dicho que le faltaba un
+tornillo, no podia decirse lo mismo de su hija. Esta era lista y
+avispada como pocas; tenia un juicio rapido, seguro y claro.
+
+Muchas veces, para distraer al herido, Rosa le leyo novelas de Dumas y
+poesias de Becquer. Martin nunca habia oido versos y le hicieron un
+efecto admirable, pero lo que mas le sorprendio fue la discrecion de los
+comentarios de Rosita. No se le escapaba nada.
+
+Pronto Martin pudo levantarse y, cojeando, andar por la casa. Un dia que
+contaba su vida y sus aventuras, Rosita le pregunto de pronto:
+
+--?Y Catalina quien es? ?Es su novia de usted?
+
+--Si. ?Como lo sabe usted?
+
+--Porque ha hablado usted mucho de ella durante el delirio.
+
+--iAh!
+
+--?Y es guapa?
+
+--?Quien?
+
+--Su novia.
+
+--Si, creo que si.
+
+--?Como? ?Cree usted nada mas?
+
+--Es que la conozco desde chico y estoy tan acostumbrado a verla que
+casi no se como es.
+
+--?Pero no esta usted enamorado de ella?
+
+--No se, la verdad.
+
+--iQue cosa mas rara! ?Que tipo tiene?
+
+--Es asi... algo rubia...
+
+--?Y tiene hermosos ojos?
+
+--No tanto como usted--dijo Martin.
+
+A Rosita Briones le centellearon los ojos y envolvio a Martin en una de
+sus miradas enigmaticas.
+
+Una tarde se presento en Hernani el hermano de Rosita.
+
+Era un joven fino, atento, pero poco comunicativo.
+
+Dona Pepita le puso a Zalacain delante de su hijo como un salvador, como
+un heroe.
+
+Al dia siguiente, Rosita y su madre iban a San Sebastian, para marcharse
+desde alli a Logrono.
+
+Les acompano Martin y su despedida fue muy afectuosa. Dona Pepita le
+abrazo y Rosita le estrecho la mano varias veces y le dijo
+imperiosamente:
+
+--Vaya usted a vernos.
+
+--Si, ya ire.
+
+--Pero que sea de veras. Los ojos de Rosita prometian mucho. Al
+marcharse madre e hija, Martin parecio despertar de un sueno; se acordo
+de sus negocios, de su vida, y sin perdida de tiempo se fue a Francia.
+
+
+
+
+CAPITULO VII
+
+COMO MARTIN ZALACAIN BUSCO NUEVAS AVENTURAS
+
+
+Una noche de invierno llovia en las calles de San Juan de Luz; algun
+mechero de gas temblaba a impulsos del viento, y de las puertas de las
+tabernas salian voces y sonido de acordeones.
+
+En Socoa, que es el puerto de San Juan de Luz, en una taberna de
+marineros, cuatro hombres, sentados en una mesa, charlaban. De cuando en
+cuando, uno de ellos abria la puerta de la taberna, avanzaba en el
+muelle silencioso, miraba al mar y al volver decia:
+
+--Nada, la _Fleche_ no viene aun.
+
+El viento silbaba en bocanadas furiosas sobre la noche y el mar negros,
+y se oia el ruido de las olas azotando la pared del muelle.
+
+En la taberna, Martin, Bautista, Capistun y un hombre viejo, a quien
+llamaban Ospitalech, hablaban; hablaban de la guerra carlista, que
+seguia como una enfermedad cronica sin resolverse.
+
+--La guerra acaba--dijo Martin.
+
+--?Tu crees?--pregunto el viejo Ospitalech.
+
+--Si, esto marcha mal, y yo me alegro--dijo Capistun.
+
+--No, todavia hay esperanza--repuso Ospitalech.
+
+--El bombardeo de Irun ha sido un fracaso completo para los
+carlistas--dijo Martin--. iY que esperanzas tenian todos estos
+legitimistas franceses! Hasta los hermanos de la Doctrina Cristiana
+habian dado vacaciones a los ninos para que fuesen a la frontera a ver
+el espectaculo. iCanallas! Y ahi vimos a ese arrogante don Carlos, con
+sus terribles batallones, echando granadas y granadas, para tener luego
+que escaparse corriendo hacia Vera.
+
+--Si la guerra se pierde, nos arruinamos--murmuro Ospitalech.
+
+Capistun estaba tranquilo, pensaba retirarse a vivir a su pais;
+Bautista, con las ganancias del contrabando, habia extendido sus
+tierras. De los tres, Zalacain no estaba contento. Si no le hubiese
+retenido el pensamiento de encontrar a Catalina, se hubiera ido a
+America.
+
+Llevaba ya mas de un ano sin saber nada de su novia; en Urbia se
+ignoraba su paradero, se decia que dona Agueda habia muerto, pero no se
+hallaba confirmada la noticia.
+
+De estos cuatro hombres de la taberna de Socoa, los dos contentos,
+Bautista y Capistun, charlaban; los otros dos rabiaban y se miraban sin
+hablarse. Afuera llovia y venteaba.
+
+--?Alguno de vosotros se encargaria de un negocio dificil, en que hay
+que exponer la pelleja?--pregunto de pronto Ospitalech.
+
+--Yo no--dijo Capistun.
+
+--Ni yo--contesto distraidamente Bautista.
+
+--?De que se trata?--pregunto Martin.
+
+--Se trata de hacer un recorrido por entre las filas carlistas y
+conseguir que varios generales y, ademas, el mismo don Carlos, firmen
+unas letras.
+
+--iDemonio! No es facil la cosa--exclamo Zalacain.
+
+--Ya lo se que no; pero se pagaria bien.
+
+--?Cuanto?
+
+--El patron ha dicho que daria el veinte por ciento, si le trajeran las
+letras firmadas.
+
+--?Y a cuanto asciende el valor de las letras?
+
+--?A cuanto? No se de seguro la cantidad. ?Pero es que tu irias?
+
+--?Por que no? Si se gana mucho...
+
+--Pues entonces espera un momento. Parece que llega el barco, luego
+hablaremos.
+
+Efectivamente, se habia oido en medio de la noche un agudo silbido. Los
+cuatro salieron al puerto y se oyo el ruido de las aguas removidas por
+una helice, y luego aparecieron unos marineros en la escalera del
+muelle, que sujetaron la amarra en un poste.
+
+--iEup! Manisch--grito Ospitalech.
+
+--iEup!--contestaron desde el mar.
+
+--?Todo bien?
+
+--Todo bien--respondio la voz.
+
+--Bueno, entremos--anadio Ospitalech--que la noche esta de perros.
+
+Volvieron a meterse en la taberna los cuatro hombres, y poco despues se
+unieron a ellos Manisch, el patron del barco la _Fleche_, que al entrar
+se quito el sudeste, y dos marineros mas.
+
+--?De manera que tu estas dispuesto a encargarte de ese
+asunto?--pregunto Ospitalech a Martin.
+
+--Si.
+
+--?Solo?
+
+--Solo.
+
+--Bueno, vamos a dormir. Por la manana iremos a ver al principal y te
+dira lo que se puede ganar.
+
+Los marineros de la _Fleche_ comenzaban a beber, y uno de ellos cantaba,
+entre gritos y patadas, la cancion de _Les matelot de la Belle Eugenie_.
+
+Al dia siguiente, muy temprano, se levanto Martin y con Ospitalech tomo
+el tren para Bayona. Fueron los dos a casa de un judio que se llamaba
+Levi-Alvarez. Era este un hombre bajito, entre rubio y canoso, con la
+nariz arqueada, el bigote blanco y los anteojos de oro. Ospitalech era
+dependiente del senor Levi-Alvarez y conto a su principal como Martin se
+brindaba a realizar la expedicion dificil de entrar en el campo carlista
+para volver con las letras firmadas.
+
+--?Cuanto quiere usted por eso?--pregunto Levi-Alvarez.
+
+--El veinte por ciento.
+
+--iCaramba! Es mucho.
+
+--Esta bien, no hablemos, me voy.
+
+--Espere usted. ?Sabe usted que las letras ascienden a ciento veinte mil
+duros? El veinte por ciento seria una cantidad enorme.
+
+--Es lo que me ha ofrecido Ospitalech. Eso o nada.
+
+--iQue barbaridad! No tiene usted consideracion...
+
+--Es mi ultima palabra. Eso o nada.
+
+--Bueno, bueno. Esta bien. ?Sabe usted que si tiene suerte se va usted a
+ganar veinticuatro mil duros...?
+
+--Y si no me pegaran un tiro.
+
+--Exacto. ?Acepta usted?
+
+--Si, senor, acepto.
+
+--Bueno. Entonces estamos conformes.
+
+--Pero yo exijo que usted me formalice este contrato por escrito--dijo
+Martin.
+
+--No tengo inconveniente.
+
+El judio quedo un poco perplejo y, despues de vacilar un poco, pregunto:
+
+--?Como quiere usted que lo haga?
+
+--En pagares de mil duros cada uno.
+
+El judio, despues de vacilar, lleno los pagares y puso los sellos.
+
+--Si cobra usted--advirtio--de cada pueblo me puede usted ir enviando
+las letras.
+
+--?No las podria depositar en los pueblos en casa del notario?
+
+--Si, es mejor. Un consejo. En Estella no vaya usted donde el ministro
+de la guerra. Presentese usted al general en jefe y le entrega usted las
+cartas.
+
+--Eso hare.
+
+--Entonces, adios, y buena suerte.
+
+Martin fue a casa de un notario de Bayona, le pregunto si los pagares
+estaban en regla y, habiendole dicho que si, los deposito bajo recibo.
+
+El mismo dia se fue a Zaro.
+
+--Guardadme este papel--dijo a Bautista y a su hermana--dandoles el
+recibo.
+
+Yo me voy.
+
+--?Adonde vas?--pregunto Bautista.
+
+Martin le explico sus proyectos.
+
+--Eso es un disparate--dijo Bautista--te van a matar.
+
+--iCa!
+
+--Cualquiera de la partida del Cura que te vea te denuncia.
+
+--No esta ninguno en Espana. La mayoria andan por Buenos Aires. Algunos
+los tienes por aqui, por Francia, trabajando.
+
+--No importa, es una barbaridad lo que quieres, hacer.
+
+--iHombre! Yo no obligo a nadie a que venga conmigo--dijo Martin.
+
+--Es que si tu crees que eres el unico capaz de hacer eso, estas
+equivocado--replico Bautista--. Yo voy donde otro vaya.
+
+--No digo que no.
+
+--Pero parece que dudas.
+
+--No, hombre, no.
+
+--Si, si, y para que veas que no hay tal cosa, te voy a acompanar. No se
+dira que un vasco frances no se atreve a ir donde vaya un vasco espanol.
+
+--Pero hombre, tu estas casado--repuso Martin.
+
+--No importa.
+
+--Bueno, ya veo que lo tu quieres es acompanarme. Iremos juntos, y, si
+conseguimos traer las letras firmadas te dare algo.
+
+--?Cuanto?
+
+--Ya veremos.
+
+--iQue granuja eres!--exclamo Bautista--?para que quieres tanto dinero?
+
+--?Que se yo? Ya veremos. Yo tengo en la cabeza algo. ?Que? No lo se,
+pero sirvo para alguna cosa. Es una idea que se me ha metido en la
+cabeza hace poco.
+
+--?Que demonio de ambicion tienes?
+
+--No se, chico, no se--contesto Martin--pero hay gente que se considera
+como un cacharro viejo, que lo mismo puede servir de taza que de
+escupidera. Yo no, yo siento en mi, aqui dentro, algo duro y fuerte...
+no se explicarme.
+
+A Bautista le extranaba esta ambicion obscura de Martin, porque el era
+claro y ordenado y sabia muy bien lo que queria.
+
+Dejaron esta cuestion y hablaron del recorrido que tenian que hacer.
+
+Este comenzaria yendo en el vaporcito la _Fleche_ a Zumaya y siguiendo
+de aqui a Azpeitia, de Azpeitia a Tolosa y de Tolosa a Estella. Para no
+llevar la lista de todas las personas a quien tenian que ver y estar
+consultando a cada paso lo que podia comprometerles, Bautista, que tenia
+magnifica memoria, se la aprendio de corrido; cosieron las letras entre
+el cuero de las polainas y por la noche se embarcaron.
+
+Entraron en el vaporcito de la _Fleche_ en Socoa y se echaron al mar.
+Bautista y Zalacain pasaron la travesia metidos en un camarote pequeno
+dando tumbos.
+
+Al amanecer, el piloto vio hacia el cabo de Machichaco un barco que le
+parecio de guerra, y forzando la marcha entro en Zumaya.
+
+Varias companias carlistas salieron al puerto dispuestas a comenzar el
+fuego, pero cuando reconocieron el barco frances se tranquilizaron.
+Despues de desembarcar, la memoria admirable de Bautista indico las
+personas a quienes tenian que visitar en este pueblo. Eran tres o cuatro
+comerciantes. Los buscaron, firmaron las letras, compraron los viajeros
+dos caballos, se agenciaron un salvo-conducto; y por la tarde, despues
+de comer, Martin y Bautista se encaminaron por la carretera de Cestona.
+
+Pasaron por el pueblecito de Oiquina, constituido por unos cuantos
+caserios colocados al borde del rio Urola, luego por Aizarnazabal y en
+la venta de Iraeta, cerca del puente, se detuvieron a cenar.
+
+La noche se echo pronto encima. Cenaron Martin y Bautista y discutieron
+si seria mejor quedarse alli o seguir adelante, y optaron por esto
+ultimo.
+
+Montaron en sus jamelgos, y al echar a andar vieron que de una casa
+proxima al puente de Iraeta salia un coche arrastrado por cuatro
+caballos. El coche comenzo a subir el camino de Cestona al trote. Este
+trozo de camino, desde Iraeta a Cestona, pasa entre dos montes y tiene
+en el fondo el rio. De noche, sobre todo, el tal paraje es triste y
+siniestro.
+
+Martin y Bautista, por ese sentimiento de fraternidad que se siente en
+las carreteras solitarias, quisieron acercarse al coche y ponerse al
+habla con el cochero, pero sin duda el cochero tenia razones para no
+querer compania, porque, al notar que le seguian, puso los caballos al
+trote largo y luego los hizo galopar.
+
+Asi, el coche delante y Martin y Bautista detras, subieron a Cestona, y
+al llegar aqui el coche dio una vuelta rapida y poco despues echo un
+fardo al suelo.
+
+--Es algun contrabandista--dijo Martin.
+
+Efectivamente, lo era; hablaron con el y el hombre les confeso que habia
+estado dispuesto a dispararles al ver que le perseguian. Marcharon los
+tres a la posada, ya hechos amigos, y Martin fue a ver a un confitero
+carlista de la calle Mayor.
+
+Durmieron en la posada de Blas y muy de manana Zalacain y Bautista se
+prepararon a seguir su camino.
+
+Era el dia lluvioso y frio, la carretera, amarillenta, llena de baches,
+ondulaba por entre campos verdes; no se veia el monte Itzarroiz,
+envuelto entre la bruma. El rio, crecido, iba de color de ocre. Se
+detuvieron en Lasao, en la posesion de un baron carlista, a hacer que su
+administrador firmara un documento y siguieron bordeando el Urola hasta
+Azpeitia.
+
+Aqui el trabajo era bastante grande y tardaron en terminarle. Al
+anochecer, estuvieron ya libres, y, como preferian no quedarse en
+pueblos grandes, tomaron un camino de herradura que subia al monte
+Hernio y fueron a dormir a una aldea llamada Regil.
+
+El tercer dia, de Regil cogieron el camino de Vidania, y llegaron a
+Tolosa, en donde estuvieron unas horas.
+
+De Tolosa fueron a dormir a un pueblo proximo. Les dijeron que por alla
+andaba una partida, y prefirieron seguir adelante. Esta partida, dias
+antes, habia apaleado barbaramente a unas muchachas, porque no quisieron
+bailar con unos cuantos de aquellos foragidos. Dejaron el pueblo, y,
+unas veces al trote y otras al paso, llegaron hasta Amezqueta, en donde
+se detuvieron.
+
+
+
+
+CAPITULO VIII
+
+VARIAS ANECDOTAS DE FERNANDO DE AMEZQUETA Y LLEGADA A ESTELLA
+
+
+En Amezqueta entraron en la posada proxima al juego de pelota. Llovia,
+hacia frio y se refugiaron al lado de la lumbre.
+
+Habia entre los reunidos en la venta un campesino chusco, que se puso a
+contar historias. El campesino, al entrar otros dos en la cocina, saco
+su gran panuelo a cuadros y comenzo a dar con el en las mesas y en las
+sillas, como si estuviera espantando moscas.
+
+--?Que hay?--le dijo Martin--. ?Que hace usted?
+
+--Estas moscas fastidiosas--contesto el campesino seriamente.
+
+--Pero si no hay moscas.
+
+--Si las hay, si--replico el hombre, dando de nuevo con el panuelo.
+
+El posadero advirtio, riendo, a Martin y a Bautista que, como en
+Amezqueta habia tantas moscas de macho, a los del pueblo les llamaban,
+en broma, _euliyac_ (las moscas), y que por eso el tipo aquel chistoso
+sacudia las mesas y las sillas con el panuelo, al entrar dos
+amezquetanos.
+
+Rieron Martin y Bautista, y el campesino conto una porcion de historias
+y de anecdotas.
+
+--Yo no se contar nada--dijo el hombre varias veces--. iSi estuviera
+_Pernando_!
+
+--?Y quien era _Pernando_?--pregunto Martin.
+
+--No habeis oido vosotros hablar de _Pernando_ de Amezqueta?
+
+--No.
+
+--iAh! Pues era el hombre mas gracioso de toda esta provincia. iLas
+cosas que contaba aquel hombre!
+
+Martin y Bautista le instaron para que contara alguna historia de
+Fernando de Amezqueta, pero el campesino se resistia, porque aseguraba
+que oirle a el contar estas chuscadas no daba mas que una palida idea de
+las salidas de Fernando.
+
+Sin embargo, a instancias de los dos, el campesino conto esta anecdota
+en vascuence:
+
+"Un dia Fernando fue a casa del senor cura de Amezqueta, que era amigo
+suyo y le convidaba a comer con frecuencia. Al entrar en la casa, husmeo
+desde la cocina y vio que el ama estaba limpiando dos truchas: una,
+hermosa, de cuatro libras lo menos, y la otra, pequenita, que apenas
+tenia carne. Paso Fernando a ver al senor cura, y este, segun su
+costumbre, le convido a comer. Se sentaron a la mesa el senor cura y
+Fernando. Sacaron dos sopas y Fernando comio de las dos; luego sacaron
+el cocido, despues una fuente de berzas con morcilla y, al llegar al
+principio, Fernando se encontro con que, en vez de poner la trucha
+grande, la condenada del ama habia puesto la pequena, que no tenia mas
+que raspa.
+
+--Hombre, trucha--exclamo Fernando--le voy a hacer una pregunta.
+
+--?Que le vas a preguntar?--dijo el cura riendo, en espera de un chiste.
+
+--Le voy a preguntar a ver si por los demas peces que ha conocido se ha
+enterado algo de como estan mis parientes al otro lado del mar, alli en
+America. Porque estas truchas saben mucho.
+
+--Hombre, si, preguntale.
+
+Cogio Fernando la fuente en donde estaba la trucha y se la puso delante,
+luego acerco el oido muy serio y escucho.
+
+--?Que, contesta algo?--dijo burlonamente el ama del cura.
+
+--Si, ya va contestando, ya va contestando.
+
+--?Y que dice? ?Que dice?--pregunto el cura.
+
+--Pues dice--contesto Fernando--que es muy pequena, pero que ahi, en esa
+despensa, hay guardada una trucha muy grande y que ella debe de saber
+mejores noticias de mis parientes."
+
+Una muchacha que estaba en la cocina, al oir la anecdota, se echo a reir
+con una risa aguda y comunico su risa a todos.
+
+Rieron tambien de buena gana Martin y Bautista la manera de senalar del
+truhan, pero el campesino aseguro que el no tenia arte para estos
+cuentos.
+
+Le instaron para que siguiera y el hombre conto una nueva ocurrencia de
+_Pernando_.
+
+"--Otra vez--dijo--fue a Idiazabal, donde habia un partido de pelota, y
+llego tarde a la posada, cuando ya todos estaban sentados. El amo le
+dijo:
+
+--No hay sitio para ti, Fernando, ni probablemente tampoco habra comida.
+
+--iBah!--replico el--. iSi me dierais de balde lo que sobre!
+
+--Pues nada, todo lo que sobre para ti.
+
+Se paseo Fernando por el comedor.
+
+En la mesa redonda se habian sentado los dos bandos que habian jugado a
+la pelota, separados. Fernando, viendo que traian en una fuente piernas
+de carnero, dijo a dos o tres en voz baja:
+
+--Yo no se de donde saca el amo estas piernas de perro tan hermosas y
+con tanta carne.
+
+--?Pero son de perro?--dijeron ellos.
+
+--Si, de perro; pero no se lo digais a esos, que se fastidien.
+
+--?Pero de veras, Fernando?
+
+--Si, hombre; yo mismo he visto la cabeza en la cocina. iEra un perro de
+aguas mas hermoso!
+
+Dicho esto salio del comedor, y al volver tenian una cazuela con liebre.
+Fue al otro extremo de la mesa y dijo a los del bando contrario:
+
+--iVaya unos gatos mas buenos que compra este fondista a los
+carabineros!
+
+--iAh!, ?pero es gato eso?
+
+--Si, no se lo digais a esos, pero yo he visto las colas en la cocina.
+
+Poco despues, Fernando comia solo y tenia liebre y carnero de sobra. Al
+anochecer, salieron del pueblo todos, algo borrachos, y alguno se paro a
+echar la papilla en el camino.
+
+--Es el perro, que le ha hecho dano--decian unos, burlandose.
+
+--Es el gato--decian los otros.
+
+Y nadie queria decir que era el vino.
+
+--Companeros--dijo Fernando--, cuando se come gato y perro juntos no
+pasa nada. Ellos rinen en el interior como perros y gatos, pero le dejan
+a uno en paz."
+
+La muchacha de la risa aguda rio de nuevo y el campesino comenzo a
+contar otra anecdota, diciendo:
+
+--No estuvo mal tampoco la manera como Fernando deshizo la boda entre un
+zapatero rico de Tolosa y una novia suya.
+
+--A ver, a ver como fue--dijeron todos.
+
+"--Pues estaba Fernando de aprendiz en la zapateria del difunto
+Ichtaber, _el Chato de Tolosa_, y no se si vosotros sabreis, pero
+Ichtaber era un zapatero viejo y muy rico. Tenia Fernando de novia una
+chica muy guapa, pero Ichtaber, _el Chato_, al verla la empezo a
+cortejar y a decir si se queria casar con el, y, como era rico, ella
+acepto. Solian verse la muchacha y el viejo en la zapateria, y el
+granuja de Ichtaber, para estar mas libre, mandaba a Fernando, con
+cualquier pretexto, a la trastienda. El hacia como que no se incomodaba,
+pero se vengo. Fue a ver a su novia y hablo con ella.
+
+--Si--la dijo--. Ichtaber es buena persona y hombre de fortuna, es
+verdad, pero como es zapatero y chato y ha andado toda la vida con
+pieles, huele muy mal.
+
+--iMentiroso!--dijo ella.
+
+--No, no, fijate. Ya veras.
+
+Fernando fue a la zapateria, cogio un fuelle grande y lo relleno de esa
+casca que queda despues de curtidos los pellejos y que huele que apesta;
+luego hizo un agujero en el tabique de la trastienda y espero la ocasion
+oportuna. Por la tarde llego la chica, e Ichtaber dijo a su aprendiz:
+
+--Oye, Fernando, vete a la trastienda un momento a arreglar esas hormas
+que hay en la caja.
+
+Salio Fernando; tomo el fuelle. Miro por el agujero. Ichtaber estaba
+besando la mano de la chica; entonces le apunto a ella con el fuelle y
+metio por el agujero del tabique una corriente de aire de mal olor.
+Cuando Fernando miro despues, Ichtaber _el Chato_ estaba con la mano en
+sus diminutas narices y la muchacha lo mismo.
+
+Luego Fernando siguio dandole al fuelle con intermitencias, hasta que se
+canso.
+
+Dos dias despues, fue de nuevo la chica y le paso lo mismo; y ya no
+volvio mas, porque decia que Ichtaber _el Chato_ olia a muerto.
+
+Ichtaber hizo el amor a otra; pero Fernando le jugo la misma pasada con
+el fuelle, y el zapatero decia a sus amigos:
+
+--_iArrayua!_ En mi tiempo era otra cosa; las chicas estaban sanas.
+Ahora, la que mas y la que menos huele a perros."
+
+Volvio a oirse la risa alegre y chillona de la muchacha.
+
+Celebraron los demas circunstantes las granujerias de Fernando el de
+Amezqueta y fueron a acostarse.
+
+A la manana siguiente, Martin y Bautista dejaron a Amezqueta y por un
+sendero llegaron a Ataun, lugar en donde Dorronsoro, el jefe civil
+carlista, habia sido escribano.
+
+Se encontraron en el camino a un muchacho de este pueblo que iba a
+Echarri-Aranaz y en su compania tomaron por un camino de herradura que
+bordeaba la sierra de Aralar.
+
+Hablaron los tres de la marcha de la guerra, y el chico conto una
+anecdota de Dorronsoro, que no dejaba de tener gracia. Se habia
+presentado a el un senorito de San Sebastian, de familia carlista, de
+los que llamaban hojalateros, muy gordo y muy lucio.
+
+--Mire usted, don Miguel--habia dicho al ex escribano--, yo soy muy
+carlista y mi familia tambien lo es; quisiera servir a don Carlos, pero,
+ya ve usted, no estoy para andar por el monte y desearia entrar en las
+oficinas.
+
+--Bueno, ya vere si encuentro algo--le dijo Dorronsoro--; vuelva usted
+manana.
+
+Volvio al dia siguiente el senorito y pregunto:
+
+--?Que, ha encontrado usted algo?
+
+--Si, ya comprendo que no puede usted salir al monte; de manera que
+entrara usted en las oficinas... y pagara usted tres pesetas al dia.
+
+Celebraron Martin y Bautista la decision de Dorronsoro. Por la noche
+llegaron al valle de Araquil y se detuvieron en Echarri-Aranaz.
+
+Entraron en la cocina de la venta a calentarse al fuego. Alli, en vez de
+las historias del buen truhan Fernando de Amezqueta, tuvieron que oir,
+contada por una vieja, la historia de don Teodosio de Goni, un caballero
+navarro que, despues de haber matado a su padre y a su madre, enganado
+por el Diablo, se fue de penitencia al monte con una cadena al pie,
+hasta que, pasados muchos anos y siendo don Teodosio viejo, se le
+presento un dragon, y ya iba a devorarle, cuando aparecio el arcangel
+San Miguel y mato al dragon y rompio las cadenas al caballero.
+
+A Bautista y a Martin les parecieron mas entretenidas que esta tonta
+historia de dragones y de santos las ocurrencias del buen Fernando de
+Amezqueta.
+
+Estaban oyendo los comentarios a la vida de don Teodosio, cuando se
+presento en la venta un senor rubio, que, al ver a Bautista y a Martin,
+se les quedo mirando atentamente.
+
+--iPero son ustedes!
+
+--Usted es el de...
+
+--El mismo.
+
+Era el extranjero a quien habian libertado de las garras del cura.
+
+--?A que vienen ustedes por aqui?--pregunto el extranjero.
+
+--Vamos a Estella.
+
+--?De veras?
+
+--Si.
+
+--Yo tambien. Iremos juntos. ?Conocen ustedes el camino?
+
+--No.
+
+--Yo si. He estado ya una vez.
+
+--Pero, ?que hace usted andando siempre por estos parajes?--le pregunto
+Martin.
+
+--Es mi oficio--le dijo el extranjero.
+
+--Pues, ?que es usted, si se puede saber?
+
+--Soy periodista. La fuga aquella me sirvio para hacer un articulo
+interesantisimo. Hablaba de ustedes dos y de aquella senorita morena.
+iQue chica mas valiente, eh!
+
+--Ya lo creo.
+
+--Pues, si no tienen ustedes reparo, iremos juntos a Estella.
+
+--?Reparo? Al reves. Satisfaccion y grande.
+
+Quedaron de acuerdo en marchar juntos.
+
+A las siete de la manana, hora en que empezo a aclarar, salieron los
+tres, atravesaron el tunel de Lizarraga y comenzaron a descender hacia
+la llanada de Estella. El extranjero montaba en un borriquillo, que
+marchaba casi mas deprisa que los matalones en que iban Martin y
+Bautista. El camino serpenteaba subiendo el desnivel de la sierra de
+Andia.
+
+Atravesaron posiciones ocupadas por batallones carlistas. Entre los
+jefes habia muchos extranjeros con flamantes uniformes austriacos,
+italianos y franceses, un tanto carnavalescos.
+
+A media tarde comieron en Lezaun y, arreando las caballerias, pasaron
+por Abarzuza. El extranjero explico al paso la posicion respectiva de
+liberales y carlistas en la batalla de Monte Muru y el sitio donde se
+desarrollo lo mas fuerte de la accion, en la que murio el general
+Concha.
+
+Al anochecer llegaron cerca de Estella.
+
+Mucho antes de entrar en la corte carlista encontraron una compania con
+un teniente que les ordeno detenerse. Mostraron los tres su pasaporte.
+
+Al llegar cerca del convento de Recoletos, era ya de noche.
+
+--?Quien vive?--grito el centinela.
+
+--Espana.
+
+--?Que gente?
+
+--Paisanos.
+
+--Adelante.
+
+Volvieron a mostrar sus documentos al cabo de guardia y entraron en la
+ciudad carlista.
+
+
+
+
+CAPITULO IX
+
+COMO MARTIN Y EL EXTRANJERO PASEARON DE NOCHE POR ESTELLA
+Y DE LO QUE HABLARON
+
+
+Pasaron por el portal de Santiago, entraron en la calle Mayor y
+preguntaron en la posada si habia alojamiento.
+
+Una muchacha aparecio en la escalera.
+
+--Esta la casa llena--dijo--. No hay sitio para tres personas, solo una
+podria quedarse.
+
+--?Y las caballerias?--pregunto Bautista.
+
+--Creo que hay sitio en la cuadra.
+
+Fue la muchacha a verlo y Martin dijo a Bautista.
+
+--Puesto que hay sitio para una persona, tu te puedes quedar aqui. Vale
+mas que estemos separados y que hagamos como si no nos conocieramos.
+
+--Si, es verdad--contesto Bautista.
+
+--Manana, a la manana, en la plaza nos encontraremos.
+
+--Muy bien.
+
+Vino la muchacha y dijo que habia sitio en la cuadra para los jacos.
+
+Entro Bautista en la casa con las caballerias, y el extranjero y Martin
+fueron, preguntando, a otra posada del paseo de los Llanos, donde les
+dieron alojamiento.
+
+Llevaron a Martin a un cuarto desmantelado y polvoriento, en cuyo fondo
+habia una alcoba estrecha, con las paredes cubiertas de unas manchas
+negras de humo. Sin duda los huespedes mataban las chinches quemandolas
+con una vela o con la lamparilla y dejaban estos tranquilizadores
+rastros. En el gabinete y en la alcoba olia a cuadra, olor que venia de
+las junturas de las maderas del suelo.
+
+Martin saco la carta de Levi-Alvarez y el paquete de letras cosido en el
+cuero de la bota y separo las ya aceptadas y firmadas, de las otras.
+Como estas todas eran para Estella, las encerro en un sobre y escribio:
+
+"Al general en jefe del ejercito carlista."
+
+--?Sera prudente--se dijo--entregar estas letras sin garantia alguna?
+
+No penso mucho tiempo, porque comprendio enseguida que era una locura
+pedir recibo o fianza.
+
+--La verdad es que, si no quieren firmar, no puedo obligarles, y si me
+dan un recibo y luego se les ocurre quitarmelo, con prenderme estan al
+cabo de la calle. Aqui hay que hacer como si a uno le fuera indiferente
+la cosa y, si sale bien, aprovecharse de ella, y si no, dejarla.
+
+Espero a que se secara el sobre. Salio a la calle. Vio en la calle un
+sargento y, despues de saludarle, le pregunto:
+
+--?Donde se podra ver al general?
+
+--iA que general!
+
+--Al general en jefe. Traigo unas cartas para el.
+
+--Estara probablemente paseando en la plaza. Venga usted.
+
+Fueron a la plaza. En los arcos, a la luz de unos faroles tristes de
+petroleo, paseaban algunos jefes carlistas. El sargento se acerco al
+grupo y, encarandose con uno de ellos, dijo:
+
+--Mi general.
+
+--?Que hay?
+
+--Este paisano, que trae unas cartas para el general en jefe.
+
+Martin se acerco y entrego los sobres. El general carlista se arrimo a
+un farol y los abrio. Era el general un hombre alto, flaco, de unos
+cincuenta anos, de barba negra, con el brazo en cabestrillo. Llevaba una
+boina grande de gascon con una borla.
+
+--?Quien ha traido esto?--pregunto el general con voz fuerte.
+
+--Yo--dijo Martin.
+
+--?Sabe usted lo que venia aqui dentro?
+
+--No, senor.
+
+--?Quien le ha dado a usted estos sobres?
+
+--El senor Levi-Alvarez de Bayona.
+
+--?Como ha venido usted hasta aqui?
+
+--He ido de San Juan de Luz a Zumaya en barco, de Zumaya aqui a caballo.
+
+--?Y no ha tenido usted ningun contratiempo en el camino?
+
+--Ninguno.
+
+--Aqui hay algunos papeles que hay que entregar al rey. ?Quiere usted
+entregarlos o que se los entregue yo?
+
+--No tengo mas encargo que dar estos sobres y, si hay contestacion,
+volverla a Bayona.
+
+--?No es usted carlista?--pregunto el general, sorprendido del tono de
+indiferencia de Martin.
+
+--Vivo en Francia y soy comerciante.
+
+--Ah, vamos, es usted frances.
+
+Martin callo.
+
+--?Donde para usted?--siguio preguntando el general.
+
+--En una posada de ese paseo...
+
+--?Del paseo de los Llanos?
+
+--Creo que si. Asi se llama.
+
+--?Hay una administracion de coches en el portal? ?No?
+
+--Si, senor.
+
+--Entonces, es la misma, ?Piensa usted estar muchos dias en Estella?
+
+--Hasta que me digan si hay contestacion o no.
+
+--?Como se llama usted?
+
+--Martin Tellagorri.
+
+--Esta bien. Puede usted retirarse.
+
+Saludo Martin y se fue a la posada. A la puerta se encontro con el
+extranjero.
+
+--?Donde se mete usted?--le dijo--. Le andaba buscando.
+
+--He ido a ver al general en jefe.
+
+--?De veras?
+
+--Si.
+
+--?Y le ha visto usted?
+
+--Ya lo creo. Y le he dado las cartas que traia para el.
+
+--iDemonio! Eso si que es ir de prisa. No le quisiera tener a usted de
+rival en un periodico. ?Que le ha dicho a usted?
+
+--Ha estado muy amable.
+
+--Tenga usted cuidado, por si acaso. Mire usted que estos son unos
+bandidos.
+
+--Le he indicado que soy frances.
+
+--Bah, no importa. Este verano han fusilado a un periodista aleman amigo
+mio. Tenga usted cuidado.
+
+--iOh! Lo tendre.
+
+--Ahora, vamos a cenar.
+
+Subieron las escaleras y entraron en una cocina grande.
+
+Varios paisanos y soldados, congregados alli, charlaban. Se sentaron a
+cenar a una mesa larga, iluminada por un velon de varios mecheros que
+colgaba del techo.
+
+Un hombre viejo, bajito, que presidia la mesa, se quito la boina y
+comenzo a rezar; todos los comensales hicieron lo mismo, menos el
+extranjero a quien advirtio Martin de su olvido y que, al darse cuenta,
+se quito apresuradamente la gorra.
+
+En el transcurso de la cena, el hombre bajito hablo mas que nadie. Era
+navarro de la Ribera. Tenia un tipo repulsivo, chato, de mirada oblicua,
+pomulos salientes, la boina pequena echada sobre los ojos, como si
+instintivamente quisiera ocultar su mirada. Defendia la conducta del
+cabecilla asesino Rosas Samaniego, que estaba entonces preso en Estella,
+y le parecia poca cosa el echar a los hombres por la sima de Igusquiza,
+tratandose de liberales y de hombres que blasfemaban de su Dios y de su
+religion.
+
+Conto el tal viejo varias historias de la guerra carlista anterior. Una
+de ellas era verdaderamente odiosa y cobarde. Una vez cerca de un rio,
+yendo con la partida, se encontraron con diez o doce soldados jovencitos
+que lavaban sus camisas en el agua.
+
+--A bayonetazos acabamos con todos--dijo el hombre sonriendo, luego
+anadio hipocritamente--Dios nos lo habra perdonado.
+
+Durante la cena, el repulsivo viejo estuvo contando hazanas por el
+estilo. Aquel tipo miserable y siniestro era fanatico, violento y
+cobarde, se recreaba contando sus fechorias, manifestaba crueldad
+bastante para disimular su cobardia, tosquedad para darla como franqueza
+y ruindad para darle el caracter de habilidad. Tenia la doble
+bestialidad de ser fanatico y de ser carlista.
+
+Este desagradable y antipatico personaje se puso despues a clasificar
+los batallones carlistas segun su valor; primero eran los navarros, como
+era natural, siendo el navarro, luego los castellanos, despues los
+alaveses, luego los guipuzcoanos y al ultimo los vizcainos.
+
+Por el curso de la conversacion se veia que habia alla un ambiente de
+odios terribles; navarros, vascongados, alaveses, aragoneses y
+castellanos se odiaban a muerte. Todo ese fondo cabileno que duerme en
+el instinto provincial espanol estaba despierto. Unos se reprochaban a
+otros el ser cobardes, granujas y ladrones.
+
+Martin se ahogaba en aquel antro, y sin tomar el postre, se levanto de
+la mesa para marcharse. El extranjero le siguio y salieron los dos a la
+calle.
+
+Lloviznaba. En algunas tabernas obscuras, a la luz de un quinque de
+petroleo, se veian grupos de soldados. Se oia el rasguear de la
+guitarra; de cuando en cuando una voz cantaba la jota, en la calle
+negra y silenciosa.
+
+--Ya me esta a mi cargando esta cancion estolida--murmuro Martin.
+
+--?Cual?--pregunto el extranjero.
+
+--La jota. La encuentro como una cosa petulante. Me parece que le estoy
+oyendo hablar a ese viejo navarro de la posada. El que la canta quiere
+decir: "Yo soy mas valiente que nadie, mas noble que nadie, mas heroico
+que nadie."
+
+--?Y estos no son mas valientes que los demas espanoles?--pregunto el
+extranjero maliciosamente.
+
+--No lo se; yo no lo creo, por lo menos. Yo, ahora mismo, si tuviera
+quinientos hombres tomaba Estella por asalto y le pegaba fuego.
+
+--iJa! iJa! Es usted un hombre extraordinario.
+
+--Es que lo digo porque lo creo.
+
+Yo tambien lo creo, y siento que no tenga usted los quinientos hombres.
+?Y que decia usted de la gente del Ebro?
+
+--Nada, que han decidido ellos mismos que son los unicos francos, los
+unicos leales, porque hablan muy en bruto y cantan la jota.
+
+--?De manera que para usted este canto es como una falsificacion del
+valor y de la energia?
+
+--Si, algo asi.
+
+--Esta bien. Lo dire en mi proxima cronica. ?No le parece a usted mal
+que me sirva de sus opiniones?
+
+--De ningun modo, porque a mi no me sirven para nada.
+
+Siguieron paseando, pero al alejarse un poco, un centinela les dio el
+alto y volvieron a la plaza. Se hallaba esta solitaria.
+
+Dieron varias vueltas y un sereno les saludo y les dijo:
+
+--?Que hacen ustedes aqui?
+
+--?No se puede pasear?--pregunto Zalacain.
+
+--Hombre, si; pero no es una hora muy a proposito.
+
+--Es que hemos cenado tarde y estabamos dando una vuelta--dijo el
+extranjero--no quisieramos acostarnos tan pronto.
+
+--?Por que no van ustedes alli?--dijo el sereno, senalando los balcones
+de una casa que brillaban iluminados.
+
+--?Que es lo que hay alli?--pregunto Martin.
+
+--El Casino--contesto el sereno.
+
+--?Y que hacen ahora?--dijo el extranjero.
+
+--Estaran jugando.
+
+Se despidieron del vigilante nocturno y dejaron la plaza.
+
+Despues, dando un rodeo, salieron al paseo de Los Llanos. Una campana de
+un convento comenzo a tocar.
+
+--Juego, campanas, carlismo y jota. iQue espanol es esto, mi querido
+Martin!--dijo el extranjero.
+
+--Pues yo tambien soy espanol y todo eso me es muy antipatico--contesto
+Martin.
+
+--Sin embargo, son los caracteres que constituyen la tradicion de su
+pais--dijo el extranjero.
+
+--Mi pais es el monte--contesto Zalacain.
+
+
+
+
+CAPITULO X
+
+COMO TRANSCURRIO EL SEGUNDO DIA EN ESTELLA
+
+
+Conformes Martin y Bautista, se encontraron en la plaza. Martin
+considero que no convenia que le viesen hablar con su cunado, y para
+decir lo hecho por el la noche anterior escribio en un papel su
+entrevista con el general.
+
+Luego se fue a la plaza. Tocaba la charanga. Habia unos soldados
+formados. En el balcon de una casa pequena, enfrente de la iglesia de
+San Juan, estaba don Carlos con algunos de sus oficiales.
+
+Espero Martin a ver a Bautista y cuando le vio le dijo:
+
+--Que no nos vean juntos--y le entrego el papel.
+
+Bautista se alejo, y poco despues se acerco de nuevo a Martin y le dio
+otro pedazo de papel.
+
+--?Que pasara?--se dijo Martin.
+
+Se fue de la plaza, y cuando se vio solo, leyo el papel de Bautista que
+decia:
+
+_Ten cuidado. Esta aqui el Cacho de sargento. No andes por el centro
+del pueblo_.
+
+La advertencia de Bautista la considero Martin de gran importancia.
+Sabia que el Cacho le odiaba y que colocado en una posicion superior,
+podia vengar sus antiguos rencores con toda la sana de aquel hombre
+pequeno, violento y colerico.
+
+Martin paso por el puente del Azucarero contemplando el agua verdosa del
+rio. Al llegar a la plazoleta donde comienza la Rua Mayor del pueblo
+viejo, Martin se detuvo frente al palacio del duque de Granada,
+convertido en carcel, a contemplar una fuente con un leon tenante en
+medio, en cuyas garras sujeta un escudo de Navarra.
+
+Estaba alli parado, cuando vio que se le acercaba el extranjero.
+
+--iHola, querido Martin!--le dijo.
+
+--iHola! iBuenos dias!
+
+--?Va usted a echar un vistazo por este viejo barrio?
+
+--Si.
+
+--Pues ire con usted.
+
+Tomaron por la Rua Mayor, la calle principal del pueblo antiguo. A un
+lado y a otro se levantaban hermosas casas de piedra amarilla, con
+escudos y figuras tallados.
+
+Luego, terminada la Rua, siguieron por la calle de Curtidores. Las
+antiguas casas solariegas mostraban sus grandes puertas cerradas; en
+algunos portales, convertidos en talleres de curtidores, se veian filas
+de pellejos colgados y en el fondo el agua casi inmovil del rio Ega,
+verdosa y turbia.
+
+Al final de esta calle se encontraron con la iglesia del Santo Sepulcro
+y se pararon a contemplarla. A Martin le parecio aquella portada de
+piedra amarilla, con sus santos desnarigados a pedradas, una cosa algo
+grotesca, pero el extranjero aseguro que era magnifica.
+
+--?De veras?--pregunto Martin.
+
+--iOh! iYa lo creo!
+
+--?Y la habra hecho la gente de aqui?--pregunto Martin.
+
+--?Le parece a usted imposible que los de Estella hagan una cosa
+buena?--pregunto riendo el extranjero.
+
+--iQue se yo! No me parece que en este pueblo se haya inventado la
+polvora.
+
+En una calle transversal, las paredes de las antiguas casas hidalgas
+derrumbadas servian de cerca para los jardines. No se alejaron mas
+porque a pocos pasos estaba ya la guardia. Volvieron y subieron a San
+Pedro de la Rua, iglesia colocada en un alto, a la cual se llegaba por
+unas escaleras desgastadas, entre cuyas losas crecia la hierba.
+
+--Sentemonos aqui un momento--dijo el extranjero.
+
+--Bueno, como usted quiera.
+
+Desde alli se veia casi todo Estella, y los montes que le rodean, abajo
+el tejado de la carcel y en un alto la ermita del Puy. Una vieja
+limpiaba las escaleras de piedra de la iglesia con una escoba y cantaba
+a voz en grito:
+
+ iAdios los Llanos de Estella.
+ San Benito y Santa Clara,
+ Convento de Recoletos
+ donde yo me paseaba!
+
+--Ya ve usted--dijo el extranjero--que, aunque a usted le parezca este
+pueblo tan desagradable, hay gente que le tiene carino.
+
+--?Quien?--dijo Martin.
+
+--El que ha inventado esa cancion.
+
+--Era un hombre de mal gusto.
+
+La vieja se acerco al extranjero y a Martin y entablo conversacion con
+ellos. Era una mujer pequena, de ojos vivos y tez tostada.
+
+--?Usted sera carlista? ?Eh?--le pregunto el extranjero.
+
+--Ya lo creo. En Estella todos somos carlistas y tenemos la seguridad de
+que vendra don Carlos con ayuda de Dios.
+
+--Si, es muy probable.
+
+--?Como probable?--exclamo la vieja--. Es seguro. ?Usted no sera de
+aqui?
+
+--No, no soy espanol.
+
+--Ah, vamos.
+
+Y la vieja, despues de mirarle con curiosidad, siguio barriendo las
+escaleras.
+
+--Creo que le ha tenido a usted lastima al saber que no es usted
+espanol--dijo Martin.
+
+--Si, parece que si--contesto el extranjero--. La verdad es que es
+triste que por ese estupido hombre guapo se mate esta pobre gente.
+
+--?Por quien lo dice usted, por don Carlos?--pregunto Martin.
+
+--Si.
+
+--?Usted tambien cree que no es hombre de talento?
+
+--iQue va a ser! Es un tipo vulgar sin ninguna condicion. Luego, no
+tiene idea de nada. Hable con el cuando el bombardeo de Irun, y no se
+puede usted figurar nada mas plano y mas opaco.
+
+--Pues no lo diga usted por ahi, porque le hacen a usted pedazos. Estos
+bestias estan dispuestos a morir por su rey.
+
+--Oh, no lo diria. Ademas ?para que? No habia de convencer a nadie; unos
+son fanaticos y otros aventureros y ninguno esta dispuesto a dejarse
+persuadir. Pero no crea usted que todos tienen un gran respeto ni por
+don Carlos ni por sus generales. ?No ha oido usted en la posada que
+hablan algunas veces de don Bobo? pues se refieren al Pretendiente.
+
+Vieron el extranjero y Martin las otras iglesias del pueblo, la Pena de
+los Castillos y la parroquia de Santa Maria, y volvieron a comer.
+
+Afortunadamente, el viejecillo antipatico no se sentaba a la mesa y en
+cambio estaban un legitimista frances, el conde de Haussonville, de la
+legacion extranjera, y un joven comandante carlista llamado Iceta.
+
+El conde de Haussonville fue la alegria de la mesa. El conde, hombre de
+unos cuarenta anos, alto, grueso, derecho, rubio, hablaba en un
+castellano grotesco.
+
+Lo verdaderamente gracioso de Haussonville era su apetito voraz. Todo lo
+que le daban de comer no le servia mas que de aperitivo. Habia venido
+desde Caspe llevando prisionero a un brigadier valenciano carlista a que
+conpareciera ante el Estado Mayor de don Carlos, y contaba su expedicion
+de tal manera que hacia morirse de risa a todos.
+
+Explico su estancia en un pueblo, con el batallon metido en una iglesia,
+sin poder moverse por estar los caminos intransitables por la nieve, no
+comiendo mas que habichuelas y teniendo por retrete un confesionario, y
+dio tales detalles, que todo el mundo reia a carcajadas.
+
+--Un dia, sobre todo, nos trajeron sidra--dijo el frances--y entre la
+sidra y las habichuelas se nos armo una, que tuvimos que hacer cola
+delante del confesionario. Pocas veces se ha visto una congregacion de
+fieles tan apenados para entrar en el confesionario como nosotros. Jefes
+y soldados ibamos con gran dolor de corazon a cantar nuestra cancion de
+las habichuelas a la pequena garita del senor cura.
+
+Despues de maldecir de la alimentacion leguminosa y de la alimentacion
+_patatosa_, hablo del resto del viaje.
+
+Cada pueblo del transito le parecia una estacion de calvario para su
+estomago hambriento; recordaba las aldeas por lo que habia comido, o
+mejor dicho, por lo que habia ayunado; aqui habian dado por toda comida
+un caldo de berzas, alla por cena una colacion de verduras cocidas; y
+para colmo de desdichas, estaba alojado en Estella en casa de unas
+viejas solteronas y por la manana le daban chocolate con agua, por la
+tarde cocido, y de noche una sopa de ajo infame.
+
+--Y siempre, siempre, poco--decia Haussonville, levantando los brazos al
+cielo.
+
+Iceta era un aventurero. Habia estado al principio en la guerra, luego
+se fue a una republica americana, tomo parte en una revolucion y
+despues, expulsado de alli por rebelde, volvia al ejercito carlista, en
+donde estaba ya violento y deseando marcharse.
+
+Siguiendole a todas partes como amigo y asesor, iba un antiguo criado
+suyo que se llamaba Asensio, pero a quien se le conocia por estos dos
+motes: Asensio Lapurra (Asensio el Ladron) y Asenchio Araguiarrapatzallia
+(Asensio el decomisador de carne).
+
+Este mote lo debia Asensio a haber sido consumero en su pueblo.
+
+Asensio era graciosisimo hablando castellano; no habia palabra que
+empleara bien.
+
+Siempre que tenia que decir andamos, decia andemos; y al contrario,
+empleaba vaiga por vaya, y hagais por haced.
+
+La conversacion entre el conde de Haussonville y Asenchio Lapurra era de
+lo mas dislocada y pintoresca.
+
+--Si aqui hubiera un buen _quenerral_--decia Haussonville--la _querra_
+estaba resuelta.
+
+--_Pueda, pueda_ que si--contestaba Asensio.
+
+--No saben _manecar_ un grande _equercito_, amigo Asensio.
+
+--Si _supieseis_ de _tatica_, otra cosa seria.
+
+Martin y el extranjero intimaron con Haussonville, con Iceta y con
+Asenchio Lapurra y se rieron a carcajadas con los mil quidprocuos que
+resultaban en la conversacion del frances y del vasco.
+
+Asensio habia estado en Cuba algun tiempo, de soldado, y conto anecdotas
+de aquella tierra. Lo que mas le gustaba era hablar de los chinos.
+
+--Son de _mal_ intencion, pero buenos cocineros, eso si. _Digais_ a un
+chino que os haga un arroz. Os hace una cosa _manifica_. Es gente
+_raro_. Luego se ponen a _chun, chun, chun_. ?Y entenderles? nada. ?A
+nosotros? Rabia nos tenian. Y al que cogian _la_ martirizaban. iPse!
+Nosotros _tamien_ algunos _matemos_.
+
+Martin se reia a carcajadas con las explicaciones de Asenchio Lapurra.
+
+Despues de comer en la posada, Martin, el extranjero, Iceta,
+Haussonville y Asensio fueron a un cafe de la plaza, donde estuvieron
+hablando. Habia ejercicios espirituales en la iglesia de San Juan, y una
+porcion de beatos y de oficiales carlistas iban a la iglesia.
+
+--iQue pais!--dijo Haussonville--la gente no hace mas que ir a la
+iglesia. Todo es para el senor cura: las buenas comidas, las buenas
+chicas... Aqui no hay nada que hacer, todo para el senor cura.
+
+Iceta y Haussonville contemplaban con desprecio aquel tropel de gente
+que se encaminaba hacia la iglesia.
+
+--iBestias!--exclamaba Iceta dando punetazos en la mesa--. No quisiera
+mas que poder ametrallarlos.
+
+El frances murmuraba como diciendoselo a si mismo:
+
+--iEspana! iEspana! _iJamais de la vie!_ Mucha hidalguia, mucha misa,
+mucha jota, pero poco alimento.
+
+--La guerra--anadia Asensio, metiendo la cucharada--es cosa nada
+_bueno_.
+
+
+
+
+CAPITULO XI
+
+COMO LOS ACONTECIMIENTOS SE ENREDARON, HASTA EL PUNTO DE QUE
+MARTIN DURMIO EL TERCER DIA DE ESTELLA EN LA CARCEL.
+
+
+Al dia siguiente, por la noche, iba a acostarse Martin, cuando la
+posadera le llamo y le entrego una carta, que decia:
+
+"Presentese usted manana de madrugada en la ermita del Puy, en donde se
+le devolveran las letras ya firmadas. El General en Jefe." Debajo habia
+una firma ilegible.
+
+Martin se metio la carta en el bolsillo, y viendo que la posadera no se
+marchaba de su cuarto, le pregunto:
+
+--?Queria usted algo?
+
+--Si; nos han traido dos militares heridos y quisieramos el cuarto de
+usted para uno de ellos. Si usted no tuviera inconveniente, le
+trasladariamos abajo.
+
+--Bueno, no tengo inconveniente.
+
+Bajo a un cuarto del piso principal, que era una sala muy grande con dos
+alcobas. La sala tenia en medio un altar, iluminado con unas lamparas
+tristes de aceite. Martin se acosto; desde su cama veia las luces
+oscilantes, pero estas cosas no influian en su imaginacion, y quedo
+dormido.
+
+Era mas de media noche, cuando se desperto algo sobresaltado. En la
+alcoba proxima se oian quejas, alternando con voces de iAy, Dios mio!
+iAy, Jesus mio!
+
+--iQue demonio sera esto!--penso Martin.
+
+Miro el reloj. Eran las tres. Se volvio a tender en la cama, pero con
+los lamentos no se pudo dormir y le parecio mejor levantarse. Se vistio
+y se acerco a la alcoba proxima, y miro por entre las cortinas. Se veia
+vagamente a un hombre tendido en la cama.
+
+--?Que le pasa a usted?--pregunto Martin.
+
+--Estoy herido--murmuro el enfermo.
+
+--?Quiere usted alguna cosa?
+
+--Agua.
+
+A Martin le dio la impresion de conocer esta voz. Busco por la sala una
+botella de agua, y como no habia en el cuarto, fue a la cocina. Al ruido
+de sus pasos, la voz de la patrona pregunto:
+
+--?Que pasa?
+
+--El herido que quiere agua.
+
+--Voy.
+
+La patrona aparecio en enaguas, y dijo, entregando a Martin una
+lamparilla:
+
+--Alumbre usted.
+
+Tomaron el agua y volvieron a la sala. Al entrar en la alcoba, Martin
+levanto el brazo, con lo que ilumino el rostro del enfermo y el suyo. El
+herido tomo el vaso en la mano, e incorporandose y mirando a Martin
+comenzo a gritar:
+
+--?Eres tu? iCanalla! iLadron! iPrendedle! iPrendedle!
+
+El herido era Carlos Ohando.
+
+Martin dejo la lamparilla sobre la mesa de noche.
+
+--Marchese usted--dijo la patrona--. Esta delirando.
+
+Martin sabia que no deliraba; se retiro a la sala y escucho, por si
+Carlos contaba alguna cosa a la patrona. Martin espero en su alcoba. En
+la sala, debajo del altar, estaba el equipaje de Ohando, consistente en
+un baul y una maleta. Martin penso que quiza Carlos guardara alguna
+carta de Catalina, y se dijo:
+
+--Si esta noche encuentro una buena ocasion, descerrajare el baul.
+
+--No la encontro. Iban a dar las cuatro de la manana, cuando Martin,
+envuelto en su capote, se marcho hacia la ermita del Puy. Los carlistas
+estaban de maniobras. Llego al campamento de don Carlos, y, mostrando su
+carta, le dejaron pasar.
+
+--El Senor esta con dos Reverendos Padres--le advirtio un oficial.
+
+--Vayan al diablo el Senor y los Reverendos Padres--refunfuno
+Zalacain--. La verdad es que este rey es un rey ridiculo.
+
+Espero Martin a que despachara el Senor con los Reverendos, hasta que el
+rozagante Borbon, con su aire de hombre bien cebado, salio de la ermita,
+rodeado de su Estado Mayor. Junto al Pretendiente iba una mujer a
+caballo, que Martin supuso seria dona Blanca.
+
+--Ahi esta el Rey. Tiene usted que arrodillarse y besarle la mano--dijo
+el oficial.
+
+Zalacain no replico.
+
+--Y darle el titulo de Majestad.
+
+Zalacain no hizo caso.
+
+Don Carlos no se fijo en Martin y este se acerco al general, quien le
+entrego las letras firmadas. Zalacain las examino. Estaban bien.
+
+En aquel momento, un fraile castrense, con unos gestos de energumeno,
+comenzo a arengar a las tropas.
+
+Martin, sin que lo notara nadie, se fue alejando de alli y bajo al
+pueblo corriendo. El llevar en su bolsillo su fortuna, le hacia ser mas
+asustadizo que una liebre.
+
+A la hora en que los soldados formaban en la plaza, se presento Martin
+y, al ver a Bautista, le dijo:
+
+--Vete a la iglesia y alli hablaremos.
+
+Entraron los dos en la iglesia, y en una capilla obscura se sentaron en
+un banco.
+
+--Toma las letras--le dijo Martin a Bautista--. iGuardalas!
+
+--?Te las han dado ya firmadas?
+
+--Si.
+
+--Hay que prepararse a salir de Estella en seguida.
+
+--No se si podremos--dijo Bautista.
+
+--Aqui estamos en peligro. Ademas del Cacho, se encuentra en Estella
+Carlos Ohando.
+
+--?Como lo sabes?
+
+--Porque le he visto.
+
+--?En donde?
+
+--Esta en mi casa herido.
+
+--?Y te ha visto el?
+
+--Si.
+
+--Claro, estan los dos--exclamo Bautista.
+
+--?Como los dos? ?Que quieres decir con eso?
+
+--?Yo? Nada.
+
+--?Tu sabes algo?
+
+--No, hombre, no.
+
+--O me lo dices, o se lo pregunto al mismo Carlos Ohando. ?Es que esta
+aqui Catalina?
+
+--Si, esta aqui.
+
+--?De veras?
+
+--Si.
+
+--?En donde?
+
+--En el convento de Recoletas.
+
+--iEncerrada! ?Y como lo sabes tu?
+
+--Porque la he visto.
+
+--iQue suerte! ?La has visto?
+
+--Si. La he visto y la he hablado.
+
+--iY eso querias ocultarme! Tu no cres amigo mio, Bautista.
+
+Bautista protesto.
+
+--?Y ella sabe que estoy aqui?
+
+--Si, lo sabe.
+
+--?Como se puede verla?--dijo Zalacain.
+
+--Suele bordar en el convento, cerca de la ventana, y por la tarde sale
+a pasear a la huerta.
+
+--Bueno. Me voy. Si me ocurre algo, le dire a ese senor extranjero que
+vaya a avisarte. Mira a ver si puedes alquilar un coche para marcharnos
+de aqui.
+
+--Lo vere.
+
+--Lo mas pronto que puedas.
+
+--Bueno.
+
+--Adios.
+
+--Adios y prudencia.
+
+Martin salio de la iglesia, tomo por la calle Mayor hacia el convento de
+las Recoletas, paseo arriba y abajo, horas y horas sin llegar a ver a
+Catalina. Al anochecer tuvo la suerte de verla asomada a una ventana.
+Martin levanto la mano, y su novia, haciendo como que no le conocia, se
+retiro de la ventana. Martin quedo helado; luego Catalina volvio a
+aparecer y lanzo un ovillo de hilo casi a los pies de Martin. Zalacain
+lo recogio; tenia dentro un papel que decia: "A las ocho podemos hablar
+un momento. Espera cerca de la puerta de la tapia." Martin volvio a la
+posada, comio con un apetito extraordinario y a las ocho en punto estaba
+en la puerta de la tapia esperando. Daban las ocho en el reloj de las
+iglesias de Estella, cuando Martin oyo dos golpecitos en la puerta,
+Martin contesto del mismo modo.
+
+--?Eres tu, Martin?--pregunto Catalina en voz baja.
+
+--Si, soy yo. ?No nos podemos ver?
+
+--Imposible.
+
+--Yo me voy a marchar de Estella. ?Querras venir conmigo?--pregunto
+Martin.
+
+--Si; pero icomo salir de aqui!
+
+--?Estas dispuesta a hacer todo lo que yo te diga?
+
+--Si.
+
+--?A seguirme a todas partes?
+
+--A todas partes.
+
+--?De veras?
+
+--Aunque sea a morir. Ahora, vete. iPor Dios! No nos sorprendan.
+
+Martin se habia olvidado de todos sus peligros; marcho a su casa y sin
+pensar en espionajes entro en la posada a ver a Bautista y le abrazo con
+entusiasmo.
+
+--Pasado manana--dijo Bautista--tenemos el coche.
+
+--?Lo has arreglado todo?
+
+--Si.
+
+Martin salio de casa de su cunado silbando alegremente. Al llegar cerca
+de su posada, dos serenos que parecian estar espiandole se le acercaron
+y le mandaron callar de mala manera.
+
+--iHombre! ?No se puede silbar?--pregunto Martin.
+
+--No, senor.
+
+--Bueno. No silbare.
+
+--Y si replica usted, va usted a la carcel.
+
+--No replico.
+
+--iHala! iHala! A la carcel.
+
+Zalacain vio que buscaban un pretexto para encerrarle y aguanto los
+empellones que le dieron, y en medio de los dos serenos entro en la
+carcel.
+
+
+
+
+CAPITULO XII
+
+EN QUE LOS ACONTECIMIENTOS MARCHAN AL GALOPE
+
+
+Entregaron los serenos a Martin en manos del alcaide, y este le llevo
+hasta un cuarto obscuro con un banco y una cantarilla para el agua.
+
+--Demonio--exclamo Martin--, aqui hace mucho frio. ?No hay sitio donde
+dormir?
+
+--Ahi tiene usted el banco.
+
+--?No me podrian traer un jergon y una manta para tenderme?
+
+--Si paga usted...
+
+--Pagare lo que sea. Que me traigan un jergon y dos mantas.
+
+El alcaide se fue, dejando a obscuras a Martin, y vino poco despues con
+un jergon y las mantas pedidas. Le dio Martin un duro, y el carcelero,
+amansado, le pregunto:
+
+--?Que ha hecho usted para que le traigan aqui?
+
+--Nada. Venia distraido silbando por la calle. Y me ha dicho el sereno:
+"No se silba." Me he callado, y sin mas ni mas, me han traido a la
+carcel.
+
+--?Usted no se ha resistido?
+
+--No.
+
+--Entonces sera por otra cosa por lo que le han encerrado.
+
+Martin dijo que asi se lo figuraba tambien el. Le dio las buenas noches
+el carcelero; contesto Zalacain amablemente, y se tendio en el suelo.
+
+--Aqui estoy tan seguro como en la posada--se dijo--. Alli me tienen en
+sus manos, y aqui tambien, luego estoy igual. Durmamos. Veremos lo que
+se hace manana.
+
+A pesar de que su imaginacion se le insubordinaba, pudo conciliar el
+sueno y descansar profundamente.
+
+Cuando desperto, vio que entraba un rayo de sol por una alta ventana
+iluminando el destartalado zaquizami. Llamo a la puerta, vino el
+carcelero, y le pregunto:
+
+--?No le han dicho a usted por que estoy preso?
+
+--No.
+
+--?De manera que me van a tener encerrado sin motivo?
+
+--Quiza sea una equivocacion.
+
+--Pues es un consuelo.
+
+--iCosas de la vida! Aqui no le puede pasar a usted nada.
+
+--iSi le parece a usted poco estar en la carcel!
+
+--Eso no deshonra a nadie.
+
+Martin se hizo el asustadizo y el timido, y pregunto:
+
+--?Me traera usted de comer?
+
+--Si. ?Hay hambre, eh?
+
+--Ya lo creo.
+
+--?No querra usted rancho?
+
+--No.
+
+--Pues ahora le traeran la comida.--Y el carcelero se fue, cantando
+alegremente.
+
+Comio Martin lo que le trajeron, se tendio envuelto en la manta, y
+despues de un momento de siesta, se levanto a tomar una resolucion.
+
+--?Que podria hacer yo?--se dijo--. Sobornar al alcaide exigiria mucho
+dinero. Llamar a Bautista es comprometerle. Esperar aqui a que me
+suelten es exponerme a carcel perpetua, por lo menos a estar preso hasta
+que la guerra termine... Hay que escaparse, no hay mas remedio.
+
+Con esta firme decision, comenzo a pensar un plan de fuga. Salir por la
+puerta era dificil. La puerta, ademas de ser fuerte, se cerraba por
+fuera con llave y cerrojo. Despues, aun en el caso de aprovechar una
+ocasion y poder salir de alla, quedaba por recorrer un pasillo largo y
+luego unas escaleras... Imposible.
+
+Habia que escapar por la ventana. Era el unico recurso.
+
+--?A donde dara esto?--se dijo.
+
+Arrimo el banco a la pared, se subio a el, se agarro a los barrotes y a
+pulso se levanto hasta poder mirar por la reja. Daba el ventanillo a la
+plaza de la fuente, en donde el dia anterior se habia encontrado con el
+extranjero.
+
+Salto al suelo y se sento en el banco. La reja, era alta, pequena, con
+tres barrotes sin travesano.
+
+--Arrancando uno, quiza puediera pasar--se dijo Martin--. Y esto no
+seria dificil... luego necesitaria una cuerda. ?De donde sacaria yo una
+cuerda?... La manta... la manta cortada en liras me podia servir...
+
+No tenia mas instrumento que un cortaplumas pequeno.
+
+--Hay que ver la solidez de la reja--murmuro.
+
+Volvio a subir. Se hallaba la reja empotrada en la pared, pero no tenia
+gran resistencia.
+
+Los barrotes estaban sujetos por un marco de madera, y el marco en un
+extremo se hallaba apolillado. Martin supuso que no seria dificil romper
+la madera y quitar el barrote de un lado.
+
+Corto una tira de la manta y pasandola por el barrote de en medio y
+atandole despues por los extremos formo una abrazadera y metio dos patas
+del banco en este anillo y las otras dos las sujeto en el suelo.
+
+Contaba asi con una especie de plano inclinado para llegar a la reja.
+Subio por el deslizandose, se agarro con la mano izquierda a un barrote
+y con la derecha armada del cortaplumas, comenzo a roer la madera del
+marco.
+
+La postura no era comoda, ni mucho menos, pero la constancia de Zalacain
+no cejaba, y tras de una hora de rudo trabajo, logro arrancar el barrote
+de su alveolo.
+
+Cuando lo tuvo ya suelto, lo volvio a poner como antes, quito el banco
+de su posicion oblicua, oculto las astillas arrancadas del marco de la
+ventana en el jergon, y espero la noche.
+
+El carcelero le llevo la cena, y Martin le pregunto con empeno si no
+habian dispuesto nada respecto a el, si pensaban tenerlo encerrado sin
+motivo alguno.
+
+El carcelero se encogio de hombros y se retiro en seguida tarareando.
+
+Inmediatamente que Zalacain se vio solo, puso manos a la obra.
+
+Tenia la absoluta seguridad de poderse escapar. Saco el cortaplumas y
+comenzo a cortar las dos mantas de arriba abajo. Hecho esto, fue atando
+las tiras una a otra hasta formar una cuerda de quince brazas. Era lo
+que necesitaba.
+
+Despues penso dejar un recuerdo alegre y divertido en la carcel. Cogio
+la cantarilla del agua y le puso su boina y la dejo envuelta en el trozo
+que quedaba de manta.
+
+--Cuando se asome el carcelero podra creer que sigo aqui durmiendo. Si
+gano con esto un par de horas, me pueden servir admirablemente para
+escaparme.
+
+Contemplo el bulto con una sonrisa, luego subio a la reja, ato un cabo
+de la cuerda a los dos barrotes y el otro extremo lo echo fuera poco a
+poco. Cuando toda la cuerda quedo a lo largo de la pared, paso el cuerpo
+con mil trabajos por la abertura, que dejaba el barrote arrancado, y
+comenzo a descolgarse resbalandose por el muro.
+
+Cruzo por delante de una ventana iluminada. Vio a alguien que se movia a
+traves de un cristal. Estaba a cuatro o cinco metros de la calle, cuando
+oyo ruido de pasos. Se detuvo en su descenso y ya comenzaban a dejar de
+oirse los pasos cuando cayo a tierra, metiendo algun estrepito.
+
+Uno de los nudos debia de haberse soltado porque le quedaba un trozo de
+cuerda entre los dedos. Se levanto.
+
+--No hay averia. No me he hecho nada--se dijo--. Al pasar por cerca de
+la fuente de la plaza tiro el resto de la cuerda al agua. Luego,
+deprisa, se dirigio por la calle de la Rua.
+
+Iba marchando volviendose para mirar atras, cuando vio a la luz de un
+farol que oscilaba colgando de una cuerda dos hombres armados con
+fusiles, cuyas bayonetas brillaban de un modo siniestro. Estos hombres
+sin duda le seguian. Si se alejaba iba a dar a la guardia de
+extra-muros. No sabiendo que hacer y viendo un portal abierto, entro en
+el, y empujando suavemente la puerta, la cerro.
+
+Oyo el ruido de los pasos de los hombres en la acera. Espero a que
+dejaran de oirse, y cuando estaba dispuesto a salir, bajo una mujer
+vieja al zaguan y echo la llave y el cerrojo de la puerta.
+
+Martin se quedo encerrado. Volvieron a oirse los pasos de los que le
+perseguian.
+
+--No se van--penso.
+
+Efectivamente, no solo no se fueron, sino que llamaron en la casa con
+dos aldabonazos.
+
+Aparecio de nuevo la vieja con un farol y se puso al habla con los de
+fuera sin abrir.
+
+--?Ha entrado aqui algun hombre?--pregunto uno de los perseguidores.
+
+--No.
+
+--?Quiere usted verlo bien? Somos de la ronda.
+
+--Aqui no hay nadie.
+
+--Registre usted el portal.
+
+Martin, al oir esto, agazapandose, salio del portal y gano la escalera.
+La vieja paseo la luz del farol por todo el zaguan y dijo:
+
+--No hay nadie, no, no hay nadie.
+
+Martin pretendio volver al zaguan, pero la vieja puso el farol de tal
+modo que iluminaba el comienzo de la escalera. Martin no tuvo mas
+remedio que retirarse hacia arriba y subir los escalones de dos en dos.
+
+--Pasaremos aqui la noche--se dijo.
+
+No habia salida alguna. Lo mejor era esperar a que llegase el dia y
+abriesen la puerta. No queria exponerse a que lo encontraran dentro
+estando la casa cerrada, y aguardo hasta muy entrada la manana.
+
+Serian cerca de las nueve cuando comenzo a bajar las escaleras
+cautelosamente. Al pasar por el primer piso vio en un cuarto muy lujoso,
+y extendido sobre un sofa, un uniforme de oficial carlista, con su boina
+y su espada. Tenia tal convencimiento Martin de que solo a fuerza de
+audacia se salvaria, que se desnudo con rapidez, se puso el uniforme y
+la boina, luego se cino la espada, se echo el capote por encima y
+comenzo a bajar las escaleras, taconeando. Se encontro con la vieja de
+la noche anterior, y al verla la dijo:
+
+--?Pero no hay nadie en esta casa?
+
+--?Que queria usted? No le habia visto.
+
+--?Vive aqui el comandante don Carlos Ohando?
+
+--No, senor, aqui no vive.
+
+--iMuchas gracias!
+
+Martin salio a la calle, y embozado y con aire conquistador se dirigio a
+la posada en donde vivia Bautista.
+
+--iTu!--exclamo Urbide--. ?De donde sales con ese uniforme? ?Que has
+hecho en todo en todo el dia de ayer? Estaba intranquilo. ?Que pasa?
+
+--Todo lo contare. ?Tienes el coche?
+
+--Si, pero...
+
+--Nada, traetelo en seguida, lo mas pronto que puedas. Pero a escape.
+
+Martin se sento a la mesa y escribio con lapiz en un papel: "Querida
+hermana. Necesito verte. Estoy herido, gravisimo. Ven inmediatamente en
+el coche con mi amigo Zalacain. Tu hermano, Carlos."
+
+Despues de escribir el papel, Martin se paseo con impaciencia por el
+cuarto. Cada minuto le parecia un siglo. Dos horas larguisimas tuvo que
+estar esperando con angustias de muerte. Al fin, cerca de las doce, oyo
+un ruido de campanillas.
+
+Se asomo al balcon. A la puerta aguardaba un coche tirado por cuatro
+caballos. Entre estos distinguio Martin los dos jacos en cuyos lomos
+fueron desde Zumaya hasta Estella. El coche, un lando viejo y
+destartalado, tenia un cristal y uno de los faroles atado con una
+cuerda.
+
+Bajo las escaleras Martin embozado en la capa, abrio la portezuela del
+coche, y dijo a Bautista:
+
+--Al convento de Recoletas.
+
+Bautista, sin replicar, se dirigio hacia el sitio indicado. Cuando el
+coche se detuvo frente al convento, Bautista, al salir Zalacain, le
+dijo:
+
+--?Que disparate vas a hacer? Reflexiona.
+
+--?Tu sabes cual es el camino de Logrono?--pregunto Martin.
+
+--Si.
+
+--Pues toma por alla.
+
+--Pero...
+
+--Nada, nada, toma por alla. Al principio marcha despacio, para no
+cansar a los caballos, porque luego habra que correr.
+
+Hecha esta recomendacion, Martin, muy erguido, se dirigio al convento.
+
+--Aqui va a pasar algo gordo--se dijo Bautista preparandose para la
+catastrofe.
+
+Llamo Martin, entro en el portal, pregunto a la hermana tornera por la
+senorita de Ohando y le dijo que necesitaba darle una carta. Le hicieron
+pasar al locutorio y se encontro alli con Catalina y una monja gruesa,
+que era la superiora. Las saludo profundamente y pregunto:
+
+--?La senorita de Ohando?
+
+--Soy yo.
+
+--Traigo una carta para usted de su hermano.
+
+Catalina palidecio y le temblaron las manos de la emocion. La superiora,
+una mujer gruesa, de color de marfil, con los ojos grandes y obscuros
+como dos manchas negras que le cogian la mitad de la cara, y varios
+lunares en la barbilla, pregunto:
+
+--?Que pasa? ?Que dice ese papel?
+
+--Dice que mi hermano esta grave... que vaya--balbuceo Catalina.
+
+--?Esta tan grave?--pregunto la superiora a Martin.
+
+--Si, creo que si.
+
+--?En donde se encuentra?
+
+--En una casa de la carretera de Logrono--dijo Martin.
+
+--?Hacia Azqueta quiza?
+
+--Si, cerca de Azqueta. Le han herido en un reconocimiento.
+
+--Bueno. Vamos--dijo la superiora--. Que venga tambien el senor Benito
+el demandadero.
+
+Martin no se opuso y espero a que se preparasen para acompanarlas. Al
+salir los cuatro a tomar el coche y al verles Bautista desde lo alto del
+pescante, no pudo menos de hacer una mueca de asombro. El demandadero
+monto junto a el.
+
+--Vamos--dijo Martin a Bautista.
+
+El coche partio; la misma superiora bajo las cortinas y sacando un
+rosario comenzo a rezar. Recorrio el coche la calle Mayor, atraveso el
+puente del Azucarero, la calle de San Nicolas, y tomo por la carretera
+de Logrono.
+
+Al salir del pueblo, una patrulla carlista se acerco al coche. Alguien
+abrio la portezuela y la volvio a cerrar en seguida.
+
+--Va la madre superiora de las Recoletas a visitar a un enfermo--dijo el
+demandadero con voz gangosa.
+
+El coche siguio adelante al trote lento de los caballos. Lloviznaba, la
+noche estaba negra, no brillaba ni una estrella en el cielo. Se paso
+una aldea, luego otra.
+
+--iQue lentitud!--exclamo la monja.
+
+--Es que los caballos son muy malos--contesto Martin.
+
+Pasaron deprisa otra aldea, y cuando no tenian delante ni atras pueblos
+ni casas proximos, Bautista aminoro la marcha. Comenzaba a anochecer.
+
+--?Pero que pasa?--dijo de pronto la superiora--. ?No llegamos todavia?
+
+--Pasa, senora--contesto Zalacain--que tenemos que seguir adelante.
+
+--?Y por que?
+
+--Hay esa orden.
+
+--?Y quien ha dado esa orden?
+
+--Es un secreto.
+
+--Pues hagan el favor de parar el coche, porque voy a bajar.
+
+--Si quiere usted bajar sola, puede usted hacerlo.
+
+--No, ire con Catalina.
+
+--Imposible.
+
+La superiora lanzo una mirada furiosa a Catalina, y al ver que bajaba
+los ojos, exclamo:
+
+--iAh! Estaban entendidos.
+
+--Si, estamos entendidos--contesto Martin--.Esta senorita es mi novia y
+no quiere estar en el convento, sino casarse conmigo.
+
+--No es verdad, yo lo impedire.
+
+--Usted no lo impedira porque no podra impedirlo.
+
+La superiora se callo. Siguio el coche en su marcha pesada y monotona
+por la carretera. Era ya media noche cuando llegaron a la vista de Los
+Arcos.
+
+Doscientos metros antes detuvo Bautista los caballos y salto del
+pescante.
+
+--Tu--le dijo a Zalacain en vascuence--tenemos un caballo aspeado, si
+pudieras cambiarlo aqui...
+
+--Intentaremos.
+
+--Y si se pudieran cambiar los dos, seria mejor.
+
+--Voy a ver. Cuidado con el demandadero y con la monja, que no salgan.
+
+Desengancho Martin los caballos y fue con ellos a la venta.
+
+Le salio al paso una muchacha redondita, muy bonita y de muy mal humor.
+Le dijo Martin, lo que necesitaba, y ella replico que era imposible, que
+el amo estaba acostado.
+
+--Pues hay que despertarle.
+
+Llamaron al posadero y este presento una porcion de obstaculos, adujo
+toda clase de pretextos, pero al ver el uniforme de Martin se avino a
+obedecer y mando despertar al mozo. El mozo no estaba.
+
+--Ya ve usted, no esta el mozo.
+
+--Ayudeme usted, no tenga usted mal genio--le dijo Martin a la muchacha
+tomandole la mano y dandole un duro--. Me juego la vida en esto.
+
+La muchacha guardo el duro en el delantal, y ella misma saco dos
+caballos de la cuadra y fue con ellos cantando alegremente:
+
+ La Virgen del Puy de Estella
+ le dijo a la del Pilar:
+ Si tu eres aragonesa
+ yo soy navarra y con sal.
+
+Martin pago al posadero y quedo con el de acuerdo en el sitio en donde
+tenia que dejar los caballos en Logrono.
+
+Entre Bautista, Martin y la moza, reemplazaron el tiro por completo.
+Martin acompano a la muchacha, y cuando la vio sola la estrecho por la
+cintura y la beso en la mejilla.
+
+--iTambien usted es posma!--exclamo ella con desgarro.
+
+--Es que usted es navarra y con sal y yo quiero probar de esa
+sal--replico Martin.
+
+--Pues tenga usted cuidado no le haga dano.
+
+--?Quien lleva usted en el coche?
+
+--Unas viejas.
+
+--?Volvera usted por aqui?
+
+--En cuanto pueda.
+
+--Pues, adios.
+
+--Adios, hermosa. Oiga usted. Si le preguntan por donde hemos ido diga
+usted que nos hemos quedado aqui.
+
+--Bueno, asi lo hare.
+
+El coche paso por delante de Los Arcos. Al llegar cerca de Sansol,
+cuatro hombres se plantaron en el camino.
+
+--iAlto!--grito uno de ellos que llevaba un farol.
+
+Martin salto del coche y desenvaino la espada.
+
+--?Quien es?--pregunto.
+
+--Voluntarios realistas--dijeron ellos.
+
+--?Que quieren?
+
+--Ver si tienen ustedes pasaporte.
+
+Martin saco salvoconducto y lo enseno. Un viejo, de aire respetable,
+tomo el papel y se puso a leerlo.
+
+--?No ve usted que soy oficial?--pregunto Martin.
+
+--No importa--replico el viejo--. ?Quien va adentro?
+
+--Dos madres recoletas que marchan a Logrono.
+
+--?No saben ustedes que en Viana estan los liberales?--pregunto el
+viejo.
+
+--No importa, pasaremos.
+
+--Vamos a ver a esas senoras--murmuro el vejete.
+
+--iEh, Bautista! Ten cuidado--dijo Martin en vasco.
+
+Descendio Urbide del pescante y tras el salto el demandadero. El viejo
+jefe de la patrulla abrio la portezuela del coche y echo la luz del
+farol al rostro de las viajeras.
+
+--?Quienes son ustedes?--pregunto la superiora con presteza.
+
+--Somos voluntarios de Carlos VII.
+
+--Entonces que nos detengan. Estos hombres nos llevan secuestradas.
+
+No acababa de decir esto cuando Martin dio una patada al farol que
+llevaba el viejo, y despues de un empujon echo al anciano respetable a
+la cuneta de la carretera. Bautista arranco el fusil a otro de la ronda,
+y el demandadero se vio acometido por dos hombres a la vez.
+
+--iPero si yo no soy de estos. Yo soy carlista--grito el demandadero.
+
+Los hombres, convencidos, se echaron sobre Zalacain, este cerro contra
+los dos; uno de los voluntarios le dio un bayonetazo en el hombro
+izquierdo, y Martin, furioso por el dolor, le tiro una estocada que le
+atraveso de parte a parte.
+
+La patrulla se habia declarado en fuga, dejando un fusil en el suelo.
+
+--?Estas herido?--pregunto Bautista a su cunado.
+
+--Si, pero creo que no es nada. Hala, vamonos.
+
+--?Llevamos este fusil?
+
+--Si, quitale la cartuchera a ese que yo he tumbado, y vamos andando.
+
+Bautista entrego un fusil y una pistola a Martin.
+
+--Vamos, iadentro!--dijo Martin al demandadero.
+
+Este se metio temblando en el coche que partio, llevado al galope por
+los caballos. Pasaron por en medio de un pueblo. Algunas ventanas se
+abrieron y salieron los vecinos, creyendo sin duda que pasaba un furgon
+de artilleria. A la media hora Bautista se paro. Se habia roto una
+correa y tuvieron que arreglarla, haciendole un agujero con el
+cortaplumas. Estaba cayendo un chaparron que convertia la carretera en
+un barrizal.
+
+--Habra que ir mas despacio--dijo Martin.
+
+Efectivamente, comenzaron a marchar mas despacio, pero al cabo de un
+cuarto de hora se oyo a lo lejos como un galope de caballos. Martin se
+asomo a la ventana; indudablemente los perseguian.
+
+El ruido de las herraduras se iba acercando por momentos.
+
+--iAlto! iAlto!--se oyo gritar.
+
+Bautista azoto los caballos y el coche tomo una una carrera vertiginosa.
+Al llegar a las curvas, el viejo lando se torcia y rechinaba como si
+fuera a hacerse pedazos. La superiora y Catalina rezaban; el demandadero
+gemia en el fondo del coche.
+
+--iAlto! iAlto!--gritaron de nuevo.
+
+--iAdelante, Bautista! iAdelante!--dijo Martin, sacando la cabeza por la
+ventanilla.
+
+En aquel momento sono un tiro, y una bala paso silbando a poca
+distancia. Martin cargo la pistola, vio un caballo y un ginete que se
+acercaban al coche, hizo fuego y el caballo cayo pesadamente al suelo.
+Los perseguidores dispararon sobre el coche que fue atravesado por las
+balas. Entonces Martin cargo el fusil y, sacando el cuerpo por la
+ventanilla, comenzo a hacer disparos atendiendo al ruido de las pisadas
+de los caballos; los que les seguian disparaban tambien, pero la noche
+estaba negra y ni Martin ni los perseguidores afinaban la punteria.
+Bautista, agazapado en el pescante, llevaba los caballos al galope;
+ninguno de los animales estaba herido, la cosa iba bien.
+
+Al amanecer ceso la persecucion. Ya no se veia a nadie en la carretera.
+
+--Creo que podemos parar--grito Bautista--. ?Eh? Llevamos otra vez el
+tiro roto. ?Paramos?
+
+--Si, para--dijo Martin--; no se ve a nadie.
+
+Paro Bautista, y tuvieron que componer de nuevo otra correa.
+
+El demandadero rezaba y gemia en el coche; Zalacain le hizo salir de
+dentro a empujones.
+
+--Anda, al pescante--le dijo--. ?Es que tu no tienes sangre en las
+venas, sacristan de los demonios?--le pregunto.
+
+--Yo soy pacifico y no me gusta mezclarme en estas cosas ni hacer dano a
+nadie--contesto refunfunando.
+
+--?No seras tu una monja disfrazada?
+
+--No, soy un hombre.
+
+--?No te habras equivocado?
+
+--No, soy un hombre, un pobre hombre, si le parece a usted mejor.
+
+--Eso no impedira que te metan unas pildoras de plomo en esa grasa fria
+que forma tu cuerpo.
+
+--iQue horror!
+
+--Por eso debes comprender, hombre linfatico, que cuando se encuentra
+uno en el caso de morir o de matar, no puede uno andarse con tonterias
+ni con rezos.
+
+Las palabras rudas de Martin reanimaron un poco al demandadero.
+
+Al subir Bautista al pescante, le dijo Martin:
+
+--?Quieres que guie yo ahora?
+
+--No, no. Yo voy bien. Y tu, ?como tienes la herida?
+
+--No debe de ser nada.
+
+--?Vamos a verla?
+
+--Luego, luego; no hay que perder tiempo.
+
+Martin abrio la portezuela, y, al sentarse, dirigiendose a la superiora,
+dijo:
+
+--Respecto a usted, senora, si vuelve usted a chillar, la voy a atar a
+un arbol y a dejarla en la carretera.
+
+Catalina, asustadisima, lloraba. Bautista subio al pescante y el
+demandadero con el. Comenzo el carruaje a marchar despacio, pero, al
+poco tiempo, volvieron a oirse como pisadas de caballos.
+
+Ya no quedaban municiones; los caballos del coche estaban cansados.
+
+--Vamos, Bautista, un esfuerzo--grito Martin, sacando la cabeza por la
+ventanilla--. iAsi! Echando chispas.
+
+Bautista, excitado, gritaba y chasqueaba el latigo. El coche pasaba con
+la rapidez de una exhalacion, y pronto dejo de oirse detras el ruido de
+pisadas de caballos.
+
+Ya estaba clareando; nubarrones de plomo corrian a impulsos del viento,
+y en el fondo del cielo rojizo y triste del alba se adivinaba un pueblo
+en un alto. Debia de ser Viana.
+
+Al acercarse a el, el coche tropezo con una piedra, se solto una de las
+ruedas, la caja se inclino y vino a tierra. Todos los viajeros cayeron
+revueltos en el barro. Martin se levanto primero y tomo en brazos a
+Catalina.
+
+--?Tienes algo?--la dijo.
+
+--No, creo que no--contesto ella, gimiendo.
+
+La superiora se habia hecho un chichon en la trente y el demandadero
+dislocado una muneca.
+
+--No hay averias importantes--dijo Martin--.iAdelante!
+
+Los viajeros entonaban un coro de quejas y de lamentos.
+
+--Desengancharemos y montaremos a caballo--dijo Bautista.
+
+--Yo no. Yo no me muevo de aqui--replico la superiora.
+
+La llegada del coche y su batacazo no habian pasado inadvertidos,
+porque, pocos momentos despues, avanzo del lado de Viana media compania
+de soldados.
+
+--Son los _guiris_--dijo Bautista a Martin.
+
+--Me alegro.
+
+La media compania se acerco al grupo.
+
+--iAlto!--grito el sargento--. ?Quien vive?
+
+--Espana.
+
+--Daos prisioneros.
+
+--No nos resistimos.
+
+El sargento y su tropa quedaron asombrados, al ver a un militar
+carlista, a dos monjas y a sus acompanantes llenos de barro.
+
+--Vamos hacia el pueblo--les ordenaron.
+
+Todos juntos, escoltados por los soldados, llegaron a Viana.
+
+Un teniente que aparecio en la carretera, pregunto:
+
+--?Que hay, sargento?
+
+--Traemos prisioneros a un general carlista y a dos monjas.
+
+Martin se pregunto por que le llamaba el sargento general carlista;
+pero, al ver que el teniente le saludaba, comprendio que el uniforme,
+cogido por el en Estella, era de un general.
+
+
+
+
+CAPITULO XIII
+
+COMO LLEGARON A LOGRONO Y LO QUE LES OCURRIO
+
+
+Hicieron entrar a todos en el cuerpo de guardia, en donde, tendidos en
+camastros, dormian unos cuantos soldados, y otros se calentaban al calor
+de un gran brasero. Martin fue tratado con mucha consideracion por su
+uniforme. Rogo al oficial le dejara estar a Catalina a su lado.
+
+--?Es la senora de usted?
+
+--Si, es mi mujer.
+
+El oficial accedio y paso a los dos a un cuarto destartalado que servia
+para los oficiales.
+
+La superiora, Bautista y el demandadero, no merecieron las mismas
+atenciones y quedaron en el cuartelillo.
+
+Un sargento viejo, andaluz, se amartelo con la superiora y comenzo a
+echaria piropos de los clasicos; la dijo que tenia _loz ojoz_ como _doz
+luceroz_ y que se parecia a la Virgen de _Conzolacion_ de Utrera, y le
+conto otra porcion de cosas del repertorio de los almanaques.
+
+A Bautista le dieron tal risa los piropos del andaluz, que comenzo a
+reirse con una risa contenida.
+
+--A ver _zi_ te _callaz_; cochino carca--le dijo el sargento.
+
+--Si yo no digo nada--replico Bautista.
+
+--_Zi_ te _siguez_ riendo _azi_, te voy a _clava_ como a un _zapo_.
+
+Bautista tuvo que ir a un rincon a reirse, y la superiora y el sargento
+siguieron su conversacion.
+
+Al mediodia llego un coronel, que al ver a Martin le saludo
+militarmente. Martin le conto sus aventuras, pero el coronel al oirlas
+fruncio las cejas.
+
+--A estos militares--penso Martin--no les gusta que un paisano haga
+cosas mas dificiles que las suyas.
+
+--Iran ustedes a Logrono y alli veremos si identifican su personalidad.
+?Que tiene usted? ?Esta usted herido?
+
+--Si.
+
+--Ahora vendra el fisico a reconocerle.
+
+Efectivamente, llego un doctor que reconocio a Martin, le vendo, y
+redujo la dislocacion del mandadero, que grito y chillo como un
+condenado. Despues de comer trajeron los caballos del coche, les
+obligaron a montar en ellos, y custodiados por toda compania tomaron el
+camino de Logrono.
+
+Al llegar cerca del puente sobre el Ebro, una porcion de lavanderas y
+de mujeres de carabineros salieron a ver la extrana comitiva, y varias
+de ellas comenzaron a cantar, sobre todo dirigiendose a la monja:
+
+ Ahora si que estaras contentona
+ Carlistona, mandilona;
+ Ahora si que estaras contenton
+ Carliston, mandilon, cobardon.
+
+La pobre superiora estaba livida de rabia. Martin y Bautista se miraban
+con cierto comico estupor.
+
+En Logrono pararon en el cuartel y un oficial hizo subir a Martin a ver
+al general. Le conto Zalacain sus aventuras, y el general le dijo:
+
+--Si yo tuviera la seguridad de que lo que me dice usted es cierto,
+inmediatamente dejaria libre a usted y a sus companeros.
+
+--?Y yo como voy a probar la verdad de mis palabras?
+
+--iSi pudiera usted identificar su persona! ?No conoce usted aqui a
+nadie? ?Algun comerciante?
+
+--No.
+
+--Es lastima.
+
+--Si, si, conozco a una persona--dijo de pronto Martin--, conozco a la
+senora de Briones y a su hija.
+
+--?Y el capitan Briones, tambien lo conocera usted?
+
+--Tambien.
+
+--Pues lo voy a llamar; dentro de un momento estara aqui.
+
+El general mando un ayudante suyo, y media hora despues estaba el
+capitan Briones, que reconocio a Martin. El general los dejo a todos
+libres.
+
+Martin, Catalina y Bautista iban a marcharse juntos, a pesar de la
+oposicion de la superiora, cuando el capitan Briones dijo:
+
+--Amigo Zalacain, mi madre y mi hermana exigen que vaya usted a comer
+con ellas.
+
+Martin explico a su novia como no le era posible desatender la
+invitacion, y dejando a Bautista y a Catalina fue en compania del
+oficial.
+
+La casa de la senora de Briones estaba en una calle centrica, con
+soportales.
+
+Rosita y su madre recibieron a Martin con grandes muestras de amistad.
+La aventura de su llegada a Logrono con un una senorita y una monja
+habia corrido por todas partes.
+
+Madre e hija le preguntaron un sin fin de cosas, y Martin tuvo que
+contar sus aventuras.
+
+--iPero que muchacho!--decia dona Pepita, haciendose cruces--. Usted es
+un verdadero diablo.
+
+Despues de comer vinieron unas senoritas amigas de Rosa Briones, y
+Martin tuvo que contar de nuevo sus aventuras. Luego se hablo de
+sobremesa y se canto. Martin pensaba: ?Que hara Catalina? Pero luego se
+olvidaba con la conversacion.
+
+Dona Pepita dijo que su hija habia tenido el capricho de aprender la
+guitarra e incito a Rosita para que cantara.
+
+--Si, canta--dijeron las demas muchachas.
+
+--Si, cante usted--anadio Zalacain.
+
+Rosita saco la guitarra y canto algunas canciones, acompanandose con
+ella, y luego, como en honor de Martin, entono un zortzico con letra
+castellana, que comenzaba asi:
+
+ Aunque la oracion suene
+ Yo no me voy de aqui;
+ La del panuelo rojo
+ Loco me ha vuelto a mi.
+
+Y el estribillo de la cancion era:
+
+ Aufa que el campanero
+ La oracion va a tocar,
+ Aufa que yo te quiero
+ _Maitia, maitia_, ven aca.
+
+Y Rosita, al cantar esto, miraba a Martin de tal manera con los ojos
+brillantes y negros, que el se olvido de que le esperaba Catalina.
+
+Cuando salio de casa de la senora de Briones, eran cerca de las once de
+la noche. Al encontrarse en la calle comprendio su falta brutal de
+atencion. Fue a buscar a su novia, preguntando en los hoteles. La
+mayoria estaban cerrados. En uno del Espolon le dijeron: "Aqui ha venido
+una senorita, pero esta descansando en su cuarto."
+
+--?No podria usted avisarla?
+
+--No.
+
+Bautista tampoco parecia.
+
+Sin saber que hacer, volvio Martin a los soportales y se puso a pasear
+por ellos. Si no fuera por Catalina--penso--era capaz de quedarme aqui
+y ver si Rosita Briones esta de veras por mi, como parece.
+
+Estaba embebido en estos pensamientos cuando un hombre, con aspecto de
+criado, se paro ante el y le dijo:
+
+--?Es usted don Martin Zalacain?
+
+--El mismo.
+
+--?Quiere usted venir conmigo? Mi senora quiere hablarle.
+
+--?Y quien es la senora de usted?
+
+--Me ha encargado que le diga que es una amiga de su infancia.
+
+--?Una amiga de mi infancia?
+
+--Si.
+
+--Es posible--penso Zalacain--. Si habre conocido en mi infancia a
+alguien que tenga criados, sin saberlo. En fin, vamos a ver a mi
+amiga--dijo en voz alta.
+
+El criado siguio por los soportales, torcio una esquina, y en una casa
+grande empujo la puerta y entro en un zaguan elegante, iluminado por un
+gran farol.
+
+--Pase el senorito--dijo el criado indicandole una escalera alfombrada.
+
+--Debe haber una equivocacion--penso Martin--. No es posible otra cosa.
+
+Subieron la escalera, el criado levanto una cortina y paso Zalacain.
+Sentada en un sofa y hojeando un album, habia una mujer desconocida, una
+mujer pequena, delgada, rubia, elegantisima.
+
+--Perdone usted, senora--dijo Martin--, creo que usted y yo somos
+victimas de una equivocacion...
+
+--Yo, por mi parte, no--contesto ella riendo, con una risa zumbona.
+
+--?Quiere algo mas la senora?--pregunto el criado.
+
+--No, pueden ustedes retirarse.
+
+Martin quedo asombrado. El criado echo la pesada cortina y quedaron
+solos.
+
+--Martin--dijo la dama, levantandose de su silla y poniendole las manos
+pequenas en sus hombros--. ?No te acuerdas de mi?
+
+--No, la verdad.
+
+--Soy Linda.
+
+--?Que Linda?
+
+--Linda, la que estuvo en Urbia cuando fue el domador, y murio tu madre.
+?No te acuerdas?
+
+--?Usted es Linda?
+
+--iOh, no me hables de usted! Si, yo soy Linda. He sabido como habias
+venido a Logrono y he mandado que te buscaran.
+
+--?De manera que tu eres aquella chiquilla que jugaba con el oso?
+
+--La misma.
+
+--?Y me has conocido?
+
+--Si.
+
+--Yo no te hubiera conocido.
+
+--Habla, cuenta de tu vida. Tu no sabes la gana que tenia de verte. Eres
+el unico hombre por quien me han pegado. ?Te acuerdas? Para mi
+constituias toda mi familia. ?Que hara? ?Donde estara Martin? pensaba.
+
+--?De veras? iQue extrano! iHace de esto tanto tiempo! Y somos jovenes
+los dos.
+
+--iCuenta! iCuenta! ?Cual ha sido tu vida? ?Que has hecho por el mundo?
+
+Martin, emocionado, hablo de su vida, de sus aventuras. Luego, Linda
+conto las suyas, su existencia bohemia de volatinera, hasta que un senor
+rico le saco del circo y le brindo con su proteccion. Ahora este senor,
+titulo, con grandes posesiones en la Rioja, queria casarse con ella.
+
+--?Y tu te vas a casar?--la pregunto Martin.
+
+--Claro.
+
+--?De manera que dentro de poco seras una senora condesa o marquesa?
+
+--Si, marquesa, pero chico, esto no me entusiasma. He vivido siempre
+libre y ya las cadenas no son para mi, aunque sean de oro. Pero estas
+palido. ?Que te pasa?
+
+Martin sentia un gran cansancio y le dolia el hombro. Linda, al saber
+que estaba herido, le obligo a quedarse alli.
+
+Afortunadamente el rasguno no era grave y Zalacain curo pronto.
+
+Al dia siguiente, Linda no le dejo salir; y al verse dominado por ella,
+por su suave encanto, encontro el herido que sus convalecencias eran mas
+peligrosas para sus sentimientos que para su salud.
+
+--Que le avisen a mi cunado donde estoy--dijo Martin varias veces a
+Linda.
+
+Esta envio un criado a los hoteles, pero en ninguno daban noticias ni de
+Bautista ni de Catalina.
+
+
+
+
+CAPITULO XIV
+
+COMO ZALACAIN Y BAUTISTA URBIDE TOMARON LOS DOS SOLOS LA CIUDAD DE
+LAGUARDIA OCUPADA POR LOS CARLISTAS.
+
+
+De conocer Martin la _Odisea_ es posible que hubiese tenido la
+pretension de comparar a Linda con la hechicera Circe y a si mismo con
+Ulises, pero como no habia leido el poema de Homero no se le ocurrio tal
+comparacion.
+
+Si se le ocurrio varias veces que se estaba portando como un bellaco,
+pero Linda iera tan encantadora! iTenia por el tan grande entusiasmo! Le
+habia hecho olvidar a Catalina. Muchos dias maldecia de su barbarie,
+pero no se determinaba a marcharse. Decidio en su fuero interno que la
+culpa de todo era de Bautista y esta decision le tranquilizo.
+
+--?Donde se ha metido ese hombre?--se preguntaba.
+
+Una semana despues del encuentro con Linda, al pasar por los soportales
+de la calle principal de Logrono se encontro con Bautista que venia
+hacia el indiferente y tranquilo como de costumbre.
+
+--?Pero donde estas?--exclamo Martin incomodado.
+
+--Eso te pregunto yo, ?donde estas?--contesto Bautista.
+
+--?Y Catalina?
+
+--iQue se yo! Yo crei que tu sabrias donde estaba, que os habiais
+marchado los dos sin decirme nada.
+
+--?De manera que no sabes?...
+
+--Yo no.
+
+--?Cuando hablaste tu con ella por ultima vez?
+
+--El mismo dia de llegar aqui; hace ocho dias. Cuando tu te fuistes a
+comer a casa de la senora de Briones, Catalina, la monja y yo nos fuimos
+a la fonda. Paso el tiempo, paso el tiempo y tu no venias.--?Pero donde
+esta?--preguntaba Catalina.--?Que se yo?--la decia. A la una de la
+manana, viendo que tu no venias, yo me fui a la cama. Estaba molido. Me
+dormi y me desperte muy tarde y me encontre con que la monja y Catalina
+se habian marchado y tu no habias venido. Espere un dia, y como no
+aparecia nadie, crei que os habiais marchado y me fui a Bayona y deje
+las letras en casa de Levi-Alvarez. Luego tu hermana empezo a
+decirme:--?Pero donde estara Martin? ?Le ha pasado algo?--Escribi a
+Briones y me contesto que estabas aqui escandalizando el pueblo, y por
+eso he venido.
+
+--Si, la verdad es que yo tengo la culpa--dijo Martin--. ?Pero donde
+puede estar Catalina? ?Habra seguido a la monja?
+
+--Es lo mas probable.
+
+Martin, al encontrarse con Bautista y hablar con el, se sintio fuera de
+la influencia del hechizo de Linda y comenzo a hacer indagaciones con
+una actividad extraordinaria. De las dos viajeras del hotel, una se
+habia marchado por la estacion; la otra, la monja, habia partido en un
+coche hacia Laguardia.
+
+Martin y Bautista supusieron si las dos estarian refugiadas en
+Laguardia. Sin duda la monja recupero su ascendiente sobre Catalina en
+vista de la falta de Martin y la convencio de que volviera con ella al
+convento.
+
+Era imposible que Catalina encontrandose en otro lado no hubiese
+escrito.
+
+Se dedicaron a seguir la pista de la monja. Averiguaron en la venta de
+Asa que dias antes un coche con la monja intento pasar a Laguardia, pero
+al ver la carretera ocupada por el ejercito liberal sitiando la ciudad y
+atacando las trincheras retrocedio. Suponian los de la venta que la
+monja habria vuelto a Logrono, a no ser que intentara entrar en la
+ciudad sitiada, tomando en caballeria el camino de Lanciego por Oyon y
+Venaspre.
+
+Marcharon a Oyon y luego a Yecora, pero nadie les pudo dar razon. Los
+dos pueblos estaban casi abandonados.
+
+Desde aquel camino alto se veia Laguardia rodeada de su muralla en medio
+de una explanada enorme. Hacia el Norte limitaba esta explanada como una
+muralla gris la cordillera de Cantabria; hacia el Sur podia extenderse
+la vista hasta los montes de Pancorbo.
+
+En este poligono amarillento de Laguardia no se destacaban ni tejados ni
+campanarios, no parecia aquello un pueblo, sino mas bien una fortaleza.
+En un extremo de la muralla se erguia un torreon envuelto en aquel
+instante en una densa humareda.
+
+Al salir de Yecora, un hombre famelico y destrozado les salio al
+encuentro y hablo con ellos. Les conto que los carlistas iban a
+abandonar Laguardia un dia u otro. Le pregunto Martin si era posible
+entrar en la ciudad.
+
+--Por la puerta es imposible--dijo el hombre--, pero yo he entrado
+subiendo por unos agujeros que hay en el muro entre la Puerta de Paganos
+y la de Mercadal.
+
+--?Pero y los centinelas?
+
+--No suelen haber muchas veces.
+
+Bajaron Martin y Bautista por una senda desde Lanciego a la carretera y
+llegaron al sitio en donde acampaba el ejercito liberal. La tropa,
+despues de canonear las trincheras carlistas, avanzaba, y el enemigo
+abandonaba sus posiciones refugiandose en los muros.
+
+El regimiento del capitan Briones se encontraba en las avanzadas. Martin
+pregunto por el y lo encontro. Briones presento a Zalacain y a Bautista
+a algunos oficiales companeros suyos, y por la noche tuvieron una
+partida de cartas y jugaron y bebieron. Gano Martin, y uno de los
+companeros de Briones, un teniente aragones que habia perdido toda su
+paga, comenzo, para vengarse, a hablar mal de los vascongados, y
+Zalacain y el se encarzaron en una estupida discusion de amor propio
+regional, de esas tan frecuentes en Espana.
+
+Decia el teniente aragones que los vascongados eran tan torpes, que un
+capitan carlista, para ensenarles a marchar a la derecha y a la
+izquierda elevaba un manojo de paja en la mano y les decia, por ejemplo:
+iDoble derecha! y en seguida pasaba el manojo a la derecha y decia.
+iHacia el lado de la paja! Ademas, segun el oficial, los vascongados
+eran unos poltrones que no se querian batir mas que estando cerca de sus
+casas.
+
+Martin se estaba amoscando, y dijo al oficial:
+
+--Yo no se como seran los vascongados, pero lo que le puedo decir a
+usted es que lo que usted o cualquiera de estos senores haga, lo hago yo
+por debajo de la pierna.
+
+--Y yo--dijo Bautista, colocandose al lado de Martin.
+
+--Vamos, hombre--dijo Briones--. No sean ustedes tontos. El teniente
+Ramirez no ha querido ofenderles.
+
+--No nos ha llamado mas que estupidos y cobardes--dijo riendo Martin--.
+Claro que a mi no me importa nada lo que este senor opine de nosotros,
+pero me gustaria encontrar una ocasion para probarle que esta
+equivocado.
+
+--Salga usted--dijo el teniente.
+
+--Cuando usted quiera--contesto Martin.
+
+--No--replico Briones--, yo lo prohibo. El teniente Ramirez quedara
+arrestado.
+
+--Esta bien--dijo refunfunando el aludido.
+
+--Si estos senores quieren un poco de jaleo, cuando tomemos Laguardia
+pueden venir con nosotros--advirtio el oficial.
+
+Martin creyo ver alguna ironia en las palabras del militar y replico
+burlonamente:
+
+--iCuando tomen ustedes Laguardia! No, hombre. Eso no es nada para
+nosotros. Yo voy solo a Laguardia y la tomo, o a lo mas con mi cunado
+Bautista.
+
+Se echaron todos a reir de la fanfarronada, pero viendo que Martin
+insistia, diciendo que aquella misma noche iban a entrar en la ciudad
+sitiada, pensaron que Martin estaba loco. Briones, que le conocia,
+trato de disuadirse de hacer esta barbaridad, pero Zalacain no se
+convencio.
+
+--?Ven ustedes este panuelo blanco?--dijo--. Manana al amanecer lo veran
+ustedes en este palo flotando sobre Laguardia. ?Habra por aqui una
+cuerda?
+
+Uno de los oficiales jovenes trajo una cuerda, y Martin y Bautista, sin
+hacer caso de las palabras de Briones, avanzaron por la carretera.
+
+El frio de la noche les sereno, y Martin y su cunado se miraron algo
+extranados. Se dice que los antiguos godos tenian la costumbre de
+resolver sus asuntos dos veces, una borrachos y otra serenos. De esta
+manera unian en sus decisiones el atrevimiento y la prudencia. Martin
+sintio no haber seguido esta prudente tactica goda, pero se callo y dio
+a entender que se encontraba en uno de los momentos regocijados de su
+vida.
+
+--?Que? ?vamos a ir?--pregunto Bautista.
+
+--Probaremos.
+
+Se acercaron a Laguardia. A poca distancia de sus muros tomaron a la
+izquierda, por la Senda de las Damas, hasta salir al camino de El Ciego
+y cruzando este se acercaron a la altura en donde se asienta la ciudad.
+Dejaron a un lado el cementerio y llegaron a un paseo con arboles que
+circunda el pueblo.
+
+Debian de encontrarse en el punto indicado por el hombre de Yecora,
+entre la puerta de Mercadal y la de Paganos.
+
+Efectivamente, el sitio era aquel. Distinguieron los agujeros en el
+muro que servia de escalera; los de abajo estaban tapados.
+
+--Podriamos abrir estos boquetes--dijo Bautista.
+
+--iHum! Tardariamos mucho--contesto Martin--. Subete encima de mi a ver
+si llegas. Toma la cuerda.
+
+Bautista se encaramo sobre los hombros de Martin, y luego, viendo que se
+podia subir sin dificultad, escalo la muralla hasta lo alto. Asomo la
+cabeza y viendo que no habia vigilancia salto encima.
+
+--?Nadie?--dijo Martin.
+
+--Nadie.
+
+Sujeto Bautista la cuerda con un lazo corredizo en un angulo de un
+torreon, v subio Martin a pulso, con el palo en los dientes.
+
+--Se deslizaron los dos por el borde de la muralla, hasta enfilar una
+calleja. Ni guardia, ni centinela; no se veia ni se oia nada. El pueblo
+parecia muerto.
+
+--?Que pasara aqui?--se dijo Martin.
+
+Se acercaron al otro extremo de la ciudad. El mismo silencio. Nadie.
+Indudablemente, los carlistas habian huido de Laguardia.
+
+Martin y Bautista adquirieron el convencimiento de que el pueblo estaba
+abandonado. Avanzaron con esta confianza hasta cerca de la puerta del
+Mercadal; y enfrente del cementerio, hacia la carretera de Logrono,
+sujetaron entre dos piedras el palo y ataron en su punta el panuelo
+blanco.
+
+Hecho esto, volvieron deprisa al punto por donde habian subido. La
+cuerda seguia en el mismo sitio. Amanecia. Desde alla arriba se veia una
+enorme extension de campo. La luz comenzaba a indicar las sombras de los
+vinedos y de los olivares. El viento fresco anunciaba la proximidad del
+dia.
+
+--Bueno, baja--dijo Martin--. Yo sujetare la cuerda.
+
+--No, baja tu--replico Bautista.
+
+--Vamos, no seas imbecil.
+
+--?Quien vive?--grito una voz en aquel mismo momento.
+
+Ninguno de los dos contesto. Bautista comenzo a bajar despacio. Martin
+se tendio en la muralla.
+
+--?Quien vive?--volvio a gritar el centinela.
+
+Martin se aplasto en el suelo todo lo que pudo; sono un disparo y una
+bala paso por encima de su cabeza. Afortunadamente, el centinela estaba
+lejos. Cuando Bautista descendio, Martin comenzo a bajar. Tuvo la suerte
+de que la cuerda no se deslizase. Bautista le esperaba con el alma en un
+hilo. Habia movimiento en la muralla; cuatro o cinco hombres se asomaron
+a ella, y Martin y Bautista se escondieron tras de los arboles del paseo
+que circundaba el pueblo. Lo malo era que aclaraba cada vez mas. Fueron
+pasando de arbol a arbol, hasta llegar cerca del cementerio.
+
+--Ahora no hay mas remedio que echar a correr a la descubierta--dijo
+Martin--. A la una..., a las dos... Vamos alla.
+
+Echaron los dos a correr. Sonaron varios tiros. Ambos llegaron ilesos al
+cementerio. De aqui ganaron pronto el camino de Logrono. Ya fuera de
+peligro, miraron hacia atras. El panuelo seguia en la muralla ondeando
+al viento. Briones y sus amigos recibieron a Martin y a Bautista como a
+heroes.
+
+Al dia siguiente, los carlistas abandonaron Laguardia y se refugiaron en
+Penacerrada. La poblacion enarbolo bandera de parlamento; y el ejercito,
+con el general al frente, entraba en la ciudad.
+
+Por mas que Martin y Bautista preguntaron en todas las casas, no
+encontraron a Catalina.
+
+
+
+
+LIBRO TERCERO
+
+Las ultimas aventuras
+
+
+
+
+CAPITULO PRIMERO
+
+LOS RECIEN CASADOS ESTAN CONTENTOS
+
+
+Catalina no fue inflexible. Pocos dias despues, Martin recibio una carta
+de su hermana. Decia la Ignacia que Catalina estaba en su casa, en Zaro,
+desde hacia algunos dias. Al principio no habia querido oir hablar de
+Martin, pero ahora le perdonaba y le esperaba.
+
+Martin y Bautista se presentaron en Zaro inmediatamente, y los novios se
+reconciliaron.
+
+Se preparo la boda. iQue paz se disfrutaba alli, mientras se mataban en
+Espana! La gente trabajaba en el campo. Los domingos, despues de la
+misa, los aldeanos endomingados, con la chaqueta al hombro, se reunian
+en la sidreria y en el juego de pelota; las mujeres iban a la iglesia,
+con un capuchon negro, que rodeaba su cabeza. Catalina cantaba en el
+coro y Martin la oia, como en la infancia, cuando en la iglesia de Urbia
+entonaba el Aleluya.
+
+Se celebro la boda, con la posible solemnidad, en la iglesia de Zaro y
+luego la fiesta en la casa de Bautista.
+
+Hacia todavia frio, y los aldeanos amigos se reunieron en la cocina de
+la casa, que era grande, hermosa y limpia. En la enorme chimenea redonda
+se echaron montones de lena, y los invitados cantaron y bebieron hasta
+bien entrada la noche, al resplandor de las llamas. Los padres de
+Bautista, dos viejecitos arrugados, que hablaban solo vascuence,
+cantaron una cancion monotona de su tiempo, y Bautista lucio su voz y su
+repertorio completo y canto una cancion en honor de los novios.
+
+ Ezcon berriyac
+ pozquidac daude
+ pozquidac daude
+ eguin diralaco gaur
+ alcarren jabe
+ clizan.
+
+(Los recien casados estan muy alegres, porque hoy se han hecho duenos,
+uno de otro, en la iglesia.)
+
+La fiesta acabo, con la mayor alegria, a la media noche, en que se
+retiraron todos.
+
+Pasada la luna de miel, Martin volvio a las andadas. No paraba, iba y
+venia de Espana a Francia, sin poder reposar.
+
+Catalina deseaba ardientemente que acabara la guerra e intentaba
+retener a Martin a su lado.
+
+--Pero, ?que quieres mas?--le decia--.?No tienes ya bastante dinero?
+?Para que exponerte de nuevo?
+
+--Si no me expongo--replicaba Martin.
+
+Pero no era verdad, tenia ambicion, amor al peligro y una confianza
+ciega en su estrella. La vida sedentaria le irritaba.
+
+Martin y Bautista dejaban solas a las dos mujeres y se iban a Espana. Al
+ano de casada, Catalina tuvo un hijo, al que llamaron Jose Miguel,
+recordando Martin la recomendacion del viejo Tellagorri.
+
+
+
+
+CAPITULO II
+
+EN EL CUAL SE INICIA LA "DESHECHA"
+
+
+Con la proclamacion de la monarquia en Espana, comenzo el deshielo en el
+campo carlista. La batalla de Lacar, perdida de una manera ridicula por
+el ejercito regular en presencia del nuevo rey, dio alientos a los
+carlistas, pero a pesar del triunfo y del botin la causa del
+Pretendiente iba de capa caida.
+
+La batalla de Lacar no hizo mas que enriquecer el repertorio de las
+canciones de la guerra con una copla que mas que para soldados parecia
+escrita para el coro de senoras de una zarzuela, y que decia asi:
+
+ En Lacar, chiquillo,
+ Te viste en un tris,
+ Si don Carlos te da con la bota
+ Como una pelota,
+ Te envia a Paris.
+
+Era dificil, al oir esta cancion, no pensar en unas cuantas coristas
+balanceando voluptuosamente las caderas.
+
+Los carlistas hablaban ya de traicion. Con el fracaso del sitio de Irun
+y con la retirada de don Carlos, los curas navarros y vascongados
+empezaron a dudar del triunfo de la causa. Con la proclamacion de
+Sagunto, la desconfianza cundio por todas partes.
+
+--Son primos y ellos se entienden--decian los desconfiados, que eran
+legion.
+
+Algunos que habian oido hablar de un don Alfonso, hermano de don Carlos,
+creian que a este don Alfonso le habian hecho rey.
+
+Los ambiciosos de los pueblos veian que todas las clases ricas se
+inclinaban a favor de la monarquia liberal.
+
+Los generales alfonsinos, despues de hecho su agosto y ascendido en su
+carrera todo lo posible, encontraban que era una estupidez continuar la
+guerra durante mas tiempo; habian matado la republica, que ciertamente
+por estolida merecia la muerte; el nuevo gobierno les miraba como
+vencedores, pacificadores y heroes. iQue mas podian desear!
+
+En el campo carlista comenzaba la _Deshecha_. Ya se podia andar por las
+carreteras sin peligro; el carlismo seguia por la fuerza de la inercia,
+defendido debilmente y atacado mas debilmente todavia. La unica arma que
+se blandia de veras era el dinero.
+
+Martin, viendo que no era dificil recorrer los caminos, tomo su
+cochecito y se dirigio hacia Urbia una manana de invierno.
+
+Todos los fuertes permanecian silenciosos, mudas las trincheras
+carlistas, ni una detonacion, ni una humareda cruzaban el aire. La nieve
+cubria el campo con su mortaja blanca bajo el cielo entoldado y plomizo.
+
+Antes de llegar a Urbia, a un lado y a otro, se veian casas de campo
+derrumbadas, fachadas con las ventanas tapiadas y rellenas de paja,
+arboles con las ramas rotas, zanjas y parapetos por todas partes.
+
+Martin entro en Urbia. La casa de Catalina estaba destrozada; con los
+techos atravesados por las granadas, las puertas y ventanas cerradas
+hermeticamente. Ofrecia el hermoso caseron un aspecto lamentable; en la
+huerta abandonada, las lilas mostraban sus ramas rotas, y una de las mas
+grandes de un magnifico tilo, desgajada, llegaba hasta el suelo. Los
+rosales trepadores, antes tan lozanos, se veian marchitos.
+
+Subio Martin por su calle a ver la casa en donde nacio.
+
+La escuela estaba cerrada; por los cristales empolvados se veian los
+cartelones con letras grandes y los mapas colgados de las paredes. Cerca
+del caserio de Zalacain habia una viga de madera, de la que colgaba una
+campana.
+
+--?Para que sirve esto?--pregunto a un mendigo que iba de puerta en
+puerta.
+
+Era para el vigia. Cuando notaba un fogonazo tocaba la campana para
+avisar a la gente de la parte baja.
+
+Entro Martin en el caserio Zalacain. El tejado no existia; solo quedaba
+un rincon de la antigua cocina con cubierta. Bajo este techo, entre los
+escombros, habia un hombre sentado escribiendo y un chiquillo ocupado en
+cuidar varios pucheros.
+
+--?Quien vive aqui?--pregunto Martin.
+
+--Aqui vivo yo--contesto una voz.
+
+Martin quedo atonito. Era el extranjero. Al verse se estrecharon las
+manos afectuosamente.
+
+--iLo que dio usted que hablar en Estella!--dijo el extranjero--. iQue
+golpe aquel mas admirable! ?Como se escaparon ustedes?
+
+Martin conto la historia de su escapatoria, y el periodista fue tomando
+notas.
+
+--Puedo hacer una cronica admirable--dijo.
+
+Luego hablaron de la guerra.
+
+--iPobre pais!--dijo el extranjero--. iCuanta brutalidad! iCuanto
+absurdo! ?Se acuerda usted del pobre Haussonville que conocimos en
+Estella?
+
+--Si.
+
+--Murio fusilado. ?Y del Corneta de Lasala y de Praschcu que fueron de
+los que nos persiguieron cerca de Hernani?
+
+--Si.
+
+--Esos dos habian salvado al cabecilla Monserrat de la muerte. ?Sabe
+usted quien los ha fusilado?
+
+--?Pero los han fusilado?
+
+--Si, el mismo Monserrat, en Ormaiztegui.
+
+--iPobre gente!
+
+--A otro, llamado Anchusa, de la partida del Cura, debia usted tambien
+conocer...
+
+--Si, lo conocia.
+
+--A ese lo mando fusilar Lizarraga. Y al _Jabonero_, el lugarteniente
+del Cura...
+
+--?Tambien lo fusilaron?
+
+--Tambien. Al _Jabonero_ le debia el Cura la unica victoria que
+consiguio en Usurbil cuando defendieron una ermita contra los liberales;
+pero tenia celos de el y ademas creia que le hacia traicion, y lo mando
+fusilar.
+
+--Si esto sigue asi no vamos a quedar nadie.
+
+--Afortunadamente ya ha comenzado la _Deshecha_ como dicen los
+aldeanos--contesto el extranjero--.?Y usted a que ha venido aqui?
+
+Martin dijo que el era de Urbia, asi como su mujer, y conto sus
+aventuras desde el tiempo en que habia dejado de ver al extranjero.
+Comieron juntos y por la tarde se despidieron.
+
+--Todavia creo que nos volveremos a ver--dijo el extranjero.
+
+--Quien sabe. Es muy posible.
+
+
+
+
+CAPITULO III
+
+EN DONDE MARTIN COMIENZA A TRABAJAR POR LA GLORIA
+
+
+En la epoca de las nieves, un general audaz que venia de muy lejos
+intento envolver a los carlistas por el lado del Pirineo, y saliendo de
+Pamplona avanzo por la carretera de Elizondo; pero al ver el alto de
+Velate defendido y atrincherado por los carlistas, se retiro hacia Engui
+y luego tomo por el puerto de Olaberri, proximo a la frontera, por entre
+bosques y sendas malisimas; y perdidos sus soldados en los bosques,
+llegaron despues de dos dias y tres noches al Baztan.
+
+La imprudencia era grande, pero aquel general tuvo suerte, porque si la
+terrible nevada que cayo al dia siguiente de estar en Elizondo cae
+antes, hubieran quedado la mitad de las tropas entre la nieve.
+
+El general pidio viveres a Francia, y gracias a la ayuda del pais
+vecino, pudo dar de comer a su gente y preparar alojamiento. Martin y
+Bautista se hallaban en relacion con una casa de Bayona, y fueron a Anoa
+con sus carros.
+
+Anoa esta a un kilometro proximamente de la frontera, en donde se halla
+establecida la aduana espanola de Dancharinea.
+
+Aquel dia, una porcion de gente de la frontera francesa se asomo a Anoa.
+La carretera estaba atestada de carromatos, carretas y omnibus, que
+conducian al valle de Baztan para las tropas fardos de zapatos, sacos de
+pan, cajones de galleta de Burdeos, esparto para las camas, barriles de
+vino y de aguardiente.
+
+El camino estaba intransitable y lleno de barro. Ademas de todo aquel
+convoy de mercancias consignado al ejercito, hallabanse otros coches
+atiborrados de generos que algunos comerciantes de Bayona llevaban a ver
+si vendian al por menor.
+
+Habia tambien cerca del puente, sobre el riachuelo Ugarona, una porcion
+de cantineros con sus cestas, frascos y cachivaches.
+
+Martin con su mujer, y Bautista con la suya, se acercaron a Anoa y se
+alojaron en la venta. Catalina queria ver si obtenia noticias de su
+hermano.
+
+En la venta preguntaron a un muchacho desertor carlista, pero no supo
+darles ninguna razon de Carlos Ohando.
+
+--Si no esta en Penaplata, ira camino de Burguete--les dijo.
+
+Se encontraban a la puerta de la venta Martin y Bautista, cuando paso,
+envuelto en su capote, Briones, el hermano de Rosita. Le saludo a Martin
+muy afectuoso y entro en la venta. Vestia uniforme de comandante y
+llevaba cordones dorados como los ayudantes de generales.
+
+--He hablado mucho de usted a mi general--le dijo a Martin.
+
+--?Si?
+
+--Ya lo creo. Tendria mucho gusto en conocer a usted. Le he contado sus
+aventuras. ?Quiere usted venir a saludarle? Tengo ahi un caballo de mi
+asistente.
+
+--?Donde esta el general?
+
+--En Elizondo. ?Viene usted?
+
+--Vamos.
+
+Advirtio Martin a su mujer que se marchaba a Elizondo; montaron Briones
+y Zalacain a caballo y charlando de muchas cosas llegaron a esta villa,
+centro del valle del Baztan. El general se alojaba en un palacio de la
+plaza; a la puerta dos oficiales hablaban.
+
+Le hizo pasar Briones a Martin al cuarto en donde se encontraba el
+general. Este, sentado a una mesa donde tenia planos y papeles, fumaba
+un cigarro puro y discutia con varias personas.
+
+Presento Briones a Martin, y el general, despues de estrecharle la mano,
+le dijo bruscamente:
+
+--Me ha contado Briones sus aventuras. Le felicito a usted.
+
+--Muchas gracias, mi general.
+
+--?Conoce usted toda esta zona de mugas de la frontera que domina el
+valle del Baztan?
+
+--Si, como mi propia mano. Creo que no habra otro que las conozca tan
+bien.
+
+--?Sabe usted los caminos y las sendas?
+
+--No hay mas que sendas.
+
+--?Hay sendero para subir a Penaplata por el lado de Zugarramurdi?
+
+--Lo hay.
+
+--?Pueden subir caballos?
+
+--Si, facilmente.
+
+El general discutio con Briones y con el otro ayudante. El habia tenido
+el proyecto de cerrar la frontera e impedir la retirada a Francia del
+grueso del ejercito carlista, pero era imposible.
+
+--Usted ?que ideas politicas tiene?--pregunto de pronto el general a
+Martin.
+
+--Yo he trabajado para los carlistas, pero en el fondo creo que soy
+liberal.
+
+--?Querria usted servir de guia a la columna que subira manana a
+Penaplata?
+
+--No tengo inconveniente.
+
+El general se levanto de la silla en donde estaba sentado y se acerco
+con Zalacain a uno de los balcones.
+
+--Creo--le dijo--que actualmente soy el hombre de mas influencia de
+Espana. ?Que quiere usted ser? ?No tiene usted ambiciones?
+
+--Actualmente soy casi rico; mi mujer lo es tambien...
+
+--?De donde es usted?
+
+--De Urbia.
+
+--?Quiere usted que le nombremos alcalde de alla?
+
+Martin reflexiono.
+
+--Si, eso me gusta--dijo.
+
+--Pues cuente usted con ello. Manana por la manana hay que estar aqui.
+
+--?Van a ir tropas por Zugarramurdi?
+
+--Si.
+
+--Yo les esperare en la carretera, junto al alto de Maya.
+
+Martin se despidio del general y de Briones, y volvio a Anoa, para
+tranquilizar a su mujer. Conto a Bautista su conversacion con el
+general; Bautista se lo dijo a su mujer y esta a Catalina.
+
+A media noche, se preparaba Martin a montar a caballo, cuando se
+presento Catalina con su hijo en brazos.
+
+--iMartin! iMartin!--le dijo sollozando--. Me han asegurado que quieres
+ir con el ejercito a subir a Penaplata.
+
+--?Yo?
+
+--Si.
+
+--Es verdad. ?Y eso te asusta?
+
+--No vayas. Te van a matar, Martin. iNo vayas! iPor nuestro hijo! iPor
+mi!
+
+--Bah, itonterias! ?Que miedo puedes tener? Si he estado otras veces
+solo, ?que me va a pasar, yendo en compania de tanta gente?
+
+--Si, pero ahora no vayas, Martin. La guerra se va a acabar en seguida.
+Que no te pase algo al final.
+
+--Me he comprometido. Tengo que ir.
+
+--iOh, Martin!--sollozo Catalina--. Tu eres todo para mi; yo no tengo
+padre, ni madre, ni tengo hermano, porque el carino que pudiese tenerle
+a el lo he puesto en ti y en tu hijo. No vayas a dejarme viuda, Martin.
+
+--No tengas cuidado. Estate tranquila. Mi vida esta asegurada, pero
+tengo que ir. He dado mi palabra...
+
+--Por tu hijo...
+
+--Si, por mi hijo tambien... No quiero que, andando el tiempo, puedan
+decir de el: "Este es el hijo de Zalacain, que dio su palabra y no la
+cumplio por miedo"; no, si dicen algo, que digan: "Este es Miguel
+Zalacain, el hijo de Martin Zalacain, tan valiente como su padre... No.
+Mas valiente aun que su padre."
+
+Y Martin, con sus palabras, llego a infundir animo en su mujer, acaricio
+al nino, que le miraba sonriendo desde el regazo de su madre, abrazo a
+esta y, montando a caballo, desaparecio por el camino de Elizondo.
+
+
+
+
+CAPITULO IV
+
+LA BATALLA CERCA DEL MONTE AQUELARRE
+
+
+Martin llego al alto de Maya al amanecer, subio un poco por la carretera
+y vio que venia la tropa. Se reunio con Briones y ambos se pusieron a la
+cabeza de la columna.
+
+Al llegar a Zugarramurdi, comenzaba a clarear. Sobre el pueblo, las
+cimas del monte, blancas y pulidas por la lluvia, brillaban con los
+primeros rayos del sol.
+
+De esta blancura de las rocas precedia el nombre del monte Arrizuri
+(piedra blanca) en vasco y Penaplata en castellano.
+
+Martin tomo el sendero que bordea un torrente. Una capa de arcilla
+humedecida cubria el camino, por el cual los caballos y los hombres se
+resbalaban. El sendero tan pronto se acercaba a la torrentera, llena de
+malezas y de troncos podridos de arboles, como se separaba de ella. Los
+soldados caian en este terreno resbaladizo. A cierta altura, el
+torrente era ya un precipicio, por cuyo fondo, lleno de matorrales, se
+precipitaba el agua brillante.
+
+Mientras marchaban Martin y Briones a caballo, fueron hablando
+amistosamente. Martin felicito a Briones por sus ascensos.
+
+--Si, no estoy descontento--dijo el comandante--; pero usted, amigo
+Zalacain, es el que avanza con rapidez, si sigue asi; si en estos anos
+adelanta usted lo que ha adelantado en los cinco pasados, va usted a
+llegar donde quiera.
+
+--?Creera usted que yo ya no tengo casi ambicion?
+
+--?No?
+
+--No. Sin duda, eran los obstaculos los que me daban antes brios y
+fuerza, el ver que todo el mundo se plantaba a mi paso para estorbarme.
+Que uno queria vivir, el obstaculo; que uno queria a una mujer y la
+mujer le queria a uno, el obstaculo tambien. Ahora no tengo obstaculos,
+y ya no se que hacer. Voy a tener que inventarme otras ocupaciones y
+otros quebraderos de cabeza.
+
+--Es usted la inquietud personificada, Martin--dijo Briones.
+
+--?Que quiere usted? He crecido salvaje como las hierbas y necesito la
+accion, la accion continua. Yo, muchas veces pienso que llegara un dia
+en que los hombres podran aprovechar las pasiones de los demas en algo
+bueno.
+
+--?Tambien es usted sonador?
+
+--Tambien.
+
+--La verdad es que es usted un hombre pintoresco, amigo Zalacain.
+
+--Pero la mayoria de los hombres son como yo.
+
+--Oh, no. La mayoria somos gente tranquila, pacifica, un poco muerta.
+
+--Pues yo estoy vivo, eso si; pero la misma vida que no puedo emplear se
+me queda dentro y se me pudre. Sabe usted, yo quisiera que todo viviese,
+que todo comenzara a marchar, no dejar nada parado, empujar todo al
+movimiento, hombres, mujeres, negocios, maquinas, minas, nada quieto,
+nada inmovil...
+
+--Extranas ideas--murmuro Briones.
+
+Concluia el camino y comenzaban las sendas a dividirse y a subdividirse,
+escalando la altura.
+
+Al llegar a este punto, Martin aviso a Briones que era conveniente que
+sus tropas estuviesen preparadas, pues al final de estas sendas se
+encontrarian en terreno descubierto y desprovisto de arboles.
+
+Briones mando a los tiradores de la vanguardia preparasen sus armas y
+fueran avanzando despacio en guerrilla.
+
+--Mientras unos van por aqui--dijo Martin a Briones--otros pueden subir
+por el lado opuesto. Hay alla arriba una explanada grande. Si los
+carlistas se parapetan entre las rocas van a hacer una mortandad
+terrible.
+
+Briones dio cuenta al general de lo dicho por Martin, y aquel ordeno
+que medio batallon fuera por el lado indicado por el guia. Mientras no
+oyeran los tiros del grueso de la fuerza no debian atacar.
+
+Zalacain y Briones bajaron de sus caballos y tomaron por una senda, y
+durante un par de horas fueron rodeando el monte, marchando entre
+helechos.
+
+--Por esta parte, en una calvera del monte, en donde hay como una
+plazuela formada por hayas--dijo Martin--deben tener centinelas los
+carlistas; sino por ahi podemos subir hasta los altos de Penaplata sin
+dificultad.
+
+Al acercarse al sitio indicado por Martin, oyeron una voz que cantaba.
+Sorprendidos, fueron despacio acortando la distancia.
+
+--No seran las brujas--dijo Martin.
+
+--?Por que las brujas?--pregunto Briones.
+
+--?No sabe usted que estos son los montes de las brujas? Aquel es el
+monte Aquelarre--contesto Martin.
+
+--?El Aquelarre? ?Pero existe?
+
+--Si.
+
+--?Y quiere decir algo en vascuence, ese nombre?
+
+--?Aquelarre?... Si, quiere decir Prado del macho cabrio.
+
+--?El macho cabrio sera el demonio?
+
+--Probablemente.
+
+La cancion no la cantaban las brujas, sino un muchacho que en compania
+de diez o doce estaba calentandose alrededor de una hoguera.
+
+Uno cantaba canciones liberales y carlistas y los otros le coreaban.
+
+No habian comenzado a oirse los primeros tiros, y Briones y su gente
+esperaron tendidos entre los matorrales.
+
+Martin sentia como un remordimiento al pensar que aquellos alegres
+muchachos iban a ser fusilados dentro de unos momentos.
+
+La senal no se hizo esperar y no fue un tiro, sino una serie de
+descargas cerradas.
+
+--iFuego!--grito Briones.
+
+Tres o cuatro de los cantores cayeron a tierra y los demas, saltando
+entre brenales, comenzaron a huir y a disparar.
+
+La accion se generalizaba; debia de ser furiosa a juzgar por el ruido de
+fusileria. Briones, con su tropa, y Martin subian por el monte a duras
+penas. Al llegar a los altos, los carlistas, cogidos entre dos fuegos,
+se retiraron.
+
+La gran explanada del monte estaba sembrada de heridos y de muertos.
+Iban recogiendolos en camillas. Todavia seguia la accion, pero poco
+despues una columna de ejercito avanzaba por el monte por otro lado, y
+los carlistas huian a la desbandada hacia Francia.
+
+
+
+
+CAPITULO V
+
+DONDE LA HISTORIA MODERNA REPITE EL HECHO DE LA HISTORIA ANTIGUA
+
+
+Fueron Martin y Catalina en su carricoche a Saint Jean Pied de Port.
+Todo el grueso del ejercito carlista entraba, en su retirada de Espana,
+por el barranco de Roncesvalles y por Valcarlos. Una porcion de
+comerciantes se habia descolgado por alli, como cuervos al olor de la
+carne muerta, y compraban hermosos caballos por diez o doce duros,
+espadas, fusiles y ropas a precios infimos.
+
+Era un poco repulsivo ver esta explotacion, y Martin, sintiendose
+patriota, hablo de la avaricia y de la sordidez de los franceses. Un
+ropavejero de Bayona le dijo que el negocio es el negocio y que cada
+cual se aprovechaba cuando podia.
+
+Martin no quiso discutir. Preguntaron Catalina y el a varios carlistas
+de Urbia por Ohando, y uno le indico que Carlos, en compania del
+_Cacho_, habia salido de Burguete muy tarde, porque estaba muy enfermo.
+
+Sin atender a que fuera o no prudente, Martin tomo el carricoche por el
+camino de Arneguy; atravesaron este pueblecillo que tiene dos barrios,
+uno espanol y otro frances, en las orillas de un riachuelo, y siguieron
+hasta Valcarlos.
+
+Catalina, al ver aquel espectaculo, quedo horrorizada. La estrecha
+carretera era un campo de desolacion. Casas humeando aun por el
+incendio, arboles rotos, zanjas, el suelo sembrado de municiones de
+guerra, cajas, correas de artilleria, bayonetas torcidas, instrumentos
+musicales de cobre aplastados por los carros.
+
+En la cuneta de la carretera se veia a un muerto medio desnudo, sin
+botas, con el cuerpo cubierto por hojas de helechos; el barro le
+manchaba la cara.
+
+En el aire gris, una nube de cuervos avanzaba en el aire, siguiendo
+aquel ejercito funesto, para devorar sus despojos.
+
+Martin, atendiendo a la impresion de Catalina, volvio prudentemente
+hasta llegar de nuevo al barrio frances de Arneguy. Entraron en la
+posada. Alli estaba el extranjero.
+
+--?No le decia a usted que nos veriamos todavia?--dijo este.
+
+--Si. Es verdad.
+
+Martin presento a su mujer al periodista y los tres reunidos esperaron
+a que llegaran los ultimos soldados.
+
+Al anochecer, en un grupo de seis o siete, aparecio Carlos Ohando y _el
+Cacho_.
+
+Catalina se acerco a su hermano con los brazos abiertos.
+
+--iCarlos! iCarlos!--grito.
+
+Ohando quedo atonito al verla; luego con un gesto de ira y de desprecio
+anadio:
+
+--Quitate de delante. iPerdida! iNos has deshonrado!
+
+Y en su brutalidad escupio a Catalina en la cara. Martin, cegado, salto
+como un tigre sobre Carlos y le agarro por el cuello.
+
+--iCanalla! iCobarde!--rugio--. Ahora mismo vas a pedir perdon a tu
+hermana.
+
+--iSuelta! iSuelta!--exclamo Carlos ahogandose.
+
+--iDe rodillas!
+
+--iPor Dios, Martin iDejale!--grito Catalina--. iDejale!
+
+--No, porque es un miserable, un canalla cobarde, y te va a pedir perdon
+de rodillas.
+
+--No--exclamo Ohando.
+
+--Si--y Martin le llevo por el cuello, arrastrandole por el barro, hasta
+donde estaba Catalina.
+
+--No sea usted barbaro--exclamo el extranjero--. Dejelo usted.
+
+--iA mi, _Cacho!_ iA mi!--grito Carlos ahogadamente.
+
+Entonces, antes de que nadie lo pudiera evitar, _el Cacho_, desde la
+esquina de la posada, levanto su fusil, apunto; se oyo una detonacion, y
+Martin, herido en la espalda, vacilo, solto a Ohando y cayo en la
+tierra.
+
+Carlos se levanto y quedo mirando a su adversario. Catalina se lanzo
+sobre el cuerpo de su marido y trato de incorporarle. Era inutil.
+
+Martin tomo la mano de su mujer y con un esfuerzo ultimo se la llevo a
+los labios--. iAdios!--murmuro debilmente, se le nublaron los ojos y
+quedo muerto.
+
+A lo lejos, un clarin guerrero hacia temblar el aire de Roncesvalles.
+
+Asi se habian estremecido aquellos montes con el cuerno de Rolando.
+
+Asi hacia cerca quinientos anos habia matado tambien a traicion Velche
+de Micolalde, deudo de los Ohando, a Martin Lopez de Zalacain.
+
+Catalina se desmayo al lado del cadaver de su marido. El extranjero con
+la gente de la fonda le atendieron. Mientras tanto, unos gendarmes
+franceses persiguieron al _Cacho_, y viendo que este no se detenia, le
+dispararon varios tiros hasta que cayo herido.
+
+ * * * * *
+
+El cadaver de Martin se llevo al interior de la posada y estuvo toda la
+noche rodeado de cirios. Los amigos no cabian en la casa. Acudieron a
+rezar el oficio de difuntos el abad de Roncesvalles y los curas de
+Arneguy, de Valcarlos y de Zaro.
+
+Por la manana se verifico el entierro. El dia estaba claro y alegre. Se
+saco la caja y se la coloco en el coche que habian mandado de San Juan
+del Pie del Puerto. Todos los labradores de los caserios propiedad de
+los Ohandos estaban alli; habian venido de Urbia a pie para asistir al
+entierro. Y presidieron el duelo Briones, vestido de uniforme, Bautista
+Urbide y Capistun el americano.
+
+Y las mujeres lloraban.
+
+--Tan grande como era--decian--. iPobre! iQuien habia de decir que
+tendriamos que asistir a su entierro, nosotros que le hemos conocido de
+nino!
+
+El cortejo tomo el camino de Zaro y alli tuvo fin la triste ceremonia.
+
+ * * * * *
+
+Meses despues, Carlos Ohando entro en San Ignacio de Loyola; _el Cacho_
+estuvo en el hospital, en donde le cortaron una pierna, y luego fue
+enviado a un presidio frances; y Catalina, con su hijo, marcho a Zaro a
+vivir al lado de la Ignacia y de Bautista.
+
+
+
+
+CAPITULO VI
+
+LAS TRES ROSAS DEL CEMENTERIO DE ZARO
+
+
+Zaro es un pueblo pequeno, muy pequeno, asentado sobre una colina. Para
+llegar a el se pasa por un camino, en algunas partes muy hondo, al cual
+los arbustos frondosos forman en verano un tunel.
+
+A la entrada de Zaro, como en otros pueblos vasco-franceses, hay una
+gran cruz de madera, muy alta, pintada de rojo, con diversos atributos
+de la pasion: un gallo, las tenazas, la lanza y los clavos. Estas cruces
+barbaras, con estrellas y corazones grabados en negro, dan un caracter
+sombrio y tragico a las aldeas vascas.
+
+En el vertice del cerro donde se asienta Zaro, en medio de una
+plazoleta, estrecha y larga, se yergue un inmenso nogal copudo, con el
+grueso tronco rodeado por un banco de piedra.
+
+Una de las caras que forman la plaza es grande, con portico espacioso,
+alero avanzado y varias ventanas cubiertas por persianas verdes. Sobre
+el escudo que se ostenta en el arco de la puerta, se ve escrita la fecha
+en que se edifico la casa, y unas palabras en latin indicando quien la
+hizo:
+
+ _Bacalareus presbiterus Urbide
+ Hoc domicilium fecit in lapide_.
+
+En un extremo de la plazoleta se levanta la iglesia, pequena, humilde,
+con su atrio, su campanario y su tejadillo de pizarra.
+
+Rodeandola, sobre una tapia baja, se extiende el cementerio.
+
+En Zaro hay siempre un silencio absoluto, casi unicamente interrumpido
+por la voz cascada del reloj de la iglesia, que da las horas de una
+manera melancolica, con un tanido de lloro.
+
+En el reloj de la torre de otro pueblo vasco, en Urruna, se lee escrita
+esta triste sentencia: _Vulnerant omnes, ultima necat_. Todas hieren, la
+ultima acaba. Mejor todavia la triste sentencia podria estar escrita en
+el reloj de la torre de Zaro.
+
+En el cementerio, alrededor de la iglesia, entre las cruces de piedra,
+brillan durante la primavera rosales de varios colores, rojos,
+amarillos, y azucenas blancas de aspecto triste.
+
+Desde este cementerio se ve un valle extensisimo, un paisaje amable y
+pastoril. El grave silencio que reina en el camposanto, apenas lo
+turbian los debiles rumores de la vida del pueblo.
+
+De cuando en cuando, se oye el chirriar de una puerta, el tintineo del
+cencerro de las vacas, la voz de un chiquillo, el zumbido de los
+moscones... y, de cuando en cuando, se oye tambien el golpe del martillo
+del reloj, voz de muerte apagada, sombria, que tiene en el valle un
+triste eco.
+
+Tras de estas campanadas fatidicas, el silencio que viene despues parece
+un tierno halago.
+
+Como protesta de la eterna vida, en el mismo camposanto las malas
+hierbas crecen vigorosas, extienden sus vastagos robustos por el suelo y
+dan un olor acre en el crepusculo, tras de las horas de sol; pian los
+pajaros con algarabia estrepitosa y los gallos lanzan al aire su cacareo
+valiente, como un desafio.
+
+La vista alcanza desde alla un extenso panorama de lineas suaves, de
+intenso verdor, sin rocas adustas, sin matorrales sombrios, sin nada
+duro y salvaje. Los pueblecillos blancos duermen sobre las heredades,
+las carretas rechinan en los caminos, los labradores trabajan con sus
+bueyes en los campos, y la tierra, fertil y humeda, reposa bajo la gran
+sonrisa del cielo y la inmensa piedad del sol...
+
+En el cementerio de Zaro hay una tumba de piedra, y en la misma cruz
+escrito con letras negras dice en vasco:
+
+ AQUI YACE
+ MARTIN ZALACAIN
+ MUERTO A LOS
+ 24 ANOS
+
+ EL 29 DE FEBRERO DE 1876
+
+ * * * * *
+
+Una tarde de verano, muchos, muchos anos despues de la guerra, se vio
+entrar en el mismo dia en el cementerio de Zaro a tres viejecitas
+vestidas de luto.
+
+Una de ellas era Linda; se acerco al sepulcro de Zalacain y dejo sobre
+el una rosa negra; la otra era la senorita de Briones, y puso una rosa
+roja. Catalina, que iba todos los dias al cementerio, vio las dos rosas
+en la lapida de su marido y las respeto y deposito junto a ellas una
+rosa blanca.
+
+Y las tres rosas duraron mucho tiempo lozanas sobre la tumba de
+Zalacain.
+
+
+
+
+CAPITULO VII
+
+EPITAFIOS
+
+
+He aqui el epitafio que improviso el versolari Echehun de Zugarramurdi
+en la tumba de Zalacain el Aventurero:
+
+ Lur santu onctan dago
+ Martin Zalacain lo
+ Eriotzac hill zuen
+ Bazan salvatuco
+ Eliz aldeco itzalac
+ Gorde du betico
+ Bere icena dedin
+ Honratu gaur guero
+ Aurrena Euscal Errien
+ Gloriya izateco.
+
+(En esta santa tierra esta durmiendo Martin Zalacain. La muerte lo
+hirio, pero el logro salvarse. En el proximo presbiterio se guarda para
+siempre su nombre, para honra primeramente del pais vasco y despues para
+su gloria.)
+
+Y el joven poeta navarro Juan de Navascues gloso el epitafio del
+versolari Echehun de Zugarramurdi, en esta decima castellana:
+
+ Duerme en esta sepultura
+ Martin Zalacain, el fuerte.
+ Venganza tomo la muerte
+ De su audacia y su bravura.
+ De su guerrera apostura
+ El vasco guarda memoria;
+ Y aunque el libro de la historia
+ Su rudo nombre rechaza,
+ iCaminante de su raza,
+ Descubrete ante su gloria!
+
+
+FIN
+
+
+
+
+ INDICE
+
+
+ PROLOGO.--Como era la villa de Urbia en el
+ ultimo tercio del siglo XIX
+
+
+
+
+ LIBRO PRIMERO
+
+ LA INFANCIA DE ZALACAIN
+
+
+ I.--Como vivio y se educo Martin Zalacain.
+
+ II.--Donde se habla del viejo cinico Miguel
+ de Tellagorri
+
+ III.--La reunion de la posada de Arcale
+
+ IV.--Que se refiere a la noble casa de Ohando
+
+ V.--De como murio Martin Lopez de Zalacain,
+ en el ano de gracia de mil cuatrocientos y doce
+
+ VI.--De como llegaron unos titiriteros y de
+ lo que sucedio despues
+
+ VII.--Como Tellagorri supo proteger a los
+ suyos
+
+ VIII.--Como aumento el odio entre Martin Zalacain
+ y Carlos Ohando
+
+ IX.--Como intento vengarse Carlos de Martin Zalacain
+
+
+
+
+ LIBRO SEGUNDO
+
+ ANDANZAS Y CORRERIAS
+
+
+ I.--En el que se habla de los preludios de
+ la ultima guerra carlista
+
+ II.--Como Martin, Bautista y Capistun pasaron
+ una noche en el monte
+
+ III.--De algunos hombres decididos que formaban
+ la partida del Cura
+
+ IV.--Historia casi inverosimil de Joshe Cracasch
+
+ V.--Como la partida del Cura detuvo la diligencia
+ de Andoain
+
+ VI.--Como cuido la senora de Briones a
+ Martin Zalacain
+
+ VII.--Como Martin Zalacain busco nuevas
+ aventuras
+
+ VIII.--Varias anecdotas de Fernando de
+ Amezqueta y llegada a Estella
+
+ IX.--Como Martin y el extranjero pasearon
+ de noche por Estella y de lo que hablaron
+
+ X.--Como transcurrio el segundo dia en Estella
+
+ XI.--Como los acontecimientos se enredaron,
+ hasta el punto de que Martin
+ durmio el tercer dia de Estella en la
+ carcel
+
+ XII.--En que los acontecimientos marchan al galope
+
+ XIII.--Como llegaron a Logrono y lo que les ocurrio
+
+ XIV.--Como Zalacain y Bautista Urbide tomaron
+ los dos solos la ciudad de Laguardia,
+ ocupada por los carlistas
+
+
+
+
+ LIBRO TERCERO
+
+ LAS ULTIMAS AVENTURAS
+
+
+ I.--Los recien casados estan contentos
+
+ II.--En el cual se inicia la _Deshecha_
+
+ III.--En donde Martin comienza a trabajar
+ por la gloria
+
+ IV.--La batalla cerca del monte Aquelarre
+
+ V.--Donde la Historia Moderna repite el
+ hecho de la Historia Antigua
+
+ VI.--Las tres rosas del cementerio de Zaro
+
+ VII.--Epitafios
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Zalacain El Aventurero, by Pio Baroja
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK ZALACAIN EL AVENTURERO ***
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+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
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+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
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+
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