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diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes new file mode 100644 index 0000000..6833f05 --- /dev/null +++ b/.gitattributes @@ -0,0 +1,3 @@ +* text=auto +*.txt text +*.md text diff --git a/11529-0.txt b/11529-0.txt new file mode 100644 index 0000000..c28a6b2 --- /dev/null +++ b/11529-0.txt @@ -0,0 +1,14641 @@ +*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 11529 *** + + LA ESPUMA + + + + OBRAS COMPLETAS + + DE + + D. ARMANDO PALACIO VALDÉS + + TOMO VII + + LA ESPUMA + + 1922 + + + + + +I + +#Presentación de la farándula.# + + +A las tres de la tarde el sol enfilaba todavía sus rayos por la calle de +Serrano bañándola casi toda de viva y rojiza luz, que hería la vista de +los que bajaban por la acera de la izquierda más poblada de casas. Mas +como el frío era intenso, los transeuntes no se apresuraban a pasar a la +acera contraria en busca de los espacios sombreados: preferían recibir +de lleno en el rostro los dardos solares, que al fin, si molestaban, +también calentaban. A paso lento y menudo, con el manguito de rica piel +de nutria puesto delante de los ojos a guisa de pantalla, bajaba a tal +hora y por tal calle una señora elegantemente vestida. Tras sí dejaba +una estela perfumada que los tenderos plantados a la puerta de sus +comercios aspiraban extasiados, siguiendo con la vista el foco de donde +partían tan gratos efluvios. Porque la calle de Serrano, con ser la más +grande y hermosa de Madrid, tiene un carácter marcadamente provincial: +poco tráfago; tiendas sin lujo y destinadas en su mayoría a la venta de +los artículos de primera necesidad; los niños jugando delante de las +casas; las porteras sentadas formando corrillos, departiendo en voz alta +con los mancebos de las carnicerías, pescaderías y ultramarinos. Así +que, no era fácil que la gentilísima dama pasara inadvertida como en las +calles del centro. Las miradas de los que cruzaban como de los que se +estaban quietos posábanse con complacencia en ella. Se hacían +comentarios sobre los primores de su traje por las comadres, y se decían +chistes espantosos por los nauseabundos mancebos, que hacían prorrumpir +en rugidos de gozo bárbaro a sus compañeros. Uno de los más salvajes y +pringosos vertió en su oído, al cruzar, una de esas brutalidades que +enrojecería súbito el cutis terso de una _miss_ inglesa y le haría +llamar al _policeman_ y hasta quizá pedir una indemnización. Pero +nuestra valiente española, curada de melindres, no pestañeó siquiera: +con el mismo paso menudo y vacilante de quien pisa pocas veces el polvo +de la calle, continuó su carrera triunfal. Porque lo era a no dudarlo. +Nadie podía mirarla sin sentirse poseído de admiración, más aún que por +su lujoso arreo, por la belleza severa de su rostro y la gallardía de la +figura. Llegaría bien a los treinta y cinco años. El tipo de su rostro +extremadamente original. La tez, morena bronceada; los ojos azules; los +cabellos de un rubio ceniciento. Pocas veces se ve tan extraña mezcla de +razas opuestas en un semblante. Si a alguna se inclinaba era a la +italiana, donde tal que otra, suele aparecer esta clase de figuras que +semejan _ladies_ inglesas cocidas por el sol de Nápoles. En ciertos +cuadros de Rafael hay algunas que pueden dar idea de la de nuestra dama. + +La expresión predominante de su rostro en aquel momento era la de un +orgulloso desdén. A esto contribuía quizá la luz del sol, que le +obligaba a fruncir su frente tersa y delicada. Hay que confesarlo; en +aquel rostro no había dulzura. Debajo de sus líneas correctas y firmes +se adivinaba un espíritu altivo, sin ternura. Aquellos ojos azules no +eran los serenos y límpidos que sirven de complemento adorable a ciertas +fisonomías virginales que pueden admirarse alguna vez en nuestro país y +más a menudo en el norte de Europa. Estaban hechos, sin duda, para +expresar un tropel de vivas y violentas pasiones. Quizá alguna vez +tocara su turno al amor ardiente y apasionado, pero nunca al humilde y +mudo que se resigna a morir ignorado. Llevaba en la cabeza un sombrero +apuntado, de color rojo, con pequeño y claro velo, rojo también, que le +llegaba solamente a los labios Los reflejos de este velo contribuían a +dar al rostro el matiz extraño que impresionaba a los que a su lado +cruzaban. Vestía rico abrigo de pieles, con traje de seda del color del +sombrero, cubierta la falda por otra de tul o granadina, que era por +entonces la última moda. + +Llevaba, como hemos dicho, el manguito levantado a la altura de los +ojos: éstos posados en el suelo, como quien nada tiene que ver ni partir +con lo que a su alrededor acaece. Por eso, hasta llegar a la calle de +Jorge Juan, no advirtió la presencia de un joven que desde la acera +contraria y caminando a la par con ella la miraba con más admiración aún +que curiosidad. Al llegar aquí, sin saber por qué, levantó la cabeza y +sus ojos se encontraron con los de su admirador. Un movimiento bien +perceptible de disgusto siguió a tal encuentro. La frente de la dama se +frunció con más severidad y se acentuó la altiva expresión de sus ojos. +Apretó un poco el paso: y al llegar a la calle del Conde de Aranda se +detuvo y miró hacia atrás, con objeto sin duda de ver si llegaba un +tranvía. El mancebo no se atrevió a hacer lo mismo: siguió su camino, no +sin dirigirla vivas y codiciosas ojeadas, a las que la gentil señora no +se dignó corresponder. Llegó al fin el coche, montó en él dejando ver, +al hacerlo, un primoroso pie calzado con botina de tafilete, y fué a +sentarse en el rincón del fondo. Como si se contemplase segura y libre +de miradas indiscretas, sus ojos se fueron serenando poco a poco y se +posaron con indiferencia en las pocas personas que en el carruaje había; +mas no desapareció del todo la sombra de preocupación esparcida por su +rostro, ni el gesto de desdén que hacía imponente su hermosura. + +El juvenil admirador no había renunciado a perderla de vista. Siguió, +cierto, por la calle de Recoletos abajo; mas en cuanto vió cruzar el +tranvía se agarró bonitamente a él y subió sin ser notado. Y procurando +que la dama no advirtiese su presencia, ocultándose detrás de otra +persona que había de pie en la plataforma, se puso con disimulo a +contemplarla con un entusiasmo que haría sonreír a cualquiera. Porque +era grande la diferencia de edad que había entre ambos. Nuestro muchacho +aparentaba unos diez y ocho años. Su rostro imberbe, fresco y sonrosado +como el de una damisela; el cabello rubio; los ojos azules, suaves y +tristes. Aunque vestido con americana y hongo, por su traje revelaba ser +una persona distinguida. Iba de riguroso luto, lo cual realzaba +notablemente la blancura de su tez. Por esa influencia magnética que los +ojos poseen y que todos han podido comprobar, nuestra dama no tardo +mucho tiempo en volver los suyos hacia el sitio donde el joven vibraba +rayos de admiración apasionada. Tornó a nublarse su rostro; volvió a +advertirse en sus labios un movimiento de impaciencia, como si el pobre +chico la injuriase con su adoración. Y ya desde entonces empezó +claramente a dar señales de hallarse molesta en el coche, moviendo la +hermosa cabeza ora a un lado, ora a otro, con visibles deseos de +apearse. Mas no lo hizo hasta llegar a San José, frente a cuya iglesia +hizo parar y bajó, pasando por delante de su perseguidor con una +expresión de fiero desdén capaz de anonadarle. + +O muy temerario era o muy poca vergüenza debía de tener éste cuando +saltó a la calle en pos de ella y comenzó a seguirla por la del +Caballero de Gracia, caminando por la acera contraria para mejor +disfrutar de la figura que tanto le apasionaba. La dama seguía +lentamente su marcha haciendo volver la cabeza a cuantos hombres +cruzaban a su lado. Era su paso el de una diosa que se digna bajar por +un momento del trono de nubes para recrear y fascinar a los mortales, +que al mirarla se embebían y daban fuertes tropezones. + +--¡Madre mía del Amparo, qué mujer!--exclamó en voz alta un cadete +agarrándose a su compañero como si fuese a desmayarse del susto. + +La hermosa no pudo reprimir una levísima sonrisa, a cuya luz se pudo +percibir mejor la peregrina belleza de que estaba dotada. En carruaje +descubierto bajaban dos caballeros que le dirigieron un saludo +reverente, al cual respondió ella con una imperceptible inclinación de +cabeza. Al llegar a la esquina, en la misma red de San Luis, se detuvo +vacilante, miró a todas partes, y percibiendo otra vez al rubio mancebo +le volvió la espalda con ostensible desprecio y comenzó a descender con +más prisa por la calle de la Montera, donde su presencia causó entre los +transeuntes la misma emoción. Tres o cuatro veces se detuvo delante de +los escaparates aunque se advertía que más que por curiosidad se paraba +por el estado nervioso en que la persecución tenaz del jovencito la +había puesto. Cerca de la Puerta del Sol, sin duda para huirla, +resolvióse a entrar en la joyería de Marabini. Sentóse con negligencia +en una silla, levantó un poquito el velo del sombrero y se puso a +examinar con distracción las joyas recién llegadas que el dependiente de +la tienda fué exhibiendo. Era lo peor que pudo hacer para librarse de +las miradas de su adolescente adorador. Porque éste, con toda comodidad, +sobre seguro, se las enfilaba por los cristales del escaparate con una +insistencia que la encolerizaba cada vez más. + +La verdad es que aquella tiendecita primorosamente adornada, donde +brillaban por todas partes los metales y las piedras preciosas, era +digno aposento para la bella; el estuche que mejor convenía a joya tan +delicada. Así debió de pensarlo el joven rubio, a juzgar por el éxtasis +apasionado de sus ojos y la inmovilidad marmórea de su figura. Al fin la +dama, no pudiendo vencer la irritación que esto la producía, alzóse +bruscamente de la silla y despidiéndose con una frase seca del +dependiente, que le guardaba extraordinarias consideraciones, salió del +comercio y llegó hasta la Puerta del Sol a toda prisa. Aquí se detuvo; +luego dió algunos pasos hacia un coche de punto, como si fuese a entrar +en él; pero de pronto cambió de rumbo, y con paso firme se dirigió hacía +la calle Mayor, escoltada siempre y no de lejos por el joven. Al llegar +a la mitad de ella próximamente, entró en una casa de suntuosa +apariencia, no sin lanzar antes una rápida y furibunda mirada a su +perseguidor, que la recibió con entera y rara serenidad. + +El portero, que estaba plantado en el umbral atusándose gravemente sus +largas patillas, despojóse vivamente de la gorra, le hizo una profunda +reverencia y corrió a abrir la puerta de cristales que daba acceso a la +escalera, apretando en seguida el botón de un timbre eléctrico. Subió +lentamente la escalera alfombrada, y al llegar al principal la puerta +estaba ya abierta y un criado con librea al pie de ella esperando. + +La casa pertenecía al Excmo. Sr. D. Julián Calderón, jefe de la casa de +banca _Calderón y Hermanos_, el cual ocupaba todo el principal de ella, +sirviéndose por escalera distinta de los demás pisos, que tenía +alquilados. Este Calderón era hijo de otro Calderón muy conocido en el +comercio de Madrid, negociante al por mayor en pieles curtidas, que con +ellas había hecho una buena fortuna y que en los últimos años de su vida +la había acrecentado, dedicándose, a la par que al comercio, al giro y +descuento de letras. Fallecido él, su hijo Julián continuó su obra sin +apartarse un punto, manejando con el suyo el haber de sus dos hermanas +casadas, la una con un médico, la otra con un propietario de la Mancha. +A su vez estaba casado, bastantes años hacía, con la hija de un +comerciante de Zaragoza, llamado D. Tomás Osorio, padre también del +conocido banquero madrileño del mismo nombre, que tenía su hotel con +honores de palacio en el barrio de Salamanca, calle de Ramón de la Cruz. +La hermosa dama que acaba de entrar en la casa es la esposa de este +banquero, y hermana política, por lo tanto, de la señora de Calderón. + +Pasó por delante del criado sin aguardar a que éste la anunciase, avanzó +resueltamente como quien tiene derecho a ello, atravesó tres o cuatro +grandes estancias lujosamente decoradas, y alzando ella misma la rica +cortina de raso con franja bordada, entró en una habitación más reducida +donde se hallaban congregadas varias personas. En el sillón más próximo +a la chimenea estaba arrellanada la señora de la casa, mujer de unos +cuarenta años, gruesa, facciones correctas, ojos negros, grandes y +hermosos, pero sin luz, la tez blanca, los cabellos de un castaño claro +excesivamente finos. Al lado de ella, en una butaquita, estaba otra +señora, que formaba contraste con ella; morena, delgada, menuda, de +extraordinaria movilidad, lo mismo en sus ojillos penetrantes que en +toda su figura. Era la marquesa de Alcudia, de la primer nobleza de +España. Las tres jóvenes que sentadas en sillas seguían la fila, eran +sus hijas, muy semejantes a ella en el tipo físico, si bien no la +imitaban en la movilidad: rígidas y silenciosas, los ojos bajos, con +modestia y compostura tan afectadas, que pronto se echaba de ver el +régimen severo a que las tenía sometidas su viva y nerviosa mamá. Con +una de ellas hablaba de vez en cuando en voz baja la hija de los señores +de Calderón, niña de catorce o quince años, carirredonda, de ojos +pequeños, nariz arremolachada y algunos costurones en el cuello, +pregoneros de un temperamento escrofuloso. Esta niña gastaba aún los +cabellos trenzados, con un lacito en la punta de la trenza, lo mismo que +la última de las de Alcudia, con quien sostenía tímida e intermitente +conversación. Esta, y sus hermanas, llevaban en la cabeza sendos y +caprichosos sombreros, mientras Esperancita (que así nombraban a la hija +de los amos) andaba con su cabecita redonda al descubierto. El traje una +_matinée_ azul, demasiadamente corta para sus años. Los señores de +Calderón solo tenían esta hija y un niño de dos años. Frente a la +señora, reclinado en una butaca igual, estaba el general Patiño, conde +de Morillejo. Hállase entre los cincuenta y sesenta, pero conserva en +sus ojos el fuego de la juventud; sus cabellos grises están +esmeradamente peinados, los largos bigotes a lo Víctor Manuel, la +perilla apuntada, la nariz aguileña le dan un aspecto simpático y +gallardo. Es el tipo perfecto del veterano aristócrata. A su lado, en +otra butaca, estaba Calderón, hombre de unos cincuenta años, grueso, de +cara redonda y sonrosada, adornada por cortas patillas grises; los ojos +redondos, vagos y mortecinos. Cerca de él una señora anciana, que era la +madre de la esposa de Calderón, aunque mucho se diferenciaba de ella en +el rostro y la figura: delgada al punto de no tener más que la piel +sobre los huesos, morena, ojos hundidos y penetrantes, revelando en +todos los rasgos de su fisonomía inteligencia y decisión. Hablando con +ella está Pinedo, el inquilino del cuarto tercero. Aunque su bigote no +tiene canas, se adivina fácilmente que está teñido: su rostro es el de +un hombre que anda cerca de los sesenta: fisonomía bonachona, ojos +saltones que se mueven con viveza, como los que poseen un temperamento +observador. Viste con elegancia y manifiesta extraordinaria pulcritud en +toda su persona. + +Al ver en la puerta a nuestra bellísima dama, la tertulia se conmovió. +Todos se alzan del asiento, excepto la señora de Calderón, en cuyo +rostro parado se dibujó una vaga sonrisa de placer. + +--¡Ah, Clementina! ¡Qué milagro el verte por aquí, mujer! + +La dama se adelantó sonriente, y mientras besaba a las señoras y daba la +mano a los caballeros, respondía a la cariñosa reprensión de su cuñada. + +--¡Anda! Aplícate la venda, hija, tú que no pareces por mi casa más que +por semestres. + +--Yo tengo hijos, querida. + +--¡Miren ustedes qué disculpa! Yo también los tengo. + +--En Chamartín. + +--Bueno; el tener hijos no te priva de ir al Real y al paseo. + +Clementina se sentó entre su cuñada y la marquesa de Alcudia. Los demás +volvieron a ocupar sus asientos. + +--¡Ay, hija!--exclamó aquélla respondiendo a la última frase.--¡Si +vieras qué catarrazo he pillado la otra noche en el teatro! El tonto de +Ramoncito Maldonado es el que ha tenido la culpa. Con tanto saludo y +tanta ceremonia, no acababa de cerrar la puerta del palco. Aquel aire +colado se me metió en los huesos. + +--Ha tenido fortuna ese aire--manifestó con sonrisa galante el general +Patiño. + +Todos sonrieron menos la interesada, que le miró con sorpresa abriendo +mucho los ojos. + +--¿Cómo fortuna? + +Fué necesario que el general le diese la galantería mascada; sólo +entonces la pagó con una sonrisa. + +--¿No es verdad que ha estado muy bien Gayarre?--dijo Clementina. + +--¡Admirable! como siempre--respondió su cuñada. + +--Yo le encuentro falto de maneras--expresó el general. + +--¡Oh, no, general!... Permítame usted.... + +Y se empeñó una discusión sobre si el famoso tenor poseía o no poseía el +arte escénico, si era o no elegante en su vestir. Las señoras se +pusieron de su parte. Los caballeros le fueron adversos. + +Del tenor pasaron a la tiple. + +--Es toda una hermosa mujer--dijo el general con la seguridad y el +acento convencido de un inteligente. + +--¡Oh!--exclamó Calderón. + +--Pues yo encuentro a la Tosti bastante ordinaria, ¿no le parece a +usted, Clementina? + +Esta corroboró la especie. + +--No diga usted eso, marquesa; el que una mujer sea alta y gruesa no +indica que sea ordinaria, si tiene arrogancia en el porte y distinción +en las maneras--se apresuró a decir el general, echando al mismo tiempo +una miradita a la señora de Calderón. + +--Ni yo sostengo eso, general; no tome usted el rábano por las +hojas--manifestó la marquesa con extraordinaria viveza, atacando después +con brío y un poquillo irritada la gracia y buen talle de la tiple. + +Generalizóse la disputa, y sucedió lo contrario que en la anterior. Los +caballeros se mostraron benévolos con la cantante mientras las señoras +le fueron hostiles. Pinedo la resumió, diciendo en tono grave y solemne, +donde se notaba, sin embargo, la socarronería: + +--En la mujer, las buenas formas son más esenciales que en el hombre. + +Clementina y el general cambiaron una sonrisa y una mirada +significativas. La marquesa miró al pulcro caballero con dureza y +después se volvió rápidamente hacia sus hijas, que seguían con los ojos +bajos, en la misma actitud rígida y silenciosa de siempre. Pinedo +permaneció grave e indiferente, como si hubiese dicho la cosa más +natural del mundo. + +--Pues yo, amigo Pinedo, creo que los hombres deben tener también buenas +formas--manifestó la pánfila señora de Calderón. + +Al decir esto se oyó un resuello débil, como de risa reprimida con +trabajo. Era la última niña de la marquesa de Alcudia, a quien su mamá +dirigió una mirada pulverizante. La fisonomía de la niña volvió +instantáneamente a su primitiva expresión tímida y modesta. + +--Es una opinión ...--respondió Pinedo, inclinándose respetuosamente. + +Este Pinedo, que ocupaba uno de los cuartos terceros de la misma casa +propiedad de Calderón, desempeñaba un empleo de bastante importancia en +la Administración pública. Los vaivenes de la política no lograban +arrancarle de él. Tenía amigos en todos los partidos, sin que se hubiese +jamás decidido por ninguno. Hacía la vida del hombre de mundo; entraba +en las casas más aristocráticas de la corte; trataba familiarmente a la +mayoría de los personajes de la banca y la política; era socio antiguo +del _Club de los Salvajes_, donde se placa en bromear todas las noches +con los jóvenes aristócratas que allí se reunían, quienes le trataban +con harta confianza que no pocas veces degeneraba en grosería. Era +hombre afable, inteligente, muy corrido y experto en el trato de los +hombres; tolerante con toda clase de vanidades por el mismo desprecio +que sentía hacia ellas. No obstante, con la apariencia de hombre cortés +e inofensivo, guardaba en el fondo de su alma un fondo satírico que le +servía para vengarse lindamente, con alguna frase incisiva y oportuna, +de las demasías de sus amiguitos los sietemesinos del _Club_. Estos le +profesaban una mezcla de afecto, desprecio y miedo. Nadie conocía su +procedencia, aunque se daba por seguro que había nacido en humilde cuna. +Unos le hacían hijo de un carnicero de Sevilla; otros le declaraban +granuja de la playa de Málaga en su juventud. Lo que se sabía de +positivo, era que hacía ya muchos años había aparecido en Madrid como +parásito de un título andaluz, el cual, después de haber disipado su +fortuna, se saltó los sesos. En la compañía de éste, nuestro Pinedo +adquirió gran número de relaciones útiles, llegó a conocer y tratar a +toda la gente que hacía viso, entre la cual era popular. Tenía el buen +tacto de echarse a un lado cuando tropezaba con un hombre inflado y +soberbio, dejándole paso. No excitaba los celos de nadie y esto es medio +seguro de no ser aborrecido. Al mismo tiempo su ingenio, su carácter +socarrón, que procuraba mantener siempre dentro de ciertos límites, +despertaba a menudo la alegría en las tertulias; bastaba para darle en +ellas cierta significación, que de otro modo no hubiera disfrutado. + +No tenía más familia que una hija de diez y ocho años llamada Pilar. Su +mujer, a quien nadie conoció, había muerto muchos años hacía. Su sueldo +era de cuarenta mil reales, y con él vivían económicamente padre e hija, +en el tercero que Calderón les dejaba por veintidós duros al mes. Los +gastos mayores de Pinedo eran de representación. Como frecuentaba una +sociedad muy superior a la que, dada su posición, le correspondía, era +preciso vestir con elegancia y asistir a los teatros. Comprendiendo la +necesidad absoluta de seguir cultivando sus relaciones, que eran las +pilastras en que su empleo se sustentaba, imponíase tales dispendios sin +vacilar, ahorrándolo en otras partidas del presupuesto doméstico. Vivía, +pues, en situación permanente de equilibrio. El empleo le permitía +frecuentar la sociedad de los prepotentes, mientras éstos le ayudaban +inconscientemente a mantenerse en el empleo. Ningún ministro se atrevía +a dejar cesante a un hombre con quien iba a tropezar en todas las +tertulias y saraos de la corte. Luego Pinedo tenía el honor de hablar +alguna vez con las personas reales: ciertas frases suyas corrían por los +salones y se celebraban más quizá de lo que merecían, por lo mismo que +en los salones suele haber poco ingenio: tiraba bastante bien con +carabina y con pistola y era inteligentísimo y poseía una copiosa +biblioteca tocante al arte culinario. Los más altos personajes se +sentían lisonjeados cuando oían decir que Pinedo elogiaba a su cocinero. + +--¿Cuándo has estado en el colegio, Pacita?--le preguntó en voz baja +Esperanza a la menor de la marquesa de Alcudia. + +--Pues el viernes; ¿no sabes que mamá nos lleva todos los viernes a +confesar? ¿Y tú? + +--Yo hace lo menos tres semanas que no he estado. Mamá y yo nos +confesamos cada mes. + +--¿Y se conforma con eso el padre Ortega? + +--A mí no me dice nada.... No sé si a mamá.... + +--No le dirá, no: ya sabe muy bien dónde pone el pie. ¿Has visto a las +de Mariani? + +--Sí; hace pocos días, en el Retiro. + +--¿No sabes que María se ha echado un novio? + +--No me ha dicho nada. + +--Sí, de caballería ... hijo del brigadier Arcos.... ¡Un tío más +desgalichado! Feo no es; pero le tiemblan las piernas cuando anda como +si saliese del hospital.... Ya ves, como la mamá es querida del +brigadier ... todo queda en casa. + +--Y tú, ¿sigues con tu primo? + +--No te lo puedo decir. El lunes se marchó enfadado y no ha vuelto por +casa. Mi primo no es lo que parece; no es una mosquita muerta, sino un +pillo muy largo, que si le dan el pie se toma la mano.... ¡Anda! pues si +no anduviese yo con ojo, no sé adonde hubiera parado con la marcha que +llevaba.... ¿Sabes que estaba empeñado en que le regalase mis ligas? + +--¡Jesús!--exclamó la niña de Calderón riendo. + +--Lo que oyes, hija.... Por supuesto que yo le puse de sucio y de +gorrino que no había por dónde cogerle.... Se marchó muy amoscado, pero +ya volverá. + +--Tu primo monta muy bien. Le he visto ayer a caballo. + +--Lo único que sabe hacer. Las letras le estorban. Se ha examinado ya +seis veces de Derecho romano y siempre ha salido suspenso. + +--¡Qué importa!--exclamó la niña de Calderón con un desprecio que +hubiera estremecido a Heinecio en su tumba. Y añadió en seguida: + +--¿Esos sombreros os los ha hecho Mme. Clement? + +--No, los ha encargado mamá a París por la señora de Carvajal, que ha +llegado el sábado. + +--Son muy bonitos. + +--Más que los que hace Mme. Clement ya son. + +Y se enfrascaron por breves momentos en una plática de moda. + +La niña de Calderón, que era bastante fea, poseía, no obstante, cierto +atractivo que provenía acaso de sus cortos años, acaso también de una +boca de labios gruesos y frescos y dientes iguales y blancos, donde la +sensualidad había dejado su sello. La última de Alcudia era una chicuela +de temperamento enfermizo, que no tenía más que huesos y ojos. + +--Oye--le dijo Esperanza cuando se hubieron cansado de hablar de +sombreros--, ¿sabes que el último día que he estado en el colegio les +llevé el retrato de mi hermanito?... Verás qué paso más gracioso. Lo han +retratado desnudo, y como tiene aquello descubierto, la hermana María de +la Saleta no quería enseñarlo a las niñas. Las chicas comenzaron a +gritar: "¡queremos verlo! ¡queremos verlo!" ¿Sabes lo que hizo entonces? +Pues lo fué enseñando con la mano puesta encima, dejando sólo ver el +pecho y la cabeza. + +--¡Chica, qué gracia tiene eso!--exclamó Pacita soltando la carcajada. + +Esperanza la secundó, riendo ambas de tan buena gana que concluyeron por +llamar la atención de la tertulia, sobre todo de la marquesa, que volvió +a dirigir a su hija una mirada severísima. + +Entraba en aquel momento una señora que representaba cuarenta años; el +rostro, hermoso aún, pintado, con señales impresas más que de los años, +de una vida agitada y galante. + +--Aquí está Pepa Frías--dijo sonriendo Mariana, la esposa de Calderón. + +--Eso es; aquí está Pepa Frías--respondió con afectado mal humor la +misma--. Una mujer que no tiene pizca de vergüenza al poner los pies en +esta casa. + +Los tertulios rieron. + +--¿Tú te crees por lo visto que soy de la Inclusa? ¿que no tengo casa? +Pues sí que la tengo, Salesas, 60, principal.... Es decir, la tiene el +casero.... Pero le pago, lo que no harán seguramente todos tus +inquilinos. Perdone usted, Pinedo; no le había visto.... Y también tengo +mis sábados ... y no hay tanto calor como aquí ¡uf! y doy chocolate y +té, y conversación y todo ... lo mismo que aquí. + +Mientras decía esto, iba saludando a los circunstantes con semblante +furioso. Pero como todos sabían a qué atenerse, reían. + +Era una mujer metida en carnes, los cabellos artificialmente rubios, los +ojos un poco saltones, pero hermosos, la boca fresca y sensual; una +mujer agradable, en suma, que había tenido y que seguía teniendo, a +pesar de sus años, muchos apasionados. + +--Lo que no hay--añadió acercándose a la señora de Calderón y dándole +dos sonoros besos en las mejillas--es una mujer tan ingrataza y tan +insignificante como tú.... Por supuesto, que yo no vengo ya a verte a +ti, sino a mi señor D. Julián, que alguna vez que otra sube a darme las +buenas tardes y a decirme cómo anda la cotización.... Y a propósito de +cotización, Clementina, dile a tu marido que suspenda aquello hasta que +le avise.... Mejor dicho, no le digas nada; yo pasaré esta noche por tu +casa. + +--¡Pero hija, qué líos traes siempre con el papel y la Bolsa y las +acciones!--exclamó Mariana. + +--Pues los mismos que tú traerías si no tuvieses un marido tan activo +que se encarga de calentarse la cabeza para que tú la tengas fresca y +descansada.... + +--Vaya, Pepa, no me eche usted piropos, que voy a ponerme colorado--dijo +Calderón. + +--No digo más que la verdad. ¡Si creerán que es plato de gusto estar +pensando en si baja o si sube el papel, escribir cartas y endosos y +andar camino del Banco! + +--Imagino yo, Pepa--manifestó el general con sonrisa galante--que por +más que diga, usted tiene afición a los negocios. + +--¿Imagina usted? ¡Qué raro! + +--No tengo tanta imaginación como usted, pero alguna sí--respondió el +general un poco molestado por la risa que la frase de Pepa había +producido. + +Esta Pepa era una mujer que gozaba fama de chistosa en sociedad, aunque +realmente su gracia se confundía a menudo con la desvergüenza. Hablar +siempre con rostro enojado, llamar a las cosas por su nombre, por crudo +que fuese, decir una fresca al lucero del alba; tales eran las +cualidades que habían logrado darle popularidad en los salones. Había +quedado viuda bastante joven, con dos hijos, un varón que había seguido +la carrera de marino y que a la sazón estaba navegando, y una hija a +quien había casado hacía un año. Su marido había sido comerciante, y en +los últimos años jugaba en la Bolsa con fortuna. En esta temporada, Pepa +contrajo la misma pasión. Una vez viuda siguió alimentándola. La +prudencia, o por mejor decir la timidez que caracteriza a las mujeres en +los negocios, la habían librado de la ruina, que suele ser, tarde o +temprano, inevitable para los apasionados al juego. Algo se había +mermado su fortuna, pero aún disfrutaba de un envidiable bienestar. + +--Pepa, el asunto marcha admirablemente--dijo Pinedo--. De Zaragoza han +pedido un volcán y en la Coruña ha resuelto el Ayuntamiento establecer +dos, al oriente y al poniente de la ciudad. + +--Me alegro, me alegro muchísimo. ¿De manera que no suelto las acciones? + +--Nunca; el sindicato tiene seguridad de que antes de un mes subirán a +trescientos. + +Los pocos que estaban en la broma rieron. Los demás fijaron en ellos sus +ojos con curiosidad. + +--¿Qué es eso de los volcanes, Pinedo?--preguntó la esposa de Calderón. + +--Señora, se ha formado una sociedad para establecer volcanes en las +poblaciones. + +--¡Ah! ¿Y para que sirven esos volcanes? + +--Para la calefacción, y además como objeto de adorno. + +Todos comprendieron ya la burla menos la linfática señora, que siguió +preguntando con interés los pormenores del negocio. Los tertulios reían, +hasta que Calderón, entre risueño y enojado, exclamó: + +--¡Pero mujer, no seas tan cándida! ¿No ves que es una guasa que se +traen Pepa y Pinedo? + +Estos protestaron afectando gran formalidad, pero la primera dijo al +oído del segundo: + +--Si será pánfila esta Mariana, que hace ya tres meses que el general +Cruzalcobas le está haciendo el amor y aún no se ha enterado. + +Así llamaba Pepa al general Patiño, y no sin fundamento. A pesar de su +apuesta figura un tanto averiada, y de su continente marcial, Patiño era +un veterano falsificado. Sus grados habían sido ganados sin derramar una +gota de sangre. Primero como ayo instructor del arte militar de una +persona real; miembro después de algunas comisiones científicas, y +empleado últimamente en el ministerio de la Guerra, cultivando la +amistad de todos los personajes políticos; diputado varias veces; +senador por fin y ministro del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, no +había estado en el campo de batalla sino persiguiendo a un general +revolucionario, y eso con firme propósito de no alcanzarle nunca. Como +había viajado un poco y se jactaba de haber visto todos los adelantos +del arte de la guerra, pasaba por militar instruído. Estaba suscrito a +dos o tres revistas científicas; citaba en las tertulias, cuando se +tocaba a su profesión, algunos nombres alemanes; para discutir empleaba +un tono enfático y sacaba voz de gola que imponía respeto a los oyentes. +Pero la verdad es que las revistas se quedaban siempre por abrir sobre +la mesa de noche, y los nombres alemanes, aunque bien pronunciados, no +eran más que sonidos en su boca. Preciábase de militar a la moderna por +esto y por vestir siempre de paisano. Amaba las artes, sobre todo la +música: abonado constante al teatro Real y a los cuartetos del +Conservatorio. Amaba también las flores y las mujeres, muy especialmente +a la mujer del prójimo. Era catador insaciable de la fruta del cercado +ajeno. Su vida se deslizaba modesta y feliz, regando las gardenias de su +jardincito de la calle de Ferraz y seduciendo a las esposas de los +amigos. Hacía esto último por vocación, como se deben hacer las cosas, y +ponía en ello todo el empeño y concentraba todas las fuerzas de su +lúcida inteligencia, lo cual es de absoluta necesidad para hacer algo +grande y provechoso en el mundo. Sus conocimientos estratégicos, que no +había tenido ocasión de aplicar en el campo de batalla, servíanle +admirablemente para entrar a saco en el corazón de las bellas damas de +la corte. Bloqueaba primero la plaza con miradas lánguidas, acudiendo a +los teatros, al paseo, a las iglesias que ellas frecuentaban. En todas +partes el sombrero flamante y reluciente de Patiño se agitaba en el aire +declarando la ardiente y respetuosa pasión de su dueño. Estrechaba +después el cerco intimando en la casa, trayendo confites a los niños, +comprándoles juguetes y libros de estampas, llevándoles alguna vez a +almorzar. Se hacía querer de los criados con regalos oportunos. Venía +después el asalto; la carta o la declaración verbal. Aquí desplegaba +nuestro general una osadía y un arrojo singulares que, contrastaban +notablemente con la prudencia y habilidad del cerco. Esta complejidad de +aptitudes ha caracterizado siempre a los grandes capitanes, Alejandro, +César, Hernán Cortés, Napoleón. + +Los años no conseguían ni calmar su pasión por las altas empresas ni +mermar sus extraordinarias facultades. O por mejor decir lo que perdía +en vigor ganábalo en arte, con lo que se restablecía el equilibrio en +aquel privilegiado temperamento. Mas la fortuna, según ha tenido a bien +comunicar a varios filósofos, se niega a ayudar a los viejos. El insigne +capitán había experimentado en los últimos tiempos algunos descalabros +que no podían atribuirse a falta de previsión o valor, sino a la +versatilidad de la suerte. Dos jóvenes casadas le habían dado calabazas +consecutivamente. Como sucede a todos los hombres de verdadero genio en +quien los reveses no producen desmayos femeniles, antes sirven para +concentrar y vigorizar las fuerzas de su espíritu. Patiño no lloró como +Augusto sobre sus legiones. Pero meditó, y meditó largamente. Y su +meditación fué de fecundos resultados. Un nuevo plan estratégico, +asombroso como todos los suyos, surgió del torbellino de sus +pensamientos elevados. Dándose cuenta perfecta del estado y cantidad de +sus fuerzas de ataque y calculando con admirable precisión el grado de +resistencia que podían ofrecerle sus dulces enemigos, comprendió que no +debía atacar las plazas nuevas, cuyas fortificaciones son siempre más +recias, sino aquellas que por su antigüedad empezasen ya a desmoronarse. +Tal viva penetración del arte y tal destreza en la ejecución como el +general poseía, anunciaban desde luego la victoria. Y, en efecto, a +consecuencia del nuevo y acertado plan de ataque, comenzaron a rendirse +una en pos de otra, a sus armas, no pocas bellezas de las mejor +sazonadas y maduras de la capital. Y en los brazos de estas Venus de +plateados cabellos siguió recogiendo el merecido premio a su prudencia y +bravura. + +Como el cartaginés Aníbal, Patiño sabía variar en cada ocasión de +táctica, según la condición y temperamento del enemigo. Con ciertas +plazas convenía el rigor, desplegar aparato de fuerza. En otras era +necesario entrar solapadamente sin hacer ruido. A una dama le gustaba el +aspecto marcial y varonil del conquistador; se deleitaba escuchando las +memorables jornadas de Garravillas y Jarandilla, cuando iba persiguiendo +a los sublevados. A otra le placa oirle disertar en estilo correcto con +su hermosa voz de gola, acerca de los problemas políticos y militares. A +otra en fin, le extasiaba oirle interpretar alguna famosa melodía de +Mozart o Schuman en el violoncelo. Porque nuestro héroe tocaba el +violoncelo con rara perfección y fuerza es confesar que este +delicadísimo instrumento le ayudó poderosamente en las más de sus +famosas conquistas. Arrastraba las notas de un modo irresistible, +indicando bien claramente que, a pesar de su arrojado y belicoso +temperamento, poseía un corazón sensible a las dulzuras del amor. Y por +si este arrastre oportunísimo de las notas no lo decía con toda +claridad, corrobóralo un alzar de pupilas y meterlas en el cogote, +dejando descubierto sólo el blanco de los ojos, cuando llegaba al punto +álgido o patético de la melodía, que realmente era para impresionar a +cualquier belleza por áspera que fuese. + +La maliciosa insinuación de Pepa Frías tenía fundamento. El bravo +general hacía ya algún tiempo "que estaba poniendo los puntos" a la +señora de Calderón, aunque ésta no daba señales de advertirlo. Jamás en +sus muchas y brillantes campañas se le había presentado un caso +semejante. Disparar contra una plaza durante algunos meses cañonazos y +más cañonazos, meter dentro de ella granadas como cabezas y permanecer +tan sosegada, durmiendo a pierna suelta como si le echasen bolitas de +papel. Cuando el general le soltaba algún requiebro a quemarropa, +Mariana sonreía bondadosamente. + +--Cállese usted, pícaro. ¡Buen pez debió usted de haber sido en sus +buenos tiempos! + +Patiño se mordía los labios de coraje. ¡Los buenos tiempos! ¡El, que +pensaba que nunca los había tenido mejores! Pero con su inmenso talento +diplomático sabía disimular y sonreía también como el conejo. + +--¿Cuándo te han comprado esa pulsera?--preguntó Pacita a Esperanza, +reparando en una caprichosa y elegante que ésta traía. + +--Me la ha regalado el general hace unos días. + +--¡Ah! ¿El general, por lo visto, te hace muchos regalos?--dijo la de +Alcudia con leve expresión irónica que su amiga no entendió. + +--Sí; es muy bueno, siempre nos trae regalos. A mi hermanito le ha +comprado una medalla preciosa. + +--¿Y a tu mamá no le hace regalos? + +--También. + +--¿Y qué dice tu papá? + +--¿Mi papá?--exclamó la niña levantando los ojos con sorpresa--, ¿qué ha +de decir? + +Pacita, sin contestar, llamó la atención de una de sus hermanas. + +--Mercedes, mira qué pulsera tan bonita le ha regalado el general a +Esperanza. + +La segunda de Alcudia perdió su rigidez por un momento, y tomando el +brazo de Esperanza la examinó con curiosidad. + +--Es muy bonita. ¿Te la ha regalado el general?--preguntó cambiando al +mismo tiempo con su hermana una mirada maliciosa. + +--Aquí está Ramoncito--dijo Esperanza volviendo los ojos a la puerta. + +--¡Ah! Ramoncito Maldonado. + +Un joven delgado, huesudo, pálido, de patillas negras que tocaban en la +nariz, como las gastaba entonces el rey, y a su imitación muchos jóvenes +aristócratas, entró sonriente y comenzó a saludar con desembarazo a +todos, apretándoles la mano con leve sacudida y acercándola al pecho, +del modo extravagante que se hace algunos años entre los pisaverdes +madrileños. En cuanto él entró esparcióse por la habitación un perfume +penetrante. + +--¡Jesús, qué peste!-exclamó por lo bajo Pepa Frías después de darle la +mano-. ¡Qué afeminado es este Ramoncito! + +--¡Hola, barbián!-dijo el joven tomando de la barba con gran +familiaridad a Pinedo-. ¿Qué te has hecho ayer? Pepe Castro ha +preguntado por ti.... + +--¿Ha preguntado por mí Pepe Castro? ¡Tanto honor me confunde! + +Causaba cierta sorpresa ver a Maldonado tutear a un hombre ya entrado en +años y de venerable aspecto. Todos los mozalbetes del _Club de los +Salvajes_ hacían lo mismo, sin que Pinedo se diese por ofendido. + +--Ahí tienes a Mariana--siguió éste--que acaba de hablar perrerías de +ti, y con razón. + +--¿Pues? + +--No haga usted caso, Ramoncito--exclamó la señora de Calderón asustada. + +--Y Pepa también. + +--¿Usted, Pepa?-preguntó el mancebo queriendo demostrar desembarazo, +pero inquieto en realidad, porque la de Frías era con razón temida. + +--Yo, sí. Vamos a cuentas, Ramoncito, ¿qué se propone usted echando +sobre sí tanto perfume? ¿Es que pretende usted seducirnos a todas por el +órgano del olfato? + +--Por cualquier órgano me agradaría seducir a usted, Pepa. La tertulia +celebró la respuesta. Se oyó una espontánea carcajada. Pacita la había +soltado. Su mamá se mordió los labios de ira y encargó a la hija que +tenía más cerca que hiciese presente a la otra, para que a su vez lo +comunicase a la menor, que era una desvergonzada y que en llegando a +casa se verían las caras. + +--¡Hombre, bien! choque usted--exclamó la de Frías, dando la mano a +Ramoncito-. Es la única frase regular que le he oído en mi vida. +Generalmente no dice usted más que tonterías. + +--Muchas gracias. + +--No hay de qué. + +--Ya hemos leído la pregunta que usted hizo en el Ayuntamiento, +Ramoncito--dijo la señora de Calderón, mostrándose amable para +desvirtuar la acusación de Pinedo. + +--¡Ps! cuatro palabrejas. + +--Por ahí se empieza, joven--manifestó Calderón con acento Protector. + +--No; no se empieza por ahí--dijo gravemente Pinedo--. Se empieza por +_rumores_. Luego vienen las _interrupciones.... (¡Es inexacto! +¡Pruébemelo su señoría! La culpa es de los amigos de su señoría.)_ En +seguida llegan los ruegos y las preguntas. Después la explicación de un +voto particular o la defensa de una proposición incidental. Por último, +la intervención en los grandes debates económicos.... Pues bien. Ramón +se encuentra ya en la tercer categoría, en la de los ruegos. + +--Gracias, Pinedito, gracias--respondió el joven algo amoscado--.Pues ya +que he llegado a esa categoría, _te ruego_ que no seas tan guasón. + +--¡Hombre, tampoco está mal eso!--exclamó Pepa Frías con asombro--. +Ramoncito, va usted echando ingenio. + +El joven concejal fué a sentarse entre la niña de la casa y la menor de +Alcudia, que se apartaron de mala gana para dejarle introducir su silla. +Este Maldonado, muchacho de buena familia, no enteramente desprovisto de +bienes de fortuna y elegido recientemente concejal por la Inclusa, +dirigía desde hace algún tiempo sus obsequios a la niña de Calderón. Era +un matrimonio bastante proporcionado, al decir de los amigos. Esperanza +sería más rica que Ramoncito, porque la hacienda de D. Julián era sólida +y considerable; pero aquél, que tampoco estaba en la calle, tenía ya +comenzada con buenos auspicios su carrera política. Los padres de la +chica ni se oponían ni alentaban sus pretensiones. Con el aplomo y la +superioridad que da el dinero, Calderón apenas fijaba la atención en +quién requería de amores a su hija, abrigando la seguridad de que no le +faltarían buenos partidos cuando quisiera casarla. Y en efecto, cinco o +seis pollastres de lo más elegante y perfilado de la sociedad madrileña +zumbaban en los paseos, en las tertulias y en el teatro Real alrededor +de la rica heredera, como zánganos en torno de una colmena. Ramoncito +tenía varios rivales, algunos de consideración. No era lo peor esto, +sino que la niña, tan apagada de genio, tan tímida y silenciosa +ordinariamente, sólo con él era atrevida y desenfadada, autorizándose +bromitas más o menos inocentes, respuestas y gestos bruscos que +mostraban bien claro que no le tomaba en serio. Por eso le decía a +menudo Pepe Castro, su amigo y confidente, que se hiciese valer un poco +más; que no se manifestase tan rendido ni ansioso; que a las mujeres hay +que tratarlas con un poco de desdén. + +Este Pepe Castro no sólo era el amigo y el confidente de Maldonado, pero +también su modelo en todos los actos de la vida social y privada. Los +juicios que pronunciaba acerca de las personas, los caballos, la +política (de esto hablaba pocas veces), las camisas y los bastones eran +axiomas incontrovertibles para el joven concejal. Imitábale en el +vestir, en el andar, en el reir. Si el otro compraba una jaca española +cruzada, ya estaba Ramoncito vendiendo la suya inglesa para adquirir +otra parecida; si le daba por saludar militarmente llevándose la mano +abierta a la sien, a los pocos días Ramoncito saludaba a todo el mundo +como un recluta; si tomaba una chula por querida, no tardaba mucho +nuestro joven en pasear por los barrios bajos en busca de otra. Pepe +Castro se peinaba echando el pelo hacia adelante, para ocultar cierta +prematura calva. Ramoncito, que tenía un pelo hermoso se peinaba +también hacia adelante. Hasta la calva hubiera imitado con gusto por +parecerle más _chic_. Pues bien, a pesar de tan devota imitación no +había podido obedecerle en lo tocante a sus incipientes amores. Y esto +porque, aunque parezca raro, Ramoncito había llegado a interesarse de +verdad por la niña. El amor pocas veces es un sentimiento simple. A +menudo contribuyen formarle y darle vida otras pasiones, como la +vanidad, la avaricia, la lujuria, la ambición. Así formado apenas se +distingue del verdadero amor: inspira el mismo vigilante cuidado y causa +las mismas zozobras y penas. Ramoncito se creía sinceramente enamorado +de Esperancita, y acaso tuviera razón para ello, pues la apetecía, +pensaba en ella a todas horas, buscaba con afán los medios de agradarla +y aborrecía de muerte a sus rivales. Por mas que se esforzaba en seguir +los consejos del admirado Pepe Castro, procurando ocultar su inclinación +o al menos la vehemencia con que la sentía, no lo lograba. Había +empezado por cálculo a festejarla, con el dominio sobre sí de un hombre +que tiene libre el corazón: había llegado pronto, gracias a la +resistencia desdeñosa de la chica, a preocuparse vivamente, a sentirse +aturdido y fascinado en su presencia. Luego la competencia de otros +pollos le encendía la sangre y los deseos de hacerse pronto dueño de la +mano de la niña. En obsequio a la verdad, hay que decir que se había +olvidado "casi" de los millones de Calderón, que amaba ya a la hija +"casi" desinteresadamente. + +--¿Conque ha hablado usted en el Ayuntamiento, Ramón?--le preguntó +Pacita--. ¿Y qué ha dicho usted? + +--Nada, cuatro palabras sobre el servicio de alcantarillas--respondió +con afectado aire de modestia el joven. + +--¿Pueden ir las señoras al Ayuntamiento? + +--¿Por qué no? + +--Pues yo quisiera mucho oirle hablar un día.... Y Esperancita tiene más +deseos que yo, de seguro. + +--¡No, no!... Yo no--se apresuró a decir la niña. + +--Vamos, chica, no lo disimules. ¿No has de tener ganas de oir hablar a +tu novio? + +Esperanza se puso como una amapola y exclamó precipitadamente: + +--Yo no tengo novio, ni quiero tenerlo. + +Ramoncito también se puso colorado. + +--¡Pero qué cosas tan horribles tienes, Paz!--siguió aturdida y +confusa--. No vuelvas a hablar así porque me marcho de tu lado. + +--Perdona, hija--dijo la maliciosa niña, que se gozaba en el +aturdimiento de su amiga y del concejal--. Yo creía.... Hay muchos que +lo dicen.... Entonces, si no es Ramón será Federico.... Maldonado +frunció el entrecejo. + +--Ni Federico ni nadie.... ¡Déjame en paz!... mira, aquí está el padre +Ortega; levántate. + + + + +II + +#Más personajes.# + + +Un clérigo alto, de rostro pálido y redondo, joven aún, con ojos azules +y mirada vaga de miope, apareció en la puerta. Todos se levantaron. La +marquesa de Alcudia avanzó rápidamente y fué a besarle la mano. Detrás +de ella hicieron lo mismo sus hijas, Mariana y las demás señoras de la +tertulia. + +--Buenas tardes, padre--. Buenos ojos le vean, padre--. Siéntese aquí, +padre.--No, ahí no, padre; véngase cerca del fuego. + +El sexo masculino le fué dando la mano con afectuoso respeto. La voz del +sacerdote, al preguntar o responder en los saludos era suave, casi de +falsete, como si en la pieza contigua hubiese un enfermo; su sonrisa era +triste, protectora, insinuante. Parecía que le habían arrancado a su +celda y a sus libros con gran trabajo, que entraba allí con repugnancia, +sólo por hacer algún bien con el contacto de su sabia y virtuosísima +persona a aquellos buenos señores de Calderón, de quienes era director +espiritual. Sus hábitos y sotana eran finos y elegantes; los zapatos de +charol con hebilla de plata; las medias de seda. + +Le dieron la enhorabuena calurosamente por una oración que había +pronunciado el día anterior en el oratorio del Caballero de Gracia. El +se contentó con sonreír y murmurar dulcemente: + +--Dénsela a ustedes, señoras, si han sacado algún fruto. + +El padre Ortega no era un clérigo vulgar, al menos en la opinión de la +sociedad elegante de la corte, donde tenía mucho partido. Sin pecar de +entremetido frecuentaba las casas de las personas distinguidas. No le +gustaba hacer ruido ni llamar la atención de las tertulias sobre sí. No +daba ni admitía bromas, ni tenía el temperamento abierto y jaranero que +suele caracterizar a los sacerdotes que gustan del trato social. Si era +intrigante, debía de serlo de un modo distinto de lo que suele verse en +el mundo. Discreto y afable, humilde, grave y silencioso cuando se +hallaba en sociedad, procurando borrar y confundir su personalidad +entre las demás, adquiría relieve cuando subía a la cátedra del Espíritu +Santo, lo que hacía a menudo. Allí se expresaba con desenfado y +verbosidad sorprendentes. No lograba conmover al auditorio ni lo +pretendía, pero demostraba un talento claro y una ilustración poco común +en su clase. Porque era de los poquísimos sacerdotes que estaban al +tanto de la ciencia moderna, o al menos semejaba estarlo. En vez de las +pláticas morales que se usan y de las huecas y disparatadas +declamaciones de sus colegas contra la ciencia y la razón, los sermones +de nuestro escolapio trascendían fuertemente a lecturas modernísimas: en +todos ellos procuraba demostrar directa o indirectamente que no existe +incompatibilidad entre los adelantos de la ciencia y el dogma. Hablaba +de la evolución, del transformismo, de la lucha por la existencia, +citaba a Hegel alguna vez, traía a cuento la teoría de Malthus sobre la +población, el antagonismo del trabajo y el capital. De todo procuraba +sacar partido en defensa de la doctrina católica. Para rechazar los +nuevos ataques era necesario emplear nuevas armas. Hasta se confesaba, +en principio, partidario de las teorías de Darwin, cosa que tenía +sorprendidos e inquietos a algunos de sus timoratos amigos y penitentes, +pero esto mismo contribuía a infundirles más respeto y admiración. +Cuando hablaba para las señoras solamente, prescindía de toda erudición +que pudiera parecerles enfadosa; adoptaba un lenguaje mundano. Les +hablaba de sus tertulias, de sus saraos, de sus trajes y caprichos, como +quien los conoce perfectamente; sacaba comparaciones y argumentos de la +vida de sociedad, y esto encantaba a las damas y las postraba a sus +pies. Era el confesor de muchas de las principales familias de la +capital. En este ministerio demostraba una prudencia y un tacto +exquisitos. A cada persona la trataba según sus antecedentes, posición y +temperamento. Cuando tropezaba con una devota escrupulosa, viva y +ardiente como la marquesa de Alcudia, el buen escolapio apretaba de +firme las clavijas, se mostraba exigente, tiránico, entraba en los +últimos pormenores de la vida doméstica y los reglamentaba. En casa de +Alcudia no se daba un paso sin su anuencia. Y en estos sitios, como si +se gozase en mostrar su poder, adoptaba un continente grave y severo que +en otras partes no se le conocía. Cuando daba con alguna familia +despreocupada, con poca afición a la iglesia, ensanchaba la manga, se +hacía benigno y tolerante, procurando nada más que guardasen las formas +y no diesen mal ejemplo a los otros. Hacía cuanto le era posible por +afianzar esa alianza dichosa establecida de poco tiempo a esta parte +entre la religión y el "buen tono" en nuestro país. Cada día sacaba una +moda que a ello contribuyese, traducidas unas del francés, otras nacidas +en su propio cerebro. En la capilla u oratorio de alguna familia ilustre +reunía ciertos días del año por la tarde a las damas conocidas. Eran +unas agradabilísimas _matinées_, donde se oraba, tocaba el órgano +expresivo la más hábil pianista, decía el padre una plática familiar, +departía después amigablemente con las señoras acerca de asuntos +religiosos, se confesaba la que quería, y por último pasaban al comedor, +donde se tomaba te, cambiando de conversación. Cuando fallecía alguna +persona de estas familias, el padre Ortega se hacía poner en las +papeletas de defunción como director espiritual, rogando que la +encomendasen a Dios. Luego repartía entre todos los amigos unos +papelitos impresos o memorias con oraciones, donde se pedía al Supremo +Hacedor con palabras encarecidas y melosas que por tal o cual mérito que +resplandeció en su sagrada pasión perdonase al conde de T*** o a la +baronesa de M*** el pecado de soberbia o de avaricia, etc. Generalmente +no era aquel en que más había sobresalido el difunto, lo cual hacía el +padre con buen acuerdo para evitar el escándalo y una pena a la familia. +También se encargaba de gestionar la adquisición del mayor número +posible de indulgencias, la bendición papal _in articulo mortis_, las +preces de algún convento de monjas, etc. Siendo su amigo y penitente se +podía tener la seguridad de no ir al otro mundo desprovisto de buenas +recomendaciones. Lo que no sabemos es el caso que Dios hacía de ellas, +si escribía encima de las memorias con lápiz azul, como los ministros, +"hágase", o si preguntaba al padre Ortega, como la señora del cuento: +"¿Y a usted quién le presenta?" + +Cuando hubo cambiado algunas palabras corteses con casi todos los +tertulios, haciendo a cada cual la reverencia que dada su posición le +correspondía, la marquesa de Alcudia le tomó por su cuenta, y llevándole +a uno de los ángulos del salón y sentados en dos butaquitas, comenzó a +hablarle en voz baja como si se estuviese confesando. El clérigo, con el +codo apoyado en el brazo del sillón, cogiendo con la mano su barba +rasurada, los ojos bajos en actitud humilde, la escuchaba. De vez en +cuando profería también alguna palabra en voz de falsete, que la +marquesa escuchaba con profundo respeto y sumisión, lo cual no impedía +que al instante volviese a la carga gesticulando con viveza, aunque sin +alzar la voz. + +Había entrado poco después que el padre un joven gordo, muy gordo, +rubio, con patillitas que le llegaban poco más abajo de la oreja, mucha +carne en los ojos y fresco y sonrosado color en las mejillas. La ropa le +estallaba. Su voz era levemente ronca y la emitía con fatiga. Al entrar +nublóse la descolorida faz de Ramoncito Maldonado. El recién llegado era +hijo de los condes de Casa-Ramírez y uno de los pretendientes a la mano +de la primogénita de Calderón. Jacobo Ramírez o Cobo Ramírez, como se le +llamaba en sociedad, pasaba por chistoso por el mismo motivo que Pepa +Frías, aunque con menos razón. Caracterizábale una libertad grosera en +el hablar, un desprecio cínico hacia las personas, aun las más +respetables, y una ignorancia que rayaba en lo inverosímil. Sus chistes +eran de lo más burdo y soez que es posible tolerar entre personas +decentes. Alguna vez daba en el clavo, esto es, tenía alguna ocurrencia +feliz; mas, por regla general, sus chuscadas eran pura y lisamente +desvergüenzas. + +La tertulia, no obstante, se regocijó con su entrada. Una sonrisa feliz +se esparció por todos los rostros, menos el de Ramoncito. + +--Oiga usted, Calderón--entró diciendo, sin saludar--. ¿Cómo se arregla +usted para tener siempre criados tan guapos?... A uno de ellos, el de la +entrada, con la poca luz que había y la voz de mezzo-soprano que me +gasta, le he confundido con una muchacha. + +--¡Hombre, no!--exclamó riendo el banquero. + +--¡Hombre, sí! A mí no me importa nada que usted traiga todos los Romeos +que guste.... ¿Viene por aquí su amigo Pinazo? + +Los que entendieron adónde iba a parar, que eran casi todos, soltaron la +carcajada. + +--¡No viene! ¡no viene!--dijo Calderón casi ahogado por la risa. + +--¿De qué se ríen?--preguntó Pacita por lo bajo a Esperanza. + +--No sé--respondió ésta con acento de sinceridad, encogiéndose de +hombros. + +--De seguro Cobo ha dicho una barbaridad. Se lo preguntaré después a +Julia que no dejará de haberla cogido. + +Volvieron ambas la vista hacia la mayor de Alcudia y la vieron inmóvil, +rígida, con los ojos bajos como siempre. En el ángulo de sus labios, sin +embargo, vagaba una leve sonrisa maliciosa que mostraba que no sin razón +la hermanita fiaba en sus profundos conocimientos. + +--Hola, Ramoncillo--dijo acercándose a Maldonado y dándole una palmada +en la mejilla con familiaridad--. Siempre tan guapote y tan seductor. + +Estas palabras fueron dichas en tono entre afectuoso e irónico, que le +sentó muy mal al joven. + +--No tanto como tú..., pero en fin, vamos tirando--respondió Ramoncito. + +--No, no, tú eres más guapo.... Y si no que lo digan estas niñas.... Un +poco flacucho estás, sobre todo desde hace una temporada, pero ya +doblarás en cuanto se te pase eso. + +--No tiene que pasarme nada.... Ya sé que nunca podré ser de tantas +libras como tú--replicó más picado. + +--Pues tienes más hierbas. + +--Allá nos vamos, chico; no vengas echándotelas de _fanciullo_, porque +es muy cursi, sobre todo delante de estas niñas. + +--¡Pero hombre, que siempre han de estar ustedes riñendo!--exclamó Pepa +Frías--. Acaben ustedes pronto por batirse, ya que los dos no caben en +el mundo. + +--Donde no caben los dos--le dijo por lo bajo Pinedo--es en casa de +Calderón. + +--Nada de eso--manifestó Cobo en tono ligero y alegre--. Los amigos más +reñidos son los mejores amigos. ¿Verdad, barbián? + +Al mismo tiempo tomó la cabeza de Ramoncito con ambas manos y se la +sacudió cariñosamente. Este le rechazó de mal humor. + +--Quita, quita, no seas sobón. + +Cobo y Maldonado eran íntimos amigos. Se conocían desde la infancia. +Habían estado juntos en el colegio de San Antón. Luego en la sociedad +siguieron manteniendo relaciones estrechas, principalmente en el _Club +de los Salvajes_, adonde ambos acudían asiduamente. Como ambos ejercían +la misma profesión, la de pasear a pie, en coche y a caballo; como ambos +frecuentaban las mismas casas y se encontraban todos los días en todas +partes, la confianza era ilimitada. Siempre había habido entre ellos, +sin embargo, una graciosa hostilidad, pues Cobo despreciaba a Ramoncito, +y éste, que lo adivinaba, manteníase constantemente en guardia. Esta +hostilidad no excluía el afecto. Se decían mil insolencias, disputaban +horas enteras; pero en seguida salían juntos en coche como si no hubiera +pasado nada, y se citaban para la hora del teatro. Maldonado tomaba las +cosas de Cobo en serio. Este se gozaba en llevarle la contraria en +cuanto decía, hasta que conseguía irritarlo, ponerlo fuera de si. Mas el +afecto desapareció en cuanto ambos pusieron los ojos en la chica de +Calderón. No quedó más que la hostilidad. Sus relaciones parecía que +eran las mismas; reuníanse en el club diariamente, paseaban a menudo +juntos, iban a cazar al Pardo como antes. En el fondo, sin embargo, se +aborrecían ya cordialmente. Por detrás decían perrerías el uno del otro; +Cobo con más gracia, por supuesto, que Ramoncito, porque le tenía, +fundada o infundadamente, un desprecio verdadero. + +--Vamos, les pasa a ustedes lo que a mi hija y su marido....--dijo la +de Frías. + +--¡No tanto! ¡no tanto, Pepa!--interrumpió Ramírez afectando susto. + +--¡Pero qué sinvergüenza es usted, hombre!--exclamó aquélla tratando de +contener la risa, que no cuadraba a su mal humor característico--. Se +parecen ustedes en que siempre están regañando y haciendo las paces. + +Y se puso a describir con bastante gracia la vida matrimonial de su +hija. Lo mismo ella que el marido eran un par de chiquillos mimosos, +insoportables. Sobre si no la había pasado el plato a tiempo o no la +había echado agua en la copa, sobre los botones de la camisa, o si no +cepillaron la ropa, o tenía la ensalada demasiado aceite, armaban +caramillos monstruosos. Los dos eran Igualmente susceptibles y +quisquillosos. A veces se pasaban seis u ocho días sin hablarse. Para +entenderse en los menesteres de la vida se escribían cartitas y en ellas +se trataban de usted--. "Asunción me ha pasado un recado diciéndome que +vendrá a las ocho para llevarme al teatro. ¿Tiene usted inconveniente en +que vaya?"--escribía ella dejándole la carta sobre la mesa del +despacho--. "Puede usted ir adonde guste"--respondía él por el mismo +procedimiento--. "¿Qué platos quiere usted para mañana? ¿Le gusta a +usted la lengua en escarlata?"--"Demasiado sabe usted que no como +lengua. Hágame el favor de decir a la cocinera que traiga algún pescado, +pero no boquerones como el otro día, y que no fría tanto las tortillas". +Ninguno de los dos quería humillarse al otro. Así que, esta tirantez se +prolongaba ridículamente, hasta que ella, Pepa, los agarraba por las +orejas, les decía cuatro frescas y les obligaba a darse la mano. Luego, +en las reconciliaciones, eran extremosos. + +--¿Sabe usted, Pepa, que no quisiera estar yo allí en el momento de la +reconciliación?--dijo Cobo haciendo alarde nuevamente de su malignidad +brutal. + +--Tampoco yo, hijo--respondió, dando un suspiro de resignación que hizo +reir--. Pero ¡qué quiere usted! Soy suegra, que es lo último que se +puede ser en este mundo, y tengo esa penitencia y otras muchas que usted +no sabe. + +--Me las figuro. + +--No se las puede usted figurar. + +--Pues, querida, a mí me gustaría muchísimo ver a mis hijos +reconciliados. No hay cosa más fea que un matrimonio reñido--dijo la +bendita de Mariana con su palabra lenta, arrastrada, de mujer linfática. + +--También a mí ... pero después que pasa la reconciliación--respondió +Pepa, cambiando miradas risueñas con Cobo Ramírez y Pinedo. + +--¡De qué buena gana me reconciliaría yo con usted, Mariana, del mismo +modo que esos chicos!--dijo en voz muy baja el almibarado general +Patiño, aprovechando el momento en que la esposa de Calderón se inclinó +para hurgar el fuego con un hierro niquelado. Al mismo tiempo, como +tratase de quitárselo para que ella no se molestase, sus dedos se +rozaron, y aun puede decirse, sin faltar a la verdad, que los del +general oprimieron suave y rápidamente los de la dama. + +--¡Reconciliarse!--dijo ésta en voz natural--. Para eso es necesario +antes estar enfadados y, a Dios gracias, nosotros no lo estamos. + +El viejo tenorio no se atrevió a replicar. Rió forzadamente, dirigiendo +una mirada inquieta a Calderón. Si insistía, aquella pánfila era capaz +de repetir en voz alta la atrevida frase que acababa de decirle. + +--Por supuesto--siguió Pepa--que yo me meto lo menos posible en sus +reyertas. Ni voy apenas por su casa. ¡Uf! ¡Me crispa el hacer el papel +de suegra! + +--Pues yo, Pepa, quisiera que fuese usted mi suegra--dijo Cobo, +mirándola a los ojos codiciosamente. + +--Bueno, se lo diré a mi hija, para que se lo agradezca. + +--¡No, si no es por su hija!... Es porque ... me gustaría que usted se +metiese en mis cosas. + +--¡Bah, bah! déjese usted de músicas--replicó la de Frías medio enojada. + +Un amago de sonrisa que plegaba sus labios pregonaba, no obstante, que +la frase la había lisonjeado. + +Ramoncito volvió a sacar la conversación del teatro Real, la liebre que +sale y se corre en todas las tertulias distinguidas de la corte. La +ópera, para los abonados, no es un pasatiempo, sino una institución. No +es el amor de la música, sin embargo, lo que engendra esta constante +preocupación, sino el no tener otra cosa mejor en qué ocuparse. Para +Ramoncito Maldonado, para la esposa de Calderón y para otros muchos, los +seres humanos se dividen en dos grandes especies: los abonados al teatro +Real y los no abonados. Los primeros son los únicos que expresan +realmente de un modo perfecto la esencia de la humanidad. Gayarre y la +Tosti fueron puestos otra vez a discusión. Los que habían llegado +últimamente dieron su opinión, tanto sobre el mérito como sobre la +disposición física de los dos cantantes. + +Ramoncito se puso a contar en voz baja a Esperanza y a Paz que la noche +anterior había sido presentado a la Tosti en su _camerino_. "Una mujer +muy amable, muy fina. Le había recibido con una gracia y una amabilidad +sorprendentes. Ya había oído hablar mucho de el, de Ramoncito, y tenía +deseos vivos de conocerle personalmente. Cuando supo que era concejal, +quedó asombrada por lo joven que había llegado a ese puesto. ¡Ya ven +ustedes que tontería! Por lo visto, en otros países se acostumbra a +elegir sólo a los viejos. De cerca era aún mejor que de lejos. Un cutis +que parece raso; una dentadura preciosa; luego una arrogante figura; el +pecho levantado y ¡unos brazos!..." + +La vanidad hacía a Ramoncito no sólo torpe, porque es regla bien sabida +que cuando se galantea a una mujer no debe alabarse con demasiado calor +a otra, sino un tantico atrevido dirigiéndose a niñas. Estas se miraban +sonrientes, brillándoles los ojos con fuego malicioso y burlón que el +joven concejal no observaba. + +--Y diga usted Ramón, ¿no se ha declarado usted a ella?--le preguntó +Pacita. + +--Todavía no--respondió haciéndose cargo ya de la intención burlona de +la pregunta. + +--Pero se declarará. + +--Tampoco. Estoy ya enamorado de otra mujer. Al mismo tiempo dirigió una +miradita lánguida a Esperanza. Esta se puso repentinamente seria. + +--¿De veras? Cuente usted ... cuente usted. + +--Es un secreto + +--Bien, pero nosotras lo guardaremos.... ¿Verdad Esperanza que tú no +dirás nada? + +Y la escuálida chiquilla miraba maliciosamente a su amiga gozándose en +su mal humor y en la inquietud de Ramoncito. + +--Yo no tengo gana de saber nada. + +--Ya lo oye usted, Ramón. Esperanza no tiene gana de oir hablar de sus +novias. Yo bien sé por qué es, pero no lo digo.... + +--¡Qué tonta eres, chica!--exclamó aquélla con verdadero enojo. + +El joven concejal quedó lisonjeado por tal advertencia que venía de una +amiga íntima. Creyó, sin embargo, que debía cambiar la conversación a +fin de no echar a perder su pretensión, pues veía a Esperanza seria y +ceñuda. + +--Pues no crean ustedes que es tan difícil declararse a la Tosti y que +ella responda que sí.... Y si no ... ahí tienen ustedes a Pepe Castro, +que puede dar fe de lo que digo. + +--Es que Pepe Castro no es usted--manifestó la niña de Calderón con +marcada displicencia. + +Maldonado cayó de la región celeste donde se mecía. Aquella frase +punzante dicha en tono despreciativo le llegó al alma. Porque cabalmente +la superioridad de Pepe Castro era una de las pocas verdades que se +imponían a su espíritu de modo incontrastable. Pudiera ofrecer reparos a +la de Hornero, pero a la de Pepito, no. La seguridad de no poder llegar +jamás, por mucho que le imitase, al grado excelso de elegancia, +despreocupación, valor desdeñoso y hastío de todo lo creado, que +caracterizaba a su admirado amigo, le humillaba, le hacía desgraciado. +Esperanza había puesto el dedo en la llaga que minaba su preciosa +existencia. No pudo contestar; tal fué su emoción. + +Clementina estaba triste, inquieta. Desde que había entrado en casa de +su cuñada, buscaba pretexto para irse. Pero no lo hallaba. Era forzoso +resignarse a dejar transcurrir un rato. Los minutos le parecían siglos. +Había charlado unos momentos con la marquesa de Alcudia, mas ésta la +había dejado en cuanto entró el padre Ortega. Su cuñada estaba +secuestrada por el general Patiño, que le explicaba minuciosamente el +modo de criar a los ruiseñores en jaula. Las dos chicas de Alcudia que +tenía al lado parecían de cera, rígidas, tiesas, contestando por +monosílabos a las pocas preguntas que las dirigió. Una sorda irritación +se iba apoderando poco a poco de ella. Dado su temperamento, no se +hubieran pasado muchos minutos en echar a rodar todos los miramientos y +largarse bruscamente. Alas al oir el nombre de Pepe Castro levantó la +cabeza vivamente y se puso a escuchar con ávida atención. La reticencia +de Ramoncito la puso súbito pálida. Se repuso no obstante en seguida, y, +entrando en la conversación con amable sonrisa, dijo: + +--Vaya, vaya, Ramón; no sea usted mala lengua.... ¡Pobres mujeres en +boca de ustedes! + +--No se habla mal sino de la que lo merece, Clementina--respondió éste +animado por el cable que impensadamente recibía. + +--De todas hablan ustedes. Me parece que su amiguito Pepe Castro no es +de los que se muerden la lengua para echar por el suelo una honra. + +--Clementina, hasta ahora no le he cogido tras de ninguna mentira. Todo +Madrid sabe que es hombre de mucha suerte con las mujeres. + +--¡No sé por qué!--replicó con un mohín de desdén la dama. + +--Yo no soy inteligente en la hermosura de los hombres--manifestó el +joven riendo su frase--, pero todos dicen que Pepito es guapo. + +--¡Ps!... Será según el gusto de cada cual ... y que me dispense Pacita, +que es su pariente. Yo formo parte de esos _todos_ y no lo digo. + +--La verdad es--apuntó Esperancita tímidamente--que Pepito no pasa por +feo.... Luego, es muy elegante y distinguido, ¿verdad tú? + +Y se dirigió a Pacita, poniéndose al mismo tiempo levemente colorada. + +Clementina le dirigió una mirada penetrante que concluyó de ruborizarla. + +--¿De qué se habla?--preguntó Cobo Ramírez acercándose al corro. + +Casi nunca se sentaba en las tertulias. Le placa andar de grupo en +grupo, resollando como un buey, soltando alguna frase atrevida en cada +uno. La faz de Ramoncito se nubló al aproximarse su rival. Este no dejó +de notarlo y le dirigió una mirada burlona. + +--Vamos, Ramoncillo, dí; ¿cómo te arreglas para tener tan animadas a las +damas? Me acaba de decir Pepa que vas echando ingenio. + +--No, hombre; ¿cómo voy a echarlo si lo tienes tú todo?--profirió con +irritación el concejal. + +--Vaya, chico, si es que te azaras porque yo me acerco, me voy. + +Una sonrisa irónica, amarga y triunfal al mismo tiempo, dilató el rostro +anguloso de Ramoncito. Había cogido a su enemigo en la trampa. Ha de +saberse que pocos días antes averiguó casualmente, por medio de un +académico de la lengua, que no se decía _azararse_, sino _azorarse_. + +--Querido Cobo--dijo echándose hacia atrás con la silla y mirándole con +fijeza burlona--. Antes de hablar entre personas ilustradas, creo que +debieras aprender el castellano.... Digo ... me parece.... + +--¿Pues?--preguntó el otro sorprendido. + +--No se dice azarar, sino _azorar_, queridísimo Cobo. Te lo participo +para tu satisfacción y efectos consiguientes. + +La actitud de Ramoncito al pronunciar estas palabras era tan arrogante, +su sonrisa tan impertinente, que Cobo, desconcertado por un momento, +preguntó con furia: + +--¿Y por qué se dice azorar y no azarar? + +--¡Porque sí!... ¡Porque lo digo yo!... ¡Eso!...--respondió el otro sin +dejar de sonreír cada vez con mayor ironía y echando una mirada de +triunfo a Esperanza. + +Se entabló una disputa animada, violenta, entre ambos. Cobo se mantuvo +en sus trece sosteniendo con brío que no había tal _azorar_, que a nadie +se lo había oído en su vida y eso que estaba harto de hablar con +personas ilustradas. El joven y perfumado concejal le respondía +brevemente sin abandonar la sonrisilla impertinente, seguro de su +triunfo. Cuanto más furioso se ponía Cobo, más se gozaba en humillarle +delante de la niña por quien ambos suspiraban. + +Pero la decoración cambió cuando Cobo irritadísimo, viéndose perdido, +llamó en su auxilio al general Patiño. + +--Vamos a ver, general, usted que es una de las eminencias del ejército, +¿cree que está bien dicho azorarse? + +El general, lisonjeado por aquella oportuna dedada de miel, manifestó +dirigiéndose a Maldonado en tono paternal: + +--No, Ramoncito, no: está usted en un error. Jamás se ha dicho en España +azorar. + +El concejal dió un brinco en la silla. Abandonando súbito toda ironía, +echando llamas por los ojos, se puso a gritar que no sabían lo que se +decían, que parecía mentira que personas ilustradas, etc., etc.... Que +estaba seguro de hallarse en lo cierto y que inmediatamente se buscase +un diccionario. + +--El caso es, Ramoncito--dijo D. Julián rascándose la cabeza--, que el +que había en casa hace ya tiempo que ha desaparecido. No sé quién se lo +ha llevado.... Pero a mí me parece también, como al general, que se dice +azarar.... + +Aquel nuevo golpe afectó profundamente a Maldonado, que, pálido ya, +tembloroso, lanzó con voz turbada un último grito de angustia. + +--¡Azorar viene de _azor_, señores! + +--¡Qué azor ni qué coliflor, hombre de Dios!--exclamó Cobo soltando una +insolente carcajada--. Confiesa que has metido la patita y dí que no lo +volverás a hacer. + +El despecho, la ira del joven concejal no tuvieron límites. Todavía +luchó algunos momentos con palabras y ademanes descompuestos. Pero como +se contestase a sus enérgicas protestas con risitas v sarcasmos, +concluyó por adoptar una actitud digna v despreciativa, mascullando +palabras cargadas de hiel, los labios trémulos, la mirada torva. De vez +en cuando dejaba escapar por la nariz un leve bufido de indignación. +Cobo estuvo implacable: aprovechó todas las ocasiones que se ofrecieron +para dirigirle indirectamente una pullita envenenada que causaba el +regocijo de las niñas y hacía sonreír discretamente a las personas +graves. Nadie en el mundo padeció más hambre y sed de justicia que +Ramoncito en aquella ocasión. + +La llegada de un nuevo personaje puso fin o suspendió por lo menos su +tormento. Anunció el criado al señor duque de Requena. La entrada de +éste produjo en la tertulia un movimiento que indicaba bien claramente +su importancia. Calderón salió a recibirle dándole las dos manos con +efusión. Los hombres se levantaron apresuradamente y se apartaron de los +asientos para salir a su encuentro sonrientes, expresando en su actitud +la veneración que les inspiraba. Las damas volvieron también sus rostros +hacia él con curiosidad y respeto, y Pepa Frías se levantó para +saludarle. Hasta el padre Ortega abandonó a su marquesa y se adelantó +inclinado, sumiso, dirigiéndole un saludo almibarado, sonriéndole con +sus ojos claros al través de los fuertes cristales de miope que gastaba. +Por algunos instantes apenas se oyó en la estancia mas que "querido +duque", "señor duque". "¡Oh, duque!" + +El objeto de tanta atención y acatamiento era un hombre bajo, gordo, la +faz amoratada, los ojos saltones y oblicuos, el cabello blanco, y el +bigote entrecano, duro y erizado como las púas de un puerco-espín. Los +labios gruesos y sinuosos y manchados por el zumo del cigarro puro que +traía apagado y mordía paseándolo de un ángulo a otro de la boca sin +cesar. Podría tener unos sesenta años, más bien más que menos. Venía +envuelto en un magnífico gabán de pieles que no había querido quitarse a +la entrada por hallarse acatarrado. Mas al poner los pies en el +saloncito de Calderón, sintióse malamente impresionado por el calor que +allí hacía. Sin contestar apenas a los saludos y sonrisas que a porfía +le dirigían, murmuró en tono brutal, con la voz gruesa y ronca a la vez +que caracteriza a los hombres de cuello corto: + +--¡Puf! ¡Esto echa bombas!... + +Y lo acompañó de una interjección valenciana que principia por f. Al +mismo tiempo hizo ademán de despojarse del abrigo. Veinte manos cayeron +sobre él para ayudarle y esto retrasó un poco la operación. + +Representóse en la tertulia de Calderón la escena de los israelitas en +el desierto que más se ha repetido en el mundo, la adoración del becerro +de oro. El recién llegado era nada menos que D. Antonio Salabert, duque +de Requena, el célebre Salabert rico entre los ricos de España, uno de +los colosos de la banca y el más afamado, sin disputa, por el número y +la importancia de sus negocios. Había nacido en Valencia. Nadie conocía +a su familia. Decían unos que había sido granuja del mercadal, otros que +empezó de lacayo de un banquero y luego fué cobrador de letras y +zurupeto, otros que había sido soldado de Cabrera en la primera guerra +civil, y que el origen de su fortuna estuvo en una maleta llena de onzas +de oro que robó a un viajero. Algunos llegaban hasta a filiarle en una +de las célebres partidas de bandoleros que infestaron a España poco +después de la guerra. Pero él explicaba del modo más sencillo y gráfico +la procedencia de su fortuna, que no bajaba de cien mil millones de +pesetas. Cuando se enfadaba con los empleados de su casa, lo cual +sucedía a menudo, y notaba que se ofendían con sus palabrotas +injuriosas, solía decirles gritando como un energúmeno: + +--¿Sabéis, f...., cómo he llegado yo a tener dinero?... Pues recibiendo +muchas patadas en el trasero. Sólo a fuerza de puntapiés se logra subir +arriba. ¿Estamos? + +Hay que confesar que este dato adolece de ser un poco vago; pero la +perfecta autenticidad de que se halla revestido, le da un valor +inapreciable. Tomándolo como base de la investigación, acaso se pueda +llegar a definir el carácter y a historiar la vida y las empresas del +opulento banquero. + +--Hola, chiquita--dijo avanzando hasta Clementina y tomándole la barba +como se hace con los niños--. ¿Estás aquí? No he visto tu coche abajo. + +--He salido a pie, papá. + +--Es un milagro. Si quieres, puedes llevarte el mío. + +--No; tengo deseos de caminar. Estoy estos días muy pesada. + +El duque de Requena había prescindido de todos los presentes y hablaba a +su hija con toda la afabilidad de que era susceptible. La veía pocas +veces. Clementina era su hija natural, habida allá en Valencia, cuando +joven, de una mujer de la ínfima clase social, como él lo era al +parecer. Luego se había casado en Madrid, ya en camino de ser rico, con +una joven de la clase media, de la cual no tuvo familia. Esta señora, +extremadamente delicada de salud desde su matrimonio, había cedido o, +por mejor decir, había ella misma propuesto que la hija de su marido +viniese a habitar la misma casa. Clementina se educó, pues, aquí y fué +amada de la esposa de su padre como una verdadera hija. Ella la quiso y +la respetó también como a una madre. Después que se casó solía visitarla +a menudo; pero como su padre estaba siempre muy ocupado, no entraba en +sus habitaciones, y desde las de su madre (así la llamaba) se iba a la +calle. Sólo en los días de banquete o recepción, o cuando casualmente le +tropezaba en las casas o en la calle departía un rato con él. + +Después de preguntarle por su marido y por sus hijos, el duque se puso a +hablar, sin sentarse, con Calderón y Pepa Frías. Un hombre rudo y +campechanote en la apariencia: sonreía pocas veces: cuando lo hacía era +de modo tan leve que aún podía dudarse de ello. Acostumbraba a llamar +las cosas por su nombre y a dirigirse a las personas sin fórmulas de +cortesía, diciéndoles en la cara cosas que pudieran pasar por groserías: +no lo eran porque sabía darles un tinte entre rudo y afectuoso que les +quitaba el aguijón. No era muy locuaz. Generalmente se mantenía +silencioso mordiendo su cigarro y examinando al interlocutor con sus +ojos oblicuos, impenetrables. Mostraba al hablar una inocencia falsa y +socarrona que no le hacía antipático. Detrás se veía siempre al antiguo +granuja del mercadal de Valencia, diestro, burlón, receloso y +marrullero. + +Pepa Frías le habló de negocios. La viuda era incansable en esta +conversación. Quería enterarse de todo, temiendo ser engañada ávida +siempre de ganancias y temblando con terror cómico ante la perspectiva +de la baja de sus fondos. Se hacía repetir hasta la saciedad los +pormenores. "¿Soltaría las acciones del Banco y compraría _Cubas_? ¿Qué +pensaba hacer el Gobierno con el amortizable? Había oído rumores. ¿Se +haría en alza la próxima liquidación? ¿No sería mejor liquidar en el +momento con treinta céntimos de ganancia que aguardar a fin de mes?" + +Para ella las palabras de Salabert eran las del oráculo de Delfos. La +fama inmensa del banquero la tenía fascinada. Por desgracia, el duque, +como todos los oráculos antiguos y modernos, se expresaba siempre que se +le consultaba, de un modo ambiguo. Respondía a menudo con gruñidos que +nadie sabía si eran de afirmación, de negación o de duda. Las frases que +de vez en cuando se escapaban de su boca entre el cigarro y los labios +húmedos y sucios eran oscuras, cortadas, ininteligibles en muchos casos. +Además, todo el mundo sabía que no era posible fiarse de él, que se +gozaba en despistar a sus amigos y hacerles caer de bruces en un mal +negocio. Sin embargo, Pepa insistía aspirando a arrancar de aquel +cerebro luminoso el secreto de la mina: bromeaba tomándole de las +solapas de la levita, llamándole viejo, cazurro, zorro, haciendo gala de +una desvergüenza que en ella había llegado a ser coquetería. El banquero +no daba fuego. Le seguía el humor respondiendo con gruñidos y con tal +cual frase escabrosa que hacía reir a Calderón, aunque no tenía muchas +ganas de hacerlo viéndole echar sin miramiento alguno tremendos +escupitajos en la alfombra. Porque el duque con el picor del tabaco +salivaba bastante y no acostumbraba a reparar dónde lo hacía, a no ser +en su casa donde cuidaba de ponerse al lado de la escupidera. Calderón +estaba inquieto, violento, lo mismo que si se los echase en la cara. A +la tercera vez, no pudiendo contenerse, fué él mismo a buscar la +escupidera para ponérsela al lado. Salabert le dirigió una mirada +burlona y le hizo un guiño a Pepa. Ya tranquilo Calderón se mostró +locuaz y pretendió sustituirse al duque dando consejos a Pepa sobre los +fondos. Pero aunque hombre prudente y experto en los negocios, la viuda +no se los apreciaba ni aun quería oirlos. Al fin y al cabo, entre él y +Salabert existía enorme distancia: el uno era un negociante vulgar, el +otro un genio de la banca. Sin embargo, éste asentía con sonidos +inarticulados a las indicaciones bursátiles del dueño de la casa. Pepa +no se fiaba. + +Salabert se apartó un poco del grupo y se dejó caer sobre el brazo de un +sillón adoptando una postura grosera, para lo cual sólo él tenía +derecho. En vez de ser mal vistos aquellos modales libres y rudos, +contribuían no poco a su prestigio y al respeto idolátrico que en +sociedad se le tributaba. Lejos nuevamente de la escupidera volvió a +salivar sobre la alfombra con cierto goce malicioso, que a pesar de su +máscara indiferente y bonachona se le traslucía en la cara. Calderón +tornó igualmente a nublarse y fruncirse hasta que, resolviéndose a +saltar por encima de ciertos miramientos sociales, le acercó otra vez +la escupidera sin tanto valor como antes, pues lo hizo con el pie. Pepa +sentóse en el otro brazo y siguió haciendo carocas al duque. Este +comenzaba a fijar más la atención en ella. Sus miradas frecuentes la +envolvían de la cabeza a los pies, notándose que se detenían en el +pecho, alto y provocador. Pepa era una mujer fresca, apetitosa. Al cabo +de algunos minutos el banquero se inclinó hacia ella con poca +delicadeza, y acercando el rostro a su cara, tanto que parecía que se la +rozaba con los labios, le dijo en voz baja: + +--¿Tiene usted muchas _Osunas_? + +--Algunas, sí, señor. + +--Véndalas usted a escape. + +Pepa le miró a los ojos fijamente, y dándose por advertida calló. Al +cabo de unos momentos fué ella quien acercando su rostro al del banquero +le preguntó discretamente: + +--¿Qué compro? + +--Amortizable--respondió el famoso millonario con igual reserva. + +Entraban a la sazón un caballero y una dama, ambos jovencitos, menudos, +sonrientes, y vivos en sus ademanes. + +--Aquí están mis hijos--dijo Pepa. + +Era un matrimonio grato de ver. Ambos bien parecidos, de fisonomía +abierta y simpática, y tan jóvenes, que realmente parecían dos niños. +Fueron saludando uno por uno a los tertulios. En todos los rostros se +advertía el afecto protector que inspiraban. + +--Aquí tienes a tu suegra, Emilio. ¡Qué encuentro tan desagradable! +¿verdad?...--dijo Pepa al joven. + +--Suegra, no; mamá ... mamá--respondió éste apretándole la mano +cariñosamente. + +--¡Dios te lo pague, hijo!--replicó la viuda dando un suspiro de cómico +agradecimiento. + +Volvió la tertulia a acomodarse. Los jóvenes casados sentáronse juntos +al lado de Mariana. Clementina había dejado aquel sitio y charlaba con +Maldonado: el nombre de Pepe Castro sonaba muchas veces en sus labios. +Mientras tanto Cobo aprovechaba el tiempo, haciendo reir con sus +desvergüenzas a Pacita; pero aunque intentaba que Esperanza acogiese los +chistes con igual placer, no lo conseguía. La niña de Calderón, seria, +distraída, parecía atender con disimulo a lo que Ramoncito y Clementina +hablaban. Pinedo se había levantado y hacía la corte al duque. Y el +general, viendo a su ídolo en conversación animada con los jóvenes +casados, fatigado de que sus laberínticos requiebros no fuesen +comprendidos, ni tampoco sus restregones poéticos, vino a hacer lo +mismo. La marquesa y el sacerdote seguían cuchicheando vivamente allá en +un rincón, ella cada vez más humilde e insinuante, sentada sobre el +borde de la butaca, inclinando su cuerpo para meterle la voz por el +oído; él más grave y más rígido por momentos, cerrando a grandes +intervalos los ojos como si se hallase en el confesionario. + +--¡Qué par de bebés, eh!--exclamó Pepa en voz alta dirigiéndose a +Mariana--. ¿No es vergüenza que esos mocosos estén casados? ¡Cuánto +mejor sería que estuviesen jugando al trompo! + +Los chicos sonrieron mirándose con amor. + +--Ya jugarán ... en los momentos de ocio--manifestó Cobo Ramírez con +retintín. + +--¡Hombre, ca!--exclamó Pepa, volviéndose furiosa hacia él--. ¿Le han +dado a usted cuenta ellos de sus juegos? + +Aquél y Emilio cambiaron una mirada maliciosa. Irenita, la joven casada, +se ruborizó. + +--Te están haciendo vieja, Pepa. Acuérdate que eres abuela--respondió +la señora de Calderón. + +--¡Qué abuela tan rica!--exclamó por lo bajo Cobo, aunque con la +intención de que lo oyese la interesada. + +Esta le echó una mirada entre risueña y enojada, demostrando que había +oído y lo agradecía en el fondo. Cobo se hizo afectadamente el +distraído. + +--¿Os ha pasado ya la berrenchina?--siguió la viuda dirigiéndose a sus +hijos--. ¿Cuánto durarán las paces?... ¡Jesús, qué criaturas tan +picoteras!... Mirad, yo no voy a vuestra casa porque cuando os encuentro +con morro me apetece tomar la escoba y romperla en las costillas de los +dos.... + +Los tertulios se volvieron hacia los jóvenes esposos sonriendo. Esta vez +se pusieron ambos fuertemente colorados. Después, por la seriedad que +quedó bien señalada en el rostro de Emilio, se pudo comprender que no le +hacían maldita la gracia aquellas salidas harto desenfadadas de su +suegra. + +El general Patiño, por orden de la bella señora de la casa, puso el dedo +en el botón de un timbre eléctrico. Apareció un criado: le hizo el ama +una seña: no se pasaron cinco minutos sin que se presentase nuevamente y +en pos de él otros dos con sendas bandejas en las manos colmadas de +tazas de te, pastas y bizcochos. Momento de agradable expansión en la +tertulia. Todos se ponen en movimiento y brilla en los ojos el placer +del animal que va a satisfacer una necesidad orgánica. Esperancita deja +apresuradamente a su amiga y a Ramírez y se pone a ayudar con solicitud +a su madre en la tarea de servir el te a los tertulios. Ramoncito +aprovecha el instante en que la niña le presenta una taza, para decirla +en voz baja y alterada "que le sorprende mucho que se complazca en +escuchar las patochadas y frases atrevidas de Cobo Ramírez". Esperanza +le mira confusa, y al fin dice "que ella no ha oído semejantes +patochadas, que Cobo es un chico muy amable y gracioso". Ramoncito +protesta con voz débil y lúgubre entonación contra tal especie y +persiste en desacreditar a su amigo, hasta que éste, oliendo el +torrezno, se acerca a ellos bromeando según costumbre. Con lo cual, a +nuestro distinguido concejal se le encapota aún más el rostro y se va +retirando poco a poco: no sea que al insolente de Cobo se le ocurra +cualquier sandez para hacer reir a su costa. + +Llegó el momento de hablar de literatura, como acontece siempre en +todas las tertulias nocturnas o vespertinas de la capital. El general +Patiño habló de una obra teatral recién estrenada con felicísimo éxito y +le puso sus peros, basados principalmente en algunas escenas subidas de +color. Mariana manifestó que de ningún modo iría a verla entonces. Todos +convinieron en anatematizar la inmoralidad de que hoy hacen gala los +autores. Se dijeron pestes del naturalismo. Cobo Ramírez, que había +tomado te y luego unos emparedados y se había comido una cantidad +fabulosa de ensaimadas y bizcochos, expuso a la tertulia que +recientemente había leído una novela titulada _Le journal d'une dame_ +(en francés y todo), preciosa, bonitísima, la más espiritual que él +hubiera leído nunca. Porque Cobo, en literatura--¡caso raro!--, estaba +por lo espiritual, lo delicado. No le vinieran a él con esas nove-lotas +pesadas donde le cuentan a uno las veces que un albañil se despereza al +levantarse de la cama (o los bizcochos y ensaimadas que se come un chico +de buena sociedad), ni le hablaran de partos y otras porquerías +semejantes. En las novelas deben ponerse cosas agradables, puesto que se +escriben para agradar. Esto decía con notable firmeza, resollando al +hablar como un caballo de carrera. Los demás asentían. + +La entrada de un caballero ni alto ni bajo, ni delgado ni gordo, alzado +de hombros y cogido de cintura, la color baja, la barba negra y tan +espesa y recortada que parecía postiza, cortó rápidamente la plática +literaria. Nada menos que era el señor ministro de Fomento. Por eso +llevaba la cabeza tan erguida que casi daba con el cerebelo en las +espaldas, y sus ojos medio cerrados despedían por entre las negras y +largas pestañas relámpagos de suficiencia y protección a los presentes. +Hasta los veintidós años había tenido la cabeza en su postura natural; +pero desde esta época, en que le nombraron vicepresidente de la sección +de derecho civil y canónico en la Academia de Jurisprudencia, había +comenzado a levantarla lenta y majestuosamente como la luna sobre el mar +en el escenario del teatro Real, esto es, a cortos e imperceptibles +tironcitos de cordel. Le hicieron diputado provincial; un tironcito. +Luego diputado a Cortes; otro tironcito. Después gobernador de +provincia; otro tironcito. Más tarde director general de un +departamento; otro. Presidente de la Comisión de presupuestos; otro. +Ministro; otro. La cuerda estaba agotada. Aunque le hicieran príncipe +heredero, Jiménez Arbós ya no podía levantar un milímetro más su gran +cabeza. + +Su entrada produjo movimiento, pero no tanto como la del duque de +Requena. Este, cuyo rostro carnoso, sensual, no podía ocultar el +desprecio que aquella asamblea le inspiraba, corrió a él sin embargo, y +le saludó con rendimiento y servilismo sorprendentes, teniendo en cuenta +la rusticidad y grosería con que generalmente se comportaba en el trato +social. El ministro comenzó a repartir apretones de manos de un modo tan +distraído que ofendía. Únicamente cuando saludó a Pepa Frías dió +señales de animación. Esta le preguntó en voz baja tuteándole: + +--¿Cómo vienes de frac? + +--Voy a comer a la embajada francesa. + +--¿Vas luego a casa? + +--Sí. + +Este diálogo rapidísimo en voz imperceptible fué observado por el duque, +quien acercándose a Pinedo le preguntó con reserva y haciendo una seña +expresiva: + +--Diga usted, ¿Arbós y Pepa Frías?... + +--Hace ya lo menos dos meses. + +La mirada que el banquero le echó entonces a la viuda no fué de la +calidad de las anteriores. Era ahora más atenta, más respetuosa y +profunda, quedándose después un poco pensativo. Calderón se había +acercado al ministro y le hablaba con acatamiento. Salabert hizo lo +mismo. Pero el personaje no tenía ganas de hablar de negocios o por +ventura le inspiraba miedo el célebre negociante. La prensa hacía +reticencias malévolas sobre los negocios de éste con el Gobierno. Por +eso, a los pocos momentos, se fué en pos de Pepa Frías y se pusieron a +cuchichear en un ángulo de la estancia. + +Clementina estaba cada vez más impaciente, con unos deseos atroces de +marcharse. Dejaba de hacerlo por el temor de que su padre la acompañase. +El ministro se fué a los pocos minutos, repartiendo previamente otros +cuantos apretones de manos con la misma distracción imponente, mirando, +no a la persona a quien saludaba, sino al techo de la estancia. Entonces +el duque se apoderó de Pepa Frías, mostrándose con ella tan galante y +expresivo, como si fuese a hacerle una declaración de amor. El general, +observándolo, dijo a Pinedo: + +--Mire usted al duque, qué animado se ha puesto. De fijo le está +haciendo el amor a Pepa. + +--No--respondió gravemente el empleado--. A lo que está haciendo el amor +ahora es al negocio de las minas de Riosa. + +La viuda anunció al cabo en voz alta que se iba. + +--¿Adonde va usted, Pepa, en este momento?--le preguntó el banquero. + +--A casa de Lhardy a encargar unas mortadelas. + +--La acompaño a usted. + +--Vamos; le convidaré a tomar unos pastelitos. + +Al duque le hizo mucha gracia el convite. + +--¿Vienes, chiquita?--le dijo a su hija. + +Clementina aún pensaba quedarse un rato. Pepa, al tiempo de salir del +brazo del banquero, dijo en alta voz volviéndose a los Presentes: + +--Conste que no vamos en coche. + +Lo cual les hizo reir. + +--Conste--dijo el duque riendo--que esto lo dice por adularme. + +--Que se explique eso: no hemos comprendido ...--gritó Cobo Ramírez. + +Pero ya el duque y Pepa habían desaparecido detrás de la cortina. +Clementina aguardó sólo cinco minutos. Cuando presumió que ya no podía +tropezar en la escalera a su padre, se levantó, y pretextando un +quehacer olvidado, se despidió también. + + + + +III + +#La hija de Salabert.# + + +Bajó con ansia la escalera. Al poner el pie en la calle dejó escapar un +suspiro de consuelo. A paso vivo tomó la del Siete de Julio, entró en la +plaza Mayor y luego en la de Atocha. Al llegar aquí vino a su +pensamiento la imagen del joven que la había seguido y volvió la cabeza +con inquietud. Nada; no había que temer. Ninguno la seguía. En la puerta +de una de las primeras casas y mejores de la calle, se detuvo, miró +rápida y disimuladamente a entrambos lados y penetró en el portal. Hizo +una seña casi imperceptible de interrogación al portero. Este contestó +con otra de afirmación llevándose la mano a la gorra. Lanzóse por la +escalera arriba. Subió tan de prisa, sin duda para evitar encuentros +importunos, que al llegar al piso segundo le ahogaba la fatiga y se +llevó una mano al corazón. Con la otra dió dos golpecitos en una de las +puertas. Al instante abrieron silenciosamente: se arrojó dentro con +ímpetu, cual si la persiguiesen. + +--Más vale tarde que nunca--dijo el joven que había abierto, tornando a +cerrar con cuidado. + +Era un hombre de veintiocho a treinta años, de estatura más que regular, +delgado, rostro fino y correcto, sonrosado en los pómulos, bigote +retorcido, perilla apuntada y los cabellos negros y partidos por el +medio con una raya cuidadosamente trazada. Guardaba semejanza con esos +soldaditos de papel con que juegan los niños; esto es, era de un tipo +militar afeminado. También parecía su rostro al que suelen poner los +sastres a sus figurines; y era tan antipático y repulsivo como el de +ellos. Vestía un batín de terciopelo color perla con muchos y primorosos +adornos; traía en los pies zapatillas del mismo género y color con las +iniciales bordadas en oro. Advertíase pronto que era uno de esos hombres +que cuidan con esmero del aliño de su persona; que retocan su figura con +la misma atención y delicadeza con que el escultor cincela una estatua; +que al rizarse el bigote y darle cosmético creen estar cumpliendo un +sagrado e ineludible deber de conciencia; que agradecen, en fin, al +Supremo Hacedor, el haberles otorgado una presencia gallarda y procuran +en cuanto les es dado mejorar su obra. + +--¡Qué tarde!--volvió a exclamar el apuesto caballero dirigiéndola una +mirada fija y triste de reconvención. + +La dama le pagó con una graciosa sonrisa, replicando al mismo tiempo con +acento burlón: + +--Nunca es tarde si la dicha es buena. + +Y le tomó la mano y se la apretó suavemente, y le condujo luego sin +soltarle al través de los corredores, hasta un gabinete que debía ser el +despacho del mismo joven. Era una pieza lujosa y artísticamente +decorada; las paredes forradas con cortinas de raso azul oscuro, +prendidas al techo por anillos que corrían por una barra de bronce; +sillas y butacas de diversas formas y gustos; una mesa-escritorio de +nogal con adornos de hierro forjado; al lado una taquilla con algunos +libros, hasta dos docenas aproximadamente. Suspendidos del techo por +cordones de seda y adosados a la pared veíanse algunos arneses de +caballo, sillas de varias clases, comunes, bastardas y de jineta con sus +estribos pendientes, frenos de diferentes épocas y también países, +látigos, sudaderos de estambre fino bordados, espuelas de oro y plata; +todo riquísimo y nuevo. Las aficiones hípicas del dueño de aquel +despacho se delataban igualmente en los pasillos, que desde la puerta de +la casa conducían allí; por todas partes monturas colgadas y cuadros +representando caballos en libertad o aparejados. Hasta sobre la mesa de +escribir, el tintero, los pisapapeles y la plegadera estaban tallados en +forma de herraduras, estribos o látigos. Al través de un arco con +columnas, mal cerrado por un portier hecho de rico tapiz en el que +figuraban un joven con casaca y peluca de rodillas delante de una joven +con traje Pompadour, veíase un magnífico lecho de caoba con dosel. + +Así que llegaron a esta cámara, la dama se dejó caer con negligencia en +una butaquita muy linda y volvió a decirle con sonrisa burlona: + +--¡Qué! ¿no te alegras de verme? + +--Mucho; pero me alegraría de haberte visto primero. Hace hora y media +que te estoy esperando. + +--¿Y qué? ¿Es gran sacrificio esperar hora y media a la mujer que se +adora? ¿Tú no has leído que Leandro pasaba todas las noches el +Helesponto a nado para ver a su amada?... No; tú no has leído eso ni +nada.... Mejor: yo creo que te sentaría mal la ciencia. Los libros +disiparían esos colorcitos tan lindos que tienes en las mejillas, te +privarían de la agilidad y la fuerza con que montas a caballo y guías +los coches.... Además, yo creo que hay hombres que han nacido para ser +guapos, fuertes y divertidos, y uno de ellos eres tú. + +--Vamos, por lo que estoy viendo me consideras como un bruto que no +conoce ni la A--respondió triste y amoscado el joven, en pie frente a +ella. + +--¡No, hombre, no!--exclamó la dama riendo; y apoderándose de una de sus +manos la besó en un repentino acceso de ternura--.Eso es insultarme. ¿Te +figuras que yo podría querer a un bruto?... Toma--añadió despojándose +del sombrero--, pon ese sombrero con cuidado sobre la cama. Ahora ven +aquí, so canalla; ya que eres tan susceptible, ¿no consideras que has +principiado diciéndome una grosería?... ¡Hora y media!... ¿Y qué?... +Acércate, ponte de rodillas; deja que te tire un poco de los pelos. + +El joven, en vez de hacerlo, agarró una silla-fumadora y se montó en +ella frente a su querida. + +--¿Sabes por qué he tardado tanto?... Pues por el dichoso niño, que me +ha seguido hoy también. + +Al decir esto, se puso repentinamente seria; una arruga bien pronunciada +cruzó su linda frente. + +--¡Es insufrible!--añadió--. Ya no sé qué hacer. A todas horas, salga +por la mañana o por la tarde, traigo aquel fantasma detrás de mí. He +tenido que refugiarme en casa de Mariana. Luego, una vez allí, no hubo +más remedio que aguantar un rato. Vino papá, y porque no saliese conmigo +esperé otro poquito a que se fuese.... ¡Ahí ves! + +--¡Tiene gracia ese chico!--dijo riendo el caballero. + +--¡Mucha! ¡Si es muy divertido que le averigüen a una dónde va y lo sepa +en seguida todo el mundo, y llegue a oídos de mi marido! ¡Ríete, hombre, +ríete! + +--¿Por qué no? ¿A quién se le ocurre más que a ti tomarse un disgusto +por tener un admirador tan platónico? ¿Has recibido alguna carta? ¿Te ha +dicho alguna palabra al paso? + +--Eso es lo que menos importaba. Lo que me excita los nervios es la +persecución. Luego es un mocoso capaz por despecho, si averigua mis +entradas en esta casa, de escribir un anónimo.... Y tú ya sabes la +situación especial en que me encuentro respecto a mi marido. + +--No es de presumir: los que escriben anónimos no son los enamorados, +sino las amigas envidiosas.... ¿Quieres que yo me aviste con él y le +meta un poco de miedo? + +--¡Eso no se pregunta, hombre!--exclamó la dama con voz irritada--. +Mira, Pepe; tú eres hombre de corazón y tienes inteligencia; pero te +hace muchísima falta un poco más de refinamiento en el espíritu para que +comprendas ciertas cosas. Debieras dedicar menos horas al club y a los +caballos y procurar ilustrarte un poco. + +--¡Ya pareció aquéllo!--dijo el joven con despecho, muy molestado por la +agria reprensión. + +--Pues si quieres que no te diga ciertas cosas, procura callarte otras. + +Pepe Castro se encogió de hombros con superior desdén y se alzó de la +silla. Dió algunas vueltas distraídamente por la estancia y paró al fin +delante de un cuadrito, que descolgó para sacudirle el polvo con el +pañuelo. Clementina le miraba en tanto con ojos coléricos. Se puso en +pie vivamente, como si la alzara un resorte: luego, refrenando su ímpetu +y adquiriendo calma, avanzó lentamente hacia la alcoba, penetró en ella, +recogió su sombrero de la cama y comenzó a ponérselo frente al espejillo +de una cornucopia, con ademanes lentos, donde se adivinaba, sin embargo, +en el levísimo temblor de las manos, la sorda irritación que la +embargaba. + +--¡Bueno!--exclamó por último en tono distraído e indiferente--. Me voy, +chico.... ¿Quieres algo para la calle? + +El joven dió la vuelta y preguntó con sorpresa: + +--¿Ya? + +--Ya--repuso la dama con exagerada firmeza. + +El joven avanzó hacia ella, le echó suavemente un brazo al cuello, y +levantando con la otra mano el velito rojo le dió un beso en la sien. + +--¡Que siempre ha de pasar lo mismo! Yo soy el descalabrado y tú te +apresuras a ponerte la venda. + +--¿Qué estás diciendo ahí?--replicó ella algo confusa--. Me voy porque +tengo que hacer una visita antes de comer. + +--Vamos, Clementina, aunque quieras no puedes disimular.... Debes +comprender que no se pueden escuchar con risa los insultos ... y tú me +estás insultando a cada momento. + +--Te digo que no te comprendo. No sé a qué insultos ni a qué disimulos +te refieres--replicó la dama con afectación. + +Pepe intentó con mimo y dulzura quitarle de nuevo el sombrero. Ella le +detuvo con gesto imperioso. Tomóla entonces por la cintura y la condujo +hacia el diván. Sentóse, y cogiéndole las manos se las besó repetidas +veces con apasionado cariño. Ella siguió en pie sin dejarse ablandar. +Tan extremado estuvo, sin embargo, en sus caricias y tan sumiso, que al +cabo, arrancando con violencia sus manos de las de él, Clementina dijo +medio riendo, medio enojada aún: + +--Quita, quita, que ya estoy hastiada de tus lametones de perro de +Terranova.... ¡Eres un bajo!... Primero que yo me humillase de tal modo +me harían rajas. + +Volvió a quitarse el sombrero, y fué ella misma a colocarlo sobre la +cama. + +--Cuando se está tan enamorado como yo--replicó el joven un poco +avergonzado--, no puede llamarse nada humillación. + +--¿Es de veras eso, chico?--dijo acercándose a él sonriente y tomándole +con sus dedos finos sonrosados la barba--. No lo creo.... Tú no tienes +temperamento de enamorado.... Y si no, vamos a probarlo.... Si yo te +mandase hacer una cosa que pudiera costarte la vida, o lo que es aún +peor, la honra ... algunos años de presidio..., ¿lo harías? + +--¡Ya lo creo! + +--¿Sí?... Pues mira, quiero que mates a mi marido. + +--¡Qué barbaridad!--exclamó asustado, abriendo los ojos +desmesuradamente. + +La dama le miró algunos segundos fijamente, con expresión escrutadora, +maliciosa. Luego, soltando una sonora carcajada, exclamó: + +--¿Lo ves, infeliz, lo ves?... Tú eres un señorito madrileño, un socio +del _Club de los Salvajes_.... Ni yo, ni mujer ninguna te harían cambiar +el frac y el chaleco blanco por el uniforme de presidiario. + +--¡Qué ideas tan extrañas! + +--Sigue, sigue por donde te arrastra tu naturaleza de sietemesino y no +te metas en honduras. Ya comprenderás que te he hablado en broma. Así y +todo me has confirmado en lo que ya pensaba. + +--Pues si tienes formada esa idea tan pobre de mi cariño, no sé por qué +razón me quieres--expresó el joven volviendo a amoscarse. + +--¿Por qué te quiero?... Pues por lo que yo hago casi todas mis cosas +... por capricho. Un día te he visto en el Retiro revolviendo un caballo +admirablemente y me gustaste. Luego, a los dos meses, en Biarritz, te vi +en el asalto del casino tirando con un oficial ruso y concluí de +encapricharme. Hice que me fueses presentado, procuré agradarte, te +agradé en efecto.... Y aquí estamos. + +Pepe concluyó por sufrir con paciencia aquel tono entre cínico y burlón +de su querida. A fuerza de charlar logró hacerlo desaparecer. +Clementina, cuando estaba tranquila, era afectuosa, alegre, pronta a +compadecerse y a los rasgos de generosidad; su rostro, tan bello como +original, no adquiría nunca dulzura, pero sí una expresión bondadosa y +maternal que lo hacía muy simpático. Mas por poco que sus nervios se +excitasen o se viese contrariada en sus pensamientos y deseos, el fondo +de altivez, de obstinación y aun crueldad que su alma guardaba, subía a +la superficie y agitaba sus ojos azules con relámpagos de feroz sarcasmo +o de cólera. + +Pepe Castro, que no era hombre ilustrado ni ingenioso, sabía no obstante +entretenerla agradablemente con cuentecillos de salón, murmuraciones +casi siempre de las personas por quienes ella sentía marcada antipatía. +El recurso era burdo, pero surtía admirable efecto. "La condesa de T***, +señora a quien Clementina odiaba de muerte por un desaire que en cierta +ocasión le había hecho, andaba necesitada de dinero; se lo pidió al +viejo banquero Z*** y éste se lo había otorgado mediante un rédito muy +poco apetitoso para la deudora. Los marqueses de L***, a quienes también +ella profesaba aversión, cuando no estaban en el poder daban reuniones +allá en su finca de la Mancha y ofrecían espléndido _buffet_ a sus +electores: cuando el marqués era ministro daban también reuniones, pero +suprimían el _buffet_. Julita R***, una jovencita muy linda, que tampoco +inspiraba simpatías a la altiva dama, había sido arrojada de casa de los +señores de M*** por haberla hallado encerrada en el cuarto del +primogénito, un chico de quince años". Estas y otras noticias del mismo +jaez dejábalas caer el gallardo mancebo de sus labios con cierta +displicencia cómica que despertaba el buen humor de la bella. Era todo +el talento de Pepe Castro en el orden moral. Los demás que poseía +referíanse enteramente al físico. + +Se habían disipado las nubes que cubrían la frente de Clementina. +Mostróse locuaz y risueña. Fué pródiga de caricias con su amante en la +hora que con él estuvo. Quedó bien compensado de los alfilerazos que de +ella había recibido al principio de la entrevista, gozando de toda la +dicha que una mujer hermosa y enamorada puede proporcionar cuando la +soledad y la ocasión convidan. + +La noche había cerrado ya, tiempo hacía. El joven encendió las dos +lámparas de la chimenea sin llamar al criado, que era su único servidor +y el único ser viviente asimismo que habitaba con él en aquel cuarto. +Pepe Castro era hijo de una ilustre familia de Aragón. Su hermano mayor +llevaba un título conocido y tenía una hermana además casada con otro +título. Se había educado en Madrid. A los veinte años quedó huérfano. +Vivió con su hermano primogénito una temporada. No tardaron en reñir +porque éste, que era económico hasta la avaricia, no podía sufrir con +paciencia su despilfarro. Trasladóse entonces a casa de su hermana; pero +a los pocos meses, existiendo incompatibilidad de caracteres entre él y +su cuñado, chocaron de modo tan violento, que se contaba en el club y en +los salones de la corte que se habían abofeteado y aporreado bravamente. +No llegó a efectuarse un duelo entre ambos por la intervención de +algunos respetables miembros de la familia. Después de vivir en fonda un +poco de tiempo, decidióse a poner casa. Tomó un criado, se hizo traer el +almuerzo de un restaurante y comía cuándo en Lhardy, cuándo, en casa de +alguno de sus muchos amigos. Su cuadra la tenía muy cerca, en la calle +de las Urosas, y no estaba mal provista: dos jacas de silla, inglesa y +cruzada, un tiro extranjero y otro español, berlina, _charrette, milord, +break_. Era un chorro por donde se escapaba rápidamente su hacienda, +aunque no el más copioso. La mayor parte la había dejado sobre el tapete +de la mesa de juego del club, y una porción, no insignificante por +cierto, entre las uñas de algunas lindísimas chulas transformadas por él +de la noche a la mañana en espléndidas y llamativas cortesanas. Esto +último lo negaba con arrogancia pensando que su gloria de seductor podía +con ello menoscabarse; pero no importa: es exacto como todo lo que aquí +se puntualiza. + +Quiere decir esto que Pepe Castro se hallaba arruinado a la hora +presente. A pesar de lo cual, seguía viviendo con, la misma comodidad y +aparato que antes. Su trabajo y sus vueltas le costaba. Empréstitos a su +hermano hipotecándole alguna finca trasconejada en las ventas y +subastas, pagarés a algunos arrojados usureros sobre la herencia de un +tío viejo y enfermo reconociendo tres veces la cantidad recibida, joyas +que su hermana le regalaba no pudiendo regalarle dinero, cuentas +exorbitantes con el importador de coches y caballos, con el sastre, con +el perfumista, con Lhardy, con el conserje del club, con todo el mundo. +Parecía imposible que un hombre pudiera vivir tranquilo en tal estado de +trampas y enredos. Sin embargo, nuestro gallardo joven vivía con la +misma admirable serenidad de espíritu e idéntica alegría de corazón, y +como él otros muchos de sus amigos y consocios según tendremos ocasión +de ver, tan arruinados aunque no tan gallardos. + +--Te preparo una sorpresa--dijo Clementina concluyendo de ponerse el +sombrero y arreglarse el cabello frente al espejo. + +El bello gomoso olfateó el aire como un perro que recibe vientos y se +acercó a la dama. + +--Si es agradable, veamos. + +--Y si es desagradable lo mismo, groserazo. Todo lo que proceda de mí +debe serte agradable. + +--Convenido, convenido. Veamos--repuso disimulando mal su afán. + +--Bueno, tráeme aquel manguito. + +Castro se apresuró a obedecer el mandato. Clementina, cuando lo tuvo +entre las manos se sentó con afectada calma en el diván, y agitándolo +luego en el aire exclamó: + +--¿A que no adivinas lo que contiene este manguito? + +--Sus ojos resplandecían de alegría y orgullo al mismo tiempo. Los de +Castro chispearon de anhelo. Sus mejillas se colorearon y respondió con +voz alterada entre dudando y afirmando: + +--Quince mil pesetas. + +La expresión alegre y triunfal del rostro de la dama se trocó +instantáneamente en otra de cólera y despecho. + +--¡Quita!, ¡quita allá, puerco!--exclamó furiosa dándole un fuerte golpe +en la cara con el lujoso manguito--. No piensas más que en el dinero.... +No tienes ni pizca de delicadeza. + +--¡Yo pensaba!... + +También hubo cambio de decoración en la fisonomía de Castro. Se puso más +triste que la noche. + +--En la guita, sí; ya acabo de decírtelo.... Pues no, señor; aquí no +viene nada de eso. Sólo hay un alfilerito de corbata que yo ¡tonta de +mí! he comprado al pasar, en casa de Marabini, como una prueba de que te +tengo siempre en el pensamiento. + +--Y yo te lo agradezco en el alma, pichona--manifestó el joven haciendo +un esfuerzo supremo sobre sí mismo para vencer el repentino abatimiento +y resultando de él una sonrisa forzada y amarga--. ¿Por qué te disparas +de ese modo?... Dame eso.... Bien se conoce que tienes muy mala idea +formada de mí. + +Clementina se negó a entregar el recuerdo. El joven insistió +humildemente. Había, no obstante, en sus ruegos un tinte de frialdad que +dejaba traslucir, para el espíritu penetrante de una mujer, el sordo +disgusto y la tristeza que en el fondo del alma sentía. + +--Nada, nada; mi pobre alfilerito que estás despreciando horriblemente +... (¡se te conoce en la cara!) ... irá a la cajita donde guardo los +recuerdos de los muertos. + +Alzóse del diván; bajó el velo del sombrero. Pepe aún insistía por +mostrarse galante y desagraviarla. Al fin, cuando ya estaba cerca de la +puerta, volvióse repentinamente y sacó del fondo del manguito una +primorosa carterita, que le presentó, mirándole al mismo tiempo +fijamente a la cara. Los ojos del joven, después de posarse en la +cartera con ávida expresión de gozo, chocaron con los de su amada. +Contempláronse unos instantes, ella con expresión maliciosa y +triunfante, él con gratitud y gozo reprimidos. + +--¡Si siempre lo he dicho yo! ¡Si no hay otra como mi nena para saber +querer!... Ven aquí, deja que te dé las gracias, rica mía; deja que te +adore de rodillas. + +Y la arrastró, embargado por el entusiasmo, hacia el diván, la obligó a +sentarse de nuevo y se dejó caer de rodillas besando con fervor sus +manos enguantadas. + +--¡Jesús, qué locura!--exclamó la dama un tanto confusa--. ¡Vaya una +cosa para hacer tales extremos! + +--No es por el dinero, nena mía; no es por el dinero; es porque tienes +una manera de hacer las cosas original; porque tienes la gracia de Dios; +porque eres una barbiana.... ¡Toma, toma, retemonísima! + +Y le abrazaba las rodillas y se las besaba con calurosos ademanes. No +contento, se prosternó aún más y le besó los pies o por mejor decir, el +tafilete de sus zapatos. + +--¡Qué bajo eres, Pepe!--exclamaba ella riendo. + +--No importa que me llames lo que quieras. Soy tuyo, ¡tuyo hasta la +muerte! Te quiero más que a Dios. Quiero a estos piececitos tan ricos y +los beso. ¿Lo ves? A ver; que venga alguien a decirme que no debo +hacerlo. + +Clementina le miraba risueña. No era fácil averiguar si gozaba en +realidad o se divertía simplemente con aquella adoración o más bien +aquel regocijo estrepitoso de perro que se arrastra el sentirse +acariciado y lame los pies de su señor. + +--No sólo te debo la felicidad, sino también la honra. No sabes lo que +he sufrido desde anteayer por la maldita deuda--decía él con voz +conmovida. + +--¿Volverás a jugar, eh? ¿Volverás a jugar, perdido?--preguntaba ella +tirándole de los cabellos, borrando aquella primororosa raya que los +partía tan lindamente. + +--No ... particularmente sobre mi palabra te aseguro.... + +--Ni sobre tu palabra, ni sobre tu dinero, grandísimo trasto.... Me voy, +me voy--añadió con un gesto de mimo, levantándose y corriendo a mirar la +hora al reloj de la chimenea--. ¡Uf, qué tarde!... Adiós, chiquillo. + +Y se precipitó a la puerta extendiendo la mano a su amante sin mirarle. +Este no pudo besarle más que la punta de los dedos. Corrió a abrir, pero +ya ella había echado mano al cerrojo; por cierto que se encolerizó +porque resistía a sus débiles tirones. + +--Adiós, adiós; hasta el sábado--dijo en voz de falsete. + +--Hasta pasado mañana. + +--No, no; hasta el sábado. + +Bajó la escalera con la misma precipitación con que la había subido, +hizo otro gesto imperceptible de despedida al portero y salió a la +calle. Siguió a pie hasta la plaza del Ángel, y allí detuvo un coche de +punto y se metió en él. + +Eran más de las seis. Hacía una hora que estaban encendidas las luces de +los comercios. Ocultóse cuanto pudo en un rincón y dejó vagar su mirada +distraída sin curiosidad por las calles que iba atravesando. Su +fisonomía adquirió la expresión altiva, desdeñosa, que la caracterizaba, +a la cual se añadía ahora leve matiz de hastío y preocupación. Por su +elegancia refinada, por su arrogante porte, y sobre todo por aquella +severa majestad de su rostro peregrino, nadie vacilaría en diputar a +Clementina por una de las más altas y nobles damas de la corte. No +obstante, si lo era de hecho, dado que figuraba en todos los salones +aristocráticos, en todas las listas de personas distinguidas que los +periódicos publicaban al día siguiente de cualquier sarao, carreras de +caballos, u otra fiesta cualquiera, de derecho distaba mucho de serlo +por su origen. No podía ser más humilde. Su padre la había tenido en una +inglesa, manceba de un tonelero irlandés que había llegado a Valencia en +busca de trabajo. Llamábase Rosa Coote. Era espléndidamente bella y lo +hubiera sido más a cuidar algo del adorno o aliño de su persona. La +miseria, en que ordinariamente vivía aquel hogar ilícito, la había hecho +sucia y andrajosa. El granuja del mercadal de Valencia y la bella +inglesa se entendieron a espaldas del tonelero, dueño temporal de las +gracias de ésta. Salabert era más joven, más gallardo: el vicio de la +borrachera no le tenía dominado como a aquél. Rosa le siguió a su +zaquizamí abandonando al primer amante. A los pocos meses de vivir +juntos, Salabert, a quien se presentó ocasión de partir a Cuba como +camarero de un vapor, la abandonó a su vez. La inglesa, que llevaba ya +en sus entrañas el fruto de aquella pasajera unión, rodó algún tiempo +sin protección, sin recursos, por las calles de la ciudad, hasta que +entró en relaciones con un carpintero del Grao que la recogió y llegó a +hacerla su legítima esposa. Clementina se crió como intrusa en aquel +nuevo hogar. Su madre era una mujer violenta, irascible, con ráfagas de +ternura, que sólo guardaba para sus hijos legítimos. A ella, por todas +las señales, la aborrecía y en ella vengó injustamente el agravio de su +padre. ¡Qué terrible infancia la de Clementina! Si en Madrid se supiesen +ciertos pormenores, si en rápida visión pudiesen ofrecerse a los ojos de +la sociedad elegante algunas escenas por las que aquella altiva y +encopetada dama pasó, pocos envidiarían su existencia. ¡Qué torturas, +qué refinamientos de crueldad! A los cuatro o cinco años ya estaba +obligada a ser la vigilante guardadora de otros dos hermanitos. Si en +esta vigilancia decaía un punto, el castigo venía inmediatamente; pero +no el castigo como quiera, el golpe pasajero, el estirón de orejas; no. +El castigo era meditado con ensañamiento, procurando herir donde más +doliera y donde más durase el dolor.... Los vecinos habían acudido más +de una vez a los lamentos de la infeliz criatura; habían increpado a la +madre desnaturalizada. De ello no resultaba más que alguna reyerta +fragorosa en que la feroz irlandesa, chapurrando el valenciano, se +despachaba a su gusto contra las comadres del barrio, y con mayor encono +después contra la causante de aquel disgusto. A todas horas gritaba que +iba a meterla en la Inclusa. A esto se oponía el carpintero, que se +jactaba de ser hombre de bien y compasivo, que alguna vez intervenía en +los castigos para aplacarlos, pero que la mayor parte de las veces +dejaba a su esposa "que enseñase a su hija", como él decía a los vecinos +que le recriminaban. Sus ideas pedagógicas chocaban con sus instintos +piadosos, y cuando lograban sobreponerse ¡ay de la desgraciada niña! + +Aquella serie de inauditas crueldades terminaron al fin con otra mayor +que trajo consigo la intervención de la justicia. La madre +desnaturalizada, no sabiendo ya de qué modo atormentar a su hija, la +hizo algunas quemaduras en el trasero con una bujía. Una vecina averiguó +el hecho casualmente, lo comunicó a otras vecinas, se armó el +consiguiente escándalo en el barrio, dieron parte al juez, se instruyó +causa, y, probado el delito, la inglesa fué condenada a seis meses de +cárcel y la niña recogida en un establecimiento de beneficencia. + +Un año después llegó a Valencia Salabert, si no hecho un potentado, con +alguna hacienda. Enteráronle de lo ocurrido. Fué a ver a su hija al +colegio de niñas pobres. La sacó de allí y la puso en otro de pago, +adonde por rara casualidad iba a visitarla. En la población, sin +embargo, fué loado su rasgo de generosidad. El sabía hacerlo valer en la +conversación ofreciéndose a los ojos de sus conocidos como un ejemplo +vivo de amor paternal y contraste notable frente a la perversidad de su +antigua querida. Poco más tarde se casó en Madrid. Fué su esposa la hija +de un comerciante en camas de hierro y colchones metálicos de la calle +Mayor. Era una joven bastante feíta y enfermiza; pero buena, afectuosa y +con cincuenta mil duros de dote. Llamábase Carmen. A los tres o cuatro +años de casados, ésta, viéndose cada vez más delicada de salud, perdió +la esperanza de tener familia. Sabiendo que su marido tenía una hija +natural en un convento de Valencia, le propuso, con generosidad no muy +frecuente, traerla a casa y considerarla como hija de ambos. Salabert +aceptó con gusto la proposición. Fué a buscar a Clementina, y desde +entonces cambió por entero la suerte de esta infeliz niña. + +Tenía entonces catorce años y era ya un portento de hermosura, mezcla +dichosa del tipo inglés correcto y delicado y de la belleza severa de la +mujer valenciana. Su tez guardaba los reflejos suaves, nacarados de la +raza sajona. En su mirada azul y sombría había la misma profundidad y +misterio que en los ojos negros de las valencianas. Poco desarrollada +aún por virtud de su crudelísima infancia, por la vida sedentaria, +después, del convento, en cuanto cambió de clima y de forma de vida +adquirió en dos o tres años la elevada estatura y las majestuosas +proporciones con que hoy la vemos. Sus partes morales dejaban bastante +más que desear. Era su temperamento irascible, obstinado, desdeñoso y +sombrío. Si nació con estos vicios o fueron el resultado de sus bárbaros +martirios, de su tristísima infancia, no es fácil resolverlo. En el +convento, donde nadie la trataba mal, no fué bien querida de sus +maestras y compañeras por su carácter receloso, por la ausencia de +cariño que se notaba en su corazón. Los disgustos de sus compañeras, no +sólo no la conmovían, sino que despertaban en sus labios una sonrisa +cruel, que las dejaba yertas. Luego tenía, de vez en cuando, accesos de +furor que la habían hecho temible y odiosa. En cierta ocasión, a una +niña que le había dicho algunas palabras ofensivas le echó las manos al +cuello y estuvo muy próxima a asfixiarla. Nunca fué posible después que +le pidiese perdón, según exigía la superiora. Prefirió estar recluída un +mes, a humillarse. + +Los primeros meses que pasó en casa de su padre fueron de prueba para la +buena D.ª Carmen. En vez de una niña alegre y agradecida al inmenso +favor que la hacía, se encontró frente a frente de una fierecilla, un +ser antipático sin afecto ni sumisión, extravagante y caprichosa hasta +un grado sorprendente, cuya risa no brotaba ruidosa sino cuando algún +criado se caía o el lacayo recibía una coz de los caballos. Pero no se +desanimó. Con el instinto infalible de los corazones generosos, +comprendió que si aquella tierra no daba amor era porque hasta entonces +sólo se había sembrado odio. Los afectos dulces residen en todo ser +humano, como en todo cuerpo la electricidad: mas para hacerlos vibrar, +precisa someterlos a una fuerte corriente de cariño por algún tiempo. Y +esto fué lo que hizo D.ª Carmen con su hijastra. Durante seis meses la +tuvo envuelta en una atmósfera tibia de afecto, en una red espesa de +atenciones delicadísimas, de testimonios constantes de vivo y afectuoso +interés. Al fin, Clementina, que principió por mostrarse desdeñosa y +luego indiferente a aquel cariño, que pasaba horas y horas encerrada en +su cuarto y sólo iba a las habitaciones de su madrastra cuando la +llamaba, que no tenía jamás con ésta una expansión viviendo en absoluta +reserva, sucumbió repentinamente; sintió vibrar en su corazón ese algo +maravilloso que une a las criaturas humanas como a todos los cuerpos del +Universo. Cambió de un modo extraño, violento, como todo lo que procedía +de su temperamento singular. Cayó, cuando menos se pensaba, de hinojos +ante D.ª Carmen, dedicándole un respeto tan profundo, un cariño tan +apasionado, que la buena señora quedó estupefacta y le costó gran +trabajo creer en su sinceridad. En su alma se había operado al fin la +revelación de la ternura. Al calor maternal de aquella bondadosa señora, +su corazón de hielo se había derretido. La esencia divina del amor +penetró donde, hasta entonces, sólo había entrado la esencia de Satanás. + +Fué un verdadero milagro. En vez de pasar la vida en su cuarto, no sabía +salir del de su madrastra a quien llamaba mamá, con un gozo, con un +fuego, con una pronunciación tan decidida, como sólo se observa en los +devotos sinceros al dirigirse a la Virgen. Devoción podía llamarse +también lo que Clementina sentía por la esposa de su padre. Asombrada de +que en el mundo existiese un ser tan dulce, tan tierno, no se hartaba de +mirarla como si acabase de bajar del cielo. Quería adivinarle los +pensamientos en los ojos, quería adelantarse a sus menores deseos, +quería que nadie la sirviese más que ella, quería, en fin, como todo +enamorado, la posesión exclusiva del objeto de su amor. Una levísima +señal de descontento de D.ª Carmen bastaba para confundirla y sumirla en +el más acerbo dolor. Aquella criatura tan altanera, que había llegado a +hacerse odiosa a todos, se humillaba con placer intenso, a su madrastra. +Era su humillación la del místico que se postra por una necesidad +invencible del espíritu. Cuando sentía la mano de la señora +acariciándole el rostro, pensaba sentir la de Dios mismo. Apenas se +atrevía a rozar con sus labios aquellos dedos flacos y transparentes. + +Sólo para su madrastra había cambiado tan radicalmente. Con los demás, +incluso con su mismo padre, seguía mostrando la misma frialdad +despreciativa, el mismo carácter obstinado y altivo. Si aparecía alguna +vez más dulce y tratable, no había que achacarlo a su voluntad, sino al +mandato expreso de D.ª Carmen. En cuanto este mandato cesaba o se +olvidaba, volvía a su primitivo ser malévolo. Los criados la aborrecían +por el orgullo insufrible que comenzó a manifestar así que se dió cuenta +de su estado de princesa heredera; por no encontrar tampoco en ella +ninguna compasión para sus faltas. La que más padeció en su servicio fué +la institutriz inglesa que su padre la había traído. Era ya entrada en +años, pero tenía gusto en vestirse y aliñarse como una damisela. Esta +inocente manía sirvió tantas veces de burla a la niña, que sólo la +necesidad le pudo obligar a tolerarlo. ¡Pobre mujer! Todos sus secretos +técnicos de tocador fueron entregados sin piedad a la befa de los +criados. Sus imperfecciones físicas despertaban, contrahechas por la +doncella de la señorita, algazara en la cocina. En cierta solemne +ocasión, un día de banquete, Clementina le escondió la dentadura, que +tenía sobre el tocador para limpiarla. Cualquiera puede figurarse la +desazón que esto produjo a la vieja _miss_. La cual se vengaba +cándidamente de ella llamándola _señorita Capricho y_ poniéndole por +temas, en los ejercicios de inglés y francés, algunas máximas y +aforismos que le escociesen, verbigracia: "La soberbia es la lepra del +alma. La niña soberbia es una leprosa de quien todos deben apartarse +con horror"--. "Quien no respeta a los mayores nunca llegará a ser +respetado", etcétera. Clementina se reía de estos desahogos. Alguna vez +llegó su insolencia hasta cambiar la sentencia de la profesora por otra +de su invención. Donde decía: "Nada hay tan feo y despreciable como una +joven altanera", ponía la discípula: "Nada hay tan ridículo y digno de +risa como una vieja presumida". Alborotábase _la miss_, daba parte a D.ª +Carmen, llamaba ésta a su hijastra, la reprendía dulcemente, y al verla +triste y acongojada desarrugaba el ceño y la besaba cariñosamente. Y +hasta otra. La verdad es que tenía razón _miss_ Ana y los demás criados +al decir que la señora era quien echaba a perder a la chica. D.ª Carmen, +viviendo en una espantosa soledad moral, estaba tan cautivada y +agradecida al vivo cariño que a todas horas le demostraba su hijastra, +que no tenía ojos para ver sus faltas, y si los tenía carecía de fuerzas +para corregirlas. + +A los diez y ocho años era Clementina una de las mujeres más bellas y +uno de los mejores partidos de Madrid. El caudal de su padre había +crecido como la espuma. Estaba considerado como uno de los banqueros +importantes de la villa y no se le conocía otro heredero ni era ya de +presumir que lo tuviese. Comenzaron los jóvenes de la aristocracia, de +la sangre y el dinero, los socios más eminentes del _Club de los +Salvajes_, a festejarla apremiándola con vivas declaraciones. Si iba a +una tertulia, un grupo de muchachos la tenía constantemente amurallada; +si a la iglesia, otro grupo mayor la esperaba en correcta formación a la +salida; si al paseo de la Castellana, apuestos caballeros galopaban en +las inmediaciones de su coche sirviéndola de escolta. En el teatro +veinte pares de gemelos estaban sin cesar posados sobre ella. El nombre +de Clementina Salabert salía en todas las conversaciones de la juventud +elegante, se veía impreso en todas las crónicas de salones, sonaba en +Madrid como el de una de las más brillantes estrellas del firmamento +aristocrático. Tuvo buena porción de amoríos o noviazgos que no +produjeron huella alguna en su corazón. Tomaba y dejaba los novios +inconsideradamente, con lo cual adquirió fama de coqueta y casquivana. +Pero esto no es obstáculo para que una muchacha encuentre adoradores. Al +contrario, el amor propio de los hombres les incita a dedicar sus +lisonjas a tal clase de mujeres, siempre con la esperanza vanidosa de +ser el clavo que fije la rueda de la veleta. Tampoco fué serio +inconveniente para ella cierto murmullo grosero y malicioso que se +levantó y corrió por todo Madrid con motivo de la amistad original que +entabló con un joven y célebre torero. La inocencia y debilidad de D.ª +Carmen tuvo buena parte en ello. No sólo consintió esta buena señora que +el torero entrase en la casa y se sentase a su mesa, sino también que +las acompañase en público en más de una ocasión. Con esto y con +brindarle la muerte de algunos toros, la maledicencia, que anda suelta +en la capital como en las provincias, tuvo suficiente pretexto para +ensañarse ferozmente con la envidiada beldad. Mas como no pudo aportar +otra cosa que sospechas atrevidas y vagas conjeturas, y como por otra +parte existían dos datos positivos que las contrapesaban sobradamente, a +saber, la hermosura y la riqueza excepcionales de la joven, la calumnia +no produjo merma en los adoradores; sólo sirvió para que algún +desengañado escupiese con más facilidad su bilis. + +Clementina ofrecía en sus modales y discursos, en esta edad, y la +ofreció siempre después, cierta tendencia al _flamenquismo_, o sea a las +formas desenvueltas, a la serenidad burlona, al desgarro especial de las +chulas de Madrid. Semejante tendencia se hallará más o menos exagerada +en toda la alta sociedad madrileña. Es un signo que la caracteriza y la +distingue de la de otros países. Hay en esta inclinación que se observa +en Madrid, en el alcázar como en la zahurda, algo de bueno: no es todo +malo. Por lo pronto significa una protesta contra esa continua mentira +que el refinamiento y la complicación de las fórmulas sociales trae +siempre consigo. Es loable la corrección en los modales y la medida en +las palabras; pero exageradas producen la frialdad tediosa que nuestros +diplomáticos observan en los salones extranjeros. + +Clementina exageraba un poco su afición a las palabras y a los gestos +flamencos. El gusto le había venido no se sabe cómo, por contagio tal +vez de la atmósfera, dado que las señoras de su categoría no suelen +alternar mucho tiempo con las chulas. Había tenido una doncellita nacida +y criada en Maravillas. Esta fué en sus ratos de expansión quien le +proporcionó mayor cantidad de vocablos y modismos. Luego su amistad con +el torero que hemos mencionado; las relaciones que mantuvo después con +algunos señoritos cultivadores del género; los teatros por horas, donde +se copian, no sin gracia, las costumbres de la plebe madrileña; la +amistad con Pepa Frías y otras aristocráticas _manolas_ fueron +iniciándola poco a poco y la introdujeron al cabo en pleno flamenquismo. +Fué entusiasta admiradora de los toros. Por milagro dejaba de asistir a +una corrida desde su palco, ataviada con la consabida mantilla blanca y +los consabidos claveles rojos. Y discutía las suertes, y fulminaba +censuras, y tributaba aplausos, y era tenida entre los aficionados por +acérrima y fervorosa _lagartijista._ El espectáculo nacional, animado y +sangriento, estaba muy conforme con su naturaleza violenta, indómita. +Cuando veía a otras señoras taparse los ojos o hacer otros melindres +ante las peripecias de la corrida, reía sardónicamente, como si dudase +de la sinceridad de su espanto. + +Entre los varios adoradores y solicitantes que su mano tuvo, y que +entraban y caían de su gracia alternativa y rápidamente, llegó uno que +logró fijar algo más su atención. Llamábase Tomás Osorio. Era un joven +de veintiocho a treinta años de edad, rico, exiguo y delicado de figura, +de rostro agraciado y genio vivo y resuelto. Supo hacerse valer más que +los otros, o por cálculo o por verdadera independencia de carácter. Al +entrar en amores con ella no se entregó por completo ni abdicó su +voluntad. En cuantas reyertas de alguna importancia tuvieron durante +sus largas relaciones, pues no duraron menos de dos años, mantuvo con +energía su dignidad. Era de temperamento bilioso, soberbio, +despreciativo como ella, confiado en su dinero, y poseía un donaire +maligno que le daba prestigio entre las damas. Gracias a estas +cualidades, Clementina no se cansó de él tan pronto como de los otros. +Al cabo de dos años, sin embargo, cuando faltaban sólo algunos días para +realizarse el matrimonio, rompieron de un modo sonado y hasta +escandaloso. Todo Madrid se enteró. Los comentarios fueron infinitos. De +ellos resultaba que quien había tomado la iniciativa para cortar las +relaciones había sido el novio. Tales dichos, exactos o no, llegaron a +oídos de Clementina e hirieron su orgullo tan vivamente, que le faltó +poco para enfermar de ira. + +Pasó un año. Tuvo algún noviazgo de poca importancia. Osorio también +galanteó a otras jóvenes. En ambos se conservaba vivo, no obstante, el +recuerdo de sus amores. A ella la agitaba un deseo punzante de venganza. +Mientras aquel hombre anduviese en sociedad tan contento como +aparentaba, se sentía humillada. En él, a pesar de su disfraz de +indiferencia, ardía el fuego del amor o por lo menos del deseo. +Clementina había fascinado sus sentidos, había penetrado en su carne: +por más esfuerzos que hacía no podía arrancarla de sí. A todas horas +soñaba con ella, la veía ante sus ojos cada vez más incitante y +apetecible. Cuanto más tiempo pasaba más crecía el fuego que le consumía +y más esfuerzo y dolor le costaba adoptar un continente altivo e +indiferente al encontrarse con ella en cualquier sarao. Clementina, con +la sagacidad bastante común en las mujeres, llegó al cabo a adivinar que +su antiguo novio seguía adorándola en secreto y sintió un regocijo +maligno. Desde entonces no se vistió, no se adornó más que para él; para +aturdirle, para fascinarle, para hacerle beber la amarga copa de los +celos. + +De esta época data la fama ruidosa que adquirió como mujer elegante. +Clementina en este punto era una gran artista. Sabía vestirse de tal +modo que las telas, ni por sus vivos colores, ni por su riqueza, +atrajesen demasiado la vista en perjuicio de la figura. Comprendiendo +que el traje en la mujer no debe ser un uniforme sino adorno, un medio +de hacer resaltar las perfecciones con que la naturaleza la hubiese +dotado, no obedecía ciegamente a la moda. En cuanto ésta atentase poco o +mucho a la exposición de su belleza, la esquivaba con valor o la +modificaba. Rehuía los colores chillones, la profusión de lazos, los +peinados complicados. Consideraba a su cuerpo como una estatua y la +vestía como tal. De aquí una cierta tendencia, que constantemente se +manifestaba en sus trajes, hacía el ropaje, esto es, hacia la amplitud +de los pliegues, hacia la vestidura larga. Su figura gallarda, +majestuosa, ganaba mucho de esta manera. Algo la pronunció después de +casada, pero no llegó a exagerarla, retenida por su buen gusto. Solía +vestirse de blanco. Con esto y con peinar sus cabellos del modo +sencillísimo que los tiene la Venus de Milo, semejaba al parecer en los +salones hermosa estatua que llegase de la Grecia. Una cosa hacía muy +digna de censura en el terreno moral, aunque no lo sea en el del arte: +descotarse con exageración. Una de las sumas bellezas que poseía era el +pecho. Parecía amasado por las Gracias para trastornar a los dioses. No +había en Madrid una garganta mejor modelada, ni un seno mejor puesto, +más delicado, más atractivo. El deseo vanidoso de mostrarlo, no +contenido por la vigilancia saludable de una madre, le hizo incurrir en +más de una ocasión en las censuras de la sociedad. Porque la infeliz D.ª +Carmen, a más de no hallarse muy al tanto de los usos sociales, era tan +débil con los caprichos y fantasías de su hijastra, que los tomaba sin +inconveniente por actos razonables, por expresión de su gusto +indiscutible y su elegancia. Algún disgusto le proporcionó tal vanidad. +En cierta ocasión, al presentarse en noche de baile en casa de Alcudia, +la marquesa le dijo al saludarla: + +--Muy linda, muy linda, Clementina. Está usted admirablemente +vestida.... Pero me parece que la han descotado mucho.... Venga usted +conmigo, ya arreglaremos eso. + +Y la llevó a su tocador y con maternal solicitud le puso en el pecho +unos céfiros que ocultaron lo que en realidad no debía mostrarse. La +joven procuró disimular su vergüenza achacando la falta a la modista. No +obstante se sintió tan humillada por aquella lección y por la sonrisa +compasiva que la acompañó, que nunca más pudo ver desde entonces a la +devota marquesa. + +Con este soplar incesante y adecuado, la llama de Osorio tomaba cada vez +más incremento. Ya no era poderoso por más tiempo a guardarla en el +pecho. Al cabo se confió a su hermana, que era amiga bastante íntima de +la joven. Rogóla que tantease el terreno a ver si podía avanzar de nuevo +el pie sin peligro de precipitarse. Mariana dió el recado. Clementina +escuchólo con mal refrenada alegría y le metió los dedos en la boca +hasta que la pánfila señora de Calderón desembuchó lo que tenía dentro y +pudo convencerse de que Tomás ardía en amores por ella. Cuando se +cercioró bien, respondió con palabras ambiguas y riendo: "Lo pensaría, +lo pensaría.... Estaba muy agraviada por lo que se había dicho de la +ruptura de sus relaciones.... Pero en fin, no le quitaba por completo +las esperanzas". + +Se puso a meditar con atención sobre el medio de satisfacer las +exigencias de su amor propio herido, y al cabo de algunos días formuló a +Mariana la siguiente proposición: "Para que consintiese en dar su mano a +Tomás, era indispensable que éste la pidiese de rodillas a sus padres +delante de los testigos que ella elegiría a su gusto". A ninguna +española de pura raza se le hubiera ocurrido semejante extravagancia. +Precisa llevar en las venas sangre británica para concebir un +refinamiento tan monstruoso de la soberbia. Cuando Osorio tuvo +conocimiento de la resolución de su ex novia, se enfureció atrozmente; +declaró con arrogancia que antes que pasar por tal humillación le +harían cachos. No se volvió, pues, a hablar del asunto. Siguieron las +cosas como antes. Mas como a pesar de sus rabiosos esfuerzos el gusano +del apetito le roía cada vez con más crueldad las entrañas, el mísero, +al cabo de dos meses, cayó en gran abatimiento. Sintióse desfallecer de +amor y de deseo. No tuvo fuerzas para alejarse de Madrid. Volvió a rogar +a su hermana que otra vez entablase las negociaciones. Clementina, que +estaba bien penetrada ya de que le tenía en su poder, se mostró +inflexible. O pasar por aquellas singulares horcas caudinas, o nada. + +Y Osorio pasó. ¿Qué había de hacer? Efectuóse la extraña ceremonia una +tarde en casa de la novia. Al llegar a ella Osorio se encontró con unas +veinte personas del sexo femenino, que Clementina había elegido entre +las conocidas más envidiosas, las que más habían murmurado con motivo de +su ruptura. Adoptó la mejor actitud para semejante caso. Grave, solemne, +suelto de lengua y ademanes, dejando traslucir un poco de ironía, como +si estuviese representando una comedia por satisfacer la fantasía de una +enferma. Dijo algunas palabras previamente acerca de la historia de sus +relaciones. Reconocióse culpable. Elogió desmesuradamente a Clementina, +con tan poca medida, que en ocasiones parecía estar burlando. Se confesó +indigno de aspirar a su mano. Por fin manifestó que siendo ella tan +digna de ser adorada y tan grande la ventura de poseer su mano, no creía +hacer nada de más pidiéndola de rodillas a sus padres. Al propio tiempo +dobló una. D.ª Carmen vino a levantarle riendo y le abrazó con efusión. +Clementina también le dió un apretón de manos, más alegre al ver lo bien +y dignamente que salía del paso, que satisfecha en su orgullo. La verdad +es que en aquella ocasión sintió hacia él lo que nunca más volvió a +sentir, una migaja de amor. Si hubo humillación en semejante escena +resultó para ella, por la frescura y el aplomo desdeñoso con que su +novio la llevó a término. Pero no importa. La mujer goza más viva y más +íntimamente observando la superioridad del hombre que humillándole. +Clementina fué feliz aquella tarde. + +Pero si Osorio salió bien del paso, no le perdonó jamás la intención de +humillarle; porque era tan orgulloso como ella. La pasión frenética que +le había inspirado sofocó por algún tiempo todo otro sentimiento. Su +luna de miel fué tan pegajosa como breve. El choque entre aquellos dos +caracteres, de igual obstinación y fiereza, era ineludible. Vino pronto +y vino con una serie de pequeños desabrimientos que hicieron desaparecer +en un instante del corazón de la joven los fugaces destellos de amor que +su marido le había inspirado. En él duró más tiempo la pasión. El +conocimiento que cada cual tenía del otro los hizo prudentes, rehuyendo +un choque formidable que había de ser funesto. Pero vino al fin. Se dijo +entre los murmuradores que Osorio, cansado de la indiferencia y los +desdenes de su esposa, en una hora fatal de ira y desesperación la había +ultrajado con su misma doncella y en el mismo tálamo nupcial. Después +de esta escena, que no sabemos si se realizó con los pormenores +horrendos que algunos contaban, quedó roto el matrimonio para siempre. +Osorio, sin derecho ya para intervenir en la conducta de su mujer, se +vió obligado a ser mero espectador de ella. Entregóse Clementina sin +reserva, sin disimulo, puede decirse también que sin pudor, a todos los +galanteos que se le ofrecieron. El, por su parte, para contrarrestar el +ridículo, que a causa de ellos pudiera tocarle, dióse con más descaro +aún a la disipación. Extrajo mujeres de las últimas clases sociales y +las convirtió en señoras, rodeándolas de un lujo deslumbrador. La +Felipa, la Socorro y la Nati, cortesanas famosas en la capital, que +fueron queridas de muchos personajes, ministros, banqueros y grandes de +España, lo habían sido antes de él. El fué quien, por medio de sus +celestinas, las había sacado de la calle de la Paloma, del barrio de +Triana en Sevilla o del Perchel, de Málaga, y había gozado de sus +primicias. + +Dentro de casa, marido y mujer se hablaban muy poco, lo indispensable +solamente. Para evitar la molestia que les produciría sentarse solos a +la mesa tenían siempre algún convidado. Fuera se trataban con expansiva +y natural confianza. Alguna vez Osorio iba a buscar a su esposa a última +hora a la reunión o teatro donde se hallase. Pero esto era valor +entendido en el mundo. Todos sabían a qué atenerse respecto a sus +relaciones. Ordinariamente, Clementina salía del brazo de su amante. +Charlaban largo rato en el _foyer_, a presencia de todos, esperando el +coche. Entraba al fin en éste. Antes de partir todavía cambiaban en tono +confidencial buena copia de frases entreveradas, de alegres carcajadas. +La moral, la moral elegante quedaba a salvo con que el amante no entrase +en el mismo coche, aunque fuesen pocos minutos después a juntarse en el +dulce retiro de un gabinete particular. + +Cuando Clementina llegó a su casa eran las seis y media. Silbó el +cochero. Salió de su pabelloncito el portero a abrir la puerta de la +verja y luego la del coche. El mismo se encargó de pagar al cochero. La +dama, sin decir una palabra, entró en el jardín, que era exiguo pero +lindo y bien cuidado. Subió la escalera de mármol, debajo de una gran +marquesina que ocupaba más de la mitad de la fachada del _hôtel_. No era +éste muy grande, pero sí fabricado con lujo y arte, de piedra blanca de +Novelda y ladrillo fino. Osorio lo había hecho construir hacía solamente +cuatro o cinco años. Como los planos fueron largamente meditados y +discutidos, ofrecía una adecuada distribución, que lo hacía más cómodo +tal vez que el de su suegro, con ser este tres o cuatro veces mayor. + +Halló a un criado en el recibimiento. + +--Estefanía ¿dónde anda? + +--Hace ya un buen rato que ha llegado, señora. + +Atravesó un magnífico vestíbulo iluminado por dos grandes lámparas con +bombas esmeriladas sostenidas por sendas estatuas de bronce, siguió por +el corredor y tomó la escalera que conducía al principal sin tropezarse +con nadie. Cerca ya del salón que daba ingreso a su _boudoir_, halló a +Fernando, un criadito de catorce años vestido con librea muy cuca y +adecuada a sus años. + +--¿Estefanía? + +--Debe de estar en la cocina. + +--Que suba inmediatamente. + +Entró en el _boudoir_, y yendo al espejo de cuerpo entero sostenido por +dos pies derechos de madera dorada, se despojó del sombrero. Era el +gabinete una pieza reducida, vestida toda ella de raso azul con cenefas +de cartón-piedra imitando una guirnalda de flores. Sobre la chimenea, +vestida también de raso, había dos magníficos candelabros y un reloj, +obra de nuestros plateros del siglo pasado. Los enseres de la chimenea +eran igualmente de plata. La alfombra blanca con cenefa azul. En medio +un confidente forrado de tisú de oro. Butacas, sillas doradas. En el +suelo dos grandes almohadones de pluma. En un rincón el espejo; en otro +un escritorio de madera taraceada estilo Pompadour; en los otros dos +unas columnas forradas de terciopelo azul sosteniendo dos quinqués que +esclarecían ahora la estancia. Comunicaba esta pieza por un lado con el +tocador de la señora y éste con su dormitorio; por el otro con un +saloncito donde solía recibir a sus amigos los martes por la tarde o +jugar al tresillo de noche con los íntimos. En el _boudoir_ sólo +entraban algunas pocas amigas de confianza que iban a visitarla en horas +no señaladas. Aquí era donde celebraba esos coloquios secretos, tan +sabrosos para las mujeres, donde su pensamiento se vacía por entero, +pasando de lo más escondido y profundo a las frivolidades del día, los +pormenores del traje y de la moda. + +Pocos segundos después de quitarse el sombrero apareció Estefanía. Era +una jovencita pálida con hermosos ojos negros. Vestía, dentro de su +condición, con elegancia y primor. Por encima del traje traía un +delantal color gris orlado de puntilla blanca. + +--¡Ya podías aguardarme, chiquilla! ¿Dónde estabas metida?--dijo con +tono de mal humor y distraído a la vez la señora. + +--Estaba en la cocina.... Había ido a darle unas puntadas a la falda de +Teresa, que se le ha roto en un clavo--repuso con afectada humildad la +doncella. + +Clementina guardó silencio, absorta sin duda en sus pensamientos. +Colocada frente al espejo se dejó despojar del abrigo, contemplándose al +propio tiempo con esa curiosidad eterna que las mujeres hermosas sienten +por sí mismas. + +--¿Has estado en casa de Escolar?--preguntó al cabo distraídamente. + +--Sí, señora. + +--¿Qué ha dicho? + +--Que no tiene ahora una seda tan doble en ese color, pero que si la +señora quiere enviará por ella. + +--¡Puf! Para ese viaje no necesitamos alforjas.... ¿Y en _La +Perfección_? + +--Sí, señora. Que el sábado enviarán los gorros. + +--¿Has preguntado cómo seguía el padre Miguel? + +--No he tenido tiempo.... ¡Está tan lejos!... + +--¿Cómo lejos? ¿Pues no has ido en coche? + +--No, señora.... Juanito me ha dicho que la yegua estaba desherrada.... + +--¿Por qué no te ha puesto uno de los caballos normandos? + +--No sé.... Siempre encuentra alguna disculpa cuando la señora me manda +salir en coche. + +--Tal me parece.... Descuida, hija: ya arreglaré yo eso. ¡Bueno está el +señor Juanito, con sus ínfulas de indispensable! + +Al echar una mirada a su doncella reflejada en el espejo, creyó observar +algo extraño en sus ojos. Se volvió para mejor verlo. En efecto, +Estefanía los tenía enrojecidos. + +--¡Tú has llorado, chica! + +--¿Yo?... No, señora, no. + +La manera de negarlo era hipócrita. La señora no tuvo necesidad de +insistir mucho para que se lo confesase y aun la causa de su llanto. + +--El jefe, señora--comenzó a gimotear--, el jefe, que las ha tomado de +poco tiempo a esta parte conmigo.... En cuando digo cualquier cosa, +suelta la carcajada o dice una porquería.... Y los demás claro, los +demás, como me tienen ojeriza porque la señora me quiere, y por adular +al jefe, se ríen también.... Porque le he dicho hoy que se lo diría a la +señora, me ha llenado de insolencias y me ha echado de la cocina. + +--¡Echado! ¿Y quién es él para echarte?--exclamó con ímpetu el ama.--Vé +a llamarle. Es menester que yo caliente las orejas, lo mismo a ese necio +que a Juanito. ¡Si nos descuidamos van a mandar en esta casa los criados +más que los amos! + +--Señora ... yo no me atrevo. ¿Quiere que le envíe recado por Fernando? + +--Haz lo que quieras, pero llámale. + +Se había irritado vivamente al escuchar los sollozos de su doncella. +Estefanía era su predilecta, a quien distinguía entre todos los criados +y confiaba gran parte de sus secretos. Como todos los déspotas presentes +y pasados, estaba dominada sin darse cuenta de ello. El carácter +zalamero y adulador de la doncellita había ganado su corazón de tal +manera, que con él, sin saberlo ella misma, le había entregado la +voluntad. Estefanía era de hecho quien mandaba en la casa, pues que +mandaba en la señora. El criado que no entraba en su gracia, podía +prepararse a salir en plazo más o menos corto. Y sucedía lo que puede +darse como regla segura en tales casos, que la preferida y amada de la +señora era profundamente antipática a la servidumbre. No acaece esto +solamente por esa pasión vergonzosa que en mayor o menor grado reside en +todos los seres humanos, la envidia, sino también porque es condición +precisa del hipócrita y adulador con el grande, ser al propio tiempo +altanero y malévolo con el pequeño. + +Llamado por Fernando, a quien Estefanía dió el encargo, no tardó en +presentarse en la puerta del gabinete el cocinero, con los atavíos del +oficio, esto es, con mandil y gorra blanca; todo blanquísimo. Era un +mocetón de treinta años, de rostro fresco y no desgraciado, con largas +patillas negras. En el ceño que contraía su frente, en la preocupación +que se observaba en sus ojos, comprendíase que ya sabía a qué venía +llamado. Clementina se había sentado en el confidente. Estefanía se +había retirado a un rincón y puso los ojos en el suelo al entrar el +jefe. + +--Vamos a ver, Cayetano; acabo de saber que después de tratar con muy +poca consideración a esta chica, la ha echado usted de la cocina. Le +llamo para decirle que ni yo consiento que ningún criado trate mal a +otro, ni usted está facultado para echar a nadie dentro de mi casa. + +--Señora ... yo no la he tratadu mal.... Es ella, la que nus trata mal a +todus ... pincha aquí, pincha allá, sin dejarnus en paz--tartamudeó el +cocinero con marcado acento gallego. + +--Bueno, pues si pincha aquí y pincha allí, ningunu de ustedes está +facultadu para desvergonzarse con ella.... Se me dice a mí y +concluído--, replicó vivamente la señora imitando el acento del jefe. + +--Es que.... + +--Es que, nada. Ya sabe usted lo que le he dicho. Hemos +concluído--manifestó el ama con gesto imperioso. + +El cocinero, con la cara encendida y todo el cuerpo tembloroso, +permaneció unos segundos inmóvil. Después, antes de retirarse, dirigió +una larga mirada iracunda a la doncellita, que seguía con los ojos en el +suelo con expresión hipócrita donde se traslucía el triunfo del amor +propio. + +--¡Chismosa!--le vomitó al rostro más que le dijo. + +La señora se alzó de su asiento, y rebosando de cólera por tal falta de +respeto, le dijo: + +--¿Y cómo se atreve usted a insultarla en mi presencia? Márchese usted +pronto.... ¡Quítese de mi vista! + +--Señora, lo que le digu es que ella tiene la culpa.... + +--Pues si tiene la culpa, mejor.... Váyase usted. + +--Todus nus iremus de la casa, señora, porque a esa mentecata no hay +quien la sufra. + +--Usted, por lo pronto, como si ya se hubiese ido. Puede usted buscar +otro sitio donde servir, que yo no tolero que ningún criado se me quiera +imponer. + +El cocinero quedóse otra vez inmóvil y estupefacto ante aquella brusca +despedida; pero reponiéndose en seguida giró sobre los talones, diciendo +con dignidad: + +--Está bien, señora; lo buscaré. + +Clementina siguió murmurando después de haberse ido: + +--¡Pero qué atrevido es este gallegazo! ¿Habrá mastuerzo? No creo que a +nadie más que a mí le toquen semejantes criados.... + +Apaciguándose de pronto por virtud de otra idea que le acudió, dijo: + +--Anda, ven a vestirme, que ya es tarde. + +Entró en su tocador seguida de Estefanía. Contra lo que debía +presumirse, ésta tenía el semblante grave y nublado. Comenzó a +despojarse rápidamente de su traje de calle para ponerse el de media +ceremonia con que comía y recibía a sus íntimos por la noche, más claro +siempre, con un pequeño descote y los brazos cubiertos. La doncella, a +una indicación suya, sacó un traje color fresa exprimida del gran +armario de espejo que ocupaba enteramente uno de los lienzos de la +pared. Antes de ponérselo le arregló el pelo y le quitó las botinas +bronceadas, sustituyéndolas con el zapato adecuado. No había abierto su +boca la pálida doncellita hasta entonces, reflejando en el rostro cada +vez más tristeza y preocupación. Al fin, hallándose arrodillada a los +pies de su ama, levantó los ojos para decirla tímidamente: + +--Señora, voy a rogarle una cosa ... que no despida a Cayetano. + +Clementina la miró con sorpresa: + +--¿Esas tenemos?... Conque después que has sido tú la que.... + +--Es que, señora--articuló Estefanía poniéndose todo lo colorada que +permitía su tez--, si ahora le despide, me van los demás a tomar +ojeriza. + +--¿Y a ti qué te importa? + +La doncella insistió con muchas veras y cada vez con palabras más +suplicantes y persuasivas. La señora negó poco tiempo. Como el asunto +era de poca monta y observaba no sin sorpresa el interés y aun ansiedad +que su predilecta tenía en que el cocinero quedase, no tardó en +concederlo, ordenándole que ella arreglase el asunto. Con esto el +semblante de la chica se animó al instante, se puso como unas pascuas y +comenzó a maniobrar en torno de su ama con extraordinaria presteza. + +Dos golpecitos dados en la puerta las sorprendió a ambas. + +--¿Quién es?--preguntó la señora. + +--¿Te estás vistiendo, Clementina?--se oyó de fuera. + +Era la voz de su marido. La sorpresa de la dama no disminuyó por esto. +Osorio subía rarísima vez a su cuarto estando ella sola. + +--Sí; me estoy vistiendo. ¿Hay gente abajo? + +--Los de siempre: Lola, Pascuala y Bonifacio.... Es que tengo que hablar +contigo. Te espero aquí en el salón. + +--Bien; allá voy. + +Desde entonces hasta que terminó de arreglarse, Clementina guardó +silencio obstinado, expresando en el rostro una preocupación sombría que +no pasó inadvertida para su doncella. En sus dedos, al dar los últimos +toques a los pliegues de la falda, había un ligero temblor, como el de +las niñas que por primera vez se visten para ir a un baile. + +Osorio la esperaba, en efecto, en el saloncito de arriba contiguo a su +_boudoir_. Estaba sentado negligentemente en una butaca; pero al ver a +su esposa se levantó, dejando caer previamente en la escupidera la punta +del cigarro que fumaba. Clementina observó que estaba algo más pálido +que de costumbre. Era el mismo hombrecillo de facciones correctas y mal +color que cuando se casó; pero en los últimos doce años se había gastado +bastante su naturaleza. Muchas arrugas en la cara; el cabello gris y la +barba también; los ojos menos vivos. + +Fué a cerrar la puerta que su mujer dejó abierta, y acercándose a ésta +le dijo con afectada naturalidad: + +--El cajero me ha entregado hoy un recibo tuyo de quince mil pesetas.... +Aquí está. + +Sacó la cartera y de ella un papelito satinado y oloroso, que presentó a +su esposa. Esta lo miró un instante con semblante grave, sombrío, sin +pestañear, y guardó silencio. + +--Hace quince días me entregó otro de nueve mil.... Aquí está. + +La misma operación, y el mismo silencio. + +--El mes pasado me presentó tres; uno de siete mil, otro de once mil y +otro de cuatro mil.... Aquí los tengo también. + +Osorio agitó el puñado de papeles un instante delante de los ojos de la +dama. Viendo que ésta no despegaba los labios, preguntó: + +--¿Estás conforme? + +--¿Con qué?--dijo secamente. + +--Con que son exactas estas partidas. + +--Lo serán si están firmados los recibos por mí. Tengo poca memoria, +sobre todo en cuestiones de dinero. + +--Es una gran felicidad--repuso sonriendo irónicamente Osorio, mientras +volvía a guardar en la cartera los papeles--. Yo también he intentado +muchas veces prescindir de ella. Desgraciadamente, el cajero se encarga +siempre de refrescársela a uno.... ¡Bueno!--añadió, viendo que su mujer +no replicaba--. Pues no he subido a otra cosa más que a hacerte una +pregunta, y es la siguiente: ¿Crees que las cosas pueden seguir de este +modo? + +--No entiendo. + +--Me explicaré: ¿crees que puedes seguir tomando de la caja cada pocos +días cantidades tan crecidas como éstas? + +Clementina, que estaba pálida cuando entró, se había puesto fuertemente +encarnada. + +--Mejor lo sabrás tú. + +--¿Por qué mejor?... Tú debes de saber adónde llega tu fortuna. + +--Bien, pues no lo sé--replicó refrenando con trabajo su despecho. + +--Nada más claro. Los seiscientos mil duros que tu padre me ha entregado +al casarme, como están en fincas producen, según puedes enterarte de los +libros, unos veintidós mil duros. El gasto de la casa, sin contar con +el mío particular, suma bien tres veces esa cantidad.... Saca ahora, si +quieres, la consecuencia. + +--Si te pesa que se gaste de tu dinero, puedes vender las casas--dijo +Clementina con desdeñosa sequedad, volviendo a ponerse pálida. + +--Es que si se vendiesen, mañana sería yo responsable con mi dinero de +su importe. ¿No sabes eso? + +--Firmaré cualquier papel diciendo que no se te haga cargo de nada. + +--No basta, querida, no basta. La ley no me exime nunca de responder de +la dote mientras tenga dinero.... Además, si tú te lo gastases +_alegremente_ (recalcó esta palabra), el negocio sería para ti muy +bueno, pero para mí deplorable, porque siempre me quedaba en la +obligación de ... subvenir a tus necesidades. + +--¿De mantenerme, verdad?--dijo ella con ironía amarga. + +--Quería evitar esa palabra ... pero, en efecto, es la más exacta. + +Hablaba Osorio en un tonillo impertinente y protector que estaba +desgarrando por varios sitios la soberbia de su esposa. Desde las +feroces reyertas que habían producido su separación debajo del mismo +techo, no habían tenido una entrevista de tal especie como la presente. +Cuando por la convivencia se originaba algún rozamiento, resolvíanlo por +una breve y seca explicación de pasada, en que ambos, sin deponer el +orgullo, usaban de prudencia por temor del escándalo. Pero ahora el +asunto tocaba en lo más vivo a Osorio. Para un banquero, por espléndido +que sea, lo más vivo es el dinero. Además su amor propio, aunque otra +cosa aparentase, había sufrido mucho en los últimos años. No basta +fingir indiferencia y desdén ante los extravíos de una esposa; no basta +pagarle en igual moneda paseándole por delante de los ojos las queridas, +hacer gala de ellas ante el público. Las armas serán iguales, pero las +heridas que la mujer causa son más profundas y más graves que las del +hombre. El malestar que la conducta libre de su esposa le causaba no +disminuía con el tiempo. El abismo que los separaba era cada vez más +profundo. Por eso, la airada venganza cogía esta ocasión por los pelos. + +Clementina le miró un instante. Luego, encogiéndose de hombros y +haciendo con los labios una leve mueca de desdén, dió la vuelta y se +dispuso a salir de la estancia. Osorio avanzó unos pasos colocándose +entre ella y la puerta. + +--Antes de irte quiero que sepas que el cajero tiene orden de no pagar +ningún recibo que no vaya visado por mí. + +--Enterada. + +--Para tus gastos tendrás una cantidad fija, que ya determinaremos cuál +ha de ser. No quiero más sorpresas en la caja. + +Clementina, que iba a salir por la puerta de la antesala, retrocedió +para hacerlo por la de su _boudoir_. Antes de desaparecer, teniendo el +portier levantado con una mano y encarándose con su marido, le dijo con +reconcentrada ira: + +--Al fin resultas un puerco como tu cuñado; sólo que éste no las echa +como tú de generoso. + +Dejó caer el portier y dió un gran portazo. + +Osorio hizo un movimiento para arrojarse detrás de ella; pero +reponiéndose instantáneamente gritó más que dijo para que le oyese bien: + +--¡Es claro! soy un puerco porque no quiero mantener señoritos +hambrientos. ¡Que los mantengan las viejas que los utilizan! + +Después de proferida esta ferocidad quedó satisfecho al parecer, porque +en sus labios se dibujó una sonrisa de triunfo y sarcasmo. + +Cinco minutos después ambos esposos estaban en el comedor riendo y +bromeando con los tres o cuatro convidados que tenían. + + + + +IV + +#Cómo alentaba a la virtud el señor duque de Requena.# + + +A ver, a ver, explica eso. + +--Señor duque, el negocio es clarísimo. Hoy he hablado con Regnault. La +mina puede producir, cambiando los hornos, construyendo algunas vías y +estableciendo maquinaria a propósito, una mitad más de lo que +actualmente rinde. Puede llegar a producir sesenta mil frascos de +azogue. El dinero necesario para lograr esto no pasa de ciento a ciento +cincuenta mil duros. + +--Me parece mucho. + +--¿Mucho, para un resultado como ese? + +--No; me parecen muchos frascos. + +--Pues a mí no me cabe duda de que es verdad lo que dice Regnault. Es un +ingeniero inteligente y práctico. Seis años ha estado explotando las de +California. Además, el ingeniero inglés que ha ido con él asegura lo +mismo. + +Los que así hablaban eran el duque de Requena y su secretario, primer +dependiente o como quiera llamarse, pues en la casa no había apelativo +designado para él. Llamábasele simplemente Llera. Era un mozo asturiano, +alto, huesudo, de rostro pálido y anguloso, brazos y piernas +larguísimos, grandes manos y pies, brusco y desgarbado de ademanes y con +unos ojos grandes de mirar franco y sincero donde brillaba la voluntad y +la inteligencia. Era un trabajador infatigable, asombroso. No se sabía a +qué horas comía ni dormía. Cuando llegaba a las ocho de la mañana al +escritorio, ya traía hecha la tarea de cualquier hombre en todo el día. +A las doce de la noche aún se le podía ver muchas veces con la pluma en +la mano en su despacho. Con ese don especial para conocer a los hombres, +que poseen todos los que han de lograr éxito feliz en el mundo, Salabert +penetró, al poco tiempo de tenerle por ínfimo escribiente, el carácter +y la inteligencia de Llera. Y sin darle gran consideración en +apariencia, porque esto no entraba jamás en su proceder, se la dió de +hecho acumulando sobre él los trabajos de más importancia. En poco +tiempo llegó a ser el hombre de confianza del célebre especulador, el +alma de la casa. Su laboriosidad humillaba a todos los demás empleados y +de ella se servía Salabert para cargarlos de trabajo en horas +excepcionales. Llera, a un mismo tiempo, era su secretario, su mayordomo +general, el primer oficial de su oficina, el inspector de las obras que +tenía en construcción y el agente de casi todos sus negocios. Por llevar +a cabo este trabajo inconcebible, superior a las fuerzas de cuatro +hombres medianamente laboriosos, le daba seis mil pesetas al año. El +dependiente se creía bien retribuido, considerábase feliz pensando que +hacía seis años nada más, ganaba mil quinientas. Todos los días, antes +de dar su paseo matinal y emprender sus visitas de negocios, daba el +duque una vuelta por el despacho de Llera, se enteraba de los asuntos y +conversaba con él un rato largo o corto según las circunstancias. + +El duque tenía las oficinas en los altos de su palacio del paseo de +Luchana, soberbio edificio levantado en medio de un jardín que, por lo +amplio, merecía el nombre de parque. En el verano, los árboles, tupidos +de follaje, apenas dejaban ver la blanca crestería de la azotea. En el +invierno, las muchas coníferas y arbustos de hoja permanente que allí +crecían, le daban todavía aspecto muy grato. Era el centro de reunión de +todos los pájaros del distrito del Hospicio. Tenía acceso por una gran +escalinata de mármol. Además del piso bajo donde se hallaban los salones +de recibir y el comedor poseía otros dos. Parte del último era lo que +ocupaban las oficinas, que no eran muy considerables. A Salabert le +bastaba para la dirección de sus negocios con una docena de empleados +expertos. El lujo desplegado en la casa era sorprendente: el mobiliario +valía no pocos millones. Chocaba con la avaricia, que todo el mundo +atribuía a su dueño. Esta y otras contradicciones parecidas se irán +resolviendo según vayamos penetrando en su carácter, uno de los más +curiosos y más dignos de fijar la atención del lector. Las cocinas +estaban en los sótanos, que eran espaciosos y bien dispuestos. El +comedor, que ocupaba la parte trasera del piso bajo, tenía por +complemento un invernadero de excepcionales dimensiones, donde crecían +gran número de arbustos y flores exóticas y donde el agua que manaba +profusamente formaba estanquecillos y cascadas muy gratos de ver; todo +imitando, en lo posible, a la naturaleza. Las cuadras estaban en +edificio aparte al extremo del jardín, lo mismo que la habitación de +algunos criados, no todos. + +El duque, repantigado en el único sillón que había en el despacho de +Llera, mientras éste se mantenía frente a él de pie dando vueltas en la +mano a unas grandes tijeras de cortar papel, paseó tres o cuatro veces +de un ángulo a otro de la boca el negro y mojado cigarro, sin contestar +a las últimas palabras de su secretario. Al fin gruñó más que dijo: + +--¡Hum! El ministro está cada día más terco. + +--¡Qué importa! ¿No sabe usted el secreto de hacerle ceder?... +Telegrafíe usted a Liverpool y antes de quince días el frasco de azogue +baja desde sesenta a cuarenta duros. + +El duque de Requena había formado por iniciativa y consejo de Llera, +hacía cuatro años, una sociedad o sindicato de azogues con el objeto de +acaparar todo el mercurio que saliese al mercado. Gracias a ello, este +producto había subido extraordinariamente. La sociedad se encontraba con +un depósito inmenso en Liverpool. El plan de Llera era lanzarlo al +mercado en un momento dado, produciendo una baja enorme que asustase al +Gobierno. Esto, realizado en la época misma del pago del empréstito de +cien millones de pesetas que el Gobierno había hecho hacía diez años a +una casa extranjera, le empujaría a pensar en la venta de la mina de +Riosa. Si por otra parte se ayudaba a la empresa sacrificando algunos +millones, subvencionando periódicos y personajes, podía darse por seguro +el éxito. Este plan, formado por Llera y madurado por el duque, venía +desenvolviéndose con regularidad y tocaba a su término. + +--Allá veremos--manifestó el opulento banquero quedándose unos instantes +pensativo--. Cuando salga a subasta--dijo al cabo--, será necesario +formar otra sociedad. La de azogues no nos sirve para el caso. + +--¡Claro que se formará! + +--El caso es que yo no quiero comprometer en este negocio más de ocho +millones de pesetas. + +--Eso ya es otra cosa--manifestó Llera poniéndose serio--. Apoderarse de +un negocio de esa entidad con tan poco dinero me parece imposible. La +gerencia irá a parar a otras manos y entonces queda reducido a un tanto +por ciento mayor o menor.... ¡es decir, a nada! + +--Verdad, verdad--masculló Salabert quedándose otra vez profundamente +pensativo. Llera también permaneció silencioso y meditabundo. + +--Ya le he indicado a usted el único medio que hay para conseguir la +dirección.... + +Este medio consistía en tomar una cantidad bastante crecida de acciones +en la mina al ser comprada por la sociedad; seguir comprando todas las +que se pudiesen; luego comenzar a venderlas más baratas, hasta llegar a +producir el pánico en los accionistas. Comprar y vender perdiendo +durante algún tiempo éste era el medio que proponía Llera para conseguir +la baja de las acciones y poder adquirir con mucho menos dinero la mitad +más una y apoderarse por completo del negocio. Salabert no lo veía tan +claro como su secretario. Era la suya una inteligencia perspicaz, +minuciosa, penetrante; pero le faltaba grandeza e iniciativa en los +negocios, aunque otra cosa pensasen los que le veían acometer empresas +de excepcional importancia. El pensamiento primordial, la que pudiéramos +llamar idea madre de un negocio, casi nunca nacía en su cerebro; le +venía de afuera. Pero en él germinaba y se desarrollaba quizá como en +ningún otro de España. Poco a poco lo iba analizando, disecando mejor, +penetraba hasta las últimas fibras, lo contemplaba en sus múltiples +aspectos, y una vez convencido de que le reportaría ventajas, se lanzaba +sobre él con rara y sorprendente audacia. Esto era lo que acerca de sus +dotes de especulador había producido el engaño del públíco. Estaba bien +convencido de que una vez resuelto a acometer la empresa, cualquier +vacilación resultaba perjudicial. Tal audacia no procedía, pues, +directamente de su temperamento, sino de la reflexión. Era una muestra +de su astucia incomparable. + +Por lo demás, su fondo era tímido. Este defecto, en vez de corregirse +con la felicidad casi nunca interrumpida de sus éxitos, se aumentaba +cada día. La avaricia es medrosa y suspicaz. Salabert era cada vez más +avaro. Además, con los años, el pesimismo va penetrando en el espíritu +del hombre. Acostumbrado a grandes resultados en sus especulaciones, +nuestro banquero juzgaba deplorable el negocio en que no percibía +pingües ganancias. Si por acaso no obtenía ninguna o había leve pérdida, +creía el caso digno de ser lamentado largamente. Así que, sin el +concurso de Llera, sin su carácter osado y su imaginación fecunda en +invenciones, el duque de Requena haría ya tiempo que no se aventuraría +en un negocio de mediana importancia. En cambio, lo que había perdido de +inventiva y audacia habíalo reemplazado por un tacto y habilidad +verdaderamente pasmosos, un conocimiento de los hombres que sólo la edad +y una atención constante pueden lograr. En tal sentido puede decirse que +Llera y él se completaban a maravilla. Esta sagacidad y este +conocimiento del corazón humano llegaban en Salabert a pecar de +excesivos; esto es, se pasaba de listo en ocasiones. En su trato con los +hombres, mirándoles siempre del lado de los intereses materiales, había +llegado a formarse tan triste idea de ellos, que resultaba monstruosa y +le expuso a serios percances. Quizá lo que veía en los otros no era más +que el reflejo de su propia imagen como nos sucede a todos los humanos. +Para él no había hombre ni mujer incorruptibles. Un poco más caras o un +poco más baratas las conciencias, todas estaban a la venta. En los +últimos años el soborno llegó a ser en él una manía. Si tropezaba con +personas que no se dejaban comprar, nunca imaginaba que lo hacían de +buena fe, sino porque se estimaban en mayor precio del que ofrecía. Era +una de las tareas más pesadas de Llera arrancarle de la cabeza los +proyectos de soborno cuando recaían en hombres que sin duda habían de +rechazarlos con indignación. Si tenía un pleito, lo primero que pensaba +era cuánto dinero iban a costarle los magistrados que habían de +fallarlo. Si estaba interesado en un expediente gubernativo, separaba +_in mente_ la cantidad que debía destinar al ministro o al subsecretario +o a los consejeros de Estado. Desgraciadamente este lápiz negro que +tenía siempre en la mano para tiznar el rostro de la humanidad, se +empleaba con resultado positivo en bastantes ocasiones. + +El duque de Requena ni tenía sentido moral ni nunca lo había conocido. +Su vida de granuja anónimo en Valencia, estaba señalada por una serie de +travesuras y mañas chistosas, por una fecundidad tan grande en trazas +para sacar al prójimo su dinero, que lo hicieron digno émulo del +_Lazarillo de Tormes, El pícaro Guzmán de Alfarache_ y otros héroes +famosos de la novela española. Por cierto que antes de ir adelante +conviene expresar que un grupo de socios del Ateneo había puesto a +Salabert el sobrenombre de _El pícaro Guzmán_ con que le conocían. Pero +este apodo no salió del círculo de amigos. Mejor éxito tuvo una frase +del presidente del Consejo de Ministros explicando las iniciales del +duque. Decía que a estas iniciales A.S. debía ponérseles signo de +admiración para que dijeran: _¡A Ese!_ + +Contábase con visos de verosimilitud que en Cuba, adonde había ido a +buscar fortuna, compró un tabernucho en los arrabales de la Habana, con +todo su mobiliario, incluyendo en él una negra destinada a su servicio. +Esta negra, durante los años que tuvo aquel comercio, fué su criada, su +ama de gobierno, su dependiente y su concubina. De ella tuvo varios +hijos. Cuando hubo ahorrado algunos miles de duros para restituirse a +España, liquidó sus cuentas vendiendo la taberna, el mobiliario, la +negra.... ¡y los hijos! + +Luego comenzaron los equipos para la tropa, los negocios de tabacos, la +subasta de carreteras, cediéndolas unas veces con primas, otras +construyéndolas sin las condiciones exigidas por el contrato, los +empréstitos al Gobierno, etc., etc. En todos ellos desplegó nuestro +negociante su rara sagacidad, su talento positivo y un "órgano de la +adquisividad" tan poderoso, que con razón le hicieron célebre entre los +personajes de la banca. + +No era antipático su trato. Al revés de casi todos los que aspiran a las +riquezas o al poder, ni era fino en los modales ni meloso en las +palabras. Era más bien brusco que cortés; pero sabía admirablemente +distinguir de personas y se suavizaba cuando hacía falta. Esta misma +tosquedad nativa servíale para disfrazar lo astuto y sutil de su +pensamiento. Parecía que aquel exterior burdo, rústico, aquellos modales +exageradamente libres y campechanos no podían menos de guardar un +corazón franco y leal. Era (por fuera nada más) el tipo acabado del +castellano viejo, honradote, sincero e impertinente. Hablaba poco o +mucho según le convenía, se expresaba con dificultad real o fingida (que +esto nunca llegó a averiguarse), tenía de vez en cuando salidas +chistosas, aunque siempre tocadas de grosería, y solía decir en la cara +algunas cosas desagradables que le hacían temible en los salones. La +preponderancia adquirida por sus riquezas había hecho crecer este último +defecto. A la mayor parte de las personas, aun a las damas, solía +hablarles con una franqueza rayana en el cinismo y la desvergüenza; +signos del desprecio que en realidad le inspiraban. No obstante, cuando +tropezaba con un personaje político de los que a él le convenía tener +propicios, esta franqueza tomaba otro giro muy distinto y se +transformaba en adulación y casi casi en servilismo. Mas esta farsa, +aunque admirablemente desempeñada, no engañaba a nadie. El duque de +Requena era tenido por un zorro de marca. Por milagro creía ya alguno en +sus palabras ni se dejaba cautivar por aquel aspecto rudo y bonachón. +Los que le hablaban estaban siempre en guardia, aunque fingiendo +confianza y alegría. Como sucede a todos los que han conseguido +elevarse, los defectos que universalmente se le reconocían, mejor dicho, +la mala fama que tenía, no era obstáculo para que se le respetase, para +que todos le hablasen con el sombrero en la mano y la sonrisa en los +labios, aunque nunca hubiesen de necesitar de él. Los hombres muchas +veces se humillan por el solo placer de humillarse. Salabert conocía +esta innata tendencia que tiene la espina dorsal del hombre a doblarse y +abusaba de ella. Muchos que vivían con independencia, no sólo le +toleraban impertinencias que les hubieran parecido intolerables en algún +amigo de la infancia, sino que apetecían y buscaban su trato. + +--Veremos, veremos--repitió de nuevo cuando Llera le recordó el medio de +apoderarse de la gerencia--. Tú eres muy fantástico; tienes la cabeza +demasiado caliente. No sirves para los negocios. A ver si nos pasa aquí +lo que con las alhóndigas. + +Por consejo de Llera, el negociante había construído alhóndigas en +algunas capitales de España, las cuales no habían tenido el éxito que +esperaban. Como después de todo el negocio no era de gran entidad, las +pérdidas tampoco fueron cuantiosas. A pesar de eso, el duque, que las +había llorado como si lo fuesen y no había escaseado a su secretario +frases groseras e insultantes, le recordaba a cada instante el asunto. +Servíale de arma para despreciar sus planes, aunque después los +utilizase lindamente y a ellos debiese un aumento considerable de su +hacienda. Teníale de esta suerte sumiso, ignorante de su valer y presto +a cualquier trabajo por enojoso que fuera. + +Un poco avergonzado por el recuerdo, Llera insistió en afirmar que el +negocio de ahora era de éxito infalible si se le conducía por los +caminos que él señalaba. Salabert cortó bruscamente la discusión pasando +a otros asuntos. Informóse rápidamente de los del día. La pérdida de una +fianza que había hecho por un pariente de Valencia, le puso fuera de sí, +bufó y pateó como un toro cuando le clavan las banderillas, se llamó +animal cien veces y tuvo la desfachatez de decir, en presencia de Llera, +que su bondadoso corazón concluiría por arruinarle. La pérdida, en +total, representaba unas veintidós mil pesetas. Las fianzas que el duque +hacía por sus más íntimos amigos o parientes eran del tenor siguiente: +Las hacía generalmente en papel, exigía al afianzado un seis por ciento +del capital depositado, y se encargaba además de cortar y cobrar los +cupones. De suerte que el capital, en vez de redituarle lo que a todos +los tenedores de valores del Estado, le producía un seis por ciento +más. Así eran los negocios que el duque hacía, no tanto por interés como +por impulso irresistible de su corazón. + +Salió furioso del despacho de su secretario, fuese a la caja y +aprendiendo allí que iban a mandar a cobrar al Banco nueve mil duros de +cuenta corriente, él mismo recogió el _talón_ después de firmarlo. Debía +pasar por allá a celebrar una Junta como consejero, y de paso ningún +trabajo le costaba hacerlo efectivo. Salió a pie como era su costumbre +por las mañanas. En las hermosas coníferas que bordaban los caminos del +jardín-parque cantaban alegremente los pájaros. Se comprendía que no +habían puesto fianza alguna y la habían perdido. El señor duque maldita +la gana que tenía de cantar ni aun escuchar sus regocijados trinos. Pasó +de largo con el semblante torvo, sin responder a los saludos de los +jardineros y del portero, mordiendo con más ensañamiento que nunca su +enorme cigarro. En la calle no tardó en colorearse un poco su rostro. +Tuvo un encuentro agradable y útil. El presidente del Consejo de Estado, +a quien le gustaba también madrugar, le saludó en el paseo de Recoletos. +Hablaron algunos momentos y los aprovechó para recomendarle, con la +brusquedad calculada que le caracterizaba, un expediente de ciertas +marismas en que estaba interesado. Después, a paso lento, mirando con +sus ojos saltones, inocentes, a los transeuntes, deteniéndolos +particularmente en las frescas domésticas que regresaban a sus casas con +la cesta de la compra llena y las mejillas más coloradas por el +esfuerzo, se dirigió al Banco de España. Era mucha la gente que le +quitaba el sombrero. De vez en cuando se detenía un instante, daba un +apretón de manos, y cambiando con el conocido que tropezaba cuatro +palabras en tono familiar y desenfadado, seguía su camino. + +Era temprano aún. Antes de llegar al Banco se le ocurrió subir a casa de +su amigo y compariente Calderón. Tenía éste su almacén y su escritorio +en la calle de San Felipe Neri, tal cual su padre lo había dejado, esto +es, pobrísimo de apariencia y hasta lóbrego y sucio. En aquel local, +donde la luz se filtraba con trabajo al través de unos cristales +polvorientos resguardados por toscos barrotes de hierro, donde el olor +de las pieles curtidas llegaba a producir náuseas, el viejo Calderón +había ido amontonando con mecánica regularidad duro sobre duro, onza +sobre onza, hasta formar algunas pilas de millón. Su hijo Julián nada +había cambiado. A pesar de ser uno de los banqueros más ricos de Madrid, +no había querido prescindir del almacén de pieles, y eso que este +comercio, comparado con el de letras y efectos públicos que la casa +llevaba a cabo, poco le representaba. Calderón era un tipo de banquero +distinto de Salabert. Tenía un temperamento esencialmente conservador, +medroso hasta el exceso para los negocios, prefiriendo siempre la +ganancia pequeña a la grande cuando ésta se logra con riesgo. De +inteligencia bastante limitada, cauteloso, vacilante, minucioso. Toda +empresa nueva le parecía una locura. Cuando veía fracasar a un +compañero en alguna, sonreía maliciosamente y se daba a sí mismo el +parabién por el gran talento de que estaba dotado. Si rendía ganancias, +sacudía la cabeza murmurando con implacable pesimismo: "Al freir será el +reir". Económico, avaro mejor dicho, hasta un grado escandaloso en su +casa. Si la tenía puesta con relativo lujo había sido a fuerza de +súplicas de su mujer, de burlas de sus amigos, y sobre todo porque había +llegado a convencerse de que necesitaba gozar de cierto prestigio +exteriormente si había de competir con los muchos e inteligentes +banqueros establecidos en la corte. Los tiempos habían cambiado mucho +desde que su padre acaparaba una parte considerable de los giros de la +plaza. Pero después de comprados cuidaba con tal esmero de la +conservación de los muebles, exigía tal refinamiento de vigilancia a los +criados, a su mujer y a sus hijos, que en realidad eran todos esclavos +de aquellos costosos artefactos. Pues si vamos al coche, no es posible +imaginarse los temores, las agitaciones sin cuento que le costaba. Cada +vez que el cochero le decía que un caballo estaba desherrado, era un +disgusto. Tenía un tronco de yeguas francesas de bastante precio. Las +mimaba tanto o más que a sus hijos. Sacábalas a paseo por las tardes; +pero no le conducían al teatro por miedo a una pulmonía. Prefería que su +mujer fuese a pie o en coche de alquiler, a exponerse a la pérdida de +una de ellas. No hay que decir, si alguna se ponía enferma, lo que +pasaba por nuestro banquero. La preocupación, el abatimiento se pintaban +en su semblante. Visitábala a menudo, la acariciaba, y no pocas veces +ayudaba al cochero y al veterinario a las curas, aunque consistiesen en +ponerle lavativas. Hasta que la enferma sanase no había buen humor en la +casa. + +Era un marido cominero. Para eso tal vez no le faltaba razón. La apatía +de su mujer era tan grande, que si él no se encargase de tomar la cuenta +a la cocinera y manejar las llaves de los armarios, Dios sabe cómo +andaría la casa. Mariana no disponía ni ejecutaba nada. Su papel era el +de una hija de familia, y lo aceptaba sin pesar. Otra mujer cualquiera +se creería humillada necesitando acudir a cada instante a su marido para +los menesteres más insignificantes de la vida doméstica. Ella juzgábalo +natural, y sobre todo muy cómodo cuando la sórdida economía de Calderón +no la apretaba demasiado. La que alguna vez protestaba sordamente contra +esta exclusiva centralización de las atribuciones administrativas era su +madre, aquella señora delgadísima, de ojos hundidos, de quien hicimos +mención en el primer capítulo. Tales protestas no eran, sin embargo, +frecuentes ni duraderas. En el fondo había un acuerdo perfecto entre la +suegra y el yerno. La vieja, como viuda de comerciante de provincia, a +quien había ayudado a labrar su capital, era más amante aún del orden y +la economía, mejor dicho, era todavía más tacaña que él. Por esto no +había podido vivir jamás con su hijo: su excesivo gasto, y sobre todo el +despilfarro, los caprichos escandalosos de Clementina, la irritaban, la +amargaban todos los instantes de la existencia. En casa de Calderón, su +papel era el de vigilante o inspector de la servidumbre, el cual +desempeñaba a maravilla. Su yerno descansaba confiadamente en ella. +Gracias a esto y a que esperaba que mejorase a Mariana en el testamento, +la guardaba más consideraciones que a ésta. + +Salabert era, en el fondo, tan avaro como Calderón y casi tan tímido, +pero mucho más inteligente. Su timidez estaba contrapesada por una buena +dosis de fanfarronería: su avaricia por un conocimiento profundo de los +hombres. Sabía bien que el aparato, la ostentación de las riquezas, +influye notablemente hasta en el ánimo de los más despreocupados; +contribuye en sumo grado a inspirar la confianza necesaria para acometer +empresas importantes. De aquí el lujo con que vivía, su palacio, sus +trenes, los bailes famosos que de vez en cuando daba a la sociedad +madrileña. El carácter de Calderón le inspiraba un desprecio profundo: +al mismo tiempo le despertaba el buen humor. Al ver la pequeñez de su +amigo se crecía, contemplábase más grande de lo que en realidad era y +experimentaba viva satisfacción. No se juzgaba solamente más hábil, más +astuto (únicas ventajas que positivamente le llevaba), sino generoso y +liberal, casi un pródigo. + +Penetró resoplando en el tenebroso almacén de la calle de San Felipe +Neri, dejando como siempre estupefactos, abatidos, aniquilados a los +dependientes, para los cuales el duque de Requena no era sólo el primer +hombre de España, sino un ser sobrenatural. Producíales su vista la +misma impresión de espanto y entusiasmo, de temor y fervorosa adoración +que a los japoneses el gran Mikado. Y si no se prosternaban y hundían su +frente en el polvo como aquéllos, por lo menos se ponían colorados hasta +las orejas y no acertaban en algunos minutos a colocar la pluma sobre el +papel ni prestaban atención a lo que el parroquiano les decía. Mirábanse +con señales de pavor y decíanse en voz baja lo que de sobra sabían +todos: "¡El duque!" "¡El duque!" "¡El duque!" + +El duque pasó, como solía cuando por casualidad iba por allí, sin +dignarse arrojarles una mirada, y se fué derecho al pequeño departamento +donde Calderón solía estar. Mucho antes de llegar a él comenzó a decir +en voz alta: + +-¡Caramba, Julián! ¿cuándo saldrás de esta cueva? Esto no es una casa de +banca; es una cuadra. No tiene vergüenza el que viene a visitarte. ¡Puf! +¿Pero desolláis aquí también las reses, o qué? Hay un hedor insufrible. + +Calderón ocupaba, al final del almacén, un rincón separado del resto por +un biombo de tabla pintada con una puertecita de resorte. Pudo escuchar, +pues, todas las palabras de su amigo antes que éste empujase la mampara. + +--¡Qué quieres, hombre!--dijo algo amoscado por haberse enterado los +dependientes de la filípica--; no todos somos duques ni se nos enredan +los millones en los pies. + +--¡Qué millones! ¿Se necesitan millones para tener un despacho limpio y +confortable? Lo que debes confesar es que te duele gastar una peseta en +adecentarle. Te lo he dicho muchas veces, Julián; eres un pobre y toda +la vida lo serás. Yo con mil reales seré más rico siempre que tú con mil +duros; porque sé gastarlos. + +Calderón gruñó algunas protestas y siguió trabajando. El duque, sin +quitarse el sombrero, dejóse caer en la única butaca que allí había +forrada de badana blanca, o que debió de ser blanca. Ahora presentaba un +color indefinible entre amarillo de ámbar, ceniza y verde botella, con +fuertes toques negros en los sitios de apoyar la cabeza y las manos. +Había además tres o cuatro banquetas forradas de lo mismo y en idéntico +estado, una estantería de pino llena de legajos, una caja pequeña de +valores, una mesa de escribir antiquísima de nogal y forrada de hule +negro, y detrás de ella un sillón tosco y grasiento donde se hallaba +sentado el jefe de la casa. Aquel pequeño departamento estaba +esclarecido por una ventana con rejas. Para que los transeuntes no +pudiesen registrarlo había visillos que, a más de ser de lo más +ordinario y barato en el género, ofrecían la curiosa circunstancia de +ser el uno demasiado largo y el otro tan corto que le faltaba cerca de +una cuarta para tapar por completo el cristal de abajo. + +--Pero hombre, ya que no te mudes de casa deja ese dichoso comercio de +pieles, que no es digno de un hombre de tu representación y tu fortuna. + +--Fortuna ... fortuna--masculló Calderón sin dejar de mirar el papel en +que escribía--. Ya sé que se habla de mi fortuna.... ¡Si fuésemos a +liquidar, quién sabe lo que resultaría! + +Calderón no confesaba jamás su dinero: gozaba en echarse por tierra. +Cualquier alusión a su riqueza le molestaba en extremo. Por el +contrario, a Salabert le gustaba dar en rostro con sus millones y +representar el _nabab_; por supuesto, a la menor costa posible. + +--Además--siguió diciendo con mal humor--, todo el mundo se fija en lo +que entra, pero nadie atiende a lo que sale. Los gastos que uno tiene +son cada vez mayores. ¿A que no sabes lo que llevo gastado este año, +vamos a ver? + +--Poca cosa--respondió el duque con sonrisa despreciativa. + +--¿Poca cosa? Pues pasa de setenta y cinco mil duros, y aún estamos en +Noviembre. + +--¿Qué dices?--manifestó el duque con viva sorpresa--. No puede ser. + +--Lo que oyes. + +--Vaya, vaya, no me metas los dedos por los ojos, Julián.... A no ser +que en esos setenta y cinco mil duros estén incluidos los gastos de la +casa que estás fabricando en el Horno de la Mata. + +--Pues naturalmente. + +Al duque le acometió al oir esto tal golpe de risa, que por poco se +ahoga. Cayósele el cigarro. La faz, ordinariamente amoratada, se puso +ahora que daba miedo. El golpe de tos que le vino, acompañando a la +risa, fué tan vivo, que parecía que iba a desplomarse presa de la +congestión. + +--¡Hombre, tiene gracia! ¡tiene muchísima gracia eso!--dijo al cabo +entre los flujos de la risa y de la tos--. No se me había ocurrido hasta +ahora.... De aquí en adelante incluiré en los gastos de mi casa todas +las compras de valores y todas las casas que edifique. Voy a aparecer +con más gasto que un rey. + +La risa tan franca y ruidosa del duque molestó y corrió +extraordinariamente a Calderón. + +--No sé a qué viene esa risa.... Si sale de la caja, en el capítulo de +gastos está.... De todas maneras, Antonio, más sabe el loco en su casa +que el cuerdo en la ajena. + +El duque, de algún tiempo a esta parte, menudeaba las visitas a su amigo +y compañero. Empezaba a hacerle la rosca para atraerle al negocio de las +minas de Riosa. Se aproximaba el momento en que había de efectuarse la +subasta. Necesitaba para entonces contar con algunos accionistas de +consideración. D. Julián lo era, tanto por el capital que representaba, +como por su carácter mismo. Gozaba en el mundo de los negocios fama de +precavido, de receloso mejor. De suerte que el hecho de tomar parte en +cualquier especulación la acreditaba de segura, y esto era lo que +Salabert necesitaba. No quiso molestarle, pues, muy fuertemente y cambió +la conversación. Con la gran flexibilidad, con la finura que poseía bajo +su corteza ruda, supo ponerle de buen temple loando su previsión en +cierto negocio fracasado donde no se dejó coger, desollando a otros +negociantes enemigos y reconociéndole tácitamente sobre ellos +superioridad de talento y penetración. Cuando le tuvo bien trasteado, +hablóle por tercera o cuarta vez, en términos vagos, del negocio de la +mina. Ofrecíalo como un ideal inaccesible para meterle en apetito. ¡Si +algún día fuera posible comprar esa mina, qué gran negocio! No había +conocido otro más claro en su vida. Lo peor era que el Gobierno no +estaba dispuesto a soltarla. Sin embargo, f..., con un poco de habilidad +y trabajándolo bien, acaso con el tiempo.... Para entonces necesitábanse +algunos hombres que no tuviesen inconveniente en invertir un buen +capital. Si no los hallaba en España, iría al extranjero a buscarlos.... + +Calderón, al oir hablar de un negocio, se encogía como los caracoles +cuando los tocan. El de ahora era tan gordo, por los datos indecisos que +el duque le suministraba, que le obligó a meterse de golpe en la +cáscara. Así que Salabert comenzó a precisar un poco, púsose torvo y +sombrío, mostróse receloso e inquieto, como si entonces mismo le fuesen +a exigir una cantidad exorbitante. + +Cuando hubo concluído su largo discurso, un poco incoherente, que +parecía más bien un monólogo, el duque se levantó bruscamente. + +--Vaya, Julianito, me voy de aquí al Banco. + +Al mismo tiempo sacó otro cigarro de la petaca, y sin ofrecerle, porque +no fumaba, lo encendió por fórmula, pues los dejaba apagarse en seguida +para seguir mordiéndolos. + +D. Julián respiró con satisfacción. + +--¡Tú siempre con esa actividad febril!--dijo, sonriendo y alargándole +la mano. + +--¡Siempre detrás del dinero! + +Cuando ya iba a trasponer la puerta, Calderón se acordó de que podía +utilizar aquella visita. + +--Oye, Antonio: tengo ahí un montón de _londres_.... ¿Las quieres? Te +las doy baratas. + +--No me hacen falta ahora. ¿Cómo las cedes? + +--A cuarenta y siete. + +--¿Son muchas? + +--Ocho mil libras entre todas. + +--Siento no necesitarlas. Es buena ocasión. Adiós. + +Trasladóse al Banco, asistió a la reunión, y después de hacer efectivos +los nueve mil duros del _talón_, salió con su amigo Urreta, otro de los +célebres banqueros de Madrid. Al llegar cerca de la Puerta del Sol, se +dieron la mano para despedirse. + +--¿Adónde va usted?--le preguntó Salabert. + +--Voy de aquí a casa de Calderón, a ver si puede facilitarme _londres_. + +--Es inútil el paseo--repuso vivamente el primero--. Todas las que tenía +acabo yo de tomárselas. + +--Hombre, lo siento. ¿Y a cómo se las ha puesto? + +--A cuarenta y seis, diez. + +--No son baratas; pero me hacen mucha falta y aun así las tomaría. + +--¿Le hacen a usted falta de verdad?--dijo Salabert echándole al mismo +tiempo el brazo sobre los hombros. + +--De verdad. + +--Pues voy a ser su Providencia. ¿Qué cantidad necesita usted? + +--Bastante. Diez mil libras lo menos. + +--No puedo tanto; pero por ocho mil, puede usted enviar esta tarde. + +El rostro de Urreta se iluminó con una sonrisa de agradecimiento. + +--¡Hombre, no puedo permitir!... A usted le harán falta también.... + +--No tanto como a usted.... Pero aunque así fuera.... Ya sabe usted que +se le quiere mucho. Es usted el único guipuzcoano con talento que he +tropezado hasta ahora. + +Al mismo tiempo, como le llevara abrazado, le daba afectuosas palmaditas +en el hombro. Estrecháronse de nuevo la mano, y después que Urreta se +deshizo en frases de gratitud, a las cuales contestaba Salabert en ese +tono brusco y campechanote que tanto realza el mérito de cualquier +servicio, se despidieron. + +El duque tomó inmediatamente un coche de alquiler. + +--A la calle de San Felipe Neri, número.... + +--Está bien, señor duque--repuso el cochero. + +Alzó la cabeza el prócer para mirarle. + +--¡Hola! ¿Me conoces? + +Y sin aguardar la contestación se metió adentro y cerró la portezuela. + +--Julián.... Julián--gritó a su amigo antes de abrir la mampara del +escritorio--. Vengo a hacerte un favor.... ¡Qué suerte tienes, maldito! +Mándame esas _londres_ a casa. + +--¡Hola!--exclamó el banquero con sonrisa triunfal--. ¿Las necesitas? + +--¡Si, f...., sí! Siempre me ha de hacer falta a mí lo que a ti te +conviene soltar.... Adiós.... + +Y sin entrar en el despacho dejó libre la mampara de resorte que tenía +sujeta y se fué. Dió las señas al cochero de un hotel situado en el +barrio Monasterio y se reclinó en un ángulo, mordiendo su cigarro y +resoplando con evidente satisfacción. Experimentóla nuestro banquero +después de cometer aquella granujada, después de despojar a su amigo +Calderón de unas cuantas pesetas, como el justo al concluir un acto de +justicia o de caridad. Su imaginación, siempre alerta para los asuntos +donde hubiese dinero, vagó, mientras el carruaje le conducía al +Hipódromo, al través de los varios negocios en que estaba comprometido; +pero se detuvo muy particularmente en el de la mina de Riosa. La +combinación de Llera le iba pareciendo cada vez mejor. Sin embargo, +tenía sus puntos flacos. A reforzarlos se aplicó con el pensamiento, +hasta que el coche se detuvo delante de la verja de un hotelito de +construcción barata, con muchos adornos de yeso y madera que le hacían +semejar a las obras de confitería. + +Apresuróse el portero a abrirle con acatamiento. Salvó en tres pasos el +diminuto jardín. Al subir las pocas escaleras del piso bajo salió a la +puerta una criada joven. + +--Hola, Petra: ¿y tu ama? + +--Duerme todavía, señor duque. + +--Pues ya son las doce--dijo sacando su cronómetro--. Voy a subir de +todos modos. + +Y pasando por delante de ella, entró en la antesalita ochavada. +Despojóse del gabán que la doméstica recibió y se encargó de colgar. +Subió al piso principal. El dormitorio donde penetró era un gabinete con +alcoba, separados por columnas y una gran cortina de brocatel. Estaba +amueblado con lujo de gusto dudoso. En vez del sello que imprime +cualquier persona, si no es enteramente vulgar, al decorado y adorno de +sus habitaciones, observábase la mano del mueblista que cumple el +encargo que le han dado, según el patrón corriente. Las puertas de +madera del balcón estaban abiertas. La luz penetraba por un transparente +que representaba un paisaje de color de chocolate. Las paredes estaban +acolchadas con damasco amarillo; las sillas eran doradas igual que una +mesilla de centro y un armarito para colocar chucherías. + +Observábase en aquella estancia, perteneciente a una mujer, el mismo +desorden que suelen presentar los cuartos de los estudiantes o +militares. Diversas prendas de vestir, enaguas, corsé, medias, andaban +esparcidas por las sillas. Sobre la rica alfombra de terciopelo había +algunos escupitajos y puntas de cigarro. En la delicada mesilla del +centro una licorera con las botellas casi vacías y las copas fuera de su +sitio. El duque echó una mirada torva a esta licorera y alzó suavemente +la cortina de la alcoba. En primoroso lecho de ébano con incrustaciones +de marfil, reposaba una joven de tez blanca, blanquísima, y cabellos +negros, negrísimos. Reposaba con un abandono sin delicadeza, en una +posición de animal bien cebado. Hasta en el sueño es posible conocer la +condición y espiritualidad de la persona. + +Salabert tuvo un momento la cortina suspendida. Luego la sujetó con +cuidado, y sentándose en una butaquita que había al lado de la cama, se +puso a contemplar con fijeza a la bella dormida. Porque era bella en +efecto y en grado excelso. Sus facciones, notablemente correctas y +delicadas: perfil griego, frente pequeña y bonita, nariz recta, labios +rojos un poco gruesos; la tez, un prodigio de la naturaleza, mezcla de +alabastro y nácar, de rosas y leche, debajo de la cual corría la vida +abundante y rica. Los cabellos, negros y brillantes, estaban sueltos, +manchando con el aceite perfumado la almohada de batista. A pesar de lo +frío del tiempo, tenía un brazo y casi medio cuerpo fuera de las +sábanas. Verdad que en el gabinete ardía con vivo e intenso fuego la +chimenea. El brazo estaba enteramente desnudo y era de lo más hermoso y +mejor torneado que pudiera verse en el género. Pero la mano que estaba +al cabo de este brazo no correspondía a su belleza. Era una mano donde +la holganza presente no había conseguido borrar las huellas del trabajo +pasado, mano pequeña, pero deformada, con los dedos macizos y +aporretados, mano plebeya elevada de repente al patriciado. + +Aunque el banquero no se movía, la fijeza y avidez de sus ojos posados +sobre la joven ejercieron sobre ella la consabida influencia magnética. +Al cabo de algunos minutos cambió de postura, suspiró con fuerza y abrió +los ojos, que eran negros como la tinta. Fijáronse un instante con vaga +expresión de asombro en el duque, y cerrándolos de nuevo murmuró una +interjección de carretero, hundiendo al mismo tiempo su cara en la +almohada. Luego, como si repentinamente cruzara por su mente la idea de +que había hecho una cosa fea, dió la vuelta, abrió de nuevo los ojos y +dijo sonriendo: + +--¡Hola! ¿Eres tú? + +Al mismo tiempo le alargó la mano. El duque se la estrechó, y alzándose +de la butaca le dió un sonoro beso en la mejilla, diciendo: + +--Si quieres dormir más te dejaré. No he venido más que a darte un beso. + +Pero no era uno, sino buena porción los que le estaba aplicando en +ambas mejillas. La joven frunció el entrecejo, disgustada de aquellas +caricias, que por venir de un viejo no debían de serle agradables. +Además, ya se ha dicho que los labios del duque, por efecto de la manía +de morder el tabaco, solían estar sucios. + +¡Quita, quita!--dijo al fin rechazándole--. No me sobes más. Bastante me +has sobado ayer tarde. Me he lavado tres veces. Eché sobre mí un frasco +de rosa blanca y todavía a las doce de la noche me olía mal. + +--Olor de tabaco. + +No: el olor del tabaco me gusta. Olor de viejo. + +Esta salida brutal no despertó la indignación del duque como era de +presumir. Soltó una carcajada y le dió una palmadita cariñosa en la +mejilla. + +--Pues no me salen baratos los besos. + +Tampoco esta cínica replica alteró a la bella, que en el mismo tono de +mal humor dijo: + +--Ya lo creo. Y cuantos más años tengas, más caros te irán saliendo.... +Dame un cigarro. + +El duque sacó la petaca. + +--No traigo más que tabacos. + +--No quiero eso.... Ahí, sobre ese chisme de escribir, debe de haber. +Tráeme. + +El banquero tomó de encima de un pequeño escritorio taraceado algunos +cigarritos y se los presentó. La joven preparó uno con la destreza de un +consumado fumador y lo encendió con el fósforo que el duque se apresuró +a sacar. Este intentó otra vez aproximar sus labios repugnantes al +hermoso rostro de la fumadora, pero fué rechazado con violencia. + +--¡Mira, o te estás quieto o te vas!--dijo ella con energía--. Siéntate +ahí. + +Y le señaló la butaquita próxima al lecho. + +El banquero se dejó caer en ella, mirando a la joven con sus grandes +ojos saltones, que expresaban temor. + +--Eres una gatita cada día más arisca. Abusas de mi cariño, mejor dicho, +de mi locura. + +Poseía, en efecto, uno de los temperamentos más lúbricos que pudiera +encontrarse. Toda la vida había sido, en achaque de mujeres, ardiente, +voraz. En vez de corregirse con los años, esta afición fué creciendo +hasta dar en una manía repugnante. Era notoria en Madrid. Sabíase que +para satisfacerla, después que había llegado a la opulencia, tuvo mil +extraños caprichos que pagó con enormes caudales. Se le habían conocido +queridas de extraños y remotos países, entre ellas una circasiana y una +negra. Era en realidad esta pasión la compuerta por donde se escapaba +como un río su dinero. Pero era al mismo tiempo el único que no le dolía +gastar. El boato de su casa le causaba dolor, un cosquilleo punzante: lo +mantenía por cálculo y por fanfarronería, pero le pesaba en el alma, +aunque aparentase otra cosa. Allá, en las intimidades secretas de su +casa, cuando no había de trascender al público, escatimaba, regateaba, +sustraía de una cuenta cualquier cantidad por insignificante que fuese; +no tenía inconveniente en mentir descaradamente para escamotear a un +comerciante algunas pesetas. El dinero que las mujeres le costaban +entregábalo sin vacilaciones ni remordimientos, como si todos sus +trabajos y desvelos, sus grandes y continuos cálculos para extraer el +jugo a los negocios no tuviesen otra significación ni otro destino que +el de adquirir combustible para aumentar el fuego de su liviandad. + +Entre las muchas queridas pagadas que había tenido, ninguna adquirió +tanto ascendiente sobre él como la que tenemos delante. Era ésta una +joven de Málaga, llamada Amparo, que hacía tres o cuatro años vendía +flores por los teatros y tenía su kiosco en Recoletos. Desde luego llamó +la atención por su belleza y desenvoltura y se hizo popular entre los +elegantes. Festejáronla, persiguiéronla, y aunque al principio resistió +a los ataques, cuando éstos vinieron en forma positiva, se dejó vencer. +Fué, durante algún tiempo, la querida del marqués de Dávalos, un joven +viudo con cuatro hijos, que gastó con ella sumas cuantiosas que no le +pertenecían. Por gestiones activas de su familia, por escasearle ya el +dinero y por desvío de la misma Amparo, que halló otro pollo mejor para +desplumar, se rompió esta relación, no sin sentimiento tan vivo del +joven marqués que le produjo cierto trastorno intelectual. Después del +sustituto de éste, tuvo Amparo otros varios queridos en la aristocracia +de la sangre y el dinero. Fué conocida y popular en Madrid con el nombre +de Amparo la malagueña. En los paseos, en los teatros, adonde acudía con +asiduidad, constituyó durante tres o cuatro años un precioso elemento +decorativo. Porque a más de su hermosura singular, había llegado a +adquirir en poco tiempo, si no distinción, elegancia. Sabía vestirse, +facultad que no es tan común como parece, sobre todo en esta clase de +mujeres. Tenía bastante instinto para buscar la armonía de los colores, +la sencillez y pureza de las líneas. No pretendía llamar la atención, +como la mayor parte de sus iguales, por lo exagerado de los sombreros y +el vivo contraste de los colores. Por ésta razón había entre las damas +madrileñas cierta indulgencia hacia ella. En sus natos de murmuración le +guardaban más consideraciones que a las otras; la reconocían un cutis +muy fino, unos ojos muy hermosos, y gusto. + +Fuera de esta dote natural que la acercaba a las señoras de verdad, +Amparo era en su trato tan tosca, tan incivil, tan bestia y tan +ignorante como lo son casi siempre en España las criaturas de su +condición, al menos en el presente momento. Más adelante quizá lleguen a +ser tan cultas y refinadas como las cortesanas de la Grecia. Hoy son lo +que arriba se ha dicho, sin ánimo, por supuesto, de ofenderlas. Después +de pertenecer al marqués de Dávalos y a otros tres personajes, sin +perjuicio de los devaneos furtivos que se autorizaba, vino al poder del +duque de Requena, o éste al poder de ella, que es lo más exacto. +Salabert, según iba envejeciendo y menguando en energía (para todo lo +que no fuese adquirir dinero, se entiende), crecía en sensualidad. El +vicio se transformaba en desorden vergonzoso, en pasión desenfrenada, +como suele acaecer a los viejos y a los niños viciosos. Amparo dió con +él en esta última etapa y logró apoderarse de su voluntad sin +premeditación. Era demasiado necia para concebir un plan y seguirlo. Su +carácter desigual, brutalmente soberbio, su misma estupidez, que la +hacía no prever las consecuencias de sus actos, la ayudaron a dominar al +célebre banquero. Hacía un año que era su querida y que estaba instalada +en aquel hotelito del barrio de Monasterio. Al principio procuraba +refrenar su genio y tenerle contento mostrándose dulce y amable. Pero +como esto le costaba un esfuerzo, y como, por otra parte, pudo +cerciorarse en seguida de que los desdenes, el mal humor v hasta los +insultos, lejos de enfriar la pasión del duque la encendían más, dió +rienda suelta a su genio. Apareció la criatura salida del cieno, con su +grosería, sus inclinaciones plebeyas, su carácter agresivo y +desvergonzado. El duque, que hasta entonces había logrado mantener su +independencia frente a sus queridas y eso que de algunas llegó a +prendarse fuertemente, se encaprichó de tal modo por ésta, que al poco +tiempo le toleraba frisos que ajaban su dignidad y tiempo adelante actos +que aún más la escarnecían. Por supuesto, este dominio duraba solamente +los momentos de sensualidad, las horas que consagraba al placer. Así que +salía del templo de Venus, recobraba su razón el imperio, volvía a sus +empresas con creciente ambición. + +Amparo fumaba tranquilamente en silencio, enviando pequeñas nubes de +humo al techo. De pronto hizo un movimiento brusco, e incorporándose +dijo: + +--Voy a vestirme. Toca ese botón. + +El duque se levantó para cumplir el mandato. A los pocos instantes se +presentó Petra a vestirla. Mientras lo llevaba a cabo, ama y doncella +cambiaron algunas impresiones con excesiva familiaridad, mientras el +banquero seguía con fijeza entre atento y distraído, los movimientos de +la faena. + +--Señorita, ¿ha visto usted ayer a la Felipa guiando dos jaquitas que +parecían ratones? Por aquí pasó.... ¡Qué preciosidad! No he visto cosa +más mona en la vida.... A ver cuándo el señor duque le compra otra +pareja así--dijo Petra mirando con el rabillo del ojo al banquero, +mientras ataba las cintas de la bata a su ama. + +--¡Ps!--exclamó ésta alzando los hombros con desdén--. No me ha dado +nunca por guiar. Es oficio de los cocheros. Pero si me diese, ¡ya lo +creo que me compraría un tronco igual! + +Y al mismo tiempo se volvió un poco, con media sonrisa, hacia el duque, +que dejó escapar un gruñido corroborante, pasando con su peculiar +movimiento de boca el cigarro al lado contrario. + +--Pues son muy lindas para ir a los toros. ¡Y que no estaría bien la +señorita con su mantilla blanca guiando! + +--¿Mantilla para guiar? ¡Estás aviada, hija! + +--Bueno, pues de sombrero. El caso es que estaría de mistó: no como esa +desorejada de la Felipa que ya no tiene carne para hartar a un gato.... + +La doncella, mientras le recogía el pelo, charlaba por los codos. El +fondo de su charla era constantemente adulador. Amparo escuchaba con +cierta complacencia. Alguna vez la interrumpía con frases del mismo jaez +que las que la doméstica usaba, en más de una ocasión, acompañadas de +interjecciones que aquélla no se atrevía a pronunciar. Contaba que el +día anterior había tropezado en la calle con Moratini, y que el famoso +torero le había dicho al pasar: "Recuerdos a tu ama". Al mismo tiempo la +maligna doncella miraba de reojo al duque. Amparo sonrió lisonjeada; +pero hizo una fingida mueca de desdén. + +--Lo mismo da. Ya sabes que me carga. + +--Pues tiene muchos partidarios. + +--¡Calla! ¡calla! que ni tú ni él valéis un perro chico.... Anda; tráeme +pronto esa gorra, y lárgate. + +Así que la doncella se hubo marchado, el duque, en quien los recuerdos +del torero despertaron los celos y el mal humor, dijo saliendo al +gabinete y tendiéndose groseramente en el sofá: + +--Parece que esta noche has tenido media juerga. ¿Quién ha estado aquí? + +Amparo dirigió la vista a la licorera, donde el duque la tenía posada. + +--Pues han estado Socorro y Nati hasta cerca de las tres. + +--¿Nadie más? + +--Con sus amigos León y Rafael. + +--¿Nadie más? + +--Nadie más, hombre. ¿Me vas a examinar? + +--Es que yo he sabido que ha estado también Manolito Dávalos. + +El duque no lo sabía. Quiso sacar de mentira verdad. + +--Cierto: también ha estado Manolo--replicó con indiferencia. + +--Bueno, pues será la última vez--dijo mordiendo con rabia el cigarro. + +--Eso será si a mí se me antoja--manifestó la bella ex florista +levantando hacia él los ojos con expresión provocativa. + +Salabert dejó escapar ciertos gruñidos que Amparo consideró ofensivos. +Hubo una escena violenta. La bella reclamó con fiereza su independencia; +le cantó lo que ella llamaba con clásica erudición "verdades del +barquero". El banquero, excitado, contestó con su grosería habitual. El +era quien pagaba; por lo tanto, tenía derecho a prohibir la entrada en +aquella casa a quien le pareciese. La disputa se fué agriando en +términos que ambos levantaron bastante la voz, sobre todo Amparo, en +quien a poco que la rascaran aparecía la criatura de plazuela. +Cruzáronse frases de pésimo gusto, aunque pintorescas. La malagueña +llamó al duque tío lipendi, gorrino, y concluyó por arrojarle del +gabinete. Pero aquél no hizo maldito el caso, antes enfurecido la faltó +abiertamente al respeto, empleando en su obsequio algunos epítetos +expresivos de su exclusiva invención y otros recogidos con cuidado de su +larga experiencia. Por último, quiso dejar sentado de un modo +incontrovertible que allí era el amo. Con este fin, puramente lógico, +dió una tremenda patada a la mesilla dorada donde reposaba la aborrecida +licorera, que se derrumbó con estrépito y se hizo cachos. Amparo, que no +se dejaba sobar por nadie, según decía a cada momento, aunque a cada +momento se pusiese en contradicción consigo misma, presa de un furor +irresistible, con los ojos llameantes de ira, alzó la mano tomando vuelo +y descargó en las limpias y amoratadas mejillas del prócer una sonora +bofetada. + +Los cabellos del lector se erizarán seguramente al representarse lo que +allí pasaría después de este acto bárbaro e inaudito. Acaso sería +conveniente dejarlo en suspenso como la famosa batalla del héroe +manchego y el vizcaíno. Sin embargo, para no atormentar su curiosidad +inútilmente, nos apresuramos a decir lo que pasó desdeñando este recurso +de efecto. El caso no fué trágico, por fortuna, si bien digno de +atención y de meditarse largamente. El duque se llevó la mano al sitio +del siniestro y exclamó sonriendo con benevolencia: + +--¡Demonio, Amparito, no creí que tuvieras la mano tan pesada! + +Aquélla, que se había puesto pálida después de su irreflexivo arranque, +quedó estupefacta ante la extraña salida del banquero. Tardó algunos +segundos en darse cuenta de su sinceridad. + +--Eres una gran chica--siguió aquél echándole un brazo al cuello y +obligándola a sentarse de nuevo, y él junto a ella--. Esta bofetada no +la tasaría en menos de cien pesos cualquier perito inteligente. Fuerte, +sonora, oportuna.... Reúne todas las condiciones que se pueden +apetecer.... + +--Vamos, no te guasees, que tengo hoy muy mala sangre--dijo la Amparo, +escamada y presta otra vez a enfurecerse. + +--No es broma, y la prueba de ello es que voy a pagártela en el acto. +Pero mucho ojo con que vuelva por aquí Manolito Dávalos, porque no +vuelves tú a ver el color de mis billetes. + +--¡Si fué una casualidad, hombre!--dijo la Amparo dulcificándose--. Vino +esta noche porque había ido de juerga con León y Rafael, y a última hora +se le ocurrió a Nati hacerme una visita. + +--Pues basta de casualidades. Yo no aspiro a que me adores, ¿sabes?; +pero no quiero pagar las queridas a esos perdularios de sangre azul. ¿Lo +has oído, salero? + +Al mismo tiempo llevó la mano al bolsillo en busca de la cartera. Su +semblante, que sonreía con la expresión triunfal del que lleva en el +bolsillo la llave de todos los goces de este mundo, se contrajo de +pronto. Una nube de inquietud pasó súbito por él. Buscó con afán. La +cartera no estaba en aquel sitio. Pasó a los demás bolsillos. Lo mismo. + +--¡F....! ¡me han robado la cartera! + +Amparo le miró con ojos donde se reflejaba la duda. + +--¡F....! ¡me han robado la cartera!--volvió a exclamar con más +energía--. ¡Me han robado diez mil y pico de duros! + +--¡Vaya, vaya, qué guasoncillo está el tiempo!--dijo Amparo ya enojada +otra vez. No tuvo penetración para distinguir el susto verdadero del +fingido. + +--¡Sí, sí; no ha sido mala guasa! ¡Maldita sea mi suerte! ¡Si cuando un +día principia mal!... Tres mil duros de la fianza y cerca de once mil +ahora.... ¡Pues señor, no ha sido mal empleada la mañana! + +Se levantó bruscamente del sofá y principió a dar vueltas por la +estancia, presa de una agitación sorprendente en quien tantos millones +poseía. Un torrente de palabras, de gruñidos, de sucias interjecciones +que expresaban demasiado a lo vivo su disgusto, se escapó de sus labios. +Arrojó con furia el cigarro, que en él era signo de gravísima +preocupación. Amparo, viéndole tan excitado, se rindió a la evidencia, y +preocupada también por el caso le dijo: + +--Quizá no te la hayan robado. Puede ser que la perdieses.... ¿Dónde has +estado? + +--¿Crees tú que alguna vez se hayan perdido once mil duros?--repuso en +tono amargo parándose frente a ella--. Es decir, se pierden, sí; pero +otros los encuentran antes de llegar al suelo. + +Acabando de decir esto, quedó repentinamente suspenso, como si brillase +una luz salvadora en su cerebro. Miró con ojos escrutadores por algunos +instantes a su querida, y haciendo un esfuerzo por sonreír, dijo, +tornando a sentarse al lado de ella: + +--¡Pero qué animal soy! ¡Vaya una bromita salada, y qué bien que te +habrás reído de mí! + +--¿Qué dices?--preguntó la Amparo estupefacta. + +--¡Venga esa cartera, picaruela! Venga esa cartera. + +Y el duque, riendo sincera o fingidamente, la echó un brazo al cuello y +comenzó por un lado y por otro a manosearla como buscando el sitio donde +tuviera oculto el dinero. + +Dando una fuerte sacudida la joven se desprendió de sus brazos y se +levantó: + +--Oye, tú.... ¿Me tomas por una ladrona?--exclamó enfurecida. + +--No, sino por una guasoncilla. ¿Te has querido reir de mí, verdad? + +La joven replicó con energía que el guasón era él y que bastaba de +bromas, que no estaba dispuesta a tolerarlas en esa materia. El duque +insistió todavía; pero viendo la indignación real de su querida y no +teniendo dato alguno para suponer que fuese ella quien le sustrajo la +cartera, recogió velas. En cuanto perdió esta esperanza, su rostro se +nubló de nuevo. Aunque dió satisfacciones a Amparo, no fueron éstas muy +calurosas. Quedábale, en el fondo, la duda. Bien lo echó de ver ella, +por lo que siguió enojada. Concluyó por decirle: + +--Mira, lo mejor que puedes hacer es irte a almorzar. No quiero más +historias.... ¡Ah! y no dejes de traerme esta noche guita, que me está +haciendo mucha falta.... A no ser que prefieras que te mande a casa las +cuentas.... + +Salió el duque echando pestes del coruscante hotelito. Como por las +inmediaciones no había coches y no quería utilizar el de su querida, por +más que él lo pagara, encaminóse a pie hacia su casa. Cayó en ella como +una bomba, no de pólvora o dinamita, porque no entraban en su +temperamento los procedimientos fragorosos, sino de ácido sulfúrico o +sublimado corrosivo que se extendió por toda ella molestando y +requemando a los habitantes. Su mujer, el portero, el cocinero, Llera y +casi todos los empleados recibieron en mitad del rostro alguna frase +grosera pronunciada en el tono cínico y burlón que caracterizaba su +discurso. Después de almorzar encerróse en el escritorio con su mal +humor a cuestas. No hacía una hora que allí estaba, cuando entraron a +avisarle que un cochero de punto deseaba hablar con él. + +--¿Qué quiere? + +--No lo sé. Desea hablar con el señor duque. + +Este, iluminado repentinamente por una idea, dijo: + +--Que pase. + +El cochero que entró era el mismo que le había conducido desde casa de +Calderón a la de su querida. Salabert le miró con ansiedad. + +--¿Qué traes? + +--Esto, señor duque, que sin duda debe de ser de vuecencia--dijo +presentándole la cartera perdida. + +El banquero se apoderó de ella, la abrió prontamente, y sacando el +montón de billetes que contenía, se puso a contarlos con la destreza y +rapidez propias de los hombres de negocios. Cuando concluyó dijo: + +--Está bien: no falta nada. + +El cochero, que, como es natural, esperaba una gratificación, quedóse +algunos instantes inmóvil. + +--Está bien, hombre, está bien. Muchas gracias. + +Entonces, con el despecho pintado en el semblante, el pobre hombre dió +las buenas tardes y se dirigió a la puerta. El duque le echó una mirada +burlona, y antes de llegar a ella le dijo, sonriendo con sorna: + +--Oye, chico. No te doy nada, porque para los hombres tan honrados como +tú, el mejor premio es la satisfacción de haber obrado bien. + +El cochero, confuso e irritado a la vez, le miró de un modo indefinible. +Sus labios se movieron como para decir algo; mas al fin salió de la +estancia sin articular palabra. + + + + +V + +#Precipitación.# + + +Raimundo Alcázar, que así se llamaba aquel joven rubio tan pertinaz y +enfadoso que siguió a Clementina cuando hemos tenido el honor de +conocerla al comienzo de la presente historia, recibió la mirada +iracunda que aquélla le dirigió al entrar en casa de su cuñada con +admirable sosiego y resignación. Esperó un momento a ver si sólo iba a +dejar algún recado, y como no saliese se alejó tranquilamente en +dirección a la plazuela de Santa Cruz. Se detuvo en un puesto de flores. +La florista, al verle llegar, le sonrió como a un antiguo parroquiano y +echó mano al ramo de rosas blancas y violetas que sin duda estaba ya +preparado para él. Dirigióse a la Plaza Mayor y tomó el tranvía de +Carabanchel. Dejólo donde se bifurca con el camino que conduce al +cementerio de San Isidro y siguió hacia éste a pie. Ascendió con rapidez +la cuesta, llegó y penetró en el nuevo recinto, donde, como exige la +ley, a los muertos se les da tierra, no se les encajona en largas y +sombrías galerías. Con paso rápido avanzó hasta una sepultura con losa +de mármol blanco rodeada de una pequeña verja, y se detuvo. Permaneció +algunos minutos inmóvil contemplándola. Sobre la losa estaba escrito con +caracteres negros este nombre: ISABEL MARTÍNEZ DE ALCAZAR. Debajo de él +estas dos fechas separadas por un guión: 1842-1883, que indicaban sin +duda las del nacimiento y la muerte de la persona allí enterrada. Había +sobre la losa algunas flores marchitas. Raimundo las recogió con +cuidado, deshizo luego el ramo que traía, esparció las frescas flores +sobre la tumba, y con la misma cuerda hizo otro ramo con las marchitas. +Con éste en una mano y el sombrero en la otra, permaneció otra vez algún +tiempo de pie contemplando con ojos húmedos aquella sepultura. Luego se +alejó rápidamente y salió del cementerio sin echar una mirada de +curiosidad en torno suyo. + +Raimundo Alcázar había perdido a su madre hacía ocho o nueve meses. No +había conocido a su padre, o, por mejor decir, no tenía recuerdo de él, +pues desapareció de este mundo cuando sólo contaba él cuatro años. +Llamábase también Raimundo, y era, al morir, catedrático de la +Universidad de Sevilla. Cuando se casó con su madre nada más que un +joven en espera de colocación. Por eso el padre de Isabel, comerciante +en ferretería en la calle de Esparteros, se había negado a autorizar +aquellos amores, los persiguió con tenacidad y sólo consintió en el +matrimonio cuando Alcázar llevó por oposición la cátedra mencionada. Era +hombre de excepcional inteligencia, publicó algunos libros de la ciencia +a que se había dedicado, que era la Geología. Su muerte, acaecida cuando +sólo contaba treinta y dos años de edad, fué llorada en la pequeña +esfera en que los hombres de ciencia viven en España. Isabel, con su +hijo Raimundo, se volvió a Madrid a la casa paterna, donde tres meses +después de fallecido su esposo, dió a luz una niña que tomó el nombre de +Aurelia. + +Era Isabel una mujer singularmente hermosa. Como hija única de un +comerciante que pasaba por bien acomodado, no le faltaron pretendientes. +Rechazó todas las proposiciones de matrimonio. Pasaba por romántica +entre las amigas, quizá porque poseía alguna más inteligencia y corazón +que la mayor parte de ellas. Era admiradora del talento: le repugnaban +los seres prosaicos que constituían casi la totalidad de las relaciones +de su padre. Idolatraba la memoria de su marido a quien había adorado en +vida como a un hombre superior, eminente. Conservaba como precioso +tesoro todas las frases de elogio que la prensa había tributado a sus +obras. El único deseo, el único afán de su vida era que su hijo siguiese +las huellas de su padre, fuese un hombre respetado por su talento e +ilustración. Dios quiso colmar sus votos. Primero comenzó a ver alzarse +ante sus ojos la imagen corporal de su marido reproducida en el hijo. No +sólo en el rostro, sino en los ademanes, los gestos y el timbre de voz +parecía una copia exacta. Luego el niño, por su comportamiento en el +colegio, principió a causarle vivos placeres: era inteligente y +aplicado. Los maestros se mostraban de él muy satisfechos. Cada frase de +elogio que llegaba a sus oídos, cada nota de sobresaliente que veía +escrita debajo del nombre de su hijo, producía a la pobre madre espasmos +de alegría. Ya no abrigaba duda alguna de que heredaba el talento de su +padre. + +Alguna vez sentía remordimientos pensando que distribuía con poca +equidad el cariño entre sus dos hijos. Por más esfuerzos que hacía para +mantener el equilibrio, no podía menos de confesarse que amaba mucho más +a Raimundo. Su inmenso cariño se traducía en constantes caricias, en +nimios cuidados que enervaban y enmollecían el temperamento del niño. Le +criaba, en suma, con demasiado mimo. El, por su parte, le profesaba una +afición tan ardiente, tan exclusiva, que en ciertos momentos se +convertía en verdadera fiebre. Cada vez que tenía que apartarse de sus +faldas para ir al colegio le costaba lágrimas. Exigía que se pusiera al +balcón para despedirle. Antes de doblar la esquina de la calle, se +volvía más de veinte veces para enviarle besos con la mano. Era ya +hombre y estudiante de Facultad, y todavía Isabel conservaba esta +costumbre de salir al balcón para despedirle cuando iba a sus clases. +Por su natural, o tal vez por esta educación un poco afeminada, Raimundo +fué un niño tímido, retraído de los juegos de sus compañeros, luego un +adolescente melancólico, por fin un joven serio y de pocas palabras. +Apenas tuvo amigos. En la Universidad paseaba con sus condiscípulos +antes de entrar en cátedra; pero en cuanto daba la hora tornábase a casa +y no le gustaba salir sino acompañando a su madre y hermana. Mucho antes +de esta época, cuando contaba solamente diez años, había muerto su +abuelo. Así que, en cuanto llegó a los diez y seis, comenzó a desempeñar +el papel de hombre en la casa. Llevaba a su madre al teatro, la +acompañaba a hacer visitas: algunas noches, cuando hacía buen tiempo, +salía de paseo con ella por las calles, dándole el brazo como un marido +o un galán. La belleza de Isabel no disminuía con la edad. Al verlos +juntos, nadie imaginaba que eran madre e hijo, sino hermanos, cuando no +esposos. Esto era causa para el joven de cierto malestar. Porque como en +Madrid los hombres no se distinguen por un excesivo respeto a las damas, +oía, a su pesar, frases de admiración, requiebros, lo que ha dado en +llamarse _flores_, que los transeuntes dirigían a su madre. Sentía, al +escucharlas, una mezcla extraña de vergüenza y placer, de celos y de +orgullo que le agitaba. + +El viejo Martínez, después de retirado del comercio, había tenido +quiebras en su fortuna, consistente en acciones de una fábrica de +pólvora que sufrieron depreciación, y en valores del Estado. Sólo les +dejó una renta de siete a ocho mil pesetas. Con ella vivían los tres con +economía, pero sin faltarles lo necesario, en un cuarto segundo de la +calle de Gravina. Raimundo siguió la carrera de ciencias. Quería ser +catedrático como su padre, y, dada la brillantez con que salía en los +exámenes, nadie dudaba que lo consiguiera pronto. Mostraba también, como +su padre, decidida afición a las ciencias naturales; pero en vez de +dedicarse a la Geología, fijóse con predilección en la Zoología, y de +ésta en aquella parte que comprende el estudio interesantísimo de las +mariposas. Comenzó a hacer acopio de ellas, y desplegó un afán y una +inteligencia que pronto le hicieron poseedor de una rica colección. +Antes de terminar la carrera, era ya un notable _entomólogo._ Se había +hecho construir escaparates que cubrían las paredes de su habitación, +donde estaban expuestos los cartones con las más raras y preciosas +especies. Estuvo ahorrando dos años para comprar un microscopio, y por +fin adquirió uno bastante bueno que le proporcionó grato solaz al par +que utilidad. Porque si bien aquel estudio particular no era suficiente +para obtener una cátedra, le ayudaba no poco, dado que no es posible +profundizar cualquier ramo de la ciencia sin estudiar las relaciones +que mantiene con los demás, sobre todo con los más próximos. + +El día que se hizo doctor, y fué justamente acabados de cumplir los +veintiún años, la pobre Isabel experimentó una de esas alegrías sólo +comprensibles para las madres. Le abrazó derramando un raudal de +lágrimas. + +--Mamá--le dijo Raimundo--. Estoy ya en aptitud de hacer oposición a una +cátedra. Me voy a dedicar con ahinco a prepararme, y en cuanto la lleve, +renuncio a lo que puedas dejarme en herencia para que hagas una dote a +Aurelia. Yo tengo pocas necesidades y me bastará con el sueldo. + +Estas palabras generosas conmovieron a la madre. Cada día hallaba más +razones para adorar aquel hijo modelo. + +Dedicóse Raimundo con ardor al estudio, profundizando las materias de +algunas asignaturas, sin abandonar por eso sus aficiones entomológicas. +Gracias a éstas y al nombre glorioso que su padre le había legado, se +dió a conocer pronto entre los hombres de ciencia. Escribió algunos +artículos, se puso en relación con varios sabios extranjeros y tuvo la +satisfacción de recibir de ellos frases de elogio que le alentaron. Bien +puede decirse que era un muchacho feliz. Sin deseos imposibles que le +royeran las entrañas, sin amores tormentosos ni amistades molestas, +disfrutando de la tranquilidad del hogar, del cariño de la familia y de +los puros goces de la ciencia, deslizábanse sus días serenos y dichosos. +A las amigas de su madre les sorprendía tanta formalidad. ¿No tenía +novia Raimundo? ¿No le gustaban siquiera las muchachas? Isabel +contestaba sonriendo y con transparente satisfacción. + +--No sé: creo que hasta ahora no le ha dado por ahí. Está tan metido por +mis faldas que parece un niño de tres años.... La verdad es que le ha de +costar trabajo hallar una mujer que le quiera tanto como yo. + +Y así era como ella lo decía. Teníale envuelto en una atmósfera de +protección, de tibios y amorosos cuidados que le sería casi imposible +hallar al lado de una esposa por tierna que fuese. Sólo las madres +poseen esa abnegación absoluta, infatigable, sin esperanza ni deseo +siquiera de reciprocidad. Todo lo que la vida material exige, lo tenía +satisfecho Raimundo con un refinamiento que pocos hombres disfrutarían. +Jamás se le había ocurrido pensar ni en su alimento, ni en su ropa o +calzado, ni aun en aquellos menesteres de que las mujeres no suelen +entender. Todo estaba previsto y regularizado perfectamente en su vida. +Podía consagrarse con entera libertad al ejercicio de su inteligencia. +Si se quejaba de mal sabor de boca, ya tenía a su madre por la mañana al +lado de la cama con un vaso de limón y polvos laxantes: si le dolía la +cabeza, con el agua sedativa o los paños de leche y adormideras. Si por +la noche tosía, por poco que fuese, ya estaba intranquila y no paraba +hasta que silenciosamente y en camisa iba a cerciorarse de que su hijo +no se había destapado. Cuando Aurelia estuvo en edad de hacerlo, +también comenzó a ayudar a la madre en esta tarea de ahuyentar todo +dolor, de arrancar las espinas, por pequeñas que fuesen, del camino del +joven entomólogo. + +Desgraciadamente, mejor pudiéramos decir naturalmente, pues que la +felicidad es imposible en este mundo, esta existencia dichosa tuvo +pronto un término. Isabel cayó enferma con pulmonía. No quedó bien +curada por haberla quizá descuidado o por no haberse atrevido el médico +a aplicarle ciertos remedios un poco crueles. Quedóle un catarro +pulmonar que la debilitó bastante. Por consejo del médico fué a +Panticosa en compañía de Raimundo, quedando Aurelia en casa de unos +parientes. Se repuso un poco, pero fué para recaer pocos días después de +llegar a Madrid. Descaeció notablemente, hasta el punto de que la gente +de fuera vió con claridad que se moría. A Raimundo no se le pasó por la +cabeza. Aquella existencia estaba tan ligada a la suya, que las dos no +formaban mas que una. Le pasaba como a casi todos los enfermos que no +saben que se mueren. Aunque muy enferma, Isabel seguía con la misma +diligencia gobernando la casa. Raimundo la había rogado, y luego, +prevalido del inmenso ascendiente que sobre ella tenía, la había +prohibido que se ocupara en ningún menester. Pero ella, burlando su +vigilancia, arrastrada de esa inclinación invencible que sienten las +mujeres hacendosas hacia el trabajo, no abandonaba sus tareas. Un día, +cuando ya puede decirse que estaba moribunda, la sorprendió Raimundo de +rodillas limpiando con un paño el pie de una mesa. Quedó estupefacto, y +después de reñirla cariñosamente la levantó cubriéndola de besos. + +Una amiga devota que vino a visitarla la insinuó que debía confesarse. +Isabel se impresionó tristemente. Su hijo, que la encontró llorando, +enfurecióse y prorrumpió en denuestos contra los beatos. A pesar de +esto, la enferma, que iba ya penetrándose de su estado, exigió con +dulzura y firmeza a la par que viniese el cura. Raimundo, disgustado, +llamó en su apoyo, para negarse a ello, al médico. Este contestó al +principio evasivamente. Por último, dijo que eso nunca estaba de más, +que si los sanos se hallaban expuestos a una muerte repentina, con mayor +razón los enfermos. Ni aun con eso entró la luz en el espíritu del +joven. Después de confesada, Isabel siguió lo mismo, lo cual contribuyó +a mantener su ilusión. Levantábase, corría a la mesa, paseaba del brazo +de Raimundo por la sala y pasaba la mayor parte del día en una butaca. +Estaba, sin embargo, tan demacrada, que los que la veían a intervalos +largos quedaban sorprendidos. Lejos de perder con esto la belleza, +parece que se había aumentado. Su tez era más fina y transparente; los +ojos más brillantes. + +Una mañana dijo que no tenía deseos de levantarse. Raimundo se sentó al +lado del lecho y se puso a leerla una novela. Al cabo de un rato le +dijo: + +--Estoy mal a gusto. Incorpórame un poco, que no tengo fuerzas yo. + +Fué a hacerlo y en el mismo instante su madre dejó caer la cabeza hacia +un lado y se quedó muerta, sin un suspiro, sin una contracción que +acusase dolor, como un pájaro, según la expresiva imagen del vulgo. + +El grito desgarrador del joven atrajo a la gente de casa. Sacáronle de +ella unos parientes y le llevaron a la suya, lo mismo que a su hermana. +En el estado de estupor en que quedó, les fué fácil conducirlo adonde +les plugo. Aquella tarde fueron unos amigos a verle. Le hallaron +relativamente animado. No dejó de sorprenderles un poco, porque sabían +el frenético cariño que profesaba a su madre. Habló de su ciencia con +ellos, y habló largo rato, expresándose con verbosidad en él inusitada. +Por donde vinieron a sospechar que estaba bajo una fuerte excitación. +Esta sospecha se confirmó al oirle proponerles jugar al tresillo. +Cumplieron su gusto, pero al poco rato el joven comenzó a desvariar +tristemente. + +--Oyes, mamá, ¿qué te parece de este juego?--dijo llamando a una señora +que allí estaba. + +Los circunstantes se miraron unos a otros aterrados y compadecidos. Y +desde entonces no hizo ni dijo ya cosa con cosa. Su exaltación fué +creciendo; empezó a reir de modo tan extemporáneo, que nadie dudó que +aquello terminaría por una fuerte explosión nerviosa. En efecto, cuando +menos se esperaba, alzóse repentinamente de la silla, corrió al balcón, +lo abrió, y si no le hubieran sujetado a tiempo se hubiera precipitado a +la calle. Al fin cayó con un fuerte ataque del que por fortuna salió +pronto. Después vino el aplanamiento que le obligó a guardar cama tres o +cuatro días. Por último, el tiempo fué ejerciendo su operación sedante. +A los quince días estaba bueno, aunque bajo el peso de un abatimiento +grande que en vano lucharon sus parientes y amigos por aliviar. + +Propusiéronle sus tíos quedarse a vivir con ellos, dado que era +demasiado joven para ponerse al frente de una casa, y sobre todo para +guardar y autorizar a su hermana. El contaba entonces veintitrés años, y +ella poco más de diez y ocho. Ni uno ni otro aceptaron el arreglo. +Quisieron vivir solos y juntos. Tomaron un cuarto tercero en la calle de +Serrano, muy lindo y alegre, trasladaron a él sus muebles, y después de +instalados empezó a deslizarse su vida, triste sí por el recuerdo +siempre presente de su madre, pero apacible y serena. Raimundo fijó su +atención y cuidados en Aurelia. Penetrado de su papel de padre y +protector de aquella niña huérfana, hizo con ella lo que su madre había +hecho con él hasta entonces; la atendió y la mimó con un amor y un +esmero que conmovía a los amigos que los visitaban. Aurelia no era +hermosa ni tenía gran talento; pero sentía hacia su hermano, porque su +madre se la había infundido, una adoración idolátrica. Sin embargo, aun +en lo referente a la vida material, sintió el joven el vacío de su +madre. Aurelia se esforzaba en que no echase de menos nada; pero estaba +bastante lejos de alcanzar la suprema delicadeza de aquélla. Poco a +poco, no obstante, se fué adiestrando en el gobierno de la casa. Además, +Raimundo ya no exigía los refinamientos de antes. El sentimiento de +protección, la conciencia de los deberes que tenía que llenar hacia su +hermana, le hacía no pensar en sí mismo. Al contrario, cualquier +atención de Aurelia le sorprendía, y la agradecía como si viniese de un +niño. Ambas existencias se fueron compenetrando. + +Vivían modestamente. El cuarto les costaba veinte duros. No tenían más +que una criada. Así que la renta de ocho mil pesetas que poseían, les +bastaba. Como procedía de papel del Estado y acciones de una fábrica, su +administración era facilísima. Raimundo pudo dedicarse con más ardor que +nunca al estudio. Deseaba cumplir, respecto a su hermana, la promesa que +había hecho a la madre, de renunciar a su parte de herencia y +constituirla una dote que la permitiese casarse bien. Después que salió +de casa, fué dos veces por semana al cementerio a esparcir algunas +flores sobre la tumba de su madre. Los domingos llevaba consigo a +Aurelia. Salía poco habitualmente. El estudio preparatorio para hallarse +apercibido a una oposición, de un lado, y de otro su manía de colector y +escrutador del mundo de los insectos, absorbían casi todo su tiempo. Por +milagro entraba en los cafés, ni al teatro podía asistir por razón del +luto. + +Un día, hallándose en una librería de la Carrera de San Jerónimo, donde +solía pasar algunos ratos hojeando las obras recién llegadas del +extranjero, acertó a entrar en la tienda una hermosa dama elegantemente +vestida. Al verla, los ojos de Raimundo se dilataron expresando el +asombro: se posaron en ella con una intensidad que la obligó a volver la +cabeza hacia otro lado. Mientras compraba unas novelas francesas la +estuvo contemplando extasiado, con señales de alteración en su +fisonomía. El libro que tenía asido temblaba ligeramente entre sus +manos. Al salir ella, dejólo caer y trató de seguirla; pero a la puerta +estaba un carruaje esperándola. El lacayo, sombrero en mano, le abrió la +portezuela, y los caballos arrancaron al instante con velocidad. + +--¿Qué es eso, D. Raimundo?--le dijo el dependiente, viéndole entrar de +nuevo en la tienda--. ¿Le ha hecho a usted impresión mi parroquiana? + +El joven sonrió disimulando su turbación, y respondiendo con fingida +indiferencia: + +--A cualquiera le llamará la atención una mujer tan hermosa. ¿Quién es? + +--¿No la conoce usted? Es la señora de Osorio, un banquero, hija de +Salabert. + +--¡Ah! ¿hija de Salabert? ¿Vive en aquel palacio grande del paseo de +Luchana? + +--No, señor; vive en un hotel de la calle de Don Ramón de la Cruz. + +No quería saber más, y se despidió. Aquella dama se parecía de un modo +asombroso a su madre. La situación de su espíritu, todavía agitado y +dolorido, hizo que tal semejanza adquiriese más relieve a sus ojos del +que realmente tenía, le produjese una viva expresión. Pocos momentos +después pasaba por delante del hotel de Osorio tres o cuatro veces; pero +no logró ver nuevamente a la señora. Al otro día fué al paseo del Retiro +y allí la halló. Desde entonces espió y siguió sus pasos con una +constancia que revelaba el profundo sentimiento que embargaba su +espíritu. Aunque tenía bien presente la fisonomía de su madre, el +semblante de Clementina Salabert se lo traía a la memoria con mayor +energía. Esto le producía vivo dolor, en el cual se placa, aunque +parezca paradójico. Bien lo entenderá el que haya visto desaparecer de +este mundo a un ser querido. Suele haber cierta voluptuosidad en +escarbar la llaga, en renovar la pena y el llanto. Raimundo no podía +contemplar mucho tiempo el rostro de Clementina sin sentir las lágrimas +correr por sus mejillas. Por esto, quizá, era por lo que la buscaba en +todas partes. Sin embargo, había una dureza y severidad en él que no +había tenido jamás el de su madre; pero cuando sonreía, al desaparecer +esta dureza, la semejanza era realmente maravillosa. + +No se le ocultó a nuestro mancebo el enojo que la dama recibía de su +tenaz persecución. Y no podía menos de reirse interiormente de aquel +extraño error. Si supiese esta señora--se decía cuando veía un gesto de +desdén en sus labios--por qué me gusta tanto, ¡qué grande sería su +asombro! Una corriente de simpatía y hasta, es posible decir, de +adoración le iba ligando a ella. Si no fuese por aquel aspecto imponente +que tenía, es fácil que le hubiera dirigido la palabra, la hubiera hecho +entender qué gran consuelo le daba con su presencia. Pero Clementina +estaba colocada en una esfera tan alta, que temía su desdén. Bastante +era el que le mostraba por el solo delito de contemplarla. Por otra +parte, habían llegado a sus oídos rumores que la desacreditaban. No +procuró confirmarlos, primero porque no le importaba, y después porque +una vez confirmados se vería obligado a despreciarla, y no quería que +una mujer que tanto se parecía a su madre en la figura fuera un ser +despreciable. Se abstuvo de pedir noticias de ella. Contentóse con +satisfacer siempre que podía aquel extraño deseo de renovar su dolor, de +conmoverse hasta derramar lágrimas. Como no frecuentaba la alta sociedad +ni podía asistir al teatro, para procurarse este placer necesitaba +seguirla en la calle o en el paseo cuando no iba en coche. También +averiguó que iba los domingos a misa de dos en los Jerónimos; allí la +pudo contemplar con más espacio y sosiego. + +Había dado cuenta a su hermana del hallazgo, pero no hizo ningún +esfuerzo para mostrárselo. Temía que Aurelia no viese tan clara como él +la semejanza y le arrancase parte de su ilusión. Dos o tres veces a la +semana, Clementina solía salir a pie por la tarde, como el día en que +por vez primera la vimos. Raimundo, desde el mirador de su gabinete de +la calle de Serrano, convertido en observatorio, espiaba su llegada. En +cuanto la columbraba a lo lejos se echaba a la calle para seguirla +hasta donde pudiese. A la dama le molestaba esta persecución +fuertemente, por ser la hora en que iba a casa de su amante. No que le +importase mucho que se divulgasen sus nuevos amores, sino por un resto +de pudor que conservaba. Además, sabía, porque se lo habían dicho +recientemente, que los maridos, cuando sorprenden a sus esposas en +flagrante adulterio y las matan, están exentos de responsabilidad. Como +estaba convencida de que el suyo la detestaba, temía que se aprovechase +de este recurso para deshacerse de ella. Estos vagos terrores, unidos al +residuo de vergüenza que le quedaba, fomentaban su irritación contra +Raimundo. Su carácter violento, caprichoso, despótico, se alteraba con +aquel obstáculo imprevisto. Ni siquiera había reparado bien en la +fisonomía del joven. Le odiaba sin dignarse hacerse cargo de su figura. +Luego, el sosiego con que recibía los gestos provocativos de desprecio +que no le escatimaba, le parecían una ofensa. Bien mirado, aquel +chicuelo se estaba burlando de ella: porque no era creíble que un +enamorado mostrase tanta serenidad y cinismo. Sin duda, después que +advirtió que la molestaba, se propuso mortificarla para vengarse. Y no +cabía duda que lo lograba cumplidamente. Las vueltas que se veía +precisada a dar para huirle, las visitas que hacía sin gana, todas las +zozobras que aquel muchacho le costaba, se lo hacían cada día más +aborrecible y le iban requemando la sangre. Ideó salir en coche, meterse +en las Calatravas y despedirlo allí; pero Raimundo, al verse privado por +varios días de verla, también dió en la flor de tomar un coche de punto +y seguir el suyo. Esto hizo rebosar su enojo y se prometió a sí misma +cortar aquella impertinente y molesta persecución, aunque no sabía cómo. +Primero pensó en que Pepe Castro hablase y amenazase al muchacho. Al ver +la sangre fría con que aquél lo tomaba, se indignó y no volvió a +mentarle el asunto. Luego imaginó abordarle ella misma en la calle y +rogarle con pocas palabras frías y desdeñosas que no la molestase más. +Cuando llegó la ocasión no se atrevió a hacerlo, aunque no pecaba de +tímida: el trance le pareció grave. + +En estas dudas y vacilaciones se hallaba, cuando, bajando por la calle +de Serrano, al levantar los ojos casualmente hacia arriba, acertó a ver +en un mirador bastante alto a su enemigo. Cruzóle entonces por la mente +la idea de averiguar su nombre y escribirle. Y en efecto, con la +violencia que caracterizaba todas sus acciones, al pasar por delante de +la casa entró en el portal y se dirigió a la garita de los porteros. + +--¿Tiene usted la amabilidad de decirme quién habita el cuarto tercero +de esta casa? + +--Son dos señoritos muy jóvenes, hermano y hermana. Sólo viven aquí +desde hace cuatro meses. Han quedado huérfanos, al parecer, hace poco +tiempo.... + +La portera, al ver una señora tan elegante, se mostró locuaz y +complaciente; pero Clementina la atajó en seguida. + +--¿Cómo se llama el señorito? + +--D. Raimundo Alcázar. + +--Mil gracias. + +Y se alejó inmediatamente. Salió a la calle y dió unos cuantos pasos. +Mas de pronto, se le ocurrió que el escribirle tenía sus inconvenientes, +y que en realidad era preferible una explicación verbal de la cual nadie +que la conociera podía enterarse en aquellos momentos. Detúvose un +momento indecisa, y bruscamente dió la vuelta y se metió de nuevo en el +portal. Cruzó sin decir nada por delante de la portera y subió con pie +ligero las escaleras. Al llegar al piso tercero, a pesar del brío y +entereza de su carácter, sintió un poco desfallecida la voluntad y +estuvo a punto de dar la vuelta. Su temperamento orgulloso y obstinado +la empujó, sin embargo, al pensar que el joven la había visto entrar y +se enteraría de su arrepentimiento. En el piso tercero había dos +cuartos, derecha e izquierda. Clementina había visto papeles en uno. +Llamó sin vacilar en el de la derecha observando que tenía un felpudo +para los pies delante de la puerta, señal evidente de que era el +habitado. + +Salió a abrirle una criada a quien preguntó por D. Raimundo Alcázar. + +--Deseo verle--dijo después que se enteró de que estaba en casa. + +La criada la introdujo en la sala, y como le pareciese rara aquella +visita, le preguntó: + +--¿Aviso a la señorita? + +--No, no; avise usted al señorito, que es a quien deseo hablar. + +Se hallaba éste, en tanto, en su despacho, presa de violenta agitación. +Al ver a la dama entrar en el portal por primera vez se había +sobresaltado sin motivo preciso para ello. Tranquilizóse al verla salir, +y otra vez se alteró cuando entró nuevamente. Cruzó por su mente la idea +de que pudiese subir a su casa; pero al instante la desechó como +inverosímil. Imaginó más bien que vendría a visitar a alguno de los +inquilinos de los cuartos principal o segundo, que eran personas de +calidad. No obstante, a despecho de su razón, no se tranquilizaba. +Cuando oyó sonar el timbre de la puerta quedó aterrado. Apenas tuvo +ánimo para dirigirse hacia la antesala. Antes que pudiese hacer una seña +a la criada ya ésta había abierto, obligándole a retirarse vivamente a +su despacho. Estuvo tentado a negarse, aunque ya estaba la dama en la +sala. Al fin se decidió a salir, reflexionando que no había motivo +racional para ello. + +Raimundo no tenía mucho trato de gente. Las relaciones de su madre +habían sido escasas; unos cuantos parientes, algunas familias conocidas. +Por su parte, tampoco había hecho nada por ensanchar este círculo. Ya +hemos dicho que no había estrechado amistad íntima con ninguno de sus +condiscípulos. Menos había procurado la entrada en los casinos, +tertulias y saraos de la corte. Su adolescencia y los días que llevaba +de juventud se habían deslizado serenos en el seno del hogar, +estudiando y coleccionando mariposas. Conocía la vida por los libros. La +naturaleza le había dotado, no obstante, de un claro y simpático +ingenio, de fácil palabra y de cierta dignidad de modales que suplía +bastante bien a esa elegancia y distinción que el roce continuado con la +espuma de la sociedad engendra. + +Entró en la sala tranquilo ya y aun con una vaga predisposición a la +hostilidad que el estrambótico paso de aquella señora le infundía. +Hizole una profunda reverencia. La situación era tan extraña, que +Clementina, a pesar de su orgullo, su experiencia, su desenfado, y hasta +bien puede decirse su desgarro, se encontró repentinamente cohibida. +Tuvo necesidad de hacer un esfuerzo para adquirir brío. + +--Aquí me tiene usted--le dijo en tono agrio que resultó inoportuno y +descortés. + +--Usted me dirá a qué debo el honor de esta visita--repuso Raimundo con +voz un poco temblorosa. + +--Pues.... (la dama vaciló unos instantes) lo debe usted al honor que +me hace siguiéndome hace dos meses como una sombra chinesca a todas +partes. ¿Le parece a usted agradable traer un espantajo detrás en cuanto +una sale a la calle? Ha conseguido usted ponerme nerviosa. Para no +enfermar como el lego de los _Madgyares_, he dado el paso ridículo de +subir hasta aquí a rogarle que cese en su persecución. Si usted tiene +que decirme algo interesante, dígamelo de una vez y concluyamos. + +Fueron estas palabras pronunciadas arrebatadamente, como quien se +encuentra en una situación falsa y quiere salir de ella exagerando el +enojo. Raimundo la miró lleno de asombro, cosa que molestó a Clementina +y aun más la precipitó. + +--Señora, siento en el alma haberla ofendido.... Estaba muy lejos de mi +ánimo.... ¡Si usted supiera los sentimientos que en mí despierta su +figura!... (balbució con trabajo). + +Clementina le atajó diciendo: + +--Si usted va a declararme su amor, puede ahorrarse la molestia. Soy +casada ... y aunque no lo fuese sería lo mismo. + +--No, señora, no voy a hacerle una declaración--repuso el joven +entomólogo sonriendo--. Voy a explicarle a usted mi persecución. +Comprendo bien que usted se haya equivocado respecto a los sentimientos +que me inspira, y encuentro natural que le hayan ofendido. ¡Qué lejos +estará usted de sospechar la verdad! Yo no estoy enamorado de usted. Si +lo estuviese, es bien seguro que no la seguiría como un pirata callejero +... sobre todo en las circunstancias en que ahora me encuentro.... + +Raimundo se puso serio al llegar aquí e hizo una pausa. Luego dijo +precipitadamente, con voz alterada por la emoción: + +--Señora, mi madre se ha muerto hace poco tiempo ... y usted se parece +muchísimo a mi madre. + +Al pronunciar estas palabras se quedó mirándola con una atención +ansiosa, húmedos los ojos, haciendo esfuerzos heroicos por no romper a +sollozar. + +Esta revelación produjo en Clementina asombro y duda al mismo tiempo. +Permaneció inmóvil y muda mirándole también fijamente. Raimundo +comprendió lo que pasaba por su espíritu, y dijo empujando la puerta de +su despacho: + +--Vea usted, vea usted si no es verdad lo que le digo. + +La dama avanzó dos pasos y vió en la pared fronteriza, sobre el sillón +mismo de la mesa de escribir, el retrato en fotografía ampliada de una +señora excepcionalmente hermosa, y que, sin duda, guardaba cierto +parecido con ella, aunque no tan claro como el joven decía. Sobre el +retrato, sujeto al marco, había un ramo de siemprevivas. + +--Algo nos parecemos--dijo después de contemplar el retrato con +atención--. Pero esa señora era más hermosa que yo. + +--No; más hermosa, no. Tenía más dulzura en los ojos, y eso daba a su +fisonomía un encanto indecible. Era su alma pura y bondadosa que +brillaba en ellos. + +Pronunció estas palabras con entusiasmo, sin reparar en la falta de +galantería que estaba cometiendo. El orgullo de Clementina padeció aún +más por la inocencia y sinceridad con que fueron pronunciadas. Ambos +contemplaron el retrato en silencio algunos segundos. En los ojos de +Raimundo temblaban dos lágrimas. La dama dijo al cabo: + +--¿Qué edad tenía su mamá? + +--Cuarenta y un años. + +--Yo tengo treinta y cinco--replicó con mal disimulada satisfacción. + +Raimundo volvió hacia ella la vista. + +--Es usted joven aún y muy bella.... Pero mi madre tenía la tez más +fresca a pesar de llevarle algunos años. Su cutis era terso como el +raso. En los ojos no se notaba cansancio alguno. Parecían los de un +niño.... Es natural. La vida de mamá fué suave y tranquila. Ni su cuerpo +ni su alma se habían gastado. + +No observaba que indirectamente estaba diciendo algunas groserías a la +señora que tenía presente. Esta se sintió fuertemente picada; pero no +osó mostrarlo porque el dolor del joven y la sinceridad con que hablaba +le impusieron respeto. Lo que hizo fué cambiar de conversación, echando +una mirada de curiosidad por el despacho. + +--Parece que se dedica usted a coleccionar mariposas. + +--Sí, señora; desde niño. He logrado reunir una cantidad de especies +bastante respetable. Las tengo muy lindas y curiosas. Mire usted. + +Clementina se acercó a uno de los armarios. Raimundo se apresuró a +abrirlo y le puso en la mano un cartón donde estaban fijadas algunas +lindísimas de vivos y brillantes colores. + +--En efecto, son bonitas y originales. ¿Qué utilidad saca usted de +coleccionarlas? ¿Las vende usted? + +--No, señora--repuso sonriendo el joven--. Es con un fin puramente +científico. + +--¡Ah! + +Y le echó una rápida mirada de curiosidad. Clementina no simpatizaba +mucho con los hombres de ciencia, pero le infundían cierto vago respeto +mezclado de temor, como seres extraños a quienes una parte del mundo +concede superioridad. + +--¿Es usted naturalista?--le preguntó después. + +--Estudio para serlo. Mi padre lo ha sido.... + +Mientras le mostraba su preciosa colección con el gozo especial no +exento de desdén con que los sabios enseñan sus trabajos a los profanos, +le fué enterando de su vida sencilla. Al llegar a la enfermedad de su +madre volvió a conmoverse y las lágrimas a brotar a sus ojos. Clementina +le escuchaba con atención, recorriendo con la vista los cartones que le +ponía delante, dejando escapar algunas palabras, ora de elogio a los +matizados insectos, bien de compasión cuando Raimundo llegó a +describirle la muerte de su madre. Afectaba desembarazo, distracción. No +lograba, sin embargo disipar la confusión en que la ponía el extraño +paso que había dado, la situación anómala en que se hallaba. Salió de +ella bruscamente, como hacía siempre las cosas. Se puso seria y tendió +la mano al joven, diciéndole: + +--Mil gracias por su amabilidad, señor Alcázar. Me voy, celebrando mucho +que no haya sido el objeto de su persecución el que yo sospechaba.... De +todos modos, sin embargo, le ruego no continúe en ella.... Ya ve usted; +soy casada, y cualquiera podría pensar que yo la aliento o doy algún +motivo.... + +--Pierda usted cuidado, señora. Desde el momento en que a usted le +molesta me guardaré de seguirla. Perdóneme usted en gracia del +motivo--respondió el joven apretándole la mano con naturalidad y +afectuosa simpatía que lograron interesar a la dama. Pero no lo +demostró. Al contrario, se puso más seria y emprendió la marcha hacía la +sala. Raimundo la siguió. Al pasar delante de ella para abrirle la +puerta, le dijo con franqueza seductora: + +--No valgo nada, señora; pero si algún día quisiera usted servirse de mi +insignificante persona, ¡no sabe usted el placer que me causaría con +ello! + +--Gracias, gracias--repuso secamente Clementina sin detenerse. + +Al llegar a la puerta de la escalera y al tirar del pasador, el joven +vió asomar la cabecita curiosa de su hermana en el fondo del pasillo. + +--Ven aquí, Aurelia--le dijo. + +Pero la niña no hizo caso y se retiró velozmente. + +--Aurelia, Aurelia. + +Bien a su pesar, ésta salió al pasillo y avanzó hacia ellos sonriente y +roja como una cereza. + +--Aquí tienes a la señora de quien te he hablado, que tanto se parece a +mamá. + +Aurelia la miró sin saber qué decir, sonriente y cada vez más +ruborizada. + +--¿No se parece muchísimo? Dí. + +--Yo no lo encuentro ...--respondió la joven después de vacilar. + +--¿Lo ve usted?--exclamó la dama volviéndose a Raimundo con la sonrisa +en los labios--. No ha sido más que una fantasía, una alucinación. + +Traslucíase un poco de despecho debajo de estas palabras. La presencia +de Aurelia hacía más falsa aún su situación. + +--No importa--repuso Raimundo--. Yo veo claro el parecido, y basta. + +La puerta estaba ya abierta. + +--Tanto gusto ...--dijo Clementina dirigiéndose a Aurelia sin extenderle +la mano, inclinándose con una de esas reverencias frías, desdeñosas, con +que las damas aristócratas establecen rápidamente la distancia que las +separa del interlocutor. + +Aurelia murmuró algunas frases de ofrecimiento. Raimundo salió hasta la +escalera para despedirla, repitiéndole algunas frases amables y +cordiales que no impresionaron a la dama, a juzgar por su continente +grave. + +Bajó las escaleras descontenta de sí misma, embargada por una sorda +irritación. No era la primera vez, ni la segunda tampoco, que su +temperamento impetuoso la colocaba en estas situaciones anómalas y +ridículas. + + + + +VI + +#Desde el «Club de los Salvajes» a casa de Calderón.# + + +Pintorescamente diseminados por los divanes y butacas de la gran sala de +conversación del _Club de los Salvajes_, yacen a las dos de la tarde +hasta una docena de sus miembros más asiduos. Forman grupo en un rincón +el general Patiño, Pepe Castro, Cobo Ramírez, Ramoncito Maldonado y +otros dos socios a quienes no tenemos el gusto de conocer. Algo más +lejos está Manolito Dávalos, solo. Más allá Pinedo con algunos socios, +entre los cuales sólo conocemos a Rafael Alcántara y a León Guzmán, +conde de Agreda, por haber sido los de la fiesta nocturna en casa de la +Amparo que tanto disgustó al duque de Requena. Las posturas de estos +jóvenes (porque lo son en su mayoría) responden admirablemente a la +elegancia que resplandece en todas las manifestaciones de su espíritu +refinado. Uno tiene puesta la nuca en el borde del diván y los pies en +una butaca, otro se retuerce con la mano izquierda el bigote y con la +derecha se acaricia una pantorrilla por debajo del pantalón; quién se +mantiene reclinado con los brazos en cruz; quién se digna apoyar la +suela de sus primorosas botas en el rojo terciopelo de las sillas. + +Este _Club de los Salvajes_ es más bien un arreglo que una traducción +del inglés (_Savage Club_). Por mejor decir, se ha traducido con una +graciosa libertad que mantiene vivo dentro de él el genio español en +estrecha alianza con el británico. A más del título, pertenece al inglés +todo el aparato o exterior de la sociedad. Los miembros se ponen +indefectiblemente el frac por las noches si es invierno, el _smoking_ si +es verano; los criados gastan calzón corto y peluca. Hay un elegante y +espacioso comedor, sala de armas, gabinete de _toilette_, cuartos de +baño y dos o tres habitaciones para dormir. Tiene el club, asimismo, +servicio particular de coches y caballos de silla. El genio español se +manifiesta en multitud de pormenores internos. El que más lo caracteriza +es el de la ausencia de metal acuñado. Esto da origen a muchas y +extrañas relaciones de los socios entre sí y de los socios con el mundo +exterior, que constituyen una complicada y hermosa variedad que no se +hallará en ningún otro pueblo de la tierra. Da lugar, sobre todo, a un +desarrollo inmenso, inconcebible, de esa palanca poderosa con que el +siglo XIX ha llevado a término las más grandiosas y estupendas de sus +empresas, el _Crédito_. Realízanse dentro del _Club de los Salvajes_ +tantas operaciones de crédito como en el Banco de Londres. No sólo se +prestan los socios entre sí dinero y juegan sobre su palabra, sino que +también realizan la misma operación con el club, considerado como +persona jurídica, y hasta con el conserje en calidad de funcionario y +como particular. Fuera del círculo, los salvajes, arrastrados de su +entusiasmo y veneración por el crédito, lo hacen jugar en casi todas sus +relaciones con el sastre, el casero, el constructor de coches, el +importador de caballos, el joyero, etc., sin mencionar aquí otras +grandes operaciones de la misma clase que de vez en cuando realizan con +algún banquero o propietario. Gracias, pues, a este inapreciable +elemento económico, se había hecho casi innecesario, entre los socios +del club, el numerario, reemplazándolo dichosamente por otro medio +enteramente abstracto y espiritual, la palabra; la palabra oral o +escrita. Vivían, gastaban lo mismo que sus colegas y modelos de Londres, +sin libras esterlinas, ni chelines, ni pesetas, ni nada. + +Es evidente, pues, la superioridad del club español sobre el inglés en +este respecto. También lo es en cuanto a la franqueza y cordialidad con +que los socios se tratan entre sí. Poco a poco se habían ido alejando de +las formas correctas, ceremoniosas, que caracterizan a los graves +_gentlemen_ de la Gran Bretaña, dando a su trato cada vez más color +local, acercándolo en lo posible al de nuestros pintorescos barrios de +Lavapiés y Maravillas. El medio, la raza y el momento son elementos de +los cuales no se puede prescindir, lo mismo en la política que en las +sociedades de recreo. + +El club empieza a animarse siempre después de las doce de la noche, +llega a su período álgido a las tres de la madrugada, y desde esta hora +comienza a descender. A las cinco o seis de la mañana se retiran todos +santamente en busca de reposo. Durante el día suele verse poco +concurrido. Sólo dos o tres docenas de socios van por las tardes, antes +del paseo, a culotear sus boquillas. Embotados aún por el sueño, hablan +poco. Les hace falta la excitación de la noche para que muestren en todo +su esplendor sus facultades nativas. Estas parecen concentradas en la +nobilísima tarea de poner la boquilla de un hermoso color de caramelo. +Si los objetos de arte han sido en otro tiempo objetos útiles, si el +Arte arrastra consigo la idea de inutilidad como algunos afirman, hay +que confesar que los socios del _Club de los Salvajes_, en materia de +boquillas obran como verdaderos artistas. Hácenlas venir de París y de +Londres; traen grabadas las iniciales de sus dueños y encima la +correspondiente corona de conde o marqués si el fumador lo es; +guárdanlas en preciosos estuches, y cuando llega el caso de sacarlas +para fumar lo realizan con tales cuidados y precauciones, que en +realidad se convierten en objetos molestos más que útiles. Hay salvaje +que se estraga fumando sin gana cigarro sobre cigarro, sólo por el gusto +de ahumar la boquilla antes que alguno de sus colegas. Y si no es así, +por lo menos, nadie se cuida de saborear el tabaco. Lo importante es +soplar el humo sobre la espuma de mar y que vaya tomando color por +igual. De vez en cuando sacan el fino pañuelo de batista, y con una +delicadeza que les honra se dedican largo rato a frotarla mientras su +espíritu reposa dulcemente abstraído de todo pensamiento terrenal. +Graves, solemnes, armoniosos en sus movimientos, los socios más +distinguidos del _Club de los Salvajes_ chupan y soplan el humo del +tabaco de dos a cuatro de la tarde. Hay en esta tarea algo de íntimo y +contemplativo, como en toda concepción artística, que les obliga a bajar +los párpados y a subir las pupilas para mejor recrearse en la pura +visión de la Idea. + +En este elevadísimo estado de alma se hallaba nuestro amigo Pepe Castro +ahumando una que figuraba la pata de un caballo, cuando le sacó de su +éxtasis la voz de Rafael Alcántara que desde lejos le gritó: + +--¿Conque es verdad que has vendido la jaca, Pepe? + +--Hace ya unos días. + +--¿La inglesa? + +--¿La inglesa?--exclamó levantando los ojos hacia su amigo con asombro y +reconvención--. No, hombre, no; la cruzada. + +--Chico, como no hace dos meses siquiera que la has comprado, no creía +que te deshicieses de ella. + +--Ahí verás tú--replicó el bello calavera adoptando un continente +misterioso. + +--¿Algún defecto oculto? + +--A mí no se me oculta ningún defecto--dijo con orgullo. + +Y todos lo creyeron; porque en este ramo del saber humano no tenía rival +en Madrid, si no era el duque de Saites, reputado como el primer mayoral +de España. + +--Ah, vamos, falta de _luz_. + +--Tampoco. + +Rafael Alcántara se encogió de hombros y se puso a hablar con los que +tenía cerca. Era un joven rubio, de fisonomía gastada, ojos pequeños y +verdosos, malignos y duros. Como otros tres o cuatro de los que asistían +a diario al club, entraba en él y alternaba con toda la alta +aristocracia, sin derecho alguno. Alcántara era de familia humilde, hijo +de un tapicero de la calle Mayor. En muy poco tiempo se había gastado la +pequeña hacienda que le dejó su padre y después vivió del juego y a +préstamo. A todo Madrid debía y hacía gala de ello. La condición que le +mantenía abiertas las puertas de la alta sociedad era su valor y su +cinismo. Alcántara era hombre bravo de veras, se había batido tres o +cuatro veces y estaba apercibido a hacerlo por el más mínimo pretexto. +Además, era un desvergonzado, hablaba siempre en tono despreciativo, +aunque fuese a la persona más respetable, dispuesto a burlarse de todo +el mundo. Estas cualidades le habían hecho adquirir gran prestigio entre +los jóvenes salvajes. Se le trataba como a un igual, se contaba con él +en todas las francachelas; pero nadie preguntaba por su dinero. + +--Mi general, le habrá a usted gustado ayer la Tosti, ¿eh?--dijo +Ramoncito Maldonado dirigiéndose a Patiño. + +--En la romanza solamente,--repuso el guerrero sensible después de +dirigir con destreza una larga bocanada de humo a su boquilla que +representaba un obús montado sobre su cureña. + +--No diga usted que el dúo ha estado mal. + +--¡Vaya si lo digo! + +--Pues, señor, entonces declaro que no entiendo una palabra porque me ha +parecido sublime--replicó el joven con señales de hallarse picado. + +--Esa declaración te honra, Ramón. Sabes hacerte justicia--dijo Cobo +Ramírez, que no perdía ocasión de vejar a su amigo y rival. + +--¡Ya lo creo, como que sólo tú eres el inteligente!--exclamó vivamente +el concejal--. Mira, Cobo, aquí el general puede hablar porque tiene +motivo, ¿estamos?... pero tú debes callarte porque me gastas una oreja +como la de una cocinera. + +--Pero hombre, ¿por qué se picará tanto Ramoncito, en cuanto usted le +dice algo?--preguntó el general riendo. + +--No sé--repuso Cobo dando un chupetón al cigarro mientras sus facciones +se contraían con una leve sonrisa burlona--. Si le contradigo se enfada, +y si repito lo que él dice, lo mismo. + +--¡Se entiende, chico, se entiende! Si ya sabemos que eres un guasón de +primera fuerza. No necesitas esforzarte más delante de estos señores.... +Pero lo que es ahora, has dado una buena pifia. + +--Yo sostengo lo mismo que el general. El dúo estuvo muy mal +cantado--dijo con calma provocativa Cobo. + +--¡Qué importa que tú sostengas uno u otro!--exclamó ya fuera de sí +Maldonado--. ¡Si no conoces una nota de música! + +--¡Alto! Tengo más derecho a hablar de música, puesto que no cencerreo +como tú el piano. Por lo menos soy un ser inofensivo. + +Siguió una disputa larga entre ambos, viva y descompuesta por parte de +Ramoncito, tranquila y sarcástica por la de Cobo, que se gozaba en sacar +a aquél de sus casillas. No poco se divertían también los presentes, +poniéndose unos de parte del concejal y otros de su competidor para más +prolongar el recreo. + +--¿Sabéis que esta tarde se bate Alvaro Luna?--dijo uno cuando ya iban +hastiados de los dimes y diretes del concejal y Cobo. + +--Eso me han dicho--respondió Pepe Castro cerrando los ojos con +voluptuosidad, mientras chupaba el cigarro--. En el jardín de Escalona, +¿verdad? + +--Creo que sí. + +--¿A sable? + +--A sable. + +--Vamos, un chirlo más--manifestó León Guzmán desde su asiento. + +--Con punta. + +--¡Oh! ya es otra cosa. + +Y los salvajes presentes mostraron entonces interés en el duelo. + +--Alvaro tira poco. El coronel debe llevarle ventaja. Es más hombre, y +además tira con energía. + +--Con demasiada--dijo Pepe Castro sacando el pañuelo después de haber +arrojado la punta del cigarro y poniéndose a frotar con esmero la +boquilla. + +Todos volvieron los ojos hacia él porque tenía fama de habilísimo +tirador. + +--¿Crees tú? + +--Desde luego. La energía es conveniente hasta cierto límite. Pasando de +él, muy expuesta, sobre todo cuando los sables tienen punta. Si se las +cortasen, todavía redoblando los ataques sin descanso se puede hacer +algo. Por lo menos, es posible aturdir al contrario. Pero cuando la +llevan hay que andarse con ojo. Alvaro no tira mucho; pero es frío, +tiene un juego cerrado y estira el pico que es un primor. Que no se +descuide el coronel. + +--¿La cuestión ha sido por la cuñada de Alvaro? + +--Al parecer. + +--¿Y a él qué diablos le importa? + +--¡Ps ... ahí verás! + +--Como no esté enamorado, no comprendo.... + +--Todo podría ser. + +--¡La niña es de oro! Este verano, en Biarritz, ella y el chico de +Fonseca se ponían de un modo por las noches en la terraza del casino, +que era cosa de sacar fotografías iluminadas. + +--Allá Cobo, antes de irse, hizo también algunos cuadros disolventes en +los jardinillos. + +--¡Sí, sí; bien me ha comprometido esa chica!--manifestó Cobo en tono +cómicamente desesperado. + +--Ya no tenías mucho que perder. Desde el negocio de Teresa estás +deshonrado--dijo Alcántara. + +--Siempre va la desgracia con la hermosura--apuntó con tonillo irónico +Ramoncito. + +--¿También tú, Ramón?--exclamó con afectado asombro Cobo--. Vamos, llegó +el momento de que los pájaros tiren a las escopetas. + +--Pues, señores, confieso mi debilidad. No puedo estar al lado de esa +chica sin ponerme malo--dijo León Guzmán. + +--Ni esa niña puede tampoco estar al lado de un chico tan guapo y tan +risueño como tú sin ponerse enferma también--dijo Rafael Alcántara. + +--¿Me quieres seducir, Rafael? + +--Sí, chico, para que me dejes mañana la llave de tu cuarto y no +parezcas en toda la tarde por allá. Lo necesito. + +--Es que tengo una colcha preciosa de raso. + +--Se cuidará de la colcha. + +--Y hay además un criado que se dedica, con gran afición, al dibujo por +las tardes. + +--Se le darán dos duros al criado para que vaya a dibujar a otro lado. + +--Y una vecinita que pasa la vida acechando desde su ventana lo que hay +y lo que no hay en mi habitación. + +--Se la convidará ... digo, se bajarán las persianas.... Oye, Manolito, +¿te vas a pasar toda la juventud tirado en ese diván sin decir palabra? + +Manolito Dávalos descansaba, en efecto, en actitud sombría y +melancólica, sin que le hubiesen impulsado a levantar la cabeza los +dichos de su amigo. Al oirse nombrar la alzó con sorpresa y mal humor. + +--Si tú te encontrases en mi posición, qué poca gana tendrías de +bromear, Rafael!--dijo exhalando un suspiro. + +Hay que advertir que el joven marqués de Dávalos, que nunca había +poseído una inteligencia muy clara, teníala de algún tiempo a esta parte +bastante perturbada. Según la expresión vulgar estaba un poco chiflado o +tocado. Sus amigos sabían todos que este trastorno procedía de la +ruptura con la Amparo, que le había comido en poco tiempo su fortuna y +de quien estaba aún profundamente enamorado. Tratábanle con cierta +protección entre burlona y benévola; pero se abstenían, si no es muy +embozadamente y con precauciones, de bromearle con su ex-querida, porque +alguna vez que se propasaron, Manolito fué víctima de ataques de cólera +muy semejantes a la locura. Tenía poco más de treinta años; estaba +calvo, la tez y los labios marchitos, los ojos apagados. Sus cuatro +hijos habíalos recogido la suegra. Vivía en una fonda con la pensión que +le pasaba una tía vieja de quien era presunto heredero. Sobre la +esperanza de esta herencia algunos usureros le prestaban dinero. + +--Si yo me encontrara en tu caso, ¿sabes lo que haría, Manolo?... +Casarme con mi tía. + +Los amigos rieron, porque la tía de Dávalos tenía cerca de ochenta años. + +--Bueno, bueno--exclamó éste con acento doloroso. Bien se conoce que no +has tenido que luchar con indecentes usureros toda la mañana para +concluir por dejarles algo ... que es una infamia empeñar--añadió por lo +bajo. + +--¡A mí con ingleses!... ¿Tú no sabes, Manolito, que todos los meses +tengo que renovar el timbre de la puerta de mi casa porque lo gastan +ellos de tanto tirar?... Pero yo lo tomo con más filosofía. Lejos de +disgustarme, experimento una gran satisfacción cada vez que viene a +visitarme un acreedor, porque es la prueba de que soy un buen hijo, de +que cumplo la última voluntad de mi padre. + +Los salvajes de los dos grupos le miraron con curiosidad, sonriendo. + +--¿Cómo es eso, Rafael?--preguntó Pepe Castro. + +--Habéis de saber que mi padre se murió diciéndome: "¡El deber, hijo! +¡el deber! ¡Ante todo el deber!"... Fueron sus últimas palabras. Yo, +cumpliendo con este sagrado consejo, procuro deber todo lo posible. + +Hizo gracia a sus compañeros este rasgo cínico; lo celebraron con +algazara. Rafael, sustrayéndose modestamente a sus aplausos, se acercó a +Dávalos, y pasándole una mano por encima del hombro le dijo, bajando la +voz aunque no tanto que no pudiesen oirle los amigos: + +--Pues sí, Manolito, no es broma. Yo me casaría con mi tía. ¿Qué se +pierde con ello? Es una vieja.... ¡Mejor! Así se morirá más pronto. Pero +en cuanto te cases entras a manejar su fortuna y no tienes necesidad de +aguardar los años que a ella se le antoje vivir. A ti lo que te hace +falta como a mí es _guita_. Desengáñate; si la tuviéramos nos pondríamos +más gordos que Cobo Ramírez.... Además, en cuanto seas rico, le birlas +la Amparo a Salabert, ¿no comprendes? + +El marquesito levantó la vista hacia su amigo abriendo mucho los ojos, +donde se reflejaba la duda de si hablaba en serio o en broma. No +advirtiendo en el rostro imperturbable de Alcántara señal de burla, +comenzó a enternecerse. Habló de su antigua querida con tal entusiasmo y +veneración que haría reir a cualquiera. El proyecto ya no le pareció tan +insensato. Se entretuvo en pensarlo largamente y estudiarlo por todas +sus fases. Mientras tanto Rafael le escuchaba con afectada atención, +animándole a proseguir con signos y frases de afirmación. Nadie pensaría +que se estaba mofando de él, a no ser porque de vez en cuando, +aprovechando los instantes en que el tocado marqués miraba a la punta de +sus botas buscando alguna frase bastante expresiva para ponderar su +amor, hacía guiños maliciosos a los amigos que los contemplaban con +curiosidad burlona. + +Abrióse la mampara del salón. Apareció Alvaro Luna. Los salvajes le +acogieron con exclamaciones de afecto y burla. + +--¡Bravo, bravo! Aquí está el reo en capilla. + +--Mirad qué cara trae. + +--¡Como que está al borde de la tumba! + +El recién llegado sonrió vagamente y tendió una mirada escrutadora por +el salón. Alvaro Luna, conde de Soto, era hombre de treinta y ocho a +cuarenta años, delgado, de mediana estatura, ojos vivos y duros y rostro +bilioso. + +--¿Habéis visto a Juanito Escalona?--preguntó. + +--Sí--dijo uno--. Aquí ha estado hace una media hora. Me ha dicho que +le aguardases, que a las cuatro menos cuarto en punto vendría. + +--Bueno, esperaremos--repuso avanzando con calma y sentándose al lado de +ellos. + +La broma continuó. + +--Veamos, veamos cómo está ese pulso--dijo Rafael cogiéndole por la +muñeca y sacando al mismo tiempo el reloj. + +El conde entregó su mano sonriendo. + +--¡Jesús, qué atrocidad! ¡Ciento treinta pulsaciones por minuto! Ningún +condenado a muerte las ha tenido. + +No era verdad. El pulso estaba normal. Así lo manifestó el mismo +Alcántara a los amigos haciendo una seña negativa. Alvaro no se alteró +por la mentira. Poseído de su valor y convencido de que no dudaban de +él, siguió con la misma vaga sonrisa en los labios. + +--Vaya, mañana a las cuatro de la tarde el entierro. Lo siento, porque +tenía que ir de caza con Briones--dijo uno. + +--¡Y que no es pequeña la carrera desde la casa mortuoria a San +Isidro!--respondió otro. + +--No, hombre, no--apuntó un tercero--; lo llevarán a la estación del +Norte para conducirlo a Soto, al panteón de familia. + +Las bromas no eran de buen gusto. Sin embargo, el conde no se +impacientaba, quizá temiendo que el más pequeño signo de impaciencia, en +aquella ocasión, hiciese dudar de su serenidad. Alentados con esta +paciencia, los jóvenes salvajes cada vez le apretaban más con su vaya, +repitiendo con variantes la misma idea del entierro. La verdad es que se +iban haciendo pesados; pero no lograron ahuyentar su fría y vaga +sonrisa. Respondíales pocas veces. Cuando lo hacía era con breves +palabras displicentes. Al fin, sacando el reloj, dijo: + +--Son las tres. Quedan tres cuartos de hora. ¿Quién quiere echar un +tresillo? + +Era un pretexto para librarse de aquellas moscas y al mismo tiempo un +acto que confirmaba su sangre fría. Tres de los amigos se fueron con él +a la sala de juego. No tardaron en rodearles los demás. La broma siguió +lo mismo que en el salón. + +--¡Miradle, cómo le tiembla la mano! + +--Dentro de una hora ese hombre habrá dejado de existir. + +--Oyes, Alvaro, debías de legarme la Conchilla. + +--No hay inconveniente--repuso aquél arreglando sus cartas. + +--Ya lo oyen ustedes, señores; la Conchilla es mía por testamento.... +¿Cómo se llama este testamento, León? + +--Testamento nuncupativo--dijo éste, que sabía algo de leyes por andar +en pleito hacía tiempo con unos primos. + +--La Conchilla me pertenece por testamento nuncupativo. Gracias, Alvaro. +Haré que vista luto y respetaremos tu memoria hasta donde se pueda. +¿Tienes algo que encargarme? + +--Sí, que la sacudas el polvo cada ocho o diez días. Si no suelta +algunas lágrimas todas las semanas se pone enferma. + +--Corriente. Así se hará. + +--¡Ah! y que sea con el bastón. Se ha acostumbrado a ello y no lo tolera +con la mano. + +--Perfectamente. + +Cada vez era mayor la algazara. La imperturbabilidad del conde hacía muy +buen efecto. Detrás de aquellas bromas se adivinaba que sus amigos le +querían y respetaban su valor. En esto apareció un criado y le presentó +una carta en bandeja de plata. La tomó y la abrió con curiosidad. Al +recorrerla volvió a sonreír y la pasó a los que tenía al lado. Era del +dueño de la Funeraria ofreciéndole sus servicios y remitiéndole un +prospecto con los precios. Alguno de aquellos chicos se había divertido +en pasarle aviso. Tampoco se ofendió: parecía interesado en el juego. + +Al fin entró en la sala Juanito Escalona en su busca. Después de ajustar +cuentas se levantó de la silla. Todos le rodearon. + +--¡Buena suerte, Alvaro! + +--Me da el corazón que lo ensartas. + +--No seas tonto; nada de ensartar. A concluir pronto, aunque sea con un +rasguño. + +En aquel momento terminaban las bromas y estallaba el compañerismo. El +conde encendió un cigarro puro con toda calma y dijo con la mayor +naturalidad: + +--Hasta luego, señores. + +Había una parte efectiva de valor en aquella actitud serena, +imperturbable del conde; pero había también buena porción de esfuerzo y +estudio. Los jóvenes salvajes, aunque poco dados en general a la +literatura, recibían no obstante su influencia. Lo que entre ellos priva +son los folletines y las novelas de salón. Estas, novelas trazan la +figura de un hombre ideal lo mismo que los libros de caballería. +Solamente que en las antiguas novelas, el hombre dechado era el que por +amor a las nobles ideas de justicia y caridad acometía empresas +superiores a sus fuerzas. En las modernas es el que por temor al +ridículo se abstiene de todo entusiasmo y de toda acción generosa. Al +hombre que arriesgaba su vida en todos los momentos por una causa útil a +sus semejantes, ha sustituído el que la arriesga por las nonadas de la +vanidad o la soberbia. Al caballero ha sucedido el espadachín. + +Quedáronse los contertulios comentando la serenidad del conde. Se le +ensalzó aunque no muy vivamente ni por mucho tiempo. Es regla primera +del buen tono no asombrarse jamás. La segunda hablar prolijamente de las +cosas leves y con sobriedad de las graves. Deshízose al fin la tertulia +vespertina. Salieron casi todos sus preclaros miembros y se esparcieron +por Madrid a difundir sus doctrinas, las cuales pueden resumirse de este +modo: "El hombre nació destinado a firmar pagarés y gastar bigotes +retorcidos. El trabajo, la instrucción, el orden, son atentatorios al +estado de naturaleza y deben proscribirse de toda sociedad bien +organizada". + +Ramoncito Maldonado, como siempre, se agarró a los faldones de su amigo +Pepe Castro. El lector está enterado ya de la profunda admiración que le +profesaba. Ahora le toca saber que Pepe Castro se dejaba admirar lleno +de condescendencia, y que de vez en cuando se dignaba iniciarle en +algunos inefables secretos referentes a sus altas concepciones sobre las +yeguas inglesas y las boquillas de ámbar. Ramoncito iba poco a poco +adquiriendo nociones claras, no sólo de estas cosas, sino también del +modo más adecuado de combinar el idioma francés con el español en la +conversación familiar. Pepe Castro poseía el don admirable de olvidar, +en un momento dado, la palabra castellana, y después de algunas +vacilaciones pronunciar la francesa con perfecta naturalidad. Ramoncito +también lo hacía, pero con menos elegancia. Asimismo iba distinguiendo +bastante bien las ostras de Arcachón de las que no son de Arcachón, el +Château-Laffite del Château-Margaux, la voz de pecho, en los tenores, de +la voz de cabeza, y la pasta dentífrica de Akinson de las otras pastas +dentífricas. No obstante, Ramoncito, como todos los neófitos, mucho más +si poseen un temperamento exaltado y entusiasta, exageraba la doctrina +del maestro. Sean ejemplo de esta exageración los cuellos de camisa. +Porque Pepe Castro los gastase altos y apretados ¿había razón para que +Ramoncito anduviese por esas calles de Dios con la lengua fuera, +padeciendo todo el día los preliminares de la pena del garrote? Y si +Pepe Castro, por motivo de una enfermedad nerviosa que había tenido de +niño, cerraba el ojo izquierdo con frecuencia, lo cual sin duda le +agraciaba, ¿con qué derecho pasaba el día Ramoncito haciendo guiños a la +gente con el suyo? Además, el joven concejal cargaba de perfumes no tan +sólo el pañuelo y la barba, sino toda su ropa, de suerte que a los diez +metros aún trascendía y de cerca producía mareos. Pues bien, después de +examinadas detenidamente, no hemos hallado en las ideas de su venerado +maestro nada que justifique esta censurable tendencia. Los más bellos y +elevados preceptos de los grandes hombres, degeneran y se pervierten al +realizarse por sectarios y continuadores. Pepe Castro, aunque advertía +estas deficiencias e imperfecciones de su discípulo, no se las echaba en +cara. Antes, con la nobleza propia de los grandes caracteres, extendía +sobre él su clemencia para perdonarlas y ocultarlas. Nadie osaba, en su +presencia, hacer burla de los cuellos ni de los guiños de Ramoncito. + +Eran poco más de las cuatro cuando entrambos salvajes salieron del club +abrochándose los guantes. A la puerta estaba la _charrette_ de Castro, +que éste despidió dando hora al cochero para el paseo. Antes debía hacer +una visita a ruego de Ramoncito. Caminaron por la calle del Príncipe, +donde el club está situado, a paso lento, observando con fijeza a las +mujeres que cruzaban. Deteníanse a veces un instante para hacer algunas +indicaciones luminosas sobre su garbo y elegancia, no como el tímido +transeunte que contempla y suspira, sino como dos bajaes que entrasen en +un mercado de esclavas y antes de elegir discutiesen las cualidades de +cada una. A los hombres arrojábanles una rápida mirada despreciativa. Y +por si esto no bastaba se envolvían en una fuerte bocanada de humo para +hacerles presente que ellos, Pepe y Ramón, pertenecían a un mundo +superior, y que si caminaban por la calle del Príncipe era sólo por +capricho y momentáneamente. Siempre que se dignaban pasear un poco a pie +entre calles como ahora, en la expresión de su rostro había cierto matiz +de sorpresa al ver que su paso no era acogido por la muchedumbre con +rumores de admiración. + +Maldonado era más locuaz que su amigo. Sobre lo que iba y venía +expresaba su opinión levantando el rostro sonriente hacia Castro. Este +permanecía grave, solemne, respondiendo con monosílabos y adecuados +gruñidos. Digamos que Ramoncito era mucho más bajo que su maestro, no +sólo moral, sino también físicamente. Cuando paseaban a pie +representaban verdaderamente, el uno al sabio profesor que va dejando +caer gota a gota el raudal de su ciencia; el otro al ardoroso neófito +ávido de enterarse y penetrar cuanto abarca su vista. + +--¿Adonde vamos?--preguntó distraídamente Castro al llegar a las cuatro +calles. + +--Hombre, ¿no habíamos quedado en casar por casa de Calderón?--dijo +tímidamente y un poco despechado Ramoncito. + +--¡Ah! sí; se me había olvidado. + +El joven concejal suardó silencio, admirando en su fuero interno aquella +singular facultad de olvidarlo todo, que poseía su amigo. Y siguieron +por la Carrera de San Jerónimo hguardoa Puerta del Sol. + +--¿Cómo estás con Esperancita?--se dignó preguntar Castro, soltando una +bocanada de humo y parándose a mirar un escaparate. + +Ramoncito se puso serio repentinamente, casi casi pálido, y comenzó a +balbucir a tropezones: + +--Lo mismo, chico.... Tan pronto arriba como abajo.... Unos días la +encuentro muy amable ... es decir, amable, no; pero al menos habladora. +Otros con un hocico de tres varas: se marcha en cuanto entro: apenas +contesta al saludo, como si la hubiese ofendido.... Comprendo que alguna +vez ha tenido motivos para estar enfadada. En el Real suelo ir al palco +de las de Gamboa, y pienso que se le ha metido en la cabeza que me gusta +Rosaura.... ¡Mira tú qué tontería! ¡Rosaura!... Pero hace lo menos un +mes que no subo a saludarlas ... y lo mismo; ¡lo mismo, chico, lo +mismo!... El otro día la pude pillar sola en el gabinete unos momentos, +y de prisa y corriendo le he dicho que deseaba saber en qué quedábamos. +Porque ya ves tú, no es cosa de estar haciendo el oso eternamente.... Me +escuchó con paciencia.... Te advierto que yo estaba enteramente +arrebatado y apenas sabía lo que iba diciendo. Cuando concluí me dijo +que no tenía motivos para estar enfadado y se escapó a la sala. Después +de esto ¿quién no había de entender que estaba el asunto arreglado? +Vamos a ver, cualquiera en mi caso ¿no pensaría que íbamos a entrar en +el terreno de la formalidad?... Pues nada, a los dos días voy por allá; +intento hablarle aparte en calidad de novio y me da un bufido que me +dejó helado.... Y así estoy. Ni sé si me quiere o si deja de quererme, +ni tengo tranquilidad para dedicarme a mis quehaceres ni hago otra cosa +que pensar en esa maldita chiquilla. + +--Yo creo--respondió Castro sin dejar de contemplar con atención el +escaparate frente al cual estaban--que esa niña te ha cogido la acción. + +Ramoncito le miró sorprendido y respetuoso a la vez. + +--¿Cómo la acción?--se aventuró a preguntar. + +--Sí; la acción. Lo importante, en cualquier combate, es coger la acción +al contrario. Si en el momento en que él piensa atacarte atacas tú con +decisión, es casi seguro que llegas. Si vacilas eres perdido. + +Al pronunciar las últimas palabras, dejó de contemplar el escaparate y +siguió su marcha majestuosa por la acera. Ramón hizo lo mismo. No había +entendido bien la aplicación que podía tener este símil arrancado a la +esgrima en su caso; pero se abstuvo de pedir explicaciones. + +--¿De modo que tú opinas...? + +--Opino que estás demasiado enamorado de esa niña y que ella lo sabe. + +--Pero vamos a ver, Pepe, ¿qué motivos puede tener para +rechazarme?--comenzó a decir sulfurado Ramoncito y como hablándose a sí +mismo--. ¿Qué es lo que espera esa chiquilla?... Su padre tiene dinero; +pero serán varios hermanos a repartirlo. Mariana es joven, y cuando +menos se pensaba ha principiado otra vez a echar al mundo hijos. Además, +ya sabes cómo es don Julián. Antes que soltar un cuarto le harán rajas. +Y francamente, esperar a que se muera no me parece negocio. Yo no soy un +potentado, pero tengo fortuna regular, que es mía ya, sin esperar a que +se muera nadie.... Puedo proporcionarla las mismas comodidades que tiene +en su casa y el mismo lujo ... mayor lujo--añadió sacudiendo la cabeza +con plausible resolución--.Luego, tengo por delante una carrera +política. ¿Sabe ella si el día menos pensado no seré subsecretario o +director? Mi familia es mejor que la suya: mi abuelo no ha sido un +tendero como el padre de D. Julián.... Luego, no es una divinidad ni +mucho menos, una de esas chicas que llamen la atención, ¿sabes tú? ¿Por +qué hace tantos remilgos cuando yo soy quien le hago favor? ¿Sabes quién +tiene la culpa? Pues Cobo Ramírez y otros babiecas como él, que la han +llenado la cabeza de viento.... ¡Sin duda espera la tonta que venga un +príncipe de sangre real a buscarla!... + +Ramoncito negaba belleza a su adorada. Es signo de hallarse profunda y +sinceramente enamorado el hombre; no ser hija de la vanidad su afición. +El exceso de amor le arrastraba a injuriarla. + +Castro meditó que tal vez, la circunstancia de ser un poco desgalichado +y tener el cutis lleno de pecas, influiría para que su amigo no lograse +éxito lisonjero en esta como en otras empresas que había acometido: pero +se abstuvo de manifestar tal sospecha. Prefirió asentar, cerrando los +ojos y soplando el humo del cigarro, esta verdad de carácter general: + +--Las chicas son muy estúpidas. + +Ramoncito, de acuerdo con ella en principio, insistió, no obstante, en +determinarla por medio de aplicaciones más o menos legítimas. + +--¡Es una mentecata!... No sabe ella misma lo que quiere.... ¿Crees que +será posible llevarla al terreno de la formalidad algún día? + +Esto del terreno de la formalidad era una frase a la cual profesaba +marcada predilección el joven concejal. Siempre que hablaba de +Esperancita brotaba de sus labios tres o cuatro veces, como si +necesariamente fuera asociada a sus amores. + +Pepe Castro sintió un malestar indecible: guiñó su ojo izquierdo +infinitas veces. En realidad, nunca le había gustado anticipar ideas +sobre los acontecimientos futuros. Era más caballista que profeta. Pero +en este caso le repugnaba doblemente porque nada halagüeño podía +anunciar a su amigo y admirador. Sacóle del compromiso la aparición de +una joven hermosa y elegantemente vestida que venía al encuentro de +ellos por la acera del Principal. + +--Aquí está la Amparo--dijo con la gravedad displicente y desdeñosa que +Ramoncito admiraba. + +La querida de Salabert se acercó a ellos sonriente, saludándoles con +efusión, particularmente a Pepe Castro. Este le apretó la mano sin +perder de su gravedad ni separar la boquilla de los dientes, lo mismo +que a un camarada a quien se acaba de ver en el café. + +--¿Adónde vais, granujas? + +--Pues a casa de Calderón a pasar un rato. + +--Venid conmigo. Voy a comprar un joyero. Me ayudaréis a elegirlo ... y +me lo pagaréis. + +Hablaba en tono alegre y afectuoso: no parecía la misma criatura +desabrida y mal humorada que hemos visto en su hotelito del barrio de +Monasterio. Sin duda, todo el mal humor lo reservaba para Salabert. + +--¡Esto es bueno!--exclamó Castro dignándose sonreír levemente--. ¿Nos +pides joyas a nosotros cuando tienes en tu casa el bolsillo de Salabert? +Mete la mano en él, tonta. + +--Ya lo hago, hijo. Descuida. + +--Pues bien podías proteger un poco al pobre Manolo, que anda a oscuras +hace tiempo. + +--¡Pobrecillo! ¿Pero de veras anda tan mal de guita? Yo creí que sólo +era de la cabeza. + +--Eso es: ríete después que le has desplumado. + +--Oye, niño: yo no le he desplumado, por una razón muy sencilla: cuando +vino a mi poder ya no tenía plumas--dijo la Amparo poniéndose seria. + +--No es verdad eso. Manolo ha gastado contigo más de cuarenta mil duros. + +--¡Eche usted duros! Así me lucía a mí el pelo cuando le puse a la +puerta. Si tardo un poco más en hacerlo, voy a San Bernardino a la +_grand Dumond_. + +--Bien, pues no los ha gastado. ¿A mí qué?--repuso el gallardo Pepe +alzando los hombros--. ¿Quieres venir a cenar hoy con nosotros a Fornos? + +--¿Con quién? + +--Con éste y conmigo. Invitaremos también a León y a Rafael para que +lleven a Nati y Socorro. ¿Tienes inconveniente en que vaya Manolo? + +--¡Al contrario, hijo, si a Manolo le quiero más de lo que te figuras! + +--Pues harías bien en darle de vez en cuando alguna conferencia íntima; +si no, me temo que haya que llevarlo pronto al manicomio. + +--No creas que está siempre en mi mano. El otro tío es muy escamón. +Después del Real ¿verdad? No me llevéis más gente. El ruido no me +conviene ahora que estoy bien colocada ¿sabéis? Hasta luego. Oye, tú, +feo--dirigiéndose a Ramón--, ¿por qué no hablas? Ya me han dicho que +quieres casarte con la chiquilla de Calderón.... Pues hijo, tú horroroso +y ella más fea que azotar a un Cristo, vais a echar unos nenes que habrá +que enseñarlos en una barraca. Adiós, Pepe: no te olvides de los +boquerones. Ya sabes que no ceno sin ellos. Hasta luego. + +Ramoncito se había puesto rojo de ira al oir tratar con tal desprecio a +su adorada, sin tener presente que un momento antes había hecho él lo +mismo. Y hubiera arremetido a la Amparo con alguna insolencia gorda, si +ésta no se hubiese alejado sin fijarse poco ni mucho en la desazón que +causaba. Contentóse con murmurar fatídicamente rechinando un poco los +dientes: + +--¡Me parece que voy a ponerte yo la vergüenza que no tienes! + +El encuentro con la querida de Salabert en el momento en que se hallaba +en lo más culminante de sus confidencias, le había turbado, y por eso no +había despegado los labios. Apresuróse a anudar el hilo por donde +aquélla lo había roto, preguntando a su amigo y maestro: + +--Vamos a ver, Pepe: tú en mi caso ¿qué harías? + +Castro caminó en silencio un rato mirando con fijeza a los balcones de +las casas, sorprendido sin duda de que la gente no saliese a verle +pasar. Luego, dando tres o cuatro largos chupetones al cigarro y +revistiendo un aire reflexivo y grave, respondió: + +--Hombre (pausa); yo, en tu caso, principiaría por no estar enamorado. +El amor es para los _fanciullos_, no para ti y para mí. + +--¡Eso es inevitable, Pepe!--exclamó el concejal en un estado tan triste +y miserable que daba pena verlo. + +--Bien, pues si no puedes vencer esa _chifladura_, lo mejor es no darla +a conocer. ¿Por qué tratas de persuadir a Esperancita de que te mueres +por ella? ¿Crees que eso sirve para algo? Procura convencerla de lo +contrario y verás cuánto mejor es el resultado. + +--¿Qué quieres que haga?--preguntó con angustia. + +--Que no te manifiestes tan rendido, hombre. Que no seas tan melón. No +vayas tanto a su casa. No la mires con ojos de carnero a medio degollar. +Llévale la contraria cuando diga alguna tontería: insinúala que hay +mujeres que te gustan mucho más. Date un poco de tono, y ya veras cómo +el asunto toma mejor aspecto.... + +--¡No puedo, no puedo, Pepe!--exclamó Ramoncito pasándose la mano por la +frente en el colmo de la congoja--. Al principio todavía era dueño de +mí; podía hablarle con desembarazo y coquetear con otras.... ¡Hoy me es +imposible! Así que la tengo delante me aturdo, me atortolo, no digo más +que necedades. Si la encuentro de mal humor sobre todo. Cada +contestación suya me deja helado. No puedes figurarte qué tono tan +displicente sabe sacar esa chiquilla cuando quiere. Si trato de hablar +con otra, basta que Esperanza me ponga la cara risueña para que la deje +inmediatamente. He llegado a pasar un mes sin dirigirle apenas la +palabra; pero al fin no pude resistir más y volví a entregarme. Prefiero +su conversación, aunque me maltrate, a la de todas las demás.... + +Ambos guardaron silencio como si caminasen bajo el peso de una grave +desgracia. Pepe Castro meditaba. + +--Estás perdido, Ramón--dijo al fin tirando la punta del cigarro y +frotando la boquilla con el pañuelo antes de guardarla--. Estás +completamente perdido. Todo eso que me cuentas no tiene sentido común. +Si supieses conducirte no hubieras llegado a semejante estado. A las +mujeres se las trata siempre con la punta de la bota: entonces marchan +admirablemente.... + +Después de verter estas breves y profundas palabras, se paró delante de +un escaparate. + +--Hombre, mira qué collar tan bonito. Si le viniese bien al _Perl_ se lo +compraba. + +Ramoncito miró el collar sin verlo, enteramente absorto en sus +tristísimos pensamientos. + +--Pues, sí, Ramoncillo--continuó el distinguido salvaje echándole un +brazo sobre el hombro--, estás perdido.... Sin embargo, yo me +comprometía a lograr que Esperanza te quisiera con tal que hicieses lo +que te he dicho.... Ensaya mi método. + +--Ensayaré lo que quieras. Deseo salir a todo trance de esta +situación--repuso el concejal conmovido. + +--Pues mira, por lo pronto no irás a casa de Calderón sino cada ocho o +diez días.... Iremos juntos o nos encontraremos allá. No debes quedar +solo: en un momento de debilidad echarías a perder toda la obra. +Hablarás poco con Esperanza y mucho con las chicas que allí estén. +Procura ensalzar a las rubias, a las altas, a las blancas, en fin, a las +mujeres que tienen el tipo opuesto al de ella y no dejes de +entusiasmarte bastante. Llévale la contraria, pero sin apurarte mucho. +Eres muy testarudo y no conviene disputar demasiado. Un tono suave y +despreciativo surte mejor efecto. Lo más conveniente es que me mires de +vez en cuando. Yo te haré alguna seña con disimulo: de este modo irás +siempre pisando en firme.... + +Todavía, antes de llegar a la puerta de la casa de Calderón, tuvo tiempo +Castro para ampliar con otros valiosos datos esta gallarda muestra de su +talento didascálico. Sólo una inteligencia maravillosamente perspicua +unida a larga y aprovechada experiencia, sólo un espíritu refinado podía +penetrar tan hondamente en el secreto conflicto que la resistencia de +Esperanza a consagrar su corazón a Ramoncito, había creado. Al mismo +tiempo era el único que podía darle una solución satisfactoria. El joven +concejal llegó al domicilio de su adorada en un estado de relativa +tranquilidad. En cuanto a sus propósitos íntimos, sólo podemos decir que +iba determinado a revestirse de un gran aspecto de dignidad y a oponer +abierta resistencia a las tendencias invasoras de la niña de Calderón. + +Para comenzar juzgó oportuno meter las manos en los bolsillos y plegar +los labios con una sonrisilla irónica y protectora. De esta suerte entró +en el gabinete donde estaba reunida la familia del opulento banquero, +balanceando la cabeza como si no pudiese con ella a causa del número +incalculable de pensamientos que guardaba dentro, de los modales +elegantes a los modales groseros no hay más que un paso, como de lo +sublime a lo ridículo. Así que, no nos atrevemos a asegurar que +Ramoncito, en la primera etapa de su conversación con Esperancita, se +mantuviese siempre del lado de acá de la elegancia. Hay algún fundamento +para pensar que no fué así. Lo que, salvando nuestra conciencia de +historiadores veraces podemos afirmar, es que Esperancita tardó bastante +tiempo en advertirlo, y que después de advertirlo no causó en ella la +honda impresión que debía esperarse. + +En el gabinete costurero donde los introdujeron, estaban bordando D.ª +Esperanza, Mariana y Esperancita. O hablando con exactitud, las que +bordaban eran doña Esperanza y Esperancita: Mariana se mantenía sentada +en una butaca, mirando al vacío en perfecto estado de inmovilidad. Pepe +Castro y Ramón eran amigos íntimos de la familia y se les recibía sin +ceremonia y con agrado. Después de algunos elusivos apretones de manos, +con la sola excepción del de Maldonado a Esperancita, que no llegó a +realizarse porque aquél se distrajo intencionalmente para dar comienzo +digno a la gran serie de desaires de todas clases con que pensaba +atormentar a su adorada, acomodáronse en sendas sillas. Pepe al lado de +Mariana; Ramón junto a D.ª Esperanza. Antes de hacerlo, el joven +concejal tuvo ya un momento de debilidad. Viendo a Esperancita algo +apartada de su madre y abuela, pensó que era propicia ocasión para +mantener con ella conversación secreta, y vaciló en llevar allá su +silla. Una mirada expresiva de Castro le hizo volver en su acuerdo. + +--Buenos ojos le vean a usted, Pepe--dijo Esperancita clavando los +suyos, risueños y nada feos, en el famoso salvaje. + +--Preciosos son los que le están viendo ahora--se apresuró a decir +Ramoncito. + +Castro, antes de responder, le volvió a mirar severamente. El concejal, +aturdido, dijo para amenguar un poco su torpeza: + +--Porque ésta es la familia de los ojos bonitos. + +--Gracias, Ramón. Ya empieza usted a ser falso como todos los +políticos--manifestó Mariana. + +--¡Siempre justiciero, Mariana!--exclamó aquél, rojo de placer, oyéndose +llamar hombre público. + +--¿Cuántos días hace que no he estado aquí?--preguntó Castro a la niña. + +--Lo menos quince.... Verá usted: ha estado la última vez, un lunes.... +Estaba aquí Pacita.... Hoy es sábado.... Trece días justos. + +Nunca había tenido tan presentes los días en que Maldonado visitaba la +casa. Castro acogió esta prueba de interés con indiferencia. + +--Pensé que no hacía tantos días.... ¡Cómo se pasa el tiempo! añadió +profundamente. + +--¡Claro! A usted se le pasa volando, lejos de nosotros. + +El joven sonrió bondadosamente y pidió permiso para encender un cigarro. +Después dijo: + +--No; aún se me pasa más de prisa al lado de ustedes. + +--¿Más que en casa de tía Clementina?--preguntó la niña en un tono +inocente que hacía dudar de su intención. + +Castro se puso serio y la miró fijamente. Sus relaciones con la hija de +Salabert se habían mantenido hasta entonces bastante secretas. El que se +descubriesen en casa de la hermana del marido, le inquietó. Esperancita +se puso como una cereza bajo la penetrante mirada del joven. + +--Lo mismo--concluyó por decir con frialdad--. Todos son buenos amigos. + +--¿Va usted hoy a casa de mi cuñada?--dijo Mariana sin advertir lo que +pasaba. + +--Iremos Ramón y yo: ¿no es sábado hoy? ¿Y ustedes? + +--Yo no tengo gana de recepción. Hace unos días que me encuentro un poco +molesta de la garganta. + +--No digas que estás enferma, mamá. Dí que te gusta más meterte en la +cama temprano--manifestó Esperancita con mal humor. + +La madre la miró con sus ojos grandes, apagados. + +--Tengo la garganta irritada, niña. + +--¡Qué casualidad!--exclamó ésta en tonillo irónico--. No te he oído eso +hasta ahora. + +--Si es que tú tienes ganas de ir--repuso Mariana acabando de +adivinarlo--, que te lleve tu papá. + +--Bien sabes que papá, no saliendo tú, no quiere salir. + +El tono de Esperancita revelaba despecho. Por los ojos de Ramoncito pasó +un relámpago de alegría legítima y dirigió una mirada de triunfo a su +amigo Pepe. La niña mostraba deseos de ir desde que supo que él +asistiría también. + +La conversación comenzó a rodar sobre lugares comunes, deteniéndose con +predilección en el más común de todos en la corte, o sea sobre los +artistas del teatro Real. Se habló de la belleza de la Tosti. Ramoncito, +enternecido por el triunfo que acababa de obtener, quiso negársela; +maldijo de las mujeres altas, y sobre todo de las rubias. A él no le +gustaban más que los tipos morenitos, carirredondos, de mediana estatura +y de ojos negros (en fin, el de Esperancita; no le faltaba más que +nombrarla). Su amigo Pepe, alarmado por este desahogo que daba al traste +con todos los planes de asedio en que habían convenido, le hizo una +porción de guiños disimulados hasta que consiguió traerlo al buen +camino. Pero lo hizo tal mal, esto es, comenzó a contradecirse de un +modo tan lamentable, que las señoras se lo hicieron notar en seguida. Se +aturdió y se hizo un lío, del cual no hubiera podido salir sin un capote +que muy a tiempo le echó su amigo y maestro. Para reparar un poco la +torpeza se puso a contarles lo que había pasado el día anterior en el +Ayuntamiento, con tales pormenores, que Mariana no tardó en bostezar +como una bendita que era, y D.ª Esperanza se enfrascó en su bordado y +dió señales de estar pensando en cosas muy distintas. Esperancita +terminó por hacer una seña a Castro para que se acercase. Este obedeció +trasladándose a una sillita cerca de la de ella. + +--Oiga, Pepe--le dijo la niña en voz baja y temblorosa--. Hace poco le +he visto a usted ponerse serio conmigo. No sé si habré dicho algo que le +pudiera molestar. Si fué así, perdóneme. + +--No sé a qué alude usted. A mí no puede molestarme nada de lo que me +diga una niña tan linda y tan simpática como usted--manifestó el joven +con su bella sonrisa de sultán. + +--Me alegro de que haya sido únicamente aprensión.... Muchas gracias por +las flores, si es que usted las siente, que lo dudo.... A mí me dolería +en el alma causarle a usted un disgusto.... + +Al decir estas últimas palabras, la niña se ruborizó hasta las orejas. + +--Pues tengo noticia de que es usted aficionada a darlos. + +--¡Oh, no! + +--Eso dice mi amigo Ramón. + +El rostro de Esperancita se oscureció al oir este nombre. Una arruguita +severa cruzó su frente virginal. + +--No sé por qué lo dice. + +--¿No le remuerde a usted nada la conciencia? + +--Ni pizca. + +--¡Oh, qué corazón tan emperdenido! + +--¿Por qué? Si le he proporcionado alguna pena será que él se la habrá +buscado. + +--Eso mismo le he dicho yo.... Pero, en fin, creo que el enfermo ya está +en vías de curación y que no se pondrá más al alcance de sus dardos.... +Le veo bastante más alegre y despreocupado de algunos días a esta parte. + +Castro trabajaba sinceramente y de buena fe por su amigo. + +--Mucho me alegraría de que así sucediese--respondió la niña con +perfecta naturalidad. + +Castro hizo una defensa apasionada de su amigo, lo recomendó con toda +eficacia a la benevolencia de Esperanza. Mas al verter en el oído de +ésta algunas exageradas frases de elogio, el tono displicente con que +las pronunciaba y la sonrisa burlona que no se le caía de los labios, +las desvirtuaban bastante. Aunque así no fuese, la hija de Calderón las +hubiera acogido con la misma hostilidad. + +--¡Vamos, Pepe, usted tiene ganas de guasearse! + +--¡Que sí, Esperancita, que sí! Ramón tiene un gran porvenir y no sería +difícil que con el tiempo le veamos ministro. + +El concejal, mientras tanto, explicaba con la fluidez que le +caracterizaba, a Mariana y D.ª Esperanza, de qué modo había descubierto +un fraude de consideración en los derechos de consumos. Trescientos +cincuenta jamones se habían introducido, hacía pocos días, de matute con +la anuencia de algunos empleados del municipio. Ramoncito pensaba llevar +a estos empleados a la barra en brevísimo plazo. Mariana le suplicaba +que no fuese excesivamente severo con ellos; serían tal vez padres de +familia. Mas no lograba ablandarle. Indudablemente, sus principios de +justicia municipal eran más inflexibles que sus músculos cervicales, a +juzgar por el número incalculable de veces que volvía la cabeza hacia el +sitio en que Esperancita y Pepe departían. No estaba celoso. Tenía +confianza plena en la lealtad de su amigo. Pero le gustaba que su +adorada le escuchase cuando pronunciaba las frases: "_a la barra_", "_yo +pienso dictaminar en mal sentido_", "_la ley municipal exige que los +aforos_", _etc._, a fin de que el ángel de sus amores se fuera +penetrando de los altos destinos a que la suerte la tenía reservada +uniéndose a un hombre tan enérgico y tan administrativo. Todos aquellos +discursos pronunciados en alta voz, no eran más que una continua y +tierna invitación para que de una vez entrase "en el terreno de la +formalidad". + +Oyéronse en esto pasos en la habitación contigua, y una tos que los +presentes conocían admirablemente. D.ª Esperanza, al escucharla, entregó +con precipitación, mejor dicho, arrojó la labor que tenía entre manos en +el regazo de su hija. Cuando Calderón entró, Mariana bordaba con +afectada aplicación mientras su Madre se mantenía mano sobre mano, como +si hiciese largo rato que se hallase en tal postura. Ramoncito y Castro +apenas se fijaron en esta maniobra. La razón de ella era que Calderón no +perdonaba a su esposa la apatía, la pereza, juzgando estos vicios como +verdaderas calamidades, considerándose muchas veces desgraciado por +haberse unido a una mujer tan holgazana. No es que el trabajo de ella +importase poco ni mucho en su casa; pero su temperamento de trabajador +infatigable se revelaba en presencia de otro tan diametralmente +contrario. La flojedad, el abandono de Mariana crispaban sus nervios, +daban lugar a agrias contestaciones y a reyertas frecuentes. Ella se +defendía suavemente. Alegaba que sus padres no la habían criado para +jornalera, porque tenían medios suficientes para hacerla vivir como +señora. Con esto D. Julián se enfurecía aún más; gritaba que todo el +mundo tiene el deber de trabajar, por lo menos de hacer algo. La +completa ociosidad es incomprensible. La mujer está obligada a cuidar de +que no se desperdicie la hacienda de la casa, ya que no contribuya a +acrecentarla, etc., etc. En fin, que la causa de los disgustos +domésticos era esta irremediable holgazanería de la señora. D.ª +Esperanza era muy diversa de su hija. Temperamento activo, vigilante, +tan avara o más que su yerno, no podía jamás estar un cuarto de hora sin +tener algo entre manos. En los negocios interiores de la casa no tenía +intervención muy señalada. Calderón se complacía en ordenarlo y +manejarlo por sí mismo todo. Y esto significa una contradicción que +debemos hacer resaltar para que se comprenda bien su carácter. Quejábase +amargamente porque su mujer no servía para llevar el gobierno de la +casa, porque él se veía obligado a hacerse cargo de él; y no obstante, +sabiendo que su suegra servía muy bien para el caso, no quería +entregárselo. Esto hace sospechar que, aunque Mariana fuese un prodigio +de actividad y de orden, no consentiría tampoco en abandonar la +dirección de los asuntos interiores como de los exteriores. Su carácter +receloso y sórdido le hacía preferir siempre el trabajo al descanso. +Quisiera tener cien ojos para ponerlos todos sobre los objetos de su +pertenencia. + +Doña Esperanza también deploraba el carácter de su hija; marchaba muy de +acuerdo con la ruindad de su yerno, ayudándole no poco en la vigilancia +de la casa. Mas, aunque la reprendiese a menudo por su apatía, como al +fin había salido de sus entrañas, le dolía que Calderón lo hiciese, +sentía vivamente las reyertas matrimoniales. Por eso, siempre que podía +las evitaba aunque fuese a costa de un sacrificio, tapando las faltas de +Mariana, haciéndose ella misma voluntariamente culpable de ellas. Tal +era la razón de haberle entregado con tanta premura el cojín que estaba +bordando. + +D. Julián entró con un libro en la mano, que no era el _Diario_, ni el +_Mayor_, ni el _Copiador de cartas_, sino lisamente el folletín de _La +Correspondencia_, que acostumbraba a recortar con gran esmero y luego +cosía. Aunque parezca raro, D. Julián era aficionado a las novelas; pero +no leía más que las de _La Correspondencia_, las piadosas que regalaban +a su hija en el colegio. Por impulso propio no había entrado jamás en +una librería a comprar alguna. No sólo era aficionado a leerlas, sino lo +que aun es más raro, se enternecía notablemente con ellas. Porque +guardaba en su pecho un gran fondo de sensibilidad. Era una flaqueza de +su organismo, lo mismo que el asma y el reuma. Las desgracias del +prójimo, la miseria, le compadecían extremadamente. Si pudiesen +remediarse de cualquier otro modo que no fuese con dinero, es seguro que +las haría desaparecer en seguida. Los rasgos de generosidad le hacían +llorar de entusiasmo; pero se juzgaba, y con razón, impotente para +llevarlos a cabo. Así y todo hacía esfuerzos supremos por violentar su +naturaleza. En realidad, no era de los ricos menos limosneros que +hubiese en Madrid. Tenía una cantidad fija destinada a los pobres y les +llevaba la cuenta en sus libros como si fuesen acreedores. Una vez +agotada la cantidad mensual, creemos que si viese morirse de hambre en +la calle a un desgraciado, no le socorrería con una peseta, no por falta +de sensibilidad, sino por las profundas raíces que tenían en su corazón +los números. La idea de desprenderse de algo suyo por otro medio de +enajenación que no fuese la compra-venta, era para él casi +incomprensible. Sus limosnas tenían por esto un mérito muy superior a +las de otras personas. + +Cuando entró en el costurero manifestaba en el rostro señales de +hallarse conmovido. Después de haber saludado a los forasteros, profirió +sentándose en una butaca: + +--Acabo de leer en esta novela un capítulo precioso ... ¡precioso!... No +pude resistir a la tentación de venírselo a leer a éstas.... + +Se detuvo porque no se atrevía a proponérselo a Castro y Ramoncito, +aunque lo deseaba. Era muy amigo de leer en alta voz, por lo mismo que +lo hacía medianamente. Mariana se complacía mucho en oir leer. De modo +que, por este lado, marchaba bien el matrimonio. + +--Léelo, hombre.... Creo que a Pepe y Ramón no les molestará--dijo +aquélla. + +Castro hizo un leve signo de aquiescencia, Ramoncito se apresuró a +manifestar con ademanes extremosos que tendrían un gran placer ... que +él era muy aficionado a los bellos capítulos, etc. ¡Pocas gracias! +Viniendo del padre de su amada, sería capaz de escuchar con atención la +lectura de la tabla de logaritmos. + +D. Julián se caló las gafas y se puso a leer, con una voz blanca de gola +que tenía reservada para estas ocasiones, cierto capítulo en que se +describían los sufrimientos de un niño perdido en las calles de París. +Al instante comenzaron a arrasársele los ojos y a alterársele la voz. +Concluyó por anudársele de tal suerte, que apenas se le entendía. +Ramoncito se vió necesitado a tomarle el legajo y a continuar la lectura +hasta el fin. Castro, en presencia de aquellas ridiculeces, ocultaba su +sonrisa de hombre superior detrás de grandes bocanadas de humo. + +Terminado el capítulo y comentado en los términos más lisonjeros para +todos los presentes, Mariana volvió los ojos hacia su labor. Observó que +iba a hacer falta un pedazo de seda para el forro, pues estaba a punto +de terminarse. D.ª Esperanza, con quien comunicó este pensamiento, fué +de la misma opinión. + +--Ramoncito--dijo la primera--hágame el favor de oprimir ese botón. + +El concejal se apresuró a cumplir el mandato. Al cabo de un instante se +presentó la doncella de la señora. + +--Tiene usted que salir a comprar una vara de seda--le dijo ésta. + +La doméstica, después de enterarse de las particularidades del encargo, +se dispuso a salir para darle cumplimiento. D. Julián, que había +escuchado atentamente, la detuvo con un gesto. + +--Aguárdese un momento.... Voy a ver si por casualidad tengo yo lo que +les hace falta. + +Y salió con paso vivo de la estancia. No tardó tres minutos en regresar +con un paraguas viejo entre las manos. + +--A ver sí os puede servir la seda de este paraguas--dijo--. Me parece +que es del mismo color.... + +Castro y Maldonado cambiaron una mirada significativa. + +Mariana lo tomó ruborizándose. + +--En efecto, es del mismo color ... pero está todo picado.... No sirve. + +Esperancita fingía estar absorta en su labor; pero tenía el rostro como +una amapola. Tan sólo D.ª Esperanza tomó en serio el asunto y lo +discutió. Al fin fué desechado, con disgusto del banquero, que quedó +murmurando algunas frases poco halagüeñas acerca del orden y economía de +las mujeres. + +Ramoncito ya no podía sufrir más aquella pena de Tántalo a que la +experiencia de su amigo le condenaba. No cesaba de mirar hacia el sitio +donde éste y Esperancita departían. Principió por levantarse de la silla +con pretexto de estirar un poco las piernas y dió unos cuantos paseos. +Poco a poco fué acercándose a ellos: concluyó por detenerse delante. + +--Qué tal, Esperanza.... ¿Hace mucho que no ha visto a su amiga +Pacita? + +¡Qué pretexto tan burdo para detenerse! El mismo lo comprendió así y se +ruborizó al pronunciar estas palabras. Castro le dirigió una mirada +fulminante; pero, o no la vió, o se hizo como que no la veía. +Esperancita frunció el entrecejo y contestó secamente que no se acordaba +con precisión. + +Esto bastaría para que cualquiera se diese por advertido. Ramoncito no +se dió. Antes quiso prolongar la conversación con frases absurdas o +insustanciales. Hasta tuvo conatos de agarrar una silla y sentarse al +lado de ellos: pero Castro se lo impidió dándole, al descuido, un feroz +y expresivo pisotón en los callos que le hizo volver en su acuerdo. +Continuó, pues, su paseo melancólico y no tardó en sentarse de nuevo +junto a sus futuras suegra y abuela. Al poco rato estaba empeñado en una +discusión animada con Calderón sobre si el adoquinado de las calles +debía de hacerse por contrata o por administración. De buena gana +hubiera cedido. Su interés estaba en hacerlo, porque al fin se trataba +del hombre en cuya mano estaba su felicidad o su desgracia; pero aquel +pícaro temperamento terco y disputón con que la naturaleza le dotara, le +arrastraba a proseguir, aunque veía a su suegro encendido y a punto de +enfadarse. + +Afortunadamente para él, antes que llegase este punto, se presentó en la +estancia un criado. + +--¿Qué hay, Remigio?--le preguntó el banquero. + +--Acaba de llegar un amigo del Pardo, el cochero de los señores de +Mudela, y me ha dicho que el señorito Leandro se encontraba un poco +enfermo.... + +--¡Claro! ¡Qué le había de pasar a ese chiquillo!... No está +acostumbrado a tales juergas. Toda la vida en el colegio o pegado a las +faldas de su madre. De pronto le sacan a esta vida agitada.... ¿Y qué es +lo que tiene? + +Leandro era un sobrino carnal de D. Julián, hijo de una hermana que +residía en la Mancha. Había venido a pasar una temporada a Madrid y la +pasaba alegremente reunido a otros muchachos de la misma edad. Para +cierta excursión de campo había pedido a su tío el carruaje. Este, por +no ofender a su hermana a quien por razón de intereses estaba obligado a +guardar consideraciones, se lo había otorgado, aunque con gran dolor de +su corazón. + +--Me parece que le ha hecho daño el sol y la comida.... + +--Bueno, una indigestión.... Eso pasará pronto. + +--Yo creo que debías ir allá, Julián--, manifestó Mariana. + +--Si hubiese necesidad, claro que iría. Pero por ahora no la veo.... Dí +tú, Remigio, ¿no puede trasladarse aquí? ¿Se ha quedado en la cama? + +--Ahí está el caso, señor--, dijo el criado dando vueltas a la gorra y +bajando los ojos como si temiese dar una noticia muy grave--. La +cuestión es que una de las yeguas, la _Primitiva_, está enfosada. + +Calderón se puso pálido. + +--¿Pero no puede venir? + +--No, señor, está bastante malita, según dice el cochero de Mudela.... +¡Claro! como esos chicos no entienden, la han hartado de agua.... + +D. Julián se levantó presa de violenta agitación, y sin decir palabra +salió de la estancia seguido de Remigio. + +Castro y Ramoncito cambiaron otra vez una mirada y una sonrisa. +Esperancita las sorprendió y se puso colorada. + +--¡Qué a pecho toma papá estas cosas! + +--¡Podría no tomarlo, niña!--exclamó D.ª Esperanza con voz irritada--. +Un tronco que ha costado quince mil pesetas.... ¡Pues digo yo si es una +gracia de Leandrito! + +Y siguió buen rato desahogando su furia, casi tan grande como la de su +yerno. Castro y Ramoncito se levantaron, al fin, para irse. Mariana, que +había tomado con mucha filosofía la desgracia, les invitó a comer. + +--Quédense ustedes.... Ya ha pasado la hora de paseo. + +--No puedo--dijo Castro--. Hoy como en casa de su hermano. + +--¡Ah! verdad que es sábado, no me acordaba. Nosotras iremos (si no +estoy peor) a las diez, a la hora del tresillo. + +--¿Come usted todos los sábados en casa de tía Clementina?--preguntóle +por lo bajo Esperancita con inflexión extraña. + +El lechuguino la miró un instante. + +--Casi todos como en casa de su tío Tomás. + +--Tía Clementina es muy guapa y muy amable. + +--Esa fama goza--repuso Castro un poco inquieto ya. + +--Tiene muchos admiradores. ¿No es usted uno de los entusiastas? + +--¿Quién se lo ha dicho a usted? + +--Nadie; lo supongo. + +--Hace usted bien en suponerlo. Su tía es, a mi juicio, una de las +señoras más hermosas y distinguidas de Madrid.... Vaya, hasta otro rato, +Esperancita. + +Y le alargó la mano con un aire displicente que hirió a la niña. El +despecho de ésta se manifestó llamando a Ramoncito, que se mantenía un +poco alejado. + +--Y usted, Ramón, ¿por qué no se queda? ¿Come usted también en casa de +tía Clementina? + +--No: yo no.... + +--Pues quédese usted, hombre. Ya procuraremos que no se aburra. + +--¡Yo aburrirme al lado de usted!--exclamó el concejal, casi +desfallecido de placer. + +--Nada, nada: definitivamente se queda ¿verdad? Que se vaya Pepe, ya que +tiene otros compromisos. + +Ramoncito iba a decir que sí con todas las veras de su alma; mas por +encima de la cabeza de la niña, Castro principió a hacerle signos +negativos, con tanta furia, que el pobre dijo con voz apagada: + +--No ... yo tampoco puedo.... + +--¿Por qué, Ramón? + +--...Porque ... tengo que hacer. + +--Pues lo siento. + +El concejal estaba tan conmovido que apenas pudo murmurar algunas +palabras de gracias. Salió de la estancia casi a rastras. Una vez en la +calle, Pepe le felicitó calurosamente y le anunció que aquella firmeza +daría buenos resultados. Pero él acogió las enhorabuenas con marcada +frialdad. Se obstinó en guardar silencio hasta su casa, donde su amigo y +maestro le dejó al fin llena la cabeza de lúgubres presentimientos y más +triste que la noche. + + + + +VII + +#Comida y tresillo en casa de Osorio.# + + +Al día siguiente de haber subido a casa de Raimundo, Clementina estaba +más avergonzada y pesarosa de haberlo hecho que en el momento de bajar +la escalera. Los seres orgullosos sienten remordimientos por una acción +que en su concepto los ha humillado, como los justos cuando han faltado +a la humildad. En su interior confesaba que había dado un paso en falso. +La serenidad y la cortesía de aquel muchacho, a la vez que lo elevaban a +sus ojos, irritaban su amor propio. ¡Qué comentarios no habrían hecho él +y su hermana después de aquella ridícula y extemporánea visita! Al +pensar en ello se le subían los colores a la cara. Por no ver ni ser +vista de Alcázar desde su mirador, dejó de salir a pie. El joven cumplía +su promesa: no halló rastro de él por ninguna parte. + +Mas sin saber por qué causa, la imagen de éste flotaba siempre delante +de sus ojos; con frecuencia acudía a su mente. ¿Era por aversión? ¿por +resentimiento? Clementina no podía de buena fe afirmarlo. Su ex +perseguidor no tenía nada en la figura ni en el trato que lo hiciese +aborrecible. ¿Sería, por el contrario, que le hubiese impresionado +demasiado favorablemente su presencia? Tampoco. Veía diariamente en +sociedad muchos jóvenes más gallardos y de más agradable conversación. +Así que, la sorprendía tanto como la irritaba encontrarse pensando en +él. Nunca dejaba de protestar interiormente contra esta involuntaria +inclinación, y de enfadarse consigo misma. Transcurridos algunos días +después de la escena relatada decidióse a salir una tarde a pie. El no +hacerlo le iba pareciendo cobardía, conceder demasiado honor a aquel +chiquillo. Cuando pasó cerca de su casa levantó los ojos y le vió como +siempre al mirador con un libro en la mano. Bajólos instantáneamente y +cruzó de largo seria y erguida. Mas a los pocos pasos sintió vago +malestar como si no quedase satisfecha de sí misma. La verdad es que el +no saludar o no haber siquiera esperado el saludo del joven, no había +estado bien hecho después de sus francas explicaciones y de la +amabilidad que con ella había usado mostrándole la rica colección de sus +mariposas y ofreciéndosele tan finamente. + +Al día siguiente salió también a pie y reparó la injusticia del anterior +clavando con fijeza su vista en el alto mirador. Raimundo le envió un +saludo tan respetuoso y una sonrisa tan inocente, que la hermosa dama se +sintió halagada. No pudo ocultarse que aquel joven tenía singular +dulzura en los ojos, que le hacía muy simpático, y que su conversación, +si no repleta de donaires, revelaba firmeza de entendimiento y un +espíritu culto. Estas observaciones debió de hacerlas a su debido +tiempo; pero no las hizo por causas que ignoramos. Desde este día +comenzó a salir como antes. Al cruzar por delante de la casa de Raimundo +nunca dejaba de enviar su cabezadita amistosa al mirador, desde donde le +contestaban con verdadera efusión. Y según iban transcurriendo los días, +el saludo era cada vez más expresivo. Sin hablarse una palabra parece +que se establecía la confianza entre ellos. + +Clementina no trató de analizar el sentimiento que le inspiraba el joven +Alcázar. Era poco aficionada a mirarse por dentro. Creía vagamente que +hacía una obra de caridad mostrándose cortés con él. "¡Pobre +muchacho!--se decía--. ¡Cómo adoraba a su madre! Y ella ¡qué feliz debió +de haber sido con un hijo tan bueno y cariñoso!" Una tarde, cuando va +llevaba más de un mes de estos saludos, le preguntó Pepe Castro: + +--Oyes: ¿ha dejado de seguirte ya aquel chiquillo rubio de marras? + +Clementina sintió un estremecimiento raro: se puso levemente colorada +sin saber ella misma por qué. + +--Sí ... hace ya lo menos un mes que no le he visto. + +¿Por qué mentía? Castro estaba tan lejos de pensar que entre aquel +perseguidor desconocido y su querida mediase ninguna relación, que no +advirtió el rubor. Pasó en seguida a otra cosa con indiferencia. Mas, +para nuestra dama, aquel singular sacudimiento y aquel calorcillo en las +mejillas fué una especie de revelación vaga de lo que en su espíritu +acaecía. El primer dato concreto de esta revelación fué que al salir de +casa de su amante, en vez de ir pensando en él, reflexionó que Alcázar +cumplía demasiado fielmente su palabra de no seguirla. El segundo fué +que al detenerse en un escaparate de joyería y ver un imperdible de +brillantes en figura de mariposa, se dijo que algunas de las que había +visto en casa de su amiguito rubio eran mucho más hermosas y brillantes. +El tercero lo adquirió al entrar en casa de Fe a comprar unas novelas +francesas. Ocurriósele al ver tanto libro, que su amante Pepe Castro no +había leído ninguno de ellos, ni lo leería probablemente. Antes, le +hacía gracia esta ignorancia: ahora la encontraba ridícula. + +Transcurrían los días. La señora de Osorio, hastiada de la vida +elegante, habiendo agotado todas las emociones que ofrece a una dama +ilustre por su hermosura y su riqueza, se iba placiendo extremadamente +en aquel saludo inocente que casi todos los días cambiaba con el joven +del mirador. Una tarde, habiéndose bajado del coche en el Retiro para +dar algunas vueltas a pie, tropezó con Alcázar y su hermana en una de +las calles de árboles. Dirigióles un saludo muy expresivo. Raimundo +respondió con el mismo afectuoso respeto de siempre; pero Clementina +observó que la niña lo hizo con marcada frialdad. Esto la preocupó y la +puso de mal humor para todo el día, por más que nunca quiso confesarse +que la causa de su malestar y melancolía era ésta. Poco a poco, debido a +su temperamento irritable y caprichoso, aquella aventura amorosa que +había muerto al nacer, iba ocupando su espíritu haciendo brotar en él un +deseo. Los deseos en esta dama eran siempre apetitos violentos, sobre +todo si hallaban algún obstáculo: como tales, pasajeros también. + +Cierta mañana, después de haber saludado a Raimundo cerrando y abriendo +la mano repetidas veces con la gracia peculiar de las damas españolas, y +después de haber andado poco trecho, por un movimiento casi involuntario +volvió la cabeza y levantó de nuevo los ojos al mirador. Raimundo la +estaba mirando con unos gemelos de teatro. Se puso fuertemente colorada: +apretó el paso embargada por la vergüenza. ¿Por qué habría hecho aquella +tontería? ¿Qué iba a pensar el joven naturalista? Cuando menos, se +figuraría que estaba enamorada de él. Pues a pesar de que estas ideas +bullían alborotadas en su cabeza mientras caminaba de prisa para doblar +la esquina y ocultarse a las miradas de aquél, no estaba tan irritada +contra sí misma como otras veces. Sentía vergüenza, es verdad; pero +luego que pudo caminar despacio, una emoción dulce invadió su espíritu, +sintió un cosquilleo grato allá en el corazón como hacía ya muchísimo +tiempo que no sentía. "¡Si volveré a mis tiempos de _fanciulla_!" se +dijo sonriendo. Y comenzó a recrearse con su propia emoción +considerándose feliz con aquel retorno a las inocentes turbaciones de la +primera edad. Tan embebida marchaba en su pensamiento, que al llegar a +la Cibeles, en vez de tomar la calle de Alcalá para ir a casa de Castro +con quien estaba citada para aquella hora dió la vuelta como si +estuviera paseando por aquel sitio. Cuando lo advirtió se detuvo +vacilante. Al fin se confesó que no tenía grandes deseos de acudir a la +cita. "Voy a ver a mamá--se dijo,--. La pobre hace ya días que no pasa +un rato conmigo." Y emprendió la marcha hacia el paseo de Luchana. Se +puso de un humor excelente. Un piano mecánico tocaba el brindis de +_Lucrecia_ por allí cerca y se paró a escucharlo, ¡ella que se aburría +en el Real oyéndolo a las más famosas contraltos! Pero la música es una +voz del cielo y sólo se comprende bien cuando el cielo ha penetrado ya +un poco en nuestro corazón. + +Por la acera de Recoletos bajaba Pinedo, aquel memorable personaje que +vivía con un pie en el mundo aristocrático y otro en la clase +media-covachuelista a la que en realidad pertenecía. Traía a su lado a +una linda joven que debía de ser su hija, aunque Clementina no la +conocía. Pinedo la tenía alejada de la sociedad que frecuentaba, la +ocultaba cuidadosamente lo mismo que Triboulet. La esposa de Osorio +siempre había tratado a este personaje con un poco de altanería, lo cual +no era raro en ella como ya sabemos. Mas ahora el estado placentero de +su espíritu la tornó expansiva y llana por algunos instantes. Como +Pinedo cruzase grave dirigiéndole un sombrerazo ceremonioso según su +costumbre, la dama se detuvo y le abordó con la sonrisa en los labios. + +--Amigo mío, usted es hombre práctico; también aprovecha estas horas de +la mañana para respirar el aire puro y tomar un baño de sol. + +Contra su costumbre y naturaleza, Pinedo quedó un poco turbado, tal vez +porque no le hiciera gracia presentar su hija a esta vistosa señora. +Repúsose instantáneamente, sin embargo, y respondió inclinándose con +galantería: + +--Y a ver si Dios me concede unos tropezones tan desagradables como el +que ahora he tenido. + +Clementina sonrió con benevolencia. + +--No debe usted echar flores aunque sea de este modo indirecto trayendo +a su lado una joven tan linda. ¿Es su hija? + +--Sí, señora.... La señora de Osorio--añadió volviéndose a la niña. + +Esta se puso roja de placer al oirse llamar linda por aquella dama a +quien tanto conocía de vista y de nombre. Era una muchacha alta y +esbelta, de rostro moreno, con facciones menudas y bien trazadas y unos +ojillos dulces y alegres. + +--Pues había oído decir que tenía usted una niña muy bonita; pero veo +que la fama se ha quedado corta. + +La chica enrojeció aún más y apenas pudo murmurar las gracias. + +--Vamos, Clementina, no siga usted que se lo va a creer.... Esta señora, +Pilar--añadió volviéndose a ella--, se complace en decir mentiras +agradables como otros en decir verdades amargas. + +--Ya lo veo que es muy amable--repuso la niña. + +--No haga usted caso. Que es usted hermosa, está a la vista. + +--¡Oh, señora!... + +--Y diga usted, padre tirano, ¿por qué no la divierte usted un poco mas? +¿Está bien hecho que a usted se le vea en todos los teatros, bailes y +reuniones y tenga encerrada a esta niña preciosa? ¿O es que se le figura +que tenemos más gusto en verle a usted que a ella? + +El pobre Pinedo sintió un estremecimiento de dolor que trató de ocultar. +Clementina había tocado con frivolidad en la parte más sensible de su +corazón. Su sueldo ya sabemos que no le consentía más que vivir +modestamente. Si entraba en una sociedad que no le correspondía era +precisamente para conservar el empleo, que era su único sostén y el de +su hija. Esta nada sabía aún de aquel plan de vida. Pinedo esperaba +casarla con un hombre modesto y trabajador y que no conociese jamás +aquel mundo en que no podía vivir y que él despreciaba en el fondo del +alma, aunque tal vez, por la fuerza de la costumbre, no pudiese ya vivir +a gusto en otro. + +--Es muy joven aún.... Tiene tiempo de divertirse--repuso con sonrisa +forzada. + +--¡Bah, bah! diga usted que es usted un grandísimo egoísta.... ¿Y cuánto +tiempo hace que no ha estado usted en casa de Valpardo?--añadió la dama +pasando a otra conversación. + +--Pues el lunes. La condesa me ha preguntado con mucho interés por usted +y se lamenta de que la haya abandonado. + +--¡Pobre Anita: es verdad! + +Sobre los dueños de la casa y sobre sus tertulios, Pinedo y Clementina +comenzaron una conversación animada, inagotable. Pilar escuchó con +atención al principio; pero como no conocía a la mayor parte de aquellos +personajes concluyó por distraerse paseando su vista por las +inmediaciones, fijándola en los pocos transeuntes que a aquella hora +acertaban a pasar por allí. + +--Papá:--dijo aprovechando un momento de pausa--. Ahí viene aquel joven +amigo tuyo, que mantiene a su madre y a sus hermanas. + +Clementina y Pinedo volvieron al mismo tiempo la cabeza y vieron llegar +a Rafael Alcántara, el célebre calavera que hemos conocido en el _Club +de los Salvajes_. + +--¡Que mantiene a su madre y a sus hermanas!--exclamó la dama con +asombro. + +--Sí, un joven muy bueno, amigo de papá, que se llama Rafael Alcántara. + +Al volver la vista, cada vez más sorprendida, a Pinedo, éste le hizo una +seña bastante expresiva. No sabiendo lo que aquello significaba, pero +calculando que su amigo tenía interés en que no se calificase a +Alcántara como merecía, Clementina se calló. El joven salvaje, al +cruzar, les hizo un saludo entre familiar y respetuoso. + +Pinedo alargó al instante la mano para despedirse. + +--Ya sabe usted que hoy es sábado--dijo la dama--. Vaya usted a comer. + +--Con mucho gusto. Recuerdos a Osorio. + +--Y lleve usted a esta joven tan monísima. + +--Ya veremos; ya veremos--replicó el covachuelista otra vez +desconcertado--. Si hoy no pudiera, otro día será. + +--Hoy ha de ser, padre tirano.... Hasta luego, ¿verdad, preciosa? + +Y le cogió el rostro a la niña y le dió un beso en cada mejilla, +diciéndole al mismo tiempo: + +--He tenido una gran suerte en conocerla. Hacen falta en mi salón niñas +lindas y simpáticas. + +Y cada vez más alegre, sin saber por qué, se despidió y siguió adelante +diciéndose: "¿Que diablo de interés tendrá Pinedo en convertir en santo +a ese perdido de Alcántara?" El pie ligero, las mejillas rojas, los ojos +brillantes como en los días de su adolescencia, llegó a la verja del +gran jardín que rodeaba el palacio de su padre. El portero se apresuró a +abrirle y a sonar la campana. Entró en la mansión ducal y, contra su +costumbre, dirigió una leve sonrisa a dos criados de librea, que la +esperaban en lo alto de la escalinata. Pasó en silencio por delante de +ellos y fué derecha a las habitaciones de su madrastra como quien ha +recorrido aquel camino muchos años. + +La duquesa estaba, en aquel momento, de conferencia con el médico +director de un asilo de ancianas pobres, que ella había fundado hacía +poco tiempo en unión de otras señoras. Al levantarse la cortina y ver a +su hijastra, sonrió con dulzura. + +--¿Eres tú, Clementina? Pasa, hija mía, pasa. + +Esta sintió encogérsele el corazón al ver el rostro pálido y marchito de +su madre. Abalanzóse a ella y la besó con efusión. + +--¿Te sientes bien, mamá? ¿Cómo has pasado la noche? + +--Perfectamente.... Tengo mala cara ¿verdad? + +--¡No!--se apresuró a decir la dama. + +--Sí, sí. Ya lo he visto al espejo. Me siento bien.... Solamente la +debilidad me atormenta.... Y como he perdido enteramente el apetito, no +puedo vencerla.... Vamos a ver, Iradier--dijo encarándose de nuevo con +el médico que estaba de pie frente a ella--, de manera que usted se +encargará de vigilar a las criadas y enfermeras para que nunca dejen de +guardar las debidas consideraciones a las viejecitas ¿no es cierto? + +El médico era un joven simpático, de fisonomía inteligente. + +--Señora duquesa--respondió con firmeza--. Yo haré cuanto esté de mi +parte por que las asiladas no tengan motivo de queja. Sin embargo, debo +repetirle que, a pesar de nuestros esfuerzos, es posible que siga usted +recibiendo alguna. No puede usted comprender hasta qué punto son +impertinentes y maliciosas ciertas mujeres. Sin motivo alguno, sólo por +placer de herir lo mismo a mí que a mis compañeros, nos llenan a veces +de insolencias. Cuanto más atentos nos mostramos con ellas, más se +ensoberbecen. Yo pruebo el caldo y el chocolate todos los días y no he +hallado hasta ahora lo que esa mujer le ha dicho. Las horas son siempre +fijas. Jamás he visto retraso alguno en las comidas. Procure usted +enterarse y se convencerá de que quien tiene motivo a quejarse, son las +pobres criadas a quienes las asiladas tratan groseramente.... + +El médico se había ido exaltando al pronunciar estas palabras con acento +de sinceridad. La duquesa sonrió dulcemente. + +--Lo creo, lo creo, Iradier.... Las viejas solemos ser muy +impertinentes.... + +--¡Oh, señora, eso es según!... + +--Por regla general lo somos.... Pero esta impertinencia ya es por sí +una enfermedad y debe excitar compasión en los que no padecen de ella. A +usted no necesito recomendársela, porque tiene un corazón muy +caritativo. A los que no lo tengan tan bondadoso suplíqueles usted, en +mi nombre, la suavidad con las pobrecitas asiladas. + +--Se hará, señora, se hará--respondió el médico, sanado por la singular +dulzura de la fundadora--. El jueves la esperamos a usted ¿verdad? + +--No sé si esta fatiga lo permitirá. + +--Sí, sí, se lo garantizo yo. + +Y comprendiendo que estaba ya de más, el joven cortó la conferencia, +estrechando con afecto y respeto que se le traslucía en los ojos, la +mano de la duquesa, y saludando ceremoniosamente a Clementina. + +Luego que salió, ésta, que había estado contemplando con emoción +reprimida el semblante descompuesto de su madrastra, conmovida por la +bondad que respiraban todas sus palabras, se levantó del asiento y fué a +arrodillarse delante de ella. Apoderóse de sus manos blancas y +descarnadas y las besó con efusivo transporte de cariño. Esta mujer tan +altanera con todo el mundo, sentía un goce especial, semejante al de los +místicos, en humillarse ante su madrastra. La voz de ésta removía como +un conjuro mágico las débiles chispas de bondad y de ternura que ardían +en su corazón y les prestaba por un instante el aspecto de incendio. D.ª +Carmen le quitó suavemente el sombrero, lo puso en un sillón contiguo y +se inclinó para besarla amorosamente en la frente. + +--Hace cuatro días justos que no has venido a verme, pícara. + +--Ayer no he podido, mamá. Pasé casi todo el día arreglando mis cuentas, +haciendo números. ¡Oh, qué horribles números! + +--¿Y por qué los haces? ¿No está ahí tu marido? + +--Pues, precisamente, por miedo a mi marido los hago. ¿Usted no sabe que +se ha vuelto un miserable, un tacaño, lo mismo que su cuñado? + +D.ª Carmen sabía que los negocios de Osorio no andaban muy bien, que +recientemente había experimentado fuertes pérdidas en la Bolsa: pero no +se atrevió a decir nada a su hija. + +--¡Pobre hija mía! ¡Ocuparte tú en esas cosas cuando sólo has nacido +para brillar como una estrella de los salones! + +--Ya no le faltaba más que eso para hacerse del todo antipático, +¡odioso! ¡Si las cosas pudiesen hacerse dos veces! + +Bruscamente, la expresión de ternura había desaparecido de sus ojos, +reemplazándola otra sombría y feroz. Una arruga profunda surcó su tersa +frente de estatua. Y con voz sorda comenzó a exponer sus quejas, a +descubrir los agravios que su marido le hacía diariamente. A nadie en el +mundo, más que a su madrastra, haría tales confidencias, que en ella no +provocaban lágrima alguna. D.ª Carmen era quien las vertía una a una de +sus ojos cansados. + +--¡Hija de mi alma! ¡Yo que hubiera dado mi vida por verte feliz! ¡Qué +ciegos hemos estado, lo mismo tu padre que yo, al entregarte a ese +hombre! + +--¡Mi padre! ¡Otro que tal! ¡Un hombre que no ha sabido jamás que tiene +en casa una santa a quien debía adorar de rodillas! La verdad es que +cuando pienso.... + +--¡Calla, calla: es tu padre!--exclamó la duquesa tapándole la boca con +la mano--. Yo soy feliz. Si tu padre tiene algunos defectos, yo tengo +más aún: de modo, que no hay mérito en perdonárselos, si él me perdona +en cambio los míos.... No hablemos de tu padre, hablemos de ti misma.... +No sabes lo que me duelen esos apuros de dinero, a los cuales no estás +acostumbrada. Yo, si pudiera, los remediaría al instante.... Pero bien +sabes que manejo poco dinero. Del que saco de la caja tengo que dar +cuenta a Antonio, y a éste no se le engaña fácilmente. Algún puñadito de +oro, sí, puedo poner aparte para ti; pero mis ahorros no te sacarán de +pilancos. Sin embargo, confío en que tus apuros no durarán mucho +tiempo.... + +Hizo una pausa la bondadosa señora; quedóse mirando al vacío +tristemente, y luego, abrazando a su hijastra que aún permanecía de +rodillas y acercando los labios a su oído, le dijo en voz baja: + +--Mira, hija mía, yo no tardaré en morir y pienso dejarte todo cuanto +tengo. La mitad de la fortuna de tu padre es mía, según me ha dicho el +abogado de la casa. + +Clementina sintió una vibración en el alma que a un psicólogo le +costaría mucho trabajo definir. Fué una mezcla de dolor, de asombro, y +acaso también, de un poquito de alegría. El dolor predominó, no +obstante, y abrazó a su madrastra y la besó cariñosamente repetidas +veces. + +--¿Qué está usted diciendo ahí?... ¡Morirse! No: yo no quiero que usted +se muera. Usted me hace mucha más falta que su dinero. Sin usted yo +hubiera sido una mujer muy perversa.... Temo que el día en que usted me +falte lo sea. Los únicos momentos en que siento un poco de blandura en +el corazón son los que paso a su lado. Parece, mamá, como si usted me +transmitiera algo de esa virtud tan grande que tiene.... + +--Basta, basta, aduladora--dijo D.ª Carmen poniéndole otra vez la mano +en la boca--. Tú te tienes por peor de lo que eres. Tu corazón es bueno. +Lo que te hace parecer mala alguna vez es el orgullo ¡el orgullito! ¿no +es verdad? + +--Sí, mamá, sí, es cierto.... Usted no sabe lo que es el orgullo y los +tormentos que proporciona a quien lo siente tan vivo como yo. Estar +pensando constantemente en que nos hieren. Ver enemigos en todas partes. +Sentir una mirada como la hoja de un puñal en el corazón. Escuchar una +palabra y darle un millón de vueltas en la cabeza hasta marearse y +ponerse enferma. Vivir con el corazón ulcerado, con el alma +inquieta.... ¡Oh, cuántas veces he envidiado a las personas virtuosas y +humildes como usted! ¡Qué feliz sería yo si no llevase a cuestas este +carácter triste y receloso, esta soberbia que me consume!... ¡Y quién +sabe--añadió después de una pausa--, quién sabe si hubiera sido más +dichosa en otra esfera! Tal vez si fuera una pobre y me hubiera casado +con un joven modesto, trabajador, inteligente, sería mejor mi suerte. +Obligada a ayudar a mi marido, a cuidar de la hacienda, a pensar en los +pormenores de la casa como las demás mujeres que trabajan y luchan, no +hubiera quizá llegado adonde llegué.... Yo necesitaba un marido +afectuoso, dulce, un hombre de talento que supiese dirigirme.... Hoy +mismo, mamá, acostumbrada como estoy al lujo y a la vida de sociedad, me +retiraría con gusto de ella, me iría a vivir a un rinconcito alegre, +allá en el campo, lejos de Madrid. No me haría falta más que un poco de +amor y tenerla a usted a mi lado para inspirarme buenos sentimientos. + +El espíritu de Clementina, gratamente impresionado por la niñería de la +calle de Serrano, por aquella inocente aventura de colegiala, se +inclinaba a los sentimientos idílicos. La buena D.ª Carmen la escuchaba +y la animaba con sonrisa cariñosa. Las confidencias de la hermosa dama +se prolongaron largo rato. Recordaba sus tiempos de niña, cuando contaba +a su madrastra las declaraciones de amor que le habían hecho en el baile +de la noche anterior y le leía los billetitos que le remitían sus +adoradores. Aquel retorno a los tiempos pasados la hacía feliz. Tentada +estuvo de hablarle de Pepe Castro y de Raimundo y exponerle las +emociones pueriles que agitaban su alma aquella mañana; pero un +sentimiento de respeto la contuvo. La duquesa era tan excesivamente +condescendiente que tocaba en los límites de la estupidez. Es probable +que si la hubiera hecho confidente de sus adulterios la hubiera +escuchado sin escandalizarse. Almorzaron juntas y solas porque el duque +lo hacía aquel día con un ministro. Por la tarde, después de aligerada y +refrescada el alma con larga e íntima charla, ambas se trasladaron en +coche a San Pascual, rezaron allí una estación al Santísimo, siempre +expuesto en aquella iglesia, y se trasladaron al paseo del Retiro. Antes +de oscurecer, porque el relente de la noche no le convenía a la duquesa +y Clementina necesitaba ir temprano a su casa, dieron orden al cochero +de retirarse. + +Era sábado, día de comida y tresillo en el hotel de Osorio. Antes de +subir a vestirse, Clementina dió una vuelta por el comedor: contempló la +mesa con detenimiento y ordenó algunos cambios en los canastillos de +frutos que sobre ella habían colocado. Se hizo traer el paquete de los +_menú_ escrito en un papel imitación de pergamino con las iniciales +doradas del dueño de la casa; llamó al secretario de su marido; le hizo +escribir sobre cada uno el nombre de los invitados y luego fué por sí +misma colocándolos sobre los platos. En el medio ella y su marido, uno +frente a otro; a la derecha e izquierda de Osorio los dos puestos de +honor para dos damas: a la derecha e izquierda de ellas dos puestos para +dos caballeros, y así sucesivamente según la categoría, la edad o la +afección particular que sentía por sus invitados. Habló algunos minutos +con el _maître d'hôtel_. Después de dar las últimas disposiciones se +fué. Al llegar a la puerta se volvió, echó una nueva mirada penetrante a +la mesa, y dijo: + +--Quite usted esas flores con perfume que están cerca del puesto de la +señora marquesa de Alcudia y cacámbielasor camelias u otras que no lo +tengan. + +La devota marquesa no podía sufrir los aromas a causa de sus frecuentes +neuralgias. Clementina, odiándola en el fondo del alma, le guardaba más +consideraciones que a ninguna de sus amigas. La alta nobleza de su +título, su carácter severo, y hasta su fanatismo la hacían respetada en +los salones, a los cuales prestaba realce su presencia. + +Subió a su cuarto seguida de Estefanía, aquella doncellita tan enemiga +del cocinero. Estrenaba un magnífico traje color crema, descotado. +Ordinariamente se ponía para estas comidas de los sábados trajes de +media etiqueta, esto es, con las mangas hasta el codo. Ahora quiso lucir +su celebrado descote en honor de un diplomático extranjero que comía por +vez primera en su casa. Mientras se dejaba arreglar el pelo, su espíritu +vagaba distraído por los sucesos del día. No había acudido a la cita de +Pepe: de seguro vendría furioso. Su labio inferior se alargó con +displicencia y sus ojos brillaron maliciosamente como diciendo: "¿Y a mí +qué?" Después se acordó del saludo a su juvenil ex perseguidor, de +aquella inoportuna vuelta de cabeza. Un sentimiento de vergüenza volvió +a acometerla. Sus mejillas lo atestiguaron adquiriendo un poco más de +color. Tornó a llamarse para su fuero interno, tonta, imprevisora, loca. +Por fortuna, el chico parecía modesto y discreto. Otro cualquiera +formaría castillos en el aire al instante. Pensó bastante en él y pensó +con simpatía. La verdad es que tenía una presencia agradable y un modo +de hablar suave y firme a la vez, que impresionaba. Luego aquel cariño +entrañable a la memoria de su madre, su vida retirada, su extraña manía +de las mariposas, todo le hacía muy interesante. Cuántas veces había +pensado Clementina esto mismo desde hacía dos meses no podremos decirlo; +pero sí que lo había pensado un número bastante considerable. Su +espíritu, embargado por dulce somnolencia, volvió a inclinarse al +idilio. Aquel cuarto tercero, aquel despacho alegre, aquella vida dulce +y oscura. ¡Quién sabe! La felicidad se encuentra donde menos se piensa. +Un puñado de trapos, otro de joyas, algunos platos más sobre la mesa no +pueden darla a nadie. Pero un pensamiento lúgubre, que hacía algún +tiempo amargaba todos sus sueños, le cruzó por la mente. Ella era ya una +vieja; sí, una vieja; no había que forjarse ilusiones. A Estefanía le +costaba cada vez más trabajo ocultar las hebras plateadas que en sus +rubios cabellos aparecían. Aunque se resistía tenazmente a echar sobre +su hermosa cabeza ningún producto químico, presentía que no iba a haber +otro remedio. El amor candoroso, vivo, feliz con que la aventura del +joven Alcázar le había hecho soñar, estaba vedado para ella. No le +quedaba ya, y eso por poco tiempo, más que los devaneos vulgares, +insulsos, de los tenorios aristócratas, iguales unos a otros en sus +gustos, en sus palabras y en su inaguantable vanidad. ¿Qué relación +podía ya existir entre aquel niño y ella, como no fuese la de madre a +hijo? Algunas veces dudaba si el sentimiento de Raimundo por ella fuese +enteramente el que él había manifestado en su entrevista: mas ahora veía +con perfecta claridad que hablaba ingenuamente, que entre un chico de +veinte años y una mujer de treinta y siete (porque tenía treinta y siete +por más que se quitase dos) el amor era imposible, al menos el amor que +ella apetecía en aquel momento. Estas reflexiones labraron una arruguita +en su frente, la arruga de los instantes fatales. Hizo un esfuerzo sobre +sí misma para pensar en otra cosa. + +Mirando a su doncella en el espejo observó que estaba densamente pálida. +Volvióse para mejor cerciorarse, y le dijo: + +--¿Te sientes mal, chica? Estás muy pálida. + +--Sí, señora--manifestó la doncellita algo confusa. + +--¿Las náuseas de otras veces? + +--Creo que sí. + +--Pues, anda, vete y que suba Concha. ¡Es raro! Mañana avisaremos al +médico a ver si te da algún remedio. + +--No, señora, no--se apresuró a contestar Estefanía--. Esto no es nada. +Ya pasará. + +Algunos minutos después bajaba la dama al salón, deslumbrante de +belleza. Estaba ya en él Osorio paseando con su amigo y comensal, casi +cotidiano, Bonifacio. Era un señor grave y rígido, de unos sesenta años +de edad, calvo, de rostro amarillo y dientes negros. Había sido +gobernador en varias provincias y últimamente desempeñaba el cargo de +jefe de sección en un ministerio. Hablaba poco, nunca llevaba la +contraria, primera e indispensable virtud de todo el que quiere comer +bien sin gastar dinero, y ostentaba eternamente en el frac una cruz roja +de Calatrava, de cuya orden era caballero. Por cierto que lo primero que +se veía en la sala de su casa era un gran retrato del propio Bonifacio +en traje de ceremonia, con una pluma muy alta en la gorra y un manto +blanco de extraordinaria longitud sobre los hombros. Este caballero de +Calatrava, personaje misterioso del cual decía Fuentes (otro personaje +más alegre del cual hablaremos) que era un hombre "con vistas al patio", +tenía una manía bastante original, la de coleccionar fotografías +obscenas. Guardaba en su casa dos o tres baúles llenos hasta arriba. +Pero esta afición no la conocía nadie más que los libreros y fotógrafos, +que tenían buen cuidado de pasarle recado así que llegaba de París, +Londres o Viena alguna remesa. En un rincón estaban sentadas Pascuala, +una viuda sin recursos que servía a Clementina mitad de amiga, mitad de +dama de compañía, y Pepa Frías que acababa de llegar. Al pasar por +delante de los dos hombres para ir a saludar a Pepa, las miradas de los +esposos se cruzaron rápidamente como relámpagos tristes y siniestros. El +rostro de Osorio, ordinariamente sombrío, bilioso, estaba ahora +imponente de ferocidad. No fué más que un instante. En cuanto las damas +cambiaron algunas palabras, el banquero se acercó a ellas con Bonifacio +y empezó a embromar con acento cariñoso a su esposa sobre el traje. + +--¡Vaya un talle que me gasta mi mujer!... Chica, aunque no quieras +oirlo te diré que te vas ajamonando a pasos de gigante. + +--No diga usted eso, Osorio, si precisamente Clementina es una de las +mujeres que tienen el cutis más terso en Madrid--dijo Pascuala. + +--¡Toma! Buen dinero me ha costado el estucado que se ha puesto en París +esta primavera. + +Clementina seguía también la broma; pero le costaba más trabajo fingir. +Al través de las sonrisas nerviosas que iluminaban su rostro por +momentos y de las cortadas frases enigmáticas, se percibía el malestar, +la inquietud y hasta un dejo de odio. + +Sonó la campana de la verja repetidas veces. El salón se pobló en pocos +minutos con las quince o veinte personas que estaban invitadas. Llegó la +marquesa de Alcudia sin ninguna de sus hijas. Rara vez las traía a casa +de Osorio. Vino también la marquesa de Ujo, una mujer que había sido +hermosa: ahora estaba demasiado marchita; lánguida como una americana, +aunque era de Pamplona, algo romántica, presumiendo de incomprensible y +con aficiones literarias. La acompañaba una hija bastante agraciada, más +alta que ella y que debía tener lo menos quince años, a pesar de lo cual +su madre la traía con faldas a media pierna porque no la hiciese vieja. +La pobre niña sufría esta vergüenza con resignación, poniéndose colorada +cuando alguno dirigía la vista a sus pantorrillas. + +Llegó el general Patiño, conde de Morillejo: no faltaba ningún sábado. +Vinieron también el barón y la baronesa de Rag por primera vez. +Clementina les dió la preferencia colmándoles de delicadas atenciones. +El barón era plenipotenciario de una nación importante. El ministro de +Fomento Jiménez Arbós, Pinedo, Pepe Castro y los condes de Cotorraso +entraron casi a la vez. A última hora, cuando faltaban pocos minutos +para las siete, llegó Lola Madariaga y su marido. Esta señora, mucho más +joven que Clementina, era no obstante su íntima amiga, el confidente de +sus secretos. Comía tres o cuatro veces a la semana con ella, y raro era +el día que no salían juntas a paseo. No podía llamársela hermosa; pero +su fisonomía tenía tal animación, sus ojos brillaban con tanta gracia y +su boca se plegaba con tal malicia al sonreír dejando ver unos dientes +de ratón blancos y menudos, que siempre había tenido muchos adoradores. +De soltera fué una coquetuela redomada: trajo al retortero los hombres, +gozando en acapararlos todos, prodigando las mismas sonrisas +insinuantes, idénticas miradas abrasadoras al hijo de un duque que a un +empleadillo de ocho mil reales, al viejo de venerable calva y nariz +arremolachada que al mancebo de veinte años gallardo y apuesto, al rico +como al pobre, al noble como al plebeyo. Su coquetería, parecida en esto +al amor de Jesucristo a la humanidad, igualaba todas las castas, todos +los estados, unía a los hombres en santa fraternidad para participar del +fuego admirable de sus ojos negros, de unos hoyitos muy lindos que +formaban sus mejillas al reir y de otra multitud de dones y frutos con +que la providencia de Dios la había dotado. Después de casada, seguía +mostrando la misma entrañable benevolencia hacia el género humano, si +bien de un modo más sucesivo, esto es, un hombre después de otro o, a lo +sumo, de dos en dos. Su marido era un mejicano rico con rasgos de indio +en la fisonomía. + +Poco después que éstos entró en el salón Fuentes, un hombrecillo +vivaracho, feo, raquítico, bastante marcado por las viruelas. Nadie +sabía de qué vivía: suponíansele algunas rentas. Frecuentaba todos los +salones de algún viso de la corte y se sentaba a las mesas mejor +provistas. Sus títulos para ello eran los de pasar por hombre de animada +y chispeante conversación, ingenioso y agradable. Más de veinte años +hacía que Fuentes venía alegrando las comidas y los saraos de la +capital, desempeñando en ellos el papel de primer actor cómico. Algunos +de sus chistes habían llegado a ser proverbiales; repetíanse no sólo en +los salones sino en las mesas de los cafés, y hasta llegaban a las +provincias. Contra lo que suele suceder en esta clase de hombres no era +maldiciente. Sus chistes no tendían a herir a las personas, sino a +alegrar el concurso y obligarle a admirar lo fácil, lo vivo y lo sutil +de su ingenio. Todo lo más que se autorizaba era apoderarse de las +ridiculeces de algún amigo ausente y formar sobre ellas una frase +graciosa; pero nunca o casi nunca a costa de la honra. Estas cualidades +le habían hecho el ídolo de las tertulias. Ninguna se consideraba +completa si Fuentes no daba al menos una vueltecita por ella. + +--¡Oh, Fuentes! ¡Oh, Fuentes!--gritaron todos viéndole aparecer. + +Y una porción de manos se extendieron para saludarle. Apretando las +primeras que llegaron a chocar con la suya se dirigió desde luego a la +señora de la casa, con voz cascada que ayudaba mucho al efecto cómico, +diciendo: + +--Perdone usted, Clementina, si llego con un poco de retraso. Viniendo +acá me cogió por su cuenta Perales, ya sabe usted ¡Perales!, no tengo +más que decir. Luego, cuando pude desprenderme de sus manos, ahí en la +esquina del ministerio de la Guerra, caí en las manos del conde de +Sotolargo, y ése ya sabe usted que es pesado con un cincuenta por ciento +de recargo. + +--¿Por qué?--se apresuró a preguntar Lola Madariaga. + +--Porque es tartamudo, señora. + +Los convidados rieron, algunos a carcajadas; otros más discretamente. La +frase venía preparada: se conocía a la legua; pero así y todo produjo el +efecto apetecido, parte porque en efecto había hecho gracia, parte +también porque todo el mundo se creía en el deber de ponerse risueño en +cuanto Fuentes abría la boca. + +Un instante después un criado de librea abrió de par en par las puertas +del salón, diciendo en alta voz: + +--La señora está servida. + +Osorio se apresuró a ofrecer el brazo a la baronesa de Rag y rompió la +marcha hacia el comedor seguido de todos los convidados. Cerrando la +comitiva iba el barón conduciendo a Clementina. + +Los criados esperaban puestos en fila con la servilleta al brazo, +capitaneados por el _maître_. Osorio fué designando a cada invitado su +puesto. No tardaron en acomodarse todos. La mesa ofrecía un aspecto +elegante, armonioso. La luz, que caía de dos grandes lámparas con +reflectores, hacía resaltar los vivos colores de las flores y las +frutas, la blancura del mantel, el brillo del cristal y la porcelana. +Sin embargo, esta luz, demasiado cruda, hace daño a la belleza de las +damas, las desfigura como un aparato fotográfico. Para templarla y +producir una iluminación suave y normal, Clementina hacía colocar dos +candelabros con numerosas bujías a los extremos de la mesa. Todas las +señoras estaban más o menos descotadas: alguna, como Pepa Frías, +escandalosamente. Los caballeros, de frac y corbata blanca. + +La conversación fué en los primeros momentos particular: cada cual +hablaba con su vecino. La baronesa de Rag, una belga de pelo castaño y +ojos claros, bastante gruesa, preguntaba a Osorio los nombres de los +objetos que había sobre la mesa. Hacía poco tiempo que estaba en España +y apetecía con ansiedad conocer el castellano. Clementina y el barón +hablaban en francés. Pepa Frías, que estaba entre Pepe Castro y Jiménez +Arbós, le dijo al primero por lo bajo: + +--¿Qué le parece a usted de la _jeta_ del marido de Lola? ¿verdad que +para gaucho no es del todo mala? + +Castro sonrió con la superioridad que le caracterizaba. + +--Sí, debió de haber _lazado_ muchas vacas en la pampa. + +--Hasta que al fin una vaca le _lazó_ a él. + +--Pero no fué en la pampa. + +--Ya sé: en los jardinillos: no me diga usted nada. + +El general Patiño, fiel a su naturaleza y a su tradición militar, se +desplegó en guerrilla para atacar a la marquesa de Ujo, que tenía al +lado. + +--Marquesa, las perlas le sientan admirablemente. Un cutis suave y +levemente bronceado como el de usted, donde se transparenta toda la +savia y todo el fuego del mediodía, exige el adorno oriental por +excelencia. + +--Usted tan lisonjero como siempre, general. Me pongo las perlas porque +es lo mejor que tengo. Su tuviese unas esmeraldas tan hermosas como +Clementina, dejaría las perlas en sus estuches--respondió la dama, +mostrando al sonreír unos dientes bastante desvencijados donde brillaba +en algunos puntos el oro del dentista. + +--Haría usted mal. Las mujeres hermosas están en la obligación de +ponerse lo que les va mejor. Dios quiere que sus obras maestras se +manifiesten en todo su esplendor. Las esmeraldas sientan bien a las +linfáticas; pero usted es como la uva de Jerez, doradita por fuera y +guardando en el corazón un licor que marea y embriaga. + +--¡Si dijera usted como una pasa! + +--¡Oh, no, marquesa! ¡oh, no!... + +Y el general rechazó con fuego la especie y empleó toda su elocuencia en +desbaratarla como si tuviese delante un ejército enemigo. + +Mientras tanto los criados comenzaban a dar vuelta a la mesa presentando +los platos. Otros, con la botella en la mano, murmuraban al oído de los +invitados: _Sauterne, Jerez, Margaux_, en un tono cavernoso semejante al +que emplean los cartujos para recordarse mutuamente la muerte. + +--Yo no bebo más que _champagne frappé_ hasta el fin--dijo Pepa Frías al +que tenía detrás. + +--¡Cuánto calor, Pepa, cuánto calor!--exclamó Castro. + +--No lo sabe usted bien--repuso la viuda con entonación maliciosa. + +--Por desgracia. + +--O por fortuna. ¿Está usted ya cansado de Clementina? + +Fuentes no se encontraba bien con aquel cuchicheo. Le dolía desperdiciar +su ingenio en conversación particular, para una sola persona. Asió la +primera ocasión por los cabellos para levantar la voz y atraerse la +atención de los comensales. + +--Ayer le he visto a usted por la mañana en la carrera de San Jerónimo, +Fuentes--le dijo la condesa de Cotorraso que estaba tres o cuatro +puestos más allá. + +--Según a lo que usted llame mañana, condesa. + +--Serían las once, poco más o menos. + +--Entonces, permítame usted que lo dude, porque hasta las dos estoy +siempre en la cama. + +--¡Oh, hasta las dos!--exclamaron varios. + +--Eso ya es una exageración, Fuentes--dijo la marquesa de Alcudia. + +--Pero es una exageración aristocrática, marquesa. ¿Quién se levanta +primero en Madrid? Los barrenderos, los mozos de cuerda, los pinches de +cocina. Un poco más tarde encontrará usted a los horteras abriendo las +tiendas, alguna vieja que va a oir misa, lacayos que salen a pasear los +caballos, etc. Luego empiezan a salir los empleaditos de las casas de +comercio y los escribientes de las oficinas del Estado que llevan todo +el peso de ellas, las modistillas, etc., etc. A las once ya hallará +usted gente más distinguida, oficiales del ejército, estudiantes, +empleados de tres mil pesetas, corredores de comercio, etc. A las doce +comienzan a salir los peces gordos, los jefes de negociado, los +banqueros, algunos propietarios; pero sólo después de las dos de la +tarde podrá usted ver en la calle a los ministros, a los directores +generales, a los títulos de Castilla, a los grandes literatos.... + +Los comensales escuchaban embelesados aquella ingeniosa defensa de la +pereza y se creían en el caso de reir y decirse unos a otros por lo +bajo: + +--¡Este Fuentes! ¡oh! ¡este Fuentes tiene la gracia de Dios! + +Y alguno, por el placer de oirle nada más, le llevaba la contraria. + +--Pero hombre, ¿habrá nada más agradable que levantarse por la mañana a +respirar el aire puro y bañarse con la luz del sol? + +--Prefiero bañarme en agua tibia con una botellita de Kananga. + +--¿Me negará usted que el sol es hermoso? + +--Es hermoso, pero un poco cursilón. Yo no digo que allá al principio +del mundo no fuese una cosa asombrosa, digna de verse; pero ustedes +comprenderán que ahora está anticuado. ¿Hay nada más ridículo en una +época tan positivista como la presente que llamarse Febo y gastar +cabellera de oro? Además, el sol no tiene mérito alguno intrínseco. Está +ahí ardiendo porque Dios lo ha puesto. Pero la luz del gas, la luz +eléctrica representan el esfuerzo de un hombre de genio, es el triunfo +de la inteligencia, hace recordar nuestro poder sobre la materia, la +soberanía del espíritu en todo el Universo.... Luego--añadió bajando un +poco la voz--, al sol se le puede ver sin que cueste dinero, y yo +siempre he aborrecido los espectáculos gratis. + +Los comensales no cesaban de reir. Fuentes, animado por aquellas risas, +se desbordaba en paradojas, en frases ingeniosas y sutiles, cayendo a +ojos vistas en el amaneramiento. Le pasaba lo que a los grandes actores +demasiado aplaudidos. No sabía contenerse a tiempo y entraba al fin en +el terreno de la extravagancia. De aquí a lo insulso no hay más que un +paso, y Fuentes lo daba con frecuencia. + +El conde de Cotorraso persistía en defender al astro del día para +excitar el ingenio de su detractor. El sol era quien animaba la +Naturaleza, quien calentaba nuestro cuerpo aterido, etc. + +--Eso de que el sol produzca animación, lo niego--replicaba Fuentes--; +Madrid está mucho más animado por la noche que por el día, y para +calentarme prefiero el cok, que no ocasiona tabardillos.... Vamos a ver, +conde, fíjese bien: ¿qué mérito puede tener una cosa que a la fuerza ha +de ver siempre su lacayo primero que usted? + +Como alguien dijera riendo que Fuentes tenía "buena sombra", éste +replicó vivamente: + +--¿Lo ve usted, conde? Hasta para decir que un hombre tiene gracia se +dice que tiene buena sombra. A nadie se le ocurre decir que tiene buen +sol. + +Y con motivo de las sombras se habló de la del manzanillo. La marquesa +de Ujo preguntó al mejicano, marido de Lola, si en su país había +manzanillos. Ballesteros, que así se llamaba, replicó que no, pero que +había visto muchos en el Brasil. La marquesa se informó con viva +curiosidad de las particularidades del árbol; pero quedó sumamente +disgustada cuando el mejicano le dijo que la sombra no mataba y que sólo +su fruto desprendía un agua corrosiva. + +--¿De modo que durmiendo debajo de él no se muere? + +--Señora, yo no he dormido ¿sabe?; pero he almorsado con varios amigo +debaho de uno y no nos ha pasao ná. + +--Entonces, ¿cómo se suicida Sélika en _La Africana_ acostándose a la +sombra de ese árbol? + +--Eso es una patraña, una invensión de los poeta ¿sabe? Será una cosa +bonita, pero no tiene nada de verdá. + +La marquesa, desencantada por aquel dato realista, no quiso salir de su +poética creencia; arguyó que tal vez los manzanillos de la India fuesen +distintos de los del Brasil. + +Hablóse de las producciones de Méjico. + +--¿Es verdad que usted posee ochocientas mil vacas, +Ballesteros?--preguntó Clementina. + +--¡Oh, señora; eso es una exagerasión! A lo sumo que llegará mi rebaño +es a tresientas mil. + +--Si fuesen mías--dijo Fuentes--, construiría un estanque mayor que el +del Retiro, lo llenaría de leche y navegaría por él. + +--Nosotro no utilisamo la leche, señor, ni la manteca tampoco. La carne +alguna vese la convertimo en tasaho ¿sabe? y la esportamo. Mas por lo +regulá sólo sacamo partido de las piele ¿sabe? Los cuerno también los +vendemo para la fabricación de los objeto de asta. + +--¡Que te quemas! ¡que te quemas!--exclamó Pepe Castro por lo bajo. + +Pero no tanto que no lo oyese Jiménez Arbós, que estaba del otro lado de +Pepa Frías, y no le acometiese un acceso de risa que procuró con todas +sus fuerzas sofocar. + +--Anda, barbiana, alárgame ese frasquito de mostaza--dijo Pepa Frías +dirigiéndose a Clementina para disimular también la risa que le había +acometido. + +--Bajbiana, bajbiana.... ¿Qué es que bajbiana?--preguntó, la baronesa de +Rag a Osorio en su afán de aprender pronto el español. + +Este se apresuró a explicárselo como pudo. + +Pepa hablaba de vez en cuando por lo bajo con Jiménez Arbós. Solían ser +algunas frases rápidas que probaban la inteligencia en que estaban y al +mismo tiempo el deseo de mostrarse prudentes. La conversación con Pepe +Castro, que tenía a su izquierda, era más animada. + +--¿Por qué no aconseja usted a Arbós que coma más carne?--le preguntaba +el lechuguino al oído. + +--¿Para qué? + +--Para lo que se come carne generalmente; para nutrirse y adquirir +fuerzas con que soportar las fatigas que nuestros deberes nos imponen. + +--¡Ya!--exclamó la viuda con entonación irónica--. Mire usted por sí y +deje a los demás arreglar sus cuentas como Dios les dé a entender. + +--Ya ve usted que procuro nutrirme. + +--Sí, pero que vaya un poco también al cerebro, porque el día menos +pensado se cae usted en la calle de tonto. + +--¿Se ha ofendido usted?--preguntó riendo el elegante como si hubiese +dicho la cosa más descabellada del mundo. + +--No, hombre, no: es que lo creo así. No entiendo cómo Clementina puede +sufrir semejante narciso. + +--¡Chis, chis! ¡Prudencia, Pepa, prudencia!--exclamó Castro con susto, +levantando los ojos hacia su querida. + +--¿Sabe usted que disimula muy bien? No la he visto dirigirle a usted +una sola mirada hasta ahora. + +Castro, que hacía días estaba un poco despechado por la frialdad de su +dueño, sonrió forzadamente frunciendo en seguida el entrecejo. A Pepa no +le pasó inadvertido este gesto. + +--Mire usted qué cara tan nublada tiene en este momento Osorio. ¡Inspira +horror! Y toda la culpa la tiene usted, pícaro. + +--¡Yo! Nada de eso. Deben de ser cuestiones de guita las que le ponen +tan amarillo. Me han dicho que está arruinado o muy próximo a +arruinarse. + +Pepa se estremeció visiblemente. + +--¿Qué dice usted? ¿Por dónde ha sabido usted eso? + +--Pues me lo han dicho ya varios. + +La viuda se volvió bruscamente hacia Jiménez Arbós sin ocultar su +agitación y le preguntó en voz baja y alterada: + +--¿Has oído algo de que Osorio esté arruinado? + +--Sí, lo he oído. Osorio viene jugando a la baja hace tiempo y los +fondos se empeñan en subir--respondió el estadista levantando la cabeza +con gesto petulante de pavo real. + +En el tono con que pronunció estas palabras se advertía satisfacción. +Para un ministro, jugar a la baja es siempre un crimen digno de castigo. + +--Yo no sé lo que tendrá comprometido en esta liquidación; pero si es +mucho está perdido, porque el consolidado ha subido un entero. Y si se +empeña en no liquidar inmediatamente, a fin de mes puede tener muy bien +dos enteros de alza. + +Todo el buen humor de Pepa había desaparecido de repente. Bajó la cabeza +y dejó caer el tenedor sin ánimo para concluir el trozo de jamón de York +que se había puesto. El ministro, observando su silencio y su tristeza, +le preguntó: + +--¿Tienes por casualidad fondos en su poder? + +--Por casualidad, no ... ¡por estupidez mía! Tiene en su mano casi toda +mi fortuna. + +--¡Oh diablo, diablo! + +--Se me está haciendo rejalgar en el cuerpo lo que he comido. Creo que +me voy a poner mala--dijo la viuda poniéndose realmente pálida. + +Arbós hizo esfuerzos por tranquilizarla. Tal vez no fuese cierto todo. +En las ruinas como en las fortunas improvisadas se exagera siempre +mucho. Además, si algún compromiso había sagrado para Osorio, debía ser +el de ella, una dama que le confía su dinero por pura amistad. + +Aunque hablaban en falsete, sus fisonomías graves y sus ademanes +decididos llamaron la atención del general Patiño, el cual, con +admirable penetración, dijo a la marquesa de Ujo: + +--Mire usted a Pepa y a Arbós. Hay nube de verano entre ellos. ¡Qué +hermoso es el amor hasta en sus fugaces tormentas! + +Mientras tanto, los condes de Cotorraso, Lola Madariaga, Clementina y +los barones de Rag hablaban del arsénico como medicamento para engordar +y poner terso y brillante el cutis. Lola Madariaga era la primera vez +que lo oía y se mostraba llena de júbilo, y anunciaba que iba +inmediatamente a ensayar la virtud milagrosa del veneno. + +--¡Dios mío, Lolita!--exclamó Fuentes--. Si usted, como es ahora, causa +tales estragos en los corazones masculinos, ¡qué va a suceder cuando +lleve cuatro o cinco meses con un régimen de arsénico! Señor +Ballesteros, no consienta usted que lo tome: es tratarnos con demasiada +crueldad. + +--Vamos, amigo Fuentes--repuso la graciosa morena dirigiendo una mirada +insinuante a Castro, porqué se le había metido en la cabeza arrancársele +a Clementina--¿me quiere usted tomar el pelo? + +--¡Tomaj el pelo!... ¿Qué es que tomaj el pelo?--preguntó la baronesa de +Rag a Osorio. + +A esta baronesa la estaba desvistiendo con la imaginación Bonifacio, +contemplándola desde lejos sin pestañear. Hacía días que había comprado +entre otras fotografías obscenas la de una mujer desnuda meciéndose en +una hamaca. Se le antojaba que la baronesa se parecía mucho a aquella +mujer, y trataba de averiguar, por medio de un prolijo examen exterior, +si interiormente guardaría la misma semejanza. + +Terminó al fin la comida no sin dedicar, por supuesto, un buen rato de +conversación al teatro Real, a Gayarre y a la Tosti. No la hubieran +digerido bien si les faltase. El café, como era costumbre en casa de +Osorio, se sirvió en el mismo comedor. Luego, las señoras con algunos +hombres se fueron al salón. Otros se quedaron fumando, pero no tardaron +en ir a reunirse con los demás. Hacía allí un calor insufrible. + +Pepe Castro aprovechó la confusión de la salida para preguntar a +Clementina: + +--¿Cómo no has ido esta mañana? + +Clementina detuvo el paso, le miró con sonrisa protectora. + +--¿Esta mañana?... No sé. + +--¿Cómo no sabes?--dijo frunciendo su augusta frente el real mozo. + +--No sé; no sé--y dió un paso para alejarse sin dejar de sonreír con +leve matiz de burla. + +--¿Y mañana irás? + +--Veremos--respondió alejándose. + +Castro sintió aquella sonrisa como un golpe en medio del pecho. Se +mordió el labio inferior y murmuró:--¿Coqueteamos, eh? ¡Ya me la +pagarás, hermosa! + +En el salón había ya algunas personas, entre ellas Ramón Maldonado y la +hija de Pepa Frías con su marido. En otro saloncito contiguo estaban +preparadas hasta seis mesas de tresillo. Algunos se sentaron desde luego +a jugar. Otros esperaron a que llegasen los compañeros de costumbre. No +tardaron, en efecto, en poblarse entrambos salones. Llegó D. Julián +Calderón con Mariana y Esperancita, Cobo Ramírez con León Guzmán y otros +tres o cuatro pollastres, el general Pallarés, los marqueses de Veneros +y otras varias personas, entre las cuales predominaban los banqueros y +hombres de negocios. + +Uno de los últimos en llegar fué el duque de Requena, a quien se hizo la +misma acogida ruidosa y lisonjera que en todas partes. Entró jadeando, +fumando, escupiendo, con la seguridad insolente que su inmensa fortuna +le había hecho adquirir. Hablaba poco, reía menos; emitía sus opiniones +con rudeza y se dejaba adorar del corro de señoras que le rodeaba. Tenía +las mejillas más amoratadas que nunca, los ojos sanguinolentos, los +labios negros. Estaba tan feo, que Fuentes dijo a Pinedo y a Jiménez +Arbós señalándole: + +--Ahí tienen ustedes al diablo recibiendo a sus brujas en el aquelarre +de los sábados. + +Se le invitó a jugar al tresillo como siempre; pero rehusó. Había visto +a dos banqueros a quienes quería pescar para su negocio de la mina de +Riosa. Además le convenía hacer la corte a Jiménez Arbós algunos +momentos. Ya había conseguido que la mina saliese a subasta con todos +sus accesorios de montes y pertenencias. En la _Gaceta_ se había +insertado el anuncio. La compañía para comprarla estaba ya formada. Pero +entre los socios había desavenencia. Unos pretendían comprarla al +contado (entre ellos estaba Salabert) y otros querían aprovechar los +diez plazos que el Gobierno concedía. La diferencia en la tasación de +una a otra forma, era enorme. + +El duque se acercó a Biggs, el representante de una casa inglesa que +entraba con parte muy considerable en la compañía y que capitaneaba el +partido de la compra a plazos. Le echó familiarmente el brazo sobre el +hombro y le llevó al hueco de un balcón, diciéndole con rudeza: + +--¿Conque ustedes empeñados en que nos arruinemos? + +Y comenzó a tratar el asunto con una franqueza que desconcertó al +inglés. Este respondía a las salidas brutales del duque con +razonamientos corteses y suaves, sonriendo siempre benévolamente. El +duque acentuaba su rudeza, que en el fondo era muy diplomática. + +--Yo no tengo gana de tirar mi dinero. Me ha costado mucho trabajo +adquirirlo, ¿sabe usted? Probablemente, al fin y al cabo, me veré +obligado a cortar por lo sano, separándome del negocio. + +--Señor duque, yo no tengo culpa--respondía Biggs con marcado acento +inglés--. He recibido instrucciones. + +--Las instrucciones son dadas según los consejos de un zorro viejo que +hay en Madrid. + +--¡Oh, duque!--exclamó Biggs riendo,--no hay _sorro vieco_, no. + +Y la discusión continuó sin que el banquero español pudiese obtener nada +del inglés, pero dejándole bastante preocupado. + +Pepa Frías, vivamente agitada, hablaba aparte con Jiménez Arbós, después +de haberse enterado, preguntando a algunos banqueros, de que los +negocios de Osorio no marchaban bien. No obstante, todos le suponían con +medios de hacer frente a sus compromisos. Su capital era grande, y, +aunque en las últimas liquidaciones de Bolsa había experimentado +pérdidas fuertes, no creían que eran lo bastante para producir una +quiebra. Hay que advertir que ninguno de aquellos señores operaba sobre +diferencias como Osorio. Este se había enviciado. A pesar de las +advertencias de sus amigos y compañeros, no podía vencer aquella pasión +del juego, que tarde o temprano había de conducirle a la ruina. Pepa le +observaba disimuladamente, y con la penetración maravillosa de las +mujeres adivinaba debajo de su exterior frío, tranquilo, mucha mar de +fondo. Mientras Arbós procuraba tranquilizarla con frase correcta, +atildada (ni aun hablando a su querida prescindía de las formas +oratorias), la viuda meditaba un plan salvador. Este plan consistía en +dar la voz de alarma a Clementina y arrancarla la promesa de librar sus +fondos de la quema, si es que la había, anclando a su propio dote. +Fiando mucho en su diplomacia y en el temperamento desprendido de su +amiga, serenóse un poco. Arbós tuvo ocasión una vez más, viendo acudir +la calma a su rostro, de penetrarse de las excepcionales dotes +persuasivas con que la providencia de Dios le había favorecido. + +Pepa tuvo ánimos para sentarse a jugar al tresillo con Clementina, +Pinedo y Arbós. Al cruzar el salón grande vió sentados en un rincón a su +hija y a su yerno en la actitud de dos tórtolas enamoradas. Acercóse a +ellos. Como no había logrado barrer de su espíritu la preocupación, +hablóles con cierta aspereza. + +--¡Ayer os mandábais cartitas y hoy hay que traer agua caliente para +despegaros! Por lo visto, hijos, tomáis el matrimonio a turno impar.... +Vamos, vamos, separaos que no está bien aparecer tan sobones delante de +gente. + +Emilio se sintió herido por aquel tono autoritario, y con las mejillas +encendidas iba a responder una descantada a su suegra; pero ésta pasó de +largo, entrando en la sala de tresillo. Así y todo quedó murmurando +pestes, diciendo que él no había aguantado jamás ancas de nadie y que +menos las aguantaría ahora de su suegra, con otra porción de frases +igualmente enérgicas que derramaron la tristeza por el rostro de +Irenita. Y hubieran concluído por hacerla llorar, si él, volviendo en su +acuerdo, no le hubiera regalado un pellizquito en el brazo muy sentido y +amoroso, rogándole al propio tiempo que le diese la mitad de la pastilla +de menta que su linda mujercita tenía en la boca. Con esto volvieron a +arrullarse como si estuvieran en una selva virgen y no en el hotel de +Osorio. + +Un grupo de cinco o seis niñas, entre las cuales estaba Esperancita, +hablaba animadamente con algunos pollastres. Cobo Ramírez y nuestro +inteligente amigo Ramoncito Maldonado, eran dos de ellos. Difícil es +exponer las ideas que entre aquella florida juventud se cambiaban. Todas +debían de ser muy finas, muy alegres, muy intencionadas, a juzgar por la +algazara que producían. Sin embargo, aplicando el oído, se observaba +pronto que los gestos de las niñas, aquel levantar de ojos, aquel agitar +la cabeza, aquel mirar picaresco, aquel romper en sonoras carcajadas, no +correspondían exactamente a las palabras que se pronunciaban. Decía un +pollo verbigracia: + +--Manolita; ayer la he visto a usted en San José confesando con el padre +Ortega. + +La interesada reía con gozo extremado. + +--¡No es verdad, Paco; no me ha visto usted! + +Decía otro: + +--Pilar, ¿dónde compra usted esos abanicos tan monísimos? + +Pilar prorrumpía en carcajadas. + +--¡Qué guasón! Y ¿dónde ha comprado usted aquel perro tan feo que +llevaba usted hoy en el paseo? + +--Feo, sí; pero gracioso. Confiéselo usted. + +Tales frases hacían desbordar la alegría de aquellos pechos juveniles. +Se hablaba recio, se reía más aún, se gesticulaba. Las niñas, sobre +todo, parecía que tenían azogue, mostrando sin cesar las dos filas de +sus dientes cuando los tenían bonitos o tapándoselos con el abanico +cuando no eran presentables. Pero, sobre todo, lo que alborotó el grupo +y levantó más tempestad de carcajadas, fué una contestación de León +Guzmán. Manolita, una chatilla de ojos negros y boca grande con dientes +preciosos, preguntó a León qué hora era. Este, sacando el reloj, +respondió que las diez y cuarto. El reloj del conde estaba parado: eran +ya cerca de las doce. Esta equivocación hizo gozar vivamente a las +niñas. Manolita, sobre todo, quería desvestirse de risa. Cuanto más +hacía para reprimir el influjo de sus carcajadas, con más ímpetu salían +a su boca fresca y húmeda. + +Indudablemente, en las frases, en la apariencia vulgares y hasta +estúpidas de los pollos, debe de existir un fondo de humorismo tan +profundo como vivo, que sólo las jóvenes de quince a veinte años son +capaces de recoger y gustar. + +Pero León Guzmán, una vez sosegada la risa, pudo con maña retirarse un +poco y entablar conversación aparte con Esperancita. Esto llenó de +dolor y sobresanó a Ramón. Hacia días que venía observando que el conde +de Agreda miraba con buenos ojos a su dueño adorado. Considerábale más +temible que a Cobo, por ser hombre de brillante posición. Cobo, según lo +que veía, no adelantaba un paso, lo cual le tranquilizaba. Pero el +asunto cambiaba ahora de aspecto. Por eso ya no tomaba parte en la +alegría del grupo y dirigía a la pareja unos ojos de carnero que +despertaban lástima. Sin embargo, la niña, a su gran satisfacción, no se +mostraba demasiado amable con el conde. Parecía preocupada, triste, y +dirigía frecuentes y rápidas miradas hacia el sitio donde el propio +Ramón estaba. Verdad que detrás de él, en un diván, se hallaban sentados +Pepe Castro y Lola Madariaga, charlando con gran animación. Pero el +concejal no se hizo cargo de esto. + +Cuando León se levantó, Ramoncito le llevó aparte a un rincón y le dió +con frase sentida sus quejas. Debía de saber que él, Maldonado, hacía +tiempo que obsequiaba a Esperanza, que estaba enamorado de ella +perdidamente. Sentía en el alma que un amigo tan íntimo le viniese a +hacer daño. Recordóle con enternecimiento la infancia, sus juegos, el +colegio. Concluyó por suplicarle con voz entrecortada por la emoción que +si no tenía un gran interés por Esperancita dejase de darle celos. León +le escuchó entre impaciente y confuso. Por librarse de él prometió +cuanto quiso. Luego, cuando se vió entre los amigos, contó la ridícula +conferencia y se rió en grande a costa del desdichado concejal. + +El duque de Requena, después que dijo a Biggs lo que se proponía, se +sentó a jugar al tresillo con la condesa de Cotorraso, el mejicano, +marido de Lola, y el general Pallarés. Poco después bufaba lleno de +furia porque le venían malas cartas. A pesar de su opulencia jugaba +siempre con el mismo afán que si le importase mucho la perdida o la +ganancia de unos cuantos duros. Si la suerte le era adversa se ponía de +un humor endiablado, murmuraba y hasta llegaba a decir frases +inconvenientes a los compañeros. Su hija se veía muchas veces obligada a +templarle y a quitarle las cartas de la mano para ponerse ella en su +lugar. + +Ahora Clementina estaba de buen talante jugando en la mesa próxima: se +reía de Pepa Frías porque se mostraba silenciosa y preocupada. + +--Oiga usted, Pinedo, no me acordaba ya--dijo arreglando el abanico de +cartas que tema en la mano--, ¿por que tenía usted interés esta mañana +en hacer pasar por un santo delante de su hija al perdido de Alcántara? + +--Es un secreto--respondió el gran vividor. + +--¡Que se diga, que se diga!--exclamaron a un tiempo Pepa y Clementina. + +Se hizo de rogar un poco. Al fin, obligándoles a prometer antes que lo +guardarían fielmente, se lo dijo. Había observado en las niñas tendencia +señalada a enamorarse de los calaveras, de los vagos, de los malvados, y +a rechazar a los hombres laboriosos y formales. Para que su hija no +cayera en poder de alguno de aquellos invertía las referencias que le +hacia de cada cual. Cuando pasaba a su lado un chico honrado y +trabajador, le ponía de loco y de perdido que no había por dónde +cogerlo; si, por el contrario, pasaba uno que mereciese en realidad +tales dictados, como Alcántara, se hacía lenguas de él. + +Pepa, Clementina y Arbós suspendieron el juego para escuchar sonrientes +aquel singular relato. + +--¿Y produce efecto el procedimiento?--preguntó el ministro. + +--Hasta ahora admirable. Jamás se le ocurre a mi hija mentar en la +conversación a los que yo le doy por buenos muchachos. En cambio, +¡cuántas veces me dice muy risueña!: "¿Sabes, papá, que hoy he visto a +aquel amigo tuyo tan _perdis_? No se puede negar que tiene gracia en la +cara y que parece un chico fino. ¡Es lástima que no formalice!" + +En aquel momento, Cobo Ramírez, que andaba por allí resoplando como un +buey cansado, se acercó a la mesa y quiso saber de qué se reían. No le +fué posible arrancarles el secreto. Pinedo les hizo una seña prohibitiva +porque tenía mucho miedo a su lengua. También Pepe Castro, harto de dar +celos a Clementina con su amiga Lola, sin que aquélla pareciese siquiera +advertirlo, se levantó y se fué aproximando silenciosamente afectando +melancolía. Se puso detrás de Pepa Frías y apoyó los brazos en el +respaldo de la silla. La viuda estaba tan escandalosamente descotada que +en aquella actitud se podía ver más de lo que la decencia permite. + +--¡No vale mirar, Pepe!--exclamó Cobo con maligna sonrisa. + +--Miro las cartas--respondió aquél. + +--¡Vamos, no sea usted desvergonzado, Cobo!--dijo Pepa dándole con ellas +en las narices y volviéndose a Castro. + +--Quítese de ahí, Pepe. No quiero que se me contemple a vista de pájaro. + +Fuentes se acercó para despedirse. + +--¿No toma chocolate?--le preguntó Clementina dándole la mano. + +--¿Cómo quiere usted que tome chocolate un hombre a quien le acaban de +descerrajar un soneto a quema ropa? + +--¿Mariscal? + +--El mismo. En el comedor y a traición. + +Mariscal era un joven poeta, empleado en el Ministerio de Ultramar, que +hacía sonetos a la Virgen y odas a las duquesas. + +--Pero ya me he vengado como un marroquí--siguió.--Le he presentado al +conde de Cotorraso que le está dando una conferencia sobre los aceites. +Miren ustedes qué cara de sufrimiento tiene el pobre. + +Los tresillistas volvieron la cabeza. Allá en un rincón estaban, en +efecto, los dos. El conde hablaba con calor y le tenía cogido por la +solapa según su costumbre. El desgraciado poeta, con el rostro +contraído, echando miradas de socorro a todas partes, se dejaba sacudir +como un hombre a quien conducen a la cárcel. + +--Arbós, ¿no cree usted que he llevado mi venganza demasiado lejos? + +Para no destruir el efecto de la frase se marchó bruscamente. Todas las +noches recorría dos o tres tertulias, donde se celebraban su gracia y +sus ingeniosidades. + +Los criados entraban con bandejas de chocolates y de helados. Cobo +Ramírez cogió una mesilla japonesa, la llevó a un rincón, sentóse frente +a ella y se apercibió a engullir. + +Pepa Frías echó una mirada en torno, y viendo al general Patiño +acercarse, le dijo: + +--General, tome usted estas cartas: estoy cansada de jugar. Dáselas tú a +Pepe, Clementina; vamos un poco al salón. + +El general y Castro ocuparon el sitio de las damas. Estas se fueron al +salón grande: mas antes de llegar a él, dijo Pepa: + +--Mira, tengo que hablarte de un asunto importante. Vamos a otro sitio. + +Clementina la miró con sorpresa. + +--¿Quieres que vayamos al comedor? + +--No; mejor es que subamos a tu cuarto. + +Volvió a mirarla con más sorpresa aún, y, alzando los hombros, dijo: + +--Como quieras. ¡Cosa grave debe de ser! + +Mientras subían la escalera, Clementina imaginaba que su amiga iba a +hablarle de Pepe Castro, de sus amores. Y como en realidad el asunto no +le interesaba como antes, marchaba con cierta indiferencia no exenta de +aburrimiento. Cuando se encontraron frente a frente en el _boudoir_, le +dijo Pepa cogiéndola por las muñecas y mirándola fijamente: + +--Vamos a ver, Clementina, ¿tú sabes cómo andan los negocios de tu +marido? + +Fué un golpe en medio del pecho. Clementina, aunque sin precisión, tenía +noticias de las pérdidas de Osorio, de su creciente y febril afán de +jugar. El mismo, en una explicación que con ella tuvo, la había +amedrentado para arrancarle la firma. Además le veía cada día más +delgado y más sombrío. Pero aunque se preocupaba un instante de estas +cosas, el tren complicado de su vida de mujer elegante, ayudado por el +deseo de no pensar en asuntos enfadosos, se las apartaban pronto de la +memoria. Nunca se le pasó por la imaginación que tales pérdidas pudiesen +afectar seriamente a sus comodidades, a su ostentación, ni aun a sus +caprichos. La conducta de Osorio, que nada le había dicho de restringir +los gastos, daba pretexto a perseverar en esta creencia. Pero el gusano +permanecía vivo allá en el fondo. No había más que hostigarle como hizo +Pepa, para que royese lindamente. + +--¿Los negocios de mi marido?--dijo balbuciendo, como si no +entendiese--. Yo nunca me entero ... ni le pregunto. + +--Pues me han dicho que ha tenido grandes pérdidas en estos últimos +tiempos.... + +--Allá él--exclamó la dama reponiéndose y alzando los hombros con +supremo desdén. + +--Es que a ti también te puede chamuscar el pelo, hija mía. ¿Tienes +asegurada tu dote? + +--No sé lo que es eso.... ¿No te he dicho que no entiendo de negocios? + +--Pues en este asunto debieras procurar enterarte. + +--Pues yo te digo que no me preocupa nada y te ruego que hablemos de +otra cosa. + +Clementina se mostraba más altanera y desdeñosa cuanta más insistencia +veía en Pepa. Su orgullo, siempre alerta, le hacía suponer que ésta +había preparado aquella conferencia para mortificarla. + +--Es que ... querida mía, debo advertirte que tu marido no especula +solamente con su capital--dijo la viuda picada ya. + +--¡Ah! ¡Ya pareció aquello! Vamos, tú tienes algunos ochavos en poder de +Osorio y temes perderlos, ¿verdad?--dijo Clementina con sonrisa +sarcástica, reprimiendo su cólera con trabajo. + +Pepa se puso pálida. Una ola de ira le subió también del corazón a los +labios. Estuvo a punto de echarlo todo a rodar y ponerse a reñir como +una verdulera, para lo cual tenía dotes especialísimas; pero un +pensamiento interesado, un pensamiento de conservación la contuvo. Si +rompía con su amiga, si la irritaba, las probabilidades de salvar su +capital disminuían. Comprendió que el mejor partido era no excitar su +naturaleza indómita, esperar que la amistad o su mismo orgullo la +impulsasen a la generosidad. Hizo un esfuerzo para reprimir sus ímpetus +ante la mirada altiva y provocativa de su amiga y dijo con abatimiento: + +--Pues sí, Clementina, te lo confieso. Tu marido tiene en su poder lo +poco que poseo. Si lo pierdo me quedo sin una peseta. No sé qué será de +mí.... Antes que depender de mi yerno, prefiero pedir limosna. + +--Pedir limosna, no. Te traeré a casa para acompañarme en lugar de +Pascuala--dijo con desdén la dama, en quien la soberbia aún no se había +apaciguado. + +Pepa sintió más este flechazo que el anterior, pero logró contenerse +también. + +--Vamos, chica--dijo volviendo a cogerla por las muñecas +cariñosamente--, no me eches a la cara los millones. Si he venido a +aburrirte con estas cosas, es porque te tengo por mi mejor amiga. Ya sé +yo que se exagera mucho, y que la envidia anda suelta por el mundo. La +mayor parte de lo que cuentan de las pérdidas de Osorio, probablemente +no será verdad.... + +--Y si lo fuese, la cosa tiene poca importancia para mí. Figúrate que +hoy mismo me ha dicho mi madrastra que me deja por heredera de toda su +fortuna. + +Pepa abrió los ojos con sorpresa. + +--¿La duquesa? ¡Oh, pues no son más que cincuenta millones de pesetas! +Creo que la pobre está muy enferma.... + +--Bastante. + +La soberbia se sobreponía en aquel instante a todo sentimiento +afectuoso en el corazón de Clementina. Pronunció aquel bastante en un +tono que daba frío. + +Las dos amigas, al cabo de unos minutos, se entendían perfectamente. +Pepa, afectando siempre desenfado, adulaba de todos los modos posibles a +su amiga, como hermosa, como rica, como elegante. Clementina se dejaba +adular, respiraba con delicia aquel tufillo de incienso. En cambio +prometía que ni un céntimo perdería Pepa de su capital. + +Bajaron la escalera cogidas por la cintura, charlando como cotorras. Al +llegar a la puerta del salón, antes de soltarse se dieron un apretado y +cariñoso beso. Ninguna de las dos pensó que lo que las tenía enlazadas +no eran sus propios brazos, sino los de un cadáver: el cadáver de una +santa y generosa señora. + + + + +VIII + +#Cena en Fornos.# + + +Al salir del hotel de Osorio, Pepe Castro y Ramoncito se metieron en la +berlina que esperaba al primero y se trasladaron a Fornos. Les costó +trabajo desembarazarse de Cobo Ramírez, que había olido algo de cena y +deseaba ser de la partida. Ramón dió un codazo a Castro para manifestar +que no le vería con gusto en ella. Este, a quien tampoco placa el +carácter desvergonzado del primogénito de Casa-Ramírez, hizo lo posible +por desprenderse de él engañándole. + +El terror de los maridos estaba de muy mal humor. La indiferencia real o +fingida que Clementina le había mostrado toda la noche le roía el +corazón. Siempre habían sido prudentísimos en sociedad, sobre todo en +casa del marido; pero nunca le faltó ocasión, hasta entonces, a la dama, +con una mirada intensa, con alguna palabrilla fugaz, de expresarle su +amor. Y como esto llovía sobre mojado, porque hacía ya bastantes días +que la encontraba despegada, distraída, la picadura era más viva. Castro +no estaba enamorado de la esposa de Osorio. Era incapaz de enamorarse. +Pero tenía una idea extraordinaria de sus dotes de conquistador y, como +consecuencia, un amor propio exagerado. Además, ya sabemos que +Clementina era para él, no sólo la tórtola enamorada, sino el cuervo que +le traía en su pico el sustento. Envuelto en su gabán de pieles y +arrellanado en el rincón del coche, no despegó los labios en todo el +camino. Era la una. La noche fría y despejada, una noche de Madrid, en +que el ambiente produce cosquillas en los ojos y la nariz. Ramoncito, +entregado también a sus melancolías, limpiaba con el pañuelo el cristal +de la ventanilla para sumergir la mirada en las calles solitarias y en +el cielo poblado de estrellas. + +Cuando llegaron a Fornos vieron el coche de la Amparo, en espera. + +--Llegamos un poco tarde. Nos va a sacar los ojos esa tía--dijo Castro +apresurándose a entrar. + +Un mozo les dijo que arriba, en el gabinete de la izquierda, les +esperaban tres señoras y dos caballeros. Antes de subir dió las +disposiciones necesarias para la cena que había encargado. En el +gabinete, dispersos por las sillas, estaban Rafael Alcántara, Manolito +Dávalos, la Nati, la Socorro y la Amparo, que los recibieron con +_fueras_ y silbidos. Todos cinco venían del Real: hacía muy cerca de +media hora que esperaban. + +--¡Que poca vergüenza tienes, hijo!--dijo la Amparo con el hermoso +entrecejo fruncido--. Y menos aún los que toman en serio tus convites. + +--Chica, me figuré que saldrías más tarde del Real. + +--¡Eso! Dí que estabas a gusto en casa de mi hijastra, y entonces puedes +tener cierta disculpa. + +Amparo solía llamar en broma su hijastra a Clementina. + +--¡Qué hijastra, ni qué madrastra!--exclamó el lechuguino con gesto de +mal humor--. ¡Si pensarás que hay mujer que me retenga a mí cuando no +quiero! + +El despecho, incubado toda la noche, rompía ahora con fuerza la cáscara. + +--¡Olé mi niño! Así hablan los hombres--exclamó la Nati, una chulilla de +Lavapiés que descubría el paño, no sólo en la conversación, sino también +en el peinado, en los andares, en todo. + +--¡Qué simple eres, criatura!--dijo la Amparo volviéndose a ella--. ¿Te +figuras que eso es cierto? Clementina le tiene más sumiso que un +perrillo de lanas. Si se le antoja, le hace lamer la planta de sus pies. + +--¡Sí; lo mismo que tú a su papá!--respondió furioso Castro--¿Vosotras, +por lo visto, os habéis llegado a figurar que soy un cadete de +infantería? Pues ya veréis lo que me importa por esa señora.... + +--¿De veras?--preguntó Alcántara. + +--De veras: me voy aburriendo ya. + +Castro, previniendo una próxima ruptura con su amante, preparaba una +cama blanda a su reputación de seductor para que no sufriese +desperfecto. + +--Os enfadáis conmigo--siguió--porque llego tarde.... ¿Y León? ¿Dónde +está León? + +--León, aquí está--profirió una voz sonora detrás. + +Y el propio León avanzó hasta el medio de la estancia y se puso a +parodiar, con entonación y mímica de cómico de la legua, una zarzuela +muy conocida: + + Yo soy aquel conde de Agreda llamado, + que en lides sin cuento probó su valor. + +--Oye, nene--dijo Socorro tirándole de los faldones del frac--, tengo +que ajustarte una cuenta. + +--¡Tú también!--exclamó con afectado espanto--.¡Cielos! ¿Dónde me meteré +que no me presenten cuentas? + +Y se dejó llevar, fingiendo susto, a un rincón por su querida, que le +preguntó en voz baja: + +--Dí, babieca, ¿por qué no me has dicho que era Amparo de la partida? +¿No sabes que estamos políticas hace ya días? + +--¡Bah! ¡bah!--exclamó alzando la voz y apartándose--. En cuanto tengáis +unas copas de Jerez en el cuerpo, se van a oir los besos que os deis, +desde la calle. + +-Socorro quedó acortada mordiéndose los labios. Temía que Amparo hubiese +advertido algo. Y en efecto, la querida de Salabert les había echado una +mirada penetrante sospechando lo que hablaban, y arrugó el entrecejo: +"¡Anda, anda! ¡A buena parte iban con recaditos! ¡Como la picasen un +poco era capaz de agarrar por el moño a aquella pánfila y batirla contra +la pared!" + +La Socorro era una rubia linfática, de tez nacarada y ojos claros, un +poco romántica y un mucho susceptible. Se decía hija de un comandante y +se agarraba el derecho de despreciar a sus compañeras nacidas del seno +de la plebe. Era más instruída que ellas porque leía todos los +folletines que le venían a las manos: cuidaba de no decir palabras feas: +no solía emplear tampoco locuciones flamencas. Tenía alguna más edad que +la Amparo y la Nati. + +--A la mesa, a la mesa--dijo Alcántara--. Estas óperas alemanas me +excitan un hambre de lobo. + +Levantáronse todos del asiento y se aproximaron a la mesa, mientras +Castro hacía sonar el timbre para avisar al mozo. El conde de Agreda los +detuvo con un gesto. + +--Caballeros, hay aquí dos princesas que han reñido por cuestiones +diplomáticas que no nos incumben. ¿Opinan ustedes que se den un beso +antes que nos sentemos? + +--Que se lo den: que se lo den--exclamaron los tres hombres y Nati, +mirando a la Socorro y Amparo. + +Esta se encaró furiosa con León. + +--¡Ja, ja!... Chica, no empieces ya a soltar gracias porque nos va a +hacer daño la cena. + +La Socorro se hizo la indiferente inspeccionando la mesa. + +--Que se besen--volvió a decir el coro. + +--Oíd, preciosos, ¿nos habéis traído para reiros de nosotras o a darnos +de cenar?--dijo la Amparo cada vez más irritada. + +Castro trató de calmarla. + +--No hay motivo para enfadarse, Amparito. León, lo mismo que yo y todos +los demás, desearíamos que los que nos sentemos a cenar fuésemos buenos +amigos. Si hay algún resentimiento debe olvidarse, sobre todo si, como +presumimos, no ha sido por cosa grave. + +--¡Que se besen!--gritaron con más fuerza los comensales. + +No hubo más remedio. Castro y Alcántara se apoderaron de la Amparo, +Ramón y el conde de la Socorro y las fueron aproximando casi a viva +fuerza, no sin que ambas protestasen, sobre todo Amparo, que se defendía +con energía. Al cabo concluyó por reirse. + +--¡Pero esto es estúpido! ¿Qué mosca os ha picado? + +Y acercándose con decisión a Socorro, le dió un beso sonoro en la +mejilla. + +--Besémonos, hija, porque si no temo que a estos chicos simpáticos les +dé un ataque de nervios. + +La Socorro le pagó el beso con otro más tímido, manifestándose reservada +y circunspecta. + +--Bueno, ahora dejadme calentar un poco, que estoy aterida--dijo +sentándose al lado de la chimenea, tan cerca que, por milagro, no ardía. + +Se tostó por delante y por detrás, en tal forma, que, cuando Rafael fué +a coger la silla, quemaba. + +--¡Qué atrocidad! Mirad, chicos, cómo ha dejado Amparo la silla. + +Todos pusieron las manos sobre ella y se admiraron. + +--¡Cómo tendrá esa mujer el cuerpo! Vamos a verlo--dijo Castro avanzando +hacia ella. + +--¡Eh, niño, alto! que yo soy de mírame y no me toques.... Bueno, si +queréis tocad la espalda--añadió generosamente. + +Y uno tras otro fueron poniendo la palma de la mano en la espalda de +aquel hermoso animal que, efectivamente, casi quemaba. + +--Ahora vais a ver cómo me las compongo con los boquerones--dijo +sentándose--. Porque supongo que te habrás acordado de mí--añadió +levantando la vista hacia Pepe Castro. + +Este hizo una señal afirmativa y empujó suavemente a Manolito Dávalos +para que se sentase al lado de su ex querida. Era curioso ver la extraña +turbación que se apoderaba del tocado marqués cuando se ponía cerca de +la Amparo. Esta mujer le fascinaba de tal suerte que se mostraba +confuso, ruborizado, sin saber qué decir ni hacer. Los compañeros, que +lo sabían, mirábanle con disimulo y enviaban sonrisas y guiños a la +joven, la cual adoptaba un continente protector, maternal, con él. Se +reía como los demás de aquella extraña y furiosa pasión; pero en el +fondo se sentía halagada por ella. + +Rafael Alcántara, que ya había pellizcado en todos los platos de +entremeses, volvió a gritar: + +--Señores, que venga por Dios esa cena, porque voy a pillar una +indigestión de aceitunas. + +Acomodáronse todos, al fin. Dos mozos comenzaron a servir los platos. +Amparo desdeñó el _consommé_; pero cuando trajeron unos filetes de +_boeuf macédoine_ se colmó de tal modo el plato que los amigos +comenzaron a darse de codo y a reir. + +--¡Ah! ¿vosotros pensáis que soy una niña tísica de las que cantan _La +Stella confidente_?... ¡Ya veréis, ya! + +Rafael sacó la conversación del duque de Requena, pero la Amparo cortó +las bromas. + +--Vamos, dejadle en paz. Ya que paga, que se divierta el pobre como +pueda. + +Aunque todo el mundo sabía que tenía esclavizado al archimillonario, no +gustaba que se rieran a su costa. Del duque pasaron a su hija. Rafael +contaba pormenores terribles, repugnantes. Las mujeres se ensañaron con +ella vengándose de su hermosura, su elegancia y su orgullo. Castro, en +vez de acudir a la defensa, contentóse con sonreír discretamente y +exclamar con negligencia: + +--¡No sabéis lo que decís! + +Aquella sonrisa, aquel tono superior y desdeñoso, querían sin duda +significar que era ridículo hablar de las interioridades de Clementina +en presencia de él. Pusiéronse sobre el mantel las honras de otra +porción de señoras y caballeros. Entre copa y copa de _borgoña_, entre +bocado y bocado de salmón con mayonesa quedaron todas perfectamente +arregladas. Manolito no terciaba en la conversación. Feliz con sentir el +traje de Amparo rozando con sus piernas, echándole de vez en cuando +miradas intensas de apasionado deseo, acudiendo a servirla con solicitud +de esclavo medroso, se apretaba a veces más de la cuenta contra su +ídolo, acometido de rabiosa pasión. Cuando esto sucedía, el ídolo le +arrimaba por debajo de la mesa crueles taconazos y pellizcos que le +volvían a la razón. Fuera de esto se mostraba amable con él, le trataba +como a un niño, le daba bocaditos del plato en que ella comía y le hacía +mimos cogiéndole la barba con la punta de los dedos. Pero el pobre, +antes de terminar la cena, se vió acometido de un golpe de tos; se puso +rojo; quería echar, con grandes esfuerzos de su cuerpo, algo que no +acababa de salir. Este algo era nada menos que una sarta de rails de +ferrocarril que al loco marqués se le antojaba que tenía dentro del +cuerpo. Los demás, que sabían de esta alucinación, sonreían con +expresión de lástima y burla. Rafael Alcántara exclamó cínicamente: + +--¡Dale, dale, que es lagarto! + +El pobre Manolo se volvió hacia él, sudoroso, encendido, y le dijo con +acento de reproche: + +--Si tú te encontrases como yo, no te reirías, Rafael. + +--¡Tiene razón, tiene razón!--exclamó la Amparo indignada--.Vaya una +gracia, burlarse de un amigo enfermo. + +Y para indemnizarle de aquel agravio le ayudó a sentarse en un diván, le +limpió el sudor con su pañuelo y le dió unos cuantos besos. Luego vino a +sentarse de nuevo y siguió devorando lo que le ponían delante. Llegó el +turno a los boquerones preparados expresamente para ella. Era uno de los +gustos plebeyos que conservaba. Tantos engulló, que excitó la admiración +y la risa de los comensales. Socorro dijo, sin embargo, por lo bajo a su +querido, "que daba asco verla comer". Creía de buen tono padecer de +dispepsia y comer poco. Amparo remojaba los bocados con tantos y tan +formidables sorbos de _borgoña_, que dejaba siempre la copa temblando. +Comía y bebía como un labrador en día de boda, y hacía gala de ello. + +Ramoncito no se hallaba en disposición de experimentar los goces de la +nutrición animal. Dijo que había tomado chocolate en casa de Osorio; +pero no era cierto. Lo que había tomado era veneno, con los obsequios +que su amigo, el conde de Agreda, tributó por más de una hora a +Esperanza. + +--Oye, feo, ¿por qué no comes?--le dijo Amparo volviéndose de repente +hacia él--. ¿Es verdad que la chiquilla de Calderón no te hace caso? Te +doy la enhorabuena, hijo, porque debe de tener mucho humor herpético. + +Maldonado, que estaba ya desabrido con ella desde la frase de la tarde, +se puso encendido. Conteniéndose a duras penas le dijo con voz ronca: + +--Lo que te prevengo seriamente es que no vuelvas a ocuparte delante de +mí de esa niña.... + +Amparo le miró fijamente con aire de desafío. + +--¿Y por qué, rico mío? + +--Porque las mujeres como tú no pueden hablar de ciertas cosas sin +profanarlas--dijo temblando de cólera el concejal. + +--¡Ja, ja! Abrid los balcones, chicos, porque este chavó tiene +calor--dijo con risa sarcástica; y enfureciéndose de pronto:--¡Mira, +niño, no me vengas con infundios! Tú eres un mamarrachillo y ella un +saco de pus. ¿Lo oyes bien? + +La noble faz de Ramoncito se descompuso al escuchar estas pesadas +palabras. Todo su cuerpo se estremeció de furor. No se sabe qué acto +bárbaro e insano hubiera realizado a no sujetarle Castro por la manga +del frac, diciéndole: + +--Déjala, hombre. ¿No ves que tiene ya mucho alcohol en la cabeza? + +Castro tenía del otro lado a la Nati. Sin saber por qué razón, pues +nunca le había sido muy simpática, le dió toda la noche por servirla y +requebrarla en voz baja. Cuando se puso un poco alegre, le dijo a +Alcántara que estaba del otro lado: + +--Con tu permiso, Rafael, voy a dar un beso a Nati. + +Y se lo dió sin aguardar respuesta. + +Rafael no hizo maldito el caso. Poco después volvió a decir: + +--¿Permites, Rafael? + +Y ¡zas! le encajó otro beso. La bromita le pareció tan bien, que no se +pasaban cinco minutos sin que la repitiese. Nati la encontraba +deliciosa; se reía, presentando la mejilla a los labios del hermoso +salvaje. Rafael, al principio, también la encontró graciosa y respondía +gravemente a la pregunta de su amigo: + +--Lo tienes. Pene, lo tienes. + +Pero al cabo fué pareciéndole pesada, y entre bromas y veras concluyó +por decirle: + +--Basta, Pepe; no abuses del físico. + +A los postres, el mozo les dijo que un señorito que cenaba en un +gabinete próximo con una señora, bebía una copa de _champagne_ a su +salud. + +--¿Quién es ese señorito? ¿Le conoces? + +El mozo sonrió discretamente. + +--Me ha prohibido decir su nombre. + +--¿Es un amigo? + +--Sí, señor conde: es un amigo. + +--Pues allá voy--dijo León. + +Y salió de la estancia. A los pocos instantes volvió a entrar con +Alvaro Luna y su querida la Conchilla. Les hicieron una ovación. Rafael +se adelantó con la copa en la mano y cantó: + + --Murió Alvarito, + Dios le tenga en gloria; + Bebamas una copa a su memoria. + +Hizo gracia la ocurrencia porque Alvaro se había batido por la tarde. +Pepe Castro le abrazó. + +--Ya sabíamos que habías salido bien. ¿Has pinchado al coronel? + +--Sí, en un brazo. + +--¿Cómo fué eso? + +--Verás tú.... + +Y le contó los pormenores del lance. Todas se acercaron para escuchar. +El coronel se había levantado los pantalones al llegar al jardín y se +había remangado la camisa como un carnicero. Atacó furiosamente; pero se +fatigaba en seguida, como hombre obeso que era y algo tocado del +corazón. Descansaron seis veces. Al fin, harto ya de tanto bregar, le +había tirado con decisión una estocada al pecho amagándole antes un tajo +a la cabeza. No tuvo tiempo más que a poner delante el brazo izquierdo, +que quedó atravesado. + +--Creí que le había matado, porque cayó redondo al suelo. + +--Así, así. No hay cosa más ridícula que andar dibujando tajos en el +aire y haciendo ruido con los sables como en el teatro. Un buen golpe +recto, partiendo de la inmovilidad, ¡esa es la manera de concluir +pronto! + + --Murió Alvarito, + Dios le tenga en gloria; + Bebamos una copa a su memoria. + +volvió a cantar Rafael con voz engolada levantando la copa de +_champagne_. + +--Vamos, a este chavó ya se le ha subido San Telmo a la gavia--dijo la +Amparo. + +Pepe y Alvaro sonrieron y continuaron comentando el lance. Los demás, +menos Conchilla, les fueron dejando; se pusieron a charlar con +animación, trincando a la vez de lo lindo. Rafael estaba empeñado en que +Ramoncito les contara sus amores. ¿Se había declarado ya a la hija de +Calderón? ¿Le había dado esperanzas? La verdad es que la niña no +encontraría, por mucho que buscase, partido tan ventajoso como el de +Ramoncito, un muchacho formal, en buena posición, con un porvenir en la +política.... + +Aunque Alcántara parecía que hablaba en serio y expresaba las mismas +ideas que al propio Ramoncito le bullían constantemente en la cabeza, +éste recelaba, y con razón, de su buena fe. Además, la presencia de +aquellas mujeres, y más especialmente la de León, le molestaba mucho. +Rechazó, pues, con mal humor todas las instancias que le hicieron para +que abriese su pecho, y les rogó, muy fruncido y encrespado, "que +hiciesen el favor de no romperle más la cabeza". Con esto desistieron de +reirse a su costa y la emprendieron con Manolita Dávalos. El joven +marqués, desde un diván donde yacía solitario, contemplaba sin pestañear +en extática adoración a su ex querida. + +--Ven acá, Manolito; acércate un poco, hombre--le dijo León. + +--¿Para qué?--preguntó el marqués aproximándose con semblante +avergonzado. + +--Para que charlemos un poco.... Y para que estés cerca de lo que más +quieres.... Haces bien en estar enamorado de esta barbiana. Todo se lo +merece. No hay en Madrid una mujer que le ponga el pie delante en +hermosura, en garbo, en salero.... ¡Qué ojos! ¡qué cejas! ¡qué boquita +de rosa!... ¡Hasta las orejas! ¡Mira qué primor de oreja!... Me las +comería cada una de un bocado.... ¡Uy! ¡uy! ¡uy! + +Nati le había echado un feroz pellizco en el brazo. + +--Para que no vuelvas a echar piropos a nadie delante de tu mujer--dijo +medio en serio, medio burlando. + +--Chico, si me hubieses dicho todo eso por la mañana me hubiera durado +todo el día--le dijo Amparo riendo--. Pero ahora ... ya ves, nos +dormiremos en seguida.... + +--Pero vamos a ver. Amparo--manifestó Rafael afectando seriedad--. ¿Por +qué has dejado a Manolo, un chico joven, simpático, de las primeras +familias de España, por un tío asqueroso, viejo, baboso como Salabert? + +El chiflado marqués hizo un gesto de contrariedad. + +--Déjanos en paz, Rafael. + +Amparo, poniéndose seria también, le contestó: + +--Yo no le he dejado. Nos hemos dejado mutuamente, por conveniencia de +ambos. No dirá él que yo le he despedido.... + +Manolo asintió con la cabeza por no contrariar a su ídolo, aunque otra +cosa le constase. + +--Pues es una lástima, porque él sigue más chalao por ti que nunca.... Y +tú, aunque aparentes lo contrario, creo que algo te queda allá en el +fondo. + +León se mordió los labios para no soltar el trapo. + +--Mira, tú, niño--expresó la Amparo con tono y ademanes persuasivos--; +vosotros nos juzgáis peores de lo que somos. Yo no diré que algunas +veces no obremos por capricho, y que no seamos ligeras e interesadas.... +Pero hay ocasiones en que las circunstancias nos arrastran. Una mujer se +pone en tren de vestir con elegancia, de tener palco en los teatros, de +gastar coche, y llega a acostumbrarse a estas cosas como vosotros a +fumar y tomar café. Llega un día en que si quiere dar gusto a su +corazón, va a verse privada de todo esto, y a caer en la miseria. Tú +comprenderás que se necesita mucha virtud y más amor que el de Romeo y +Julieta para echarlo todo a rodar y sacrificarse a vestir de percal otra +vez y a vivir en una buhardilla. Chico, por lo mismo que nosotras hemos +conocido bien la pobreza, sabemos mejor que vosotros lo agradable que +es. Yo me he comprometido con Salabert porque tiene mucho dinero y puede +satisfacer todos mis caprichos. No necesitaba decírtelo.... Por lo +demás, si fuera a dar gusto a mi corazón demasiado sabéis, y demasiado +lo sabe él, que yo nunca he querido a nadie de verdad más que a Manolo. + +Escuchando estas palabras, al loco marqués se le arrasaron los ojos de +lágrimas. Tomó la mano de su ex querida y la besó con la misma devoción +y ternura que una reliquia. León se levantó de prisa porque no podía +tener la risa en el cuerpo. Las mujeres, siempre compasivas con los +extravíos de la pasión por ridículos que sean, le contemplaron con +curiosidad y lástima. Sólo Rafael permaneció grave. + +--Francamente, no puedo presenciar ciertas escenas sin conmoverme--dijo +levantándose de la silla afectando una tristeza que hizo sonreír a la +misma Amparo. + +Justamente en aquel momento, Alvaro Luna se despojaba del frac para +mostrar a Castro y a su querida una pequeña herida que el sable del +coronel le había hecho. Rafael, León, Nati, Ramoncito y Manolo Dávalos +se acercaron. El noble salvaje se remangó la camisa y dejó ver el +antebrazo, donde había una señal roja bastante larga. + +--Diablo; ha sido un golpecito regular--dijo Castro. + +--Un planazo--manifestó Alvaro. + +--No; más bien parece que ha sido con el corte. Lo que hay es que +pegando enteramente a plomo y no tirando un poco del sable al mismo +tiempo, el corte suele embotarse. Por eso no ha rajado la piel, y en vez +de herida resultó contusión. + +Conchilla, que miraba el brazo de su amante con tristeza y sobresalto, +se precipitó al fin sobre él y le besó la cicatriz con transporte, sin +importarle las risas y las cuchufletas que esto produjo. + +Amparo y Socorro se habían quedado sentadas al lado de la mesa, una +frente a otra. Si se ha de decir la verdad, Amparo, naturaleza violenta, +irascible, sin pizca de imaginación y de inteligencia limitadísima, +habíase olvidado enteramente del desabrimiento que con la Socorro había +tenido; le dirigía la palabra con la misma confianza y desenfado que +antes. Mas ésta, porque su carácter fuese más receloso y susceptible, o +porque el vino la privase del juicio, o por ambas cosas a la vez seguía +mostrándose taciturna y hostil hacia su amiga. Respondía con marcada +frialdad a sus observaciones y hasta algunas veces se advertía en sus +labios cierto gesto de desdén. La Amparo, que no tenía un temperamento +observador, concluyó sin embargo por observarlo. + +--Oyes, chica, ¿qué es lo que tienes? ¿Te dura todavía el enfado? + +--¿A mí? ¡Ca! Yo no puedo enfadarme contigo. + +Estas palabras parecían un testimonio de cariño y confianza. Sin +embargo, las pronunció en un tono tan extraño, que la Amparo se la quedó +mirando fijamente antes de replicar. + +--Pues hija--dijo al cabo--, yo te confieso que puedo enfadarme con +todo el mundo y contigo también si me llegases a hacer alguna ofensa. + +--Pues yo, contigo, no--replicó con una sonrisa particular la Socorro. + +Amparo volvió a mirarla fijamente y con sorpresa. + +--¿Qué quieres decir con eso, que me desprecias? + +--Lo que tú quieras--profirió con el mismo gesto de desdén. + +Una arruga profunda apareció en el entrecejo de Amparo; señal de +tormenta. + +--Mira, chica, tengamos la fiesta en paz. Te vas haciendo muy picante y +ya sabes que tengo muy poca paciencia--dijo con voz sorda. + +--De lo que menos caso hago yo es de tu paciencia, hija mía. Te he +venido a decir bien claramente que no quiero trato contigo. Al parecer, +no quieres acabar de entenderlo. Tú y yo no hemos mamado la misma leche +ni hemos tenido los mismos principios. Por eso no nos entendemos. Si +algún resentimiento tienes conmigo, como yo jamás te he tenido miedo +ninguno, podemos resolverlo cuando quieras. Mira, aquí traigo este +juguete para castigar a los desvergonzados. + +Al mismo tiempo sacó del bolsillo una llave inglesa y la puso sobre la +mesa. + +Verla Amparo, apoderarse de ella con ímpetu feroz, y dar un terrible +golpe en la cara a su dueña, fué instantáneo. La Socorro cayó de la +silla soltando cuatro chorros de sangre por los cuatro agujeros que los +pinchos del instrumento la hicieron. El susto, para los que allí estaban +fué grande, pues no habían advertido la disputa. Todos corrieron +presurosos a levantar a la herida. Hubo unos instantes de confusión en +que nadie se daba cuenta de lo que en realidad había pasado. La Amparo +se había puesto terriblemente pálida y aún murmuraba sordamente +denuestos. En cuanto León Guzmán averiguó, viendo en sus manos la llave, +lo que había pasado quiso arrojarse sobre ella, y lo hubiera hecho +faltando a lo que se debe un caballero, si Pepe Castro y Rafael no le +hubieran sujetado. No pudiendo realizar sus propósitos comenzó a +increparla. + +--¡Esto es una infamia! ¡Una vileza! ¡Es la acción de un asesino! Desde +aquí debes ir a la cárcel, porque has cometido un delito. + +Los mozos, que habían acudido a los gritos, viendo tanta sangre y oyendo +las palabras del conde, se dispersaron. Alguno de ellos bajó al café a +dar parte a un inspector de policía que allí estaba el cual se presentó +inmediatamente: otros corrieron a avisar a un médico. Subieron dos. La +herida era de importancia y de consecuencias, porque quedarían señales +en el rostro. Ordenaron que llevasen acto continuo a la enferma a la +casa de socorro. Allí no disponían de medios para la cura. El inspector +manifestó que se veía en la necesidad de conducir la agresora a la +prevención y tomar el nombre de los presentes. Entonces todos +intervinieron con ruegos para que dejase a la Amparo libre, +respondiendo ellos de las consecuencias. El inspector se negó +resueltamente. Lo único que podía hacer era conducirla al Gobierno civil +en vez de la prevención y detener el parte al juzgado algún tiempo. +Aunque casi todos pertenecientes a familias muy distinguidas, ninguno de +los presentes era un personaje político (con paz sea dicho de Ramoncito) +que pudiese desviar ni contener el curso de la justicia. Pero el duque +de Requena sí lo era. Por eso Rafael le dijo en voz baja a la Amparo: + +--Mira, chica, lo mejor que puedes hacer es pasar un aviso a Salabert. +Si no, estás perdida. + +--Ya se habrá acostado. ¿Te encargas tú de llevárselo? + +El perdulario vaciló un instante, pero al fin se decidió a prestarle +aquel servicio, contando sacar de él buen partido. + +La herida fué conducida a la casa de socorro en el coche de Pepe Castro, +acompañada por León y un guardia. Amparo fué al Gobierno civil en su +propio carruaje, con el inspector y Manolito Dávalos, que se lo pidió a +éste por favor con lágrimas en los ojos. Alvaro Luna, la Conchilla, +Nati, Pepe Castro y Ramón les prometieron seguirlos inmediatamente y +acompañar a la hermosa agresora en su odisea. Pero ya a la puerta de +Fornos hubo deserciones. Alvaro declaró que le dolía un poco el brazo y +que iba a curárselo. Conchilla, como es natural, le acompañó. La Nati, +con Castro y Ramón, siguieron a pie hasta el Gobierno. Una vez allí, +antes de entrar celebraron consejillo. Ramoncito presentaba algunas +dificultades. El era concejal y no podía "meterse en ruidos", máximo +cuando las relaciones del Gobernador con el Ayuntamiento venían siendo +un poco tirantes. Por su parte. Castro declaró lacónicamente que todo +aquello era ridículo. Naturalmente, siendo ridículo ¿qué iba a hacer un +hombre como él allí? Además, anunció que tenía sueño y éste era ya un +argumento sobradamente poderoso sin necesidad del primero. La Nati tal +vez hubiera desistido también de subir; pero se creía en la obligación +de aguardar a Rafael. + +En una habitación bastante sucia del Gobierno esperaban la Amparo y +Manolito Dávalos cuando Nati se les juntó. El maníaco marqués estaba tan +tembloroso, tan desencajado y lívido como si sobre él pesase una +terrible desgracia. Su confusión y dolor se aumentaron cuando Amparo le +ordenó marcharse. No convenía que le viese Salabert allí. Rogó con los +mayores extremos que le permitiese aguardar el fin de la aventura; pero +fué en vano. No pudiendo conseguirlo salió al cabo de la estancia, pero +fué para rondar por los alrededores del edificio como un perro fiel. +Pocos momentos después, la Amparo fué llevada al despacho de uno de los +oficiales, que la recibió sin miramiento alguno, sin levantarse del +sillón y hablándola en un tono autoritario que la produjo gran +irritación. La bilis se le revolvió en el estómago. En poco estuvo que +no se desvergonzase con aquel mequetrefe; pero el temor de la cárcel la +contuvo. Sin embargo, a pesar de su paciencia, no estuvo en mucho que +fuese. Si no llegan a la sazón el duque de Requena y Rafael hubiera sido +más que probable. + +Salabert entró resoplando como de costumbre. A este resuello debía, +quizá, parte del respeto que en todas partes inspiraba. Sólo un hombre +con cien millones de pesetas de capital se podía autorizar tanto +resoplido y escupitajo. El oficial se turbó un poco a su vista. El +banquero, con la perspicacia que le caracterizaba, supo aprovechar este +predominio. + +--¿De qué se trata, eh? Disputas de chicas.... Algunos golpes.... Nada +entre dos platos.... Esto se arregla en dos segundos.... Tú, chiquita, a +la cama.... Mañana le darás un beso; la regalarás un brazalete.... Todo +arreglado, todo arreglado--comenzó a gruñir con el desenfado del que +está en su casa. + +El oficial apenas tuvo valor para murmurar: + +--Señor duque, tendría mucho gusto en complacerle ... pero mi +obligación.... + +--A ver, ¿dónde está Perico? ¿Anda por ahí Perico?--preguntó con el +mismo despotismo. + +--El señor Gobernador se ha retirado ya--manifestó el oficial. + +--Pues el secretario.... ¿Dónde está el secretario?... A ver, el +secretario. + +Condujéronle a su despacho y se encerró con él. Al cabo de unos minutos +salió con las mejillas un poco más amoratadas. El secretario le despidió +a la puerta con una fina sonrisa burlona. La Amparo se acercó y le +preguntó: + +--¿Está arreglando el asunto? + +--Por ahora, sí--respondió mordiendo el sempiterno cigarro. + +--Pues quiero irme en tu coche--dijo, bajando la voz. + +La fisonomía del banquero se oscureció. + +--Demasiado sabes que no puede ser. + +--¿Que no puede ser?... Ahora verás.... Dame el brazo.... En marcha. + +Y cogiéndose con fuerza de su brazo le empujó hacia la escalera seguido +de Nati y Rafael entre las miradas atónitas del oficial, del inspector y +de los tres o cuatro empleados que allí había a tales horas. + +Una vez en la calle, la hermosa tirana ofreció su coche a Nati y Rafael, +y se metió sin vacilar en el del duque, que la siguió taciturno pero +sumiso. Los nervios de la antigua florista se desataron así que se vió a +solas con su querido. Las palabras más soeces del repertorio de los +cocheros de punto brotaron a sus labios temblorosos. Pateó, juró, +rechinó los dientes, profirió mil estúpidas amenazas. Por último, +cogiendo al banquero por la solapa de su gabán de pieles, le dijo +atropellándose por la ira: + +--Por supuesto; esos dos puercos, el empleado y el inspector, quedarán a +escape cesantes. + +--Veremos, veremos--respondió el duque, inquieto y confuso. + +--Ya está visto. Hasta que me traigas su cesantía no te presentes en mi +casa, porque no te recibo. + + + + +IX + +#Los amores de Raimundo.# + + +La nueva aventura amorosa de Clementina se desenvolvía de un modo tan +pueril como grato para ella. Después de aquella inoportuna vuelta de +cabeza, que tanto la había avergonzado, se guardó bien, durante algunos +días, de mirar hacia atrás, aunque el saludo que enviaba a Raimundo +fuese cada vez más expresivo y afectuoso. El capricho (por no darle +mejor nombre, pues no lo merecía) fué echando, no obstante, tanta raíz +en su imaginación, que concluyó por volverse otra vez; al día siguiente +también; al otro igual, encontrando siempre los gemelos del joven +clavados sobre ella. Por fin, un día se volvió desde la esquina y le +hizo un nuevo saludo con la mano. + +"Vamos, he perdido la vergüenza", murmuró después poniéndose colorada. Y +tan verdad era, que desde entonces no pasó otra vez sin hacer lo mismo. + +Pero aquella situación, aunque graciosa y original, iba pareciéndole +pesada. Su temperamento fogoso no le permitía gozar jamás con +tranquilidad del presente, la impulsaba a buscar con afán un más allá, a +precipitar los acontecimientos, aunque muchas veces, en lugar del placer +apetecido, quedase envuelta en los escombros del alcázar que su fantasía +había levantado. En esta ocasión, sin embargo, tenía mejores motivos que +otras veces para desear salir de ella. Era tan falsa, que tocaba en los +lindes de lo ridículo. A solas consigo misma solía confesárselo. + +"La verdad es que, bien mirado, yo le estoy haciendo el oso a ese +muchacho. Parezco una dama de la isla de San Balandrán." + +Mas, aunque todos los días se proponía dar un corte a aquella aventura +no saliendo más a pie, o cruzando por delante de la casa de Raimundo sin +levantar la mirada o, a todo más, dirigiéndole un saludo frío, es lo +cierto que no tenía fuerza de voluntad para llevar a cabo su propósito. +Ni siquiera para dejar de enviar el consabido adiós desde la esquina. +Una cosa la preocupaba sobremanera. Y es que el joven, viendo las +claras señales que ella daba de arrepentimiento, las pruebas un tanto +humillantes de su simpatía hacia él, no se apartase de la obediencia, no +la siguiese jamás ni buscase ocasión de encontrarse con ella en el +paseo. Esto, a la larga, iba irritando su amor propio. Parecía que aquel +señor tomaba con demasiada afición el papel contrario. Pensando en esto, +algunas veces llega a encolerizarse. Mas al cruzar de nuevo por delante +de él le veía tan risueño, tan feliz, con tales deseos de saludarla, que +el negro fantasma de la soberbia se desvanecía y entraban de nuevo en su +pecho a torrentes la simpatía y el caprichoso deseo de amar y ser amada +de aquel niño. + +¿En qué pararía todo aquello? En nada probablemente. Sin embargo, hacía +lo posible por que siguiese adelante y cuajase; no cabía duda. Al ver +paralizado su deseo por causas que no podía definir claramente, crecía y +se transformaba poco a poco en áspero apetito. Una tarde en que el +desencanto y la amargura habían invadido su pecho en que iba pensando +seriamente, al caminar por la calle de Serrano, en abandonar por +completo aquella ridícula aventura, al pasar por debajo del mirador +después de haber saludado al joven, sintió caer sobre ella un puñado de +flores deshechas. Levantó la vista y le envió una afectuosa sonrisa de +reconocimiento. Aquella lluvia refrescó su alma, reanimó su desmayado +capricho. Entonces se puso a buscar con afán un medio de acercarse +nuevamente a Raimundo. Pensó en escribirle pidiéndole perdón de su +visita y sus palabras severas; pero ya era tarde para ello. Después +imaginó que acaso entre sus amigos, particularmente entre los +periodistas, hubiese alguno que le conociera y por el cual le podía +enviar un recado de atención. Lo desechó como peligroso. Hasta se le +pasó por la cabeza hacerle seña para que bajase y darle una explicación +de palabra; pero tampoco osó hacerlo. Era demasiado humillante. + +La casualidad vino en su ayuda resolviendo el asunto a su placer, cuando +menos lo pensaba. Una noche se encontraron en el teatro de la Comedia. +Raimundo, que transcurrido el año de luto solía ir de vez en cuando, +estaba con su hermana en las butacas. Ella ocupaba un palco bajo frente +a ellos. Se saludaron cariñosamente, y durante largo rato hubo entre el +joven y la hermosa dama un tiroteo de miradas y sonrisas que llamó +extremadamente la atención de Aurelia. + +--¿Pero, qué es esto? ¿Has vuelto a hablar con esa señora? + +--No. + +--Entonces, ¿qué significa tanta sonrisa? Parecéis amigos íntimos. + +--No sé--replicó el joven algo confuso--. Se manifiesta muy afectuosa +conmigo. Quizá suponga que me ha ofendido cuando fué a casa y quiera +desagraviarme. + +En el primer entreacto Aurelia recibió un hermoso ramo de camelias que +le trajo una florista. + +--De parte de aquella señora que está en el palco número once. + +La niña alzó los ojos y vió a Clementina que la miraba risueña. Los dos +hermanos dieron las gracias con fuertes cabezadas. Aurelia se puso muy +colorada. + +--¿No te parece--le dijo su hermano--que debo subir a dar las gracias a +esa señora? + +Era natural. Raimundo, cuando bajó el telón por segunda vez, la dejó por +unos instantes sola y subió al palco de la dama. Una sonrisa feliz +iluminó el semblante de ésta al ver al joven en la puerta. Le recibió +como a un antiguo amigo; le mandó sentarse a su lado; entabló con él +plática reservada, dejando en completo abandono a su obligada compañera +Pascuala. Por fortuna para ésta no tardó en llegar Bonifacio, que no +tomaba jamás butaca cuando sabía que la familia de Osorio tenía palco en +algún teatro. + +--Veo con satisfacción que no me guarda usted rencor--le dijo en voz +baja dirigiéndole una larga mirada insinuante--. Hace usted bien. Eso +prueba que tiene usted corazón y talento. Le confieso con toda +ingenuidad que me equivoqué de medio a medio en la apreciación de su +conducta y su persona. Es tan cierto esto que cuando salí de su casa de +buena gana me hubiera vuelto a pedirle a usted perdón.... Si no de +palabra, con los ojos y el gesto debió usted comprender que se lo he +pedido después muchas veces.... + +Todavía le dió otros tres o cuatro pases superiores, de verdadero +maestro, con los cuales arregló la cabeza al pobre Raimundo, esto es, le +dejó inmóvil, confuso, fascinado, como ella le quería, en suma. Al mismo +tiempo explicó con habilidad aquellas manifestaciones de simpatía un +poco extrañas cuyo recuerdo la avergonzaba. + +Sin dejarle tiempo a reponerse le preguntó con interés por su hermanita, +por su vida, por sus mariposas. Raimundo contestaba a sus preguntas con +sobrado laconismo, no por frialdad, sino por su falta de mundo. Pero +ella no se desconcertaba. Seguía cada vez más cariñosa envolviéndole en +una red de palabritas lisonjeras y de miradas tiernas. Cuando más +embebida y aun puede decirse entusiasmada se hallaba reconquistado a su +juvenil adorador, he aquí que aparece en el pasillo de las butacas Pepe +Castro, correctamente vestido de frac, las puntas del bigote engomadas, +finas como agujas, los bucles del cabello pegados coquetamente a las +sienes, el aire suelto, varonil, displicente. Derramó primero su mirada +fascinadora, olímpica, por las butacas, dejando temblorosas y subyugadas +a todas las niñas casaderas que por allí andaban esparcidas: después, +con arranque sereno como el vuelo de un águila, alzóla al palco número +once. No pudo reprimir un movimiento de sorpresa. ¿Con quién hablaba +Clementina tan íntimamente? No conocía a aquel joven. Le dirigió sus +diminutos gemelos. Nada, no le había visto en su vida. Clementina, que +advirtió la sorpresa de su amante, después de responder al saludo +redobló su amabilidad con Raimundo, volviéndose enteramente hacia él, +acercando el rostro para hablarle, haciendo mil monerías destinadas a +llamar la atención del noble salvaje y a preocuparle. Sentía un goce +maligno en ello. Castro había llegado a serle indiferente. Dirigió éste +por largo rato los gemelos a Raimundo de un modo impertinente y hasta +provocativo. Nuestro joven le pagó con algunas inocentes miradas de +curiosidad, porque no tenía el honor de conocer al terror de los +maridos. + +Comprendiendo que su hermana estaría impaciente, aunque desde el palco +no la perdía de vista, se alzó de la silla para despedirse. + +--Seremos amigos ¿verdad?--le dijo la hermosa dama reteniéndole por la +mano--. Muchos recuerdos a su hermanita. Necesito darle una satisfacción +de aquella brusca y extraña visita, y se la daré. Dígale usted que uno +de estos días la voy a sorprender en medio de sus faenas caseras.... Me +interesan ustedes muchísimo, dos hermanitos tan jóvenes viviendo +solos.... Adiós, Alcázar: lo dicho. + +Cuando bajó del palco un poco aturdido y se sentó de nuevo al lado de +Aurelia, le dijo ésta: + +--¡Qué hermosa es esa señora!... Pero yo sigo creyendo que no se parece +a mamá. + +Raimundo, que no se acordaba en aquel momento de tal parecido, sintió un +leve estremecimiento y balbució: + +--Pues yo le encuentro un cierto aire.... + +Ahora ya no era más que aire. El joven comenzaba a sentir +remordimientos. La impresión que Clementina le causaba no era la misma +de respetuosa devoción que antes de haber trabado de tan singular manera +conocimiento con ella. + +Pepe Castro, así que le vió en las butacas, comenzó a mirarle con fijeza +tratando sin duda de analizarle. Como quiera que aquel muchacho rubio no +pertenecía a la elevada sociedad que él frecuentaba, pasósele por la +imaginación (porque tenía imaginación y todo), que bien pudiera ser el +mismo perseguidor de quien tanto se había quejado en otro tiempo +Clementina. Como es natural, esta sospecha no le excitó a mirarle con +más simpatía. Raimundo estaba tan atento a contemplar el palco de la +señora de Osorio, que no reparó en la provocativa insistencia del +tenorio. Este, cansado al fin, subió a saludar a su querida. Sentóse a +su lado, en la misma posición que un momento antes había estado +Raimundo, quien al verle de esta suerte sintió un extraño malestar, +cierta vaga tristeza que no trató de definir. Sin embargo, observó que +la dama estaba muy risueña y el gallardo caballero muy serio, y que a +ella no le faltaba tiempo para echar frecuentes miradas a las butacas, +lo cual ponía al otro cada vez más enfurruñado y sombrío. + +--¿Has reparado cómo te mira esa señora?--preguntó Aurelia a su +hermano--. Parece como si le gustases. + +--¡Qué tontería! exclamó él ruborizándose--. ¡Vaya un buen mozo que soy +yo! Si fuese el caballero que ahora tiene al lado.... + +Aurelia protestó riendo. No; su hermano era más guapo que aquel soldado +de cromo con rosetas en las mejillas como las bailarinas. + +Cuando terminó la representación, Raimundo pudo ver, no sin cierto +sentimiento de celos, a Clementina aguardando en el vestíbulo su landó +en compañía del mismo caballero. Saludóle aquélla con tanto afecto, que +Castro, cada vez más inquieto, volvió a dirigirle una larga e intensa +mirada de análisis. + +Por espacio de algunos días el joven entomólogo esperó con zozobra que +Clementina se detuviese a la puerta de su casa y subiera a cumplir la +promesa. Sus esperanzas quedaron defraudadas. La dama cruzaba como +siempre con su pasito vivo y menudo, le saludaba cariñosamente primero, +y desde la esquina volvía a hacerle el consabido adiós con la mano. Cada +vez que salvaba la puerta, el corazón de Raimundo se encogía, se ponía +de mal humor. "Vaya, se le ha olvidado, decía para sí: no volveré a +hablar más con ella, como la casualidad no nos vuelva a juntar en algún +sitio". Empezó a ayudar a la casualidad asistiendo con más frecuencia al +teatro de la Comedia, pero no logró verla. Al teatro Real, donde +seguramente estaba, no se atrevía a ir por el temor de que pensase que +aún duraba la persecución. Por qué se le había metido en la cabeza que +había de subir a su casa precisamente a aquella hora y no a otra, no lo +podemos explicar. Lo que sí afirmaremos es que fueron inmensos su +asombro y turbación cuando una mañana Clementina se dejó entrar por la +casa. Preguntó desde luego por la señorita. Aurelia la recibió en la +sala y pasó inmediatamente recado a su hermano. Cuando éste se presentó, +la dama se hallaba instalada en el sofá charlando con el desembarazo de +una amiga que el día anterior les hubiese visitado. + +--Conste que esta visita no es para usted--le dijo sonriendo y +tendiéndole su mano enguantada. + +--No me atrevería yo a imaginarlo, señora--replicó él apretándosela +tímidamente. + +--¡Por si acaso! No le creo a usted fatuo, pero las mujeres debemos +siempre vivir prevenidas. + +En la soltura y en el tono jocoso que adoptaba se podía advertir cierta +afectación. Su voz estaba ligeramente alterada. Alrededor de los ojos +había esa palidez que denuncia siempre la emoción que embarga el +espíritu. La visita fué corta, pero en ella tuvo tiempo para lisonjear a +la niña con muchas palabras delicadas, con efusivos ofrecimientos. La +hizo prometer que iría a verla algún día. Si no le gustaba la sociedad, +que fuese por la tarde y charlarían un rato solitas. Le enseñaría su +casa y algunas labores. La orfandad y la juventud de Aurelia la +impresionaban. Ya que ella tenía la dicha de parecerse a su madre un +poco, como afirmaba Raimundo, se creía con cierto derecho a su afecto. + +--Nada; cuando usted se aburra aquí sola, se viene usted a mi casa que +está cerquita, y nos aburriremos juntas, que siempre es más llevadero. + +La pobre Aurelia, confundida por aquella amabilidad y charla +mundanales, no hacía más que sonreír. Cuando se levantó para +despedirse, dijo: + +--Queda usted encargado, Alcázar, de recordar a Aurelia su palabra. En +cuanto a usted puede hacer lo que guste. Con los sabios no me atrevo a +insistir porque se les molesta cuando menos se piensa.... + +Habiendo recobrado por completo su aplomo les hablaba en un tono amable, +protector, un poco maternal. Todavía en la escalera les entretuvo unos +momentos con su conversación desenvuelta e insinuante a la vez y les +reiteró con gracia todos sus ofrecimientos. No consintió que Raimundo la +acompañase. Se fué sola dejando una estela perfumada que éste aspiró con +más placer que su hermana. Porque Aurelia luego que cerraron la puerta +guardó silencio. A las frases de elogio que Raimundo tributó +calurosamente a la dama, asintió en un tono lacónico que le apagó los +fuegos. + +Hay que confesarlo. La impresión primera de adoración filial que +Clementina inspiró al joven entomólogo se había ido desvaneciendo poco a +poco o, por mejor decir, confundiendo con otra inclinación menos santa, +aunque guardando algo de ella. Como en todos los hombres alejados del +trato de mujeres, dedicados exclusivamente al estudio, la visión del +sexo y el reconocimiento de la ley divina del amor fueron vivos e +intensos. Al día siguiente de la visita de Clementina ya quería que +Aurelia se la pagase, manifestando por supuesto tal deseo tímidamente y +con palabras embozadas. Pero su hermana le demostró la conveniencia de +aguardar algún tiempo y él se resignó. Al fin se realizó la visita. +Aurelia pasó una tarde en el _boudoir_ de la señora de Osorio. Raimundo, +después de muchas vacilaciones, no se atrevió a ir con ella. + +A los tres o cuatro días se presentó de nuevo Clementina en casa de los +jóvenes a convidarles para ir por la noche al Real. Fué un verdadero +apuro para ellos. Raimundo no tenía frac, Aurelia no poseía tampoco un +guardarropa muy provisto. Sin embargo, fueron. Un pariente prestó al +joven su frac: Aurelia se puso los mejores trapitos del armario. Al día +siguiente Raimundo se encargó un traje de etiqueta en la mejor sastrería +de Madrid. No sólo hizo esto, sino que también, sin dar parte a su +hermana, fué a la contaduría del teatro Real y tomó un abono de butaca +cerca de la platea de Osorio, en el mismo turno. + +La intimidad creció pronto entre ellos, gracias a los esfuerzos de +Raimundo. Porque su hermana, aunque elogiaba también la amabilidad de su +nueva amiga, oponía una resistencia sorda y pasiva a frecuentar su +trato. Por más que hacía no lograba borrar de su espíritu la manera +extraña de comenzar aquella amistad, ni se le podía ocultar el fondo de +falsedad que en ella existía. Conociéndolo Raimundo procuraba con afán +desvanecer sus aprensiones, unas veces directa, otras indirectamente. +Era Aurelia una muchacha más bien fea que linda, como ya hemos dicho, de +buen sentido y de honrado corazón. La adoración que sentía por +Raimundo, inculcada por su difunta madre, no le impedía conocer las +partes flacas de su carácter, débil, impresionable con exceso y pueril. +Realmente en este aspecto ella representaba el elemento masculino y él +el femenino dentro de la casa. Lloraba él con extremada facilidad; ella +difícilmente. Sentía él extrañas aprensiones, desfallecimientos, a veces +verdaderas alucinaciones; ella tenía el sistema nervioso perfectamente +equilibrado. Era sana y maciza; él, enfermizo y lacio. En los meses que +siguieron a la muerte de la madre, Raimundo, sacando fuerzas de flaqueza +con la idea de proteger a su hermana, se había mostrado más resuelto y +varonil. Andando el tiempo el temperamento recobró sus derechos, cayó de +nuevo en sus manías pueriles, en su impresionabilidad femenil, al paso +que ella se crecía descubriendo un temperamento firme, equilibrado y +recto. + +No le costó mucho trabajo a Clementina someter, fascinar enteramente al +joven naturalista. Unas veces yendo los chicos a su hotel, otras yendo +ella a casa de los chicos o llevándolos consigo al teatro o al paseo, se +veían la mayor parte de los días. Pepe Castro, la primera noche que +encontró a Raimundo en el salón de Osorio comprendió perfectamente lo +que pasaba, y se llenó de despecho. + +--A esta grandísima ... le da ahora por los bebés--murmuró rechinando +los dientes--. Todas las perdidas concluyen por estas extravagancias. + +Pensó en dirigirse al joven y provocarle. No tardó en persuadirse de que +este paso sería para él desastroso. ¿Qué iba ganando en ello? +Absolutamente nada porque Clementina le detestaría. El escándalo pondría +de manifiesto su derrota, tanto más vergonzosa cuanto que el vencedor +era un chicuelo absolutamente desconocido. Determinóse, pues, +prudentemente a no dar su brazo a torcer ante el mundo y a alejarse de +su querida temporalmente, dejándola que satisficiese su capricho. Quizá +más adelante, cansada de triscar con aquel corderillo, volvería la oveja +al redil. + +Raimundo no era tan niño como Castro le suponía, pues contaba veintitrés +años cumplidos: pero tenía una figura infantil y delicada que no le +dejaba aparentar más de diez y ocho. Su salud era vacilante y +quebradiza. Padecía frecuentes ataques, sobre todo desde la muerte de su +madre, en que perdía unas veces la vista, otras el habla, con otra +variedad de fenómenos extraños que por fortuna duraban poco tiempo. +Además se veía acometido de profundas melancolías, crisis violentas que +terminaban por un llanto copioso y prolongado corno en las mujeres +histéricas. La vista de las arañas le producía espasmos; el bisturí de +un médico le estremecía. La aprensión de volverse loco le hacía padecer +horriblemente algunas veces: otras era el temor de suicidarse contra su +propia voluntad. Jamás tenía armas al alcance de la mano, y por el miedo +de arrojarse desde el balcón llegó a cerrar de noche el de su cuarto con +candado, entregando la llave a su hermana, única testigo y confidente de +estos desvaríos. Su temperamento y la educación afeminada que había +tenido eran la causa de ellos. Guardábalos, sin embargo, con cuidado +como todos los que los padecen, que son más de los que se piensa: +procuraba con grandes esfuerzos refrenarse comprendiendo el ridículo que +cae sobre los hombres así constituidos. + +Cualquiera se representará bien lo que pasaría por este muchacho cuando +una mujer tan hermosa, tan coqueta y tan experimentada como Clementina +se resolvió a hacer su conquista. Primero su extremada timidez le +impidió darse cuenta de la conducta de la dama. Pensaba que aquellos +saludos afectuosos, aquellas sonrisas no eran más que la expresión de +una súbita simpatía que su orfandad había excitado en ella. Todavía, +cuando trabó amistad con ellos y se multiplicaron las señales de su +inclinación, y su hermana le dió la voz de alerta, no pudo imaginarse +que pudiera existir entre ambos otra cosa que una amistad más o menos +estrecha protectora y maternal por parte de ella, rendida y fervorosa +por la de él. Sin embargo, el elixir de amor que gota a gota iba dejando +caer Clementina en sus labios, llegó al fin al corazón. Cuando menos lo +pensaba se encontró enamorado, loco. Pero al tiempo que hizo este +descubrimiento le acometió una vergüenza inmensa; pensó que jamás +tendría el valor de declarárselo. Por un lado la conducta de su ídolo +con él, los constantes testimonios de simpatía que le prodigaba, se +prestaban a forjarse ilusiones. Pero le parecía tan extraño e +inverosímil que un hombre tímido, inexperto, desprovisto de atractivos +mundanos pudiese obtener los favores de señora tan rica y tan hermosa, +que al instante las abandonaba o se mecía en ellas dulcemente a +sabiendas de que eran pura quimera. Además, no podía librarse de los +agudos remordimientos que de vez en cuando le asaltaban. Aquella señora +se parecía a su madre, no cabía duda. Por esto sólo se había fijado en +ella, y había sido su perseguidor callejero algún tiempo. ¿No era una +verdadera profanación, una cosa abominable que la imagen de su madre le +inspirase deseos carnales? + +Pues a despecho de estos remordimientos, de su invencible timidez y de +los clamores de la razón, Raimundo se sentía cada día más subyugado por +aquella mujer. Verdad que Clementina puso en juego todas las armas de +que disponía, que no eran pocas ni mohosas todavía. A medida que +aumentaba la timidez de su juvenil adorador crecía en ella la osadía y +el aplomo. En el amor esto pasa casi siempre; pero aquí, por las +circunstancias especiales de ambos, adquiría mayor relieve. La timidez +en él llegó a ser una enfermedad, una cosa extraña, de cuya ridiculez se +daba perfecta cuenta sin que por medio alguno pudiese vencerla. Al +contrario, cuantos más esfuerzos hacía para adquirir aplomo y +desembarazo delante de ella, mejor se mostraba la emoción que le +embargaba. Al principio la hablaba con cierta serenidad, se autorizaba +alguna bromita o frase ingeniosa; después esta serenidad se fué +perdiendo, las bromas cesaron. No se podía acercar a ella sin turbarse, +no podía darle la mano sin un leve temblor. Si la dama le miraba +fijamente, sus mejillas se encendían. + +Clementina no podía menos de sonreír ante esta inocente alborada de +amor. Gozaba con ella llena de curiosidad, alegre de sentirse aún +bastante hermosa para inspirar a un niño tan rendida pasión. Unas veces +se entretenía malignamente en atortolarle, en ponerle colorado, +mostrándose viva y desenvuelta como una chula: otras se placa en +seguirle el humor apareciendo melancólica, dirigiéndole miradas tímidas +como una colegiala: otras, en fin, le trataba con tierna familiaridad, +enterándose de su vida, de sus actos y sus pensamientos, como una madre +o una hermana cariñosas. Entonces era cuando Raimundo recobraba un poco +de libertad y osaba mirar a la diosa cara a cara. Clementina le +embromaba a menudo por sus aficiones científicas, entraba en su despacho +y dejaba esparcidos por la mesa o por el suelo los cartones de las +mariposas. Esto, que si otra persona lo ejecutase produciría en la casa +una catástrofe, hacía reir al joven naturalista. + +Comenzaba a susurrarse entre los íntimos de la dama algo sobre estos sus +nuevos y extravagantes amores, adelantándolos, por supuesto, mucho más +de lo que en realidad estaban. Una noche de comida y tresillo, decía +Pepa Frías a tres o cuatro elegantes salvajes que estaban en torno suyo +discutiendo el asunto: + +--Desengáñense ustedes. Clementina concluye enamorándose de un perro de +Terranova o de un periodista. + +Cuando entraba Raimundo en el salón con su cabeza de querubín rubia y +melancólica, con su aspecto humilde y embarazado, todas las miradas se +posaban sobre él con curiosidad. Había sonrisas, murmullos, frases +ingeniosas y estúpidas. Se le discutía. En general, entre los hombres +sobre todo, juzgábase ridícula la conducta de la esposa de Osorio: pero +algunas damas miraban con simpatía al mancebo, encontraban muy agradable +su aire candoroso, y comprendían el capricho de Clementina. Hubo entre +ellas quien procuró seducirlo. + +Era ya nuestro joven considerado como amante oficial de Clementina, +cuando aún no la había rozado con los labios la punta de los dedos ni +soñaba con ello. Sin embargo, el amor iba haciendo tales progresos en su +pecho que temía caer el día menos pensado de rodillas ante ella como los +galanes de comedia. Sufría horriblemente a la menor señal de desdén, y +gozaba como un ángel cuando la dama le expresaba de cualquier modo su +afecto. Clementina no tenía prisa en hacerle amante afortunado, aunque +estaba decidida a ello. Le gustaba prolongar aquella situación, +observando con secreto placer la marcha de la pasión y los fenómenos que +ofrecía en el joven. Hastiada de los devaneos cortesanos, encontraba +vivo atractivo en ser adorada de aquel modo frenético y mudo, en +desempeñar el papel de diosa. Una mirada suya hacía empalidecer o +enrojecer a aquel niño; una palabra le alegraba o le entristecía hasta +la desesperación. + +Raimundo iba al Real todas las noches que le tocaba el turno a +Clementina. Subía al palco a saludarla, y muchas veces, por exigencia de +ella, se quedaba allí uno o dos actos. En estas ocasiones solía la dama +retirarse al antepalco y charlar con él íntimamente a la sombra discreta +de las cortinas. Cuando se cansaba, o en la escena se cantaba una pieza +de empeño, guardaba silencio, volvía la espalda al joven y escuchaba un +rato. Raimundo, guardando en los oídos el eco de su voz y en su corazón +el fuego de sus miradas, quedaba también silencioso, más atento, en +verdad, a la música que sonaba dentro de su alma, que a la que venía del +escenario. Seguro de no ser observado, contemplaba con religiosa +atención la alabastrina espalda de su ídolo, los finísimos y dorados +tolanos de su cuello, acercaba la cabeza con pretexto de mejor escuchar +y aspiraba el perfume que se desprendía de ella, cerrando los ojos y +embriagándose durante unos instantes. Una noche, tanto pegó el rostro a +la cabeza de la dama, que ¡oh prodigio! se arrojó a rozar con los labios +sus cabellos peinados hacia abajo en trenza doblada. Después que lo hizo +se asustó terriblemente y escrutó con anhelo si Clementina lo había +sentido. La dama continuó impasible, extática, escuchando la música. Sin +embargo, por sus claros y hermosos ojos resbalaba una leve sonrisa que +el joven no pudo advertir. Alentado con este éxito, siempre que ella +traía el cabello peinado de tal forma, con mucho disimulo y después de +largos preparativos y vacilaciones osaba posar los labios sobre él. +Aquella sensación era tan viva, tan deliciosa, que la guardaba muchos +días en la boca y le hacía feliz. Pero una noche, o porque la dama +estuviese de mal humor, o porque se gozase en mortificarle un poco, le +trató con bastante despego mientras estuvo en el palco, le dejó +abandonado a Pascuala mientras ella charlaba placenteramente con uno de +sus jóvenes y aristocráticos amigos. El pobre Raimundo se abatió con +este desprecio de un modo horrible. Ni siquiera tuvo fuerzas para +despedirse. Estaba pálido, demudado. Una arruga dolorosa surcaba su +frente. Clementina le echaba de vez en cuando miradas furtivas. Cuando +el joven aristócrata se levantó para irse, también quiso hacer lo mismo. +La dama le retuvo por la mano. + +--No: quédese un momento, Alcázar. Tenemos que hablar. + +Y se retiró como otras veces al antepalco y comenzó a charlar con la +amabilidad y franqueza de siempre. + +El joven cobró aliento. Pero cuando ella le volvió la espalda para +escuchar la ópera, estaba tan alterado aún y confuso que no se atrevió a +besar el cabello, aunque el peinado era bajo y la ocasión más propicia +que nunca. + +Al cabo de un rato, Clementina se volvió de pronto y le dijo en voz +baja: + +--¿Por qué no besa usted hoy el pelo como otras noches? + +La emoción fué inmensa, abrumadora. La sangre se le agolpó toda al +corazón y quedó blanco como un cadáver. Después le subió al rostro y se +puso como una amapola. + +--¡Yo!... ¡El pelo!--balbució miserablemente. + +Y tuvo que agarrarse con fuerza a la silla para no caer. + +--¡No se asuste usted, hombre!--exclamó ella posando cariñosamente su +mano sobre la de él--. Cuando yo lo he consentido es prueba de que no me +desagradaba. + +Pero viendo que la miraba con ojos extraviados, como si no comprendiese, +añadió con desenfado y riendo: + +--¿Acaso se figura que yo no sé que me quiere un poquito? + +--¡Oh!--dijo el joven con un grito comprimido. + +--Sí; lo sé hace tiempo--continuó bajando más la voz y acercando la boca +a su oído--. Pero usted puede que no sepa una cosa, y es que yo también +le quiero a usted.... + +Y echando una rápida mirada hacia fuera para cerciorarse de que no los +observaban, se apoderó de sus manos, y le dijo caldeándole con su +aliento las mejillas: + +--Sí; te quiero, te quiero más de lo que te puedes imaginar. Ven mañana +a las tres a casa. + +Clementina no contaba con la femenil impresionabilidad de su adorador. +La violenta emoción que acababa de experimentar unida a la dicha que +estas palabras evocaron en su pecho le trastornaron de tal modo, que se +echó a llorar como un niño. Entonces ella le empujó hacia un rincón y se +alzó vivamente, tapando con su gallarda figura el espacio que la cortina +dejaba descubierto. Su rostro hechicero resplandecía de felicidad. Si un +pintor tuviese la fortuna de sorprender aquel momento y el don de +fijarlo en el lienzo, podría representar, como nadie hasta hoy, a Dánae +recibiendo en su prisión la conocida lluvia de oro. + +Fueron unos amores tiernos y poéticos, cándidos y voluptuosos a la par +los de la hermosa dama y el joven naturalista. Para ella fué una +resurrección de las impresiones dulces de la adolescencia maduradas de +pronto, transformadas en felices realidades. Hasta entonces los devaneos +que había tenido se parecían unos a otros tanto, que ya desde el +comienzo llevaban dentro un germen de aburrimiento. Siempre le quedaba +en el fondo del corazón un sentimiento de despecho contra aquellas +relaciones que no le traían ninguna viva emoción, ni siquiera nuevos +placeres. La de ahora ofrecía una originalidad que la encantaba. Su +amante era un niño a quien casi doblaba la edad. Había comenzado a +adorarla por el parecido que la hallaba con su madre. Aquel respeto y +amor filiales se transformaron con un soplo en pasión y deseo. Todo esto +era gracioso, original; tenía un fondo estético que en ninguno de sus +amores anteriores había encontrado. Además, no pertenecía a la raza de +los lechuguinos y petimetres con quienes tropezaba a todas horas en los +sitios que frecuentaba, seres cortados por un patrón, sin espontaneidad +alguna, con los mismos vicios, las mismas vanidades y hasta los mismos +chistes. Raimundo se apartaba de ellos, no sólo por su posición modesta +y retirada, no sólo por su ilustración y talento, sino también, +particularmente, por su carácter. ¡Qué alma tan adorable la de aquel +chico! ¡Qué inocencia, qué sensibilidad, qué delicadeza y qué fuerza +para amar al mismo tiempo! Acostumbrada a la monotonía de los Pepes +Castro, cada nueva fase psicológica, cada sacudimiento de entusiasmo, +cada desmayo o alegría o pena que sucesivamente advertía en su enamorado +doncel le producían una grata sorpresa. Escrutaba su espíritu, se metía +dentro de él con afanosa curiosidad y a la vez con apasionado cariño. Le +confesaba, le hacía narrar y describir cien veces sus sentimientos, sus +recuerdos, sus propósitos y sus esperanzas. A veces le acometían dudas +sobre aquel extraño amor. + +--¿Pero de veras estás enamorado? ¿No consideras que soy una vieja?... +¿que puedo ser tu madre? + +Raimundo respondía siempre con alguna caricia apasionada, con una húmeda +mirada donde se leía el infinito de su pasión. + +Desde el primer día, Clementina le había tuteado a solas, acostumbrada a +aquellas transiciones y conciertos secretos de mujer galante, que ahora +favorecía la diferencia de edad. Raimundo no podía acostumbrarse a darla +el tú. Hacía esfuerzos por conseguirlo; pero a lo mejor volvía al usted +y seguía la plática tratándola de este modo, hasta que la dama se +irritaba y le reprendía ásperamente. "No; por más que lo negase, él la +consideraba como una vieja. En todo se estaba echando de ver. Si +continuaba de este modo perdería con él la confianza". Sin embargo, +Clementina estaba equivocada en este punto. No tenía bastante +penetración y delicadeza para comprender que el amor en Raimundo era, +como en todos los seres verdaderamente sensibles, adoración extática más +que deseo, esclavitud voluntaria, un enajenamiento de su propia vida +para mejor vivir en la soberana de su corazón. Hay que hacerse cargo, +además, de que hasta entonces no había experimentado jamás tal +sentimiento. Alejado de la sociedad de las mujeres y sin echarlas de +menos, quizá porque dentro de su casa tenía lo más grande y exquisito +que ellas pueden dar, el cariño tierno, vigilante, la dulzura en la +palabra, la abnegación en todos los momentos: dedicado en absoluto al +estudio y a su magnífica colección de mariposas, el encuentro con +Clementina fué para él la revelación de ese mundo encantado, poético, +que a casi todos se aparece más temprano. Aquel primer suspiro de Venus +al salir de la espuma del mar que repitió el Universo entero, sonó +entonces en su alma y la estremeció dulcemente. Su alma, que estaba muda +y triste como la Naturaleza antes que la diosa de la hermosura +suspirase. Muy pocos hombres alcanzan una dicha parecida: poseer la +primera mujer que se ama, llegar a tiempo para recoger el fruto sazonado +del amor. Para Raimundo, esa inclinación tímida y anhelante del +adolescente llena de zozobras y melancolías, se fundió con el amor de la +edad viril, apetitoso y sensual. ¿Qué extraño, pues, que absorbiera toda +la energía de su ser, toda su inteligencia y todos sus sentidos? + +Desde aquella noche memorable no volvió a pensar más que en Clementina. +Para él, el Universo se redujo de pronto al tamaño y a la forma de una +mujer. No sólo se creyó obligado a vivir y respirar para ella, sino +también a pensar en todos los instantes del día y hasta a soñar con ella +por la noche. En un principio la dama le recibía en su casa. Esto le +pareció en seguida peligroso y feo, y alquilaron un cuarto en la calle +del Caballero de Gracia, un entresuelo pequeñito que amueblaron con +elegancia. La vida de Raimundo experimentó un cambio radical. De aquel +retiro absoluto en que vivía, pasó súbito al bullicio del mundo +aristocrático; teatros, bailes, comidas, carreras de caballos y partidas +de caza. Clementina le arrastraba sujeto a su carro, le exhibía en todos +los salones sin desdeñarse de él. Porque nuestro joven, de figura +delicada y elegante, de carácter apacible y clara inteligencia, se hacía +simpático dondequiera que entraba. A nadie le importaba gran cosa si era +rico o pobre, noble o plebeyo. + +Aurelia le acompañaba algunas veces, pero siempre contra su gusto. +Aunque no usaba contrariar la marcha adoptada por su hermano, era fácil +de adivinar que la condenaba en el fuero interno, que se hallaba fuera +de su centro en el hotel de Osorio. Se había hecho reflexiva y +taciturna. Su mirada, cuando la posaba en Raimundo, era profunda y +melancólica, como si temiese una catástrofe. Clementina la agasajaba +cuanto podía; pero no lograba entrar en su corazón. Al través de las +sonrisas de la niña, de su modestia y rubor, creía observar un +sentimiento de hostilidad que a menudo la desconcertaba. + +La esposa de Osorio continuaba desplegando el mismo boato, esparciendo +profusamente el dinero a despecho de la ruina inminente de su esposo, +que tanto había alarmado a Pepa Frías. Esta ruina no había estallado +como se pensaba. El banquero logró conjurarla hábilmente, haciendo +entender a los que tenían valores en sus manos, que de nada les serviría +arrojarse repentinamente sobre él, pues no salvarían ni un veinticinco +por ciento del capital. En cambio, si aguardaban lo recuperarían entero +y con su rédito. Su mujer iba a heredar una fortuna inmensa en breve +plazo. Los acreedores entraron en razón; guardaron secreto acerca del +estado de sus negocios: sólo exigieron que Clementina firmase, en unión +con su marido, los pagarés renovados. Poco después, la suerte favoreció +un poco en la Bolsa a Osorio y pudo aletear como antes, aunque bajo la +mirada recelosa de los hombres de dinero, que le pronosticaban +unánimemente la quiebra más tarde o más temprano. Su esposa, viéndose en +salvo, no volvió a pensar en estos enojosos asuntos. Tan sólo cuando iba +a casa de su padre y veía el rostro pálido y demudado de D.ª Carmen, +sentía su corazón agitado por una extraña emoción que ella misma huía de +definir, apresurándose a ahogarla con el ruido de los besos y las +palabritas cariñosas. + +El amor de Raimundo le hizo gozar extremadamente. Veíase envuelta, como +nunca lo había estado, en una ola de pasión devota y exaltada que la +cariciaba dulcemente. El papel de diosa la seducía. Gustaba de mostrarse +unas veces amable y tierna, otras terrible, haciendo pasar a su adorador +por todas las pruebas posibles a fin de cerciorarse bien, decía ella, de +que era suyo, enteramente suyo. La costumbre de tratar con hombres muy +distintos, no obstante, la hizo incurrir en fatales equivocaciones que +atormentaron mucho al joven. Un día, después de haberse hecho servir el +almuerzo en su cuarto del Caballero de Gracia, le dijo sonriendo: + +--Voy a hacerte un regalo, Mundo (así le llamaba por más cariño). + +Se levantó a buscar su manguito y sacó de él una cartera muy linda. + +--¡Oh! Es muy bonita--dijo él tomándola y llevándola a los labios--. La +traeré siempre conmigo. + +Pero al abrirla quedó consternado. Dentro había un montón de billetes de +Banco. + +--Te has olvidado aquí el dinero--dijo alargándole otra vez la cartera. + +--No me he olvidado. Es para tí también. + +--¿Para mí?--exclamó él poniéndose pálido. + +--¿No lo quieres?--preguntó ella con timidez poniéndose encarnada. + +--No; no lo quiero--replicó él con firmeza. + +Clementina no se atrevió a insistir. Tomó de nuevo la cartera, sacó de +ella los billetes y la volvió a entregar al joven. Hubo unos instantes +de silencio embarazoso. Raimundo apoyó el codo sobre la mesa, puso la +mejilla sobre la mano y quedó pensativo y serio. Ella le observaba con +el rabillo del ojo entre colérica y curiosa. Al fin una sonrisa iluminó +su rostro, levantóse de la silla, y cogiendo el del joven entre sus dos +manos, le dijo en tono alegre: + +--Bien; este acto te enaltece; pero de mí podías tomar ese dinero sin +desdoro. ¿No soy tu mamá? + +Raimundo se contentó con besar las manos que le aprisionaban. No se +volvió a hablar de dinero entre ellos. + +Aquél conservaba en los modales y en las palabras, a pesar de sus +veintitrés años, un sello infantil que a Clementina le placa sobremodo. +La educación afeminada y solitaria que había tenido era la causa +principal. Engañábasele con suma facilidad y divertíasele lo mismo. No +tenía esos aburrimientos negros de los hombres gastados: no se le +ocurría jamás una frase irónica, incisiva, de las que aun entre +enamorados suelen usarse. Sus alegrías eran bulliciosas y pueriles hasta +rayar en ridículas. Divertíase en correr por las habitaciones del +pequeño entresuelo detrás de Clementina, o en esconderse de ella y +asustarla. Otras veces la entretenía con juegos de prestidigitación, en +que era un poco inteligente. O bien jugaban ambos a los naipes con +extraordinaria atención o empeño, como si disputasen algo de provecho. O +bien bailaban al son de algún piano mecánico que se paraba en las +cercanías de la casa. Poníanse a comer confites y hacían apuestas a +quien engullía más. En una ocasión quiso hacer sorbete de piña: se decía +muy perito en la fabricación de helados. Le trajeron todos los enseres +de un café vecino. Después de bregar con afán bastante tiempo, salió al +fin una quisicosa fea y desabrida, lo cual le entristeció tanto, que +Clementina, para alegrarle, tomó sin deseo alguno una gran copa del +brebaje. Le gustaba imitar los gestos y las palabras de las personas que +veía en casa de ella, y lo ejecutaba tan a la perfección que la dama +reía con verdadera gana. A veces le suplicaba por favor que cesase, pues +le hacía daño tanta risa. Raimundo poseía este don de observar los más +insignificantes modales de las personas y reproducirlos después +admirablemente. Se creía estar oyendo a la persona que imitaba. Pero +sólo en el seno de la confianza le gustaba mostrar esta habilidad. + +Algunas veces, cuando estaba de humor, inventaba una recepción +palaciega. Hacía sentar a Clementina en un trono que armaba rápidamente +en medio de la sala. Los ministros, los altos personajes de la política +desfilaban por delante de la reina y pronunciaba cada cual su discurso. +Clementina, que a todos los conocía, gozaba en adivinarlos a las pocas +palabras. Raimundo, que había asistido con frecuencia a las tribunas del +Congreso, les había cogido bastante bien, a casi todos, el acento, la +acción y los gestos. Particularmente imitando a Jiménez Arbós, a quien +trataba por verle en casa de Osorio, estaba graciosísimo. Por supuesto, +después de cada discurso se inclinaba reverentemente y besaba la mano de +la soberana, volviendo a ponerse el tricornio de papel que se había +hecho para el caso. Estas niñerías alegraban a la dama, dilataban su +corazón, casi siempre encogido por la soberbia o el hastío. De aquellas +largas entrevistas salía rejuvenecida, los ojos brillantes, el pie +ligero, saludando con afecto a personas a quienes en otra ocasión +hubiera dirigido una fría y desdeñosa cabezada. + +Luego Raimundo la llenaba de asombro, a lo mejor, con algún acto +inconcebible de candor infantil. En una ocasión, habiendo entrado sin +hacer ruido en el cuarto de la calle del Caballero de Gracia (los dos +tenían llave), le sorprendió barriendo afanoso la sala. El muchacho +quedó confuso al verla delante; se puso colorado hasta las orejas. +Clementina, entre alegres carcajadas, le abrazó y le cubrió el rostro de +besos, exclamando: + +--¡Chiquillo, eres delicioso! + + + + +X + +#Un poco de derecho civil.# + + +Era mañana de gran trajín en las oficinas de Salabert. Se hacían unos +pagos de consideración. El duque había ido en persona a la caja a +presenciarlos y ayudaba al cajero en la tarea de contar los billetes. A +pesar de los años que llevaba manejando dinero, nunca le tocaba pagar +una cantidad crecida que no le temblasen un poco las manos. Ahora estaba +nervioso, atento, mordiendo crispadamente el cigarro y sin escupir. +Tenía las fauces resecas. En varias ocasiones llamó la atención al +empleado creyendo que pasaba dos billetes en vez de uno; pero se +equivocó en todas. El cajero era diestrísimo en su oficio. Cuando +terminaron, el duque se retiró a su despacho, donde le estaba esperando +M. Fayolle, el famoso importador de caballos extranjeros, proveedor de +toda la aristocracia madrileña. + +--_Bonjour, monsieur_--, dijo rudamente el duque dándole una palmada en +la espalda--. ¿Viene usted a encajarme algún otro penco? + +--Oh, señor duque; los caballos que yo le he vendido no son pencos, no. +Los mecores animales que nunca he tenido se los ha llevado usted--, +respondió con acento extranjero, sonriendo de un modo servil M. Fayolle. + +--Los desechos de París es lo que usted me trae. Pero no crea usted que +me engaña. Lo sé hace tiempo, _monsieur_; lo sé hace tiempo. Sólo que yo +no puedo ver esa cara tan frescota y tan risueña sin rendirme. + +M. Fayolle sonrió abriendo la boca hasta las orejas, dejando ver unos +dientes grandes y amarillos. + +--La cara es el especo del alma, señor duque. Puede tener confiansa en +mi, que no le daré nada que no sea superior. ¿Es que _Polión_ ha salido +malo? + +--Medianejo. + +--¡Vamos, tiene gana de bromear! El otro día le he visto por la calle +de Alcalá enganchado al faetón. Bien de mundo se paraba a mirarlo. + +Hablaron un rato de los caballos que el duque le había comprado. Este +ponía tachas a todos. Fayolle los defendía con entusiasmo de aficionado +y de comerciante. En un momento de pausa dijo sacando el reloj: + +--No quiero molestarle más.... Venía a cobrar la cuentesita última. + +La faz del duque se oscureció. Luego dijo entre risueño y enfadado: + +--¡Pero, hombre; que no estén ustedes jamás contentos sino sacándole a +uno el dinero! + +Y al mismo tiempo echó mano al bolsillo y sacó la cartera. M. Fayolle +sonreía siempre, diciendo que lo sentía, porque el señor duque era un +pobrecito y no le gustaba echar a nadie a pedir limosna, etc., etc. Una +porción de bromitas que el banquero no parecía escuchar, atento a contar +los billetes. Contó siete de quinientas pesetas y se los entregó, +oprimiendo al mismo tiempo el timbre para que un dependiente extendiese +el recibo. Fayolle también los contó y dijo: + +--Se ha equivocado, señor duque. El presio del caballo era cuatro mil +pesetas. Aquí no hay más que tres mil quinientas. + +El duque no dió señales de oir. Con los párpados caídos, bufando y +paseando el cigarro de un ángulo a otro de la boca, se mantuvo +silencioso y guardó de nuevo la cartera después de haberla apretado con +una goma. + +--Faltan quinientas pesetas, señor duque--, repitió Fayolle. + +--¿Cómo? ¿Faltan quinientas pesetas? No puede ser.... A ver; cuente +usted otra vez. + +El comerciante contó. + +--Hay aquí tres mil quinientas.... + +--¡Ya lo ve usted! No me había equivocado. + +--Es que el caballo cuesta cuatro mil: así lo hemos acustado. + +La cara del duque expresó admirablemente el asombro. + +--¿Cómo cuatro mil? No, hombre, no; el caballo cuesta tres mil +quinientas. En esa inteligencia lo he comprado. + +--Señor duque, está usted equivocado--dijo Fayolle poniéndose serio--. +Recuerde usted que habíamos quedado en las cuatro mil. + +--Recuerdo perfectamente. El que tiene mala memoria es usted.... A ver +(dirigiéndose al dependiente que vino a extender el recibo), uno de +vosotros que baje a la cochera y pregunte a Benigno en cuánto se ha +ajustado el _Polión_. + +Al mismo tiempo, aprovechando el momento en que Fayolle miraba al +empleado, le hizo un guiño expresivo. + +El cochero respondió por boca del dependiente que el caballo se había +ajustado en tres mil quinientas pesetas. + +Entonces el comerciante se irritó. Estaba segurísimo de que habían +quedado en las cuatro mil. En ese supuesto lo había entregado. De otro +modo nunca hubiera dejado salir el caballo de la cuadra. El duque le +dejó hablar cuanto quiso, lanzando sólo algún gruñido de duda, pero sin +alterarse poco ni mucho. Sólo cuando Fayolle habló de quedarse otra vez +con el caballo, le dijo con sorna: + +--Por lo visto, ha encontrado usted quien dé las cuatro mil y quiere +deshacer el trato, ¿verdad? + +--Señor duque, juro a usted por lo más sagrado que no hay nada de +eso.... Solamente que estoy seguro de que es como digo. + +Al banquero le acometió entonces oportunamente un recio golpe de tos. Se +le pusieron los ojos encendidos, las mejillas carmesíes. Luego se limpió +sosegadamente con el pañuelo la boca y las narices, y dijo con acento +campechano: + +--Hombre, no sea usted tacaño. No se altere usted por esas miserables +pesetas. + +Pero él no las soltó. El comerciante quiso llevarse el caballo. Tampoco +pudo lograrlo. Hubo un momento de silencio. Fayolle estuvo a punto de +echarlo todo a rodar y desvergonzarse; pero se reprimió considerando que +nada adelantaría: menos con llevar el asunto a los tribunales. ¿Quién +iba a pleitear por quinientas pesetas y más con un personaje como el +duque de Requena? Resignado, pues, con las mejillas encendidas aún, se +despidió no sin que el duque le llevase hasta la puerta muy cortésmente, +dándole afectuosas palmaditas en la espalda. + +Cuando el prócer volvió a ocupar su sillón frente a la mesa, por debajo +de sus párpados fatigados brillaba una sonrisa burlona de triunfo. Al +cabo de unos minutos apretó el botón del timbre otra vez: + +--Vaya usted a ver si la señora duquesa está sola en su habitación o +tiene visita--dijo al criado que se presentó al punto. + +Mientras desempeñaban la comisión permaneció inactivo, con el cuerpo +echado hacia atrás y las manos cruzadas, en actitud reflexiva. + +--La señora duquesa está de visita con el padre Ortega--entró a decir el +criado. + +Salabert hizo un gesto de impaciencia y volvió a quedar sumido en sus +reflexiones. Estaba decidido a celebrar una conferencia con su esposa +acerca de intereses. Esta jamás le había hablado nada de dinero. El no +se creyó jamás en el caso de darle cuenta de sus especulaciones y +negocios. D.ª Carmen tampoco entendería nada si se la diese. Creíase +dueño absoluto de su fortuna sin que se le pasase por la imaginación los +derechos que sobre ella tenía su mujer. Pero últimamente un amigo le +abrió los ojos. Hablando de la enfermedad que aquejaba a la duquesa, le +preguntó con naturalidad si tenía otorgado testamento. Este amigo, que +era abogado, daba por resuelto que la mitad de la hacienda pertenecía a +D.ª Carmen. Salabert quedó hondamente preocupado. Viendo a su esposa +descaecer le entró miedo. A su muerte los parientes le exigirían la +mitad de lo que él había adquirido, meterían la nariz en sus asuntos, +hasta en los más íntimos.... ¡Un horror! Consultó con su abogado. El +medio más sencillo de desvanecer aquellos temores y dejar en la +impotencia a los parientes de su esposa, era que ésta hiciese testamento +a su favor. El duque lo encontró naturalísimo. En la conferencia que iba +a tener con ella, se lo propondría del modo más diplomático que le fuera +posible, a fin de no alarmarla respecto a su enfermedad. + +Aguardó, pues, entretenido en revisar papeles hasta que creyó llegado el +momento de enviar nuevamente el criado a saber si el padre Ortega había +despejado. Mas cuando iba a hacerlo entraron a avisarle que estaban allí +unos cuantos señores, entre ellos Calderón, que deseaban verle. El +banquero frunció el entrecejo. + +--¿Habéis dicho que estaba en casa? + +--Como el señor duque no se niega nunca por la mañana.... + +--¡F....! ¡malditos seáis!--murmuró con horrible expresión de disgusto. +Pero alzando la voz en seguida y adoptando las maneras campechanotas y +bruscas que le eran peculiares, gritó: + +--Que pasen, que pasen esos señores. + +Se presentaron Calderón, Urreta y otros dos banqueros no menos +importantes y conocidos en Madrid. La expresión de todos ellos era seria +y hasta hosca. Salabert, sin reparar en ello, empezó a repartir abrazos +y palmaditas en la espalda, haciendo un ruido formidable con sus voces y +risotadas. + +--¡Buen negocio! Buen negocio secuestrar ahora a los cuatro y exigir un +millón de pesos por cada uno.... ¡Oh! ¡oh! Se me han colado en el +despacho los cuatro peces más gordos que tiene Madrid ... ¡cuatro +tiburones!... ¿Cómo va de ese reuma, Urreta? Me parece que usted también +necesita una buena carena como yo.... Y tú, Manuel, ¿cuándo piensas +reventar?... Ya ves que a tu sobrino le corre mucha prisa. + +Los banqueros se mostraron corteses y reservados, procurando cortar con +su actitud grave aquel flujo de chanzonetas. El caso no era para menos. +Hacía cosa de un año que Salabert les había vendido la propiedad del +ferrocarril de B*** a S***, ya en explotación y con todo su material. +Aunque no se determinó en la escritura, convínose entre ellos que cuando +saliese a subasta el ferrocarril desde S*** a V***, como quiera que +estaba enlazado con el otro, material y económicamente, Salabert no +presentaría pliego de licitación, dejándoles el negocio a ellos. Pues +bien; acababan de saber que el duque, faltando a su palabra, se lo +trataba de birlar decaradamente: había presentado el correspondiente +pliego en la subasta. El primero que habló fué Calderón. + +--Antonio, venimos a reñir contigo seriamente.... + +--No puede ser. ¿Reñir con un hombre tan inofensivo como yo?... + +--Recordarás muy bien que al realizar la compra de tu ferrocarril se ha +convenido, o por mejor decir, nos has prometido solemnemente no +presentarte en la subasta de la línea de S*** a V***. + +--Ya lo creo que me acuerdo ... ¡admirablemente! + +--Pues hoy hemos visto con sorpresa que hay un pliego tuyo.... + +--¡Cómo! ¿Un pliego?--exclamó lleno de asombro, abriendo +desmesuradamente sus grandes ojos saltones--. ¿Quién les ha contado +semejante patraña? + +--No es patraña: yo mismo he visto su firma de usted--dijo uno de ellos, +el marqués de Arbiol. + +--¿Mi firma? No puede ser. + +--Amigo Salabert, le digo a usted que yo mismo he visto la firma: +"Antonio Salabert, duque de Requena"--replicó Arbiol con firmeza y muy +serio. + +--¡No puede ser! ¡no puede ser!--repitió el duque poniéndose a dar +vueltas por el despacho, presa al parecer de violenta agitación--. Me +habrán suplantado la firma. + +El marqués de Arbiol sonrió desdeñosamente. + +--Traía el sello de su casa. + +--¿Traía el sello?--replicó parándose de pronto--. Entonces me la han +suplantado dentro de mi misma casa. ¡Sí, sí!... Aquí me la han +suplantado.... No sabéis entre qué canalla estoy metido. Necesito tener +cien ojos.... + +Y cada vez más enfurecido fué a apretar el botón del timbre. + +--¡Ahora verán! Ahora verán ustedes si me la han robado o no.... A ver +(dirigiéndose al dependiente que entró), que se presenten inmediatamente +Llera y todos los empleados de la oficina.... ¡Al instante! + +Arbiol dirigió una mirada a sus compañeros y alzó los hombros con +desprecio. Pero el duque, que vió perfectamente el ademán, no quiso +hacerse cargo de él: siguió gruñendo, resoplando, dejando escapar +interjecciones violentas y paseando furiosamente por la estancia. Hasta +que se presentó Llera y con él un grupo de sujetos encogidos, mal +trajeados, de fisonomía vulgar. Salabert se plantó delante de ellos +cruzando los brazos con energía: + +--Vamos a ver, Llera: es necesario averiguar quién ha sido el tuno que +ha presentado un pliego en mi nombre, suplantando mi firma, para la +licitación del ferrocarril de S*** a V***. ¿Tú sabes algo de este +asunto? + +Llera, después de haberle mirado fijamente a la cara, bajó la cabeza sin +contestar. + +--¿Y vosotros sabéis algo? ¿eh? ¿sabéis algo? + +Los empleados le miraron también con fijeza. Luego miraron a Llera y +también bajaron la cabera al fin sin despegar los labios. + +Salabert paseó varias veces sus ojos saltones por ellos con expresión +teatral de cólera, y exclamó al fin dirigiéndose a los banqueros: + +--¿Lo ven ustedes claro? Nadie contesta. Entre éstos se esconde el +culpable ¡o los culpables! porque sospecho que ha de ser más de uno. +Pierdan ustedes cuidado, que yo daré con ellos y haré un escarmiento.... +¡Sí, un terrible escarmiento! No he de parar hasta que los mande a +presidio.... Retiraos vosotros (dirigiéndose a los empleados), y ya +podéis temblar los delincuentes. Muy pronto caerá sobre vosotros el peso +de la justicia. + +Los criminales debían de ser bien empedernidos a juzgar por la absoluta +indiferencia con que recibieron aquellas siniestras palabras +pronunciadas con acento patético. Cada cual se retiró sosegadamente a su +departamento y reanudó su tarea, como si la terrible espada de Némesis +no estuviese aparejada a segarles el cuello. + +Los banqueros se miraron entre risueños y coléricos. Al fin uno de +ellos, mordiéndose los labios para no soltar la carcajada, le tendió la +mano con ademán desdeñoso: + +--Adiós, Salabert; hasta la vista. + +Los demás hicieron lo mismo sin decir otra palabra del asunto. El duque +no se desconcertó. Fué a despedirlos solícito hasta la escalera, +dirigiendo todavía al pasar miradas iracundas a sus empleados que las +recibieron con la misma punible indiferencia. Al volver a su despacho ya +no les hizo caso alguno. Pasó por entre ellos como un actor que +atraviesa los bastidores después de haber estado un rato en escena. + +Unos minutos después tornó a salir bajando a las habitaciones de su +esposa. Hallóla sola, entretenida en leer un libro devoto. D.ª Carmen, +que siempre había sido muy piadosa, en los últimos tiempos se había +entregado por completo a las prácticas religiosas. La enfermedad la +separaba cada vez más de las ideas mundanas, la entregaba triste y +sumisa a los curas. Salabert nunca había puesto obstáculo a esta +devoción: la miraba con indiferencia compasiva, como una manía inocente. +Pero en los últimos tiempos, algunas limosnas harto crecidas de la +duquesa le alarmaron un poco y le obligaron a reprenderla paternalmente. +Acostumbrado a hallar a su mujer sometida, apartada de toda ambición, +ajena enteramente al éxito de sus especulaciones, la trataba como a una +niña, si no como a un perro fiel a quien de vez en cuando se pasa la +mano por la cabeza. Nunca le había estorbado aquella infeliz señora, ni +en sus trabajos ni en sus vicios. Aunque sus queridas, sus +extravagancias en el orden erótico eran conocidas de todo el mundo, D.ª +Carmen o las ignoraba o fingía ignorarlas. Sin embargo, la última +infidelidad del duque, la relación con la Amparo habíale acarreado +disgustos. Aquella mujer dominante y soez se gozaba en vejarla de mil +modos, cosa que no había hecho ninguna de sus antecesoras. En el paseo, +cuando iba con su marido en coche, el de la Amparo se colocaba a su +lado: con cínico descaro la ex florista cambiaba con el duque sonrisas +de inteligencia. Cuando la buena señora se quejó suavemente de este +proceder, Salabert negó en redondo, no sólo sus miradas y sonrisas, sino +toda relación con aquella mujer. No la conocía más que de vista. Jamás +había hablado con ella. En el teatro Real lo mismo. Amparo se obstinaba +en mirar toda la noche al palco del duque. Luego en los toros, en las +carreras de caballos, ostentaba un lujo escandaloso que llamaba +fuertemente la atención pública. Algunas amigas bien intencionadas, que +nunca faltan, compadeciéndola muchísimo enteraban a D.ª Carmen de las +cuantiosas sumas que aquella mujer costaba al duque, de todas sus +extravagancias y caprichos. + +Esta serie de alfilerazos padecidos en secreto, sin confiarlos a nadie +más que a su confesor, habían labrado la salud de la señora, +reduciéndola a un estado de flaqueza tal que por milagro se sostenía. +Salabert tenía más que hacer que reparar en tales sufrimientos. Pensaba +que con el título de duquesa, y tantísima riqueza acumulada en aquel +palacio, D.ª Carmen debía de ser la mujer más feliz de la tierra. + +--¿Qué hace la viejecita? ¿qué hace?--entró preguntando en tono medio +brutal medio cariñoso, que revelaba bien la profunda indiferencia que su +mujer le inspiraba. + +D.ª Carmen levantó los ojos sonriendo. + +--Hola ¿eres tú? Milagro, por aquí a esta hora. + +--Antes hubiera venido a saber de ti, si no me hubieran dicho que estaba +el padre Ortega. ¿Cómo has pasado la noche? Bien ¿eh? Ya lo creo.... Tú +no estás tan mala como te figuras. ¿A qué viene eso de rodearte de curas +como si fueses a morirte? + +--¿Los curas no hacen falta más que cuando uno se muere? + +--Sí, los curas son indispensables para dar respetabilidad a las +casas--dijo repantigándose en una butaca y extendiendo groseramente las +piernas--. Sin un poco de paño negro, los palacios recién pintados como +éste chillan demasiado.... Sólo que a la larga se hacen muy molestos: no +se cansan de pedir. Tienen tantas tragaderas como las ballenas.... Yo +los compraría de buena gana figurados, de cera o de cartón, y harían el +mismo efecto.... + +--Calla, calla, Antonio; no empieces a soltar disparates. Cualquiera que +te oyese te juzgaría un hereje, y gracias a Dios no lo eres. + +--¡Vaya una ganga el ser hereje! ¿Qué utilidad trae el ser hereje?...--Y +cambiando bruscamente de tema preguntóle:--¿Cómo va ese aquelarre que +habéis hecho en los Cuatro Caminos? + +Se refería al asilo de ancianas, del cual era D.ª Carmen la principal +protectora. + +--Va muy bien. Sólo que la marquesa de Alcudia no quiere continuar +siendo tesorera. No sabemos a quién se ha de nombrar. + +--Por supuesto, los sábados se despoblará aquello. + +--¿Pues?--preguntó inocentemente la señora. + +--Porque se marcharán a Sevilla todas sobre escobas. + +--¡Bah, bah! No hagas burla de las pobres ancianas--replicó riendo--. +También tú y yo somos dos viejos.... + +--Verdad, verdad--dijo el banquero poniéndose afectadamente grave y +triste--. Somos un par de trampas que el día menos pensado nos +escurrimos para el otro barrio, sin sentirlo. + +Había visto una entrada oportuna para la conversación que apetecía: se +apresuraba a aprovecharla. + +--No; tú estás fuerte y robusto. Aún puedes dar mucha guerra en el +mundo.... Pero yo, querido, ya tengo un pie en el estribo. + +--Los dos lo tenemos, los dos. En pasando de los sesenta no hay día +seguro.... + +--Si esos pensamientos te sirviesen para acordarte más de Dios y +trabajar en su santo servicio, me alegraría de que los tuvieses. + +--¿Te parece que no trabajo bastante por él, y me lleva todos los años +más de cinco mil duros en misas y novenas? + +--¡Vamos, Antonio, no hables así! + +--Hija mía; bueno es pensar en lo de allá, pero es también prudente +pensar en lo de acá.... Mira, precisamente estos días estaba yo +imaginando que si se muriese uno de nosotros, al que sobreviviese le +quedarían bastantes enredos.... + +--¿Por qué? + +--Porque el marido y la mujer no son herederos forzosos el uno del otro, +y, como es natural, si nos muriésemos sin testamento, nuestros parientes +vendrían a molestar al que quedase. + +--Eso tiene fácil remedio. Con hacerlo se arregla. + +--Precisamente es lo que yo pensaba--dijo el duque resollando mucho para +mostrar indiferencia y aplomo, que no sentía--. Había imaginado que en +vez de testar cada uno por su parte, hiciésemos un testamento mutuo. + +--¿Qué es eso? + +--Un testamento en el cual nos instituímos mutuamente por herederos. + +D.ª Carmen bajó la vista al libro que traía en la mano y guardó silencio +un rato. El duque, inquieto, la observaba con atención por debajo de sus +párpados medio caídos, mordiendo con impaciencia el cigarro. + +--No puede ser--dijo al cabo gravemente la señora. + +--¿Que no puede ser? ¿Y por qué?--replicó con viveza incorporándose un +poco en la butaca. + +--Porque yo pienso en dejar por heredera de lo que tenga, poco o mucho, +a tu hija. Así se lo he prometido ya. + +No creía Salabert tropezar con aquel obstáculo. Juzgaba cosa hecha lo +del testamento mutuo. Quedó tan sorprendido como turbado. Pero +recobrándose instantáneamente, adoptó un continente grave y digno para +decir: + +--Está bien, Carmen. Yo no trato de imponer mi voluntad a la tuya. Eres +dueña de dejar tus bienes a quien te parezca, por más que estos bienes +hayan sido ganados por mí a costa de muchos trabajos. En los años que +llevamos unidos, las cuestiones de intereses jamás han producido ninguna +reyerta entre nosotros. Deseo que continuemos siempre lo mismo. El +dinero, comparado con los afectos del corazón, no tiene ningún valor. Lo +único que siento es que otra persona, por más que sea una hija +queridísima, me haya perjudicado hasta tal punto en tu cariño, me haya +desterrado de tu corazón.... + +Al pronunciar estas últimas palabras su voz se alteró un poco. + +--No, Antonio, no--se apresuró a decir D.ª Carmen--; ni tu hija ni nadie +puede arrancarte el cariño que te pertenece.... Pero considera que tú +eres bastante rico sin necesidad de mi fortuna, y que ella la necesita. + +--No; no trates de desfigurarlo.... El golpe está dado: lo siento en el +fondo del corazón--replicó Salabert en tono patético llevándose la mano +al lado izquierdo--. Treinta y cinco años de vida matrimonial, treinta y +cinco años compartiendo pesares y alegrías, temores y esperanzas, no han +bastado a conquistarme la primer plaza en tu cariño. Todo lo que se diga +es inútil ya. Pensaba que nuestro matrimonio, la vida de felicidad y de +amor que hemos llevado tantos años, debía cerrarse por medio de un acto +que la resumiese, instituyéndonos herederos de lo que juntos hemos +ganado.... El cariño de los esposos nunca se demuestra mejor que en la +última voluntad.... + +El discurso de Salabert adquiría un tono de elevación moral que pareció +preocupar por un instante a su esposa. Sin embargo, replicó al fin con +dulzura y firmeza a la vez: + +--Aunque no la he llevado en mis entrañas, yo quiero a Clementina como +si fuese mi hija; la he mirado siempre como tal. Me parece una +injusticia privar a una hija de su parte de herencia. + +--¡Pero mujer!--exclamó con viveza el duque:--yo ¿para quién quiero lo +que tengo sino para mi hija? Déjame por heredero, que yo te prometo +transmitírselo íntegro y aun con aumento.... + +D.ª Carmen guardó silencio limitándose a hacer un signo negativo con la +cabeza. El duque se levantó como si fuese presa de una violenta emoción. + +--Sí, sí; bien lo comprendo. Tú no me perdonas algunos leves extravíos +hijos del capricho y la tontería. Aprovechas la ocasión que se te +presenta para vengarte. Está bien: satisface tu venganza; pero sabe que +yo no he querido de veras a ninguna mujer más que a ti. En el corazón no +se manda, Carmen, y si yo te quisiera arrancar del corazón, mi corazón +diría: "No, no puedes arrancarla sin que yo me rompa...." Es triste, muy +triste llevar al fin de la vida este terrible desengaño.... Si mañana te +murieses tú, lo que Dios no consienta, ¡cuántos disgustos, cuántas penas +me esperan además de la pérdida de una esposa adorada! Acaso este pobre +anciano se viera precisado a salir de la casa donde ha vivido, que ha +fabricado con ilusión para morir en ella en brazos de su esposa. + +La voz del duque se alteraba por momentos; sus ojos se arrasaban de +lágrimas. Todavía siguió en este tono patético un rato. Al fin cayó como +desfallecido en la butaca, llevándose el pañuelo a los ojos. + +Pero D.ª Carmen, aunque caritativa y sensible, no dió señales de +hallarse conmovida. Antes, con firmeza, dijo: + +--Bien sabes tú que nada de eso es cierto. Ni soy capaz de vengarme, ni +sería fuerte venganza dejar cuanto tengo a una hija tuya, que sólo es +mía por el cariño que la tengo. + +El duque cambió de táctica. Miró un rato a su esposa con ojos +compasivos. Al cabo dijo sonriendo con amargura: + +--Tú quieres mucho a Clementina, ¿verdad?... Pues mira; lo mejor que +puedes hacer para darle un alegrón es reventar cuanto más antes. El +pobre Osorio está con el agua al cuello. Ahora me explico por qué sus +acreedores no acaban de tragárselo. Sin duda tú le has hablado a su +mujer algo de testamento, y como estás un poquillo delicada aguardan tu +muerte como agua de Mayo. Conque no te descuides. + +D.ª Carmen se puso mucho más pálida de lo que estaba al oir estas +sangrientas palabras. Necesitó agarrarse a los brazos del sillón para no +desfallecer. Lo que decía su marido era horrible, pero muy verosímil. +El, que advirtió su emoción, se apresuró a ofrecerle todos los datos +necesarios para confirmar la sospecha. Le expuso en un cuadro completo +la situación económica de Osorio, insistiendo en lo raro de que sus +acreedores aguardaran si no contasen con alguna esperanza positiva, que +no podía ser más que la muerte de ella. + +Entonces aquella infeliz mujer tuvo una frase sublime. + +--Pues aunque Clementina desee mi muerte, yo la quiero lo mismo, con +todo mi corazón. Para ella será cuanto tengo. + +El duque salió de la estancia furioso, bufando como un toro con +banderillas de fuego, o como un actor a quien acaban de propinar una +silba. + +D.ª Carmen permaneció inmóvil largo rato, en la misma postura que la +había dejado, con los ojos clavados en el vacío. Dos lágrimas temblaron +al fin en sus ojos y rodaron silenciosamente por sus mejillas marchitas. + + + + +XI + +#Baile en el palacio de Requena.# + + +Transcurrieron los días y los meses. Clementina pasó el verano, como +siempre, en Biarritz. Raimundo la siguió, dejando a su hermana confiada +a unos parientes, y regresó cuando aquélla a últimos de Septiembre. Por +la casa de los huérfanos soplaba un viento tormentoso que la había +removido por completo. Raimundo, abandonando en absoluto sus estudios y +costumbres metódicas, se había lanzado con ardor de neófito a los +placeres mundanos. Su hermana, aterrada por este cambio, le hizo +suavemente algunas advertencias, sin resultado. El joven se enfadaba +como niño mimoso. Cuando la reprensión era más dura, se echaba a llorar +desconsoladamente, llamándose desgraciado, diciendo que no le quería, +que más le hubiera valido morirse cuando su madre, etc., etc. Aurelia, +en vista de esto, había determinado callarse, padeciendo en silencio, +llena de aprensiones y presentimientos tristes. Bien adivinaba la causa +de aquel cambio; pero en sus conversaciones ninguno de los dos osó hacer +referencia a ella: Raimundo, porque no podía dignamente declarar a su +hermana las relaciones que sostenía con Clementina: aquélla, porque +creía indecoroso darse por advertida. + +Aquellas relaciones obligaron a nuestro joven a hacer gastos +extraordinarios que no permitía su renta. Para seguir el carruaje de su +amante entre la balumba de ellos en los paseos del Retiro y la +Castellana compró un bonito caballo, después de dar previamente algunas +lecciones de equitación. Los teatros, las flores y los regalitos a su +ídolo, las francachelas con sus nuevos amigos del _Club de los +Salvajes_, los trajes y las joyas, todo lo que constituye, en suma, el +tren de un lechuguino en la corte, le hicieron desembolsar sumas enormes +con relación a su hacienda. Para ello hubo necesidad de echar mano del +capital. Este consistía, como ya sabemos, en acciones de una fábrica de +pólvora y en títulos de la Deuda. Unos y otros documentos guardábalos +su madre en un cofrecito de hierro dentro de su armario. Cuando murió, +el pariente de los chicos a quien correspondía la tutela vino a +examinarlos y tomó nota de ellos. Pero como Raimundo gozaba tal fama de +muchacho formal, de conducta intachable, como hacía ya tiempo que +manejaba y cobraba los cupones, y como en fin no le faltaban más que +tres años para llegar a la mayor edad, su tío no quiso recogerlos. Los +dejó en el mismo cofrecito que estaban. Pues bien; Raimundo, necesitando +a toda costa dinero, y no atreviéndose a pedírselo a nadie, faltó a esta +confianza vendiendo poco a poco algunos títulos. Y es lo raro del caso +que siendo un chico hasta entonces tan puro de costumbres, tan recto en +el pensar y tan honrado de corazón, llevó a cabo esta villanía sin +grandes remordimientos. Hasta tal punto su desatinada pasión le había +desequilibrado y aturdido. + +No sólo hizo esto sino otra cosa peor, si cabe. Su curador, al enterarse +de sus gastos excesivos y de la vida que llevaba, s presentó un día en +su casa, encerróse con él en el despacho y le interpeló bruscamente: + +--Vamos a cuentas, Raimundo. Por lo que me han dicho y por lo que veo, +estás haciendo unos gastos que de ningún modo puedes sostener con tu +renta. El caso es grave. Yo, como curador, necesito saber de dónde sale +ese dinero, no sólo por ti, sino principalmente por tu hermana.... + +Experimentó una violenta emoción. Se puso pálido y balbució algunas +palabras ininteligibles. Luego, viéndose apurado, comprendiendo +rápidamente que de aquella entrevista dependía su salvación, esto es, la +salvación de su amor, no tuvo inconveniente en mentir descaradamente. + +--Tío, es cierto que hago gastos considerables, muy superiores a los que +podría hacer con mi renta.... Pero nada tiene que ver en ellos el +capital que heredé de mis padres. + +--¿Entonces?... + +--Entonces--... dijo bajando la voz y como sí le costase trabajo +hablar--, entonces ... yo no puedo decirle a usted el origen de este +dinero, tío.... Es una cuestión de honor. + +El curador quedó estupefacto. + +--¿De honor?... No sé lo que quieres decir; pero mira, chico, yo no +puedo quedar conforme.... Mi posición es delicada. Si no velo como debo +sobre vuestros intereses, mañana se me puede pegar al bolsillo y no +tiene gracia. + +Raimundo guardó silencio unos momentos. Al fin, vacilando y tropezando +mucho, dijo: + +--Puesto que es necesario decirlo todo, lo diré.... Usted habrá oído +hablar quizá de mis relaciones con una señora.... + +--Sí, algo he oído de que haces el amor a la hija de Salabert. + +--Pues ya tiene usted explicado el misterio ...--dijo poniéndose +fuertemente colorado. + +--¿De modo que esa señora?...--replicó el tío haciendo resbalar la yema +del dedo pulgar sobre la del índice. + +Raimundo bajó la cabeza y no dijo nada, o, más exactamente, lo dijo todo +con su silencio. Él, que había rechazado con indignación y tristeza los +billetes de Banco de su querida, confesábase ahora culpable, sin serlo, +de tal indignidad, bajo la influencia del miedo. + +Su tío era un hombre vulgar, un almacenista de la calle del Carmen. La +confesión de su sobrino, lejos de sublevarle, le hizo gracia. + +--¡Bien, hombre!... Me alegro de que hayas salido del cascarón y sepas +lo que es el mundo. ¡Ah, tunante, qué callado te lo tenías! + +Pero como todavía se quedase en el despacho adivinándose en su actitud +un resto de inquietud, Raimundo, con esa audacia peculiar de las mujeres +y de los hombres débiles en las circunstancias críticas, dijo con +firmeza: + +--El capital de mi hermana y el mío está íntegro. Ahora mismo va usted a +ver los títulos.... + +Y sacó la llave y se dirigió al armario. Su tío le detuvo.--No hace +falta, chico.... ¿Para qué? + +Así salió, casi milagrosamente, de aquel terrible compromiso, que de +otro modo hubiera producido una catástrofe. Sin embargo, la victoria le +costó muchos momentos de cruel amargura, un gran desfallecimiento físico +y moral que por poco le hace enfermar. No es posible romper bruscamente +con nuestras ideas y sentimientos, con lo que constituye nuestro +carácter, sin que la ruptura produzca vivo dolor. + +Por esta época vino a visitarle un caballero chileno, aficionado a la +zoología y dedicado también a la especialidad de las mariposas como él. +Venía de Alemania y se disponía a regresar a su país. Había leído +algunos de sus artículos científicos, y teniendo además noticia de su +colección, no quiso pasar por Madrid sin verla. Raimundo le recibió con +alegría y un poco de vergüenza también. Hacía ya algunos meses que no se +ocupaba poco ni mucho en asuntos de ciencia, que tenía su colección +abandonada. A pesar de eso el chileno la halló muy notable y simpatizó +extremadamente con él. Le dijo que tenía encargo de su Gobierno para +llevar algunos jóvenes de valer que se pusiesen al frente de las +cátedras recién creadas en Santiago de Chile. Si quería venirse, una de +ellas sería para él. El sueldo que se le ofrecía era bastante crecido, +la posición brillante en un país nuevo y ansioso de instrucción. En +otras circunstancias, Raimundo, que ya no tenía más vínculo en España +que su hermana, quizá se hubiera decidido a emigrar con ella. Más ahora, +enloquecido por el amor, encontró tan absurda la proposición que no pudo +menos de sonreír con cierta lástima al rechazarla cortésmente, como si +fuese un millonario o un hombre colocado en la cima de la sociedad +española. + +Para costear su viaje a Biarritz necesitó enajenar más papel de la +Deuda. Llevó en metálico a Francia unas cinco mil pesetas, cantidad más +que suficiente para pasar el verano. Sin embargo, a los pocos días, +arrastrado del ejemplo de sus amigos, se le antojó jugar en el Casino a +_los caballitos_. En dos sesiones perdió todo el dinero. No estando +avezado a estos lances, lo único que se le ocurrió fué regresar +precipitadamente a Madrid, vender más títulos y volverse otra vez. Su +hacienda mermaba de día en día. Cuando empezó el invierno tenía ya de +menos algunos miles de duros; mas esto no le impidió seguir gastando +lindamente. Aurelia, que tal vez por indicación de su tío y curador, o +por propias sospechas, creía saber de dónde procedía aquel dinero, +andaba melancólica, recelosa. No podía menos de mirar a su hermano con +ojos donde se reflejaba la pena, la lástima y la indignación también. + +Así continuaran las cosas hasta Carnaval. La duquesa de Requena había +mejorado bastante en unos baños de Alemania, adonde su marido la había +llevado. Desde que tenía hecho testamento a favor de su hijastra, éste +la prodigaba extremados cuidados, sabiendo cuánto le importaba su vida. +Los negocios del célebre especulador marchaban también prósperamente. La +mina de Riosa se había comprado como él pretendía, al contado. Desde +entonces, sordamente, había comenzado a hacer guerra a las acciones, +vendiéndolas cada vez más baratas para depreciarlas. Llevaba buen camino +para conseguirlo. En pocos meses habían bajado desde ciento veinte, a +que se habían puesto poco después de la venta, hasta ochenta y tres. +Salabert esperaba de un momento a otro, por medio de una gran oferta que +tenía preparada, introducir el pánico en el mercado y hacerlas bajar a +cuarenta. Entonces, por medio de sus agentes en Madrid, en París y en +Londres, se haría dueño de la mitad más una, y por lo tanto del negocio. + +Porque le interesaba para sus fines políticos y económicos y por +satisfacer al genio fanfarrón que, a pesar de su avaricia, habitaba +dentro de él, resolvió dar un gran baile de trajes en su magnífico +palacio, invitando a toda la aristocracia madrileña y a las personas +reales. Los preparativos comenzaron dos meses antes. Aunque el palacio +estaba espléndidamente amueblado, el duque hizo desterrar de los salones +algunos muebles demasiado grandes y pesados y traer de París otros más +sencillos y ligeros. Se quitaron algunos tapices; se compraron muchos +objetos de arte, de los cuales estaba un poco necesitada la casa. Veinte +días antes del designado para el baile, se enviaron las grandes tarjetas +de invitación. Era necesario todo este tiempo para que los invitados +pudiesen preparar sus disfraces. Exigíase traje de capricho: a los +caballeros, cuando menos, la talmilla veneciana sobre los hombros. La +prensa comenzó a esparcir el anuncio del baile por todos los rincones de +España. + +Como su madrastra ni entendía mucho en estos asuntos, ni estaba en +disposición, a causa de su quebrantada salud, de tomar parte activa en +los preparativos, el alma de ellos fué Clementina. Pasaba el día en +casa de su padre, robando sólo algunos ratos que dedicaba a Raimundo. +Osorio tuvo la mala ocurrencia de traer a las dos niñas que tenía en el +colegio de Chamartín, una de diez y otra de once años, a pasar unos días +con ellos. Las pobrecitas tuvieron que marcharse antes de lo que les +había prometido su padre, porque Clementina estaba tan ocupada que +apenas podía fijar en ellas la atención. Esto indignó tanto a Osorio, +que un día, sin que se despidiesen de su madre, las metió en el coche y +las llevó él mismo al colegio. Por cierto que a la noche, cuando +Clementina regresó, hubo con este motivo una escena violenta entre los +esposos. Raimundo también padecía con las ocupaciones de su amante. Pero +no dejaba de gozar puerilmente con la perspectiva del baile, al cual +pensaba asistir vestido de paje de los Reyes Católicos. Fué una idea que +le suministró Clementina. El modelo lo sacaron de un célebre cuadro que +había en el Senado. Ella estaba enamorada del retrato de D.ª Margarita +de Austria, esposa de Felipe III, hecho por Pantoja. Se mandó hacer un +traje igual de terciopelo negro muy ajustado al talle, con saya interior +color de rosa recamada de plata. Este traje era muy a propósito para +realzar la gallardía de su figura y la belleza majestuosa de su rostro. + +El duque trabajaba también en la parte menos delicada de los +preparativos, en la erección del estrado para la orquesta, que hizo +colocar adosado a la pared medianera de los dos grandes salones de baile +contiguos, rodeándolo de plantas y arbustos, en el arreglo del +guardarropa, en la colocación de alfombras, en la traslación de muebles, +etc. Salabert era un terrible sobrestante para sus operarios, un +verdadero mayoral de _ingenio_. No los dejaba reposar: les exigía un +cuidado incesante: jamás se le daba gusto en nada. Se trataba un día de +trasladar cierto armario de ébano tallado, desde el salón que iba a ser +de conversación, a la sala destinada a jugar. Los obreros, dirigidos por +el maestro carpintero, lo llevaban suspendido, mientras el duque los +seguía recomendándoles atención con una sarta de interjecciones que +dejaba escapar oscuramente entre el cigarro y sus labios sinuosos, +nauseabundos. + +--¡F...., despacio!... ¡Despacio tú, papanatas, el de las narices +largas!... Cuidado con esa lámpara.... Baja un poco tú. Pepe ... ¡F...., +no seas jumento, baja más!... ¡Eh! ¡eh! arriba ahora.... + +Al llegar al hueco de una puerta, el maestro, viendo que era fácil +lastimarse, les gritó: + +--¡Cuidado con las manos! + +--¡Cuidado con los relieves, F....!--se apresuró a gritar el duque--. +¡Lo que menos me importa a mí son vuestras manos, babiecas! + +Uno de los obreros levantó la vista y le clavó una mirada indefinible de +odio y desprecio. + +Cuando el mueble estuvo en su sitio, el duque mandó enganchar y se +dirigió a sus habitaciones a quitarse el polvo. Poco después bajaba por +la gran escalinata del jardín y montaba en coche, dando orden que le +condujesen al hotel de su querida. + +La pasión brutal del banquero por la Amparo había crecido mucho en los +últimos tiempos. Todavía fuera conservaba su razón; pero en cuanto ponía +el pie en la casa de la hermosa malagueña, la perdía por completo, se +transformaba en una bestia que aquélla hacía bailar a latigazos. Ni se +crea que esto es enteramente figurado. Contábase en Madrid que el duque +traía un aro de hierro con una argolla al brazo en señal de esclavitud, +y que la Amparo le ataba con cadena cuando bien le placa. Algunos +amigos, para cerciorarse, le habían apretado el brazo burlando y +certificaban que era cierto. La ex florista, aunque de inteligencia +limitadísima y de cultura más limitada aún, tenía suficiente instinto +para remachar los clavos de esta esclavitud. Con su genio arisco y +desigual, aumentaba el fuego de la sensualidad en aquel viejo lúbrico. +El duque había llegado a persuadirse de que su querida, a pesar de las +sumas fabulosas que con ella gastaba, era muy capaz de dejarle plantado +si un día se atufaba. Esta convicción le tenía siempre sobresaltado y +rendido, dispuesto a humillarse, a cometer cualquier bajeza por +complacerla. Aunque muy sagaz, su lascivia le cegaba hasta el punto de +no comprender que la Amparo era más interesada y astuta de lo que él se +figuraba. + +Cuando llegó al hotelito de mazapán, serían las tres de la tarde. Amparo +estaba conferenciando gravemente con la modista; de modo que se vió +obligado a esperar un rato leyendo los periódicos. Al salir del +gabinete, la joven exclamó: + +--¡Ah! ¿Estaba usted ahí duque? + +--Sí; no he querido sorprender secretos de Estado. + +--¡Y que lo diga! ¿Verdá usté?--dijo la ex florista echando una mirada +significativa a la modista. + +Esta sonrió discretamente y se fué. El duque abrazó por el talle a su +querida y la llevó al gabinete. + +--¿Cómo te va, chiquita? ¿Bien, eh? + +--¡Al pelo, hijo! ¿Cómo quieres que me vaya con un hombre tan +retrechero? + +Al mismo tiempo se colgó de su cuello y le dió un largo y sonoro beso en +la mejilla. Los párpados del duque temblaron de placer; mas por sus ojos +pasó al mismo tiempo un reflejo de inquietud. Siempre que la Amparo se +le colgaba del cuello era para darle un sablazo formidable, una entrada +a saco en el bolsillo. + +--¡Y que no tiene quita el gachó! ¡Y que no sabe lo que son +mujeres!--siguió la hermosa contemplándole con admiración. + +"¡Malo! ¡malo!" dijo para sí el banquero. Sin embargo, las caricias de +su querida le hacían feliz. + +--Mira, Tono, no hay cosa que más me guste que decirles por lo bajo a +todas las sin vergüenzas que pasean por el Retiro: "¡Andad, andad, +hambronas, que si a mí se me antoja os puedo enterrar en billetes de +Banco!..." ¿Verdá tú, salao? + +"¡Malísimo!" volvió a decir el duque en su interior; y en voz alta: + +--Algunos hay, preciosa; algunos hay en casa. + +Y llevando la mano al bolsillo para sacar la cartera, dijo brutalmente: + +--¿Cuántos necesitas? + +--¡Ninguno, canalla!--exclamó ella soltando a reir--. Pensabas que me +estaba preparando para darte un sablazo, ¿eh? + +--¡Claro! No te veo cariñosa sino cuando necesitas dinero. + +--¡Habrá embusterazo, marrullero! Cualquiera que te oyese, pensaría que +es cierto. Confieso que soy un poco bruta y testaruda, ¡pero no siempre, +hijo, no siempre!... Además, no me sienta mal este geniecillo agrio, +¿verdá tú? + +La hermosa odalisca se había sentado sobre las rodillas del duque y le +daba fuertes palmadas con entrambas manos en sus carrillos de trompetero +recién rasurados. Vestía una bata de color azul oscuro con adornos más +claros, que le sentaba admirablemente. Su tez era cada día más fina, más +tersa, más nacarada. Era un milagro de la naturaleza. Y sobre aquella +tez lucían sus grandes ojos negros sombríos, salvajes, con un fuego +misterioso y sensual. Sus cabellos, que daban en azules de tan negros, +caían ondeados sobre la frente ocultándola a medias. Su garganta, +amasada con leche y rosas, pedía a gritos el homenaje de los labios. El +duque estaba contentísimo desde que había conjurado el peligro: se +derretía en caricias, que la Amparo aceptaba sumisa contra su costumbre. + +--Espera un poquito. Hoy quiero que tomes café conmigo. + +--Ya lo he tomado, hija. + +--No importa, lo vas a tomar otra vez. Hace ya muchos días que no lo +tomamos juntos. ¡Claro, con ese dichoso baile te van a saltar los sesos! + +Al mismo tiempo se levantó y comenzó a maniobrar con los enseres de +hacer café, que estaban dispuestos sobre la mesa. + +--Yo mismita te lo voy a hacer para que te relamas, so canalla: y voy a +echar en él unos polvitos que me ha vendido una gitana para ponerte +blandito, ¿sabes?... Porque tengo que pedirte una cosa. + +Los ojos del duque volvieron a reflejar inquietud. Pero se apresuró a +disimularla riendo. + +--¡Ya lo decía! ¿Qué tienes que pedirme, rubita? + +--En tomando el café lo sabrás. + +No pudo arrancarle antes el secreto. Arrimó una mesilla japonesa a la +butaca donde estaba el duque. Para sí trajo una sillita dorada. Y +charlaron con animación o, por mejor decir, charló ella mientras él la +escuchaba arrobado, con la cabeza echada hacia atrás, acercando de vez +en cuando con su mano trémula de hombre gastado la taza a los labios. + +--Oye, Tono--dijo ella cuando terminaron, poniendo con decisión los +codos sobre la mesa y mirándole fijamente:--¿qué te parece de ir yo a tu +baile? + +Otro que no fuese Salabert hubiese dado un brinco al oir semejante +atrocidad. El no hizo más que abrir los ojos repentinamente, para dejar +caer los párpados otra vez quedando en la misma actitud soñolienta. + +--No me parece mal. + +--¿De modo que puedo ir? + +--¡Ya lo creo que puedes ir! Lo que no podrás será entrar. + +--¿Pues?--exclamó ya encrespada la bella. + +--Porque no te recibirían. + +Amparo se levantó furiosa. + +--¿Y por qué no me recibirían, dí, por qué?--profirió sacudiéndole un +brazo y acercando su cara a la de él. + +--¡Calma, chica, calma! Porque mi hija no puede soportar a su lado una +mujer más bonita que ella. Si te presentases en mi casa, todas las +miradas se irían tras de ti: serías la verdadera reina del baile.... Ya +comprendes que eso no le haría maldita la gracia. + +Amparo miró al duque fijamente para averiguar "si se estaba quedando con +ella". La fisonomía de aquél permanecía inalterable. + +--Bien; pues de todos modos quiero ir--dijo con mal humor y recelosa--. +Me traerás una invitación. + +--¿Qué más quisiera yo, querida, que traerte una invitación? Si sabes de +alguna persona a quien yo deseara más ver en el baile que a ti, dilo.... +Pero mi mujer y mi hija me sacarían los ojos, ¿sabes? + +--¿Y qué tengo yo que ver con tu mujer y tu hija?--preguntó la irascible +malagueña--. Tú eres el amo. Yo quiero una invitación y la tendré. +Quedamos, pues, en que mañana me la traerás.... + +--Dispensa, chiquita.... + +--¡Ah! ¿Conque no quieres? ¿Conque te niegas a darme ese gusto? +Entonces, grandísimo gorrino, embustero, ¿por qué no hablas claro? Es +decir que yo te estoy aguantando, viejo sucio, te estoy siendo fiel como +si fueses el chico más guapo de Madrid, y cuando se trata de complacerme +en una cosa insignificante te llamas andana. ¡Ay, que tío! La tonta es +una en guardar consideraciones a quien no las merece. Y luego, ¿quién me +va a rechazar? ¡La de Osorio! ¡Olé mi vida!... Siento mucho decírtelo, +hijo, aunque bien debes saberlo. Clementina, en cuanto a conducta, vale +tanto como yo ... menos que yo, porque al fin y al cabo soy libre, y +ella no.... Pero tú tienes menos vergüenza que ella.... ¡Qué se puede +esperar de un hombre que se pone de rodillas delante de una p... y se +deja abofetear por ella! Lo mismo que de todos esos pendones viejos que +irán a tu baile y que nos pueden poner a nosotras escuela de porquerías. + +La bella soltaba o mejor vomitaba estos y otros insultos acompañados de +interjecciones de cochero, paseando furiosa por la estancia. De pronto +se paró delante del duque y le gritó hecha una hiena: + +--¡Sal de aquí, so gorrino! Sal de mi casa. Me escupo yo en tí y en tus +millones. + +Salabert soltó una carcajada. + +--Amparito, nunca te he visto tan enfadada, ni tan guapa tampoco.... +Aquí está la invitación--dijo sacando la cartera. + +--Métela en ...--exclamó la sultana con desprecio. + +Fué preciso que el banquero se humillase a rogarle que la aceptara. Al +cabo de muchas súplicas se dignó tomarla. + +--Bien; déjala ahí y vete al pasillo por haberme puesto tan nerviosa. + +Esto de mandarle al pasillo era un castigo que la Amparo había inventado +últimamente. Cuando el duque la impacientaba o la aburría, echábale de +la habitación y le tenía a veces horas enteras en la antesala o en el +pasillo esperando como un perro. Ahora no tardó tanto en abrirle de +nuevo. Estaba sonriente y serena y le abrazó cariñosamente. + +--Oye, Tono, ¿estaría bien, disfrazada de María Estuardo? + +--Estarías admirablemente. Creo que debes encargarte el traje en +seguida. + +Amparo sonrió maliciosamente + +--Ya está encargado y ya está hecho. Mira. + +Y abriendo el cuarto guardarropa le mostró un maniquí vestido de reina +de Escocia. + +Llegó al fin el día del baile. Los periódicos lo anunciaron por última +vez haciendo resonar fuertemente el bombo y los platillos. El duque de +Requena había gastado en los preparativos más de un millón de pesetas, +según contaban los revisteros a sus lectores. Decían además ¡oh caso +inaudito! que las flores habían venido casi todas de París. Y era +cierto. El duque, nacido en Valencia, el más hermoso jardín de Europa, +para su baile hacía traer las flores de Francia. Un capital de algunos +miles de duros en flores. Las camelias rodaban por el suelo sirviendo de +alfombra en la antesala y los corredores. Centenares de plantas, casi +todas exóticas, adornaban aquélla, el vestíbulo y los dos salones de +baile. Legiones de criados con calzón corto y vistosas casacas +aguardaban apostados estratégicamente en todos los puntos necesarios. +Una pareja de guardias de caballería permanecía al lado de la verja del +jardín manteniendo el orden en los coches, ayudada de algunos agentes de +orden público. El guardarropa, construído nuevamente, era una estancia +lujosa donde todo estaba prevenido para que los magníficos abrigos, +sereneros o _salidas de baile_, como ahora se nombran, no sufriesen el +más mínimo desperfecto. La gran escalinata estaba iluminada con luz +eléctrica: el vestíbulo y el comedor con gas: los salones de baile con +bujías. En la sala de conversación y en la de juego había algunas +lámparas de petróleo con enormes y artísticas pantallas. En éstas ardía +además un fuego claro y brillante en las chimeneas. + +Clementina recibía a los invitados en el primer salón, cerca de la +antesala. Sustituía a su madrastra porque ésta, a causa de su debilidad, +no podía mantenerse tanto tiempo en pie. La duquesa estaba en la sala de +conversación rodeada de algunas amigas: allí recibía a los que iban a +saludarla. El duque y Osorio, a la puerta de la antesala, ofrecían el +brazo a las damas que iban llegando y las conducían hasta Clementina. El +atavío de ésta realzaba, como había presumido bien, su espléndida +belleza. Su gallarda figura parecía aún más fina y más esbelta con aquel +traje ajustadísimo. Su linda cabeza rubia resaltaba sobre el terciopelo +negro como una rosa blanca. El rey Felipe III hubiera trocado de buena +gana su Margarita auténtica por ésta contrahecha. Un pormenor que +comenzó a correr por los salones y que al día siguiente noticiaron los +revisteros, era que había venido un peluquero de París en el +_sud-exprés_ exprofeso a peinarla. + +La abigarrada muchedumbre comenzó a invadir los salones. Todas las +épocas de la historia, todos los pueblos de la tierra mandaron su +representación al baile de Requena. Moras, judías, chinas, damas godas, +venecianas, griegas, romanas, de Luis XIV, del Imperio, etc., etc.; +reinas, esclavas, ninfas, gitanas, amazonas, sibilas, chulas, vestales, +paseaban amigablemente del brazo o formaban grupos charlando y riendo +entre caballeros del siglo pasado, soldados de los tercios de Flandes, +pajes y nigrománticos. La mayoría de los hombres, no obstante, había +limitado el disfraz a la talma veneciana. La orquesta había tocado ya +dos o tres valses y rigodones; pero nadie bailaba. Se esperaba la +llegada de las personas reales para dar comienzo. + +Raimundo se deslizaba por todos los salones con cierta seguridad de +favorito. Hablaba con los conocidos, sonriendo a todo el mundo con su +especial modestia, que le hacía más extraño que simpático en una +sociedad donde los modales fríos y levemente desdeñosos son signo de +elevación y grandeza. Vivía el joven entomólogo, desde hacía tiempo, en +un delicioso aturdimiento, una especie de sueño de oro, como algunas +veces suelen tenerlos las personas de condición más humilde. Su atavío +de paje de los Reyes Católicos le sentaba muy bien. Más de una linda +joven volvió la cabeza para contemplarle. De vez en cuando se acercaba +al sitio donde Clementina se hallaba cumpliendo sus deberes, y sin +dirigirle la palabra cambiaban algunas miradas y sonrisas amorosas. Una +de las veces, al tiempo que lo hacían, se aproximó a la dama Pepe +Castro, disfrazado de caballero de la corte de Carlos I. + +--¿Qué es eso?--le dijo al oído--. ¿No te has cansado aún de tu +_bambino_? + +Cuando se encontraban solos. Pepe se autorizaba el tutearla y Clementina +lo admitía. + +--Yo no me canso de lo bueno--repuso ella sonriendo. + +--Muchas gracias--replicó él irónicamente. + +--No hay de qué. ¿Por qué me buscas la lengua? + +--Porque me gusta. Ya lo sabes. + +La dama alzó los hombros, hizo un mohín de desdén, y pugnando por no +reir se dirigió a la condesa de Cotorraso que en aquel instante pasaba +cerca. + +Raimundo los había contemplado mientras hablaron. El tono confidencial +en que lo hicieron le hirió. Permaneció un instante inmóvil. Por delante +de él pasó, sin que lo advirtiera, la niña de Calderón, que acudía por +vez primera a un baile. Traía un lindísimo traje de joven veneciana +color carmesí, y escote bajo. Su madre otro riquísimo de dama holandesa; +saya de color noguerado recamada de oro y plata, voluminosa gorguera con +puntas de encaje y doble collar de diamantes y perlas. ¡Cuánta hiel +habían hecho tragar aquellos vestidos al bueno de Calderón! Al +principio, cuando se habló del baile de trajes, pensó que con cualquier +disfraz de mala muerte cumpliría y no tuvo inconveniente en otorgar su +permiso. Cuando vió los trajes y la cuenta de la modista, quedó +estuperfacto: estuvo por gritar ¡ladrones! Maldijo de su colega +Salabert, de la hora en que se le había ocurrido dar aquel baile y de +todas las damas venecianas y holandesas que habían existido. Lo que más +hondamente trabajaba su espíritu abatido era la consideración de que +aquellos trajes costosos no servirían más que para una noche. Cuatro mil +pesetas tiradas a la calle, como él dijo más de cien veces aquellos +días. + +Esperancita dirigió una mirada a Alcázar buscando su saludo; pero +viéndole distraído volvió los ojos al grupo de Clementina y se hizo +cargo inmediatamente de lo que ocurría. También por su frente pasó una +nube de tristeza como por la de Raimundo. Mas, repentinamente, se +iluminó; sus ojos brillaron; todo su rostro, que era asaz +insignificante, se transfiguró adquiriendo cierto encanto indefinible. +Era que Pepe Castro se acercaba a saludarla. + +--¡Preciosa, preciosa!--dijo el adonis en tono distraído, inclinándose +con afectación. + +La niña se puso fuertemente colorada. + +--¿Quiere usted bailar el primer vals conmigo? + +Justamente en aquel instante se acercó a ellos un grupo de pollastres de +los que revoloteaban en torno de los millones de Calderón, felicitando +calurosamente a la niña. Entre ellos estaba Cobo Ramírez. Todos se +apresuraron a pedirle bailes, apuntando en el primoroso librito de +Esperanza la inicial de su preclaro nombre. Ramoncito Maldonado, que se +hallaba a unas cuantas varas de distancia, no se acercó al grupo, fiel a +la consigna de no prodigarse, de hacerse desear, que hacía más de un año +le había dado su amigo y mentor Pepe Castro. Hasta entonces de poco o +nada le había servido aquella táctica. Esperancita permanecía insensible +a sus asiduos y rendidos obsequios. Pero no lo atribuía él a deficiencia +del método, sino a su falta de valor para seguirlo rigurosamente sin +desmayos ni contemplaciones. En cuanto la niña le ponía los ojos dulces, +le dirigía alguna palabra afectuosa, ¡adiós, plan estratégico! Ahora +echaba miradas torvas al grupo contestando distraídamente al conde de +Cotorraso, que desde hacía algún tiempo le mostraba una terrorífica +predilección cogiéndole de la solapa dondequiera que le hallaba para +explicarle su nuevo método de destilación del aceite. Con su lujosa +casaca y peluca blanca de caballero del siglo pasado, el joven concejal +no había ganado en dignidad. Parecía un lacayo. + +Hubo gran agitación, de pronto, en los salones. Llegaban las personas +reales. La muchedumbre se agolpó en las inmediaciones de la puerta. El +duque, la duquesa, Clementina y Osorio bajaron la escalinata del jardín +para recibirlas. La orquesta tocó la Marcha Real. Los soberanos pasaron +lentamente, sonriendo, por entre las apretadas filas de los invitados, +deteniéndose cuando veían alguna persona de su conocimiento para +dirigirle una palabra afectuosa. Esta se inclinaba profundamente y les +besaba la mano con emoción, que se traslucía en la cara. Particularmente +las señoras se humillaban con un deleite que no eran poderosas a +disimular, con un sentimiento de ternura y adoración que las ponía +rojas. Organizóse poco después el rigodón de honor. Clementina abandonó +su puesto para tomar parte en él. El monarca bailó con la duquesa, que +hizo un esfuerzo por contentar a su marido. Una triple fila de curiosos +formaban círculo viéndoles bailar. + +Salabert triunfaba. El granuja del mercadal de Valencia traía los reyes +a su casa. Sus ojos saltones, mortecinos, de hombre vicioso, brillaban +con el fuego del triunfo. La explosión de la vanidad hacía volar en +pedazos las inquietudes sórdidas que aquel baile le había causado, la +lucha a muerte que había sostenido con su avaricia. Mañana tal vez estos +pedazos se volverían a juntar para darle tormento. Pero ahora, ebrio de +orgullo, aspiraba a grandes bocanadas el aire de grandeza y de fuerza +que sus millones le daban. Tenía las mejillas encendidas, congestionadas +por la vanidad satisfecha. + +--Mirad qué cara resplandeciente tiene Salabert en este momento--decía +Rafael Alcántara a León Guzmán y a otros íntimos que formaban grupo--. +¡Qué felicidad respira por todos los poros! Gran ocasión para pedirle +diez mil duros prestados.... + +--¿Los daría?--preguntó uno. + +--Sí, al siete por ciento con buena hipoteca--replicó el perdis--. +Mirad, mirad, ahí viene Lola Madariaga..., la mujer más graciosa y más +remonísima que ha pisado el salón hasta ahora--añadió elevando un poco +la voz para que lo oyese la interesada. + +Lola le envió una sonrisa de gratitud. Su marido, el mejicano de las +vacas, que también oyó el piropo, saludó al grupo con afabilidad. +Aquélla estaba realmente muy linda disfrazada de dama de Luis XIV; +vestido rojo recamado de oro, y manto amarillo, también bordado; el +cabello empolvado, y al cuello una cinta de terciopelo negro con brincos +de plata. + +Terminado el rigodón de honor, los jóvenes comenzaron a bailar. Pepe +Castro vino a recoger a Esperancita, que paseaba con su íntima la última +de Alcudia. Ambas asistían por vez primera a un baile de importancia. +Estaban alegrísimas contemplando con viva emoción el mundo bajo su +aspecto más risueño, gorjeándose discretamente al oído sus dulces y +recónditas impresiones. Paseó un instante con ellas, hasta que un pollo +vino a invitar a Paz, y ambas parejas se lanzaron a la vez en la +corriente del baile. El mundo desapareció para Esperancita. Un +delicioso y vago sentimiento de dicha y libertad, como el que tendría un +pájaro al volar si estuviese dotado de alma, penetró en su corazón y lo +inundó de alegría. Era también la primera vez que Pepe Castro le +apretaba la cintura. Sentíase arrebatada por él en medio del torbellino +de parejas y se creía sola. ¡Ella y él!, y la música acariciando los +oídos y el corazón, interpretando dulcemente las inefables impresiones +que palpitaban en el fondo de su alma. Al descansar unos instantes, su +rostro expresaba de tal modo intenso este divino sentimiento del primer +amor, que su tía Clementina, al cruzar del brazo del presidente del +Congreso, no pudo menos de sonreír dirigiéndole una mirada mitad +cariñosa, mitad burlona que la hizo enrojecer. Pepe Castro se esforzaba +por sacarle las palabras del cuerpo. Aquella noche, el exceso de la +emoción la tenía semimuda. La dicha que embargaba su alma se traducía, +como casi siempre acontece, en un sentimiento de benevolencia hacia todo +el mundo. El baile le parecía encantador. Todos los hombres eran +chistosos. Todas las mujeres estaban admirablemente vestidas. Hasta +Ramoncito, que acertó a pasar por delante, pudo recibir algunas gotas de +este rocío bienhechor. + +--¿No baila usted, Ramón?--le preguntó con una sonrisa tan amable, que +el ilustre concejal se sintió desfallecer de felicidad. + +--Me ha entretenido el conde de Cotorraso hasta ahora. + +--Pues a buscar pareja.... Mire usted: allí está Rosa Pallarés que no +baila. + +El futuro estadista se apresuró a invitarla, pensando con su penetración +característica que Esperancita le daba esa pareja porque era bastante +fea. Mecido en este grato y dulcísimo pensamiento pasó un rato feliz +bailando con la hija del general Pallarés, "uno de nuestros más bellos +bacalaos", al decir de Cobo Ramírez. Creía estar cumpliendo con un +mandato de su adorada, dándole un testimonio irrecusable de que sus +celos, si los sentía, eran infundados. + +Cuando terminó el vals, vino, como un caballero de la Edad Media que +sale del torneo, a recibir el galardón de las manos de su dama. Pero +como no hay dicha completa en este mundo, al mismo tiempo que él se +acercó a la niña Cobo Ramírez. Ambos se sentaron a su lado y la +atosigaron a requiebros y atenciones. El uno le pedía el abanico, el +otro el pañuelo. Los dos procuraban atraer su atención sacando +conversaciones divertidas, lisonjeando su orgullo por todos los medios +que podían. En honor de la verdad hay que confesar que, aunque Ramoncito +era mucho más profundo y político, la conversación de Cobo era más +amena. Sin embargo, por uno de esos caprichos inexplicables de las +jóvenes, Esperancita mostrábase más afectuosa y deferente con Maldonado, +contra su costumbre. Y los tres ofrecían un espectáculo curioso y +divertido. + +Los criados circulaban con bandejas llenas de sorbetes, jarabes, +confites y frutas heladas. Ramón llamó a uno para ofrecer a Esperanza +ciertas yemas a las cuales sabía que era aficionada. Al mismo tiempo +invitó con empeño a su antagonista a que tomase un helado. Cobo lo +rehusó. Le apremió con tal afán, que el conde de Agreda, Alcántara y +otros varios que estaban cerca lo notaron. + +--Mirad a Ramón qué empeño tiene en que Cobo tome un helado--dijo uno. + +--¡Claro! Le ve sudando y quiere matarlo. Es lógico--repuso León. + +Pepe Castro, cuando vió acercarse a Cobo y Ramoncito, se había retirado +discretamente. En el camino tropezó con Clementina, que parecía +multiplicarse. Acudía a todos los sitios donde hacía falta, volviendo a +cada instante junto a los soberanos, que se habían retirado con la +duquesa, el duque y las personas de su servidumbre a una sala donde +nadie osó entrar. + +--Ya te he visto bailando con mi sobrinita--le dijo--. ¿Por qué no le +haces el amor? + +--¿Para qué? + +--Para casarte. + +--¡Horror! Pero chica, ¿qué te he hecho yo para que me aborrezcas tanto? + +--Vamos, ven aquí. Has de ser formal--dijo ella poniéndose grave, +adoptando un aire maternal--. Esperanza no es hermosa, pero tampoco +desagradable. Tiene la frescura de la juventud y está enamorada de ti +... me consta.... + +--Sí; lo mismo que tú--manifestó el gallardo salvaje, sonriendo con un +poco de amargura. + +Ella lo advirtió y quiso dejarle satisfecho. + +--Lo mismo que yo ... si te hubiese conocido a los diez y seis años. Te +digo que te quiere, y mucho. Nosotras las mujeres cogemos al vuelo estas +cosas. Cásate, no seas tonto.... Calderón es muy rico.... + +Cuando Pepe quiso contestar, la dama ya se había alejado con pie rápido. +Quedó unos instantes inmóvil y pensativo. Luego, a paso lento, +balanceándose, comenzó a dar la vuelta a los salones, deteniéndose ante +las mujeres hermosas, examinándolas con mirada impertinente, como un +bajá en el mercado de esclavas. + +Lola Madariaga se había apoderado de Raimundo. Le tenía a su lado allá +en un ángulo de la gran sala de conversación, y desplegaba uno tras +otro, con arte infinito, todos los recursos de su coquetería para +conquistarle. Esta era la manía de la graciosa morena. No podía +cualquiera de sus amigas tener un galán sin que al momento no se le +antojase arrancárselo. Importaba poco que fuese guapo o feo, airoso o +encogido. Para ella, lo interesante era satisfacer la violenta necesidad +que siempre había sentido de ser idolatrada, de triunfar de todas las +demás. Tenía unos ojos de mirar suave, inocente, que engañaban. Nadie +creyera que detrás de aquella mirada se ocultaba una voluntad tan firme +y tan astuta. Alcázar la encontraba linda y su conversación placentera; +pero influía mucho en esta simpatía la consideración de ser amiga +íntima de Clementina y la de versar la plática casi siempre acerca de +ésta. No pudiendo bailar con su adorada ni hablar a solas, tanto por +prudencia como por las muchas obligaciones que aquella noche pesaban +sobre ella, se consolaba oyendo a Lola relatar pormenores referentes a +su amiga. Todo le interesaba al mancebo; el vestido que había llevado al +baile de la embajada francesa; los menudos accidentes que le habían +ocurrido en la cacería de Cotorraso; las escenas que había tenido con su +marido, etc. La linda morena seguía el plan de atraer primero su +atención, captarse su simpatía a fin de ponerle blando. + +Clementina llegó a la sala cuando más enfrascados estaban en la charla. +Quedóse un instante a la puerta mirándoles sorprendida e irritada. Hacía +tiempo que Lola cayera de su gracia. Aunque Pepe Castro ya no le +interesaba, cuando su amiguita trató de birlárselo, se produjo cierto +enfriamiento en sus relaciones. Luego observó que Lola miraba a Raimundo +con buenos ojos y bromeaba con él en cuanto se le presentaba ocasión. +Esto despertó en su pecho un odio, que le costaba trabajo disimular. + +Les clavó una mirada intensa y colérica: avanzó hasta el medio de la +estancia y dijo con voz un poco alterada: + +--Alcázar, le necesitamos para bailar. ¿Está usted muy cansado? + +--¡Oh, no!--se apresuró a decir el joven levantándose--. ¿Con quién +quiere usted que baile? + +No respondió. Lola le había enviado una sonrisita sarcástica que acabó +de exasperarla. Se dirigió a la puerta. + +--Siento mucho haberle molestado a usted--le dijo fríamente cuando +estuvieron lejos. + +Raimundo la miró sorprendido. Cuando nadie los oía acostumbraba a +tutearle. + +--¿Molestia? Ninguna. + +--Sí; porque, al parecer, estaba usted muy a gusto al lado de esa +señora.... + +Y no pudiendo refrenar sus ímpetus más tiempo, le dijo sordamente: + +--Ven conmigo. + +Le llevó al comedor donde las mesas estaban ya esperando a los +invitados. Allí, en el hueco de un balcón, desahogó su ira. Le llenó de +insultos y dió por definitivamente rotas sus relaciones. Llegó a +sacudirle violentamente por el brazo. Alcázar quedó tan estupefacto, tan +aterrado, que no supo contestar. Esto le salvó. Al ver su rostro +descompuesto donde se pintaban el dolor y la sorpresa, Clementina no +pudo menos de comprender que la ira la engañaba. En Raimundo no había +existido intención de coquetear. Sosegándose un poco, admitió las +disculpas que aquél le dió al fin. + +--Si precisamente, para hablar de ti es para lo que yo me acerco a ella. + +--¡Ah! ¿Para hablar de mí?... Pues mira, de aquí en adelante no hables +de mí. Basta con que me quieras. + +Los criados, que por allí andaban, los miraban con el rabillo del ojo y +se hacían guiños maliciosos. Al salir tropezaron con Pepa Frías. La +frescachona viuda estaba muy bien ataviada: había oído infinitos +requiebros. Vestía de princesa extranjera del tiempo de Carlos III, de +lama plata con recamos de oro, y manto de terciopelo azul. Un escote +cuadrado dejaba ver con harta claridad lo que Pepa debía de considerar +mas interesante en su persona, a juzgar por la predilección con que lo +mostraba. + +--¡Chica, tengo un hambre de lobo!--entró diciendo--. ¿Cuándo acabáis de +abrir el _buffet_? ¡Ah! ¿Conque os vais por los rincones? ¡Prudencia, +Clementina, prudencia!... Hija, yo no puedo aguardar más: dame algo de +comer, o me caigo. + +Clementina la llevó riendo a un rincón y le hizo servir algunas viandas. +Alcázar se volvió a los salones muy alegre, pero tembloroso aún por la +violenta emoción que su querida le había hecho experimentar. Nunca la +había visto tan furiosa. + +La amistad de ella con Pepa se había remachado desde la escena que hemos +descrito más atrás. La viuda se había persuadido de que la salvación de +su fortuna se fundaba en este cariño y procuraba fomentarlo. Gracias a +él había rescatado ya, poco a poco, una gran parte de ella. El resto no +le apuraba. Sabía que Da. Carmen tenía hecho testamento a favor de su +hijastra, y aunque esta señora había mejorado un poco, era segura su +muerte en plazo breve. Los médicos habían descubierto en ella un tumor. +No se atrevían a operarla a causa de su extremada debilidad. + +A Clementina le hacía muchísima gracia el desenfado, mejor aún, el +cinismo de Pepa. Ambas se entendían admirablemente. Ambas eran chulapas, +dos manolas nacidas demasiado tarde y en condición social poco acomodada +a su naturaleza. Por supuesto, Pepa lo era mucho más legítima que +Clementina, quien no lo llevaba en la masa de la sangre: veníale de +afición. + +--Mira, Clemen, que te estás desacreditando--le decía aquélla, mientras +engullía vorazmente un pedazo de pavo en galantina--. Deja ese niño que +no vale un perro chico.... Para capricho ya ha sido bastante. + +--¿Qué sabes tú lo que vale?--replicaba riendo Clementina. + +--Por las trazas, hija.... Parece hecho en la _Dulce Alianza_. Lleva más +de un año en relaciones contigo, y todavía se pone colorado como un pavo +cuando le miras. + +--Pues eso es precisamente lo que a mí me gusta. + +Pepa alzó los hombros con indiferencia. + +--¿De veras? Para mí sería una calamidad, hija. + +--Y Arbós, ¿qué tal se porta? + +--Ese es un tonto de capirote, ¿sabes?--dijo con la boca llena--; pero +al menos tiene fachada. En diciéndole que es un gran hombre se tira de +cabeza al agua por ti.... Tú no sabes.... Me ha colocado en el +Ministerio más de dos docenas de parientes.... Luego da gusto tener +cierta influencia en la política y que los diputados la mimen a una. +Ayer, precisamente, tuve la visita de Mauricio Sala, que quiere a todo +trance ser subsecretario. Al parecer, está seguro de que, siéndolo, +Urreta le dará su hija. + +--Yo detesto la política.... ¿Sabes que Irenita está monísima con su +traje de cazadora?... + +--¡Ps! vistosilla.... + +--No, no, monísima. ¿Dónde anda su marido, que no le he visto más que al +entrar? + +--¿Su marido? ¡Valiente tuno está su marido!--exclamó levantando furiosa +la cabeza--. ¡Ay qué disgustos, querida, qué disgustos tan grandes tengo +sobre mí--añadió con la boca llena. + +--¿María Huerta?--preguntó Clementina en tono confidencial. + +--La misma--dijo entre dientes la viuda, mirando fijamente al pavo. +Luego encrespándose de pronto:--Es un bribón ¿sabes? un sinvergüenza, +que no sabe siquiera guardar el decoro de su mujer. La mayor parte de +los días la espera a la salida de San Pascual y la acompaña a pie hasta +su casa. En el teatro no le quita los gemelos de encima. ¡Una porquería! +Aunque sea un mal marido, que tenga dignidad. Y la pánfila de mi hija, +loca, perdida por él. ¡Has visto qué imbécil! No hace más que llorar y +pedirle celos.... ¡Qué más quiere ese monigotillo que verla +humillada!... Si yo estuviera en su caso ¡ya le diría!... Le ponía en +seguidita un armatoste en la cabeza que no cabía por esa puerta. + +La exaltación de su espíritu no le impedía engullir lindamente. + +--Dios te lo pague, hija--concluyó por decir levantándose--. A ver si +este corazón se está quieto un rato. + +Pepa pretendía padecer de cierto mal de corazón que sólo se le calmaba +comiendo. + +Pocos minutos después de salir ambas amigas del comedor, Clementina dió +las órdenes oportunas y el _buffet_ se abrió solemnemente. Las personas +reales entraron primero acompañadas de su servidumbre y de los amos de +la casa. Salabert había echado el resto en la cena. El gran comedor de +techo artesonado parecía un ascua de oro. Las flores de vívidos colores, +las frutas exóticas, la vajilla de plata, la cristalería, bajo las +poderosas lámparas de gas titilaban como el cielo estrellado, producían +un fuerte deslumbramiento. Los criados con casaca y peluca blanca, +aguardaban inmóviles, pegados a la pared, tiesos y solemnes. En las dos +cabeceras del salón ardían enormes troncos de encina dentro de sendas +chimenas con retablos de roble tallado, cuyos adornos casi llegaban al +techo. Todos los manjares que estaban sobre la mesa habían venido de +París acompañados de una comitiva de criados y marmitones. Se exceptuaba +el pescado, que procedía del Cantábrico, y un _pudding_ llegado por la +tarde de Londres. Eran fiambres en su mayoría. No obstante, había +_consommé_ caliente para el que lo pedía. + +Las personas reales estuvieron muy cortos momentos en el comedor. Así +que salieron precipitóse en él la ola de la muchedumbre con harto poca +ceremonia. Los salones quedaron silenciosos en poder de los criados, que +con la regularidad y precisión de soldados cambiaron las bujías próximas +a extinguirse por otras nuevas, mientras el comedor resonaba con el +campanilleo de los platos y las copas, la charla y las carcajadas de los +convidados. + +Cobo Ramírez abandonó por un rato a Esperancita dejándola en poder de su +rival, para sentarse en un rincón delante de una mesita volante y +devorar algunos trozos de _boeuf d'Hambourg_ y jamón. Naturalmente, +Ramoncito aprovechó este desahogo para poner de manifiesto el contraste +entre su parquedad poética y la glotonería prosaica de Cobo; hasta que +Esperancita le paró los pies diciendo con mal humor a su amiguita Paz, +que estaba del otro lado: + +--Pues a mí me gustan los hombres que comen mucho. + +--A mí también--repuso Pacita--. Al menos indica que no tienen enfermo +el estómago. + +--Yo no lo tengo tampoco--se apresuró a decir el concejal, sofocado y +molesto por la actitud hostil en que las dos amiguitas se habían +colocado. + +Paz se contentó con sonreír desdeñosamente. + +El general Patiño, fatigado de enviar mortíferos proyectiles a la esposa +de Calderón sin que la plaza se diese siquiera por enterada, había +levantado el cerco para sitiar a la marquesa de Ujo, que a las primeras +granadas había capitulado abriendo las puertas al enemigo. Sin embargo, +el general, como estratégico consumado, no perdía de vista a Mariana, +esperando cualquier incidente favorable para caer de nuevo sobre ella. +Se decía en los periódicos que iba a ser nombrado ministro de la Guerra. +Este cargo, sin duda, le daría más prestigio y autoridad para entrar a +rebato en cualquier parte. La marquesa de Ujo vestía de turca y le +sentaba tan bien, que, según Alcántara, apetecía soltarle un tiro. Su +languidez era tanta aquella noche, que apenas tenía fuerzas para +articular las palabras. A cada paso el ilustre general se veía en la +necesidad de ayudarla en tan ímproba tarea. Mientras roía con sus +dientes desvencijados algunas pastas, pues no admitía otra cosa su +estómago, también un poquito averiado, disertaba, mejor dicho, exhalaba +una serie de exclamaciones acerca de cierta novela recién publicada en +Francia. + +--¡Qué escena!... ¡Ah! ¡pero qué cosa tan linda!... Cuando ella le dice: +"Entrad en el cuarto si queréis: podréis manchar mi cuerpo, pero no mi +alma...." ¡Ah! ¡Y cuando va al lugar del duelo y recibe la bala que iba +dirigida a su marido!... ¡Qué cosa más linda!... + +Pepe Castro caracoleaba (perdón por el símil) en torno de Lola +Madariaga. Esta le contaba con risa maligna lo acaecido hacía un rato, +cuando Clementina se presentó de improviso donde ella estaba con +Alcázar. Hablaba como si le hubiese arrancado el galán a su amiga, con +acento protector y desdeñoso que hubiera hecho dar un salto a la +orgullosa hija de Salabert si por ventura la hubiese oído. + +--¡Pobre Clemen! Se está haciendo vieja, ¿verdad? ¡Qué figura tiene +todavía! Claro que es a fuerza de apretarse, y esto tarde o temprano le +va a hacer daño; pero de todos modos.... La cara no corresponde a la +figura, ¿no cree usted? Sobre todo ahora que se le está empañando el +cutis de un modo horroroso. Siempre ha tenido la fisonomía muy dura. + +Y al mismo tiempo sus ojos claros y suaves miraban a Castro con tal +dulzura, que realmente era para empacharse. Le habían dicho siempre (y +era cierto) que tenía el semblante muy dulce. Para dar más realce a esta +cualidad ponía cara de idiota. + +Castro asentía a todo, tanto por lisonjearla como por la mala voluntad +que tenía a Clementina. No sentía interés por Lola, pero a raíz de su +ruptura con aquélla se había consolado un poco festejándola: aunque en +ello había tenido no poca parte el deseo de no aparecer derrotado a los +ojos del mundo. + +--¿Y usted cree que está enamorada realmente de ese niño que parece una +colegiala del Sagrado Corazón? + +--¡Vaya usted a saber! Clementina presume mucho de original. Esta última +aventura la acredita de ello.... Mire usted qué miraditas tiernas le +está echando el bebé desde lejos. + +Raimundo, en pie, allá en el extremo de una de las mesas, no quitaba ojo +a su amada, que iba y venía de un sitio a otro previniendo los deseos de +aquellos invitados a quienes más deseaba complacer. De vez en cuando le +enviaba una imperceptible sonrisa de inteligencia que transportaba al +joven al séptimo cielo. + +Pepa Frías, si no comía porque estaba ahita, pellizcaba en las frutas y +confites, teniendo detrás de su silla a Calderón, Pinedo, Fuentes y +otros tres o cuatro caballeros maleantes que gozaban en tirarle de la +lengua. No se la mordía, en verdad, la fresca viuda. Se defendía +admirablemente de todos ellos parando y contestando los golpes con +maestría. + +--¿Dónde dice usted que tiene gota, Pepa? + +--En los pies, Pinedo, en los pies ... donde tiene usted el talento. + +--Aunque usted me insulte, quisiera que me traspasase esa gota ... ¡por +tener siquiera una gota de usted! + +--¡Pocas gracias! Sería una gota de esencia aromática--dijo un consejero +de Estado harto dulzón. + +--¿Y usted qué sabe, hombre, si no ha metido la nariz más que en el coro +de ambos sexos? + +El consejero se puso colorado. Todos rieron de la alusión. + +--¡Pero qué cruel es usted, Pepa!--exclamó Fuentes riendo todavía--. Los +que aquí estamos no sabemos nada ... (digo, señores, yo hablo por mí), +del olor, del color, ni del sabor de usted; pero no nos quitará el +derecho de figurarnos que es usted una cosa apetitosa y tierna. + +--¿Tierna?... Está usted en un error lamentable. + +--Yo lo digo por lo que veo ...--dijo acercando el rostro al exuberante +seno de la viuda ...--Y a propósito: ¿qué lleva usted en ese alfiler? +¿es un retrato de familia? + +El alfiler representaba un mono. + +--No. Fuentes--replicó furiosa--, es un espejo. + +De todo el grupo salió una carcajada espontánea que hizo volver la +cabeza a los que estaban cerca. + +Fuentes quedó acortado un instante; pero como hombre de ingenio que era +supo reponerse. + +--Yo seré mono, Pepa, pero usted es monísima. + +--¡Bravo, Fuentes, bravo!--exclamó Calderón, a quien, como hombre +exclusivamente de _debe y haber_, causaba asombro cualquier frase +oportuna. + +El tiroteo siguió aun después de haber salido la mayor parte de la gente +a los salones. El grupo se había reforzado con algunos pollastres. Esta +fué la razón de que Pepa se levantase bruscamente al cabo, diciendo: + +--Me voy. Por mi causa están ustedes escandalizando a estos seres +tiernos y candorosos. + +Los pollos protestaron con algazara. + +Poco después de poblarse nuevamente los salones de baile se retiraron +las personas reales. Hubo para despedirlas el mismo ceremonial, esto es, +las filas apretadas a la puerta de la antesala, la Marcha Real por la +orquesta y la despedida de los dueños hasta la escalinata. + +Clementina respiró con libertad. A paso lento, gozando el placer del que +ha terminado una tarea difícil, atravesó los salones dirigiendo sus ojos +risueños a todas partes, dejando fluir de sus labios palabritas amables +a los amigos con quien tropezaba. Aquel baile espléndido, quizá el más +suntuoso que hubiese dado jamás un particular en España, era obra suya +casi exclusivamente. Su padre había suministrado el dinero: pero ella la +actividad, el gusto, el artificio. Escuchaba las enhorabuenas que todos +al paso la murmuraban, mecida en una embriagadora satisfacción del amor +propio. La felicidad le hizo pensar en el amor, su complemento +indispensable. Acometióle un deseo penetrante de cambiar con Raimundo, a +solas, algunas tiernas palabras de cariño, algunas caricias fugitivas. Y +buscóle con los ojos entre la muchedumbre. + +Raimundo había vagado toda la noche por los salones casi siempre solo. +Había esperado el baile con deseo pueril, prometiéndose vivos e +ignorados placeres. Jamás había asistido a una de estas fiestas +brillantes de la sociedad aristocrática. La realidad no correspondió a +su esperanza, como siempre acontece. Toda aquella vana ostentación, el +lujo escandaloso desplegado ante su vista, en vez de acariciar su +orgullo lo hirió cruelmente. Nunca se sintió tan forastero en aquel +mundo que hacía tiempo frecuentaba. Sus pensamientos, encaminados hacia +la melancolía, representáronle su pobre hogar, donde por su culpa iba a +faltar muy pronto lo necesario, la modestia de su santa madre, que no +vacilaba en desempeñar las tareas más humildes de la casa, y la de su +inocente hermana, que con ella había aprendido a ser económica y +trabajadora. Un remordimiento feroz le mordió el corazón. Observaba, +además, que en los jóvenes salvajes que le rodeaban existía contra él +cierta hostilidad latente. Tenía a muchos por amigos, le recibían +agradablemente, jugaba con ellos, les acompañaba en algunas excursiones +de placer: pero había llegado a comprender que para ellos no tenía otra +personalidad que la que le daba el ser amante de Clementina. En casi +todos los que trataba, percibía, o su exagerada susceptibilidad le hacía +percibir, un dejo desdeñoso que le humillaba horriblemente. El amor +frenético que profesaba a Clementina le compensaba bien de esta tortura +y hasta se la hacía olvidar muchas veces. Pero aquella noche su dueño +adorado, aunque no le olvidase, andaba lejos. Y le pasaba lo que a los +místicos cuando Dios no les tiende la mano: acometíale una gran +sequedad, un tedio abrumador. Bailó por compromiso dos o tres veces; +conversó un poco. Harto al fin de dar vueltas se retiró al más oscuro +rincón de una de las salas, y sentándose en un diván quedó sumido en +tristeza profunda. + +Clementina le buscó en vano durante algunos minutos, hasta +impacientarse. Cuando entró en la sala de juego le vió al fin venir +hacia ella con la faz radiante. Toda su tristeza se había disipado al +verla y al observar que le buscaba. + +--Si quieres que hablemos un momentito, vente al despacho de papá. +Saliendo al corredor lo hallarás a mano derecha--le dijo rápidamente y +con acento cariñoso. + +Y se fué. Raimundo, por disimular, se acercó a una de las mesas de +juego: estuvo algunos instantes mirando. + +Clementina se deslizó disimuladamente por los salones, salió al corredor +y se dirigió al despacho del duque, una pieza regia que sólo tenía de +respeto, pues siempre trabajaba arriba. Estaba profusamente iluminada, +como todas las estancias del piso principal. Al poner el pie en él creyó +percibir un sollozo ahogado, que la llenó de sorpresa y temor. Derramó +la vista por todo el ámbito y percibió, allá en el fondo, a una señora +tumbada en el sofá, ocultando el rostro con el pañuelo, en actitud de +llorar. Acercóse, y por el traje la conoció en seguida. Era Irenita. + +--¡Irenita! Hija mía, ¿qué tienes?--exclamó inclinándose sobre ella con +solicitud. + +--Ay, perdón, Clementina.... Me he metido aquí sin saber lo que +hacía.... ¡Soy tan desgraciada! + +Y las lágrimas brotaron con abundancia de sus ojos. + +--Pero, ¿qué te ha pasado, criatura? + +--¡Nada, nada!--replicó la niña sollozando. + +Hubo unos segundos de silencio. Clementina la contemplaba con lástima. + +--Vamos--dijo acercando la boca a su oído--. Emilio te ha dado algún +disgusto esta noche. + +Irenita no contestó. + +--No te aflijas, tonta. Con eso no adelantas nada. Procura, aunque sea +haciendo un gran esfuerzo, aparecer indiferente. Ese es el medio mejor +de que no te desprecie.... Digo ... el medio mejor es otro ... pero no +te lo aconsejo, porque no está bien aconsejar ciertas cosas.... Si estás +enamorada de él no des tu brazo a torcer, por Dios.... Que no sepa estas +penas tuyas, porque eres perdida.... Déjale que satisfaga su capricho, +que él volverá a ti. + +Irenita levantó su rostro bañado de lágrimas. + +--¿Pero ha visto usted lo que ha hecho hoy? ¡Es horrible! + +En aquel momento Clementina oyó pasos en el corredor. Sospechando de +quién eran fué rápidamente a la puerta, diciendo: + +--Espera un poco: déjame cerrar. + +Fué bien a tiempo. En aquel instante llegaba Raimundo. La dama puso el +dedo en los labios haciéndole seña de que se alejase. Irenita no +advirtió nada. Cuando Clementina volvió a su lado le dió cuenta, entre +lágrimas y suspiros, de los agravios que su marido le había inferido +aquella noche. En primer lugar, Emilio se vistió de húngaro para venir +al baile. Irene había observado en cuanto entró, que María Huerta vestía +también de húngara. Debían de estar convenidos, lo cual era una afrenta, +que más de una persona había notado. Luego bailaron un vals y un +rigodón. Mientras duró éste, Emilio no había cesado de hablarle al oído. +Toda la noche la había estado sirviendo lo mismo que un criado, +presentándole él mismo las fuentes de confites y frutas heladas. Una +vez, al darle una de éstas, le había apretado los dedos; bien lo había +visto. ¡Esto era una indecencia! Irenita quería suicidarse. Prefería +morir mil veces a padecer semejantes tormentos. Clementina la consoló +como pudo. Emilio la quería muchísimo: le constaba. Sólo que los hombres +tienen a lo mejor estos sofocos, lo que llaman los toreros, _extraños_. +Como el corazón no está interesado, dejándoles sueltos un momento se +hastían y vuelven a lo que verdaderamente aman. + +Para arreglarse un poco y lavar los ojos no quiso llevarla al tocador +del baile: subióla al de la duquesa. Al cabo de unos minutos bajaron +ambas. Irenita prometió no dar a conocer su pena. En cuanto Clementina +enteró a Pepa de lo que había pasado, se sulfuró de tal modo que tuvo +necesidad de contenerla para que no fuese a arañar a su yerno. + +--Bien, si no le araño ahora, le arañaré después--dijo alzando los +hombros con indiferencia. Tan resuelta estaba a ello--. Suceda lo que +suceda, yo no puedo consentir que ese _tití_ mate a mi hija, ¿sabes?... +Y en cuanto a esa pendona desorejada, no he de parar hasta que la escupa +en la cara ... y al cabronazo de su marido, lo mismo.... ¡Pues estamos +aviados! + +--¿No será mejor que procures desembarazarte de ellos? Huerta está en el +Ministerio. Mira a ver si le mandas de gobernador a cualquier parte.... + +--¡Pues es verdad! Ahora mismo voy a hablar a Arbós.... ¡Pero lo que es +a mi señor yerno no le perdono!... Esta noche me las ha de pagar, o no +me llamo Pepa. + +El duque, rodeado siempre de un grupo de fieles, se dejaba atufar a +golpes de incensario, soltando a largos intervalos algún gruñido +espiritual que los electrizaba, les hacía prorrumpir en exclamaciones de +alegría. Las señoras eran las que más se distinguían por su entusiasmo. +El genio especulador de Salabert les infundía vértigos de asombro, como +si se pusiesen a calcular cuántos vestidos podrían comprarse con sus +millones. Y él, tan flexible generalmente, que había llegado al puesto +que ocupaba, según propia confesión, a fuerza de puntapiés en el +trasero, al hallarse entre sus adoradores los maltrataba sin piedad. Sus +chistes brutales, lo mismo caían sobre los hombres que sobre las +señoras. Gozaba en la ostentación bárbara de su fuerza. Si aquellos sus +devotos admiradores se dejaban humillar tan pacientemente no dándoles +nada, ¿qué no sucedería si repartiese entre ellos sus millones, si el +becerro de oro comenzase a vomitar monedas? + +En la sala de juego, adonde se fué después de haber despedido a los +soberanos, le tenían materialmente bloqueado una porción de +especuladores de segunda y tercera fila. + +--¿Cómo van las acciones de Riosa, duque?--se atrevió a preguntarle uno. + +--No me hable usted de eso--gruñó el prócer poniendo los ojos torvos. + +El plan de Llera se estaba desenvolviendo puntualmente: esto es, el +duque, después de haber tomado un número crecido de acciones, se ocupaba +en producir el pánico entre los accionistas. Hacía ya algunos meses que +por medio de agentes secretos compraba acciones para venderlas al +instante con pérdida. Gracias a estas operaciones, el papel había bajado +considerablemente. Ahora preparaba el golpe definitivo, comprando mayor +cantidad para lanzarlo repentinamente al mercado, aprovechar la baja que +esto produciría y adquirir la mitad más una de las acciones. + +--No todos los negocios han de salir bien--replicó el otro sonriendo con +mal disimulada satisfacción--. Usted ha sido siempre afortunado.... + +--No es a la fortuna a quien debe sus éxitos el duque. A su genio, a su +habilidad inconcebible es a quien los debe--manifestó un tercero +arreándole una tufarada de incienso. + +--Sin duda, sin duda--se apresuró a decir el otro tratando a su vez de +apoderarse del incensario--. El duque es el primer genio financiero que +ha salido en nuestro país. Yo no comprendo cómo no se le entrega la +Hacienda española. Si él no la arregla, no hay que esperar salvación +para nosotros.... + +--Pues si acierto a salvarla como he acertado en el negocio de Riosa, +aviados quedan los españoles--profirió estoposamente el duque con acento +de mal humor. + +--¿Pero ha salido tan malo el negocio? + +--¡F....! para el Gobierno, no; pero para mí, que he tomado a la par +las acciones, me parece que no ha sido bueno. + +El duque echaba la culpa de haberse metido en él al animal de su +administrador, a Llera, que se lo había metido por la cabeza contra +todos sus presentimientos. + +--Los hombres como usted no deben fiarse de nadie más que de su +instinto--le decían--. Cuando se tiene el genio de los negocios.... + +Y la palabra _genio_ venía a cada instante a los labios de los fieles +idólatras del becerro. + +Súbito apareció en la puerta de la sala Clementina seguida de Osorio, de +Mariana y de Calderón. Los cuatro traían el semblante inquieto y +asustado. Sus ojos se clavaron a la vez en Salabert, hacia el cual +avanzaron precipitadamente. + +--Papá, escucha una palabra--le dijo Clementina. + +Salabert se destacó del grupo y fué a reunirse con los otros en el +opuesto rincón. + +--¡Esa mujer está ahí!...--dijo aquélla con voz alterada, los ojos +relampagueantes de ira. + +--¡Es un escándalo!--manifestó Osorio. + +--Algunas personas ya se han ido, y en cuanto se enteren, se irán +todas--apuntó con más sosiego Calderón. + +--¿Qué mujer está ahí?--preguntó el duque abriendo mucho sus ojos +saltones. + +--¡Esa mujer!... esa Amparo la malagueña--replicó su hija buscando el +tono más despreciativo. + +--¡Cómo!--exclamó el duque con profundo estupor--. ¿Se ha atrevido esa +z---- a presentarse en el baile? ¿Quién la ha dejado pasar? Mañana mismo +despido al portero. + +--No; a quien hay que despedir ahora mismo es a ella ... ¡en +seguidita!--dijo Clementina atropellándose por la cólera. + +--¡Sí, sí ... ahora mismo! ¿Cómo es eso? ¡Atreverse esa desvergonzada a +poner los pies en esta casa y en un día semejante! ¿Ya no hay pudor? ¿Ya +no hay vergüenza? ¿En qué país estamos? ¿Pero cómo ha podido pasar? ¡Una +fiesta que había comenzado tan bien! + +--Traía invitación, al parecer. + +--Pues la ha robado o estará falsificada. + +--Bien, bien; concluyamos pronto--dijo Clementina con voz irritada--. +Está en los salones. Es necesario que vayas a allá y la notifiques que +haga el favor de salir, del modo que mejor te parezca.... ¡Pero pronto! +antes que lo perciba la gente ... y sobre todo, mamá.... + +--No, chica; yo no voy.... Me conozco bien y sé que no podría contener +mi indignación. No nos conviene llamar la atención en este momento.... +Ve tú, ve tú ... y que se largue pronto.... + +Clementina, sin pronunciar otra palabra, se alejó con paso rápido, el +rostro pálido y contraído, los labios trémulos. Lanzóse en el torbellino +de los salones y buscó ansiosamente a la intrusa. No tardó muchos +minutos en hallarla ¡oh vergüenza! del brazo del marqués de Dávalos. + +Estaba espléndidamente hermosa la ex florista con su traje de María +Estuardo. Llevaba un sobretodo acuchillado de mangas abiertas, color +carmesí recamado de oro; un elegante prendido de encaje y menudas +florecillas de esmalte y perlas. Su incomparable belleza irritó aún más +la ira de Clementina. + +La hermosa odalisca de Salabert, aunque de inteligencia limitadísima, +había tenido tiempo a reflexionar que su presencia en el baile podría +acarrear un conflicto. Pero su antojo era tan vivo y desordenado, que de +ningún modo quiso dejar de satisfacerlo, de lucir su costoso vestido de +reina de Escocia. Pensó que podría sortear aquella difícil situación +yendo a última hora, dando un par de vueltas por los salones y +retirándose en seguida. Hizose acompañar de una amiga vieja de aspecto +venerable. Amargo desengaño debió de experimentar cuando al penetrar en +los salones y tropezar con una porción de distinguidos salvajes a +quienes trataba con intimidad, Pepe Castro, el conde de Agreda, +Maldonado y otros, observó que todos le volvían la espalda y se +apresuraban a alejarse. Tan sólo el fiel Manolo, el loco marqués de +Dávalos, la reconoció y consintió en la mengua de ofrecerla el brazo. + +Pocos minutos pudo disfrutar de su apoyo la malagueña. Cuando una +sonrisa de triunfo plegaba ya sus labios y a paso lento y majestuoso iba +dando su apetecida vuelta por los salones, se encontró repentinamente +frente a Clementina. Sin previo saludo ni la más leve inclinación de +cabeza, ni hacer caso alguno de su acompañante, ésta le puso la mano en +el hombro, diciéndola: + +--Tenga usted la bondad de escuchar una palabra. + +María Estuardo empalideció, titubeó unos instantes, y por fin dijo con +firmeza y ademán orgulloso: + +--Nada tengo que hablar con usted. A quien deseo ver es al dueño de la +casa, al duque de Requena. + +Margarita de Austria le clavó una mirada iracunda, que la otra sostuvo +sin pestañear. Luego, acercando la boca a su oído, le dijo con rabioso +acento: + +--Si usted no me sigue ahora mismo, llamo a dos criados para que la +saquen del salón a viva fuerza. + +La reina de Escocia se estremeció; pero tuvo aún ánimos para contestar: + +--Deseo ver al señor duque. + +--El señor duque no está visible para usted.... ¡Sígame, o llamo! + +Y al mismo tiempo echó una mirada en torno como en ademán de cumplir su +promesa. + +La Estuardo empalideció aún más. Desprendiéndose del brazo de Dávalos la +siguió al fin. + +Esta escena había sido observada por varias personas; pero nadie osó +seguirlas si no es el demente Manolo, que lo hizo de lejos. La esposa +de Felipe III se dirigió a la antesala y allí dijo a un lacayo: + +--El abrigo de esta señora. + +No se habló otra palabra. El lacayo entregó el abrigo. María Estuardo se +lo puso sin ayuda de nadie, con mano temblorosa. Luego avanzó unos +cuantos pasos, y volviéndose de pronto, dirigió una mirada de odio +mortal a D.ª Margarita de Austria, que se la devolvió acompañada de una +sonrisa de desprecio. + +Estaba de Dios que la desgraciada reina de Escocia había de ser +humillada siempre. Primero lo fué por su tía Isabel de Inglaterra. Ahora +la reina Margarita la ponía sin miramientos de patitas en la calle. +Donde encontró a su venerable amiga dentro ya del coche. Al ver el +comienzo de la escena pasada se había escabullido prudentemente. Antes +que partiesen, el marqués de Dávalos se juntó a ellas. No sabemos lo que +los salones de Requena ganaron en su aspecto moral con la marcha de +María Estuardo; pero sí podemos afirmar que perdieron mucho en el +estético. Porque, a la verdad, estaba lindísima. + +El baile tocaba a su fin. Comenzaron los preparativos para el gran +cotillón. La muchedumbre se había aclarado un poco. Algunos se fueron +antes de terminar el baile, viejos en su mayoría a quienes hacía daño el +trasnochar. Entre las damiselas hubo la agitación y el movimiento que +precede siempre al cotillón. En esta última etapa el baile adquiere un +aspecto de recreo familiar muy grato. El arte y la imaginación +intervienen para arrancarle sensualidad y hacerle un pasatiempo +inocente, al estilo de las hermosas fiestas que en el siglo XIV se +celebraban en los palacios de Inglaterra y Francia. Para las niñas +casaderas suele ser también el momento en que termina el primer acto de +la comedia amorosa que han empezado a representar. + +Pepe Castro había recibido el consejo de su ex querida Clementina +referente a la conveniencia de festejar a la niña de Calderón, con risa +como ya hemos visto. Sin embargo, no le cayó en saco roto. Mientras +bailaba y bromeaba con otras jóvenes, no dejó de acordarse más de una +vez. Al llegar el cotillón se acercó a Esperancita preguntándole si +quería ser su pareja, a sabiendas de que esto no podía ser, pues todos +los pollastres se apresuran a pedir tal merced a las damas así que +entran en el baile. Pero le convenía para el plan que comenzaba a +desenvolverse en su cerebro, fecundo en abstracciones. La niña lo tenía, +en efecto, comprometido con el conde de Agreda; mas al oir la demanda de +Castro, sintió tales deseos de acceder a ella, que con sorprendente +audacia respondió que sí. + +La duquesa designó como dama directora a la condesa de Cotorraso, a la +cual se unió Cobo Ramírez. Este se imponía en todos los bailes como +habilísimo director de cotillones. Tan era así, que muchos días antes +del baile ya había celebrado largas conferencias con Clementina acerca +de este punto esencialísimo. + +Formóse el corro de sillas. Pepe Castro fué a sacar a Esperanza, que +tomó su brazo de buen grado. Mas antes de dar un paso llegó el conde de +Agreda. + +--¡Cómo, Esperancita! ¿No me había usted concedido el +cotillón?--preguntó sorprendido. + +La audacia no abandonó a la niña, la audacia de la mujer enamorada. + +--¡Ay, perdóneme usted, León! Cuando se lo concedí a usted no me +acordaba que ya lo tenía comprometido con Pepe--respondió en un tono que +podía envidiar la más consumada actriz. + +El conde se retiró diciendo algunas palabras de cortesía, que no +pudieron ocultar su mal humor. Cuando quedaron solos, Esperancita, +asustada de aquel testimonio de interés que había dado a Castro, se +apresuró a disculparse ruborizada. + +--La verdad es que no me acordaba de que lo tenía comprometido con +León.... Y como ya había tomado el brazo de usted ... y además el conde +baila de un modo que me fatiga mucho.... + +Pepe Castro no abusó de su triunfo; se manifestó modesto y sumiso. En +vez de galantearla descaradamente, adoptó un temperamento más +insinuante, colmándola de atenciones delicadas, estableciendo mayor +confianza entre ellos, mostrándola, en una palabra, mucho cariño, pero +sin hablarla de amor. La niña rebosaba de dicha. Espezaba a sentirse +adorada. Creía que la simpatía y el afecto con que siempre se habían +tratado Pepe y ella se transformaban al fin en amor. Su corazón empezó a +saltar alegremente dentro del pecho. + +También Ramoncito estaba satisfecho con aquel trueque. El conde de +Agreda le era de poco tiempo atrás muy antipático, casi tan antipático +como Cobo Ramírez, porque empezó a sentir de él los mismos celos que del +otro. En cambio, a Pepe Castro considerábalo como su mismo yo; otro +concejal más esbelto. Las atenciones que Esperancita le guardase, las +tomaría como dirigidas a su propia persona. Así que, al verlos del +brazo, se conmovió profundamente, y al acercarse a ellos para decirles +algunas palabras insignificantes no pudo menos de ruborizarse. Pepe le +hizo un guiño malicioso como diciendo: "Has triunfado en toda la línea". +El joven concejal sintió que se acercaba a pasos de gigante el logro de +sus esperanzas y el apogeo de su dicha. + +El cotillón fué digno remate de aquel baile brillantísimo. La fantasía +de Cobo Ramírez, apretada por la gravedad del caso, fascinó a los +invitados con peregrinas trazas y artificios delicados: los tuvo +enajenados cerca de una hora. Llamó la atención, y le valió unánimes +aplausos, un juego de sortija que se organizó en el medio del salón. +Cobo dividió a los caballeros en dos cuadrillas, que tiraron +alternativamente flechas con unos primorosos arcos dorados a la sortija +suspendida por una cinta del techo. Los vencedores tenían derecho a +bailar con las damas de los vencidos, mientras éstos los habían de +seguir dándoles aire con el abanico. Organizóse después otro juego de +cintas para las damas. La vencedora salió un momento del salón y +apareció en seguida en un magnífico carro tirado por cuatro lacayos +vestidos de esclavos negros: dió así una vuelta rodeada de todas las +demás, al compás de una marcha triunfal. Estas y otras invenciones no +menos famosas, dejaron para siempre sentada sobre bases sólidas la fama +del hijo de los marqueses de Casa-Ramírez. + +Terminado el cotillón, comenzó el desfile de la gente. Fué una retirada +estrepitosa. Toda aquella muchedumbre se agolpó en el vestíbulo y en la +escalinata, charlando en voz alta, riendo, gritando alguna vez en +demanda del coche. El vasto jardín, iluminado por algunos focos de luz +eléctrica, ofrecía un aspecto fantástico, inverosímil, como los paisajes +de los cosmoramas de feria. Aquellas luces blancas, intensas, hacían aún +más negro y profundo el follaje, borraban los linderos del parque +extendiéndolo desmesuradamente. La noche era despejada. En el oriente +azuleaba ya la aurora. Hacía un frío intenso. Envueltos en sus gabanes +de pieles, los jóvenes salvajes quemaban los últimos cartuchos de su +ingenio en honor de las hermosas damas que tenían cerca. Los costosos y +pintorescos abrigos de éstas chillaban debajo de las bombillas +eléctricas. Los caballos piafaban, los lacayos gritaban, y los coches, +al acercarse lentamente a la escalinata, hacían crujir la arena de los +caminos. Sonaban golpes de portezuelas, ruido de besos, voces de +despedida. La rueda de los coches, al pasar por delante de la gran +escalinata, iba arrebatando poco a poco a los que allí estaban para +dispersarlos por todo Madrid en busca de reposo. + +Pepe Castro se había colocado al lado de Esperancita y la hablaba +dulcemente al oído. La niña, embozada hasta los ojos, sonreía sin +mirarle. Cuando su coche llegó al fin, se estrecharon las manos +largamente. + +--Supongo que no nos tendrá tanto tiempo olvidados como hasta ahora; que +irá por casa más a menudo--dijo ella teniendo aún su mano entre las del +gallardo salvaje. + +--¿Usted quiere de verdad que vaya a menudo por su casa?--dijo +mirándola fijamente como un magnetizador. + +--¡Ya lo creo que quiero! + +Al decir esto se ruborizó fuertemente debajo del embozo, y desprendiendo +bruscamente su mano, siguió a su mamá que entraba en el carruaje. + +Pepa Frías había dicho a su hija: + +--Mira, chica, cuando nos vayamos, deseo que Emilio me acompañe. Estoy +nerviosa y no podría dormir si no le ajustase antes las cuentas. No +quiero más escándalos, ¿sabes? Le voy a dirigir el _ultimatum_. Si +persiste, tú te vienes conmigo y él que se vaya al infierno. + +Estaba furiosa. Su hija, aunque quisiera poner reparos a esto de la +separación, pues adoraba a su infiel marido, no se atrevió. Bajó sumisa +la cabeza. Cuando llegó el momento de marchar, Pepa se dirigió a su +yerno: + +--Emilio, haz el favor de acompañarme. Deseo hablar contigo. + +"¡Malo!" dijo para sí el joven. + +--¿E Irene? + +--Que vaya sola. No se la comerán los lobos--respondió ásperamente. + +"¡Malísimo!" tornó a decirse Emilio. + +En efecto, Irenita dirigiendo ojeadas de temor y ansiedad a su mamá y su +marido, se metió sola en su berlina, mientras ellos subían a la de la +primera. + +Cuando el carruaje comenzó a rodar, Emilio, para desarmar a su suegra, +quiso, como un chiquillo que era, desviar el rayo sacando una +conversación que pudiese entretenerla. + +--¿Ha visto usted qué audacia la de Amparo? La creía capaz de muchos +desatinos, pero no de uno semejante. + +Y habló de la Amparo con gran verbosidad sin conseguir que su suegra +desplegase los labios. Lo mismo sucedió cuando principió a hacer +comentarios acerca de la fortuna de Salabert, de los gastos del baile, +del extraordinario honor que había merecido de los soberanos aquella +noche, etc., etc. Pepa reclinada en su rincón, guardaba un silencio +feroz que no anunciaba nada bueno. Pero Emilio, sin desanimarse, tocó +con habilidad la tecla que responde en todas las mujeres. + +--¿Sabe usted, Pepa (así la seguía llamando, lo mismo que cuando era +novio de su hija), que en un grupo donde estaba el presidente del +Consejo, oí, sin querer, grandes elogios de usted? Elogiaban mucho el +traje; pero más aún la figura. Decían que no había ninguna niña en el +baile que pudiera competir con la frescura de usted; que tenía usted un +cutis como raso, cada día más terso y brillante. + +--¡Jesús, qué tontería! Esas son payasadas, Emilio. En otro tiempo, no +digo.... + +--No, Pepa, no; el cutis de usted es proverbial en Madrid. Ya daría +Irene algo por tenerlo como usted. + +--¿Es mejor que el de María Huerta?--preguntó con tonillo irónico, donde +no se adivinaba, sin embargo, gran irritación. + +Pepa había cambiado de plan: pensó que sería mucho mejor adoptar la vía +diplomática. A un chiquillo como Emilio, que no había sido indócil hasta +entonces, era fácil atraerlo con el cariño. Aquél, en la oscuridad del +coche, se había puesto colorado. + +--El de María Huerta no vale nada. + +--Por eso te gusta. Todos los hombres sois lo mismo en eso de cambiar +las orejas por el rabo. Mira, Emilito--añadió cogiéndole una mano,--yo +tenía que reñirte mucho, hablarte muy seriamente, decirte cosas muy +amargas ... pero no puedo, tengo un corazón tan estúpido que para todas +las ofensas encuentra disculpas. Hoy has hecho una barrabasada de marca, +lo bastante para que Irene se separase de ti; pero a mí se me antoja que +no es tan grande como parece, porque eres un chiquillo aturdido. Estoy +segura de que tú mismo no te explicas la gravedad de ella.... + +Pepa continuó su sermón en tono dulce y persuasivo. Emilio, que esperaba +una rociada de injurias, quedó gratamente sorprendido. Escuchólo con +sumisión, y después, con voz conmovida, empezó a disculparse. Verdad que +había coqueteado un poco con María Huerta, pero juraba que no estaba +interesado por ella. Era una cuestión de amor propio. Cuando él se había +casado con Irene, esta María había dicho en casa de Osorio que no +comprendía cómo Irene aceptaba por marido un chico tan feo y tan +insustancial. Entonces juró que se tragaría aquellas palabras: ya estaba +conseguido. Por lo demás ¡qué amor ni qué calabazas! Nunca había estado +enamorado de María Huerta ni pensaba estarlo. + +--Yo no podía creer que estuvieses enamorado, porque siempre has tenido +buen gusto.... Porque en resumen, esa mujer no es más que un paquete de +trapos.... Si vistes el palo de la escoba como ella, puede muy bien +hacer sus veces.... Pero ya ves, Irene lo cree y tienes la obligación de +evitarla esos disgustos. Si yo estuviese en su caso no me los darías, +monigote--añadió cogiéndole cariñosamente de la oreja--. Ya sabría yo +tenerte bien amarradito a mis faldas. + +--Lo creo--repuso el joven dirigiéndola una larga mirada que nada +tenía de filial--. Usted tiene más recursos que Irene. + +--¿Pues?--preguntó ella con otra mirada poco maternal. + +--Porque usted es una mujer más complicada; que necesita más estudio. +Por lo mismo, no me dejaría tiempo a aburrirme seguramente. + +--¿Qué sabes tú de eso, mamarrachillo? Hablas de mí como si me supieses +de memoria. + +--¡Qué más quisiera yo! + +--¡Vaya, Emilio, no seas payaso! Mira que me estás faltando al respeto. + +La conversación siguió en este tono alegre y cariñoso mientras el +carruaje rodaba por las calles sombrías. En aquel rincón oscuro, +sacudidos por el vaivén de los resortes y aturdidos por el estrépito de +las ruedas al saltar sobre el pavimento, el cuchicheo se hizo cada vez +más íntimo, más insinuante, animado a cada momento por risas ahogadas y +palabritas dulces. De ambos se había apoderado un suave enternecimiento; +de Pepa por haber hallado a su yerno tan dócil; éste por ver a su suegra +tan cariñosa y transigente, creyendo encontrarla hecha una furia. +Animado con su éxito, acariciado por aquella dulce confianza que +repentinamente se estableció entre ellos, no cesaba de piropearla. Pepa +se enfadaba o fingía enfadarse, le daba pellizcos feroces, le llamaba +hipócrita, coquetón, desvergonzado. Concluyó por decir: + +--Todo eso que me dices es una farsa tuya. Si fuese verdad me alegraría, +porque así tendría cierta influencia contigo para hacerte un buen +marido. + +Al salir del coche, con el rostro encendido, más hermosa que nunca, le +dijo: + +--Sube un momento: tengo que darte el reloj de Irene, que se le ha +olvidado ayer. + +Emilio la subió del brazo y entró con ella en su gabinete. + +Mientras tanto, Irenita llegaba a casa en un estado de agitación fácil +de comprender en una niña tan sensible y enamorada de su marido. La +conducta de Emilio aquella noche la había trastornado, la había puesto +excesivamente nerviosa. Y para fin de fiesta, la escena violenta que +preveía entre su madre y su marido, de la cual tal vez saldría su +ruptura definitiva con éste, la llenaba de espanto. Así que, apenas +saltó en tierra delante de la puerta, acometida súbito de un vivo e +irresistible anhelo, volvió a montar apresuradamente, diciendo al +cochero: + +--A casa de mamá. + +Le abrió el sereno la puerta exterior: la del piso el criado que había +estado velando y que aguardaba la salida del señorito para irse a +costar. + +--¿Dónde está mamá? + +--En las habitaciones de adelante con el señorito Emilio. + +Irenita se dirigió con precipitación a la sala. No estaban allí. Pasó +luego al _boudoir_. Tampoco, ni se oía el más leve ruido. Entró en el +gabinete. Nada. Entonces, sobrecogida de terror, de duda, de ansiedad, +lanzóse hacia la alcoba oculta por cortinas de brocatel donde creyó +percibir algún rumor. En aquel momento se alzaron las cortinas y +apareció su marido agitado y descompuesto, contemplándola con ojos de +espanto. Irenita dió un grito y se desplomó sobre el pavimento. + + + + +XII + +#Matinée religiosa.# + + +Pocos días después, a las once de la mañana de un viernes de Cuaresma, +el salvaje más elegante de Madrid salía de un sueño tranquilo y profundo +con el firme propósito de casarse con la hija de Calderón. Abrió los +ojos, los paseó por los adornos hípicos que colgaban de las paredes de +su cuarto, se desperezó con elegancia, bebió un vaso de limón que tenía +sobre la mesa de noche y se preparó a levantarse. No afirmaremos que el +mencionado propósito viniese a su espíritu durante el sueño; pero es +innegable que debió de operarse en él una misteriosa labor que lo +favoreció sensiblemente. Porque en el momento de acostarse, Castro sólo +pensaba vagamente en esta unión provechosa. Al abrir los ojos, su +decisión de lograr la mano de Esperancita por cuantos medios estuviese a +su alcance era ya irrevocable. Felicitemos, pues, de todo corazón a la +afortunada niña y sigamos atentamente al noble salvaje en la tarea de +perfeccionar la obra primorosa que la Naturaleza había llevado a cabo al +crearle. + +El criado tenía ya el baño dispuesto. Después de dar un vistazo al +espejo para observar el semblante del día, esto es, el suyo, cogió unas +bolas de hierro e hizo con ellas algunos movimientos. Tomó un florete y +se tiró a fondo unas cuantas veces. En seguida aplicó unas docenas de +puñetazos rectos sobre la almohadilla de un dinamómetro. Hecho lo cual +creyó llegado el instante de meterse en el agua. Dentro de ella se +hallaba aún cuando apareció en la habitación, sin previo anuncio, Manolo +Dávalos. + +--Pepe, tengo que hablarte de una cosa muy seria--, dijo el lunático +marqués, con aparato de misterio, los ojos más extraviados que nunca. + +--Aguarda un poco: déjame salir del baño. + +--Sal pronto, que corre prisa. + +El marquesito se levantó de la silla donde se había sentado y comenzó a +dar vueltas por la estancia con cierta agitación estrambótica, a la cual +ya estaban acostumbrados sus amigos. No podía estarse quieto cinco +minutos. Si cualquiera hiciese al cabo del día la mitad de movimientos +que él, caería rendido antes de llegar la noche. Castro seguía sus +movimientos con ojos burlones y desdeñosos. Pero estos ojos se tornaron +serios e inquietos al ver que su amigo se acercaba a la mesa de noche y +se ponía a jugar con un precioso revólver que allí tenía. + +--Mira que está cargado, Manolo. + +--Ya lo veo, ya--respondió éste sonriendo; y volviéndose de pronto: + +--¿Qué dirían en Madrid, si yo te matase ahora de un tiro? + +Pepe Castro sintió cierto hormigueo en la espalda, que no era producido +solamente por el agua, y rió de un modo extraño. + +--Y que, hoy por hoy, lo podría hacer impunemente--siguió muy risueño el +marqués--. Porque como todos dicen que estoy loco.... + +--¡Je, je! + +El tenorio volvió a reir como el conejo. No era cobarde: al contrario, +tenía fama de quisquilloso y espadachín: pero, como casi todos los +valientes, necesitaba público. La perspectiva de una muerte oscura a +manos de un loco, no le hizo maldita la gracia. Los ejemplos de Séneca, +Marat, y otros hombres notables que murieron violentamente en el baño, +no lograron darla ninguna amenidad, quizá porque no tuviese noticia de +ellos. El marqués avanzó con el revólver amartillado, diciéndole: + +--¿Qué dirían en Madrid? ¿eh? ¿qué dirían? + +Castro se sitió penetrado de frío como si estuviese metido entre hielo y +no en agua tibia. Pero tuvo aún serenidad para gritarle: + +--¡Deja ese revólver, Manolo! Si no lo dejas no vuelves a ver en tu vida +a Amparo. + +--¿Por qué?--preguntó aquél bajando el arma con el desconsuelo pintado +en los ojos. + +--Porque yo no quiero; porque la aconsejaré que no te deje entrar más en +su casa.... + +--Bueno, hombre, no te incomodes.... Ha sido una broma--replicó +apresurándose a colocar el revólver en su sitio. + +Castro salió al instante del baño. Lo primero que hizo, cuando estuvo +envuelto en el capuchón turco con que se secaba, fué coger el revólver y +guardarlo bajo llave. Tranquilo ya, pero irritado por el susto que su +majadero amigo le había dado, comenzó a hablarle en tono malhumorado y +despreciativo, mientras delante del espejo prodigaba a su bella figura, +con el respeto debido, todos los cuidados a que era acreedora. + +--Vamos a ver, hombre, desembucha ese secreto.... Será una gansada de +las que tú acostumbras.... Desengáñate, Manolo, que tú ya no estás para +salir a la calle. Debes ponerte en cura--decía mientras se frotaba los +brazos con una pomada olorosa que había tomado de la batería de tarros y +frascos de todos tamaños que tenía delante. + +El marqués echó mano al bolsillo, y sacando la cartera y de ella un +billetito de mujer, dijo con no poca solemnidad: + +--Amparo me acaba de escribir esta carta. Deseo que te enteres de ella. + +Pepe no volvió siquiera los ojos para mirar el documento que su amigo le +exhibía. Absorto en la tarea de atusarse el bigote con un cepillito de +barba, repuso en tono distraído: + +--¿Y qué dice la Amparo? + +El marqués le miró sorprendido de la poca importancia que daba a aquella +preciosa misiva. + +--¿Quieres que te la lea? + +--Si no es muy larga.... + +Manolo la desdobló con el mismo cuidado y respeto que si fuese un +autógrafo de Santa Teresa de Jesús y leyó con voz conmovida: + +"Mi queridísimo Manolo: Hazme el favor de mandarme por el dador dos mil +pesetas que necesito con urgencia. Si ahora no las tienes, no dejes de +traérmelas esta tarde a casa. Tuya de corazón siempre: + +"AMPARO." + +--¡Sopla! ¡Qué voracidad la de esa chica! ¿No tiene bastante con el +bolsillo de Salabert? Supongo que no se las habrás mandado. + +--No. + +--Has hecho bien. + +--Es que no las tenía. Precisamente para ver si tú puedes facilitármelas +es para lo que he venido. + +Castro se volvió hacia él y le contempló unos momentos entre irritado y +sorprendido. Tornando luego la vista al espejo, dijo con calma +despreciativa: + +--Querido Manolo; eres un melón de gran tamaño. Estoy seguro de que si +heredases ahora a tu tía, entregarías la herencia a la Amparito para que +la engullese como ha hecho con la de tus papás. + +Manolo se enfureció al oir esto. Defendió con energía a su ex querida. +No era ella, no, quien le había arruinado, sino los tunos de los +mayordomos. Amparo era una chica de excelentes condiciones para ama de +casa, un portento de arreglo doméstico: al mismo tiempo generosa, capaz +de acomodarse a cualquier vida por el cariño, etc., etc. + +El maníaco marqués se expresó con calor y elocuencia haciendo el +panegírico de su adorada. + +--¿Sabes dónde está el mal de todo?--dijo sordamente después de larga +pausa--. En que mi familia me privó, sin razón, de casarme con ella. +¡Qué obstinación tan estúpida! Se empeñaban en que yo estaba +perdidamente enamorado de esa mujer. ¡Qué había de estar enamorado!... +Lo que yo quería era dar una madre a mis hijos, ¿sabes? Nada más que +eso. Ellos hubieran sido felices y yo también. + +Pepe Castro se volvió estupefacto. Por las pálidas mejillas del marqués +rodaban algunas lágrimas de enternecimiento. Hizo un mohín de lástima y +siguió arreglándose los bigotes. Al cabo de unos momentos de silencio, +dijo: + +--Dispensa, chico. No tengo esas dos mil pesetas; pero aunque las +tuviera puedes estar seguro de que me guardaría de dártelas si las ibas +a emplear como dices. + +El marqués permaneció silencioso y comenzó a pasear de través por el +espacioso dormitorio. + +--¿A quién me aconsejas que se las pida?--dijo parándose de pronto. + +--A Salabert--respondió Castro sonriendo burlonamente al espejo. + +Manolito se encrespó terriblemente al oirlo; sus ojos llamearon +siniestramente; se dirigió frenético, agitando los puños, hacia Pepe, +que se volvió hacia él y dió un paso atrás preparándose a rechazarle. + +--¡Eso que me has dicho es una porquería! ¡Es una infamia que merece una +estocada o un tiro! Es una cobardía porque estás en tu casa.... + +Y se puso a crujir los dientes y a rodar los ojos que daba espanto +verle; pero no llegó a agredir a su amigo. Haciendo un esfuerzo supremo +por contenerse, desahogó su furor arrojando contra el suelo el sombrero, +de tal modo que lo destrozó. Castro quedó aturdido, hecho una estatua. +Mil veces había bromeado con él diciéndolo cosas mucho más fuertes, +verdaderas insolencias sin que jamás se le hubiese ocurrido enfadarse. Y +ahora, por una chanza sencillísima, montaba en cólera de aquel modo +extraño. Procuró calmarle con algunas palabras de disculpa: pero +Manolito no le escuchaba. Aunque desistió de la primera idea de +arrojarse sobre él, comenzó a pasear como una fiera enjaulada, +murmurando amenazas, moviendo los brazos y gesticulando vivamente. No +tardó en enternecerse, sin embargo. + +--Nunca lo creyera de ti, Pepe--concluyó por decir con voz alterada--. +Nunca pensé que el mayor amigo que tengo me había de insultar, me había +de clavar el puñal hasta el pomo.... + +--¡Pero, hombre de Dios!... + +--No me hables, Pepe.... Me has matado con una palabra.... Déjame +tranquilo.... Dios te perdone como yo te perdono.... Yo soy como un +conejo a quien hiere el cazador y corre a morir a su madriguera.... No +me hurgues más.... Déjame morir en paz. + +Este símil del conejo le hizo tal impresión después de haberlo +proferido, que se dejó caer sollozando en una butaca. Al mismo tiempo le +acometió un fuerte golpe de tos, en el cual soltó por la boca una +cantidad prodigiosa de rails: pero la locomotora que tenía atravesada en +la garganta, por más esfuerzos que hizo, en manera alguna pudo +arrojarla. Castro le hizo beber una taza de tila con azahar. + +Cuando el insensato marqués se fué al cabo, estaba aquél terminando el +aderezo de su persona. La cual salió a la calle correcta y severamente +vestida en traje de ceremonia diurna. Almorzó en Lhardy, dió una vuelta +por _Los Salvajes_, y a las tres de la tarde, poco más o menos, se +dirigió a casa de su tía la marquesa de Alcudia, sita en la calle de San +Mateo. Esta severísima señora era muy celosa de la religión como ya +sabemos. Lo mismo de su alcurnia, por no decir más. Castro era sobrino +segundo de ella, y aunque con su vida de calavera la había disgustado +bastante, siempre le había tratado con mucho afecto procurando atraerle +al buen camino. Para la marquesa, los timbres nobiliarios imprimían +carácter como el sacramento del orden. Por más vilezas que un hombre +hiciese, siempre era un noble, como un sacerdote es siempre un +sacerdote. En esta devota señora pensó Castro para que le secundase en +su empresa. Su instinto (que era mucho más admirable que su +inteligencia) le dijo que si la marquesa se encargase de casarle con la +niña de Calderón lo conseguiría seguramente. Era grande el prestigio que +tenía en la sociedad aristocrática: mayor aún entre los que estaban +agregados a ella por razón del dinero, como Calderón. + +El palacio de Alcudia era una fábrica sombría levantada a principios del +siglo pasado. Un piso bajo con grandes ventanas enrejadas, otro piso +alto, y nada más; pero la casa ocupaba un perímetro inmenso y detrás +tenía un vasto jardín bastante descuidado. El portal era chato y poco +decoroso: la escalera de piedra toscamente labrada y gastada por el uso. +El difunto marqués estaba pensando en una reforma cuando lo arrebató la +muerte. Su viuda abandonó este proyecto, no tanto por avaricia, como por +el horror que le inspiraban toda clase de reformas aunque fuesen de cal +y canto. Por dentro, la mansión era suntuosa: los muebles antiguos y +riquísimos. Tapices de gran valor vestían las paredes, cuadros de los +mejores pintores antiguos adornaban las de algunas piezas, como el +despacho y el oratorio. Este era una maravilla de lujo. Ocupaba un +rincón de la planta baja, pero su techo era el del principal: tan +elevado por consiguiente como el de una iglesia. Tenía grandes ventanas +con cristales de colores como las catedrales góticas: estaba alfombrado +como un salón de baile; había una pequeña tribuna con su órgano: el +altar era primoroso, de gusto francés, y en medio se veía un magnífico +_Ecce-Homo_ de Morales. Era, en fin, una estancia agradable y elegante, +calentada por una gran estufa subterránea. + +En el salón de familia estaban solas las chicas con la labor entre las +manos. La marquesa, según le dijeron, estaba en el despacho ocupada en +escribir cartas. Se dirigió allá después de bromear un instante con las +primas. + +--¿Se puede, tía? + +--Adelante.... ¡Ah! ¿eres tú, Pepe?--dijo la marquesa alzando los ojos y +mirándole por encima de las gafas que se había puesto para escribir. + +--Si la interrumpo me voy. Quería celebrar con usted una +conferencia--dijo el galán sonriendo. + +--Siéntate un instante. Estoy terminando una carta. + +Acomodóse en un sillón, y mientras la tía Eugenia hacía crujir la pluma +con su mano seca y nerviosa, empezó a coordinar el exordio del discurso +que pensaba dirigirla. Aquélla dió a los pocos minutos un gran plumazo +estridente que debió corresponder a su rúbrica, y arrancándose vivamente +las gafas, dijo: + +--Ya soy tuya, Pepe. + +Este bajó los ojos al suelo en demanda, sin duda, de inspiración, se +atusó el bigote, tosió ligeramente y al fin dijo con acento solemne: + +--Tía, no sé si es que Dios me ha tocado en el corazón o es que me voy +cansando de la vida que llevo; pero es lo cierto que de poco tiempo a +esta parte me acuerdo mucho de los consejos que me ha dado muchas veces, +que ando con deseos de formalizar, de romper con estos hábitos poco +dignos que la falta de un padre y, sobre todo, de una madre como usted +me han hecho adquirir. Friso ya en los treinta y me parece hora de +acordarse del nombre que llevo. Debo cumplir con él, y también con mi +cualidad de cristiano.... Porque en medio de mis excesos yo no me he +olvidado jamás de que pertenezco a una familia católica y que hoy en +España nuestra clase es la encargada de velar por la religión, dando +buen ejemplo como usted hace.... El medio mejor para favorecer este +cambio que siento en mi corazón es casarme.... + +No pudo el gallardo joven escoger mejor sus palabras para catequizar a +la tía Eugenia. Tan buena impresión le hicieron, que levantándose del +sillón vino a ponerle la mano sobre el hombro, exclamando: + +--¡Cuánto me alegro, Pepito! ¡No sabes el placer que me has dado! ¡Y +dices que no sabes si Dios te ha tocado en el corazón! ¿Cómo había de +realizarse este cambio repentino en tu ser si Dios no lo moviese? Dios +ha sido, hijo mío, Dios ha sido, y un poco también la buena sangre que +tienes en las venas.... ¿Tienes escogida ya esposa? + +El joven sonrió haciendo un signo afirmativo. + +--¿Quién es? + +--He pensado en Esperancita Calderón. ¿Qué le parece? + +--Perfectamente. Es una niña muy bien educada, muy simpática: además yo +la quiero como una hija. Ya ves; ha sido siempre la amiga íntima de mi +Paz.... Has tenido una elección feliz.... + +Castro volvió a sonreír maliciosamente y repuso: + +--Mire usted, tía, yo bien quisiera casarme con una mujer de nuestra +clase.... Pero usted bien sabe que estoy completamente arruinado.... Las +jóvenes de la nobleza, por desgracia, no suelen tener en el día fortuna. +Las que la tienen, no me querrán a mí que no puedo ofrecerles más que lo +que ellas poseen ya, esto es, un nombre. Por eso me he fijado en una que +carezca de él y tenga dinero. + +--Está bien pensado. Aunque sea transigiendo un poco, debemos salvar +nuestros nombres de la ignominia.... Pero Esperanza es una niña +excelente. Se ha educado ya entre nosotros. Será una dama cumplida que +te honrará. + +El bizarro joven no abandonaba aquella sonrisa de ironía maliciosa. +Guardó silencio un instante, y dijo al cabo: + +--¿Sabe usted, tía, qué nombre damos entre nosotros al casarse de este +modo? + +--¿Cómo? + +--Tomar estiércol. + +La marquesa sonrió con el borde de los labios; pero poniéndose grave en +seguida, replicó: + +--No; aquí no se puede decir eso, Pepe. Te repito que esa niña merece un +partido brillante. El que va ganando en este asunto eres tú.... ¿Sois +novios ya? Hasta ahora no tengo noticia.... + +--No le he dicho nada aún.... Sé que no le soy antipático. Nos miramos +con buenos ojos; pero de relaciones, nada. Antes de pedírselas he +querido consultar con usted, la persona más caracterizada que hoy tengo +dentro de la familia en Madrid. + +--Muy bien hecho. Has procedido dignamente. Cuando se trata de contraer +matrimonio, que al fin y al cabo es un sacramento de la Iglesia, hay que +guardar circunspección y formalidad. En otros tiempos mejores que éstos, +no se realizaba una boda entre nosotros sin escuchar antes la opinión de +los mayores. Te agradezco mucho la confianza que haces de mí, y desde +luego puedes contar con mi aprobación. + +--¿Y con su ayuda puedo contar? Mire usted que temo que surjan algunas +dificultades por parte de su padre.... Es un hombre metalizado.... +Francamente, no quisiera sufrir un desaire.... + +La marquesa quedó pensativa algunos instantes. + +--Déjalo de mi cuenta. Haré lo posible por arreglarlo.... Pero es +necesario que me prometas no dar un paso sin consultarme. Es un negocio +diplomático que hay que llevar con prudencia y habilidad. + +--Prometido, tía. + +--Sobre todo, con la niña mucho cuidado.... No me la alarmes. + +--Haré lo que usted me mande. + +Pocos momentos después salían ambos del despacho y entraron en el salón, +donde ya había algunas personas de fuera. Durante la Cuaresma la +marquesa de Alcudia recibía a sus amigos en las tardes de los viernes, +dedicándose con ellos a la oración y a las prácticas religiosas. Estaban +allí ya la marquesa de Ujo y su hija, siempre con las sayas a media +pierna, el general Patiño, Lola Madariaga y su marido, Clementina +Salabert con su dama de compañía Pascuala y otras varias personas, entre +ellas el padre Ortega. Como en realidad a él le correspondían los +honores de la tarde y era el director de la fiesta, todos le rodeaban +formando grupo en medio del salón. Pero todos hablaban en voz más alta +que él. La palabra del ilustrado escolapio era siempre suave, apagada, +como si jamás saliese de la sala de un enfermo. Cuando él hablaba, sin +embargo, establecíase el silencio en el grupo, se le escuchaba con +placer y veneración. La marquesa, al acercarse, le besó la mano +rendidamente y le preguntó con interés por el catarro que hacía días +padecía. + +--¿Pero está usted acatarrado, padre?--preguntaron a la vez muchas +señoras. + +--Un poquito nada más--respondió el sacerdote sonriendo dulcemente. + +--Un poquito, no; bastante. Ayer no cesaba usted de toser en San +José--dijo la marquesa. + +Y se puso a dar cuenta de la dolencia del padre con solicitud y +minuciosidad, no omitiendo ningún pormenor que pudiese contribuir a +esclarecer tan importante punto. El clérigo sonreía, con los ojos en el +suelo, diciendo en voz baja: + +--No la hagan ustedes caso. La señora marquesa es muy aprensiva. Verán +ustedes cómo resulto en último grado de tisis. + +--Padre, hay que cuidarse ... hay que cuidarse.... Usted trabaja +demasiado.... Por el bien mismo de la religión debe usted cuidarse. + +Todos se apresuraban a aconsejarle con afectuoso interés. Una señorita +de treinta y siete años, muy correosa y espiritada, que se confesaba con +él, llegó a decir entre burlas y veras: + +--Padre, ¡qué sería de mí si usted se muriese! + +Lo cual hizo reir a los circunstantes y pareció molestar un poco al +correcto sacerdote. La marquesa quiso prohibirle que pronunciase aquella +tarde la plática de costumbre; pero él se negó rotundamente a ello. + +En esto fueron entrando otras muchas personas en el salón. Llegaron +Mariana Calderón y su hija Esperanza, los condes de Cotorraso, Pepa +Frías y su hija Irene. Esta última traía el semblante pálido y ojeroso: +como que salía de la cama donde había estado algunos días retenida por +una afección nerviosa. Ya que estuvo poblado, la marquesa les invitó a +pasar al oratorio y así lo hicieron. Las señoras se colocaron cerca del +altar, donde todas tenían preparados sendos y lujosos reclinatorios: los +caballeros permanecieron detrás y sólo tenían un almohadón de terciopelo +para arrodillarse. Comenzó la sesión rezando todos el Rosario detrás del +padre Ortega. Las señoras lo hicieron con una compostura y un +recogimiento que edificaba: las ebúrneas manos, donde los diamantes y +esmeraldas lanzaban destellos, cruzadas humildemente; la hermosa cabeza +hundida en el pecho. Estaban irresistibles. Aunque no fuese más que por +galantería, el Supremo Hacedor estaba obligado a concederles lo que +pedían. No era la menos humilde, la menos bella y edificante, Pepa +Frías. La mantilla negra iba admirablemente a sus cabellos rubios y a su +tez blanca y sonrosada. Lo mismo decimos de Clementina Salabert, que era +más esbelta, más delicada de facciones y que no le cedía nada en la +tersura y brillo de la tez. Aquellas actitudes lánguidas y artísticas +que las damas adoptaban, debían de estar destinadas a mover la Voluntad +Divina. Pero como un fin enteramente secundario también tenían por +objeto la edificación de los fieles salvajes que las contemplaban. Y si +por casualidad hubiese entre ellos algún librepensador ¡qué confusión y +vergüenza se apoderarían de su ánimo al ver que el Señor tenía de su +lado a lo más distinguido y elegante de la _high life_ madrileña! + +Terminado el Rosario, dos de las más espirituales tertulianas subieron a +la pequeña tribuna acompañadas de un salvaje barítono y de otro que +tecleaba el piano y cantaron uno de los más preciosos números del +_Stabat Mater_ de Rosini. Al escucharles todas aquellas almas místicas +sintieron la nostalgia del teatro Real, de la Tosti y de Gayarre. Se +confesaron con dolor que si en el Paraíso celeste había tantos +inteligentes como en el de la plaza de Isabel II, la _pita_ que en aquel +instante estaban dando a sus amiguitos debía de ser monumental. A +seguida del canto vino la plática o conferencia del padre Ortega. +Acomodóse el sabio escolapio en un rico sillón de ébano y marfil en el +centro de la capilla. Rodeáronle las señoras sentadas en sillitas y +cojines; acercáronse los caballeros formando en segunda fila. Después de +meditar unos minutos para recoger las ideas, comenzó a exponer con voz +suave y palabra lenta y solemne algunas consideraciones acerca de la +familia cristiana. Ya sabemos que el padre Ortega era un sacerdote a la +altura de la civilización contemporánea. Al hablar de la familia estuvo +profundo y elocuente. Para el padre Ortega lo que constituía la familia +era el respeto y el amor a la tradición, el respeto y el amor a los +antepasados. "La familia es una tradición; tradición de glorias, de +nombres, de honores, de virtudes y de recuerdos; y todo eso significa +una misma cosa; amor, estimación y respeto a los mayores, es decir, a lo +más generoso y conservador que hay en la familia". Con este motivo el +conferenciante tronó contra la revolución, contra ese viento que sopla +del infierno para destruir todo lo antiguo y glorificar lo nuevo, contra +ese desprecio bárbaro de las costumbres, de las leyes, de las +instituciones, de las glorias de nuestros antepasados. "La revolución +lleva escrito en su bandera: _desprecio a los mayores_. ¿Cómo no, si las +creencias antiguas, las costumbres antiguas, las instituciones antiguas, +las aristocracias antiguas, a pesar de lo que en ellas, como en todo lo +humano, puede echarse de menos, representan el trabajo de nuestros +antepasados, la inteligencia, la gloria, el alma, la vida y el corazón +de nuestros padres? Y siendo así, ¿cómo la ciencia revolucionaria que +lanza sobre todas las cosas antiguas sus estúpidos desdenes, no había de +lanzar también sobre los antepasados sus groseros desprecios?" Un +principio de disolución de la familia es el ataque que se dirige por las +escuelas revolucionarias a la propiedad. Esta agresión no sólo es un +atentado directo contra la sociedad, sino que es un atentado todavía más +directo contra la familia. "La propiedad, la herencia y el patrimonio, +¿qué son sino el culto de los antepasados y el amor a los hijos? La +propiedad es el presente, el pasado y el porvenir de la familia; es el +lugar donde crece y se dilata en el tiempo; es el suelo que aseguraron +los abuelos que se van, puesto hoy bajo las plantas de la posteridad que +se eleva bendiciéndolos". + +Cerca de una hora estuvo el sabio escolapio asentando sobre sólidas +bases la existencia de la familia cristiana. Estas bases no eran otras +que la religión, la propiedad y la tradición. Hablaba con autoridad, en +un tono sencillo y persuasivo, con palabra atildada y correcta. El +auditorio le escuchaba atento, sumiso, convencido de que era el Espíritu +Santo quien por boca del venerable sacerdote les ordenaba tener mucho +cuidado con la tradición, con la religión, y sobre todo con la +propiedad. Este sublime pensamiento les edificaba de tal modo, que el +conde de Cotorraso y algunos otros grandes propietarios que allí había, +se sentían unidos eternamente al Ser Supremo por el vínculo sagrado de +la propiedad territorial y se prometían combatir por ella heroicamente y +oponerse en el Senado a toda ley que directa o indirectamente atentara a +su integridad. + +Al terminar el escolapio se le cumplimentó con sonrisas y reprimidas +exclamaciones de entusiasmo. Todos hablaban en voz de falsete respetando +el sagrado del recinto. La señorita correosa que había preguntado antes +qué sería de ella si el padre Ortega le faltase, corrió a tomarle la +mano y se la besó repetidas veces con arrebato que hizo cambiar algunas +miradas de burla a los circunstantes. El padre se la retiró bruscamente +con visible desagrado. Y otra vez subieron a la tribuna varias damas y +caballeros, y _ejecutaron_, en toda la extensión de la palabra, algunas +melodías religiosas de Gounod. + +Al fin salieron del oratorio todas aquellas almas beatas y se dirigieron +al salón. + +La marquesa de Alcudia, cuya voluntad no podía estar jamás en reposo, se +dispuso a cumplir lo que había prometido a su sobrino. Este la vió +llamar aparte a Mariana y salir con ella. Al cabo de un rato ambas +volvieron. Castro comprendió que se había hablado de él, en la mirada +tímida y afectuosa que la esposa de Calderón le dirigió al entrar. Luego +observó que la marquesa se retiraba hacia un rincón con el padre Ortega +y hablaban reservadamente. Sospechó que también él estaba sobre el +tapete. El sacerdote le dirigió dos o tres miradas con sus ojos vagos de +miope. No se había acercado a Esperancita en todo el tiempo, pero de +lejos se miraban y se sonreían. La niña parecía sorprendida de aquella +actitud reservada. Pepe la había festejado bastante en los últimos días. +Comenzó a inquietarse. Al fin, ella misma vino hacia él. + +--No ha estado usted anoche en el Real. ¿Guarda usted la Cuaresma? + +--¡Oh, no!--dijo riendo el joven--. Es que me dolía un poco la cabeza y +me acosté temprano. + +--¡Claro! ¿qué había de suceder? Por la tarde montaba usted un caballo +que no cesaba de saltar. Hubo un momento en que pensé que le tiraba. + +Castro sonrió lleno de condescendencia. La niña se apresuró a decir: + +--Ya sé que es usted un gran jinete; pero de todos modos, siempre puede +suceder una desgracia. + +--¿Qué hubiera usted hecho si me hubiese tirado?--preguntó él mirándola +a los ojos fijamente. + +--¡Qué sé yo!--exclamó la niña alzando los hombros y ruborizándose. + +--¿Daría usted un grito?--insistió sin dejar de mirarla. + +--¡Vaya unas preguntas extrañas que usted hace!--dijo Esperancita más +ruborizada cada vez--. Lo daría quizá ... o no lo daría.... + +En aquel momento se acercó la marquesa de Alcudia llamándola. + +--Esperanza, tengo que decirte una cosa.... + +Y al pasar junto a su sobrino, murmuró muy bajo: + +--¡Prudencia, Pepe! Esos apartes no están en el programa. + +Al verlas alejarse y salir de la estancia, otro hombre menos superior +sentiría alguna inquietud, cierto anhelo por saber lo que iba a pasar en +aquella conferencia memorable. Pero nuestro joven estaba tan por encima +del vulgo en estas y otras materias, que se puso a bromear con las damas +con la misma tranquilidad que si Esperancita y la marquesa se hubiesen +ido a hablar de modas. Cuando al cabo de un rato tornaron a entrar, la +niña de Calderón tenía la carita encendida, los ojos brillantes, con una +expresión sumisa y dichosa a la vez, que si no temiéramos cometer una +profanación en viernes de Cuaresma, compararíamos a la de la Virgen +María cuando el ángel Gabriel le anunció que concebiría del Espíritu +Santo. + +Continuó la reunión con un carácter semirreligioso. Aquellos espíritus +ascéticos no podían olvidarse de que era un día consagrado por las +penitencias de Jesús en el desierto. En su consecuencia, las niñas que +se acercaron al piano abstuviéronse de cantar el vals de _La Bujía +Elegante_. Sus gargantas piadosas no modularon más que el _Ave María_ de +Schubert, la de Gounod y otras piezas donde se exhala el amor divino. Se +hablaba y se reía con discreción, bajando el tono. Si algún pollo se +desmandaba un poco de palabra, las damas le llamaban al orden +recordándole que en viernes de Cuaresma no se debe aludir a ciertas +cosillas prohibidas. El espíritu de Dios estaba en la asamblea, a juzgar +por la gran conformidad, por la dulce serenidad con que todos se +resignaban a vivir en este valle de lágrimas. Una sonrisa feliz vagaba +por los labios de ellas y ellos. Entre cánticos melodiosos, entre amenas +pláticas y bromas delicadas se pasó la tarde. Los revisteros podían +decir, sin faltar a la verdad al día siguiente, que los "viernes del +Supremo Hacedor" eran deliciosos, y que la marquesa de Alcudia hacía los +honores en su nombre con exquisita amabilidad. + +Al cabo, la piadosa reunión se dispersó. Todas aquellas almas +bienaventuradas y temerosas de Dios salieron del palacio de Alcudia y se +dirigieron a sus moradas, donde les aguardaba la sopa de tortuga +humeante, el salmón con salsa mayonesa, las ricas ensaladas de col de +Bruselas y las apetitosas _bouchées de crevettes_. La oración de +quietud, aquellas horas de unión contemplativa con la Divinidad, les +había abierto de par en par el apetito. No hay nada que vigorice el +estómago como la convicción de tener de su parte al Omnipotente y la +esperanza fundada de que más allá de esta vida, si hay fuego y +tormentos eternos para los pelagatos y descamisados que se atreven a +discutirle, para las familias cristianas, esto es, para las que tienen +religión y propiedad y antepasados, no puede haber más que bienandanza, +una eternidad de salmón con mayonesa y de _crevettes a la parisienne_. + + + + +XIII + +#Viaje a Riosa.# + + +El duque de Requena había dado la última sacudida al árbol. La naranja +cayó en sus manos dorada y apetitosa. En un momento dado sus agentes de +París, Londres y Madrid adquirieron más de la mitad de las acciones de +Riosa. La gerencia vino pues a sus manos, o, lo que es igual, la mina. +Algunos habían sospechado ya el juego; se resistían a vender, sobre todo +en Madrid, donde el carácter del banquero era conocido. A no apresurarse +a dar el golpe decisivo, seguramente las acciones hubieran subido. Llera +olfateó el peligro y dió la señal de avance. ¡Qué día más feliz para el +asturiano aquel en que se recibieron los telegramas de París y Londres! +Su cara angulosa resplandecía como la de un general que acaba de ganar +una batalla. Sus largas, descomunales extremidades se movían como las +aspas de un molino, al dar cuenta del suceso a los hombres de negocios +que había acudido a casa del duque en demanda de noticias. Fluían +sonoras, homéricas carcajadas de su pecho levantado de esternón como el +de un pollo: abrazaba a los amigos hasta asfixiarlos, y cuando el duque +le dirigía alguna pregunta respondíale con cierto desdén desde la altura +de su gloria. Y sin embargo, en aquel colosal negocio, él no llevaba ni +un medio por ciento. Ni una sola peseta de tantos millones de ellas como +iban a salir por la boca de la mina, vendría a caer en sus manos. ¡Pero +qué importa! Sus cálculos se realizaban, aquella intriga seguida con +sigilo, con perseverancia, con maravillosa actividad y talento llegó al +desenlace apetecido. Su alegría era la del artista que triunfa, +comparados con la cual todos los goces sórdidos de la tierra no valen un +comino. + +Los del duque no fueron todos de esta especie. También su vanidad se +sintió halagada por aquel ruidoso triunfo. Pensaba sinceramente que +había llevado a cabo una empresa maravillosa digna de ser esculpida en +mármoles y cantada por los poetas. Lo que en pura verdad no pasaba de +una estafa consentida por las leyes, por una extraña aberración del +sentido moral se transformaba en gloriosa manifestación de la +inteligencia, no sólo a sus propios ojos, sino a los de la sociedad. +Para festejar el éxito y también para enterarse por sí mismo de las +reformas que debían llevarse a cabo a fin de que la mina produjese lo +que tenía pensado, proyectó una excursión con los ingenieros y algunas +personas de su intimidad. Al principio no pensó en llevar consigo más de +ocho o diez. Poco a poco se fué ampliando el número, de suerte que al +llegar el día de la marcha pasaban de cincuenta los convidados. Este +aumento era debido principalmente a la iniciativa de Clementina, a quien +sedujo la idea de aquel viaje. Lo que en el pensamiento del duque había +sido una excursioncita modesta, familiar, en el de su encopetada hija +adquirió el carácter de un acontecimiento público, un viaje resonante y +ostentoso que preocupó algunos días a la sociedad elegante. + +Salabert hizo poner un tren especial para sus convidados. Unos días +antes había mandado los criados y las provisiones. Todo debía estar +preparado para recibirles dignamente. Corría el mes de mayo. Empezaba a +sentirse el calor. A las nueve de la mañana se veía en las inmediaciones +de la estación de las Delicias una multitud de carruajes de lujo, de los +cuales salieron las damas y los caballeros ataviados según las +circunstancias; ellas con vistosos trajes de fantasía para las +excursiones campestres, ligeros y claros; ellos de americana y hongo, +pero imprimiendo en este sencillísimo traje el sello de su capricho, +procurando, como es justo, apartarse de los hongos y americanas +conocidos hasta el día. Quién llevaba un terno de franela blanca como el +ampo de la nieve con guantes y sombrero negros; quién lo lucía de color +de lagarto con un sombrerito azul de alas microscópicas; quién, por fin, +había creído oportuno vestirse de _tricot_ negro con guantes, botines y +sombrero blancos. Muchos llevaban colgados de los hombros por correas +charoladas magníficos gemelos para que no se les escapasen los mínimos +detalles del paisaje. Y abundaban asimismo los bastones alpestres como +si marchasen a alguna expedición peligrosa al través de las montañas. + +El tren especial constaba de dos coches-salón, un _sleeping-car_ y un +furgón. Con la algazara que el caso requería se fué acomodando en los +primeros aquella crema delicada de la salvajería madrileña. Predominaban +los hombres. Las damas se habían retraído por no hallar suficiente grata +la perspectiva de visitar una mina. Pero aún había bastantes para +amenizar la excursión, y entorpecerla también. Estaban allí las que de +algún modo por sus padres o maridos se relacionaban con el negocio, como +la esposa y la hija de Calderón, la chica de Urreta, la señora de Biggs, +Clementina Salabert y otras. Al lado de éstas algunas que por amistad +íntima con ellas se habían decidido a acompañarlas, como Pacita y +Mercedes Alcudia, cuya amistad con Esperancita era notoria. Estaban +también aquellas que no podían faltar dondequiera que hubiese holgorio, +verbigracia: Pepa Frías, Lola Madariaga, etc. Había hombres de negocios, +personajes políticos, títulos rancios y nuevos. Al montar en el tren +podía observarse la solicitud servil de los empleados de la estación, la +extrema turbación que en aquel recinto producían los poderosos de la +tierra. + +Al fin, el más poderoso de todos, el egregio duque de Requena sacó el +pañuelo y lo agitó en la ventanilla. Sonó un pito, respondió la máquina +con prolongado y fragoroso ronquido, y resoplando y bufando, el tren +comenzó a mover sus anillos metálicos y a arrastrarse lentamente +alejándose de la estación. Los convidados, desde las ventanillas, +saludaban con los pañuelos a los que habían ido a despedirles. Gran +agitación y algazara en los coches, apenas se encontraron corriendo por +los campos yermos de la provincia de Madrid. Todo el mundo hablaba en +voz alta y reía: esto y el ruido del tren hacía que apenas se +entendieran. Poco a poco se fué operando, sin embargo, en aquella +asamblea el fenómeno químico de la afinidad electiva. El duque se vió +rodeado, en una berlina o mirador que había en la trasera del coche, de +varios personajes de la banca y la política. Clementina, Pepa Frías, +Lola Madariaga y otras damas formaban grupo conversando con los +aficionados a la charla desenvuelta y picante, Pinedo, Fuentes, +Calderón. Las niñas y los pollastres se decían mil frases espirituales +que les regocijaba hasta un grado indecible. Una de las cosas que más +alegría les causó fué la aparición de Cobo Ramírez en la ventanilla con +la gorra galoneada de un empleado exigiéndoles el billete. Cobo estaba +en el otro salón y había venido por el estribo, arriesgándose un poco, +pues el tren llevaba extraordinaria velocidad. Se le acogió con +aplausos. Las chicas enviaron recaditos a sus vecinas las del otro +coche. Los pollos escribieron cartas de declaración. De todo se encargó +el primogénito de Casa-Ramírez, quien iba y venía de un coche a otro con +gran firmeza a pesar de su obesidad. Esto les divirtió un rato. Los +billetes amorosos escritos con lápiz se leían en voz alta y provocaban +los aplausos y la risa. + +Raimundo charlaba con el mejicano de las vacas y con Osorio. Este había +llegado a mirarle con cierta benevolencia. De los amantes de su mujer +era el que había hallado más simpático y más inocente. Aunque niño en la +apariencia, observaba que era inteligente, instruído, cualidades que +hasta entre salvajes concede cierto prestigio a la persona. Nuestro +joven había concluído por adaptarse bastante bien al medio en que hacía +tiempo vivía. No sólo en su traje podían observarse los refinamientos de +la moda secundada por la propia fantasía, sino que en su trato y en sus +modales se iba operando un cambio visible. En sus relaciones con +Clementina continuaba siendo el niño tímido, el mismo esclavo sumiso que +vivía pendiente de un gesto o una mirada de su dueño. El amor echaba en +su corazón cada vez más hondas raíces. Pero en el comercio social se +había ido atemperando a lo que en torno suyo veía. Hizo lo posible por +reprimir los ímpetus de su naturaleza expansiva y afectuosa: adoptó un +continente grave, impasible, ligeramente desdeñoso: procuró burlarse de +cuanto se decía en su presencia, como no tocase a los usos y fueros de +la salvajería: adquirió un cierto tonillo irónico, semejante al de sus +compañeros de club. Y sobre todo se guardó muy bien de emitir ninguna +idea científica o filosófica, pues por experiencia sabía que esto era lo +que no se perdonaba en aquella sociedad. Hasta procuró refrenarse cuando +alguno de aquellos jóvenes le inspiraba más simpatía y afecto que los +otros. El cariño es en sí ridículo y precisa guardarlo en el fondo del +corazón. De otra suerte se exponía a que el mismo objeto de sus +expansiones cariñosas le respondiese con alguna cuchufleta como le +sucedió más de una vez. Gracias a estas diligencias y a tal aprendizaje +que fué para él rudo, logró que se le respetase algo más, que se le +mirase como hombre _chic_, suprema felicidad a que no es fácil llegar en +esta mísera existencia planetaria. + +Cuando Cobo hubo realizado varios de aquellos viajes de un coche a otro, +que no dejaban de ser peligrosos por la velocidad del tren, Lola +Madariaga, fijando una mirada burlona, primero en Clementina, luego en +Alcázar, dijo a éste: + +--Alcázar, ¿se atreve usted a ir a pedir a la condesa de Cotorraso su +frasco de sales? Me siento un poco mareada. + +Raimundo era, como ya sabemos, un chico débil, que no había tenido la +educación gimnástica de los jóvenes aristócratas, sus amigos. Aquel +viajecito por el estribo, con la marcha rapidísima del tren, que para +ellos era cosa baladí, para él, que sentía vértigos al atravesar un +puente o subir a una torre, era realmente peligrosísimo. Así lo +comprendió y vaciló un instante, pero la honrilla le hizo responder: + +--Voy al momento, señora. + +Y se dispuso a dar cumplimiento al encargo. Pero Clementina, que había +fruncido el entrecejo al oir la exigencia de su amiga, le detuvo +exclamando con energía: + +--¡No vaya usted, Alcázar! Ya se lo encargaremos a Cobo cuando vuelva. + +El joven vaciló todavía con la mano en la portezuela; pero Clementina +repitió aún con más fuerza, y ruborizándose: + +--No vaya usted. No vaya usted. + +Raimundo manifestó sonriendo a Lola: + +--Perdone usted, señora. Hoy no puedo ser lacayo sino de Clementina. +Otro día tendré el honor de serlo de usted. + +Ni la carcajada de Lola, ni la sonrisa burlona de las otras damas +consiguieron extinguir la emoción gratísima que el vivo interés de su +amada le hizo experimentar. + +Ramoncito Maldonado se hallaba en el otro coche acompañando a +Esperancita, a su madre y a otras damas y damiselas a quienes tenía el +decidido propósito de encantar con su plática. Les contaba, esforzándose +en dar a su palabra un giro parlamentario, ciertos curiosos incidentes +de las últimas sesiones del Ayuntamiento. Manejaba ya perfectamente +todos los lugares comunes de la oratoria municipal y conocía hasta lo +más profundo el tecnicismo reglamentario. Hablaba de _orden del día, +votos de confianza, particulares, nominales, secretos, proposiciones +incidentales, previas, y de no ha lugar a deliberar, interpelaciones, +preguntas_, etc., etc., como si fuese el inventor de este aparato +maravilloso del ingenio humano. Conocía ya las Ordenanzas municipales +como si las hubiese parido. Trataba las cuestiones de aforos, rasantes, +alcantarillado, decomisos, etc., etc., que daba gloria oirle. +Finalmente, como hombre desmedidamente ambicioso que era, se había +metido en una conjuración contra el alcalde, de la cual pensaba sacar su +nombramiento de individuo de la comisión de paseos públicos. Hacía ya +tiempo que sostenía una lucha sorda, pero terrible, con Pérez, otro +concejal no menos ambicioso, para obtener este puesto, en el cual sus +grandes dotes de innovador podrían brillar espléndidamente. El Retiro, +Recoletos, la Castellana, el Campo del Moro esperaban un redentor que +les diese nueva y deslumbrante vida, y este redentor no podía ser otro +que Maldonado. En el fondo de su cerebro, entre otros mil proyectos +portentosos, había uno audacísimo que no se atrevía a comunicar a nadie, +pero que incubaba con particular cariño, resuelto a luchar por él hasta +el fin de sus días. Este proyecto era nada menos que el de trasladar la +fuente de Apolo del Prado al centro de la Puerta del Sol. ¡Y que un +mercachifle indigno como Pérez, de criterio estrecho, sin gusto y sin +estética, se atreviese a disputarle el puesto! + +Cuando más embebido estaba, dando cuenta de la habilísima intriga que +habían urdido para dar un voto de censura al alcalde, Cobo ¡su eterno +estripacuentos! acercóse al grupo, y después de escuchar un momento, le +atajó diciendo: + +--Vaya, Ramón, no te des tono. Ya sabemos que en el Ayuntamiento no +representas nada. González te lleva por las narices adonde le da la +gana. + +Fué aquél un golpe rudo para Maldonado. Considérese que estaba delante +de Esperancita y de otra porción de señoras y señoritas. Tan rudo fué +que le aturdió como si le hubiesen dado en la frente con una maza. Se +puso lívido, sus labios temblaron antes de poder articular una palabra. +Por fin, dijo con voz alterada: + +--¿A mí González?... ¿Por las narices? ¡Estás loco!... A mí no me lleva +nadie por las narices ... y mucho menos González. + +Pronunció las últimas palabras con afectado desprecio. Negó a González +por la misma razón que San Pedro negó a su Maestro, por el pícaro +orgullo. La conciencia le decía que faltaba a la verdad, aunque no +cantase el gallo. González era el _leader_ de la minoría municipal, y +Ramoncito le tenía en el fondo del alma una gran veneración. + +--¡Anda, anda! ¡si querrás negarme que González te maneja como un +maniquí! ¡Estaríais buenos los disidentes si no fuese por él! + +Ramoncito recobró súbito el uso de la palabra, y tan plenamente que +pronunció más de mil en pocos minutos, con ímpetu feroz, soltando +espumarajos de cólera. Rechazó como debía aquella absurda especie del +maniquí y explicó cumplidamente la significación que González tenía +dentro del municipio y la posición que él mismo ocupaba. Pero lo hizo +con tal exaltación y ademanes tan descompuestos que las damas le +contemplaban sorprendidas y risueñas. + +--¡Pero este Ramoncito qué genio tiene!... ¡Quién lo diría!... Vamos, +Cobo, no le maree usted más, que puede ponerse malo. + +La compasión de las señoras le llegó al alma al enfurecido concejal. +Callóse de pronto, y crujiendo los dientes de un modo lamentable, se +encerró lo menos por una hora en un silencio digno y temeroso. + +En una estación secundaria, en medio de campos yermos y dilatados que +formaban, como el mar, horizonte, se detuvo el tren para que los +viajeros pudiesen almorzar. Los criados del duque, enviados delante, lo +tenían todo preparado a este fin. Ramoncito se convirtió en caballero +_servant_ de Esperancita. Esta se dejaba obsequiar con semblante +benévolo, lo cual le tenía medio loco de alegría. La razón de esta +condescendencia era que Pepe Castro no había venido por mandato expreso +de su tía la marquesa de Alcudia. Las negociaciones matrimoniales, +llevadas con gran sigilo, exigían cada vez más prudencia. Como Maldonado +era tan íntimo amigo del dueño de su corazón, Esperancita sentía cierto +deleite teniéndole a su lado. Al mismo tiempo evitaba que le fuesen +llevando cuentos sobre si hablaba con el conde de Agreda o con Cobo. +¡Pobre Ramón! ¡Cuán ajeno estaba de estas complicadas psicologías! + +Montaron de nuevo en el tren. Siguieron caminando al través de llanuras +interminables, amarillentas, sin que a ninguno se le ocurriese enderezar +hacia el paisaje los magníficos gemelos ingleses. Y llegaron a Riosa +poco antes del oscurecer. Las minas de Riosa están situadas en el centro +de dos cumbres poco elevadas, estribaciones de una famosa sierra. +Rodéanlas por todas partes terrenos ásperos, lomas y colinas de escasa +elevación, donde abundan, no obstante, las quebraduras y asperezas que +le dan aspecto triste y siniestro. Entre aquellas dos cumbres hay una +villa edificada desde la más remota antigüedad. Nuestros viajeros no +llegaron a ella. Detuviéronse dos kilómetros más atrás, en un burgo +denominado Villalegre, donde los ingenieros y empleados habían situado +su domicilio para sustraerse a las emanaciones mercuriales y sulfurosas +que envenenan lentamente, no sólo a los mineros, sino a los vecinos de +Riosa. Se hallaba separado de ésta por una colina y ofrece, con la villa +de las minas, notable contraste. Riega sus terrenos un riachuelo y lo +fecunda y lo convierte en ameno jardín, donde crecen en abundancia los +lirios silvestres, el jazmín y el heliotropo y sobre todo las rosas de +Alejandría, que han tomado allí carta de naturaleza como en ninguna otra +región de España. Los aromas penetrantes del tomillo y del hinojo +embalsaman y purifican el ambiente. Lo mejor y más florido de estos +terrenos pertenecía a la Compañía. Separada de la aldea como unos +trescientos pasos y en el centro de un parque se levanta soberbia +fábrica de piedra. Es la habitación del director y el centro +administrativo de las minas. No lejos, diseminados a uno y otro lado, +hay unos cuantos pabelloncitos con su jardín enverjado. Moran allí +algunos empleados de la administración y algunos facultativos, aunque +los más de éstos tienen su domicilio en Riosa. + +Villalegre no tiene estación. El tren se detuvo cerca de la carretera +que va a la capital de la provincia. Allí les esperaban algunos coches +que los condujeron en diez minutos al palacio de la Dirección. A la +puerta del parque y en las inmediaciones había una muchedumbre que +saludó a la comitiva con vivas apagados. Eran los obreros, los que no +estaban de tarea, a quienes el director había hecho venir desde Riosa +con tal objeto. Todos ellos tenían la tez pálida, terrosa, los ojos +mortecinos: en sus movimientos podía observarse, aun sin aproximarse +mucho, cierta indecisión que de cerca se convertía en temblor. La +brillante comitiva llegó a tocar aquella legión de fantasmas (porque +tales parecían a la luz moribunda de la tarde). Los ojos de las hermosas +y de los elegantes se encontraron con los de los mineros, y si hemos de +ser verídicos, diremos que de aquel choque no brotó una chispa de +simpatía. Detrás de la sonrisa forzada y triste de los trabajadores, un +hombre observador podía leer bien claro la hostilidad. El cortejo de +Salabert atravesó en silencio por medio de ellos, con visible malestar, +los rostros serios, y con cierta expresión de temor. Las damas se +apretaron instintivamente contra los caballeros. Al entrar en el parque +murmuraron algunas: "¡Dios mío, qué caras!" Ellos respiraron con +satisfacción al verse libres de aquellas miradas profundas y +misteriosas. Sólo Rafael Alcántara se atrevió a responder con una +chanzoneta: + +--Verdad. El pueblo soberano no anda por aquí muy bien de fisonomía. + +El director presentó a Salabert los empleados. Los facultativos eran +casi todos extranjeros, tipos rubios y sonrosados que nada ofrecían de +particular. Menos aún los administrativos. El único que llamaba un poco +la atención entre ellos era un joven delgado y pálido, con fino bigote +negro, cuyos ojos negros y duros se fijaban con tal decisión en los +convidados que rayaba en insolencia. Sin saber por qué, los que +cambiaban con él una mirada se sentían molestos y separaban prontamente +la vista. El director lo presentó como el médico de las minas. + +Los invitados tenían sus habitaciones preparadas, unos en el edificio de +la dirección (los de más cuenta, por lo que pudo verse), otros en los +pabelloncitos adyacentes. Cuando hubieron reposado un instante, todos se +trasladaron al gran salón del director, y desde allí, en procesión +solemne, las damas cogidas del brazo de los caballeros, a la vasta sala +de oficinas que se había habilitado para comedor. Fué una comida +espléndida la que el duque les ofreció. No se echó menos ninguno de los +refinamientos de los comedores aristocráticos, ni en el lujo de la +vajilla, ni en el aderezo de los platos, ni en la corrección del +servicio. Mientras comían, el vasto parque se iluminó a la veneciana. Al +levantarse de la mesa todos corrieron a admirar desde los balcones el +golpe de vista, que era magnífico, deslumbrador. Una orquesta, oculta en +uno de los grandes cenadores, tocaba con brío aires nacionales. Lo mismo +damas que caballeros, empujados por el calor que era sofocante, atraídos +también por la belleza del espectáculo, salieron de casa y se +diseminaron por los jardines. Los pollos consiguieron llevar a algunas +muchachas hasta las inmediaciones del cenador, donde estaba la orquesta, +y se pusieron a bailar. Cobo Ramírez, acercándose al grupo, les gritó: + +--¿Sabéis lo que pareceis, chicos? Viajantes de comercio en el soto de +_Migascalientes_. + +Este parecido debió de llegarles a lo más vivo del alma. El baile perdió +su encanto para aquellos jóvenes ilustres, y no tardó en extinguirse. +Pero como la inspiración de Terpsícore ardía en sus corazones, tomaron +el acuerdo de trasladarse al salón y allí continuaron rindiéndole culto, +libre la conciencia de aquel horrible peso que Cobo les había echado. + +La fiesta nocturna no dejó de ser grata. Hubo muy lindos fuegos de +artificio traídos de Madrid. Las damas y los caballeros discurrían por +los caminos enarenados aspirando con delicia el fresco de la noche, +embalsamado por los aromas de las flores. Sólo había un punto negro en +aquella deliciosa velada. Al aproximarse a la verja vislumbraban a la +muchedumbre de obreros, mujeres y niños que habían acudido de Riosa al +ruido de la fiesta. Eran los mismos rostros pálidos, los ojos tristes, +sonreír, que les habían saeteado al entrar. Así que, procuraban no +llegar hasta las lindes, mantenerse en los caminos y glorietas del +centro. Sólo Lola Madariaga, que se enorgullecía de ser muy caritativa y +era presidenta, secretaria y tesorera de tres sociedades de +beneficencia, respectivamente, fué la única que se aventuró a hablar con +ellos y aun esparció algunas monedas de plata. Pero de la oscuridad +partieron al cabo frases obscenas, algunos insultos que la obligaron a +retirarse. El conde de Cotorraso montó en cólera al saberlo: + +--¡Y piden libertades y derechos para estos beduínos! Que los hagan +honrados, agradecidos, decentes ... y luego hablaremos. + +Por la misma ley de afinidad electiva de que hemos hablado más arriba, +Raimundo se encontró paseando con un personaje que se despegaba un poco +del resto de aquella sociedad. Era un caballero de cincuenta a sesenta +años, bajo, delgado, con bigote y perilla canosos, ojos saltones y +distraídos, resguardados por gafas. Llamábase D. Juan Peñalver. Era +catedrático de Filosofía en la Universidad y había sido ministro. Gozaba +fama de sabio, con justicia, y de una respetabilidad que pocos habían +alcanzado en España. Por esta razón los jóvenes salvajes le miraban con +hostilidad y afectaban tratarle con cierta familiaridad desdeñosa. Es +evidente que no hay nada que moleste tanto a los salvajes como la +Filosofía. Luego la superioridad intelectual, la gloria que rodeaba a +Peñalver hería su orgullo. El no advertía este desdén. Tenía un carácter +jovial, afectuoso, y sobre todo muy distraído. Era incapaz de fijarse en +los diversos matices del trato social, que apenas cultivaba desde que +se había retirado de la política para consagrarse exclusivamente a la +ciencia. Había formado parte de aquella excursión por complacer a su +cuñado Escosura, que poseía un número considerable de acciones en la +mina. Ultimamente se había consagrado con ardor al estudio de las +ciencias naturales, de donde partían los tiros más certeros contra la +metafísica idealista a que él había consagrado su vida. Al tropezarse +casualmente con un joven tan entendido en ellas como Raimundo, sintió un +verdadero placer. Aquella sociedad le aburría espantosamente. Tomóle del +brazo, y sin reparar en si le molestaba o no, se puso a charlar +animadamente de Fisiología. + +Raimundo se hallaba en un momento de tristeza y desmayo. Hacía tiempo +que observaba que Escosura tenía proyectos amorosos respecto a +Clementina. La festejaba con todo descaro donde quiera que la veía, +afectando desconocer sus relaciones, sin reparar siquiera en él. Este +Escosura era física y moralmente lo contrario de su cuñado Peñalver. +Alto y corpulento, de pecho levantado y facciones pronunciadas, rico, +hombre de cuenta en la política, orador fogoso, de una voz tan sonora y +descomunal que, según sus enemigos, a ella debía la mayor parte de sus +éxitos parlamentarios. Tendría unos cuarenta años. No había sido aún +ministro, pero se contaba que lo fuese en plazo muy breve. Clementina +había rechazado repetidas veces sus instancias. Raimundo lo sabía y +estaba orgulloso de este triunfo. Sin embargo, no podía arrancar de sí +cierta inquietud cada vez que le veía hablando con ella como en este +momento. Estaban sentados, en una de las glorietas con otras varias +personas y charlaban animadamente aparte. Cada vez que pasaba por +delante de ellos con Peñalver, su corazón se encogía: apenas entendía ni +escuchaba siquiera las sabias disquisiciones que su ilustre compañero le +iba vertiendo en el oído. Clementina comprendió por sus miradas +angustiosas lo que estaba sufriendo, y después de aguardar malignamente +un rato (que en esto todas son iguales), se levantó al cabo y vino hacia +ellos sonriente: + +--¿Qué conspiran los sabios? + +--Hágamelo usted bueno--respondió con sonrisa modesta el joven--. Aquí +no hay más sabio que el señor. + +--Pues el señor se va a poner cátedra a la condesa de Cotorraso, que +desea hablar con él, y usted se viene conmigo a ver una catedral gótica +que el pirotécnico va a quemar ahora mismo--dijo colgándose con +desenfado del brazo de su amante. + +Alcázar se sintió feliz. No quiso informarla de la pena que había +sentido hacia un momento, porque otras veces que lo hizo padeció +doblemente: Clementina le respondía en un tono ligero y burlón que le +hería en lo vivo del pecho. Contemplaron la maravillosa catedral de +fuego hasta que se extinguió. La dulce presión del brazo de la hermosa, +aquel suave perfume, siempre el mismo, que exhalaba de su gentil +persona, enajenaban al joven entomólogo, ya predispuesto a enternecerse +por la prueba de cariño que su amada acababa de darle. Esta, que le +conocía perfectamente, al sentir que le oprimía con más fuerza el +brazo, le miró a la cara con fijeza, segura de encontrar lágrimas en sus +ojos. En efecto, Raimundo lloraba silenciosamente. Al verse sorprendido +sonrió avergonzado. + +¡Siempre tan chiquillo!--exclamó ella riendo y dándole un cariñoso +tironcito--. Razón tiene Pepa en decir que pareces una colegiala del +Sagrado Corazón. Vamos a pasear, que pueden fijarse en ti. + +Dieron una vuelta por las calles más solitarias del jardín. Desde uno de +los rincones se veía un trozo de paisaje bastante singular. La luna +iluminaba de lleno la crestería de la colina más próxima, la que +separaba a Villalegre de Riosa y la hacía aparecer como las ruinas de un +castillo. Clementina quiso cerciorarse de la verdad. Salieron por una de +las puertas de atrás, despejadas de gente, y se aproximaron lentamente a +la colina. Esta en la cumbre se hallaba desnuda de vegetación, erizada +en cambio de pedruscos de formas caprichosas que le daban aspecto de un +montón de ruinas. Necesitábase estar muy cerca de ella para no +equivocarse. Cuando la dama hubo satisfecho su capricho, dieron la +vuelta al parque para entrar por la puerta contraria. Por aquella parte +ya se veían algunos grupos de personas. Antes de llegar a la verja, en +un rincón del camino oscurecido por la sombra de algunos árboles, los +pies de Clementina tropezaron con un objeto que por poco la hace caer. +Dió un grito: se le figuró que el obstáculo era el de un cuerpo humano. +Raimundo sacó un fósforo, y en efecto, reconocieron que era un chico de +diez a doce años el que allí estaba tirado. Pusiéronle en pie. El +muchacho abrió los ojos y les miró con espanto. Luego, como por súbita +inspiración, se apoderó del bastón que Alcázar traía en la mano y +comenzó a moverlo cadenciosamente a un lado y a otro como si desempeñase +una tarea difícil. Clementina y su amante le contemplaban llenos de +asombro sin poder darse cuenta de lo que aquello significaba. Algunos +obreros se acercaron. Uno soltó la carcajada exclamando: + +--¡Si es uno de los chicos de la bomba! ¡Dale, dale, niño, que está +duro! + +Los otros también soltaron a reir brutalmente y comenzaron a animar al +pobrecito sonámbulo. + +--¡Duro, duro!... ¡Anda con ello!... ¡Más fuerte, chico, que no sube el +agua! + +El desdichado niño, con las voces, redoblaba sus esfuerzos imaginarios +moviéndose cada vez con mayor velocidad. Era una criatura enteca, de +rostro pálido: con el sueño estaba desencajado. Sus cabellos negros +revueltos, erizados, le daban aspecto de aparecido. La alegría salvaje +de los obreros ante aquel cuadro lastimoso produjo penosa impresión en +Raimundo. Cogió al niño entre los brazos, lo sacudió un poco hasta que +logró hacerle despertar, le besó en la frente con afecto, y sacando un +duro del bolsillo se lo entregó, alejándose después con Clementina. Cesó +la algazara de los obreros. Uno dijo con tonillo de envidia: + +--¡Anda, que hoy poco trabajo te ha costado ganarte el jornal! + +A la una de la noche los convidados de Salabert se retiraron a +descansar. Estaba en el programa que a las nueve de la mañana se +reuniesen todos en el salón para ir desde allí a visitar los trabajos y +la mina. Y se cumplió, no estrictamente, porque en España esto no puede +suceder, pero sí con una hora de diferencia. A las diez salió la +comitiva, bastante mermada por supuesto, en coche para Riosa. Apeáronse +a la entrada de la villa y la atravesaron por el medio, produciendo, +como es consiguiente, no poca turbación en ella. Las mujeres salían a +las puertas y ventanas contemplando con ansia y curiosidad aquel +brillante cortejo de damas y caballeros ataviados con trajes que no +habían visto en su vida. Lo mismo que sus esposos, hijos y hermanos, el +color de aquellas mujeres era pálido, enfermizo, sus facciones menudas, +su mirada lánguida, sus manos y sus pies pequeños. Al pasar vieron +también algunos hombres atacados de fuerte temblor. + +--¿Qué es eso? ¿Por qué tiemblan así esos hombres?--preguntó asustada +Esperancita. + +--Son _modorros_--le respondió un empleado. + +--¿Y qué son modorros? + +--Los que enferman por trabajar en la mina. + +--¿Y enferman muchos? + +Todos--dijo el médico que había oído la pregunta--. El temblor mercurial +ataca a cuantos bajan a la mina. + +--¿Y por qué bajan?--preguntó cándidamente la niña. + +--Por manía--repuso el médico sonriendo--. Yo creo que vale mucho más +respirar el aire fresco, que no el de allá abajo. + +--¡Claro! Yo sería cualquier cosa antes que minero. + +Desembocaron al fin en una plaza o plazoleta, en el centro de la cual +trabajaban algunos obreros levantando un artístico pedestal de mármol. + +--Es el pedestal para la estatua del señor duque--dijo el director de +las minas en voz alta. + +--¡Ah! ¿Con qué van a colocar ahí su estatua, duque?--exclamaron unos +cuantos rodeando al prócer. + +Este se encogió de hombros haciendo un gesto de desprecio. + +--No sé. Es una payasada que se le ha ocurrido al casino de los mineros. + +--¡Oh, no, señor duque!--exclamó el director, a quien realmente +correspondía la iniciativa, aunque por encargo de Llera sugestionado a +su vez por el duque--. ¡Oh, no! El pueblo de Riosa quiere dar una prueba +de respeto y gratitud a su decidido protector, al que en circunstancias +críticas no ha vacilado en exponer un enorme capital comprando este +desacreditado establecimiento y salvándolo de la ruina. + +--¡Qué hermoso es hacer bien!--exclamó Lola Madariaga con voz conmovida, +posando en Salabert con admiración sus dulcísimos ojos. + +Todos le felicitaron, aunque muchos de ellos sabían a qué atenerse +respecto a aquel admirable desprendimiento. Examinaron un momento las +obras y siguieron después su marcha hacia el establecimiento minero. + +Este se halla situado a la salida misma de la villa. Al exterior ofrecía +el aspecto de una pequeña fabricación con algunas chimeneas que +despedían humo negro. No daba idea de su importancia colosal. La +comitiva entró y recorrió los cercos donde se ejecutan los trabajos +auxiliares de la minería, donde se hallan además la mayor parte de las +dependencias, carpintería, cerrajería, sala y gabinete de los +ingenieros, etc. Lo que les llamó vivamente la atención fué el aspecto +triste, enfermizo, de los operarios. Todos estaban marcados con un sello +de decrepitud, que obligó a la condesa de Cotorraso a decir de pronto: + +--Aquí, al parecer, no trabajan más que los viejos. + +El director sonrió. + +--Parecen viejos; pero no lo son, señora. + +--¡Pero si todos tienen la piel arrugada, los ojos hundidos y +apagados!... + +--No importa; ninguno de ellos llega a cuarenta años. Los que trabajan +aquí son mineros que ya no pueden bajar. Los empleamos en el exterior, +aunque con menos sueldo. + +--¿Y se necesita estar mucho tiempo en la mina para ponerse +así?--preguntó Ramoncito. + +--Poco, poco--murmuró el director; y añadió después:--Ahí donde ustedes +les ven, todavía se me escapan al menor descuido a la mina.... ¡El +jornal de fuera es tan pequeño! + +--¿Cuánto ganan? + +--Una peseta.... El máximum una cincuenta. + +Penetraron en seguida en el cerco de destilación. El duque iba delante +con los ingenieros ingleses encargados de proponerle las reformas +necesarias para dar impulso al establecimiento. En este cerco se +encuentran los hornos y grandes depósitos de cinabrio. Visitaron los +almacenes de azogue y el sitio donde se pesa. Todos los operarios +temblaban más o menos y ofrecían las mismas señales de decrepitud. + +El director les propuso ir a ver el hospital. Algunos mostraron +repugnancia; pero Lola Madariaga, que no perdía ocasión de exhibir sus +sentimientos benéficos, rompió la marcha y la siguieron la mayor parte +de las señoras y algunos caballeros. Otros se quedaron. El duque +prescindió por un rato de sus convidados, escuchando atentamente a los +ingenieros, que le iban apuntando lo que pensaban acerca del negocio. + +El hospital de mineros estaba fuera de los cercos, muy próximo al +cementerio, sin duda para que los enfermos se fuesen acostumbrando a la +idea de la muerte y también para que si no fuesen poderosos a matarles +los vapores mercuriales, les secundasen en la tarea las dulces +emanaciones cadavéricas. Era un caserón viejo, agrietado, húmedo y +sombrío. Las damas no retrocedieron, al poner las delicadas plantas en +él, de vergüenza. El médico, que se había encargado de demostrarlo, las +introdujo en las salas, y puso ante su vista el cuadro espantoso de la +miseria humana. La mayor parte de los infelices enfermos estaban +vestidos y sentados, unos sobre las camas, otros en sillas. Sus rostros +cadavéricos, desencajados, daban miedo: su cuerpo se estremecía con +incesante temblor, cual si estuviesen acometidos de terror pánico. En +los semblantes de las damas, sonrosados y frescos, se dibujó el miedo y +la angustia. El médico sonrió de aquel modo extraño que lo hacía, +mirándolas con sus grandes ojos negros, insolentes. + +--No es un cuadro muy agradable, ¿verdad?--les dijo. + +--¡Pobrecillos!--exclamaron varias--. ¿Son todos mineros? + +--Sí, señoras; la atmósfera viciada por vapores mercuriales, la +insuficiencia del aire respirable engendra fatalmente, no sólo los +temblores, el hidrargirismo crónico o agudo, que es lo que más les +llamará a ustedes la atención, sino también los catarros pulmonares +crónicos, la disentería, la tuberculosis, la estomatitis mercurial y +otra porción de enfermedades que concluyen con la existencia del obrero +o le dejan inútil para el trabajo a los pocos años de bajar a la mina. + +--¡Pobrecillos! ¡pobrecillos!--repetían las damas pasando revista con +sus ojos aterrados a aquellas fisonomías tristes y demacradas que se +volvían hacia ellas sin expresión alguna, ni siquiera de curiosidad. + +--¿Y no habría medio de remediar estos efectos tan +desastrosos?--preguntó Clementina con arranque. + +--De remediarlos en absoluto, no; pero de aliviarlos bastante, +sí--repuso el joven clavando en ella su mirada penetrante--. Si los +mineros trabajasen tan sólo dos o tres días a la semana y esos pocas +horas; si se les hiciese vivir alejados del establecimiento minero, en +Villalegre por ejemplo; si se prohibiesen esos trabajos a los niños +menores de diez y seis años; si se cambiasen la ropa inmediatamente que +salen de la mina; y sobre todo si se alimentasen bien, pienso que los +estragos del mercurio disminuirían notablemente. Hoy, para alimentarse +malamente, necesitan bajar a la mina todos los días y permanecer allí un +número considerable de horas. A los cuatro o seis años se inutilizan. +Hay que sacarlos al exterior, y entonces el jornal es tan exiguo que ni +patatas con agua y sal pueden comer: de modo que en vez de curar +empeoran. El único medio para mejorar la condición del minero es +disminuir las horas de trabajo y elevar el jornal.... Pero +entonces--añadió bajando un poco la voz y sonriendo frente a +Clementina--, la mina de Riosa no sería un negocio para su señor padre. + +A Clementina le hirió aquella sonrisa como una bofetada. + +--Ni para usted tampoco--repuso procurando sonreír--. ¿No es usted el +médico de las minas? + +--Sí, señora. Mi negocio consiste en dos mil quinientas pesetas al año y +en una mijita de temblor que he logrado en los tres años que aquí llevo. + +En efecto, las manos del joven tenían un ligero estremecimiento que se +hacía visible cuando se atusaba su fino bigote negro. El grupo de +convidados le contempló unos instantes con atención no exenta de +hostilidad. Adivinaban en él un enemigo. La seguridad familiar que tenía +para hablarles les molestaba. Pagóles él con otra mirada de impenetrable +expresión y siguió diciendo sin embarazo alguno: + +--En otro tiempo los jornales eran un poco mayores; la alimentación era, +por lo tanto, más sana y más abundante. Pero desde que los azogues han +comenzado a bajar ... no sé por qué causa (_aquí bajó la voz y tosió_), +el salario, como es natural, sufrió igualmente una baja considerable. +Han llegado al _mínimum_. Con lo que hoy ganan los mineros no se mueren +materialmente de hambre en un día o en un mes; pero al cabo de cuatro o +cinco años, sí. La mayor parte de los que aquí sucumben son víctimas, en +realidad, del hambre. Bien alimentados podrían resistir el +hidrargirismo. Además, como los salarios son tan insuficientes, se ven +precisados a dedicar a sus hijos, cuando apenas tienen ocho o diez años, +a estos trabajos peligrosos (porque todos lo son cuando se anda sobre +mercurio). Los niños, por su menor resistencia orgánica, son los que +primero se intoxican. Perecen muchos, y los que consiguen salvar, a los +veinte años son viejos.... + +Las damas y los pocos caballeros que con ellas habían venido, le +escuchaban con atención y con pena. Jamás habían visto un cuadro tan +espantoso. El trabajo, que es por sí un castigo, aquí se complicaba con +el envenenamiento. Y con el corazón enternecido, llenas de buen deseo, +proponían medios para aliviar a aquellos desgraciados. Unas pretendían +que debía fundarse un buen hospital; otras hablaban de una tienda-asilo +donde los obreros encontrasen los alimentos más baratos; otras aspiraban +a que se prohibiese trabajar a los niños; otras a que los operarios +trabajasen una horita al día nada más. + +El médico sacudía la cabeza sonriendo. + +--Está muy bien eso: yo lo creo así también.... Pero vuelvo a decirles a +ustedes que entonces no sería un negocio. + +Distribuyeron algunas monedas entre los enfermos, visitaron la capilla, +donde dejaron también algún dinero para hacer un traje nuevo al niño +Jesús. Al fin abandonaron aquel recinto lóbrego. Al respirar el aire +fresco sintieron una alegría que no procuraron disimular. Hablando y +riendo fueron a juntarse con el resto de la comitiva. + +Los ingenieros explicaban a Salabert un nuevo método de destilación que +podía introducirse, con el cual no sólo se elevaría enormemente la +producción, sino que podría utilizarse el _vacisco_, o sea la parte +menuda del mineral. Se trataba de unos condensadores formados de cámaras +de ladrillos, de paredes delgadas en el primer trozo de recorrido de los +humos y de cámaras de madera y cristal en lo restante hasta la chimenea. +El horno con ellos podía estar encendido y en marcha constantemente. +Escuchábales el duque con atención, tomaba notas, hacía objeciones, +procurando ponerse al corriente de aquel negocio, en el cual su fina +nariz olfateaba cuantiosas ganancias. Al llegar las damas quiso ser +galante; suspendió la plática. + +--¿Cómo van mis enfermos, señoras? No han tenido hoy poca suerte--les +dijo. + +--Mal, duque, mal.... El hospital deja mucho que desear.... + +Y aquellas damas se pusieron todas a lamentarse de las deficiencias que +ofrecía el asilo, a pintarlo con negros colores, a proponer reformas en +él para dejarlo confortable. + +El duque las escuchaba con risueña indiferencia, con la atención un poco +burlona que se presta a un niño mimoso. + +--Bien, bien; ya arreglaremos eso; pero antes déjenme ustedes poner el +negocio en marcha, ¿verdad Regnault? + +El ingeniero asintió con la cabeza, sonriendo también con galantería. + +--Además es necesario, duque, que los operarios trabajen menos +horas--dijo la condesa de la Cebal. + +--Y que se les aumenten los jornales--manifestó Lola Madariaga. + +--Y que se hagan casas para ellos en Villalegre--añadió la marquesa de +Fonfría. + +--¡Oh! ¡oh! ¡oh!--exclamó el duque soltando una sonora y bárbara +carcajada como las de los héroes de la Iliada--. ¿Y por qué no les hemos +de traer a Gayarre y a la Tosti para recrearles por las noches? Deben +ser muy aburridas aquí las noches. + +Las damas sonrieron avergonzadas. + +--Vamos, duque, no bromee usted, que la cosa es seria--dijo la condesa +de la Cebal. + +--¡Y tan seria, condesa! ¡Como que me ha costado ya quince millones de +pesetas! ¿Le parecen a usted poco serios estos millones? + +Las señoras le contemplaron con admiración, fascinadas por el caudal +enorme que aquel hombre manejaba. + +--¿Pero a esos millones no piensa usted sacarles un rédito?--dijo Lola +que presumía de entender algo de negocios. + +El duque volvió a soltar otra carcajada. + +--No, señora, no, ¡qué rédito! Pienso dejarlos aquí para el primero que +pase. + +Y poniéndose grave de pronto: + +--¿Quién diablos les ha metido por la cabeza esas ideas? Crean ustedes, +señoras, que lo que hace aquí falta ¡pero mucha falta! es moralidad. +Moralicen ustedes al obrero y todos estos estragos que ustedes han visto +desaparecerán. Que no beban, que no jueguen, que no malgasten el jornal, +y esos efectos del mercurio no serán para ellos funestos.... Pero, claro +está--añadió volviéndose hacia los caballeros que se habían acercado--: +¿cómo ha de resistir en la mina un cuerpo que en vez de alimento, sea el +que sea, tiene dentro un jarro de aguardiente amílico? Estoy convencido +de que la mayor parte de las enfermedades que aquí hay son borracheras +crónicas. Sepan ustedes, señores, que en Riosa se desconoce por +completo el ahorro ... ¡el ahorro! sin el cual "no es posible el +bienestar ni la prosperidad de un país...." + +Esta frase la había oído el duque muchas veces en el Senado. La repitió +con énfasis y convencimiento. + +--Pero duque, ¿cómo quiere usted que ahorren con una o dos pesetas de +jornal?--se atrevió a apuntar la condesa de la Cebal. + +--Perfectamente, condesa. El ahorro es ante todo una idea (_esto lo +había oído a un economista amigo suyo_), la idea de separar algo del +goce de hoy para evitarse el dolor de mañana. Dos pesetas para un obrero +son lo mismo que dos mil para usted. ¿No puede usted separar algo de las +dos mil? Pues ellos pueden de igual modo separar algo de las dos. +Considere usted que se trata de quince céntimos, de diez ... aunque sean +cinco céntimos. La cuestión es ahorrar algo. El que ahorra algo está +salvado. + +--¡Oh Dios mío!--exclamó por lo bajo la condesa dando un suspiro--. Lo +que yo no comprendo es cómo se puede vivir con dos pesetas, cuanto más +ahorrar. + +Los ingenieros les invitaron a visitar su sala de estudio y laboratorio. +En éste había un magnífico microscopio, que fué lo que les llamó la +atención. El médico era quien más lo manejaba por dedicarse con mucha +afición a los trabajos de histología. El director le invitó a que +mostrase a aquellos señores algunas de sus preparaciones. Vieron una +porción de diatomeas: las señoras se entusiasmaron con sus +caprichosísimas formas. También vieron el gusano que había concluído con +el célebre puente de Milán. No se cansaban de admirarse de que un bicho +tan pequeñísimo pudiese demoler una fábrica tan inmensa. + +--Calculen ustedes los millones de estos seres que habrán tenido que +trabajar en la demolición--dijo un ingeniero. + +Quiroga (que así se llamaba el médico) concluyó mostrándoles una gota de +agua. Uno por uno todos fueron contemplando el mundo invisible que +dentro de ella existe. + +--Veo un animal mayor que los otros--manifestó el duque, aplicando con +afán uno de sus grandes ojos saltones al agujerito del aparato. + +--Observará usted que delante de él todos los demás huyen--dijo el +médico. + +--Es cierto. + +--Ese animal se llama el _rotífero_. Es el tiburón de la gota de agua. + +--Aguarde usted un poco.... Me parece que ahora se oculta detrás de una +cosa así como algas.... + +--Algas se pueden llamar en efecto. Quizá se ponga ahí para acechar una +presa. + +--¡Sí, sí! ¡Ahora se arroja sobre otro bicho más pequeño!... El bicho +desapareció; sin duda se lo ha comido. + +El duque levantó su rostro, radiante de satisfacción, por haber tenido +ocasión de observar aquella tragedia curiosa. + +Quiroga fijó en él sus ojos atrevidos, y dijo con su eterna sonrisa +irónica: + +--Es la historia de siempre. En la gota de agua, como en el mar, como +en todas partes, el pez grande se traga al chico. + +La sonrisa del duque se apagó. Dirigió una mirada oblicua al médico, que +no apartó la suya fija y misteriosa, y dijo bruscamente: + +--Creo, señoras, que deben ustedes ir aburridas de ciencia. Es hora de +almorzar. + +El gran atractivo de la excursión, el que había arrancado a casi toda +aquella gente de sus palacios para trasladarla a región tan áspera y +triste, era un proyectado almuerzo en el fondo de la mina. Cuando +Clementina lo anunció a los tertulios en uno de sus tresillos, hubo una +verdadera explosión de entusiasmo--. "¡Qué cosa tan original!... ¡Qué +extraño!... ¡Qué hermoso!" Las damas, sobre todo, mostraban deseo tan +vivo, que bien parecía antojo. A una indicación del duque, todas se +proveyeron de magníficos impermeables y botinas altas, pues la mina +destilaba agua por muchos sitios y formaba charcos. Sin embargo, la +noche anterior, ante la proximidad del suceso, muchas, atemorizadas, +habían desistido. El duque se vió precisado a dar órdenes para que se +sirviese el almuerzo en la dirección y en la mina. Las valientes que +persistían en bajar, no pasaban de ocho o diez. + +Toda la comitiva se dirigió a una de las bocas de la mina llamada "Pozo +de San Jenaro". Cerca de este pozo hay un edificio destinado a la +inspección y al peso, donde las damas y los caballeros cambiaron de +calzado y se pusieron los impermeables. Al verlos de aquel modo +ataviados, un estremecimiento de anhelo y de entusiasmo corrió por el +resto de los excursionistas. Acometidas súbito de una ráfaga de valor, +casi todas las damas declararon que estaban dispuestas a bajar con sus +compañeras. Fué necesario enviar inmediatamente a Villalegre por los +impermeables. + +La jaula, movida por vapor, estaba preparada para recibir a los ilustres +expedicionarios. Constaba de dos pisos, en cada uno de los cuales cabían +ocho personas en pie. Se la había tapizado con franela y se le habían +añadido algunas argollas de bronce para sujetarse. Acomodáronse en ella +el director, el duque y las damas valientes que no habían vacilado +nunca, para bajar los primeros. Dióse orden al maquinista para que el +descenso fuese lento. La jaula se estremeció subiendo y bajando algunos +centímetros con rapidez. De pronto se sumergió de golpe en el agujero. +Las señoras ahogaron un grito y quedaron mudas y pálidas. Las paredes +del agujero eran sombrías, desiguales y destilaban agua. En cada +departamento de la jaula un minero sujetaba, con su mano trémula de +modorro, una lámpara. Todos, menos el director y los mineros avezados a +subir y bajar, sentían cierta ansiedad en el estómago. Un vago terror +les imposibilitaba de hablar y les crispaba las manos con que se +agarraban a las argollas. + +--El primer piso--dijo el director al pasar por delante de una abertura +negra. + +Nadie hizo observación alguna. Aquella suspensión en el abismo, en lo +desconocido, paralizaba su lengua y hasta su pensamiento. + +--El segundo piso--volvió a decir el director al cruzar rápidamente otro +agujero negro. + +Y así fué dando cuenta de todos hasta llegar al noveno. Allí percibieron +ruido de voces y vieron iluminada la abertura. + +--Aquí es donde vamos a almorzar. Antes visitaremos el onceno para ver +los trabajos. + +Después de pasar el décimo, gritó con toda su fuerza: + +--¿Están echados los taquetes? + +Se oyó una voz lejana en el fondo que decía: + +--No. + +--¡Echarlos ahora mismo!--gritó el director agitado. + +--¡No puede ser!--respondieron de abajo. + +--¡Cómo! ¡Cómo!... ¡Esos taquetes! ¡Echar esos taquetes! + +Y con las mejillas inflamadas, agitado, convulso, gritaba como un +energúmeno mientras la jaula descendía lentamente. + +Un frío glacial penetró en el corazón de todos. En el compartimiento de +arriba algunas damas lanzaban chillidos penetrantes. Las de abajo +gritaban también y se cogían con fuerza al brazo de los caballeros. +Algunas se desmayaron. Fué un momento de angustia indescriptible. Creían +llegado el fin de su vida. + +Y el director no cesaba de gritar: + +--¡Esos taquetes! ¡Esos taquetes! + +Y las voces de abajo se oían cada vez menos distantes: + +--¡No puede ser! ¡No puede ser! + +Cuando ya se creían rodando por el abismo, la jaula se detuvo +tranquilamente. Oyeron unas frescas carcajadas y sus ojos espantados +miraron, a la trémula luz de los candiles, un grupo de mineros cuyos +rostros risueños cambiaron repentinamente de expresión reflejando el +temor y el asombro. + +--¿Qué es eso? ¿Qué broma es ésta?--exclamó el director saltando furioso +de la jaula y dirigiéndose a ellos. + +Los obreros se despojaron del sombrero respetuosamente. Uno de ellos, +sonriendo avergonzado, balbució: + +--Perdone usted, señor director.... Creímos que eran compañeros y +queríamos darles un susto.... + +--¿No sabíais que bajábamos ahora nosotros?--volvió a decir con +irritación. + +--Señor director, nosotros pensábamos que se detenían en el noveno, +donde han hecho preparativos estos días.... + +--¡Creíais, creíais!... Pues tened cuidado con creer estupideces. + +El duque recobró el uso de la palabra. + +--¡Sabéis, hijos míos, que gastáis unas bromas ligeras con vuestros +compañeros!... ¡Ponerles la muerte delante de los ojos! + +--¡La muerte!--exclamó el minero que había hablado. + +--No, señor duque--dijo el director--. Si no echan los taquetes nos +hubiéramos bañado hasta la cintura. + +--¿Nada más? + +--¿Le parece a usted poco meternos en agua sucia? + +--Hombre, no era plato de gusto; pero al verle a usted tan agitado y +furioso, todos creímos en un peligro de muerte, ¿verdad, señoras? + +Las damas se deshacían en exclamaciones, llorando unas, riendo otras. Se +prodigaron cuidados a dos que se habían desmayado, refrescándoles las +sienes con agua y haciéndoles aspirar el frasco de sales de la condesa +de Cotorraso. Volvieron por fin al sentido. Las demás se fueron calmando +felicitándose con alegría de haber escapado de aquel espantoso peligro, +pues no se resignaban a no haberlo pasado. Todas se proponían conmover a +sus amigas de Madrid con el relato de tan horrible aventura. Creíanse ya +heroínas de una novela de Julio Verne. + +El espectáculo que se ofreció a su vista cuando tuvieron ojos para +contemplarlo era grandioso y fantástico. Inmensas galerías embovedadas +cruzándose en todas direcciones e iluminadas solamente por la pálida luz +de algunos candiles colgados a largos trechos. Y por aquellas galerías +discurriendo con tráfago incesante una muchedumbre de obreros, cuyas +gigantescas siluetas allá a lo lejos temblaban a la vacilante y tenue +luz que reinaba. Oíanse sus gritos unidos al chirrido de las +carretillas: parecían presa de un vértigo, como si tuvieran que cumplir +su labor misteriosa en plazo brevísimo. Las paredes de algunas galerías, +tapizadas con los cristales del mercurio, que en muchos puntos se +presentaba nativo, brillaban cual si fuesen de plata. Escuchábanse +detrás de aquellas paredes golpes sordos, acompasados. Por ciertas +aberturas que de trecho en trecho tenían, caminando algunos pasos en la +oscuridad, veíase al fin una cueva iluminada, donde cuatro o seis +hombres desgreñados y pálidos agujereaban el mineral con barrenos. A +poco que se reposasen, observábase en sus miembros el temblor +característico del mercurio. + +Creíase uno transportado al hogar mismo de los gnomos, al centro de sus +trabajos profundos y misteriosos. El hombre roía aquella tierra con +esfuerzo incesante como un topo, llenándola de agujeros. Pero al +morderla se envenenaba. Sin ayuda de gato, los dioses se desembarazaban +perfectamente del ratón humano. + +Lola Madariaga dió un grito penetrante que hizo volver la cabeza a +todos. Luego soltó una carcajada. Un hilito de agua que caía del techo +se le había introducido por el cuello. Hizo reir el suceso, pero sin +espontaneidad. En el fondo, todos experimentaban un vago temor, cierta +ansiedad que trataban de ocultarse. La jaula trajo de la superficie otro +montón de gente. La tercera vez llegó casi vacía. El resto de la +comitiva había optado por quedarse en el noveno piso: el trabajo de los +mineros no les interesaba. Los que habían descendido hasta allí también +sentían vivos deseos de encontrarse en paraje más cómodo. Preguntaban a +cada instante al director si aquello estaba seguro; si no había casos de +hundimientos. + +--¡Oh, no!--decía el director sonriendo--. Los hundimientos son de las +minas particulares. Esta perteneció al Estado, y todo se hace con lujo +de seguridad. + +--En ciertas minas donde yo he estado--apuntó un ingeniero--tenía que +ir una cuadrilla detrás de los mineros para desenterrarlos. + +--¡Qué horror!--exclamaron a una voz todas las damas. + +Acomodáronse al fin de nuevo en la jaula, y subieron al noveno piso. +Aquí la decoración era distinta. En este piso no se trabajaba hacía +tiempo. Habíase tomado en la galería más ancha un trozo; se había +cerrado, tillado y luego alfombrado. De suerte que parecía el salón de +un palacio. El techo y las paredes estaban tapizados con tela +impermeable, adornados con trofeos de minería. Veíase una mesa +espléndida en medio de él para cincuenta o más cubiertos. Estaba +profusamente iluminado por medio de grandes arañas con centenares de +bujías. Se habían prodigado, en suma, todos los refinamientos del lujo y +la elegancia en aquel recinto. De tal modo, que una vez dentro de él +costaba trabajo representarse que se estaba en el fondo de una mina, a +trescientos metros de la superficie. + +Los convidados se sentaron en medio de una agitación entre placentera y +angustiosa, que se revelaba en sus caras risueñas y pálidas a la vez. +Los criados, correctamente vestidos, ocupaban sus puestos como si se +hallasen en el palacio de Requena. Al empezar el servicio del primer +plato, la orquesta, que estaba oculta en una de las galerías contiguas, +empezó a tocar un precioso vals, cuyos sones, amortiguados por la +distancia, llegaban dulces y halagüeños. Las damas, con las manos +trémulas, los ojos brillantes, murmuraban a cada instante--: "Qué +original es todo esto!... ¡Cuánto me alegro de haber venido!... Ha sido +un capricho magnífico el de Clementina". Y todas procuraban encontrar el +equilibrio de espíritu charlando de cosas indiferentes. Mas no lo +lograban. La idea de tener encima tanta tierra pesaba sobre su +pensamiento y lo turbaba. Con algunos hombres pasaba lo mismo. Otros +estaban perfectamente serenos. Entre éstos, el que menos pensaba en su +situación corporal era, sin duda, Raimundo, absorto por completo en la +que ocupaba moralmente. Clementina, a despecho de su amor y de sus +promesas, no dejaba de coquetear con Escosura. Estaban sentados en dos +sillas contiguas, frente al asiento que él ocupaba. Veíalos charlar +animadamente, reir a cada momento: veíale a él rendido, obsequioso, +prodigándola mil atenciones galantes; a ella complacida, risueña, +aceptando con gratitud sus finezas. Y aunque de vez en cuando le clavaba +una larga mirada amorosa para indemnizarle, Raimundo la consideraba como +una limosna, el mendrugo que se arroja a un pobre para que no se muera +de hambre. ¡Qué le importaba a él en aquel instante hallarse en la +superficie o en el centro de la tierra, ni aun que ésta se hundiese y le +aplastase como un insecto! + +Otro que tampoco se preocupaba poco ni mucho con la situación geográfica +era Ramoncito, aunque por contrario modo. Esperancita estaba con él +amabilísima, tal vez porque creyera con ello guardar mejor la ausencia a +su prometido Pepe Castro. El concejal, ebrio, loco de alegría, no se +apartaba de ella ni un milímetro más de lo que exige la decencia. _Pio, +feliz, triunfador_, dirigía de vez en cuando al concurso vagas miradas +de piedad y condescendencia. Y cuando sus ojos tropezaban con la faz +rentística de Calderón, se enternecía visiblemente y le costaba ya +trabajo no llamarle papá. + +A medida que el almuerzo avanzaba, la tierra pesaba menos sobre ellos. +Los ricos vinos enardecían su sangre, la charla los animaba. Todo el +mundo se olvidaba de la mina, creyéndose, como otras veces, en algún +comedor aristocrático. Rafael Alcántara se divertía en emborrachar a +Peñalver. Animado por la risa de sus compañeros, que le contemplaban, +hacía lo posible por burlarse del filósofo, tuteándole en voz alta, +guiñando el ojo a sus amigos cada vez que profería una cuchufleta, +abusando, en fin, groseramente del carácter benévolo y la inocencia del +insigne pensador. Era el encargado de vengar a todos aquellos ilustres +_culoteadores_ de pipas, de las altas dotes intelectuales que toda +España reconocía en Peñalver. + +Al llegar los postres levantóse a brindar Escosura. A éste le respetaban +algo más los salvajes por su corpulencia, por su carácter fogoso y sobre +todo por su dinero. Presumía de orador tribunicio. Con voz potente y +campanuda hizo el panegírico del duque, a quien llamó "genio financiero" +unas cuantas veces. Habló del trabajo, del capital, de la producción, +pasando en seguida a la política, que era su fuerte. Escosura no vivía +hacía tiempo más que para la política. Desde el fondo de aquella galería +subterránea dirigió terribles dardos contra el presidente del Consejo de +ministros, que no le había dado una cartera en la última crisis. +Salabert contestó con palabra estropajosa dando las gracias, echándose +por los suelos. Para llegar al puesto que ocupaba no tenía otros méritos +que el trabajo y la honradez. (_Murmullos de aprobación._) La nación, el +soberano, al ennoblecerle a él había ennoblecido a un hijo del trabajo. +Luchando toda su vida contra infinitos obstáculos había logrado reunir +un puñado de oro. Este oro le servía ahora para alimentar a algunos +miles de obreros. Era su mayor satisfacción. (_Aplausos._) Brindaba por +las hermosas damas que con tal valentía habían llegado hasta aquel +agujero, dejando en él un perfume de caridad y alegría que no se +borraría jamás del corazón de los mineros. + +En aquel instante, al destaparse algunas botellas de _champagne_, se +oyeron en la mina algunas detonaciones estruendosas que hicieron +empalidecer a los comensales. + +--No hay que asustarse--dijo el director--. Son los barrenos. Ha llegado +la hora de darlos. + +Momento grandioso e imponente a la verdad. El estrépito de cada uno, +centuplicado por los mil ecos y resonancias que las galerías producían, +no podía menos de infundir alguna chispa de pavor hasta en el corazón de +los más bravos. Todos guardaron silencio. Por algunos segundos +escucharon con recogimiento y ansiedad aquellos ecos formidables que +hacían retemblar la tierra. La mesa se estremecía y el cristal de la +vajilla y el de las arañas cantaban con agudo repiqueteo. + +En tal momento se alzó de su silla el médico de las minas, y después de +pasear su negra mirada agresiva por los comensales, alzó una copa y +dijo: + +--El egregio duque de Requena nos acaba de decir, con una modestia que +le honra, que el secreto de su fortuna estaba simplemente en el trabajo +y la honradez. Permitidme que lo dude. El señor duque de Requena +representa algo más que estas cualidades vulgares; representa la fuerza +¡la fuerza!, único sostén del Universo. Esta fuerza está repartida +desigualmente entre los organismos. A unos les ha tocado una parte +mayor, a otros menor. Y en esta batalla incesante que sostienen los unos +contra los otros perecen los más débiles; se salvan los más aptos y los +más fuertes. Adoremos, pues, en nuestro ilustre anfitrión, a la fuerza. +Merced a esta fuerza de que la Naturaleza le ha dotado, ha podido +someter y aprovechar el esfuerzo particular de millares de hombres que +inconscientemente sirven a sus planes. Merced a esta fuerza ha podido +reunir su inmenso capital. Al tender la vista por esta distinguida +asamblea, observo con júbilo que todos los que la componen han sido +dotados también de una buena parte de esta fuerza nativa o acumulada por +la herencia. Por ello les felicito con toda mi alma. Lo esencial en este +mundo que habitamos es nacer aptos para la lucha. Para no ser aplastados +es menester aplastar. Y yo me felicito, repito, de encontrarme entre los +elegidos de los dioses, aquellos que su providencia ha marcado con el +sello de la felicidad.... + +--Oye, chica--dijo Pepa Frías acercando su boca al oído de +Clementina:--esto parece el brindis de Mefistófeles. + +Clementina sonrió ligeramente. + +En efecto, en el rostro pálido y fino del médico, en sus cabellos negros +y revueltos, y sobre todo en sus ojos que, aunque pretendían aparecer +inocentes, estaban cargados de ironía, había algo de mefistofélico. + +--En todos los tiempos ha existido en una u otra forma la esclavitud. Ha +habido hombres destinados a vivir en el refinamiento de los goces +espirituales, en el cultivo de las artes, en el lujo y la elegancia, en +los placeres que proporciona el comercio entre personas inteligentes y +cultas, y otros hombres también dedicados a proporcionarles los medios +necesarios para vivir de tal modo con un trabajo rudo y doloroso. Los +parias trabajaban para los bramanes, los ilotas para los espartanos, los +esclavos para los romanos, los siervos para los señores feudales. ¿Y hoy +no sucede lo mismo? ¿Qué importa que en las leyes esté abolida la +esclavitud? Los que trabajan en el fondo de esta mina y absorben el +veneno que les mata, si no son esclavos por la ley lo son por el hambre. +El resultado es idéntico. Es ley de la naturaleza, y por lo tanto santa +y respetable, que para que unos gocen padezcan otros.... Vosotras, +hermosas señoras, sois las herederas de aquellas ilustres damas romanas +que enviaban a estas minas sus esclavos a arrancar el bermellón para +embellecer su rostro, y de aquellas otras árabes que lo hacían traer +para decorar sus minaretes en los alcázares de Córdoba y Sevilla. Por +vosotras brindo, pues, embargada el alma de admiración y respeto, como +representantes en la tierra de lo que hay en ella más sublime, el amor, +la belleza, la alegría. + +El brindis, aunque galante, pareció estrambótico. + +Algunos de los más avisados murmuraron. Creció la hostilidad que contra +el joven médico existía. Hubo quien dijo por lo bajo que aquel quídam +había querido "quedarse con ellos". + +Rafael Alcántara tuvo conatos de decirle alguna frase provocativa; pero +advirtió en sus ojos que no la soltaría sin proporcionarse un serio +disgusto y prefirió quedarse con ella en el cuerpo. Las damas le miraron +con más benevolencia. Le encontraban muy original. + +De todos modos el brindis produjo cierta penosa impresión que no logró +desvanecer Fuentes, aunque soltó el chorro de sus paradojas más +graciosas. + +--Señoras, yo no brindo--decía a las que tenía cerca--, porque no soy +orador. Espero que pronto será esto una distinción honorífica en España; +que no tardará en decirse con respeto al pasar un individuo por la +calle: "Ese no es orador", como ya se dice: "Ese no tiene la gran cruz +de Isabel la Católica...." + +Las damas reían y celebraban los chistes. Pero en el fondo, sea por el +discurso del médico o porque la mina volviera a inspirarles temor, +sentíase un vago malestar. Todos los ojos brillaron con alegría cuando +se anunció que la jaula les esperaba. Los últimos que ascendieron oyeron +poco después de comenzar la ascensión un canto lejano que rápidamente se +fué aproximando, sonó muy cerca de ellos como si cantaran a su lado y +rápidamente también se alejó perdiéndose allá en el fondo sin que +hubiesen visto a nadie. Fué de un efecto fantástico. Lo que oyeron era +una playera andaluza cuya letra decía: + + Río arriba, río arriba, + nunca el agua subirá; + que en el mundo, río abajo, + río abajo todo va. + +Un ingeniero manifestó con indiferencia: + +--Es una cuadrilla de mineros que baja en la jaula que sirve de +contrapeso a ésta. + +--¡Lo ve usted, condesa!--exclamó Salabert en tono triunfal dirigiéndose +a la condesa de la Cebal--. Cuando tienen humor para cantar, no serán +tan desgraciados como usted supone. + +La condesa calló un instante, y dijo al cabo sonriendo tristemente: + +--La copla no es muy alegre, duque. + +Esto se hablaba en el compartimiento superior. En el inferior, Escosura +decía con tono desdeñoso al director de las minas: + +--¿Sabe usted que ese jovencito médico ha estado bastante imprudente al +emitir sus ideas materialistas? + +--Materialista no sé si es. Lo que hace gala de ser, y por eso le adoran +los operarios, es socialista. + +--¡Peor que peor! + +--La verdad es--dijo Peñalver dando un suspiro--que del fondo de una +mina se sale siempre un poco socialista. + +A las nueve de la noche, después de comer en Villalegre, partió el tren +especial que debía conducirlos a Madrid. Todos volvían muy contentos de +la excursión. Esperaban extasiar a sus amigos con el relato del banquete +subterráneo. El único que padecía entre ellos era Raimundo. Las +alternativas de alegría y dolor por que Clementina le hacía pasar con su +coquetería le tenían destrozado el corazón. + +Ultimamente, viéndole tan triste, tan fatigado, la hermosa había tenido +piedad, le había hecho sentar a su lado en el coche, y sin escándalo del +concurso (porque estaban curados de espantos) había charlado casi toda +la noche con él y al fin se había dormido dejando caer la cabeza sobre +su hombro. + +Aunque el tren arrastraba un _sleeping-car_, pocos habían hecho uso de +él. La mayor parte prefirió quedarse en los salones de tertulia. Sólo al +amanecer, el sueño los fué rindiendo a todos y se quedaron transpuestos +en su asiento adoptando posturas caprichosas, algunas de ellas poco +estéticas. + +Ramoncito Maldonado estaba en el pináculo de su gloria y fortuna. +Esperancita, a juzgar por todas las apariencias, le amaba. Encontrábase +despegado, por decirlo así, de la tierra, no sólo a causa de la +elevación natural de su alma, sino por la voluptuosidad del triunfo. Su +faz municipal resplandecía como la de un dios. ¡Atrás para siempre todas +las luchas, todos los obstáculos que amargaran su preciosa existencia +hasta entonces! Exento para siempre de la servidumbre del dolor, como +los inmortales, gozaba sereno, majestuoso, de su apoteosis. + +También se había sentado al lado de la amada de su heroico corazón, y le +habló durante algunas horas, con dulce sosiego, de las jacas inglesas y +de las grandes batallas que a la sazón se libraban en el seno de la +corporación municipal, en las cuales él tomaba una parte tan activa. +Hasta que, mecida por aquella plática suave, insinuante, la cándida niña +quedó dulcemente dormida con la cabeza reclinada en el almohadón. + +Ramoncito Maldonado velaba. Velaba y meditaba en su suerte feliz. La +aurora divina, escalando las alturas de la sierra lejana, cruzando con +vuelo raudo la llanura, levantaba con sus rosados dedos las cortinillas +del carruaje y esparcía una tenue y discreta claridad, sin que él +hubiese dejado de pensar en su dicha. + +Esperancita abrió los ojos y le dirigió una tierna sonrisa de amor, que +hizo vibrar hasta las últimas cuerdas de su alma poética. + +La alondra cantó en aquel instante. Entonces, en Ramoncito, el dios se +fué separando cada vez más del hombre. Ebrio de amor y felicidad +también, cantó en el oído de la niña, con voz temblorosa, una porción de +frases incoherentes, hijas de su locura divina. La niña cerró los ojos +para escuchar mejor aquella música armoniosa.... + +Cuando hubo agotado los superlativos del diccionario para pintar su +amor, el sublime concejal quiso terminar su obra de seducción +desplegando ante la hermosa todas las grandezas que podía +proporcionarle, como hizo Satanás con Jesús. "Era hijo único: sus padres +tenían ciento diez mil reales de renta: en las próximas elecciones a +diputados a Cortes se presentaría candidato por Navalperal, donde tenía +familia y hacienda, y saldría con poco que el Gobierno le ayudase: como +el partido conservador estaba necesitado de jóvenes de valer, creía que +en breve plazo podría ser subsecretario: y ¡quién sabe! acaso más tarde, +en una combinación, podría obtener siquiera la cartera de Ultramar...." + +La niña escuchaba siempre con los ojos cerrados. Ramoncito, cada vez más +inflamado, al terminar esta brillante enumeración se inclinó hacia su +adorada y le preguntó en voz baja y conmovida: + +--¿Me quieres, preciosa, me quieres? + +La niña no contestó. + +--¿Me quieres? ¿me quieres?--volvió a preguntar. + +Esperancita, sin abrir los ojos, respondió al fin secamente: + +--No. + + + + +XIV + +#Una que se va.# + + +Algunas semanas después, la enfermedad de D.ª Carmen se agravó +extremadamente. Ya no cabía duda a los médicos de que su fin estaba muy +próximo. La postración era absoluta. No le quedaba en el rostro más que +la piel y sus grandes ojos tristes y benévolos que se fijaban con +extraña intensidad en cuantos se acercaban a ella, cual si tratase de +leer en las fisonomías el terrible secreto de su muerte. Con tal motivo +asomaban la cabeza mil pasiones sórdidas en el alma de los que más +debieran tenerla atribulada. Salabert pensaba con disgusto en la +herencia que revertía a su hija. Hizo nuevos esfuerzos para que su +esposa revocase el testamento, pero inútilmente. Por primera vez en su +vida D.ª Carmen daba señales de gran firmeza de carácter. Aunque incapaz +de vengarse había tal vez en su empeño cierto deseo de terminar la +existencia con un acto de justicia. Una vida de completa sumisión, sin +oponer el más mínimo obstáculo a la voluntad de su marido, a sus planes +económicos, ni a sus pasiones ilícitas, bien merecía que a la hora de la +muerte reivindicase su libertad para satisfacer los impulsos del +corazón. Osorio espiaba silenciosamente, con disimulada ansiedad, los +progresos de la enfermedad, cuyo desenlace arrastraría consigo a la vez +el término de sus apuros. D.ª Carmen se desprendería de su envoltura +carnal y él de sus acreedores. La misma Clementina, objeto predilecto de +la ternura de la angelical señora, no podía menos de gozar con la +perspectiva de tanto millón como iba a caer en sus manos. Procuraba +sofocar sus deseos, apagar la impaciencia; mas a despecho suyo un diablo +tentador hacía brincar su corazón de gozo cada vez que tal pensamiento +le acudía al cerebro. + +Con astucia infernal, Salabert hacía lo posible por introducir la +desconfianza en el ánimo de su esposa. Unas veces de un modo solapado, +otras cínico y brutal, vertía en su alma el veneno de la sospecha. +Clementina y Osorio esperaban su muerte como agua de Mayo. ¡Qué +desahogados quedarían cuando pagasen todas sus trampas! Y hasta otra: ¡a +vivir, a gozar con el dinero de la infeliz señora! Esta permanecía muda, +indignada ante las malévolas insinuaciones de su marido. Pero en su alma +entristecida y debilitada por la enfermedad, la punta de aquella acerada +flecha se revolvía causando vivos dolores que procuraba ocultar. Cada +vez que Clementina venía a visitarla, y últimamente lo hacía dos veces +cada día, los ojos de su madrastra se fijaban en ella con muda +interrogación, procurando leer en los suyos las ideas que le pasaban por +el cerebro. Esta atención anhelante embarazaba a la esposa de Osorio, le +hacía experimentar una turbación que, aunque leve, no dejaba algunas +veces de ser visible. + +A medida que la enfermedad avanzaba, este afán de D.ª Carmen fué +aumentando hasta convertirse en manía. Clementina representaba en la +soledad moral en que vivía el único lazo de amor que la unía a la +tierra. Por lo mismo que su hijastra había sido siempre fría y altanera +con todos, menos con ella, jamás había dudado de la sinceridad de su +cariño. Estaba con él satisfecha y orgullosa. Le bastaba para +compensarle de la indiferencia despreciativa que observaba en cuantos se +acercaban a ella. La horrible sospecha que a viva fuerza había penetrado +en su corazón lo llenaba de amargura. Un espíritu bondadoso y amante +como el suyo necesitaba creer en la bondad y en el amor. Al arrancarle +esta última creencia sangraba de dolor. + +Una tarde se hallaban juntas y solas. La duquesa, inmóvil en la butaca, +con la cabeza echada hacia atrás, escuchaba a su hijastra leer una +historia devota, la aparición de la Virgen de la Saleta. Su pensamiento +no estaba en el asunto: teníalo agitado, como siempre, por aquella duda +fatal que acibaraba aún más que la dolencia corporal sus míseros días. +Con la mirada fija y zahorí del que se acerca a la tumba, atravesaba la +hermosa frente de Clementina inclinada sobre el libro y deletreaba +confusamente allá dentro sin lograr adquirir la certidumbre que ansiaba. +Más de una vez, al levantar aquélla la cabeza, se había encontrado con +esta mirada opaca y desconsolada: había bajado prontamente la suya, +acometida de súbito malestar. En el alma de la enferma había nacido un +deseo, un capricho más bien, vivo y abrasador como los que sienten los +moribundos. Quería que su hijastra le refrescase con alguna palabra +dulce la horrible quemadura que su duda le causaba. Varias veces +temblaron sus labios para formular la pregunta. Una vergüenza invencible +la detenía. + +--Deja el libro, hija mía: estarás fatigada--dijo al cabo. Y su voz +salió de la garganta temblorosa como si hubiese pronunciado alguna frase +grave. + +--Lo estará usted de oir. Yo no: a Dios gracias, tengo sana la garganta. + +--Dios te la conserve, hija mía, Dios te la conserve--repuso la señora +con acento de ternura mirándola fijamente. + +Hubo unos instantes de silencio. + +--¿Sabes lo que me han dicho?--se atrevió a pronunciar después. Y su +voz salió tan apagada que las últimas sílabas casi no se oyeron. + +Clementina, que se disponía a continuar la lectura, levantó la cabeza. +Las pocas gotas de sangre que doña Carmen tenía ya en su arruinado +cuerpo le subieron de golpe al rostro y lo tiñeron levemente de rojo. + +--Me han dicho ... que estabas deseando mi muerte. + +A su vez la rica sangre de Clementina acudió atropelladamente a sus +mejillas y las encendió con vivos colores. Ambas se miraron un instante +confusas. La joven exclamó con energía al fin frunciendo la tersa +frente: + +--Ya sé quién se lo ha dicho a usted. + +Y su sangre, al proferir estas palabras, huyó del rostro nuevamente como +una marea de reflujo instantáneo. La de su madrastra también se +concentró en su lastimado corazón. Inclinó la blanca y fatigada cabeza, +diciendo: + +--Si lo sabes, no pronuncies su nombre. + +--¿Y por qué no?--exclamó la hijastra enfurecida--. Cuando un padre, sin +motivo alguno, sólo por unos miserables ochavos injuria a su hija y +martiriza a su mujer, no tiene derecho a que se le quiera ni a que se le +respete.... Lo diré con todas sus letras.... ¡Eso es una infamia!... +Papá es un hombre que no tiene más Dios ni más amor que el dinero. Sabía +que el testamento de usted me había enajenado su cariño ... (si es que +me lo ha tenido alguna vez....) + +--¡Oh! + +--Sí; lo sabía muy bien. Pero nunca creyera que llegaría a cometer +semejante vileza, a calumniarme de ese modo.... A usted le consta que la +he querido siempre más que a él ... ¡sí, sí, más que a él! no tengo +ningún reparo en decirlo.... Diré más: yo no he querido de veras a nadie +más que a usted y a mis hijos.... Si ese testamento es la causa de que +usted dude de mi cariño, rómpalo usted.... Rómpalo, sí: su tranquilidad +y su afecto me importan mucho más que su dinero.... + +La voz de la dama vibraba de indignación al pronunciar estas palabras. +Sus ojos se clavaban en el vacío con dureza, cual si quisieran ver +levantarse delante de ella la figura de su padre para pulverizarlo. En +aquel momento hablaba con sinceridad. + +Los ojos opacos de D.ª Carmen, a medida que hablaba, iban brillando con +alegría. Al fin se nublaron de lágrimas, y exclamó: + +--¡Te creo, hija mía, te creo!... ¡Ah, no sabes el bien que me haces! + +Al mismo tiempo se apoderó de sus manos y las besó con efusión. +Clementina dió un grito de vergüenza. + +--¡Oh, no, no, mamá!... yo soy quien debo.... + +Y le echó los brazos al cuello con ternura. Quedaron largo rato +abrazadas, llorando silenciosamente. Fué una de las pocas veces en que +Clementina lloró de enternecimiento y no de despecho. + +Pero en los días siguientes, aunque subsistió vivo en ambas el recuerdo +de esta escena tierna, también quedó el del motivo que la había +producido. Clementina sentíase avergonzada al presentarse delante de su +madrastra. Sus atenciones, sus frases de cariño eran exageradas unas +veces: quería borrar con ellas el pensamiento que claramente leía en los +ojos de aquélla. Otras veces, imaginando que podrían servir para que +sospechase de su sinceridad, las atajaba de golpe y tomaba una actitud +indiferente y fría. De todos modos existía entre ambas una corriente de +inquietud que las hacía padecer, por diverso modo, los ratos en que +estaban juntas. + +D.ª Carmen cayó al fin en la cama para no levantarse. Clementina pasaba +allí todo el día. El terrible momento se acercaba. Al fin una madrugada, +entre dos y tres, llamaron con alarma en el hotel de Osorio dos criados +del duque. La señora agonizaba. Preguntaba por su hija con insistencia. +Esta se levantó del lecho apresuradamente, y a todo el escape de sus +caballos voló al palacio de Requena. Osorio la acompañaba. Al entrar en +la habitación de la enferma tropezaron con el duque, que les miró con +semblante hosco. + +--¡Llegáis a tiempo! ¡llegáis a tiempo!--gruñó sordamente. Y se alejó +sin decir más. + +Clementina creyó notar en estas palabras una intención malévola y se +mordió los labios de ira. La tristísima escena que se ofreció a su +vista, apenas se aproximó al lecho de D.ª Carmen, consiguió apagar su +odio breve instante. La infeliz señora presentaba ya en su rostro los +signos de la muerte, la palidez cadavérica, el afilamiento de la nariz, +los ojos vidriosos y en torno de ellos un círculo oscuro, amoratado. A +su lado y en pie estaba el sacerdote que la exhortaba a arrepentirse. +(¿De qué?) A los pies del lecho, Marcela, su antigua doncella, lloraba +ocultando el rostro con el pañuelo. Otras dos criadas contemplaban de +más lejos con rostros asustados, más que doloridos, aquel cuadro +lastimoso. Allá en un rincón el médico de cabecera escribía una receta. + +Al divisar a su hija, la duquesa volvió los ojos hacia ella con +expresión de ansiedad y extendió una mano para llamarla. + +Acércate, hija mía--dijo con voz bastante clara. Y luego que se acercó +tomándole una mano entre las dos suyas amarillas, descarnadas, exclamó +mirándola con fijeza terrible a los ojos: + +--¡Me muero, hija, me muero! ¿No es verdad que lo sientes?... ¿por lo +menos que no te alegras? + +--¡Oh, mamá! + +--Dí que no te alegras--insistió con ansiedad sin apartar su mirada de +los ojos de la joven. + +--¡Mamá, por Dios!--exclamó ésta aturdida y aterrada a la vez. + +--¡Dí que no te alegras!--repitió con más energía aún levantando a costa +de grandes esfuerzos la cabeza, mirándola con dureza. + +--¡No, mamá del alma, no! Si pudiera conservar su vida a costa de la +mía, le juro a usted que lo haría. + +Los grandes ojos opacos de la moribunda se dulcificaron. Volvió a dejar +caer la cabeza sobre la almohada, y después de breve silencio dijo con +voz apagada y vacilante: + +--Serías muy ingrata ... sí, muy ingrata.... ¡Tu pobre mamá te ha +querido tanto!... Dame un beso.... No llores.... No siento dejar el +mundo.... Lo que me dolería es que tú, hija de mi corazón ... que tú.... +¡Qué pensamiento tan horrible! ¡Cuánto me ha hecho sufrir! + +El sacerdote se interpuso en aquel momento invitándola a dejar los +pensamientos mundanos. La enferma le escuchó con humildad, repitió +devotamente las oraciones que le leía en alta voz. El médico y el duque +se acercaron para ponerle un revulsivo; pero observando que comenzaba el +estertor, el médico hizo un gesto y cogió por el brazo al duque para +sacarlo fuera de la estancia. + +D.ª Carmen paseó una mirada extraviada, vidriosa, por todos ellos, y +deteniéndola en Clementina le hizo seña otra vez de que se aproximase. + +--Adiós, hija mía--dijo sin mirarla, con los ojos fijos en el techo--. +Haces bien en alegrarte de mi muerte.... + +--¡Qué dice, mamá!--exclamó aquélla con un grito de espanto. + +--Yo también me alegro.... Me alegro de que mi muerte te sirva de +algo.... Si hubiera podido darte en vida lo que me pertenece ... todo te +lo hubiera dado.... Es triste ¿verdad?... Tener que morir para hacerte +feliz.... ¡Hubiera gozado tanto viéndote feliz!... Adiós, hija mía, +adiós ... acuérdate alguna vez de tu pobre mamá.... + +--¡Madre de mi alma!--gritó la dama cayendo de rodillas deshecha en +sollozos--. ¡Yo no quiero que muera, no!... He sido muy mala ... pero +siempre la he querido ... y la he respetado.... + +--No seas tonta--dijo la moribunda haciendo un esfuerzo para sonreír y +acariciándole la cabeza con su mano de esqueleto--. Ya no me duele que +te alegres.... ¡Qué importa!... Muero satisfecha sabiendo que vas a +deberme un poco de felicidad.... Te recomiendo a las ancianitas del +asilo.... Protégelas, hija mía ... y a esta buena Marcela, también.... +Adiós, adiós todos.... Perdonadme el mal que os haya hecho.... + +El estertor crecía, sonaba más estridente y más lúgubre por momentos. +Los sollozos de Clementina y Marcela cortaban por intervalos las notas +de aquel ronquido fatal. El duque, trémulo, alterado, se dejó al fin +arrastrar de la habitación. + +D.ª Carmen no volvió a hablar. Tenía los ojos cerrados, la boca +entreabierta, el cuerpo tranquilo. De vez en cuando levantaba un poco +los párpados y dirigía una mirada afectuosa a su hijastra arrodillada. +El sacerdote leía con voz nasal, quejumbrosa, las oraciones de su libro. + +Así murió la duquesa de Requena. ¡Dejadla, dejadla partir! + +Algunos días después, Clementina y su marido, a pesar del odio +inextinguible que se profesaban, celebraban largas y frecuentes +conferencias. La magna cuestión de la herencia los unía momentáneamente. +Clementina visitaba mañana y tarde a su padre. Osorio también iba con +frecuencia al palacio de Requena. Uno y otro prodigaban al viejo mil +atenciones, compadecían su soledad, le mimaban. Había en su +comportamiento cierta familiaridad afectuosa que cuadraba muy bien a +unos hijos que van a proteger la venerable ancianidad de un padre. El +duque se dejaba venerar observándolos con mirada más socarrona que +enternecida. Cuando volvían la espalda para irse, seguíalos con los +ojos, bajaba los párpados lentamente, revolvía entre los labios la breva +americana y se iba bosquejando en su rostro una sonrisa burlona que +duraba todavía algunos segundos después de perderlos de vista. + +Las cosas siguieron en el estado de antes. A pesar de que el testamento +de la duquesa era terminante, Salabert no se dignó hablarles una palabra +de intereses. Continuó disponiendo en jefe de su caudal, entregado a los +negocios con absoluta tranquilidad. Su hija y su yerno la perdieron al +ver esta actitud. Comenzaron a vivir agitados, a comunicarse a cada +instante con violencia sus impresiones, a formar planes para provocar +una explicación. Clementina pretendía que Osorio le hablase. Este creía +que era ella quien debía pedirle cariñosamente una explicación antes de +formular ninguna queja. Después de algunos días de vacilación, al fin se +decidió la esposa a dirigir algunas palabras a su padre, si bien con +cierta indecisión y embarazo, pues conocía bien el carácter de éste y +mejor aún el suyo propio. + +--Vamos a ver, papá--le dijo, hallándole solo en el despacho, con +afectada jovialidad--. ¿Cuándo me hablas de dinero? + +--¿De dinero?... ¿Para qué?--respondió el duque con sorpresa, mirándola +con rostro tan inocente que daba ganas de darle una bofetada. + +--¿Para qué ha de ser? para enterarme de lo que me concierne. ¿No soy la +única y universal heredera de mamá?--replicó sin abandonar el tono +jovial, pero con cierta alteración en la voz bien perceptible. + +--¡Ah, sí!--exclamó el duque haciendo con la mano un ademán de +indiferencia--. De eso hablaremos más adelante ... ¡mucho más adelante! + +Clementina se puso pálida. La ira hizo dar un salto a toda su sangre. +Sus labios temblaron y estuvo a punto de decir un disparate. + +--Sería bueno, sin embargo, que nos entendiésemos ...--murmuró con voz +débil. + +--Nada, nada; no hablemos ahora. Cuando tenga humor y tiempo ya me +ocuparé de esas cosas. + +Hablaba con tal seguridad e indiferencia no exenta de desdén, que su +hija tenía que optar entre dar rienda suelta a la lengua, romper con su +padre de un modo violento, o marcharse. Decidióse, después de un +instante de vacilación, por esto. Giró sobre los talones, y sin una +palabra de adiós salió de la estancia y se metió en el coche, en un +estado de excitación que hacía temblar todo su cuerpo. + +Cuando llegó a casa corrió a encerrarse en su habitación y dió salida al +furor que la embargaba. Lloró, pateó, desgarró sus vestidos, rompió una +porción de cachivaches. Osorio también montó en cólera y dijo que iba a +hacer y acontecer. De todo ello no resultó, sin embargo, más que una +carta en que aquél, con bastante respeto, invitaba a su suegro a que le +manifestase el estado de su hacienda, a fin de dar comienzo a las +primeras operaciones del inventario. Salabert no contestó a esta carta. +Se escribió otra. Tampoco. Dejaron de visitarle. Clementina no quería ir +"por no armar un escándalo". Osorio no se consideraba con fuerza moral +suficiente, dado el estado de sus relaciones matrimoniales, para +reclamar con energía el caudal de su mujer. En tal aprieto hablaron con +algunas personas de respeto amigas del duque, y se las enviaron como +medianeras. Cumplieron éstas su cometido: hablaron con el viejo, y +después de varias entrevistas se resolvieron a provocar una reunión +amistosa a fin de que el asunto no fuese a los tribunales. Efectuóse +ésta, después de alguna resistencia por parte de Clementina, en el +palacio de su padre. Asistieron a ella, a más de las partes interesadas, +el padre Ortega, el conde de Cotorraso, Calderón y Jiménez Arbós. Este +último (que había dejado de ser ministro y estaba en la oposición) dió +comienzo a la sesión espetándoles un discurso "de tonos conciliadores" +excitándoles a la concordia para que no diesen al público el espectáculo +de una disputa entre padre e hija por cuestiones de dinero, espectáculo +que, dada su altísima posición en el mundo, no podía menos de ser +repugnante. Siguióle en el uso de la palabra el padre Ortega, que con el +acento persuasivo y untuoso que le caracterizaba, después de darles, lo +mismo al duque que a sus hijos un buen jabón de elogios disparatados +para ponerlos suaves, apeló a sus sentimientos cristianos, les hizo +presente el mal ejemplo que darían, les pintó las dulzuras del cariño y +del sacrificio mutuo y concluyó prometiéndoles la gloria eterna. + +Clementina respondió la primera, que ella no tenía otro deseo que +continuar manteniendo con su padre las mismas relaciones de cariño y +respeto que hasta entonces, y que para conseguirlo estaba dispuesta a +hacer todo lo que fuera posible. El acento seco y duro con que pronunció +estas palabras y el gesto ceñudo con que las acompañó no daban +testimonio muy claro de su sinceridad. Sin embargo, el duque se +manifestó muy conmovido. + +--¡Arbós! ¡padre! ¡vosotros, hijos míos! Todos conocen perfectamente mi +carácter.... Para mí, fuera de la familia no hay felicidad posible.... +Después del golpe terrible que acabo de sufrir, lo único que me queda en +el mundo es mi hija.... En ella tengo concentrado todo mi cariño, mis +esperanzas y mi orgullo.... Para ella he trabajado, he luchado sin +descanso, he reunido el capital que poseo.... Puedo decir que nunca he +sentido la necesidad del dinero más que por mi mujer (que en gloria +esté) y por mi hija...; por verlas a ellas felices rodeadas de bienestar +y de lujo.... A mí me han bastado siempre cuatro cuartos para vivir, +bien lo sabéis. Hoy que soy viejo, con mayor razón.... ¿Para qué quiero +ya los millones? Dentro de poco me veré obligado a tomar el tren para el +otro barrio, ¿verdad, Julián? Y tú lo mismo. Por consiguiente, ¿a quién +puede ocurrírsele que voy a reñir por cuestión de ochavos con la hija +de mi corazón?... Aquí no ha habido más que una equivocación. Yo +necesitaba tiempo para poner en claro mis asuntos.... Eso es todo.... +Pero si es que has podido suponer otra cosa, hija mía, sólo puedo +decirte esto.... Lo que hay en esta casa es tuyo y siempre lo ha sido. +Tómalo cuando se te antoje.... Tómalo, hija, tómalo.... A mí me basta +con nada.... + +Al pronunciar estas últimas palabras visiblemente enternecido, quisieron +arrasársele los ojos de lágrimas. Todos dieron muestras igualmente de +enternecimiento y prorrumpieron en frases de conciliación. El padre +Ortega empujó suavemente a Clementina hacia los brazos de su padre, y +aunque ella era la menos conmovida, al fin se dejó abrazar por él, que +la tuvo un buen rato apretada. Cuando la soltó se llevó el pañuelo a los +ojos y se dejó caer en una butaca, vencido por el peso de tanta emoción. + +Después de esta escena conmovedora nadie osó acordarse de intereses. La +reunión se disolvió apretándose todos la mano cordialmente y +felicitándose con calor por el éxito lisonjero de sus gestiones. Pero +Osorio y Clementina se metieron en su coche serios, cejijuntos, y no se +hablaron en todo el camino una palabra. Sólo al llegar a casa murmuró la +esposa con acento colérico: + +--¡Ya veremos en qué para la comedia! + +Osorio se encogió de hombros y respondió: + +--Yo lo doy por visto. + +Ni uno ni otro se equivocaron. + +El duque ni les dió una peseta ni volvió a hablarles para nada de la +herencia. Estaba muy cariñoso con ellos: les hacía comer muchos días en +su casa, quejándose de su soledad; hasta les hablaba algunas veces de +los negocios que tenía pendientes; pero nada de liquidar la parte que +les correspondía. + +Clementina llegó a irritarse tanto que dejó bruscamente de ir a su casa. +Volvieron a mediar cartas. No pudieron sacar más que respuestas +ambiguas, vagas esperanzas. Al fin se decidieron a entablar la demanda, +y comenzó un pleito que hizo estremecer de gozo a la curia. + +Cesó para Clementina toda felicidad. Desde entonces vivió en un estado +de perpetua irritación, siguiendo con afanoso interés los incidentes del +litigio, apurando al procurador, a los abogados, buscando influencias +que contrarrestasen las poderosas del duque. Este conducía el asunto con +mucha más calma, lo enredaba con habilidad desesperante, aprovechándose +de la violencia que ella mostraba para hacerla aparecer a los ojos de la +sociedad como ambiciosa y desnaturalizada. Esto no obstaba para que +entre sus íntimos soltase de vez en cuando alguna de sus frases burlonas +y cínicas, que al llegar a oídos de ella la hacían estallar de furor. La +lucha se fué haciendo cada día más encarnizada. Por otra parte, los +acreedores de Osorio, defraudados en sus esperanzas, empezaban a +revolverse contra él y amenazaban dejarle arruinado. Es fácil +representarse la agitación, la violencia, el malestar que reinarían en +el hotel de la calle de Don Ramón de la Cruz. + +De este malestar, y aun puede decirse desdicha, participaba el hasta +entonces afortunado Raimundo. El espíritu y el cuerpo de Clementina, +alterados por el tumulto de otras pasiones, no podían reposarse en las +dulzuras del amor. Los momentos que aquélla le concedía eran cada vez +más cortos y sin sosiego. Se extinguieron las pláticas alegres, +bulliciosas, que en otro tiempo mantenían. La hermosa dama ya no gustaba +de embromar a su juvenil amante. No se acordaba siquiera de aquellas +gozosas y pueriles escenas en que se deleitaban, ora haciendo ella de +reina que recibe en corte a sus ministros, ya jugando besos a los naipes +o en otras mil niñerías que la tornaban a la adolescencia. Ahora apenas +sabía hablar de otra cosa más que de su pleito. Tenía los nervios tan +excitados, que con la palabra más insignificante se le disparaban y +montaba en furiosa cólera. Además, por el interés vehementísimo de +triunfar de su padre, crecían sus coqueterías con Escosura, recién +nombrado ministro. Esto era, como debe suponerse, lo que más desgraciado +hacía al joven entomólogo. + +Un día, en que estaba más cariñosa que de costumbre, teniéndole sentado +a sus pies y acariciándole los cabellos con sus hermosos, delicados +dedos cargados de sortijas, le dijo con acento meloso: + +--Tú sigues con tus celos de Escosura. ¿verdad, Mundo?... Pues haces muy +mal.... No me gusta poco ni mucho ese hombre.... + +--Sí: eso me has dicho muchas veces ... pero.... + +--No hay pero que valga, niño díscolo--repuso alegremente tirándole de +la oreja--. Ni he querido, ni puedo querer a nadie más que a ti. Todos +los hombres me parecen feos, tontos y presuntuosos a tu lado.... Pero +(¡aquí viene mi pero!) desgraciadamente tú no eres ministro, aunque lo +mereces más que todos los que conozco.... Bien sabes que mi fortuna está +hoy en manos de la justicia, que de la noche a la mañana puedo quedar +sin una peseta. Acostumbrada como estoy a las comodidades y al lujo, ya +comprenderás que no sería un plato de gusto. Mi amor propio también +padecería mucho: tengo infinitos envidiosos, gente que me odia sin saber +por qué.... En fin, que sería el hazme reir de ellos, ¿entiendes? Y yo +no quiero que eso suceda. Mi padre cuenta con muchos amigos.... se +esperan de él favores (aunque sea incapaz de hacer uno solo), se le +tiene miedo.... Yo, aunque trato a casi todos los políticos de Madrid, +carezco de un verdadero amigo que se interese por mi asunto como si +fuese propio, que se atreva a ponerse frente a mi padre.... Y como no lo +tengo necesito buscarlo, ¿sabes?... Figúrate ahora que ese amigo es +Escosura, quien por su posición política y por su dinero es +independiente por completo.... Figúrate que estoy en relaciones con +él.... Figúrate que es mi amante a los ojos del mundo.... Y figúrate +también que rompo contigo en apariencia, aunque sigas secretamente +siendo mi verdadero amor, el único querido de mi corazón.... ¿Qué te +parece del arreglo? ¿Lo encuentras aceptable? + +Raimundo se puso encendido ante aquella singular y humillante +proposición. Tardó unos instantes en contestar y al fin dijo entre +colérico y desdeñoso: + +--Me parece sencillamente una infamia y una asquerosidad. + +La arruga, aquella arruga fatal que cruzaba la frente de Clementina cada +vez que la cólera agitaba su alma turbulenta, apareció honda y +siniestra. Levantóse bruscamente, y después de mirarle con fijeza, entre +airada y desdeñosa, le dijo con acento glacial: + +--Tienes razón. Ese arreglo no puede convenirte.... Mejor será que +cortemos de una vez nuestras relaciones. + +Y se dispuso a marchar. Raimundo quedó anonadado. + +--¡Clementina!--gritó con desconsuelo cuando se hallaba ya cerca de la +puerta. + +--¿Qué hay?--dijo ella, con la misma frialdad, volviendo la cabeza. + +--Escucha, por Dios, un momento.... Te he dicho eso arrebatado por los +celos, pero sin intención de herirte.... ¿Cómo he de ofenderte yo a ti +cuando te quiero, te adoro como a un ser sobrenatural?... + +A éstas siguieron otras muchas palabras fogosas empapadas de cariño, +mejor aún, de devoción. Clementina las escuchó en la misma actitud +altanera. No se dejó ablandar hasta que le contempló bien humillado, +pidiéndole de rodillas, como precioso favor, aquel mismo arreglo que +hacía un instante había calificado de infamia y asquerosidad. + +Por aquellos días la dama experimentó una rabieta tan viva que estuvo a +punto de enfermar. Y no le faltó motivo. El duque, su padre, cuyas +relaciones con la Amparo eran cada día más públicas y descaradas, llevó +su cinismo o su servidumbre humillante hasta traerla a su palacio y +hacer vida marital con ella. No se hablaba de otra cosa en la alta +sociedad madrileña. Todo el mundo consideraba que Salabert tenía +perturbado el cerebro, por no decir, como en otro tiempo, que estaba +hechizado por su querida. Esta, con su estupidez inveterada, en vez de +disimular su poder y hacerse perdonar del mundo aquella inaudita +usurpación, la pregonaba a son de trompeta en los teatros y paseos, +donde se presentaba colgada del brazo del duque. Poco después comenzó a +circular por Madrid la noticia de que se casaban. El asombro y la +indignación que produjo fueron vivísimos. + +Un acontecimiento imprevisto vino a deshacer o por lo menos a aplazar +aquella boda. En cierta reunión de accionistas de las minas de Riosa, a +Salabert, como presidente, le tocó dar cuenta de su gestión y proponer +las modificaciones necesarias en la marcha de la sociedad. +Ordinariamente lo hacía con mucha concisión y claridad. Era, ante todo, +hombre de negocios y no gustaba de andarse por las ramas o decir más +palabras de las indispensables. Mas con sorpresa de la asamblea, donde +se hallaban muchos banqueros y algunos personajes políticos, comenzó a +pronunciarles un discurso por todo lo alto. Abandonando el asunto por +completo, entró dándoles amplias explicaciones de su conducta como +hombre público; trazó una verdadera biografía de su persona, +deteniéndose en pormenores del todo impertinentes; cantó con la mayor +impudencia sus propias alabanzas, ofreciéndose como el prototipo de la +consecuencia política, del desinterés y la abnegación; pregonó sus +servicios al país, por haber prestado dinero al Gobierno en momentos de +apuro, y a la causa de la humanidad coadyuvando poderosamente a la +erección de hospitales, escuelas y asilos. Hasta tuvo la desvergüenza de +decir que el asilo de ancianas de los Cuatro Caminos era obra suya. + +Los circunstantes se miraban unos a otros con estupor y se murmuraban al +oído juicios poco lisonjeros sobre el estado intelectual del orador. +Cuando apuró la lista de sus méritos y se proclamó _urbi et orbi_ el +primer hombre de la nación, principió a desatarse contra sus enemigos. +Presentóse como víctima de una persecución tenaz, insidiosa, de mil +intrigas urdidas para desacreditarle y en las que intervenían una +porción de personajes de la banca y la política. En confirmación de este +aserto leyó con voz campanuda y fogosa entonación ciertos artículos +insertos en un periódico de provincia (la provincia en que estaban las +minas de Riosa), en que según él se le atacaba "de un modo indigno y +asqueroso". Lo que venía a decir, en resumen, el articulista, era que +Salabert no era acreedor a que se le erigiese una estatua. + +Los circunstantes, cada vez más cansados y aburridos, se decían ya en +voz baja: + +--¡Esto es ridículo! ¡Este hombre está loco! + +A medida que leía se iba enardeciendo. Su rostro, ordinariamente un poco +amoratado, se oscureció de tal modo que parecía el de un estrangulado. +Al fin, sin terminar la lectura, cayó en el sillón presa de un ataque +que le privó del sentido. Y por entrambas vías su naturaleza pletórica +comenzó al instante a desahogarse de tan formidable manera, que sólo un +médico que asistía a la reunión en calidad de socio osó acercarse a él. + + + + +XV + +#Genio que se apaga.# + + +Después de aquel ataque, las facultades mentales del duque +experimentaron una merma considerable, al decir de cuantos a él se +acercaban. Padecía extrañas distracciones. Su palabra era perezosa y más +confusa que antes. Tenía caprichos fantásticos. Se contaba que había +entregado ya a la Amparo sumas enormes o las había puesto a su nombre en +el Banco; que se enfurecía por livianos motivos y gritaba y gesticulaba +como un demente, llegando sus arrebatos hasta maltratar de obra a los +criados o dependientes; que comía vorazmente y sin medida, y que decía +de su hija horrores inconcebibles, imposibles de repetir entre personas +decentes. Su genio socarrón y maligno se había trocado en adusto y +violento. + +Sin embargo, en los negocios no dió señales de faltarle la cordura. La +rueda de la avaricia no se había gastado aún en su organismo. Verdad que +la mayor parte de ellos marchaban por sí mismos. Además tenía consigo a +Llera, cuyas dotes de especulador astuto y audaz habían llegado al +apogeo. Donde se mostraba en realidad la perturbación, o por mejor +decir, la flaqueza de su inteligencia, era en el seno de la vida +doméstica. No se contentó con hacer reina y señora de la casa a su +querida, pero admitió en ella también a la madre y los hermanos de ésta, +gente ordinaria y soez que la tomó por asalto, dándose harturas de +esclavos en saturnal, viviendo en perpetua orgía. El dominio de la +Amparo se hizo absoluto. Ella fué quien comenzó a ordenar, o por mejor +decir, a desordenar los gastos ostentando un lujo escandaloso en sus +vestidos, joyas y trenes. Y como no faltan en Madrid hambrones de levita +y de frac, al instante tuvo una corte de parásitos que cantaron sus +alabanzas. Dió tes y comidas; se jugó al tresillo. Se hizo, en suma, lo +que en todas las casas opulentas, menos bailar. Y aunque el personal por +dentro dejaba mucho que desear, por fuera parecía tan pomposo y +brillante como el de los demás palacios. Hasta había títulos de +Castilla que honraban la tertulia con su presencia, entre ellos el +marqués de Dávalos, tan loco y enamorado como siempre. La Amparo, a +quien lisonjeaba este amor frenético conocido de todo Madrid, lo +desdeñaba en público y lo alimentaba en secreto. Por donde flaqueaban +más los saraos de aquélla era por el lado femenino, si bien no faltaban +tampoco algunas señoras de la clase media que, a trueque de pisar regios +salones y verse servidas por lacayos de calzón corto, consentían en +alternar con la querida de Salabert. Verdad que acallaban sus escrúpulos +diciéndose que Amparo muy pronto sería la duquesa de Requena, en cuanto +terminase el luto de la anterior esposa. + +Seguía el pleito entre el duque y su hija, más empeñado cada día y +encendido. La Amparo se declaraba parte en él entre sus amigos; gozaba +soltando contra Clementina el odio mortal que la profesaba en palabras +tabernarias. Salían a relucir en su tertulia todos los devaneos de la +dama, corregidos y aumentados por los parásitos; se contaban anécdotas +que harían ruborizar a un guardia civil; se atacaban hasta sus prendas +corporales, diciendo que los dientes eran postizos, que tenía una cadera +torcida y otras calumnias por el estilo. Cierta noche tuvo éxito +prodigioso un muchachuelo al manifestar que Clementina, según datos +irrecusables, gastaba pantalones de franela a raíz de la carne. + +Algunos de estos dichos llegaban a oídos de la interesada y la hacían +empalidecer de ira, amargaban extremadamente su agitada existencia. El +pleito era ya para ella una lucha personal con la Amparo. Lo que más +temía, y Osorio también, era que se realizase el anunciado matrimonio de +su padre. Si esto sucedía no había más remedio que ver a la ex florista +ostentando la corona ducal, tratando de potencia a potencia con ellos. +Aunque al principio la sociedad la rechazase, como con el tiempo todo se +olvida, quizá aquella vil mujer llegaría a ser una verdadera duquesa. +Afortunadamente para ellos, aunque Salabert estaba sometido en todo a su +voluntad, les constaba que se oponía tenazmente a casarse, que la Amparo +hacía inútiles esfuerzos para decidirle, que había habido escenas +violentas entre ellos. La ex florista, al principio, lo había tomado por +la tremenda. Se contaba que en un arrebato había herido al duque con +unas tijeras, que los criados escuchaban frecuentemente gritos +descompasados de la bella injuriando al viejo, llenándole de denuestos. +Uno juraba que la había oído gritar: + +--¿Por qué no te casas? ¡dí, canalla!... ¿Crees que te deshonras con +eso? ¿No sabes que por ahí todo el mundo dice que eres un ladrón? ¿que +tus iniciales significan _¡a ese!_...? Seré una p... pero una p... ¿no +vale tanto como un ladrón? + +Ciertos o no estos horrores, lo que constaba de un modo indudable era la +resistencia de él y el afán de ella. Alguien le hizo entender que no era +éste el mejor sistema y que corría riesgo, por quererlo todo, de +perderlo todo. Cambió de táctica. Se dedicó a sacar de su querido todo +el dinero que pudo y a empujarle suavemente, pero con tenacidad, al +matrimonio. Mas aunque por lo que se refiere a esto último sus asaltos +continuaban siendo infructuosos, Clementina y Osorio estaban con el alma +en un hilo. Decíase que el duque se hallaba realmente enfermo, que +sufría una parálisis progresiva. En vista de ello se determinaron, +después de escuchar el parecer de algunos célebres abogados, a pedir +ante los tribunales su inhabilitación o la incapacidad para administrar +sus bienes. + +Por estos días se dijo que aquél había experimentado un nuevo ataque y +que de resultas había quedado casi enteramente imbécil. Confirmaba este +rumor el que no salía de casa y el que sus amigos íntimos no conseguían +verle cuando iban a visitarle. + +En tales circunstancias, bien por un arranque de su temperamento +impetuoso o porque no faltara entre sus íntimos quien se lo aconsejara, +Clementina se resolvió a dar un golpe decisivo que de una vez zanjase el +litigio y todos los problemas a él anejos. "Mi padre está +secuestrado--dijo--. Yo voy allá y arrojo a esa mujer de casa". Osorio +trató de disuadirla, pero inútilmente. + +Una mañana se hizo trasladar en su coche al palacio de Requena. Pasmo +del portero al abrir la verja y encontrarse con la señorita Clementina, +y visible alegría también. Porque, aunque no era tan llana como la ex +florista ni tan pródiga, el sentimiento de justicia obligaba a los +criados del duque a despreciar a ésta y respetar a aquélla. La orgullosa +dama se contentó con decir, sin mirarle: "Hola, Rafael", y se dirigió +rápidamente a la escalinata. + +¿Cómo está papá?--preguntó al criado que halló en el recibimiento. + +Tan aturdido quedó que no pudo responderle inmediatamente. + +--¡Vamos, hombre!--repitió con impaciencia--. ¿Qué tal papá? ¿Está en +las oficinas o en sus habitaciones? + +--Dispense V.E. ... el señor duque está bueno.... Me parece que aún está +en su gabinete.... + +En aquel momento una doncella, que desde el fondo del corredor la vió y +escuchó sus preguntas, corrió toda azorada a avisar a la señora. +Clementina también subió con pie rápido la escalera del piso principal. +Antes de llegar a la puerta del gabinete de su padre, la Amparo se +interpuso delante de ella, pálida, mirándola fijamente, con ojos +agresivos. + +--¿Dónde va usted?--preguntó con voz ligeramente ronca por la emoción. + +--¿Quién es usted?--respondió la dama alzando la cabeza con soberano +desdén y mirándola de arriba abajo. + +--Yo soy la señora de esta casa--repuso la malagueña poniéndose aún más +pálida. + +--Querrá usted decir la secuestradora. No tengo noticia de que aquí haya +señora alguna. + +--¡Ah! Viene usted a insultarme a mi misma casa--exclamó la ex florista +poniéndose en jarras como en la plazuela. + +--No; vengo a arrojarte de ella antes que llegue la policía a hacerlo. + +--¡No me tutee usted o me pierdo!--gritó la Amparo arrebatada de furor, +presta a arrojarse sobre su orgullosa enemiga. + +--Repito que vengo a echarte de esta casa y del puesto que +usurpas--repuso ésta con tranquilidad amenazadora, desafiándola con la +mirada. + +La Amparo hizo un movimiento de arrojarse sobre ella, pero deteniéndose +súbito se puso a gritar con voces descompasadas: + +--¡Pepe, Gregorio, Anselmo! A ver, que vengan todos. ¡Pepe, Gregorio! +¡Echadme esta tía de casa, que me está insultando! + +A los gritos acudieron algunos criados, que se detuvieron confusos, +atónitos, contemplando aquella escena extraña. También se abrió la +puerta del gabinete y apareció en ella la figura del duque, de bata y +gorro. En poco tiempo había envejecido de un modo sorprendente. Tenía +los ojos apagados, el color caído, las mejillas pendientes y flácidas. + +--¿Qué es eso? ¿qué pasa aquí?--preguntó con torpe lengua. Y al ver a su +hija dió un paso atrás y todo su cuerpo se estremeció. + +--Esta mujer, que después de pedir que te declaren loco viene a +insultarme--gritó Amparo con voz chillona de rabanera colérica. + +--Papá, no hagas caso--dijo Clementina yendo hacía él. + +Pero el duque retrocedió, y extendiendo al mismo tiempo sus manos +convulsas, exclamó: + +--¡Fuera! ¡Fuera! ¡No te acerques! + +--¡Escucha, papá! + +--¡No te acerques, ingrata, perversa!--repitió el duque con voz +temblorosa y tono melodramático. + +--Fuera de aquí, sin vergüenza. ¿Tiene usted valor para presentarse +después de lo que ha hecho con su padre?--chilló la malagueña animada +por la actitud del viejo. + +Clementina quedó petrificada, lívida, mirándoles con ojos donde se +pintaba más el espanto que la cólera. Hubo un instante en que estuvo a +punto de perder el sentido, en que todo comenzó a dar vueltas en torno +suyo. Pero su orgullo hizo un esfuerzo supremo y permaneció clavada al +suelo, inmóvil como una estatua de yeso, y tan blanca. Luego giró +lentamente sobre los talones por miedo a caerse y dió algunos pasos +hacia la escalera, que comenzó a bajar con pie vacilante. Su padre, +excitado por los gritos de la Amparo, avanzó hasta la barandilla y +siguió repitiendo, cada vez más colérico, extendiendo su mano trémula +como un barba de teatro: + +--¡Fuera! ¡Fuera de mi casa! + +Mientras, su querida vomitaba una sarta de injurias acompañadas de +movimientos de caderas, risas sarcásticas y tal cual interjección del +repertorio antiguo. + +Cuando llegó a poner el pie en el jardín, las mejillas de Clementina +comenzaron a echar fuego. Se apoyó un instante en la columna de uno de +los faroles, y en seguida se dió a correr como una loca hacia su coche. +Montó en él de un salto y cayó en un ataque de nervios. La sacaron en +malísimo estado y la subieron a su cuarto entre dos criadas. Cuando +Osorio se presentó no pudo enterarle más que con palabras sueltas e +incoherentes de lo que había acaecido. Ocho o diez días estuvo postrada +en la cama. Al fin salió de ella con un deseo tal de vengarse, que +algunos pensaron que se había vuelto loca. + +El pleito, con el hábito de venganza que ella sopló sobre él, encendióse +de un modo imponente. Llegó a ser en Madrid un acontecimiento público. +Acerca de la locura del duque hubo pareceres encontrados de los médicos +más insignes, españoles y extranjeros. Los unos le ponían de idiota, +degenerado y embrutecido que no había por dónde cogerlo. Los otros +declaraban que su inteligencia brillaba cada día más clara, que era un +portento de penetración y buen sentido. Pero todos coincidían en exigir, +por sus dictámenes, disparatados honorarios. La prensa intervino en +favor de una u otra de las partes. Clementina subvencionaba algunos +periódicos. La Amparo (porque el duque, en realidad, ya no se hallaba en +estado de dirigir el asunto) tenía comprados otros. Y desde las columnas +de ellos se decían, más o menos veladas, mil insolencias; se sacaban a +relucir en cuentos alegóricos muchas historias escandalosas. + +En esta guerra la hija llevaba la peor parte: no podía ser tan liberal +como la querida. Amparo distribuía los billetes de Banco a manos llenas. +En cambio, a Clementina le ayudaban los acreedores de su marido, sus +amigas Pepa Frías, que no cesaba un momento de ir y venir visitando a +los médicos, a los magistrados, a los periodistas, la condesa de +Cotorraso, la marquesa de Alcudia, su cuñado Calderón, sus amigos el +general Patiño y Jiménez Arbós, y más que todos ellos, como quien más +obligación tenía, su amante Escosura. Este, por el alto puesto que +ocupaba, ejercía considerable influencia en la marcha del litigio. + +¡Qué agitación! ¡qué vida afanosa y miserable! Clementina no comía, no +dormía: siempre en conferencias con el abogado, con el procurador, +siempre escribiendo cartas. Hasta en sus tertulias o comidas no sabía +hablar de otra cosa. De suerte que algunos, los indiferentes, murmuraban +e iban desertando de su casa. Pero a otros logró comunicarles su fuego: +eran sus parciales apasionados y traían y llevaban cuentos y daban +consejos y prorrumpían en exclamaciones de indignación cada vez que en +cualquier parte oían nombrar a la Amparo. Aunque Clementina, en general, +no era simpática a la sociedad madrileña por su carácter altanero, como +al fin representaba el derecho y la moral, su causa era la popular. +Contribuyó a hacerla más la estupidez de su enemiga, que se presentaba +en todas partes queriendo deslumbrar con su lujo, llevando a su lado +aquel viejo imbécil y degradado. + +Porque el duque de Requena se desmoronaba a ojos vistas. Después del +período de exaltación y violencia en que parecía un loco furioso, vino +el aplanamiento de los nervios. Poco a poco se acercaba al completo +idiotismo. Perdió la vivacidad del espíritu y hasta la facultad de +comprender los negocios. Quedaron en manos de Llera. Esto no era malo: +pero sí que la Amparo se ingiriese en ellos con autoridad, porque no +hacía más que disparates. Se daba, sin embargo, bastante maña para +ocultar la locura de su querido. Los días en que le veía sobrexcitado o +incoherente en sus palabras teníale encerrado. Sólo cuando estaba más +tranquilo y racional se aventuraba a salir con él en coche y procurando +que no hablase con nadie. + +Mas a la postre tales precauciones resultaron inútiles. Salabert se +escapó de casa en distintas ocasiones y dió públicas señales de su +enajenación. Una vez se le halló a las cuatro de la mañana cerca de +Carabanchel. Otra vez entró en una joyería, y después de ajustar algunas +alhajas sustrajo otras creyendo que no le veían. El joyero lo advirtió +perfectamente, pero no le dijo nada porque le conocía. Lo que hizo fué +enviar la cuenta de las alhajas robadas a la Amparo. Esta se apresuró a +pagarlas y vino en persona a rogarle que no divulgase el hecho. + +Pronto se persuadió el público de que, a pesar de los pareceres +encontrados de los médicos, la locura del duque era evidente. Comenzó a +susurrarse que el fallo del tribunal así lo declararía. Dos días antes +de que se publicase, la Amparo abandonó el palacio de Requena después de +haberlo puesto a saco. Se llevó multitud de objetos de gran valor. Su +hacienda ascendía ya a una porción de millones. En previsión de lo que +podía suceder la había sacado del Banco de España y la tenía en valores +extranjeros. Pocos días después se marchó a Francia. Algunos meses más +tarde circuló por Madrid la noticia de que se casaba con el marqués de +Dávalos. + +La misma tarde del día en que la Amparo huyó (porque huída se puede +llamar) de la casa de Requena, entró Clementina con su marido y se +posesionó de ella. Halló a su padre en un estado tristísimo, +completamente idiota. Hablaba como si la hubiera visto el día anterior y +no hubiera pasado nada; le preguntaba con mucho interés por la Amparo y +hasta algunas veces la confundía con ella. El corazón de la hija, hay +que confesarlo, no padeció gran cosa. Aquella desgracia no apagaba por +entero el rencor que despertaba en su alma el recuerdo de los +amarguísimos días que acababa de pasar. Su venganza no estaba satisfecha +porque veía a la Amparo rica y feliz. Quería a todo trance perseguirla +criminalmente, mientras su marido, satisfecho con la fortuna colosal que +caía en sus manos, no se preocupaba poco ni mucho de semejante cosa. + +El duque de Requena, el célebre banquero que tuvo atentos y admirados +durante veinte años a los negociantes españoles y extranjeros, el hombre +que había dado tanto que decir al público y a la prensa, pasó muy pronto +a ser en el palacio de Osorio un trasto inútil y despreciable. Por no +dar que murmurar, o por asegurarse mejor de su persona, o quizá por un +vago temor de que pudiera curarse, los esposos Osorio no le enviaron a +un manicomio: tuviéronle guardado en casa. Salabert se había convertido +en niño. No se preocupaba ya de otra cosa que del alimento. Hablaba +poco. Pasaba horas y horas mirándose las uñas o frotándose una mano con +la otra, dejando escapar de vez en cuando gritos extraños, +inarticulados. Tenía cerca un criado que, cuando se mostraba +desobediente y se enfurecía, le castigaba. Pero a quien más respeto +tenía, y aun puede decirse verdadero temor, era a su hija. Bastaba que +Clementina le mirase ceñuda y le dirigiese una seca reprensión para que +el loco se sometiese repentinamente. En cambio, no hacía caso alguno de +su yerno. + +Cuando el criado que le cuidaba, viéndole tranquilo iba a recrearse un +poco con sus compañeros, el loco acostumbraba a vagar por las +habitaciones del palacio mirándose con atención a los espejos. Su manía +principal era la de recoger los pedacitos de pan que hallaba y +amontonarlos en un rincón de su cuarto hasta que allí se pudrían. Cuando +el montón era ya demasiado grande, los criados venían a recogerlos en +cestos y lo tiraban al carro de la basura. Al entrar en su habitación y +echarlo de menos se enfurecía. Necesitaba su guardián hacer uso de algún +medio violento para volverle el sosiego. + +Cierta tarde, poco después de almorzar los señores (el loco almorzaba en +su cuarto), se hallaban reunidos tres o cuatro criados en el gran +comedor del palacio limpiando la vajilla y colocándola en los +aparadores. Estaban de buen humor y retozaban cambiando latigazos con +los paños que tenían en la mano, corriendo en torno de la mesa y +soltando sonoras carcajadas. La señora no podía escucharles porque +estaba arriba. En esto apareció el loco en la puerta con una bandeja en +la mano, la bandeja en que acostumbraba a transportar los mendrugos, +como preciosa mercancía, a su habitación. Vestía una bata grasienta ya y +traía la cabeza descubierta. Pero aquella cabeza, a pesar de sus blancos +cabellos, no era venerable. Las mejillas pálidas, terrosas, los labios +amoratados y caídos, la mirada opaca sin expresión alguna, no reflejaban +la ancianidad que tiene su hermosura, sino la decrepitud del vicio +siempre repugnante y la señal de la idiotez, aterradora siempre. + +Permaneció un instante indeciso al ver tanta gente. Al fin se resolvió a +entrar; fué derecho a los cajones de los aparadores y comenzó con afán a +registrarlos sacando todos los mendrugos que había y colocándolos en su +bandeja. Los criados le contemplaban sonrientes con mirada burlona. + +--Busca, busca--dijo uno--. ¿Cuándo nos convidas a gazpacho, tío +lipendi? + +El viejo no hizo caso: siguió afanoso en su tarea. + +--Gazpacho, no--dijo otro--. Mejor será que nos convides a un billete de +cien pesetas. + +--A ti no te convido. A Anselmo, sí--dijo el duque tartamudeando mucho y +mirándole airado. + +--¡Toma! ya sé por qué convidas a Anselmo; porque te anda con el bulto. +Descuida, que si es por eso ya me convidarás. + +Los otros soltaron la carcajada. El más joven de ellos, un chico de diez +y seis años, al verle con la bandeja colmada y dispuesto a marcharse, se +fué por detrás, y dándole un manotazo hizo saltar todos los mendrugos, +que cayeron esparcidos por el suelo. El duque se enfureció +terriblemente, y lanzando gritos de cólera, y echándoles miradas de +fiera acosada, se tiró al suelo y se puso a recoger de nuevo los +mendrugos, mientras los criados celebraban con algazara la gracia de su +compañero. Cuando ya los tenía todos en la bandeja y corría hacia la +puerta para librarse de sus burlas, el mismo rapaz se fué tras él y otra +vez se los tiró. El furor del loco no tuvo límites. Convulso, rechinando +los dientes, con los ojos encendidos, se arrojó sobre el burlador; pero +los demás le sujetaron. El pobre demente comenzó entonces a lanzar +bramidos que nada tenían de humanos. + +En aquel instante se oyó en el corredor la voz irritada de Clementina. + +--¿Qué es eso? ¿Qué hacen ustedes a papá? + +Los criados soltaron al loco y se dieron a correr desapareciendo del +comedor. + + + + +XVI + +#Amor que se extingue.# + + +Los amores de Raimundo estaban presos por un hilo. En los últimos +tiempos, Clementina, enteramente embargada por su anhelo de triunfo y +venganza, apenas hacía caso de él. Veíanse a menudo, porque el joven no +dejaba de frecuentar la casa; pero sus citas amorosas eran cada día más +raras. Cuando aquél se quejaba tímidamente de su abandono, la dama se +disculpaba con los celos de Escosura. Por más que hacía no lograba +convencer a éste de que se hallaban rotas sus antiguas relaciones; la +vigilaba con disimulo, espiaba sus pasos; el día menos pensado +averiguaría la verdad. "Ya ves, el engaño sería muy feo: tendría razón +para ponerse furioso". + +El pobre Raimundo estaba tan perdido que aceptaba como buenas estas +razones o aparentaba aceptarlas. En medio de aquella abyección vivía +feliz forjándose la ilusión de que su ídolo le prefería, le amaba en el +fondo del alma; que sólo mantenía relaciones con el ministro por el +interés del pleito. Contribuía a conservarle en ella el que de vez en +cuando Clementina, por arrancarse quizá momentáneamente a sus afanes y +enojos, le escribía una cartita diciéndole: "Hoy a las cuatro", o bien: +"Vé por la tarde a la Casa de Campo". Y en estas entrevistas, acometida +de súbito capricho, recordando las primeras y gozosas etapas de su amor, +se mostraba tierna y cariñosa, le juraba eterna fidelidad. ¡Oh, Dios! +¡qué infinita, qué celestial felicidad experimentaba el joven entomólogo +oyendo tales juramentos de aquellos labios adorados! + +Pero toda felicidad es breve en este mundo. La de él, brevísima. Al día +siguiente de aquel deliquio amoroso, encontraba a su dueño frío como el +mármol, displicente, y, lo que es peor, en largas y reservadas pláticas +con Escosura allá por los rincones del salón. Creía inocentemente que al +terminar el pleito cambiaría su suerte, que Clementina, no necesitando +ya al ministro, volvería de nuevo a ser enteramente suya, sin aquel +odioso reparto que le entristecía aún más que le avergonzaba. Sus +esperanzas se desvanecieron como el humo. Terminóse el pleito del modo +más feliz para ella; y no obstante, lejos de despedir a su amante +oficial, cada día se mostraba hacia él más respetuosa y enamorada. + +Cierta mañana, dos meses después de haberse fallado el litigio, recibió +un billetito que decía: "Voy esta tarde a las dos". Le dió un salto el +corazón. Hacía más de quince días que su adorada no parecía por el +entresuelito del Caballero de Gracia. A la una ya estaba aguardándola. Y +en cuanto la columbró de lejos, corrió a abrirla con la misma emoción +que si fuese una reina y con mucha mayor ternura. Mostróse ella +reconocida, afectuosa; recibió con agrado sus vivas y apasionadas +caricias. + +Al cabo de una hora, hallándose los dos sentados en el pequeño sofá +donde tantos coloquios amorosos habían pasado, ella le dirigió una larga +mirada compasiva y le dijo con sonrisa triste: + +--¿Sabes una cosa, Mundo?... Que hoy es el último día que nos vemos así +solos y juntos. + +El joven la miró con estupor, sin comprender, o sin querer comprender. + +--Sí; ... no puedo continuar manteniendo estas relaciones secretas +contigo.... Escosura ya está advertido y se ha ofendido mucho con +razón.... Además, me parece feo el tener dos amantes.... Eso queda para +Lola Madariaga. Hasta ahora he pasado por ello porque comprendo que me +has querido y que me quieres mucho.... Yo también te he demostrado +siempre amor verdadero. No puedes quejarte. Si a algún hombre he querido +de corazón es a ti.... La prueba de ello es lo que han durado nuestras +relaciones.... Pero nada es eterno en el mundo.... Puesto que ya +nuestros amores están desde hace tiempo medio deshechos (porque el amor +es exclusivo y no admite repartos), lo mejor es que lo rompamos por +completo... Así como así me voy haciendo vieja, Mundo.... Tú eres un +muchacho. Si yo no diese la voz de separación, tarde o temprano la +darías tú. Esta es la vida.... Hoy, todavía me encontrarás bonita: son +las últimas llamaradas. Necesito despedirme de las muchas locuras que +hemos hecho.... Pero siempre las recordaré con placer, te lo juro.... Tú +reprensentarás en mi vida, tal vez la época más feliz... Seamos de aquí +en adelante buenos amigos. Tendría un placer inmenso en poder serte +útil, en que me debieses algún favor de importancia, ya que te debo yo +tantos momentos de dicha... + +El joven escuchó todas estas infamias inmóvil, atónito. Una densa +palidez iba cubriendo sus facciones. + +--¿Pero hablas de veras?--concluyó por preguntar con voz temblorosa. + +--Sí, querido, sí; hablo de veras--respondió la dama con la misma +sonrisa triste y protectora. + +--¡Eso no puede ser!... ¡no puede ser!--profirió él con energía, +levantándose del asiento y mirándola colérico y espantado al mismo +tiempo. + +Aquella mirada bastó para remover la soberbia de Clementina. + +--¡Vaya si puede ser!--replicó en tonillo irónico que resultaba en +aquella ocasión de una crueldad feroz. + +Quedó helado. Permaneció en pie unos instantes mirándola con indefinible +expresión de angustia y terror: por fin se dejó caer a sus pies +exclamando con las manos cruzadas: + +--¡Oh, por Dios, no me mates! ¡no me mates! + +El semblante de Clementina se dulcificó y la voz también. + +--Vamos, no seas niño, Mundo.... Levántate.... Tenía que suceder.... Tú +hallarás mujeres que valgan mucho más que yo.... + +Pero el joven se había abrazado a sus rodillas con fuerza y se las +besaba con transportes frenéticos, y lo mismo los pies, sacudido su +cuerpo por los sollozos. + +--¡Esto es horrible! ¡es horrible!--repetía--. ¿Qué te hice para que así +me mates? + +Vamos, Mundo, vamos.... Arriba.... Seamos formales--decía ella +dulcemente, acariciándole los cabellos--. ¿No comprendes que es +ridículo? + +--¡Qué me importa el ridículo!--replicaba el desgraciado entre sollozos, +con el rostro pegado a la seda de su vestido--. Por ti me pondría en +ridículo delante del mundo entero. + +Clementina hacía esfuerzos por calmarle, pero sin apiadarse. No hay +fiera más cruel que una mujer hastiada. Le dejó desahogarse un rato, y +cuando le vió más sosegado, se levantó del sofá. + +--Te agradezco muchísimo ese sentimiento, Mundo.... Yo también he tenido +que luchar bastante tiempo con mi corazón para resolverme a separarme de +ti.... + +--¡Mientes!--dijo él de rodillas aún, con los codos apoyados sobre el +sofá--. Si me hubieses querido no serías tan cruel, ¡tan infame! + +La dama permaneció un instante silenciosa mirándole por la espalda con +ojos irritados. Al fin, venciendo la compasión, dijo: + +--Te perdono esas groserías por el estado de exaltación en que te +hallas. Por mucho que me injuries no lograrás que deje de recordarte +siempre con cariño.... Algún día cuando tú ya me hayas olvidado por +completo, todavía tu imagen y los dichosos momentos que hemos pasado +juntos estarán grabados en mi corazón.... Pero ahora conviene +formalizarse--añadió cambiando de tono--. Concluyamos de un modo digno, +Raimundo.... Me vas a hacer el favor de tomar un coche, ir a tu casa y +traer todas las cartas que te he dirigido para que las quememos. Yo no +conservo ninguna tuya. Ya sabes que las rompo en cuanto las recibo. + +Raimundo no se movió. Después de esperar unos momentos, Clementina se +acercó a él por detrás, se inclinó silenciosamente y le puso las dos +manos en las mejillas, diciéndole con acento dulce: + +--¡Retonto! ¿no hay más mujeres que yo en el mundo? + +Raimundo se estremeció al contacto de aquellas manos delicadas. Volvióse +bruscamente y apoderándose de ellas las besó repetidas veces con +frenesí, las llevó a su corazón, las puso sobre su frente. + +--No, Clementina, no; no hay más mujeres que tú ... o si las hay, yo no +lo sé, ni quiero saberlo.... Pero ¿es cierto eso que me has dicho?... +¿Es verdad que ya no me quieres? + +Y su mirada húmeda se alzaba con tal expresión de angustia, que ella, +sonriendo confusa, se vió obligada a mentir. + +--Yo no te he dicho que no te quería ... sino que conviene que cortemos +nuestras relaciones. + +--¡Es igual! + +--¡No, chiquillo, no! no es igual.... Puedo quererte, y sin embargo, por +circunstancias especiales, no convenir que tenga contigo entrevistas +secretas.... No todo lo que uno quiere se puede hacer en el mundo.... + +Y se perdió en un laberinto de razones especiosas, de cuya falsedad ella +misma se daba cuenta turbándose un poco al decirlas. Daba vueltas a unas +mismas ideas, vulgarísimas todas, supliendo la fuerza y el peso de que +carecían con lo vivo y exagerado de los ademanes. + +Raimundo no la escuchaba. Al cabo de unos momentos se levantó +bruscamente, se enjugó las lágrimas y salió de la estancia sin decir +palabra. Clementina le miró alejarse con sorpresa. + +--Te aguardo--le gritó cuando ya estaba en el pasillo. + +Veinte minutos después se presentó de nuevo con un paquete entre las +manos. + +--Aquí tienes las cartas--dijo con aparente tranquilidad. + +Su voz estaba alterada. Una palidez densa cubría su semblante. +Clementina le dirigió una penetrante mirada de curiosidad donde se +pintaba asimismo la inquietud. Pero dominándose le dijo con naturalidad: + +--Muchas gracias, Mundo. Ahora las quemaremos si te parece.... Iremos a +la cocina.... + +El joven no replicó. Se dirigieron a esta pieza del cuarto fría y +desmantelada, porque nadie la usaba, y Clementina colocó por su mano el +paquete sobre el fogón. Mas de repente, cuando ya tenía entre los dedos +el fósforo encendido que el joven le había dado, se detuvo. Quedó +suspensa un instante y dijo sonriendo: + +--¡Sabes que esto es muy prosaico! ¡Quemar mis cartas de amor en un +fogón! ¡Uf!... Me parece que debemos concluir con ellas de un modo más +poético.... ¿Quieres que nos vayamos a quemarlas al campo?... De este +modo daremos juntos un último paseo; nos despediremos dignamente. + +--Como gustes--articuló el joven en voz apenas perceptible. + +--Bueno, ve a buscar un coche. + +--Lo tengo abajo. + +--Salgamos entonces. + +Volvió a coger el paquete Raimundo. Ambos dejaron aquel cuartito donde +nunca más habían de reunirse. Montaron en coche y éste les condujo +camino de las Ventas del Espíritu Santo. Era una tarde de primavera, +nublada y fresca. Clementina había echado los cierres de las +ventanillas para no ser vista de algún conocido; pero en cuanto salieron +de la Puerta de Alcalá pidió Raimundo que los bajase; por cierto con tan +poca oportunidad, que en aquel momento cruzó a su lado una carretela +abierta donde iban Pepe Castro y Esperancita Calderón, recién casados. +No tuvo tiempo más que para echarse hacia atrás y llevar una mano a la +cara. Quedóle la duda de si la habían reconocido. + +Raimundo, a costa de grandes esfuerzos, había conseguido dominarse, pero +sólo a medias. Clementina hacía lo posible por distraerle. Le hablaba, +como una buena amiga, de asuntos indiferentes, de sus conocidos, dando +por supuesto que seguiría frecuentando su casa. Cuando pasaron Castro y +su mujer, emprendió una conversación animada acerca de ellos. + +--Ya ves, Mundo; sucedió lo que yo decía. No hace tres meses que se han +casado y ya andan a la greña Pepe y su suegro por cuestión de la +dote.... Nadie conoce a Calderón mejor que yo.... Si no lo entierran +pronto, los pobres se han de ver muy apurados, porque lo que es dinero +han de tardar en sacárselo.... + +Raimundo respondía a sus observaciones, afectando serenidad; pero su voz +tenía un timbre especial que la dama no dejaba de advertir. Parecía que +llegaba húmeda, como si hubiese atravesado una región de lágrimas. + +Al fin, en un paraje que vieron más solitario, hicieron parar el coche y +se bajaron. + +--Aguárdenos usted aquí. Vamos a dar un paseo--dijo Raimundo al cochero. + +Mas creyendo observar cierta inquietud en los ojos del auriga, se volvió +a los pocos pasos, sacó un billete de cinco duros y se lo entregó +diciendo: + +Ya me dará usted la vuelta. Hasta luego. + +Abandonaron la carretera y se pusieron a caminar por los campos áridos y +tristes del Este de Madrid. El terreno ofrecía leves ondulaciones y se +extendía rojizo y desierto, cortando a lo lejos el horizonte con una +raya bien pura. Ni un árbol, ni una casa. Los finos zapatos de +Clementina se hundían en la tierra y quedaban manchados. Caminaban +silenciosos. Raimundo ya no tenía fuerzas para hablar. Ella también se +sintió dominada por la tristeza de la situación, a la cual ayudaba la +del paisaje, y tuvo la delicadeza de no desplegar los labios. De vez en +cuando volvía la cabeza para cerciorarse de si podían ser vistos desde +la carretera. Cuando se convenció de que estaban bastante lejos se +detuvo. + +--¿Para qué andar más?... ¿No te parece buen sitio? + +Raimundo se detuvo también y no respondió. Dejó caer el paquete al suelo +y dirigió la vista a lo lejos, a los confines del horizonte. Clementina +deshizo el paquete. Después de echar una ojeada de curiosidad a sus +cartas, esmeradamente conservadas en los sobres, hizo con ellas un +montoncito. Aguardó un instante a que Raimundo volviese la cabeza, y +viendo que no lo hacía, le dijo: + +--Dame un fósforo. + +El joven sacó el fósforo y se lo entregó encendido, con el mismo +silencio. Volvió de nuevo la cabeza y siguió mirando fijamente el +horizonte, mientras Clementina pegaba fuego al montón de cartas y las +veía arder poco a poco. Tardaron algunos momentos en consumirse: +necesitaba arreglar con sus manos enguantadas el montoncito para que el +fuego no se apagase. De vez en cuando dirigía una mirada entre inquieta +y compasiva a su amante, que se mantenía inmóvil y atento como un marino +que contempla el cariz de la mar. + +Cuando no quedaron más que las cenizas negras, Clementina, que estaba en +cuclillas, se alzó. Estuvo un momento indecisa sin atreverse a turbar la +profunda distracción de Raimundo. Al fin, pasando por su hermoso rostro +una ráfaga de ternura, después de mirar rápidamente a todos lados, se +acercó a él, le pasó un brazo por la espalda y le dijo con acento +cariñoso: + +--Y ahora que estamos solos por última vez y que nadie nos ve, ¿no nos +despediremos de un modo más efusivo? + +--¿Cómo quieres que nos despidamos?--respondió él mirándola y haciendo +un esfuerzo supremo para sonreír. + +--¡Así!--replicó la dama vivamente. + +Y al mismo tiempo le echó los brazos al cuello y le cubrió el rostro de +fuertes y apasionados besos. + +Raimundo se estremeció. Dejóse besar por algunos instantes como un +cuerpo inerte. Al fin, doblándosele las piernas, exclamó con acento +desgarrador: + +--¡Oh, Clementina, me estás matando! + +Y cayó al suelo privado de sentido. El susto de ella fué grande. No +había nadie que la auxiliase. No había siquiera agua. Alzó la cabeza del +joven, la puso sobre su regazo, le dió aire con su sombrero y le hizo +oler un pomito con perfume que traía. Al cabo de pocos minutos abrió los +ojos: no tardó en ponerse en pie. Estaba avergonzado de su flaqueza. +Clementina se mostraba con él afectuosa y compasiva. Cuando vió que +estaba ya sereno y en disposición de marchar, se cogió a su brazo y le +dijo: + +--Vamos. + +Y procuró distraerle, mientras caminaban, hablándole de una _sauterie_ +que proyectaba y a la cual le pedía con insistencia que no dejase de +asistir. + +--Y lo mismo los sábados ¿verdad? Cuidado con abandonarme. Uno es uno y +otro es otro.... Tú serás en mi casa el amigo de siempre, y en mi +corazón ocuparás, mientras viva, un lugar de preferencia. + +Raimundo se contentaba con sonreír forzadamente. + +Así llegaron otra vez al sitio donde estaba el coche. Dentro, la dama +siguió locuaz. El, a medida que se acercaban a Madrid, se iba poniendo +más pálido. Ya no sonreía. + +Viéndole de tal modo, con la desesperación impresa en el semblante, +Clementina dejó al cabo de hablarle en aquel tono. Movida de piedad +comenzó de nuevo a besarle cariñosamente. Pero él rechazó sus caricias; +la apartó con suavidad diciendo: + +--¡Déjame! ¡déjame!... Así me haces más daño. + +Dos lágrimas asomaron a sus pupilas y estuvieron largo rato allí +detenidas. Al fin se volvieron otra vez, sin caer, al sitio misterioso +de donde brotan. + +El coche llegó a la Puerta de Alcalá. Clementina lo hizo detener delante +de la calle de Serrano. + +--Conviene que te bajes aquí. Estás cerca de tu casa. + +Raimundo, sin decir palabra, abrió la portezuela. + +--Hasta el sábado, Mundo.... No dejes de ir.... Ya sabes que te espero. + +Al mismo tiempo le apretó la mano con fuerza. + +Raimundo, sin mirarla, murmuró secamente: + +--Adiós. + +Se bajó de un salto, y la dama le vió alejarse con paso vacilante de +beodo sin volver la vista atrás. + + +FIN + + + + +ÍNDICE + + I.--Presentación de la farándula. + II.--Más personajes. + III.--La hija de Salabert. + IV.--Cómo alentaba la virtud el señor duque de Requena. + V.--Precipitación. + VI.--Desde el «Club de los Salvajes» a casa de Calderón. + VII.--Comida y tresillo en casa de Osorio. +VIII.--Cena en Fornos. + IX.--Los amores de Raimundo. + X.--Un poco de derecho civil. + XI.--Baile en el palacio de Requena. + XII.--Matinée religiosa. +XIII.--Viaje a Riosa. + XIV.--Una que se va. + XV.--Genio que se apaga. + XVI.--Amor que se extingue. + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of La Espuma, by D. Armando Palacio Valdés + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 11529 *** diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6312041 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This eBook, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org. + +No investigation has been made concerning possible copyrights in +jurisdictions other than the United States. 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Armando Palacio Valds + +Release Date: March 9, 2004 [EBook #11529] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ESPUMA *** + + + + +Produced by Stan Goodman, Virginia Paque and the Online Distributed +Proofreading Team. + + + + + + LA ESPUMA + + + + OBRAS COMPLETAS + + DE + + D. ARMANDO PALACIO VALDS + + TOMO VII + + LA ESPUMA + + 1922 + + + + + +I + +#Presentacin de la farndula.# + + +A las tres de la tarde el sol enfilaba todava sus rayos por la calle de +Serrano bandola casi toda de viva y rojiza luz, que hera la vista de +los que bajaban por la acera de la izquierda ms poblada de casas. Mas +como el fro era intenso, los transeuntes no se apresuraban a pasar a la +acera contraria en busca de los espacios sombreados: preferan recibir +de lleno en el rostro los dardos solares, que al fin, si molestaban, +tambin calentaban. A paso lento y menudo, con el manguito de rica piel +de nutria puesto delante de los ojos a guisa de pantalla, bajaba a tal +hora y por tal calle una seora elegantemente vestida. Tras s dejaba +una estela perfumada que los tenderos plantados a la puerta de sus +comercios aspiraban extasiados, siguiendo con la vista el foco de donde +partan tan gratos efluvios. Porque la calle de Serrano, con ser la ms +grande y hermosa de Madrid, tiene un carcter marcadamente provincial: +poco trfago; tiendas sin lujo y destinadas en su mayora a la venta de +los artculos de primera necesidad; los nios jugando delante de las +casas; las porteras sentadas formando corrillos, departiendo en voz alta +con los mancebos de las carniceras, pescaderas y ultramarinos. As +que, no era fcil que la gentilsima dama pasara inadvertida como en las +calles del centro. Las miradas de los que cruzaban como de los que se +estaban quietos posbanse con complacencia en ella. Se hacan +comentarios sobre los primores de su traje por las comadres, y se decan +chistes espantosos por los nauseabundos mancebos, que hacan prorrumpir +en rugidos de gozo brbaro a sus compaeros. Uno de los ms salvajes y +pringosos verti en su odo, al cruzar, una de esas brutalidades que +enrojecera sbito el cutis terso de una _miss_ inglesa y le hara +llamar al _policeman_ y hasta quiz pedir una indemnizacin. Pero +nuestra valiente espaola, curada de melindres, no pestae siquiera: +con el mismo paso menudo y vacilante de quien pisa pocas veces el polvo +de la calle, continu su carrera triunfal. Porque lo era a no dudarlo. +Nadie poda mirarla sin sentirse posedo de admiracin, ms an que por +su lujoso arreo, por la belleza severa de su rostro y la gallarda de la +figura. Llegara bien a los treinta y cinco aos. El tipo de su rostro +extremadamente original. La tez, morena bronceada; los ojos azules; los +cabellos de un rubio ceniciento. Pocas veces se ve tan extraa mezcla de +razas opuestas en un semblante. Si a alguna se inclinaba era a la +italiana, donde tal que otra, suele aparecer esta clase de figuras que +semejan _ladies_ inglesas cocidas por el sol de Npoles. En ciertos +cuadros de Rafael hay algunas que pueden dar idea de la de nuestra dama. + +La expresin predominante de su rostro en aquel momento era la de un +orgulloso desdn. A esto contribua quiz la luz del sol, que le +obligaba a fruncir su frente tersa y delicada. Hay que confesarlo; en +aquel rostro no haba dulzura. Debajo de sus lneas correctas y firmes +se adivinaba un espritu altivo, sin ternura. Aquellos ojos azules no +eran los serenos y lmpidos que sirven de complemento adorable a ciertas +fisonomas virginales que pueden admirarse alguna vez en nuestro pas y +ms a menudo en el norte de Europa. Estaban hechos, sin duda, para +expresar un tropel de vivas y violentas pasiones. Quiz alguna vez +tocara su turno al amor ardiente y apasionado, pero nunca al humilde y +mudo que se resigna a morir ignorado. Llevaba en la cabeza un sombrero +apuntado, de color rojo, con pequeo y claro velo, rojo tambin, que le +llegaba solamente a los labios Los reflejos de este velo contribuan a +dar al rostro el matiz extrao que impresionaba a los que a su lado +cruzaban. Vesta rico abrigo de pieles, con traje de seda del color del +sombrero, cubierta la falda por otra de tul o granadina, que era por +entonces la ltima moda. + +Llevaba, como hemos dicho, el manguito levantado a la altura de los +ojos: stos posados en el suelo, como quien nada tiene que ver ni partir +con lo que a su alrededor acaece. Por eso, hasta llegar a la calle de +Jorge Juan, no advirti la presencia de un joven que desde la acera +contraria y caminando a la par con ella la miraba con ms admiracin an +que curiosidad. Al llegar aqu, sin saber por qu, levant la cabeza y +sus ojos se encontraron con los de su admirador. Un movimiento bien +perceptible de disgusto sigui a tal encuentro. La frente de la dama se +frunci con ms severidad y se acentu la altiva expresin de sus ojos. +Apret un poco el paso: y al llegar a la calle del Conde de Aranda se +detuvo y mir hacia atrs, con objeto sin duda de ver si llegaba un +tranva. El mancebo no se atrevi a hacer lo mismo: sigui su camino, no +sin dirigirla vivas y codiciosas ojeadas, a las que la gentil seora no +se dign corresponder. Lleg al fin el coche, mont en l dejando ver, +al hacerlo, un primoroso pie calzado con botina de tafilete, y fu a +sentarse en el rincn del fondo. Como si se contemplase segura y libre +de miradas indiscretas, sus ojos se fueron serenando poco a poco y se +posaron con indiferencia en las pocas personas que en el carruaje haba; +mas no desapareci del todo la sombra de preocupacin esparcida por su +rostro, ni el gesto de desdn que haca imponente su hermosura. + +El juvenil admirador no haba renunciado a perderla de vista. Sigui, +cierto, por la calle de Recoletos abajo; mas en cuanto vi cruzar el +tranva se agarr bonitamente a l y subi sin ser notado. Y procurando +que la dama no advirtiese su presencia, ocultndose detrs de otra +persona que haba de pie en la plataforma, se puso con disimulo a +contemplarla con un entusiasmo que hara sonrer a cualquiera. Porque +era grande la diferencia de edad que haba entre ambos. Nuestro muchacho +aparentaba unos diez y ocho aos. Su rostro imberbe, fresco y sonrosado +como el de una damisela; el cabello rubio; los ojos azules, suaves y +tristes. Aunque vestido con americana y hongo, por su traje revelaba ser +una persona distinguida. Iba de riguroso luto, lo cual realzaba +notablemente la blancura de su tez. Por esa influencia magntica que los +ojos poseen y que todos han podido comprobar, nuestra dama no tardo +mucho tiempo en volver los suyos hacia el sitio donde el joven vibraba +rayos de admiracin apasionada. Torn a nublarse su rostro; volvi a +advertirse en sus labios un movimiento de impaciencia, como si el pobre +chico la injuriase con su adoracin. Y ya desde entonces empez +claramente a dar seales de hallarse molesta en el coche, moviendo la +hermosa cabeza ora a un lado, ora a otro, con visibles deseos de +apearse. Mas no lo hizo hasta llegar a San Jos, frente a cuya iglesia +hizo parar y baj, pasando por delante de su perseguidor con una +expresin de fiero desdn capaz de anonadarle. + +O muy temerario era o muy poca vergenza deba de tener ste cuando +salt a la calle en pos de ella y comenz a seguirla por la del +Caballero de Gracia, caminando por la acera contraria para mejor +disfrutar de la figura que tanto le apasionaba. La dama segua +lentamente su marcha haciendo volver la cabeza a cuantos hombres +cruzaban a su lado. Era su paso el de una diosa que se digna bajar por +un momento del trono de nubes para recrear y fascinar a los mortales, +que al mirarla se embeban y daban fuertes tropezones. + +--Madre ma del Amparo, qu mujer!--exclam en voz alta un cadete +agarrndose a su compaero como si fuese a desmayarse del susto. + +La hermosa no pudo reprimir una levsima sonrisa, a cuya luz se pudo +percibir mejor la peregrina belleza de que estaba dotada. En carruaje +descubierto bajaban dos caballeros que le dirigieron un saludo +reverente, al cual respondi ella con una imperceptible inclinacin de +cabeza. Al llegar a la esquina, en la misma red de San Luis, se detuvo +vacilante, mir a todas partes, y percibiendo otra vez al rubio mancebo +le volvi la espalda con ostensible desprecio y comenz a descender con +ms prisa por la calle de la Montera, donde su presencia caus entre los +transeuntes la misma emocin. Tres o cuatro veces se detuvo delante de +los escaparates aunque se adverta que ms que por curiosidad se paraba +por el estado nervioso en que la persecucin tenaz del jovencito la +haba puesto. Cerca de la Puerta del Sol, sin duda para huirla, +resolvise a entrar en la joyera de Marabini. Sentse con negligencia +en una silla, levant un poquito el velo del sombrero y se puso a +examinar con distraccin las joyas recin llegadas que el dependiente de +la tienda fu exhibiendo. Era lo peor que pudo hacer para librarse de +las miradas de su adolescente adorador. Porque ste, con toda comodidad, +sobre seguro, se las enfilaba por los cristales del escaparate con una +insistencia que la encolerizaba cada vez ms. + +La verdad es que aquella tiendecita primorosamente adornada, donde +brillaban por todas partes los metales y las piedras preciosas, era +digno aposento para la bella; el estuche que mejor convena a joya tan +delicada. As debi de pensarlo el joven rubio, a juzgar por el xtasis +apasionado de sus ojos y la inmovilidad marmrea de su figura. Al fin la +dama, no pudiendo vencer la irritacin que esto la produca, alzse +bruscamente de la silla y despidindose con una frase seca del +dependiente, que le guardaba extraordinarias consideraciones, sali del +comercio y lleg hasta la Puerta del Sol a toda prisa. Aqu se detuvo; +luego di algunos pasos hacia un coche de punto, como si fuese a entrar +en l; pero de pronto cambi de rumbo, y con paso firme se dirigi haca +la calle Mayor, escoltada siempre y no de lejos por el joven. Al llegar +a la mitad de ella prximamente, entr en una casa de suntuosa +apariencia, no sin lanzar antes una rpida y furibunda mirada a su +perseguidor, que la recibi con entera y rara serenidad. + +El portero, que estaba plantado en el umbral atusndose gravemente sus +largas patillas, despojse vivamente de la gorra, le hizo una profunda +reverencia y corri a abrir la puerta de cristales que daba acceso a la +escalera, apretando en seguida el botn de un timbre elctrico. Subi +lentamente la escalera alfombrada, y al llegar al principal la puerta +estaba ya abierta y un criado con librea al pie de ella esperando. + +La casa perteneca al Excmo. Sr. D. Julin Caldern, jefe de la casa de +banca _Caldern y Hermanos_, el cual ocupaba todo el principal de ella, +sirvindose por escalera distinta de los dems pisos, que tena +alquilados. Este Caldern era hijo de otro Caldern muy conocido en el +comercio de Madrid, negociante al por mayor en pieles curtidas, que con +ellas haba hecho una buena fortuna y que en los ltimos aos de su vida +la haba acrecentado, dedicndose, a la par que al comercio, al giro y +descuento de letras. Fallecido l, su hijo Julin continu su obra sin +apartarse un punto, manejando con el suyo el haber de sus dos hermanas +casadas, la una con un mdico, la otra con un propietario de la Mancha. +A su vez estaba casado, bastantes aos haca, con la hija de un +comerciante de Zaragoza, llamado D. Toms Osorio, padre tambin del +conocido banquero madrileo del mismo nombre, que tena su hotel con +honores de palacio en el barrio de Salamanca, calle de Ramn de la Cruz. +La hermosa dama que acaba de entrar en la casa es la esposa de este +banquero, y hermana poltica, por lo tanto, de la seora de Caldern. + +Pas por delante del criado sin aguardar a que ste la anunciase, avanz +resueltamente como quien tiene derecho a ello, atraves tres o cuatro +grandes estancias lujosamente decoradas, y alzando ella misma la rica +cortina de raso con franja bordada, entr en una habitacin ms reducida +donde se hallaban congregadas varias personas. En el silln ms prximo +a la chimenea estaba arrellanada la seora de la casa, mujer de unos +cuarenta aos, gruesa, facciones correctas, ojos negros, grandes y +hermosos, pero sin luz, la tez blanca, los cabellos de un castao claro +excesivamente finos. Al lado de ella, en una butaquita, estaba otra +seora, que formaba contraste con ella; morena, delgada, menuda, de +extraordinaria movilidad, lo mismo en sus ojillos penetrantes que en +toda su figura. Era la marquesa de Alcudia, de la primer nobleza de +Espaa. Las tres jvenes que sentadas en sillas seguan la fila, eran +sus hijas, muy semejantes a ella en el tipo fsico, si bien no la +imitaban en la movilidad: rgidas y silenciosas, los ojos bajos, con +modestia y compostura tan afectadas, que pronto se echaba de ver el +rgimen severo a que las tena sometidas su viva y nerviosa mam. Con +una de ellas hablaba de vez en cuando en voz baja la hija de los seores +de Caldern, nia de catorce o quince aos, carirredonda, de ojos +pequeos, nariz arremolachada y algunos costurones en el cuello, +pregoneros de un temperamento escrofuloso. Esta nia gastaba an los +cabellos trenzados, con un lacito en la punta de la trenza, lo mismo que +la ltima de las de Alcudia, con quien sostena tmida e intermitente +conversacin. Esta, y sus hermanas, llevaban en la cabeza sendos y +caprichosos sombreros, mientras Esperancita (que as nombraban a la hija +de los amos) andaba con su cabecita redonda al descubierto. El traje una +_matine_ azul, demasiadamente corta para sus aos. Los seores de +Caldern solo tenan esta hija y un nio de dos aos. Frente a la +seora, reclinado en una butaca igual, estaba el general Patio, conde +de Morillejo. Hllase entre los cincuenta y sesenta, pero conserva en +sus ojos el fuego de la juventud; sus cabellos grises estn +esmeradamente peinados, los largos bigotes a lo Vctor Manuel, la +perilla apuntada, la nariz aguilea le dan un aspecto simptico y +gallardo. Es el tipo perfecto del veterano aristcrata. A su lado, en +otra butaca, estaba Caldern, hombre de unos cincuenta aos, grueso, de +cara redonda y sonrosada, adornada por cortas patillas grises; los ojos +redondos, vagos y mortecinos. Cerca de l una seora anciana, que era la +madre de la esposa de Caldern, aunque mucho se diferenciaba de ella en +el rostro y la figura: delgada al punto de no tener ms que la piel +sobre los huesos, morena, ojos hundidos y penetrantes, revelando en +todos los rasgos de su fisonoma inteligencia y decisin. Hablando con +ella est Pinedo, el inquilino del cuarto tercero. Aunque su bigote no +tiene canas, se adivina fcilmente que est teido: su rostro es el de +un hombre que anda cerca de los sesenta: fisonoma bonachona, ojos +saltones que se mueven con viveza, como los que poseen un temperamento +observador. Viste con elegancia y manifiesta extraordinaria pulcritud en +toda su persona. + +Al ver en la puerta a nuestra bellsima dama, la tertulia se conmovi. +Todos se alzan del asiento, excepto la seora de Caldern, en cuyo +rostro parado se dibuj una vaga sonrisa de placer. + +--Ah, Clementina! Qu milagro el verte por aqu, mujer! + +La dama se adelant sonriente, y mientras besaba a las seoras y daba la +mano a los caballeros, responda a la cariosa reprensin de su cuada. + +--Anda! Aplcate la venda, hija, t que no pareces por mi casa ms que +por semestres. + +--Yo tengo hijos, querida. + +--Miren ustedes qu disculpa! Yo tambin los tengo. + +--En Chamartn. + +--Bueno; el tener hijos no te priva de ir al Real y al paseo. + +Clementina se sent entre su cuada y la marquesa de Alcudia. Los dems +volvieron a ocupar sus asientos. + +--Ay, hija!--exclam aqulla respondiendo a la ltima frase.--Si +vieras qu catarrazo he pillado la otra noche en el teatro! El tonto de +Ramoncito Maldonado es el que ha tenido la culpa. Con tanto saludo y +tanta ceremonia, no acababa de cerrar la puerta del palco. Aquel aire +colado se me meti en los huesos. + +--Ha tenido fortuna ese aire--manifest con sonrisa galante el general +Patio. + +Todos sonrieron menos la interesada, que le mir con sorpresa abriendo +mucho los ojos. + +--Cmo fortuna? + +Fu necesario que el general le diese la galantera mascada; slo +entonces la pag con una sonrisa. + +--No es verdad que ha estado muy bien Gayarre?--dijo Clementina. + +--Admirable! como siempre--respondi su cuada. + +--Yo le encuentro falto de maneras--expres el general. + +--Oh, no, general!... Permtame usted.... + +Y se empe una discusin sobre si el famoso tenor posea o no posea el +arte escnico, si era o no elegante en su vestir. Las seoras se +pusieron de su parte. Los caballeros le fueron adversos. + +Del tenor pasaron a la tiple. + +--Es toda una hermosa mujer--dijo el general con la seguridad y el +acento convencido de un inteligente. + +--Oh!--exclam Caldern. + +--Pues yo encuentro a la Tosti bastante ordinaria, no le parece a +usted, Clementina? + +Esta corrobor la especie. + +--No diga usted eso, marquesa; el que una mujer sea alta y gruesa no +indica que sea ordinaria, si tiene arrogancia en el porte y distincin +en las maneras--se apresur a decir el general, echando al mismo tiempo +una miradita a la seora de Caldern. + +--Ni yo sostengo eso, general; no tome usted el rbano por las +hojas--manifest la marquesa con extraordinaria viveza, atacando despus +con bro y un poquillo irritada la gracia y buen talle de la tiple. + +Generalizse la disputa, y sucedi lo contrario que en la anterior. Los +caballeros se mostraron benvolos con la cantante mientras las seoras +le fueron hostiles. Pinedo la resumi, diciendo en tono grave y solemne, +donde se notaba, sin embargo, la socarronera: + +--En la mujer, las buenas formas son ms esenciales que en el hombre. + +Clementina y el general cambiaron una sonrisa y una mirada +significativas. La marquesa mir al pulcro caballero con dureza y +despus se volvi rpidamente hacia sus hijas, que seguan con los ojos +bajos, en la misma actitud rgida y silenciosa de siempre. Pinedo +permaneci grave e indiferente, como si hubiese dicho la cosa ms +natural del mundo. + +--Pues yo, amigo Pinedo, creo que los hombres deben tener tambin buenas +formas--manifest la pnfila seora de Caldern. + +Al decir esto se oy un resuello dbil, como de risa reprimida con +trabajo. Era la ltima nia de la marquesa de Alcudia, a quien su mam +dirigi una mirada pulverizante. La fisonoma de la nia volvi +instantneamente a su primitiva expresin tmida y modesta. + +--Es una opinin ...--respondi Pinedo, inclinndose respetuosamente. + +Este Pinedo, que ocupaba uno de los cuartos terceros de la misma casa +propiedad de Caldern, desempeaba un empleo de bastante importancia en +la Administracin pblica. Los vaivenes de la poltica no lograban +arrancarle de l. Tena amigos en todos los partidos, sin que se hubiese +jams decidido por ninguno. Haca la vida del hombre de mundo; entraba +en las casas ms aristocrticas de la corte; trataba familiarmente a la +mayora de los personajes de la banca y la poltica; era socio antiguo +del _Club de los Salvajes_, donde se placa en bromear todas las noches +con los jvenes aristcratas que all se reunan, quienes le trataban +con harta confianza que no pocas veces degeneraba en grosera. Era +hombre afable, inteligente, muy corrido y experto en el trato de los +hombres; tolerante con toda clase de vanidades por el mismo desprecio +que senta hacia ellas. No obstante, con la apariencia de hombre corts +e inofensivo, guardaba en el fondo de su alma un fondo satrico que le +serva para vengarse lindamente, con alguna frase incisiva y oportuna, +de las demasas de sus amiguitos los sietemesinos del _Club_. Estos le +profesaban una mezcla de afecto, desprecio y miedo. Nadie conoca su +procedencia, aunque se daba por seguro que haba nacido en humilde cuna. +Unos le hacan hijo de un carnicero de Sevilla; otros le declaraban +granuja de la playa de Mlaga en su juventud. Lo que se saba de +positivo, era que haca ya muchos aos haba aparecido en Madrid como +parsito de un ttulo andaluz, el cual, despus de haber disipado su +fortuna, se salt los sesos. En la compaa de ste, nuestro Pinedo +adquiri gran nmero de relaciones tiles, lleg a conocer y tratar a +toda la gente que haca viso, entre la cual era popular. Tena el buen +tacto de echarse a un lado cuando tropezaba con un hombre inflado y +soberbio, dejndole paso. No excitaba los celos de nadie y esto es medio +seguro de no ser aborrecido. Al mismo tiempo su ingenio, su carcter +socarrn, que procuraba mantener siempre dentro de ciertos lmites, +despertaba a menudo la alegra en las tertulias; bastaba para darle en +ellas cierta significacin, que de otro modo no hubiera disfrutado. + +No tena ms familia que una hija de diez y ocho aos llamada Pilar. Su +mujer, a quien nadie conoci, haba muerto muchos aos haca. Su sueldo +era de cuarenta mil reales, y con l vivan econmicamente padre e hija, +en el tercero que Caldern les dejaba por veintids duros al mes. Los +gastos mayores de Pinedo eran de representacin. Como frecuentaba una +sociedad muy superior a la que, dada su posicin, le corresponda, era +preciso vestir con elegancia y asistir a los teatros. Comprendiendo la +necesidad absoluta de seguir cultivando sus relaciones, que eran las +pilastras en que su empleo se sustentaba, imponase tales dispendios sin +vacilar, ahorrndolo en otras partidas del presupuesto domstico. Viva, +pues, en situacin permanente de equilibrio. El empleo le permita +frecuentar la sociedad de los prepotentes, mientras stos le ayudaban +inconscientemente a mantenerse en el empleo. Ningn ministro se atreva +a dejar cesante a un hombre con quien iba a tropezar en todas las +tertulias y saraos de la corte. Luego Pinedo tena el honor de hablar +alguna vez con las personas reales: ciertas frases suyas corran por los +salones y se celebraban ms quiz de lo que merecan, por lo mismo que +en los salones suele haber poco ingenio: tiraba bastante bien con +carabina y con pistola y era inteligentsimo y posea una copiosa +biblioteca tocante al arte culinario. Los ms altos personajes se +sentan lisonjeados cuando oan decir que Pinedo elogiaba a su cocinero. + +--Cundo has estado en el colegio, Pacita?--le pregunt en voz baja +Esperanza a la menor de la marquesa de Alcudia. + +--Pues el viernes; no sabes que mam nos lleva todos los viernes a +confesar? Y t? + +--Yo hace lo menos tres semanas que no he estado. Mam y yo nos +confesamos cada mes. + +--Y se conforma con eso el padre Ortega? + +--A m no me dice nada.... No s si a mam.... + +--No le dir, no: ya sabe muy bien dnde pone el pie. Has visto a las +de Mariani? + +--S; hace pocos das, en el Retiro. + +--No sabes que Mara se ha echado un novio? + +--No me ha dicho nada. + +--S, de caballera ... hijo del brigadier Arcos.... Un to ms +desgalichado! Feo no es; pero le tiemblan las piernas cuando anda como +si saliese del hospital.... Ya ves, como la mam es querida del +brigadier ... todo queda en casa. + +--Y t, sigues con tu primo? + +--No te lo puedo decir. El lunes se march enfadado y no ha vuelto por +casa. Mi primo no es lo que parece; no es una mosquita muerta, sino un +pillo muy largo, que si le dan el pie se toma la mano.... Anda! pues si +no anduviese yo con ojo, no s adonde hubiera parado con la marcha que +llevaba.... Sabes que estaba empeado en que le regalase mis ligas? + +--Jess!--exclam la nia de Caldern riendo. + +--Lo que oyes, hija.... Por supuesto que yo le puse de sucio y de +gorrino que no haba por dnde cogerle.... Se march muy amoscado, pero +ya volver. + +--Tu primo monta muy bien. Le he visto ayer a caballo. + +--Lo nico que sabe hacer. Las letras le estorban. Se ha examinado ya +seis veces de Derecho romano y siempre ha salido suspenso. + +--Qu importa!--exclam la nia de Caldern con un desprecio que +hubiera estremecido a Heinecio en su tumba. Y aadi en seguida: + +--Esos sombreros os los ha hecho Mme. Clement? + +--No, los ha encargado mam a Pars por la seora de Carvajal, que ha +llegado el sbado. + +--Son muy bonitos. + +--Ms que los que hace Mme. Clement ya son. + +Y se enfrascaron por breves momentos en una pltica de moda. + +La nia de Caldern, que era bastante fea, posea, no obstante, cierto +atractivo que provena acaso de sus cortos aos, acaso tambin de una +boca de labios gruesos y frescos y dientes iguales y blancos, donde la +sensualidad haba dejado su sello. La ltima de Alcudia era una chicuela +de temperamento enfermizo, que no tena ms que huesos y ojos. + +--Oye--le dijo Esperanza cuando se hubieron cansado de hablar de +sombreros--, sabes que el ltimo da que he estado en el colegio les +llev el retrato de mi hermanito?... Vers qu paso ms gracioso. Lo han +retratado desnudo, y como tiene aquello descubierto, la hermana Mara de +la Saleta no quera ensearlo a las nias. Las chicas comenzaron a +gritar: "queremos verlo! queremos verlo!" Sabes lo que hizo entonces? +Pues lo fu enseando con la mano puesta encima, dejando slo ver el +pecho y la cabeza. + +--Chica, qu gracia tiene eso!--exclam Pacita soltando la carcajada. + +Esperanza la secund, riendo ambas de tan buena gana que concluyeron por +llamar la atencin de la tertulia, sobre todo de la marquesa, que volvi +a dirigir a su hija una mirada seversima. + +Entraba en aquel momento una seora que representaba cuarenta aos; el +rostro, hermoso an, pintado, con seales impresas ms que de los aos, +de una vida agitada y galante. + +--Aqu est Pepa Fras--dijo sonriendo Mariana, la esposa de Caldern. + +--Eso es; aqu est Pepa Fras--respondi con afectado mal humor la +misma--. Una mujer que no tiene pizca de vergenza al poner los pies en +esta casa. + +Los tertulios rieron. + +--T te crees por lo visto que soy de la Inclusa? que no tengo casa? +Pues s que la tengo, Salesas, 60, principal.... Es decir, la tiene el +casero.... Pero le pago, lo que no harn seguramente todos tus +inquilinos. Perdone usted, Pinedo; no le haba visto.... Y tambin tengo +mis sbados ... y no hay tanto calor como aqu uf! y doy chocolate y +t, y conversacin y todo ... lo mismo que aqu. + +Mientras deca esto, iba saludando a los circunstantes con semblante +furioso. Pero como todos saban a qu atenerse, rean. + +Era una mujer metida en carnes, los cabellos artificialmente rubios, los +ojos un poco saltones, pero hermosos, la boca fresca y sensual; una +mujer agradable, en suma, que haba tenido y que segua teniendo, a +pesar de sus aos, muchos apasionados. + +--Lo que no hay--aadi acercndose a la seora de Caldern y dndole +dos sonoros besos en las mejillas--es una mujer tan ingrataza y tan +insignificante como t.... Por supuesto, que yo no vengo ya a verte a +ti, sino a mi seor D. Julin, que alguna vez que otra sube a darme las +buenas tardes y a decirme cmo anda la cotizacin.... Y a propsito de +cotizacin, Clementina, dile a tu marido que suspenda aquello hasta que +le avise.... Mejor dicho, no le digas nada; yo pasar esta noche por tu +casa. + +--Pero hija, qu los traes siempre con el papel y la Bolsa y las +acciones!--exclam Mariana. + +--Pues los mismos que t traeras si no tuvieses un marido tan activo +que se encarga de calentarse la cabeza para que t la tengas fresca y +descansada.... + +--Vaya, Pepa, no me eche usted piropos, que voy a ponerme colorado--dijo +Caldern. + +--No digo ms que la verdad. Si creern que es plato de gusto estar +pensando en si baja o si sube el papel, escribir cartas y endosos y +andar camino del Banco! + +--Imagino yo, Pepa--manifest el general con sonrisa galante--que por +ms que diga, usted tiene aficin a los negocios. + +--Imagina usted? Qu raro! + +--No tengo tanta imaginacin como usted, pero alguna s--respondi el +general un poco molestado por la risa que la frase de Pepa haba +producido. + +Esta Pepa era una mujer que gozaba fama de chistosa en sociedad, aunque +realmente su gracia se confunda a menudo con la desvergenza. Hablar +siempre con rostro enojado, llamar a las cosas por su nombre, por crudo +que fuese, decir una fresca al lucero del alba; tales eran las +cualidades que haban logrado darle popularidad en los salones. Haba +quedado viuda bastante joven, con dos hijos, un varn que haba seguido +la carrera de marino y que a la sazn estaba navegando, y una hija a +quien haba casado haca un ao. Su marido haba sido comerciante, y en +los ltimos aos jugaba en la Bolsa con fortuna. En esta temporada, Pepa +contrajo la misma pasin. Una vez viuda sigui alimentndola. La +prudencia, o por mejor decir la timidez que caracteriza a las mujeres en +los negocios, la haban librado de la ruina, que suele ser, tarde o +temprano, inevitable para los apasionados al juego. Algo se haba +mermado su fortuna, pero an disfrutaba de un envidiable bienestar. + +--Pepa, el asunto marcha admirablemente--dijo Pinedo--. De Zaragoza han +pedido un volcn y en la Corua ha resuelto el Ayuntamiento establecer +dos, al oriente y al poniente de la ciudad. + +--Me alegro, me alegro muchsimo. De manera que no suelto las acciones? + +--Nunca; el sindicato tiene seguridad de que antes de un mes subirn a +trescientos. + +Los pocos que estaban en la broma rieron. Los dems fijaron en ellos sus +ojos con curiosidad. + +--Qu es eso de los volcanes, Pinedo?--pregunt la esposa de Caldern. + +--Seora, se ha formado una sociedad para establecer volcanes en las +poblaciones. + +--Ah! Y para que sirven esos volcanes? + +--Para la calefaccin, y adems como objeto de adorno. + +Todos comprendieron ya la burla menos la linftica seora, que sigui +preguntando con inters los pormenores del negocio. Los tertulios rean, +hasta que Caldern, entre risueo y enojado, exclam: + +--Pero mujer, no seas tan cndida! No ves que es una guasa que se +traen Pepa y Pinedo? + +Estos protestaron afectando gran formalidad, pero la primera dijo al +odo del segundo: + +--Si ser pnfila esta Mariana, que hace ya tres meses que el general +Cruzalcobas le est haciendo el amor y an no se ha enterado. + +As llamaba Pepa al general Patio, y no sin fundamento. A pesar de su +apuesta figura un tanto averiada, y de su continente marcial, Patio era +un veterano falsificado. Sus grados haban sido ganados sin derramar una +gota de sangre. Primero como ayo instructor del arte militar de una +persona real; miembro despus de algunas comisiones cientficas, y +empleado ltimamente en el ministerio de la Guerra, cultivando la +amistad de todos los personajes polticos; diputado varias veces; +senador por fin y ministro del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, no +haba estado en el campo de batalla sino persiguiendo a un general +revolucionario, y eso con firme propsito de no alcanzarle nunca. Como +haba viajado un poco y se jactaba de haber visto todos los adelantos +del arte de la guerra, pasaba por militar instrudo. Estaba suscrito a +dos o tres revistas cientficas; citaba en las tertulias, cuando se +tocaba a su profesin, algunos nombres alemanes; para discutir empleaba +un tono enftico y sacaba voz de gola que impona respeto a los oyentes. +Pero la verdad es que las revistas se quedaban siempre por abrir sobre +la mesa de noche, y los nombres alemanes, aunque bien pronunciados, no +eran ms que sonidos en su boca. Precibase de militar a la moderna por +esto y por vestir siempre de paisano. Amaba las artes, sobre todo la +msica: abonado constante al teatro Real y a los cuartetos del +Conservatorio. Amaba tambin las flores y las mujeres, muy especialmente +a la mujer del prjimo. Era catador insaciable de la fruta del cercado +ajeno. Su vida se deslizaba modesta y feliz, regando las gardenias de su +jardincito de la calle de Ferraz y seduciendo a las esposas de los +amigos. Haca esto ltimo por vocacin, como se deben hacer las cosas, y +pona en ello todo el empeo y concentraba todas las fuerzas de su +lcida inteligencia, lo cual es de absoluta necesidad para hacer algo +grande y provechoso en el mundo. Sus conocimientos estratgicos, que no +haba tenido ocasin de aplicar en el campo de batalla, servanle +admirablemente para entrar a saco en el corazn de las bellas damas de +la corte. Bloqueaba primero la plaza con miradas lnguidas, acudiendo a +los teatros, al paseo, a las iglesias que ellas frecuentaban. En todas +partes el sombrero flamante y reluciente de Patio se agitaba en el aire +declarando la ardiente y respetuosa pasin de su dueo. Estrechaba +despus el cerco intimando en la casa, trayendo confites a los nios, +comprndoles juguetes y libros de estampas, llevndoles alguna vez a +almorzar. Se haca querer de los criados con regalos oportunos. Vena +despus el asalto; la carta o la declaracin verbal. Aqu desplegaba +nuestro general una osada y un arrojo singulares que, contrastaban +notablemente con la prudencia y habilidad del cerco. Esta complejidad de +aptitudes ha caracterizado siempre a los grandes capitanes, Alejandro, +Csar, Hernn Corts, Napolen. + +Los aos no conseguan ni calmar su pasin por las altas empresas ni +mermar sus extraordinarias facultades. O por mejor decir lo que perda +en vigor ganbalo en arte, con lo que se restableca el equilibrio en +aquel privilegiado temperamento. Mas la fortuna, segn ha tenido a bien +comunicar a varios filsofos, se niega a ayudar a los viejos. El insigne +capitn haba experimentado en los ltimos tiempos algunos descalabros +que no podan atribuirse a falta de previsin o valor, sino a la +versatilidad de la suerte. Dos jvenes casadas le haban dado calabazas +consecutivamente. Como sucede a todos los hombres de verdadero genio en +quien los reveses no producen desmayos femeniles, antes sirven para +concentrar y vigorizar las fuerzas de su espritu. Patio no llor como +Augusto sobre sus legiones. Pero medit, y medit largamente. Y su +meditacin fu de fecundos resultados. Un nuevo plan estratgico, +asombroso como todos los suyos, surgi del torbellino de sus +pensamientos elevados. Dndose cuenta perfecta del estado y cantidad de +sus fuerzas de ataque y calculando con admirable precisin el grado de +resistencia que podan ofrecerle sus dulces enemigos, comprendi que no +deba atacar las plazas nuevas, cuyas fortificaciones son siempre ms +recias, sino aquellas que por su antigedad empezasen ya a desmoronarse. +Tal viva penetracin del arte y tal destreza en la ejecucin como el +general posea, anunciaban desde luego la victoria. Y, en efecto, a +consecuencia del nuevo y acertado plan de ataque, comenzaron a rendirse +una en pos de otra, a sus armas, no pocas bellezas de las mejor +sazonadas y maduras de la capital. Y en los brazos de estas Venus de +plateados cabellos sigui recogiendo el merecido premio a su prudencia y +bravura. + +Como el cartagins Anbal, Patio saba variar en cada ocasin de +tctica, segn la condicin y temperamento del enemigo. Con ciertas +plazas convena el rigor, desplegar aparato de fuerza. En otras era +necesario entrar solapadamente sin hacer ruido. A una dama le gustaba el +aspecto marcial y varonil del conquistador; se deleitaba escuchando las +memorables jornadas de Garravillas y Jarandilla, cuando iba persiguiendo +a los sublevados. A otra le placa oirle disertar en estilo correcto con +su hermosa voz de gola, acerca de los problemas polticos y militares. A +otra en fin, le extasiaba oirle interpretar alguna famosa meloda de +Mozart o Schuman en el violoncelo. Porque nuestro hroe tocaba el +violoncelo con rara perfeccin y fuerza es confesar que este +delicadsimo instrumento le ayud poderosamente en las ms de sus +famosas conquistas. Arrastraba las notas de un modo irresistible, +indicando bien claramente que, a pesar de su arrojado y belicoso +temperamento, posea un corazn sensible a las dulzuras del amor. Y por +si este arrastre oportunsimo de las notas no lo deca con toda +claridad, corrobralo un alzar de pupilas y meterlas en el cogote, +dejando descubierto slo el blanco de los ojos, cuando llegaba al punto +lgido o pattico de la meloda, que realmente era para impresionar a +cualquier belleza por spera que fuese. + +La maliciosa insinuacin de Pepa Fras tena fundamento. El bravo +general haca ya algn tiempo "que estaba poniendo los puntos" a la +seora de Caldern, aunque sta no daba seales de advertirlo. Jams en +sus muchas y brillantes campaas se le haba presentado un caso +semejante. Disparar contra una plaza durante algunos meses caonazos y +ms caonazos, meter dentro de ella granadas como cabezas y permanecer +tan sosegada, durmiendo a pierna suelta como si le echasen bolitas de +papel. Cuando el general le soltaba algn requiebro a quemarropa, +Mariana sonrea bondadosamente. + +--Cllese usted, pcaro. Buen pez debi usted de haber sido en sus +buenos tiempos! + +Patio se morda los labios de coraje. Los buenos tiempos! El, que +pensaba que nunca los haba tenido mejores! Pero con su inmenso talento +diplomtico saba disimular y sonrea tambin como el conejo. + +--Cundo te han comprado esa pulsera?--pregunt Pacita a Esperanza, +reparando en una caprichosa y elegante que sta traa. + +--Me la ha regalado el general hace unos das. + +--Ah! El general, por lo visto, te hace muchos regalos?--dijo la de +Alcudia con leve expresin irnica que su amiga no entendi. + +--S; es muy bueno, siempre nos trae regalos. A mi hermanito le ha +comprado una medalla preciosa. + +--Y a tu mam no le hace regalos? + +--Tambin. + +--Y qu dice tu pap? + +--Mi pap?--exclam la nia levantando los ojos con sorpresa--, qu ha +de decir? + +Pacita, sin contestar, llam la atencin de una de sus hermanas. + +--Mercedes, mira qu pulsera tan bonita le ha regalado el general a +Esperanza. + +La segunda de Alcudia perdi su rigidez por un momento, y tomando el +brazo de Esperanza la examin con curiosidad. + +--Es muy bonita. Te la ha regalado el general?--pregunt cambiando al +mismo tiempo con su hermana una mirada maliciosa. + +--Aqu est Ramoncito--dijo Esperanza volviendo los ojos a la puerta. + +--Ah! Ramoncito Maldonado. + +Un joven delgado, huesudo, plido, de patillas negras que tocaban en la +nariz, como las gastaba entonces el rey, y a su imitacin muchos jvenes +aristcratas, entr sonriente y comenz a saludar con desembarazo a +todos, apretndoles la mano con leve sacudida y acercndola al pecho, +del modo extravagante que se hace algunos aos entre los pisaverdes +madrileos. En cuanto l entr esparcise por la habitacin un perfume +penetrante. + +--Jess, qu peste!-exclam por lo bajo Pepa Fras despus de darle la +mano-. Qu afeminado es este Ramoncito! + +--Hola, barbin!-dijo el joven tomando de la barba con gran +familiaridad a Pinedo-. Qu te has hecho ayer? Pepe Castro ha +preguntado por ti.... + +--Ha preguntado por m Pepe Castro? Tanto honor me confunde! + +Causaba cierta sorpresa ver a Maldonado tutear a un hombre ya entrado en +aos y de venerable aspecto. Todos los mozalbetes del _Club de los +Salvajes_ hacan lo mismo, sin que Pinedo se diese por ofendido. + +--Ah tienes a Mariana--sigui ste--que acaba de hablar perreras de +ti, y con razn. + +--Pues? + +--No haga usted caso, Ramoncito--exclam la seora de Caldern asustada. + +--Y Pepa tambin. + +--Usted, Pepa?-pregunt el mancebo queriendo demostrar desembarazo, +pero inquieto en realidad, porque la de Fras era con razn temida. + +--Yo, s. Vamos a cuentas, Ramoncito, qu se propone usted echando +sobre s tanto perfume? Es que pretende usted seducirnos a todas por el +rgano del olfato? + +--Por cualquier rgano me agradara seducir a usted, Pepa. La tertulia +celebr la respuesta. Se oy una espontnea carcajada. Pacita la haba +soltado. Su mam se mordi los labios de ira y encarg a la hija que +tena ms cerca que hiciese presente a la otra, para que a su vez lo +comunicase a la menor, que era una desvergonzada y que en llegando a +casa se veran las caras. + +--Hombre, bien! choque usted--exclam la de Fras, dando la mano a +Ramoncito-. Es la nica frase regular que le he odo en mi vida. +Generalmente no dice usted ms que tonteras. + +--Muchas gracias. + +--No hay de qu. + +--Ya hemos ledo la pregunta que usted hizo en el Ayuntamiento, +Ramoncito--dijo la seora de Caldern, mostrndose amable para +desvirtuar la acusacin de Pinedo. + +--Ps! cuatro palabrejas. + +--Por ah se empieza, joven--manifest Caldern con acento Protector. + +--No; no se empieza por ah--dijo gravemente Pinedo--. Se empieza por +_rumores_. Luego vienen las _interrupciones.... (Es inexacto! +Prubemelo su seora! La culpa es de los amigos de su seora.)_ En +seguida llegan los ruegos y las preguntas. Despus la explicacin de un +voto particular o la defensa de una proposicin incidental. Por ltimo, +la intervencin en los grandes debates econmicos.... Pues bien. Ramn +se encuentra ya en la tercer categora, en la de los ruegos. + +--Gracias, Pinedito, gracias--respondi el joven algo amoscado--.Pues ya +que he llegado a esa categora, _te ruego_ que no seas tan guasn. + +--Hombre, tampoco est mal eso!--exclam Pepa Fras con asombro--. +Ramoncito, va usted echando ingenio. + +El joven concejal fu a sentarse entre la nia de la casa y la menor de +Alcudia, que se apartaron de mala gana para dejarle introducir su silla. +Este Maldonado, muchacho de buena familia, no enteramente desprovisto de +bienes de fortuna y elegido recientemente concejal por la Inclusa, +diriga desde hace algn tiempo sus obsequios a la nia de Caldern. Era +un matrimonio bastante proporcionado, al decir de los amigos. Esperanza +sera ms rica que Ramoncito, porque la hacienda de D. Julin era slida +y considerable; pero aqul, que tampoco estaba en la calle, tena ya +comenzada con buenos auspicios su carrera poltica. Los padres de la +chica ni se oponan ni alentaban sus pretensiones. Con el aplomo y la +superioridad que da el dinero, Caldern apenas fijaba la atencin en +quin requera de amores a su hija, abrigando la seguridad de que no le +faltaran buenos partidos cuando quisiera casarla. Y en efecto, cinco o +seis pollastres de lo ms elegante y perfilado de la sociedad madrilea +zumbaban en los paseos, en las tertulias y en el teatro Real alrededor +de la rica heredera, como znganos en torno de una colmena. Ramoncito +tena varios rivales, algunos de consideracin. No era lo peor esto, +sino que la nia, tan apagada de genio, tan tmida y silenciosa +ordinariamente, slo con l era atrevida y desenfadada, autorizndose +bromitas ms o menos inocentes, respuestas y gestos bruscos que +mostraban bien claro que no le tomaba en serio. Por eso le deca a +menudo Pepe Castro, su amigo y confidente, que se hiciese valer un poco +ms; que no se manifestase tan rendido ni ansioso; que a las mujeres hay +que tratarlas con un poco de desdn. + +Este Pepe Castro no slo era el amigo y el confidente de Maldonado, pero +tambin su modelo en todos los actos de la vida social y privada. Los +juicios que pronunciaba acerca de las personas, los caballos, la +poltica (de esto hablaba pocas veces), las camisas y los bastones eran +axiomas incontrovertibles para el joven concejal. Imitbale en el +vestir, en el andar, en el reir. Si el otro compraba una jaca espaola +cruzada, ya estaba Ramoncito vendiendo la suya inglesa para adquirir +otra parecida; si le daba por saludar militarmente llevndose la mano +abierta a la sien, a los pocos das Ramoncito saludaba a todo el mundo +como un recluta; si tomaba una chula por querida, no tardaba mucho +nuestro joven en pasear por los barrios bajos en busca de otra. Pepe +Castro se peinaba echando el pelo hacia adelante, para ocultar cierta +prematura calva. Ramoncito, que tena un pelo hermoso se peinaba +tambin hacia adelante. Hasta la calva hubiera imitado con gusto por +parecerle ms _chic_. Pues bien, a pesar de tan devota imitacin no +haba podido obedecerle en lo tocante a sus incipientes amores. Y esto +porque, aunque parezca raro, Ramoncito haba llegado a interesarse de +verdad por la nia. El amor pocas veces es un sentimiento simple. A +menudo contribuyen formarle y darle vida otras pasiones, como la +vanidad, la avaricia, la lujuria, la ambicin. As formado apenas se +distingue del verdadero amor: inspira el mismo vigilante cuidado y causa +las mismas zozobras y penas. Ramoncito se crea sinceramente enamorado +de Esperancita, y acaso tuviera razn para ello, pues la apeteca, +pensaba en ella a todas horas, buscaba con afn los medios de agradarla +y aborreca de muerte a sus rivales. Por mas que se esforzaba en seguir +los consejos del admirado Pepe Castro, procurando ocultar su inclinacin +o al menos la vehemencia con que la senta, no lo lograba. Haba +empezado por clculo a festejarla, con el dominio sobre s de un hombre +que tiene libre el corazn: haba llegado pronto, gracias a la +resistencia desdeosa de la chica, a preocuparse vivamente, a sentirse +aturdido y fascinado en su presencia. Luego la competencia de otros +pollos le encenda la sangre y los deseos de hacerse pronto dueo de la +mano de la nia. En obsequio a la verdad, hay que decir que se haba +olvidado "casi" de los millones de Caldern, que amaba ya a la hija +"casi" desinteresadamente. + +--Conque ha hablado usted en el Ayuntamiento, Ramn?--le pregunt +Pacita--. Y qu ha dicho usted? + +--Nada, cuatro palabras sobre el servicio de alcantarillas--respondi +con afectado aire de modestia el joven. + +--Pueden ir las seoras al Ayuntamiento? + +--Por qu no? + +--Pues yo quisiera mucho oirle hablar un da.... Y Esperancita tiene ms +deseos que yo, de seguro. + +--No, no!... Yo no--se apresur a decir la nia. + +--Vamos, chica, no lo disimules. No has de tener ganas de oir hablar a +tu novio? + +Esperanza se puso como una amapola y exclam precipitadamente: + +--Yo no tengo novio, ni quiero tenerlo. + +Ramoncito tambin se puso colorado. + +--Pero qu cosas tan horribles tienes, Paz!--sigui aturdida y +confusa--. No vuelvas a hablar as porque me marcho de tu lado. + +--Perdona, hija--dijo la maliciosa nia, que se gozaba en el +aturdimiento de su amiga y del concejal--. Yo crea.... Hay muchos que +lo dicen.... Entonces, si no es Ramn ser Federico.... Maldonado +frunci el entrecejo. + +--Ni Federico ni nadie.... Djame en paz!... mira, aqu est el padre +Ortega; levntate. + + + + +II + +#Ms personajes.# + + +Un clrigo alto, de rostro plido y redondo, joven an, con ojos azules +y mirada vaga de miope, apareci en la puerta. Todos se levantaron. La +marquesa de Alcudia avanz rpidamente y fu a besarle la mano. Detrs +de ella hicieron lo mismo sus hijas, Mariana y las dems seoras de la +tertulia. + +--Buenas tardes, padre--. Buenos ojos le vean, padre--. Sintese aqu, +padre.--No, ah no, padre; vngase cerca del fuego. + +El sexo masculino le fu dando la mano con afectuoso respeto. La voz del +sacerdote, al preguntar o responder en los saludos era suave, casi de +falsete, como si en la pieza contigua hubiese un enfermo; su sonrisa era +triste, protectora, insinuante. Pareca que le haban arrancado a su +celda y a sus libros con gran trabajo, que entraba all con repugnancia, +slo por hacer algn bien con el contacto de su sabia y virtuossima +persona a aquellos buenos seores de Caldern, de quienes era director +espiritual. Sus hbitos y sotana eran finos y elegantes; los zapatos de +charol con hebilla de plata; las medias de seda. + +Le dieron la enhorabuena calurosamente por una oracin que haba +pronunciado el da anterior en el oratorio del Caballero de Gracia. El +se content con sonrer y murmurar dulcemente: + +--Dnsela a ustedes, seoras, si han sacado algn fruto. + +El padre Ortega no era un clrigo vulgar, al menos en la opinin de la +sociedad elegante de la corte, donde tena mucho partido. Sin pecar de +entremetido frecuentaba las casas de las personas distinguidas. No le +gustaba hacer ruido ni llamar la atencin de las tertulias sobre s. No +daba ni admita bromas, ni tena el temperamento abierto y jaranero que +suele caracterizar a los sacerdotes que gustan del trato social. Si era +intrigante, deba de serlo de un modo distinto de lo que suele verse en +el mundo. Discreto y afable, humilde, grave y silencioso cuando se +hallaba en sociedad, procurando borrar y confundir su personalidad +entre las dems, adquira relieve cuando suba a la ctedra del Espritu +Santo, lo que haca a menudo. All se expresaba con desenfado y +verbosidad sorprendentes. No lograba conmover al auditorio ni lo +pretenda, pero demostraba un talento claro y una ilustracin poco comn +en su clase. Porque era de los poqusimos sacerdotes que estaban al +tanto de la ciencia moderna, o al menos semejaba estarlo. En vez de las +plticas morales que se usan y de las huecas y disparatadas +declamaciones de sus colegas contra la ciencia y la razn, los sermones +de nuestro escolapio trascendan fuertemente a lecturas modernsimas: en +todos ellos procuraba demostrar directa o indirectamente que no existe +incompatibilidad entre los adelantos de la ciencia y el dogma. Hablaba +de la evolucin, del transformismo, de la lucha por la existencia, +citaba a Hegel alguna vez, traa a cuento la teora de Malthus sobre la +poblacin, el antagonismo del trabajo y el capital. De todo procuraba +sacar partido en defensa de la doctrina catlica. Para rechazar los +nuevos ataques era necesario emplear nuevas armas. Hasta se confesaba, +en principio, partidario de las teoras de Darwin, cosa que tena +sorprendidos e inquietos a algunos de sus timoratos amigos y penitentes, +pero esto mismo contribua a infundirles ms respeto y admiracin. +Cuando hablaba para las seoras solamente, prescinda de toda erudicin +que pudiera parecerles enfadosa; adoptaba un lenguaje mundano. Les +hablaba de sus tertulias, de sus saraos, de sus trajes y caprichos, como +quien los conoce perfectamente; sacaba comparaciones y argumentos de la +vida de sociedad, y esto encantaba a las damas y las postraba a sus +pies. Era el confesor de muchas de las principales familias de la +capital. En este ministerio demostraba una prudencia y un tacto +exquisitos. A cada persona la trataba segn sus antecedentes, posicin y +temperamento. Cuando tropezaba con una devota escrupulosa, viva y +ardiente como la marquesa de Alcudia, el buen escolapio apretaba de +firme las clavijas, se mostraba exigente, tirnico, entraba en los +ltimos pormenores de la vida domstica y los reglamentaba. En casa de +Alcudia no se daba un paso sin su anuencia. Y en estos sitios, como si +se gozase en mostrar su poder, adoptaba un continente grave y severo que +en otras partes no se le conoca. Cuando daba con alguna familia +despreocupada, con poca aficin a la iglesia, ensanchaba la manga, se +haca benigno y tolerante, procurando nada ms que guardasen las formas +y no diesen mal ejemplo a los otros. Haca cuanto le era posible por +afianzar esa alianza dichosa establecida de poco tiempo a esta parte +entre la religin y el "buen tono" en nuestro pas. Cada da sacaba una +moda que a ello contribuyese, traducidas unas del francs, otras nacidas +en su propio cerebro. En la capilla u oratorio de alguna familia ilustre +reuna ciertos das del ao por la tarde a las damas conocidas. Eran +unas agradabilsimas _matines_, donde se oraba, tocaba el rgano +expresivo la ms hbil pianista, deca el padre una pltica familiar, +departa despus amigablemente con las seoras acerca de asuntos +religiosos, se confesaba la que quera, y por ltimo pasaban al comedor, +donde se tomaba te, cambiando de conversacin. Cuando falleca alguna +persona de estas familias, el padre Ortega se haca poner en las +papeletas de defuncin como director espiritual, rogando que la +encomendasen a Dios. Luego reparta entre todos los amigos unos +papelitos impresos o memorias con oraciones, donde se peda al Supremo +Hacedor con palabras encarecidas y melosas que por tal o cual mrito que +resplandeci en su sagrada pasin perdonase al conde de T*** o a la +baronesa de M*** el pecado de soberbia o de avaricia, etc. Generalmente +no era aquel en que ms haba sobresalido el difunto, lo cual haca el +padre con buen acuerdo para evitar el escndalo y una pena a la familia. +Tambin se encargaba de gestionar la adquisicin del mayor nmero +posible de indulgencias, la bendicin papal _in articulo mortis_, las +preces de algn convento de monjas, etc. Siendo su amigo y penitente se +poda tener la seguridad de no ir al otro mundo desprovisto de buenas +recomendaciones. Lo que no sabemos es el caso que Dios haca de ellas, +si escriba encima de las memorias con lpiz azul, como los ministros, +"hgase", o si preguntaba al padre Ortega, como la seora del cuento: +"Y a usted quin le presenta?" + +Cuando hubo cambiado algunas palabras corteses con casi todos los +tertulios, haciendo a cada cual la reverencia que dada su posicin le +corresponda, la marquesa de Alcudia le tom por su cuenta, y llevndole +a uno de los ngulos del saln y sentados en dos butaquitas, comenz a +hablarle en voz baja como si se estuviese confesando. El clrigo, con el +codo apoyado en el brazo del silln, cogiendo con la mano su barba +rasurada, los ojos bajos en actitud humilde, la escuchaba. De vez en +cuando profera tambin alguna palabra en voz de falsete, que la +marquesa escuchaba con profundo respeto y sumisin, lo cual no impeda +que al instante volviese a la carga gesticulando con viveza, aunque sin +alzar la voz. + +Haba entrado poco despus que el padre un joven gordo, muy gordo, +rubio, con patillitas que le llegaban poco ms abajo de la oreja, mucha +carne en los ojos y fresco y sonrosado color en las mejillas. La ropa le +estallaba. Su voz era levemente ronca y la emita con fatiga. Al entrar +nublse la descolorida faz de Ramoncito Maldonado. El recin llegado era +hijo de los condes de Casa-Ramrez y uno de los pretendientes a la mano +de la primognita de Caldern. Jacobo Ramrez o Cobo Ramrez, como se le +llamaba en sociedad, pasaba por chistoso por el mismo motivo que Pepa +Fras, aunque con menos razn. Caracterizbale una libertad grosera en +el hablar, un desprecio cnico hacia las personas, aun las ms +respetables, y una ignorancia que rayaba en lo inverosmil. Sus chistes +eran de lo ms burdo y soez que es posible tolerar entre personas +decentes. Alguna vez daba en el clavo, esto es, tena alguna ocurrencia +feliz; mas, por regla general, sus chuscadas eran pura y lisamente +desvergenzas. + +La tertulia, no obstante, se regocij con su entrada. Una sonrisa feliz +se esparci por todos los rostros, menos el de Ramoncito. + +--Oiga usted, Caldern--entr diciendo, sin saludar--. Cmo se arregla +usted para tener siempre criados tan guapos?... A uno de ellos, el de la +entrada, con la poca luz que haba y la voz de mezzo-soprano que me +gasta, le he confundido con una muchacha. + +--Hombre, no!--exclam riendo el banquero. + +--Hombre, s! A m no me importa nada que usted traiga todos los Romeos +que guste.... Viene por aqu su amigo Pinazo? + +Los que entendieron adnde iba a parar, que eran casi todos, soltaron la +carcajada. + +--No viene! no viene!--dijo Caldern casi ahogado por la risa. + +--De qu se ren?--pregunt Pacita por lo bajo a Esperanza. + +--No s--respondi sta con acento de sinceridad, encogindose de +hombros. + +--De seguro Cobo ha dicho una barbaridad. Se lo preguntar despus a +Julia que no dejar de haberla cogido. + +Volvieron ambas la vista hacia la mayor de Alcudia y la vieron inmvil, +rgida, con los ojos bajos como siempre. En el ngulo de sus labios, sin +embargo, vagaba una leve sonrisa maliciosa que mostraba que no sin razn +la hermanita fiaba en sus profundos conocimientos. + +--Hola, Ramoncillo--dijo acercndose a Maldonado y dndole una palmada +en la mejilla con familiaridad--. Siempre tan guapote y tan seductor. + +Estas palabras fueron dichas en tono entre afectuoso e irnico, que le +sent muy mal al joven. + +--No tanto como t..., pero en fin, vamos tirando--respondi Ramoncito. + +--No, no, t eres ms guapo.... Y si no que lo digan estas nias.... Un +poco flacucho ests, sobre todo desde hace una temporada, pero ya +doblars en cuanto se te pase eso. + +--No tiene que pasarme nada.... Ya s que nunca podr ser de tantas +libras como t--replic ms picado. + +--Pues tienes ms hierbas. + +--All nos vamos, chico; no vengas echndotelas de _fanciullo_, porque +es muy cursi, sobre todo delante de estas nias. + +--Pero hombre, que siempre han de estar ustedes riendo!--exclam Pepa +Fras--. Acaben ustedes pronto por batirse, ya que los dos no caben en +el mundo. + +--Donde no caben los dos--le dijo por lo bajo Pinedo--es en casa de +Caldern. + +--Nada de eso--manifest Cobo en tono ligero y alegre--. Los amigos ms +reidos son los mejores amigos. Verdad, barbin? + +Al mismo tiempo tom la cabeza de Ramoncito con ambas manos y se la +sacudi cariosamente. Este le rechaz de mal humor. + +--Quita, quita, no seas sobn. + +Cobo y Maldonado eran ntimos amigos. Se conocan desde la infancia. +Haban estado juntos en el colegio de San Antn. Luego en la sociedad +siguieron manteniendo relaciones estrechas, principalmente en el _Club +de los Salvajes_, adonde ambos acudan asiduamente. Como ambos ejercan +la misma profesin, la de pasear a pie, en coche y a caballo; como ambos +frecuentaban las mismas casas y se encontraban todos los das en todas +partes, la confianza era ilimitada. Siempre haba habido entre ellos, +sin embargo, una graciosa hostilidad, pues Cobo despreciaba a Ramoncito, +y ste, que lo adivinaba, mantenase constantemente en guardia. Esta +hostilidad no exclua el afecto. Se decan mil insolencias, disputaban +horas enteras; pero en seguida salan juntos en coche como si no hubiera +pasado nada, y se citaban para la hora del teatro. Maldonado tomaba las +cosas de Cobo en serio. Este se gozaba en llevarle la contraria en +cuanto deca, hasta que consegua irritarlo, ponerlo fuera de si. Mas el +afecto desapareci en cuanto ambos pusieron los ojos en la chica de +Caldern. No qued ms que la hostilidad. Sus relaciones pareca que +eran las mismas; reunanse en el club diariamente, paseaban a menudo +juntos, iban a cazar al Pardo como antes. En el fondo, sin embargo, se +aborrecan ya cordialmente. Por detrs decan perreras el uno del otro; +Cobo con ms gracia, por supuesto, que Ramoncito, porque le tena, +fundada o infundadamente, un desprecio verdadero. + +--Vamos, les pasa a ustedes lo que a mi hija y su marido....--dijo la +de Fras. + +--No tanto! no tanto, Pepa!--interrumpi Ramrez afectando susto. + +--Pero qu sinvergenza es usted, hombre!--exclam aqulla tratando de +contener la risa, que no cuadraba a su mal humor caracterstico--. Se +parecen ustedes en que siempre estn regaando y haciendo las paces. + +Y se puso a describir con bastante gracia la vida matrimonial de su +hija. Lo mismo ella que el marido eran un par de chiquillos mimosos, +insoportables. Sobre si no la haba pasado el plato a tiempo o no la +haba echado agua en la copa, sobre los botones de la camisa, o si no +cepillaron la ropa, o tena la ensalada demasiado aceite, armaban +caramillos monstruosos. Los dos eran Igualmente susceptibles y +quisquillosos. A veces se pasaban seis u ocho das sin hablarse. Para +entenderse en los menesteres de la vida se escriban cartitas y en ellas +se trataban de usted--. "Asuncin me ha pasado un recado dicindome que +vendr a las ocho para llevarme al teatro. Tiene usted inconveniente en +que vaya?"--escriba ella dejndole la carta sobre la mesa del +despacho--. "Puede usted ir adonde guste"--responda l por el mismo +procedimiento--. "Qu platos quiere usted para maana? Le gusta a +usted la lengua en escarlata?"--"Demasiado sabe usted que no como +lengua. Hgame el favor de decir a la cocinera que traiga algn pescado, +pero no boquerones como el otro da, y que no fra tanto las tortillas". +Ninguno de los dos quera humillarse al otro. As que, esta tirantez se +prolongaba ridculamente, hasta que ella, Pepa, los agarraba por las +orejas, les deca cuatro frescas y les obligaba a darse la mano. Luego, +en las reconciliaciones, eran extremosos. + +--Sabe usted, Pepa, que no quisiera estar yo all en el momento de la +reconciliacin?--dijo Cobo haciendo alarde nuevamente de su malignidad +brutal. + +--Tampoco yo, hijo--respondi, dando un suspiro de resignacin que hizo +reir--. Pero qu quiere usted! Soy suegra, que es lo ltimo que se +puede ser en este mundo, y tengo esa penitencia y otras muchas que usted +no sabe. + +--Me las figuro. + +--No se las puede usted figurar. + +--Pues, querida, a m me gustara muchsimo ver a mis hijos +reconciliados. No hay cosa ms fea que un matrimonio reido--dijo la +bendita de Mariana con su palabra lenta, arrastrada, de mujer linftica. + +--Tambin a m ... pero despus que pasa la reconciliacin--respondi +Pepa, cambiando miradas risueas con Cobo Ramrez y Pinedo. + +--De qu buena gana me reconciliara yo con usted, Mariana, del mismo +modo que esos chicos!--dijo en voz muy baja el almibarado general +Patio, aprovechando el momento en que la esposa de Caldern se inclin +para hurgar el fuego con un hierro niquelado. Al mismo tiempo, como +tratase de quitrselo para que ella no se molestase, sus dedos se +rozaron, y aun puede decirse, sin faltar a la verdad, que los del +general oprimieron suave y rpidamente los de la dama. + +--Reconciliarse!--dijo sta en voz natural--. Para eso es necesario +antes estar enfadados y, a Dios gracias, nosotros no lo estamos. + +El viejo tenorio no se atrevi a replicar. Ri forzadamente, dirigiendo +una mirada inquieta a Caldern. Si insista, aquella pnfila era capaz +de repetir en voz alta la atrevida frase que acababa de decirle. + +--Por supuesto--sigui Pepa--que yo me meto lo menos posible en sus +reyertas. Ni voy apenas por su casa. Uf! Me crispa el hacer el papel +de suegra! + +--Pues yo, Pepa, quisiera que fuese usted mi suegra--dijo Cobo, +mirndola a los ojos codiciosamente. + +--Bueno, se lo dir a mi hija, para que se lo agradezca. + +--No, si no es por su hija!... Es porque ... me gustara que usted se +metiese en mis cosas. + +--Bah, bah! djese usted de msicas--replic la de Fras medio enojada. + +Un amago de sonrisa que plegaba sus labios pregonaba, no obstante, que +la frase la haba lisonjeado. + +Ramoncito volvi a sacar la conversacin del teatro Real, la liebre que +sale y se corre en todas las tertulias distinguidas de la corte. La +pera, para los abonados, no es un pasatiempo, sino una institucin. No +es el amor de la msica, sin embargo, lo que engendra esta constante +preocupacin, sino el no tener otra cosa mejor en qu ocuparse. Para +Ramoncito Maldonado, para la esposa de Caldern y para otros muchos, los +seres humanos se dividen en dos grandes especies: los abonados al teatro +Real y los no abonados. Los primeros son los nicos que expresan +realmente de un modo perfecto la esencia de la humanidad. Gayarre y la +Tosti fueron puestos otra vez a discusin. Los que haban llegado +ltimamente dieron su opinin, tanto sobre el mrito como sobre la +disposicin fsica de los dos cantantes. + +Ramoncito se puso a contar en voz baja a Esperanza y a Paz que la noche +anterior haba sido presentado a la Tosti en su _camerino_. "Una mujer +muy amable, muy fina. Le haba recibido con una gracia y una amabilidad +sorprendentes. Ya haba odo hablar mucho de el, de Ramoncito, y tena +deseos vivos de conocerle personalmente. Cuando supo que era concejal, +qued asombrada por lo joven que haba llegado a ese puesto. Ya ven +ustedes que tontera! Por lo visto, en otros pases se acostumbra a +elegir slo a los viejos. De cerca era an mejor que de lejos. Un cutis +que parece raso; una dentadura preciosa; luego una arrogante figura; el +pecho levantado y unos brazos!..." + +La vanidad haca a Ramoncito no slo torpe, porque es regla bien sabida +que cuando se galantea a una mujer no debe alabarse con demasiado calor +a otra, sino un tantico atrevido dirigindose a nias. Estas se miraban +sonrientes, brillndoles los ojos con fuego malicioso y burln que el +joven concejal no observaba. + +--Y diga usted Ramn, no se ha declarado usted a ella?--le pregunt +Pacita. + +--Todava no--respondi hacindose cargo ya de la intencin burlona de +la pregunta. + +--Pero se declarar. + +--Tampoco. Estoy ya enamorado de otra mujer. Al mismo tiempo dirigi una +miradita lnguida a Esperanza. Esta se puso repentinamente seria. + +--De veras? Cuente usted ... cuente usted. + +--Es un secreto + +--Bien, pero nosotras lo guardaremos.... Verdad Esperanza que t no +dirs nada? + +Y la esculida chiquilla miraba maliciosamente a su amiga gozndose en +su mal humor y en la inquietud de Ramoncito. + +--Yo no tengo gana de saber nada. + +--Ya lo oye usted, Ramn. Esperanza no tiene gana de oir hablar de sus +novias. Yo bien s por qu es, pero no lo digo.... + +--Qu tonta eres, chica!--exclam aqulla con verdadero enojo. + +El joven concejal qued lisonjeado por tal advertencia que vena de una +amiga ntima. Crey, sin embargo, que deba cambiar la conversacin a +fin de no echar a perder su pretensin, pues vea a Esperanza seria y +ceuda. + +--Pues no crean ustedes que es tan difcil declararse a la Tosti y que +ella responda que s.... Y si no ... ah tienen ustedes a Pepe Castro, +que puede dar fe de lo que digo. + +--Es que Pepe Castro no es usted--manifest la nia de Caldern con +marcada displicencia. + +Maldonado cay de la regin celeste donde se meca. Aquella frase +punzante dicha en tono despreciativo le lleg al alma. Porque cabalmente +la superioridad de Pepe Castro era una de las pocas verdades que se +imponan a su espritu de modo incontrastable. Pudiera ofrecer reparos a +la de Hornero, pero a la de Pepito, no. La seguridad de no poder llegar +jams, por mucho que le imitase, al grado excelso de elegancia, +despreocupacin, valor desdeoso y hasto de todo lo creado, que +caracterizaba a su admirado amigo, le humillaba, le haca desgraciado. +Esperanza haba puesto el dedo en la llaga que minaba su preciosa +existencia. No pudo contestar; tal fu su emocin. + +Clementina estaba triste, inquieta. Desde que haba entrado en casa de +su cuada, buscaba pretexto para irse. Pero no lo hallaba. Era forzoso +resignarse a dejar transcurrir un rato. Los minutos le parecan siglos. +Haba charlado unos momentos con la marquesa de Alcudia, mas sta la +haba dejado en cuanto entr el padre Ortega. Su cuada estaba +secuestrada por el general Patio, que le explicaba minuciosamente el +modo de criar a los ruiseores en jaula. Las dos chicas de Alcudia que +tena al lado parecan de cera, rgidas, tiesas, contestando por +monoslabos a las pocas preguntas que las dirigi. Una sorda irritacin +se iba apoderando poco a poco de ella. Dado su temperamento, no se +hubieran pasado muchos minutos en echar a rodar todos los miramientos y +largarse bruscamente. Alas al oir el nombre de Pepe Castro levant la +cabeza vivamente y se puso a escuchar con vida atencin. La reticencia +de Ramoncito la puso sbito plida. Se repuso no obstante en seguida, y, +entrando en la conversacin con amable sonrisa, dijo: + +--Vaya, vaya, Ramn; no sea usted mala lengua.... Pobres mujeres en +boca de ustedes! + +--No se habla mal sino de la que lo merece, Clementina--respondi ste +animado por el cable que impensadamente reciba. + +--De todas hablan ustedes. Me parece que su amiguito Pepe Castro no es +de los que se muerden la lengua para echar por el suelo una honra. + +--Clementina, hasta ahora no le he cogido tras de ninguna mentira. Todo +Madrid sabe que es hombre de mucha suerte con las mujeres. + +--No s por qu!--replic con un mohn de desdn la dama. + +--Yo no soy inteligente en la hermosura de los hombres--manifest el +joven riendo su frase--, pero todos dicen que Pepito es guapo. + +--Ps!... Ser segn el gusto de cada cual ... y que me dispense Pacita, +que es su pariente. Yo formo parte de esos _todos_ y no lo digo. + +--La verdad es--apunt Esperancita tmidamente--que Pepito no pasa por +feo.... Luego, es muy elegante y distinguido, verdad t? + +Y se dirigi a Pacita, ponindose al mismo tiempo levemente colorada. + +Clementina le dirigi una mirada penetrante que concluy de ruborizarla. + +--De qu se habla?--pregunt Cobo Ramrez acercndose al corro. + +Casi nunca se sentaba en las tertulias. Le placa andar de grupo en +grupo, resollando como un buey, soltando alguna frase atrevida en cada +uno. La faz de Ramoncito se nubl al aproximarse su rival. Este no dej +de notarlo y le dirigi una mirada burlona. + +--Vamos, Ramoncillo, d; cmo te arreglas para tener tan animadas a las +damas? Me acaba de decir Pepa que vas echando ingenio. + +--No, hombre; cmo voy a echarlo si lo tienes t todo?--profiri con +irritacin el concejal. + +--Vaya, chico, si es que te azaras porque yo me acerco, me voy. + +Una sonrisa irnica, amarga y triunfal al mismo tiempo, dilat el rostro +anguloso de Ramoncito. Haba cogido a su enemigo en la trampa. Ha de +saberse que pocos das antes averigu casualmente, por medio de un +acadmico de la lengua, que no se deca _azararse_, sino _azorarse_. + +--Querido Cobo--dijo echndose hacia atrs con la silla y mirndole con +fijeza burlona--. Antes de hablar entre personas ilustradas, creo que +debieras aprender el castellano.... Digo ... me parece.... + +--Pues?--pregunt el otro sorprendido. + +--No se dice azarar, sino _azorar_, queridsimo Cobo. Te lo participo +para tu satisfaccin y efectos consiguientes. + +La actitud de Ramoncito al pronunciar estas palabras era tan arrogante, +su sonrisa tan impertinente, que Cobo, desconcertado por un momento, +pregunt con furia: + +--Y por qu se dice azorar y no azarar? + +--Porque s!... Porque lo digo yo!... Eso!...--respondi el otro sin +dejar de sonrer cada vez con mayor irona y echando una mirada de +triunfo a Esperanza. + +Se entabl una disputa animada, violenta, entre ambos. Cobo se mantuvo +en sus trece sosteniendo con bro que no haba tal _azorar_, que a nadie +se lo haba odo en su vida y eso que estaba harto de hablar con +personas ilustradas. El joven y perfumado concejal le responda +brevemente sin abandonar la sonrisilla impertinente, seguro de su +triunfo. Cuanto ms furioso se pona Cobo, ms se gozaba en humillarle +delante de la nia por quien ambos suspiraban. + +Pero la decoracin cambi cuando Cobo irritadsimo, vindose perdido, +llam en su auxilio al general Patio. + +--Vamos a ver, general, usted que es una de las eminencias del ejrcito, +cree que est bien dicho azorarse? + +El general, lisonjeado por aquella oportuna dedada de miel, manifest +dirigindose a Maldonado en tono paternal: + +--No, Ramoncito, no: est usted en un error. Jams se ha dicho en Espaa +azorar. + +El concejal di un brinco en la silla. Abandonando sbito toda irona, +echando llamas por los ojos, se puso a gritar que no saban lo que se +decan, que pareca mentira que personas ilustradas, etc., etc.... Que +estaba seguro de hallarse en lo cierto y que inmediatamente se buscase +un diccionario. + +--El caso es, Ramoncito--dijo D. Julin rascndose la cabeza--, que el +que haba en casa hace ya tiempo que ha desaparecido. No s quin se lo +ha llevado.... Pero a m me parece tambin, como al general, que se dice +azarar.... + +Aquel nuevo golpe afect profundamente a Maldonado, que, plido ya, +tembloroso, lanz con voz turbada un ltimo grito de angustia. + +--Azorar viene de _azor_, seores! + +--Qu azor ni qu coliflor, hombre de Dios!--exclam Cobo soltando una +insolente carcajada--. Confiesa que has metido la patita y d que no lo +volvers a hacer. + +El despecho, la ira del joven concejal no tuvieron lmites. Todava +luch algunos momentos con palabras y ademanes descompuestos. Pero como +se contestase a sus enrgicas protestas con risitas v sarcasmos, +concluy por adoptar una actitud digna v despreciativa, mascullando +palabras cargadas de hiel, los labios trmulos, la mirada torva. De vez +en cuando dejaba escapar por la nariz un leve bufido de indignacin. +Cobo estuvo implacable: aprovech todas las ocasiones que se ofrecieron +para dirigirle indirectamente una pullita envenenada que causaba el +regocijo de las nias y haca sonrer discretamente a las personas +graves. Nadie en el mundo padeci ms hambre y sed de justicia que +Ramoncito en aquella ocasin. + +La llegada de un nuevo personaje puso fin o suspendi por lo menos su +tormento. Anunci el criado al seor duque de Requena. La entrada de +ste produjo en la tertulia un movimiento que indicaba bien claramente +su importancia. Caldern sali a recibirle dndole las dos manos con +efusin. Los hombres se levantaron apresuradamente y se apartaron de los +asientos para salir a su encuentro sonrientes, expresando en su actitud +la veneracin que les inspiraba. Las damas volvieron tambin sus rostros +hacia l con curiosidad y respeto, y Pepa Fras se levant para +saludarle. Hasta el padre Ortega abandon a su marquesa y se adelant +inclinado, sumiso, dirigindole un saludo almibarado, sonrindole con +sus ojos claros al travs de los fuertes cristales de miope que gastaba. +Por algunos instantes apenas se oy en la estancia mas que "querido +duque", "seor duque". "Oh, duque!" + +El objeto de tanta atencin y acatamiento era un hombre bajo, gordo, la +faz amoratada, los ojos saltones y oblicuos, el cabello blanco, y el +bigote entrecano, duro y erizado como las pas de un puerco-espn. Los +labios gruesos y sinuosos y manchados por el zumo del cigarro puro que +traa apagado y morda pasendolo de un ngulo a otro de la boca sin +cesar. Podra tener unos sesenta aos, ms bien ms que menos. Vena +envuelto en un magnfico gabn de pieles que no haba querido quitarse a +la entrada por hallarse acatarrado. Mas al poner los pies en el +saloncito de Caldern, sintise malamente impresionado por el calor que +all haca. Sin contestar apenas a los saludos y sonrisas que a porfa +le dirigan, murmur en tono brutal, con la voz gruesa y ronca a la vez +que caracteriza a los hombres de cuello corto: + +--Puf! Esto echa bombas!... + +Y lo acompa de una interjeccin valenciana que principia por f. Al +mismo tiempo hizo ademn de despojarse del abrigo. Veinte manos cayeron +sobre l para ayudarle y esto retras un poco la operacin. + +Representse en la tertulia de Caldern la escena de los israelitas en +el desierto que ms se ha repetido en el mundo, la adoracin del becerro +de oro. El recin llegado era nada menos que D. Antonio Salabert, duque +de Requena, el clebre Salabert rico entre los ricos de Espaa, uno de +los colosos de la banca y el ms afamado, sin disputa, por el nmero y +la importancia de sus negocios. Haba nacido en Valencia. Nadie conoca +a su familia. Decan unos que haba sido granuja del mercadal, otros que +empez de lacayo de un banquero y luego fu cobrador de letras y +zurupeto, otros que haba sido soldado de Cabrera en la primera guerra +civil, y que el origen de su fortuna estuvo en una maleta llena de onzas +de oro que rob a un viajero. Algunos llegaban hasta a filiarle en una +de las clebres partidas de bandoleros que infestaron a Espaa poco +despus de la guerra. Pero l explicaba del modo ms sencillo y grfico +la procedencia de su fortuna, que no bajaba de cien mil millones de +pesetas. Cuando se enfadaba con los empleados de su casa, lo cual +suceda a menudo, y notaba que se ofendan con sus palabrotas +injuriosas, sola decirles gritando como un energmeno: + +--Sabis, f...., cmo he llegado yo a tener dinero?... Pues recibiendo +muchas patadas en el trasero. Slo a fuerza de puntapis se logra subir +arriba. Estamos? + +Hay que confesar que este dato adolece de ser un poco vago; pero la +perfecta autenticidad de que se halla revestido, le da un valor +inapreciable. Tomndolo como base de la investigacin, acaso se pueda +llegar a definir el carcter y a historiar la vida y las empresas del +opulento banquero. + +--Hola, chiquita--dijo avanzando hasta Clementina y tomndole la barba +como se hace con los nios--. Ests aqu? No he visto tu coche abajo. + +--He salido a pie, pap. + +--Es un milagro. Si quieres, puedes llevarte el mo. + +--No; tengo deseos de caminar. Estoy estos das muy pesada. + +El duque de Requena haba prescindido de todos los presentes y hablaba a +su hija con toda la afabilidad de que era susceptible. La vea pocas +veces. Clementina era su hija natural, habida all en Valencia, cuando +joven, de una mujer de la nfima clase social, como l lo era al +parecer. Luego se haba casado en Madrid, ya en camino de ser rico, con +una joven de la clase media, de la cual no tuvo familia. Esta seora, +extremadamente delicada de salud desde su matrimonio, haba cedido o, +por mejor decir, haba ella misma propuesto que la hija de su marido +viniese a habitar la misma casa. Clementina se educ, pues, aqu y fu +amada de la esposa de su padre como una verdadera hija. Ella la quiso y +la respet tambin como a una madre. Despus que se cas sola visitarla +a menudo; pero como su padre estaba siempre muy ocupado, no entraba en +sus habitaciones, y desde las de su madre (as la llamaba) se iba a la +calle. Slo en los das de banquete o recepcin, o cuando casualmente le +tropezaba en las casas o en la calle departa un rato con l. + +Despus de preguntarle por su marido y por sus hijos, el duque se puso a +hablar, sin sentarse, con Caldern y Pepa Fras. Un hombre rudo y +campechanote en la apariencia: sonrea pocas veces: cuando lo haca era +de modo tan leve que an poda dudarse de ello. Acostumbraba a llamar +las cosas por su nombre y a dirigirse a las personas sin frmulas de +cortesa, dicindoles en la cara cosas que pudieran pasar por groseras: +no lo eran porque saba darles un tinte entre rudo y afectuoso que les +quitaba el aguijn. No era muy locuaz. Generalmente se mantena +silencioso mordiendo su cigarro y examinando al interlocutor con sus +ojos oblicuos, impenetrables. Mostraba al hablar una inocencia falsa y +socarrona que no le haca antiptico. Detrs se vea siempre al antiguo +granuja del mercadal de Valencia, diestro, burln, receloso y +marrullero. + +Pepa Fras le habl de negocios. La viuda era incansable en esta +conversacin. Quera enterarse de todo, temiendo ser engaada vida +siempre de ganancias y temblando con terror cmico ante la perspectiva +de la baja de sus fondos. Se haca repetir hasta la saciedad los +pormenores. "Soltara las acciones del Banco y comprara _Cubas_? Qu +pensaba hacer el Gobierno con el amortizable? Haba odo rumores. Se +hara en alza la prxima liquidacin? No sera mejor liquidar en el +momento con treinta cntimos de ganancia que aguardar a fin de mes?" + +Para ella las palabras de Salabert eran las del orculo de Delfos. La +fama inmensa del banquero la tena fascinada. Por desgracia, el duque, +como todos los orculos antiguos y modernos, se expresaba siempre que se +le consultaba, de un modo ambiguo. Responda a menudo con gruidos que +nadie saba si eran de afirmacin, de negacin o de duda. Las frases que +de vez en cuando se escapaban de su boca entre el cigarro y los labios +hmedos y sucios eran oscuras, cortadas, ininteligibles en muchos casos. +Adems, todo el mundo saba que no era posible fiarse de l, que se +gozaba en despistar a sus amigos y hacerles caer de bruces en un mal +negocio. Sin embargo, Pepa insista aspirando a arrancar de aquel +cerebro luminoso el secreto de la mina: bromeaba tomndole de las +solapas de la levita, llamndole viejo, cazurro, zorro, haciendo gala de +una desvergenza que en ella haba llegado a ser coquetera. El banquero +no daba fuego. Le segua el humor respondiendo con gruidos y con tal +cual frase escabrosa que haca reir a Caldern, aunque no tena muchas +ganas de hacerlo vindole echar sin miramiento alguno tremendos +escupitajos en la alfombra. Porque el duque con el picor del tabaco +salivaba bastante y no acostumbraba a reparar dnde lo haca, a no ser +en su casa donde cuidaba de ponerse al lado de la escupidera. Caldern +estaba inquieto, violento, lo mismo que si se los echase en la cara. A +la tercera vez, no pudiendo contenerse, fu l mismo a buscar la +escupidera para ponrsela al lado. Salabert le dirigi una mirada +burlona y le hizo un guio a Pepa. Ya tranquilo Caldern se mostr +locuaz y pretendi sustituirse al duque dando consejos a Pepa sobre los +fondos. Pero aunque hombre prudente y experto en los negocios, la viuda +no se los apreciaba ni aun quera oirlos. Al fin y al cabo, entre l y +Salabert exista enorme distancia: el uno era un negociante vulgar, el +otro un genio de la banca. Sin embargo, ste asenta con sonidos +inarticulados a las indicaciones burstiles del dueo de la casa. Pepa +no se fiaba. + +Salabert se apart un poco del grupo y se dej caer sobre el brazo de un +silln adoptando una postura grosera, para lo cual slo l tena +derecho. En vez de ser mal vistos aquellos modales libres y rudos, +contribuan no poco a su prestigio y al respeto idoltrico que en +sociedad se le tributaba. Lejos nuevamente de la escupidera volvi a +salivar sobre la alfombra con cierto goce malicioso, que a pesar de su +mscara indiferente y bonachona se le trasluca en la cara. Caldern +torn igualmente a nublarse y fruncirse hasta que, resolvindose a +saltar por encima de ciertos miramientos sociales, le acerc otra vez +la escupidera sin tanto valor como antes, pues lo hizo con el pie. Pepa +sentse en el otro brazo y sigui haciendo carocas al duque. Este +comenzaba a fijar ms la atencin en ella. Sus miradas frecuentes la +envolvan de la cabeza a los pies, notndose que se detenan en el +pecho, alto y provocador. Pepa era una mujer fresca, apetitosa. Al cabo +de algunos minutos el banquero se inclin hacia ella con poca +delicadeza, y acercando el rostro a su cara, tanto que pareca que se la +rozaba con los labios, le dijo en voz baja: + +--Tiene usted muchas _Osunas_? + +--Algunas, s, seor. + +--Vndalas usted a escape. + +Pepa le mir a los ojos fijamente, y dndose por advertida call. Al +cabo de unos momentos fu ella quien acercando su rostro al del banquero +le pregunt discretamente: + +--Qu compro? + +--Amortizable--respondi el famoso millonario con igual reserva. + +Entraban a la sazn un caballero y una dama, ambos jovencitos, menudos, +sonrientes, y vivos en sus ademanes. + +--Aqu estn mis hijos--dijo Pepa. + +Era un matrimonio grato de ver. Ambos bien parecidos, de fisonoma +abierta y simptica, y tan jvenes, que realmente parecan dos nios. +Fueron saludando uno por uno a los tertulios. En todos los rostros se +adverta el afecto protector que inspiraban. + +--Aqu tienes a tu suegra, Emilio. Qu encuentro tan desagradable! +verdad?...--dijo Pepa al joven. + +--Suegra, no; mam ... mam--respondi ste apretndole la mano +cariosamente. + +--Dios te lo pague, hijo!--replic la viuda dando un suspiro de cmico +agradecimiento. + +Volvi la tertulia a acomodarse. Los jvenes casados sentronse juntos +al lado de Mariana. Clementina haba dejado aquel sitio y charlaba con +Maldonado: el nombre de Pepe Castro sonaba muchas veces en sus labios. +Mientras tanto Cobo aprovechaba el tiempo, haciendo reir con sus +desvergenzas a Pacita; pero aunque intentaba que Esperanza acogiese los +chistes con igual placer, no lo consegua. La nia de Caldern, seria, +distrada, pareca atender con disimulo a lo que Ramoncito y Clementina +hablaban. Pinedo se haba levantado y haca la corte al duque. Y el +general, viendo a su dolo en conversacin animada con los jvenes +casados, fatigado de que sus labernticos requiebros no fuesen +comprendidos, ni tampoco sus restregones poticos, vino a hacer lo +mismo. La marquesa y el sacerdote seguan cuchicheando vivamente all en +un rincn, ella cada vez ms humilde e insinuante, sentada sobre el +borde de la butaca, inclinando su cuerpo para meterle la voz por el +odo; l ms grave y ms rgido por momentos, cerrando a grandes +intervalos los ojos como si se hallase en el confesionario. + +--Qu par de bebs, eh!--exclam Pepa en voz alta dirigindose a +Mariana--. No es vergenza que esos mocosos estn casados? Cunto +mejor sera que estuviesen jugando al trompo! + +Los chicos sonrieron mirndose con amor. + +--Ya jugarn ... en los momentos de ocio--manifest Cobo Ramrez con +retintn. + +--Hombre, ca!--exclam Pepa, volvindose furiosa hacia l--. Le han +dado a usted cuenta ellos de sus juegos? + +Aqul y Emilio cambiaron una mirada maliciosa. Irenita, la joven casada, +se ruboriz. + +--Te estn haciendo vieja, Pepa. Acurdate que eres abuela--respondi +la seora de Caldern. + +--Qu abuela tan rica!--exclam por lo bajo Cobo, aunque con la +intencin de que lo oyese la interesada. + +Esta le ech una mirada entre risuea y enojada, demostrando que haba +odo y lo agradeca en el fondo. Cobo se hizo afectadamente el +distrado. + +--Os ha pasado ya la berrenchina?--sigui la viuda dirigindose a sus +hijos--. Cunto durarn las paces?... Jess, qu criaturas tan +picoteras!... Mirad, yo no voy a vuestra casa porque cuando os encuentro +con morro me apetece tomar la escoba y romperla en las costillas de los +dos.... + +Los tertulios se volvieron hacia los jvenes esposos sonriendo. Esta vez +se pusieron ambos fuertemente colorados. Despus, por la seriedad que +qued bien sealada en el rostro de Emilio, se pudo comprender que no le +hacan maldita la gracia aquellas salidas harto desenfadadas de su +suegra. + +El general Patio, por orden de la bella seora de la casa, puso el dedo +en el botn de un timbre elctrico. Apareci un criado: le hizo el ama +una sea: no se pasaron cinco minutos sin que se presentase nuevamente y +en pos de l otros dos con sendas bandejas en las manos colmadas de +tazas de te, pastas y bizcochos. Momento de agradable expansin en la +tertulia. Todos se ponen en movimiento y brilla en los ojos el placer +del animal que va a satisfacer una necesidad orgnica. Esperancita deja +apresuradamente a su amiga y a Ramrez y se pone a ayudar con solicitud +a su madre en la tarea de servir el te a los tertulios. Ramoncito +aprovecha el instante en que la nia le presenta una taza, para decirla +en voz baja y alterada "que le sorprende mucho que se complazca en +escuchar las patochadas y frases atrevidas de Cobo Ramrez". Esperanza +le mira confusa, y al fin dice "que ella no ha odo semejantes +patochadas, que Cobo es un chico muy amable y gracioso". Ramoncito +protesta con voz dbil y lgubre entonacin contra tal especie y +persiste en desacreditar a su amigo, hasta que ste, oliendo el +torrezno, se acerca a ellos bromeando segn costumbre. Con lo cual, a +nuestro distinguido concejal se le encapota an ms el rostro y se va +retirando poco a poco: no sea que al insolente de Cobo se le ocurra +cualquier sandez para hacer reir a su costa. + +Lleg el momento de hablar de literatura, como acontece siempre en +todas las tertulias nocturnas o vespertinas de la capital. El general +Patio habl de una obra teatral recin estrenada con felicsimo xito y +le puso sus peros, basados principalmente en algunas escenas subidas de +color. Mariana manifest que de ningn modo ira a verla entonces. Todos +convinieron en anatematizar la inmoralidad de que hoy hacen gala los +autores. Se dijeron pestes del naturalismo. Cobo Ramrez, que haba +tomado te y luego unos emparedados y se haba comido una cantidad +fabulosa de ensaimadas y bizcochos, expuso a la tertulia que +recientemente haba ledo una novela titulada _Le journal d'une dame_ +(en francs y todo), preciosa, bonitsima, la ms espiritual que l +hubiera ledo nunca. Porque Cobo, en literatura--caso raro!--, estaba +por lo espiritual, lo delicado. No le vinieran a l con esas nove-lotas +pesadas donde le cuentan a uno las veces que un albail se despereza al +levantarse de la cama (o los bizcochos y ensaimadas que se come un chico +de buena sociedad), ni le hablaran de partos y otras porqueras +semejantes. En las novelas deben ponerse cosas agradables, puesto que se +escriben para agradar. Esto deca con notable firmeza, resollando al +hablar como un caballo de carrera. Los dems asentan. + +La entrada de un caballero ni alto ni bajo, ni delgado ni gordo, alzado +de hombros y cogido de cintura, la color baja, la barba negra y tan +espesa y recortada que pareca postiza, cort rpidamente la pltica +literaria. Nada menos que era el seor ministro de Fomento. Por eso +llevaba la cabeza tan erguida que casi daba con el cerebelo en las +espaldas, y sus ojos medio cerrados despedan por entre las negras y +largas pestaas relmpagos de suficiencia y proteccin a los presentes. +Hasta los veintids aos haba tenido la cabeza en su postura natural; +pero desde esta poca, en que le nombraron vicepresidente de la seccin +de derecho civil y cannico en la Academia de Jurisprudencia, haba +comenzado a levantarla lenta y majestuosamente como la luna sobre el mar +en el escenario del teatro Real, esto es, a cortos e imperceptibles +tironcitos de cordel. Le hicieron diputado provincial; un tironcito. +Luego diputado a Cortes; otro tironcito. Despus gobernador de +provincia; otro tironcito. Ms tarde director general de un +departamento; otro. Presidente de la Comisin de presupuestos; otro. +Ministro; otro. La cuerda estaba agotada. Aunque le hicieran prncipe +heredero, Jimnez Arbs ya no poda levantar un milmetro ms su gran +cabeza. + +Su entrada produjo movimiento, pero no tanto como la del duque de +Requena. Este, cuyo rostro carnoso, sensual, no poda ocultar el +desprecio que aquella asamblea le inspiraba, corri a l sin embargo, y +le salud con rendimiento y servilismo sorprendentes, teniendo en cuenta +la rusticidad y grosera con que generalmente se comportaba en el trato +social. El ministro comenz a repartir apretones de manos de un modo tan +distrado que ofenda. nicamente cuando salud a Pepa Fras di +seales de animacin. Esta le pregunt en voz baja tutendole: + +--Cmo vienes de frac? + +--Voy a comer a la embajada francesa. + +--Vas luego a casa? + +--S. + +Este dilogo rapidsimo en voz imperceptible fu observado por el duque, +quien acercndose a Pinedo le pregunt con reserva y haciendo una sea +expresiva: + +--Diga usted, Arbs y Pepa Fras?... + +--Hace ya lo menos dos meses. + +La mirada que el banquero le ech entonces a la viuda no fu de la +calidad de las anteriores. Era ahora ms atenta, ms respetuosa y +profunda, quedndose despus un poco pensativo. Caldern se haba +acercado al ministro y le hablaba con acatamiento. Salabert hizo lo +mismo. Pero el personaje no tena ganas de hablar de negocios o por +ventura le inspiraba miedo el clebre negociante. La prensa haca +reticencias malvolas sobre los negocios de ste con el Gobierno. Por +eso, a los pocos momentos, se fu en pos de Pepa Fras y se pusieron a +cuchichear en un ngulo de la estancia. + +Clementina estaba cada vez ms impaciente, con unos deseos atroces de +marcharse. Dejaba de hacerlo por el temor de que su padre la acompaase. +El ministro se fu a los pocos minutos, repartiendo previamente otros +cuantos apretones de manos con la misma distraccin imponente, mirando, +no a la persona a quien saludaba, sino al techo de la estancia. Entonces +el duque se apoder de Pepa Fras, mostrndose con ella tan galante y +expresivo, como si fuese a hacerle una declaracin de amor. El general, +observndolo, dijo a Pinedo: + +--Mire usted al duque, qu animado se ha puesto. De fijo le est +haciendo el amor a Pepa. + +--No--respondi gravemente el empleado--. A lo que est haciendo el amor +ahora es al negocio de las minas de Riosa. + +La viuda anunci al cabo en voz alta que se iba. + +--Adonde va usted, Pepa, en este momento?--le pregunt el banquero. + +--A casa de Lhardy a encargar unas mortadelas. + +--La acompao a usted. + +--Vamos; le convidar a tomar unos pastelitos. + +Al duque le hizo mucha gracia el convite. + +--Vienes, chiquita?--le dijo a su hija. + +Clementina an pensaba quedarse un rato. Pepa, al tiempo de salir del +brazo del banquero, dijo en alta voz volvindose a los Presentes: + +--Conste que no vamos en coche. + +Lo cual les hizo reir. + +--Conste--dijo el duque riendo--que esto lo dice por adularme. + +--Que se explique eso: no hemos comprendido ...--grit Cobo Ramrez. + +Pero ya el duque y Pepa haban desaparecido detrs de la cortina. +Clementina aguard slo cinco minutos. Cuando presumi que ya no poda +tropezar en la escalera a su padre, se levant, y pretextando un +quehacer olvidado, se despidi tambin. + + + + +III + +#La hija de Salabert.# + + +Baj con ansia la escalera. Al poner el pie en la calle dej escapar un +suspiro de consuelo. A paso vivo tom la del Siete de Julio, entr en la +plaza Mayor y luego en la de Atocha. Al llegar aqu vino a su +pensamiento la imagen del joven que la haba seguido y volvi la cabeza +con inquietud. Nada; no haba que temer. Ninguno la segua. En la puerta +de una de las primeras casas y mejores de la calle, se detuvo, mir +rpida y disimuladamente a entrambos lados y penetr en el portal. Hizo +una sea casi imperceptible de interrogacin al portero. Este contest +con otra de afirmacin llevndose la mano a la gorra. Lanzse por la +escalera arriba. Subi tan de prisa, sin duda para evitar encuentros +importunos, que al llegar al piso segundo le ahogaba la fatiga y se +llev una mano al corazn. Con la otra di dos golpecitos en una de las +puertas. Al instante abrieron silenciosamente: se arroj dentro con +mpetu, cual si la persiguiesen. + +--Ms vale tarde que nunca--dijo el joven que haba abierto, tornando a +cerrar con cuidado. + +Era un hombre de veintiocho a treinta aos, de estatura ms que regular, +delgado, rostro fino y correcto, sonrosado en los pmulos, bigote +retorcido, perilla apuntada y los cabellos negros y partidos por el +medio con una raya cuidadosamente trazada. Guardaba semejanza con esos +soldaditos de papel con que juegan los nios; esto es, era de un tipo +militar afeminado. Tambin pareca su rostro al que suelen poner los +sastres a sus figurines; y era tan antiptico y repulsivo como el de +ellos. Vesta un batn de terciopelo color perla con muchos y primorosos +adornos; traa en los pies zapatillas del mismo gnero y color con las +iniciales bordadas en oro. Advertase pronto que era uno de esos hombres +que cuidan con esmero del alio de su persona; que retocan su figura con +la misma atencin y delicadeza con que el escultor cincela una estatua; +que al rizarse el bigote y darle cosmtico creen estar cumpliendo un +sagrado e ineludible deber de conciencia; que agradecen, en fin, al +Supremo Hacedor, el haberles otorgado una presencia gallarda y procuran +en cuanto les es dado mejorar su obra. + +--Qu tarde!--volvi a exclamar el apuesto caballero dirigindola una +mirada fija y triste de reconvencin. + +La dama le pag con una graciosa sonrisa, replicando al mismo tiempo con +acento burln: + +--Nunca es tarde si la dicha es buena. + +Y le tom la mano y se la apret suavemente, y le condujo luego sin +soltarle al travs de los corredores, hasta un gabinete que deba ser el +despacho del mismo joven. Era una pieza lujosa y artsticamente +decorada; las paredes forradas con cortinas de raso azul oscuro, +prendidas al techo por anillos que corran por una barra de bronce; +sillas y butacas de diversas formas y gustos; una mesa-escritorio de +nogal con adornos de hierro forjado; al lado una taquilla con algunos +libros, hasta dos docenas aproximadamente. Suspendidos del techo por +cordones de seda y adosados a la pared veanse algunos arneses de +caballo, sillas de varias clases, comunes, bastardas y de jineta con sus +estribos pendientes, frenos de diferentes pocas y tambin pases, +ltigos, sudaderos de estambre fino bordados, espuelas de oro y plata; +todo riqusimo y nuevo. Las aficiones hpicas del dueo de aquel +despacho se delataban igualmente en los pasillos, que desde la puerta de +la casa conducan all; por todas partes monturas colgadas y cuadros +representando caballos en libertad o aparejados. Hasta sobre la mesa de +escribir, el tintero, los pisapapeles y la plegadera estaban tallados en +forma de herraduras, estribos o ltigos. Al travs de un arco con +columnas, mal cerrado por un portier hecho de rico tapiz en el que +figuraban un joven con casaca y peluca de rodillas delante de una joven +con traje Pompadour, vease un magnfico lecho de caoba con dosel. + +As que llegaron a esta cmara, la dama se dej caer con negligencia en +una butaquita muy linda y volvi a decirle con sonrisa burlona: + +--Qu! no te alegras de verme? + +--Mucho; pero me alegrara de haberte visto primero. Hace hora y media +que te estoy esperando. + +--Y qu? Es gran sacrificio esperar hora y media a la mujer que se +adora? T no has ledo que Leandro pasaba todas las noches el +Helesponto a nado para ver a su amada?... No; t no has ledo eso ni +nada.... Mejor: yo creo que te sentara mal la ciencia. Los libros +disiparan esos colorcitos tan lindos que tienes en las mejillas, te +privaran de la agilidad y la fuerza con que montas a caballo y guas +los coches.... Adems, yo creo que hay hombres que han nacido para ser +guapos, fuertes y divertidos, y uno de ellos eres t. + +--Vamos, por lo que estoy viendo me consideras como un bruto que no +conoce ni la A--respondi triste y amoscado el joven, en pie frente a +ella. + +--No, hombre, no!--exclam la dama riendo; y apoderndose de una de sus +manos la bes en un repentino acceso de ternura--.Eso es insultarme. Te +figuras que yo podra querer a un bruto?... Toma--aadi despojndose +del sombrero--, pon ese sombrero con cuidado sobre la cama. Ahora ven +aqu, so canalla; ya que eres tan susceptible, no consideras que has +principiado dicindome una grosera?... Hora y media!... Y qu?... +Acrcate, ponte de rodillas; deja que te tire un poco de los pelos. + +El joven, en vez de hacerlo, agarr una silla-fumadora y se mont en +ella frente a su querida. + +--Sabes por qu he tardado tanto?... Pues por el dichoso nio, que me +ha seguido hoy tambin. + +Al decir esto, se puso repentinamente seria; una arruga bien pronunciada +cruz su linda frente. + +--Es insufrible!--aadi--. Ya no s qu hacer. A todas horas, salga +por la maana o por la tarde, traigo aquel fantasma detrs de m. He +tenido que refugiarme en casa de Mariana. Luego, una vez all, no hubo +ms remedio que aguantar un rato. Vino pap, y porque no saliese conmigo +esper otro poquito a que se fuese.... Ah ves! + +--Tiene gracia ese chico!--dijo riendo el caballero. + +--Mucha! Si es muy divertido que le averigen a una dnde va y lo sepa +en seguida todo el mundo, y llegue a odos de mi marido! Rete, hombre, +rete! + +--Por qu no? A quin se le ocurre ms que a ti tomarse un disgusto +por tener un admirador tan platnico? Has recibido alguna carta? Te ha +dicho alguna palabra al paso? + +--Eso es lo que menos importaba. Lo que me excita los nervios es la +persecucin. Luego es un mocoso capaz por despecho, si averigua mis +entradas en esta casa, de escribir un annimo.... Y t ya sabes la +situacin especial en que me encuentro respecto a mi marido. + +--No es de presumir: los que escriben annimos no son los enamorados, +sino las amigas envidiosas.... Quieres que yo me aviste con l y le +meta un poco de miedo? + +--Eso no se pregunta, hombre!--exclam la dama con voz irritada--. +Mira, Pepe; t eres hombre de corazn y tienes inteligencia; pero te +hace muchsima falta un poco ms de refinamiento en el espritu para que +comprendas ciertas cosas. Debieras dedicar menos horas al club y a los +caballos y procurar ilustrarte un poco. + +--Ya pareci aqullo!--dijo el joven con despecho, muy molestado por la +agria reprensin. + +--Pues si quieres que no te diga ciertas cosas, procura callarte otras. + +Pepe Castro se encogi de hombros con superior desdn y se alz de la +silla. Di algunas vueltas distradamente por la estancia y par al fin +delante de un cuadrito, que descolg para sacudirle el polvo con el +pauelo. Clementina le miraba en tanto con ojos colricos. Se puso en +pie vivamente, como si la alzara un resorte: luego, refrenando su mpetu +y adquiriendo calma, avanz lentamente hacia la alcoba, penetr en ella, +recogi su sombrero de la cama y comenz a ponrselo frente al espejillo +de una cornucopia, con ademanes lentos, donde se adivinaba, sin embargo, +en el levsimo temblor de las manos, la sorda irritacin que la +embargaba. + +--Bueno!--exclam por ltimo en tono distrado e indiferente--. Me voy, +chico.... Quieres algo para la calle? + +El joven di la vuelta y pregunt con sorpresa: + +--Ya? + +--Ya--repuso la dama con exagerada firmeza. + +El joven avanz hacia ella, le ech suavemente un brazo al cuello, y +levantando con la otra mano el velito rojo le di un beso en la sien. + +--Que siempre ha de pasar lo mismo! Yo soy el descalabrado y t te +apresuras a ponerte la venda. + +--Qu ests diciendo ah?--replic ella algo confusa--. Me voy porque +tengo que hacer una visita antes de comer. + +--Vamos, Clementina, aunque quieras no puedes disimular.... Debes +comprender que no se pueden escuchar con risa los insultos ... y t me +ests insultando a cada momento. + +--Te digo que no te comprendo. No s a qu insultos ni a qu disimulos +te refieres--replic la dama con afectacin. + +Pepe intent con mimo y dulzura quitarle de nuevo el sombrero. Ella le +detuvo con gesto imperioso. Tomla entonces por la cintura y la condujo +hacia el divn. Sentse, y cogindole las manos se las bes repetidas +veces con apasionado cario. Ella sigui en pie sin dejarse ablandar. +Tan extremado estuvo, sin embargo, en sus caricias y tan sumiso, que al +cabo, arrancando con violencia sus manos de las de l, Clementina dijo +medio riendo, medio enojada an: + +--Quita, quita, que ya estoy hastiada de tus lametones de perro de +Terranova.... Eres un bajo!... Primero que yo me humillase de tal modo +me haran rajas. + +Volvi a quitarse el sombrero, y fu ella misma a colocarlo sobre la +cama. + +--Cuando se est tan enamorado como yo--replic el joven un poco +avergonzado--, no puede llamarse nada humillacin. + +--Es de veras eso, chico?--dijo acercndose a l sonriente y tomndole +con sus dedos finos sonrosados la barba--. No lo creo.... T no tienes +temperamento de enamorado.... Y si no, vamos a probarlo.... Si yo te +mandase hacer una cosa que pudiera costarte la vida, o lo que es an +peor, la honra ... algunos aos de presidio..., lo haras? + +--Ya lo creo! + +--S?... Pues mira, quiero que mates a mi marido. + +--Qu barbaridad!--exclam asustado, abriendo los ojos +desmesuradamente. + +La dama le mir algunos segundos fijamente, con expresin escrutadora, +maliciosa. Luego, soltando una sonora carcajada, exclam: + +--Lo ves, infeliz, lo ves?... T eres un seorito madrileo, un socio +del _Club de los Salvajes_.... Ni yo, ni mujer ninguna te haran cambiar +el frac y el chaleco blanco por el uniforme de presidiario. + +--Qu ideas tan extraas! + +--Sigue, sigue por donde te arrastra tu naturaleza de sietemesino y no +te metas en honduras. Ya comprenders que te he hablado en broma. As y +todo me has confirmado en lo que ya pensaba. + +--Pues si tienes formada esa idea tan pobre de mi cario, no s por qu +razn me quieres--expres el joven volviendo a amoscarse. + +--Por qu te quiero?... Pues por lo que yo hago casi todas mis cosas +... por capricho. Un da te he visto en el Retiro revolviendo un caballo +admirablemente y me gustaste. Luego, a los dos meses, en Biarritz, te vi +en el asalto del casino tirando con un oficial ruso y conclu de +encapricharme. Hice que me fueses presentado, procur agradarte, te +agrad en efecto.... Y aqu estamos. + +Pepe concluy por sufrir con paciencia aquel tono entre cnico y burln +de su querida. A fuerza de charlar logr hacerlo desaparecer. +Clementina, cuando estaba tranquila, era afectuosa, alegre, pronta a +compadecerse y a los rasgos de generosidad; su rostro, tan bello como +original, no adquira nunca dulzura, pero s una expresin bondadosa y +maternal que lo haca muy simptico. Mas por poco que sus nervios se +excitasen o se viese contrariada en sus pensamientos y deseos, el fondo +de altivez, de obstinacin y aun crueldad que su alma guardaba, suba a +la superficie y agitaba sus ojos azules con relmpagos de feroz sarcasmo +o de clera. + +Pepe Castro, que no era hombre ilustrado ni ingenioso, saba no obstante +entretenerla agradablemente con cuentecillos de saln, murmuraciones +casi siempre de las personas por quienes ella senta marcada antipata. +El recurso era burdo, pero surta admirable efecto. "La condesa de T***, +seora a quien Clementina odiaba de muerte por un desaire que en cierta +ocasin le haba hecho, andaba necesitada de dinero; se lo pidi al +viejo banquero Z*** y ste se lo haba otorgado mediante un rdito muy +poco apetitoso para la deudora. Los marqueses de L***, a quienes tambin +ella profesaba aversin, cuando no estaban en el poder daban reuniones +all en su finca de la Mancha y ofrecan esplndido _buffet_ a sus +electores: cuando el marqus era ministro daban tambin reuniones, pero +supriman el _buffet_. Julita R***, una jovencita muy linda, que tampoco +inspiraba simpatas a la altiva dama, haba sido arrojada de casa de los +seores de M*** por haberla hallado encerrada en el cuarto del +primognito, un chico de quince aos". Estas y otras noticias del mismo +jaez dejbalas caer el gallardo mancebo de sus labios con cierta +displicencia cmica que despertaba el buen humor de la bella. Era todo +el talento de Pepe Castro en el orden moral. Los dems que posea +referanse enteramente al fsico. + +Se haban disipado las nubes que cubran la frente de Clementina. +Mostrse locuaz y risuea. Fu prdiga de caricias con su amante en la +hora que con l estuvo. Qued bien compensado de los alfilerazos que de +ella haba recibido al principio de la entrevista, gozando de toda la +dicha que una mujer hermosa y enamorada puede proporcionar cuando la +soledad y la ocasin convidan. + +La noche haba cerrado ya, tiempo haca. El joven encendi las dos +lmparas de la chimenea sin llamar al criado, que era su nico servidor +y el nico ser viviente asimismo que habitaba con l en aquel cuarto. +Pepe Castro era hijo de una ilustre familia de Aragn. Su hermano mayor +llevaba un ttulo conocido y tena una hermana adems casada con otro +ttulo. Se haba educado en Madrid. A los veinte aos qued hurfano. +Vivi con su hermano primognito una temporada. No tardaron en reir +porque ste, que era econmico hasta la avaricia, no poda sufrir con +paciencia su despilfarro. Trasladse entonces a casa de su hermana; pero +a los pocos meses, existiendo incompatibilidad de caracteres entre l y +su cuado, chocaron de modo tan violento, que se contaba en el club y en +los salones de la corte que se haban abofeteado y aporreado bravamente. +No lleg a efectuarse un duelo entre ambos por la intervencin de +algunos respetables miembros de la familia. Despus de vivir en fonda un +poco de tiempo, decidise a poner casa. Tom un criado, se hizo traer el +almuerzo de un restaurante y coma cundo en Lhardy, cundo, en casa de +alguno de sus muchos amigos. Su cuadra la tena muy cerca, en la calle +de las Urosas, y no estaba mal provista: dos jacas de silla, inglesa y +cruzada, un tiro extranjero y otro espaol, berlina, _charrette, milord, +break_. Era un chorro por donde se escapaba rpidamente su hacienda, +aunque no el ms copioso. La mayor parte la haba dejado sobre el tapete +de la mesa de juego del club, y una porcin, no insignificante por +cierto, entre las uas de algunas lindsimas chulas transformadas por l +de la noche a la maana en esplndidas y llamativas cortesanas. Esto +ltimo lo negaba con arrogancia pensando que su gloria de seductor poda +con ello menoscabarse; pero no importa: es exacto como todo lo que aqu +se puntualiza. + +Quiere decir esto que Pepe Castro se hallaba arruinado a la hora +presente. A pesar de lo cual, segua viviendo con, la misma comodidad y +aparato que antes. Su trabajo y sus vueltas le costaba. Emprstitos a su +hermano hipotecndole alguna finca trasconejada en las ventas y +subastas, pagars a algunos arrojados usureros sobre la herencia de un +to viejo y enfermo reconociendo tres veces la cantidad recibida, joyas +que su hermana le regalaba no pudiendo regalarle dinero, cuentas +exorbitantes con el importador de coches y caballos, con el sastre, con +el perfumista, con Lhardy, con el conserje del club, con todo el mundo. +Pareca imposible que un hombre pudiera vivir tranquilo en tal estado de +trampas y enredos. Sin embargo, nuestro gallardo joven viva con la +misma admirable serenidad de espritu e idntica alegra de corazn, y +como l otros muchos de sus amigos y consocios segn tendremos ocasin +de ver, tan arruinados aunque no tan gallardos. + +--Te preparo una sorpresa--dijo Clementina concluyendo de ponerse el +sombrero y arreglarse el cabello frente al espejo. + +El bello gomoso olfate el aire como un perro que recibe vientos y se +acerc a la dama. + +--Si es agradable, veamos. + +--Y si es desagradable lo mismo, groserazo. Todo lo que proceda de m +debe serte agradable. + +--Convenido, convenido. Veamos--repuso disimulando mal su afn. + +--Bueno, treme aquel manguito. + +Castro se apresur a obedecer el mandato. Clementina, cuando lo tuvo +entre las manos se sent con afectada calma en el divn, y agitndolo +luego en el aire exclam: + +--A que no adivinas lo que contiene este manguito? + +--Sus ojos resplandecan de alegra y orgullo al mismo tiempo. Los de +Castro chispearon de anhelo. Sus mejillas se colorearon y respondi con +voz alterada entre dudando y afirmando: + +--Quince mil pesetas. + +La expresin alegre y triunfal del rostro de la dama se troc +instantneamente en otra de clera y despecho. + +--Quita!, quita all, puerco!--exclam furiosa dndole un fuerte golpe +en la cara con el lujoso manguito--. No piensas ms que en el dinero.... +No tienes ni pizca de delicadeza. + +--Yo pensaba!... + +Tambin hubo cambio de decoracin en la fisonoma de Castro. Se puso ms +triste que la noche. + +--En la guita, s; ya acabo de decrtelo.... Pues no, seor; aqu no +viene nada de eso. Slo hay un alfilerito de corbata que yo tonta de +m! he comprado al pasar, en casa de Marabini, como una prueba de que te +tengo siempre en el pensamiento. + +--Y yo te lo agradezco en el alma, pichona--manifest el joven haciendo +un esfuerzo supremo sobre s mismo para vencer el repentino abatimiento +y resultando de l una sonrisa forzada y amarga--. Por qu te disparas +de ese modo?... Dame eso.... Bien se conoce que tienes muy mala idea +formada de m. + +Clementina se neg a entregar el recuerdo. El joven insisti +humildemente. Haba, no obstante, en sus ruegos un tinte de frialdad que +dejaba traslucir, para el espritu penetrante de una mujer, el sordo +disgusto y la tristeza que en el fondo del alma senta. + +--Nada, nada; mi pobre alfilerito que ests despreciando horriblemente +... (se te conoce en la cara!) ... ir a la cajita donde guardo los +recuerdos de los muertos. + +Alzse del divn; baj el velo del sombrero. Pepe an insista por +mostrarse galante y desagraviarla. Al fin, cuando ya estaba cerca de la +puerta, volvise repentinamente y sac del fondo del manguito una +primorosa carterita, que le present, mirndole al mismo tiempo +fijamente a la cara. Los ojos del joven, despus de posarse en la +cartera con vida expresin de gozo, chocaron con los de su amada. +Contemplronse unos instantes, ella con expresin maliciosa y +triunfante, l con gratitud y gozo reprimidos. + +--Si siempre lo he dicho yo! Si no hay otra como mi nena para saber +querer!... Ven aqu, deja que te d las gracias, rica ma; deja que te +adore de rodillas. + +Y la arrastr, embargado por el entusiasmo, hacia el divn, la oblig a +sentarse de nuevo y se dej caer de rodillas besando con fervor sus +manos enguantadas. + +--Jess, qu locura!--exclam la dama un tanto confusa--. Vaya una +cosa para hacer tales extremos! + +--No es por el dinero, nena ma; no es por el dinero; es porque tienes +una manera de hacer las cosas original; porque tienes la gracia de Dios; +porque eres una barbiana.... Toma, toma, retemonsima! + +Y le abrazaba las rodillas y se las besaba con calurosos ademanes. No +contento, se prostern an ms y le bes los pies o por mejor decir, el +tafilete de sus zapatos. + +--Qu bajo eres, Pepe!--exclamaba ella riendo. + +--No importa que me llames lo que quieras. Soy tuyo, tuyo hasta la +muerte! Te quiero ms que a Dios. Quiero a estos piececitos tan ricos y +los beso. Lo ves? A ver; que venga alguien a decirme que no debo +hacerlo. + +Clementina le miraba risuea. No era fcil averiguar si gozaba en +realidad o se diverta simplemente con aquella adoracin o ms bien +aquel regocijo estrepitoso de perro que se arrastra el sentirse +acariciado y lame los pies de su seor. + +--No slo te debo la felicidad, sino tambin la honra. No sabes lo que +he sufrido desde anteayer por la maldita deuda--deca l con voz +conmovida. + +--Volvers a jugar, eh? Volvers a jugar, perdido?--preguntaba ella +tirndole de los cabellos, borrando aquella primororosa raya que los +parta tan lindamente. + +--No ... particularmente sobre mi palabra te aseguro.... + +--Ni sobre tu palabra, ni sobre tu dinero, grandsimo trasto.... Me voy, +me voy--aadi con un gesto de mimo, levantndose y corriendo a mirar la +hora al reloj de la chimenea--. Uf, qu tarde!... Adis, chiquillo. + +Y se precipit a la puerta extendiendo la mano a su amante sin mirarle. +Este no pudo besarle ms que la punta de los dedos. Corri a abrir, pero +ya ella haba echado mano al cerrojo; por cierto que se encoleriz +porque resista a sus dbiles tirones. + +--Adis, adis; hasta el sbado--dijo en voz de falsete. + +--Hasta pasado maana. + +--No, no; hasta el sbado. + +Baj la escalera con la misma precipitacin con que la haba subido, +hizo otro gesto imperceptible de despedida al portero y sali a la +calle. Sigui a pie hasta la plaza del ngel, y all detuvo un coche de +punto y se meti en l. + +Eran ms de las seis. Haca una hora que estaban encendidas las luces de +los comercios. Ocultse cuanto pudo en un rincn y dej vagar su mirada +distrada sin curiosidad por las calles que iba atravesando. Su +fisonoma adquiri la expresin altiva, desdeosa, que la caracterizaba, +a la cual se aada ahora leve matiz de hasto y preocupacin. Por su +elegancia refinada, por su arrogante porte, y sobre todo por aquella +severa majestad de su rostro peregrino, nadie vacilara en diputar a +Clementina por una de las ms altas y nobles damas de la corte. No +obstante, si lo era de hecho, dado que figuraba en todos los salones +aristocrticos, en todas las listas de personas distinguidas que los +peridicos publicaban al da siguiente de cualquier sarao, carreras de +caballos, u otra fiesta cualquiera, de derecho distaba mucho de serlo +por su origen. No poda ser ms humilde. Su padre la haba tenido en una +inglesa, manceba de un tonelero irlands que haba llegado a Valencia en +busca de trabajo. Llambase Rosa Coote. Era esplndidamente bella y lo +hubiera sido ms a cuidar algo del adorno o alio de su persona. La +miseria, en que ordinariamente viva aquel hogar ilcito, la haba hecho +sucia y andrajosa. El granuja del mercadal de Valencia y la bella +inglesa se entendieron a espaldas del tonelero, dueo temporal de las +gracias de sta. Salabert era ms joven, ms gallardo: el vicio de la +borrachera no le tena dominado como a aqul. Rosa le sigui a su +zaquizam abandonando al primer amante. A los pocos meses de vivir +juntos, Salabert, a quien se present ocasin de partir a Cuba como +camarero de un vapor, la abandon a su vez. La inglesa, que llevaba ya +en sus entraas el fruto de aquella pasajera unin, rod algn tiempo +sin proteccin, sin recursos, por las calles de la ciudad, hasta que +entr en relaciones con un carpintero del Grao que la recogi y lleg a +hacerla su legtima esposa. Clementina se cri como intrusa en aquel +nuevo hogar. Su madre era una mujer violenta, irascible, con rfagas de +ternura, que slo guardaba para sus hijos legtimos. A ella, por todas +las seales, la aborreca y en ella veng injustamente el agravio de su +padre. Qu terrible infancia la de Clementina! Si en Madrid se supiesen +ciertos pormenores, si en rpida visin pudiesen ofrecerse a los ojos de +la sociedad elegante algunas escenas por las que aquella altiva y +encopetada dama pas, pocos envidiaran su existencia. Qu torturas, +qu refinamientos de crueldad! A los cuatro o cinco aos ya estaba +obligada a ser la vigilante guardadora de otros dos hermanitos. Si en +esta vigilancia decaa un punto, el castigo vena inmediatamente; pero +no el castigo como quiera, el golpe pasajero, el estirn de orejas; no. +El castigo era meditado con ensaamiento, procurando herir donde ms +doliera y donde ms durase el dolor.... Los vecinos haban acudido ms +de una vez a los lamentos de la infeliz criatura; haban increpado a la +madre desnaturalizada. De ello no resultaba ms que alguna reyerta +fragorosa en que la feroz irlandesa, chapurrando el valenciano, se +despachaba a su gusto contra las comadres del barrio, y con mayor encono +despus contra la causante de aquel disgusto. A todas horas gritaba que +iba a meterla en la Inclusa. A esto se opona el carpintero, que se +jactaba de ser hombre de bien y compasivo, que alguna vez intervena en +los castigos para aplacarlos, pero que la mayor parte de las veces +dejaba a su esposa "que ensease a su hija", como l deca a los vecinos +que le recriminaban. Sus ideas pedaggicas chocaban con sus instintos +piadosos, y cuando lograban sobreponerse ay de la desgraciada nia! + +Aquella serie de inauditas crueldades terminaron al fin con otra mayor +que trajo consigo la intervencin de la justicia. La madre +desnaturalizada, no sabiendo ya de qu modo atormentar a su hija, la +hizo algunas quemaduras en el trasero con una buja. Una vecina averigu +el hecho casualmente, lo comunic a otras vecinas, se arm el +consiguiente escndalo en el barrio, dieron parte al juez, se instruy +causa, y, probado el delito, la inglesa fu condenada a seis meses de +crcel y la nia recogida en un establecimiento de beneficencia. + +Un ao despus lleg a Valencia Salabert, si no hecho un potentado, con +alguna hacienda. Enterronle de lo ocurrido. Fu a ver a su hija al +colegio de nias pobres. La sac de all y la puso en otro de pago, +adonde por rara casualidad iba a visitarla. En la poblacin, sin +embargo, fu loado su rasgo de generosidad. El saba hacerlo valer en la +conversacin ofrecindose a los ojos de sus conocidos como un ejemplo +vivo de amor paternal y contraste notable frente a la perversidad de su +antigua querida. Poco ms tarde se cas en Madrid. Fu su esposa la hija +de un comerciante en camas de hierro y colchones metlicos de la calle +Mayor. Era una joven bastante feta y enfermiza; pero buena, afectuosa y +con cincuenta mil duros de dote. Llambase Carmen. A los tres o cuatro +aos de casados, sta, vindose cada vez ms delicada de salud, perdi +la esperanza de tener familia. Sabiendo que su marido tena una hija +natural en un convento de Valencia, le propuso, con generosidad no muy +frecuente, traerla a casa y considerarla como hija de ambos. Salabert +acept con gusto la proposicin. Fu a buscar a Clementina, y desde +entonces cambi por entero la suerte de esta infeliz nia. + +Tena entonces catorce aos y era ya un portento de hermosura, mezcla +dichosa del tipo ingls correcto y delicado y de la belleza severa de la +mujer valenciana. Su tez guardaba los reflejos suaves, nacarados de la +raza sajona. En su mirada azul y sombra haba la misma profundidad y +misterio que en los ojos negros de las valencianas. Poco desarrollada +an por virtud de su crudelsima infancia, por la vida sedentaria, +despus, del convento, en cuanto cambi de clima y de forma de vida +adquiri en dos o tres aos la elevada estatura y las majestuosas +proporciones con que hoy la vemos. Sus partes morales dejaban bastante +ms que desear. Era su temperamento irascible, obstinado, desdeoso y +sombro. Si naci con estos vicios o fueron el resultado de sus brbaros +martirios, de su tristsima infancia, no es fcil resolverlo. En el +convento, donde nadie la trataba mal, no fu bien querida de sus +maestras y compaeras por su carcter receloso, por la ausencia de +cario que se notaba en su corazn. Los disgustos de sus compaeras, no +slo no la conmovan, sino que despertaban en sus labios una sonrisa +cruel, que las dejaba yertas. Luego tena, de vez en cuando, accesos de +furor que la haban hecho temible y odiosa. En cierta ocasin, a una +nia que le haba dicho algunas palabras ofensivas le ech las manos al +cuello y estuvo muy prxima a asfixiarla. Nunca fu posible despus que +le pidiese perdn, segn exiga la superiora. Prefiri estar recluda un +mes, a humillarse. + +Los primeros meses que pas en casa de su padre fueron de prueba para la +buena D. Carmen. En vez de una nia alegre y agradecida al inmenso +favor que la haca, se encontr frente a frente de una fierecilla, un +ser antiptico sin afecto ni sumisin, extravagante y caprichosa hasta +un grado sorprendente, cuya risa no brotaba ruidosa sino cuando algn +criado se caa o el lacayo reciba una coz de los caballos. Pero no se +desanim. Con el instinto infalible de los corazones generosos, +comprendi que si aquella tierra no daba amor era porque hasta entonces +slo se haba sembrado odio. Los afectos dulces residen en todo ser +humano, como en todo cuerpo la electricidad: mas para hacerlos vibrar, +precisa someterlos a una fuerte corriente de cario por algn tiempo. Y +esto fu lo que hizo D. Carmen con su hijastra. Durante seis meses la +tuvo envuelta en una atmsfera tibia de afecto, en una red espesa de +atenciones delicadsimas, de testimonios constantes de vivo y afectuoso +inters. Al fin, Clementina, que principi por mostrarse desdeosa y +luego indiferente a aquel cario, que pasaba horas y horas encerrada en +su cuarto y slo iba a las habitaciones de su madrastra cuando la +llamaba, que no tena jams con sta una expansin viviendo en absoluta +reserva, sucumbi repentinamente; sinti vibrar en su corazn ese algo +maravilloso que une a las criaturas humanas como a todos los cuerpos del +Universo. Cambi de un modo extrao, violento, como todo lo que proceda +de su temperamento singular. Cay, cuando menos se pensaba, de hinojos +ante D. Carmen, dedicndole un respeto tan profundo, un cario tan +apasionado, que la buena seora qued estupefacta y le cost gran +trabajo creer en su sinceridad. En su alma se haba operado al fin la +revelacin de la ternura. Al calor maternal de aquella bondadosa seora, +su corazn de hielo se haba derretido. La esencia divina del amor +penetr donde, hasta entonces, slo haba entrado la esencia de Satans. + +Fu un verdadero milagro. En vez de pasar la vida en su cuarto, no saba +salir del de su madrastra a quien llamaba mam, con un gozo, con un +fuego, con una pronunciacin tan decidida, como slo se observa en los +devotos sinceros al dirigirse a la Virgen. Devocin poda llamarse +tambin lo que Clementina senta por la esposa de su padre. Asombrada de +que en el mundo existiese un ser tan dulce, tan tierno, no se hartaba de +mirarla como si acabase de bajar del cielo. Quera adivinarle los +pensamientos en los ojos, quera adelantarse a sus menores deseos, +quera que nadie la sirviese ms que ella, quera, en fin, como todo +enamorado, la posesin exclusiva del objeto de su amor. Una levsima +seal de descontento de D. Carmen bastaba para confundirla y sumirla en +el ms acerbo dolor. Aquella criatura tan altanera, que haba llegado a +hacerse odiosa a todos, se humillaba con placer intenso, a su madrastra. +Era su humillacin la del mstico que se postra por una necesidad +invencible del espritu. Cuando senta la mano de la seora +acaricindole el rostro, pensaba sentir la de Dios mismo. Apenas se +atreva a rozar con sus labios aquellos dedos flacos y transparentes. + +Slo para su madrastra haba cambiado tan radicalmente. Con los dems, +incluso con su mismo padre, segua mostrando la misma frialdad +despreciativa, el mismo carcter obstinado y altivo. Si apareca alguna +vez ms dulce y tratable, no haba que achacarlo a su voluntad, sino al +mandato expreso de D. Carmen. En cuanto este mandato cesaba o se +olvidaba, volva a su primitivo ser malvolo. Los criados la aborrecan +por el orgullo insufrible que comenz a manifestar as que se di cuenta +de su estado de princesa heredera; por no encontrar tampoco en ella +ninguna compasin para sus faltas. La que ms padeci en su servicio fu +la institutriz inglesa que su padre la haba trado. Era ya entrada en +aos, pero tena gusto en vestirse y aliarse como una damisela. Esta +inocente mana sirvi tantas veces de burla a la nia, que slo la +necesidad le pudo obligar a tolerarlo. Pobre mujer! Todos sus secretos +tcnicos de tocador fueron entregados sin piedad a la befa de los +criados. Sus imperfecciones fsicas despertaban, contrahechas por la +doncella de la seorita, algazara en la cocina. En cierta solemne +ocasin, un da de banquete, Clementina le escondi la dentadura, que +tena sobre el tocador para limpiarla. Cualquiera puede figurarse la +desazn que esto produjo a la vieja _miss_. La cual se vengaba +cndidamente de ella llamndola _seorita Capricho y_ ponindole por +temas, en los ejercicios de ingls y francs, algunas mximas y +aforismos que le escociesen, verbigracia: "La soberbia es la lepra del +alma. La nia soberbia es una leprosa de quien todos deben apartarse +con horror"--. "Quien no respeta a los mayores nunca llegar a ser +respetado", etctera. Clementina se rea de estos desahogos. Alguna vez +lleg su insolencia hasta cambiar la sentencia de la profesora por otra +de su invencin. Donde deca: "Nada hay tan feo y despreciable como una +joven altanera", pona la discpula: "Nada hay tan ridculo y digno de +risa como una vieja presumida". Alborotbase _la miss_, daba parte a D. +Carmen, llamaba sta a su hijastra, la reprenda dulcemente, y al verla +triste y acongojada desarrugaba el ceo y la besaba cariosamente. Y +hasta otra. La verdad es que tena razn _miss_ Ana y los dems criados +al decir que la seora era quien echaba a perder a la chica. D. Carmen, +viviendo en una espantosa soledad moral, estaba tan cautivada y +agradecida al vivo cario que a todas horas le demostraba su hijastra, +que no tena ojos para ver sus faltas, y si los tena careca de fuerzas +para corregirlas. + +A los diez y ocho aos era Clementina una de las mujeres ms bellas y +uno de los mejores partidos de Madrid. El caudal de su padre haba +crecido como la espuma. Estaba considerado como uno de los banqueros +importantes de la villa y no se le conoca otro heredero ni era ya de +presumir que lo tuviese. Comenzaron los jvenes de la aristocracia, de +la sangre y el dinero, los socios ms eminentes del _Club de los +Salvajes_, a festejarla apremindola con vivas declaraciones. Si iba a +una tertulia, un grupo de muchachos la tena constantemente amurallada; +si a la iglesia, otro grupo mayor la esperaba en correcta formacin a la +salida; si al paseo de la Castellana, apuestos caballeros galopaban en +las inmediaciones de su coche sirvindola de escolta. En el teatro +veinte pares de gemelos estaban sin cesar posados sobre ella. El nombre +de Clementina Salabert sala en todas las conversaciones de la juventud +elegante, se vea impreso en todas las crnicas de salones, sonaba en +Madrid como el de una de las ms brillantes estrellas del firmamento +aristocrtico. Tuvo buena porcin de amoros o noviazgos que no +produjeron huella alguna en su corazn. Tomaba y dejaba los novios +inconsideradamente, con lo cual adquiri fama de coqueta y casquivana. +Pero esto no es obstculo para que una muchacha encuentre adoradores. Al +contrario, el amor propio de los hombres les incita a dedicar sus +lisonjas a tal clase de mujeres, siempre con la esperanza vanidosa de +ser el clavo que fije la rueda de la veleta. Tampoco fu serio +inconveniente para ella cierto murmullo grosero y malicioso que se +levant y corri por todo Madrid con motivo de la amistad original que +entabl con un joven y clebre torero. La inocencia y debilidad de D. +Carmen tuvo buena parte en ello. No slo consinti esta buena seora que +el torero entrase en la casa y se sentase a su mesa, sino tambin que +las acompaase en pblico en ms de una ocasin. Con esto y con +brindarle la muerte de algunos toros, la maledicencia, que anda suelta +en la capital como en las provincias, tuvo suficiente pretexto para +ensaarse ferozmente con la envidiada beldad. Mas como no pudo aportar +otra cosa que sospechas atrevidas y vagas conjeturas, y como por otra +parte existan dos datos positivos que las contrapesaban sobradamente, a +saber, la hermosura y la riqueza excepcionales de la joven, la calumnia +no produjo merma en los adoradores; slo sirvi para que algn +desengaado escupiese con ms facilidad su bilis. + +Clementina ofreca en sus modales y discursos, en esta edad, y la +ofreci siempre despus, cierta tendencia al _flamenquismo_, o sea a las +formas desenvueltas, a la serenidad burlona, al desgarro especial de las +chulas de Madrid. Semejante tendencia se hallar ms o menos exagerada +en toda la alta sociedad madrilea. Es un signo que la caracteriza y la +distingue de la de otros pases. Hay en esta inclinacin que se observa +en Madrid, en el alczar como en la zahurda, algo de bueno: no es todo +malo. Por lo pronto significa una protesta contra esa continua mentira +que el refinamiento y la complicacin de las frmulas sociales trae +siempre consigo. Es loable la correccin en los modales y la medida en +las palabras; pero exageradas producen la frialdad tediosa que nuestros +diplomticos observan en los salones extranjeros. + +Clementina exageraba un poco su aficin a las palabras y a los gestos +flamencos. El gusto le haba venido no se sabe cmo, por contagio tal +vez de la atmsfera, dado que las seoras de su categora no suelen +alternar mucho tiempo con las chulas. Haba tenido una doncellita nacida +y criada en Maravillas. Esta fu en sus ratos de expansin quien le +proporcion mayor cantidad de vocablos y modismos. Luego su amistad con +el torero que hemos mencionado; las relaciones que mantuvo despus con +algunos seoritos cultivadores del gnero; los teatros por horas, donde +se copian, no sin gracia, las costumbres de la plebe madrilea; la +amistad con Pepa Fras y otras aristocrticas _manolas_ fueron +inicindola poco a poco y la introdujeron al cabo en pleno flamenquismo. +Fu entusiasta admiradora de los toros. Por milagro dejaba de asistir a +una corrida desde su palco, ataviada con la consabida mantilla blanca y +los consabidos claveles rojos. Y discuta las suertes, y fulminaba +censuras, y tributaba aplausos, y era tenida entre los aficionados por +acrrima y fervorosa _lagartijista._ El espectculo nacional, animado y +sangriento, estaba muy conforme con su naturaleza violenta, indmita. +Cuando vea a otras seoras taparse los ojos o hacer otros melindres +ante las peripecias de la corrida, rea sardnicamente, como si dudase +de la sinceridad de su espanto. + +Entre los varios adoradores y solicitantes que su mano tuvo, y que +entraban y caan de su gracia alternativa y rpidamente, lleg uno que +logr fijar algo ms su atencin. Llambase Toms Osorio. Era un joven +de veintiocho a treinta aos de edad, rico, exiguo y delicado de figura, +de rostro agraciado y genio vivo y resuelto. Supo hacerse valer ms que +los otros, o por clculo o por verdadera independencia de carcter. Al +entrar en amores con ella no se entreg por completo ni abdic su +voluntad. En cuantas reyertas de alguna importancia tuvieron durante +sus largas relaciones, pues no duraron menos de dos aos, mantuvo con +energa su dignidad. Era de temperamento bilioso, soberbio, +despreciativo como ella, confiado en su dinero, y posea un donaire +maligno que le daba prestigio entre las damas. Gracias a estas +cualidades, Clementina no se cans de l tan pronto como de los otros. +Al cabo de dos aos, sin embargo, cuando faltaban slo algunos das para +realizarse el matrimonio, rompieron de un modo sonado y hasta +escandaloso. Todo Madrid se enter. Los comentarios fueron infinitos. De +ellos resultaba que quien haba tomado la iniciativa para cortar las +relaciones haba sido el novio. Tales dichos, exactos o no, llegaron a +odos de Clementina e hirieron su orgullo tan vivamente, que le falt +poco para enfermar de ira. + +Pas un ao. Tuvo algn noviazgo de poca importancia. Osorio tambin +galante a otras jvenes. En ambos se conservaba vivo, no obstante, el +recuerdo de sus amores. A ella la agitaba un deseo punzante de venganza. +Mientras aquel hombre anduviese en sociedad tan contento como +aparentaba, se senta humillada. En l, a pesar de su disfraz de +indiferencia, arda el fuego del amor o por lo menos del deseo. +Clementina haba fascinado sus sentidos, haba penetrado en su carne: +por ms esfuerzos que haca no poda arrancarla de s. A todas horas +soaba con ella, la vea ante sus ojos cada vez ms incitante y +apetecible. Cuanto ms tiempo pasaba ms creca el fuego que le consuma +y ms esfuerzo y dolor le costaba adoptar un continente altivo e +indiferente al encontrarse con ella en cualquier sarao. Clementina, con +la sagacidad bastante comn en las mujeres, lleg al cabo a adivinar que +su antiguo novio segua adorndola en secreto y sinti un regocijo +maligno. Desde entonces no se visti, no se adorn ms que para l; para +aturdirle, para fascinarle, para hacerle beber la amarga copa de los +celos. + +De esta poca data la fama ruidosa que adquiri como mujer elegante. +Clementina en este punto era una gran artista. Saba vestirse de tal +modo que las telas, ni por sus vivos colores, ni por su riqueza, +atrajesen demasiado la vista en perjuicio de la figura. Comprendiendo +que el traje en la mujer no debe ser un uniforme sino adorno, un medio +de hacer resaltar las perfecciones con que la naturaleza la hubiese +dotado, no obedeca ciegamente a la moda. En cuanto sta atentase poco o +mucho a la exposicin de su belleza, la esquivaba con valor o la +modificaba. Rehua los colores chillones, la profusin de lazos, los +peinados complicados. Consideraba a su cuerpo como una estatua y la +vesta como tal. De aqu una cierta tendencia, que constantemente se +manifestaba en sus trajes, haca el ropaje, esto es, hacia la amplitud +de los pliegues, hacia la vestidura larga. Su figura gallarda, +majestuosa, ganaba mucho de esta manera. Algo la pronunci despus de +casada, pero no lleg a exagerarla, retenida por su buen gusto. Sola +vestirse de blanco. Con esto y con peinar sus cabellos del modo +sencillsimo que los tiene la Venus de Milo, semejaba al parecer en los +salones hermosa estatua que llegase de la Grecia. Una cosa haca muy +digna de censura en el terreno moral, aunque no lo sea en el del arte: +descotarse con exageracin. Una de las sumas bellezas que posea era el +pecho. Pareca amasado por las Gracias para trastornar a los dioses. No +haba en Madrid una garganta mejor modelada, ni un seno mejor puesto, +ms delicado, ms atractivo. El deseo vanidoso de mostrarlo, no +contenido por la vigilancia saludable de una madre, le hizo incurrir en +ms de una ocasin en las censuras de la sociedad. Porque la infeliz D. +Carmen, a ms de no hallarse muy al tanto de los usos sociales, era tan +dbil con los caprichos y fantasas de su hijastra, que los tomaba sin +inconveniente por actos razonables, por expresin de su gusto +indiscutible y su elegancia. Algn disgusto le proporcion tal vanidad. +En cierta ocasin, al presentarse en noche de baile en casa de Alcudia, +la marquesa le dijo al saludarla: + +--Muy linda, muy linda, Clementina. Est usted admirablemente +vestida.... Pero me parece que la han descotado mucho.... Venga usted +conmigo, ya arreglaremos eso. + +Y la llev a su tocador y con maternal solicitud le puso en el pecho +unos cfiros que ocultaron lo que en realidad no deba mostrarse. La +joven procur disimular su vergenza achacando la falta a la modista. No +obstante se sinti tan humillada por aquella leccin y por la sonrisa +compasiva que la acompa, que nunca ms pudo ver desde entonces a la +devota marquesa. + +Con este soplar incesante y adecuado, la llama de Osorio tomaba cada vez +ms incremento. Ya no era poderoso por ms tiempo a guardarla en el +pecho. Al cabo se confi a su hermana, que era amiga bastante ntima de +la joven. Rogla que tantease el terreno a ver si poda avanzar de nuevo +el pie sin peligro de precipitarse. Mariana di el recado. Clementina +escuchlo con mal refrenada alegra y le meti los dedos en la boca +hasta que la pnfila seora de Caldern desembuch lo que tena dentro y +pudo convencerse de que Toms arda en amores por ella. Cuando se +cercior bien, respondi con palabras ambiguas y riendo: "Lo pensara, +lo pensara.... Estaba muy agraviada por lo que se haba dicho de la +ruptura de sus relaciones.... Pero en fin, no le quitaba por completo +las esperanzas". + +Se puso a meditar con atencin sobre el medio de satisfacer las +exigencias de su amor propio herido, y al cabo de algunos das formul a +Mariana la siguiente proposicin: "Para que consintiese en dar su mano a +Toms, era indispensable que ste la pidiese de rodillas a sus padres +delante de los testigos que ella elegira a su gusto". A ninguna +espaola de pura raza se le hubiera ocurrido semejante extravagancia. +Precisa llevar en las venas sangre britnica para concebir un +refinamiento tan monstruoso de la soberbia. Cuando Osorio tuvo +conocimiento de la resolucin de su ex novia, se enfureci atrozmente; +declar con arrogancia que antes que pasar por tal humillacin le +haran cachos. No se volvi, pues, a hablar del asunto. Siguieron las +cosas como antes. Mas como a pesar de sus rabiosos esfuerzos el gusano +del apetito le roa cada vez con ms crueldad las entraas, el msero, +al cabo de dos meses, cay en gran abatimiento. Sintise desfallecer de +amor y de deseo. No tuvo fuerzas para alejarse de Madrid. Volvi a rogar +a su hermana que otra vez entablase las negociaciones. Clementina, que +estaba bien penetrada ya de que le tena en su poder, se mostr +inflexible. O pasar por aquellas singulares horcas caudinas, o nada. + +Y Osorio pas. Qu haba de hacer? Efectuse la extraa ceremonia una +tarde en casa de la novia. Al llegar a ella Osorio se encontr con unas +veinte personas del sexo femenino, que Clementina haba elegido entre +las conocidas ms envidiosas, las que ms haban murmurado con motivo de +su ruptura. Adopt la mejor actitud para semejante caso. Grave, solemne, +suelto de lengua y ademanes, dejando traslucir un poco de irona, como +si estuviese representando una comedia por satisfacer la fantasa de una +enferma. Dijo algunas palabras previamente acerca de la historia de sus +relaciones. Reconocise culpable. Elogi desmesuradamente a Clementina, +con tan poca medida, que en ocasiones pareca estar burlando. Se confes +indigno de aspirar a su mano. Por fin manifest que siendo ella tan +digna de ser adorada y tan grande la ventura de poseer su mano, no crea +hacer nada de ms pidindola de rodillas a sus padres. Al propio tiempo +dobl una. D. Carmen vino a levantarle riendo y le abraz con efusin. +Clementina tambin le di un apretn de manos, ms alegre al ver lo bien +y dignamente que sala del paso, que satisfecha en su orgullo. La verdad +es que en aquella ocasin sinti hacia l lo que nunca ms volvi a +sentir, una migaja de amor. Si hubo humillacin en semejante escena +result para ella, por la frescura y el aplomo desdeoso con que su +novio la llev a trmino. Pero no importa. La mujer goza ms viva y ms +ntimamente observando la superioridad del hombre que humillndole. +Clementina fu feliz aquella tarde. + +Pero si Osorio sali bien del paso, no le perdon jams la intencin de +humillarle; porque era tan orgulloso como ella. La pasin frentica que +le haba inspirado sofoc por algn tiempo todo otro sentimiento. Su +luna de miel fu tan pegajosa como breve. El choque entre aquellos dos +caracteres, de igual obstinacin y fiereza, era ineludible. Vino pronto +y vino con una serie de pequeos desabrimientos que hicieron desaparecer +en un instante del corazn de la joven los fugaces destellos de amor que +su marido le haba inspirado. En l dur ms tiempo la pasin. El +conocimiento que cada cual tena del otro los hizo prudentes, rehuyendo +un choque formidable que haba de ser funesto. Pero vino al fin. Se dijo +entre los murmuradores que Osorio, cansado de la indiferencia y los +desdenes de su esposa, en una hora fatal de ira y desesperacin la haba +ultrajado con su misma doncella y en el mismo tlamo nupcial. Despus +de esta escena, que no sabemos si se realiz con los pormenores +horrendos que algunos contaban, qued roto el matrimonio para siempre. +Osorio, sin derecho ya para intervenir en la conducta de su mujer, se +vi obligado a ser mero espectador de ella. Entregse Clementina sin +reserva, sin disimulo, puede decirse tambin que sin pudor, a todos los +galanteos que se le ofrecieron. El, por su parte, para contrarrestar el +ridculo, que a causa de ellos pudiera tocarle, dise con ms descaro +an a la disipacin. Extrajo mujeres de las ltimas clases sociales y +las convirti en seoras, rodendolas de un lujo deslumbrador. La +Felipa, la Socorro y la Nati, cortesanas famosas en la capital, que +fueron queridas de muchos personajes, ministros, banqueros y grandes de +Espaa, lo haban sido antes de l. El fu quien, por medio de sus +celestinas, las haba sacado de la calle de la Paloma, del barrio de +Triana en Sevilla o del Perchel, de Mlaga, y haba gozado de sus +primicias. + +Dentro de casa, marido y mujer se hablaban muy poco, lo indispensable +solamente. Para evitar la molestia que les producira sentarse solos a +la mesa tenan siempre algn convidado. Fuera se trataban con expansiva +y natural confianza. Alguna vez Osorio iba a buscar a su esposa a ltima +hora a la reunin o teatro donde se hallase. Pero esto era valor +entendido en el mundo. Todos saban a qu atenerse respecto a sus +relaciones. Ordinariamente, Clementina sala del brazo de su amante. +Charlaban largo rato en el _foyer_, a presencia de todos, esperando el +coche. Entraba al fin en ste. Antes de partir todava cambiaban en tono +confidencial buena copia de frases entreveradas, de alegres carcajadas. +La moral, la moral elegante quedaba a salvo con que el amante no entrase +en el mismo coche, aunque fuesen pocos minutos despus a juntarse en el +dulce retiro de un gabinete particular. + +Cuando Clementina lleg a su casa eran las seis y media. Silb el +cochero. Sali de su pabelloncito el portero a abrir la puerta de la +verja y luego la del coche. El mismo se encarg de pagar al cochero. La +dama, sin decir una palabra, entr en el jardn, que era exiguo pero +lindo y bien cuidado. Subi la escalera de mrmol, debajo de una gran +marquesina que ocupaba ms de la mitad de la fachada del _htel_. No era +ste muy grande, pero s fabricado con lujo y arte, de piedra blanca de +Novelda y ladrillo fino. Osorio lo haba hecho construir haca solamente +cuatro o cinco aos. Como los planos fueron largamente meditados y +discutidos, ofreca una adecuada distribucin, que lo haca ms cmodo +tal vez que el de su suegro, con ser este tres o cuatro veces mayor. + +Hall a un criado en el recibimiento. + +--Estefana dnde anda? + +--Hace ya un buen rato que ha llegado, seora. + +Atraves un magnfico vestbulo iluminado por dos grandes lmparas con +bombas esmeriladas sostenidas por sendas estatuas de bronce, sigui por +el corredor y tom la escalera que conduca al principal sin tropezarse +con nadie. Cerca ya del saln que daba ingreso a su _boudoir_, hall a +Fernando, un criadito de catorce aos vestido con librea muy cuca y +adecuada a sus aos. + +--Estefana? + +--Debe de estar en la cocina. + +--Que suba inmediatamente. + +Entr en el _boudoir_, y yendo al espejo de cuerpo entero sostenido por +dos pies derechos de madera dorada, se despoj del sombrero. Era el +gabinete una pieza reducida, vestida toda ella de raso azul con cenefas +de cartn-piedra imitando una guirnalda de flores. Sobre la chimenea, +vestida tambin de raso, haba dos magnficos candelabros y un reloj, +obra de nuestros plateros del siglo pasado. Los enseres de la chimenea +eran igualmente de plata. La alfombra blanca con cenefa azul. En medio +un confidente forrado de tis de oro. Butacas, sillas doradas. En el +suelo dos grandes almohadones de pluma. En un rincn el espejo; en otro +un escritorio de madera taraceada estilo Pompadour; en los otros dos +unas columnas forradas de terciopelo azul sosteniendo dos quinqus que +esclarecan ahora la estancia. Comunicaba esta pieza por un lado con el +tocador de la seora y ste con su dormitorio; por el otro con un +saloncito donde sola recibir a sus amigos los martes por la tarde o +jugar al tresillo de noche con los ntimos. En el _boudoir_ slo +entraban algunas pocas amigas de confianza que iban a visitarla en horas +no sealadas. Aqu era donde celebraba esos coloquios secretos, tan +sabrosos para las mujeres, donde su pensamiento se vaca por entero, +pasando de lo ms escondido y profundo a las frivolidades del da, los +pormenores del traje y de la moda. + +Pocos segundos despus de quitarse el sombrero apareci Estefana. Era +una jovencita plida con hermosos ojos negros. Vesta, dentro de su +condicin, con elegancia y primor. Por encima del traje traa un +delantal color gris orlado de puntilla blanca. + +--Ya podas aguardarme, chiquilla! Dnde estabas metida?--dijo con +tono de mal humor y distrado a la vez la seora. + +--Estaba en la cocina.... Haba ido a darle unas puntadas a la falda de +Teresa, que se le ha roto en un clavo--repuso con afectada humildad la +doncella. + +Clementina guard silencio, absorta sin duda en sus pensamientos. +Colocada frente al espejo se dej despojar del abrigo, contemplndose al +propio tiempo con esa curiosidad eterna que las mujeres hermosas sienten +por s mismas. + +--Has estado en casa de Escolar?--pregunt al cabo distradamente. + +--S, seora. + +--Qu ha dicho? + +--Que no tiene ahora una seda tan doble en ese color, pero que si la +seora quiere enviar por ella. + +--Puf! Para ese viaje no necesitamos alforjas.... Y en _La +Perfeccin_? + +--S, seora. Que el sbado enviarn los gorros. + +--Has preguntado cmo segua el padre Miguel? + +--No he tenido tiempo.... Est tan lejos!... + +--Cmo lejos? Pues no has ido en coche? + +--No, seora.... Juanito me ha dicho que la yegua estaba desherrada.... + +--Por qu no te ha puesto uno de los caballos normandos? + +--No s.... Siempre encuentra alguna disculpa cuando la seora me manda +salir en coche. + +--Tal me parece.... Descuida, hija: ya arreglar yo eso. Bueno est el +seor Juanito, con sus nfulas de indispensable! + +Al echar una mirada a su doncella reflejada en el espejo, crey observar +algo extrao en sus ojos. Se volvi para mejor verlo. En efecto, +Estefana los tena enrojecidos. + +--T has llorado, chica! + +--Yo?... No, seora, no. + +La manera de negarlo era hipcrita. La seora no tuvo necesidad de +insistir mucho para que se lo confesase y aun la causa de su llanto. + +--El jefe, seora--comenz a gimotear--, el jefe, que las ha tomado de +poco tiempo a esta parte conmigo.... En cuando digo cualquier cosa, +suelta la carcajada o dice una porquera.... Y los dems claro, los +dems, como me tienen ojeriza porque la seora me quiere, y por adular +al jefe, se ren tambin.... Porque le he dicho hoy que se lo dira a la +seora, me ha llenado de insolencias y me ha echado de la cocina. + +--Echado! Y quin es l para echarte?--exclam con mpetu el ama.--V +a llamarle. Es menester que yo caliente las orejas, lo mismo a ese necio +que a Juanito. Si nos descuidamos van a mandar en esta casa los criados +ms que los amos! + +--Seora ... yo no me atrevo. Quiere que le enve recado por Fernando? + +--Haz lo que quieras, pero llmale. + +Se haba irritado vivamente al escuchar los sollozos de su doncella. +Estefana era su predilecta, a quien distingua entre todos los criados +y confiaba gran parte de sus secretos. Como todos los dspotas presentes +y pasados, estaba dominada sin darse cuenta de ello. El carcter +zalamero y adulador de la doncellita haba ganado su corazn de tal +manera, que con l, sin saberlo ella misma, le haba entregado la +voluntad. Estefana era de hecho quien mandaba en la casa, pues que +mandaba en la seora. El criado que no entraba en su gracia, poda +prepararse a salir en plazo ms o menos corto. Y suceda lo que puede +darse como regla segura en tales casos, que la preferida y amada de la +seora era profundamente antiptica a la servidumbre. No acaece esto +solamente por esa pasin vergonzosa que en mayor o menor grado reside en +todos los seres humanos, la envidia, sino tambin porque es condicin +precisa del hipcrita y adulador con el grande, ser al propio tiempo +altanero y malvolo con el pequeo. + +Llamado por Fernando, a quien Estefana di el encargo, no tard en +presentarse en la puerta del gabinete el cocinero, con los atavos del +oficio, esto es, con mandil y gorra blanca; todo blanqusimo. Era un +mocetn de treinta aos, de rostro fresco y no desgraciado, con largas +patillas negras. En el ceo que contraa su frente, en la preocupacin +que se observaba en sus ojos, comprendase que ya saba a qu vena +llamado. Clementina se haba sentado en el confidente. Estefana se +haba retirado a un rincn y puso los ojos en el suelo al entrar el +jefe. + +--Vamos a ver, Cayetano; acabo de saber que despus de tratar con muy +poca consideracin a esta chica, la ha echado usted de la cocina. Le +llamo para decirle que ni yo consiento que ningn criado trate mal a +otro, ni usted est facultado para echar a nadie dentro de mi casa. + +--Seora ... yo no la he tratadu mal.... Es ella, la que nus trata mal a +todus ... pincha aqu, pincha all, sin dejarnus en paz--tartamude el +cocinero con marcado acento gallego. + +--Bueno, pues si pincha aqu y pincha all, ningunu de ustedes est +facultadu para desvergonzarse con ella.... Se me dice a m y +concludo--, replic vivamente la seora imitando el acento del jefe. + +--Es que.... + +--Es que, nada. Ya sabe usted lo que le he dicho. Hemos +concludo--manifest el ama con gesto imperioso. + +El cocinero, con la cara encendida y todo el cuerpo tembloroso, +permaneci unos segundos inmvil. Despus, antes de retirarse, dirigi +una larga mirada iracunda a la doncellita, que segua con los ojos en el +suelo con expresin hipcrita donde se trasluca el triunfo del amor +propio. + +--Chismosa!--le vomit al rostro ms que le dijo. + +La seora se alz de su asiento, y rebosando de clera por tal falta de +respeto, le dijo: + +--Y cmo se atreve usted a insultarla en mi presencia? Mrchese usted +pronto.... Qutese de mi vista! + +--Seora, lo que le digu es que ella tiene la culpa.... + +--Pues si tiene la culpa, mejor.... Vyase usted. + +--Todus nus iremus de la casa, seora, porque a esa mentecata no hay +quien la sufra. + +--Usted, por lo pronto, como si ya se hubiese ido. Puede usted buscar +otro sitio donde servir, que yo no tolero que ningn criado se me quiera +imponer. + +El cocinero quedse otra vez inmvil y estupefacto ante aquella brusca +despedida; pero reponindose en seguida gir sobre los talones, diciendo +con dignidad: + +--Est bien, seora; lo buscar. + +Clementina sigui murmurando despus de haberse ido: + +--Pero qu atrevido es este gallegazo! Habr mastuerzo? No creo que a +nadie ms que a m le toquen semejantes criados.... + +Apacigundose de pronto por virtud de otra idea que le acudi, dijo: + +--Anda, ven a vestirme, que ya es tarde. + +Entr en su tocador seguida de Estefana. Contra lo que deba +presumirse, sta tena el semblante grave y nublado. Comenz a +despojarse rpidamente de su traje de calle para ponerse el de media +ceremonia con que coma y reciba a sus ntimos por la noche, ms claro +siempre, con un pequeo descote y los brazos cubiertos. La doncella, a +una indicacin suya, sac un traje color fresa exprimida del gran +armario de espejo que ocupaba enteramente uno de los lienzos de la +pared. Antes de ponrselo le arregl el pelo y le quit las botinas +bronceadas, sustituyndolas con el zapato adecuado. No haba abierto su +boca la plida doncellita hasta entonces, reflejando en el rostro cada +vez ms tristeza y preocupacin. Al fin, hallndose arrodillada a los +pies de su ama, levant los ojos para decirla tmidamente: + +--Seora, voy a rogarle una cosa ... que no despida a Cayetano. + +Clementina la mir con sorpresa: + +--Esas tenemos?... Conque despus que has sido t la que.... + +--Es que, seora--articul Estefana ponindose todo lo colorada que +permita su tez--, si ahora le despide, me van los dems a tomar +ojeriza. + +--Y a ti qu te importa? + +La doncella insisti con muchas veras y cada vez con palabras ms +suplicantes y persuasivas. La seora neg poco tiempo. Como el asunto +era de poca monta y observaba no sin sorpresa el inters y aun ansiedad +que su predilecta tena en que el cocinero quedase, no tard en +concederlo, ordenndole que ella arreglase el asunto. Con esto el +semblante de la chica se anim al instante, se puso como unas pascuas y +comenz a maniobrar en torno de su ama con extraordinaria presteza. + +Dos golpecitos dados en la puerta las sorprendi a ambas. + +--Quin es?--pregunt la seora. + +--Te ests vistiendo, Clementina?--se oy de fuera. + +Era la voz de su marido. La sorpresa de la dama no disminuy por esto. +Osorio suba rarsima vez a su cuarto estando ella sola. + +--S; me estoy vistiendo. Hay gente abajo? + +--Los de siempre: Lola, Pascuala y Bonifacio.... Es que tengo que hablar +contigo. Te espero aqu en el saln. + +--Bien; all voy. + +Desde entonces hasta que termin de arreglarse, Clementina guard +silencio obstinado, expresando en el rostro una preocupacin sombra que +no pas inadvertida para su doncella. En sus dedos, al dar los ltimos +toques a los pliegues de la falda, haba un ligero temblor, como el de +las nias que por primera vez se visten para ir a un baile. + +Osorio la esperaba, en efecto, en el saloncito de arriba contiguo a su +_boudoir_. Estaba sentado negligentemente en una butaca; pero al ver a +su esposa se levant, dejando caer previamente en la escupidera la punta +del cigarro que fumaba. Clementina observ que estaba algo ms plido +que de costumbre. Era el mismo hombrecillo de facciones correctas y mal +color que cuando se cas; pero en los ltimos doce aos se haba gastado +bastante su naturaleza. Muchas arrugas en la cara; el cabello gris y la +barba tambin; los ojos menos vivos. + +Fu a cerrar la puerta que su mujer dej abierta, y acercndose a sta +le dijo con afectada naturalidad: + +--El cajero me ha entregado hoy un recibo tuyo de quince mil pesetas.... +Aqu est. + +Sac la cartera y de ella un papelito satinado y oloroso, que present a +su esposa. Esta lo mir un instante con semblante grave, sombro, sin +pestaear, y guard silencio. + +--Hace quince das me entreg otro de nueve mil.... Aqu est. + +La misma operacin, y el mismo silencio. + +--El mes pasado me present tres; uno de siete mil, otro de once mil y +otro de cuatro mil.... Aqu los tengo tambin. + +Osorio agit el puado de papeles un instante delante de los ojos de la +dama. Viendo que sta no despegaba los labios, pregunt: + +--Ests conforme? + +--Con qu?--dijo secamente. + +--Con que son exactas estas partidas. + +--Lo sern si estn firmados los recibos por m. Tengo poca memoria, +sobre todo en cuestiones de dinero. + +--Es una gran felicidad--repuso sonriendo irnicamente Osorio, mientras +volva a guardar en la cartera los papeles--. Yo tambin he intentado +muchas veces prescindir de ella. Desgraciadamente, el cajero se encarga +siempre de refrescrsela a uno.... Bueno!--aadi, viendo que su mujer +no replicaba--. Pues no he subido a otra cosa ms que a hacerte una +pregunta, y es la siguiente: Crees que las cosas pueden seguir de este +modo? + +--No entiendo. + +--Me explicar: crees que puedes seguir tomando de la caja cada pocos +das cantidades tan crecidas como stas? + +Clementina, que estaba plida cuando entr, se haba puesto fuertemente +encarnada. + +--Mejor lo sabrs t. + +--Por qu mejor?... T debes de saber adnde llega tu fortuna. + +--Bien, pues no lo s--replic refrenando con trabajo su despecho. + +--Nada ms claro. Los seiscientos mil duros que tu padre me ha entregado +al casarme, como estn en fincas producen, segn puedes enterarte de los +libros, unos veintids mil duros. El gasto de la casa, sin contar con +el mo particular, suma bien tres veces esa cantidad.... Saca ahora, si +quieres, la consecuencia. + +--Si te pesa que se gaste de tu dinero, puedes vender las casas--dijo +Clementina con desdeosa sequedad, volviendo a ponerse plida. + +--Es que si se vendiesen, maana sera yo responsable con mi dinero de +su importe. No sabes eso? + +--Firmar cualquier papel diciendo que no se te haga cargo de nada. + +--No basta, querida, no basta. La ley no me exime nunca de responder de +la dote mientras tenga dinero.... Adems, si t te lo gastases +_alegremente_ (recalc esta palabra), el negocio sera para ti muy +bueno, pero para m deplorable, porque siempre me quedaba en la +obligacin de ... subvenir a tus necesidades. + +--De mantenerme, verdad?--dijo ella con irona amarga. + +--Quera evitar esa palabra ... pero, en efecto, es la ms exacta. + +Hablaba Osorio en un tonillo impertinente y protector que estaba +desgarrando por varios sitios la soberbia de su esposa. Desde las +feroces reyertas que haban producido su separacin debajo del mismo +techo, no haban tenido una entrevista de tal especie como la presente. +Cuando por la convivencia se originaba algn rozamiento, resolvanlo por +una breve y seca explicacin de pasada, en que ambos, sin deponer el +orgullo, usaban de prudencia por temor del escndalo. Pero ahora el +asunto tocaba en lo ms vivo a Osorio. Para un banquero, por esplndido +que sea, lo ms vivo es el dinero. Adems su amor propio, aunque otra +cosa aparentase, haba sufrido mucho en los ltimos aos. No basta +fingir indiferencia y desdn ante los extravos de una esposa; no basta +pagarle en igual moneda pasendole por delante de los ojos las queridas, +hacer gala de ellas ante el pblico. Las armas sern iguales, pero las +heridas que la mujer causa son ms profundas y ms graves que las del +hombre. El malestar que la conducta libre de su esposa le causaba no +disminua con el tiempo. El abismo que los separaba era cada vez ms +profundo. Por eso, la airada venganza coga esta ocasin por los pelos. + +Clementina le mir un instante. Luego, encogindose de hombros y +haciendo con los labios una leve mueca de desdn, di la vuelta y se +dispuso a salir de la estancia. Osorio avanz unos pasos colocndose +entre ella y la puerta. + +--Antes de irte quiero que sepas que el cajero tiene orden de no pagar +ningn recibo que no vaya visado por m. + +--Enterada. + +--Para tus gastos tendrs una cantidad fija, que ya determinaremos cul +ha de ser. No quiero ms sorpresas en la caja. + +Clementina, que iba a salir por la puerta de la antesala, retrocedi +para hacerlo por la de su _boudoir_. Antes de desaparecer, teniendo el +portier levantado con una mano y encarndose con su marido, le dijo con +reconcentrada ira: + +--Al fin resultas un puerco como tu cuado; slo que ste no las echa +como t de generoso. + +Dej caer el portier y di un gran portazo. + +Osorio hizo un movimiento para arrojarse detrs de ella; pero +reponindose instantneamente grit ms que dijo para que le oyese bien: + +--Es claro! soy un puerco porque no quiero mantener seoritos +hambrientos. Que los mantengan las viejas que los utilizan! + +Despus de proferida esta ferocidad qued satisfecho al parecer, porque +en sus labios se dibuj una sonrisa de triunfo y sarcasmo. + +Cinco minutos despus ambos esposos estaban en el comedor riendo y +bromeando con los tres o cuatro convidados que tenan. + + + + +IV + +#Cmo alentaba a la virtud el seor duque de Requena.# + + +A ver, a ver, explica eso. + +--Seor duque, el negocio es clarsimo. Hoy he hablado con Regnault. La +mina puede producir, cambiando los hornos, construyendo algunas vas y +estableciendo maquinaria a propsito, una mitad ms de lo que +actualmente rinde. Puede llegar a producir sesenta mil frascos de +azogue. El dinero necesario para lograr esto no pasa de ciento a ciento +cincuenta mil duros. + +--Me parece mucho. + +--Mucho, para un resultado como ese? + +--No; me parecen muchos frascos. + +--Pues a m no me cabe duda de que es verdad lo que dice Regnault. Es un +ingeniero inteligente y prctico. Seis aos ha estado explotando las de +California. Adems, el ingeniero ingls que ha ido con l asegura lo +mismo. + +Los que as hablaban eran el duque de Requena y su secretario, primer +dependiente o como quiera llamarse, pues en la casa no haba apelativo +designado para l. Llambasele simplemente Llera. Era un mozo asturiano, +alto, huesudo, de rostro plido y anguloso, brazos y piernas +largusimos, grandes manos y pies, brusco y desgarbado de ademanes y con +unos ojos grandes de mirar franco y sincero donde brillaba la voluntad y +la inteligencia. Era un trabajador infatigable, asombroso. No se saba a +qu horas coma ni dorma. Cuando llegaba a las ocho de la maana al +escritorio, ya traa hecha la tarea de cualquier hombre en todo el da. +A las doce de la noche an se le poda ver muchas veces con la pluma en +la mano en su despacho. Con ese don especial para conocer a los hombres, +que poseen todos los que han de lograr xito feliz en el mundo, Salabert +penetr, al poco tiempo de tenerle por nfimo escribiente, el carcter +y la inteligencia de Llera. Y sin darle gran consideracin en +apariencia, porque esto no entraba jams en su proceder, se la di de +hecho acumulando sobre l los trabajos de ms importancia. En poco +tiempo lleg a ser el hombre de confianza del clebre especulador, el +alma de la casa. Su laboriosidad humillaba a todos los dems empleados y +de ella se serva Salabert para cargarlos de trabajo en horas +excepcionales. Llera, a un mismo tiempo, era su secretario, su mayordomo +general, el primer oficial de su oficina, el inspector de las obras que +tena en construccin y el agente de casi todos sus negocios. Por llevar +a cabo este trabajo inconcebible, superior a las fuerzas de cuatro +hombres medianamente laboriosos, le daba seis mil pesetas al ao. El +dependiente se crea bien retribuido, considerbase feliz pensando que +haca seis aos nada ms, ganaba mil quinientas. Todos los das, antes +de dar su paseo matinal y emprender sus visitas de negocios, daba el +duque una vuelta por el despacho de Llera, se enteraba de los asuntos y +conversaba con l un rato largo o corto segn las circunstancias. + +El duque tena las oficinas en los altos de su palacio del paseo de +Luchana, soberbio edificio levantado en medio de un jardn que, por lo +amplio, mereca el nombre de parque. En el verano, los rboles, tupidos +de follaje, apenas dejaban ver la blanca crestera de la azotea. En el +invierno, las muchas conferas y arbustos de hoja permanente que all +crecan, le daban todava aspecto muy grato. Era el centro de reunin de +todos los pjaros del distrito del Hospicio. Tena acceso por una gran +escalinata de mrmol. Adems del piso bajo donde se hallaban los salones +de recibir y el comedor posea otros dos. Parte del ltimo era lo que +ocupaban las oficinas, que no eran muy considerables. A Salabert le +bastaba para la direccin de sus negocios con una docena de empleados +expertos. El lujo desplegado en la casa era sorprendente: el mobiliario +vala no pocos millones. Chocaba con la avaricia, que todo el mundo +atribua a su dueo. Esta y otras contradicciones parecidas se irn +resolviendo segn vayamos penetrando en su carcter, uno de los ms +curiosos y ms dignos de fijar la atencin del lector. Las cocinas +estaban en los stanos, que eran espaciosos y bien dispuestos. El +comedor, que ocupaba la parte trasera del piso bajo, tena por +complemento un invernadero de excepcionales dimensiones, donde crecan +gran nmero de arbustos y flores exticas y donde el agua que manaba +profusamente formaba estanquecillos y cascadas muy gratos de ver; todo +imitando, en lo posible, a la naturaleza. Las cuadras estaban en +edificio aparte al extremo del jardn, lo mismo que la habitacin de +algunos criados, no todos. + +El duque, repantigado en el nico silln que haba en el despacho de +Llera, mientras ste se mantena frente a l de pie dando vueltas en la +mano a unas grandes tijeras de cortar papel, pase tres o cuatro veces +de un ngulo a otro de la boca el negro y mojado cigarro, sin contestar +a las ltimas palabras de su secretario. Al fin gru ms que dijo: + +--Hum! El ministro est cada da ms terco. + +--Qu importa! No sabe usted el secreto de hacerle ceder?... +Telegrafe usted a Liverpool y antes de quince das el frasco de azogue +baja desde sesenta a cuarenta duros. + +El duque de Requena haba formado por iniciativa y consejo de Llera, +haca cuatro aos, una sociedad o sindicato de azogues con el objeto de +acaparar todo el mercurio que saliese al mercado. Gracias a ello, este +producto haba subido extraordinariamente. La sociedad se encontraba con +un depsito inmenso en Liverpool. El plan de Llera era lanzarlo al +mercado en un momento dado, produciendo una baja enorme que asustase al +Gobierno. Esto, realizado en la poca misma del pago del emprstito de +cien millones de pesetas que el Gobierno haba hecho haca diez aos a +una casa extranjera, le empujara a pensar en la venta de la mina de +Riosa. Si por otra parte se ayudaba a la empresa sacrificando algunos +millones, subvencionando peridicos y personajes, poda darse por seguro +el xito. Este plan, formado por Llera y madurado por el duque, vena +desenvolvindose con regularidad y tocaba a su trmino. + +--All veremos--manifest el opulento banquero quedndose unos instantes +pensativo--. Cuando salga a subasta--dijo al cabo--, ser necesario +formar otra sociedad. La de azogues no nos sirve para el caso. + +--Claro que se formar! + +--El caso es que yo no quiero comprometer en este negocio ms de ocho +millones de pesetas. + +--Eso ya es otra cosa--manifest Llera ponindose serio--. Apoderarse de +un negocio de esa entidad con tan poco dinero me parece imposible. La +gerencia ir a parar a otras manos y entonces queda reducido a un tanto +por ciento mayor o menor.... es decir, a nada! + +--Verdad, verdad--mascull Salabert quedndose otra vez profundamente +pensativo. Llera tambin permaneci silencioso y meditabundo. + +--Ya le he indicado a usted el nico medio que hay para conseguir la +direccin.... + +Este medio consista en tomar una cantidad bastante crecida de acciones +en la mina al ser comprada por la sociedad; seguir comprando todas las +que se pudiesen; luego comenzar a venderlas ms baratas, hasta llegar a +producir el pnico en los accionistas. Comprar y vender perdiendo +durante algn tiempo ste era el medio que propona Llera para conseguir +la baja de las acciones y poder adquirir con mucho menos dinero la mitad +ms una y apoderarse por completo del negocio. Salabert no lo vea tan +claro como su secretario. Era la suya una inteligencia perspicaz, +minuciosa, penetrante; pero le faltaba grandeza e iniciativa en los +negocios, aunque otra cosa pensasen los que le vean acometer empresas +de excepcional importancia. El pensamiento primordial, la que pudiramos +llamar idea madre de un negocio, casi nunca naca en su cerebro; le +vena de afuera. Pero en l germinaba y se desarrollaba quiz como en +ningn otro de Espaa. Poco a poco lo iba analizando, disecando mejor, +penetraba hasta las ltimas fibras, lo contemplaba en sus mltiples +aspectos, y una vez convencido de que le reportara ventajas, se lanzaba +sobre l con rara y sorprendente audacia. Esto era lo que acerca de sus +dotes de especulador haba producido el engao del pblco. Estaba bien +convencido de que una vez resuelto a acometer la empresa, cualquier +vacilacin resultaba perjudicial. Tal audacia no proceda, pues, +directamente de su temperamento, sino de la reflexin. Era una muestra +de su astucia incomparable. + +Por lo dems, su fondo era tmido. Este defecto, en vez de corregirse +con la felicidad casi nunca interrumpida de sus xitos, se aumentaba +cada da. La avaricia es medrosa y suspicaz. Salabert era cada vez ms +avaro. Adems, con los aos, el pesimismo va penetrando en el espritu +del hombre. Acostumbrado a grandes resultados en sus especulaciones, +nuestro banquero juzgaba deplorable el negocio en que no perciba +pinges ganancias. Si por acaso no obtena ninguna o haba leve prdida, +crea el caso digno de ser lamentado largamente. As que, sin el +concurso de Llera, sin su carcter osado y su imaginacin fecunda en +invenciones, el duque de Requena hara ya tiempo que no se aventurara +en un negocio de mediana importancia. En cambio, lo que haba perdido de +inventiva y audacia habalo reemplazado por un tacto y habilidad +verdaderamente pasmosos, un conocimiento de los hombres que slo la edad +y una atencin constante pueden lograr. En tal sentido puede decirse que +Llera y l se completaban a maravilla. Esta sagacidad y este +conocimiento del corazn humano llegaban en Salabert a pecar de +excesivos; esto es, se pasaba de listo en ocasiones. En su trato con los +hombres, mirndoles siempre del lado de los intereses materiales, haba +llegado a formarse tan triste idea de ellos, que resultaba monstruosa y +le expuso a serios percances. Quiz lo que vea en los otros no era ms +que el reflejo de su propia imagen como nos sucede a todos los humanos. +Para l no haba hombre ni mujer incorruptibles. Un poco ms caras o un +poco ms baratas las conciencias, todas estaban a la venta. En los +ltimos aos el soborno lleg a ser en l una mana. Si tropezaba con +personas que no se dejaban comprar, nunca imaginaba que lo hacan de +buena fe, sino porque se estimaban en mayor precio del que ofreca. Era +una de las tareas ms pesadas de Llera arrancarle de la cabeza los +proyectos de soborno cuando recaan en hombres que sin duda haban de +rechazarlos con indignacin. Si tena un pleito, lo primero que pensaba +era cunto dinero iban a costarle los magistrados que haban de +fallarlo. Si estaba interesado en un expediente gubernativo, separaba +_in mente_ la cantidad que deba destinar al ministro o al subsecretario +o a los consejeros de Estado. Desgraciadamente este lpiz negro que +tena siempre en la mano para tiznar el rostro de la humanidad, se +empleaba con resultado positivo en bastantes ocasiones. + +El duque de Requena ni tena sentido moral ni nunca lo haba conocido. +Su vida de granuja annimo en Valencia, estaba sealada por una serie de +travesuras y maas chistosas, por una fecundidad tan grande en trazas +para sacar al prjimo su dinero, que lo hicieron digno mulo del +_Lazarillo de Tormes, El pcaro Guzmn de Alfarache_ y otros hroes +famosos de la novela espaola. Por cierto que antes de ir adelante +conviene expresar que un grupo de socios del Ateneo haba puesto a +Salabert el sobrenombre de _El pcaro Guzmn_ con que le conocan. Pero +este apodo no sali del crculo de amigos. Mejor xito tuvo una frase +del presidente del Consejo de Ministros explicando las iniciales del +duque. Deca que a estas iniciales A.S. deba ponrseles signo de +admiracin para que dijeran: _A Ese!_ + +Contbase con visos de verosimilitud que en Cuba, adonde haba ido a +buscar fortuna, compr un tabernucho en los arrabales de la Habana, con +todo su mobiliario, incluyendo en l una negra destinada a su servicio. +Esta negra, durante los aos que tuvo aquel comercio, fu su criada, su +ama de gobierno, su dependiente y su concubina. De ella tuvo varios +hijos. Cuando hubo ahorrado algunos miles de duros para restituirse a +Espaa, liquid sus cuentas vendiendo la taberna, el mobiliario, la +negra.... y los hijos! + +Luego comenzaron los equipos para la tropa, los negocios de tabacos, la +subasta de carreteras, cedindolas unas veces con primas, otras +construyndolas sin las condiciones exigidas por el contrato, los +emprstitos al Gobierno, etc., etc. En todos ellos despleg nuestro +negociante su rara sagacidad, su talento positivo y un "rgano de la +adquisividad" tan poderoso, que con razn le hicieron clebre entre los +personajes de la banca. + +No era antiptico su trato. Al revs de casi todos los que aspiran a las +riquezas o al poder, ni era fino en los modales ni meloso en las +palabras. Era ms bien brusco que corts; pero saba admirablemente +distinguir de personas y se suavizaba cuando haca falta. Esta misma +tosquedad nativa servale para disfrazar lo astuto y sutil de su +pensamiento. Pareca que aquel exterior burdo, rstico, aquellos modales +exageradamente libres y campechanos no podan menos de guardar un +corazn franco y leal. Era (por fuera nada ms) el tipo acabado del +castellano viejo, honradote, sincero e impertinente. Hablaba poco o +mucho segn le convena, se expresaba con dificultad real o fingida (que +esto nunca lleg a averiguarse), tena de vez en cuando salidas +chistosas, aunque siempre tocadas de grosera, y sola decir en la cara +algunas cosas desagradables que le hacan temible en los salones. La +preponderancia adquirida por sus riquezas haba hecho crecer este ltimo +defecto. A la mayor parte de las personas, aun a las damas, sola +hablarles con una franqueza rayana en el cinismo y la desvergenza; +signos del desprecio que en realidad le inspiraban. No obstante, cuando +tropezaba con un personaje poltico de los que a l le convena tener +propicios, esta franqueza tomaba otro giro muy distinto y se +transformaba en adulacin y casi casi en servilismo. Mas esta farsa, +aunque admirablemente desempeada, no engaaba a nadie. El duque de +Requena era tenido por un zorro de marca. Por milagro crea ya alguno en +sus palabras ni se dejaba cautivar por aquel aspecto rudo y bonachn. +Los que le hablaban estaban siempre en guardia, aunque fingiendo +confianza y alegra. Como sucede a todos los que han conseguido +elevarse, los defectos que universalmente se le reconocan, mejor dicho, +la mala fama que tena, no era obstculo para que se le respetase, para +que todos le hablasen con el sombrero en la mano y la sonrisa en los +labios, aunque nunca hubiesen de necesitar de l. Los hombres muchas +veces se humillan por el solo placer de humillarse. Salabert conoca +esta innata tendencia que tiene la espina dorsal del hombre a doblarse y +abusaba de ella. Muchos que vivan con independencia, no slo le +toleraban impertinencias que les hubieran parecido intolerables en algn +amigo de la infancia, sino que apetecan y buscaban su trato. + +--Veremos, veremos--repiti de nuevo cuando Llera le record el medio de +apoderarse de la gerencia--. T eres muy fantstico; tienes la cabeza +demasiado caliente. No sirves para los negocios. A ver si nos pasa aqu +lo que con las alhndigas. + +Por consejo de Llera, el negociante haba construdo alhndigas en +algunas capitales de Espaa, las cuales no haban tenido el xito que +esperaban. Como despus de todo el negocio no era de gran entidad, las +prdidas tampoco fueron cuantiosas. A pesar de eso, el duque, que las +haba llorado como si lo fuesen y no haba escaseado a su secretario +frases groseras e insultantes, le recordaba a cada instante el asunto. +Servale de arma para despreciar sus planes, aunque despus los +utilizase lindamente y a ellos debiese un aumento considerable de su +hacienda. Tenale de esta suerte sumiso, ignorante de su valer y presto +a cualquier trabajo por enojoso que fuera. + +Un poco avergonzado por el recuerdo, Llera insisti en afirmar que el +negocio de ahora era de xito infalible si se le conduca por los +caminos que l sealaba. Salabert cort bruscamente la discusin pasando +a otros asuntos. Informse rpidamente de los del da. La prdida de una +fianza que haba hecho por un pariente de Valencia, le puso fuera de s, +buf y pate como un toro cuando le clavan las banderillas, se llam +animal cien veces y tuvo la desfachatez de decir, en presencia de Llera, +que su bondadoso corazn concluira por arruinarle. La prdida, en +total, representaba unas veintids mil pesetas. Las fianzas que el duque +haca por sus ms ntimos amigos o parientes eran del tenor siguiente: +Las haca generalmente en papel, exiga al afianzado un seis por ciento +del capital depositado, y se encargaba adems de cortar y cobrar los +cupones. De suerte que el capital, en vez de redituarle lo que a todos +los tenedores de valores del Estado, le produca un seis por ciento +ms. As eran los negocios que el duque haca, no tanto por inters como +por impulso irresistible de su corazn. + +Sali furioso del despacho de su secretario, fuese a la caja y +aprendiendo all que iban a mandar a cobrar al Banco nueve mil duros de +cuenta corriente, l mismo recogi el _taln_ despus de firmarlo. Deba +pasar por all a celebrar una Junta como consejero, y de paso ningn +trabajo le costaba hacerlo efectivo. Sali a pie como era su costumbre +por las maanas. En las hermosas conferas que bordaban los caminos del +jardn-parque cantaban alegremente los pjaros. Se comprenda que no +haban puesto fianza alguna y la haban perdido. El seor duque maldita +la gana que tena de cantar ni aun escuchar sus regocijados trinos. Pas +de largo con el semblante torvo, sin responder a los saludos de los +jardineros y del portero, mordiendo con ms ensaamiento que nunca su +enorme cigarro. En la calle no tard en colorearse un poco su rostro. +Tuvo un encuentro agradable y til. El presidente del Consejo de Estado, +a quien le gustaba tambin madrugar, le salud en el paseo de Recoletos. +Hablaron algunos momentos y los aprovech para recomendarle, con la +brusquedad calculada que le caracterizaba, un expediente de ciertas +marismas en que estaba interesado. Despus, a paso lento, mirando con +sus ojos saltones, inocentes, a los transeuntes, detenindolos +particularmente en las frescas domsticas que regresaban a sus casas con +la cesta de la compra llena y las mejillas ms coloradas por el +esfuerzo, se dirigi al Banco de Espaa. Era mucha la gente que le +quitaba el sombrero. De vez en cuando se detena un instante, daba un +apretn de manos, y cambiando con el conocido que tropezaba cuatro +palabras en tono familiar y desenfadado, segua su camino. + +Era temprano an. Antes de llegar al Banco se le ocurri subir a casa de +su amigo y compariente Caldern. Tena ste su almacn y su escritorio +en la calle de San Felipe Neri, tal cual su padre lo haba dejado, esto +es, pobrsimo de apariencia y hasta lbrego y sucio. En aquel local, +donde la luz se filtraba con trabajo al travs de unos cristales +polvorientos resguardados por toscos barrotes de hierro, donde el olor +de las pieles curtidas llegaba a producir nuseas, el viejo Caldern +haba ido amontonando con mecnica regularidad duro sobre duro, onza +sobre onza, hasta formar algunas pilas de milln. Su hijo Julin nada +haba cambiado. A pesar de ser uno de los banqueros ms ricos de Madrid, +no haba querido prescindir del almacn de pieles, y eso que este +comercio, comparado con el de letras y efectos pblicos que la casa +llevaba a cabo, poco le representaba. Caldern era un tipo de banquero +distinto de Salabert. Tena un temperamento esencialmente conservador, +medroso hasta el exceso para los negocios, prefiriendo siempre la +ganancia pequea a la grande cuando sta se logra con riesgo. De +inteligencia bastante limitada, cauteloso, vacilante, minucioso. Toda +empresa nueva le pareca una locura. Cuando vea fracasar a un +compaero en alguna, sonrea maliciosamente y se daba a s mismo el +parabin por el gran talento de que estaba dotado. Si renda ganancias, +sacuda la cabeza murmurando con implacable pesimismo: "Al freir ser el +reir". Econmico, avaro mejor dicho, hasta un grado escandaloso en su +casa. Si la tena puesta con relativo lujo haba sido a fuerza de +splicas de su mujer, de burlas de sus amigos, y sobre todo porque haba +llegado a convencerse de que necesitaba gozar de cierto prestigio +exteriormente si haba de competir con los muchos e inteligentes +banqueros establecidos en la corte. Los tiempos haban cambiado mucho +desde que su padre acaparaba una parte considerable de los giros de la +plaza. Pero despus de comprados cuidaba con tal esmero de la +conservacin de los muebles, exiga tal refinamiento de vigilancia a los +criados, a su mujer y a sus hijos, que en realidad eran todos esclavos +de aquellos costosos artefactos. Pues si vamos al coche, no es posible +imaginarse los temores, las agitaciones sin cuento que le costaba. Cada +vez que el cochero le deca que un caballo estaba desherrado, era un +disgusto. Tena un tronco de yeguas francesas de bastante precio. Las +mimaba tanto o ms que a sus hijos. Sacbalas a paseo por las tardes; +pero no le conducan al teatro por miedo a una pulmona. Prefera que su +mujer fuese a pie o en coche de alquiler, a exponerse a la prdida de +una de ellas. No hay que decir, si alguna se pona enferma, lo que +pasaba por nuestro banquero. La preocupacin, el abatimiento se pintaban +en su semblante. Visitbala a menudo, la acariciaba, y no pocas veces +ayudaba al cochero y al veterinario a las curas, aunque consistiesen en +ponerle lavativas. Hasta que la enferma sanase no haba buen humor en la +casa. + +Era un marido cominero. Para eso tal vez no le faltaba razn. La apata +de su mujer era tan grande, que si l no se encargase de tomar la cuenta +a la cocinera y manejar las llaves de los armarios, Dios sabe cmo +andara la casa. Mariana no dispona ni ejecutaba nada. Su papel era el +de una hija de familia, y lo aceptaba sin pesar. Otra mujer cualquiera +se creera humillada necesitando acudir a cada instante a su marido para +los menesteres ms insignificantes de la vida domstica. Ella juzgbalo +natural, y sobre todo muy cmodo cuando la srdida economa de Caldern +no la apretaba demasiado. La que alguna vez protestaba sordamente contra +esta exclusiva centralizacin de las atribuciones administrativas era su +madre, aquella seora delgadsima, de ojos hundidos, de quien hicimos +mencin en el primer captulo. Tales protestas no eran, sin embargo, +frecuentes ni duraderas. En el fondo haba un acuerdo perfecto entre la +suegra y el yerno. La vieja, como viuda de comerciante de provincia, a +quien haba ayudado a labrar su capital, era ms amante an del orden y +la economa, mejor dicho, era todava ms tacaa que l. Por esto no +haba podido vivir jams con su hijo: su excesivo gasto, y sobre todo el +despilfarro, los caprichos escandalosos de Clementina, la irritaban, la +amargaban todos los instantes de la existencia. En casa de Caldern, su +papel era el de vigilante o inspector de la servidumbre, el cual +desempeaba a maravilla. Su yerno descansaba confiadamente en ella. +Gracias a esto y a que esperaba que mejorase a Mariana en el testamento, +la guardaba ms consideraciones que a sta. + +Salabert era, en el fondo, tan avaro como Caldern y casi tan tmido, +pero mucho ms inteligente. Su timidez estaba contrapesada por una buena +dosis de fanfarronera: su avaricia por un conocimiento profundo de los +hombres. Saba bien que el aparato, la ostentacin de las riquezas, +influye notablemente hasta en el nimo de los ms despreocupados; +contribuye en sumo grado a inspirar la confianza necesaria para acometer +empresas importantes. De aqu el lujo con que viva, su palacio, sus +trenes, los bailes famosos que de vez en cuando daba a la sociedad +madrilea. El carcter de Caldern le inspiraba un desprecio profundo: +al mismo tiempo le despertaba el buen humor. Al ver la pequeez de su +amigo se creca, contemplbase ms grande de lo que en realidad era y +experimentaba viva satisfaccin. No se juzgaba solamente ms hbil, ms +astuto (nicas ventajas que positivamente le llevaba), sino generoso y +liberal, casi un prdigo. + +Penetr resoplando en el tenebroso almacn de la calle de San Felipe +Neri, dejando como siempre estupefactos, abatidos, aniquilados a los +dependientes, para los cuales el duque de Requena no era slo el primer +hombre de Espaa, sino un ser sobrenatural. Producales su vista la +misma impresin de espanto y entusiasmo, de temor y fervorosa adoracin +que a los japoneses el gran Mikado. Y si no se prosternaban y hundan su +frente en el polvo como aqullos, por lo menos se ponan colorados hasta +las orejas y no acertaban en algunos minutos a colocar la pluma sobre el +papel ni prestaban atencin a lo que el parroquiano les deca. Mirbanse +con seales de pavor y decanse en voz baja lo que de sobra saban +todos: "El duque!" "El duque!" "El duque!" + +El duque pas, como sola cuando por casualidad iba por all, sin +dignarse arrojarles una mirada, y se fu derecho al pequeo departamento +donde Caldern sola estar. Mucho antes de llegar a l comenz a decir +en voz alta: + +-Caramba, Julin! cundo saldrs de esta cueva? Esto no es una casa de +banca; es una cuadra. No tiene vergenza el que viene a visitarte. Puf! +Pero desollis aqu tambin las reses, o qu? Hay un hedor insufrible. + +Caldern ocupaba, al final del almacn, un rincn separado del resto por +un biombo de tabla pintada con una puertecita de resorte. Pudo escuchar, +pues, todas las palabras de su amigo antes que ste empujase la mampara. + +--Qu quieres, hombre!--dijo algo amoscado por haberse enterado los +dependientes de la filpica--; no todos somos duques ni se nos enredan +los millones en los pies. + +--Qu millones! Se necesitan millones para tener un despacho limpio y +confortable? Lo que debes confesar es que te duele gastar una peseta en +adecentarle. Te lo he dicho muchas veces, Julin; eres un pobre y toda +la vida lo sers. Yo con mil reales ser ms rico siempre que t con mil +duros; porque s gastarlos. + +Caldern gru algunas protestas y sigui trabajando. El duque, sin +quitarse el sombrero, dejse caer en la nica butaca que all haba +forrada de badana blanca, o que debi de ser blanca. Ahora presentaba un +color indefinible entre amarillo de mbar, ceniza y verde botella, con +fuertes toques negros en los sitios de apoyar la cabeza y las manos. +Haba adems tres o cuatro banquetas forradas de lo mismo y en idntico +estado, una estantera de pino llena de legajos, una caja pequea de +valores, una mesa de escribir antiqusima de nogal y forrada de hule +negro, y detrs de ella un silln tosco y grasiento donde se hallaba +sentado el jefe de la casa. Aquel pequeo departamento estaba +esclarecido por una ventana con rejas. Para que los transeuntes no +pudiesen registrarlo haba visillos que, a ms de ser de lo ms +ordinario y barato en el gnero, ofrecan la curiosa circunstancia de +ser el uno demasiado largo y el otro tan corto que le faltaba cerca de +una cuarta para tapar por completo el cristal de abajo. + +--Pero hombre, ya que no te mudes de casa deja ese dichoso comercio de +pieles, que no es digno de un hombre de tu representacin y tu fortuna. + +--Fortuna ... fortuna--mascull Caldern sin dejar de mirar el papel en +que escriba--. Ya s que se habla de mi fortuna.... Si fusemos a +liquidar, quin sabe lo que resultara! + +Caldern no confesaba jams su dinero: gozaba en echarse por tierra. +Cualquier alusin a su riqueza le molestaba en extremo. Por el +contrario, a Salabert le gustaba dar en rostro con sus millones y +representar el _nabab_; por supuesto, a la menor costa posible. + +--Adems--sigui diciendo con mal humor--, todo el mundo se fija en lo +que entra, pero nadie atiende a lo que sale. Los gastos que uno tiene +son cada vez mayores. A que no sabes lo que llevo gastado este ao, +vamos a ver? + +--Poca cosa--respondi el duque con sonrisa despreciativa. + +--Poca cosa? Pues pasa de setenta y cinco mil duros, y an estamos en +Noviembre. + +--Qu dices?--manifest el duque con viva sorpresa--. No puede ser. + +--Lo que oyes. + +--Vaya, vaya, no me metas los dedos por los ojos, Julin.... A no ser +que en esos setenta y cinco mil duros estn incluidos los gastos de la +casa que ests fabricando en el Horno de la Mata. + +--Pues naturalmente. + +Al duque le acometi al oir esto tal golpe de risa, que por poco se +ahoga. Caysele el cigarro. La faz, ordinariamente amoratada, se puso +ahora que daba miedo. El golpe de tos que le vino, acompaando a la +risa, fu tan vivo, que pareca que iba a desplomarse presa de la +congestin. + +--Hombre, tiene gracia! tiene muchsima gracia eso!--dijo al cabo +entre los flujos de la risa y de la tos--. No se me haba ocurrido hasta +ahora.... De aqu en adelante incluir en los gastos de mi casa todas +las compras de valores y todas las casas que edifique. Voy a aparecer +con ms gasto que un rey. + +La risa tan franca y ruidosa del duque molest y corri +extraordinariamente a Caldern. + +--No s a qu viene esa risa.... Si sale de la caja, en el captulo de +gastos est.... De todas maneras, Antonio, ms sabe el loco en su casa +que el cuerdo en la ajena. + +El duque, de algn tiempo a esta parte, menudeaba las visitas a su amigo +y compaero. Empezaba a hacerle la rosca para atraerle al negocio de las +minas de Riosa. Se aproximaba el momento en que haba de efectuarse la +subasta. Necesitaba para entonces contar con algunos accionistas de +consideracin. D. Julin lo era, tanto por el capital que representaba, +como por su carcter mismo. Gozaba en el mundo de los negocios fama de +precavido, de receloso mejor. De suerte que el hecho de tomar parte en +cualquier especulacin la acreditaba de segura, y esto era lo que +Salabert necesitaba. No quiso molestarle, pues, muy fuertemente y cambi +la conversacin. Con la gran flexibilidad, con la finura que posea bajo +su corteza ruda, supo ponerle de buen temple loando su previsin en +cierto negocio fracasado donde no se dej coger, desollando a otros +negociantes enemigos y reconocindole tcitamente sobre ellos +superioridad de talento y penetracin. Cuando le tuvo bien trasteado, +hablle por tercera o cuarta vez, en trminos vagos, del negocio de la +mina. Ofrecalo como un ideal inaccesible para meterle en apetito. Si +algn da fuera posible comprar esa mina, qu gran negocio! No haba +conocido otro ms claro en su vida. Lo peor era que el Gobierno no +estaba dispuesto a soltarla. Sin embargo, f..., con un poco de habilidad +y trabajndolo bien, acaso con el tiempo.... Para entonces necesitbanse +algunos hombres que no tuviesen inconveniente en invertir un buen +capital. Si no los hallaba en Espaa, ira al extranjero a buscarlos.... + +Caldern, al oir hablar de un negocio, se encoga como los caracoles +cuando los tocan. El de ahora era tan gordo, por los datos indecisos que +el duque le suministraba, que le oblig a meterse de golpe en la +cscara. As que Salabert comenz a precisar un poco, psose torvo y +sombro, mostrse receloso e inquieto, como si entonces mismo le fuesen +a exigir una cantidad exorbitante. + +Cuando hubo concludo su largo discurso, un poco incoherente, que +pareca ms bien un monlogo, el duque se levant bruscamente. + +--Vaya, Julianito, me voy de aqu al Banco. + +Al mismo tiempo sac otro cigarro de la petaca, y sin ofrecerle, porque +no fumaba, lo encendi por frmula, pues los dejaba apagarse en seguida +para seguir mordindolos. + +D. Julin respir con satisfaccin. + +--T siempre con esa actividad febril!--dijo, sonriendo y alargndole +la mano. + +--Siempre detrs del dinero! + +Cuando ya iba a trasponer la puerta, Caldern se acord de que poda +utilizar aquella visita. + +--Oye, Antonio: tengo ah un montn de _londres_.... Las quieres? Te +las doy baratas. + +--No me hacen falta ahora. Cmo las cedes? + +--A cuarenta y siete. + +--Son muchas? + +--Ocho mil libras entre todas. + +--Siento no necesitarlas. Es buena ocasin. Adis. + +Trasladse al Banco, asisti a la reunin, y despus de hacer efectivos +los nueve mil duros del _taln_, sali con su amigo Urreta, otro de los +clebres banqueros de Madrid. Al llegar cerca de la Puerta del Sol, se +dieron la mano para despedirse. + +--Adnde va usted?--le pregunt Salabert. + +--Voy de aqu a casa de Caldern, a ver si puede facilitarme _londres_. + +--Es intil el paseo--repuso vivamente el primero--. Todas las que tena +acabo yo de tomrselas. + +--Hombre, lo siento. Y a cmo se las ha puesto? + +--A cuarenta y seis, diez. + +--No son baratas; pero me hacen mucha falta y aun as las tomara. + +--Le hacen a usted falta de verdad?--dijo Salabert echndole al mismo +tiempo el brazo sobre los hombros. + +--De verdad. + +--Pues voy a ser su Providencia. Qu cantidad necesita usted? + +--Bastante. Diez mil libras lo menos. + +--No puedo tanto; pero por ocho mil, puede usted enviar esta tarde. + +El rostro de Urreta se ilumin con una sonrisa de agradecimiento. + +--Hombre, no puedo permitir!... A usted le harn falta tambin.... + +--No tanto como a usted.... Pero aunque as fuera.... Ya sabe usted que +se le quiere mucho. Es usted el nico guipuzcoano con talento que he +tropezado hasta ahora. + +Al mismo tiempo, como le llevara abrazado, le daba afectuosas palmaditas +en el hombro. Estrechronse de nuevo la mano, y despus que Urreta se +deshizo en frases de gratitud, a las cuales contestaba Salabert en ese +tono brusco y campechanote que tanto realza el mrito de cualquier +servicio, se despidieron. + +El duque tom inmediatamente un coche de alquiler. + +--A la calle de San Felipe Neri, nmero.... + +--Est bien, seor duque--repuso el cochero. + +Alz la cabeza el prcer para mirarle. + +--Hola! Me conoces? + +Y sin aguardar la contestacin se meti adentro y cerr la portezuela. + +--Julin.... Julin--grit a su amigo antes de abrir la mampara del +escritorio--. Vengo a hacerte un favor.... Qu suerte tienes, maldito! +Mndame esas _londres_ a casa. + +--Hola!--exclam el banquero con sonrisa triunfal--. Las necesitas? + +--Si, f...., s! Siempre me ha de hacer falta a m lo que a ti te +conviene soltar.... Adis.... + +Y sin entrar en el despacho dej libre la mampara de resorte que tena +sujeta y se fu. Di las seas al cochero de un hotel situado en el +barrio Monasterio y se reclin en un ngulo, mordiendo su cigarro y +resoplando con evidente satisfaccin. Experimentla nuestro banquero +despus de cometer aquella granujada, despus de despojar a su amigo +Caldern de unas cuantas pesetas, como el justo al concluir un acto de +justicia o de caridad. Su imaginacin, siempre alerta para los asuntos +donde hubiese dinero, vag, mientras el carruaje le conduca al +Hipdromo, al travs de los varios negocios en que estaba comprometido; +pero se detuvo muy particularmente en el de la mina de Riosa. La +combinacin de Llera le iba pareciendo cada vez mejor. Sin embargo, +tena sus puntos flacos. A reforzarlos se aplic con el pensamiento, +hasta que el coche se detuvo delante de la verja de un hotelito de +construccin barata, con muchos adornos de yeso y madera que le hacan +semejar a las obras de confitera. + +Apresurse el portero a abrirle con acatamiento. Salv en tres pasos el +diminuto jardn. Al subir las pocas escaleras del piso bajo sali a la +puerta una criada joven. + +--Hola, Petra: y tu ama? + +--Duerme todava, seor duque. + +--Pues ya son las doce--dijo sacando su cronmetro--. Voy a subir de +todos modos. + +Y pasando por delante de ella, entr en la antesalita ochavada. +Despojse del gabn que la domstica recibi y se encarg de colgar. +Subi al piso principal. El dormitorio donde penetr era un gabinete con +alcoba, separados por columnas y una gran cortina de brocatel. Estaba +amueblado con lujo de gusto dudoso. En vez del sello que imprime +cualquier persona, si no es enteramente vulgar, al decorado y adorno de +sus habitaciones, observbase la mano del mueblista que cumple el +encargo que le han dado, segn el patrn corriente. Las puertas de +madera del balcn estaban abiertas. La luz penetraba por un transparente +que representaba un paisaje de color de chocolate. Las paredes estaban +acolchadas con damasco amarillo; las sillas eran doradas igual que una +mesilla de centro y un armarito para colocar chucheras. + +Observbase en aquella estancia, perteneciente a una mujer, el mismo +desorden que suelen presentar los cuartos de los estudiantes o +militares. Diversas prendas de vestir, enaguas, cors, medias, andaban +esparcidas por las sillas. Sobre la rica alfombra de terciopelo haba +algunos escupitajos y puntas de cigarro. En la delicada mesilla del +centro una licorera con las botellas casi vacas y las copas fuera de su +sitio. El duque ech una mirada torva a esta licorera y alz suavemente +la cortina de la alcoba. En primoroso lecho de bano con incrustaciones +de marfil, reposaba una joven de tez blanca, blanqusima, y cabellos +negros, negrsimos. Reposaba con un abandono sin delicadeza, en una +posicin de animal bien cebado. Hasta en el sueo es posible conocer la +condicin y espiritualidad de la persona. + +Salabert tuvo un momento la cortina suspendida. Luego la sujet con +cuidado, y sentndose en una butaquita que haba al lado de la cama, se +puso a contemplar con fijeza a la bella dormida. Porque era bella en +efecto y en grado excelso. Sus facciones, notablemente correctas y +delicadas: perfil griego, frente pequea y bonita, nariz recta, labios +rojos un poco gruesos; la tez, un prodigio de la naturaleza, mezcla de +alabastro y ncar, de rosas y leche, debajo de la cual corra la vida +abundante y rica. Los cabellos, negros y brillantes, estaban sueltos, +manchando con el aceite perfumado la almohada de batista. A pesar de lo +fro del tiempo, tena un brazo y casi medio cuerpo fuera de las +sbanas. Verdad que en el gabinete arda con vivo e intenso fuego la +chimenea. El brazo estaba enteramente desnudo y era de lo ms hermoso y +mejor torneado que pudiera verse en el gnero. Pero la mano que estaba +al cabo de este brazo no corresponda a su belleza. Era una mano donde +la holganza presente no haba conseguido borrar las huellas del trabajo +pasado, mano pequea, pero deformada, con los dedos macizos y +aporretados, mano plebeya elevada de repente al patriciado. + +Aunque el banquero no se mova, la fijeza y avidez de sus ojos posados +sobre la joven ejercieron sobre ella la consabida influencia magntica. +Al cabo de algunos minutos cambi de postura, suspir con fuerza y abri +los ojos, que eran negros como la tinta. Fijronse un instante con vaga +expresin de asombro en el duque, y cerrndolos de nuevo murmur una +interjeccin de carretero, hundiendo al mismo tiempo su cara en la +almohada. Luego, como si repentinamente cruzara por su mente la idea de +que haba hecho una cosa fea, di la vuelta, abri de nuevo los ojos y +dijo sonriendo: + +--Hola! Eres t? + +Al mismo tiempo le alarg la mano. El duque se la estrech, y alzndose +de la butaca le di un sonoro beso en la mejilla, diciendo: + +--Si quieres dormir ms te dejar. No he venido ms que a darte un beso. + +Pero no era uno, sino buena porcin los que le estaba aplicando en +ambas mejillas. La joven frunci el entrecejo, disgustada de aquellas +caricias, que por venir de un viejo no deban de serle agradables. +Adems, ya se ha dicho que los labios del duque, por efecto de la mana +de morder el tabaco, solan estar sucios. + +Quita, quita!--dijo al fin rechazndole--. No me sobes ms. Bastante me +has sobado ayer tarde. Me he lavado tres veces. Ech sobre m un frasco +de rosa blanca y todava a las doce de la noche me ola mal. + +--Olor de tabaco. + +No: el olor del tabaco me gusta. Olor de viejo. + +Esta salida brutal no despert la indignacin del duque como era de +presumir. Solt una carcajada y le di una palmadita cariosa en la +mejilla. + +--Pues no me salen baratos los besos. + +Tampoco esta cnica replica alter a la bella, que en el mismo tono de +mal humor dijo: + +--Ya lo creo. Y cuantos ms aos tengas, ms caros te irn saliendo.... +Dame un cigarro. + +El duque sac la petaca. + +--No traigo ms que tabacos. + +--No quiero eso.... Ah, sobre ese chisme de escribir, debe de haber. +Treme. + +El banquero tom de encima de un pequeo escritorio taraceado algunos +cigarritos y se los present. La joven prepar uno con la destreza de un +consumado fumador y lo encendi con el fsforo que el duque se apresur +a sacar. Este intent otra vez aproximar sus labios repugnantes al +hermoso rostro de la fumadora, pero fu rechazado con violencia. + +--Mira, o te ests quieto o te vas!--dijo ella con energa--. Sintate +ah. + +Y le seal la butaquita prxima al lecho. + +El banquero se dej caer en ella, mirando a la joven con sus grandes +ojos saltones, que expresaban temor. + +--Eres una gatita cada da ms arisca. Abusas de mi cario, mejor dicho, +de mi locura. + +Posea, en efecto, uno de los temperamentos ms lbricos que pudiera +encontrarse. Toda la vida haba sido, en achaque de mujeres, ardiente, +voraz. En vez de corregirse con los aos, esta aficin fu creciendo +hasta dar en una mana repugnante. Era notoria en Madrid. Sabase que +para satisfacerla, despus que haba llegado a la opulencia, tuvo mil +extraos caprichos que pag con enormes caudales. Se le haban conocido +queridas de extraos y remotos pases, entre ellas una circasiana y una +negra. Era en realidad esta pasin la compuerta por donde se escapaba +como un ro su dinero. Pero era al mismo tiempo el nico que no le dola +gastar. El boato de su casa le causaba dolor, un cosquilleo punzante: lo +mantena por clculo y por fanfarronera, pero le pesaba en el alma, +aunque aparentase otra cosa. All, en las intimidades secretas de su +casa, cuando no haba de trascender al pblico, escatimaba, regateaba, +sustraa de una cuenta cualquier cantidad por insignificante que fuese; +no tena inconveniente en mentir descaradamente para escamotear a un +comerciante algunas pesetas. El dinero que las mujeres le costaban +entregbalo sin vacilaciones ni remordimientos, como si todos sus +trabajos y desvelos, sus grandes y continuos clculos para extraer el +jugo a los negocios no tuviesen otra significacin ni otro destino que +el de adquirir combustible para aumentar el fuego de su liviandad. + +Entre las muchas queridas pagadas que haba tenido, ninguna adquiri +tanto ascendiente sobre l como la que tenemos delante. Era sta una +joven de Mlaga, llamada Amparo, que haca tres o cuatro aos venda +flores por los teatros y tena su kiosco en Recoletos. Desde luego llam +la atencin por su belleza y desenvoltura y se hizo popular entre los +elegantes. Festejronla, persiguironla, y aunque al principio resisti +a los ataques, cuando stos vinieron en forma positiva, se dej vencer. +Fu, durante algn tiempo, la querida del marqus de Dvalos, un joven +viudo con cuatro hijos, que gast con ella sumas cuantiosas que no le +pertenecan. Por gestiones activas de su familia, por escasearle ya el +dinero y por desvo de la misma Amparo, que hall otro pollo mejor para +desplumar, se rompi esta relacin, no sin sentimiento tan vivo del +joven marqus que le produjo cierto trastorno intelectual. Despus del +sustituto de ste, tuvo Amparo otros varios queridos en la aristocracia +de la sangre y el dinero. Fu conocida y popular en Madrid con el nombre +de Amparo la malaguea. En los paseos, en los teatros, adonde acuda con +asiduidad, constituy durante tres o cuatro aos un precioso elemento +decorativo. Porque a ms de su hermosura singular, haba llegado a +adquirir en poco tiempo, si no distincin, elegancia. Saba vestirse, +facultad que no es tan comn como parece, sobre todo en esta clase de +mujeres. Tena bastante instinto para buscar la armona de los colores, +la sencillez y pureza de las lneas. No pretenda llamar la atencin, +como la mayor parte de sus iguales, por lo exagerado de los sombreros y +el vivo contraste de los colores. Por sta razn haba entre las damas +madrileas cierta indulgencia hacia ella. En sus natos de murmuracin le +guardaban ms consideraciones que a las otras; la reconocan un cutis +muy fino, unos ojos muy hermosos, y gusto. + +Fuera de esta dote natural que la acercaba a las seoras de verdad, +Amparo era en su trato tan tosca, tan incivil, tan bestia y tan +ignorante como lo son casi siempre en Espaa las criaturas de su +condicin, al menos en el presente momento. Ms adelante quiz lleguen a +ser tan cultas y refinadas como las cortesanas de la Grecia. Hoy son lo +que arriba se ha dicho, sin nimo, por supuesto, de ofenderlas. Despus +de pertenecer al marqus de Dvalos y a otros tres personajes, sin +perjuicio de los devaneos furtivos que se autorizaba, vino al poder del +duque de Requena, o ste al poder de ella, que es lo ms exacto. +Salabert, segn iba envejeciendo y menguando en energa (para todo lo +que no fuese adquirir dinero, se entiende), creca en sensualidad. El +vicio se transformaba en desorden vergonzoso, en pasin desenfrenada, +como suele acaecer a los viejos y a los nios viciosos. Amparo di con +l en esta ltima etapa y logr apoderarse de su voluntad sin +premeditacin. Era demasiado necia para concebir un plan y seguirlo. Su +carcter desigual, brutalmente soberbio, su misma estupidez, que la +haca no prever las consecuencias de sus actos, la ayudaron a dominar al +clebre banquero. Haca un ao que era su querida y que estaba instalada +en aquel hotelito del barrio de Monasterio. Al principio procuraba +refrenar su genio y tenerle contento mostrndose dulce y amable. Pero +como esto le costaba un esfuerzo, y como, por otra parte, pudo +cerciorarse en seguida de que los desdenes, el mal humor v hasta los +insultos, lejos de enfriar la pasin del duque la encendan ms, di +rienda suelta a su genio. Apareci la criatura salida del cieno, con su +grosera, sus inclinaciones plebeyas, su carcter agresivo y +desvergonzado. El duque, que hasta entonces haba logrado mantener su +independencia frente a sus queridas y eso que de algunas lleg a +prendarse fuertemente, se encaprich de tal modo por sta, que al poco +tiempo le toleraba frisos que ajaban su dignidad y tiempo adelante actos +que an ms la escarnecan. Por supuesto, este dominio duraba solamente +los momentos de sensualidad, las horas que consagraba al placer. As que +sala del templo de Venus, recobraba su razn el imperio, volva a sus +empresas con creciente ambicin. + +Amparo fumaba tranquilamente en silencio, enviando pequeas nubes de +humo al techo. De pronto hizo un movimiento brusco, e incorporndose +dijo: + +--Voy a vestirme. Toca ese botn. + +El duque se levant para cumplir el mandato. A los pocos instantes se +present Petra a vestirla. Mientras lo llevaba a cabo, ama y doncella +cambiaron algunas impresiones con excesiva familiaridad, mientras el +banquero segua con fijeza entre atento y distrado, los movimientos de +la faena. + +--Seorita, ha visto usted ayer a la Felipa guiando dos jaquitas que +parecan ratones? Por aqu pas.... Qu preciosidad! No he visto cosa +ms mona en la vida.... A ver cundo el seor duque le compra otra +pareja as--dijo Petra mirando con el rabillo del ojo al banquero, +mientras ataba las cintas de la bata a su ama. + +--Ps!--exclam sta alzando los hombros con desdn--. No me ha dado +nunca por guiar. Es oficio de los cocheros. Pero si me diese, ya lo +creo que me comprara un tronco igual! + +Y al mismo tiempo se volvi un poco, con media sonrisa, hacia el duque, +que dej escapar un gruido corroborante, pasando con su peculiar +movimiento de boca el cigarro al lado contrario. + +--Pues son muy lindas para ir a los toros. Y que no estara bien la +seorita con su mantilla blanca guiando! + +--Mantilla para guiar? Ests aviada, hija! + +--Bueno, pues de sombrero. El caso es que estara de mist: no como esa +desorejada de la Felipa que ya no tiene carne para hartar a un gato.... + +La doncella, mientras le recoga el pelo, charlaba por los codos. El +fondo de su charla era constantemente adulador. Amparo escuchaba con +cierta complacencia. Alguna vez la interrumpa con frases del mismo jaez +que las que la domstica usaba, en ms de una ocasin, acompaadas de +interjecciones que aqulla no se atreva a pronunciar. Contaba que el +da anterior haba tropezado en la calle con Moratini, y que el famoso +torero le haba dicho al pasar: "Recuerdos a tu ama". Al mismo tiempo la +maligna doncella miraba de reojo al duque. Amparo sonri lisonjeada; +pero hizo una fingida mueca de desdn. + +--Lo mismo da. Ya sabes que me carga. + +--Pues tiene muchos partidarios. + +--Calla! calla! que ni t ni l valis un perro chico.... Anda; treme +pronto esa gorra, y lrgate. + +As que la doncella se hubo marchado, el duque, en quien los recuerdos +del torero despertaron los celos y el mal humor, dijo saliendo al +gabinete y tendindose groseramente en el sof: + +--Parece que esta noche has tenido media juerga. Quin ha estado aqu? + +Amparo dirigi la vista a la licorera, donde el duque la tena posada. + +--Pues han estado Socorro y Nati hasta cerca de las tres. + +--Nadie ms? + +--Con sus amigos Len y Rafael. + +--Nadie ms? + +--Nadie ms, hombre. Me vas a examinar? + +--Es que yo he sabido que ha estado tambin Manolito Dvalos. + +El duque no lo saba. Quiso sacar de mentira verdad. + +--Cierto: tambin ha estado Manolo--replic con indiferencia. + +--Bueno, pues ser la ltima vez--dijo mordiendo con rabia el cigarro. + +--Eso ser si a m se me antoja--manifest la bella ex florista +levantando hacia l los ojos con expresin provocativa. + +Salabert dej escapar ciertos gruidos que Amparo consider ofensivos. +Hubo una escena violenta. La bella reclam con fiereza su independencia; +le cant lo que ella llamaba con clsica erudicin "verdades del +barquero". El banquero, excitado, contest con su grosera habitual. El +era quien pagaba; por lo tanto, tena derecho a prohibir la entrada en +aquella casa a quien le pareciese. La disputa se fu agriando en +trminos que ambos levantaron bastante la voz, sobre todo Amparo, en +quien a poco que la rascaran apareca la criatura de plazuela. +Cruzronse frases de psimo gusto, aunque pintorescas. La malaguea +llam al duque to lipendi, gorrino, y concluy por arrojarle del +gabinete. Pero aqul no hizo maldito el caso, antes enfurecido la falt +abiertamente al respeto, empleando en su obsequio algunos eptetos +expresivos de su exclusiva invencin y otros recogidos con cuidado de su +larga experiencia. Por ltimo, quiso dejar sentado de un modo +incontrovertible que all era el amo. Con este fin, puramente lgico, +di una tremenda patada a la mesilla dorada donde reposaba la aborrecida +licorera, que se derrumb con estrpito y se hizo cachos. Amparo, que no +se dejaba sobar por nadie, segn deca a cada momento, aunque a cada +momento se pusiese en contradiccin consigo misma, presa de un furor +irresistible, con los ojos llameantes de ira, alz la mano tomando vuelo +y descarg en las limpias y amoratadas mejillas del prcer una sonora +bofetada. + +Los cabellos del lector se erizarn seguramente al representarse lo que +all pasara despus de este acto brbaro e inaudito. Acaso sera +conveniente dejarlo en suspenso como la famosa batalla del hroe +manchego y el vizcano. Sin embargo, para no atormentar su curiosidad +intilmente, nos apresuramos a decir lo que pas desdeando este recurso +de efecto. El caso no fu trgico, por fortuna, si bien digno de +atencin y de meditarse largamente. El duque se llev la mano al sitio +del siniestro y exclam sonriendo con benevolencia: + +--Demonio, Amparito, no cre que tuvieras la mano tan pesada! + +Aqulla, que se haba puesto plida despus de su irreflexivo arranque, +qued estupefacta ante la extraa salida del banquero. Tard algunos +segundos en darse cuenta de su sinceridad. + +--Eres una gran chica--sigui aqul echndole un brazo al cuello y +obligndola a sentarse de nuevo, y l junto a ella--. Esta bofetada no +la tasara en menos de cien pesos cualquier perito inteligente. Fuerte, +sonora, oportuna.... Rene todas las condiciones que se pueden +apetecer.... + +--Vamos, no te guasees, que tengo hoy muy mala sangre--dijo la Amparo, +escamada y presta otra vez a enfurecerse. + +--No es broma, y la prueba de ello es que voy a pagrtela en el acto. +Pero mucho ojo con que vuelva por aqu Manolito Dvalos, porque no +vuelves t a ver el color de mis billetes. + +--Si fu una casualidad, hombre!--dijo la Amparo dulcificndose--. Vino +esta noche porque haba ido de juerga con Len y Rafael, y a ltima hora +se le ocurri a Nati hacerme una visita. + +--Pues basta de casualidades. Yo no aspiro a que me adores, sabes?; +pero no quiero pagar las queridas a esos perdularios de sangre azul. Lo +has odo, salero? + +Al mismo tiempo llev la mano al bolsillo en busca de la cartera. Su +semblante, que sonrea con la expresin triunfal del que lleva en el +bolsillo la llave de todos los goces de este mundo, se contrajo de +pronto. Una nube de inquietud pas sbito por l. Busc con afn. La +cartera no estaba en aquel sitio. Pas a los dems bolsillos. Lo mismo. + +--F....! me han robado la cartera! + +Amparo le mir con ojos donde se reflejaba la duda. + +--F....! me han robado la cartera!--volvi a exclamar con ms +energa--. Me han robado diez mil y pico de duros! + +--Vaya, vaya, qu guasoncillo est el tiempo!--dijo Amparo ya enojada +otra vez. No tuvo penetracin para distinguir el susto verdadero del +fingido. + +--S, s; no ha sido mala guasa! Maldita sea mi suerte! Si cuando un +da principia mal!... Tres mil duros de la fianza y cerca de once mil +ahora.... Pues seor, no ha sido mal empleada la maana! + +Se levant bruscamente del sof y principi a dar vueltas por la +estancia, presa de una agitacin sorprendente en quien tantos millones +posea. Un torrente de palabras, de gruidos, de sucias interjecciones +que expresaban demasiado a lo vivo su disgusto, se escap de sus labios. +Arroj con furia el cigarro, que en l era signo de gravsima +preocupacin. Amparo, vindole tan excitado, se rindi a la evidencia, y +preocupada tambin por el caso le dijo: + +--Quiz no te la hayan robado. Puede ser que la perdieses.... Dnde has +estado? + +--Crees t que alguna vez se hayan perdido once mil duros?--repuso en +tono amargo parndose frente a ella--. Es decir, se pierden, s; pero +otros los encuentran antes de llegar al suelo. + +Acabando de decir esto, qued repentinamente suspenso, como si brillase +una luz salvadora en su cerebro. Mir con ojos escrutadores por algunos +instantes a su querida, y haciendo un esfuerzo por sonrer, dijo, +tornando a sentarse al lado de ella: + +--Pero qu animal soy! Vaya una bromita salada, y qu bien que te +habrs redo de m! + +--Qu dices?--pregunt la Amparo estupefacta. + +--Venga esa cartera, picaruela! Venga esa cartera. + +Y el duque, riendo sincera o fingidamente, la ech un brazo al cuello y +comenz por un lado y por otro a manosearla como buscando el sitio donde +tuviera oculto el dinero. + +Dando una fuerte sacudida la joven se desprendi de sus brazos y se +levant: + +--Oye, t.... Me tomas por una ladrona?--exclam enfurecida. + +--No, sino por una guasoncilla. Te has querido reir de m, verdad? + +La joven replic con energa que el guasn era l y que bastaba de +bromas, que no estaba dispuesta a tolerarlas en esa materia. El duque +insisti todava; pero viendo la indignacin real de su querida y no +teniendo dato alguno para suponer que fuese ella quien le sustrajo la +cartera, recogi velas. En cuanto perdi esta esperanza, su rostro se +nubl de nuevo. Aunque di satisfacciones a Amparo, no fueron stas muy +calurosas. Quedbale, en el fondo, la duda. Bien lo ech de ver ella, +por lo que sigui enojada. Concluy por decirle: + +--Mira, lo mejor que puedes hacer es irte a almorzar. No quiero ms +historias.... Ah! y no dejes de traerme esta noche guita, que me est +haciendo mucha falta.... A no ser que prefieras que te mande a casa las +cuentas.... + +Sali el duque echando pestes del coruscante hotelito. Como por las +inmediaciones no haba coches y no quera utilizar el de su querida, por +ms que l lo pagara, encaminse a pie hacia su casa. Cay en ella como +una bomba, no de plvora o dinamita, porque no entraban en su +temperamento los procedimientos fragorosos, sino de cido sulfrico o +sublimado corrosivo que se extendi por toda ella molestando y +requemando a los habitantes. Su mujer, el portero, el cocinero, Llera y +casi todos los empleados recibieron en mitad del rostro alguna frase +grosera pronunciada en el tono cnico y burln que caracterizaba su +discurso. Despus de almorzar encerrse en el escritorio con su mal +humor a cuestas. No haca una hora que all estaba, cuando entraron a +avisarle que un cochero de punto deseaba hablar con l. + +--Qu quiere? + +--No lo s. Desea hablar con el seor duque. + +Este, iluminado repentinamente por una idea, dijo: + +--Que pase. + +El cochero que entr era el mismo que le haba conducido desde casa de +Caldern a la de su querida. Salabert le mir con ansiedad. + +--Qu traes? + +--Esto, seor duque, que sin duda debe de ser de vuecencia--dijo +presentndole la cartera perdida. + +El banquero se apoder de ella, la abri prontamente, y sacando el +montn de billetes que contena, se puso a contarlos con la destreza y +rapidez propias de los hombres de negocios. Cuando concluy dijo: + +--Est bien: no falta nada. + +El cochero, que, como es natural, esperaba una gratificacin, quedse +algunos instantes inmvil. + +--Est bien, hombre, est bien. Muchas gracias. + +Entonces, con el despecho pintado en el semblante, el pobre hombre di +las buenas tardes y se dirigi a la puerta. El duque le ech una mirada +burlona, y antes de llegar a ella le dijo, sonriendo con sorna: + +--Oye, chico. No te doy nada, porque para los hombres tan honrados como +t, el mejor premio es la satisfaccin de haber obrado bien. + +El cochero, confuso e irritado a la vez, le mir de un modo indefinible. +Sus labios se movieron como para decir algo; mas al fin sali de la +estancia sin articular palabra. + + + + +V + +#Precipitacin.# + + +Raimundo Alczar, que as se llamaba aquel joven rubio tan pertinaz y +enfadoso que sigui a Clementina cuando hemos tenido el honor de +conocerla al comienzo de la presente historia, recibi la mirada +iracunda que aqulla le dirigi al entrar en casa de su cuada con +admirable sosiego y resignacin. Esper un momento a ver si slo iba a +dejar algn recado, y como no saliese se alej tranquilamente en +direccin a la plazuela de Santa Cruz. Se detuvo en un puesto de flores. +La florista, al verle llegar, le sonri como a un antiguo parroquiano y +ech mano al ramo de rosas blancas y violetas que sin duda estaba ya +preparado para l. Dirigise a la Plaza Mayor y tom el tranva de +Carabanchel. Dejlo donde se bifurca con el camino que conduce al +cementerio de San Isidro y sigui hacia ste a pie. Ascendi con rapidez +la cuesta, lleg y penetr en el nuevo recinto, donde, como exige la +ley, a los muertos se les da tierra, no se les encajona en largas y +sombras galeras. Con paso rpido avanz hasta una sepultura con losa +de mrmol blanco rodeada de una pequea verja, y se detuvo. Permaneci +algunos minutos inmvil contemplndola. Sobre la losa estaba escrito con +caracteres negros este nombre: ISABEL MARTNEZ DE ALCAZAR. Debajo de l +estas dos fechas separadas por un guin: 1842-1883, que indicaban sin +duda las del nacimiento y la muerte de la persona all enterrada. Haba +sobre la losa algunas flores marchitas. Raimundo las recogi con +cuidado, deshizo luego el ramo que traa, esparci las frescas flores +sobre la tumba, y con la misma cuerda hizo otro ramo con las marchitas. +Con ste en una mano y el sombrero en la otra, permaneci otra vez algn +tiempo de pie contemplando con ojos hmedos aquella sepultura. Luego se +alej rpidamente y sali del cementerio sin echar una mirada de +curiosidad en torno suyo. + +Raimundo Alczar haba perdido a su madre haca ocho o nueve meses. No +haba conocido a su padre, o, por mejor decir, no tena recuerdo de l, +pues desapareci de este mundo cuando slo contaba l cuatro aos. +Llambase tambin Raimundo, y era, al morir, catedrtico de la +Universidad de Sevilla. Cuando se cas con su madre nada ms que un +joven en espera de colocacin. Por eso el padre de Isabel, comerciante +en ferretera en la calle de Esparteros, se haba negado a autorizar +aquellos amores, los persigui con tenacidad y slo consinti en el +matrimonio cuando Alczar llev por oposicin la ctedra mencionada. Era +hombre de excepcional inteligencia, public algunos libros de la ciencia +a que se haba dedicado, que era la Geologa. Su muerte, acaecida cuando +slo contaba treinta y dos aos de edad, fu llorada en la pequea +esfera en que los hombres de ciencia viven en Espaa. Isabel, con su +hijo Raimundo, se volvi a Madrid a la casa paterna, donde tres meses +despus de fallecido su esposo, di a luz una nia que tom el nombre de +Aurelia. + +Era Isabel una mujer singularmente hermosa. Como hija nica de un +comerciante que pasaba por bien acomodado, no le faltaron pretendientes. +Rechaz todas las proposiciones de matrimonio. Pasaba por romntica +entre las amigas, quiz porque posea alguna ms inteligencia y corazn +que la mayor parte de ellas. Era admiradora del talento: le repugnaban +los seres prosaicos que constituan casi la totalidad de las relaciones +de su padre. Idolatraba la memoria de su marido a quien haba adorado en +vida como a un hombre superior, eminente. Conservaba como precioso +tesoro todas las frases de elogio que la prensa haba tributado a sus +obras. El nico deseo, el nico afn de su vida era que su hijo siguiese +las huellas de su padre, fuese un hombre respetado por su talento e +ilustracin. Dios quiso colmar sus votos. Primero comenz a ver alzarse +ante sus ojos la imagen corporal de su marido reproducida en el hijo. No +slo en el rostro, sino en los ademanes, los gestos y el timbre de voz +pareca una copia exacta. Luego el nio, por su comportamiento en el +colegio, principi a causarle vivos placeres: era inteligente y +aplicado. Los maestros se mostraban de l muy satisfechos. Cada frase de +elogio que llegaba a sus odos, cada nota de sobresaliente que vea +escrita debajo del nombre de su hijo, produca a la pobre madre espasmos +de alegra. Ya no abrigaba duda alguna de que heredaba el talento de su +padre. + +Alguna vez senta remordimientos pensando que distribua con poca +equidad el cario entre sus dos hijos. Por ms esfuerzos que haca para +mantener el equilibrio, no poda menos de confesarse que amaba mucho ms +a Raimundo. Su inmenso cario se traduca en constantes caricias, en +nimios cuidados que enervaban y enmollecan el temperamento del nio. Le +criaba, en suma, con demasiado mimo. El, por su parte, le profesaba una +aficin tan ardiente, tan exclusiva, que en ciertos momentos se +converta en verdadera fiebre. Cada vez que tena que apartarse de sus +faldas para ir al colegio le costaba lgrimas. Exiga que se pusiera al +balcn para despedirle. Antes de doblar la esquina de la calle, se +volva ms de veinte veces para enviarle besos con la mano. Era ya +hombre y estudiante de Facultad, y todava Isabel conservaba esta +costumbre de salir al balcn para despedirle cuando iba a sus clases. +Por su natural, o tal vez por esta educacin un poco afeminada, Raimundo +fu un nio tmido, retrado de los juegos de sus compaeros, luego un +adolescente melanclico, por fin un joven serio y de pocas palabras. +Apenas tuvo amigos. En la Universidad paseaba con sus condiscpulos +antes de entrar en ctedra; pero en cuanto daba la hora tornbase a casa +y no le gustaba salir sino acompaando a su madre y hermana. Mucho antes +de esta poca, cuando contaba solamente diez aos, haba muerto su +abuelo. As que, en cuanto lleg a los diez y seis, comenz a desempear +el papel de hombre en la casa. Llevaba a su madre al teatro, la +acompaaba a hacer visitas: algunas noches, cuando haca buen tiempo, +sala de paseo con ella por las calles, dndole el brazo como un marido +o un galn. La belleza de Isabel no disminua con la edad. Al verlos +juntos, nadie imaginaba que eran madre e hijo, sino hermanos, cuando no +esposos. Esto era causa para el joven de cierto malestar. Porque como en +Madrid los hombres no se distinguen por un excesivo respeto a las damas, +oa, a su pesar, frases de admiracin, requiebros, lo que ha dado en +llamarse _flores_, que los transeuntes dirigan a su madre. Senta, al +escucharlas, una mezcla extraa de vergenza y placer, de celos y de +orgullo que le agitaba. + +El viejo Martnez, despus de retirado del comercio, haba tenido +quiebras en su fortuna, consistente en acciones de una fbrica de +plvora que sufrieron depreciacin, y en valores del Estado. Slo les +dej una renta de siete a ocho mil pesetas. Con ella vivan los tres con +economa, pero sin faltarles lo necesario, en un cuarto segundo de la +calle de Gravina. Raimundo sigui la carrera de ciencias. Quera ser +catedrtico como su padre, y, dada la brillantez con que sala en los +exmenes, nadie dudaba que lo consiguiera pronto. Mostraba tambin, como +su padre, decidida aficin a las ciencias naturales; pero en vez de +dedicarse a la Geologa, fijse con predileccin en la Zoologa, y de +sta en aquella parte que comprende el estudio interesantsimo de las +mariposas. Comenz a hacer acopio de ellas, y despleg un afn y una +inteligencia que pronto le hicieron poseedor de una rica coleccin. +Antes de terminar la carrera, era ya un notable _entomlogo._ Se haba +hecho construir escaparates que cubran las paredes de su habitacin, +donde estaban expuestos los cartones con las ms raras y preciosas +especies. Estuvo ahorrando dos aos para comprar un microscopio, y por +fin adquiri uno bastante bueno que le proporcion grato solaz al par +que utilidad. Porque si bien aquel estudio particular no era suficiente +para obtener una ctedra, le ayudaba no poco, dado que no es posible +profundizar cualquier ramo de la ciencia sin estudiar las relaciones +que mantiene con los dems, sobre todo con los ms prximos. + +El da que se hizo doctor, y fu justamente acabados de cumplir los +veintin aos, la pobre Isabel experiment una de esas alegras slo +comprensibles para las madres. Le abraz derramando un raudal de +lgrimas. + +--Mam--le dijo Raimundo--. Estoy ya en aptitud de hacer oposicin a una +ctedra. Me voy a dedicar con ahinco a prepararme, y en cuanto la lleve, +renuncio a lo que puedas dejarme en herencia para que hagas una dote a +Aurelia. Yo tengo pocas necesidades y me bastar con el sueldo. + +Estas palabras generosas conmovieron a la madre. Cada da hallaba ms +razones para adorar aquel hijo modelo. + +Dedicse Raimundo con ardor al estudio, profundizando las materias de +algunas asignaturas, sin abandonar por eso sus aficiones entomolgicas. +Gracias a stas y al nombre glorioso que su padre le haba legado, se +di a conocer pronto entre los hombres de ciencia. Escribi algunos +artculos, se puso en relacin con varios sabios extranjeros y tuvo la +satisfaccin de recibir de ellos frases de elogio que le alentaron. Bien +puede decirse que era un muchacho feliz. Sin deseos imposibles que le +royeran las entraas, sin amores tormentosos ni amistades molestas, +disfrutando de la tranquilidad del hogar, del cario de la familia y de +los puros goces de la ciencia, deslizbanse sus das serenos y dichosos. +A las amigas de su madre les sorprenda tanta formalidad. No tena +novia Raimundo? No le gustaban siquiera las muchachas? Isabel +contestaba sonriendo y con transparente satisfaccin. + +--No s: creo que hasta ahora no le ha dado por ah. Est tan metido por +mis faldas que parece un nio de tres aos.... La verdad es que le ha de +costar trabajo hallar una mujer que le quiera tanto como yo. + +Y as era como ella lo deca. Tenale envuelto en una atmsfera de +proteccin, de tibios y amorosos cuidados que le sera casi imposible +hallar al lado de una esposa por tierna que fuese. Slo las madres +poseen esa abnegacin absoluta, infatigable, sin esperanza ni deseo +siquiera de reciprocidad. Todo lo que la vida material exige, lo tena +satisfecho Raimundo con un refinamiento que pocos hombres disfrutaran. +Jams se le haba ocurrido pensar ni en su alimento, ni en su ropa o +calzado, ni aun en aquellos menesteres de que las mujeres no suelen +entender. Todo estaba previsto y regularizado perfectamente en su vida. +Poda consagrarse con entera libertad al ejercicio de su inteligencia. +Si se quejaba de mal sabor de boca, ya tena a su madre por la maana al +lado de la cama con un vaso de limn y polvos laxantes: si le dola la +cabeza, con el agua sedativa o los paos de leche y adormideras. Si por +la noche tosa, por poco que fuese, ya estaba intranquila y no paraba +hasta que silenciosamente y en camisa iba a cerciorarse de que su hijo +no se haba destapado. Cuando Aurelia estuvo en edad de hacerlo, +tambin comenz a ayudar a la madre en esta tarea de ahuyentar todo +dolor, de arrancar las espinas, por pequeas que fuesen, del camino del +joven entomlogo. + +Desgraciadamente, mejor pudiramos decir naturalmente, pues que la +felicidad es imposible en este mundo, esta existencia dichosa tuvo +pronto un trmino. Isabel cay enferma con pulmona. No qued bien +curada por haberla quiz descuidado o por no haberse atrevido el mdico +a aplicarle ciertos remedios un poco crueles. Quedle un catarro +pulmonar que la debilit bastante. Por consejo del mdico fu a +Panticosa en compaa de Raimundo, quedando Aurelia en casa de unos +parientes. Se repuso un poco, pero fu para recaer pocos das despus de +llegar a Madrid. Descaeci notablemente, hasta el punto de que la gente +de fuera vi con claridad que se mora. A Raimundo no se le pas por la +cabeza. Aquella existencia estaba tan ligada a la suya, que las dos no +formaban mas que una. Le pasaba como a casi todos los enfermos que no +saben que se mueren. Aunque muy enferma, Isabel segua con la misma +diligencia gobernando la casa. Raimundo la haba rogado, y luego, +prevalido del inmenso ascendiente que sobre ella tena, la haba +prohibido que se ocupara en ningn menester. Pero ella, burlando su +vigilancia, arrastrada de esa inclinacin invencible que sienten las +mujeres hacendosas hacia el trabajo, no abandonaba sus tareas. Un da, +cuando ya puede decirse que estaba moribunda, la sorprendi Raimundo de +rodillas limpiando con un pao el pie de una mesa. Qued estupefacto, y +despus de reirla cariosamente la levant cubrindola de besos. + +Una amiga devota que vino a visitarla la insinu que deba confesarse. +Isabel se impresion tristemente. Su hijo, que la encontr llorando, +enfurecise y prorrumpi en denuestos contra los beatos. A pesar de +esto, la enferma, que iba ya penetrndose de su estado, exigi con +dulzura y firmeza a la par que viniese el cura. Raimundo, disgustado, +llam en su apoyo, para negarse a ello, al mdico. Este contest al +principio evasivamente. Por ltimo, dijo que eso nunca estaba de ms, +que si los sanos se hallaban expuestos a una muerte repentina, con mayor +razn los enfermos. Ni aun con eso entr la luz en el espritu del +joven. Despus de confesada, Isabel sigui lo mismo, lo cual contribuy +a mantener su ilusin. Levantbase, corra a la mesa, paseaba del brazo +de Raimundo por la sala y pasaba la mayor parte del da en una butaca. +Estaba, sin embargo, tan demacrada, que los que la vean a intervalos +largos quedaban sorprendidos. Lejos de perder con esto la belleza, +parece que se haba aumentado. Su tez era ms fina y transparente; los +ojos ms brillantes. + +Una maana dijo que no tena deseos de levantarse. Raimundo se sent al +lado del lecho y se puso a leerla una novela. Al cabo de un rato le +dijo: + +--Estoy mal a gusto. Incorprame un poco, que no tengo fuerzas yo. + +Fu a hacerlo y en el mismo instante su madre dej caer la cabeza hacia +un lado y se qued muerta, sin un suspiro, sin una contraccin que +acusase dolor, como un pjaro, segn la expresiva imagen del vulgo. + +El grito desgarrador del joven atrajo a la gente de casa. Sacronle de +ella unos parientes y le llevaron a la suya, lo mismo que a su hermana. +En el estado de estupor en que qued, les fu fcil conducirlo adonde +les plugo. Aquella tarde fueron unos amigos a verle. Le hallaron +relativamente animado. No dej de sorprenderles un poco, porque saban +el frentico cario que profesaba a su madre. Habl de su ciencia con +ellos, y habl largo rato, expresndose con verbosidad en l inusitada. +Por donde vinieron a sospechar que estaba bajo una fuerte excitacin. +Esta sospecha se confirm al oirle proponerles jugar al tresillo. +Cumplieron su gusto, pero al poco rato el joven comenz a desvariar +tristemente. + +--Oyes, mam, qu te parece de este juego?--dijo llamando a una seora +que all estaba. + +Los circunstantes se miraron unos a otros aterrados y compadecidos. Y +desde entonces no hizo ni dijo ya cosa con cosa. Su exaltacin fu +creciendo; empez a reir de modo tan extemporneo, que nadie dud que +aquello terminara por una fuerte explosin nerviosa. En efecto, cuando +menos se esperaba, alzse repentinamente de la silla, corri al balcn, +lo abri, y si no le hubieran sujetado a tiempo se hubiera precipitado a +la calle. Al fin cay con un fuerte ataque del que por fortuna sali +pronto. Despus vino el aplanamiento que le oblig a guardar cama tres o +cuatro das. Por ltimo, el tiempo fu ejerciendo su operacin sedante. +A los quince das estaba bueno, aunque bajo el peso de un abatimiento +grande que en vano lucharon sus parientes y amigos por aliviar. + +Propusironle sus tos quedarse a vivir con ellos, dado que era +demasiado joven para ponerse al frente de una casa, y sobre todo para +guardar y autorizar a su hermana. El contaba entonces veintitrs aos, y +ella poco ms de diez y ocho. Ni uno ni otro aceptaron el arreglo. +Quisieron vivir solos y juntos. Tomaron un cuarto tercero en la calle de +Serrano, muy lindo y alegre, trasladaron a l sus muebles, y despus de +instalados empez a deslizarse su vida, triste s por el recuerdo +siempre presente de su madre, pero apacible y serena. Raimundo fij su +atencin y cuidados en Aurelia. Penetrado de su papel de padre y +protector de aquella nia hurfana, hizo con ella lo que su madre haba +hecho con l hasta entonces; la atendi y la mim con un amor y un +esmero que conmova a los amigos que los visitaban. Aurelia no era +hermosa ni tena gran talento; pero senta hacia su hermano, porque su +madre se la haba infundido, una adoracin idoltrica. Sin embargo, aun +en lo referente a la vida material, sinti el joven el vaco de su +madre. Aurelia se esforzaba en que no echase de menos nada; pero estaba +bastante lejos de alcanzar la suprema delicadeza de aqulla. Poco a +poco, no obstante, se fu adiestrando en el gobierno de la casa. Adems, +Raimundo ya no exiga los refinamientos de antes. El sentimiento de +proteccin, la conciencia de los deberes que tena que llenar hacia su +hermana, le haca no pensar en s mismo. Al contrario, cualquier +atencin de Aurelia le sorprenda, y la agradeca como si viniese de un +nio. Ambas existencias se fueron compenetrando. + +Vivan modestamente. El cuarto les costaba veinte duros. No tenan ms +que una criada. As que la renta de ocho mil pesetas que posean, les +bastaba. Como proceda de papel del Estado y acciones de una fbrica, su +administracin era facilsima. Raimundo pudo dedicarse con ms ardor que +nunca al estudio. Deseaba cumplir, respecto a su hermana, la promesa que +haba hecho a la madre, de renunciar a su parte de herencia y +constituirla una dote que la permitiese casarse bien. Despus que sali +de casa, fu dos veces por semana al cementerio a esparcir algunas +flores sobre la tumba de su madre. Los domingos llevaba consigo a +Aurelia. Sala poco habitualmente. El estudio preparatorio para hallarse +apercibido a una oposicin, de un lado, y de otro su mana de colector y +escrutador del mundo de los insectos, absorban casi todo su tiempo. Por +milagro entraba en los cafs, ni al teatro poda asistir por razn del +luto. + +Un da, hallndose en una librera de la Carrera de San Jernimo, donde +sola pasar algunos ratos hojeando las obras recin llegadas del +extranjero, acert a entrar en la tienda una hermosa dama elegantemente +vestida. Al verla, los ojos de Raimundo se dilataron expresando el +asombro: se posaron en ella con una intensidad que la oblig a volver la +cabeza hacia otro lado. Mientras compraba unas novelas francesas la +estuvo contemplando extasiado, con seales de alteracin en su +fisonoma. El libro que tena asido temblaba ligeramente entre sus +manos. Al salir ella, dejlo caer y trat de seguirla; pero a la puerta +estaba un carruaje esperndola. El lacayo, sombrero en mano, le abri la +portezuela, y los caballos arrancaron al instante con velocidad. + +--Qu es eso, D. Raimundo?--le dijo el dependiente, vindole entrar de +nuevo en la tienda--. Le ha hecho a usted impresin mi parroquiana? + +El joven sonri disimulando su turbacin, y respondiendo con fingida +indiferencia: + +--A cualquiera le llamar la atencin una mujer tan hermosa. Quin es? + +--No la conoce usted? Es la seora de Osorio, un banquero, hija de +Salabert. + +--Ah! hija de Salabert? Vive en aquel palacio grande del paseo de +Luchana? + +--No, seor; vive en un hotel de la calle de Don Ramn de la Cruz. + +No quera saber ms, y se despidi. Aquella dama se pareca de un modo +asombroso a su madre. La situacin de su espritu, todava agitado y +dolorido, hizo que tal semejanza adquiriese ms relieve a sus ojos del +que realmente tena, le produjese una viva expresin. Pocos momentos +despus pasaba por delante del hotel de Osorio tres o cuatro veces; pero +no logr ver nuevamente a la seora. Al otro da fu al paseo del Retiro +y all la hall. Desde entonces espi y sigui sus pasos con una +constancia que revelaba el profundo sentimiento que embargaba su +espritu. Aunque tena bien presente la fisonoma de su madre, el +semblante de Clementina Salabert se lo traa a la memoria con mayor +energa. Esto le produca vivo dolor, en el cual se placa, aunque +parezca paradjico. Bien lo entender el que haya visto desaparecer de +este mundo a un ser querido. Suele haber cierta voluptuosidad en +escarbar la llaga, en renovar la pena y el llanto. Raimundo no poda +contemplar mucho tiempo el rostro de Clementina sin sentir las lgrimas +correr por sus mejillas. Por esto, quiz, era por lo que la buscaba en +todas partes. Sin embargo, haba una dureza y severidad en l que no +haba tenido jams el de su madre; pero cuando sonrea, al desaparecer +esta dureza, la semejanza era realmente maravillosa. + +No se le ocult a nuestro mancebo el enojo que la dama reciba de su +tenaz persecucin. Y no poda menos de reirse interiormente de aquel +extrao error. Si supiese esta seora--se deca cuando vea un gesto de +desdn en sus labios--por qu me gusta tanto, qu grande sera su +asombro! Una corriente de simpata y hasta, es posible decir, de +adoracin le iba ligando a ella. Si no fuese por aquel aspecto imponente +que tena, es fcil que le hubiera dirigido la palabra, la hubiera hecho +entender qu gran consuelo le daba con su presencia. Pero Clementina +estaba colocada en una esfera tan alta, que tema su desdn. Bastante +era el que le mostraba por el solo delito de contemplarla. Por otra +parte, haban llegado a sus odos rumores que la desacreditaban. No +procur confirmarlos, primero porque no le importaba, y despus porque +una vez confirmados se vera obligado a despreciarla, y no quera que +una mujer que tanto se pareca a su madre en la figura fuera un ser +despreciable. Se abstuvo de pedir noticias de ella. Contentse con +satisfacer siempre que poda aquel extrao deseo de renovar su dolor, de +conmoverse hasta derramar lgrimas. Como no frecuentaba la alta sociedad +ni poda asistir al teatro, para procurarse este placer necesitaba +seguirla en la calle o en el paseo cuando no iba en coche. Tambin +averigu que iba los domingos a misa de dos en los Jernimos; all la +pudo contemplar con ms espacio y sosiego. + +Haba dado cuenta a su hermana del hallazgo, pero no hizo ningn +esfuerzo para mostrrselo. Tema que Aurelia no viese tan clara como l +la semejanza y le arrancase parte de su ilusin. Dos o tres veces a la +semana, Clementina sola salir a pie por la tarde, como el da en que +por vez primera la vimos. Raimundo, desde el mirador de su gabinete de +la calle de Serrano, convertido en observatorio, espiaba su llegada. En +cuanto la columbraba a lo lejos se echaba a la calle para seguirla +hasta donde pudiese. A la dama le molestaba esta persecucin +fuertemente, por ser la hora en que iba a casa de su amante. No que le +importase mucho que se divulgasen sus nuevos amores, sino por un resto +de pudor que conservaba. Adems, saba, porque se lo haban dicho +recientemente, que los maridos, cuando sorprenden a sus esposas en +flagrante adulterio y las matan, estn exentos de responsabilidad. Como +estaba convencida de que el suyo la detestaba, tema que se aprovechase +de este recurso para deshacerse de ella. Estos vagos terrores, unidos al +residuo de vergenza que le quedaba, fomentaban su irritacin contra +Raimundo. Su carcter violento, caprichoso, desptico, se alteraba con +aquel obstculo imprevisto. Ni siquiera haba reparado bien en la +fisonoma del joven. Le odiaba sin dignarse hacerse cargo de su figura. +Luego, el sosiego con que reciba los gestos provocativos de desprecio +que no le escatimaba, le parecan una ofensa. Bien mirado, aquel +chicuelo se estaba burlando de ella: porque no era creble que un +enamorado mostrase tanta serenidad y cinismo. Sin duda, despus que +advirti que la molestaba, se propuso mortificarla para vengarse. Y no +caba duda que lo lograba cumplidamente. Las vueltas que se vea +precisada a dar para huirle, las visitas que haca sin gana, todas las +zozobras que aquel muchacho le costaba, se lo hacan cada da ms +aborrecible y le iban requemando la sangre. Ide salir en coche, meterse +en las Calatravas y despedirlo all; pero Raimundo, al verse privado por +varios das de verla, tambin di en la flor de tomar un coche de punto +y seguir el suyo. Esto hizo rebosar su enojo y se prometi a s misma +cortar aquella impertinente y molesta persecucin, aunque no saba cmo. +Primero pens en que Pepe Castro hablase y amenazase al muchacho. Al ver +la sangre fra con que aqul lo tomaba, se indign y no volvi a +mentarle el asunto. Luego imagin abordarle ella misma en la calle y +rogarle con pocas palabras fras y desdeosas que no la molestase ms. +Cuando lleg la ocasin no se atrevi a hacerlo, aunque no pecaba de +tmida: el trance le pareci grave. + +En estas dudas y vacilaciones se hallaba, cuando, bajando por la calle +de Serrano, al levantar los ojos casualmente hacia arriba, acert a ver +en un mirador bastante alto a su enemigo. Cruzle entonces por la mente +la idea de averiguar su nombre y escribirle. Y en efecto, con la +violencia que caracterizaba todas sus acciones, al pasar por delante de +la casa entr en el portal y se dirigi a la garita de los porteros. + +--Tiene usted la amabilidad de decirme quin habita el cuarto tercero +de esta casa? + +--Son dos seoritos muy jvenes, hermano y hermana. Slo viven aqu +desde hace cuatro meses. Han quedado hurfanos, al parecer, hace poco +tiempo.... + +La portera, al ver una seora tan elegante, se mostr locuaz y +complaciente; pero Clementina la ataj en seguida. + +--Cmo se llama el seorito? + +--D. Raimundo Alczar. + +--Mil gracias. + +Y se alej inmediatamente. Sali a la calle y di unos cuantos pasos. +Mas de pronto, se le ocurri que el escribirle tena sus inconvenientes, +y que en realidad era preferible una explicacin verbal de la cual nadie +que la conociera poda enterarse en aquellos momentos. Detvose un +momento indecisa, y bruscamente di la vuelta y se meti de nuevo en el +portal. Cruz sin decir nada por delante de la portera y subi con pie +ligero las escaleras. Al llegar al piso tercero, a pesar del bro y +entereza de su carcter, sinti un poco desfallecida la voluntad y +estuvo a punto de dar la vuelta. Su temperamento orgulloso y obstinado +la empuj, sin embargo, al pensar que el joven la haba visto entrar y +se enterara de su arrepentimiento. En el piso tercero haba dos +cuartos, derecha e izquierda. Clementina haba visto papeles en uno. +Llam sin vacilar en el de la derecha observando que tena un felpudo +para los pies delante de la puerta, seal evidente de que era el +habitado. + +Sali a abrirle una criada a quien pregunt por D. Raimundo Alczar. + +--Deseo verle--dijo despus que se enter de que estaba en casa. + +La criada la introdujo en la sala, y como le pareciese rara aquella +visita, le pregunt: + +--Aviso a la seorita? + +--No, no; avise usted al seorito, que es a quien deseo hablar. + +Se hallaba ste, en tanto, en su despacho, presa de violenta agitacin. +Al ver a la dama entrar en el portal por primera vez se haba +sobresaltado sin motivo preciso para ello. Tranquilizse al verla salir, +y otra vez se alter cuando entr nuevamente. Cruz por su mente la idea +de que pudiese subir a su casa; pero al instante la desech como +inverosmil. Imagin ms bien que vendra a visitar a alguno de los +inquilinos de los cuartos principal o segundo, que eran personas de +calidad. No obstante, a despecho de su razn, no se tranquilizaba. +Cuando oy sonar el timbre de la puerta qued aterrado. Apenas tuvo +nimo para dirigirse hacia la antesala. Antes que pudiese hacer una sea +a la criada ya sta haba abierto, obligndole a retirarse vivamente a +su despacho. Estuvo tentado a negarse, aunque ya estaba la dama en la +sala. Al fin se decidi a salir, reflexionando que no haba motivo +racional para ello. + +Raimundo no tena mucho trato de gente. Las relaciones de su madre +haban sido escasas; unos cuantos parientes, algunas familias conocidas. +Por su parte, tampoco haba hecho nada por ensanchar este crculo. Ya +hemos dicho que no haba estrechado amistad ntima con ninguno de sus +condiscpulos. Menos haba procurado la entrada en los casinos, +tertulias y saraos de la corte. Su adolescencia y los das que llevaba +de juventud se haban deslizado serenos en el seno del hogar, +estudiando y coleccionando mariposas. Conoca la vida por los libros. La +naturaleza le haba dotado, no obstante, de un claro y simptico +ingenio, de fcil palabra y de cierta dignidad de modales que supla +bastante bien a esa elegancia y distincin que el roce continuado con la +espuma de la sociedad engendra. + +Entr en la sala tranquilo ya y aun con una vaga predisposicin a la +hostilidad que el estrambtico paso de aquella seora le infunda. +Hizole una profunda reverencia. La situacin era tan extraa, que +Clementina, a pesar de su orgullo, su experiencia, su desenfado, y hasta +bien puede decirse su desgarro, se encontr repentinamente cohibida. +Tuvo necesidad de hacer un esfuerzo para adquirir bro. + +--Aqu me tiene usted--le dijo en tono agrio que result inoportuno y +descorts. + +--Usted me dir a qu debo el honor de esta visita--repuso Raimundo con +voz un poco temblorosa. + +--Pues.... (la dama vacil unos instantes) lo debe usted al honor que +me hace siguindome hace dos meses como una sombra chinesca a todas +partes. Le parece a usted agradable traer un espantajo detrs en cuanto +una sale a la calle? Ha conseguido usted ponerme nerviosa. Para no +enfermar como el lego de los _Madgyares_, he dado el paso ridculo de +subir hasta aqu a rogarle que cese en su persecucin. Si usted tiene +que decirme algo interesante, dgamelo de una vez y concluyamos. + +Fueron estas palabras pronunciadas arrebatadamente, como quien se +encuentra en una situacin falsa y quiere salir de ella exagerando el +enojo. Raimundo la mir lleno de asombro, cosa que molest a Clementina +y aun ms la precipit. + +--Seora, siento en el alma haberla ofendido.... Estaba muy lejos de mi +nimo.... Si usted supiera los sentimientos que en m despierta su +figura!... (balbuci con trabajo). + +Clementina le ataj diciendo: + +--Si usted va a declararme su amor, puede ahorrarse la molestia. Soy +casada ... y aunque no lo fuese sera lo mismo. + +--No, seora, no voy a hacerle una declaracin--repuso el joven +entomlogo sonriendo--. Voy a explicarle a usted mi persecucin. +Comprendo bien que usted se haya equivocado respecto a los sentimientos +que me inspira, y encuentro natural que le hayan ofendido. Qu lejos +estar usted de sospechar la verdad! Yo no estoy enamorado de usted. Si +lo estuviese, es bien seguro que no la seguira como un pirata callejero +... sobre todo en las circunstancias en que ahora me encuentro.... + +Raimundo se puso serio al llegar aqu e hizo una pausa. Luego dijo +precipitadamente, con voz alterada por la emocin: + +--Seora, mi madre se ha muerto hace poco tiempo ... y usted se parece +muchsimo a mi madre. + +Al pronunciar estas palabras se qued mirndola con una atencin +ansiosa, hmedos los ojos, haciendo esfuerzos heroicos por no romper a +sollozar. + +Esta revelacin produjo en Clementina asombro y duda al mismo tiempo. +Permaneci inmvil y muda mirndole tambin fijamente. Raimundo +comprendi lo que pasaba por su espritu, y dijo empujando la puerta de +su despacho: + +--Vea usted, vea usted si no es verdad lo que le digo. + +La dama avanz dos pasos y vi en la pared fronteriza, sobre el silln +mismo de la mesa de escribir, el retrato en fotografa ampliada de una +seora excepcionalmente hermosa, y que, sin duda, guardaba cierto +parecido con ella, aunque no tan claro como el joven deca. Sobre el +retrato, sujeto al marco, haba un ramo de siemprevivas. + +--Algo nos parecemos--dijo despus de contemplar el retrato con +atencin--. Pero esa seora era ms hermosa que yo. + +--No; ms hermosa, no. Tena ms dulzura en los ojos, y eso daba a su +fisonoma un encanto indecible. Era su alma pura y bondadosa que +brillaba en ellos. + +Pronunci estas palabras con entusiasmo, sin reparar en la falta de +galantera que estaba cometiendo. El orgullo de Clementina padeci an +ms por la inocencia y sinceridad con que fueron pronunciadas. Ambos +contemplaron el retrato en silencio algunos segundos. En los ojos de +Raimundo temblaban dos lgrimas. La dama dijo al cabo: + +--Qu edad tena su mam? + +--Cuarenta y un aos. + +--Yo tengo treinta y cinco--replic con mal disimulada satisfaccin. + +Raimundo volvi hacia ella la vista. + +--Es usted joven an y muy bella.... Pero mi madre tena la tez ms +fresca a pesar de llevarle algunos aos. Su cutis era terso como el +raso. En los ojos no se notaba cansancio alguno. Parecan los de un +nio.... Es natural. La vida de mam fu suave y tranquila. Ni su cuerpo +ni su alma se haban gastado. + +No observaba que indirectamente estaba diciendo algunas groseras a la +seora que tena presente. Esta se sinti fuertemente picada; pero no +os mostrarlo porque el dolor del joven y la sinceridad con que hablaba +le impusieron respeto. Lo que hizo fu cambiar de conversacin, echando +una mirada de curiosidad por el despacho. + +--Parece que se dedica usted a coleccionar mariposas. + +--S, seora; desde nio. He logrado reunir una cantidad de especies +bastante respetable. Las tengo muy lindas y curiosas. Mire usted. + +Clementina se acerc a uno de los armarios. Raimundo se apresur a +abrirlo y le puso en la mano un cartn donde estaban fijadas algunas +lindsimas de vivos y brillantes colores. + +--En efecto, son bonitas y originales. Qu utilidad saca usted de +coleccionarlas? Las vende usted? + +--No, seora--repuso sonriendo el joven--. Es con un fin puramente +cientfico. + +--Ah! + +Y le ech una rpida mirada de curiosidad. Clementina no simpatizaba +mucho con los hombres de ciencia, pero le infundan cierto vago respeto +mezclado de temor, como seres extraos a quienes una parte del mundo +concede superioridad. + +--Es usted naturalista?--le pregunt despus. + +--Estudio para serlo. Mi padre lo ha sido.... + +Mientras le mostraba su preciosa coleccin con el gozo especial no +exento de desdn con que los sabios ensean sus trabajos a los profanos, +le fu enterando de su vida sencilla. Al llegar a la enfermedad de su +madre volvi a conmoverse y las lgrimas a brotar a sus ojos. Clementina +le escuchaba con atencin, recorriendo con la vista los cartones que le +pona delante, dejando escapar algunas palabras, ora de elogio a los +matizados insectos, bien de compasin cuando Raimundo lleg a +describirle la muerte de su madre. Afectaba desembarazo, distraccin. No +lograba, sin embargo disipar la confusin en que la pona el extrao +paso que haba dado, la situacin anmala en que se hallaba. Sali de +ella bruscamente, como haca siempre las cosas. Se puso seria y tendi +la mano al joven, dicindole: + +--Mil gracias por su amabilidad, seor Alczar. Me voy, celebrando mucho +que no haya sido el objeto de su persecucin el que yo sospechaba.... De +todos modos, sin embargo, le ruego no contine en ella.... Ya ve usted; +soy casada, y cualquiera podra pensar que yo la aliento o doy algn +motivo.... + +--Pierda usted cuidado, seora. Desde el momento en que a usted le +molesta me guardar de seguirla. Perdneme usted en gracia del +motivo--respondi el joven apretndole la mano con naturalidad y +afectuosa simpata que lograron interesar a la dama. Pero no lo +demostr. Al contrario, se puso ms seria y emprendi la marcha haca la +sala. Raimundo la sigui. Al pasar delante de ella para abrirle la +puerta, le dijo con franqueza seductora: + +--No valgo nada, seora; pero si algn da quisiera usted servirse de mi +insignificante persona, no sabe usted el placer que me causara con +ello! + +--Gracias, gracias--repuso secamente Clementina sin detenerse. + +Al llegar a la puerta de la escalera y al tirar del pasador, el joven +vi asomar la cabecita curiosa de su hermana en el fondo del pasillo. + +--Ven aqu, Aurelia--le dijo. + +Pero la nia no hizo caso y se retir velozmente. + +--Aurelia, Aurelia. + +Bien a su pesar, sta sali al pasillo y avanz hacia ellos sonriente y +roja como una cereza. + +--Aqu tienes a la seora de quien te he hablado, que tanto se parece a +mam. + +Aurelia la mir sin saber qu decir, sonriente y cada vez ms +ruborizada. + +--No se parece muchsimo? D. + +--Yo no lo encuentro ...--respondi la joven despus de vacilar. + +--Lo ve usted?--exclam la dama volvindose a Raimundo con la sonrisa +en los labios--. No ha sido ms que una fantasa, una alucinacin. + +Traslucase un poco de despecho debajo de estas palabras. La presencia +de Aurelia haca ms falsa an su situacin. + +--No importa--repuso Raimundo--. Yo veo claro el parecido, y basta. + +La puerta estaba ya abierta. + +--Tanto gusto ...--dijo Clementina dirigindose a Aurelia sin extenderle +la mano, inclinndose con una de esas reverencias fras, desdeosas, con +que las damas aristcratas establecen rpidamente la distancia que las +separa del interlocutor. + +Aurelia murmur algunas frases de ofrecimiento. Raimundo sali hasta la +escalera para despedirla, repitindole algunas frases amables y +cordiales que no impresionaron a la dama, a juzgar por su continente +grave. + +Baj las escaleras descontenta de s misma, embargada por una sorda +irritacin. No era la primera vez, ni la segunda tampoco, que su +temperamento impetuoso la colocaba en estas situaciones anmalas y +ridculas. + + + + +VI + +#Desde el Club de los Salvajes a casa de Caldern.# + + +Pintorescamente diseminados por los divanes y butacas de la gran sala de +conversacin del _Club de los Salvajes_, yacen a las dos de la tarde +hasta una docena de sus miembros ms asiduos. Forman grupo en un rincn +el general Patio, Pepe Castro, Cobo Ramrez, Ramoncito Maldonado y +otros dos socios a quienes no tenemos el gusto de conocer. Algo ms +lejos est Manolito Dvalos, solo. Ms all Pinedo con algunos socios, +entre los cuales slo conocemos a Rafael Alcntara y a Len Guzmn, +conde de Agreda, por haber sido los de la fiesta nocturna en casa de la +Amparo que tanto disgust al duque de Requena. Las posturas de estos +jvenes (porque lo son en su mayora) responden admirablemente a la +elegancia que resplandece en todas las manifestaciones de su espritu +refinado. Uno tiene puesta la nuca en el borde del divn y los pies en +una butaca, otro se retuerce con la mano izquierda el bigote y con la +derecha se acaricia una pantorrilla por debajo del pantaln; quin se +mantiene reclinado con los brazos en cruz; quin se digna apoyar la +suela de sus primorosas botas en el rojo terciopelo de las sillas. + +Este _Club de los Salvajes_ es ms bien un arreglo que una traduccin +del ingls (_Savage Club_). Por mejor decir, se ha traducido con una +graciosa libertad que mantiene vivo dentro de l el genio espaol en +estrecha alianza con el britnico. A ms del ttulo, pertenece al ingls +todo el aparato o exterior de la sociedad. Los miembros se ponen +indefectiblemente el frac por las noches si es invierno, el _smoking_ si +es verano; los criados gastan calzn corto y peluca. Hay un elegante y +espacioso comedor, sala de armas, gabinete de _toilette_, cuartos de +bao y dos o tres habitaciones para dormir. Tiene el club, asimismo, +servicio particular de coches y caballos de silla. El genio espaol se +manifiesta en multitud de pormenores internos. El que ms lo caracteriza +es el de la ausencia de metal acuado. Esto da origen a muchas y +extraas relaciones de los socios entre s y de los socios con el mundo +exterior, que constituyen una complicada y hermosa variedad que no se +hallar en ningn otro pueblo de la tierra. Da lugar, sobre todo, a un +desarrollo inmenso, inconcebible, de esa palanca poderosa con que el +siglo XIX ha llevado a trmino las ms grandiosas y estupendas de sus +empresas, el _Crdito_. Realzanse dentro del _Club de los Salvajes_ +tantas operaciones de crdito como en el Banco de Londres. No slo se +prestan los socios entre s dinero y juegan sobre su palabra, sino que +tambin realizan la misma operacin con el club, considerado como +persona jurdica, y hasta con el conserje en calidad de funcionario y +como particular. Fuera del crculo, los salvajes, arrastrados de su +entusiasmo y veneracin por el crdito, lo hacen jugar en casi todas sus +relaciones con el sastre, el casero, el constructor de coches, el +importador de caballos, el joyero, etc., sin mencionar aqu otras +grandes operaciones de la misma clase que de vez en cuando realizan con +algn banquero o propietario. Gracias, pues, a este inapreciable +elemento econmico, se haba hecho casi innecesario, entre los socios +del club, el numerario, reemplazndolo dichosamente por otro medio +enteramente abstracto y espiritual, la palabra; la palabra oral o +escrita. Vivan, gastaban lo mismo que sus colegas y modelos de Londres, +sin libras esterlinas, ni chelines, ni pesetas, ni nada. + +Es evidente, pues, la superioridad del club espaol sobre el ingls en +este respecto. Tambin lo es en cuanto a la franqueza y cordialidad con +que los socios se tratan entre s. Poco a poco se haban ido alejando de +las formas correctas, ceremoniosas, que caracterizan a los graves +_gentlemen_ de la Gran Bretaa, dando a su trato cada vez ms color +local, acercndolo en lo posible al de nuestros pintorescos barrios de +Lavapis y Maravillas. El medio, la raza y el momento son elementos de +los cuales no se puede prescindir, lo mismo en la poltica que en las +sociedades de recreo. + +El club empieza a animarse siempre despus de las doce de la noche, +llega a su perodo lgido a las tres de la madrugada, y desde esta hora +comienza a descender. A las cinco o seis de la maana se retiran todos +santamente en busca de reposo. Durante el da suele verse poco +concurrido. Slo dos o tres docenas de socios van por las tardes, antes +del paseo, a culotear sus boquillas. Embotados an por el sueo, hablan +poco. Les hace falta la excitacin de la noche para que muestren en todo +su esplendor sus facultades nativas. Estas parecen concentradas en la +nobilsima tarea de poner la boquilla de un hermoso color de caramelo. +Si los objetos de arte han sido en otro tiempo objetos tiles, si el +Arte arrastra consigo la idea de inutilidad como algunos afirman, hay +que confesar que los socios del _Club de los Salvajes_, en materia de +boquillas obran como verdaderos artistas. Hcenlas venir de Pars y de +Londres; traen grabadas las iniciales de sus dueos y encima la +correspondiente corona de conde o marqus si el fumador lo es; +gurdanlas en preciosos estuches, y cuando llega el caso de sacarlas +para fumar lo realizan con tales cuidados y precauciones, que en +realidad se convierten en objetos molestos ms que tiles. Hay salvaje +que se estraga fumando sin gana cigarro sobre cigarro, slo por el gusto +de ahumar la boquilla antes que alguno de sus colegas. Y si no es as, +por lo menos, nadie se cuida de saborear el tabaco. Lo importante es +soplar el humo sobre la espuma de mar y que vaya tomando color por +igual. De vez en cuando sacan el fino pauelo de batista, y con una +delicadeza que les honra se dedican largo rato a frotarla mientras su +espritu reposa dulcemente abstrado de todo pensamiento terrenal. +Graves, solemnes, armoniosos en sus movimientos, los socios ms +distinguidos del _Club de los Salvajes_ chupan y soplan el humo del +tabaco de dos a cuatro de la tarde. Hay en esta tarea algo de ntimo y +contemplativo, como en toda concepcin artstica, que les obliga a bajar +los prpados y a subir las pupilas para mejor recrearse en la pura +visin de la Idea. + +En este elevadsimo estado de alma se hallaba nuestro amigo Pepe Castro +ahumando una que figuraba la pata de un caballo, cuando le sac de su +xtasis la voz de Rafael Alcntara que desde lejos le grit: + +--Conque es verdad que has vendido la jaca, Pepe? + +--Hace ya unos das. + +--La inglesa? + +--La inglesa?--exclam levantando los ojos hacia su amigo con asombro y +reconvencin--. No, hombre, no; la cruzada. + +--Chico, como no hace dos meses siquiera que la has comprado, no crea +que te deshicieses de ella. + +--Ah vers t--replic el bello calavera adoptando un continente +misterioso. + +--Algn defecto oculto? + +--A m no se me oculta ningn defecto--dijo con orgullo. + +Y todos lo creyeron; porque en este ramo del saber humano no tena rival +en Madrid, si no era el duque de Saites, reputado como el primer mayoral +de Espaa. + +--Ah, vamos, falta de _luz_. + +--Tampoco. + +Rafael Alcntara se encogi de hombros y se puso a hablar con los que +tena cerca. Era un joven rubio, de fisonoma gastada, ojos pequeos y +verdosos, malignos y duros. Como otros tres o cuatro de los que asistan +a diario al club, entraba en l y alternaba con toda la alta +aristocracia, sin derecho alguno. Alcntara era de familia humilde, hijo +de un tapicero de la calle Mayor. En muy poco tiempo se haba gastado la +pequea hacienda que le dej su padre y despus vivi del juego y a +prstamo. A todo Madrid deba y haca gala de ello. La condicin que le +mantena abiertas las puertas de la alta sociedad era su valor y su +cinismo. Alcntara era hombre bravo de veras, se haba batido tres o +cuatro veces y estaba apercibido a hacerlo por el ms mnimo pretexto. +Adems, era un desvergonzado, hablaba siempre en tono despreciativo, +aunque fuese a la persona ms respetable, dispuesto a burlarse de todo +el mundo. Estas cualidades le haban hecho adquirir gran prestigio entre +los jvenes salvajes. Se le trataba como a un igual, se contaba con l +en todas las francachelas; pero nadie preguntaba por su dinero. + +--Mi general, le habr a usted gustado ayer la Tosti, eh?--dijo +Ramoncito Maldonado dirigindose a Patio. + +--En la romanza solamente,--repuso el guerrero sensible despus de +dirigir con destreza una larga bocanada de humo a su boquilla que +representaba un obs montado sobre su curea. + +--No diga usted que el do ha estado mal. + +--Vaya si lo digo! + +--Pues, seor, entonces declaro que no entiendo una palabra porque me ha +parecido sublime--replic el joven con seales de hallarse picado. + +--Esa declaracin te honra, Ramn. Sabes hacerte justicia--dijo Cobo +Ramrez, que no perda ocasin de vejar a su amigo y rival. + +--Ya lo creo, como que slo t eres el inteligente!--exclam vivamente +el concejal--. Mira, Cobo, aqu el general puede hablar porque tiene +motivo, estamos?... pero t debes callarte porque me gastas una oreja +como la de una cocinera. + +--Pero hombre, por qu se picar tanto Ramoncito, en cuanto usted le +dice algo?--pregunt el general riendo. + +--No s--repuso Cobo dando un chupetn al cigarro mientras sus facciones +se contraan con una leve sonrisa burlona--. Si le contradigo se enfada, +y si repito lo que l dice, lo mismo. + +--Se entiende, chico, se entiende! Si ya sabemos que eres un guasn de +primera fuerza. No necesitas esforzarte ms delante de estos seores.... +Pero lo que es ahora, has dado una buena pifia. + +--Yo sostengo lo mismo que el general. El do estuvo muy mal +cantado--dijo con calma provocativa Cobo. + +--Qu importa que t sostengas uno u otro!--exclam ya fuera de s +Maldonado--. Si no conoces una nota de msica! + +--Alto! Tengo ms derecho a hablar de msica, puesto que no cencerreo +como t el piano. Por lo menos soy un ser inofensivo. + +Sigui una disputa larga entre ambos, viva y descompuesta por parte de +Ramoncito, tranquila y sarcstica por la de Cobo, que se gozaba en sacar +a aqul de sus casillas. No poco se divertan tambin los presentes, +ponindose unos de parte del concejal y otros de su competidor para ms +prolongar el recreo. + +--Sabis que esta tarde se bate Alvaro Luna?--dijo uno cuando ya iban +hastiados de los dimes y diretes del concejal y Cobo. + +--Eso me han dicho--respondi Pepe Castro cerrando los ojos con +voluptuosidad, mientras chupaba el cigarro--. En el jardn de Escalona, +verdad? + +--Creo que s. + +--A sable? + +--A sable. + +--Vamos, un chirlo ms--manifest Len Guzmn desde su asiento. + +--Con punta. + +--Oh! ya es otra cosa. + +Y los salvajes presentes mostraron entonces inters en el duelo. + +--Alvaro tira poco. El coronel debe llevarle ventaja. Es ms hombre, y +adems tira con energa. + +--Con demasiada--dijo Pepe Castro sacando el pauelo despus de haber +arrojado la punta del cigarro y ponindose a frotar con esmero la +boquilla. + +Todos volvieron los ojos hacia l porque tena fama de habilsimo +tirador. + +--Crees t? + +--Desde luego. La energa es conveniente hasta cierto lmite. Pasando de +l, muy expuesta, sobre todo cuando los sables tienen punta. Si se las +cortasen, todava redoblando los ataques sin descanso se puede hacer +algo. Por lo menos, es posible aturdir al contrario. Pero cuando la +llevan hay que andarse con ojo. Alvaro no tira mucho; pero es fro, +tiene un juego cerrado y estira el pico que es un primor. Que no se +descuide el coronel. + +--La cuestin ha sido por la cuada de Alvaro? + +--Al parecer. + +--Y a l qu diablos le importa? + +--Ps ... ah vers! + +--Como no est enamorado, no comprendo.... + +--Todo podra ser. + +--La nia es de oro! Este verano, en Biarritz, ella y el chico de +Fonseca se ponan de un modo por las noches en la terraza del casino, +que era cosa de sacar fotografas iluminadas. + +--All Cobo, antes de irse, hizo tambin algunos cuadros disolventes en +los jardinillos. + +--S, s; bien me ha comprometido esa chica!--manifest Cobo en tono +cmicamente desesperado. + +--Ya no tenas mucho que perder. Desde el negocio de Teresa ests +deshonrado--dijo Alcntara. + +--Siempre va la desgracia con la hermosura--apunt con tonillo irnico +Ramoncito. + +--Tambin t, Ramn?--exclam con afectado asombro Cobo--. Vamos, lleg +el momento de que los pjaros tiren a las escopetas. + +--Pues, seores, confieso mi debilidad. No puedo estar al lado de esa +chica sin ponerme malo--dijo Len Guzmn. + +--Ni esa nia puede tampoco estar al lado de un chico tan guapo y tan +risueo como t sin ponerse enferma tambin--dijo Rafael Alcntara. + +--Me quieres seducir, Rafael? + +--S, chico, para que me dejes maana la llave de tu cuarto y no +parezcas en toda la tarde por all. Lo necesito. + +--Es que tengo una colcha preciosa de raso. + +--Se cuidar de la colcha. + +--Y hay adems un criado que se dedica, con gran aficin, al dibujo por +las tardes. + +--Se le darn dos duros al criado para que vaya a dibujar a otro lado. + +--Y una vecinita que pasa la vida acechando desde su ventana lo que hay +y lo que no hay en mi habitacin. + +--Se la convidar ... digo, se bajarn las persianas.... Oye, Manolito, +te vas a pasar toda la juventud tirado en ese divn sin decir palabra? + +Manolito Dvalos descansaba, en efecto, en actitud sombra y +melanclica, sin que le hubiesen impulsado a levantar la cabeza los +dichos de su amigo. Al oirse nombrar la alz con sorpresa y mal humor. + +--Si t te encontrases en mi posicin, qu poca gana tendras de +bromear, Rafael!--dijo exhalando un suspiro. + +Hay que advertir que el joven marqus de Dvalos, que nunca haba +posedo una inteligencia muy clara, tenala de algn tiempo a esta parte +bastante perturbada. Segn la expresin vulgar estaba un poco chiflado o +tocado. Sus amigos saban todos que este trastorno proceda de la +ruptura con la Amparo, que le haba comido en poco tiempo su fortuna y +de quien estaba an profundamente enamorado. Tratbanle con cierta +proteccin entre burlona y benvola; pero se abstenan, si no es muy +embozadamente y con precauciones, de bromearle con su ex-querida, porque +alguna vez que se propasaron, Manolito fu vctima de ataques de clera +muy semejantes a la locura. Tena poco ms de treinta aos; estaba +calvo, la tez y los labios marchitos, los ojos apagados. Sus cuatro +hijos habalos recogido la suegra. Viva en una fonda con la pensin que +le pasaba una ta vieja de quien era presunto heredero. Sobre la +esperanza de esta herencia algunos usureros le prestaban dinero. + +--Si yo me encontrara en tu caso, sabes lo que hara, Manolo?... +Casarme con mi ta. + +Los amigos rieron, porque la ta de Dvalos tena cerca de ochenta aos. + +--Bueno, bueno--exclam ste con acento doloroso. Bien se conoce que no +has tenido que luchar con indecentes usureros toda la maana para +concluir por dejarles algo ... que es una infamia empear--aadi por lo +bajo. + +--A m con ingleses!... T no sabes, Manolito, que todos los meses +tengo que renovar el timbre de la puerta de mi casa porque lo gastan +ellos de tanto tirar?... Pero yo lo tomo con ms filosofa. Lejos de +disgustarme, experimento una gran satisfaccin cada vez que viene a +visitarme un acreedor, porque es la prueba de que soy un buen hijo, de +que cumplo la ltima voluntad de mi padre. + +Los salvajes de los dos grupos le miraron con curiosidad, sonriendo. + +--Cmo es eso, Rafael?--pregunt Pepe Castro. + +--Habis de saber que mi padre se muri dicindome: "El deber, hijo! +el deber! Ante todo el deber!"... Fueron sus ltimas palabras. Yo, +cumpliendo con este sagrado consejo, procuro deber todo lo posible. + +Hizo gracia a sus compaeros este rasgo cnico; lo celebraron con +algazara. Rafael, sustrayndose modestamente a sus aplausos, se acerc a +Dvalos, y pasndole una mano por encima del hombro le dijo, bajando la +voz aunque no tanto que no pudiesen oirle los amigos: + +--Pues s, Manolito, no es broma. Yo me casara con mi ta. Qu se +pierde con ello? Es una vieja.... Mejor! As se morir ms pronto. Pero +en cuanto te cases entras a manejar su fortuna y no tienes necesidad de +aguardar los aos que a ella se le antoje vivir. A ti lo que te hace +falta como a m es _guita_. Desengate; si la tuviramos nos pondramos +ms gordos que Cobo Ramrez.... Adems, en cuanto seas rico, le birlas +la Amparo a Salabert, no comprendes? + +El marquesito levant la vista hacia su amigo abriendo mucho los ojos, +donde se reflejaba la duda de si hablaba en serio o en broma. No +advirtiendo en el rostro imperturbable de Alcntara seal de burla, +comenz a enternecerse. Habl de su antigua querida con tal entusiasmo y +veneracin que hara reir a cualquiera. El proyecto ya no le pareci tan +insensato. Se entretuvo en pensarlo largamente y estudiarlo por todas +sus fases. Mientras tanto Rafael le escuchaba con afectada atencin, +animndole a proseguir con signos y frases de afirmacin. Nadie pensara +que se estaba mofando de l, a no ser porque de vez en cuando, +aprovechando los instantes en que el tocado marqus miraba a la punta de +sus botas buscando alguna frase bastante expresiva para ponderar su +amor, haca guios maliciosos a los amigos que los contemplaban con +curiosidad burlona. + +Abrise la mampara del saln. Apareci Alvaro Luna. Los salvajes le +acogieron con exclamaciones de afecto y burla. + +--Bravo, bravo! Aqu est el reo en capilla. + +--Mirad qu cara trae. + +--Como que est al borde de la tumba! + +El recin llegado sonri vagamente y tendi una mirada escrutadora por +el saln. Alvaro Luna, conde de Soto, era hombre de treinta y ocho a +cuarenta aos, delgado, de mediana estatura, ojos vivos y duros y rostro +bilioso. + +--Habis visto a Juanito Escalona?--pregunt. + +--S--dijo uno--. Aqu ha estado hace una media hora. Me ha dicho que +le aguardases, que a las cuatro menos cuarto en punto vendra. + +--Bueno, esperaremos--repuso avanzando con calma y sentndose al lado de +ellos. + +La broma continu. + +--Veamos, veamos cmo est ese pulso--dijo Rafael cogindole por la +mueca y sacando al mismo tiempo el reloj. + +El conde entreg su mano sonriendo. + +--Jess, qu atrocidad! Ciento treinta pulsaciones por minuto! Ningn +condenado a muerte las ha tenido. + +No era verdad. El pulso estaba normal. As lo manifest el mismo +Alcntara a los amigos haciendo una sea negativa. Alvaro no se alter +por la mentira. Posedo de su valor y convencido de que no dudaban de +l, sigui con la misma vaga sonrisa en los labios. + +--Vaya, maana a las cuatro de la tarde el entierro. Lo siento, porque +tena que ir de caza con Briones--dijo uno. + +--Y que no es pequea la carrera desde la casa mortuoria a San +Isidro!--respondi otro. + +--No, hombre, no--apunt un tercero--; lo llevarn a la estacin del +Norte para conducirlo a Soto, al panten de familia. + +Las bromas no eran de buen gusto. Sin embargo, el conde no se +impacientaba, quiz temiendo que el ms pequeo signo de impaciencia, en +aquella ocasin, hiciese dudar de su serenidad. Alentados con esta +paciencia, los jvenes salvajes cada vez le apretaban ms con su vaya, +repitiendo con variantes la misma idea del entierro. La verdad es que se +iban haciendo pesados; pero no lograron ahuyentar su fra y vaga +sonrisa. Respondales pocas veces. Cuando lo haca era con breves +palabras displicentes. Al fin, sacando el reloj, dijo: + +--Son las tres. Quedan tres cuartos de hora. Quin quiere echar un +tresillo? + +Era un pretexto para librarse de aquellas moscas y al mismo tiempo un +acto que confirmaba su sangre fra. Tres de los amigos se fueron con l +a la sala de juego. No tardaron en rodearles los dems. La broma sigui +lo mismo que en el saln. + +--Miradle, cmo le tiembla la mano! + +--Dentro de una hora ese hombre habr dejado de existir. + +--Oyes, Alvaro, debas de legarme la Conchilla. + +--No hay inconveniente--repuso aqul arreglando sus cartas. + +--Ya lo oyen ustedes, seores; la Conchilla es ma por testamento.... +Cmo se llama este testamento, Len? + +--Testamento nuncupativo--dijo ste, que saba algo de leyes por andar +en pleito haca tiempo con unos primos. + +--La Conchilla me pertenece por testamento nuncupativo. Gracias, Alvaro. +Har que vista luto y respetaremos tu memoria hasta donde se pueda. +Tienes algo que encargarme? + +--S, que la sacudas el polvo cada ocho o diez das. Si no suelta +algunas lgrimas todas las semanas se pone enferma. + +--Corriente. As se har. + +--Ah! y que sea con el bastn. Se ha acostumbrado a ello y no lo tolera +con la mano. + +--Perfectamente. + +Cada vez era mayor la algazara. La imperturbabilidad del conde haca muy +buen efecto. Detrs de aquellas bromas se adivinaba que sus amigos le +queran y respetaban su valor. En esto apareci un criado y le present +una carta en bandeja de plata. La tom y la abri con curiosidad. Al +recorrerla volvi a sonrer y la pas a los que tena al lado. Era del +dueo de la Funeraria ofrecindole sus servicios y remitindole un +prospecto con los precios. Alguno de aquellos chicos se haba divertido +en pasarle aviso. Tampoco se ofendi: pareca interesado en el juego. + +Al fin entr en la sala Juanito Escalona en su busca. Despus de ajustar +cuentas se levant de la silla. Todos le rodearon. + +--Buena suerte, Alvaro! + +--Me da el corazn que lo ensartas. + +--No seas tonto; nada de ensartar. A concluir pronto, aunque sea con un +rasguo. + +En aquel momento terminaban las bromas y estallaba el compaerismo. El +conde encendi un cigarro puro con toda calma y dijo con la mayor +naturalidad: + +--Hasta luego, seores. + +Haba una parte efectiva de valor en aquella actitud serena, +imperturbable del conde; pero haba tambin buena porcin de esfuerzo y +estudio. Los jvenes salvajes, aunque poco dados en general a la +literatura, reciban no obstante su influencia. Lo que entre ellos priva +son los folletines y las novelas de saln. Estas, novelas trazan la +figura de un hombre ideal lo mismo que los libros de caballera. +Solamente que en las antiguas novelas, el hombre dechado era el que por +amor a las nobles ideas de justicia y caridad acometa empresas +superiores a sus fuerzas. En las modernas es el que por temor al +ridculo se abstiene de todo entusiasmo y de toda accin generosa. Al +hombre que arriesgaba su vida en todos los momentos por una causa til a +sus semejantes, ha sustitudo el que la arriesga por las nonadas de la +vanidad o la soberbia. Al caballero ha sucedido el espadachn. + +Quedronse los contertulios comentando la serenidad del conde. Se le +ensalz aunque no muy vivamente ni por mucho tiempo. Es regla primera +del buen tono no asombrarse jams. La segunda hablar prolijamente de las +cosas leves y con sobriedad de las graves. Deshzose al fin la tertulia +vespertina. Salieron casi todos sus preclaros miembros y se esparcieron +por Madrid a difundir sus doctrinas, las cuales pueden resumirse de este +modo: "El hombre naci destinado a firmar pagars y gastar bigotes +retorcidos. El trabajo, la instruccin, el orden, son atentatorios al +estado de naturaleza y deben proscribirse de toda sociedad bien +organizada". + +Ramoncito Maldonado, como siempre, se agarr a los faldones de su amigo +Pepe Castro. El lector est enterado ya de la profunda admiracin que le +profesaba. Ahora le toca saber que Pepe Castro se dejaba admirar lleno +de condescendencia, y que de vez en cuando se dignaba iniciarle en +algunos inefables secretos referentes a sus altas concepciones sobre las +yeguas inglesas y las boquillas de mbar. Ramoncito iba poco a poco +adquiriendo nociones claras, no slo de estas cosas, sino tambin del +modo ms adecuado de combinar el idioma francs con el espaol en la +conversacin familiar. Pepe Castro posea el don admirable de olvidar, +en un momento dado, la palabra castellana, y despus de algunas +vacilaciones pronunciar la francesa con perfecta naturalidad. Ramoncito +tambin lo haca, pero con menos elegancia. Asimismo iba distinguiendo +bastante bien las ostras de Arcachn de las que no son de Arcachn, el +Chteau-Laffite del Chteau-Margaux, la voz de pecho, en los tenores, de +la voz de cabeza, y la pasta dentfrica de Akinson de las otras pastas +dentfricas. No obstante, Ramoncito, como todos los nefitos, mucho ms +si poseen un temperamento exaltado y entusiasta, exageraba la doctrina +del maestro. Sean ejemplo de esta exageracin los cuellos de camisa. +Porque Pepe Castro los gastase altos y apretados haba razn para que +Ramoncito anduviese por esas calles de Dios con la lengua fuera, +padeciendo todo el da los preliminares de la pena del garrote? Y si +Pepe Castro, por motivo de una enfermedad nerviosa que haba tenido de +nio, cerraba el ojo izquierdo con frecuencia, lo cual sin duda le +agraciaba, con qu derecho pasaba el da Ramoncito haciendo guios a la +gente con el suyo? Adems, el joven concejal cargaba de perfumes no tan +slo el pauelo y la barba, sino toda su ropa, de suerte que a los diez +metros an trascenda y de cerca produca mareos. Pues bien, despus de +examinadas detenidamente, no hemos hallado en las ideas de su venerado +maestro nada que justifique esta censurable tendencia. Los ms bellos y +elevados preceptos de los grandes hombres, degeneran y se pervierten al +realizarse por sectarios y continuadores. Pepe Castro, aunque adverta +estas deficiencias e imperfecciones de su discpulo, no se las echaba en +cara. Antes, con la nobleza propia de los grandes caracteres, extenda +sobre l su clemencia para perdonarlas y ocultarlas. Nadie osaba, en su +presencia, hacer burla de los cuellos ni de los guios de Ramoncito. + +Eran poco ms de las cuatro cuando entrambos salvajes salieron del club +abrochndose los guantes. A la puerta estaba la _charrette_ de Castro, +que ste despidi dando hora al cochero para el paseo. Antes deba hacer +una visita a ruego de Ramoncito. Caminaron por la calle del Prncipe, +donde el club est situado, a paso lento, observando con fijeza a las +mujeres que cruzaban. Detenanse a veces un instante para hacer algunas +indicaciones luminosas sobre su garbo y elegancia, no como el tmido +transeunte que contempla y suspira, sino como dos bajaes que entrasen en +un mercado de esclavas y antes de elegir discutiesen las cualidades de +cada una. A los hombres arrojbanles una rpida mirada despreciativa. Y +por si esto no bastaba se envolvan en una fuerte bocanada de humo para +hacerles presente que ellos, Pepe y Ramn, pertenecan a un mundo +superior, y que si caminaban por la calle del Prncipe era slo por +capricho y momentneamente. Siempre que se dignaban pasear un poco a pie +entre calles como ahora, en la expresin de su rostro haba cierto matiz +de sorpresa al ver que su paso no era acogido por la muchedumbre con +rumores de admiracin. + +Maldonado era ms locuaz que su amigo. Sobre lo que iba y vena +expresaba su opinin levantando el rostro sonriente hacia Castro. Este +permaneca grave, solemne, respondiendo con monoslabos y adecuados +gruidos. Digamos que Ramoncito era mucho ms bajo que su maestro, no +slo moral, sino tambin fsicamente. Cuando paseaban a pie +representaban verdaderamente, el uno al sabio profesor que va dejando +caer gota a gota el raudal de su ciencia; el otro al ardoroso nefito +vido de enterarse y penetrar cuanto abarca su vista. + +--Adonde vamos?--pregunt distradamente Castro al llegar a las cuatro +calles. + +--Hombre, no habamos quedado en casar por casa de Caldern?--dijo +tmidamente y un poco despechado Ramoncito. + +--Ah! s; se me haba olvidado. + +El joven concejal suard silencio, admirando en su fuero interno aquella +singular facultad de olvidarlo todo, que posea su amigo. Y siguieron +por la Carrera de San Jernimo hguardoa Puerta del Sol. + +--Cmo ests con Esperancita?--se dign preguntar Castro, soltando una +bocanada de humo y parndose a mirar un escaparate. + +Ramoncito se puso serio repentinamente, casi casi plido, y comenz a +balbucir a tropezones: + +--Lo mismo, chico.... Tan pronto arriba como abajo.... Unos das la +encuentro muy amable ... es decir, amable, no; pero al menos habladora. +Otros con un hocico de tres varas: se marcha en cuanto entro: apenas +contesta al saludo, como si la hubiese ofendido.... Comprendo que alguna +vez ha tenido motivos para estar enfadada. En el Real suelo ir al palco +de las de Gamboa, y pienso que se le ha metido en la cabeza que me gusta +Rosaura.... Mira t qu tontera! Rosaura!... Pero hace lo menos un +mes que no subo a saludarlas ... y lo mismo; lo mismo, chico, lo +mismo!... El otro da la pude pillar sola en el gabinete unos momentos, +y de prisa y corriendo le he dicho que deseaba saber en qu quedbamos. +Porque ya ves t, no es cosa de estar haciendo el oso eternamente.... Me +escuch con paciencia.... Te advierto que yo estaba enteramente +arrebatado y apenas saba lo que iba diciendo. Cuando conclu me dijo +que no tena motivos para estar enfadado y se escap a la sala. Despus +de esto quin no haba de entender que estaba el asunto arreglado? +Vamos a ver, cualquiera en mi caso no pensara que bamos a entrar en +el terreno de la formalidad?... Pues nada, a los dos das voy por all; +intento hablarle aparte en calidad de novio y me da un bufido que me +dej helado.... Y as estoy. Ni s si me quiere o si deja de quererme, +ni tengo tranquilidad para dedicarme a mis quehaceres ni hago otra cosa +que pensar en esa maldita chiquilla. + +--Yo creo--respondi Castro sin dejar de contemplar con atencin el +escaparate frente al cual estaban--que esa nia te ha cogido la accin. + +Ramoncito le mir sorprendido y respetuoso a la vez. + +--Cmo la accin?--se aventur a preguntar. + +--S; la accin. Lo importante, en cualquier combate, es coger la accin +al contrario. Si en el momento en que l piensa atacarte atacas t con +decisin, es casi seguro que llegas. Si vacilas eres perdido. + +Al pronunciar las ltimas palabras, dej de contemplar el escaparate y +sigui su marcha majestuosa por la acera. Ramn hizo lo mismo. No haba +entendido bien la aplicacin que poda tener este smil arrancado a la +esgrima en su caso; pero se abstuvo de pedir explicaciones. + +--De modo que t opinas...? + +--Opino que ests demasiado enamorado de esa nia y que ella lo sabe. + +--Pero vamos a ver, Pepe, qu motivos puede tener para +rechazarme?--comenz a decir sulfurado Ramoncito y como hablndose a s +mismo--. Qu es lo que espera esa chiquilla?... Su padre tiene dinero; +pero sern varios hermanos a repartirlo. Mariana es joven, y cuando +menos se pensaba ha principiado otra vez a echar al mundo hijos. Adems, +ya sabes cmo es don Julin. Antes que soltar un cuarto le harn rajas. +Y francamente, esperar a que se muera no me parece negocio. Yo no soy un +potentado, pero tengo fortuna regular, que es ma ya, sin esperar a que +se muera nadie.... Puedo proporcionarla las mismas comodidades que tiene +en su casa y el mismo lujo ... mayor lujo--aadi sacudiendo la cabeza +con plausible resolucin--.Luego, tengo por delante una carrera +poltica. Sabe ella si el da menos pensado no ser subsecretario o +director? Mi familia es mejor que la suya: mi abuelo no ha sido un +tendero como el padre de D. Julin.... Luego, no es una divinidad ni +mucho menos, una de esas chicas que llamen la atencin, sabes t? Por +qu hace tantos remilgos cuando yo soy quien le hago favor? Sabes quin +tiene la culpa? Pues Cobo Ramrez y otros babiecas como l, que la han +llenado la cabeza de viento.... Sin duda espera la tonta que venga un +prncipe de sangre real a buscarla!... + +Ramoncito negaba belleza a su adorada. Es signo de hallarse profunda y +sinceramente enamorado el hombre; no ser hija de la vanidad su aficin. +El exceso de amor le arrastraba a injuriarla. + +Castro medit que tal vez, la circunstancia de ser un poco desgalichado +y tener el cutis lleno de pecas, influira para que su amigo no lograse +xito lisonjero en esta como en otras empresas que haba acometido: pero +se abstuvo de manifestar tal sospecha. Prefiri asentar, cerrando los +ojos y soplando el humo del cigarro, esta verdad de carcter general: + +--Las chicas son muy estpidas. + +Ramoncito, de acuerdo con ella en principio, insisti, no obstante, en +determinarla por medio de aplicaciones ms o menos legtimas. + +--Es una mentecata!... No sabe ella misma lo que quiere.... Crees que +ser posible llevarla al terreno de la formalidad algn da? + +Esto del terreno de la formalidad era una frase a la cual profesaba +marcada predileccin el joven concejal. Siempre que hablaba de +Esperancita brotaba de sus labios tres o cuatro veces, como si +necesariamente fuera asociada a sus amores. + +Pepe Castro sinti un malestar indecible: gui su ojo izquierdo +infinitas veces. En realidad, nunca le haba gustado anticipar ideas +sobre los acontecimientos futuros. Era ms caballista que profeta. Pero +en este caso le repugnaba doblemente porque nada halageo poda +anunciar a su amigo y admirador. Sacle del compromiso la aparicin de +una joven hermosa y elegantemente vestida que vena al encuentro de +ellos por la acera del Principal. + +--Aqu est la Amparo--dijo con la gravedad displicente y desdeosa que +Ramoncito admiraba. + +La querida de Salabert se acerc a ellos sonriente, saludndoles con +efusin, particularmente a Pepe Castro. Este le apret la mano sin +perder de su gravedad ni separar la boquilla de los dientes, lo mismo +que a un camarada a quien se acaba de ver en el caf. + +--Adnde vais, granujas? + +--Pues a casa de Caldern a pasar un rato. + +--Venid conmigo. Voy a comprar un joyero. Me ayudaris a elegirlo ... y +me lo pagaris. + +Hablaba en tono alegre y afectuoso: no pareca la misma criatura +desabrida y mal humorada que hemos visto en su hotelito del barrio de +Monasterio. Sin duda, todo el mal humor lo reservaba para Salabert. + +--Esto es bueno!--exclam Castro dignndose sonrer levemente--. Nos +pides joyas a nosotros cuando tienes en tu casa el bolsillo de Salabert? +Mete la mano en l, tonta. + +--Ya lo hago, hijo. Descuida. + +--Pues bien podas proteger un poco al pobre Manolo, que anda a oscuras +hace tiempo. + +--Pobrecillo! Pero de veras anda tan mal de guita? Yo cre que slo +era de la cabeza. + +--Eso es: rete despus que le has desplumado. + +--Oye, nio: yo no le he desplumado, por una razn muy sencilla: cuando +vino a mi poder ya no tena plumas--dijo la Amparo ponindose seria. + +--No es verdad eso. Manolo ha gastado contigo ms de cuarenta mil duros. + +--Eche usted duros! As me luca a m el pelo cuando le puse a la +puerta. Si tardo un poco ms en hacerlo, voy a San Bernardino a la +_grand Dumond_. + +--Bien, pues no los ha gastado. A m qu?--repuso el gallardo Pepe +alzando los hombros--. Quieres venir a cenar hoy con nosotros a Fornos? + +--Con quin? + +--Con ste y conmigo. Invitaremos tambin a Len y a Rafael para que +lleven a Nati y Socorro. Tienes inconveniente en que vaya Manolo? + +--Al contrario, hijo, si a Manolo le quiero ms de lo que te figuras! + +--Pues haras bien en darle de vez en cuando alguna conferencia ntima; +si no, me temo que haya que llevarlo pronto al manicomio. + +--No creas que est siempre en mi mano. El otro to es muy escamn. +Despus del Real verdad? No me llevis ms gente. El ruido no me +conviene ahora que estoy bien colocada sabis? Hasta luego. Oye, t, +feo--dirigindose a Ramn--, por qu no hablas? Ya me han dicho que +quieres casarte con la chiquilla de Caldern.... Pues hijo, t horroroso +y ella ms fea que azotar a un Cristo, vais a echar unos nenes que habr +que ensearlos en una barraca. Adis, Pepe: no te olvides de los +boquerones. Ya sabes que no ceno sin ellos. Hasta luego. + +Ramoncito se haba puesto rojo de ira al oir tratar con tal desprecio a +su adorada, sin tener presente que un momento antes haba hecho l lo +mismo. Y hubiera arremetido a la Amparo con alguna insolencia gorda, si +sta no se hubiese alejado sin fijarse poco ni mucho en la desazn que +causaba. Contentse con murmurar fatdicamente rechinando un poco los +dientes: + +--Me parece que voy a ponerte yo la vergenza que no tienes! + +El encuentro con la querida de Salabert en el momento en que se hallaba +en lo ms culminante de sus confidencias, le haba turbado, y por eso no +haba despegado los labios. Apresurse a anudar el hilo por donde +aqulla lo haba roto, preguntando a su amigo y maestro: + +--Vamos a ver, Pepe: t en mi caso qu haras? + +Castro camin en silencio un rato mirando con fijeza a los balcones de +las casas, sorprendido sin duda de que la gente no saliese a verle +pasar. Luego, dando tres o cuatro largos chupetones al cigarro y +revistiendo un aire reflexivo y grave, respondi: + +--Hombre (pausa); yo, en tu caso, principiara por no estar enamorado. +El amor es para los _fanciullos_, no para ti y para m. + +--Eso es inevitable, Pepe!--exclam el concejal en un estado tan triste +y miserable que daba pena verlo. + +--Bien, pues si no puedes vencer esa _chifladura_, lo mejor es no darla +a conocer. Por qu tratas de persuadir a Esperancita de que te mueres +por ella? Crees que eso sirve para algo? Procura convencerla de lo +contrario y vers cunto mejor es el resultado. + +--Qu quieres que haga?--pregunt con angustia. + +--Que no te manifiestes tan rendido, hombre. Que no seas tan meln. No +vayas tanto a su casa. No la mires con ojos de carnero a medio degollar. +Llvale la contraria cuando diga alguna tontera: insinala que hay +mujeres que te gustan mucho ms. Date un poco de tono, y ya veras cmo +el asunto toma mejor aspecto.... + +--No puedo, no puedo, Pepe!--exclam Ramoncito pasndose la mano por la +frente en el colmo de la congoja--. Al principio todava era dueo de +m; poda hablarle con desembarazo y coquetear con otras.... Hoy me es +imposible! As que la tengo delante me aturdo, me atortolo, no digo ms +que necedades. Si la encuentro de mal humor sobre todo. Cada +contestacin suya me deja helado. No puedes figurarte qu tono tan +displicente sabe sacar esa chiquilla cuando quiere. Si trato de hablar +con otra, basta que Esperanza me ponga la cara risuea para que la deje +inmediatamente. He llegado a pasar un mes sin dirigirle apenas la +palabra; pero al fin no pude resistir ms y volv a entregarme. Prefiero +su conversacin, aunque me maltrate, a la de todas las dems.... + +Ambos guardaron silencio como si caminasen bajo el peso de una grave +desgracia. Pepe Castro meditaba. + +--Ests perdido, Ramn--dijo al fin tirando la punta del cigarro y +frotando la boquilla con el pauelo antes de guardarla--. Ests +completamente perdido. Todo eso que me cuentas no tiene sentido comn. +Si supieses conducirte no hubieras llegado a semejante estado. A las +mujeres se las trata siempre con la punta de la bota: entonces marchan +admirablemente.... + +Despus de verter estas breves y profundas palabras, se par delante de +un escaparate. + +--Hombre, mira qu collar tan bonito. Si le viniese bien al _Perl_ se lo +compraba. + +Ramoncito mir el collar sin verlo, enteramente absorto en sus +tristsimos pensamientos. + +--Pues, s, Ramoncillo--continu el distinguido salvaje echndole un +brazo sobre el hombro--, ests perdido.... Sin embargo, yo me +comprometa a lograr que Esperanza te quisiera con tal que hicieses lo +que te he dicho.... Ensaya mi mtodo. + +--Ensayar lo que quieras. Deseo salir a todo trance de esta +situacin--repuso el concejal conmovido. + +--Pues mira, por lo pronto no irs a casa de Caldern sino cada ocho o +diez das.... Iremos juntos o nos encontraremos all. No debes quedar +solo: en un momento de debilidad echaras a perder toda la obra. +Hablars poco con Esperanza y mucho con las chicas que all estn. +Procura ensalzar a las rubias, a las altas, a las blancas, en fin, a las +mujeres que tienen el tipo opuesto al de ella y no dejes de +entusiasmarte bastante. Llvale la contraria, pero sin apurarte mucho. +Eres muy testarudo y no conviene disputar demasiado. Un tono suave y +despreciativo surte mejor efecto. Lo ms conveniente es que me mires de +vez en cuando. Yo te har alguna sea con disimulo: de este modo irs +siempre pisando en firme.... + +Todava, antes de llegar a la puerta de la casa de Caldern, tuvo tiempo +Castro para ampliar con otros valiosos datos esta gallarda muestra de su +talento didasclico. Slo una inteligencia maravillosamente perspicua +unida a larga y aprovechada experiencia, slo un espritu refinado poda +penetrar tan hondamente en el secreto conflicto que la resistencia de +Esperanza a consagrar su corazn a Ramoncito, haba creado. Al mismo +tiempo era el nico que poda darle una solucin satisfactoria. El joven +concejal lleg al domicilio de su adorada en un estado de relativa +tranquilidad. En cuanto a sus propsitos ntimos, slo podemos decir que +iba determinado a revestirse de un gran aspecto de dignidad y a oponer +abierta resistencia a las tendencias invasoras de la nia de Caldern. + +Para comenzar juzg oportuno meter las manos en los bolsillos y plegar +los labios con una sonrisilla irnica y protectora. De esta suerte entr +en el gabinete donde estaba reunida la familia del opulento banquero, +balanceando la cabeza como si no pudiese con ella a causa del nmero +incalculable de pensamientos que guardaba dentro, de los modales +elegantes a los modales groseros no hay ms que un paso, como de lo +sublime a lo ridculo. As que, no nos atrevemos a asegurar que +Ramoncito, en la primera etapa de su conversacin con Esperancita, se +mantuviese siempre del lado de ac de la elegancia. Hay algn fundamento +para pensar que no fu as. Lo que, salvando nuestra conciencia de +historiadores veraces podemos afirmar, es que Esperancita tard bastante +tiempo en advertirlo, y que despus de advertirlo no caus en ella la +honda impresin que deba esperarse. + +En el gabinete costurero donde los introdujeron, estaban bordando D. +Esperanza, Mariana y Esperancita. O hablando con exactitud, las que +bordaban eran doa Esperanza y Esperancita: Mariana se mantena sentada +en una butaca, mirando al vaco en perfecto estado de inmovilidad. Pepe +Castro y Ramn eran amigos ntimos de la familia y se les reciba sin +ceremonia y con agrado. Despus de algunos elusivos apretones de manos, +con la sola excepcin del de Maldonado a Esperancita, que no lleg a +realizarse porque aqul se distrajo intencionalmente para dar comienzo +digno a la gran serie de desaires de todas clases con que pensaba +atormentar a su adorada, acomodronse en sendas sillas. Pepe al lado de +Mariana; Ramn junto a D. Esperanza. Antes de hacerlo, el joven +concejal tuvo ya un momento de debilidad. Viendo a Esperancita algo +apartada de su madre y abuela, pens que era propicia ocasin para +mantener con ella conversacin secreta, y vacil en llevar all su +silla. Una mirada expresiva de Castro le hizo volver en su acuerdo. + +--Buenos ojos le vean a usted, Pepe--dijo Esperancita clavando los +suyos, risueos y nada feos, en el famoso salvaje. + +--Preciosos son los que le estn viendo ahora--se apresur a decir +Ramoncito. + +Castro, antes de responder, le volvi a mirar severamente. El concejal, +aturdido, dijo para amenguar un poco su torpeza: + +--Porque sta es la familia de los ojos bonitos. + +--Gracias, Ramn. Ya empieza usted a ser falso como todos los +polticos--manifest Mariana. + +--Siempre justiciero, Mariana!--exclam aqul, rojo de placer, oyndose +llamar hombre pblico. + +--Cuntos das hace que no he estado aqu?--pregunt Castro a la nia. + +--Lo menos quince.... Ver usted: ha estado la ltima vez, un lunes.... +Estaba aqu Pacita.... Hoy es sbado.... Trece das justos. + +Nunca haba tenido tan presentes los das en que Maldonado visitaba la +casa. Castro acogi esta prueba de inters con indiferencia. + +--Pens que no haca tantos das.... Cmo se pasa el tiempo! aadi +profundamente. + +--Claro! A usted se le pasa volando, lejos de nosotros. + +El joven sonri bondadosamente y pidi permiso para encender un cigarro. +Despus dijo: + +--No; an se me pasa ms de prisa al lado de ustedes. + +--Ms que en casa de ta Clementina?--pregunt la nia en un tono +inocente que haca dudar de su intencin. + +Castro se puso serio y la mir fijamente. Sus relaciones con la hija de +Salabert se haban mantenido hasta entonces bastante secretas. El que se +descubriesen en casa de la hermana del marido, le inquiet. Esperancita +se puso como una cereza bajo la penetrante mirada del joven. + +--Lo mismo--concluy por decir con frialdad--. Todos son buenos amigos. + +--Va usted hoy a casa de mi cuada?--dijo Mariana sin advertir lo que +pasaba. + +--Iremos Ramn y yo: no es sbado hoy? Y ustedes? + +--Yo no tengo gana de recepcin. Hace unos das que me encuentro un poco +molesta de la garganta. + +--No digas que ests enferma, mam. D que te gusta ms meterte en la +cama temprano--manifest Esperancita con mal humor. + +La madre la mir con sus ojos grandes, apagados. + +--Tengo la garganta irritada, nia. + +--Qu casualidad!--exclam sta en tonillo irnico--. No te he odo eso +hasta ahora. + +--Si es que t tienes ganas de ir--repuso Mariana acabando de +adivinarlo--, que te lleve tu pap. + +--Bien sabes que pap, no saliendo t, no quiere salir. + +El tono de Esperancita revelaba despecho. Por los ojos de Ramoncito pas +un relmpago de alegra legtima y dirigi una mirada de triunfo a su +amigo Pepe. La nia mostraba deseos de ir desde que supo que l +asistira tambin. + +La conversacin comenz a rodar sobre lugares comunes, detenindose con +predileccin en el ms comn de todos en la corte, o sea sobre los +artistas del teatro Real. Se habl de la belleza de la Tosti. Ramoncito, +enternecido por el triunfo que acababa de obtener, quiso negrsela; +maldijo de las mujeres altas, y sobre todo de las rubias. A l no le +gustaban ms que los tipos morenitos, carirredondos, de mediana estatura +y de ojos negros (en fin, el de Esperancita; no le faltaba ms que +nombrarla). Su amigo Pepe, alarmado por este desahogo que daba al traste +con todos los planes de asedio en que haban convenido, le hizo una +porcin de guios disimulados hasta que consigui traerlo al buen +camino. Pero lo hizo tal mal, esto es, comenz a contradecirse de un +modo tan lamentable, que las seoras se lo hicieron notar en seguida. Se +aturdi y se hizo un lo, del cual no hubiera podido salir sin un capote +que muy a tiempo le ech su amigo y maestro. Para reparar un poco la +torpeza se puso a contarles lo que haba pasado el da anterior en el +Ayuntamiento, con tales pormenores, que Mariana no tard en bostezar +como una bendita que era, y D. Esperanza se enfrasc en su bordado y +di seales de estar pensando en cosas muy distintas. Esperancita +termin por hacer una sea a Castro para que se acercase. Este obedeci +trasladndose a una sillita cerca de la de ella. + +--Oiga, Pepe--le dijo la nia en voz baja y temblorosa--. Hace poco le +he visto a usted ponerse serio conmigo. No s si habr dicho algo que le +pudiera molestar. Si fu as, perdneme. + +--No s a qu alude usted. A m no puede molestarme nada de lo que me +diga una nia tan linda y tan simptica como usted--manifest el joven +con su bella sonrisa de sultn. + +--Me alegro de que haya sido nicamente aprensin.... Muchas gracias por +las flores, si es que usted las siente, que lo dudo.... A m me dolera +en el alma causarle a usted un disgusto.... + +Al decir estas ltimas palabras, la nia se ruboriz hasta las orejas. + +--Pues tengo noticia de que es usted aficionada a darlos. + +--Oh, no! + +--Eso dice mi amigo Ramn. + +El rostro de Esperancita se oscureci al oir este nombre. Una arruguita +severa cruz su frente virginal. + +--No s por qu lo dice. + +--No le remuerde a usted nada la conciencia? + +--Ni pizca. + +--Oh, qu corazn tan emperdenido! + +--Por qu? Si le he proporcionado alguna pena ser que l se la habr +buscado. + +--Eso mismo le he dicho yo.... Pero, en fin, creo que el enfermo ya est +en vas de curacin y que no se pondr ms al alcance de sus dardos.... +Le veo bastante ms alegre y despreocupado de algunos das a esta parte. + +Castro trabajaba sinceramente y de buena fe por su amigo. + +--Mucho me alegrara de que as sucediese--respondi la nia con +perfecta naturalidad. + +Castro hizo una defensa apasionada de su amigo, lo recomend con toda +eficacia a la benevolencia de Esperanza. Mas al verter en el odo de +sta algunas exageradas frases de elogio, el tono displicente con que +las pronunciaba y la sonrisa burlona que no se le caa de los labios, +las desvirtuaban bastante. Aunque as no fuese, la hija de Caldern las +hubiera acogido con la misma hostilidad. + +--Vamos, Pepe, usted tiene ganas de guasearse! + +--Que s, Esperancita, que s! Ramn tiene un gran porvenir y no sera +difcil que con el tiempo le veamos ministro. + +El concejal, mientras tanto, explicaba con la fluidez que le +caracterizaba, a Mariana y D. Esperanza, de qu modo haba descubierto +un fraude de consideracin en los derechos de consumos. Trescientos +cincuenta jamones se haban introducido, haca pocos das, de matute con +la anuencia de algunos empleados del municipio. Ramoncito pensaba llevar +a estos empleados a la barra en brevsimo plazo. Mariana le suplicaba +que no fuese excesivamente severo con ellos; seran tal vez padres de +familia. Mas no lograba ablandarle. Indudablemente, sus principios de +justicia municipal eran ms inflexibles que sus msculos cervicales, a +juzgar por el nmero incalculable de veces que volva la cabeza hacia el +sitio en que Esperancita y Pepe departan. No estaba celoso. Tena +confianza plena en la lealtad de su amigo. Pero le gustaba que su +adorada le escuchase cuando pronunciaba las frases: "_a la barra_", "_yo +pienso dictaminar en mal sentido_", "_la ley municipal exige que los +aforos_", _etc._, a fin de que el ngel de sus amores se fuera +penetrando de los altos destinos a que la suerte la tena reservada +unindose a un hombre tan enrgico y tan administrativo. Todos aquellos +discursos pronunciados en alta voz, no eran ms que una continua y +tierna invitacin para que de una vez entrase "en el terreno de la +formalidad". + +Oyronse en esto pasos en la habitacin contigua, y una tos que los +presentes conocan admirablemente. D. Esperanza, al escucharla, entreg +con precipitacin, mejor dicho, arroj la labor que tena entre manos en +el regazo de su hija. Cuando Caldern entr, Mariana bordaba con +afectada aplicacin mientras su Madre se mantena mano sobre mano, como +si hiciese largo rato que se hallase en tal postura. Ramoncito y Castro +apenas se fijaron en esta maniobra. La razn de ella era que Caldern no +perdonaba a su esposa la apata, la pereza, juzgando estos vicios como +verdaderas calamidades, considerndose muchas veces desgraciado por +haberse unido a una mujer tan holgazana. No es que el trabajo de ella +importase poco ni mucho en su casa; pero su temperamento de trabajador +infatigable se revelaba en presencia de otro tan diametralmente +contrario. La flojedad, el abandono de Mariana crispaban sus nervios, +daban lugar a agrias contestaciones y a reyertas frecuentes. Ella se +defenda suavemente. Alegaba que sus padres no la haban criado para +jornalera, porque tenan medios suficientes para hacerla vivir como +seora. Con esto D. Julin se enfureca an ms; gritaba que todo el +mundo tiene el deber de trabajar, por lo menos de hacer algo. La +completa ociosidad es incomprensible. La mujer est obligada a cuidar de +que no se desperdicie la hacienda de la casa, ya que no contribuya a +acrecentarla, etc., etc. En fin, que la causa de los disgustos +domsticos era esta irremediable holgazanera de la seora. D. +Esperanza era muy diversa de su hija. Temperamento activo, vigilante, +tan avara o ms que su yerno, no poda jams estar un cuarto de hora sin +tener algo entre manos. En los negocios interiores de la casa no tena +intervencin muy sealada. Caldern se complaca en ordenarlo y +manejarlo por s mismo todo. Y esto significa una contradiccin que +debemos hacer resaltar para que se comprenda bien su carcter. Quejbase +amargamente porque su mujer no serva para llevar el gobierno de la +casa, porque l se vea obligado a hacerse cargo de l; y no obstante, +sabiendo que su suegra serva muy bien para el caso, no quera +entregrselo. Esto hace sospechar que, aunque Mariana fuese un prodigio +de actividad y de orden, no consentira tampoco en abandonar la +direccin de los asuntos interiores como de los exteriores. Su carcter +receloso y srdido le haca preferir siempre el trabajo al descanso. +Quisiera tener cien ojos para ponerlos todos sobre los objetos de su +pertenencia. + +Doa Esperanza tambin deploraba el carcter de su hija; marchaba muy de +acuerdo con la ruindad de su yerno, ayudndole no poco en la vigilancia +de la casa. Mas, aunque la reprendiese a menudo por su apata, como al +fin haba salido de sus entraas, le dola que Caldern lo hiciese, +senta vivamente las reyertas matrimoniales. Por eso, siempre que poda +las evitaba aunque fuese a costa de un sacrificio, tapando las faltas de +Mariana, hacindose ella misma voluntariamente culpable de ellas. Tal +era la razn de haberle entregado con tanta premura el cojn que estaba +bordando. + +D. Julin entr con un libro en la mano, que no era el _Diario_, ni el +_Mayor_, ni el _Copiador de cartas_, sino lisamente el folletn de _La +Correspondencia_, que acostumbraba a recortar con gran esmero y luego +cosa. Aunque parezca raro, D. Julin era aficionado a las novelas; pero +no lea ms que las de _La Correspondencia_, las piadosas que regalaban +a su hija en el colegio. Por impulso propio no haba entrado jams en +una librera a comprar alguna. No slo era aficionado a leerlas, sino lo +que aun es ms raro, se enterneca notablemente con ellas. Porque +guardaba en su pecho un gran fondo de sensibilidad. Era una flaqueza de +su organismo, lo mismo que el asma y el reuma. Las desgracias del +prjimo, la miseria, le compadecan extremadamente. Si pudiesen +remediarse de cualquier otro modo que no fuese con dinero, es seguro que +las hara desaparecer en seguida. Los rasgos de generosidad le hacan +llorar de entusiasmo; pero se juzgaba, y con razn, impotente para +llevarlos a cabo. As y todo haca esfuerzos supremos por violentar su +naturaleza. En realidad, no era de los ricos menos limosneros que +hubiese en Madrid. Tena una cantidad fija destinada a los pobres y les +llevaba la cuenta en sus libros como si fuesen acreedores. Una vez +agotada la cantidad mensual, creemos que si viese morirse de hambre en +la calle a un desgraciado, no le socorrera con una peseta, no por falta +de sensibilidad, sino por las profundas races que tenan en su corazn +los nmeros. La idea de desprenderse de algo suyo por otro medio de +enajenacin que no fuese la compra-venta, era para l casi +incomprensible. Sus limosnas tenan por esto un mrito muy superior a +las de otras personas. + +Cuando entr en el costurero manifestaba en el rostro seales de +hallarse conmovido. Despus de haber saludado a los forasteros, profiri +sentndose en una butaca: + +--Acabo de leer en esta novela un captulo precioso ... precioso!... No +pude resistir a la tentacin de venrselo a leer a stas.... + +Se detuvo porque no se atreva a proponrselo a Castro y Ramoncito, +aunque lo deseaba. Era muy amigo de leer en alta voz, por lo mismo que +lo haca medianamente. Mariana se complaca mucho en oir leer. De modo +que, por este lado, marchaba bien el matrimonio. + +--Lelo, hombre.... Creo que a Pepe y Ramn no les molestar--dijo +aqulla. + +Castro hizo un leve signo de aquiescencia, Ramoncito se apresur a +manifestar con ademanes extremosos que tendran un gran placer ... que +l era muy aficionado a los bellos captulos, etc. Pocas gracias! +Viniendo del padre de su amada, sera capaz de escuchar con atencin la +lectura de la tabla de logaritmos. + +D. Julin se cal las gafas y se puso a leer, con una voz blanca de gola +que tena reservada para estas ocasiones, cierto captulo en que se +describan los sufrimientos de un nio perdido en las calles de Pars. +Al instante comenzaron a arrasrsele los ojos y a alterrsele la voz. +Concluy por anudrsele de tal suerte, que apenas se le entenda. +Ramoncito se vi necesitado a tomarle el legajo y a continuar la lectura +hasta el fin. Castro, en presencia de aquellas ridiculeces, ocultaba su +sonrisa de hombre superior detrs de grandes bocanadas de humo. + +Terminado el captulo y comentado en los trminos ms lisonjeros para +todos los presentes, Mariana volvi los ojos hacia su labor. Observ que +iba a hacer falta un pedazo de seda para el forro, pues estaba a punto +de terminarse. D. Esperanza, con quien comunic este pensamiento, fu +de la misma opinin. + +--Ramoncito--dijo la primera--hgame el favor de oprimir ese botn. + +El concejal se apresur a cumplir el mandato. Al cabo de un instante se +present la doncella de la seora. + +--Tiene usted que salir a comprar una vara de seda--le dijo sta. + +La domstica, despus de enterarse de las particularidades del encargo, +se dispuso a salir para darle cumplimiento. D. Julin, que haba +escuchado atentamente, la detuvo con un gesto. + +--Agurdese un momento.... Voy a ver si por casualidad tengo yo lo que +les hace falta. + +Y sali con paso vivo de la estancia. No tard tres minutos en regresar +con un paraguas viejo entre las manos. + +--A ver s os puede servir la seda de este paraguas--dijo--. Me parece +que es del mismo color.... + +Castro y Maldonado cambiaron una mirada significativa. + +Mariana lo tom ruborizndose. + +--En efecto, es del mismo color ... pero est todo picado.... No sirve. + +Esperancita finga estar absorta en su labor; pero tena el rostro como +una amapola. Tan slo D. Esperanza tom en serio el asunto y lo +discuti. Al fin fu desechado, con disgusto del banquero, que qued +murmurando algunas frases poco halageas acerca del orden y economa de +las mujeres. + +Ramoncito ya no poda sufrir ms aquella pena de Tntalo a que la +experiencia de su amigo le condenaba. No cesaba de mirar hacia el sitio +donde ste y Esperancita departan. Principi por levantarse de la silla +con pretexto de estirar un poco las piernas y di unos cuantos paseos. +Poco a poco fu acercndose a ellos: concluy por detenerse delante. + +--Qu tal, Esperanza.... Hace mucho que no ha visto a su amiga +Pacita? + +Qu pretexto tan burdo para detenerse! El mismo lo comprendi as y se +ruboriz al pronunciar estas palabras. Castro le dirigi una mirada +fulminante; pero, o no la vi, o se hizo como que no la vea. +Esperancita frunci el entrecejo y contest secamente que no se acordaba +con precisin. + +Esto bastara para que cualquiera se diese por advertido. Ramoncito no +se di. Antes quiso prolongar la conversacin con frases absurdas o +insustanciales. Hasta tuvo conatos de agarrar una silla y sentarse al +lado de ellos: pero Castro se lo impidi dndole, al descuido, un feroz +y expresivo pisotn en los callos que le hizo volver en su acuerdo. +Continu, pues, su paseo melanclico y no tard en sentarse de nuevo +junto a sus futuras suegra y abuela. Al poco rato estaba empeado en una +discusin animada con Caldern sobre si el adoquinado de las calles +deba de hacerse por contrata o por administracin. De buena gana +hubiera cedido. Su inters estaba en hacerlo, porque al fin se trataba +del hombre en cuya mano estaba su felicidad o su desgracia; pero aquel +pcaro temperamento terco y disputn con que la naturaleza le dotara, le +arrastraba a proseguir, aunque vea a su suegro encendido y a punto de +enfadarse. + +Afortunadamente para l, antes que llegase este punto, se present en la +estancia un criado. + +--Qu hay, Remigio?--le pregunt el banquero. + +--Acaba de llegar un amigo del Pardo, el cochero de los seores de +Mudela, y me ha dicho que el seorito Leandro se encontraba un poco +enfermo.... + +--Claro! Qu le haba de pasar a ese chiquillo!... No est +acostumbrado a tales juergas. Toda la vida en el colegio o pegado a las +faldas de su madre. De pronto le sacan a esta vida agitada.... Y qu es +lo que tiene? + +Leandro era un sobrino carnal de D. Julin, hijo de una hermana que +resida en la Mancha. Haba venido a pasar una temporada a Madrid y la +pasaba alegremente reunido a otros muchachos de la misma edad. Para +cierta excursin de campo haba pedido a su to el carruaje. Este, por +no ofender a su hermana a quien por razn de intereses estaba obligado a +guardar consideraciones, se lo haba otorgado, aunque con gran dolor de +su corazn. + +--Me parece que le ha hecho dao el sol y la comida.... + +--Bueno, una indigestin.... Eso pasar pronto. + +--Yo creo que debas ir all, Julin--, manifest Mariana. + +--Si hubiese necesidad, claro que ira. Pero por ahora no la veo.... D +t, Remigio, no puede trasladarse aqu? Se ha quedado en la cama? + +--Ah est el caso, seor--, dijo el criado dando vueltas a la gorra y +bajando los ojos como si temiese dar una noticia muy grave--. La +cuestin es que una de las yeguas, la _Primitiva_, est enfosada. + +Caldern se puso plido. + +--Pero no puede venir? + +--No, seor, est bastante malita, segn dice el cochero de Mudela.... +Claro! como esos chicos no entienden, la han hartado de agua.... + +D. Julin se levant presa de violenta agitacin, y sin decir palabra +sali de la estancia seguido de Remigio. + +Castro y Ramoncito cambiaron otra vez una mirada y una sonrisa. +Esperancita las sorprendi y se puso colorada. + +--Qu a pecho toma pap estas cosas! + +--Podra no tomarlo, nia!--exclam D. Esperanza con voz irritada--. +Un tronco que ha costado quince mil pesetas.... Pues digo yo si es una +gracia de Leandrito! + +Y sigui buen rato desahogando su furia, casi tan grande como la de su +yerno. Castro y Ramoncito se levantaron, al fin, para irse. Mariana, que +haba tomado con mucha filosofa la desgracia, les invit a comer. + +--Qudense ustedes.... Ya ha pasado la hora de paseo. + +--No puedo--dijo Castro--. Hoy como en casa de su hermano. + +--Ah! verdad que es sbado, no me acordaba. Nosotras iremos (si no +estoy peor) a las diez, a la hora del tresillo. + +--Come usted todos los sbados en casa de ta Clementina?--preguntle +por lo bajo Esperancita con inflexin extraa. + +El lechuguino la mir un instante. + +--Casi todos como en casa de su to Toms. + +--Ta Clementina es muy guapa y muy amable. + +--Esa fama goza--repuso Castro un poco inquieto ya. + +--Tiene muchos admiradores. No es usted uno de los entusiastas? + +--Quin se lo ha dicho a usted? + +--Nadie; lo supongo. + +--Hace usted bien en suponerlo. Su ta es, a mi juicio, una de las +seoras ms hermosas y distinguidas de Madrid.... Vaya, hasta otro rato, +Esperancita. + +Y le alarg la mano con un aire displicente que hiri a la nia. El +despecho de sta se manifest llamando a Ramoncito, que se mantena un +poco alejado. + +--Y usted, Ramn, por qu no se queda? Come usted tambin en casa de +ta Clementina? + +--No: yo no.... + +--Pues qudese usted, hombre. Ya procuraremos que no se aburra. + +--Yo aburrirme al lado de usted!--exclam el concejal, casi +desfallecido de placer. + +--Nada, nada: definitivamente se queda verdad? Que se vaya Pepe, ya que +tiene otros compromisos. + +Ramoncito iba a decir que s con todas las veras de su alma; mas por +encima de la cabeza de la nia, Castro principi a hacerle signos +negativos, con tanta furia, que el pobre dijo con voz apagada: + +--No ... yo tampoco puedo.... + +--Por qu, Ramn? + +--...Porque ... tengo que hacer. + +--Pues lo siento. + +El concejal estaba tan conmovido que apenas pudo murmurar algunas +palabras de gracias. Sali de la estancia casi a rastras. Una vez en la +calle, Pepe le felicit calurosamente y le anunci que aquella firmeza +dara buenos resultados. Pero l acogi las enhorabuenas con marcada +frialdad. Se obstin en guardar silencio hasta su casa, donde su amigo y +maestro le dej al fin llena la cabeza de lgubres presentimientos y ms +triste que la noche. + + + + +VII + +#Comida y tresillo en casa de Osorio.# + + +Al da siguiente de haber subido a casa de Raimundo, Clementina estaba +ms avergonzada y pesarosa de haberlo hecho que en el momento de bajar +la escalera. Los seres orgullosos sienten remordimientos por una accin +que en su concepto los ha humillado, como los justos cuando han faltado +a la humildad. En su interior confesaba que haba dado un paso en falso. +La serenidad y la cortesa de aquel muchacho, a la vez que lo elevaban a +sus ojos, irritaban su amor propio. Qu comentarios no habran hecho l +y su hermana despus de aquella ridcula y extempornea visita! Al +pensar en ello se le suban los colores a la cara. Por no ver ni ser +vista de Alczar desde su mirador, dej de salir a pie. El joven cumpla +su promesa: no hall rastro de l por ninguna parte. + +Mas sin saber por qu causa, la imagen de ste flotaba siempre delante +de sus ojos; con frecuencia acuda a su mente. Era por aversin? por +resentimiento? Clementina no poda de buena fe afirmarlo. Su ex +perseguidor no tena nada en la figura ni en el trato que lo hiciese +aborrecible. Sera, por el contrario, que le hubiese impresionado +demasiado favorablemente su presencia? Tampoco. Vea diariamente en +sociedad muchos jvenes ms gallardos y de ms agradable conversacin. +As que, la sorprenda tanto como la irritaba encontrarse pensando en +l. Nunca dejaba de protestar interiormente contra esta involuntaria +inclinacin, y de enfadarse consigo misma. Transcurridos algunos das +despus de la escena relatada decidise a salir una tarde a pie. El no +hacerlo le iba pareciendo cobarda, conceder demasiado honor a aquel +chiquillo. Cuando pas cerca de su casa levant los ojos y le vi como +siempre al mirador con un libro en la mano. Bajlos instantneamente y +cruz de largo seria y erguida. Mas a los pocos pasos sinti vago +malestar como si no quedase satisfecha de s misma. La verdad es que el +no saludar o no haber siquiera esperado el saludo del joven, no haba +estado bien hecho despus de sus francas explicaciones y de la +amabilidad que con ella haba usado mostrndole la rica coleccin de sus +mariposas y ofrecindosele tan finamente. + +Al da siguiente sali tambin a pie y repar la injusticia del anterior +clavando con fijeza su vista en el alto mirador. Raimundo le envi un +saludo tan respetuoso y una sonrisa tan inocente, que la hermosa dama se +sinti halagada. No pudo ocultarse que aquel joven tena singular +dulzura en los ojos, que le haca muy simptico, y que su conversacin, +si no repleta de donaires, revelaba firmeza de entendimiento y un +espritu culto. Estas observaciones debi de hacerlas a su debido +tiempo; pero no las hizo por causas que ignoramos. Desde este da +comenz a salir como antes. Al cruzar por delante de la casa de Raimundo +nunca dejaba de enviar su cabezadita amistosa al mirador, desde donde le +contestaban con verdadera efusin. Y segn iban transcurriendo los das, +el saludo era cada vez ms expresivo. Sin hablarse una palabra parece +que se estableca la confianza entre ellos. + +Clementina no trat de analizar el sentimiento que le inspiraba el joven +Alczar. Era poco aficionada a mirarse por dentro. Crea vagamente que +haca una obra de caridad mostrndose corts con l. "Pobre +muchacho!--se deca--. Cmo adoraba a su madre! Y ella qu feliz debi +de haber sido con un hijo tan bueno y carioso!" Una tarde, cuando va +llevaba ms de un mes de estos saludos, le pregunt Pepe Castro: + +--Oyes: ha dejado de seguirte ya aquel chiquillo rubio de marras? + +Clementina sinti un estremecimiento raro: se puso levemente colorada +sin saber ella misma por qu. + +--S ... hace ya lo menos un mes que no le he visto. + +Por qu menta? Castro estaba tan lejos de pensar que entre aquel +perseguidor desconocido y su querida mediase ninguna relacin, que no +advirti el rubor. Pas en seguida a otra cosa con indiferencia. Mas, +para nuestra dama, aquel singular sacudimiento y aquel calorcillo en las +mejillas fu una especie de revelacin vaga de lo que en su espritu +acaeca. El primer dato concreto de esta revelacin fu que al salir de +casa de su amante, en vez de ir pensando en l, reflexion que Alczar +cumpla demasiado fielmente su palabra de no seguirla. El segundo fu +que al detenerse en un escaparate de joyera y ver un imperdible de +brillantes en figura de mariposa, se dijo que algunas de las que haba +visto en casa de su amiguito rubio eran mucho ms hermosas y brillantes. +El tercero lo adquiri al entrar en casa de Fe a comprar unas novelas +francesas. Ocurrisele al ver tanto libro, que su amante Pepe Castro no +haba ledo ninguno de ellos, ni lo leera probablemente. Antes, le +haca gracia esta ignorancia: ahora la encontraba ridcula. + +Transcurran los das. La seora de Osorio, hastiada de la vida +elegante, habiendo agotado todas las emociones que ofrece a una dama +ilustre por su hermosura y su riqueza, se iba placiendo extremadamente +en aquel saludo inocente que casi todos los das cambiaba con el joven +del mirador. Una tarde, habindose bajado del coche en el Retiro para +dar algunas vueltas a pie, tropez con Alczar y su hermana en una de +las calles de rboles. Dirigiles un saludo muy expresivo. Raimundo +respondi con el mismo afectuoso respeto de siempre; pero Clementina +observ que la nia lo hizo con marcada frialdad. Esto la preocup y la +puso de mal humor para todo el da, por ms que nunca quiso confesarse +que la causa de su malestar y melancola era sta. Poco a poco, debido a +su temperamento irritable y caprichoso, aquella aventura amorosa que +haba muerto al nacer, iba ocupando su espritu haciendo brotar en l un +deseo. Los deseos en esta dama eran siempre apetitos violentos, sobre +todo si hallaban algn obstculo: como tales, pasajeros tambin. + +Cierta maana, despus de haber saludado a Raimundo cerrando y abriendo +la mano repetidas veces con la gracia peculiar de las damas espaolas, y +despus de haber andado poco trecho, por un movimiento casi involuntario +volvi la cabeza y levant de nuevo los ojos al mirador. Raimundo la +estaba mirando con unos gemelos de teatro. Se puso fuertemente colorada: +apret el paso embargada por la vergenza. Por qu habra hecho aquella +tontera? Qu iba a pensar el joven naturalista? Cuando menos, se +figurara que estaba enamorada de l. Pues a pesar de que estas ideas +bullan alborotadas en su cabeza mientras caminaba de prisa para doblar +la esquina y ocultarse a las miradas de aqul, no estaba tan irritada +contra s misma como otras veces. Senta vergenza, es verdad; pero +luego que pudo caminar despacio, una emocin dulce invadi su espritu, +sinti un cosquilleo grato all en el corazn como haca ya muchsimo +tiempo que no senta. "Si volver a mis tiempos de _fanciulla_!" se +dijo sonriendo. Y comenz a recrearse con su propia emocin +considerndose feliz con aquel retorno a las inocentes turbaciones de la +primera edad. Tan embebida marchaba en su pensamiento, que al llegar a +la Cibeles, en vez de tomar la calle de Alcal para ir a casa de Castro +con quien estaba citada para aquella hora di la vuelta como si +estuviera paseando por aquel sitio. Cuando lo advirti se detuvo +vacilante. Al fin se confes que no tena grandes deseos de acudir a la +cita. "Voy a ver a mam--se dijo,--. La pobre hace ya das que no pasa +un rato conmigo." Y emprendi la marcha hacia el paseo de Luchana. Se +puso de un humor excelente. Un piano mecnico tocaba el brindis de +_Lucrecia_ por all cerca y se par a escucharlo, ella que se aburra +en el Real oyndolo a las ms famosas contraltos! Pero la msica es una +voz del cielo y slo se comprende bien cuando el cielo ha penetrado ya +un poco en nuestro corazn. + +Por la acera de Recoletos bajaba Pinedo, aquel memorable personaje que +viva con un pie en el mundo aristocrtico y otro en la clase +media-covachuelista a la que en realidad perteneca. Traa a su lado a +una linda joven que deba de ser su hija, aunque Clementina no la +conoca. Pinedo la tena alejada de la sociedad que frecuentaba, la +ocultaba cuidadosamente lo mismo que Triboulet. La esposa de Osorio +siempre haba tratado a este personaje con un poco de altanera, lo cual +no era raro en ella como ya sabemos. Mas ahora el estado placentero de +su espritu la torn expansiva y llana por algunos instantes. Como +Pinedo cruzase grave dirigindole un sombrerazo ceremonioso segn su +costumbre, la dama se detuvo y le abord con la sonrisa en los labios. + +--Amigo mo, usted es hombre prctico; tambin aprovecha estas horas de +la maana para respirar el aire puro y tomar un bao de sol. + +Contra su costumbre y naturaleza, Pinedo qued un poco turbado, tal vez +porque no le hiciera gracia presentar su hija a esta vistosa seora. +Repsose instantneamente, sin embargo, y respondi inclinndose con +galantera: + +--Y a ver si Dios me concede unos tropezones tan desagradables como el +que ahora he tenido. + +Clementina sonri con benevolencia. + +--No debe usted echar flores aunque sea de este modo indirecto trayendo +a su lado una joven tan linda. Es su hija? + +--S, seora.... La seora de Osorio--aadi volvindose a la nia. + +Esta se puso roja de placer al oirse llamar linda por aquella dama a +quien tanto conoca de vista y de nombre. Era una muchacha alta y +esbelta, de rostro moreno, con facciones menudas y bien trazadas y unos +ojillos dulces y alegres. + +--Pues haba odo decir que tena usted una nia muy bonita; pero veo +que la fama se ha quedado corta. + +La chica enrojeci an ms y apenas pudo murmurar las gracias. + +--Vamos, Clementina, no siga usted que se lo va a creer.... Esta seora, +Pilar--aadi volvindose a ella--, se complace en decir mentiras +agradables como otros en decir verdades amargas. + +--Ya lo veo que es muy amable--repuso la nia. + +--No haga usted caso. Que es usted hermosa, est a la vista. + +--Oh, seora!... + +--Y diga usted, padre tirano, por qu no la divierte usted un poco mas? +Est bien hecho que a usted se le vea en todos los teatros, bailes y +reuniones y tenga encerrada a esta nia preciosa? O es que se le figura +que tenemos ms gusto en verle a usted que a ella? + +El pobre Pinedo sinti un estremecimiento de dolor que trat de ocultar. +Clementina haba tocado con frivolidad en la parte ms sensible de su +corazn. Su sueldo ya sabemos que no le consenta ms que vivir +modestamente. Si entraba en una sociedad que no le corresponda era +precisamente para conservar el empleo, que era su nico sostn y el de +su hija. Esta nada saba an de aquel plan de vida. Pinedo esperaba +casarla con un hombre modesto y trabajador y que no conociese jams +aquel mundo en que no poda vivir y que l despreciaba en el fondo del +alma, aunque tal vez, por la fuerza de la costumbre, no pudiese ya vivir +a gusto en otro. + +--Es muy joven an.... Tiene tiempo de divertirse--repuso con sonrisa +forzada. + +--Bah, bah! diga usted que es usted un grandsimo egosta.... Y cunto +tiempo hace que no ha estado usted en casa de Valpardo?--aadi la dama +pasando a otra conversacin. + +--Pues el lunes. La condesa me ha preguntado con mucho inters por usted +y se lamenta de que la haya abandonado. + +--Pobre Anita: es verdad! + +Sobre los dueos de la casa y sobre sus tertulios, Pinedo y Clementina +comenzaron una conversacin animada, inagotable. Pilar escuch con +atencin al principio; pero como no conoca a la mayor parte de aquellos +personajes concluy por distraerse paseando su vista por las +inmediaciones, fijndola en los pocos transeuntes que a aquella hora +acertaban a pasar por all. + +--Pap:--dijo aprovechando un momento de pausa--. Ah viene aquel joven +amigo tuyo, que mantiene a su madre y a sus hermanas. + +Clementina y Pinedo volvieron al mismo tiempo la cabeza y vieron llegar +a Rafael Alcntara, el clebre calavera que hemos conocido en el _Club +de los Salvajes_. + +--Que mantiene a su madre y a sus hermanas!--exclam la dama con +asombro. + +--S, un joven muy bueno, amigo de pap, que se llama Rafael Alcntara. + +Al volver la vista, cada vez ms sorprendida, a Pinedo, ste le hizo una +sea bastante expresiva. No sabiendo lo que aquello significaba, pero +calculando que su amigo tena inters en que no se calificase a +Alcntara como mereca, Clementina se call. El joven salvaje, al +cruzar, les hizo un saludo entre familiar y respetuoso. + +Pinedo alarg al instante la mano para despedirse. + +--Ya sabe usted que hoy es sbado--dijo la dama--. Vaya usted a comer. + +--Con mucho gusto. Recuerdos a Osorio. + +--Y lleve usted a esta joven tan monsima. + +--Ya veremos; ya veremos--replic el covachuelista otra vez +desconcertado--. Si hoy no pudiera, otro da ser. + +--Hoy ha de ser, padre tirano.... Hasta luego, verdad, preciosa? + +Y le cogi el rostro a la nia y le di un beso en cada mejilla, +dicindole al mismo tiempo: + +--He tenido una gran suerte en conocerla. Hacen falta en mi saln nias +lindas y simpticas. + +Y cada vez ms alegre, sin saber por qu, se despidi y sigui adelante +dicindose: "Que diablo de inters tendr Pinedo en convertir en santo +a ese perdido de Alcntara?" El pie ligero, las mejillas rojas, los ojos +brillantes como en los das de su adolescencia, lleg a la verja del +gran jardn que rodeaba el palacio de su padre. El portero se apresur a +abrirle y a sonar la campana. Entr en la mansin ducal y, contra su +costumbre, dirigi una leve sonrisa a dos criados de librea, que la +esperaban en lo alto de la escalinata. Pas en silencio por delante de +ellos y fu derecha a las habitaciones de su madrastra como quien ha +recorrido aquel camino muchos aos. + +La duquesa estaba, en aquel momento, de conferencia con el mdico +director de un asilo de ancianas pobres, que ella haba fundado haca +poco tiempo en unin de otras seoras. Al levantarse la cortina y ver a +su hijastra, sonri con dulzura. + +--Eres t, Clementina? Pasa, hija ma, pasa. + +Esta sinti encogrsele el corazn al ver el rostro plido y marchito de +su madre. Abalanzse a ella y la bes con efusin. + +--Te sientes bien, mam? Cmo has pasado la noche? + +--Perfectamente.... Tengo mala cara verdad? + +--No!--se apresur a decir la dama. + +--S, s. Ya lo he visto al espejo. Me siento bien.... Solamente la +debilidad me atormenta.... Y como he perdido enteramente el apetito, no +puedo vencerla.... Vamos a ver, Iradier--dijo encarndose de nuevo con +el mdico que estaba de pie frente a ella--, de manera que usted se +encargar de vigilar a las criadas y enfermeras para que nunca dejen de +guardar las debidas consideraciones a las viejecitas no es cierto? + +El mdico era un joven simptico, de fisonoma inteligente. + +--Seora duquesa--respondi con firmeza--. Yo har cuanto est de mi +parte por que las asiladas no tengan motivo de queja. Sin embargo, debo +repetirle que, a pesar de nuestros esfuerzos, es posible que siga usted +recibiendo alguna. No puede usted comprender hasta qu punto son +impertinentes y maliciosas ciertas mujeres. Sin motivo alguno, slo por +placer de herir lo mismo a m que a mis compaeros, nos llenan a veces +de insolencias. Cuanto ms atentos nos mostramos con ellas, ms se +ensoberbecen. Yo pruebo el caldo y el chocolate todos los das y no he +hallado hasta ahora lo que esa mujer le ha dicho. Las horas son siempre +fijas. Jams he visto retraso alguno en las comidas. Procure usted +enterarse y se convencer de que quien tiene motivo a quejarse, son las +pobres criadas a quienes las asiladas tratan groseramente.... + +El mdico se haba ido exaltando al pronunciar estas palabras con acento +de sinceridad. La duquesa sonri dulcemente. + +--Lo creo, lo creo, Iradier.... Las viejas solemos ser muy +impertinentes.... + +--Oh, seora, eso es segn!... + +--Por regla general lo somos.... Pero esta impertinencia ya es por s +una enfermedad y debe excitar compasin en los que no padecen de ella. A +usted no necesito recomendrsela, porque tiene un corazn muy +caritativo. A los que no lo tengan tan bondadoso suplqueles usted, en +mi nombre, la suavidad con las pobrecitas asiladas. + +--Se har, seora, se har--respondi el mdico, sanado por la singular +dulzura de la fundadora--. El jueves la esperamos a usted verdad? + +--No s si esta fatiga lo permitir. + +--S, s, se lo garantizo yo. + +Y comprendiendo que estaba ya de ms, el joven cort la conferencia, +estrechando con afecto y respeto que se le trasluca en los ojos, la +mano de la duquesa, y saludando ceremoniosamente a Clementina. + +Luego que sali, sta, que haba estado contemplando con emocin +reprimida el semblante descompuesto de su madrastra, conmovida por la +bondad que respiraban todas sus palabras, se levant del asiento y fu a +arrodillarse delante de ella. Apoderse de sus manos blancas y +descarnadas y las bes con efusivo transporte de cario. Esta mujer tan +altanera con todo el mundo, senta un goce especial, semejante al de los +msticos, en humillarse ante su madrastra. La voz de sta remova como +un conjuro mgico las dbiles chispas de bondad y de ternura que ardan +en su corazn y les prestaba por un instante el aspecto de incendio. D. +Carmen le quit suavemente el sombrero, lo puso en un silln contiguo y +se inclin para besarla amorosamente en la frente. + +--Hace cuatro das justos que no has venido a verme, pcara. + +--Ayer no he podido, mam. Pas casi todo el da arreglando mis cuentas, +haciendo nmeros. Oh, qu horribles nmeros! + +--Y por qu los haces? No est ah tu marido? + +--Pues, precisamente, por miedo a mi marido los hago. Usted no sabe que +se ha vuelto un miserable, un tacao, lo mismo que su cuado? + +D. Carmen saba que los negocios de Osorio no andaban muy bien, que +recientemente haba experimentado fuertes prdidas en la Bolsa: pero no +se atrevi a decir nada a su hija. + +--Pobre hija ma! Ocuparte t en esas cosas cuando slo has nacido +para brillar como una estrella de los salones! + +--Ya no le faltaba ms que eso para hacerse del todo antiptico, +odioso! Si las cosas pudiesen hacerse dos veces! + +Bruscamente, la expresin de ternura haba desaparecido de sus ojos, +reemplazndola otra sombra y feroz. Una arruga profunda surc su tersa +frente de estatua. Y con voz sorda comenz a exponer sus quejas, a +descubrir los agravios que su marido le haca diariamente. A nadie en el +mundo, ms que a su madrastra, hara tales confidencias, que en ella no +provocaban lgrima alguna. D. Carmen era quien las verta una a una de +sus ojos cansados. + +--Hija de mi alma! Yo que hubiera dado mi vida por verte feliz! Qu +ciegos hemos estado, lo mismo tu padre que yo, al entregarte a ese +hombre! + +--Mi padre! Otro que tal! Un hombre que no ha sabido jams que tiene +en casa una santa a quien deba adorar de rodillas! La verdad es que +cuando pienso.... + +--Calla, calla: es tu padre!--exclam la duquesa tapndole la boca con +la mano--. Yo soy feliz. Si tu padre tiene algunos defectos, yo tengo +ms an: de modo, que no hay mrito en perdonrselos, si l me perdona +en cambio los mos.... No hablemos de tu padre, hablemos de ti misma.... +No sabes lo que me duelen esos apuros de dinero, a los cuales no ests +acostumbrada. Yo, si pudiera, los remediara al instante.... Pero bien +sabes que manejo poco dinero. Del que saco de la caja tengo que dar +cuenta a Antonio, y a ste no se le engaa fcilmente. Algn puadito de +oro, s, puedo poner aparte para ti; pero mis ahorros no te sacarn de +pilancos. Sin embargo, confo en que tus apuros no durarn mucho +tiempo.... + +Hizo una pausa la bondadosa seora; quedse mirando al vaco +tristemente, y luego, abrazando a su hijastra que an permaneca de +rodillas y acercando los labios a su odo, le dijo en voz baja: + +--Mira, hija ma, yo no tardar en morir y pienso dejarte todo cuanto +tengo. La mitad de la fortuna de tu padre es ma, segn me ha dicho el +abogado de la casa. + +Clementina sinti una vibracin en el alma que a un psiclogo le +costara mucho trabajo definir. Fu una mezcla de dolor, de asombro, y +acaso tambin, de un poquito de alegra. El dolor predomin, no +obstante, y abraz a su madrastra y la bes cariosamente repetidas +veces. + +--Qu est usted diciendo ah?... Morirse! No: yo no quiero que usted +se muera. Usted me hace mucha ms falta que su dinero. Sin usted yo +hubiera sido una mujer muy perversa.... Temo que el da en que usted me +falte lo sea. Los nicos momentos en que siento un poco de blandura en +el corazn son los que paso a su lado. Parece, mam, como si usted me +transmitiera algo de esa virtud tan grande que tiene.... + +--Basta, basta, aduladora--dijo D. Carmen ponindole otra vez la mano +en la boca--. T te tienes por peor de lo que eres. Tu corazn es bueno. +Lo que te hace parecer mala alguna vez es el orgullo el orgullito! no +es verdad? + +--S, mam, s, es cierto.... Usted no sabe lo que es el orgullo y los +tormentos que proporciona a quien lo siente tan vivo como yo. Estar +pensando constantemente en que nos hieren. Ver enemigos en todas partes. +Sentir una mirada como la hoja de un pual en el corazn. Escuchar una +palabra y darle un milln de vueltas en la cabeza hasta marearse y +ponerse enferma. Vivir con el corazn ulcerado, con el alma +inquieta.... Oh, cuntas veces he envidiado a las personas virtuosas y +humildes como usted! Qu feliz sera yo si no llevase a cuestas este +carcter triste y receloso, esta soberbia que me consume!... Y quin +sabe--aadi despus de una pausa--, quin sabe si hubiera sido ms +dichosa en otra esfera! Tal vez si fuera una pobre y me hubiera casado +con un joven modesto, trabajador, inteligente, sera mejor mi suerte. +Obligada a ayudar a mi marido, a cuidar de la hacienda, a pensar en los +pormenores de la casa como las dems mujeres que trabajan y luchan, no +hubiera quiz llegado adonde llegu.... Yo necesitaba un marido +afectuoso, dulce, un hombre de talento que supiese dirigirme.... Hoy +mismo, mam, acostumbrada como estoy al lujo y a la vida de sociedad, me +retirara con gusto de ella, me ira a vivir a un rinconcito alegre, +all en el campo, lejos de Madrid. No me hara falta ms que un poco de +amor y tenerla a usted a mi lado para inspirarme buenos sentimientos. + +El espritu de Clementina, gratamente impresionado por la niera de la +calle de Serrano, por aquella inocente aventura de colegiala, se +inclinaba a los sentimientos idlicos. La buena D. Carmen la escuchaba +y la animaba con sonrisa cariosa. Las confidencias de la hermosa dama +se prolongaron largo rato. Recordaba sus tiempos de nia, cuando contaba +a su madrastra las declaraciones de amor que le haban hecho en el baile +de la noche anterior y le lea los billetitos que le remitan sus +adoradores. Aquel retorno a los tiempos pasados la haca feliz. Tentada +estuvo de hablarle de Pepe Castro y de Raimundo y exponerle las +emociones pueriles que agitaban su alma aquella maana; pero un +sentimiento de respeto la contuvo. La duquesa era tan excesivamente +condescendiente que tocaba en los lmites de la estupidez. Es probable +que si la hubiera hecho confidente de sus adulterios la hubiera +escuchado sin escandalizarse. Almorzaron juntas y solas porque el duque +lo haca aquel da con un ministro. Por la tarde, despus de aligerada y +refrescada el alma con larga e ntima charla, ambas se trasladaron en +coche a San Pascual, rezaron all una estacin al Santsimo, siempre +expuesto en aquella iglesia, y se trasladaron al paseo del Retiro. Antes +de oscurecer, porque el relente de la noche no le convena a la duquesa +y Clementina necesitaba ir temprano a su casa, dieron orden al cochero +de retirarse. + +Era sbado, da de comida y tresillo en el hotel de Osorio. Antes de +subir a vestirse, Clementina di una vuelta por el comedor: contempl la +mesa con detenimiento y orden algunos cambios en los canastillos de +frutos que sobre ella haban colocado. Se hizo traer el paquete de los +_men_ escrito en un papel imitacin de pergamino con las iniciales +doradas del dueo de la casa; llam al secretario de su marido; le hizo +escribir sobre cada uno el nombre de los invitados y luego fu por s +misma colocndolos sobre los platos. En el medio ella y su marido, uno +frente a otro; a la derecha e izquierda de Osorio los dos puestos de +honor para dos damas: a la derecha e izquierda de ellas dos puestos para +dos caballeros, y as sucesivamente segn la categora, la edad o la +afeccin particular que senta por sus invitados. Habl algunos minutos +con el _matre d'htel_. Despus de dar las ltimas disposiciones se +fu. Al llegar a la puerta se volvi, ech una nueva mirada penetrante a +la mesa, y dijo: + +--Quite usted esas flores con perfume que estn cerca del puesto de la +seora marquesa de Alcudia y cacmbielasor camelias u otras que no lo +tengan. + +La devota marquesa no poda sufrir los aromas a causa de sus frecuentes +neuralgias. Clementina, odindola en el fondo del alma, le guardaba ms +consideraciones que a ninguna de sus amigas. La alta nobleza de su +ttulo, su carcter severo, y hasta su fanatismo la hacan respetada en +los salones, a los cuales prestaba realce su presencia. + +Subi a su cuarto seguida de Estefana, aquella doncellita tan enemiga +del cocinero. Estrenaba un magnfico traje color crema, descotado. +Ordinariamente se pona para estas comidas de los sbados trajes de +media etiqueta, esto es, con las mangas hasta el codo. Ahora quiso lucir +su celebrado descote en honor de un diplomtico extranjero que coma por +vez primera en su casa. Mientras se dejaba arreglar el pelo, su espritu +vagaba distrado por los sucesos del da. No haba acudido a la cita de +Pepe: de seguro vendra furioso. Su labio inferior se alarg con +displicencia y sus ojos brillaron maliciosamente como diciendo: "Y a m +qu?" Despus se acord del saludo a su juvenil ex perseguidor, de +aquella inoportuna vuelta de cabeza. Un sentimiento de vergenza volvi +a acometerla. Sus mejillas lo atestiguaron adquiriendo un poco ms de +color. Torn a llamarse para su fuero interno, tonta, imprevisora, loca. +Por fortuna, el chico pareca modesto y discreto. Otro cualquiera +formara castillos en el aire al instante. Pens bastante en l y pens +con simpata. La verdad es que tena una presencia agradable y un modo +de hablar suave y firme a la vez, que impresionaba. Luego aquel cario +entraable a la memoria de su madre, su vida retirada, su extraa mana +de las mariposas, todo le haca muy interesante. Cuntas veces haba +pensado Clementina esto mismo desde haca dos meses no podremos decirlo; +pero s que lo haba pensado un nmero bastante considerable. Su +espritu, embargado por dulce somnolencia, volvi a inclinarse al +idilio. Aquel cuarto tercero, aquel despacho alegre, aquella vida dulce +y oscura. Quin sabe! La felicidad se encuentra donde menos se piensa. +Un puado de trapos, otro de joyas, algunos platos ms sobre la mesa no +pueden darla a nadie. Pero un pensamiento lgubre, que haca algn +tiempo amargaba todos sus sueos, le cruz por la mente. Ella era ya una +vieja; s, una vieja; no haba que forjarse ilusiones. A Estefana le +costaba cada vez ms trabajo ocultar las hebras plateadas que en sus +rubios cabellos aparecan. Aunque se resista tenazmente a echar sobre +su hermosa cabeza ningn producto qumico, presenta que no iba a haber +otro remedio. El amor candoroso, vivo, feliz con que la aventura del +joven Alczar le haba hecho soar, estaba vedado para ella. No le +quedaba ya, y eso por poco tiempo, ms que los devaneos vulgares, +insulsos, de los tenorios aristcratas, iguales unos a otros en sus +gustos, en sus palabras y en su inaguantable vanidad. Qu relacin +poda ya existir entre aquel nio y ella, como no fuese la de madre a +hijo? Algunas veces dudaba si el sentimiento de Raimundo por ella fuese +enteramente el que l haba manifestado en su entrevista: mas ahora vea +con perfecta claridad que hablaba ingenuamente, que entre un chico de +veinte aos y una mujer de treinta y siete (porque tena treinta y siete +por ms que se quitase dos) el amor era imposible, al menos el amor que +ella apeteca en aquel momento. Estas reflexiones labraron una arruguita +en su frente, la arruga de los instantes fatales. Hizo un esfuerzo sobre +s misma para pensar en otra cosa. + +Mirando a su doncella en el espejo observ que estaba densamente plida. +Volvise para mejor cerciorarse, y le dijo: + +--Te sientes mal, chica? Ests muy plida. + +--S, seora--manifest la doncellita algo confusa. + +--Las nuseas de otras veces? + +--Creo que s. + +--Pues, anda, vete y que suba Concha. Es raro! Maana avisaremos al +mdico a ver si te da algn remedio. + +--No, seora, no--se apresur a contestar Estefana--. Esto no es nada. +Ya pasar. + +Algunos minutos despus bajaba la dama al saln, deslumbrante de +belleza. Estaba ya en l Osorio paseando con su amigo y comensal, casi +cotidiano, Bonifacio. Era un seor grave y rgido, de unos sesenta aos +de edad, calvo, de rostro amarillo y dientes negros. Haba sido +gobernador en varias provincias y ltimamente desempeaba el cargo de +jefe de seccin en un ministerio. Hablaba poco, nunca llevaba la +contraria, primera e indispensable virtud de todo el que quiere comer +bien sin gastar dinero, y ostentaba eternamente en el frac una cruz roja +de Calatrava, de cuya orden era caballero. Por cierto que lo primero que +se vea en la sala de su casa era un gran retrato del propio Bonifacio +en traje de ceremonia, con una pluma muy alta en la gorra y un manto +blanco de extraordinaria longitud sobre los hombros. Este caballero de +Calatrava, personaje misterioso del cual deca Fuentes (otro personaje +ms alegre del cual hablaremos) que era un hombre "con vistas al patio", +tena una mana bastante original, la de coleccionar fotografas +obscenas. Guardaba en su casa dos o tres bales llenos hasta arriba. +Pero esta aficin no la conoca nadie ms que los libreros y fotgrafos, +que tenan buen cuidado de pasarle recado as que llegaba de Pars, +Londres o Viena alguna remesa. En un rincn estaban sentadas Pascuala, +una viuda sin recursos que serva a Clementina mitad de amiga, mitad de +dama de compaa, y Pepa Fras que acababa de llegar. Al pasar por +delante de los dos hombres para ir a saludar a Pepa, las miradas de los +esposos se cruzaron rpidamente como relmpagos tristes y siniestros. El +rostro de Osorio, ordinariamente sombro, bilioso, estaba ahora +imponente de ferocidad. No fu ms que un instante. En cuanto las damas +cambiaron algunas palabras, el banquero se acerc a ellas con Bonifacio +y empez a embromar con acento carioso a su esposa sobre el traje. + +--Vaya un talle que me gasta mi mujer!... Chica, aunque no quieras +oirlo te dir que te vas ajamonando a pasos de gigante. + +--No diga usted eso, Osorio, si precisamente Clementina es una de las +mujeres que tienen el cutis ms terso en Madrid--dijo Pascuala. + +--Toma! Buen dinero me ha costado el estucado que se ha puesto en Pars +esta primavera. + +Clementina segua tambin la broma; pero le costaba ms trabajo fingir. +Al travs de las sonrisas nerviosas que iluminaban su rostro por +momentos y de las cortadas frases enigmticas, se perciba el malestar, +la inquietud y hasta un dejo de odio. + +Son la campana de la verja repetidas veces. El saln se pobl en pocos +minutos con las quince o veinte personas que estaban invitadas. Lleg la +marquesa de Alcudia sin ninguna de sus hijas. Rara vez las traa a casa +de Osorio. Vino tambin la marquesa de Ujo, una mujer que haba sido +hermosa: ahora estaba demasiado marchita; lnguida como una americana, +aunque era de Pamplona, algo romntica, presumiendo de incomprensible y +con aficiones literarias. La acompaaba una hija bastante agraciada, ms +alta que ella y que deba tener lo menos quince aos, a pesar de lo cual +su madre la traa con faldas a media pierna porque no la hiciese vieja. +La pobre nia sufra esta vergenza con resignacin, ponindose colorada +cuando alguno diriga la vista a sus pantorrillas. + +Lleg el general Patio, conde de Morillejo: no faltaba ningn sbado. +Vinieron tambin el barn y la baronesa de Rag por primera vez. +Clementina les di la preferencia colmndoles de delicadas atenciones. +El barn era plenipotenciario de una nacin importante. El ministro de +Fomento Jimnez Arbs, Pinedo, Pepe Castro y los condes de Cotorraso +entraron casi a la vez. A ltima hora, cuando faltaban pocos minutos +para las siete, lleg Lola Madariaga y su marido. Esta seora, mucho ms +joven que Clementina, era no obstante su ntima amiga, el confidente de +sus secretos. Coma tres o cuatro veces a la semana con ella, y raro era +el da que no salan juntas a paseo. No poda llamrsela hermosa; pero +su fisonoma tena tal animacin, sus ojos brillaban con tanta gracia y +su boca se plegaba con tal malicia al sonrer dejando ver unos dientes +de ratn blancos y menudos, que siempre haba tenido muchos adoradores. +De soltera fu una coquetuela redomada: trajo al retortero los hombres, +gozando en acapararlos todos, prodigando las mismas sonrisas +insinuantes, idnticas miradas abrasadoras al hijo de un duque que a un +empleadillo de ocho mil reales, al viejo de venerable calva y nariz +arremolachada que al mancebo de veinte aos gallardo y apuesto, al rico +como al pobre, al noble como al plebeyo. Su coquetera, parecida en esto +al amor de Jesucristo a la humanidad, igualaba todas las castas, todos +los estados, una a los hombres en santa fraternidad para participar del +fuego admirable de sus ojos negros, de unos hoyitos muy lindos que +formaban sus mejillas al reir y de otra multitud de dones y frutos con +que la providencia de Dios la haba dotado. Despus de casada, segua +mostrando la misma entraable benevolencia hacia el gnero humano, si +bien de un modo ms sucesivo, esto es, un hombre despus de otro o, a lo +sumo, de dos en dos. Su marido era un mejicano rico con rasgos de indio +en la fisonoma. + +Poco despus que stos entr en el saln Fuentes, un hombrecillo +vivaracho, feo, raqutico, bastante marcado por las viruelas. Nadie +saba de qu viva: suponansele algunas rentas. Frecuentaba todos los +salones de algn viso de la corte y se sentaba a las mesas mejor +provistas. Sus ttulos para ello eran los de pasar por hombre de animada +y chispeante conversacin, ingenioso y agradable. Ms de veinte aos +haca que Fuentes vena alegrando las comidas y los saraos de la +capital, desempeando en ellos el papel de primer actor cmico. Algunos +de sus chistes haban llegado a ser proverbiales; repetanse no slo en +los salones sino en las mesas de los cafs, y hasta llegaban a las +provincias. Contra lo que suele suceder en esta clase de hombres no era +maldiciente. Sus chistes no tendan a herir a las personas, sino a +alegrar el concurso y obligarle a admirar lo fcil, lo vivo y lo sutil +de su ingenio. Todo lo ms que se autorizaba era apoderarse de las +ridiculeces de algn amigo ausente y formar sobre ellas una frase +graciosa; pero nunca o casi nunca a costa de la honra. Estas cualidades +le haban hecho el dolo de las tertulias. Ninguna se consideraba +completa si Fuentes no daba al menos una vueltecita por ella. + +--Oh, Fuentes! Oh, Fuentes!--gritaron todos vindole aparecer. + +Y una porcin de manos se extendieron para saludarle. Apretando las +primeras que llegaron a chocar con la suya se dirigi desde luego a la +seora de la casa, con voz cascada que ayudaba mucho al efecto cmico, +diciendo: + +--Perdone usted, Clementina, si llego con un poco de retraso. Viniendo +ac me cogi por su cuenta Perales, ya sabe usted Perales!, no tengo +ms que decir. Luego, cuando pude desprenderme de sus manos, ah en la +esquina del ministerio de la Guerra, ca en las manos del conde de +Sotolargo, y se ya sabe usted que es pesado con un cincuenta por ciento +de recargo. + +--Por qu?--se apresur a preguntar Lola Madariaga. + +--Porque es tartamudo, seora. + +Los convidados rieron, algunos a carcajadas; otros ms discretamente. La +frase vena preparada: se conoca a la legua; pero as y todo produjo el +efecto apetecido, parte porque en efecto haba hecho gracia, parte +tambin porque todo el mundo se crea en el deber de ponerse risueo en +cuanto Fuentes abra la boca. + +Un instante despus un criado de librea abri de par en par las puertas +del saln, diciendo en alta voz: + +--La seora est servida. + +Osorio se apresur a ofrecer el brazo a la baronesa de Rag y rompi la +marcha hacia el comedor seguido de todos los convidados. Cerrando la +comitiva iba el barn conduciendo a Clementina. + +Los criados esperaban puestos en fila con la servilleta al brazo, +capitaneados por el _matre_. Osorio fu designando a cada invitado su +puesto. No tardaron en acomodarse todos. La mesa ofreca un aspecto +elegante, armonioso. La luz, que caa de dos grandes lmparas con +reflectores, haca resaltar los vivos colores de las flores y las +frutas, la blancura del mantel, el brillo del cristal y la porcelana. +Sin embargo, esta luz, demasiado cruda, hace dao a la belleza de las +damas, las desfigura como un aparato fotogrfico. Para templarla y +producir una iluminacin suave y normal, Clementina haca colocar dos +candelabros con numerosas bujas a los extremos de la mesa. Todas las +seoras estaban ms o menos descotadas: alguna, como Pepa Fras, +escandalosamente. Los caballeros, de frac y corbata blanca. + +La conversacin fu en los primeros momentos particular: cada cual +hablaba con su vecino. La baronesa de Rag, una belga de pelo castao y +ojos claros, bastante gruesa, preguntaba a Osorio los nombres de los +objetos que haba sobre la mesa. Haca poco tiempo que estaba en Espaa +y apeteca con ansiedad conocer el castellano. Clementina y el barn +hablaban en francs. Pepa Fras, que estaba entre Pepe Castro y Jimnez +Arbs, le dijo al primero por lo bajo: + +--Qu le parece a usted de la _jeta_ del marido de Lola? verdad que +para gaucho no es del todo mala? + +Castro sonri con la superioridad que le caracterizaba. + +--S, debi de haber _lazado_ muchas vacas en la pampa. + +--Hasta que al fin una vaca le _laz_ a l. + +--Pero no fu en la pampa. + +--Ya s: en los jardinillos: no me diga usted nada. + +El general Patio, fiel a su naturaleza y a su tradicin militar, se +despleg en guerrilla para atacar a la marquesa de Ujo, que tena al +lado. + +--Marquesa, las perlas le sientan admirablemente. Un cutis suave y +levemente bronceado como el de usted, donde se transparenta toda la +savia y todo el fuego del medioda, exige el adorno oriental por +excelencia. + +--Usted tan lisonjero como siempre, general. Me pongo las perlas porque +es lo mejor que tengo. Su tuviese unas esmeraldas tan hermosas como +Clementina, dejara las perlas en sus estuches--respondi la dama, +mostrando al sonrer unos dientes bastante desvencijados donde brillaba +en algunos puntos el oro del dentista. + +--Hara usted mal. Las mujeres hermosas estn en la obligacin de +ponerse lo que les va mejor. Dios quiere que sus obras maestras se +manifiesten en todo su esplendor. Las esmeraldas sientan bien a las +linfticas; pero usted es como la uva de Jerez, doradita por fuera y +guardando en el corazn un licor que marea y embriaga. + +--Si dijera usted como una pasa! + +--Oh, no, marquesa! oh, no!... + +Y el general rechaz con fuego la especie y emple toda su elocuencia en +desbaratarla como si tuviese delante un ejrcito enemigo. + +Mientras tanto los criados comenzaban a dar vuelta a la mesa presentando +los platos. Otros, con la botella en la mano, murmuraban al odo de los +invitados: _Sauterne, Jerez, Margaux_, en un tono cavernoso semejante al +que emplean los cartujos para recordarse mutuamente la muerte. + +--Yo no bebo ms que _champagne frapp_ hasta el fin--dijo Pepa Fras al +que tena detrs. + +--Cunto calor, Pepa, cunto calor!--exclam Castro. + +--No lo sabe usted bien--repuso la viuda con entonacin maliciosa. + +--Por desgracia. + +--O por fortuna. Est usted ya cansado de Clementina? + +Fuentes no se encontraba bien con aquel cuchicheo. Le dola desperdiciar +su ingenio en conversacin particular, para una sola persona. Asi la +primera ocasin por los cabellos para levantar la voz y atraerse la +atencin de los comensales. + +--Ayer le he visto a usted por la maana en la carrera de San Jernimo, +Fuentes--le dijo la condesa de Cotorraso que estaba tres o cuatro +puestos ms all. + +--Segn a lo que usted llame maana, condesa. + +--Seran las once, poco ms o menos. + +--Entonces, permtame usted que lo dude, porque hasta las dos estoy +siempre en la cama. + +--Oh, hasta las dos!--exclamaron varios. + +--Eso ya es una exageracin, Fuentes--dijo la marquesa de Alcudia. + +--Pero es una exageracin aristocrtica, marquesa. Quin se levanta +primero en Madrid? Los barrenderos, los mozos de cuerda, los pinches de +cocina. Un poco ms tarde encontrar usted a los horteras abriendo las +tiendas, alguna vieja que va a oir misa, lacayos que salen a pasear los +caballos, etc. Luego empiezan a salir los empleaditos de las casas de +comercio y los escribientes de las oficinas del Estado que llevan todo +el peso de ellas, las modistillas, etc., etc. A las once ya hallar +usted gente ms distinguida, oficiales del ejrcito, estudiantes, +empleados de tres mil pesetas, corredores de comercio, etc. A las doce +comienzan a salir los peces gordos, los jefes de negociado, los +banqueros, algunos propietarios; pero slo despus de las dos de la +tarde podr usted ver en la calle a los ministros, a los directores +generales, a los ttulos de Castilla, a los grandes literatos.... + +Los comensales escuchaban embelesados aquella ingeniosa defensa de la +pereza y se crean en el caso de reir y decirse unos a otros por lo +bajo: + +--Este Fuentes! oh! este Fuentes tiene la gracia de Dios! + +Y alguno, por el placer de oirle nada ms, le llevaba la contraria. + +--Pero hombre, habr nada ms agradable que levantarse por la maana a +respirar el aire puro y baarse con la luz del sol? + +--Prefiero baarme en agua tibia con una botellita de Kananga. + +--Me negar usted que el sol es hermoso? + +--Es hermoso, pero un poco cursiln. Yo no digo que all al principio +del mundo no fuese una cosa asombrosa, digna de verse; pero ustedes +comprendern que ahora est anticuado. Hay nada ms ridculo en una +poca tan positivista como la presente que llamarse Febo y gastar +cabellera de oro? Adems, el sol no tiene mrito alguno intrnseco. Est +ah ardiendo porque Dios lo ha puesto. Pero la luz del gas, la luz +elctrica representan el esfuerzo de un hombre de genio, es el triunfo +de la inteligencia, hace recordar nuestro poder sobre la materia, la +soberana del espritu en todo el Universo.... Luego--aadi bajando un +poco la voz--, al sol se le puede ver sin que cueste dinero, y yo +siempre he aborrecido los espectculos gratis. + +Los comensales no cesaban de reir. Fuentes, animado por aquellas risas, +se desbordaba en paradojas, en frases ingeniosas y sutiles, cayendo a +ojos vistas en el amaneramiento. Le pasaba lo que a los grandes actores +demasiado aplaudidos. No saba contenerse a tiempo y entraba al fin en +el terreno de la extravagancia. De aqu a lo insulso no hay ms que un +paso, y Fuentes lo daba con frecuencia. + +El conde de Cotorraso persista en defender al astro del da para +excitar el ingenio de su detractor. El sol era quien animaba la +Naturaleza, quien calentaba nuestro cuerpo aterido, etc. + +--Eso de que el sol produzca animacin, lo niego--replicaba Fuentes--; +Madrid est mucho ms animado por la noche que por el da, y para +calentarme prefiero el cok, que no ocasiona tabardillos.... Vamos a ver, +conde, fjese bien: qu mrito puede tener una cosa que a la fuerza ha +de ver siempre su lacayo primero que usted? + +Como alguien dijera riendo que Fuentes tena "buena sombra", ste +replic vivamente: + +--Lo ve usted, conde? Hasta para decir que un hombre tiene gracia se +dice que tiene buena sombra. A nadie se le ocurre decir que tiene buen +sol. + +Y con motivo de las sombras se habl de la del manzanillo. La marquesa +de Ujo pregunt al mejicano, marido de Lola, si en su pas haba +manzanillos. Ballesteros, que as se llamaba, replic que no, pero que +haba visto muchos en el Brasil. La marquesa se inform con viva +curiosidad de las particularidades del rbol; pero qued sumamente +disgustada cuando el mejicano le dijo que la sombra no mataba y que slo +su fruto desprenda un agua corrosiva. + +--De modo que durmiendo debajo de l no se muere? + +--Seora, yo no he dormido sabe?; pero he almorsado con varios amigo +debaho de uno y no nos ha pasao n. + +--Entonces, cmo se suicida Slika en _La Africana_ acostndose a la +sombra de ese rbol? + +--Eso es una patraa, una invensin de los poeta sabe? Ser una cosa +bonita, pero no tiene nada de verd. + +La marquesa, desencantada por aquel dato realista, no quiso salir de su +potica creencia; arguy que tal vez los manzanillos de la India fuesen +distintos de los del Brasil. + +Hablse de las producciones de Mjico. + +--Es verdad que usted posee ochocientas mil vacas, +Ballesteros?--pregunt Clementina. + +--Oh, seora; eso es una exagerasin! A lo sumo que llegar mi rebao +es a tresientas mil. + +--Si fuesen mas--dijo Fuentes--, construira un estanque mayor que el +del Retiro, lo llenara de leche y navegara por l. + +--Nosotro no utilisamo la leche, seor, ni la manteca tampoco. La carne +alguna vese la convertimo en tasaho sabe? y la esportamo. Mas por lo +regul slo sacamo partido de las piele sabe? Los cuerno tambin los +vendemo para la fabricacin de los objeto de asta. + +--Que te quemas! que te quemas!--exclam Pepe Castro por lo bajo. + +Pero no tanto que no lo oyese Jimnez Arbs, que estaba del otro lado de +Pepa Fras, y no le acometiese un acceso de risa que procur con todas +sus fuerzas sofocar. + +--Anda, barbiana, alrgame ese frasquito de mostaza--dijo Pepa Fras +dirigindose a Clementina para disimular tambin la risa que le haba +acometido. + +--Bajbiana, bajbiana.... Qu es que bajbiana?--pregunt, la baronesa de +Rag a Osorio en su afn de aprender pronto el espaol. + +Este se apresur a explicrselo como pudo. + +Pepa hablaba de vez en cuando por lo bajo con Jimnez Arbs. Solan ser +algunas frases rpidas que probaban la inteligencia en que estaban y al +mismo tiempo el deseo de mostrarse prudentes. La conversacin con Pepe +Castro, que tena a su izquierda, era ms animada. + +--Por qu no aconseja usted a Arbs que coma ms carne?--le preguntaba +el lechuguino al odo. + +--Para qu? + +--Para lo que se come carne generalmente; para nutrirse y adquirir +fuerzas con que soportar las fatigas que nuestros deberes nos imponen. + +--Ya!--exclam la viuda con entonacin irnica--. Mire usted por s y +deje a los dems arreglar sus cuentas como Dios les d a entender. + +--Ya ve usted que procuro nutrirme. + +--S, pero que vaya un poco tambin al cerebro, porque el da menos +pensado se cae usted en la calle de tonto. + +--Se ha ofendido usted?--pregunt riendo el elegante como si hubiese +dicho la cosa ms descabellada del mundo. + +--No, hombre, no: es que lo creo as. No entiendo cmo Clementina puede +sufrir semejante narciso. + +--Chis, chis! Prudencia, Pepa, prudencia!--exclam Castro con susto, +levantando los ojos hacia su querida. + +--Sabe usted que disimula muy bien? No la he visto dirigirle a usted +una sola mirada hasta ahora. + +Castro, que haca das estaba un poco despechado por la frialdad de su +dueo, sonri forzadamente frunciendo en seguida el entrecejo. A Pepa no +le pas inadvertido este gesto. + +--Mire usted qu cara tan nublada tiene en este momento Osorio. Inspira +horror! Y toda la culpa la tiene usted, pcaro. + +--Yo! Nada de eso. Deben de ser cuestiones de guita las que le ponen +tan amarillo. Me han dicho que est arruinado o muy prximo a +arruinarse. + +Pepa se estremeci visiblemente. + +--Qu dice usted? Por dnde ha sabido usted eso? + +--Pues me lo han dicho ya varios. + +La viuda se volvi bruscamente hacia Jimnez Arbs sin ocultar su +agitacin y le pregunt en voz baja y alterada: + +--Has odo algo de que Osorio est arruinado? + +--S, lo he odo. Osorio viene jugando a la baja hace tiempo y los +fondos se empean en subir--respondi el estadista levantando la cabeza +con gesto petulante de pavo real. + +En el tono con que pronunci estas palabras se adverta satisfaccin. +Para un ministro, jugar a la baja es siempre un crimen digno de castigo. + +--Yo no s lo que tendr comprometido en esta liquidacin; pero si es +mucho est perdido, porque el consolidado ha subido un entero. Y si se +empea en no liquidar inmediatamente, a fin de mes puede tener muy bien +dos enteros de alza. + +Todo el buen humor de Pepa haba desaparecido de repente. Baj la cabeza +y dej caer el tenedor sin nimo para concluir el trozo de jamn de York +que se haba puesto. El ministro, observando su silencio y su tristeza, +le pregunt: + +--Tienes por casualidad fondos en su poder? + +--Por casualidad, no ... por estupidez ma! Tiene en su mano casi toda +mi fortuna. + +--Oh diablo, diablo! + +--Se me est haciendo rejalgar en el cuerpo lo que he comido. Creo que +me voy a poner mala--dijo la viuda ponindose realmente plida. + +Arbs hizo esfuerzos por tranquilizarla. Tal vez no fuese cierto todo. +En las ruinas como en las fortunas improvisadas se exagera siempre +mucho. Adems, si algn compromiso haba sagrado para Osorio, deba ser +el de ella, una dama que le confa su dinero por pura amistad. + +Aunque hablaban en falsete, sus fisonomas graves y sus ademanes +decididos llamaron la atencin del general Patio, el cual, con +admirable penetracin, dijo a la marquesa de Ujo: + +--Mire usted a Pepa y a Arbs. Hay nube de verano entre ellos. Qu +hermoso es el amor hasta en sus fugaces tormentas! + +Mientras tanto, los condes de Cotorraso, Lola Madariaga, Clementina y +los barones de Rag hablaban del arsnico como medicamento para engordar +y poner terso y brillante el cutis. Lola Madariaga era la primera vez +que lo oa y se mostraba llena de jbilo, y anunciaba que iba +inmediatamente a ensayar la virtud milagrosa del veneno. + +--Dios mo, Lolita!--exclam Fuentes--. Si usted, como es ahora, causa +tales estragos en los corazones masculinos, qu va a suceder cuando +lleve cuatro o cinco meses con un rgimen de arsnico! Seor +Ballesteros, no consienta usted que lo tome: es tratarnos con demasiada +crueldad. + +--Vamos, amigo Fuentes--repuso la graciosa morena dirigiendo una mirada +insinuante a Castro, porqu se le haba metido en la cabeza arrancrsele +a Clementina--me quiere usted tomar el pelo? + +--Tomaj el pelo!... Qu es que tomaj el pelo?--pregunt la baronesa de +Rag a Osorio. + +A esta baronesa la estaba desvistiendo con la imaginacin Bonifacio, +contemplndola desde lejos sin pestaear. Haca das que haba comprado +entre otras fotografas obscenas la de una mujer desnuda mecindose en +una hamaca. Se le antojaba que la baronesa se pareca mucho a aquella +mujer, y trataba de averiguar, por medio de un prolijo examen exterior, +si interiormente guardara la misma semejanza. + +Termin al fin la comida no sin dedicar, por supuesto, un buen rato de +conversacin al teatro Real, a Gayarre y a la Tosti. No la hubieran +digerido bien si les faltase. El caf, como era costumbre en casa de +Osorio, se sirvi en el mismo comedor. Luego, las seoras con algunos +hombres se fueron al saln. Otros se quedaron fumando, pero no tardaron +en ir a reunirse con los dems. Haca all un calor insufrible. + +Pepe Castro aprovech la confusin de la salida para preguntar a +Clementina: + +--Cmo no has ido esta maana? + +Clementina detuvo el paso, le mir con sonrisa protectora. + +--Esta maana?... No s. + +--Cmo no sabes?--dijo frunciendo su augusta frente el real mozo. + +--No s; no s--y di un paso para alejarse sin dejar de sonrer con +leve matiz de burla. + +--Y maana irs? + +--Veremos--respondi alejndose. + +Castro sinti aquella sonrisa como un golpe en medio del pecho. Se +mordi el labio inferior y murmur:--Coqueteamos, eh? Ya me la +pagars, hermosa! + +En el saln haba ya algunas personas, entre ellas Ramn Maldonado y la +hija de Pepa Fras con su marido. En otro saloncito contiguo estaban +preparadas hasta seis mesas de tresillo. Algunos se sentaron desde luego +a jugar. Otros esperaron a que llegasen los compaeros de costumbre. No +tardaron, en efecto, en poblarse entrambos salones. Lleg D. Julin +Caldern con Mariana y Esperancita, Cobo Ramrez con Len Guzmn y otros +tres o cuatro pollastres, el general Pallars, los marqueses de Veneros +y otras varias personas, entre las cuales predominaban los banqueros y +hombres de negocios. + +Uno de los ltimos en llegar fu el duque de Requena, a quien se hizo la +misma acogida ruidosa y lisonjera que en todas partes. Entr jadeando, +fumando, escupiendo, con la seguridad insolente que su inmensa fortuna +le haba hecho adquirir. Hablaba poco, rea menos; emita sus opiniones +con rudeza y se dejaba adorar del corro de seoras que le rodeaba. Tena +las mejillas ms amoratadas que nunca, los ojos sanguinolentos, los +labios negros. Estaba tan feo, que Fuentes dijo a Pinedo y a Jimnez +Arbs sealndole: + +--Ah tienen ustedes al diablo recibiendo a sus brujas en el aquelarre +de los sbados. + +Se le invit a jugar al tresillo como siempre; pero rehus. Haba visto +a dos banqueros a quienes quera pescar para su negocio de la mina de +Riosa. Adems le convena hacer la corte a Jimnez Arbs algunos +momentos. Ya haba conseguido que la mina saliese a subasta con todos +sus accesorios de montes y pertenencias. En la _Gaceta_ se haba +insertado el anuncio. La compaa para comprarla estaba ya formada. Pero +entre los socios haba desavenencia. Unos pretendan comprarla al +contado (entre ellos estaba Salabert) y otros queran aprovechar los +diez plazos que el Gobierno conceda. La diferencia en la tasacin de +una a otra forma, era enorme. + +El duque se acerc a Biggs, el representante de una casa inglesa que +entraba con parte muy considerable en la compaa y que capitaneaba el +partido de la compra a plazos. Le ech familiarmente el brazo sobre el +hombro y le llev al hueco de un balcn, dicindole con rudeza: + +--Conque ustedes empeados en que nos arruinemos? + +Y comenz a tratar el asunto con una franqueza que desconcert al +ingls. Este responda a las salidas brutales del duque con +razonamientos corteses y suaves, sonriendo siempre benvolamente. El +duque acentuaba su rudeza, que en el fondo era muy diplomtica. + +--Yo no tengo gana de tirar mi dinero. Me ha costado mucho trabajo +adquirirlo, sabe usted? Probablemente, al fin y al cabo, me ver +obligado a cortar por lo sano, separndome del negocio. + +--Seor duque, yo no tengo culpa--responda Biggs con marcado acento +ingls--. He recibido instrucciones. + +--Las instrucciones son dadas segn los consejos de un zorro viejo que +hay en Madrid. + +--Oh, duque!--exclam Biggs riendo,--no hay _sorro vieco_, no. + +Y la discusin continu sin que el banquero espaol pudiese obtener nada +del ingls, pero dejndole bastante preocupado. + +Pepa Fras, vivamente agitada, hablaba aparte con Jimnez Arbs, despus +de haberse enterado, preguntando a algunos banqueros, de que los +negocios de Osorio no marchaban bien. No obstante, todos le suponan con +medios de hacer frente a sus compromisos. Su capital era grande, y, +aunque en las ltimas liquidaciones de Bolsa haba experimentado +prdidas fuertes, no crean que eran lo bastante para producir una +quiebra. Hay que advertir que ninguno de aquellos seores operaba sobre +diferencias como Osorio. Este se haba enviciado. A pesar de las +advertencias de sus amigos y compaeros, no poda vencer aquella pasin +del juego, que tarde o temprano haba de conducirle a la ruina. Pepa le +observaba disimuladamente, y con la penetracin maravillosa de las +mujeres adivinaba debajo de su exterior fro, tranquilo, mucha mar de +fondo. Mientras Arbs procuraba tranquilizarla con frase correcta, +atildada (ni aun hablando a su querida prescinda de las formas +oratorias), la viuda meditaba un plan salvador. Este plan consista en +dar la voz de alarma a Clementina y arrancarla la promesa de librar sus +fondos de la quema, si es que la haba, anclando a su propio dote. +Fiando mucho en su diplomacia y en el temperamento desprendido de su +amiga, serense un poco. Arbs tuvo ocasin una vez ms, viendo acudir +la calma a su rostro, de penetrarse de las excepcionales dotes +persuasivas con que la providencia de Dios le haba favorecido. + +Pepa tuvo nimos para sentarse a jugar al tresillo con Clementina, +Pinedo y Arbs. Al cruzar el saln grande vi sentados en un rincn a su +hija y a su yerno en la actitud de dos trtolas enamoradas. Acercse a +ellos. Como no haba logrado barrer de su espritu la preocupacin, +hablles con cierta aspereza. + +--Ayer os mandbais cartitas y hoy hay que traer agua caliente para +despegaros! Por lo visto, hijos, tomis el matrimonio a turno impar.... +Vamos, vamos, separaos que no est bien aparecer tan sobones delante de +gente. + +Emilio se sinti herido por aquel tono autoritario, y con las mejillas +encendidas iba a responder una descantada a su suegra; pero sta pas de +largo, entrando en la sala de tresillo. As y todo qued murmurando +pestes, diciendo que l no haba aguantado jams ancas de nadie y que +menos las aguantara ahora de su suegra, con otra porcin de frases +igualmente enrgicas que derramaron la tristeza por el rostro de +Irenita. Y hubieran concludo por hacerla llorar, si l, volviendo en su +acuerdo, no le hubiera regalado un pellizquito en el brazo muy sentido y +amoroso, rogndole al propio tiempo que le diese la mitad de la pastilla +de menta que su linda mujercita tena en la boca. Con esto volvieron a +arrullarse como si estuvieran en una selva virgen y no en el hotel de +Osorio. + +Un grupo de cinco o seis nias, entre las cuales estaba Esperancita, +hablaba animadamente con algunos pollastres. Cobo Ramrez y nuestro +inteligente amigo Ramoncito Maldonado, eran dos de ellos. Difcil es +exponer las ideas que entre aquella florida juventud se cambiaban. Todas +deban de ser muy finas, muy alegres, muy intencionadas, a juzgar por la +algazara que producan. Sin embargo, aplicando el odo, se observaba +pronto que los gestos de las nias, aquel levantar de ojos, aquel agitar +la cabeza, aquel mirar picaresco, aquel romper en sonoras carcajadas, no +correspondan exactamente a las palabras que se pronunciaban. Deca un +pollo verbigracia: + +--Manolita; ayer la he visto a usted en San Jos confesando con el padre +Ortega. + +La interesada rea con gozo extremado. + +--No es verdad, Paco; no me ha visto usted! + +Deca otro: + +--Pilar, dnde compra usted esos abanicos tan monsimos? + +Pilar prorrumpa en carcajadas. + +--Qu guasn! Y dnde ha comprado usted aquel perro tan feo que +llevaba usted hoy en el paseo? + +--Feo, s; pero gracioso. Confiselo usted. + +Tales frases hacan desbordar la alegra de aquellos pechos juveniles. +Se hablaba recio, se rea ms an, se gesticulaba. Las nias, sobre +todo, pareca que tenan azogue, mostrando sin cesar las dos filas de +sus dientes cuando los tenan bonitos o tapndoselos con el abanico +cuando no eran presentables. Pero, sobre todo, lo que alborot el grupo +y levant ms tempestad de carcajadas, fu una contestacin de Len +Guzmn. Manolita, una chatilla de ojos negros y boca grande con dientes +preciosos, pregunt a Len qu hora era. Este, sacando el reloj, +respondi que las diez y cuarto. El reloj del conde estaba parado: eran +ya cerca de las doce. Esta equivocacin hizo gozar vivamente a las +nias. Manolita, sobre todo, quera desvestirse de risa. Cuanto ms +haca para reprimir el influjo de sus carcajadas, con ms mpetu salan +a su boca fresca y hmeda. + +Indudablemente, en las frases, en la apariencia vulgares y hasta +estpidas de los pollos, debe de existir un fondo de humorismo tan +profundo como vivo, que slo las jvenes de quince a veinte aos son +capaces de recoger y gustar. + +Pero Len Guzmn, una vez sosegada la risa, pudo con maa retirarse un +poco y entablar conversacin aparte con Esperancita. Esto llen de +dolor y sobresan a Ramn. Hacia das que vena observando que el conde +de Agreda miraba con buenos ojos a su dueo adorado. Considerbale ms +temible que a Cobo, por ser hombre de brillante posicin. Cobo, segn lo +que vea, no adelantaba un paso, lo cual le tranquilizaba. Pero el +asunto cambiaba ahora de aspecto. Por eso ya no tomaba parte en la +alegra del grupo y diriga a la pareja unos ojos de carnero que +despertaban lstima. Sin embargo, la nia, a su gran satisfaccin, no se +mostraba demasiado amable con el conde. Pareca preocupada, triste, y +diriga frecuentes y rpidas miradas hacia el sitio donde el propio +Ramn estaba. Verdad que detrs de l, en un divn, se hallaban sentados +Pepe Castro y Lola Madariaga, charlando con gran animacin. Pero el +concejal no se hizo cargo de esto. + +Cuando Len se levant, Ramoncito le llev aparte a un rincn y le di +con frase sentida sus quejas. Deba de saber que l, Maldonado, haca +tiempo que obsequiaba a Esperanza, que estaba enamorado de ella +perdidamente. Senta en el alma que un amigo tan ntimo le viniese a +hacer dao. Recordle con enternecimiento la infancia, sus juegos, el +colegio. Concluy por suplicarle con voz entrecortada por la emocin que +si no tena un gran inters por Esperancita dejase de darle celos. Len +le escuch entre impaciente y confuso. Por librarse de l prometi +cuanto quiso. Luego, cuando se vi entre los amigos, cont la ridcula +conferencia y se ri en grande a costa del desdichado concejal. + +El duque de Requena, despus que dijo a Biggs lo que se propona, se +sent a jugar al tresillo con la condesa de Cotorraso, el mejicano, +marido de Lola, y el general Pallars. Poco despus bufaba lleno de +furia porque le venan malas cartas. A pesar de su opulencia jugaba +siempre con el mismo afn que si le importase mucho la perdida o la +ganancia de unos cuantos duros. Si la suerte le era adversa se pona de +un humor endiablado, murmuraba y hasta llegaba a decir frases +inconvenientes a los compaeros. Su hija se vea muchas veces obligada a +templarle y a quitarle las cartas de la mano para ponerse ella en su +lugar. + +Ahora Clementina estaba de buen talante jugando en la mesa prxima: se +rea de Pepa Fras porque se mostraba silenciosa y preocupada. + +--Oiga usted, Pinedo, no me acordaba ya--dijo arreglando el abanico de +cartas que tema en la mano--, por que tena usted inters esta maana +en hacer pasar por un santo delante de su hija al perdido de Alcntara? + +--Es un secreto--respondi el gran vividor. + +--Que se diga, que se diga!--exclamaron a un tiempo Pepa y Clementina. + +Se hizo de rogar un poco. Al fin, obligndoles a prometer antes que lo +guardaran fielmente, se lo dijo. Haba observado en las nias tendencia +sealada a enamorarse de los calaveras, de los vagos, de los malvados, y +a rechazar a los hombres laboriosos y formales. Para que su hija no +cayera en poder de alguno de aquellos inverta las referencias que le +hacia de cada cual. Cuando pasaba a su lado un chico honrado y +trabajador, le pona de loco y de perdido que no haba por dnde +cogerlo; si, por el contrario, pasaba uno que mereciese en realidad +tales dictados, como Alcntara, se haca lenguas de l. + +Pepa, Clementina y Arbs suspendieron el juego para escuchar sonrientes +aquel singular relato. + +--Y produce efecto el procedimiento?--pregunt el ministro. + +--Hasta ahora admirable. Jams se le ocurre a mi hija mentar en la +conversacin a los que yo le doy por buenos muchachos. En cambio, +cuntas veces me dice muy risuea!: "Sabes, pap, que hoy he visto a +aquel amigo tuyo tan _perdis_? No se puede negar que tiene gracia en la +cara y que parece un chico fino. Es lstima que no formalice!" + +En aquel momento, Cobo Ramrez, que andaba por all resoplando como un +buey cansado, se acerc a la mesa y quiso saber de qu se rean. No le +fu posible arrancarles el secreto. Pinedo les hizo una sea prohibitiva +porque tena mucho miedo a su lengua. Tambin Pepe Castro, harto de dar +celos a Clementina con su amiga Lola, sin que aqulla pareciese siquiera +advertirlo, se levant y se fu aproximando silenciosamente afectando +melancola. Se puso detrs de Pepa Fras y apoy los brazos en el +respaldo de la silla. La viuda estaba tan escandalosamente descotada que +en aquella actitud se poda ver ms de lo que la decencia permite. + +--No vale mirar, Pepe!--exclam Cobo con maligna sonrisa. + +--Miro las cartas--respondi aqul. + +--Vamos, no sea usted desvergonzado, Cobo!--dijo Pepa dndole con ellas +en las narices y volvindose a Castro. + +--Qutese de ah, Pepe. No quiero que se me contemple a vista de pjaro. + +Fuentes se acerc para despedirse. + +--No toma chocolate?--le pregunt Clementina dndole la mano. + +--Cmo quiere usted que tome chocolate un hombre a quien le acaban de +descerrajar un soneto a quema ropa? + +--Mariscal? + +--El mismo. En el comedor y a traicin. + +Mariscal era un joven poeta, empleado en el Ministerio de Ultramar, que +haca sonetos a la Virgen y odas a las duquesas. + +--Pero ya me he vengado como un marroqu--sigui.--Le he presentado al +conde de Cotorraso que le est dando una conferencia sobre los aceites. +Miren ustedes qu cara de sufrimiento tiene el pobre. + +Los tresillistas volvieron la cabeza. All en un rincn estaban, en +efecto, los dos. El conde hablaba con calor y le tena cogido por la +solapa segn su costumbre. El desgraciado poeta, con el rostro +contrado, echando miradas de socorro a todas partes, se dejaba sacudir +como un hombre a quien conducen a la crcel. + +--Arbs, no cree usted que he llevado mi venganza demasiado lejos? + +Para no destruir el efecto de la frase se march bruscamente. Todas las +noches recorra dos o tres tertulias, donde se celebraban su gracia y +sus ingeniosidades. + +Los criados entraban con bandejas de chocolates y de helados. Cobo +Ramrez cogi una mesilla japonesa, la llev a un rincn, sentse frente +a ella y se apercibi a engullir. + +Pepa Fras ech una mirada en torno, y viendo al general Patio +acercarse, le dijo: + +--General, tome usted estas cartas: estoy cansada de jugar. Dselas t a +Pepe, Clementina; vamos un poco al saln. + +El general y Castro ocuparon el sitio de las damas. Estas se fueron al +saln grande: mas antes de llegar a l, dijo Pepa: + +--Mira, tengo que hablarte de un asunto importante. Vamos a otro sitio. + +Clementina la mir con sorpresa. + +--Quieres que vayamos al comedor? + +--No; mejor es que subamos a tu cuarto. + +Volvi a mirarla con ms sorpresa an, y, alzando los hombros, dijo: + +--Como quieras. Cosa grave debe de ser! + +Mientras suban la escalera, Clementina imaginaba que su amiga iba a +hablarle de Pepe Castro, de sus amores. Y como en realidad el asunto no +le interesaba como antes, marchaba con cierta indiferencia no exenta de +aburrimiento. Cuando se encontraron frente a frente en el _boudoir_, le +dijo Pepa cogindola por las muecas y mirndola fijamente: + +--Vamos a ver, Clementina, t sabes cmo andan los negocios de tu +marido? + +Fu un golpe en medio del pecho. Clementina, aunque sin precisin, tena +noticias de las prdidas de Osorio, de su creciente y febril afn de +jugar. El mismo, en una explicacin que con ella tuvo, la haba +amedrentado para arrancarle la firma. Adems le vea cada da ms +delgado y ms sombro. Pero aunque se preocupaba un instante de estas +cosas, el tren complicado de su vida de mujer elegante, ayudado por el +deseo de no pensar en asuntos enfadosos, se las apartaban pronto de la +memoria. Nunca se le pas por la imaginacin que tales prdidas pudiesen +afectar seriamente a sus comodidades, a su ostentacin, ni aun a sus +caprichos. La conducta de Osorio, que nada le haba dicho de restringir +los gastos, daba pretexto a perseverar en esta creencia. Pero el gusano +permaneca vivo all en el fondo. No haba ms que hostigarle como hizo +Pepa, para que royese lindamente. + +--Los negocios de mi marido?--dijo balbuciendo, como si no +entendiese--. Yo nunca me entero ... ni le pregunto. + +--Pues me han dicho que ha tenido grandes prdidas en estos ltimos +tiempos.... + +--All l--exclam la dama reponindose y alzando los hombros con +supremo desdn. + +--Es que a ti tambin te puede chamuscar el pelo, hija ma. Tienes +asegurada tu dote? + +--No s lo que es eso.... No te he dicho que no entiendo de negocios? + +--Pues en este asunto debieras procurar enterarte. + +--Pues yo te digo que no me preocupa nada y te ruego que hablemos de +otra cosa. + +Clementina se mostraba ms altanera y desdeosa cuanta ms insistencia +vea en Pepa. Su orgullo, siempre alerta, le haca suponer que sta +haba preparado aquella conferencia para mortificarla. + +--Es que ... querida ma, debo advertirte que tu marido no especula +solamente con su capital--dijo la viuda picada ya. + +--Ah! Ya pareci aquello! Vamos, t tienes algunos ochavos en poder de +Osorio y temes perderlos, verdad?--dijo Clementina con sonrisa +sarcstica, reprimiendo su clera con trabajo. + +Pepa se puso plida. Una ola de ira le subi tambin del corazn a los +labios. Estuvo a punto de echarlo todo a rodar y ponerse a reir como +una verdulera, para lo cual tena dotes especialsimas; pero un +pensamiento interesado, un pensamiento de conservacin la contuvo. Si +rompa con su amiga, si la irritaba, las probabilidades de salvar su +capital disminuan. Comprendi que el mejor partido era no excitar su +naturaleza indmita, esperar que la amistad o su mismo orgullo la +impulsasen a la generosidad. Hizo un esfuerzo para reprimir sus mpetus +ante la mirada altiva y provocativa de su amiga y dijo con abatimiento: + +--Pues s, Clementina, te lo confieso. Tu marido tiene en su poder lo +poco que poseo. Si lo pierdo me quedo sin una peseta. No s qu ser de +m.... Antes que depender de mi yerno, prefiero pedir limosna. + +--Pedir limosna, no. Te traer a casa para acompaarme en lugar de +Pascuala--dijo con desdn la dama, en quien la soberbia an no se haba +apaciguado. + +Pepa sinti ms este flechazo que el anterior, pero logr contenerse +tambin. + +--Vamos, chica--dijo volviendo a cogerla por las muecas +cariosamente--, no me eches a la cara los millones. Si he venido a +aburrirte con estas cosas, es porque te tengo por mi mejor amiga. Ya s +yo que se exagera mucho, y que la envidia anda suelta por el mundo. La +mayor parte de lo que cuentan de las prdidas de Osorio, probablemente +no ser verdad.... + +--Y si lo fuese, la cosa tiene poca importancia para m. Figrate que +hoy mismo me ha dicho mi madrastra que me deja por heredera de toda su +fortuna. + +Pepa abri los ojos con sorpresa. + +--La duquesa? Oh, pues no son ms que cincuenta millones de pesetas! +Creo que la pobre est muy enferma.... + +--Bastante. + +La soberbia se sobrepona en aquel instante a todo sentimiento +afectuoso en el corazn de Clementina. Pronunci aquel bastante en un +tono que daba fro. + +Las dos amigas, al cabo de unos minutos, se entendan perfectamente. +Pepa, afectando siempre desenfado, adulaba de todos los modos posibles a +su amiga, como hermosa, como rica, como elegante. Clementina se dejaba +adular, respiraba con delicia aquel tufillo de incienso. En cambio +prometa que ni un cntimo perdera Pepa de su capital. + +Bajaron la escalera cogidas por la cintura, charlando como cotorras. Al +llegar a la puerta del saln, antes de soltarse se dieron un apretado y +carioso beso. Ninguna de las dos pens que lo que las tena enlazadas +no eran sus propios brazos, sino los de un cadver: el cadver de una +santa y generosa seora. + + + + +VIII + +#Cena en Fornos.# + + +Al salir del hotel de Osorio, Pepe Castro y Ramoncito se metieron en la +berlina que esperaba al primero y se trasladaron a Fornos. Les cost +trabajo desembarazarse de Cobo Ramrez, que haba olido algo de cena y +deseaba ser de la partida. Ramn di un codazo a Castro para manifestar +que no le vera con gusto en ella. Este, a quien tampoco placa el +carcter desvergonzado del primognito de Casa-Ramrez, hizo lo posible +por desprenderse de l engandole. + +El terror de los maridos estaba de muy mal humor. La indiferencia real o +fingida que Clementina le haba mostrado toda la noche le roa el +corazn. Siempre haban sido prudentsimos en sociedad, sobre todo en +casa del marido; pero nunca le falt ocasin, hasta entonces, a la dama, +con una mirada intensa, con alguna palabrilla fugaz, de expresarle su +amor. Y como esto llova sobre mojado, porque haca ya bastantes das +que la encontraba despegada, distrada, la picadura era ms viva. Castro +no estaba enamorado de la esposa de Osorio. Era incapaz de enamorarse. +Pero tena una idea extraordinaria de sus dotes de conquistador y, como +consecuencia, un amor propio exagerado. Adems, ya sabemos que +Clementina era para l, no slo la trtola enamorada, sino el cuervo que +le traa en su pico el sustento. Envuelto en su gabn de pieles y +arrellanado en el rincn del coche, no despeg los labios en todo el +camino. Era la una. La noche fra y despejada, una noche de Madrid, en +que el ambiente produce cosquillas en los ojos y la nariz. Ramoncito, +entregado tambin a sus melancolas, limpiaba con el pauelo el cristal +de la ventanilla para sumergir la mirada en las calles solitarias y en +el cielo poblado de estrellas. + +Cuando llegaron a Fornos vieron el coche de la Amparo, en espera. + +--Llegamos un poco tarde. Nos va a sacar los ojos esa ta--dijo Castro +apresurndose a entrar. + +Un mozo les dijo que arriba, en el gabinete de la izquierda, les +esperaban tres seoras y dos caballeros. Antes de subir di las +disposiciones necesarias para la cena que haba encargado. En el +gabinete, dispersos por las sillas, estaban Rafael Alcntara, Manolito +Dvalos, la Nati, la Socorro y la Amparo, que los recibieron con +_fueras_ y silbidos. Todos cinco venan del Real: haca muy cerca de +media hora que esperaban. + +--Que poca vergenza tienes, hijo!--dijo la Amparo con el hermoso +entrecejo fruncido--. Y menos an los que toman en serio tus convites. + +--Chica, me figur que saldras ms tarde del Real. + +--Eso! D que estabas a gusto en casa de mi hijastra, y entonces puedes +tener cierta disculpa. + +Amparo sola llamar en broma su hijastra a Clementina. + +--Qu hijastra, ni qu madrastra!--exclam el lechuguino con gesto de +mal humor--. Si pensars que hay mujer que me retenga a m cuando no +quiero! + +El despecho, incubado toda la noche, rompa ahora con fuerza la cscara. + +--Ol mi nio! As hablan los hombres--exclam la Nati, una chulilla de +Lavapis que descubra el pao, no slo en la conversacin, sino tambin +en el peinado, en los andares, en todo. + +--Qu simple eres, criatura!--dijo la Amparo volvindose a ella--. Te +figuras que eso es cierto? Clementina le tiene ms sumiso que un +perrillo de lanas. Si se le antoja, le hace lamer la planta de sus pies. + +--S; lo mismo que t a su pap!--respondi furioso Castro--Vosotras, +por lo visto, os habis llegado a figurar que soy un cadete de +infantera? Pues ya veris lo que me importa por esa seora.... + +--De veras?--pregunt Alcntara. + +--De veras: me voy aburriendo ya. + +Castro, previniendo una prxima ruptura con su amante, preparaba una +cama blanda a su reputacin de seductor para que no sufriese +desperfecto. + +--Os enfadis conmigo--sigui--porque llego tarde.... Y Len? Dnde +est Len? + +--Len, aqu est--profiri una voz sonora detrs. + +Y el propio Len avanz hasta el medio de la estancia y se puso a +parodiar, con entonacin y mmica de cmico de la legua, una zarzuela +muy conocida: + + Yo soy aquel conde de Agreda llamado, + que en lides sin cuento prob su valor. + +--Oye, nene--dijo Socorro tirndole de los faldones del frac--, tengo +que ajustarte una cuenta. + +--T tambin!--exclam con afectado espanto--.Cielos! Dnde me meter +que no me presenten cuentas? + +Y se dej llevar, fingiendo susto, a un rincn por su querida, que le +pregunt en voz baja: + +--D, babieca, por qu no me has dicho que era Amparo de la partida? +No sabes que estamos polticas hace ya das? + +--Bah! bah!--exclam alzando la voz y apartndose--. En cuanto tengis +unas copas de Jerez en el cuerpo, se van a oir los besos que os deis, +desde la calle. + +-Socorro qued acortada mordindose los labios. Tema que Amparo hubiese +advertido algo. Y en efecto, la querida de Salabert les haba echado una +mirada penetrante sospechando lo que hablaban, y arrug el entrecejo: +"Anda, anda! A buena parte iban con recaditos! Como la picasen un +poco era capaz de agarrar por el moo a aquella pnfila y batirla contra +la pared!" + +La Socorro era una rubia linftica, de tez nacarada y ojos claros, un +poco romntica y un mucho susceptible. Se deca hija de un comandante y +se agarraba el derecho de despreciar a sus compaeras nacidas del seno +de la plebe. Era ms instruda que ellas porque lea todos los +folletines que le venan a las manos: cuidaba de no decir palabras feas: +no sola emplear tampoco locuciones flamencas. Tena alguna ms edad que +la Amparo y la Nati. + +--A la mesa, a la mesa--dijo Alcntara--. Estas peras alemanas me +excitan un hambre de lobo. + +Levantronse todos del asiento y se aproximaron a la mesa, mientras +Castro haca sonar el timbre para avisar al mozo. El conde de Agreda los +detuvo con un gesto. + +--Caballeros, hay aqu dos princesas que han reido por cuestiones +diplomticas que no nos incumben. Opinan ustedes que se den un beso +antes que nos sentemos? + +--Que se lo den: que se lo den--exclamaron los tres hombres y Nati, +mirando a la Socorro y Amparo. + +Esta se encar furiosa con Len. + +--Ja, ja!... Chica, no empieces ya a soltar gracias porque nos va a +hacer dao la cena. + +La Socorro se hizo la indiferente inspeccionando la mesa. + +--Que se besen--volvi a decir el coro. + +--Od, preciosos, nos habis trado para reiros de nosotras o a darnos +de cenar?--dijo la Amparo cada vez ms irritada. + +Castro trat de calmarla. + +--No hay motivo para enfadarse, Amparito. Len, lo mismo que yo y todos +los dems, desearamos que los que nos sentemos a cenar fusemos buenos +amigos. Si hay algn resentimiento debe olvidarse, sobre todo si, como +presumimos, no ha sido por cosa grave. + +--Que se besen!--gritaron con ms fuerza los comensales. + +No hubo ms remedio. Castro y Alcntara se apoderaron de la Amparo, +Ramn y el conde de la Socorro y las fueron aproximando casi a viva +fuerza, no sin que ambas protestasen, sobre todo Amparo, que se defenda +con energa. Al cabo concluy por reirse. + +--Pero esto es estpido! Qu mosca os ha picado? + +Y acercndose con decisin a Socorro, le di un beso sonoro en la +mejilla. + +--Besmonos, hija, porque si no temo que a estos chicos simpticos les +d un ataque de nervios. + +La Socorro le pag el beso con otro ms tmido, manifestndose reservada +y circunspecta. + +--Bueno, ahora dejadme calentar un poco, que estoy aterida--dijo +sentndose al lado de la chimenea, tan cerca que, por milagro, no arda. + +Se tost por delante y por detrs, en tal forma, que, cuando Rafael fu +a coger la silla, quemaba. + +--Qu atrocidad! Mirad, chicos, cmo ha dejado Amparo la silla. + +Todos pusieron las manos sobre ella y se admiraron. + +--Cmo tendr esa mujer el cuerpo! Vamos a verlo--dijo Castro avanzando +hacia ella. + +--Eh, nio, alto! que yo soy de mrame y no me toques.... Bueno, si +queris tocad la espalda--aadi generosamente. + +Y uno tras otro fueron poniendo la palma de la mano en la espalda de +aquel hermoso animal que, efectivamente, casi quemaba. + +--Ahora vais a ver cmo me las compongo con los boquerones--dijo +sentndose--. Porque supongo que te habrs acordado de m--aadi +levantando la vista hacia Pepe Castro. + +Este hizo una seal afirmativa y empuj suavemente a Manolito Dvalos +para que se sentase al lado de su ex querida. Era curioso ver la extraa +turbacin que se apoderaba del tocado marqus cuando se pona cerca de +la Amparo. Esta mujer le fascinaba de tal suerte que se mostraba +confuso, ruborizado, sin saber qu decir ni hacer. Los compaeros, que +lo saban, mirbanle con disimulo y enviaban sonrisas y guios a la +joven, la cual adoptaba un continente protector, maternal, con l. Se +rea como los dems de aquella extraa y furiosa pasin; pero en el +fondo se senta halagada por ella. + +Rafael Alcntara, que ya haba pellizcado en todos los platos de +entremeses, volvi a gritar: + +--Seores, que venga por Dios esa cena, porque voy a pillar una +indigestin de aceitunas. + +Acomodronse todos, al fin. Dos mozos comenzaron a servir los platos. +Amparo desde el _consomm_; pero cuando trajeron unos filetes de +_boeuf macdoine_ se colm de tal modo el plato que los amigos +comenzaron a darse de codo y a reir. + +--Ah! vosotros pensis que soy una nia tsica de las que cantan _La +Stella confidente_?... Ya veris, ya! + +Rafael sac la conversacin del duque de Requena, pero la Amparo cort +las bromas. + +--Vamos, dejadle en paz. Ya que paga, que se divierta el pobre como +pueda. + +Aunque todo el mundo saba que tena esclavizado al archimillonario, no +gustaba que se rieran a su costa. Del duque pasaron a su hija. Rafael +contaba pormenores terribles, repugnantes. Las mujeres se ensaaron con +ella vengndose de su hermosura, su elegancia y su orgullo. Castro, en +vez de acudir a la defensa, contentse con sonrer discretamente y +exclamar con negligencia: + +--No sabis lo que decs! + +Aquella sonrisa, aquel tono superior y desdeoso, queran sin duda +significar que era ridculo hablar de las interioridades de Clementina +en presencia de l. Pusironse sobre el mantel las honras de otra +porcin de seoras y caballeros. Entre copa y copa de _borgoa_, entre +bocado y bocado de salmn con mayonesa quedaron todas perfectamente +arregladas. Manolito no terciaba en la conversacin. Feliz con sentir el +traje de Amparo rozando con sus piernas, echndole de vez en cuando +miradas intensas de apasionado deseo, acudiendo a servirla con solicitud +de esclavo medroso, se apretaba a veces ms de la cuenta contra su +dolo, acometido de rabiosa pasin. Cuando esto suceda, el dolo le +arrimaba por debajo de la mesa crueles taconazos y pellizcos que le +volvan a la razn. Fuera de esto se mostraba amable con l, le trataba +como a un nio, le daba bocaditos del plato en que ella coma y le haca +mimos cogindole la barba con la punta de los dedos. Pero el pobre, +antes de terminar la cena, se vi acometido de un golpe de tos; se puso +rojo; quera echar, con grandes esfuerzos de su cuerpo, algo que no +acababa de salir. Este algo era nada menos que una sarta de rails de +ferrocarril que al loco marqus se le antojaba que tena dentro del +cuerpo. Los dems, que saban de esta alucinacin, sonrean con +expresin de lstima y burla. Rafael Alcntara exclam cnicamente: + +--Dale, dale, que es lagarto! + +El pobre Manolo se volvi hacia l, sudoroso, encendido, y le dijo con +acento de reproche: + +--Si t te encontrases como yo, no te reiras, Rafael. + +--Tiene razn, tiene razn!--exclam la Amparo indignada--.Vaya una +gracia, burlarse de un amigo enfermo. + +Y para indemnizarle de aquel agravio le ayud a sentarse en un divn, le +limpi el sudor con su pauelo y le di unos cuantos besos. Luego vino a +sentarse de nuevo y sigui devorando lo que le ponan delante. Lleg el +turno a los boquerones preparados expresamente para ella. Era uno de los +gustos plebeyos que conservaba. Tantos engull, que excit la admiracin +y la risa de los comensales. Socorro dijo, sin embargo, por lo bajo a su +querido, "que daba asco verla comer". Crea de buen tono padecer de +dispepsia y comer poco. Amparo remojaba los bocados con tantos y tan +formidables sorbos de _borgoa_, que dejaba siempre la copa temblando. +Coma y beba como un labrador en da de boda, y haca gala de ello. + +Ramoncito no se hallaba en disposicin de experimentar los goces de la +nutricin animal. Dijo que haba tomado chocolate en casa de Osorio; +pero no era cierto. Lo que haba tomado era veneno, con los obsequios +que su amigo, el conde de Agreda, tribut por ms de una hora a +Esperanza. + +--Oye, feo, por qu no comes?--le dijo Amparo volvindose de repente +hacia l--. Es verdad que la chiquilla de Caldern no te hace caso? Te +doy la enhorabuena, hijo, porque debe de tener mucho humor herptico. + +Maldonado, que estaba ya desabrido con ella desde la frase de la tarde, +se puso encendido. Contenindose a duras penas le dijo con voz ronca: + +--Lo que te prevengo seriamente es que no vuelvas a ocuparte delante de +m de esa nia.... + +Amparo le mir fijamente con aire de desafo. + +--Y por qu, rico mo? + +--Porque las mujeres como t no pueden hablar de ciertas cosas sin +profanarlas--dijo temblando de clera el concejal. + +--Ja, ja! Abrid los balcones, chicos, porque este chav tiene +calor--dijo con risa sarcstica; y enfurecindose de pronto:--Mira, +nio, no me vengas con infundios! T eres un mamarrachillo y ella un +saco de pus. Lo oyes bien? + +La noble faz de Ramoncito se descompuso al escuchar estas pesadas +palabras. Todo su cuerpo se estremeci de furor. No se sabe qu acto +brbaro e insano hubiera realizado a no sujetarle Castro por la manga +del frac, dicindole: + +--Djala, hombre. No ves que tiene ya mucho alcohol en la cabeza? + +Castro tena del otro lado a la Nati. Sin saber por qu razn, pues +nunca le haba sido muy simptica, le di toda la noche por servirla y +requebrarla en voz baja. Cuando se puso un poco alegre, le dijo a +Alcntara que estaba del otro lado: + +--Con tu permiso, Rafael, voy a dar un beso a Nati. + +Y se lo di sin aguardar respuesta. + +Rafael no hizo maldito el caso. Poco despus volvi a decir: + +--Permites, Rafael? + +Y zas! le encaj otro beso. La bromita le pareci tan bien, que no se +pasaban cinco minutos sin que la repitiese. Nati la encontraba +deliciosa; se rea, presentando la mejilla a los labios del hermoso +salvaje. Rafael, al principio, tambin la encontr graciosa y responda +gravemente a la pregunta de su amigo: + +--Lo tienes. Pene, lo tienes. + +Pero al cabo fu parecindole pesada, y entre bromas y veras concluy +por decirle: + +--Basta, Pepe; no abuses del fsico. + +A los postres, el mozo les dijo que un seorito que cenaba en un +gabinete prximo con una seora, beba una copa de _champagne_ a su +salud. + +--Quin es ese seorito? Le conoces? + +El mozo sonri discretamente. + +--Me ha prohibido decir su nombre. + +--Es un amigo? + +--S, seor conde: es un amigo. + +--Pues all voy--dijo Len. + +Y sali de la estancia. A los pocos instantes volvi a entrar con +Alvaro Luna y su querida la Conchilla. Les hicieron una ovacin. Rafael +se adelant con la copa en la mano y cant: + + --Muri Alvarito, + Dios le tenga en gloria; + Bebamas una copa a su memoria. + +Hizo gracia la ocurrencia porque Alvaro se haba batido por la tarde. +Pepe Castro le abraz. + +--Ya sabamos que habas salido bien. Has pinchado al coronel? + +--S, en un brazo. + +--Cmo fu eso? + +--Vers t.... + +Y le cont los pormenores del lance. Todas se acercaron para escuchar. +El coronel se haba levantado los pantalones al llegar al jardn y se +haba remangado la camisa como un carnicero. Atac furiosamente; pero se +fatigaba en seguida, como hombre obeso que era y algo tocado del +corazn. Descansaron seis veces. Al fin, harto ya de tanto bregar, le +haba tirado con decisin una estocada al pecho amagndole antes un tajo +a la cabeza. No tuvo tiempo ms que a poner delante el brazo izquierdo, +que qued atravesado. + +--Cre que le haba matado, porque cay redondo al suelo. + +--As, as. No hay cosa ms ridcula que andar dibujando tajos en el +aire y haciendo ruido con los sables como en el teatro. Un buen golpe +recto, partiendo de la inmovilidad, esa es la manera de concluir +pronto! + + --Muri Alvarito, + Dios le tenga en gloria; + Bebamos una copa a su memoria. + +volvi a cantar Rafael con voz engolada levantando la copa de +_champagne_. + +--Vamos, a este chav ya se le ha subido San Telmo a la gavia--dijo la +Amparo. + +Pepe y Alvaro sonrieron y continuaron comentando el lance. Los dems, +menos Conchilla, les fueron dejando; se pusieron a charlar con +animacin, trincando a la vez de lo lindo. Rafael estaba empeado en que +Ramoncito les contara sus amores. Se haba declarado ya a la hija de +Caldern? Le haba dado esperanzas? La verdad es que la nia no +encontrara, por mucho que buscase, partido tan ventajoso como el de +Ramoncito, un muchacho formal, en buena posicin, con un porvenir en la +poltica.... + +Aunque Alcntara pareca que hablaba en serio y expresaba las mismas +ideas que al propio Ramoncito le bullan constantemente en la cabeza, +ste recelaba, y con razn, de su buena fe. Adems, la presencia de +aquellas mujeres, y ms especialmente la de Len, le molestaba mucho. +Rechaz, pues, con mal humor todas las instancias que le hicieron para +que abriese su pecho, y les rog, muy fruncido y encrespado, "que +hiciesen el favor de no romperle ms la cabeza". Con esto desistieron de +reirse a su costa y la emprendieron con Manolita Dvalos. El joven +marqus, desde un divn donde yaca solitario, contemplaba sin pestaear +en exttica adoracin a su ex querida. + +--Ven ac, Manolito; acrcate un poco, hombre--le dijo Len. + +--Para qu?--pregunt el marqus aproximndose con semblante +avergonzado. + +--Para que charlemos un poco.... Y para que ests cerca de lo que ms +quieres.... Haces bien en estar enamorado de esta barbiana. Todo se lo +merece. No hay en Madrid una mujer que le ponga el pie delante en +hermosura, en garbo, en salero.... Qu ojos! qu cejas! qu boquita +de rosa!... Hasta las orejas! Mira qu primor de oreja!... Me las +comera cada una de un bocado.... Uy! uy! uy! + +Nati le haba echado un feroz pellizco en el brazo. + +--Para que no vuelvas a echar piropos a nadie delante de tu mujer--dijo +medio en serio, medio burlando. + +--Chico, si me hubieses dicho todo eso por la maana me hubiera durado +todo el da--le dijo Amparo riendo--. Pero ahora ... ya ves, nos +dormiremos en seguida.... + +--Pero vamos a ver. Amparo--manifest Rafael afectando seriedad--. Por +qu has dejado a Manolo, un chico joven, simptico, de las primeras +familias de Espaa, por un to asqueroso, viejo, baboso como Salabert? + +El chiflado marqus hizo un gesto de contrariedad. + +--Djanos en paz, Rafael. + +Amparo, ponindose seria tambin, le contest: + +--Yo no le he dejado. Nos hemos dejado mutuamente, por conveniencia de +ambos. No dir l que yo le he despedido.... + +Manolo asinti con la cabeza por no contrariar a su dolo, aunque otra +cosa le constase. + +--Pues es una lstima, porque l sigue ms chalao por ti que nunca.... Y +t, aunque aparentes lo contrario, creo que algo te queda all en el +fondo. + +Len se mordi los labios para no soltar el trapo. + +--Mira, t, nio--expres la Amparo con tono y ademanes persuasivos--; +vosotros nos juzgis peores de lo que somos. Yo no dir que algunas +veces no obremos por capricho, y que no seamos ligeras e interesadas.... +Pero hay ocasiones en que las circunstancias nos arrastran. Una mujer se +pone en tren de vestir con elegancia, de tener palco en los teatros, de +gastar coche, y llega a acostumbrarse a estas cosas como vosotros a +fumar y tomar caf. Llega un da en que si quiere dar gusto a su +corazn, va a verse privada de todo esto, y a caer en la miseria. T +comprenders que se necesita mucha virtud y ms amor que el de Romeo y +Julieta para echarlo todo a rodar y sacrificarse a vestir de percal otra +vez y a vivir en una buhardilla. Chico, por lo mismo que nosotras hemos +conocido bien la pobreza, sabemos mejor que vosotros lo agradable que +es. Yo me he comprometido con Salabert porque tiene mucho dinero y puede +satisfacer todos mis caprichos. No necesitaba decrtelo.... Por lo +dems, si fuera a dar gusto a mi corazn demasiado sabis, y demasiado +lo sabe l, que yo nunca he querido a nadie de verdad ms que a Manolo. + +Escuchando estas palabras, al loco marqus se le arrasaron los ojos de +lgrimas. Tom la mano de su ex querida y la bes con la misma devocin +y ternura que una reliquia. Len se levant de prisa porque no poda +tener la risa en el cuerpo. Las mujeres, siempre compasivas con los +extravos de la pasin por ridculos que sean, le contemplaron con +curiosidad y lstima. Slo Rafael permaneci grave. + +--Francamente, no puedo presenciar ciertas escenas sin conmoverme--dijo +levantndose de la silla afectando una tristeza que hizo sonrer a la +misma Amparo. + +Justamente en aquel momento, Alvaro Luna se despojaba del frac para +mostrar a Castro y a su querida una pequea herida que el sable del +coronel le haba hecho. Rafael, Len, Nati, Ramoncito y Manolo Dvalos +se acercaron. El noble salvaje se remang la camisa y dej ver el +antebrazo, donde haba una seal roja bastante larga. + +--Diablo; ha sido un golpecito regular--dijo Castro. + +--Un planazo--manifest Alvaro. + +--No; ms bien parece que ha sido con el corte. Lo que hay es que +pegando enteramente a plomo y no tirando un poco del sable al mismo +tiempo, el corte suele embotarse. Por eso no ha rajado la piel, y en vez +de herida result contusin. + +Conchilla, que miraba el brazo de su amante con tristeza y sobresalto, +se precipit al fin sobre l y le bes la cicatriz con transporte, sin +importarle las risas y las cuchufletas que esto produjo. + +Amparo y Socorro se haban quedado sentadas al lado de la mesa, una +frente a otra. Si se ha de decir la verdad, Amparo, naturaleza violenta, +irascible, sin pizca de imaginacin y de inteligencia limitadsima, +habase olvidado enteramente del desabrimiento que con la Socorro haba +tenido; le diriga la palabra con la misma confianza y desenfado que +antes. Mas sta, porque su carcter fuese ms receloso y susceptible, o +porque el vino la privase del juicio, o por ambas cosas a la vez segua +mostrndose taciturna y hostil hacia su amiga. Responda con marcada +frialdad a sus observaciones y hasta algunas veces se adverta en sus +labios cierto gesto de desdn. La Amparo, que no tena un temperamento +observador, concluy sin embargo por observarlo. + +--Oyes, chica, qu es lo que tienes? Te dura todava el enfado? + +--A m? Ca! Yo no puedo enfadarme contigo. + +Estas palabras parecan un testimonio de cario y confianza. Sin +embargo, las pronunci en un tono tan extrao, que la Amparo se la qued +mirando fijamente antes de replicar. + +--Pues hija--dijo al cabo--, yo te confieso que puedo enfadarme con +todo el mundo y contigo tambin si me llegases a hacer alguna ofensa. + +--Pues yo, contigo, no--replic con una sonrisa particular la Socorro. + +Amparo volvi a mirarla fijamente y con sorpresa. + +--Qu quieres decir con eso, que me desprecias? + +--Lo que t quieras--profiri con el mismo gesto de desdn. + +Una arruga profunda apareci en el entrecejo de Amparo; seal de +tormenta. + +--Mira, chica, tengamos la fiesta en paz. Te vas haciendo muy picante y +ya sabes que tengo muy poca paciencia--dijo con voz sorda. + +--De lo que menos caso hago yo es de tu paciencia, hija ma. Te he +venido a decir bien claramente que no quiero trato contigo. Al parecer, +no quieres acabar de entenderlo. T y yo no hemos mamado la misma leche +ni hemos tenido los mismos principios. Por eso no nos entendemos. Si +algn resentimiento tienes conmigo, como yo jams te he tenido miedo +ninguno, podemos resolverlo cuando quieras. Mira, aqu traigo este +juguete para castigar a los desvergonzados. + +Al mismo tiempo sac del bolsillo una llave inglesa y la puso sobre la +mesa. + +Verla Amparo, apoderarse de ella con mpetu feroz, y dar un terrible +golpe en la cara a su duea, fu instantneo. La Socorro cay de la +silla soltando cuatro chorros de sangre por los cuatro agujeros que los +pinchos del instrumento la hicieron. El susto, para los que all estaban +fu grande, pues no haban advertido la disputa. Todos corrieron +presurosos a levantar a la herida. Hubo unos instantes de confusin en +que nadie se daba cuenta de lo que en realidad haba pasado. La Amparo +se haba puesto terriblemente plida y an murmuraba sordamente +denuestos. En cuanto Len Guzmn averigu, viendo en sus manos la llave, +lo que haba pasado quiso arrojarse sobre ella, y lo hubiera hecho +faltando a lo que se debe un caballero, si Pepe Castro y Rafael no le +hubieran sujetado. No pudiendo realizar sus propsitos comenz a +increparla. + +--Esto es una infamia! Una vileza! Es la accin de un asesino! Desde +aqu debes ir a la crcel, porque has cometido un delito. + +Los mozos, que haban acudido a los gritos, viendo tanta sangre y oyendo +las palabras del conde, se dispersaron. Alguno de ellos baj al caf a +dar parte a un inspector de polica que all estaba el cual se present +inmediatamente: otros corrieron a avisar a un mdico. Subieron dos. La +herida era de importancia y de consecuencias, porque quedaran seales +en el rostro. Ordenaron que llevasen acto continuo a la enferma a la +casa de socorro. All no disponan de medios para la cura. El inspector +manifest que se vea en la necesidad de conducir la agresora a la +prevencin y tomar el nombre de los presentes. Entonces todos +intervinieron con ruegos para que dejase a la Amparo libre, +respondiendo ellos de las consecuencias. El inspector se neg +resueltamente. Lo nico que poda hacer era conducirla al Gobierno civil +en vez de la prevencin y detener el parte al juzgado algn tiempo. +Aunque casi todos pertenecientes a familias muy distinguidas, ninguno de +los presentes era un personaje poltico (con paz sea dicho de Ramoncito) +que pudiese desviar ni contener el curso de la justicia. Pero el duque +de Requena s lo era. Por eso Rafael le dijo en voz baja a la Amparo: + +--Mira, chica, lo mejor que puedes hacer es pasar un aviso a Salabert. +Si no, ests perdida. + +--Ya se habr acostado. Te encargas t de llevrselo? + +El perdulario vacil un instante, pero al fin se decidi a prestarle +aquel servicio, contando sacar de l buen partido. + +La herida fu conducida a la casa de socorro en el coche de Pepe Castro, +acompaada por Len y un guardia. Amparo fu al Gobierno civil en su +propio carruaje, con el inspector y Manolito Dvalos, que se lo pidi a +ste por favor con lgrimas en los ojos. Alvaro Luna, la Conchilla, +Nati, Pepe Castro y Ramn les prometieron seguirlos inmediatamente y +acompaar a la hermosa agresora en su odisea. Pero ya a la puerta de +Fornos hubo deserciones. Alvaro declar que le dola un poco el brazo y +que iba a currselo. Conchilla, como es natural, le acompa. La Nati, +con Castro y Ramn, siguieron a pie hasta el Gobierno. Una vez all, +antes de entrar celebraron consejillo. Ramoncito presentaba algunas +dificultades. El era concejal y no poda "meterse en ruidos", mximo +cuando las relaciones del Gobernador con el Ayuntamiento venan siendo +un poco tirantes. Por su parte. Castro declar lacnicamente que todo +aquello era ridculo. Naturalmente, siendo ridculo qu iba a hacer un +hombre como l all? Adems, anunci que tena sueo y ste era ya un +argumento sobradamente poderoso sin necesidad del primero. La Nati tal +vez hubiera desistido tambin de subir; pero se crea en la obligacin +de aguardar a Rafael. + +En una habitacin bastante sucia del Gobierno esperaban la Amparo y +Manolito Dvalos cuando Nati se les junt. El manaco marqus estaba tan +tembloroso, tan desencajado y lvido como si sobre l pesase una +terrible desgracia. Su confusin y dolor se aumentaron cuando Amparo le +orden marcharse. No convena que le viese Salabert all. Rog con los +mayores extremos que le permitiese aguardar el fin de la aventura; pero +fu en vano. No pudiendo conseguirlo sali al cabo de la estancia, pero +fu para rondar por los alrededores del edificio como un perro fiel. +Pocos momentos despus, la Amparo fu llevada al despacho de uno de los +oficiales, que la recibi sin miramiento alguno, sin levantarse del +silln y hablndola en un tono autoritario que la produjo gran +irritacin. La bilis se le revolvi en el estmago. En poco estuvo que +no se desvergonzase con aquel mequetrefe; pero el temor de la crcel la +contuvo. Sin embargo, a pesar de su paciencia, no estuvo en mucho que +fuese. Si no llegan a la sazn el duque de Requena y Rafael hubiera sido +ms que probable. + +Salabert entr resoplando como de costumbre. A este resuello deba, +quiz, parte del respeto que en todas partes inspiraba. Slo un hombre +con cien millones de pesetas de capital se poda autorizar tanto +resoplido y escupitajo. El oficial se turb un poco a su vista. El +banquero, con la perspicacia que le caracterizaba, supo aprovechar este +predominio. + +--De qu se trata, eh? Disputas de chicas.... Algunos golpes.... Nada +entre dos platos.... Esto se arregla en dos segundos.... T, chiquita, a +la cama.... Maana le dars un beso; la regalars un brazalete.... Todo +arreglado, todo arreglado--comenz a gruir con el desenfado del que +est en su casa. + +El oficial apenas tuvo valor para murmurar: + +--Seor duque, tendra mucho gusto en complacerle ... pero mi +obligacin.... + +--A ver, dnde est Perico? Anda por ah Perico?--pregunt con el +mismo despotismo. + +--El seor Gobernador se ha retirado ya--manifest el oficial. + +--Pues el secretario.... Dnde est el secretario?... A ver, el +secretario. + +Condujronle a su despacho y se encerr con l. Al cabo de unos minutos +sali con las mejillas un poco ms amoratadas. El secretario le despidi +a la puerta con una fina sonrisa burlona. La Amparo se acerc y le +pregunt: + +--Est arreglando el asunto? + +--Por ahora, s--respondi mordiendo el sempiterno cigarro. + +--Pues quiero irme en tu coche--dijo, bajando la voz. + +La fisonoma del banquero se oscureci. + +--Demasiado sabes que no puede ser. + +--Que no puede ser?... Ahora vers.... Dame el brazo.... En marcha. + +Y cogindose con fuerza de su brazo le empuj hacia la escalera seguido +de Nati y Rafael entre las miradas atnitas del oficial, del inspector y +de los tres o cuatro empleados que all haba a tales horas. + +Una vez en la calle, la hermosa tirana ofreci su coche a Nati y Rafael, +y se meti sin vacilar en el del duque, que la sigui taciturno pero +sumiso. Los nervios de la antigua florista se desataron as que se vi a +solas con su querido. Las palabras ms soeces del repertorio de los +cocheros de punto brotaron a sus labios temblorosos. Pate, jur, +rechin los dientes, profiri mil estpidas amenazas. Por ltimo, +cogiendo al banquero por la solapa de su gabn de pieles, le dijo +atropellndose por la ira: + +--Por supuesto; esos dos puercos, el empleado y el inspector, quedarn a +escape cesantes. + +--Veremos, veremos--respondi el duque, inquieto y confuso. + +--Ya est visto. Hasta que me traigas su cesanta no te presentes en mi +casa, porque no te recibo. + + + + +IX + +#Los amores de Raimundo.# + + +La nueva aventura amorosa de Clementina se desenvolva de un modo tan +pueril como grato para ella. Despus de aquella inoportuna vuelta de +cabeza, que tanto la haba avergonzado, se guard bien, durante algunos +das, de mirar hacia atrs, aunque el saludo que enviaba a Raimundo +fuese cada vez ms expresivo y afectuoso. El capricho (por no darle +mejor nombre, pues no lo mereca) fu echando, no obstante, tanta raz +en su imaginacin, que concluy por volverse otra vez; al da siguiente +tambin; al otro igual, encontrando siempre los gemelos del joven +clavados sobre ella. Por fin, un da se volvi desde la esquina y le +hizo un nuevo saludo con la mano. + +"Vamos, he perdido la vergenza", murmur despus ponindose colorada. Y +tan verdad era, que desde entonces no pas otra vez sin hacer lo mismo. + +Pero aquella situacin, aunque graciosa y original, iba parecindole +pesada. Su temperamento fogoso no le permita gozar jams con +tranquilidad del presente, la impulsaba a buscar con afn un ms all, a +precipitar los acontecimientos, aunque muchas veces, en lugar del placer +apetecido, quedase envuelta en los escombros del alczar que su fantasa +haba levantado. En esta ocasin, sin embargo, tena mejores motivos que +otras veces para desear salir de ella. Era tan falsa, que tocaba en los +lindes de lo ridculo. A solas consigo misma sola confesrselo. + +"La verdad es que, bien mirado, yo le estoy haciendo el oso a ese +muchacho. Parezco una dama de la isla de San Balandrn." + +Mas, aunque todos los das se propona dar un corte a aquella aventura +no saliendo ms a pie, o cruzando por delante de la casa de Raimundo sin +levantar la mirada o, a todo ms, dirigindole un saludo fro, es lo +cierto que no tena fuerza de voluntad para llevar a cabo su propsito. +Ni siquiera para dejar de enviar el consabido adis desde la esquina. +Una cosa la preocupaba sobremanera. Y es que el joven, viendo las +claras seales que ella daba de arrepentimiento, las pruebas un tanto +humillantes de su simpata hacia l, no se apartase de la obediencia, no +la siguiese jams ni buscase ocasin de encontrarse con ella en el +paseo. Esto, a la larga, iba irritando su amor propio. Pareca que aquel +seor tomaba con demasiada aficin el papel contrario. Pensando en esto, +algunas veces llega a encolerizarse. Mas al cruzar de nuevo por delante +de l le vea tan risueo, tan feliz, con tales deseos de saludarla, que +el negro fantasma de la soberbia se desvaneca y entraban de nuevo en su +pecho a torrentes la simpata y el caprichoso deseo de amar y ser amada +de aquel nio. + +En qu parara todo aquello? En nada probablemente. Sin embargo, haca +lo posible por que siguiese adelante y cuajase; no caba duda. Al ver +paralizado su deseo por causas que no poda definir claramente, creca y +se transformaba poco a poco en spero apetito. Una tarde en que el +desencanto y la amargura haban invadido su pecho en que iba pensando +seriamente, al caminar por la calle de Serrano, en abandonar por +completo aquella ridcula aventura, al pasar por debajo del mirador +despus de haber saludado al joven, sinti caer sobre ella un puado de +flores deshechas. Levant la vista y le envi una afectuosa sonrisa de +reconocimiento. Aquella lluvia refresc su alma, reanim su desmayado +capricho. Entonces se puso a buscar con afn un medio de acercarse +nuevamente a Raimundo. Pens en escribirle pidindole perdn de su +visita y sus palabras severas; pero ya era tarde para ello. Despus +imagin que acaso entre sus amigos, particularmente entre los +periodistas, hubiese alguno que le conociera y por el cual le poda +enviar un recado de atencin. Lo desech como peligroso. Hasta se le +pas por la cabeza hacerle sea para que bajase y darle una explicacin +de palabra; pero tampoco os hacerlo. Era demasiado humillante. + +La casualidad vino en su ayuda resolviendo el asunto a su placer, cuando +menos lo pensaba. Una noche se encontraron en el teatro de la Comedia. +Raimundo, que transcurrido el ao de luto sola ir de vez en cuando, +estaba con su hermana en las butacas. Ella ocupaba un palco bajo frente +a ellos. Se saludaron cariosamente, y durante largo rato hubo entre el +joven y la hermosa dama un tiroteo de miradas y sonrisas que llam +extremadamente la atencin de Aurelia. + +--Pero, qu es esto? Has vuelto a hablar con esa seora? + +--No. + +--Entonces, qu significa tanta sonrisa? Parecis amigos ntimos. + +--No s--replic el joven algo confuso--. Se manifiesta muy afectuosa +conmigo. Quiz suponga que me ha ofendido cuando fu a casa y quiera +desagraviarme. + +En el primer entreacto Aurelia recibi un hermoso ramo de camelias que +le trajo una florista. + +--De parte de aquella seora que est en el palco nmero once. + +La nia alz los ojos y vi a Clementina que la miraba risuea. Los dos +hermanos dieron las gracias con fuertes cabezadas. Aurelia se puso muy +colorada. + +--No te parece--le dijo su hermano--que debo subir a dar las gracias a +esa seora? + +Era natural. Raimundo, cuando baj el teln por segunda vez, la dej por +unos instantes sola y subi al palco de la dama. Una sonrisa feliz +ilumin el semblante de sta al ver al joven en la puerta. Le recibi +como a un antiguo amigo; le mand sentarse a su lado; entabl con l +pltica reservada, dejando en completo abandono a su obligada compaera +Pascuala. Por fortuna para sta no tard en llegar Bonifacio, que no +tomaba jams butaca cuando saba que la familia de Osorio tena palco en +algn teatro. + +--Veo con satisfaccin que no me guarda usted rencor--le dijo en voz +baja dirigindole una larga mirada insinuante--. Hace usted bien. Eso +prueba que tiene usted corazn y talento. Le confieso con toda +ingenuidad que me equivoqu de medio a medio en la apreciacin de su +conducta y su persona. Es tan cierto esto que cuando sal de su casa de +buena gana me hubiera vuelto a pedirle a usted perdn.... Si no de +palabra, con los ojos y el gesto debi usted comprender que se lo he +pedido despus muchas veces.... + +Todava le di otros tres o cuatro pases superiores, de verdadero +maestro, con los cuales arregl la cabeza al pobre Raimundo, esto es, le +dej inmvil, confuso, fascinado, como ella le quera, en suma. Al mismo +tiempo explic con habilidad aquellas manifestaciones de simpata un +poco extraas cuyo recuerdo la avergonzaba. + +Sin dejarle tiempo a reponerse le pregunt con inters por su hermanita, +por su vida, por sus mariposas. Raimundo contestaba a sus preguntas con +sobrado laconismo, no por frialdad, sino por su falta de mundo. Pero +ella no se desconcertaba. Segua cada vez ms cariosa envolvindole en +una red de palabritas lisonjeras y de miradas tiernas. Cuando ms +embebida y aun puede decirse entusiasmada se hallaba reconquistado a su +juvenil adorador, he aqu que aparece en el pasillo de las butacas Pepe +Castro, correctamente vestido de frac, las puntas del bigote engomadas, +finas como agujas, los bucles del cabello pegados coquetamente a las +sienes, el aire suelto, varonil, displicente. Derram primero su mirada +fascinadora, olmpica, por las butacas, dejando temblorosas y subyugadas +a todas las nias casaderas que por all andaban esparcidas: despus, +con arranque sereno como el vuelo de un guila, alzla al palco nmero +once. No pudo reprimir un movimiento de sorpresa. Con quin hablaba +Clementina tan ntimamente? No conoca a aquel joven. Le dirigi sus +diminutos gemelos. Nada, no le haba visto en su vida. Clementina, que +advirti la sorpresa de su amante, despus de responder al saludo +redobl su amabilidad con Raimundo, volvindose enteramente hacia l, +acercando el rostro para hablarle, haciendo mil moneras destinadas a +llamar la atencin del noble salvaje y a preocuparle. Senta un goce +maligno en ello. Castro haba llegado a serle indiferente. Dirigi ste +por largo rato los gemelos a Raimundo de un modo impertinente y hasta +provocativo. Nuestro joven le pag con algunas inocentes miradas de +curiosidad, porque no tena el honor de conocer al terror de los +maridos. + +Comprendiendo que su hermana estara impaciente, aunque desde el palco +no la perda de vista, se alz de la silla para despedirse. + +--Seremos amigos verdad?--le dijo la hermosa dama retenindole por la +mano--. Muchos recuerdos a su hermanita. Necesito darle una satisfaccin +de aquella brusca y extraa visita, y se la dar. Dgale usted que uno +de estos das la voy a sorprender en medio de sus faenas caseras.... Me +interesan ustedes muchsimo, dos hermanitos tan jvenes viviendo +solos.... Adis, Alczar: lo dicho. + +Cuando baj del palco un poco aturdido y se sent de nuevo al lado de +Aurelia, le dijo sta: + +--Qu hermosa es esa seora!... Pero yo sigo creyendo que no se parece +a mam. + +Raimundo, que no se acordaba en aquel momento de tal parecido, sinti un +leve estremecimiento y balbuci: + +--Pues yo le encuentro un cierto aire.... + +Ahora ya no era ms que aire. El joven comenzaba a sentir +remordimientos. La impresin que Clementina le causaba no era la misma +de respetuosa devocin que antes de haber trabado de tan singular manera +conocimiento con ella. + +Pepe Castro, as que le vi en las butacas, comenz a mirarle con fijeza +tratando sin duda de analizarle. Como quiera que aquel muchacho rubio no +perteneca a la elevada sociedad que l frecuentaba, passele por la +imaginacin (porque tena imaginacin y todo), que bien pudiera ser el +mismo perseguidor de quien tanto se haba quejado en otro tiempo +Clementina. Como es natural, esta sospecha no le excit a mirarle con +ms simpata. Raimundo estaba tan atento a contemplar el palco de la +seora de Osorio, que no repar en la provocativa insistencia del +tenorio. Este, cansado al fin, subi a saludar a su querida. Sentse a +su lado, en la misma posicin que un momento antes haba estado +Raimundo, quien al verle de esta suerte sinti un extrao malestar, +cierta vaga tristeza que no trat de definir. Sin embargo, observ que +la dama estaba muy risuea y el gallardo caballero muy serio, y que a +ella no le faltaba tiempo para echar frecuentes miradas a las butacas, +lo cual pona al otro cada vez ms enfurruado y sombro. + +--Has reparado cmo te mira esa seora?--pregunt Aurelia a su +hermano--. Parece como si le gustases. + +--Qu tontera! exclam l ruborizndose--. Vaya un buen mozo que soy +yo! Si fuese el caballero que ahora tiene al lado.... + +Aurelia protest riendo. No; su hermano era ms guapo que aquel soldado +de cromo con rosetas en las mejillas como las bailarinas. + +Cuando termin la representacin, Raimundo pudo ver, no sin cierto +sentimiento de celos, a Clementina aguardando en el vestbulo su land +en compaa del mismo caballero. Saludle aqulla con tanto afecto, que +Castro, cada vez ms inquieto, volvi a dirigirle una larga e intensa +mirada de anlisis. + +Por espacio de algunos das el joven entomlogo esper con zozobra que +Clementina se detuviese a la puerta de su casa y subiera a cumplir la +promesa. Sus esperanzas quedaron defraudadas. La dama cruzaba como +siempre con su pasito vivo y menudo, le saludaba cariosamente primero, +y desde la esquina volva a hacerle el consabido adis con la mano. Cada +vez que salvaba la puerta, el corazn de Raimundo se encoga, se pona +de mal humor. "Vaya, se le ha olvidado, deca para s: no volver a +hablar ms con ella, como la casualidad no nos vuelva a juntar en algn +sitio". Empez a ayudar a la casualidad asistiendo con ms frecuencia al +teatro de la Comedia, pero no logr verla. Al teatro Real, donde +seguramente estaba, no se atreva a ir por el temor de que pensase que +an duraba la persecucin. Por qu se le haba metido en la cabeza que +haba de subir a su casa precisamente a aquella hora y no a otra, no lo +podemos explicar. Lo que s afirmaremos es que fueron inmensos su +asombro y turbacin cuando una maana Clementina se dej entrar por la +casa. Pregunt desde luego por la seorita. Aurelia la recibi en la +sala y pas inmediatamente recado a su hermano. Cuando ste se present, +la dama se hallaba instalada en el sof charlando con el desembarazo de +una amiga que el da anterior les hubiese visitado. + +--Conste que esta visita no es para usted--le dijo sonriendo y +tendindole su mano enguantada. + +--No me atrevera yo a imaginarlo, seora--replic l apretndosela +tmidamente. + +--Por si acaso! No le creo a usted fatuo, pero las mujeres debemos +siempre vivir prevenidas. + +En la soltura y en el tono jocoso que adoptaba se poda advertir cierta +afectacin. Su voz estaba ligeramente alterada. Alrededor de los ojos +haba esa palidez que denuncia siempre la emocin que embarga el +espritu. La visita fu corta, pero en ella tuvo tiempo para lisonjear a +la nia con muchas palabras delicadas, con efusivos ofrecimientos. La +hizo prometer que ira a verla algn da. Si no le gustaba la sociedad, +que fuese por la tarde y charlaran un rato solitas. Le enseara su +casa y algunas labores. La orfandad y la juventud de Aurelia la +impresionaban. Ya que ella tena la dicha de parecerse a su madre un +poco, como afirmaba Raimundo, se crea con cierto derecho a su afecto. + +--Nada; cuando usted se aburra aqu sola, se viene usted a mi casa que +est cerquita, y nos aburriremos juntas, que siempre es ms llevadero. + +La pobre Aurelia, confundida por aquella amabilidad y charla +mundanales, no haca ms que sonrer. Cuando se levant para +despedirse, dijo: + +--Queda usted encargado, Alczar, de recordar a Aurelia su palabra. En +cuanto a usted puede hacer lo que guste. Con los sabios no me atrevo a +insistir porque se les molesta cuando menos se piensa.... + +Habiendo recobrado por completo su aplomo les hablaba en un tono amable, +protector, un poco maternal. Todava en la escalera les entretuvo unos +momentos con su conversacin desenvuelta e insinuante a la vez y les +reiter con gracia todos sus ofrecimientos. No consinti que Raimundo la +acompaase. Se fu sola dejando una estela perfumada que ste aspir con +ms placer que su hermana. Porque Aurelia luego que cerraron la puerta +guard silencio. A las frases de elogio que Raimundo tribut +calurosamente a la dama, asinti en un tono lacnico que le apag los +fuegos. + +Hay que confesarlo. La impresin primera de adoracin filial que +Clementina inspir al joven entomlogo se haba ido desvaneciendo poco a +poco o, por mejor decir, confundiendo con otra inclinacin menos santa, +aunque guardando algo de ella. Como en todos los hombres alejados del +trato de mujeres, dedicados exclusivamente al estudio, la visin del +sexo y el reconocimiento de la ley divina del amor fueron vivos e +intensos. Al da siguiente de la visita de Clementina ya quera que +Aurelia se la pagase, manifestando por supuesto tal deseo tmidamente y +con palabras embozadas. Pero su hermana le demostr la conveniencia de +aguardar algn tiempo y l se resign. Al fin se realiz la visita. +Aurelia pas una tarde en el _boudoir_ de la seora de Osorio. Raimundo, +despus de muchas vacilaciones, no se atrevi a ir con ella. + +A los tres o cuatro das se present de nuevo Clementina en casa de los +jvenes a convidarles para ir por la noche al Real. Fu un verdadero +apuro para ellos. Raimundo no tena frac, Aurelia no posea tampoco un +guardarropa muy provisto. Sin embargo, fueron. Un pariente prest al +joven su frac: Aurelia se puso los mejores trapitos del armario. Al da +siguiente Raimundo se encarg un traje de etiqueta en la mejor sastrera +de Madrid. No slo hizo esto, sino que tambin, sin dar parte a su +hermana, fu a la contadura del teatro Real y tom un abono de butaca +cerca de la platea de Osorio, en el mismo turno. + +La intimidad creci pronto entre ellos, gracias a los esfuerzos de +Raimundo. Porque su hermana, aunque elogiaba tambin la amabilidad de su +nueva amiga, opona una resistencia sorda y pasiva a frecuentar su +trato. Por ms que haca no lograba borrar de su espritu la manera +extraa de comenzar aquella amistad, ni se le poda ocultar el fondo de +falsedad que en ella exista. Conocindolo Raimundo procuraba con afn +desvanecer sus aprensiones, unas veces directa, otras indirectamente. +Era Aurelia una muchacha ms bien fea que linda, como ya hemos dicho, de +buen sentido y de honrado corazn. La adoracin que senta por +Raimundo, inculcada por su difunta madre, no le impeda conocer las +partes flacas de su carcter, dbil, impresionable con exceso y pueril. +Realmente en este aspecto ella representaba el elemento masculino y l +el femenino dentro de la casa. Lloraba l con extremada facilidad; ella +difcilmente. Senta l extraas aprensiones, desfallecimientos, a veces +verdaderas alucinaciones; ella tena el sistema nervioso perfectamente +equilibrado. Era sana y maciza; l, enfermizo y lacio. En los meses que +siguieron a la muerte de la madre, Raimundo, sacando fuerzas de flaqueza +con la idea de proteger a su hermana, se haba mostrado ms resuelto y +varonil. Andando el tiempo el temperamento recobr sus derechos, cay de +nuevo en sus manas pueriles, en su impresionabilidad femenil, al paso +que ella se creca descubriendo un temperamento firme, equilibrado y +recto. + +No le cost mucho trabajo a Clementina someter, fascinar enteramente al +joven naturalista. Unas veces yendo los chicos a su hotel, otras yendo +ella a casa de los chicos o llevndolos consigo al teatro o al paseo, se +vean la mayor parte de los das. Pepe Castro, la primera noche que +encontr a Raimundo en el saln de Osorio comprendi perfectamente lo +que pasaba, y se llen de despecho. + +--A esta grandsima ... le da ahora por los bebs--murmur rechinando +los dientes--. Todas las perdidas concluyen por estas extravagancias. + +Pens en dirigirse al joven y provocarle. No tard en persuadirse de que +este paso sera para l desastroso. Qu iba ganando en ello? +Absolutamente nada porque Clementina le detestara. El escndalo pondra +de manifiesto su derrota, tanto ms vergonzosa cuanto que el vencedor +era un chicuelo absolutamente desconocido. Determinse, pues, +prudentemente a no dar su brazo a torcer ante el mundo y a alejarse de +su querida temporalmente, dejndola que satisficiese su capricho. Quiz +ms adelante, cansada de triscar con aquel corderillo, volvera la oveja +al redil. + +Raimundo no era tan nio como Castro le supona, pues contaba veintitrs +aos cumplidos: pero tena una figura infantil y delicada que no le +dejaba aparentar ms de diez y ocho. Su salud era vacilante y +quebradiza. Padeca frecuentes ataques, sobre todo desde la muerte de su +madre, en que perda unas veces la vista, otras el habla, con otra +variedad de fenmenos extraos que por fortuna duraban poco tiempo. +Adems se vea acometido de profundas melancolas, crisis violentas que +terminaban por un llanto copioso y prolongado corno en las mujeres +histricas. La vista de las araas le produca espasmos; el bistur de +un mdico le estremeca. La aprensin de volverse loco le haca padecer +horriblemente algunas veces: otras era el temor de suicidarse contra su +propia voluntad. Jams tena armas al alcance de la mano, y por el miedo +de arrojarse desde el balcn lleg a cerrar de noche el de su cuarto con +candado, entregando la llave a su hermana, nica testigo y confidente de +estos desvaros. Su temperamento y la educacin afeminada que haba +tenido eran la causa de ellos. Guardbalos, sin embargo, con cuidado +como todos los que los padecen, que son ms de los que se piensa: +procuraba con grandes esfuerzos refrenarse comprendiendo el ridculo que +cae sobre los hombres as constituidos. + +Cualquiera se representar bien lo que pasara por este muchacho cuando +una mujer tan hermosa, tan coqueta y tan experimentada como Clementina +se resolvi a hacer su conquista. Primero su extremada timidez le +impidi darse cuenta de la conducta de la dama. Pensaba que aquellos +saludos afectuosos, aquellas sonrisas no eran ms que la expresin de +una sbita simpata que su orfandad haba excitado en ella. Todava, +cuando trab amistad con ellos y se multiplicaron las seales de su +inclinacin, y su hermana le di la voz de alerta, no pudo imaginarse +que pudiera existir entre ambos otra cosa que una amistad ms o menos +estrecha protectora y maternal por parte de ella, rendida y fervorosa +por la de l. Sin embargo, el elixir de amor que gota a gota iba dejando +caer Clementina en sus labios, lleg al fin al corazn. Cuando menos lo +pensaba se encontr enamorado, loco. Pero al tiempo que hizo este +descubrimiento le acometi una vergenza inmensa; pens que jams +tendra el valor de declarrselo. Por un lado la conducta de su dolo +con l, los constantes testimonios de simpata que le prodigaba, se +prestaban a forjarse ilusiones. Pero le pareca tan extrao e +inverosmil que un hombre tmido, inexperto, desprovisto de atractivos +mundanos pudiese obtener los favores de seora tan rica y tan hermosa, +que al instante las abandonaba o se meca en ellas dulcemente a +sabiendas de que eran pura quimera. Adems, no poda librarse de los +agudos remordimientos que de vez en cuando le asaltaban. Aquella seora +se pareca a su madre, no caba duda. Por esto slo se haba fijado en +ella, y haba sido su perseguidor callejero algn tiempo. No era una +verdadera profanacin, una cosa abominable que la imagen de su madre le +inspirase deseos carnales? + +Pues a despecho de estos remordimientos, de su invencible timidez y de +los clamores de la razn, Raimundo se senta cada da ms subyugado por +aquella mujer. Verdad que Clementina puso en juego todas las armas de +que dispona, que no eran pocas ni mohosas todava. A medida que +aumentaba la timidez de su juvenil adorador creca en ella la osada y +el aplomo. En el amor esto pasa casi siempre; pero aqu, por las +circunstancias especiales de ambos, adquira mayor relieve. La timidez +en l lleg a ser una enfermedad, una cosa extraa, de cuya ridiculez se +daba perfecta cuenta sin que por medio alguno pudiese vencerla. Al +contrario, cuantos ms esfuerzos haca para adquirir aplomo y +desembarazo delante de ella, mejor se mostraba la emocin que le +embargaba. Al principio la hablaba con cierta serenidad, se autorizaba +alguna bromita o frase ingeniosa; despus esta serenidad se fu +perdiendo, las bromas cesaron. No se poda acercar a ella sin turbarse, +no poda darle la mano sin un leve temblor. Si la dama le miraba +fijamente, sus mejillas se encendan. + +Clementina no poda menos de sonrer ante esta inocente alborada de +amor. Gozaba con ella llena de curiosidad, alegre de sentirse an +bastante hermosa para inspirar a un nio tan rendida pasin. Unas veces +se entretena malignamente en atortolarle, en ponerle colorado, +mostrndose viva y desenvuelta como una chula: otras se placa en +seguirle el humor apareciendo melanclica, dirigindole miradas tmidas +como una colegiala: otras, en fin, le trataba con tierna familiaridad, +enterndose de su vida, de sus actos y sus pensamientos, como una madre +o una hermana cariosas. Entonces era cuando Raimundo recobraba un poco +de libertad y osaba mirar a la diosa cara a cara. Clementina le +embromaba a menudo por sus aficiones cientficas, entraba en su despacho +y dejaba esparcidos por la mesa o por el suelo los cartones de las +mariposas. Esto, que si otra persona lo ejecutase producira en la casa +una catstrofe, haca reir al joven naturalista. + +Comenzaba a susurrarse entre los ntimos de la dama algo sobre estos sus +nuevos y extravagantes amores, adelantndolos, por supuesto, mucho ms +de lo que en realidad estaban. Una noche de comida y tresillo, deca +Pepa Fras a tres o cuatro elegantes salvajes que estaban en torno suyo +discutiendo el asunto: + +--Desengense ustedes. Clementina concluye enamorndose de un perro de +Terranova o de un periodista. + +Cuando entraba Raimundo en el saln con su cabeza de querubn rubia y +melanclica, con su aspecto humilde y embarazado, todas las miradas se +posaban sobre l con curiosidad. Haba sonrisas, murmullos, frases +ingeniosas y estpidas. Se le discuta. En general, entre los hombres +sobre todo, juzgbase ridcula la conducta de la esposa de Osorio: pero +algunas damas miraban con simpata al mancebo, encontraban muy agradable +su aire candoroso, y comprendan el capricho de Clementina. Hubo entre +ellas quien procur seducirlo. + +Era ya nuestro joven considerado como amante oficial de Clementina, +cuando an no la haba rozado con los labios la punta de los dedos ni +soaba con ello. Sin embargo, el amor iba haciendo tales progresos en su +pecho que tema caer el da menos pensado de rodillas ante ella como los +galanes de comedia. Sufra horriblemente a la menor seal de desdn, y +gozaba como un ngel cuando la dama le expresaba de cualquier modo su +afecto. Clementina no tena prisa en hacerle amante afortunado, aunque +estaba decidida a ello. Le gustaba prolongar aquella situacin, +observando con secreto placer la marcha de la pasin y los fenmenos que +ofreca en el joven. Hastiada de los devaneos cortesanos, encontraba +vivo atractivo en ser adorada de aquel modo frentico y mudo, en +desempear el papel de diosa. Una mirada suya haca empalidecer o +enrojecer a aquel nio; una palabra le alegraba o le entristeca hasta +la desesperacin. + +Raimundo iba al Real todas las noches que le tocaba el turno a +Clementina. Suba al palco a saludarla, y muchas veces, por exigencia de +ella, se quedaba all uno o dos actos. En estas ocasiones sola la dama +retirarse al antepalco y charlar con l ntimamente a la sombra discreta +de las cortinas. Cuando se cansaba, o en la escena se cantaba una pieza +de empeo, guardaba silencio, volva la espalda al joven y escuchaba un +rato. Raimundo, guardando en los odos el eco de su voz y en su corazn +el fuego de sus miradas, quedaba tambin silencioso, ms atento, en +verdad, a la msica que sonaba dentro de su alma, que a la que vena del +escenario. Seguro de no ser observado, contemplaba con religiosa +atencin la alabastrina espalda de su dolo, los finsimos y dorados +tolanos de su cuello, acercaba la cabeza con pretexto de mejor escuchar +y aspiraba el perfume que se desprenda de ella, cerrando los ojos y +embriagndose durante unos instantes. Una noche, tanto peg el rostro a +la cabeza de la dama, que oh prodigio! se arroj a rozar con los labios +sus cabellos peinados hacia abajo en trenza doblada. Despus que lo hizo +se asust terriblemente y escrut con anhelo si Clementina lo haba +sentido. La dama continu impasible, exttica, escuchando la msica. Sin +embargo, por sus claros y hermosos ojos resbalaba una leve sonrisa que +el joven no pudo advertir. Alentado con este xito, siempre que ella +traa el cabello peinado de tal forma, con mucho disimulo y despus de +largos preparativos y vacilaciones osaba posar los labios sobre l. +Aquella sensacin era tan viva, tan deliciosa, que la guardaba muchos +das en la boca y le haca feliz. Pero una noche, o porque la dama +estuviese de mal humor, o porque se gozase en mortificarle un poco, le +trat con bastante despego mientras estuvo en el palco, le dej +abandonado a Pascuala mientras ella charlaba placenteramente con uno de +sus jvenes y aristocrticos amigos. El pobre Raimundo se abati con +este desprecio de un modo horrible. Ni siquiera tuvo fuerzas para +despedirse. Estaba plido, demudado. Una arruga dolorosa surcaba su +frente. Clementina le echaba de vez en cuando miradas furtivas. Cuando +el joven aristcrata se levant para irse, tambin quiso hacer lo mismo. +La dama le retuvo por la mano. + +--No: qudese un momento, Alczar. Tenemos que hablar. + +Y se retir como otras veces al antepalco y comenz a charlar con la +amabilidad y franqueza de siempre. + +El joven cobr aliento. Pero cuando ella le volvi la espalda para +escuchar la pera, estaba tan alterado an y confuso que no se atrevi a +besar el cabello, aunque el peinado era bajo y la ocasin ms propicia +que nunca. + +Al cabo de un rato, Clementina se volvi de pronto y le dijo en voz +baja: + +--Por qu no besa usted hoy el pelo como otras noches? + +La emocin fu inmensa, abrumadora. La sangre se le agolp toda al +corazn y qued blanco como un cadver. Despus le subi al rostro y se +puso como una amapola. + +--Yo!... El pelo!--balbuci miserablemente. + +Y tuvo que agarrarse con fuerza a la silla para no caer. + +--No se asuste usted, hombre!--exclam ella posando cariosamente su +mano sobre la de l--. Cuando yo lo he consentido es prueba de que no me +desagradaba. + +Pero viendo que la miraba con ojos extraviados, como si no comprendiese, +aadi con desenfado y riendo: + +--Acaso se figura que yo no s que me quiere un poquito? + +--Oh!--dijo el joven con un grito comprimido. + +--S; lo s hace tiempo--continu bajando ms la voz y acercando la boca +a su odo--. Pero usted puede que no sepa una cosa, y es que yo tambin +le quiero a usted.... + +Y echando una rpida mirada hacia fuera para cerciorarse de que no los +observaban, se apoder de sus manos, y le dijo caldendole con su +aliento las mejillas: + +--S; te quiero, te quiero ms de lo que te puedes imaginar. Ven maana +a las tres a casa. + +Clementina no contaba con la femenil impresionabilidad de su adorador. +La violenta emocin que acababa de experimentar unida a la dicha que +estas palabras evocaron en su pecho le trastornaron de tal modo, que se +ech a llorar como un nio. Entonces ella le empuj hacia un rincn y se +alz vivamente, tapando con su gallarda figura el espacio que la cortina +dejaba descubierto. Su rostro hechicero resplandeca de felicidad. Si un +pintor tuviese la fortuna de sorprender aquel momento y el don de +fijarlo en el lienzo, podra representar, como nadie hasta hoy, a Dnae +recibiendo en su prisin la conocida lluvia de oro. + +Fueron unos amores tiernos y poticos, cndidos y voluptuosos a la par +los de la hermosa dama y el joven naturalista. Para ella fu una +resurreccin de las impresiones dulces de la adolescencia maduradas de +pronto, transformadas en felices realidades. Hasta entonces los devaneos +que haba tenido se parecan unos a otros tanto, que ya desde el +comienzo llevaban dentro un germen de aburrimiento. Siempre le quedaba +en el fondo del corazn un sentimiento de despecho contra aquellas +relaciones que no le traan ninguna viva emocin, ni siquiera nuevos +placeres. La de ahora ofreca una originalidad que la encantaba. Su +amante era un nio a quien casi doblaba la edad. Haba comenzado a +adorarla por el parecido que la hallaba con su madre. Aquel respeto y +amor filiales se transformaron con un soplo en pasin y deseo. Todo esto +era gracioso, original; tena un fondo esttico que en ninguno de sus +amores anteriores haba encontrado. Adems, no perteneca a la raza de +los lechuguinos y petimetres con quienes tropezaba a todas horas en los +sitios que frecuentaba, seres cortados por un patrn, sin espontaneidad +alguna, con los mismos vicios, las mismas vanidades y hasta los mismos +chistes. Raimundo se apartaba de ellos, no slo por su posicin modesta +y retirada, no slo por su ilustracin y talento, sino tambin, +particularmente, por su carcter. Qu alma tan adorable la de aquel +chico! Qu inocencia, qu sensibilidad, qu delicadeza y qu fuerza +para amar al mismo tiempo! Acostumbrada a la monotona de los Pepes +Castro, cada nueva fase psicolgica, cada sacudimiento de entusiasmo, +cada desmayo o alegra o pena que sucesivamente adverta en su enamorado +doncel le producan una grata sorpresa. Escrutaba su espritu, se meta +dentro de l con afanosa curiosidad y a la vez con apasionado cario. Le +confesaba, le haca narrar y describir cien veces sus sentimientos, sus +recuerdos, sus propsitos y sus esperanzas. A veces le acometan dudas +sobre aquel extrao amor. + +--Pero de veras ests enamorado? No consideras que soy una vieja?... +que puedo ser tu madre? + +Raimundo responda siempre con alguna caricia apasionada, con una hmeda +mirada donde se lea el infinito de su pasin. + +Desde el primer da, Clementina le haba tuteado a solas, acostumbrada a +aquellas transiciones y conciertos secretos de mujer galante, que ahora +favoreca la diferencia de edad. Raimundo no poda acostumbrarse a darla +el t. Haca esfuerzos por conseguirlo; pero a lo mejor volva al usted +y segua la pltica tratndola de este modo, hasta que la dama se +irritaba y le reprenda speramente. "No; por ms que lo negase, l la +consideraba como una vieja. En todo se estaba echando de ver. Si +continuaba de este modo perdera con l la confianza". Sin embargo, +Clementina estaba equivocada en este punto. No tena bastante +penetracin y delicadeza para comprender que el amor en Raimundo era, +como en todos los seres verdaderamente sensibles, adoracin exttica ms +que deseo, esclavitud voluntaria, un enajenamiento de su propia vida +para mejor vivir en la soberana de su corazn. Hay que hacerse cargo, +adems, de que hasta entonces no haba experimentado jams tal +sentimiento. Alejado de la sociedad de las mujeres y sin echarlas de +menos, quiz porque dentro de su casa tena lo ms grande y exquisito +que ellas pueden dar, el cario tierno, vigilante, la dulzura en la +palabra, la abnegacin en todos los momentos: dedicado en absoluto al +estudio y a su magnfica coleccin de mariposas, el encuentro con +Clementina fu para l la revelacin de ese mundo encantado, potico, +que a casi todos se aparece ms temprano. Aquel primer suspiro de Venus +al salir de la espuma del mar que repiti el Universo entero, son +entonces en su alma y la estremeci dulcemente. Su alma, que estaba muda +y triste como la Naturaleza antes que la diosa de la hermosura +suspirase. Muy pocos hombres alcanzan una dicha parecida: poseer la +primera mujer que se ama, llegar a tiempo para recoger el fruto sazonado +del amor. Para Raimundo, esa inclinacin tmida y anhelante del +adolescente llena de zozobras y melancolas, se fundi con el amor de la +edad viril, apetitoso y sensual. Qu extrao, pues, que absorbiera toda +la energa de su ser, toda su inteligencia y todos sus sentidos? + +Desde aquella noche memorable no volvi a pensar ms que en Clementina. +Para l, el Universo se redujo de pronto al tamao y a la forma de una +mujer. No slo se crey obligado a vivir y respirar para ella, sino +tambin a pensar en todos los instantes del da y hasta a soar con ella +por la noche. En un principio la dama le reciba en su casa. Esto le +pareci en seguida peligroso y feo, y alquilaron un cuarto en la calle +del Caballero de Gracia, un entresuelo pequeito que amueblaron con +elegancia. La vida de Raimundo experiment un cambio radical. De aquel +retiro absoluto en que viva, pas sbito al bullicio del mundo +aristocrtico; teatros, bailes, comidas, carreras de caballos y partidas +de caza. Clementina le arrastraba sujeto a su carro, le exhiba en todos +los salones sin desdearse de l. Porque nuestro joven, de figura +delicada y elegante, de carcter apacible y clara inteligencia, se haca +simptico dondequiera que entraba. A nadie le importaba gran cosa si era +rico o pobre, noble o plebeyo. + +Aurelia le acompaaba algunas veces, pero siempre contra su gusto. +Aunque no usaba contrariar la marcha adoptada por su hermano, era fcil +de adivinar que la condenaba en el fuero interno, que se hallaba fuera +de su centro en el hotel de Osorio. Se haba hecho reflexiva y +taciturna. Su mirada, cuando la posaba en Raimundo, era profunda y +melanclica, como si temiese una catstrofe. Clementina la agasajaba +cuanto poda; pero no lograba entrar en su corazn. Al travs de las +sonrisas de la nia, de su modestia y rubor, crea observar un +sentimiento de hostilidad que a menudo la desconcertaba. + +La esposa de Osorio continuaba desplegando el mismo boato, esparciendo +profusamente el dinero a despecho de la ruina inminente de su esposo, +que tanto haba alarmado a Pepa Fras. Esta ruina no haba estallado +como se pensaba. El banquero logr conjurarla hbilmente, haciendo +entender a los que tenan valores en sus manos, que de nada les servira +arrojarse repentinamente sobre l, pues no salvaran ni un veinticinco +por ciento del capital. En cambio, si aguardaban lo recuperaran entero +y con su rdito. Su mujer iba a heredar una fortuna inmensa en breve +plazo. Los acreedores entraron en razn; guardaron secreto acerca del +estado de sus negocios: slo exigieron que Clementina firmase, en unin +con su marido, los pagars renovados. Poco despus, la suerte favoreci +un poco en la Bolsa a Osorio y pudo aletear como antes, aunque bajo la +mirada recelosa de los hombres de dinero, que le pronosticaban +unnimemente la quiebra ms tarde o ms temprano. Su esposa, vindose en +salvo, no volvi a pensar en estos enojosos asuntos. Tan slo cuando iba +a casa de su padre y vea el rostro plido y demudado de D. Carmen, +senta su corazn agitado por una extraa emocin que ella misma hua de +definir, apresurndose a ahogarla con el ruido de los besos y las +palabritas cariosas. + +El amor de Raimundo le hizo gozar extremadamente. Vease envuelta, como +nunca lo haba estado, en una ola de pasin devota y exaltada que la +cariciaba dulcemente. El papel de diosa la seduca. Gustaba de mostrarse +unas veces amable y tierna, otras terrible, haciendo pasar a su adorador +por todas las pruebas posibles a fin de cerciorarse bien, deca ella, de +que era suyo, enteramente suyo. La costumbre de tratar con hombres muy +distintos, no obstante, la hizo incurrir en fatales equivocaciones que +atormentaron mucho al joven. Un da, despus de haberse hecho servir el +almuerzo en su cuarto del Caballero de Gracia, le dijo sonriendo: + +--Voy a hacerte un regalo, Mundo (as le llamaba por ms cario). + +Se levant a buscar su manguito y sac de l una cartera muy linda. + +--Oh! Es muy bonita--dijo l tomndola y llevndola a los labios--. La +traer siempre conmigo. + +Pero al abrirla qued consternado. Dentro haba un montn de billetes de +Banco. + +--Te has olvidado aqu el dinero--dijo alargndole otra vez la cartera. + +--No me he olvidado. Es para t tambin. + +--Para m?--exclam l ponindose plido. + +--No lo quieres?--pregunt ella con timidez ponindose encarnada. + +--No; no lo quiero--replic l con firmeza. + +Clementina no se atrevi a insistir. Tom de nuevo la cartera, sac de +ella los billetes y la volvi a entregar al joven. Hubo unos instantes +de silencio embarazoso. Raimundo apoy el codo sobre la mesa, puso la +mejilla sobre la mano y qued pensativo y serio. Ella le observaba con +el rabillo del ojo entre colrica y curiosa. Al fin una sonrisa ilumin +su rostro, levantse de la silla, y cogiendo el del joven entre sus dos +manos, le dijo en tono alegre: + +--Bien; este acto te enaltece; pero de m podas tomar ese dinero sin +desdoro. No soy tu mam? + +Raimundo se content con besar las manos que le aprisionaban. No se +volvi a hablar de dinero entre ellos. + +Aqul conservaba en los modales y en las palabras, a pesar de sus +veintitrs aos, un sello infantil que a Clementina le placa sobremodo. +La educacin afeminada y solitaria que haba tenido era la causa +principal. Engabasele con suma facilidad y divertasele lo mismo. No +tena esos aburrimientos negros de los hombres gastados: no se le +ocurra jams una frase irnica, incisiva, de las que aun entre +enamorados suelen usarse. Sus alegras eran bulliciosas y pueriles hasta +rayar en ridculas. Divertase en correr por las habitaciones del +pequeo entresuelo detrs de Clementina, o en esconderse de ella y +asustarla. Otras veces la entretena con juegos de prestidigitacin, en +que era un poco inteligente. O bien jugaban ambos a los naipes con +extraordinaria atencin o empeo, como si disputasen algo de provecho. O +bien bailaban al son de algn piano mecnico que se paraba en las +cercanas de la casa. Ponanse a comer confites y hacan apuestas a +quien engulla ms. En una ocasin quiso hacer sorbete de pia: se deca +muy perito en la fabricacin de helados. Le trajeron todos los enseres +de un caf vecino. Despus de bregar con afn bastante tiempo, sali al +fin una quisicosa fea y desabrida, lo cual le entristeci tanto, que +Clementina, para alegrarle, tom sin deseo alguno una gran copa del +brebaje. Le gustaba imitar los gestos y las palabras de las personas que +vea en casa de ella, y lo ejecutaba tan a la perfeccin que la dama +rea con verdadera gana. A veces le suplicaba por favor que cesase, pues +le haca dao tanta risa. Raimundo posea este don de observar los ms +insignificantes modales de las personas y reproducirlos despus +admirablemente. Se crea estar oyendo a la persona que imitaba. Pero +slo en el seno de la confianza le gustaba mostrar esta habilidad. + +Algunas veces, cuando estaba de humor, inventaba una recepcin +palaciega. Haca sentar a Clementina en un trono que armaba rpidamente +en medio de la sala. Los ministros, los altos personajes de la poltica +desfilaban por delante de la reina y pronunciaba cada cual su discurso. +Clementina, que a todos los conoca, gozaba en adivinarlos a las pocas +palabras. Raimundo, que haba asistido con frecuencia a las tribunas del +Congreso, les haba cogido bastante bien, a casi todos, el acento, la +accin y los gestos. Particularmente imitando a Jimnez Arbs, a quien +trataba por verle en casa de Osorio, estaba graciossimo. Por supuesto, +despus de cada discurso se inclinaba reverentemente y besaba la mano de +la soberana, volviendo a ponerse el tricornio de papel que se haba +hecho para el caso. Estas nieras alegraban a la dama, dilataban su +corazn, casi siempre encogido por la soberbia o el hasto. De aquellas +largas entrevistas sala rejuvenecida, los ojos brillantes, el pie +ligero, saludando con afecto a personas a quienes en otra ocasin +hubiera dirigido una fra y desdeosa cabezada. + +Luego Raimundo la llenaba de asombro, a lo mejor, con algn acto +inconcebible de candor infantil. En una ocasin, habiendo entrado sin +hacer ruido en el cuarto de la calle del Caballero de Gracia (los dos +tenan llave), le sorprendi barriendo afanoso la sala. El muchacho +qued confuso al verla delante; se puso colorado hasta las orejas. +Clementina, entre alegres carcajadas, le abraz y le cubri el rostro de +besos, exclamando: + +--Chiquillo, eres delicioso! + + + + +X + +#Un poco de derecho civil.# + + +Era maana de gran trajn en las oficinas de Salabert. Se hacan unos +pagos de consideracin. El duque haba ido en persona a la caja a +presenciarlos y ayudaba al cajero en la tarea de contar los billetes. A +pesar de los aos que llevaba manejando dinero, nunca le tocaba pagar +una cantidad crecida que no le temblasen un poco las manos. Ahora estaba +nervioso, atento, mordiendo crispadamente el cigarro y sin escupir. +Tena las fauces resecas. En varias ocasiones llam la atencin al +empleado creyendo que pasaba dos billetes en vez de uno; pero se +equivoc en todas. El cajero era diestrsimo en su oficio. Cuando +terminaron, el duque se retir a su despacho, donde le estaba esperando +M. Fayolle, el famoso importador de caballos extranjeros, proveedor de +toda la aristocracia madrilea. + +--_Bonjour, monsieur_--, dijo rudamente el duque dndole una palmada en +la espalda--. Viene usted a encajarme algn otro penco? + +--Oh, seor duque; los caballos que yo le he vendido no son pencos, no. +Los mecores animales que nunca he tenido se los ha llevado usted--, +respondi con acento extranjero, sonriendo de un modo servil M. Fayolle. + +--Los desechos de Pars es lo que usted me trae. Pero no crea usted que +me engaa. Lo s hace tiempo, _monsieur_; lo s hace tiempo. Slo que yo +no puedo ver esa cara tan frescota y tan risuea sin rendirme. + +M. Fayolle sonri abriendo la boca hasta las orejas, dejando ver unos +dientes grandes y amarillos. + +--La cara es el especo del alma, seor duque. Puede tener confiansa en +mi, que no le dar nada que no sea superior. Es que _Polin_ ha salido +malo? + +--Medianejo. + +--Vamos, tiene gana de bromear! El otro da le he visto por la calle +de Alcal enganchado al faetn. Bien de mundo se paraba a mirarlo. + +Hablaron un rato de los caballos que el duque le haba comprado. Este +pona tachas a todos. Fayolle los defenda con entusiasmo de aficionado +y de comerciante. En un momento de pausa dijo sacando el reloj: + +--No quiero molestarle ms.... Vena a cobrar la cuentesita ltima. + +La faz del duque se oscureci. Luego dijo entre risueo y enfadado: + +--Pero, hombre; que no estn ustedes jams contentos sino sacndole a +uno el dinero! + +Y al mismo tiempo ech mano al bolsillo y sac la cartera. M. Fayolle +sonrea siempre, diciendo que lo senta, porque el seor duque era un +pobrecito y no le gustaba echar a nadie a pedir limosna, etc., etc. Una +porcin de bromitas que el banquero no pareca escuchar, atento a contar +los billetes. Cont siete de quinientas pesetas y se los entreg, +oprimiendo al mismo tiempo el timbre para que un dependiente extendiese +el recibo. Fayolle tambin los cont y dijo: + +--Se ha equivocado, seor duque. El presio del caballo era cuatro mil +pesetas. Aqu no hay ms que tres mil quinientas. + +El duque no di seales de oir. Con los prpados cados, bufando y +paseando el cigarro de un ngulo a otro de la boca, se mantuvo +silencioso y guard de nuevo la cartera despus de haberla apretado con +una goma. + +--Faltan quinientas pesetas, seor duque--, repiti Fayolle. + +--Cmo? Faltan quinientas pesetas? No puede ser.... A ver; cuente +usted otra vez. + +El comerciante cont. + +--Hay aqu tres mil quinientas.... + +--Ya lo ve usted! No me haba equivocado. + +--Es que el caballo cuesta cuatro mil: as lo hemos acustado. + +La cara del duque expres admirablemente el asombro. + +--Cmo cuatro mil? No, hombre, no; el caballo cuesta tres mil +quinientas. En esa inteligencia lo he comprado. + +--Seor duque, est usted equivocado--dijo Fayolle ponindose serio--. +Recuerde usted que habamos quedado en las cuatro mil. + +--Recuerdo perfectamente. El que tiene mala memoria es usted.... A ver +(dirigindose al dependiente que vino a extender el recibo), uno de +vosotros que baje a la cochera y pregunte a Benigno en cunto se ha +ajustado el _Polin_. + +Al mismo tiempo, aprovechando el momento en que Fayolle miraba al +empleado, le hizo un guio expresivo. + +El cochero respondi por boca del dependiente que el caballo se haba +ajustado en tres mil quinientas pesetas. + +Entonces el comerciante se irrit. Estaba segursimo de que haban +quedado en las cuatro mil. En ese supuesto lo haba entregado. De otro +modo nunca hubiera dejado salir el caballo de la cuadra. El duque le +dej hablar cuanto quiso, lanzando slo algn gruido de duda, pero sin +alterarse poco ni mucho. Slo cuando Fayolle habl de quedarse otra vez +con el caballo, le dijo con sorna: + +--Por lo visto, ha encontrado usted quien d las cuatro mil y quiere +deshacer el trato, verdad? + +--Seor duque, juro a usted por lo ms sagrado que no hay nada de +eso.... Solamente que estoy seguro de que es como digo. + +Al banquero le acometi entonces oportunamente un recio golpe de tos. Se +le pusieron los ojos encendidos, las mejillas carmeses. Luego se limpi +sosegadamente con el pauelo la boca y las narices, y dijo con acento +campechano: + +--Hombre, no sea usted tacao. No se altere usted por esas miserables +pesetas. + +Pero l no las solt. El comerciante quiso llevarse el caballo. Tampoco +pudo lograrlo. Hubo un momento de silencio. Fayolle estuvo a punto de +echarlo todo a rodar y desvergonzarse; pero se reprimi considerando que +nada adelantara: menos con llevar el asunto a los tribunales. Quin +iba a pleitear por quinientas pesetas y ms con un personaje como el +duque de Requena? Resignado, pues, con las mejillas encendidas an, se +despidi no sin que el duque le llevase hasta la puerta muy cortsmente, +dndole afectuosas palmaditas en la espalda. + +Cuando el prcer volvi a ocupar su silln frente a la mesa, por debajo +de sus prpados fatigados brillaba una sonrisa burlona de triunfo. Al +cabo de unos minutos apret el botn del timbre otra vez: + +--Vaya usted a ver si la seora duquesa est sola en su habitacin o +tiene visita--dijo al criado que se present al punto. + +Mientras desempeaban la comisin permaneci inactivo, con el cuerpo +echado hacia atrs y las manos cruzadas, en actitud reflexiva. + +--La seora duquesa est de visita con el padre Ortega--entr a decir el +criado. + +Salabert hizo un gesto de impaciencia y volvi a quedar sumido en sus +reflexiones. Estaba decidido a celebrar una conferencia con su esposa +acerca de intereses. Esta jams le haba hablado nada de dinero. El no +se crey jams en el caso de darle cuenta de sus especulaciones y +negocios. D. Carmen tampoco entendera nada si se la diese. Crease +dueo absoluto de su fortuna sin que se le pasase por la imaginacin los +derechos que sobre ella tena su mujer. Pero ltimamente un amigo le +abri los ojos. Hablando de la enfermedad que aquejaba a la duquesa, le +pregunt con naturalidad si tena otorgado testamento. Este amigo, que +era abogado, daba por resuelto que la mitad de la hacienda perteneca a +D. Carmen. Salabert qued hondamente preocupado. Viendo a su esposa +descaecer le entr miedo. A su muerte los parientes le exigiran la +mitad de lo que l haba adquirido, meteran la nariz en sus asuntos, +hasta en los ms ntimos.... Un horror! Consult con su abogado. El +medio ms sencillo de desvanecer aquellos temores y dejar en la +impotencia a los parientes de su esposa, era que sta hiciese testamento +a su favor. El duque lo encontr naturalsimo. En la conferencia que iba +a tener con ella, se lo propondra del modo ms diplomtico que le fuera +posible, a fin de no alarmarla respecto a su enfermedad. + +Aguard, pues, entretenido en revisar papeles hasta que crey llegado el +momento de enviar nuevamente el criado a saber si el padre Ortega haba +despejado. Mas cuando iba a hacerlo entraron a avisarle que estaban all +unos cuantos seores, entre ellos Caldern, que deseaban verle. El +banquero frunci el entrecejo. + +--Habis dicho que estaba en casa? + +--Como el seor duque no se niega nunca por la maana.... + +--F....! malditos seis!--murmur con horrible expresin de disgusto. +Pero alzando la voz en seguida y adoptando las maneras campechanotas y +bruscas que le eran peculiares, grit: + +--Que pasen, que pasen esos seores. + +Se presentaron Caldern, Urreta y otros dos banqueros no menos +importantes y conocidos en Madrid. La expresin de todos ellos era seria +y hasta hosca. Salabert, sin reparar en ello, empez a repartir abrazos +y palmaditas en la espalda, haciendo un ruido formidable con sus voces y +risotadas. + +--Buen negocio! Buen negocio secuestrar ahora a los cuatro y exigir un +milln de pesos por cada uno.... Oh! oh! Se me han colado en el +despacho los cuatro peces ms gordos que tiene Madrid ... cuatro +tiburones!... Cmo va de ese reuma, Urreta? Me parece que usted tambin +necesita una buena carena como yo.... Y t, Manuel, cundo piensas +reventar?... Ya ves que a tu sobrino le corre mucha prisa. + +Los banqueros se mostraron corteses y reservados, procurando cortar con +su actitud grave aquel flujo de chanzonetas. El caso no era para menos. +Haca cosa de un ao que Salabert les haba vendido la propiedad del +ferrocarril de B*** a S***, ya en explotacin y con todo su material. +Aunque no se determin en la escritura, convnose entre ellos que cuando +saliese a subasta el ferrocarril desde S*** a V***, como quiera que +estaba enlazado con el otro, material y econmicamente, Salabert no +presentara pliego de licitacin, dejndoles el negocio a ellos. Pues +bien; acababan de saber que el duque, faltando a su palabra, se lo +trataba de birlar decaradamente: haba presentado el correspondiente +pliego en la subasta. El primero que habl fu Caldern. + +--Antonio, venimos a reir contigo seriamente.... + +--No puede ser. Reir con un hombre tan inofensivo como yo?... + +--Recordars muy bien que al realizar la compra de tu ferrocarril se ha +convenido, o por mejor decir, nos has prometido solemnemente no +presentarte en la subasta de la lnea de S*** a V***. + +--Ya lo creo que me acuerdo ... admirablemente! + +--Pues hoy hemos visto con sorpresa que hay un pliego tuyo.... + +--Cmo! Un pliego?--exclam lleno de asombro, abriendo +desmesuradamente sus grandes ojos saltones--. Quin les ha contado +semejante patraa? + +--No es patraa: yo mismo he visto su firma de usted--dijo uno de ellos, +el marqus de Arbiol. + +--Mi firma? No puede ser. + +--Amigo Salabert, le digo a usted que yo mismo he visto la firma: +"Antonio Salabert, duque de Requena"--replic Arbiol con firmeza y muy +serio. + +--No puede ser! no puede ser!--repiti el duque ponindose a dar +vueltas por el despacho, presa al parecer de violenta agitacin--. Me +habrn suplantado la firma. + +El marqus de Arbiol sonri desdeosamente. + +--Traa el sello de su casa. + +--Traa el sello?--replic parndose de pronto--. Entonces me la han +suplantado dentro de mi misma casa. S, s!... Aqu me la han +suplantado.... No sabis entre qu canalla estoy metido. Necesito tener +cien ojos.... + +Y cada vez ms enfurecido fu a apretar el botn del timbre. + +--Ahora vern! Ahora vern ustedes si me la han robado o no.... A ver +(dirigindose al dependiente que entr), que se presenten inmediatamente +Llera y todos los empleados de la oficina.... Al instante! + +Arbiol dirigi una mirada a sus compaeros y alz los hombros con +desprecio. Pero el duque, que vi perfectamente el ademn, no quiso +hacerse cargo de l: sigui gruendo, resoplando, dejando escapar +interjecciones violentas y paseando furiosamente por la estancia. Hasta +que se present Llera y con l un grupo de sujetos encogidos, mal +trajeados, de fisonoma vulgar. Salabert se plant delante de ellos +cruzando los brazos con energa: + +--Vamos a ver, Llera: es necesario averiguar quin ha sido el tuno que +ha presentado un pliego en mi nombre, suplantando mi firma, para la +licitacin del ferrocarril de S*** a V***. T sabes algo de este +asunto? + +Llera, despus de haberle mirado fijamente a la cara, baj la cabeza sin +contestar. + +--Y vosotros sabis algo? eh? sabis algo? + +Los empleados le miraron tambin con fijeza. Luego miraron a Llera y +tambin bajaron la cabera al fin sin despegar los labios. + +Salabert pase varias veces sus ojos saltones por ellos con expresin +teatral de clera, y exclam al fin dirigindose a los banqueros: + +--Lo ven ustedes claro? Nadie contesta. Entre stos se esconde el +culpable o los culpables! porque sospecho que ha de ser ms de uno. +Pierdan ustedes cuidado, que yo dar con ellos y har un escarmiento.... +S, un terrible escarmiento! No he de parar hasta que los mande a +presidio.... Retiraos vosotros (dirigindose a los empleados), y ya +podis temblar los delincuentes. Muy pronto caer sobre vosotros el peso +de la justicia. + +Los criminales deban de ser bien empedernidos a juzgar por la absoluta +indiferencia con que recibieron aquellas siniestras palabras +pronunciadas con acento pattico. Cada cual se retir sosegadamente a su +departamento y reanud su tarea, como si la terrible espada de Nmesis +no estuviese aparejada a segarles el cuello. + +Los banqueros se miraron entre risueos y colricos. Al fin uno de +ellos, mordindose los labios para no soltar la carcajada, le tendi la +mano con ademn desdeoso: + +--Adis, Salabert; hasta la vista. + +Los dems hicieron lo mismo sin decir otra palabra del asunto. El duque +no se desconcert. Fu a despedirlos solcito hasta la escalera, +dirigiendo todava al pasar miradas iracundas a sus empleados que las +recibieron con la misma punible indiferencia. Al volver a su despacho ya +no les hizo caso alguno. Pas por entre ellos como un actor que +atraviesa los bastidores despus de haber estado un rato en escena. + +Unos minutos despus torn a salir bajando a las habitaciones de su +esposa. Hallla sola, entretenida en leer un libro devoto. D. Carmen, +que siempre haba sido muy piadosa, en los ltimos tiempos se haba +entregado por completo a las prcticas religiosas. La enfermedad la +separaba cada vez ms de las ideas mundanas, la entregaba triste y +sumisa a los curas. Salabert nunca haba puesto obstculo a esta +devocin: la miraba con indiferencia compasiva, como una mana inocente. +Pero en los ltimos tiempos, algunas limosnas harto crecidas de la +duquesa le alarmaron un poco y le obligaron a reprenderla paternalmente. +Acostumbrado a hallar a su mujer sometida, apartada de toda ambicin, +ajena enteramente al xito de sus especulaciones, la trataba como a una +nia, si no como a un perro fiel a quien de vez en cuando se pasa la +mano por la cabeza. Nunca le haba estorbado aquella infeliz seora, ni +en sus trabajos ni en sus vicios. Aunque sus queridas, sus +extravagancias en el orden ertico eran conocidas de todo el mundo, D. +Carmen o las ignoraba o finga ignorarlas. Sin embargo, la ltima +infidelidad del duque, la relacin con la Amparo habale acarreado +disgustos. Aquella mujer dominante y soez se gozaba en vejarla de mil +modos, cosa que no haba hecho ninguna de sus antecesoras. En el paseo, +cuando iba con su marido en coche, el de la Amparo se colocaba a su +lado: con cnico descaro la ex florista cambiaba con el duque sonrisas +de inteligencia. Cuando la buena seora se quej suavemente de este +proceder, Salabert neg en redondo, no slo sus miradas y sonrisas, sino +toda relacin con aquella mujer. No la conoca ms que de vista. Jams +haba hablado con ella. En el teatro Real lo mismo. Amparo se obstinaba +en mirar toda la noche al palco del duque. Luego en los toros, en las +carreras de caballos, ostentaba un lujo escandaloso que llamaba +fuertemente la atencin pblica. Algunas amigas bien intencionadas, que +nunca faltan, compadecindola muchsimo enteraban a D. Carmen de las +cuantiosas sumas que aquella mujer costaba al duque, de todas sus +extravagancias y caprichos. + +Esta serie de alfilerazos padecidos en secreto, sin confiarlos a nadie +ms que a su confesor, haban labrado la salud de la seora, +reducindola a un estado de flaqueza tal que por milagro se sostena. +Salabert tena ms que hacer que reparar en tales sufrimientos. Pensaba +que con el ttulo de duquesa, y tantsima riqueza acumulada en aquel +palacio, D. Carmen deba de ser la mujer ms feliz de la tierra. + +--Qu hace la viejecita? qu hace?--entr preguntando en tono medio +brutal medio carioso, que revelaba bien la profunda indiferencia que su +mujer le inspiraba. + +D. Carmen levant los ojos sonriendo. + +--Hola eres t? Milagro, por aqu a esta hora. + +--Antes hubiera venido a saber de ti, si no me hubieran dicho que estaba +el padre Ortega. Cmo has pasado la noche? Bien eh? Ya lo creo.... T +no ests tan mala como te figuras. A qu viene eso de rodearte de curas +como si fueses a morirte? + +--Los curas no hacen falta ms que cuando uno se muere? + +--S, los curas son indispensables para dar respetabilidad a las +casas--dijo repantigndose en una butaca y extendiendo groseramente las +piernas--. Sin un poco de pao negro, los palacios recin pintados como +ste chillan demasiado.... Slo que a la larga se hacen muy molestos: no +se cansan de pedir. Tienen tantas tragaderas como las ballenas.... Yo +los comprara de buena gana figurados, de cera o de cartn, y haran el +mismo efecto.... + +--Calla, calla, Antonio; no empieces a soltar disparates. Cualquiera que +te oyese te juzgara un hereje, y gracias a Dios no lo eres. + +--Vaya una ganga el ser hereje! Qu utilidad trae el ser hereje?...--Y +cambiando bruscamente de tema preguntle:--Cmo va ese aquelarre que +habis hecho en los Cuatro Caminos? + +Se refera al asilo de ancianas, del cual era D. Carmen la principal +protectora. + +--Va muy bien. Slo que la marquesa de Alcudia no quiere continuar +siendo tesorera. No sabemos a quin se ha de nombrar. + +--Por supuesto, los sbados se despoblar aquello. + +--Pues?--pregunt inocentemente la seora. + +--Porque se marcharn a Sevilla todas sobre escobas. + +--Bah, bah! No hagas burla de las pobres ancianas--replic riendo--. +Tambin t y yo somos dos viejos.... + +--Verdad, verdad--dijo el banquero ponindose afectadamente grave y +triste--. Somos un par de trampas que el da menos pensado nos +escurrimos para el otro barrio, sin sentirlo. + +Haba visto una entrada oportuna para la conversacin que apeteca: se +apresuraba a aprovecharla. + +--No; t ests fuerte y robusto. An puedes dar mucha guerra en el +mundo.... Pero yo, querido, ya tengo un pie en el estribo. + +--Los dos lo tenemos, los dos. En pasando de los sesenta no hay da +seguro.... + +--Si esos pensamientos te sirviesen para acordarte ms de Dios y +trabajar en su santo servicio, me alegrara de que los tuvieses. + +--Te parece que no trabajo bastante por l, y me lleva todos los aos +ms de cinco mil duros en misas y novenas? + +--Vamos, Antonio, no hables as! + +--Hija ma; bueno es pensar en lo de all, pero es tambin prudente +pensar en lo de ac.... Mira, precisamente estos das estaba yo +imaginando que si se muriese uno de nosotros, al que sobreviviese le +quedaran bastantes enredos.... + +--Por qu? + +--Porque el marido y la mujer no son herederos forzosos el uno del otro, +y, como es natural, si nos murisemos sin testamento, nuestros parientes +vendran a molestar al que quedase. + +--Eso tiene fcil remedio. Con hacerlo se arregla. + +--Precisamente es lo que yo pensaba--dijo el duque resollando mucho para +mostrar indiferencia y aplomo, que no senta--. Haba imaginado que en +vez de testar cada uno por su parte, hicisemos un testamento mutuo. + +--Qu es eso? + +--Un testamento en el cual nos institumos mutuamente por herederos. + +D. Carmen baj la vista al libro que traa en la mano y guard silencio +un rato. El duque, inquieto, la observaba con atencin por debajo de sus +prpados medio cados, mordiendo con impaciencia el cigarro. + +--No puede ser--dijo al cabo gravemente la seora. + +--Que no puede ser? Y por qu?--replic con viveza incorporndose un +poco en la butaca. + +--Porque yo pienso en dejar por heredera de lo que tenga, poco o mucho, +a tu hija. As se lo he prometido ya. + +No crea Salabert tropezar con aquel obstculo. Juzgaba cosa hecha lo +del testamento mutuo. Qued tan sorprendido como turbado. Pero +recobrndose instantneamente, adopt un continente grave y digno para +decir: + +--Est bien, Carmen. Yo no trato de imponer mi voluntad a la tuya. Eres +duea de dejar tus bienes a quien te parezca, por ms que estos bienes +hayan sido ganados por m a costa de muchos trabajos. En los aos que +llevamos unidos, las cuestiones de intereses jams han producido ninguna +reyerta entre nosotros. Deseo que continuemos siempre lo mismo. El +dinero, comparado con los afectos del corazn, no tiene ningn valor. Lo +nico que siento es que otra persona, por ms que sea una hija +queridsima, me haya perjudicado hasta tal punto en tu cario, me haya +desterrado de tu corazn.... + +Al pronunciar estas ltimas palabras su voz se alter un poco. + +--No, Antonio, no--se apresur a decir D. Carmen--; ni tu hija ni nadie +puede arrancarte el cario que te pertenece.... Pero considera que t +eres bastante rico sin necesidad de mi fortuna, y que ella la necesita. + +--No; no trates de desfigurarlo.... El golpe est dado: lo siento en el +fondo del corazn--replic Salabert en tono pattico llevndose la mano +al lado izquierdo--. Treinta y cinco aos de vida matrimonial, treinta y +cinco aos compartiendo pesares y alegras, temores y esperanzas, no han +bastado a conquistarme la primer plaza en tu cario. Todo lo que se diga +es intil ya. Pensaba que nuestro matrimonio, la vida de felicidad y de +amor que hemos llevado tantos aos, deba cerrarse por medio de un acto +que la resumiese, instituyndonos herederos de lo que juntos hemos +ganado.... El cario de los esposos nunca se demuestra mejor que en la +ltima voluntad.... + +El discurso de Salabert adquira un tono de elevacin moral que pareci +preocupar por un instante a su esposa. Sin embargo, replic al fin con +dulzura y firmeza a la vez: + +--Aunque no la he llevado en mis entraas, yo quiero a Clementina como +si fuese mi hija; la he mirado siempre como tal. Me parece una +injusticia privar a una hija de su parte de herencia. + +--Pero mujer!--exclam con viveza el duque:--yo para quin quiero lo +que tengo sino para mi hija? Djame por heredero, que yo te prometo +transmitrselo ntegro y aun con aumento.... + +D. Carmen guard silencio limitndose a hacer un signo negativo con la +cabeza. El duque se levant como si fuese presa de una violenta emocin. + +--S, s; bien lo comprendo. T no me perdonas algunos leves extravos +hijos del capricho y la tontera. Aprovechas la ocasin que se te +presenta para vengarte. Est bien: satisface tu venganza; pero sabe que +yo no he querido de veras a ninguna mujer ms que a ti. En el corazn no +se manda, Carmen, y si yo te quisiera arrancar del corazn, mi corazn +dira: "No, no puedes arrancarla sin que yo me rompa...." Es triste, muy +triste llevar al fin de la vida este terrible desengao.... Si maana te +murieses t, lo que Dios no consienta, cuntos disgustos, cuntas penas +me esperan adems de la prdida de una esposa adorada! Acaso este pobre +anciano se viera precisado a salir de la casa donde ha vivido, que ha +fabricado con ilusin para morir en ella en brazos de su esposa. + +La voz del duque se alteraba por momentos; sus ojos se arrasaban de +lgrimas. Todava sigui en este tono pattico un rato. Al fin cay como +desfallecido en la butaca, llevndose el pauelo a los ojos. + +Pero D. Carmen, aunque caritativa y sensible, no di seales de +hallarse conmovida. Antes, con firmeza, dijo: + +--Bien sabes t que nada de eso es cierto. Ni soy capaz de vengarme, ni +sera fuerte venganza dejar cuanto tengo a una hija tuya, que slo es +ma por el cario que la tengo. + +El duque cambi de tctica. Mir un rato a su esposa con ojos +compasivos. Al cabo dijo sonriendo con amargura: + +--T quieres mucho a Clementina, verdad?... Pues mira; lo mejor que +puedes hacer para darle un alegrn es reventar cuanto ms antes. El +pobre Osorio est con el agua al cuello. Ahora me explico por qu sus +acreedores no acaban de tragrselo. Sin duda t le has hablado a su +mujer algo de testamento, y como ests un poquillo delicada aguardan tu +muerte como agua de Mayo. Conque no te descuides. + +D. Carmen se puso mucho ms plida de lo que estaba al oir estas +sangrientas palabras. Necesit agarrarse a los brazos del silln para no +desfallecer. Lo que deca su marido era horrible, pero muy verosmil. +El, que advirti su emocin, se apresur a ofrecerle todos los datos +necesarios para confirmar la sospecha. Le expuso en un cuadro completo +la situacin econmica de Osorio, insistiendo en lo raro de que sus +acreedores aguardaran si no contasen con alguna esperanza positiva, que +no poda ser ms que la muerte de ella. + +Entonces aquella infeliz mujer tuvo una frase sublime. + +--Pues aunque Clementina desee mi muerte, yo la quiero lo mismo, con +todo mi corazn. Para ella ser cuanto tengo. + +El duque sali de la estancia furioso, bufando como un toro con +banderillas de fuego, o como un actor a quien acaban de propinar una +silba. + +D. Carmen permaneci inmvil largo rato, en la misma postura que la +haba dejado, con los ojos clavados en el vaco. Dos lgrimas temblaron +al fin en sus ojos y rodaron silenciosamente por sus mejillas marchitas. + + + + +XI + +#Baile en el palacio de Requena.# + + +Transcurrieron los das y los meses. Clementina pas el verano, como +siempre, en Biarritz. Raimundo la sigui, dejando a su hermana confiada +a unos parientes, y regres cuando aqulla a ltimos de Septiembre. Por +la casa de los hurfanos soplaba un viento tormentoso que la haba +removido por completo. Raimundo, abandonando en absoluto sus estudios y +costumbres metdicas, se haba lanzado con ardor de nefito a los +placeres mundanos. Su hermana, aterrada por este cambio, le hizo +suavemente algunas advertencias, sin resultado. El joven se enfadaba +como nio mimoso. Cuando la reprensin era ms dura, se echaba a llorar +desconsoladamente, llamndose desgraciado, diciendo que no le quera, +que ms le hubiera valido morirse cuando su madre, etc., etc. Aurelia, +en vista de esto, haba determinado callarse, padeciendo en silencio, +llena de aprensiones y presentimientos tristes. Bien adivinaba la causa +de aquel cambio; pero en sus conversaciones ninguno de los dos os hacer +referencia a ella: Raimundo, porque no poda dignamente declarar a su +hermana las relaciones que sostena con Clementina: aqulla, porque +crea indecoroso darse por advertida. + +Aquellas relaciones obligaron a nuestro joven a hacer gastos +extraordinarios que no permita su renta. Para seguir el carruaje de su +amante entre la balumba de ellos en los paseos del Retiro y la +Castellana compr un bonito caballo, despus de dar previamente algunas +lecciones de equitacin. Los teatros, las flores y los regalitos a su +dolo, las francachelas con sus nuevos amigos del _Club de los +Salvajes_, los trajes y las joyas, todo lo que constituye, en suma, el +tren de un lechuguino en la corte, le hicieron desembolsar sumas enormes +con relacin a su hacienda. Para ello hubo necesidad de echar mano del +capital. Este consista, como ya sabemos, en acciones de una fbrica de +plvora y en ttulos de la Deuda. Unos y otros documentos guardbalos +su madre en un cofrecito de hierro dentro de su armario. Cuando muri, +el pariente de los chicos a quien corresponda la tutela vino a +examinarlos y tom nota de ellos. Pero como Raimundo gozaba tal fama de +muchacho formal, de conducta intachable, como haca ya tiempo que +manejaba y cobraba los cupones, y como en fin no le faltaban ms que +tres aos para llegar a la mayor edad, su to no quiso recogerlos. Los +dej en el mismo cofrecito que estaban. Pues bien; Raimundo, necesitando +a toda costa dinero, y no atrevindose a pedrselo a nadie, falt a esta +confianza vendiendo poco a poco algunos ttulos. Y es lo raro del caso +que siendo un chico hasta entonces tan puro de costumbres, tan recto en +el pensar y tan honrado de corazn, llev a cabo esta villana sin +grandes remordimientos. Hasta tal punto su desatinada pasin le haba +desequilibrado y aturdido. + +No slo hizo esto sino otra cosa peor, si cabe. Su curador, al enterarse +de sus gastos excesivos y de la vida que llevaba, s present un da en +su casa, encerrse con l en el despacho y le interpel bruscamente: + +--Vamos a cuentas, Raimundo. Por lo que me han dicho y por lo que veo, +ests haciendo unos gastos que de ningn modo puedes sostener con tu +renta. El caso es grave. Yo, como curador, necesito saber de dnde sale +ese dinero, no slo por ti, sino principalmente por tu hermana.... + +Experiment una violenta emocin. Se puso plido y balbuci algunas +palabras ininteligibles. Luego, vindose apurado, comprendiendo +rpidamente que de aquella entrevista dependa su salvacin, esto es, la +salvacin de su amor, no tuvo inconveniente en mentir descaradamente. + +--To, es cierto que hago gastos considerables, muy superiores a los que +podra hacer con mi renta.... Pero nada tiene que ver en ellos el +capital que hered de mis padres. + +--Entonces?... + +--Entonces--... dijo bajando la voz y como s le costase trabajo +hablar--, entonces ... yo no puedo decirle a usted el origen de este +dinero, to.... Es una cuestin de honor. + +El curador qued estupefacto. + +--De honor?... No s lo que quieres decir; pero mira, chico, yo no +puedo quedar conforme.... Mi posicin es delicada. Si no velo como debo +sobre vuestros intereses, maana se me puede pegar al bolsillo y no +tiene gracia. + +Raimundo guard silencio unos momentos. Al fin, vacilando y tropezando +mucho, dijo: + +--Puesto que es necesario decirlo todo, lo dir.... Usted habr odo +hablar quiz de mis relaciones con una seora.... + +--S, algo he odo de que haces el amor a la hija de Salabert. + +--Pues ya tiene usted explicado el misterio ...--dijo ponindose +fuertemente colorado. + +--De modo que esa seora?...--replic el to haciendo resbalar la yema +del dedo pulgar sobre la del ndice. + +Raimundo baj la cabeza y no dijo nada, o, ms exactamente, lo dijo todo +con su silencio. l, que haba rechazado con indignacin y tristeza los +billetes de Banco de su querida, confesbase ahora culpable, sin serlo, +de tal indignidad, bajo la influencia del miedo. + +Su to era un hombre vulgar, un almacenista de la calle del Carmen. La +confesin de su sobrino, lejos de sublevarle, le hizo gracia. + +--Bien, hombre!... Me alegro de que hayas salido del cascarn y sepas +lo que es el mundo. Ah, tunante, qu callado te lo tenas! + +Pero como todava se quedase en el despacho adivinndose en su actitud +un resto de inquietud, Raimundo, con esa audacia peculiar de las mujeres +y de los hombres dbiles en las circunstancias crticas, dijo con +firmeza: + +--El capital de mi hermana y el mo est ntegro. Ahora mismo va usted a +ver los ttulos.... + +Y sac la llave y se dirigi al armario. Su to le detuvo.--No hace +falta, chico.... Para qu? + +As sali, casi milagrosamente, de aquel terrible compromiso, que de +otro modo hubiera producido una catstrofe. Sin embargo, la victoria le +cost muchos momentos de cruel amargura, un gran desfallecimiento fsico +y moral que por poco le hace enfermar. No es posible romper bruscamente +con nuestras ideas y sentimientos, con lo que constituye nuestro +carcter, sin que la ruptura produzca vivo dolor. + +Por esta poca vino a visitarle un caballero chileno, aficionado a la +zoologa y dedicado tambin a la especialidad de las mariposas como l. +Vena de Alemania y se dispona a regresar a su pas. Haba ledo +algunos de sus artculos cientficos, y teniendo adems noticia de su +coleccin, no quiso pasar por Madrid sin verla. Raimundo le recibi con +alegra y un poco de vergenza tambin. Haca ya algunos meses que no se +ocupaba poco ni mucho en asuntos de ciencia, que tena su coleccin +abandonada. A pesar de eso el chileno la hall muy notable y simpatiz +extremadamente con l. Le dijo que tena encargo de su Gobierno para +llevar algunos jvenes de valer que se pusiesen al frente de las +ctedras recin creadas en Santiago de Chile. Si quera venirse, una de +ellas sera para l. El sueldo que se le ofreca era bastante crecido, +la posicin brillante en un pas nuevo y ansioso de instruccin. En +otras circunstancias, Raimundo, que ya no tena ms vnculo en Espaa +que su hermana, quiz se hubiera decidido a emigrar con ella. Ms ahora, +enloquecido por el amor, encontr tan absurda la proposicin que no pudo +menos de sonrer con cierta lstima al rechazarla cortsmente, como si +fuese un millonario o un hombre colocado en la cima de la sociedad +espaola. + +Para costear su viaje a Biarritz necesit enajenar ms papel de la +Deuda. Llev en metlico a Francia unas cinco mil pesetas, cantidad ms +que suficiente para pasar el verano. Sin embargo, a los pocos das, +arrastrado del ejemplo de sus amigos, se le antoj jugar en el Casino a +_los caballitos_. En dos sesiones perdi todo el dinero. No estando +avezado a estos lances, lo nico que se le ocurri fu regresar +precipitadamente a Madrid, vender ms ttulos y volverse otra vez. Su +hacienda mermaba de da en da. Cuando empez el invierno tena ya de +menos algunos miles de duros; mas esto no le impidi seguir gastando +lindamente. Aurelia, que tal vez por indicacin de su to y curador, o +por propias sospechas, crea saber de dnde proceda aquel dinero, +andaba melanclica, recelosa. No poda menos de mirar a su hermano con +ojos donde se reflejaba la pena, la lstima y la indignacin tambin. + +As continuaran las cosas hasta Carnaval. La duquesa de Requena haba +mejorado bastante en unos baos de Alemania, adonde su marido la haba +llevado. Desde que tena hecho testamento a favor de su hijastra, ste +la prodigaba extremados cuidados, sabiendo cunto le importaba su vida. +Los negocios del clebre especulador marchaban tambin prsperamente. La +mina de Riosa se haba comprado como l pretenda, al contado. Desde +entonces, sordamente, haba comenzado a hacer guerra a las acciones, +vendindolas cada vez ms baratas para depreciarlas. Llevaba buen camino +para conseguirlo. En pocos meses haban bajado desde ciento veinte, a +que se haban puesto poco despus de la venta, hasta ochenta y tres. +Salabert esperaba de un momento a otro, por medio de una gran oferta que +tena preparada, introducir el pnico en el mercado y hacerlas bajar a +cuarenta. Entonces, por medio de sus agentes en Madrid, en Pars y en +Londres, se hara dueo de la mitad ms una, y por lo tanto del negocio. + +Porque le interesaba para sus fines polticos y econmicos y por +satisfacer al genio fanfarrn que, a pesar de su avaricia, habitaba +dentro de l, resolvi dar un gran baile de trajes en su magnfico +palacio, invitando a toda la aristocracia madrilea y a las personas +reales. Los preparativos comenzaron dos meses antes. Aunque el palacio +estaba esplndidamente amueblado, el duque hizo desterrar de los salones +algunos muebles demasiado grandes y pesados y traer de Pars otros ms +sencillos y ligeros. Se quitaron algunos tapices; se compraron muchos +objetos de arte, de los cuales estaba un poco necesitada la casa. Veinte +das antes del designado para el baile, se enviaron las grandes tarjetas +de invitacin. Era necesario todo este tiempo para que los invitados +pudiesen preparar sus disfraces. Exigase traje de capricho: a los +caballeros, cuando menos, la talmilla veneciana sobre los hombros. La +prensa comenz a esparcir el anuncio del baile por todos los rincones de +Espaa. + +Como su madrastra ni entenda mucho en estos asuntos, ni estaba en +disposicin, a causa de su quebrantada salud, de tomar parte activa en +los preparativos, el alma de ellos fu Clementina. Pasaba el da en +casa de su padre, robando slo algunos ratos que dedicaba a Raimundo. +Osorio tuvo la mala ocurrencia de traer a las dos nias que tena en el +colegio de Chamartn, una de diez y otra de once aos, a pasar unos das +con ellos. Las pobrecitas tuvieron que marcharse antes de lo que les +haba prometido su padre, porque Clementina estaba tan ocupada que +apenas poda fijar en ellas la atencin. Esto indign tanto a Osorio, +que un da, sin que se despidiesen de su madre, las meti en el coche y +las llev l mismo al colegio. Por cierto que a la noche, cuando +Clementina regres, hubo con este motivo una escena violenta entre los +esposos. Raimundo tambin padeca con las ocupaciones de su amante. Pero +no dejaba de gozar puerilmente con la perspectiva del baile, al cual +pensaba asistir vestido de paje de los Reyes Catlicos. Fu una idea que +le suministr Clementina. El modelo lo sacaron de un clebre cuadro que +haba en el Senado. Ella estaba enamorada del retrato de D. Margarita +de Austria, esposa de Felipe III, hecho por Pantoja. Se mand hacer un +traje igual de terciopelo negro muy ajustado al talle, con saya interior +color de rosa recamada de plata. Este traje era muy a propsito para +realzar la gallarda de su figura y la belleza majestuosa de su rostro. + +El duque trabajaba tambin en la parte menos delicada de los +preparativos, en la ereccin del estrado para la orquesta, que hizo +colocar adosado a la pared medianera de los dos grandes salones de baile +contiguos, rodendolo de plantas y arbustos, en el arreglo del +guardarropa, en la colocacin de alfombras, en la traslacin de muebles, +etc. Salabert era un terrible sobrestante para sus operarios, un +verdadero mayoral de _ingenio_. No los dejaba reposar: les exiga un +cuidado incesante: jams se le daba gusto en nada. Se trataba un da de +trasladar cierto armario de bano tallado, desde el saln que iba a ser +de conversacin, a la sala destinada a jugar. Los obreros, dirigidos por +el maestro carpintero, lo llevaban suspendido, mientras el duque los +segua recomendndoles atencin con una sarta de interjecciones que +dejaba escapar oscuramente entre el cigarro y sus labios sinuosos, +nauseabundos. + +--F...., despacio!... Despacio t, papanatas, el de las narices +largas!... Cuidado con esa lmpara.... Baja un poco t. Pepe ... F...., +no seas jumento, baja ms!... Eh! eh! arriba ahora.... + +Al llegar al hueco de una puerta, el maestro, viendo que era fcil +lastimarse, les grit: + +--Cuidado con las manos! + +--Cuidado con los relieves, F....!--se apresur a gritar el duque--. +Lo que menos me importa a m son vuestras manos, babiecas! + +Uno de los obreros levant la vista y le clav una mirada indefinible de +odio y desprecio. + +Cuando el mueble estuvo en su sitio, el duque mand enganchar y se +dirigi a sus habitaciones a quitarse el polvo. Poco despus bajaba por +la gran escalinata del jardn y montaba en coche, dando orden que le +condujesen al hotel de su querida. + +La pasin brutal del banquero por la Amparo haba crecido mucho en los +ltimos tiempos. Todava fuera conservaba su razn; pero en cuanto pona +el pie en la casa de la hermosa malaguea, la perda por completo, se +transformaba en una bestia que aqulla haca bailar a latigazos. Ni se +crea que esto es enteramente figurado. Contbase en Madrid que el duque +traa un aro de hierro con una argolla al brazo en seal de esclavitud, +y que la Amparo le ataba con cadena cuando bien le placa. Algunos +amigos, para cerciorarse, le haban apretado el brazo burlando y +certificaban que era cierto. La ex florista, aunque de inteligencia +limitadsima y de cultura ms limitada an, tena suficiente instinto +para remachar los clavos de esta esclavitud. Con su genio arisco y +desigual, aumentaba el fuego de la sensualidad en aquel viejo lbrico. +El duque haba llegado a persuadirse de que su querida, a pesar de las +sumas fabulosas que con ella gastaba, era muy capaz de dejarle plantado +si un da se atufaba. Esta conviccin le tena siempre sobresaltado y +rendido, dispuesto a humillarse, a cometer cualquier bajeza por +complacerla. Aunque muy sagaz, su lascivia le cegaba hasta el punto de +no comprender que la Amparo era ms interesada y astuta de lo que l se +figuraba. + +Cuando lleg al hotelito de mazapn, seran las tres de la tarde. Amparo +estaba conferenciando gravemente con la modista; de modo que se vi +obligado a esperar un rato leyendo los peridicos. Al salir del +gabinete, la joven exclam: + +--Ah! Estaba usted ah duque? + +--S; no he querido sorprender secretos de Estado. + +--Y que lo diga! Verd ust?--dijo la ex florista echando una mirada +significativa a la modista. + +Esta sonri discretamente y se fu. El duque abraz por el talle a su +querida y la llev al gabinete. + +--Cmo te va, chiquita? Bien, eh? + +--Al pelo, hijo! Cmo quieres que me vaya con un hombre tan +retrechero? + +Al mismo tiempo se colg de su cuello y le di un largo y sonoro beso en +la mejilla. Los prpados del duque temblaron de placer; mas por sus ojos +pas al mismo tiempo un reflejo de inquietud. Siempre que la Amparo se +le colgaba del cuello era para darle un sablazo formidable, una entrada +a saco en el bolsillo. + +--Y que no tiene quita el gach! Y que no sabe lo que son +mujeres!--sigui la hermosa contemplndole con admiracin. + +"Malo! malo!" dijo para s el banquero. Sin embargo, las caricias de +su querida le hacan feliz. + +--Mira, Tono, no hay cosa que ms me guste que decirles por lo bajo a +todas las sin vergenzas que pasean por el Retiro: "Andad, andad, +hambronas, que si a m se me antoja os puedo enterrar en billetes de +Banco!..." Verd t, salao? + +"Malsimo!" volvi a decir el duque en su interior; y en voz alta: + +--Algunos hay, preciosa; algunos hay en casa. + +Y llevando la mano al bolsillo para sacar la cartera, dijo brutalmente: + +--Cuntos necesitas? + +--Ninguno, canalla!--exclam ella soltando a reir--. Pensabas que me +estaba preparando para darte un sablazo, eh? + +--Claro! No te veo cariosa sino cuando necesitas dinero. + +--Habr embusterazo, marrullero! Cualquiera que te oyese, pensara que +es cierto. Confieso que soy un poco bruta y testaruda, pero no siempre, +hijo, no siempre!... Adems, no me sienta mal este geniecillo agrio, +verd t? + +La hermosa odalisca se haba sentado sobre las rodillas del duque y le +daba fuertes palmadas con entrambas manos en sus carrillos de trompetero +recin rasurados. Vesta una bata de color azul oscuro con adornos ms +claros, que le sentaba admirablemente. Su tez era cada da ms fina, ms +tersa, ms nacarada. Era un milagro de la naturaleza. Y sobre aquella +tez lucan sus grandes ojos negros sombros, salvajes, con un fuego +misterioso y sensual. Sus cabellos, que daban en azules de tan negros, +caan ondeados sobre la frente ocultndola a medias. Su garganta, +amasada con leche y rosas, peda a gritos el homenaje de los labios. El +duque estaba contentsimo desde que haba conjurado el peligro: se +derreta en caricias, que la Amparo aceptaba sumisa contra su costumbre. + +--Espera un poquito. Hoy quiero que tomes caf conmigo. + +--Ya lo he tomado, hija. + +--No importa, lo vas a tomar otra vez. Hace ya muchos das que no lo +tomamos juntos. Claro, con ese dichoso baile te van a saltar los sesos! + +Al mismo tiempo se levant y comenz a maniobrar con los enseres de +hacer caf, que estaban dispuestos sobre la mesa. + +--Yo mismita te lo voy a hacer para que te relamas, so canalla: y voy a +echar en l unos polvitos que me ha vendido una gitana para ponerte +blandito, sabes?... Porque tengo que pedirte una cosa. + +Los ojos del duque volvieron a reflejar inquietud. Pero se apresur a +disimularla riendo. + +--Ya lo deca! Qu tienes que pedirme, rubita? + +--En tomando el caf lo sabrs. + +No pudo arrancarle antes el secreto. Arrim una mesilla japonesa a la +butaca donde estaba el duque. Para s trajo una sillita dorada. Y +charlaron con animacin o, por mejor decir, charl ella mientras l la +escuchaba arrobado, con la cabeza echada hacia atrs, acercando de vez +en cuando con su mano trmula de hombre gastado la taza a los labios. + +--Oye, Tono--dijo ella cuando terminaron, poniendo con decisin los +codos sobre la mesa y mirndole fijamente:--qu te parece de ir yo a tu +baile? + +Otro que no fuese Salabert hubiese dado un brinco al oir semejante +atrocidad. El no hizo ms que abrir los ojos repentinamente, para dejar +caer los prpados otra vez quedando en la misma actitud soolienta. + +--No me parece mal. + +--De modo que puedo ir? + +--Ya lo creo que puedes ir! Lo que no podrs ser entrar. + +--Pues?--exclam ya encrespada la bella. + +--Porque no te recibiran. + +Amparo se levant furiosa. + +--Y por qu no me recibiran, d, por qu?--profiri sacudindole un +brazo y acercando su cara a la de l. + +--Calma, chica, calma! Porque mi hija no puede soportar a su lado una +mujer ms bonita que ella. Si te presentases en mi casa, todas las +miradas se iran tras de ti: seras la verdadera reina del baile.... Ya +comprendes que eso no le hara maldita la gracia. + +Amparo mir al duque fijamente para averiguar "si se estaba quedando con +ella". La fisonoma de aqul permaneca inalterable. + +--Bien; pues de todos modos quiero ir--dijo con mal humor y recelosa--. +Me traers una invitacin. + +--Qu ms quisiera yo, querida, que traerte una invitacin? Si sabes de +alguna persona a quien yo deseara ms ver en el baile que a ti, dilo.... +Pero mi mujer y mi hija me sacaran los ojos, sabes? + +--Y qu tengo yo que ver con tu mujer y tu hija?--pregunt la irascible +malaguea--. T eres el amo. Yo quiero una invitacin y la tendr. +Quedamos, pues, en que maana me la traers.... + +--Dispensa, chiquita.... + +--Ah! Conque no quieres? Conque te niegas a darme ese gusto? +Entonces, grandsimo gorrino, embustero, por qu no hablas claro? Es +decir que yo te estoy aguantando, viejo sucio, te estoy siendo fiel como +si fueses el chico ms guapo de Madrid, y cuando se trata de complacerme +en una cosa insignificante te llamas andana. Ay, que to! La tonta es +una en guardar consideraciones a quien no las merece. Y luego, quin me +va a rechazar? La de Osorio! Ol mi vida!... Siento mucho decrtelo, +hijo, aunque bien debes saberlo. Clementina, en cuanto a conducta, vale +tanto como yo ... menos que yo, porque al fin y al cabo soy libre, y +ella no.... Pero t tienes menos vergenza que ella.... Qu se puede +esperar de un hombre que se pone de rodillas delante de una p... y se +deja abofetear por ella! Lo mismo que de todos esos pendones viejos que +irn a tu baile y que nos pueden poner a nosotras escuela de porqueras. + +La bella soltaba o mejor vomitaba estos y otros insultos acompaados de +interjecciones de cochero, paseando furiosa por la estancia. De pronto +se par delante del duque y le grit hecha una hiena: + +--Sal de aqu, so gorrino! Sal de mi casa. Me escupo yo en t y en tus +millones. + +Salabert solt una carcajada. + +--Amparito, nunca te he visto tan enfadada, ni tan guapa tampoco.... +Aqu est la invitacin--dijo sacando la cartera. + +--Mtela en ...--exclam la sultana con desprecio. + +Fu preciso que el banquero se humillase a rogarle que la aceptara. Al +cabo de muchas splicas se dign tomarla. + +--Bien; djala ah y vete al pasillo por haberme puesto tan nerviosa. + +Esto de mandarle al pasillo era un castigo que la Amparo haba inventado +ltimamente. Cuando el duque la impacientaba o la aburra, echbale de +la habitacin y le tena a veces horas enteras en la antesala o en el +pasillo esperando como un perro. Ahora no tard tanto en abrirle de +nuevo. Estaba sonriente y serena y le abraz cariosamente. + +--Oye, Tono, estara bien, disfrazada de Mara Estuardo? + +--Estaras admirablemente. Creo que debes encargarte el traje en +seguida. + +Amparo sonri maliciosamente + +--Ya est encargado y ya est hecho. Mira. + +Y abriendo el cuarto guardarropa le mostr un maniqu vestido de reina +de Escocia. + +Lleg al fin el da del baile. Los peridicos lo anunciaron por ltima +vez haciendo resonar fuertemente el bombo y los platillos. El duque de +Requena haba gastado en los preparativos ms de un milln de pesetas, +segn contaban los revisteros a sus lectores. Decan adems oh caso +inaudito! que las flores haban venido casi todas de Pars. Y era +cierto. El duque, nacido en Valencia, el ms hermoso jardn de Europa, +para su baile haca traer las flores de Francia. Un capital de algunos +miles de duros en flores. Las camelias rodaban por el suelo sirviendo de +alfombra en la antesala y los corredores. Centenares de plantas, casi +todas exticas, adornaban aqulla, el vestbulo y los dos salones de +baile. Legiones de criados con calzn corto y vistosas casacas +aguardaban apostados estratgicamente en todos los puntos necesarios. +Una pareja de guardias de caballera permaneca al lado de la verja del +jardn manteniendo el orden en los coches, ayudada de algunos agentes de +orden pblico. El guardarropa, construdo nuevamente, era una estancia +lujosa donde todo estaba prevenido para que los magnficos abrigos, +sereneros o _salidas de baile_, como ahora se nombran, no sufriesen el +ms mnimo desperfecto. La gran escalinata estaba iluminada con luz +elctrica: el vestbulo y el comedor con gas: los salones de baile con +bujas. En la sala de conversacin y en la de juego haba algunas +lmparas de petrleo con enormes y artsticas pantallas. En stas arda +adems un fuego claro y brillante en las chimeneas. + +Clementina reciba a los invitados en el primer saln, cerca de la +antesala. Sustitua a su madrastra porque sta, a causa de su debilidad, +no poda mantenerse tanto tiempo en pie. La duquesa estaba en la sala de +conversacin rodeada de algunas amigas: all reciba a los que iban a +saludarla. El duque y Osorio, a la puerta de la antesala, ofrecan el +brazo a las damas que iban llegando y las conducan hasta Clementina. El +atavo de sta realzaba, como haba presumido bien, su esplndida +belleza. Su gallarda figura pareca an ms fina y ms esbelta con aquel +traje ajustadsimo. Su linda cabeza rubia resaltaba sobre el terciopelo +negro como una rosa blanca. El rey Felipe III hubiera trocado de buena +gana su Margarita autntica por sta contrahecha. Un pormenor que +comenz a correr por los salones y que al da siguiente noticiaron los +revisteros, era que haba venido un peluquero de Pars en el +_sud-exprs_ exprofeso a peinarla. + +La abigarrada muchedumbre comenz a invadir los salones. Todas las +pocas de la historia, todos los pueblos de la tierra mandaron su +representacin al baile de Requena. Moras, judas, chinas, damas godas, +venecianas, griegas, romanas, de Luis XIV, del Imperio, etc., etc.; +reinas, esclavas, ninfas, gitanas, amazonas, sibilas, chulas, vestales, +paseaban amigablemente del brazo o formaban grupos charlando y riendo +entre caballeros del siglo pasado, soldados de los tercios de Flandes, +pajes y nigromnticos. La mayora de los hombres, no obstante, haba +limitado el disfraz a la talma veneciana. La orquesta haba tocado ya +dos o tres valses y rigodones; pero nadie bailaba. Se esperaba la +llegada de las personas reales para dar comienzo. + +Raimundo se deslizaba por todos los salones con cierta seguridad de +favorito. Hablaba con los conocidos, sonriendo a todo el mundo con su +especial modestia, que le haca ms extrao que simptico en una +sociedad donde los modales fros y levemente desdeosos son signo de +elevacin y grandeza. Viva el joven entomlogo, desde haca tiempo, en +un delicioso aturdimiento, una especie de sueo de oro, como algunas +veces suelen tenerlos las personas de condicin ms humilde. Su atavo +de paje de los Reyes Catlicos le sentaba muy bien. Ms de una linda +joven volvi la cabeza para contemplarle. De vez en cuando se acercaba +al sitio donde Clementina se hallaba cumpliendo sus deberes, y sin +dirigirle la palabra cambiaban algunas miradas y sonrisas amorosas. Una +de las veces, al tiempo que lo hacan, se aproxim a la dama Pepe +Castro, disfrazado de caballero de la corte de Carlos I. + +--Qu es eso?--le dijo al odo--. No te has cansado an de tu +_bambino_? + +Cuando se encontraban solos. Pepe se autorizaba el tutearla y Clementina +lo admita. + +--Yo no me canso de lo bueno--repuso ella sonriendo. + +--Muchas gracias--replic l irnicamente. + +--No hay de qu. Por qu me buscas la lengua? + +--Porque me gusta. Ya lo sabes. + +La dama alz los hombros, hizo un mohn de desdn, y pugnando por no +reir se dirigi a la condesa de Cotorraso que en aquel instante pasaba +cerca. + +Raimundo los haba contemplado mientras hablaron. El tono confidencial +en que lo hicieron le hiri. Permaneci un instante inmvil. Por delante +de l pas, sin que lo advirtiera, la nia de Caldern, que acuda por +vez primera a un baile. Traa un lindsimo traje de joven veneciana +color carmes, y escote bajo. Su madre otro riqusimo de dama holandesa; +saya de color noguerado recamada de oro y plata, voluminosa gorguera con +puntas de encaje y doble collar de diamantes y perlas. Cunta hiel +haban hecho tragar aquellos vestidos al bueno de Caldern! Al +principio, cuando se habl del baile de trajes, pens que con cualquier +disfraz de mala muerte cumplira y no tuvo inconveniente en otorgar su +permiso. Cuando vi los trajes y la cuenta de la modista, qued +estuperfacto: estuvo por gritar ladrones! Maldijo de su colega +Salabert, de la hora en que se le haba ocurrido dar aquel baile y de +todas las damas venecianas y holandesas que haban existido. Lo que ms +hondamente trabajaba su espritu abatido era la consideracin de que +aquellos trajes costosos no serviran ms que para una noche. Cuatro mil +pesetas tiradas a la calle, como l dijo ms de cien veces aquellos +das. + +Esperancita dirigi una mirada a Alczar buscando su saludo; pero +vindole distrado volvi los ojos al grupo de Clementina y se hizo +cargo inmediatamente de lo que ocurra. Tambin por su frente pas una +nube de tristeza como por la de Raimundo. Mas, repentinamente, se +ilumin; sus ojos brillaron; todo su rostro, que era asaz +insignificante, se transfigur adquiriendo cierto encanto indefinible. +Era que Pepe Castro se acercaba a saludarla. + +--Preciosa, preciosa!--dijo el adonis en tono distrado, inclinndose +con afectacin. + +La nia se puso fuertemente colorada. + +--Quiere usted bailar el primer vals conmigo? + +Justamente en aquel instante se acerc a ellos un grupo de pollastres de +los que revoloteaban en torno de los millones de Caldern, felicitando +calurosamente a la nia. Entre ellos estaba Cobo Ramrez. Todos se +apresuraron a pedirle bailes, apuntando en el primoroso librito de +Esperanza la inicial de su preclaro nombre. Ramoncito Maldonado, que se +hallaba a unas cuantas varas de distancia, no se acerc al grupo, fiel a +la consigna de no prodigarse, de hacerse desear, que haca ms de un ao +le haba dado su amigo y mentor Pepe Castro. Hasta entonces de poco o +nada le haba servido aquella tctica. Esperancita permaneca insensible +a sus asiduos y rendidos obsequios. Pero no lo atribua l a deficiencia +del mtodo, sino a su falta de valor para seguirlo rigurosamente sin +desmayos ni contemplaciones. En cuanto la nia le pona los ojos dulces, +le diriga alguna palabra afectuosa, adis, plan estratgico! Ahora +echaba miradas torvas al grupo contestando distradamente al conde de +Cotorraso, que desde haca algn tiempo le mostraba una terrorfica +predileccin cogindole de la solapa dondequiera que le hallaba para +explicarle su nuevo mtodo de destilacin del aceite. Con su lujosa +casaca y peluca blanca de caballero del siglo pasado, el joven concejal +no haba ganado en dignidad. Pareca un lacayo. + +Hubo gran agitacin, de pronto, en los salones. Llegaban las personas +reales. La muchedumbre se agolp en las inmediaciones de la puerta. El +duque, la duquesa, Clementina y Osorio bajaron la escalinata del jardn +para recibirlas. La orquesta toc la Marcha Real. Los soberanos pasaron +lentamente, sonriendo, por entre las apretadas filas de los invitados, +detenindose cuando vean alguna persona de su conocimiento para +dirigirle una palabra afectuosa. Esta se inclinaba profundamente y les +besaba la mano con emocin, que se trasluca en la cara. Particularmente +las seoras se humillaban con un deleite que no eran poderosas a +disimular, con un sentimiento de ternura y adoracin que las pona +rojas. Organizse poco despus el rigodn de honor. Clementina abandon +su puesto para tomar parte en l. El monarca bail con la duquesa, que +hizo un esfuerzo por contentar a su marido. Una triple fila de curiosos +formaban crculo vindoles bailar. + +Salabert triunfaba. El granuja del mercadal de Valencia traa los reyes +a su casa. Sus ojos saltones, mortecinos, de hombre vicioso, brillaban +con el fuego del triunfo. La explosin de la vanidad haca volar en +pedazos las inquietudes srdidas que aquel baile le haba causado, la +lucha a muerte que haba sostenido con su avaricia. Maana tal vez estos +pedazos se volveran a juntar para darle tormento. Pero ahora, ebrio de +orgullo, aspiraba a grandes bocanadas el aire de grandeza y de fuerza +que sus millones le daban. Tena las mejillas encendidas, congestionadas +por la vanidad satisfecha. + +--Mirad qu cara resplandeciente tiene Salabert en este momento--deca +Rafael Alcntara a Len Guzmn y a otros ntimos que formaban grupo--. +Qu felicidad respira por todos los poros! Gran ocasin para pedirle +diez mil duros prestados.... + +--Los dara?--pregunt uno. + +--S, al siete por ciento con buena hipoteca--replic el perdis--. +Mirad, mirad, ah viene Lola Madariaga..., la mujer ms graciosa y ms +remonsima que ha pisado el saln hasta ahora--aadi elevando un poco +la voz para que lo oyese la interesada. + +Lola le envi una sonrisa de gratitud. Su marido, el mejicano de las +vacas, que tambin oy el piropo, salud al grupo con afabilidad. +Aqulla estaba realmente muy linda disfrazada de dama de Luis XIV; +vestido rojo recamado de oro, y manto amarillo, tambin bordado; el +cabello empolvado, y al cuello una cinta de terciopelo negro con brincos +de plata. + +Terminado el rigodn de honor, los jvenes comenzaron a bailar. Pepe +Castro vino a recoger a Esperancita, que paseaba con su ntima la ltima +de Alcudia. Ambas asistan por vez primera a un baile de importancia. +Estaban alegrsimas contemplando con viva emocin el mundo bajo su +aspecto ms risueo, gorjendose discretamente al odo sus dulces y +recnditas impresiones. Pase un instante con ellas, hasta que un pollo +vino a invitar a Paz, y ambas parejas se lanzaron a la vez en la +corriente del baile. El mundo desapareci para Esperancita. Un +delicioso y vago sentimiento de dicha y libertad, como el que tendra un +pjaro al volar si estuviese dotado de alma, penetr en su corazn y lo +inund de alegra. Era tambin la primera vez que Pepe Castro le +apretaba la cintura. Sentase arrebatada por l en medio del torbellino +de parejas y se crea sola. Ella y l!, y la msica acariciando los +odos y el corazn, interpretando dulcemente las inefables impresiones +que palpitaban en el fondo de su alma. Al descansar unos instantes, su +rostro expresaba de tal modo intenso este divino sentimiento del primer +amor, que su ta Clementina, al cruzar del brazo del presidente del +Congreso, no pudo menos de sonrer dirigindole una mirada mitad +cariosa, mitad burlona que la hizo enrojecer. Pepe Castro se esforzaba +por sacarle las palabras del cuerpo. Aquella noche, el exceso de la +emocin la tena semimuda. La dicha que embargaba su alma se traduca, +como casi siempre acontece, en un sentimiento de benevolencia hacia todo +el mundo. El baile le pareca encantador. Todos los hombres eran +chistosos. Todas las mujeres estaban admirablemente vestidas. Hasta +Ramoncito, que acert a pasar por delante, pudo recibir algunas gotas de +este roco bienhechor. + +--No baila usted, Ramn?--le pregunt con una sonrisa tan amable, que +el ilustre concejal se sinti desfallecer de felicidad. + +--Me ha entretenido el conde de Cotorraso hasta ahora. + +--Pues a buscar pareja.... Mire usted: all est Rosa Pallars que no +baila. + +El futuro estadista se apresur a invitarla, pensando con su penetracin +caracterstica que Esperancita le daba esa pareja porque era bastante +fea. Mecido en este grato y dulcsimo pensamiento pas un rato feliz +bailando con la hija del general Pallars, "uno de nuestros ms bellos +bacalaos", al decir de Cobo Ramrez. Crea estar cumpliendo con un +mandato de su adorada, dndole un testimonio irrecusable de que sus +celos, si los senta, eran infundados. + +Cuando termin el vals, vino, como un caballero de la Edad Media que +sale del torneo, a recibir el galardn de las manos de su dama. Pero +como no hay dicha completa en este mundo, al mismo tiempo que l se +acerc a la nia Cobo Ramrez. Ambos se sentaron a su lado y la +atosigaron a requiebros y atenciones. El uno le peda el abanico, el +otro el pauelo. Los dos procuraban atraer su atencin sacando +conversaciones divertidas, lisonjeando su orgullo por todos los medios +que podan. En honor de la verdad hay que confesar que, aunque Ramoncito +era mucho ms profundo y poltico, la conversacin de Cobo era ms +amena. Sin embargo, por uno de esos caprichos inexplicables de las +jvenes, Esperancita mostrbase ms afectuosa y deferente con Maldonado, +contra su costumbre. Y los tres ofrecan un espectculo curioso y +divertido. + +Los criados circulaban con bandejas llenas de sorbetes, jarabes, +confites y frutas heladas. Ramn llam a uno para ofrecer a Esperanza +ciertas yemas a las cuales saba que era aficionada. Al mismo tiempo +invit con empeo a su antagonista a que tomase un helado. Cobo lo +rehus. Le apremi con tal afn, que el conde de Agreda, Alcntara y +otros varios que estaban cerca lo notaron. + +--Mirad a Ramn qu empeo tiene en que Cobo tome un helado--dijo uno. + +--Claro! Le ve sudando y quiere matarlo. Es lgico--repuso Len. + +Pepe Castro, cuando vi acercarse a Cobo y Ramoncito, se haba retirado +discretamente. En el camino tropez con Clementina, que pareca +multiplicarse. Acuda a todos los sitios donde haca falta, volviendo a +cada instante junto a los soberanos, que se haban retirado con la +duquesa, el duque y las personas de su servidumbre a una sala donde +nadie os entrar. + +--Ya te he visto bailando con mi sobrinita--le dijo--. Por qu no le +haces el amor? + +--Para qu? + +--Para casarte. + +--Horror! Pero chica, qu te he hecho yo para que me aborrezcas tanto? + +--Vamos, ven aqu. Has de ser formal--dijo ella ponindose grave, +adoptando un aire maternal--. Esperanza no es hermosa, pero tampoco +desagradable. Tiene la frescura de la juventud y est enamorada de ti +... me consta.... + +--S; lo mismo que t--manifest el gallardo salvaje, sonriendo con un +poco de amargura. + +Ella lo advirti y quiso dejarle satisfecho. + +--Lo mismo que yo ... si te hubiese conocido a los diez y seis aos. Te +digo que te quiere, y mucho. Nosotras las mujeres cogemos al vuelo estas +cosas. Csate, no seas tonto.... Caldern es muy rico.... + +Cuando Pepe quiso contestar, la dama ya se haba alejado con pie rpido. +Qued unos instantes inmvil y pensativo. Luego, a paso lento, +balancendose, comenz a dar la vuelta a los salones, detenindose ante +las mujeres hermosas, examinndolas con mirada impertinente, como un +baj en el mercado de esclavas. + +Lola Madariaga se haba apoderado de Raimundo. Le tena a su lado all +en un ngulo de la gran sala de conversacin, y desplegaba uno tras +otro, con arte infinito, todos los recursos de su coquetera para +conquistarle. Esta era la mana de la graciosa morena. No poda +cualquiera de sus amigas tener un galn sin que al momento no se le +antojase arrancrselo. Importaba poco que fuese guapo o feo, airoso o +encogido. Para ella, lo interesante era satisfacer la violenta necesidad +que siempre haba sentido de ser idolatrada, de triunfar de todas las +dems. Tena unos ojos de mirar suave, inocente, que engaaban. Nadie +creyera que detrs de aquella mirada se ocultaba una voluntad tan firme +y tan astuta. Alczar la encontraba linda y su conversacin placentera; +pero influa mucho en esta simpata la consideracin de ser amiga +ntima de Clementina y la de versar la pltica casi siempre acerca de +sta. No pudiendo bailar con su adorada ni hablar a solas, tanto por +prudencia como por las muchas obligaciones que aquella noche pesaban +sobre ella, se consolaba oyendo a Lola relatar pormenores referentes a +su amiga. Todo le interesaba al mancebo; el vestido que haba llevado al +baile de la embajada francesa; los menudos accidentes que le haban +ocurrido en la cacera de Cotorraso; las escenas que haba tenido con su +marido, etc. La linda morena segua el plan de atraer primero su +atencin, captarse su simpata a fin de ponerle blando. + +Clementina lleg a la sala cuando ms enfrascados estaban en la charla. +Quedse un instante a la puerta mirndoles sorprendida e irritada. Haca +tiempo que Lola cayera de su gracia. Aunque Pepe Castro ya no le +interesaba, cuando su amiguita trat de birlrselo, se produjo cierto +enfriamiento en sus relaciones. Luego observ que Lola miraba a Raimundo +con buenos ojos y bromeaba con l en cuanto se le presentaba ocasin. +Esto despert en su pecho un odio, que le costaba trabajo disimular. + +Les clav una mirada intensa y colrica: avanz hasta el medio de la +estancia y dijo con voz un poco alterada: + +--Alczar, le necesitamos para bailar. Est usted muy cansado? + +--Oh, no!--se apresur a decir el joven levantndose--. Con quin +quiere usted que baile? + +No respondi. Lola le haba enviado una sonrisita sarcstica que acab +de exasperarla. Se dirigi a la puerta. + +--Siento mucho haberle molestado a usted--le dijo framente cuando +estuvieron lejos. + +Raimundo la mir sorprendido. Cuando nadie los oa acostumbraba a +tutearle. + +--Molestia? Ninguna. + +--S; porque, al parecer, estaba usted muy a gusto al lado de esa +seora.... + +Y no pudiendo refrenar sus mpetus ms tiempo, le dijo sordamente: + +--Ven conmigo. + +Le llev al comedor donde las mesas estaban ya esperando a los +invitados. All, en el hueco de un balcn, desahog su ira. Le llen de +insultos y di por definitivamente rotas sus relaciones. Lleg a +sacudirle violentamente por el brazo. Alczar qued tan estupefacto, tan +aterrado, que no supo contestar. Esto le salv. Al ver su rostro +descompuesto donde se pintaban el dolor y la sorpresa, Clementina no +pudo menos de comprender que la ira la engaaba. En Raimundo no haba +existido intencin de coquetear. Sosegndose un poco, admiti las +disculpas que aqul le di al fin. + +--Si precisamente, para hablar de ti es para lo que yo me acerco a ella. + +--Ah! Para hablar de m?... Pues mira, de aqu en adelante no hables +de m. Basta con que me quieras. + +Los criados, que por all andaban, los miraban con el rabillo del ojo y +se hacan guios maliciosos. Al salir tropezaron con Pepa Fras. La +frescachona viuda estaba muy bien ataviada: haba odo infinitos +requiebros. Vesta de princesa extranjera del tiempo de Carlos III, de +lama plata con recamos de oro, y manto de terciopelo azul. Un escote +cuadrado dejaba ver con harta claridad lo que Pepa deba de considerar +mas interesante en su persona, a juzgar por la predileccin con que lo +mostraba. + +--Chica, tengo un hambre de lobo!--entr diciendo--. Cundo acabis de +abrir el _buffet_? Ah! Conque os vais por los rincones? Prudencia, +Clementina, prudencia!... Hija, yo no puedo aguardar ms: dame algo de +comer, o me caigo. + +Clementina la llev riendo a un rincn y le hizo servir algunas viandas. +Alczar se volvi a los salones muy alegre, pero tembloroso an por la +violenta emocin que su querida le haba hecho experimentar. Nunca la +haba visto tan furiosa. + +La amistad de ella con Pepa se haba remachado desde la escena que hemos +descrito ms atrs. La viuda se haba persuadido de que la salvacin de +su fortuna se fundaba en este cario y procuraba fomentarlo. Gracias a +l haba rescatado ya, poco a poco, una gran parte de ella. El resto no +le apuraba. Saba que Da. Carmen tena hecho testamento a favor de su +hijastra, y aunque esta seora haba mejorado un poco, era segura su +muerte en plazo breve. Los mdicos haban descubierto en ella un tumor. +No se atrevan a operarla a causa de su extremada debilidad. + +A Clementina le haca muchsima gracia el desenfado, mejor an, el +cinismo de Pepa. Ambas se entendan admirablemente. Ambas eran chulapas, +dos manolas nacidas demasiado tarde y en condicin social poco acomodada +a su naturaleza. Por supuesto, Pepa lo era mucho ms legtima que +Clementina, quien no lo llevaba en la masa de la sangre: venale de +aficin. + +--Mira, Clemen, que te ests desacreditando--le deca aqulla, mientras +engulla vorazmente un pedazo de pavo en galantina--. Deja ese nio que +no vale un perro chico.... Para capricho ya ha sido bastante. + +--Qu sabes t lo que vale?--replicaba riendo Clementina. + +--Por las trazas, hija.... Parece hecho en la _Dulce Alianza_. Lleva ms +de un ao en relaciones contigo, y todava se pone colorado como un pavo +cuando le miras. + +--Pues eso es precisamente lo que a m me gusta. + +Pepa alz los hombros con indiferencia. + +--De veras? Para m sera una calamidad, hija. + +--Y Arbs, qu tal se porta? + +--Ese es un tonto de capirote, sabes?--dijo con la boca llena--; pero +al menos tiene fachada. En dicindole que es un gran hombre se tira de +cabeza al agua por ti.... T no sabes.... Me ha colocado en el +Ministerio ms de dos docenas de parientes.... Luego da gusto tener +cierta influencia en la poltica y que los diputados la mimen a una. +Ayer, precisamente, tuve la visita de Mauricio Sala, que quiere a todo +trance ser subsecretario. Al parecer, est seguro de que, sindolo, +Urreta le dar su hija. + +--Yo detesto la poltica.... Sabes que Irenita est monsima con su +traje de cazadora?... + +--Ps! vistosilla.... + +--No, no, monsima. Dnde anda su marido, que no le he visto ms que al +entrar? + +--Su marido? Valiente tuno est su marido!--exclam levantando furiosa +la cabeza--. Ay qu disgustos, querida, qu disgustos tan grandes tengo +sobre m--aadi con la boca llena. + +--Mara Huerta?--pregunt Clementina en tono confidencial. + +--La misma--dijo entre dientes la viuda, mirando fijamente al pavo. +Luego encrespndose de pronto:--Es un bribn sabes? un sinvergenza, +que no sabe siquiera guardar el decoro de su mujer. La mayor parte de +los das la espera a la salida de San Pascual y la acompaa a pie hasta +su casa. En el teatro no le quita los gemelos de encima. Una porquera! +Aunque sea un mal marido, que tenga dignidad. Y la pnfila de mi hija, +loca, perdida por l. Has visto qu imbcil! No hace ms que llorar y +pedirle celos.... Qu ms quiere ese monigotillo que verla +humillada!... Si yo estuviera en su caso ya le dira!... Le pona en +seguidita un armatoste en la cabeza que no caba por esa puerta. + +La exaltacin de su espritu no le impeda engullir lindamente. + +--Dios te lo pague, hija--concluy por decir levantndose--. A ver si +este corazn se est quieto un rato. + +Pepa pretenda padecer de cierto mal de corazn que slo se le calmaba +comiendo. + +Pocos minutos despus de salir ambas amigas del comedor, Clementina di +las rdenes oportunas y el _buffet_ se abri solemnemente. Las personas +reales entraron primero acompaadas de su servidumbre y de los amos de +la casa. Salabert haba echado el resto en la cena. El gran comedor de +techo artesonado pareca un ascua de oro. Las flores de vvidos colores, +las frutas exticas, la vajilla de plata, la cristalera, bajo las +poderosas lmparas de gas titilaban como el cielo estrellado, producan +un fuerte deslumbramiento. Los criados con casaca y peluca blanca, +aguardaban inmviles, pegados a la pared, tiesos y solemnes. En las dos +cabeceras del saln ardan enormes troncos de encina dentro de sendas +chimenas con retablos de roble tallado, cuyos adornos casi llegaban al +techo. Todos los manjares que estaban sobre la mesa haban venido de +Pars acompaados de una comitiva de criados y marmitones. Se exceptuaba +el pescado, que proceda del Cantbrico, y un _pudding_ llegado por la +tarde de Londres. Eran fiambres en su mayora. No obstante, haba +_consomm_ caliente para el que lo peda. + +Las personas reales estuvieron muy cortos momentos en el comedor. As +que salieron precipitse en l la ola de la muchedumbre con harto poca +ceremonia. Los salones quedaron silenciosos en poder de los criados, que +con la regularidad y precisin de soldados cambiaron las bujas prximas +a extinguirse por otras nuevas, mientras el comedor resonaba con el +campanilleo de los platos y las copas, la charla y las carcajadas de los +convidados. + +Cobo Ramrez abandon por un rato a Esperancita dejndola en poder de su +rival, para sentarse en un rincn delante de una mesita volante y +devorar algunos trozos de _boeuf d'Hambourg_ y jamn. Naturalmente, +Ramoncito aprovech este desahogo para poner de manifiesto el contraste +entre su parquedad potica y la glotonera prosaica de Cobo; hasta que +Esperancita le par los pies diciendo con mal humor a su amiguita Paz, +que estaba del otro lado: + +--Pues a m me gustan los hombres que comen mucho. + +--A m tambin--repuso Pacita--. Al menos indica que no tienen enfermo +el estmago. + +--Yo no lo tengo tampoco--se apresur a decir el concejal, sofocado y +molesto por la actitud hostil en que las dos amiguitas se haban +colocado. + +Paz se content con sonrer desdeosamente. + +El general Patio, fatigado de enviar mortferos proyectiles a la esposa +de Caldern sin que la plaza se diese siquiera por enterada, haba +levantado el cerco para sitiar a la marquesa de Ujo, que a las primeras +granadas haba capitulado abriendo las puertas al enemigo. Sin embargo, +el general, como estratgico consumado, no perda de vista a Mariana, +esperando cualquier incidente favorable para caer de nuevo sobre ella. +Se deca en los peridicos que iba a ser nombrado ministro de la Guerra. +Este cargo, sin duda, le dara ms prestigio y autoridad para entrar a +rebato en cualquier parte. La marquesa de Ujo vesta de turca y le +sentaba tan bien, que, segn Alcntara, apeteca soltarle un tiro. Su +languidez era tanta aquella noche, que apenas tena fuerzas para +articular las palabras. A cada paso el ilustre general se vea en la +necesidad de ayudarla en tan mproba tarea. Mientras roa con sus +dientes desvencijados algunas pastas, pues no admita otra cosa su +estmago, tambin un poquito averiado, disertaba, mejor dicho, exhalaba +una serie de exclamaciones acerca de cierta novela recin publicada en +Francia. + +--Qu escena!... Ah! pero qu cosa tan linda!... Cuando ella le dice: +"Entrad en el cuarto si queris: podris manchar mi cuerpo, pero no mi +alma...." Ah! Y cuando va al lugar del duelo y recibe la bala que iba +dirigida a su marido!... Qu cosa ms linda!... + +Pepe Castro caracoleaba (perdn por el smil) en torno de Lola +Madariaga. Esta le contaba con risa maligna lo acaecido haca un rato, +cuando Clementina se present de improviso donde ella estaba con +Alczar. Hablaba como si le hubiese arrancado el galn a su amiga, con +acento protector y desdeoso que hubiera hecho dar un salto a la +orgullosa hija de Salabert si por ventura la hubiese odo. + +--Pobre Clemen! Se est haciendo vieja, verdad? Qu figura tiene +todava! Claro que es a fuerza de apretarse, y esto tarde o temprano le +va a hacer dao; pero de todos modos.... La cara no corresponde a la +figura, no cree usted? Sobre todo ahora que se le est empaando el +cutis de un modo horroroso. Siempre ha tenido la fisonoma muy dura. + +Y al mismo tiempo sus ojos claros y suaves miraban a Castro con tal +dulzura, que realmente era para empacharse. Le haban dicho siempre (y +era cierto) que tena el semblante muy dulce. Para dar ms realce a esta +cualidad pona cara de idiota. + +Castro asenta a todo, tanto por lisonjearla como por la mala voluntad +que tena a Clementina. No senta inters por Lola, pero a raz de su +ruptura con aqulla se haba consolado un poco festejndola: aunque en +ello haba tenido no poca parte el deseo de no aparecer derrotado a los +ojos del mundo. + +--Y usted cree que est enamorada realmente de ese nio que parece una +colegiala del Sagrado Corazn? + +--Vaya usted a saber! Clementina presume mucho de original. Esta ltima +aventura la acredita de ello.... Mire usted qu miraditas tiernas le +est echando el beb desde lejos. + +Raimundo, en pie, all en el extremo de una de las mesas, no quitaba ojo +a su amada, que iba y vena de un sitio a otro previniendo los deseos de +aquellos invitados a quienes ms deseaba complacer. De vez en cuando le +enviaba una imperceptible sonrisa de inteligencia que transportaba al +joven al sptimo cielo. + +Pepa Fras, si no coma porque estaba ahita, pellizcaba en las frutas y +confites, teniendo detrs de su silla a Caldern, Pinedo, Fuentes y +otros tres o cuatro caballeros maleantes que gozaban en tirarle de la +lengua. No se la morda, en verdad, la fresca viuda. Se defenda +admirablemente de todos ellos parando y contestando los golpes con +maestra. + +--Dnde dice usted que tiene gota, Pepa? + +--En los pies, Pinedo, en los pies ... donde tiene usted el talento. + +--Aunque usted me insulte, quisiera que me traspasase esa gota ... por +tener siquiera una gota de usted! + +--Pocas gracias! Sera una gota de esencia aromtica--dijo un consejero +de Estado harto dulzn. + +--Y usted qu sabe, hombre, si no ha metido la nariz ms que en el coro +de ambos sexos? + +El consejero se puso colorado. Todos rieron de la alusin. + +--Pero qu cruel es usted, Pepa!--exclam Fuentes riendo todava--. Los +que aqu estamos no sabemos nada ... (digo, seores, yo hablo por m), +del olor, del color, ni del sabor de usted; pero no nos quitar el +derecho de figurarnos que es usted una cosa apetitosa y tierna. + +--Tierna?... Est usted en un error lamentable. + +--Yo lo digo por lo que veo ...--dijo acercando el rostro al exuberante +seno de la viuda ...--Y a propsito: qu lleva usted en ese alfiler? +es un retrato de familia? + +El alfiler representaba un mono. + +--No. Fuentes--replic furiosa--, es un espejo. + +De todo el grupo sali una carcajada espontnea que hizo volver la +cabeza a los que estaban cerca. + +Fuentes qued acortado un instante; pero como hombre de ingenio que era +supo reponerse. + +--Yo ser mono, Pepa, pero usted es monsima. + +--Bravo, Fuentes, bravo!--exclam Caldern, a quien, como hombre +exclusivamente de _debe y haber_, causaba asombro cualquier frase +oportuna. + +El tiroteo sigui aun despus de haber salido la mayor parte de la gente +a los salones. El grupo se haba reforzado con algunos pollastres. Esta +fu la razn de que Pepa se levantase bruscamente al cabo, diciendo: + +--Me voy. Por mi causa estn ustedes escandalizando a estos seres +tiernos y candorosos. + +Los pollos protestaron con algazara. + +Poco despus de poblarse nuevamente los salones de baile se retiraron +las personas reales. Hubo para despedirlas el mismo ceremonial, esto es, +las filas apretadas a la puerta de la antesala, la Marcha Real por la +orquesta y la despedida de los dueos hasta la escalinata. + +Clementina respir con libertad. A paso lento, gozando el placer del que +ha terminado una tarea difcil, atraves los salones dirigiendo sus ojos +risueos a todas partes, dejando fluir de sus labios palabritas amables +a los amigos con quien tropezaba. Aquel baile esplndido, quiz el ms +suntuoso que hubiese dado jams un particular en Espaa, era obra suya +casi exclusivamente. Su padre haba suministrado el dinero: pero ella la +actividad, el gusto, el artificio. Escuchaba las enhorabuenas que todos +al paso la murmuraban, mecida en una embriagadora satisfaccin del amor +propio. La felicidad le hizo pensar en el amor, su complemento +indispensable. Acometile un deseo penetrante de cambiar con Raimundo, a +solas, algunas tiernas palabras de cario, algunas caricias fugitivas. Y +buscle con los ojos entre la muchedumbre. + +Raimundo haba vagado toda la noche por los salones casi siempre solo. +Haba esperado el baile con deseo pueril, prometindose vivos e +ignorados placeres. Jams haba asistido a una de estas fiestas +brillantes de la sociedad aristocrtica. La realidad no correspondi a +su esperanza, como siempre acontece. Toda aquella vana ostentacin, el +lujo escandaloso desplegado ante su vista, en vez de acariciar su +orgullo lo hiri cruelmente. Nunca se sinti tan forastero en aquel +mundo que haca tiempo frecuentaba. Sus pensamientos, encaminados hacia +la melancola, representronle su pobre hogar, donde por su culpa iba a +faltar muy pronto lo necesario, la modestia de su santa madre, que no +vacilaba en desempear las tareas ms humildes de la casa, y la de su +inocente hermana, que con ella haba aprendido a ser econmica y +trabajadora. Un remordimiento feroz le mordi el corazn. Observaba, +adems, que en los jvenes salvajes que le rodeaban exista contra l +cierta hostilidad latente. Tena a muchos por amigos, le reciban +agradablemente, jugaba con ellos, les acompaaba en algunas excursiones +de placer: pero haba llegado a comprender que para ellos no tena otra +personalidad que la que le daba el ser amante de Clementina. En casi +todos los que trataba, perciba, o su exagerada susceptibilidad le haca +percibir, un dejo desdeoso que le humillaba horriblemente. El amor +frentico que profesaba a Clementina le compensaba bien de esta tortura +y hasta se la haca olvidar muchas veces. Pero aquella noche su dueo +adorado, aunque no le olvidase, andaba lejos. Y le pasaba lo que a los +msticos cuando Dios no les tiende la mano: acometale una gran +sequedad, un tedio abrumador. Bail por compromiso dos o tres veces; +convers un poco. Harto al fin de dar vueltas se retir al ms oscuro +rincn de una de las salas, y sentndose en un divn qued sumido en +tristeza profunda. + +Clementina le busc en vano durante algunos minutos, hasta +impacientarse. Cuando entr en la sala de juego le vi al fin venir +hacia ella con la faz radiante. Toda su tristeza se haba disipado al +verla y al observar que le buscaba. + +--Si quieres que hablemos un momentito, vente al despacho de pap. +Saliendo al corredor lo hallars a mano derecha--le dijo rpidamente y +con acento carioso. + +Y se fu. Raimundo, por disimular, se acerc a una de las mesas de +juego: estuvo algunos instantes mirando. + +Clementina se desliz disimuladamente por los salones, sali al corredor +y se dirigi al despacho del duque, una pieza regia que slo tena de +respeto, pues siempre trabajaba arriba. Estaba profusamente iluminada, +como todas las estancias del piso principal. Al poner el pie en l crey +percibir un sollozo ahogado, que la llen de sorpresa y temor. Derram +la vista por todo el mbito y percibi, all en el fondo, a una seora +tumbada en el sof, ocultando el rostro con el pauelo, en actitud de +llorar. Acercse, y por el traje la conoci en seguida. Era Irenita. + +--Irenita! Hija ma, qu tienes?--exclam inclinndose sobre ella con +solicitud. + +--Ay, perdn, Clementina.... Me he metido aqu sin saber lo que +haca.... Soy tan desgraciada! + +Y las lgrimas brotaron con abundancia de sus ojos. + +--Pero, qu te ha pasado, criatura? + +--Nada, nada!--replic la nia sollozando. + +Hubo unos segundos de silencio. Clementina la contemplaba con lstima. + +--Vamos--dijo acercando la boca a su odo--. Emilio te ha dado algn +disgusto esta noche. + +Irenita no contest. + +--No te aflijas, tonta. Con eso no adelantas nada. Procura, aunque sea +haciendo un gran esfuerzo, aparecer indiferente. Ese es el medio mejor +de que no te desprecie.... Digo ... el medio mejor es otro ... pero no +te lo aconsejo, porque no est bien aconsejar ciertas cosas.... Si ests +enamorada de l no des tu brazo a torcer, por Dios.... Que no sepa estas +penas tuyas, porque eres perdida.... Djale que satisfaga su capricho, +que l volver a ti. + +Irenita levant su rostro baado de lgrimas. + +--Pero ha visto usted lo que ha hecho hoy? Es horrible! + +En aquel momento Clementina oy pasos en el corredor. Sospechando de +quin eran fu rpidamente a la puerta, diciendo: + +--Espera un poco: djame cerrar. + +Fu bien a tiempo. En aquel instante llegaba Raimundo. La dama puso el +dedo en los labios hacindole sea de que se alejase. Irenita no +advirti nada. Cuando Clementina volvi a su lado le di cuenta, entre +lgrimas y suspiros, de los agravios que su marido le haba inferido +aquella noche. En primer lugar, Emilio se visti de hngaro para venir +al baile. Irene haba observado en cuanto entr, que Mara Huerta vesta +tambin de hngara. Deban de estar convenidos, lo cual era una afrenta, +que ms de una persona haba notado. Luego bailaron un vals y un +rigodn. Mientras dur ste, Emilio no haba cesado de hablarle al odo. +Toda la noche la haba estado sirviendo lo mismo que un criado, +presentndole l mismo las fuentes de confites y frutas heladas. Una +vez, al darle una de stas, le haba apretado los dedos; bien lo haba +visto. Esto era una indecencia! Irenita quera suicidarse. Prefera +morir mil veces a padecer semejantes tormentos. Clementina la consol +como pudo. Emilio la quera muchsimo: le constaba. Slo que los hombres +tienen a lo mejor estos sofocos, lo que llaman los toreros, _extraos_. +Como el corazn no est interesado, dejndoles sueltos un momento se +hastan y vuelven a lo que verdaderamente aman. + +Para arreglarse un poco y lavar los ojos no quiso llevarla al tocador +del baile: subila al de la duquesa. Al cabo de unos minutos bajaron +ambas. Irenita prometi no dar a conocer su pena. En cuanto Clementina +enter a Pepa de lo que haba pasado, se sulfur de tal modo que tuvo +necesidad de contenerla para que no fuese a araar a su yerno. + +--Bien, si no le arao ahora, le araar despus--dijo alzando los +hombros con indiferencia. Tan resuelta estaba a ello--. Suceda lo que +suceda, yo no puedo consentir que ese _tit_ mate a mi hija, sabes?... +Y en cuanto a esa pendona desorejada, no he de parar hasta que la escupa +en la cara ... y al cabronazo de su marido, lo mismo.... Pues estamos +aviados! + +--No ser mejor que procures desembarazarte de ellos? Huerta est en el +Ministerio. Mira a ver si le mandas de gobernador a cualquier parte.... + +--Pues es verdad! Ahora mismo voy a hablar a Arbs.... Pero lo que es +a mi seor yerno no le perdono!... Esta noche me las ha de pagar, o no +me llamo Pepa. + +El duque, rodeado siempre de un grupo de fieles, se dejaba atufar a +golpes de incensario, soltando a largos intervalos algn gruido +espiritual que los electrizaba, les haca prorrumpir en exclamaciones de +alegra. Las seoras eran las que ms se distinguan por su entusiasmo. +El genio especulador de Salabert les infunda vrtigos de asombro, como +si se pusiesen a calcular cuntos vestidos podran comprarse con sus +millones. Y l, tan flexible generalmente, que haba llegado al puesto +que ocupaba, segn propia confesin, a fuerza de puntapis en el +trasero, al hallarse entre sus adoradores los maltrataba sin piedad. Sus +chistes brutales, lo mismo caan sobre los hombres que sobre las +seoras. Gozaba en la ostentacin brbara de su fuerza. Si aquellos sus +devotos admiradores se dejaban humillar tan pacientemente no dndoles +nada, qu no sucedera si repartiese entre ellos sus millones, si el +becerro de oro comenzase a vomitar monedas? + +En la sala de juego, adonde se fu despus de haber despedido a los +soberanos, le tenan materialmente bloqueado una porcin de +especuladores de segunda y tercera fila. + +--Cmo van las acciones de Riosa, duque?--se atrevi a preguntarle uno. + +--No me hable usted de eso--gru el prcer poniendo los ojos torvos. + +El plan de Llera se estaba desenvolviendo puntualmente: esto es, el +duque, despus de haber tomado un nmero crecido de acciones, se ocupaba +en producir el pnico entre los accionistas. Haca ya algunos meses que +por medio de agentes secretos compraba acciones para venderlas al +instante con prdida. Gracias a estas operaciones, el papel haba bajado +considerablemente. Ahora preparaba el golpe definitivo, comprando mayor +cantidad para lanzarlo repentinamente al mercado, aprovechar la baja que +esto producira y adquirir la mitad ms una de las acciones. + +--No todos los negocios han de salir bien--replic el otro sonriendo con +mal disimulada satisfaccin--. Usted ha sido siempre afortunado.... + +--No es a la fortuna a quien debe sus xitos el duque. A su genio, a su +habilidad inconcebible es a quien los debe--manifest un tercero +arrendole una tufarada de incienso. + +--Sin duda, sin duda--se apresur a decir el otro tratando a su vez de +apoderarse del incensario--. El duque es el primer genio financiero que +ha salido en nuestro pas. Yo no comprendo cmo no se le entrega la +Hacienda espaola. Si l no la arregla, no hay que esperar salvacin +para nosotros.... + +--Pues si acierto a salvarla como he acertado en el negocio de Riosa, +aviados quedan los espaoles--profiri estoposamente el duque con acento +de mal humor. + +--Pero ha salido tan malo el negocio? + +--F....! para el Gobierno, no; pero para m, que he tomado a la par +las acciones, me parece que no ha sido bueno. + +El duque echaba la culpa de haberse metido en l al animal de su +administrador, a Llera, que se lo haba metido por la cabeza contra +todos sus presentimientos. + +--Los hombres como usted no deben fiarse de nadie ms que de su +instinto--le decan--. Cuando se tiene el genio de los negocios.... + +Y la palabra _genio_ vena a cada instante a los labios de los fieles +idlatras del becerro. + +Sbito apareci en la puerta de la sala Clementina seguida de Osorio, de +Mariana y de Caldern. Los cuatro traan el semblante inquieto y +asustado. Sus ojos se clavaron a la vez en Salabert, hacia el cual +avanzaron precipitadamente. + +--Pap, escucha una palabra--le dijo Clementina. + +Salabert se destac del grupo y fu a reunirse con los otros en el +opuesto rincn. + +--Esa mujer est ah!...--dijo aqulla con voz alterada, los ojos +relampagueantes de ira. + +--Es un escndalo!--manifest Osorio. + +--Algunas personas ya se han ido, y en cuanto se enteren, se irn +todas--apunt con ms sosiego Caldern. + +--Qu mujer est ah?--pregunt el duque abriendo mucho sus ojos +saltones. + +--Esa mujer!... esa Amparo la malaguea--replic su hija buscando el +tono ms despreciativo. + +--Cmo!--exclam el duque con profundo estupor--. Se ha atrevido esa +z---- a presentarse en el baile? Quin la ha dejado pasar? Maana mismo +despido al portero. + +--No; a quien hay que despedir ahora mismo es a ella ... en +seguidita!--dijo Clementina atropellndose por la clera. + +--S, s ... ahora mismo! Cmo es eso? Atreverse esa desvergonzada a +poner los pies en esta casa y en un da semejante! Ya no hay pudor? Ya +no hay vergenza? En qu pas estamos? Pero cmo ha podido pasar? Una +fiesta que haba comenzado tan bien! + +--Traa invitacin, al parecer. + +--Pues la ha robado o estar falsificada. + +--Bien, bien; concluyamos pronto--dijo Clementina con voz irritada--. +Est en los salones. Es necesario que vayas a all y la notifiques que +haga el favor de salir, del modo que mejor te parezca.... Pero pronto! +antes que lo perciba la gente ... y sobre todo, mam.... + +--No, chica; yo no voy.... Me conozco bien y s que no podra contener +mi indignacin. No nos conviene llamar la atencin en este momento.... +Ve t, ve t ... y que se largue pronto.... + +Clementina, sin pronunciar otra palabra, se alej con paso rpido, el +rostro plido y contrado, los labios trmulos. Lanzse en el torbellino +de los salones y busc ansiosamente a la intrusa. No tard muchos +minutos en hallarla oh vergenza! del brazo del marqus de Dvalos. + +Estaba esplndidamente hermosa la ex florista con su traje de Mara +Estuardo. Llevaba un sobretodo acuchillado de mangas abiertas, color +carmes recamado de oro; un elegante prendido de encaje y menudas +florecillas de esmalte y perlas. Su incomparable belleza irrit an ms +la ira de Clementina. + +La hermosa odalisca de Salabert, aunque de inteligencia limitadsima, +haba tenido tiempo a reflexionar que su presencia en el baile podra +acarrear un conflicto. Pero su antojo era tan vivo y desordenado, que de +ningn modo quiso dejar de satisfacerlo, de lucir su costoso vestido de +reina de Escocia. Pens que podra sortear aquella difcil situacin +yendo a ltima hora, dando un par de vueltas por los salones y +retirndose en seguida. Hizose acompaar de una amiga vieja de aspecto +venerable. Amargo desengao debi de experimentar cuando al penetrar en +los salones y tropezar con una porcin de distinguidos salvajes a +quienes trataba con intimidad, Pepe Castro, el conde de Agreda, +Maldonado y otros, observ que todos le volvan la espalda y se +apresuraban a alejarse. Tan slo el fiel Manolo, el loco marqus de +Dvalos, la reconoci y consinti en la mengua de ofrecerla el brazo. + +Pocos minutos pudo disfrutar de su apoyo la malaguea. Cuando una +sonrisa de triunfo plegaba ya sus labios y a paso lento y majestuoso iba +dando su apetecida vuelta por los salones, se encontr repentinamente +frente a Clementina. Sin previo saludo ni la ms leve inclinacin de +cabeza, ni hacer caso alguno de su acompaante, sta le puso la mano en +el hombro, dicindola: + +--Tenga usted la bondad de escuchar una palabra. + +Mara Estuardo empalideci, titube unos instantes, y por fin dijo con +firmeza y ademn orgulloso: + +--Nada tengo que hablar con usted. A quien deseo ver es al dueo de la +casa, al duque de Requena. + +Margarita de Austria le clav una mirada iracunda, que la otra sostuvo +sin pestaear. Luego, acercando la boca a su odo, le dijo con rabioso +acento: + +--Si usted no me sigue ahora mismo, llamo a dos criados para que la +saquen del saln a viva fuerza. + +La reina de Escocia se estremeci; pero tuvo an nimos para contestar: + +--Deseo ver al seor duque. + +--El seor duque no est visible para usted.... Sgame, o llamo! + +Y al mismo tiempo ech una mirada en torno como en ademn de cumplir su +promesa. + +La Estuardo empalideci an ms. Desprendindose del brazo de Dvalos la +sigui al fin. + +Esta escena haba sido observada por varias personas; pero nadie os +seguirlas si no es el demente Manolo, que lo hizo de lejos. La esposa +de Felipe III se dirigi a la antesala y all dijo a un lacayo: + +--El abrigo de esta seora. + +No se habl otra palabra. El lacayo entreg el abrigo. Mara Estuardo se +lo puso sin ayuda de nadie, con mano temblorosa. Luego avanz unos +cuantos pasos, y volvindose de pronto, dirigi una mirada de odio +mortal a D. Margarita de Austria, que se la devolvi acompaada de una +sonrisa de desprecio. + +Estaba de Dios que la desgraciada reina de Escocia haba de ser +humillada siempre. Primero lo fu por su ta Isabel de Inglaterra. Ahora +la reina Margarita la pona sin miramientos de patitas en la calle. +Donde encontr a su venerable amiga dentro ya del coche. Al ver el +comienzo de la escena pasada se haba escabullido prudentemente. Antes +que partiesen, el marqus de Dvalos se junt a ellas. No sabemos lo que +los salones de Requena ganaron en su aspecto moral con la marcha de +Mara Estuardo; pero s podemos afirmar que perdieron mucho en el +esttico. Porque, a la verdad, estaba lindsima. + +El baile tocaba a su fin. Comenzaron los preparativos para el gran +cotilln. La muchedumbre se haba aclarado un poco. Algunos se fueron +antes de terminar el baile, viejos en su mayora a quienes haca dao el +trasnochar. Entre las damiselas hubo la agitacin y el movimiento que +precede siempre al cotilln. En esta ltima etapa el baile adquiere un +aspecto de recreo familiar muy grato. El arte y la imaginacin +intervienen para arrancarle sensualidad y hacerle un pasatiempo +inocente, al estilo de las hermosas fiestas que en el siglo XIV se +celebraban en los palacios de Inglaterra y Francia. Para las nias +casaderas suele ser tambin el momento en que termina el primer acto de +la comedia amorosa que han empezado a representar. + +Pepe Castro haba recibido el consejo de su ex querida Clementina +referente a la conveniencia de festejar a la nia de Caldern, con risa +como ya hemos visto. Sin embargo, no le cay en saco roto. Mientras +bailaba y bromeaba con otras jvenes, no dej de acordarse ms de una +vez. Al llegar el cotilln se acerc a Esperancita preguntndole si +quera ser su pareja, a sabiendas de que esto no poda ser, pues todos +los pollastres se apresuran a pedir tal merced a las damas as que +entran en el baile. Pero le convena para el plan que comenzaba a +desenvolverse en su cerebro, fecundo en abstracciones. La nia lo tena, +en efecto, comprometido con el conde de Agreda; mas al oir la demanda de +Castro, sinti tales deseos de acceder a ella, que con sorprendente +audacia respondi que s. + +La duquesa design como dama directora a la condesa de Cotorraso, a la +cual se uni Cobo Ramrez. Este se impona en todos los bailes como +habilsimo director de cotillones. Tan era as, que muchos das antes +del baile ya haba celebrado largas conferencias con Clementina acerca +de este punto esencialsimo. + +Formse el corro de sillas. Pepe Castro fu a sacar a Esperanza, que +tom su brazo de buen grado. Mas antes de dar un paso lleg el conde de +Agreda. + +--Cmo, Esperancita! No me haba usted concedido el +cotilln?--pregunt sorprendido. + +La audacia no abandon a la nia, la audacia de la mujer enamorada. + +--Ay, perdneme usted, Len! Cuando se lo conced a usted no me +acordaba que ya lo tena comprometido con Pepe--respondi en un tono que +poda envidiar la ms consumada actriz. + +El conde se retir diciendo algunas palabras de cortesa, que no +pudieron ocultar su mal humor. Cuando quedaron solos, Esperancita, +asustada de aquel testimonio de inters que haba dado a Castro, se +apresur a disculparse ruborizada. + +--La verdad es que no me acordaba de que lo tena comprometido con +Len.... Y como ya haba tomado el brazo de usted ... y adems el conde +baila de un modo que me fatiga mucho.... + +Pepe Castro no abus de su triunfo; se manifest modesto y sumiso. En +vez de galantearla descaradamente, adopt un temperamento ms +insinuante, colmndola de atenciones delicadas, estableciendo mayor +confianza entre ellos, mostrndola, en una palabra, mucho cario, pero +sin hablarla de amor. La nia rebosaba de dicha. Espezaba a sentirse +adorada. Crea que la simpata y el afecto con que siempre se haban +tratado Pepe y ella se transformaban al fin en amor. Su corazn empez a +saltar alegremente dentro del pecho. + +Tambin Ramoncito estaba satisfecho con aquel trueque. El conde de +Agreda le era de poco tiempo atrs muy antiptico, casi tan antiptico +como Cobo Ramrez, porque empez a sentir de l los mismos celos que del +otro. En cambio, a Pepe Castro considerbalo como su mismo yo; otro +concejal ms esbelto. Las atenciones que Esperancita le guardase, las +tomara como dirigidas a su propia persona. As que, al verlos del +brazo, se conmovi profundamente, y al acercarse a ellos para decirles +algunas palabras insignificantes no pudo menos de ruborizarse. Pepe le +hizo un guio malicioso como diciendo: "Has triunfado en toda la lnea". +El joven concejal sinti que se acercaba a pasos de gigante el logro de +sus esperanzas y el apogeo de su dicha. + +El cotilln fu digno remate de aquel baile brillantsimo. La fantasa +de Cobo Ramrez, apretada por la gravedad del caso, fascin a los +invitados con peregrinas trazas y artificios delicados: los tuvo +enajenados cerca de una hora. Llam la atencin, y le vali unnimes +aplausos, un juego de sortija que se organiz en el medio del saln. +Cobo dividi a los caballeros en dos cuadrillas, que tiraron +alternativamente flechas con unos primorosos arcos dorados a la sortija +suspendida por una cinta del techo. Los vencedores tenan derecho a +bailar con las damas de los vencidos, mientras stos los haban de +seguir dndoles aire con el abanico. Organizse despus otro juego de +cintas para las damas. La vencedora sali un momento del saln y +apareci en seguida en un magnfico carro tirado por cuatro lacayos +vestidos de esclavos negros: di as una vuelta rodeada de todas las +dems, al comps de una marcha triunfal. Estas y otras invenciones no +menos famosas, dejaron para siempre sentada sobre bases slidas la fama +del hijo de los marqueses de Casa-Ramrez. + +Terminado el cotilln, comenz el desfile de la gente. Fu una retirada +estrepitosa. Toda aquella muchedumbre se agolp en el vestbulo y en la +escalinata, charlando en voz alta, riendo, gritando alguna vez en +demanda del coche. El vasto jardn, iluminado por algunos focos de luz +elctrica, ofreca un aspecto fantstico, inverosmil, como los paisajes +de los cosmoramas de feria. Aquellas luces blancas, intensas, hacan an +ms negro y profundo el follaje, borraban los linderos del parque +extendindolo desmesuradamente. La noche era despejada. En el oriente +azuleaba ya la aurora. Haca un fro intenso. Envueltos en sus gabanes +de pieles, los jvenes salvajes quemaban los ltimos cartuchos de su +ingenio en honor de las hermosas damas que tenan cerca. Los costosos y +pintorescos abrigos de stas chillaban debajo de las bombillas +elctricas. Los caballos piafaban, los lacayos gritaban, y los coches, +al acercarse lentamente a la escalinata, hacan crujir la arena de los +caminos. Sonaban golpes de portezuelas, ruido de besos, voces de +despedida. La rueda de los coches, al pasar por delante de la gran +escalinata, iba arrebatando poco a poco a los que all estaban para +dispersarlos por todo Madrid en busca de reposo. + +Pepe Castro se haba colocado al lado de Esperancita y la hablaba +dulcemente al odo. La nia, embozada hasta los ojos, sonrea sin +mirarle. Cuando su coche lleg al fin, se estrecharon las manos +largamente. + +--Supongo que no nos tendr tanto tiempo olvidados como hasta ahora; que +ir por casa ms a menudo--dijo ella teniendo an su mano entre las del +gallardo salvaje. + +--Usted quiere de verdad que vaya a menudo por su casa?--dijo +mirndola fijamente como un magnetizador. + +--Ya lo creo que quiero! + +Al decir esto se ruboriz fuertemente debajo del embozo, y desprendiendo +bruscamente su mano, sigui a su mam que entraba en el carruaje. + +Pepa Fras haba dicho a su hija: + +--Mira, chica, cuando nos vayamos, deseo que Emilio me acompae. Estoy +nerviosa y no podra dormir si no le ajustase antes las cuentas. No +quiero ms escndalos, sabes? Le voy a dirigir el _ultimatum_. Si +persiste, t te vienes conmigo y l que se vaya al infierno. + +Estaba furiosa. Su hija, aunque quisiera poner reparos a esto de la +separacin, pues adoraba a su infiel marido, no se atrevi. Baj sumisa +la cabeza. Cuando lleg el momento de marchar, Pepa se dirigi a su +yerno: + +--Emilio, haz el favor de acompaarme. Deseo hablar contigo. + +"Malo!" dijo para s el joven. + +--E Irene? + +--Que vaya sola. No se la comern los lobos--respondi speramente. + +"Malsimo!" torn a decirse Emilio. + +En efecto, Irenita dirigiendo ojeadas de temor y ansiedad a su mam y su +marido, se meti sola en su berlina, mientras ellos suban a la de la +primera. + +Cuando el carruaje comenz a rodar, Emilio, para desarmar a su suegra, +quiso, como un chiquillo que era, desviar el rayo sacando una +conversacin que pudiese entretenerla. + +--Ha visto usted qu audacia la de Amparo? La crea capaz de muchos +desatinos, pero no de uno semejante. + +Y habl de la Amparo con gran verbosidad sin conseguir que su suegra +desplegase los labios. Lo mismo sucedi cuando principi a hacer +comentarios acerca de la fortuna de Salabert, de los gastos del baile, +del extraordinario honor que haba merecido de los soberanos aquella +noche, etc., etc. Pepa reclinada en su rincn, guardaba un silencio +feroz que no anunciaba nada bueno. Pero Emilio, sin desanimarse, toc +con habilidad la tecla que responde en todas las mujeres. + +--Sabe usted, Pepa (as la segua llamando, lo mismo que cuando era +novio de su hija), que en un grupo donde estaba el presidente del +Consejo, o, sin querer, grandes elogios de usted? Elogiaban mucho el +traje; pero ms an la figura. Decan que no haba ninguna nia en el +baile que pudiera competir con la frescura de usted; que tena usted un +cutis como raso, cada da ms terso y brillante. + +--Jess, qu tontera! Esas son payasadas, Emilio. En otro tiempo, no +digo.... + +--No, Pepa, no; el cutis de usted es proverbial en Madrid. Ya dara +Irene algo por tenerlo como usted. + +--Es mejor que el de Mara Huerta?--pregunt con tonillo irnico, donde +no se adivinaba, sin embargo, gran irritacin. + +Pepa haba cambiado de plan: pens que sera mucho mejor adoptar la va +diplomtica. A un chiquillo como Emilio, que no haba sido indcil hasta +entonces, era fcil atraerlo con el cario. Aqul, en la oscuridad del +coche, se haba puesto colorado. + +--El de Mara Huerta no vale nada. + +--Por eso te gusta. Todos los hombres sois lo mismo en eso de cambiar +las orejas por el rabo. Mira, Emilito--aadi cogindole una mano,--yo +tena que reirte mucho, hablarte muy seriamente, decirte cosas muy +amargas ... pero no puedo, tengo un corazn tan estpido que para todas +las ofensas encuentra disculpas. Hoy has hecho una barrabasada de marca, +lo bastante para que Irene se separase de ti; pero a m se me antoja que +no es tan grande como parece, porque eres un chiquillo aturdido. Estoy +segura de que t mismo no te explicas la gravedad de ella.... + +Pepa continu su sermn en tono dulce y persuasivo. Emilio, que esperaba +una rociada de injurias, qued gratamente sorprendido. Escuchlo con +sumisin, y despus, con voz conmovida, empez a disculparse. Verdad que +haba coqueteado un poco con Mara Huerta, pero juraba que no estaba +interesado por ella. Era una cuestin de amor propio. Cuando l se haba +casado con Irene, esta Mara haba dicho en casa de Osorio que no +comprenda cmo Irene aceptaba por marido un chico tan feo y tan +insustancial. Entonces jur que se tragara aquellas palabras: ya estaba +conseguido. Por lo dems qu amor ni qu calabazas! Nunca haba estado +enamorado de Mara Huerta ni pensaba estarlo. + +--Yo no poda creer que estuvieses enamorado, porque siempre has tenido +buen gusto.... Porque en resumen, esa mujer no es ms que un paquete de +trapos.... Si vistes el palo de la escoba como ella, puede muy bien +hacer sus veces.... Pero ya ves, Irene lo cree y tienes la obligacin de +evitarla esos disgustos. Si yo estuviese en su caso no me los daras, +monigote--aadi cogindole cariosamente de la oreja--. Ya sabra yo +tenerte bien amarradito a mis faldas. + +--Lo creo--repuso el joven dirigindola una larga mirada que nada +tena de filial--. Usted tiene ms recursos que Irene. + +--Pues?--pregunt ella con otra mirada poco maternal. + +--Porque usted es una mujer ms complicada; que necesita ms estudio. +Por lo mismo, no me dejara tiempo a aburrirme seguramente. + +--Qu sabes t de eso, mamarrachillo? Hablas de m como si me supieses +de memoria. + +--Qu ms quisiera yo! + +--Vaya, Emilio, no seas payaso! Mira que me ests faltando al respeto. + +La conversacin sigui en este tono alegre y carioso mientras el +carruaje rodaba por las calles sombras. En aquel rincn oscuro, +sacudidos por el vaivn de los resortes y aturdidos por el estrpito de +las ruedas al saltar sobre el pavimento, el cuchicheo se hizo cada vez +ms ntimo, ms insinuante, animado a cada momento por risas ahogadas y +palabritas dulces. De ambos se haba apoderado un suave enternecimiento; +de Pepa por haber hallado a su yerno tan dcil; ste por ver a su suegra +tan cariosa y transigente, creyendo encontrarla hecha una furia. +Animado con su xito, acariciado por aquella dulce confianza que +repentinamente se estableci entre ellos, no cesaba de piropearla. Pepa +se enfadaba o finga enfadarse, le daba pellizcos feroces, le llamaba +hipcrita, coquetn, desvergonzado. Concluy por decir: + +--Todo eso que me dices es una farsa tuya. Si fuese verdad me alegrara, +porque as tendra cierta influencia contigo para hacerte un buen +marido. + +Al salir del coche, con el rostro encendido, ms hermosa que nunca, le +dijo: + +--Sube un momento: tengo que darte el reloj de Irene, que se le ha +olvidado ayer. + +Emilio la subi del brazo y entr con ella en su gabinete. + +Mientras tanto, Irenita llegaba a casa en un estado de agitacin fcil +de comprender en una nia tan sensible y enamorada de su marido. La +conducta de Emilio aquella noche la haba trastornado, la haba puesto +excesivamente nerviosa. Y para fin de fiesta, la escena violenta que +prevea entre su madre y su marido, de la cual tal vez saldra su +ruptura definitiva con ste, la llenaba de espanto. As que, apenas +salt en tierra delante de la puerta, acometida sbito de un vivo e +irresistible anhelo, volvi a montar apresuradamente, diciendo al +cochero: + +--A casa de mam. + +Le abri el sereno la puerta exterior: la del piso el criado que haba +estado velando y que aguardaba la salida del seorito para irse a +costar. + +--Dnde est mam? + +--En las habitaciones de adelante con el seorito Emilio. + +Irenita se dirigi con precipitacin a la sala. No estaban all. Pas +luego al _boudoir_. Tampoco, ni se oa el ms leve ruido. Entr en el +gabinete. Nada. Entonces, sobrecogida de terror, de duda, de ansiedad, +lanzse hacia la alcoba oculta por cortinas de brocatel donde crey +percibir algn rumor. En aquel momento se alzaron las cortinas y +apareci su marido agitado y descompuesto, contemplndola con ojos de +espanto. Irenita di un grito y se desplom sobre el pavimento. + + + + +XII + +#Matine religiosa.# + + +Pocos das despus, a las once de la maana de un viernes de Cuaresma, +el salvaje ms elegante de Madrid sala de un sueo tranquilo y profundo +con el firme propsito de casarse con la hija de Caldern. Abri los +ojos, los pase por los adornos hpicos que colgaban de las paredes de +su cuarto, se desperez con elegancia, bebi un vaso de limn que tena +sobre la mesa de noche y se prepar a levantarse. No afirmaremos que el +mencionado propsito viniese a su espritu durante el sueo; pero es +innegable que debi de operarse en l una misteriosa labor que lo +favoreci sensiblemente. Porque en el momento de acostarse, Castro slo +pensaba vagamente en esta unin provechosa. Al abrir los ojos, su +decisin de lograr la mano de Esperancita por cuantos medios estuviese a +su alcance era ya irrevocable. Felicitemos, pues, de todo corazn a la +afortunada nia y sigamos atentamente al noble salvaje en la tarea de +perfeccionar la obra primorosa que la Naturaleza haba llevado a cabo al +crearle. + +El criado tena ya el bao dispuesto. Despus de dar un vistazo al +espejo para observar el semblante del da, esto es, el suyo, cogi unas +bolas de hierro e hizo con ellas algunos movimientos. Tom un florete y +se tir a fondo unas cuantas veces. En seguida aplic unas docenas de +puetazos rectos sobre la almohadilla de un dinammetro. Hecho lo cual +crey llegado el instante de meterse en el agua. Dentro de ella se +hallaba an cuando apareci en la habitacin, sin previo anuncio, Manolo +Dvalos. + +--Pepe, tengo que hablarte de una cosa muy seria--, dijo el luntico +marqus, con aparato de misterio, los ojos ms extraviados que nunca. + +--Aguarda un poco: djame salir del bao. + +--Sal pronto, que corre prisa. + +El marquesito se levant de la silla donde se haba sentado y comenz a +dar vueltas por la estancia con cierta agitacin estrambtica, a la cual +ya estaban acostumbrados sus amigos. No poda estarse quieto cinco +minutos. Si cualquiera hiciese al cabo del da la mitad de movimientos +que l, caera rendido antes de llegar la noche. Castro segua sus +movimientos con ojos burlones y desdeosos. Pero estos ojos se tornaron +serios e inquietos al ver que su amigo se acercaba a la mesa de noche y +se pona a jugar con un precioso revlver que all tena. + +--Mira que est cargado, Manolo. + +--Ya lo veo, ya--respondi ste sonriendo; y volvindose de pronto: + +--Qu diran en Madrid, si yo te matase ahora de un tiro? + +Pepe Castro sinti cierto hormigueo en la espalda, que no era producido +solamente por el agua, y ri de un modo extrao. + +--Y que, hoy por hoy, lo podra hacer impunemente--sigui muy risueo el +marqus--. Porque como todos dicen que estoy loco.... + +--Je, je! + +El tenorio volvi a reir como el conejo. No era cobarde: al contrario, +tena fama de quisquilloso y espadachn: pero, como casi todos los +valientes, necesitaba pblico. La perspectiva de una muerte oscura a +manos de un loco, no le hizo maldita la gracia. Los ejemplos de Sneca, +Marat, y otros hombres notables que murieron violentamente en el bao, +no lograron darla ninguna amenidad, quiz porque no tuviese noticia de +ellos. El marqus avanz con el revlver amartillado, dicindole: + +--Qu diran en Madrid? eh? qu diran? + +Castro se siti penetrado de fro como si estuviese metido entre hielo y +no en agua tibia. Pero tuvo an serenidad para gritarle: + +--Deja ese revlver, Manolo! Si no lo dejas no vuelves a ver en tu vida +a Amparo. + +--Por qu?--pregunt aqul bajando el arma con el desconsuelo pintado +en los ojos. + +--Porque yo no quiero; porque la aconsejar que no te deje entrar ms en +su casa.... + +--Bueno, hombre, no te incomodes.... Ha sido una broma--replic +apresurndose a colocar el revlver en su sitio. + +Castro sali al instante del bao. Lo primero que hizo, cuando estuvo +envuelto en el capuchn turco con que se secaba, fu coger el revlver y +guardarlo bajo llave. Tranquilo ya, pero irritado por el susto que su +majadero amigo le haba dado, comenz a hablarle en tono malhumorado y +despreciativo, mientras delante del espejo prodigaba a su bella figura, +con el respeto debido, todos los cuidados a que era acreedora. + +--Vamos a ver, hombre, desembucha ese secreto.... Ser una gansada de +las que t acostumbras.... Desengate, Manolo, que t ya no ests para +salir a la calle. Debes ponerte en cura--deca mientras se frotaba los +brazos con una pomada olorosa que haba tomado de la batera de tarros y +frascos de todos tamaos que tena delante. + +El marqus ech mano al bolsillo, y sacando la cartera y de ella un +billetito de mujer, dijo con no poca solemnidad: + +--Amparo me acaba de escribir esta carta. Deseo que te enteres de ella. + +Pepe no volvi siquiera los ojos para mirar el documento que su amigo le +exhiba. Absorto en la tarea de atusarse el bigote con un cepillito de +barba, repuso en tono distrado: + +--Y qu dice la Amparo? + +El marqus le mir sorprendido de la poca importancia que daba a aquella +preciosa misiva. + +--Quieres que te la lea? + +--Si no es muy larga.... + +Manolo la desdobl con el mismo cuidado y respeto que si fuese un +autgrafo de Santa Teresa de Jess y ley con voz conmovida: + +"Mi queridsimo Manolo: Hazme el favor de mandarme por el dador dos mil +pesetas que necesito con urgencia. Si ahora no las tienes, no dejes de +trarmelas esta tarde a casa. Tuya de corazn siempre: + +"AMPARO." + +--Sopla! Qu voracidad la de esa chica! No tiene bastante con el +bolsillo de Salabert? Supongo que no se las habrs mandado. + +--No. + +--Has hecho bien. + +--Es que no las tena. Precisamente para ver si t puedes facilitrmelas +es para lo que he venido. + +Castro se volvi hacia l y le contempl unos momentos entre irritado y +sorprendido. Tornando luego la vista al espejo, dijo con calma +despreciativa: + +--Querido Manolo; eres un meln de gran tamao. Estoy seguro de que si +heredases ahora a tu ta, entregaras la herencia a la Amparito para que +la engullese como ha hecho con la de tus paps. + +Manolo se enfureci al oir esto. Defendi con energa a su ex querida. +No era ella, no, quien le haba arruinado, sino los tunos de los +mayordomos. Amparo era una chica de excelentes condiciones para ama de +casa, un portento de arreglo domstico: al mismo tiempo generosa, capaz +de acomodarse a cualquier vida por el cario, etc., etc. + +El manaco marqus se expres con calor y elocuencia haciendo el +panegrico de su adorada. + +--Sabes dnde est el mal de todo?--dijo sordamente despus de larga +pausa--. En que mi familia me priv, sin razn, de casarme con ella. +Qu obstinacin tan estpida! Se empeaban en que yo estaba +perdidamente enamorado de esa mujer. Qu haba de estar enamorado!... +Lo que yo quera era dar una madre a mis hijos, sabes? Nada ms que +eso. Ellos hubieran sido felices y yo tambin. + +Pepe Castro se volvi estupefacto. Por las plidas mejillas del marqus +rodaban algunas lgrimas de enternecimiento. Hizo un mohn de lstima y +sigui arreglndose los bigotes. Al cabo de unos momentos de silencio, +dijo: + +--Dispensa, chico. No tengo esas dos mil pesetas; pero aunque las +tuviera puedes estar seguro de que me guardara de drtelas si las ibas +a emplear como dices. + +El marqus permaneci silencioso y comenz a pasear de travs por el +espacioso dormitorio. + +--A quin me aconsejas que se las pida?--dijo parndose de pronto. + +--A Salabert--respondi Castro sonriendo burlonamente al espejo. + +Manolito se encresp terriblemente al oirlo; sus ojos llamearon +siniestramente; se dirigi frentico, agitando los puos, hacia Pepe, +que se volvi hacia l y di un paso atrs preparndose a rechazarle. + +--Eso que me has dicho es una porquera! Es una infamia que merece una +estocada o un tiro! Es una cobarda porque ests en tu casa.... + +Y se puso a crujir los dientes y a rodar los ojos que daba espanto +verle; pero no lleg a agredir a su amigo. Haciendo un esfuerzo supremo +por contenerse, desahog su furor arrojando contra el suelo el sombrero, +de tal modo que lo destroz. Castro qued aturdido, hecho una estatua. +Mil veces haba bromeado con l dicindolo cosas mucho ms fuertes, +verdaderas insolencias sin que jams se le hubiese ocurrido enfadarse. Y +ahora, por una chanza sencillsima, montaba en clera de aquel modo +extrao. Procur calmarle con algunas palabras de disculpa: pero +Manolito no le escuchaba. Aunque desisti de la primera idea de +arrojarse sobre l, comenz a pasear como una fiera enjaulada, +murmurando amenazas, moviendo los brazos y gesticulando vivamente. No +tard en enternecerse, sin embargo. + +--Nunca lo creyera de ti, Pepe--concluy por decir con voz alterada--. +Nunca pens que el mayor amigo que tengo me haba de insultar, me haba +de clavar el pual hasta el pomo.... + +--Pero, hombre de Dios!... + +--No me hables, Pepe.... Me has matado con una palabra.... Djame +tranquilo.... Dios te perdone como yo te perdono.... Yo soy como un +conejo a quien hiere el cazador y corre a morir a su madriguera.... No +me hurgues ms.... Djame morir en paz. + +Este smil del conejo le hizo tal impresin despus de haberlo +proferido, que se dej caer sollozando en una butaca. Al mismo tiempo le +acometi un fuerte golpe de tos, en el cual solt por la boca una +cantidad prodigiosa de rails: pero la locomotora que tena atravesada en +la garganta, por ms esfuerzos que hizo, en manera alguna pudo +arrojarla. Castro le hizo beber una taza de tila con azahar. + +Cuando el insensato marqus se fu al cabo, estaba aqul terminando el +aderezo de su persona. La cual sali a la calle correcta y severamente +vestida en traje de ceremonia diurna. Almorz en Lhardy, di una vuelta +por _Los Salvajes_, y a las tres de la tarde, poco ms o menos, se +dirigi a casa de su ta la marquesa de Alcudia, sita en la calle de San +Mateo. Esta seversima seora era muy celosa de la religin como ya +sabemos. Lo mismo de su alcurnia, por no decir ms. Castro era sobrino +segundo de ella, y aunque con su vida de calavera la haba disgustado +bastante, siempre le haba tratado con mucho afecto procurando atraerle +al buen camino. Para la marquesa, los timbres nobiliarios impriman +carcter como el sacramento del orden. Por ms vilezas que un hombre +hiciese, siempre era un noble, como un sacerdote es siempre un +sacerdote. En esta devota seora pens Castro para que le secundase en +su empresa. Su instinto (que era mucho ms admirable que su +inteligencia) le dijo que si la marquesa se encargase de casarle con la +nia de Caldern lo conseguira seguramente. Era grande el prestigio que +tena en la sociedad aristocrtica: mayor an entre los que estaban +agregados a ella por razn del dinero, como Caldern. + +El palacio de Alcudia era una fbrica sombra levantada a principios del +siglo pasado. Un piso bajo con grandes ventanas enrejadas, otro piso +alto, y nada ms; pero la casa ocupaba un permetro inmenso y detrs +tena un vasto jardn bastante descuidado. El portal era chato y poco +decoroso: la escalera de piedra toscamente labrada y gastada por el uso. +El difunto marqus estaba pensando en una reforma cuando lo arrebat la +muerte. Su viuda abandon este proyecto, no tanto por avaricia, como por +el horror que le inspiraban toda clase de reformas aunque fuesen de cal +y canto. Por dentro, la mansin era suntuosa: los muebles antiguos y +riqusimos. Tapices de gran valor vestan las paredes, cuadros de los +mejores pintores antiguos adornaban las de algunas piezas, como el +despacho y el oratorio. Este era una maravilla de lujo. Ocupaba un +rincn de la planta baja, pero su techo era el del principal: tan +elevado por consiguiente como el de una iglesia. Tena grandes ventanas +con cristales de colores como las catedrales gticas: estaba alfombrado +como un saln de baile; haba una pequea tribuna con su rgano: el +altar era primoroso, de gusto francs, y en medio se vea un magnfico +_Ecce-Homo_ de Morales. Era, en fin, una estancia agradable y elegante, +calentada por una gran estufa subterrnea. + +En el saln de familia estaban solas las chicas con la labor entre las +manos. La marquesa, segn le dijeron, estaba en el despacho ocupada en +escribir cartas. Se dirigi all despus de bromear un instante con las +primas. + +--Se puede, ta? + +--Adelante.... Ah! eres t, Pepe?--dijo la marquesa alzando los ojos y +mirndole por encima de las gafas que se haba puesto para escribir. + +--Si la interrumpo me voy. Quera celebrar con usted una +conferencia--dijo el galn sonriendo. + +--Sintate un instante. Estoy terminando una carta. + +Acomodse en un silln, y mientras la ta Eugenia haca crujir la pluma +con su mano seca y nerviosa, empez a coordinar el exordio del discurso +que pensaba dirigirla. Aqulla di a los pocos minutos un gran plumazo +estridente que debi corresponder a su rbrica, y arrancndose vivamente +las gafas, dijo: + +--Ya soy tuya, Pepe. + +Este baj los ojos al suelo en demanda, sin duda, de inspiracin, se +atus el bigote, tosi ligeramente y al fin dijo con acento solemne: + +--Ta, no s si es que Dios me ha tocado en el corazn o es que me voy +cansando de la vida que llevo; pero es lo cierto que de poco tiempo a +esta parte me acuerdo mucho de los consejos que me ha dado muchas veces, +que ando con deseos de formalizar, de romper con estos hbitos poco +dignos que la falta de un padre y, sobre todo, de una madre como usted +me han hecho adquirir. Friso ya en los treinta y me parece hora de +acordarse del nombre que llevo. Debo cumplir con l, y tambin con mi +cualidad de cristiano.... Porque en medio de mis excesos yo no me he +olvidado jams de que pertenezco a una familia catlica y que hoy en +Espaa nuestra clase es la encargada de velar por la religin, dando +buen ejemplo como usted hace.... El medio mejor para favorecer este +cambio que siento en mi corazn es casarme.... + +No pudo el gallardo joven escoger mejor sus palabras para catequizar a +la ta Eugenia. Tan buena impresin le hicieron, que levantndose del +silln vino a ponerle la mano sobre el hombro, exclamando: + +--Cunto me alegro, Pepito! No sabes el placer que me has dado! Y +dices que no sabes si Dios te ha tocado en el corazn! Cmo haba de +realizarse este cambio repentino en tu ser si Dios no lo moviese? Dios +ha sido, hijo mo, Dios ha sido, y un poco tambin la buena sangre que +tienes en las venas.... Tienes escogida ya esposa? + +El joven sonri haciendo un signo afirmativo. + +--Quin es? + +--He pensado en Esperancita Caldern. Qu le parece? + +--Perfectamente. Es una nia muy bien educada, muy simptica: adems yo +la quiero como una hija. Ya ves; ha sido siempre la amiga ntima de mi +Paz.... Has tenido una eleccin feliz.... + +Castro volvi a sonrer maliciosamente y repuso: + +--Mire usted, ta, yo bien quisiera casarme con una mujer de nuestra +clase.... Pero usted bien sabe que estoy completamente arruinado.... Las +jvenes de la nobleza, por desgracia, no suelen tener en el da fortuna. +Las que la tienen, no me querrn a m que no puedo ofrecerles ms que lo +que ellas poseen ya, esto es, un nombre. Por eso me he fijado en una que +carezca de l y tenga dinero. + +--Est bien pensado. Aunque sea transigiendo un poco, debemos salvar +nuestros nombres de la ignominia.... Pero Esperanza es una nia +excelente. Se ha educado ya entre nosotros. Ser una dama cumplida que +te honrar. + +El bizarro joven no abandonaba aquella sonrisa de irona maliciosa. +Guard silencio un instante, y dijo al cabo: + +--Sabe usted, ta, qu nombre damos entre nosotros al casarse de este +modo? + +--Cmo? + +--Tomar estircol. + +La marquesa sonri con el borde de los labios; pero ponindose grave en +seguida, replic: + +--No; aqu no se puede decir eso, Pepe. Te repito que esa nia merece un +partido brillante. El que va ganando en este asunto eres t.... Sois +novios ya? Hasta ahora no tengo noticia.... + +--No le he dicho nada an.... S que no le soy antiptico. Nos miramos +con buenos ojos; pero de relaciones, nada. Antes de pedrselas he +querido consultar con usted, la persona ms caracterizada que hoy tengo +dentro de la familia en Madrid. + +--Muy bien hecho. Has procedido dignamente. Cuando se trata de contraer +matrimonio, que al fin y al cabo es un sacramento de la Iglesia, hay que +guardar circunspeccin y formalidad. En otros tiempos mejores que stos, +no se realizaba una boda entre nosotros sin escuchar antes la opinin de +los mayores. Te agradezco mucho la confianza que haces de m, y desde +luego puedes contar con mi aprobacin. + +--Y con su ayuda puedo contar? Mire usted que temo que surjan algunas +dificultades por parte de su padre.... Es un hombre metalizado.... +Francamente, no quisiera sufrir un desaire.... + +La marquesa qued pensativa algunos instantes. + +--Djalo de mi cuenta. Har lo posible por arreglarlo.... Pero es +necesario que me prometas no dar un paso sin consultarme. Es un negocio +diplomtico que hay que llevar con prudencia y habilidad. + +--Prometido, ta. + +--Sobre todo, con la nia mucho cuidado.... No me la alarmes. + +--Har lo que usted me mande. + +Pocos momentos despus salan ambos del despacho y entraron en el saln, +donde ya haba algunas personas de fuera. Durante la Cuaresma la +marquesa de Alcudia reciba a sus amigos en las tardes de los viernes, +dedicndose con ellos a la oracin y a las prcticas religiosas. Estaban +all ya la marquesa de Ujo y su hija, siempre con las sayas a media +pierna, el general Patio, Lola Madariaga y su marido, Clementina +Salabert con su dama de compaa Pascuala y otras varias personas, entre +ellas el padre Ortega. Como en realidad a l le correspondan los +honores de la tarde y era el director de la fiesta, todos le rodeaban +formando grupo en medio del saln. Pero todos hablaban en voz ms alta +que l. La palabra del ilustrado escolapio era siempre suave, apagada, +como si jams saliese de la sala de un enfermo. Cuando l hablaba, sin +embargo, establecase el silencio en el grupo, se le escuchaba con +placer y veneracin. La marquesa, al acercarse, le bes la mano +rendidamente y le pregunt con inters por el catarro que haca das +padeca. + +--Pero est usted acatarrado, padre?--preguntaron a la vez muchas +seoras. + +--Un poquito nada ms--respondi el sacerdote sonriendo dulcemente. + +--Un poquito, no; bastante. Ayer no cesaba usted de toser en San +Jos--dijo la marquesa. + +Y se puso a dar cuenta de la dolencia del padre con solicitud y +minuciosidad, no omitiendo ningn pormenor que pudiese contribuir a +esclarecer tan importante punto. El clrigo sonrea, con los ojos en el +suelo, diciendo en voz baja: + +--No la hagan ustedes caso. La seora marquesa es muy aprensiva. Vern +ustedes cmo resulto en ltimo grado de tisis. + +--Padre, hay que cuidarse ... hay que cuidarse.... Usted trabaja +demasiado.... Por el bien mismo de la religin debe usted cuidarse. + +Todos se apresuraban a aconsejarle con afectuoso inters. Una seorita +de treinta y siete aos, muy correosa y espiritada, que se confesaba con +l, lleg a decir entre burlas y veras: + +--Padre, qu sera de m si usted se muriese! + +Lo cual hizo reir a los circunstantes y pareci molestar un poco al +correcto sacerdote. La marquesa quiso prohibirle que pronunciase aquella +tarde la pltica de costumbre; pero l se neg rotundamente a ello. + +En esto fueron entrando otras muchas personas en el saln. Llegaron +Mariana Caldern y su hija Esperanza, los condes de Cotorraso, Pepa +Fras y su hija Irene. Esta ltima traa el semblante plido y ojeroso: +como que sala de la cama donde haba estado algunos das retenida por +una afeccin nerviosa. Ya que estuvo poblado, la marquesa les invit a +pasar al oratorio y as lo hicieron. Las seoras se colocaron cerca del +altar, donde todas tenan preparados sendos y lujosos reclinatorios: los +caballeros permanecieron detrs y slo tenan un almohadn de terciopelo +para arrodillarse. Comenz la sesin rezando todos el Rosario detrs del +padre Ortega. Las seoras lo hicieron con una compostura y un +recogimiento que edificaba: las ebrneas manos, donde los diamantes y +esmeraldas lanzaban destellos, cruzadas humildemente; la hermosa cabeza +hundida en el pecho. Estaban irresistibles. Aunque no fuese ms que por +galantera, el Supremo Hacedor estaba obligado a concederles lo que +pedan. No era la menos humilde, la menos bella y edificante, Pepa +Fras. La mantilla negra iba admirablemente a sus cabellos rubios y a su +tez blanca y sonrosada. Lo mismo decimos de Clementina Salabert, que era +ms esbelta, ms delicada de facciones y que no le ceda nada en la +tersura y brillo de la tez. Aquellas actitudes lnguidas y artsticas +que las damas adoptaban, deban de estar destinadas a mover la Voluntad +Divina. Pero como un fin enteramente secundario tambin tenan por +objeto la edificacin de los fieles salvajes que las contemplaban. Y si +por casualidad hubiese entre ellos algn librepensador qu confusin y +vergenza se apoderaran de su nimo al ver que el Seor tena de su +lado a lo ms distinguido y elegante de la _high life_ madrilea! + +Terminado el Rosario, dos de las ms espirituales tertulianas subieron a +la pequea tribuna acompaadas de un salvaje bartono y de otro que +tecleaba el piano y cantaron uno de los ms preciosos nmeros del +_Stabat Mater_ de Rosini. Al escucharles todas aquellas almas msticas +sintieron la nostalgia del teatro Real, de la Tosti y de Gayarre. Se +confesaron con dolor que si en el Paraso celeste haba tantos +inteligentes como en el de la plaza de Isabel II, la _pita_ que en aquel +instante estaban dando a sus amiguitos deba de ser monumental. A +seguida del canto vino la pltica o conferencia del padre Ortega. +Acomodse el sabio escolapio en un rico silln de bano y marfil en el +centro de la capilla. Roderonle las seoras sentadas en sillitas y +cojines; acercronse los caballeros formando en segunda fila. Despus de +meditar unos minutos para recoger las ideas, comenz a exponer con voz +suave y palabra lenta y solemne algunas consideraciones acerca de la +familia cristiana. Ya sabemos que el padre Ortega era un sacerdote a la +altura de la civilizacin contempornea. Al hablar de la familia estuvo +profundo y elocuente. Para el padre Ortega lo que constitua la familia +era el respeto y el amor a la tradicin, el respeto y el amor a los +antepasados. "La familia es una tradicin; tradicin de glorias, de +nombres, de honores, de virtudes y de recuerdos; y todo eso significa +una misma cosa; amor, estimacin y respeto a los mayores, es decir, a lo +ms generoso y conservador que hay en la familia". Con este motivo el +conferenciante tron contra la revolucin, contra ese viento que sopla +del infierno para destruir todo lo antiguo y glorificar lo nuevo, contra +ese desprecio brbaro de las costumbres, de las leyes, de las +instituciones, de las glorias de nuestros antepasados. "La revolucin +lleva escrito en su bandera: _desprecio a los mayores_. Cmo no, si las +creencias antiguas, las costumbres antiguas, las instituciones antiguas, +las aristocracias antiguas, a pesar de lo que en ellas, como en todo lo +humano, puede echarse de menos, representan el trabajo de nuestros +antepasados, la inteligencia, la gloria, el alma, la vida y el corazn +de nuestros padres? Y siendo as, cmo la ciencia revolucionaria que +lanza sobre todas las cosas antiguas sus estpidos desdenes, no haba de +lanzar tambin sobre los antepasados sus groseros desprecios?" Un +principio de disolucin de la familia es el ataque que se dirige por las +escuelas revolucionarias a la propiedad. Esta agresin no slo es un +atentado directo contra la sociedad, sino que es un atentado todava ms +directo contra la familia. "La propiedad, la herencia y el patrimonio, +qu son sino el culto de los antepasados y el amor a los hijos? La +propiedad es el presente, el pasado y el porvenir de la familia; es el +lugar donde crece y se dilata en el tiempo; es el suelo que aseguraron +los abuelos que se van, puesto hoy bajo las plantas de la posteridad que +se eleva bendicindolos". + +Cerca de una hora estuvo el sabio escolapio asentando sobre slidas +bases la existencia de la familia cristiana. Estas bases no eran otras +que la religin, la propiedad y la tradicin. Hablaba con autoridad, en +un tono sencillo y persuasivo, con palabra atildada y correcta. El +auditorio le escuchaba atento, sumiso, convencido de que era el Espritu +Santo quien por boca del venerable sacerdote les ordenaba tener mucho +cuidado con la tradicin, con la religin, y sobre todo con la +propiedad. Este sublime pensamiento les edificaba de tal modo, que el +conde de Cotorraso y algunos otros grandes propietarios que all haba, +se sentan unidos eternamente al Ser Supremo por el vnculo sagrado de +la propiedad territorial y se prometan combatir por ella heroicamente y +oponerse en el Senado a toda ley que directa o indirectamente atentara a +su integridad. + +Al terminar el escolapio se le cumpliment con sonrisas y reprimidas +exclamaciones de entusiasmo. Todos hablaban en voz de falsete respetando +el sagrado del recinto. La seorita correosa que haba preguntado antes +qu sera de ella si el padre Ortega le faltase, corri a tomarle la +mano y se la bes repetidas veces con arrebato que hizo cambiar algunas +miradas de burla a los circunstantes. El padre se la retir bruscamente +con visible desagrado. Y otra vez subieron a la tribuna varias damas y +caballeros, y _ejecutaron_, en toda la extensin de la palabra, algunas +melodas religiosas de Gounod. + +Al fin salieron del oratorio todas aquellas almas beatas y se dirigieron +al saln. + +La marquesa de Alcudia, cuya voluntad no poda estar jams en reposo, se +dispuso a cumplir lo que haba prometido a su sobrino. Este la vi +llamar aparte a Mariana y salir con ella. Al cabo de un rato ambas +volvieron. Castro comprendi que se haba hablado de l, en la mirada +tmida y afectuosa que la esposa de Caldern le dirigi al entrar. Luego +observ que la marquesa se retiraba hacia un rincn con el padre Ortega +y hablaban reservadamente. Sospech que tambin l estaba sobre el +tapete. El sacerdote le dirigi dos o tres miradas con sus ojos vagos de +miope. No se haba acercado a Esperancita en todo el tiempo, pero de +lejos se miraban y se sonrean. La nia pareca sorprendida de aquella +actitud reservada. Pepe la haba festejado bastante en los ltimos das. +Comenz a inquietarse. Al fin, ella misma vino hacia l. + +--No ha estado usted anoche en el Real. Guarda usted la Cuaresma? + +--Oh, no!--dijo riendo el joven--. Es que me dola un poco la cabeza y +me acost temprano. + +--Claro! qu haba de suceder? Por la tarde montaba usted un caballo +que no cesaba de saltar. Hubo un momento en que pens que le tiraba. + +Castro sonri lleno de condescendencia. La nia se apresur a decir: + +--Ya s que es usted un gran jinete; pero de todos modos, siempre puede +suceder una desgracia. + +--Qu hubiera usted hecho si me hubiese tirado?--pregunt l mirndola +a los ojos fijamente. + +--Qu s yo!--exclam la nia alzando los hombros y ruborizndose. + +--Dara usted un grito?--insisti sin dejar de mirarla. + +--Vaya unas preguntas extraas que usted hace!--dijo Esperancita ms +ruborizada cada vez--. Lo dara quiz ... o no lo dara.... + +En aquel momento se acerc la marquesa de Alcudia llamndola. + +--Esperanza, tengo que decirte una cosa.... + +Y al pasar junto a su sobrino, murmur muy bajo: + +--Prudencia, Pepe! Esos apartes no estn en el programa. + +Al verlas alejarse y salir de la estancia, otro hombre menos superior +sentira alguna inquietud, cierto anhelo por saber lo que iba a pasar en +aquella conferencia memorable. Pero nuestro joven estaba tan por encima +del vulgo en estas y otras materias, que se puso a bromear con las damas +con la misma tranquilidad que si Esperancita y la marquesa se hubiesen +ido a hablar de modas. Cuando al cabo de un rato tornaron a entrar, la +nia de Caldern tena la carita encendida, los ojos brillantes, con una +expresin sumisa y dichosa a la vez, que si no temiramos cometer una +profanacin en viernes de Cuaresma, compararamos a la de la Virgen +Mara cuando el ngel Gabriel le anunci que concebira del Espritu +Santo. + +Continu la reunin con un carcter semirreligioso. Aquellos espritus +ascticos no podan olvidarse de que era un da consagrado por las +penitencias de Jess en el desierto. En su consecuencia, las nias que +se acercaron al piano abstuvironse de cantar el vals de _La Buja +Elegante_. Sus gargantas piadosas no modularon ms que el _Ave Mara_ de +Schubert, la de Gounod y otras piezas donde se exhala el amor divino. Se +hablaba y se rea con discrecin, bajando el tono. Si algn pollo se +desmandaba un poco de palabra, las damas le llamaban al orden +recordndole que en viernes de Cuaresma no se debe aludir a ciertas +cosillas prohibidas. El espritu de Dios estaba en la asamblea, a juzgar +por la gran conformidad, por la dulce serenidad con que todos se +resignaban a vivir en este valle de lgrimas. Una sonrisa feliz vagaba +por los labios de ellas y ellos. Entre cnticos melodiosos, entre amenas +plticas y bromas delicadas se pas la tarde. Los revisteros podan +decir, sin faltar a la verdad al da siguiente, que los "viernes del +Supremo Hacedor" eran deliciosos, y que la marquesa de Alcudia haca los +honores en su nombre con exquisita amabilidad. + +Al cabo, la piadosa reunin se dispers. Todas aquellas almas +bienaventuradas y temerosas de Dios salieron del palacio de Alcudia y se +dirigieron a sus moradas, donde les aguardaba la sopa de tortuga +humeante, el salmn con salsa mayonesa, las ricas ensaladas de col de +Bruselas y las apetitosas _bouches de crevettes_. La oracin de +quietud, aquellas horas de unin contemplativa con la Divinidad, les +haba abierto de par en par el apetito. No hay nada que vigorice el +estmago como la conviccin de tener de su parte al Omnipotente y la +esperanza fundada de que ms all de esta vida, si hay fuego y +tormentos eternos para los pelagatos y descamisados que se atreven a +discutirle, para las familias cristianas, esto es, para las que tienen +religin y propiedad y antepasados, no puede haber ms que bienandanza, +una eternidad de salmn con mayonesa y de _crevettes a la parisienne_. + + + + +XIII + +#Viaje a Riosa.# + + +El duque de Requena haba dado la ltima sacudida al rbol. La naranja +cay en sus manos dorada y apetitosa. En un momento dado sus agentes de +Pars, Londres y Madrid adquirieron ms de la mitad de las acciones de +Riosa. La gerencia vino pues a sus manos, o, lo que es igual, la mina. +Algunos haban sospechado ya el juego; se resistan a vender, sobre todo +en Madrid, donde el carcter del banquero era conocido. A no apresurarse +a dar el golpe decisivo, seguramente las acciones hubieran subido. Llera +olfate el peligro y di la seal de avance. Qu da ms feliz para el +asturiano aquel en que se recibieron los telegramas de Pars y Londres! +Su cara angulosa resplandeca como la de un general que acaba de ganar +una batalla. Sus largas, descomunales extremidades se movan como las +aspas de un molino, al dar cuenta del suceso a los hombres de negocios +que haba acudido a casa del duque en demanda de noticias. Fluan +sonoras, homricas carcajadas de su pecho levantado de esternn como el +de un pollo: abrazaba a los amigos hasta asfixiarlos, y cuando el duque +le diriga alguna pregunta respondale con cierto desdn desde la altura +de su gloria. Y sin embargo, en aquel colosal negocio, l no llevaba ni +un medio por ciento. Ni una sola peseta de tantos millones de ellas como +iban a salir por la boca de la mina, vendra a caer en sus manos. Pero +qu importa! Sus clculos se realizaban, aquella intriga seguida con +sigilo, con perseverancia, con maravillosa actividad y talento lleg al +desenlace apetecido. Su alegra era la del artista que triunfa, +comparados con la cual todos los goces srdidos de la tierra no valen un +comino. + +Los del duque no fueron todos de esta especie. Tambin su vanidad se +sinti halagada por aquel ruidoso triunfo. Pensaba sinceramente que +haba llevado a cabo una empresa maravillosa digna de ser esculpida en +mrmoles y cantada por los poetas. Lo que en pura verdad no pasaba de +una estafa consentida por las leyes, por una extraa aberracin del +sentido moral se transformaba en gloriosa manifestacin de la +inteligencia, no slo a sus propios ojos, sino a los de la sociedad. +Para festejar el xito y tambin para enterarse por s mismo de las +reformas que deban llevarse a cabo a fin de que la mina produjese lo +que tena pensado, proyect una excursin con los ingenieros y algunas +personas de su intimidad. Al principio no pens en llevar consigo ms de +ocho o diez. Poco a poco se fu ampliando el nmero, de suerte que al +llegar el da de la marcha pasaban de cincuenta los convidados. Este +aumento era debido principalmente a la iniciativa de Clementina, a quien +sedujo la idea de aquel viaje. Lo que en el pensamiento del duque haba +sido una excursioncita modesta, familiar, en el de su encopetada hija +adquiri el carcter de un acontecimiento pblico, un viaje resonante y +ostentoso que preocup algunos das a la sociedad elegante. + +Salabert hizo poner un tren especial para sus convidados. Unos das +antes haba mandado los criados y las provisiones. Todo deba estar +preparado para recibirles dignamente. Corra el mes de mayo. Empezaba a +sentirse el calor. A las nueve de la maana se vea en las inmediaciones +de la estacin de las Delicias una multitud de carruajes de lujo, de los +cuales salieron las damas y los caballeros ataviados segn las +circunstancias; ellas con vistosos trajes de fantasa para las +excursiones campestres, ligeros y claros; ellos de americana y hongo, +pero imprimiendo en este sencillsimo traje el sello de su capricho, +procurando, como es justo, apartarse de los hongos y americanas +conocidos hasta el da. Quin llevaba un terno de franela blanca como el +ampo de la nieve con guantes y sombrero negros; quin lo luca de color +de lagarto con un sombrerito azul de alas microscpicas; quin, por fin, +haba credo oportuno vestirse de _tricot_ negro con guantes, botines y +sombrero blancos. Muchos llevaban colgados de los hombros por correas +charoladas magnficos gemelos para que no se les escapasen los mnimos +detalles del paisaje. Y abundaban asimismo los bastones alpestres como +si marchasen a alguna expedicin peligrosa al travs de las montaas. + +El tren especial constaba de dos coches-saln, un _sleeping-car_ y un +furgn. Con la algazara que el caso requera se fu acomodando en los +primeros aquella crema delicada de la salvajera madrilea. Predominaban +los hombres. Las damas se haban retrado por no hallar suficiente grata +la perspectiva de visitar una mina. Pero an haba bastantes para +amenizar la excursin, y entorpecerla tambin. Estaban all las que de +algn modo por sus padres o maridos se relacionaban con el negocio, como +la esposa y la hija de Caldern, la chica de Urreta, la seora de Biggs, +Clementina Salabert y otras. Al lado de stas algunas que por amistad +ntima con ellas se haban decidido a acompaarlas, como Pacita y +Mercedes Alcudia, cuya amistad con Esperancita era notoria. Estaban +tambin aquellas que no podan faltar dondequiera que hubiese holgorio, +verbigracia: Pepa Fras, Lola Madariaga, etc. Haba hombres de negocios, +personajes polticos, ttulos rancios y nuevos. Al montar en el tren +poda observarse la solicitud servil de los empleados de la estacin, la +extrema turbacin que en aquel recinto producan los poderosos de la +tierra. + +Al fin, el ms poderoso de todos, el egregio duque de Requena sac el +pauelo y lo agit en la ventanilla. Son un pito, respondi la mquina +con prolongado y fragoroso ronquido, y resoplando y bufando, el tren +comenz a mover sus anillos metlicos y a arrastrarse lentamente +alejndose de la estacin. Los convidados, desde las ventanillas, +saludaban con los pauelos a los que haban ido a despedirles. Gran +agitacin y algazara en los coches, apenas se encontraron corriendo por +los campos yermos de la provincia de Madrid. Todo el mundo hablaba en +voz alta y rea: esto y el ruido del tren haca que apenas se +entendieran. Poco a poco se fu operando, sin embargo, en aquella +asamblea el fenmeno qumico de la afinidad electiva. El duque se vi +rodeado, en una berlina o mirador que haba en la trasera del coche, de +varios personajes de la banca y la poltica. Clementina, Pepa Fras, +Lola Madariaga y otras damas formaban grupo conversando con los +aficionados a la charla desenvuelta y picante, Pinedo, Fuentes, +Caldern. Las nias y los pollastres se decan mil frases espirituales +que les regocijaba hasta un grado indecible. Una de las cosas que ms +alegra les caus fu la aparicin de Cobo Ramrez en la ventanilla con +la gorra galoneada de un empleado exigindoles el billete. Cobo estaba +en el otro saln y haba venido por el estribo, arriesgndose un poco, +pues el tren llevaba extraordinaria velocidad. Se le acogi con +aplausos. Las chicas enviaron recaditos a sus vecinas las del otro +coche. Los pollos escribieron cartas de declaracin. De todo se encarg +el primognito de Casa-Ramrez, quien iba y vena de un coche a otro con +gran firmeza a pesar de su obesidad. Esto les divirti un rato. Los +billetes amorosos escritos con lpiz se lean en voz alta y provocaban +los aplausos y la risa. + +Raimundo charlaba con el mejicano de las vacas y con Osorio. Este haba +llegado a mirarle con cierta benevolencia. De los amantes de su mujer +era el que haba hallado ms simptico y ms inocente. Aunque nio en la +apariencia, observaba que era inteligente, instrudo, cualidades que +hasta entre salvajes concede cierto prestigio a la persona. Nuestro +joven haba concludo por adaptarse bastante bien al medio en que haca +tiempo viva. No slo en su traje podan observarse los refinamientos de +la moda secundada por la propia fantasa, sino que en su trato y en sus +modales se iba operando un cambio visible. En sus relaciones con +Clementina continuaba siendo el nio tmido, el mismo esclavo sumiso que +viva pendiente de un gesto o una mirada de su dueo. El amor echaba en +su corazn cada vez ms hondas races. Pero en el comercio social se +haba ido atemperando a lo que en torno suyo vea. Hizo lo posible por +reprimir los mpetus de su naturaleza expansiva y afectuosa: adopt un +continente grave, impasible, ligeramente desdeoso: procur burlarse de +cuanto se deca en su presencia, como no tocase a los usos y fueros de +la salvajera: adquiri un cierto tonillo irnico, semejante al de sus +compaeros de club. Y sobre todo se guard muy bien de emitir ninguna +idea cientfica o filosfica, pues por experiencia saba que esto era lo +que no se perdonaba en aquella sociedad. Hasta procur refrenarse cuando +alguno de aquellos jvenes le inspiraba ms simpata y afecto que los +otros. El cario es en s ridculo y precisa guardarlo en el fondo del +corazn. De otra suerte se expona a que el mismo objeto de sus +expansiones cariosas le respondiese con alguna cuchufleta como le +sucedi ms de una vez. Gracias a estas diligencias y a tal aprendizaje +que fu para l rudo, logr que se le respetase algo ms, que se le +mirase como hombre _chic_, suprema felicidad a que no es fcil llegar en +esta msera existencia planetaria. + +Cuando Cobo hubo realizado varios de aquellos viajes de un coche a otro, +que no dejaban de ser peligrosos por la velocidad del tren, Lola +Madariaga, fijando una mirada burlona, primero en Clementina, luego en +Alczar, dijo a ste: + +--Alczar, se atreve usted a ir a pedir a la condesa de Cotorraso su +frasco de sales? Me siento un poco mareada. + +Raimundo era, como ya sabemos, un chico dbil, que no haba tenido la +educacin gimnstica de los jvenes aristcratas, sus amigos. Aquel +viajecito por el estribo, con la marcha rapidsima del tren, que para +ellos era cosa balad, para l, que senta vrtigos al atravesar un +puente o subir a una torre, era realmente peligrossimo. As lo +comprendi y vacil un instante, pero la honrilla le hizo responder: + +--Voy al momento, seora. + +Y se dispuso a dar cumplimiento al encargo. Pero Clementina, que haba +fruncido el entrecejo al oir la exigencia de su amiga, le detuvo +exclamando con energa: + +--No vaya usted, Alczar! Ya se lo encargaremos a Cobo cuando vuelva. + +El joven vacil todava con la mano en la portezuela; pero Clementina +repiti an con ms fuerza, y ruborizndose: + +--No vaya usted. No vaya usted. + +Raimundo manifest sonriendo a Lola: + +--Perdone usted, seora. Hoy no puedo ser lacayo sino de Clementina. +Otro da tendr el honor de serlo de usted. + +Ni la carcajada de Lola, ni la sonrisa burlona de las otras damas +consiguieron extinguir la emocin gratsima que el vivo inters de su +amada le hizo experimentar. + +Ramoncito Maldonado se hallaba en el otro coche acompaando a +Esperancita, a su madre y a otras damas y damiselas a quienes tena el +decidido propsito de encantar con su pltica. Les contaba, esforzndose +en dar a su palabra un giro parlamentario, ciertos curiosos incidentes +de las ltimas sesiones del Ayuntamiento. Manejaba ya perfectamente +todos los lugares comunes de la oratoria municipal y conoca hasta lo +ms profundo el tecnicismo reglamentario. Hablaba de _orden del da, +votos de confianza, particulares, nominales, secretos, proposiciones +incidentales, previas, y de no ha lugar a deliberar, interpelaciones, +preguntas_, etc., etc., como si fuese el inventor de este aparato +maravilloso del ingenio humano. Conoca ya las Ordenanzas municipales +como si las hubiese parido. Trataba las cuestiones de aforos, rasantes, +alcantarillado, decomisos, etc., etc., que daba gloria oirle. +Finalmente, como hombre desmedidamente ambicioso que era, se haba +metido en una conjuracin contra el alcalde, de la cual pensaba sacar su +nombramiento de individuo de la comisin de paseos pblicos. Haca ya +tiempo que sostena una lucha sorda, pero terrible, con Prez, otro +concejal no menos ambicioso, para obtener este puesto, en el cual sus +grandes dotes de innovador podran brillar esplndidamente. El Retiro, +Recoletos, la Castellana, el Campo del Moro esperaban un redentor que +les diese nueva y deslumbrante vida, y este redentor no poda ser otro +que Maldonado. En el fondo de su cerebro, entre otros mil proyectos +portentosos, haba uno audacsimo que no se atreva a comunicar a nadie, +pero que incubaba con particular cario, resuelto a luchar por l hasta +el fin de sus das. Este proyecto era nada menos que el de trasladar la +fuente de Apolo del Prado al centro de la Puerta del Sol. Y que un +mercachifle indigno como Prez, de criterio estrecho, sin gusto y sin +esttica, se atreviese a disputarle el puesto! + +Cuando ms embebido estaba, dando cuenta de la habilsima intriga que +haban urdido para dar un voto de censura al alcalde, Cobo su eterno +estripacuentos! acercse al grupo, y despus de escuchar un momento, le +ataj diciendo: + +--Vaya, Ramn, no te des tono. Ya sabemos que en el Ayuntamiento no +representas nada. Gonzlez te lleva por las narices adonde le da la +gana. + +Fu aqul un golpe rudo para Maldonado. Considrese que estaba delante +de Esperancita y de otra porcin de seoras y seoritas. Tan rudo fu +que le aturdi como si le hubiesen dado en la frente con una maza. Se +puso lvido, sus labios temblaron antes de poder articular una palabra. +Por fin, dijo con voz alterada: + +--A m Gonzlez?... Por las narices? Ests loco!... A m no me lleva +nadie por las narices ... y mucho menos Gonzlez. + +Pronunci las ltimas palabras con afectado desprecio. Neg a Gonzlez +por la misma razn que San Pedro neg a su Maestro, por el pcaro +orgullo. La conciencia le deca que faltaba a la verdad, aunque no +cantase el gallo. Gonzlez era el _leader_ de la minora municipal, y +Ramoncito le tena en el fondo del alma una gran veneracin. + +--Anda, anda! si querrs negarme que Gonzlez te maneja como un +maniqu! Estarais buenos los disidentes si no fuese por l! + +Ramoncito recobr sbito el uso de la palabra, y tan plenamente que +pronunci ms de mil en pocos minutos, con mpetu feroz, soltando +espumarajos de clera. Rechaz como deba aquella absurda especie del +maniqu y explic cumplidamente la significacin que Gonzlez tena +dentro del municipio y la posicin que l mismo ocupaba. Pero lo hizo +con tal exaltacin y ademanes tan descompuestos que las damas le +contemplaban sorprendidas y risueas. + +--Pero este Ramoncito qu genio tiene!... Quin lo dira!... Vamos, +Cobo, no le maree usted ms, que puede ponerse malo. + +La compasin de las seoras le lleg al alma al enfurecido concejal. +Callse de pronto, y crujiendo los dientes de un modo lamentable, se +encerr lo menos por una hora en un silencio digno y temeroso. + +En una estacin secundaria, en medio de campos yermos y dilatados que +formaban, como el mar, horizonte, se detuvo el tren para que los +viajeros pudiesen almorzar. Los criados del duque, enviados delante, lo +tenan todo preparado a este fin. Ramoncito se convirti en caballero +_servant_ de Esperancita. Esta se dejaba obsequiar con semblante +benvolo, lo cual le tena medio loco de alegra. La razn de esta +condescendencia era que Pepe Castro no haba venido por mandato expreso +de su ta la marquesa de Alcudia. Las negociaciones matrimoniales, +llevadas con gran sigilo, exigan cada vez ms prudencia. Como Maldonado +era tan ntimo amigo del dueo de su corazn, Esperancita senta cierto +deleite tenindole a su lado. Al mismo tiempo evitaba que le fuesen +llevando cuentos sobre si hablaba con el conde de Agreda o con Cobo. +Pobre Ramn! Cun ajeno estaba de estas complicadas psicologas! + +Montaron de nuevo en el tren. Siguieron caminando al travs de llanuras +interminables, amarillentas, sin que a ninguno se le ocurriese enderezar +hacia el paisaje los magnficos gemelos ingleses. Y llegaron a Riosa +poco antes del oscurecer. Las minas de Riosa estn situadas en el centro +de dos cumbres poco elevadas, estribaciones de una famosa sierra. +Rodanlas por todas partes terrenos speros, lomas y colinas de escasa +elevacin, donde abundan, no obstante, las quebraduras y asperezas que +le dan aspecto triste y siniestro. Entre aquellas dos cumbres hay una +villa edificada desde la ms remota antigedad. Nuestros viajeros no +llegaron a ella. Detuvironse dos kilmetros ms atrs, en un burgo +denominado Villalegre, donde los ingenieros y empleados haban situado +su domicilio para sustraerse a las emanaciones mercuriales y sulfurosas +que envenenan lentamente, no slo a los mineros, sino a los vecinos de +Riosa. Se hallaba separado de sta por una colina y ofrece, con la villa +de las minas, notable contraste. Riega sus terrenos un riachuelo y lo +fecunda y lo convierte en ameno jardn, donde crecen en abundancia los +lirios silvestres, el jazmn y el heliotropo y sobre todo las rosas de +Alejandra, que han tomado all carta de naturaleza como en ninguna otra +regin de Espaa. Los aromas penetrantes del tomillo y del hinojo +embalsaman y purifican el ambiente. Lo mejor y ms florido de estos +terrenos perteneca a la Compaa. Separada de la aldea como unos +trescientos pasos y en el centro de un parque se levanta soberbia +fbrica de piedra. Es la habitacin del director y el centro +administrativo de las minas. No lejos, diseminados a uno y otro lado, +hay unos cuantos pabelloncitos con su jardn enverjado. Moran all +algunos empleados de la administracin y algunos facultativos, aunque +los ms de stos tienen su domicilio en Riosa. + +Villalegre no tiene estacin. El tren se detuvo cerca de la carretera +que va a la capital de la provincia. All les esperaban algunos coches +que los condujeron en diez minutos al palacio de la Direccin. A la +puerta del parque y en las inmediaciones haba una muchedumbre que +salud a la comitiva con vivas apagados. Eran los obreros, los que no +estaban de tarea, a quienes el director haba hecho venir desde Riosa +con tal objeto. Todos ellos tenan la tez plida, terrosa, los ojos +mortecinos: en sus movimientos poda observarse, aun sin aproximarse +mucho, cierta indecisin que de cerca se converta en temblor. La +brillante comitiva lleg a tocar aquella legin de fantasmas (porque +tales parecan a la luz moribunda de la tarde). Los ojos de las hermosas +y de los elegantes se encontraron con los de los mineros, y si hemos de +ser verdicos, diremos que de aquel choque no brot una chispa de +simpata. Detrs de la sonrisa forzada y triste de los trabajadores, un +hombre observador poda leer bien claro la hostilidad. El cortejo de +Salabert atraves en silencio por medio de ellos, con visible malestar, +los rostros serios, y con cierta expresin de temor. Las damas se +apretaron instintivamente contra los caballeros. Al entrar en el parque +murmuraron algunas: "Dios mo, qu caras!" Ellos respiraron con +satisfaccin al verse libres de aquellas miradas profundas y +misteriosas. Slo Rafael Alcntara se atrevi a responder con una +chanzoneta: + +--Verdad. El pueblo soberano no anda por aqu muy bien de fisonoma. + +El director present a Salabert los empleados. Los facultativos eran +casi todos extranjeros, tipos rubios y sonrosados que nada ofrecan de +particular. Menos an los administrativos. El nico que llamaba un poco +la atencin entre ellos era un joven delgado y plido, con fino bigote +negro, cuyos ojos negros y duros se fijaban con tal decisin en los +convidados que rayaba en insolencia. Sin saber por qu, los que +cambiaban con l una mirada se sentan molestos y separaban prontamente +la vista. El director lo present como el mdico de las minas. + +Los invitados tenan sus habitaciones preparadas, unos en el edificio de +la direccin (los de ms cuenta, por lo que pudo verse), otros en los +pabelloncitos adyacentes. Cuando hubieron reposado un instante, todos se +trasladaron al gran saln del director, y desde all, en procesin +solemne, las damas cogidas del brazo de los caballeros, a la vasta sala +de oficinas que se haba habilitado para comedor. Fu una comida +esplndida la que el duque les ofreci. No se ech menos ninguno de los +refinamientos de los comedores aristocrticos, ni en el lujo de la +vajilla, ni en el aderezo de los platos, ni en la correccin del +servicio. Mientras coman, el vasto parque se ilumin a la veneciana. Al +levantarse de la mesa todos corrieron a admirar desde los balcones el +golpe de vista, que era magnfico, deslumbrador. Una orquesta, oculta en +uno de los grandes cenadores, tocaba con bro aires nacionales. Lo mismo +damas que caballeros, empujados por el calor que era sofocante, atrados +tambin por la belleza del espectculo, salieron de casa y se +diseminaron por los jardines. Los pollos consiguieron llevar a algunas +muchachas hasta las inmediaciones del cenador, donde estaba la orquesta, +y se pusieron a bailar. Cobo Ramrez, acercndose al grupo, les grit: + +--Sabis lo que pareceis, chicos? Viajantes de comercio en el soto de +_Migascalientes_. + +Este parecido debi de llegarles a lo ms vivo del alma. El baile perdi +su encanto para aquellos jvenes ilustres, y no tard en extinguirse. +Pero como la inspiracin de Terpscore arda en sus corazones, tomaron +el acuerdo de trasladarse al saln y all continuaron rindindole culto, +libre la conciencia de aquel horrible peso que Cobo les haba echado. + +La fiesta nocturna no dej de ser grata. Hubo muy lindos fuegos de +artificio trados de Madrid. Las damas y los caballeros discurran por +los caminos enarenados aspirando con delicia el fresco de la noche, +embalsamado por los aromas de las flores. Slo haba un punto negro en +aquella deliciosa velada. Al aproximarse a la verja vislumbraban a la +muchedumbre de obreros, mujeres y nios que haban acudido de Riosa al +ruido de la fiesta. Eran los mismos rostros plidos, los ojos tristes, +sonrer, que les haban saeteado al entrar. As que, procuraban no +llegar hasta las lindes, mantenerse en los caminos y glorietas del +centro. Slo Lola Madariaga, que se enorgulleca de ser muy caritativa y +era presidenta, secretaria y tesorera de tres sociedades de +beneficencia, respectivamente, fu la nica que se aventur a hablar con +ellos y aun esparci algunas monedas de plata. Pero de la oscuridad +partieron al cabo frases obscenas, algunos insultos que la obligaron a +retirarse. El conde de Cotorraso mont en clera al saberlo: + +--Y piden libertades y derechos para estos bedunos! Que los hagan +honrados, agradecidos, decentes ... y luego hablaremos. + +Por la misma ley de afinidad electiva de que hemos hablado ms arriba, +Raimundo se encontr paseando con un personaje que se despegaba un poco +del resto de aquella sociedad. Era un caballero de cincuenta a sesenta +aos, bajo, delgado, con bigote y perilla canosos, ojos saltones y +distrados, resguardados por gafas. Llambase D. Juan Pealver. Era +catedrtico de Filosofa en la Universidad y haba sido ministro. Gozaba +fama de sabio, con justicia, y de una respetabilidad que pocos haban +alcanzado en Espaa. Por esta razn los jvenes salvajes le miraban con +hostilidad y afectaban tratarle con cierta familiaridad desdeosa. Es +evidente que no hay nada que moleste tanto a los salvajes como la +Filosofa. Luego la superioridad intelectual, la gloria que rodeaba a +Pealver hera su orgullo. El no adverta este desdn. Tena un carcter +jovial, afectuoso, y sobre todo muy distrado. Era incapaz de fijarse en +los diversos matices del trato social, que apenas cultivaba desde que +se haba retirado de la poltica para consagrarse exclusivamente a la +ciencia. Haba formado parte de aquella excursin por complacer a su +cuado Escosura, que posea un nmero considerable de acciones en la +mina. Ultimamente se haba consagrado con ardor al estudio de las +ciencias naturales, de donde partan los tiros ms certeros contra la +metafsica idealista a que l haba consagrado su vida. Al tropezarse +casualmente con un joven tan entendido en ellas como Raimundo, sinti un +verdadero placer. Aquella sociedad le aburra espantosamente. Tomle del +brazo, y sin reparar en si le molestaba o no, se puso a charlar +animadamente de Fisiologa. + +Raimundo se hallaba en un momento de tristeza y desmayo. Haca tiempo +que observaba que Escosura tena proyectos amorosos respecto a +Clementina. La festejaba con todo descaro donde quiera que la vea, +afectando desconocer sus relaciones, sin reparar siquiera en l. Este +Escosura era fsica y moralmente lo contrario de su cuado Pealver. +Alto y corpulento, de pecho levantado y facciones pronunciadas, rico, +hombre de cuenta en la poltica, orador fogoso, de una voz tan sonora y +descomunal que, segn sus enemigos, a ella deba la mayor parte de sus +xitos parlamentarios. Tendra unos cuarenta aos. No haba sido an +ministro, pero se contaba que lo fuese en plazo muy breve. Clementina +haba rechazado repetidas veces sus instancias. Raimundo lo saba y +estaba orgulloso de este triunfo. Sin embargo, no poda arrancar de s +cierta inquietud cada vez que le vea hablando con ella como en este +momento. Estaban sentados, en una de las glorietas con otras varias +personas y charlaban animadamente aparte. Cada vez que pasaba por +delante de ellos con Pealver, su corazn se encoga: apenas entenda ni +escuchaba siquiera las sabias disquisiciones que su ilustre compaero le +iba vertiendo en el odo. Clementina comprendi por sus miradas +angustiosas lo que estaba sufriendo, y despus de aguardar malignamente +un rato (que en esto todas son iguales), se levant al cabo y vino hacia +ellos sonriente: + +--Qu conspiran los sabios? + +--Hgamelo usted bueno--respondi con sonrisa modesta el joven--. Aqu +no hay ms sabio que el seor. + +--Pues el seor se va a poner ctedra a la condesa de Cotorraso, que +desea hablar con l, y usted se viene conmigo a ver una catedral gtica +que el pirotcnico va a quemar ahora mismo--dijo colgndose con +desenfado del brazo de su amante. + +Alczar se sinti feliz. No quiso informarla de la pena que haba +sentido hacia un momento, porque otras veces que lo hizo padeci +doblemente: Clementina le responda en un tono ligero y burln que le +hera en lo vivo del pecho. Contemplaron la maravillosa catedral de +fuego hasta que se extingui. La dulce presin del brazo de la hermosa, +aquel suave perfume, siempre el mismo, que exhalaba de su gentil +persona, enajenaban al joven entomlogo, ya predispuesto a enternecerse +por la prueba de cario que su amada acababa de darle. Esta, que le +conoca perfectamente, al sentir que le oprima con ms fuerza el +brazo, le mir a la cara con fijeza, segura de encontrar lgrimas en sus +ojos. En efecto, Raimundo lloraba silenciosamente. Al verse sorprendido +sonri avergonzado. + +Siempre tan chiquillo!--exclam ella riendo y dndole un carioso +tironcito--. Razn tiene Pepa en decir que pareces una colegiala del +Sagrado Corazn. Vamos a pasear, que pueden fijarse en ti. + +Dieron una vuelta por las calles ms solitarias del jardn. Desde uno de +los rincones se vea un trozo de paisaje bastante singular. La luna +iluminaba de lleno la crestera de la colina ms prxima, la que +separaba a Villalegre de Riosa y la haca aparecer como las ruinas de un +castillo. Clementina quiso cerciorarse de la verdad. Salieron por una de +las puertas de atrs, despejadas de gente, y se aproximaron lentamente a +la colina. Esta en la cumbre se hallaba desnuda de vegetacin, erizada +en cambio de pedruscos de formas caprichosas que le daban aspecto de un +montn de ruinas. Necesitbase estar muy cerca de ella para no +equivocarse. Cuando la dama hubo satisfecho su capricho, dieron la +vuelta al parque para entrar por la puerta contraria. Por aquella parte +ya se vean algunos grupos de personas. Antes de llegar a la verja, en +un rincn del camino oscurecido por la sombra de algunos rboles, los +pies de Clementina tropezaron con un objeto que por poco la hace caer. +Di un grito: se le figur que el obstculo era el de un cuerpo humano. +Raimundo sac un fsforo, y en efecto, reconocieron que era un chico de +diez a doce aos el que all estaba tirado. Pusironle en pie. El +muchacho abri los ojos y les mir con espanto. Luego, como por sbita +inspiracin, se apoder del bastn que Alczar traa en la mano y +comenz a moverlo cadenciosamente a un lado y a otro como si desempease +una tarea difcil. Clementina y su amante le contemplaban llenos de +asombro sin poder darse cuenta de lo que aquello significaba. Algunos +obreros se acercaron. Uno solt la carcajada exclamando: + +--Si es uno de los chicos de la bomba! Dale, dale, nio, que est +duro! + +Los otros tambin soltaron a reir brutalmente y comenzaron a animar al +pobrecito sonmbulo. + +--Duro, duro!... Anda con ello!... Ms fuerte, chico, que no sube el +agua! + +El desdichado nio, con las voces, redoblaba sus esfuerzos imaginarios +movindose cada vez con mayor velocidad. Era una criatura enteca, de +rostro plido: con el sueo estaba desencajado. Sus cabellos negros +revueltos, erizados, le daban aspecto de aparecido. La alegra salvaje +de los obreros ante aquel cuadro lastimoso produjo penosa impresin en +Raimundo. Cogi al nio entre los brazos, lo sacudi un poco hasta que +logr hacerle despertar, le bes en la frente con afecto, y sacando un +duro del bolsillo se lo entreg, alejndose despus con Clementina. Ces +la algazara de los obreros. Uno dijo con tonillo de envidia: + +--Anda, que hoy poco trabajo te ha costado ganarte el jornal! + +A la una de la noche los convidados de Salabert se retiraron a +descansar. Estaba en el programa que a las nueve de la maana se +reuniesen todos en el saln para ir desde all a visitar los trabajos y +la mina. Y se cumpli, no estrictamente, porque en Espaa esto no puede +suceder, pero s con una hora de diferencia. A las diez sali la +comitiva, bastante mermada por supuesto, en coche para Riosa. Aperonse +a la entrada de la villa y la atravesaron por el medio, produciendo, +como es consiguiente, no poca turbacin en ella. Las mujeres salan a +las puertas y ventanas contemplando con ansia y curiosidad aquel +brillante cortejo de damas y caballeros ataviados con trajes que no +haban visto en su vida. Lo mismo que sus esposos, hijos y hermanos, el +color de aquellas mujeres era plido, enfermizo, sus facciones menudas, +su mirada lnguida, sus manos y sus pies pequeos. Al pasar vieron +tambin algunos hombres atacados de fuerte temblor. + +--Qu es eso? Por qu tiemblan as esos hombres?--pregunt asustada +Esperancita. + +--Son _modorros_--le respondi un empleado. + +--Y qu son modorros? + +--Los que enferman por trabajar en la mina. + +--Y enferman muchos? + +Todos--dijo el mdico que haba odo la pregunta--. El temblor mercurial +ataca a cuantos bajan a la mina. + +--Y por qu bajan?--pregunt cndidamente la nia. + +--Por mana--repuso el mdico sonriendo--. Yo creo que vale mucho ms +respirar el aire fresco, que no el de all abajo. + +--Claro! Yo sera cualquier cosa antes que minero. + +Desembocaron al fin en una plaza o plazoleta, en el centro de la cual +trabajaban algunos obreros levantando un artstico pedestal de mrmol. + +--Es el pedestal para la estatua del seor duque--dijo el director de +las minas en voz alta. + +--Ah! Con qu van a colocar ah su estatua, duque?--exclamaron unos +cuantos rodeando al prcer. + +Este se encogi de hombros haciendo un gesto de desprecio. + +--No s. Es una payasada que se le ha ocurrido al casino de los mineros. + +--Oh, no, seor duque!--exclam el director, a quien realmente +corresponda la iniciativa, aunque por encargo de Llera sugestionado a +su vez por el duque--. Oh, no! El pueblo de Riosa quiere dar una prueba +de respeto y gratitud a su decidido protector, al que en circunstancias +crticas no ha vacilado en exponer un enorme capital comprando este +desacreditado establecimiento y salvndolo de la ruina. + +--Qu hermoso es hacer bien!--exclam Lola Madariaga con voz conmovida, +posando en Salabert con admiracin sus dulcsimos ojos. + +Todos le felicitaron, aunque muchos de ellos saban a qu atenerse +respecto a aquel admirable desprendimiento. Examinaron un momento las +obras y siguieron despus su marcha hacia el establecimiento minero. + +Este se halla situado a la salida misma de la villa. Al exterior ofreca +el aspecto de una pequea fabricacin con algunas chimeneas que +despedan humo negro. No daba idea de su importancia colosal. La +comitiva entr y recorri los cercos donde se ejecutan los trabajos +auxiliares de la minera, donde se hallan adems la mayor parte de las +dependencias, carpintera, cerrajera, sala y gabinete de los +ingenieros, etc. Lo que les llam vivamente la atencin fu el aspecto +triste, enfermizo, de los operarios. Todos estaban marcados con un sello +de decrepitud, que oblig a la condesa de Cotorraso a decir de pronto: + +--Aqu, al parecer, no trabajan ms que los viejos. + +El director sonri. + +--Parecen viejos; pero no lo son, seora. + +--Pero si todos tienen la piel arrugada, los ojos hundidos y +apagados!... + +--No importa; ninguno de ellos llega a cuarenta aos. Los que trabajan +aqu son mineros que ya no pueden bajar. Los empleamos en el exterior, +aunque con menos sueldo. + +--Y se necesita estar mucho tiempo en la mina para ponerse +as?--pregunt Ramoncito. + +--Poco, poco--murmur el director; y aadi despus:--Ah donde ustedes +les ven, todava se me escapan al menor descuido a la mina.... El +jornal de fuera es tan pequeo! + +--Cunto ganan? + +--Una peseta.... El mximum una cincuenta. + +Penetraron en seguida en el cerco de destilacin. El duque iba delante +con los ingenieros ingleses encargados de proponerle las reformas +necesarias para dar impulso al establecimiento. En este cerco se +encuentran los hornos y grandes depsitos de cinabrio. Visitaron los +almacenes de azogue y el sitio donde se pesa. Todos los operarios +temblaban ms o menos y ofrecan las mismas seales de decrepitud. + +El director les propuso ir a ver el hospital. Algunos mostraron +repugnancia; pero Lola Madariaga, que no perda ocasin de exhibir sus +sentimientos benficos, rompi la marcha y la siguieron la mayor parte +de las seoras y algunos caballeros. Otros se quedaron. El duque +prescindi por un rato de sus convidados, escuchando atentamente a los +ingenieros, que le iban apuntando lo que pensaban acerca del negocio. + +El hospital de mineros estaba fuera de los cercos, muy prximo al +cementerio, sin duda para que los enfermos se fuesen acostumbrando a la +idea de la muerte y tambin para que si no fuesen poderosos a matarles +los vapores mercuriales, les secundasen en la tarea las dulces +emanaciones cadavricas. Era un casern viejo, agrietado, hmedo y +sombro. Las damas no retrocedieron, al poner las delicadas plantas en +l, de vergenza. El mdico, que se haba encargado de demostrarlo, las +introdujo en las salas, y puso ante su vista el cuadro espantoso de la +miseria humana. La mayor parte de los infelices enfermos estaban +vestidos y sentados, unos sobre las camas, otros en sillas. Sus rostros +cadavricos, desencajados, daban miedo: su cuerpo se estremeca con +incesante temblor, cual si estuviesen acometidos de terror pnico. En +los semblantes de las damas, sonrosados y frescos, se dibuj el miedo y +la angustia. El mdico sonri de aquel modo extrao que lo haca, +mirndolas con sus grandes ojos negros, insolentes. + +--No es un cuadro muy agradable, verdad?--les dijo. + +--Pobrecillos!--exclamaron varias--. Son todos mineros? + +--S, seoras; la atmsfera viciada por vapores mercuriales, la +insuficiencia del aire respirable engendra fatalmente, no slo los +temblores, el hidrargirismo crnico o agudo, que es lo que ms les +llamar a ustedes la atencin, sino tambin los catarros pulmonares +crnicos, la disentera, la tuberculosis, la estomatitis mercurial y +otra porcin de enfermedades que concluyen con la existencia del obrero +o le dejan intil para el trabajo a los pocos aos de bajar a la mina. + +--Pobrecillos! pobrecillos!--repetan las damas pasando revista con +sus ojos aterrados a aquellas fisonomas tristes y demacradas que se +volvan hacia ellas sin expresin alguna, ni siquiera de curiosidad. + +--Y no habra medio de remediar estos efectos tan +desastrosos?--pregunt Clementina con arranque. + +--De remediarlos en absoluto, no; pero de aliviarlos bastante, +s--repuso el joven clavando en ella su mirada penetrante--. Si los +mineros trabajasen tan slo dos o tres das a la semana y esos pocas +horas; si se les hiciese vivir alejados del establecimiento minero, en +Villalegre por ejemplo; si se prohibiesen esos trabajos a los nios +menores de diez y seis aos; si se cambiasen la ropa inmediatamente que +salen de la mina; y sobre todo si se alimentasen bien, pienso que los +estragos del mercurio disminuiran notablemente. Hoy, para alimentarse +malamente, necesitan bajar a la mina todos los das y permanecer all un +nmero considerable de horas. A los cuatro o seis aos se inutilizan. +Hay que sacarlos al exterior, y entonces el jornal es tan exiguo que ni +patatas con agua y sal pueden comer: de modo que en vez de curar +empeoran. El nico medio para mejorar la condicin del minero es +disminuir las horas de trabajo y elevar el jornal.... Pero +entonces--aadi bajando un poco la voz y sonriendo frente a +Clementina--, la mina de Riosa no sera un negocio para su seor padre. + +A Clementina le hiri aquella sonrisa como una bofetada. + +--Ni para usted tampoco--repuso procurando sonrer--. No es usted el +mdico de las minas? + +--S, seora. Mi negocio consiste en dos mil quinientas pesetas al ao y +en una mijita de temblor que he logrado en los tres aos que aqu llevo. + +En efecto, las manos del joven tenan un ligero estremecimiento que se +haca visible cuando se atusaba su fino bigote negro. El grupo de +convidados le contempl unos instantes con atencin no exenta de +hostilidad. Adivinaban en l un enemigo. La seguridad familiar que tena +para hablarles les molestaba. Pagles l con otra mirada de impenetrable +expresin y sigui diciendo sin embarazo alguno: + +--En otro tiempo los jornales eran un poco mayores; la alimentacin era, +por lo tanto, ms sana y ms abundante. Pero desde que los azogues han +comenzado a bajar ... no s por qu causa (_aqu baj la voz y tosi_), +el salario, como es natural, sufri igualmente una baja considerable. +Han llegado al _mnimum_. Con lo que hoy ganan los mineros no se mueren +materialmente de hambre en un da o en un mes; pero al cabo de cuatro o +cinco aos, s. La mayor parte de los que aqu sucumben son vctimas, en +realidad, del hambre. Bien alimentados podran resistir el +hidrargirismo. Adems, como los salarios son tan insuficientes, se ven +precisados a dedicar a sus hijos, cuando apenas tienen ocho o diez aos, +a estos trabajos peligrosos (porque todos lo son cuando se anda sobre +mercurio). Los nios, por su menor resistencia orgnica, son los que +primero se intoxican. Perecen muchos, y los que consiguen salvar, a los +veinte aos son viejos.... + +Las damas y los pocos caballeros que con ellas haban venido, le +escuchaban con atencin y con pena. Jams haban visto un cuadro tan +espantoso. El trabajo, que es por s un castigo, aqu se complicaba con +el envenenamiento. Y con el corazn enternecido, llenas de buen deseo, +proponan medios para aliviar a aquellos desgraciados. Unas pretendan +que deba fundarse un buen hospital; otras hablaban de una tienda-asilo +donde los obreros encontrasen los alimentos ms baratos; otras aspiraban +a que se prohibiese trabajar a los nios; otras a que los operarios +trabajasen una horita al da nada ms. + +El mdico sacuda la cabeza sonriendo. + +--Est muy bien eso: yo lo creo as tambin.... Pero vuelvo a decirles a +ustedes que entonces no sera un negocio. + +Distribuyeron algunas monedas entre los enfermos, visitaron la capilla, +donde dejaron tambin algn dinero para hacer un traje nuevo al nio +Jess. Al fin abandonaron aquel recinto lbrego. Al respirar el aire +fresco sintieron una alegra que no procuraron disimular. Hablando y +riendo fueron a juntarse con el resto de la comitiva. + +Los ingenieros explicaban a Salabert un nuevo mtodo de destilacin que +poda introducirse, con el cual no slo se elevara enormemente la +produccin, sino que podra utilizarse el _vacisco_, o sea la parte +menuda del mineral. Se trataba de unos condensadores formados de cmaras +de ladrillos, de paredes delgadas en el primer trozo de recorrido de los +humos y de cmaras de madera y cristal en lo restante hasta la chimenea. +El horno con ellos poda estar encendido y en marcha constantemente. +Escuchbales el duque con atencin, tomaba notas, haca objeciones, +procurando ponerse al corriente de aquel negocio, en el cual su fina +nariz olfateaba cuantiosas ganancias. Al llegar las damas quiso ser +galante; suspendi la pltica. + +--Cmo van mis enfermos, seoras? No han tenido hoy poca suerte--les +dijo. + +--Mal, duque, mal.... El hospital deja mucho que desear.... + +Y aquellas damas se pusieron todas a lamentarse de las deficiencias que +ofreca el asilo, a pintarlo con negros colores, a proponer reformas en +l para dejarlo confortable. + +El duque las escuchaba con risuea indiferencia, con la atencin un poco +burlona que se presta a un nio mimoso. + +--Bien, bien; ya arreglaremos eso; pero antes djenme ustedes poner el +negocio en marcha, verdad Regnault? + +El ingeniero asinti con la cabeza, sonriendo tambin con galantera. + +--Adems es necesario, duque, que los operarios trabajen menos +horas--dijo la condesa de la Cebal. + +--Y que se les aumenten los jornales--manifest Lola Madariaga. + +--Y que se hagan casas para ellos en Villalegre--aadi la marquesa de +Fonfra. + +--Oh! oh! oh!--exclam el duque soltando una sonora y brbara +carcajada como las de los hroes de la Iliada--. Y por qu no les hemos +de traer a Gayarre y a la Tosti para recrearles por las noches? Deben +ser muy aburridas aqu las noches. + +Las damas sonrieron avergonzadas. + +--Vamos, duque, no bromee usted, que la cosa es seria--dijo la condesa +de la Cebal. + +--Y tan seria, condesa! Como que me ha costado ya quince millones de +pesetas! Le parecen a usted poco serios estos millones? + +Las seoras le contemplaron con admiracin, fascinadas por el caudal +enorme que aquel hombre manejaba. + +--Pero a esos millones no piensa usted sacarles un rdito?--dijo Lola +que presuma de entender algo de negocios. + +El duque volvi a soltar otra carcajada. + +--No, seora, no, qu rdito! Pienso dejarlos aqu para el primero que +pase. + +Y ponindose grave de pronto: + +--Quin diablos les ha metido por la cabeza esas ideas? Crean ustedes, +seoras, que lo que hace aqu falta pero mucha falta! es moralidad. +Moralicen ustedes al obrero y todos estos estragos que ustedes han visto +desaparecern. Que no beban, que no jueguen, que no malgasten el jornal, +y esos efectos del mercurio no sern para ellos funestos.... Pero, claro +est--aadi volvindose hacia los caballeros que se haban acercado--: +cmo ha de resistir en la mina un cuerpo que en vez de alimento, sea el +que sea, tiene dentro un jarro de aguardiente amlico? Estoy convencido +de que la mayor parte de las enfermedades que aqu hay son borracheras +crnicas. Sepan ustedes, seores, que en Riosa se desconoce por +completo el ahorro ... el ahorro! sin el cual "no es posible el +bienestar ni la prosperidad de un pas...." + +Esta frase la haba odo el duque muchas veces en el Senado. La repiti +con nfasis y convencimiento. + +--Pero duque, cmo quiere usted que ahorren con una o dos pesetas de +jornal?--se atrevi a apuntar la condesa de la Cebal. + +--Perfectamente, condesa. El ahorro es ante todo una idea (_esto lo +haba odo a un economista amigo suyo_), la idea de separar algo del +goce de hoy para evitarse el dolor de maana. Dos pesetas para un obrero +son lo mismo que dos mil para usted. No puede usted separar algo de las +dos mil? Pues ellos pueden de igual modo separar algo de las dos. +Considere usted que se trata de quince cntimos, de diez ... aunque sean +cinco cntimos. La cuestin es ahorrar algo. El que ahorra algo est +salvado. + +--Oh Dios mo!--exclam por lo bajo la condesa dando un suspiro--. Lo +que yo no comprendo es cmo se puede vivir con dos pesetas, cuanto ms +ahorrar. + +Los ingenieros les invitaron a visitar su sala de estudio y laboratorio. +En ste haba un magnfico microscopio, que fu lo que les llam la +atencin. El mdico era quien ms lo manejaba por dedicarse con mucha +aficin a los trabajos de histologa. El director le invit a que +mostrase a aquellos seores algunas de sus preparaciones. Vieron una +porcin de diatomeas: las seoras se entusiasmaron con sus +caprichossimas formas. Tambin vieron el gusano que haba concludo con +el clebre puente de Miln. No se cansaban de admirarse de que un bicho +tan pequesimo pudiese demoler una fbrica tan inmensa. + +--Calculen ustedes los millones de estos seres que habrn tenido que +trabajar en la demolicin--dijo un ingeniero. + +Quiroga (que as se llamaba el mdico) concluy mostrndoles una gota de +agua. Uno por uno todos fueron contemplando el mundo invisible que +dentro de ella existe. + +--Veo un animal mayor que los otros--manifest el duque, aplicando con +afn uno de sus grandes ojos saltones al agujerito del aparato. + +--Observar usted que delante de l todos los dems huyen--dijo el +mdico. + +--Es cierto. + +--Ese animal se llama el _rotfero_. Es el tiburn de la gota de agua. + +--Aguarde usted un poco.... Me parece que ahora se oculta detrs de una +cosa as como algas.... + +--Algas se pueden llamar en efecto. Quiz se ponga ah para acechar una +presa. + +--S, s! Ahora se arroja sobre otro bicho ms pequeo!... El bicho +desapareci; sin duda se lo ha comido. + +El duque levant su rostro, radiante de satisfaccin, por haber tenido +ocasin de observar aquella tragedia curiosa. + +Quiroga fij en l sus ojos atrevidos, y dijo con su eterna sonrisa +irnica: + +--Es la historia de siempre. En la gota de agua, como en el mar, como +en todas partes, el pez grande se traga al chico. + +La sonrisa del duque se apag. Dirigi una mirada oblicua al mdico, que +no apart la suya fija y misteriosa, y dijo bruscamente: + +--Creo, seoras, que deben ustedes ir aburridas de ciencia. Es hora de +almorzar. + +El gran atractivo de la excursin, el que haba arrancado a casi toda +aquella gente de sus palacios para trasladarla a regin tan spera y +triste, era un proyectado almuerzo en el fondo de la mina. Cuando +Clementina lo anunci a los tertulios en uno de sus tresillos, hubo una +verdadera explosin de entusiasmo--. "Qu cosa tan original!... Qu +extrao!... Qu hermoso!" Las damas, sobre todo, mostraban deseo tan +vivo, que bien pareca antojo. A una indicacin del duque, todas se +proveyeron de magnficos impermeables y botinas altas, pues la mina +destilaba agua por muchos sitios y formaba charcos. Sin embargo, la +noche anterior, ante la proximidad del suceso, muchas, atemorizadas, +haban desistido. El duque se vi precisado a dar rdenes para que se +sirviese el almuerzo en la direccin y en la mina. Las valientes que +persistan en bajar, no pasaban de ocho o diez. + +Toda la comitiva se dirigi a una de las bocas de la mina llamada "Pozo +de San Jenaro". Cerca de este pozo hay un edificio destinado a la +inspeccin y al peso, donde las damas y los caballeros cambiaron de +calzado y se pusieron los impermeables. Al verlos de aquel modo +ataviados, un estremecimiento de anhelo y de entusiasmo corri por el +resto de los excursionistas. Acometidas sbito de una rfaga de valor, +casi todas las damas declararon que estaban dispuestas a bajar con sus +compaeras. Fu necesario enviar inmediatamente a Villalegre por los +impermeables. + +La jaula, movida por vapor, estaba preparada para recibir a los ilustres +expedicionarios. Constaba de dos pisos, en cada uno de los cuales caban +ocho personas en pie. Se la haba tapizado con franela y se le haban +aadido algunas argollas de bronce para sujetarse. Acomodronse en ella +el director, el duque y las damas valientes que no haban vacilado +nunca, para bajar los primeros. Dise orden al maquinista para que el +descenso fuese lento. La jaula se estremeci subiendo y bajando algunos +centmetros con rapidez. De pronto se sumergi de golpe en el agujero. +Las seoras ahogaron un grito y quedaron mudas y plidas. Las paredes +del agujero eran sombras, desiguales y destilaban agua. En cada +departamento de la jaula un minero sujetaba, con su mano trmula de +modorro, una lmpara. Todos, menos el director y los mineros avezados a +subir y bajar, sentan cierta ansiedad en el estmago. Un vago terror +les imposibilitaba de hablar y les crispaba las manos con que se +agarraban a las argollas. + +--El primer piso--dijo el director al pasar por delante de una abertura +negra. + +Nadie hizo observacin alguna. Aquella suspensin en el abismo, en lo +desconocido, paralizaba su lengua y hasta su pensamiento. + +--El segundo piso--volvi a decir el director al cruzar rpidamente otro +agujero negro. + +Y as fu dando cuenta de todos hasta llegar al noveno. All percibieron +ruido de voces y vieron iluminada la abertura. + +--Aqu es donde vamos a almorzar. Antes visitaremos el onceno para ver +los trabajos. + +Despus de pasar el dcimo, grit con toda su fuerza: + +--Estn echados los taquetes? + +Se oy una voz lejana en el fondo que deca: + +--No. + +--Echarlos ahora mismo!--grit el director agitado. + +--No puede ser!--respondieron de abajo. + +--Cmo! Cmo!... Esos taquetes! Echar esos taquetes! + +Y con las mejillas inflamadas, agitado, convulso, gritaba como un +energmeno mientras la jaula descenda lentamente. + +Un fro glacial penetr en el corazn de todos. En el compartimiento de +arriba algunas damas lanzaban chillidos penetrantes. Las de abajo +gritaban tambin y se cogan con fuerza al brazo de los caballeros. +Algunas se desmayaron. Fu un momento de angustia indescriptible. Crean +llegado el fin de su vida. + +Y el director no cesaba de gritar: + +--Esos taquetes! Esos taquetes! + +Y las voces de abajo se oan cada vez menos distantes: + +--No puede ser! No puede ser! + +Cuando ya se crean rodando por el abismo, la jaula se detuvo +tranquilamente. Oyeron unas frescas carcajadas y sus ojos espantados +miraron, a la trmula luz de los candiles, un grupo de mineros cuyos +rostros risueos cambiaron repentinamente de expresin reflejando el +temor y el asombro. + +--Qu es eso? Qu broma es sta?--exclam el director saltando furioso +de la jaula y dirigindose a ellos. + +Los obreros se despojaron del sombrero respetuosamente. Uno de ellos, +sonriendo avergonzado, balbuci: + +--Perdone usted, seor director.... Cremos que eran compaeros y +queramos darles un susto.... + +--No sabais que bajbamos ahora nosotros?--volvi a decir con +irritacin. + +--Seor director, nosotros pensbamos que se detenan en el noveno, +donde han hecho preparativos estos das.... + +--Creais, creais!... Pues tened cuidado con creer estupideces. + +El duque recobr el uso de la palabra. + +--Sabis, hijos mos, que gastis unas bromas ligeras con vuestros +compaeros!... Ponerles la muerte delante de los ojos! + +--La muerte!--exclam el minero que haba hablado. + +--No, seor duque--dijo el director--. Si no echan los taquetes nos +hubiramos baado hasta la cintura. + +--Nada ms? + +--Le parece a usted poco meternos en agua sucia? + +--Hombre, no era plato de gusto; pero al verle a usted tan agitado y +furioso, todos cremos en un peligro de muerte, verdad, seoras? + +Las damas se deshacan en exclamaciones, llorando unas, riendo otras. Se +prodigaron cuidados a dos que se haban desmayado, refrescndoles las +sienes con agua y hacindoles aspirar el frasco de sales de la condesa +de Cotorraso. Volvieron por fin al sentido. Las dems se fueron calmando +felicitndose con alegra de haber escapado de aquel espantoso peligro, +pues no se resignaban a no haberlo pasado. Todas se proponan conmover a +sus amigas de Madrid con el relato de tan horrible aventura. Creanse ya +heronas de una novela de Julio Verne. + +El espectculo que se ofreci a su vista cuando tuvieron ojos para +contemplarlo era grandioso y fantstico. Inmensas galeras embovedadas +cruzndose en todas direcciones e iluminadas solamente por la plida luz +de algunos candiles colgados a largos trechos. Y por aquellas galeras +discurriendo con trfago incesante una muchedumbre de obreros, cuyas +gigantescas siluetas all a lo lejos temblaban a la vacilante y tenue +luz que reinaba. Oanse sus gritos unidos al chirrido de las +carretillas: parecan presa de un vrtigo, como si tuvieran que cumplir +su labor misteriosa en plazo brevsimo. Las paredes de algunas galeras, +tapizadas con los cristales del mercurio, que en muchos puntos se +presentaba nativo, brillaban cual si fuesen de plata. Escuchbanse +detrs de aquellas paredes golpes sordos, acompasados. Por ciertas +aberturas que de trecho en trecho tenan, caminando algunos pasos en la +oscuridad, vease al fin una cueva iluminada, donde cuatro o seis +hombres desgreados y plidos agujereaban el mineral con barrenos. A +poco que se reposasen, observbase en sus miembros el temblor +caracterstico del mercurio. + +Crease uno transportado al hogar mismo de los gnomos, al centro de sus +trabajos profundos y misteriosos. El hombre roa aquella tierra con +esfuerzo incesante como un topo, llenndola de agujeros. Pero al +morderla se envenenaba. Sin ayuda de gato, los dioses se desembarazaban +perfectamente del ratn humano. + +Lola Madariaga di un grito penetrante que hizo volver la cabeza a +todos. Luego solt una carcajada. Un hilito de agua que caa del techo +se le haba introducido por el cuello. Hizo reir el suceso, pero sin +espontaneidad. En el fondo, todos experimentaban un vago temor, cierta +ansiedad que trataban de ocultarse. La jaula trajo de la superficie otro +montn de gente. La tercera vez lleg casi vaca. El resto de la +comitiva haba optado por quedarse en el noveno piso: el trabajo de los +mineros no les interesaba. Los que haban descendido hasta all tambin +sentan vivos deseos de encontrarse en paraje ms cmodo. Preguntaban a +cada instante al director si aquello estaba seguro; si no haba casos de +hundimientos. + +--Oh, no!--deca el director sonriendo--. Los hundimientos son de las +minas particulares. Esta perteneci al Estado, y todo se hace con lujo +de seguridad. + +--En ciertas minas donde yo he estado--apunt un ingeniero--tena que +ir una cuadrilla detrs de los mineros para desenterrarlos. + +--Qu horror!--exclamaron a una voz todas las damas. + +Acomodronse al fin de nuevo en la jaula, y subieron al noveno piso. +Aqu la decoracin era distinta. En este piso no se trabajaba haca +tiempo. Habase tomado en la galera ms ancha un trozo; se haba +cerrado, tillado y luego alfombrado. De suerte que pareca el saln de +un palacio. El techo y las paredes estaban tapizados con tela +impermeable, adornados con trofeos de minera. Vease una mesa +esplndida en medio de l para cincuenta o ms cubiertos. Estaba +profusamente iluminado por medio de grandes araas con centenares de +bujas. Se haban prodigado, en suma, todos los refinamientos del lujo y +la elegancia en aquel recinto. De tal modo, que una vez dentro de l +costaba trabajo representarse que se estaba en el fondo de una mina, a +trescientos metros de la superficie. + +Los convidados se sentaron en medio de una agitacin entre placentera y +angustiosa, que se revelaba en sus caras risueas y plidas a la vez. +Los criados, correctamente vestidos, ocupaban sus puestos como si se +hallasen en el palacio de Requena. Al empezar el servicio del primer +plato, la orquesta, que estaba oculta en una de las galeras contiguas, +empez a tocar un precioso vals, cuyos sones, amortiguados por la +distancia, llegaban dulces y halageos. Las damas, con las manos +trmulas, los ojos brillantes, murmuraban a cada instante--: "Qu +original es todo esto!... Cunto me alegro de haber venido!... Ha sido +un capricho magnfico el de Clementina". Y todas procuraban encontrar el +equilibrio de espritu charlando de cosas indiferentes. Mas no lo +lograban. La idea de tener encima tanta tierra pesaba sobre su +pensamiento y lo turbaba. Con algunos hombres pasaba lo mismo. Otros +estaban perfectamente serenos. Entre stos, el que menos pensaba en su +situacin corporal era, sin duda, Raimundo, absorto por completo en la +que ocupaba moralmente. Clementina, a despecho de su amor y de sus +promesas, no dejaba de coquetear con Escosura. Estaban sentados en dos +sillas contiguas, frente al asiento que l ocupaba. Vealos charlar +animadamente, reir a cada momento: veale a l rendido, obsequioso, +prodigndola mil atenciones galantes; a ella complacida, risuea, +aceptando con gratitud sus finezas. Y aunque de vez en cuando le clavaba +una larga mirada amorosa para indemnizarle, Raimundo la consideraba como +una limosna, el mendrugo que se arroja a un pobre para que no se muera +de hambre. Qu le importaba a l en aquel instante hallarse en la +superficie o en el centro de la tierra, ni aun que sta se hundiese y le +aplastase como un insecto! + +Otro que tampoco se preocupaba poco ni mucho con la situacin geogrfica +era Ramoncito, aunque por contrario modo. Esperancita estaba con l +amabilsima, tal vez porque creyera con ello guardar mejor la ausencia a +su prometido Pepe Castro. El concejal, ebrio, loco de alegra, no se +apartaba de ella ni un milmetro ms de lo que exige la decencia. _Pio, +feliz, triunfador_, diriga de vez en cuando al concurso vagas miradas +de piedad y condescendencia. Y cuando sus ojos tropezaban con la faz +rentstica de Caldern, se enterneca visiblemente y le costaba ya +trabajo no llamarle pap. + +A medida que el almuerzo avanzaba, la tierra pesaba menos sobre ellos. +Los ricos vinos enardecan su sangre, la charla los animaba. Todo el +mundo se olvidaba de la mina, creyndose, como otras veces, en algn +comedor aristocrtico. Rafael Alcntara se diverta en emborrachar a +Pealver. Animado por la risa de sus compaeros, que le contemplaban, +haca lo posible por burlarse del filsofo, tutendole en voz alta, +guiando el ojo a sus amigos cada vez que profera una cuchufleta, +abusando, en fin, groseramente del carcter benvolo y la inocencia del +insigne pensador. Era el encargado de vengar a todos aquellos ilustres +_culoteadores_ de pipas, de las altas dotes intelectuales que toda +Espaa reconoca en Pealver. + +Al llegar los postres levantse a brindar Escosura. A ste le respetaban +algo ms los salvajes por su corpulencia, por su carcter fogoso y sobre +todo por su dinero. Presuma de orador tribunicio. Con voz potente y +campanuda hizo el panegrico del duque, a quien llam "genio financiero" +unas cuantas veces. Habl del trabajo, del capital, de la produccin, +pasando en seguida a la poltica, que era su fuerte. Escosura no viva +haca tiempo ms que para la poltica. Desde el fondo de aquella galera +subterrnea dirigi terribles dardos contra el presidente del Consejo de +ministros, que no le haba dado una cartera en la ltima crisis. +Salabert contest con palabra estropajosa dando las gracias, echndose +por los suelos. Para llegar al puesto que ocupaba no tena otros mritos +que el trabajo y la honradez. (_Murmullos de aprobacin._) La nacin, el +soberano, al ennoblecerle a l haba ennoblecido a un hijo del trabajo. +Luchando toda su vida contra infinitos obstculos haba logrado reunir +un puado de oro. Este oro le serva ahora para alimentar a algunos +miles de obreros. Era su mayor satisfaccin. (_Aplausos._) Brindaba por +las hermosas damas que con tal valenta haban llegado hasta aquel +agujero, dejando en l un perfume de caridad y alegra que no se +borrara jams del corazn de los mineros. + +En aquel instante, al destaparse algunas botellas de _champagne_, se +oyeron en la mina algunas detonaciones estruendosas que hicieron +empalidecer a los comensales. + +--No hay que asustarse--dijo el director--. Son los barrenos. Ha llegado +la hora de darlos. + +Momento grandioso e imponente a la verdad. El estrpito de cada uno, +centuplicado por los mil ecos y resonancias que las galeras producan, +no poda menos de infundir alguna chispa de pavor hasta en el corazn de +los ms bravos. Todos guardaron silencio. Por algunos segundos +escucharon con recogimiento y ansiedad aquellos ecos formidables que +hacan retemblar la tierra. La mesa se estremeca y el cristal de la +vajilla y el de las araas cantaban con agudo repiqueteo. + +En tal momento se alz de su silla el mdico de las minas, y despus de +pasear su negra mirada agresiva por los comensales, alz una copa y +dijo: + +--El egregio duque de Requena nos acaba de decir, con una modestia que +le honra, que el secreto de su fortuna estaba simplemente en el trabajo +y la honradez. Permitidme que lo dude. El seor duque de Requena +representa algo ms que estas cualidades vulgares; representa la fuerza +la fuerza!, nico sostn del Universo. Esta fuerza est repartida +desigualmente entre los organismos. A unos les ha tocado una parte +mayor, a otros menor. Y en esta batalla incesante que sostienen los unos +contra los otros perecen los ms dbiles; se salvan los ms aptos y los +ms fuertes. Adoremos, pues, en nuestro ilustre anfitrin, a la fuerza. +Merced a esta fuerza de que la Naturaleza le ha dotado, ha podido +someter y aprovechar el esfuerzo particular de millares de hombres que +inconscientemente sirven a sus planes. Merced a esta fuerza ha podido +reunir su inmenso capital. Al tender la vista por esta distinguida +asamblea, observo con jbilo que todos los que la componen han sido +dotados tambin de una buena parte de esta fuerza nativa o acumulada por +la herencia. Por ello les felicito con toda mi alma. Lo esencial en este +mundo que habitamos es nacer aptos para la lucha. Para no ser aplastados +es menester aplastar. Y yo me felicito, repito, de encontrarme entre los +elegidos de los dioses, aquellos que su providencia ha marcado con el +sello de la felicidad.... + +--Oye, chica--dijo Pepa Fras acercando su boca al odo de +Clementina:--esto parece el brindis de Mefistfeles. + +Clementina sonri ligeramente. + +En efecto, en el rostro plido y fino del mdico, en sus cabellos negros +y revueltos, y sobre todo en sus ojos que, aunque pretendan aparecer +inocentes, estaban cargados de irona, haba algo de mefistoflico. + +--En todos los tiempos ha existido en una u otra forma la esclavitud. Ha +habido hombres destinados a vivir en el refinamiento de los goces +espirituales, en el cultivo de las artes, en el lujo y la elegancia, en +los placeres que proporciona el comercio entre personas inteligentes y +cultas, y otros hombres tambin dedicados a proporcionarles los medios +necesarios para vivir de tal modo con un trabajo rudo y doloroso. Los +parias trabajaban para los bramanes, los ilotas para los espartanos, los +esclavos para los romanos, los siervos para los seores feudales. Y hoy +no sucede lo mismo? Qu importa que en las leyes est abolida la +esclavitud? Los que trabajan en el fondo de esta mina y absorben el +veneno que les mata, si no son esclavos por la ley lo son por el hambre. +El resultado es idntico. Es ley de la naturaleza, y por lo tanto santa +y respetable, que para que unos gocen padezcan otros.... Vosotras, +hermosas seoras, sois las herederas de aquellas ilustres damas romanas +que enviaban a estas minas sus esclavos a arrancar el bermelln para +embellecer su rostro, y de aquellas otras rabes que lo hacan traer +para decorar sus minaretes en los alczares de Crdoba y Sevilla. Por +vosotras brindo, pues, embargada el alma de admiracin y respeto, como +representantes en la tierra de lo que hay en ella ms sublime, el amor, +la belleza, la alegra. + +El brindis, aunque galante, pareci estrambtico. + +Algunos de los ms avisados murmuraron. Creci la hostilidad que contra +el joven mdico exista. Hubo quien dijo por lo bajo que aquel qudam +haba querido "quedarse con ellos". + +Rafael Alcntara tuvo conatos de decirle alguna frase provocativa; pero +advirti en sus ojos que no la soltara sin proporcionarse un serio +disgusto y prefiri quedarse con ella en el cuerpo. Las damas le miraron +con ms benevolencia. Le encontraban muy original. + +De todos modos el brindis produjo cierta penosa impresin que no logr +desvanecer Fuentes, aunque solt el chorro de sus paradojas ms +graciosas. + +--Seoras, yo no brindo--deca a las que tena cerca--, porque no soy +orador. Espero que pronto ser esto una distincin honorfica en Espaa; +que no tardar en decirse con respeto al pasar un individuo por la +calle: "Ese no es orador", como ya se dice: "Ese no tiene la gran cruz +de Isabel la Catlica...." + +Las damas rean y celebraban los chistes. Pero en el fondo, sea por el +discurso del mdico o porque la mina volviera a inspirarles temor, +sentase un vago malestar. Todos los ojos brillaron con alegra cuando +se anunci que la jaula les esperaba. Los ltimos que ascendieron oyeron +poco despus de comenzar la ascensin un canto lejano que rpidamente se +fu aproximando, son muy cerca de ellos como si cantaran a su lado y +rpidamente tambin se alej perdindose all en el fondo sin que +hubiesen visto a nadie. Fu de un efecto fantstico. Lo que oyeron era +una playera andaluza cuya letra deca: + + Ro arriba, ro arriba, + nunca el agua subir; + que en el mundo, ro abajo, + ro abajo todo va. + +Un ingeniero manifest con indiferencia: + +--Es una cuadrilla de mineros que baja en la jaula que sirve de +contrapeso a sta. + +--Lo ve usted, condesa!--exclam Salabert en tono triunfal dirigindose +a la condesa de la Cebal--. Cuando tienen humor para cantar, no sern +tan desgraciados como usted supone. + +La condesa call un instante, y dijo al cabo sonriendo tristemente: + +--La copla no es muy alegre, duque. + +Esto se hablaba en el compartimiento superior. En el inferior, Escosura +deca con tono desdeoso al director de las minas: + +--Sabe usted que ese jovencito mdico ha estado bastante imprudente al +emitir sus ideas materialistas? + +--Materialista no s si es. Lo que hace gala de ser, y por eso le adoran +los operarios, es socialista. + +--Peor que peor! + +--La verdad es--dijo Pealver dando un suspiro--que del fondo de una +mina se sale siempre un poco socialista. + +A las nueve de la noche, despus de comer en Villalegre, parti el tren +especial que deba conducirlos a Madrid. Todos volvan muy contentos de +la excursin. Esperaban extasiar a sus amigos con el relato del banquete +subterrneo. El nico que padeca entre ellos era Raimundo. Las +alternativas de alegra y dolor por que Clementina le haca pasar con su +coquetera le tenan destrozado el corazn. + +Ultimamente, vindole tan triste, tan fatigado, la hermosa haba tenido +piedad, le haba hecho sentar a su lado en el coche, y sin escndalo del +concurso (porque estaban curados de espantos) haba charlado casi toda +la noche con l y al fin se haba dormido dejando caer la cabeza sobre +su hombro. + +Aunque el tren arrastraba un _sleeping-car_, pocos haban hecho uso de +l. La mayor parte prefiri quedarse en los salones de tertulia. Slo al +amanecer, el sueo los fu rindiendo a todos y se quedaron transpuestos +en su asiento adoptando posturas caprichosas, algunas de ellas poco +estticas. + +Ramoncito Maldonado estaba en el pinculo de su gloria y fortuna. +Esperancita, a juzgar por todas las apariencias, le amaba. Encontrbase +despegado, por decirlo as, de la tierra, no slo a causa de la +elevacin natural de su alma, sino por la voluptuosidad del triunfo. Su +faz municipal resplandeca como la de un dios. Atrs para siempre todas +las luchas, todos los obstculos que amargaran su preciosa existencia +hasta entonces! Exento para siempre de la servidumbre del dolor, como +los inmortales, gozaba sereno, majestuoso, de su apoteosis. + +Tambin se haba sentado al lado de la amada de su heroico corazn, y le +habl durante algunas horas, con dulce sosiego, de las jacas inglesas y +de las grandes batallas que a la sazn se libraban en el seno de la +corporacin municipal, en las cuales l tomaba una parte tan activa. +Hasta que, mecida por aquella pltica suave, insinuante, la cndida nia +qued dulcemente dormida con la cabeza reclinada en el almohadn. + +Ramoncito Maldonado velaba. Velaba y meditaba en su suerte feliz. La +aurora divina, escalando las alturas de la sierra lejana, cruzando con +vuelo raudo la llanura, levantaba con sus rosados dedos las cortinillas +del carruaje y esparca una tenue y discreta claridad, sin que l +hubiese dejado de pensar en su dicha. + +Esperancita abri los ojos y le dirigi una tierna sonrisa de amor, que +hizo vibrar hasta las ltimas cuerdas de su alma potica. + +La alondra cant en aquel instante. Entonces, en Ramoncito, el dios se +fu separando cada vez ms del hombre. Ebrio de amor y felicidad +tambin, cant en el odo de la nia, con voz temblorosa, una porcin de +frases incoherentes, hijas de su locura divina. La nia cerr los ojos +para escuchar mejor aquella msica armoniosa.... + +Cuando hubo agotado los superlativos del diccionario para pintar su +amor, el sublime concejal quiso terminar su obra de seduccin +desplegando ante la hermosa todas las grandezas que poda +proporcionarle, como hizo Satans con Jess. "Era hijo nico: sus padres +tenan ciento diez mil reales de renta: en las prximas elecciones a +diputados a Cortes se presentara candidato por Navalperal, donde tena +familia y hacienda, y saldra con poco que el Gobierno le ayudase: como +el partido conservador estaba necesitado de jvenes de valer, crea que +en breve plazo podra ser subsecretario: y quin sabe! acaso ms tarde, +en una combinacin, podra obtener siquiera la cartera de Ultramar...." + +La nia escuchaba siempre con los ojos cerrados. Ramoncito, cada vez ms +inflamado, al terminar esta brillante enumeracin se inclin hacia su +adorada y le pregunt en voz baja y conmovida: + +--Me quieres, preciosa, me quieres? + +La nia no contest. + +--Me quieres? me quieres?--volvi a preguntar. + +Esperancita, sin abrir los ojos, respondi al fin secamente: + +--No. + + + + +XIV + +#Una que se va.# + + +Algunas semanas despus, la enfermedad de D. Carmen se agrav +extremadamente. Ya no caba duda a los mdicos de que su fin estaba muy +prximo. La postracin era absoluta. No le quedaba en el rostro ms que +la piel y sus grandes ojos tristes y benvolos que se fijaban con +extraa intensidad en cuantos se acercaban a ella, cual si tratase de +leer en las fisonomas el terrible secreto de su muerte. Con tal motivo +asomaban la cabeza mil pasiones srdidas en el alma de los que ms +debieran tenerla atribulada. Salabert pensaba con disgusto en la +herencia que reverta a su hija. Hizo nuevos esfuerzos para que su +esposa revocase el testamento, pero intilmente. Por primera vez en su +vida D. Carmen daba seales de gran firmeza de carcter. Aunque incapaz +de vengarse haba tal vez en su empeo cierto deseo de terminar la +existencia con un acto de justicia. Una vida de completa sumisin, sin +oponer el ms mnimo obstculo a la voluntad de su marido, a sus planes +econmicos, ni a sus pasiones ilcitas, bien mereca que a la hora de la +muerte reivindicase su libertad para satisfacer los impulsos del +corazn. Osorio espiaba silenciosamente, con disimulada ansiedad, los +progresos de la enfermedad, cuyo desenlace arrastrara consigo a la vez +el trmino de sus apuros. D. Carmen se desprendera de su envoltura +carnal y l de sus acreedores. La misma Clementina, objeto predilecto de +la ternura de la angelical seora, no poda menos de gozar con la +perspectiva de tanto milln como iba a caer en sus manos. Procuraba +sofocar sus deseos, apagar la impaciencia; mas a despecho suyo un diablo +tentador haca brincar su corazn de gozo cada vez que tal pensamiento +le acuda al cerebro. + +Con astucia infernal, Salabert haca lo posible por introducir la +desconfianza en el nimo de su esposa. Unas veces de un modo solapado, +otras cnico y brutal, verta en su alma el veneno de la sospecha. +Clementina y Osorio esperaban su muerte como agua de Mayo. Qu +desahogados quedaran cuando pagasen todas sus trampas! Y hasta otra: a +vivir, a gozar con el dinero de la infeliz seora! Esta permaneca muda, +indignada ante las malvolas insinuaciones de su marido. Pero en su alma +entristecida y debilitada por la enfermedad, la punta de aquella acerada +flecha se revolva causando vivos dolores que procuraba ocultar. Cada +vez que Clementina vena a visitarla, y ltimamente lo haca dos veces +cada da, los ojos de su madrastra se fijaban en ella con muda +interrogacin, procurando leer en los suyos las ideas que le pasaban por +el cerebro. Esta atencin anhelante embarazaba a la esposa de Osorio, le +haca experimentar una turbacin que, aunque leve, no dejaba algunas +veces de ser visible. + +A medida que la enfermedad avanzaba, este afn de D. Carmen fu +aumentando hasta convertirse en mana. Clementina representaba en la +soledad moral en que viva el nico lazo de amor que la una a la +tierra. Por lo mismo que su hijastra haba sido siempre fra y altanera +con todos, menos con ella, jams haba dudado de la sinceridad de su +cario. Estaba con l satisfecha y orgullosa. Le bastaba para +compensarle de la indiferencia despreciativa que observaba en cuantos se +acercaban a ella. La horrible sospecha que a viva fuerza haba penetrado +en su corazn lo llenaba de amargura. Un espritu bondadoso y amante +como el suyo necesitaba creer en la bondad y en el amor. Al arrancarle +esta ltima creencia sangraba de dolor. + +Una tarde se hallaban juntas y solas. La duquesa, inmvil en la butaca, +con la cabeza echada hacia atrs, escuchaba a su hijastra leer una +historia devota, la aparicin de la Virgen de la Saleta. Su pensamiento +no estaba en el asunto: tenalo agitado, como siempre, por aquella duda +fatal que acibaraba an ms que la dolencia corporal sus mseros das. +Con la mirada fija y zahor del que se acerca a la tumba, atravesaba la +hermosa frente de Clementina inclinada sobre el libro y deletreaba +confusamente all dentro sin lograr adquirir la certidumbre que ansiaba. +Ms de una vez, al levantar aqulla la cabeza, se haba encontrado con +esta mirada opaca y desconsolada: haba bajado prontamente la suya, +acometida de sbito malestar. En el alma de la enferma haba nacido un +deseo, un capricho ms bien, vivo y abrasador como los que sienten los +moribundos. Quera que su hijastra le refrescase con alguna palabra +dulce la horrible quemadura que su duda le causaba. Varias veces +temblaron sus labios para formular la pregunta. Una vergenza invencible +la detena. + +--Deja el libro, hija ma: estars fatigada--dijo al cabo. Y su voz +sali de la garganta temblorosa como si hubiese pronunciado alguna frase +grave. + +--Lo estar usted de oir. Yo no: a Dios gracias, tengo sana la garganta. + +--Dios te la conserve, hija ma, Dios te la conserve--repuso la seora +con acento de ternura mirndola fijamente. + +Hubo unos instantes de silencio. + +--Sabes lo que me han dicho?--se atrevi a pronunciar despus. Y su +voz sali tan apagada que las ltimas slabas casi no se oyeron. + +Clementina, que se dispona a continuar la lectura, levant la cabeza. +Las pocas gotas de sangre que doa Carmen tena ya en su arruinado +cuerpo le subieron de golpe al rostro y lo tieron levemente de rojo. + +--Me han dicho ... que estabas deseando mi muerte. + +A su vez la rica sangre de Clementina acudi atropelladamente a sus +mejillas y las encendi con vivos colores. Ambas se miraron un instante +confusas. La joven exclam con energa al fin frunciendo la tersa +frente: + +--Ya s quin se lo ha dicho a usted. + +Y su sangre, al proferir estas palabras, huy del rostro nuevamente como +una marea de reflujo instantneo. La de su madrastra tambin se +concentr en su lastimado corazn. Inclin la blanca y fatigada cabeza, +diciendo: + +--Si lo sabes, no pronuncies su nombre. + +--Y por qu no?--exclam la hijastra enfurecida--. Cuando un padre, sin +motivo alguno, slo por unos miserables ochavos injuria a su hija y +martiriza a su mujer, no tiene derecho a que se le quiera ni a que se le +respete.... Lo dir con todas sus letras.... Eso es una infamia!... +Pap es un hombre que no tiene ms Dios ni ms amor que el dinero. Saba +que el testamento de usted me haba enajenado su cario ... (si es que +me lo ha tenido alguna vez....) + +--Oh! + +--S; lo saba muy bien. Pero nunca creyera que llegara a cometer +semejante vileza, a calumniarme de ese modo.... A usted le consta que la +he querido siempre ms que a l ... s, s, ms que a l! no tengo +ningn reparo en decirlo.... Dir ms: yo no he querido de veras a nadie +ms que a usted y a mis hijos.... Si ese testamento es la causa de que +usted dude de mi cario, rmpalo usted.... Rmpalo, s: su tranquilidad +y su afecto me importan mucho ms que su dinero.... + +La voz de la dama vibraba de indignacin al pronunciar estas palabras. +Sus ojos se clavaban en el vaco con dureza, cual si quisieran ver +levantarse delante de ella la figura de su padre para pulverizarlo. En +aquel momento hablaba con sinceridad. + +Los ojos opacos de D. Carmen, a medida que hablaba, iban brillando con +alegra. Al fin se nublaron de lgrimas, y exclam: + +--Te creo, hija ma, te creo!... Ah, no sabes el bien que me haces! + +Al mismo tiempo se apoder de sus manos y las bes con efusin. +Clementina di un grito de vergenza. + +--Oh, no, no, mam!... yo soy quien debo.... + +Y le ech los brazos al cuello con ternura. Quedaron largo rato +abrazadas, llorando silenciosamente. Fu una de las pocas veces en que +Clementina llor de enternecimiento y no de despecho. + +Pero en los das siguientes, aunque subsisti vivo en ambas el recuerdo +de esta escena tierna, tambin qued el del motivo que la haba +producido. Clementina sentase avergonzada al presentarse delante de su +madrastra. Sus atenciones, sus frases de cario eran exageradas unas +veces: quera borrar con ellas el pensamiento que claramente lea en los +ojos de aqulla. Otras veces, imaginando que podran servir para que +sospechase de su sinceridad, las atajaba de golpe y tomaba una actitud +indiferente y fra. De todos modos exista entre ambas una corriente de +inquietud que las haca padecer, por diverso modo, los ratos en que +estaban juntas. + +D. Carmen cay al fin en la cama para no levantarse. Clementina pasaba +all todo el da. El terrible momento se acercaba. Al fin una madrugada, +entre dos y tres, llamaron con alarma en el hotel de Osorio dos criados +del duque. La seora agonizaba. Preguntaba por su hija con insistencia. +Esta se levant del lecho apresuradamente, y a todo el escape de sus +caballos vol al palacio de Requena. Osorio la acompaaba. Al entrar en +la habitacin de la enferma tropezaron con el duque, que les mir con +semblante hosco. + +--Llegis a tiempo! llegis a tiempo!--gru sordamente. Y se alej +sin decir ms. + +Clementina crey notar en estas palabras una intencin malvola y se +mordi los labios de ira. La tristsima escena que se ofreci a su +vista, apenas se aproxim al lecho de D. Carmen, consigui apagar su +odio breve instante. La infeliz seora presentaba ya en su rostro los +signos de la muerte, la palidez cadavrica, el afilamiento de la nariz, +los ojos vidriosos y en torno de ellos un crculo oscuro, amoratado. A +su lado y en pie estaba el sacerdote que la exhortaba a arrepentirse. +(De qu?) A los pies del lecho, Marcela, su antigua doncella, lloraba +ocultando el rostro con el pauelo. Otras dos criadas contemplaban de +ms lejos con rostros asustados, ms que doloridos, aquel cuadro +lastimoso. All en un rincn el mdico de cabecera escriba una receta. + +Al divisar a su hija, la duquesa volvi los ojos hacia ella con +expresin de ansiedad y extendi una mano para llamarla. + +Acrcate, hija ma--dijo con voz bastante clara. Y luego que se acerc +tomndole una mano entre las dos suyas amarillas, descarnadas, exclam +mirndola con fijeza terrible a los ojos: + +--Me muero, hija, me muero! No es verdad que lo sientes?... por lo +menos que no te alegras? + +--Oh, mam! + +--D que no te alegras--insisti con ansiedad sin apartar su mirada de +los ojos de la joven. + +--Mam, por Dios!--exclam sta aturdida y aterrada a la vez. + +--D que no te alegras!--repiti con ms energa an levantando a costa +de grandes esfuerzos la cabeza, mirndola con dureza. + +--No, mam del alma, no! Si pudiera conservar su vida a costa de la +ma, le juro a usted que lo hara. + +Los grandes ojos opacos de la moribunda se dulcificaron. Volvi a dejar +caer la cabeza sobre la almohada, y despus de breve silencio dijo con +voz apagada y vacilante: + +--Seras muy ingrata ... s, muy ingrata.... Tu pobre mam te ha +querido tanto!... Dame un beso.... No llores.... No siento dejar el +mundo.... Lo que me dolera es que t, hija de mi corazn ... que t.... +Qu pensamiento tan horrible! Cunto me ha hecho sufrir! + +El sacerdote se interpuso en aquel momento invitndola a dejar los +pensamientos mundanos. La enferma le escuch con humildad, repiti +devotamente las oraciones que le lea en alta voz. El mdico y el duque +se acercaron para ponerle un revulsivo; pero observando que comenzaba el +estertor, el mdico hizo un gesto y cogi por el brazo al duque para +sacarlo fuera de la estancia. + +D. Carmen pase una mirada extraviada, vidriosa, por todos ellos, y +detenindola en Clementina le hizo sea otra vez de que se aproximase. + +--Adis, hija ma--dijo sin mirarla, con los ojos fijos en el techo--. +Haces bien en alegrarte de mi muerte.... + +--Qu dice, mam!--exclam aqulla con un grito de espanto. + +--Yo tambin me alegro.... Me alegro de que mi muerte te sirva de +algo.... Si hubiera podido darte en vida lo que me pertenece ... todo te +lo hubiera dado.... Es triste verdad?... Tener que morir para hacerte +feliz.... Hubiera gozado tanto vindote feliz!... Adis, hija ma, +adis ... acurdate alguna vez de tu pobre mam.... + +--Madre de mi alma!--grit la dama cayendo de rodillas deshecha en +sollozos--. Yo no quiero que muera, no!... He sido muy mala ... pero +siempre la he querido ... y la he respetado.... + +--No seas tonta--dijo la moribunda haciendo un esfuerzo para sonrer y +acaricindole la cabeza con su mano de esqueleto--. Ya no me duele que +te alegres.... Qu importa!... Muero satisfecha sabiendo que vas a +deberme un poco de felicidad.... Te recomiendo a las ancianitas del +asilo.... Protgelas, hija ma ... y a esta buena Marcela, tambin.... +Adis, adis todos.... Perdonadme el mal que os haya hecho.... + +El estertor creca, sonaba ms estridente y ms lgubre por momentos. +Los sollozos de Clementina y Marcela cortaban por intervalos las notas +de aquel ronquido fatal. El duque, trmulo, alterado, se dej al fin +arrastrar de la habitacin. + +D. Carmen no volvi a hablar. Tena los ojos cerrados, la boca +entreabierta, el cuerpo tranquilo. De vez en cuando levantaba un poco +los prpados y diriga una mirada afectuosa a su hijastra arrodillada. +El sacerdote lea con voz nasal, quejumbrosa, las oraciones de su libro. + +As muri la duquesa de Requena. Dejadla, dejadla partir! + +Algunos das despus, Clementina y su marido, a pesar del odio +inextinguible que se profesaban, celebraban largas y frecuentes +conferencias. La magna cuestin de la herencia los una momentneamente. +Clementina visitaba maana y tarde a su padre. Osorio tambin iba con +frecuencia al palacio de Requena. Uno y otro prodigaban al viejo mil +atenciones, compadecan su soledad, le mimaban. Haba en su +comportamiento cierta familiaridad afectuosa que cuadraba muy bien a +unos hijos que van a proteger la venerable ancianidad de un padre. El +duque se dejaba venerar observndolos con mirada ms socarrona que +enternecida. Cuando volvan la espalda para irse, segualos con los +ojos, bajaba los prpados lentamente, revolva entre los labios la breva +americana y se iba bosquejando en su rostro una sonrisa burlona que +duraba todava algunos segundos despus de perderlos de vista. + +Las cosas siguieron en el estado de antes. A pesar de que el testamento +de la duquesa era terminante, Salabert no se dign hablarles una palabra +de intereses. Continu disponiendo en jefe de su caudal, entregado a los +negocios con absoluta tranquilidad. Su hija y su yerno la perdieron al +ver esta actitud. Comenzaron a vivir agitados, a comunicarse a cada +instante con violencia sus impresiones, a formar planes para provocar +una explicacin. Clementina pretenda que Osorio le hablase. Este crea +que era ella quien deba pedirle cariosamente una explicacin antes de +formular ninguna queja. Despus de algunos das de vacilacin, al fin se +decidi la esposa a dirigir algunas palabras a su padre, si bien con +cierta indecisin y embarazo, pues conoca bien el carcter de ste y +mejor an el suyo propio. + +--Vamos a ver, pap--le dijo, hallndole solo en el despacho, con +afectada jovialidad--. Cundo me hablas de dinero? + +--De dinero?... Para qu?--respondi el duque con sorpresa, mirndola +con rostro tan inocente que daba ganas de darle una bofetada. + +--Para qu ha de ser? para enterarme de lo que me concierne. No soy la +nica y universal heredera de mam?--replic sin abandonar el tono +jovial, pero con cierta alteracin en la voz bien perceptible. + +--Ah, s!--exclam el duque haciendo con la mano un ademn de +indiferencia--. De eso hablaremos ms adelante ... mucho ms adelante! + +Clementina se puso plida. La ira hizo dar un salto a toda su sangre. +Sus labios temblaron y estuvo a punto de decir un disparate. + +--Sera bueno, sin embargo, que nos entendisemos ...--murmur con voz +dbil. + +--Nada, nada; no hablemos ahora. Cuando tenga humor y tiempo ya me +ocupar de esas cosas. + +Hablaba con tal seguridad e indiferencia no exenta de desdn, que su +hija tena que optar entre dar rienda suelta a la lengua, romper con su +padre de un modo violento, o marcharse. Decidise, despus de un +instante de vacilacin, por esto. Gir sobre los talones, y sin una +palabra de adis sali de la estancia y se meti en el coche, en un +estado de excitacin que haca temblar todo su cuerpo. + +Cuando lleg a casa corri a encerrarse en su habitacin y di salida al +furor que la embargaba. Llor, pate, desgarr sus vestidos, rompi una +porcin de cachivaches. Osorio tambin mont en clera y dijo que iba a +hacer y acontecer. De todo ello no result, sin embargo, ms que una +carta en que aqul, con bastante respeto, invitaba a su suegro a que le +manifestase el estado de su hacienda, a fin de dar comienzo a las +primeras operaciones del inventario. Salabert no contest a esta carta. +Se escribi otra. Tampoco. Dejaron de visitarle. Clementina no quera ir +"por no armar un escndalo". Osorio no se consideraba con fuerza moral +suficiente, dado el estado de sus relaciones matrimoniales, para +reclamar con energa el caudal de su mujer. En tal aprieto hablaron con +algunas personas de respeto amigas del duque, y se las enviaron como +medianeras. Cumplieron stas su cometido: hablaron con el viejo, y +despus de varias entrevistas se resolvieron a provocar una reunin +amistosa a fin de que el asunto no fuese a los tribunales. Efectuse +sta, despus de alguna resistencia por parte de Clementina, en el +palacio de su padre. Asistieron a ella, a ms de las partes interesadas, +el padre Ortega, el conde de Cotorraso, Caldern y Jimnez Arbs. Este +ltimo (que haba dejado de ser ministro y estaba en la oposicin) di +comienzo a la sesin espetndoles un discurso "de tonos conciliadores" +excitndoles a la concordia para que no diesen al pblico el espectculo +de una disputa entre padre e hija por cuestiones de dinero, espectculo +que, dada su altsima posicin en el mundo, no poda menos de ser +repugnante. Siguile en el uso de la palabra el padre Ortega, que con el +acento persuasivo y untuoso que le caracterizaba, despus de darles, lo +mismo al duque que a sus hijos un buen jabn de elogios disparatados +para ponerlos suaves, apel a sus sentimientos cristianos, les hizo +presente el mal ejemplo que daran, les pint las dulzuras del cario y +del sacrificio mutuo y concluy prometindoles la gloria eterna. + +Clementina respondi la primera, que ella no tena otro deseo que +continuar manteniendo con su padre las mismas relaciones de cario y +respeto que hasta entonces, y que para conseguirlo estaba dispuesta a +hacer todo lo que fuera posible. El acento seco y duro con que pronunci +estas palabras y el gesto ceudo con que las acompa no daban +testimonio muy claro de su sinceridad. Sin embargo, el duque se +manifest muy conmovido. + +--Arbs! padre! vosotros, hijos mos! Todos conocen perfectamente mi +carcter.... Para m, fuera de la familia no hay felicidad posible.... +Despus del golpe terrible que acabo de sufrir, lo nico que me queda en +el mundo es mi hija.... En ella tengo concentrado todo mi cario, mis +esperanzas y mi orgullo.... Para ella he trabajado, he luchado sin +descanso, he reunido el capital que poseo.... Puedo decir que nunca he +sentido la necesidad del dinero ms que por mi mujer (que en gloria +est) y por mi hija...; por verlas a ellas felices rodeadas de bienestar +y de lujo.... A m me han bastado siempre cuatro cuartos para vivir, +bien lo sabis. Hoy que soy viejo, con mayor razn.... Para qu quiero +ya los millones? Dentro de poco me ver obligado a tomar el tren para el +otro barrio, verdad, Julin? Y t lo mismo. Por consiguiente, a quin +puede ocurrrsele que voy a reir por cuestin de ochavos con la hija +de mi corazn?... Aqu no ha habido ms que una equivocacin. Yo +necesitaba tiempo para poner en claro mis asuntos.... Eso es todo.... +Pero si es que has podido suponer otra cosa, hija ma, slo puedo +decirte esto.... Lo que hay en esta casa es tuyo y siempre lo ha sido. +Tmalo cuando se te antoje.... Tmalo, hija, tmalo.... A m me basta +con nada.... + +Al pronunciar estas ltimas palabras visiblemente enternecido, quisieron +arrasrsele los ojos de lgrimas. Todos dieron muestras igualmente de +enternecimiento y prorrumpieron en frases de conciliacin. El padre +Ortega empuj suavemente a Clementina hacia los brazos de su padre, y +aunque ella era la menos conmovida, al fin se dej abrazar por l, que +la tuvo un buen rato apretada. Cuando la solt se llev el pauelo a los +ojos y se dej caer en una butaca, vencido por el peso de tanta emocin. + +Despus de esta escena conmovedora nadie os acordarse de intereses. La +reunin se disolvi apretndose todos la mano cordialmente y +felicitndose con calor por el xito lisonjero de sus gestiones. Pero +Osorio y Clementina se metieron en su coche serios, cejijuntos, y no se +hablaron en todo el camino una palabra. Slo al llegar a casa murmur la +esposa con acento colrico: + +--Ya veremos en qu para la comedia! + +Osorio se encogi de hombros y respondi: + +--Yo lo doy por visto. + +Ni uno ni otro se equivocaron. + +El duque ni les di una peseta ni volvi a hablarles para nada de la +herencia. Estaba muy carioso con ellos: les haca comer muchos das en +su casa, quejndose de su soledad; hasta les hablaba algunas veces de +los negocios que tena pendientes; pero nada de liquidar la parte que +les corresponda. + +Clementina lleg a irritarse tanto que dej bruscamente de ir a su casa. +Volvieron a mediar cartas. No pudieron sacar ms que respuestas +ambiguas, vagas esperanzas. Al fin se decidieron a entablar la demanda, +y comenz un pleito que hizo estremecer de gozo a la curia. + +Ces para Clementina toda felicidad. Desde entonces vivi en un estado +de perpetua irritacin, siguiendo con afanoso inters los incidentes del +litigio, apurando al procurador, a los abogados, buscando influencias +que contrarrestasen las poderosas del duque. Este conduca el asunto con +mucha ms calma, lo enredaba con habilidad desesperante, aprovechndose +de la violencia que ella mostraba para hacerla aparecer a los ojos de la +sociedad como ambiciosa y desnaturalizada. Esto no obstaba para que +entre sus ntimos soltase de vez en cuando alguna de sus frases burlonas +y cnicas, que al llegar a odos de ella la hacan estallar de furor. La +lucha se fu haciendo cada da ms encarnizada. Por otra parte, los +acreedores de Osorio, defraudados en sus esperanzas, empezaban a +revolverse contra l y amenazaban dejarle arruinado. Es fcil +representarse la agitacin, la violencia, el malestar que reinaran en +el hotel de la calle de Don Ramn de la Cruz. + +De este malestar, y aun puede decirse desdicha, participaba el hasta +entonces afortunado Raimundo. El espritu y el cuerpo de Clementina, +alterados por el tumulto de otras pasiones, no podan reposarse en las +dulzuras del amor. Los momentos que aqulla le conceda eran cada vez +ms cortos y sin sosiego. Se extinguieron las plticas alegres, +bulliciosas, que en otro tiempo mantenan. La hermosa dama ya no gustaba +de embromar a su juvenil amante. No se acordaba siquiera de aquellas +gozosas y pueriles escenas en que se deleitaban, ora haciendo ella de +reina que recibe en corte a sus ministros, ya jugando besos a los naipes +o en otras mil nieras que la tornaban a la adolescencia. Ahora apenas +saba hablar de otra cosa ms que de su pleito. Tena los nervios tan +excitados, que con la palabra ms insignificante se le disparaban y +montaba en furiosa clera. Adems, por el inters vehementsimo de +triunfar de su padre, crecan sus coqueteras con Escosura, recin +nombrado ministro. Esto era, como debe suponerse, lo que ms desgraciado +haca al joven entomlogo. + +Un da, en que estaba ms cariosa que de costumbre, tenindole sentado +a sus pies y acaricindole los cabellos con sus hermosos, delicados +dedos cargados de sortijas, le dijo con acento meloso: + +--T sigues con tus celos de Escosura. verdad, Mundo?... Pues haces muy +mal.... No me gusta poco ni mucho ese hombre.... + +--S: eso me has dicho muchas veces ... pero.... + +--No hay pero que valga, nio dscolo--repuso alegremente tirndole de +la oreja--. Ni he querido, ni puedo querer a nadie ms que a ti. Todos +los hombres me parecen feos, tontos y presuntuosos a tu lado.... Pero +(aqu viene mi pero!) desgraciadamente t no eres ministro, aunque lo +mereces ms que todos los que conozco.... Bien sabes que mi fortuna est +hoy en manos de la justicia, que de la noche a la maana puedo quedar +sin una peseta. Acostumbrada como estoy a las comodidades y al lujo, ya +comprenders que no sera un plato de gusto. Mi amor propio tambin +padecera mucho: tengo infinitos envidiosos, gente que me odia sin saber +por qu.... En fin, que sera el hazme reir de ellos, entiendes? Y yo +no quiero que eso suceda. Mi padre cuenta con muchos amigos.... se +esperan de l favores (aunque sea incapaz de hacer uno solo), se le +tiene miedo.... Yo, aunque trato a casi todos los polticos de Madrid, +carezco de un verdadero amigo que se interese por mi asunto como si +fuese propio, que se atreva a ponerse frente a mi padre.... Y como no lo +tengo necesito buscarlo, sabes?... Figrate ahora que ese amigo es +Escosura, quien por su posicin poltica y por su dinero es +independiente por completo.... Figrate que estoy en relaciones con +l.... Figrate que es mi amante a los ojos del mundo.... Y figrate +tambin que rompo contigo en apariencia, aunque sigas secretamente +siendo mi verdadero amor, el nico querido de mi corazn.... Qu te +parece del arreglo? Lo encuentras aceptable? + +Raimundo se puso encendido ante aquella singular y humillante +proposicin. Tard unos instantes en contestar y al fin dijo entre +colrico y desdeoso: + +--Me parece sencillamente una infamia y una asquerosidad. + +La arruga, aquella arruga fatal que cruzaba la frente de Clementina cada +vez que la clera agitaba su alma turbulenta, apareci honda y +siniestra. Levantse bruscamente, y despus de mirarle con fijeza, entre +airada y desdeosa, le dijo con acento glacial: + +--Tienes razn. Ese arreglo no puede convenirte.... Mejor ser que +cortemos de una vez nuestras relaciones. + +Y se dispuso a marchar. Raimundo qued anonadado. + +--Clementina!--grit con desconsuelo cuando se hallaba ya cerca de la +puerta. + +--Qu hay?--dijo ella, con la misma frialdad, volviendo la cabeza. + +--Escucha, por Dios, un momento.... Te he dicho eso arrebatado por los +celos, pero sin intencin de herirte.... Cmo he de ofenderte yo a ti +cuando te quiero, te adoro como a un ser sobrenatural?... + +A stas siguieron otras muchas palabras fogosas empapadas de cario, +mejor an, de devocin. Clementina las escuch en la misma actitud +altanera. No se dej ablandar hasta que le contempl bien humillado, +pidindole de rodillas, como precioso favor, aquel mismo arreglo que +haca un instante haba calificado de infamia y asquerosidad. + +Por aquellos das la dama experiment una rabieta tan viva que estuvo a +punto de enfermar. Y no le falt motivo. El duque, su padre, cuyas +relaciones con la Amparo eran cada da ms pblicas y descaradas, llev +su cinismo o su servidumbre humillante hasta traerla a su palacio y +hacer vida marital con ella. No se hablaba de otra cosa en la alta +sociedad madrilea. Todo el mundo consideraba que Salabert tena +perturbado el cerebro, por no decir, como en otro tiempo, que estaba +hechizado por su querida. Esta, con su estupidez inveterada, en vez de +disimular su poder y hacerse perdonar del mundo aquella inaudita +usurpacin, la pregonaba a son de trompeta en los teatros y paseos, +donde se presentaba colgada del brazo del duque. Poco despus comenz a +circular por Madrid la noticia de que se casaban. El asombro y la +indignacin que produjo fueron vivsimos. + +Un acontecimiento imprevisto vino a deshacer o por lo menos a aplazar +aquella boda. En cierta reunin de accionistas de las minas de Riosa, a +Salabert, como presidente, le toc dar cuenta de su gestin y proponer +las modificaciones necesarias en la marcha de la sociedad. +Ordinariamente lo haca con mucha concisin y claridad. Era, ante todo, +hombre de negocios y no gustaba de andarse por las ramas o decir ms +palabras de las indispensables. Mas con sorpresa de la asamblea, donde +se hallaban muchos banqueros y algunos personajes polticos, comenz a +pronunciarles un discurso por todo lo alto. Abandonando el asunto por +completo, entr dndoles amplias explicaciones de su conducta como +hombre pblico; traz una verdadera biografa de su persona, +detenindose en pormenores del todo impertinentes; cant con la mayor +impudencia sus propias alabanzas, ofrecindose como el prototipo de la +consecuencia poltica, del desinters y la abnegacin; pregon sus +servicios al pas, por haber prestado dinero al Gobierno en momentos de +apuro, y a la causa de la humanidad coadyuvando poderosamente a la +ereccin de hospitales, escuelas y asilos. Hasta tuvo la desvergenza de +decir que el asilo de ancianas de los Cuatro Caminos era obra suya. + +Los circunstantes se miraban unos a otros con estupor y se murmuraban al +odo juicios poco lisonjeros sobre el estado intelectual del orador. +Cuando apur la lista de sus mritos y se proclam _urbi et orbi_ el +primer hombre de la nacin, principi a desatarse contra sus enemigos. +Presentse como vctima de una persecucin tenaz, insidiosa, de mil +intrigas urdidas para desacreditarle y en las que intervenan una +porcin de personajes de la banca y la poltica. En confirmacin de este +aserto ley con voz campanuda y fogosa entonacin ciertos artculos +insertos en un peridico de provincia (la provincia en que estaban las +minas de Riosa), en que segn l se le atacaba "de un modo indigno y +asqueroso". Lo que vena a decir, en resumen, el articulista, era que +Salabert no era acreedor a que se le erigiese una estatua. + +Los circunstantes, cada vez ms cansados y aburridos, se decan ya en +voz baja: + +--Esto es ridculo! Este hombre est loco! + +A medida que lea se iba enardeciendo. Su rostro, ordinariamente un poco +amoratado, se oscureci de tal modo que pareca el de un estrangulado. +Al fin, sin terminar la lectura, cay en el silln presa de un ataque +que le priv del sentido. Y por entrambas vas su naturaleza pletrica +comenz al instante a desahogarse de tan formidable manera, que slo un +mdico que asista a la reunin en calidad de socio os acercarse a l. + + + + +XV + +#Genio que se apaga.# + + +Despus de aquel ataque, las facultades mentales del duque +experimentaron una merma considerable, al decir de cuantos a l se +acercaban. Padeca extraas distracciones. Su palabra era perezosa y ms +confusa que antes. Tena caprichos fantsticos. Se contaba que haba +entregado ya a la Amparo sumas enormes o las haba puesto a su nombre en +el Banco; que se enfureca por livianos motivos y gritaba y gesticulaba +como un demente, llegando sus arrebatos hasta maltratar de obra a los +criados o dependientes; que coma vorazmente y sin medida, y que deca +de su hija horrores inconcebibles, imposibles de repetir entre personas +decentes. Su genio socarrn y maligno se haba trocado en adusto y +violento. + +Sin embargo, en los negocios no di seales de faltarle la cordura. La +rueda de la avaricia no se haba gastado an en su organismo. Verdad que +la mayor parte de ellos marchaban por s mismos. Adems tena consigo a +Llera, cuyas dotes de especulador astuto y audaz haban llegado al +apogeo. Donde se mostraba en realidad la perturbacin, o por mejor +decir, la flaqueza de su inteligencia, era en el seno de la vida +domstica. No se content con hacer reina y seora de la casa a su +querida, pero admiti en ella tambin a la madre y los hermanos de sta, +gente ordinaria y soez que la tom por asalto, dndose harturas de +esclavos en saturnal, viviendo en perpetua orga. El dominio de la +Amparo se hizo absoluto. Ella fu quien comenz a ordenar, o por mejor +decir, a desordenar los gastos ostentando un lujo escandaloso en sus +vestidos, joyas y trenes. Y como no faltan en Madrid hambrones de levita +y de frac, al instante tuvo una corte de parsitos que cantaron sus +alabanzas. Di tes y comidas; se jug al tresillo. Se hizo, en suma, lo +que en todas las casas opulentas, menos bailar. Y aunque el personal por +dentro dejaba mucho que desear, por fuera pareca tan pomposo y +brillante como el de los dems palacios. Hasta haba ttulos de +Castilla que honraban la tertulia con su presencia, entre ellos el +marqus de Dvalos, tan loco y enamorado como siempre. La Amparo, a +quien lisonjeaba este amor frentico conocido de todo Madrid, lo +desdeaba en pblico y lo alimentaba en secreto. Por donde flaqueaban +ms los saraos de aqulla era por el lado femenino, si bien no faltaban +tampoco algunas seoras de la clase media que, a trueque de pisar regios +salones y verse servidas por lacayos de calzn corto, consentan en +alternar con la querida de Salabert. Verdad que acallaban sus escrpulos +dicindose que Amparo muy pronto sera la duquesa de Requena, en cuanto +terminase el luto de la anterior esposa. + +Segua el pleito entre el duque y su hija, ms empeado cada da y +encendido. La Amparo se declaraba parte en l entre sus amigos; gozaba +soltando contra Clementina el odio mortal que la profesaba en palabras +tabernarias. Salan a relucir en su tertulia todos los devaneos de la +dama, corregidos y aumentados por los parsitos; se contaban ancdotas +que haran ruborizar a un guardia civil; se atacaban hasta sus prendas +corporales, diciendo que los dientes eran postizos, que tena una cadera +torcida y otras calumnias por el estilo. Cierta noche tuvo xito +prodigioso un muchachuelo al manifestar que Clementina, segn datos +irrecusables, gastaba pantalones de franela a raz de la carne. + +Algunos de estos dichos llegaban a odos de la interesada y la hacan +empalidecer de ira, amargaban extremadamente su agitada existencia. El +pleito era ya para ella una lucha personal con la Amparo. Lo que ms +tema, y Osorio tambin, era que se realizase el anunciado matrimonio de +su padre. Si esto suceda no haba ms remedio que ver a la ex florista +ostentando la corona ducal, tratando de potencia a potencia con ellos. +Aunque al principio la sociedad la rechazase, como con el tiempo todo se +olvida, quiz aquella vil mujer llegara a ser una verdadera duquesa. +Afortunadamente para ellos, aunque Salabert estaba sometido en todo a su +voluntad, les constaba que se opona tenazmente a casarse, que la Amparo +haca intiles esfuerzos para decidirle, que haba habido escenas +violentas entre ellos. La ex florista, al principio, lo haba tomado por +la tremenda. Se contaba que en un arrebato haba herido al duque con +unas tijeras, que los criados escuchaban frecuentemente gritos +descompasados de la bella injuriando al viejo, llenndole de denuestos. +Uno juraba que la haba odo gritar: + +--Por qu no te casas? d, canalla!... Crees que te deshonras con +eso? No sabes que por ah todo el mundo dice que eres un ladrn? que +tus iniciales significan _a ese!_...? Ser una p... pero una p... no +vale tanto como un ladrn? + +Ciertos o no estos horrores, lo que constaba de un modo indudable era la +resistencia de l y el afn de ella. Alguien le hizo entender que no era +ste el mejor sistema y que corra riesgo, por quererlo todo, de +perderlo todo. Cambi de tctica. Se dedic a sacar de su querido todo +el dinero que pudo y a empujarle suavemente, pero con tenacidad, al +matrimonio. Mas aunque por lo que se refiere a esto ltimo sus asaltos +continuaban siendo infructuosos, Clementina y Osorio estaban con el alma +en un hilo. Decase que el duque se hallaba realmente enfermo, que +sufra una parlisis progresiva. En vista de ello se determinaron, +despus de escuchar el parecer de algunos clebres abogados, a pedir +ante los tribunales su inhabilitacin o la incapacidad para administrar +sus bienes. + +Por estos das se dijo que aqul haba experimentado un nuevo ataque y +que de resultas haba quedado casi enteramente imbcil. Confirmaba este +rumor el que no sala de casa y el que sus amigos ntimos no conseguan +verle cuando iban a visitarle. + +En tales circunstancias, bien por un arranque de su temperamento +impetuoso o porque no faltara entre sus ntimos quien se lo aconsejara, +Clementina se resolvi a dar un golpe decisivo que de una vez zanjase el +litigio y todos los problemas a l anejos. "Mi padre est +secuestrado--dijo--. Yo voy all y arrojo a esa mujer de casa". Osorio +trat de disuadirla, pero intilmente. + +Una maana se hizo trasladar en su coche al palacio de Requena. Pasmo +del portero al abrir la verja y encontrarse con la seorita Clementina, +y visible alegra tambin. Porque, aunque no era tan llana como la ex +florista ni tan prdiga, el sentimiento de justicia obligaba a los +criados del duque a despreciar a sta y respetar a aqulla. La orgullosa +dama se content con decir, sin mirarle: "Hola, Rafael", y se dirigi +rpidamente a la escalinata. + +Cmo est pap?--pregunt al criado que hall en el recibimiento. + +Tan aturdido qued que no pudo responderle inmediatamente. + +--Vamos, hombre!--repiti con impaciencia--. Qu tal pap? Est en +las oficinas o en sus habitaciones? + +--Dispense V.E. ... el seor duque est bueno.... Me parece que an est +en su gabinete.... + +En aquel momento una doncella, que desde el fondo del corredor la vi y +escuch sus preguntas, corri toda azorada a avisar a la seora. +Clementina tambin subi con pie rpido la escalera del piso principal. +Antes de llegar a la puerta del gabinete de su padre, la Amparo se +interpuso delante de ella, plida, mirndola fijamente, con ojos +agresivos. + +--Dnde va usted?--pregunt con voz ligeramente ronca por la emocin. + +--Quin es usted?--respondi la dama alzando la cabeza con soberano +desdn y mirndola de arriba abajo. + +--Yo soy la seora de esta casa--repuso la malaguea ponindose an ms +plida. + +--Querr usted decir la secuestradora. No tengo noticia de que aqu haya +seora alguna. + +--Ah! Viene usted a insultarme a mi misma casa--exclam la ex florista +ponindose en jarras como en la plazuela. + +--No; vengo a arrojarte de ella antes que llegue la polica a hacerlo. + +--No me tutee usted o me pierdo!--grit la Amparo arrebatada de furor, +presta a arrojarse sobre su orgullosa enemiga. + +--Repito que vengo a echarte de esta casa y del puesto que +usurpas--repuso sta con tranquilidad amenazadora, desafindola con la +mirada. + +La Amparo hizo un movimiento de arrojarse sobre ella, pero detenindose +sbito se puso a gritar con voces descompasadas: + +--Pepe, Gregorio, Anselmo! A ver, que vengan todos. Pepe, Gregorio! +Echadme esta ta de casa, que me est insultando! + +A los gritos acudieron algunos criados, que se detuvieron confusos, +atnitos, contemplando aquella escena extraa. Tambin se abri la +puerta del gabinete y apareci en ella la figura del duque, de bata y +gorro. En poco tiempo haba envejecido de un modo sorprendente. Tena +los ojos apagados, el color cado, las mejillas pendientes y flcidas. + +--Qu es eso? qu pasa aqu?--pregunt con torpe lengua. Y al ver a su +hija di un paso atrs y todo su cuerpo se estremeci. + +--Esta mujer, que despus de pedir que te declaren loco viene a +insultarme--grit Amparo con voz chillona de rabanera colrica. + +--Pap, no hagas caso--dijo Clementina yendo haca l. + +Pero el duque retrocedi, y extendiendo al mismo tiempo sus manos +convulsas, exclam: + +--Fuera! Fuera! No te acerques! + +--Escucha, pap! + +--No te acerques, ingrata, perversa!--repiti el duque con voz +temblorosa y tono melodramtico. + +--Fuera de aqu, sin vergenza. Tiene usted valor para presentarse +despus de lo que ha hecho con su padre?--chill la malaguea animada +por la actitud del viejo. + +Clementina qued petrificada, lvida, mirndoles con ojos donde se +pintaba ms el espanto que la clera. Hubo un instante en que estuvo a +punto de perder el sentido, en que todo comenz a dar vueltas en torno +suyo. Pero su orgullo hizo un esfuerzo supremo y permaneci clavada al +suelo, inmvil como una estatua de yeso, y tan blanca. Luego gir +lentamente sobre los talones por miedo a caerse y di algunos pasos +hacia la escalera, que comenz a bajar con pie vacilante. Su padre, +excitado por los gritos de la Amparo, avanz hasta la barandilla y +sigui repitiendo, cada vez ms colrico, extendiendo su mano trmula +como un barba de teatro: + +--Fuera! Fuera de mi casa! + +Mientras, su querida vomitaba una sarta de injurias acompaadas de +movimientos de caderas, risas sarcsticas y tal cual interjeccin del +repertorio antiguo. + +Cuando lleg a poner el pie en el jardn, las mejillas de Clementina +comenzaron a echar fuego. Se apoy un instante en la columna de uno de +los faroles, y en seguida se di a correr como una loca hacia su coche. +Mont en l de un salto y cay en un ataque de nervios. La sacaron en +malsimo estado y la subieron a su cuarto entre dos criadas. Cuando +Osorio se present no pudo enterarle ms que con palabras sueltas e +incoherentes de lo que haba acaecido. Ocho o diez das estuvo postrada +en la cama. Al fin sali de ella con un deseo tal de vengarse, que +algunos pensaron que se haba vuelto loca. + +El pleito, con el hbito de venganza que ella sopl sobre l, encendise +de un modo imponente. Lleg a ser en Madrid un acontecimiento pblico. +Acerca de la locura del duque hubo pareceres encontrados de los mdicos +ms insignes, espaoles y extranjeros. Los unos le ponan de idiota, +degenerado y embrutecido que no haba por dnde cogerlo. Los otros +declaraban que su inteligencia brillaba cada da ms clara, que era un +portento de penetracin y buen sentido. Pero todos coincidan en exigir, +por sus dictmenes, disparatados honorarios. La prensa intervino en +favor de una u otra de las partes. Clementina subvencionaba algunos +peridicos. La Amparo (porque el duque, en realidad, ya no se hallaba en +estado de dirigir el asunto) tena comprados otros. Y desde las columnas +de ellos se decan, ms o menos veladas, mil insolencias; se sacaban a +relucir en cuentos alegricos muchas historias escandalosas. + +En esta guerra la hija llevaba la peor parte: no poda ser tan liberal +como la querida. Amparo distribua los billetes de Banco a manos llenas. +En cambio, a Clementina le ayudaban los acreedores de su marido, sus +amigas Pepa Fras, que no cesaba un momento de ir y venir visitando a +los mdicos, a los magistrados, a los periodistas, la condesa de +Cotorraso, la marquesa de Alcudia, su cuado Caldern, sus amigos el +general Patio y Jimnez Arbs, y ms que todos ellos, como quien ms +obligacin tena, su amante Escosura. Este, por el alto puesto que +ocupaba, ejerca considerable influencia en la marcha del litigio. + +Qu agitacin! qu vida afanosa y miserable! Clementina no coma, no +dorma: siempre en conferencias con el abogado, con el procurador, +siempre escribiendo cartas. Hasta en sus tertulias o comidas no saba +hablar de otra cosa. De suerte que algunos, los indiferentes, murmuraban +e iban desertando de su casa. Pero a otros logr comunicarles su fuego: +eran sus parciales apasionados y traan y llevaban cuentos y daban +consejos y prorrumpan en exclamaciones de indignacin cada vez que en +cualquier parte oan nombrar a la Amparo. Aunque Clementina, en general, +no era simptica a la sociedad madrilea por su carcter altanero, como +al fin representaba el derecho y la moral, su causa era la popular. +Contribuy a hacerla ms la estupidez de su enemiga, que se presentaba +en todas partes queriendo deslumbrar con su lujo, llevando a su lado +aquel viejo imbcil y degradado. + +Porque el duque de Requena se desmoronaba a ojos vistas. Despus del +perodo de exaltacin y violencia en que pareca un loco furioso, vino +el aplanamiento de los nervios. Poco a poco se acercaba al completo +idiotismo. Perdi la vivacidad del espritu y hasta la facultad de +comprender los negocios. Quedaron en manos de Llera. Esto no era malo: +pero s que la Amparo se ingiriese en ellos con autoridad, porque no +haca ms que disparates. Se daba, sin embargo, bastante maa para +ocultar la locura de su querido. Los das en que le vea sobrexcitado o +incoherente en sus palabras tenale encerrado. Slo cuando estaba ms +tranquilo y racional se aventuraba a salir con l en coche y procurando +que no hablase con nadie. + +Mas a la postre tales precauciones resultaron intiles. Salabert se +escap de casa en distintas ocasiones y di pblicas seales de su +enajenacin. Una vez se le hall a las cuatro de la maana cerca de +Carabanchel. Otra vez entr en una joyera, y despus de ajustar algunas +alhajas sustrajo otras creyendo que no le vean. El joyero lo advirti +perfectamente, pero no le dijo nada porque le conoca. Lo que hizo fu +enviar la cuenta de las alhajas robadas a la Amparo. Esta se apresur a +pagarlas y vino en persona a rogarle que no divulgase el hecho. + +Pronto se persuadi el pblico de que, a pesar de los pareceres +encontrados de los mdicos, la locura del duque era evidente. Comenz a +susurrarse que el fallo del tribunal as lo declarara. Dos das antes +de que se publicase, la Amparo abandon el palacio de Requena despus de +haberlo puesto a saco. Se llev multitud de objetos de gran valor. Su +hacienda ascenda ya a una porcin de millones. En previsin de lo que +poda suceder la haba sacado del Banco de Espaa y la tena en valores +extranjeros. Pocos das despus se march a Francia. Algunos meses ms +tarde circul por Madrid la noticia de que se casaba con el marqus de +Dvalos. + +La misma tarde del da en que la Amparo huy (porque huda se puede +llamar) de la casa de Requena, entr Clementina con su marido y se +posesion de ella. Hall a su padre en un estado tristsimo, +completamente idiota. Hablaba como si la hubiera visto el da anterior y +no hubiera pasado nada; le preguntaba con mucho inters por la Amparo y +hasta algunas veces la confunda con ella. El corazn de la hija, hay +que confesarlo, no padeci gran cosa. Aquella desgracia no apagaba por +entero el rencor que despertaba en su alma el recuerdo de los +amargusimos das que acababa de pasar. Su venganza no estaba satisfecha +porque vea a la Amparo rica y feliz. Quera a todo trance perseguirla +criminalmente, mientras su marido, satisfecho con la fortuna colosal que +caa en sus manos, no se preocupaba poco ni mucho de semejante cosa. + +El duque de Requena, el clebre banquero que tuvo atentos y admirados +durante veinte aos a los negociantes espaoles y extranjeros, el hombre +que haba dado tanto que decir al pblico y a la prensa, pas muy pronto +a ser en el palacio de Osorio un trasto intil y despreciable. Por no +dar que murmurar, o por asegurarse mejor de su persona, o quiz por un +vago temor de que pudiera curarse, los esposos Osorio no le enviaron a +un manicomio: tuvironle guardado en casa. Salabert se haba convertido +en nio. No se preocupaba ya de otra cosa que del alimento. Hablaba +poco. Pasaba horas y horas mirndose las uas o frotndose una mano con +la otra, dejando escapar de vez en cuando gritos extraos, +inarticulados. Tena cerca un criado que, cuando se mostraba +desobediente y se enfureca, le castigaba. Pero a quien ms respeto +tena, y aun puede decirse verdadero temor, era a su hija. Bastaba que +Clementina le mirase ceuda y le dirigiese una seca reprensin para que +el loco se sometiese repentinamente. En cambio, no haca caso alguno de +su yerno. + +Cuando el criado que le cuidaba, vindole tranquilo iba a recrearse un +poco con sus compaeros, el loco acostumbraba a vagar por las +habitaciones del palacio mirndose con atencin a los espejos. Su mana +principal era la de recoger los pedacitos de pan que hallaba y +amontonarlos en un rincn de su cuarto hasta que all se pudran. Cuando +el montn era ya demasiado grande, los criados venan a recogerlos en +cestos y lo tiraban al carro de la basura. Al entrar en su habitacin y +echarlo de menos se enfureca. Necesitaba su guardin hacer uso de algn +medio violento para volverle el sosiego. + +Cierta tarde, poco despus de almorzar los seores (el loco almorzaba en +su cuarto), se hallaban reunidos tres o cuatro criados en el gran +comedor del palacio limpiando la vajilla y colocndola en los +aparadores. Estaban de buen humor y retozaban cambiando latigazos con +los paos que tenan en la mano, corriendo en torno de la mesa y +soltando sonoras carcajadas. La seora no poda escucharles porque +estaba arriba. En esto apareci el loco en la puerta con una bandeja en +la mano, la bandeja en que acostumbraba a transportar los mendrugos, +como preciosa mercanca, a su habitacin. Vesta una bata grasienta ya y +traa la cabeza descubierta. Pero aquella cabeza, a pesar de sus blancos +cabellos, no era venerable. Las mejillas plidas, terrosas, los labios +amoratados y cados, la mirada opaca sin expresin alguna, no reflejaban +la ancianidad que tiene su hermosura, sino la decrepitud del vicio +siempre repugnante y la seal de la idiotez, aterradora siempre. + +Permaneci un instante indeciso al ver tanta gente. Al fin se resolvi a +entrar; fu derecho a los cajones de los aparadores y comenz con afn a +registrarlos sacando todos los mendrugos que haba y colocndolos en su +bandeja. Los criados le contemplaban sonrientes con mirada burlona. + +--Busca, busca--dijo uno--. Cundo nos convidas a gazpacho, to +lipendi? + +El viejo no hizo caso: sigui afanoso en su tarea. + +--Gazpacho, no--dijo otro--. Mejor ser que nos convides a un billete de +cien pesetas. + +--A ti no te convido. A Anselmo, s--dijo el duque tartamudeando mucho y +mirndole airado. + +--Toma! ya s por qu convidas a Anselmo; porque te anda con el bulto. +Descuida, que si es por eso ya me convidars. + +Los otros soltaron la carcajada. El ms joven de ellos, un chico de diez +y seis aos, al verle con la bandeja colmada y dispuesto a marcharse, se +fu por detrs, y dndole un manotazo hizo saltar todos los mendrugos, +que cayeron esparcidos por el suelo. El duque se enfureci +terriblemente, y lanzando gritos de clera, y echndoles miradas de +fiera acosada, se tir al suelo y se puso a recoger de nuevo los +mendrugos, mientras los criados celebraban con algazara la gracia de su +compaero. Cuando ya los tena todos en la bandeja y corra hacia la +puerta para librarse de sus burlas, el mismo rapaz se fu tras l y otra +vez se los tir. El furor del loco no tuvo lmites. Convulso, rechinando +los dientes, con los ojos encendidos, se arroj sobre el burlador; pero +los dems le sujetaron. El pobre demente comenz entonces a lanzar +bramidos que nada tenan de humanos. + +En aquel instante se oy en el corredor la voz irritada de Clementina. + +--Qu es eso? Qu hacen ustedes a pap? + +Los criados soltaron al loco y se dieron a correr desapareciendo del +comedor. + + + + +XVI + +#Amor que se extingue.# + + +Los amores de Raimundo estaban presos por un hilo. En los ltimos +tiempos, Clementina, enteramente embargada por su anhelo de triunfo y +venganza, apenas haca caso de l. Veanse a menudo, porque el joven no +dejaba de frecuentar la casa; pero sus citas amorosas eran cada da ms +raras. Cuando aqul se quejaba tmidamente de su abandono, la dama se +disculpaba con los celos de Escosura. Por ms que haca no lograba +convencer a ste de que se hallaban rotas sus antiguas relaciones; la +vigilaba con disimulo, espiaba sus pasos; el da menos pensado +averiguara la verdad. "Ya ves, el engao sera muy feo: tendra razn +para ponerse furioso". + +El pobre Raimundo estaba tan perdido que aceptaba como buenas estas +razones o aparentaba aceptarlas. En medio de aquella abyeccin viva +feliz forjndose la ilusin de que su dolo le prefera, le amaba en el +fondo del alma; que slo mantena relaciones con el ministro por el +inters del pleito. Contribua a conservarle en ella el que de vez en +cuando Clementina, por arrancarse quiz momentneamente a sus afanes y +enojos, le escriba una cartita dicindole: "Hoy a las cuatro", o bien: +"V por la tarde a la Casa de Campo". Y en estas entrevistas, acometida +de sbito capricho, recordando las primeras y gozosas etapas de su amor, +se mostraba tierna y cariosa, le juraba eterna fidelidad. Oh, Dios! +qu infinita, qu celestial felicidad experimentaba el joven entomlogo +oyendo tales juramentos de aquellos labios adorados! + +Pero toda felicidad es breve en este mundo. La de l, brevsima. Al da +siguiente de aquel deliquio amoroso, encontraba a su dueo fro como el +mrmol, displicente, y, lo que es peor, en largas y reservadas plticas +con Escosura all por los rincones del saln. Crea inocentemente que al +terminar el pleito cambiara su suerte, que Clementina, no necesitando +ya al ministro, volvera de nuevo a ser enteramente suya, sin aquel +odioso reparto que le entristeca an ms que le avergonzaba. Sus +esperanzas se desvanecieron como el humo. Terminse el pleito del modo +ms feliz para ella; y no obstante, lejos de despedir a su amante +oficial, cada da se mostraba hacia l ms respetuosa y enamorada. + +Cierta maana, dos meses despus de haberse fallado el litigio, recibi +un billetito que deca: "Voy esta tarde a las dos". Le di un salto el +corazn. Haca ms de quince das que su adorada no pareca por el +entresuelito del Caballero de Gracia. A la una ya estaba aguardndola. Y +en cuanto la columbr de lejos, corri a abrirla con la misma emocin +que si fuese una reina y con mucha mayor ternura. Mostrse ella +reconocida, afectuosa; recibi con agrado sus vivas y apasionadas +caricias. + +Al cabo de una hora, hallndose los dos sentados en el pequeo sof +donde tantos coloquios amorosos haban pasado, ella le dirigi una larga +mirada compasiva y le dijo con sonrisa triste: + +--Sabes una cosa, Mundo?... Que hoy es el ltimo da que nos vemos as +solos y juntos. + +El joven la mir con estupor, sin comprender, o sin querer comprender. + +--S; ... no puedo continuar manteniendo estas relaciones secretas +contigo.... Escosura ya est advertido y se ha ofendido mucho con +razn.... Adems, me parece feo el tener dos amantes.... Eso queda para +Lola Madariaga. Hasta ahora he pasado por ello porque comprendo que me +has querido y que me quieres mucho.... Yo tambin te he demostrado +siempre amor verdadero. No puedes quejarte. Si a algn hombre he querido +de corazn es a ti.... La prueba de ello es lo que han durado nuestras +relaciones.... Pero nada es eterno en el mundo.... Puesto que ya +nuestros amores estn desde hace tiempo medio deshechos (porque el amor +es exclusivo y no admite repartos), lo mejor es que lo rompamos por +completo... As como as me voy haciendo vieja, Mundo.... T eres un +muchacho. Si yo no diese la voz de separacin, tarde o temprano la +daras t. Esta es la vida.... Hoy, todava me encontrars bonita: son +las ltimas llamaradas. Necesito despedirme de las muchas locuras que +hemos hecho.... Pero siempre las recordar con placer, te lo juro.... T +reprensentars en mi vida, tal vez la poca ms feliz... Seamos de aqu +en adelante buenos amigos. Tendra un placer inmenso en poder serte +til, en que me debieses algn favor de importancia, ya que te debo yo +tantos momentos de dicha... + +El joven escuch todas estas infamias inmvil, atnito. Una densa +palidez iba cubriendo sus facciones. + +--Pero hablas de veras?--concluy por preguntar con voz temblorosa. + +--S, querido, s; hablo de veras--respondi la dama con la misma +sonrisa triste y protectora. + +--Eso no puede ser!... no puede ser!--profiri l con energa, +levantndose del asiento y mirndola colrico y espantado al mismo +tiempo. + +Aquella mirada bast para remover la soberbia de Clementina. + +--Vaya si puede ser!--replic en tonillo irnico que resultaba en +aquella ocasin de una crueldad feroz. + +Qued helado. Permaneci en pie unos instantes mirndola con indefinible +expresin de angustia y terror: por fin se dej caer a sus pies +exclamando con las manos cruzadas: + +--Oh, por Dios, no me mates! no me mates! + +El semblante de Clementina se dulcific y la voz tambin. + +--Vamos, no seas nio, Mundo.... Levntate.... Tena que suceder.... T +hallars mujeres que valgan mucho ms que yo.... + +Pero el joven se haba abrazado a sus rodillas con fuerza y se las +besaba con transportes frenticos, y lo mismo los pies, sacudido su +cuerpo por los sollozos. + +--Esto es horrible! es horrible!--repeta--. Qu te hice para que as +me mates? + +Vamos, Mundo, vamos.... Arriba.... Seamos formales--deca ella +dulcemente, acaricindole los cabellos--. No comprendes que es +ridculo? + +--Qu me importa el ridculo!--replicaba el desgraciado entre sollozos, +con el rostro pegado a la seda de su vestido--. Por ti me pondra en +ridculo delante del mundo entero. + +Clementina haca esfuerzos por calmarle, pero sin apiadarse. No hay +fiera ms cruel que una mujer hastiada. Le dej desahogarse un rato, y +cuando le vi ms sosegado, se levant del sof. + +--Te agradezco muchsimo ese sentimiento, Mundo.... Yo tambin he tenido +que luchar bastante tiempo con mi corazn para resolverme a separarme de +ti.... + +--Mientes!--dijo l de rodillas an, con los codos apoyados sobre el +sof--. Si me hubieses querido no seras tan cruel, tan infame! + +La dama permaneci un instante silenciosa mirndole por la espalda con +ojos irritados. Al fin, venciendo la compasin, dijo: + +--Te perdono esas groseras por el estado de exaltacin en que te +hallas. Por mucho que me injuries no logrars que deje de recordarte +siempre con cario.... Algn da cuando t ya me hayas olvidado por +completo, todava tu imagen y los dichosos momentos que hemos pasado +juntos estarn grabados en mi corazn.... Pero ahora conviene +formalizarse--aadi cambiando de tono--. Concluyamos de un modo digno, +Raimundo.... Me vas a hacer el favor de tomar un coche, ir a tu casa y +traer todas las cartas que te he dirigido para que las quememos. Yo no +conservo ninguna tuya. Ya sabes que las rompo en cuanto las recibo. + +Raimundo no se movi. Despus de esperar unos momentos, Clementina se +acerc a l por detrs, se inclin silenciosamente y le puso las dos +manos en las mejillas, dicindole con acento dulce: + +--Retonto! no hay ms mujeres que yo en el mundo? + +Raimundo se estremeci al contacto de aquellas manos delicadas. Volvise +bruscamente y apoderndose de ellas las bes repetidas veces con +frenes, las llev a su corazn, las puso sobre su frente. + +--No, Clementina, no; no hay ms mujeres que t ... o si las hay, yo no +lo s, ni quiero saberlo.... Pero es cierto eso que me has dicho?... +Es verdad que ya no me quieres? + +Y su mirada hmeda se alzaba con tal expresin de angustia, que ella, +sonriendo confusa, se vi obligada a mentir. + +--Yo no te he dicho que no te quera ... sino que conviene que cortemos +nuestras relaciones. + +--Es igual! + +--No, chiquillo, no! no es igual.... Puedo quererte, y sin embargo, por +circunstancias especiales, no convenir que tenga contigo entrevistas +secretas.... No todo lo que uno quiere se puede hacer en el mundo.... + +Y se perdi en un laberinto de razones especiosas, de cuya falsedad ella +misma se daba cuenta turbndose un poco al decirlas. Daba vueltas a unas +mismas ideas, vulgarsimas todas, supliendo la fuerza y el peso de que +carecan con lo vivo y exagerado de los ademanes. + +Raimundo no la escuchaba. Al cabo de unos momentos se levant +bruscamente, se enjug las lgrimas y sali de la estancia sin decir +palabra. Clementina le mir alejarse con sorpresa. + +--Te aguardo--le grit cuando ya estaba en el pasillo. + +Veinte minutos despus se present de nuevo con un paquete entre las +manos. + +--Aqu tienes las cartas--dijo con aparente tranquilidad. + +Su voz estaba alterada. Una palidez densa cubra su semblante. +Clementina le dirigi una penetrante mirada de curiosidad donde se +pintaba asimismo la inquietud. Pero dominndose le dijo con naturalidad: + +--Muchas gracias, Mundo. Ahora las quemaremos si te parece.... Iremos a +la cocina.... + +El joven no replic. Se dirigieron a esta pieza del cuarto fra y +desmantelada, porque nadie la usaba, y Clementina coloc por su mano el +paquete sobre el fogn. Mas de repente, cuando ya tena entre los dedos +el fsforo encendido que el joven le haba dado, se detuvo. Qued +suspensa un instante y dijo sonriendo: + +--Sabes que esto es muy prosaico! Quemar mis cartas de amor en un +fogn! Uf!... Me parece que debemos concluir con ellas de un modo ms +potico.... Quieres que nos vayamos a quemarlas al campo?... De este +modo daremos juntos un ltimo paseo; nos despediremos dignamente. + +--Como gustes--articul el joven en voz apenas perceptible. + +--Bueno, ve a buscar un coche. + +--Lo tengo abajo. + +--Salgamos entonces. + +Volvi a coger el paquete Raimundo. Ambos dejaron aquel cuartito donde +nunca ms haban de reunirse. Montaron en coche y ste les condujo +camino de las Ventas del Espritu Santo. Era una tarde de primavera, +nublada y fresca. Clementina haba echado los cierres de las +ventanillas para no ser vista de algn conocido; pero en cuanto salieron +de la Puerta de Alcal pidi Raimundo que los bajase; por cierto con tan +poca oportunidad, que en aquel momento cruz a su lado una carretela +abierta donde iban Pepe Castro y Esperancita Caldern, recin casados. +No tuvo tiempo ms que para echarse hacia atrs y llevar una mano a la +cara. Quedle la duda de si la haban reconocido. + +Raimundo, a costa de grandes esfuerzos, haba conseguido dominarse, pero +slo a medias. Clementina haca lo posible por distraerle. Le hablaba, +como una buena amiga, de asuntos indiferentes, de sus conocidos, dando +por supuesto que seguira frecuentando su casa. Cuando pasaron Castro y +su mujer, emprendi una conversacin animada acerca de ellos. + +--Ya ves, Mundo; sucedi lo que yo deca. No hace tres meses que se han +casado y ya andan a la grea Pepe y su suegro por cuestin de la +dote.... Nadie conoce a Caldern mejor que yo.... Si no lo entierran +pronto, los pobres se han de ver muy apurados, porque lo que es dinero +han de tardar en sacrselo.... + +Raimundo responda a sus observaciones, afectando serenidad; pero su voz +tena un timbre especial que la dama no dejaba de advertir. Pareca que +llegaba hmeda, como si hubiese atravesado una regin de lgrimas. + +Al fin, en un paraje que vieron ms solitario, hicieron parar el coche y +se bajaron. + +--Agurdenos usted aqu. Vamos a dar un paseo--dijo Raimundo al cochero. + +Mas creyendo observar cierta inquietud en los ojos del auriga, se volvi +a los pocos pasos, sac un billete de cinco duros y se lo entreg +diciendo: + +Ya me dar usted la vuelta. Hasta luego. + +Abandonaron la carretera y se pusieron a caminar por los campos ridos y +tristes del Este de Madrid. El terreno ofreca leves ondulaciones y se +extenda rojizo y desierto, cortando a lo lejos el horizonte con una +raya bien pura. Ni un rbol, ni una casa. Los finos zapatos de +Clementina se hundan en la tierra y quedaban manchados. Caminaban +silenciosos. Raimundo ya no tena fuerzas para hablar. Ella tambin se +sinti dominada por la tristeza de la situacin, a la cual ayudaba la +del paisaje, y tuvo la delicadeza de no desplegar los labios. De vez en +cuando volva la cabeza para cerciorarse de si podan ser vistos desde +la carretera. Cuando se convenci de que estaban bastante lejos se +detuvo. + +--Para qu andar ms?... No te parece buen sitio? + +Raimundo se detuvo tambin y no respondi. Dej caer el paquete al suelo +y dirigi la vista a lo lejos, a los confines del horizonte. Clementina +deshizo el paquete. Despus de echar una ojeada de curiosidad a sus +cartas, esmeradamente conservadas en los sobres, hizo con ellas un +montoncito. Aguard un instante a que Raimundo volviese la cabeza, y +viendo que no lo haca, le dijo: + +--Dame un fsforo. + +El joven sac el fsforo y se lo entreg encendido, con el mismo +silencio. Volvi de nuevo la cabeza y sigui mirando fijamente el +horizonte, mientras Clementina pegaba fuego al montn de cartas y las +vea arder poco a poco. Tardaron algunos momentos en consumirse: +necesitaba arreglar con sus manos enguantadas el montoncito para que el +fuego no se apagase. De vez en cuando diriga una mirada entre inquieta +y compasiva a su amante, que se mantena inmvil y atento como un marino +que contempla el cariz de la mar. + +Cuando no quedaron ms que las cenizas negras, Clementina, que estaba en +cuclillas, se alz. Estuvo un momento indecisa sin atreverse a turbar la +profunda distraccin de Raimundo. Al fin, pasando por su hermoso rostro +una rfaga de ternura, despus de mirar rpidamente a todos lados, se +acerc a l, le pas un brazo por la espalda y le dijo con acento +carioso: + +--Y ahora que estamos solos por ltima vez y que nadie nos ve, no nos +despediremos de un modo ms efusivo? + +--Cmo quieres que nos despidamos?--respondi l mirndola y haciendo +un esfuerzo supremo para sonrer. + +--As!--replic la dama vivamente. + +Y al mismo tiempo le ech los brazos al cuello y le cubri el rostro de +fuertes y apasionados besos. + +Raimundo se estremeci. Dejse besar por algunos instantes como un +cuerpo inerte. Al fin, doblndosele las piernas, exclam con acento +desgarrador: + +--Oh, Clementina, me ests matando! + +Y cay al suelo privado de sentido. El susto de ella fu grande. No +haba nadie que la auxiliase. No haba siquiera agua. Alz la cabeza del +joven, la puso sobre su regazo, le di aire con su sombrero y le hizo +oler un pomito con perfume que traa. Al cabo de pocos minutos abri los +ojos: no tard en ponerse en pie. Estaba avergonzado de su flaqueza. +Clementina se mostraba con l afectuosa y compasiva. Cuando vi que +estaba ya sereno y en disposicin de marchar, se cogi a su brazo y le +dijo: + +--Vamos. + +Y procur distraerle, mientras caminaban, hablndole de una _sauterie_ +que proyectaba y a la cual le peda con insistencia que no dejase de +asistir. + +--Y lo mismo los sbados verdad? Cuidado con abandonarme. Uno es uno y +otro es otro.... T sers en mi casa el amigo de siempre, y en mi +corazn ocupars, mientras viva, un lugar de preferencia. + +Raimundo se contentaba con sonrer forzadamente. + +As llegaron otra vez al sitio donde estaba el coche. Dentro, la dama +sigui locuaz. El, a medida que se acercaban a Madrid, se iba poniendo +ms plido. Ya no sonrea. + +Vindole de tal modo, con la desesperacin impresa en el semblante, +Clementina dej al cabo de hablarle en aquel tono. Movida de piedad +comenz de nuevo a besarle cariosamente. Pero l rechaz sus caricias; +la apart con suavidad diciendo: + +--Djame! djame!... As me haces ms dao. + +Dos lgrimas asomaron a sus pupilas y estuvieron largo rato all +detenidas. Al fin se volvieron otra vez, sin caer, al sitio misterioso +de donde brotan. + +El coche lleg a la Puerta de Alcal. Clementina lo hizo detener delante +de la calle de Serrano. + +--Conviene que te bajes aqu. Ests cerca de tu casa. + +Raimundo, sin decir palabra, abri la portezuela. + +--Hasta el sbado, Mundo.... No dejes de ir.... Ya sabes que te espero. + +Al mismo tiempo le apret la mano con fuerza. + +Raimundo, sin mirarla, murmur secamente: + +--Adis. + +Se baj de un salto, y la dama le vi alejarse con paso vacilante de +beodo sin volver la vista atrs. + + +FIN + + + + +NDICE + + I.--Presentacin de la farndula. + II.--Ms personajes. + III.--La hija de Salabert. + IV.--Cmo alentaba la virtud el seor duque de Requena. + V.--Precipitacin. + VI.--Desde el Club de los Salvajes a casa de Caldern. + VII.--Comida y tresillo en casa de Osorio. +VIII.--Cena en Fornos. + IX.--Los amores de Raimundo. + X.--Un poco de derecho civil. + XI.--Baile en el palacio de Requena. + XII.--Matine religiosa. +XIII.--Viaje a Riosa. + XIV.--Una que se va. + XV.--Genio que se apaga. + XVI.--Amor que se extingue. + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of La Espuma, by D. Armando Palacio Valds + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ESPUMA *** + +***** This file should be named 11529-8.txt or 11529-8.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + https://www.gutenberg.org/1/1/5/2/11529/ + +Produced by Stan Goodman, Virginia Paque and the Online Distributed +Proofreading Team. + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. Special rules, +set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to +copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to +protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. 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Armando Palacio Valdes + +Release Date: March 9, 2004 [EBook #11529] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ASCII + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ESPUMA *** + + + + +Produced by Stan Goodman, Virginia Paque and the Online Distributed +Proofreading Team. + + + + + + LA ESPUMA + + + + OBRAS COMPLETAS + + DE + + D. ARMANDO PALACIO VALDES + + TOMO VII + + LA ESPUMA + + 1922 + + + + + +I + +#Presentacion de la farandula.# + + +A las tres de la tarde el sol enfilaba todavia sus rayos por la calle de +Serrano banandola casi toda de viva y rojiza luz, que heria la vista de +los que bajaban por la acera de la izquierda mas poblada de casas. Mas +como el frio era intenso, los transeuntes no se apresuraban a pasar a la +acera contraria en busca de los espacios sombreados: preferian recibir +de lleno en el rostro los dardos solares, que al fin, si molestaban, +tambien calentaban. A paso lento y menudo, con el manguito de rica piel +de nutria puesto delante de los ojos a guisa de pantalla, bajaba a tal +hora y por tal calle una senora elegantemente vestida. Tras si dejaba +una estela perfumada que los tenderos plantados a la puerta de sus +comercios aspiraban extasiados, siguiendo con la vista el foco de donde +partian tan gratos efluvios. Porque la calle de Serrano, con ser la mas +grande y hermosa de Madrid, tiene un caracter marcadamente provincial: +poco trafago; tiendas sin lujo y destinadas en su mayoria a la venta de +los articulos de primera necesidad; los ninos jugando delante de las +casas; las porteras sentadas formando corrillos, departiendo en voz alta +con los mancebos de las carnicerias, pescaderias y ultramarinos. Asi +que, no era facil que la gentilisima dama pasara inadvertida como en las +calles del centro. Las miradas de los que cruzaban como de los que se +estaban quietos posabanse con complacencia en ella. Se hacian +comentarios sobre los primores de su traje por las comadres, y se decian +chistes espantosos por los nauseabundos mancebos, que hacian prorrumpir +en rugidos de gozo barbaro a sus companeros. Uno de los mas salvajes y +pringosos vertio en su oido, al cruzar, una de esas brutalidades que +enrojeceria subito el cutis terso de una _miss_ inglesa y le haria +llamar al _policeman_ y hasta quiza pedir una indemnizacion. Pero +nuestra valiente espanola, curada de melindres, no pestaneo siquiera: +con el mismo paso menudo y vacilante de quien pisa pocas veces el polvo +de la calle, continuo su carrera triunfal. Porque lo era a no dudarlo. +Nadie podia mirarla sin sentirse poseido de admiracion, mas aun que por +su lujoso arreo, por la belleza severa de su rostro y la gallardia de la +figura. Llegaria bien a los treinta y cinco anos. El tipo de su rostro +extremadamente original. La tez, morena bronceada; los ojos azules; los +cabellos de un rubio ceniciento. Pocas veces se ve tan extrana mezcla de +razas opuestas en un semblante. Si a alguna se inclinaba era a la +italiana, donde tal que otra, suele aparecer esta clase de figuras que +semejan _ladies_ inglesas cocidas por el sol de Napoles. En ciertos +cuadros de Rafael hay algunas que pueden dar idea de la de nuestra dama. + +La expresion predominante de su rostro en aquel momento era la de un +orgulloso desden. A esto contribuia quiza la luz del sol, que le +obligaba a fruncir su frente tersa y delicada. Hay que confesarlo; en +aquel rostro no habia dulzura. Debajo de sus lineas correctas y firmes +se adivinaba un espiritu altivo, sin ternura. Aquellos ojos azules no +eran los serenos y limpidos que sirven de complemento adorable a ciertas +fisonomias virginales que pueden admirarse alguna vez en nuestro pais y +mas a menudo en el norte de Europa. Estaban hechos, sin duda, para +expresar un tropel de vivas y violentas pasiones. Quiza alguna vez +tocara su turno al amor ardiente y apasionado, pero nunca al humilde y +mudo que se resigna a morir ignorado. Llevaba en la cabeza un sombrero +apuntado, de color rojo, con pequeno y claro velo, rojo tambien, que le +llegaba solamente a los labios Los reflejos de este velo contribuian a +dar al rostro el matiz extrano que impresionaba a los que a su lado +cruzaban. Vestia rico abrigo de pieles, con traje de seda del color del +sombrero, cubierta la falda por otra de tul o granadina, que era por +entonces la ultima moda. + +Llevaba, como hemos dicho, el manguito levantado a la altura de los +ojos: estos posados en el suelo, como quien nada tiene que ver ni partir +con lo que a su alrededor acaece. Por eso, hasta llegar a la calle de +Jorge Juan, no advirtio la presencia de un joven que desde la acera +contraria y caminando a la par con ella la miraba con mas admiracion aun +que curiosidad. Al llegar aqui, sin saber por que, levanto la cabeza y +sus ojos se encontraron con los de su admirador. Un movimiento bien +perceptible de disgusto siguio a tal encuentro. La frente de la dama se +fruncio con mas severidad y se acentuo la altiva expresion de sus ojos. +Apreto un poco el paso: y al llegar a la calle del Conde de Aranda se +detuvo y miro hacia atras, con objeto sin duda de ver si llegaba un +tranvia. El mancebo no se atrevio a hacer lo mismo: siguio su camino, no +sin dirigirla vivas y codiciosas ojeadas, a las que la gentil senora no +se digno corresponder. Llego al fin el coche, monto en el dejando ver, +al hacerlo, un primoroso pie calzado con botina de tafilete, y fue a +sentarse en el rincon del fondo. Como si se contemplase segura y libre +de miradas indiscretas, sus ojos se fueron serenando poco a poco y se +posaron con indiferencia en las pocas personas que en el carruaje habia; +mas no desaparecio del todo la sombra de preocupacion esparcida por su +rostro, ni el gesto de desden que hacia imponente su hermosura. + +El juvenil admirador no habia renunciado a perderla de vista. Siguio, +cierto, por la calle de Recoletos abajo; mas en cuanto vio cruzar el +tranvia se agarro bonitamente a el y subio sin ser notado. Y procurando +que la dama no advirtiese su presencia, ocultandose detras de otra +persona que habia de pie en la plataforma, se puso con disimulo a +contemplarla con un entusiasmo que haria sonreir a cualquiera. Porque +era grande la diferencia de edad que habia entre ambos. Nuestro muchacho +aparentaba unos diez y ocho anos. Su rostro imberbe, fresco y sonrosado +como el de una damisela; el cabello rubio; los ojos azules, suaves y +tristes. Aunque vestido con americana y hongo, por su traje revelaba ser +una persona distinguida. Iba de riguroso luto, lo cual realzaba +notablemente la blancura de su tez. Por esa influencia magnetica que los +ojos poseen y que todos han podido comprobar, nuestra dama no tardo +mucho tiempo en volver los suyos hacia el sitio donde el joven vibraba +rayos de admiracion apasionada. Torno a nublarse su rostro; volvio a +advertirse en sus labios un movimiento de impaciencia, como si el pobre +chico la injuriase con su adoracion. Y ya desde entonces empezo +claramente a dar senales de hallarse molesta en el coche, moviendo la +hermosa cabeza ora a un lado, ora a otro, con visibles deseos de +apearse. Mas no lo hizo hasta llegar a San Jose, frente a cuya iglesia +hizo parar y bajo, pasando por delante de su perseguidor con una +expresion de fiero desden capaz de anonadarle. + +O muy temerario era o muy poca vergueenza debia de tener este cuando +salto a la calle en pos de ella y comenzo a seguirla por la del +Caballero de Gracia, caminando por la acera contraria para mejor +disfrutar de la figura que tanto le apasionaba. La dama seguia +lentamente su marcha haciendo volver la cabeza a cuantos hombres +cruzaban a su lado. Era su paso el de una diosa que se digna bajar por +un momento del trono de nubes para recrear y fascinar a los mortales, +que al mirarla se embebian y daban fuertes tropezones. + +--iMadre mia del Amparo, que mujer!--exclamo en voz alta un cadete +agarrandose a su companero como si fuese a desmayarse del susto. + +La hermosa no pudo reprimir una levisima sonrisa, a cuya luz se pudo +percibir mejor la peregrina belleza de que estaba dotada. En carruaje +descubierto bajaban dos caballeros que le dirigieron un saludo +reverente, al cual respondio ella con una imperceptible inclinacion de +cabeza. Al llegar a la esquina, en la misma red de San Luis, se detuvo +vacilante, miro a todas partes, y percibiendo otra vez al rubio mancebo +le volvio la espalda con ostensible desprecio y comenzo a descender con +mas prisa por la calle de la Montera, donde su presencia causo entre los +transeuntes la misma emocion. Tres o cuatro veces se detuvo delante de +los escaparates aunque se advertia que mas que por curiosidad se paraba +por el estado nervioso en que la persecucion tenaz del jovencito la +habia puesto. Cerca de la Puerta del Sol, sin duda para huirla, +resolviose a entrar en la joyeria de Marabini. Sentose con negligencia +en una silla, levanto un poquito el velo del sombrero y se puso a +examinar con distraccion las joyas recien llegadas que el dependiente de +la tienda fue exhibiendo. Era lo peor que pudo hacer para librarse de +las miradas de su adolescente adorador. Porque este, con toda comodidad, +sobre seguro, se las enfilaba por los cristales del escaparate con una +insistencia que la encolerizaba cada vez mas. + +La verdad es que aquella tiendecita primorosamente adornada, donde +brillaban por todas partes los metales y las piedras preciosas, era +digno aposento para la bella; el estuche que mejor convenia a joya tan +delicada. Asi debio de pensarlo el joven rubio, a juzgar por el extasis +apasionado de sus ojos y la inmovilidad marmorea de su figura. Al fin la +dama, no pudiendo vencer la irritacion que esto la producia, alzose +bruscamente de la silla y despidiendose con una frase seca del +dependiente, que le guardaba extraordinarias consideraciones, salio del +comercio y llego hasta la Puerta del Sol a toda prisa. Aqui se detuvo; +luego dio algunos pasos hacia un coche de punto, como si fuese a entrar +en el; pero de pronto cambio de rumbo, y con paso firme se dirigio hacia +la calle Mayor, escoltada siempre y no de lejos por el joven. Al llegar +a la mitad de ella proximamente, entro en una casa de suntuosa +apariencia, no sin lanzar antes una rapida y furibunda mirada a su +perseguidor, que la recibio con entera y rara serenidad. + +El portero, que estaba plantado en el umbral atusandose gravemente sus +largas patillas, despojose vivamente de la gorra, le hizo una profunda +reverencia y corrio a abrir la puerta de cristales que daba acceso a la +escalera, apretando en seguida el boton de un timbre electrico. Subio +lentamente la escalera alfombrada, y al llegar al principal la puerta +estaba ya abierta y un criado con librea al pie de ella esperando. + +La casa pertenecia al Excmo. Sr. D. Julian Calderon, jefe de la casa de +banca _Calderon y Hermanos_, el cual ocupaba todo el principal de ella, +sirviendose por escalera distinta de los demas pisos, que tenia +alquilados. Este Calderon era hijo de otro Calderon muy conocido en el +comercio de Madrid, negociante al por mayor en pieles curtidas, que con +ellas habia hecho una buena fortuna y que en los ultimos anos de su vida +la habia acrecentado, dedicandose, a la par que al comercio, al giro y +descuento de letras. Fallecido el, su hijo Julian continuo su obra sin +apartarse un punto, manejando con el suyo el haber de sus dos hermanas +casadas, la una con un medico, la otra con un propietario de la Mancha. +A su vez estaba casado, bastantes anos hacia, con la hija de un +comerciante de Zaragoza, llamado D. Tomas Osorio, padre tambien del +conocido banquero madrileno del mismo nombre, que tenia su hotel con +honores de palacio en el barrio de Salamanca, calle de Ramon de la Cruz. +La hermosa dama que acaba de entrar en la casa es la esposa de este +banquero, y hermana politica, por lo tanto, de la senora de Calderon. + +Paso por delante del criado sin aguardar a que este la anunciase, avanzo +resueltamente como quien tiene derecho a ello, atraveso tres o cuatro +grandes estancias lujosamente decoradas, y alzando ella misma la rica +cortina de raso con franja bordada, entro en una habitacion mas reducida +donde se hallaban congregadas varias personas. En el sillon mas proximo +a la chimenea estaba arrellanada la senora de la casa, mujer de unos +cuarenta anos, gruesa, facciones correctas, ojos negros, grandes y +hermosos, pero sin luz, la tez blanca, los cabellos de un castano claro +excesivamente finos. Al lado de ella, en una butaquita, estaba otra +senora, que formaba contraste con ella; morena, delgada, menuda, de +extraordinaria movilidad, lo mismo en sus ojillos penetrantes que en +toda su figura. Era la marquesa de Alcudia, de la primer nobleza de +Espana. Las tres jovenes que sentadas en sillas seguian la fila, eran +sus hijas, muy semejantes a ella en el tipo fisico, si bien no la +imitaban en la movilidad: rigidas y silenciosas, los ojos bajos, con +modestia y compostura tan afectadas, que pronto se echaba de ver el +regimen severo a que las tenia sometidas su viva y nerviosa mama. Con +una de ellas hablaba de vez en cuando en voz baja la hija de los senores +de Calderon, nina de catorce o quince anos, carirredonda, de ojos +pequenos, nariz arremolachada y algunos costurones en el cuello, +pregoneros de un temperamento escrofuloso. Esta nina gastaba aun los +cabellos trenzados, con un lacito en la punta de la trenza, lo mismo que +la ultima de las de Alcudia, con quien sostenia timida e intermitente +conversacion. Esta, y sus hermanas, llevaban en la cabeza sendos y +caprichosos sombreros, mientras Esperancita (que asi nombraban a la hija +de los amos) andaba con su cabecita redonda al descubierto. El traje una +_matinee_ azul, demasiadamente corta para sus anos. Los senores de +Calderon solo tenian esta hija y un nino de dos anos. Frente a la +senora, reclinado en una butaca igual, estaba el general Patino, conde +de Morillejo. Hallase entre los cincuenta y sesenta, pero conserva en +sus ojos el fuego de la juventud; sus cabellos grises estan +esmeradamente peinados, los largos bigotes a lo Victor Manuel, la +perilla apuntada, la nariz aguilena le dan un aspecto simpatico y +gallardo. Es el tipo perfecto del veterano aristocrata. A su lado, en +otra butaca, estaba Calderon, hombre de unos cincuenta anos, grueso, de +cara redonda y sonrosada, adornada por cortas patillas grises; los ojos +redondos, vagos y mortecinos. Cerca de el una senora anciana, que era la +madre de la esposa de Calderon, aunque mucho se diferenciaba de ella en +el rostro y la figura: delgada al punto de no tener mas que la piel +sobre los huesos, morena, ojos hundidos y penetrantes, revelando en +todos los rasgos de su fisonomia inteligencia y decision. Hablando con +ella esta Pinedo, el inquilino del cuarto tercero. Aunque su bigote no +tiene canas, se adivina facilmente que esta tenido: su rostro es el de +un hombre que anda cerca de los sesenta: fisonomia bonachona, ojos +saltones que se mueven con viveza, como los que poseen un temperamento +observador. Viste con elegancia y manifiesta extraordinaria pulcritud en +toda su persona. + +Al ver en la puerta a nuestra bellisima dama, la tertulia se conmovio. +Todos se alzan del asiento, excepto la senora de Calderon, en cuyo +rostro parado se dibujo una vaga sonrisa de placer. + +--iAh, Clementina! iQue milagro el verte por aqui, mujer! + +La dama se adelanto sonriente, y mientras besaba a las senoras y daba la +mano a los caballeros, respondia a la carinosa reprension de su cunada. + +--iAnda! Aplicate la venda, hija, tu que no pareces por mi casa mas que +por semestres. + +--Yo tengo hijos, querida. + +--iMiren ustedes que disculpa! Yo tambien los tengo. + +--En Chamartin. + +--Bueno; el tener hijos no te priva de ir al Real y al paseo. + +Clementina se sento entre su cunada y la marquesa de Alcudia. Los demas +volvieron a ocupar sus asientos. + +--iAy, hija!--exclamo aquella respondiendo a la ultima frase.--iSi +vieras que catarrazo he pillado la otra noche en el teatro! El tonto de +Ramoncito Maldonado es el que ha tenido la culpa. Con tanto saludo y +tanta ceremonia, no acababa de cerrar la puerta del palco. Aquel aire +colado se me metio en los huesos. + +--Ha tenido fortuna ese aire--manifesto con sonrisa galante el general +Patino. + +Todos sonrieron menos la interesada, que le miro con sorpresa abriendo +mucho los ojos. + +--?Como fortuna? + +Fue necesario que el general le diese la galanteria mascada; solo +entonces la pago con una sonrisa. + +--?No es verdad que ha estado muy bien Gayarre?--dijo Clementina. + +--iAdmirable! como siempre--respondio su cunada. + +--Yo le encuentro falto de maneras--expreso el general. + +--iOh, no, general!... Permitame usted.... + +Y se empeno una discusion sobre si el famoso tenor poseia o no poseia el +arte escenico, si era o no elegante en su vestir. Las senoras se +pusieron de su parte. Los caballeros le fueron adversos. + +Del tenor pasaron a la tiple. + +--Es toda una hermosa mujer--dijo el general con la seguridad y el +acento convencido de un inteligente. + +--iOh!--exclamo Calderon. + +--Pues yo encuentro a la Tosti bastante ordinaria, ?no le parece a +usted, Clementina? + +Esta corroboro la especie. + +--No diga usted eso, marquesa; el que una mujer sea alta y gruesa no +indica que sea ordinaria, si tiene arrogancia en el porte y distincion +en las maneras--se apresuro a decir el general, echando al mismo tiempo +una miradita a la senora de Calderon. + +--Ni yo sostengo eso, general; no tome usted el rabano por las +hojas--manifesto la marquesa con extraordinaria viveza, atacando despues +con brio y un poquillo irritada la gracia y buen talle de la tiple. + +Generalizose la disputa, y sucedio lo contrario que en la anterior. Los +caballeros se mostraron benevolos con la cantante mientras las senoras +le fueron hostiles. Pinedo la resumio, diciendo en tono grave y solemne, +donde se notaba, sin embargo, la socarroneria: + +--En la mujer, las buenas formas son mas esenciales que en el hombre. + +Clementina y el general cambiaron una sonrisa y una mirada +significativas. La marquesa miro al pulcro caballero con dureza y +despues se volvio rapidamente hacia sus hijas, que seguian con los ojos +bajos, en la misma actitud rigida y silenciosa de siempre. Pinedo +permanecio grave e indiferente, como si hubiese dicho la cosa mas +natural del mundo. + +--Pues yo, amigo Pinedo, creo que los hombres deben tener tambien buenas +formas--manifesto la panfila senora de Calderon. + +Al decir esto se oyo un resuello debil, como de risa reprimida con +trabajo. Era la ultima nina de la marquesa de Alcudia, a quien su mama +dirigio una mirada pulverizante. La fisonomia de la nina volvio +instantaneamente a su primitiva expresion timida y modesta. + +--Es una opinion ...--respondio Pinedo, inclinandose respetuosamente. + +Este Pinedo, que ocupaba uno de los cuartos terceros de la misma casa +propiedad de Calderon, desempenaba un empleo de bastante importancia en +la Administracion publica. Los vaivenes de la politica no lograban +arrancarle de el. Tenia amigos en todos los partidos, sin que se hubiese +jamas decidido por ninguno. Hacia la vida del hombre de mundo; entraba +en las casas mas aristocraticas de la corte; trataba familiarmente a la +mayoria de los personajes de la banca y la politica; era socio antiguo +del _Club de los Salvajes_, donde se placa en bromear todas las noches +con los jovenes aristocratas que alli se reunian, quienes le trataban +con harta confianza que no pocas veces degeneraba en groseria. Era +hombre afable, inteligente, muy corrido y experto en el trato de los +hombres; tolerante con toda clase de vanidades por el mismo desprecio +que sentia hacia ellas. No obstante, con la apariencia de hombre cortes +e inofensivo, guardaba en el fondo de su alma un fondo satirico que le +servia para vengarse lindamente, con alguna frase incisiva y oportuna, +de las demasias de sus amiguitos los sietemesinos del _Club_. Estos le +profesaban una mezcla de afecto, desprecio y miedo. Nadie conocia su +procedencia, aunque se daba por seguro que habia nacido en humilde cuna. +Unos le hacian hijo de un carnicero de Sevilla; otros le declaraban +granuja de la playa de Malaga en su juventud. Lo que se sabia de +positivo, era que hacia ya muchos anos habia aparecido en Madrid como +parasito de un titulo andaluz, el cual, despues de haber disipado su +fortuna, se salto los sesos. En la compania de este, nuestro Pinedo +adquirio gran numero de relaciones utiles, llego a conocer y tratar a +toda la gente que hacia viso, entre la cual era popular. Tenia el buen +tacto de echarse a un lado cuando tropezaba con un hombre inflado y +soberbio, dejandole paso. No excitaba los celos de nadie y esto es medio +seguro de no ser aborrecido. Al mismo tiempo su ingenio, su caracter +socarron, que procuraba mantener siempre dentro de ciertos limites, +despertaba a menudo la alegria en las tertulias; bastaba para darle en +ellas cierta significacion, que de otro modo no hubiera disfrutado. + +No tenia mas familia que una hija de diez y ocho anos llamada Pilar. Su +mujer, a quien nadie conocio, habia muerto muchos anos hacia. Su sueldo +era de cuarenta mil reales, y con el vivian economicamente padre e hija, +en el tercero que Calderon les dejaba por veintidos duros al mes. Los +gastos mayores de Pinedo eran de representacion. Como frecuentaba una +sociedad muy superior a la que, dada su posicion, le correspondia, era +preciso vestir con elegancia y asistir a los teatros. Comprendiendo la +necesidad absoluta de seguir cultivando sus relaciones, que eran las +pilastras en que su empleo se sustentaba, imponiase tales dispendios sin +vacilar, ahorrandolo en otras partidas del presupuesto domestico. Vivia, +pues, en situacion permanente de equilibrio. El empleo le permitia +frecuentar la sociedad de los prepotentes, mientras estos le ayudaban +inconscientemente a mantenerse en el empleo. Ningun ministro se atrevia +a dejar cesante a un hombre con quien iba a tropezar en todas las +tertulias y saraos de la corte. Luego Pinedo tenia el honor de hablar +alguna vez con las personas reales: ciertas frases suyas corrian por los +salones y se celebraban mas quiza de lo que merecian, por lo mismo que +en los salones suele haber poco ingenio: tiraba bastante bien con +carabina y con pistola y era inteligentisimo y poseia una copiosa +biblioteca tocante al arte culinario. Los mas altos personajes se +sentian lisonjeados cuando oian decir que Pinedo elogiaba a su cocinero. + +--?Cuando has estado en el colegio, Pacita?--le pregunto en voz baja +Esperanza a la menor de la marquesa de Alcudia. + +--Pues el viernes; ?no sabes que mama nos lleva todos los viernes a +confesar? ?Y tu? + +--Yo hace lo menos tres semanas que no he estado. Mama y yo nos +confesamos cada mes. + +--?Y se conforma con eso el padre Ortega? + +--A mi no me dice nada.... No se si a mama.... + +--No le dira, no: ya sabe muy bien donde pone el pie. ?Has visto a las +de Mariani? + +--Si; hace pocos dias, en el Retiro. + +--?No sabes que Maria se ha echado un novio? + +--No me ha dicho nada. + +--Si, de caballeria ... hijo del brigadier Arcos.... iUn tio mas +desgalichado! Feo no es; pero le tiemblan las piernas cuando anda como +si saliese del hospital.... Ya ves, como la mama es querida del +brigadier ... todo queda en casa. + +--Y tu, ?sigues con tu primo? + +--No te lo puedo decir. El lunes se marcho enfadado y no ha vuelto por +casa. Mi primo no es lo que parece; no es una mosquita muerta, sino un +pillo muy largo, que si le dan el pie se toma la mano.... iAnda! pues si +no anduviese yo con ojo, no se adonde hubiera parado con la marcha que +llevaba.... ?Sabes que estaba empenado en que le regalase mis ligas? + +--iJesus!--exclamo la nina de Calderon riendo. + +--Lo que oyes, hija.... Por supuesto que yo le puse de sucio y de +gorrino que no habia por donde cogerle.... Se marcho muy amoscado, pero +ya volvera. + +--Tu primo monta muy bien. Le he visto ayer a caballo. + +--Lo unico que sabe hacer. Las letras le estorban. Se ha examinado ya +seis veces de Derecho romano y siempre ha salido suspenso. + +--iQue importa!--exclamo la nina de Calderon con un desprecio que +hubiera estremecido a Heinecio en su tumba. Y anadio en seguida: + +--?Esos sombreros os los ha hecho Mme. Clement? + +--No, los ha encargado mama a Paris por la senora de Carvajal, que ha +llegado el sabado. + +--Son muy bonitos. + +--Mas que los que hace Mme. Clement ya son. + +Y se enfrascaron por breves momentos en una platica de moda. + +La nina de Calderon, que era bastante fea, poseia, no obstante, cierto +atractivo que provenia acaso de sus cortos anos, acaso tambien de una +boca de labios gruesos y frescos y dientes iguales y blancos, donde la +sensualidad habia dejado su sello. La ultima de Alcudia era una chicuela +de temperamento enfermizo, que no tenia mas que huesos y ojos. + +--Oye--le dijo Esperanza cuando se hubieron cansado de hablar de +sombreros--, ?sabes que el ultimo dia que he estado en el colegio les +lleve el retrato de mi hermanito?... Veras que paso mas gracioso. Lo han +retratado desnudo, y como tiene aquello descubierto, la hermana Maria de +la Saleta no queria ensenarlo a las ninas. Las chicas comenzaron a +gritar: "iqueremos verlo! iqueremos verlo!" ?Sabes lo que hizo entonces? +Pues lo fue ensenando con la mano puesta encima, dejando solo ver el +pecho y la cabeza. + +--iChica, que gracia tiene eso!--exclamo Pacita soltando la carcajada. + +Esperanza la secundo, riendo ambas de tan buena gana que concluyeron por +llamar la atencion de la tertulia, sobre todo de la marquesa, que volvio +a dirigir a su hija una mirada severisima. + +Entraba en aquel momento una senora que representaba cuarenta anos; el +rostro, hermoso aun, pintado, con senales impresas mas que de los anos, +de una vida agitada y galante. + +--Aqui esta Pepa Frias--dijo sonriendo Mariana, la esposa de Calderon. + +--Eso es; aqui esta Pepa Frias--respondio con afectado mal humor la +misma--. Una mujer que no tiene pizca de vergueenza al poner los pies en +esta casa. + +Los tertulios rieron. + +--?Tu te crees por lo visto que soy de la Inclusa? ?que no tengo casa? +Pues si que la tengo, Salesas, 60, principal.... Es decir, la tiene el +casero.... Pero le pago, lo que no haran seguramente todos tus +inquilinos. Perdone usted, Pinedo; no le habia visto.... Y tambien tengo +mis sabados ... y no hay tanto calor como aqui iuf! y doy chocolate y +te, y conversacion y todo ... lo mismo que aqui. + +Mientras decia esto, iba saludando a los circunstantes con semblante +furioso. Pero como todos sabian a que atenerse, reian. + +Era una mujer metida en carnes, los cabellos artificialmente rubios, los +ojos un poco saltones, pero hermosos, la boca fresca y sensual; una +mujer agradable, en suma, que habia tenido y que seguia teniendo, a +pesar de sus anos, muchos apasionados. + +--Lo que no hay--anadio acercandose a la senora de Calderon y dandole +dos sonoros besos en las mejillas--es una mujer tan ingrataza y tan +insignificante como tu.... Por supuesto, que yo no vengo ya a verte a +ti, sino a mi senor D. Julian, que alguna vez que otra sube a darme las +buenas tardes y a decirme como anda la cotizacion.... Y a proposito de +cotizacion, Clementina, dile a tu marido que suspenda aquello hasta que +le avise.... Mejor dicho, no le digas nada; yo pasare esta noche por tu +casa. + +--iPero hija, que lios traes siempre con el papel y la Bolsa y las +acciones!--exclamo Mariana. + +--Pues los mismos que tu traerias si no tuvieses un marido tan activo +que se encarga de calentarse la cabeza para que tu la tengas fresca y +descansada.... + +--Vaya, Pepa, no me eche usted piropos, que voy a ponerme colorado--dijo +Calderon. + +--No digo mas que la verdad. iSi creeran que es plato de gusto estar +pensando en si baja o si sube el papel, escribir cartas y endosos y +andar camino del Banco! + +--Imagino yo, Pepa--manifesto el general con sonrisa galante--que por +mas que diga, usted tiene aficion a los negocios. + +--?Imagina usted? iQue raro! + +--No tengo tanta imaginacion como usted, pero alguna si--respondio el +general un poco molestado por la risa que la frase de Pepa habia +producido. + +Esta Pepa era una mujer que gozaba fama de chistosa en sociedad, aunque +realmente su gracia se confundia a menudo con la desvergueenza. Hablar +siempre con rostro enojado, llamar a las cosas por su nombre, por crudo +que fuese, decir una fresca al lucero del alba; tales eran las +cualidades que habian logrado darle popularidad en los salones. Habia +quedado viuda bastante joven, con dos hijos, un varon que habia seguido +la carrera de marino y que a la sazon estaba navegando, y una hija a +quien habia casado hacia un ano. Su marido habia sido comerciante, y en +los ultimos anos jugaba en la Bolsa con fortuna. En esta temporada, Pepa +contrajo la misma pasion. Una vez viuda siguio alimentandola. La +prudencia, o por mejor decir la timidez que caracteriza a las mujeres en +los negocios, la habian librado de la ruina, que suele ser, tarde o +temprano, inevitable para los apasionados al juego. Algo se habia +mermado su fortuna, pero aun disfrutaba de un envidiable bienestar. + +--Pepa, el asunto marcha admirablemente--dijo Pinedo--. De Zaragoza han +pedido un volcan y en la Coruna ha resuelto el Ayuntamiento establecer +dos, al oriente y al poniente de la ciudad. + +--Me alegro, me alegro muchisimo. ?De manera que no suelto las acciones? + +--Nunca; el sindicato tiene seguridad de que antes de un mes subiran a +trescientos. + +Los pocos que estaban en la broma rieron. Los demas fijaron en ellos sus +ojos con curiosidad. + +--?Que es eso de los volcanes, Pinedo?--pregunto la esposa de Calderon. + +--Senora, se ha formado una sociedad para establecer volcanes en las +poblaciones. + +--iAh! ?Y para que sirven esos volcanes? + +--Para la calefaccion, y ademas como objeto de adorno. + +Todos comprendieron ya la burla menos la linfatica senora, que siguio +preguntando con interes los pormenores del negocio. Los tertulios reian, +hasta que Calderon, entre risueno y enojado, exclamo: + +--iPero mujer, no seas tan candida! ?No ves que es una guasa que se +traen Pepa y Pinedo? + +Estos protestaron afectando gran formalidad, pero la primera dijo al +oido del segundo: + +--Si sera panfila esta Mariana, que hace ya tres meses que el general +Cruzalcobas le esta haciendo el amor y aun no se ha enterado. + +Asi llamaba Pepa al general Patino, y no sin fundamento. A pesar de su +apuesta figura un tanto averiada, y de su continente marcial, Patino era +un veterano falsificado. Sus grados habian sido ganados sin derramar una +gota de sangre. Primero como ayo instructor del arte militar de una +persona real; miembro despues de algunas comisiones cientificas, y +empleado ultimamente en el ministerio de la Guerra, cultivando la +amistad de todos los personajes politicos; diputado varias veces; +senador por fin y ministro del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, no +habia estado en el campo de batalla sino persiguiendo a un general +revolucionario, y eso con firme proposito de no alcanzarle nunca. Como +habia viajado un poco y se jactaba de haber visto todos los adelantos +del arte de la guerra, pasaba por militar instruido. Estaba suscrito a +dos o tres revistas cientificas; citaba en las tertulias, cuando se +tocaba a su profesion, algunos nombres alemanes; para discutir empleaba +un tono enfatico y sacaba voz de gola que imponia respeto a los oyentes. +Pero la verdad es que las revistas se quedaban siempre por abrir sobre +la mesa de noche, y los nombres alemanes, aunque bien pronunciados, no +eran mas que sonidos en su boca. Preciabase de militar a la moderna por +esto y por vestir siempre de paisano. Amaba las artes, sobre todo la +musica: abonado constante al teatro Real y a los cuartetos del +Conservatorio. Amaba tambien las flores y las mujeres, muy especialmente +a la mujer del projimo. Era catador insaciable de la fruta del cercado +ajeno. Su vida se deslizaba modesta y feliz, regando las gardenias de su +jardincito de la calle de Ferraz y seduciendo a las esposas de los +amigos. Hacia esto ultimo por vocacion, como se deben hacer las cosas, y +ponia en ello todo el empeno y concentraba todas las fuerzas de su +lucida inteligencia, lo cual es de absoluta necesidad para hacer algo +grande y provechoso en el mundo. Sus conocimientos estrategicos, que no +habia tenido ocasion de aplicar en el campo de batalla, servianle +admirablemente para entrar a saco en el corazon de las bellas damas de +la corte. Bloqueaba primero la plaza con miradas languidas, acudiendo a +los teatros, al paseo, a las iglesias que ellas frecuentaban. En todas +partes el sombrero flamante y reluciente de Patino se agitaba en el aire +declarando la ardiente y respetuosa pasion de su dueno. Estrechaba +despues el cerco intimando en la casa, trayendo confites a los ninos, +comprandoles juguetes y libros de estampas, llevandoles alguna vez a +almorzar. Se hacia querer de los criados con regalos oportunos. Venia +despues el asalto; la carta o la declaracion verbal. Aqui desplegaba +nuestro general una osadia y un arrojo singulares que, contrastaban +notablemente con la prudencia y habilidad del cerco. Esta complejidad de +aptitudes ha caracterizado siempre a los grandes capitanes, Alejandro, +Cesar, Hernan Cortes, Napoleon. + +Los anos no conseguian ni calmar su pasion por las altas empresas ni +mermar sus extraordinarias facultades. O por mejor decir lo que perdia +en vigor ganabalo en arte, con lo que se restablecia el equilibrio en +aquel privilegiado temperamento. Mas la fortuna, segun ha tenido a bien +comunicar a varios filosofos, se niega a ayudar a los viejos. El insigne +capitan habia experimentado en los ultimos tiempos algunos descalabros +que no podian atribuirse a falta de prevision o valor, sino a la +versatilidad de la suerte. Dos jovenes casadas le habian dado calabazas +consecutivamente. Como sucede a todos los hombres de verdadero genio en +quien los reveses no producen desmayos femeniles, antes sirven para +concentrar y vigorizar las fuerzas de su espiritu. Patino no lloro como +Augusto sobre sus legiones. Pero medito, y medito largamente. Y su +meditacion fue de fecundos resultados. Un nuevo plan estrategico, +asombroso como todos los suyos, surgio del torbellino de sus +pensamientos elevados. Dandose cuenta perfecta del estado y cantidad de +sus fuerzas de ataque y calculando con admirable precision el grado de +resistencia que podian ofrecerle sus dulces enemigos, comprendio que no +debia atacar las plazas nuevas, cuyas fortificaciones son siempre mas +recias, sino aquellas que por su antigueedad empezasen ya a desmoronarse. +Tal viva penetracion del arte y tal destreza en la ejecucion como el +general poseia, anunciaban desde luego la victoria. Y, en efecto, a +consecuencia del nuevo y acertado plan de ataque, comenzaron a rendirse +una en pos de otra, a sus armas, no pocas bellezas de las mejor +sazonadas y maduras de la capital. Y en los brazos de estas Venus de +plateados cabellos siguio recogiendo el merecido premio a su prudencia y +bravura. + +Como el cartagines Anibal, Patino sabia variar en cada ocasion de +tactica, segun la condicion y temperamento del enemigo. Con ciertas +plazas convenia el rigor, desplegar aparato de fuerza. En otras era +necesario entrar solapadamente sin hacer ruido. A una dama le gustaba el +aspecto marcial y varonil del conquistador; se deleitaba escuchando las +memorables jornadas de Garravillas y Jarandilla, cuando iba persiguiendo +a los sublevados. A otra le placa oirle disertar en estilo correcto con +su hermosa voz de gola, acerca de los problemas politicos y militares. A +otra en fin, le extasiaba oirle interpretar alguna famosa melodia de +Mozart o Schuman en el violoncelo. Porque nuestro heroe tocaba el +violoncelo con rara perfeccion y fuerza es confesar que este +delicadisimo instrumento le ayudo poderosamente en las mas de sus +famosas conquistas. Arrastraba las notas de un modo irresistible, +indicando bien claramente que, a pesar de su arrojado y belicoso +temperamento, poseia un corazon sensible a las dulzuras del amor. Y por +si este arrastre oportunisimo de las notas no lo decia con toda +claridad, corroboralo un alzar de pupilas y meterlas en el cogote, +dejando descubierto solo el blanco de los ojos, cuando llegaba al punto +algido o patetico de la melodia, que realmente era para impresionar a +cualquier belleza por aspera que fuese. + +La maliciosa insinuacion de Pepa Frias tenia fundamento. El bravo +general hacia ya algun tiempo "que estaba poniendo los puntos" a la +senora de Calderon, aunque esta no daba senales de advertirlo. Jamas en +sus muchas y brillantes campanas se le habia presentado un caso +semejante. Disparar contra una plaza durante algunos meses canonazos y +mas canonazos, meter dentro de ella granadas como cabezas y permanecer +tan sosegada, durmiendo a pierna suelta como si le echasen bolitas de +papel. Cuando el general le soltaba algun requiebro a quemarropa, +Mariana sonreia bondadosamente. + +--Callese usted, picaro. iBuen pez debio usted de haber sido en sus +buenos tiempos! + +Patino se mordia los labios de coraje. iLos buenos tiempos! iEl, que +pensaba que nunca los habia tenido mejores! Pero con su inmenso talento +diplomatico sabia disimular y sonreia tambien como el conejo. + +--?Cuando te han comprado esa pulsera?--pregunto Pacita a Esperanza, +reparando en una caprichosa y elegante que esta traia. + +--Me la ha regalado el general hace unos dias. + +--iAh! ?El general, por lo visto, te hace muchos regalos?--dijo la de +Alcudia con leve expresion ironica que su amiga no entendio. + +--Si; es muy bueno, siempre nos trae regalos. A mi hermanito le ha +comprado una medalla preciosa. + +--?Y a tu mama no le hace regalos? + +--Tambien. + +--?Y que dice tu papa? + +--?Mi papa?--exclamo la nina levantando los ojos con sorpresa--, ?que ha +de decir? + +Pacita, sin contestar, llamo la atencion de una de sus hermanas. + +--Mercedes, mira que pulsera tan bonita le ha regalado el general a +Esperanza. + +La segunda de Alcudia perdio su rigidez por un momento, y tomando el +brazo de Esperanza la examino con curiosidad. + +--Es muy bonita. ?Te la ha regalado el general?--pregunto cambiando al +mismo tiempo con su hermana una mirada maliciosa. + +--Aqui esta Ramoncito--dijo Esperanza volviendo los ojos a la puerta. + +--iAh! Ramoncito Maldonado. + +Un joven delgado, huesudo, palido, de patillas negras que tocaban en la +nariz, como las gastaba entonces el rey, y a su imitacion muchos jovenes +aristocratas, entro sonriente y comenzo a saludar con desembarazo a +todos, apretandoles la mano con leve sacudida y acercandola al pecho, +del modo extravagante que se hace algunos anos entre los pisaverdes +madrilenos. En cuanto el entro esparciose por la habitacion un perfume +penetrante. + +--iJesus, que peste!-exclamo por lo bajo Pepa Frias despues de darle la +mano-. iQue afeminado es este Ramoncito! + +--iHola, barbian!-dijo el joven tomando de la barba con gran +familiaridad a Pinedo-. ?Que te has hecho ayer? Pepe Castro ha +preguntado por ti.... + +--?Ha preguntado por mi Pepe Castro? iTanto honor me confunde! + +Causaba cierta sorpresa ver a Maldonado tutear a un hombre ya entrado en +anos y de venerable aspecto. Todos los mozalbetes del _Club de los +Salvajes_ hacian lo mismo, sin que Pinedo se diese por ofendido. + +--Ahi tienes a Mariana--siguio este--que acaba de hablar perrerias de +ti, y con razon. + +--?Pues? + +--No haga usted caso, Ramoncito--exclamo la senora de Calderon asustada. + +--Y Pepa tambien. + +--?Usted, Pepa?-pregunto el mancebo queriendo demostrar desembarazo, +pero inquieto en realidad, porque la de Frias era con razon temida. + +--Yo, si. Vamos a cuentas, Ramoncito, ?que se propone usted echando +sobre si tanto perfume? ?Es que pretende usted seducirnos a todas por el +organo del olfato? + +--Por cualquier organo me agradaria seducir a usted, Pepa. La tertulia +celebro la respuesta. Se oyo una espontanea carcajada. Pacita la habia +soltado. Su mama se mordio los labios de ira y encargo a la hija que +tenia mas cerca que hiciese presente a la otra, para que a su vez lo +comunicase a la menor, que era una desvergonzada y que en llegando a +casa se verian las caras. + +--iHombre, bien! choque usted--exclamo la de Frias, dando la mano a +Ramoncito-. Es la unica frase regular que le he oido en mi vida. +Generalmente no dice usted mas que tonterias. + +--Muchas gracias. + +--No hay de que. + +--Ya hemos leido la pregunta que usted hizo en el Ayuntamiento, +Ramoncito--dijo la senora de Calderon, mostrandose amable para +desvirtuar la acusacion de Pinedo. + +--iPs! cuatro palabrejas. + +--Por ahi se empieza, joven--manifesto Calderon con acento Protector. + +--No; no se empieza por ahi--dijo gravemente Pinedo--. Se empieza por +_rumores_. Luego vienen las _interrupciones.... (iEs inexacto! +iPruebemelo su senoria! La culpa es de los amigos de su senoria.)_ En +seguida llegan los ruegos y las preguntas. Despues la explicacion de un +voto particular o la defensa de una proposicion incidental. Por ultimo, +la intervencion en los grandes debates economicos.... Pues bien. Ramon +se encuentra ya en la tercer categoria, en la de los ruegos. + +--Gracias, Pinedito, gracias--respondio el joven algo amoscado--.Pues ya +que he llegado a esa categoria, _te ruego_ que no seas tan guason. + +--iHombre, tampoco esta mal eso!--exclamo Pepa Frias con asombro--. +Ramoncito, va usted echando ingenio. + +El joven concejal fue a sentarse entre la nina de la casa y la menor de +Alcudia, que se apartaron de mala gana para dejarle introducir su silla. +Este Maldonado, muchacho de buena familia, no enteramente desprovisto de +bienes de fortuna y elegido recientemente concejal por la Inclusa, +dirigia desde hace algun tiempo sus obsequios a la nina de Calderon. Era +un matrimonio bastante proporcionado, al decir de los amigos. Esperanza +seria mas rica que Ramoncito, porque la hacienda de D. Julian era solida +y considerable; pero aquel, que tampoco estaba en la calle, tenia ya +comenzada con buenos auspicios su carrera politica. Los padres de la +chica ni se oponian ni alentaban sus pretensiones. Con el aplomo y la +superioridad que da el dinero, Calderon apenas fijaba la atencion en +quien requeria de amores a su hija, abrigando la seguridad de que no le +faltarian buenos partidos cuando quisiera casarla. Y en efecto, cinco o +seis pollastres de lo mas elegante y perfilado de la sociedad madrilena +zumbaban en los paseos, en las tertulias y en el teatro Real alrededor +de la rica heredera, como zanganos en torno de una colmena. Ramoncito +tenia varios rivales, algunos de consideracion. No era lo peor esto, +sino que la nina, tan apagada de genio, tan timida y silenciosa +ordinariamente, solo con el era atrevida y desenfadada, autorizandose +bromitas mas o menos inocentes, respuestas y gestos bruscos que +mostraban bien claro que no le tomaba en serio. Por eso le decia a +menudo Pepe Castro, su amigo y confidente, que se hiciese valer un poco +mas; que no se manifestase tan rendido ni ansioso; que a las mujeres hay +que tratarlas con un poco de desden. + +Este Pepe Castro no solo era el amigo y el confidente de Maldonado, pero +tambien su modelo en todos los actos de la vida social y privada. Los +juicios que pronunciaba acerca de las personas, los caballos, la +politica (de esto hablaba pocas veces), las camisas y los bastones eran +axiomas incontrovertibles para el joven concejal. Imitabale en el +vestir, en el andar, en el reir. Si el otro compraba una jaca espanola +cruzada, ya estaba Ramoncito vendiendo la suya inglesa para adquirir +otra parecida; si le daba por saludar militarmente llevandose la mano +abierta a la sien, a los pocos dias Ramoncito saludaba a todo el mundo +como un recluta; si tomaba una chula por querida, no tardaba mucho +nuestro joven en pasear por los barrios bajos en busca de otra. Pepe +Castro se peinaba echando el pelo hacia adelante, para ocultar cierta +prematura calva. Ramoncito, que tenia un pelo hermoso se peinaba +tambien hacia adelante. Hasta la calva hubiera imitado con gusto por +parecerle mas _chic_. Pues bien, a pesar de tan devota imitacion no +habia podido obedecerle en lo tocante a sus incipientes amores. Y esto +porque, aunque parezca raro, Ramoncito habia llegado a interesarse de +verdad por la nina. El amor pocas veces es un sentimiento simple. A +menudo contribuyen formarle y darle vida otras pasiones, como la +vanidad, la avaricia, la lujuria, la ambicion. Asi formado apenas se +distingue del verdadero amor: inspira el mismo vigilante cuidado y causa +las mismas zozobras y penas. Ramoncito se creia sinceramente enamorado +de Esperancita, y acaso tuviera razon para ello, pues la apetecia, +pensaba en ella a todas horas, buscaba con afan los medios de agradarla +y aborrecia de muerte a sus rivales. Por mas que se esforzaba en seguir +los consejos del admirado Pepe Castro, procurando ocultar su inclinacion +o al menos la vehemencia con que la sentia, no lo lograba. Habia +empezado por calculo a festejarla, con el dominio sobre si de un hombre +que tiene libre el corazon: habia llegado pronto, gracias a la +resistencia desdenosa de la chica, a preocuparse vivamente, a sentirse +aturdido y fascinado en su presencia. Luego la competencia de otros +pollos le encendia la sangre y los deseos de hacerse pronto dueno de la +mano de la nina. En obsequio a la verdad, hay que decir que se habia +olvidado "casi" de los millones de Calderon, que amaba ya a la hija +"casi" desinteresadamente. + +--?Conque ha hablado usted en el Ayuntamiento, Ramon?--le pregunto +Pacita--. ?Y que ha dicho usted? + +--Nada, cuatro palabras sobre el servicio de alcantarillas--respondio +con afectado aire de modestia el joven. + +--?Pueden ir las senoras al Ayuntamiento? + +--?Por que no? + +--Pues yo quisiera mucho oirle hablar un dia.... Y Esperancita tiene mas +deseos que yo, de seguro. + +--iNo, no!... Yo no--se apresuro a decir la nina. + +--Vamos, chica, no lo disimules. ?No has de tener ganas de oir hablar a +tu novio? + +Esperanza se puso como una amapola y exclamo precipitadamente: + +--Yo no tengo novio, ni quiero tenerlo. + +Ramoncito tambien se puso colorado. + +--iPero que cosas tan horribles tienes, Paz!--siguio aturdida y +confusa--. No vuelvas a hablar asi porque me marcho de tu lado. + +--Perdona, hija--dijo la maliciosa nina, que se gozaba en el +aturdimiento de su amiga y del concejal--. Yo creia.... Hay muchos que +lo dicen.... Entonces, si no es Ramon sera Federico.... Maldonado +fruncio el entrecejo. + +--Ni Federico ni nadie.... iDejame en paz!... mira, aqui esta el padre +Ortega; levantate. + + + + +II + +#Mas personajes.# + + +Un clerigo alto, de rostro palido y redondo, joven aun, con ojos azules +y mirada vaga de miope, aparecio en la puerta. Todos se levantaron. La +marquesa de Alcudia avanzo rapidamente y fue a besarle la mano. Detras +de ella hicieron lo mismo sus hijas, Mariana y las demas senoras de la +tertulia. + +--Buenas tardes, padre--. Buenos ojos le vean, padre--. Sientese aqui, +padre.--No, ahi no, padre; vengase cerca del fuego. + +El sexo masculino le fue dando la mano con afectuoso respeto. La voz del +sacerdote, al preguntar o responder en los saludos era suave, casi de +falsete, como si en la pieza contigua hubiese un enfermo; su sonrisa era +triste, protectora, insinuante. Parecia que le habian arrancado a su +celda y a sus libros con gran trabajo, que entraba alli con repugnancia, +solo por hacer algun bien con el contacto de su sabia y virtuosisima +persona a aquellos buenos senores de Calderon, de quienes era director +espiritual. Sus habitos y sotana eran finos y elegantes; los zapatos de +charol con hebilla de plata; las medias de seda. + +Le dieron la enhorabuena calurosamente por una oracion que habia +pronunciado el dia anterior en el oratorio del Caballero de Gracia. El +se contento con sonreir y murmurar dulcemente: + +--Densela a ustedes, senoras, si han sacado algun fruto. + +El padre Ortega no era un clerigo vulgar, al menos en la opinion de la +sociedad elegante de la corte, donde tenia mucho partido. Sin pecar de +entremetido frecuentaba las casas de las personas distinguidas. No le +gustaba hacer ruido ni llamar la atencion de las tertulias sobre si. No +daba ni admitia bromas, ni tenia el temperamento abierto y jaranero que +suele caracterizar a los sacerdotes que gustan del trato social. Si era +intrigante, debia de serlo de un modo distinto de lo que suele verse en +el mundo. Discreto y afable, humilde, grave y silencioso cuando se +hallaba en sociedad, procurando borrar y confundir su personalidad +entre las demas, adquiria relieve cuando subia a la catedra del Espiritu +Santo, lo que hacia a menudo. Alli se expresaba con desenfado y +verbosidad sorprendentes. No lograba conmover al auditorio ni lo +pretendia, pero demostraba un talento claro y una ilustracion poco comun +en su clase. Porque era de los poquisimos sacerdotes que estaban al +tanto de la ciencia moderna, o al menos semejaba estarlo. En vez de las +platicas morales que se usan y de las huecas y disparatadas +declamaciones de sus colegas contra la ciencia y la razon, los sermones +de nuestro escolapio trascendian fuertemente a lecturas modernisimas: en +todos ellos procuraba demostrar directa o indirectamente que no existe +incompatibilidad entre los adelantos de la ciencia y el dogma. Hablaba +de la evolucion, del transformismo, de la lucha por la existencia, +citaba a Hegel alguna vez, traia a cuento la teoria de Malthus sobre la +poblacion, el antagonismo del trabajo y el capital. De todo procuraba +sacar partido en defensa de la doctrina catolica. Para rechazar los +nuevos ataques era necesario emplear nuevas armas. Hasta se confesaba, +en principio, partidario de las teorias de Darwin, cosa que tenia +sorprendidos e inquietos a algunos de sus timoratos amigos y penitentes, +pero esto mismo contribuia a infundirles mas respeto y admiracion. +Cuando hablaba para las senoras solamente, prescindia de toda erudicion +que pudiera parecerles enfadosa; adoptaba un lenguaje mundano. Les +hablaba de sus tertulias, de sus saraos, de sus trajes y caprichos, como +quien los conoce perfectamente; sacaba comparaciones y argumentos de la +vida de sociedad, y esto encantaba a las damas y las postraba a sus +pies. Era el confesor de muchas de las principales familias de la +capital. En este ministerio demostraba una prudencia y un tacto +exquisitos. A cada persona la trataba segun sus antecedentes, posicion y +temperamento. Cuando tropezaba con una devota escrupulosa, viva y +ardiente como la marquesa de Alcudia, el buen escolapio apretaba de +firme las clavijas, se mostraba exigente, tiranico, entraba en los +ultimos pormenores de la vida domestica y los reglamentaba. En casa de +Alcudia no se daba un paso sin su anuencia. Y en estos sitios, como si +se gozase en mostrar su poder, adoptaba un continente grave y severo que +en otras partes no se le conocia. Cuando daba con alguna familia +despreocupada, con poca aficion a la iglesia, ensanchaba la manga, se +hacia benigno y tolerante, procurando nada mas que guardasen las formas +y no diesen mal ejemplo a los otros. Hacia cuanto le era posible por +afianzar esa alianza dichosa establecida de poco tiempo a esta parte +entre la religion y el "buen tono" en nuestro pais. Cada dia sacaba una +moda que a ello contribuyese, traducidas unas del frances, otras nacidas +en su propio cerebro. En la capilla u oratorio de alguna familia ilustre +reunia ciertos dias del ano por la tarde a las damas conocidas. Eran +unas agradabilisimas _matinees_, donde se oraba, tocaba el organo +expresivo la mas habil pianista, decia el padre una platica familiar, +departia despues amigablemente con las senoras acerca de asuntos +religiosos, se confesaba la que queria, y por ultimo pasaban al comedor, +donde se tomaba te, cambiando de conversacion. Cuando fallecia alguna +persona de estas familias, el padre Ortega se hacia poner en las +papeletas de defuncion como director espiritual, rogando que la +encomendasen a Dios. Luego repartia entre todos los amigos unos +papelitos impresos o memorias con oraciones, donde se pedia al Supremo +Hacedor con palabras encarecidas y melosas que por tal o cual merito que +resplandecio en su sagrada pasion perdonase al conde de T*** o a la +baronesa de M*** el pecado de soberbia o de avaricia, etc. Generalmente +no era aquel en que mas habia sobresalido el difunto, lo cual hacia el +padre con buen acuerdo para evitar el escandalo y una pena a la familia. +Tambien se encargaba de gestionar la adquisicion del mayor numero +posible de indulgencias, la bendicion papal _in articulo mortis_, las +preces de algun convento de monjas, etc. Siendo su amigo y penitente se +podia tener la seguridad de no ir al otro mundo desprovisto de buenas +recomendaciones. Lo que no sabemos es el caso que Dios hacia de ellas, +si escribia encima de las memorias con lapiz azul, como los ministros, +"hagase", o si preguntaba al padre Ortega, como la senora del cuento: +"?Y a usted quien le presenta?" + +Cuando hubo cambiado algunas palabras corteses con casi todos los +tertulios, haciendo a cada cual la reverencia que dada su posicion le +correspondia, la marquesa de Alcudia le tomo por su cuenta, y llevandole +a uno de los angulos del salon y sentados en dos butaquitas, comenzo a +hablarle en voz baja como si se estuviese confesando. El clerigo, con el +codo apoyado en el brazo del sillon, cogiendo con la mano su barba +rasurada, los ojos bajos en actitud humilde, la escuchaba. De vez en +cuando proferia tambien alguna palabra en voz de falsete, que la +marquesa escuchaba con profundo respeto y sumision, lo cual no impedia +que al instante volviese a la carga gesticulando con viveza, aunque sin +alzar la voz. + +Habia entrado poco despues que el padre un joven gordo, muy gordo, +rubio, con patillitas que le llegaban poco mas abajo de la oreja, mucha +carne en los ojos y fresco y sonrosado color en las mejillas. La ropa le +estallaba. Su voz era levemente ronca y la emitia con fatiga. Al entrar +nublose la descolorida faz de Ramoncito Maldonado. El recien llegado era +hijo de los condes de Casa-Ramirez y uno de los pretendientes a la mano +de la primogenita de Calderon. Jacobo Ramirez o Cobo Ramirez, como se le +llamaba en sociedad, pasaba por chistoso por el mismo motivo que Pepa +Frias, aunque con menos razon. Caracterizabale una libertad grosera en +el hablar, un desprecio cinico hacia las personas, aun las mas +respetables, y una ignorancia que rayaba en lo inverosimil. Sus chistes +eran de lo mas burdo y soez que es posible tolerar entre personas +decentes. Alguna vez daba en el clavo, esto es, tenia alguna ocurrencia +feliz; mas, por regla general, sus chuscadas eran pura y lisamente +desvergueenzas. + +La tertulia, no obstante, se regocijo con su entrada. Una sonrisa feliz +se esparcio por todos los rostros, menos el de Ramoncito. + +--Oiga usted, Calderon--entro diciendo, sin saludar--. ?Como se arregla +usted para tener siempre criados tan guapos?... A uno de ellos, el de la +entrada, con la poca luz que habia y la voz de mezzo-soprano que me +gasta, le he confundido con una muchacha. + +--iHombre, no!--exclamo riendo el banquero. + +--iHombre, si! A mi no me importa nada que usted traiga todos los Romeos +que guste.... ?Viene por aqui su amigo Pinazo? + +Los que entendieron adonde iba a parar, que eran casi todos, soltaron la +carcajada. + +--iNo viene! ino viene!--dijo Calderon casi ahogado por la risa. + +--?De que se rien?--pregunto Pacita por lo bajo a Esperanza. + +--No se--respondio esta con acento de sinceridad, encogiendose de +hombros. + +--De seguro Cobo ha dicho una barbaridad. Se lo preguntare despues a +Julia que no dejara de haberla cogido. + +Volvieron ambas la vista hacia la mayor de Alcudia y la vieron inmovil, +rigida, con los ojos bajos como siempre. En el angulo de sus labios, sin +embargo, vagaba una leve sonrisa maliciosa que mostraba que no sin razon +la hermanita fiaba en sus profundos conocimientos. + +--Hola, Ramoncillo--dijo acercandose a Maldonado y dandole una palmada +en la mejilla con familiaridad--. Siempre tan guapote y tan seductor. + +Estas palabras fueron dichas en tono entre afectuoso e ironico, que le +sento muy mal al joven. + +--No tanto como tu..., pero en fin, vamos tirando--respondio Ramoncito. + +--No, no, tu eres mas guapo.... Y si no que lo digan estas ninas.... Un +poco flacucho estas, sobre todo desde hace una temporada, pero ya +doblaras en cuanto se te pase eso. + +--No tiene que pasarme nada.... Ya se que nunca podre ser de tantas +libras como tu--replico mas picado. + +--Pues tienes mas hierbas. + +--Alla nos vamos, chico; no vengas echandotelas de _fanciullo_, porque +es muy cursi, sobre todo delante de estas ninas. + +--iPero hombre, que siempre han de estar ustedes rinendo!--exclamo Pepa +Frias--. Acaben ustedes pronto por batirse, ya que los dos no caben en +el mundo. + +--Donde no caben los dos--le dijo por lo bajo Pinedo--es en casa de +Calderon. + +--Nada de eso--manifesto Cobo en tono ligero y alegre--. Los amigos mas +renidos son los mejores amigos. ?Verdad, barbian? + +Al mismo tiempo tomo la cabeza de Ramoncito con ambas manos y se la +sacudio carinosamente. Este le rechazo de mal humor. + +--Quita, quita, no seas sobon. + +Cobo y Maldonado eran intimos amigos. Se conocian desde la infancia. +Habian estado juntos en el colegio de San Anton. Luego en la sociedad +siguieron manteniendo relaciones estrechas, principalmente en el _Club +de los Salvajes_, adonde ambos acudian asiduamente. Como ambos ejercian +la misma profesion, la de pasear a pie, en coche y a caballo; como ambos +frecuentaban las mismas casas y se encontraban todos los dias en todas +partes, la confianza era ilimitada. Siempre habia habido entre ellos, +sin embargo, una graciosa hostilidad, pues Cobo despreciaba a Ramoncito, +y este, que lo adivinaba, manteniase constantemente en guardia. Esta +hostilidad no excluia el afecto. Se decian mil insolencias, disputaban +horas enteras; pero en seguida salian juntos en coche como si no hubiera +pasado nada, y se citaban para la hora del teatro. Maldonado tomaba las +cosas de Cobo en serio. Este se gozaba en llevarle la contraria en +cuanto decia, hasta que conseguia irritarlo, ponerlo fuera de si. Mas el +afecto desaparecio en cuanto ambos pusieron los ojos en la chica de +Calderon. No quedo mas que la hostilidad. Sus relaciones parecia que +eran las mismas; reunianse en el club diariamente, paseaban a menudo +juntos, iban a cazar al Pardo como antes. En el fondo, sin embargo, se +aborrecian ya cordialmente. Por detras decian perrerias el uno del otro; +Cobo con mas gracia, por supuesto, que Ramoncito, porque le tenia, +fundada o infundadamente, un desprecio verdadero. + +--Vamos, les pasa a ustedes lo que a mi hija y su marido....--dijo la +de Frias. + +--iNo tanto! ino tanto, Pepa!--interrumpio Ramirez afectando susto. + +--iPero que sinvergueenza es usted, hombre!--exclamo aquella tratando de +contener la risa, que no cuadraba a su mal humor caracteristico--. Se +parecen ustedes en que siempre estan reganando y haciendo las paces. + +Y se puso a describir con bastante gracia la vida matrimonial de su +hija. Lo mismo ella que el marido eran un par de chiquillos mimosos, +insoportables. Sobre si no la habia pasado el plato a tiempo o no la +habia echado agua en la copa, sobre los botones de la camisa, o si no +cepillaron la ropa, o tenia la ensalada demasiado aceite, armaban +caramillos monstruosos. Los dos eran Igualmente susceptibles y +quisquillosos. A veces se pasaban seis u ocho dias sin hablarse. Para +entenderse en los menesteres de la vida se escribian cartitas y en ellas +se trataban de usted--. "Asuncion me ha pasado un recado diciendome que +vendra a las ocho para llevarme al teatro. ?Tiene usted inconveniente en +que vaya?"--escribia ella dejandole la carta sobre la mesa del +despacho--. "Puede usted ir adonde guste"--respondia el por el mismo +procedimiento--. "?Que platos quiere usted para manana? ?Le gusta a +usted la lengua en escarlata?"--"Demasiado sabe usted que no como +lengua. Hagame el favor de decir a la cocinera que traiga algun pescado, +pero no boquerones como el otro dia, y que no fria tanto las tortillas". +Ninguno de los dos queria humillarse al otro. Asi que, esta tirantez se +prolongaba ridiculamente, hasta que ella, Pepa, los agarraba por las +orejas, les decia cuatro frescas y les obligaba a darse la mano. Luego, +en las reconciliaciones, eran extremosos. + +--?Sabe usted, Pepa, que no quisiera estar yo alli en el momento de la +reconciliacion?--dijo Cobo haciendo alarde nuevamente de su malignidad +brutal. + +--Tampoco yo, hijo--respondio, dando un suspiro de resignacion que hizo +reir--. Pero ique quiere usted! Soy suegra, que es lo ultimo que se +puede ser en este mundo, y tengo esa penitencia y otras muchas que usted +no sabe. + +--Me las figuro. + +--No se las puede usted figurar. + +--Pues, querida, a mi me gustaria muchisimo ver a mis hijos +reconciliados. No hay cosa mas fea que un matrimonio renido--dijo la +bendita de Mariana con su palabra lenta, arrastrada, de mujer linfatica. + +--Tambien a mi ... pero despues que pasa la reconciliacion--respondio +Pepa, cambiando miradas risuenas con Cobo Ramirez y Pinedo. + +--iDe que buena gana me reconciliaria yo con usted, Mariana, del mismo +modo que esos chicos!--dijo en voz muy baja el almibarado general +Patino, aprovechando el momento en que la esposa de Calderon se inclino +para hurgar el fuego con un hierro niquelado. Al mismo tiempo, como +tratase de quitarselo para que ella no se molestase, sus dedos se +rozaron, y aun puede decirse, sin faltar a la verdad, que los del +general oprimieron suave y rapidamente los de la dama. + +--iReconciliarse!--dijo esta en voz natural--. Para eso es necesario +antes estar enfadados y, a Dios gracias, nosotros no lo estamos. + +El viejo tenorio no se atrevio a replicar. Rio forzadamente, dirigiendo +una mirada inquieta a Calderon. Si insistia, aquella panfila era capaz +de repetir en voz alta la atrevida frase que acababa de decirle. + +--Por supuesto--siguio Pepa--que yo me meto lo menos posible en sus +reyertas. Ni voy apenas por su casa. iUf! iMe crispa el hacer el papel +de suegra! + +--Pues yo, Pepa, quisiera que fuese usted mi suegra--dijo Cobo, +mirandola a los ojos codiciosamente. + +--Bueno, se lo dire a mi hija, para que se lo agradezca. + +--iNo, si no es por su hija!... Es porque ... me gustaria que usted se +metiese en mis cosas. + +--iBah, bah! dejese usted de musicas--replico la de Frias medio enojada. + +Un amago de sonrisa que plegaba sus labios pregonaba, no obstante, que +la frase la habia lisonjeado. + +Ramoncito volvio a sacar la conversacion del teatro Real, la liebre que +sale y se corre en todas las tertulias distinguidas de la corte. La +opera, para los abonados, no es un pasatiempo, sino una institucion. No +es el amor de la musica, sin embargo, lo que engendra esta constante +preocupacion, sino el no tener otra cosa mejor en que ocuparse. Para +Ramoncito Maldonado, para la esposa de Calderon y para otros muchos, los +seres humanos se dividen en dos grandes especies: los abonados al teatro +Real y los no abonados. Los primeros son los unicos que expresan +realmente de un modo perfecto la esencia de la humanidad. Gayarre y la +Tosti fueron puestos otra vez a discusion. Los que habian llegado +ultimamente dieron su opinion, tanto sobre el merito como sobre la +disposicion fisica de los dos cantantes. + +Ramoncito se puso a contar en voz baja a Esperanza y a Paz que la noche +anterior habia sido presentado a la Tosti en su _camerino_. "Una mujer +muy amable, muy fina. Le habia recibido con una gracia y una amabilidad +sorprendentes. Ya habia oido hablar mucho de el, de Ramoncito, y tenia +deseos vivos de conocerle personalmente. Cuando supo que era concejal, +quedo asombrada por lo joven que habia llegado a ese puesto. iYa ven +ustedes que tonteria! Por lo visto, en otros paises se acostumbra a +elegir solo a los viejos. De cerca era aun mejor que de lejos. Un cutis +que parece raso; una dentadura preciosa; luego una arrogante figura; el +pecho levantado y iunos brazos!..." + +La vanidad hacia a Ramoncito no solo torpe, porque es regla bien sabida +que cuando se galantea a una mujer no debe alabarse con demasiado calor +a otra, sino un tantico atrevido dirigiendose a ninas. Estas se miraban +sonrientes, brillandoles los ojos con fuego malicioso y burlon que el +joven concejal no observaba. + +--Y diga usted Ramon, ?no se ha declarado usted a ella?--le pregunto +Pacita. + +--Todavia no--respondio haciendose cargo ya de la intencion burlona de +la pregunta. + +--Pero se declarara. + +--Tampoco. Estoy ya enamorado de otra mujer. Al mismo tiempo dirigio una +miradita languida a Esperanza. Esta se puso repentinamente seria. + +--?De veras? Cuente usted ... cuente usted. + +--Es un secreto + +--Bien, pero nosotras lo guardaremos.... ?Verdad Esperanza que tu no +diras nada? + +Y la escualida chiquilla miraba maliciosamente a su amiga gozandose en +su mal humor y en la inquietud de Ramoncito. + +--Yo no tengo gana de saber nada. + +--Ya lo oye usted, Ramon. Esperanza no tiene gana de oir hablar de sus +novias. Yo bien se por que es, pero no lo digo.... + +--iQue tonta eres, chica!--exclamo aquella con verdadero enojo. + +El joven concejal quedo lisonjeado por tal advertencia que venia de una +amiga intima. Creyo, sin embargo, que debia cambiar la conversacion a +fin de no echar a perder su pretension, pues veia a Esperanza seria y +cenuda. + +--Pues no crean ustedes que es tan dificil declararse a la Tosti y que +ella responda que si.... Y si no ... ahi tienen ustedes a Pepe Castro, +que puede dar fe de lo que digo. + +--Es que Pepe Castro no es usted--manifesto la nina de Calderon con +marcada displicencia. + +Maldonado cayo de la region celeste donde se mecia. Aquella frase +punzante dicha en tono despreciativo le llego al alma. Porque cabalmente +la superioridad de Pepe Castro era una de las pocas verdades que se +imponian a su espiritu de modo incontrastable. Pudiera ofrecer reparos a +la de Hornero, pero a la de Pepito, no. La seguridad de no poder llegar +jamas, por mucho que le imitase, al grado excelso de elegancia, +despreocupacion, valor desdenoso y hastio de todo lo creado, que +caracterizaba a su admirado amigo, le humillaba, le hacia desgraciado. +Esperanza habia puesto el dedo en la llaga que minaba su preciosa +existencia. No pudo contestar; tal fue su emocion. + +Clementina estaba triste, inquieta. Desde que habia entrado en casa de +su cunada, buscaba pretexto para irse. Pero no lo hallaba. Era forzoso +resignarse a dejar transcurrir un rato. Los minutos le parecian siglos. +Habia charlado unos momentos con la marquesa de Alcudia, mas esta la +habia dejado en cuanto entro el padre Ortega. Su cunada estaba +secuestrada por el general Patino, que le explicaba minuciosamente el +modo de criar a los ruisenores en jaula. Las dos chicas de Alcudia que +tenia al lado parecian de cera, rigidas, tiesas, contestando por +monosilabos a las pocas preguntas que las dirigio. Una sorda irritacion +se iba apoderando poco a poco de ella. Dado su temperamento, no se +hubieran pasado muchos minutos en echar a rodar todos los miramientos y +largarse bruscamente. Alas al oir el nombre de Pepe Castro levanto la +cabeza vivamente y se puso a escuchar con avida atencion. La reticencia +de Ramoncito la puso subito palida. Se repuso no obstante en seguida, y, +entrando en la conversacion con amable sonrisa, dijo: + +--Vaya, vaya, Ramon; no sea usted mala lengua.... iPobres mujeres en +boca de ustedes! + +--No se habla mal sino de la que lo merece, Clementina--respondio este +animado por el cable que impensadamente recibia. + +--De todas hablan ustedes. Me parece que su amiguito Pepe Castro no es +de los que se muerden la lengua para echar por el suelo una honra. + +--Clementina, hasta ahora no le he cogido tras de ninguna mentira. Todo +Madrid sabe que es hombre de mucha suerte con las mujeres. + +--iNo se por que!--replico con un mohin de desden la dama. + +--Yo no soy inteligente en la hermosura de los hombres--manifesto el +joven riendo su frase--, pero todos dicen que Pepito es guapo. + +--iPs!... Sera segun el gusto de cada cual ... y que me dispense Pacita, +que es su pariente. Yo formo parte de esos _todos_ y no lo digo. + +--La verdad es--apunto Esperancita timidamente--que Pepito no pasa por +feo.... Luego, es muy elegante y distinguido, ?verdad tu? + +Y se dirigio a Pacita, poniendose al mismo tiempo levemente colorada. + +Clementina le dirigio una mirada penetrante que concluyo de ruborizarla. + +--?De que se habla?--pregunto Cobo Ramirez acercandose al corro. + +Casi nunca se sentaba en las tertulias. Le placa andar de grupo en +grupo, resollando como un buey, soltando alguna frase atrevida en cada +uno. La faz de Ramoncito se nublo al aproximarse su rival. Este no dejo +de notarlo y le dirigio una mirada burlona. + +--Vamos, Ramoncillo, di; ?como te arreglas para tener tan animadas a las +damas? Me acaba de decir Pepa que vas echando ingenio. + +--No, hombre; ?como voy a echarlo si lo tienes tu todo?--profirio con +irritacion el concejal. + +--Vaya, chico, si es que te azaras porque yo me acerco, me voy. + +Una sonrisa ironica, amarga y triunfal al mismo tiempo, dilato el rostro +anguloso de Ramoncito. Habia cogido a su enemigo en la trampa. Ha de +saberse que pocos dias antes averiguo casualmente, por medio de un +academico de la lengua, que no se decia _azararse_, sino _azorarse_. + +--Querido Cobo--dijo echandose hacia atras con la silla y mirandole con +fijeza burlona--. Antes de hablar entre personas ilustradas, creo que +debieras aprender el castellano.... Digo ... me parece.... + +--?Pues?--pregunto el otro sorprendido. + +--No se dice azarar, sino _azorar_, queridisimo Cobo. Te lo participo +para tu satisfaccion y efectos consiguientes. + +La actitud de Ramoncito al pronunciar estas palabras era tan arrogante, +su sonrisa tan impertinente, que Cobo, desconcertado por un momento, +pregunto con furia: + +--?Y por que se dice azorar y no azarar? + +--iPorque si!... iPorque lo digo yo!... iEso!...--respondio el otro sin +dejar de sonreir cada vez con mayor ironia y echando una mirada de +triunfo a Esperanza. + +Se entablo una disputa animada, violenta, entre ambos. Cobo se mantuvo +en sus trece sosteniendo con brio que no habia tal _azorar_, que a nadie +se lo habia oido en su vida y eso que estaba harto de hablar con +personas ilustradas. El joven y perfumado concejal le respondia +brevemente sin abandonar la sonrisilla impertinente, seguro de su +triunfo. Cuanto mas furioso se ponia Cobo, mas se gozaba en humillarle +delante de la nina por quien ambos suspiraban. + +Pero la decoracion cambio cuando Cobo irritadisimo, viendose perdido, +llamo en su auxilio al general Patino. + +--Vamos a ver, general, usted que es una de las eminencias del ejercito, +?cree que esta bien dicho azorarse? + +El general, lisonjeado por aquella oportuna dedada de miel, manifesto +dirigiendose a Maldonado en tono paternal: + +--No, Ramoncito, no: esta usted en un error. Jamas se ha dicho en Espana +azorar. + +El concejal dio un brinco en la silla. Abandonando subito toda ironia, +echando llamas por los ojos, se puso a gritar que no sabian lo que se +decian, que parecia mentira que personas ilustradas, etc., etc.... Que +estaba seguro de hallarse en lo cierto y que inmediatamente se buscase +un diccionario. + +--El caso es, Ramoncito--dijo D. Julian rascandose la cabeza--, que el +que habia en casa hace ya tiempo que ha desaparecido. No se quien se lo +ha llevado.... Pero a mi me parece tambien, como al general, que se dice +azarar.... + +Aquel nuevo golpe afecto profundamente a Maldonado, que, palido ya, +tembloroso, lanzo con voz turbada un ultimo grito de angustia. + +--iAzorar viene de _azor_, senores! + +--iQue azor ni que coliflor, hombre de Dios!--exclamo Cobo soltando una +insolente carcajada--. Confiesa que has metido la patita y di que no lo +volveras a hacer. + +El despecho, la ira del joven concejal no tuvieron limites. Todavia +lucho algunos momentos con palabras y ademanes descompuestos. Pero como +se contestase a sus energicas protestas con risitas v sarcasmos, +concluyo por adoptar una actitud digna v despreciativa, mascullando +palabras cargadas de hiel, los labios tremulos, la mirada torva. De vez +en cuando dejaba escapar por la nariz un leve bufido de indignacion. +Cobo estuvo implacable: aprovecho todas las ocasiones que se ofrecieron +para dirigirle indirectamente una pullita envenenada que causaba el +regocijo de las ninas y hacia sonreir discretamente a las personas +graves. Nadie en el mundo padecio mas hambre y sed de justicia que +Ramoncito en aquella ocasion. + +La llegada de un nuevo personaje puso fin o suspendio por lo menos su +tormento. Anuncio el criado al senor duque de Requena. La entrada de +este produjo en la tertulia un movimiento que indicaba bien claramente +su importancia. Calderon salio a recibirle dandole las dos manos con +efusion. Los hombres se levantaron apresuradamente y se apartaron de los +asientos para salir a su encuentro sonrientes, expresando en su actitud +la veneracion que les inspiraba. Las damas volvieron tambien sus rostros +hacia el con curiosidad y respeto, y Pepa Frias se levanto para +saludarle. Hasta el padre Ortega abandono a su marquesa y se adelanto +inclinado, sumiso, dirigiendole un saludo almibarado, sonriendole con +sus ojos claros al traves de los fuertes cristales de miope que gastaba. +Por algunos instantes apenas se oyo en la estancia mas que "querido +duque", "senor duque". "iOh, duque!" + +El objeto de tanta atencion y acatamiento era un hombre bajo, gordo, la +faz amoratada, los ojos saltones y oblicuos, el cabello blanco, y el +bigote entrecano, duro y erizado como las puas de un puerco-espin. Los +labios gruesos y sinuosos y manchados por el zumo del cigarro puro que +traia apagado y mordia paseandolo de un angulo a otro de la boca sin +cesar. Podria tener unos sesenta anos, mas bien mas que menos. Venia +envuelto en un magnifico gaban de pieles que no habia querido quitarse a +la entrada por hallarse acatarrado. Mas al poner los pies en el +saloncito de Calderon, sintiose malamente impresionado por el calor que +alli hacia. Sin contestar apenas a los saludos y sonrisas que a porfia +le dirigian, murmuro en tono brutal, con la voz gruesa y ronca a la vez +que caracteriza a los hombres de cuello corto: + +--iPuf! iEsto echa bombas!... + +Y lo acompano de una interjeccion valenciana que principia por f. Al +mismo tiempo hizo ademan de despojarse del abrigo. Veinte manos cayeron +sobre el para ayudarle y esto retraso un poco la operacion. + +Representose en la tertulia de Calderon la escena de los israelitas en +el desierto que mas se ha repetido en el mundo, la adoracion del becerro +de oro. El recien llegado era nada menos que D. Antonio Salabert, duque +de Requena, el celebre Salabert rico entre los ricos de Espana, uno de +los colosos de la banca y el mas afamado, sin disputa, por el numero y +la importancia de sus negocios. Habia nacido en Valencia. Nadie conocia +a su familia. Decian unos que habia sido granuja del mercadal, otros que +empezo de lacayo de un banquero y luego fue cobrador de letras y +zurupeto, otros que habia sido soldado de Cabrera en la primera guerra +civil, y que el origen de su fortuna estuvo en una maleta llena de onzas +de oro que robo a un viajero. Algunos llegaban hasta a filiarle en una +de las celebres partidas de bandoleros que infestaron a Espana poco +despues de la guerra. Pero el explicaba del modo mas sencillo y grafico +la procedencia de su fortuna, que no bajaba de cien mil millones de +pesetas. Cuando se enfadaba con los empleados de su casa, lo cual +sucedia a menudo, y notaba que se ofendian con sus palabrotas +injuriosas, solia decirles gritando como un energumeno: + +--?Sabeis, f...., como he llegado yo a tener dinero?... Pues recibiendo +muchas patadas en el trasero. Solo a fuerza de puntapies se logra subir +arriba. ?Estamos? + +Hay que confesar que este dato adolece de ser un poco vago; pero la +perfecta autenticidad de que se halla revestido, le da un valor +inapreciable. Tomandolo como base de la investigacion, acaso se pueda +llegar a definir el caracter y a historiar la vida y las empresas del +opulento banquero. + +--Hola, chiquita--dijo avanzando hasta Clementina y tomandole la barba +como se hace con los ninos--. ?Estas aqui? No he visto tu coche abajo. + +--He salido a pie, papa. + +--Es un milagro. Si quieres, puedes llevarte el mio. + +--No; tengo deseos de caminar. Estoy estos dias muy pesada. + +El duque de Requena habia prescindido de todos los presentes y hablaba a +su hija con toda la afabilidad de que era susceptible. La veia pocas +veces. Clementina era su hija natural, habida alla en Valencia, cuando +joven, de una mujer de la infima clase social, como el lo era al +parecer. Luego se habia casado en Madrid, ya en camino de ser rico, con +una joven de la clase media, de la cual no tuvo familia. Esta senora, +extremadamente delicada de salud desde su matrimonio, habia cedido o, +por mejor decir, habia ella misma propuesto que la hija de su marido +viniese a habitar la misma casa. Clementina se educo, pues, aqui y fue +amada de la esposa de su padre como una verdadera hija. Ella la quiso y +la respeto tambien como a una madre. Despues que se caso solia visitarla +a menudo; pero como su padre estaba siempre muy ocupado, no entraba en +sus habitaciones, y desde las de su madre (asi la llamaba) se iba a la +calle. Solo en los dias de banquete o recepcion, o cuando casualmente le +tropezaba en las casas o en la calle departia un rato con el. + +Despues de preguntarle por su marido y por sus hijos, el duque se puso a +hablar, sin sentarse, con Calderon y Pepa Frias. Un hombre rudo y +campechanote en la apariencia: sonreia pocas veces: cuando lo hacia era +de modo tan leve que aun podia dudarse de ello. Acostumbraba a llamar +las cosas por su nombre y a dirigirse a las personas sin formulas de +cortesia, diciendoles en la cara cosas que pudieran pasar por groserias: +no lo eran porque sabia darles un tinte entre rudo y afectuoso que les +quitaba el aguijon. No era muy locuaz. Generalmente se mantenia +silencioso mordiendo su cigarro y examinando al interlocutor con sus +ojos oblicuos, impenetrables. Mostraba al hablar una inocencia falsa y +socarrona que no le hacia antipatico. Detras se veia siempre al antiguo +granuja del mercadal de Valencia, diestro, burlon, receloso y +marrullero. + +Pepa Frias le hablo de negocios. La viuda era incansable en esta +conversacion. Queria enterarse de todo, temiendo ser enganada avida +siempre de ganancias y temblando con terror comico ante la perspectiva +de la baja de sus fondos. Se hacia repetir hasta la saciedad los +pormenores. "?Soltaria las acciones del Banco y compraria _Cubas_? ?Que +pensaba hacer el Gobierno con el amortizable? Habia oido rumores. ?Se +haria en alza la proxima liquidacion? ?No seria mejor liquidar en el +momento con treinta centimos de ganancia que aguardar a fin de mes?" + +Para ella las palabras de Salabert eran las del oraculo de Delfos. La +fama inmensa del banquero la tenia fascinada. Por desgracia, el duque, +como todos los oraculos antiguos y modernos, se expresaba siempre que se +le consultaba, de un modo ambiguo. Respondia a menudo con grunidos que +nadie sabia si eran de afirmacion, de negacion o de duda. Las frases que +de vez en cuando se escapaban de su boca entre el cigarro y los labios +humedos y sucios eran oscuras, cortadas, ininteligibles en muchos casos. +Ademas, todo el mundo sabia que no era posible fiarse de el, que se +gozaba en despistar a sus amigos y hacerles caer de bruces en un mal +negocio. Sin embargo, Pepa insistia aspirando a arrancar de aquel +cerebro luminoso el secreto de la mina: bromeaba tomandole de las +solapas de la levita, llamandole viejo, cazurro, zorro, haciendo gala de +una desvergueenza que en ella habia llegado a ser coqueteria. El banquero +no daba fuego. Le seguia el humor respondiendo con grunidos y con tal +cual frase escabrosa que hacia reir a Calderon, aunque no tenia muchas +ganas de hacerlo viendole echar sin miramiento alguno tremendos +escupitajos en la alfombra. Porque el duque con el picor del tabaco +salivaba bastante y no acostumbraba a reparar donde lo hacia, a no ser +en su casa donde cuidaba de ponerse al lado de la escupidera. Calderon +estaba inquieto, violento, lo mismo que si se los echase en la cara. A +la tercera vez, no pudiendo contenerse, fue el mismo a buscar la +escupidera para ponersela al lado. Salabert le dirigio una mirada +burlona y le hizo un guino a Pepa. Ya tranquilo Calderon se mostro +locuaz y pretendio sustituirse al duque dando consejos a Pepa sobre los +fondos. Pero aunque hombre prudente y experto en los negocios, la viuda +no se los apreciaba ni aun queria oirlos. Al fin y al cabo, entre el y +Salabert existia enorme distancia: el uno era un negociante vulgar, el +otro un genio de la banca. Sin embargo, este asentia con sonidos +inarticulados a las indicaciones bursatiles del dueno de la casa. Pepa +no se fiaba. + +Salabert se aparto un poco del grupo y se dejo caer sobre el brazo de un +sillon adoptando una postura grosera, para lo cual solo el tenia +derecho. En vez de ser mal vistos aquellos modales libres y rudos, +contribuian no poco a su prestigio y al respeto idolatrico que en +sociedad se le tributaba. Lejos nuevamente de la escupidera volvio a +salivar sobre la alfombra con cierto goce malicioso, que a pesar de su +mascara indiferente y bonachona se le traslucia en la cara. Calderon +torno igualmente a nublarse y fruncirse hasta que, resolviendose a +saltar por encima de ciertos miramientos sociales, le acerco otra vez +la escupidera sin tanto valor como antes, pues lo hizo con el pie. Pepa +sentose en el otro brazo y siguio haciendo carocas al duque. Este +comenzaba a fijar mas la atencion en ella. Sus miradas frecuentes la +envolvian de la cabeza a los pies, notandose que se detenian en el +pecho, alto y provocador. Pepa era una mujer fresca, apetitosa. Al cabo +de algunos minutos el banquero se inclino hacia ella con poca +delicadeza, y acercando el rostro a su cara, tanto que parecia que se la +rozaba con los labios, le dijo en voz baja: + +--?Tiene usted muchas _Osunas_? + +--Algunas, si, senor. + +--Vendalas usted a escape. + +Pepa le miro a los ojos fijamente, y dandose por advertida callo. Al +cabo de unos momentos fue ella quien acercando su rostro al del banquero +le pregunto discretamente: + +--?Que compro? + +--Amortizable--respondio el famoso millonario con igual reserva. + +Entraban a la sazon un caballero y una dama, ambos jovencitos, menudos, +sonrientes, y vivos en sus ademanes. + +--Aqui estan mis hijos--dijo Pepa. + +Era un matrimonio grato de ver. Ambos bien parecidos, de fisonomia +abierta y simpatica, y tan jovenes, que realmente parecian dos ninos. +Fueron saludando uno por uno a los tertulios. En todos los rostros se +advertia el afecto protector que inspiraban. + +--Aqui tienes a tu suegra, Emilio. iQue encuentro tan desagradable! +?verdad?...--dijo Pepa al joven. + +--Suegra, no; mama ... mama--respondio este apretandole la mano +carinosamente. + +--iDios te lo pague, hijo!--replico la viuda dando un suspiro de comico +agradecimiento. + +Volvio la tertulia a acomodarse. Los jovenes casados sentaronse juntos +al lado de Mariana. Clementina habia dejado aquel sitio y charlaba con +Maldonado: el nombre de Pepe Castro sonaba muchas veces en sus labios. +Mientras tanto Cobo aprovechaba el tiempo, haciendo reir con sus +desvergueenzas a Pacita; pero aunque intentaba que Esperanza acogiese los +chistes con igual placer, no lo conseguia. La nina de Calderon, seria, +distraida, parecia atender con disimulo a lo que Ramoncito y Clementina +hablaban. Pinedo se habia levantado y hacia la corte al duque. Y el +general, viendo a su idolo en conversacion animada con los jovenes +casados, fatigado de que sus laberinticos requiebros no fuesen +comprendidos, ni tampoco sus restregones poeticos, vino a hacer lo +mismo. La marquesa y el sacerdote seguian cuchicheando vivamente alla en +un rincon, ella cada vez mas humilde e insinuante, sentada sobre el +borde de la butaca, inclinando su cuerpo para meterle la voz por el +oido; el mas grave y mas rigido por momentos, cerrando a grandes +intervalos los ojos como si se hallase en el confesionario. + +--iQue par de bebes, eh!--exclamo Pepa en voz alta dirigiendose a +Mariana--. ?No es vergueenza que esos mocosos esten casados? iCuanto +mejor seria que estuviesen jugando al trompo! + +Los chicos sonrieron mirandose con amor. + +--Ya jugaran ... en los momentos de ocio--manifesto Cobo Ramirez con +retintin. + +--iHombre, ca!--exclamo Pepa, volviendose furiosa hacia el--. ?Le han +dado a usted cuenta ellos de sus juegos? + +Aquel y Emilio cambiaron una mirada maliciosa. Irenita, la joven casada, +se ruborizo. + +--Te estan haciendo vieja, Pepa. Acuerdate que eres abuela--respondio +la senora de Calderon. + +--iQue abuela tan rica!--exclamo por lo bajo Cobo, aunque con la +intencion de que lo oyese la interesada. + +Esta le echo una mirada entre risuena y enojada, demostrando que habia +oido y lo agradecia en el fondo. Cobo se hizo afectadamente el +distraido. + +--?Os ha pasado ya la berrenchina?--siguio la viuda dirigiendose a sus +hijos--. ?Cuanto duraran las paces?... iJesus, que criaturas tan +picoteras!... Mirad, yo no voy a vuestra casa porque cuando os encuentro +con morro me apetece tomar la escoba y romperla en las costillas de los +dos.... + +Los tertulios se volvieron hacia los jovenes esposos sonriendo. Esta vez +se pusieron ambos fuertemente colorados. Despues, por la seriedad que +quedo bien senalada en el rostro de Emilio, se pudo comprender que no le +hacian maldita la gracia aquellas salidas harto desenfadadas de su +suegra. + +El general Patino, por orden de la bella senora de la casa, puso el dedo +en el boton de un timbre electrico. Aparecio un criado: le hizo el ama +una sena: no se pasaron cinco minutos sin que se presentase nuevamente y +en pos de el otros dos con sendas bandejas en las manos colmadas de +tazas de te, pastas y bizcochos. Momento de agradable expansion en la +tertulia. Todos se ponen en movimiento y brilla en los ojos el placer +del animal que va a satisfacer una necesidad organica. Esperancita deja +apresuradamente a su amiga y a Ramirez y se pone a ayudar con solicitud +a su madre en la tarea de servir el te a los tertulios. Ramoncito +aprovecha el instante en que la nina le presenta una taza, para decirla +en voz baja y alterada "que le sorprende mucho que se complazca en +escuchar las patochadas y frases atrevidas de Cobo Ramirez". Esperanza +le mira confusa, y al fin dice "que ella no ha oido semejantes +patochadas, que Cobo es un chico muy amable y gracioso". Ramoncito +protesta con voz debil y lugubre entonacion contra tal especie y +persiste en desacreditar a su amigo, hasta que este, oliendo el +torrezno, se acerca a ellos bromeando segun costumbre. Con lo cual, a +nuestro distinguido concejal se le encapota aun mas el rostro y se va +retirando poco a poco: no sea que al insolente de Cobo se le ocurra +cualquier sandez para hacer reir a su costa. + +Llego el momento de hablar de literatura, como acontece siempre en +todas las tertulias nocturnas o vespertinas de la capital. El general +Patino hablo de una obra teatral recien estrenada con felicisimo exito y +le puso sus peros, basados principalmente en algunas escenas subidas de +color. Mariana manifesto que de ningun modo iria a verla entonces. Todos +convinieron en anatematizar la inmoralidad de que hoy hacen gala los +autores. Se dijeron pestes del naturalismo. Cobo Ramirez, que habia +tomado te y luego unos emparedados y se habia comido una cantidad +fabulosa de ensaimadas y bizcochos, expuso a la tertulia que +recientemente habia leido una novela titulada _Le journal d'une dame_ +(en frances y todo), preciosa, bonitisima, la mas espiritual que el +hubiera leido nunca. Porque Cobo, en literatura--icaso raro!--, estaba +por lo espiritual, lo delicado. No le vinieran a el con esas nove-lotas +pesadas donde le cuentan a uno las veces que un albanil se despereza al +levantarse de la cama (o los bizcochos y ensaimadas que se come un chico +de buena sociedad), ni le hablaran de partos y otras porquerias +semejantes. En las novelas deben ponerse cosas agradables, puesto que se +escriben para agradar. Esto decia con notable firmeza, resollando al +hablar como un caballo de carrera. Los demas asentian. + +La entrada de un caballero ni alto ni bajo, ni delgado ni gordo, alzado +de hombros y cogido de cintura, la color baja, la barba negra y tan +espesa y recortada que parecia postiza, corto rapidamente la platica +literaria. Nada menos que era el senor ministro de Fomento. Por eso +llevaba la cabeza tan erguida que casi daba con el cerebelo en las +espaldas, y sus ojos medio cerrados despedian por entre las negras y +largas pestanas relampagos de suficiencia y proteccion a los presentes. +Hasta los veintidos anos habia tenido la cabeza en su postura natural; +pero desde esta epoca, en que le nombraron vicepresidente de la seccion +de derecho civil y canonico en la Academia de Jurisprudencia, habia +comenzado a levantarla lenta y majestuosamente como la luna sobre el mar +en el escenario del teatro Real, esto es, a cortos e imperceptibles +tironcitos de cordel. Le hicieron diputado provincial; un tironcito. +Luego diputado a Cortes; otro tironcito. Despues gobernador de +provincia; otro tironcito. Mas tarde director general de un +departamento; otro. Presidente de la Comision de presupuestos; otro. +Ministro; otro. La cuerda estaba agotada. Aunque le hicieran principe +heredero, Jimenez Arbos ya no podia levantar un milimetro mas su gran +cabeza. + +Su entrada produjo movimiento, pero no tanto como la del duque de +Requena. Este, cuyo rostro carnoso, sensual, no podia ocultar el +desprecio que aquella asamblea le inspiraba, corrio a el sin embargo, y +le saludo con rendimiento y servilismo sorprendentes, teniendo en cuenta +la rusticidad y groseria con que generalmente se comportaba en el trato +social. El ministro comenzo a repartir apretones de manos de un modo tan +distraido que ofendia. Unicamente cuando saludo a Pepa Frias dio +senales de animacion. Esta le pregunto en voz baja tuteandole: + +--?Como vienes de frac? + +--Voy a comer a la embajada francesa. + +--?Vas luego a casa? + +--Si. + +Este dialogo rapidisimo en voz imperceptible fue observado por el duque, +quien acercandose a Pinedo le pregunto con reserva y haciendo una sena +expresiva: + +--Diga usted, ?Arbos y Pepa Frias?... + +--Hace ya lo menos dos meses. + +La mirada que el banquero le echo entonces a la viuda no fue de la +calidad de las anteriores. Era ahora mas atenta, mas respetuosa y +profunda, quedandose despues un poco pensativo. Calderon se habia +acercado al ministro y le hablaba con acatamiento. Salabert hizo lo +mismo. Pero el personaje no tenia ganas de hablar de negocios o por +ventura le inspiraba miedo el celebre negociante. La prensa hacia +reticencias malevolas sobre los negocios de este con el Gobierno. Por +eso, a los pocos momentos, se fue en pos de Pepa Frias y se pusieron a +cuchichear en un angulo de la estancia. + +Clementina estaba cada vez mas impaciente, con unos deseos atroces de +marcharse. Dejaba de hacerlo por el temor de que su padre la acompanase. +El ministro se fue a los pocos minutos, repartiendo previamente otros +cuantos apretones de manos con la misma distraccion imponente, mirando, +no a la persona a quien saludaba, sino al techo de la estancia. Entonces +el duque se apodero de Pepa Frias, mostrandose con ella tan galante y +expresivo, como si fuese a hacerle una declaracion de amor. El general, +observandolo, dijo a Pinedo: + +--Mire usted al duque, que animado se ha puesto. De fijo le esta +haciendo el amor a Pepa. + +--No--respondio gravemente el empleado--. A lo que esta haciendo el amor +ahora es al negocio de las minas de Riosa. + +La viuda anuncio al cabo en voz alta que se iba. + +--?Adonde va usted, Pepa, en este momento?--le pregunto el banquero. + +--A casa de Lhardy a encargar unas mortadelas. + +--La acompano a usted. + +--Vamos; le convidare a tomar unos pastelitos. + +Al duque le hizo mucha gracia el convite. + +--?Vienes, chiquita?--le dijo a su hija. + +Clementina aun pensaba quedarse un rato. Pepa, al tiempo de salir del +brazo del banquero, dijo en alta voz volviendose a los Presentes: + +--Conste que no vamos en coche. + +Lo cual les hizo reir. + +--Conste--dijo el duque riendo--que esto lo dice por adularme. + +--Que se explique eso: no hemos comprendido ...--grito Cobo Ramirez. + +Pero ya el duque y Pepa habian desaparecido detras de la cortina. +Clementina aguardo solo cinco minutos. Cuando presumio que ya no podia +tropezar en la escalera a su padre, se levanto, y pretextando un +quehacer olvidado, se despidio tambien. + + + + +III + +#La hija de Salabert.# + + +Bajo con ansia la escalera. Al poner el pie en la calle dejo escapar un +suspiro de consuelo. A paso vivo tomo la del Siete de Julio, entro en la +plaza Mayor y luego en la de Atocha. Al llegar aqui vino a su +pensamiento la imagen del joven que la habia seguido y volvio la cabeza +con inquietud. Nada; no habia que temer. Ninguno la seguia. En la puerta +de una de las primeras casas y mejores de la calle, se detuvo, miro +rapida y disimuladamente a entrambos lados y penetro en el portal. Hizo +una sena casi imperceptible de interrogacion al portero. Este contesto +con otra de afirmacion llevandose la mano a la gorra. Lanzose por la +escalera arriba. Subio tan de prisa, sin duda para evitar encuentros +importunos, que al llegar al piso segundo le ahogaba la fatiga y se +llevo una mano al corazon. Con la otra dio dos golpecitos en una de las +puertas. Al instante abrieron silenciosamente: se arrojo dentro con +impetu, cual si la persiguiesen. + +--Mas vale tarde que nunca--dijo el joven que habia abierto, tornando a +cerrar con cuidado. + +Era un hombre de veintiocho a treinta anos, de estatura mas que regular, +delgado, rostro fino y correcto, sonrosado en los pomulos, bigote +retorcido, perilla apuntada y los cabellos negros y partidos por el +medio con una raya cuidadosamente trazada. Guardaba semejanza con esos +soldaditos de papel con que juegan los ninos; esto es, era de un tipo +militar afeminado. Tambien parecia su rostro al que suelen poner los +sastres a sus figurines; y era tan antipatico y repulsivo como el de +ellos. Vestia un batin de terciopelo color perla con muchos y primorosos +adornos; traia en los pies zapatillas del mismo genero y color con las +iniciales bordadas en oro. Advertiase pronto que era uno de esos hombres +que cuidan con esmero del alino de su persona; que retocan su figura con +la misma atencion y delicadeza con que el escultor cincela una estatua; +que al rizarse el bigote y darle cosmetico creen estar cumpliendo un +sagrado e ineludible deber de conciencia; que agradecen, en fin, al +Supremo Hacedor, el haberles otorgado una presencia gallarda y procuran +en cuanto les es dado mejorar su obra. + +--iQue tarde!--volvio a exclamar el apuesto caballero dirigiendola una +mirada fija y triste de reconvencion. + +La dama le pago con una graciosa sonrisa, replicando al mismo tiempo con +acento burlon: + +--Nunca es tarde si la dicha es buena. + +Y le tomo la mano y se la apreto suavemente, y le condujo luego sin +soltarle al traves de los corredores, hasta un gabinete que debia ser el +despacho del mismo joven. Era una pieza lujosa y artisticamente +decorada; las paredes forradas con cortinas de raso azul oscuro, +prendidas al techo por anillos que corrian por una barra de bronce; +sillas y butacas de diversas formas y gustos; una mesa-escritorio de +nogal con adornos de hierro forjado; al lado una taquilla con algunos +libros, hasta dos docenas aproximadamente. Suspendidos del techo por +cordones de seda y adosados a la pared veianse algunos arneses de +caballo, sillas de varias clases, comunes, bastardas y de jineta con sus +estribos pendientes, frenos de diferentes epocas y tambien paises, +latigos, sudaderos de estambre fino bordados, espuelas de oro y plata; +todo riquisimo y nuevo. Las aficiones hipicas del dueno de aquel +despacho se delataban igualmente en los pasillos, que desde la puerta de +la casa conducian alli; por todas partes monturas colgadas y cuadros +representando caballos en libertad o aparejados. Hasta sobre la mesa de +escribir, el tintero, los pisapapeles y la plegadera estaban tallados en +forma de herraduras, estribos o latigos. Al traves de un arco con +columnas, mal cerrado por un portier hecho de rico tapiz en el que +figuraban un joven con casaca y peluca de rodillas delante de una joven +con traje Pompadour, veiase un magnifico lecho de caoba con dosel. + +Asi que llegaron a esta camara, la dama se dejo caer con negligencia en +una butaquita muy linda y volvio a decirle con sonrisa burlona: + +--iQue! ?no te alegras de verme? + +--Mucho; pero me alegraria de haberte visto primero. Hace hora y media +que te estoy esperando. + +--?Y que? ?Es gran sacrificio esperar hora y media a la mujer que se +adora? ?Tu no has leido que Leandro pasaba todas las noches el +Helesponto a nado para ver a su amada?... No; tu no has leido eso ni +nada.... Mejor: yo creo que te sentaria mal la ciencia. Los libros +disiparian esos colorcitos tan lindos que tienes en las mejillas, te +privarian de la agilidad y la fuerza con que montas a caballo y guias +los coches.... Ademas, yo creo que hay hombres que han nacido para ser +guapos, fuertes y divertidos, y uno de ellos eres tu. + +--Vamos, por lo que estoy viendo me consideras como un bruto que no +conoce ni la A--respondio triste y amoscado el joven, en pie frente a +ella. + +--iNo, hombre, no!--exclamo la dama riendo; y apoderandose de una de sus +manos la beso en un repentino acceso de ternura--.Eso es insultarme. ?Te +figuras que yo podria querer a un bruto?... Toma--anadio despojandose +del sombrero--, pon ese sombrero con cuidado sobre la cama. Ahora ven +aqui, so canalla; ya que eres tan susceptible, ?no consideras que has +principiado diciendome una groseria?... iHora y media!... ?Y que?... +Acercate, ponte de rodillas; deja que te tire un poco de los pelos. + +El joven, en vez de hacerlo, agarro una silla-fumadora y se monto en +ella frente a su querida. + +--?Sabes por que he tardado tanto?... Pues por el dichoso nino, que me +ha seguido hoy tambien. + +Al decir esto, se puso repentinamente seria; una arruga bien pronunciada +cruzo su linda frente. + +--iEs insufrible!--anadio--. Ya no se que hacer. A todas horas, salga +por la manana o por la tarde, traigo aquel fantasma detras de mi. He +tenido que refugiarme en casa de Mariana. Luego, una vez alli, no hubo +mas remedio que aguantar un rato. Vino papa, y porque no saliese conmigo +espere otro poquito a que se fuese.... iAhi ves! + +--iTiene gracia ese chico!--dijo riendo el caballero. + +--iMucha! iSi es muy divertido que le averigueen a una donde va y lo sepa +en seguida todo el mundo, y llegue a oidos de mi marido! iRiete, hombre, +riete! + +--?Por que no? ?A quien se le ocurre mas que a ti tomarse un disgusto +por tener un admirador tan platonico? ?Has recibido alguna carta? ?Te ha +dicho alguna palabra al paso? + +--Eso es lo que menos importaba. Lo que me excita los nervios es la +persecucion. Luego es un mocoso capaz por despecho, si averigua mis +entradas en esta casa, de escribir un anonimo.... Y tu ya sabes la +situacion especial en que me encuentro respecto a mi marido. + +--No es de presumir: los que escriben anonimos no son los enamorados, +sino las amigas envidiosas.... ?Quieres que yo me aviste con el y le +meta un poco de miedo? + +--iEso no se pregunta, hombre!--exclamo la dama con voz irritada--. +Mira, Pepe; tu eres hombre de corazon y tienes inteligencia; pero te +hace muchisima falta un poco mas de refinamiento en el espiritu para que +comprendas ciertas cosas. Debieras dedicar menos horas al club y a los +caballos y procurar ilustrarte un poco. + +--iYa parecio aquello!--dijo el joven con despecho, muy molestado por la +agria reprension. + +--Pues si quieres que no te diga ciertas cosas, procura callarte otras. + +Pepe Castro se encogio de hombros con superior desden y se alzo de la +silla. Dio algunas vueltas distraidamente por la estancia y paro al fin +delante de un cuadrito, que descolgo para sacudirle el polvo con el +panuelo. Clementina le miraba en tanto con ojos colericos. Se puso en +pie vivamente, como si la alzara un resorte: luego, refrenando su impetu +y adquiriendo calma, avanzo lentamente hacia la alcoba, penetro en ella, +recogio su sombrero de la cama y comenzo a ponerselo frente al espejillo +de una cornucopia, con ademanes lentos, donde se adivinaba, sin embargo, +en el levisimo temblor de las manos, la sorda irritacion que la +embargaba. + +--iBueno!--exclamo por ultimo en tono distraido e indiferente--. Me voy, +chico.... ?Quieres algo para la calle? + +El joven dio la vuelta y pregunto con sorpresa: + +--?Ya? + +--Ya--repuso la dama con exagerada firmeza. + +El joven avanzo hacia ella, le echo suavemente un brazo al cuello, y +levantando con la otra mano el velito rojo le dio un beso en la sien. + +--iQue siempre ha de pasar lo mismo! Yo soy el descalabrado y tu te +apresuras a ponerte la venda. + +--?Que estas diciendo ahi?--replico ella algo confusa--. Me voy porque +tengo que hacer una visita antes de comer. + +--Vamos, Clementina, aunque quieras no puedes disimular.... Debes +comprender que no se pueden escuchar con risa los insultos ... y tu me +estas insultando a cada momento. + +--Te digo que no te comprendo. No se a que insultos ni a que disimulos +te refieres--replico la dama con afectacion. + +Pepe intento con mimo y dulzura quitarle de nuevo el sombrero. Ella le +detuvo con gesto imperioso. Tomola entonces por la cintura y la condujo +hacia el divan. Sentose, y cogiendole las manos se las beso repetidas +veces con apasionado carino. Ella siguio en pie sin dejarse ablandar. +Tan extremado estuvo, sin embargo, en sus caricias y tan sumiso, que al +cabo, arrancando con violencia sus manos de las de el, Clementina dijo +medio riendo, medio enojada aun: + +--Quita, quita, que ya estoy hastiada de tus lametones de perro de +Terranova.... iEres un bajo!... Primero que yo me humillase de tal modo +me harian rajas. + +Volvio a quitarse el sombrero, y fue ella misma a colocarlo sobre la +cama. + +--Cuando se esta tan enamorado como yo--replico el joven un poco +avergonzado--, no puede llamarse nada humillacion. + +--?Es de veras eso, chico?--dijo acercandose a el sonriente y tomandole +con sus dedos finos sonrosados la barba--. No lo creo.... Tu no tienes +temperamento de enamorado.... Y si no, vamos a probarlo.... Si yo te +mandase hacer una cosa que pudiera costarte la vida, o lo que es aun +peor, la honra ... algunos anos de presidio..., ?lo harias? + +--iYa lo creo! + +--?Si?... Pues mira, quiero que mates a mi marido. + +--iQue barbaridad!--exclamo asustado, abriendo los ojos +desmesuradamente. + +La dama le miro algunos segundos fijamente, con expresion escrutadora, +maliciosa. Luego, soltando una sonora carcajada, exclamo: + +--?Lo ves, infeliz, lo ves?... Tu eres un senorito madrileno, un socio +del _Club de los Salvajes_.... Ni yo, ni mujer ninguna te harian cambiar +el frac y el chaleco blanco por el uniforme de presidiario. + +--iQue ideas tan extranas! + +--Sigue, sigue por donde te arrastra tu naturaleza de sietemesino y no +te metas en honduras. Ya comprenderas que te he hablado en broma. Asi y +todo me has confirmado en lo que ya pensaba. + +--Pues si tienes formada esa idea tan pobre de mi carino, no se por que +razon me quieres--expreso el joven volviendo a amoscarse. + +--?Por que te quiero?... Pues por lo que yo hago casi todas mis cosas +... por capricho. Un dia te he visto en el Retiro revolviendo un caballo +admirablemente y me gustaste. Luego, a los dos meses, en Biarritz, te vi +en el asalto del casino tirando con un oficial ruso y conclui de +encapricharme. Hice que me fueses presentado, procure agradarte, te +agrade en efecto.... Y aqui estamos. + +Pepe concluyo por sufrir con paciencia aquel tono entre cinico y burlon +de su querida. A fuerza de charlar logro hacerlo desaparecer. +Clementina, cuando estaba tranquila, era afectuosa, alegre, pronta a +compadecerse y a los rasgos de generosidad; su rostro, tan bello como +original, no adquiria nunca dulzura, pero si una expresion bondadosa y +maternal que lo hacia muy simpatico. Mas por poco que sus nervios se +excitasen o se viese contrariada en sus pensamientos y deseos, el fondo +de altivez, de obstinacion y aun crueldad que su alma guardaba, subia a +la superficie y agitaba sus ojos azules con relampagos de feroz sarcasmo +o de colera. + +Pepe Castro, que no era hombre ilustrado ni ingenioso, sabia no obstante +entretenerla agradablemente con cuentecillos de salon, murmuraciones +casi siempre de las personas por quienes ella sentia marcada antipatia. +El recurso era burdo, pero surtia admirable efecto. "La condesa de T***, +senora a quien Clementina odiaba de muerte por un desaire que en cierta +ocasion le habia hecho, andaba necesitada de dinero; se lo pidio al +viejo banquero Z*** y este se lo habia otorgado mediante un redito muy +poco apetitoso para la deudora. Los marqueses de L***, a quienes tambien +ella profesaba aversion, cuando no estaban en el poder daban reuniones +alla en su finca de la Mancha y ofrecian esplendido _buffet_ a sus +electores: cuando el marques era ministro daban tambien reuniones, pero +suprimian el _buffet_. Julita R***, una jovencita muy linda, que tampoco +inspiraba simpatias a la altiva dama, habia sido arrojada de casa de los +senores de M*** por haberla hallado encerrada en el cuarto del +primogenito, un chico de quince anos". Estas y otras noticias del mismo +jaez dejabalas caer el gallardo mancebo de sus labios con cierta +displicencia comica que despertaba el buen humor de la bella. Era todo +el talento de Pepe Castro en el orden moral. Los demas que poseia +referianse enteramente al fisico. + +Se habian disipado las nubes que cubrian la frente de Clementina. +Mostrose locuaz y risuena. Fue prodiga de caricias con su amante en la +hora que con el estuvo. Quedo bien compensado de los alfilerazos que de +ella habia recibido al principio de la entrevista, gozando de toda la +dicha que una mujer hermosa y enamorada puede proporcionar cuando la +soledad y la ocasion convidan. + +La noche habia cerrado ya, tiempo hacia. El joven encendio las dos +lamparas de la chimenea sin llamar al criado, que era su unico servidor +y el unico ser viviente asimismo que habitaba con el en aquel cuarto. +Pepe Castro era hijo de una ilustre familia de Aragon. Su hermano mayor +llevaba un titulo conocido y tenia una hermana ademas casada con otro +titulo. Se habia educado en Madrid. A los veinte anos quedo huerfano. +Vivio con su hermano primogenito una temporada. No tardaron en renir +porque este, que era economico hasta la avaricia, no podia sufrir con +paciencia su despilfarro. Trasladose entonces a casa de su hermana; pero +a los pocos meses, existiendo incompatibilidad de caracteres entre el y +su cunado, chocaron de modo tan violento, que se contaba en el club y en +los salones de la corte que se habian abofeteado y aporreado bravamente. +No llego a efectuarse un duelo entre ambos por la intervencion de +algunos respetables miembros de la familia. Despues de vivir en fonda un +poco de tiempo, decidiose a poner casa. Tomo un criado, se hizo traer el +almuerzo de un restaurante y comia cuando en Lhardy, cuando, en casa de +alguno de sus muchos amigos. Su cuadra la tenia muy cerca, en la calle +de las Urosas, y no estaba mal provista: dos jacas de silla, inglesa y +cruzada, un tiro extranjero y otro espanol, berlina, _charrette, milord, +break_. Era un chorro por donde se escapaba rapidamente su hacienda, +aunque no el mas copioso. La mayor parte la habia dejado sobre el tapete +de la mesa de juego del club, y una porcion, no insignificante por +cierto, entre las unas de algunas lindisimas chulas transformadas por el +de la noche a la manana en esplendidas y llamativas cortesanas. Esto +ultimo lo negaba con arrogancia pensando que su gloria de seductor podia +con ello menoscabarse; pero no importa: es exacto como todo lo que aqui +se puntualiza. + +Quiere decir esto que Pepe Castro se hallaba arruinado a la hora +presente. A pesar de lo cual, seguia viviendo con, la misma comodidad y +aparato que antes. Su trabajo y sus vueltas le costaba. Emprestitos a su +hermano hipotecandole alguna finca trasconejada en las ventas y +subastas, pagares a algunos arrojados usureros sobre la herencia de un +tio viejo y enfermo reconociendo tres veces la cantidad recibida, joyas +que su hermana le regalaba no pudiendo regalarle dinero, cuentas +exorbitantes con el importador de coches y caballos, con el sastre, con +el perfumista, con Lhardy, con el conserje del club, con todo el mundo. +Parecia imposible que un hombre pudiera vivir tranquilo en tal estado de +trampas y enredos. Sin embargo, nuestro gallardo joven vivia con la +misma admirable serenidad de espiritu e identica alegria de corazon, y +como el otros muchos de sus amigos y consocios segun tendremos ocasion +de ver, tan arruinados aunque no tan gallardos. + +--Te preparo una sorpresa--dijo Clementina concluyendo de ponerse el +sombrero y arreglarse el cabello frente al espejo. + +El bello gomoso olfateo el aire como un perro que recibe vientos y se +acerco a la dama. + +--Si es agradable, veamos. + +--Y si es desagradable lo mismo, groserazo. Todo lo que proceda de mi +debe serte agradable. + +--Convenido, convenido. Veamos--repuso disimulando mal su afan. + +--Bueno, traeme aquel manguito. + +Castro se apresuro a obedecer el mandato. Clementina, cuando lo tuvo +entre las manos se sento con afectada calma en el divan, y agitandolo +luego en el aire exclamo: + +--?A que no adivinas lo que contiene este manguito? + +--Sus ojos resplandecian de alegria y orgullo al mismo tiempo. Los de +Castro chispearon de anhelo. Sus mejillas se colorearon y respondio con +voz alterada entre dudando y afirmando: + +--Quince mil pesetas. + +La expresion alegre y triunfal del rostro de la dama se troco +instantaneamente en otra de colera y despecho. + +--iQuita!, iquita alla, puerco!--exclamo furiosa dandole un fuerte golpe +en la cara con el lujoso manguito--. No piensas mas que en el dinero.... +No tienes ni pizca de delicadeza. + +--iYo pensaba!... + +Tambien hubo cambio de decoracion en la fisonomia de Castro. Se puso mas +triste que la noche. + +--En la guita, si; ya acabo de decirtelo.... Pues no, senor; aqui no +viene nada de eso. Solo hay un alfilerito de corbata que yo itonta de +mi! he comprado al pasar, en casa de Marabini, como una prueba de que te +tengo siempre en el pensamiento. + +--Y yo te lo agradezco en el alma, pichona--manifesto el joven haciendo +un esfuerzo supremo sobre si mismo para vencer el repentino abatimiento +y resultando de el una sonrisa forzada y amarga--. ?Por que te disparas +de ese modo?... Dame eso.... Bien se conoce que tienes muy mala idea +formada de mi. + +Clementina se nego a entregar el recuerdo. El joven insistio +humildemente. Habia, no obstante, en sus ruegos un tinte de frialdad que +dejaba traslucir, para el espiritu penetrante de una mujer, el sordo +disgusto y la tristeza que en el fondo del alma sentia. + +--Nada, nada; mi pobre alfilerito que estas despreciando horriblemente +... (ise te conoce en la cara!) ... ira a la cajita donde guardo los +recuerdos de los muertos. + +Alzose del divan; bajo el velo del sombrero. Pepe aun insistia por +mostrarse galante y desagraviarla. Al fin, cuando ya estaba cerca de la +puerta, volviose repentinamente y saco del fondo del manguito una +primorosa carterita, que le presento, mirandole al mismo tiempo +fijamente a la cara. Los ojos del joven, despues de posarse en la +cartera con avida expresion de gozo, chocaron con los de su amada. +Contemplaronse unos instantes, ella con expresion maliciosa y +triunfante, el con gratitud y gozo reprimidos. + +--iSi siempre lo he dicho yo! iSi no hay otra como mi nena para saber +querer!... Ven aqui, deja que te de las gracias, rica mia; deja que te +adore de rodillas. + +Y la arrastro, embargado por el entusiasmo, hacia el divan, la obligo a +sentarse de nuevo y se dejo caer de rodillas besando con fervor sus +manos enguantadas. + +--iJesus, que locura!--exclamo la dama un tanto confusa--. iVaya una +cosa para hacer tales extremos! + +--No es por el dinero, nena mia; no es por el dinero; es porque tienes +una manera de hacer las cosas original; porque tienes la gracia de Dios; +porque eres una barbiana.... iToma, toma, retemonisima! + +Y le abrazaba las rodillas y se las besaba con calurosos ademanes. No +contento, se prosterno aun mas y le beso los pies o por mejor decir, el +tafilete de sus zapatos. + +--iQue bajo eres, Pepe!--exclamaba ella riendo. + +--No importa que me llames lo que quieras. Soy tuyo, ituyo hasta la +muerte! Te quiero mas que a Dios. Quiero a estos piececitos tan ricos y +los beso. ?Lo ves? A ver; que venga alguien a decirme que no debo +hacerlo. + +Clementina le miraba risuena. No era facil averiguar si gozaba en +realidad o se divertia simplemente con aquella adoracion o mas bien +aquel regocijo estrepitoso de perro que se arrastra el sentirse +acariciado y lame los pies de su senor. + +--No solo te debo la felicidad, sino tambien la honra. No sabes lo que +he sufrido desde anteayer por la maldita deuda--decia el con voz +conmovida. + +--?Volveras a jugar, eh? ?Volveras a jugar, perdido?--preguntaba ella +tirandole de los cabellos, borrando aquella primororosa raya que los +partia tan lindamente. + +--No ... particularmente sobre mi palabra te aseguro.... + +--Ni sobre tu palabra, ni sobre tu dinero, grandisimo trasto.... Me voy, +me voy--anadio con un gesto de mimo, levantandose y corriendo a mirar la +hora al reloj de la chimenea--. iUf, que tarde!... Adios, chiquillo. + +Y se precipito a la puerta extendiendo la mano a su amante sin mirarle. +Este no pudo besarle mas que la punta de los dedos. Corrio a abrir, pero +ya ella habia echado mano al cerrojo; por cierto que se encolerizo +porque resistia a sus debiles tirones. + +--Adios, adios; hasta el sabado--dijo en voz de falsete. + +--Hasta pasado manana. + +--No, no; hasta el sabado. + +Bajo la escalera con la misma precipitacion con que la habia subido, +hizo otro gesto imperceptible de despedida al portero y salio a la +calle. Siguio a pie hasta la plaza del Angel, y alli detuvo un coche de +punto y se metio en el. + +Eran mas de las seis. Hacia una hora que estaban encendidas las luces de +los comercios. Ocultose cuanto pudo en un rincon y dejo vagar su mirada +distraida sin curiosidad por las calles que iba atravesando. Su +fisonomia adquirio la expresion altiva, desdenosa, que la caracterizaba, +a la cual se anadia ahora leve matiz de hastio y preocupacion. Por su +elegancia refinada, por su arrogante porte, y sobre todo por aquella +severa majestad de su rostro peregrino, nadie vacilaria en diputar a +Clementina por una de las mas altas y nobles damas de la corte. No +obstante, si lo era de hecho, dado que figuraba en todos los salones +aristocraticos, en todas las listas de personas distinguidas que los +periodicos publicaban al dia siguiente de cualquier sarao, carreras de +caballos, u otra fiesta cualquiera, de derecho distaba mucho de serlo +por su origen. No podia ser mas humilde. Su padre la habia tenido en una +inglesa, manceba de un tonelero irlandes que habia llegado a Valencia en +busca de trabajo. Llamabase Rosa Coote. Era esplendidamente bella y lo +hubiera sido mas a cuidar algo del adorno o alino de su persona. La +miseria, en que ordinariamente vivia aquel hogar ilicito, la habia hecho +sucia y andrajosa. El granuja del mercadal de Valencia y la bella +inglesa se entendieron a espaldas del tonelero, dueno temporal de las +gracias de esta. Salabert era mas joven, mas gallardo: el vicio de la +borrachera no le tenia dominado como a aquel. Rosa le siguio a su +zaquizami abandonando al primer amante. A los pocos meses de vivir +juntos, Salabert, a quien se presento ocasion de partir a Cuba como +camarero de un vapor, la abandono a su vez. La inglesa, que llevaba ya +en sus entranas el fruto de aquella pasajera union, rodo algun tiempo +sin proteccion, sin recursos, por las calles de la ciudad, hasta que +entro en relaciones con un carpintero del Grao que la recogio y llego a +hacerla su legitima esposa. Clementina se crio como intrusa en aquel +nuevo hogar. Su madre era una mujer violenta, irascible, con rafagas de +ternura, que solo guardaba para sus hijos legitimos. A ella, por todas +las senales, la aborrecia y en ella vengo injustamente el agravio de su +padre. iQue terrible infancia la de Clementina! Si en Madrid se supiesen +ciertos pormenores, si en rapida vision pudiesen ofrecerse a los ojos de +la sociedad elegante algunas escenas por las que aquella altiva y +encopetada dama paso, pocos envidiarian su existencia. iQue torturas, +que refinamientos de crueldad! A los cuatro o cinco anos ya estaba +obligada a ser la vigilante guardadora de otros dos hermanitos. Si en +esta vigilancia decaia un punto, el castigo venia inmediatamente; pero +no el castigo como quiera, el golpe pasajero, el estiron de orejas; no. +El castigo era meditado con ensanamiento, procurando herir donde mas +doliera y donde mas durase el dolor.... Los vecinos habian acudido mas +de una vez a los lamentos de la infeliz criatura; habian increpado a la +madre desnaturalizada. De ello no resultaba mas que alguna reyerta +fragorosa en que la feroz irlandesa, chapurrando el valenciano, se +despachaba a su gusto contra las comadres del barrio, y con mayor encono +despues contra la causante de aquel disgusto. A todas horas gritaba que +iba a meterla en la Inclusa. A esto se oponia el carpintero, que se +jactaba de ser hombre de bien y compasivo, que alguna vez intervenia en +los castigos para aplacarlos, pero que la mayor parte de las veces +dejaba a su esposa "que ensenase a su hija", como el decia a los vecinos +que le recriminaban. Sus ideas pedagogicas chocaban con sus instintos +piadosos, y cuando lograban sobreponerse iay de la desgraciada nina! + +Aquella serie de inauditas crueldades terminaron al fin con otra mayor +que trajo consigo la intervencion de la justicia. La madre +desnaturalizada, no sabiendo ya de que modo atormentar a su hija, la +hizo algunas quemaduras en el trasero con una bujia. Una vecina averiguo +el hecho casualmente, lo comunico a otras vecinas, se armo el +consiguiente escandalo en el barrio, dieron parte al juez, se instruyo +causa, y, probado el delito, la inglesa fue condenada a seis meses de +carcel y la nina recogida en un establecimiento de beneficencia. + +Un ano despues llego a Valencia Salabert, si no hecho un potentado, con +alguna hacienda. Enteraronle de lo ocurrido. Fue a ver a su hija al +colegio de ninas pobres. La saco de alli y la puso en otro de pago, +adonde por rara casualidad iba a visitarla. En la poblacion, sin +embargo, fue loado su rasgo de generosidad. El sabia hacerlo valer en la +conversacion ofreciendose a los ojos de sus conocidos como un ejemplo +vivo de amor paternal y contraste notable frente a la perversidad de su +antigua querida. Poco mas tarde se caso en Madrid. Fue su esposa la hija +de un comerciante en camas de hierro y colchones metalicos de la calle +Mayor. Era una joven bastante feita y enfermiza; pero buena, afectuosa y +con cincuenta mil duros de dote. Llamabase Carmen. A los tres o cuatro +anos de casados, esta, viendose cada vez mas delicada de salud, perdio +la esperanza de tener familia. Sabiendo que su marido tenia una hija +natural en un convento de Valencia, le propuso, con generosidad no muy +frecuente, traerla a casa y considerarla como hija de ambos. Salabert +acepto con gusto la proposicion. Fue a buscar a Clementina, y desde +entonces cambio por entero la suerte de esta infeliz nina. + +Tenia entonces catorce anos y era ya un portento de hermosura, mezcla +dichosa del tipo ingles correcto y delicado y de la belleza severa de la +mujer valenciana. Su tez guardaba los reflejos suaves, nacarados de la +raza sajona. En su mirada azul y sombria habia la misma profundidad y +misterio que en los ojos negros de las valencianas. Poco desarrollada +aun por virtud de su crudelisima infancia, por la vida sedentaria, +despues, del convento, en cuanto cambio de clima y de forma de vida +adquirio en dos o tres anos la elevada estatura y las majestuosas +proporciones con que hoy la vemos. Sus partes morales dejaban bastante +mas que desear. Era su temperamento irascible, obstinado, desdenoso y +sombrio. Si nacio con estos vicios o fueron el resultado de sus barbaros +martirios, de su tristisima infancia, no es facil resolverlo. En el +convento, donde nadie la trataba mal, no fue bien querida de sus +maestras y companeras por su caracter receloso, por la ausencia de +carino que se notaba en su corazon. Los disgustos de sus companeras, no +solo no la conmovian, sino que despertaban en sus labios una sonrisa +cruel, que las dejaba yertas. Luego tenia, de vez en cuando, accesos de +furor que la habian hecho temible y odiosa. En cierta ocasion, a una +nina que le habia dicho algunas palabras ofensivas le echo las manos al +cuello y estuvo muy proxima a asfixiarla. Nunca fue posible despues que +le pidiese perdon, segun exigia la superiora. Prefirio estar recluida un +mes, a humillarse. + +Los primeros meses que paso en casa de su padre fueron de prueba para la +buena D. Carmen. En vez de una nina alegre y agradecida al inmenso +favor que la hacia, se encontro frente a frente de una fierecilla, un +ser antipatico sin afecto ni sumision, extravagante y caprichosa hasta +un grado sorprendente, cuya risa no brotaba ruidosa sino cuando algun +criado se caia o el lacayo recibia una coz de los caballos. Pero no se +desanimo. Con el instinto infalible de los corazones generosos, +comprendio que si aquella tierra no daba amor era porque hasta entonces +solo se habia sembrado odio. Los afectos dulces residen en todo ser +humano, como en todo cuerpo la electricidad: mas para hacerlos vibrar, +precisa someterlos a una fuerte corriente de carino por algun tiempo. Y +esto fue lo que hizo D. Carmen con su hijastra. Durante seis meses la +tuvo envuelta en una atmosfera tibia de afecto, en una red espesa de +atenciones delicadisimas, de testimonios constantes de vivo y afectuoso +interes. Al fin, Clementina, que principio por mostrarse desdenosa y +luego indiferente a aquel carino, que pasaba horas y horas encerrada en +su cuarto y solo iba a las habitaciones de su madrastra cuando la +llamaba, que no tenia jamas con esta una expansion viviendo en absoluta +reserva, sucumbio repentinamente; sintio vibrar en su corazon ese algo +maravilloso que une a las criaturas humanas como a todos los cuerpos del +Universo. Cambio de un modo extrano, violento, como todo lo que procedia +de su temperamento singular. Cayo, cuando menos se pensaba, de hinojos +ante D. Carmen, dedicandole un respeto tan profundo, un carino tan +apasionado, que la buena senora quedo estupefacta y le costo gran +trabajo creer en su sinceridad. En su alma se habia operado al fin la +revelacion de la ternura. Al calor maternal de aquella bondadosa senora, +su corazon de hielo se habia derretido. La esencia divina del amor +penetro donde, hasta entonces, solo habia entrado la esencia de Satanas. + +Fue un verdadero milagro. En vez de pasar la vida en su cuarto, no sabia +salir del de su madrastra a quien llamaba mama, con un gozo, con un +fuego, con una pronunciacion tan decidida, como solo se observa en los +devotos sinceros al dirigirse a la Virgen. Devocion podia llamarse +tambien lo que Clementina sentia por la esposa de su padre. Asombrada de +que en el mundo existiese un ser tan dulce, tan tierno, no se hartaba de +mirarla como si acabase de bajar del cielo. Queria adivinarle los +pensamientos en los ojos, queria adelantarse a sus menores deseos, +queria que nadie la sirviese mas que ella, queria, en fin, como todo +enamorado, la posesion exclusiva del objeto de su amor. Una levisima +senal de descontento de D. Carmen bastaba para confundirla y sumirla en +el mas acerbo dolor. Aquella criatura tan altanera, que habia llegado a +hacerse odiosa a todos, se humillaba con placer intenso, a su madrastra. +Era su humillacion la del mistico que se postra por una necesidad +invencible del espiritu. Cuando sentia la mano de la senora +acariciandole el rostro, pensaba sentir la de Dios mismo. Apenas se +atrevia a rozar con sus labios aquellos dedos flacos y transparentes. + +Solo para su madrastra habia cambiado tan radicalmente. Con los demas, +incluso con su mismo padre, seguia mostrando la misma frialdad +despreciativa, el mismo caracter obstinado y altivo. Si aparecia alguna +vez mas dulce y tratable, no habia que achacarlo a su voluntad, sino al +mandato expreso de D. Carmen. En cuanto este mandato cesaba o se +olvidaba, volvia a su primitivo ser malevolo. Los criados la aborrecian +por el orgullo insufrible que comenzo a manifestar asi que se dio cuenta +de su estado de princesa heredera; por no encontrar tampoco en ella +ninguna compasion para sus faltas. La que mas padecio en su servicio fue +la institutriz inglesa que su padre la habia traido. Era ya entrada en +anos, pero tenia gusto en vestirse y alinarse como una damisela. Esta +inocente mania sirvio tantas veces de burla a la nina, que solo la +necesidad le pudo obligar a tolerarlo. iPobre mujer! Todos sus secretos +tecnicos de tocador fueron entregados sin piedad a la befa de los +criados. Sus imperfecciones fisicas despertaban, contrahechas por la +doncella de la senorita, algazara en la cocina. En cierta solemne +ocasion, un dia de banquete, Clementina le escondio la dentadura, que +tenia sobre el tocador para limpiarla. Cualquiera puede figurarse la +desazon que esto produjo a la vieja _miss_. La cual se vengaba +candidamente de ella llamandola _senorita Capricho y_ poniendole por +temas, en los ejercicios de ingles y frances, algunas maximas y +aforismos que le escociesen, verbigracia: "La soberbia es la lepra del +alma. La nina soberbia es una leprosa de quien todos deben apartarse +con horror"--. "Quien no respeta a los mayores nunca llegara a ser +respetado", etcetera. Clementina se reia de estos desahogos. Alguna vez +llego su insolencia hasta cambiar la sentencia de la profesora por otra +de su invencion. Donde decia: "Nada hay tan feo y despreciable como una +joven altanera", ponia la discipula: "Nada hay tan ridiculo y digno de +risa como una vieja presumida". Alborotabase _la miss_, daba parte a D. +Carmen, llamaba esta a su hijastra, la reprendia dulcemente, y al verla +triste y acongojada desarrugaba el ceno y la besaba carinosamente. Y +hasta otra. La verdad es que tenia razon _miss_ Ana y los demas criados +al decir que la senora era quien echaba a perder a la chica. D. Carmen, +viviendo en una espantosa soledad moral, estaba tan cautivada y +agradecida al vivo carino que a todas horas le demostraba su hijastra, +que no tenia ojos para ver sus faltas, y si los tenia carecia de fuerzas +para corregirlas. + +A los diez y ocho anos era Clementina una de las mujeres mas bellas y +uno de los mejores partidos de Madrid. El caudal de su padre habia +crecido como la espuma. Estaba considerado como uno de los banqueros +importantes de la villa y no se le conocia otro heredero ni era ya de +presumir que lo tuviese. Comenzaron los jovenes de la aristocracia, de +la sangre y el dinero, los socios mas eminentes del _Club de los +Salvajes_, a festejarla apremiandola con vivas declaraciones. Si iba a +una tertulia, un grupo de muchachos la tenia constantemente amurallada; +si a la iglesia, otro grupo mayor la esperaba en correcta formacion a la +salida; si al paseo de la Castellana, apuestos caballeros galopaban en +las inmediaciones de su coche sirviendola de escolta. En el teatro +veinte pares de gemelos estaban sin cesar posados sobre ella. El nombre +de Clementina Salabert salia en todas las conversaciones de la juventud +elegante, se veia impreso en todas las cronicas de salones, sonaba en +Madrid como el de una de las mas brillantes estrellas del firmamento +aristocratico. Tuvo buena porcion de amorios o noviazgos que no +produjeron huella alguna en su corazon. Tomaba y dejaba los novios +inconsideradamente, con lo cual adquirio fama de coqueta y casquivana. +Pero esto no es obstaculo para que una muchacha encuentre adoradores. Al +contrario, el amor propio de los hombres les incita a dedicar sus +lisonjas a tal clase de mujeres, siempre con la esperanza vanidosa de +ser el clavo que fije la rueda de la veleta. Tampoco fue serio +inconveniente para ella cierto murmullo grosero y malicioso que se +levanto y corrio por todo Madrid con motivo de la amistad original que +entablo con un joven y celebre torero. La inocencia y debilidad de D. +Carmen tuvo buena parte en ello. No solo consintio esta buena senora que +el torero entrase en la casa y se sentase a su mesa, sino tambien que +las acompanase en publico en mas de una ocasion. Con esto y con +brindarle la muerte de algunos toros, la maledicencia, que anda suelta +en la capital como en las provincias, tuvo suficiente pretexto para +ensanarse ferozmente con la envidiada beldad. Mas como no pudo aportar +otra cosa que sospechas atrevidas y vagas conjeturas, y como por otra +parte existian dos datos positivos que las contrapesaban sobradamente, a +saber, la hermosura y la riqueza excepcionales de la joven, la calumnia +no produjo merma en los adoradores; solo sirvio para que algun +desenganado escupiese con mas facilidad su bilis. + +Clementina ofrecia en sus modales y discursos, en esta edad, y la +ofrecio siempre despues, cierta tendencia al _flamenquismo_, o sea a las +formas desenvueltas, a la serenidad burlona, al desgarro especial de las +chulas de Madrid. Semejante tendencia se hallara mas o menos exagerada +en toda la alta sociedad madrilena. Es un signo que la caracteriza y la +distingue de la de otros paises. Hay en esta inclinacion que se observa +en Madrid, en el alcazar como en la zahurda, algo de bueno: no es todo +malo. Por lo pronto significa una protesta contra esa continua mentira +que el refinamiento y la complicacion de las formulas sociales trae +siempre consigo. Es loable la correccion en los modales y la medida en +las palabras; pero exageradas producen la frialdad tediosa que nuestros +diplomaticos observan en los salones extranjeros. + +Clementina exageraba un poco su aficion a las palabras y a los gestos +flamencos. El gusto le habia venido no se sabe como, por contagio tal +vez de la atmosfera, dado que las senoras de su categoria no suelen +alternar mucho tiempo con las chulas. Habia tenido una doncellita nacida +y criada en Maravillas. Esta fue en sus ratos de expansion quien le +proporciono mayor cantidad de vocablos y modismos. Luego su amistad con +el torero que hemos mencionado; las relaciones que mantuvo despues con +algunos senoritos cultivadores del genero; los teatros por horas, donde +se copian, no sin gracia, las costumbres de la plebe madrilena; la +amistad con Pepa Frias y otras aristocraticas _manolas_ fueron +iniciandola poco a poco y la introdujeron al cabo en pleno flamenquismo. +Fue entusiasta admiradora de los toros. Por milagro dejaba de asistir a +una corrida desde su palco, ataviada con la consabida mantilla blanca y +los consabidos claveles rojos. Y discutia las suertes, y fulminaba +censuras, y tributaba aplausos, y era tenida entre los aficionados por +acerrima y fervorosa _lagartijista._ El espectaculo nacional, animado y +sangriento, estaba muy conforme con su naturaleza violenta, indomita. +Cuando veia a otras senoras taparse los ojos o hacer otros melindres +ante las peripecias de la corrida, reia sardonicamente, como si dudase +de la sinceridad de su espanto. + +Entre los varios adoradores y solicitantes que su mano tuvo, y que +entraban y caian de su gracia alternativa y rapidamente, llego uno que +logro fijar algo mas su atencion. Llamabase Tomas Osorio. Era un joven +de veintiocho a treinta anos de edad, rico, exiguo y delicado de figura, +de rostro agraciado y genio vivo y resuelto. Supo hacerse valer mas que +los otros, o por calculo o por verdadera independencia de caracter. Al +entrar en amores con ella no se entrego por completo ni abdico su +voluntad. En cuantas reyertas de alguna importancia tuvieron durante +sus largas relaciones, pues no duraron menos de dos anos, mantuvo con +energia su dignidad. Era de temperamento bilioso, soberbio, +despreciativo como ella, confiado en su dinero, y poseia un donaire +maligno que le daba prestigio entre las damas. Gracias a estas +cualidades, Clementina no se canso de el tan pronto como de los otros. +Al cabo de dos anos, sin embargo, cuando faltaban solo algunos dias para +realizarse el matrimonio, rompieron de un modo sonado y hasta +escandaloso. Todo Madrid se entero. Los comentarios fueron infinitos. De +ellos resultaba que quien habia tomado la iniciativa para cortar las +relaciones habia sido el novio. Tales dichos, exactos o no, llegaron a +oidos de Clementina e hirieron su orgullo tan vivamente, que le falto +poco para enfermar de ira. + +Paso un ano. Tuvo algun noviazgo de poca importancia. Osorio tambien +galanteo a otras jovenes. En ambos se conservaba vivo, no obstante, el +recuerdo de sus amores. A ella la agitaba un deseo punzante de venganza. +Mientras aquel hombre anduviese en sociedad tan contento como +aparentaba, se sentia humillada. En el, a pesar de su disfraz de +indiferencia, ardia el fuego del amor o por lo menos del deseo. +Clementina habia fascinado sus sentidos, habia penetrado en su carne: +por mas esfuerzos que hacia no podia arrancarla de si. A todas horas +sonaba con ella, la veia ante sus ojos cada vez mas incitante y +apetecible. Cuanto mas tiempo pasaba mas crecia el fuego que le consumia +y mas esfuerzo y dolor le costaba adoptar un continente altivo e +indiferente al encontrarse con ella en cualquier sarao. Clementina, con +la sagacidad bastante comun en las mujeres, llego al cabo a adivinar que +su antiguo novio seguia adorandola en secreto y sintio un regocijo +maligno. Desde entonces no se vistio, no se adorno mas que para el; para +aturdirle, para fascinarle, para hacerle beber la amarga copa de los +celos. + +De esta epoca data la fama ruidosa que adquirio como mujer elegante. +Clementina en este punto era una gran artista. Sabia vestirse de tal +modo que las telas, ni por sus vivos colores, ni por su riqueza, +atrajesen demasiado la vista en perjuicio de la figura. Comprendiendo +que el traje en la mujer no debe ser un uniforme sino adorno, un medio +de hacer resaltar las perfecciones con que la naturaleza la hubiese +dotado, no obedecia ciegamente a la moda. En cuanto esta atentase poco o +mucho a la exposicion de su belleza, la esquivaba con valor o la +modificaba. Rehuia los colores chillones, la profusion de lazos, los +peinados complicados. Consideraba a su cuerpo como una estatua y la +vestia como tal. De aqui una cierta tendencia, que constantemente se +manifestaba en sus trajes, hacia el ropaje, esto es, hacia la amplitud +de los pliegues, hacia la vestidura larga. Su figura gallarda, +majestuosa, ganaba mucho de esta manera. Algo la pronuncio despues de +casada, pero no llego a exagerarla, retenida por su buen gusto. Solia +vestirse de blanco. Con esto y con peinar sus cabellos del modo +sencillisimo que los tiene la Venus de Milo, semejaba al parecer en los +salones hermosa estatua que llegase de la Grecia. Una cosa hacia muy +digna de censura en el terreno moral, aunque no lo sea en el del arte: +descotarse con exageracion. Una de las sumas bellezas que poseia era el +pecho. Parecia amasado por las Gracias para trastornar a los dioses. No +habia en Madrid una garganta mejor modelada, ni un seno mejor puesto, +mas delicado, mas atractivo. El deseo vanidoso de mostrarlo, no +contenido por la vigilancia saludable de una madre, le hizo incurrir en +mas de una ocasion en las censuras de la sociedad. Porque la infeliz D. +Carmen, a mas de no hallarse muy al tanto de los usos sociales, era tan +debil con los caprichos y fantasias de su hijastra, que los tomaba sin +inconveniente por actos razonables, por expresion de su gusto +indiscutible y su elegancia. Algun disgusto le proporciono tal vanidad. +En cierta ocasion, al presentarse en noche de baile en casa de Alcudia, +la marquesa le dijo al saludarla: + +--Muy linda, muy linda, Clementina. Esta usted admirablemente +vestida.... Pero me parece que la han descotado mucho.... Venga usted +conmigo, ya arreglaremos eso. + +Y la llevo a su tocador y con maternal solicitud le puso en el pecho +unos cefiros que ocultaron lo que en realidad no debia mostrarse. La +joven procuro disimular su vergueenza achacando la falta a la modista. No +obstante se sintio tan humillada por aquella leccion y por la sonrisa +compasiva que la acompano, que nunca mas pudo ver desde entonces a la +devota marquesa. + +Con este soplar incesante y adecuado, la llama de Osorio tomaba cada vez +mas incremento. Ya no era poderoso por mas tiempo a guardarla en el +pecho. Al cabo se confio a su hermana, que era amiga bastante intima de +la joven. Rogola que tantease el terreno a ver si podia avanzar de nuevo +el pie sin peligro de precipitarse. Mariana dio el recado. Clementina +escucholo con mal refrenada alegria y le metio los dedos en la boca +hasta que la panfila senora de Calderon desembucho lo que tenia dentro y +pudo convencerse de que Tomas ardia en amores por ella. Cuando se +cercioro bien, respondio con palabras ambiguas y riendo: "Lo pensaria, +lo pensaria.... Estaba muy agraviada por lo que se habia dicho de la +ruptura de sus relaciones.... Pero en fin, no le quitaba por completo +las esperanzas". + +Se puso a meditar con atencion sobre el medio de satisfacer las +exigencias de su amor propio herido, y al cabo de algunos dias formulo a +Mariana la siguiente proposicion: "Para que consintiese en dar su mano a +Tomas, era indispensable que este la pidiese de rodillas a sus padres +delante de los testigos que ella elegiria a su gusto". A ninguna +espanola de pura raza se le hubiera ocurrido semejante extravagancia. +Precisa llevar en las venas sangre britanica para concebir un +refinamiento tan monstruoso de la soberbia. Cuando Osorio tuvo +conocimiento de la resolucion de su ex novia, se enfurecio atrozmente; +declaro con arrogancia que antes que pasar por tal humillacion le +harian cachos. No se volvio, pues, a hablar del asunto. Siguieron las +cosas como antes. Mas como a pesar de sus rabiosos esfuerzos el gusano +del apetito le roia cada vez con mas crueldad las entranas, el misero, +al cabo de dos meses, cayo en gran abatimiento. Sintiose desfallecer de +amor y de deseo. No tuvo fuerzas para alejarse de Madrid. Volvio a rogar +a su hermana que otra vez entablase las negociaciones. Clementina, que +estaba bien penetrada ya de que le tenia en su poder, se mostro +inflexible. O pasar por aquellas singulares horcas caudinas, o nada. + +Y Osorio paso. ?Que habia de hacer? Efectuose la extrana ceremonia una +tarde en casa de la novia. Al llegar a ella Osorio se encontro con unas +veinte personas del sexo femenino, que Clementina habia elegido entre +las conocidas mas envidiosas, las que mas habian murmurado con motivo de +su ruptura. Adopto la mejor actitud para semejante caso. Grave, solemne, +suelto de lengua y ademanes, dejando traslucir un poco de ironia, como +si estuviese representando una comedia por satisfacer la fantasia de una +enferma. Dijo algunas palabras previamente acerca de la historia de sus +relaciones. Reconociose culpable. Elogio desmesuradamente a Clementina, +con tan poca medida, que en ocasiones parecia estar burlando. Se confeso +indigno de aspirar a su mano. Por fin manifesto que siendo ella tan +digna de ser adorada y tan grande la ventura de poseer su mano, no creia +hacer nada de mas pidiendola de rodillas a sus padres. Al propio tiempo +doblo una. D. Carmen vino a levantarle riendo y le abrazo con efusion. +Clementina tambien le dio un apreton de manos, mas alegre al ver lo bien +y dignamente que salia del paso, que satisfecha en su orgullo. La verdad +es que en aquella ocasion sintio hacia el lo que nunca mas volvio a +sentir, una migaja de amor. Si hubo humillacion en semejante escena +resulto para ella, por la frescura y el aplomo desdenoso con que su +novio la llevo a termino. Pero no importa. La mujer goza mas viva y mas +intimamente observando la superioridad del hombre que humillandole. +Clementina fue feliz aquella tarde. + +Pero si Osorio salio bien del paso, no le perdono jamas la intencion de +humillarle; porque era tan orgulloso como ella. La pasion frenetica que +le habia inspirado sofoco por algun tiempo todo otro sentimiento. Su +luna de miel fue tan pegajosa como breve. El choque entre aquellos dos +caracteres, de igual obstinacion y fiereza, era ineludible. Vino pronto +y vino con una serie de pequenos desabrimientos que hicieron desaparecer +en un instante del corazon de la joven los fugaces destellos de amor que +su marido le habia inspirado. En el duro mas tiempo la pasion. El +conocimiento que cada cual tenia del otro los hizo prudentes, rehuyendo +un choque formidable que habia de ser funesto. Pero vino al fin. Se dijo +entre los murmuradores que Osorio, cansado de la indiferencia y los +desdenes de su esposa, en una hora fatal de ira y desesperacion la habia +ultrajado con su misma doncella y en el mismo talamo nupcial. Despues +de esta escena, que no sabemos si se realizo con los pormenores +horrendos que algunos contaban, quedo roto el matrimonio para siempre. +Osorio, sin derecho ya para intervenir en la conducta de su mujer, se +vio obligado a ser mero espectador de ella. Entregose Clementina sin +reserva, sin disimulo, puede decirse tambien que sin pudor, a todos los +galanteos que se le ofrecieron. El, por su parte, para contrarrestar el +ridiculo, que a causa de ellos pudiera tocarle, diose con mas descaro +aun a la disipacion. Extrajo mujeres de las ultimas clases sociales y +las convirtio en senoras, rodeandolas de un lujo deslumbrador. La +Felipa, la Socorro y la Nati, cortesanas famosas en la capital, que +fueron queridas de muchos personajes, ministros, banqueros y grandes de +Espana, lo habian sido antes de el. El fue quien, por medio de sus +celestinas, las habia sacado de la calle de la Paloma, del barrio de +Triana en Sevilla o del Perchel, de Malaga, y habia gozado de sus +primicias. + +Dentro de casa, marido y mujer se hablaban muy poco, lo indispensable +solamente. Para evitar la molestia que les produciria sentarse solos a +la mesa tenian siempre algun convidado. Fuera se trataban con expansiva +y natural confianza. Alguna vez Osorio iba a buscar a su esposa a ultima +hora a la reunion o teatro donde se hallase. Pero esto era valor +entendido en el mundo. Todos sabian a que atenerse respecto a sus +relaciones. Ordinariamente, Clementina salia del brazo de su amante. +Charlaban largo rato en el _foyer_, a presencia de todos, esperando el +coche. Entraba al fin en este. Antes de partir todavia cambiaban en tono +confidencial buena copia de frases entreveradas, de alegres carcajadas. +La moral, la moral elegante quedaba a salvo con que el amante no entrase +en el mismo coche, aunque fuesen pocos minutos despues a juntarse en el +dulce retiro de un gabinete particular. + +Cuando Clementina llego a su casa eran las seis y media. Silbo el +cochero. Salio de su pabelloncito el portero a abrir la puerta de la +verja y luego la del coche. El mismo se encargo de pagar al cochero. La +dama, sin decir una palabra, entro en el jardin, que era exiguo pero +lindo y bien cuidado. Subio la escalera de marmol, debajo de una gran +marquesina que ocupaba mas de la mitad de la fachada del _hotel_. No era +este muy grande, pero si fabricado con lujo y arte, de piedra blanca de +Novelda y ladrillo fino. Osorio lo habia hecho construir hacia solamente +cuatro o cinco anos. Como los planos fueron largamente meditados y +discutidos, ofrecia una adecuada distribucion, que lo hacia mas comodo +tal vez que el de su suegro, con ser este tres o cuatro veces mayor. + +Hallo a un criado en el recibimiento. + +--Estefania ?donde anda? + +--Hace ya un buen rato que ha llegado, senora. + +Atraveso un magnifico vestibulo iluminado por dos grandes lamparas con +bombas esmeriladas sostenidas por sendas estatuas de bronce, siguio por +el corredor y tomo la escalera que conducia al principal sin tropezarse +con nadie. Cerca ya del salon que daba ingreso a su _boudoir_, hallo a +Fernando, un criadito de catorce anos vestido con librea muy cuca y +adecuada a sus anos. + +--?Estefania? + +--Debe de estar en la cocina. + +--Que suba inmediatamente. + +Entro en el _boudoir_, y yendo al espejo de cuerpo entero sostenido por +dos pies derechos de madera dorada, se despojo del sombrero. Era el +gabinete una pieza reducida, vestida toda ella de raso azul con cenefas +de carton-piedra imitando una guirnalda de flores. Sobre la chimenea, +vestida tambien de raso, habia dos magnificos candelabros y un reloj, +obra de nuestros plateros del siglo pasado. Los enseres de la chimenea +eran igualmente de plata. La alfombra blanca con cenefa azul. En medio +un confidente forrado de tisu de oro. Butacas, sillas doradas. En el +suelo dos grandes almohadones de pluma. En un rincon el espejo; en otro +un escritorio de madera taraceada estilo Pompadour; en los otros dos +unas columnas forradas de terciopelo azul sosteniendo dos quinques que +esclarecian ahora la estancia. Comunicaba esta pieza por un lado con el +tocador de la senora y este con su dormitorio; por el otro con un +saloncito donde solia recibir a sus amigos los martes por la tarde o +jugar al tresillo de noche con los intimos. En el _boudoir_ solo +entraban algunas pocas amigas de confianza que iban a visitarla en horas +no senaladas. Aqui era donde celebraba esos coloquios secretos, tan +sabrosos para las mujeres, donde su pensamiento se vacia por entero, +pasando de lo mas escondido y profundo a las frivolidades del dia, los +pormenores del traje y de la moda. + +Pocos segundos despues de quitarse el sombrero aparecio Estefania. Era +una jovencita palida con hermosos ojos negros. Vestia, dentro de su +condicion, con elegancia y primor. Por encima del traje traia un +delantal color gris orlado de puntilla blanca. + +--iYa podias aguardarme, chiquilla! ?Donde estabas metida?--dijo con +tono de mal humor y distraido a la vez la senora. + +--Estaba en la cocina.... Habia ido a darle unas puntadas a la falda de +Teresa, que se le ha roto en un clavo--repuso con afectada humildad la +doncella. + +Clementina guardo silencio, absorta sin duda en sus pensamientos. +Colocada frente al espejo se dejo despojar del abrigo, contemplandose al +propio tiempo con esa curiosidad eterna que las mujeres hermosas sienten +por si mismas. + +--?Has estado en casa de Escolar?--pregunto al cabo distraidamente. + +--Si, senora. + +--?Que ha dicho? + +--Que no tiene ahora una seda tan doble en ese color, pero que si la +senora quiere enviara por ella. + +--iPuf! Para ese viaje no necesitamos alforjas.... ?Y en _La +Perfeccion_? + +--Si, senora. Que el sabado enviaran los gorros. + +--?Has preguntado como seguia el padre Miguel? + +--No he tenido tiempo.... iEsta tan lejos!... + +--?Como lejos? ?Pues no has ido en coche? + +--No, senora.... Juanito me ha dicho que la yegua estaba desherrada.... + +--?Por que no te ha puesto uno de los caballos normandos? + +--No se.... Siempre encuentra alguna disculpa cuando la senora me manda +salir en coche. + +--Tal me parece.... Descuida, hija: ya arreglare yo eso. iBueno esta el +senor Juanito, con sus infulas de indispensable! + +Al echar una mirada a su doncella reflejada en el espejo, creyo observar +algo extrano en sus ojos. Se volvio para mejor verlo. En efecto, +Estefania los tenia enrojecidos. + +--iTu has llorado, chica! + +--?Yo?... No, senora, no. + +La manera de negarlo era hipocrita. La senora no tuvo necesidad de +insistir mucho para que se lo confesase y aun la causa de su llanto. + +--El jefe, senora--comenzo a gimotear--, el jefe, que las ha tomado de +poco tiempo a esta parte conmigo.... En cuando digo cualquier cosa, +suelta la carcajada o dice una porqueria.... Y los demas claro, los +demas, como me tienen ojeriza porque la senora me quiere, y por adular +al jefe, se rien tambien.... Porque le he dicho hoy que se lo diria a la +senora, me ha llenado de insolencias y me ha echado de la cocina. + +--iEchado! ?Y quien es el para echarte?--exclamo con impetu el ama.--Ve +a llamarle. Es menester que yo caliente las orejas, lo mismo a ese necio +que a Juanito. iSi nos descuidamos van a mandar en esta casa los criados +mas que los amos! + +--Senora ... yo no me atrevo. ?Quiere que le envie recado por Fernando? + +--Haz lo que quieras, pero llamale. + +Se habia irritado vivamente al escuchar los sollozos de su doncella. +Estefania era su predilecta, a quien distinguia entre todos los criados +y confiaba gran parte de sus secretos. Como todos los despotas presentes +y pasados, estaba dominada sin darse cuenta de ello. El caracter +zalamero y adulador de la doncellita habia ganado su corazon de tal +manera, que con el, sin saberlo ella misma, le habia entregado la +voluntad. Estefania era de hecho quien mandaba en la casa, pues que +mandaba en la senora. El criado que no entraba en su gracia, podia +prepararse a salir en plazo mas o menos corto. Y sucedia lo que puede +darse como regla segura en tales casos, que la preferida y amada de la +senora era profundamente antipatica a la servidumbre. No acaece esto +solamente por esa pasion vergonzosa que en mayor o menor grado reside en +todos los seres humanos, la envidia, sino tambien porque es condicion +precisa del hipocrita y adulador con el grande, ser al propio tiempo +altanero y malevolo con el pequeno. + +Llamado por Fernando, a quien Estefania dio el encargo, no tardo en +presentarse en la puerta del gabinete el cocinero, con los atavios del +oficio, esto es, con mandil y gorra blanca; todo blanquisimo. Era un +moceton de treinta anos, de rostro fresco y no desgraciado, con largas +patillas negras. En el ceno que contraia su frente, en la preocupacion +que se observaba en sus ojos, comprendiase que ya sabia a que venia +llamado. Clementina se habia sentado en el confidente. Estefania se +habia retirado a un rincon y puso los ojos en el suelo al entrar el +jefe. + +--Vamos a ver, Cayetano; acabo de saber que despues de tratar con muy +poca consideracion a esta chica, la ha echado usted de la cocina. Le +llamo para decirle que ni yo consiento que ningun criado trate mal a +otro, ni usted esta facultado para echar a nadie dentro de mi casa. + +--Senora ... yo no la he tratadu mal.... Es ella, la que nus trata mal a +todus ... pincha aqui, pincha alla, sin dejarnus en paz--tartamudeo el +cocinero con marcado acento gallego. + +--Bueno, pues si pincha aqui y pincha alli, ningunu de ustedes esta +facultadu para desvergonzarse con ella.... Se me dice a mi y +concluido--, replico vivamente la senora imitando el acento del jefe. + +--Es que.... + +--Es que, nada. Ya sabe usted lo que le he dicho. Hemos +concluido--manifesto el ama con gesto imperioso. + +El cocinero, con la cara encendida y todo el cuerpo tembloroso, +permanecio unos segundos inmovil. Despues, antes de retirarse, dirigio +una larga mirada iracunda a la doncellita, que seguia con los ojos en el +suelo con expresion hipocrita donde se traslucia el triunfo del amor +propio. + +--iChismosa!--le vomito al rostro mas que le dijo. + +La senora se alzo de su asiento, y rebosando de colera por tal falta de +respeto, le dijo: + +--?Y como se atreve usted a insultarla en mi presencia? Marchese usted +pronto.... iQuitese de mi vista! + +--Senora, lo que le digu es que ella tiene la culpa.... + +--Pues si tiene la culpa, mejor.... Vayase usted. + +--Todus nus iremus de la casa, senora, porque a esa mentecata no hay +quien la sufra. + +--Usted, por lo pronto, como si ya se hubiese ido. Puede usted buscar +otro sitio donde servir, que yo no tolero que ningun criado se me quiera +imponer. + +El cocinero quedose otra vez inmovil y estupefacto ante aquella brusca +despedida; pero reponiendose en seguida giro sobre los talones, diciendo +con dignidad: + +--Esta bien, senora; lo buscare. + +Clementina siguio murmurando despues de haberse ido: + +--iPero que atrevido es este gallegazo! ?Habra mastuerzo? No creo que a +nadie mas que a mi le toquen semejantes criados.... + +Apaciguandose de pronto por virtud de otra idea que le acudio, dijo: + +--Anda, ven a vestirme, que ya es tarde. + +Entro en su tocador seguida de Estefania. Contra lo que debia +presumirse, esta tenia el semblante grave y nublado. Comenzo a +despojarse rapidamente de su traje de calle para ponerse el de media +ceremonia con que comia y recibia a sus intimos por la noche, mas claro +siempre, con un pequeno descote y los brazos cubiertos. La doncella, a +una indicacion suya, saco un traje color fresa exprimida del gran +armario de espejo que ocupaba enteramente uno de los lienzos de la +pared. Antes de ponerselo le arreglo el pelo y le quito las botinas +bronceadas, sustituyendolas con el zapato adecuado. No habia abierto su +boca la palida doncellita hasta entonces, reflejando en el rostro cada +vez mas tristeza y preocupacion. Al fin, hallandose arrodillada a los +pies de su ama, levanto los ojos para decirla timidamente: + +--Senora, voy a rogarle una cosa ... que no despida a Cayetano. + +Clementina la miro con sorpresa: + +--?Esas tenemos?... Conque despues que has sido tu la que.... + +--Es que, senora--articulo Estefania poniendose todo lo colorada que +permitia su tez--, si ahora le despide, me van los demas a tomar +ojeriza. + +--?Y a ti que te importa? + +La doncella insistio con muchas veras y cada vez con palabras mas +suplicantes y persuasivas. La senora nego poco tiempo. Como el asunto +era de poca monta y observaba no sin sorpresa el interes y aun ansiedad +que su predilecta tenia en que el cocinero quedase, no tardo en +concederlo, ordenandole que ella arreglase el asunto. Con esto el +semblante de la chica se animo al instante, se puso como unas pascuas y +comenzo a maniobrar en torno de su ama con extraordinaria presteza. + +Dos golpecitos dados en la puerta las sorprendio a ambas. + +--?Quien es?--pregunto la senora. + +--?Te estas vistiendo, Clementina?--se oyo de fuera. + +Era la voz de su marido. La sorpresa de la dama no disminuyo por esto. +Osorio subia rarisima vez a su cuarto estando ella sola. + +--Si; me estoy vistiendo. ?Hay gente abajo? + +--Los de siempre: Lola, Pascuala y Bonifacio.... Es que tengo que hablar +contigo. Te espero aqui en el salon. + +--Bien; alla voy. + +Desde entonces hasta que termino de arreglarse, Clementina guardo +silencio obstinado, expresando en el rostro una preocupacion sombria que +no paso inadvertida para su doncella. En sus dedos, al dar los ultimos +toques a los pliegues de la falda, habia un ligero temblor, como el de +las ninas que por primera vez se visten para ir a un baile. + +Osorio la esperaba, en efecto, en el saloncito de arriba contiguo a su +_boudoir_. Estaba sentado negligentemente en una butaca; pero al ver a +su esposa se levanto, dejando caer previamente en la escupidera la punta +del cigarro que fumaba. Clementina observo que estaba algo mas palido +que de costumbre. Era el mismo hombrecillo de facciones correctas y mal +color que cuando se caso; pero en los ultimos doce anos se habia gastado +bastante su naturaleza. Muchas arrugas en la cara; el cabello gris y la +barba tambien; los ojos menos vivos. + +Fue a cerrar la puerta que su mujer dejo abierta, y acercandose a esta +le dijo con afectada naturalidad: + +--El cajero me ha entregado hoy un recibo tuyo de quince mil pesetas.... +Aqui esta. + +Saco la cartera y de ella un papelito satinado y oloroso, que presento a +su esposa. Esta lo miro un instante con semblante grave, sombrio, sin +pestanear, y guardo silencio. + +--Hace quince dias me entrego otro de nueve mil.... Aqui esta. + +La misma operacion, y el mismo silencio. + +--El mes pasado me presento tres; uno de siete mil, otro de once mil y +otro de cuatro mil.... Aqui los tengo tambien. + +Osorio agito el punado de papeles un instante delante de los ojos de la +dama. Viendo que esta no despegaba los labios, pregunto: + +--?Estas conforme? + +--?Con que?--dijo secamente. + +--Con que son exactas estas partidas. + +--Lo seran si estan firmados los recibos por mi. Tengo poca memoria, +sobre todo en cuestiones de dinero. + +--Es una gran felicidad--repuso sonriendo ironicamente Osorio, mientras +volvia a guardar en la cartera los papeles--. Yo tambien he intentado +muchas veces prescindir de ella. Desgraciadamente, el cajero se encarga +siempre de refrescarsela a uno.... iBueno!--anadio, viendo que su mujer +no replicaba--. Pues no he subido a otra cosa mas que a hacerte una +pregunta, y es la siguiente: ?Crees que las cosas pueden seguir de este +modo? + +--No entiendo. + +--Me explicare: ?crees que puedes seguir tomando de la caja cada pocos +dias cantidades tan crecidas como estas? + +Clementina, que estaba palida cuando entro, se habia puesto fuertemente +encarnada. + +--Mejor lo sabras tu. + +--?Por que mejor?... Tu debes de saber adonde llega tu fortuna. + +--Bien, pues no lo se--replico refrenando con trabajo su despecho. + +--Nada mas claro. Los seiscientos mil duros que tu padre me ha entregado +al casarme, como estan en fincas producen, segun puedes enterarte de los +libros, unos veintidos mil duros. El gasto de la casa, sin contar con +el mio particular, suma bien tres veces esa cantidad.... Saca ahora, si +quieres, la consecuencia. + +--Si te pesa que se gaste de tu dinero, puedes vender las casas--dijo +Clementina con desdenosa sequedad, volviendo a ponerse palida. + +--Es que si se vendiesen, manana seria yo responsable con mi dinero de +su importe. ?No sabes eso? + +--Firmare cualquier papel diciendo que no se te haga cargo de nada. + +--No basta, querida, no basta. La ley no me exime nunca de responder de +la dote mientras tenga dinero.... Ademas, si tu te lo gastases +_alegremente_ (recalco esta palabra), el negocio seria para ti muy +bueno, pero para mi deplorable, porque siempre me quedaba en la +obligacion de ... subvenir a tus necesidades. + +--?De mantenerme, verdad?--dijo ella con ironia amarga. + +--Queria evitar esa palabra ... pero, en efecto, es la mas exacta. + +Hablaba Osorio en un tonillo impertinente y protector que estaba +desgarrando por varios sitios la soberbia de su esposa. Desde las +feroces reyertas que habian producido su separacion debajo del mismo +techo, no habian tenido una entrevista de tal especie como la presente. +Cuando por la convivencia se originaba algun rozamiento, resolvianlo por +una breve y seca explicacion de pasada, en que ambos, sin deponer el +orgullo, usaban de prudencia por temor del escandalo. Pero ahora el +asunto tocaba en lo mas vivo a Osorio. Para un banquero, por esplendido +que sea, lo mas vivo es el dinero. Ademas su amor propio, aunque otra +cosa aparentase, habia sufrido mucho en los ultimos anos. No basta +fingir indiferencia y desden ante los extravios de una esposa; no basta +pagarle en igual moneda paseandole por delante de los ojos las queridas, +hacer gala de ellas ante el publico. Las armas seran iguales, pero las +heridas que la mujer causa son mas profundas y mas graves que las del +hombre. El malestar que la conducta libre de su esposa le causaba no +disminuia con el tiempo. El abismo que los separaba era cada vez mas +profundo. Por eso, la airada venganza cogia esta ocasion por los pelos. + +Clementina le miro un instante. Luego, encogiendose de hombros y +haciendo con los labios una leve mueca de desden, dio la vuelta y se +dispuso a salir de la estancia. Osorio avanzo unos pasos colocandose +entre ella y la puerta. + +--Antes de irte quiero que sepas que el cajero tiene orden de no pagar +ningun recibo que no vaya visado por mi. + +--Enterada. + +--Para tus gastos tendras una cantidad fija, que ya determinaremos cual +ha de ser. No quiero mas sorpresas en la caja. + +Clementina, que iba a salir por la puerta de la antesala, retrocedio +para hacerlo por la de su _boudoir_. Antes de desaparecer, teniendo el +portier levantado con una mano y encarandose con su marido, le dijo con +reconcentrada ira: + +--Al fin resultas un puerco como tu cunado; solo que este no las echa +como tu de generoso. + +Dejo caer el portier y dio un gran portazo. + +Osorio hizo un movimiento para arrojarse detras de ella; pero +reponiendose instantaneamente grito mas que dijo para que le oyese bien: + +--iEs claro! soy un puerco porque no quiero mantener senoritos +hambrientos. iQue los mantengan las viejas que los utilizan! + +Despues de proferida esta ferocidad quedo satisfecho al parecer, porque +en sus labios se dibujo una sonrisa de triunfo y sarcasmo. + +Cinco minutos despues ambos esposos estaban en el comedor riendo y +bromeando con los tres o cuatro convidados que tenian. + + + + +IV + +#Como alentaba a la virtud el senor duque de Requena.# + + +A ver, a ver, explica eso. + +--Senor duque, el negocio es clarisimo. Hoy he hablado con Regnault. La +mina puede producir, cambiando los hornos, construyendo algunas vias y +estableciendo maquinaria a proposito, una mitad mas de lo que +actualmente rinde. Puede llegar a producir sesenta mil frascos de +azogue. El dinero necesario para lograr esto no pasa de ciento a ciento +cincuenta mil duros. + +--Me parece mucho. + +--?Mucho, para un resultado como ese? + +--No; me parecen muchos frascos. + +--Pues a mi no me cabe duda de que es verdad lo que dice Regnault. Es un +ingeniero inteligente y practico. Seis anos ha estado explotando las de +California. Ademas, el ingeniero ingles que ha ido con el asegura lo +mismo. + +Los que asi hablaban eran el duque de Requena y su secretario, primer +dependiente o como quiera llamarse, pues en la casa no habia apelativo +designado para el. Llamabasele simplemente Llera. Era un mozo asturiano, +alto, huesudo, de rostro palido y anguloso, brazos y piernas +larguisimos, grandes manos y pies, brusco y desgarbado de ademanes y con +unos ojos grandes de mirar franco y sincero donde brillaba la voluntad y +la inteligencia. Era un trabajador infatigable, asombroso. No se sabia a +que horas comia ni dormia. Cuando llegaba a las ocho de la manana al +escritorio, ya traia hecha la tarea de cualquier hombre en todo el dia. +A las doce de la noche aun se le podia ver muchas veces con la pluma en +la mano en su despacho. Con ese don especial para conocer a los hombres, +que poseen todos los que han de lograr exito feliz en el mundo, Salabert +penetro, al poco tiempo de tenerle por infimo escribiente, el caracter +y la inteligencia de Llera. Y sin darle gran consideracion en +apariencia, porque esto no entraba jamas en su proceder, se la dio de +hecho acumulando sobre el los trabajos de mas importancia. En poco +tiempo llego a ser el hombre de confianza del celebre especulador, el +alma de la casa. Su laboriosidad humillaba a todos los demas empleados y +de ella se servia Salabert para cargarlos de trabajo en horas +excepcionales. Llera, a un mismo tiempo, era su secretario, su mayordomo +general, el primer oficial de su oficina, el inspector de las obras que +tenia en construccion y el agente de casi todos sus negocios. Por llevar +a cabo este trabajo inconcebible, superior a las fuerzas de cuatro +hombres medianamente laboriosos, le daba seis mil pesetas al ano. El +dependiente se creia bien retribuido, considerabase feliz pensando que +hacia seis anos nada mas, ganaba mil quinientas. Todos los dias, antes +de dar su paseo matinal y emprender sus visitas de negocios, daba el +duque una vuelta por el despacho de Llera, se enteraba de los asuntos y +conversaba con el un rato largo o corto segun las circunstancias. + +El duque tenia las oficinas en los altos de su palacio del paseo de +Luchana, soberbio edificio levantado en medio de un jardin que, por lo +amplio, merecia el nombre de parque. En el verano, los arboles, tupidos +de follaje, apenas dejaban ver la blanca cresteria de la azotea. En el +invierno, las muchas coniferas y arbustos de hoja permanente que alli +crecian, le daban todavia aspecto muy grato. Era el centro de reunion de +todos los pajaros del distrito del Hospicio. Tenia acceso por una gran +escalinata de marmol. Ademas del piso bajo donde se hallaban los salones +de recibir y el comedor poseia otros dos. Parte del ultimo era lo que +ocupaban las oficinas, que no eran muy considerables. A Salabert le +bastaba para la direccion de sus negocios con una docena de empleados +expertos. El lujo desplegado en la casa era sorprendente: el mobiliario +valia no pocos millones. Chocaba con la avaricia, que todo el mundo +atribuia a su dueno. Esta y otras contradicciones parecidas se iran +resolviendo segun vayamos penetrando en su caracter, uno de los mas +curiosos y mas dignos de fijar la atencion del lector. Las cocinas +estaban en los sotanos, que eran espaciosos y bien dispuestos. El +comedor, que ocupaba la parte trasera del piso bajo, tenia por +complemento un invernadero de excepcionales dimensiones, donde crecian +gran numero de arbustos y flores exoticas y donde el agua que manaba +profusamente formaba estanquecillos y cascadas muy gratos de ver; todo +imitando, en lo posible, a la naturaleza. Las cuadras estaban en +edificio aparte al extremo del jardin, lo mismo que la habitacion de +algunos criados, no todos. + +El duque, repantigado en el unico sillon que habia en el despacho de +Llera, mientras este se mantenia frente a el de pie dando vueltas en la +mano a unas grandes tijeras de cortar papel, paseo tres o cuatro veces +de un angulo a otro de la boca el negro y mojado cigarro, sin contestar +a las ultimas palabras de su secretario. Al fin gruno mas que dijo: + +--iHum! El ministro esta cada dia mas terco. + +--iQue importa! ?No sabe usted el secreto de hacerle ceder?... +Telegrafie usted a Liverpool y antes de quince dias el frasco de azogue +baja desde sesenta a cuarenta duros. + +El duque de Requena habia formado por iniciativa y consejo de Llera, +hacia cuatro anos, una sociedad o sindicato de azogues con el objeto de +acaparar todo el mercurio que saliese al mercado. Gracias a ello, este +producto habia subido extraordinariamente. La sociedad se encontraba con +un deposito inmenso en Liverpool. El plan de Llera era lanzarlo al +mercado en un momento dado, produciendo una baja enorme que asustase al +Gobierno. Esto, realizado en la epoca misma del pago del emprestito de +cien millones de pesetas que el Gobierno habia hecho hacia diez anos a +una casa extranjera, le empujaria a pensar en la venta de la mina de +Riosa. Si por otra parte se ayudaba a la empresa sacrificando algunos +millones, subvencionando periodicos y personajes, podia darse por seguro +el exito. Este plan, formado por Llera y madurado por el duque, venia +desenvolviendose con regularidad y tocaba a su termino. + +--Alla veremos--manifesto el opulento banquero quedandose unos instantes +pensativo--. Cuando salga a subasta--dijo al cabo--, sera necesario +formar otra sociedad. La de azogues no nos sirve para el caso. + +--iClaro que se formara! + +--El caso es que yo no quiero comprometer en este negocio mas de ocho +millones de pesetas. + +--Eso ya es otra cosa--manifesto Llera poniendose serio--. Apoderarse de +un negocio de esa entidad con tan poco dinero me parece imposible. La +gerencia ira a parar a otras manos y entonces queda reducido a un tanto +por ciento mayor o menor.... ies decir, a nada! + +--Verdad, verdad--mascullo Salabert quedandose otra vez profundamente +pensativo. Llera tambien permanecio silencioso y meditabundo. + +--Ya le he indicado a usted el unico medio que hay para conseguir la +direccion.... + +Este medio consistia en tomar una cantidad bastante crecida de acciones +en la mina al ser comprada por la sociedad; seguir comprando todas las +que se pudiesen; luego comenzar a venderlas mas baratas, hasta llegar a +producir el panico en los accionistas. Comprar y vender perdiendo +durante algun tiempo este era el medio que proponia Llera para conseguir +la baja de las acciones y poder adquirir con mucho menos dinero la mitad +mas una y apoderarse por completo del negocio. Salabert no lo veia tan +claro como su secretario. Era la suya una inteligencia perspicaz, +minuciosa, penetrante; pero le faltaba grandeza e iniciativa en los +negocios, aunque otra cosa pensasen los que le veian acometer empresas +de excepcional importancia. El pensamiento primordial, la que pudieramos +llamar idea madre de un negocio, casi nunca nacia en su cerebro; le +venia de afuera. Pero en el germinaba y se desarrollaba quiza como en +ningun otro de Espana. Poco a poco lo iba analizando, disecando mejor, +penetraba hasta las ultimas fibras, lo contemplaba en sus multiples +aspectos, y una vez convencido de que le reportaria ventajas, se lanzaba +sobre el con rara y sorprendente audacia. Esto era lo que acerca de sus +dotes de especulador habia producido el engano del publico. Estaba bien +convencido de que una vez resuelto a acometer la empresa, cualquier +vacilacion resultaba perjudicial. Tal audacia no procedia, pues, +directamente de su temperamento, sino de la reflexion. Era una muestra +de su astucia incomparable. + +Por lo demas, su fondo era timido. Este defecto, en vez de corregirse +con la felicidad casi nunca interrumpida de sus exitos, se aumentaba +cada dia. La avaricia es medrosa y suspicaz. Salabert era cada vez mas +avaro. Ademas, con los anos, el pesimismo va penetrando en el espiritu +del hombre. Acostumbrado a grandes resultados en sus especulaciones, +nuestro banquero juzgaba deplorable el negocio en que no percibia +pinguees ganancias. Si por acaso no obtenia ninguna o habia leve perdida, +creia el caso digno de ser lamentado largamente. Asi que, sin el +concurso de Llera, sin su caracter osado y su imaginacion fecunda en +invenciones, el duque de Requena haria ya tiempo que no se aventuraria +en un negocio de mediana importancia. En cambio, lo que habia perdido de +inventiva y audacia habialo reemplazado por un tacto y habilidad +verdaderamente pasmosos, un conocimiento de los hombres que solo la edad +y una atencion constante pueden lograr. En tal sentido puede decirse que +Llera y el se completaban a maravilla. Esta sagacidad y este +conocimiento del corazon humano llegaban en Salabert a pecar de +excesivos; esto es, se pasaba de listo en ocasiones. En su trato con los +hombres, mirandoles siempre del lado de los intereses materiales, habia +llegado a formarse tan triste idea de ellos, que resultaba monstruosa y +le expuso a serios percances. Quiza lo que veia en los otros no era mas +que el reflejo de su propia imagen como nos sucede a todos los humanos. +Para el no habia hombre ni mujer incorruptibles. Un poco mas caras o un +poco mas baratas las conciencias, todas estaban a la venta. En los +ultimos anos el soborno llego a ser en el una mania. Si tropezaba con +personas que no se dejaban comprar, nunca imaginaba que lo hacian de +buena fe, sino porque se estimaban en mayor precio del que ofrecia. Era +una de las tareas mas pesadas de Llera arrancarle de la cabeza los +proyectos de soborno cuando recaian en hombres que sin duda habian de +rechazarlos con indignacion. Si tenia un pleito, lo primero que pensaba +era cuanto dinero iban a costarle los magistrados que habian de +fallarlo. Si estaba interesado en un expediente gubernativo, separaba +_in mente_ la cantidad que debia destinar al ministro o al subsecretario +o a los consejeros de Estado. Desgraciadamente este lapiz negro que +tenia siempre en la mano para tiznar el rostro de la humanidad, se +empleaba con resultado positivo en bastantes ocasiones. + +El duque de Requena ni tenia sentido moral ni nunca lo habia conocido. +Su vida de granuja anonimo en Valencia, estaba senalada por una serie de +travesuras y manas chistosas, por una fecundidad tan grande en trazas +para sacar al projimo su dinero, que lo hicieron digno emulo del +_Lazarillo de Tormes, El picaro Guzman de Alfarache_ y otros heroes +famosos de la novela espanola. Por cierto que antes de ir adelante +conviene expresar que un grupo de socios del Ateneo habia puesto a +Salabert el sobrenombre de _El picaro Guzman_ con que le conocian. Pero +este apodo no salio del circulo de amigos. Mejor exito tuvo una frase +del presidente del Consejo de Ministros explicando las iniciales del +duque. Decia que a estas iniciales A.S. debia ponerseles signo de +admiracion para que dijeran: _iA Ese!_ + +Contabase con visos de verosimilitud que en Cuba, adonde habia ido a +buscar fortuna, compro un tabernucho en los arrabales de la Habana, con +todo su mobiliario, incluyendo en el una negra destinada a su servicio. +Esta negra, durante los anos que tuvo aquel comercio, fue su criada, su +ama de gobierno, su dependiente y su concubina. De ella tuvo varios +hijos. Cuando hubo ahorrado algunos miles de duros para restituirse a +Espana, liquido sus cuentas vendiendo la taberna, el mobiliario, la +negra.... iy los hijos! + +Luego comenzaron los equipos para la tropa, los negocios de tabacos, la +subasta de carreteras, cediendolas unas veces con primas, otras +construyendolas sin las condiciones exigidas por el contrato, los +emprestitos al Gobierno, etc., etc. En todos ellos desplego nuestro +negociante su rara sagacidad, su talento positivo y un "organo de la +adquisividad" tan poderoso, que con razon le hicieron celebre entre los +personajes de la banca. + +No era antipatico su trato. Al reves de casi todos los que aspiran a las +riquezas o al poder, ni era fino en los modales ni meloso en las +palabras. Era mas bien brusco que cortes; pero sabia admirablemente +distinguir de personas y se suavizaba cuando hacia falta. Esta misma +tosquedad nativa serviale para disfrazar lo astuto y sutil de su +pensamiento. Parecia que aquel exterior burdo, rustico, aquellos modales +exageradamente libres y campechanos no podian menos de guardar un +corazon franco y leal. Era (por fuera nada mas) el tipo acabado del +castellano viejo, honradote, sincero e impertinente. Hablaba poco o +mucho segun le convenia, se expresaba con dificultad real o fingida (que +esto nunca llego a averiguarse), tenia de vez en cuando salidas +chistosas, aunque siempre tocadas de groseria, y solia decir en la cara +algunas cosas desagradables que le hacian temible en los salones. La +preponderancia adquirida por sus riquezas habia hecho crecer este ultimo +defecto. A la mayor parte de las personas, aun a las damas, solia +hablarles con una franqueza rayana en el cinismo y la desvergueenza; +signos del desprecio que en realidad le inspiraban. No obstante, cuando +tropezaba con un personaje politico de los que a el le convenia tener +propicios, esta franqueza tomaba otro giro muy distinto y se +transformaba en adulacion y casi casi en servilismo. Mas esta farsa, +aunque admirablemente desempenada, no enganaba a nadie. El duque de +Requena era tenido por un zorro de marca. Por milagro creia ya alguno en +sus palabras ni se dejaba cautivar por aquel aspecto rudo y bonachon. +Los que le hablaban estaban siempre en guardia, aunque fingiendo +confianza y alegria. Como sucede a todos los que han conseguido +elevarse, los defectos que universalmente se le reconocian, mejor dicho, +la mala fama que tenia, no era obstaculo para que se le respetase, para +que todos le hablasen con el sombrero en la mano y la sonrisa en los +labios, aunque nunca hubiesen de necesitar de el. Los hombres muchas +veces se humillan por el solo placer de humillarse. Salabert conocia +esta innata tendencia que tiene la espina dorsal del hombre a doblarse y +abusaba de ella. Muchos que vivian con independencia, no solo le +toleraban impertinencias que les hubieran parecido intolerables en algun +amigo de la infancia, sino que apetecian y buscaban su trato. + +--Veremos, veremos--repitio de nuevo cuando Llera le recordo el medio de +apoderarse de la gerencia--. Tu eres muy fantastico; tienes la cabeza +demasiado caliente. No sirves para los negocios. A ver si nos pasa aqui +lo que con las alhondigas. + +Por consejo de Llera, el negociante habia construido alhondigas en +algunas capitales de Espana, las cuales no habian tenido el exito que +esperaban. Como despues de todo el negocio no era de gran entidad, las +perdidas tampoco fueron cuantiosas. A pesar de eso, el duque, que las +habia llorado como si lo fuesen y no habia escaseado a su secretario +frases groseras e insultantes, le recordaba a cada instante el asunto. +Serviale de arma para despreciar sus planes, aunque despues los +utilizase lindamente y a ellos debiese un aumento considerable de su +hacienda. Teniale de esta suerte sumiso, ignorante de su valer y presto +a cualquier trabajo por enojoso que fuera. + +Un poco avergonzado por el recuerdo, Llera insistio en afirmar que el +negocio de ahora era de exito infalible si se le conducia por los +caminos que el senalaba. Salabert corto bruscamente la discusion pasando +a otros asuntos. Informose rapidamente de los del dia. La perdida de una +fianza que habia hecho por un pariente de Valencia, le puso fuera de si, +bufo y pateo como un toro cuando le clavan las banderillas, se llamo +animal cien veces y tuvo la desfachatez de decir, en presencia de Llera, +que su bondadoso corazon concluiria por arruinarle. La perdida, en +total, representaba unas veintidos mil pesetas. Las fianzas que el duque +hacia por sus mas intimos amigos o parientes eran del tenor siguiente: +Las hacia generalmente en papel, exigia al afianzado un seis por ciento +del capital depositado, y se encargaba ademas de cortar y cobrar los +cupones. De suerte que el capital, en vez de redituarle lo que a todos +los tenedores de valores del Estado, le producia un seis por ciento +mas. Asi eran los negocios que el duque hacia, no tanto por interes como +por impulso irresistible de su corazon. + +Salio furioso del despacho de su secretario, fuese a la caja y +aprendiendo alli que iban a mandar a cobrar al Banco nueve mil duros de +cuenta corriente, el mismo recogio el _talon_ despues de firmarlo. Debia +pasar por alla a celebrar una Junta como consejero, y de paso ningun +trabajo le costaba hacerlo efectivo. Salio a pie como era su costumbre +por las mananas. En las hermosas coniferas que bordaban los caminos del +jardin-parque cantaban alegremente los pajaros. Se comprendia que no +habian puesto fianza alguna y la habian perdido. El senor duque maldita +la gana que tenia de cantar ni aun escuchar sus regocijados trinos. Paso +de largo con el semblante torvo, sin responder a los saludos de los +jardineros y del portero, mordiendo con mas ensanamiento que nunca su +enorme cigarro. En la calle no tardo en colorearse un poco su rostro. +Tuvo un encuentro agradable y util. El presidente del Consejo de Estado, +a quien le gustaba tambien madrugar, le saludo en el paseo de Recoletos. +Hablaron algunos momentos y los aprovecho para recomendarle, con la +brusquedad calculada que le caracterizaba, un expediente de ciertas +marismas en que estaba interesado. Despues, a paso lento, mirando con +sus ojos saltones, inocentes, a los transeuntes, deteniendolos +particularmente en las frescas domesticas que regresaban a sus casas con +la cesta de la compra llena y las mejillas mas coloradas por el +esfuerzo, se dirigio al Banco de Espana. Era mucha la gente que le +quitaba el sombrero. De vez en cuando se detenia un instante, daba un +apreton de manos, y cambiando con el conocido que tropezaba cuatro +palabras en tono familiar y desenfadado, seguia su camino. + +Era temprano aun. Antes de llegar al Banco se le ocurrio subir a casa de +su amigo y compariente Calderon. Tenia este su almacen y su escritorio +en la calle de San Felipe Neri, tal cual su padre lo habia dejado, esto +es, pobrisimo de apariencia y hasta lobrego y sucio. En aquel local, +donde la luz se filtraba con trabajo al traves de unos cristales +polvorientos resguardados por toscos barrotes de hierro, donde el olor +de las pieles curtidas llegaba a producir nauseas, el viejo Calderon +habia ido amontonando con mecanica regularidad duro sobre duro, onza +sobre onza, hasta formar algunas pilas de millon. Su hijo Julian nada +habia cambiado. A pesar de ser uno de los banqueros mas ricos de Madrid, +no habia querido prescindir del almacen de pieles, y eso que este +comercio, comparado con el de letras y efectos publicos que la casa +llevaba a cabo, poco le representaba. Calderon era un tipo de banquero +distinto de Salabert. Tenia un temperamento esencialmente conservador, +medroso hasta el exceso para los negocios, prefiriendo siempre la +ganancia pequena a la grande cuando esta se logra con riesgo. De +inteligencia bastante limitada, cauteloso, vacilante, minucioso. Toda +empresa nueva le parecia una locura. Cuando veia fracasar a un +companero en alguna, sonreia maliciosamente y se daba a si mismo el +parabien por el gran talento de que estaba dotado. Si rendia ganancias, +sacudia la cabeza murmurando con implacable pesimismo: "Al freir sera el +reir". Economico, avaro mejor dicho, hasta un grado escandaloso en su +casa. Si la tenia puesta con relativo lujo habia sido a fuerza de +suplicas de su mujer, de burlas de sus amigos, y sobre todo porque habia +llegado a convencerse de que necesitaba gozar de cierto prestigio +exteriormente si habia de competir con los muchos e inteligentes +banqueros establecidos en la corte. Los tiempos habian cambiado mucho +desde que su padre acaparaba una parte considerable de los giros de la +plaza. Pero despues de comprados cuidaba con tal esmero de la +conservacion de los muebles, exigia tal refinamiento de vigilancia a los +criados, a su mujer y a sus hijos, que en realidad eran todos esclavos +de aquellos costosos artefactos. Pues si vamos al coche, no es posible +imaginarse los temores, las agitaciones sin cuento que le costaba. Cada +vez que el cochero le decia que un caballo estaba desherrado, era un +disgusto. Tenia un tronco de yeguas francesas de bastante precio. Las +mimaba tanto o mas que a sus hijos. Sacabalas a paseo por las tardes; +pero no le conducian al teatro por miedo a una pulmonia. Preferia que su +mujer fuese a pie o en coche de alquiler, a exponerse a la perdida de +una de ellas. No hay que decir, si alguna se ponia enferma, lo que +pasaba por nuestro banquero. La preocupacion, el abatimiento se pintaban +en su semblante. Visitabala a menudo, la acariciaba, y no pocas veces +ayudaba al cochero y al veterinario a las curas, aunque consistiesen en +ponerle lavativas. Hasta que la enferma sanase no habia buen humor en la +casa. + +Era un marido cominero. Para eso tal vez no le faltaba razon. La apatia +de su mujer era tan grande, que si el no se encargase de tomar la cuenta +a la cocinera y manejar las llaves de los armarios, Dios sabe como +andaria la casa. Mariana no disponia ni ejecutaba nada. Su papel era el +de una hija de familia, y lo aceptaba sin pesar. Otra mujer cualquiera +se creeria humillada necesitando acudir a cada instante a su marido para +los menesteres mas insignificantes de la vida domestica. Ella juzgabalo +natural, y sobre todo muy comodo cuando la sordida economia de Calderon +no la apretaba demasiado. La que alguna vez protestaba sordamente contra +esta exclusiva centralizacion de las atribuciones administrativas era su +madre, aquella senora delgadisima, de ojos hundidos, de quien hicimos +mencion en el primer capitulo. Tales protestas no eran, sin embargo, +frecuentes ni duraderas. En el fondo habia un acuerdo perfecto entre la +suegra y el yerno. La vieja, como viuda de comerciante de provincia, a +quien habia ayudado a labrar su capital, era mas amante aun del orden y +la economia, mejor dicho, era todavia mas tacana que el. Por esto no +habia podido vivir jamas con su hijo: su excesivo gasto, y sobre todo el +despilfarro, los caprichos escandalosos de Clementina, la irritaban, la +amargaban todos los instantes de la existencia. En casa de Calderon, su +papel era el de vigilante o inspector de la servidumbre, el cual +desempenaba a maravilla. Su yerno descansaba confiadamente en ella. +Gracias a esto y a que esperaba que mejorase a Mariana en el testamento, +la guardaba mas consideraciones que a esta. + +Salabert era, en el fondo, tan avaro como Calderon y casi tan timido, +pero mucho mas inteligente. Su timidez estaba contrapesada por una buena +dosis de fanfarroneria: su avaricia por un conocimiento profundo de los +hombres. Sabia bien que el aparato, la ostentacion de las riquezas, +influye notablemente hasta en el animo de los mas despreocupados; +contribuye en sumo grado a inspirar la confianza necesaria para acometer +empresas importantes. De aqui el lujo con que vivia, su palacio, sus +trenes, los bailes famosos que de vez en cuando daba a la sociedad +madrilena. El caracter de Calderon le inspiraba un desprecio profundo: +al mismo tiempo le despertaba el buen humor. Al ver la pequenez de su +amigo se crecia, contemplabase mas grande de lo que en realidad era y +experimentaba viva satisfaccion. No se juzgaba solamente mas habil, mas +astuto (unicas ventajas que positivamente le llevaba), sino generoso y +liberal, casi un prodigo. + +Penetro resoplando en el tenebroso almacen de la calle de San Felipe +Neri, dejando como siempre estupefactos, abatidos, aniquilados a los +dependientes, para los cuales el duque de Requena no era solo el primer +hombre de Espana, sino un ser sobrenatural. Produciales su vista la +misma impresion de espanto y entusiasmo, de temor y fervorosa adoracion +que a los japoneses el gran Mikado. Y si no se prosternaban y hundian su +frente en el polvo como aquellos, por lo menos se ponian colorados hasta +las orejas y no acertaban en algunos minutos a colocar la pluma sobre el +papel ni prestaban atencion a lo que el parroquiano les decia. Mirabanse +con senales de pavor y decianse en voz baja lo que de sobra sabian +todos: "iEl duque!" "iEl duque!" "iEl duque!" + +El duque paso, como solia cuando por casualidad iba por alli, sin +dignarse arrojarles una mirada, y se fue derecho al pequeno departamento +donde Calderon solia estar. Mucho antes de llegar a el comenzo a decir +en voz alta: + +-iCaramba, Julian! ?cuando saldras de esta cueva? Esto no es una casa de +banca; es una cuadra. No tiene vergueenza el que viene a visitarte. iPuf! +?Pero desollais aqui tambien las reses, o que? Hay un hedor insufrible. + +Calderon ocupaba, al final del almacen, un rincon separado del resto por +un biombo de tabla pintada con una puertecita de resorte. Pudo escuchar, +pues, todas las palabras de su amigo antes que este empujase la mampara. + +--iQue quieres, hombre!--dijo algo amoscado por haberse enterado los +dependientes de la filipica--; no todos somos duques ni se nos enredan +los millones en los pies. + +--iQue millones! ?Se necesitan millones para tener un despacho limpio y +confortable? Lo que debes confesar es que te duele gastar una peseta en +adecentarle. Te lo he dicho muchas veces, Julian; eres un pobre y toda +la vida lo seras. Yo con mil reales sere mas rico siempre que tu con mil +duros; porque se gastarlos. + +Calderon gruno algunas protestas y siguio trabajando. El duque, sin +quitarse el sombrero, dejose caer en la unica butaca que alli habia +forrada de badana blanca, o que debio de ser blanca. Ahora presentaba un +color indefinible entre amarillo de ambar, ceniza y verde botella, con +fuertes toques negros en los sitios de apoyar la cabeza y las manos. +Habia ademas tres o cuatro banquetas forradas de lo mismo y en identico +estado, una estanteria de pino llena de legajos, una caja pequena de +valores, una mesa de escribir antiquisima de nogal y forrada de hule +negro, y detras de ella un sillon tosco y grasiento donde se hallaba +sentado el jefe de la casa. Aquel pequeno departamento estaba +esclarecido por una ventana con rejas. Para que los transeuntes no +pudiesen registrarlo habia visillos que, a mas de ser de lo mas +ordinario y barato en el genero, ofrecian la curiosa circunstancia de +ser el uno demasiado largo y el otro tan corto que le faltaba cerca de +una cuarta para tapar por completo el cristal de abajo. + +--Pero hombre, ya que no te mudes de casa deja ese dichoso comercio de +pieles, que no es digno de un hombre de tu representacion y tu fortuna. + +--Fortuna ... fortuna--mascullo Calderon sin dejar de mirar el papel en +que escribia--. Ya se que se habla de mi fortuna.... iSi fuesemos a +liquidar, quien sabe lo que resultaria! + +Calderon no confesaba jamas su dinero: gozaba en echarse por tierra. +Cualquier alusion a su riqueza le molestaba en extremo. Por el +contrario, a Salabert le gustaba dar en rostro con sus millones y +representar el _nabab_; por supuesto, a la menor costa posible. + +--Ademas--siguio diciendo con mal humor--, todo el mundo se fija en lo +que entra, pero nadie atiende a lo que sale. Los gastos que uno tiene +son cada vez mayores. ?A que no sabes lo que llevo gastado este ano, +vamos a ver? + +--Poca cosa--respondio el duque con sonrisa despreciativa. + +--?Poca cosa? Pues pasa de setenta y cinco mil duros, y aun estamos en +Noviembre. + +--?Que dices?--manifesto el duque con viva sorpresa--. No puede ser. + +--Lo que oyes. + +--Vaya, vaya, no me metas los dedos por los ojos, Julian.... A no ser +que en esos setenta y cinco mil duros esten incluidos los gastos de la +casa que estas fabricando en el Horno de la Mata. + +--Pues naturalmente. + +Al duque le acometio al oir esto tal golpe de risa, que por poco se +ahoga. Cayosele el cigarro. La faz, ordinariamente amoratada, se puso +ahora que daba miedo. El golpe de tos que le vino, acompanando a la +risa, fue tan vivo, que parecia que iba a desplomarse presa de la +congestion. + +--iHombre, tiene gracia! itiene muchisima gracia eso!--dijo al cabo +entre los flujos de la risa y de la tos--. No se me habia ocurrido hasta +ahora.... De aqui en adelante incluire en los gastos de mi casa todas +las compras de valores y todas las casas que edifique. Voy a aparecer +con mas gasto que un rey. + +La risa tan franca y ruidosa del duque molesto y corrio +extraordinariamente a Calderon. + +--No se a que viene esa risa.... Si sale de la caja, en el capitulo de +gastos esta.... De todas maneras, Antonio, mas sabe el loco en su casa +que el cuerdo en la ajena. + +El duque, de algun tiempo a esta parte, menudeaba las visitas a su amigo +y companero. Empezaba a hacerle la rosca para atraerle al negocio de las +minas de Riosa. Se aproximaba el momento en que habia de efectuarse la +subasta. Necesitaba para entonces contar con algunos accionistas de +consideracion. D. Julian lo era, tanto por el capital que representaba, +como por su caracter mismo. Gozaba en el mundo de los negocios fama de +precavido, de receloso mejor. De suerte que el hecho de tomar parte en +cualquier especulacion la acreditaba de segura, y esto era lo que +Salabert necesitaba. No quiso molestarle, pues, muy fuertemente y cambio +la conversacion. Con la gran flexibilidad, con la finura que poseia bajo +su corteza ruda, supo ponerle de buen temple loando su prevision en +cierto negocio fracasado donde no se dejo coger, desollando a otros +negociantes enemigos y reconociendole tacitamente sobre ellos +superioridad de talento y penetracion. Cuando le tuvo bien trasteado, +hablole por tercera o cuarta vez, en terminos vagos, del negocio de la +mina. Ofrecialo como un ideal inaccesible para meterle en apetito. iSi +algun dia fuera posible comprar esa mina, que gran negocio! No habia +conocido otro mas claro en su vida. Lo peor era que el Gobierno no +estaba dispuesto a soltarla. Sin embargo, f..., con un poco de habilidad +y trabajandolo bien, acaso con el tiempo.... Para entonces necesitabanse +algunos hombres que no tuviesen inconveniente en invertir un buen +capital. Si no los hallaba en Espana, iria al extranjero a buscarlos.... + +Calderon, al oir hablar de un negocio, se encogia como los caracoles +cuando los tocan. El de ahora era tan gordo, por los datos indecisos que +el duque le suministraba, que le obligo a meterse de golpe en la +cascara. Asi que Salabert comenzo a precisar un poco, pusose torvo y +sombrio, mostrose receloso e inquieto, como si entonces mismo le fuesen +a exigir una cantidad exorbitante. + +Cuando hubo concluido su largo discurso, un poco incoherente, que +parecia mas bien un monologo, el duque se levanto bruscamente. + +--Vaya, Julianito, me voy de aqui al Banco. + +Al mismo tiempo saco otro cigarro de la petaca, y sin ofrecerle, porque +no fumaba, lo encendio por formula, pues los dejaba apagarse en seguida +para seguir mordiendolos. + +D. Julian respiro con satisfaccion. + +--iTu siempre con esa actividad febril!--dijo, sonriendo y alargandole +la mano. + +--iSiempre detras del dinero! + +Cuando ya iba a trasponer la puerta, Calderon se acordo de que podia +utilizar aquella visita. + +--Oye, Antonio: tengo ahi un monton de _londres_.... ?Las quieres? Te +las doy baratas. + +--No me hacen falta ahora. ?Como las cedes? + +--A cuarenta y siete. + +--?Son muchas? + +--Ocho mil libras entre todas. + +--Siento no necesitarlas. Es buena ocasion. Adios. + +Trasladose al Banco, asistio a la reunion, y despues de hacer efectivos +los nueve mil duros del _talon_, salio con su amigo Urreta, otro de los +celebres banqueros de Madrid. Al llegar cerca de la Puerta del Sol, se +dieron la mano para despedirse. + +--?Adonde va usted?--le pregunto Salabert. + +--Voy de aqui a casa de Calderon, a ver si puede facilitarme _londres_. + +--Es inutil el paseo--repuso vivamente el primero--. Todas las que tenia +acabo yo de tomarselas. + +--Hombre, lo siento. ?Y a como se las ha puesto? + +--A cuarenta y seis, diez. + +--No son baratas; pero me hacen mucha falta y aun asi las tomaria. + +--?Le hacen a usted falta de verdad?--dijo Salabert echandole al mismo +tiempo el brazo sobre los hombros. + +--De verdad. + +--Pues voy a ser su Providencia. ?Que cantidad necesita usted? + +--Bastante. Diez mil libras lo menos. + +--No puedo tanto; pero por ocho mil, puede usted enviar esta tarde. + +El rostro de Urreta se ilumino con una sonrisa de agradecimiento. + +--iHombre, no puedo permitir!... A usted le haran falta tambien.... + +--No tanto como a usted.... Pero aunque asi fuera.... Ya sabe usted que +se le quiere mucho. Es usted el unico guipuzcoano con talento que he +tropezado hasta ahora. + +Al mismo tiempo, como le llevara abrazado, le daba afectuosas palmaditas +en el hombro. Estrecharonse de nuevo la mano, y despues que Urreta se +deshizo en frases de gratitud, a las cuales contestaba Salabert en ese +tono brusco y campechanote que tanto realza el merito de cualquier +servicio, se despidieron. + +El duque tomo inmediatamente un coche de alquiler. + +--A la calle de San Felipe Neri, numero.... + +--Esta bien, senor duque--repuso el cochero. + +Alzo la cabeza el procer para mirarle. + +--iHola! ?Me conoces? + +Y sin aguardar la contestacion se metio adentro y cerro la portezuela. + +--Julian.... Julian--grito a su amigo antes de abrir la mampara del +escritorio--. Vengo a hacerte un favor.... iQue suerte tienes, maldito! +Mandame esas _londres_ a casa. + +--iHola!--exclamo el banquero con sonrisa triunfal--. ?Las necesitas? + +--iSi, f...., si! Siempre me ha de hacer falta a mi lo que a ti te +conviene soltar.... Adios.... + +Y sin entrar en el despacho dejo libre la mampara de resorte que tenia +sujeta y se fue. Dio las senas al cochero de un hotel situado en el +barrio Monasterio y se reclino en un angulo, mordiendo su cigarro y +resoplando con evidente satisfaccion. Experimentola nuestro banquero +despues de cometer aquella granujada, despues de despojar a su amigo +Calderon de unas cuantas pesetas, como el justo al concluir un acto de +justicia o de caridad. Su imaginacion, siempre alerta para los asuntos +donde hubiese dinero, vago, mientras el carruaje le conducia al +Hipodromo, al traves de los varios negocios en que estaba comprometido; +pero se detuvo muy particularmente en el de la mina de Riosa. La +combinacion de Llera le iba pareciendo cada vez mejor. Sin embargo, +tenia sus puntos flacos. A reforzarlos se aplico con el pensamiento, +hasta que el coche se detuvo delante de la verja de un hotelito de +construccion barata, con muchos adornos de yeso y madera que le hacian +semejar a las obras de confiteria. + +Apresurose el portero a abrirle con acatamiento. Salvo en tres pasos el +diminuto jardin. Al subir las pocas escaleras del piso bajo salio a la +puerta una criada joven. + +--Hola, Petra: ?y tu ama? + +--Duerme todavia, senor duque. + +--Pues ya son las doce--dijo sacando su cronometro--. Voy a subir de +todos modos. + +Y pasando por delante de ella, entro en la antesalita ochavada. +Despojose del gaban que la domestica recibio y se encargo de colgar. +Subio al piso principal. El dormitorio donde penetro era un gabinete con +alcoba, separados por columnas y una gran cortina de brocatel. Estaba +amueblado con lujo de gusto dudoso. En vez del sello que imprime +cualquier persona, si no es enteramente vulgar, al decorado y adorno de +sus habitaciones, observabase la mano del mueblista que cumple el +encargo que le han dado, segun el patron corriente. Las puertas de +madera del balcon estaban abiertas. La luz penetraba por un transparente +que representaba un paisaje de color de chocolate. Las paredes estaban +acolchadas con damasco amarillo; las sillas eran doradas igual que una +mesilla de centro y un armarito para colocar chucherias. + +Observabase en aquella estancia, perteneciente a una mujer, el mismo +desorden que suelen presentar los cuartos de los estudiantes o +militares. Diversas prendas de vestir, enaguas, corse, medias, andaban +esparcidas por las sillas. Sobre la rica alfombra de terciopelo habia +algunos escupitajos y puntas de cigarro. En la delicada mesilla del +centro una licorera con las botellas casi vacias y las copas fuera de su +sitio. El duque echo una mirada torva a esta licorera y alzo suavemente +la cortina de la alcoba. En primoroso lecho de ebano con incrustaciones +de marfil, reposaba una joven de tez blanca, blanquisima, y cabellos +negros, negrisimos. Reposaba con un abandono sin delicadeza, en una +posicion de animal bien cebado. Hasta en el sueno es posible conocer la +condicion y espiritualidad de la persona. + +Salabert tuvo un momento la cortina suspendida. Luego la sujeto con +cuidado, y sentandose en una butaquita que habia al lado de la cama, se +puso a contemplar con fijeza a la bella dormida. Porque era bella en +efecto y en grado excelso. Sus facciones, notablemente correctas y +delicadas: perfil griego, frente pequena y bonita, nariz recta, labios +rojos un poco gruesos; la tez, un prodigio de la naturaleza, mezcla de +alabastro y nacar, de rosas y leche, debajo de la cual corria la vida +abundante y rica. Los cabellos, negros y brillantes, estaban sueltos, +manchando con el aceite perfumado la almohada de batista. A pesar de lo +frio del tiempo, tenia un brazo y casi medio cuerpo fuera de las +sabanas. Verdad que en el gabinete ardia con vivo e intenso fuego la +chimenea. El brazo estaba enteramente desnudo y era de lo mas hermoso y +mejor torneado que pudiera verse en el genero. Pero la mano que estaba +al cabo de este brazo no correspondia a su belleza. Era una mano donde +la holganza presente no habia conseguido borrar las huellas del trabajo +pasado, mano pequena, pero deformada, con los dedos macizos y +aporretados, mano plebeya elevada de repente al patriciado. + +Aunque el banquero no se movia, la fijeza y avidez de sus ojos posados +sobre la joven ejercieron sobre ella la consabida influencia magnetica. +Al cabo de algunos minutos cambio de postura, suspiro con fuerza y abrio +los ojos, que eran negros como la tinta. Fijaronse un instante con vaga +expresion de asombro en el duque, y cerrandolos de nuevo murmuro una +interjeccion de carretero, hundiendo al mismo tiempo su cara en la +almohada. Luego, como si repentinamente cruzara por su mente la idea de +que habia hecho una cosa fea, dio la vuelta, abrio de nuevo los ojos y +dijo sonriendo: + +--iHola! ?Eres tu? + +Al mismo tiempo le alargo la mano. El duque se la estrecho, y alzandose +de la butaca le dio un sonoro beso en la mejilla, diciendo: + +--Si quieres dormir mas te dejare. No he venido mas que a darte un beso. + +Pero no era uno, sino buena porcion los que le estaba aplicando en +ambas mejillas. La joven fruncio el entrecejo, disgustada de aquellas +caricias, que por venir de un viejo no debian de serle agradables. +Ademas, ya se ha dicho que los labios del duque, por efecto de la mania +de morder el tabaco, solian estar sucios. + +iQuita, quita!--dijo al fin rechazandole--. No me sobes mas. Bastante me +has sobado ayer tarde. Me he lavado tres veces. Eche sobre mi un frasco +de rosa blanca y todavia a las doce de la noche me olia mal. + +--Olor de tabaco. + +No: el olor del tabaco me gusta. Olor de viejo. + +Esta salida brutal no desperto la indignacion del duque como era de +presumir. Solto una carcajada y le dio una palmadita carinosa en la +mejilla. + +--Pues no me salen baratos los besos. + +Tampoco esta cinica replica altero a la bella, que en el mismo tono de +mal humor dijo: + +--Ya lo creo. Y cuantos mas anos tengas, mas caros te iran saliendo.... +Dame un cigarro. + +El duque saco la petaca. + +--No traigo mas que tabacos. + +--No quiero eso.... Ahi, sobre ese chisme de escribir, debe de haber. +Traeme. + +El banquero tomo de encima de un pequeno escritorio taraceado algunos +cigarritos y se los presento. La joven preparo uno con la destreza de un +consumado fumador y lo encendio con el fosforo que el duque se apresuro +a sacar. Este intento otra vez aproximar sus labios repugnantes al +hermoso rostro de la fumadora, pero fue rechazado con violencia. + +--iMira, o te estas quieto o te vas!--dijo ella con energia--. Sientate +ahi. + +Y le senalo la butaquita proxima al lecho. + +El banquero se dejo caer en ella, mirando a la joven con sus grandes +ojos saltones, que expresaban temor. + +--Eres una gatita cada dia mas arisca. Abusas de mi carino, mejor dicho, +de mi locura. + +Poseia, en efecto, uno de los temperamentos mas lubricos que pudiera +encontrarse. Toda la vida habia sido, en achaque de mujeres, ardiente, +voraz. En vez de corregirse con los anos, esta aficion fue creciendo +hasta dar en una mania repugnante. Era notoria en Madrid. Sabiase que +para satisfacerla, despues que habia llegado a la opulencia, tuvo mil +extranos caprichos que pago con enormes caudales. Se le habian conocido +queridas de extranos y remotos paises, entre ellas una circasiana y una +negra. Era en realidad esta pasion la compuerta por donde se escapaba +como un rio su dinero. Pero era al mismo tiempo el unico que no le dolia +gastar. El boato de su casa le causaba dolor, un cosquilleo punzante: lo +mantenia por calculo y por fanfarroneria, pero le pesaba en el alma, +aunque aparentase otra cosa. Alla, en las intimidades secretas de su +casa, cuando no habia de trascender al publico, escatimaba, regateaba, +sustraia de una cuenta cualquier cantidad por insignificante que fuese; +no tenia inconveniente en mentir descaradamente para escamotear a un +comerciante algunas pesetas. El dinero que las mujeres le costaban +entregabalo sin vacilaciones ni remordimientos, como si todos sus +trabajos y desvelos, sus grandes y continuos calculos para extraer el +jugo a los negocios no tuviesen otra significacion ni otro destino que +el de adquirir combustible para aumentar el fuego de su liviandad. + +Entre las muchas queridas pagadas que habia tenido, ninguna adquirio +tanto ascendiente sobre el como la que tenemos delante. Era esta una +joven de Malaga, llamada Amparo, que hacia tres o cuatro anos vendia +flores por los teatros y tenia su kiosco en Recoletos. Desde luego llamo +la atencion por su belleza y desenvoltura y se hizo popular entre los +elegantes. Festejaronla, persiguieronla, y aunque al principio resistio +a los ataques, cuando estos vinieron en forma positiva, se dejo vencer. +Fue, durante algun tiempo, la querida del marques de Davalos, un joven +viudo con cuatro hijos, que gasto con ella sumas cuantiosas que no le +pertenecian. Por gestiones activas de su familia, por escasearle ya el +dinero y por desvio de la misma Amparo, que hallo otro pollo mejor para +desplumar, se rompio esta relacion, no sin sentimiento tan vivo del +joven marques que le produjo cierto trastorno intelectual. Despues del +sustituto de este, tuvo Amparo otros varios queridos en la aristocracia +de la sangre y el dinero. Fue conocida y popular en Madrid con el nombre +de Amparo la malaguena. En los paseos, en los teatros, adonde acudia con +asiduidad, constituyo durante tres o cuatro anos un precioso elemento +decorativo. Porque a mas de su hermosura singular, habia llegado a +adquirir en poco tiempo, si no distincion, elegancia. Sabia vestirse, +facultad que no es tan comun como parece, sobre todo en esta clase de +mujeres. Tenia bastante instinto para buscar la armonia de los colores, +la sencillez y pureza de las lineas. No pretendia llamar la atencion, +como la mayor parte de sus iguales, por lo exagerado de los sombreros y +el vivo contraste de los colores. Por esta razon habia entre las damas +madrilenas cierta indulgencia hacia ella. En sus natos de murmuracion le +guardaban mas consideraciones que a las otras; la reconocian un cutis +muy fino, unos ojos muy hermosos, y gusto. + +Fuera de esta dote natural que la acercaba a las senoras de verdad, +Amparo era en su trato tan tosca, tan incivil, tan bestia y tan +ignorante como lo son casi siempre en Espana las criaturas de su +condicion, al menos en el presente momento. Mas adelante quiza lleguen a +ser tan cultas y refinadas como las cortesanas de la Grecia. Hoy son lo +que arriba se ha dicho, sin animo, por supuesto, de ofenderlas. Despues +de pertenecer al marques de Davalos y a otros tres personajes, sin +perjuicio de los devaneos furtivos que se autorizaba, vino al poder del +duque de Requena, o este al poder de ella, que es lo mas exacto. +Salabert, segun iba envejeciendo y menguando en energia (para todo lo +que no fuese adquirir dinero, se entiende), crecia en sensualidad. El +vicio se transformaba en desorden vergonzoso, en pasion desenfrenada, +como suele acaecer a los viejos y a los ninos viciosos. Amparo dio con +el en esta ultima etapa y logro apoderarse de su voluntad sin +premeditacion. Era demasiado necia para concebir un plan y seguirlo. Su +caracter desigual, brutalmente soberbio, su misma estupidez, que la +hacia no prever las consecuencias de sus actos, la ayudaron a dominar al +celebre banquero. Hacia un ano que era su querida y que estaba instalada +en aquel hotelito del barrio de Monasterio. Al principio procuraba +refrenar su genio y tenerle contento mostrandose dulce y amable. Pero +como esto le costaba un esfuerzo, y como, por otra parte, pudo +cerciorarse en seguida de que los desdenes, el mal humor v hasta los +insultos, lejos de enfriar la pasion del duque la encendian mas, dio +rienda suelta a su genio. Aparecio la criatura salida del cieno, con su +groseria, sus inclinaciones plebeyas, su caracter agresivo y +desvergonzado. El duque, que hasta entonces habia logrado mantener su +independencia frente a sus queridas y eso que de algunas llego a +prendarse fuertemente, se encapricho de tal modo por esta, que al poco +tiempo le toleraba frisos que ajaban su dignidad y tiempo adelante actos +que aun mas la escarnecian. Por supuesto, este dominio duraba solamente +los momentos de sensualidad, las horas que consagraba al placer. Asi que +salia del templo de Venus, recobraba su razon el imperio, volvia a sus +empresas con creciente ambicion. + +Amparo fumaba tranquilamente en silencio, enviando pequenas nubes de +humo al techo. De pronto hizo un movimiento brusco, e incorporandose +dijo: + +--Voy a vestirme. Toca ese boton. + +El duque se levanto para cumplir el mandato. A los pocos instantes se +presento Petra a vestirla. Mientras lo llevaba a cabo, ama y doncella +cambiaron algunas impresiones con excesiva familiaridad, mientras el +banquero seguia con fijeza entre atento y distraido, los movimientos de +la faena. + +--Senorita, ?ha visto usted ayer a la Felipa guiando dos jaquitas que +parecian ratones? Por aqui paso.... iQue preciosidad! No he visto cosa +mas mona en la vida.... A ver cuando el senor duque le compra otra +pareja asi--dijo Petra mirando con el rabillo del ojo al banquero, +mientras ataba las cintas de la bata a su ama. + +--iPs!--exclamo esta alzando los hombros con desden--. No me ha dado +nunca por guiar. Es oficio de los cocheros. Pero si me diese, iya lo +creo que me compraria un tronco igual! + +Y al mismo tiempo se volvio un poco, con media sonrisa, hacia el duque, +que dejo escapar un grunido corroborante, pasando con su peculiar +movimiento de boca el cigarro al lado contrario. + +--Pues son muy lindas para ir a los toros. iY que no estaria bien la +senorita con su mantilla blanca guiando! + +--?Mantilla para guiar? iEstas aviada, hija! + +--Bueno, pues de sombrero. El caso es que estaria de misto: no como esa +desorejada de la Felipa que ya no tiene carne para hartar a un gato.... + +La doncella, mientras le recogia el pelo, charlaba por los codos. El +fondo de su charla era constantemente adulador. Amparo escuchaba con +cierta complacencia. Alguna vez la interrumpia con frases del mismo jaez +que las que la domestica usaba, en mas de una ocasion, acompanadas de +interjecciones que aquella no se atrevia a pronunciar. Contaba que el +dia anterior habia tropezado en la calle con Moratini, y que el famoso +torero le habia dicho al pasar: "Recuerdos a tu ama". Al mismo tiempo la +maligna doncella miraba de reojo al duque. Amparo sonrio lisonjeada; +pero hizo una fingida mueca de desden. + +--Lo mismo da. Ya sabes que me carga. + +--Pues tiene muchos partidarios. + +--iCalla! icalla! que ni tu ni el valeis un perro chico.... Anda; traeme +pronto esa gorra, y largate. + +Asi que la doncella se hubo marchado, el duque, en quien los recuerdos +del torero despertaron los celos y el mal humor, dijo saliendo al +gabinete y tendiendose groseramente en el sofa: + +--Parece que esta noche has tenido media juerga. ?Quien ha estado aqui? + +Amparo dirigio la vista a la licorera, donde el duque la tenia posada. + +--Pues han estado Socorro y Nati hasta cerca de las tres. + +--?Nadie mas? + +--Con sus amigos Leon y Rafael. + +--?Nadie mas? + +--Nadie mas, hombre. ?Me vas a examinar? + +--Es que yo he sabido que ha estado tambien Manolito Davalos. + +El duque no lo sabia. Quiso sacar de mentira verdad. + +--Cierto: tambien ha estado Manolo--replico con indiferencia. + +--Bueno, pues sera la ultima vez--dijo mordiendo con rabia el cigarro. + +--Eso sera si a mi se me antoja--manifesto la bella ex florista +levantando hacia el los ojos con expresion provocativa. + +Salabert dejo escapar ciertos grunidos que Amparo considero ofensivos. +Hubo una escena violenta. La bella reclamo con fiereza su independencia; +le canto lo que ella llamaba con clasica erudicion "verdades del +barquero". El banquero, excitado, contesto con su groseria habitual. El +era quien pagaba; por lo tanto, tenia derecho a prohibir la entrada en +aquella casa a quien le pareciese. La disputa se fue agriando en +terminos que ambos levantaron bastante la voz, sobre todo Amparo, en +quien a poco que la rascaran aparecia la criatura de plazuela. +Cruzaronse frases de pesimo gusto, aunque pintorescas. La malaguena +llamo al duque tio lipendi, gorrino, y concluyo por arrojarle del +gabinete. Pero aquel no hizo maldito el caso, antes enfurecido la falto +abiertamente al respeto, empleando en su obsequio algunos epitetos +expresivos de su exclusiva invencion y otros recogidos con cuidado de su +larga experiencia. Por ultimo, quiso dejar sentado de un modo +incontrovertible que alli era el amo. Con este fin, puramente logico, +dio una tremenda patada a la mesilla dorada donde reposaba la aborrecida +licorera, que se derrumbo con estrepito y se hizo cachos. Amparo, que no +se dejaba sobar por nadie, segun decia a cada momento, aunque a cada +momento se pusiese en contradiccion consigo misma, presa de un furor +irresistible, con los ojos llameantes de ira, alzo la mano tomando vuelo +y descargo en las limpias y amoratadas mejillas del procer una sonora +bofetada. + +Los cabellos del lector se erizaran seguramente al representarse lo que +alli pasaria despues de este acto barbaro e inaudito. Acaso seria +conveniente dejarlo en suspenso como la famosa batalla del heroe +manchego y el vizcaino. Sin embargo, para no atormentar su curiosidad +inutilmente, nos apresuramos a decir lo que paso desdenando este recurso +de efecto. El caso no fue tragico, por fortuna, si bien digno de +atencion y de meditarse largamente. El duque se llevo la mano al sitio +del siniestro y exclamo sonriendo con benevolencia: + +--iDemonio, Amparito, no crei que tuvieras la mano tan pesada! + +Aquella, que se habia puesto palida despues de su irreflexivo arranque, +quedo estupefacta ante la extrana salida del banquero. Tardo algunos +segundos en darse cuenta de su sinceridad. + +--Eres una gran chica--siguio aquel echandole un brazo al cuello y +obligandola a sentarse de nuevo, y el junto a ella--. Esta bofetada no +la tasaria en menos de cien pesos cualquier perito inteligente. Fuerte, +sonora, oportuna.... Reune todas las condiciones que se pueden +apetecer.... + +--Vamos, no te guasees, que tengo hoy muy mala sangre--dijo la Amparo, +escamada y presta otra vez a enfurecerse. + +--No es broma, y la prueba de ello es que voy a pagartela en el acto. +Pero mucho ojo con que vuelva por aqui Manolito Davalos, porque no +vuelves tu a ver el color de mis billetes. + +--iSi fue una casualidad, hombre!--dijo la Amparo dulcificandose--. Vino +esta noche porque habia ido de juerga con Leon y Rafael, y a ultima hora +se le ocurrio a Nati hacerme una visita. + +--Pues basta de casualidades. Yo no aspiro a que me adores, ?sabes?; +pero no quiero pagar las queridas a esos perdularios de sangre azul. ?Lo +has oido, salero? + +Al mismo tiempo llevo la mano al bolsillo en busca de la cartera. Su +semblante, que sonreia con la expresion triunfal del que lleva en el +bolsillo la llave de todos los goces de este mundo, se contrajo de +pronto. Una nube de inquietud paso subito por el. Busco con afan. La +cartera no estaba en aquel sitio. Paso a los demas bolsillos. Lo mismo. + +--iF....! ime han robado la cartera! + +Amparo le miro con ojos donde se reflejaba la duda. + +--iF....! ime han robado la cartera!--volvio a exclamar con mas +energia--. iMe han robado diez mil y pico de duros! + +--iVaya, vaya, que guasoncillo esta el tiempo!--dijo Amparo ya enojada +otra vez. No tuvo penetracion para distinguir el susto verdadero del +fingido. + +--iSi, si; no ha sido mala guasa! iMaldita sea mi suerte! iSi cuando un +dia principia mal!... Tres mil duros de la fianza y cerca de once mil +ahora.... iPues senor, no ha sido mal empleada la manana! + +Se levanto bruscamente del sofa y principio a dar vueltas por la +estancia, presa de una agitacion sorprendente en quien tantos millones +poseia. Un torrente de palabras, de grunidos, de sucias interjecciones +que expresaban demasiado a lo vivo su disgusto, se escapo de sus labios. +Arrojo con furia el cigarro, que en el era signo de gravisima +preocupacion. Amparo, viendole tan excitado, se rindio a la evidencia, y +preocupada tambien por el caso le dijo: + +--Quiza no te la hayan robado. Puede ser que la perdieses.... ?Donde has +estado? + +--?Crees tu que alguna vez se hayan perdido once mil duros?--repuso en +tono amargo parandose frente a ella--. Es decir, se pierden, si; pero +otros los encuentran antes de llegar al suelo. + +Acabando de decir esto, quedo repentinamente suspenso, como si brillase +una luz salvadora en su cerebro. Miro con ojos escrutadores por algunos +instantes a su querida, y haciendo un esfuerzo por sonreir, dijo, +tornando a sentarse al lado de ella: + +--iPero que animal soy! iVaya una bromita salada, y que bien que te +habras reido de mi! + +--?Que dices?--pregunto la Amparo estupefacta. + +--iVenga esa cartera, picaruela! Venga esa cartera. + +Y el duque, riendo sincera o fingidamente, la echo un brazo al cuello y +comenzo por un lado y por otro a manosearla como buscando el sitio donde +tuviera oculto el dinero. + +Dando una fuerte sacudida la joven se desprendio de sus brazos y se +levanto: + +--Oye, tu.... ?Me tomas por una ladrona?--exclamo enfurecida. + +--No, sino por una guasoncilla. ?Te has querido reir de mi, verdad? + +La joven replico con energia que el guason era el y que bastaba de +bromas, que no estaba dispuesta a tolerarlas en esa materia. El duque +insistio todavia; pero viendo la indignacion real de su querida y no +teniendo dato alguno para suponer que fuese ella quien le sustrajo la +cartera, recogio velas. En cuanto perdio esta esperanza, su rostro se +nublo de nuevo. Aunque dio satisfacciones a Amparo, no fueron estas muy +calurosas. Quedabale, en el fondo, la duda. Bien lo echo de ver ella, +por lo que siguio enojada. Concluyo por decirle: + +--Mira, lo mejor que puedes hacer es irte a almorzar. No quiero mas +historias.... iAh! y no dejes de traerme esta noche guita, que me esta +haciendo mucha falta.... A no ser que prefieras que te mande a casa las +cuentas.... + +Salio el duque echando pestes del coruscante hotelito. Como por las +inmediaciones no habia coches y no queria utilizar el de su querida, por +mas que el lo pagara, encaminose a pie hacia su casa. Cayo en ella como +una bomba, no de polvora o dinamita, porque no entraban en su +temperamento los procedimientos fragorosos, sino de acido sulfurico o +sublimado corrosivo que se extendio por toda ella molestando y +requemando a los habitantes. Su mujer, el portero, el cocinero, Llera y +casi todos los empleados recibieron en mitad del rostro alguna frase +grosera pronunciada en el tono cinico y burlon que caracterizaba su +discurso. Despues de almorzar encerrose en el escritorio con su mal +humor a cuestas. No hacia una hora que alli estaba, cuando entraron a +avisarle que un cochero de punto deseaba hablar con el. + +--?Que quiere? + +--No lo se. Desea hablar con el senor duque. + +Este, iluminado repentinamente por una idea, dijo: + +--Que pase. + +El cochero que entro era el mismo que le habia conducido desde casa de +Calderon a la de su querida. Salabert le miro con ansiedad. + +--?Que traes? + +--Esto, senor duque, que sin duda debe de ser de vuecencia--dijo +presentandole la cartera perdida. + +El banquero se apodero de ella, la abrio prontamente, y sacando el +monton de billetes que contenia, se puso a contarlos con la destreza y +rapidez propias de los hombres de negocios. Cuando concluyo dijo: + +--Esta bien: no falta nada. + +El cochero, que, como es natural, esperaba una gratificacion, quedose +algunos instantes inmovil. + +--Esta bien, hombre, esta bien. Muchas gracias. + +Entonces, con el despecho pintado en el semblante, el pobre hombre dio +las buenas tardes y se dirigio a la puerta. El duque le echo una mirada +burlona, y antes de llegar a ella le dijo, sonriendo con sorna: + +--Oye, chico. No te doy nada, porque para los hombres tan honrados como +tu, el mejor premio es la satisfaccion de haber obrado bien. + +El cochero, confuso e irritado a la vez, le miro de un modo indefinible. +Sus labios se movieron como para decir algo; mas al fin salio de la +estancia sin articular palabra. + + + + +V + +#Precipitacion.# + + +Raimundo Alcazar, que asi se llamaba aquel joven rubio tan pertinaz y +enfadoso que siguio a Clementina cuando hemos tenido el honor de +conocerla al comienzo de la presente historia, recibio la mirada +iracunda que aquella le dirigio al entrar en casa de su cunada con +admirable sosiego y resignacion. Espero un momento a ver si solo iba a +dejar algun recado, y como no saliese se alejo tranquilamente en +direccion a la plazuela de Santa Cruz. Se detuvo en un puesto de flores. +La florista, al verle llegar, le sonrio como a un antiguo parroquiano y +echo mano al ramo de rosas blancas y violetas que sin duda estaba ya +preparado para el. Dirigiose a la Plaza Mayor y tomo el tranvia de +Carabanchel. Dejolo donde se bifurca con el camino que conduce al +cementerio de San Isidro y siguio hacia este a pie. Ascendio con rapidez +la cuesta, llego y penetro en el nuevo recinto, donde, como exige la +ley, a los muertos se les da tierra, no se les encajona en largas y +sombrias galerias. Con paso rapido avanzo hasta una sepultura con losa +de marmol blanco rodeada de una pequena verja, y se detuvo. Permanecio +algunos minutos inmovil contemplandola. Sobre la losa estaba escrito con +caracteres negros este nombre: ISABEL MARTINEZ DE ALCAZAR. Debajo de el +estas dos fechas separadas por un guion: 1842-1883, que indicaban sin +duda las del nacimiento y la muerte de la persona alli enterrada. Habia +sobre la losa algunas flores marchitas. Raimundo las recogio con +cuidado, deshizo luego el ramo que traia, esparcio las frescas flores +sobre la tumba, y con la misma cuerda hizo otro ramo con las marchitas. +Con este en una mano y el sombrero en la otra, permanecio otra vez algun +tiempo de pie contemplando con ojos humedos aquella sepultura. Luego se +alejo rapidamente y salio del cementerio sin echar una mirada de +curiosidad en torno suyo. + +Raimundo Alcazar habia perdido a su madre hacia ocho o nueve meses. No +habia conocido a su padre, o, por mejor decir, no tenia recuerdo de el, +pues desaparecio de este mundo cuando solo contaba el cuatro anos. +Llamabase tambien Raimundo, y era, al morir, catedratico de la +Universidad de Sevilla. Cuando se caso con su madre nada mas que un +joven en espera de colocacion. Por eso el padre de Isabel, comerciante +en ferreteria en la calle de Esparteros, se habia negado a autorizar +aquellos amores, los persiguio con tenacidad y solo consintio en el +matrimonio cuando Alcazar llevo por oposicion la catedra mencionada. Era +hombre de excepcional inteligencia, publico algunos libros de la ciencia +a que se habia dedicado, que era la Geologia. Su muerte, acaecida cuando +solo contaba treinta y dos anos de edad, fue llorada en la pequena +esfera en que los hombres de ciencia viven en Espana. Isabel, con su +hijo Raimundo, se volvio a Madrid a la casa paterna, donde tres meses +despues de fallecido su esposo, dio a luz una nina que tomo el nombre de +Aurelia. + +Era Isabel una mujer singularmente hermosa. Como hija unica de un +comerciante que pasaba por bien acomodado, no le faltaron pretendientes. +Rechazo todas las proposiciones de matrimonio. Pasaba por romantica +entre las amigas, quiza porque poseia alguna mas inteligencia y corazon +que la mayor parte de ellas. Era admiradora del talento: le repugnaban +los seres prosaicos que constituian casi la totalidad de las relaciones +de su padre. Idolatraba la memoria de su marido a quien habia adorado en +vida como a un hombre superior, eminente. Conservaba como precioso +tesoro todas las frases de elogio que la prensa habia tributado a sus +obras. El unico deseo, el unico afan de su vida era que su hijo siguiese +las huellas de su padre, fuese un hombre respetado por su talento e +ilustracion. Dios quiso colmar sus votos. Primero comenzo a ver alzarse +ante sus ojos la imagen corporal de su marido reproducida en el hijo. No +solo en el rostro, sino en los ademanes, los gestos y el timbre de voz +parecia una copia exacta. Luego el nino, por su comportamiento en el +colegio, principio a causarle vivos placeres: era inteligente y +aplicado. Los maestros se mostraban de el muy satisfechos. Cada frase de +elogio que llegaba a sus oidos, cada nota de sobresaliente que veia +escrita debajo del nombre de su hijo, producia a la pobre madre espasmos +de alegria. Ya no abrigaba duda alguna de que heredaba el talento de su +padre. + +Alguna vez sentia remordimientos pensando que distribuia con poca +equidad el carino entre sus dos hijos. Por mas esfuerzos que hacia para +mantener el equilibrio, no podia menos de confesarse que amaba mucho mas +a Raimundo. Su inmenso carino se traducia en constantes caricias, en +nimios cuidados que enervaban y enmollecian el temperamento del nino. Le +criaba, en suma, con demasiado mimo. El, por su parte, le profesaba una +aficion tan ardiente, tan exclusiva, que en ciertos momentos se +convertia en verdadera fiebre. Cada vez que tenia que apartarse de sus +faldas para ir al colegio le costaba lagrimas. Exigia que se pusiera al +balcon para despedirle. Antes de doblar la esquina de la calle, se +volvia mas de veinte veces para enviarle besos con la mano. Era ya +hombre y estudiante de Facultad, y todavia Isabel conservaba esta +costumbre de salir al balcon para despedirle cuando iba a sus clases. +Por su natural, o tal vez por esta educacion un poco afeminada, Raimundo +fue un nino timido, retraido de los juegos de sus companeros, luego un +adolescente melancolico, por fin un joven serio y de pocas palabras. +Apenas tuvo amigos. En la Universidad paseaba con sus condiscipulos +antes de entrar en catedra; pero en cuanto daba la hora tornabase a casa +y no le gustaba salir sino acompanando a su madre y hermana. Mucho antes +de esta epoca, cuando contaba solamente diez anos, habia muerto su +abuelo. Asi que, en cuanto llego a los diez y seis, comenzo a desempenar +el papel de hombre en la casa. Llevaba a su madre al teatro, la +acompanaba a hacer visitas: algunas noches, cuando hacia buen tiempo, +salia de paseo con ella por las calles, dandole el brazo como un marido +o un galan. La belleza de Isabel no disminuia con la edad. Al verlos +juntos, nadie imaginaba que eran madre e hijo, sino hermanos, cuando no +esposos. Esto era causa para el joven de cierto malestar. Porque como en +Madrid los hombres no se distinguen por un excesivo respeto a las damas, +oia, a su pesar, frases de admiracion, requiebros, lo que ha dado en +llamarse _flores_, que los transeuntes dirigian a su madre. Sentia, al +escucharlas, una mezcla extrana de vergueenza y placer, de celos y de +orgullo que le agitaba. + +El viejo Martinez, despues de retirado del comercio, habia tenido +quiebras en su fortuna, consistente en acciones de una fabrica de +polvora que sufrieron depreciacion, y en valores del Estado. Solo les +dejo una renta de siete a ocho mil pesetas. Con ella vivian los tres con +economia, pero sin faltarles lo necesario, en un cuarto segundo de la +calle de Gravina. Raimundo siguio la carrera de ciencias. Queria ser +catedratico como su padre, y, dada la brillantez con que salia en los +examenes, nadie dudaba que lo consiguiera pronto. Mostraba tambien, como +su padre, decidida aficion a las ciencias naturales; pero en vez de +dedicarse a la Geologia, fijose con predileccion en la Zoologia, y de +esta en aquella parte que comprende el estudio interesantisimo de las +mariposas. Comenzo a hacer acopio de ellas, y desplego un afan y una +inteligencia que pronto le hicieron poseedor de una rica coleccion. +Antes de terminar la carrera, era ya un notable _entomologo._ Se habia +hecho construir escaparates que cubrian las paredes de su habitacion, +donde estaban expuestos los cartones con las mas raras y preciosas +especies. Estuvo ahorrando dos anos para comprar un microscopio, y por +fin adquirio uno bastante bueno que le proporciono grato solaz al par +que utilidad. Porque si bien aquel estudio particular no era suficiente +para obtener una catedra, le ayudaba no poco, dado que no es posible +profundizar cualquier ramo de la ciencia sin estudiar las relaciones +que mantiene con los demas, sobre todo con los mas proximos. + +El dia que se hizo doctor, y fue justamente acabados de cumplir los +veintiun anos, la pobre Isabel experimento una de esas alegrias solo +comprensibles para las madres. Le abrazo derramando un raudal de +lagrimas. + +--Mama--le dijo Raimundo--. Estoy ya en aptitud de hacer oposicion a una +catedra. Me voy a dedicar con ahinco a prepararme, y en cuanto la lleve, +renuncio a lo que puedas dejarme en herencia para que hagas una dote a +Aurelia. Yo tengo pocas necesidades y me bastara con el sueldo. + +Estas palabras generosas conmovieron a la madre. Cada dia hallaba mas +razones para adorar aquel hijo modelo. + +Dedicose Raimundo con ardor al estudio, profundizando las materias de +algunas asignaturas, sin abandonar por eso sus aficiones entomologicas. +Gracias a estas y al nombre glorioso que su padre le habia legado, se +dio a conocer pronto entre los hombres de ciencia. Escribio algunos +articulos, se puso en relacion con varios sabios extranjeros y tuvo la +satisfaccion de recibir de ellos frases de elogio que le alentaron. Bien +puede decirse que era un muchacho feliz. Sin deseos imposibles que le +royeran las entranas, sin amores tormentosos ni amistades molestas, +disfrutando de la tranquilidad del hogar, del carino de la familia y de +los puros goces de la ciencia, deslizabanse sus dias serenos y dichosos. +A las amigas de su madre les sorprendia tanta formalidad. ?No tenia +novia Raimundo? ?No le gustaban siquiera las muchachas? Isabel +contestaba sonriendo y con transparente satisfaccion. + +--No se: creo que hasta ahora no le ha dado por ahi. Esta tan metido por +mis faldas que parece un nino de tres anos.... La verdad es que le ha de +costar trabajo hallar una mujer que le quiera tanto como yo. + +Y asi era como ella lo decia. Teniale envuelto en una atmosfera de +proteccion, de tibios y amorosos cuidados que le seria casi imposible +hallar al lado de una esposa por tierna que fuese. Solo las madres +poseen esa abnegacion absoluta, infatigable, sin esperanza ni deseo +siquiera de reciprocidad. Todo lo que la vida material exige, lo tenia +satisfecho Raimundo con un refinamiento que pocos hombres disfrutarian. +Jamas se le habia ocurrido pensar ni en su alimento, ni en su ropa o +calzado, ni aun en aquellos menesteres de que las mujeres no suelen +entender. Todo estaba previsto y regularizado perfectamente en su vida. +Podia consagrarse con entera libertad al ejercicio de su inteligencia. +Si se quejaba de mal sabor de boca, ya tenia a su madre por la manana al +lado de la cama con un vaso de limon y polvos laxantes: si le dolia la +cabeza, con el agua sedativa o los panos de leche y adormideras. Si por +la noche tosia, por poco que fuese, ya estaba intranquila y no paraba +hasta que silenciosamente y en camisa iba a cerciorarse de que su hijo +no se habia destapado. Cuando Aurelia estuvo en edad de hacerlo, +tambien comenzo a ayudar a la madre en esta tarea de ahuyentar todo +dolor, de arrancar las espinas, por pequenas que fuesen, del camino del +joven entomologo. + +Desgraciadamente, mejor pudieramos decir naturalmente, pues que la +felicidad es imposible en este mundo, esta existencia dichosa tuvo +pronto un termino. Isabel cayo enferma con pulmonia. No quedo bien +curada por haberla quiza descuidado o por no haberse atrevido el medico +a aplicarle ciertos remedios un poco crueles. Quedole un catarro +pulmonar que la debilito bastante. Por consejo del medico fue a +Panticosa en compania de Raimundo, quedando Aurelia en casa de unos +parientes. Se repuso un poco, pero fue para recaer pocos dias despues de +llegar a Madrid. Descaecio notablemente, hasta el punto de que la gente +de fuera vio con claridad que se moria. A Raimundo no se le paso por la +cabeza. Aquella existencia estaba tan ligada a la suya, que las dos no +formaban mas que una. Le pasaba como a casi todos los enfermos que no +saben que se mueren. Aunque muy enferma, Isabel seguia con la misma +diligencia gobernando la casa. Raimundo la habia rogado, y luego, +prevalido del inmenso ascendiente que sobre ella tenia, la habia +prohibido que se ocupara en ningun menester. Pero ella, burlando su +vigilancia, arrastrada de esa inclinacion invencible que sienten las +mujeres hacendosas hacia el trabajo, no abandonaba sus tareas. Un dia, +cuando ya puede decirse que estaba moribunda, la sorprendio Raimundo de +rodillas limpiando con un pano el pie de una mesa. Quedo estupefacto, y +despues de renirla carinosamente la levanto cubriendola de besos. + +Una amiga devota que vino a visitarla la insinuo que debia confesarse. +Isabel se impresiono tristemente. Su hijo, que la encontro llorando, +enfureciose y prorrumpio en denuestos contra los beatos. A pesar de +esto, la enferma, que iba ya penetrandose de su estado, exigio con +dulzura y firmeza a la par que viniese el cura. Raimundo, disgustado, +llamo en su apoyo, para negarse a ello, al medico. Este contesto al +principio evasivamente. Por ultimo, dijo que eso nunca estaba de mas, +que si los sanos se hallaban expuestos a una muerte repentina, con mayor +razon los enfermos. Ni aun con eso entro la luz en el espiritu del +joven. Despues de confesada, Isabel siguio lo mismo, lo cual contribuyo +a mantener su ilusion. Levantabase, corria a la mesa, paseaba del brazo +de Raimundo por la sala y pasaba la mayor parte del dia en una butaca. +Estaba, sin embargo, tan demacrada, que los que la veian a intervalos +largos quedaban sorprendidos. Lejos de perder con esto la belleza, +parece que se habia aumentado. Su tez era mas fina y transparente; los +ojos mas brillantes. + +Una manana dijo que no tenia deseos de levantarse. Raimundo se sento al +lado del lecho y se puso a leerla una novela. Al cabo de un rato le +dijo: + +--Estoy mal a gusto. Incorporame un poco, que no tengo fuerzas yo. + +Fue a hacerlo y en el mismo instante su madre dejo caer la cabeza hacia +un lado y se quedo muerta, sin un suspiro, sin una contraccion que +acusase dolor, como un pajaro, segun la expresiva imagen del vulgo. + +El grito desgarrador del joven atrajo a la gente de casa. Sacaronle de +ella unos parientes y le llevaron a la suya, lo mismo que a su hermana. +En el estado de estupor en que quedo, les fue facil conducirlo adonde +les plugo. Aquella tarde fueron unos amigos a verle. Le hallaron +relativamente animado. No dejo de sorprenderles un poco, porque sabian +el frenetico carino que profesaba a su madre. Hablo de su ciencia con +ellos, y hablo largo rato, expresandose con verbosidad en el inusitada. +Por donde vinieron a sospechar que estaba bajo una fuerte excitacion. +Esta sospecha se confirmo al oirle proponerles jugar al tresillo. +Cumplieron su gusto, pero al poco rato el joven comenzo a desvariar +tristemente. + +--Oyes, mama, ?que te parece de este juego?--dijo llamando a una senora +que alli estaba. + +Los circunstantes se miraron unos a otros aterrados y compadecidos. Y +desde entonces no hizo ni dijo ya cosa con cosa. Su exaltacion fue +creciendo; empezo a reir de modo tan extemporaneo, que nadie dudo que +aquello terminaria por una fuerte explosion nerviosa. En efecto, cuando +menos se esperaba, alzose repentinamente de la silla, corrio al balcon, +lo abrio, y si no le hubieran sujetado a tiempo se hubiera precipitado a +la calle. Al fin cayo con un fuerte ataque del que por fortuna salio +pronto. Despues vino el aplanamiento que le obligo a guardar cama tres o +cuatro dias. Por ultimo, el tiempo fue ejerciendo su operacion sedante. +A los quince dias estaba bueno, aunque bajo el peso de un abatimiento +grande que en vano lucharon sus parientes y amigos por aliviar. + +Propusieronle sus tios quedarse a vivir con ellos, dado que era +demasiado joven para ponerse al frente de una casa, y sobre todo para +guardar y autorizar a su hermana. El contaba entonces veintitres anos, y +ella poco mas de diez y ocho. Ni uno ni otro aceptaron el arreglo. +Quisieron vivir solos y juntos. Tomaron un cuarto tercero en la calle de +Serrano, muy lindo y alegre, trasladaron a el sus muebles, y despues de +instalados empezo a deslizarse su vida, triste si por el recuerdo +siempre presente de su madre, pero apacible y serena. Raimundo fijo su +atencion y cuidados en Aurelia. Penetrado de su papel de padre y +protector de aquella nina huerfana, hizo con ella lo que su madre habia +hecho con el hasta entonces; la atendio y la mimo con un amor y un +esmero que conmovia a los amigos que los visitaban. Aurelia no era +hermosa ni tenia gran talento; pero sentia hacia su hermano, porque su +madre se la habia infundido, una adoracion idolatrica. Sin embargo, aun +en lo referente a la vida material, sintio el joven el vacio de su +madre. Aurelia se esforzaba en que no echase de menos nada; pero estaba +bastante lejos de alcanzar la suprema delicadeza de aquella. Poco a +poco, no obstante, se fue adiestrando en el gobierno de la casa. Ademas, +Raimundo ya no exigia los refinamientos de antes. El sentimiento de +proteccion, la conciencia de los deberes que tenia que llenar hacia su +hermana, le hacia no pensar en si mismo. Al contrario, cualquier +atencion de Aurelia le sorprendia, y la agradecia como si viniese de un +nino. Ambas existencias se fueron compenetrando. + +Vivian modestamente. El cuarto les costaba veinte duros. No tenian mas +que una criada. Asi que la renta de ocho mil pesetas que poseian, les +bastaba. Como procedia de papel del Estado y acciones de una fabrica, su +administracion era facilisima. Raimundo pudo dedicarse con mas ardor que +nunca al estudio. Deseaba cumplir, respecto a su hermana, la promesa que +habia hecho a la madre, de renunciar a su parte de herencia y +constituirla una dote que la permitiese casarse bien. Despues que salio +de casa, fue dos veces por semana al cementerio a esparcir algunas +flores sobre la tumba de su madre. Los domingos llevaba consigo a +Aurelia. Salia poco habitualmente. El estudio preparatorio para hallarse +apercibido a una oposicion, de un lado, y de otro su mania de colector y +escrutador del mundo de los insectos, absorbian casi todo su tiempo. Por +milagro entraba en los cafes, ni al teatro podia asistir por razon del +luto. + +Un dia, hallandose en una libreria de la Carrera de San Jeronimo, donde +solia pasar algunos ratos hojeando las obras recien llegadas del +extranjero, acerto a entrar en la tienda una hermosa dama elegantemente +vestida. Al verla, los ojos de Raimundo se dilataron expresando el +asombro: se posaron en ella con una intensidad que la obligo a volver la +cabeza hacia otro lado. Mientras compraba unas novelas francesas la +estuvo contemplando extasiado, con senales de alteracion en su +fisonomia. El libro que tenia asido temblaba ligeramente entre sus +manos. Al salir ella, dejolo caer y trato de seguirla; pero a la puerta +estaba un carruaje esperandola. El lacayo, sombrero en mano, le abrio la +portezuela, y los caballos arrancaron al instante con velocidad. + +--?Que es eso, D. Raimundo?--le dijo el dependiente, viendole entrar de +nuevo en la tienda--. ?Le ha hecho a usted impresion mi parroquiana? + +El joven sonrio disimulando su turbacion, y respondiendo con fingida +indiferencia: + +--A cualquiera le llamara la atencion una mujer tan hermosa. ?Quien es? + +--?No la conoce usted? Es la senora de Osorio, un banquero, hija de +Salabert. + +--iAh! ?hija de Salabert? ?Vive en aquel palacio grande del paseo de +Luchana? + +--No, senor; vive en un hotel de la calle de Don Ramon de la Cruz. + +No queria saber mas, y se despidio. Aquella dama se parecia de un modo +asombroso a su madre. La situacion de su espiritu, todavia agitado y +dolorido, hizo que tal semejanza adquiriese mas relieve a sus ojos del +que realmente tenia, le produjese una viva expresion. Pocos momentos +despues pasaba por delante del hotel de Osorio tres o cuatro veces; pero +no logro ver nuevamente a la senora. Al otro dia fue al paseo del Retiro +y alli la hallo. Desde entonces espio y siguio sus pasos con una +constancia que revelaba el profundo sentimiento que embargaba su +espiritu. Aunque tenia bien presente la fisonomia de su madre, el +semblante de Clementina Salabert se lo traia a la memoria con mayor +energia. Esto le producia vivo dolor, en el cual se placa, aunque +parezca paradojico. Bien lo entendera el que haya visto desaparecer de +este mundo a un ser querido. Suele haber cierta voluptuosidad en +escarbar la llaga, en renovar la pena y el llanto. Raimundo no podia +contemplar mucho tiempo el rostro de Clementina sin sentir las lagrimas +correr por sus mejillas. Por esto, quiza, era por lo que la buscaba en +todas partes. Sin embargo, habia una dureza y severidad en el que no +habia tenido jamas el de su madre; pero cuando sonreia, al desaparecer +esta dureza, la semejanza era realmente maravillosa. + +No se le oculto a nuestro mancebo el enojo que la dama recibia de su +tenaz persecucion. Y no podia menos de reirse interiormente de aquel +extrano error. Si supiese esta senora--se decia cuando veia un gesto de +desden en sus labios--por que me gusta tanto, ique grande seria su +asombro! Una corriente de simpatia y hasta, es posible decir, de +adoracion le iba ligando a ella. Si no fuese por aquel aspecto imponente +que tenia, es facil que le hubiera dirigido la palabra, la hubiera hecho +entender que gran consuelo le daba con su presencia. Pero Clementina +estaba colocada en una esfera tan alta, que temia su desden. Bastante +era el que le mostraba por el solo delito de contemplarla. Por otra +parte, habian llegado a sus oidos rumores que la desacreditaban. No +procuro confirmarlos, primero porque no le importaba, y despues porque +una vez confirmados se veria obligado a despreciarla, y no queria que +una mujer que tanto se parecia a su madre en la figura fuera un ser +despreciable. Se abstuvo de pedir noticias de ella. Contentose con +satisfacer siempre que podia aquel extrano deseo de renovar su dolor, de +conmoverse hasta derramar lagrimas. Como no frecuentaba la alta sociedad +ni podia asistir al teatro, para procurarse este placer necesitaba +seguirla en la calle o en el paseo cuando no iba en coche. Tambien +averiguo que iba los domingos a misa de dos en los Jeronimos; alli la +pudo contemplar con mas espacio y sosiego. + +Habia dado cuenta a su hermana del hallazgo, pero no hizo ningun +esfuerzo para mostrarselo. Temia que Aurelia no viese tan clara como el +la semejanza y le arrancase parte de su ilusion. Dos o tres veces a la +semana, Clementina solia salir a pie por la tarde, como el dia en que +por vez primera la vimos. Raimundo, desde el mirador de su gabinete de +la calle de Serrano, convertido en observatorio, espiaba su llegada. En +cuanto la columbraba a lo lejos se echaba a la calle para seguirla +hasta donde pudiese. A la dama le molestaba esta persecucion +fuertemente, por ser la hora en que iba a casa de su amante. No que le +importase mucho que se divulgasen sus nuevos amores, sino por un resto +de pudor que conservaba. Ademas, sabia, porque se lo habian dicho +recientemente, que los maridos, cuando sorprenden a sus esposas en +flagrante adulterio y las matan, estan exentos de responsabilidad. Como +estaba convencida de que el suyo la detestaba, temia que se aprovechase +de este recurso para deshacerse de ella. Estos vagos terrores, unidos al +residuo de vergueenza que le quedaba, fomentaban su irritacion contra +Raimundo. Su caracter violento, caprichoso, despotico, se alteraba con +aquel obstaculo imprevisto. Ni siquiera habia reparado bien en la +fisonomia del joven. Le odiaba sin dignarse hacerse cargo de su figura. +Luego, el sosiego con que recibia los gestos provocativos de desprecio +que no le escatimaba, le parecian una ofensa. Bien mirado, aquel +chicuelo se estaba burlando de ella: porque no era creible que un +enamorado mostrase tanta serenidad y cinismo. Sin duda, despues que +advirtio que la molestaba, se propuso mortificarla para vengarse. Y no +cabia duda que lo lograba cumplidamente. Las vueltas que se veia +precisada a dar para huirle, las visitas que hacia sin gana, todas las +zozobras que aquel muchacho le costaba, se lo hacian cada dia mas +aborrecible y le iban requemando la sangre. Ideo salir en coche, meterse +en las Calatravas y despedirlo alli; pero Raimundo, al verse privado por +varios dias de verla, tambien dio en la flor de tomar un coche de punto +y seguir el suyo. Esto hizo rebosar su enojo y se prometio a si misma +cortar aquella impertinente y molesta persecucion, aunque no sabia como. +Primero penso en que Pepe Castro hablase y amenazase al muchacho. Al ver +la sangre fria con que aquel lo tomaba, se indigno y no volvio a +mentarle el asunto. Luego imagino abordarle ella misma en la calle y +rogarle con pocas palabras frias y desdenosas que no la molestase mas. +Cuando llego la ocasion no se atrevio a hacerlo, aunque no pecaba de +timida: el trance le parecio grave. + +En estas dudas y vacilaciones se hallaba, cuando, bajando por la calle +de Serrano, al levantar los ojos casualmente hacia arriba, acerto a ver +en un mirador bastante alto a su enemigo. Cruzole entonces por la mente +la idea de averiguar su nombre y escribirle. Y en efecto, con la +violencia que caracterizaba todas sus acciones, al pasar por delante de +la casa entro en el portal y se dirigio a la garita de los porteros. + +--?Tiene usted la amabilidad de decirme quien habita el cuarto tercero +de esta casa? + +--Son dos senoritos muy jovenes, hermano y hermana. Solo viven aqui +desde hace cuatro meses. Han quedado huerfanos, al parecer, hace poco +tiempo.... + +La portera, al ver una senora tan elegante, se mostro locuaz y +complaciente; pero Clementina la atajo en seguida. + +--?Como se llama el senorito? + +--D. Raimundo Alcazar. + +--Mil gracias. + +Y se alejo inmediatamente. Salio a la calle y dio unos cuantos pasos. +Mas de pronto, se le ocurrio que el escribirle tenia sus inconvenientes, +y que en realidad era preferible una explicacion verbal de la cual nadie +que la conociera podia enterarse en aquellos momentos. Detuvose un +momento indecisa, y bruscamente dio la vuelta y se metio de nuevo en el +portal. Cruzo sin decir nada por delante de la portera y subio con pie +ligero las escaleras. Al llegar al piso tercero, a pesar del brio y +entereza de su caracter, sintio un poco desfallecida la voluntad y +estuvo a punto de dar la vuelta. Su temperamento orgulloso y obstinado +la empujo, sin embargo, al pensar que el joven la habia visto entrar y +se enteraria de su arrepentimiento. En el piso tercero habia dos +cuartos, derecha e izquierda. Clementina habia visto papeles en uno. +Llamo sin vacilar en el de la derecha observando que tenia un felpudo +para los pies delante de la puerta, senal evidente de que era el +habitado. + +Salio a abrirle una criada a quien pregunto por D. Raimundo Alcazar. + +--Deseo verle--dijo despues que se entero de que estaba en casa. + +La criada la introdujo en la sala, y como le pareciese rara aquella +visita, le pregunto: + +--?Aviso a la senorita? + +--No, no; avise usted al senorito, que es a quien deseo hablar. + +Se hallaba este, en tanto, en su despacho, presa de violenta agitacion. +Al ver a la dama entrar en el portal por primera vez se habia +sobresaltado sin motivo preciso para ello. Tranquilizose al verla salir, +y otra vez se altero cuando entro nuevamente. Cruzo por su mente la idea +de que pudiese subir a su casa; pero al instante la desecho como +inverosimil. Imagino mas bien que vendria a visitar a alguno de los +inquilinos de los cuartos principal o segundo, que eran personas de +calidad. No obstante, a despecho de su razon, no se tranquilizaba. +Cuando oyo sonar el timbre de la puerta quedo aterrado. Apenas tuvo +animo para dirigirse hacia la antesala. Antes que pudiese hacer una sena +a la criada ya esta habia abierto, obligandole a retirarse vivamente a +su despacho. Estuvo tentado a negarse, aunque ya estaba la dama en la +sala. Al fin se decidio a salir, reflexionando que no habia motivo +racional para ello. + +Raimundo no tenia mucho trato de gente. Las relaciones de su madre +habian sido escasas; unos cuantos parientes, algunas familias conocidas. +Por su parte, tampoco habia hecho nada por ensanchar este circulo. Ya +hemos dicho que no habia estrechado amistad intima con ninguno de sus +condiscipulos. Menos habia procurado la entrada en los casinos, +tertulias y saraos de la corte. Su adolescencia y los dias que llevaba +de juventud se habian deslizado serenos en el seno del hogar, +estudiando y coleccionando mariposas. Conocia la vida por los libros. La +naturaleza le habia dotado, no obstante, de un claro y simpatico +ingenio, de facil palabra y de cierta dignidad de modales que suplia +bastante bien a esa elegancia y distincion que el roce continuado con la +espuma de la sociedad engendra. + +Entro en la sala tranquilo ya y aun con una vaga predisposicion a la +hostilidad que el estrambotico paso de aquella senora le infundia. +Hizole una profunda reverencia. La situacion era tan extrana, que +Clementina, a pesar de su orgullo, su experiencia, su desenfado, y hasta +bien puede decirse su desgarro, se encontro repentinamente cohibida. +Tuvo necesidad de hacer un esfuerzo para adquirir brio. + +--Aqui me tiene usted--le dijo en tono agrio que resulto inoportuno y +descortes. + +--Usted me dira a que debo el honor de esta visita--repuso Raimundo con +voz un poco temblorosa. + +--Pues.... (la dama vacilo unos instantes) lo debe usted al honor que +me hace siguiendome hace dos meses como una sombra chinesca a todas +partes. ?Le parece a usted agradable traer un espantajo detras en cuanto +una sale a la calle? Ha conseguido usted ponerme nerviosa. Para no +enfermar como el lego de los _Madgyares_, he dado el paso ridiculo de +subir hasta aqui a rogarle que cese en su persecucion. Si usted tiene +que decirme algo interesante, digamelo de una vez y concluyamos. + +Fueron estas palabras pronunciadas arrebatadamente, como quien se +encuentra en una situacion falsa y quiere salir de ella exagerando el +enojo. Raimundo la miro lleno de asombro, cosa que molesto a Clementina +y aun mas la precipito. + +--Senora, siento en el alma haberla ofendido.... Estaba muy lejos de mi +animo.... iSi usted supiera los sentimientos que en mi despierta su +figura!... (balbucio con trabajo). + +Clementina le atajo diciendo: + +--Si usted va a declararme su amor, puede ahorrarse la molestia. Soy +casada ... y aunque no lo fuese seria lo mismo. + +--No, senora, no voy a hacerle una declaracion--repuso el joven +entomologo sonriendo--. Voy a explicarle a usted mi persecucion. +Comprendo bien que usted se haya equivocado respecto a los sentimientos +que me inspira, y encuentro natural que le hayan ofendido. iQue lejos +estara usted de sospechar la verdad! Yo no estoy enamorado de usted. Si +lo estuviese, es bien seguro que no la seguiria como un pirata callejero +... sobre todo en las circunstancias en que ahora me encuentro.... + +Raimundo se puso serio al llegar aqui e hizo una pausa. Luego dijo +precipitadamente, con voz alterada por la emocion: + +--Senora, mi madre se ha muerto hace poco tiempo ... y usted se parece +muchisimo a mi madre. + +Al pronunciar estas palabras se quedo mirandola con una atencion +ansiosa, humedos los ojos, haciendo esfuerzos heroicos por no romper a +sollozar. + +Esta revelacion produjo en Clementina asombro y duda al mismo tiempo. +Permanecio inmovil y muda mirandole tambien fijamente. Raimundo +comprendio lo que pasaba por su espiritu, y dijo empujando la puerta de +su despacho: + +--Vea usted, vea usted si no es verdad lo que le digo. + +La dama avanzo dos pasos y vio en la pared fronteriza, sobre el sillon +mismo de la mesa de escribir, el retrato en fotografia ampliada de una +senora excepcionalmente hermosa, y que, sin duda, guardaba cierto +parecido con ella, aunque no tan claro como el joven decia. Sobre el +retrato, sujeto al marco, habia un ramo de siemprevivas. + +--Algo nos parecemos--dijo despues de contemplar el retrato con +atencion--. Pero esa senora era mas hermosa que yo. + +--No; mas hermosa, no. Tenia mas dulzura en los ojos, y eso daba a su +fisonomia un encanto indecible. Era su alma pura y bondadosa que +brillaba en ellos. + +Pronuncio estas palabras con entusiasmo, sin reparar en la falta de +galanteria que estaba cometiendo. El orgullo de Clementina padecio aun +mas por la inocencia y sinceridad con que fueron pronunciadas. Ambos +contemplaron el retrato en silencio algunos segundos. En los ojos de +Raimundo temblaban dos lagrimas. La dama dijo al cabo: + +--?Que edad tenia su mama? + +--Cuarenta y un anos. + +--Yo tengo treinta y cinco--replico con mal disimulada satisfaccion. + +Raimundo volvio hacia ella la vista. + +--Es usted joven aun y muy bella.... Pero mi madre tenia la tez mas +fresca a pesar de llevarle algunos anos. Su cutis era terso como el +raso. En los ojos no se notaba cansancio alguno. Parecian los de un +nino.... Es natural. La vida de mama fue suave y tranquila. Ni su cuerpo +ni su alma se habian gastado. + +No observaba que indirectamente estaba diciendo algunas groserias a la +senora que tenia presente. Esta se sintio fuertemente picada; pero no +oso mostrarlo porque el dolor del joven y la sinceridad con que hablaba +le impusieron respeto. Lo que hizo fue cambiar de conversacion, echando +una mirada de curiosidad por el despacho. + +--Parece que se dedica usted a coleccionar mariposas. + +--Si, senora; desde nino. He logrado reunir una cantidad de especies +bastante respetable. Las tengo muy lindas y curiosas. Mire usted. + +Clementina se acerco a uno de los armarios. Raimundo se apresuro a +abrirlo y le puso en la mano un carton donde estaban fijadas algunas +lindisimas de vivos y brillantes colores. + +--En efecto, son bonitas y originales. ?Que utilidad saca usted de +coleccionarlas? ?Las vende usted? + +--No, senora--repuso sonriendo el joven--. Es con un fin puramente +cientifico. + +--iAh! + +Y le echo una rapida mirada de curiosidad. Clementina no simpatizaba +mucho con los hombres de ciencia, pero le infundian cierto vago respeto +mezclado de temor, como seres extranos a quienes una parte del mundo +concede superioridad. + +--?Es usted naturalista?--le pregunto despues. + +--Estudio para serlo. Mi padre lo ha sido.... + +Mientras le mostraba su preciosa coleccion con el gozo especial no +exento de desden con que los sabios ensenan sus trabajos a los profanos, +le fue enterando de su vida sencilla. Al llegar a la enfermedad de su +madre volvio a conmoverse y las lagrimas a brotar a sus ojos. Clementina +le escuchaba con atencion, recorriendo con la vista los cartones que le +ponia delante, dejando escapar algunas palabras, ora de elogio a los +matizados insectos, bien de compasion cuando Raimundo llego a +describirle la muerte de su madre. Afectaba desembarazo, distraccion. No +lograba, sin embargo disipar la confusion en que la ponia el extrano +paso que habia dado, la situacion anomala en que se hallaba. Salio de +ella bruscamente, como hacia siempre las cosas. Se puso seria y tendio +la mano al joven, diciendole: + +--Mil gracias por su amabilidad, senor Alcazar. Me voy, celebrando mucho +que no haya sido el objeto de su persecucion el que yo sospechaba.... De +todos modos, sin embargo, le ruego no continue en ella.... Ya ve usted; +soy casada, y cualquiera podria pensar que yo la aliento o doy algun +motivo.... + +--Pierda usted cuidado, senora. Desde el momento en que a usted le +molesta me guardare de seguirla. Perdoneme usted en gracia del +motivo--respondio el joven apretandole la mano con naturalidad y +afectuosa simpatia que lograron interesar a la dama. Pero no lo +demostro. Al contrario, se puso mas seria y emprendio la marcha hacia la +sala. Raimundo la siguio. Al pasar delante de ella para abrirle la +puerta, le dijo con franqueza seductora: + +--No valgo nada, senora; pero si algun dia quisiera usted servirse de mi +insignificante persona, ino sabe usted el placer que me causaria con +ello! + +--Gracias, gracias--repuso secamente Clementina sin detenerse. + +Al llegar a la puerta de la escalera y al tirar del pasador, el joven +vio asomar la cabecita curiosa de su hermana en el fondo del pasillo. + +--Ven aqui, Aurelia--le dijo. + +Pero la nina no hizo caso y se retiro velozmente. + +--Aurelia, Aurelia. + +Bien a su pesar, esta salio al pasillo y avanzo hacia ellos sonriente y +roja como una cereza. + +--Aqui tienes a la senora de quien te he hablado, que tanto se parece a +mama. + +Aurelia la miro sin saber que decir, sonriente y cada vez mas +ruborizada. + +--?No se parece muchisimo? Di. + +--Yo no lo encuentro ...--respondio la joven despues de vacilar. + +--?Lo ve usted?--exclamo la dama volviendose a Raimundo con la sonrisa +en los labios--. No ha sido mas que una fantasia, una alucinacion. + +Trasluciase un poco de despecho debajo de estas palabras. La presencia +de Aurelia hacia mas falsa aun su situacion. + +--No importa--repuso Raimundo--. Yo veo claro el parecido, y basta. + +La puerta estaba ya abierta. + +--Tanto gusto ...--dijo Clementina dirigiendose a Aurelia sin extenderle +la mano, inclinandose con una de esas reverencias frias, desdenosas, con +que las damas aristocratas establecen rapidamente la distancia que las +separa del interlocutor. + +Aurelia murmuro algunas frases de ofrecimiento. Raimundo salio hasta la +escalera para despedirla, repitiendole algunas frases amables y +cordiales que no impresionaron a la dama, a juzgar por su continente +grave. + +Bajo las escaleras descontenta de si misma, embargada por una sorda +irritacion. No era la primera vez, ni la segunda tampoco, que su +temperamento impetuoso la colocaba en estas situaciones anomalas y +ridiculas. + + + + +VI + +#Desde el "Club de los Salvajes" a casa de Calderon.# + + +Pintorescamente diseminados por los divanes y butacas de la gran sala de +conversacion del _Club de los Salvajes_, yacen a las dos de la tarde +hasta una docena de sus miembros mas asiduos. Forman grupo en un rincon +el general Patino, Pepe Castro, Cobo Ramirez, Ramoncito Maldonado y +otros dos socios a quienes no tenemos el gusto de conocer. Algo mas +lejos esta Manolito Davalos, solo. Mas alla Pinedo con algunos socios, +entre los cuales solo conocemos a Rafael Alcantara y a Leon Guzman, +conde de Agreda, por haber sido los de la fiesta nocturna en casa de la +Amparo que tanto disgusto al duque de Requena. Las posturas de estos +jovenes (porque lo son en su mayoria) responden admirablemente a la +elegancia que resplandece en todas las manifestaciones de su espiritu +refinado. Uno tiene puesta la nuca en el borde del divan y los pies en +una butaca, otro se retuerce con la mano izquierda el bigote y con la +derecha se acaricia una pantorrilla por debajo del pantalon; quien se +mantiene reclinado con los brazos en cruz; quien se digna apoyar la +suela de sus primorosas botas en el rojo terciopelo de las sillas. + +Este _Club de los Salvajes_ es mas bien un arreglo que una traduccion +del ingles (_Savage Club_). Por mejor decir, se ha traducido con una +graciosa libertad que mantiene vivo dentro de el el genio espanol en +estrecha alianza con el britanico. A mas del titulo, pertenece al ingles +todo el aparato o exterior de la sociedad. Los miembros se ponen +indefectiblemente el frac por las noches si es invierno, el _smoking_ si +es verano; los criados gastan calzon corto y peluca. Hay un elegante y +espacioso comedor, sala de armas, gabinete de _toilette_, cuartos de +bano y dos o tres habitaciones para dormir. Tiene el club, asimismo, +servicio particular de coches y caballos de silla. El genio espanol se +manifiesta en multitud de pormenores internos. El que mas lo caracteriza +es el de la ausencia de metal acunado. Esto da origen a muchas y +extranas relaciones de los socios entre si y de los socios con el mundo +exterior, que constituyen una complicada y hermosa variedad que no se +hallara en ningun otro pueblo de la tierra. Da lugar, sobre todo, a un +desarrollo inmenso, inconcebible, de esa palanca poderosa con que el +siglo XIX ha llevado a termino las mas grandiosas y estupendas de sus +empresas, el _Credito_. Realizanse dentro del _Club de los Salvajes_ +tantas operaciones de credito como en el Banco de Londres. No solo se +prestan los socios entre si dinero y juegan sobre su palabra, sino que +tambien realizan la misma operacion con el club, considerado como +persona juridica, y hasta con el conserje en calidad de funcionario y +como particular. Fuera del circulo, los salvajes, arrastrados de su +entusiasmo y veneracion por el credito, lo hacen jugar en casi todas sus +relaciones con el sastre, el casero, el constructor de coches, el +importador de caballos, el joyero, etc., sin mencionar aqui otras +grandes operaciones de la misma clase que de vez en cuando realizan con +algun banquero o propietario. Gracias, pues, a este inapreciable +elemento economico, se habia hecho casi innecesario, entre los socios +del club, el numerario, reemplazandolo dichosamente por otro medio +enteramente abstracto y espiritual, la palabra; la palabra oral o +escrita. Vivian, gastaban lo mismo que sus colegas y modelos de Londres, +sin libras esterlinas, ni chelines, ni pesetas, ni nada. + +Es evidente, pues, la superioridad del club espanol sobre el ingles en +este respecto. Tambien lo es en cuanto a la franqueza y cordialidad con +que los socios se tratan entre si. Poco a poco se habian ido alejando de +las formas correctas, ceremoniosas, que caracterizan a los graves +_gentlemen_ de la Gran Bretana, dando a su trato cada vez mas color +local, acercandolo en lo posible al de nuestros pintorescos barrios de +Lavapies y Maravillas. El medio, la raza y el momento son elementos de +los cuales no se puede prescindir, lo mismo en la politica que en las +sociedades de recreo. + +El club empieza a animarse siempre despues de las doce de la noche, +llega a su periodo algido a las tres de la madrugada, y desde esta hora +comienza a descender. A las cinco o seis de la manana se retiran todos +santamente en busca de reposo. Durante el dia suele verse poco +concurrido. Solo dos o tres docenas de socios van por las tardes, antes +del paseo, a culotear sus boquillas. Embotados aun por el sueno, hablan +poco. Les hace falta la excitacion de la noche para que muestren en todo +su esplendor sus facultades nativas. Estas parecen concentradas en la +nobilisima tarea de poner la boquilla de un hermoso color de caramelo. +Si los objetos de arte han sido en otro tiempo objetos utiles, si el +Arte arrastra consigo la idea de inutilidad como algunos afirman, hay +que confesar que los socios del _Club de los Salvajes_, en materia de +boquillas obran como verdaderos artistas. Hacenlas venir de Paris y de +Londres; traen grabadas las iniciales de sus duenos y encima la +correspondiente corona de conde o marques si el fumador lo es; +guardanlas en preciosos estuches, y cuando llega el caso de sacarlas +para fumar lo realizan con tales cuidados y precauciones, que en +realidad se convierten en objetos molestos mas que utiles. Hay salvaje +que se estraga fumando sin gana cigarro sobre cigarro, solo por el gusto +de ahumar la boquilla antes que alguno de sus colegas. Y si no es asi, +por lo menos, nadie se cuida de saborear el tabaco. Lo importante es +soplar el humo sobre la espuma de mar y que vaya tomando color por +igual. De vez en cuando sacan el fino panuelo de batista, y con una +delicadeza que les honra se dedican largo rato a frotarla mientras su +espiritu reposa dulcemente abstraido de todo pensamiento terrenal. +Graves, solemnes, armoniosos en sus movimientos, los socios mas +distinguidos del _Club de los Salvajes_ chupan y soplan el humo del +tabaco de dos a cuatro de la tarde. Hay en esta tarea algo de intimo y +contemplativo, como en toda concepcion artistica, que les obliga a bajar +los parpados y a subir las pupilas para mejor recrearse en la pura +vision de la Idea. + +En este elevadisimo estado de alma se hallaba nuestro amigo Pepe Castro +ahumando una que figuraba la pata de un caballo, cuando le saco de su +extasis la voz de Rafael Alcantara que desde lejos le grito: + +--?Conque es verdad que has vendido la jaca, Pepe? + +--Hace ya unos dias. + +--?La inglesa? + +--?La inglesa?--exclamo levantando los ojos hacia su amigo con asombro y +reconvencion--. No, hombre, no; la cruzada. + +--Chico, como no hace dos meses siquiera que la has comprado, no creia +que te deshicieses de ella. + +--Ahi veras tu--replico el bello calavera adoptando un continente +misterioso. + +--?Algun defecto oculto? + +--A mi no se me oculta ningun defecto--dijo con orgullo. + +Y todos lo creyeron; porque en este ramo del saber humano no tenia rival +en Madrid, si no era el duque de Saites, reputado como el primer mayoral +de Espana. + +--Ah, vamos, falta de _luz_. + +--Tampoco. + +Rafael Alcantara se encogio de hombros y se puso a hablar con los que +tenia cerca. Era un joven rubio, de fisonomia gastada, ojos pequenos y +verdosos, malignos y duros. Como otros tres o cuatro de los que asistian +a diario al club, entraba en el y alternaba con toda la alta +aristocracia, sin derecho alguno. Alcantara era de familia humilde, hijo +de un tapicero de la calle Mayor. En muy poco tiempo se habia gastado la +pequena hacienda que le dejo su padre y despues vivio del juego y a +prestamo. A todo Madrid debia y hacia gala de ello. La condicion que le +mantenia abiertas las puertas de la alta sociedad era su valor y su +cinismo. Alcantara era hombre bravo de veras, se habia batido tres o +cuatro veces y estaba apercibido a hacerlo por el mas minimo pretexto. +Ademas, era un desvergonzado, hablaba siempre en tono despreciativo, +aunque fuese a la persona mas respetable, dispuesto a burlarse de todo +el mundo. Estas cualidades le habian hecho adquirir gran prestigio entre +los jovenes salvajes. Se le trataba como a un igual, se contaba con el +en todas las francachelas; pero nadie preguntaba por su dinero. + +--Mi general, le habra a usted gustado ayer la Tosti, ?eh?--dijo +Ramoncito Maldonado dirigiendose a Patino. + +--En la romanza solamente,--repuso el guerrero sensible despues de +dirigir con destreza una larga bocanada de humo a su boquilla que +representaba un obus montado sobre su curena. + +--No diga usted que el duo ha estado mal. + +--iVaya si lo digo! + +--Pues, senor, entonces declaro que no entiendo una palabra porque me ha +parecido sublime--replico el joven con senales de hallarse picado. + +--Esa declaracion te honra, Ramon. Sabes hacerte justicia--dijo Cobo +Ramirez, que no perdia ocasion de vejar a su amigo y rival. + +--iYa lo creo, como que solo tu eres el inteligente!--exclamo vivamente +el concejal--. Mira, Cobo, aqui el general puede hablar porque tiene +motivo, ?estamos?... pero tu debes callarte porque me gastas una oreja +como la de una cocinera. + +--Pero hombre, ?por que se picara tanto Ramoncito, en cuanto usted le +dice algo?--pregunto el general riendo. + +--No se--repuso Cobo dando un chupeton al cigarro mientras sus facciones +se contraian con una leve sonrisa burlona--. Si le contradigo se enfada, +y si repito lo que el dice, lo mismo. + +--iSe entiende, chico, se entiende! Si ya sabemos que eres un guason de +primera fuerza. No necesitas esforzarte mas delante de estos senores.... +Pero lo que es ahora, has dado una buena pifia. + +--Yo sostengo lo mismo que el general. El duo estuvo muy mal +cantado--dijo con calma provocativa Cobo. + +--iQue importa que tu sostengas uno u otro!--exclamo ya fuera de si +Maldonado--. iSi no conoces una nota de musica! + +--iAlto! Tengo mas derecho a hablar de musica, puesto que no cencerreo +como tu el piano. Por lo menos soy un ser inofensivo. + +Siguio una disputa larga entre ambos, viva y descompuesta por parte de +Ramoncito, tranquila y sarcastica por la de Cobo, que se gozaba en sacar +a aquel de sus casillas. No poco se divertian tambien los presentes, +poniendose unos de parte del concejal y otros de su competidor para mas +prolongar el recreo. + +--?Sabeis que esta tarde se bate Alvaro Luna?--dijo uno cuando ya iban +hastiados de los dimes y diretes del concejal y Cobo. + +--Eso me han dicho--respondio Pepe Castro cerrando los ojos con +voluptuosidad, mientras chupaba el cigarro--. En el jardin de Escalona, +?verdad? + +--Creo que si. + +--?A sable? + +--A sable. + +--Vamos, un chirlo mas--manifesto Leon Guzman desde su asiento. + +--Con punta. + +--iOh! ya es otra cosa. + +Y los salvajes presentes mostraron entonces interes en el duelo. + +--Alvaro tira poco. El coronel debe llevarle ventaja. Es mas hombre, y +ademas tira con energia. + +--Con demasiada--dijo Pepe Castro sacando el panuelo despues de haber +arrojado la punta del cigarro y poniendose a frotar con esmero la +boquilla. + +Todos volvieron los ojos hacia el porque tenia fama de habilisimo +tirador. + +--?Crees tu? + +--Desde luego. La energia es conveniente hasta cierto limite. Pasando de +el, muy expuesta, sobre todo cuando los sables tienen punta. Si se las +cortasen, todavia redoblando los ataques sin descanso se puede hacer +algo. Por lo menos, es posible aturdir al contrario. Pero cuando la +llevan hay que andarse con ojo. Alvaro no tira mucho; pero es frio, +tiene un juego cerrado y estira el pico que es un primor. Que no se +descuide el coronel. + +--?La cuestion ha sido por la cunada de Alvaro? + +--Al parecer. + +--?Y a el que diablos le importa? + +--iPs ... ahi veras! + +--Como no este enamorado, no comprendo.... + +--Todo podria ser. + +--iLa nina es de oro! Este verano, en Biarritz, ella y el chico de +Fonseca se ponian de un modo por las noches en la terraza del casino, +que era cosa de sacar fotografias iluminadas. + +--Alla Cobo, antes de irse, hizo tambien algunos cuadros disolventes en +los jardinillos. + +--iSi, si; bien me ha comprometido esa chica!--manifesto Cobo en tono +comicamente desesperado. + +--Ya no tenias mucho que perder. Desde el negocio de Teresa estas +deshonrado--dijo Alcantara. + +--Siempre va la desgracia con la hermosura--apunto con tonillo ironico +Ramoncito. + +--?Tambien tu, Ramon?--exclamo con afectado asombro Cobo--. Vamos, llego +el momento de que los pajaros tiren a las escopetas. + +--Pues, senores, confieso mi debilidad. No puedo estar al lado de esa +chica sin ponerme malo--dijo Leon Guzman. + +--Ni esa nina puede tampoco estar al lado de un chico tan guapo y tan +risueno como tu sin ponerse enferma tambien--dijo Rafael Alcantara. + +--?Me quieres seducir, Rafael? + +--Si, chico, para que me dejes manana la llave de tu cuarto y no +parezcas en toda la tarde por alla. Lo necesito. + +--Es que tengo una colcha preciosa de raso. + +--Se cuidara de la colcha. + +--Y hay ademas un criado que se dedica, con gran aficion, al dibujo por +las tardes. + +--Se le daran dos duros al criado para que vaya a dibujar a otro lado. + +--Y una vecinita que pasa la vida acechando desde su ventana lo que hay +y lo que no hay en mi habitacion. + +--Se la convidara ... digo, se bajaran las persianas.... Oye, Manolito, +?te vas a pasar toda la juventud tirado en ese divan sin decir palabra? + +Manolito Davalos descansaba, en efecto, en actitud sombria y +melancolica, sin que le hubiesen impulsado a levantar la cabeza los +dichos de su amigo. Al oirse nombrar la alzo con sorpresa y mal humor. + +--Si tu te encontrases en mi posicion, que poca gana tendrias de +bromear, Rafael!--dijo exhalando un suspiro. + +Hay que advertir que el joven marques de Davalos, que nunca habia +poseido una inteligencia muy clara, teniala de algun tiempo a esta parte +bastante perturbada. Segun la expresion vulgar estaba un poco chiflado o +tocado. Sus amigos sabian todos que este trastorno procedia de la +ruptura con la Amparo, que le habia comido en poco tiempo su fortuna y +de quien estaba aun profundamente enamorado. Tratabanle con cierta +proteccion entre burlona y benevola; pero se abstenian, si no es muy +embozadamente y con precauciones, de bromearle con su ex-querida, porque +alguna vez que se propasaron, Manolito fue victima de ataques de colera +muy semejantes a la locura. Tenia poco mas de treinta anos; estaba +calvo, la tez y los labios marchitos, los ojos apagados. Sus cuatro +hijos habialos recogido la suegra. Vivia en una fonda con la pension que +le pasaba una tia vieja de quien era presunto heredero. Sobre la +esperanza de esta herencia algunos usureros le prestaban dinero. + +--Si yo me encontrara en tu caso, ?sabes lo que haria, Manolo?... +Casarme con mi tia. + +Los amigos rieron, porque la tia de Davalos tenia cerca de ochenta anos. + +--Bueno, bueno--exclamo este con acento doloroso. Bien se conoce que no +has tenido que luchar con indecentes usureros toda la manana para +concluir por dejarles algo ... que es una infamia empenar--anadio por lo +bajo. + +--iA mi con ingleses!... ?Tu no sabes, Manolito, que todos los meses +tengo que renovar el timbre de la puerta de mi casa porque lo gastan +ellos de tanto tirar?... Pero yo lo tomo con mas filosofia. Lejos de +disgustarme, experimento una gran satisfaccion cada vez que viene a +visitarme un acreedor, porque es la prueba de que soy un buen hijo, de +que cumplo la ultima voluntad de mi padre. + +Los salvajes de los dos grupos le miraron con curiosidad, sonriendo. + +--?Como es eso, Rafael?--pregunto Pepe Castro. + +--Habeis de saber que mi padre se murio diciendome: "iEl deber, hijo! +iel deber! iAnte todo el deber!"... Fueron sus ultimas palabras. Yo, +cumpliendo con este sagrado consejo, procuro deber todo lo posible. + +Hizo gracia a sus companeros este rasgo cinico; lo celebraron con +algazara. Rafael, sustrayendose modestamente a sus aplausos, se acerco a +Davalos, y pasandole una mano por encima del hombro le dijo, bajando la +voz aunque no tanto que no pudiesen oirle los amigos: + +--Pues si, Manolito, no es broma. Yo me casaria con mi tia. ?Que se +pierde con ello? Es una vieja.... iMejor! Asi se morira mas pronto. Pero +en cuanto te cases entras a manejar su fortuna y no tienes necesidad de +aguardar los anos que a ella se le antoje vivir. A ti lo que te hace +falta como a mi es _guita_. Desenganate; si la tuvieramos nos pondriamos +mas gordos que Cobo Ramirez.... Ademas, en cuanto seas rico, le birlas +la Amparo a Salabert, ?no comprendes? + +El marquesito levanto la vista hacia su amigo abriendo mucho los ojos, +donde se reflejaba la duda de si hablaba en serio o en broma. No +advirtiendo en el rostro imperturbable de Alcantara senal de burla, +comenzo a enternecerse. Hablo de su antigua querida con tal entusiasmo y +veneracion que haria reir a cualquiera. El proyecto ya no le parecio tan +insensato. Se entretuvo en pensarlo largamente y estudiarlo por todas +sus fases. Mientras tanto Rafael le escuchaba con afectada atencion, +animandole a proseguir con signos y frases de afirmacion. Nadie pensaria +que se estaba mofando de el, a no ser porque de vez en cuando, +aprovechando los instantes en que el tocado marques miraba a la punta de +sus botas buscando alguna frase bastante expresiva para ponderar su +amor, hacia guinos maliciosos a los amigos que los contemplaban con +curiosidad burlona. + +Abriose la mampara del salon. Aparecio Alvaro Luna. Los salvajes le +acogieron con exclamaciones de afecto y burla. + +--iBravo, bravo! Aqui esta el reo en capilla. + +--Mirad que cara trae. + +--iComo que esta al borde de la tumba! + +El recien llegado sonrio vagamente y tendio una mirada escrutadora por +el salon. Alvaro Luna, conde de Soto, era hombre de treinta y ocho a +cuarenta anos, delgado, de mediana estatura, ojos vivos y duros y rostro +bilioso. + +--?Habeis visto a Juanito Escalona?--pregunto. + +--Si--dijo uno--. Aqui ha estado hace una media hora. Me ha dicho que +le aguardases, que a las cuatro menos cuarto en punto vendria. + +--Bueno, esperaremos--repuso avanzando con calma y sentandose al lado de +ellos. + +La broma continuo. + +--Veamos, veamos como esta ese pulso--dijo Rafael cogiendole por la +muneca y sacando al mismo tiempo el reloj. + +El conde entrego su mano sonriendo. + +--iJesus, que atrocidad! iCiento treinta pulsaciones por minuto! Ningun +condenado a muerte las ha tenido. + +No era verdad. El pulso estaba normal. Asi lo manifesto el mismo +Alcantara a los amigos haciendo una sena negativa. Alvaro no se altero +por la mentira. Poseido de su valor y convencido de que no dudaban de +el, siguio con la misma vaga sonrisa en los labios. + +--Vaya, manana a las cuatro de la tarde el entierro. Lo siento, porque +tenia que ir de caza con Briones--dijo uno. + +--iY que no es pequena la carrera desde la casa mortuoria a San +Isidro!--respondio otro. + +--No, hombre, no--apunto un tercero--; lo llevaran a la estacion del +Norte para conducirlo a Soto, al panteon de familia. + +Las bromas no eran de buen gusto. Sin embargo, el conde no se +impacientaba, quiza temiendo que el mas pequeno signo de impaciencia, en +aquella ocasion, hiciese dudar de su serenidad. Alentados con esta +paciencia, los jovenes salvajes cada vez le apretaban mas con su vaya, +repitiendo con variantes la misma idea del entierro. La verdad es que se +iban haciendo pesados; pero no lograron ahuyentar su fria y vaga +sonrisa. Respondiales pocas veces. Cuando lo hacia era con breves +palabras displicentes. Al fin, sacando el reloj, dijo: + +--Son las tres. Quedan tres cuartos de hora. ?Quien quiere echar un +tresillo? + +Era un pretexto para librarse de aquellas moscas y al mismo tiempo un +acto que confirmaba su sangre fria. Tres de los amigos se fueron con el +a la sala de juego. No tardaron en rodearles los demas. La broma siguio +lo mismo que en el salon. + +--iMiradle, como le tiembla la mano! + +--Dentro de una hora ese hombre habra dejado de existir. + +--Oyes, Alvaro, debias de legarme la Conchilla. + +--No hay inconveniente--repuso aquel arreglando sus cartas. + +--Ya lo oyen ustedes, senores; la Conchilla es mia por testamento.... +?Como se llama este testamento, Leon? + +--Testamento nuncupativo--dijo este, que sabia algo de leyes por andar +en pleito hacia tiempo con unos primos. + +--La Conchilla me pertenece por testamento nuncupativo. Gracias, Alvaro. +Hare que vista luto y respetaremos tu memoria hasta donde se pueda. +?Tienes algo que encargarme? + +--Si, que la sacudas el polvo cada ocho o diez dias. Si no suelta +algunas lagrimas todas las semanas se pone enferma. + +--Corriente. Asi se hara. + +--iAh! y que sea con el baston. Se ha acostumbrado a ello y no lo tolera +con la mano. + +--Perfectamente. + +Cada vez era mayor la algazara. La imperturbabilidad del conde hacia muy +buen efecto. Detras de aquellas bromas se adivinaba que sus amigos le +querian y respetaban su valor. En esto aparecio un criado y le presento +una carta en bandeja de plata. La tomo y la abrio con curiosidad. Al +recorrerla volvio a sonreir y la paso a los que tenia al lado. Era del +dueno de la Funeraria ofreciendole sus servicios y remitiendole un +prospecto con los precios. Alguno de aquellos chicos se habia divertido +en pasarle aviso. Tampoco se ofendio: parecia interesado en el juego. + +Al fin entro en la sala Juanito Escalona en su busca. Despues de ajustar +cuentas se levanto de la silla. Todos le rodearon. + +--iBuena suerte, Alvaro! + +--Me da el corazon que lo ensartas. + +--No seas tonto; nada de ensartar. A concluir pronto, aunque sea con un +rasguno. + +En aquel momento terminaban las bromas y estallaba el companerismo. El +conde encendio un cigarro puro con toda calma y dijo con la mayor +naturalidad: + +--Hasta luego, senores. + +Habia una parte efectiva de valor en aquella actitud serena, +imperturbable del conde; pero habia tambien buena porcion de esfuerzo y +estudio. Los jovenes salvajes, aunque poco dados en general a la +literatura, recibian no obstante su influencia. Lo que entre ellos priva +son los folletines y las novelas de salon. Estas, novelas trazan la +figura de un hombre ideal lo mismo que los libros de caballeria. +Solamente que en las antiguas novelas, el hombre dechado era el que por +amor a las nobles ideas de justicia y caridad acometia empresas +superiores a sus fuerzas. En las modernas es el que por temor al +ridiculo se abstiene de todo entusiasmo y de toda accion generosa. Al +hombre que arriesgaba su vida en todos los momentos por una causa util a +sus semejantes, ha sustituido el que la arriesga por las nonadas de la +vanidad o la soberbia. Al caballero ha sucedido el espadachin. + +Quedaronse los contertulios comentando la serenidad del conde. Se le +ensalzo aunque no muy vivamente ni por mucho tiempo. Es regla primera +del buen tono no asombrarse jamas. La segunda hablar prolijamente de las +cosas leves y con sobriedad de las graves. Deshizose al fin la tertulia +vespertina. Salieron casi todos sus preclaros miembros y se esparcieron +por Madrid a difundir sus doctrinas, las cuales pueden resumirse de este +modo: "El hombre nacio destinado a firmar pagares y gastar bigotes +retorcidos. El trabajo, la instruccion, el orden, son atentatorios al +estado de naturaleza y deben proscribirse de toda sociedad bien +organizada". + +Ramoncito Maldonado, como siempre, se agarro a los faldones de su amigo +Pepe Castro. El lector esta enterado ya de la profunda admiracion que le +profesaba. Ahora le toca saber que Pepe Castro se dejaba admirar lleno +de condescendencia, y que de vez en cuando se dignaba iniciarle en +algunos inefables secretos referentes a sus altas concepciones sobre las +yeguas inglesas y las boquillas de ambar. Ramoncito iba poco a poco +adquiriendo nociones claras, no solo de estas cosas, sino tambien del +modo mas adecuado de combinar el idioma frances con el espanol en la +conversacion familiar. Pepe Castro poseia el don admirable de olvidar, +en un momento dado, la palabra castellana, y despues de algunas +vacilaciones pronunciar la francesa con perfecta naturalidad. Ramoncito +tambien lo hacia, pero con menos elegancia. Asimismo iba distinguiendo +bastante bien las ostras de Arcachon de las que no son de Arcachon, el +Chateau-Laffite del Chateau-Margaux, la voz de pecho, en los tenores, de +la voz de cabeza, y la pasta dentifrica de Akinson de las otras pastas +dentifricas. No obstante, Ramoncito, como todos los neofitos, mucho mas +si poseen un temperamento exaltado y entusiasta, exageraba la doctrina +del maestro. Sean ejemplo de esta exageracion los cuellos de camisa. +Porque Pepe Castro los gastase altos y apretados ?habia razon para que +Ramoncito anduviese por esas calles de Dios con la lengua fuera, +padeciendo todo el dia los preliminares de la pena del garrote? Y si +Pepe Castro, por motivo de una enfermedad nerviosa que habia tenido de +nino, cerraba el ojo izquierdo con frecuencia, lo cual sin duda le +agraciaba, ?con que derecho pasaba el dia Ramoncito haciendo guinos a la +gente con el suyo? Ademas, el joven concejal cargaba de perfumes no tan +solo el panuelo y la barba, sino toda su ropa, de suerte que a los diez +metros aun trascendia y de cerca producia mareos. Pues bien, despues de +examinadas detenidamente, no hemos hallado en las ideas de su venerado +maestro nada que justifique esta censurable tendencia. Los mas bellos y +elevados preceptos de los grandes hombres, degeneran y se pervierten al +realizarse por sectarios y continuadores. Pepe Castro, aunque advertia +estas deficiencias e imperfecciones de su discipulo, no se las echaba en +cara. Antes, con la nobleza propia de los grandes caracteres, extendia +sobre el su clemencia para perdonarlas y ocultarlas. Nadie osaba, en su +presencia, hacer burla de los cuellos ni de los guinos de Ramoncito. + +Eran poco mas de las cuatro cuando entrambos salvajes salieron del club +abrochandose los guantes. A la puerta estaba la _charrette_ de Castro, +que este despidio dando hora al cochero para el paseo. Antes debia hacer +una visita a ruego de Ramoncito. Caminaron por la calle del Principe, +donde el club esta situado, a paso lento, observando con fijeza a las +mujeres que cruzaban. Detenianse a veces un instante para hacer algunas +indicaciones luminosas sobre su garbo y elegancia, no como el timido +transeunte que contempla y suspira, sino como dos bajaes que entrasen en +un mercado de esclavas y antes de elegir discutiesen las cualidades de +cada una. A los hombres arrojabanles una rapida mirada despreciativa. Y +por si esto no bastaba se envolvian en una fuerte bocanada de humo para +hacerles presente que ellos, Pepe y Ramon, pertenecian a un mundo +superior, y que si caminaban por la calle del Principe era solo por +capricho y momentaneamente. Siempre que se dignaban pasear un poco a pie +entre calles como ahora, en la expresion de su rostro habia cierto matiz +de sorpresa al ver que su paso no era acogido por la muchedumbre con +rumores de admiracion. + +Maldonado era mas locuaz que su amigo. Sobre lo que iba y venia +expresaba su opinion levantando el rostro sonriente hacia Castro. Este +permanecia grave, solemne, respondiendo con monosilabos y adecuados +grunidos. Digamos que Ramoncito era mucho mas bajo que su maestro, no +solo moral, sino tambien fisicamente. Cuando paseaban a pie +representaban verdaderamente, el uno al sabio profesor que va dejando +caer gota a gota el raudal de su ciencia; el otro al ardoroso neofito +avido de enterarse y penetrar cuanto abarca su vista. + +--?Adonde vamos?--pregunto distraidamente Castro al llegar a las cuatro +calles. + +--Hombre, ?no habiamos quedado en casar por casa de Calderon?--dijo +timidamente y un poco despechado Ramoncito. + +--iAh! si; se me habia olvidado. + +El joven concejal suardo silencio, admirando en su fuero interno aquella +singular facultad de olvidarlo todo, que poseia su amigo. Y siguieron +por la Carrera de San Jeronimo hguardoa Puerta del Sol. + +--?Como estas con Esperancita?--se digno preguntar Castro, soltando una +bocanada de humo y parandose a mirar un escaparate. + +Ramoncito se puso serio repentinamente, casi casi palido, y comenzo a +balbucir a tropezones: + +--Lo mismo, chico.... Tan pronto arriba como abajo.... Unos dias la +encuentro muy amable ... es decir, amable, no; pero al menos habladora. +Otros con un hocico de tres varas: se marcha en cuanto entro: apenas +contesta al saludo, como si la hubiese ofendido.... Comprendo que alguna +vez ha tenido motivos para estar enfadada. En el Real suelo ir al palco +de las de Gamboa, y pienso que se le ha metido en la cabeza que me gusta +Rosaura.... iMira tu que tonteria! iRosaura!... Pero hace lo menos un +mes que no subo a saludarlas ... y lo mismo; ilo mismo, chico, lo +mismo!... El otro dia la pude pillar sola en el gabinete unos momentos, +y de prisa y corriendo le he dicho que deseaba saber en que quedabamos. +Porque ya ves tu, no es cosa de estar haciendo el oso eternamente.... Me +escucho con paciencia.... Te advierto que yo estaba enteramente +arrebatado y apenas sabia lo que iba diciendo. Cuando conclui me dijo +que no tenia motivos para estar enfadado y se escapo a la sala. Despues +de esto ?quien no habia de entender que estaba el asunto arreglado? +Vamos a ver, cualquiera en mi caso ?no pensaria que ibamos a entrar en +el terreno de la formalidad?... Pues nada, a los dos dias voy por alla; +intento hablarle aparte en calidad de novio y me da un bufido que me +dejo helado.... Y asi estoy. Ni se si me quiere o si deja de quererme, +ni tengo tranquilidad para dedicarme a mis quehaceres ni hago otra cosa +que pensar en esa maldita chiquilla. + +--Yo creo--respondio Castro sin dejar de contemplar con atencion el +escaparate frente al cual estaban--que esa nina te ha cogido la accion. + +Ramoncito le miro sorprendido y respetuoso a la vez. + +--?Como la accion?--se aventuro a preguntar. + +--Si; la accion. Lo importante, en cualquier combate, es coger la accion +al contrario. Si en el momento en que el piensa atacarte atacas tu con +decision, es casi seguro que llegas. Si vacilas eres perdido. + +Al pronunciar las ultimas palabras, dejo de contemplar el escaparate y +siguio su marcha majestuosa por la acera. Ramon hizo lo mismo. No habia +entendido bien la aplicacion que podia tener este simil arrancado a la +esgrima en su caso; pero se abstuvo de pedir explicaciones. + +--?De modo que tu opinas...? + +--Opino que estas demasiado enamorado de esa nina y que ella lo sabe. + +--Pero vamos a ver, Pepe, ?que motivos puede tener para +rechazarme?--comenzo a decir sulfurado Ramoncito y como hablandose a si +mismo--. ?Que es lo que espera esa chiquilla?... Su padre tiene dinero; +pero seran varios hermanos a repartirlo. Mariana es joven, y cuando +menos se pensaba ha principiado otra vez a echar al mundo hijos. Ademas, +ya sabes como es don Julian. Antes que soltar un cuarto le haran rajas. +Y francamente, esperar a que se muera no me parece negocio. Yo no soy un +potentado, pero tengo fortuna regular, que es mia ya, sin esperar a que +se muera nadie.... Puedo proporcionarla las mismas comodidades que tiene +en su casa y el mismo lujo ... mayor lujo--anadio sacudiendo la cabeza +con plausible resolucion--.Luego, tengo por delante una carrera +politica. ?Sabe ella si el dia menos pensado no sere subsecretario o +director? Mi familia es mejor que la suya: mi abuelo no ha sido un +tendero como el padre de D. Julian.... Luego, no es una divinidad ni +mucho menos, una de esas chicas que llamen la atencion, ?sabes tu? ?Por +que hace tantos remilgos cuando yo soy quien le hago favor? ?Sabes quien +tiene la culpa? Pues Cobo Ramirez y otros babiecas como el, que la han +llenado la cabeza de viento.... iSin duda espera la tonta que venga un +principe de sangre real a buscarla!... + +Ramoncito negaba belleza a su adorada. Es signo de hallarse profunda y +sinceramente enamorado el hombre; no ser hija de la vanidad su aficion. +El exceso de amor le arrastraba a injuriarla. + +Castro medito que tal vez, la circunstancia de ser un poco desgalichado +y tener el cutis lleno de pecas, influiria para que su amigo no lograse +exito lisonjero en esta como en otras empresas que habia acometido: pero +se abstuvo de manifestar tal sospecha. Prefirio asentar, cerrando los +ojos y soplando el humo del cigarro, esta verdad de caracter general: + +--Las chicas son muy estupidas. + +Ramoncito, de acuerdo con ella en principio, insistio, no obstante, en +determinarla por medio de aplicaciones mas o menos legitimas. + +--iEs una mentecata!... No sabe ella misma lo que quiere.... ?Crees que +sera posible llevarla al terreno de la formalidad algun dia? + +Esto del terreno de la formalidad era una frase a la cual profesaba +marcada predileccion el joven concejal. Siempre que hablaba de +Esperancita brotaba de sus labios tres o cuatro veces, como si +necesariamente fuera asociada a sus amores. + +Pepe Castro sintio un malestar indecible: guino su ojo izquierdo +infinitas veces. En realidad, nunca le habia gustado anticipar ideas +sobre los acontecimientos futuros. Era mas caballista que profeta. Pero +en este caso le repugnaba doblemente porque nada halagueeno podia +anunciar a su amigo y admirador. Sacole del compromiso la aparicion de +una joven hermosa y elegantemente vestida que venia al encuentro de +ellos por la acera del Principal. + +--Aqui esta la Amparo--dijo con la gravedad displicente y desdenosa que +Ramoncito admiraba. + +La querida de Salabert se acerco a ellos sonriente, saludandoles con +efusion, particularmente a Pepe Castro. Este le apreto la mano sin +perder de su gravedad ni separar la boquilla de los dientes, lo mismo +que a un camarada a quien se acaba de ver en el cafe. + +--?Adonde vais, granujas? + +--Pues a casa de Calderon a pasar un rato. + +--Venid conmigo. Voy a comprar un joyero. Me ayudareis a elegirlo ... y +me lo pagareis. + +Hablaba en tono alegre y afectuoso: no parecia la misma criatura +desabrida y mal humorada que hemos visto en su hotelito del barrio de +Monasterio. Sin duda, todo el mal humor lo reservaba para Salabert. + +--iEsto es bueno!--exclamo Castro dignandose sonreir levemente--. ?Nos +pides joyas a nosotros cuando tienes en tu casa el bolsillo de Salabert? +Mete la mano en el, tonta. + +--Ya lo hago, hijo. Descuida. + +--Pues bien podias proteger un poco al pobre Manolo, que anda a oscuras +hace tiempo. + +--iPobrecillo! ?Pero de veras anda tan mal de guita? Yo crei que solo +era de la cabeza. + +--Eso es: riete despues que le has desplumado. + +--Oye, nino: yo no le he desplumado, por una razon muy sencilla: cuando +vino a mi poder ya no tenia plumas--dijo la Amparo poniendose seria. + +--No es verdad eso. Manolo ha gastado contigo mas de cuarenta mil duros. + +--iEche usted duros! Asi me lucia a mi el pelo cuando le puse a la +puerta. Si tardo un poco mas en hacerlo, voy a San Bernardino a la +_grand Dumond_. + +--Bien, pues no los ha gastado. ?A mi que?--repuso el gallardo Pepe +alzando los hombros--. ?Quieres venir a cenar hoy con nosotros a Fornos? + +--?Con quien? + +--Con este y conmigo. Invitaremos tambien a Leon y a Rafael para que +lleven a Nati y Socorro. ?Tienes inconveniente en que vaya Manolo? + +--iAl contrario, hijo, si a Manolo le quiero mas de lo que te figuras! + +--Pues harias bien en darle de vez en cuando alguna conferencia intima; +si no, me temo que haya que llevarlo pronto al manicomio. + +--No creas que esta siempre en mi mano. El otro tio es muy escamon. +Despues del Real ?verdad? No me lleveis mas gente. El ruido no me +conviene ahora que estoy bien colocada ?sabeis? Hasta luego. Oye, tu, +feo--dirigiendose a Ramon--, ?por que no hablas? Ya me han dicho que +quieres casarte con la chiquilla de Calderon.... Pues hijo, tu horroroso +y ella mas fea que azotar a un Cristo, vais a echar unos nenes que habra +que ensenarlos en una barraca. Adios, Pepe: no te olvides de los +boquerones. Ya sabes que no ceno sin ellos. Hasta luego. + +Ramoncito se habia puesto rojo de ira al oir tratar con tal desprecio a +su adorada, sin tener presente que un momento antes habia hecho el lo +mismo. Y hubiera arremetido a la Amparo con alguna insolencia gorda, si +esta no se hubiese alejado sin fijarse poco ni mucho en la desazon que +causaba. Contentose con murmurar fatidicamente rechinando un poco los +dientes: + +--iMe parece que voy a ponerte yo la vergueenza que no tienes! + +El encuentro con la querida de Salabert en el momento en que se hallaba +en lo mas culminante de sus confidencias, le habia turbado, y por eso no +habia despegado los labios. Apresurose a anudar el hilo por donde +aquella lo habia roto, preguntando a su amigo y maestro: + +--Vamos a ver, Pepe: tu en mi caso ?que harias? + +Castro camino en silencio un rato mirando con fijeza a los balcones de +las casas, sorprendido sin duda de que la gente no saliese a verle +pasar. Luego, dando tres o cuatro largos chupetones al cigarro y +revistiendo un aire reflexivo y grave, respondio: + +--Hombre (pausa); yo, en tu caso, principiaria por no estar enamorado. +El amor es para los _fanciullos_, no para ti y para mi. + +--iEso es inevitable, Pepe!--exclamo el concejal en un estado tan triste +y miserable que daba pena verlo. + +--Bien, pues si no puedes vencer esa _chifladura_, lo mejor es no darla +a conocer. ?Por que tratas de persuadir a Esperancita de que te mueres +por ella? ?Crees que eso sirve para algo? Procura convencerla de lo +contrario y veras cuanto mejor es el resultado. + +--?Que quieres que haga?--pregunto con angustia. + +--Que no te manifiestes tan rendido, hombre. Que no seas tan melon. No +vayas tanto a su casa. No la mires con ojos de carnero a medio degollar. +Llevale la contraria cuando diga alguna tonteria: insinuala que hay +mujeres que te gustan mucho mas. Date un poco de tono, y ya veras como +el asunto toma mejor aspecto.... + +--iNo puedo, no puedo, Pepe!--exclamo Ramoncito pasandose la mano por la +frente en el colmo de la congoja--. Al principio todavia era dueno de +mi; podia hablarle con desembarazo y coquetear con otras.... iHoy me es +imposible! Asi que la tengo delante me aturdo, me atortolo, no digo mas +que necedades. Si la encuentro de mal humor sobre todo. Cada +contestacion suya me deja helado. No puedes figurarte que tono tan +displicente sabe sacar esa chiquilla cuando quiere. Si trato de hablar +con otra, basta que Esperanza me ponga la cara risuena para que la deje +inmediatamente. He llegado a pasar un mes sin dirigirle apenas la +palabra; pero al fin no pude resistir mas y volvi a entregarme. Prefiero +su conversacion, aunque me maltrate, a la de todas las demas.... + +Ambos guardaron silencio como si caminasen bajo el peso de una grave +desgracia. Pepe Castro meditaba. + +--Estas perdido, Ramon--dijo al fin tirando la punta del cigarro y +frotando la boquilla con el panuelo antes de guardarla--. Estas +completamente perdido. Todo eso que me cuentas no tiene sentido comun. +Si supieses conducirte no hubieras llegado a semejante estado. A las +mujeres se las trata siempre con la punta de la bota: entonces marchan +admirablemente.... + +Despues de verter estas breves y profundas palabras, se paro delante de +un escaparate. + +--Hombre, mira que collar tan bonito. Si le viniese bien al _Perl_ se lo +compraba. + +Ramoncito miro el collar sin verlo, enteramente absorto en sus +tristisimos pensamientos. + +--Pues, si, Ramoncillo--continuo el distinguido salvaje echandole un +brazo sobre el hombro--, estas perdido.... Sin embargo, yo me +comprometia a lograr que Esperanza te quisiera con tal que hicieses lo +que te he dicho.... Ensaya mi metodo. + +--Ensayare lo que quieras. Deseo salir a todo trance de esta +situacion--repuso el concejal conmovido. + +--Pues mira, por lo pronto no iras a casa de Calderon sino cada ocho o +diez dias.... Iremos juntos o nos encontraremos alla. No debes quedar +solo: en un momento de debilidad echarias a perder toda la obra. +Hablaras poco con Esperanza y mucho con las chicas que alli esten. +Procura ensalzar a las rubias, a las altas, a las blancas, en fin, a las +mujeres que tienen el tipo opuesto al de ella y no dejes de +entusiasmarte bastante. Llevale la contraria, pero sin apurarte mucho. +Eres muy testarudo y no conviene disputar demasiado. Un tono suave y +despreciativo surte mejor efecto. Lo mas conveniente es que me mires de +vez en cuando. Yo te hare alguna sena con disimulo: de este modo iras +siempre pisando en firme.... + +Todavia, antes de llegar a la puerta de la casa de Calderon, tuvo tiempo +Castro para ampliar con otros valiosos datos esta gallarda muestra de su +talento didascalico. Solo una inteligencia maravillosamente perspicua +unida a larga y aprovechada experiencia, solo un espiritu refinado podia +penetrar tan hondamente en el secreto conflicto que la resistencia de +Esperanza a consagrar su corazon a Ramoncito, habia creado. Al mismo +tiempo era el unico que podia darle una solucion satisfactoria. El joven +concejal llego al domicilio de su adorada en un estado de relativa +tranquilidad. En cuanto a sus propositos intimos, solo podemos decir que +iba determinado a revestirse de un gran aspecto de dignidad y a oponer +abierta resistencia a las tendencias invasoras de la nina de Calderon. + +Para comenzar juzgo oportuno meter las manos en los bolsillos y plegar +los labios con una sonrisilla ironica y protectora. De esta suerte entro +en el gabinete donde estaba reunida la familia del opulento banquero, +balanceando la cabeza como si no pudiese con ella a causa del numero +incalculable de pensamientos que guardaba dentro, de los modales +elegantes a los modales groseros no hay mas que un paso, como de lo +sublime a lo ridiculo. Asi que, no nos atrevemos a asegurar que +Ramoncito, en la primera etapa de su conversacion con Esperancita, se +mantuviese siempre del lado de aca de la elegancia. Hay algun fundamento +para pensar que no fue asi. Lo que, salvando nuestra conciencia de +historiadores veraces podemos afirmar, es que Esperancita tardo bastante +tiempo en advertirlo, y que despues de advertirlo no causo en ella la +honda impresion que debia esperarse. + +En el gabinete costurero donde los introdujeron, estaban bordando D. +Esperanza, Mariana y Esperancita. O hablando con exactitud, las que +bordaban eran dona Esperanza y Esperancita: Mariana se mantenia sentada +en una butaca, mirando al vacio en perfecto estado de inmovilidad. Pepe +Castro y Ramon eran amigos intimos de la familia y se les recibia sin +ceremonia y con agrado. Despues de algunos elusivos apretones de manos, +con la sola excepcion del de Maldonado a Esperancita, que no llego a +realizarse porque aquel se distrajo intencionalmente para dar comienzo +digno a la gran serie de desaires de todas clases con que pensaba +atormentar a su adorada, acomodaronse en sendas sillas. Pepe al lado de +Mariana; Ramon junto a D. Esperanza. Antes de hacerlo, el joven +concejal tuvo ya un momento de debilidad. Viendo a Esperancita algo +apartada de su madre y abuela, penso que era propicia ocasion para +mantener con ella conversacion secreta, y vacilo en llevar alla su +silla. Una mirada expresiva de Castro le hizo volver en su acuerdo. + +--Buenos ojos le vean a usted, Pepe--dijo Esperancita clavando los +suyos, risuenos y nada feos, en el famoso salvaje. + +--Preciosos son los que le estan viendo ahora--se apresuro a decir +Ramoncito. + +Castro, antes de responder, le volvio a mirar severamente. El concejal, +aturdido, dijo para amenguar un poco su torpeza: + +--Porque esta es la familia de los ojos bonitos. + +--Gracias, Ramon. Ya empieza usted a ser falso como todos los +politicos--manifesto Mariana. + +--iSiempre justiciero, Mariana!--exclamo aquel, rojo de placer, oyendose +llamar hombre publico. + +--?Cuantos dias hace que no he estado aqui?--pregunto Castro a la nina. + +--Lo menos quince.... Vera usted: ha estado la ultima vez, un lunes.... +Estaba aqui Pacita.... Hoy es sabado.... Trece dias justos. + +Nunca habia tenido tan presentes los dias en que Maldonado visitaba la +casa. Castro acogio esta prueba de interes con indiferencia. + +--Pense que no hacia tantos dias.... iComo se pasa el tiempo! anadio +profundamente. + +--iClaro! A usted se le pasa volando, lejos de nosotros. + +El joven sonrio bondadosamente y pidio permiso para encender un cigarro. +Despues dijo: + +--No; aun se me pasa mas de prisa al lado de ustedes. + +--?Mas que en casa de tia Clementina?--pregunto la nina en un tono +inocente que hacia dudar de su intencion. + +Castro se puso serio y la miro fijamente. Sus relaciones con la hija de +Salabert se habian mantenido hasta entonces bastante secretas. El que se +descubriesen en casa de la hermana del marido, le inquieto. Esperancita +se puso como una cereza bajo la penetrante mirada del joven. + +--Lo mismo--concluyo por decir con frialdad--. Todos son buenos amigos. + +--?Va usted hoy a casa de mi cunada?--dijo Mariana sin advertir lo que +pasaba. + +--Iremos Ramon y yo: ?no es sabado hoy? ?Y ustedes? + +--Yo no tengo gana de recepcion. Hace unos dias que me encuentro un poco +molesta de la garganta. + +--No digas que estas enferma, mama. Di que te gusta mas meterte en la +cama temprano--manifesto Esperancita con mal humor. + +La madre la miro con sus ojos grandes, apagados. + +--Tengo la garganta irritada, nina. + +--iQue casualidad!--exclamo esta en tonillo ironico--. No te he oido eso +hasta ahora. + +--Si es que tu tienes ganas de ir--repuso Mariana acabando de +adivinarlo--, que te lleve tu papa. + +--Bien sabes que papa, no saliendo tu, no quiere salir. + +El tono de Esperancita revelaba despecho. Por los ojos de Ramoncito paso +un relampago de alegria legitima y dirigio una mirada de triunfo a su +amigo Pepe. La nina mostraba deseos de ir desde que supo que el +asistiria tambien. + +La conversacion comenzo a rodar sobre lugares comunes, deteniendose con +predileccion en el mas comun de todos en la corte, o sea sobre los +artistas del teatro Real. Se hablo de la belleza de la Tosti. Ramoncito, +enternecido por el triunfo que acababa de obtener, quiso negarsela; +maldijo de las mujeres altas, y sobre todo de las rubias. A el no le +gustaban mas que los tipos morenitos, carirredondos, de mediana estatura +y de ojos negros (en fin, el de Esperancita; no le faltaba mas que +nombrarla). Su amigo Pepe, alarmado por este desahogo que daba al traste +con todos los planes de asedio en que habian convenido, le hizo una +porcion de guinos disimulados hasta que consiguio traerlo al buen +camino. Pero lo hizo tal mal, esto es, comenzo a contradecirse de un +modo tan lamentable, que las senoras se lo hicieron notar en seguida. Se +aturdio y se hizo un lio, del cual no hubiera podido salir sin un capote +que muy a tiempo le echo su amigo y maestro. Para reparar un poco la +torpeza se puso a contarles lo que habia pasado el dia anterior en el +Ayuntamiento, con tales pormenores, que Mariana no tardo en bostezar +como una bendita que era, y D. Esperanza se enfrasco en su bordado y +dio senales de estar pensando en cosas muy distintas. Esperancita +termino por hacer una sena a Castro para que se acercase. Este obedecio +trasladandose a una sillita cerca de la de ella. + +--Oiga, Pepe--le dijo la nina en voz baja y temblorosa--. Hace poco le +he visto a usted ponerse serio conmigo. No se si habre dicho algo que le +pudiera molestar. Si fue asi, perdoneme. + +--No se a que alude usted. A mi no puede molestarme nada de lo que me +diga una nina tan linda y tan simpatica como usted--manifesto el joven +con su bella sonrisa de sultan. + +--Me alegro de que haya sido unicamente aprension.... Muchas gracias por +las flores, si es que usted las siente, que lo dudo.... A mi me doleria +en el alma causarle a usted un disgusto.... + +Al decir estas ultimas palabras, la nina se ruborizo hasta las orejas. + +--Pues tengo noticia de que es usted aficionada a darlos. + +--iOh, no! + +--Eso dice mi amigo Ramon. + +El rostro de Esperancita se oscurecio al oir este nombre. Una arruguita +severa cruzo su frente virginal. + +--No se por que lo dice. + +--?No le remuerde a usted nada la conciencia? + +--Ni pizca. + +--iOh, que corazon tan emperdenido! + +--?Por que? Si le he proporcionado alguna pena sera que el se la habra +buscado. + +--Eso mismo le he dicho yo.... Pero, en fin, creo que el enfermo ya esta +en vias de curacion y que no se pondra mas al alcance de sus dardos.... +Le veo bastante mas alegre y despreocupado de algunos dias a esta parte. + +Castro trabajaba sinceramente y de buena fe por su amigo. + +--Mucho me alegraria de que asi sucediese--respondio la nina con +perfecta naturalidad. + +Castro hizo una defensa apasionada de su amigo, lo recomendo con toda +eficacia a la benevolencia de Esperanza. Mas al verter en el oido de +esta algunas exageradas frases de elogio, el tono displicente con que +las pronunciaba y la sonrisa burlona que no se le caia de los labios, +las desvirtuaban bastante. Aunque asi no fuese, la hija de Calderon las +hubiera acogido con la misma hostilidad. + +--iVamos, Pepe, usted tiene ganas de guasearse! + +--iQue si, Esperancita, que si! Ramon tiene un gran porvenir y no seria +dificil que con el tiempo le veamos ministro. + +El concejal, mientras tanto, explicaba con la fluidez que le +caracterizaba, a Mariana y D. Esperanza, de que modo habia descubierto +un fraude de consideracion en los derechos de consumos. Trescientos +cincuenta jamones se habian introducido, hacia pocos dias, de matute con +la anuencia de algunos empleados del municipio. Ramoncito pensaba llevar +a estos empleados a la barra en brevisimo plazo. Mariana le suplicaba +que no fuese excesivamente severo con ellos; serian tal vez padres de +familia. Mas no lograba ablandarle. Indudablemente, sus principios de +justicia municipal eran mas inflexibles que sus musculos cervicales, a +juzgar por el numero incalculable de veces que volvia la cabeza hacia el +sitio en que Esperancita y Pepe departian. No estaba celoso. Tenia +confianza plena en la lealtad de su amigo. Pero le gustaba que su +adorada le escuchase cuando pronunciaba las frases: "_a la barra_", "_yo +pienso dictaminar en mal sentido_", "_la ley municipal exige que los +aforos_", _etc._, a fin de que el angel de sus amores se fuera +penetrando de los altos destinos a que la suerte la tenia reservada +uniendose a un hombre tan energico y tan administrativo. Todos aquellos +discursos pronunciados en alta voz, no eran mas que una continua y +tierna invitacion para que de una vez entrase "en el terreno de la +formalidad". + +Oyeronse en esto pasos en la habitacion contigua, y una tos que los +presentes conocian admirablemente. D. Esperanza, al escucharla, entrego +con precipitacion, mejor dicho, arrojo la labor que tenia entre manos en +el regazo de su hija. Cuando Calderon entro, Mariana bordaba con +afectada aplicacion mientras su Madre se mantenia mano sobre mano, como +si hiciese largo rato que se hallase en tal postura. Ramoncito y Castro +apenas se fijaron en esta maniobra. La razon de ella era que Calderon no +perdonaba a su esposa la apatia, la pereza, juzgando estos vicios como +verdaderas calamidades, considerandose muchas veces desgraciado por +haberse unido a una mujer tan holgazana. No es que el trabajo de ella +importase poco ni mucho en su casa; pero su temperamento de trabajador +infatigable se revelaba en presencia de otro tan diametralmente +contrario. La flojedad, el abandono de Mariana crispaban sus nervios, +daban lugar a agrias contestaciones y a reyertas frecuentes. Ella se +defendia suavemente. Alegaba que sus padres no la habian criado para +jornalera, porque tenian medios suficientes para hacerla vivir como +senora. Con esto D. Julian se enfurecia aun mas; gritaba que todo el +mundo tiene el deber de trabajar, por lo menos de hacer algo. La +completa ociosidad es incomprensible. La mujer esta obligada a cuidar de +que no se desperdicie la hacienda de la casa, ya que no contribuya a +acrecentarla, etc., etc. En fin, que la causa de los disgustos +domesticos era esta irremediable holgazaneria de la senora. D. +Esperanza era muy diversa de su hija. Temperamento activo, vigilante, +tan avara o mas que su yerno, no podia jamas estar un cuarto de hora sin +tener algo entre manos. En los negocios interiores de la casa no tenia +intervencion muy senalada. Calderon se complacia en ordenarlo y +manejarlo por si mismo todo. Y esto significa una contradiccion que +debemos hacer resaltar para que se comprenda bien su caracter. Quejabase +amargamente porque su mujer no servia para llevar el gobierno de la +casa, porque el se veia obligado a hacerse cargo de el; y no obstante, +sabiendo que su suegra servia muy bien para el caso, no queria +entregarselo. Esto hace sospechar que, aunque Mariana fuese un prodigio +de actividad y de orden, no consentiria tampoco en abandonar la +direccion de los asuntos interiores como de los exteriores. Su caracter +receloso y sordido le hacia preferir siempre el trabajo al descanso. +Quisiera tener cien ojos para ponerlos todos sobre los objetos de su +pertenencia. + +Dona Esperanza tambien deploraba el caracter de su hija; marchaba muy de +acuerdo con la ruindad de su yerno, ayudandole no poco en la vigilancia +de la casa. Mas, aunque la reprendiese a menudo por su apatia, como al +fin habia salido de sus entranas, le dolia que Calderon lo hiciese, +sentia vivamente las reyertas matrimoniales. Por eso, siempre que podia +las evitaba aunque fuese a costa de un sacrificio, tapando las faltas de +Mariana, haciendose ella misma voluntariamente culpable de ellas. Tal +era la razon de haberle entregado con tanta premura el cojin que estaba +bordando. + +D. Julian entro con un libro en la mano, que no era el _Diario_, ni el +_Mayor_, ni el _Copiador de cartas_, sino lisamente el folletin de _La +Correspondencia_, que acostumbraba a recortar con gran esmero y luego +cosia. Aunque parezca raro, D. Julian era aficionado a las novelas; pero +no leia mas que las de _La Correspondencia_, las piadosas que regalaban +a su hija en el colegio. Por impulso propio no habia entrado jamas en +una libreria a comprar alguna. No solo era aficionado a leerlas, sino lo +que aun es mas raro, se enternecia notablemente con ellas. Porque +guardaba en su pecho un gran fondo de sensibilidad. Era una flaqueza de +su organismo, lo mismo que el asma y el reuma. Las desgracias del +projimo, la miseria, le compadecian extremadamente. Si pudiesen +remediarse de cualquier otro modo que no fuese con dinero, es seguro que +las haria desaparecer en seguida. Los rasgos de generosidad le hacian +llorar de entusiasmo; pero se juzgaba, y con razon, impotente para +llevarlos a cabo. Asi y todo hacia esfuerzos supremos por violentar su +naturaleza. En realidad, no era de los ricos menos limosneros que +hubiese en Madrid. Tenia una cantidad fija destinada a los pobres y les +llevaba la cuenta en sus libros como si fuesen acreedores. Una vez +agotada la cantidad mensual, creemos que si viese morirse de hambre en +la calle a un desgraciado, no le socorreria con una peseta, no por falta +de sensibilidad, sino por las profundas raices que tenian en su corazon +los numeros. La idea de desprenderse de algo suyo por otro medio de +enajenacion que no fuese la compra-venta, era para el casi +incomprensible. Sus limosnas tenian por esto un merito muy superior a +las de otras personas. + +Cuando entro en el costurero manifestaba en el rostro senales de +hallarse conmovido. Despues de haber saludado a los forasteros, profirio +sentandose en una butaca: + +--Acabo de leer en esta novela un capitulo precioso ... iprecioso!... No +pude resistir a la tentacion de venirselo a leer a estas.... + +Se detuvo porque no se atrevia a proponerselo a Castro y Ramoncito, +aunque lo deseaba. Era muy amigo de leer en alta voz, por lo mismo que +lo hacia medianamente. Mariana se complacia mucho en oir leer. De modo +que, por este lado, marchaba bien el matrimonio. + +--Leelo, hombre.... Creo que a Pepe y Ramon no les molestara--dijo +aquella. + +Castro hizo un leve signo de aquiescencia, Ramoncito se apresuro a +manifestar con ademanes extremosos que tendrian un gran placer ... que +el era muy aficionado a los bellos capitulos, etc. iPocas gracias! +Viniendo del padre de su amada, seria capaz de escuchar con atencion la +lectura de la tabla de logaritmos. + +D. Julian se calo las gafas y se puso a leer, con una voz blanca de gola +que tenia reservada para estas ocasiones, cierto capitulo en que se +describian los sufrimientos de un nino perdido en las calles de Paris. +Al instante comenzaron a arrasarsele los ojos y a alterarsele la voz. +Concluyo por anudarsele de tal suerte, que apenas se le entendia. +Ramoncito se vio necesitado a tomarle el legajo y a continuar la lectura +hasta el fin. Castro, en presencia de aquellas ridiculeces, ocultaba su +sonrisa de hombre superior detras de grandes bocanadas de humo. + +Terminado el capitulo y comentado en los terminos mas lisonjeros para +todos los presentes, Mariana volvio los ojos hacia su labor. Observo que +iba a hacer falta un pedazo de seda para el forro, pues estaba a punto +de terminarse. D. Esperanza, con quien comunico este pensamiento, fue +de la misma opinion. + +--Ramoncito--dijo la primera--hagame el favor de oprimir ese boton. + +El concejal se apresuro a cumplir el mandato. Al cabo de un instante se +presento la doncella de la senora. + +--Tiene usted que salir a comprar una vara de seda--le dijo esta. + +La domestica, despues de enterarse de las particularidades del encargo, +se dispuso a salir para darle cumplimiento. D. Julian, que habia +escuchado atentamente, la detuvo con un gesto. + +--Aguardese un momento.... Voy a ver si por casualidad tengo yo lo que +les hace falta. + +Y salio con paso vivo de la estancia. No tardo tres minutos en regresar +con un paraguas viejo entre las manos. + +--A ver si os puede servir la seda de este paraguas--dijo--. Me parece +que es del mismo color.... + +Castro y Maldonado cambiaron una mirada significativa. + +Mariana lo tomo ruborizandose. + +--En efecto, es del mismo color ... pero esta todo picado.... No sirve. + +Esperancita fingia estar absorta en su labor; pero tenia el rostro como +una amapola. Tan solo D. Esperanza tomo en serio el asunto y lo +discutio. Al fin fue desechado, con disgusto del banquero, que quedo +murmurando algunas frases poco halagueenas acerca del orden y economia de +las mujeres. + +Ramoncito ya no podia sufrir mas aquella pena de Tantalo a que la +experiencia de su amigo le condenaba. No cesaba de mirar hacia el sitio +donde este y Esperancita departian. Principio por levantarse de la silla +con pretexto de estirar un poco las piernas y dio unos cuantos paseos. +Poco a poco fue acercandose a ellos: concluyo por detenerse delante. + +--Que tal, Esperanza.... ?Hace mucho que no ha visto a su amiga +Pacita? + +iQue pretexto tan burdo para detenerse! El mismo lo comprendio asi y se +ruborizo al pronunciar estas palabras. Castro le dirigio una mirada +fulminante; pero, o no la vio, o se hizo como que no la veia. +Esperancita fruncio el entrecejo y contesto secamente que no se acordaba +con precision. + +Esto bastaria para que cualquiera se diese por advertido. Ramoncito no +se dio. Antes quiso prolongar la conversacion con frases absurdas o +insustanciales. Hasta tuvo conatos de agarrar una silla y sentarse al +lado de ellos: pero Castro se lo impidio dandole, al descuido, un feroz +y expresivo pisoton en los callos que le hizo volver en su acuerdo. +Continuo, pues, su paseo melancolico y no tardo en sentarse de nuevo +junto a sus futuras suegra y abuela. Al poco rato estaba empenado en una +discusion animada con Calderon sobre si el adoquinado de las calles +debia de hacerse por contrata o por administracion. De buena gana +hubiera cedido. Su interes estaba en hacerlo, porque al fin se trataba +del hombre en cuya mano estaba su felicidad o su desgracia; pero aquel +picaro temperamento terco y disputon con que la naturaleza le dotara, le +arrastraba a proseguir, aunque veia a su suegro encendido y a punto de +enfadarse. + +Afortunadamente para el, antes que llegase este punto, se presento en la +estancia un criado. + +--?Que hay, Remigio?--le pregunto el banquero. + +--Acaba de llegar un amigo del Pardo, el cochero de los senores de +Mudela, y me ha dicho que el senorito Leandro se encontraba un poco +enfermo.... + +--iClaro! iQue le habia de pasar a ese chiquillo!... No esta +acostumbrado a tales juergas. Toda la vida en el colegio o pegado a las +faldas de su madre. De pronto le sacan a esta vida agitada.... ?Y que es +lo que tiene? + +Leandro era un sobrino carnal de D. Julian, hijo de una hermana que +residia en la Mancha. Habia venido a pasar una temporada a Madrid y la +pasaba alegremente reunido a otros muchachos de la misma edad. Para +cierta excursion de campo habia pedido a su tio el carruaje. Este, por +no ofender a su hermana a quien por razon de intereses estaba obligado a +guardar consideraciones, se lo habia otorgado, aunque con gran dolor de +su corazon. + +--Me parece que le ha hecho dano el sol y la comida.... + +--Bueno, una indigestion.... Eso pasara pronto. + +--Yo creo que debias ir alla, Julian--, manifesto Mariana. + +--Si hubiese necesidad, claro que iria. Pero por ahora no la veo.... Di +tu, Remigio, ?no puede trasladarse aqui? ?Se ha quedado en la cama? + +--Ahi esta el caso, senor--, dijo el criado dando vueltas a la gorra y +bajando los ojos como si temiese dar una noticia muy grave--. La +cuestion es que una de las yeguas, la _Primitiva_, esta enfosada. + +Calderon se puso palido. + +--?Pero no puede venir? + +--No, senor, esta bastante malita, segun dice el cochero de Mudela.... +iClaro! como esos chicos no entienden, la han hartado de agua.... + +D. Julian se levanto presa de violenta agitacion, y sin decir palabra +salio de la estancia seguido de Remigio. + +Castro y Ramoncito cambiaron otra vez una mirada y una sonrisa. +Esperancita las sorprendio y se puso colorada. + +--iQue a pecho toma papa estas cosas! + +--iPodria no tomarlo, nina!--exclamo D. Esperanza con voz irritada--. +Un tronco que ha costado quince mil pesetas.... iPues digo yo si es una +gracia de Leandrito! + +Y siguio buen rato desahogando su furia, casi tan grande como la de su +yerno. Castro y Ramoncito se levantaron, al fin, para irse. Mariana, que +habia tomado con mucha filosofia la desgracia, les invito a comer. + +--Quedense ustedes.... Ya ha pasado la hora de paseo. + +--No puedo--dijo Castro--. Hoy como en casa de su hermano. + +--iAh! verdad que es sabado, no me acordaba. Nosotras iremos (si no +estoy peor) a las diez, a la hora del tresillo. + +--?Come usted todos los sabados en casa de tia Clementina?--preguntole +por lo bajo Esperancita con inflexion extrana. + +El lechuguino la miro un instante. + +--Casi todos como en casa de su tio Tomas. + +--Tia Clementina es muy guapa y muy amable. + +--Esa fama goza--repuso Castro un poco inquieto ya. + +--Tiene muchos admiradores. ?No es usted uno de los entusiastas? + +--?Quien se lo ha dicho a usted? + +--Nadie; lo supongo. + +--Hace usted bien en suponerlo. Su tia es, a mi juicio, una de las +senoras mas hermosas y distinguidas de Madrid.... Vaya, hasta otro rato, +Esperancita. + +Y le alargo la mano con un aire displicente que hirio a la nina. El +despecho de esta se manifesto llamando a Ramoncito, que se mantenia un +poco alejado. + +--Y usted, Ramon, ?por que no se queda? ?Come usted tambien en casa de +tia Clementina? + +--No: yo no.... + +--Pues quedese usted, hombre. Ya procuraremos que no se aburra. + +--iYo aburrirme al lado de usted!--exclamo el concejal, casi +desfallecido de placer. + +--Nada, nada: definitivamente se queda ?verdad? Que se vaya Pepe, ya que +tiene otros compromisos. + +Ramoncito iba a decir que si con todas las veras de su alma; mas por +encima de la cabeza de la nina, Castro principio a hacerle signos +negativos, con tanta furia, que el pobre dijo con voz apagada: + +--No ... yo tampoco puedo.... + +--?Por que, Ramon? + +--...Porque ... tengo que hacer. + +--Pues lo siento. + +El concejal estaba tan conmovido que apenas pudo murmurar algunas +palabras de gracias. Salio de la estancia casi a rastras. Una vez en la +calle, Pepe le felicito calurosamente y le anuncio que aquella firmeza +daria buenos resultados. Pero el acogio las enhorabuenas con marcada +frialdad. Se obstino en guardar silencio hasta su casa, donde su amigo y +maestro le dejo al fin llena la cabeza de lugubres presentimientos y mas +triste que la noche. + + + + +VII + +#Comida y tresillo en casa de Osorio.# + + +Al dia siguiente de haber subido a casa de Raimundo, Clementina estaba +mas avergonzada y pesarosa de haberlo hecho que en el momento de bajar +la escalera. Los seres orgullosos sienten remordimientos por una accion +que en su concepto los ha humillado, como los justos cuando han faltado +a la humildad. En su interior confesaba que habia dado un paso en falso. +La serenidad y la cortesia de aquel muchacho, a la vez que lo elevaban a +sus ojos, irritaban su amor propio. iQue comentarios no habrian hecho el +y su hermana despues de aquella ridicula y extemporanea visita! Al +pensar en ello se le subian los colores a la cara. Por no ver ni ser +vista de Alcazar desde su mirador, dejo de salir a pie. El joven cumplia +su promesa: no hallo rastro de el por ninguna parte. + +Mas sin saber por que causa, la imagen de este flotaba siempre delante +de sus ojos; con frecuencia acudia a su mente. ?Era por aversion? ?por +resentimiento? Clementina no podia de buena fe afirmarlo. Su ex +perseguidor no tenia nada en la figura ni en el trato que lo hiciese +aborrecible. ?Seria, por el contrario, que le hubiese impresionado +demasiado favorablemente su presencia? Tampoco. Veia diariamente en +sociedad muchos jovenes mas gallardos y de mas agradable conversacion. +Asi que, la sorprendia tanto como la irritaba encontrarse pensando en +el. Nunca dejaba de protestar interiormente contra esta involuntaria +inclinacion, y de enfadarse consigo misma. Transcurridos algunos dias +despues de la escena relatada decidiose a salir una tarde a pie. El no +hacerlo le iba pareciendo cobardia, conceder demasiado honor a aquel +chiquillo. Cuando paso cerca de su casa levanto los ojos y le vio como +siempre al mirador con un libro en la mano. Bajolos instantaneamente y +cruzo de largo seria y erguida. Mas a los pocos pasos sintio vago +malestar como si no quedase satisfecha de si misma. La verdad es que el +no saludar o no haber siquiera esperado el saludo del joven, no habia +estado bien hecho despues de sus francas explicaciones y de la +amabilidad que con ella habia usado mostrandole la rica coleccion de sus +mariposas y ofreciendosele tan finamente. + +Al dia siguiente salio tambien a pie y reparo la injusticia del anterior +clavando con fijeza su vista en el alto mirador. Raimundo le envio un +saludo tan respetuoso y una sonrisa tan inocente, que la hermosa dama se +sintio halagada. No pudo ocultarse que aquel joven tenia singular +dulzura en los ojos, que le hacia muy simpatico, y que su conversacion, +si no repleta de donaires, revelaba firmeza de entendimiento y un +espiritu culto. Estas observaciones debio de hacerlas a su debido +tiempo; pero no las hizo por causas que ignoramos. Desde este dia +comenzo a salir como antes. Al cruzar por delante de la casa de Raimundo +nunca dejaba de enviar su cabezadita amistosa al mirador, desde donde le +contestaban con verdadera efusion. Y segun iban transcurriendo los dias, +el saludo era cada vez mas expresivo. Sin hablarse una palabra parece +que se establecia la confianza entre ellos. + +Clementina no trato de analizar el sentimiento que le inspiraba el joven +Alcazar. Era poco aficionada a mirarse por dentro. Creia vagamente que +hacia una obra de caridad mostrandose cortes con el. "iPobre +muchacho!--se decia--. iComo adoraba a su madre! Y ella ique feliz debio +de haber sido con un hijo tan bueno y carinoso!" Una tarde, cuando va +llevaba mas de un mes de estos saludos, le pregunto Pepe Castro: + +--Oyes: ?ha dejado de seguirte ya aquel chiquillo rubio de marras? + +Clementina sintio un estremecimiento raro: se puso levemente colorada +sin saber ella misma por que. + +--Si ... hace ya lo menos un mes que no le he visto. + +?Por que mentia? Castro estaba tan lejos de pensar que entre aquel +perseguidor desconocido y su querida mediase ninguna relacion, que no +advirtio el rubor. Paso en seguida a otra cosa con indiferencia. Mas, +para nuestra dama, aquel singular sacudimiento y aquel calorcillo en las +mejillas fue una especie de revelacion vaga de lo que en su espiritu +acaecia. El primer dato concreto de esta revelacion fue que al salir de +casa de su amante, en vez de ir pensando en el, reflexiono que Alcazar +cumplia demasiado fielmente su palabra de no seguirla. El segundo fue +que al detenerse en un escaparate de joyeria y ver un imperdible de +brillantes en figura de mariposa, se dijo que algunas de las que habia +visto en casa de su amiguito rubio eran mucho mas hermosas y brillantes. +El tercero lo adquirio al entrar en casa de Fe a comprar unas novelas +francesas. Ocurriosele al ver tanto libro, que su amante Pepe Castro no +habia leido ninguno de ellos, ni lo leeria probablemente. Antes, le +hacia gracia esta ignorancia: ahora la encontraba ridicula. + +Transcurrian los dias. La senora de Osorio, hastiada de la vida +elegante, habiendo agotado todas las emociones que ofrece a una dama +ilustre por su hermosura y su riqueza, se iba placiendo extremadamente +en aquel saludo inocente que casi todos los dias cambiaba con el joven +del mirador. Una tarde, habiendose bajado del coche en el Retiro para +dar algunas vueltas a pie, tropezo con Alcazar y su hermana en una de +las calles de arboles. Dirigioles un saludo muy expresivo. Raimundo +respondio con el mismo afectuoso respeto de siempre; pero Clementina +observo que la nina lo hizo con marcada frialdad. Esto la preocupo y la +puso de mal humor para todo el dia, por mas que nunca quiso confesarse +que la causa de su malestar y melancolia era esta. Poco a poco, debido a +su temperamento irritable y caprichoso, aquella aventura amorosa que +habia muerto al nacer, iba ocupando su espiritu haciendo brotar en el un +deseo. Los deseos en esta dama eran siempre apetitos violentos, sobre +todo si hallaban algun obstaculo: como tales, pasajeros tambien. + +Cierta manana, despues de haber saludado a Raimundo cerrando y abriendo +la mano repetidas veces con la gracia peculiar de las damas espanolas, y +despues de haber andado poco trecho, por un movimiento casi involuntario +volvio la cabeza y levanto de nuevo los ojos al mirador. Raimundo la +estaba mirando con unos gemelos de teatro. Se puso fuertemente colorada: +apreto el paso embargada por la vergueenza. ?Por que habria hecho aquella +tonteria? ?Que iba a pensar el joven naturalista? Cuando menos, se +figuraria que estaba enamorada de el. Pues a pesar de que estas ideas +bullian alborotadas en su cabeza mientras caminaba de prisa para doblar +la esquina y ocultarse a las miradas de aquel, no estaba tan irritada +contra si misma como otras veces. Sentia vergueenza, es verdad; pero +luego que pudo caminar despacio, una emocion dulce invadio su espiritu, +sintio un cosquilleo grato alla en el corazon como hacia ya muchisimo +tiempo que no sentia. "iSi volvere a mis tiempos de _fanciulla_!" se +dijo sonriendo. Y comenzo a recrearse con su propia emocion +considerandose feliz con aquel retorno a las inocentes turbaciones de la +primera edad. Tan embebida marchaba en su pensamiento, que al llegar a +la Cibeles, en vez de tomar la calle de Alcala para ir a casa de Castro +con quien estaba citada para aquella hora dio la vuelta como si +estuviera paseando por aquel sitio. Cuando lo advirtio se detuvo +vacilante. Al fin se confeso que no tenia grandes deseos de acudir a la +cita. "Voy a ver a mama--se dijo,--. La pobre hace ya dias que no pasa +un rato conmigo." Y emprendio la marcha hacia el paseo de Luchana. Se +puso de un humor excelente. Un piano mecanico tocaba el brindis de +_Lucrecia_ por alli cerca y se paro a escucharlo, iella que se aburria +en el Real oyendolo a las mas famosas contraltos! Pero la musica es una +voz del cielo y solo se comprende bien cuando el cielo ha penetrado ya +un poco en nuestro corazon. + +Por la acera de Recoletos bajaba Pinedo, aquel memorable personaje que +vivia con un pie en el mundo aristocratico y otro en la clase +media-covachuelista a la que en realidad pertenecia. Traia a su lado a +una linda joven que debia de ser su hija, aunque Clementina no la +conocia. Pinedo la tenia alejada de la sociedad que frecuentaba, la +ocultaba cuidadosamente lo mismo que Triboulet. La esposa de Osorio +siempre habia tratado a este personaje con un poco de altaneria, lo cual +no era raro en ella como ya sabemos. Mas ahora el estado placentero de +su espiritu la torno expansiva y llana por algunos instantes. Como +Pinedo cruzase grave dirigiendole un sombrerazo ceremonioso segun su +costumbre, la dama se detuvo y le abordo con la sonrisa en los labios. + +--Amigo mio, usted es hombre practico; tambien aprovecha estas horas de +la manana para respirar el aire puro y tomar un bano de sol. + +Contra su costumbre y naturaleza, Pinedo quedo un poco turbado, tal vez +porque no le hiciera gracia presentar su hija a esta vistosa senora. +Repusose instantaneamente, sin embargo, y respondio inclinandose con +galanteria: + +--Y a ver si Dios me concede unos tropezones tan desagradables como el +que ahora he tenido. + +Clementina sonrio con benevolencia. + +--No debe usted echar flores aunque sea de este modo indirecto trayendo +a su lado una joven tan linda. ?Es su hija? + +--Si, senora.... La senora de Osorio--anadio volviendose a la nina. + +Esta se puso roja de placer al oirse llamar linda por aquella dama a +quien tanto conocia de vista y de nombre. Era una muchacha alta y +esbelta, de rostro moreno, con facciones menudas y bien trazadas y unos +ojillos dulces y alegres. + +--Pues habia oido decir que tenia usted una nina muy bonita; pero veo +que la fama se ha quedado corta. + +La chica enrojecio aun mas y apenas pudo murmurar las gracias. + +--Vamos, Clementina, no siga usted que se lo va a creer.... Esta senora, +Pilar--anadio volviendose a ella--, se complace en decir mentiras +agradables como otros en decir verdades amargas. + +--Ya lo veo que es muy amable--repuso la nina. + +--No haga usted caso. Que es usted hermosa, esta a la vista. + +--iOh, senora!... + +--Y diga usted, padre tirano, ?por que no la divierte usted un poco mas? +?Esta bien hecho que a usted se le vea en todos los teatros, bailes y +reuniones y tenga encerrada a esta nina preciosa? ?O es que se le figura +que tenemos mas gusto en verle a usted que a ella? + +El pobre Pinedo sintio un estremecimiento de dolor que trato de ocultar. +Clementina habia tocado con frivolidad en la parte mas sensible de su +corazon. Su sueldo ya sabemos que no le consentia mas que vivir +modestamente. Si entraba en una sociedad que no le correspondia era +precisamente para conservar el empleo, que era su unico sosten y el de +su hija. Esta nada sabia aun de aquel plan de vida. Pinedo esperaba +casarla con un hombre modesto y trabajador y que no conociese jamas +aquel mundo en que no podia vivir y que el despreciaba en el fondo del +alma, aunque tal vez, por la fuerza de la costumbre, no pudiese ya vivir +a gusto en otro. + +--Es muy joven aun.... Tiene tiempo de divertirse--repuso con sonrisa +forzada. + +--iBah, bah! diga usted que es usted un grandisimo egoista.... ?Y cuanto +tiempo hace que no ha estado usted en casa de Valpardo?--anadio la dama +pasando a otra conversacion. + +--Pues el lunes. La condesa me ha preguntado con mucho interes por usted +y se lamenta de que la haya abandonado. + +--iPobre Anita: es verdad! + +Sobre los duenos de la casa y sobre sus tertulios, Pinedo y Clementina +comenzaron una conversacion animada, inagotable. Pilar escucho con +atencion al principio; pero como no conocia a la mayor parte de aquellos +personajes concluyo por distraerse paseando su vista por las +inmediaciones, fijandola en los pocos transeuntes que a aquella hora +acertaban a pasar por alli. + +--Papa:--dijo aprovechando un momento de pausa--. Ahi viene aquel joven +amigo tuyo, que mantiene a su madre y a sus hermanas. + +Clementina y Pinedo volvieron al mismo tiempo la cabeza y vieron llegar +a Rafael Alcantara, el celebre calavera que hemos conocido en el _Club +de los Salvajes_. + +--iQue mantiene a su madre y a sus hermanas!--exclamo la dama con +asombro. + +--Si, un joven muy bueno, amigo de papa, que se llama Rafael Alcantara. + +Al volver la vista, cada vez mas sorprendida, a Pinedo, este le hizo una +sena bastante expresiva. No sabiendo lo que aquello significaba, pero +calculando que su amigo tenia interes en que no se calificase a +Alcantara como merecia, Clementina se callo. El joven salvaje, al +cruzar, les hizo un saludo entre familiar y respetuoso. + +Pinedo alargo al instante la mano para despedirse. + +--Ya sabe usted que hoy es sabado--dijo la dama--. Vaya usted a comer. + +--Con mucho gusto. Recuerdos a Osorio. + +--Y lleve usted a esta joven tan monisima. + +--Ya veremos; ya veremos--replico el covachuelista otra vez +desconcertado--. Si hoy no pudiera, otro dia sera. + +--Hoy ha de ser, padre tirano.... Hasta luego, ?verdad, preciosa? + +Y le cogio el rostro a la nina y le dio un beso en cada mejilla, +diciendole al mismo tiempo: + +--He tenido una gran suerte en conocerla. Hacen falta en mi salon ninas +lindas y simpaticas. + +Y cada vez mas alegre, sin saber por que, se despidio y siguio adelante +diciendose: "?Que diablo de interes tendra Pinedo en convertir en santo +a ese perdido de Alcantara?" El pie ligero, las mejillas rojas, los ojos +brillantes como en los dias de su adolescencia, llego a la verja del +gran jardin que rodeaba el palacio de su padre. El portero se apresuro a +abrirle y a sonar la campana. Entro en la mansion ducal y, contra su +costumbre, dirigio una leve sonrisa a dos criados de librea, que la +esperaban en lo alto de la escalinata. Paso en silencio por delante de +ellos y fue derecha a las habitaciones de su madrastra como quien ha +recorrido aquel camino muchos anos. + +La duquesa estaba, en aquel momento, de conferencia con el medico +director de un asilo de ancianas pobres, que ella habia fundado hacia +poco tiempo en union de otras senoras. Al levantarse la cortina y ver a +su hijastra, sonrio con dulzura. + +--?Eres tu, Clementina? Pasa, hija mia, pasa. + +Esta sintio encogersele el corazon al ver el rostro palido y marchito de +su madre. Abalanzose a ella y la beso con efusion. + +--?Te sientes bien, mama? ?Como has pasado la noche? + +--Perfectamente.... Tengo mala cara ?verdad? + +--iNo!--se apresuro a decir la dama. + +--Si, si. Ya lo he visto al espejo. Me siento bien.... Solamente la +debilidad me atormenta.... Y como he perdido enteramente el apetito, no +puedo vencerla.... Vamos a ver, Iradier--dijo encarandose de nuevo con +el medico que estaba de pie frente a ella--, de manera que usted se +encargara de vigilar a las criadas y enfermeras para que nunca dejen de +guardar las debidas consideraciones a las viejecitas ?no es cierto? + +El medico era un joven simpatico, de fisonomia inteligente. + +--Senora duquesa--respondio con firmeza--. Yo hare cuanto este de mi +parte por que las asiladas no tengan motivo de queja. Sin embargo, debo +repetirle que, a pesar de nuestros esfuerzos, es posible que siga usted +recibiendo alguna. No puede usted comprender hasta que punto son +impertinentes y maliciosas ciertas mujeres. Sin motivo alguno, solo por +placer de herir lo mismo a mi que a mis companeros, nos llenan a veces +de insolencias. Cuanto mas atentos nos mostramos con ellas, mas se +ensoberbecen. Yo pruebo el caldo y el chocolate todos los dias y no he +hallado hasta ahora lo que esa mujer le ha dicho. Las horas son siempre +fijas. Jamas he visto retraso alguno en las comidas. Procure usted +enterarse y se convencera de que quien tiene motivo a quejarse, son las +pobres criadas a quienes las asiladas tratan groseramente.... + +El medico se habia ido exaltando al pronunciar estas palabras con acento +de sinceridad. La duquesa sonrio dulcemente. + +--Lo creo, lo creo, Iradier.... Las viejas solemos ser muy +impertinentes.... + +--iOh, senora, eso es segun!... + +--Por regla general lo somos.... Pero esta impertinencia ya es por si +una enfermedad y debe excitar compasion en los que no padecen de ella. A +usted no necesito recomendarsela, porque tiene un corazon muy +caritativo. A los que no lo tengan tan bondadoso supliqueles usted, en +mi nombre, la suavidad con las pobrecitas asiladas. + +--Se hara, senora, se hara--respondio el medico, sanado por la singular +dulzura de la fundadora--. El jueves la esperamos a usted ?verdad? + +--No se si esta fatiga lo permitira. + +--Si, si, se lo garantizo yo. + +Y comprendiendo que estaba ya de mas, el joven corto la conferencia, +estrechando con afecto y respeto que se le traslucia en los ojos, la +mano de la duquesa, y saludando ceremoniosamente a Clementina. + +Luego que salio, esta, que habia estado contemplando con emocion +reprimida el semblante descompuesto de su madrastra, conmovida por la +bondad que respiraban todas sus palabras, se levanto del asiento y fue a +arrodillarse delante de ella. Apoderose de sus manos blancas y +descarnadas y las beso con efusivo transporte de carino. Esta mujer tan +altanera con todo el mundo, sentia un goce especial, semejante al de los +misticos, en humillarse ante su madrastra. La voz de esta removia como +un conjuro magico las debiles chispas de bondad y de ternura que ardian +en su corazon y les prestaba por un instante el aspecto de incendio. D. +Carmen le quito suavemente el sombrero, lo puso en un sillon contiguo y +se inclino para besarla amorosamente en la frente. + +--Hace cuatro dias justos que no has venido a verme, picara. + +--Ayer no he podido, mama. Pase casi todo el dia arreglando mis cuentas, +haciendo numeros. iOh, que horribles numeros! + +--?Y por que los haces? ?No esta ahi tu marido? + +--Pues, precisamente, por miedo a mi marido los hago. ?Usted no sabe que +se ha vuelto un miserable, un tacano, lo mismo que su cunado? + +D. Carmen sabia que los negocios de Osorio no andaban muy bien, que +recientemente habia experimentado fuertes perdidas en la Bolsa: pero no +se atrevio a decir nada a su hija. + +--iPobre hija mia! iOcuparte tu en esas cosas cuando solo has nacido +para brillar como una estrella de los salones! + +--Ya no le faltaba mas que eso para hacerse del todo antipatico, +iodioso! iSi las cosas pudiesen hacerse dos veces! + +Bruscamente, la expresion de ternura habia desaparecido de sus ojos, +reemplazandola otra sombria y feroz. Una arruga profunda surco su tersa +frente de estatua. Y con voz sorda comenzo a exponer sus quejas, a +descubrir los agravios que su marido le hacia diariamente. A nadie en el +mundo, mas que a su madrastra, haria tales confidencias, que en ella no +provocaban lagrima alguna. D. Carmen era quien las vertia una a una de +sus ojos cansados. + +--iHija de mi alma! iYo que hubiera dado mi vida por verte feliz! iQue +ciegos hemos estado, lo mismo tu padre que yo, al entregarte a ese +hombre! + +--iMi padre! iOtro que tal! iUn hombre que no ha sabido jamas que tiene +en casa una santa a quien debia adorar de rodillas! La verdad es que +cuando pienso.... + +--iCalla, calla: es tu padre!--exclamo la duquesa tapandole la boca con +la mano--. Yo soy feliz. Si tu padre tiene algunos defectos, yo tengo +mas aun: de modo, que no hay merito en perdonarselos, si el me perdona +en cambio los mios.... No hablemos de tu padre, hablemos de ti misma.... +No sabes lo que me duelen esos apuros de dinero, a los cuales no estas +acostumbrada. Yo, si pudiera, los remediaria al instante.... Pero bien +sabes que manejo poco dinero. Del que saco de la caja tengo que dar +cuenta a Antonio, y a este no se le engana facilmente. Algun punadito de +oro, si, puedo poner aparte para ti; pero mis ahorros no te sacaran de +pilancos. Sin embargo, confio en que tus apuros no duraran mucho +tiempo.... + +Hizo una pausa la bondadosa senora; quedose mirando al vacio +tristemente, y luego, abrazando a su hijastra que aun permanecia de +rodillas y acercando los labios a su oido, le dijo en voz baja: + +--Mira, hija mia, yo no tardare en morir y pienso dejarte todo cuanto +tengo. La mitad de la fortuna de tu padre es mia, segun me ha dicho el +abogado de la casa. + +Clementina sintio una vibracion en el alma que a un psicologo le +costaria mucho trabajo definir. Fue una mezcla de dolor, de asombro, y +acaso tambien, de un poquito de alegria. El dolor predomino, no +obstante, y abrazo a su madrastra y la beso carinosamente repetidas +veces. + +--?Que esta usted diciendo ahi?... iMorirse! No: yo no quiero que usted +se muera. Usted me hace mucha mas falta que su dinero. Sin usted yo +hubiera sido una mujer muy perversa.... Temo que el dia en que usted me +falte lo sea. Los unicos momentos en que siento un poco de blandura en +el corazon son los que paso a su lado. Parece, mama, como si usted me +transmitiera algo de esa virtud tan grande que tiene.... + +--Basta, basta, aduladora--dijo D. Carmen poniendole otra vez la mano +en la boca--. Tu te tienes por peor de lo que eres. Tu corazon es bueno. +Lo que te hace parecer mala alguna vez es el orgullo iel orgullito! ?no +es verdad? + +--Si, mama, si, es cierto.... Usted no sabe lo que es el orgullo y los +tormentos que proporciona a quien lo siente tan vivo como yo. Estar +pensando constantemente en que nos hieren. Ver enemigos en todas partes. +Sentir una mirada como la hoja de un punal en el corazon. Escuchar una +palabra y darle un millon de vueltas en la cabeza hasta marearse y +ponerse enferma. Vivir con el corazon ulcerado, con el alma +inquieta.... iOh, cuantas veces he envidiado a las personas virtuosas y +humildes como usted! iQue feliz seria yo si no llevase a cuestas este +caracter triste y receloso, esta soberbia que me consume!... iY quien +sabe--anadio despues de una pausa--, quien sabe si hubiera sido mas +dichosa en otra esfera! Tal vez si fuera una pobre y me hubiera casado +con un joven modesto, trabajador, inteligente, seria mejor mi suerte. +Obligada a ayudar a mi marido, a cuidar de la hacienda, a pensar en los +pormenores de la casa como las demas mujeres que trabajan y luchan, no +hubiera quiza llegado adonde llegue.... Yo necesitaba un marido +afectuoso, dulce, un hombre de talento que supiese dirigirme.... Hoy +mismo, mama, acostumbrada como estoy al lujo y a la vida de sociedad, me +retiraria con gusto de ella, me iria a vivir a un rinconcito alegre, +alla en el campo, lejos de Madrid. No me haria falta mas que un poco de +amor y tenerla a usted a mi lado para inspirarme buenos sentimientos. + +El espiritu de Clementina, gratamente impresionado por la nineria de la +calle de Serrano, por aquella inocente aventura de colegiala, se +inclinaba a los sentimientos idilicos. La buena D. Carmen la escuchaba +y la animaba con sonrisa carinosa. Las confidencias de la hermosa dama +se prolongaron largo rato. Recordaba sus tiempos de nina, cuando contaba +a su madrastra las declaraciones de amor que le habian hecho en el baile +de la noche anterior y le leia los billetitos que le remitian sus +adoradores. Aquel retorno a los tiempos pasados la hacia feliz. Tentada +estuvo de hablarle de Pepe Castro y de Raimundo y exponerle las +emociones pueriles que agitaban su alma aquella manana; pero un +sentimiento de respeto la contuvo. La duquesa era tan excesivamente +condescendiente que tocaba en los limites de la estupidez. Es probable +que si la hubiera hecho confidente de sus adulterios la hubiera +escuchado sin escandalizarse. Almorzaron juntas y solas porque el duque +lo hacia aquel dia con un ministro. Por la tarde, despues de aligerada y +refrescada el alma con larga e intima charla, ambas se trasladaron en +coche a San Pascual, rezaron alli una estacion al Santisimo, siempre +expuesto en aquella iglesia, y se trasladaron al paseo del Retiro. Antes +de oscurecer, porque el relente de la noche no le convenia a la duquesa +y Clementina necesitaba ir temprano a su casa, dieron orden al cochero +de retirarse. + +Era sabado, dia de comida y tresillo en el hotel de Osorio. Antes de +subir a vestirse, Clementina dio una vuelta por el comedor: contemplo la +mesa con detenimiento y ordeno algunos cambios en los canastillos de +frutos que sobre ella habian colocado. Se hizo traer el paquete de los +_menu_ escrito en un papel imitacion de pergamino con las iniciales +doradas del dueno de la casa; llamo al secretario de su marido; le hizo +escribir sobre cada uno el nombre de los invitados y luego fue por si +misma colocandolos sobre los platos. En el medio ella y su marido, uno +frente a otro; a la derecha e izquierda de Osorio los dos puestos de +honor para dos damas: a la derecha e izquierda de ellas dos puestos para +dos caballeros, y asi sucesivamente segun la categoria, la edad o la +afeccion particular que sentia por sus invitados. Hablo algunos minutos +con el _maitre d'hotel_. Despues de dar las ultimas disposiciones se +fue. Al llegar a la puerta se volvio, echo una nueva mirada penetrante a +la mesa, y dijo: + +--Quite usted esas flores con perfume que estan cerca del puesto de la +senora marquesa de Alcudia y cacambielasor camelias u otras que no lo +tengan. + +La devota marquesa no podia sufrir los aromas a causa de sus frecuentes +neuralgias. Clementina, odiandola en el fondo del alma, le guardaba mas +consideraciones que a ninguna de sus amigas. La alta nobleza de su +titulo, su caracter severo, y hasta su fanatismo la hacian respetada en +los salones, a los cuales prestaba realce su presencia. + +Subio a su cuarto seguida de Estefania, aquella doncellita tan enemiga +del cocinero. Estrenaba un magnifico traje color crema, descotado. +Ordinariamente se ponia para estas comidas de los sabados trajes de +media etiqueta, esto es, con las mangas hasta el codo. Ahora quiso lucir +su celebrado descote en honor de un diplomatico extranjero que comia por +vez primera en su casa. Mientras se dejaba arreglar el pelo, su espiritu +vagaba distraido por los sucesos del dia. No habia acudido a la cita de +Pepe: de seguro vendria furioso. Su labio inferior se alargo con +displicencia y sus ojos brillaron maliciosamente como diciendo: "?Y a mi +que?" Despues se acordo del saludo a su juvenil ex perseguidor, de +aquella inoportuna vuelta de cabeza. Un sentimiento de vergueenza volvio +a acometerla. Sus mejillas lo atestiguaron adquiriendo un poco mas de +color. Torno a llamarse para su fuero interno, tonta, imprevisora, loca. +Por fortuna, el chico parecia modesto y discreto. Otro cualquiera +formaria castillos en el aire al instante. Penso bastante en el y penso +con simpatia. La verdad es que tenia una presencia agradable y un modo +de hablar suave y firme a la vez, que impresionaba. Luego aquel carino +entranable a la memoria de su madre, su vida retirada, su extrana mania +de las mariposas, todo le hacia muy interesante. Cuantas veces habia +pensado Clementina esto mismo desde hacia dos meses no podremos decirlo; +pero si que lo habia pensado un numero bastante considerable. Su +espiritu, embargado por dulce somnolencia, volvio a inclinarse al +idilio. Aquel cuarto tercero, aquel despacho alegre, aquella vida dulce +y oscura. iQuien sabe! La felicidad se encuentra donde menos se piensa. +Un punado de trapos, otro de joyas, algunos platos mas sobre la mesa no +pueden darla a nadie. Pero un pensamiento lugubre, que hacia algun +tiempo amargaba todos sus suenos, le cruzo por la mente. Ella era ya una +vieja; si, una vieja; no habia que forjarse ilusiones. A Estefania le +costaba cada vez mas trabajo ocultar las hebras plateadas que en sus +rubios cabellos aparecian. Aunque se resistia tenazmente a echar sobre +su hermosa cabeza ningun producto quimico, presentia que no iba a haber +otro remedio. El amor candoroso, vivo, feliz con que la aventura del +joven Alcazar le habia hecho sonar, estaba vedado para ella. No le +quedaba ya, y eso por poco tiempo, mas que los devaneos vulgares, +insulsos, de los tenorios aristocratas, iguales unos a otros en sus +gustos, en sus palabras y en su inaguantable vanidad. ?Que relacion +podia ya existir entre aquel nino y ella, como no fuese la de madre a +hijo? Algunas veces dudaba si el sentimiento de Raimundo por ella fuese +enteramente el que el habia manifestado en su entrevista: mas ahora veia +con perfecta claridad que hablaba ingenuamente, que entre un chico de +veinte anos y una mujer de treinta y siete (porque tenia treinta y siete +por mas que se quitase dos) el amor era imposible, al menos el amor que +ella apetecia en aquel momento. Estas reflexiones labraron una arruguita +en su frente, la arruga de los instantes fatales. Hizo un esfuerzo sobre +si misma para pensar en otra cosa. + +Mirando a su doncella en el espejo observo que estaba densamente palida. +Volviose para mejor cerciorarse, y le dijo: + +--?Te sientes mal, chica? Estas muy palida. + +--Si, senora--manifesto la doncellita algo confusa. + +--?Las nauseas de otras veces? + +--Creo que si. + +--Pues, anda, vete y que suba Concha. iEs raro! Manana avisaremos al +medico a ver si te da algun remedio. + +--No, senora, no--se apresuro a contestar Estefania--. Esto no es nada. +Ya pasara. + +Algunos minutos despues bajaba la dama al salon, deslumbrante de +belleza. Estaba ya en el Osorio paseando con su amigo y comensal, casi +cotidiano, Bonifacio. Era un senor grave y rigido, de unos sesenta anos +de edad, calvo, de rostro amarillo y dientes negros. Habia sido +gobernador en varias provincias y ultimamente desempenaba el cargo de +jefe de seccion en un ministerio. Hablaba poco, nunca llevaba la +contraria, primera e indispensable virtud de todo el que quiere comer +bien sin gastar dinero, y ostentaba eternamente en el frac una cruz roja +de Calatrava, de cuya orden era caballero. Por cierto que lo primero que +se veia en la sala de su casa era un gran retrato del propio Bonifacio +en traje de ceremonia, con una pluma muy alta en la gorra y un manto +blanco de extraordinaria longitud sobre los hombros. Este caballero de +Calatrava, personaje misterioso del cual decia Fuentes (otro personaje +mas alegre del cual hablaremos) que era un hombre "con vistas al patio", +tenia una mania bastante original, la de coleccionar fotografias +obscenas. Guardaba en su casa dos o tres baules llenos hasta arriba. +Pero esta aficion no la conocia nadie mas que los libreros y fotografos, +que tenian buen cuidado de pasarle recado asi que llegaba de Paris, +Londres o Viena alguna remesa. En un rincon estaban sentadas Pascuala, +una viuda sin recursos que servia a Clementina mitad de amiga, mitad de +dama de compania, y Pepa Frias que acababa de llegar. Al pasar por +delante de los dos hombres para ir a saludar a Pepa, las miradas de los +esposos se cruzaron rapidamente como relampagos tristes y siniestros. El +rostro de Osorio, ordinariamente sombrio, bilioso, estaba ahora +imponente de ferocidad. No fue mas que un instante. En cuanto las damas +cambiaron algunas palabras, el banquero se acerco a ellas con Bonifacio +y empezo a embromar con acento carinoso a su esposa sobre el traje. + +--iVaya un talle que me gasta mi mujer!... Chica, aunque no quieras +oirlo te dire que te vas ajamonando a pasos de gigante. + +--No diga usted eso, Osorio, si precisamente Clementina es una de las +mujeres que tienen el cutis mas terso en Madrid--dijo Pascuala. + +--iToma! Buen dinero me ha costado el estucado que se ha puesto en Paris +esta primavera. + +Clementina seguia tambien la broma; pero le costaba mas trabajo fingir. +Al traves de las sonrisas nerviosas que iluminaban su rostro por +momentos y de las cortadas frases enigmaticas, se percibia el malestar, +la inquietud y hasta un dejo de odio. + +Sono la campana de la verja repetidas veces. El salon se poblo en pocos +minutos con las quince o veinte personas que estaban invitadas. Llego la +marquesa de Alcudia sin ninguna de sus hijas. Rara vez las traia a casa +de Osorio. Vino tambien la marquesa de Ujo, una mujer que habia sido +hermosa: ahora estaba demasiado marchita; languida como una americana, +aunque era de Pamplona, algo romantica, presumiendo de incomprensible y +con aficiones literarias. La acompanaba una hija bastante agraciada, mas +alta que ella y que debia tener lo menos quince anos, a pesar de lo cual +su madre la traia con faldas a media pierna porque no la hiciese vieja. +La pobre nina sufria esta vergueenza con resignacion, poniendose colorada +cuando alguno dirigia la vista a sus pantorrillas. + +Llego el general Patino, conde de Morillejo: no faltaba ningun sabado. +Vinieron tambien el baron y la baronesa de Rag por primera vez. +Clementina les dio la preferencia colmandoles de delicadas atenciones. +El baron era plenipotenciario de una nacion importante. El ministro de +Fomento Jimenez Arbos, Pinedo, Pepe Castro y los condes de Cotorraso +entraron casi a la vez. A ultima hora, cuando faltaban pocos minutos +para las siete, llego Lola Madariaga y su marido. Esta senora, mucho mas +joven que Clementina, era no obstante su intima amiga, el confidente de +sus secretos. Comia tres o cuatro veces a la semana con ella, y raro era +el dia que no salian juntas a paseo. No podia llamarsela hermosa; pero +su fisonomia tenia tal animacion, sus ojos brillaban con tanta gracia y +su boca se plegaba con tal malicia al sonreir dejando ver unos dientes +de raton blancos y menudos, que siempre habia tenido muchos adoradores. +De soltera fue una coquetuela redomada: trajo al retortero los hombres, +gozando en acapararlos todos, prodigando las mismas sonrisas +insinuantes, identicas miradas abrasadoras al hijo de un duque que a un +empleadillo de ocho mil reales, al viejo de venerable calva y nariz +arremolachada que al mancebo de veinte anos gallardo y apuesto, al rico +como al pobre, al noble como al plebeyo. Su coqueteria, parecida en esto +al amor de Jesucristo a la humanidad, igualaba todas las castas, todos +los estados, unia a los hombres en santa fraternidad para participar del +fuego admirable de sus ojos negros, de unos hoyitos muy lindos que +formaban sus mejillas al reir y de otra multitud de dones y frutos con +que la providencia de Dios la habia dotado. Despues de casada, seguia +mostrando la misma entranable benevolencia hacia el genero humano, si +bien de un modo mas sucesivo, esto es, un hombre despues de otro o, a lo +sumo, de dos en dos. Su marido era un mejicano rico con rasgos de indio +en la fisonomia. + +Poco despues que estos entro en el salon Fuentes, un hombrecillo +vivaracho, feo, raquitico, bastante marcado por las viruelas. Nadie +sabia de que vivia: suponiansele algunas rentas. Frecuentaba todos los +salones de algun viso de la corte y se sentaba a las mesas mejor +provistas. Sus titulos para ello eran los de pasar por hombre de animada +y chispeante conversacion, ingenioso y agradable. Mas de veinte anos +hacia que Fuentes venia alegrando las comidas y los saraos de la +capital, desempenando en ellos el papel de primer actor comico. Algunos +de sus chistes habian llegado a ser proverbiales; repetianse no solo en +los salones sino en las mesas de los cafes, y hasta llegaban a las +provincias. Contra lo que suele suceder en esta clase de hombres no era +maldiciente. Sus chistes no tendian a herir a las personas, sino a +alegrar el concurso y obligarle a admirar lo facil, lo vivo y lo sutil +de su ingenio. Todo lo mas que se autorizaba era apoderarse de las +ridiculeces de algun amigo ausente y formar sobre ellas una frase +graciosa; pero nunca o casi nunca a costa de la honra. Estas cualidades +le habian hecho el idolo de las tertulias. Ninguna se consideraba +completa si Fuentes no daba al menos una vueltecita por ella. + +--iOh, Fuentes! iOh, Fuentes!--gritaron todos viendole aparecer. + +Y una porcion de manos se extendieron para saludarle. Apretando las +primeras que llegaron a chocar con la suya se dirigio desde luego a la +senora de la casa, con voz cascada que ayudaba mucho al efecto comico, +diciendo: + +--Perdone usted, Clementina, si llego con un poco de retraso. Viniendo +aca me cogio por su cuenta Perales, ya sabe usted iPerales!, no tengo +mas que decir. Luego, cuando pude desprenderme de sus manos, ahi en la +esquina del ministerio de la Guerra, cai en las manos del conde de +Sotolargo, y ese ya sabe usted que es pesado con un cincuenta por ciento +de recargo. + +--?Por que?--se apresuro a preguntar Lola Madariaga. + +--Porque es tartamudo, senora. + +Los convidados rieron, algunos a carcajadas; otros mas discretamente. La +frase venia preparada: se conocia a la legua; pero asi y todo produjo el +efecto apetecido, parte porque en efecto habia hecho gracia, parte +tambien porque todo el mundo se creia en el deber de ponerse risueno en +cuanto Fuentes abria la boca. + +Un instante despues un criado de librea abrio de par en par las puertas +del salon, diciendo en alta voz: + +--La senora esta servida. + +Osorio se apresuro a ofrecer el brazo a la baronesa de Rag y rompio la +marcha hacia el comedor seguido de todos los convidados. Cerrando la +comitiva iba el baron conduciendo a Clementina. + +Los criados esperaban puestos en fila con la servilleta al brazo, +capitaneados por el _maitre_. Osorio fue designando a cada invitado su +puesto. No tardaron en acomodarse todos. La mesa ofrecia un aspecto +elegante, armonioso. La luz, que caia de dos grandes lamparas con +reflectores, hacia resaltar los vivos colores de las flores y las +frutas, la blancura del mantel, el brillo del cristal y la porcelana. +Sin embargo, esta luz, demasiado cruda, hace dano a la belleza de las +damas, las desfigura como un aparato fotografico. Para templarla y +producir una iluminacion suave y normal, Clementina hacia colocar dos +candelabros con numerosas bujias a los extremos de la mesa. Todas las +senoras estaban mas o menos descotadas: alguna, como Pepa Frias, +escandalosamente. Los caballeros, de frac y corbata blanca. + +La conversacion fue en los primeros momentos particular: cada cual +hablaba con su vecino. La baronesa de Rag, una belga de pelo castano y +ojos claros, bastante gruesa, preguntaba a Osorio los nombres de los +objetos que habia sobre la mesa. Hacia poco tiempo que estaba en Espana +y apetecia con ansiedad conocer el castellano. Clementina y el baron +hablaban en frances. Pepa Frias, que estaba entre Pepe Castro y Jimenez +Arbos, le dijo al primero por lo bajo: + +--?Que le parece a usted de la _jeta_ del marido de Lola? ?verdad que +para gaucho no es del todo mala? + +Castro sonrio con la superioridad que le caracterizaba. + +--Si, debio de haber _lazado_ muchas vacas en la pampa. + +--Hasta que al fin una vaca le _lazo_ a el. + +--Pero no fue en la pampa. + +--Ya se: en los jardinillos: no me diga usted nada. + +El general Patino, fiel a su naturaleza y a su tradicion militar, se +desplego en guerrilla para atacar a la marquesa de Ujo, que tenia al +lado. + +--Marquesa, las perlas le sientan admirablemente. Un cutis suave y +levemente bronceado como el de usted, donde se transparenta toda la +savia y todo el fuego del mediodia, exige el adorno oriental por +excelencia. + +--Usted tan lisonjero como siempre, general. Me pongo las perlas porque +es lo mejor que tengo. Su tuviese unas esmeraldas tan hermosas como +Clementina, dejaria las perlas en sus estuches--respondio la dama, +mostrando al sonreir unos dientes bastante desvencijados donde brillaba +en algunos puntos el oro del dentista. + +--Haria usted mal. Las mujeres hermosas estan en la obligacion de +ponerse lo que les va mejor. Dios quiere que sus obras maestras se +manifiesten en todo su esplendor. Las esmeraldas sientan bien a las +linfaticas; pero usted es como la uva de Jerez, doradita por fuera y +guardando en el corazon un licor que marea y embriaga. + +--iSi dijera usted como una pasa! + +--iOh, no, marquesa! ioh, no!... + +Y el general rechazo con fuego la especie y empleo toda su elocuencia en +desbaratarla como si tuviese delante un ejercito enemigo. + +Mientras tanto los criados comenzaban a dar vuelta a la mesa presentando +los platos. Otros, con la botella en la mano, murmuraban al oido de los +invitados: _Sauterne, Jerez, Margaux_, en un tono cavernoso semejante al +que emplean los cartujos para recordarse mutuamente la muerte. + +--Yo no bebo mas que _champagne frappe_ hasta el fin--dijo Pepa Frias al +que tenia detras. + +--iCuanto calor, Pepa, cuanto calor!--exclamo Castro. + +--No lo sabe usted bien--repuso la viuda con entonacion maliciosa. + +--Por desgracia. + +--O por fortuna. ?Esta usted ya cansado de Clementina? + +Fuentes no se encontraba bien con aquel cuchicheo. Le dolia desperdiciar +su ingenio en conversacion particular, para una sola persona. Asio la +primera ocasion por los cabellos para levantar la voz y atraerse la +atencion de los comensales. + +--Ayer le he visto a usted por la manana en la carrera de San Jeronimo, +Fuentes--le dijo la condesa de Cotorraso que estaba tres o cuatro +puestos mas alla. + +--Segun a lo que usted llame manana, condesa. + +--Serian las once, poco mas o menos. + +--Entonces, permitame usted que lo dude, porque hasta las dos estoy +siempre en la cama. + +--iOh, hasta las dos!--exclamaron varios. + +--Eso ya es una exageracion, Fuentes--dijo la marquesa de Alcudia. + +--Pero es una exageracion aristocratica, marquesa. ?Quien se levanta +primero en Madrid? Los barrenderos, los mozos de cuerda, los pinches de +cocina. Un poco mas tarde encontrara usted a los horteras abriendo las +tiendas, alguna vieja que va a oir misa, lacayos que salen a pasear los +caballos, etc. Luego empiezan a salir los empleaditos de las casas de +comercio y los escribientes de las oficinas del Estado que llevan todo +el peso de ellas, las modistillas, etc., etc. A las once ya hallara +usted gente mas distinguida, oficiales del ejercito, estudiantes, +empleados de tres mil pesetas, corredores de comercio, etc. A las doce +comienzan a salir los peces gordos, los jefes de negociado, los +banqueros, algunos propietarios; pero solo despues de las dos de la +tarde podra usted ver en la calle a los ministros, a los directores +generales, a los titulos de Castilla, a los grandes literatos.... + +Los comensales escuchaban embelesados aquella ingeniosa defensa de la +pereza y se creian en el caso de reir y decirse unos a otros por lo +bajo: + +--iEste Fuentes! ioh! ieste Fuentes tiene la gracia de Dios! + +Y alguno, por el placer de oirle nada mas, le llevaba la contraria. + +--Pero hombre, ?habra nada mas agradable que levantarse por la manana a +respirar el aire puro y banarse con la luz del sol? + +--Prefiero banarme en agua tibia con una botellita de Kananga. + +--?Me negara usted que el sol es hermoso? + +--Es hermoso, pero un poco cursilon. Yo no digo que alla al principio +del mundo no fuese una cosa asombrosa, digna de verse; pero ustedes +comprenderan que ahora esta anticuado. ?Hay nada mas ridiculo en una +epoca tan positivista como la presente que llamarse Febo y gastar +cabellera de oro? Ademas, el sol no tiene merito alguno intrinseco. Esta +ahi ardiendo porque Dios lo ha puesto. Pero la luz del gas, la luz +electrica representan el esfuerzo de un hombre de genio, es el triunfo +de la inteligencia, hace recordar nuestro poder sobre la materia, la +soberania del espiritu en todo el Universo.... Luego--anadio bajando un +poco la voz--, al sol se le puede ver sin que cueste dinero, y yo +siempre he aborrecido los espectaculos gratis. + +Los comensales no cesaban de reir. Fuentes, animado por aquellas risas, +se desbordaba en paradojas, en frases ingeniosas y sutiles, cayendo a +ojos vistas en el amaneramiento. Le pasaba lo que a los grandes actores +demasiado aplaudidos. No sabia contenerse a tiempo y entraba al fin en +el terreno de la extravagancia. De aqui a lo insulso no hay mas que un +paso, y Fuentes lo daba con frecuencia. + +El conde de Cotorraso persistia en defender al astro del dia para +excitar el ingenio de su detractor. El sol era quien animaba la +Naturaleza, quien calentaba nuestro cuerpo aterido, etc. + +--Eso de que el sol produzca animacion, lo niego--replicaba Fuentes--; +Madrid esta mucho mas animado por la noche que por el dia, y para +calentarme prefiero el cok, que no ocasiona tabardillos.... Vamos a ver, +conde, fijese bien: ?que merito puede tener una cosa que a la fuerza ha +de ver siempre su lacayo primero que usted? + +Como alguien dijera riendo que Fuentes tenia "buena sombra", este +replico vivamente: + +--?Lo ve usted, conde? Hasta para decir que un hombre tiene gracia se +dice que tiene buena sombra. A nadie se le ocurre decir que tiene buen +sol. + +Y con motivo de las sombras se hablo de la del manzanillo. La marquesa +de Ujo pregunto al mejicano, marido de Lola, si en su pais habia +manzanillos. Ballesteros, que asi se llamaba, replico que no, pero que +habia visto muchos en el Brasil. La marquesa se informo con viva +curiosidad de las particularidades del arbol; pero quedo sumamente +disgustada cuando el mejicano le dijo que la sombra no mataba y que solo +su fruto desprendia un agua corrosiva. + +--?De modo que durmiendo debajo de el no se muere? + +--Senora, yo no he dormido ?sabe?; pero he almorsado con varios amigo +debaho de uno y no nos ha pasao na. + +--Entonces, ?como se suicida Selika en _La Africana_ acostandose a la +sombra de ese arbol? + +--Eso es una patrana, una invension de los poeta ?sabe? Sera una cosa +bonita, pero no tiene nada de verda. + +La marquesa, desencantada por aquel dato realista, no quiso salir de su +poetica creencia; arguyo que tal vez los manzanillos de la India fuesen +distintos de los del Brasil. + +Hablose de las producciones de Mejico. + +--?Es verdad que usted posee ochocientas mil vacas, +Ballesteros?--pregunto Clementina. + +--iOh, senora; eso es una exagerasion! A lo sumo que llegara mi rebano +es a tresientas mil. + +--Si fuesen mias--dijo Fuentes--, construiria un estanque mayor que el +del Retiro, lo llenaria de leche y navegaria por el. + +--Nosotro no utilisamo la leche, senor, ni la manteca tampoco. La carne +alguna vese la convertimo en tasaho ?sabe? y la esportamo. Mas por lo +regula solo sacamo partido de las piele ?sabe? Los cuerno tambien los +vendemo para la fabricacion de los objeto de asta. + +--iQue te quemas! ique te quemas!--exclamo Pepe Castro por lo bajo. + +Pero no tanto que no lo oyese Jimenez Arbos, que estaba del otro lado de +Pepa Frias, y no le acometiese un acceso de risa que procuro con todas +sus fuerzas sofocar. + +--Anda, barbiana, alargame ese frasquito de mostaza--dijo Pepa Frias +dirigiendose a Clementina para disimular tambien la risa que le habia +acometido. + +--Bajbiana, bajbiana.... ?Que es que bajbiana?--pregunto, la baronesa de +Rag a Osorio en su afan de aprender pronto el espanol. + +Este se apresuro a explicarselo como pudo. + +Pepa hablaba de vez en cuando por lo bajo con Jimenez Arbos. Solian ser +algunas frases rapidas que probaban la inteligencia en que estaban y al +mismo tiempo el deseo de mostrarse prudentes. La conversacion con Pepe +Castro, que tenia a su izquierda, era mas animada. + +--?Por que no aconseja usted a Arbos que coma mas carne?--le preguntaba +el lechuguino al oido. + +--?Para que? + +--Para lo que se come carne generalmente; para nutrirse y adquirir +fuerzas con que soportar las fatigas que nuestros deberes nos imponen. + +--iYa!--exclamo la viuda con entonacion ironica--. Mire usted por si y +deje a los demas arreglar sus cuentas como Dios les de a entender. + +--Ya ve usted que procuro nutrirme. + +--Si, pero que vaya un poco tambien al cerebro, porque el dia menos +pensado se cae usted en la calle de tonto. + +--?Se ha ofendido usted?--pregunto riendo el elegante como si hubiese +dicho la cosa mas descabellada del mundo. + +--No, hombre, no: es que lo creo asi. No entiendo como Clementina puede +sufrir semejante narciso. + +--iChis, chis! iPrudencia, Pepa, prudencia!--exclamo Castro con susto, +levantando los ojos hacia su querida. + +--?Sabe usted que disimula muy bien? No la he visto dirigirle a usted +una sola mirada hasta ahora. + +Castro, que hacia dias estaba un poco despechado por la frialdad de su +dueno, sonrio forzadamente frunciendo en seguida el entrecejo. A Pepa no +le paso inadvertido este gesto. + +--Mire usted que cara tan nublada tiene en este momento Osorio. iInspira +horror! Y toda la culpa la tiene usted, picaro. + +--iYo! Nada de eso. Deben de ser cuestiones de guita las que le ponen +tan amarillo. Me han dicho que esta arruinado o muy proximo a +arruinarse. + +Pepa se estremecio visiblemente. + +--?Que dice usted? ?Por donde ha sabido usted eso? + +--Pues me lo han dicho ya varios. + +La viuda se volvio bruscamente hacia Jimenez Arbos sin ocultar su +agitacion y le pregunto en voz baja y alterada: + +--?Has oido algo de que Osorio este arruinado? + +--Si, lo he oido. Osorio viene jugando a la baja hace tiempo y los +fondos se empenan en subir--respondio el estadista levantando la cabeza +con gesto petulante de pavo real. + +En el tono con que pronuncio estas palabras se advertia satisfaccion. +Para un ministro, jugar a la baja es siempre un crimen digno de castigo. + +--Yo no se lo que tendra comprometido en esta liquidacion; pero si es +mucho esta perdido, porque el consolidado ha subido un entero. Y si se +empena en no liquidar inmediatamente, a fin de mes puede tener muy bien +dos enteros de alza. + +Todo el buen humor de Pepa habia desaparecido de repente. Bajo la cabeza +y dejo caer el tenedor sin animo para concluir el trozo de jamon de York +que se habia puesto. El ministro, observando su silencio y su tristeza, +le pregunto: + +--?Tienes por casualidad fondos en su poder? + +--Por casualidad, no ... ipor estupidez mia! Tiene en su mano casi toda +mi fortuna. + +--iOh diablo, diablo! + +--Se me esta haciendo rejalgar en el cuerpo lo que he comido. Creo que +me voy a poner mala--dijo la viuda poniendose realmente palida. + +Arbos hizo esfuerzos por tranquilizarla. Tal vez no fuese cierto todo. +En las ruinas como en las fortunas improvisadas se exagera siempre +mucho. Ademas, si algun compromiso habia sagrado para Osorio, debia ser +el de ella, una dama que le confia su dinero por pura amistad. + +Aunque hablaban en falsete, sus fisonomias graves y sus ademanes +decididos llamaron la atencion del general Patino, el cual, con +admirable penetracion, dijo a la marquesa de Ujo: + +--Mire usted a Pepa y a Arbos. Hay nube de verano entre ellos. iQue +hermoso es el amor hasta en sus fugaces tormentas! + +Mientras tanto, los condes de Cotorraso, Lola Madariaga, Clementina y +los barones de Rag hablaban del arsenico como medicamento para engordar +y poner terso y brillante el cutis. Lola Madariaga era la primera vez +que lo oia y se mostraba llena de jubilo, y anunciaba que iba +inmediatamente a ensayar la virtud milagrosa del veneno. + +--iDios mio, Lolita!--exclamo Fuentes--. Si usted, como es ahora, causa +tales estragos en los corazones masculinos, ique va a suceder cuando +lleve cuatro o cinco meses con un regimen de arsenico! Senor +Ballesteros, no consienta usted que lo tome: es tratarnos con demasiada +crueldad. + +--Vamos, amigo Fuentes--repuso la graciosa morena dirigiendo una mirada +insinuante a Castro, porque se le habia metido en la cabeza arrancarsele +a Clementina--?me quiere usted tomar el pelo? + +--iTomaj el pelo!... ?Que es que tomaj el pelo?--pregunto la baronesa de +Rag a Osorio. + +A esta baronesa la estaba desvistiendo con la imaginacion Bonifacio, +contemplandola desde lejos sin pestanear. Hacia dias que habia comprado +entre otras fotografias obscenas la de una mujer desnuda meciendose en +una hamaca. Se le antojaba que la baronesa se parecia mucho a aquella +mujer, y trataba de averiguar, por medio de un prolijo examen exterior, +si interiormente guardaria la misma semejanza. + +Termino al fin la comida no sin dedicar, por supuesto, un buen rato de +conversacion al teatro Real, a Gayarre y a la Tosti. No la hubieran +digerido bien si les faltase. El cafe, como era costumbre en casa de +Osorio, se sirvio en el mismo comedor. Luego, las senoras con algunos +hombres se fueron al salon. Otros se quedaron fumando, pero no tardaron +en ir a reunirse con los demas. Hacia alli un calor insufrible. + +Pepe Castro aprovecho la confusion de la salida para preguntar a +Clementina: + +--?Como no has ido esta manana? + +Clementina detuvo el paso, le miro con sonrisa protectora. + +--?Esta manana?... No se. + +--?Como no sabes?--dijo frunciendo su augusta frente el real mozo. + +--No se; no se--y dio un paso para alejarse sin dejar de sonreir con +leve matiz de burla. + +--?Y manana iras? + +--Veremos--respondio alejandose. + +Castro sintio aquella sonrisa como un golpe en medio del pecho. Se +mordio el labio inferior y murmuro:--?Coqueteamos, eh? iYa me la +pagaras, hermosa! + +En el salon habia ya algunas personas, entre ellas Ramon Maldonado y la +hija de Pepa Frias con su marido. En otro saloncito contiguo estaban +preparadas hasta seis mesas de tresillo. Algunos se sentaron desde luego +a jugar. Otros esperaron a que llegasen los companeros de costumbre. No +tardaron, en efecto, en poblarse entrambos salones. Llego D. Julian +Calderon con Mariana y Esperancita, Cobo Ramirez con Leon Guzman y otros +tres o cuatro pollastres, el general Pallares, los marqueses de Veneros +y otras varias personas, entre las cuales predominaban los banqueros y +hombres de negocios. + +Uno de los ultimos en llegar fue el duque de Requena, a quien se hizo la +misma acogida ruidosa y lisonjera que en todas partes. Entro jadeando, +fumando, escupiendo, con la seguridad insolente que su inmensa fortuna +le habia hecho adquirir. Hablaba poco, reia menos; emitia sus opiniones +con rudeza y se dejaba adorar del corro de senoras que le rodeaba. Tenia +las mejillas mas amoratadas que nunca, los ojos sanguinolentos, los +labios negros. Estaba tan feo, que Fuentes dijo a Pinedo y a Jimenez +Arbos senalandole: + +--Ahi tienen ustedes al diablo recibiendo a sus brujas en el aquelarre +de los sabados. + +Se le invito a jugar al tresillo como siempre; pero rehuso. Habia visto +a dos banqueros a quienes queria pescar para su negocio de la mina de +Riosa. Ademas le convenia hacer la corte a Jimenez Arbos algunos +momentos. Ya habia conseguido que la mina saliese a subasta con todos +sus accesorios de montes y pertenencias. En la _Gaceta_ se habia +insertado el anuncio. La compania para comprarla estaba ya formada. Pero +entre los socios habia desavenencia. Unos pretendian comprarla al +contado (entre ellos estaba Salabert) y otros querian aprovechar los +diez plazos que el Gobierno concedia. La diferencia en la tasacion de +una a otra forma, era enorme. + +El duque se acerco a Biggs, el representante de una casa inglesa que +entraba con parte muy considerable en la compania y que capitaneaba el +partido de la compra a plazos. Le echo familiarmente el brazo sobre el +hombro y le llevo al hueco de un balcon, diciendole con rudeza: + +--?Conque ustedes empenados en que nos arruinemos? + +Y comenzo a tratar el asunto con una franqueza que desconcerto al +ingles. Este respondia a las salidas brutales del duque con +razonamientos corteses y suaves, sonriendo siempre benevolamente. El +duque acentuaba su rudeza, que en el fondo era muy diplomatica. + +--Yo no tengo gana de tirar mi dinero. Me ha costado mucho trabajo +adquirirlo, ?sabe usted? Probablemente, al fin y al cabo, me vere +obligado a cortar por lo sano, separandome del negocio. + +--Senor duque, yo no tengo culpa--respondia Biggs con marcado acento +ingles--. He recibido instrucciones. + +--Las instrucciones son dadas segun los consejos de un zorro viejo que +hay en Madrid. + +--iOh, duque!--exclamo Biggs riendo,--no hay _sorro vieco_, no. + +Y la discusion continuo sin que el banquero espanol pudiese obtener nada +del ingles, pero dejandole bastante preocupado. + +Pepa Frias, vivamente agitada, hablaba aparte con Jimenez Arbos, despues +de haberse enterado, preguntando a algunos banqueros, de que los +negocios de Osorio no marchaban bien. No obstante, todos le suponian con +medios de hacer frente a sus compromisos. Su capital era grande, y, +aunque en las ultimas liquidaciones de Bolsa habia experimentado +perdidas fuertes, no creian que eran lo bastante para producir una +quiebra. Hay que advertir que ninguno de aquellos senores operaba sobre +diferencias como Osorio. Este se habia enviciado. A pesar de las +advertencias de sus amigos y companeros, no podia vencer aquella pasion +del juego, que tarde o temprano habia de conducirle a la ruina. Pepa le +observaba disimuladamente, y con la penetracion maravillosa de las +mujeres adivinaba debajo de su exterior frio, tranquilo, mucha mar de +fondo. Mientras Arbos procuraba tranquilizarla con frase correcta, +atildada (ni aun hablando a su querida prescindia de las formas +oratorias), la viuda meditaba un plan salvador. Este plan consistia en +dar la voz de alarma a Clementina y arrancarla la promesa de librar sus +fondos de la quema, si es que la habia, anclando a su propio dote. +Fiando mucho en su diplomacia y en el temperamento desprendido de su +amiga, serenose un poco. Arbos tuvo ocasion una vez mas, viendo acudir +la calma a su rostro, de penetrarse de las excepcionales dotes +persuasivas con que la providencia de Dios le habia favorecido. + +Pepa tuvo animos para sentarse a jugar al tresillo con Clementina, +Pinedo y Arbos. Al cruzar el salon grande vio sentados en un rincon a su +hija y a su yerno en la actitud de dos tortolas enamoradas. Acercose a +ellos. Como no habia logrado barrer de su espiritu la preocupacion, +habloles con cierta aspereza. + +--iAyer os mandabais cartitas y hoy hay que traer agua caliente para +despegaros! Por lo visto, hijos, tomais el matrimonio a turno impar.... +Vamos, vamos, separaos que no esta bien aparecer tan sobones delante de +gente. + +Emilio se sintio herido por aquel tono autoritario, y con las mejillas +encendidas iba a responder una descantada a su suegra; pero esta paso de +largo, entrando en la sala de tresillo. Asi y todo quedo murmurando +pestes, diciendo que el no habia aguantado jamas ancas de nadie y que +menos las aguantaria ahora de su suegra, con otra porcion de frases +igualmente energicas que derramaron la tristeza por el rostro de +Irenita. Y hubieran concluido por hacerla llorar, si el, volviendo en su +acuerdo, no le hubiera regalado un pellizquito en el brazo muy sentido y +amoroso, rogandole al propio tiempo que le diese la mitad de la pastilla +de menta que su linda mujercita tenia en la boca. Con esto volvieron a +arrullarse como si estuvieran en una selva virgen y no en el hotel de +Osorio. + +Un grupo de cinco o seis ninas, entre las cuales estaba Esperancita, +hablaba animadamente con algunos pollastres. Cobo Ramirez y nuestro +inteligente amigo Ramoncito Maldonado, eran dos de ellos. Dificil es +exponer las ideas que entre aquella florida juventud se cambiaban. Todas +debian de ser muy finas, muy alegres, muy intencionadas, a juzgar por la +algazara que producian. Sin embargo, aplicando el oido, se observaba +pronto que los gestos de las ninas, aquel levantar de ojos, aquel agitar +la cabeza, aquel mirar picaresco, aquel romper en sonoras carcajadas, no +correspondian exactamente a las palabras que se pronunciaban. Decia un +pollo verbigracia: + +--Manolita; ayer la he visto a usted en San Jose confesando con el padre +Ortega. + +La interesada reia con gozo extremado. + +--iNo es verdad, Paco; no me ha visto usted! + +Decia otro: + +--Pilar, ?donde compra usted esos abanicos tan monisimos? + +Pilar prorrumpia en carcajadas. + +--iQue guason! Y ?donde ha comprado usted aquel perro tan feo que +llevaba usted hoy en el paseo? + +--Feo, si; pero gracioso. Confieselo usted. + +Tales frases hacian desbordar la alegria de aquellos pechos juveniles. +Se hablaba recio, se reia mas aun, se gesticulaba. Las ninas, sobre +todo, parecia que tenian azogue, mostrando sin cesar las dos filas de +sus dientes cuando los tenian bonitos o tapandoselos con el abanico +cuando no eran presentables. Pero, sobre todo, lo que alboroto el grupo +y levanto mas tempestad de carcajadas, fue una contestacion de Leon +Guzman. Manolita, una chatilla de ojos negros y boca grande con dientes +preciosos, pregunto a Leon que hora era. Este, sacando el reloj, +respondio que las diez y cuarto. El reloj del conde estaba parado: eran +ya cerca de las doce. Esta equivocacion hizo gozar vivamente a las +ninas. Manolita, sobre todo, queria desvestirse de risa. Cuanto mas +hacia para reprimir el influjo de sus carcajadas, con mas impetu salian +a su boca fresca y humeda. + +Indudablemente, en las frases, en la apariencia vulgares y hasta +estupidas de los pollos, debe de existir un fondo de humorismo tan +profundo como vivo, que solo las jovenes de quince a veinte anos son +capaces de recoger y gustar. + +Pero Leon Guzman, una vez sosegada la risa, pudo con mana retirarse un +poco y entablar conversacion aparte con Esperancita. Esto lleno de +dolor y sobresano a Ramon. Hacia dias que venia observando que el conde +de Agreda miraba con buenos ojos a su dueno adorado. Considerabale mas +temible que a Cobo, por ser hombre de brillante posicion. Cobo, segun lo +que veia, no adelantaba un paso, lo cual le tranquilizaba. Pero el +asunto cambiaba ahora de aspecto. Por eso ya no tomaba parte en la +alegria del grupo y dirigia a la pareja unos ojos de carnero que +despertaban lastima. Sin embargo, la nina, a su gran satisfaccion, no se +mostraba demasiado amable con el conde. Parecia preocupada, triste, y +dirigia frecuentes y rapidas miradas hacia el sitio donde el propio +Ramon estaba. Verdad que detras de el, en un divan, se hallaban sentados +Pepe Castro y Lola Madariaga, charlando con gran animacion. Pero el +concejal no se hizo cargo de esto. + +Cuando Leon se levanto, Ramoncito le llevo aparte a un rincon y le dio +con frase sentida sus quejas. Debia de saber que el, Maldonado, hacia +tiempo que obsequiaba a Esperanza, que estaba enamorado de ella +perdidamente. Sentia en el alma que un amigo tan intimo le viniese a +hacer dano. Recordole con enternecimiento la infancia, sus juegos, el +colegio. Concluyo por suplicarle con voz entrecortada por la emocion que +si no tenia un gran interes por Esperancita dejase de darle celos. Leon +le escucho entre impaciente y confuso. Por librarse de el prometio +cuanto quiso. Luego, cuando se vio entre los amigos, conto la ridicula +conferencia y se rio en grande a costa del desdichado concejal. + +El duque de Requena, despues que dijo a Biggs lo que se proponia, se +sento a jugar al tresillo con la condesa de Cotorraso, el mejicano, +marido de Lola, y el general Pallares. Poco despues bufaba lleno de +furia porque le venian malas cartas. A pesar de su opulencia jugaba +siempre con el mismo afan que si le importase mucho la perdida o la +ganancia de unos cuantos duros. Si la suerte le era adversa se ponia de +un humor endiablado, murmuraba y hasta llegaba a decir frases +inconvenientes a los companeros. Su hija se veia muchas veces obligada a +templarle y a quitarle las cartas de la mano para ponerse ella en su +lugar. + +Ahora Clementina estaba de buen talante jugando en la mesa proxima: se +reia de Pepa Frias porque se mostraba silenciosa y preocupada. + +--Oiga usted, Pinedo, no me acordaba ya--dijo arreglando el abanico de +cartas que tema en la mano--, ?por que tenia usted interes esta manana +en hacer pasar por un santo delante de su hija al perdido de Alcantara? + +--Es un secreto--respondio el gran vividor. + +--iQue se diga, que se diga!--exclamaron a un tiempo Pepa y Clementina. + +Se hizo de rogar un poco. Al fin, obligandoles a prometer antes que lo +guardarian fielmente, se lo dijo. Habia observado en las ninas tendencia +senalada a enamorarse de los calaveras, de los vagos, de los malvados, y +a rechazar a los hombres laboriosos y formales. Para que su hija no +cayera en poder de alguno de aquellos invertia las referencias que le +hacia de cada cual. Cuando pasaba a su lado un chico honrado y +trabajador, le ponia de loco y de perdido que no habia por donde +cogerlo; si, por el contrario, pasaba uno que mereciese en realidad +tales dictados, como Alcantara, se hacia lenguas de el. + +Pepa, Clementina y Arbos suspendieron el juego para escuchar sonrientes +aquel singular relato. + +--?Y produce efecto el procedimiento?--pregunto el ministro. + +--Hasta ahora admirable. Jamas se le ocurre a mi hija mentar en la +conversacion a los que yo le doy por buenos muchachos. En cambio, +icuantas veces me dice muy risuena!: "?Sabes, papa, que hoy he visto a +aquel amigo tuyo tan _perdis_? No se puede negar que tiene gracia en la +cara y que parece un chico fino. iEs lastima que no formalice!" + +En aquel momento, Cobo Ramirez, que andaba por alli resoplando como un +buey cansado, se acerco a la mesa y quiso saber de que se reian. No le +fue posible arrancarles el secreto. Pinedo les hizo una sena prohibitiva +porque tenia mucho miedo a su lengua. Tambien Pepe Castro, harto de dar +celos a Clementina con su amiga Lola, sin que aquella pareciese siquiera +advertirlo, se levanto y se fue aproximando silenciosamente afectando +melancolia. Se puso detras de Pepa Frias y apoyo los brazos en el +respaldo de la silla. La viuda estaba tan escandalosamente descotada que +en aquella actitud se podia ver mas de lo que la decencia permite. + +--iNo vale mirar, Pepe!--exclamo Cobo con maligna sonrisa. + +--Miro las cartas--respondio aquel. + +--iVamos, no sea usted desvergonzado, Cobo!--dijo Pepa dandole con ellas +en las narices y volviendose a Castro. + +--Quitese de ahi, Pepe. No quiero que se me contemple a vista de pajaro. + +Fuentes se acerco para despedirse. + +--?No toma chocolate?--le pregunto Clementina dandole la mano. + +--?Como quiere usted que tome chocolate un hombre a quien le acaban de +descerrajar un soneto a quema ropa? + +--?Mariscal? + +--El mismo. En el comedor y a traicion. + +Mariscal era un joven poeta, empleado en el Ministerio de Ultramar, que +hacia sonetos a la Virgen y odas a las duquesas. + +--Pero ya me he vengado como un marroqui--siguio.--Le he presentado al +conde de Cotorraso que le esta dando una conferencia sobre los aceites. +Miren ustedes que cara de sufrimiento tiene el pobre. + +Los tresillistas volvieron la cabeza. Alla en un rincon estaban, en +efecto, los dos. El conde hablaba con calor y le tenia cogido por la +solapa segun su costumbre. El desgraciado poeta, con el rostro +contraido, echando miradas de socorro a todas partes, se dejaba sacudir +como un hombre a quien conducen a la carcel. + +--Arbos, ?no cree usted que he llevado mi venganza demasiado lejos? + +Para no destruir el efecto de la frase se marcho bruscamente. Todas las +noches recorria dos o tres tertulias, donde se celebraban su gracia y +sus ingeniosidades. + +Los criados entraban con bandejas de chocolates y de helados. Cobo +Ramirez cogio una mesilla japonesa, la llevo a un rincon, sentose frente +a ella y se apercibio a engullir. + +Pepa Frias echo una mirada en torno, y viendo al general Patino +acercarse, le dijo: + +--General, tome usted estas cartas: estoy cansada de jugar. Daselas tu a +Pepe, Clementina; vamos un poco al salon. + +El general y Castro ocuparon el sitio de las damas. Estas se fueron al +salon grande: mas antes de llegar a el, dijo Pepa: + +--Mira, tengo que hablarte de un asunto importante. Vamos a otro sitio. + +Clementina la miro con sorpresa. + +--?Quieres que vayamos al comedor? + +--No; mejor es que subamos a tu cuarto. + +Volvio a mirarla con mas sorpresa aun, y, alzando los hombros, dijo: + +--Como quieras. iCosa grave debe de ser! + +Mientras subian la escalera, Clementina imaginaba que su amiga iba a +hablarle de Pepe Castro, de sus amores. Y como en realidad el asunto no +le interesaba como antes, marchaba con cierta indiferencia no exenta de +aburrimiento. Cuando se encontraron frente a frente en el _boudoir_, le +dijo Pepa cogiendola por las munecas y mirandola fijamente: + +--Vamos a ver, Clementina, ?tu sabes como andan los negocios de tu +marido? + +Fue un golpe en medio del pecho. Clementina, aunque sin precision, tenia +noticias de las perdidas de Osorio, de su creciente y febril afan de +jugar. El mismo, en una explicacion que con ella tuvo, la habia +amedrentado para arrancarle la firma. Ademas le veia cada dia mas +delgado y mas sombrio. Pero aunque se preocupaba un instante de estas +cosas, el tren complicado de su vida de mujer elegante, ayudado por el +deseo de no pensar en asuntos enfadosos, se las apartaban pronto de la +memoria. Nunca se le paso por la imaginacion que tales perdidas pudiesen +afectar seriamente a sus comodidades, a su ostentacion, ni aun a sus +caprichos. La conducta de Osorio, que nada le habia dicho de restringir +los gastos, daba pretexto a perseverar en esta creencia. Pero el gusano +permanecia vivo alla en el fondo. No habia mas que hostigarle como hizo +Pepa, para que royese lindamente. + +--?Los negocios de mi marido?--dijo balbuciendo, como si no +entendiese--. Yo nunca me entero ... ni le pregunto. + +--Pues me han dicho que ha tenido grandes perdidas en estos ultimos +tiempos.... + +--Alla el--exclamo la dama reponiendose y alzando los hombros con +supremo desden. + +--Es que a ti tambien te puede chamuscar el pelo, hija mia. ?Tienes +asegurada tu dote? + +--No se lo que es eso.... ?No te he dicho que no entiendo de negocios? + +--Pues en este asunto debieras procurar enterarte. + +--Pues yo te digo que no me preocupa nada y te ruego que hablemos de +otra cosa. + +Clementina se mostraba mas altanera y desdenosa cuanta mas insistencia +veia en Pepa. Su orgullo, siempre alerta, le hacia suponer que esta +habia preparado aquella conferencia para mortificarla. + +--Es que ... querida mia, debo advertirte que tu marido no especula +solamente con su capital--dijo la viuda picada ya. + +--iAh! iYa parecio aquello! Vamos, tu tienes algunos ochavos en poder de +Osorio y temes perderlos, ?verdad?--dijo Clementina con sonrisa +sarcastica, reprimiendo su colera con trabajo. + +Pepa se puso palida. Una ola de ira le subio tambien del corazon a los +labios. Estuvo a punto de echarlo todo a rodar y ponerse a renir como +una verdulera, para lo cual tenia dotes especialisimas; pero un +pensamiento interesado, un pensamiento de conservacion la contuvo. Si +rompia con su amiga, si la irritaba, las probabilidades de salvar su +capital disminuian. Comprendio que el mejor partido era no excitar su +naturaleza indomita, esperar que la amistad o su mismo orgullo la +impulsasen a la generosidad. Hizo un esfuerzo para reprimir sus impetus +ante la mirada altiva y provocativa de su amiga y dijo con abatimiento: + +--Pues si, Clementina, te lo confieso. Tu marido tiene en su poder lo +poco que poseo. Si lo pierdo me quedo sin una peseta. No se que sera de +mi.... Antes que depender de mi yerno, prefiero pedir limosna. + +--Pedir limosna, no. Te traere a casa para acompanarme en lugar de +Pascuala--dijo con desden la dama, en quien la soberbia aun no se habia +apaciguado. + +Pepa sintio mas este flechazo que el anterior, pero logro contenerse +tambien. + +--Vamos, chica--dijo volviendo a cogerla por las munecas +carinosamente--, no me eches a la cara los millones. Si he venido a +aburrirte con estas cosas, es porque te tengo por mi mejor amiga. Ya se +yo que se exagera mucho, y que la envidia anda suelta por el mundo. La +mayor parte de lo que cuentan de las perdidas de Osorio, probablemente +no sera verdad.... + +--Y si lo fuese, la cosa tiene poca importancia para mi. Figurate que +hoy mismo me ha dicho mi madrastra que me deja por heredera de toda su +fortuna. + +Pepa abrio los ojos con sorpresa. + +--?La duquesa? iOh, pues no son mas que cincuenta millones de pesetas! +Creo que la pobre esta muy enferma.... + +--Bastante. + +La soberbia se sobreponia en aquel instante a todo sentimiento +afectuoso en el corazon de Clementina. Pronuncio aquel bastante en un +tono que daba frio. + +Las dos amigas, al cabo de unos minutos, se entendian perfectamente. +Pepa, afectando siempre desenfado, adulaba de todos los modos posibles a +su amiga, como hermosa, como rica, como elegante. Clementina se dejaba +adular, respiraba con delicia aquel tufillo de incienso. En cambio +prometia que ni un centimo perderia Pepa de su capital. + +Bajaron la escalera cogidas por la cintura, charlando como cotorras. Al +llegar a la puerta del salon, antes de soltarse se dieron un apretado y +carinoso beso. Ninguna de las dos penso que lo que las tenia enlazadas +no eran sus propios brazos, sino los de un cadaver: el cadaver de una +santa y generosa senora. + + + + +VIII + +#Cena en Fornos.# + + +Al salir del hotel de Osorio, Pepe Castro y Ramoncito se metieron en la +berlina que esperaba al primero y se trasladaron a Fornos. Les costo +trabajo desembarazarse de Cobo Ramirez, que habia olido algo de cena y +deseaba ser de la partida. Ramon dio un codazo a Castro para manifestar +que no le veria con gusto en ella. Este, a quien tampoco placa el +caracter desvergonzado del primogenito de Casa-Ramirez, hizo lo posible +por desprenderse de el enganandole. + +El terror de los maridos estaba de muy mal humor. La indiferencia real o +fingida que Clementina le habia mostrado toda la noche le roia el +corazon. Siempre habian sido prudentisimos en sociedad, sobre todo en +casa del marido; pero nunca le falto ocasion, hasta entonces, a la dama, +con una mirada intensa, con alguna palabrilla fugaz, de expresarle su +amor. Y como esto llovia sobre mojado, porque hacia ya bastantes dias +que la encontraba despegada, distraida, la picadura era mas viva. Castro +no estaba enamorado de la esposa de Osorio. Era incapaz de enamorarse. +Pero tenia una idea extraordinaria de sus dotes de conquistador y, como +consecuencia, un amor propio exagerado. Ademas, ya sabemos que +Clementina era para el, no solo la tortola enamorada, sino el cuervo que +le traia en su pico el sustento. Envuelto en su gaban de pieles y +arrellanado en el rincon del coche, no despego los labios en todo el +camino. Era la una. La noche fria y despejada, una noche de Madrid, en +que el ambiente produce cosquillas en los ojos y la nariz. Ramoncito, +entregado tambien a sus melancolias, limpiaba con el panuelo el cristal +de la ventanilla para sumergir la mirada en las calles solitarias y en +el cielo poblado de estrellas. + +Cuando llegaron a Fornos vieron el coche de la Amparo, en espera. + +--Llegamos un poco tarde. Nos va a sacar los ojos esa tia--dijo Castro +apresurandose a entrar. + +Un mozo les dijo que arriba, en el gabinete de la izquierda, les +esperaban tres senoras y dos caballeros. Antes de subir dio las +disposiciones necesarias para la cena que habia encargado. En el +gabinete, dispersos por las sillas, estaban Rafael Alcantara, Manolito +Davalos, la Nati, la Socorro y la Amparo, que los recibieron con +_fueras_ y silbidos. Todos cinco venian del Real: hacia muy cerca de +media hora que esperaban. + +--iQue poca vergueenza tienes, hijo!--dijo la Amparo con el hermoso +entrecejo fruncido--. Y menos aun los que toman en serio tus convites. + +--Chica, me figure que saldrias mas tarde del Real. + +--iEso! Di que estabas a gusto en casa de mi hijastra, y entonces puedes +tener cierta disculpa. + +Amparo solia llamar en broma su hijastra a Clementina. + +--iQue hijastra, ni que madrastra!--exclamo el lechuguino con gesto de +mal humor--. iSi pensaras que hay mujer que me retenga a mi cuando no +quiero! + +El despecho, incubado toda la noche, rompia ahora con fuerza la cascara. + +--iOle mi nino! Asi hablan los hombres--exclamo la Nati, una chulilla de +Lavapies que descubria el pano, no solo en la conversacion, sino tambien +en el peinado, en los andares, en todo. + +--iQue simple eres, criatura!--dijo la Amparo volviendose a ella--. ?Te +figuras que eso es cierto? Clementina le tiene mas sumiso que un +perrillo de lanas. Si se le antoja, le hace lamer la planta de sus pies. + +--iSi; lo mismo que tu a su papa!--respondio furioso Castro--?Vosotras, +por lo visto, os habeis llegado a figurar que soy un cadete de +infanteria? Pues ya vereis lo que me importa por esa senora.... + +--?De veras?--pregunto Alcantara. + +--De veras: me voy aburriendo ya. + +Castro, previniendo una proxima ruptura con su amante, preparaba una +cama blanda a su reputacion de seductor para que no sufriese +desperfecto. + +--Os enfadais conmigo--siguio--porque llego tarde.... ?Y Leon? ?Donde +esta Leon? + +--Leon, aqui esta--profirio una voz sonora detras. + +Y el propio Leon avanzo hasta el medio de la estancia y se puso a +parodiar, con entonacion y mimica de comico de la legua, una zarzuela +muy conocida: + + Yo soy aquel conde de Agreda llamado, + que en lides sin cuento probo su valor. + +--Oye, nene--dijo Socorro tirandole de los faldones del frac--, tengo +que ajustarte una cuenta. + +--iTu tambien!--exclamo con afectado espanto--.iCielos! ?Donde me metere +que no me presenten cuentas? + +Y se dejo llevar, fingiendo susto, a un rincon por su querida, que le +pregunto en voz baja: + +--Di, babieca, ?por que no me has dicho que era Amparo de la partida? +?No sabes que estamos politicas hace ya dias? + +--iBah! ibah!--exclamo alzando la voz y apartandose--. En cuanto tengais +unas copas de Jerez en el cuerpo, se van a oir los besos que os deis, +desde la calle. + +-Socorro quedo acortada mordiendose los labios. Temia que Amparo hubiese +advertido algo. Y en efecto, la querida de Salabert les habia echado una +mirada penetrante sospechando lo que hablaban, y arrugo el entrecejo: +"iAnda, anda! iA buena parte iban con recaditos! iComo la picasen un +poco era capaz de agarrar por el mono a aquella panfila y batirla contra +la pared!" + +La Socorro era una rubia linfatica, de tez nacarada y ojos claros, un +poco romantica y un mucho susceptible. Se decia hija de un comandante y +se agarraba el derecho de despreciar a sus companeras nacidas del seno +de la plebe. Era mas instruida que ellas porque leia todos los +folletines que le venian a las manos: cuidaba de no decir palabras feas: +no solia emplear tampoco locuciones flamencas. Tenia alguna mas edad que +la Amparo y la Nati. + +--A la mesa, a la mesa--dijo Alcantara--. Estas operas alemanas me +excitan un hambre de lobo. + +Levantaronse todos del asiento y se aproximaron a la mesa, mientras +Castro hacia sonar el timbre para avisar al mozo. El conde de Agreda los +detuvo con un gesto. + +--Caballeros, hay aqui dos princesas que han renido por cuestiones +diplomaticas que no nos incumben. ?Opinan ustedes que se den un beso +antes que nos sentemos? + +--Que se lo den: que se lo den--exclamaron los tres hombres y Nati, +mirando a la Socorro y Amparo. + +Esta se encaro furiosa con Leon. + +--iJa, ja!... Chica, no empieces ya a soltar gracias porque nos va a +hacer dano la cena. + +La Socorro se hizo la indiferente inspeccionando la mesa. + +--Que se besen--volvio a decir el coro. + +--Oid, preciosos, ?nos habeis traido para reiros de nosotras o a darnos +de cenar?--dijo la Amparo cada vez mas irritada. + +Castro trato de calmarla. + +--No hay motivo para enfadarse, Amparito. Leon, lo mismo que yo y todos +los demas, deseariamos que los que nos sentemos a cenar fuesemos buenos +amigos. Si hay algun resentimiento debe olvidarse, sobre todo si, como +presumimos, no ha sido por cosa grave. + +--iQue se besen!--gritaron con mas fuerza los comensales. + +No hubo mas remedio. Castro y Alcantara se apoderaron de la Amparo, +Ramon y el conde de la Socorro y las fueron aproximando casi a viva +fuerza, no sin que ambas protestasen, sobre todo Amparo, que se defendia +con energia. Al cabo concluyo por reirse. + +--iPero esto es estupido! ?Que mosca os ha picado? + +Y acercandose con decision a Socorro, le dio un beso sonoro en la +mejilla. + +--Besemonos, hija, porque si no temo que a estos chicos simpaticos les +de un ataque de nervios. + +La Socorro le pago el beso con otro mas timido, manifestandose reservada +y circunspecta. + +--Bueno, ahora dejadme calentar un poco, que estoy aterida--dijo +sentandose al lado de la chimenea, tan cerca que, por milagro, no ardia. + +Se tosto por delante y por detras, en tal forma, que, cuando Rafael fue +a coger la silla, quemaba. + +--iQue atrocidad! Mirad, chicos, como ha dejado Amparo la silla. + +Todos pusieron las manos sobre ella y se admiraron. + +--iComo tendra esa mujer el cuerpo! Vamos a verlo--dijo Castro avanzando +hacia ella. + +--iEh, nino, alto! que yo soy de mirame y no me toques.... Bueno, si +quereis tocad la espalda--anadio generosamente. + +Y uno tras otro fueron poniendo la palma de la mano en la espalda de +aquel hermoso animal que, efectivamente, casi quemaba. + +--Ahora vais a ver como me las compongo con los boquerones--dijo +sentandose--. Porque supongo que te habras acordado de mi--anadio +levantando la vista hacia Pepe Castro. + +Este hizo una senal afirmativa y empujo suavemente a Manolito Davalos +para que se sentase al lado de su ex querida. Era curioso ver la extrana +turbacion que se apoderaba del tocado marques cuando se ponia cerca de +la Amparo. Esta mujer le fascinaba de tal suerte que se mostraba +confuso, ruborizado, sin saber que decir ni hacer. Los companeros, que +lo sabian, mirabanle con disimulo y enviaban sonrisas y guinos a la +joven, la cual adoptaba un continente protector, maternal, con el. Se +reia como los demas de aquella extrana y furiosa pasion; pero en el +fondo se sentia halagada por ella. + +Rafael Alcantara, que ya habia pellizcado en todos los platos de +entremeses, volvio a gritar: + +--Senores, que venga por Dios esa cena, porque voy a pillar una +indigestion de aceitunas. + +Acomodaronse todos, al fin. Dos mozos comenzaron a servir los platos. +Amparo desdeno el _consomme_; pero cuando trajeron unos filetes de +_boeuf macedoine_ se colmo de tal modo el plato que los amigos +comenzaron a darse de codo y a reir. + +--iAh! ?vosotros pensais que soy una nina tisica de las que cantan _La +Stella confidente_?... iYa vereis, ya! + +Rafael saco la conversacion del duque de Requena, pero la Amparo corto +las bromas. + +--Vamos, dejadle en paz. Ya que paga, que se divierta el pobre como +pueda. + +Aunque todo el mundo sabia que tenia esclavizado al archimillonario, no +gustaba que se rieran a su costa. Del duque pasaron a su hija. Rafael +contaba pormenores terribles, repugnantes. Las mujeres se ensanaron con +ella vengandose de su hermosura, su elegancia y su orgullo. Castro, en +vez de acudir a la defensa, contentose con sonreir discretamente y +exclamar con negligencia: + +--iNo sabeis lo que decis! + +Aquella sonrisa, aquel tono superior y desdenoso, querian sin duda +significar que era ridiculo hablar de las interioridades de Clementina +en presencia de el. Pusieronse sobre el mantel las honras de otra +porcion de senoras y caballeros. Entre copa y copa de _borgona_, entre +bocado y bocado de salmon con mayonesa quedaron todas perfectamente +arregladas. Manolito no terciaba en la conversacion. Feliz con sentir el +traje de Amparo rozando con sus piernas, echandole de vez en cuando +miradas intensas de apasionado deseo, acudiendo a servirla con solicitud +de esclavo medroso, se apretaba a veces mas de la cuenta contra su +idolo, acometido de rabiosa pasion. Cuando esto sucedia, el idolo le +arrimaba por debajo de la mesa crueles taconazos y pellizcos que le +volvian a la razon. Fuera de esto se mostraba amable con el, le trataba +como a un nino, le daba bocaditos del plato en que ella comia y le hacia +mimos cogiendole la barba con la punta de los dedos. Pero el pobre, +antes de terminar la cena, se vio acometido de un golpe de tos; se puso +rojo; queria echar, con grandes esfuerzos de su cuerpo, algo que no +acababa de salir. Este algo era nada menos que una sarta de rails de +ferrocarril que al loco marques se le antojaba que tenia dentro del +cuerpo. Los demas, que sabian de esta alucinacion, sonreian con +expresion de lastima y burla. Rafael Alcantara exclamo cinicamente: + +--iDale, dale, que es lagarto! + +El pobre Manolo se volvio hacia el, sudoroso, encendido, y le dijo con +acento de reproche: + +--Si tu te encontrases como yo, no te reirias, Rafael. + +--iTiene razon, tiene razon!--exclamo la Amparo indignada--.Vaya una +gracia, burlarse de un amigo enfermo. + +Y para indemnizarle de aquel agravio le ayudo a sentarse en un divan, le +limpio el sudor con su panuelo y le dio unos cuantos besos. Luego vino a +sentarse de nuevo y siguio devorando lo que le ponian delante. Llego el +turno a los boquerones preparados expresamente para ella. Era uno de los +gustos plebeyos que conservaba. Tantos engullo, que excito la admiracion +y la risa de los comensales. Socorro dijo, sin embargo, por lo bajo a su +querido, "que daba asco verla comer". Creia de buen tono padecer de +dispepsia y comer poco. Amparo remojaba los bocados con tantos y tan +formidables sorbos de _borgona_, que dejaba siempre la copa temblando. +Comia y bebia como un labrador en dia de boda, y hacia gala de ello. + +Ramoncito no se hallaba en disposicion de experimentar los goces de la +nutricion animal. Dijo que habia tomado chocolate en casa de Osorio; +pero no era cierto. Lo que habia tomado era veneno, con los obsequios +que su amigo, el conde de Agreda, tributo por mas de una hora a +Esperanza. + +--Oye, feo, ?por que no comes?--le dijo Amparo volviendose de repente +hacia el--. ?Es verdad que la chiquilla de Calderon no te hace caso? Te +doy la enhorabuena, hijo, porque debe de tener mucho humor herpetico. + +Maldonado, que estaba ya desabrido con ella desde la frase de la tarde, +se puso encendido. Conteniendose a duras penas le dijo con voz ronca: + +--Lo que te prevengo seriamente es que no vuelvas a ocuparte delante de +mi de esa nina.... + +Amparo le miro fijamente con aire de desafio. + +--?Y por que, rico mio? + +--Porque las mujeres como tu no pueden hablar de ciertas cosas sin +profanarlas--dijo temblando de colera el concejal. + +--iJa, ja! Abrid los balcones, chicos, porque este chavo tiene +calor--dijo con risa sarcastica; y enfureciendose de pronto:--iMira, +nino, no me vengas con infundios! Tu eres un mamarrachillo y ella un +saco de pus. ?Lo oyes bien? + +La noble faz de Ramoncito se descompuso al escuchar estas pesadas +palabras. Todo su cuerpo se estremecio de furor. No se sabe que acto +barbaro e insano hubiera realizado a no sujetarle Castro por la manga +del frac, diciendole: + +--Dejala, hombre. ?No ves que tiene ya mucho alcohol en la cabeza? + +Castro tenia del otro lado a la Nati. Sin saber por que razon, pues +nunca le habia sido muy simpatica, le dio toda la noche por servirla y +requebrarla en voz baja. Cuando se puso un poco alegre, le dijo a +Alcantara que estaba del otro lado: + +--Con tu permiso, Rafael, voy a dar un beso a Nati. + +Y se lo dio sin aguardar respuesta. + +Rafael no hizo maldito el caso. Poco despues volvio a decir: + +--?Permites, Rafael? + +Y izas! le encajo otro beso. La bromita le parecio tan bien, que no se +pasaban cinco minutos sin que la repitiese. Nati la encontraba +deliciosa; se reia, presentando la mejilla a los labios del hermoso +salvaje. Rafael, al principio, tambien la encontro graciosa y respondia +gravemente a la pregunta de su amigo: + +--Lo tienes. Pene, lo tienes. + +Pero al cabo fue pareciendole pesada, y entre bromas y veras concluyo +por decirle: + +--Basta, Pepe; no abuses del fisico. + +A los postres, el mozo les dijo que un senorito que cenaba en un +gabinete proximo con una senora, bebia una copa de _champagne_ a su +salud. + +--?Quien es ese senorito? ?Le conoces? + +El mozo sonrio discretamente. + +--Me ha prohibido decir su nombre. + +--?Es un amigo? + +--Si, senor conde: es un amigo. + +--Pues alla voy--dijo Leon. + +Y salio de la estancia. A los pocos instantes volvio a entrar con +Alvaro Luna y su querida la Conchilla. Les hicieron una ovacion. Rafael +se adelanto con la copa en la mano y canto: + + --Murio Alvarito, + Dios le tenga en gloria; + Bebamas una copa a su memoria. + +Hizo gracia la ocurrencia porque Alvaro se habia batido por la tarde. +Pepe Castro le abrazo. + +--Ya sabiamos que habias salido bien. ?Has pinchado al coronel? + +--Si, en un brazo. + +--?Como fue eso? + +--Veras tu.... + +Y le conto los pormenores del lance. Todas se acercaron para escuchar. +El coronel se habia levantado los pantalones al llegar al jardin y se +habia remangado la camisa como un carnicero. Ataco furiosamente; pero se +fatigaba en seguida, como hombre obeso que era y algo tocado del +corazon. Descansaron seis veces. Al fin, harto ya de tanto bregar, le +habia tirado con decision una estocada al pecho amagandole antes un tajo +a la cabeza. No tuvo tiempo mas que a poner delante el brazo izquierdo, +que quedo atravesado. + +--Crei que le habia matado, porque cayo redondo al suelo. + +--Asi, asi. No hay cosa mas ridicula que andar dibujando tajos en el +aire y haciendo ruido con los sables como en el teatro. Un buen golpe +recto, partiendo de la inmovilidad, iesa es la manera de concluir +pronto! + + --Murio Alvarito, + Dios le tenga en gloria; + Bebamos una copa a su memoria. + +volvio a cantar Rafael con voz engolada levantando la copa de +_champagne_. + +--Vamos, a este chavo ya se le ha subido San Telmo a la gavia--dijo la +Amparo. + +Pepe y Alvaro sonrieron y continuaron comentando el lance. Los demas, +menos Conchilla, les fueron dejando; se pusieron a charlar con +animacion, trincando a la vez de lo lindo. Rafael estaba empenado en que +Ramoncito les contara sus amores. ?Se habia declarado ya a la hija de +Calderon? ?Le habia dado esperanzas? La verdad es que la nina no +encontraria, por mucho que buscase, partido tan ventajoso como el de +Ramoncito, un muchacho formal, en buena posicion, con un porvenir en la +politica.... + +Aunque Alcantara parecia que hablaba en serio y expresaba las mismas +ideas que al propio Ramoncito le bullian constantemente en la cabeza, +este recelaba, y con razon, de su buena fe. Ademas, la presencia de +aquellas mujeres, y mas especialmente la de Leon, le molestaba mucho. +Rechazo, pues, con mal humor todas las instancias que le hicieron para +que abriese su pecho, y les rogo, muy fruncido y encrespado, "que +hiciesen el favor de no romperle mas la cabeza". Con esto desistieron de +reirse a su costa y la emprendieron con Manolita Davalos. El joven +marques, desde un divan donde yacia solitario, contemplaba sin pestanear +en extatica adoracion a su ex querida. + +--Ven aca, Manolito; acercate un poco, hombre--le dijo Leon. + +--?Para que?--pregunto el marques aproximandose con semblante +avergonzado. + +--Para que charlemos un poco.... Y para que estes cerca de lo que mas +quieres.... Haces bien en estar enamorado de esta barbiana. Todo se lo +merece. No hay en Madrid una mujer que le ponga el pie delante en +hermosura, en garbo, en salero.... iQue ojos! ique cejas! ique boquita +de rosa!... iHasta las orejas! iMira que primor de oreja!... Me las +comeria cada una de un bocado.... iUy! iuy! iuy! + +Nati le habia echado un feroz pellizco en el brazo. + +--Para que no vuelvas a echar piropos a nadie delante de tu mujer--dijo +medio en serio, medio burlando. + +--Chico, si me hubieses dicho todo eso por la manana me hubiera durado +todo el dia--le dijo Amparo riendo--. Pero ahora ... ya ves, nos +dormiremos en seguida.... + +--Pero vamos a ver. Amparo--manifesto Rafael afectando seriedad--. ?Por +que has dejado a Manolo, un chico joven, simpatico, de las primeras +familias de Espana, por un tio asqueroso, viejo, baboso como Salabert? + +El chiflado marques hizo un gesto de contrariedad. + +--Dejanos en paz, Rafael. + +Amparo, poniendose seria tambien, le contesto: + +--Yo no le he dejado. Nos hemos dejado mutuamente, por conveniencia de +ambos. No dira el que yo le he despedido.... + +Manolo asintio con la cabeza por no contrariar a su idolo, aunque otra +cosa le constase. + +--Pues es una lastima, porque el sigue mas chalao por ti que nunca.... Y +tu, aunque aparentes lo contrario, creo que algo te queda alla en el +fondo. + +Leon se mordio los labios para no soltar el trapo. + +--Mira, tu, nino--expreso la Amparo con tono y ademanes persuasivos--; +vosotros nos juzgais peores de lo que somos. Yo no dire que algunas +veces no obremos por capricho, y que no seamos ligeras e interesadas.... +Pero hay ocasiones en que las circunstancias nos arrastran. Una mujer se +pone en tren de vestir con elegancia, de tener palco en los teatros, de +gastar coche, y llega a acostumbrarse a estas cosas como vosotros a +fumar y tomar cafe. Llega un dia en que si quiere dar gusto a su +corazon, va a verse privada de todo esto, y a caer en la miseria. Tu +comprenderas que se necesita mucha virtud y mas amor que el de Romeo y +Julieta para echarlo todo a rodar y sacrificarse a vestir de percal otra +vez y a vivir en una buhardilla. Chico, por lo mismo que nosotras hemos +conocido bien la pobreza, sabemos mejor que vosotros lo agradable que +es. Yo me he comprometido con Salabert porque tiene mucho dinero y puede +satisfacer todos mis caprichos. No necesitaba decirtelo.... Por lo +demas, si fuera a dar gusto a mi corazon demasiado sabeis, y demasiado +lo sabe el, que yo nunca he querido a nadie de verdad mas que a Manolo. + +Escuchando estas palabras, al loco marques se le arrasaron los ojos de +lagrimas. Tomo la mano de su ex querida y la beso con la misma devocion +y ternura que una reliquia. Leon se levanto de prisa porque no podia +tener la risa en el cuerpo. Las mujeres, siempre compasivas con los +extravios de la pasion por ridiculos que sean, le contemplaron con +curiosidad y lastima. Solo Rafael permanecio grave. + +--Francamente, no puedo presenciar ciertas escenas sin conmoverme--dijo +levantandose de la silla afectando una tristeza que hizo sonreir a la +misma Amparo. + +Justamente en aquel momento, Alvaro Luna se despojaba del frac para +mostrar a Castro y a su querida una pequena herida que el sable del +coronel le habia hecho. Rafael, Leon, Nati, Ramoncito y Manolo Davalos +se acercaron. El noble salvaje se remango la camisa y dejo ver el +antebrazo, donde habia una senal roja bastante larga. + +--Diablo; ha sido un golpecito regular--dijo Castro. + +--Un planazo--manifesto Alvaro. + +--No; mas bien parece que ha sido con el corte. Lo que hay es que +pegando enteramente a plomo y no tirando un poco del sable al mismo +tiempo, el corte suele embotarse. Por eso no ha rajado la piel, y en vez +de herida resulto contusion. + +Conchilla, que miraba el brazo de su amante con tristeza y sobresalto, +se precipito al fin sobre el y le beso la cicatriz con transporte, sin +importarle las risas y las cuchufletas que esto produjo. + +Amparo y Socorro se habian quedado sentadas al lado de la mesa, una +frente a otra. Si se ha de decir la verdad, Amparo, naturaleza violenta, +irascible, sin pizca de imaginacion y de inteligencia limitadisima, +habiase olvidado enteramente del desabrimiento que con la Socorro habia +tenido; le dirigia la palabra con la misma confianza y desenfado que +antes. Mas esta, porque su caracter fuese mas receloso y susceptible, o +porque el vino la privase del juicio, o por ambas cosas a la vez seguia +mostrandose taciturna y hostil hacia su amiga. Respondia con marcada +frialdad a sus observaciones y hasta algunas veces se advertia en sus +labios cierto gesto de desden. La Amparo, que no tenia un temperamento +observador, concluyo sin embargo por observarlo. + +--Oyes, chica, ?que es lo que tienes? ?Te dura todavia el enfado? + +--?A mi? iCa! Yo no puedo enfadarme contigo. + +Estas palabras parecian un testimonio de carino y confianza. Sin +embargo, las pronuncio en un tono tan extrano, que la Amparo se la quedo +mirando fijamente antes de replicar. + +--Pues hija--dijo al cabo--, yo te confieso que puedo enfadarme con +todo el mundo y contigo tambien si me llegases a hacer alguna ofensa. + +--Pues yo, contigo, no--replico con una sonrisa particular la Socorro. + +Amparo volvio a mirarla fijamente y con sorpresa. + +--?Que quieres decir con eso, que me desprecias? + +--Lo que tu quieras--profirio con el mismo gesto de desden. + +Una arruga profunda aparecio en el entrecejo de Amparo; senal de +tormenta. + +--Mira, chica, tengamos la fiesta en paz. Te vas haciendo muy picante y +ya sabes que tengo muy poca paciencia--dijo con voz sorda. + +--De lo que menos caso hago yo es de tu paciencia, hija mia. Te he +venido a decir bien claramente que no quiero trato contigo. Al parecer, +no quieres acabar de entenderlo. Tu y yo no hemos mamado la misma leche +ni hemos tenido los mismos principios. Por eso no nos entendemos. Si +algun resentimiento tienes conmigo, como yo jamas te he tenido miedo +ninguno, podemos resolverlo cuando quieras. Mira, aqui traigo este +juguete para castigar a los desvergonzados. + +Al mismo tiempo saco del bolsillo una llave inglesa y la puso sobre la +mesa. + +Verla Amparo, apoderarse de ella con impetu feroz, y dar un terrible +golpe en la cara a su duena, fue instantaneo. La Socorro cayo de la +silla soltando cuatro chorros de sangre por los cuatro agujeros que los +pinchos del instrumento la hicieron. El susto, para los que alli estaban +fue grande, pues no habian advertido la disputa. Todos corrieron +presurosos a levantar a la herida. Hubo unos instantes de confusion en +que nadie se daba cuenta de lo que en realidad habia pasado. La Amparo +se habia puesto terriblemente palida y aun murmuraba sordamente +denuestos. En cuanto Leon Guzman averiguo, viendo en sus manos la llave, +lo que habia pasado quiso arrojarse sobre ella, y lo hubiera hecho +faltando a lo que se debe un caballero, si Pepe Castro y Rafael no le +hubieran sujetado. No pudiendo realizar sus propositos comenzo a +increparla. + +--iEsto es una infamia! iUna vileza! iEs la accion de un asesino! Desde +aqui debes ir a la carcel, porque has cometido un delito. + +Los mozos, que habian acudido a los gritos, viendo tanta sangre y oyendo +las palabras del conde, se dispersaron. Alguno de ellos bajo al cafe a +dar parte a un inspector de policia que alli estaba el cual se presento +inmediatamente: otros corrieron a avisar a un medico. Subieron dos. La +herida era de importancia y de consecuencias, porque quedarian senales +en el rostro. Ordenaron que llevasen acto continuo a la enferma a la +casa de socorro. Alli no disponian de medios para la cura. El inspector +manifesto que se veia en la necesidad de conducir la agresora a la +prevencion y tomar el nombre de los presentes. Entonces todos +intervinieron con ruegos para que dejase a la Amparo libre, +respondiendo ellos de las consecuencias. El inspector se nego +resueltamente. Lo unico que podia hacer era conducirla al Gobierno civil +en vez de la prevencion y detener el parte al juzgado algun tiempo. +Aunque casi todos pertenecientes a familias muy distinguidas, ninguno de +los presentes era un personaje politico (con paz sea dicho de Ramoncito) +que pudiese desviar ni contener el curso de la justicia. Pero el duque +de Requena si lo era. Por eso Rafael le dijo en voz baja a la Amparo: + +--Mira, chica, lo mejor que puedes hacer es pasar un aviso a Salabert. +Si no, estas perdida. + +--Ya se habra acostado. ?Te encargas tu de llevarselo? + +El perdulario vacilo un instante, pero al fin se decidio a prestarle +aquel servicio, contando sacar de el buen partido. + +La herida fue conducida a la casa de socorro en el coche de Pepe Castro, +acompanada por Leon y un guardia. Amparo fue al Gobierno civil en su +propio carruaje, con el inspector y Manolito Davalos, que se lo pidio a +este por favor con lagrimas en los ojos. Alvaro Luna, la Conchilla, +Nati, Pepe Castro y Ramon les prometieron seguirlos inmediatamente y +acompanar a la hermosa agresora en su odisea. Pero ya a la puerta de +Fornos hubo deserciones. Alvaro declaro que le dolia un poco el brazo y +que iba a curarselo. Conchilla, como es natural, le acompano. La Nati, +con Castro y Ramon, siguieron a pie hasta el Gobierno. Una vez alli, +antes de entrar celebraron consejillo. Ramoncito presentaba algunas +dificultades. El era concejal y no podia "meterse en ruidos", maximo +cuando las relaciones del Gobernador con el Ayuntamiento venian siendo +un poco tirantes. Por su parte. Castro declaro laconicamente que todo +aquello era ridiculo. Naturalmente, siendo ridiculo ?que iba a hacer un +hombre como el alli? Ademas, anuncio que tenia sueno y este era ya un +argumento sobradamente poderoso sin necesidad del primero. La Nati tal +vez hubiera desistido tambien de subir; pero se creia en la obligacion +de aguardar a Rafael. + +En una habitacion bastante sucia del Gobierno esperaban la Amparo y +Manolito Davalos cuando Nati se les junto. El maniaco marques estaba tan +tembloroso, tan desencajado y livido como si sobre el pesase una +terrible desgracia. Su confusion y dolor se aumentaron cuando Amparo le +ordeno marcharse. No convenia que le viese Salabert alli. Rogo con los +mayores extremos que le permitiese aguardar el fin de la aventura; pero +fue en vano. No pudiendo conseguirlo salio al cabo de la estancia, pero +fue para rondar por los alrededores del edificio como un perro fiel. +Pocos momentos despues, la Amparo fue llevada al despacho de uno de los +oficiales, que la recibio sin miramiento alguno, sin levantarse del +sillon y hablandola en un tono autoritario que la produjo gran +irritacion. La bilis se le revolvio en el estomago. En poco estuvo que +no se desvergonzase con aquel mequetrefe; pero el temor de la carcel la +contuvo. Sin embargo, a pesar de su paciencia, no estuvo en mucho que +fuese. Si no llegan a la sazon el duque de Requena y Rafael hubiera sido +mas que probable. + +Salabert entro resoplando como de costumbre. A este resuello debia, +quiza, parte del respeto que en todas partes inspiraba. Solo un hombre +con cien millones de pesetas de capital se podia autorizar tanto +resoplido y escupitajo. El oficial se turbo un poco a su vista. El +banquero, con la perspicacia que le caracterizaba, supo aprovechar este +predominio. + +--?De que se trata, eh? Disputas de chicas.... Algunos golpes.... Nada +entre dos platos.... Esto se arregla en dos segundos.... Tu, chiquita, a +la cama.... Manana le daras un beso; la regalaras un brazalete.... Todo +arreglado, todo arreglado--comenzo a grunir con el desenfado del que +esta en su casa. + +El oficial apenas tuvo valor para murmurar: + +--Senor duque, tendria mucho gusto en complacerle ... pero mi +obligacion.... + +--A ver, ?donde esta Perico? ?Anda por ahi Perico?--pregunto con el +mismo despotismo. + +--El senor Gobernador se ha retirado ya--manifesto el oficial. + +--Pues el secretario.... ?Donde esta el secretario?... A ver, el +secretario. + +Condujeronle a su despacho y se encerro con el. Al cabo de unos minutos +salio con las mejillas un poco mas amoratadas. El secretario le despidio +a la puerta con una fina sonrisa burlona. La Amparo se acerco y le +pregunto: + +--?Esta arreglando el asunto? + +--Por ahora, si--respondio mordiendo el sempiterno cigarro. + +--Pues quiero irme en tu coche--dijo, bajando la voz. + +La fisonomia del banquero se oscurecio. + +--Demasiado sabes que no puede ser. + +--?Que no puede ser?... Ahora veras.... Dame el brazo.... En marcha. + +Y cogiendose con fuerza de su brazo le empujo hacia la escalera seguido +de Nati y Rafael entre las miradas atonitas del oficial, del inspector y +de los tres o cuatro empleados que alli habia a tales horas. + +Una vez en la calle, la hermosa tirana ofrecio su coche a Nati y Rafael, +y se metio sin vacilar en el del duque, que la siguio taciturno pero +sumiso. Los nervios de la antigua florista se desataron asi que se vio a +solas con su querido. Las palabras mas soeces del repertorio de los +cocheros de punto brotaron a sus labios temblorosos. Pateo, juro, +rechino los dientes, profirio mil estupidas amenazas. Por ultimo, +cogiendo al banquero por la solapa de su gaban de pieles, le dijo +atropellandose por la ira: + +--Por supuesto; esos dos puercos, el empleado y el inspector, quedaran a +escape cesantes. + +--Veremos, veremos--respondio el duque, inquieto y confuso. + +--Ya esta visto. Hasta que me traigas su cesantia no te presentes en mi +casa, porque no te recibo. + + + + +IX + +#Los amores de Raimundo.# + + +La nueva aventura amorosa de Clementina se desenvolvia de un modo tan +pueril como grato para ella. Despues de aquella inoportuna vuelta de +cabeza, que tanto la habia avergonzado, se guardo bien, durante algunos +dias, de mirar hacia atras, aunque el saludo que enviaba a Raimundo +fuese cada vez mas expresivo y afectuoso. El capricho (por no darle +mejor nombre, pues no lo merecia) fue echando, no obstante, tanta raiz +en su imaginacion, que concluyo por volverse otra vez; al dia siguiente +tambien; al otro igual, encontrando siempre los gemelos del joven +clavados sobre ella. Por fin, un dia se volvio desde la esquina y le +hizo un nuevo saludo con la mano. + +"Vamos, he perdido la vergueenza", murmuro despues poniendose colorada. Y +tan verdad era, que desde entonces no paso otra vez sin hacer lo mismo. + +Pero aquella situacion, aunque graciosa y original, iba pareciendole +pesada. Su temperamento fogoso no le permitia gozar jamas con +tranquilidad del presente, la impulsaba a buscar con afan un mas alla, a +precipitar los acontecimientos, aunque muchas veces, en lugar del placer +apetecido, quedase envuelta en los escombros del alcazar que su fantasia +habia levantado. En esta ocasion, sin embargo, tenia mejores motivos que +otras veces para desear salir de ella. Era tan falsa, que tocaba en los +lindes de lo ridiculo. A solas consigo misma solia confesarselo. + +"La verdad es que, bien mirado, yo le estoy haciendo el oso a ese +muchacho. Parezco una dama de la isla de San Balandran." + +Mas, aunque todos los dias se proponia dar un corte a aquella aventura +no saliendo mas a pie, o cruzando por delante de la casa de Raimundo sin +levantar la mirada o, a todo mas, dirigiendole un saludo frio, es lo +cierto que no tenia fuerza de voluntad para llevar a cabo su proposito. +Ni siquiera para dejar de enviar el consabido adios desde la esquina. +Una cosa la preocupaba sobremanera. Y es que el joven, viendo las +claras senales que ella daba de arrepentimiento, las pruebas un tanto +humillantes de su simpatia hacia el, no se apartase de la obediencia, no +la siguiese jamas ni buscase ocasion de encontrarse con ella en el +paseo. Esto, a la larga, iba irritando su amor propio. Parecia que aquel +senor tomaba con demasiada aficion el papel contrario. Pensando en esto, +algunas veces llega a encolerizarse. Mas al cruzar de nuevo por delante +de el le veia tan risueno, tan feliz, con tales deseos de saludarla, que +el negro fantasma de la soberbia se desvanecia y entraban de nuevo en su +pecho a torrentes la simpatia y el caprichoso deseo de amar y ser amada +de aquel nino. + +?En que pararia todo aquello? En nada probablemente. Sin embargo, hacia +lo posible por que siguiese adelante y cuajase; no cabia duda. Al ver +paralizado su deseo por causas que no podia definir claramente, crecia y +se transformaba poco a poco en aspero apetito. Una tarde en que el +desencanto y la amargura habian invadido su pecho en que iba pensando +seriamente, al caminar por la calle de Serrano, en abandonar por +completo aquella ridicula aventura, al pasar por debajo del mirador +despues de haber saludado al joven, sintio caer sobre ella un punado de +flores deshechas. Levanto la vista y le envio una afectuosa sonrisa de +reconocimiento. Aquella lluvia refresco su alma, reanimo su desmayado +capricho. Entonces se puso a buscar con afan un medio de acercarse +nuevamente a Raimundo. Penso en escribirle pidiendole perdon de su +visita y sus palabras severas; pero ya era tarde para ello. Despues +imagino que acaso entre sus amigos, particularmente entre los +periodistas, hubiese alguno que le conociera y por el cual le podia +enviar un recado de atencion. Lo desecho como peligroso. Hasta se le +paso por la cabeza hacerle sena para que bajase y darle una explicacion +de palabra; pero tampoco oso hacerlo. Era demasiado humillante. + +La casualidad vino en su ayuda resolviendo el asunto a su placer, cuando +menos lo pensaba. Una noche se encontraron en el teatro de la Comedia. +Raimundo, que transcurrido el ano de luto solia ir de vez en cuando, +estaba con su hermana en las butacas. Ella ocupaba un palco bajo frente +a ellos. Se saludaron carinosamente, y durante largo rato hubo entre el +joven y la hermosa dama un tiroteo de miradas y sonrisas que llamo +extremadamente la atencion de Aurelia. + +--?Pero, que es esto? ?Has vuelto a hablar con esa senora? + +--No. + +--Entonces, ?que significa tanta sonrisa? Pareceis amigos intimos. + +--No se--replico el joven algo confuso--. Se manifiesta muy afectuosa +conmigo. Quiza suponga que me ha ofendido cuando fue a casa y quiera +desagraviarme. + +En el primer entreacto Aurelia recibio un hermoso ramo de camelias que +le trajo una florista. + +--De parte de aquella senora que esta en el palco numero once. + +La nina alzo los ojos y vio a Clementina que la miraba risuena. Los dos +hermanos dieron las gracias con fuertes cabezadas. Aurelia se puso muy +colorada. + +--?No te parece--le dijo su hermano--que debo subir a dar las gracias a +esa senora? + +Era natural. Raimundo, cuando bajo el telon por segunda vez, la dejo por +unos instantes sola y subio al palco de la dama. Una sonrisa feliz +ilumino el semblante de esta al ver al joven en la puerta. Le recibio +como a un antiguo amigo; le mando sentarse a su lado; entablo con el +platica reservada, dejando en completo abandono a su obligada companera +Pascuala. Por fortuna para esta no tardo en llegar Bonifacio, que no +tomaba jamas butaca cuando sabia que la familia de Osorio tenia palco en +algun teatro. + +--Veo con satisfaccion que no me guarda usted rencor--le dijo en voz +baja dirigiendole una larga mirada insinuante--. Hace usted bien. Eso +prueba que tiene usted corazon y talento. Le confieso con toda +ingenuidad que me equivoque de medio a medio en la apreciacion de su +conducta y su persona. Es tan cierto esto que cuando sali de su casa de +buena gana me hubiera vuelto a pedirle a usted perdon.... Si no de +palabra, con los ojos y el gesto debio usted comprender que se lo he +pedido despues muchas veces.... + +Todavia le dio otros tres o cuatro pases superiores, de verdadero +maestro, con los cuales arreglo la cabeza al pobre Raimundo, esto es, le +dejo inmovil, confuso, fascinado, como ella le queria, en suma. Al mismo +tiempo explico con habilidad aquellas manifestaciones de simpatia un +poco extranas cuyo recuerdo la avergonzaba. + +Sin dejarle tiempo a reponerse le pregunto con interes por su hermanita, +por su vida, por sus mariposas. Raimundo contestaba a sus preguntas con +sobrado laconismo, no por frialdad, sino por su falta de mundo. Pero +ella no se desconcertaba. Seguia cada vez mas carinosa envolviendole en +una red de palabritas lisonjeras y de miradas tiernas. Cuando mas +embebida y aun puede decirse entusiasmada se hallaba reconquistado a su +juvenil adorador, he aqui que aparece en el pasillo de las butacas Pepe +Castro, correctamente vestido de frac, las puntas del bigote engomadas, +finas como agujas, los bucles del cabello pegados coquetamente a las +sienes, el aire suelto, varonil, displicente. Derramo primero su mirada +fascinadora, olimpica, por las butacas, dejando temblorosas y subyugadas +a todas las ninas casaderas que por alli andaban esparcidas: despues, +con arranque sereno como el vuelo de un aguila, alzola al palco numero +once. No pudo reprimir un movimiento de sorpresa. ?Con quien hablaba +Clementina tan intimamente? No conocia a aquel joven. Le dirigio sus +diminutos gemelos. Nada, no le habia visto en su vida. Clementina, que +advirtio la sorpresa de su amante, despues de responder al saludo +redoblo su amabilidad con Raimundo, volviendose enteramente hacia el, +acercando el rostro para hablarle, haciendo mil monerias destinadas a +llamar la atencion del noble salvaje y a preocuparle. Sentia un goce +maligno en ello. Castro habia llegado a serle indiferente. Dirigio este +por largo rato los gemelos a Raimundo de un modo impertinente y hasta +provocativo. Nuestro joven le pago con algunas inocentes miradas de +curiosidad, porque no tenia el honor de conocer al terror de los +maridos. + +Comprendiendo que su hermana estaria impaciente, aunque desde el palco +no la perdia de vista, se alzo de la silla para despedirse. + +--Seremos amigos ?verdad?--le dijo la hermosa dama reteniendole por la +mano--. Muchos recuerdos a su hermanita. Necesito darle una satisfaccion +de aquella brusca y extrana visita, y se la dare. Digale usted que uno +de estos dias la voy a sorprender en medio de sus faenas caseras.... Me +interesan ustedes muchisimo, dos hermanitos tan jovenes viviendo +solos.... Adios, Alcazar: lo dicho. + +Cuando bajo del palco un poco aturdido y se sento de nuevo al lado de +Aurelia, le dijo esta: + +--iQue hermosa es esa senora!... Pero yo sigo creyendo que no se parece +a mama. + +Raimundo, que no se acordaba en aquel momento de tal parecido, sintio un +leve estremecimiento y balbucio: + +--Pues yo le encuentro un cierto aire.... + +Ahora ya no era mas que aire. El joven comenzaba a sentir +remordimientos. La impresion que Clementina le causaba no era la misma +de respetuosa devocion que antes de haber trabado de tan singular manera +conocimiento con ella. + +Pepe Castro, asi que le vio en las butacas, comenzo a mirarle con fijeza +tratando sin duda de analizarle. Como quiera que aquel muchacho rubio no +pertenecia a la elevada sociedad que el frecuentaba, pasosele por la +imaginacion (porque tenia imaginacion y todo), que bien pudiera ser el +mismo perseguidor de quien tanto se habia quejado en otro tiempo +Clementina. Como es natural, esta sospecha no le excito a mirarle con +mas simpatia. Raimundo estaba tan atento a contemplar el palco de la +senora de Osorio, que no reparo en la provocativa insistencia del +tenorio. Este, cansado al fin, subio a saludar a su querida. Sentose a +su lado, en la misma posicion que un momento antes habia estado +Raimundo, quien al verle de esta suerte sintio un extrano malestar, +cierta vaga tristeza que no trato de definir. Sin embargo, observo que +la dama estaba muy risuena y el gallardo caballero muy serio, y que a +ella no le faltaba tiempo para echar frecuentes miradas a las butacas, +lo cual ponia al otro cada vez mas enfurrunado y sombrio. + +--?Has reparado como te mira esa senora?--pregunto Aurelia a su +hermano--. Parece como si le gustases. + +--iQue tonteria! exclamo el ruborizandose--. iVaya un buen mozo que soy +yo! Si fuese el caballero que ahora tiene al lado.... + +Aurelia protesto riendo. No; su hermano era mas guapo que aquel soldado +de cromo con rosetas en las mejillas como las bailarinas. + +Cuando termino la representacion, Raimundo pudo ver, no sin cierto +sentimiento de celos, a Clementina aguardando en el vestibulo su lando +en compania del mismo caballero. Saludole aquella con tanto afecto, que +Castro, cada vez mas inquieto, volvio a dirigirle una larga e intensa +mirada de analisis. + +Por espacio de algunos dias el joven entomologo espero con zozobra que +Clementina se detuviese a la puerta de su casa y subiera a cumplir la +promesa. Sus esperanzas quedaron defraudadas. La dama cruzaba como +siempre con su pasito vivo y menudo, le saludaba carinosamente primero, +y desde la esquina volvia a hacerle el consabido adios con la mano. Cada +vez que salvaba la puerta, el corazon de Raimundo se encogia, se ponia +de mal humor. "Vaya, se le ha olvidado, decia para si: no volvere a +hablar mas con ella, como la casualidad no nos vuelva a juntar en algun +sitio". Empezo a ayudar a la casualidad asistiendo con mas frecuencia al +teatro de la Comedia, pero no logro verla. Al teatro Real, donde +seguramente estaba, no se atrevia a ir por el temor de que pensase que +aun duraba la persecucion. Por que se le habia metido en la cabeza que +habia de subir a su casa precisamente a aquella hora y no a otra, no lo +podemos explicar. Lo que si afirmaremos es que fueron inmensos su +asombro y turbacion cuando una manana Clementina se dejo entrar por la +casa. Pregunto desde luego por la senorita. Aurelia la recibio en la +sala y paso inmediatamente recado a su hermano. Cuando este se presento, +la dama se hallaba instalada en el sofa charlando con el desembarazo de +una amiga que el dia anterior les hubiese visitado. + +--Conste que esta visita no es para usted--le dijo sonriendo y +tendiendole su mano enguantada. + +--No me atreveria yo a imaginarlo, senora--replico el apretandosela +timidamente. + +--iPor si acaso! No le creo a usted fatuo, pero las mujeres debemos +siempre vivir prevenidas. + +En la soltura y en el tono jocoso que adoptaba se podia advertir cierta +afectacion. Su voz estaba ligeramente alterada. Alrededor de los ojos +habia esa palidez que denuncia siempre la emocion que embarga el +espiritu. La visita fue corta, pero en ella tuvo tiempo para lisonjear a +la nina con muchas palabras delicadas, con efusivos ofrecimientos. La +hizo prometer que iria a verla algun dia. Si no le gustaba la sociedad, +que fuese por la tarde y charlarian un rato solitas. Le ensenaria su +casa y algunas labores. La orfandad y la juventud de Aurelia la +impresionaban. Ya que ella tenia la dicha de parecerse a su madre un +poco, como afirmaba Raimundo, se creia con cierto derecho a su afecto. + +--Nada; cuando usted se aburra aqui sola, se viene usted a mi casa que +esta cerquita, y nos aburriremos juntas, que siempre es mas llevadero. + +La pobre Aurelia, confundida por aquella amabilidad y charla +mundanales, no hacia mas que sonreir. Cuando se levanto para +despedirse, dijo: + +--Queda usted encargado, Alcazar, de recordar a Aurelia su palabra. En +cuanto a usted puede hacer lo que guste. Con los sabios no me atrevo a +insistir porque se les molesta cuando menos se piensa.... + +Habiendo recobrado por completo su aplomo les hablaba en un tono amable, +protector, un poco maternal. Todavia en la escalera les entretuvo unos +momentos con su conversacion desenvuelta e insinuante a la vez y les +reitero con gracia todos sus ofrecimientos. No consintio que Raimundo la +acompanase. Se fue sola dejando una estela perfumada que este aspiro con +mas placer que su hermana. Porque Aurelia luego que cerraron la puerta +guardo silencio. A las frases de elogio que Raimundo tributo +calurosamente a la dama, asintio en un tono laconico que le apago los +fuegos. + +Hay que confesarlo. La impresion primera de adoracion filial que +Clementina inspiro al joven entomologo se habia ido desvaneciendo poco a +poco o, por mejor decir, confundiendo con otra inclinacion menos santa, +aunque guardando algo de ella. Como en todos los hombres alejados del +trato de mujeres, dedicados exclusivamente al estudio, la vision del +sexo y el reconocimiento de la ley divina del amor fueron vivos e +intensos. Al dia siguiente de la visita de Clementina ya queria que +Aurelia se la pagase, manifestando por supuesto tal deseo timidamente y +con palabras embozadas. Pero su hermana le demostro la conveniencia de +aguardar algun tiempo y el se resigno. Al fin se realizo la visita. +Aurelia paso una tarde en el _boudoir_ de la senora de Osorio. Raimundo, +despues de muchas vacilaciones, no se atrevio a ir con ella. + +A los tres o cuatro dias se presento de nuevo Clementina en casa de los +jovenes a convidarles para ir por la noche al Real. Fue un verdadero +apuro para ellos. Raimundo no tenia frac, Aurelia no poseia tampoco un +guardarropa muy provisto. Sin embargo, fueron. Un pariente presto al +joven su frac: Aurelia se puso los mejores trapitos del armario. Al dia +siguiente Raimundo se encargo un traje de etiqueta en la mejor sastreria +de Madrid. No solo hizo esto, sino que tambien, sin dar parte a su +hermana, fue a la contaduria del teatro Real y tomo un abono de butaca +cerca de la platea de Osorio, en el mismo turno. + +La intimidad crecio pronto entre ellos, gracias a los esfuerzos de +Raimundo. Porque su hermana, aunque elogiaba tambien la amabilidad de su +nueva amiga, oponia una resistencia sorda y pasiva a frecuentar su +trato. Por mas que hacia no lograba borrar de su espiritu la manera +extrana de comenzar aquella amistad, ni se le podia ocultar el fondo de +falsedad que en ella existia. Conociendolo Raimundo procuraba con afan +desvanecer sus aprensiones, unas veces directa, otras indirectamente. +Era Aurelia una muchacha mas bien fea que linda, como ya hemos dicho, de +buen sentido y de honrado corazon. La adoracion que sentia por +Raimundo, inculcada por su difunta madre, no le impedia conocer las +partes flacas de su caracter, debil, impresionable con exceso y pueril. +Realmente en este aspecto ella representaba el elemento masculino y el +el femenino dentro de la casa. Lloraba el con extremada facilidad; ella +dificilmente. Sentia el extranas aprensiones, desfallecimientos, a veces +verdaderas alucinaciones; ella tenia el sistema nervioso perfectamente +equilibrado. Era sana y maciza; el, enfermizo y lacio. En los meses que +siguieron a la muerte de la madre, Raimundo, sacando fuerzas de flaqueza +con la idea de proteger a su hermana, se habia mostrado mas resuelto y +varonil. Andando el tiempo el temperamento recobro sus derechos, cayo de +nuevo en sus manias pueriles, en su impresionabilidad femenil, al paso +que ella se crecia descubriendo un temperamento firme, equilibrado y +recto. + +No le costo mucho trabajo a Clementina someter, fascinar enteramente al +joven naturalista. Unas veces yendo los chicos a su hotel, otras yendo +ella a casa de los chicos o llevandolos consigo al teatro o al paseo, se +veian la mayor parte de los dias. Pepe Castro, la primera noche que +encontro a Raimundo en el salon de Osorio comprendio perfectamente lo +que pasaba, y se lleno de despecho. + +--A esta grandisima ... le da ahora por los bebes--murmuro rechinando +los dientes--. Todas las perdidas concluyen por estas extravagancias. + +Penso en dirigirse al joven y provocarle. No tardo en persuadirse de que +este paso seria para el desastroso. ?Que iba ganando en ello? +Absolutamente nada porque Clementina le detestaria. El escandalo pondria +de manifiesto su derrota, tanto mas vergonzosa cuanto que el vencedor +era un chicuelo absolutamente desconocido. Determinose, pues, +prudentemente a no dar su brazo a torcer ante el mundo y a alejarse de +su querida temporalmente, dejandola que satisficiese su capricho. Quiza +mas adelante, cansada de triscar con aquel corderillo, volveria la oveja +al redil. + +Raimundo no era tan nino como Castro le suponia, pues contaba veintitres +anos cumplidos: pero tenia una figura infantil y delicada que no le +dejaba aparentar mas de diez y ocho. Su salud era vacilante y +quebradiza. Padecia frecuentes ataques, sobre todo desde la muerte de su +madre, en que perdia unas veces la vista, otras el habla, con otra +variedad de fenomenos extranos que por fortuna duraban poco tiempo. +Ademas se veia acometido de profundas melancolias, crisis violentas que +terminaban por un llanto copioso y prolongado corno en las mujeres +histericas. La vista de las aranas le producia espasmos; el bisturi de +un medico le estremecia. La aprension de volverse loco le hacia padecer +horriblemente algunas veces: otras era el temor de suicidarse contra su +propia voluntad. Jamas tenia armas al alcance de la mano, y por el miedo +de arrojarse desde el balcon llego a cerrar de noche el de su cuarto con +candado, entregando la llave a su hermana, unica testigo y confidente de +estos desvarios. Su temperamento y la educacion afeminada que habia +tenido eran la causa de ellos. Guardabalos, sin embargo, con cuidado +como todos los que los padecen, que son mas de los que se piensa: +procuraba con grandes esfuerzos refrenarse comprendiendo el ridiculo que +cae sobre los hombres asi constituidos. + +Cualquiera se representara bien lo que pasaria por este muchacho cuando +una mujer tan hermosa, tan coqueta y tan experimentada como Clementina +se resolvio a hacer su conquista. Primero su extremada timidez le +impidio darse cuenta de la conducta de la dama. Pensaba que aquellos +saludos afectuosos, aquellas sonrisas no eran mas que la expresion de +una subita simpatia que su orfandad habia excitado en ella. Todavia, +cuando trabo amistad con ellos y se multiplicaron las senales de su +inclinacion, y su hermana le dio la voz de alerta, no pudo imaginarse +que pudiera existir entre ambos otra cosa que una amistad mas o menos +estrecha protectora y maternal por parte de ella, rendida y fervorosa +por la de el. Sin embargo, el elixir de amor que gota a gota iba dejando +caer Clementina en sus labios, llego al fin al corazon. Cuando menos lo +pensaba se encontro enamorado, loco. Pero al tiempo que hizo este +descubrimiento le acometio una vergueenza inmensa; penso que jamas +tendria el valor de declararselo. Por un lado la conducta de su idolo +con el, los constantes testimonios de simpatia que le prodigaba, se +prestaban a forjarse ilusiones. Pero le parecia tan extrano e +inverosimil que un hombre timido, inexperto, desprovisto de atractivos +mundanos pudiese obtener los favores de senora tan rica y tan hermosa, +que al instante las abandonaba o se mecia en ellas dulcemente a +sabiendas de que eran pura quimera. Ademas, no podia librarse de los +agudos remordimientos que de vez en cuando le asaltaban. Aquella senora +se parecia a su madre, no cabia duda. Por esto solo se habia fijado en +ella, y habia sido su perseguidor callejero algun tiempo. ?No era una +verdadera profanacion, una cosa abominable que la imagen de su madre le +inspirase deseos carnales? + +Pues a despecho de estos remordimientos, de su invencible timidez y de +los clamores de la razon, Raimundo se sentia cada dia mas subyugado por +aquella mujer. Verdad que Clementina puso en juego todas las armas de +que disponia, que no eran pocas ni mohosas todavia. A medida que +aumentaba la timidez de su juvenil adorador crecia en ella la osadia y +el aplomo. En el amor esto pasa casi siempre; pero aqui, por las +circunstancias especiales de ambos, adquiria mayor relieve. La timidez +en el llego a ser una enfermedad, una cosa extrana, de cuya ridiculez se +daba perfecta cuenta sin que por medio alguno pudiese vencerla. Al +contrario, cuantos mas esfuerzos hacia para adquirir aplomo y +desembarazo delante de ella, mejor se mostraba la emocion que le +embargaba. Al principio la hablaba con cierta serenidad, se autorizaba +alguna bromita o frase ingeniosa; despues esta serenidad se fue +perdiendo, las bromas cesaron. No se podia acercar a ella sin turbarse, +no podia darle la mano sin un leve temblor. Si la dama le miraba +fijamente, sus mejillas se encendian. + +Clementina no podia menos de sonreir ante esta inocente alborada de +amor. Gozaba con ella llena de curiosidad, alegre de sentirse aun +bastante hermosa para inspirar a un nino tan rendida pasion. Unas veces +se entretenia malignamente en atortolarle, en ponerle colorado, +mostrandose viva y desenvuelta como una chula: otras se placa en +seguirle el humor apareciendo melancolica, dirigiendole miradas timidas +como una colegiala: otras, en fin, le trataba con tierna familiaridad, +enterandose de su vida, de sus actos y sus pensamientos, como una madre +o una hermana carinosas. Entonces era cuando Raimundo recobraba un poco +de libertad y osaba mirar a la diosa cara a cara. Clementina le +embromaba a menudo por sus aficiones cientificas, entraba en su despacho +y dejaba esparcidos por la mesa o por el suelo los cartones de las +mariposas. Esto, que si otra persona lo ejecutase produciria en la casa +una catastrofe, hacia reir al joven naturalista. + +Comenzaba a susurrarse entre los intimos de la dama algo sobre estos sus +nuevos y extravagantes amores, adelantandolos, por supuesto, mucho mas +de lo que en realidad estaban. Una noche de comida y tresillo, decia +Pepa Frias a tres o cuatro elegantes salvajes que estaban en torno suyo +discutiendo el asunto: + +--Desenganense ustedes. Clementina concluye enamorandose de un perro de +Terranova o de un periodista. + +Cuando entraba Raimundo en el salon con su cabeza de querubin rubia y +melancolica, con su aspecto humilde y embarazado, todas las miradas se +posaban sobre el con curiosidad. Habia sonrisas, murmullos, frases +ingeniosas y estupidas. Se le discutia. En general, entre los hombres +sobre todo, juzgabase ridicula la conducta de la esposa de Osorio: pero +algunas damas miraban con simpatia al mancebo, encontraban muy agradable +su aire candoroso, y comprendian el capricho de Clementina. Hubo entre +ellas quien procuro seducirlo. + +Era ya nuestro joven considerado como amante oficial de Clementina, +cuando aun no la habia rozado con los labios la punta de los dedos ni +sonaba con ello. Sin embargo, el amor iba haciendo tales progresos en su +pecho que temia caer el dia menos pensado de rodillas ante ella como los +galanes de comedia. Sufria horriblemente a la menor senal de desden, y +gozaba como un angel cuando la dama le expresaba de cualquier modo su +afecto. Clementina no tenia prisa en hacerle amante afortunado, aunque +estaba decidida a ello. Le gustaba prolongar aquella situacion, +observando con secreto placer la marcha de la pasion y los fenomenos que +ofrecia en el joven. Hastiada de los devaneos cortesanos, encontraba +vivo atractivo en ser adorada de aquel modo frenetico y mudo, en +desempenar el papel de diosa. Una mirada suya hacia empalidecer o +enrojecer a aquel nino; una palabra le alegraba o le entristecia hasta +la desesperacion. + +Raimundo iba al Real todas las noches que le tocaba el turno a +Clementina. Subia al palco a saludarla, y muchas veces, por exigencia de +ella, se quedaba alli uno o dos actos. En estas ocasiones solia la dama +retirarse al antepalco y charlar con el intimamente a la sombra discreta +de las cortinas. Cuando se cansaba, o en la escena se cantaba una pieza +de empeno, guardaba silencio, volvia la espalda al joven y escuchaba un +rato. Raimundo, guardando en los oidos el eco de su voz y en su corazon +el fuego de sus miradas, quedaba tambien silencioso, mas atento, en +verdad, a la musica que sonaba dentro de su alma, que a la que venia del +escenario. Seguro de no ser observado, contemplaba con religiosa +atencion la alabastrina espalda de su idolo, los finisimos y dorados +tolanos de su cuello, acercaba la cabeza con pretexto de mejor escuchar +y aspiraba el perfume que se desprendia de ella, cerrando los ojos y +embriagandose durante unos instantes. Una noche, tanto pego el rostro a +la cabeza de la dama, que ioh prodigio! se arrojo a rozar con los labios +sus cabellos peinados hacia abajo en trenza doblada. Despues que lo hizo +se asusto terriblemente y escruto con anhelo si Clementina lo habia +sentido. La dama continuo impasible, extatica, escuchando la musica. Sin +embargo, por sus claros y hermosos ojos resbalaba una leve sonrisa que +el joven no pudo advertir. Alentado con este exito, siempre que ella +traia el cabello peinado de tal forma, con mucho disimulo y despues de +largos preparativos y vacilaciones osaba posar los labios sobre el. +Aquella sensacion era tan viva, tan deliciosa, que la guardaba muchos +dias en la boca y le hacia feliz. Pero una noche, o porque la dama +estuviese de mal humor, o porque se gozase en mortificarle un poco, le +trato con bastante despego mientras estuvo en el palco, le dejo +abandonado a Pascuala mientras ella charlaba placenteramente con uno de +sus jovenes y aristocraticos amigos. El pobre Raimundo se abatio con +este desprecio de un modo horrible. Ni siquiera tuvo fuerzas para +despedirse. Estaba palido, demudado. Una arruga dolorosa surcaba su +frente. Clementina le echaba de vez en cuando miradas furtivas. Cuando +el joven aristocrata se levanto para irse, tambien quiso hacer lo mismo. +La dama le retuvo por la mano. + +--No: quedese un momento, Alcazar. Tenemos que hablar. + +Y se retiro como otras veces al antepalco y comenzo a charlar con la +amabilidad y franqueza de siempre. + +El joven cobro aliento. Pero cuando ella le volvio la espalda para +escuchar la opera, estaba tan alterado aun y confuso que no se atrevio a +besar el cabello, aunque el peinado era bajo y la ocasion mas propicia +que nunca. + +Al cabo de un rato, Clementina se volvio de pronto y le dijo en voz +baja: + +--?Por que no besa usted hoy el pelo como otras noches? + +La emocion fue inmensa, abrumadora. La sangre se le agolpo toda al +corazon y quedo blanco como un cadaver. Despues le subio al rostro y se +puso como una amapola. + +--iYo!... iEl pelo!--balbucio miserablemente. + +Y tuvo que agarrarse con fuerza a la silla para no caer. + +--iNo se asuste usted, hombre!--exclamo ella posando carinosamente su +mano sobre la de el--. Cuando yo lo he consentido es prueba de que no me +desagradaba. + +Pero viendo que la miraba con ojos extraviados, como si no comprendiese, +anadio con desenfado y riendo: + +--?Acaso se figura que yo no se que me quiere un poquito? + +--iOh!--dijo el joven con un grito comprimido. + +--Si; lo se hace tiempo--continuo bajando mas la voz y acercando la boca +a su oido--. Pero usted puede que no sepa una cosa, y es que yo tambien +le quiero a usted.... + +Y echando una rapida mirada hacia fuera para cerciorarse de que no los +observaban, se apodero de sus manos, y le dijo caldeandole con su +aliento las mejillas: + +--Si; te quiero, te quiero mas de lo que te puedes imaginar. Ven manana +a las tres a casa. + +Clementina no contaba con la femenil impresionabilidad de su adorador. +La violenta emocion que acababa de experimentar unida a la dicha que +estas palabras evocaron en su pecho le trastornaron de tal modo, que se +echo a llorar como un nino. Entonces ella le empujo hacia un rincon y se +alzo vivamente, tapando con su gallarda figura el espacio que la cortina +dejaba descubierto. Su rostro hechicero resplandecia de felicidad. Si un +pintor tuviese la fortuna de sorprender aquel momento y el don de +fijarlo en el lienzo, podria representar, como nadie hasta hoy, a Danae +recibiendo en su prision la conocida lluvia de oro. + +Fueron unos amores tiernos y poeticos, candidos y voluptuosos a la par +los de la hermosa dama y el joven naturalista. Para ella fue una +resurreccion de las impresiones dulces de la adolescencia maduradas de +pronto, transformadas en felices realidades. Hasta entonces los devaneos +que habia tenido se parecian unos a otros tanto, que ya desde el +comienzo llevaban dentro un germen de aburrimiento. Siempre le quedaba +en el fondo del corazon un sentimiento de despecho contra aquellas +relaciones que no le traian ninguna viva emocion, ni siquiera nuevos +placeres. La de ahora ofrecia una originalidad que la encantaba. Su +amante era un nino a quien casi doblaba la edad. Habia comenzado a +adorarla por el parecido que la hallaba con su madre. Aquel respeto y +amor filiales se transformaron con un soplo en pasion y deseo. Todo esto +era gracioso, original; tenia un fondo estetico que en ninguno de sus +amores anteriores habia encontrado. Ademas, no pertenecia a la raza de +los lechuguinos y petimetres con quienes tropezaba a todas horas en los +sitios que frecuentaba, seres cortados por un patron, sin espontaneidad +alguna, con los mismos vicios, las mismas vanidades y hasta los mismos +chistes. Raimundo se apartaba de ellos, no solo por su posicion modesta +y retirada, no solo por su ilustracion y talento, sino tambien, +particularmente, por su caracter. iQue alma tan adorable la de aquel +chico! iQue inocencia, que sensibilidad, que delicadeza y que fuerza +para amar al mismo tiempo! Acostumbrada a la monotonia de los Pepes +Castro, cada nueva fase psicologica, cada sacudimiento de entusiasmo, +cada desmayo o alegria o pena que sucesivamente advertia en su enamorado +doncel le producian una grata sorpresa. Escrutaba su espiritu, se metia +dentro de el con afanosa curiosidad y a la vez con apasionado carino. Le +confesaba, le hacia narrar y describir cien veces sus sentimientos, sus +recuerdos, sus propositos y sus esperanzas. A veces le acometian dudas +sobre aquel extrano amor. + +--?Pero de veras estas enamorado? ?No consideras que soy una vieja?... +?que puedo ser tu madre? + +Raimundo respondia siempre con alguna caricia apasionada, con una humeda +mirada donde se leia el infinito de su pasion. + +Desde el primer dia, Clementina le habia tuteado a solas, acostumbrada a +aquellas transiciones y conciertos secretos de mujer galante, que ahora +favorecia la diferencia de edad. Raimundo no podia acostumbrarse a darla +el tu. Hacia esfuerzos por conseguirlo; pero a lo mejor volvia al usted +y seguia la platica tratandola de este modo, hasta que la dama se +irritaba y le reprendia asperamente. "No; por mas que lo negase, el la +consideraba como una vieja. En todo se estaba echando de ver. Si +continuaba de este modo perderia con el la confianza". Sin embargo, +Clementina estaba equivocada en este punto. No tenia bastante +penetracion y delicadeza para comprender que el amor en Raimundo era, +como en todos los seres verdaderamente sensibles, adoracion extatica mas +que deseo, esclavitud voluntaria, un enajenamiento de su propia vida +para mejor vivir en la soberana de su corazon. Hay que hacerse cargo, +ademas, de que hasta entonces no habia experimentado jamas tal +sentimiento. Alejado de la sociedad de las mujeres y sin echarlas de +menos, quiza porque dentro de su casa tenia lo mas grande y exquisito +que ellas pueden dar, el carino tierno, vigilante, la dulzura en la +palabra, la abnegacion en todos los momentos: dedicado en absoluto al +estudio y a su magnifica coleccion de mariposas, el encuentro con +Clementina fue para el la revelacion de ese mundo encantado, poetico, +que a casi todos se aparece mas temprano. Aquel primer suspiro de Venus +al salir de la espuma del mar que repitio el Universo entero, sono +entonces en su alma y la estremecio dulcemente. Su alma, que estaba muda +y triste como la Naturaleza antes que la diosa de la hermosura +suspirase. Muy pocos hombres alcanzan una dicha parecida: poseer la +primera mujer que se ama, llegar a tiempo para recoger el fruto sazonado +del amor. Para Raimundo, esa inclinacion timida y anhelante del +adolescente llena de zozobras y melancolias, se fundio con el amor de la +edad viril, apetitoso y sensual. ?Que extrano, pues, que absorbiera toda +la energia de su ser, toda su inteligencia y todos sus sentidos? + +Desde aquella noche memorable no volvio a pensar mas que en Clementina. +Para el, el Universo se redujo de pronto al tamano y a la forma de una +mujer. No solo se creyo obligado a vivir y respirar para ella, sino +tambien a pensar en todos los instantes del dia y hasta a sonar con ella +por la noche. En un principio la dama le recibia en su casa. Esto le +parecio en seguida peligroso y feo, y alquilaron un cuarto en la calle +del Caballero de Gracia, un entresuelo pequenito que amueblaron con +elegancia. La vida de Raimundo experimento un cambio radical. De aquel +retiro absoluto en que vivia, paso subito al bullicio del mundo +aristocratico; teatros, bailes, comidas, carreras de caballos y partidas +de caza. Clementina le arrastraba sujeto a su carro, le exhibia en todos +los salones sin desdenarse de el. Porque nuestro joven, de figura +delicada y elegante, de caracter apacible y clara inteligencia, se hacia +simpatico dondequiera que entraba. A nadie le importaba gran cosa si era +rico o pobre, noble o plebeyo. + +Aurelia le acompanaba algunas veces, pero siempre contra su gusto. +Aunque no usaba contrariar la marcha adoptada por su hermano, era facil +de adivinar que la condenaba en el fuero interno, que se hallaba fuera +de su centro en el hotel de Osorio. Se habia hecho reflexiva y +taciturna. Su mirada, cuando la posaba en Raimundo, era profunda y +melancolica, como si temiese una catastrofe. Clementina la agasajaba +cuanto podia; pero no lograba entrar en su corazon. Al traves de las +sonrisas de la nina, de su modestia y rubor, creia observar un +sentimiento de hostilidad que a menudo la desconcertaba. + +La esposa de Osorio continuaba desplegando el mismo boato, esparciendo +profusamente el dinero a despecho de la ruina inminente de su esposo, +que tanto habia alarmado a Pepa Frias. Esta ruina no habia estallado +como se pensaba. El banquero logro conjurarla habilmente, haciendo +entender a los que tenian valores en sus manos, que de nada les serviria +arrojarse repentinamente sobre el, pues no salvarian ni un veinticinco +por ciento del capital. En cambio, si aguardaban lo recuperarian entero +y con su redito. Su mujer iba a heredar una fortuna inmensa en breve +plazo. Los acreedores entraron en razon; guardaron secreto acerca del +estado de sus negocios: solo exigieron que Clementina firmase, en union +con su marido, los pagares renovados. Poco despues, la suerte favorecio +un poco en la Bolsa a Osorio y pudo aletear como antes, aunque bajo la +mirada recelosa de los hombres de dinero, que le pronosticaban +unanimemente la quiebra mas tarde o mas temprano. Su esposa, viendose en +salvo, no volvio a pensar en estos enojosos asuntos. Tan solo cuando iba +a casa de su padre y veia el rostro palido y demudado de D. Carmen, +sentia su corazon agitado por una extrana emocion que ella misma huia de +definir, apresurandose a ahogarla con el ruido de los besos y las +palabritas carinosas. + +El amor de Raimundo le hizo gozar extremadamente. Veiase envuelta, como +nunca lo habia estado, en una ola de pasion devota y exaltada que la +cariciaba dulcemente. El papel de diosa la seducia. Gustaba de mostrarse +unas veces amable y tierna, otras terrible, haciendo pasar a su adorador +por todas las pruebas posibles a fin de cerciorarse bien, decia ella, de +que era suyo, enteramente suyo. La costumbre de tratar con hombres muy +distintos, no obstante, la hizo incurrir en fatales equivocaciones que +atormentaron mucho al joven. Un dia, despues de haberse hecho servir el +almuerzo en su cuarto del Caballero de Gracia, le dijo sonriendo: + +--Voy a hacerte un regalo, Mundo (asi le llamaba por mas carino). + +Se levanto a buscar su manguito y saco de el una cartera muy linda. + +--iOh! Es muy bonita--dijo el tomandola y llevandola a los labios--. La +traere siempre conmigo. + +Pero al abrirla quedo consternado. Dentro habia un monton de billetes de +Banco. + +--Te has olvidado aqui el dinero--dijo alargandole otra vez la cartera. + +--No me he olvidado. Es para ti tambien. + +--?Para mi?--exclamo el poniendose palido. + +--?No lo quieres?--pregunto ella con timidez poniendose encarnada. + +--No; no lo quiero--replico el con firmeza. + +Clementina no se atrevio a insistir. Tomo de nuevo la cartera, saco de +ella los billetes y la volvio a entregar al joven. Hubo unos instantes +de silencio embarazoso. Raimundo apoyo el codo sobre la mesa, puso la +mejilla sobre la mano y quedo pensativo y serio. Ella le observaba con +el rabillo del ojo entre colerica y curiosa. Al fin una sonrisa ilumino +su rostro, levantose de la silla, y cogiendo el del joven entre sus dos +manos, le dijo en tono alegre: + +--Bien; este acto te enaltece; pero de mi podias tomar ese dinero sin +desdoro. ?No soy tu mama? + +Raimundo se contento con besar las manos que le aprisionaban. No se +volvio a hablar de dinero entre ellos. + +Aquel conservaba en los modales y en las palabras, a pesar de sus +veintitres anos, un sello infantil que a Clementina le placa sobremodo. +La educacion afeminada y solitaria que habia tenido era la causa +principal. Enganabasele con suma facilidad y divertiasele lo mismo. No +tenia esos aburrimientos negros de los hombres gastados: no se le +ocurria jamas una frase ironica, incisiva, de las que aun entre +enamorados suelen usarse. Sus alegrias eran bulliciosas y pueriles hasta +rayar en ridiculas. Divertiase en correr por las habitaciones del +pequeno entresuelo detras de Clementina, o en esconderse de ella y +asustarla. Otras veces la entretenia con juegos de prestidigitacion, en +que era un poco inteligente. O bien jugaban ambos a los naipes con +extraordinaria atencion o empeno, como si disputasen algo de provecho. O +bien bailaban al son de algun piano mecanico que se paraba en las +cercanias de la casa. Ponianse a comer confites y hacian apuestas a +quien engullia mas. En una ocasion quiso hacer sorbete de pina: se decia +muy perito en la fabricacion de helados. Le trajeron todos los enseres +de un cafe vecino. Despues de bregar con afan bastante tiempo, salio al +fin una quisicosa fea y desabrida, lo cual le entristecio tanto, que +Clementina, para alegrarle, tomo sin deseo alguno una gran copa del +brebaje. Le gustaba imitar los gestos y las palabras de las personas que +veia en casa de ella, y lo ejecutaba tan a la perfeccion que la dama +reia con verdadera gana. A veces le suplicaba por favor que cesase, pues +le hacia dano tanta risa. Raimundo poseia este don de observar los mas +insignificantes modales de las personas y reproducirlos despues +admirablemente. Se creia estar oyendo a la persona que imitaba. Pero +solo en el seno de la confianza le gustaba mostrar esta habilidad. + +Algunas veces, cuando estaba de humor, inventaba una recepcion +palaciega. Hacia sentar a Clementina en un trono que armaba rapidamente +en medio de la sala. Los ministros, los altos personajes de la politica +desfilaban por delante de la reina y pronunciaba cada cual su discurso. +Clementina, que a todos los conocia, gozaba en adivinarlos a las pocas +palabras. Raimundo, que habia asistido con frecuencia a las tribunas del +Congreso, les habia cogido bastante bien, a casi todos, el acento, la +accion y los gestos. Particularmente imitando a Jimenez Arbos, a quien +trataba por verle en casa de Osorio, estaba graciosisimo. Por supuesto, +despues de cada discurso se inclinaba reverentemente y besaba la mano de +la soberana, volviendo a ponerse el tricornio de papel que se habia +hecho para el caso. Estas ninerias alegraban a la dama, dilataban su +corazon, casi siempre encogido por la soberbia o el hastio. De aquellas +largas entrevistas salia rejuvenecida, los ojos brillantes, el pie +ligero, saludando con afecto a personas a quienes en otra ocasion +hubiera dirigido una fria y desdenosa cabezada. + +Luego Raimundo la llenaba de asombro, a lo mejor, con algun acto +inconcebible de candor infantil. En una ocasion, habiendo entrado sin +hacer ruido en el cuarto de la calle del Caballero de Gracia (los dos +tenian llave), le sorprendio barriendo afanoso la sala. El muchacho +quedo confuso al verla delante; se puso colorado hasta las orejas. +Clementina, entre alegres carcajadas, le abrazo y le cubrio el rostro de +besos, exclamando: + +--iChiquillo, eres delicioso! + + + + +X + +#Un poco de derecho civil.# + + +Era manana de gran trajin en las oficinas de Salabert. Se hacian unos +pagos de consideracion. El duque habia ido en persona a la caja a +presenciarlos y ayudaba al cajero en la tarea de contar los billetes. A +pesar de los anos que llevaba manejando dinero, nunca le tocaba pagar +una cantidad crecida que no le temblasen un poco las manos. Ahora estaba +nervioso, atento, mordiendo crispadamente el cigarro y sin escupir. +Tenia las fauces resecas. En varias ocasiones llamo la atencion al +empleado creyendo que pasaba dos billetes en vez de uno; pero se +equivoco en todas. El cajero era diestrisimo en su oficio. Cuando +terminaron, el duque se retiro a su despacho, donde le estaba esperando +M. Fayolle, el famoso importador de caballos extranjeros, proveedor de +toda la aristocracia madrilena. + +--_Bonjour, monsieur_--, dijo rudamente el duque dandole una palmada en +la espalda--. ?Viene usted a encajarme algun otro penco? + +--Oh, senor duque; los caballos que yo le he vendido no son pencos, no. +Los mecores animales que nunca he tenido se los ha llevado usted--, +respondio con acento extranjero, sonriendo de un modo servil M. Fayolle. + +--Los desechos de Paris es lo que usted me trae. Pero no crea usted que +me engana. Lo se hace tiempo, _monsieur_; lo se hace tiempo. Solo que yo +no puedo ver esa cara tan frescota y tan risuena sin rendirme. + +M. Fayolle sonrio abriendo la boca hasta las orejas, dejando ver unos +dientes grandes y amarillos. + +--La cara es el especo del alma, senor duque. Puede tener confiansa en +mi, que no le dare nada que no sea superior. ?Es que _Polion_ ha salido +malo? + +--Medianejo. + +--iVamos, tiene gana de bromear! El otro dia le he visto por la calle +de Alcala enganchado al faeton. Bien de mundo se paraba a mirarlo. + +Hablaron un rato de los caballos que el duque le habia comprado. Este +ponia tachas a todos. Fayolle los defendia con entusiasmo de aficionado +y de comerciante. En un momento de pausa dijo sacando el reloj: + +--No quiero molestarle mas.... Venia a cobrar la cuentesita ultima. + +La faz del duque se oscurecio. Luego dijo entre risueno y enfadado: + +--iPero, hombre; que no esten ustedes jamas contentos sino sacandole a +uno el dinero! + +Y al mismo tiempo echo mano al bolsillo y saco la cartera. M. Fayolle +sonreia siempre, diciendo que lo sentia, porque el senor duque era un +pobrecito y no le gustaba echar a nadie a pedir limosna, etc., etc. Una +porcion de bromitas que el banquero no parecia escuchar, atento a contar +los billetes. Conto siete de quinientas pesetas y se los entrego, +oprimiendo al mismo tiempo el timbre para que un dependiente extendiese +el recibo. Fayolle tambien los conto y dijo: + +--Se ha equivocado, senor duque. El presio del caballo era cuatro mil +pesetas. Aqui no hay mas que tres mil quinientas. + +El duque no dio senales de oir. Con los parpados caidos, bufando y +paseando el cigarro de un angulo a otro de la boca, se mantuvo +silencioso y guardo de nuevo la cartera despues de haberla apretado con +una goma. + +--Faltan quinientas pesetas, senor duque--, repitio Fayolle. + +--?Como? ?Faltan quinientas pesetas? No puede ser.... A ver; cuente +usted otra vez. + +El comerciante conto. + +--Hay aqui tres mil quinientas.... + +--iYa lo ve usted! No me habia equivocado. + +--Es que el caballo cuesta cuatro mil: asi lo hemos acustado. + +La cara del duque expreso admirablemente el asombro. + +--?Como cuatro mil? No, hombre, no; el caballo cuesta tres mil +quinientas. En esa inteligencia lo he comprado. + +--Senor duque, esta usted equivocado--dijo Fayolle poniendose serio--. +Recuerde usted que habiamos quedado en las cuatro mil. + +--Recuerdo perfectamente. El que tiene mala memoria es usted.... A ver +(dirigiendose al dependiente que vino a extender el recibo), uno de +vosotros que baje a la cochera y pregunte a Benigno en cuanto se ha +ajustado el _Polion_. + +Al mismo tiempo, aprovechando el momento en que Fayolle miraba al +empleado, le hizo un guino expresivo. + +El cochero respondio por boca del dependiente que el caballo se habia +ajustado en tres mil quinientas pesetas. + +Entonces el comerciante se irrito. Estaba segurisimo de que habian +quedado en las cuatro mil. En ese supuesto lo habia entregado. De otro +modo nunca hubiera dejado salir el caballo de la cuadra. El duque le +dejo hablar cuanto quiso, lanzando solo algun grunido de duda, pero sin +alterarse poco ni mucho. Solo cuando Fayolle hablo de quedarse otra vez +con el caballo, le dijo con sorna: + +--Por lo visto, ha encontrado usted quien de las cuatro mil y quiere +deshacer el trato, ?verdad? + +--Senor duque, juro a usted por lo mas sagrado que no hay nada de +eso.... Solamente que estoy seguro de que es como digo. + +Al banquero le acometio entonces oportunamente un recio golpe de tos. Se +le pusieron los ojos encendidos, las mejillas carmesies. Luego se limpio +sosegadamente con el panuelo la boca y las narices, y dijo con acento +campechano: + +--Hombre, no sea usted tacano. No se altere usted por esas miserables +pesetas. + +Pero el no las solto. El comerciante quiso llevarse el caballo. Tampoco +pudo lograrlo. Hubo un momento de silencio. Fayolle estuvo a punto de +echarlo todo a rodar y desvergonzarse; pero se reprimio considerando que +nada adelantaria: menos con llevar el asunto a los tribunales. ?Quien +iba a pleitear por quinientas pesetas y mas con un personaje como el +duque de Requena? Resignado, pues, con las mejillas encendidas aun, se +despidio no sin que el duque le llevase hasta la puerta muy cortesmente, +dandole afectuosas palmaditas en la espalda. + +Cuando el procer volvio a ocupar su sillon frente a la mesa, por debajo +de sus parpados fatigados brillaba una sonrisa burlona de triunfo. Al +cabo de unos minutos apreto el boton del timbre otra vez: + +--Vaya usted a ver si la senora duquesa esta sola en su habitacion o +tiene visita--dijo al criado que se presento al punto. + +Mientras desempenaban la comision permanecio inactivo, con el cuerpo +echado hacia atras y las manos cruzadas, en actitud reflexiva. + +--La senora duquesa esta de visita con el padre Ortega--entro a decir el +criado. + +Salabert hizo un gesto de impaciencia y volvio a quedar sumido en sus +reflexiones. Estaba decidido a celebrar una conferencia con su esposa +acerca de intereses. Esta jamas le habia hablado nada de dinero. El no +se creyo jamas en el caso de darle cuenta de sus especulaciones y +negocios. D. Carmen tampoco entenderia nada si se la diese. Creiase +dueno absoluto de su fortuna sin que se le pasase por la imaginacion los +derechos que sobre ella tenia su mujer. Pero ultimamente un amigo le +abrio los ojos. Hablando de la enfermedad que aquejaba a la duquesa, le +pregunto con naturalidad si tenia otorgado testamento. Este amigo, que +era abogado, daba por resuelto que la mitad de la hacienda pertenecia a +D. Carmen. Salabert quedo hondamente preocupado. Viendo a su esposa +descaecer le entro miedo. A su muerte los parientes le exigirian la +mitad de lo que el habia adquirido, meterian la nariz en sus asuntos, +hasta en los mas intimos.... iUn horror! Consulto con su abogado. El +medio mas sencillo de desvanecer aquellos temores y dejar en la +impotencia a los parientes de su esposa, era que esta hiciese testamento +a su favor. El duque lo encontro naturalisimo. En la conferencia que iba +a tener con ella, se lo propondria del modo mas diplomatico que le fuera +posible, a fin de no alarmarla respecto a su enfermedad. + +Aguardo, pues, entretenido en revisar papeles hasta que creyo llegado el +momento de enviar nuevamente el criado a saber si el padre Ortega habia +despejado. Mas cuando iba a hacerlo entraron a avisarle que estaban alli +unos cuantos senores, entre ellos Calderon, que deseaban verle. El +banquero fruncio el entrecejo. + +--?Habeis dicho que estaba en casa? + +--Como el senor duque no se niega nunca por la manana.... + +--iF....! imalditos seais!--murmuro con horrible expresion de disgusto. +Pero alzando la voz en seguida y adoptando las maneras campechanotas y +bruscas que le eran peculiares, grito: + +--Que pasen, que pasen esos senores. + +Se presentaron Calderon, Urreta y otros dos banqueros no menos +importantes y conocidos en Madrid. La expresion de todos ellos era seria +y hasta hosca. Salabert, sin reparar en ello, empezo a repartir abrazos +y palmaditas en la espalda, haciendo un ruido formidable con sus voces y +risotadas. + +--iBuen negocio! Buen negocio secuestrar ahora a los cuatro y exigir un +millon de pesos por cada uno.... iOh! ioh! Se me han colado en el +despacho los cuatro peces mas gordos que tiene Madrid ... icuatro +tiburones!... ?Como va de ese reuma, Urreta? Me parece que usted tambien +necesita una buena carena como yo.... Y tu, Manuel, ?cuando piensas +reventar?... Ya ves que a tu sobrino le corre mucha prisa. + +Los banqueros se mostraron corteses y reservados, procurando cortar con +su actitud grave aquel flujo de chanzonetas. El caso no era para menos. +Hacia cosa de un ano que Salabert les habia vendido la propiedad del +ferrocarril de B*** a S***, ya en explotacion y con todo su material. +Aunque no se determino en la escritura, convinose entre ellos que cuando +saliese a subasta el ferrocarril desde S*** a V***, como quiera que +estaba enlazado con el otro, material y economicamente, Salabert no +presentaria pliego de licitacion, dejandoles el negocio a ellos. Pues +bien; acababan de saber que el duque, faltando a su palabra, se lo +trataba de birlar decaradamente: habia presentado el correspondiente +pliego en la subasta. El primero que hablo fue Calderon. + +--Antonio, venimos a renir contigo seriamente.... + +--No puede ser. ?Renir con un hombre tan inofensivo como yo?... + +--Recordaras muy bien que al realizar la compra de tu ferrocarril se ha +convenido, o por mejor decir, nos has prometido solemnemente no +presentarte en la subasta de la linea de S*** a V***. + +--Ya lo creo que me acuerdo ... iadmirablemente! + +--Pues hoy hemos visto con sorpresa que hay un pliego tuyo.... + +--iComo! ?Un pliego?--exclamo lleno de asombro, abriendo +desmesuradamente sus grandes ojos saltones--. ?Quien les ha contado +semejante patrana? + +--No es patrana: yo mismo he visto su firma de usted--dijo uno de ellos, +el marques de Arbiol. + +--?Mi firma? No puede ser. + +--Amigo Salabert, le digo a usted que yo mismo he visto la firma: +"Antonio Salabert, duque de Requena"--replico Arbiol con firmeza y muy +serio. + +--iNo puede ser! ino puede ser!--repitio el duque poniendose a dar +vueltas por el despacho, presa al parecer de violenta agitacion--. Me +habran suplantado la firma. + +El marques de Arbiol sonrio desdenosamente. + +--Traia el sello de su casa. + +--?Traia el sello?--replico parandose de pronto--. Entonces me la han +suplantado dentro de mi misma casa. iSi, si!... Aqui me la han +suplantado.... No sabeis entre que canalla estoy metido. Necesito tener +cien ojos.... + +Y cada vez mas enfurecido fue a apretar el boton del timbre. + +--iAhora veran! Ahora veran ustedes si me la han robado o no.... A ver +(dirigiendose al dependiente que entro), que se presenten inmediatamente +Llera y todos los empleados de la oficina.... iAl instante! + +Arbiol dirigio una mirada a sus companeros y alzo los hombros con +desprecio. Pero el duque, que vio perfectamente el ademan, no quiso +hacerse cargo de el: siguio grunendo, resoplando, dejando escapar +interjecciones violentas y paseando furiosamente por la estancia. Hasta +que se presento Llera y con el un grupo de sujetos encogidos, mal +trajeados, de fisonomia vulgar. Salabert se planto delante de ellos +cruzando los brazos con energia: + +--Vamos a ver, Llera: es necesario averiguar quien ha sido el tuno que +ha presentado un pliego en mi nombre, suplantando mi firma, para la +licitacion del ferrocarril de S*** a V***. ?Tu sabes algo de este +asunto? + +Llera, despues de haberle mirado fijamente a la cara, bajo la cabeza sin +contestar. + +--?Y vosotros sabeis algo? ?eh? ?sabeis algo? + +Los empleados le miraron tambien con fijeza. Luego miraron a Llera y +tambien bajaron la cabera al fin sin despegar los labios. + +Salabert paseo varias veces sus ojos saltones por ellos con expresion +teatral de colera, y exclamo al fin dirigiendose a los banqueros: + +--?Lo ven ustedes claro? Nadie contesta. Entre estos se esconde el +culpable io los culpables! porque sospecho que ha de ser mas de uno. +Pierdan ustedes cuidado, que yo dare con ellos y hare un escarmiento.... +iSi, un terrible escarmiento! No he de parar hasta que los mande a +presidio.... Retiraos vosotros (dirigiendose a los empleados), y ya +podeis temblar los delincuentes. Muy pronto caera sobre vosotros el peso +de la justicia. + +Los criminales debian de ser bien empedernidos a juzgar por la absoluta +indiferencia con que recibieron aquellas siniestras palabras +pronunciadas con acento patetico. Cada cual se retiro sosegadamente a su +departamento y reanudo su tarea, como si la terrible espada de Nemesis +no estuviese aparejada a segarles el cuello. + +Los banqueros se miraron entre risuenos y colericos. Al fin uno de +ellos, mordiendose los labios para no soltar la carcajada, le tendio la +mano con ademan desdenoso: + +--Adios, Salabert; hasta la vista. + +Los demas hicieron lo mismo sin decir otra palabra del asunto. El duque +no se desconcerto. Fue a despedirlos solicito hasta la escalera, +dirigiendo todavia al pasar miradas iracundas a sus empleados que las +recibieron con la misma punible indiferencia. Al volver a su despacho ya +no les hizo caso alguno. Paso por entre ellos como un actor que +atraviesa los bastidores despues de haber estado un rato en escena. + +Unos minutos despues torno a salir bajando a las habitaciones de su +esposa. Hallola sola, entretenida en leer un libro devoto. D. Carmen, +que siempre habia sido muy piadosa, en los ultimos tiempos se habia +entregado por completo a las practicas religiosas. La enfermedad la +separaba cada vez mas de las ideas mundanas, la entregaba triste y +sumisa a los curas. Salabert nunca habia puesto obstaculo a esta +devocion: la miraba con indiferencia compasiva, como una mania inocente. +Pero en los ultimos tiempos, algunas limosnas harto crecidas de la +duquesa le alarmaron un poco y le obligaron a reprenderla paternalmente. +Acostumbrado a hallar a su mujer sometida, apartada de toda ambicion, +ajena enteramente al exito de sus especulaciones, la trataba como a una +nina, si no como a un perro fiel a quien de vez en cuando se pasa la +mano por la cabeza. Nunca le habia estorbado aquella infeliz senora, ni +en sus trabajos ni en sus vicios. Aunque sus queridas, sus +extravagancias en el orden erotico eran conocidas de todo el mundo, D. +Carmen o las ignoraba o fingia ignorarlas. Sin embargo, la ultima +infidelidad del duque, la relacion con la Amparo habiale acarreado +disgustos. Aquella mujer dominante y soez se gozaba en vejarla de mil +modos, cosa que no habia hecho ninguna de sus antecesoras. En el paseo, +cuando iba con su marido en coche, el de la Amparo se colocaba a su +lado: con cinico descaro la ex florista cambiaba con el duque sonrisas +de inteligencia. Cuando la buena senora se quejo suavemente de este +proceder, Salabert nego en redondo, no solo sus miradas y sonrisas, sino +toda relacion con aquella mujer. No la conocia mas que de vista. Jamas +habia hablado con ella. En el teatro Real lo mismo. Amparo se obstinaba +en mirar toda la noche al palco del duque. Luego en los toros, en las +carreras de caballos, ostentaba un lujo escandaloso que llamaba +fuertemente la atencion publica. Algunas amigas bien intencionadas, que +nunca faltan, compadeciendola muchisimo enteraban a D. Carmen de las +cuantiosas sumas que aquella mujer costaba al duque, de todas sus +extravagancias y caprichos. + +Esta serie de alfilerazos padecidos en secreto, sin confiarlos a nadie +mas que a su confesor, habian labrado la salud de la senora, +reduciendola a un estado de flaqueza tal que por milagro se sostenia. +Salabert tenia mas que hacer que reparar en tales sufrimientos. Pensaba +que con el titulo de duquesa, y tantisima riqueza acumulada en aquel +palacio, D. Carmen debia de ser la mujer mas feliz de la tierra. + +--?Que hace la viejecita? ?que hace?--entro preguntando en tono medio +brutal medio carinoso, que revelaba bien la profunda indiferencia que su +mujer le inspiraba. + +D. Carmen levanto los ojos sonriendo. + +--Hola ?eres tu? Milagro, por aqui a esta hora. + +--Antes hubiera venido a saber de ti, si no me hubieran dicho que estaba +el padre Ortega. ?Como has pasado la noche? Bien ?eh? Ya lo creo.... Tu +no estas tan mala como te figuras. ?A que viene eso de rodearte de curas +como si fueses a morirte? + +--?Los curas no hacen falta mas que cuando uno se muere? + +--Si, los curas son indispensables para dar respetabilidad a las +casas--dijo repantigandose en una butaca y extendiendo groseramente las +piernas--. Sin un poco de pano negro, los palacios recien pintados como +este chillan demasiado.... Solo que a la larga se hacen muy molestos: no +se cansan de pedir. Tienen tantas tragaderas como las ballenas.... Yo +los compraria de buena gana figurados, de cera o de carton, y harian el +mismo efecto.... + +--Calla, calla, Antonio; no empieces a soltar disparates. Cualquiera que +te oyese te juzgaria un hereje, y gracias a Dios no lo eres. + +--iVaya una ganga el ser hereje! ?Que utilidad trae el ser hereje?...--Y +cambiando bruscamente de tema preguntole:--?Como va ese aquelarre que +habeis hecho en los Cuatro Caminos? + +Se referia al asilo de ancianas, del cual era D. Carmen la principal +protectora. + +--Va muy bien. Solo que la marquesa de Alcudia no quiere continuar +siendo tesorera. No sabemos a quien se ha de nombrar. + +--Por supuesto, los sabados se despoblara aquello. + +--?Pues?--pregunto inocentemente la senora. + +--Porque se marcharan a Sevilla todas sobre escobas. + +--iBah, bah! No hagas burla de las pobres ancianas--replico riendo--. +Tambien tu y yo somos dos viejos.... + +--Verdad, verdad--dijo el banquero poniendose afectadamente grave y +triste--. Somos un par de trampas que el dia menos pensado nos +escurrimos para el otro barrio, sin sentirlo. + +Habia visto una entrada oportuna para la conversacion que apetecia: se +apresuraba a aprovecharla. + +--No; tu estas fuerte y robusto. Aun puedes dar mucha guerra en el +mundo.... Pero yo, querido, ya tengo un pie en el estribo. + +--Los dos lo tenemos, los dos. En pasando de los sesenta no hay dia +seguro.... + +--Si esos pensamientos te sirviesen para acordarte mas de Dios y +trabajar en su santo servicio, me alegraria de que los tuvieses. + +--?Te parece que no trabajo bastante por el, y me lleva todos los anos +mas de cinco mil duros en misas y novenas? + +--iVamos, Antonio, no hables asi! + +--Hija mia; bueno es pensar en lo de alla, pero es tambien prudente +pensar en lo de aca.... Mira, precisamente estos dias estaba yo +imaginando que si se muriese uno de nosotros, al que sobreviviese le +quedarian bastantes enredos.... + +--?Por que? + +--Porque el marido y la mujer no son herederos forzosos el uno del otro, +y, como es natural, si nos muriesemos sin testamento, nuestros parientes +vendrian a molestar al que quedase. + +--Eso tiene facil remedio. Con hacerlo se arregla. + +--Precisamente es lo que yo pensaba--dijo el duque resollando mucho para +mostrar indiferencia y aplomo, que no sentia--. Habia imaginado que en +vez de testar cada uno por su parte, hiciesemos un testamento mutuo. + +--?Que es eso? + +--Un testamento en el cual nos instituimos mutuamente por herederos. + +D. Carmen bajo la vista al libro que traia en la mano y guardo silencio +un rato. El duque, inquieto, la observaba con atencion por debajo de sus +parpados medio caidos, mordiendo con impaciencia el cigarro. + +--No puede ser--dijo al cabo gravemente la senora. + +--?Que no puede ser? ?Y por que?--replico con viveza incorporandose un +poco en la butaca. + +--Porque yo pienso en dejar por heredera de lo que tenga, poco o mucho, +a tu hija. Asi se lo he prometido ya. + +No creia Salabert tropezar con aquel obstaculo. Juzgaba cosa hecha lo +del testamento mutuo. Quedo tan sorprendido como turbado. Pero +recobrandose instantaneamente, adopto un continente grave y digno para +decir: + +--Esta bien, Carmen. Yo no trato de imponer mi voluntad a la tuya. Eres +duena de dejar tus bienes a quien te parezca, por mas que estos bienes +hayan sido ganados por mi a costa de muchos trabajos. En los anos que +llevamos unidos, las cuestiones de intereses jamas han producido ninguna +reyerta entre nosotros. Deseo que continuemos siempre lo mismo. El +dinero, comparado con los afectos del corazon, no tiene ningun valor. Lo +unico que siento es que otra persona, por mas que sea una hija +queridisima, me haya perjudicado hasta tal punto en tu carino, me haya +desterrado de tu corazon.... + +Al pronunciar estas ultimas palabras su voz se altero un poco. + +--No, Antonio, no--se apresuro a decir D. Carmen--; ni tu hija ni nadie +puede arrancarte el carino que te pertenece.... Pero considera que tu +eres bastante rico sin necesidad de mi fortuna, y que ella la necesita. + +--No; no trates de desfigurarlo.... El golpe esta dado: lo siento en el +fondo del corazon--replico Salabert en tono patetico llevandose la mano +al lado izquierdo--. Treinta y cinco anos de vida matrimonial, treinta y +cinco anos compartiendo pesares y alegrias, temores y esperanzas, no han +bastado a conquistarme la primer plaza en tu carino. Todo lo que se diga +es inutil ya. Pensaba que nuestro matrimonio, la vida de felicidad y de +amor que hemos llevado tantos anos, debia cerrarse por medio de un acto +que la resumiese, instituyendonos herederos de lo que juntos hemos +ganado.... El carino de los esposos nunca se demuestra mejor que en la +ultima voluntad.... + +El discurso de Salabert adquiria un tono de elevacion moral que parecio +preocupar por un instante a su esposa. Sin embargo, replico al fin con +dulzura y firmeza a la vez: + +--Aunque no la he llevado en mis entranas, yo quiero a Clementina como +si fuese mi hija; la he mirado siempre como tal. Me parece una +injusticia privar a una hija de su parte de herencia. + +--iPero mujer!--exclamo con viveza el duque:--yo ?para quien quiero lo +que tengo sino para mi hija? Dejame por heredero, que yo te prometo +transmitirselo integro y aun con aumento.... + +D. Carmen guardo silencio limitandose a hacer un signo negativo con la +cabeza. El duque se levanto como si fuese presa de una violenta emocion. + +--Si, si; bien lo comprendo. Tu no me perdonas algunos leves extravios +hijos del capricho y la tonteria. Aprovechas la ocasion que se te +presenta para vengarte. Esta bien: satisface tu venganza; pero sabe que +yo no he querido de veras a ninguna mujer mas que a ti. En el corazon no +se manda, Carmen, y si yo te quisiera arrancar del corazon, mi corazon +diria: "No, no puedes arrancarla sin que yo me rompa...." Es triste, muy +triste llevar al fin de la vida este terrible desengano.... Si manana te +murieses tu, lo que Dios no consienta, icuantos disgustos, cuantas penas +me esperan ademas de la perdida de una esposa adorada! Acaso este pobre +anciano se viera precisado a salir de la casa donde ha vivido, que ha +fabricado con ilusion para morir en ella en brazos de su esposa. + +La voz del duque se alteraba por momentos; sus ojos se arrasaban de +lagrimas. Todavia siguio en este tono patetico un rato. Al fin cayo como +desfallecido en la butaca, llevandose el panuelo a los ojos. + +Pero D. Carmen, aunque caritativa y sensible, no dio senales de +hallarse conmovida. Antes, con firmeza, dijo: + +--Bien sabes tu que nada de eso es cierto. Ni soy capaz de vengarme, ni +seria fuerte venganza dejar cuanto tengo a una hija tuya, que solo es +mia por el carino que la tengo. + +El duque cambio de tactica. Miro un rato a su esposa con ojos +compasivos. Al cabo dijo sonriendo con amargura: + +--Tu quieres mucho a Clementina, ?verdad?... Pues mira; lo mejor que +puedes hacer para darle un alegron es reventar cuanto mas antes. El +pobre Osorio esta con el agua al cuello. Ahora me explico por que sus +acreedores no acaban de tragarselo. Sin duda tu le has hablado a su +mujer algo de testamento, y como estas un poquillo delicada aguardan tu +muerte como agua de Mayo. Conque no te descuides. + +D. Carmen se puso mucho mas palida de lo que estaba al oir estas +sangrientas palabras. Necesito agarrarse a los brazos del sillon para no +desfallecer. Lo que decia su marido era horrible, pero muy verosimil. +El, que advirtio su emocion, se apresuro a ofrecerle todos los datos +necesarios para confirmar la sospecha. Le expuso en un cuadro completo +la situacion economica de Osorio, insistiendo en lo raro de que sus +acreedores aguardaran si no contasen con alguna esperanza positiva, que +no podia ser mas que la muerte de ella. + +Entonces aquella infeliz mujer tuvo una frase sublime. + +--Pues aunque Clementina desee mi muerte, yo la quiero lo mismo, con +todo mi corazon. Para ella sera cuanto tengo. + +El duque salio de la estancia furioso, bufando como un toro con +banderillas de fuego, o como un actor a quien acaban de propinar una +silba. + +D. Carmen permanecio inmovil largo rato, en la misma postura que la +habia dejado, con los ojos clavados en el vacio. Dos lagrimas temblaron +al fin en sus ojos y rodaron silenciosamente por sus mejillas marchitas. + + + + +XI + +#Baile en el palacio de Requena.# + + +Transcurrieron los dias y los meses. Clementina paso el verano, como +siempre, en Biarritz. Raimundo la siguio, dejando a su hermana confiada +a unos parientes, y regreso cuando aquella a ultimos de Septiembre. Por +la casa de los huerfanos soplaba un viento tormentoso que la habia +removido por completo. Raimundo, abandonando en absoluto sus estudios y +costumbres metodicas, se habia lanzado con ardor de neofito a los +placeres mundanos. Su hermana, aterrada por este cambio, le hizo +suavemente algunas advertencias, sin resultado. El joven se enfadaba +como nino mimoso. Cuando la reprension era mas dura, se echaba a llorar +desconsoladamente, llamandose desgraciado, diciendo que no le queria, +que mas le hubiera valido morirse cuando su madre, etc., etc. Aurelia, +en vista de esto, habia determinado callarse, padeciendo en silencio, +llena de aprensiones y presentimientos tristes. Bien adivinaba la causa +de aquel cambio; pero en sus conversaciones ninguno de los dos oso hacer +referencia a ella: Raimundo, porque no podia dignamente declarar a su +hermana las relaciones que sostenia con Clementina: aquella, porque +creia indecoroso darse por advertida. + +Aquellas relaciones obligaron a nuestro joven a hacer gastos +extraordinarios que no permitia su renta. Para seguir el carruaje de su +amante entre la balumba de ellos en los paseos del Retiro y la +Castellana compro un bonito caballo, despues de dar previamente algunas +lecciones de equitacion. Los teatros, las flores y los regalitos a su +idolo, las francachelas con sus nuevos amigos del _Club de los +Salvajes_, los trajes y las joyas, todo lo que constituye, en suma, el +tren de un lechuguino en la corte, le hicieron desembolsar sumas enormes +con relacion a su hacienda. Para ello hubo necesidad de echar mano del +capital. Este consistia, como ya sabemos, en acciones de una fabrica de +polvora y en titulos de la Deuda. Unos y otros documentos guardabalos +su madre en un cofrecito de hierro dentro de su armario. Cuando murio, +el pariente de los chicos a quien correspondia la tutela vino a +examinarlos y tomo nota de ellos. Pero como Raimundo gozaba tal fama de +muchacho formal, de conducta intachable, como hacia ya tiempo que +manejaba y cobraba los cupones, y como en fin no le faltaban mas que +tres anos para llegar a la mayor edad, su tio no quiso recogerlos. Los +dejo en el mismo cofrecito que estaban. Pues bien; Raimundo, necesitando +a toda costa dinero, y no atreviendose a pedirselo a nadie, falto a esta +confianza vendiendo poco a poco algunos titulos. Y es lo raro del caso +que siendo un chico hasta entonces tan puro de costumbres, tan recto en +el pensar y tan honrado de corazon, llevo a cabo esta villania sin +grandes remordimientos. Hasta tal punto su desatinada pasion le habia +desequilibrado y aturdido. + +No solo hizo esto sino otra cosa peor, si cabe. Su curador, al enterarse +de sus gastos excesivos y de la vida que llevaba, s presento un dia en +su casa, encerrose con el en el despacho y le interpelo bruscamente: + +--Vamos a cuentas, Raimundo. Por lo que me han dicho y por lo que veo, +estas haciendo unos gastos que de ningun modo puedes sostener con tu +renta. El caso es grave. Yo, como curador, necesito saber de donde sale +ese dinero, no solo por ti, sino principalmente por tu hermana.... + +Experimento una violenta emocion. Se puso palido y balbucio algunas +palabras ininteligibles. Luego, viendose apurado, comprendiendo +rapidamente que de aquella entrevista dependia su salvacion, esto es, la +salvacion de su amor, no tuvo inconveniente en mentir descaradamente. + +--Tio, es cierto que hago gastos considerables, muy superiores a los que +podria hacer con mi renta.... Pero nada tiene que ver en ellos el +capital que herede de mis padres. + +--?Entonces?... + +--Entonces--... dijo bajando la voz y como si le costase trabajo +hablar--, entonces ... yo no puedo decirle a usted el origen de este +dinero, tio.... Es una cuestion de honor. + +El curador quedo estupefacto. + +--?De honor?... No se lo que quieres decir; pero mira, chico, yo no +puedo quedar conforme.... Mi posicion es delicada. Si no velo como debo +sobre vuestros intereses, manana se me puede pegar al bolsillo y no +tiene gracia. + +Raimundo guardo silencio unos momentos. Al fin, vacilando y tropezando +mucho, dijo: + +--Puesto que es necesario decirlo todo, lo dire.... Usted habra oido +hablar quiza de mis relaciones con una senora.... + +--Si, algo he oido de que haces el amor a la hija de Salabert. + +--Pues ya tiene usted explicado el misterio ...--dijo poniendose +fuertemente colorado. + +--?De modo que esa senora?...--replico el tio haciendo resbalar la yema +del dedo pulgar sobre la del indice. + +Raimundo bajo la cabeza y no dijo nada, o, mas exactamente, lo dijo todo +con su silencio. El, que habia rechazado con indignacion y tristeza los +billetes de Banco de su querida, confesabase ahora culpable, sin serlo, +de tal indignidad, bajo la influencia del miedo. + +Su tio era un hombre vulgar, un almacenista de la calle del Carmen. La +confesion de su sobrino, lejos de sublevarle, le hizo gracia. + +--iBien, hombre!... Me alegro de que hayas salido del cascaron y sepas +lo que es el mundo. iAh, tunante, que callado te lo tenias! + +Pero como todavia se quedase en el despacho adivinandose en su actitud +un resto de inquietud, Raimundo, con esa audacia peculiar de las mujeres +y de los hombres debiles en las circunstancias criticas, dijo con +firmeza: + +--El capital de mi hermana y el mio esta integro. Ahora mismo va usted a +ver los titulos.... + +Y saco la llave y se dirigio al armario. Su tio le detuvo.--No hace +falta, chico.... ?Para que? + +Asi salio, casi milagrosamente, de aquel terrible compromiso, que de +otro modo hubiera producido una catastrofe. Sin embargo, la victoria le +costo muchos momentos de cruel amargura, un gran desfallecimiento fisico +y moral que por poco le hace enfermar. No es posible romper bruscamente +con nuestras ideas y sentimientos, con lo que constituye nuestro +caracter, sin que la ruptura produzca vivo dolor. + +Por esta epoca vino a visitarle un caballero chileno, aficionado a la +zoologia y dedicado tambien a la especialidad de las mariposas como el. +Venia de Alemania y se disponia a regresar a su pais. Habia leido +algunos de sus articulos cientificos, y teniendo ademas noticia de su +coleccion, no quiso pasar por Madrid sin verla. Raimundo le recibio con +alegria y un poco de vergueenza tambien. Hacia ya algunos meses que no se +ocupaba poco ni mucho en asuntos de ciencia, que tenia su coleccion +abandonada. A pesar de eso el chileno la hallo muy notable y simpatizo +extremadamente con el. Le dijo que tenia encargo de su Gobierno para +llevar algunos jovenes de valer que se pusiesen al frente de las +catedras recien creadas en Santiago de Chile. Si queria venirse, una de +ellas seria para el. El sueldo que se le ofrecia era bastante crecido, +la posicion brillante en un pais nuevo y ansioso de instruccion. En +otras circunstancias, Raimundo, que ya no tenia mas vinculo en Espana +que su hermana, quiza se hubiera decidido a emigrar con ella. Mas ahora, +enloquecido por el amor, encontro tan absurda la proposicion que no pudo +menos de sonreir con cierta lastima al rechazarla cortesmente, como si +fuese un millonario o un hombre colocado en la cima de la sociedad +espanola. + +Para costear su viaje a Biarritz necesito enajenar mas papel de la +Deuda. Llevo en metalico a Francia unas cinco mil pesetas, cantidad mas +que suficiente para pasar el verano. Sin embargo, a los pocos dias, +arrastrado del ejemplo de sus amigos, se le antojo jugar en el Casino a +_los caballitos_. En dos sesiones perdio todo el dinero. No estando +avezado a estos lances, lo unico que se le ocurrio fue regresar +precipitadamente a Madrid, vender mas titulos y volverse otra vez. Su +hacienda mermaba de dia en dia. Cuando empezo el invierno tenia ya de +menos algunos miles de duros; mas esto no le impidio seguir gastando +lindamente. Aurelia, que tal vez por indicacion de su tio y curador, o +por propias sospechas, creia saber de donde procedia aquel dinero, +andaba melancolica, recelosa. No podia menos de mirar a su hermano con +ojos donde se reflejaba la pena, la lastima y la indignacion tambien. + +Asi continuaran las cosas hasta Carnaval. La duquesa de Requena habia +mejorado bastante en unos banos de Alemania, adonde su marido la habia +llevado. Desde que tenia hecho testamento a favor de su hijastra, este +la prodigaba extremados cuidados, sabiendo cuanto le importaba su vida. +Los negocios del celebre especulador marchaban tambien prosperamente. La +mina de Riosa se habia comprado como el pretendia, al contado. Desde +entonces, sordamente, habia comenzado a hacer guerra a las acciones, +vendiendolas cada vez mas baratas para depreciarlas. Llevaba buen camino +para conseguirlo. En pocos meses habian bajado desde ciento veinte, a +que se habian puesto poco despues de la venta, hasta ochenta y tres. +Salabert esperaba de un momento a otro, por medio de una gran oferta que +tenia preparada, introducir el panico en el mercado y hacerlas bajar a +cuarenta. Entonces, por medio de sus agentes en Madrid, en Paris y en +Londres, se haria dueno de la mitad mas una, y por lo tanto del negocio. + +Porque le interesaba para sus fines politicos y economicos y por +satisfacer al genio fanfarron que, a pesar de su avaricia, habitaba +dentro de el, resolvio dar un gran baile de trajes en su magnifico +palacio, invitando a toda la aristocracia madrilena y a las personas +reales. Los preparativos comenzaron dos meses antes. Aunque el palacio +estaba esplendidamente amueblado, el duque hizo desterrar de los salones +algunos muebles demasiado grandes y pesados y traer de Paris otros mas +sencillos y ligeros. Se quitaron algunos tapices; se compraron muchos +objetos de arte, de los cuales estaba un poco necesitada la casa. Veinte +dias antes del designado para el baile, se enviaron las grandes tarjetas +de invitacion. Era necesario todo este tiempo para que los invitados +pudiesen preparar sus disfraces. Exigiase traje de capricho: a los +caballeros, cuando menos, la talmilla veneciana sobre los hombros. La +prensa comenzo a esparcir el anuncio del baile por todos los rincones de +Espana. + +Como su madrastra ni entendia mucho en estos asuntos, ni estaba en +disposicion, a causa de su quebrantada salud, de tomar parte activa en +los preparativos, el alma de ellos fue Clementina. Pasaba el dia en +casa de su padre, robando solo algunos ratos que dedicaba a Raimundo. +Osorio tuvo la mala ocurrencia de traer a las dos ninas que tenia en el +colegio de Chamartin, una de diez y otra de once anos, a pasar unos dias +con ellos. Las pobrecitas tuvieron que marcharse antes de lo que les +habia prometido su padre, porque Clementina estaba tan ocupada que +apenas podia fijar en ellas la atencion. Esto indigno tanto a Osorio, +que un dia, sin que se despidiesen de su madre, las metio en el coche y +las llevo el mismo al colegio. Por cierto que a la noche, cuando +Clementina regreso, hubo con este motivo una escena violenta entre los +esposos. Raimundo tambien padecia con las ocupaciones de su amante. Pero +no dejaba de gozar puerilmente con la perspectiva del baile, al cual +pensaba asistir vestido de paje de los Reyes Catolicos. Fue una idea que +le suministro Clementina. El modelo lo sacaron de un celebre cuadro que +habia en el Senado. Ella estaba enamorada del retrato de D. Margarita +de Austria, esposa de Felipe III, hecho por Pantoja. Se mando hacer un +traje igual de terciopelo negro muy ajustado al talle, con saya interior +color de rosa recamada de plata. Este traje era muy a proposito para +realzar la gallardia de su figura y la belleza majestuosa de su rostro. + +El duque trabajaba tambien en la parte menos delicada de los +preparativos, en la ereccion del estrado para la orquesta, que hizo +colocar adosado a la pared medianera de los dos grandes salones de baile +contiguos, rodeandolo de plantas y arbustos, en el arreglo del +guardarropa, en la colocacion de alfombras, en la traslacion de muebles, +etc. Salabert era un terrible sobrestante para sus operarios, un +verdadero mayoral de _ingenio_. No los dejaba reposar: les exigia un +cuidado incesante: jamas se le daba gusto en nada. Se trataba un dia de +trasladar cierto armario de ebano tallado, desde el salon que iba a ser +de conversacion, a la sala destinada a jugar. Los obreros, dirigidos por +el maestro carpintero, lo llevaban suspendido, mientras el duque los +seguia recomendandoles atencion con una sarta de interjecciones que +dejaba escapar oscuramente entre el cigarro y sus labios sinuosos, +nauseabundos. + +--iF...., despacio!... iDespacio tu, papanatas, el de las narices +largas!... Cuidado con esa lampara.... Baja un poco tu. Pepe ... iF...., +no seas jumento, baja mas!... iEh! ieh! arriba ahora.... + +Al llegar al hueco de una puerta, el maestro, viendo que era facil +lastimarse, les grito: + +--iCuidado con las manos! + +--iCuidado con los relieves, F....!--se apresuro a gritar el duque--. +iLo que menos me importa a mi son vuestras manos, babiecas! + +Uno de los obreros levanto la vista y le clavo una mirada indefinible de +odio y desprecio. + +Cuando el mueble estuvo en su sitio, el duque mando enganchar y se +dirigio a sus habitaciones a quitarse el polvo. Poco despues bajaba por +la gran escalinata del jardin y montaba en coche, dando orden que le +condujesen al hotel de su querida. + +La pasion brutal del banquero por la Amparo habia crecido mucho en los +ultimos tiempos. Todavia fuera conservaba su razon; pero en cuanto ponia +el pie en la casa de la hermosa malaguena, la perdia por completo, se +transformaba en una bestia que aquella hacia bailar a latigazos. Ni se +crea que esto es enteramente figurado. Contabase en Madrid que el duque +traia un aro de hierro con una argolla al brazo en senal de esclavitud, +y que la Amparo le ataba con cadena cuando bien le placa. Algunos +amigos, para cerciorarse, le habian apretado el brazo burlando y +certificaban que era cierto. La ex florista, aunque de inteligencia +limitadisima y de cultura mas limitada aun, tenia suficiente instinto +para remachar los clavos de esta esclavitud. Con su genio arisco y +desigual, aumentaba el fuego de la sensualidad en aquel viejo lubrico. +El duque habia llegado a persuadirse de que su querida, a pesar de las +sumas fabulosas que con ella gastaba, era muy capaz de dejarle plantado +si un dia se atufaba. Esta conviccion le tenia siempre sobresaltado y +rendido, dispuesto a humillarse, a cometer cualquier bajeza por +complacerla. Aunque muy sagaz, su lascivia le cegaba hasta el punto de +no comprender que la Amparo era mas interesada y astuta de lo que el se +figuraba. + +Cuando llego al hotelito de mazapan, serian las tres de la tarde. Amparo +estaba conferenciando gravemente con la modista; de modo que se vio +obligado a esperar un rato leyendo los periodicos. Al salir del +gabinete, la joven exclamo: + +--iAh! ?Estaba usted ahi duque? + +--Si; no he querido sorprender secretos de Estado. + +--iY que lo diga! ?Verda uste?--dijo la ex florista echando una mirada +significativa a la modista. + +Esta sonrio discretamente y se fue. El duque abrazo por el talle a su +querida y la llevo al gabinete. + +--?Como te va, chiquita? ?Bien, eh? + +--iAl pelo, hijo! ?Como quieres que me vaya con un hombre tan +retrechero? + +Al mismo tiempo se colgo de su cuello y le dio un largo y sonoro beso en +la mejilla. Los parpados del duque temblaron de placer; mas por sus ojos +paso al mismo tiempo un reflejo de inquietud. Siempre que la Amparo se +le colgaba del cuello era para darle un sablazo formidable, una entrada +a saco en el bolsillo. + +--iY que no tiene quita el gacho! iY que no sabe lo que son +mujeres!--siguio la hermosa contemplandole con admiracion. + +"iMalo! imalo!" dijo para si el banquero. Sin embargo, las caricias de +su querida le hacian feliz. + +--Mira, Tono, no hay cosa que mas me guste que decirles por lo bajo a +todas las sin vergueenzas que pasean por el Retiro: "iAndad, andad, +hambronas, que si a mi se me antoja os puedo enterrar en billetes de +Banco!..." ?Verda tu, salao? + +"iMalisimo!" volvio a decir el duque en su interior; y en voz alta: + +--Algunos hay, preciosa; algunos hay en casa. + +Y llevando la mano al bolsillo para sacar la cartera, dijo brutalmente: + +--?Cuantos necesitas? + +--iNinguno, canalla!--exclamo ella soltando a reir--. Pensabas que me +estaba preparando para darte un sablazo, ?eh? + +--iClaro! No te veo carinosa sino cuando necesitas dinero. + +--iHabra embusterazo, marrullero! Cualquiera que te oyese, pensaria que +es cierto. Confieso que soy un poco bruta y testaruda, ipero no siempre, +hijo, no siempre!... Ademas, no me sienta mal este geniecillo agrio, +?verda tu? + +La hermosa odalisca se habia sentado sobre las rodillas del duque y le +daba fuertes palmadas con entrambas manos en sus carrillos de trompetero +recien rasurados. Vestia una bata de color azul oscuro con adornos mas +claros, que le sentaba admirablemente. Su tez era cada dia mas fina, mas +tersa, mas nacarada. Era un milagro de la naturaleza. Y sobre aquella +tez lucian sus grandes ojos negros sombrios, salvajes, con un fuego +misterioso y sensual. Sus cabellos, que daban en azules de tan negros, +caian ondeados sobre la frente ocultandola a medias. Su garganta, +amasada con leche y rosas, pedia a gritos el homenaje de los labios. El +duque estaba contentisimo desde que habia conjurado el peligro: se +derretia en caricias, que la Amparo aceptaba sumisa contra su costumbre. + +--Espera un poquito. Hoy quiero que tomes cafe conmigo. + +--Ya lo he tomado, hija. + +--No importa, lo vas a tomar otra vez. Hace ya muchos dias que no lo +tomamos juntos. iClaro, con ese dichoso baile te van a saltar los sesos! + +Al mismo tiempo se levanto y comenzo a maniobrar con los enseres de +hacer cafe, que estaban dispuestos sobre la mesa. + +--Yo mismita te lo voy a hacer para que te relamas, so canalla: y voy a +echar en el unos polvitos que me ha vendido una gitana para ponerte +blandito, ?sabes?... Porque tengo que pedirte una cosa. + +Los ojos del duque volvieron a reflejar inquietud. Pero se apresuro a +disimularla riendo. + +--iYa lo decia! ?Que tienes que pedirme, rubita? + +--En tomando el cafe lo sabras. + +No pudo arrancarle antes el secreto. Arrimo una mesilla japonesa a la +butaca donde estaba el duque. Para si trajo una sillita dorada. Y +charlaron con animacion o, por mejor decir, charlo ella mientras el la +escuchaba arrobado, con la cabeza echada hacia atras, acercando de vez +en cuando con su mano tremula de hombre gastado la taza a los labios. + +--Oye, Tono--dijo ella cuando terminaron, poniendo con decision los +codos sobre la mesa y mirandole fijamente:--?que te parece de ir yo a tu +baile? + +Otro que no fuese Salabert hubiese dado un brinco al oir semejante +atrocidad. El no hizo mas que abrir los ojos repentinamente, para dejar +caer los parpados otra vez quedando en la misma actitud sonolienta. + +--No me parece mal. + +--?De modo que puedo ir? + +--iYa lo creo que puedes ir! Lo que no podras sera entrar. + +--?Pues?--exclamo ya encrespada la bella. + +--Porque no te recibirian. + +Amparo se levanto furiosa. + +--?Y por que no me recibirian, di, por que?--profirio sacudiendole un +brazo y acercando su cara a la de el. + +--iCalma, chica, calma! Porque mi hija no puede soportar a su lado una +mujer mas bonita que ella. Si te presentases en mi casa, todas las +miradas se irian tras de ti: serias la verdadera reina del baile.... Ya +comprendes que eso no le haria maldita la gracia. + +Amparo miro al duque fijamente para averiguar "si se estaba quedando con +ella". La fisonomia de aquel permanecia inalterable. + +--Bien; pues de todos modos quiero ir--dijo con mal humor y recelosa--. +Me traeras una invitacion. + +--?Que mas quisiera yo, querida, que traerte una invitacion? Si sabes de +alguna persona a quien yo deseara mas ver en el baile que a ti, dilo.... +Pero mi mujer y mi hija me sacarian los ojos, ?sabes? + +--?Y que tengo yo que ver con tu mujer y tu hija?--pregunto la irascible +malaguena--. Tu eres el amo. Yo quiero una invitacion y la tendre. +Quedamos, pues, en que manana me la traeras.... + +--Dispensa, chiquita.... + +--iAh! ?Conque no quieres? ?Conque te niegas a darme ese gusto? +Entonces, grandisimo gorrino, embustero, ?por que no hablas claro? Es +decir que yo te estoy aguantando, viejo sucio, te estoy siendo fiel como +si fueses el chico mas guapo de Madrid, y cuando se trata de complacerme +en una cosa insignificante te llamas andana. iAy, que tio! La tonta es +una en guardar consideraciones a quien no las merece. Y luego, ?quien me +va a rechazar? iLa de Osorio! iOle mi vida!... Siento mucho decirtelo, +hijo, aunque bien debes saberlo. Clementina, en cuanto a conducta, vale +tanto como yo ... menos que yo, porque al fin y al cabo soy libre, y +ella no.... Pero tu tienes menos vergueenza que ella.... iQue se puede +esperar de un hombre que se pone de rodillas delante de una p... y se +deja abofetear por ella! Lo mismo que de todos esos pendones viejos que +iran a tu baile y que nos pueden poner a nosotras escuela de porquerias. + +La bella soltaba o mejor vomitaba estos y otros insultos acompanados de +interjecciones de cochero, paseando furiosa por la estancia. De pronto +se paro delante del duque y le grito hecha una hiena: + +--iSal de aqui, so gorrino! Sal de mi casa. Me escupo yo en ti y en tus +millones. + +Salabert solto una carcajada. + +--Amparito, nunca te he visto tan enfadada, ni tan guapa tampoco.... +Aqui esta la invitacion--dijo sacando la cartera. + +--Metela en ...--exclamo la sultana con desprecio. + +Fue preciso que el banquero se humillase a rogarle que la aceptara. Al +cabo de muchas suplicas se digno tomarla. + +--Bien; dejala ahi y vete al pasillo por haberme puesto tan nerviosa. + +Esto de mandarle al pasillo era un castigo que la Amparo habia inventado +ultimamente. Cuando el duque la impacientaba o la aburria, echabale de +la habitacion y le tenia a veces horas enteras en la antesala o en el +pasillo esperando como un perro. Ahora no tardo tanto en abrirle de +nuevo. Estaba sonriente y serena y le abrazo carinosamente. + +--Oye, Tono, ?estaria bien, disfrazada de Maria Estuardo? + +--Estarias admirablemente. Creo que debes encargarte el traje en +seguida. + +Amparo sonrio maliciosamente + +--Ya esta encargado y ya esta hecho. Mira. + +Y abriendo el cuarto guardarropa le mostro un maniqui vestido de reina +de Escocia. + +Llego al fin el dia del baile. Los periodicos lo anunciaron por ultima +vez haciendo resonar fuertemente el bombo y los platillos. El duque de +Requena habia gastado en los preparativos mas de un millon de pesetas, +segun contaban los revisteros a sus lectores. Decian ademas ioh caso +inaudito! que las flores habian venido casi todas de Paris. Y era +cierto. El duque, nacido en Valencia, el mas hermoso jardin de Europa, +para su baile hacia traer las flores de Francia. Un capital de algunos +miles de duros en flores. Las camelias rodaban por el suelo sirviendo de +alfombra en la antesala y los corredores. Centenares de plantas, casi +todas exoticas, adornaban aquella, el vestibulo y los dos salones de +baile. Legiones de criados con calzon corto y vistosas casacas +aguardaban apostados estrategicamente en todos los puntos necesarios. +Una pareja de guardias de caballeria permanecia al lado de la verja del +jardin manteniendo el orden en los coches, ayudada de algunos agentes de +orden publico. El guardarropa, construido nuevamente, era una estancia +lujosa donde todo estaba prevenido para que los magnificos abrigos, +sereneros o _salidas de baile_, como ahora se nombran, no sufriesen el +mas minimo desperfecto. La gran escalinata estaba iluminada con luz +electrica: el vestibulo y el comedor con gas: los salones de baile con +bujias. En la sala de conversacion y en la de juego habia algunas +lamparas de petroleo con enormes y artisticas pantallas. En estas ardia +ademas un fuego claro y brillante en las chimeneas. + +Clementina recibia a los invitados en el primer salon, cerca de la +antesala. Sustituia a su madrastra porque esta, a causa de su debilidad, +no podia mantenerse tanto tiempo en pie. La duquesa estaba en la sala de +conversacion rodeada de algunas amigas: alli recibia a los que iban a +saludarla. El duque y Osorio, a la puerta de la antesala, ofrecian el +brazo a las damas que iban llegando y las conducian hasta Clementina. El +atavio de esta realzaba, como habia presumido bien, su esplendida +belleza. Su gallarda figura parecia aun mas fina y mas esbelta con aquel +traje ajustadisimo. Su linda cabeza rubia resaltaba sobre el terciopelo +negro como una rosa blanca. El rey Felipe III hubiera trocado de buena +gana su Margarita autentica por esta contrahecha. Un pormenor que +comenzo a correr por los salones y que al dia siguiente noticiaron los +revisteros, era que habia venido un peluquero de Paris en el +_sud-expres_ exprofeso a peinarla. + +La abigarrada muchedumbre comenzo a invadir los salones. Todas las +epocas de la historia, todos los pueblos de la tierra mandaron su +representacion al baile de Requena. Moras, judias, chinas, damas godas, +venecianas, griegas, romanas, de Luis XIV, del Imperio, etc., etc.; +reinas, esclavas, ninfas, gitanas, amazonas, sibilas, chulas, vestales, +paseaban amigablemente del brazo o formaban grupos charlando y riendo +entre caballeros del siglo pasado, soldados de los tercios de Flandes, +pajes y nigromanticos. La mayoria de los hombres, no obstante, habia +limitado el disfraz a la talma veneciana. La orquesta habia tocado ya +dos o tres valses y rigodones; pero nadie bailaba. Se esperaba la +llegada de las personas reales para dar comienzo. + +Raimundo se deslizaba por todos los salones con cierta seguridad de +favorito. Hablaba con los conocidos, sonriendo a todo el mundo con su +especial modestia, que le hacia mas extrano que simpatico en una +sociedad donde los modales frios y levemente desdenosos son signo de +elevacion y grandeza. Vivia el joven entomologo, desde hacia tiempo, en +un delicioso aturdimiento, una especie de sueno de oro, como algunas +veces suelen tenerlos las personas de condicion mas humilde. Su atavio +de paje de los Reyes Catolicos le sentaba muy bien. Mas de una linda +joven volvio la cabeza para contemplarle. De vez en cuando se acercaba +al sitio donde Clementina se hallaba cumpliendo sus deberes, y sin +dirigirle la palabra cambiaban algunas miradas y sonrisas amorosas. Una +de las veces, al tiempo que lo hacian, se aproximo a la dama Pepe +Castro, disfrazado de caballero de la corte de Carlos I. + +--?Que es eso?--le dijo al oido--. ?No te has cansado aun de tu +_bambino_? + +Cuando se encontraban solos. Pepe se autorizaba el tutearla y Clementina +lo admitia. + +--Yo no me canso de lo bueno--repuso ella sonriendo. + +--Muchas gracias--replico el ironicamente. + +--No hay de que. ?Por que me buscas la lengua? + +--Porque me gusta. Ya lo sabes. + +La dama alzo los hombros, hizo un mohin de desden, y pugnando por no +reir se dirigio a la condesa de Cotorraso que en aquel instante pasaba +cerca. + +Raimundo los habia contemplado mientras hablaron. El tono confidencial +en que lo hicieron le hirio. Permanecio un instante inmovil. Por delante +de el paso, sin que lo advirtiera, la nina de Calderon, que acudia por +vez primera a un baile. Traia un lindisimo traje de joven veneciana +color carmesi, y escote bajo. Su madre otro riquisimo de dama holandesa; +saya de color noguerado recamada de oro y plata, voluminosa gorguera con +puntas de encaje y doble collar de diamantes y perlas. iCuanta hiel +habian hecho tragar aquellos vestidos al bueno de Calderon! Al +principio, cuando se hablo del baile de trajes, penso que con cualquier +disfraz de mala muerte cumpliria y no tuvo inconveniente en otorgar su +permiso. Cuando vio los trajes y la cuenta de la modista, quedo +estuperfacto: estuvo por gritar iladrones! Maldijo de su colega +Salabert, de la hora en que se le habia ocurrido dar aquel baile y de +todas las damas venecianas y holandesas que habian existido. Lo que mas +hondamente trabajaba su espiritu abatido era la consideracion de que +aquellos trajes costosos no servirian mas que para una noche. Cuatro mil +pesetas tiradas a la calle, como el dijo mas de cien veces aquellos +dias. + +Esperancita dirigio una mirada a Alcazar buscando su saludo; pero +viendole distraido volvio los ojos al grupo de Clementina y se hizo +cargo inmediatamente de lo que ocurria. Tambien por su frente paso una +nube de tristeza como por la de Raimundo. Mas, repentinamente, se +ilumino; sus ojos brillaron; todo su rostro, que era asaz +insignificante, se transfiguro adquiriendo cierto encanto indefinible. +Era que Pepe Castro se acercaba a saludarla. + +--iPreciosa, preciosa!--dijo el adonis en tono distraido, inclinandose +con afectacion. + +La nina se puso fuertemente colorada. + +--?Quiere usted bailar el primer vals conmigo? + +Justamente en aquel instante se acerco a ellos un grupo de pollastres de +los que revoloteaban en torno de los millones de Calderon, felicitando +calurosamente a la nina. Entre ellos estaba Cobo Ramirez. Todos se +apresuraron a pedirle bailes, apuntando en el primoroso librito de +Esperanza la inicial de su preclaro nombre. Ramoncito Maldonado, que se +hallaba a unas cuantas varas de distancia, no se acerco al grupo, fiel a +la consigna de no prodigarse, de hacerse desear, que hacia mas de un ano +le habia dado su amigo y mentor Pepe Castro. Hasta entonces de poco o +nada le habia servido aquella tactica. Esperancita permanecia insensible +a sus asiduos y rendidos obsequios. Pero no lo atribuia el a deficiencia +del metodo, sino a su falta de valor para seguirlo rigurosamente sin +desmayos ni contemplaciones. En cuanto la nina le ponia los ojos dulces, +le dirigia alguna palabra afectuosa, iadios, plan estrategico! Ahora +echaba miradas torvas al grupo contestando distraidamente al conde de +Cotorraso, que desde hacia algun tiempo le mostraba una terrorifica +predileccion cogiendole de la solapa dondequiera que le hallaba para +explicarle su nuevo metodo de destilacion del aceite. Con su lujosa +casaca y peluca blanca de caballero del siglo pasado, el joven concejal +no habia ganado en dignidad. Parecia un lacayo. + +Hubo gran agitacion, de pronto, en los salones. Llegaban las personas +reales. La muchedumbre se agolpo en las inmediaciones de la puerta. El +duque, la duquesa, Clementina y Osorio bajaron la escalinata del jardin +para recibirlas. La orquesta toco la Marcha Real. Los soberanos pasaron +lentamente, sonriendo, por entre las apretadas filas de los invitados, +deteniendose cuando veian alguna persona de su conocimiento para +dirigirle una palabra afectuosa. Esta se inclinaba profundamente y les +besaba la mano con emocion, que se traslucia en la cara. Particularmente +las senoras se humillaban con un deleite que no eran poderosas a +disimular, con un sentimiento de ternura y adoracion que las ponia +rojas. Organizose poco despues el rigodon de honor. Clementina abandono +su puesto para tomar parte en el. El monarca bailo con la duquesa, que +hizo un esfuerzo por contentar a su marido. Una triple fila de curiosos +formaban circulo viendoles bailar. + +Salabert triunfaba. El granuja del mercadal de Valencia traia los reyes +a su casa. Sus ojos saltones, mortecinos, de hombre vicioso, brillaban +con el fuego del triunfo. La explosion de la vanidad hacia volar en +pedazos las inquietudes sordidas que aquel baile le habia causado, la +lucha a muerte que habia sostenido con su avaricia. Manana tal vez estos +pedazos se volverian a juntar para darle tormento. Pero ahora, ebrio de +orgullo, aspiraba a grandes bocanadas el aire de grandeza y de fuerza +que sus millones le daban. Tenia las mejillas encendidas, congestionadas +por la vanidad satisfecha. + +--Mirad que cara resplandeciente tiene Salabert en este momento--decia +Rafael Alcantara a Leon Guzman y a otros intimos que formaban grupo--. +iQue felicidad respira por todos los poros! Gran ocasion para pedirle +diez mil duros prestados.... + +--?Los daria?--pregunto uno. + +--Si, al siete por ciento con buena hipoteca--replico el perdis--. +Mirad, mirad, ahi viene Lola Madariaga..., la mujer mas graciosa y mas +remonisima que ha pisado el salon hasta ahora--anadio elevando un poco +la voz para que lo oyese la interesada. + +Lola le envio una sonrisa de gratitud. Su marido, el mejicano de las +vacas, que tambien oyo el piropo, saludo al grupo con afabilidad. +Aquella estaba realmente muy linda disfrazada de dama de Luis XIV; +vestido rojo recamado de oro, y manto amarillo, tambien bordado; el +cabello empolvado, y al cuello una cinta de terciopelo negro con brincos +de plata. + +Terminado el rigodon de honor, los jovenes comenzaron a bailar. Pepe +Castro vino a recoger a Esperancita, que paseaba con su intima la ultima +de Alcudia. Ambas asistian por vez primera a un baile de importancia. +Estaban alegrisimas contemplando con viva emocion el mundo bajo su +aspecto mas risueno, gorjeandose discretamente al oido sus dulces y +reconditas impresiones. Paseo un instante con ellas, hasta que un pollo +vino a invitar a Paz, y ambas parejas se lanzaron a la vez en la +corriente del baile. El mundo desaparecio para Esperancita. Un +delicioso y vago sentimiento de dicha y libertad, como el que tendria un +pajaro al volar si estuviese dotado de alma, penetro en su corazon y lo +inundo de alegria. Era tambien la primera vez que Pepe Castro le +apretaba la cintura. Sentiase arrebatada por el en medio del torbellino +de parejas y se creia sola. iElla y el!, y la musica acariciando los +oidos y el corazon, interpretando dulcemente las inefables impresiones +que palpitaban en el fondo de su alma. Al descansar unos instantes, su +rostro expresaba de tal modo intenso este divino sentimiento del primer +amor, que su tia Clementina, al cruzar del brazo del presidente del +Congreso, no pudo menos de sonreir dirigiendole una mirada mitad +carinosa, mitad burlona que la hizo enrojecer. Pepe Castro se esforzaba +por sacarle las palabras del cuerpo. Aquella noche, el exceso de la +emocion la tenia semimuda. La dicha que embargaba su alma se traducia, +como casi siempre acontece, en un sentimiento de benevolencia hacia todo +el mundo. El baile le parecia encantador. Todos los hombres eran +chistosos. Todas las mujeres estaban admirablemente vestidas. Hasta +Ramoncito, que acerto a pasar por delante, pudo recibir algunas gotas de +este rocio bienhechor. + +--?No baila usted, Ramon?--le pregunto con una sonrisa tan amable, que +el ilustre concejal se sintio desfallecer de felicidad. + +--Me ha entretenido el conde de Cotorraso hasta ahora. + +--Pues a buscar pareja.... Mire usted: alli esta Rosa Pallares que no +baila. + +El futuro estadista se apresuro a invitarla, pensando con su penetracion +caracteristica que Esperancita le daba esa pareja porque era bastante +fea. Mecido en este grato y dulcisimo pensamiento paso un rato feliz +bailando con la hija del general Pallares, "uno de nuestros mas bellos +bacalaos", al decir de Cobo Ramirez. Creia estar cumpliendo con un +mandato de su adorada, dandole un testimonio irrecusable de que sus +celos, si los sentia, eran infundados. + +Cuando termino el vals, vino, como un caballero de la Edad Media que +sale del torneo, a recibir el galardon de las manos de su dama. Pero +como no hay dicha completa en este mundo, al mismo tiempo que el se +acerco a la nina Cobo Ramirez. Ambos se sentaron a su lado y la +atosigaron a requiebros y atenciones. El uno le pedia el abanico, el +otro el panuelo. Los dos procuraban atraer su atencion sacando +conversaciones divertidas, lisonjeando su orgullo por todos los medios +que podian. En honor de la verdad hay que confesar que, aunque Ramoncito +era mucho mas profundo y politico, la conversacion de Cobo era mas +amena. Sin embargo, por uno de esos caprichos inexplicables de las +jovenes, Esperancita mostrabase mas afectuosa y deferente con Maldonado, +contra su costumbre. Y los tres ofrecian un espectaculo curioso y +divertido. + +Los criados circulaban con bandejas llenas de sorbetes, jarabes, +confites y frutas heladas. Ramon llamo a uno para ofrecer a Esperanza +ciertas yemas a las cuales sabia que era aficionada. Al mismo tiempo +invito con empeno a su antagonista a que tomase un helado. Cobo lo +rehuso. Le apremio con tal afan, que el conde de Agreda, Alcantara y +otros varios que estaban cerca lo notaron. + +--Mirad a Ramon que empeno tiene en que Cobo tome un helado--dijo uno. + +--iClaro! Le ve sudando y quiere matarlo. Es logico--repuso Leon. + +Pepe Castro, cuando vio acercarse a Cobo y Ramoncito, se habia retirado +discretamente. En el camino tropezo con Clementina, que parecia +multiplicarse. Acudia a todos los sitios donde hacia falta, volviendo a +cada instante junto a los soberanos, que se habian retirado con la +duquesa, el duque y las personas de su servidumbre a una sala donde +nadie oso entrar. + +--Ya te he visto bailando con mi sobrinita--le dijo--. ?Por que no le +haces el amor? + +--?Para que? + +--Para casarte. + +--iHorror! Pero chica, ?que te he hecho yo para que me aborrezcas tanto? + +--Vamos, ven aqui. Has de ser formal--dijo ella poniendose grave, +adoptando un aire maternal--. Esperanza no es hermosa, pero tampoco +desagradable. Tiene la frescura de la juventud y esta enamorada de ti +... me consta.... + +--Si; lo mismo que tu--manifesto el gallardo salvaje, sonriendo con un +poco de amargura. + +Ella lo advirtio y quiso dejarle satisfecho. + +--Lo mismo que yo ... si te hubiese conocido a los diez y seis anos. Te +digo que te quiere, y mucho. Nosotras las mujeres cogemos al vuelo estas +cosas. Casate, no seas tonto.... Calderon es muy rico.... + +Cuando Pepe quiso contestar, la dama ya se habia alejado con pie rapido. +Quedo unos instantes inmovil y pensativo. Luego, a paso lento, +balanceandose, comenzo a dar la vuelta a los salones, deteniendose ante +las mujeres hermosas, examinandolas con mirada impertinente, como un +baja en el mercado de esclavas. + +Lola Madariaga se habia apoderado de Raimundo. Le tenia a su lado alla +en un angulo de la gran sala de conversacion, y desplegaba uno tras +otro, con arte infinito, todos los recursos de su coqueteria para +conquistarle. Esta era la mania de la graciosa morena. No podia +cualquiera de sus amigas tener un galan sin que al momento no se le +antojase arrancarselo. Importaba poco que fuese guapo o feo, airoso o +encogido. Para ella, lo interesante era satisfacer la violenta necesidad +que siempre habia sentido de ser idolatrada, de triunfar de todas las +demas. Tenia unos ojos de mirar suave, inocente, que enganaban. Nadie +creyera que detras de aquella mirada se ocultaba una voluntad tan firme +y tan astuta. Alcazar la encontraba linda y su conversacion placentera; +pero influia mucho en esta simpatia la consideracion de ser amiga +intima de Clementina y la de versar la platica casi siempre acerca de +esta. No pudiendo bailar con su adorada ni hablar a solas, tanto por +prudencia como por las muchas obligaciones que aquella noche pesaban +sobre ella, se consolaba oyendo a Lola relatar pormenores referentes a +su amiga. Todo le interesaba al mancebo; el vestido que habia llevado al +baile de la embajada francesa; los menudos accidentes que le habian +ocurrido en la caceria de Cotorraso; las escenas que habia tenido con su +marido, etc. La linda morena seguia el plan de atraer primero su +atencion, captarse su simpatia a fin de ponerle blando. + +Clementina llego a la sala cuando mas enfrascados estaban en la charla. +Quedose un instante a la puerta mirandoles sorprendida e irritada. Hacia +tiempo que Lola cayera de su gracia. Aunque Pepe Castro ya no le +interesaba, cuando su amiguita trato de birlarselo, se produjo cierto +enfriamiento en sus relaciones. Luego observo que Lola miraba a Raimundo +con buenos ojos y bromeaba con el en cuanto se le presentaba ocasion. +Esto desperto en su pecho un odio, que le costaba trabajo disimular. + +Les clavo una mirada intensa y colerica: avanzo hasta el medio de la +estancia y dijo con voz un poco alterada: + +--Alcazar, le necesitamos para bailar. ?Esta usted muy cansado? + +--iOh, no!--se apresuro a decir el joven levantandose--. ?Con quien +quiere usted que baile? + +No respondio. Lola le habia enviado una sonrisita sarcastica que acabo +de exasperarla. Se dirigio a la puerta. + +--Siento mucho haberle molestado a usted--le dijo friamente cuando +estuvieron lejos. + +Raimundo la miro sorprendido. Cuando nadie los oia acostumbraba a +tutearle. + +--?Molestia? Ninguna. + +--Si; porque, al parecer, estaba usted muy a gusto al lado de esa +senora.... + +Y no pudiendo refrenar sus impetus mas tiempo, le dijo sordamente: + +--Ven conmigo. + +Le llevo al comedor donde las mesas estaban ya esperando a los +invitados. Alli, en el hueco de un balcon, desahogo su ira. Le lleno de +insultos y dio por definitivamente rotas sus relaciones. Llego a +sacudirle violentamente por el brazo. Alcazar quedo tan estupefacto, tan +aterrado, que no supo contestar. Esto le salvo. Al ver su rostro +descompuesto donde se pintaban el dolor y la sorpresa, Clementina no +pudo menos de comprender que la ira la enganaba. En Raimundo no habia +existido intencion de coquetear. Sosegandose un poco, admitio las +disculpas que aquel le dio al fin. + +--Si precisamente, para hablar de ti es para lo que yo me acerco a ella. + +--iAh! ?Para hablar de mi?... Pues mira, de aqui en adelante no hables +de mi. Basta con que me quieras. + +Los criados, que por alli andaban, los miraban con el rabillo del ojo y +se hacian guinos maliciosos. Al salir tropezaron con Pepa Frias. La +frescachona viuda estaba muy bien ataviada: habia oido infinitos +requiebros. Vestia de princesa extranjera del tiempo de Carlos III, de +lama plata con recamos de oro, y manto de terciopelo azul. Un escote +cuadrado dejaba ver con harta claridad lo que Pepa debia de considerar +mas interesante en su persona, a juzgar por la predileccion con que lo +mostraba. + +--iChica, tengo un hambre de lobo!--entro diciendo--. ?Cuando acabais de +abrir el _buffet_? iAh! ?Conque os vais por los rincones? iPrudencia, +Clementina, prudencia!... Hija, yo no puedo aguardar mas: dame algo de +comer, o me caigo. + +Clementina la llevo riendo a un rincon y le hizo servir algunas viandas. +Alcazar se volvio a los salones muy alegre, pero tembloroso aun por la +violenta emocion que su querida le habia hecho experimentar. Nunca la +habia visto tan furiosa. + +La amistad de ella con Pepa se habia remachado desde la escena que hemos +descrito mas atras. La viuda se habia persuadido de que la salvacion de +su fortuna se fundaba en este carino y procuraba fomentarlo. Gracias a +el habia rescatado ya, poco a poco, una gran parte de ella. El resto no +le apuraba. Sabia que Da. Carmen tenia hecho testamento a favor de su +hijastra, y aunque esta senora habia mejorado un poco, era segura su +muerte en plazo breve. Los medicos habian descubierto en ella un tumor. +No se atrevian a operarla a causa de su extremada debilidad. + +A Clementina le hacia muchisima gracia el desenfado, mejor aun, el +cinismo de Pepa. Ambas se entendian admirablemente. Ambas eran chulapas, +dos manolas nacidas demasiado tarde y en condicion social poco acomodada +a su naturaleza. Por supuesto, Pepa lo era mucho mas legitima que +Clementina, quien no lo llevaba en la masa de la sangre: veniale de +aficion. + +--Mira, Clemen, que te estas desacreditando--le decia aquella, mientras +engullia vorazmente un pedazo de pavo en galantina--. Deja ese nino que +no vale un perro chico.... Para capricho ya ha sido bastante. + +--?Que sabes tu lo que vale?--replicaba riendo Clementina. + +--Por las trazas, hija.... Parece hecho en la _Dulce Alianza_. Lleva mas +de un ano en relaciones contigo, y todavia se pone colorado como un pavo +cuando le miras. + +--Pues eso es precisamente lo que a mi me gusta. + +Pepa alzo los hombros con indiferencia. + +--?De veras? Para mi seria una calamidad, hija. + +--Y Arbos, ?que tal se porta? + +--Ese es un tonto de capirote, ?sabes?--dijo con la boca llena--; pero +al menos tiene fachada. En diciendole que es un gran hombre se tira de +cabeza al agua por ti.... Tu no sabes.... Me ha colocado en el +Ministerio mas de dos docenas de parientes.... Luego da gusto tener +cierta influencia en la politica y que los diputados la mimen a una. +Ayer, precisamente, tuve la visita de Mauricio Sala, que quiere a todo +trance ser subsecretario. Al parecer, esta seguro de que, siendolo, +Urreta le dara su hija. + +--Yo detesto la politica.... ?Sabes que Irenita esta monisima con su +traje de cazadora?... + +--iPs! vistosilla.... + +--No, no, monisima. ?Donde anda su marido, que no le he visto mas que al +entrar? + +--?Su marido? iValiente tuno esta su marido!--exclamo levantando furiosa +la cabeza--. iAy que disgustos, querida, que disgustos tan grandes tengo +sobre mi--anadio con la boca llena. + +--?Maria Huerta?--pregunto Clementina en tono confidencial. + +--La misma--dijo entre dientes la viuda, mirando fijamente al pavo. +Luego encrespandose de pronto:--Es un bribon ?sabes? un sinvergueenza, +que no sabe siquiera guardar el decoro de su mujer. La mayor parte de +los dias la espera a la salida de San Pascual y la acompana a pie hasta +su casa. En el teatro no le quita los gemelos de encima. iUna porqueria! +Aunque sea un mal marido, que tenga dignidad. Y la panfila de mi hija, +loca, perdida por el. iHas visto que imbecil! No hace mas que llorar y +pedirle celos.... iQue mas quiere ese monigotillo que verla +humillada!... Si yo estuviera en su caso iya le diria!... Le ponia en +seguidita un armatoste en la cabeza que no cabia por esa puerta. + +La exaltacion de su espiritu no le impedia engullir lindamente. + +--Dios te lo pague, hija--concluyo por decir levantandose--. A ver si +este corazon se esta quieto un rato. + +Pepa pretendia padecer de cierto mal de corazon que solo se le calmaba +comiendo. + +Pocos minutos despues de salir ambas amigas del comedor, Clementina dio +las ordenes oportunas y el _buffet_ se abrio solemnemente. Las personas +reales entraron primero acompanadas de su servidumbre y de los amos de +la casa. Salabert habia echado el resto en la cena. El gran comedor de +techo artesonado parecia un ascua de oro. Las flores de vividos colores, +las frutas exoticas, la vajilla de plata, la cristaleria, bajo las +poderosas lamparas de gas titilaban como el cielo estrellado, producian +un fuerte deslumbramiento. Los criados con casaca y peluca blanca, +aguardaban inmoviles, pegados a la pared, tiesos y solemnes. En las dos +cabeceras del salon ardian enormes troncos de encina dentro de sendas +chimenas con retablos de roble tallado, cuyos adornos casi llegaban al +techo. Todos los manjares que estaban sobre la mesa habian venido de +Paris acompanados de una comitiva de criados y marmitones. Se exceptuaba +el pescado, que procedia del Cantabrico, y un _pudding_ llegado por la +tarde de Londres. Eran fiambres en su mayoria. No obstante, habia +_consomme_ caliente para el que lo pedia. + +Las personas reales estuvieron muy cortos momentos en el comedor. Asi +que salieron precipitose en el la ola de la muchedumbre con harto poca +ceremonia. Los salones quedaron silenciosos en poder de los criados, que +con la regularidad y precision de soldados cambiaron las bujias proximas +a extinguirse por otras nuevas, mientras el comedor resonaba con el +campanilleo de los platos y las copas, la charla y las carcajadas de los +convidados. + +Cobo Ramirez abandono por un rato a Esperancita dejandola en poder de su +rival, para sentarse en un rincon delante de una mesita volante y +devorar algunos trozos de _boeuf d'Hambourg_ y jamon. Naturalmente, +Ramoncito aprovecho este desahogo para poner de manifiesto el contraste +entre su parquedad poetica y la glotoneria prosaica de Cobo; hasta que +Esperancita le paro los pies diciendo con mal humor a su amiguita Paz, +que estaba del otro lado: + +--Pues a mi me gustan los hombres que comen mucho. + +--A mi tambien--repuso Pacita--. Al menos indica que no tienen enfermo +el estomago. + +--Yo no lo tengo tampoco--se apresuro a decir el concejal, sofocado y +molesto por la actitud hostil en que las dos amiguitas se habian +colocado. + +Paz se contento con sonreir desdenosamente. + +El general Patino, fatigado de enviar mortiferos proyectiles a la esposa +de Calderon sin que la plaza se diese siquiera por enterada, habia +levantado el cerco para sitiar a la marquesa de Ujo, que a las primeras +granadas habia capitulado abriendo las puertas al enemigo. Sin embargo, +el general, como estrategico consumado, no perdia de vista a Mariana, +esperando cualquier incidente favorable para caer de nuevo sobre ella. +Se decia en los periodicos que iba a ser nombrado ministro de la Guerra. +Este cargo, sin duda, le daria mas prestigio y autoridad para entrar a +rebato en cualquier parte. La marquesa de Ujo vestia de turca y le +sentaba tan bien, que, segun Alcantara, apetecia soltarle un tiro. Su +languidez era tanta aquella noche, que apenas tenia fuerzas para +articular las palabras. A cada paso el ilustre general se veia en la +necesidad de ayudarla en tan improba tarea. Mientras roia con sus +dientes desvencijados algunas pastas, pues no admitia otra cosa su +estomago, tambien un poquito averiado, disertaba, mejor dicho, exhalaba +una serie de exclamaciones acerca de cierta novela recien publicada en +Francia. + +--iQue escena!... iAh! ipero que cosa tan linda!... Cuando ella le dice: +"Entrad en el cuarto si quereis: podreis manchar mi cuerpo, pero no mi +alma...." iAh! iY cuando va al lugar del duelo y recibe la bala que iba +dirigida a su marido!... iQue cosa mas linda!... + +Pepe Castro caracoleaba (perdon por el simil) en torno de Lola +Madariaga. Esta le contaba con risa maligna lo acaecido hacia un rato, +cuando Clementina se presento de improviso donde ella estaba con +Alcazar. Hablaba como si le hubiese arrancado el galan a su amiga, con +acento protector y desdenoso que hubiera hecho dar un salto a la +orgullosa hija de Salabert si por ventura la hubiese oido. + +--iPobre Clemen! Se esta haciendo vieja, ?verdad? iQue figura tiene +todavia! Claro que es a fuerza de apretarse, y esto tarde o temprano le +va a hacer dano; pero de todos modos.... La cara no corresponde a la +figura, ?no cree usted? Sobre todo ahora que se le esta empanando el +cutis de un modo horroroso. Siempre ha tenido la fisonomia muy dura. + +Y al mismo tiempo sus ojos claros y suaves miraban a Castro con tal +dulzura, que realmente era para empacharse. Le habian dicho siempre (y +era cierto) que tenia el semblante muy dulce. Para dar mas realce a esta +cualidad ponia cara de idiota. + +Castro asentia a todo, tanto por lisonjearla como por la mala voluntad +que tenia a Clementina. No sentia interes por Lola, pero a raiz de su +ruptura con aquella se habia consolado un poco festejandola: aunque en +ello habia tenido no poca parte el deseo de no aparecer derrotado a los +ojos del mundo. + +--?Y usted cree que esta enamorada realmente de ese nino que parece una +colegiala del Sagrado Corazon? + +--iVaya usted a saber! Clementina presume mucho de original. Esta ultima +aventura la acredita de ello.... Mire usted que miraditas tiernas le +esta echando el bebe desde lejos. + +Raimundo, en pie, alla en el extremo de una de las mesas, no quitaba ojo +a su amada, que iba y venia de un sitio a otro previniendo los deseos de +aquellos invitados a quienes mas deseaba complacer. De vez en cuando le +enviaba una imperceptible sonrisa de inteligencia que transportaba al +joven al septimo cielo. + +Pepa Frias, si no comia porque estaba ahita, pellizcaba en las frutas y +confites, teniendo detras de su silla a Calderon, Pinedo, Fuentes y +otros tres o cuatro caballeros maleantes que gozaban en tirarle de la +lengua. No se la mordia, en verdad, la fresca viuda. Se defendia +admirablemente de todos ellos parando y contestando los golpes con +maestria. + +--?Donde dice usted que tiene gota, Pepa? + +--En los pies, Pinedo, en los pies ... donde tiene usted el talento. + +--Aunque usted me insulte, quisiera que me traspasase esa gota ... ipor +tener siquiera una gota de usted! + +--iPocas gracias! Seria una gota de esencia aromatica--dijo un consejero +de Estado harto dulzon. + +--?Y usted que sabe, hombre, si no ha metido la nariz mas que en el coro +de ambos sexos? + +El consejero se puso colorado. Todos rieron de la alusion. + +--iPero que cruel es usted, Pepa!--exclamo Fuentes riendo todavia--. Los +que aqui estamos no sabemos nada ... (digo, senores, yo hablo por mi), +del olor, del color, ni del sabor de usted; pero no nos quitara el +derecho de figurarnos que es usted una cosa apetitosa y tierna. + +--?Tierna?... Esta usted en un error lamentable. + +--Yo lo digo por lo que veo ...--dijo acercando el rostro al exuberante +seno de la viuda ...--Y a proposito: ?que lleva usted en ese alfiler? +?es un retrato de familia? + +El alfiler representaba un mono. + +--No. Fuentes--replico furiosa--, es un espejo. + +De todo el grupo salio una carcajada espontanea que hizo volver la +cabeza a los que estaban cerca. + +Fuentes quedo acortado un instante; pero como hombre de ingenio que era +supo reponerse. + +--Yo sere mono, Pepa, pero usted es monisima. + +--iBravo, Fuentes, bravo!--exclamo Calderon, a quien, como hombre +exclusivamente de _debe y haber_, causaba asombro cualquier frase +oportuna. + +El tiroteo siguio aun despues de haber salido la mayor parte de la gente +a los salones. El grupo se habia reforzado con algunos pollastres. Esta +fue la razon de que Pepa se levantase bruscamente al cabo, diciendo: + +--Me voy. Por mi causa estan ustedes escandalizando a estos seres +tiernos y candorosos. + +Los pollos protestaron con algazara. + +Poco despues de poblarse nuevamente los salones de baile se retiraron +las personas reales. Hubo para despedirlas el mismo ceremonial, esto es, +las filas apretadas a la puerta de la antesala, la Marcha Real por la +orquesta y la despedida de los duenos hasta la escalinata. + +Clementina respiro con libertad. A paso lento, gozando el placer del que +ha terminado una tarea dificil, atraveso los salones dirigiendo sus ojos +risuenos a todas partes, dejando fluir de sus labios palabritas amables +a los amigos con quien tropezaba. Aquel baile esplendido, quiza el mas +suntuoso que hubiese dado jamas un particular en Espana, era obra suya +casi exclusivamente. Su padre habia suministrado el dinero: pero ella la +actividad, el gusto, el artificio. Escuchaba las enhorabuenas que todos +al paso la murmuraban, mecida en una embriagadora satisfaccion del amor +propio. La felicidad le hizo pensar en el amor, su complemento +indispensable. Acometiole un deseo penetrante de cambiar con Raimundo, a +solas, algunas tiernas palabras de carino, algunas caricias fugitivas. Y +buscole con los ojos entre la muchedumbre. + +Raimundo habia vagado toda la noche por los salones casi siempre solo. +Habia esperado el baile con deseo pueril, prometiendose vivos e +ignorados placeres. Jamas habia asistido a una de estas fiestas +brillantes de la sociedad aristocratica. La realidad no correspondio a +su esperanza, como siempre acontece. Toda aquella vana ostentacion, el +lujo escandaloso desplegado ante su vista, en vez de acariciar su +orgullo lo hirio cruelmente. Nunca se sintio tan forastero en aquel +mundo que hacia tiempo frecuentaba. Sus pensamientos, encaminados hacia +la melancolia, representaronle su pobre hogar, donde por su culpa iba a +faltar muy pronto lo necesario, la modestia de su santa madre, que no +vacilaba en desempenar las tareas mas humildes de la casa, y la de su +inocente hermana, que con ella habia aprendido a ser economica y +trabajadora. Un remordimiento feroz le mordio el corazon. Observaba, +ademas, que en los jovenes salvajes que le rodeaban existia contra el +cierta hostilidad latente. Tenia a muchos por amigos, le recibian +agradablemente, jugaba con ellos, les acompanaba en algunas excursiones +de placer: pero habia llegado a comprender que para ellos no tenia otra +personalidad que la que le daba el ser amante de Clementina. En casi +todos los que trataba, percibia, o su exagerada susceptibilidad le hacia +percibir, un dejo desdenoso que le humillaba horriblemente. El amor +frenetico que profesaba a Clementina le compensaba bien de esta tortura +y hasta se la hacia olvidar muchas veces. Pero aquella noche su dueno +adorado, aunque no le olvidase, andaba lejos. Y le pasaba lo que a los +misticos cuando Dios no les tiende la mano: acometiale una gran +sequedad, un tedio abrumador. Bailo por compromiso dos o tres veces; +converso un poco. Harto al fin de dar vueltas se retiro al mas oscuro +rincon de una de las salas, y sentandose en un divan quedo sumido en +tristeza profunda. + +Clementina le busco en vano durante algunos minutos, hasta +impacientarse. Cuando entro en la sala de juego le vio al fin venir +hacia ella con la faz radiante. Toda su tristeza se habia disipado al +verla y al observar que le buscaba. + +--Si quieres que hablemos un momentito, vente al despacho de papa. +Saliendo al corredor lo hallaras a mano derecha--le dijo rapidamente y +con acento carinoso. + +Y se fue. Raimundo, por disimular, se acerco a una de las mesas de +juego: estuvo algunos instantes mirando. + +Clementina se deslizo disimuladamente por los salones, salio al corredor +y se dirigio al despacho del duque, una pieza regia que solo tenia de +respeto, pues siempre trabajaba arriba. Estaba profusamente iluminada, +como todas las estancias del piso principal. Al poner el pie en el creyo +percibir un sollozo ahogado, que la lleno de sorpresa y temor. Derramo +la vista por todo el ambito y percibio, alla en el fondo, a una senora +tumbada en el sofa, ocultando el rostro con el panuelo, en actitud de +llorar. Acercose, y por el traje la conocio en seguida. Era Irenita. + +--iIrenita! Hija mia, ?que tienes?--exclamo inclinandose sobre ella con +solicitud. + +--Ay, perdon, Clementina.... Me he metido aqui sin saber lo que +hacia.... iSoy tan desgraciada! + +Y las lagrimas brotaron con abundancia de sus ojos. + +--Pero, ?que te ha pasado, criatura? + +--iNada, nada!--replico la nina sollozando. + +Hubo unos segundos de silencio. Clementina la contemplaba con lastima. + +--Vamos--dijo acercando la boca a su oido--. Emilio te ha dado algun +disgusto esta noche. + +Irenita no contesto. + +--No te aflijas, tonta. Con eso no adelantas nada. Procura, aunque sea +haciendo un gran esfuerzo, aparecer indiferente. Ese es el medio mejor +de que no te desprecie.... Digo ... el medio mejor es otro ... pero no +te lo aconsejo, porque no esta bien aconsejar ciertas cosas.... Si estas +enamorada de el no des tu brazo a torcer, por Dios.... Que no sepa estas +penas tuyas, porque eres perdida.... Dejale que satisfaga su capricho, +que el volvera a ti. + +Irenita levanto su rostro banado de lagrimas. + +--?Pero ha visto usted lo que ha hecho hoy? iEs horrible! + +En aquel momento Clementina oyo pasos en el corredor. Sospechando de +quien eran fue rapidamente a la puerta, diciendo: + +--Espera un poco: dejame cerrar. + +Fue bien a tiempo. En aquel instante llegaba Raimundo. La dama puso el +dedo en los labios haciendole sena de que se alejase. Irenita no +advirtio nada. Cuando Clementina volvio a su lado le dio cuenta, entre +lagrimas y suspiros, de los agravios que su marido le habia inferido +aquella noche. En primer lugar, Emilio se vistio de hungaro para venir +al baile. Irene habia observado en cuanto entro, que Maria Huerta vestia +tambien de hungara. Debian de estar convenidos, lo cual era una afrenta, +que mas de una persona habia notado. Luego bailaron un vals y un +rigodon. Mientras duro este, Emilio no habia cesado de hablarle al oido. +Toda la noche la habia estado sirviendo lo mismo que un criado, +presentandole el mismo las fuentes de confites y frutas heladas. Una +vez, al darle una de estas, le habia apretado los dedos; bien lo habia +visto. iEsto era una indecencia! Irenita queria suicidarse. Preferia +morir mil veces a padecer semejantes tormentos. Clementina la consolo +como pudo. Emilio la queria muchisimo: le constaba. Solo que los hombres +tienen a lo mejor estos sofocos, lo que llaman los toreros, _extranos_. +Como el corazon no esta interesado, dejandoles sueltos un momento se +hastian y vuelven a lo que verdaderamente aman. + +Para arreglarse un poco y lavar los ojos no quiso llevarla al tocador +del baile: subiola al de la duquesa. Al cabo de unos minutos bajaron +ambas. Irenita prometio no dar a conocer su pena. En cuanto Clementina +entero a Pepa de lo que habia pasado, se sulfuro de tal modo que tuvo +necesidad de contenerla para que no fuese a aranar a su yerno. + +--Bien, si no le arano ahora, le aranare despues--dijo alzando los +hombros con indiferencia. Tan resuelta estaba a ello--. Suceda lo que +suceda, yo no puedo consentir que ese _titi_ mate a mi hija, ?sabes?... +Y en cuanto a esa pendona desorejada, no he de parar hasta que la escupa +en la cara ... y al cabronazo de su marido, lo mismo.... iPues estamos +aviados! + +--?No sera mejor que procures desembarazarte de ellos? Huerta esta en el +Ministerio. Mira a ver si le mandas de gobernador a cualquier parte.... + +--iPues es verdad! Ahora mismo voy a hablar a Arbos.... iPero lo que es +a mi senor yerno no le perdono!... Esta noche me las ha de pagar, o no +me llamo Pepa. + +El duque, rodeado siempre de un grupo de fieles, se dejaba atufar a +golpes de incensario, soltando a largos intervalos algun grunido +espiritual que los electrizaba, les hacia prorrumpir en exclamaciones de +alegria. Las senoras eran las que mas se distinguian por su entusiasmo. +El genio especulador de Salabert les infundia vertigos de asombro, como +si se pusiesen a calcular cuantos vestidos podrian comprarse con sus +millones. Y el, tan flexible generalmente, que habia llegado al puesto +que ocupaba, segun propia confesion, a fuerza de puntapies en el +trasero, al hallarse entre sus adoradores los maltrataba sin piedad. Sus +chistes brutales, lo mismo caian sobre los hombres que sobre las +senoras. Gozaba en la ostentacion barbara de su fuerza. Si aquellos sus +devotos admiradores se dejaban humillar tan pacientemente no dandoles +nada, ?que no sucederia si repartiese entre ellos sus millones, si el +becerro de oro comenzase a vomitar monedas? + +En la sala de juego, adonde se fue despues de haber despedido a los +soberanos, le tenian materialmente bloqueado una porcion de +especuladores de segunda y tercera fila. + +--?Como van las acciones de Riosa, duque?--se atrevio a preguntarle uno. + +--No me hable usted de eso--gruno el procer poniendo los ojos torvos. + +El plan de Llera se estaba desenvolviendo puntualmente: esto es, el +duque, despues de haber tomado un numero crecido de acciones, se ocupaba +en producir el panico entre los accionistas. Hacia ya algunos meses que +por medio de agentes secretos compraba acciones para venderlas al +instante con perdida. Gracias a estas operaciones, el papel habia bajado +considerablemente. Ahora preparaba el golpe definitivo, comprando mayor +cantidad para lanzarlo repentinamente al mercado, aprovechar la baja que +esto produciria y adquirir la mitad mas una de las acciones. + +--No todos los negocios han de salir bien--replico el otro sonriendo con +mal disimulada satisfaccion--. Usted ha sido siempre afortunado.... + +--No es a la fortuna a quien debe sus exitos el duque. A su genio, a su +habilidad inconcebible es a quien los debe--manifesto un tercero +arreandole una tufarada de incienso. + +--Sin duda, sin duda--se apresuro a decir el otro tratando a su vez de +apoderarse del incensario--. El duque es el primer genio financiero que +ha salido en nuestro pais. Yo no comprendo como no se le entrega la +Hacienda espanola. Si el no la arregla, no hay que esperar salvacion +para nosotros.... + +--Pues si acierto a salvarla como he acertado en el negocio de Riosa, +aviados quedan los espanoles--profirio estoposamente el duque con acento +de mal humor. + +--?Pero ha salido tan malo el negocio? + +--iF....! para el Gobierno, no; pero para mi, que he tomado a la par +las acciones, me parece que no ha sido bueno. + +El duque echaba la culpa de haberse metido en el al animal de su +administrador, a Llera, que se lo habia metido por la cabeza contra +todos sus presentimientos. + +--Los hombres como usted no deben fiarse de nadie mas que de su +instinto--le decian--. Cuando se tiene el genio de los negocios.... + +Y la palabra _genio_ venia a cada instante a los labios de los fieles +idolatras del becerro. + +Subito aparecio en la puerta de la sala Clementina seguida de Osorio, de +Mariana y de Calderon. Los cuatro traian el semblante inquieto y +asustado. Sus ojos se clavaron a la vez en Salabert, hacia el cual +avanzaron precipitadamente. + +--Papa, escucha una palabra--le dijo Clementina. + +Salabert se destaco del grupo y fue a reunirse con los otros en el +opuesto rincon. + +--iEsa mujer esta ahi!...--dijo aquella con voz alterada, los ojos +relampagueantes de ira. + +--iEs un escandalo!--manifesto Osorio. + +--Algunas personas ya se han ido, y en cuanto se enteren, se iran +todas--apunto con mas sosiego Calderon. + +--?Que mujer esta ahi?--pregunto el duque abriendo mucho sus ojos +saltones. + +--iEsa mujer!... esa Amparo la malaguena--replico su hija buscando el +tono mas despreciativo. + +--iComo!--exclamo el duque con profundo estupor--. ?Se ha atrevido esa +z---- a presentarse en el baile? ?Quien la ha dejado pasar? Manana mismo +despido al portero. + +--No; a quien hay que despedir ahora mismo es a ella ... ien +seguidita!--dijo Clementina atropellandose por la colera. + +--iSi, si ... ahora mismo! ?Como es eso? iAtreverse esa desvergonzada a +poner los pies en esta casa y en un dia semejante! ?Ya no hay pudor? ?Ya +no hay vergueenza? ?En que pais estamos? ?Pero como ha podido pasar? iUna +fiesta que habia comenzado tan bien! + +--Traia invitacion, al parecer. + +--Pues la ha robado o estara falsificada. + +--Bien, bien; concluyamos pronto--dijo Clementina con voz irritada--. +Esta en los salones. Es necesario que vayas a alla y la notifiques que +haga el favor de salir, del modo que mejor te parezca.... iPero pronto! +antes que lo perciba la gente ... y sobre todo, mama.... + +--No, chica; yo no voy.... Me conozco bien y se que no podria contener +mi indignacion. No nos conviene llamar la atencion en este momento.... +Ve tu, ve tu ... y que se largue pronto.... + +Clementina, sin pronunciar otra palabra, se alejo con paso rapido, el +rostro palido y contraido, los labios tremulos. Lanzose en el torbellino +de los salones y busco ansiosamente a la intrusa. No tardo muchos +minutos en hallarla ioh vergueenza! del brazo del marques de Davalos. + +Estaba esplendidamente hermosa la ex florista con su traje de Maria +Estuardo. Llevaba un sobretodo acuchillado de mangas abiertas, color +carmesi recamado de oro; un elegante prendido de encaje y menudas +florecillas de esmalte y perlas. Su incomparable belleza irrito aun mas +la ira de Clementina. + +La hermosa odalisca de Salabert, aunque de inteligencia limitadisima, +habia tenido tiempo a reflexionar que su presencia en el baile podria +acarrear un conflicto. Pero su antojo era tan vivo y desordenado, que de +ningun modo quiso dejar de satisfacerlo, de lucir su costoso vestido de +reina de Escocia. Penso que podria sortear aquella dificil situacion +yendo a ultima hora, dando un par de vueltas por los salones y +retirandose en seguida. Hizose acompanar de una amiga vieja de aspecto +venerable. Amargo desengano debio de experimentar cuando al penetrar en +los salones y tropezar con una porcion de distinguidos salvajes a +quienes trataba con intimidad, Pepe Castro, el conde de Agreda, +Maldonado y otros, observo que todos le volvian la espalda y se +apresuraban a alejarse. Tan solo el fiel Manolo, el loco marques de +Davalos, la reconocio y consintio en la mengua de ofrecerla el brazo. + +Pocos minutos pudo disfrutar de su apoyo la malaguena. Cuando una +sonrisa de triunfo plegaba ya sus labios y a paso lento y majestuoso iba +dando su apetecida vuelta por los salones, se encontro repentinamente +frente a Clementina. Sin previo saludo ni la mas leve inclinacion de +cabeza, ni hacer caso alguno de su acompanante, esta le puso la mano en +el hombro, diciendola: + +--Tenga usted la bondad de escuchar una palabra. + +Maria Estuardo empalidecio, titubeo unos instantes, y por fin dijo con +firmeza y ademan orgulloso: + +--Nada tengo que hablar con usted. A quien deseo ver es al dueno de la +casa, al duque de Requena. + +Margarita de Austria le clavo una mirada iracunda, que la otra sostuvo +sin pestanear. Luego, acercando la boca a su oido, le dijo con rabioso +acento: + +--Si usted no me sigue ahora mismo, llamo a dos criados para que la +saquen del salon a viva fuerza. + +La reina de Escocia se estremecio; pero tuvo aun animos para contestar: + +--Deseo ver al senor duque. + +--El senor duque no esta visible para usted.... iSigame, o llamo! + +Y al mismo tiempo echo una mirada en torno como en ademan de cumplir su +promesa. + +La Estuardo empalidecio aun mas. Desprendiendose del brazo de Davalos la +siguio al fin. + +Esta escena habia sido observada por varias personas; pero nadie oso +seguirlas si no es el demente Manolo, que lo hizo de lejos. La esposa +de Felipe III se dirigio a la antesala y alli dijo a un lacayo: + +--El abrigo de esta senora. + +No se hablo otra palabra. El lacayo entrego el abrigo. Maria Estuardo se +lo puso sin ayuda de nadie, con mano temblorosa. Luego avanzo unos +cuantos pasos, y volviendose de pronto, dirigio una mirada de odio +mortal a D. Margarita de Austria, que se la devolvio acompanada de una +sonrisa de desprecio. + +Estaba de Dios que la desgraciada reina de Escocia habia de ser +humillada siempre. Primero lo fue por su tia Isabel de Inglaterra. Ahora +la reina Margarita la ponia sin miramientos de patitas en la calle. +Donde encontro a su venerable amiga dentro ya del coche. Al ver el +comienzo de la escena pasada se habia escabullido prudentemente. Antes +que partiesen, el marques de Davalos se junto a ellas. No sabemos lo que +los salones de Requena ganaron en su aspecto moral con la marcha de +Maria Estuardo; pero si podemos afirmar que perdieron mucho en el +estetico. Porque, a la verdad, estaba lindisima. + +El baile tocaba a su fin. Comenzaron los preparativos para el gran +cotillon. La muchedumbre se habia aclarado un poco. Algunos se fueron +antes de terminar el baile, viejos en su mayoria a quienes hacia dano el +trasnochar. Entre las damiselas hubo la agitacion y el movimiento que +precede siempre al cotillon. En esta ultima etapa el baile adquiere un +aspecto de recreo familiar muy grato. El arte y la imaginacion +intervienen para arrancarle sensualidad y hacerle un pasatiempo +inocente, al estilo de las hermosas fiestas que en el siglo XIV se +celebraban en los palacios de Inglaterra y Francia. Para las ninas +casaderas suele ser tambien el momento en que termina el primer acto de +la comedia amorosa que han empezado a representar. + +Pepe Castro habia recibido el consejo de su ex querida Clementina +referente a la conveniencia de festejar a la nina de Calderon, con risa +como ya hemos visto. Sin embargo, no le cayo en saco roto. Mientras +bailaba y bromeaba con otras jovenes, no dejo de acordarse mas de una +vez. Al llegar el cotillon se acerco a Esperancita preguntandole si +queria ser su pareja, a sabiendas de que esto no podia ser, pues todos +los pollastres se apresuran a pedir tal merced a las damas asi que +entran en el baile. Pero le convenia para el plan que comenzaba a +desenvolverse en su cerebro, fecundo en abstracciones. La nina lo tenia, +en efecto, comprometido con el conde de Agreda; mas al oir la demanda de +Castro, sintio tales deseos de acceder a ella, que con sorprendente +audacia respondio que si. + +La duquesa designo como dama directora a la condesa de Cotorraso, a la +cual se unio Cobo Ramirez. Este se imponia en todos los bailes como +habilisimo director de cotillones. Tan era asi, que muchos dias antes +del baile ya habia celebrado largas conferencias con Clementina acerca +de este punto esencialisimo. + +Formose el corro de sillas. Pepe Castro fue a sacar a Esperanza, que +tomo su brazo de buen grado. Mas antes de dar un paso llego el conde de +Agreda. + +--iComo, Esperancita! ?No me habia usted concedido el +cotillon?--pregunto sorprendido. + +La audacia no abandono a la nina, la audacia de la mujer enamorada. + +--iAy, perdoneme usted, Leon! Cuando se lo concedi a usted no me +acordaba que ya lo tenia comprometido con Pepe--respondio en un tono que +podia envidiar la mas consumada actriz. + +El conde se retiro diciendo algunas palabras de cortesia, que no +pudieron ocultar su mal humor. Cuando quedaron solos, Esperancita, +asustada de aquel testimonio de interes que habia dado a Castro, se +apresuro a disculparse ruborizada. + +--La verdad es que no me acordaba de que lo tenia comprometido con +Leon.... Y como ya habia tomado el brazo de usted ... y ademas el conde +baila de un modo que me fatiga mucho.... + +Pepe Castro no abuso de su triunfo; se manifesto modesto y sumiso. En +vez de galantearla descaradamente, adopto un temperamento mas +insinuante, colmandola de atenciones delicadas, estableciendo mayor +confianza entre ellos, mostrandola, en una palabra, mucho carino, pero +sin hablarla de amor. La nina rebosaba de dicha. Espezaba a sentirse +adorada. Creia que la simpatia y el afecto con que siempre se habian +tratado Pepe y ella se transformaban al fin en amor. Su corazon empezo a +saltar alegremente dentro del pecho. + +Tambien Ramoncito estaba satisfecho con aquel trueque. El conde de +Agreda le era de poco tiempo atras muy antipatico, casi tan antipatico +como Cobo Ramirez, porque empezo a sentir de el los mismos celos que del +otro. En cambio, a Pepe Castro considerabalo como su mismo yo; otro +concejal mas esbelto. Las atenciones que Esperancita le guardase, las +tomaria como dirigidas a su propia persona. Asi que, al verlos del +brazo, se conmovio profundamente, y al acercarse a ellos para decirles +algunas palabras insignificantes no pudo menos de ruborizarse. Pepe le +hizo un guino malicioso como diciendo: "Has triunfado en toda la linea". +El joven concejal sintio que se acercaba a pasos de gigante el logro de +sus esperanzas y el apogeo de su dicha. + +El cotillon fue digno remate de aquel baile brillantisimo. La fantasia +de Cobo Ramirez, apretada por la gravedad del caso, fascino a los +invitados con peregrinas trazas y artificios delicados: los tuvo +enajenados cerca de una hora. Llamo la atencion, y le valio unanimes +aplausos, un juego de sortija que se organizo en el medio del salon. +Cobo dividio a los caballeros en dos cuadrillas, que tiraron +alternativamente flechas con unos primorosos arcos dorados a la sortija +suspendida por una cinta del techo. Los vencedores tenian derecho a +bailar con las damas de los vencidos, mientras estos los habian de +seguir dandoles aire con el abanico. Organizose despues otro juego de +cintas para las damas. La vencedora salio un momento del salon y +aparecio en seguida en un magnifico carro tirado por cuatro lacayos +vestidos de esclavos negros: dio asi una vuelta rodeada de todas las +demas, al compas de una marcha triunfal. Estas y otras invenciones no +menos famosas, dejaron para siempre sentada sobre bases solidas la fama +del hijo de los marqueses de Casa-Ramirez. + +Terminado el cotillon, comenzo el desfile de la gente. Fue una retirada +estrepitosa. Toda aquella muchedumbre se agolpo en el vestibulo y en la +escalinata, charlando en voz alta, riendo, gritando alguna vez en +demanda del coche. El vasto jardin, iluminado por algunos focos de luz +electrica, ofrecia un aspecto fantastico, inverosimil, como los paisajes +de los cosmoramas de feria. Aquellas luces blancas, intensas, hacian aun +mas negro y profundo el follaje, borraban los linderos del parque +extendiendolo desmesuradamente. La noche era despejada. En el oriente +azuleaba ya la aurora. Hacia un frio intenso. Envueltos en sus gabanes +de pieles, los jovenes salvajes quemaban los ultimos cartuchos de su +ingenio en honor de las hermosas damas que tenian cerca. Los costosos y +pintorescos abrigos de estas chillaban debajo de las bombillas +electricas. Los caballos piafaban, los lacayos gritaban, y los coches, +al acercarse lentamente a la escalinata, hacian crujir la arena de los +caminos. Sonaban golpes de portezuelas, ruido de besos, voces de +despedida. La rueda de los coches, al pasar por delante de la gran +escalinata, iba arrebatando poco a poco a los que alli estaban para +dispersarlos por todo Madrid en busca de reposo. + +Pepe Castro se habia colocado al lado de Esperancita y la hablaba +dulcemente al oido. La nina, embozada hasta los ojos, sonreia sin +mirarle. Cuando su coche llego al fin, se estrecharon las manos +largamente. + +--Supongo que no nos tendra tanto tiempo olvidados como hasta ahora; que +ira por casa mas a menudo--dijo ella teniendo aun su mano entre las del +gallardo salvaje. + +--?Usted quiere de verdad que vaya a menudo por su casa?--dijo +mirandola fijamente como un magnetizador. + +--iYa lo creo que quiero! + +Al decir esto se ruborizo fuertemente debajo del embozo, y desprendiendo +bruscamente su mano, siguio a su mama que entraba en el carruaje. + +Pepa Frias habia dicho a su hija: + +--Mira, chica, cuando nos vayamos, deseo que Emilio me acompane. Estoy +nerviosa y no podria dormir si no le ajustase antes las cuentas. No +quiero mas escandalos, ?sabes? Le voy a dirigir el _ultimatum_. Si +persiste, tu te vienes conmigo y el que se vaya al infierno. + +Estaba furiosa. Su hija, aunque quisiera poner reparos a esto de la +separacion, pues adoraba a su infiel marido, no se atrevio. Bajo sumisa +la cabeza. Cuando llego el momento de marchar, Pepa se dirigio a su +yerno: + +--Emilio, haz el favor de acompanarme. Deseo hablar contigo. + +"iMalo!" dijo para si el joven. + +--?E Irene? + +--Que vaya sola. No se la comeran los lobos--respondio asperamente. + +"iMalisimo!" torno a decirse Emilio. + +En efecto, Irenita dirigiendo ojeadas de temor y ansiedad a su mama y su +marido, se metio sola en su berlina, mientras ellos subian a la de la +primera. + +Cuando el carruaje comenzo a rodar, Emilio, para desarmar a su suegra, +quiso, como un chiquillo que era, desviar el rayo sacando una +conversacion que pudiese entretenerla. + +--?Ha visto usted que audacia la de Amparo? La creia capaz de muchos +desatinos, pero no de uno semejante. + +Y hablo de la Amparo con gran verbosidad sin conseguir que su suegra +desplegase los labios. Lo mismo sucedio cuando principio a hacer +comentarios acerca de la fortuna de Salabert, de los gastos del baile, +del extraordinario honor que habia merecido de los soberanos aquella +noche, etc., etc. Pepa reclinada en su rincon, guardaba un silencio +feroz que no anunciaba nada bueno. Pero Emilio, sin desanimarse, toco +con habilidad la tecla que responde en todas las mujeres. + +--?Sabe usted, Pepa (asi la seguia llamando, lo mismo que cuando era +novio de su hija), que en un grupo donde estaba el presidente del +Consejo, oi, sin querer, grandes elogios de usted? Elogiaban mucho el +traje; pero mas aun la figura. Decian que no habia ninguna nina en el +baile que pudiera competir con la frescura de usted; que tenia usted un +cutis como raso, cada dia mas terso y brillante. + +--iJesus, que tonteria! Esas son payasadas, Emilio. En otro tiempo, no +digo.... + +--No, Pepa, no; el cutis de usted es proverbial en Madrid. Ya daria +Irene algo por tenerlo como usted. + +--?Es mejor que el de Maria Huerta?--pregunto con tonillo ironico, donde +no se adivinaba, sin embargo, gran irritacion. + +Pepa habia cambiado de plan: penso que seria mucho mejor adoptar la via +diplomatica. A un chiquillo como Emilio, que no habia sido indocil hasta +entonces, era facil atraerlo con el carino. Aquel, en la oscuridad del +coche, se habia puesto colorado. + +--El de Maria Huerta no vale nada. + +--Por eso te gusta. Todos los hombres sois lo mismo en eso de cambiar +las orejas por el rabo. Mira, Emilito--anadio cogiendole una mano,--yo +tenia que renirte mucho, hablarte muy seriamente, decirte cosas muy +amargas ... pero no puedo, tengo un corazon tan estupido que para todas +las ofensas encuentra disculpas. Hoy has hecho una barrabasada de marca, +lo bastante para que Irene se separase de ti; pero a mi se me antoja que +no es tan grande como parece, porque eres un chiquillo aturdido. Estoy +segura de que tu mismo no te explicas la gravedad de ella.... + +Pepa continuo su sermon en tono dulce y persuasivo. Emilio, que esperaba +una rociada de injurias, quedo gratamente sorprendido. Escucholo con +sumision, y despues, con voz conmovida, empezo a disculparse. Verdad que +habia coqueteado un poco con Maria Huerta, pero juraba que no estaba +interesado por ella. Era una cuestion de amor propio. Cuando el se habia +casado con Irene, esta Maria habia dicho en casa de Osorio que no +comprendia como Irene aceptaba por marido un chico tan feo y tan +insustancial. Entonces juro que se tragaria aquellas palabras: ya estaba +conseguido. Por lo demas ique amor ni que calabazas! Nunca habia estado +enamorado de Maria Huerta ni pensaba estarlo. + +--Yo no podia creer que estuvieses enamorado, porque siempre has tenido +buen gusto.... Porque en resumen, esa mujer no es mas que un paquete de +trapos.... Si vistes el palo de la escoba como ella, puede muy bien +hacer sus veces.... Pero ya ves, Irene lo cree y tienes la obligacion de +evitarla esos disgustos. Si yo estuviese en su caso no me los darias, +monigote--anadio cogiendole carinosamente de la oreja--. Ya sabria yo +tenerte bien amarradito a mis faldas. + +--Lo creo--repuso el joven dirigiendola una larga mirada que nada +tenia de filial--. Usted tiene mas recursos que Irene. + +--?Pues?--pregunto ella con otra mirada poco maternal. + +--Porque usted es una mujer mas complicada; que necesita mas estudio. +Por lo mismo, no me dejaria tiempo a aburrirme seguramente. + +--?Que sabes tu de eso, mamarrachillo? Hablas de mi como si me supieses +de memoria. + +--iQue mas quisiera yo! + +--iVaya, Emilio, no seas payaso! Mira que me estas faltando al respeto. + +La conversacion siguio en este tono alegre y carinoso mientras el +carruaje rodaba por las calles sombrias. En aquel rincon oscuro, +sacudidos por el vaiven de los resortes y aturdidos por el estrepito de +las ruedas al saltar sobre el pavimento, el cuchicheo se hizo cada vez +mas intimo, mas insinuante, animado a cada momento por risas ahogadas y +palabritas dulces. De ambos se habia apoderado un suave enternecimiento; +de Pepa por haber hallado a su yerno tan docil; este por ver a su suegra +tan carinosa y transigente, creyendo encontrarla hecha una furia. +Animado con su exito, acariciado por aquella dulce confianza que +repentinamente se establecio entre ellos, no cesaba de piropearla. Pepa +se enfadaba o fingia enfadarse, le daba pellizcos feroces, le llamaba +hipocrita, coqueton, desvergonzado. Concluyo por decir: + +--Todo eso que me dices es una farsa tuya. Si fuese verdad me alegraria, +porque asi tendria cierta influencia contigo para hacerte un buen +marido. + +Al salir del coche, con el rostro encendido, mas hermosa que nunca, le +dijo: + +--Sube un momento: tengo que darte el reloj de Irene, que se le ha +olvidado ayer. + +Emilio la subio del brazo y entro con ella en su gabinete. + +Mientras tanto, Irenita llegaba a casa en un estado de agitacion facil +de comprender en una nina tan sensible y enamorada de su marido. La +conducta de Emilio aquella noche la habia trastornado, la habia puesto +excesivamente nerviosa. Y para fin de fiesta, la escena violenta que +preveia entre su madre y su marido, de la cual tal vez saldria su +ruptura definitiva con este, la llenaba de espanto. Asi que, apenas +salto en tierra delante de la puerta, acometida subito de un vivo e +irresistible anhelo, volvio a montar apresuradamente, diciendo al +cochero: + +--A casa de mama. + +Le abrio el sereno la puerta exterior: la del piso el criado que habia +estado velando y que aguardaba la salida del senorito para irse a +costar. + +--?Donde esta mama? + +--En las habitaciones de adelante con el senorito Emilio. + +Irenita se dirigio con precipitacion a la sala. No estaban alli. Paso +luego al _boudoir_. Tampoco, ni se oia el mas leve ruido. Entro en el +gabinete. Nada. Entonces, sobrecogida de terror, de duda, de ansiedad, +lanzose hacia la alcoba oculta por cortinas de brocatel donde creyo +percibir algun rumor. En aquel momento se alzaron las cortinas y +aparecio su marido agitado y descompuesto, contemplandola con ojos de +espanto. Irenita dio un grito y se desplomo sobre el pavimento. + + + + +XII + +#Matinee religiosa.# + + +Pocos dias despues, a las once de la manana de un viernes de Cuaresma, +el salvaje mas elegante de Madrid salia de un sueno tranquilo y profundo +con el firme proposito de casarse con la hija de Calderon. Abrio los +ojos, los paseo por los adornos hipicos que colgaban de las paredes de +su cuarto, se desperezo con elegancia, bebio un vaso de limon que tenia +sobre la mesa de noche y se preparo a levantarse. No afirmaremos que el +mencionado proposito viniese a su espiritu durante el sueno; pero es +innegable que debio de operarse en el una misteriosa labor que lo +favorecio sensiblemente. Porque en el momento de acostarse, Castro solo +pensaba vagamente en esta union provechosa. Al abrir los ojos, su +decision de lograr la mano de Esperancita por cuantos medios estuviese a +su alcance era ya irrevocable. Felicitemos, pues, de todo corazon a la +afortunada nina y sigamos atentamente al noble salvaje en la tarea de +perfeccionar la obra primorosa que la Naturaleza habia llevado a cabo al +crearle. + +El criado tenia ya el bano dispuesto. Despues de dar un vistazo al +espejo para observar el semblante del dia, esto es, el suyo, cogio unas +bolas de hierro e hizo con ellas algunos movimientos. Tomo un florete y +se tiro a fondo unas cuantas veces. En seguida aplico unas docenas de +punetazos rectos sobre la almohadilla de un dinamometro. Hecho lo cual +creyo llegado el instante de meterse en el agua. Dentro de ella se +hallaba aun cuando aparecio en la habitacion, sin previo anuncio, Manolo +Davalos. + +--Pepe, tengo que hablarte de una cosa muy seria--, dijo el lunatico +marques, con aparato de misterio, los ojos mas extraviados que nunca. + +--Aguarda un poco: dejame salir del bano. + +--Sal pronto, que corre prisa. + +El marquesito se levanto de la silla donde se habia sentado y comenzo a +dar vueltas por la estancia con cierta agitacion estrambotica, a la cual +ya estaban acostumbrados sus amigos. No podia estarse quieto cinco +minutos. Si cualquiera hiciese al cabo del dia la mitad de movimientos +que el, caeria rendido antes de llegar la noche. Castro seguia sus +movimientos con ojos burlones y desdenosos. Pero estos ojos se tornaron +serios e inquietos al ver que su amigo se acercaba a la mesa de noche y +se ponia a jugar con un precioso revolver que alli tenia. + +--Mira que esta cargado, Manolo. + +--Ya lo veo, ya--respondio este sonriendo; y volviendose de pronto: + +--?Que dirian en Madrid, si yo te matase ahora de un tiro? + +Pepe Castro sintio cierto hormigueo en la espalda, que no era producido +solamente por el agua, y rio de un modo extrano. + +--Y que, hoy por hoy, lo podria hacer impunemente--siguio muy risueno el +marques--. Porque como todos dicen que estoy loco.... + +--iJe, je! + +El tenorio volvio a reir como el conejo. No era cobarde: al contrario, +tenia fama de quisquilloso y espadachin: pero, como casi todos los +valientes, necesitaba publico. La perspectiva de una muerte oscura a +manos de un loco, no le hizo maldita la gracia. Los ejemplos de Seneca, +Marat, y otros hombres notables que murieron violentamente en el bano, +no lograron darla ninguna amenidad, quiza porque no tuviese noticia de +ellos. El marques avanzo con el revolver amartillado, diciendole: + +--?Que dirian en Madrid? ?eh? ?que dirian? + +Castro se sitio penetrado de frio como si estuviese metido entre hielo y +no en agua tibia. Pero tuvo aun serenidad para gritarle: + +--iDeja ese revolver, Manolo! Si no lo dejas no vuelves a ver en tu vida +a Amparo. + +--?Por que?--pregunto aquel bajando el arma con el desconsuelo pintado +en los ojos. + +--Porque yo no quiero; porque la aconsejare que no te deje entrar mas en +su casa.... + +--Bueno, hombre, no te incomodes.... Ha sido una broma--replico +apresurandose a colocar el revolver en su sitio. + +Castro salio al instante del bano. Lo primero que hizo, cuando estuvo +envuelto en el capuchon turco con que se secaba, fue coger el revolver y +guardarlo bajo llave. Tranquilo ya, pero irritado por el susto que su +majadero amigo le habia dado, comenzo a hablarle en tono malhumorado y +despreciativo, mientras delante del espejo prodigaba a su bella figura, +con el respeto debido, todos los cuidados a que era acreedora. + +--Vamos a ver, hombre, desembucha ese secreto.... Sera una gansada de +las que tu acostumbras.... Desenganate, Manolo, que tu ya no estas para +salir a la calle. Debes ponerte en cura--decia mientras se frotaba los +brazos con una pomada olorosa que habia tomado de la bateria de tarros y +frascos de todos tamanos que tenia delante. + +El marques echo mano al bolsillo, y sacando la cartera y de ella un +billetito de mujer, dijo con no poca solemnidad: + +--Amparo me acaba de escribir esta carta. Deseo que te enteres de ella. + +Pepe no volvio siquiera los ojos para mirar el documento que su amigo le +exhibia. Absorto en la tarea de atusarse el bigote con un cepillito de +barba, repuso en tono distraido: + +--?Y que dice la Amparo? + +El marques le miro sorprendido de la poca importancia que daba a aquella +preciosa misiva. + +--?Quieres que te la lea? + +--Si no es muy larga.... + +Manolo la desdoblo con el mismo cuidado y respeto que si fuese un +autografo de Santa Teresa de Jesus y leyo con voz conmovida: + +"Mi queridisimo Manolo: Hazme el favor de mandarme por el dador dos mil +pesetas que necesito con urgencia. Si ahora no las tienes, no dejes de +traermelas esta tarde a casa. Tuya de corazon siempre: + +"AMPARO." + +--iSopla! iQue voracidad la de esa chica! ?No tiene bastante con el +bolsillo de Salabert? Supongo que no se las habras mandado. + +--No. + +--Has hecho bien. + +--Es que no las tenia. Precisamente para ver si tu puedes facilitarmelas +es para lo que he venido. + +Castro se volvio hacia el y le contemplo unos momentos entre irritado y +sorprendido. Tornando luego la vista al espejo, dijo con calma +despreciativa: + +--Querido Manolo; eres un melon de gran tamano. Estoy seguro de que si +heredases ahora a tu tia, entregarias la herencia a la Amparito para que +la engullese como ha hecho con la de tus papas. + +Manolo se enfurecio al oir esto. Defendio con energia a su ex querida. +No era ella, no, quien le habia arruinado, sino los tunos de los +mayordomos. Amparo era una chica de excelentes condiciones para ama de +casa, un portento de arreglo domestico: al mismo tiempo generosa, capaz +de acomodarse a cualquier vida por el carino, etc., etc. + +El maniaco marques se expreso con calor y elocuencia haciendo el +panegirico de su adorada. + +--?Sabes donde esta el mal de todo?--dijo sordamente despues de larga +pausa--. En que mi familia me privo, sin razon, de casarme con ella. +iQue obstinacion tan estupida! Se empenaban en que yo estaba +perdidamente enamorado de esa mujer. iQue habia de estar enamorado!... +Lo que yo queria era dar una madre a mis hijos, ?sabes? Nada mas que +eso. Ellos hubieran sido felices y yo tambien. + +Pepe Castro se volvio estupefacto. Por las palidas mejillas del marques +rodaban algunas lagrimas de enternecimiento. Hizo un mohin de lastima y +siguio arreglandose los bigotes. Al cabo de unos momentos de silencio, +dijo: + +--Dispensa, chico. No tengo esas dos mil pesetas; pero aunque las +tuviera puedes estar seguro de que me guardaria de dartelas si las ibas +a emplear como dices. + +El marques permanecio silencioso y comenzo a pasear de traves por el +espacioso dormitorio. + +--?A quien me aconsejas que se las pida?--dijo parandose de pronto. + +--A Salabert--respondio Castro sonriendo burlonamente al espejo. + +Manolito se encrespo terriblemente al oirlo; sus ojos llamearon +siniestramente; se dirigio frenetico, agitando los punos, hacia Pepe, +que se volvio hacia el y dio un paso atras preparandose a rechazarle. + +--iEso que me has dicho es una porqueria! iEs una infamia que merece una +estocada o un tiro! Es una cobardia porque estas en tu casa.... + +Y se puso a crujir los dientes y a rodar los ojos que daba espanto +verle; pero no llego a agredir a su amigo. Haciendo un esfuerzo supremo +por contenerse, desahogo su furor arrojando contra el suelo el sombrero, +de tal modo que lo destrozo. Castro quedo aturdido, hecho una estatua. +Mil veces habia bromeado con el diciendolo cosas mucho mas fuertes, +verdaderas insolencias sin que jamas se le hubiese ocurrido enfadarse. Y +ahora, por una chanza sencillisima, montaba en colera de aquel modo +extrano. Procuro calmarle con algunas palabras de disculpa: pero +Manolito no le escuchaba. Aunque desistio de la primera idea de +arrojarse sobre el, comenzo a pasear como una fiera enjaulada, +murmurando amenazas, moviendo los brazos y gesticulando vivamente. No +tardo en enternecerse, sin embargo. + +--Nunca lo creyera de ti, Pepe--concluyo por decir con voz alterada--. +Nunca pense que el mayor amigo que tengo me habia de insultar, me habia +de clavar el punal hasta el pomo.... + +--iPero, hombre de Dios!... + +--No me hables, Pepe.... Me has matado con una palabra.... Dejame +tranquilo.... Dios te perdone como yo te perdono.... Yo soy como un +conejo a quien hiere el cazador y corre a morir a su madriguera.... No +me hurgues mas.... Dejame morir en paz. + +Este simil del conejo le hizo tal impresion despues de haberlo +proferido, que se dejo caer sollozando en una butaca. Al mismo tiempo le +acometio un fuerte golpe de tos, en el cual solto por la boca una +cantidad prodigiosa de rails: pero la locomotora que tenia atravesada en +la garganta, por mas esfuerzos que hizo, en manera alguna pudo +arrojarla. Castro le hizo beber una taza de tila con azahar. + +Cuando el insensato marques se fue al cabo, estaba aquel terminando el +aderezo de su persona. La cual salio a la calle correcta y severamente +vestida en traje de ceremonia diurna. Almorzo en Lhardy, dio una vuelta +por _Los Salvajes_, y a las tres de la tarde, poco mas o menos, se +dirigio a casa de su tia la marquesa de Alcudia, sita en la calle de San +Mateo. Esta severisima senora era muy celosa de la religion como ya +sabemos. Lo mismo de su alcurnia, por no decir mas. Castro era sobrino +segundo de ella, y aunque con su vida de calavera la habia disgustado +bastante, siempre le habia tratado con mucho afecto procurando atraerle +al buen camino. Para la marquesa, los timbres nobiliarios imprimian +caracter como el sacramento del orden. Por mas vilezas que un hombre +hiciese, siempre era un noble, como un sacerdote es siempre un +sacerdote. En esta devota senora penso Castro para que le secundase en +su empresa. Su instinto (que era mucho mas admirable que su +inteligencia) le dijo que si la marquesa se encargase de casarle con la +nina de Calderon lo conseguiria seguramente. Era grande el prestigio que +tenia en la sociedad aristocratica: mayor aun entre los que estaban +agregados a ella por razon del dinero, como Calderon. + +El palacio de Alcudia era una fabrica sombria levantada a principios del +siglo pasado. Un piso bajo con grandes ventanas enrejadas, otro piso +alto, y nada mas; pero la casa ocupaba un perimetro inmenso y detras +tenia un vasto jardin bastante descuidado. El portal era chato y poco +decoroso: la escalera de piedra toscamente labrada y gastada por el uso. +El difunto marques estaba pensando en una reforma cuando lo arrebato la +muerte. Su viuda abandono este proyecto, no tanto por avaricia, como por +el horror que le inspiraban toda clase de reformas aunque fuesen de cal +y canto. Por dentro, la mansion era suntuosa: los muebles antiguos y +riquisimos. Tapices de gran valor vestian las paredes, cuadros de los +mejores pintores antiguos adornaban las de algunas piezas, como el +despacho y el oratorio. Este era una maravilla de lujo. Ocupaba un +rincon de la planta baja, pero su techo era el del principal: tan +elevado por consiguiente como el de una iglesia. Tenia grandes ventanas +con cristales de colores como las catedrales goticas: estaba alfombrado +como un salon de baile; habia una pequena tribuna con su organo: el +altar era primoroso, de gusto frances, y en medio se veia un magnifico +_Ecce-Homo_ de Morales. Era, en fin, una estancia agradable y elegante, +calentada por una gran estufa subterranea. + +En el salon de familia estaban solas las chicas con la labor entre las +manos. La marquesa, segun le dijeron, estaba en el despacho ocupada en +escribir cartas. Se dirigio alla despues de bromear un instante con las +primas. + +--?Se puede, tia? + +--Adelante.... iAh! ?eres tu, Pepe?--dijo la marquesa alzando los ojos y +mirandole por encima de las gafas que se habia puesto para escribir. + +--Si la interrumpo me voy. Queria celebrar con usted una +conferencia--dijo el galan sonriendo. + +--Sientate un instante. Estoy terminando una carta. + +Acomodose en un sillon, y mientras la tia Eugenia hacia crujir la pluma +con su mano seca y nerviosa, empezo a coordinar el exordio del discurso +que pensaba dirigirla. Aquella dio a los pocos minutos un gran plumazo +estridente que debio corresponder a su rubrica, y arrancandose vivamente +las gafas, dijo: + +--Ya soy tuya, Pepe. + +Este bajo los ojos al suelo en demanda, sin duda, de inspiracion, se +atuso el bigote, tosio ligeramente y al fin dijo con acento solemne: + +--Tia, no se si es que Dios me ha tocado en el corazon o es que me voy +cansando de la vida que llevo; pero es lo cierto que de poco tiempo a +esta parte me acuerdo mucho de los consejos que me ha dado muchas veces, +que ando con deseos de formalizar, de romper con estos habitos poco +dignos que la falta de un padre y, sobre todo, de una madre como usted +me han hecho adquirir. Friso ya en los treinta y me parece hora de +acordarse del nombre que llevo. Debo cumplir con el, y tambien con mi +cualidad de cristiano.... Porque en medio de mis excesos yo no me he +olvidado jamas de que pertenezco a una familia catolica y que hoy en +Espana nuestra clase es la encargada de velar por la religion, dando +buen ejemplo como usted hace.... El medio mejor para favorecer este +cambio que siento en mi corazon es casarme.... + +No pudo el gallardo joven escoger mejor sus palabras para catequizar a +la tia Eugenia. Tan buena impresion le hicieron, que levantandose del +sillon vino a ponerle la mano sobre el hombro, exclamando: + +--iCuanto me alegro, Pepito! iNo sabes el placer que me has dado! iY +dices que no sabes si Dios te ha tocado en el corazon! ?Como habia de +realizarse este cambio repentino en tu ser si Dios no lo moviese? Dios +ha sido, hijo mio, Dios ha sido, y un poco tambien la buena sangre que +tienes en las venas.... ?Tienes escogida ya esposa? + +El joven sonrio haciendo un signo afirmativo. + +--?Quien es? + +--He pensado en Esperancita Calderon. ?Que le parece? + +--Perfectamente. Es una nina muy bien educada, muy simpatica: ademas yo +la quiero como una hija. Ya ves; ha sido siempre la amiga intima de mi +Paz.... Has tenido una eleccion feliz.... + +Castro volvio a sonreir maliciosamente y repuso: + +--Mire usted, tia, yo bien quisiera casarme con una mujer de nuestra +clase.... Pero usted bien sabe que estoy completamente arruinado.... Las +jovenes de la nobleza, por desgracia, no suelen tener en el dia fortuna. +Las que la tienen, no me querran a mi que no puedo ofrecerles mas que lo +que ellas poseen ya, esto es, un nombre. Por eso me he fijado en una que +carezca de el y tenga dinero. + +--Esta bien pensado. Aunque sea transigiendo un poco, debemos salvar +nuestros nombres de la ignominia.... Pero Esperanza es una nina +excelente. Se ha educado ya entre nosotros. Sera una dama cumplida que +te honrara. + +El bizarro joven no abandonaba aquella sonrisa de ironia maliciosa. +Guardo silencio un instante, y dijo al cabo: + +--?Sabe usted, tia, que nombre damos entre nosotros al casarse de este +modo? + +--?Como? + +--Tomar estiercol. + +La marquesa sonrio con el borde de los labios; pero poniendose grave en +seguida, replico: + +--No; aqui no se puede decir eso, Pepe. Te repito que esa nina merece un +partido brillante. El que va ganando en este asunto eres tu.... ?Sois +novios ya? Hasta ahora no tengo noticia.... + +--No le he dicho nada aun.... Se que no le soy antipatico. Nos miramos +con buenos ojos; pero de relaciones, nada. Antes de pedirselas he +querido consultar con usted, la persona mas caracterizada que hoy tengo +dentro de la familia en Madrid. + +--Muy bien hecho. Has procedido dignamente. Cuando se trata de contraer +matrimonio, que al fin y al cabo es un sacramento de la Iglesia, hay que +guardar circunspeccion y formalidad. En otros tiempos mejores que estos, +no se realizaba una boda entre nosotros sin escuchar antes la opinion de +los mayores. Te agradezco mucho la confianza que haces de mi, y desde +luego puedes contar con mi aprobacion. + +--?Y con su ayuda puedo contar? Mire usted que temo que surjan algunas +dificultades por parte de su padre.... Es un hombre metalizado.... +Francamente, no quisiera sufrir un desaire.... + +La marquesa quedo pensativa algunos instantes. + +--Dejalo de mi cuenta. Hare lo posible por arreglarlo.... Pero es +necesario que me prometas no dar un paso sin consultarme. Es un negocio +diplomatico que hay que llevar con prudencia y habilidad. + +--Prometido, tia. + +--Sobre todo, con la nina mucho cuidado.... No me la alarmes. + +--Hare lo que usted me mande. + +Pocos momentos despues salian ambos del despacho y entraron en el salon, +donde ya habia algunas personas de fuera. Durante la Cuaresma la +marquesa de Alcudia recibia a sus amigos en las tardes de los viernes, +dedicandose con ellos a la oracion y a las practicas religiosas. Estaban +alli ya la marquesa de Ujo y su hija, siempre con las sayas a media +pierna, el general Patino, Lola Madariaga y su marido, Clementina +Salabert con su dama de compania Pascuala y otras varias personas, entre +ellas el padre Ortega. Como en realidad a el le correspondian los +honores de la tarde y era el director de la fiesta, todos le rodeaban +formando grupo en medio del salon. Pero todos hablaban en voz mas alta +que el. La palabra del ilustrado escolapio era siempre suave, apagada, +como si jamas saliese de la sala de un enfermo. Cuando el hablaba, sin +embargo, estableciase el silencio en el grupo, se le escuchaba con +placer y veneracion. La marquesa, al acercarse, le beso la mano +rendidamente y le pregunto con interes por el catarro que hacia dias +padecia. + +--?Pero esta usted acatarrado, padre?--preguntaron a la vez muchas +senoras. + +--Un poquito nada mas--respondio el sacerdote sonriendo dulcemente. + +--Un poquito, no; bastante. Ayer no cesaba usted de toser en San +Jose--dijo la marquesa. + +Y se puso a dar cuenta de la dolencia del padre con solicitud y +minuciosidad, no omitiendo ningun pormenor que pudiese contribuir a +esclarecer tan importante punto. El clerigo sonreia, con los ojos en el +suelo, diciendo en voz baja: + +--No la hagan ustedes caso. La senora marquesa es muy aprensiva. Veran +ustedes como resulto en ultimo grado de tisis. + +--Padre, hay que cuidarse ... hay que cuidarse.... Usted trabaja +demasiado.... Por el bien mismo de la religion debe usted cuidarse. + +Todos se apresuraban a aconsejarle con afectuoso interes. Una senorita +de treinta y siete anos, muy correosa y espiritada, que se confesaba con +el, llego a decir entre burlas y veras: + +--Padre, ique seria de mi si usted se muriese! + +Lo cual hizo reir a los circunstantes y parecio molestar un poco al +correcto sacerdote. La marquesa quiso prohibirle que pronunciase aquella +tarde la platica de costumbre; pero el se nego rotundamente a ello. + +En esto fueron entrando otras muchas personas en el salon. Llegaron +Mariana Calderon y su hija Esperanza, los condes de Cotorraso, Pepa +Frias y su hija Irene. Esta ultima traia el semblante palido y ojeroso: +como que salia de la cama donde habia estado algunos dias retenida por +una afeccion nerviosa. Ya que estuvo poblado, la marquesa les invito a +pasar al oratorio y asi lo hicieron. Las senoras se colocaron cerca del +altar, donde todas tenian preparados sendos y lujosos reclinatorios: los +caballeros permanecieron detras y solo tenian un almohadon de terciopelo +para arrodillarse. Comenzo la sesion rezando todos el Rosario detras del +padre Ortega. Las senoras lo hicieron con una compostura y un +recogimiento que edificaba: las eburneas manos, donde los diamantes y +esmeraldas lanzaban destellos, cruzadas humildemente; la hermosa cabeza +hundida en el pecho. Estaban irresistibles. Aunque no fuese mas que por +galanteria, el Supremo Hacedor estaba obligado a concederles lo que +pedian. No era la menos humilde, la menos bella y edificante, Pepa +Frias. La mantilla negra iba admirablemente a sus cabellos rubios y a su +tez blanca y sonrosada. Lo mismo decimos de Clementina Salabert, que era +mas esbelta, mas delicada de facciones y que no le cedia nada en la +tersura y brillo de la tez. Aquellas actitudes languidas y artisticas +que las damas adoptaban, debian de estar destinadas a mover la Voluntad +Divina. Pero como un fin enteramente secundario tambien tenian por +objeto la edificacion de los fieles salvajes que las contemplaban. Y si +por casualidad hubiese entre ellos algun librepensador ique confusion y +vergueenza se apoderarian de su animo al ver que el Senor tenia de su +lado a lo mas distinguido y elegante de la _high life_ madrilena! + +Terminado el Rosario, dos de las mas espirituales tertulianas subieron a +la pequena tribuna acompanadas de un salvaje baritono y de otro que +tecleaba el piano y cantaron uno de los mas preciosos numeros del +_Stabat Mater_ de Rosini. Al escucharles todas aquellas almas misticas +sintieron la nostalgia del teatro Real, de la Tosti y de Gayarre. Se +confesaron con dolor que si en el Paraiso celeste habia tantos +inteligentes como en el de la plaza de Isabel II, la _pita_ que en aquel +instante estaban dando a sus amiguitos debia de ser monumental. A +seguida del canto vino la platica o conferencia del padre Ortega. +Acomodose el sabio escolapio en un rico sillon de ebano y marfil en el +centro de la capilla. Rodearonle las senoras sentadas en sillitas y +cojines; acercaronse los caballeros formando en segunda fila. Despues de +meditar unos minutos para recoger las ideas, comenzo a exponer con voz +suave y palabra lenta y solemne algunas consideraciones acerca de la +familia cristiana. Ya sabemos que el padre Ortega era un sacerdote a la +altura de la civilizacion contemporanea. Al hablar de la familia estuvo +profundo y elocuente. Para el padre Ortega lo que constituia la familia +era el respeto y el amor a la tradicion, el respeto y el amor a los +antepasados. "La familia es una tradicion; tradicion de glorias, de +nombres, de honores, de virtudes y de recuerdos; y todo eso significa +una misma cosa; amor, estimacion y respeto a los mayores, es decir, a lo +mas generoso y conservador que hay en la familia". Con este motivo el +conferenciante trono contra la revolucion, contra ese viento que sopla +del infierno para destruir todo lo antiguo y glorificar lo nuevo, contra +ese desprecio barbaro de las costumbres, de las leyes, de las +instituciones, de las glorias de nuestros antepasados. "La revolucion +lleva escrito en su bandera: _desprecio a los mayores_. ?Como no, si las +creencias antiguas, las costumbres antiguas, las instituciones antiguas, +las aristocracias antiguas, a pesar de lo que en ellas, como en todo lo +humano, puede echarse de menos, representan el trabajo de nuestros +antepasados, la inteligencia, la gloria, el alma, la vida y el corazon +de nuestros padres? Y siendo asi, ?como la ciencia revolucionaria que +lanza sobre todas las cosas antiguas sus estupidos desdenes, no habia de +lanzar tambien sobre los antepasados sus groseros desprecios?" Un +principio de disolucion de la familia es el ataque que se dirige por las +escuelas revolucionarias a la propiedad. Esta agresion no solo es un +atentado directo contra la sociedad, sino que es un atentado todavia mas +directo contra la familia. "La propiedad, la herencia y el patrimonio, +?que son sino el culto de los antepasados y el amor a los hijos? La +propiedad es el presente, el pasado y el porvenir de la familia; es el +lugar donde crece y se dilata en el tiempo; es el suelo que aseguraron +los abuelos que se van, puesto hoy bajo las plantas de la posteridad que +se eleva bendiciendolos". + +Cerca de una hora estuvo el sabio escolapio asentando sobre solidas +bases la existencia de la familia cristiana. Estas bases no eran otras +que la religion, la propiedad y la tradicion. Hablaba con autoridad, en +un tono sencillo y persuasivo, con palabra atildada y correcta. El +auditorio le escuchaba atento, sumiso, convencido de que era el Espiritu +Santo quien por boca del venerable sacerdote les ordenaba tener mucho +cuidado con la tradicion, con la religion, y sobre todo con la +propiedad. Este sublime pensamiento les edificaba de tal modo, que el +conde de Cotorraso y algunos otros grandes propietarios que alli habia, +se sentian unidos eternamente al Ser Supremo por el vinculo sagrado de +la propiedad territorial y se prometian combatir por ella heroicamente y +oponerse en el Senado a toda ley que directa o indirectamente atentara a +su integridad. + +Al terminar el escolapio se le cumplimento con sonrisas y reprimidas +exclamaciones de entusiasmo. Todos hablaban en voz de falsete respetando +el sagrado del recinto. La senorita correosa que habia preguntado antes +que seria de ella si el padre Ortega le faltase, corrio a tomarle la +mano y se la beso repetidas veces con arrebato que hizo cambiar algunas +miradas de burla a los circunstantes. El padre se la retiro bruscamente +con visible desagrado. Y otra vez subieron a la tribuna varias damas y +caballeros, y _ejecutaron_, en toda la extension de la palabra, algunas +melodias religiosas de Gounod. + +Al fin salieron del oratorio todas aquellas almas beatas y se dirigieron +al salon. + +La marquesa de Alcudia, cuya voluntad no podia estar jamas en reposo, se +dispuso a cumplir lo que habia prometido a su sobrino. Este la vio +llamar aparte a Mariana y salir con ella. Al cabo de un rato ambas +volvieron. Castro comprendio que se habia hablado de el, en la mirada +timida y afectuosa que la esposa de Calderon le dirigio al entrar. Luego +observo que la marquesa se retiraba hacia un rincon con el padre Ortega +y hablaban reservadamente. Sospecho que tambien el estaba sobre el +tapete. El sacerdote le dirigio dos o tres miradas con sus ojos vagos de +miope. No se habia acercado a Esperancita en todo el tiempo, pero de +lejos se miraban y se sonreian. La nina parecia sorprendida de aquella +actitud reservada. Pepe la habia festejado bastante en los ultimos dias. +Comenzo a inquietarse. Al fin, ella misma vino hacia el. + +--No ha estado usted anoche en el Real. ?Guarda usted la Cuaresma? + +--iOh, no!--dijo riendo el joven--. Es que me dolia un poco la cabeza y +me acoste temprano. + +--iClaro! ?que habia de suceder? Por la tarde montaba usted un caballo +que no cesaba de saltar. Hubo un momento en que pense que le tiraba. + +Castro sonrio lleno de condescendencia. La nina se apresuro a decir: + +--Ya se que es usted un gran jinete; pero de todos modos, siempre puede +suceder una desgracia. + +--?Que hubiera usted hecho si me hubiese tirado?--pregunto el mirandola +a los ojos fijamente. + +--iQue se yo!--exclamo la nina alzando los hombros y ruborizandose. + +--?Daria usted un grito?--insistio sin dejar de mirarla. + +--iVaya unas preguntas extranas que usted hace!--dijo Esperancita mas +ruborizada cada vez--. Lo daria quiza ... o no lo daria.... + +En aquel momento se acerco la marquesa de Alcudia llamandola. + +--Esperanza, tengo que decirte una cosa.... + +Y al pasar junto a su sobrino, murmuro muy bajo: + +--iPrudencia, Pepe! Esos apartes no estan en el programa. + +Al verlas alejarse y salir de la estancia, otro hombre menos superior +sentiria alguna inquietud, cierto anhelo por saber lo que iba a pasar en +aquella conferencia memorable. Pero nuestro joven estaba tan por encima +del vulgo en estas y otras materias, que se puso a bromear con las damas +con la misma tranquilidad que si Esperancita y la marquesa se hubiesen +ido a hablar de modas. Cuando al cabo de un rato tornaron a entrar, la +nina de Calderon tenia la carita encendida, los ojos brillantes, con una +expresion sumisa y dichosa a la vez, que si no temieramos cometer una +profanacion en viernes de Cuaresma, comparariamos a la de la Virgen +Maria cuando el angel Gabriel le anuncio que concebiria del Espiritu +Santo. + +Continuo la reunion con un caracter semirreligioso. Aquellos espiritus +asceticos no podian olvidarse de que era un dia consagrado por las +penitencias de Jesus en el desierto. En su consecuencia, las ninas que +se acercaron al piano abstuvieronse de cantar el vals de _La Bujia +Elegante_. Sus gargantas piadosas no modularon mas que el _Ave Maria_ de +Schubert, la de Gounod y otras piezas donde se exhala el amor divino. Se +hablaba y se reia con discrecion, bajando el tono. Si algun pollo se +desmandaba un poco de palabra, las damas le llamaban al orden +recordandole que en viernes de Cuaresma no se debe aludir a ciertas +cosillas prohibidas. El espiritu de Dios estaba en la asamblea, a juzgar +por la gran conformidad, por la dulce serenidad con que todos se +resignaban a vivir en este valle de lagrimas. Una sonrisa feliz vagaba +por los labios de ellas y ellos. Entre canticos melodiosos, entre amenas +platicas y bromas delicadas se paso la tarde. Los revisteros podian +decir, sin faltar a la verdad al dia siguiente, que los "viernes del +Supremo Hacedor" eran deliciosos, y que la marquesa de Alcudia hacia los +honores en su nombre con exquisita amabilidad. + +Al cabo, la piadosa reunion se disperso. Todas aquellas almas +bienaventuradas y temerosas de Dios salieron del palacio de Alcudia y se +dirigieron a sus moradas, donde les aguardaba la sopa de tortuga +humeante, el salmon con salsa mayonesa, las ricas ensaladas de col de +Bruselas y las apetitosas _bouchees de crevettes_. La oracion de +quietud, aquellas horas de union contemplativa con la Divinidad, les +habia abierto de par en par el apetito. No hay nada que vigorice el +estomago como la conviccion de tener de su parte al Omnipotente y la +esperanza fundada de que mas alla de esta vida, si hay fuego y +tormentos eternos para los pelagatos y descamisados que se atreven a +discutirle, para las familias cristianas, esto es, para las que tienen +religion y propiedad y antepasados, no puede haber mas que bienandanza, +una eternidad de salmon con mayonesa y de _crevettes a la parisienne_. + + + + +XIII + +#Viaje a Riosa.# + + +El duque de Requena habia dado la ultima sacudida al arbol. La naranja +cayo en sus manos dorada y apetitosa. En un momento dado sus agentes de +Paris, Londres y Madrid adquirieron mas de la mitad de las acciones de +Riosa. La gerencia vino pues a sus manos, o, lo que es igual, la mina. +Algunos habian sospechado ya el juego; se resistian a vender, sobre todo +en Madrid, donde el caracter del banquero era conocido. A no apresurarse +a dar el golpe decisivo, seguramente las acciones hubieran subido. Llera +olfateo el peligro y dio la senal de avance. iQue dia mas feliz para el +asturiano aquel en que se recibieron los telegramas de Paris y Londres! +Su cara angulosa resplandecia como la de un general que acaba de ganar +una batalla. Sus largas, descomunales extremidades se movian como las +aspas de un molino, al dar cuenta del suceso a los hombres de negocios +que habia acudido a casa del duque en demanda de noticias. Fluian +sonoras, homericas carcajadas de su pecho levantado de esternon como el +de un pollo: abrazaba a los amigos hasta asfixiarlos, y cuando el duque +le dirigia alguna pregunta respondiale con cierto desden desde la altura +de su gloria. Y sin embargo, en aquel colosal negocio, el no llevaba ni +un medio por ciento. Ni una sola peseta de tantos millones de ellas como +iban a salir por la boca de la mina, vendria a caer en sus manos. iPero +que importa! Sus calculos se realizaban, aquella intriga seguida con +sigilo, con perseverancia, con maravillosa actividad y talento llego al +desenlace apetecido. Su alegria era la del artista que triunfa, +comparados con la cual todos los goces sordidos de la tierra no valen un +comino. + +Los del duque no fueron todos de esta especie. Tambien su vanidad se +sintio halagada por aquel ruidoso triunfo. Pensaba sinceramente que +habia llevado a cabo una empresa maravillosa digna de ser esculpida en +marmoles y cantada por los poetas. Lo que en pura verdad no pasaba de +una estafa consentida por las leyes, por una extrana aberracion del +sentido moral se transformaba en gloriosa manifestacion de la +inteligencia, no solo a sus propios ojos, sino a los de la sociedad. +Para festejar el exito y tambien para enterarse por si mismo de las +reformas que debian llevarse a cabo a fin de que la mina produjese lo +que tenia pensado, proyecto una excursion con los ingenieros y algunas +personas de su intimidad. Al principio no penso en llevar consigo mas de +ocho o diez. Poco a poco se fue ampliando el numero, de suerte que al +llegar el dia de la marcha pasaban de cincuenta los convidados. Este +aumento era debido principalmente a la iniciativa de Clementina, a quien +sedujo la idea de aquel viaje. Lo que en el pensamiento del duque habia +sido una excursioncita modesta, familiar, en el de su encopetada hija +adquirio el caracter de un acontecimiento publico, un viaje resonante y +ostentoso que preocupo algunos dias a la sociedad elegante. + +Salabert hizo poner un tren especial para sus convidados. Unos dias +antes habia mandado los criados y las provisiones. Todo debia estar +preparado para recibirles dignamente. Corria el mes de mayo. Empezaba a +sentirse el calor. A las nueve de la manana se veia en las inmediaciones +de la estacion de las Delicias una multitud de carruajes de lujo, de los +cuales salieron las damas y los caballeros ataviados segun las +circunstancias; ellas con vistosos trajes de fantasia para las +excursiones campestres, ligeros y claros; ellos de americana y hongo, +pero imprimiendo en este sencillisimo traje el sello de su capricho, +procurando, como es justo, apartarse de los hongos y americanas +conocidos hasta el dia. Quien llevaba un terno de franela blanca como el +ampo de la nieve con guantes y sombrero negros; quien lo lucia de color +de lagarto con un sombrerito azul de alas microscopicas; quien, por fin, +habia creido oportuno vestirse de _tricot_ negro con guantes, botines y +sombrero blancos. Muchos llevaban colgados de los hombros por correas +charoladas magnificos gemelos para que no se les escapasen los minimos +detalles del paisaje. Y abundaban asimismo los bastones alpestres como +si marchasen a alguna expedicion peligrosa al traves de las montanas. + +El tren especial constaba de dos coches-salon, un _sleeping-car_ y un +furgon. Con la algazara que el caso requeria se fue acomodando en los +primeros aquella crema delicada de la salvajeria madrilena. Predominaban +los hombres. Las damas se habian retraido por no hallar suficiente grata +la perspectiva de visitar una mina. Pero aun habia bastantes para +amenizar la excursion, y entorpecerla tambien. Estaban alli las que de +algun modo por sus padres o maridos se relacionaban con el negocio, como +la esposa y la hija de Calderon, la chica de Urreta, la senora de Biggs, +Clementina Salabert y otras. Al lado de estas algunas que por amistad +intima con ellas se habian decidido a acompanarlas, como Pacita y +Mercedes Alcudia, cuya amistad con Esperancita era notoria. Estaban +tambien aquellas que no podian faltar dondequiera que hubiese holgorio, +verbigracia: Pepa Frias, Lola Madariaga, etc. Habia hombres de negocios, +personajes politicos, titulos rancios y nuevos. Al montar en el tren +podia observarse la solicitud servil de los empleados de la estacion, la +extrema turbacion que en aquel recinto producian los poderosos de la +tierra. + +Al fin, el mas poderoso de todos, el egregio duque de Requena saco el +panuelo y lo agito en la ventanilla. Sono un pito, respondio la maquina +con prolongado y fragoroso ronquido, y resoplando y bufando, el tren +comenzo a mover sus anillos metalicos y a arrastrarse lentamente +alejandose de la estacion. Los convidados, desde las ventanillas, +saludaban con los panuelos a los que habian ido a despedirles. Gran +agitacion y algazara en los coches, apenas se encontraron corriendo por +los campos yermos de la provincia de Madrid. Todo el mundo hablaba en +voz alta y reia: esto y el ruido del tren hacia que apenas se +entendieran. Poco a poco se fue operando, sin embargo, en aquella +asamblea el fenomeno quimico de la afinidad electiva. El duque se vio +rodeado, en una berlina o mirador que habia en la trasera del coche, de +varios personajes de la banca y la politica. Clementina, Pepa Frias, +Lola Madariaga y otras damas formaban grupo conversando con los +aficionados a la charla desenvuelta y picante, Pinedo, Fuentes, +Calderon. Las ninas y los pollastres se decian mil frases espirituales +que les regocijaba hasta un grado indecible. Una de las cosas que mas +alegria les causo fue la aparicion de Cobo Ramirez en la ventanilla con +la gorra galoneada de un empleado exigiendoles el billete. Cobo estaba +en el otro salon y habia venido por el estribo, arriesgandose un poco, +pues el tren llevaba extraordinaria velocidad. Se le acogio con +aplausos. Las chicas enviaron recaditos a sus vecinas las del otro +coche. Los pollos escribieron cartas de declaracion. De todo se encargo +el primogenito de Casa-Ramirez, quien iba y venia de un coche a otro con +gran firmeza a pesar de su obesidad. Esto les divirtio un rato. Los +billetes amorosos escritos con lapiz se leian en voz alta y provocaban +los aplausos y la risa. + +Raimundo charlaba con el mejicano de las vacas y con Osorio. Este habia +llegado a mirarle con cierta benevolencia. De los amantes de su mujer +era el que habia hallado mas simpatico y mas inocente. Aunque nino en la +apariencia, observaba que era inteligente, instruido, cualidades que +hasta entre salvajes concede cierto prestigio a la persona. Nuestro +joven habia concluido por adaptarse bastante bien al medio en que hacia +tiempo vivia. No solo en su traje podian observarse los refinamientos de +la moda secundada por la propia fantasia, sino que en su trato y en sus +modales se iba operando un cambio visible. En sus relaciones con +Clementina continuaba siendo el nino timido, el mismo esclavo sumiso que +vivia pendiente de un gesto o una mirada de su dueno. El amor echaba en +su corazon cada vez mas hondas raices. Pero en el comercio social se +habia ido atemperando a lo que en torno suyo veia. Hizo lo posible por +reprimir los impetus de su naturaleza expansiva y afectuosa: adopto un +continente grave, impasible, ligeramente desdenoso: procuro burlarse de +cuanto se decia en su presencia, como no tocase a los usos y fueros de +la salvajeria: adquirio un cierto tonillo ironico, semejante al de sus +companeros de club. Y sobre todo se guardo muy bien de emitir ninguna +idea cientifica o filosofica, pues por experiencia sabia que esto era lo +que no se perdonaba en aquella sociedad. Hasta procuro refrenarse cuando +alguno de aquellos jovenes le inspiraba mas simpatia y afecto que los +otros. El carino es en si ridiculo y precisa guardarlo en el fondo del +corazon. De otra suerte se exponia a que el mismo objeto de sus +expansiones carinosas le respondiese con alguna cuchufleta como le +sucedio mas de una vez. Gracias a estas diligencias y a tal aprendizaje +que fue para el rudo, logro que se le respetase algo mas, que se le +mirase como hombre _chic_, suprema felicidad a que no es facil llegar en +esta misera existencia planetaria. + +Cuando Cobo hubo realizado varios de aquellos viajes de un coche a otro, +que no dejaban de ser peligrosos por la velocidad del tren, Lola +Madariaga, fijando una mirada burlona, primero en Clementina, luego en +Alcazar, dijo a este: + +--Alcazar, ?se atreve usted a ir a pedir a la condesa de Cotorraso su +frasco de sales? Me siento un poco mareada. + +Raimundo era, como ya sabemos, un chico debil, que no habia tenido la +educacion gimnastica de los jovenes aristocratas, sus amigos. Aquel +viajecito por el estribo, con la marcha rapidisima del tren, que para +ellos era cosa baladi, para el, que sentia vertigos al atravesar un +puente o subir a una torre, era realmente peligrosisimo. Asi lo +comprendio y vacilo un instante, pero la honrilla le hizo responder: + +--Voy al momento, senora. + +Y se dispuso a dar cumplimiento al encargo. Pero Clementina, que habia +fruncido el entrecejo al oir la exigencia de su amiga, le detuvo +exclamando con energia: + +--iNo vaya usted, Alcazar! Ya se lo encargaremos a Cobo cuando vuelva. + +El joven vacilo todavia con la mano en la portezuela; pero Clementina +repitio aun con mas fuerza, y ruborizandose: + +--No vaya usted. No vaya usted. + +Raimundo manifesto sonriendo a Lola: + +--Perdone usted, senora. Hoy no puedo ser lacayo sino de Clementina. +Otro dia tendre el honor de serlo de usted. + +Ni la carcajada de Lola, ni la sonrisa burlona de las otras damas +consiguieron extinguir la emocion gratisima que el vivo interes de su +amada le hizo experimentar. + +Ramoncito Maldonado se hallaba en el otro coche acompanando a +Esperancita, a su madre y a otras damas y damiselas a quienes tenia el +decidido proposito de encantar con su platica. Les contaba, esforzandose +en dar a su palabra un giro parlamentario, ciertos curiosos incidentes +de las ultimas sesiones del Ayuntamiento. Manejaba ya perfectamente +todos los lugares comunes de la oratoria municipal y conocia hasta lo +mas profundo el tecnicismo reglamentario. Hablaba de _orden del dia, +votos de confianza, particulares, nominales, secretos, proposiciones +incidentales, previas, y de no ha lugar a deliberar, interpelaciones, +preguntas_, etc., etc., como si fuese el inventor de este aparato +maravilloso del ingenio humano. Conocia ya las Ordenanzas municipales +como si las hubiese parido. Trataba las cuestiones de aforos, rasantes, +alcantarillado, decomisos, etc., etc., que daba gloria oirle. +Finalmente, como hombre desmedidamente ambicioso que era, se habia +metido en una conjuracion contra el alcalde, de la cual pensaba sacar su +nombramiento de individuo de la comision de paseos publicos. Hacia ya +tiempo que sostenia una lucha sorda, pero terrible, con Perez, otro +concejal no menos ambicioso, para obtener este puesto, en el cual sus +grandes dotes de innovador podrian brillar esplendidamente. El Retiro, +Recoletos, la Castellana, el Campo del Moro esperaban un redentor que +les diese nueva y deslumbrante vida, y este redentor no podia ser otro +que Maldonado. En el fondo de su cerebro, entre otros mil proyectos +portentosos, habia uno audacisimo que no se atrevia a comunicar a nadie, +pero que incubaba con particular carino, resuelto a luchar por el hasta +el fin de sus dias. Este proyecto era nada menos que el de trasladar la +fuente de Apolo del Prado al centro de la Puerta del Sol. iY que un +mercachifle indigno como Perez, de criterio estrecho, sin gusto y sin +estetica, se atreviese a disputarle el puesto! + +Cuando mas embebido estaba, dando cuenta de la habilisima intriga que +habian urdido para dar un voto de censura al alcalde, Cobo isu eterno +estripacuentos! acercose al grupo, y despues de escuchar un momento, le +atajo diciendo: + +--Vaya, Ramon, no te des tono. Ya sabemos que en el Ayuntamiento no +representas nada. Gonzalez te lleva por las narices adonde le da la +gana. + +Fue aquel un golpe rudo para Maldonado. Considerese que estaba delante +de Esperancita y de otra porcion de senoras y senoritas. Tan rudo fue +que le aturdio como si le hubiesen dado en la frente con una maza. Se +puso livido, sus labios temblaron antes de poder articular una palabra. +Por fin, dijo con voz alterada: + +--?A mi Gonzalez?... ?Por las narices? iEstas loco!... A mi no me lleva +nadie por las narices ... y mucho menos Gonzalez. + +Pronuncio las ultimas palabras con afectado desprecio. Nego a Gonzalez +por la misma razon que San Pedro nego a su Maestro, por el picaro +orgullo. La conciencia le decia que faltaba a la verdad, aunque no +cantase el gallo. Gonzalez era el _leader_ de la minoria municipal, y +Ramoncito le tenia en el fondo del alma una gran veneracion. + +--iAnda, anda! isi querras negarme que Gonzalez te maneja como un +maniqui! iEstariais buenos los disidentes si no fuese por el! + +Ramoncito recobro subito el uso de la palabra, y tan plenamente que +pronuncio mas de mil en pocos minutos, con impetu feroz, soltando +espumarajos de colera. Rechazo como debia aquella absurda especie del +maniqui y explico cumplidamente la significacion que Gonzalez tenia +dentro del municipio y la posicion que el mismo ocupaba. Pero lo hizo +con tal exaltacion y ademanes tan descompuestos que las damas le +contemplaban sorprendidas y risuenas. + +--iPero este Ramoncito que genio tiene!... iQuien lo diria!... Vamos, +Cobo, no le maree usted mas, que puede ponerse malo. + +La compasion de las senoras le llego al alma al enfurecido concejal. +Callose de pronto, y crujiendo los dientes de un modo lamentable, se +encerro lo menos por una hora en un silencio digno y temeroso. + +En una estacion secundaria, en medio de campos yermos y dilatados que +formaban, como el mar, horizonte, se detuvo el tren para que los +viajeros pudiesen almorzar. Los criados del duque, enviados delante, lo +tenian todo preparado a este fin. Ramoncito se convirtio en caballero +_servant_ de Esperancita. Esta se dejaba obsequiar con semblante +benevolo, lo cual le tenia medio loco de alegria. La razon de esta +condescendencia era que Pepe Castro no habia venido por mandato expreso +de su tia la marquesa de Alcudia. Las negociaciones matrimoniales, +llevadas con gran sigilo, exigian cada vez mas prudencia. Como Maldonado +era tan intimo amigo del dueno de su corazon, Esperancita sentia cierto +deleite teniendole a su lado. Al mismo tiempo evitaba que le fuesen +llevando cuentos sobre si hablaba con el conde de Agreda o con Cobo. +iPobre Ramon! iCuan ajeno estaba de estas complicadas psicologias! + +Montaron de nuevo en el tren. Siguieron caminando al traves de llanuras +interminables, amarillentas, sin que a ninguno se le ocurriese enderezar +hacia el paisaje los magnificos gemelos ingleses. Y llegaron a Riosa +poco antes del oscurecer. Las minas de Riosa estan situadas en el centro +de dos cumbres poco elevadas, estribaciones de una famosa sierra. +Rodeanlas por todas partes terrenos asperos, lomas y colinas de escasa +elevacion, donde abundan, no obstante, las quebraduras y asperezas que +le dan aspecto triste y siniestro. Entre aquellas dos cumbres hay una +villa edificada desde la mas remota antigueedad. Nuestros viajeros no +llegaron a ella. Detuvieronse dos kilometros mas atras, en un burgo +denominado Villalegre, donde los ingenieros y empleados habian situado +su domicilio para sustraerse a las emanaciones mercuriales y sulfurosas +que envenenan lentamente, no solo a los mineros, sino a los vecinos de +Riosa. Se hallaba separado de esta por una colina y ofrece, con la villa +de las minas, notable contraste. Riega sus terrenos un riachuelo y lo +fecunda y lo convierte en ameno jardin, donde crecen en abundancia los +lirios silvestres, el jazmin y el heliotropo y sobre todo las rosas de +Alejandria, que han tomado alli carta de naturaleza como en ninguna otra +region de Espana. Los aromas penetrantes del tomillo y del hinojo +embalsaman y purifican el ambiente. Lo mejor y mas florido de estos +terrenos pertenecia a la Compania. Separada de la aldea como unos +trescientos pasos y en el centro de un parque se levanta soberbia +fabrica de piedra. Es la habitacion del director y el centro +administrativo de las minas. No lejos, diseminados a uno y otro lado, +hay unos cuantos pabelloncitos con su jardin enverjado. Moran alli +algunos empleados de la administracion y algunos facultativos, aunque +los mas de estos tienen su domicilio en Riosa. + +Villalegre no tiene estacion. El tren se detuvo cerca de la carretera +que va a la capital de la provincia. Alli les esperaban algunos coches +que los condujeron en diez minutos al palacio de la Direccion. A la +puerta del parque y en las inmediaciones habia una muchedumbre que +saludo a la comitiva con vivas apagados. Eran los obreros, los que no +estaban de tarea, a quienes el director habia hecho venir desde Riosa +con tal objeto. Todos ellos tenian la tez palida, terrosa, los ojos +mortecinos: en sus movimientos podia observarse, aun sin aproximarse +mucho, cierta indecision que de cerca se convertia en temblor. La +brillante comitiva llego a tocar aquella legion de fantasmas (porque +tales parecian a la luz moribunda de la tarde). Los ojos de las hermosas +y de los elegantes se encontraron con los de los mineros, y si hemos de +ser veridicos, diremos que de aquel choque no broto una chispa de +simpatia. Detras de la sonrisa forzada y triste de los trabajadores, un +hombre observador podia leer bien claro la hostilidad. El cortejo de +Salabert atraveso en silencio por medio de ellos, con visible malestar, +los rostros serios, y con cierta expresion de temor. Las damas se +apretaron instintivamente contra los caballeros. Al entrar en el parque +murmuraron algunas: "iDios mio, que caras!" Ellos respiraron con +satisfaccion al verse libres de aquellas miradas profundas y +misteriosas. Solo Rafael Alcantara se atrevio a responder con una +chanzoneta: + +--Verdad. El pueblo soberano no anda por aqui muy bien de fisonomia. + +El director presento a Salabert los empleados. Los facultativos eran +casi todos extranjeros, tipos rubios y sonrosados que nada ofrecian de +particular. Menos aun los administrativos. El unico que llamaba un poco +la atencion entre ellos era un joven delgado y palido, con fino bigote +negro, cuyos ojos negros y duros se fijaban con tal decision en los +convidados que rayaba en insolencia. Sin saber por que, los que +cambiaban con el una mirada se sentian molestos y separaban prontamente +la vista. El director lo presento como el medico de las minas. + +Los invitados tenian sus habitaciones preparadas, unos en el edificio de +la direccion (los de mas cuenta, por lo que pudo verse), otros en los +pabelloncitos adyacentes. Cuando hubieron reposado un instante, todos se +trasladaron al gran salon del director, y desde alli, en procesion +solemne, las damas cogidas del brazo de los caballeros, a la vasta sala +de oficinas que se habia habilitado para comedor. Fue una comida +esplendida la que el duque les ofrecio. No se echo menos ninguno de los +refinamientos de los comedores aristocraticos, ni en el lujo de la +vajilla, ni en el aderezo de los platos, ni en la correccion del +servicio. Mientras comian, el vasto parque se ilumino a la veneciana. Al +levantarse de la mesa todos corrieron a admirar desde los balcones el +golpe de vista, que era magnifico, deslumbrador. Una orquesta, oculta en +uno de los grandes cenadores, tocaba con brio aires nacionales. Lo mismo +damas que caballeros, empujados por el calor que era sofocante, atraidos +tambien por la belleza del espectaculo, salieron de casa y se +diseminaron por los jardines. Los pollos consiguieron llevar a algunas +muchachas hasta las inmediaciones del cenador, donde estaba la orquesta, +y se pusieron a bailar. Cobo Ramirez, acercandose al grupo, les grito: + +--?Sabeis lo que pareceis, chicos? Viajantes de comercio en el soto de +_Migascalientes_. + +Este parecido debio de llegarles a lo mas vivo del alma. El baile perdio +su encanto para aquellos jovenes ilustres, y no tardo en extinguirse. +Pero como la inspiracion de Terpsicore ardia en sus corazones, tomaron +el acuerdo de trasladarse al salon y alli continuaron rindiendole culto, +libre la conciencia de aquel horrible peso que Cobo les habia echado. + +La fiesta nocturna no dejo de ser grata. Hubo muy lindos fuegos de +artificio traidos de Madrid. Las damas y los caballeros discurrian por +los caminos enarenados aspirando con delicia el fresco de la noche, +embalsamado por los aromas de las flores. Solo habia un punto negro en +aquella deliciosa velada. Al aproximarse a la verja vislumbraban a la +muchedumbre de obreros, mujeres y ninos que habian acudido de Riosa al +ruido de la fiesta. Eran los mismos rostros palidos, los ojos tristes, +sonreir, que les habian saeteado al entrar. Asi que, procuraban no +llegar hasta las lindes, mantenerse en los caminos y glorietas del +centro. Solo Lola Madariaga, que se enorgullecia de ser muy caritativa y +era presidenta, secretaria y tesorera de tres sociedades de +beneficencia, respectivamente, fue la unica que se aventuro a hablar con +ellos y aun esparcio algunas monedas de plata. Pero de la oscuridad +partieron al cabo frases obscenas, algunos insultos que la obligaron a +retirarse. El conde de Cotorraso monto en colera al saberlo: + +--iY piden libertades y derechos para estos beduinos! Que los hagan +honrados, agradecidos, decentes ... y luego hablaremos. + +Por la misma ley de afinidad electiva de que hemos hablado mas arriba, +Raimundo se encontro paseando con un personaje que se despegaba un poco +del resto de aquella sociedad. Era un caballero de cincuenta a sesenta +anos, bajo, delgado, con bigote y perilla canosos, ojos saltones y +distraidos, resguardados por gafas. Llamabase D. Juan Penalver. Era +catedratico de Filosofia en la Universidad y habia sido ministro. Gozaba +fama de sabio, con justicia, y de una respetabilidad que pocos habian +alcanzado en Espana. Por esta razon los jovenes salvajes le miraban con +hostilidad y afectaban tratarle con cierta familiaridad desdenosa. Es +evidente que no hay nada que moleste tanto a los salvajes como la +Filosofia. Luego la superioridad intelectual, la gloria que rodeaba a +Penalver heria su orgullo. El no advertia este desden. Tenia un caracter +jovial, afectuoso, y sobre todo muy distraido. Era incapaz de fijarse en +los diversos matices del trato social, que apenas cultivaba desde que +se habia retirado de la politica para consagrarse exclusivamente a la +ciencia. Habia formado parte de aquella excursion por complacer a su +cunado Escosura, que poseia un numero considerable de acciones en la +mina. Ultimamente se habia consagrado con ardor al estudio de las +ciencias naturales, de donde partian los tiros mas certeros contra la +metafisica idealista a que el habia consagrado su vida. Al tropezarse +casualmente con un joven tan entendido en ellas como Raimundo, sintio un +verdadero placer. Aquella sociedad le aburria espantosamente. Tomole del +brazo, y sin reparar en si le molestaba o no, se puso a charlar +animadamente de Fisiologia. + +Raimundo se hallaba en un momento de tristeza y desmayo. Hacia tiempo +que observaba que Escosura tenia proyectos amorosos respecto a +Clementina. La festejaba con todo descaro donde quiera que la veia, +afectando desconocer sus relaciones, sin reparar siquiera en el. Este +Escosura era fisica y moralmente lo contrario de su cunado Penalver. +Alto y corpulento, de pecho levantado y facciones pronunciadas, rico, +hombre de cuenta en la politica, orador fogoso, de una voz tan sonora y +descomunal que, segun sus enemigos, a ella debia la mayor parte de sus +exitos parlamentarios. Tendria unos cuarenta anos. No habia sido aun +ministro, pero se contaba que lo fuese en plazo muy breve. Clementina +habia rechazado repetidas veces sus instancias. Raimundo lo sabia y +estaba orgulloso de este triunfo. Sin embargo, no podia arrancar de si +cierta inquietud cada vez que le veia hablando con ella como en este +momento. Estaban sentados, en una de las glorietas con otras varias +personas y charlaban animadamente aparte. Cada vez que pasaba por +delante de ellos con Penalver, su corazon se encogia: apenas entendia ni +escuchaba siquiera las sabias disquisiciones que su ilustre companero le +iba vertiendo en el oido. Clementina comprendio por sus miradas +angustiosas lo que estaba sufriendo, y despues de aguardar malignamente +un rato (que en esto todas son iguales), se levanto al cabo y vino hacia +ellos sonriente: + +--?Que conspiran los sabios? + +--Hagamelo usted bueno--respondio con sonrisa modesta el joven--. Aqui +no hay mas sabio que el senor. + +--Pues el senor se va a poner catedra a la condesa de Cotorraso, que +desea hablar con el, y usted se viene conmigo a ver una catedral gotica +que el pirotecnico va a quemar ahora mismo--dijo colgandose con +desenfado del brazo de su amante. + +Alcazar se sintio feliz. No quiso informarla de la pena que habia +sentido hacia un momento, porque otras veces que lo hizo padecio +doblemente: Clementina le respondia en un tono ligero y burlon que le +heria en lo vivo del pecho. Contemplaron la maravillosa catedral de +fuego hasta que se extinguio. La dulce presion del brazo de la hermosa, +aquel suave perfume, siempre el mismo, que exhalaba de su gentil +persona, enajenaban al joven entomologo, ya predispuesto a enternecerse +por la prueba de carino que su amada acababa de darle. Esta, que le +conocia perfectamente, al sentir que le oprimia con mas fuerza el +brazo, le miro a la cara con fijeza, segura de encontrar lagrimas en sus +ojos. En efecto, Raimundo lloraba silenciosamente. Al verse sorprendido +sonrio avergonzado. + +iSiempre tan chiquillo!--exclamo ella riendo y dandole un carinoso +tironcito--. Razon tiene Pepa en decir que pareces una colegiala del +Sagrado Corazon. Vamos a pasear, que pueden fijarse en ti. + +Dieron una vuelta por las calles mas solitarias del jardin. Desde uno de +los rincones se veia un trozo de paisaje bastante singular. La luna +iluminaba de lleno la cresteria de la colina mas proxima, la que +separaba a Villalegre de Riosa y la hacia aparecer como las ruinas de un +castillo. Clementina quiso cerciorarse de la verdad. Salieron por una de +las puertas de atras, despejadas de gente, y se aproximaron lentamente a +la colina. Esta en la cumbre se hallaba desnuda de vegetacion, erizada +en cambio de pedruscos de formas caprichosas que le daban aspecto de un +monton de ruinas. Necesitabase estar muy cerca de ella para no +equivocarse. Cuando la dama hubo satisfecho su capricho, dieron la +vuelta al parque para entrar por la puerta contraria. Por aquella parte +ya se veian algunos grupos de personas. Antes de llegar a la verja, en +un rincon del camino oscurecido por la sombra de algunos arboles, los +pies de Clementina tropezaron con un objeto que por poco la hace caer. +Dio un grito: se le figuro que el obstaculo era el de un cuerpo humano. +Raimundo saco un fosforo, y en efecto, reconocieron que era un chico de +diez a doce anos el que alli estaba tirado. Pusieronle en pie. El +muchacho abrio los ojos y les miro con espanto. Luego, como por subita +inspiracion, se apodero del baston que Alcazar traia en la mano y +comenzo a moverlo cadenciosamente a un lado y a otro como si desempenase +una tarea dificil. Clementina y su amante le contemplaban llenos de +asombro sin poder darse cuenta de lo que aquello significaba. Algunos +obreros se acercaron. Uno solto la carcajada exclamando: + +--iSi es uno de los chicos de la bomba! iDale, dale, nino, que esta +duro! + +Los otros tambien soltaron a reir brutalmente y comenzaron a animar al +pobrecito sonambulo. + +--iDuro, duro!... iAnda con ello!... iMas fuerte, chico, que no sube el +agua! + +El desdichado nino, con las voces, redoblaba sus esfuerzos imaginarios +moviendose cada vez con mayor velocidad. Era una criatura enteca, de +rostro palido: con el sueno estaba desencajado. Sus cabellos negros +revueltos, erizados, le daban aspecto de aparecido. La alegria salvaje +de los obreros ante aquel cuadro lastimoso produjo penosa impresion en +Raimundo. Cogio al nino entre los brazos, lo sacudio un poco hasta que +logro hacerle despertar, le beso en la frente con afecto, y sacando un +duro del bolsillo se lo entrego, alejandose despues con Clementina. Ceso +la algazara de los obreros. Uno dijo con tonillo de envidia: + +--iAnda, que hoy poco trabajo te ha costado ganarte el jornal! + +A la una de la noche los convidados de Salabert se retiraron a +descansar. Estaba en el programa que a las nueve de la manana se +reuniesen todos en el salon para ir desde alli a visitar los trabajos y +la mina. Y se cumplio, no estrictamente, porque en Espana esto no puede +suceder, pero si con una hora de diferencia. A las diez salio la +comitiva, bastante mermada por supuesto, en coche para Riosa. Apearonse +a la entrada de la villa y la atravesaron por el medio, produciendo, +como es consiguiente, no poca turbacion en ella. Las mujeres salian a +las puertas y ventanas contemplando con ansia y curiosidad aquel +brillante cortejo de damas y caballeros ataviados con trajes que no +habian visto en su vida. Lo mismo que sus esposos, hijos y hermanos, el +color de aquellas mujeres era palido, enfermizo, sus facciones menudas, +su mirada languida, sus manos y sus pies pequenos. Al pasar vieron +tambien algunos hombres atacados de fuerte temblor. + +--?Que es eso? ?Por que tiemblan asi esos hombres?--pregunto asustada +Esperancita. + +--Son _modorros_--le respondio un empleado. + +--?Y que son modorros? + +--Los que enferman por trabajar en la mina. + +--?Y enferman muchos? + +Todos--dijo el medico que habia oido la pregunta--. El temblor mercurial +ataca a cuantos bajan a la mina. + +--?Y por que bajan?--pregunto candidamente la nina. + +--Por mania--repuso el medico sonriendo--. Yo creo que vale mucho mas +respirar el aire fresco, que no el de alla abajo. + +--iClaro! Yo seria cualquier cosa antes que minero. + +Desembocaron al fin en una plaza o plazoleta, en el centro de la cual +trabajaban algunos obreros levantando un artistico pedestal de marmol. + +--Es el pedestal para la estatua del senor duque--dijo el director de +las minas en voz alta. + +--iAh! ?Con que van a colocar ahi su estatua, duque?--exclamaron unos +cuantos rodeando al procer. + +Este se encogio de hombros haciendo un gesto de desprecio. + +--No se. Es una payasada que se le ha ocurrido al casino de los mineros. + +--iOh, no, senor duque!--exclamo el director, a quien realmente +correspondia la iniciativa, aunque por encargo de Llera sugestionado a +su vez por el duque--. iOh, no! El pueblo de Riosa quiere dar una prueba +de respeto y gratitud a su decidido protector, al que en circunstancias +criticas no ha vacilado en exponer un enorme capital comprando este +desacreditado establecimiento y salvandolo de la ruina. + +--iQue hermoso es hacer bien!--exclamo Lola Madariaga con voz conmovida, +posando en Salabert con admiracion sus dulcisimos ojos. + +Todos le felicitaron, aunque muchos de ellos sabian a que atenerse +respecto a aquel admirable desprendimiento. Examinaron un momento las +obras y siguieron despues su marcha hacia el establecimiento minero. + +Este se halla situado a la salida misma de la villa. Al exterior ofrecia +el aspecto de una pequena fabricacion con algunas chimeneas que +despedian humo negro. No daba idea de su importancia colosal. La +comitiva entro y recorrio los cercos donde se ejecutan los trabajos +auxiliares de la mineria, donde se hallan ademas la mayor parte de las +dependencias, carpinteria, cerrajeria, sala y gabinete de los +ingenieros, etc. Lo que les llamo vivamente la atencion fue el aspecto +triste, enfermizo, de los operarios. Todos estaban marcados con un sello +de decrepitud, que obligo a la condesa de Cotorraso a decir de pronto: + +--Aqui, al parecer, no trabajan mas que los viejos. + +El director sonrio. + +--Parecen viejos; pero no lo son, senora. + +--iPero si todos tienen la piel arrugada, los ojos hundidos y +apagados!... + +--No importa; ninguno de ellos llega a cuarenta anos. Los que trabajan +aqui son mineros que ya no pueden bajar. Los empleamos en el exterior, +aunque con menos sueldo. + +--?Y se necesita estar mucho tiempo en la mina para ponerse +asi?--pregunto Ramoncito. + +--Poco, poco--murmuro el director; y anadio despues:--Ahi donde ustedes +les ven, todavia se me escapan al menor descuido a la mina.... iEl +jornal de fuera es tan pequeno! + +--?Cuanto ganan? + +--Una peseta.... El maximum una cincuenta. + +Penetraron en seguida en el cerco de destilacion. El duque iba delante +con los ingenieros ingleses encargados de proponerle las reformas +necesarias para dar impulso al establecimiento. En este cerco se +encuentran los hornos y grandes depositos de cinabrio. Visitaron los +almacenes de azogue y el sitio donde se pesa. Todos los operarios +temblaban mas o menos y ofrecian las mismas senales de decrepitud. + +El director les propuso ir a ver el hospital. Algunos mostraron +repugnancia; pero Lola Madariaga, que no perdia ocasion de exhibir sus +sentimientos beneficos, rompio la marcha y la siguieron la mayor parte +de las senoras y algunos caballeros. Otros se quedaron. El duque +prescindio por un rato de sus convidados, escuchando atentamente a los +ingenieros, que le iban apuntando lo que pensaban acerca del negocio. + +El hospital de mineros estaba fuera de los cercos, muy proximo al +cementerio, sin duda para que los enfermos se fuesen acostumbrando a la +idea de la muerte y tambien para que si no fuesen poderosos a matarles +los vapores mercuriales, les secundasen en la tarea las dulces +emanaciones cadavericas. Era un caseron viejo, agrietado, humedo y +sombrio. Las damas no retrocedieron, al poner las delicadas plantas en +el, de vergueenza. El medico, que se habia encargado de demostrarlo, las +introdujo en las salas, y puso ante su vista el cuadro espantoso de la +miseria humana. La mayor parte de los infelices enfermos estaban +vestidos y sentados, unos sobre las camas, otros en sillas. Sus rostros +cadavericos, desencajados, daban miedo: su cuerpo se estremecia con +incesante temblor, cual si estuviesen acometidos de terror panico. En +los semblantes de las damas, sonrosados y frescos, se dibujo el miedo y +la angustia. El medico sonrio de aquel modo extrano que lo hacia, +mirandolas con sus grandes ojos negros, insolentes. + +--No es un cuadro muy agradable, ?verdad?--les dijo. + +--iPobrecillos!--exclamaron varias--. ?Son todos mineros? + +--Si, senoras; la atmosfera viciada por vapores mercuriales, la +insuficiencia del aire respirable engendra fatalmente, no solo los +temblores, el hidrargirismo cronico o agudo, que es lo que mas les +llamara a ustedes la atencion, sino tambien los catarros pulmonares +cronicos, la disenteria, la tuberculosis, la estomatitis mercurial y +otra porcion de enfermedades que concluyen con la existencia del obrero +o le dejan inutil para el trabajo a los pocos anos de bajar a la mina. + +--iPobrecillos! ipobrecillos!--repetian las damas pasando revista con +sus ojos aterrados a aquellas fisonomias tristes y demacradas que se +volvian hacia ellas sin expresion alguna, ni siquiera de curiosidad. + +--?Y no habria medio de remediar estos efectos tan +desastrosos?--pregunto Clementina con arranque. + +--De remediarlos en absoluto, no; pero de aliviarlos bastante, +si--repuso el joven clavando en ella su mirada penetrante--. Si los +mineros trabajasen tan solo dos o tres dias a la semana y esos pocas +horas; si se les hiciese vivir alejados del establecimiento minero, en +Villalegre por ejemplo; si se prohibiesen esos trabajos a los ninos +menores de diez y seis anos; si se cambiasen la ropa inmediatamente que +salen de la mina; y sobre todo si se alimentasen bien, pienso que los +estragos del mercurio disminuirian notablemente. Hoy, para alimentarse +malamente, necesitan bajar a la mina todos los dias y permanecer alli un +numero considerable de horas. A los cuatro o seis anos se inutilizan. +Hay que sacarlos al exterior, y entonces el jornal es tan exiguo que ni +patatas con agua y sal pueden comer: de modo que en vez de curar +empeoran. El unico medio para mejorar la condicion del minero es +disminuir las horas de trabajo y elevar el jornal.... Pero +entonces--anadio bajando un poco la voz y sonriendo frente a +Clementina--, la mina de Riosa no seria un negocio para su senor padre. + +A Clementina le hirio aquella sonrisa como una bofetada. + +--Ni para usted tampoco--repuso procurando sonreir--. ?No es usted el +medico de las minas? + +--Si, senora. Mi negocio consiste en dos mil quinientas pesetas al ano y +en una mijita de temblor que he logrado en los tres anos que aqui llevo. + +En efecto, las manos del joven tenian un ligero estremecimiento que se +hacia visible cuando se atusaba su fino bigote negro. El grupo de +convidados le contemplo unos instantes con atencion no exenta de +hostilidad. Adivinaban en el un enemigo. La seguridad familiar que tenia +para hablarles les molestaba. Pagoles el con otra mirada de impenetrable +expresion y siguio diciendo sin embarazo alguno: + +--En otro tiempo los jornales eran un poco mayores; la alimentacion era, +por lo tanto, mas sana y mas abundante. Pero desde que los azogues han +comenzado a bajar ... no se por que causa (_aqui bajo la voz y tosio_), +el salario, como es natural, sufrio igualmente una baja considerable. +Han llegado al _minimum_. Con lo que hoy ganan los mineros no se mueren +materialmente de hambre en un dia o en un mes; pero al cabo de cuatro o +cinco anos, si. La mayor parte de los que aqui sucumben son victimas, en +realidad, del hambre. Bien alimentados podrian resistir el +hidrargirismo. Ademas, como los salarios son tan insuficientes, se ven +precisados a dedicar a sus hijos, cuando apenas tienen ocho o diez anos, +a estos trabajos peligrosos (porque todos lo son cuando se anda sobre +mercurio). Los ninos, por su menor resistencia organica, son los que +primero se intoxican. Perecen muchos, y los que consiguen salvar, a los +veinte anos son viejos.... + +Las damas y los pocos caballeros que con ellas habian venido, le +escuchaban con atencion y con pena. Jamas habian visto un cuadro tan +espantoso. El trabajo, que es por si un castigo, aqui se complicaba con +el envenenamiento. Y con el corazon enternecido, llenas de buen deseo, +proponian medios para aliviar a aquellos desgraciados. Unas pretendian +que debia fundarse un buen hospital; otras hablaban de una tienda-asilo +donde los obreros encontrasen los alimentos mas baratos; otras aspiraban +a que se prohibiese trabajar a los ninos; otras a que los operarios +trabajasen una horita al dia nada mas. + +El medico sacudia la cabeza sonriendo. + +--Esta muy bien eso: yo lo creo asi tambien.... Pero vuelvo a decirles a +ustedes que entonces no seria un negocio. + +Distribuyeron algunas monedas entre los enfermos, visitaron la capilla, +donde dejaron tambien algun dinero para hacer un traje nuevo al nino +Jesus. Al fin abandonaron aquel recinto lobrego. Al respirar el aire +fresco sintieron una alegria que no procuraron disimular. Hablando y +riendo fueron a juntarse con el resto de la comitiva. + +Los ingenieros explicaban a Salabert un nuevo metodo de destilacion que +podia introducirse, con el cual no solo se elevaria enormemente la +produccion, sino que podria utilizarse el _vacisco_, o sea la parte +menuda del mineral. Se trataba de unos condensadores formados de camaras +de ladrillos, de paredes delgadas en el primer trozo de recorrido de los +humos y de camaras de madera y cristal en lo restante hasta la chimenea. +El horno con ellos podia estar encendido y en marcha constantemente. +Escuchabales el duque con atencion, tomaba notas, hacia objeciones, +procurando ponerse al corriente de aquel negocio, en el cual su fina +nariz olfateaba cuantiosas ganancias. Al llegar las damas quiso ser +galante; suspendio la platica. + +--?Como van mis enfermos, senoras? No han tenido hoy poca suerte--les +dijo. + +--Mal, duque, mal.... El hospital deja mucho que desear.... + +Y aquellas damas se pusieron todas a lamentarse de las deficiencias que +ofrecia el asilo, a pintarlo con negros colores, a proponer reformas en +el para dejarlo confortable. + +El duque las escuchaba con risuena indiferencia, con la atencion un poco +burlona que se presta a un nino mimoso. + +--Bien, bien; ya arreglaremos eso; pero antes dejenme ustedes poner el +negocio en marcha, ?verdad Regnault? + +El ingeniero asintio con la cabeza, sonriendo tambien con galanteria. + +--Ademas es necesario, duque, que los operarios trabajen menos +horas--dijo la condesa de la Cebal. + +--Y que se les aumenten los jornales--manifesto Lola Madariaga. + +--Y que se hagan casas para ellos en Villalegre--anadio la marquesa de +Fonfria. + +--iOh! ioh! ioh!--exclamo el duque soltando una sonora y barbara +carcajada como las de los heroes de la Iliada--. ?Y por que no les hemos +de traer a Gayarre y a la Tosti para recrearles por las noches? Deben +ser muy aburridas aqui las noches. + +Las damas sonrieron avergonzadas. + +--Vamos, duque, no bromee usted, que la cosa es seria--dijo la condesa +de la Cebal. + +--iY tan seria, condesa! iComo que me ha costado ya quince millones de +pesetas! ?Le parecen a usted poco serios estos millones? + +Las senoras le contemplaron con admiracion, fascinadas por el caudal +enorme que aquel hombre manejaba. + +--?Pero a esos millones no piensa usted sacarles un redito?--dijo Lola +que presumia de entender algo de negocios. + +El duque volvio a soltar otra carcajada. + +--No, senora, no, ique redito! Pienso dejarlos aqui para el primero que +pase. + +Y poniendose grave de pronto: + +--?Quien diablos les ha metido por la cabeza esas ideas? Crean ustedes, +senoras, que lo que hace aqui falta ipero mucha falta! es moralidad. +Moralicen ustedes al obrero y todos estos estragos que ustedes han visto +desapareceran. Que no beban, que no jueguen, que no malgasten el jornal, +y esos efectos del mercurio no seran para ellos funestos.... Pero, claro +esta--anadio volviendose hacia los caballeros que se habian acercado--: +?como ha de resistir en la mina un cuerpo que en vez de alimento, sea el +que sea, tiene dentro un jarro de aguardiente amilico? Estoy convencido +de que la mayor parte de las enfermedades que aqui hay son borracheras +cronicas. Sepan ustedes, senores, que en Riosa se desconoce por +completo el ahorro ... iel ahorro! sin el cual "no es posible el +bienestar ni la prosperidad de un pais...." + +Esta frase la habia oido el duque muchas veces en el Senado. La repitio +con enfasis y convencimiento. + +--Pero duque, ?como quiere usted que ahorren con una o dos pesetas de +jornal?--se atrevio a apuntar la condesa de la Cebal. + +--Perfectamente, condesa. El ahorro es ante todo una idea (_esto lo +habia oido a un economista amigo suyo_), la idea de separar algo del +goce de hoy para evitarse el dolor de manana. Dos pesetas para un obrero +son lo mismo que dos mil para usted. ?No puede usted separar algo de las +dos mil? Pues ellos pueden de igual modo separar algo de las dos. +Considere usted que se trata de quince centimos, de diez ... aunque sean +cinco centimos. La cuestion es ahorrar algo. El que ahorra algo esta +salvado. + +--iOh Dios mio!--exclamo por lo bajo la condesa dando un suspiro--. Lo +que yo no comprendo es como se puede vivir con dos pesetas, cuanto mas +ahorrar. + +Los ingenieros les invitaron a visitar su sala de estudio y laboratorio. +En este habia un magnifico microscopio, que fue lo que les llamo la +atencion. El medico era quien mas lo manejaba por dedicarse con mucha +aficion a los trabajos de histologia. El director le invito a que +mostrase a aquellos senores algunas de sus preparaciones. Vieron una +porcion de diatomeas: las senoras se entusiasmaron con sus +caprichosisimas formas. Tambien vieron el gusano que habia concluido con +el celebre puente de Milan. No se cansaban de admirarse de que un bicho +tan pequenisimo pudiese demoler una fabrica tan inmensa. + +--Calculen ustedes los millones de estos seres que habran tenido que +trabajar en la demolicion--dijo un ingeniero. + +Quiroga (que asi se llamaba el medico) concluyo mostrandoles una gota de +agua. Uno por uno todos fueron contemplando el mundo invisible que +dentro de ella existe. + +--Veo un animal mayor que los otros--manifesto el duque, aplicando con +afan uno de sus grandes ojos saltones al agujerito del aparato. + +--Observara usted que delante de el todos los demas huyen--dijo el +medico. + +--Es cierto. + +--Ese animal se llama el _rotifero_. Es el tiburon de la gota de agua. + +--Aguarde usted un poco.... Me parece que ahora se oculta detras de una +cosa asi como algas.... + +--Algas se pueden llamar en efecto. Quiza se ponga ahi para acechar una +presa. + +--iSi, si! iAhora se arroja sobre otro bicho mas pequeno!... El bicho +desaparecio; sin duda se lo ha comido. + +El duque levanto su rostro, radiante de satisfaccion, por haber tenido +ocasion de observar aquella tragedia curiosa. + +Quiroga fijo en el sus ojos atrevidos, y dijo con su eterna sonrisa +ironica: + +--Es la historia de siempre. En la gota de agua, como en el mar, como +en todas partes, el pez grande se traga al chico. + +La sonrisa del duque se apago. Dirigio una mirada oblicua al medico, que +no aparto la suya fija y misteriosa, y dijo bruscamente: + +--Creo, senoras, que deben ustedes ir aburridas de ciencia. Es hora de +almorzar. + +El gran atractivo de la excursion, el que habia arrancado a casi toda +aquella gente de sus palacios para trasladarla a region tan aspera y +triste, era un proyectado almuerzo en el fondo de la mina. Cuando +Clementina lo anuncio a los tertulios en uno de sus tresillos, hubo una +verdadera explosion de entusiasmo--. "iQue cosa tan original!... iQue +extrano!... iQue hermoso!" Las damas, sobre todo, mostraban deseo tan +vivo, que bien parecia antojo. A una indicacion del duque, todas se +proveyeron de magnificos impermeables y botinas altas, pues la mina +destilaba agua por muchos sitios y formaba charcos. Sin embargo, la +noche anterior, ante la proximidad del suceso, muchas, atemorizadas, +habian desistido. El duque se vio precisado a dar ordenes para que se +sirviese el almuerzo en la direccion y en la mina. Las valientes que +persistian en bajar, no pasaban de ocho o diez. + +Toda la comitiva se dirigio a una de las bocas de la mina llamada "Pozo +de San Jenaro". Cerca de este pozo hay un edificio destinado a la +inspeccion y al peso, donde las damas y los caballeros cambiaron de +calzado y se pusieron los impermeables. Al verlos de aquel modo +ataviados, un estremecimiento de anhelo y de entusiasmo corrio por el +resto de los excursionistas. Acometidas subito de una rafaga de valor, +casi todas las damas declararon que estaban dispuestas a bajar con sus +companeras. Fue necesario enviar inmediatamente a Villalegre por los +impermeables. + +La jaula, movida por vapor, estaba preparada para recibir a los ilustres +expedicionarios. Constaba de dos pisos, en cada uno de los cuales cabian +ocho personas en pie. Se la habia tapizado con franela y se le habian +anadido algunas argollas de bronce para sujetarse. Acomodaronse en ella +el director, el duque y las damas valientes que no habian vacilado +nunca, para bajar los primeros. Diose orden al maquinista para que el +descenso fuese lento. La jaula se estremecio subiendo y bajando algunos +centimetros con rapidez. De pronto se sumergio de golpe en el agujero. +Las senoras ahogaron un grito y quedaron mudas y palidas. Las paredes +del agujero eran sombrias, desiguales y destilaban agua. En cada +departamento de la jaula un minero sujetaba, con su mano tremula de +modorro, una lampara. Todos, menos el director y los mineros avezados a +subir y bajar, sentian cierta ansiedad en el estomago. Un vago terror +les imposibilitaba de hablar y les crispaba las manos con que se +agarraban a las argollas. + +--El primer piso--dijo el director al pasar por delante de una abertura +negra. + +Nadie hizo observacion alguna. Aquella suspension en el abismo, en lo +desconocido, paralizaba su lengua y hasta su pensamiento. + +--El segundo piso--volvio a decir el director al cruzar rapidamente otro +agujero negro. + +Y asi fue dando cuenta de todos hasta llegar al noveno. Alli percibieron +ruido de voces y vieron iluminada la abertura. + +--Aqui es donde vamos a almorzar. Antes visitaremos el onceno para ver +los trabajos. + +Despues de pasar el decimo, grito con toda su fuerza: + +--?Estan echados los taquetes? + +Se oyo una voz lejana en el fondo que decia: + +--No. + +--iEcharlos ahora mismo!--grito el director agitado. + +--iNo puede ser!--respondieron de abajo. + +--iComo! iComo!... iEsos taquetes! iEchar esos taquetes! + +Y con las mejillas inflamadas, agitado, convulso, gritaba como un +energumeno mientras la jaula descendia lentamente. + +Un frio glacial penetro en el corazon de todos. En el compartimiento de +arriba algunas damas lanzaban chillidos penetrantes. Las de abajo +gritaban tambien y se cogian con fuerza al brazo de los caballeros. +Algunas se desmayaron. Fue un momento de angustia indescriptible. Creian +llegado el fin de su vida. + +Y el director no cesaba de gritar: + +--iEsos taquetes! iEsos taquetes! + +Y las voces de abajo se oian cada vez menos distantes: + +--iNo puede ser! iNo puede ser! + +Cuando ya se creian rodando por el abismo, la jaula se detuvo +tranquilamente. Oyeron unas frescas carcajadas y sus ojos espantados +miraron, a la tremula luz de los candiles, un grupo de mineros cuyos +rostros risuenos cambiaron repentinamente de expresion reflejando el +temor y el asombro. + +--?Que es eso? ?Que broma es esta?--exclamo el director saltando furioso +de la jaula y dirigiendose a ellos. + +Los obreros se despojaron del sombrero respetuosamente. Uno de ellos, +sonriendo avergonzado, balbucio: + +--Perdone usted, senor director.... Creimos que eran companeros y +queriamos darles un susto.... + +--?No sabiais que bajabamos ahora nosotros?--volvio a decir con +irritacion. + +--Senor director, nosotros pensabamos que se detenian en el noveno, +donde han hecho preparativos estos dias.... + +--iCreiais, creiais!... Pues tened cuidado con creer estupideces. + +El duque recobro el uso de la palabra. + +--iSabeis, hijos mios, que gastais unas bromas ligeras con vuestros +companeros!... iPonerles la muerte delante de los ojos! + +--iLa muerte!--exclamo el minero que habia hablado. + +--No, senor duque--dijo el director--. Si no echan los taquetes nos +hubieramos banado hasta la cintura. + +--?Nada mas? + +--?Le parece a usted poco meternos en agua sucia? + +--Hombre, no era plato de gusto; pero al verle a usted tan agitado y +furioso, todos creimos en un peligro de muerte, ?verdad, senoras? + +Las damas se deshacian en exclamaciones, llorando unas, riendo otras. Se +prodigaron cuidados a dos que se habian desmayado, refrescandoles las +sienes con agua y haciendoles aspirar el frasco de sales de la condesa +de Cotorraso. Volvieron por fin al sentido. Las demas se fueron calmando +felicitandose con alegria de haber escapado de aquel espantoso peligro, +pues no se resignaban a no haberlo pasado. Todas se proponian conmover a +sus amigas de Madrid con el relato de tan horrible aventura. Creianse ya +heroinas de una novela de Julio Verne. + +El espectaculo que se ofrecio a su vista cuando tuvieron ojos para +contemplarlo era grandioso y fantastico. Inmensas galerias embovedadas +cruzandose en todas direcciones e iluminadas solamente por la palida luz +de algunos candiles colgados a largos trechos. Y por aquellas galerias +discurriendo con trafago incesante una muchedumbre de obreros, cuyas +gigantescas siluetas alla a lo lejos temblaban a la vacilante y tenue +luz que reinaba. Oianse sus gritos unidos al chirrido de las +carretillas: parecian presa de un vertigo, como si tuvieran que cumplir +su labor misteriosa en plazo brevisimo. Las paredes de algunas galerias, +tapizadas con los cristales del mercurio, que en muchos puntos se +presentaba nativo, brillaban cual si fuesen de plata. Escuchabanse +detras de aquellas paredes golpes sordos, acompasados. Por ciertas +aberturas que de trecho en trecho tenian, caminando algunos pasos en la +oscuridad, veiase al fin una cueva iluminada, donde cuatro o seis +hombres desgrenados y palidos agujereaban el mineral con barrenos. A +poco que se reposasen, observabase en sus miembros el temblor +caracteristico del mercurio. + +Creiase uno transportado al hogar mismo de los gnomos, al centro de sus +trabajos profundos y misteriosos. El hombre roia aquella tierra con +esfuerzo incesante como un topo, llenandola de agujeros. Pero al +morderla se envenenaba. Sin ayuda de gato, los dioses se desembarazaban +perfectamente del raton humano. + +Lola Madariaga dio un grito penetrante que hizo volver la cabeza a +todos. Luego solto una carcajada. Un hilito de agua que caia del techo +se le habia introducido por el cuello. Hizo reir el suceso, pero sin +espontaneidad. En el fondo, todos experimentaban un vago temor, cierta +ansiedad que trataban de ocultarse. La jaula trajo de la superficie otro +monton de gente. La tercera vez llego casi vacia. El resto de la +comitiva habia optado por quedarse en el noveno piso: el trabajo de los +mineros no les interesaba. Los que habian descendido hasta alli tambien +sentian vivos deseos de encontrarse en paraje mas comodo. Preguntaban a +cada instante al director si aquello estaba seguro; si no habia casos de +hundimientos. + +--iOh, no!--decia el director sonriendo--. Los hundimientos son de las +minas particulares. Esta pertenecio al Estado, y todo se hace con lujo +de seguridad. + +--En ciertas minas donde yo he estado--apunto un ingeniero--tenia que +ir una cuadrilla detras de los mineros para desenterrarlos. + +--iQue horror!--exclamaron a una voz todas las damas. + +Acomodaronse al fin de nuevo en la jaula, y subieron al noveno piso. +Aqui la decoracion era distinta. En este piso no se trabajaba hacia +tiempo. Habiase tomado en la galeria mas ancha un trozo; se habia +cerrado, tillado y luego alfombrado. De suerte que parecia el salon de +un palacio. El techo y las paredes estaban tapizados con tela +impermeable, adornados con trofeos de mineria. Veiase una mesa +esplendida en medio de el para cincuenta o mas cubiertos. Estaba +profusamente iluminado por medio de grandes aranas con centenares de +bujias. Se habian prodigado, en suma, todos los refinamientos del lujo y +la elegancia en aquel recinto. De tal modo, que una vez dentro de el +costaba trabajo representarse que se estaba en el fondo de una mina, a +trescientos metros de la superficie. + +Los convidados se sentaron en medio de una agitacion entre placentera y +angustiosa, que se revelaba en sus caras risuenas y palidas a la vez. +Los criados, correctamente vestidos, ocupaban sus puestos como si se +hallasen en el palacio de Requena. Al empezar el servicio del primer +plato, la orquesta, que estaba oculta en una de las galerias contiguas, +empezo a tocar un precioso vals, cuyos sones, amortiguados por la +distancia, llegaban dulces y halagueenos. Las damas, con las manos +tremulas, los ojos brillantes, murmuraban a cada instante--: "Que +original es todo esto!... iCuanto me alegro de haber venido!... Ha sido +un capricho magnifico el de Clementina". Y todas procuraban encontrar el +equilibrio de espiritu charlando de cosas indiferentes. Mas no lo +lograban. La idea de tener encima tanta tierra pesaba sobre su +pensamiento y lo turbaba. Con algunos hombres pasaba lo mismo. Otros +estaban perfectamente serenos. Entre estos, el que menos pensaba en su +situacion corporal era, sin duda, Raimundo, absorto por completo en la +que ocupaba moralmente. Clementina, a despecho de su amor y de sus +promesas, no dejaba de coquetear con Escosura. Estaban sentados en dos +sillas contiguas, frente al asiento que el ocupaba. Veialos charlar +animadamente, reir a cada momento: veiale a el rendido, obsequioso, +prodigandola mil atenciones galantes; a ella complacida, risuena, +aceptando con gratitud sus finezas. Y aunque de vez en cuando le clavaba +una larga mirada amorosa para indemnizarle, Raimundo la consideraba como +una limosna, el mendrugo que se arroja a un pobre para que no se muera +de hambre. iQue le importaba a el en aquel instante hallarse en la +superficie o en el centro de la tierra, ni aun que esta se hundiese y le +aplastase como un insecto! + +Otro que tampoco se preocupaba poco ni mucho con la situacion geografica +era Ramoncito, aunque por contrario modo. Esperancita estaba con el +amabilisima, tal vez porque creyera con ello guardar mejor la ausencia a +su prometido Pepe Castro. El concejal, ebrio, loco de alegria, no se +apartaba de ella ni un milimetro mas de lo que exige la decencia. _Pio, +feliz, triunfador_, dirigia de vez en cuando al concurso vagas miradas +de piedad y condescendencia. Y cuando sus ojos tropezaban con la faz +rentistica de Calderon, se enternecia visiblemente y le costaba ya +trabajo no llamarle papa. + +A medida que el almuerzo avanzaba, la tierra pesaba menos sobre ellos. +Los ricos vinos enardecian su sangre, la charla los animaba. Todo el +mundo se olvidaba de la mina, creyendose, como otras veces, en algun +comedor aristocratico. Rafael Alcantara se divertia en emborrachar a +Penalver. Animado por la risa de sus companeros, que le contemplaban, +hacia lo posible por burlarse del filosofo, tuteandole en voz alta, +guinando el ojo a sus amigos cada vez que proferia una cuchufleta, +abusando, en fin, groseramente del caracter benevolo y la inocencia del +insigne pensador. Era el encargado de vengar a todos aquellos ilustres +_culoteadores_ de pipas, de las altas dotes intelectuales que toda +Espana reconocia en Penalver. + +Al llegar los postres levantose a brindar Escosura. A este le respetaban +algo mas los salvajes por su corpulencia, por su caracter fogoso y sobre +todo por su dinero. Presumia de orador tribunicio. Con voz potente y +campanuda hizo el panegirico del duque, a quien llamo "genio financiero" +unas cuantas veces. Hablo del trabajo, del capital, de la produccion, +pasando en seguida a la politica, que era su fuerte. Escosura no vivia +hacia tiempo mas que para la politica. Desde el fondo de aquella galeria +subterranea dirigio terribles dardos contra el presidente del Consejo de +ministros, que no le habia dado una cartera en la ultima crisis. +Salabert contesto con palabra estropajosa dando las gracias, echandose +por los suelos. Para llegar al puesto que ocupaba no tenia otros meritos +que el trabajo y la honradez. (_Murmullos de aprobacion._) La nacion, el +soberano, al ennoblecerle a el habia ennoblecido a un hijo del trabajo. +Luchando toda su vida contra infinitos obstaculos habia logrado reunir +un punado de oro. Este oro le servia ahora para alimentar a algunos +miles de obreros. Era su mayor satisfaccion. (_Aplausos._) Brindaba por +las hermosas damas que con tal valentia habian llegado hasta aquel +agujero, dejando en el un perfume de caridad y alegria que no se +borraria jamas del corazon de los mineros. + +En aquel instante, al destaparse algunas botellas de _champagne_, se +oyeron en la mina algunas detonaciones estruendosas que hicieron +empalidecer a los comensales. + +--No hay que asustarse--dijo el director--. Son los barrenos. Ha llegado +la hora de darlos. + +Momento grandioso e imponente a la verdad. El estrepito de cada uno, +centuplicado por los mil ecos y resonancias que las galerias producian, +no podia menos de infundir alguna chispa de pavor hasta en el corazon de +los mas bravos. Todos guardaron silencio. Por algunos segundos +escucharon con recogimiento y ansiedad aquellos ecos formidables que +hacian retemblar la tierra. La mesa se estremecia y el cristal de la +vajilla y el de las aranas cantaban con agudo repiqueteo. + +En tal momento se alzo de su silla el medico de las minas, y despues de +pasear su negra mirada agresiva por los comensales, alzo una copa y +dijo: + +--El egregio duque de Requena nos acaba de decir, con una modestia que +le honra, que el secreto de su fortuna estaba simplemente en el trabajo +y la honradez. Permitidme que lo dude. El senor duque de Requena +representa algo mas que estas cualidades vulgares; representa la fuerza +ila fuerza!, unico sosten del Universo. Esta fuerza esta repartida +desigualmente entre los organismos. A unos les ha tocado una parte +mayor, a otros menor. Y en esta batalla incesante que sostienen los unos +contra los otros perecen los mas debiles; se salvan los mas aptos y los +mas fuertes. Adoremos, pues, en nuestro ilustre anfitrion, a la fuerza. +Merced a esta fuerza de que la Naturaleza le ha dotado, ha podido +someter y aprovechar el esfuerzo particular de millares de hombres que +inconscientemente sirven a sus planes. Merced a esta fuerza ha podido +reunir su inmenso capital. Al tender la vista por esta distinguida +asamblea, observo con jubilo que todos los que la componen han sido +dotados tambien de una buena parte de esta fuerza nativa o acumulada por +la herencia. Por ello les felicito con toda mi alma. Lo esencial en este +mundo que habitamos es nacer aptos para la lucha. Para no ser aplastados +es menester aplastar. Y yo me felicito, repito, de encontrarme entre los +elegidos de los dioses, aquellos que su providencia ha marcado con el +sello de la felicidad.... + +--Oye, chica--dijo Pepa Frias acercando su boca al oido de +Clementina:--esto parece el brindis de Mefistofeles. + +Clementina sonrio ligeramente. + +En efecto, en el rostro palido y fino del medico, en sus cabellos negros +y revueltos, y sobre todo en sus ojos que, aunque pretendian aparecer +inocentes, estaban cargados de ironia, habia algo de mefistofelico. + +--En todos los tiempos ha existido en una u otra forma la esclavitud. Ha +habido hombres destinados a vivir en el refinamiento de los goces +espirituales, en el cultivo de las artes, en el lujo y la elegancia, en +los placeres que proporciona el comercio entre personas inteligentes y +cultas, y otros hombres tambien dedicados a proporcionarles los medios +necesarios para vivir de tal modo con un trabajo rudo y doloroso. Los +parias trabajaban para los bramanes, los ilotas para los espartanos, los +esclavos para los romanos, los siervos para los senores feudales. ?Y hoy +no sucede lo mismo? ?Que importa que en las leyes este abolida la +esclavitud? Los que trabajan en el fondo de esta mina y absorben el +veneno que les mata, si no son esclavos por la ley lo son por el hambre. +El resultado es identico. Es ley de la naturaleza, y por lo tanto santa +y respetable, que para que unos gocen padezcan otros.... Vosotras, +hermosas senoras, sois las herederas de aquellas ilustres damas romanas +que enviaban a estas minas sus esclavos a arrancar el bermellon para +embellecer su rostro, y de aquellas otras arabes que lo hacian traer +para decorar sus minaretes en los alcazares de Cordoba y Sevilla. Por +vosotras brindo, pues, embargada el alma de admiracion y respeto, como +representantes en la tierra de lo que hay en ella mas sublime, el amor, +la belleza, la alegria. + +El brindis, aunque galante, parecio estrambotico. + +Algunos de los mas avisados murmuraron. Crecio la hostilidad que contra +el joven medico existia. Hubo quien dijo por lo bajo que aquel quidam +habia querido "quedarse con ellos". + +Rafael Alcantara tuvo conatos de decirle alguna frase provocativa; pero +advirtio en sus ojos que no la soltaria sin proporcionarse un serio +disgusto y prefirio quedarse con ella en el cuerpo. Las damas le miraron +con mas benevolencia. Le encontraban muy original. + +De todos modos el brindis produjo cierta penosa impresion que no logro +desvanecer Fuentes, aunque solto el chorro de sus paradojas mas +graciosas. + +--Senoras, yo no brindo--decia a las que tenia cerca--, porque no soy +orador. Espero que pronto sera esto una distincion honorifica en Espana; +que no tardara en decirse con respeto al pasar un individuo por la +calle: "Ese no es orador", como ya se dice: "Ese no tiene la gran cruz +de Isabel la Catolica...." + +Las damas reian y celebraban los chistes. Pero en el fondo, sea por el +discurso del medico o porque la mina volviera a inspirarles temor, +sentiase un vago malestar. Todos los ojos brillaron con alegria cuando +se anuncio que la jaula les esperaba. Los ultimos que ascendieron oyeron +poco despues de comenzar la ascension un canto lejano que rapidamente se +fue aproximando, sono muy cerca de ellos como si cantaran a su lado y +rapidamente tambien se alejo perdiendose alla en el fondo sin que +hubiesen visto a nadie. Fue de un efecto fantastico. Lo que oyeron era +una playera andaluza cuya letra decia: + + Rio arriba, rio arriba, + nunca el agua subira; + que en el mundo, rio abajo, + rio abajo todo va. + +Un ingeniero manifesto con indiferencia: + +--Es una cuadrilla de mineros que baja en la jaula que sirve de +contrapeso a esta. + +--iLo ve usted, condesa!--exclamo Salabert en tono triunfal dirigiendose +a la condesa de la Cebal--. Cuando tienen humor para cantar, no seran +tan desgraciados como usted supone. + +La condesa callo un instante, y dijo al cabo sonriendo tristemente: + +--La copla no es muy alegre, duque. + +Esto se hablaba en el compartimiento superior. En el inferior, Escosura +decia con tono desdenoso al director de las minas: + +--?Sabe usted que ese jovencito medico ha estado bastante imprudente al +emitir sus ideas materialistas? + +--Materialista no se si es. Lo que hace gala de ser, y por eso le adoran +los operarios, es socialista. + +--iPeor que peor! + +--La verdad es--dijo Penalver dando un suspiro--que del fondo de una +mina se sale siempre un poco socialista. + +A las nueve de la noche, despues de comer en Villalegre, partio el tren +especial que debia conducirlos a Madrid. Todos volvian muy contentos de +la excursion. Esperaban extasiar a sus amigos con el relato del banquete +subterraneo. El unico que padecia entre ellos era Raimundo. Las +alternativas de alegria y dolor por que Clementina le hacia pasar con su +coqueteria le tenian destrozado el corazon. + +Ultimamente, viendole tan triste, tan fatigado, la hermosa habia tenido +piedad, le habia hecho sentar a su lado en el coche, y sin escandalo del +concurso (porque estaban curados de espantos) habia charlado casi toda +la noche con el y al fin se habia dormido dejando caer la cabeza sobre +su hombro. + +Aunque el tren arrastraba un _sleeping-car_, pocos habian hecho uso de +el. La mayor parte prefirio quedarse en los salones de tertulia. Solo al +amanecer, el sueno los fue rindiendo a todos y se quedaron transpuestos +en su asiento adoptando posturas caprichosas, algunas de ellas poco +esteticas. + +Ramoncito Maldonado estaba en el pinaculo de su gloria y fortuna. +Esperancita, a juzgar por todas las apariencias, le amaba. Encontrabase +despegado, por decirlo asi, de la tierra, no solo a causa de la +elevacion natural de su alma, sino por la voluptuosidad del triunfo. Su +faz municipal resplandecia como la de un dios. iAtras para siempre todas +las luchas, todos los obstaculos que amargaran su preciosa existencia +hasta entonces! Exento para siempre de la servidumbre del dolor, como +los inmortales, gozaba sereno, majestuoso, de su apoteosis. + +Tambien se habia sentado al lado de la amada de su heroico corazon, y le +hablo durante algunas horas, con dulce sosiego, de las jacas inglesas y +de las grandes batallas que a la sazon se libraban en el seno de la +corporacion municipal, en las cuales el tomaba una parte tan activa. +Hasta que, mecida por aquella platica suave, insinuante, la candida nina +quedo dulcemente dormida con la cabeza reclinada en el almohadon. + +Ramoncito Maldonado velaba. Velaba y meditaba en su suerte feliz. La +aurora divina, escalando las alturas de la sierra lejana, cruzando con +vuelo raudo la llanura, levantaba con sus rosados dedos las cortinillas +del carruaje y esparcia una tenue y discreta claridad, sin que el +hubiese dejado de pensar en su dicha. + +Esperancita abrio los ojos y le dirigio una tierna sonrisa de amor, que +hizo vibrar hasta las ultimas cuerdas de su alma poetica. + +La alondra canto en aquel instante. Entonces, en Ramoncito, el dios se +fue separando cada vez mas del hombre. Ebrio de amor y felicidad +tambien, canto en el oido de la nina, con voz temblorosa, una porcion de +frases incoherentes, hijas de su locura divina. La nina cerro los ojos +para escuchar mejor aquella musica armoniosa.... + +Cuando hubo agotado los superlativos del diccionario para pintar su +amor, el sublime concejal quiso terminar su obra de seduccion +desplegando ante la hermosa todas las grandezas que podia +proporcionarle, como hizo Satanas con Jesus. "Era hijo unico: sus padres +tenian ciento diez mil reales de renta: en las proximas elecciones a +diputados a Cortes se presentaria candidato por Navalperal, donde tenia +familia y hacienda, y saldria con poco que el Gobierno le ayudase: como +el partido conservador estaba necesitado de jovenes de valer, creia que +en breve plazo podria ser subsecretario: y iquien sabe! acaso mas tarde, +en una combinacion, podria obtener siquiera la cartera de Ultramar...." + +La nina escuchaba siempre con los ojos cerrados. Ramoncito, cada vez mas +inflamado, al terminar esta brillante enumeracion se inclino hacia su +adorada y le pregunto en voz baja y conmovida: + +--?Me quieres, preciosa, me quieres? + +La nina no contesto. + +--?Me quieres? ?me quieres?--volvio a preguntar. + +Esperancita, sin abrir los ojos, respondio al fin secamente: + +--No. + + + + +XIV + +#Una que se va.# + + +Algunas semanas despues, la enfermedad de D. Carmen se agravo +extremadamente. Ya no cabia duda a los medicos de que su fin estaba muy +proximo. La postracion era absoluta. No le quedaba en el rostro mas que +la piel y sus grandes ojos tristes y benevolos que se fijaban con +extrana intensidad en cuantos se acercaban a ella, cual si tratase de +leer en las fisonomias el terrible secreto de su muerte. Con tal motivo +asomaban la cabeza mil pasiones sordidas en el alma de los que mas +debieran tenerla atribulada. Salabert pensaba con disgusto en la +herencia que revertia a su hija. Hizo nuevos esfuerzos para que su +esposa revocase el testamento, pero inutilmente. Por primera vez en su +vida D. Carmen daba senales de gran firmeza de caracter. Aunque incapaz +de vengarse habia tal vez en su empeno cierto deseo de terminar la +existencia con un acto de justicia. Una vida de completa sumision, sin +oponer el mas minimo obstaculo a la voluntad de su marido, a sus planes +economicos, ni a sus pasiones ilicitas, bien merecia que a la hora de la +muerte reivindicase su libertad para satisfacer los impulsos del +corazon. Osorio espiaba silenciosamente, con disimulada ansiedad, los +progresos de la enfermedad, cuyo desenlace arrastraria consigo a la vez +el termino de sus apuros. D. Carmen se desprenderia de su envoltura +carnal y el de sus acreedores. La misma Clementina, objeto predilecto de +la ternura de la angelical senora, no podia menos de gozar con la +perspectiva de tanto millon como iba a caer en sus manos. Procuraba +sofocar sus deseos, apagar la impaciencia; mas a despecho suyo un diablo +tentador hacia brincar su corazon de gozo cada vez que tal pensamiento +le acudia al cerebro. + +Con astucia infernal, Salabert hacia lo posible por introducir la +desconfianza en el animo de su esposa. Unas veces de un modo solapado, +otras cinico y brutal, vertia en su alma el veneno de la sospecha. +Clementina y Osorio esperaban su muerte como agua de Mayo. iQue +desahogados quedarian cuando pagasen todas sus trampas! Y hasta otra: ia +vivir, a gozar con el dinero de la infeliz senora! Esta permanecia muda, +indignada ante las malevolas insinuaciones de su marido. Pero en su alma +entristecida y debilitada por la enfermedad, la punta de aquella acerada +flecha se revolvia causando vivos dolores que procuraba ocultar. Cada +vez que Clementina venia a visitarla, y ultimamente lo hacia dos veces +cada dia, los ojos de su madrastra se fijaban en ella con muda +interrogacion, procurando leer en los suyos las ideas que le pasaban por +el cerebro. Esta atencion anhelante embarazaba a la esposa de Osorio, le +hacia experimentar una turbacion que, aunque leve, no dejaba algunas +veces de ser visible. + +A medida que la enfermedad avanzaba, este afan de D. Carmen fue +aumentando hasta convertirse en mania. Clementina representaba en la +soledad moral en que vivia el unico lazo de amor que la unia a la +tierra. Por lo mismo que su hijastra habia sido siempre fria y altanera +con todos, menos con ella, jamas habia dudado de la sinceridad de su +carino. Estaba con el satisfecha y orgullosa. Le bastaba para +compensarle de la indiferencia despreciativa que observaba en cuantos se +acercaban a ella. La horrible sospecha que a viva fuerza habia penetrado +en su corazon lo llenaba de amargura. Un espiritu bondadoso y amante +como el suyo necesitaba creer en la bondad y en el amor. Al arrancarle +esta ultima creencia sangraba de dolor. + +Una tarde se hallaban juntas y solas. La duquesa, inmovil en la butaca, +con la cabeza echada hacia atras, escuchaba a su hijastra leer una +historia devota, la aparicion de la Virgen de la Saleta. Su pensamiento +no estaba en el asunto: tenialo agitado, como siempre, por aquella duda +fatal que acibaraba aun mas que la dolencia corporal sus miseros dias. +Con la mirada fija y zahori del que se acerca a la tumba, atravesaba la +hermosa frente de Clementina inclinada sobre el libro y deletreaba +confusamente alla dentro sin lograr adquirir la certidumbre que ansiaba. +Mas de una vez, al levantar aquella la cabeza, se habia encontrado con +esta mirada opaca y desconsolada: habia bajado prontamente la suya, +acometida de subito malestar. En el alma de la enferma habia nacido un +deseo, un capricho mas bien, vivo y abrasador como los que sienten los +moribundos. Queria que su hijastra le refrescase con alguna palabra +dulce la horrible quemadura que su duda le causaba. Varias veces +temblaron sus labios para formular la pregunta. Una vergueenza invencible +la detenia. + +--Deja el libro, hija mia: estaras fatigada--dijo al cabo. Y su voz +salio de la garganta temblorosa como si hubiese pronunciado alguna frase +grave. + +--Lo estara usted de oir. Yo no: a Dios gracias, tengo sana la garganta. + +--Dios te la conserve, hija mia, Dios te la conserve--repuso la senora +con acento de ternura mirandola fijamente. + +Hubo unos instantes de silencio. + +--?Sabes lo que me han dicho?--se atrevio a pronunciar despues. Y su +voz salio tan apagada que las ultimas silabas casi no se oyeron. + +Clementina, que se disponia a continuar la lectura, levanto la cabeza. +Las pocas gotas de sangre que dona Carmen tenia ya en su arruinado +cuerpo le subieron de golpe al rostro y lo tineron levemente de rojo. + +--Me han dicho ... que estabas deseando mi muerte. + +A su vez la rica sangre de Clementina acudio atropelladamente a sus +mejillas y las encendio con vivos colores. Ambas se miraron un instante +confusas. La joven exclamo con energia al fin frunciendo la tersa +frente: + +--Ya se quien se lo ha dicho a usted. + +Y su sangre, al proferir estas palabras, huyo del rostro nuevamente como +una marea de reflujo instantaneo. La de su madrastra tambien se +concentro en su lastimado corazon. Inclino la blanca y fatigada cabeza, +diciendo: + +--Si lo sabes, no pronuncies su nombre. + +--?Y por que no?--exclamo la hijastra enfurecida--. Cuando un padre, sin +motivo alguno, solo por unos miserables ochavos injuria a su hija y +martiriza a su mujer, no tiene derecho a que se le quiera ni a que se le +respete.... Lo dire con todas sus letras.... iEso es una infamia!... +Papa es un hombre que no tiene mas Dios ni mas amor que el dinero. Sabia +que el testamento de usted me habia enajenado su carino ... (si es que +me lo ha tenido alguna vez....) + +--iOh! + +--Si; lo sabia muy bien. Pero nunca creyera que llegaria a cometer +semejante vileza, a calumniarme de ese modo.... A usted le consta que la +he querido siempre mas que a el ... isi, si, mas que a el! no tengo +ningun reparo en decirlo.... Dire mas: yo no he querido de veras a nadie +mas que a usted y a mis hijos.... Si ese testamento es la causa de que +usted dude de mi carino, rompalo usted.... Rompalo, si: su tranquilidad +y su afecto me importan mucho mas que su dinero.... + +La voz de la dama vibraba de indignacion al pronunciar estas palabras. +Sus ojos se clavaban en el vacio con dureza, cual si quisieran ver +levantarse delante de ella la figura de su padre para pulverizarlo. En +aquel momento hablaba con sinceridad. + +Los ojos opacos de D. Carmen, a medida que hablaba, iban brillando con +alegria. Al fin se nublaron de lagrimas, y exclamo: + +--iTe creo, hija mia, te creo!... iAh, no sabes el bien que me haces! + +Al mismo tiempo se apodero de sus manos y las beso con efusion. +Clementina dio un grito de vergueenza. + +--iOh, no, no, mama!... yo soy quien debo.... + +Y le echo los brazos al cuello con ternura. Quedaron largo rato +abrazadas, llorando silenciosamente. Fue una de las pocas veces en que +Clementina lloro de enternecimiento y no de despecho. + +Pero en los dias siguientes, aunque subsistio vivo en ambas el recuerdo +de esta escena tierna, tambien quedo el del motivo que la habia +producido. Clementina sentiase avergonzada al presentarse delante de su +madrastra. Sus atenciones, sus frases de carino eran exageradas unas +veces: queria borrar con ellas el pensamiento que claramente leia en los +ojos de aquella. Otras veces, imaginando que podrian servir para que +sospechase de su sinceridad, las atajaba de golpe y tomaba una actitud +indiferente y fria. De todos modos existia entre ambas una corriente de +inquietud que las hacia padecer, por diverso modo, los ratos en que +estaban juntas. + +D. Carmen cayo al fin en la cama para no levantarse. Clementina pasaba +alli todo el dia. El terrible momento se acercaba. Al fin una madrugada, +entre dos y tres, llamaron con alarma en el hotel de Osorio dos criados +del duque. La senora agonizaba. Preguntaba por su hija con insistencia. +Esta se levanto del lecho apresuradamente, y a todo el escape de sus +caballos volo al palacio de Requena. Osorio la acompanaba. Al entrar en +la habitacion de la enferma tropezaron con el duque, que les miro con +semblante hosco. + +--iLlegais a tiempo! illegais a tiempo!--gruno sordamente. Y se alejo +sin decir mas. + +Clementina creyo notar en estas palabras una intencion malevola y se +mordio los labios de ira. La tristisima escena que se ofrecio a su +vista, apenas se aproximo al lecho de D. Carmen, consiguio apagar su +odio breve instante. La infeliz senora presentaba ya en su rostro los +signos de la muerte, la palidez cadaverica, el afilamiento de la nariz, +los ojos vidriosos y en torno de ellos un circulo oscuro, amoratado. A +su lado y en pie estaba el sacerdote que la exhortaba a arrepentirse. +(?De que?) A los pies del lecho, Marcela, su antigua doncella, lloraba +ocultando el rostro con el panuelo. Otras dos criadas contemplaban de +mas lejos con rostros asustados, mas que doloridos, aquel cuadro +lastimoso. Alla en un rincon el medico de cabecera escribia una receta. + +Al divisar a su hija, la duquesa volvio los ojos hacia ella con +expresion de ansiedad y extendio una mano para llamarla. + +Acercate, hija mia--dijo con voz bastante clara. Y luego que se acerco +tomandole una mano entre las dos suyas amarillas, descarnadas, exclamo +mirandola con fijeza terrible a los ojos: + +--iMe muero, hija, me muero! ?No es verdad que lo sientes?... ?por lo +menos que no te alegras? + +--iOh, mama! + +--Di que no te alegras--insistio con ansiedad sin apartar su mirada de +los ojos de la joven. + +--iMama, por Dios!--exclamo esta aturdida y aterrada a la vez. + +--iDi que no te alegras!--repitio con mas energia aun levantando a costa +de grandes esfuerzos la cabeza, mirandola con dureza. + +--iNo, mama del alma, no! Si pudiera conservar su vida a costa de la +mia, le juro a usted que lo haria. + +Los grandes ojos opacos de la moribunda se dulcificaron. Volvio a dejar +caer la cabeza sobre la almohada, y despues de breve silencio dijo con +voz apagada y vacilante: + +--Serias muy ingrata ... si, muy ingrata.... iTu pobre mama te ha +querido tanto!... Dame un beso.... No llores.... No siento dejar el +mundo.... Lo que me doleria es que tu, hija de mi corazon ... que tu.... +iQue pensamiento tan horrible! iCuanto me ha hecho sufrir! + +El sacerdote se interpuso en aquel momento invitandola a dejar los +pensamientos mundanos. La enferma le escucho con humildad, repitio +devotamente las oraciones que le leia en alta voz. El medico y el duque +se acercaron para ponerle un revulsivo; pero observando que comenzaba el +estertor, el medico hizo un gesto y cogio por el brazo al duque para +sacarlo fuera de la estancia. + +D. Carmen paseo una mirada extraviada, vidriosa, por todos ellos, y +deteniendola en Clementina le hizo sena otra vez de que se aproximase. + +--Adios, hija mia--dijo sin mirarla, con los ojos fijos en el techo--. +Haces bien en alegrarte de mi muerte.... + +--iQue dice, mama!--exclamo aquella con un grito de espanto. + +--Yo tambien me alegro.... Me alegro de que mi muerte te sirva de +algo.... Si hubiera podido darte en vida lo que me pertenece ... todo te +lo hubiera dado.... Es triste ?verdad?... Tener que morir para hacerte +feliz.... iHubiera gozado tanto viendote feliz!... Adios, hija mia, +adios ... acuerdate alguna vez de tu pobre mama.... + +--iMadre de mi alma!--grito la dama cayendo de rodillas deshecha en +sollozos--. iYo no quiero que muera, no!... He sido muy mala ... pero +siempre la he querido ... y la he respetado.... + +--No seas tonta--dijo la moribunda haciendo un esfuerzo para sonreir y +acariciandole la cabeza con su mano de esqueleto--. Ya no me duele que +te alegres.... iQue importa!... Muero satisfecha sabiendo que vas a +deberme un poco de felicidad.... Te recomiendo a las ancianitas del +asilo.... Protegelas, hija mia ... y a esta buena Marcela, tambien.... +Adios, adios todos.... Perdonadme el mal que os haya hecho.... + +El estertor crecia, sonaba mas estridente y mas lugubre por momentos. +Los sollozos de Clementina y Marcela cortaban por intervalos las notas +de aquel ronquido fatal. El duque, tremulo, alterado, se dejo al fin +arrastrar de la habitacion. + +D. Carmen no volvio a hablar. Tenia los ojos cerrados, la boca +entreabierta, el cuerpo tranquilo. De vez en cuando levantaba un poco +los parpados y dirigia una mirada afectuosa a su hijastra arrodillada. +El sacerdote leia con voz nasal, quejumbrosa, las oraciones de su libro. + +Asi murio la duquesa de Requena. iDejadla, dejadla partir! + +Algunos dias despues, Clementina y su marido, a pesar del odio +inextinguible que se profesaban, celebraban largas y frecuentes +conferencias. La magna cuestion de la herencia los unia momentaneamente. +Clementina visitaba manana y tarde a su padre. Osorio tambien iba con +frecuencia al palacio de Requena. Uno y otro prodigaban al viejo mil +atenciones, compadecian su soledad, le mimaban. Habia en su +comportamiento cierta familiaridad afectuosa que cuadraba muy bien a +unos hijos que van a proteger la venerable ancianidad de un padre. El +duque se dejaba venerar observandolos con mirada mas socarrona que +enternecida. Cuando volvian la espalda para irse, seguialos con los +ojos, bajaba los parpados lentamente, revolvia entre los labios la breva +americana y se iba bosquejando en su rostro una sonrisa burlona que +duraba todavia algunos segundos despues de perderlos de vista. + +Las cosas siguieron en el estado de antes. A pesar de que el testamento +de la duquesa era terminante, Salabert no se digno hablarles una palabra +de intereses. Continuo disponiendo en jefe de su caudal, entregado a los +negocios con absoluta tranquilidad. Su hija y su yerno la perdieron al +ver esta actitud. Comenzaron a vivir agitados, a comunicarse a cada +instante con violencia sus impresiones, a formar planes para provocar +una explicacion. Clementina pretendia que Osorio le hablase. Este creia +que era ella quien debia pedirle carinosamente una explicacion antes de +formular ninguna queja. Despues de algunos dias de vacilacion, al fin se +decidio la esposa a dirigir algunas palabras a su padre, si bien con +cierta indecision y embarazo, pues conocia bien el caracter de este y +mejor aun el suyo propio. + +--Vamos a ver, papa--le dijo, hallandole solo en el despacho, con +afectada jovialidad--. ?Cuando me hablas de dinero? + +--?De dinero?... ?Para que?--respondio el duque con sorpresa, mirandola +con rostro tan inocente que daba ganas de darle una bofetada. + +--?Para que ha de ser? para enterarme de lo que me concierne. ?No soy la +unica y universal heredera de mama?--replico sin abandonar el tono +jovial, pero con cierta alteracion en la voz bien perceptible. + +--iAh, si!--exclamo el duque haciendo con la mano un ademan de +indiferencia--. De eso hablaremos mas adelante ... imucho mas adelante! + +Clementina se puso palida. La ira hizo dar un salto a toda su sangre. +Sus labios temblaron y estuvo a punto de decir un disparate. + +--Seria bueno, sin embargo, que nos entendiesemos ...--murmuro con voz +debil. + +--Nada, nada; no hablemos ahora. Cuando tenga humor y tiempo ya me +ocupare de esas cosas. + +Hablaba con tal seguridad e indiferencia no exenta de desden, que su +hija tenia que optar entre dar rienda suelta a la lengua, romper con su +padre de un modo violento, o marcharse. Decidiose, despues de un +instante de vacilacion, por esto. Giro sobre los talones, y sin una +palabra de adios salio de la estancia y se metio en el coche, en un +estado de excitacion que hacia temblar todo su cuerpo. + +Cuando llego a casa corrio a encerrarse en su habitacion y dio salida al +furor que la embargaba. Lloro, pateo, desgarro sus vestidos, rompio una +porcion de cachivaches. Osorio tambien monto en colera y dijo que iba a +hacer y acontecer. De todo ello no resulto, sin embargo, mas que una +carta en que aquel, con bastante respeto, invitaba a su suegro a que le +manifestase el estado de su hacienda, a fin de dar comienzo a las +primeras operaciones del inventario. Salabert no contesto a esta carta. +Se escribio otra. Tampoco. Dejaron de visitarle. Clementina no queria ir +"por no armar un escandalo". Osorio no se consideraba con fuerza moral +suficiente, dado el estado de sus relaciones matrimoniales, para +reclamar con energia el caudal de su mujer. En tal aprieto hablaron con +algunas personas de respeto amigas del duque, y se las enviaron como +medianeras. Cumplieron estas su cometido: hablaron con el viejo, y +despues de varias entrevistas se resolvieron a provocar una reunion +amistosa a fin de que el asunto no fuese a los tribunales. Efectuose +esta, despues de alguna resistencia por parte de Clementina, en el +palacio de su padre. Asistieron a ella, a mas de las partes interesadas, +el padre Ortega, el conde de Cotorraso, Calderon y Jimenez Arbos. Este +ultimo (que habia dejado de ser ministro y estaba en la oposicion) dio +comienzo a la sesion espetandoles un discurso "de tonos conciliadores" +excitandoles a la concordia para que no diesen al publico el espectaculo +de una disputa entre padre e hija por cuestiones de dinero, espectaculo +que, dada su altisima posicion en el mundo, no podia menos de ser +repugnante. Siguiole en el uso de la palabra el padre Ortega, que con el +acento persuasivo y untuoso que le caracterizaba, despues de darles, lo +mismo al duque que a sus hijos un buen jabon de elogios disparatados +para ponerlos suaves, apelo a sus sentimientos cristianos, les hizo +presente el mal ejemplo que darian, les pinto las dulzuras del carino y +del sacrificio mutuo y concluyo prometiendoles la gloria eterna. + +Clementina respondio la primera, que ella no tenia otro deseo que +continuar manteniendo con su padre las mismas relaciones de carino y +respeto que hasta entonces, y que para conseguirlo estaba dispuesta a +hacer todo lo que fuera posible. El acento seco y duro con que pronuncio +estas palabras y el gesto cenudo con que las acompano no daban +testimonio muy claro de su sinceridad. Sin embargo, el duque se +manifesto muy conmovido. + +--iArbos! ipadre! ivosotros, hijos mios! Todos conocen perfectamente mi +caracter.... Para mi, fuera de la familia no hay felicidad posible.... +Despues del golpe terrible que acabo de sufrir, lo unico que me queda en +el mundo es mi hija.... En ella tengo concentrado todo mi carino, mis +esperanzas y mi orgullo.... Para ella he trabajado, he luchado sin +descanso, he reunido el capital que poseo.... Puedo decir que nunca he +sentido la necesidad del dinero mas que por mi mujer (que en gloria +este) y por mi hija...; por verlas a ellas felices rodeadas de bienestar +y de lujo.... A mi me han bastado siempre cuatro cuartos para vivir, +bien lo sabeis. Hoy que soy viejo, con mayor razon.... ?Para que quiero +ya los millones? Dentro de poco me vere obligado a tomar el tren para el +otro barrio, ?verdad, Julian? Y tu lo mismo. Por consiguiente, ?a quien +puede ocurrirsele que voy a renir por cuestion de ochavos con la hija +de mi corazon?... Aqui no ha habido mas que una equivocacion. Yo +necesitaba tiempo para poner en claro mis asuntos.... Eso es todo.... +Pero si es que has podido suponer otra cosa, hija mia, solo puedo +decirte esto.... Lo que hay en esta casa es tuyo y siempre lo ha sido. +Tomalo cuando se te antoje.... Tomalo, hija, tomalo.... A mi me basta +con nada.... + +Al pronunciar estas ultimas palabras visiblemente enternecido, quisieron +arrasarsele los ojos de lagrimas. Todos dieron muestras igualmente de +enternecimiento y prorrumpieron en frases de conciliacion. El padre +Ortega empujo suavemente a Clementina hacia los brazos de su padre, y +aunque ella era la menos conmovida, al fin se dejo abrazar por el, que +la tuvo un buen rato apretada. Cuando la solto se llevo el panuelo a los +ojos y se dejo caer en una butaca, vencido por el peso de tanta emocion. + +Despues de esta escena conmovedora nadie oso acordarse de intereses. La +reunion se disolvio apretandose todos la mano cordialmente y +felicitandose con calor por el exito lisonjero de sus gestiones. Pero +Osorio y Clementina se metieron en su coche serios, cejijuntos, y no se +hablaron en todo el camino una palabra. Solo al llegar a casa murmuro la +esposa con acento colerico: + +--iYa veremos en que para la comedia! + +Osorio se encogio de hombros y respondio: + +--Yo lo doy por visto. + +Ni uno ni otro se equivocaron. + +El duque ni les dio una peseta ni volvio a hablarles para nada de la +herencia. Estaba muy carinoso con ellos: les hacia comer muchos dias en +su casa, quejandose de su soledad; hasta les hablaba algunas veces de +los negocios que tenia pendientes; pero nada de liquidar la parte que +les correspondia. + +Clementina llego a irritarse tanto que dejo bruscamente de ir a su casa. +Volvieron a mediar cartas. No pudieron sacar mas que respuestas +ambiguas, vagas esperanzas. Al fin se decidieron a entablar la demanda, +y comenzo un pleito que hizo estremecer de gozo a la curia. + +Ceso para Clementina toda felicidad. Desde entonces vivio en un estado +de perpetua irritacion, siguiendo con afanoso interes los incidentes del +litigio, apurando al procurador, a los abogados, buscando influencias +que contrarrestasen las poderosas del duque. Este conducia el asunto con +mucha mas calma, lo enredaba con habilidad desesperante, aprovechandose +de la violencia que ella mostraba para hacerla aparecer a los ojos de la +sociedad como ambiciosa y desnaturalizada. Esto no obstaba para que +entre sus intimos soltase de vez en cuando alguna de sus frases burlonas +y cinicas, que al llegar a oidos de ella la hacian estallar de furor. La +lucha se fue haciendo cada dia mas encarnizada. Por otra parte, los +acreedores de Osorio, defraudados en sus esperanzas, empezaban a +revolverse contra el y amenazaban dejarle arruinado. Es facil +representarse la agitacion, la violencia, el malestar que reinarian en +el hotel de la calle de Don Ramon de la Cruz. + +De este malestar, y aun puede decirse desdicha, participaba el hasta +entonces afortunado Raimundo. El espiritu y el cuerpo de Clementina, +alterados por el tumulto de otras pasiones, no podian reposarse en las +dulzuras del amor. Los momentos que aquella le concedia eran cada vez +mas cortos y sin sosiego. Se extinguieron las platicas alegres, +bulliciosas, que en otro tiempo mantenian. La hermosa dama ya no gustaba +de embromar a su juvenil amante. No se acordaba siquiera de aquellas +gozosas y pueriles escenas en que se deleitaban, ora haciendo ella de +reina que recibe en corte a sus ministros, ya jugando besos a los naipes +o en otras mil ninerias que la tornaban a la adolescencia. Ahora apenas +sabia hablar de otra cosa mas que de su pleito. Tenia los nervios tan +excitados, que con la palabra mas insignificante se le disparaban y +montaba en furiosa colera. Ademas, por el interes vehementisimo de +triunfar de su padre, crecian sus coqueterias con Escosura, recien +nombrado ministro. Esto era, como debe suponerse, lo que mas desgraciado +hacia al joven entomologo. + +Un dia, en que estaba mas carinosa que de costumbre, teniendole sentado +a sus pies y acariciandole los cabellos con sus hermosos, delicados +dedos cargados de sortijas, le dijo con acento meloso: + +--Tu sigues con tus celos de Escosura. ?verdad, Mundo?... Pues haces muy +mal.... No me gusta poco ni mucho ese hombre.... + +--Si: eso me has dicho muchas veces ... pero.... + +--No hay pero que valga, nino discolo--repuso alegremente tirandole de +la oreja--. Ni he querido, ni puedo querer a nadie mas que a ti. Todos +los hombres me parecen feos, tontos y presuntuosos a tu lado.... Pero +(iaqui viene mi pero!) desgraciadamente tu no eres ministro, aunque lo +mereces mas que todos los que conozco.... Bien sabes que mi fortuna esta +hoy en manos de la justicia, que de la noche a la manana puedo quedar +sin una peseta. Acostumbrada como estoy a las comodidades y al lujo, ya +comprenderas que no seria un plato de gusto. Mi amor propio tambien +padeceria mucho: tengo infinitos envidiosos, gente que me odia sin saber +por que.... En fin, que seria el hazme reir de ellos, ?entiendes? Y yo +no quiero que eso suceda. Mi padre cuenta con muchos amigos.... se +esperan de el favores (aunque sea incapaz de hacer uno solo), se le +tiene miedo.... Yo, aunque trato a casi todos los politicos de Madrid, +carezco de un verdadero amigo que se interese por mi asunto como si +fuese propio, que se atreva a ponerse frente a mi padre.... Y como no lo +tengo necesito buscarlo, ?sabes?... Figurate ahora que ese amigo es +Escosura, quien por su posicion politica y por su dinero es +independiente por completo.... Figurate que estoy en relaciones con +el.... Figurate que es mi amante a los ojos del mundo.... Y figurate +tambien que rompo contigo en apariencia, aunque sigas secretamente +siendo mi verdadero amor, el unico querido de mi corazon.... ?Que te +parece del arreglo? ?Lo encuentras aceptable? + +Raimundo se puso encendido ante aquella singular y humillante +proposicion. Tardo unos instantes en contestar y al fin dijo entre +colerico y desdenoso: + +--Me parece sencillamente una infamia y una asquerosidad. + +La arruga, aquella arruga fatal que cruzaba la frente de Clementina cada +vez que la colera agitaba su alma turbulenta, aparecio honda y +siniestra. Levantose bruscamente, y despues de mirarle con fijeza, entre +airada y desdenosa, le dijo con acento glacial: + +--Tienes razon. Ese arreglo no puede convenirte.... Mejor sera que +cortemos de una vez nuestras relaciones. + +Y se dispuso a marchar. Raimundo quedo anonadado. + +--iClementina!--grito con desconsuelo cuando se hallaba ya cerca de la +puerta. + +--?Que hay?--dijo ella, con la misma frialdad, volviendo la cabeza. + +--Escucha, por Dios, un momento.... Te he dicho eso arrebatado por los +celos, pero sin intencion de herirte.... ?Como he de ofenderte yo a ti +cuando te quiero, te adoro como a un ser sobrenatural?... + +A estas siguieron otras muchas palabras fogosas empapadas de carino, +mejor aun, de devocion. Clementina las escucho en la misma actitud +altanera. No se dejo ablandar hasta que le contemplo bien humillado, +pidiendole de rodillas, como precioso favor, aquel mismo arreglo que +hacia un instante habia calificado de infamia y asquerosidad. + +Por aquellos dias la dama experimento una rabieta tan viva que estuvo a +punto de enfermar. Y no le falto motivo. El duque, su padre, cuyas +relaciones con la Amparo eran cada dia mas publicas y descaradas, llevo +su cinismo o su servidumbre humillante hasta traerla a su palacio y +hacer vida marital con ella. No se hablaba de otra cosa en la alta +sociedad madrilena. Todo el mundo consideraba que Salabert tenia +perturbado el cerebro, por no decir, como en otro tiempo, que estaba +hechizado por su querida. Esta, con su estupidez inveterada, en vez de +disimular su poder y hacerse perdonar del mundo aquella inaudita +usurpacion, la pregonaba a son de trompeta en los teatros y paseos, +donde se presentaba colgada del brazo del duque. Poco despues comenzo a +circular por Madrid la noticia de que se casaban. El asombro y la +indignacion que produjo fueron vivisimos. + +Un acontecimiento imprevisto vino a deshacer o por lo menos a aplazar +aquella boda. En cierta reunion de accionistas de las minas de Riosa, a +Salabert, como presidente, le toco dar cuenta de su gestion y proponer +las modificaciones necesarias en la marcha de la sociedad. +Ordinariamente lo hacia con mucha concision y claridad. Era, ante todo, +hombre de negocios y no gustaba de andarse por las ramas o decir mas +palabras de las indispensables. Mas con sorpresa de la asamblea, donde +se hallaban muchos banqueros y algunos personajes politicos, comenzo a +pronunciarles un discurso por todo lo alto. Abandonando el asunto por +completo, entro dandoles amplias explicaciones de su conducta como +hombre publico; trazo una verdadera biografia de su persona, +deteniendose en pormenores del todo impertinentes; canto con la mayor +impudencia sus propias alabanzas, ofreciendose como el prototipo de la +consecuencia politica, del desinteres y la abnegacion; pregono sus +servicios al pais, por haber prestado dinero al Gobierno en momentos de +apuro, y a la causa de la humanidad coadyuvando poderosamente a la +ereccion de hospitales, escuelas y asilos. Hasta tuvo la desvergueenza de +decir que el asilo de ancianas de los Cuatro Caminos era obra suya. + +Los circunstantes se miraban unos a otros con estupor y se murmuraban al +oido juicios poco lisonjeros sobre el estado intelectual del orador. +Cuando apuro la lista de sus meritos y se proclamo _urbi et orbi_ el +primer hombre de la nacion, principio a desatarse contra sus enemigos. +Presentose como victima de una persecucion tenaz, insidiosa, de mil +intrigas urdidas para desacreditarle y en las que intervenian una +porcion de personajes de la banca y la politica. En confirmacion de este +aserto leyo con voz campanuda y fogosa entonacion ciertos articulos +insertos en un periodico de provincia (la provincia en que estaban las +minas de Riosa), en que segun el se le atacaba "de un modo indigno y +asqueroso". Lo que venia a decir, en resumen, el articulista, era que +Salabert no era acreedor a que se le erigiese una estatua. + +Los circunstantes, cada vez mas cansados y aburridos, se decian ya en +voz baja: + +--iEsto es ridiculo! iEste hombre esta loco! + +A medida que leia se iba enardeciendo. Su rostro, ordinariamente un poco +amoratado, se oscurecio de tal modo que parecia el de un estrangulado. +Al fin, sin terminar la lectura, cayo en el sillon presa de un ataque +que le privo del sentido. Y por entrambas vias su naturaleza pletorica +comenzo al instante a desahogarse de tan formidable manera, que solo un +medico que asistia a la reunion en calidad de socio oso acercarse a el. + + + + +XV + +#Genio que se apaga.# + + +Despues de aquel ataque, las facultades mentales del duque +experimentaron una merma considerable, al decir de cuantos a el se +acercaban. Padecia extranas distracciones. Su palabra era perezosa y mas +confusa que antes. Tenia caprichos fantasticos. Se contaba que habia +entregado ya a la Amparo sumas enormes o las habia puesto a su nombre en +el Banco; que se enfurecia por livianos motivos y gritaba y gesticulaba +como un demente, llegando sus arrebatos hasta maltratar de obra a los +criados o dependientes; que comia vorazmente y sin medida, y que decia +de su hija horrores inconcebibles, imposibles de repetir entre personas +decentes. Su genio socarron y maligno se habia trocado en adusto y +violento. + +Sin embargo, en los negocios no dio senales de faltarle la cordura. La +rueda de la avaricia no se habia gastado aun en su organismo. Verdad que +la mayor parte de ellos marchaban por si mismos. Ademas tenia consigo a +Llera, cuyas dotes de especulador astuto y audaz habian llegado al +apogeo. Donde se mostraba en realidad la perturbacion, o por mejor +decir, la flaqueza de su inteligencia, era en el seno de la vida +domestica. No se contento con hacer reina y senora de la casa a su +querida, pero admitio en ella tambien a la madre y los hermanos de esta, +gente ordinaria y soez que la tomo por asalto, dandose harturas de +esclavos en saturnal, viviendo en perpetua orgia. El dominio de la +Amparo se hizo absoluto. Ella fue quien comenzo a ordenar, o por mejor +decir, a desordenar los gastos ostentando un lujo escandaloso en sus +vestidos, joyas y trenes. Y como no faltan en Madrid hambrones de levita +y de frac, al instante tuvo una corte de parasitos que cantaron sus +alabanzas. Dio tes y comidas; se jugo al tresillo. Se hizo, en suma, lo +que en todas las casas opulentas, menos bailar. Y aunque el personal por +dentro dejaba mucho que desear, por fuera parecia tan pomposo y +brillante como el de los demas palacios. Hasta habia titulos de +Castilla que honraban la tertulia con su presencia, entre ellos el +marques de Davalos, tan loco y enamorado como siempre. La Amparo, a +quien lisonjeaba este amor frenetico conocido de todo Madrid, lo +desdenaba en publico y lo alimentaba en secreto. Por donde flaqueaban +mas los saraos de aquella era por el lado femenino, si bien no faltaban +tampoco algunas senoras de la clase media que, a trueque de pisar regios +salones y verse servidas por lacayos de calzon corto, consentian en +alternar con la querida de Salabert. Verdad que acallaban sus escrupulos +diciendose que Amparo muy pronto seria la duquesa de Requena, en cuanto +terminase el luto de la anterior esposa. + +Seguia el pleito entre el duque y su hija, mas empenado cada dia y +encendido. La Amparo se declaraba parte en el entre sus amigos; gozaba +soltando contra Clementina el odio mortal que la profesaba en palabras +tabernarias. Salian a relucir en su tertulia todos los devaneos de la +dama, corregidos y aumentados por los parasitos; se contaban anecdotas +que harian ruborizar a un guardia civil; se atacaban hasta sus prendas +corporales, diciendo que los dientes eran postizos, que tenia una cadera +torcida y otras calumnias por el estilo. Cierta noche tuvo exito +prodigioso un muchachuelo al manifestar que Clementina, segun datos +irrecusables, gastaba pantalones de franela a raiz de la carne. + +Algunos de estos dichos llegaban a oidos de la interesada y la hacian +empalidecer de ira, amargaban extremadamente su agitada existencia. El +pleito era ya para ella una lucha personal con la Amparo. Lo que mas +temia, y Osorio tambien, era que se realizase el anunciado matrimonio de +su padre. Si esto sucedia no habia mas remedio que ver a la ex florista +ostentando la corona ducal, tratando de potencia a potencia con ellos. +Aunque al principio la sociedad la rechazase, como con el tiempo todo se +olvida, quiza aquella vil mujer llegaria a ser una verdadera duquesa. +Afortunadamente para ellos, aunque Salabert estaba sometido en todo a su +voluntad, les constaba que se oponia tenazmente a casarse, que la Amparo +hacia inutiles esfuerzos para decidirle, que habia habido escenas +violentas entre ellos. La ex florista, al principio, lo habia tomado por +la tremenda. Se contaba que en un arrebato habia herido al duque con +unas tijeras, que los criados escuchaban frecuentemente gritos +descompasados de la bella injuriando al viejo, llenandole de denuestos. +Uno juraba que la habia oido gritar: + +--?Por que no te casas? idi, canalla!... ?Crees que te deshonras con +eso? ?No sabes que por ahi todo el mundo dice que eres un ladron? ?que +tus iniciales significan _ia ese!_...? Sere una p... pero una p... ?no +vale tanto como un ladron? + +Ciertos o no estos horrores, lo que constaba de un modo indudable era la +resistencia de el y el afan de ella. Alguien le hizo entender que no era +este el mejor sistema y que corria riesgo, por quererlo todo, de +perderlo todo. Cambio de tactica. Se dedico a sacar de su querido todo +el dinero que pudo y a empujarle suavemente, pero con tenacidad, al +matrimonio. Mas aunque por lo que se refiere a esto ultimo sus asaltos +continuaban siendo infructuosos, Clementina y Osorio estaban con el alma +en un hilo. Deciase que el duque se hallaba realmente enfermo, que +sufria una paralisis progresiva. En vista de ello se determinaron, +despues de escuchar el parecer de algunos celebres abogados, a pedir +ante los tribunales su inhabilitacion o la incapacidad para administrar +sus bienes. + +Por estos dias se dijo que aquel habia experimentado un nuevo ataque y +que de resultas habia quedado casi enteramente imbecil. Confirmaba este +rumor el que no salia de casa y el que sus amigos intimos no conseguian +verle cuando iban a visitarle. + +En tales circunstancias, bien por un arranque de su temperamento +impetuoso o porque no faltara entre sus intimos quien se lo aconsejara, +Clementina se resolvio a dar un golpe decisivo que de una vez zanjase el +litigio y todos los problemas a el anejos. "Mi padre esta +secuestrado--dijo--. Yo voy alla y arrojo a esa mujer de casa". Osorio +trato de disuadirla, pero inutilmente. + +Una manana se hizo trasladar en su coche al palacio de Requena. Pasmo +del portero al abrir la verja y encontrarse con la senorita Clementina, +y visible alegria tambien. Porque, aunque no era tan llana como la ex +florista ni tan prodiga, el sentimiento de justicia obligaba a los +criados del duque a despreciar a esta y respetar a aquella. La orgullosa +dama se contento con decir, sin mirarle: "Hola, Rafael", y se dirigio +rapidamente a la escalinata. + +?Como esta papa?--pregunto al criado que hallo en el recibimiento. + +Tan aturdido quedo que no pudo responderle inmediatamente. + +--iVamos, hombre!--repitio con impaciencia--. ?Que tal papa? ?Esta en +las oficinas o en sus habitaciones? + +--Dispense V.E. ... el senor duque esta bueno.... Me parece que aun esta +en su gabinete.... + +En aquel momento una doncella, que desde el fondo del corredor la vio y +escucho sus preguntas, corrio toda azorada a avisar a la senora. +Clementina tambien subio con pie rapido la escalera del piso principal. +Antes de llegar a la puerta del gabinete de su padre, la Amparo se +interpuso delante de ella, palida, mirandola fijamente, con ojos +agresivos. + +--?Donde va usted?--pregunto con voz ligeramente ronca por la emocion. + +--?Quien es usted?--respondio la dama alzando la cabeza con soberano +desden y mirandola de arriba abajo. + +--Yo soy la senora de esta casa--repuso la malaguena poniendose aun mas +palida. + +--Querra usted decir la secuestradora. No tengo noticia de que aqui haya +senora alguna. + +--iAh! Viene usted a insultarme a mi misma casa--exclamo la ex florista +poniendose en jarras como en la plazuela. + +--No; vengo a arrojarte de ella antes que llegue la policia a hacerlo. + +--iNo me tutee usted o me pierdo!--grito la Amparo arrebatada de furor, +presta a arrojarse sobre su orgullosa enemiga. + +--Repito que vengo a echarte de esta casa y del puesto que +usurpas--repuso esta con tranquilidad amenazadora, desafiandola con la +mirada. + +La Amparo hizo un movimiento de arrojarse sobre ella, pero deteniendose +subito se puso a gritar con voces descompasadas: + +--iPepe, Gregorio, Anselmo! A ver, que vengan todos. iPepe, Gregorio! +iEchadme esta tia de casa, que me esta insultando! + +A los gritos acudieron algunos criados, que se detuvieron confusos, +atonitos, contemplando aquella escena extrana. Tambien se abrio la +puerta del gabinete y aparecio en ella la figura del duque, de bata y +gorro. En poco tiempo habia envejecido de un modo sorprendente. Tenia +los ojos apagados, el color caido, las mejillas pendientes y flacidas. + +--?Que es eso? ?que pasa aqui?--pregunto con torpe lengua. Y al ver a su +hija dio un paso atras y todo su cuerpo se estremecio. + +--Esta mujer, que despues de pedir que te declaren loco viene a +insultarme--grito Amparo con voz chillona de rabanera colerica. + +--Papa, no hagas caso--dijo Clementina yendo hacia el. + +Pero el duque retrocedio, y extendiendo al mismo tiempo sus manos +convulsas, exclamo: + +--iFuera! iFuera! iNo te acerques! + +--iEscucha, papa! + +--iNo te acerques, ingrata, perversa!--repitio el duque con voz +temblorosa y tono melodramatico. + +--Fuera de aqui, sin vergueenza. ?Tiene usted valor para presentarse +despues de lo que ha hecho con su padre?--chillo la malaguena animada +por la actitud del viejo. + +Clementina quedo petrificada, livida, mirandoles con ojos donde se +pintaba mas el espanto que la colera. Hubo un instante en que estuvo a +punto de perder el sentido, en que todo comenzo a dar vueltas en torno +suyo. Pero su orgullo hizo un esfuerzo supremo y permanecio clavada al +suelo, inmovil como una estatua de yeso, y tan blanca. Luego giro +lentamente sobre los talones por miedo a caerse y dio algunos pasos +hacia la escalera, que comenzo a bajar con pie vacilante. Su padre, +excitado por los gritos de la Amparo, avanzo hasta la barandilla y +siguio repitiendo, cada vez mas colerico, extendiendo su mano tremula +como un barba de teatro: + +--iFuera! iFuera de mi casa! + +Mientras, su querida vomitaba una sarta de injurias acompanadas de +movimientos de caderas, risas sarcasticas y tal cual interjeccion del +repertorio antiguo. + +Cuando llego a poner el pie en el jardin, las mejillas de Clementina +comenzaron a echar fuego. Se apoyo un instante en la columna de uno de +los faroles, y en seguida se dio a correr como una loca hacia su coche. +Monto en el de un salto y cayo en un ataque de nervios. La sacaron en +malisimo estado y la subieron a su cuarto entre dos criadas. Cuando +Osorio se presento no pudo enterarle mas que con palabras sueltas e +incoherentes de lo que habia acaecido. Ocho o diez dias estuvo postrada +en la cama. Al fin salio de ella con un deseo tal de vengarse, que +algunos pensaron que se habia vuelto loca. + +El pleito, con el habito de venganza que ella soplo sobre el, encendiose +de un modo imponente. Llego a ser en Madrid un acontecimiento publico. +Acerca de la locura del duque hubo pareceres encontrados de los medicos +mas insignes, espanoles y extranjeros. Los unos le ponian de idiota, +degenerado y embrutecido que no habia por donde cogerlo. Los otros +declaraban que su inteligencia brillaba cada dia mas clara, que era un +portento de penetracion y buen sentido. Pero todos coincidian en exigir, +por sus dictamenes, disparatados honorarios. La prensa intervino en +favor de una u otra de las partes. Clementina subvencionaba algunos +periodicos. La Amparo (porque el duque, en realidad, ya no se hallaba en +estado de dirigir el asunto) tenia comprados otros. Y desde las columnas +de ellos se decian, mas o menos veladas, mil insolencias; se sacaban a +relucir en cuentos alegoricos muchas historias escandalosas. + +En esta guerra la hija llevaba la peor parte: no podia ser tan liberal +como la querida. Amparo distribuia los billetes de Banco a manos llenas. +En cambio, a Clementina le ayudaban los acreedores de su marido, sus +amigas Pepa Frias, que no cesaba un momento de ir y venir visitando a +los medicos, a los magistrados, a los periodistas, la condesa de +Cotorraso, la marquesa de Alcudia, su cunado Calderon, sus amigos el +general Patino y Jimenez Arbos, y mas que todos ellos, como quien mas +obligacion tenia, su amante Escosura. Este, por el alto puesto que +ocupaba, ejercia considerable influencia en la marcha del litigio. + +iQue agitacion! ique vida afanosa y miserable! Clementina no comia, no +dormia: siempre en conferencias con el abogado, con el procurador, +siempre escribiendo cartas. Hasta en sus tertulias o comidas no sabia +hablar de otra cosa. De suerte que algunos, los indiferentes, murmuraban +e iban desertando de su casa. Pero a otros logro comunicarles su fuego: +eran sus parciales apasionados y traian y llevaban cuentos y daban +consejos y prorrumpian en exclamaciones de indignacion cada vez que en +cualquier parte oian nombrar a la Amparo. Aunque Clementina, en general, +no era simpatica a la sociedad madrilena por su caracter altanero, como +al fin representaba el derecho y la moral, su causa era la popular. +Contribuyo a hacerla mas la estupidez de su enemiga, que se presentaba +en todas partes queriendo deslumbrar con su lujo, llevando a su lado +aquel viejo imbecil y degradado. + +Porque el duque de Requena se desmoronaba a ojos vistas. Despues del +periodo de exaltacion y violencia en que parecia un loco furioso, vino +el aplanamiento de los nervios. Poco a poco se acercaba al completo +idiotismo. Perdio la vivacidad del espiritu y hasta la facultad de +comprender los negocios. Quedaron en manos de Llera. Esto no era malo: +pero si que la Amparo se ingiriese en ellos con autoridad, porque no +hacia mas que disparates. Se daba, sin embargo, bastante mana para +ocultar la locura de su querido. Los dias en que le veia sobrexcitado o +incoherente en sus palabras teniale encerrado. Solo cuando estaba mas +tranquilo y racional se aventuraba a salir con el en coche y procurando +que no hablase con nadie. + +Mas a la postre tales precauciones resultaron inutiles. Salabert se +escapo de casa en distintas ocasiones y dio publicas senales de su +enajenacion. Una vez se le hallo a las cuatro de la manana cerca de +Carabanchel. Otra vez entro en una joyeria, y despues de ajustar algunas +alhajas sustrajo otras creyendo que no le veian. El joyero lo advirtio +perfectamente, pero no le dijo nada porque le conocia. Lo que hizo fue +enviar la cuenta de las alhajas robadas a la Amparo. Esta se apresuro a +pagarlas y vino en persona a rogarle que no divulgase el hecho. + +Pronto se persuadio el publico de que, a pesar de los pareceres +encontrados de los medicos, la locura del duque era evidente. Comenzo a +susurrarse que el fallo del tribunal asi lo declararia. Dos dias antes +de que se publicase, la Amparo abandono el palacio de Requena despues de +haberlo puesto a saco. Se llevo multitud de objetos de gran valor. Su +hacienda ascendia ya a una porcion de millones. En prevision de lo que +podia suceder la habia sacado del Banco de Espana y la tenia en valores +extranjeros. Pocos dias despues se marcho a Francia. Algunos meses mas +tarde circulo por Madrid la noticia de que se casaba con el marques de +Davalos. + +La misma tarde del dia en que la Amparo huyo (porque huida se puede +llamar) de la casa de Requena, entro Clementina con su marido y se +posesiono de ella. Hallo a su padre en un estado tristisimo, +completamente idiota. Hablaba como si la hubiera visto el dia anterior y +no hubiera pasado nada; le preguntaba con mucho interes por la Amparo y +hasta algunas veces la confundia con ella. El corazon de la hija, hay +que confesarlo, no padecio gran cosa. Aquella desgracia no apagaba por +entero el rencor que despertaba en su alma el recuerdo de los +amarguisimos dias que acababa de pasar. Su venganza no estaba satisfecha +porque veia a la Amparo rica y feliz. Queria a todo trance perseguirla +criminalmente, mientras su marido, satisfecho con la fortuna colosal que +caia en sus manos, no se preocupaba poco ni mucho de semejante cosa. + +El duque de Requena, el celebre banquero que tuvo atentos y admirados +durante veinte anos a los negociantes espanoles y extranjeros, el hombre +que habia dado tanto que decir al publico y a la prensa, paso muy pronto +a ser en el palacio de Osorio un trasto inutil y despreciable. Por no +dar que murmurar, o por asegurarse mejor de su persona, o quiza por un +vago temor de que pudiera curarse, los esposos Osorio no le enviaron a +un manicomio: tuvieronle guardado en casa. Salabert se habia convertido +en nino. No se preocupaba ya de otra cosa que del alimento. Hablaba +poco. Pasaba horas y horas mirandose las unas o frotandose una mano con +la otra, dejando escapar de vez en cuando gritos extranos, +inarticulados. Tenia cerca un criado que, cuando se mostraba +desobediente y se enfurecia, le castigaba. Pero a quien mas respeto +tenia, y aun puede decirse verdadero temor, era a su hija. Bastaba que +Clementina le mirase cenuda y le dirigiese una seca reprension para que +el loco se sometiese repentinamente. En cambio, no hacia caso alguno de +su yerno. + +Cuando el criado que le cuidaba, viendole tranquilo iba a recrearse un +poco con sus companeros, el loco acostumbraba a vagar por las +habitaciones del palacio mirandose con atencion a los espejos. Su mania +principal era la de recoger los pedacitos de pan que hallaba y +amontonarlos en un rincon de su cuarto hasta que alli se pudrian. Cuando +el monton era ya demasiado grande, los criados venian a recogerlos en +cestos y lo tiraban al carro de la basura. Al entrar en su habitacion y +echarlo de menos se enfurecia. Necesitaba su guardian hacer uso de algun +medio violento para volverle el sosiego. + +Cierta tarde, poco despues de almorzar los senores (el loco almorzaba en +su cuarto), se hallaban reunidos tres o cuatro criados en el gran +comedor del palacio limpiando la vajilla y colocandola en los +aparadores. Estaban de buen humor y retozaban cambiando latigazos con +los panos que tenian en la mano, corriendo en torno de la mesa y +soltando sonoras carcajadas. La senora no podia escucharles porque +estaba arriba. En esto aparecio el loco en la puerta con una bandeja en +la mano, la bandeja en que acostumbraba a transportar los mendrugos, +como preciosa mercancia, a su habitacion. Vestia una bata grasienta ya y +traia la cabeza descubierta. Pero aquella cabeza, a pesar de sus blancos +cabellos, no era venerable. Las mejillas palidas, terrosas, los labios +amoratados y caidos, la mirada opaca sin expresion alguna, no reflejaban +la ancianidad que tiene su hermosura, sino la decrepitud del vicio +siempre repugnante y la senal de la idiotez, aterradora siempre. + +Permanecio un instante indeciso al ver tanta gente. Al fin se resolvio a +entrar; fue derecho a los cajones de los aparadores y comenzo con afan a +registrarlos sacando todos los mendrugos que habia y colocandolos en su +bandeja. Los criados le contemplaban sonrientes con mirada burlona. + +--Busca, busca--dijo uno--. ?Cuando nos convidas a gazpacho, tio +lipendi? + +El viejo no hizo caso: siguio afanoso en su tarea. + +--Gazpacho, no--dijo otro--. Mejor sera que nos convides a un billete de +cien pesetas. + +--A ti no te convido. A Anselmo, si--dijo el duque tartamudeando mucho y +mirandole airado. + +--iToma! ya se por que convidas a Anselmo; porque te anda con el bulto. +Descuida, que si es por eso ya me convidaras. + +Los otros soltaron la carcajada. El mas joven de ellos, un chico de diez +y seis anos, al verle con la bandeja colmada y dispuesto a marcharse, se +fue por detras, y dandole un manotazo hizo saltar todos los mendrugos, +que cayeron esparcidos por el suelo. El duque se enfurecio +terriblemente, y lanzando gritos de colera, y echandoles miradas de +fiera acosada, se tiro al suelo y se puso a recoger de nuevo los +mendrugos, mientras los criados celebraban con algazara la gracia de su +companero. Cuando ya los tenia todos en la bandeja y corria hacia la +puerta para librarse de sus burlas, el mismo rapaz se fue tras el y otra +vez se los tiro. El furor del loco no tuvo limites. Convulso, rechinando +los dientes, con los ojos encendidos, se arrojo sobre el burlador; pero +los demas le sujetaron. El pobre demente comenzo entonces a lanzar +bramidos que nada tenian de humanos. + +En aquel instante se oyo en el corredor la voz irritada de Clementina. + +--?Que es eso? ?Que hacen ustedes a papa? + +Los criados soltaron al loco y se dieron a correr desapareciendo del +comedor. + + + + +XVI + +#Amor que se extingue.# + + +Los amores de Raimundo estaban presos por un hilo. En los ultimos +tiempos, Clementina, enteramente embargada por su anhelo de triunfo y +venganza, apenas hacia caso de el. Veianse a menudo, porque el joven no +dejaba de frecuentar la casa; pero sus citas amorosas eran cada dia mas +raras. Cuando aquel se quejaba timidamente de su abandono, la dama se +disculpaba con los celos de Escosura. Por mas que hacia no lograba +convencer a este de que se hallaban rotas sus antiguas relaciones; la +vigilaba con disimulo, espiaba sus pasos; el dia menos pensado +averiguaria la verdad. "Ya ves, el engano seria muy feo: tendria razon +para ponerse furioso". + +El pobre Raimundo estaba tan perdido que aceptaba como buenas estas +razones o aparentaba aceptarlas. En medio de aquella abyeccion vivia +feliz forjandose la ilusion de que su idolo le preferia, le amaba en el +fondo del alma; que solo mantenia relaciones con el ministro por el +interes del pleito. Contribuia a conservarle en ella el que de vez en +cuando Clementina, por arrancarse quiza momentaneamente a sus afanes y +enojos, le escribia una cartita diciendole: "Hoy a las cuatro", o bien: +"Ve por la tarde a la Casa de Campo". Y en estas entrevistas, acometida +de subito capricho, recordando las primeras y gozosas etapas de su amor, +se mostraba tierna y carinosa, le juraba eterna fidelidad. iOh, Dios! +ique infinita, que celestial felicidad experimentaba el joven entomologo +oyendo tales juramentos de aquellos labios adorados! + +Pero toda felicidad es breve en este mundo. La de el, brevisima. Al dia +siguiente de aquel deliquio amoroso, encontraba a su dueno frio como el +marmol, displicente, y, lo que es peor, en largas y reservadas platicas +con Escosura alla por los rincones del salon. Creia inocentemente que al +terminar el pleito cambiaria su suerte, que Clementina, no necesitando +ya al ministro, volveria de nuevo a ser enteramente suya, sin aquel +odioso reparto que le entristecia aun mas que le avergonzaba. Sus +esperanzas se desvanecieron como el humo. Terminose el pleito del modo +mas feliz para ella; y no obstante, lejos de despedir a su amante +oficial, cada dia se mostraba hacia el mas respetuosa y enamorada. + +Cierta manana, dos meses despues de haberse fallado el litigio, recibio +un billetito que decia: "Voy esta tarde a las dos". Le dio un salto el +corazon. Hacia mas de quince dias que su adorada no parecia por el +entresuelito del Caballero de Gracia. A la una ya estaba aguardandola. Y +en cuanto la columbro de lejos, corrio a abrirla con la misma emocion +que si fuese una reina y con mucha mayor ternura. Mostrose ella +reconocida, afectuosa; recibio con agrado sus vivas y apasionadas +caricias. + +Al cabo de una hora, hallandose los dos sentados en el pequeno sofa +donde tantos coloquios amorosos habian pasado, ella le dirigio una larga +mirada compasiva y le dijo con sonrisa triste: + +--?Sabes una cosa, Mundo?... Que hoy es el ultimo dia que nos vemos asi +solos y juntos. + +El joven la miro con estupor, sin comprender, o sin querer comprender. + +--Si; ... no puedo continuar manteniendo estas relaciones secretas +contigo.... Escosura ya esta advertido y se ha ofendido mucho con +razon.... Ademas, me parece feo el tener dos amantes.... Eso queda para +Lola Madariaga. Hasta ahora he pasado por ello porque comprendo que me +has querido y que me quieres mucho.... Yo tambien te he demostrado +siempre amor verdadero. No puedes quejarte. Si a algun hombre he querido +de corazon es a ti.... La prueba de ello es lo que han durado nuestras +relaciones.... Pero nada es eterno en el mundo.... Puesto que ya +nuestros amores estan desde hace tiempo medio deshechos (porque el amor +es exclusivo y no admite repartos), lo mejor es que lo rompamos por +completo... Asi como asi me voy haciendo vieja, Mundo.... Tu eres un +muchacho. Si yo no diese la voz de separacion, tarde o temprano la +darias tu. Esta es la vida.... Hoy, todavia me encontraras bonita: son +las ultimas llamaradas. Necesito despedirme de las muchas locuras que +hemos hecho.... Pero siempre las recordare con placer, te lo juro.... Tu +reprensentaras en mi vida, tal vez la epoca mas feliz... Seamos de aqui +en adelante buenos amigos. Tendria un placer inmenso en poder serte +util, en que me debieses algun favor de importancia, ya que te debo yo +tantos momentos de dicha... + +El joven escucho todas estas infamias inmovil, atonito. Una densa +palidez iba cubriendo sus facciones. + +--?Pero hablas de veras?--concluyo por preguntar con voz temblorosa. + +--Si, querido, si; hablo de veras--respondio la dama con la misma +sonrisa triste y protectora. + +--iEso no puede ser!... ino puede ser!--profirio el con energia, +levantandose del asiento y mirandola colerico y espantado al mismo +tiempo. + +Aquella mirada basto para remover la soberbia de Clementina. + +--iVaya si puede ser!--replico en tonillo ironico que resultaba en +aquella ocasion de una crueldad feroz. + +Quedo helado. Permanecio en pie unos instantes mirandola con indefinible +expresion de angustia y terror: por fin se dejo caer a sus pies +exclamando con las manos cruzadas: + +--iOh, por Dios, no me mates! ino me mates! + +El semblante de Clementina se dulcifico y la voz tambien. + +--Vamos, no seas nino, Mundo.... Levantate.... Tenia que suceder.... Tu +hallaras mujeres que valgan mucho mas que yo.... + +Pero el joven se habia abrazado a sus rodillas con fuerza y se las +besaba con transportes freneticos, y lo mismo los pies, sacudido su +cuerpo por los sollozos. + +--iEsto es horrible! ies horrible!--repetia--. ?Que te hice para que asi +me mates? + +Vamos, Mundo, vamos.... Arriba.... Seamos formales--decia ella +dulcemente, acariciandole los cabellos--. ?No comprendes que es +ridiculo? + +--iQue me importa el ridiculo!--replicaba el desgraciado entre sollozos, +con el rostro pegado a la seda de su vestido--. Por ti me pondria en +ridiculo delante del mundo entero. + +Clementina hacia esfuerzos por calmarle, pero sin apiadarse. No hay +fiera mas cruel que una mujer hastiada. Le dejo desahogarse un rato, y +cuando le vio mas sosegado, se levanto del sofa. + +--Te agradezco muchisimo ese sentimiento, Mundo.... Yo tambien he tenido +que luchar bastante tiempo con mi corazon para resolverme a separarme de +ti.... + +--iMientes!--dijo el de rodillas aun, con los codos apoyados sobre el +sofa--. Si me hubieses querido no serias tan cruel, itan infame! + +La dama permanecio un instante silenciosa mirandole por la espalda con +ojos irritados. Al fin, venciendo la compasion, dijo: + +--Te perdono esas groserias por el estado de exaltacion en que te +hallas. Por mucho que me injuries no lograras que deje de recordarte +siempre con carino.... Algun dia cuando tu ya me hayas olvidado por +completo, todavia tu imagen y los dichosos momentos que hemos pasado +juntos estaran grabados en mi corazon.... Pero ahora conviene +formalizarse--anadio cambiando de tono--. Concluyamos de un modo digno, +Raimundo.... Me vas a hacer el favor de tomar un coche, ir a tu casa y +traer todas las cartas que te he dirigido para que las quememos. Yo no +conservo ninguna tuya. Ya sabes que las rompo en cuanto las recibo. + +Raimundo no se movio. Despues de esperar unos momentos, Clementina se +acerco a el por detras, se inclino silenciosamente y le puso las dos +manos en las mejillas, diciendole con acento dulce: + +--iRetonto! ?no hay mas mujeres que yo en el mundo? + +Raimundo se estremecio al contacto de aquellas manos delicadas. Volviose +bruscamente y apoderandose de ellas las beso repetidas veces con +frenesi, las llevo a su corazon, las puso sobre su frente. + +--No, Clementina, no; no hay mas mujeres que tu ... o si las hay, yo no +lo se, ni quiero saberlo.... Pero ?es cierto eso que me has dicho?... +?Es verdad que ya no me quieres? + +Y su mirada humeda se alzaba con tal expresion de angustia, que ella, +sonriendo confusa, se vio obligada a mentir. + +--Yo no te he dicho que no te queria ... sino que conviene que cortemos +nuestras relaciones. + +--iEs igual! + +--iNo, chiquillo, no! no es igual.... Puedo quererte, y sin embargo, por +circunstancias especiales, no convenir que tenga contigo entrevistas +secretas.... No todo lo que uno quiere se puede hacer en el mundo.... + +Y se perdio en un laberinto de razones especiosas, de cuya falsedad ella +misma se daba cuenta turbandose un poco al decirlas. Daba vueltas a unas +mismas ideas, vulgarisimas todas, supliendo la fuerza y el peso de que +carecian con lo vivo y exagerado de los ademanes. + +Raimundo no la escuchaba. Al cabo de unos momentos se levanto +bruscamente, se enjugo las lagrimas y salio de la estancia sin decir +palabra. Clementina le miro alejarse con sorpresa. + +--Te aguardo--le grito cuando ya estaba en el pasillo. + +Veinte minutos despues se presento de nuevo con un paquete entre las +manos. + +--Aqui tienes las cartas--dijo con aparente tranquilidad. + +Su voz estaba alterada. Una palidez densa cubria su semblante. +Clementina le dirigio una penetrante mirada de curiosidad donde se +pintaba asimismo la inquietud. Pero dominandose le dijo con naturalidad: + +--Muchas gracias, Mundo. Ahora las quemaremos si te parece.... Iremos a +la cocina.... + +El joven no replico. Se dirigieron a esta pieza del cuarto fria y +desmantelada, porque nadie la usaba, y Clementina coloco por su mano el +paquete sobre el fogon. Mas de repente, cuando ya tenia entre los dedos +el fosforo encendido que el joven le habia dado, se detuvo. Quedo +suspensa un instante y dijo sonriendo: + +--iSabes que esto es muy prosaico! iQuemar mis cartas de amor en un +fogon! iUf!... Me parece que debemos concluir con ellas de un modo mas +poetico.... ?Quieres que nos vayamos a quemarlas al campo?... De este +modo daremos juntos un ultimo paseo; nos despediremos dignamente. + +--Como gustes--articulo el joven en voz apenas perceptible. + +--Bueno, ve a buscar un coche. + +--Lo tengo abajo. + +--Salgamos entonces. + +Volvio a coger el paquete Raimundo. Ambos dejaron aquel cuartito donde +nunca mas habian de reunirse. Montaron en coche y este les condujo +camino de las Ventas del Espiritu Santo. Era una tarde de primavera, +nublada y fresca. Clementina habia echado los cierres de las +ventanillas para no ser vista de algun conocido; pero en cuanto salieron +de la Puerta de Alcala pidio Raimundo que los bajase; por cierto con tan +poca oportunidad, que en aquel momento cruzo a su lado una carretela +abierta donde iban Pepe Castro y Esperancita Calderon, recien casados. +No tuvo tiempo mas que para echarse hacia atras y llevar una mano a la +cara. Quedole la duda de si la habian reconocido. + +Raimundo, a costa de grandes esfuerzos, habia conseguido dominarse, pero +solo a medias. Clementina hacia lo posible por distraerle. Le hablaba, +como una buena amiga, de asuntos indiferentes, de sus conocidos, dando +por supuesto que seguiria frecuentando su casa. Cuando pasaron Castro y +su mujer, emprendio una conversacion animada acerca de ellos. + +--Ya ves, Mundo; sucedio lo que yo decia. No hace tres meses que se han +casado y ya andan a la grena Pepe y su suegro por cuestion de la +dote.... Nadie conoce a Calderon mejor que yo.... Si no lo entierran +pronto, los pobres se han de ver muy apurados, porque lo que es dinero +han de tardar en sacarselo.... + +Raimundo respondia a sus observaciones, afectando serenidad; pero su voz +tenia un timbre especial que la dama no dejaba de advertir. Parecia que +llegaba humeda, como si hubiese atravesado una region de lagrimas. + +Al fin, en un paraje que vieron mas solitario, hicieron parar el coche y +se bajaron. + +--Aguardenos usted aqui. Vamos a dar un paseo--dijo Raimundo al cochero. + +Mas creyendo observar cierta inquietud en los ojos del auriga, se volvio +a los pocos pasos, saco un billete de cinco duros y se lo entrego +diciendo: + +Ya me dara usted la vuelta. Hasta luego. + +Abandonaron la carretera y se pusieron a caminar por los campos aridos y +tristes del Este de Madrid. El terreno ofrecia leves ondulaciones y se +extendia rojizo y desierto, cortando a lo lejos el horizonte con una +raya bien pura. Ni un arbol, ni una casa. Los finos zapatos de +Clementina se hundian en la tierra y quedaban manchados. Caminaban +silenciosos. Raimundo ya no tenia fuerzas para hablar. Ella tambien se +sintio dominada por la tristeza de la situacion, a la cual ayudaba la +del paisaje, y tuvo la delicadeza de no desplegar los labios. De vez en +cuando volvia la cabeza para cerciorarse de si podian ser vistos desde +la carretera. Cuando se convencio de que estaban bastante lejos se +detuvo. + +--?Para que andar mas?... ?No te parece buen sitio? + +Raimundo se detuvo tambien y no respondio. Dejo caer el paquete al suelo +y dirigio la vista a lo lejos, a los confines del horizonte. Clementina +deshizo el paquete. Despues de echar una ojeada de curiosidad a sus +cartas, esmeradamente conservadas en los sobres, hizo con ellas un +montoncito. Aguardo un instante a que Raimundo volviese la cabeza, y +viendo que no lo hacia, le dijo: + +--Dame un fosforo. + +El joven saco el fosforo y se lo entrego encendido, con el mismo +silencio. Volvio de nuevo la cabeza y siguio mirando fijamente el +horizonte, mientras Clementina pegaba fuego al monton de cartas y las +veia arder poco a poco. Tardaron algunos momentos en consumirse: +necesitaba arreglar con sus manos enguantadas el montoncito para que el +fuego no se apagase. De vez en cuando dirigia una mirada entre inquieta +y compasiva a su amante, que se mantenia inmovil y atento como un marino +que contempla el cariz de la mar. + +Cuando no quedaron mas que las cenizas negras, Clementina, que estaba en +cuclillas, se alzo. Estuvo un momento indecisa sin atreverse a turbar la +profunda distraccion de Raimundo. Al fin, pasando por su hermoso rostro +una rafaga de ternura, despues de mirar rapidamente a todos lados, se +acerco a el, le paso un brazo por la espalda y le dijo con acento +carinoso: + +--Y ahora que estamos solos por ultima vez y que nadie nos ve, ?no nos +despediremos de un modo mas efusivo? + +--?Como quieres que nos despidamos?--respondio el mirandola y haciendo +un esfuerzo supremo para sonreir. + +--iAsi!--replico la dama vivamente. + +Y al mismo tiempo le echo los brazos al cuello y le cubrio el rostro de +fuertes y apasionados besos. + +Raimundo se estremecio. Dejose besar por algunos instantes como un +cuerpo inerte. Al fin, doblandosele las piernas, exclamo con acento +desgarrador: + +--iOh, Clementina, me estas matando! + +Y cayo al suelo privado de sentido. El susto de ella fue grande. No +habia nadie que la auxiliase. No habia siquiera agua. Alzo la cabeza del +joven, la puso sobre su regazo, le dio aire con su sombrero y le hizo +oler un pomito con perfume que traia. Al cabo de pocos minutos abrio los +ojos: no tardo en ponerse en pie. Estaba avergonzado de su flaqueza. +Clementina se mostraba con el afectuosa y compasiva. Cuando vio que +estaba ya sereno y en disposicion de marchar, se cogio a su brazo y le +dijo: + +--Vamos. + +Y procuro distraerle, mientras caminaban, hablandole de una _sauterie_ +que proyectaba y a la cual le pedia con insistencia que no dejase de +asistir. + +--Y lo mismo los sabados ?verdad? Cuidado con abandonarme. Uno es uno y +otro es otro.... Tu seras en mi casa el amigo de siempre, y en mi +corazon ocuparas, mientras viva, un lugar de preferencia. + +Raimundo se contentaba con sonreir forzadamente. + +Asi llegaron otra vez al sitio donde estaba el coche. Dentro, la dama +siguio locuaz. El, a medida que se acercaban a Madrid, se iba poniendo +mas palido. Ya no sonreia. + +Viendole de tal modo, con la desesperacion impresa en el semblante, +Clementina dejo al cabo de hablarle en aquel tono. Movida de piedad +comenzo de nuevo a besarle carinosamente. Pero el rechazo sus caricias; +la aparto con suavidad diciendo: + +--iDejame! idejame!... Asi me haces mas dano. + +Dos lagrimas asomaron a sus pupilas y estuvieron largo rato alli +detenidas. Al fin se volvieron otra vez, sin caer, al sitio misterioso +de donde brotan. + +El coche llego a la Puerta de Alcala. Clementina lo hizo detener delante +de la calle de Serrano. + +--Conviene que te bajes aqui. Estas cerca de tu casa. + +Raimundo, sin decir palabra, abrio la portezuela. + +--Hasta el sabado, Mundo.... No dejes de ir.... Ya sabes que te espero. + +Al mismo tiempo le apreto la mano con fuerza. + +Raimundo, sin mirarla, murmuro secamente: + +--Adios. + +Se bajo de un salto, y la dama le vio alejarse con paso vacilante de +beodo sin volver la vista atras. + + +FIN + + + + +INDICE + + I.--Presentacion de la farandula. + II.--Mas personajes. + III.--La hija de Salabert. + IV.--Como alentaba la virtud el senor duque de Requena. + V.--Precipitacion. + VI.--Desde el "Club de los Salvajes" a casa de Calderon. + VII.--Comida y tresillo en casa de Osorio. +VIII.--Cena en Fornos. + IX.--Los amores de Raimundo. + X.--Un poco de derecho civil. + XI.--Baile en el palacio de Requena. + XII.--Matinee religiosa. +XIII.--Viaje a Riosa. + XIV.--Una que se va. + XV.--Genio que se apaga. + XVI.--Amor que se extingue. + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of La Espuma, by D. Armando Palacio Valdes + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ESPUMA *** + +***** This file should be named 11529.txt or 11529.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + https://www.gutenberg.org/1/1/5/2/11529/ + +Produced by Stan Goodman, Virginia Paque and the Online Distributed +Proofreading Team. + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. Special rules, +set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to +copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to +protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. 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Redistribution is +subject to the trademark license, especially commercial +redistribution. + + + +*** START: FULL LICENSE *** + +THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE +PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK + +To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free +distribution of electronic works, by using or distributing this work +(or any other work associated in any way with the phrase "Project +Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project +Gutenberg-tm License (available with this file or online at +https://gutenberg.org/license). + + +Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm +electronic works + +1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm +electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to +and accept all the terms of this license and intellectual property +(trademark/copyright) agreement. 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INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the +trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone +providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance +with this agreement, and any volunteers associated with the production, +promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works, +harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees, +that arise directly or indirectly from any of the following which you do +or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm +work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any +Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause. + + +Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm + +Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of +electronic works in formats readable by the widest variety of computers +including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at https://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. 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For +example an eBook of filename 10234 would be found at: + + https://www.gutenberg.org/1/0/2/3/10234 + +or filename 24689 would be found at: + https://www.gutenberg.org/2/4/6/8/24689 + +An alternative method of locating eBooks: + https://www.gutenberg.org/GUTINDEX.ALL + + diff --git a/old/11529.zip b/old/11529.zip Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..1688ece --- /dev/null +++ b/old/11529.zip |
