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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 11529 ***
+
+ LA ESPUMA
+
+
+
+ OBRAS COMPLETAS
+
+ DE
+
+ D. ARMANDO PALACIO VALDÉS
+
+ TOMO VII
+
+ LA ESPUMA
+
+ 1922
+
+
+
+
+
+I
+
+#Presentación de la farándula.#
+
+
+A las tres de la tarde el sol enfilaba todavía sus rayos por la calle de
+Serrano bañándola casi toda de viva y rojiza luz, que hería la vista de
+los que bajaban por la acera de la izquierda más poblada de casas. Mas
+como el frío era intenso, los transeuntes no se apresuraban a pasar a la
+acera contraria en busca de los espacios sombreados: preferían recibir
+de lleno en el rostro los dardos solares, que al fin, si molestaban,
+también calentaban. A paso lento y menudo, con el manguito de rica piel
+de nutria puesto delante de los ojos a guisa de pantalla, bajaba a tal
+hora y por tal calle una señora elegantemente vestida. Tras sí dejaba
+una estela perfumada que los tenderos plantados a la puerta de sus
+comercios aspiraban extasiados, siguiendo con la vista el foco de donde
+partían tan gratos efluvios. Porque la calle de Serrano, con ser la más
+grande y hermosa de Madrid, tiene un carácter marcadamente provincial:
+poco tráfago; tiendas sin lujo y destinadas en su mayoría a la venta de
+los artículos de primera necesidad; los niños jugando delante de las
+casas; las porteras sentadas formando corrillos, departiendo en voz alta
+con los mancebos de las carnicerías, pescaderías y ultramarinos. Así
+que, no era fácil que la gentilísima dama pasara inadvertida como en las
+calles del centro. Las miradas de los que cruzaban como de los que se
+estaban quietos posábanse con complacencia en ella. Se hacían
+comentarios sobre los primores de su traje por las comadres, y se decían
+chistes espantosos por los nauseabundos mancebos, que hacían prorrumpir
+en rugidos de gozo bárbaro a sus compañeros. Uno de los más salvajes y
+pringosos vertió en su oído, al cruzar, una de esas brutalidades que
+enrojecería súbito el cutis terso de una _miss_ inglesa y le haría
+llamar al _policeman_ y hasta quizá pedir una indemnización. Pero
+nuestra valiente española, curada de melindres, no pestañeó siquiera:
+con el mismo paso menudo y vacilante de quien pisa pocas veces el polvo
+de la calle, continuó su carrera triunfal. Porque lo era a no dudarlo.
+Nadie podía mirarla sin sentirse poseído de admiración, más aún que por
+su lujoso arreo, por la belleza severa de su rostro y la gallardía de la
+figura. Llegaría bien a los treinta y cinco años. El tipo de su rostro
+extremadamente original. La tez, morena bronceada; los ojos azules; los
+cabellos de un rubio ceniciento. Pocas veces se ve tan extraña mezcla de
+razas opuestas en un semblante. Si a alguna se inclinaba era a la
+italiana, donde tal que otra, suele aparecer esta clase de figuras que
+semejan _ladies_ inglesas cocidas por el sol de Nápoles. En ciertos
+cuadros de Rafael hay algunas que pueden dar idea de la de nuestra dama.
+
+La expresión predominante de su rostro en aquel momento era la de un
+orgulloso desdén. A esto contribuía quizá la luz del sol, que le
+obligaba a fruncir su frente tersa y delicada. Hay que confesarlo; en
+aquel rostro no había dulzura. Debajo de sus líneas correctas y firmes
+se adivinaba un espíritu altivo, sin ternura. Aquellos ojos azules no
+eran los serenos y límpidos que sirven de complemento adorable a ciertas
+fisonomías virginales que pueden admirarse alguna vez en nuestro país y
+más a menudo en el norte de Europa. Estaban hechos, sin duda, para
+expresar un tropel de vivas y violentas pasiones. Quizá alguna vez
+tocara su turno al amor ardiente y apasionado, pero nunca al humilde y
+mudo que se resigna a morir ignorado. Llevaba en la cabeza un sombrero
+apuntado, de color rojo, con pequeño y claro velo, rojo también, que le
+llegaba solamente a los labios Los reflejos de este velo contribuían a
+dar al rostro el matiz extraño que impresionaba a los que a su lado
+cruzaban. Vestía rico abrigo de pieles, con traje de seda del color del
+sombrero, cubierta la falda por otra de tul o granadina, que era por
+entonces la última moda.
+
+Llevaba, como hemos dicho, el manguito levantado a la altura de los
+ojos: éstos posados en el suelo, como quien nada tiene que ver ni partir
+con lo que a su alrededor acaece. Por eso, hasta llegar a la calle de
+Jorge Juan, no advirtió la presencia de un joven que desde la acera
+contraria y caminando a la par con ella la miraba con más admiración aún
+que curiosidad. Al llegar aquí, sin saber por qué, levantó la cabeza y
+sus ojos se encontraron con los de su admirador. Un movimiento bien
+perceptible de disgusto siguió a tal encuentro. La frente de la dama se
+frunció con más severidad y se acentuó la altiva expresión de sus ojos.
+Apretó un poco el paso: y al llegar a la calle del Conde de Aranda se
+detuvo y miró hacia atrás, con objeto sin duda de ver si llegaba un
+tranvía. El mancebo no se atrevió a hacer lo mismo: siguió su camino, no
+sin dirigirla vivas y codiciosas ojeadas, a las que la gentil señora no
+se dignó corresponder. Llegó al fin el coche, montó en él dejando ver,
+al hacerlo, un primoroso pie calzado con botina de tafilete, y fué a
+sentarse en el rincón del fondo. Como si se contemplase segura y libre
+de miradas indiscretas, sus ojos se fueron serenando poco a poco y se
+posaron con indiferencia en las pocas personas que en el carruaje había;
+mas no desapareció del todo la sombra de preocupación esparcida por su
+rostro, ni el gesto de desdén que hacía imponente su hermosura.
+
+El juvenil admirador no había renunciado a perderla de vista. Siguió,
+cierto, por la calle de Recoletos abajo; mas en cuanto vió cruzar el
+tranvía se agarró bonitamente a él y subió sin ser notado. Y procurando
+que la dama no advirtiese su presencia, ocultándose detrás de otra
+persona que había de pie en la plataforma, se puso con disimulo a
+contemplarla con un entusiasmo que haría sonreír a cualquiera. Porque
+era grande la diferencia de edad que había entre ambos. Nuestro muchacho
+aparentaba unos diez y ocho años. Su rostro imberbe, fresco y sonrosado
+como el de una damisela; el cabello rubio; los ojos azules, suaves y
+tristes. Aunque vestido con americana y hongo, por su traje revelaba ser
+una persona distinguida. Iba de riguroso luto, lo cual realzaba
+notablemente la blancura de su tez. Por esa influencia magnética que los
+ojos poseen y que todos han podido comprobar, nuestra dama no tardo
+mucho tiempo en volver los suyos hacia el sitio donde el joven vibraba
+rayos de admiración apasionada. Tornó a nublarse su rostro; volvió a
+advertirse en sus labios un movimiento de impaciencia, como si el pobre
+chico la injuriase con su adoración. Y ya desde entonces empezó
+claramente a dar señales de hallarse molesta en el coche, moviendo la
+hermosa cabeza ora a un lado, ora a otro, con visibles deseos de
+apearse. Mas no lo hizo hasta llegar a San José, frente a cuya iglesia
+hizo parar y bajó, pasando por delante de su perseguidor con una
+expresión de fiero desdén capaz de anonadarle.
+
+O muy temerario era o muy poca vergüenza debía de tener éste cuando
+saltó a la calle en pos de ella y comenzó a seguirla por la del
+Caballero de Gracia, caminando por la acera contraria para mejor
+disfrutar de la figura que tanto le apasionaba. La dama seguía
+lentamente su marcha haciendo volver la cabeza a cuantos hombres
+cruzaban a su lado. Era su paso el de una diosa que se digna bajar por
+un momento del trono de nubes para recrear y fascinar a los mortales,
+que al mirarla se embebían y daban fuertes tropezones.
+
+--¡Madre mía del Amparo, qué mujer!--exclamó en voz alta un cadete
+agarrándose a su compañero como si fuese a desmayarse del susto.
+
+La hermosa no pudo reprimir una levísima sonrisa, a cuya luz se pudo
+percibir mejor la peregrina belleza de que estaba dotada. En carruaje
+descubierto bajaban dos caballeros que le dirigieron un saludo
+reverente, al cual respondió ella con una imperceptible inclinación de
+cabeza. Al llegar a la esquina, en la misma red de San Luis, se detuvo
+vacilante, miró a todas partes, y percibiendo otra vez al rubio mancebo
+le volvió la espalda con ostensible desprecio y comenzó a descender con
+más prisa por la calle de la Montera, donde su presencia causó entre los
+transeuntes la misma emoción. Tres o cuatro veces se detuvo delante de
+los escaparates aunque se advertía que más que por curiosidad se paraba
+por el estado nervioso en que la persecución tenaz del jovencito la
+había puesto. Cerca de la Puerta del Sol, sin duda para huirla,
+resolvióse a entrar en la joyería de Marabini. Sentóse con negligencia
+en una silla, levantó un poquito el velo del sombrero y se puso a
+examinar con distracción las joyas recién llegadas que el dependiente de
+la tienda fué exhibiendo. Era lo peor que pudo hacer para librarse de
+las miradas de su adolescente adorador. Porque éste, con toda comodidad,
+sobre seguro, se las enfilaba por los cristales del escaparate con una
+insistencia que la encolerizaba cada vez más.
+
+La verdad es que aquella tiendecita primorosamente adornada, donde
+brillaban por todas partes los metales y las piedras preciosas, era
+digno aposento para la bella; el estuche que mejor convenía a joya tan
+delicada. Así debió de pensarlo el joven rubio, a juzgar por el éxtasis
+apasionado de sus ojos y la inmovilidad marmórea de su figura. Al fin la
+dama, no pudiendo vencer la irritación que esto la producía, alzóse
+bruscamente de la silla y despidiéndose con una frase seca del
+dependiente, que le guardaba extraordinarias consideraciones, salió del
+comercio y llegó hasta la Puerta del Sol a toda prisa. Aquí se detuvo;
+luego dió algunos pasos hacia un coche de punto, como si fuese a entrar
+en él; pero de pronto cambió de rumbo, y con paso firme se dirigió hacía
+la calle Mayor, escoltada siempre y no de lejos por el joven. Al llegar
+a la mitad de ella próximamente, entró en una casa de suntuosa
+apariencia, no sin lanzar antes una rápida y furibunda mirada a su
+perseguidor, que la recibió con entera y rara serenidad.
+
+El portero, que estaba plantado en el umbral atusándose gravemente sus
+largas patillas, despojóse vivamente de la gorra, le hizo una profunda
+reverencia y corrió a abrir la puerta de cristales que daba acceso a la
+escalera, apretando en seguida el botón de un timbre eléctrico. Subió
+lentamente la escalera alfombrada, y al llegar al principal la puerta
+estaba ya abierta y un criado con librea al pie de ella esperando.
+
+La casa pertenecía al Excmo. Sr. D. Julián Calderón, jefe de la casa de
+banca _Calderón y Hermanos_, el cual ocupaba todo el principal de ella,
+sirviéndose por escalera distinta de los demás pisos, que tenía
+alquilados. Este Calderón era hijo de otro Calderón muy conocido en el
+comercio de Madrid, negociante al por mayor en pieles curtidas, que con
+ellas había hecho una buena fortuna y que en los últimos años de su vida
+la había acrecentado, dedicándose, a la par que al comercio, al giro y
+descuento de letras. Fallecido él, su hijo Julián continuó su obra sin
+apartarse un punto, manejando con el suyo el haber de sus dos hermanas
+casadas, la una con un médico, la otra con un propietario de la Mancha.
+A su vez estaba casado, bastantes años hacía, con la hija de un
+comerciante de Zaragoza, llamado D. Tomás Osorio, padre también del
+conocido banquero madrileño del mismo nombre, que tenía su hotel con
+honores de palacio en el barrio de Salamanca, calle de Ramón de la Cruz.
+La hermosa dama que acaba de entrar en la casa es la esposa de este
+banquero, y hermana política, por lo tanto, de la señora de Calderón.
+
+Pasó por delante del criado sin aguardar a que éste la anunciase, avanzó
+resueltamente como quien tiene derecho a ello, atravesó tres o cuatro
+grandes estancias lujosamente decoradas, y alzando ella misma la rica
+cortina de raso con franja bordada, entró en una habitación más reducida
+donde se hallaban congregadas varias personas. En el sillón más próximo
+a la chimenea estaba arrellanada la señora de la casa, mujer de unos
+cuarenta años, gruesa, facciones correctas, ojos negros, grandes y
+hermosos, pero sin luz, la tez blanca, los cabellos de un castaño claro
+excesivamente finos. Al lado de ella, en una butaquita, estaba otra
+señora, que formaba contraste con ella; morena, delgada, menuda, de
+extraordinaria movilidad, lo mismo en sus ojillos penetrantes que en
+toda su figura. Era la marquesa de Alcudia, de la primer nobleza de
+España. Las tres jóvenes que sentadas en sillas seguían la fila, eran
+sus hijas, muy semejantes a ella en el tipo físico, si bien no la
+imitaban en la movilidad: rígidas y silenciosas, los ojos bajos, con
+modestia y compostura tan afectadas, que pronto se echaba de ver el
+régimen severo a que las tenía sometidas su viva y nerviosa mamá. Con
+una de ellas hablaba de vez en cuando en voz baja la hija de los señores
+de Calderón, niña de catorce o quince años, carirredonda, de ojos
+pequeños, nariz arremolachada y algunos costurones en el cuello,
+pregoneros de un temperamento escrofuloso. Esta niña gastaba aún los
+cabellos trenzados, con un lacito en la punta de la trenza, lo mismo que
+la última de las de Alcudia, con quien sostenía tímida e intermitente
+conversación. Esta, y sus hermanas, llevaban en la cabeza sendos y
+caprichosos sombreros, mientras Esperancita (que así nombraban a la hija
+de los amos) andaba con su cabecita redonda al descubierto. El traje una
+_matinée_ azul, demasiadamente corta para sus años. Los señores de
+Calderón solo tenían esta hija y un niño de dos años. Frente a la
+señora, reclinado en una butaca igual, estaba el general Patiño, conde
+de Morillejo. Hállase entre los cincuenta y sesenta, pero conserva en
+sus ojos el fuego de la juventud; sus cabellos grises están
+esmeradamente peinados, los largos bigotes a lo Víctor Manuel, la
+perilla apuntada, la nariz aguileña le dan un aspecto simpático y
+gallardo. Es el tipo perfecto del veterano aristócrata. A su lado, en
+otra butaca, estaba Calderón, hombre de unos cincuenta años, grueso, de
+cara redonda y sonrosada, adornada por cortas patillas grises; los ojos
+redondos, vagos y mortecinos. Cerca de él una señora anciana, que era la
+madre de la esposa de Calderón, aunque mucho se diferenciaba de ella en
+el rostro y la figura: delgada al punto de no tener más que la piel
+sobre los huesos, morena, ojos hundidos y penetrantes, revelando en
+todos los rasgos de su fisonomía inteligencia y decisión. Hablando con
+ella está Pinedo, el inquilino del cuarto tercero. Aunque su bigote no
+tiene canas, se adivina fácilmente que está teñido: su rostro es el de
+un hombre que anda cerca de los sesenta: fisonomía bonachona, ojos
+saltones que se mueven con viveza, como los que poseen un temperamento
+observador. Viste con elegancia y manifiesta extraordinaria pulcritud en
+toda su persona.
+
+Al ver en la puerta a nuestra bellísima dama, la tertulia se conmovió.
+Todos se alzan del asiento, excepto la señora de Calderón, en cuyo
+rostro parado se dibujó una vaga sonrisa de placer.
+
+--¡Ah, Clementina! ¡Qué milagro el verte por aquí, mujer!
+
+La dama se adelantó sonriente, y mientras besaba a las señoras y daba la
+mano a los caballeros, respondía a la cariñosa reprensión de su cuñada.
+
+--¡Anda! Aplícate la venda, hija, tú que no pareces por mi casa más que
+por semestres.
+
+--Yo tengo hijos, querida.
+
+--¡Miren ustedes qué disculpa! Yo también los tengo.
+
+--En Chamartín.
+
+--Bueno; el tener hijos no te priva de ir al Real y al paseo.
+
+Clementina se sentó entre su cuñada y la marquesa de Alcudia. Los demás
+volvieron a ocupar sus asientos.
+
+--¡Ay, hija!--exclamó aquélla respondiendo a la última frase.--¡Si
+vieras qué catarrazo he pillado la otra noche en el teatro! El tonto de
+Ramoncito Maldonado es el que ha tenido la culpa. Con tanto saludo y
+tanta ceremonia, no acababa de cerrar la puerta del palco. Aquel aire
+colado se me metió en los huesos.
+
+--Ha tenido fortuna ese aire--manifestó con sonrisa galante el general
+Patiño.
+
+Todos sonrieron menos la interesada, que le miró con sorpresa abriendo
+mucho los ojos.
+
+--¿Cómo fortuna?
+
+Fué necesario que el general le diese la galantería mascada; sólo
+entonces la pagó con una sonrisa.
+
+--¿No es verdad que ha estado muy bien Gayarre?--dijo Clementina.
+
+--¡Admirable! como siempre--respondió su cuñada.
+
+--Yo le encuentro falto de maneras--expresó el general.
+
+--¡Oh, no, general!... Permítame usted....
+
+Y se empeñó una discusión sobre si el famoso tenor poseía o no poseía el
+arte escénico, si era o no elegante en su vestir. Las señoras se
+pusieron de su parte. Los caballeros le fueron adversos.
+
+Del tenor pasaron a la tiple.
+
+--Es toda una hermosa mujer--dijo el general con la seguridad y el
+acento convencido de un inteligente.
+
+--¡Oh!--exclamó Calderón.
+
+--Pues yo encuentro a la Tosti bastante ordinaria, ¿no le parece a
+usted, Clementina?
+
+Esta corroboró la especie.
+
+--No diga usted eso, marquesa; el que una mujer sea alta y gruesa no
+indica que sea ordinaria, si tiene arrogancia en el porte y distinción
+en las maneras--se apresuró a decir el general, echando al mismo tiempo
+una miradita a la señora de Calderón.
+
+--Ni yo sostengo eso, general; no tome usted el rábano por las
+hojas--manifestó la marquesa con extraordinaria viveza, atacando después
+con brío y un poquillo irritada la gracia y buen talle de la tiple.
+
+Generalizóse la disputa, y sucedió lo contrario que en la anterior. Los
+caballeros se mostraron benévolos con la cantante mientras las señoras
+le fueron hostiles. Pinedo la resumió, diciendo en tono grave y solemne,
+donde se notaba, sin embargo, la socarronería:
+
+--En la mujer, las buenas formas son más esenciales que en el hombre.
+
+Clementina y el general cambiaron una sonrisa y una mirada
+significativas. La marquesa miró al pulcro caballero con dureza y
+después se volvió rápidamente hacia sus hijas, que seguían con los ojos
+bajos, en la misma actitud rígida y silenciosa de siempre. Pinedo
+permaneció grave e indiferente, como si hubiese dicho la cosa más
+natural del mundo.
+
+--Pues yo, amigo Pinedo, creo que los hombres deben tener también buenas
+formas--manifestó la pánfila señora de Calderón.
+
+Al decir esto se oyó un resuello débil, como de risa reprimida con
+trabajo. Era la última niña de la marquesa de Alcudia, a quien su mamá
+dirigió una mirada pulverizante. La fisonomía de la niña volvió
+instantáneamente a su primitiva expresión tímida y modesta.
+
+--Es una opinión ...--respondió Pinedo, inclinándose respetuosamente.
+
+Este Pinedo, que ocupaba uno de los cuartos terceros de la misma casa
+propiedad de Calderón, desempeñaba un empleo de bastante importancia en
+la Administración pública. Los vaivenes de la política no lograban
+arrancarle de él. Tenía amigos en todos los partidos, sin que se hubiese
+jamás decidido por ninguno. Hacía la vida del hombre de mundo; entraba
+en las casas más aristocráticas de la corte; trataba familiarmente a la
+mayoría de los personajes de la banca y la política; era socio antiguo
+del _Club de los Salvajes_, donde se placa en bromear todas las noches
+con los jóvenes aristócratas que allí se reunían, quienes le trataban
+con harta confianza que no pocas veces degeneraba en grosería. Era
+hombre afable, inteligente, muy corrido y experto en el trato de los
+hombres; tolerante con toda clase de vanidades por el mismo desprecio
+que sentía hacia ellas. No obstante, con la apariencia de hombre cortés
+e inofensivo, guardaba en el fondo de su alma un fondo satírico que le
+servía para vengarse lindamente, con alguna frase incisiva y oportuna,
+de las demasías de sus amiguitos los sietemesinos del _Club_. Estos le
+profesaban una mezcla de afecto, desprecio y miedo. Nadie conocía su
+procedencia, aunque se daba por seguro que había nacido en humilde cuna.
+Unos le hacían hijo de un carnicero de Sevilla; otros le declaraban
+granuja de la playa de Málaga en su juventud. Lo que se sabía de
+positivo, era que hacía ya muchos años había aparecido en Madrid como
+parásito de un título andaluz, el cual, después de haber disipado su
+fortuna, se saltó los sesos. En la compañía de éste, nuestro Pinedo
+adquirió gran número de relaciones útiles, llegó a conocer y tratar a
+toda la gente que hacía viso, entre la cual era popular. Tenía el buen
+tacto de echarse a un lado cuando tropezaba con un hombre inflado y
+soberbio, dejándole paso. No excitaba los celos de nadie y esto es medio
+seguro de no ser aborrecido. Al mismo tiempo su ingenio, su carácter
+socarrón, que procuraba mantener siempre dentro de ciertos límites,
+despertaba a menudo la alegría en las tertulias; bastaba para darle en
+ellas cierta significación, que de otro modo no hubiera disfrutado.
+
+No tenía más familia que una hija de diez y ocho años llamada Pilar. Su
+mujer, a quien nadie conoció, había muerto muchos años hacía. Su sueldo
+era de cuarenta mil reales, y con él vivían económicamente padre e hija,
+en el tercero que Calderón les dejaba por veintidós duros al mes. Los
+gastos mayores de Pinedo eran de representación. Como frecuentaba una
+sociedad muy superior a la que, dada su posición, le correspondía, era
+preciso vestir con elegancia y asistir a los teatros. Comprendiendo la
+necesidad absoluta de seguir cultivando sus relaciones, que eran las
+pilastras en que su empleo se sustentaba, imponíase tales dispendios sin
+vacilar, ahorrándolo en otras partidas del presupuesto doméstico. Vivía,
+pues, en situación permanente de equilibrio. El empleo le permitía
+frecuentar la sociedad de los prepotentes, mientras éstos le ayudaban
+inconscientemente a mantenerse en el empleo. Ningún ministro se atrevía
+a dejar cesante a un hombre con quien iba a tropezar en todas las
+tertulias y saraos de la corte. Luego Pinedo tenía el honor de hablar
+alguna vez con las personas reales: ciertas frases suyas corrían por los
+salones y se celebraban más quizá de lo que merecían, por lo mismo que
+en los salones suele haber poco ingenio: tiraba bastante bien con
+carabina y con pistola y era inteligentísimo y poseía una copiosa
+biblioteca tocante al arte culinario. Los más altos personajes se
+sentían lisonjeados cuando oían decir que Pinedo elogiaba a su cocinero.
+
+--¿Cuándo has estado en el colegio, Pacita?--le preguntó en voz baja
+Esperanza a la menor de la marquesa de Alcudia.
+
+--Pues el viernes; ¿no sabes que mamá nos lleva todos los viernes a
+confesar? ¿Y tú?
+
+--Yo hace lo menos tres semanas que no he estado. Mamá y yo nos
+confesamos cada mes.
+
+--¿Y se conforma con eso el padre Ortega?
+
+--A mí no me dice nada.... No sé si a mamá....
+
+--No le dirá, no: ya sabe muy bien dónde pone el pie. ¿Has visto a las
+de Mariani?
+
+--Sí; hace pocos días, en el Retiro.
+
+--¿No sabes que María se ha echado un novio?
+
+--No me ha dicho nada.
+
+--Sí, de caballería ... hijo del brigadier Arcos.... ¡Un tío más
+desgalichado! Feo no es; pero le tiemblan las piernas cuando anda como
+si saliese del hospital.... Ya ves, como la mamá es querida del
+brigadier ... todo queda en casa.
+
+--Y tú, ¿sigues con tu primo?
+
+--No te lo puedo decir. El lunes se marchó enfadado y no ha vuelto por
+casa. Mi primo no es lo que parece; no es una mosquita muerta, sino un
+pillo muy largo, que si le dan el pie se toma la mano.... ¡Anda! pues si
+no anduviese yo con ojo, no sé adonde hubiera parado con la marcha que
+llevaba.... ¿Sabes que estaba empeñado en que le regalase mis ligas?
+
+--¡Jesús!--exclamó la niña de Calderón riendo.
+
+--Lo que oyes, hija.... Por supuesto que yo le puse de sucio y de
+gorrino que no había por dónde cogerle.... Se marchó muy amoscado, pero
+ya volverá.
+
+--Tu primo monta muy bien. Le he visto ayer a caballo.
+
+--Lo único que sabe hacer. Las letras le estorban. Se ha examinado ya
+seis veces de Derecho romano y siempre ha salido suspenso.
+
+--¡Qué importa!--exclamó la niña de Calderón con un desprecio que
+hubiera estremecido a Heinecio en su tumba. Y añadió en seguida:
+
+--¿Esos sombreros os los ha hecho Mme. Clement?
+
+--No, los ha encargado mamá a París por la señora de Carvajal, que ha
+llegado el sábado.
+
+--Son muy bonitos.
+
+--Más que los que hace Mme. Clement ya son.
+
+Y se enfrascaron por breves momentos en una plática de moda.
+
+La niña de Calderón, que era bastante fea, poseía, no obstante, cierto
+atractivo que provenía acaso de sus cortos años, acaso también de una
+boca de labios gruesos y frescos y dientes iguales y blancos, donde la
+sensualidad había dejado su sello. La última de Alcudia era una chicuela
+de temperamento enfermizo, que no tenía más que huesos y ojos.
+
+--Oye--le dijo Esperanza cuando se hubieron cansado de hablar de
+sombreros--, ¿sabes que el último día que he estado en el colegio les
+llevé el retrato de mi hermanito?... Verás qué paso más gracioso. Lo han
+retratado desnudo, y como tiene aquello descubierto, la hermana María de
+la Saleta no quería enseñarlo a las niñas. Las chicas comenzaron a
+gritar: "¡queremos verlo! ¡queremos verlo!" ¿Sabes lo que hizo entonces?
+Pues lo fué enseñando con la mano puesta encima, dejando sólo ver el
+pecho y la cabeza.
+
+--¡Chica, qué gracia tiene eso!--exclamó Pacita soltando la carcajada.
+
+Esperanza la secundó, riendo ambas de tan buena gana que concluyeron por
+llamar la atención de la tertulia, sobre todo de la marquesa, que volvió
+a dirigir a su hija una mirada severísima.
+
+Entraba en aquel momento una señora que representaba cuarenta años; el
+rostro, hermoso aún, pintado, con señales impresas más que de los años,
+de una vida agitada y galante.
+
+--Aquí está Pepa Frías--dijo sonriendo Mariana, la esposa de Calderón.
+
+--Eso es; aquí está Pepa Frías--respondió con afectado mal humor la
+misma--. Una mujer que no tiene pizca de vergüenza al poner los pies en
+esta casa.
+
+Los tertulios rieron.
+
+--¿Tú te crees por lo visto que soy de la Inclusa? ¿que no tengo casa?
+Pues sí que la tengo, Salesas, 60, principal.... Es decir, la tiene el
+casero.... Pero le pago, lo que no harán seguramente todos tus
+inquilinos. Perdone usted, Pinedo; no le había visto.... Y también tengo
+mis sábados ... y no hay tanto calor como aquí ¡uf! y doy chocolate y
+té, y conversación y todo ... lo mismo que aquí.
+
+Mientras decía esto, iba saludando a los circunstantes con semblante
+furioso. Pero como todos sabían a qué atenerse, reían.
+
+Era una mujer metida en carnes, los cabellos artificialmente rubios, los
+ojos un poco saltones, pero hermosos, la boca fresca y sensual; una
+mujer agradable, en suma, que había tenido y que seguía teniendo, a
+pesar de sus años, muchos apasionados.
+
+--Lo que no hay--añadió acercándose a la señora de Calderón y dándole
+dos sonoros besos en las mejillas--es una mujer tan ingrataza y tan
+insignificante como tú.... Por supuesto, que yo no vengo ya a verte a
+ti, sino a mi señor D. Julián, que alguna vez que otra sube a darme las
+buenas tardes y a decirme cómo anda la cotización.... Y a propósito de
+cotización, Clementina, dile a tu marido que suspenda aquello hasta que
+le avise.... Mejor dicho, no le digas nada; yo pasaré esta noche por tu
+casa.
+
+--¡Pero hija, qué líos traes siempre con el papel y la Bolsa y las
+acciones!--exclamó Mariana.
+
+--Pues los mismos que tú traerías si no tuvieses un marido tan activo
+que se encarga de calentarse la cabeza para que tú la tengas fresca y
+descansada....
+
+--Vaya, Pepa, no me eche usted piropos, que voy a ponerme colorado--dijo
+Calderón.
+
+--No digo más que la verdad. ¡Si creerán que es plato de gusto estar
+pensando en si baja o si sube el papel, escribir cartas y endosos y
+andar camino del Banco!
+
+--Imagino yo, Pepa--manifestó el general con sonrisa galante--que por
+más que diga, usted tiene afición a los negocios.
+
+--¿Imagina usted? ¡Qué raro!
+
+--No tengo tanta imaginación como usted, pero alguna sí--respondió el
+general un poco molestado por la risa que la frase de Pepa había
+producido.
+
+Esta Pepa era una mujer que gozaba fama de chistosa en sociedad, aunque
+realmente su gracia se confundía a menudo con la desvergüenza. Hablar
+siempre con rostro enojado, llamar a las cosas por su nombre, por crudo
+que fuese, decir una fresca al lucero del alba; tales eran las
+cualidades que habían logrado darle popularidad en los salones. Había
+quedado viuda bastante joven, con dos hijos, un varón que había seguido
+la carrera de marino y que a la sazón estaba navegando, y una hija a
+quien había casado hacía un año. Su marido había sido comerciante, y en
+los últimos años jugaba en la Bolsa con fortuna. En esta temporada, Pepa
+contrajo la misma pasión. Una vez viuda siguió alimentándola. La
+prudencia, o por mejor decir la timidez que caracteriza a las mujeres en
+los negocios, la habían librado de la ruina, que suele ser, tarde o
+temprano, inevitable para los apasionados al juego. Algo se había
+mermado su fortuna, pero aún disfrutaba de un envidiable bienestar.
+
+--Pepa, el asunto marcha admirablemente--dijo Pinedo--. De Zaragoza han
+pedido un volcán y en la Coruña ha resuelto el Ayuntamiento establecer
+dos, al oriente y al poniente de la ciudad.
+
+--Me alegro, me alegro muchísimo. ¿De manera que no suelto las acciones?
+
+--Nunca; el sindicato tiene seguridad de que antes de un mes subirán a
+trescientos.
+
+Los pocos que estaban en la broma rieron. Los demás fijaron en ellos sus
+ojos con curiosidad.
+
+--¿Qué es eso de los volcanes, Pinedo?--preguntó la esposa de Calderón.
+
+--Señora, se ha formado una sociedad para establecer volcanes en las
+poblaciones.
+
+--¡Ah! ¿Y para que sirven esos volcanes?
+
+--Para la calefacción, y además como objeto de adorno.
+
+Todos comprendieron ya la burla menos la linfática señora, que siguió
+preguntando con interés los pormenores del negocio. Los tertulios reían,
+hasta que Calderón, entre risueño y enojado, exclamó:
+
+--¡Pero mujer, no seas tan cándida! ¿No ves que es una guasa que se
+traen Pepa y Pinedo?
+
+Estos protestaron afectando gran formalidad, pero la primera dijo al
+oído del segundo:
+
+--Si será pánfila esta Mariana, que hace ya tres meses que el general
+Cruzalcobas le está haciendo el amor y aún no se ha enterado.
+
+Así llamaba Pepa al general Patiño, y no sin fundamento. A pesar de su
+apuesta figura un tanto averiada, y de su continente marcial, Patiño era
+un veterano falsificado. Sus grados habían sido ganados sin derramar una
+gota de sangre. Primero como ayo instructor del arte militar de una
+persona real; miembro después de algunas comisiones científicas, y
+empleado últimamente en el ministerio de la Guerra, cultivando la
+amistad de todos los personajes políticos; diputado varias veces;
+senador por fin y ministro del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, no
+había estado en el campo de batalla sino persiguiendo a un general
+revolucionario, y eso con firme propósito de no alcanzarle nunca. Como
+había viajado un poco y se jactaba de haber visto todos los adelantos
+del arte de la guerra, pasaba por militar instruído. Estaba suscrito a
+dos o tres revistas científicas; citaba en las tertulias, cuando se
+tocaba a su profesión, algunos nombres alemanes; para discutir empleaba
+un tono enfático y sacaba voz de gola que imponía respeto a los oyentes.
+Pero la verdad es que las revistas se quedaban siempre por abrir sobre
+la mesa de noche, y los nombres alemanes, aunque bien pronunciados, no
+eran más que sonidos en su boca. Preciábase de militar a la moderna por
+esto y por vestir siempre de paisano. Amaba las artes, sobre todo la
+música: abonado constante al teatro Real y a los cuartetos del
+Conservatorio. Amaba también las flores y las mujeres, muy especialmente
+a la mujer del prójimo. Era catador insaciable de la fruta del cercado
+ajeno. Su vida se deslizaba modesta y feliz, regando las gardenias de su
+jardincito de la calle de Ferraz y seduciendo a las esposas de los
+amigos. Hacía esto último por vocación, como se deben hacer las cosas, y
+ponía en ello todo el empeño y concentraba todas las fuerzas de su
+lúcida inteligencia, lo cual es de absoluta necesidad para hacer algo
+grande y provechoso en el mundo. Sus conocimientos estratégicos, que no
+había tenido ocasión de aplicar en el campo de batalla, servíanle
+admirablemente para entrar a saco en el corazón de las bellas damas de
+la corte. Bloqueaba primero la plaza con miradas lánguidas, acudiendo a
+los teatros, al paseo, a las iglesias que ellas frecuentaban. En todas
+partes el sombrero flamante y reluciente de Patiño se agitaba en el aire
+declarando la ardiente y respetuosa pasión de su dueño. Estrechaba
+después el cerco intimando en la casa, trayendo confites a los niños,
+comprándoles juguetes y libros de estampas, llevándoles alguna vez a
+almorzar. Se hacía querer de los criados con regalos oportunos. Venía
+después el asalto; la carta o la declaración verbal. Aquí desplegaba
+nuestro general una osadía y un arrojo singulares que, contrastaban
+notablemente con la prudencia y habilidad del cerco. Esta complejidad de
+aptitudes ha caracterizado siempre a los grandes capitanes, Alejandro,
+César, Hernán Cortés, Napoleón.
+
+Los años no conseguían ni calmar su pasión por las altas empresas ni
+mermar sus extraordinarias facultades. O por mejor decir lo que perdía
+en vigor ganábalo en arte, con lo que se restablecía el equilibrio en
+aquel privilegiado temperamento. Mas la fortuna, según ha tenido a bien
+comunicar a varios filósofos, se niega a ayudar a los viejos. El insigne
+capitán había experimentado en los últimos tiempos algunos descalabros
+que no podían atribuirse a falta de previsión o valor, sino a la
+versatilidad de la suerte. Dos jóvenes casadas le habían dado calabazas
+consecutivamente. Como sucede a todos los hombres de verdadero genio en
+quien los reveses no producen desmayos femeniles, antes sirven para
+concentrar y vigorizar las fuerzas de su espíritu. Patiño no lloró como
+Augusto sobre sus legiones. Pero meditó, y meditó largamente. Y su
+meditación fué de fecundos resultados. Un nuevo plan estratégico,
+asombroso como todos los suyos, surgió del torbellino de sus
+pensamientos elevados. Dándose cuenta perfecta del estado y cantidad de
+sus fuerzas de ataque y calculando con admirable precisión el grado de
+resistencia que podían ofrecerle sus dulces enemigos, comprendió que no
+debía atacar las plazas nuevas, cuyas fortificaciones son siempre más
+recias, sino aquellas que por su antigüedad empezasen ya a desmoronarse.
+Tal viva penetración del arte y tal destreza en la ejecución como el
+general poseía, anunciaban desde luego la victoria. Y, en efecto, a
+consecuencia del nuevo y acertado plan de ataque, comenzaron a rendirse
+una en pos de otra, a sus armas, no pocas bellezas de las mejor
+sazonadas y maduras de la capital. Y en los brazos de estas Venus de
+plateados cabellos siguió recogiendo el merecido premio a su prudencia y
+bravura.
+
+Como el cartaginés Aníbal, Patiño sabía variar en cada ocasión de
+táctica, según la condición y temperamento del enemigo. Con ciertas
+plazas convenía el rigor, desplegar aparato de fuerza. En otras era
+necesario entrar solapadamente sin hacer ruido. A una dama le gustaba el
+aspecto marcial y varonil del conquistador; se deleitaba escuchando las
+memorables jornadas de Garravillas y Jarandilla, cuando iba persiguiendo
+a los sublevados. A otra le placa oirle disertar en estilo correcto con
+su hermosa voz de gola, acerca de los problemas políticos y militares. A
+otra en fin, le extasiaba oirle interpretar alguna famosa melodía de
+Mozart o Schuman en el violoncelo. Porque nuestro héroe tocaba el
+violoncelo con rara perfección y fuerza es confesar que este
+delicadísimo instrumento le ayudó poderosamente en las más de sus
+famosas conquistas. Arrastraba las notas de un modo irresistible,
+indicando bien claramente que, a pesar de su arrojado y belicoso
+temperamento, poseía un corazón sensible a las dulzuras del amor. Y por
+si este arrastre oportunísimo de las notas no lo decía con toda
+claridad, corrobóralo un alzar de pupilas y meterlas en el cogote,
+dejando descubierto sólo el blanco de los ojos, cuando llegaba al punto
+álgido o patético de la melodía, que realmente era para impresionar a
+cualquier belleza por áspera que fuese.
+
+La maliciosa insinuación de Pepa Frías tenía fundamento. El bravo
+general hacía ya algún tiempo "que estaba poniendo los puntos" a la
+señora de Calderón, aunque ésta no daba señales de advertirlo. Jamás en
+sus muchas y brillantes campañas se le había presentado un caso
+semejante. Disparar contra una plaza durante algunos meses cañonazos y
+más cañonazos, meter dentro de ella granadas como cabezas y permanecer
+tan sosegada, durmiendo a pierna suelta como si le echasen bolitas de
+papel. Cuando el general le soltaba algún requiebro a quemarropa,
+Mariana sonreía bondadosamente.
+
+--Cállese usted, pícaro. ¡Buen pez debió usted de haber sido en sus
+buenos tiempos!
+
+Patiño se mordía los labios de coraje. ¡Los buenos tiempos! ¡El, que
+pensaba que nunca los había tenido mejores! Pero con su inmenso talento
+diplomático sabía disimular y sonreía también como el conejo.
+
+--¿Cuándo te han comprado esa pulsera?--preguntó Pacita a Esperanza,
+reparando en una caprichosa y elegante que ésta traía.
+
+--Me la ha regalado el general hace unos días.
+
+--¡Ah! ¿El general, por lo visto, te hace muchos regalos?--dijo la de
+Alcudia con leve expresión irónica que su amiga no entendió.
+
+--Sí; es muy bueno, siempre nos trae regalos. A mi hermanito le ha
+comprado una medalla preciosa.
+
+--¿Y a tu mamá no le hace regalos?
+
+--También.
+
+--¿Y qué dice tu papá?
+
+--¿Mi papá?--exclamó la niña levantando los ojos con sorpresa--, ¿qué ha
+de decir?
+
+Pacita, sin contestar, llamó la atención de una de sus hermanas.
+
+--Mercedes, mira qué pulsera tan bonita le ha regalado el general a
+Esperanza.
+
+La segunda de Alcudia perdió su rigidez por un momento, y tomando el
+brazo de Esperanza la examinó con curiosidad.
+
+--Es muy bonita. ¿Te la ha regalado el general?--preguntó cambiando al
+mismo tiempo con su hermana una mirada maliciosa.
+
+--Aquí está Ramoncito--dijo Esperanza volviendo los ojos a la puerta.
+
+--¡Ah! Ramoncito Maldonado.
+
+Un joven delgado, huesudo, pálido, de patillas negras que tocaban en la
+nariz, como las gastaba entonces el rey, y a su imitación muchos jóvenes
+aristócratas, entró sonriente y comenzó a saludar con desembarazo a
+todos, apretándoles la mano con leve sacudida y acercándola al pecho,
+del modo extravagante que se hace algunos años entre los pisaverdes
+madrileños. En cuanto él entró esparcióse por la habitación un perfume
+penetrante.
+
+--¡Jesús, qué peste!-exclamó por lo bajo Pepa Frías después de darle la
+mano-. ¡Qué afeminado es este Ramoncito!
+
+--¡Hola, barbián!-dijo el joven tomando de la barba con gran
+familiaridad a Pinedo-. ¿Qué te has hecho ayer? Pepe Castro ha
+preguntado por ti....
+
+--¿Ha preguntado por mí Pepe Castro? ¡Tanto honor me confunde!
+
+Causaba cierta sorpresa ver a Maldonado tutear a un hombre ya entrado en
+años y de venerable aspecto. Todos los mozalbetes del _Club de los
+Salvajes_ hacían lo mismo, sin que Pinedo se diese por ofendido.
+
+--Ahí tienes a Mariana--siguió éste--que acaba de hablar perrerías de
+ti, y con razón.
+
+--¿Pues?
+
+--No haga usted caso, Ramoncito--exclamó la señora de Calderón asustada.
+
+--Y Pepa también.
+
+--¿Usted, Pepa?-preguntó el mancebo queriendo demostrar desembarazo,
+pero inquieto en realidad, porque la de Frías era con razón temida.
+
+--Yo, sí. Vamos a cuentas, Ramoncito, ¿qué se propone usted echando
+sobre sí tanto perfume? ¿Es que pretende usted seducirnos a todas por el
+órgano del olfato?
+
+--Por cualquier órgano me agradaría seducir a usted, Pepa. La tertulia
+celebró la respuesta. Se oyó una espontánea carcajada. Pacita la había
+soltado. Su mamá se mordió los labios de ira y encargó a la hija que
+tenía más cerca que hiciese presente a la otra, para que a su vez lo
+comunicase a la menor, que era una desvergonzada y que en llegando a
+casa se verían las caras.
+
+--¡Hombre, bien! choque usted--exclamó la de Frías, dando la mano a
+Ramoncito-. Es la única frase regular que le he oído en mi vida.
+Generalmente no dice usted más que tonterías.
+
+--Muchas gracias.
+
+--No hay de qué.
+
+--Ya hemos leído la pregunta que usted hizo en el Ayuntamiento,
+Ramoncito--dijo la señora de Calderón, mostrándose amable para
+desvirtuar la acusación de Pinedo.
+
+--¡Ps! cuatro palabrejas.
+
+--Por ahí se empieza, joven--manifestó Calderón con acento Protector.
+
+--No; no se empieza por ahí--dijo gravemente Pinedo--. Se empieza por
+_rumores_. Luego vienen las _interrupciones.... (¡Es inexacto!
+¡Pruébemelo su señoría! La culpa es de los amigos de su señoría.)_ En
+seguida llegan los ruegos y las preguntas. Después la explicación de un
+voto particular o la defensa de una proposición incidental. Por último,
+la intervención en los grandes debates económicos.... Pues bien. Ramón
+se encuentra ya en la tercer categoría, en la de los ruegos.
+
+--Gracias, Pinedito, gracias--respondió el joven algo amoscado--.Pues ya
+que he llegado a esa categoría, _te ruego_ que no seas tan guasón.
+
+--¡Hombre, tampoco está mal eso!--exclamó Pepa Frías con asombro--.
+Ramoncito, va usted echando ingenio.
+
+El joven concejal fué a sentarse entre la niña de la casa y la menor de
+Alcudia, que se apartaron de mala gana para dejarle introducir su silla.
+Este Maldonado, muchacho de buena familia, no enteramente desprovisto de
+bienes de fortuna y elegido recientemente concejal por la Inclusa,
+dirigía desde hace algún tiempo sus obsequios a la niña de Calderón. Era
+un matrimonio bastante proporcionado, al decir de los amigos. Esperanza
+sería más rica que Ramoncito, porque la hacienda de D. Julián era sólida
+y considerable; pero aquél, que tampoco estaba en la calle, tenía ya
+comenzada con buenos auspicios su carrera política. Los padres de la
+chica ni se oponían ni alentaban sus pretensiones. Con el aplomo y la
+superioridad que da el dinero, Calderón apenas fijaba la atención en
+quién requería de amores a su hija, abrigando la seguridad de que no le
+faltarían buenos partidos cuando quisiera casarla. Y en efecto, cinco o
+seis pollastres de lo más elegante y perfilado de la sociedad madrileña
+zumbaban en los paseos, en las tertulias y en el teatro Real alrededor
+de la rica heredera, como zánganos en torno de una colmena. Ramoncito
+tenía varios rivales, algunos de consideración. No era lo peor esto,
+sino que la niña, tan apagada de genio, tan tímida y silenciosa
+ordinariamente, sólo con él era atrevida y desenfadada, autorizándose
+bromitas más o menos inocentes, respuestas y gestos bruscos que
+mostraban bien claro que no le tomaba en serio. Por eso le decía a
+menudo Pepe Castro, su amigo y confidente, que se hiciese valer un poco
+más; que no se manifestase tan rendido ni ansioso; que a las mujeres hay
+que tratarlas con un poco de desdén.
+
+Este Pepe Castro no sólo era el amigo y el confidente de Maldonado, pero
+también su modelo en todos los actos de la vida social y privada. Los
+juicios que pronunciaba acerca de las personas, los caballos, la
+política (de esto hablaba pocas veces), las camisas y los bastones eran
+axiomas incontrovertibles para el joven concejal. Imitábale en el
+vestir, en el andar, en el reir. Si el otro compraba una jaca española
+cruzada, ya estaba Ramoncito vendiendo la suya inglesa para adquirir
+otra parecida; si le daba por saludar militarmente llevándose la mano
+abierta a la sien, a los pocos días Ramoncito saludaba a todo el mundo
+como un recluta; si tomaba una chula por querida, no tardaba mucho
+nuestro joven en pasear por los barrios bajos en busca de otra. Pepe
+Castro se peinaba echando el pelo hacia adelante, para ocultar cierta
+prematura calva. Ramoncito, que tenía un pelo hermoso se peinaba
+también hacia adelante. Hasta la calva hubiera imitado con gusto por
+parecerle más _chic_. Pues bien, a pesar de tan devota imitación no
+había podido obedecerle en lo tocante a sus incipientes amores. Y esto
+porque, aunque parezca raro, Ramoncito había llegado a interesarse de
+verdad por la niña. El amor pocas veces es un sentimiento simple. A
+menudo contribuyen formarle y darle vida otras pasiones, como la
+vanidad, la avaricia, la lujuria, la ambición. Así formado apenas se
+distingue del verdadero amor: inspira el mismo vigilante cuidado y causa
+las mismas zozobras y penas. Ramoncito se creía sinceramente enamorado
+de Esperancita, y acaso tuviera razón para ello, pues la apetecía,
+pensaba en ella a todas horas, buscaba con afán los medios de agradarla
+y aborrecía de muerte a sus rivales. Por mas que se esforzaba en seguir
+los consejos del admirado Pepe Castro, procurando ocultar su inclinación
+o al menos la vehemencia con que la sentía, no lo lograba. Había
+empezado por cálculo a festejarla, con el dominio sobre sí de un hombre
+que tiene libre el corazón: había llegado pronto, gracias a la
+resistencia desdeñosa de la chica, a preocuparse vivamente, a sentirse
+aturdido y fascinado en su presencia. Luego la competencia de otros
+pollos le encendía la sangre y los deseos de hacerse pronto dueño de la
+mano de la niña. En obsequio a la verdad, hay que decir que se había
+olvidado "casi" de los millones de Calderón, que amaba ya a la hija
+"casi" desinteresadamente.
+
+--¿Conque ha hablado usted en el Ayuntamiento, Ramón?--le preguntó
+Pacita--. ¿Y qué ha dicho usted?
+
+--Nada, cuatro palabras sobre el servicio de alcantarillas--respondió
+con afectado aire de modestia el joven.
+
+--¿Pueden ir las señoras al Ayuntamiento?
+
+--¿Por qué no?
+
+--Pues yo quisiera mucho oirle hablar un día.... Y Esperancita tiene más
+deseos que yo, de seguro.
+
+--¡No, no!... Yo no--se apresuró a decir la niña.
+
+--Vamos, chica, no lo disimules. ¿No has de tener ganas de oir hablar a
+tu novio?
+
+Esperanza se puso como una amapola y exclamó precipitadamente:
+
+--Yo no tengo novio, ni quiero tenerlo.
+
+Ramoncito también se puso colorado.
+
+--¡Pero qué cosas tan horribles tienes, Paz!--siguió aturdida y
+confusa--. No vuelvas a hablar así porque me marcho de tu lado.
+
+--Perdona, hija--dijo la maliciosa niña, que se gozaba en el
+aturdimiento de su amiga y del concejal--. Yo creía.... Hay muchos que
+lo dicen.... Entonces, si no es Ramón será Federico.... Maldonado
+frunció el entrecejo.
+
+--Ni Federico ni nadie.... ¡Déjame en paz!... mira, aquí está el padre
+Ortega; levántate.
+
+
+
+
+II
+
+#Más personajes.#
+
+
+Un clérigo alto, de rostro pálido y redondo, joven aún, con ojos azules
+y mirada vaga de miope, apareció en la puerta. Todos se levantaron. La
+marquesa de Alcudia avanzó rápidamente y fué a besarle la mano. Detrás
+de ella hicieron lo mismo sus hijas, Mariana y las demás señoras de la
+tertulia.
+
+--Buenas tardes, padre--. Buenos ojos le vean, padre--. Siéntese aquí,
+padre.--No, ahí no, padre; véngase cerca del fuego.
+
+El sexo masculino le fué dando la mano con afectuoso respeto. La voz del
+sacerdote, al preguntar o responder en los saludos era suave, casi de
+falsete, como si en la pieza contigua hubiese un enfermo; su sonrisa era
+triste, protectora, insinuante. Parecía que le habían arrancado a su
+celda y a sus libros con gran trabajo, que entraba allí con repugnancia,
+sólo por hacer algún bien con el contacto de su sabia y virtuosísima
+persona a aquellos buenos señores de Calderón, de quienes era director
+espiritual. Sus hábitos y sotana eran finos y elegantes; los zapatos de
+charol con hebilla de plata; las medias de seda.
+
+Le dieron la enhorabuena calurosamente por una oración que había
+pronunciado el día anterior en el oratorio del Caballero de Gracia. El
+se contentó con sonreír y murmurar dulcemente:
+
+--Dénsela a ustedes, señoras, si han sacado algún fruto.
+
+El padre Ortega no era un clérigo vulgar, al menos en la opinión de la
+sociedad elegante de la corte, donde tenía mucho partido. Sin pecar de
+entremetido frecuentaba las casas de las personas distinguidas. No le
+gustaba hacer ruido ni llamar la atención de las tertulias sobre sí. No
+daba ni admitía bromas, ni tenía el temperamento abierto y jaranero que
+suele caracterizar a los sacerdotes que gustan del trato social. Si era
+intrigante, debía de serlo de un modo distinto de lo que suele verse en
+el mundo. Discreto y afable, humilde, grave y silencioso cuando se
+hallaba en sociedad, procurando borrar y confundir su personalidad
+entre las demás, adquiría relieve cuando subía a la cátedra del Espíritu
+Santo, lo que hacía a menudo. Allí se expresaba con desenfado y
+verbosidad sorprendentes. No lograba conmover al auditorio ni lo
+pretendía, pero demostraba un talento claro y una ilustración poco común
+en su clase. Porque era de los poquísimos sacerdotes que estaban al
+tanto de la ciencia moderna, o al menos semejaba estarlo. En vez de las
+pláticas morales que se usan y de las huecas y disparatadas
+declamaciones de sus colegas contra la ciencia y la razón, los sermones
+de nuestro escolapio trascendían fuertemente a lecturas modernísimas: en
+todos ellos procuraba demostrar directa o indirectamente que no existe
+incompatibilidad entre los adelantos de la ciencia y el dogma. Hablaba
+de la evolución, del transformismo, de la lucha por la existencia,
+citaba a Hegel alguna vez, traía a cuento la teoría de Malthus sobre la
+población, el antagonismo del trabajo y el capital. De todo procuraba
+sacar partido en defensa de la doctrina católica. Para rechazar los
+nuevos ataques era necesario emplear nuevas armas. Hasta se confesaba,
+en principio, partidario de las teorías de Darwin, cosa que tenía
+sorprendidos e inquietos a algunos de sus timoratos amigos y penitentes,
+pero esto mismo contribuía a infundirles más respeto y admiración.
+Cuando hablaba para las señoras solamente, prescindía de toda erudición
+que pudiera parecerles enfadosa; adoptaba un lenguaje mundano. Les
+hablaba de sus tertulias, de sus saraos, de sus trajes y caprichos, como
+quien los conoce perfectamente; sacaba comparaciones y argumentos de la
+vida de sociedad, y esto encantaba a las damas y las postraba a sus
+pies. Era el confesor de muchas de las principales familias de la
+capital. En este ministerio demostraba una prudencia y un tacto
+exquisitos. A cada persona la trataba según sus antecedentes, posición y
+temperamento. Cuando tropezaba con una devota escrupulosa, viva y
+ardiente como la marquesa de Alcudia, el buen escolapio apretaba de
+firme las clavijas, se mostraba exigente, tiránico, entraba en los
+últimos pormenores de la vida doméstica y los reglamentaba. En casa de
+Alcudia no se daba un paso sin su anuencia. Y en estos sitios, como si
+se gozase en mostrar su poder, adoptaba un continente grave y severo que
+en otras partes no se le conocía. Cuando daba con alguna familia
+despreocupada, con poca afición a la iglesia, ensanchaba la manga, se
+hacía benigno y tolerante, procurando nada más que guardasen las formas
+y no diesen mal ejemplo a los otros. Hacía cuanto le era posible por
+afianzar esa alianza dichosa establecida de poco tiempo a esta parte
+entre la religión y el "buen tono" en nuestro país. Cada día sacaba una
+moda que a ello contribuyese, traducidas unas del francés, otras nacidas
+en su propio cerebro. En la capilla u oratorio de alguna familia ilustre
+reunía ciertos días del año por la tarde a las damas conocidas. Eran
+unas agradabilísimas _matinées_, donde se oraba, tocaba el órgano
+expresivo la más hábil pianista, decía el padre una plática familiar,
+departía después amigablemente con las señoras acerca de asuntos
+religiosos, se confesaba la que quería, y por último pasaban al comedor,
+donde se tomaba te, cambiando de conversación. Cuando fallecía alguna
+persona de estas familias, el padre Ortega se hacía poner en las
+papeletas de defunción como director espiritual, rogando que la
+encomendasen a Dios. Luego repartía entre todos los amigos unos
+papelitos impresos o memorias con oraciones, donde se pedía al Supremo
+Hacedor con palabras encarecidas y melosas que por tal o cual mérito que
+resplandeció en su sagrada pasión perdonase al conde de T*** o a la
+baronesa de M*** el pecado de soberbia o de avaricia, etc. Generalmente
+no era aquel en que más había sobresalido el difunto, lo cual hacía el
+padre con buen acuerdo para evitar el escándalo y una pena a la familia.
+También se encargaba de gestionar la adquisición del mayor número
+posible de indulgencias, la bendición papal _in articulo mortis_, las
+preces de algún convento de monjas, etc. Siendo su amigo y penitente se
+podía tener la seguridad de no ir al otro mundo desprovisto de buenas
+recomendaciones. Lo que no sabemos es el caso que Dios hacía de ellas,
+si escribía encima de las memorias con lápiz azul, como los ministros,
+"hágase", o si preguntaba al padre Ortega, como la señora del cuento:
+"¿Y a usted quién le presenta?"
+
+Cuando hubo cambiado algunas palabras corteses con casi todos los
+tertulios, haciendo a cada cual la reverencia que dada su posición le
+correspondía, la marquesa de Alcudia le tomó por su cuenta, y llevándole
+a uno de los ángulos del salón y sentados en dos butaquitas, comenzó a
+hablarle en voz baja como si se estuviese confesando. El clérigo, con el
+codo apoyado en el brazo del sillón, cogiendo con la mano su barba
+rasurada, los ojos bajos en actitud humilde, la escuchaba. De vez en
+cuando profería también alguna palabra en voz de falsete, que la
+marquesa escuchaba con profundo respeto y sumisión, lo cual no impedía
+que al instante volviese a la carga gesticulando con viveza, aunque sin
+alzar la voz.
+
+Había entrado poco después que el padre un joven gordo, muy gordo,
+rubio, con patillitas que le llegaban poco más abajo de la oreja, mucha
+carne en los ojos y fresco y sonrosado color en las mejillas. La ropa le
+estallaba. Su voz era levemente ronca y la emitía con fatiga. Al entrar
+nublóse la descolorida faz de Ramoncito Maldonado. El recién llegado era
+hijo de los condes de Casa-Ramírez y uno de los pretendientes a la mano
+de la primogénita de Calderón. Jacobo Ramírez o Cobo Ramírez, como se le
+llamaba en sociedad, pasaba por chistoso por el mismo motivo que Pepa
+Frías, aunque con menos razón. Caracterizábale una libertad grosera en
+el hablar, un desprecio cínico hacia las personas, aun las más
+respetables, y una ignorancia que rayaba en lo inverosímil. Sus chistes
+eran de lo más burdo y soez que es posible tolerar entre personas
+decentes. Alguna vez daba en el clavo, esto es, tenía alguna ocurrencia
+feliz; mas, por regla general, sus chuscadas eran pura y lisamente
+desvergüenzas.
+
+La tertulia, no obstante, se regocijó con su entrada. Una sonrisa feliz
+se esparció por todos los rostros, menos el de Ramoncito.
+
+--Oiga usted, Calderón--entró diciendo, sin saludar--. ¿Cómo se arregla
+usted para tener siempre criados tan guapos?... A uno de ellos, el de la
+entrada, con la poca luz que había y la voz de mezzo-soprano que me
+gasta, le he confundido con una muchacha.
+
+--¡Hombre, no!--exclamó riendo el banquero.
+
+--¡Hombre, sí! A mí no me importa nada que usted traiga todos los Romeos
+que guste.... ¿Viene por aquí su amigo Pinazo?
+
+Los que entendieron adónde iba a parar, que eran casi todos, soltaron la
+carcajada.
+
+--¡No viene! ¡no viene!--dijo Calderón casi ahogado por la risa.
+
+--¿De qué se ríen?--preguntó Pacita por lo bajo a Esperanza.
+
+--No sé--respondió ésta con acento de sinceridad, encogiéndose de
+hombros.
+
+--De seguro Cobo ha dicho una barbaridad. Se lo preguntaré después a
+Julia que no dejará de haberla cogido.
+
+Volvieron ambas la vista hacia la mayor de Alcudia y la vieron inmóvil,
+rígida, con los ojos bajos como siempre. En el ángulo de sus labios, sin
+embargo, vagaba una leve sonrisa maliciosa que mostraba que no sin razón
+la hermanita fiaba en sus profundos conocimientos.
+
+--Hola, Ramoncillo--dijo acercándose a Maldonado y dándole una palmada
+en la mejilla con familiaridad--. Siempre tan guapote y tan seductor.
+
+Estas palabras fueron dichas en tono entre afectuoso e irónico, que le
+sentó muy mal al joven.
+
+--No tanto como tú..., pero en fin, vamos tirando--respondió Ramoncito.
+
+--No, no, tú eres más guapo.... Y si no que lo digan estas niñas.... Un
+poco flacucho estás, sobre todo desde hace una temporada, pero ya
+doblarás en cuanto se te pase eso.
+
+--No tiene que pasarme nada.... Ya sé que nunca podré ser de tantas
+libras como tú--replicó más picado.
+
+--Pues tienes más hierbas.
+
+--Allá nos vamos, chico; no vengas echándotelas de _fanciullo_, porque
+es muy cursi, sobre todo delante de estas niñas.
+
+--¡Pero hombre, que siempre han de estar ustedes riñendo!--exclamó Pepa
+Frías--. Acaben ustedes pronto por batirse, ya que los dos no caben en
+el mundo.
+
+--Donde no caben los dos--le dijo por lo bajo Pinedo--es en casa de
+Calderón.
+
+--Nada de eso--manifestó Cobo en tono ligero y alegre--. Los amigos más
+reñidos son los mejores amigos. ¿Verdad, barbián?
+
+Al mismo tiempo tomó la cabeza de Ramoncito con ambas manos y se la
+sacudió cariñosamente. Este le rechazó de mal humor.
+
+--Quita, quita, no seas sobón.
+
+Cobo y Maldonado eran íntimos amigos. Se conocían desde la infancia.
+Habían estado juntos en el colegio de San Antón. Luego en la sociedad
+siguieron manteniendo relaciones estrechas, principalmente en el _Club
+de los Salvajes_, adonde ambos acudían asiduamente. Como ambos ejercían
+la misma profesión, la de pasear a pie, en coche y a caballo; como ambos
+frecuentaban las mismas casas y se encontraban todos los días en todas
+partes, la confianza era ilimitada. Siempre había habido entre ellos,
+sin embargo, una graciosa hostilidad, pues Cobo despreciaba a Ramoncito,
+y éste, que lo adivinaba, manteníase constantemente en guardia. Esta
+hostilidad no excluía el afecto. Se decían mil insolencias, disputaban
+horas enteras; pero en seguida salían juntos en coche como si no hubiera
+pasado nada, y se citaban para la hora del teatro. Maldonado tomaba las
+cosas de Cobo en serio. Este se gozaba en llevarle la contraria en
+cuanto decía, hasta que conseguía irritarlo, ponerlo fuera de si. Mas el
+afecto desapareció en cuanto ambos pusieron los ojos en la chica de
+Calderón. No quedó más que la hostilidad. Sus relaciones parecía que
+eran las mismas; reuníanse en el club diariamente, paseaban a menudo
+juntos, iban a cazar al Pardo como antes. En el fondo, sin embargo, se
+aborrecían ya cordialmente. Por detrás decían perrerías el uno del otro;
+Cobo con más gracia, por supuesto, que Ramoncito, porque le tenía,
+fundada o infundadamente, un desprecio verdadero.
+
+--Vamos, les pasa a ustedes lo que a mi hija y su marido....--dijo la
+de Frías.
+
+--¡No tanto! ¡no tanto, Pepa!--interrumpió Ramírez afectando susto.
+
+--¡Pero qué sinvergüenza es usted, hombre!--exclamó aquélla tratando de
+contener la risa, que no cuadraba a su mal humor característico--. Se
+parecen ustedes en que siempre están regañando y haciendo las paces.
+
+Y se puso a describir con bastante gracia la vida matrimonial de su
+hija. Lo mismo ella que el marido eran un par de chiquillos mimosos,
+insoportables. Sobre si no la había pasado el plato a tiempo o no la
+había echado agua en la copa, sobre los botones de la camisa, o si no
+cepillaron la ropa, o tenía la ensalada demasiado aceite, armaban
+caramillos monstruosos. Los dos eran Igualmente susceptibles y
+quisquillosos. A veces se pasaban seis u ocho días sin hablarse. Para
+entenderse en los menesteres de la vida se escribían cartitas y en ellas
+se trataban de usted--. "Asunción me ha pasado un recado diciéndome que
+vendrá a las ocho para llevarme al teatro. ¿Tiene usted inconveniente en
+que vaya?"--escribía ella dejándole la carta sobre la mesa del
+despacho--. "Puede usted ir adonde guste"--respondía él por el mismo
+procedimiento--. "¿Qué platos quiere usted para mañana? ¿Le gusta a
+usted la lengua en escarlata?"--"Demasiado sabe usted que no como
+lengua. Hágame el favor de decir a la cocinera que traiga algún pescado,
+pero no boquerones como el otro día, y que no fría tanto las tortillas".
+Ninguno de los dos quería humillarse al otro. Así que, esta tirantez se
+prolongaba ridículamente, hasta que ella, Pepa, los agarraba por las
+orejas, les decía cuatro frescas y les obligaba a darse la mano. Luego,
+en las reconciliaciones, eran extremosos.
+
+--¿Sabe usted, Pepa, que no quisiera estar yo allí en el momento de la
+reconciliación?--dijo Cobo haciendo alarde nuevamente de su malignidad
+brutal.
+
+--Tampoco yo, hijo--respondió, dando un suspiro de resignación que hizo
+reir--. Pero ¡qué quiere usted! Soy suegra, que es lo último que se
+puede ser en este mundo, y tengo esa penitencia y otras muchas que usted
+no sabe.
+
+--Me las figuro.
+
+--No se las puede usted figurar.
+
+--Pues, querida, a mí me gustaría muchísimo ver a mis hijos
+reconciliados. No hay cosa más fea que un matrimonio reñido--dijo la
+bendita de Mariana con su palabra lenta, arrastrada, de mujer linfática.
+
+--También a mí ... pero después que pasa la reconciliación--respondió
+Pepa, cambiando miradas risueñas con Cobo Ramírez y Pinedo.
+
+--¡De qué buena gana me reconciliaría yo con usted, Mariana, del mismo
+modo que esos chicos!--dijo en voz muy baja el almibarado general
+Patiño, aprovechando el momento en que la esposa de Calderón se inclinó
+para hurgar el fuego con un hierro niquelado. Al mismo tiempo, como
+tratase de quitárselo para que ella no se molestase, sus dedos se
+rozaron, y aun puede decirse, sin faltar a la verdad, que los del
+general oprimieron suave y rápidamente los de la dama.
+
+--¡Reconciliarse!--dijo ésta en voz natural--. Para eso es necesario
+antes estar enfadados y, a Dios gracias, nosotros no lo estamos.
+
+El viejo tenorio no se atrevió a replicar. Rió forzadamente, dirigiendo
+una mirada inquieta a Calderón. Si insistía, aquella pánfila era capaz
+de repetir en voz alta la atrevida frase que acababa de decirle.
+
+--Por supuesto--siguió Pepa--que yo me meto lo menos posible en sus
+reyertas. Ni voy apenas por su casa. ¡Uf! ¡Me crispa el hacer el papel
+de suegra!
+
+--Pues yo, Pepa, quisiera que fuese usted mi suegra--dijo Cobo,
+mirándola a los ojos codiciosamente.
+
+--Bueno, se lo diré a mi hija, para que se lo agradezca.
+
+--¡No, si no es por su hija!... Es porque ... me gustaría que usted se
+metiese en mis cosas.
+
+--¡Bah, bah! déjese usted de músicas--replicó la de Frías medio enojada.
+
+Un amago de sonrisa que plegaba sus labios pregonaba, no obstante, que
+la frase la había lisonjeado.
+
+Ramoncito volvió a sacar la conversación del teatro Real, la liebre que
+sale y se corre en todas las tertulias distinguidas de la corte. La
+ópera, para los abonados, no es un pasatiempo, sino una institución. No
+es el amor de la música, sin embargo, lo que engendra esta constante
+preocupación, sino el no tener otra cosa mejor en qué ocuparse. Para
+Ramoncito Maldonado, para la esposa de Calderón y para otros muchos, los
+seres humanos se dividen en dos grandes especies: los abonados al teatro
+Real y los no abonados. Los primeros son los únicos que expresan
+realmente de un modo perfecto la esencia de la humanidad. Gayarre y la
+Tosti fueron puestos otra vez a discusión. Los que habían llegado
+últimamente dieron su opinión, tanto sobre el mérito como sobre la
+disposición física de los dos cantantes.
+
+Ramoncito se puso a contar en voz baja a Esperanza y a Paz que la noche
+anterior había sido presentado a la Tosti en su _camerino_. "Una mujer
+muy amable, muy fina. Le había recibido con una gracia y una amabilidad
+sorprendentes. Ya había oído hablar mucho de el, de Ramoncito, y tenía
+deseos vivos de conocerle personalmente. Cuando supo que era concejal,
+quedó asombrada por lo joven que había llegado a ese puesto. ¡Ya ven
+ustedes que tontería! Por lo visto, en otros países se acostumbra a
+elegir sólo a los viejos. De cerca era aún mejor que de lejos. Un cutis
+que parece raso; una dentadura preciosa; luego una arrogante figura; el
+pecho levantado y ¡unos brazos!..."
+
+La vanidad hacía a Ramoncito no sólo torpe, porque es regla bien sabida
+que cuando se galantea a una mujer no debe alabarse con demasiado calor
+a otra, sino un tantico atrevido dirigiéndose a niñas. Estas se miraban
+sonrientes, brillándoles los ojos con fuego malicioso y burlón que el
+joven concejal no observaba.
+
+--Y diga usted Ramón, ¿no se ha declarado usted a ella?--le preguntó
+Pacita.
+
+--Todavía no--respondió haciéndose cargo ya de la intención burlona de
+la pregunta.
+
+--Pero se declarará.
+
+--Tampoco. Estoy ya enamorado de otra mujer. Al mismo tiempo dirigió una
+miradita lánguida a Esperanza. Esta se puso repentinamente seria.
+
+--¿De veras? Cuente usted ... cuente usted.
+
+--Es un secreto
+
+--Bien, pero nosotras lo guardaremos.... ¿Verdad Esperanza que tú no
+dirás nada?
+
+Y la escuálida chiquilla miraba maliciosamente a su amiga gozándose en
+su mal humor y en la inquietud de Ramoncito.
+
+--Yo no tengo gana de saber nada.
+
+--Ya lo oye usted, Ramón. Esperanza no tiene gana de oir hablar de sus
+novias. Yo bien sé por qué es, pero no lo digo....
+
+--¡Qué tonta eres, chica!--exclamó aquélla con verdadero enojo.
+
+El joven concejal quedó lisonjeado por tal advertencia que venía de una
+amiga íntima. Creyó, sin embargo, que debía cambiar la conversación a
+fin de no echar a perder su pretensión, pues veía a Esperanza seria y
+ceñuda.
+
+--Pues no crean ustedes que es tan difícil declararse a la Tosti y que
+ella responda que sí.... Y si no ... ahí tienen ustedes a Pepe Castro,
+que puede dar fe de lo que digo.
+
+--Es que Pepe Castro no es usted--manifestó la niña de Calderón con
+marcada displicencia.
+
+Maldonado cayó de la región celeste donde se mecía. Aquella frase
+punzante dicha en tono despreciativo le llegó al alma. Porque cabalmente
+la superioridad de Pepe Castro era una de las pocas verdades que se
+imponían a su espíritu de modo incontrastable. Pudiera ofrecer reparos a
+la de Hornero, pero a la de Pepito, no. La seguridad de no poder llegar
+jamás, por mucho que le imitase, al grado excelso de elegancia,
+despreocupación, valor desdeñoso y hastío de todo lo creado, que
+caracterizaba a su admirado amigo, le humillaba, le hacía desgraciado.
+Esperanza había puesto el dedo en la llaga que minaba su preciosa
+existencia. No pudo contestar; tal fué su emoción.
+
+Clementina estaba triste, inquieta. Desde que había entrado en casa de
+su cuñada, buscaba pretexto para irse. Pero no lo hallaba. Era forzoso
+resignarse a dejar transcurrir un rato. Los minutos le parecían siglos.
+Había charlado unos momentos con la marquesa de Alcudia, mas ésta la
+había dejado en cuanto entró el padre Ortega. Su cuñada estaba
+secuestrada por el general Patiño, que le explicaba minuciosamente el
+modo de criar a los ruiseñores en jaula. Las dos chicas de Alcudia que
+tenía al lado parecían de cera, rígidas, tiesas, contestando por
+monosílabos a las pocas preguntas que las dirigió. Una sorda irritación
+se iba apoderando poco a poco de ella. Dado su temperamento, no se
+hubieran pasado muchos minutos en echar a rodar todos los miramientos y
+largarse bruscamente. Alas al oir el nombre de Pepe Castro levantó la
+cabeza vivamente y se puso a escuchar con ávida atención. La reticencia
+de Ramoncito la puso súbito pálida. Se repuso no obstante en seguida, y,
+entrando en la conversación con amable sonrisa, dijo:
+
+--Vaya, vaya, Ramón; no sea usted mala lengua.... ¡Pobres mujeres en
+boca de ustedes!
+
+--No se habla mal sino de la que lo merece, Clementina--respondió éste
+animado por el cable que impensadamente recibía.
+
+--De todas hablan ustedes. Me parece que su amiguito Pepe Castro no es
+de los que se muerden la lengua para echar por el suelo una honra.
+
+--Clementina, hasta ahora no le he cogido tras de ninguna mentira. Todo
+Madrid sabe que es hombre de mucha suerte con las mujeres.
+
+--¡No sé por qué!--replicó con un mohín de desdén la dama.
+
+--Yo no soy inteligente en la hermosura de los hombres--manifestó el
+joven riendo su frase--, pero todos dicen que Pepito es guapo.
+
+--¡Ps!... Será según el gusto de cada cual ... y que me dispense Pacita,
+que es su pariente. Yo formo parte de esos _todos_ y no lo digo.
+
+--La verdad es--apuntó Esperancita tímidamente--que Pepito no pasa por
+feo.... Luego, es muy elegante y distinguido, ¿verdad tú?
+
+Y se dirigió a Pacita, poniéndose al mismo tiempo levemente colorada.
+
+Clementina le dirigió una mirada penetrante que concluyó de ruborizarla.
+
+--¿De qué se habla?--preguntó Cobo Ramírez acercándose al corro.
+
+Casi nunca se sentaba en las tertulias. Le placa andar de grupo en
+grupo, resollando como un buey, soltando alguna frase atrevida en cada
+uno. La faz de Ramoncito se nubló al aproximarse su rival. Este no dejó
+de notarlo y le dirigió una mirada burlona.
+
+--Vamos, Ramoncillo, dí; ¿cómo te arreglas para tener tan animadas a las
+damas? Me acaba de decir Pepa que vas echando ingenio.
+
+--No, hombre; ¿cómo voy a echarlo si lo tienes tú todo?--profirió con
+irritación el concejal.
+
+--Vaya, chico, si es que te azaras porque yo me acerco, me voy.
+
+Una sonrisa irónica, amarga y triunfal al mismo tiempo, dilató el rostro
+anguloso de Ramoncito. Había cogido a su enemigo en la trampa. Ha de
+saberse que pocos días antes averiguó casualmente, por medio de un
+académico de la lengua, que no se decía _azararse_, sino _azorarse_.
+
+--Querido Cobo--dijo echándose hacia atrás con la silla y mirándole con
+fijeza burlona--. Antes de hablar entre personas ilustradas, creo que
+debieras aprender el castellano.... Digo ... me parece....
+
+--¿Pues?--preguntó el otro sorprendido.
+
+--No se dice azarar, sino _azorar_, queridísimo Cobo. Te lo participo
+para tu satisfacción y efectos consiguientes.
+
+La actitud de Ramoncito al pronunciar estas palabras era tan arrogante,
+su sonrisa tan impertinente, que Cobo, desconcertado por un momento,
+preguntó con furia:
+
+--¿Y por qué se dice azorar y no azarar?
+
+--¡Porque sí!... ¡Porque lo digo yo!... ¡Eso!...--respondió el otro sin
+dejar de sonreír cada vez con mayor ironía y echando una mirada de
+triunfo a Esperanza.
+
+Se entabló una disputa animada, violenta, entre ambos. Cobo se mantuvo
+en sus trece sosteniendo con brío que no había tal _azorar_, que a nadie
+se lo había oído en su vida y eso que estaba harto de hablar con
+personas ilustradas. El joven y perfumado concejal le respondía
+brevemente sin abandonar la sonrisilla impertinente, seguro de su
+triunfo. Cuanto más furioso se ponía Cobo, más se gozaba en humillarle
+delante de la niña por quien ambos suspiraban.
+
+Pero la decoración cambió cuando Cobo irritadísimo, viéndose perdido,
+llamó en su auxilio al general Patiño.
+
+--Vamos a ver, general, usted que es una de las eminencias del ejército,
+¿cree que está bien dicho azorarse?
+
+El general, lisonjeado por aquella oportuna dedada de miel, manifestó
+dirigiéndose a Maldonado en tono paternal:
+
+--No, Ramoncito, no: está usted en un error. Jamás se ha dicho en España
+azorar.
+
+El concejal dió un brinco en la silla. Abandonando súbito toda ironía,
+echando llamas por los ojos, se puso a gritar que no sabían lo que se
+decían, que parecía mentira que personas ilustradas, etc., etc.... Que
+estaba seguro de hallarse en lo cierto y que inmediatamente se buscase
+un diccionario.
+
+--El caso es, Ramoncito--dijo D. Julián rascándose la cabeza--, que el
+que había en casa hace ya tiempo que ha desaparecido. No sé quién se lo
+ha llevado.... Pero a mí me parece también, como al general, que se dice
+azarar....
+
+Aquel nuevo golpe afectó profundamente a Maldonado, que, pálido ya,
+tembloroso, lanzó con voz turbada un último grito de angustia.
+
+--¡Azorar viene de _azor_, señores!
+
+--¡Qué azor ni qué coliflor, hombre de Dios!--exclamó Cobo soltando una
+insolente carcajada--. Confiesa que has metido la patita y dí que no lo
+volverás a hacer.
+
+El despecho, la ira del joven concejal no tuvieron límites. Todavía
+luchó algunos momentos con palabras y ademanes descompuestos. Pero como
+se contestase a sus enérgicas protestas con risitas v sarcasmos,
+concluyó por adoptar una actitud digna v despreciativa, mascullando
+palabras cargadas de hiel, los labios trémulos, la mirada torva. De vez
+en cuando dejaba escapar por la nariz un leve bufido de indignación.
+Cobo estuvo implacable: aprovechó todas las ocasiones que se ofrecieron
+para dirigirle indirectamente una pullita envenenada que causaba el
+regocijo de las niñas y hacía sonreír discretamente a las personas
+graves. Nadie en el mundo padeció más hambre y sed de justicia que
+Ramoncito en aquella ocasión.
+
+La llegada de un nuevo personaje puso fin o suspendió por lo menos su
+tormento. Anunció el criado al señor duque de Requena. La entrada de
+éste produjo en la tertulia un movimiento que indicaba bien claramente
+su importancia. Calderón salió a recibirle dándole las dos manos con
+efusión. Los hombres se levantaron apresuradamente y se apartaron de los
+asientos para salir a su encuentro sonrientes, expresando en su actitud
+la veneración que les inspiraba. Las damas volvieron también sus rostros
+hacia él con curiosidad y respeto, y Pepa Frías se levantó para
+saludarle. Hasta el padre Ortega abandonó a su marquesa y se adelantó
+inclinado, sumiso, dirigiéndole un saludo almibarado, sonriéndole con
+sus ojos claros al través de los fuertes cristales de miope que gastaba.
+Por algunos instantes apenas se oyó en la estancia mas que "querido
+duque", "señor duque". "¡Oh, duque!"
+
+El objeto de tanta atención y acatamiento era un hombre bajo, gordo, la
+faz amoratada, los ojos saltones y oblicuos, el cabello blanco, y el
+bigote entrecano, duro y erizado como las púas de un puerco-espín. Los
+labios gruesos y sinuosos y manchados por el zumo del cigarro puro que
+traía apagado y mordía paseándolo de un ángulo a otro de la boca sin
+cesar. Podría tener unos sesenta años, más bien más que menos. Venía
+envuelto en un magnífico gabán de pieles que no había querido quitarse a
+la entrada por hallarse acatarrado. Mas al poner los pies en el
+saloncito de Calderón, sintióse malamente impresionado por el calor que
+allí hacía. Sin contestar apenas a los saludos y sonrisas que a porfía
+le dirigían, murmuró en tono brutal, con la voz gruesa y ronca a la vez
+que caracteriza a los hombres de cuello corto:
+
+--¡Puf! ¡Esto echa bombas!...
+
+Y lo acompañó de una interjección valenciana que principia por f. Al
+mismo tiempo hizo ademán de despojarse del abrigo. Veinte manos cayeron
+sobre él para ayudarle y esto retrasó un poco la operación.
+
+Representóse en la tertulia de Calderón la escena de los israelitas en
+el desierto que más se ha repetido en el mundo, la adoración del becerro
+de oro. El recién llegado era nada menos que D. Antonio Salabert, duque
+de Requena, el célebre Salabert rico entre los ricos de España, uno de
+los colosos de la banca y el más afamado, sin disputa, por el número y
+la importancia de sus negocios. Había nacido en Valencia. Nadie conocía
+a su familia. Decían unos que había sido granuja del mercadal, otros que
+empezó de lacayo de un banquero y luego fué cobrador de letras y
+zurupeto, otros que había sido soldado de Cabrera en la primera guerra
+civil, y que el origen de su fortuna estuvo en una maleta llena de onzas
+de oro que robó a un viajero. Algunos llegaban hasta a filiarle en una
+de las célebres partidas de bandoleros que infestaron a España poco
+después de la guerra. Pero él explicaba del modo más sencillo y gráfico
+la procedencia de su fortuna, que no bajaba de cien mil millones de
+pesetas. Cuando se enfadaba con los empleados de su casa, lo cual
+sucedía a menudo, y notaba que se ofendían con sus palabrotas
+injuriosas, solía decirles gritando como un energúmeno:
+
+--¿Sabéis, f...., cómo he llegado yo a tener dinero?... Pues recibiendo
+muchas patadas en el trasero. Sólo a fuerza de puntapiés se logra subir
+arriba. ¿Estamos?
+
+Hay que confesar que este dato adolece de ser un poco vago; pero la
+perfecta autenticidad de que se halla revestido, le da un valor
+inapreciable. Tomándolo como base de la investigación, acaso se pueda
+llegar a definir el carácter y a historiar la vida y las empresas del
+opulento banquero.
+
+--Hola, chiquita--dijo avanzando hasta Clementina y tomándole la barba
+como se hace con los niños--. ¿Estás aquí? No he visto tu coche abajo.
+
+--He salido a pie, papá.
+
+--Es un milagro. Si quieres, puedes llevarte el mío.
+
+--No; tengo deseos de caminar. Estoy estos días muy pesada.
+
+El duque de Requena había prescindido de todos los presentes y hablaba a
+su hija con toda la afabilidad de que era susceptible. La veía pocas
+veces. Clementina era su hija natural, habida allá en Valencia, cuando
+joven, de una mujer de la ínfima clase social, como él lo era al
+parecer. Luego se había casado en Madrid, ya en camino de ser rico, con
+una joven de la clase media, de la cual no tuvo familia. Esta señora,
+extremadamente delicada de salud desde su matrimonio, había cedido o,
+por mejor decir, había ella misma propuesto que la hija de su marido
+viniese a habitar la misma casa. Clementina se educó, pues, aquí y fué
+amada de la esposa de su padre como una verdadera hija. Ella la quiso y
+la respetó también como a una madre. Después que se casó solía visitarla
+a menudo; pero como su padre estaba siempre muy ocupado, no entraba en
+sus habitaciones, y desde las de su madre (así la llamaba) se iba a la
+calle. Sólo en los días de banquete o recepción, o cuando casualmente le
+tropezaba en las casas o en la calle departía un rato con él.
+
+Después de preguntarle por su marido y por sus hijos, el duque se puso a
+hablar, sin sentarse, con Calderón y Pepa Frías. Un hombre rudo y
+campechanote en la apariencia: sonreía pocas veces: cuando lo hacía era
+de modo tan leve que aún podía dudarse de ello. Acostumbraba a llamar
+las cosas por su nombre y a dirigirse a las personas sin fórmulas de
+cortesía, diciéndoles en la cara cosas que pudieran pasar por groserías:
+no lo eran porque sabía darles un tinte entre rudo y afectuoso que les
+quitaba el aguijón. No era muy locuaz. Generalmente se mantenía
+silencioso mordiendo su cigarro y examinando al interlocutor con sus
+ojos oblicuos, impenetrables. Mostraba al hablar una inocencia falsa y
+socarrona que no le hacía antipático. Detrás se veía siempre al antiguo
+granuja del mercadal de Valencia, diestro, burlón, receloso y
+marrullero.
+
+Pepa Frías le habló de negocios. La viuda era incansable en esta
+conversación. Quería enterarse de todo, temiendo ser engañada ávida
+siempre de ganancias y temblando con terror cómico ante la perspectiva
+de la baja de sus fondos. Se hacía repetir hasta la saciedad los
+pormenores. "¿Soltaría las acciones del Banco y compraría _Cubas_? ¿Qué
+pensaba hacer el Gobierno con el amortizable? Había oído rumores. ¿Se
+haría en alza la próxima liquidación? ¿No sería mejor liquidar en el
+momento con treinta céntimos de ganancia que aguardar a fin de mes?"
+
+Para ella las palabras de Salabert eran las del oráculo de Delfos. La
+fama inmensa del banquero la tenía fascinada. Por desgracia, el duque,
+como todos los oráculos antiguos y modernos, se expresaba siempre que se
+le consultaba, de un modo ambiguo. Respondía a menudo con gruñidos que
+nadie sabía si eran de afirmación, de negación o de duda. Las frases que
+de vez en cuando se escapaban de su boca entre el cigarro y los labios
+húmedos y sucios eran oscuras, cortadas, ininteligibles en muchos casos.
+Además, todo el mundo sabía que no era posible fiarse de él, que se
+gozaba en despistar a sus amigos y hacerles caer de bruces en un mal
+negocio. Sin embargo, Pepa insistía aspirando a arrancar de aquel
+cerebro luminoso el secreto de la mina: bromeaba tomándole de las
+solapas de la levita, llamándole viejo, cazurro, zorro, haciendo gala de
+una desvergüenza que en ella había llegado a ser coquetería. El banquero
+no daba fuego. Le seguía el humor respondiendo con gruñidos y con tal
+cual frase escabrosa que hacía reir a Calderón, aunque no tenía muchas
+ganas de hacerlo viéndole echar sin miramiento alguno tremendos
+escupitajos en la alfombra. Porque el duque con el picor del tabaco
+salivaba bastante y no acostumbraba a reparar dónde lo hacía, a no ser
+en su casa donde cuidaba de ponerse al lado de la escupidera. Calderón
+estaba inquieto, violento, lo mismo que si se los echase en la cara. A
+la tercera vez, no pudiendo contenerse, fué él mismo a buscar la
+escupidera para ponérsela al lado. Salabert le dirigió una mirada
+burlona y le hizo un guiño a Pepa. Ya tranquilo Calderón se mostró
+locuaz y pretendió sustituirse al duque dando consejos a Pepa sobre los
+fondos. Pero aunque hombre prudente y experto en los negocios, la viuda
+no se los apreciaba ni aun quería oirlos. Al fin y al cabo, entre él y
+Salabert existía enorme distancia: el uno era un negociante vulgar, el
+otro un genio de la banca. Sin embargo, éste asentía con sonidos
+inarticulados a las indicaciones bursátiles del dueño de la casa. Pepa
+no se fiaba.
+
+Salabert se apartó un poco del grupo y se dejó caer sobre el brazo de un
+sillón adoptando una postura grosera, para lo cual sólo él tenía
+derecho. En vez de ser mal vistos aquellos modales libres y rudos,
+contribuían no poco a su prestigio y al respeto idolátrico que en
+sociedad se le tributaba. Lejos nuevamente de la escupidera volvió a
+salivar sobre la alfombra con cierto goce malicioso, que a pesar de su
+máscara indiferente y bonachona se le traslucía en la cara. Calderón
+tornó igualmente a nublarse y fruncirse hasta que, resolviéndose a
+saltar por encima de ciertos miramientos sociales, le acercó otra vez
+la escupidera sin tanto valor como antes, pues lo hizo con el pie. Pepa
+sentóse en el otro brazo y siguió haciendo carocas al duque. Este
+comenzaba a fijar más la atención en ella. Sus miradas frecuentes la
+envolvían de la cabeza a los pies, notándose que se detenían en el
+pecho, alto y provocador. Pepa era una mujer fresca, apetitosa. Al cabo
+de algunos minutos el banquero se inclinó hacia ella con poca
+delicadeza, y acercando el rostro a su cara, tanto que parecía que se la
+rozaba con los labios, le dijo en voz baja:
+
+--¿Tiene usted muchas _Osunas_?
+
+--Algunas, sí, señor.
+
+--Véndalas usted a escape.
+
+Pepa le miró a los ojos fijamente, y dándose por advertida calló. Al
+cabo de unos momentos fué ella quien acercando su rostro al del banquero
+le preguntó discretamente:
+
+--¿Qué compro?
+
+--Amortizable--respondió el famoso millonario con igual reserva.
+
+Entraban a la sazón un caballero y una dama, ambos jovencitos, menudos,
+sonrientes, y vivos en sus ademanes.
+
+--Aquí están mis hijos--dijo Pepa.
+
+Era un matrimonio grato de ver. Ambos bien parecidos, de fisonomía
+abierta y simpática, y tan jóvenes, que realmente parecían dos niños.
+Fueron saludando uno por uno a los tertulios. En todos los rostros se
+advertía el afecto protector que inspiraban.
+
+--Aquí tienes a tu suegra, Emilio. ¡Qué encuentro tan desagradable!
+¿verdad?...--dijo Pepa al joven.
+
+--Suegra, no; mamá ... mamá--respondió éste apretándole la mano
+cariñosamente.
+
+--¡Dios te lo pague, hijo!--replicó la viuda dando un suspiro de cómico
+agradecimiento.
+
+Volvió la tertulia a acomodarse. Los jóvenes casados sentáronse juntos
+al lado de Mariana. Clementina había dejado aquel sitio y charlaba con
+Maldonado: el nombre de Pepe Castro sonaba muchas veces en sus labios.
+Mientras tanto Cobo aprovechaba el tiempo, haciendo reir con sus
+desvergüenzas a Pacita; pero aunque intentaba que Esperanza acogiese los
+chistes con igual placer, no lo conseguía. La niña de Calderón, seria,
+distraída, parecía atender con disimulo a lo que Ramoncito y Clementina
+hablaban. Pinedo se había levantado y hacía la corte al duque. Y el
+general, viendo a su ídolo en conversación animada con los jóvenes
+casados, fatigado de que sus laberínticos requiebros no fuesen
+comprendidos, ni tampoco sus restregones poéticos, vino a hacer lo
+mismo. La marquesa y el sacerdote seguían cuchicheando vivamente allá en
+un rincón, ella cada vez más humilde e insinuante, sentada sobre el
+borde de la butaca, inclinando su cuerpo para meterle la voz por el
+oído; él más grave y más rígido por momentos, cerrando a grandes
+intervalos los ojos como si se hallase en el confesionario.
+
+--¡Qué par de bebés, eh!--exclamó Pepa en voz alta dirigiéndose a
+Mariana--. ¿No es vergüenza que esos mocosos estén casados? ¡Cuánto
+mejor sería que estuviesen jugando al trompo!
+
+Los chicos sonrieron mirándose con amor.
+
+--Ya jugarán ... en los momentos de ocio--manifestó Cobo Ramírez con
+retintín.
+
+--¡Hombre, ca!--exclamó Pepa, volviéndose furiosa hacia él--. ¿Le han
+dado a usted cuenta ellos de sus juegos?
+
+Aquél y Emilio cambiaron una mirada maliciosa. Irenita, la joven casada,
+se ruborizó.
+
+--Te están haciendo vieja, Pepa. Acuérdate que eres abuela--respondió
+la señora de Calderón.
+
+--¡Qué abuela tan rica!--exclamó por lo bajo Cobo, aunque con la
+intención de que lo oyese la interesada.
+
+Esta le echó una mirada entre risueña y enojada, demostrando que había
+oído y lo agradecía en el fondo. Cobo se hizo afectadamente el
+distraído.
+
+--¿Os ha pasado ya la berrenchina?--siguió la viuda dirigiéndose a sus
+hijos--. ¿Cuánto durarán las paces?... ¡Jesús, qué criaturas tan
+picoteras!... Mirad, yo no voy a vuestra casa porque cuando os encuentro
+con morro me apetece tomar la escoba y romperla en las costillas de los
+dos....
+
+Los tertulios se volvieron hacia los jóvenes esposos sonriendo. Esta vez
+se pusieron ambos fuertemente colorados. Después, por la seriedad que
+quedó bien señalada en el rostro de Emilio, se pudo comprender que no le
+hacían maldita la gracia aquellas salidas harto desenfadadas de su
+suegra.
+
+El general Patiño, por orden de la bella señora de la casa, puso el dedo
+en el botón de un timbre eléctrico. Apareció un criado: le hizo el ama
+una seña: no se pasaron cinco minutos sin que se presentase nuevamente y
+en pos de él otros dos con sendas bandejas en las manos colmadas de
+tazas de te, pastas y bizcochos. Momento de agradable expansión en la
+tertulia. Todos se ponen en movimiento y brilla en los ojos el placer
+del animal que va a satisfacer una necesidad orgánica. Esperancita deja
+apresuradamente a su amiga y a Ramírez y se pone a ayudar con solicitud
+a su madre en la tarea de servir el te a los tertulios. Ramoncito
+aprovecha el instante en que la niña le presenta una taza, para decirla
+en voz baja y alterada "que le sorprende mucho que se complazca en
+escuchar las patochadas y frases atrevidas de Cobo Ramírez". Esperanza
+le mira confusa, y al fin dice "que ella no ha oído semejantes
+patochadas, que Cobo es un chico muy amable y gracioso". Ramoncito
+protesta con voz débil y lúgubre entonación contra tal especie y
+persiste en desacreditar a su amigo, hasta que éste, oliendo el
+torrezno, se acerca a ellos bromeando según costumbre. Con lo cual, a
+nuestro distinguido concejal se le encapota aún más el rostro y se va
+retirando poco a poco: no sea que al insolente de Cobo se le ocurra
+cualquier sandez para hacer reir a su costa.
+
+Llegó el momento de hablar de literatura, como acontece siempre en
+todas las tertulias nocturnas o vespertinas de la capital. El general
+Patiño habló de una obra teatral recién estrenada con felicísimo éxito y
+le puso sus peros, basados principalmente en algunas escenas subidas de
+color. Mariana manifestó que de ningún modo iría a verla entonces. Todos
+convinieron en anatematizar la inmoralidad de que hoy hacen gala los
+autores. Se dijeron pestes del naturalismo. Cobo Ramírez, que había
+tomado te y luego unos emparedados y se había comido una cantidad
+fabulosa de ensaimadas y bizcochos, expuso a la tertulia que
+recientemente había leído una novela titulada _Le journal d'une dame_
+(en francés y todo), preciosa, bonitísima, la más espiritual que él
+hubiera leído nunca. Porque Cobo, en literatura--¡caso raro!--, estaba
+por lo espiritual, lo delicado. No le vinieran a él con esas nove-lotas
+pesadas donde le cuentan a uno las veces que un albañil se despereza al
+levantarse de la cama (o los bizcochos y ensaimadas que se come un chico
+de buena sociedad), ni le hablaran de partos y otras porquerías
+semejantes. En las novelas deben ponerse cosas agradables, puesto que se
+escriben para agradar. Esto decía con notable firmeza, resollando al
+hablar como un caballo de carrera. Los demás asentían.
+
+La entrada de un caballero ni alto ni bajo, ni delgado ni gordo, alzado
+de hombros y cogido de cintura, la color baja, la barba negra y tan
+espesa y recortada que parecía postiza, cortó rápidamente la plática
+literaria. Nada menos que era el señor ministro de Fomento. Por eso
+llevaba la cabeza tan erguida que casi daba con el cerebelo en las
+espaldas, y sus ojos medio cerrados despedían por entre las negras y
+largas pestañas relámpagos de suficiencia y protección a los presentes.
+Hasta los veintidós años había tenido la cabeza en su postura natural;
+pero desde esta época, en que le nombraron vicepresidente de la sección
+de derecho civil y canónico en la Academia de Jurisprudencia, había
+comenzado a levantarla lenta y majestuosamente como la luna sobre el mar
+en el escenario del teatro Real, esto es, a cortos e imperceptibles
+tironcitos de cordel. Le hicieron diputado provincial; un tironcito.
+Luego diputado a Cortes; otro tironcito. Después gobernador de
+provincia; otro tironcito. Más tarde director general de un
+departamento; otro. Presidente de la Comisión de presupuestos; otro.
+Ministro; otro. La cuerda estaba agotada. Aunque le hicieran príncipe
+heredero, Jiménez Arbós ya no podía levantar un milímetro más su gran
+cabeza.
+
+Su entrada produjo movimiento, pero no tanto como la del duque de
+Requena. Este, cuyo rostro carnoso, sensual, no podía ocultar el
+desprecio que aquella asamblea le inspiraba, corrió a él sin embargo, y
+le saludó con rendimiento y servilismo sorprendentes, teniendo en cuenta
+la rusticidad y grosería con que generalmente se comportaba en el trato
+social. El ministro comenzó a repartir apretones de manos de un modo tan
+distraído que ofendía. Únicamente cuando saludó a Pepa Frías dió
+señales de animación. Esta le preguntó en voz baja tuteándole:
+
+--¿Cómo vienes de frac?
+
+--Voy a comer a la embajada francesa.
+
+--¿Vas luego a casa?
+
+--Sí.
+
+Este diálogo rapidísimo en voz imperceptible fué observado por el duque,
+quien acercándose a Pinedo le preguntó con reserva y haciendo una seña
+expresiva:
+
+--Diga usted, ¿Arbós y Pepa Frías?...
+
+--Hace ya lo menos dos meses.
+
+La mirada que el banquero le echó entonces a la viuda no fué de la
+calidad de las anteriores. Era ahora más atenta, más respetuosa y
+profunda, quedándose después un poco pensativo. Calderón se había
+acercado al ministro y le hablaba con acatamiento. Salabert hizo lo
+mismo. Pero el personaje no tenía ganas de hablar de negocios o por
+ventura le inspiraba miedo el célebre negociante. La prensa hacía
+reticencias malévolas sobre los negocios de éste con el Gobierno. Por
+eso, a los pocos momentos, se fué en pos de Pepa Frías y se pusieron a
+cuchichear en un ángulo de la estancia.
+
+Clementina estaba cada vez más impaciente, con unos deseos atroces de
+marcharse. Dejaba de hacerlo por el temor de que su padre la acompañase.
+El ministro se fué a los pocos minutos, repartiendo previamente otros
+cuantos apretones de manos con la misma distracción imponente, mirando,
+no a la persona a quien saludaba, sino al techo de la estancia. Entonces
+el duque se apoderó de Pepa Frías, mostrándose con ella tan galante y
+expresivo, como si fuese a hacerle una declaración de amor. El general,
+observándolo, dijo a Pinedo:
+
+--Mire usted al duque, qué animado se ha puesto. De fijo le está
+haciendo el amor a Pepa.
+
+--No--respondió gravemente el empleado--. A lo que está haciendo el amor
+ahora es al negocio de las minas de Riosa.
+
+La viuda anunció al cabo en voz alta que se iba.
+
+--¿Adonde va usted, Pepa, en este momento?--le preguntó el banquero.
+
+--A casa de Lhardy a encargar unas mortadelas.
+
+--La acompaño a usted.
+
+--Vamos; le convidaré a tomar unos pastelitos.
+
+Al duque le hizo mucha gracia el convite.
+
+--¿Vienes, chiquita?--le dijo a su hija.
+
+Clementina aún pensaba quedarse un rato. Pepa, al tiempo de salir del
+brazo del banquero, dijo en alta voz volviéndose a los Presentes:
+
+--Conste que no vamos en coche.
+
+Lo cual les hizo reir.
+
+--Conste--dijo el duque riendo--que esto lo dice por adularme.
+
+--Que se explique eso: no hemos comprendido ...--gritó Cobo Ramírez.
+
+Pero ya el duque y Pepa habían desaparecido detrás de la cortina.
+Clementina aguardó sólo cinco minutos. Cuando presumió que ya no podía
+tropezar en la escalera a su padre, se levantó, y pretextando un
+quehacer olvidado, se despidió también.
+
+
+
+
+III
+
+#La hija de Salabert.#
+
+
+Bajó con ansia la escalera. Al poner el pie en la calle dejó escapar un
+suspiro de consuelo. A paso vivo tomó la del Siete de Julio, entró en la
+plaza Mayor y luego en la de Atocha. Al llegar aquí vino a su
+pensamiento la imagen del joven que la había seguido y volvió la cabeza
+con inquietud. Nada; no había que temer. Ninguno la seguía. En la puerta
+de una de las primeras casas y mejores de la calle, se detuvo, miró
+rápida y disimuladamente a entrambos lados y penetró en el portal. Hizo
+una seña casi imperceptible de interrogación al portero. Este contestó
+con otra de afirmación llevándose la mano a la gorra. Lanzóse por la
+escalera arriba. Subió tan de prisa, sin duda para evitar encuentros
+importunos, que al llegar al piso segundo le ahogaba la fatiga y se
+llevó una mano al corazón. Con la otra dió dos golpecitos en una de las
+puertas. Al instante abrieron silenciosamente: se arrojó dentro con
+ímpetu, cual si la persiguiesen.
+
+--Más vale tarde que nunca--dijo el joven que había abierto, tornando a
+cerrar con cuidado.
+
+Era un hombre de veintiocho a treinta años, de estatura más que regular,
+delgado, rostro fino y correcto, sonrosado en los pómulos, bigote
+retorcido, perilla apuntada y los cabellos negros y partidos por el
+medio con una raya cuidadosamente trazada. Guardaba semejanza con esos
+soldaditos de papel con que juegan los niños; esto es, era de un tipo
+militar afeminado. También parecía su rostro al que suelen poner los
+sastres a sus figurines; y era tan antipático y repulsivo como el de
+ellos. Vestía un batín de terciopelo color perla con muchos y primorosos
+adornos; traía en los pies zapatillas del mismo género y color con las
+iniciales bordadas en oro. Advertíase pronto que era uno de esos hombres
+que cuidan con esmero del aliño de su persona; que retocan su figura con
+la misma atención y delicadeza con que el escultor cincela una estatua;
+que al rizarse el bigote y darle cosmético creen estar cumpliendo un
+sagrado e ineludible deber de conciencia; que agradecen, en fin, al
+Supremo Hacedor, el haberles otorgado una presencia gallarda y procuran
+en cuanto les es dado mejorar su obra.
+
+--¡Qué tarde!--volvió a exclamar el apuesto caballero dirigiéndola una
+mirada fija y triste de reconvención.
+
+La dama le pagó con una graciosa sonrisa, replicando al mismo tiempo con
+acento burlón:
+
+--Nunca es tarde si la dicha es buena.
+
+Y le tomó la mano y se la apretó suavemente, y le condujo luego sin
+soltarle al través de los corredores, hasta un gabinete que debía ser el
+despacho del mismo joven. Era una pieza lujosa y artísticamente
+decorada; las paredes forradas con cortinas de raso azul oscuro,
+prendidas al techo por anillos que corrían por una barra de bronce;
+sillas y butacas de diversas formas y gustos; una mesa-escritorio de
+nogal con adornos de hierro forjado; al lado una taquilla con algunos
+libros, hasta dos docenas aproximadamente. Suspendidos del techo por
+cordones de seda y adosados a la pared veíanse algunos arneses de
+caballo, sillas de varias clases, comunes, bastardas y de jineta con sus
+estribos pendientes, frenos de diferentes épocas y también países,
+látigos, sudaderos de estambre fino bordados, espuelas de oro y plata;
+todo riquísimo y nuevo. Las aficiones hípicas del dueño de aquel
+despacho se delataban igualmente en los pasillos, que desde la puerta de
+la casa conducían allí; por todas partes monturas colgadas y cuadros
+representando caballos en libertad o aparejados. Hasta sobre la mesa de
+escribir, el tintero, los pisapapeles y la plegadera estaban tallados en
+forma de herraduras, estribos o látigos. Al través de un arco con
+columnas, mal cerrado por un portier hecho de rico tapiz en el que
+figuraban un joven con casaca y peluca de rodillas delante de una joven
+con traje Pompadour, veíase un magnífico lecho de caoba con dosel.
+
+Así que llegaron a esta cámara, la dama se dejó caer con negligencia en
+una butaquita muy linda y volvió a decirle con sonrisa burlona:
+
+--¡Qué! ¿no te alegras de verme?
+
+--Mucho; pero me alegraría de haberte visto primero. Hace hora y media
+que te estoy esperando.
+
+--¿Y qué? ¿Es gran sacrificio esperar hora y media a la mujer que se
+adora? ¿Tú no has leído que Leandro pasaba todas las noches el
+Helesponto a nado para ver a su amada?... No; tú no has leído eso ni
+nada.... Mejor: yo creo que te sentaría mal la ciencia. Los libros
+disiparían esos colorcitos tan lindos que tienes en las mejillas, te
+privarían de la agilidad y la fuerza con que montas a caballo y guías
+los coches.... Además, yo creo que hay hombres que han nacido para ser
+guapos, fuertes y divertidos, y uno de ellos eres tú.
+
+--Vamos, por lo que estoy viendo me consideras como un bruto que no
+conoce ni la A--respondió triste y amoscado el joven, en pie frente a
+ella.
+
+--¡No, hombre, no!--exclamó la dama riendo; y apoderándose de una de sus
+manos la besó en un repentino acceso de ternura--.Eso es insultarme. ¿Te
+figuras que yo podría querer a un bruto?... Toma--añadió despojándose
+del sombrero--, pon ese sombrero con cuidado sobre la cama. Ahora ven
+aquí, so canalla; ya que eres tan susceptible, ¿no consideras que has
+principiado diciéndome una grosería?... ¡Hora y media!... ¿Y qué?...
+Acércate, ponte de rodillas; deja que te tire un poco de los pelos.
+
+El joven, en vez de hacerlo, agarró una silla-fumadora y se montó en
+ella frente a su querida.
+
+--¿Sabes por qué he tardado tanto?... Pues por el dichoso niño, que me
+ha seguido hoy también.
+
+Al decir esto, se puso repentinamente seria; una arruga bien pronunciada
+cruzó su linda frente.
+
+--¡Es insufrible!--añadió--. Ya no sé qué hacer. A todas horas, salga
+por la mañana o por la tarde, traigo aquel fantasma detrás de mí. He
+tenido que refugiarme en casa de Mariana. Luego, una vez allí, no hubo
+más remedio que aguantar un rato. Vino papá, y porque no saliese conmigo
+esperé otro poquito a que se fuese.... ¡Ahí ves!
+
+--¡Tiene gracia ese chico!--dijo riendo el caballero.
+
+--¡Mucha! ¡Si es muy divertido que le averigüen a una dónde va y lo sepa
+en seguida todo el mundo, y llegue a oídos de mi marido! ¡Ríete, hombre,
+ríete!
+
+--¿Por qué no? ¿A quién se le ocurre más que a ti tomarse un disgusto
+por tener un admirador tan platónico? ¿Has recibido alguna carta? ¿Te ha
+dicho alguna palabra al paso?
+
+--Eso es lo que menos importaba. Lo que me excita los nervios es la
+persecución. Luego es un mocoso capaz por despecho, si averigua mis
+entradas en esta casa, de escribir un anónimo.... Y tú ya sabes la
+situación especial en que me encuentro respecto a mi marido.
+
+--No es de presumir: los que escriben anónimos no son los enamorados,
+sino las amigas envidiosas.... ¿Quieres que yo me aviste con él y le
+meta un poco de miedo?
+
+--¡Eso no se pregunta, hombre!--exclamó la dama con voz irritada--.
+Mira, Pepe; tú eres hombre de corazón y tienes inteligencia; pero te
+hace muchísima falta un poco más de refinamiento en el espíritu para que
+comprendas ciertas cosas. Debieras dedicar menos horas al club y a los
+caballos y procurar ilustrarte un poco.
+
+--¡Ya pareció aquéllo!--dijo el joven con despecho, muy molestado por la
+agria reprensión.
+
+--Pues si quieres que no te diga ciertas cosas, procura callarte otras.
+
+Pepe Castro se encogió de hombros con superior desdén y se alzó de la
+silla. Dió algunas vueltas distraídamente por la estancia y paró al fin
+delante de un cuadrito, que descolgó para sacudirle el polvo con el
+pañuelo. Clementina le miraba en tanto con ojos coléricos. Se puso en
+pie vivamente, como si la alzara un resorte: luego, refrenando su ímpetu
+y adquiriendo calma, avanzó lentamente hacia la alcoba, penetró en ella,
+recogió su sombrero de la cama y comenzó a ponérselo frente al espejillo
+de una cornucopia, con ademanes lentos, donde se adivinaba, sin embargo,
+en el levísimo temblor de las manos, la sorda irritación que la
+embargaba.
+
+--¡Bueno!--exclamó por último en tono distraído e indiferente--. Me voy,
+chico.... ¿Quieres algo para la calle?
+
+El joven dió la vuelta y preguntó con sorpresa:
+
+--¿Ya?
+
+--Ya--repuso la dama con exagerada firmeza.
+
+El joven avanzó hacia ella, le echó suavemente un brazo al cuello, y
+levantando con la otra mano el velito rojo le dió un beso en la sien.
+
+--¡Que siempre ha de pasar lo mismo! Yo soy el descalabrado y tú te
+apresuras a ponerte la venda.
+
+--¿Qué estás diciendo ahí?--replicó ella algo confusa--. Me voy porque
+tengo que hacer una visita antes de comer.
+
+--Vamos, Clementina, aunque quieras no puedes disimular.... Debes
+comprender que no se pueden escuchar con risa los insultos ... y tú me
+estás insultando a cada momento.
+
+--Te digo que no te comprendo. No sé a qué insultos ni a qué disimulos
+te refieres--replicó la dama con afectación.
+
+Pepe intentó con mimo y dulzura quitarle de nuevo el sombrero. Ella le
+detuvo con gesto imperioso. Tomóla entonces por la cintura y la condujo
+hacia el diván. Sentóse, y cogiéndole las manos se las besó repetidas
+veces con apasionado cariño. Ella siguió en pie sin dejarse ablandar.
+Tan extremado estuvo, sin embargo, en sus caricias y tan sumiso, que al
+cabo, arrancando con violencia sus manos de las de él, Clementina dijo
+medio riendo, medio enojada aún:
+
+--Quita, quita, que ya estoy hastiada de tus lametones de perro de
+Terranova.... ¡Eres un bajo!... Primero que yo me humillase de tal modo
+me harían rajas.
+
+Volvió a quitarse el sombrero, y fué ella misma a colocarlo sobre la
+cama.
+
+--Cuando se está tan enamorado como yo--replicó el joven un poco
+avergonzado--, no puede llamarse nada humillación.
+
+--¿Es de veras eso, chico?--dijo acercándose a él sonriente y tomándole
+con sus dedos finos sonrosados la barba--. No lo creo.... Tú no tienes
+temperamento de enamorado.... Y si no, vamos a probarlo.... Si yo te
+mandase hacer una cosa que pudiera costarte la vida, o lo que es aún
+peor, la honra ... algunos años de presidio..., ¿lo harías?
+
+--¡Ya lo creo!
+
+--¿Sí?... Pues mira, quiero que mates a mi marido.
+
+--¡Qué barbaridad!--exclamó asustado, abriendo los ojos
+desmesuradamente.
+
+La dama le miró algunos segundos fijamente, con expresión escrutadora,
+maliciosa. Luego, soltando una sonora carcajada, exclamó:
+
+--¿Lo ves, infeliz, lo ves?... Tú eres un señorito madrileño, un socio
+del _Club de los Salvajes_.... Ni yo, ni mujer ninguna te harían cambiar
+el frac y el chaleco blanco por el uniforme de presidiario.
+
+--¡Qué ideas tan extrañas!
+
+--Sigue, sigue por donde te arrastra tu naturaleza de sietemesino y no
+te metas en honduras. Ya comprenderás que te he hablado en broma. Así y
+todo me has confirmado en lo que ya pensaba.
+
+--Pues si tienes formada esa idea tan pobre de mi cariño, no sé por qué
+razón me quieres--expresó el joven volviendo a amoscarse.
+
+--¿Por qué te quiero?... Pues por lo que yo hago casi todas mis cosas
+... por capricho. Un día te he visto en el Retiro revolviendo un caballo
+admirablemente y me gustaste. Luego, a los dos meses, en Biarritz, te vi
+en el asalto del casino tirando con un oficial ruso y concluí de
+encapricharme. Hice que me fueses presentado, procuré agradarte, te
+agradé en efecto.... Y aquí estamos.
+
+Pepe concluyó por sufrir con paciencia aquel tono entre cínico y burlón
+de su querida. A fuerza de charlar logró hacerlo desaparecer.
+Clementina, cuando estaba tranquila, era afectuosa, alegre, pronta a
+compadecerse y a los rasgos de generosidad; su rostro, tan bello como
+original, no adquiría nunca dulzura, pero sí una expresión bondadosa y
+maternal que lo hacía muy simpático. Mas por poco que sus nervios se
+excitasen o se viese contrariada en sus pensamientos y deseos, el fondo
+de altivez, de obstinación y aun crueldad que su alma guardaba, subía a
+la superficie y agitaba sus ojos azules con relámpagos de feroz sarcasmo
+o de cólera.
+
+Pepe Castro, que no era hombre ilustrado ni ingenioso, sabía no obstante
+entretenerla agradablemente con cuentecillos de salón, murmuraciones
+casi siempre de las personas por quienes ella sentía marcada antipatía.
+El recurso era burdo, pero surtía admirable efecto. "La condesa de T***,
+señora a quien Clementina odiaba de muerte por un desaire que en cierta
+ocasión le había hecho, andaba necesitada de dinero; se lo pidió al
+viejo banquero Z*** y éste se lo había otorgado mediante un rédito muy
+poco apetitoso para la deudora. Los marqueses de L***, a quienes también
+ella profesaba aversión, cuando no estaban en el poder daban reuniones
+allá en su finca de la Mancha y ofrecían espléndido _buffet_ a sus
+electores: cuando el marqués era ministro daban también reuniones, pero
+suprimían el _buffet_. Julita R***, una jovencita muy linda, que tampoco
+inspiraba simpatías a la altiva dama, había sido arrojada de casa de los
+señores de M*** por haberla hallado encerrada en el cuarto del
+primogénito, un chico de quince años". Estas y otras noticias del mismo
+jaez dejábalas caer el gallardo mancebo de sus labios con cierta
+displicencia cómica que despertaba el buen humor de la bella. Era todo
+el talento de Pepe Castro en el orden moral. Los demás que poseía
+referíanse enteramente al físico.
+
+Se habían disipado las nubes que cubrían la frente de Clementina.
+Mostróse locuaz y risueña. Fué pródiga de caricias con su amante en la
+hora que con él estuvo. Quedó bien compensado de los alfilerazos que de
+ella había recibido al principio de la entrevista, gozando de toda la
+dicha que una mujer hermosa y enamorada puede proporcionar cuando la
+soledad y la ocasión convidan.
+
+La noche había cerrado ya, tiempo hacía. El joven encendió las dos
+lámparas de la chimenea sin llamar al criado, que era su único servidor
+y el único ser viviente asimismo que habitaba con él en aquel cuarto.
+Pepe Castro era hijo de una ilustre familia de Aragón. Su hermano mayor
+llevaba un título conocido y tenía una hermana además casada con otro
+título. Se había educado en Madrid. A los veinte años quedó huérfano.
+Vivió con su hermano primogénito una temporada. No tardaron en reñir
+porque éste, que era económico hasta la avaricia, no podía sufrir con
+paciencia su despilfarro. Trasladóse entonces a casa de su hermana; pero
+a los pocos meses, existiendo incompatibilidad de caracteres entre él y
+su cuñado, chocaron de modo tan violento, que se contaba en el club y en
+los salones de la corte que se habían abofeteado y aporreado bravamente.
+No llegó a efectuarse un duelo entre ambos por la intervención de
+algunos respetables miembros de la familia. Después de vivir en fonda un
+poco de tiempo, decidióse a poner casa. Tomó un criado, se hizo traer el
+almuerzo de un restaurante y comía cuándo en Lhardy, cuándo, en casa de
+alguno de sus muchos amigos. Su cuadra la tenía muy cerca, en la calle
+de las Urosas, y no estaba mal provista: dos jacas de silla, inglesa y
+cruzada, un tiro extranjero y otro español, berlina, _charrette, milord,
+break_. Era un chorro por donde se escapaba rápidamente su hacienda,
+aunque no el más copioso. La mayor parte la había dejado sobre el tapete
+de la mesa de juego del club, y una porción, no insignificante por
+cierto, entre las uñas de algunas lindísimas chulas transformadas por él
+de la noche a la mañana en espléndidas y llamativas cortesanas. Esto
+último lo negaba con arrogancia pensando que su gloria de seductor podía
+con ello menoscabarse; pero no importa: es exacto como todo lo que aquí
+se puntualiza.
+
+Quiere decir esto que Pepe Castro se hallaba arruinado a la hora
+presente. A pesar de lo cual, seguía viviendo con, la misma comodidad y
+aparato que antes. Su trabajo y sus vueltas le costaba. Empréstitos a su
+hermano hipotecándole alguna finca trasconejada en las ventas y
+subastas, pagarés a algunos arrojados usureros sobre la herencia de un
+tío viejo y enfermo reconociendo tres veces la cantidad recibida, joyas
+que su hermana le regalaba no pudiendo regalarle dinero, cuentas
+exorbitantes con el importador de coches y caballos, con el sastre, con
+el perfumista, con Lhardy, con el conserje del club, con todo el mundo.
+Parecía imposible que un hombre pudiera vivir tranquilo en tal estado de
+trampas y enredos. Sin embargo, nuestro gallardo joven vivía con la
+misma admirable serenidad de espíritu e idéntica alegría de corazón, y
+como él otros muchos de sus amigos y consocios según tendremos ocasión
+de ver, tan arruinados aunque no tan gallardos.
+
+--Te preparo una sorpresa--dijo Clementina concluyendo de ponerse el
+sombrero y arreglarse el cabello frente al espejo.
+
+El bello gomoso olfateó el aire como un perro que recibe vientos y se
+acercó a la dama.
+
+--Si es agradable, veamos.
+
+--Y si es desagradable lo mismo, groserazo. Todo lo que proceda de mí
+debe serte agradable.
+
+--Convenido, convenido. Veamos--repuso disimulando mal su afán.
+
+--Bueno, tráeme aquel manguito.
+
+Castro se apresuró a obedecer el mandato. Clementina, cuando lo tuvo
+entre las manos se sentó con afectada calma en el diván, y agitándolo
+luego en el aire exclamó:
+
+--¿A que no adivinas lo que contiene este manguito?
+
+--Sus ojos resplandecían de alegría y orgullo al mismo tiempo. Los de
+Castro chispearon de anhelo. Sus mejillas se colorearon y respondió con
+voz alterada entre dudando y afirmando:
+
+--Quince mil pesetas.
+
+La expresión alegre y triunfal del rostro de la dama se trocó
+instantáneamente en otra de cólera y despecho.
+
+--¡Quita!, ¡quita allá, puerco!--exclamó furiosa dándole un fuerte golpe
+en la cara con el lujoso manguito--. No piensas más que en el dinero....
+No tienes ni pizca de delicadeza.
+
+--¡Yo pensaba!...
+
+También hubo cambio de decoración en la fisonomía de Castro. Se puso más
+triste que la noche.
+
+--En la guita, sí; ya acabo de decírtelo.... Pues no, señor; aquí no
+viene nada de eso. Sólo hay un alfilerito de corbata que yo ¡tonta de
+mí! he comprado al pasar, en casa de Marabini, como una prueba de que te
+tengo siempre en el pensamiento.
+
+--Y yo te lo agradezco en el alma, pichona--manifestó el joven haciendo
+un esfuerzo supremo sobre sí mismo para vencer el repentino abatimiento
+y resultando de él una sonrisa forzada y amarga--. ¿Por qué te disparas
+de ese modo?... Dame eso.... Bien se conoce que tienes muy mala idea
+formada de mí.
+
+Clementina se negó a entregar el recuerdo. El joven insistió
+humildemente. Había, no obstante, en sus ruegos un tinte de frialdad que
+dejaba traslucir, para el espíritu penetrante de una mujer, el sordo
+disgusto y la tristeza que en el fondo del alma sentía.
+
+--Nada, nada; mi pobre alfilerito que estás despreciando horriblemente
+... (¡se te conoce en la cara!) ... irá a la cajita donde guardo los
+recuerdos de los muertos.
+
+Alzóse del diván; bajó el velo del sombrero. Pepe aún insistía por
+mostrarse galante y desagraviarla. Al fin, cuando ya estaba cerca de la
+puerta, volvióse repentinamente y sacó del fondo del manguito una
+primorosa carterita, que le presentó, mirándole al mismo tiempo
+fijamente a la cara. Los ojos del joven, después de posarse en la
+cartera con ávida expresión de gozo, chocaron con los de su amada.
+Contempláronse unos instantes, ella con expresión maliciosa y
+triunfante, él con gratitud y gozo reprimidos.
+
+--¡Si siempre lo he dicho yo! ¡Si no hay otra como mi nena para saber
+querer!... Ven aquí, deja que te dé las gracias, rica mía; deja que te
+adore de rodillas.
+
+Y la arrastró, embargado por el entusiasmo, hacia el diván, la obligó a
+sentarse de nuevo y se dejó caer de rodillas besando con fervor sus
+manos enguantadas.
+
+--¡Jesús, qué locura!--exclamó la dama un tanto confusa--. ¡Vaya una
+cosa para hacer tales extremos!
+
+--No es por el dinero, nena mía; no es por el dinero; es porque tienes
+una manera de hacer las cosas original; porque tienes la gracia de Dios;
+porque eres una barbiana.... ¡Toma, toma, retemonísima!
+
+Y le abrazaba las rodillas y se las besaba con calurosos ademanes. No
+contento, se prosternó aún más y le besó los pies o por mejor decir, el
+tafilete de sus zapatos.
+
+--¡Qué bajo eres, Pepe!--exclamaba ella riendo.
+
+--No importa que me llames lo que quieras. Soy tuyo, ¡tuyo hasta la
+muerte! Te quiero más que a Dios. Quiero a estos piececitos tan ricos y
+los beso. ¿Lo ves? A ver; que venga alguien a decirme que no debo
+hacerlo.
+
+Clementina le miraba risueña. No era fácil averiguar si gozaba en
+realidad o se divertía simplemente con aquella adoración o más bien
+aquel regocijo estrepitoso de perro que se arrastra el sentirse
+acariciado y lame los pies de su señor.
+
+--No sólo te debo la felicidad, sino también la honra. No sabes lo que
+he sufrido desde anteayer por la maldita deuda--decía él con voz
+conmovida.
+
+--¿Volverás a jugar, eh? ¿Volverás a jugar, perdido?--preguntaba ella
+tirándole de los cabellos, borrando aquella primororosa raya que los
+partía tan lindamente.
+
+--No ... particularmente sobre mi palabra te aseguro....
+
+--Ni sobre tu palabra, ni sobre tu dinero, grandísimo trasto.... Me voy,
+me voy--añadió con un gesto de mimo, levantándose y corriendo a mirar la
+hora al reloj de la chimenea--. ¡Uf, qué tarde!... Adiós, chiquillo.
+
+Y se precipitó a la puerta extendiendo la mano a su amante sin mirarle.
+Este no pudo besarle más que la punta de los dedos. Corrió a abrir, pero
+ya ella había echado mano al cerrojo; por cierto que se encolerizó
+porque resistía a sus débiles tirones.
+
+--Adiós, adiós; hasta el sábado--dijo en voz de falsete.
+
+--Hasta pasado mañana.
+
+--No, no; hasta el sábado.
+
+Bajó la escalera con la misma precipitación con que la había subido,
+hizo otro gesto imperceptible de despedida al portero y salió a la
+calle. Siguió a pie hasta la plaza del Ángel, y allí detuvo un coche de
+punto y se metió en él.
+
+Eran más de las seis. Hacía una hora que estaban encendidas las luces de
+los comercios. Ocultóse cuanto pudo en un rincón y dejó vagar su mirada
+distraída sin curiosidad por las calles que iba atravesando. Su
+fisonomía adquirió la expresión altiva, desdeñosa, que la caracterizaba,
+a la cual se añadía ahora leve matiz de hastío y preocupación. Por su
+elegancia refinada, por su arrogante porte, y sobre todo por aquella
+severa majestad de su rostro peregrino, nadie vacilaría en diputar a
+Clementina por una de las más altas y nobles damas de la corte. No
+obstante, si lo era de hecho, dado que figuraba en todos los salones
+aristocráticos, en todas las listas de personas distinguidas que los
+periódicos publicaban al día siguiente de cualquier sarao, carreras de
+caballos, u otra fiesta cualquiera, de derecho distaba mucho de serlo
+por su origen. No podía ser más humilde. Su padre la había tenido en una
+inglesa, manceba de un tonelero irlandés que había llegado a Valencia en
+busca de trabajo. Llamábase Rosa Coote. Era espléndidamente bella y lo
+hubiera sido más a cuidar algo del adorno o aliño de su persona. La
+miseria, en que ordinariamente vivía aquel hogar ilícito, la había hecho
+sucia y andrajosa. El granuja del mercadal de Valencia y la bella
+inglesa se entendieron a espaldas del tonelero, dueño temporal de las
+gracias de ésta. Salabert era más joven, más gallardo: el vicio de la
+borrachera no le tenía dominado como a aquél. Rosa le siguió a su
+zaquizamí abandonando al primer amante. A los pocos meses de vivir
+juntos, Salabert, a quien se presentó ocasión de partir a Cuba como
+camarero de un vapor, la abandonó a su vez. La inglesa, que llevaba ya
+en sus entrañas el fruto de aquella pasajera unión, rodó algún tiempo
+sin protección, sin recursos, por las calles de la ciudad, hasta que
+entró en relaciones con un carpintero del Grao que la recogió y llegó a
+hacerla su legítima esposa. Clementina se crió como intrusa en aquel
+nuevo hogar. Su madre era una mujer violenta, irascible, con ráfagas de
+ternura, que sólo guardaba para sus hijos legítimos. A ella, por todas
+las señales, la aborrecía y en ella vengó injustamente el agravio de su
+padre. ¡Qué terrible infancia la de Clementina! Si en Madrid se supiesen
+ciertos pormenores, si en rápida visión pudiesen ofrecerse a los ojos de
+la sociedad elegante algunas escenas por las que aquella altiva y
+encopetada dama pasó, pocos envidiarían su existencia. ¡Qué torturas,
+qué refinamientos de crueldad! A los cuatro o cinco años ya estaba
+obligada a ser la vigilante guardadora de otros dos hermanitos. Si en
+esta vigilancia decaía un punto, el castigo venía inmediatamente; pero
+no el castigo como quiera, el golpe pasajero, el estirón de orejas; no.
+El castigo era meditado con ensañamiento, procurando herir donde más
+doliera y donde más durase el dolor.... Los vecinos habían acudido más
+de una vez a los lamentos de la infeliz criatura; habían increpado a la
+madre desnaturalizada. De ello no resultaba más que alguna reyerta
+fragorosa en que la feroz irlandesa, chapurrando el valenciano, se
+despachaba a su gusto contra las comadres del barrio, y con mayor encono
+después contra la causante de aquel disgusto. A todas horas gritaba que
+iba a meterla en la Inclusa. A esto se oponía el carpintero, que se
+jactaba de ser hombre de bien y compasivo, que alguna vez intervenía en
+los castigos para aplacarlos, pero que la mayor parte de las veces
+dejaba a su esposa "que enseñase a su hija", como él decía a los vecinos
+que le recriminaban. Sus ideas pedagógicas chocaban con sus instintos
+piadosos, y cuando lograban sobreponerse ¡ay de la desgraciada niña!
+
+Aquella serie de inauditas crueldades terminaron al fin con otra mayor
+que trajo consigo la intervención de la justicia. La madre
+desnaturalizada, no sabiendo ya de qué modo atormentar a su hija, la
+hizo algunas quemaduras en el trasero con una bujía. Una vecina averiguó
+el hecho casualmente, lo comunicó a otras vecinas, se armó el
+consiguiente escándalo en el barrio, dieron parte al juez, se instruyó
+causa, y, probado el delito, la inglesa fué condenada a seis meses de
+cárcel y la niña recogida en un establecimiento de beneficencia.
+
+Un año después llegó a Valencia Salabert, si no hecho un potentado, con
+alguna hacienda. Enteráronle de lo ocurrido. Fué a ver a su hija al
+colegio de niñas pobres. La sacó de allí y la puso en otro de pago,
+adonde por rara casualidad iba a visitarla. En la población, sin
+embargo, fué loado su rasgo de generosidad. El sabía hacerlo valer en la
+conversación ofreciéndose a los ojos de sus conocidos como un ejemplo
+vivo de amor paternal y contraste notable frente a la perversidad de su
+antigua querida. Poco más tarde se casó en Madrid. Fué su esposa la hija
+de un comerciante en camas de hierro y colchones metálicos de la calle
+Mayor. Era una joven bastante feíta y enfermiza; pero buena, afectuosa y
+con cincuenta mil duros de dote. Llamábase Carmen. A los tres o cuatro
+años de casados, ésta, viéndose cada vez más delicada de salud, perdió
+la esperanza de tener familia. Sabiendo que su marido tenía una hija
+natural en un convento de Valencia, le propuso, con generosidad no muy
+frecuente, traerla a casa y considerarla como hija de ambos. Salabert
+aceptó con gusto la proposición. Fué a buscar a Clementina, y desde
+entonces cambió por entero la suerte de esta infeliz niña.
+
+Tenía entonces catorce años y era ya un portento de hermosura, mezcla
+dichosa del tipo inglés correcto y delicado y de la belleza severa de la
+mujer valenciana. Su tez guardaba los reflejos suaves, nacarados de la
+raza sajona. En su mirada azul y sombría había la misma profundidad y
+misterio que en los ojos negros de las valencianas. Poco desarrollada
+aún por virtud de su crudelísima infancia, por la vida sedentaria,
+después, del convento, en cuanto cambió de clima y de forma de vida
+adquirió en dos o tres años la elevada estatura y las majestuosas
+proporciones con que hoy la vemos. Sus partes morales dejaban bastante
+más que desear. Era su temperamento irascible, obstinado, desdeñoso y
+sombrío. Si nació con estos vicios o fueron el resultado de sus bárbaros
+martirios, de su tristísima infancia, no es fácil resolverlo. En el
+convento, donde nadie la trataba mal, no fué bien querida de sus
+maestras y compañeras por su carácter receloso, por la ausencia de
+cariño que se notaba en su corazón. Los disgustos de sus compañeras, no
+sólo no la conmovían, sino que despertaban en sus labios una sonrisa
+cruel, que las dejaba yertas. Luego tenía, de vez en cuando, accesos de
+furor que la habían hecho temible y odiosa. En cierta ocasión, a una
+niña que le había dicho algunas palabras ofensivas le echó las manos al
+cuello y estuvo muy próxima a asfixiarla. Nunca fué posible después que
+le pidiese perdón, según exigía la superiora. Prefirió estar recluída un
+mes, a humillarse.
+
+Los primeros meses que pasó en casa de su padre fueron de prueba para la
+buena D.ª Carmen. En vez de una niña alegre y agradecida al inmenso
+favor que la hacía, se encontró frente a frente de una fierecilla, un
+ser antipático sin afecto ni sumisión, extravagante y caprichosa hasta
+un grado sorprendente, cuya risa no brotaba ruidosa sino cuando algún
+criado se caía o el lacayo recibía una coz de los caballos. Pero no se
+desanimó. Con el instinto infalible de los corazones generosos,
+comprendió que si aquella tierra no daba amor era porque hasta entonces
+sólo se había sembrado odio. Los afectos dulces residen en todo ser
+humano, como en todo cuerpo la electricidad: mas para hacerlos vibrar,
+precisa someterlos a una fuerte corriente de cariño por algún tiempo. Y
+esto fué lo que hizo D.ª Carmen con su hijastra. Durante seis meses la
+tuvo envuelta en una atmósfera tibia de afecto, en una red espesa de
+atenciones delicadísimas, de testimonios constantes de vivo y afectuoso
+interés. Al fin, Clementina, que principió por mostrarse desdeñosa y
+luego indiferente a aquel cariño, que pasaba horas y horas encerrada en
+su cuarto y sólo iba a las habitaciones de su madrastra cuando la
+llamaba, que no tenía jamás con ésta una expansión viviendo en absoluta
+reserva, sucumbió repentinamente; sintió vibrar en su corazón ese algo
+maravilloso que une a las criaturas humanas como a todos los cuerpos del
+Universo. Cambió de un modo extraño, violento, como todo lo que procedía
+de su temperamento singular. Cayó, cuando menos se pensaba, de hinojos
+ante D.ª Carmen, dedicándole un respeto tan profundo, un cariño tan
+apasionado, que la buena señora quedó estupefacta y le costó gran
+trabajo creer en su sinceridad. En su alma se había operado al fin la
+revelación de la ternura. Al calor maternal de aquella bondadosa señora,
+su corazón de hielo se había derretido. La esencia divina del amor
+penetró donde, hasta entonces, sólo había entrado la esencia de Satanás.
+
+Fué un verdadero milagro. En vez de pasar la vida en su cuarto, no sabía
+salir del de su madrastra a quien llamaba mamá, con un gozo, con un
+fuego, con una pronunciación tan decidida, como sólo se observa en los
+devotos sinceros al dirigirse a la Virgen. Devoción podía llamarse
+también lo que Clementina sentía por la esposa de su padre. Asombrada de
+que en el mundo existiese un ser tan dulce, tan tierno, no se hartaba de
+mirarla como si acabase de bajar del cielo. Quería adivinarle los
+pensamientos en los ojos, quería adelantarse a sus menores deseos,
+quería que nadie la sirviese más que ella, quería, en fin, como todo
+enamorado, la posesión exclusiva del objeto de su amor. Una levísima
+señal de descontento de D.ª Carmen bastaba para confundirla y sumirla en
+el más acerbo dolor. Aquella criatura tan altanera, que había llegado a
+hacerse odiosa a todos, se humillaba con placer intenso, a su madrastra.
+Era su humillación la del místico que se postra por una necesidad
+invencible del espíritu. Cuando sentía la mano de la señora
+acariciándole el rostro, pensaba sentir la de Dios mismo. Apenas se
+atrevía a rozar con sus labios aquellos dedos flacos y transparentes.
+
+Sólo para su madrastra había cambiado tan radicalmente. Con los demás,
+incluso con su mismo padre, seguía mostrando la misma frialdad
+despreciativa, el mismo carácter obstinado y altivo. Si aparecía alguna
+vez más dulce y tratable, no había que achacarlo a su voluntad, sino al
+mandato expreso de D.ª Carmen. En cuanto este mandato cesaba o se
+olvidaba, volvía a su primitivo ser malévolo. Los criados la aborrecían
+por el orgullo insufrible que comenzó a manifestar así que se dió cuenta
+de su estado de princesa heredera; por no encontrar tampoco en ella
+ninguna compasión para sus faltas. La que más padeció en su servicio fué
+la institutriz inglesa que su padre la había traído. Era ya entrada en
+años, pero tenía gusto en vestirse y aliñarse como una damisela. Esta
+inocente manía sirvió tantas veces de burla a la niña, que sólo la
+necesidad le pudo obligar a tolerarlo. ¡Pobre mujer! Todos sus secretos
+técnicos de tocador fueron entregados sin piedad a la befa de los
+criados. Sus imperfecciones físicas despertaban, contrahechas por la
+doncella de la señorita, algazara en la cocina. En cierta solemne
+ocasión, un día de banquete, Clementina le escondió la dentadura, que
+tenía sobre el tocador para limpiarla. Cualquiera puede figurarse la
+desazón que esto produjo a la vieja _miss_. La cual se vengaba
+cándidamente de ella llamándola _señorita Capricho y_ poniéndole por
+temas, en los ejercicios de inglés y francés, algunas máximas y
+aforismos que le escociesen, verbigracia: "La soberbia es la lepra del
+alma. La niña soberbia es una leprosa de quien todos deben apartarse
+con horror"--. "Quien no respeta a los mayores nunca llegará a ser
+respetado", etcétera. Clementina se reía de estos desahogos. Alguna vez
+llegó su insolencia hasta cambiar la sentencia de la profesora por otra
+de su invención. Donde decía: "Nada hay tan feo y despreciable como una
+joven altanera", ponía la discípula: "Nada hay tan ridículo y digno de
+risa como una vieja presumida". Alborotábase _la miss_, daba parte a D.ª
+Carmen, llamaba ésta a su hijastra, la reprendía dulcemente, y al verla
+triste y acongojada desarrugaba el ceño y la besaba cariñosamente. Y
+hasta otra. La verdad es que tenía razón _miss_ Ana y los demás criados
+al decir que la señora era quien echaba a perder a la chica. D.ª Carmen,
+viviendo en una espantosa soledad moral, estaba tan cautivada y
+agradecida al vivo cariño que a todas horas le demostraba su hijastra,
+que no tenía ojos para ver sus faltas, y si los tenía carecía de fuerzas
+para corregirlas.
+
+A los diez y ocho años era Clementina una de las mujeres más bellas y
+uno de los mejores partidos de Madrid. El caudal de su padre había
+crecido como la espuma. Estaba considerado como uno de los banqueros
+importantes de la villa y no se le conocía otro heredero ni era ya de
+presumir que lo tuviese. Comenzaron los jóvenes de la aristocracia, de
+la sangre y el dinero, los socios más eminentes del _Club de los
+Salvajes_, a festejarla apremiándola con vivas declaraciones. Si iba a
+una tertulia, un grupo de muchachos la tenía constantemente amurallada;
+si a la iglesia, otro grupo mayor la esperaba en correcta formación a la
+salida; si al paseo de la Castellana, apuestos caballeros galopaban en
+las inmediaciones de su coche sirviéndola de escolta. En el teatro
+veinte pares de gemelos estaban sin cesar posados sobre ella. El nombre
+de Clementina Salabert salía en todas las conversaciones de la juventud
+elegante, se veía impreso en todas las crónicas de salones, sonaba en
+Madrid como el de una de las más brillantes estrellas del firmamento
+aristocrático. Tuvo buena porción de amoríos o noviazgos que no
+produjeron huella alguna en su corazón. Tomaba y dejaba los novios
+inconsideradamente, con lo cual adquirió fama de coqueta y casquivana.
+Pero esto no es obstáculo para que una muchacha encuentre adoradores. Al
+contrario, el amor propio de los hombres les incita a dedicar sus
+lisonjas a tal clase de mujeres, siempre con la esperanza vanidosa de
+ser el clavo que fije la rueda de la veleta. Tampoco fué serio
+inconveniente para ella cierto murmullo grosero y malicioso que se
+levantó y corrió por todo Madrid con motivo de la amistad original que
+entabló con un joven y célebre torero. La inocencia y debilidad de D.ª
+Carmen tuvo buena parte en ello. No sólo consintió esta buena señora que
+el torero entrase en la casa y se sentase a su mesa, sino también que
+las acompañase en público en más de una ocasión. Con esto y con
+brindarle la muerte de algunos toros, la maledicencia, que anda suelta
+en la capital como en las provincias, tuvo suficiente pretexto para
+ensañarse ferozmente con la envidiada beldad. Mas como no pudo aportar
+otra cosa que sospechas atrevidas y vagas conjeturas, y como por otra
+parte existían dos datos positivos que las contrapesaban sobradamente, a
+saber, la hermosura y la riqueza excepcionales de la joven, la calumnia
+no produjo merma en los adoradores; sólo sirvió para que algún
+desengañado escupiese con más facilidad su bilis.
+
+Clementina ofrecía en sus modales y discursos, en esta edad, y la
+ofreció siempre después, cierta tendencia al _flamenquismo_, o sea a las
+formas desenvueltas, a la serenidad burlona, al desgarro especial de las
+chulas de Madrid. Semejante tendencia se hallará más o menos exagerada
+en toda la alta sociedad madrileña. Es un signo que la caracteriza y la
+distingue de la de otros países. Hay en esta inclinación que se observa
+en Madrid, en el alcázar como en la zahurda, algo de bueno: no es todo
+malo. Por lo pronto significa una protesta contra esa continua mentira
+que el refinamiento y la complicación de las fórmulas sociales trae
+siempre consigo. Es loable la corrección en los modales y la medida en
+las palabras; pero exageradas producen la frialdad tediosa que nuestros
+diplomáticos observan en los salones extranjeros.
+
+Clementina exageraba un poco su afición a las palabras y a los gestos
+flamencos. El gusto le había venido no se sabe cómo, por contagio tal
+vez de la atmósfera, dado que las señoras de su categoría no suelen
+alternar mucho tiempo con las chulas. Había tenido una doncellita nacida
+y criada en Maravillas. Esta fué en sus ratos de expansión quien le
+proporcionó mayor cantidad de vocablos y modismos. Luego su amistad con
+el torero que hemos mencionado; las relaciones que mantuvo después con
+algunos señoritos cultivadores del género; los teatros por horas, donde
+se copian, no sin gracia, las costumbres de la plebe madrileña; la
+amistad con Pepa Frías y otras aristocráticas _manolas_ fueron
+iniciándola poco a poco y la introdujeron al cabo en pleno flamenquismo.
+Fué entusiasta admiradora de los toros. Por milagro dejaba de asistir a
+una corrida desde su palco, ataviada con la consabida mantilla blanca y
+los consabidos claveles rojos. Y discutía las suertes, y fulminaba
+censuras, y tributaba aplausos, y era tenida entre los aficionados por
+acérrima y fervorosa _lagartijista._ El espectáculo nacional, animado y
+sangriento, estaba muy conforme con su naturaleza violenta, indómita.
+Cuando veía a otras señoras taparse los ojos o hacer otros melindres
+ante las peripecias de la corrida, reía sardónicamente, como si dudase
+de la sinceridad de su espanto.
+
+Entre los varios adoradores y solicitantes que su mano tuvo, y que
+entraban y caían de su gracia alternativa y rápidamente, llegó uno que
+logró fijar algo más su atención. Llamábase Tomás Osorio. Era un joven
+de veintiocho a treinta años de edad, rico, exiguo y delicado de figura,
+de rostro agraciado y genio vivo y resuelto. Supo hacerse valer más que
+los otros, o por cálculo o por verdadera independencia de carácter. Al
+entrar en amores con ella no se entregó por completo ni abdicó su
+voluntad. En cuantas reyertas de alguna importancia tuvieron durante
+sus largas relaciones, pues no duraron menos de dos años, mantuvo con
+energía su dignidad. Era de temperamento bilioso, soberbio,
+despreciativo como ella, confiado en su dinero, y poseía un donaire
+maligno que le daba prestigio entre las damas. Gracias a estas
+cualidades, Clementina no se cansó de él tan pronto como de los otros.
+Al cabo de dos años, sin embargo, cuando faltaban sólo algunos días para
+realizarse el matrimonio, rompieron de un modo sonado y hasta
+escandaloso. Todo Madrid se enteró. Los comentarios fueron infinitos. De
+ellos resultaba que quien había tomado la iniciativa para cortar las
+relaciones había sido el novio. Tales dichos, exactos o no, llegaron a
+oídos de Clementina e hirieron su orgullo tan vivamente, que le faltó
+poco para enfermar de ira.
+
+Pasó un año. Tuvo algún noviazgo de poca importancia. Osorio también
+galanteó a otras jóvenes. En ambos se conservaba vivo, no obstante, el
+recuerdo de sus amores. A ella la agitaba un deseo punzante de venganza.
+Mientras aquel hombre anduviese en sociedad tan contento como
+aparentaba, se sentía humillada. En él, a pesar de su disfraz de
+indiferencia, ardía el fuego del amor o por lo menos del deseo.
+Clementina había fascinado sus sentidos, había penetrado en su carne:
+por más esfuerzos que hacía no podía arrancarla de sí. A todas horas
+soñaba con ella, la veía ante sus ojos cada vez más incitante y
+apetecible. Cuanto más tiempo pasaba más crecía el fuego que le consumía
+y más esfuerzo y dolor le costaba adoptar un continente altivo e
+indiferente al encontrarse con ella en cualquier sarao. Clementina, con
+la sagacidad bastante común en las mujeres, llegó al cabo a adivinar que
+su antiguo novio seguía adorándola en secreto y sintió un regocijo
+maligno. Desde entonces no se vistió, no se adornó más que para él; para
+aturdirle, para fascinarle, para hacerle beber la amarga copa de los
+celos.
+
+De esta época data la fama ruidosa que adquirió como mujer elegante.
+Clementina en este punto era una gran artista. Sabía vestirse de tal
+modo que las telas, ni por sus vivos colores, ni por su riqueza,
+atrajesen demasiado la vista en perjuicio de la figura. Comprendiendo
+que el traje en la mujer no debe ser un uniforme sino adorno, un medio
+de hacer resaltar las perfecciones con que la naturaleza la hubiese
+dotado, no obedecía ciegamente a la moda. En cuanto ésta atentase poco o
+mucho a la exposición de su belleza, la esquivaba con valor o la
+modificaba. Rehuía los colores chillones, la profusión de lazos, los
+peinados complicados. Consideraba a su cuerpo como una estatua y la
+vestía como tal. De aquí una cierta tendencia, que constantemente se
+manifestaba en sus trajes, hacía el ropaje, esto es, hacia la amplitud
+de los pliegues, hacia la vestidura larga. Su figura gallarda,
+majestuosa, ganaba mucho de esta manera. Algo la pronunció después de
+casada, pero no llegó a exagerarla, retenida por su buen gusto. Solía
+vestirse de blanco. Con esto y con peinar sus cabellos del modo
+sencillísimo que los tiene la Venus de Milo, semejaba al parecer en los
+salones hermosa estatua que llegase de la Grecia. Una cosa hacía muy
+digna de censura en el terreno moral, aunque no lo sea en el del arte:
+descotarse con exageración. Una de las sumas bellezas que poseía era el
+pecho. Parecía amasado por las Gracias para trastornar a los dioses. No
+había en Madrid una garganta mejor modelada, ni un seno mejor puesto,
+más delicado, más atractivo. El deseo vanidoso de mostrarlo, no
+contenido por la vigilancia saludable de una madre, le hizo incurrir en
+más de una ocasión en las censuras de la sociedad. Porque la infeliz D.ª
+Carmen, a más de no hallarse muy al tanto de los usos sociales, era tan
+débil con los caprichos y fantasías de su hijastra, que los tomaba sin
+inconveniente por actos razonables, por expresión de su gusto
+indiscutible y su elegancia. Algún disgusto le proporcionó tal vanidad.
+En cierta ocasión, al presentarse en noche de baile en casa de Alcudia,
+la marquesa le dijo al saludarla:
+
+--Muy linda, muy linda, Clementina. Está usted admirablemente
+vestida.... Pero me parece que la han descotado mucho.... Venga usted
+conmigo, ya arreglaremos eso.
+
+Y la llevó a su tocador y con maternal solicitud le puso en el pecho
+unos céfiros que ocultaron lo que en realidad no debía mostrarse. La
+joven procuró disimular su vergüenza achacando la falta a la modista. No
+obstante se sintió tan humillada por aquella lección y por la sonrisa
+compasiva que la acompañó, que nunca más pudo ver desde entonces a la
+devota marquesa.
+
+Con este soplar incesante y adecuado, la llama de Osorio tomaba cada vez
+más incremento. Ya no era poderoso por más tiempo a guardarla en el
+pecho. Al cabo se confió a su hermana, que era amiga bastante íntima de
+la joven. Rogóla que tantease el terreno a ver si podía avanzar de nuevo
+el pie sin peligro de precipitarse. Mariana dió el recado. Clementina
+escuchólo con mal refrenada alegría y le metió los dedos en la boca
+hasta que la pánfila señora de Calderón desembuchó lo que tenía dentro y
+pudo convencerse de que Tomás ardía en amores por ella. Cuando se
+cercioró bien, respondió con palabras ambiguas y riendo: "Lo pensaría,
+lo pensaría.... Estaba muy agraviada por lo que se había dicho de la
+ruptura de sus relaciones.... Pero en fin, no le quitaba por completo
+las esperanzas".
+
+Se puso a meditar con atención sobre el medio de satisfacer las
+exigencias de su amor propio herido, y al cabo de algunos días formuló a
+Mariana la siguiente proposición: "Para que consintiese en dar su mano a
+Tomás, era indispensable que éste la pidiese de rodillas a sus padres
+delante de los testigos que ella elegiría a su gusto". A ninguna
+española de pura raza se le hubiera ocurrido semejante extravagancia.
+Precisa llevar en las venas sangre británica para concebir un
+refinamiento tan monstruoso de la soberbia. Cuando Osorio tuvo
+conocimiento de la resolución de su ex novia, se enfureció atrozmente;
+declaró con arrogancia que antes que pasar por tal humillación le
+harían cachos. No se volvió, pues, a hablar del asunto. Siguieron las
+cosas como antes. Mas como a pesar de sus rabiosos esfuerzos el gusano
+del apetito le roía cada vez con más crueldad las entrañas, el mísero,
+al cabo de dos meses, cayó en gran abatimiento. Sintióse desfallecer de
+amor y de deseo. No tuvo fuerzas para alejarse de Madrid. Volvió a rogar
+a su hermana que otra vez entablase las negociaciones. Clementina, que
+estaba bien penetrada ya de que le tenía en su poder, se mostró
+inflexible. O pasar por aquellas singulares horcas caudinas, o nada.
+
+Y Osorio pasó. ¿Qué había de hacer? Efectuóse la extraña ceremonia una
+tarde en casa de la novia. Al llegar a ella Osorio se encontró con unas
+veinte personas del sexo femenino, que Clementina había elegido entre
+las conocidas más envidiosas, las que más habían murmurado con motivo de
+su ruptura. Adoptó la mejor actitud para semejante caso. Grave, solemne,
+suelto de lengua y ademanes, dejando traslucir un poco de ironía, como
+si estuviese representando una comedia por satisfacer la fantasía de una
+enferma. Dijo algunas palabras previamente acerca de la historia de sus
+relaciones. Reconocióse culpable. Elogió desmesuradamente a Clementina,
+con tan poca medida, que en ocasiones parecía estar burlando. Se confesó
+indigno de aspirar a su mano. Por fin manifestó que siendo ella tan
+digna de ser adorada y tan grande la ventura de poseer su mano, no creía
+hacer nada de más pidiéndola de rodillas a sus padres. Al propio tiempo
+dobló una. D.ª Carmen vino a levantarle riendo y le abrazó con efusión.
+Clementina también le dió un apretón de manos, más alegre al ver lo bien
+y dignamente que salía del paso, que satisfecha en su orgullo. La verdad
+es que en aquella ocasión sintió hacia él lo que nunca más volvió a
+sentir, una migaja de amor. Si hubo humillación en semejante escena
+resultó para ella, por la frescura y el aplomo desdeñoso con que su
+novio la llevó a término. Pero no importa. La mujer goza más viva y más
+íntimamente observando la superioridad del hombre que humillándole.
+Clementina fué feliz aquella tarde.
+
+Pero si Osorio salió bien del paso, no le perdonó jamás la intención de
+humillarle; porque era tan orgulloso como ella. La pasión frenética que
+le había inspirado sofocó por algún tiempo todo otro sentimiento. Su
+luna de miel fué tan pegajosa como breve. El choque entre aquellos dos
+caracteres, de igual obstinación y fiereza, era ineludible. Vino pronto
+y vino con una serie de pequeños desabrimientos que hicieron desaparecer
+en un instante del corazón de la joven los fugaces destellos de amor que
+su marido le había inspirado. En él duró más tiempo la pasión. El
+conocimiento que cada cual tenía del otro los hizo prudentes, rehuyendo
+un choque formidable que había de ser funesto. Pero vino al fin. Se dijo
+entre los murmuradores que Osorio, cansado de la indiferencia y los
+desdenes de su esposa, en una hora fatal de ira y desesperación la había
+ultrajado con su misma doncella y en el mismo tálamo nupcial. Después
+de esta escena, que no sabemos si se realizó con los pormenores
+horrendos que algunos contaban, quedó roto el matrimonio para siempre.
+Osorio, sin derecho ya para intervenir en la conducta de su mujer, se
+vió obligado a ser mero espectador de ella. Entregóse Clementina sin
+reserva, sin disimulo, puede decirse también que sin pudor, a todos los
+galanteos que se le ofrecieron. El, por su parte, para contrarrestar el
+ridículo, que a causa de ellos pudiera tocarle, dióse con más descaro
+aún a la disipación. Extrajo mujeres de las últimas clases sociales y
+las convirtió en señoras, rodeándolas de un lujo deslumbrador. La
+Felipa, la Socorro y la Nati, cortesanas famosas en la capital, que
+fueron queridas de muchos personajes, ministros, banqueros y grandes de
+España, lo habían sido antes de él. El fué quien, por medio de sus
+celestinas, las había sacado de la calle de la Paloma, del barrio de
+Triana en Sevilla o del Perchel, de Málaga, y había gozado de sus
+primicias.
+
+Dentro de casa, marido y mujer se hablaban muy poco, lo indispensable
+solamente. Para evitar la molestia que les produciría sentarse solos a
+la mesa tenían siempre algún convidado. Fuera se trataban con expansiva
+y natural confianza. Alguna vez Osorio iba a buscar a su esposa a última
+hora a la reunión o teatro donde se hallase. Pero esto era valor
+entendido en el mundo. Todos sabían a qué atenerse respecto a sus
+relaciones. Ordinariamente, Clementina salía del brazo de su amante.
+Charlaban largo rato en el _foyer_, a presencia de todos, esperando el
+coche. Entraba al fin en éste. Antes de partir todavía cambiaban en tono
+confidencial buena copia de frases entreveradas, de alegres carcajadas.
+La moral, la moral elegante quedaba a salvo con que el amante no entrase
+en el mismo coche, aunque fuesen pocos minutos después a juntarse en el
+dulce retiro de un gabinete particular.
+
+Cuando Clementina llegó a su casa eran las seis y media. Silbó el
+cochero. Salió de su pabelloncito el portero a abrir la puerta de la
+verja y luego la del coche. El mismo se encargó de pagar al cochero. La
+dama, sin decir una palabra, entró en el jardín, que era exiguo pero
+lindo y bien cuidado. Subió la escalera de mármol, debajo de una gran
+marquesina que ocupaba más de la mitad de la fachada del _hôtel_. No era
+éste muy grande, pero sí fabricado con lujo y arte, de piedra blanca de
+Novelda y ladrillo fino. Osorio lo había hecho construir hacía solamente
+cuatro o cinco años. Como los planos fueron largamente meditados y
+discutidos, ofrecía una adecuada distribución, que lo hacía más cómodo
+tal vez que el de su suegro, con ser este tres o cuatro veces mayor.
+
+Halló a un criado en el recibimiento.
+
+--Estefanía ¿dónde anda?
+
+--Hace ya un buen rato que ha llegado, señora.
+
+Atravesó un magnífico vestíbulo iluminado por dos grandes lámparas con
+bombas esmeriladas sostenidas por sendas estatuas de bronce, siguió por
+el corredor y tomó la escalera que conducía al principal sin tropezarse
+con nadie. Cerca ya del salón que daba ingreso a su _boudoir_, halló a
+Fernando, un criadito de catorce años vestido con librea muy cuca y
+adecuada a sus años.
+
+--¿Estefanía?
+
+--Debe de estar en la cocina.
+
+--Que suba inmediatamente.
+
+Entró en el _boudoir_, y yendo al espejo de cuerpo entero sostenido por
+dos pies derechos de madera dorada, se despojó del sombrero. Era el
+gabinete una pieza reducida, vestida toda ella de raso azul con cenefas
+de cartón-piedra imitando una guirnalda de flores. Sobre la chimenea,
+vestida también de raso, había dos magníficos candelabros y un reloj,
+obra de nuestros plateros del siglo pasado. Los enseres de la chimenea
+eran igualmente de plata. La alfombra blanca con cenefa azul. En medio
+un confidente forrado de tisú de oro. Butacas, sillas doradas. En el
+suelo dos grandes almohadones de pluma. En un rincón el espejo; en otro
+un escritorio de madera taraceada estilo Pompadour; en los otros dos
+unas columnas forradas de terciopelo azul sosteniendo dos quinqués que
+esclarecían ahora la estancia. Comunicaba esta pieza por un lado con el
+tocador de la señora y éste con su dormitorio; por el otro con un
+saloncito donde solía recibir a sus amigos los martes por la tarde o
+jugar al tresillo de noche con los íntimos. En el _boudoir_ sólo
+entraban algunas pocas amigas de confianza que iban a visitarla en horas
+no señaladas. Aquí era donde celebraba esos coloquios secretos, tan
+sabrosos para las mujeres, donde su pensamiento se vacía por entero,
+pasando de lo más escondido y profundo a las frivolidades del día, los
+pormenores del traje y de la moda.
+
+Pocos segundos después de quitarse el sombrero apareció Estefanía. Era
+una jovencita pálida con hermosos ojos negros. Vestía, dentro de su
+condición, con elegancia y primor. Por encima del traje traía un
+delantal color gris orlado de puntilla blanca.
+
+--¡Ya podías aguardarme, chiquilla! ¿Dónde estabas metida?--dijo con
+tono de mal humor y distraído a la vez la señora.
+
+--Estaba en la cocina.... Había ido a darle unas puntadas a la falda de
+Teresa, que se le ha roto en un clavo--repuso con afectada humildad la
+doncella.
+
+Clementina guardó silencio, absorta sin duda en sus pensamientos.
+Colocada frente al espejo se dejó despojar del abrigo, contemplándose al
+propio tiempo con esa curiosidad eterna que las mujeres hermosas sienten
+por sí mismas.
+
+--¿Has estado en casa de Escolar?--preguntó al cabo distraídamente.
+
+--Sí, señora.
+
+--¿Qué ha dicho?
+
+--Que no tiene ahora una seda tan doble en ese color, pero que si la
+señora quiere enviará por ella.
+
+--¡Puf! Para ese viaje no necesitamos alforjas.... ¿Y en _La
+Perfección_?
+
+--Sí, señora. Que el sábado enviarán los gorros.
+
+--¿Has preguntado cómo seguía el padre Miguel?
+
+--No he tenido tiempo.... ¡Está tan lejos!...
+
+--¿Cómo lejos? ¿Pues no has ido en coche?
+
+--No, señora.... Juanito me ha dicho que la yegua estaba desherrada....
+
+--¿Por qué no te ha puesto uno de los caballos normandos?
+
+--No sé.... Siempre encuentra alguna disculpa cuando la señora me manda
+salir en coche.
+
+--Tal me parece.... Descuida, hija: ya arreglaré yo eso. ¡Bueno está el
+señor Juanito, con sus ínfulas de indispensable!
+
+Al echar una mirada a su doncella reflejada en el espejo, creyó observar
+algo extraño en sus ojos. Se volvió para mejor verlo. En efecto,
+Estefanía los tenía enrojecidos.
+
+--¡Tú has llorado, chica!
+
+--¿Yo?... No, señora, no.
+
+La manera de negarlo era hipócrita. La señora no tuvo necesidad de
+insistir mucho para que se lo confesase y aun la causa de su llanto.
+
+--El jefe, señora--comenzó a gimotear--, el jefe, que las ha tomado de
+poco tiempo a esta parte conmigo.... En cuando digo cualquier cosa,
+suelta la carcajada o dice una porquería.... Y los demás claro, los
+demás, como me tienen ojeriza porque la señora me quiere, y por adular
+al jefe, se ríen también.... Porque le he dicho hoy que se lo diría a la
+señora, me ha llenado de insolencias y me ha echado de la cocina.
+
+--¡Echado! ¿Y quién es él para echarte?--exclamó con ímpetu el ama.--Vé
+a llamarle. Es menester que yo caliente las orejas, lo mismo a ese necio
+que a Juanito. ¡Si nos descuidamos van a mandar en esta casa los criados
+más que los amos!
+
+--Señora ... yo no me atrevo. ¿Quiere que le envíe recado por Fernando?
+
+--Haz lo que quieras, pero llámale.
+
+Se había irritado vivamente al escuchar los sollozos de su doncella.
+Estefanía era su predilecta, a quien distinguía entre todos los criados
+y confiaba gran parte de sus secretos. Como todos los déspotas presentes
+y pasados, estaba dominada sin darse cuenta de ello. El carácter
+zalamero y adulador de la doncellita había ganado su corazón de tal
+manera, que con él, sin saberlo ella misma, le había entregado la
+voluntad. Estefanía era de hecho quien mandaba en la casa, pues que
+mandaba en la señora. El criado que no entraba en su gracia, podía
+prepararse a salir en plazo más o menos corto. Y sucedía lo que puede
+darse como regla segura en tales casos, que la preferida y amada de la
+señora era profundamente antipática a la servidumbre. No acaece esto
+solamente por esa pasión vergonzosa que en mayor o menor grado reside en
+todos los seres humanos, la envidia, sino también porque es condición
+precisa del hipócrita y adulador con el grande, ser al propio tiempo
+altanero y malévolo con el pequeño.
+
+Llamado por Fernando, a quien Estefanía dió el encargo, no tardó en
+presentarse en la puerta del gabinete el cocinero, con los atavíos del
+oficio, esto es, con mandil y gorra blanca; todo blanquísimo. Era un
+mocetón de treinta años, de rostro fresco y no desgraciado, con largas
+patillas negras. En el ceño que contraía su frente, en la preocupación
+que se observaba en sus ojos, comprendíase que ya sabía a qué venía
+llamado. Clementina se había sentado en el confidente. Estefanía se
+había retirado a un rincón y puso los ojos en el suelo al entrar el
+jefe.
+
+--Vamos a ver, Cayetano; acabo de saber que después de tratar con muy
+poca consideración a esta chica, la ha echado usted de la cocina. Le
+llamo para decirle que ni yo consiento que ningún criado trate mal a
+otro, ni usted está facultado para echar a nadie dentro de mi casa.
+
+--Señora ... yo no la he tratadu mal.... Es ella, la que nus trata mal a
+todus ... pincha aquí, pincha allá, sin dejarnus en paz--tartamudeó el
+cocinero con marcado acento gallego.
+
+--Bueno, pues si pincha aquí y pincha allí, ningunu de ustedes está
+facultadu para desvergonzarse con ella.... Se me dice a mí y
+concluído--, replicó vivamente la señora imitando el acento del jefe.
+
+--Es que....
+
+--Es que, nada. Ya sabe usted lo que le he dicho. Hemos
+concluído--manifestó el ama con gesto imperioso.
+
+El cocinero, con la cara encendida y todo el cuerpo tembloroso,
+permaneció unos segundos inmóvil. Después, antes de retirarse, dirigió
+una larga mirada iracunda a la doncellita, que seguía con los ojos en el
+suelo con expresión hipócrita donde se traslucía el triunfo del amor
+propio.
+
+--¡Chismosa!--le vomitó al rostro más que le dijo.
+
+La señora se alzó de su asiento, y rebosando de cólera por tal falta de
+respeto, le dijo:
+
+--¿Y cómo se atreve usted a insultarla en mi presencia? Márchese usted
+pronto.... ¡Quítese de mi vista!
+
+--Señora, lo que le digu es que ella tiene la culpa....
+
+--Pues si tiene la culpa, mejor.... Váyase usted.
+
+--Todus nus iremus de la casa, señora, porque a esa mentecata no hay
+quien la sufra.
+
+--Usted, por lo pronto, como si ya se hubiese ido. Puede usted buscar
+otro sitio donde servir, que yo no tolero que ningún criado se me quiera
+imponer.
+
+El cocinero quedóse otra vez inmóvil y estupefacto ante aquella brusca
+despedida; pero reponiéndose en seguida giró sobre los talones, diciendo
+con dignidad:
+
+--Está bien, señora; lo buscaré.
+
+Clementina siguió murmurando después de haberse ido:
+
+--¡Pero qué atrevido es este gallegazo! ¿Habrá mastuerzo? No creo que a
+nadie más que a mí le toquen semejantes criados....
+
+Apaciguándose de pronto por virtud de otra idea que le acudió, dijo:
+
+--Anda, ven a vestirme, que ya es tarde.
+
+Entró en su tocador seguida de Estefanía. Contra lo que debía
+presumirse, ésta tenía el semblante grave y nublado. Comenzó a
+despojarse rápidamente de su traje de calle para ponerse el de media
+ceremonia con que comía y recibía a sus íntimos por la noche, más claro
+siempre, con un pequeño descote y los brazos cubiertos. La doncella, a
+una indicación suya, sacó un traje color fresa exprimida del gran
+armario de espejo que ocupaba enteramente uno de los lienzos de la
+pared. Antes de ponérselo le arregló el pelo y le quitó las botinas
+bronceadas, sustituyéndolas con el zapato adecuado. No había abierto su
+boca la pálida doncellita hasta entonces, reflejando en el rostro cada
+vez más tristeza y preocupación. Al fin, hallándose arrodillada a los
+pies de su ama, levantó los ojos para decirla tímidamente:
+
+--Señora, voy a rogarle una cosa ... que no despida a Cayetano.
+
+Clementina la miró con sorpresa:
+
+--¿Esas tenemos?... Conque después que has sido tú la que....
+
+--Es que, señora--articuló Estefanía poniéndose todo lo colorada que
+permitía su tez--, si ahora le despide, me van los demás a tomar
+ojeriza.
+
+--¿Y a ti qué te importa?
+
+La doncella insistió con muchas veras y cada vez con palabras más
+suplicantes y persuasivas. La señora negó poco tiempo. Como el asunto
+era de poca monta y observaba no sin sorpresa el interés y aun ansiedad
+que su predilecta tenía en que el cocinero quedase, no tardó en
+concederlo, ordenándole que ella arreglase el asunto. Con esto el
+semblante de la chica se animó al instante, se puso como unas pascuas y
+comenzó a maniobrar en torno de su ama con extraordinaria presteza.
+
+Dos golpecitos dados en la puerta las sorprendió a ambas.
+
+--¿Quién es?--preguntó la señora.
+
+--¿Te estás vistiendo, Clementina?--se oyó de fuera.
+
+Era la voz de su marido. La sorpresa de la dama no disminuyó por esto.
+Osorio subía rarísima vez a su cuarto estando ella sola.
+
+--Sí; me estoy vistiendo. ¿Hay gente abajo?
+
+--Los de siempre: Lola, Pascuala y Bonifacio.... Es que tengo que hablar
+contigo. Te espero aquí en el salón.
+
+--Bien; allá voy.
+
+Desde entonces hasta que terminó de arreglarse, Clementina guardó
+silencio obstinado, expresando en el rostro una preocupación sombría que
+no pasó inadvertida para su doncella. En sus dedos, al dar los últimos
+toques a los pliegues de la falda, había un ligero temblor, como el de
+las niñas que por primera vez se visten para ir a un baile.
+
+Osorio la esperaba, en efecto, en el saloncito de arriba contiguo a su
+_boudoir_. Estaba sentado negligentemente en una butaca; pero al ver a
+su esposa se levantó, dejando caer previamente en la escupidera la punta
+del cigarro que fumaba. Clementina observó que estaba algo más pálido
+que de costumbre. Era el mismo hombrecillo de facciones correctas y mal
+color que cuando se casó; pero en los últimos doce años se había gastado
+bastante su naturaleza. Muchas arrugas en la cara; el cabello gris y la
+barba también; los ojos menos vivos.
+
+Fué a cerrar la puerta que su mujer dejó abierta, y acercándose a ésta
+le dijo con afectada naturalidad:
+
+--El cajero me ha entregado hoy un recibo tuyo de quince mil pesetas....
+Aquí está.
+
+Sacó la cartera y de ella un papelito satinado y oloroso, que presentó a
+su esposa. Esta lo miró un instante con semblante grave, sombrío, sin
+pestañear, y guardó silencio.
+
+--Hace quince días me entregó otro de nueve mil.... Aquí está.
+
+La misma operación, y el mismo silencio.
+
+--El mes pasado me presentó tres; uno de siete mil, otro de once mil y
+otro de cuatro mil.... Aquí los tengo también.
+
+Osorio agitó el puñado de papeles un instante delante de los ojos de la
+dama. Viendo que ésta no despegaba los labios, preguntó:
+
+--¿Estás conforme?
+
+--¿Con qué?--dijo secamente.
+
+--Con que son exactas estas partidas.
+
+--Lo serán si están firmados los recibos por mí. Tengo poca memoria,
+sobre todo en cuestiones de dinero.
+
+--Es una gran felicidad--repuso sonriendo irónicamente Osorio, mientras
+volvía a guardar en la cartera los papeles--. Yo también he intentado
+muchas veces prescindir de ella. Desgraciadamente, el cajero se encarga
+siempre de refrescársela a uno.... ¡Bueno!--añadió, viendo que su mujer
+no replicaba--. Pues no he subido a otra cosa más que a hacerte una
+pregunta, y es la siguiente: ¿Crees que las cosas pueden seguir de este
+modo?
+
+--No entiendo.
+
+--Me explicaré: ¿crees que puedes seguir tomando de la caja cada pocos
+días cantidades tan crecidas como éstas?
+
+Clementina, que estaba pálida cuando entró, se había puesto fuertemente
+encarnada.
+
+--Mejor lo sabrás tú.
+
+--¿Por qué mejor?... Tú debes de saber adónde llega tu fortuna.
+
+--Bien, pues no lo sé--replicó refrenando con trabajo su despecho.
+
+--Nada más claro. Los seiscientos mil duros que tu padre me ha entregado
+al casarme, como están en fincas producen, según puedes enterarte de los
+libros, unos veintidós mil duros. El gasto de la casa, sin contar con
+el mío particular, suma bien tres veces esa cantidad.... Saca ahora, si
+quieres, la consecuencia.
+
+--Si te pesa que se gaste de tu dinero, puedes vender las casas--dijo
+Clementina con desdeñosa sequedad, volviendo a ponerse pálida.
+
+--Es que si se vendiesen, mañana sería yo responsable con mi dinero de
+su importe. ¿No sabes eso?
+
+--Firmaré cualquier papel diciendo que no se te haga cargo de nada.
+
+--No basta, querida, no basta. La ley no me exime nunca de responder de
+la dote mientras tenga dinero.... Además, si tú te lo gastases
+_alegremente_ (recalcó esta palabra), el negocio sería para ti muy
+bueno, pero para mí deplorable, porque siempre me quedaba en la
+obligación de ... subvenir a tus necesidades.
+
+--¿De mantenerme, verdad?--dijo ella con ironía amarga.
+
+--Quería evitar esa palabra ... pero, en efecto, es la más exacta.
+
+Hablaba Osorio en un tonillo impertinente y protector que estaba
+desgarrando por varios sitios la soberbia de su esposa. Desde las
+feroces reyertas que habían producido su separación debajo del mismo
+techo, no habían tenido una entrevista de tal especie como la presente.
+Cuando por la convivencia se originaba algún rozamiento, resolvíanlo por
+una breve y seca explicación de pasada, en que ambos, sin deponer el
+orgullo, usaban de prudencia por temor del escándalo. Pero ahora el
+asunto tocaba en lo más vivo a Osorio. Para un banquero, por espléndido
+que sea, lo más vivo es el dinero. Además su amor propio, aunque otra
+cosa aparentase, había sufrido mucho en los últimos años. No basta
+fingir indiferencia y desdén ante los extravíos de una esposa; no basta
+pagarle en igual moneda paseándole por delante de los ojos las queridas,
+hacer gala de ellas ante el público. Las armas serán iguales, pero las
+heridas que la mujer causa son más profundas y más graves que las del
+hombre. El malestar que la conducta libre de su esposa le causaba no
+disminuía con el tiempo. El abismo que los separaba era cada vez más
+profundo. Por eso, la airada venganza cogía esta ocasión por los pelos.
+
+Clementina le miró un instante. Luego, encogiéndose de hombros y
+haciendo con los labios una leve mueca de desdén, dió la vuelta y se
+dispuso a salir de la estancia. Osorio avanzó unos pasos colocándose
+entre ella y la puerta.
+
+--Antes de irte quiero que sepas que el cajero tiene orden de no pagar
+ningún recibo que no vaya visado por mí.
+
+--Enterada.
+
+--Para tus gastos tendrás una cantidad fija, que ya determinaremos cuál
+ha de ser. No quiero más sorpresas en la caja.
+
+Clementina, que iba a salir por la puerta de la antesala, retrocedió
+para hacerlo por la de su _boudoir_. Antes de desaparecer, teniendo el
+portier levantado con una mano y encarándose con su marido, le dijo con
+reconcentrada ira:
+
+--Al fin resultas un puerco como tu cuñado; sólo que éste no las echa
+como tú de generoso.
+
+Dejó caer el portier y dió un gran portazo.
+
+Osorio hizo un movimiento para arrojarse detrás de ella; pero
+reponiéndose instantáneamente gritó más que dijo para que le oyese bien:
+
+--¡Es claro! soy un puerco porque no quiero mantener señoritos
+hambrientos. ¡Que los mantengan las viejas que los utilizan!
+
+Después de proferida esta ferocidad quedó satisfecho al parecer, porque
+en sus labios se dibujó una sonrisa de triunfo y sarcasmo.
+
+Cinco minutos después ambos esposos estaban en el comedor riendo y
+bromeando con los tres o cuatro convidados que tenían.
+
+
+
+
+IV
+
+#Cómo alentaba a la virtud el señor duque de Requena.#
+
+
+A ver, a ver, explica eso.
+
+--Señor duque, el negocio es clarísimo. Hoy he hablado con Regnault. La
+mina puede producir, cambiando los hornos, construyendo algunas vías y
+estableciendo maquinaria a propósito, una mitad más de lo que
+actualmente rinde. Puede llegar a producir sesenta mil frascos de
+azogue. El dinero necesario para lograr esto no pasa de ciento a ciento
+cincuenta mil duros.
+
+--Me parece mucho.
+
+--¿Mucho, para un resultado como ese?
+
+--No; me parecen muchos frascos.
+
+--Pues a mí no me cabe duda de que es verdad lo que dice Regnault. Es un
+ingeniero inteligente y práctico. Seis años ha estado explotando las de
+California. Además, el ingeniero inglés que ha ido con él asegura lo
+mismo.
+
+Los que así hablaban eran el duque de Requena y su secretario, primer
+dependiente o como quiera llamarse, pues en la casa no había apelativo
+designado para él. Llamábasele simplemente Llera. Era un mozo asturiano,
+alto, huesudo, de rostro pálido y anguloso, brazos y piernas
+larguísimos, grandes manos y pies, brusco y desgarbado de ademanes y con
+unos ojos grandes de mirar franco y sincero donde brillaba la voluntad y
+la inteligencia. Era un trabajador infatigable, asombroso. No se sabía a
+qué horas comía ni dormía. Cuando llegaba a las ocho de la mañana al
+escritorio, ya traía hecha la tarea de cualquier hombre en todo el día.
+A las doce de la noche aún se le podía ver muchas veces con la pluma en
+la mano en su despacho. Con ese don especial para conocer a los hombres,
+que poseen todos los que han de lograr éxito feliz en el mundo, Salabert
+penetró, al poco tiempo de tenerle por ínfimo escribiente, el carácter
+y la inteligencia de Llera. Y sin darle gran consideración en
+apariencia, porque esto no entraba jamás en su proceder, se la dió de
+hecho acumulando sobre él los trabajos de más importancia. En poco
+tiempo llegó a ser el hombre de confianza del célebre especulador, el
+alma de la casa. Su laboriosidad humillaba a todos los demás empleados y
+de ella se servía Salabert para cargarlos de trabajo en horas
+excepcionales. Llera, a un mismo tiempo, era su secretario, su mayordomo
+general, el primer oficial de su oficina, el inspector de las obras que
+tenía en construcción y el agente de casi todos sus negocios. Por llevar
+a cabo este trabajo inconcebible, superior a las fuerzas de cuatro
+hombres medianamente laboriosos, le daba seis mil pesetas al año. El
+dependiente se creía bien retribuido, considerábase feliz pensando que
+hacía seis años nada más, ganaba mil quinientas. Todos los días, antes
+de dar su paseo matinal y emprender sus visitas de negocios, daba el
+duque una vuelta por el despacho de Llera, se enteraba de los asuntos y
+conversaba con él un rato largo o corto según las circunstancias.
+
+El duque tenía las oficinas en los altos de su palacio del paseo de
+Luchana, soberbio edificio levantado en medio de un jardín que, por lo
+amplio, merecía el nombre de parque. En el verano, los árboles, tupidos
+de follaje, apenas dejaban ver la blanca crestería de la azotea. En el
+invierno, las muchas coníferas y arbustos de hoja permanente que allí
+crecían, le daban todavía aspecto muy grato. Era el centro de reunión de
+todos los pájaros del distrito del Hospicio. Tenía acceso por una gran
+escalinata de mármol. Además del piso bajo donde se hallaban los salones
+de recibir y el comedor poseía otros dos. Parte del último era lo que
+ocupaban las oficinas, que no eran muy considerables. A Salabert le
+bastaba para la dirección de sus negocios con una docena de empleados
+expertos. El lujo desplegado en la casa era sorprendente: el mobiliario
+valía no pocos millones. Chocaba con la avaricia, que todo el mundo
+atribuía a su dueño. Esta y otras contradicciones parecidas se irán
+resolviendo según vayamos penetrando en su carácter, uno de los más
+curiosos y más dignos de fijar la atención del lector. Las cocinas
+estaban en los sótanos, que eran espaciosos y bien dispuestos. El
+comedor, que ocupaba la parte trasera del piso bajo, tenía por
+complemento un invernadero de excepcionales dimensiones, donde crecían
+gran número de arbustos y flores exóticas y donde el agua que manaba
+profusamente formaba estanquecillos y cascadas muy gratos de ver; todo
+imitando, en lo posible, a la naturaleza. Las cuadras estaban en
+edificio aparte al extremo del jardín, lo mismo que la habitación de
+algunos criados, no todos.
+
+El duque, repantigado en el único sillón que había en el despacho de
+Llera, mientras éste se mantenía frente a él de pie dando vueltas en la
+mano a unas grandes tijeras de cortar papel, paseó tres o cuatro veces
+de un ángulo a otro de la boca el negro y mojado cigarro, sin contestar
+a las últimas palabras de su secretario. Al fin gruñó más que dijo:
+
+--¡Hum! El ministro está cada día más terco.
+
+--¡Qué importa! ¿No sabe usted el secreto de hacerle ceder?...
+Telegrafíe usted a Liverpool y antes de quince días el frasco de azogue
+baja desde sesenta a cuarenta duros.
+
+El duque de Requena había formado por iniciativa y consejo de Llera,
+hacía cuatro años, una sociedad o sindicato de azogues con el objeto de
+acaparar todo el mercurio que saliese al mercado. Gracias a ello, este
+producto había subido extraordinariamente. La sociedad se encontraba con
+un depósito inmenso en Liverpool. El plan de Llera era lanzarlo al
+mercado en un momento dado, produciendo una baja enorme que asustase al
+Gobierno. Esto, realizado en la época misma del pago del empréstito de
+cien millones de pesetas que el Gobierno había hecho hacía diez años a
+una casa extranjera, le empujaría a pensar en la venta de la mina de
+Riosa. Si por otra parte se ayudaba a la empresa sacrificando algunos
+millones, subvencionando periódicos y personajes, podía darse por seguro
+el éxito. Este plan, formado por Llera y madurado por el duque, venía
+desenvolviéndose con regularidad y tocaba a su término.
+
+--Allá veremos--manifestó el opulento banquero quedándose unos instantes
+pensativo--. Cuando salga a subasta--dijo al cabo--, será necesario
+formar otra sociedad. La de azogues no nos sirve para el caso.
+
+--¡Claro que se formará!
+
+--El caso es que yo no quiero comprometer en este negocio más de ocho
+millones de pesetas.
+
+--Eso ya es otra cosa--manifestó Llera poniéndose serio--. Apoderarse de
+un negocio de esa entidad con tan poco dinero me parece imposible. La
+gerencia irá a parar a otras manos y entonces queda reducido a un tanto
+por ciento mayor o menor.... ¡es decir, a nada!
+
+--Verdad, verdad--masculló Salabert quedándose otra vez profundamente
+pensativo. Llera también permaneció silencioso y meditabundo.
+
+--Ya le he indicado a usted el único medio que hay para conseguir la
+dirección....
+
+Este medio consistía en tomar una cantidad bastante crecida de acciones
+en la mina al ser comprada por la sociedad; seguir comprando todas las
+que se pudiesen; luego comenzar a venderlas más baratas, hasta llegar a
+producir el pánico en los accionistas. Comprar y vender perdiendo
+durante algún tiempo éste era el medio que proponía Llera para conseguir
+la baja de las acciones y poder adquirir con mucho menos dinero la mitad
+más una y apoderarse por completo del negocio. Salabert no lo veía tan
+claro como su secretario. Era la suya una inteligencia perspicaz,
+minuciosa, penetrante; pero le faltaba grandeza e iniciativa en los
+negocios, aunque otra cosa pensasen los que le veían acometer empresas
+de excepcional importancia. El pensamiento primordial, la que pudiéramos
+llamar idea madre de un negocio, casi nunca nacía en su cerebro; le
+venía de afuera. Pero en él germinaba y se desarrollaba quizá como en
+ningún otro de España. Poco a poco lo iba analizando, disecando mejor,
+penetraba hasta las últimas fibras, lo contemplaba en sus múltiples
+aspectos, y una vez convencido de que le reportaría ventajas, se lanzaba
+sobre él con rara y sorprendente audacia. Esto era lo que acerca de sus
+dotes de especulador había producido el engaño del públíco. Estaba bien
+convencido de que una vez resuelto a acometer la empresa, cualquier
+vacilación resultaba perjudicial. Tal audacia no procedía, pues,
+directamente de su temperamento, sino de la reflexión. Era una muestra
+de su astucia incomparable.
+
+Por lo demás, su fondo era tímido. Este defecto, en vez de corregirse
+con la felicidad casi nunca interrumpida de sus éxitos, se aumentaba
+cada día. La avaricia es medrosa y suspicaz. Salabert era cada vez más
+avaro. Además, con los años, el pesimismo va penetrando en el espíritu
+del hombre. Acostumbrado a grandes resultados en sus especulaciones,
+nuestro banquero juzgaba deplorable el negocio en que no percibía
+pingües ganancias. Si por acaso no obtenía ninguna o había leve pérdida,
+creía el caso digno de ser lamentado largamente. Así que, sin el
+concurso de Llera, sin su carácter osado y su imaginación fecunda en
+invenciones, el duque de Requena haría ya tiempo que no se aventuraría
+en un negocio de mediana importancia. En cambio, lo que había perdido de
+inventiva y audacia habíalo reemplazado por un tacto y habilidad
+verdaderamente pasmosos, un conocimiento de los hombres que sólo la edad
+y una atención constante pueden lograr. En tal sentido puede decirse que
+Llera y él se completaban a maravilla. Esta sagacidad y este
+conocimiento del corazón humano llegaban en Salabert a pecar de
+excesivos; esto es, se pasaba de listo en ocasiones. En su trato con los
+hombres, mirándoles siempre del lado de los intereses materiales, había
+llegado a formarse tan triste idea de ellos, que resultaba monstruosa y
+le expuso a serios percances. Quizá lo que veía en los otros no era más
+que el reflejo de su propia imagen como nos sucede a todos los humanos.
+Para él no había hombre ni mujer incorruptibles. Un poco más caras o un
+poco más baratas las conciencias, todas estaban a la venta. En los
+últimos años el soborno llegó a ser en él una manía. Si tropezaba con
+personas que no se dejaban comprar, nunca imaginaba que lo hacían de
+buena fe, sino porque se estimaban en mayor precio del que ofrecía. Era
+una de las tareas más pesadas de Llera arrancarle de la cabeza los
+proyectos de soborno cuando recaían en hombres que sin duda habían de
+rechazarlos con indignación. Si tenía un pleito, lo primero que pensaba
+era cuánto dinero iban a costarle los magistrados que habían de
+fallarlo. Si estaba interesado en un expediente gubernativo, separaba
+_in mente_ la cantidad que debía destinar al ministro o al subsecretario
+o a los consejeros de Estado. Desgraciadamente este lápiz negro que
+tenía siempre en la mano para tiznar el rostro de la humanidad, se
+empleaba con resultado positivo en bastantes ocasiones.
+
+El duque de Requena ni tenía sentido moral ni nunca lo había conocido.
+Su vida de granuja anónimo en Valencia, estaba señalada por una serie de
+travesuras y mañas chistosas, por una fecundidad tan grande en trazas
+para sacar al prójimo su dinero, que lo hicieron digno émulo del
+_Lazarillo de Tormes, El pícaro Guzmán de Alfarache_ y otros héroes
+famosos de la novela española. Por cierto que antes de ir adelante
+conviene expresar que un grupo de socios del Ateneo había puesto a
+Salabert el sobrenombre de _El pícaro Guzmán_ con que le conocían. Pero
+este apodo no salió del círculo de amigos. Mejor éxito tuvo una frase
+del presidente del Consejo de Ministros explicando las iniciales del
+duque. Decía que a estas iniciales A.S. debía ponérseles signo de
+admiración para que dijeran: _¡A Ese!_
+
+Contábase con visos de verosimilitud que en Cuba, adonde había ido a
+buscar fortuna, compró un tabernucho en los arrabales de la Habana, con
+todo su mobiliario, incluyendo en él una negra destinada a su servicio.
+Esta negra, durante los años que tuvo aquel comercio, fué su criada, su
+ama de gobierno, su dependiente y su concubina. De ella tuvo varios
+hijos. Cuando hubo ahorrado algunos miles de duros para restituirse a
+España, liquidó sus cuentas vendiendo la taberna, el mobiliario, la
+negra.... ¡y los hijos!
+
+Luego comenzaron los equipos para la tropa, los negocios de tabacos, la
+subasta de carreteras, cediéndolas unas veces con primas, otras
+construyéndolas sin las condiciones exigidas por el contrato, los
+empréstitos al Gobierno, etc., etc. En todos ellos desplegó nuestro
+negociante su rara sagacidad, su talento positivo y un "órgano de la
+adquisividad" tan poderoso, que con razón le hicieron célebre entre los
+personajes de la banca.
+
+No era antipático su trato. Al revés de casi todos los que aspiran a las
+riquezas o al poder, ni era fino en los modales ni meloso en las
+palabras. Era más bien brusco que cortés; pero sabía admirablemente
+distinguir de personas y se suavizaba cuando hacía falta. Esta misma
+tosquedad nativa servíale para disfrazar lo astuto y sutil de su
+pensamiento. Parecía que aquel exterior burdo, rústico, aquellos modales
+exageradamente libres y campechanos no podían menos de guardar un
+corazón franco y leal. Era (por fuera nada más) el tipo acabado del
+castellano viejo, honradote, sincero e impertinente. Hablaba poco o
+mucho según le convenía, se expresaba con dificultad real o fingida (que
+esto nunca llegó a averiguarse), tenía de vez en cuando salidas
+chistosas, aunque siempre tocadas de grosería, y solía decir en la cara
+algunas cosas desagradables que le hacían temible en los salones. La
+preponderancia adquirida por sus riquezas había hecho crecer este último
+defecto. A la mayor parte de las personas, aun a las damas, solía
+hablarles con una franqueza rayana en el cinismo y la desvergüenza;
+signos del desprecio que en realidad le inspiraban. No obstante, cuando
+tropezaba con un personaje político de los que a él le convenía tener
+propicios, esta franqueza tomaba otro giro muy distinto y se
+transformaba en adulación y casi casi en servilismo. Mas esta farsa,
+aunque admirablemente desempeñada, no engañaba a nadie. El duque de
+Requena era tenido por un zorro de marca. Por milagro creía ya alguno en
+sus palabras ni se dejaba cautivar por aquel aspecto rudo y bonachón.
+Los que le hablaban estaban siempre en guardia, aunque fingiendo
+confianza y alegría. Como sucede a todos los que han conseguido
+elevarse, los defectos que universalmente se le reconocían, mejor dicho,
+la mala fama que tenía, no era obstáculo para que se le respetase, para
+que todos le hablasen con el sombrero en la mano y la sonrisa en los
+labios, aunque nunca hubiesen de necesitar de él. Los hombres muchas
+veces se humillan por el solo placer de humillarse. Salabert conocía
+esta innata tendencia que tiene la espina dorsal del hombre a doblarse y
+abusaba de ella. Muchos que vivían con independencia, no sólo le
+toleraban impertinencias que les hubieran parecido intolerables en algún
+amigo de la infancia, sino que apetecían y buscaban su trato.
+
+--Veremos, veremos--repitió de nuevo cuando Llera le recordó el medio de
+apoderarse de la gerencia--. Tú eres muy fantástico; tienes la cabeza
+demasiado caliente. No sirves para los negocios. A ver si nos pasa aquí
+lo que con las alhóndigas.
+
+Por consejo de Llera, el negociante había construído alhóndigas en
+algunas capitales de España, las cuales no habían tenido el éxito que
+esperaban. Como después de todo el negocio no era de gran entidad, las
+pérdidas tampoco fueron cuantiosas. A pesar de eso, el duque, que las
+había llorado como si lo fuesen y no había escaseado a su secretario
+frases groseras e insultantes, le recordaba a cada instante el asunto.
+Servíale de arma para despreciar sus planes, aunque después los
+utilizase lindamente y a ellos debiese un aumento considerable de su
+hacienda. Teníale de esta suerte sumiso, ignorante de su valer y presto
+a cualquier trabajo por enojoso que fuera.
+
+Un poco avergonzado por el recuerdo, Llera insistió en afirmar que el
+negocio de ahora era de éxito infalible si se le conducía por los
+caminos que él señalaba. Salabert cortó bruscamente la discusión pasando
+a otros asuntos. Informóse rápidamente de los del día. La pérdida de una
+fianza que había hecho por un pariente de Valencia, le puso fuera de sí,
+bufó y pateó como un toro cuando le clavan las banderillas, se llamó
+animal cien veces y tuvo la desfachatez de decir, en presencia de Llera,
+que su bondadoso corazón concluiría por arruinarle. La pérdida, en
+total, representaba unas veintidós mil pesetas. Las fianzas que el duque
+hacía por sus más íntimos amigos o parientes eran del tenor siguiente:
+Las hacía generalmente en papel, exigía al afianzado un seis por ciento
+del capital depositado, y se encargaba además de cortar y cobrar los
+cupones. De suerte que el capital, en vez de redituarle lo que a todos
+los tenedores de valores del Estado, le producía un seis por ciento
+más. Así eran los negocios que el duque hacía, no tanto por interés como
+por impulso irresistible de su corazón.
+
+Salió furioso del despacho de su secretario, fuese a la caja y
+aprendiendo allí que iban a mandar a cobrar al Banco nueve mil duros de
+cuenta corriente, él mismo recogió el _talón_ después de firmarlo. Debía
+pasar por allá a celebrar una Junta como consejero, y de paso ningún
+trabajo le costaba hacerlo efectivo. Salió a pie como era su costumbre
+por las mañanas. En las hermosas coníferas que bordaban los caminos del
+jardín-parque cantaban alegremente los pájaros. Se comprendía que no
+habían puesto fianza alguna y la habían perdido. El señor duque maldita
+la gana que tenía de cantar ni aun escuchar sus regocijados trinos. Pasó
+de largo con el semblante torvo, sin responder a los saludos de los
+jardineros y del portero, mordiendo con más ensañamiento que nunca su
+enorme cigarro. En la calle no tardó en colorearse un poco su rostro.
+Tuvo un encuentro agradable y útil. El presidente del Consejo de Estado,
+a quien le gustaba también madrugar, le saludó en el paseo de Recoletos.
+Hablaron algunos momentos y los aprovechó para recomendarle, con la
+brusquedad calculada que le caracterizaba, un expediente de ciertas
+marismas en que estaba interesado. Después, a paso lento, mirando con
+sus ojos saltones, inocentes, a los transeuntes, deteniéndolos
+particularmente en las frescas domésticas que regresaban a sus casas con
+la cesta de la compra llena y las mejillas más coloradas por el
+esfuerzo, se dirigió al Banco de España. Era mucha la gente que le
+quitaba el sombrero. De vez en cuando se detenía un instante, daba un
+apretón de manos, y cambiando con el conocido que tropezaba cuatro
+palabras en tono familiar y desenfadado, seguía su camino.
+
+Era temprano aún. Antes de llegar al Banco se le ocurrió subir a casa de
+su amigo y compariente Calderón. Tenía éste su almacén y su escritorio
+en la calle de San Felipe Neri, tal cual su padre lo había dejado, esto
+es, pobrísimo de apariencia y hasta lóbrego y sucio. En aquel local,
+donde la luz se filtraba con trabajo al través de unos cristales
+polvorientos resguardados por toscos barrotes de hierro, donde el olor
+de las pieles curtidas llegaba a producir náuseas, el viejo Calderón
+había ido amontonando con mecánica regularidad duro sobre duro, onza
+sobre onza, hasta formar algunas pilas de millón. Su hijo Julián nada
+había cambiado. A pesar de ser uno de los banqueros más ricos de Madrid,
+no había querido prescindir del almacén de pieles, y eso que este
+comercio, comparado con el de letras y efectos públicos que la casa
+llevaba a cabo, poco le representaba. Calderón era un tipo de banquero
+distinto de Salabert. Tenía un temperamento esencialmente conservador,
+medroso hasta el exceso para los negocios, prefiriendo siempre la
+ganancia pequeña a la grande cuando ésta se logra con riesgo. De
+inteligencia bastante limitada, cauteloso, vacilante, minucioso. Toda
+empresa nueva le parecía una locura. Cuando veía fracasar a un
+compañero en alguna, sonreía maliciosamente y se daba a sí mismo el
+parabién por el gran talento de que estaba dotado. Si rendía ganancias,
+sacudía la cabeza murmurando con implacable pesimismo: "Al freir será el
+reir". Económico, avaro mejor dicho, hasta un grado escandaloso en su
+casa. Si la tenía puesta con relativo lujo había sido a fuerza de
+súplicas de su mujer, de burlas de sus amigos, y sobre todo porque había
+llegado a convencerse de que necesitaba gozar de cierto prestigio
+exteriormente si había de competir con los muchos e inteligentes
+banqueros establecidos en la corte. Los tiempos habían cambiado mucho
+desde que su padre acaparaba una parte considerable de los giros de la
+plaza. Pero después de comprados cuidaba con tal esmero de la
+conservación de los muebles, exigía tal refinamiento de vigilancia a los
+criados, a su mujer y a sus hijos, que en realidad eran todos esclavos
+de aquellos costosos artefactos. Pues si vamos al coche, no es posible
+imaginarse los temores, las agitaciones sin cuento que le costaba. Cada
+vez que el cochero le decía que un caballo estaba desherrado, era un
+disgusto. Tenía un tronco de yeguas francesas de bastante precio. Las
+mimaba tanto o más que a sus hijos. Sacábalas a paseo por las tardes;
+pero no le conducían al teatro por miedo a una pulmonía. Prefería que su
+mujer fuese a pie o en coche de alquiler, a exponerse a la pérdida de
+una de ellas. No hay que decir, si alguna se ponía enferma, lo que
+pasaba por nuestro banquero. La preocupación, el abatimiento se pintaban
+en su semblante. Visitábala a menudo, la acariciaba, y no pocas veces
+ayudaba al cochero y al veterinario a las curas, aunque consistiesen en
+ponerle lavativas. Hasta que la enferma sanase no había buen humor en la
+casa.
+
+Era un marido cominero. Para eso tal vez no le faltaba razón. La apatía
+de su mujer era tan grande, que si él no se encargase de tomar la cuenta
+a la cocinera y manejar las llaves de los armarios, Dios sabe cómo
+andaría la casa. Mariana no disponía ni ejecutaba nada. Su papel era el
+de una hija de familia, y lo aceptaba sin pesar. Otra mujer cualquiera
+se creería humillada necesitando acudir a cada instante a su marido para
+los menesteres más insignificantes de la vida doméstica. Ella juzgábalo
+natural, y sobre todo muy cómodo cuando la sórdida economía de Calderón
+no la apretaba demasiado. La que alguna vez protestaba sordamente contra
+esta exclusiva centralización de las atribuciones administrativas era su
+madre, aquella señora delgadísima, de ojos hundidos, de quien hicimos
+mención en el primer capítulo. Tales protestas no eran, sin embargo,
+frecuentes ni duraderas. En el fondo había un acuerdo perfecto entre la
+suegra y el yerno. La vieja, como viuda de comerciante de provincia, a
+quien había ayudado a labrar su capital, era más amante aún del orden y
+la economía, mejor dicho, era todavía más tacaña que él. Por esto no
+había podido vivir jamás con su hijo: su excesivo gasto, y sobre todo el
+despilfarro, los caprichos escandalosos de Clementina, la irritaban, la
+amargaban todos los instantes de la existencia. En casa de Calderón, su
+papel era el de vigilante o inspector de la servidumbre, el cual
+desempeñaba a maravilla. Su yerno descansaba confiadamente en ella.
+Gracias a esto y a que esperaba que mejorase a Mariana en el testamento,
+la guardaba más consideraciones que a ésta.
+
+Salabert era, en el fondo, tan avaro como Calderón y casi tan tímido,
+pero mucho más inteligente. Su timidez estaba contrapesada por una buena
+dosis de fanfarronería: su avaricia por un conocimiento profundo de los
+hombres. Sabía bien que el aparato, la ostentación de las riquezas,
+influye notablemente hasta en el ánimo de los más despreocupados;
+contribuye en sumo grado a inspirar la confianza necesaria para acometer
+empresas importantes. De aquí el lujo con que vivía, su palacio, sus
+trenes, los bailes famosos que de vez en cuando daba a la sociedad
+madrileña. El carácter de Calderón le inspiraba un desprecio profundo:
+al mismo tiempo le despertaba el buen humor. Al ver la pequeñez de su
+amigo se crecía, contemplábase más grande de lo que en realidad era y
+experimentaba viva satisfacción. No se juzgaba solamente más hábil, más
+astuto (únicas ventajas que positivamente le llevaba), sino generoso y
+liberal, casi un pródigo.
+
+Penetró resoplando en el tenebroso almacén de la calle de San Felipe
+Neri, dejando como siempre estupefactos, abatidos, aniquilados a los
+dependientes, para los cuales el duque de Requena no era sólo el primer
+hombre de España, sino un ser sobrenatural. Producíales su vista la
+misma impresión de espanto y entusiasmo, de temor y fervorosa adoración
+que a los japoneses el gran Mikado. Y si no se prosternaban y hundían su
+frente en el polvo como aquéllos, por lo menos se ponían colorados hasta
+las orejas y no acertaban en algunos minutos a colocar la pluma sobre el
+papel ni prestaban atención a lo que el parroquiano les decía. Mirábanse
+con señales de pavor y decíanse en voz baja lo que de sobra sabían
+todos: "¡El duque!" "¡El duque!" "¡El duque!"
+
+El duque pasó, como solía cuando por casualidad iba por allí, sin
+dignarse arrojarles una mirada, y se fué derecho al pequeño departamento
+donde Calderón solía estar. Mucho antes de llegar a él comenzó a decir
+en voz alta:
+
+-¡Caramba, Julián! ¿cuándo saldrás de esta cueva? Esto no es una casa de
+banca; es una cuadra. No tiene vergüenza el que viene a visitarte. ¡Puf!
+¿Pero desolláis aquí también las reses, o qué? Hay un hedor insufrible.
+
+Calderón ocupaba, al final del almacén, un rincón separado del resto por
+un biombo de tabla pintada con una puertecita de resorte. Pudo escuchar,
+pues, todas las palabras de su amigo antes que éste empujase la mampara.
+
+--¡Qué quieres, hombre!--dijo algo amoscado por haberse enterado los
+dependientes de la filípica--; no todos somos duques ni se nos enredan
+los millones en los pies.
+
+--¡Qué millones! ¿Se necesitan millones para tener un despacho limpio y
+confortable? Lo que debes confesar es que te duele gastar una peseta en
+adecentarle. Te lo he dicho muchas veces, Julián; eres un pobre y toda
+la vida lo serás. Yo con mil reales seré más rico siempre que tú con mil
+duros; porque sé gastarlos.
+
+Calderón gruñó algunas protestas y siguió trabajando. El duque, sin
+quitarse el sombrero, dejóse caer en la única butaca que allí había
+forrada de badana blanca, o que debió de ser blanca. Ahora presentaba un
+color indefinible entre amarillo de ámbar, ceniza y verde botella, con
+fuertes toques negros en los sitios de apoyar la cabeza y las manos.
+Había además tres o cuatro banquetas forradas de lo mismo y en idéntico
+estado, una estantería de pino llena de legajos, una caja pequeña de
+valores, una mesa de escribir antiquísima de nogal y forrada de hule
+negro, y detrás de ella un sillón tosco y grasiento donde se hallaba
+sentado el jefe de la casa. Aquel pequeño departamento estaba
+esclarecido por una ventana con rejas. Para que los transeuntes no
+pudiesen registrarlo había visillos que, a más de ser de lo más
+ordinario y barato en el género, ofrecían la curiosa circunstancia de
+ser el uno demasiado largo y el otro tan corto que le faltaba cerca de
+una cuarta para tapar por completo el cristal de abajo.
+
+--Pero hombre, ya que no te mudes de casa deja ese dichoso comercio de
+pieles, que no es digno de un hombre de tu representación y tu fortuna.
+
+--Fortuna ... fortuna--masculló Calderón sin dejar de mirar el papel en
+que escribía--. Ya sé que se habla de mi fortuna.... ¡Si fuésemos a
+liquidar, quién sabe lo que resultaría!
+
+Calderón no confesaba jamás su dinero: gozaba en echarse por tierra.
+Cualquier alusión a su riqueza le molestaba en extremo. Por el
+contrario, a Salabert le gustaba dar en rostro con sus millones y
+representar el _nabab_; por supuesto, a la menor costa posible.
+
+--Además--siguió diciendo con mal humor--, todo el mundo se fija en lo
+que entra, pero nadie atiende a lo que sale. Los gastos que uno tiene
+son cada vez mayores. ¿A que no sabes lo que llevo gastado este año,
+vamos a ver?
+
+--Poca cosa--respondió el duque con sonrisa despreciativa.
+
+--¿Poca cosa? Pues pasa de setenta y cinco mil duros, y aún estamos en
+Noviembre.
+
+--¿Qué dices?--manifestó el duque con viva sorpresa--. No puede ser.
+
+--Lo que oyes.
+
+--Vaya, vaya, no me metas los dedos por los ojos, Julián.... A no ser
+que en esos setenta y cinco mil duros estén incluidos los gastos de la
+casa que estás fabricando en el Horno de la Mata.
+
+--Pues naturalmente.
+
+Al duque le acometió al oir esto tal golpe de risa, que por poco se
+ahoga. Cayósele el cigarro. La faz, ordinariamente amoratada, se puso
+ahora que daba miedo. El golpe de tos que le vino, acompañando a la
+risa, fué tan vivo, que parecía que iba a desplomarse presa de la
+congestión.
+
+--¡Hombre, tiene gracia! ¡tiene muchísima gracia eso!--dijo al cabo
+entre los flujos de la risa y de la tos--. No se me había ocurrido hasta
+ahora.... De aquí en adelante incluiré en los gastos de mi casa todas
+las compras de valores y todas las casas que edifique. Voy a aparecer
+con más gasto que un rey.
+
+La risa tan franca y ruidosa del duque molestó y corrió
+extraordinariamente a Calderón.
+
+--No sé a qué viene esa risa.... Si sale de la caja, en el capítulo de
+gastos está.... De todas maneras, Antonio, más sabe el loco en su casa
+que el cuerdo en la ajena.
+
+El duque, de algún tiempo a esta parte, menudeaba las visitas a su amigo
+y compañero. Empezaba a hacerle la rosca para atraerle al negocio de las
+minas de Riosa. Se aproximaba el momento en que había de efectuarse la
+subasta. Necesitaba para entonces contar con algunos accionistas de
+consideración. D. Julián lo era, tanto por el capital que representaba,
+como por su carácter mismo. Gozaba en el mundo de los negocios fama de
+precavido, de receloso mejor. De suerte que el hecho de tomar parte en
+cualquier especulación la acreditaba de segura, y esto era lo que
+Salabert necesitaba. No quiso molestarle, pues, muy fuertemente y cambió
+la conversación. Con la gran flexibilidad, con la finura que poseía bajo
+su corteza ruda, supo ponerle de buen temple loando su previsión en
+cierto negocio fracasado donde no se dejó coger, desollando a otros
+negociantes enemigos y reconociéndole tácitamente sobre ellos
+superioridad de talento y penetración. Cuando le tuvo bien trasteado,
+hablóle por tercera o cuarta vez, en términos vagos, del negocio de la
+mina. Ofrecíalo como un ideal inaccesible para meterle en apetito. ¡Si
+algún día fuera posible comprar esa mina, qué gran negocio! No había
+conocido otro más claro en su vida. Lo peor era que el Gobierno no
+estaba dispuesto a soltarla. Sin embargo, f..., con un poco de habilidad
+y trabajándolo bien, acaso con el tiempo.... Para entonces necesitábanse
+algunos hombres que no tuviesen inconveniente en invertir un buen
+capital. Si no los hallaba en España, iría al extranjero a buscarlos....
+
+Calderón, al oir hablar de un negocio, se encogía como los caracoles
+cuando los tocan. El de ahora era tan gordo, por los datos indecisos que
+el duque le suministraba, que le obligó a meterse de golpe en la
+cáscara. Así que Salabert comenzó a precisar un poco, púsose torvo y
+sombrío, mostróse receloso e inquieto, como si entonces mismo le fuesen
+a exigir una cantidad exorbitante.
+
+Cuando hubo concluído su largo discurso, un poco incoherente, que
+parecía más bien un monólogo, el duque se levantó bruscamente.
+
+--Vaya, Julianito, me voy de aquí al Banco.
+
+Al mismo tiempo sacó otro cigarro de la petaca, y sin ofrecerle, porque
+no fumaba, lo encendió por fórmula, pues los dejaba apagarse en seguida
+para seguir mordiéndolos.
+
+D. Julián respiró con satisfacción.
+
+--¡Tú siempre con esa actividad febril!--dijo, sonriendo y alargándole
+la mano.
+
+--¡Siempre detrás del dinero!
+
+Cuando ya iba a trasponer la puerta, Calderón se acordó de que podía
+utilizar aquella visita.
+
+--Oye, Antonio: tengo ahí un montón de _londres_.... ¿Las quieres? Te
+las doy baratas.
+
+--No me hacen falta ahora. ¿Cómo las cedes?
+
+--A cuarenta y siete.
+
+--¿Son muchas?
+
+--Ocho mil libras entre todas.
+
+--Siento no necesitarlas. Es buena ocasión. Adiós.
+
+Trasladóse al Banco, asistió a la reunión, y después de hacer efectivos
+los nueve mil duros del _talón_, salió con su amigo Urreta, otro de los
+célebres banqueros de Madrid. Al llegar cerca de la Puerta del Sol, se
+dieron la mano para despedirse.
+
+--¿Adónde va usted?--le preguntó Salabert.
+
+--Voy de aquí a casa de Calderón, a ver si puede facilitarme _londres_.
+
+--Es inútil el paseo--repuso vivamente el primero--. Todas las que tenía
+acabo yo de tomárselas.
+
+--Hombre, lo siento. ¿Y a cómo se las ha puesto?
+
+--A cuarenta y seis, diez.
+
+--No son baratas; pero me hacen mucha falta y aun así las tomaría.
+
+--¿Le hacen a usted falta de verdad?--dijo Salabert echándole al mismo
+tiempo el brazo sobre los hombros.
+
+--De verdad.
+
+--Pues voy a ser su Providencia. ¿Qué cantidad necesita usted?
+
+--Bastante. Diez mil libras lo menos.
+
+--No puedo tanto; pero por ocho mil, puede usted enviar esta tarde.
+
+El rostro de Urreta se iluminó con una sonrisa de agradecimiento.
+
+--¡Hombre, no puedo permitir!... A usted le harán falta también....
+
+--No tanto como a usted.... Pero aunque así fuera.... Ya sabe usted que
+se le quiere mucho. Es usted el único guipuzcoano con talento que he
+tropezado hasta ahora.
+
+Al mismo tiempo, como le llevara abrazado, le daba afectuosas palmaditas
+en el hombro. Estrecháronse de nuevo la mano, y después que Urreta se
+deshizo en frases de gratitud, a las cuales contestaba Salabert en ese
+tono brusco y campechanote que tanto realza el mérito de cualquier
+servicio, se despidieron.
+
+El duque tomó inmediatamente un coche de alquiler.
+
+--A la calle de San Felipe Neri, número....
+
+--Está bien, señor duque--repuso el cochero.
+
+Alzó la cabeza el prócer para mirarle.
+
+--¡Hola! ¿Me conoces?
+
+Y sin aguardar la contestación se metió adentro y cerró la portezuela.
+
+--Julián.... Julián--gritó a su amigo antes de abrir la mampara del
+escritorio--. Vengo a hacerte un favor.... ¡Qué suerte tienes, maldito!
+Mándame esas _londres_ a casa.
+
+--¡Hola!--exclamó el banquero con sonrisa triunfal--. ¿Las necesitas?
+
+--¡Si, f...., sí! Siempre me ha de hacer falta a mí lo que a ti te
+conviene soltar.... Adiós....
+
+Y sin entrar en el despacho dejó libre la mampara de resorte que tenía
+sujeta y se fué. Dió las señas al cochero de un hotel situado en el
+barrio Monasterio y se reclinó en un ángulo, mordiendo su cigarro y
+resoplando con evidente satisfacción. Experimentóla nuestro banquero
+después de cometer aquella granujada, después de despojar a su amigo
+Calderón de unas cuantas pesetas, como el justo al concluir un acto de
+justicia o de caridad. Su imaginación, siempre alerta para los asuntos
+donde hubiese dinero, vagó, mientras el carruaje le conducía al
+Hipódromo, al través de los varios negocios en que estaba comprometido;
+pero se detuvo muy particularmente en el de la mina de Riosa. La
+combinación de Llera le iba pareciendo cada vez mejor. Sin embargo,
+tenía sus puntos flacos. A reforzarlos se aplicó con el pensamiento,
+hasta que el coche se detuvo delante de la verja de un hotelito de
+construcción barata, con muchos adornos de yeso y madera que le hacían
+semejar a las obras de confitería.
+
+Apresuróse el portero a abrirle con acatamiento. Salvó en tres pasos el
+diminuto jardín. Al subir las pocas escaleras del piso bajo salió a la
+puerta una criada joven.
+
+--Hola, Petra: ¿y tu ama?
+
+--Duerme todavía, señor duque.
+
+--Pues ya son las doce--dijo sacando su cronómetro--. Voy a subir de
+todos modos.
+
+Y pasando por delante de ella, entró en la antesalita ochavada.
+Despojóse del gabán que la doméstica recibió y se encargó de colgar.
+Subió al piso principal. El dormitorio donde penetró era un gabinete con
+alcoba, separados por columnas y una gran cortina de brocatel. Estaba
+amueblado con lujo de gusto dudoso. En vez del sello que imprime
+cualquier persona, si no es enteramente vulgar, al decorado y adorno de
+sus habitaciones, observábase la mano del mueblista que cumple el
+encargo que le han dado, según el patrón corriente. Las puertas de
+madera del balcón estaban abiertas. La luz penetraba por un transparente
+que representaba un paisaje de color de chocolate. Las paredes estaban
+acolchadas con damasco amarillo; las sillas eran doradas igual que una
+mesilla de centro y un armarito para colocar chucherías.
+
+Observábase en aquella estancia, perteneciente a una mujer, el mismo
+desorden que suelen presentar los cuartos de los estudiantes o
+militares. Diversas prendas de vestir, enaguas, corsé, medias, andaban
+esparcidas por las sillas. Sobre la rica alfombra de terciopelo había
+algunos escupitajos y puntas de cigarro. En la delicada mesilla del
+centro una licorera con las botellas casi vacías y las copas fuera de su
+sitio. El duque echó una mirada torva a esta licorera y alzó suavemente
+la cortina de la alcoba. En primoroso lecho de ébano con incrustaciones
+de marfil, reposaba una joven de tez blanca, blanquísima, y cabellos
+negros, negrísimos. Reposaba con un abandono sin delicadeza, en una
+posición de animal bien cebado. Hasta en el sueño es posible conocer la
+condición y espiritualidad de la persona.
+
+Salabert tuvo un momento la cortina suspendida. Luego la sujetó con
+cuidado, y sentándose en una butaquita que había al lado de la cama, se
+puso a contemplar con fijeza a la bella dormida. Porque era bella en
+efecto y en grado excelso. Sus facciones, notablemente correctas y
+delicadas: perfil griego, frente pequeña y bonita, nariz recta, labios
+rojos un poco gruesos; la tez, un prodigio de la naturaleza, mezcla de
+alabastro y nácar, de rosas y leche, debajo de la cual corría la vida
+abundante y rica. Los cabellos, negros y brillantes, estaban sueltos,
+manchando con el aceite perfumado la almohada de batista. A pesar de lo
+frío del tiempo, tenía un brazo y casi medio cuerpo fuera de las
+sábanas. Verdad que en el gabinete ardía con vivo e intenso fuego la
+chimenea. El brazo estaba enteramente desnudo y era de lo más hermoso y
+mejor torneado que pudiera verse en el género. Pero la mano que estaba
+al cabo de este brazo no correspondía a su belleza. Era una mano donde
+la holganza presente no había conseguido borrar las huellas del trabajo
+pasado, mano pequeña, pero deformada, con los dedos macizos y
+aporretados, mano plebeya elevada de repente al patriciado.
+
+Aunque el banquero no se movía, la fijeza y avidez de sus ojos posados
+sobre la joven ejercieron sobre ella la consabida influencia magnética.
+Al cabo de algunos minutos cambió de postura, suspiró con fuerza y abrió
+los ojos, que eran negros como la tinta. Fijáronse un instante con vaga
+expresión de asombro en el duque, y cerrándolos de nuevo murmuró una
+interjección de carretero, hundiendo al mismo tiempo su cara en la
+almohada. Luego, como si repentinamente cruzara por su mente la idea de
+que había hecho una cosa fea, dió la vuelta, abrió de nuevo los ojos y
+dijo sonriendo:
+
+--¡Hola! ¿Eres tú?
+
+Al mismo tiempo le alargó la mano. El duque se la estrechó, y alzándose
+de la butaca le dió un sonoro beso en la mejilla, diciendo:
+
+--Si quieres dormir más te dejaré. No he venido más que a darte un beso.
+
+Pero no era uno, sino buena porción los que le estaba aplicando en
+ambas mejillas. La joven frunció el entrecejo, disgustada de aquellas
+caricias, que por venir de un viejo no debían de serle agradables.
+Además, ya se ha dicho que los labios del duque, por efecto de la manía
+de morder el tabaco, solían estar sucios.
+
+¡Quita, quita!--dijo al fin rechazándole--. No me sobes más. Bastante me
+has sobado ayer tarde. Me he lavado tres veces. Eché sobre mí un frasco
+de rosa blanca y todavía a las doce de la noche me olía mal.
+
+--Olor de tabaco.
+
+No: el olor del tabaco me gusta. Olor de viejo.
+
+Esta salida brutal no despertó la indignación del duque como era de
+presumir. Soltó una carcajada y le dió una palmadita cariñosa en la
+mejilla.
+
+--Pues no me salen baratos los besos.
+
+Tampoco esta cínica replica alteró a la bella, que en el mismo tono de
+mal humor dijo:
+
+--Ya lo creo. Y cuantos más años tengas, más caros te irán saliendo....
+Dame un cigarro.
+
+El duque sacó la petaca.
+
+--No traigo más que tabacos.
+
+--No quiero eso.... Ahí, sobre ese chisme de escribir, debe de haber.
+Tráeme.
+
+El banquero tomó de encima de un pequeño escritorio taraceado algunos
+cigarritos y se los presentó. La joven preparó uno con la destreza de un
+consumado fumador y lo encendió con el fósforo que el duque se apresuró
+a sacar. Este intentó otra vez aproximar sus labios repugnantes al
+hermoso rostro de la fumadora, pero fué rechazado con violencia.
+
+--¡Mira, o te estás quieto o te vas!--dijo ella con energía--. Siéntate
+ahí.
+
+Y le señaló la butaquita próxima al lecho.
+
+El banquero se dejó caer en ella, mirando a la joven con sus grandes
+ojos saltones, que expresaban temor.
+
+--Eres una gatita cada día más arisca. Abusas de mi cariño, mejor dicho,
+de mi locura.
+
+Poseía, en efecto, uno de los temperamentos más lúbricos que pudiera
+encontrarse. Toda la vida había sido, en achaque de mujeres, ardiente,
+voraz. En vez de corregirse con los años, esta afición fué creciendo
+hasta dar en una manía repugnante. Era notoria en Madrid. Sabíase que
+para satisfacerla, después que había llegado a la opulencia, tuvo mil
+extraños caprichos que pagó con enormes caudales. Se le habían conocido
+queridas de extraños y remotos países, entre ellas una circasiana y una
+negra. Era en realidad esta pasión la compuerta por donde se escapaba
+como un río su dinero. Pero era al mismo tiempo el único que no le dolía
+gastar. El boato de su casa le causaba dolor, un cosquilleo punzante: lo
+mantenía por cálculo y por fanfarronería, pero le pesaba en el alma,
+aunque aparentase otra cosa. Allá, en las intimidades secretas de su
+casa, cuando no había de trascender al público, escatimaba, regateaba,
+sustraía de una cuenta cualquier cantidad por insignificante que fuese;
+no tenía inconveniente en mentir descaradamente para escamotear a un
+comerciante algunas pesetas. El dinero que las mujeres le costaban
+entregábalo sin vacilaciones ni remordimientos, como si todos sus
+trabajos y desvelos, sus grandes y continuos cálculos para extraer el
+jugo a los negocios no tuviesen otra significación ni otro destino que
+el de adquirir combustible para aumentar el fuego de su liviandad.
+
+Entre las muchas queridas pagadas que había tenido, ninguna adquirió
+tanto ascendiente sobre él como la que tenemos delante. Era ésta una
+joven de Málaga, llamada Amparo, que hacía tres o cuatro años vendía
+flores por los teatros y tenía su kiosco en Recoletos. Desde luego llamó
+la atención por su belleza y desenvoltura y se hizo popular entre los
+elegantes. Festejáronla, persiguiéronla, y aunque al principio resistió
+a los ataques, cuando éstos vinieron en forma positiva, se dejó vencer.
+Fué, durante algún tiempo, la querida del marqués de Dávalos, un joven
+viudo con cuatro hijos, que gastó con ella sumas cuantiosas que no le
+pertenecían. Por gestiones activas de su familia, por escasearle ya el
+dinero y por desvío de la misma Amparo, que halló otro pollo mejor para
+desplumar, se rompió esta relación, no sin sentimiento tan vivo del
+joven marqués que le produjo cierto trastorno intelectual. Después del
+sustituto de éste, tuvo Amparo otros varios queridos en la aristocracia
+de la sangre y el dinero. Fué conocida y popular en Madrid con el nombre
+de Amparo la malagueña. En los paseos, en los teatros, adonde acudía con
+asiduidad, constituyó durante tres o cuatro años un precioso elemento
+decorativo. Porque a más de su hermosura singular, había llegado a
+adquirir en poco tiempo, si no distinción, elegancia. Sabía vestirse,
+facultad que no es tan común como parece, sobre todo en esta clase de
+mujeres. Tenía bastante instinto para buscar la armonía de los colores,
+la sencillez y pureza de las líneas. No pretendía llamar la atención,
+como la mayor parte de sus iguales, por lo exagerado de los sombreros y
+el vivo contraste de los colores. Por ésta razón había entre las damas
+madrileñas cierta indulgencia hacia ella. En sus natos de murmuración le
+guardaban más consideraciones que a las otras; la reconocían un cutis
+muy fino, unos ojos muy hermosos, y gusto.
+
+Fuera de esta dote natural que la acercaba a las señoras de verdad,
+Amparo era en su trato tan tosca, tan incivil, tan bestia y tan
+ignorante como lo son casi siempre en España las criaturas de su
+condición, al menos en el presente momento. Más adelante quizá lleguen a
+ser tan cultas y refinadas como las cortesanas de la Grecia. Hoy son lo
+que arriba se ha dicho, sin ánimo, por supuesto, de ofenderlas. Después
+de pertenecer al marqués de Dávalos y a otros tres personajes, sin
+perjuicio de los devaneos furtivos que se autorizaba, vino al poder del
+duque de Requena, o éste al poder de ella, que es lo más exacto.
+Salabert, según iba envejeciendo y menguando en energía (para todo lo
+que no fuese adquirir dinero, se entiende), crecía en sensualidad. El
+vicio se transformaba en desorden vergonzoso, en pasión desenfrenada,
+como suele acaecer a los viejos y a los niños viciosos. Amparo dió con
+él en esta última etapa y logró apoderarse de su voluntad sin
+premeditación. Era demasiado necia para concebir un plan y seguirlo. Su
+carácter desigual, brutalmente soberbio, su misma estupidez, que la
+hacía no prever las consecuencias de sus actos, la ayudaron a dominar al
+célebre banquero. Hacía un año que era su querida y que estaba instalada
+en aquel hotelito del barrio de Monasterio. Al principio procuraba
+refrenar su genio y tenerle contento mostrándose dulce y amable. Pero
+como esto le costaba un esfuerzo, y como, por otra parte, pudo
+cerciorarse en seguida de que los desdenes, el mal humor v hasta los
+insultos, lejos de enfriar la pasión del duque la encendían más, dió
+rienda suelta a su genio. Apareció la criatura salida del cieno, con su
+grosería, sus inclinaciones plebeyas, su carácter agresivo y
+desvergonzado. El duque, que hasta entonces había logrado mantener su
+independencia frente a sus queridas y eso que de algunas llegó a
+prendarse fuertemente, se encaprichó de tal modo por ésta, que al poco
+tiempo le toleraba frisos que ajaban su dignidad y tiempo adelante actos
+que aún más la escarnecían. Por supuesto, este dominio duraba solamente
+los momentos de sensualidad, las horas que consagraba al placer. Así que
+salía del templo de Venus, recobraba su razón el imperio, volvía a sus
+empresas con creciente ambición.
+
+Amparo fumaba tranquilamente en silencio, enviando pequeñas nubes de
+humo al techo. De pronto hizo un movimiento brusco, e incorporándose
+dijo:
+
+--Voy a vestirme. Toca ese botón.
+
+El duque se levantó para cumplir el mandato. A los pocos instantes se
+presentó Petra a vestirla. Mientras lo llevaba a cabo, ama y doncella
+cambiaron algunas impresiones con excesiva familiaridad, mientras el
+banquero seguía con fijeza entre atento y distraído, los movimientos de
+la faena.
+
+--Señorita, ¿ha visto usted ayer a la Felipa guiando dos jaquitas que
+parecían ratones? Por aquí pasó.... ¡Qué preciosidad! No he visto cosa
+más mona en la vida.... A ver cuándo el señor duque le compra otra
+pareja así--dijo Petra mirando con el rabillo del ojo al banquero,
+mientras ataba las cintas de la bata a su ama.
+
+--¡Ps!--exclamó ésta alzando los hombros con desdén--. No me ha dado
+nunca por guiar. Es oficio de los cocheros. Pero si me diese, ¡ya lo
+creo que me compraría un tronco igual!
+
+Y al mismo tiempo se volvió un poco, con media sonrisa, hacia el duque,
+que dejó escapar un gruñido corroborante, pasando con su peculiar
+movimiento de boca el cigarro al lado contrario.
+
+--Pues son muy lindas para ir a los toros. ¡Y que no estaría bien la
+señorita con su mantilla blanca guiando!
+
+--¿Mantilla para guiar? ¡Estás aviada, hija!
+
+--Bueno, pues de sombrero. El caso es que estaría de mistó: no como esa
+desorejada de la Felipa que ya no tiene carne para hartar a un gato....
+
+La doncella, mientras le recogía el pelo, charlaba por los codos. El
+fondo de su charla era constantemente adulador. Amparo escuchaba con
+cierta complacencia. Alguna vez la interrumpía con frases del mismo jaez
+que las que la doméstica usaba, en más de una ocasión, acompañadas de
+interjecciones que aquélla no se atrevía a pronunciar. Contaba que el
+día anterior había tropezado en la calle con Moratini, y que el famoso
+torero le había dicho al pasar: "Recuerdos a tu ama". Al mismo tiempo la
+maligna doncella miraba de reojo al duque. Amparo sonrió lisonjeada;
+pero hizo una fingida mueca de desdén.
+
+--Lo mismo da. Ya sabes que me carga.
+
+--Pues tiene muchos partidarios.
+
+--¡Calla! ¡calla! que ni tú ni él valéis un perro chico.... Anda; tráeme
+pronto esa gorra, y lárgate.
+
+Así que la doncella se hubo marchado, el duque, en quien los recuerdos
+del torero despertaron los celos y el mal humor, dijo saliendo al
+gabinete y tendiéndose groseramente en el sofá:
+
+--Parece que esta noche has tenido media juerga. ¿Quién ha estado aquí?
+
+Amparo dirigió la vista a la licorera, donde el duque la tenía posada.
+
+--Pues han estado Socorro y Nati hasta cerca de las tres.
+
+--¿Nadie más?
+
+--Con sus amigos León y Rafael.
+
+--¿Nadie más?
+
+--Nadie más, hombre. ¿Me vas a examinar?
+
+--Es que yo he sabido que ha estado también Manolito Dávalos.
+
+El duque no lo sabía. Quiso sacar de mentira verdad.
+
+--Cierto: también ha estado Manolo--replicó con indiferencia.
+
+--Bueno, pues será la última vez--dijo mordiendo con rabia el cigarro.
+
+--Eso será si a mí se me antoja--manifestó la bella ex florista
+levantando hacia él los ojos con expresión provocativa.
+
+Salabert dejó escapar ciertos gruñidos que Amparo consideró ofensivos.
+Hubo una escena violenta. La bella reclamó con fiereza su independencia;
+le cantó lo que ella llamaba con clásica erudición "verdades del
+barquero". El banquero, excitado, contestó con su grosería habitual. El
+era quien pagaba; por lo tanto, tenía derecho a prohibir la entrada en
+aquella casa a quien le pareciese. La disputa se fué agriando en
+términos que ambos levantaron bastante la voz, sobre todo Amparo, en
+quien a poco que la rascaran aparecía la criatura de plazuela.
+Cruzáronse frases de pésimo gusto, aunque pintorescas. La malagueña
+llamó al duque tío lipendi, gorrino, y concluyó por arrojarle del
+gabinete. Pero aquél no hizo maldito el caso, antes enfurecido la faltó
+abiertamente al respeto, empleando en su obsequio algunos epítetos
+expresivos de su exclusiva invención y otros recogidos con cuidado de su
+larga experiencia. Por último, quiso dejar sentado de un modo
+incontrovertible que allí era el amo. Con este fin, puramente lógico,
+dió una tremenda patada a la mesilla dorada donde reposaba la aborrecida
+licorera, que se derrumbó con estrépito y se hizo cachos. Amparo, que no
+se dejaba sobar por nadie, según decía a cada momento, aunque a cada
+momento se pusiese en contradicción consigo misma, presa de un furor
+irresistible, con los ojos llameantes de ira, alzó la mano tomando vuelo
+y descargó en las limpias y amoratadas mejillas del prócer una sonora
+bofetada.
+
+Los cabellos del lector se erizarán seguramente al representarse lo que
+allí pasaría después de este acto bárbaro e inaudito. Acaso sería
+conveniente dejarlo en suspenso como la famosa batalla del héroe
+manchego y el vizcaíno. Sin embargo, para no atormentar su curiosidad
+inútilmente, nos apresuramos a decir lo que pasó desdeñando este recurso
+de efecto. El caso no fué trágico, por fortuna, si bien digno de
+atención y de meditarse largamente. El duque se llevó la mano al sitio
+del siniestro y exclamó sonriendo con benevolencia:
+
+--¡Demonio, Amparito, no creí que tuvieras la mano tan pesada!
+
+Aquélla, que se había puesto pálida después de su irreflexivo arranque,
+quedó estupefacta ante la extraña salida del banquero. Tardó algunos
+segundos en darse cuenta de su sinceridad.
+
+--Eres una gran chica--siguió aquél echándole un brazo al cuello y
+obligándola a sentarse de nuevo, y él junto a ella--. Esta bofetada no
+la tasaría en menos de cien pesos cualquier perito inteligente. Fuerte,
+sonora, oportuna.... Reúne todas las condiciones que se pueden
+apetecer....
+
+--Vamos, no te guasees, que tengo hoy muy mala sangre--dijo la Amparo,
+escamada y presta otra vez a enfurecerse.
+
+--No es broma, y la prueba de ello es que voy a pagártela en el acto.
+Pero mucho ojo con que vuelva por aquí Manolito Dávalos, porque no
+vuelves tú a ver el color de mis billetes.
+
+--¡Si fué una casualidad, hombre!--dijo la Amparo dulcificándose--. Vino
+esta noche porque había ido de juerga con León y Rafael, y a última hora
+se le ocurrió a Nati hacerme una visita.
+
+--Pues basta de casualidades. Yo no aspiro a que me adores, ¿sabes?;
+pero no quiero pagar las queridas a esos perdularios de sangre azul. ¿Lo
+has oído, salero?
+
+Al mismo tiempo llevó la mano al bolsillo en busca de la cartera. Su
+semblante, que sonreía con la expresión triunfal del que lleva en el
+bolsillo la llave de todos los goces de este mundo, se contrajo de
+pronto. Una nube de inquietud pasó súbito por él. Buscó con afán. La
+cartera no estaba en aquel sitio. Pasó a los demás bolsillos. Lo mismo.
+
+--¡F....! ¡me han robado la cartera!
+
+Amparo le miró con ojos donde se reflejaba la duda.
+
+--¡F....! ¡me han robado la cartera!--volvió a exclamar con más
+energía--. ¡Me han robado diez mil y pico de duros!
+
+--¡Vaya, vaya, qué guasoncillo está el tiempo!--dijo Amparo ya enojada
+otra vez. No tuvo penetración para distinguir el susto verdadero del
+fingido.
+
+--¡Sí, sí; no ha sido mala guasa! ¡Maldita sea mi suerte! ¡Si cuando un
+día principia mal!... Tres mil duros de la fianza y cerca de once mil
+ahora.... ¡Pues señor, no ha sido mal empleada la mañana!
+
+Se levantó bruscamente del sofá y principió a dar vueltas por la
+estancia, presa de una agitación sorprendente en quien tantos millones
+poseía. Un torrente de palabras, de gruñidos, de sucias interjecciones
+que expresaban demasiado a lo vivo su disgusto, se escapó de sus labios.
+Arrojó con furia el cigarro, que en él era signo de gravísima
+preocupación. Amparo, viéndole tan excitado, se rindió a la evidencia, y
+preocupada también por el caso le dijo:
+
+--Quizá no te la hayan robado. Puede ser que la perdieses.... ¿Dónde has
+estado?
+
+--¿Crees tú que alguna vez se hayan perdido once mil duros?--repuso en
+tono amargo parándose frente a ella--. Es decir, se pierden, sí; pero
+otros los encuentran antes de llegar al suelo.
+
+Acabando de decir esto, quedó repentinamente suspenso, como si brillase
+una luz salvadora en su cerebro. Miró con ojos escrutadores por algunos
+instantes a su querida, y haciendo un esfuerzo por sonreír, dijo,
+tornando a sentarse al lado de ella:
+
+--¡Pero qué animal soy! ¡Vaya una bromita salada, y qué bien que te
+habrás reído de mí!
+
+--¿Qué dices?--preguntó la Amparo estupefacta.
+
+--¡Venga esa cartera, picaruela! Venga esa cartera.
+
+Y el duque, riendo sincera o fingidamente, la echó un brazo al cuello y
+comenzó por un lado y por otro a manosearla como buscando el sitio donde
+tuviera oculto el dinero.
+
+Dando una fuerte sacudida la joven se desprendió de sus brazos y se
+levantó:
+
+--Oye, tú.... ¿Me tomas por una ladrona?--exclamó enfurecida.
+
+--No, sino por una guasoncilla. ¿Te has querido reir de mí, verdad?
+
+La joven replicó con energía que el guasón era él y que bastaba de
+bromas, que no estaba dispuesta a tolerarlas en esa materia. El duque
+insistió todavía; pero viendo la indignación real de su querida y no
+teniendo dato alguno para suponer que fuese ella quien le sustrajo la
+cartera, recogió velas. En cuanto perdió esta esperanza, su rostro se
+nubló de nuevo. Aunque dió satisfacciones a Amparo, no fueron éstas muy
+calurosas. Quedábale, en el fondo, la duda. Bien lo echó de ver ella,
+por lo que siguió enojada. Concluyó por decirle:
+
+--Mira, lo mejor que puedes hacer es irte a almorzar. No quiero más
+historias.... ¡Ah! y no dejes de traerme esta noche guita, que me está
+haciendo mucha falta.... A no ser que prefieras que te mande a casa las
+cuentas....
+
+Salió el duque echando pestes del coruscante hotelito. Como por las
+inmediaciones no había coches y no quería utilizar el de su querida, por
+más que él lo pagara, encaminóse a pie hacia su casa. Cayó en ella como
+una bomba, no de pólvora o dinamita, porque no entraban en su
+temperamento los procedimientos fragorosos, sino de ácido sulfúrico o
+sublimado corrosivo que se extendió por toda ella molestando y
+requemando a los habitantes. Su mujer, el portero, el cocinero, Llera y
+casi todos los empleados recibieron en mitad del rostro alguna frase
+grosera pronunciada en el tono cínico y burlón que caracterizaba su
+discurso. Después de almorzar encerróse en el escritorio con su mal
+humor a cuestas. No hacía una hora que allí estaba, cuando entraron a
+avisarle que un cochero de punto deseaba hablar con él.
+
+--¿Qué quiere?
+
+--No lo sé. Desea hablar con el señor duque.
+
+Este, iluminado repentinamente por una idea, dijo:
+
+--Que pase.
+
+El cochero que entró era el mismo que le había conducido desde casa de
+Calderón a la de su querida. Salabert le miró con ansiedad.
+
+--¿Qué traes?
+
+--Esto, señor duque, que sin duda debe de ser de vuecencia--dijo
+presentándole la cartera perdida.
+
+El banquero se apoderó de ella, la abrió prontamente, y sacando el
+montón de billetes que contenía, se puso a contarlos con la destreza y
+rapidez propias de los hombres de negocios. Cuando concluyó dijo:
+
+--Está bien: no falta nada.
+
+El cochero, que, como es natural, esperaba una gratificación, quedóse
+algunos instantes inmóvil.
+
+--Está bien, hombre, está bien. Muchas gracias.
+
+Entonces, con el despecho pintado en el semblante, el pobre hombre dió
+las buenas tardes y se dirigió a la puerta. El duque le echó una mirada
+burlona, y antes de llegar a ella le dijo, sonriendo con sorna:
+
+--Oye, chico. No te doy nada, porque para los hombres tan honrados como
+tú, el mejor premio es la satisfacción de haber obrado bien.
+
+El cochero, confuso e irritado a la vez, le miró de un modo indefinible.
+Sus labios se movieron como para decir algo; mas al fin salió de la
+estancia sin articular palabra.
+
+
+
+
+V
+
+#Precipitación.#
+
+
+Raimundo Alcázar, que así se llamaba aquel joven rubio tan pertinaz y
+enfadoso que siguió a Clementina cuando hemos tenido el honor de
+conocerla al comienzo de la presente historia, recibió la mirada
+iracunda que aquélla le dirigió al entrar en casa de su cuñada con
+admirable sosiego y resignación. Esperó un momento a ver si sólo iba a
+dejar algún recado, y como no saliese se alejó tranquilamente en
+dirección a la plazuela de Santa Cruz. Se detuvo en un puesto de flores.
+La florista, al verle llegar, le sonrió como a un antiguo parroquiano y
+echó mano al ramo de rosas blancas y violetas que sin duda estaba ya
+preparado para él. Dirigióse a la Plaza Mayor y tomó el tranvía de
+Carabanchel. Dejólo donde se bifurca con el camino que conduce al
+cementerio de San Isidro y siguió hacia éste a pie. Ascendió con rapidez
+la cuesta, llegó y penetró en el nuevo recinto, donde, como exige la
+ley, a los muertos se les da tierra, no se les encajona en largas y
+sombrías galerías. Con paso rápido avanzó hasta una sepultura con losa
+de mármol blanco rodeada de una pequeña verja, y se detuvo. Permaneció
+algunos minutos inmóvil contemplándola. Sobre la losa estaba escrito con
+caracteres negros este nombre: ISABEL MARTÍNEZ DE ALCAZAR. Debajo de él
+estas dos fechas separadas por un guión: 1842-1883, que indicaban sin
+duda las del nacimiento y la muerte de la persona allí enterrada. Había
+sobre la losa algunas flores marchitas. Raimundo las recogió con
+cuidado, deshizo luego el ramo que traía, esparció las frescas flores
+sobre la tumba, y con la misma cuerda hizo otro ramo con las marchitas.
+Con éste en una mano y el sombrero en la otra, permaneció otra vez algún
+tiempo de pie contemplando con ojos húmedos aquella sepultura. Luego se
+alejó rápidamente y salió del cementerio sin echar una mirada de
+curiosidad en torno suyo.
+
+Raimundo Alcázar había perdido a su madre hacía ocho o nueve meses. No
+había conocido a su padre, o, por mejor decir, no tenía recuerdo de él,
+pues desapareció de este mundo cuando sólo contaba él cuatro años.
+Llamábase también Raimundo, y era, al morir, catedrático de la
+Universidad de Sevilla. Cuando se casó con su madre nada más que un
+joven en espera de colocación. Por eso el padre de Isabel, comerciante
+en ferretería en la calle de Esparteros, se había negado a autorizar
+aquellos amores, los persiguió con tenacidad y sólo consintió en el
+matrimonio cuando Alcázar llevó por oposición la cátedra mencionada. Era
+hombre de excepcional inteligencia, publicó algunos libros de la ciencia
+a que se había dedicado, que era la Geología. Su muerte, acaecida cuando
+sólo contaba treinta y dos años de edad, fué llorada en la pequeña
+esfera en que los hombres de ciencia viven en España. Isabel, con su
+hijo Raimundo, se volvió a Madrid a la casa paterna, donde tres meses
+después de fallecido su esposo, dió a luz una niña que tomó el nombre de
+Aurelia.
+
+Era Isabel una mujer singularmente hermosa. Como hija única de un
+comerciante que pasaba por bien acomodado, no le faltaron pretendientes.
+Rechazó todas las proposiciones de matrimonio. Pasaba por romántica
+entre las amigas, quizá porque poseía alguna más inteligencia y corazón
+que la mayor parte de ellas. Era admiradora del talento: le repugnaban
+los seres prosaicos que constituían casi la totalidad de las relaciones
+de su padre. Idolatraba la memoria de su marido a quien había adorado en
+vida como a un hombre superior, eminente. Conservaba como precioso
+tesoro todas las frases de elogio que la prensa había tributado a sus
+obras. El único deseo, el único afán de su vida era que su hijo siguiese
+las huellas de su padre, fuese un hombre respetado por su talento e
+ilustración. Dios quiso colmar sus votos. Primero comenzó a ver alzarse
+ante sus ojos la imagen corporal de su marido reproducida en el hijo. No
+sólo en el rostro, sino en los ademanes, los gestos y el timbre de voz
+parecía una copia exacta. Luego el niño, por su comportamiento en el
+colegio, principió a causarle vivos placeres: era inteligente y
+aplicado. Los maestros se mostraban de él muy satisfechos. Cada frase de
+elogio que llegaba a sus oídos, cada nota de sobresaliente que veía
+escrita debajo del nombre de su hijo, producía a la pobre madre espasmos
+de alegría. Ya no abrigaba duda alguna de que heredaba el talento de su
+padre.
+
+Alguna vez sentía remordimientos pensando que distribuía con poca
+equidad el cariño entre sus dos hijos. Por más esfuerzos que hacía para
+mantener el equilibrio, no podía menos de confesarse que amaba mucho más
+a Raimundo. Su inmenso cariño se traducía en constantes caricias, en
+nimios cuidados que enervaban y enmollecían el temperamento del niño. Le
+criaba, en suma, con demasiado mimo. El, por su parte, le profesaba una
+afición tan ardiente, tan exclusiva, que en ciertos momentos se
+convertía en verdadera fiebre. Cada vez que tenía que apartarse de sus
+faldas para ir al colegio le costaba lágrimas. Exigía que se pusiera al
+balcón para despedirle. Antes de doblar la esquina de la calle, se
+volvía más de veinte veces para enviarle besos con la mano. Era ya
+hombre y estudiante de Facultad, y todavía Isabel conservaba esta
+costumbre de salir al balcón para despedirle cuando iba a sus clases.
+Por su natural, o tal vez por esta educación un poco afeminada, Raimundo
+fué un niño tímido, retraído de los juegos de sus compañeros, luego un
+adolescente melancólico, por fin un joven serio y de pocas palabras.
+Apenas tuvo amigos. En la Universidad paseaba con sus condiscípulos
+antes de entrar en cátedra; pero en cuanto daba la hora tornábase a casa
+y no le gustaba salir sino acompañando a su madre y hermana. Mucho antes
+de esta época, cuando contaba solamente diez años, había muerto su
+abuelo. Así que, en cuanto llegó a los diez y seis, comenzó a desempeñar
+el papel de hombre en la casa. Llevaba a su madre al teatro, la
+acompañaba a hacer visitas: algunas noches, cuando hacía buen tiempo,
+salía de paseo con ella por las calles, dándole el brazo como un marido
+o un galán. La belleza de Isabel no disminuía con la edad. Al verlos
+juntos, nadie imaginaba que eran madre e hijo, sino hermanos, cuando no
+esposos. Esto era causa para el joven de cierto malestar. Porque como en
+Madrid los hombres no se distinguen por un excesivo respeto a las damas,
+oía, a su pesar, frases de admiración, requiebros, lo que ha dado en
+llamarse _flores_, que los transeuntes dirigían a su madre. Sentía, al
+escucharlas, una mezcla extraña de vergüenza y placer, de celos y de
+orgullo que le agitaba.
+
+El viejo Martínez, después de retirado del comercio, había tenido
+quiebras en su fortuna, consistente en acciones de una fábrica de
+pólvora que sufrieron depreciación, y en valores del Estado. Sólo les
+dejó una renta de siete a ocho mil pesetas. Con ella vivían los tres con
+economía, pero sin faltarles lo necesario, en un cuarto segundo de la
+calle de Gravina. Raimundo siguió la carrera de ciencias. Quería ser
+catedrático como su padre, y, dada la brillantez con que salía en los
+exámenes, nadie dudaba que lo consiguiera pronto. Mostraba también, como
+su padre, decidida afición a las ciencias naturales; pero en vez de
+dedicarse a la Geología, fijóse con predilección en la Zoología, y de
+ésta en aquella parte que comprende el estudio interesantísimo de las
+mariposas. Comenzó a hacer acopio de ellas, y desplegó un afán y una
+inteligencia que pronto le hicieron poseedor de una rica colección.
+Antes de terminar la carrera, era ya un notable _entomólogo._ Se había
+hecho construir escaparates que cubrían las paredes de su habitación,
+donde estaban expuestos los cartones con las más raras y preciosas
+especies. Estuvo ahorrando dos años para comprar un microscopio, y por
+fin adquirió uno bastante bueno que le proporcionó grato solaz al par
+que utilidad. Porque si bien aquel estudio particular no era suficiente
+para obtener una cátedra, le ayudaba no poco, dado que no es posible
+profundizar cualquier ramo de la ciencia sin estudiar las relaciones
+que mantiene con los demás, sobre todo con los más próximos.
+
+El día que se hizo doctor, y fué justamente acabados de cumplir los
+veintiún años, la pobre Isabel experimentó una de esas alegrías sólo
+comprensibles para las madres. Le abrazó derramando un raudal de
+lágrimas.
+
+--Mamá--le dijo Raimundo--. Estoy ya en aptitud de hacer oposición a una
+cátedra. Me voy a dedicar con ahinco a prepararme, y en cuanto la lleve,
+renuncio a lo que puedas dejarme en herencia para que hagas una dote a
+Aurelia. Yo tengo pocas necesidades y me bastará con el sueldo.
+
+Estas palabras generosas conmovieron a la madre. Cada día hallaba más
+razones para adorar aquel hijo modelo.
+
+Dedicóse Raimundo con ardor al estudio, profundizando las materias de
+algunas asignaturas, sin abandonar por eso sus aficiones entomológicas.
+Gracias a éstas y al nombre glorioso que su padre le había legado, se
+dió a conocer pronto entre los hombres de ciencia. Escribió algunos
+artículos, se puso en relación con varios sabios extranjeros y tuvo la
+satisfacción de recibir de ellos frases de elogio que le alentaron. Bien
+puede decirse que era un muchacho feliz. Sin deseos imposibles que le
+royeran las entrañas, sin amores tormentosos ni amistades molestas,
+disfrutando de la tranquilidad del hogar, del cariño de la familia y de
+los puros goces de la ciencia, deslizábanse sus días serenos y dichosos.
+A las amigas de su madre les sorprendía tanta formalidad. ¿No tenía
+novia Raimundo? ¿No le gustaban siquiera las muchachas? Isabel
+contestaba sonriendo y con transparente satisfacción.
+
+--No sé: creo que hasta ahora no le ha dado por ahí. Está tan metido por
+mis faldas que parece un niño de tres años.... La verdad es que le ha de
+costar trabajo hallar una mujer que le quiera tanto como yo.
+
+Y así era como ella lo decía. Teníale envuelto en una atmósfera de
+protección, de tibios y amorosos cuidados que le sería casi imposible
+hallar al lado de una esposa por tierna que fuese. Sólo las madres
+poseen esa abnegación absoluta, infatigable, sin esperanza ni deseo
+siquiera de reciprocidad. Todo lo que la vida material exige, lo tenía
+satisfecho Raimundo con un refinamiento que pocos hombres disfrutarían.
+Jamás se le había ocurrido pensar ni en su alimento, ni en su ropa o
+calzado, ni aun en aquellos menesteres de que las mujeres no suelen
+entender. Todo estaba previsto y regularizado perfectamente en su vida.
+Podía consagrarse con entera libertad al ejercicio de su inteligencia.
+Si se quejaba de mal sabor de boca, ya tenía a su madre por la mañana al
+lado de la cama con un vaso de limón y polvos laxantes: si le dolía la
+cabeza, con el agua sedativa o los paños de leche y adormideras. Si por
+la noche tosía, por poco que fuese, ya estaba intranquila y no paraba
+hasta que silenciosamente y en camisa iba a cerciorarse de que su hijo
+no se había destapado. Cuando Aurelia estuvo en edad de hacerlo,
+también comenzó a ayudar a la madre en esta tarea de ahuyentar todo
+dolor, de arrancar las espinas, por pequeñas que fuesen, del camino del
+joven entomólogo.
+
+Desgraciadamente, mejor pudiéramos decir naturalmente, pues que la
+felicidad es imposible en este mundo, esta existencia dichosa tuvo
+pronto un término. Isabel cayó enferma con pulmonía. No quedó bien
+curada por haberla quizá descuidado o por no haberse atrevido el médico
+a aplicarle ciertos remedios un poco crueles. Quedóle un catarro
+pulmonar que la debilitó bastante. Por consejo del médico fué a
+Panticosa en compañía de Raimundo, quedando Aurelia en casa de unos
+parientes. Se repuso un poco, pero fué para recaer pocos días después de
+llegar a Madrid. Descaeció notablemente, hasta el punto de que la gente
+de fuera vió con claridad que se moría. A Raimundo no se le pasó por la
+cabeza. Aquella existencia estaba tan ligada a la suya, que las dos no
+formaban mas que una. Le pasaba como a casi todos los enfermos que no
+saben que se mueren. Aunque muy enferma, Isabel seguía con la misma
+diligencia gobernando la casa. Raimundo la había rogado, y luego,
+prevalido del inmenso ascendiente que sobre ella tenía, la había
+prohibido que se ocupara en ningún menester. Pero ella, burlando su
+vigilancia, arrastrada de esa inclinación invencible que sienten las
+mujeres hacendosas hacia el trabajo, no abandonaba sus tareas. Un día,
+cuando ya puede decirse que estaba moribunda, la sorprendió Raimundo de
+rodillas limpiando con un paño el pie de una mesa. Quedó estupefacto, y
+después de reñirla cariñosamente la levantó cubriéndola de besos.
+
+Una amiga devota que vino a visitarla la insinuó que debía confesarse.
+Isabel se impresionó tristemente. Su hijo, que la encontró llorando,
+enfurecióse y prorrumpió en denuestos contra los beatos. A pesar de
+esto, la enferma, que iba ya penetrándose de su estado, exigió con
+dulzura y firmeza a la par que viniese el cura. Raimundo, disgustado,
+llamó en su apoyo, para negarse a ello, al médico. Este contestó al
+principio evasivamente. Por último, dijo que eso nunca estaba de más,
+que si los sanos se hallaban expuestos a una muerte repentina, con mayor
+razón los enfermos. Ni aun con eso entró la luz en el espíritu del
+joven. Después de confesada, Isabel siguió lo mismo, lo cual contribuyó
+a mantener su ilusión. Levantábase, corría a la mesa, paseaba del brazo
+de Raimundo por la sala y pasaba la mayor parte del día en una butaca.
+Estaba, sin embargo, tan demacrada, que los que la veían a intervalos
+largos quedaban sorprendidos. Lejos de perder con esto la belleza,
+parece que se había aumentado. Su tez era más fina y transparente; los
+ojos más brillantes.
+
+Una mañana dijo que no tenía deseos de levantarse. Raimundo se sentó al
+lado del lecho y se puso a leerla una novela. Al cabo de un rato le
+dijo:
+
+--Estoy mal a gusto. Incorpórame un poco, que no tengo fuerzas yo.
+
+Fué a hacerlo y en el mismo instante su madre dejó caer la cabeza hacia
+un lado y se quedó muerta, sin un suspiro, sin una contracción que
+acusase dolor, como un pájaro, según la expresiva imagen del vulgo.
+
+El grito desgarrador del joven atrajo a la gente de casa. Sacáronle de
+ella unos parientes y le llevaron a la suya, lo mismo que a su hermana.
+En el estado de estupor en que quedó, les fué fácil conducirlo adonde
+les plugo. Aquella tarde fueron unos amigos a verle. Le hallaron
+relativamente animado. No dejó de sorprenderles un poco, porque sabían
+el frenético cariño que profesaba a su madre. Habló de su ciencia con
+ellos, y habló largo rato, expresándose con verbosidad en él inusitada.
+Por donde vinieron a sospechar que estaba bajo una fuerte excitación.
+Esta sospecha se confirmó al oirle proponerles jugar al tresillo.
+Cumplieron su gusto, pero al poco rato el joven comenzó a desvariar
+tristemente.
+
+--Oyes, mamá, ¿qué te parece de este juego?--dijo llamando a una señora
+que allí estaba.
+
+Los circunstantes se miraron unos a otros aterrados y compadecidos. Y
+desde entonces no hizo ni dijo ya cosa con cosa. Su exaltación fué
+creciendo; empezó a reir de modo tan extemporáneo, que nadie dudó que
+aquello terminaría por una fuerte explosión nerviosa. En efecto, cuando
+menos se esperaba, alzóse repentinamente de la silla, corrió al balcón,
+lo abrió, y si no le hubieran sujetado a tiempo se hubiera precipitado a
+la calle. Al fin cayó con un fuerte ataque del que por fortuna salió
+pronto. Después vino el aplanamiento que le obligó a guardar cama tres o
+cuatro días. Por último, el tiempo fué ejerciendo su operación sedante.
+A los quince días estaba bueno, aunque bajo el peso de un abatimiento
+grande que en vano lucharon sus parientes y amigos por aliviar.
+
+Propusiéronle sus tíos quedarse a vivir con ellos, dado que era
+demasiado joven para ponerse al frente de una casa, y sobre todo para
+guardar y autorizar a su hermana. El contaba entonces veintitrés años, y
+ella poco más de diez y ocho. Ni uno ni otro aceptaron el arreglo.
+Quisieron vivir solos y juntos. Tomaron un cuarto tercero en la calle de
+Serrano, muy lindo y alegre, trasladaron a él sus muebles, y después de
+instalados empezó a deslizarse su vida, triste sí por el recuerdo
+siempre presente de su madre, pero apacible y serena. Raimundo fijó su
+atención y cuidados en Aurelia. Penetrado de su papel de padre y
+protector de aquella niña huérfana, hizo con ella lo que su madre había
+hecho con él hasta entonces; la atendió y la mimó con un amor y un
+esmero que conmovía a los amigos que los visitaban. Aurelia no era
+hermosa ni tenía gran talento; pero sentía hacia su hermano, porque su
+madre se la había infundido, una adoración idolátrica. Sin embargo, aun
+en lo referente a la vida material, sintió el joven el vacío de su
+madre. Aurelia se esforzaba en que no echase de menos nada; pero estaba
+bastante lejos de alcanzar la suprema delicadeza de aquélla. Poco a
+poco, no obstante, se fué adiestrando en el gobierno de la casa. Además,
+Raimundo ya no exigía los refinamientos de antes. El sentimiento de
+protección, la conciencia de los deberes que tenía que llenar hacia su
+hermana, le hacía no pensar en sí mismo. Al contrario, cualquier
+atención de Aurelia le sorprendía, y la agradecía como si viniese de un
+niño. Ambas existencias se fueron compenetrando.
+
+Vivían modestamente. El cuarto les costaba veinte duros. No tenían más
+que una criada. Así que la renta de ocho mil pesetas que poseían, les
+bastaba. Como procedía de papel del Estado y acciones de una fábrica, su
+administración era facilísima. Raimundo pudo dedicarse con más ardor que
+nunca al estudio. Deseaba cumplir, respecto a su hermana, la promesa que
+había hecho a la madre, de renunciar a su parte de herencia y
+constituirla una dote que la permitiese casarse bien. Después que salió
+de casa, fué dos veces por semana al cementerio a esparcir algunas
+flores sobre la tumba de su madre. Los domingos llevaba consigo a
+Aurelia. Salía poco habitualmente. El estudio preparatorio para hallarse
+apercibido a una oposición, de un lado, y de otro su manía de colector y
+escrutador del mundo de los insectos, absorbían casi todo su tiempo. Por
+milagro entraba en los cafés, ni al teatro podía asistir por razón del
+luto.
+
+Un día, hallándose en una librería de la Carrera de San Jerónimo, donde
+solía pasar algunos ratos hojeando las obras recién llegadas del
+extranjero, acertó a entrar en la tienda una hermosa dama elegantemente
+vestida. Al verla, los ojos de Raimundo se dilataron expresando el
+asombro: se posaron en ella con una intensidad que la obligó a volver la
+cabeza hacia otro lado. Mientras compraba unas novelas francesas la
+estuvo contemplando extasiado, con señales de alteración en su
+fisonomía. El libro que tenía asido temblaba ligeramente entre sus
+manos. Al salir ella, dejólo caer y trató de seguirla; pero a la puerta
+estaba un carruaje esperándola. El lacayo, sombrero en mano, le abrió la
+portezuela, y los caballos arrancaron al instante con velocidad.
+
+--¿Qué es eso, D. Raimundo?--le dijo el dependiente, viéndole entrar de
+nuevo en la tienda--. ¿Le ha hecho a usted impresión mi parroquiana?
+
+El joven sonrió disimulando su turbación, y respondiendo con fingida
+indiferencia:
+
+--A cualquiera le llamará la atención una mujer tan hermosa. ¿Quién es?
+
+--¿No la conoce usted? Es la señora de Osorio, un banquero, hija de
+Salabert.
+
+--¡Ah! ¿hija de Salabert? ¿Vive en aquel palacio grande del paseo de
+Luchana?
+
+--No, señor; vive en un hotel de la calle de Don Ramón de la Cruz.
+
+No quería saber más, y se despidió. Aquella dama se parecía de un modo
+asombroso a su madre. La situación de su espíritu, todavía agitado y
+dolorido, hizo que tal semejanza adquiriese más relieve a sus ojos del
+que realmente tenía, le produjese una viva expresión. Pocos momentos
+después pasaba por delante del hotel de Osorio tres o cuatro veces; pero
+no logró ver nuevamente a la señora. Al otro día fué al paseo del Retiro
+y allí la halló. Desde entonces espió y siguió sus pasos con una
+constancia que revelaba el profundo sentimiento que embargaba su
+espíritu. Aunque tenía bien presente la fisonomía de su madre, el
+semblante de Clementina Salabert se lo traía a la memoria con mayor
+energía. Esto le producía vivo dolor, en el cual se placa, aunque
+parezca paradójico. Bien lo entenderá el que haya visto desaparecer de
+este mundo a un ser querido. Suele haber cierta voluptuosidad en
+escarbar la llaga, en renovar la pena y el llanto. Raimundo no podía
+contemplar mucho tiempo el rostro de Clementina sin sentir las lágrimas
+correr por sus mejillas. Por esto, quizá, era por lo que la buscaba en
+todas partes. Sin embargo, había una dureza y severidad en él que no
+había tenido jamás el de su madre; pero cuando sonreía, al desaparecer
+esta dureza, la semejanza era realmente maravillosa.
+
+No se le ocultó a nuestro mancebo el enojo que la dama recibía de su
+tenaz persecución. Y no podía menos de reirse interiormente de aquel
+extraño error. Si supiese esta señora--se decía cuando veía un gesto de
+desdén en sus labios--por qué me gusta tanto, ¡qué grande sería su
+asombro! Una corriente de simpatía y hasta, es posible decir, de
+adoración le iba ligando a ella. Si no fuese por aquel aspecto imponente
+que tenía, es fácil que le hubiera dirigido la palabra, la hubiera hecho
+entender qué gran consuelo le daba con su presencia. Pero Clementina
+estaba colocada en una esfera tan alta, que temía su desdén. Bastante
+era el que le mostraba por el solo delito de contemplarla. Por otra
+parte, habían llegado a sus oídos rumores que la desacreditaban. No
+procuró confirmarlos, primero porque no le importaba, y después porque
+una vez confirmados se vería obligado a despreciarla, y no quería que
+una mujer que tanto se parecía a su madre en la figura fuera un ser
+despreciable. Se abstuvo de pedir noticias de ella. Contentóse con
+satisfacer siempre que podía aquel extraño deseo de renovar su dolor, de
+conmoverse hasta derramar lágrimas. Como no frecuentaba la alta sociedad
+ni podía asistir al teatro, para procurarse este placer necesitaba
+seguirla en la calle o en el paseo cuando no iba en coche. También
+averiguó que iba los domingos a misa de dos en los Jerónimos; allí la
+pudo contemplar con más espacio y sosiego.
+
+Había dado cuenta a su hermana del hallazgo, pero no hizo ningún
+esfuerzo para mostrárselo. Temía que Aurelia no viese tan clara como él
+la semejanza y le arrancase parte de su ilusión. Dos o tres veces a la
+semana, Clementina solía salir a pie por la tarde, como el día en que
+por vez primera la vimos. Raimundo, desde el mirador de su gabinete de
+la calle de Serrano, convertido en observatorio, espiaba su llegada. En
+cuanto la columbraba a lo lejos se echaba a la calle para seguirla
+hasta donde pudiese. A la dama le molestaba esta persecución
+fuertemente, por ser la hora en que iba a casa de su amante. No que le
+importase mucho que se divulgasen sus nuevos amores, sino por un resto
+de pudor que conservaba. Además, sabía, porque se lo habían dicho
+recientemente, que los maridos, cuando sorprenden a sus esposas en
+flagrante adulterio y las matan, están exentos de responsabilidad. Como
+estaba convencida de que el suyo la detestaba, temía que se aprovechase
+de este recurso para deshacerse de ella. Estos vagos terrores, unidos al
+residuo de vergüenza que le quedaba, fomentaban su irritación contra
+Raimundo. Su carácter violento, caprichoso, despótico, se alteraba con
+aquel obstáculo imprevisto. Ni siquiera había reparado bien en la
+fisonomía del joven. Le odiaba sin dignarse hacerse cargo de su figura.
+Luego, el sosiego con que recibía los gestos provocativos de desprecio
+que no le escatimaba, le parecían una ofensa. Bien mirado, aquel
+chicuelo se estaba burlando de ella: porque no era creíble que un
+enamorado mostrase tanta serenidad y cinismo. Sin duda, después que
+advirtió que la molestaba, se propuso mortificarla para vengarse. Y no
+cabía duda que lo lograba cumplidamente. Las vueltas que se veía
+precisada a dar para huirle, las visitas que hacía sin gana, todas las
+zozobras que aquel muchacho le costaba, se lo hacían cada día más
+aborrecible y le iban requemando la sangre. Ideó salir en coche, meterse
+en las Calatravas y despedirlo allí; pero Raimundo, al verse privado por
+varios días de verla, también dió en la flor de tomar un coche de punto
+y seguir el suyo. Esto hizo rebosar su enojo y se prometió a sí misma
+cortar aquella impertinente y molesta persecución, aunque no sabía cómo.
+Primero pensó en que Pepe Castro hablase y amenazase al muchacho. Al ver
+la sangre fría con que aquél lo tomaba, se indignó y no volvió a
+mentarle el asunto. Luego imaginó abordarle ella misma en la calle y
+rogarle con pocas palabras frías y desdeñosas que no la molestase más.
+Cuando llegó la ocasión no se atrevió a hacerlo, aunque no pecaba de
+tímida: el trance le pareció grave.
+
+En estas dudas y vacilaciones se hallaba, cuando, bajando por la calle
+de Serrano, al levantar los ojos casualmente hacia arriba, acertó a ver
+en un mirador bastante alto a su enemigo. Cruzóle entonces por la mente
+la idea de averiguar su nombre y escribirle. Y en efecto, con la
+violencia que caracterizaba todas sus acciones, al pasar por delante de
+la casa entró en el portal y se dirigió a la garita de los porteros.
+
+--¿Tiene usted la amabilidad de decirme quién habita el cuarto tercero
+de esta casa?
+
+--Son dos señoritos muy jóvenes, hermano y hermana. Sólo viven aquí
+desde hace cuatro meses. Han quedado huérfanos, al parecer, hace poco
+tiempo....
+
+La portera, al ver una señora tan elegante, se mostró locuaz y
+complaciente; pero Clementina la atajó en seguida.
+
+--¿Cómo se llama el señorito?
+
+--D. Raimundo Alcázar.
+
+--Mil gracias.
+
+Y se alejó inmediatamente. Salió a la calle y dió unos cuantos pasos.
+Mas de pronto, se le ocurrió que el escribirle tenía sus inconvenientes,
+y que en realidad era preferible una explicación verbal de la cual nadie
+que la conociera podía enterarse en aquellos momentos. Detúvose un
+momento indecisa, y bruscamente dió la vuelta y se metió de nuevo en el
+portal. Cruzó sin decir nada por delante de la portera y subió con pie
+ligero las escaleras. Al llegar al piso tercero, a pesar del brío y
+entereza de su carácter, sintió un poco desfallecida la voluntad y
+estuvo a punto de dar la vuelta. Su temperamento orgulloso y obstinado
+la empujó, sin embargo, al pensar que el joven la había visto entrar y
+se enteraría de su arrepentimiento. En el piso tercero había dos
+cuartos, derecha e izquierda. Clementina había visto papeles en uno.
+Llamó sin vacilar en el de la derecha observando que tenía un felpudo
+para los pies delante de la puerta, señal evidente de que era el
+habitado.
+
+Salió a abrirle una criada a quien preguntó por D. Raimundo Alcázar.
+
+--Deseo verle--dijo después que se enteró de que estaba en casa.
+
+La criada la introdujo en la sala, y como le pareciese rara aquella
+visita, le preguntó:
+
+--¿Aviso a la señorita?
+
+--No, no; avise usted al señorito, que es a quien deseo hablar.
+
+Se hallaba éste, en tanto, en su despacho, presa de violenta agitación.
+Al ver a la dama entrar en el portal por primera vez se había
+sobresaltado sin motivo preciso para ello. Tranquilizóse al verla salir,
+y otra vez se alteró cuando entró nuevamente. Cruzó por su mente la idea
+de que pudiese subir a su casa; pero al instante la desechó como
+inverosímil. Imaginó más bien que vendría a visitar a alguno de los
+inquilinos de los cuartos principal o segundo, que eran personas de
+calidad. No obstante, a despecho de su razón, no se tranquilizaba.
+Cuando oyó sonar el timbre de la puerta quedó aterrado. Apenas tuvo
+ánimo para dirigirse hacia la antesala. Antes que pudiese hacer una seña
+a la criada ya ésta había abierto, obligándole a retirarse vivamente a
+su despacho. Estuvo tentado a negarse, aunque ya estaba la dama en la
+sala. Al fin se decidió a salir, reflexionando que no había motivo
+racional para ello.
+
+Raimundo no tenía mucho trato de gente. Las relaciones de su madre
+habían sido escasas; unos cuantos parientes, algunas familias conocidas.
+Por su parte, tampoco había hecho nada por ensanchar este círculo. Ya
+hemos dicho que no había estrechado amistad íntima con ninguno de sus
+condiscípulos. Menos había procurado la entrada en los casinos,
+tertulias y saraos de la corte. Su adolescencia y los días que llevaba
+de juventud se habían deslizado serenos en el seno del hogar,
+estudiando y coleccionando mariposas. Conocía la vida por los libros. La
+naturaleza le había dotado, no obstante, de un claro y simpático
+ingenio, de fácil palabra y de cierta dignidad de modales que suplía
+bastante bien a esa elegancia y distinción que el roce continuado con la
+espuma de la sociedad engendra.
+
+Entró en la sala tranquilo ya y aun con una vaga predisposición a la
+hostilidad que el estrambótico paso de aquella señora le infundía.
+Hizole una profunda reverencia. La situación era tan extraña, que
+Clementina, a pesar de su orgullo, su experiencia, su desenfado, y hasta
+bien puede decirse su desgarro, se encontró repentinamente cohibida.
+Tuvo necesidad de hacer un esfuerzo para adquirir brío.
+
+--Aquí me tiene usted--le dijo en tono agrio que resultó inoportuno y
+descortés.
+
+--Usted me dirá a qué debo el honor de esta visita--repuso Raimundo con
+voz un poco temblorosa.
+
+--Pues.... (la dama vaciló unos instantes) lo debe usted al honor que
+me hace siguiéndome hace dos meses como una sombra chinesca a todas
+partes. ¿Le parece a usted agradable traer un espantajo detrás en cuanto
+una sale a la calle? Ha conseguido usted ponerme nerviosa. Para no
+enfermar como el lego de los _Madgyares_, he dado el paso ridículo de
+subir hasta aquí a rogarle que cese en su persecución. Si usted tiene
+que decirme algo interesante, dígamelo de una vez y concluyamos.
+
+Fueron estas palabras pronunciadas arrebatadamente, como quien se
+encuentra en una situación falsa y quiere salir de ella exagerando el
+enojo. Raimundo la miró lleno de asombro, cosa que molestó a Clementina
+y aun más la precipitó.
+
+--Señora, siento en el alma haberla ofendido.... Estaba muy lejos de mi
+ánimo.... ¡Si usted supiera los sentimientos que en mí despierta su
+figura!... (balbució con trabajo).
+
+Clementina le atajó diciendo:
+
+--Si usted va a declararme su amor, puede ahorrarse la molestia. Soy
+casada ... y aunque no lo fuese sería lo mismo.
+
+--No, señora, no voy a hacerle una declaración--repuso el joven
+entomólogo sonriendo--. Voy a explicarle a usted mi persecución.
+Comprendo bien que usted se haya equivocado respecto a los sentimientos
+que me inspira, y encuentro natural que le hayan ofendido. ¡Qué lejos
+estará usted de sospechar la verdad! Yo no estoy enamorado de usted. Si
+lo estuviese, es bien seguro que no la seguiría como un pirata callejero
+... sobre todo en las circunstancias en que ahora me encuentro....
+
+Raimundo se puso serio al llegar aquí e hizo una pausa. Luego dijo
+precipitadamente, con voz alterada por la emoción:
+
+--Señora, mi madre se ha muerto hace poco tiempo ... y usted se parece
+muchísimo a mi madre.
+
+Al pronunciar estas palabras se quedó mirándola con una atención
+ansiosa, húmedos los ojos, haciendo esfuerzos heroicos por no romper a
+sollozar.
+
+Esta revelación produjo en Clementina asombro y duda al mismo tiempo.
+Permaneció inmóvil y muda mirándole también fijamente. Raimundo
+comprendió lo que pasaba por su espíritu, y dijo empujando la puerta de
+su despacho:
+
+--Vea usted, vea usted si no es verdad lo que le digo.
+
+La dama avanzó dos pasos y vió en la pared fronteriza, sobre el sillón
+mismo de la mesa de escribir, el retrato en fotografía ampliada de una
+señora excepcionalmente hermosa, y que, sin duda, guardaba cierto
+parecido con ella, aunque no tan claro como el joven decía. Sobre el
+retrato, sujeto al marco, había un ramo de siemprevivas.
+
+--Algo nos parecemos--dijo después de contemplar el retrato con
+atención--. Pero esa señora era más hermosa que yo.
+
+--No; más hermosa, no. Tenía más dulzura en los ojos, y eso daba a su
+fisonomía un encanto indecible. Era su alma pura y bondadosa que
+brillaba en ellos.
+
+Pronunció estas palabras con entusiasmo, sin reparar en la falta de
+galantería que estaba cometiendo. El orgullo de Clementina padeció aún
+más por la inocencia y sinceridad con que fueron pronunciadas. Ambos
+contemplaron el retrato en silencio algunos segundos. En los ojos de
+Raimundo temblaban dos lágrimas. La dama dijo al cabo:
+
+--¿Qué edad tenía su mamá?
+
+--Cuarenta y un años.
+
+--Yo tengo treinta y cinco--replicó con mal disimulada satisfacción.
+
+Raimundo volvió hacia ella la vista.
+
+--Es usted joven aún y muy bella.... Pero mi madre tenía la tez más
+fresca a pesar de llevarle algunos años. Su cutis era terso como el
+raso. En los ojos no se notaba cansancio alguno. Parecían los de un
+niño.... Es natural. La vida de mamá fué suave y tranquila. Ni su cuerpo
+ni su alma se habían gastado.
+
+No observaba que indirectamente estaba diciendo algunas groserías a la
+señora que tenía presente. Esta se sintió fuertemente picada; pero no
+osó mostrarlo porque el dolor del joven y la sinceridad con que hablaba
+le impusieron respeto. Lo que hizo fué cambiar de conversación, echando
+una mirada de curiosidad por el despacho.
+
+--Parece que se dedica usted a coleccionar mariposas.
+
+--Sí, señora; desde niño. He logrado reunir una cantidad de especies
+bastante respetable. Las tengo muy lindas y curiosas. Mire usted.
+
+Clementina se acercó a uno de los armarios. Raimundo se apresuró a
+abrirlo y le puso en la mano un cartón donde estaban fijadas algunas
+lindísimas de vivos y brillantes colores.
+
+--En efecto, son bonitas y originales. ¿Qué utilidad saca usted de
+coleccionarlas? ¿Las vende usted?
+
+--No, señora--repuso sonriendo el joven--. Es con un fin puramente
+científico.
+
+--¡Ah!
+
+Y le echó una rápida mirada de curiosidad. Clementina no simpatizaba
+mucho con los hombres de ciencia, pero le infundían cierto vago respeto
+mezclado de temor, como seres extraños a quienes una parte del mundo
+concede superioridad.
+
+--¿Es usted naturalista?--le preguntó después.
+
+--Estudio para serlo. Mi padre lo ha sido....
+
+Mientras le mostraba su preciosa colección con el gozo especial no
+exento de desdén con que los sabios enseñan sus trabajos a los profanos,
+le fué enterando de su vida sencilla. Al llegar a la enfermedad de su
+madre volvió a conmoverse y las lágrimas a brotar a sus ojos. Clementina
+le escuchaba con atención, recorriendo con la vista los cartones que le
+ponía delante, dejando escapar algunas palabras, ora de elogio a los
+matizados insectos, bien de compasión cuando Raimundo llegó a
+describirle la muerte de su madre. Afectaba desembarazo, distracción. No
+lograba, sin embargo disipar la confusión en que la ponía el extraño
+paso que había dado, la situación anómala en que se hallaba. Salió de
+ella bruscamente, como hacía siempre las cosas. Se puso seria y tendió
+la mano al joven, diciéndole:
+
+--Mil gracias por su amabilidad, señor Alcázar. Me voy, celebrando mucho
+que no haya sido el objeto de su persecución el que yo sospechaba.... De
+todos modos, sin embargo, le ruego no continúe en ella.... Ya ve usted;
+soy casada, y cualquiera podría pensar que yo la aliento o doy algún
+motivo....
+
+--Pierda usted cuidado, señora. Desde el momento en que a usted le
+molesta me guardaré de seguirla. Perdóneme usted en gracia del
+motivo--respondió el joven apretándole la mano con naturalidad y
+afectuosa simpatía que lograron interesar a la dama. Pero no lo
+demostró. Al contrario, se puso más seria y emprendió la marcha hacía la
+sala. Raimundo la siguió. Al pasar delante de ella para abrirle la
+puerta, le dijo con franqueza seductora:
+
+--No valgo nada, señora; pero si algún día quisiera usted servirse de mi
+insignificante persona, ¡no sabe usted el placer que me causaría con
+ello!
+
+--Gracias, gracias--repuso secamente Clementina sin detenerse.
+
+Al llegar a la puerta de la escalera y al tirar del pasador, el joven
+vió asomar la cabecita curiosa de su hermana en el fondo del pasillo.
+
+--Ven aquí, Aurelia--le dijo.
+
+Pero la niña no hizo caso y se retiró velozmente.
+
+--Aurelia, Aurelia.
+
+Bien a su pesar, ésta salió al pasillo y avanzó hacia ellos sonriente y
+roja como una cereza.
+
+--Aquí tienes a la señora de quien te he hablado, que tanto se parece a
+mamá.
+
+Aurelia la miró sin saber qué decir, sonriente y cada vez más
+ruborizada.
+
+--¿No se parece muchísimo? Dí.
+
+--Yo no lo encuentro ...--respondió la joven después de vacilar.
+
+--¿Lo ve usted?--exclamó la dama volviéndose a Raimundo con la sonrisa
+en los labios--. No ha sido más que una fantasía, una alucinación.
+
+Traslucíase un poco de despecho debajo de estas palabras. La presencia
+de Aurelia hacía más falsa aún su situación.
+
+--No importa--repuso Raimundo--. Yo veo claro el parecido, y basta.
+
+La puerta estaba ya abierta.
+
+--Tanto gusto ...--dijo Clementina dirigiéndose a Aurelia sin extenderle
+la mano, inclinándose con una de esas reverencias frías, desdeñosas, con
+que las damas aristócratas establecen rápidamente la distancia que las
+separa del interlocutor.
+
+Aurelia murmuró algunas frases de ofrecimiento. Raimundo salió hasta la
+escalera para despedirla, repitiéndole algunas frases amables y
+cordiales que no impresionaron a la dama, a juzgar por su continente
+grave.
+
+Bajó las escaleras descontenta de sí misma, embargada por una sorda
+irritación. No era la primera vez, ni la segunda tampoco, que su
+temperamento impetuoso la colocaba en estas situaciones anómalas y
+ridículas.
+
+
+
+
+VI
+
+#Desde el «Club de los Salvajes» a casa de Calderón.#
+
+
+Pintorescamente diseminados por los divanes y butacas de la gran sala de
+conversación del _Club de los Salvajes_, yacen a las dos de la tarde
+hasta una docena de sus miembros más asiduos. Forman grupo en un rincón
+el general Patiño, Pepe Castro, Cobo Ramírez, Ramoncito Maldonado y
+otros dos socios a quienes no tenemos el gusto de conocer. Algo más
+lejos está Manolito Dávalos, solo. Más allá Pinedo con algunos socios,
+entre los cuales sólo conocemos a Rafael Alcántara y a León Guzmán,
+conde de Agreda, por haber sido los de la fiesta nocturna en casa de la
+Amparo que tanto disgustó al duque de Requena. Las posturas de estos
+jóvenes (porque lo son en su mayoría) responden admirablemente a la
+elegancia que resplandece en todas las manifestaciones de su espíritu
+refinado. Uno tiene puesta la nuca en el borde del diván y los pies en
+una butaca, otro se retuerce con la mano izquierda el bigote y con la
+derecha se acaricia una pantorrilla por debajo del pantalón; quién se
+mantiene reclinado con los brazos en cruz; quién se digna apoyar la
+suela de sus primorosas botas en el rojo terciopelo de las sillas.
+
+Este _Club de los Salvajes_ es más bien un arreglo que una traducción
+del inglés (_Savage Club_). Por mejor decir, se ha traducido con una
+graciosa libertad que mantiene vivo dentro de él el genio español en
+estrecha alianza con el británico. A más del título, pertenece al inglés
+todo el aparato o exterior de la sociedad. Los miembros se ponen
+indefectiblemente el frac por las noches si es invierno, el _smoking_ si
+es verano; los criados gastan calzón corto y peluca. Hay un elegante y
+espacioso comedor, sala de armas, gabinete de _toilette_, cuartos de
+baño y dos o tres habitaciones para dormir. Tiene el club, asimismo,
+servicio particular de coches y caballos de silla. El genio español se
+manifiesta en multitud de pormenores internos. El que más lo caracteriza
+es el de la ausencia de metal acuñado. Esto da origen a muchas y
+extrañas relaciones de los socios entre sí y de los socios con el mundo
+exterior, que constituyen una complicada y hermosa variedad que no se
+hallará en ningún otro pueblo de la tierra. Da lugar, sobre todo, a un
+desarrollo inmenso, inconcebible, de esa palanca poderosa con que el
+siglo XIX ha llevado a término las más grandiosas y estupendas de sus
+empresas, el _Crédito_. Realízanse dentro del _Club de los Salvajes_
+tantas operaciones de crédito como en el Banco de Londres. No sólo se
+prestan los socios entre sí dinero y juegan sobre su palabra, sino que
+también realizan la misma operación con el club, considerado como
+persona jurídica, y hasta con el conserje en calidad de funcionario y
+como particular. Fuera del círculo, los salvajes, arrastrados de su
+entusiasmo y veneración por el crédito, lo hacen jugar en casi todas sus
+relaciones con el sastre, el casero, el constructor de coches, el
+importador de caballos, el joyero, etc., sin mencionar aquí otras
+grandes operaciones de la misma clase que de vez en cuando realizan con
+algún banquero o propietario. Gracias, pues, a este inapreciable
+elemento económico, se había hecho casi innecesario, entre los socios
+del club, el numerario, reemplazándolo dichosamente por otro medio
+enteramente abstracto y espiritual, la palabra; la palabra oral o
+escrita. Vivían, gastaban lo mismo que sus colegas y modelos de Londres,
+sin libras esterlinas, ni chelines, ni pesetas, ni nada.
+
+Es evidente, pues, la superioridad del club español sobre el inglés en
+este respecto. También lo es en cuanto a la franqueza y cordialidad con
+que los socios se tratan entre sí. Poco a poco se habían ido alejando de
+las formas correctas, ceremoniosas, que caracterizan a los graves
+_gentlemen_ de la Gran Bretaña, dando a su trato cada vez más color
+local, acercándolo en lo posible al de nuestros pintorescos barrios de
+Lavapiés y Maravillas. El medio, la raza y el momento son elementos de
+los cuales no se puede prescindir, lo mismo en la política que en las
+sociedades de recreo.
+
+El club empieza a animarse siempre después de las doce de la noche,
+llega a su período álgido a las tres de la madrugada, y desde esta hora
+comienza a descender. A las cinco o seis de la mañana se retiran todos
+santamente en busca de reposo. Durante el día suele verse poco
+concurrido. Sólo dos o tres docenas de socios van por las tardes, antes
+del paseo, a culotear sus boquillas. Embotados aún por el sueño, hablan
+poco. Les hace falta la excitación de la noche para que muestren en todo
+su esplendor sus facultades nativas. Estas parecen concentradas en la
+nobilísima tarea de poner la boquilla de un hermoso color de caramelo.
+Si los objetos de arte han sido en otro tiempo objetos útiles, si el
+Arte arrastra consigo la idea de inutilidad como algunos afirman, hay
+que confesar que los socios del _Club de los Salvajes_, en materia de
+boquillas obran como verdaderos artistas. Hácenlas venir de París y de
+Londres; traen grabadas las iniciales de sus dueños y encima la
+correspondiente corona de conde o marqués si el fumador lo es;
+guárdanlas en preciosos estuches, y cuando llega el caso de sacarlas
+para fumar lo realizan con tales cuidados y precauciones, que en
+realidad se convierten en objetos molestos más que útiles. Hay salvaje
+que se estraga fumando sin gana cigarro sobre cigarro, sólo por el gusto
+de ahumar la boquilla antes que alguno de sus colegas. Y si no es así,
+por lo menos, nadie se cuida de saborear el tabaco. Lo importante es
+soplar el humo sobre la espuma de mar y que vaya tomando color por
+igual. De vez en cuando sacan el fino pañuelo de batista, y con una
+delicadeza que les honra se dedican largo rato a frotarla mientras su
+espíritu reposa dulcemente abstraído de todo pensamiento terrenal.
+Graves, solemnes, armoniosos en sus movimientos, los socios más
+distinguidos del _Club de los Salvajes_ chupan y soplan el humo del
+tabaco de dos a cuatro de la tarde. Hay en esta tarea algo de íntimo y
+contemplativo, como en toda concepción artística, que les obliga a bajar
+los párpados y a subir las pupilas para mejor recrearse en la pura
+visión de la Idea.
+
+En este elevadísimo estado de alma se hallaba nuestro amigo Pepe Castro
+ahumando una que figuraba la pata de un caballo, cuando le sacó de su
+éxtasis la voz de Rafael Alcántara que desde lejos le gritó:
+
+--¿Conque es verdad que has vendido la jaca, Pepe?
+
+--Hace ya unos días.
+
+--¿La inglesa?
+
+--¿La inglesa?--exclamó levantando los ojos hacia su amigo con asombro y
+reconvención--. No, hombre, no; la cruzada.
+
+--Chico, como no hace dos meses siquiera que la has comprado, no creía
+que te deshicieses de ella.
+
+--Ahí verás tú--replicó el bello calavera adoptando un continente
+misterioso.
+
+--¿Algún defecto oculto?
+
+--A mí no se me oculta ningún defecto--dijo con orgullo.
+
+Y todos lo creyeron; porque en este ramo del saber humano no tenía rival
+en Madrid, si no era el duque de Saites, reputado como el primer mayoral
+de España.
+
+--Ah, vamos, falta de _luz_.
+
+--Tampoco.
+
+Rafael Alcántara se encogió de hombros y se puso a hablar con los que
+tenía cerca. Era un joven rubio, de fisonomía gastada, ojos pequeños y
+verdosos, malignos y duros. Como otros tres o cuatro de los que asistían
+a diario al club, entraba en él y alternaba con toda la alta
+aristocracia, sin derecho alguno. Alcántara era de familia humilde, hijo
+de un tapicero de la calle Mayor. En muy poco tiempo se había gastado la
+pequeña hacienda que le dejó su padre y después vivió del juego y a
+préstamo. A todo Madrid debía y hacía gala de ello. La condición que le
+mantenía abiertas las puertas de la alta sociedad era su valor y su
+cinismo. Alcántara era hombre bravo de veras, se había batido tres o
+cuatro veces y estaba apercibido a hacerlo por el más mínimo pretexto.
+Además, era un desvergonzado, hablaba siempre en tono despreciativo,
+aunque fuese a la persona más respetable, dispuesto a burlarse de todo
+el mundo. Estas cualidades le habían hecho adquirir gran prestigio entre
+los jóvenes salvajes. Se le trataba como a un igual, se contaba con él
+en todas las francachelas; pero nadie preguntaba por su dinero.
+
+--Mi general, le habrá a usted gustado ayer la Tosti, ¿eh?--dijo
+Ramoncito Maldonado dirigiéndose a Patiño.
+
+--En la romanza solamente,--repuso el guerrero sensible después de
+dirigir con destreza una larga bocanada de humo a su boquilla que
+representaba un obús montado sobre su cureña.
+
+--No diga usted que el dúo ha estado mal.
+
+--¡Vaya si lo digo!
+
+--Pues, señor, entonces declaro que no entiendo una palabra porque me ha
+parecido sublime--replicó el joven con señales de hallarse picado.
+
+--Esa declaración te honra, Ramón. Sabes hacerte justicia--dijo Cobo
+Ramírez, que no perdía ocasión de vejar a su amigo y rival.
+
+--¡Ya lo creo, como que sólo tú eres el inteligente!--exclamó vivamente
+el concejal--. Mira, Cobo, aquí el general puede hablar porque tiene
+motivo, ¿estamos?... pero tú debes callarte porque me gastas una oreja
+como la de una cocinera.
+
+--Pero hombre, ¿por qué se picará tanto Ramoncito, en cuanto usted le
+dice algo?--preguntó el general riendo.
+
+--No sé--repuso Cobo dando un chupetón al cigarro mientras sus facciones
+se contraían con una leve sonrisa burlona--. Si le contradigo se enfada,
+y si repito lo que él dice, lo mismo.
+
+--¡Se entiende, chico, se entiende! Si ya sabemos que eres un guasón de
+primera fuerza. No necesitas esforzarte más delante de estos señores....
+Pero lo que es ahora, has dado una buena pifia.
+
+--Yo sostengo lo mismo que el general. El dúo estuvo muy mal
+cantado--dijo con calma provocativa Cobo.
+
+--¡Qué importa que tú sostengas uno u otro!--exclamó ya fuera de sí
+Maldonado--. ¡Si no conoces una nota de música!
+
+--¡Alto! Tengo más derecho a hablar de música, puesto que no cencerreo
+como tú el piano. Por lo menos soy un ser inofensivo.
+
+Siguió una disputa larga entre ambos, viva y descompuesta por parte de
+Ramoncito, tranquila y sarcástica por la de Cobo, que se gozaba en sacar
+a aquél de sus casillas. No poco se divertían también los presentes,
+poniéndose unos de parte del concejal y otros de su competidor para más
+prolongar el recreo.
+
+--¿Sabéis que esta tarde se bate Alvaro Luna?--dijo uno cuando ya iban
+hastiados de los dimes y diretes del concejal y Cobo.
+
+--Eso me han dicho--respondió Pepe Castro cerrando los ojos con
+voluptuosidad, mientras chupaba el cigarro--. En el jardín de Escalona,
+¿verdad?
+
+--Creo que sí.
+
+--¿A sable?
+
+--A sable.
+
+--Vamos, un chirlo más--manifestó León Guzmán desde su asiento.
+
+--Con punta.
+
+--¡Oh! ya es otra cosa.
+
+Y los salvajes presentes mostraron entonces interés en el duelo.
+
+--Alvaro tira poco. El coronel debe llevarle ventaja. Es más hombre, y
+además tira con energía.
+
+--Con demasiada--dijo Pepe Castro sacando el pañuelo después de haber
+arrojado la punta del cigarro y poniéndose a frotar con esmero la
+boquilla.
+
+Todos volvieron los ojos hacia él porque tenía fama de habilísimo
+tirador.
+
+--¿Crees tú?
+
+--Desde luego. La energía es conveniente hasta cierto límite. Pasando de
+él, muy expuesta, sobre todo cuando los sables tienen punta. Si se las
+cortasen, todavía redoblando los ataques sin descanso se puede hacer
+algo. Por lo menos, es posible aturdir al contrario. Pero cuando la
+llevan hay que andarse con ojo. Alvaro no tira mucho; pero es frío,
+tiene un juego cerrado y estira el pico que es un primor. Que no se
+descuide el coronel.
+
+--¿La cuestión ha sido por la cuñada de Alvaro?
+
+--Al parecer.
+
+--¿Y a él qué diablos le importa?
+
+--¡Ps ... ahí verás!
+
+--Como no esté enamorado, no comprendo....
+
+--Todo podría ser.
+
+--¡La niña es de oro! Este verano, en Biarritz, ella y el chico de
+Fonseca se ponían de un modo por las noches en la terraza del casino,
+que era cosa de sacar fotografías iluminadas.
+
+--Allá Cobo, antes de irse, hizo también algunos cuadros disolventes en
+los jardinillos.
+
+--¡Sí, sí; bien me ha comprometido esa chica!--manifestó Cobo en tono
+cómicamente desesperado.
+
+--Ya no tenías mucho que perder. Desde el negocio de Teresa estás
+deshonrado--dijo Alcántara.
+
+--Siempre va la desgracia con la hermosura--apuntó con tonillo irónico
+Ramoncito.
+
+--¿También tú, Ramón?--exclamó con afectado asombro Cobo--. Vamos, llegó
+el momento de que los pájaros tiren a las escopetas.
+
+--Pues, señores, confieso mi debilidad. No puedo estar al lado de esa
+chica sin ponerme malo--dijo León Guzmán.
+
+--Ni esa niña puede tampoco estar al lado de un chico tan guapo y tan
+risueño como tú sin ponerse enferma también--dijo Rafael Alcántara.
+
+--¿Me quieres seducir, Rafael?
+
+--Sí, chico, para que me dejes mañana la llave de tu cuarto y no
+parezcas en toda la tarde por allá. Lo necesito.
+
+--Es que tengo una colcha preciosa de raso.
+
+--Se cuidará de la colcha.
+
+--Y hay además un criado que se dedica, con gran afición, al dibujo por
+las tardes.
+
+--Se le darán dos duros al criado para que vaya a dibujar a otro lado.
+
+--Y una vecinita que pasa la vida acechando desde su ventana lo que hay
+y lo que no hay en mi habitación.
+
+--Se la convidará ... digo, se bajarán las persianas.... Oye, Manolito,
+¿te vas a pasar toda la juventud tirado en ese diván sin decir palabra?
+
+Manolito Dávalos descansaba, en efecto, en actitud sombría y
+melancólica, sin que le hubiesen impulsado a levantar la cabeza los
+dichos de su amigo. Al oirse nombrar la alzó con sorpresa y mal humor.
+
+--Si tú te encontrases en mi posición, qué poca gana tendrías de
+bromear, Rafael!--dijo exhalando un suspiro.
+
+Hay que advertir que el joven marqués de Dávalos, que nunca había
+poseído una inteligencia muy clara, teníala de algún tiempo a esta parte
+bastante perturbada. Según la expresión vulgar estaba un poco chiflado o
+tocado. Sus amigos sabían todos que este trastorno procedía de la
+ruptura con la Amparo, que le había comido en poco tiempo su fortuna y
+de quien estaba aún profundamente enamorado. Tratábanle con cierta
+protección entre burlona y benévola; pero se abstenían, si no es muy
+embozadamente y con precauciones, de bromearle con su ex-querida, porque
+alguna vez que se propasaron, Manolito fué víctima de ataques de cólera
+muy semejantes a la locura. Tenía poco más de treinta años; estaba
+calvo, la tez y los labios marchitos, los ojos apagados. Sus cuatro
+hijos habíalos recogido la suegra. Vivía en una fonda con la pensión que
+le pasaba una tía vieja de quien era presunto heredero. Sobre la
+esperanza de esta herencia algunos usureros le prestaban dinero.
+
+--Si yo me encontrara en tu caso, ¿sabes lo que haría, Manolo?...
+Casarme con mi tía.
+
+Los amigos rieron, porque la tía de Dávalos tenía cerca de ochenta años.
+
+--Bueno, bueno--exclamó éste con acento doloroso. Bien se conoce que no
+has tenido que luchar con indecentes usureros toda la mañana para
+concluir por dejarles algo ... que es una infamia empeñar--añadió por lo
+bajo.
+
+--¡A mí con ingleses!... ¿Tú no sabes, Manolito, que todos los meses
+tengo que renovar el timbre de la puerta de mi casa porque lo gastan
+ellos de tanto tirar?... Pero yo lo tomo con más filosofía. Lejos de
+disgustarme, experimento una gran satisfacción cada vez que viene a
+visitarme un acreedor, porque es la prueba de que soy un buen hijo, de
+que cumplo la última voluntad de mi padre.
+
+Los salvajes de los dos grupos le miraron con curiosidad, sonriendo.
+
+--¿Cómo es eso, Rafael?--preguntó Pepe Castro.
+
+--Habéis de saber que mi padre se murió diciéndome: "¡El deber, hijo!
+¡el deber! ¡Ante todo el deber!"... Fueron sus últimas palabras. Yo,
+cumpliendo con este sagrado consejo, procuro deber todo lo posible.
+
+Hizo gracia a sus compañeros este rasgo cínico; lo celebraron con
+algazara. Rafael, sustrayéndose modestamente a sus aplausos, se acercó a
+Dávalos, y pasándole una mano por encima del hombro le dijo, bajando la
+voz aunque no tanto que no pudiesen oirle los amigos:
+
+--Pues sí, Manolito, no es broma. Yo me casaría con mi tía. ¿Qué se
+pierde con ello? Es una vieja.... ¡Mejor! Así se morirá más pronto. Pero
+en cuanto te cases entras a manejar su fortuna y no tienes necesidad de
+aguardar los años que a ella se le antoje vivir. A ti lo que te hace
+falta como a mí es _guita_. Desengáñate; si la tuviéramos nos pondríamos
+más gordos que Cobo Ramírez.... Además, en cuanto seas rico, le birlas
+la Amparo a Salabert, ¿no comprendes?
+
+El marquesito levantó la vista hacia su amigo abriendo mucho los ojos,
+donde se reflejaba la duda de si hablaba en serio o en broma. No
+advirtiendo en el rostro imperturbable de Alcántara señal de burla,
+comenzó a enternecerse. Habló de su antigua querida con tal entusiasmo y
+veneración que haría reir a cualquiera. El proyecto ya no le pareció tan
+insensato. Se entretuvo en pensarlo largamente y estudiarlo por todas
+sus fases. Mientras tanto Rafael le escuchaba con afectada atención,
+animándole a proseguir con signos y frases de afirmación. Nadie pensaría
+que se estaba mofando de él, a no ser porque de vez en cuando,
+aprovechando los instantes en que el tocado marqués miraba a la punta de
+sus botas buscando alguna frase bastante expresiva para ponderar su
+amor, hacía guiños maliciosos a los amigos que los contemplaban con
+curiosidad burlona.
+
+Abrióse la mampara del salón. Apareció Alvaro Luna. Los salvajes le
+acogieron con exclamaciones de afecto y burla.
+
+--¡Bravo, bravo! Aquí está el reo en capilla.
+
+--Mirad qué cara trae.
+
+--¡Como que está al borde de la tumba!
+
+El recién llegado sonrió vagamente y tendió una mirada escrutadora por
+el salón. Alvaro Luna, conde de Soto, era hombre de treinta y ocho a
+cuarenta años, delgado, de mediana estatura, ojos vivos y duros y rostro
+bilioso.
+
+--¿Habéis visto a Juanito Escalona?--preguntó.
+
+--Sí--dijo uno--. Aquí ha estado hace una media hora. Me ha dicho que
+le aguardases, que a las cuatro menos cuarto en punto vendría.
+
+--Bueno, esperaremos--repuso avanzando con calma y sentándose al lado de
+ellos.
+
+La broma continuó.
+
+--Veamos, veamos cómo está ese pulso--dijo Rafael cogiéndole por la
+muñeca y sacando al mismo tiempo el reloj.
+
+El conde entregó su mano sonriendo.
+
+--¡Jesús, qué atrocidad! ¡Ciento treinta pulsaciones por minuto! Ningún
+condenado a muerte las ha tenido.
+
+No era verdad. El pulso estaba normal. Así lo manifestó el mismo
+Alcántara a los amigos haciendo una seña negativa. Alvaro no se alteró
+por la mentira. Poseído de su valor y convencido de que no dudaban de
+él, siguió con la misma vaga sonrisa en los labios.
+
+--Vaya, mañana a las cuatro de la tarde el entierro. Lo siento, porque
+tenía que ir de caza con Briones--dijo uno.
+
+--¡Y que no es pequeña la carrera desde la casa mortuoria a San
+Isidro!--respondió otro.
+
+--No, hombre, no--apuntó un tercero--; lo llevarán a la estación del
+Norte para conducirlo a Soto, al panteón de familia.
+
+Las bromas no eran de buen gusto. Sin embargo, el conde no se
+impacientaba, quizá temiendo que el más pequeño signo de impaciencia, en
+aquella ocasión, hiciese dudar de su serenidad. Alentados con esta
+paciencia, los jóvenes salvajes cada vez le apretaban más con su vaya,
+repitiendo con variantes la misma idea del entierro. La verdad es que se
+iban haciendo pesados; pero no lograron ahuyentar su fría y vaga
+sonrisa. Respondíales pocas veces. Cuando lo hacía era con breves
+palabras displicentes. Al fin, sacando el reloj, dijo:
+
+--Son las tres. Quedan tres cuartos de hora. ¿Quién quiere echar un
+tresillo?
+
+Era un pretexto para librarse de aquellas moscas y al mismo tiempo un
+acto que confirmaba su sangre fría. Tres de los amigos se fueron con él
+a la sala de juego. No tardaron en rodearles los demás. La broma siguió
+lo mismo que en el salón.
+
+--¡Miradle, cómo le tiembla la mano!
+
+--Dentro de una hora ese hombre habrá dejado de existir.
+
+--Oyes, Alvaro, debías de legarme la Conchilla.
+
+--No hay inconveniente--repuso aquél arreglando sus cartas.
+
+--Ya lo oyen ustedes, señores; la Conchilla es mía por testamento....
+¿Cómo se llama este testamento, León?
+
+--Testamento nuncupativo--dijo éste, que sabía algo de leyes por andar
+en pleito hacía tiempo con unos primos.
+
+--La Conchilla me pertenece por testamento nuncupativo. Gracias, Alvaro.
+Haré que vista luto y respetaremos tu memoria hasta donde se pueda.
+¿Tienes algo que encargarme?
+
+--Sí, que la sacudas el polvo cada ocho o diez días. Si no suelta
+algunas lágrimas todas las semanas se pone enferma.
+
+--Corriente. Así se hará.
+
+--¡Ah! y que sea con el bastón. Se ha acostumbrado a ello y no lo tolera
+con la mano.
+
+--Perfectamente.
+
+Cada vez era mayor la algazara. La imperturbabilidad del conde hacía muy
+buen efecto. Detrás de aquellas bromas se adivinaba que sus amigos le
+querían y respetaban su valor. En esto apareció un criado y le presentó
+una carta en bandeja de plata. La tomó y la abrió con curiosidad. Al
+recorrerla volvió a sonreír y la pasó a los que tenía al lado. Era del
+dueño de la Funeraria ofreciéndole sus servicios y remitiéndole un
+prospecto con los precios. Alguno de aquellos chicos se había divertido
+en pasarle aviso. Tampoco se ofendió: parecía interesado en el juego.
+
+Al fin entró en la sala Juanito Escalona en su busca. Después de ajustar
+cuentas se levantó de la silla. Todos le rodearon.
+
+--¡Buena suerte, Alvaro!
+
+--Me da el corazón que lo ensartas.
+
+--No seas tonto; nada de ensartar. A concluir pronto, aunque sea con un
+rasguño.
+
+En aquel momento terminaban las bromas y estallaba el compañerismo. El
+conde encendió un cigarro puro con toda calma y dijo con la mayor
+naturalidad:
+
+--Hasta luego, señores.
+
+Había una parte efectiva de valor en aquella actitud serena,
+imperturbable del conde; pero había también buena porción de esfuerzo y
+estudio. Los jóvenes salvajes, aunque poco dados en general a la
+literatura, recibían no obstante su influencia. Lo que entre ellos priva
+son los folletines y las novelas de salón. Estas, novelas trazan la
+figura de un hombre ideal lo mismo que los libros de caballería.
+Solamente que en las antiguas novelas, el hombre dechado era el que por
+amor a las nobles ideas de justicia y caridad acometía empresas
+superiores a sus fuerzas. En las modernas es el que por temor al
+ridículo se abstiene de todo entusiasmo y de toda acción generosa. Al
+hombre que arriesgaba su vida en todos los momentos por una causa útil a
+sus semejantes, ha sustituído el que la arriesga por las nonadas de la
+vanidad o la soberbia. Al caballero ha sucedido el espadachín.
+
+Quedáronse los contertulios comentando la serenidad del conde. Se le
+ensalzó aunque no muy vivamente ni por mucho tiempo. Es regla primera
+del buen tono no asombrarse jamás. La segunda hablar prolijamente de las
+cosas leves y con sobriedad de las graves. Deshízose al fin la tertulia
+vespertina. Salieron casi todos sus preclaros miembros y se esparcieron
+por Madrid a difundir sus doctrinas, las cuales pueden resumirse de este
+modo: "El hombre nació destinado a firmar pagarés y gastar bigotes
+retorcidos. El trabajo, la instrucción, el orden, son atentatorios al
+estado de naturaleza y deben proscribirse de toda sociedad bien
+organizada".
+
+Ramoncito Maldonado, como siempre, se agarró a los faldones de su amigo
+Pepe Castro. El lector está enterado ya de la profunda admiración que le
+profesaba. Ahora le toca saber que Pepe Castro se dejaba admirar lleno
+de condescendencia, y que de vez en cuando se dignaba iniciarle en
+algunos inefables secretos referentes a sus altas concepciones sobre las
+yeguas inglesas y las boquillas de ámbar. Ramoncito iba poco a poco
+adquiriendo nociones claras, no sólo de estas cosas, sino también del
+modo más adecuado de combinar el idioma francés con el español en la
+conversación familiar. Pepe Castro poseía el don admirable de olvidar,
+en un momento dado, la palabra castellana, y después de algunas
+vacilaciones pronunciar la francesa con perfecta naturalidad. Ramoncito
+también lo hacía, pero con menos elegancia. Asimismo iba distinguiendo
+bastante bien las ostras de Arcachón de las que no son de Arcachón, el
+Château-Laffite del Château-Margaux, la voz de pecho, en los tenores, de
+la voz de cabeza, y la pasta dentífrica de Akinson de las otras pastas
+dentífricas. No obstante, Ramoncito, como todos los neófitos, mucho más
+si poseen un temperamento exaltado y entusiasta, exageraba la doctrina
+del maestro. Sean ejemplo de esta exageración los cuellos de camisa.
+Porque Pepe Castro los gastase altos y apretados ¿había razón para que
+Ramoncito anduviese por esas calles de Dios con la lengua fuera,
+padeciendo todo el día los preliminares de la pena del garrote? Y si
+Pepe Castro, por motivo de una enfermedad nerviosa que había tenido de
+niño, cerraba el ojo izquierdo con frecuencia, lo cual sin duda le
+agraciaba, ¿con qué derecho pasaba el día Ramoncito haciendo guiños a la
+gente con el suyo? Además, el joven concejal cargaba de perfumes no tan
+sólo el pañuelo y la barba, sino toda su ropa, de suerte que a los diez
+metros aún trascendía y de cerca producía mareos. Pues bien, después de
+examinadas detenidamente, no hemos hallado en las ideas de su venerado
+maestro nada que justifique esta censurable tendencia. Los más bellos y
+elevados preceptos de los grandes hombres, degeneran y se pervierten al
+realizarse por sectarios y continuadores. Pepe Castro, aunque advertía
+estas deficiencias e imperfecciones de su discípulo, no se las echaba en
+cara. Antes, con la nobleza propia de los grandes caracteres, extendía
+sobre él su clemencia para perdonarlas y ocultarlas. Nadie osaba, en su
+presencia, hacer burla de los cuellos ni de los guiños de Ramoncito.
+
+Eran poco más de las cuatro cuando entrambos salvajes salieron del club
+abrochándose los guantes. A la puerta estaba la _charrette_ de Castro,
+que éste despidió dando hora al cochero para el paseo. Antes debía hacer
+una visita a ruego de Ramoncito. Caminaron por la calle del Príncipe,
+donde el club está situado, a paso lento, observando con fijeza a las
+mujeres que cruzaban. Deteníanse a veces un instante para hacer algunas
+indicaciones luminosas sobre su garbo y elegancia, no como el tímido
+transeunte que contempla y suspira, sino como dos bajaes que entrasen en
+un mercado de esclavas y antes de elegir discutiesen las cualidades de
+cada una. A los hombres arrojábanles una rápida mirada despreciativa. Y
+por si esto no bastaba se envolvían en una fuerte bocanada de humo para
+hacerles presente que ellos, Pepe y Ramón, pertenecían a un mundo
+superior, y que si caminaban por la calle del Príncipe era sólo por
+capricho y momentáneamente. Siempre que se dignaban pasear un poco a pie
+entre calles como ahora, en la expresión de su rostro había cierto matiz
+de sorpresa al ver que su paso no era acogido por la muchedumbre con
+rumores de admiración.
+
+Maldonado era más locuaz que su amigo. Sobre lo que iba y venía
+expresaba su opinión levantando el rostro sonriente hacia Castro. Este
+permanecía grave, solemne, respondiendo con monosílabos y adecuados
+gruñidos. Digamos que Ramoncito era mucho más bajo que su maestro, no
+sólo moral, sino también físicamente. Cuando paseaban a pie
+representaban verdaderamente, el uno al sabio profesor que va dejando
+caer gota a gota el raudal de su ciencia; el otro al ardoroso neófito
+ávido de enterarse y penetrar cuanto abarca su vista.
+
+--¿Adonde vamos?--preguntó distraídamente Castro al llegar a las cuatro
+calles.
+
+--Hombre, ¿no habíamos quedado en casar por casa de Calderón?--dijo
+tímidamente y un poco despechado Ramoncito.
+
+--¡Ah! sí; se me había olvidado.
+
+El joven concejal suardó silencio, admirando en su fuero interno aquella
+singular facultad de olvidarlo todo, que poseía su amigo. Y siguieron
+por la Carrera de San Jerónimo hguardoa Puerta del Sol.
+
+--¿Cómo estás con Esperancita?--se dignó preguntar Castro, soltando una
+bocanada de humo y parándose a mirar un escaparate.
+
+Ramoncito se puso serio repentinamente, casi casi pálido, y comenzó a
+balbucir a tropezones:
+
+--Lo mismo, chico.... Tan pronto arriba como abajo.... Unos días la
+encuentro muy amable ... es decir, amable, no; pero al menos habladora.
+Otros con un hocico de tres varas: se marcha en cuanto entro: apenas
+contesta al saludo, como si la hubiese ofendido.... Comprendo que alguna
+vez ha tenido motivos para estar enfadada. En el Real suelo ir al palco
+de las de Gamboa, y pienso que se le ha metido en la cabeza que me gusta
+Rosaura.... ¡Mira tú qué tontería! ¡Rosaura!... Pero hace lo menos un
+mes que no subo a saludarlas ... y lo mismo; ¡lo mismo, chico, lo
+mismo!... El otro día la pude pillar sola en el gabinete unos momentos,
+y de prisa y corriendo le he dicho que deseaba saber en qué quedábamos.
+Porque ya ves tú, no es cosa de estar haciendo el oso eternamente.... Me
+escuchó con paciencia.... Te advierto que yo estaba enteramente
+arrebatado y apenas sabía lo que iba diciendo. Cuando concluí me dijo
+que no tenía motivos para estar enfadado y se escapó a la sala. Después
+de esto ¿quién no había de entender que estaba el asunto arreglado?
+Vamos a ver, cualquiera en mi caso ¿no pensaría que íbamos a entrar en
+el terreno de la formalidad?... Pues nada, a los dos días voy por allá;
+intento hablarle aparte en calidad de novio y me da un bufido que me
+dejó helado.... Y así estoy. Ni sé si me quiere o si deja de quererme,
+ni tengo tranquilidad para dedicarme a mis quehaceres ni hago otra cosa
+que pensar en esa maldita chiquilla.
+
+--Yo creo--respondió Castro sin dejar de contemplar con atención el
+escaparate frente al cual estaban--que esa niña te ha cogido la acción.
+
+Ramoncito le miró sorprendido y respetuoso a la vez.
+
+--¿Cómo la acción?--se aventuró a preguntar.
+
+--Sí; la acción. Lo importante, en cualquier combate, es coger la acción
+al contrario. Si en el momento en que él piensa atacarte atacas tú con
+decisión, es casi seguro que llegas. Si vacilas eres perdido.
+
+Al pronunciar las últimas palabras, dejó de contemplar el escaparate y
+siguió su marcha majestuosa por la acera. Ramón hizo lo mismo. No había
+entendido bien la aplicación que podía tener este símil arrancado a la
+esgrima en su caso; pero se abstuvo de pedir explicaciones.
+
+--¿De modo que tú opinas...?
+
+--Opino que estás demasiado enamorado de esa niña y que ella lo sabe.
+
+--Pero vamos a ver, Pepe, ¿qué motivos puede tener para
+rechazarme?--comenzó a decir sulfurado Ramoncito y como hablándose a sí
+mismo--. ¿Qué es lo que espera esa chiquilla?... Su padre tiene dinero;
+pero serán varios hermanos a repartirlo. Mariana es joven, y cuando
+menos se pensaba ha principiado otra vez a echar al mundo hijos. Además,
+ya sabes cómo es don Julián. Antes que soltar un cuarto le harán rajas.
+Y francamente, esperar a que se muera no me parece negocio. Yo no soy un
+potentado, pero tengo fortuna regular, que es mía ya, sin esperar a que
+se muera nadie.... Puedo proporcionarla las mismas comodidades que tiene
+en su casa y el mismo lujo ... mayor lujo--añadió sacudiendo la cabeza
+con plausible resolución--.Luego, tengo por delante una carrera
+política. ¿Sabe ella si el día menos pensado no seré subsecretario o
+director? Mi familia es mejor que la suya: mi abuelo no ha sido un
+tendero como el padre de D. Julián.... Luego, no es una divinidad ni
+mucho menos, una de esas chicas que llamen la atención, ¿sabes tú? ¿Por
+qué hace tantos remilgos cuando yo soy quien le hago favor? ¿Sabes quién
+tiene la culpa? Pues Cobo Ramírez y otros babiecas como él, que la han
+llenado la cabeza de viento.... ¡Sin duda espera la tonta que venga un
+príncipe de sangre real a buscarla!...
+
+Ramoncito negaba belleza a su adorada. Es signo de hallarse profunda y
+sinceramente enamorado el hombre; no ser hija de la vanidad su afición.
+El exceso de amor le arrastraba a injuriarla.
+
+Castro meditó que tal vez, la circunstancia de ser un poco desgalichado
+y tener el cutis lleno de pecas, influiría para que su amigo no lograse
+éxito lisonjero en esta como en otras empresas que había acometido: pero
+se abstuvo de manifestar tal sospecha. Prefirió asentar, cerrando los
+ojos y soplando el humo del cigarro, esta verdad de carácter general:
+
+--Las chicas son muy estúpidas.
+
+Ramoncito, de acuerdo con ella en principio, insistió, no obstante, en
+determinarla por medio de aplicaciones más o menos legítimas.
+
+--¡Es una mentecata!... No sabe ella misma lo que quiere.... ¿Crees que
+será posible llevarla al terreno de la formalidad algún día?
+
+Esto del terreno de la formalidad era una frase a la cual profesaba
+marcada predilección el joven concejal. Siempre que hablaba de
+Esperancita brotaba de sus labios tres o cuatro veces, como si
+necesariamente fuera asociada a sus amores.
+
+Pepe Castro sintió un malestar indecible: guiñó su ojo izquierdo
+infinitas veces. En realidad, nunca le había gustado anticipar ideas
+sobre los acontecimientos futuros. Era más caballista que profeta. Pero
+en este caso le repugnaba doblemente porque nada halagüeño podía
+anunciar a su amigo y admirador. Sacóle del compromiso la aparición de
+una joven hermosa y elegantemente vestida que venía al encuentro de
+ellos por la acera del Principal.
+
+--Aquí está la Amparo--dijo con la gravedad displicente y desdeñosa que
+Ramoncito admiraba.
+
+La querida de Salabert se acercó a ellos sonriente, saludándoles con
+efusión, particularmente a Pepe Castro. Este le apretó la mano sin
+perder de su gravedad ni separar la boquilla de los dientes, lo mismo
+que a un camarada a quien se acaba de ver en el café.
+
+--¿Adónde vais, granujas?
+
+--Pues a casa de Calderón a pasar un rato.
+
+--Venid conmigo. Voy a comprar un joyero. Me ayudaréis a elegirlo ... y
+me lo pagaréis.
+
+Hablaba en tono alegre y afectuoso: no parecía la misma criatura
+desabrida y mal humorada que hemos visto en su hotelito del barrio de
+Monasterio. Sin duda, todo el mal humor lo reservaba para Salabert.
+
+--¡Esto es bueno!--exclamó Castro dignándose sonreír levemente--. ¿Nos
+pides joyas a nosotros cuando tienes en tu casa el bolsillo de Salabert?
+Mete la mano en él, tonta.
+
+--Ya lo hago, hijo. Descuida.
+
+--Pues bien podías proteger un poco al pobre Manolo, que anda a oscuras
+hace tiempo.
+
+--¡Pobrecillo! ¿Pero de veras anda tan mal de guita? Yo creí que sólo
+era de la cabeza.
+
+--Eso es: ríete después que le has desplumado.
+
+--Oye, niño: yo no le he desplumado, por una razón muy sencilla: cuando
+vino a mi poder ya no tenía plumas--dijo la Amparo poniéndose seria.
+
+--No es verdad eso. Manolo ha gastado contigo más de cuarenta mil duros.
+
+--¡Eche usted duros! Así me lucía a mí el pelo cuando le puse a la
+puerta. Si tardo un poco más en hacerlo, voy a San Bernardino a la
+_grand Dumond_.
+
+--Bien, pues no los ha gastado. ¿A mí qué?--repuso el gallardo Pepe
+alzando los hombros--. ¿Quieres venir a cenar hoy con nosotros a Fornos?
+
+--¿Con quién?
+
+--Con éste y conmigo. Invitaremos también a León y a Rafael para que
+lleven a Nati y Socorro. ¿Tienes inconveniente en que vaya Manolo?
+
+--¡Al contrario, hijo, si a Manolo le quiero más de lo que te figuras!
+
+--Pues harías bien en darle de vez en cuando alguna conferencia íntima;
+si no, me temo que haya que llevarlo pronto al manicomio.
+
+--No creas que está siempre en mi mano. El otro tío es muy escamón.
+Después del Real ¿verdad? No me llevéis más gente. El ruido no me
+conviene ahora que estoy bien colocada ¿sabéis? Hasta luego. Oye, tú,
+feo--dirigiéndose a Ramón--, ¿por qué no hablas? Ya me han dicho que
+quieres casarte con la chiquilla de Calderón.... Pues hijo, tú horroroso
+y ella más fea que azotar a un Cristo, vais a echar unos nenes que habrá
+que enseñarlos en una barraca. Adiós, Pepe: no te olvides de los
+boquerones. Ya sabes que no ceno sin ellos. Hasta luego.
+
+Ramoncito se había puesto rojo de ira al oir tratar con tal desprecio a
+su adorada, sin tener presente que un momento antes había hecho él lo
+mismo. Y hubiera arremetido a la Amparo con alguna insolencia gorda, si
+ésta no se hubiese alejado sin fijarse poco ni mucho en la desazón que
+causaba. Contentóse con murmurar fatídicamente rechinando un poco los
+dientes:
+
+--¡Me parece que voy a ponerte yo la vergüenza que no tienes!
+
+El encuentro con la querida de Salabert en el momento en que se hallaba
+en lo más culminante de sus confidencias, le había turbado, y por eso no
+había despegado los labios. Apresuróse a anudar el hilo por donde
+aquélla lo había roto, preguntando a su amigo y maestro:
+
+--Vamos a ver, Pepe: tú en mi caso ¿qué harías?
+
+Castro caminó en silencio un rato mirando con fijeza a los balcones de
+las casas, sorprendido sin duda de que la gente no saliese a verle
+pasar. Luego, dando tres o cuatro largos chupetones al cigarro y
+revistiendo un aire reflexivo y grave, respondió:
+
+--Hombre (pausa); yo, en tu caso, principiaría por no estar enamorado.
+El amor es para los _fanciullos_, no para ti y para mí.
+
+--¡Eso es inevitable, Pepe!--exclamó el concejal en un estado tan triste
+y miserable que daba pena verlo.
+
+--Bien, pues si no puedes vencer esa _chifladura_, lo mejor es no darla
+a conocer. ¿Por qué tratas de persuadir a Esperancita de que te mueres
+por ella? ¿Crees que eso sirve para algo? Procura convencerla de lo
+contrario y verás cuánto mejor es el resultado.
+
+--¿Qué quieres que haga?--preguntó con angustia.
+
+--Que no te manifiestes tan rendido, hombre. Que no seas tan melón. No
+vayas tanto a su casa. No la mires con ojos de carnero a medio degollar.
+Llévale la contraria cuando diga alguna tontería: insinúala que hay
+mujeres que te gustan mucho más. Date un poco de tono, y ya veras cómo
+el asunto toma mejor aspecto....
+
+--¡No puedo, no puedo, Pepe!--exclamó Ramoncito pasándose la mano por la
+frente en el colmo de la congoja--. Al principio todavía era dueño de
+mí; podía hablarle con desembarazo y coquetear con otras.... ¡Hoy me es
+imposible! Así que la tengo delante me aturdo, me atortolo, no digo más
+que necedades. Si la encuentro de mal humor sobre todo. Cada
+contestación suya me deja helado. No puedes figurarte qué tono tan
+displicente sabe sacar esa chiquilla cuando quiere. Si trato de hablar
+con otra, basta que Esperanza me ponga la cara risueña para que la deje
+inmediatamente. He llegado a pasar un mes sin dirigirle apenas la
+palabra; pero al fin no pude resistir más y volví a entregarme. Prefiero
+su conversación, aunque me maltrate, a la de todas las demás....
+
+Ambos guardaron silencio como si caminasen bajo el peso de una grave
+desgracia. Pepe Castro meditaba.
+
+--Estás perdido, Ramón--dijo al fin tirando la punta del cigarro y
+frotando la boquilla con el pañuelo antes de guardarla--. Estás
+completamente perdido. Todo eso que me cuentas no tiene sentido común.
+Si supieses conducirte no hubieras llegado a semejante estado. A las
+mujeres se las trata siempre con la punta de la bota: entonces marchan
+admirablemente....
+
+Después de verter estas breves y profundas palabras, se paró delante de
+un escaparate.
+
+--Hombre, mira qué collar tan bonito. Si le viniese bien al _Perl_ se lo
+compraba.
+
+Ramoncito miró el collar sin verlo, enteramente absorto en sus
+tristísimos pensamientos.
+
+--Pues, sí, Ramoncillo--continuó el distinguido salvaje echándole un
+brazo sobre el hombro--, estás perdido.... Sin embargo, yo me
+comprometía a lograr que Esperanza te quisiera con tal que hicieses lo
+que te he dicho.... Ensaya mi método.
+
+--Ensayaré lo que quieras. Deseo salir a todo trance de esta
+situación--repuso el concejal conmovido.
+
+--Pues mira, por lo pronto no irás a casa de Calderón sino cada ocho o
+diez días.... Iremos juntos o nos encontraremos allá. No debes quedar
+solo: en un momento de debilidad echarías a perder toda la obra.
+Hablarás poco con Esperanza y mucho con las chicas que allí estén.
+Procura ensalzar a las rubias, a las altas, a las blancas, en fin, a las
+mujeres que tienen el tipo opuesto al de ella y no dejes de
+entusiasmarte bastante. Llévale la contraria, pero sin apurarte mucho.
+Eres muy testarudo y no conviene disputar demasiado. Un tono suave y
+despreciativo surte mejor efecto. Lo más conveniente es que me mires de
+vez en cuando. Yo te haré alguna seña con disimulo: de este modo irás
+siempre pisando en firme....
+
+Todavía, antes de llegar a la puerta de la casa de Calderón, tuvo tiempo
+Castro para ampliar con otros valiosos datos esta gallarda muestra de su
+talento didascálico. Sólo una inteligencia maravillosamente perspicua
+unida a larga y aprovechada experiencia, sólo un espíritu refinado podía
+penetrar tan hondamente en el secreto conflicto que la resistencia de
+Esperanza a consagrar su corazón a Ramoncito, había creado. Al mismo
+tiempo era el único que podía darle una solución satisfactoria. El joven
+concejal llegó al domicilio de su adorada en un estado de relativa
+tranquilidad. En cuanto a sus propósitos íntimos, sólo podemos decir que
+iba determinado a revestirse de un gran aspecto de dignidad y a oponer
+abierta resistencia a las tendencias invasoras de la niña de Calderón.
+
+Para comenzar juzgó oportuno meter las manos en los bolsillos y plegar
+los labios con una sonrisilla irónica y protectora. De esta suerte entró
+en el gabinete donde estaba reunida la familia del opulento banquero,
+balanceando la cabeza como si no pudiese con ella a causa del número
+incalculable de pensamientos que guardaba dentro, de los modales
+elegantes a los modales groseros no hay más que un paso, como de lo
+sublime a lo ridículo. Así que, no nos atrevemos a asegurar que
+Ramoncito, en la primera etapa de su conversación con Esperancita, se
+mantuviese siempre del lado de acá de la elegancia. Hay algún fundamento
+para pensar que no fué así. Lo que, salvando nuestra conciencia de
+historiadores veraces podemos afirmar, es que Esperancita tardó bastante
+tiempo en advertirlo, y que después de advertirlo no causó en ella la
+honda impresión que debía esperarse.
+
+En el gabinete costurero donde los introdujeron, estaban bordando D.ª
+Esperanza, Mariana y Esperancita. O hablando con exactitud, las que
+bordaban eran doña Esperanza y Esperancita: Mariana se mantenía sentada
+en una butaca, mirando al vacío en perfecto estado de inmovilidad. Pepe
+Castro y Ramón eran amigos íntimos de la familia y se les recibía sin
+ceremonia y con agrado. Después de algunos elusivos apretones de manos,
+con la sola excepción del de Maldonado a Esperancita, que no llegó a
+realizarse porque aquél se distrajo intencionalmente para dar comienzo
+digno a la gran serie de desaires de todas clases con que pensaba
+atormentar a su adorada, acomodáronse en sendas sillas. Pepe al lado de
+Mariana; Ramón junto a D.ª Esperanza. Antes de hacerlo, el joven
+concejal tuvo ya un momento de debilidad. Viendo a Esperancita algo
+apartada de su madre y abuela, pensó que era propicia ocasión para
+mantener con ella conversación secreta, y vaciló en llevar allá su
+silla. Una mirada expresiva de Castro le hizo volver en su acuerdo.
+
+--Buenos ojos le vean a usted, Pepe--dijo Esperancita clavando los
+suyos, risueños y nada feos, en el famoso salvaje.
+
+--Preciosos son los que le están viendo ahora--se apresuró a decir
+Ramoncito.
+
+Castro, antes de responder, le volvió a mirar severamente. El concejal,
+aturdido, dijo para amenguar un poco su torpeza:
+
+--Porque ésta es la familia de los ojos bonitos.
+
+--Gracias, Ramón. Ya empieza usted a ser falso como todos los
+políticos--manifestó Mariana.
+
+--¡Siempre justiciero, Mariana!--exclamó aquél, rojo de placer, oyéndose
+llamar hombre público.
+
+--¿Cuántos días hace que no he estado aquí?--preguntó Castro a la niña.
+
+--Lo menos quince.... Verá usted: ha estado la última vez, un lunes....
+Estaba aquí Pacita.... Hoy es sábado.... Trece días justos.
+
+Nunca había tenido tan presentes los días en que Maldonado visitaba la
+casa. Castro acogió esta prueba de interés con indiferencia.
+
+--Pensé que no hacía tantos días.... ¡Cómo se pasa el tiempo! añadió
+profundamente.
+
+--¡Claro! A usted se le pasa volando, lejos de nosotros.
+
+El joven sonrió bondadosamente y pidió permiso para encender un cigarro.
+Después dijo:
+
+--No; aún se me pasa más de prisa al lado de ustedes.
+
+--¿Más que en casa de tía Clementina?--preguntó la niña en un tono
+inocente que hacía dudar de su intención.
+
+Castro se puso serio y la miró fijamente. Sus relaciones con la hija de
+Salabert se habían mantenido hasta entonces bastante secretas. El que se
+descubriesen en casa de la hermana del marido, le inquietó. Esperancita
+se puso como una cereza bajo la penetrante mirada del joven.
+
+--Lo mismo--concluyó por decir con frialdad--. Todos son buenos amigos.
+
+--¿Va usted hoy a casa de mi cuñada?--dijo Mariana sin advertir lo que
+pasaba.
+
+--Iremos Ramón y yo: ¿no es sábado hoy? ¿Y ustedes?
+
+--Yo no tengo gana de recepción. Hace unos días que me encuentro un poco
+molesta de la garganta.
+
+--No digas que estás enferma, mamá. Dí que te gusta más meterte en la
+cama temprano--manifestó Esperancita con mal humor.
+
+La madre la miró con sus ojos grandes, apagados.
+
+--Tengo la garganta irritada, niña.
+
+--¡Qué casualidad!--exclamó ésta en tonillo irónico--. No te he oído eso
+hasta ahora.
+
+--Si es que tú tienes ganas de ir--repuso Mariana acabando de
+adivinarlo--, que te lleve tu papá.
+
+--Bien sabes que papá, no saliendo tú, no quiere salir.
+
+El tono de Esperancita revelaba despecho. Por los ojos de Ramoncito pasó
+un relámpago de alegría legítima y dirigió una mirada de triunfo a su
+amigo Pepe. La niña mostraba deseos de ir desde que supo que él
+asistiría también.
+
+La conversación comenzó a rodar sobre lugares comunes, deteniéndose con
+predilección en el más común de todos en la corte, o sea sobre los
+artistas del teatro Real. Se habló de la belleza de la Tosti. Ramoncito,
+enternecido por el triunfo que acababa de obtener, quiso negársela;
+maldijo de las mujeres altas, y sobre todo de las rubias. A él no le
+gustaban más que los tipos morenitos, carirredondos, de mediana estatura
+y de ojos negros (en fin, el de Esperancita; no le faltaba más que
+nombrarla). Su amigo Pepe, alarmado por este desahogo que daba al traste
+con todos los planes de asedio en que habían convenido, le hizo una
+porción de guiños disimulados hasta que consiguió traerlo al buen
+camino. Pero lo hizo tal mal, esto es, comenzó a contradecirse de un
+modo tan lamentable, que las señoras se lo hicieron notar en seguida. Se
+aturdió y se hizo un lío, del cual no hubiera podido salir sin un capote
+que muy a tiempo le echó su amigo y maestro. Para reparar un poco la
+torpeza se puso a contarles lo que había pasado el día anterior en el
+Ayuntamiento, con tales pormenores, que Mariana no tardó en bostezar
+como una bendita que era, y D.ª Esperanza se enfrascó en su bordado y
+dió señales de estar pensando en cosas muy distintas. Esperancita
+terminó por hacer una seña a Castro para que se acercase. Este obedeció
+trasladándose a una sillita cerca de la de ella.
+
+--Oiga, Pepe--le dijo la niña en voz baja y temblorosa--. Hace poco le
+he visto a usted ponerse serio conmigo. No sé si habré dicho algo que le
+pudiera molestar. Si fué así, perdóneme.
+
+--No sé a qué alude usted. A mí no puede molestarme nada de lo que me
+diga una niña tan linda y tan simpática como usted--manifestó el joven
+con su bella sonrisa de sultán.
+
+--Me alegro de que haya sido únicamente aprensión.... Muchas gracias por
+las flores, si es que usted las siente, que lo dudo.... A mí me dolería
+en el alma causarle a usted un disgusto....
+
+Al decir estas últimas palabras, la niña se ruborizó hasta las orejas.
+
+--Pues tengo noticia de que es usted aficionada a darlos.
+
+--¡Oh, no!
+
+--Eso dice mi amigo Ramón.
+
+El rostro de Esperancita se oscureció al oir este nombre. Una arruguita
+severa cruzó su frente virginal.
+
+--No sé por qué lo dice.
+
+--¿No le remuerde a usted nada la conciencia?
+
+--Ni pizca.
+
+--¡Oh, qué corazón tan emperdenido!
+
+--¿Por qué? Si le he proporcionado alguna pena será que él se la habrá
+buscado.
+
+--Eso mismo le he dicho yo.... Pero, en fin, creo que el enfermo ya está
+en vías de curación y que no se pondrá más al alcance de sus dardos....
+Le veo bastante más alegre y despreocupado de algunos días a esta parte.
+
+Castro trabajaba sinceramente y de buena fe por su amigo.
+
+--Mucho me alegraría de que así sucediese--respondió la niña con
+perfecta naturalidad.
+
+Castro hizo una defensa apasionada de su amigo, lo recomendó con toda
+eficacia a la benevolencia de Esperanza. Mas al verter en el oído de
+ésta algunas exageradas frases de elogio, el tono displicente con que
+las pronunciaba y la sonrisa burlona que no se le caía de los labios,
+las desvirtuaban bastante. Aunque así no fuese, la hija de Calderón las
+hubiera acogido con la misma hostilidad.
+
+--¡Vamos, Pepe, usted tiene ganas de guasearse!
+
+--¡Que sí, Esperancita, que sí! Ramón tiene un gran porvenir y no sería
+difícil que con el tiempo le veamos ministro.
+
+El concejal, mientras tanto, explicaba con la fluidez que le
+caracterizaba, a Mariana y D.ª Esperanza, de qué modo había descubierto
+un fraude de consideración en los derechos de consumos. Trescientos
+cincuenta jamones se habían introducido, hacía pocos días, de matute con
+la anuencia de algunos empleados del municipio. Ramoncito pensaba llevar
+a estos empleados a la barra en brevísimo plazo. Mariana le suplicaba
+que no fuese excesivamente severo con ellos; serían tal vez padres de
+familia. Mas no lograba ablandarle. Indudablemente, sus principios de
+justicia municipal eran más inflexibles que sus músculos cervicales, a
+juzgar por el número incalculable de veces que volvía la cabeza hacia el
+sitio en que Esperancita y Pepe departían. No estaba celoso. Tenía
+confianza plena en la lealtad de su amigo. Pero le gustaba que su
+adorada le escuchase cuando pronunciaba las frases: "_a la barra_", "_yo
+pienso dictaminar en mal sentido_", "_la ley municipal exige que los
+aforos_", _etc._, a fin de que el ángel de sus amores se fuera
+penetrando de los altos destinos a que la suerte la tenía reservada
+uniéndose a un hombre tan enérgico y tan administrativo. Todos aquellos
+discursos pronunciados en alta voz, no eran más que una continua y
+tierna invitación para que de una vez entrase "en el terreno de la
+formalidad".
+
+Oyéronse en esto pasos en la habitación contigua, y una tos que los
+presentes conocían admirablemente. D.ª Esperanza, al escucharla, entregó
+con precipitación, mejor dicho, arrojó la labor que tenía entre manos en
+el regazo de su hija. Cuando Calderón entró, Mariana bordaba con
+afectada aplicación mientras su Madre se mantenía mano sobre mano, como
+si hiciese largo rato que se hallase en tal postura. Ramoncito y Castro
+apenas se fijaron en esta maniobra. La razón de ella era que Calderón no
+perdonaba a su esposa la apatía, la pereza, juzgando estos vicios como
+verdaderas calamidades, considerándose muchas veces desgraciado por
+haberse unido a una mujer tan holgazana. No es que el trabajo de ella
+importase poco ni mucho en su casa; pero su temperamento de trabajador
+infatigable se revelaba en presencia de otro tan diametralmente
+contrario. La flojedad, el abandono de Mariana crispaban sus nervios,
+daban lugar a agrias contestaciones y a reyertas frecuentes. Ella se
+defendía suavemente. Alegaba que sus padres no la habían criado para
+jornalera, porque tenían medios suficientes para hacerla vivir como
+señora. Con esto D. Julián se enfurecía aún más; gritaba que todo el
+mundo tiene el deber de trabajar, por lo menos de hacer algo. La
+completa ociosidad es incomprensible. La mujer está obligada a cuidar de
+que no se desperdicie la hacienda de la casa, ya que no contribuya a
+acrecentarla, etc., etc. En fin, que la causa de los disgustos
+domésticos era esta irremediable holgazanería de la señora. D.ª
+Esperanza era muy diversa de su hija. Temperamento activo, vigilante,
+tan avara o más que su yerno, no podía jamás estar un cuarto de hora sin
+tener algo entre manos. En los negocios interiores de la casa no tenía
+intervención muy señalada. Calderón se complacía en ordenarlo y
+manejarlo por sí mismo todo. Y esto significa una contradicción que
+debemos hacer resaltar para que se comprenda bien su carácter. Quejábase
+amargamente porque su mujer no servía para llevar el gobierno de la
+casa, porque él se veía obligado a hacerse cargo de él; y no obstante,
+sabiendo que su suegra servía muy bien para el caso, no quería
+entregárselo. Esto hace sospechar que, aunque Mariana fuese un prodigio
+de actividad y de orden, no consentiría tampoco en abandonar la
+dirección de los asuntos interiores como de los exteriores. Su carácter
+receloso y sórdido le hacía preferir siempre el trabajo al descanso.
+Quisiera tener cien ojos para ponerlos todos sobre los objetos de su
+pertenencia.
+
+Doña Esperanza también deploraba el carácter de su hija; marchaba muy de
+acuerdo con la ruindad de su yerno, ayudándole no poco en la vigilancia
+de la casa. Mas, aunque la reprendiese a menudo por su apatía, como al
+fin había salido de sus entrañas, le dolía que Calderón lo hiciese,
+sentía vivamente las reyertas matrimoniales. Por eso, siempre que podía
+las evitaba aunque fuese a costa de un sacrificio, tapando las faltas de
+Mariana, haciéndose ella misma voluntariamente culpable de ellas. Tal
+era la razón de haberle entregado con tanta premura el cojín que estaba
+bordando.
+
+D. Julián entró con un libro en la mano, que no era el _Diario_, ni el
+_Mayor_, ni el _Copiador de cartas_, sino lisamente el folletín de _La
+Correspondencia_, que acostumbraba a recortar con gran esmero y luego
+cosía. Aunque parezca raro, D. Julián era aficionado a las novelas; pero
+no leía más que las de _La Correspondencia_, las piadosas que regalaban
+a su hija en el colegio. Por impulso propio no había entrado jamás en
+una librería a comprar alguna. No sólo era aficionado a leerlas, sino lo
+que aun es más raro, se enternecía notablemente con ellas. Porque
+guardaba en su pecho un gran fondo de sensibilidad. Era una flaqueza de
+su organismo, lo mismo que el asma y el reuma. Las desgracias del
+prójimo, la miseria, le compadecían extremadamente. Si pudiesen
+remediarse de cualquier otro modo que no fuese con dinero, es seguro que
+las haría desaparecer en seguida. Los rasgos de generosidad le hacían
+llorar de entusiasmo; pero se juzgaba, y con razón, impotente para
+llevarlos a cabo. Así y todo hacía esfuerzos supremos por violentar su
+naturaleza. En realidad, no era de los ricos menos limosneros que
+hubiese en Madrid. Tenía una cantidad fija destinada a los pobres y les
+llevaba la cuenta en sus libros como si fuesen acreedores. Una vez
+agotada la cantidad mensual, creemos que si viese morirse de hambre en
+la calle a un desgraciado, no le socorrería con una peseta, no por falta
+de sensibilidad, sino por las profundas raíces que tenían en su corazón
+los números. La idea de desprenderse de algo suyo por otro medio de
+enajenación que no fuese la compra-venta, era para él casi
+incomprensible. Sus limosnas tenían por esto un mérito muy superior a
+las de otras personas.
+
+Cuando entró en el costurero manifestaba en el rostro señales de
+hallarse conmovido. Después de haber saludado a los forasteros, profirió
+sentándose en una butaca:
+
+--Acabo de leer en esta novela un capítulo precioso ... ¡precioso!... No
+pude resistir a la tentación de venírselo a leer a éstas....
+
+Se detuvo porque no se atrevía a proponérselo a Castro y Ramoncito,
+aunque lo deseaba. Era muy amigo de leer en alta voz, por lo mismo que
+lo hacía medianamente. Mariana se complacía mucho en oir leer. De modo
+que, por este lado, marchaba bien el matrimonio.
+
+--Léelo, hombre.... Creo que a Pepe y Ramón no les molestará--dijo
+aquélla.
+
+Castro hizo un leve signo de aquiescencia, Ramoncito se apresuró a
+manifestar con ademanes extremosos que tendrían un gran placer ... que
+él era muy aficionado a los bellos capítulos, etc. ¡Pocas gracias!
+Viniendo del padre de su amada, sería capaz de escuchar con atención la
+lectura de la tabla de logaritmos.
+
+D. Julián se caló las gafas y se puso a leer, con una voz blanca de gola
+que tenía reservada para estas ocasiones, cierto capítulo en que se
+describían los sufrimientos de un niño perdido en las calles de París.
+Al instante comenzaron a arrasársele los ojos y a alterársele la voz.
+Concluyó por anudársele de tal suerte, que apenas se le entendía.
+Ramoncito se vió necesitado a tomarle el legajo y a continuar la lectura
+hasta el fin. Castro, en presencia de aquellas ridiculeces, ocultaba su
+sonrisa de hombre superior detrás de grandes bocanadas de humo.
+
+Terminado el capítulo y comentado en los términos más lisonjeros para
+todos los presentes, Mariana volvió los ojos hacia su labor. Observó que
+iba a hacer falta un pedazo de seda para el forro, pues estaba a punto
+de terminarse. D.ª Esperanza, con quien comunicó este pensamiento, fué
+de la misma opinión.
+
+--Ramoncito--dijo la primera--hágame el favor de oprimir ese botón.
+
+El concejal se apresuró a cumplir el mandato. Al cabo de un instante se
+presentó la doncella de la señora.
+
+--Tiene usted que salir a comprar una vara de seda--le dijo ésta.
+
+La doméstica, después de enterarse de las particularidades del encargo,
+se dispuso a salir para darle cumplimiento. D. Julián, que había
+escuchado atentamente, la detuvo con un gesto.
+
+--Aguárdese un momento.... Voy a ver si por casualidad tengo yo lo que
+les hace falta.
+
+Y salió con paso vivo de la estancia. No tardó tres minutos en regresar
+con un paraguas viejo entre las manos.
+
+--A ver sí os puede servir la seda de este paraguas--dijo--. Me parece
+que es del mismo color....
+
+Castro y Maldonado cambiaron una mirada significativa.
+
+Mariana lo tomó ruborizándose.
+
+--En efecto, es del mismo color ... pero está todo picado.... No sirve.
+
+Esperancita fingía estar absorta en su labor; pero tenía el rostro como
+una amapola. Tan sólo D.ª Esperanza tomó en serio el asunto y lo
+discutió. Al fin fué desechado, con disgusto del banquero, que quedó
+murmurando algunas frases poco halagüeñas acerca del orden y economía de
+las mujeres.
+
+Ramoncito ya no podía sufrir más aquella pena de Tántalo a que la
+experiencia de su amigo le condenaba. No cesaba de mirar hacia el sitio
+donde éste y Esperancita departían. Principió por levantarse de la silla
+con pretexto de estirar un poco las piernas y dió unos cuantos paseos.
+Poco a poco fué acercándose a ellos: concluyó por detenerse delante.
+
+--Qué tal, Esperanza.... ¿Hace mucho que no ha visto a su amiga
+Pacita?
+
+¡Qué pretexto tan burdo para detenerse! El mismo lo comprendió así y se
+ruborizó al pronunciar estas palabras. Castro le dirigió una mirada
+fulminante; pero, o no la vió, o se hizo como que no la veía.
+Esperancita frunció el entrecejo y contestó secamente que no se acordaba
+con precisión.
+
+Esto bastaría para que cualquiera se diese por advertido. Ramoncito no
+se dió. Antes quiso prolongar la conversación con frases absurdas o
+insustanciales. Hasta tuvo conatos de agarrar una silla y sentarse al
+lado de ellos: pero Castro se lo impidió dándole, al descuido, un feroz
+y expresivo pisotón en los callos que le hizo volver en su acuerdo.
+Continuó, pues, su paseo melancólico y no tardó en sentarse de nuevo
+junto a sus futuras suegra y abuela. Al poco rato estaba empeñado en una
+discusión animada con Calderón sobre si el adoquinado de las calles
+debía de hacerse por contrata o por administración. De buena gana
+hubiera cedido. Su interés estaba en hacerlo, porque al fin se trataba
+del hombre en cuya mano estaba su felicidad o su desgracia; pero aquel
+pícaro temperamento terco y disputón con que la naturaleza le dotara, le
+arrastraba a proseguir, aunque veía a su suegro encendido y a punto de
+enfadarse.
+
+Afortunadamente para él, antes que llegase este punto, se presentó en la
+estancia un criado.
+
+--¿Qué hay, Remigio?--le preguntó el banquero.
+
+--Acaba de llegar un amigo del Pardo, el cochero de los señores de
+Mudela, y me ha dicho que el señorito Leandro se encontraba un poco
+enfermo....
+
+--¡Claro! ¡Qué le había de pasar a ese chiquillo!... No está
+acostumbrado a tales juergas. Toda la vida en el colegio o pegado a las
+faldas de su madre. De pronto le sacan a esta vida agitada.... ¿Y qué es
+lo que tiene?
+
+Leandro era un sobrino carnal de D. Julián, hijo de una hermana que
+residía en la Mancha. Había venido a pasar una temporada a Madrid y la
+pasaba alegremente reunido a otros muchachos de la misma edad. Para
+cierta excursión de campo había pedido a su tío el carruaje. Este, por
+no ofender a su hermana a quien por razón de intereses estaba obligado a
+guardar consideraciones, se lo había otorgado, aunque con gran dolor de
+su corazón.
+
+--Me parece que le ha hecho daño el sol y la comida....
+
+--Bueno, una indigestión.... Eso pasará pronto.
+
+--Yo creo que debías ir allá, Julián--, manifestó Mariana.
+
+--Si hubiese necesidad, claro que iría. Pero por ahora no la veo.... Dí
+tú, Remigio, ¿no puede trasladarse aquí? ¿Se ha quedado en la cama?
+
+--Ahí está el caso, señor--, dijo el criado dando vueltas a la gorra y
+bajando los ojos como si temiese dar una noticia muy grave--. La
+cuestión es que una de las yeguas, la _Primitiva_, está enfosada.
+
+Calderón se puso pálido.
+
+--¿Pero no puede venir?
+
+--No, señor, está bastante malita, según dice el cochero de Mudela....
+¡Claro! como esos chicos no entienden, la han hartado de agua....
+
+D. Julián se levantó presa de violenta agitación, y sin decir palabra
+salió de la estancia seguido de Remigio.
+
+Castro y Ramoncito cambiaron otra vez una mirada y una sonrisa.
+Esperancita las sorprendió y se puso colorada.
+
+--¡Qué a pecho toma papá estas cosas!
+
+--¡Podría no tomarlo, niña!--exclamó D.ª Esperanza con voz irritada--.
+Un tronco que ha costado quince mil pesetas.... ¡Pues digo yo si es una
+gracia de Leandrito!
+
+Y siguió buen rato desahogando su furia, casi tan grande como la de su
+yerno. Castro y Ramoncito se levantaron, al fin, para irse. Mariana, que
+había tomado con mucha filosofía la desgracia, les invitó a comer.
+
+--Quédense ustedes.... Ya ha pasado la hora de paseo.
+
+--No puedo--dijo Castro--. Hoy como en casa de su hermano.
+
+--¡Ah! verdad que es sábado, no me acordaba. Nosotras iremos (si no
+estoy peor) a las diez, a la hora del tresillo.
+
+--¿Come usted todos los sábados en casa de tía Clementina?--preguntóle
+por lo bajo Esperancita con inflexión extraña.
+
+El lechuguino la miró un instante.
+
+--Casi todos como en casa de su tío Tomás.
+
+--Tía Clementina es muy guapa y muy amable.
+
+--Esa fama goza--repuso Castro un poco inquieto ya.
+
+--Tiene muchos admiradores. ¿No es usted uno de los entusiastas?
+
+--¿Quién se lo ha dicho a usted?
+
+--Nadie; lo supongo.
+
+--Hace usted bien en suponerlo. Su tía es, a mi juicio, una de las
+señoras más hermosas y distinguidas de Madrid.... Vaya, hasta otro rato,
+Esperancita.
+
+Y le alargó la mano con un aire displicente que hirió a la niña. El
+despecho de ésta se manifestó llamando a Ramoncito, que se mantenía un
+poco alejado.
+
+--Y usted, Ramón, ¿por qué no se queda? ¿Come usted también en casa de
+tía Clementina?
+
+--No: yo no....
+
+--Pues quédese usted, hombre. Ya procuraremos que no se aburra.
+
+--¡Yo aburrirme al lado de usted!--exclamó el concejal, casi
+desfallecido de placer.
+
+--Nada, nada: definitivamente se queda ¿verdad? Que se vaya Pepe, ya que
+tiene otros compromisos.
+
+Ramoncito iba a decir que sí con todas las veras de su alma; mas por
+encima de la cabeza de la niña, Castro principió a hacerle signos
+negativos, con tanta furia, que el pobre dijo con voz apagada:
+
+--No ... yo tampoco puedo....
+
+--¿Por qué, Ramón?
+
+--...Porque ... tengo que hacer.
+
+--Pues lo siento.
+
+El concejal estaba tan conmovido que apenas pudo murmurar algunas
+palabras de gracias. Salió de la estancia casi a rastras. Una vez en la
+calle, Pepe le felicitó calurosamente y le anunció que aquella firmeza
+daría buenos resultados. Pero él acogió las enhorabuenas con marcada
+frialdad. Se obstinó en guardar silencio hasta su casa, donde su amigo y
+maestro le dejó al fin llena la cabeza de lúgubres presentimientos y más
+triste que la noche.
+
+
+
+
+VII
+
+#Comida y tresillo en casa de Osorio.#
+
+
+Al día siguiente de haber subido a casa de Raimundo, Clementina estaba
+más avergonzada y pesarosa de haberlo hecho que en el momento de bajar
+la escalera. Los seres orgullosos sienten remordimientos por una acción
+que en su concepto los ha humillado, como los justos cuando han faltado
+a la humildad. En su interior confesaba que había dado un paso en falso.
+La serenidad y la cortesía de aquel muchacho, a la vez que lo elevaban a
+sus ojos, irritaban su amor propio. ¡Qué comentarios no habrían hecho él
+y su hermana después de aquella ridícula y extemporánea visita! Al
+pensar en ello se le subían los colores a la cara. Por no ver ni ser
+vista de Alcázar desde su mirador, dejó de salir a pie. El joven cumplía
+su promesa: no halló rastro de él por ninguna parte.
+
+Mas sin saber por qué causa, la imagen de éste flotaba siempre delante
+de sus ojos; con frecuencia acudía a su mente. ¿Era por aversión? ¿por
+resentimiento? Clementina no podía de buena fe afirmarlo. Su ex
+perseguidor no tenía nada en la figura ni en el trato que lo hiciese
+aborrecible. ¿Sería, por el contrario, que le hubiese impresionado
+demasiado favorablemente su presencia? Tampoco. Veía diariamente en
+sociedad muchos jóvenes más gallardos y de más agradable conversación.
+Así que, la sorprendía tanto como la irritaba encontrarse pensando en
+él. Nunca dejaba de protestar interiormente contra esta involuntaria
+inclinación, y de enfadarse consigo misma. Transcurridos algunos días
+después de la escena relatada decidióse a salir una tarde a pie. El no
+hacerlo le iba pareciendo cobardía, conceder demasiado honor a aquel
+chiquillo. Cuando pasó cerca de su casa levantó los ojos y le vió como
+siempre al mirador con un libro en la mano. Bajólos instantáneamente y
+cruzó de largo seria y erguida. Mas a los pocos pasos sintió vago
+malestar como si no quedase satisfecha de sí misma. La verdad es que el
+no saludar o no haber siquiera esperado el saludo del joven, no había
+estado bien hecho después de sus francas explicaciones y de la
+amabilidad que con ella había usado mostrándole la rica colección de sus
+mariposas y ofreciéndosele tan finamente.
+
+Al día siguiente salió también a pie y reparó la injusticia del anterior
+clavando con fijeza su vista en el alto mirador. Raimundo le envió un
+saludo tan respetuoso y una sonrisa tan inocente, que la hermosa dama se
+sintió halagada. No pudo ocultarse que aquel joven tenía singular
+dulzura en los ojos, que le hacía muy simpático, y que su conversación,
+si no repleta de donaires, revelaba firmeza de entendimiento y un
+espíritu culto. Estas observaciones debió de hacerlas a su debido
+tiempo; pero no las hizo por causas que ignoramos. Desde este día
+comenzó a salir como antes. Al cruzar por delante de la casa de Raimundo
+nunca dejaba de enviar su cabezadita amistosa al mirador, desde donde le
+contestaban con verdadera efusión. Y según iban transcurriendo los días,
+el saludo era cada vez más expresivo. Sin hablarse una palabra parece
+que se establecía la confianza entre ellos.
+
+Clementina no trató de analizar el sentimiento que le inspiraba el joven
+Alcázar. Era poco aficionada a mirarse por dentro. Creía vagamente que
+hacía una obra de caridad mostrándose cortés con él. "¡Pobre
+muchacho!--se decía--. ¡Cómo adoraba a su madre! Y ella ¡qué feliz debió
+de haber sido con un hijo tan bueno y cariñoso!" Una tarde, cuando va
+llevaba más de un mes de estos saludos, le preguntó Pepe Castro:
+
+--Oyes: ¿ha dejado de seguirte ya aquel chiquillo rubio de marras?
+
+Clementina sintió un estremecimiento raro: se puso levemente colorada
+sin saber ella misma por qué.
+
+--Sí ... hace ya lo menos un mes que no le he visto.
+
+¿Por qué mentía? Castro estaba tan lejos de pensar que entre aquel
+perseguidor desconocido y su querida mediase ninguna relación, que no
+advirtió el rubor. Pasó en seguida a otra cosa con indiferencia. Mas,
+para nuestra dama, aquel singular sacudimiento y aquel calorcillo en las
+mejillas fué una especie de revelación vaga de lo que en su espíritu
+acaecía. El primer dato concreto de esta revelación fué que al salir de
+casa de su amante, en vez de ir pensando en él, reflexionó que Alcázar
+cumplía demasiado fielmente su palabra de no seguirla. El segundo fué
+que al detenerse en un escaparate de joyería y ver un imperdible de
+brillantes en figura de mariposa, se dijo que algunas de las que había
+visto en casa de su amiguito rubio eran mucho más hermosas y brillantes.
+El tercero lo adquirió al entrar en casa de Fe a comprar unas novelas
+francesas. Ocurriósele al ver tanto libro, que su amante Pepe Castro no
+había leído ninguno de ellos, ni lo leería probablemente. Antes, le
+hacía gracia esta ignorancia: ahora la encontraba ridícula.
+
+Transcurrían los días. La señora de Osorio, hastiada de la vida
+elegante, habiendo agotado todas las emociones que ofrece a una dama
+ilustre por su hermosura y su riqueza, se iba placiendo extremadamente
+en aquel saludo inocente que casi todos los días cambiaba con el joven
+del mirador. Una tarde, habiéndose bajado del coche en el Retiro para
+dar algunas vueltas a pie, tropezó con Alcázar y su hermana en una de
+las calles de árboles. Dirigióles un saludo muy expresivo. Raimundo
+respondió con el mismo afectuoso respeto de siempre; pero Clementina
+observó que la niña lo hizo con marcada frialdad. Esto la preocupó y la
+puso de mal humor para todo el día, por más que nunca quiso confesarse
+que la causa de su malestar y melancolía era ésta. Poco a poco, debido a
+su temperamento irritable y caprichoso, aquella aventura amorosa que
+había muerto al nacer, iba ocupando su espíritu haciendo brotar en él un
+deseo. Los deseos en esta dama eran siempre apetitos violentos, sobre
+todo si hallaban algún obstáculo: como tales, pasajeros también.
+
+Cierta mañana, después de haber saludado a Raimundo cerrando y abriendo
+la mano repetidas veces con la gracia peculiar de las damas españolas, y
+después de haber andado poco trecho, por un movimiento casi involuntario
+volvió la cabeza y levantó de nuevo los ojos al mirador. Raimundo la
+estaba mirando con unos gemelos de teatro. Se puso fuertemente colorada:
+apretó el paso embargada por la vergüenza. ¿Por qué habría hecho aquella
+tontería? ¿Qué iba a pensar el joven naturalista? Cuando menos, se
+figuraría que estaba enamorada de él. Pues a pesar de que estas ideas
+bullían alborotadas en su cabeza mientras caminaba de prisa para doblar
+la esquina y ocultarse a las miradas de aquél, no estaba tan irritada
+contra sí misma como otras veces. Sentía vergüenza, es verdad; pero
+luego que pudo caminar despacio, una emoción dulce invadió su espíritu,
+sintió un cosquilleo grato allá en el corazón como hacía ya muchísimo
+tiempo que no sentía. "¡Si volveré a mis tiempos de _fanciulla_!" se
+dijo sonriendo. Y comenzó a recrearse con su propia emoción
+considerándose feliz con aquel retorno a las inocentes turbaciones de la
+primera edad. Tan embebida marchaba en su pensamiento, que al llegar a
+la Cibeles, en vez de tomar la calle de Alcalá para ir a casa de Castro
+con quien estaba citada para aquella hora dió la vuelta como si
+estuviera paseando por aquel sitio. Cuando lo advirtió se detuvo
+vacilante. Al fin se confesó que no tenía grandes deseos de acudir a la
+cita. "Voy a ver a mamá--se dijo,--. La pobre hace ya días que no pasa
+un rato conmigo." Y emprendió la marcha hacia el paseo de Luchana. Se
+puso de un humor excelente. Un piano mecánico tocaba el brindis de
+_Lucrecia_ por allí cerca y se paró a escucharlo, ¡ella que se aburría
+en el Real oyéndolo a las más famosas contraltos! Pero la música es una
+voz del cielo y sólo se comprende bien cuando el cielo ha penetrado ya
+un poco en nuestro corazón.
+
+Por la acera de Recoletos bajaba Pinedo, aquel memorable personaje que
+vivía con un pie en el mundo aristocrático y otro en la clase
+media-covachuelista a la que en realidad pertenecía. Traía a su lado a
+una linda joven que debía de ser su hija, aunque Clementina no la
+conocía. Pinedo la tenía alejada de la sociedad que frecuentaba, la
+ocultaba cuidadosamente lo mismo que Triboulet. La esposa de Osorio
+siempre había tratado a este personaje con un poco de altanería, lo cual
+no era raro en ella como ya sabemos. Mas ahora el estado placentero de
+su espíritu la tornó expansiva y llana por algunos instantes. Como
+Pinedo cruzase grave dirigiéndole un sombrerazo ceremonioso según su
+costumbre, la dama se detuvo y le abordó con la sonrisa en los labios.
+
+--Amigo mío, usted es hombre práctico; también aprovecha estas horas de
+la mañana para respirar el aire puro y tomar un baño de sol.
+
+Contra su costumbre y naturaleza, Pinedo quedó un poco turbado, tal vez
+porque no le hiciera gracia presentar su hija a esta vistosa señora.
+Repúsose instantáneamente, sin embargo, y respondió inclinándose con
+galantería:
+
+--Y a ver si Dios me concede unos tropezones tan desagradables como el
+que ahora he tenido.
+
+Clementina sonrió con benevolencia.
+
+--No debe usted echar flores aunque sea de este modo indirecto trayendo
+a su lado una joven tan linda. ¿Es su hija?
+
+--Sí, señora.... La señora de Osorio--añadió volviéndose a la niña.
+
+Esta se puso roja de placer al oirse llamar linda por aquella dama a
+quien tanto conocía de vista y de nombre. Era una muchacha alta y
+esbelta, de rostro moreno, con facciones menudas y bien trazadas y unos
+ojillos dulces y alegres.
+
+--Pues había oído decir que tenía usted una niña muy bonita; pero veo
+que la fama se ha quedado corta.
+
+La chica enrojeció aún más y apenas pudo murmurar las gracias.
+
+--Vamos, Clementina, no siga usted que se lo va a creer.... Esta señora,
+Pilar--añadió volviéndose a ella--, se complace en decir mentiras
+agradables como otros en decir verdades amargas.
+
+--Ya lo veo que es muy amable--repuso la niña.
+
+--No haga usted caso. Que es usted hermosa, está a la vista.
+
+--¡Oh, señora!...
+
+--Y diga usted, padre tirano, ¿por qué no la divierte usted un poco mas?
+¿Está bien hecho que a usted se le vea en todos los teatros, bailes y
+reuniones y tenga encerrada a esta niña preciosa? ¿O es que se le figura
+que tenemos más gusto en verle a usted que a ella?
+
+El pobre Pinedo sintió un estremecimiento de dolor que trató de ocultar.
+Clementina había tocado con frivolidad en la parte más sensible de su
+corazón. Su sueldo ya sabemos que no le consentía más que vivir
+modestamente. Si entraba en una sociedad que no le correspondía era
+precisamente para conservar el empleo, que era su único sostén y el de
+su hija. Esta nada sabía aún de aquel plan de vida. Pinedo esperaba
+casarla con un hombre modesto y trabajador y que no conociese jamás
+aquel mundo en que no podía vivir y que él despreciaba en el fondo del
+alma, aunque tal vez, por la fuerza de la costumbre, no pudiese ya vivir
+a gusto en otro.
+
+--Es muy joven aún.... Tiene tiempo de divertirse--repuso con sonrisa
+forzada.
+
+--¡Bah, bah! diga usted que es usted un grandísimo egoísta.... ¿Y cuánto
+tiempo hace que no ha estado usted en casa de Valpardo?--añadió la dama
+pasando a otra conversación.
+
+--Pues el lunes. La condesa me ha preguntado con mucho interés por usted
+y se lamenta de que la haya abandonado.
+
+--¡Pobre Anita: es verdad!
+
+Sobre los dueños de la casa y sobre sus tertulios, Pinedo y Clementina
+comenzaron una conversación animada, inagotable. Pilar escuchó con
+atención al principio; pero como no conocía a la mayor parte de aquellos
+personajes concluyó por distraerse paseando su vista por las
+inmediaciones, fijándola en los pocos transeuntes que a aquella hora
+acertaban a pasar por allí.
+
+--Papá:--dijo aprovechando un momento de pausa--. Ahí viene aquel joven
+amigo tuyo, que mantiene a su madre y a sus hermanas.
+
+Clementina y Pinedo volvieron al mismo tiempo la cabeza y vieron llegar
+a Rafael Alcántara, el célebre calavera que hemos conocido en el _Club
+de los Salvajes_.
+
+--¡Que mantiene a su madre y a sus hermanas!--exclamó la dama con
+asombro.
+
+--Sí, un joven muy bueno, amigo de papá, que se llama Rafael Alcántara.
+
+Al volver la vista, cada vez más sorprendida, a Pinedo, éste le hizo una
+seña bastante expresiva. No sabiendo lo que aquello significaba, pero
+calculando que su amigo tenía interés en que no se calificase a
+Alcántara como merecía, Clementina se calló. El joven salvaje, al
+cruzar, les hizo un saludo entre familiar y respetuoso.
+
+Pinedo alargó al instante la mano para despedirse.
+
+--Ya sabe usted que hoy es sábado--dijo la dama--. Vaya usted a comer.
+
+--Con mucho gusto. Recuerdos a Osorio.
+
+--Y lleve usted a esta joven tan monísima.
+
+--Ya veremos; ya veremos--replicó el covachuelista otra vez
+desconcertado--. Si hoy no pudiera, otro día será.
+
+--Hoy ha de ser, padre tirano.... Hasta luego, ¿verdad, preciosa?
+
+Y le cogió el rostro a la niña y le dió un beso en cada mejilla,
+diciéndole al mismo tiempo:
+
+--He tenido una gran suerte en conocerla. Hacen falta en mi salón niñas
+lindas y simpáticas.
+
+Y cada vez más alegre, sin saber por qué, se despidió y siguió adelante
+diciéndose: "¿Que diablo de interés tendrá Pinedo en convertir en santo
+a ese perdido de Alcántara?" El pie ligero, las mejillas rojas, los ojos
+brillantes como en los días de su adolescencia, llegó a la verja del
+gran jardín que rodeaba el palacio de su padre. El portero se apresuró a
+abrirle y a sonar la campana. Entró en la mansión ducal y, contra su
+costumbre, dirigió una leve sonrisa a dos criados de librea, que la
+esperaban en lo alto de la escalinata. Pasó en silencio por delante de
+ellos y fué derecha a las habitaciones de su madrastra como quien ha
+recorrido aquel camino muchos años.
+
+La duquesa estaba, en aquel momento, de conferencia con el médico
+director de un asilo de ancianas pobres, que ella había fundado hacía
+poco tiempo en unión de otras señoras. Al levantarse la cortina y ver a
+su hijastra, sonrió con dulzura.
+
+--¿Eres tú, Clementina? Pasa, hija mía, pasa.
+
+Esta sintió encogérsele el corazón al ver el rostro pálido y marchito de
+su madre. Abalanzóse a ella y la besó con efusión.
+
+--¿Te sientes bien, mamá? ¿Cómo has pasado la noche?
+
+--Perfectamente.... Tengo mala cara ¿verdad?
+
+--¡No!--se apresuró a decir la dama.
+
+--Sí, sí. Ya lo he visto al espejo. Me siento bien.... Solamente la
+debilidad me atormenta.... Y como he perdido enteramente el apetito, no
+puedo vencerla.... Vamos a ver, Iradier--dijo encarándose de nuevo con
+el médico que estaba de pie frente a ella--, de manera que usted se
+encargará de vigilar a las criadas y enfermeras para que nunca dejen de
+guardar las debidas consideraciones a las viejecitas ¿no es cierto?
+
+El médico era un joven simpático, de fisonomía inteligente.
+
+--Señora duquesa--respondió con firmeza--. Yo haré cuanto esté de mi
+parte por que las asiladas no tengan motivo de queja. Sin embargo, debo
+repetirle que, a pesar de nuestros esfuerzos, es posible que siga usted
+recibiendo alguna. No puede usted comprender hasta qué punto son
+impertinentes y maliciosas ciertas mujeres. Sin motivo alguno, sólo por
+placer de herir lo mismo a mí que a mis compañeros, nos llenan a veces
+de insolencias. Cuanto más atentos nos mostramos con ellas, más se
+ensoberbecen. Yo pruebo el caldo y el chocolate todos los días y no he
+hallado hasta ahora lo que esa mujer le ha dicho. Las horas son siempre
+fijas. Jamás he visto retraso alguno en las comidas. Procure usted
+enterarse y se convencerá de que quien tiene motivo a quejarse, son las
+pobres criadas a quienes las asiladas tratan groseramente....
+
+El médico se había ido exaltando al pronunciar estas palabras con acento
+de sinceridad. La duquesa sonrió dulcemente.
+
+--Lo creo, lo creo, Iradier.... Las viejas solemos ser muy
+impertinentes....
+
+--¡Oh, señora, eso es según!...
+
+--Por regla general lo somos.... Pero esta impertinencia ya es por sí
+una enfermedad y debe excitar compasión en los que no padecen de ella. A
+usted no necesito recomendársela, porque tiene un corazón muy
+caritativo. A los que no lo tengan tan bondadoso suplíqueles usted, en
+mi nombre, la suavidad con las pobrecitas asiladas.
+
+--Se hará, señora, se hará--respondió el médico, sanado por la singular
+dulzura de la fundadora--. El jueves la esperamos a usted ¿verdad?
+
+--No sé si esta fatiga lo permitirá.
+
+--Sí, sí, se lo garantizo yo.
+
+Y comprendiendo que estaba ya de más, el joven cortó la conferencia,
+estrechando con afecto y respeto que se le traslucía en los ojos, la
+mano de la duquesa, y saludando ceremoniosamente a Clementina.
+
+Luego que salió, ésta, que había estado contemplando con emoción
+reprimida el semblante descompuesto de su madrastra, conmovida por la
+bondad que respiraban todas sus palabras, se levantó del asiento y fué a
+arrodillarse delante de ella. Apoderóse de sus manos blancas y
+descarnadas y las besó con efusivo transporte de cariño. Esta mujer tan
+altanera con todo el mundo, sentía un goce especial, semejante al de los
+místicos, en humillarse ante su madrastra. La voz de ésta removía como
+un conjuro mágico las débiles chispas de bondad y de ternura que ardían
+en su corazón y les prestaba por un instante el aspecto de incendio. D.ª
+Carmen le quitó suavemente el sombrero, lo puso en un sillón contiguo y
+se inclinó para besarla amorosamente en la frente.
+
+--Hace cuatro días justos que no has venido a verme, pícara.
+
+--Ayer no he podido, mamá. Pasé casi todo el día arreglando mis cuentas,
+haciendo números. ¡Oh, qué horribles números!
+
+--¿Y por qué los haces? ¿No está ahí tu marido?
+
+--Pues, precisamente, por miedo a mi marido los hago. ¿Usted no sabe que
+se ha vuelto un miserable, un tacaño, lo mismo que su cuñado?
+
+D.ª Carmen sabía que los negocios de Osorio no andaban muy bien, que
+recientemente había experimentado fuertes pérdidas en la Bolsa: pero no
+se atrevió a decir nada a su hija.
+
+--¡Pobre hija mía! ¡Ocuparte tú en esas cosas cuando sólo has nacido
+para brillar como una estrella de los salones!
+
+--Ya no le faltaba más que eso para hacerse del todo antipático,
+¡odioso! ¡Si las cosas pudiesen hacerse dos veces!
+
+Bruscamente, la expresión de ternura había desaparecido de sus ojos,
+reemplazándola otra sombría y feroz. Una arruga profunda surcó su tersa
+frente de estatua. Y con voz sorda comenzó a exponer sus quejas, a
+descubrir los agravios que su marido le hacía diariamente. A nadie en el
+mundo, más que a su madrastra, haría tales confidencias, que en ella no
+provocaban lágrima alguna. D.ª Carmen era quien las vertía una a una de
+sus ojos cansados.
+
+--¡Hija de mi alma! ¡Yo que hubiera dado mi vida por verte feliz! ¡Qué
+ciegos hemos estado, lo mismo tu padre que yo, al entregarte a ese
+hombre!
+
+--¡Mi padre! ¡Otro que tal! ¡Un hombre que no ha sabido jamás que tiene
+en casa una santa a quien debía adorar de rodillas! La verdad es que
+cuando pienso....
+
+--¡Calla, calla: es tu padre!--exclamó la duquesa tapándole la boca con
+la mano--. Yo soy feliz. Si tu padre tiene algunos defectos, yo tengo
+más aún: de modo, que no hay mérito en perdonárselos, si él me perdona
+en cambio los míos.... No hablemos de tu padre, hablemos de ti misma....
+No sabes lo que me duelen esos apuros de dinero, a los cuales no estás
+acostumbrada. Yo, si pudiera, los remediaría al instante.... Pero bien
+sabes que manejo poco dinero. Del que saco de la caja tengo que dar
+cuenta a Antonio, y a éste no se le engaña fácilmente. Algún puñadito de
+oro, sí, puedo poner aparte para ti; pero mis ahorros no te sacarán de
+pilancos. Sin embargo, confío en que tus apuros no durarán mucho
+tiempo....
+
+Hizo una pausa la bondadosa señora; quedóse mirando al vacío
+tristemente, y luego, abrazando a su hijastra que aún permanecía de
+rodillas y acercando los labios a su oído, le dijo en voz baja:
+
+--Mira, hija mía, yo no tardaré en morir y pienso dejarte todo cuanto
+tengo. La mitad de la fortuna de tu padre es mía, según me ha dicho el
+abogado de la casa.
+
+Clementina sintió una vibración en el alma que a un psicólogo le
+costaría mucho trabajo definir. Fué una mezcla de dolor, de asombro, y
+acaso también, de un poquito de alegría. El dolor predominó, no
+obstante, y abrazó a su madrastra y la besó cariñosamente repetidas
+veces.
+
+--¿Qué está usted diciendo ahí?... ¡Morirse! No: yo no quiero que usted
+se muera. Usted me hace mucha más falta que su dinero. Sin usted yo
+hubiera sido una mujer muy perversa.... Temo que el día en que usted me
+falte lo sea. Los únicos momentos en que siento un poco de blandura en
+el corazón son los que paso a su lado. Parece, mamá, como si usted me
+transmitiera algo de esa virtud tan grande que tiene....
+
+--Basta, basta, aduladora--dijo D.ª Carmen poniéndole otra vez la mano
+en la boca--. Tú te tienes por peor de lo que eres. Tu corazón es bueno.
+Lo que te hace parecer mala alguna vez es el orgullo ¡el orgullito! ¿no
+es verdad?
+
+--Sí, mamá, sí, es cierto.... Usted no sabe lo que es el orgullo y los
+tormentos que proporciona a quien lo siente tan vivo como yo. Estar
+pensando constantemente en que nos hieren. Ver enemigos en todas partes.
+Sentir una mirada como la hoja de un puñal en el corazón. Escuchar una
+palabra y darle un millón de vueltas en la cabeza hasta marearse y
+ponerse enferma. Vivir con el corazón ulcerado, con el alma
+inquieta.... ¡Oh, cuántas veces he envidiado a las personas virtuosas y
+humildes como usted! ¡Qué feliz sería yo si no llevase a cuestas este
+carácter triste y receloso, esta soberbia que me consume!... ¡Y quién
+sabe--añadió después de una pausa--, quién sabe si hubiera sido más
+dichosa en otra esfera! Tal vez si fuera una pobre y me hubiera casado
+con un joven modesto, trabajador, inteligente, sería mejor mi suerte.
+Obligada a ayudar a mi marido, a cuidar de la hacienda, a pensar en los
+pormenores de la casa como las demás mujeres que trabajan y luchan, no
+hubiera quizá llegado adonde llegué.... Yo necesitaba un marido
+afectuoso, dulce, un hombre de talento que supiese dirigirme.... Hoy
+mismo, mamá, acostumbrada como estoy al lujo y a la vida de sociedad, me
+retiraría con gusto de ella, me iría a vivir a un rinconcito alegre,
+allá en el campo, lejos de Madrid. No me haría falta más que un poco de
+amor y tenerla a usted a mi lado para inspirarme buenos sentimientos.
+
+El espíritu de Clementina, gratamente impresionado por la niñería de la
+calle de Serrano, por aquella inocente aventura de colegiala, se
+inclinaba a los sentimientos idílicos. La buena D.ª Carmen la escuchaba
+y la animaba con sonrisa cariñosa. Las confidencias de la hermosa dama
+se prolongaron largo rato. Recordaba sus tiempos de niña, cuando contaba
+a su madrastra las declaraciones de amor que le habían hecho en el baile
+de la noche anterior y le leía los billetitos que le remitían sus
+adoradores. Aquel retorno a los tiempos pasados la hacía feliz. Tentada
+estuvo de hablarle de Pepe Castro y de Raimundo y exponerle las
+emociones pueriles que agitaban su alma aquella mañana; pero un
+sentimiento de respeto la contuvo. La duquesa era tan excesivamente
+condescendiente que tocaba en los límites de la estupidez. Es probable
+que si la hubiera hecho confidente de sus adulterios la hubiera
+escuchado sin escandalizarse. Almorzaron juntas y solas porque el duque
+lo hacía aquel día con un ministro. Por la tarde, después de aligerada y
+refrescada el alma con larga e íntima charla, ambas se trasladaron en
+coche a San Pascual, rezaron allí una estación al Santísimo, siempre
+expuesto en aquella iglesia, y se trasladaron al paseo del Retiro. Antes
+de oscurecer, porque el relente de la noche no le convenía a la duquesa
+y Clementina necesitaba ir temprano a su casa, dieron orden al cochero
+de retirarse.
+
+Era sábado, día de comida y tresillo en el hotel de Osorio. Antes de
+subir a vestirse, Clementina dió una vuelta por el comedor: contempló la
+mesa con detenimiento y ordenó algunos cambios en los canastillos de
+frutos que sobre ella habían colocado. Se hizo traer el paquete de los
+_menú_ escrito en un papel imitación de pergamino con las iniciales
+doradas del dueño de la casa; llamó al secretario de su marido; le hizo
+escribir sobre cada uno el nombre de los invitados y luego fué por sí
+misma colocándolos sobre los platos. En el medio ella y su marido, uno
+frente a otro; a la derecha e izquierda de Osorio los dos puestos de
+honor para dos damas: a la derecha e izquierda de ellas dos puestos para
+dos caballeros, y así sucesivamente según la categoría, la edad o la
+afección particular que sentía por sus invitados. Habló algunos minutos
+con el _maître d'hôtel_. Después de dar las últimas disposiciones se
+fué. Al llegar a la puerta se volvió, echó una nueva mirada penetrante a
+la mesa, y dijo:
+
+--Quite usted esas flores con perfume que están cerca del puesto de la
+señora marquesa de Alcudia y cacámbielasor camelias u otras que no lo
+tengan.
+
+La devota marquesa no podía sufrir los aromas a causa de sus frecuentes
+neuralgias. Clementina, odiándola en el fondo del alma, le guardaba más
+consideraciones que a ninguna de sus amigas. La alta nobleza de su
+título, su carácter severo, y hasta su fanatismo la hacían respetada en
+los salones, a los cuales prestaba realce su presencia.
+
+Subió a su cuarto seguida de Estefanía, aquella doncellita tan enemiga
+del cocinero. Estrenaba un magnífico traje color crema, descotado.
+Ordinariamente se ponía para estas comidas de los sábados trajes de
+media etiqueta, esto es, con las mangas hasta el codo. Ahora quiso lucir
+su celebrado descote en honor de un diplomático extranjero que comía por
+vez primera en su casa. Mientras se dejaba arreglar el pelo, su espíritu
+vagaba distraído por los sucesos del día. No había acudido a la cita de
+Pepe: de seguro vendría furioso. Su labio inferior se alargó con
+displicencia y sus ojos brillaron maliciosamente como diciendo: "¿Y a mí
+qué?" Después se acordó del saludo a su juvenil ex perseguidor, de
+aquella inoportuna vuelta de cabeza. Un sentimiento de vergüenza volvió
+a acometerla. Sus mejillas lo atestiguaron adquiriendo un poco más de
+color. Tornó a llamarse para su fuero interno, tonta, imprevisora, loca.
+Por fortuna, el chico parecía modesto y discreto. Otro cualquiera
+formaría castillos en el aire al instante. Pensó bastante en él y pensó
+con simpatía. La verdad es que tenía una presencia agradable y un modo
+de hablar suave y firme a la vez, que impresionaba. Luego aquel cariño
+entrañable a la memoria de su madre, su vida retirada, su extraña manía
+de las mariposas, todo le hacía muy interesante. Cuántas veces había
+pensado Clementina esto mismo desde hacía dos meses no podremos decirlo;
+pero sí que lo había pensado un número bastante considerable. Su
+espíritu, embargado por dulce somnolencia, volvió a inclinarse al
+idilio. Aquel cuarto tercero, aquel despacho alegre, aquella vida dulce
+y oscura. ¡Quién sabe! La felicidad se encuentra donde menos se piensa.
+Un puñado de trapos, otro de joyas, algunos platos más sobre la mesa no
+pueden darla a nadie. Pero un pensamiento lúgubre, que hacía algún
+tiempo amargaba todos sus sueños, le cruzó por la mente. Ella era ya una
+vieja; sí, una vieja; no había que forjarse ilusiones. A Estefanía le
+costaba cada vez más trabajo ocultar las hebras plateadas que en sus
+rubios cabellos aparecían. Aunque se resistía tenazmente a echar sobre
+su hermosa cabeza ningún producto químico, presentía que no iba a haber
+otro remedio. El amor candoroso, vivo, feliz con que la aventura del
+joven Alcázar le había hecho soñar, estaba vedado para ella. No le
+quedaba ya, y eso por poco tiempo, más que los devaneos vulgares,
+insulsos, de los tenorios aristócratas, iguales unos a otros en sus
+gustos, en sus palabras y en su inaguantable vanidad. ¿Qué relación
+podía ya existir entre aquel niño y ella, como no fuese la de madre a
+hijo? Algunas veces dudaba si el sentimiento de Raimundo por ella fuese
+enteramente el que él había manifestado en su entrevista: mas ahora veía
+con perfecta claridad que hablaba ingenuamente, que entre un chico de
+veinte años y una mujer de treinta y siete (porque tenía treinta y siete
+por más que se quitase dos) el amor era imposible, al menos el amor que
+ella apetecía en aquel momento. Estas reflexiones labraron una arruguita
+en su frente, la arruga de los instantes fatales. Hizo un esfuerzo sobre
+sí misma para pensar en otra cosa.
+
+Mirando a su doncella en el espejo observó que estaba densamente pálida.
+Volvióse para mejor cerciorarse, y le dijo:
+
+--¿Te sientes mal, chica? Estás muy pálida.
+
+--Sí, señora--manifestó la doncellita algo confusa.
+
+--¿Las náuseas de otras veces?
+
+--Creo que sí.
+
+--Pues, anda, vete y que suba Concha. ¡Es raro! Mañana avisaremos al
+médico a ver si te da algún remedio.
+
+--No, señora, no--se apresuró a contestar Estefanía--. Esto no es nada.
+Ya pasará.
+
+Algunos minutos después bajaba la dama al salón, deslumbrante de
+belleza. Estaba ya en él Osorio paseando con su amigo y comensal, casi
+cotidiano, Bonifacio. Era un señor grave y rígido, de unos sesenta años
+de edad, calvo, de rostro amarillo y dientes negros. Había sido
+gobernador en varias provincias y últimamente desempeñaba el cargo de
+jefe de sección en un ministerio. Hablaba poco, nunca llevaba la
+contraria, primera e indispensable virtud de todo el que quiere comer
+bien sin gastar dinero, y ostentaba eternamente en el frac una cruz roja
+de Calatrava, de cuya orden era caballero. Por cierto que lo primero que
+se veía en la sala de su casa era un gran retrato del propio Bonifacio
+en traje de ceremonia, con una pluma muy alta en la gorra y un manto
+blanco de extraordinaria longitud sobre los hombros. Este caballero de
+Calatrava, personaje misterioso del cual decía Fuentes (otro personaje
+más alegre del cual hablaremos) que era un hombre "con vistas al patio",
+tenía una manía bastante original, la de coleccionar fotografías
+obscenas. Guardaba en su casa dos o tres baúles llenos hasta arriba.
+Pero esta afición no la conocía nadie más que los libreros y fotógrafos,
+que tenían buen cuidado de pasarle recado así que llegaba de París,
+Londres o Viena alguna remesa. En un rincón estaban sentadas Pascuala,
+una viuda sin recursos que servía a Clementina mitad de amiga, mitad de
+dama de compañía, y Pepa Frías que acababa de llegar. Al pasar por
+delante de los dos hombres para ir a saludar a Pepa, las miradas de los
+esposos se cruzaron rápidamente como relámpagos tristes y siniestros. El
+rostro de Osorio, ordinariamente sombrío, bilioso, estaba ahora
+imponente de ferocidad. No fué más que un instante. En cuanto las damas
+cambiaron algunas palabras, el banquero se acercó a ellas con Bonifacio
+y empezó a embromar con acento cariñoso a su esposa sobre el traje.
+
+--¡Vaya un talle que me gasta mi mujer!... Chica, aunque no quieras
+oirlo te diré que te vas ajamonando a pasos de gigante.
+
+--No diga usted eso, Osorio, si precisamente Clementina es una de las
+mujeres que tienen el cutis más terso en Madrid--dijo Pascuala.
+
+--¡Toma! Buen dinero me ha costado el estucado que se ha puesto en París
+esta primavera.
+
+Clementina seguía también la broma; pero le costaba más trabajo fingir.
+Al través de las sonrisas nerviosas que iluminaban su rostro por
+momentos y de las cortadas frases enigmáticas, se percibía el malestar,
+la inquietud y hasta un dejo de odio.
+
+Sonó la campana de la verja repetidas veces. El salón se pobló en pocos
+minutos con las quince o veinte personas que estaban invitadas. Llegó la
+marquesa de Alcudia sin ninguna de sus hijas. Rara vez las traía a casa
+de Osorio. Vino también la marquesa de Ujo, una mujer que había sido
+hermosa: ahora estaba demasiado marchita; lánguida como una americana,
+aunque era de Pamplona, algo romántica, presumiendo de incomprensible y
+con aficiones literarias. La acompañaba una hija bastante agraciada, más
+alta que ella y que debía tener lo menos quince años, a pesar de lo cual
+su madre la traía con faldas a media pierna porque no la hiciese vieja.
+La pobre niña sufría esta vergüenza con resignación, poniéndose colorada
+cuando alguno dirigía la vista a sus pantorrillas.
+
+Llegó el general Patiño, conde de Morillejo: no faltaba ningún sábado.
+Vinieron también el barón y la baronesa de Rag por primera vez.
+Clementina les dió la preferencia colmándoles de delicadas atenciones.
+El barón era plenipotenciario de una nación importante. El ministro de
+Fomento Jiménez Arbós, Pinedo, Pepe Castro y los condes de Cotorraso
+entraron casi a la vez. A última hora, cuando faltaban pocos minutos
+para las siete, llegó Lola Madariaga y su marido. Esta señora, mucho más
+joven que Clementina, era no obstante su íntima amiga, el confidente de
+sus secretos. Comía tres o cuatro veces a la semana con ella, y raro era
+el día que no salían juntas a paseo. No podía llamársela hermosa; pero
+su fisonomía tenía tal animación, sus ojos brillaban con tanta gracia y
+su boca se plegaba con tal malicia al sonreír dejando ver unos dientes
+de ratón blancos y menudos, que siempre había tenido muchos adoradores.
+De soltera fué una coquetuela redomada: trajo al retortero los hombres,
+gozando en acapararlos todos, prodigando las mismas sonrisas
+insinuantes, idénticas miradas abrasadoras al hijo de un duque que a un
+empleadillo de ocho mil reales, al viejo de venerable calva y nariz
+arremolachada que al mancebo de veinte años gallardo y apuesto, al rico
+como al pobre, al noble como al plebeyo. Su coquetería, parecida en esto
+al amor de Jesucristo a la humanidad, igualaba todas las castas, todos
+los estados, unía a los hombres en santa fraternidad para participar del
+fuego admirable de sus ojos negros, de unos hoyitos muy lindos que
+formaban sus mejillas al reir y de otra multitud de dones y frutos con
+que la providencia de Dios la había dotado. Después de casada, seguía
+mostrando la misma entrañable benevolencia hacia el género humano, si
+bien de un modo más sucesivo, esto es, un hombre después de otro o, a lo
+sumo, de dos en dos. Su marido era un mejicano rico con rasgos de indio
+en la fisonomía.
+
+Poco después que éstos entró en el salón Fuentes, un hombrecillo
+vivaracho, feo, raquítico, bastante marcado por las viruelas. Nadie
+sabía de qué vivía: suponíansele algunas rentas. Frecuentaba todos los
+salones de algún viso de la corte y se sentaba a las mesas mejor
+provistas. Sus títulos para ello eran los de pasar por hombre de animada
+y chispeante conversación, ingenioso y agradable. Más de veinte años
+hacía que Fuentes venía alegrando las comidas y los saraos de la
+capital, desempeñando en ellos el papel de primer actor cómico. Algunos
+de sus chistes habían llegado a ser proverbiales; repetíanse no sólo en
+los salones sino en las mesas de los cafés, y hasta llegaban a las
+provincias. Contra lo que suele suceder en esta clase de hombres no era
+maldiciente. Sus chistes no tendían a herir a las personas, sino a
+alegrar el concurso y obligarle a admirar lo fácil, lo vivo y lo sutil
+de su ingenio. Todo lo más que se autorizaba era apoderarse de las
+ridiculeces de algún amigo ausente y formar sobre ellas una frase
+graciosa; pero nunca o casi nunca a costa de la honra. Estas cualidades
+le habían hecho el ídolo de las tertulias. Ninguna se consideraba
+completa si Fuentes no daba al menos una vueltecita por ella.
+
+--¡Oh, Fuentes! ¡Oh, Fuentes!--gritaron todos viéndole aparecer.
+
+Y una porción de manos se extendieron para saludarle. Apretando las
+primeras que llegaron a chocar con la suya se dirigió desde luego a la
+señora de la casa, con voz cascada que ayudaba mucho al efecto cómico,
+diciendo:
+
+--Perdone usted, Clementina, si llego con un poco de retraso. Viniendo
+acá me cogió por su cuenta Perales, ya sabe usted ¡Perales!, no tengo
+más que decir. Luego, cuando pude desprenderme de sus manos, ahí en la
+esquina del ministerio de la Guerra, caí en las manos del conde de
+Sotolargo, y ése ya sabe usted que es pesado con un cincuenta por ciento
+de recargo.
+
+--¿Por qué?--se apresuró a preguntar Lola Madariaga.
+
+--Porque es tartamudo, señora.
+
+Los convidados rieron, algunos a carcajadas; otros más discretamente. La
+frase venía preparada: se conocía a la legua; pero así y todo produjo el
+efecto apetecido, parte porque en efecto había hecho gracia, parte
+también porque todo el mundo se creía en el deber de ponerse risueño en
+cuanto Fuentes abría la boca.
+
+Un instante después un criado de librea abrió de par en par las puertas
+del salón, diciendo en alta voz:
+
+--La señora está servida.
+
+Osorio se apresuró a ofrecer el brazo a la baronesa de Rag y rompió la
+marcha hacia el comedor seguido de todos los convidados. Cerrando la
+comitiva iba el barón conduciendo a Clementina.
+
+Los criados esperaban puestos en fila con la servilleta al brazo,
+capitaneados por el _maître_. Osorio fué designando a cada invitado su
+puesto. No tardaron en acomodarse todos. La mesa ofrecía un aspecto
+elegante, armonioso. La luz, que caía de dos grandes lámparas con
+reflectores, hacía resaltar los vivos colores de las flores y las
+frutas, la blancura del mantel, el brillo del cristal y la porcelana.
+Sin embargo, esta luz, demasiado cruda, hace daño a la belleza de las
+damas, las desfigura como un aparato fotográfico. Para templarla y
+producir una iluminación suave y normal, Clementina hacía colocar dos
+candelabros con numerosas bujías a los extremos de la mesa. Todas las
+señoras estaban más o menos descotadas: alguna, como Pepa Frías,
+escandalosamente. Los caballeros, de frac y corbata blanca.
+
+La conversación fué en los primeros momentos particular: cada cual
+hablaba con su vecino. La baronesa de Rag, una belga de pelo castaño y
+ojos claros, bastante gruesa, preguntaba a Osorio los nombres de los
+objetos que había sobre la mesa. Hacía poco tiempo que estaba en España
+y apetecía con ansiedad conocer el castellano. Clementina y el barón
+hablaban en francés. Pepa Frías, que estaba entre Pepe Castro y Jiménez
+Arbós, le dijo al primero por lo bajo:
+
+--¿Qué le parece a usted de la _jeta_ del marido de Lola? ¿verdad que
+para gaucho no es del todo mala?
+
+Castro sonrió con la superioridad que le caracterizaba.
+
+--Sí, debió de haber _lazado_ muchas vacas en la pampa.
+
+--Hasta que al fin una vaca le _lazó_ a él.
+
+--Pero no fué en la pampa.
+
+--Ya sé: en los jardinillos: no me diga usted nada.
+
+El general Patiño, fiel a su naturaleza y a su tradición militar, se
+desplegó en guerrilla para atacar a la marquesa de Ujo, que tenía al
+lado.
+
+--Marquesa, las perlas le sientan admirablemente. Un cutis suave y
+levemente bronceado como el de usted, donde se transparenta toda la
+savia y todo el fuego del mediodía, exige el adorno oriental por
+excelencia.
+
+--Usted tan lisonjero como siempre, general. Me pongo las perlas porque
+es lo mejor que tengo. Su tuviese unas esmeraldas tan hermosas como
+Clementina, dejaría las perlas en sus estuches--respondió la dama,
+mostrando al sonreír unos dientes bastante desvencijados donde brillaba
+en algunos puntos el oro del dentista.
+
+--Haría usted mal. Las mujeres hermosas están en la obligación de
+ponerse lo que les va mejor. Dios quiere que sus obras maestras se
+manifiesten en todo su esplendor. Las esmeraldas sientan bien a las
+linfáticas; pero usted es como la uva de Jerez, doradita por fuera y
+guardando en el corazón un licor que marea y embriaga.
+
+--¡Si dijera usted como una pasa!
+
+--¡Oh, no, marquesa! ¡oh, no!...
+
+Y el general rechazó con fuego la especie y empleó toda su elocuencia en
+desbaratarla como si tuviese delante un ejército enemigo.
+
+Mientras tanto los criados comenzaban a dar vuelta a la mesa presentando
+los platos. Otros, con la botella en la mano, murmuraban al oído de los
+invitados: _Sauterne, Jerez, Margaux_, en un tono cavernoso semejante al
+que emplean los cartujos para recordarse mutuamente la muerte.
+
+--Yo no bebo más que _champagne frappé_ hasta el fin--dijo Pepa Frías al
+que tenía detrás.
+
+--¡Cuánto calor, Pepa, cuánto calor!--exclamó Castro.
+
+--No lo sabe usted bien--repuso la viuda con entonación maliciosa.
+
+--Por desgracia.
+
+--O por fortuna. ¿Está usted ya cansado de Clementina?
+
+Fuentes no se encontraba bien con aquel cuchicheo. Le dolía desperdiciar
+su ingenio en conversación particular, para una sola persona. Asió la
+primera ocasión por los cabellos para levantar la voz y atraerse la
+atención de los comensales.
+
+--Ayer le he visto a usted por la mañana en la carrera de San Jerónimo,
+Fuentes--le dijo la condesa de Cotorraso que estaba tres o cuatro
+puestos más allá.
+
+--Según a lo que usted llame mañana, condesa.
+
+--Serían las once, poco más o menos.
+
+--Entonces, permítame usted que lo dude, porque hasta las dos estoy
+siempre en la cama.
+
+--¡Oh, hasta las dos!--exclamaron varios.
+
+--Eso ya es una exageración, Fuentes--dijo la marquesa de Alcudia.
+
+--Pero es una exageración aristocrática, marquesa. ¿Quién se levanta
+primero en Madrid? Los barrenderos, los mozos de cuerda, los pinches de
+cocina. Un poco más tarde encontrará usted a los horteras abriendo las
+tiendas, alguna vieja que va a oir misa, lacayos que salen a pasear los
+caballos, etc. Luego empiezan a salir los empleaditos de las casas de
+comercio y los escribientes de las oficinas del Estado que llevan todo
+el peso de ellas, las modistillas, etc., etc. A las once ya hallará
+usted gente más distinguida, oficiales del ejército, estudiantes,
+empleados de tres mil pesetas, corredores de comercio, etc. A las doce
+comienzan a salir los peces gordos, los jefes de negociado, los
+banqueros, algunos propietarios; pero sólo después de las dos de la
+tarde podrá usted ver en la calle a los ministros, a los directores
+generales, a los títulos de Castilla, a los grandes literatos....
+
+Los comensales escuchaban embelesados aquella ingeniosa defensa de la
+pereza y se creían en el caso de reir y decirse unos a otros por lo
+bajo:
+
+--¡Este Fuentes! ¡oh! ¡este Fuentes tiene la gracia de Dios!
+
+Y alguno, por el placer de oirle nada más, le llevaba la contraria.
+
+--Pero hombre, ¿habrá nada más agradable que levantarse por la mañana a
+respirar el aire puro y bañarse con la luz del sol?
+
+--Prefiero bañarme en agua tibia con una botellita de Kananga.
+
+--¿Me negará usted que el sol es hermoso?
+
+--Es hermoso, pero un poco cursilón. Yo no digo que allá al principio
+del mundo no fuese una cosa asombrosa, digna de verse; pero ustedes
+comprenderán que ahora está anticuado. ¿Hay nada más ridículo en una
+época tan positivista como la presente que llamarse Febo y gastar
+cabellera de oro? Además, el sol no tiene mérito alguno intrínseco. Está
+ahí ardiendo porque Dios lo ha puesto. Pero la luz del gas, la luz
+eléctrica representan el esfuerzo de un hombre de genio, es el triunfo
+de la inteligencia, hace recordar nuestro poder sobre la materia, la
+soberanía del espíritu en todo el Universo.... Luego--añadió bajando un
+poco la voz--, al sol se le puede ver sin que cueste dinero, y yo
+siempre he aborrecido los espectáculos gratis.
+
+Los comensales no cesaban de reir. Fuentes, animado por aquellas risas,
+se desbordaba en paradojas, en frases ingeniosas y sutiles, cayendo a
+ojos vistas en el amaneramiento. Le pasaba lo que a los grandes actores
+demasiado aplaudidos. No sabía contenerse a tiempo y entraba al fin en
+el terreno de la extravagancia. De aquí a lo insulso no hay más que un
+paso, y Fuentes lo daba con frecuencia.
+
+El conde de Cotorraso persistía en defender al astro del día para
+excitar el ingenio de su detractor. El sol era quien animaba la
+Naturaleza, quien calentaba nuestro cuerpo aterido, etc.
+
+--Eso de que el sol produzca animación, lo niego--replicaba Fuentes--;
+Madrid está mucho más animado por la noche que por el día, y para
+calentarme prefiero el cok, que no ocasiona tabardillos.... Vamos a ver,
+conde, fíjese bien: ¿qué mérito puede tener una cosa que a la fuerza ha
+de ver siempre su lacayo primero que usted?
+
+Como alguien dijera riendo que Fuentes tenía "buena sombra", éste
+replicó vivamente:
+
+--¿Lo ve usted, conde? Hasta para decir que un hombre tiene gracia se
+dice que tiene buena sombra. A nadie se le ocurre decir que tiene buen
+sol.
+
+Y con motivo de las sombras se habló de la del manzanillo. La marquesa
+de Ujo preguntó al mejicano, marido de Lola, si en su país había
+manzanillos. Ballesteros, que así se llamaba, replicó que no, pero que
+había visto muchos en el Brasil. La marquesa se informó con viva
+curiosidad de las particularidades del árbol; pero quedó sumamente
+disgustada cuando el mejicano le dijo que la sombra no mataba y que sólo
+su fruto desprendía un agua corrosiva.
+
+--¿De modo que durmiendo debajo de él no se muere?
+
+--Señora, yo no he dormido ¿sabe?; pero he almorsado con varios amigo
+debaho de uno y no nos ha pasao ná.
+
+--Entonces, ¿cómo se suicida Sélika en _La Africana_ acostándose a la
+sombra de ese árbol?
+
+--Eso es una patraña, una invensión de los poeta ¿sabe? Será una cosa
+bonita, pero no tiene nada de verdá.
+
+La marquesa, desencantada por aquel dato realista, no quiso salir de su
+poética creencia; arguyó que tal vez los manzanillos de la India fuesen
+distintos de los del Brasil.
+
+Hablóse de las producciones de Méjico.
+
+--¿Es verdad que usted posee ochocientas mil vacas,
+Ballesteros?--preguntó Clementina.
+
+--¡Oh, señora; eso es una exagerasión! A lo sumo que llegará mi rebaño
+es a tresientas mil.
+
+--Si fuesen mías--dijo Fuentes--, construiría un estanque mayor que el
+del Retiro, lo llenaría de leche y navegaría por él.
+
+--Nosotro no utilisamo la leche, señor, ni la manteca tampoco. La carne
+alguna vese la convertimo en tasaho ¿sabe? y la esportamo. Mas por lo
+regulá sólo sacamo partido de las piele ¿sabe? Los cuerno también los
+vendemo para la fabricación de los objeto de asta.
+
+--¡Que te quemas! ¡que te quemas!--exclamó Pepe Castro por lo bajo.
+
+Pero no tanto que no lo oyese Jiménez Arbós, que estaba del otro lado de
+Pepa Frías, y no le acometiese un acceso de risa que procuró con todas
+sus fuerzas sofocar.
+
+--Anda, barbiana, alárgame ese frasquito de mostaza--dijo Pepa Frías
+dirigiéndose a Clementina para disimular también la risa que le había
+acometido.
+
+--Bajbiana, bajbiana.... ¿Qué es que bajbiana?--preguntó, la baronesa de
+Rag a Osorio en su afán de aprender pronto el español.
+
+Este se apresuró a explicárselo como pudo.
+
+Pepa hablaba de vez en cuando por lo bajo con Jiménez Arbós. Solían ser
+algunas frases rápidas que probaban la inteligencia en que estaban y al
+mismo tiempo el deseo de mostrarse prudentes. La conversación con Pepe
+Castro, que tenía a su izquierda, era más animada.
+
+--¿Por qué no aconseja usted a Arbós que coma más carne?--le preguntaba
+el lechuguino al oído.
+
+--¿Para qué?
+
+--Para lo que se come carne generalmente; para nutrirse y adquirir
+fuerzas con que soportar las fatigas que nuestros deberes nos imponen.
+
+--¡Ya!--exclamó la viuda con entonación irónica--. Mire usted por sí y
+deje a los demás arreglar sus cuentas como Dios les dé a entender.
+
+--Ya ve usted que procuro nutrirme.
+
+--Sí, pero que vaya un poco también al cerebro, porque el día menos
+pensado se cae usted en la calle de tonto.
+
+--¿Se ha ofendido usted?--preguntó riendo el elegante como si hubiese
+dicho la cosa más descabellada del mundo.
+
+--No, hombre, no: es que lo creo así. No entiendo cómo Clementina puede
+sufrir semejante narciso.
+
+--¡Chis, chis! ¡Prudencia, Pepa, prudencia!--exclamó Castro con susto,
+levantando los ojos hacia su querida.
+
+--¿Sabe usted que disimula muy bien? No la he visto dirigirle a usted
+una sola mirada hasta ahora.
+
+Castro, que hacía días estaba un poco despechado por la frialdad de su
+dueño, sonrió forzadamente frunciendo en seguida el entrecejo. A Pepa no
+le pasó inadvertido este gesto.
+
+--Mire usted qué cara tan nublada tiene en este momento Osorio. ¡Inspira
+horror! Y toda la culpa la tiene usted, pícaro.
+
+--¡Yo! Nada de eso. Deben de ser cuestiones de guita las que le ponen
+tan amarillo. Me han dicho que está arruinado o muy próximo a
+arruinarse.
+
+Pepa se estremeció visiblemente.
+
+--¿Qué dice usted? ¿Por dónde ha sabido usted eso?
+
+--Pues me lo han dicho ya varios.
+
+La viuda se volvió bruscamente hacia Jiménez Arbós sin ocultar su
+agitación y le preguntó en voz baja y alterada:
+
+--¿Has oído algo de que Osorio esté arruinado?
+
+--Sí, lo he oído. Osorio viene jugando a la baja hace tiempo y los
+fondos se empeñan en subir--respondió el estadista levantando la cabeza
+con gesto petulante de pavo real.
+
+En el tono con que pronunció estas palabras se advertía satisfacción.
+Para un ministro, jugar a la baja es siempre un crimen digno de castigo.
+
+--Yo no sé lo que tendrá comprometido en esta liquidación; pero si es
+mucho está perdido, porque el consolidado ha subido un entero. Y si se
+empeña en no liquidar inmediatamente, a fin de mes puede tener muy bien
+dos enteros de alza.
+
+Todo el buen humor de Pepa había desaparecido de repente. Bajó la cabeza
+y dejó caer el tenedor sin ánimo para concluir el trozo de jamón de York
+que se había puesto. El ministro, observando su silencio y su tristeza,
+le preguntó:
+
+--¿Tienes por casualidad fondos en su poder?
+
+--Por casualidad, no ... ¡por estupidez mía! Tiene en su mano casi toda
+mi fortuna.
+
+--¡Oh diablo, diablo!
+
+--Se me está haciendo rejalgar en el cuerpo lo que he comido. Creo que
+me voy a poner mala--dijo la viuda poniéndose realmente pálida.
+
+Arbós hizo esfuerzos por tranquilizarla. Tal vez no fuese cierto todo.
+En las ruinas como en las fortunas improvisadas se exagera siempre
+mucho. Además, si algún compromiso había sagrado para Osorio, debía ser
+el de ella, una dama que le confía su dinero por pura amistad.
+
+Aunque hablaban en falsete, sus fisonomías graves y sus ademanes
+decididos llamaron la atención del general Patiño, el cual, con
+admirable penetración, dijo a la marquesa de Ujo:
+
+--Mire usted a Pepa y a Arbós. Hay nube de verano entre ellos. ¡Qué
+hermoso es el amor hasta en sus fugaces tormentas!
+
+Mientras tanto, los condes de Cotorraso, Lola Madariaga, Clementina y
+los barones de Rag hablaban del arsénico como medicamento para engordar
+y poner terso y brillante el cutis. Lola Madariaga era la primera vez
+que lo oía y se mostraba llena de júbilo, y anunciaba que iba
+inmediatamente a ensayar la virtud milagrosa del veneno.
+
+--¡Dios mío, Lolita!--exclamó Fuentes--. Si usted, como es ahora, causa
+tales estragos en los corazones masculinos, ¡qué va a suceder cuando
+lleve cuatro o cinco meses con un régimen de arsénico! Señor
+Ballesteros, no consienta usted que lo tome: es tratarnos con demasiada
+crueldad.
+
+--Vamos, amigo Fuentes--repuso la graciosa morena dirigiendo una mirada
+insinuante a Castro, porqué se le había metido en la cabeza arrancársele
+a Clementina--¿me quiere usted tomar el pelo?
+
+--¡Tomaj el pelo!... ¿Qué es que tomaj el pelo?--preguntó la baronesa de
+Rag a Osorio.
+
+A esta baronesa la estaba desvistiendo con la imaginación Bonifacio,
+contemplándola desde lejos sin pestañear. Hacía días que había comprado
+entre otras fotografías obscenas la de una mujer desnuda meciéndose en
+una hamaca. Se le antojaba que la baronesa se parecía mucho a aquella
+mujer, y trataba de averiguar, por medio de un prolijo examen exterior,
+si interiormente guardaría la misma semejanza.
+
+Terminó al fin la comida no sin dedicar, por supuesto, un buen rato de
+conversación al teatro Real, a Gayarre y a la Tosti. No la hubieran
+digerido bien si les faltase. El café, como era costumbre en casa de
+Osorio, se sirvió en el mismo comedor. Luego, las señoras con algunos
+hombres se fueron al salón. Otros se quedaron fumando, pero no tardaron
+en ir a reunirse con los demás. Hacía allí un calor insufrible.
+
+Pepe Castro aprovechó la confusión de la salida para preguntar a
+Clementina:
+
+--¿Cómo no has ido esta mañana?
+
+Clementina detuvo el paso, le miró con sonrisa protectora.
+
+--¿Esta mañana?... No sé.
+
+--¿Cómo no sabes?--dijo frunciendo su augusta frente el real mozo.
+
+--No sé; no sé--y dió un paso para alejarse sin dejar de sonreír con
+leve matiz de burla.
+
+--¿Y mañana irás?
+
+--Veremos--respondió alejándose.
+
+Castro sintió aquella sonrisa como un golpe en medio del pecho. Se
+mordió el labio inferior y murmuró:--¿Coqueteamos, eh? ¡Ya me la
+pagarás, hermosa!
+
+En el salón había ya algunas personas, entre ellas Ramón Maldonado y la
+hija de Pepa Frías con su marido. En otro saloncito contiguo estaban
+preparadas hasta seis mesas de tresillo. Algunos se sentaron desde luego
+a jugar. Otros esperaron a que llegasen los compañeros de costumbre. No
+tardaron, en efecto, en poblarse entrambos salones. Llegó D. Julián
+Calderón con Mariana y Esperancita, Cobo Ramírez con León Guzmán y otros
+tres o cuatro pollastres, el general Pallarés, los marqueses de Veneros
+y otras varias personas, entre las cuales predominaban los banqueros y
+hombres de negocios.
+
+Uno de los últimos en llegar fué el duque de Requena, a quien se hizo la
+misma acogida ruidosa y lisonjera que en todas partes. Entró jadeando,
+fumando, escupiendo, con la seguridad insolente que su inmensa fortuna
+le había hecho adquirir. Hablaba poco, reía menos; emitía sus opiniones
+con rudeza y se dejaba adorar del corro de señoras que le rodeaba. Tenía
+las mejillas más amoratadas que nunca, los ojos sanguinolentos, los
+labios negros. Estaba tan feo, que Fuentes dijo a Pinedo y a Jiménez
+Arbós señalándole:
+
+--Ahí tienen ustedes al diablo recibiendo a sus brujas en el aquelarre
+de los sábados.
+
+Se le invitó a jugar al tresillo como siempre; pero rehusó. Había visto
+a dos banqueros a quienes quería pescar para su negocio de la mina de
+Riosa. Además le convenía hacer la corte a Jiménez Arbós algunos
+momentos. Ya había conseguido que la mina saliese a subasta con todos
+sus accesorios de montes y pertenencias. En la _Gaceta_ se había
+insertado el anuncio. La compañía para comprarla estaba ya formada. Pero
+entre los socios había desavenencia. Unos pretendían comprarla al
+contado (entre ellos estaba Salabert) y otros querían aprovechar los
+diez plazos que el Gobierno concedía. La diferencia en la tasación de
+una a otra forma, era enorme.
+
+El duque se acercó a Biggs, el representante de una casa inglesa que
+entraba con parte muy considerable en la compañía y que capitaneaba el
+partido de la compra a plazos. Le echó familiarmente el brazo sobre el
+hombro y le llevó al hueco de un balcón, diciéndole con rudeza:
+
+--¿Conque ustedes empeñados en que nos arruinemos?
+
+Y comenzó a tratar el asunto con una franqueza que desconcertó al
+inglés. Este respondía a las salidas brutales del duque con
+razonamientos corteses y suaves, sonriendo siempre benévolamente. El
+duque acentuaba su rudeza, que en el fondo era muy diplomática.
+
+--Yo no tengo gana de tirar mi dinero. Me ha costado mucho trabajo
+adquirirlo, ¿sabe usted? Probablemente, al fin y al cabo, me veré
+obligado a cortar por lo sano, separándome del negocio.
+
+--Señor duque, yo no tengo culpa--respondía Biggs con marcado acento
+inglés--. He recibido instrucciones.
+
+--Las instrucciones son dadas según los consejos de un zorro viejo que
+hay en Madrid.
+
+--¡Oh, duque!--exclamó Biggs riendo,--no hay _sorro vieco_, no.
+
+Y la discusión continuó sin que el banquero español pudiese obtener nada
+del inglés, pero dejándole bastante preocupado.
+
+Pepa Frías, vivamente agitada, hablaba aparte con Jiménez Arbós, después
+de haberse enterado, preguntando a algunos banqueros, de que los
+negocios de Osorio no marchaban bien. No obstante, todos le suponían con
+medios de hacer frente a sus compromisos. Su capital era grande, y,
+aunque en las últimas liquidaciones de Bolsa había experimentado
+pérdidas fuertes, no creían que eran lo bastante para producir una
+quiebra. Hay que advertir que ninguno de aquellos señores operaba sobre
+diferencias como Osorio. Este se había enviciado. A pesar de las
+advertencias de sus amigos y compañeros, no podía vencer aquella pasión
+del juego, que tarde o temprano había de conducirle a la ruina. Pepa le
+observaba disimuladamente, y con la penetración maravillosa de las
+mujeres adivinaba debajo de su exterior frío, tranquilo, mucha mar de
+fondo. Mientras Arbós procuraba tranquilizarla con frase correcta,
+atildada (ni aun hablando a su querida prescindía de las formas
+oratorias), la viuda meditaba un plan salvador. Este plan consistía en
+dar la voz de alarma a Clementina y arrancarla la promesa de librar sus
+fondos de la quema, si es que la había, anclando a su propio dote.
+Fiando mucho en su diplomacia y en el temperamento desprendido de su
+amiga, serenóse un poco. Arbós tuvo ocasión una vez más, viendo acudir
+la calma a su rostro, de penetrarse de las excepcionales dotes
+persuasivas con que la providencia de Dios le había favorecido.
+
+Pepa tuvo ánimos para sentarse a jugar al tresillo con Clementina,
+Pinedo y Arbós. Al cruzar el salón grande vió sentados en un rincón a su
+hija y a su yerno en la actitud de dos tórtolas enamoradas. Acercóse a
+ellos. Como no había logrado barrer de su espíritu la preocupación,
+hablóles con cierta aspereza.
+
+--¡Ayer os mandábais cartitas y hoy hay que traer agua caliente para
+despegaros! Por lo visto, hijos, tomáis el matrimonio a turno impar....
+Vamos, vamos, separaos que no está bien aparecer tan sobones delante de
+gente.
+
+Emilio se sintió herido por aquel tono autoritario, y con las mejillas
+encendidas iba a responder una descantada a su suegra; pero ésta pasó de
+largo, entrando en la sala de tresillo. Así y todo quedó murmurando
+pestes, diciendo que él no había aguantado jamás ancas de nadie y que
+menos las aguantaría ahora de su suegra, con otra porción de frases
+igualmente enérgicas que derramaron la tristeza por el rostro de
+Irenita. Y hubieran concluído por hacerla llorar, si él, volviendo en su
+acuerdo, no le hubiera regalado un pellizquito en el brazo muy sentido y
+amoroso, rogándole al propio tiempo que le diese la mitad de la pastilla
+de menta que su linda mujercita tenía en la boca. Con esto volvieron a
+arrullarse como si estuvieran en una selva virgen y no en el hotel de
+Osorio.
+
+Un grupo de cinco o seis niñas, entre las cuales estaba Esperancita,
+hablaba animadamente con algunos pollastres. Cobo Ramírez y nuestro
+inteligente amigo Ramoncito Maldonado, eran dos de ellos. Difícil es
+exponer las ideas que entre aquella florida juventud se cambiaban. Todas
+debían de ser muy finas, muy alegres, muy intencionadas, a juzgar por la
+algazara que producían. Sin embargo, aplicando el oído, se observaba
+pronto que los gestos de las niñas, aquel levantar de ojos, aquel agitar
+la cabeza, aquel mirar picaresco, aquel romper en sonoras carcajadas, no
+correspondían exactamente a las palabras que se pronunciaban. Decía un
+pollo verbigracia:
+
+--Manolita; ayer la he visto a usted en San José confesando con el padre
+Ortega.
+
+La interesada reía con gozo extremado.
+
+--¡No es verdad, Paco; no me ha visto usted!
+
+Decía otro:
+
+--Pilar, ¿dónde compra usted esos abanicos tan monísimos?
+
+Pilar prorrumpía en carcajadas.
+
+--¡Qué guasón! Y ¿dónde ha comprado usted aquel perro tan feo que
+llevaba usted hoy en el paseo?
+
+--Feo, sí; pero gracioso. Confiéselo usted.
+
+Tales frases hacían desbordar la alegría de aquellos pechos juveniles.
+Se hablaba recio, se reía más aún, se gesticulaba. Las niñas, sobre
+todo, parecía que tenían azogue, mostrando sin cesar las dos filas de
+sus dientes cuando los tenían bonitos o tapándoselos con el abanico
+cuando no eran presentables. Pero, sobre todo, lo que alborotó el grupo
+y levantó más tempestad de carcajadas, fué una contestación de León
+Guzmán. Manolita, una chatilla de ojos negros y boca grande con dientes
+preciosos, preguntó a León qué hora era. Este, sacando el reloj,
+respondió que las diez y cuarto. El reloj del conde estaba parado: eran
+ya cerca de las doce. Esta equivocación hizo gozar vivamente a las
+niñas. Manolita, sobre todo, quería desvestirse de risa. Cuanto más
+hacía para reprimir el influjo de sus carcajadas, con más ímpetu salían
+a su boca fresca y húmeda.
+
+Indudablemente, en las frases, en la apariencia vulgares y hasta
+estúpidas de los pollos, debe de existir un fondo de humorismo tan
+profundo como vivo, que sólo las jóvenes de quince a veinte años son
+capaces de recoger y gustar.
+
+Pero León Guzmán, una vez sosegada la risa, pudo con maña retirarse un
+poco y entablar conversación aparte con Esperancita. Esto llenó de
+dolor y sobresanó a Ramón. Hacia días que venía observando que el conde
+de Agreda miraba con buenos ojos a su dueño adorado. Considerábale más
+temible que a Cobo, por ser hombre de brillante posición. Cobo, según lo
+que veía, no adelantaba un paso, lo cual le tranquilizaba. Pero el
+asunto cambiaba ahora de aspecto. Por eso ya no tomaba parte en la
+alegría del grupo y dirigía a la pareja unos ojos de carnero que
+despertaban lástima. Sin embargo, la niña, a su gran satisfacción, no se
+mostraba demasiado amable con el conde. Parecía preocupada, triste, y
+dirigía frecuentes y rápidas miradas hacia el sitio donde el propio
+Ramón estaba. Verdad que detrás de él, en un diván, se hallaban sentados
+Pepe Castro y Lola Madariaga, charlando con gran animación. Pero el
+concejal no se hizo cargo de esto.
+
+Cuando León se levantó, Ramoncito le llevó aparte a un rincón y le dió
+con frase sentida sus quejas. Debía de saber que él, Maldonado, hacía
+tiempo que obsequiaba a Esperanza, que estaba enamorado de ella
+perdidamente. Sentía en el alma que un amigo tan íntimo le viniese a
+hacer daño. Recordóle con enternecimiento la infancia, sus juegos, el
+colegio. Concluyó por suplicarle con voz entrecortada por la emoción que
+si no tenía un gran interés por Esperancita dejase de darle celos. León
+le escuchó entre impaciente y confuso. Por librarse de él prometió
+cuanto quiso. Luego, cuando se vió entre los amigos, contó la ridícula
+conferencia y se rió en grande a costa del desdichado concejal.
+
+El duque de Requena, después que dijo a Biggs lo que se proponía, se
+sentó a jugar al tresillo con la condesa de Cotorraso, el mejicano,
+marido de Lola, y el general Pallarés. Poco después bufaba lleno de
+furia porque le venían malas cartas. A pesar de su opulencia jugaba
+siempre con el mismo afán que si le importase mucho la perdida o la
+ganancia de unos cuantos duros. Si la suerte le era adversa se ponía de
+un humor endiablado, murmuraba y hasta llegaba a decir frases
+inconvenientes a los compañeros. Su hija se veía muchas veces obligada a
+templarle y a quitarle las cartas de la mano para ponerse ella en su
+lugar.
+
+Ahora Clementina estaba de buen talante jugando en la mesa próxima: se
+reía de Pepa Frías porque se mostraba silenciosa y preocupada.
+
+--Oiga usted, Pinedo, no me acordaba ya--dijo arreglando el abanico de
+cartas que tema en la mano--, ¿por que tenía usted interés esta mañana
+en hacer pasar por un santo delante de su hija al perdido de Alcántara?
+
+--Es un secreto--respondió el gran vividor.
+
+--¡Que se diga, que se diga!--exclamaron a un tiempo Pepa y Clementina.
+
+Se hizo de rogar un poco. Al fin, obligándoles a prometer antes que lo
+guardarían fielmente, se lo dijo. Había observado en las niñas tendencia
+señalada a enamorarse de los calaveras, de los vagos, de los malvados, y
+a rechazar a los hombres laboriosos y formales. Para que su hija no
+cayera en poder de alguno de aquellos invertía las referencias que le
+hacia de cada cual. Cuando pasaba a su lado un chico honrado y
+trabajador, le ponía de loco y de perdido que no había por dónde
+cogerlo; si, por el contrario, pasaba uno que mereciese en realidad
+tales dictados, como Alcántara, se hacía lenguas de él.
+
+Pepa, Clementina y Arbós suspendieron el juego para escuchar sonrientes
+aquel singular relato.
+
+--¿Y produce efecto el procedimiento?--preguntó el ministro.
+
+--Hasta ahora admirable. Jamás se le ocurre a mi hija mentar en la
+conversación a los que yo le doy por buenos muchachos. En cambio,
+¡cuántas veces me dice muy risueña!: "¿Sabes, papá, que hoy he visto a
+aquel amigo tuyo tan _perdis_? No se puede negar que tiene gracia en la
+cara y que parece un chico fino. ¡Es lástima que no formalice!"
+
+En aquel momento, Cobo Ramírez, que andaba por allí resoplando como un
+buey cansado, se acercó a la mesa y quiso saber de qué se reían. No le
+fué posible arrancarles el secreto. Pinedo les hizo una seña prohibitiva
+porque tenía mucho miedo a su lengua. También Pepe Castro, harto de dar
+celos a Clementina con su amiga Lola, sin que aquélla pareciese siquiera
+advertirlo, se levantó y se fué aproximando silenciosamente afectando
+melancolía. Se puso detrás de Pepa Frías y apoyó los brazos en el
+respaldo de la silla. La viuda estaba tan escandalosamente descotada que
+en aquella actitud se podía ver más de lo que la decencia permite.
+
+--¡No vale mirar, Pepe!--exclamó Cobo con maligna sonrisa.
+
+--Miro las cartas--respondió aquél.
+
+--¡Vamos, no sea usted desvergonzado, Cobo!--dijo Pepa dándole con ellas
+en las narices y volviéndose a Castro.
+
+--Quítese de ahí, Pepe. No quiero que se me contemple a vista de pájaro.
+
+Fuentes se acercó para despedirse.
+
+--¿No toma chocolate?--le preguntó Clementina dándole la mano.
+
+--¿Cómo quiere usted que tome chocolate un hombre a quien le acaban de
+descerrajar un soneto a quema ropa?
+
+--¿Mariscal?
+
+--El mismo. En el comedor y a traición.
+
+Mariscal era un joven poeta, empleado en el Ministerio de Ultramar, que
+hacía sonetos a la Virgen y odas a las duquesas.
+
+--Pero ya me he vengado como un marroquí--siguió.--Le he presentado al
+conde de Cotorraso que le está dando una conferencia sobre los aceites.
+Miren ustedes qué cara de sufrimiento tiene el pobre.
+
+Los tresillistas volvieron la cabeza. Allá en un rincón estaban, en
+efecto, los dos. El conde hablaba con calor y le tenía cogido por la
+solapa según su costumbre. El desgraciado poeta, con el rostro
+contraído, echando miradas de socorro a todas partes, se dejaba sacudir
+como un hombre a quien conducen a la cárcel.
+
+--Arbós, ¿no cree usted que he llevado mi venganza demasiado lejos?
+
+Para no destruir el efecto de la frase se marchó bruscamente. Todas las
+noches recorría dos o tres tertulias, donde se celebraban su gracia y
+sus ingeniosidades.
+
+Los criados entraban con bandejas de chocolates y de helados. Cobo
+Ramírez cogió una mesilla japonesa, la llevó a un rincón, sentóse frente
+a ella y se apercibió a engullir.
+
+Pepa Frías echó una mirada en torno, y viendo al general Patiño
+acercarse, le dijo:
+
+--General, tome usted estas cartas: estoy cansada de jugar. Dáselas tú a
+Pepe, Clementina; vamos un poco al salón.
+
+El general y Castro ocuparon el sitio de las damas. Estas se fueron al
+salón grande: mas antes de llegar a él, dijo Pepa:
+
+--Mira, tengo que hablarte de un asunto importante. Vamos a otro sitio.
+
+Clementina la miró con sorpresa.
+
+--¿Quieres que vayamos al comedor?
+
+--No; mejor es que subamos a tu cuarto.
+
+Volvió a mirarla con más sorpresa aún, y, alzando los hombros, dijo:
+
+--Como quieras. ¡Cosa grave debe de ser!
+
+Mientras subían la escalera, Clementina imaginaba que su amiga iba a
+hablarle de Pepe Castro, de sus amores. Y como en realidad el asunto no
+le interesaba como antes, marchaba con cierta indiferencia no exenta de
+aburrimiento. Cuando se encontraron frente a frente en el _boudoir_, le
+dijo Pepa cogiéndola por las muñecas y mirándola fijamente:
+
+--Vamos a ver, Clementina, ¿tú sabes cómo andan los negocios de tu
+marido?
+
+Fué un golpe en medio del pecho. Clementina, aunque sin precisión, tenía
+noticias de las pérdidas de Osorio, de su creciente y febril afán de
+jugar. El mismo, en una explicación que con ella tuvo, la había
+amedrentado para arrancarle la firma. Además le veía cada día más
+delgado y más sombrío. Pero aunque se preocupaba un instante de estas
+cosas, el tren complicado de su vida de mujer elegante, ayudado por el
+deseo de no pensar en asuntos enfadosos, se las apartaban pronto de la
+memoria. Nunca se le pasó por la imaginación que tales pérdidas pudiesen
+afectar seriamente a sus comodidades, a su ostentación, ni aun a sus
+caprichos. La conducta de Osorio, que nada le había dicho de restringir
+los gastos, daba pretexto a perseverar en esta creencia. Pero el gusano
+permanecía vivo allá en el fondo. No había más que hostigarle como hizo
+Pepa, para que royese lindamente.
+
+--¿Los negocios de mi marido?--dijo balbuciendo, como si no
+entendiese--. Yo nunca me entero ... ni le pregunto.
+
+--Pues me han dicho que ha tenido grandes pérdidas en estos últimos
+tiempos....
+
+--Allá él--exclamó la dama reponiéndose y alzando los hombros con
+supremo desdén.
+
+--Es que a ti también te puede chamuscar el pelo, hija mía. ¿Tienes
+asegurada tu dote?
+
+--No sé lo que es eso.... ¿No te he dicho que no entiendo de negocios?
+
+--Pues en este asunto debieras procurar enterarte.
+
+--Pues yo te digo que no me preocupa nada y te ruego que hablemos de
+otra cosa.
+
+Clementina se mostraba más altanera y desdeñosa cuanta más insistencia
+veía en Pepa. Su orgullo, siempre alerta, le hacía suponer que ésta
+había preparado aquella conferencia para mortificarla.
+
+--Es que ... querida mía, debo advertirte que tu marido no especula
+solamente con su capital--dijo la viuda picada ya.
+
+--¡Ah! ¡Ya pareció aquello! Vamos, tú tienes algunos ochavos en poder de
+Osorio y temes perderlos, ¿verdad?--dijo Clementina con sonrisa
+sarcástica, reprimiendo su cólera con trabajo.
+
+Pepa se puso pálida. Una ola de ira le subió también del corazón a los
+labios. Estuvo a punto de echarlo todo a rodar y ponerse a reñir como
+una verdulera, para lo cual tenía dotes especialísimas; pero un
+pensamiento interesado, un pensamiento de conservación la contuvo. Si
+rompía con su amiga, si la irritaba, las probabilidades de salvar su
+capital disminuían. Comprendió que el mejor partido era no excitar su
+naturaleza indómita, esperar que la amistad o su mismo orgullo la
+impulsasen a la generosidad. Hizo un esfuerzo para reprimir sus ímpetus
+ante la mirada altiva y provocativa de su amiga y dijo con abatimiento:
+
+--Pues sí, Clementina, te lo confieso. Tu marido tiene en su poder lo
+poco que poseo. Si lo pierdo me quedo sin una peseta. No sé qué será de
+mí.... Antes que depender de mi yerno, prefiero pedir limosna.
+
+--Pedir limosna, no. Te traeré a casa para acompañarme en lugar de
+Pascuala--dijo con desdén la dama, en quien la soberbia aún no se había
+apaciguado.
+
+Pepa sintió más este flechazo que el anterior, pero logró contenerse
+también.
+
+--Vamos, chica--dijo volviendo a cogerla por las muñecas
+cariñosamente--, no me eches a la cara los millones. Si he venido a
+aburrirte con estas cosas, es porque te tengo por mi mejor amiga. Ya sé
+yo que se exagera mucho, y que la envidia anda suelta por el mundo. La
+mayor parte de lo que cuentan de las pérdidas de Osorio, probablemente
+no será verdad....
+
+--Y si lo fuese, la cosa tiene poca importancia para mí. Figúrate que
+hoy mismo me ha dicho mi madrastra que me deja por heredera de toda su
+fortuna.
+
+Pepa abrió los ojos con sorpresa.
+
+--¿La duquesa? ¡Oh, pues no son más que cincuenta millones de pesetas!
+Creo que la pobre está muy enferma....
+
+--Bastante.
+
+La soberbia se sobreponía en aquel instante a todo sentimiento
+afectuoso en el corazón de Clementina. Pronunció aquel bastante en un
+tono que daba frío.
+
+Las dos amigas, al cabo de unos minutos, se entendían perfectamente.
+Pepa, afectando siempre desenfado, adulaba de todos los modos posibles a
+su amiga, como hermosa, como rica, como elegante. Clementina se dejaba
+adular, respiraba con delicia aquel tufillo de incienso. En cambio
+prometía que ni un céntimo perdería Pepa de su capital.
+
+Bajaron la escalera cogidas por la cintura, charlando como cotorras. Al
+llegar a la puerta del salón, antes de soltarse se dieron un apretado y
+cariñoso beso. Ninguna de las dos pensó que lo que las tenía enlazadas
+no eran sus propios brazos, sino los de un cadáver: el cadáver de una
+santa y generosa señora.
+
+
+
+
+VIII
+
+#Cena en Fornos.#
+
+
+Al salir del hotel de Osorio, Pepe Castro y Ramoncito se metieron en la
+berlina que esperaba al primero y se trasladaron a Fornos. Les costó
+trabajo desembarazarse de Cobo Ramírez, que había olido algo de cena y
+deseaba ser de la partida. Ramón dió un codazo a Castro para manifestar
+que no le vería con gusto en ella. Este, a quien tampoco placa el
+carácter desvergonzado del primogénito de Casa-Ramírez, hizo lo posible
+por desprenderse de él engañándole.
+
+El terror de los maridos estaba de muy mal humor. La indiferencia real o
+fingida que Clementina le había mostrado toda la noche le roía el
+corazón. Siempre habían sido prudentísimos en sociedad, sobre todo en
+casa del marido; pero nunca le faltó ocasión, hasta entonces, a la dama,
+con una mirada intensa, con alguna palabrilla fugaz, de expresarle su
+amor. Y como esto llovía sobre mojado, porque hacía ya bastantes días
+que la encontraba despegada, distraída, la picadura era más viva. Castro
+no estaba enamorado de la esposa de Osorio. Era incapaz de enamorarse.
+Pero tenía una idea extraordinaria de sus dotes de conquistador y, como
+consecuencia, un amor propio exagerado. Además, ya sabemos que
+Clementina era para él, no sólo la tórtola enamorada, sino el cuervo que
+le traía en su pico el sustento. Envuelto en su gabán de pieles y
+arrellanado en el rincón del coche, no despegó los labios en todo el
+camino. Era la una. La noche fría y despejada, una noche de Madrid, en
+que el ambiente produce cosquillas en los ojos y la nariz. Ramoncito,
+entregado también a sus melancolías, limpiaba con el pañuelo el cristal
+de la ventanilla para sumergir la mirada en las calles solitarias y en
+el cielo poblado de estrellas.
+
+Cuando llegaron a Fornos vieron el coche de la Amparo, en espera.
+
+--Llegamos un poco tarde. Nos va a sacar los ojos esa tía--dijo Castro
+apresurándose a entrar.
+
+Un mozo les dijo que arriba, en el gabinete de la izquierda, les
+esperaban tres señoras y dos caballeros. Antes de subir dió las
+disposiciones necesarias para la cena que había encargado. En el
+gabinete, dispersos por las sillas, estaban Rafael Alcántara, Manolito
+Dávalos, la Nati, la Socorro y la Amparo, que los recibieron con
+_fueras_ y silbidos. Todos cinco venían del Real: hacía muy cerca de
+media hora que esperaban.
+
+--¡Que poca vergüenza tienes, hijo!--dijo la Amparo con el hermoso
+entrecejo fruncido--. Y menos aún los que toman en serio tus convites.
+
+--Chica, me figuré que saldrías más tarde del Real.
+
+--¡Eso! Dí que estabas a gusto en casa de mi hijastra, y entonces puedes
+tener cierta disculpa.
+
+Amparo solía llamar en broma su hijastra a Clementina.
+
+--¡Qué hijastra, ni qué madrastra!--exclamó el lechuguino con gesto de
+mal humor--. ¡Si pensarás que hay mujer que me retenga a mí cuando no
+quiero!
+
+El despecho, incubado toda la noche, rompía ahora con fuerza la cáscara.
+
+--¡Olé mi niño! Así hablan los hombres--exclamó la Nati, una chulilla de
+Lavapiés que descubría el paño, no sólo en la conversación, sino también
+en el peinado, en los andares, en todo.
+
+--¡Qué simple eres, criatura!--dijo la Amparo volviéndose a ella--. ¿Te
+figuras que eso es cierto? Clementina le tiene más sumiso que un
+perrillo de lanas. Si se le antoja, le hace lamer la planta de sus pies.
+
+--¡Sí; lo mismo que tú a su papá!--respondió furioso Castro--¿Vosotras,
+por lo visto, os habéis llegado a figurar que soy un cadete de
+infantería? Pues ya veréis lo que me importa por esa señora....
+
+--¿De veras?--preguntó Alcántara.
+
+--De veras: me voy aburriendo ya.
+
+Castro, previniendo una próxima ruptura con su amante, preparaba una
+cama blanda a su reputación de seductor para que no sufriese
+desperfecto.
+
+--Os enfadáis conmigo--siguió--porque llego tarde.... ¿Y León? ¿Dónde
+está León?
+
+--León, aquí está--profirió una voz sonora detrás.
+
+Y el propio León avanzó hasta el medio de la estancia y se puso a
+parodiar, con entonación y mímica de cómico de la legua, una zarzuela
+muy conocida:
+
+ Yo soy aquel conde de Agreda llamado,
+ que en lides sin cuento probó su valor.
+
+--Oye, nene--dijo Socorro tirándole de los faldones del frac--, tengo
+que ajustarte una cuenta.
+
+--¡Tú también!--exclamó con afectado espanto--.¡Cielos! ¿Dónde me meteré
+que no me presenten cuentas?
+
+Y se dejó llevar, fingiendo susto, a un rincón por su querida, que le
+preguntó en voz baja:
+
+--Dí, babieca, ¿por qué no me has dicho que era Amparo de la partida?
+¿No sabes que estamos políticas hace ya días?
+
+--¡Bah! ¡bah!--exclamó alzando la voz y apartándose--. En cuanto tengáis
+unas copas de Jerez en el cuerpo, se van a oir los besos que os deis,
+desde la calle.
+
+-Socorro quedó acortada mordiéndose los labios. Temía que Amparo hubiese
+advertido algo. Y en efecto, la querida de Salabert les había echado una
+mirada penetrante sospechando lo que hablaban, y arrugó el entrecejo:
+"¡Anda, anda! ¡A buena parte iban con recaditos! ¡Como la picasen un
+poco era capaz de agarrar por el moño a aquella pánfila y batirla contra
+la pared!"
+
+La Socorro era una rubia linfática, de tez nacarada y ojos claros, un
+poco romántica y un mucho susceptible. Se decía hija de un comandante y
+se agarraba el derecho de despreciar a sus compañeras nacidas del seno
+de la plebe. Era más instruída que ellas porque leía todos los
+folletines que le venían a las manos: cuidaba de no decir palabras feas:
+no solía emplear tampoco locuciones flamencas. Tenía alguna más edad que
+la Amparo y la Nati.
+
+--A la mesa, a la mesa--dijo Alcántara--. Estas óperas alemanas me
+excitan un hambre de lobo.
+
+Levantáronse todos del asiento y se aproximaron a la mesa, mientras
+Castro hacía sonar el timbre para avisar al mozo. El conde de Agreda los
+detuvo con un gesto.
+
+--Caballeros, hay aquí dos princesas que han reñido por cuestiones
+diplomáticas que no nos incumben. ¿Opinan ustedes que se den un beso
+antes que nos sentemos?
+
+--Que se lo den: que se lo den--exclamaron los tres hombres y Nati,
+mirando a la Socorro y Amparo.
+
+Esta se encaró furiosa con León.
+
+--¡Ja, ja!... Chica, no empieces ya a soltar gracias porque nos va a
+hacer daño la cena.
+
+La Socorro se hizo la indiferente inspeccionando la mesa.
+
+--Que se besen--volvió a decir el coro.
+
+--Oíd, preciosos, ¿nos habéis traído para reiros de nosotras o a darnos
+de cenar?--dijo la Amparo cada vez más irritada.
+
+Castro trató de calmarla.
+
+--No hay motivo para enfadarse, Amparito. León, lo mismo que yo y todos
+los demás, desearíamos que los que nos sentemos a cenar fuésemos buenos
+amigos. Si hay algún resentimiento debe olvidarse, sobre todo si, como
+presumimos, no ha sido por cosa grave.
+
+--¡Que se besen!--gritaron con más fuerza los comensales.
+
+No hubo más remedio. Castro y Alcántara se apoderaron de la Amparo,
+Ramón y el conde de la Socorro y las fueron aproximando casi a viva
+fuerza, no sin que ambas protestasen, sobre todo Amparo, que se defendía
+con energía. Al cabo concluyó por reirse.
+
+--¡Pero esto es estúpido! ¿Qué mosca os ha picado?
+
+Y acercándose con decisión a Socorro, le dió un beso sonoro en la
+mejilla.
+
+--Besémonos, hija, porque si no temo que a estos chicos simpáticos les
+dé un ataque de nervios.
+
+La Socorro le pagó el beso con otro más tímido, manifestándose reservada
+y circunspecta.
+
+--Bueno, ahora dejadme calentar un poco, que estoy aterida--dijo
+sentándose al lado de la chimenea, tan cerca que, por milagro, no ardía.
+
+Se tostó por delante y por detrás, en tal forma, que, cuando Rafael fué
+a coger la silla, quemaba.
+
+--¡Qué atrocidad! Mirad, chicos, cómo ha dejado Amparo la silla.
+
+Todos pusieron las manos sobre ella y se admiraron.
+
+--¡Cómo tendrá esa mujer el cuerpo! Vamos a verlo--dijo Castro avanzando
+hacia ella.
+
+--¡Eh, niño, alto! que yo soy de mírame y no me toques.... Bueno, si
+queréis tocad la espalda--añadió generosamente.
+
+Y uno tras otro fueron poniendo la palma de la mano en la espalda de
+aquel hermoso animal que, efectivamente, casi quemaba.
+
+--Ahora vais a ver cómo me las compongo con los boquerones--dijo
+sentándose--. Porque supongo que te habrás acordado de mí--añadió
+levantando la vista hacia Pepe Castro.
+
+Este hizo una señal afirmativa y empujó suavemente a Manolito Dávalos
+para que se sentase al lado de su ex querida. Era curioso ver la extraña
+turbación que se apoderaba del tocado marqués cuando se ponía cerca de
+la Amparo. Esta mujer le fascinaba de tal suerte que se mostraba
+confuso, ruborizado, sin saber qué decir ni hacer. Los compañeros, que
+lo sabían, mirábanle con disimulo y enviaban sonrisas y guiños a la
+joven, la cual adoptaba un continente protector, maternal, con él. Se
+reía como los demás de aquella extraña y furiosa pasión; pero en el
+fondo se sentía halagada por ella.
+
+Rafael Alcántara, que ya había pellizcado en todos los platos de
+entremeses, volvió a gritar:
+
+--Señores, que venga por Dios esa cena, porque voy a pillar una
+indigestión de aceitunas.
+
+Acomodáronse todos, al fin. Dos mozos comenzaron a servir los platos.
+Amparo desdeñó el _consommé_; pero cuando trajeron unos filetes de
+_boeuf macédoine_ se colmó de tal modo el plato que los amigos
+comenzaron a darse de codo y a reir.
+
+--¡Ah! ¿vosotros pensáis que soy una niña tísica de las que cantan _La
+Stella confidente_?... ¡Ya veréis, ya!
+
+Rafael sacó la conversación del duque de Requena, pero la Amparo cortó
+las bromas.
+
+--Vamos, dejadle en paz. Ya que paga, que se divierta el pobre como
+pueda.
+
+Aunque todo el mundo sabía que tenía esclavizado al archimillonario, no
+gustaba que se rieran a su costa. Del duque pasaron a su hija. Rafael
+contaba pormenores terribles, repugnantes. Las mujeres se ensañaron con
+ella vengándose de su hermosura, su elegancia y su orgullo. Castro, en
+vez de acudir a la defensa, contentóse con sonreír discretamente y
+exclamar con negligencia:
+
+--¡No sabéis lo que decís!
+
+Aquella sonrisa, aquel tono superior y desdeñoso, querían sin duda
+significar que era ridículo hablar de las interioridades de Clementina
+en presencia de él. Pusiéronse sobre el mantel las honras de otra
+porción de señoras y caballeros. Entre copa y copa de _borgoña_, entre
+bocado y bocado de salmón con mayonesa quedaron todas perfectamente
+arregladas. Manolito no terciaba en la conversación. Feliz con sentir el
+traje de Amparo rozando con sus piernas, echándole de vez en cuando
+miradas intensas de apasionado deseo, acudiendo a servirla con solicitud
+de esclavo medroso, se apretaba a veces más de la cuenta contra su
+ídolo, acometido de rabiosa pasión. Cuando esto sucedía, el ídolo le
+arrimaba por debajo de la mesa crueles taconazos y pellizcos que le
+volvían a la razón. Fuera de esto se mostraba amable con él, le trataba
+como a un niño, le daba bocaditos del plato en que ella comía y le hacía
+mimos cogiéndole la barba con la punta de los dedos. Pero el pobre,
+antes de terminar la cena, se vió acometido de un golpe de tos; se puso
+rojo; quería echar, con grandes esfuerzos de su cuerpo, algo que no
+acababa de salir. Este algo era nada menos que una sarta de rails de
+ferrocarril que al loco marqués se le antojaba que tenía dentro del
+cuerpo. Los demás, que sabían de esta alucinación, sonreían con
+expresión de lástima y burla. Rafael Alcántara exclamó cínicamente:
+
+--¡Dale, dale, que es lagarto!
+
+El pobre Manolo se volvió hacia él, sudoroso, encendido, y le dijo con
+acento de reproche:
+
+--Si tú te encontrases como yo, no te reirías, Rafael.
+
+--¡Tiene razón, tiene razón!--exclamó la Amparo indignada--.Vaya una
+gracia, burlarse de un amigo enfermo.
+
+Y para indemnizarle de aquel agravio le ayudó a sentarse en un diván, le
+limpió el sudor con su pañuelo y le dió unos cuantos besos. Luego vino a
+sentarse de nuevo y siguió devorando lo que le ponían delante. Llegó el
+turno a los boquerones preparados expresamente para ella. Era uno de los
+gustos plebeyos que conservaba. Tantos engulló, que excitó la admiración
+y la risa de los comensales. Socorro dijo, sin embargo, por lo bajo a su
+querido, "que daba asco verla comer". Creía de buen tono padecer de
+dispepsia y comer poco. Amparo remojaba los bocados con tantos y tan
+formidables sorbos de _borgoña_, que dejaba siempre la copa temblando.
+Comía y bebía como un labrador en día de boda, y hacía gala de ello.
+
+Ramoncito no se hallaba en disposición de experimentar los goces de la
+nutrición animal. Dijo que había tomado chocolate en casa de Osorio;
+pero no era cierto. Lo que había tomado era veneno, con los obsequios
+que su amigo, el conde de Agreda, tributó por más de una hora a
+Esperanza.
+
+--Oye, feo, ¿por qué no comes?--le dijo Amparo volviéndose de repente
+hacia él--. ¿Es verdad que la chiquilla de Calderón no te hace caso? Te
+doy la enhorabuena, hijo, porque debe de tener mucho humor herpético.
+
+Maldonado, que estaba ya desabrido con ella desde la frase de la tarde,
+se puso encendido. Conteniéndose a duras penas le dijo con voz ronca:
+
+--Lo que te prevengo seriamente es que no vuelvas a ocuparte delante de
+mí de esa niña....
+
+Amparo le miró fijamente con aire de desafío.
+
+--¿Y por qué, rico mío?
+
+--Porque las mujeres como tú no pueden hablar de ciertas cosas sin
+profanarlas--dijo temblando de cólera el concejal.
+
+--¡Ja, ja! Abrid los balcones, chicos, porque este chavó tiene
+calor--dijo con risa sarcástica; y enfureciéndose de pronto:--¡Mira,
+niño, no me vengas con infundios! Tú eres un mamarrachillo y ella un
+saco de pus. ¿Lo oyes bien?
+
+La noble faz de Ramoncito se descompuso al escuchar estas pesadas
+palabras. Todo su cuerpo se estremeció de furor. No se sabe qué acto
+bárbaro e insano hubiera realizado a no sujetarle Castro por la manga
+del frac, diciéndole:
+
+--Déjala, hombre. ¿No ves que tiene ya mucho alcohol en la cabeza?
+
+Castro tenía del otro lado a la Nati. Sin saber por qué razón, pues
+nunca le había sido muy simpática, le dió toda la noche por servirla y
+requebrarla en voz baja. Cuando se puso un poco alegre, le dijo a
+Alcántara que estaba del otro lado:
+
+--Con tu permiso, Rafael, voy a dar un beso a Nati.
+
+Y se lo dió sin aguardar respuesta.
+
+Rafael no hizo maldito el caso. Poco después volvió a decir:
+
+--¿Permites, Rafael?
+
+Y ¡zas! le encajó otro beso. La bromita le pareció tan bien, que no se
+pasaban cinco minutos sin que la repitiese. Nati la encontraba
+deliciosa; se reía, presentando la mejilla a los labios del hermoso
+salvaje. Rafael, al principio, también la encontró graciosa y respondía
+gravemente a la pregunta de su amigo:
+
+--Lo tienes. Pene, lo tienes.
+
+Pero al cabo fué pareciéndole pesada, y entre bromas y veras concluyó
+por decirle:
+
+--Basta, Pepe; no abuses del físico.
+
+A los postres, el mozo les dijo que un señorito que cenaba en un
+gabinete próximo con una señora, bebía una copa de _champagne_ a su
+salud.
+
+--¿Quién es ese señorito? ¿Le conoces?
+
+El mozo sonrió discretamente.
+
+--Me ha prohibido decir su nombre.
+
+--¿Es un amigo?
+
+--Sí, señor conde: es un amigo.
+
+--Pues allá voy--dijo León.
+
+Y salió de la estancia. A los pocos instantes volvió a entrar con
+Alvaro Luna y su querida la Conchilla. Les hicieron una ovación. Rafael
+se adelantó con la copa en la mano y cantó:
+
+ --Murió Alvarito,
+ Dios le tenga en gloria;
+ Bebamas una copa a su memoria.
+
+Hizo gracia la ocurrencia porque Alvaro se había batido por la tarde.
+Pepe Castro le abrazó.
+
+--Ya sabíamos que habías salido bien. ¿Has pinchado al coronel?
+
+--Sí, en un brazo.
+
+--¿Cómo fué eso?
+
+--Verás tú....
+
+Y le contó los pormenores del lance. Todas se acercaron para escuchar.
+El coronel se había levantado los pantalones al llegar al jardín y se
+había remangado la camisa como un carnicero. Atacó furiosamente; pero se
+fatigaba en seguida, como hombre obeso que era y algo tocado del
+corazón. Descansaron seis veces. Al fin, harto ya de tanto bregar, le
+había tirado con decisión una estocada al pecho amagándole antes un tajo
+a la cabeza. No tuvo tiempo más que a poner delante el brazo izquierdo,
+que quedó atravesado.
+
+--Creí que le había matado, porque cayó redondo al suelo.
+
+--Así, así. No hay cosa más ridícula que andar dibujando tajos en el
+aire y haciendo ruido con los sables como en el teatro. Un buen golpe
+recto, partiendo de la inmovilidad, ¡esa es la manera de concluir
+pronto!
+
+ --Murió Alvarito,
+ Dios le tenga en gloria;
+ Bebamos una copa a su memoria.
+
+volvió a cantar Rafael con voz engolada levantando la copa de
+_champagne_.
+
+--Vamos, a este chavó ya se le ha subido San Telmo a la gavia--dijo la
+Amparo.
+
+Pepe y Alvaro sonrieron y continuaron comentando el lance. Los demás,
+menos Conchilla, les fueron dejando; se pusieron a charlar con
+animación, trincando a la vez de lo lindo. Rafael estaba empeñado en que
+Ramoncito les contara sus amores. ¿Se había declarado ya a la hija de
+Calderón? ¿Le había dado esperanzas? La verdad es que la niña no
+encontraría, por mucho que buscase, partido tan ventajoso como el de
+Ramoncito, un muchacho formal, en buena posición, con un porvenir en la
+política....
+
+Aunque Alcántara parecía que hablaba en serio y expresaba las mismas
+ideas que al propio Ramoncito le bullían constantemente en la cabeza,
+éste recelaba, y con razón, de su buena fe. Además, la presencia de
+aquellas mujeres, y más especialmente la de León, le molestaba mucho.
+Rechazó, pues, con mal humor todas las instancias que le hicieron para
+que abriese su pecho, y les rogó, muy fruncido y encrespado, "que
+hiciesen el favor de no romperle más la cabeza". Con esto desistieron de
+reirse a su costa y la emprendieron con Manolita Dávalos. El joven
+marqués, desde un diván donde yacía solitario, contemplaba sin pestañear
+en extática adoración a su ex querida.
+
+--Ven acá, Manolito; acércate un poco, hombre--le dijo León.
+
+--¿Para qué?--preguntó el marqués aproximándose con semblante
+avergonzado.
+
+--Para que charlemos un poco.... Y para que estés cerca de lo que más
+quieres.... Haces bien en estar enamorado de esta barbiana. Todo se lo
+merece. No hay en Madrid una mujer que le ponga el pie delante en
+hermosura, en garbo, en salero.... ¡Qué ojos! ¡qué cejas! ¡qué boquita
+de rosa!... ¡Hasta las orejas! ¡Mira qué primor de oreja!... Me las
+comería cada una de un bocado.... ¡Uy! ¡uy! ¡uy!
+
+Nati le había echado un feroz pellizco en el brazo.
+
+--Para que no vuelvas a echar piropos a nadie delante de tu mujer--dijo
+medio en serio, medio burlando.
+
+--Chico, si me hubieses dicho todo eso por la mañana me hubiera durado
+todo el día--le dijo Amparo riendo--. Pero ahora ... ya ves, nos
+dormiremos en seguida....
+
+--Pero vamos a ver. Amparo--manifestó Rafael afectando seriedad--. ¿Por
+qué has dejado a Manolo, un chico joven, simpático, de las primeras
+familias de España, por un tío asqueroso, viejo, baboso como Salabert?
+
+El chiflado marqués hizo un gesto de contrariedad.
+
+--Déjanos en paz, Rafael.
+
+Amparo, poniéndose seria también, le contestó:
+
+--Yo no le he dejado. Nos hemos dejado mutuamente, por conveniencia de
+ambos. No dirá él que yo le he despedido....
+
+Manolo asintió con la cabeza por no contrariar a su ídolo, aunque otra
+cosa le constase.
+
+--Pues es una lástima, porque él sigue más chalao por ti que nunca.... Y
+tú, aunque aparentes lo contrario, creo que algo te queda allá en el
+fondo.
+
+León se mordió los labios para no soltar el trapo.
+
+--Mira, tú, niño--expresó la Amparo con tono y ademanes persuasivos--;
+vosotros nos juzgáis peores de lo que somos. Yo no diré que algunas
+veces no obremos por capricho, y que no seamos ligeras e interesadas....
+Pero hay ocasiones en que las circunstancias nos arrastran. Una mujer se
+pone en tren de vestir con elegancia, de tener palco en los teatros, de
+gastar coche, y llega a acostumbrarse a estas cosas como vosotros a
+fumar y tomar café. Llega un día en que si quiere dar gusto a su
+corazón, va a verse privada de todo esto, y a caer en la miseria. Tú
+comprenderás que se necesita mucha virtud y más amor que el de Romeo y
+Julieta para echarlo todo a rodar y sacrificarse a vestir de percal otra
+vez y a vivir en una buhardilla. Chico, por lo mismo que nosotras hemos
+conocido bien la pobreza, sabemos mejor que vosotros lo agradable que
+es. Yo me he comprometido con Salabert porque tiene mucho dinero y puede
+satisfacer todos mis caprichos. No necesitaba decírtelo.... Por lo
+demás, si fuera a dar gusto a mi corazón demasiado sabéis, y demasiado
+lo sabe él, que yo nunca he querido a nadie de verdad más que a Manolo.
+
+Escuchando estas palabras, al loco marqués se le arrasaron los ojos de
+lágrimas. Tomó la mano de su ex querida y la besó con la misma devoción
+y ternura que una reliquia. León se levantó de prisa porque no podía
+tener la risa en el cuerpo. Las mujeres, siempre compasivas con los
+extravíos de la pasión por ridículos que sean, le contemplaron con
+curiosidad y lástima. Sólo Rafael permaneció grave.
+
+--Francamente, no puedo presenciar ciertas escenas sin conmoverme--dijo
+levantándose de la silla afectando una tristeza que hizo sonreír a la
+misma Amparo.
+
+Justamente en aquel momento, Alvaro Luna se despojaba del frac para
+mostrar a Castro y a su querida una pequeña herida que el sable del
+coronel le había hecho. Rafael, León, Nati, Ramoncito y Manolo Dávalos
+se acercaron. El noble salvaje se remangó la camisa y dejó ver el
+antebrazo, donde había una señal roja bastante larga.
+
+--Diablo; ha sido un golpecito regular--dijo Castro.
+
+--Un planazo--manifestó Alvaro.
+
+--No; más bien parece que ha sido con el corte. Lo que hay es que
+pegando enteramente a plomo y no tirando un poco del sable al mismo
+tiempo, el corte suele embotarse. Por eso no ha rajado la piel, y en vez
+de herida resultó contusión.
+
+Conchilla, que miraba el brazo de su amante con tristeza y sobresalto,
+se precipitó al fin sobre él y le besó la cicatriz con transporte, sin
+importarle las risas y las cuchufletas que esto produjo.
+
+Amparo y Socorro se habían quedado sentadas al lado de la mesa, una
+frente a otra. Si se ha de decir la verdad, Amparo, naturaleza violenta,
+irascible, sin pizca de imaginación y de inteligencia limitadísima,
+habíase olvidado enteramente del desabrimiento que con la Socorro había
+tenido; le dirigía la palabra con la misma confianza y desenfado que
+antes. Mas ésta, porque su carácter fuese más receloso y susceptible, o
+porque el vino la privase del juicio, o por ambas cosas a la vez seguía
+mostrándose taciturna y hostil hacia su amiga. Respondía con marcada
+frialdad a sus observaciones y hasta algunas veces se advertía en sus
+labios cierto gesto de desdén. La Amparo, que no tenía un temperamento
+observador, concluyó sin embargo por observarlo.
+
+--Oyes, chica, ¿qué es lo que tienes? ¿Te dura todavía el enfado?
+
+--¿A mí? ¡Ca! Yo no puedo enfadarme contigo.
+
+Estas palabras parecían un testimonio de cariño y confianza. Sin
+embargo, las pronunció en un tono tan extraño, que la Amparo se la quedó
+mirando fijamente antes de replicar.
+
+--Pues hija--dijo al cabo--, yo te confieso que puedo enfadarme con
+todo el mundo y contigo también si me llegases a hacer alguna ofensa.
+
+--Pues yo, contigo, no--replicó con una sonrisa particular la Socorro.
+
+Amparo volvió a mirarla fijamente y con sorpresa.
+
+--¿Qué quieres decir con eso, que me desprecias?
+
+--Lo que tú quieras--profirió con el mismo gesto de desdén.
+
+Una arruga profunda apareció en el entrecejo de Amparo; señal de
+tormenta.
+
+--Mira, chica, tengamos la fiesta en paz. Te vas haciendo muy picante y
+ya sabes que tengo muy poca paciencia--dijo con voz sorda.
+
+--De lo que menos caso hago yo es de tu paciencia, hija mía. Te he
+venido a decir bien claramente que no quiero trato contigo. Al parecer,
+no quieres acabar de entenderlo. Tú y yo no hemos mamado la misma leche
+ni hemos tenido los mismos principios. Por eso no nos entendemos. Si
+algún resentimiento tienes conmigo, como yo jamás te he tenido miedo
+ninguno, podemos resolverlo cuando quieras. Mira, aquí traigo este
+juguete para castigar a los desvergonzados.
+
+Al mismo tiempo sacó del bolsillo una llave inglesa y la puso sobre la
+mesa.
+
+Verla Amparo, apoderarse de ella con ímpetu feroz, y dar un terrible
+golpe en la cara a su dueña, fué instantáneo. La Socorro cayó de la
+silla soltando cuatro chorros de sangre por los cuatro agujeros que los
+pinchos del instrumento la hicieron. El susto, para los que allí estaban
+fué grande, pues no habían advertido la disputa. Todos corrieron
+presurosos a levantar a la herida. Hubo unos instantes de confusión en
+que nadie se daba cuenta de lo que en realidad había pasado. La Amparo
+se había puesto terriblemente pálida y aún murmuraba sordamente
+denuestos. En cuanto León Guzmán averiguó, viendo en sus manos la llave,
+lo que había pasado quiso arrojarse sobre ella, y lo hubiera hecho
+faltando a lo que se debe un caballero, si Pepe Castro y Rafael no le
+hubieran sujetado. No pudiendo realizar sus propósitos comenzó a
+increparla.
+
+--¡Esto es una infamia! ¡Una vileza! ¡Es la acción de un asesino! Desde
+aquí debes ir a la cárcel, porque has cometido un delito.
+
+Los mozos, que habían acudido a los gritos, viendo tanta sangre y oyendo
+las palabras del conde, se dispersaron. Alguno de ellos bajó al café a
+dar parte a un inspector de policía que allí estaba el cual se presentó
+inmediatamente: otros corrieron a avisar a un médico. Subieron dos. La
+herida era de importancia y de consecuencias, porque quedarían señales
+en el rostro. Ordenaron que llevasen acto continuo a la enferma a la
+casa de socorro. Allí no disponían de medios para la cura. El inspector
+manifestó que se veía en la necesidad de conducir la agresora a la
+prevención y tomar el nombre de los presentes. Entonces todos
+intervinieron con ruegos para que dejase a la Amparo libre,
+respondiendo ellos de las consecuencias. El inspector se negó
+resueltamente. Lo único que podía hacer era conducirla al Gobierno civil
+en vez de la prevención y detener el parte al juzgado algún tiempo.
+Aunque casi todos pertenecientes a familias muy distinguidas, ninguno de
+los presentes era un personaje político (con paz sea dicho de Ramoncito)
+que pudiese desviar ni contener el curso de la justicia. Pero el duque
+de Requena sí lo era. Por eso Rafael le dijo en voz baja a la Amparo:
+
+--Mira, chica, lo mejor que puedes hacer es pasar un aviso a Salabert.
+Si no, estás perdida.
+
+--Ya se habrá acostado. ¿Te encargas tú de llevárselo?
+
+El perdulario vaciló un instante, pero al fin se decidió a prestarle
+aquel servicio, contando sacar de él buen partido.
+
+La herida fué conducida a la casa de socorro en el coche de Pepe Castro,
+acompañada por León y un guardia. Amparo fué al Gobierno civil en su
+propio carruaje, con el inspector y Manolito Dávalos, que se lo pidió a
+éste por favor con lágrimas en los ojos. Alvaro Luna, la Conchilla,
+Nati, Pepe Castro y Ramón les prometieron seguirlos inmediatamente y
+acompañar a la hermosa agresora en su odisea. Pero ya a la puerta de
+Fornos hubo deserciones. Alvaro declaró que le dolía un poco el brazo y
+que iba a curárselo. Conchilla, como es natural, le acompañó. La Nati,
+con Castro y Ramón, siguieron a pie hasta el Gobierno. Una vez allí,
+antes de entrar celebraron consejillo. Ramoncito presentaba algunas
+dificultades. El era concejal y no podía "meterse en ruidos", máximo
+cuando las relaciones del Gobernador con el Ayuntamiento venían siendo
+un poco tirantes. Por su parte. Castro declaró lacónicamente que todo
+aquello era ridículo. Naturalmente, siendo ridículo ¿qué iba a hacer un
+hombre como él allí? Además, anunció que tenía sueño y éste era ya un
+argumento sobradamente poderoso sin necesidad del primero. La Nati tal
+vez hubiera desistido también de subir; pero se creía en la obligación
+de aguardar a Rafael.
+
+En una habitación bastante sucia del Gobierno esperaban la Amparo y
+Manolito Dávalos cuando Nati se les juntó. El maníaco marqués estaba tan
+tembloroso, tan desencajado y lívido como si sobre él pesase una
+terrible desgracia. Su confusión y dolor se aumentaron cuando Amparo le
+ordenó marcharse. No convenía que le viese Salabert allí. Rogó con los
+mayores extremos que le permitiese aguardar el fin de la aventura; pero
+fué en vano. No pudiendo conseguirlo salió al cabo de la estancia, pero
+fué para rondar por los alrededores del edificio como un perro fiel.
+Pocos momentos después, la Amparo fué llevada al despacho de uno de los
+oficiales, que la recibió sin miramiento alguno, sin levantarse del
+sillón y hablándola en un tono autoritario que la produjo gran
+irritación. La bilis se le revolvió en el estómago. En poco estuvo que
+no se desvergonzase con aquel mequetrefe; pero el temor de la cárcel la
+contuvo. Sin embargo, a pesar de su paciencia, no estuvo en mucho que
+fuese. Si no llegan a la sazón el duque de Requena y Rafael hubiera sido
+más que probable.
+
+Salabert entró resoplando como de costumbre. A este resuello debía,
+quizá, parte del respeto que en todas partes inspiraba. Sólo un hombre
+con cien millones de pesetas de capital se podía autorizar tanto
+resoplido y escupitajo. El oficial se turbó un poco a su vista. El
+banquero, con la perspicacia que le caracterizaba, supo aprovechar este
+predominio.
+
+--¿De qué se trata, eh? Disputas de chicas.... Algunos golpes.... Nada
+entre dos platos.... Esto se arregla en dos segundos.... Tú, chiquita, a
+la cama.... Mañana le darás un beso; la regalarás un brazalete.... Todo
+arreglado, todo arreglado--comenzó a gruñir con el desenfado del que
+está en su casa.
+
+El oficial apenas tuvo valor para murmurar:
+
+--Señor duque, tendría mucho gusto en complacerle ... pero mi
+obligación....
+
+--A ver, ¿dónde está Perico? ¿Anda por ahí Perico?--preguntó con el
+mismo despotismo.
+
+--El señor Gobernador se ha retirado ya--manifestó el oficial.
+
+--Pues el secretario.... ¿Dónde está el secretario?... A ver, el
+secretario.
+
+Condujéronle a su despacho y se encerró con él. Al cabo de unos minutos
+salió con las mejillas un poco más amoratadas. El secretario le despidió
+a la puerta con una fina sonrisa burlona. La Amparo se acercó y le
+preguntó:
+
+--¿Está arreglando el asunto?
+
+--Por ahora, sí--respondió mordiendo el sempiterno cigarro.
+
+--Pues quiero irme en tu coche--dijo, bajando la voz.
+
+La fisonomía del banquero se oscureció.
+
+--Demasiado sabes que no puede ser.
+
+--¿Que no puede ser?... Ahora verás.... Dame el brazo.... En marcha.
+
+Y cogiéndose con fuerza de su brazo le empujó hacia la escalera seguido
+de Nati y Rafael entre las miradas atónitas del oficial, del inspector y
+de los tres o cuatro empleados que allí había a tales horas.
+
+Una vez en la calle, la hermosa tirana ofreció su coche a Nati y Rafael,
+y se metió sin vacilar en el del duque, que la siguió taciturno pero
+sumiso. Los nervios de la antigua florista se desataron así que se vió a
+solas con su querido. Las palabras más soeces del repertorio de los
+cocheros de punto brotaron a sus labios temblorosos. Pateó, juró,
+rechinó los dientes, profirió mil estúpidas amenazas. Por último,
+cogiendo al banquero por la solapa de su gabán de pieles, le dijo
+atropellándose por la ira:
+
+--Por supuesto; esos dos puercos, el empleado y el inspector, quedarán a
+escape cesantes.
+
+--Veremos, veremos--respondió el duque, inquieto y confuso.
+
+--Ya está visto. Hasta que me traigas su cesantía no te presentes en mi
+casa, porque no te recibo.
+
+
+
+
+IX
+
+#Los amores de Raimundo.#
+
+
+La nueva aventura amorosa de Clementina se desenvolvía de un modo tan
+pueril como grato para ella. Después de aquella inoportuna vuelta de
+cabeza, que tanto la había avergonzado, se guardó bien, durante algunos
+días, de mirar hacia atrás, aunque el saludo que enviaba a Raimundo
+fuese cada vez más expresivo y afectuoso. El capricho (por no darle
+mejor nombre, pues no lo merecía) fué echando, no obstante, tanta raíz
+en su imaginación, que concluyó por volverse otra vez; al día siguiente
+también; al otro igual, encontrando siempre los gemelos del joven
+clavados sobre ella. Por fin, un día se volvió desde la esquina y le
+hizo un nuevo saludo con la mano.
+
+"Vamos, he perdido la vergüenza", murmuró después poniéndose colorada. Y
+tan verdad era, que desde entonces no pasó otra vez sin hacer lo mismo.
+
+Pero aquella situación, aunque graciosa y original, iba pareciéndole
+pesada. Su temperamento fogoso no le permitía gozar jamás con
+tranquilidad del presente, la impulsaba a buscar con afán un más allá, a
+precipitar los acontecimientos, aunque muchas veces, en lugar del placer
+apetecido, quedase envuelta en los escombros del alcázar que su fantasía
+había levantado. En esta ocasión, sin embargo, tenía mejores motivos que
+otras veces para desear salir de ella. Era tan falsa, que tocaba en los
+lindes de lo ridículo. A solas consigo misma solía confesárselo.
+
+"La verdad es que, bien mirado, yo le estoy haciendo el oso a ese
+muchacho. Parezco una dama de la isla de San Balandrán."
+
+Mas, aunque todos los días se proponía dar un corte a aquella aventura
+no saliendo más a pie, o cruzando por delante de la casa de Raimundo sin
+levantar la mirada o, a todo más, dirigiéndole un saludo frío, es lo
+cierto que no tenía fuerza de voluntad para llevar a cabo su propósito.
+Ni siquiera para dejar de enviar el consabido adiós desde la esquina.
+Una cosa la preocupaba sobremanera. Y es que el joven, viendo las
+claras señales que ella daba de arrepentimiento, las pruebas un tanto
+humillantes de su simpatía hacia él, no se apartase de la obediencia, no
+la siguiese jamás ni buscase ocasión de encontrarse con ella en el
+paseo. Esto, a la larga, iba irritando su amor propio. Parecía que aquel
+señor tomaba con demasiada afición el papel contrario. Pensando en esto,
+algunas veces llega a encolerizarse. Mas al cruzar de nuevo por delante
+de él le veía tan risueño, tan feliz, con tales deseos de saludarla, que
+el negro fantasma de la soberbia se desvanecía y entraban de nuevo en su
+pecho a torrentes la simpatía y el caprichoso deseo de amar y ser amada
+de aquel niño.
+
+¿En qué pararía todo aquello? En nada probablemente. Sin embargo, hacía
+lo posible por que siguiese adelante y cuajase; no cabía duda. Al ver
+paralizado su deseo por causas que no podía definir claramente, crecía y
+se transformaba poco a poco en áspero apetito. Una tarde en que el
+desencanto y la amargura habían invadido su pecho en que iba pensando
+seriamente, al caminar por la calle de Serrano, en abandonar por
+completo aquella ridícula aventura, al pasar por debajo del mirador
+después de haber saludado al joven, sintió caer sobre ella un puñado de
+flores deshechas. Levantó la vista y le envió una afectuosa sonrisa de
+reconocimiento. Aquella lluvia refrescó su alma, reanimó su desmayado
+capricho. Entonces se puso a buscar con afán un medio de acercarse
+nuevamente a Raimundo. Pensó en escribirle pidiéndole perdón de su
+visita y sus palabras severas; pero ya era tarde para ello. Después
+imaginó que acaso entre sus amigos, particularmente entre los
+periodistas, hubiese alguno que le conociera y por el cual le podía
+enviar un recado de atención. Lo desechó como peligroso. Hasta se le
+pasó por la cabeza hacerle seña para que bajase y darle una explicación
+de palabra; pero tampoco osó hacerlo. Era demasiado humillante.
+
+La casualidad vino en su ayuda resolviendo el asunto a su placer, cuando
+menos lo pensaba. Una noche se encontraron en el teatro de la Comedia.
+Raimundo, que transcurrido el año de luto solía ir de vez en cuando,
+estaba con su hermana en las butacas. Ella ocupaba un palco bajo frente
+a ellos. Se saludaron cariñosamente, y durante largo rato hubo entre el
+joven y la hermosa dama un tiroteo de miradas y sonrisas que llamó
+extremadamente la atención de Aurelia.
+
+--¿Pero, qué es esto? ¿Has vuelto a hablar con esa señora?
+
+--No.
+
+--Entonces, ¿qué significa tanta sonrisa? Parecéis amigos íntimos.
+
+--No sé--replicó el joven algo confuso--. Se manifiesta muy afectuosa
+conmigo. Quizá suponga que me ha ofendido cuando fué a casa y quiera
+desagraviarme.
+
+En el primer entreacto Aurelia recibió un hermoso ramo de camelias que
+le trajo una florista.
+
+--De parte de aquella señora que está en el palco número once.
+
+La niña alzó los ojos y vió a Clementina que la miraba risueña. Los dos
+hermanos dieron las gracias con fuertes cabezadas. Aurelia se puso muy
+colorada.
+
+--¿No te parece--le dijo su hermano--que debo subir a dar las gracias a
+esa señora?
+
+Era natural. Raimundo, cuando bajó el telón por segunda vez, la dejó por
+unos instantes sola y subió al palco de la dama. Una sonrisa feliz
+iluminó el semblante de ésta al ver al joven en la puerta. Le recibió
+como a un antiguo amigo; le mandó sentarse a su lado; entabló con él
+plática reservada, dejando en completo abandono a su obligada compañera
+Pascuala. Por fortuna para ésta no tardó en llegar Bonifacio, que no
+tomaba jamás butaca cuando sabía que la familia de Osorio tenía palco en
+algún teatro.
+
+--Veo con satisfacción que no me guarda usted rencor--le dijo en voz
+baja dirigiéndole una larga mirada insinuante--. Hace usted bien. Eso
+prueba que tiene usted corazón y talento. Le confieso con toda
+ingenuidad que me equivoqué de medio a medio en la apreciación de su
+conducta y su persona. Es tan cierto esto que cuando salí de su casa de
+buena gana me hubiera vuelto a pedirle a usted perdón.... Si no de
+palabra, con los ojos y el gesto debió usted comprender que se lo he
+pedido después muchas veces....
+
+Todavía le dió otros tres o cuatro pases superiores, de verdadero
+maestro, con los cuales arregló la cabeza al pobre Raimundo, esto es, le
+dejó inmóvil, confuso, fascinado, como ella le quería, en suma. Al mismo
+tiempo explicó con habilidad aquellas manifestaciones de simpatía un
+poco extrañas cuyo recuerdo la avergonzaba.
+
+Sin dejarle tiempo a reponerse le preguntó con interés por su hermanita,
+por su vida, por sus mariposas. Raimundo contestaba a sus preguntas con
+sobrado laconismo, no por frialdad, sino por su falta de mundo. Pero
+ella no se desconcertaba. Seguía cada vez más cariñosa envolviéndole en
+una red de palabritas lisonjeras y de miradas tiernas. Cuando más
+embebida y aun puede decirse entusiasmada se hallaba reconquistado a su
+juvenil adorador, he aquí que aparece en el pasillo de las butacas Pepe
+Castro, correctamente vestido de frac, las puntas del bigote engomadas,
+finas como agujas, los bucles del cabello pegados coquetamente a las
+sienes, el aire suelto, varonil, displicente. Derramó primero su mirada
+fascinadora, olímpica, por las butacas, dejando temblorosas y subyugadas
+a todas las niñas casaderas que por allí andaban esparcidas: después,
+con arranque sereno como el vuelo de un águila, alzóla al palco número
+once. No pudo reprimir un movimiento de sorpresa. ¿Con quién hablaba
+Clementina tan íntimamente? No conocía a aquel joven. Le dirigió sus
+diminutos gemelos. Nada, no le había visto en su vida. Clementina, que
+advirtió la sorpresa de su amante, después de responder al saludo
+redobló su amabilidad con Raimundo, volviéndose enteramente hacia él,
+acercando el rostro para hablarle, haciendo mil monerías destinadas a
+llamar la atención del noble salvaje y a preocuparle. Sentía un goce
+maligno en ello. Castro había llegado a serle indiferente. Dirigió éste
+por largo rato los gemelos a Raimundo de un modo impertinente y hasta
+provocativo. Nuestro joven le pagó con algunas inocentes miradas de
+curiosidad, porque no tenía el honor de conocer al terror de los
+maridos.
+
+Comprendiendo que su hermana estaría impaciente, aunque desde el palco
+no la perdía de vista, se alzó de la silla para despedirse.
+
+--Seremos amigos ¿verdad?--le dijo la hermosa dama reteniéndole por la
+mano--. Muchos recuerdos a su hermanita. Necesito darle una satisfacción
+de aquella brusca y extraña visita, y se la daré. Dígale usted que uno
+de estos días la voy a sorprender en medio de sus faenas caseras.... Me
+interesan ustedes muchísimo, dos hermanitos tan jóvenes viviendo
+solos.... Adiós, Alcázar: lo dicho.
+
+Cuando bajó del palco un poco aturdido y se sentó de nuevo al lado de
+Aurelia, le dijo ésta:
+
+--¡Qué hermosa es esa señora!... Pero yo sigo creyendo que no se parece
+a mamá.
+
+Raimundo, que no se acordaba en aquel momento de tal parecido, sintió un
+leve estremecimiento y balbució:
+
+--Pues yo le encuentro un cierto aire....
+
+Ahora ya no era más que aire. El joven comenzaba a sentir
+remordimientos. La impresión que Clementina le causaba no era la misma
+de respetuosa devoción que antes de haber trabado de tan singular manera
+conocimiento con ella.
+
+Pepe Castro, así que le vió en las butacas, comenzó a mirarle con fijeza
+tratando sin duda de analizarle. Como quiera que aquel muchacho rubio no
+pertenecía a la elevada sociedad que él frecuentaba, pasósele por la
+imaginación (porque tenía imaginación y todo), que bien pudiera ser el
+mismo perseguidor de quien tanto se había quejado en otro tiempo
+Clementina. Como es natural, esta sospecha no le excitó a mirarle con
+más simpatía. Raimundo estaba tan atento a contemplar el palco de la
+señora de Osorio, que no reparó en la provocativa insistencia del
+tenorio. Este, cansado al fin, subió a saludar a su querida. Sentóse a
+su lado, en la misma posición que un momento antes había estado
+Raimundo, quien al verle de esta suerte sintió un extraño malestar,
+cierta vaga tristeza que no trató de definir. Sin embargo, observó que
+la dama estaba muy risueña y el gallardo caballero muy serio, y que a
+ella no le faltaba tiempo para echar frecuentes miradas a las butacas,
+lo cual ponía al otro cada vez más enfurruñado y sombrío.
+
+--¿Has reparado cómo te mira esa señora?--preguntó Aurelia a su
+hermano--. Parece como si le gustases.
+
+--¡Qué tontería! exclamó él ruborizándose--. ¡Vaya un buen mozo que soy
+yo! Si fuese el caballero que ahora tiene al lado....
+
+Aurelia protestó riendo. No; su hermano era más guapo que aquel soldado
+de cromo con rosetas en las mejillas como las bailarinas.
+
+Cuando terminó la representación, Raimundo pudo ver, no sin cierto
+sentimiento de celos, a Clementina aguardando en el vestíbulo su landó
+en compañía del mismo caballero. Saludóle aquélla con tanto afecto, que
+Castro, cada vez más inquieto, volvió a dirigirle una larga e intensa
+mirada de análisis.
+
+Por espacio de algunos días el joven entomólogo esperó con zozobra que
+Clementina se detuviese a la puerta de su casa y subiera a cumplir la
+promesa. Sus esperanzas quedaron defraudadas. La dama cruzaba como
+siempre con su pasito vivo y menudo, le saludaba cariñosamente primero,
+y desde la esquina volvía a hacerle el consabido adiós con la mano. Cada
+vez que salvaba la puerta, el corazón de Raimundo se encogía, se ponía
+de mal humor. "Vaya, se le ha olvidado, decía para sí: no volveré a
+hablar más con ella, como la casualidad no nos vuelva a juntar en algún
+sitio". Empezó a ayudar a la casualidad asistiendo con más frecuencia al
+teatro de la Comedia, pero no logró verla. Al teatro Real, donde
+seguramente estaba, no se atrevía a ir por el temor de que pensase que
+aún duraba la persecución. Por qué se le había metido en la cabeza que
+había de subir a su casa precisamente a aquella hora y no a otra, no lo
+podemos explicar. Lo que sí afirmaremos es que fueron inmensos su
+asombro y turbación cuando una mañana Clementina se dejó entrar por la
+casa. Preguntó desde luego por la señorita. Aurelia la recibió en la
+sala y pasó inmediatamente recado a su hermano. Cuando éste se presentó,
+la dama se hallaba instalada en el sofá charlando con el desembarazo de
+una amiga que el día anterior les hubiese visitado.
+
+--Conste que esta visita no es para usted--le dijo sonriendo y
+tendiéndole su mano enguantada.
+
+--No me atrevería yo a imaginarlo, señora--replicó él apretándosela
+tímidamente.
+
+--¡Por si acaso! No le creo a usted fatuo, pero las mujeres debemos
+siempre vivir prevenidas.
+
+En la soltura y en el tono jocoso que adoptaba se podía advertir cierta
+afectación. Su voz estaba ligeramente alterada. Alrededor de los ojos
+había esa palidez que denuncia siempre la emoción que embarga el
+espíritu. La visita fué corta, pero en ella tuvo tiempo para lisonjear a
+la niña con muchas palabras delicadas, con efusivos ofrecimientos. La
+hizo prometer que iría a verla algún día. Si no le gustaba la sociedad,
+que fuese por la tarde y charlarían un rato solitas. Le enseñaría su
+casa y algunas labores. La orfandad y la juventud de Aurelia la
+impresionaban. Ya que ella tenía la dicha de parecerse a su madre un
+poco, como afirmaba Raimundo, se creía con cierto derecho a su afecto.
+
+--Nada; cuando usted se aburra aquí sola, se viene usted a mi casa que
+está cerquita, y nos aburriremos juntas, que siempre es más llevadero.
+
+La pobre Aurelia, confundida por aquella amabilidad y charla
+mundanales, no hacía más que sonreír. Cuando se levantó para
+despedirse, dijo:
+
+--Queda usted encargado, Alcázar, de recordar a Aurelia su palabra. En
+cuanto a usted puede hacer lo que guste. Con los sabios no me atrevo a
+insistir porque se les molesta cuando menos se piensa....
+
+Habiendo recobrado por completo su aplomo les hablaba en un tono amable,
+protector, un poco maternal. Todavía en la escalera les entretuvo unos
+momentos con su conversación desenvuelta e insinuante a la vez y les
+reiteró con gracia todos sus ofrecimientos. No consintió que Raimundo la
+acompañase. Se fué sola dejando una estela perfumada que éste aspiró con
+más placer que su hermana. Porque Aurelia luego que cerraron la puerta
+guardó silencio. A las frases de elogio que Raimundo tributó
+calurosamente a la dama, asintió en un tono lacónico que le apagó los
+fuegos.
+
+Hay que confesarlo. La impresión primera de adoración filial que
+Clementina inspiró al joven entomólogo se había ido desvaneciendo poco a
+poco o, por mejor decir, confundiendo con otra inclinación menos santa,
+aunque guardando algo de ella. Como en todos los hombres alejados del
+trato de mujeres, dedicados exclusivamente al estudio, la visión del
+sexo y el reconocimiento de la ley divina del amor fueron vivos e
+intensos. Al día siguiente de la visita de Clementina ya quería que
+Aurelia se la pagase, manifestando por supuesto tal deseo tímidamente y
+con palabras embozadas. Pero su hermana le demostró la conveniencia de
+aguardar algún tiempo y él se resignó. Al fin se realizó la visita.
+Aurelia pasó una tarde en el _boudoir_ de la señora de Osorio. Raimundo,
+después de muchas vacilaciones, no se atrevió a ir con ella.
+
+A los tres o cuatro días se presentó de nuevo Clementina en casa de los
+jóvenes a convidarles para ir por la noche al Real. Fué un verdadero
+apuro para ellos. Raimundo no tenía frac, Aurelia no poseía tampoco un
+guardarropa muy provisto. Sin embargo, fueron. Un pariente prestó al
+joven su frac: Aurelia se puso los mejores trapitos del armario. Al día
+siguiente Raimundo se encargó un traje de etiqueta en la mejor sastrería
+de Madrid. No sólo hizo esto, sino que también, sin dar parte a su
+hermana, fué a la contaduría del teatro Real y tomó un abono de butaca
+cerca de la platea de Osorio, en el mismo turno.
+
+La intimidad creció pronto entre ellos, gracias a los esfuerzos de
+Raimundo. Porque su hermana, aunque elogiaba también la amabilidad de su
+nueva amiga, oponía una resistencia sorda y pasiva a frecuentar su
+trato. Por más que hacía no lograba borrar de su espíritu la manera
+extraña de comenzar aquella amistad, ni se le podía ocultar el fondo de
+falsedad que en ella existía. Conociéndolo Raimundo procuraba con afán
+desvanecer sus aprensiones, unas veces directa, otras indirectamente.
+Era Aurelia una muchacha más bien fea que linda, como ya hemos dicho, de
+buen sentido y de honrado corazón. La adoración que sentía por
+Raimundo, inculcada por su difunta madre, no le impedía conocer las
+partes flacas de su carácter, débil, impresionable con exceso y pueril.
+Realmente en este aspecto ella representaba el elemento masculino y él
+el femenino dentro de la casa. Lloraba él con extremada facilidad; ella
+difícilmente. Sentía él extrañas aprensiones, desfallecimientos, a veces
+verdaderas alucinaciones; ella tenía el sistema nervioso perfectamente
+equilibrado. Era sana y maciza; él, enfermizo y lacio. En los meses que
+siguieron a la muerte de la madre, Raimundo, sacando fuerzas de flaqueza
+con la idea de proteger a su hermana, se había mostrado más resuelto y
+varonil. Andando el tiempo el temperamento recobró sus derechos, cayó de
+nuevo en sus manías pueriles, en su impresionabilidad femenil, al paso
+que ella se crecía descubriendo un temperamento firme, equilibrado y
+recto.
+
+No le costó mucho trabajo a Clementina someter, fascinar enteramente al
+joven naturalista. Unas veces yendo los chicos a su hotel, otras yendo
+ella a casa de los chicos o llevándolos consigo al teatro o al paseo, se
+veían la mayor parte de los días. Pepe Castro, la primera noche que
+encontró a Raimundo en el salón de Osorio comprendió perfectamente lo
+que pasaba, y se llenó de despecho.
+
+--A esta grandísima ... le da ahora por los bebés--murmuró rechinando
+los dientes--. Todas las perdidas concluyen por estas extravagancias.
+
+Pensó en dirigirse al joven y provocarle. No tardó en persuadirse de que
+este paso sería para él desastroso. ¿Qué iba ganando en ello?
+Absolutamente nada porque Clementina le detestaría. El escándalo pondría
+de manifiesto su derrota, tanto más vergonzosa cuanto que el vencedor
+era un chicuelo absolutamente desconocido. Determinóse, pues,
+prudentemente a no dar su brazo a torcer ante el mundo y a alejarse de
+su querida temporalmente, dejándola que satisficiese su capricho. Quizá
+más adelante, cansada de triscar con aquel corderillo, volvería la oveja
+al redil.
+
+Raimundo no era tan niño como Castro le suponía, pues contaba veintitrés
+años cumplidos: pero tenía una figura infantil y delicada que no le
+dejaba aparentar más de diez y ocho. Su salud era vacilante y
+quebradiza. Padecía frecuentes ataques, sobre todo desde la muerte de su
+madre, en que perdía unas veces la vista, otras el habla, con otra
+variedad de fenómenos extraños que por fortuna duraban poco tiempo.
+Además se veía acometido de profundas melancolías, crisis violentas que
+terminaban por un llanto copioso y prolongado corno en las mujeres
+histéricas. La vista de las arañas le producía espasmos; el bisturí de
+un médico le estremecía. La aprensión de volverse loco le hacía padecer
+horriblemente algunas veces: otras era el temor de suicidarse contra su
+propia voluntad. Jamás tenía armas al alcance de la mano, y por el miedo
+de arrojarse desde el balcón llegó a cerrar de noche el de su cuarto con
+candado, entregando la llave a su hermana, única testigo y confidente de
+estos desvaríos. Su temperamento y la educación afeminada que había
+tenido eran la causa de ellos. Guardábalos, sin embargo, con cuidado
+como todos los que los padecen, que son más de los que se piensa:
+procuraba con grandes esfuerzos refrenarse comprendiendo el ridículo que
+cae sobre los hombres así constituidos.
+
+Cualquiera se representará bien lo que pasaría por este muchacho cuando
+una mujer tan hermosa, tan coqueta y tan experimentada como Clementina
+se resolvió a hacer su conquista. Primero su extremada timidez le
+impidió darse cuenta de la conducta de la dama. Pensaba que aquellos
+saludos afectuosos, aquellas sonrisas no eran más que la expresión de
+una súbita simpatía que su orfandad había excitado en ella. Todavía,
+cuando trabó amistad con ellos y se multiplicaron las señales de su
+inclinación, y su hermana le dió la voz de alerta, no pudo imaginarse
+que pudiera existir entre ambos otra cosa que una amistad más o menos
+estrecha protectora y maternal por parte de ella, rendida y fervorosa
+por la de él. Sin embargo, el elixir de amor que gota a gota iba dejando
+caer Clementina en sus labios, llegó al fin al corazón. Cuando menos lo
+pensaba se encontró enamorado, loco. Pero al tiempo que hizo este
+descubrimiento le acometió una vergüenza inmensa; pensó que jamás
+tendría el valor de declarárselo. Por un lado la conducta de su ídolo
+con él, los constantes testimonios de simpatía que le prodigaba, se
+prestaban a forjarse ilusiones. Pero le parecía tan extraño e
+inverosímil que un hombre tímido, inexperto, desprovisto de atractivos
+mundanos pudiese obtener los favores de señora tan rica y tan hermosa,
+que al instante las abandonaba o se mecía en ellas dulcemente a
+sabiendas de que eran pura quimera. Además, no podía librarse de los
+agudos remordimientos que de vez en cuando le asaltaban. Aquella señora
+se parecía a su madre, no cabía duda. Por esto sólo se había fijado en
+ella, y había sido su perseguidor callejero algún tiempo. ¿No era una
+verdadera profanación, una cosa abominable que la imagen de su madre le
+inspirase deseos carnales?
+
+Pues a despecho de estos remordimientos, de su invencible timidez y de
+los clamores de la razón, Raimundo se sentía cada día más subyugado por
+aquella mujer. Verdad que Clementina puso en juego todas las armas de
+que disponía, que no eran pocas ni mohosas todavía. A medida que
+aumentaba la timidez de su juvenil adorador crecía en ella la osadía y
+el aplomo. En el amor esto pasa casi siempre; pero aquí, por las
+circunstancias especiales de ambos, adquiría mayor relieve. La timidez
+en él llegó a ser una enfermedad, una cosa extraña, de cuya ridiculez se
+daba perfecta cuenta sin que por medio alguno pudiese vencerla. Al
+contrario, cuantos más esfuerzos hacía para adquirir aplomo y
+desembarazo delante de ella, mejor se mostraba la emoción que le
+embargaba. Al principio la hablaba con cierta serenidad, se autorizaba
+alguna bromita o frase ingeniosa; después esta serenidad se fué
+perdiendo, las bromas cesaron. No se podía acercar a ella sin turbarse,
+no podía darle la mano sin un leve temblor. Si la dama le miraba
+fijamente, sus mejillas se encendían.
+
+Clementina no podía menos de sonreír ante esta inocente alborada de
+amor. Gozaba con ella llena de curiosidad, alegre de sentirse aún
+bastante hermosa para inspirar a un niño tan rendida pasión. Unas veces
+se entretenía malignamente en atortolarle, en ponerle colorado,
+mostrándose viva y desenvuelta como una chula: otras se placa en
+seguirle el humor apareciendo melancólica, dirigiéndole miradas tímidas
+como una colegiala: otras, en fin, le trataba con tierna familiaridad,
+enterándose de su vida, de sus actos y sus pensamientos, como una madre
+o una hermana cariñosas. Entonces era cuando Raimundo recobraba un poco
+de libertad y osaba mirar a la diosa cara a cara. Clementina le
+embromaba a menudo por sus aficiones científicas, entraba en su despacho
+y dejaba esparcidos por la mesa o por el suelo los cartones de las
+mariposas. Esto, que si otra persona lo ejecutase produciría en la casa
+una catástrofe, hacía reir al joven naturalista.
+
+Comenzaba a susurrarse entre los íntimos de la dama algo sobre estos sus
+nuevos y extravagantes amores, adelantándolos, por supuesto, mucho más
+de lo que en realidad estaban. Una noche de comida y tresillo, decía
+Pepa Frías a tres o cuatro elegantes salvajes que estaban en torno suyo
+discutiendo el asunto:
+
+--Desengáñense ustedes. Clementina concluye enamorándose de un perro de
+Terranova o de un periodista.
+
+Cuando entraba Raimundo en el salón con su cabeza de querubín rubia y
+melancólica, con su aspecto humilde y embarazado, todas las miradas se
+posaban sobre él con curiosidad. Había sonrisas, murmullos, frases
+ingeniosas y estúpidas. Se le discutía. En general, entre los hombres
+sobre todo, juzgábase ridícula la conducta de la esposa de Osorio: pero
+algunas damas miraban con simpatía al mancebo, encontraban muy agradable
+su aire candoroso, y comprendían el capricho de Clementina. Hubo entre
+ellas quien procuró seducirlo.
+
+Era ya nuestro joven considerado como amante oficial de Clementina,
+cuando aún no la había rozado con los labios la punta de los dedos ni
+soñaba con ello. Sin embargo, el amor iba haciendo tales progresos en su
+pecho que temía caer el día menos pensado de rodillas ante ella como los
+galanes de comedia. Sufría horriblemente a la menor señal de desdén, y
+gozaba como un ángel cuando la dama le expresaba de cualquier modo su
+afecto. Clementina no tenía prisa en hacerle amante afortunado, aunque
+estaba decidida a ello. Le gustaba prolongar aquella situación,
+observando con secreto placer la marcha de la pasión y los fenómenos que
+ofrecía en el joven. Hastiada de los devaneos cortesanos, encontraba
+vivo atractivo en ser adorada de aquel modo frenético y mudo, en
+desempeñar el papel de diosa. Una mirada suya hacía empalidecer o
+enrojecer a aquel niño; una palabra le alegraba o le entristecía hasta
+la desesperación.
+
+Raimundo iba al Real todas las noches que le tocaba el turno a
+Clementina. Subía al palco a saludarla, y muchas veces, por exigencia de
+ella, se quedaba allí uno o dos actos. En estas ocasiones solía la dama
+retirarse al antepalco y charlar con él íntimamente a la sombra discreta
+de las cortinas. Cuando se cansaba, o en la escena se cantaba una pieza
+de empeño, guardaba silencio, volvía la espalda al joven y escuchaba un
+rato. Raimundo, guardando en los oídos el eco de su voz y en su corazón
+el fuego de sus miradas, quedaba también silencioso, más atento, en
+verdad, a la música que sonaba dentro de su alma, que a la que venía del
+escenario. Seguro de no ser observado, contemplaba con religiosa
+atención la alabastrina espalda de su ídolo, los finísimos y dorados
+tolanos de su cuello, acercaba la cabeza con pretexto de mejor escuchar
+y aspiraba el perfume que se desprendía de ella, cerrando los ojos y
+embriagándose durante unos instantes. Una noche, tanto pegó el rostro a
+la cabeza de la dama, que ¡oh prodigio! se arrojó a rozar con los labios
+sus cabellos peinados hacia abajo en trenza doblada. Después que lo hizo
+se asustó terriblemente y escrutó con anhelo si Clementina lo había
+sentido. La dama continuó impasible, extática, escuchando la música. Sin
+embargo, por sus claros y hermosos ojos resbalaba una leve sonrisa que
+el joven no pudo advertir. Alentado con este éxito, siempre que ella
+traía el cabello peinado de tal forma, con mucho disimulo y después de
+largos preparativos y vacilaciones osaba posar los labios sobre él.
+Aquella sensación era tan viva, tan deliciosa, que la guardaba muchos
+días en la boca y le hacía feliz. Pero una noche, o porque la dama
+estuviese de mal humor, o porque se gozase en mortificarle un poco, le
+trató con bastante despego mientras estuvo en el palco, le dejó
+abandonado a Pascuala mientras ella charlaba placenteramente con uno de
+sus jóvenes y aristocráticos amigos. El pobre Raimundo se abatió con
+este desprecio de un modo horrible. Ni siquiera tuvo fuerzas para
+despedirse. Estaba pálido, demudado. Una arruga dolorosa surcaba su
+frente. Clementina le echaba de vez en cuando miradas furtivas. Cuando
+el joven aristócrata se levantó para irse, también quiso hacer lo mismo.
+La dama le retuvo por la mano.
+
+--No: quédese un momento, Alcázar. Tenemos que hablar.
+
+Y se retiró como otras veces al antepalco y comenzó a charlar con la
+amabilidad y franqueza de siempre.
+
+El joven cobró aliento. Pero cuando ella le volvió la espalda para
+escuchar la ópera, estaba tan alterado aún y confuso que no se atrevió a
+besar el cabello, aunque el peinado era bajo y la ocasión más propicia
+que nunca.
+
+Al cabo de un rato, Clementina se volvió de pronto y le dijo en voz
+baja:
+
+--¿Por qué no besa usted hoy el pelo como otras noches?
+
+La emoción fué inmensa, abrumadora. La sangre se le agolpó toda al
+corazón y quedó blanco como un cadáver. Después le subió al rostro y se
+puso como una amapola.
+
+--¡Yo!... ¡El pelo!--balbució miserablemente.
+
+Y tuvo que agarrarse con fuerza a la silla para no caer.
+
+--¡No se asuste usted, hombre!--exclamó ella posando cariñosamente su
+mano sobre la de él--. Cuando yo lo he consentido es prueba de que no me
+desagradaba.
+
+Pero viendo que la miraba con ojos extraviados, como si no comprendiese,
+añadió con desenfado y riendo:
+
+--¿Acaso se figura que yo no sé que me quiere un poquito?
+
+--¡Oh!--dijo el joven con un grito comprimido.
+
+--Sí; lo sé hace tiempo--continuó bajando más la voz y acercando la boca
+a su oído--. Pero usted puede que no sepa una cosa, y es que yo también
+le quiero a usted....
+
+Y echando una rápida mirada hacia fuera para cerciorarse de que no los
+observaban, se apoderó de sus manos, y le dijo caldeándole con su
+aliento las mejillas:
+
+--Sí; te quiero, te quiero más de lo que te puedes imaginar. Ven mañana
+a las tres a casa.
+
+Clementina no contaba con la femenil impresionabilidad de su adorador.
+La violenta emoción que acababa de experimentar unida a la dicha que
+estas palabras evocaron en su pecho le trastornaron de tal modo, que se
+echó a llorar como un niño. Entonces ella le empujó hacia un rincón y se
+alzó vivamente, tapando con su gallarda figura el espacio que la cortina
+dejaba descubierto. Su rostro hechicero resplandecía de felicidad. Si un
+pintor tuviese la fortuna de sorprender aquel momento y el don de
+fijarlo en el lienzo, podría representar, como nadie hasta hoy, a Dánae
+recibiendo en su prisión la conocida lluvia de oro.
+
+Fueron unos amores tiernos y poéticos, cándidos y voluptuosos a la par
+los de la hermosa dama y el joven naturalista. Para ella fué una
+resurrección de las impresiones dulces de la adolescencia maduradas de
+pronto, transformadas en felices realidades. Hasta entonces los devaneos
+que había tenido se parecían unos a otros tanto, que ya desde el
+comienzo llevaban dentro un germen de aburrimiento. Siempre le quedaba
+en el fondo del corazón un sentimiento de despecho contra aquellas
+relaciones que no le traían ninguna viva emoción, ni siquiera nuevos
+placeres. La de ahora ofrecía una originalidad que la encantaba. Su
+amante era un niño a quien casi doblaba la edad. Había comenzado a
+adorarla por el parecido que la hallaba con su madre. Aquel respeto y
+amor filiales se transformaron con un soplo en pasión y deseo. Todo esto
+era gracioso, original; tenía un fondo estético que en ninguno de sus
+amores anteriores había encontrado. Además, no pertenecía a la raza de
+los lechuguinos y petimetres con quienes tropezaba a todas horas en los
+sitios que frecuentaba, seres cortados por un patrón, sin espontaneidad
+alguna, con los mismos vicios, las mismas vanidades y hasta los mismos
+chistes. Raimundo se apartaba de ellos, no sólo por su posición modesta
+y retirada, no sólo por su ilustración y talento, sino también,
+particularmente, por su carácter. ¡Qué alma tan adorable la de aquel
+chico! ¡Qué inocencia, qué sensibilidad, qué delicadeza y qué fuerza
+para amar al mismo tiempo! Acostumbrada a la monotonía de los Pepes
+Castro, cada nueva fase psicológica, cada sacudimiento de entusiasmo,
+cada desmayo o alegría o pena que sucesivamente advertía en su enamorado
+doncel le producían una grata sorpresa. Escrutaba su espíritu, se metía
+dentro de él con afanosa curiosidad y a la vez con apasionado cariño. Le
+confesaba, le hacía narrar y describir cien veces sus sentimientos, sus
+recuerdos, sus propósitos y sus esperanzas. A veces le acometían dudas
+sobre aquel extraño amor.
+
+--¿Pero de veras estás enamorado? ¿No consideras que soy una vieja?...
+¿que puedo ser tu madre?
+
+Raimundo respondía siempre con alguna caricia apasionada, con una húmeda
+mirada donde se leía el infinito de su pasión.
+
+Desde el primer día, Clementina le había tuteado a solas, acostumbrada a
+aquellas transiciones y conciertos secretos de mujer galante, que ahora
+favorecía la diferencia de edad. Raimundo no podía acostumbrarse a darla
+el tú. Hacía esfuerzos por conseguirlo; pero a lo mejor volvía al usted
+y seguía la plática tratándola de este modo, hasta que la dama se
+irritaba y le reprendía ásperamente. "No; por más que lo negase, él la
+consideraba como una vieja. En todo se estaba echando de ver. Si
+continuaba de este modo perdería con él la confianza". Sin embargo,
+Clementina estaba equivocada en este punto. No tenía bastante
+penetración y delicadeza para comprender que el amor en Raimundo era,
+como en todos los seres verdaderamente sensibles, adoración extática más
+que deseo, esclavitud voluntaria, un enajenamiento de su propia vida
+para mejor vivir en la soberana de su corazón. Hay que hacerse cargo,
+además, de que hasta entonces no había experimentado jamás tal
+sentimiento. Alejado de la sociedad de las mujeres y sin echarlas de
+menos, quizá porque dentro de su casa tenía lo más grande y exquisito
+que ellas pueden dar, el cariño tierno, vigilante, la dulzura en la
+palabra, la abnegación en todos los momentos: dedicado en absoluto al
+estudio y a su magnífica colección de mariposas, el encuentro con
+Clementina fué para él la revelación de ese mundo encantado, poético,
+que a casi todos se aparece más temprano. Aquel primer suspiro de Venus
+al salir de la espuma del mar que repitió el Universo entero, sonó
+entonces en su alma y la estremeció dulcemente. Su alma, que estaba muda
+y triste como la Naturaleza antes que la diosa de la hermosura
+suspirase. Muy pocos hombres alcanzan una dicha parecida: poseer la
+primera mujer que se ama, llegar a tiempo para recoger el fruto sazonado
+del amor. Para Raimundo, esa inclinación tímida y anhelante del
+adolescente llena de zozobras y melancolías, se fundió con el amor de la
+edad viril, apetitoso y sensual. ¿Qué extraño, pues, que absorbiera toda
+la energía de su ser, toda su inteligencia y todos sus sentidos?
+
+Desde aquella noche memorable no volvió a pensar más que en Clementina.
+Para él, el Universo se redujo de pronto al tamaño y a la forma de una
+mujer. No sólo se creyó obligado a vivir y respirar para ella, sino
+también a pensar en todos los instantes del día y hasta a soñar con ella
+por la noche. En un principio la dama le recibía en su casa. Esto le
+pareció en seguida peligroso y feo, y alquilaron un cuarto en la calle
+del Caballero de Gracia, un entresuelo pequeñito que amueblaron con
+elegancia. La vida de Raimundo experimentó un cambio radical. De aquel
+retiro absoluto en que vivía, pasó súbito al bullicio del mundo
+aristocrático; teatros, bailes, comidas, carreras de caballos y partidas
+de caza. Clementina le arrastraba sujeto a su carro, le exhibía en todos
+los salones sin desdeñarse de él. Porque nuestro joven, de figura
+delicada y elegante, de carácter apacible y clara inteligencia, se hacía
+simpático dondequiera que entraba. A nadie le importaba gran cosa si era
+rico o pobre, noble o plebeyo.
+
+Aurelia le acompañaba algunas veces, pero siempre contra su gusto.
+Aunque no usaba contrariar la marcha adoptada por su hermano, era fácil
+de adivinar que la condenaba en el fuero interno, que se hallaba fuera
+de su centro en el hotel de Osorio. Se había hecho reflexiva y
+taciturna. Su mirada, cuando la posaba en Raimundo, era profunda y
+melancólica, como si temiese una catástrofe. Clementina la agasajaba
+cuanto podía; pero no lograba entrar en su corazón. Al través de las
+sonrisas de la niña, de su modestia y rubor, creía observar un
+sentimiento de hostilidad que a menudo la desconcertaba.
+
+La esposa de Osorio continuaba desplegando el mismo boato, esparciendo
+profusamente el dinero a despecho de la ruina inminente de su esposo,
+que tanto había alarmado a Pepa Frías. Esta ruina no había estallado
+como se pensaba. El banquero logró conjurarla hábilmente, haciendo
+entender a los que tenían valores en sus manos, que de nada les serviría
+arrojarse repentinamente sobre él, pues no salvarían ni un veinticinco
+por ciento del capital. En cambio, si aguardaban lo recuperarían entero
+y con su rédito. Su mujer iba a heredar una fortuna inmensa en breve
+plazo. Los acreedores entraron en razón; guardaron secreto acerca del
+estado de sus negocios: sólo exigieron que Clementina firmase, en unión
+con su marido, los pagarés renovados. Poco después, la suerte favoreció
+un poco en la Bolsa a Osorio y pudo aletear como antes, aunque bajo la
+mirada recelosa de los hombres de dinero, que le pronosticaban
+unánimemente la quiebra más tarde o más temprano. Su esposa, viéndose en
+salvo, no volvió a pensar en estos enojosos asuntos. Tan sólo cuando iba
+a casa de su padre y veía el rostro pálido y demudado de D.ª Carmen,
+sentía su corazón agitado por una extraña emoción que ella misma huía de
+definir, apresurándose a ahogarla con el ruido de los besos y las
+palabritas cariñosas.
+
+El amor de Raimundo le hizo gozar extremadamente. Veíase envuelta, como
+nunca lo había estado, en una ola de pasión devota y exaltada que la
+cariciaba dulcemente. El papel de diosa la seducía. Gustaba de mostrarse
+unas veces amable y tierna, otras terrible, haciendo pasar a su adorador
+por todas las pruebas posibles a fin de cerciorarse bien, decía ella, de
+que era suyo, enteramente suyo. La costumbre de tratar con hombres muy
+distintos, no obstante, la hizo incurrir en fatales equivocaciones que
+atormentaron mucho al joven. Un día, después de haberse hecho servir el
+almuerzo en su cuarto del Caballero de Gracia, le dijo sonriendo:
+
+--Voy a hacerte un regalo, Mundo (así le llamaba por más cariño).
+
+Se levantó a buscar su manguito y sacó de él una cartera muy linda.
+
+--¡Oh! Es muy bonita--dijo él tomándola y llevándola a los labios--. La
+traeré siempre conmigo.
+
+Pero al abrirla quedó consternado. Dentro había un montón de billetes de
+Banco.
+
+--Te has olvidado aquí el dinero--dijo alargándole otra vez la cartera.
+
+--No me he olvidado. Es para tí también.
+
+--¿Para mí?--exclamó él poniéndose pálido.
+
+--¿No lo quieres?--preguntó ella con timidez poniéndose encarnada.
+
+--No; no lo quiero--replicó él con firmeza.
+
+Clementina no se atrevió a insistir. Tomó de nuevo la cartera, sacó de
+ella los billetes y la volvió a entregar al joven. Hubo unos instantes
+de silencio embarazoso. Raimundo apoyó el codo sobre la mesa, puso la
+mejilla sobre la mano y quedó pensativo y serio. Ella le observaba con
+el rabillo del ojo entre colérica y curiosa. Al fin una sonrisa iluminó
+su rostro, levantóse de la silla, y cogiendo el del joven entre sus dos
+manos, le dijo en tono alegre:
+
+--Bien; este acto te enaltece; pero de mí podías tomar ese dinero sin
+desdoro. ¿No soy tu mamá?
+
+Raimundo se contentó con besar las manos que le aprisionaban. No se
+volvió a hablar de dinero entre ellos.
+
+Aquél conservaba en los modales y en las palabras, a pesar de sus
+veintitrés años, un sello infantil que a Clementina le placa sobremodo.
+La educación afeminada y solitaria que había tenido era la causa
+principal. Engañábasele con suma facilidad y divertíasele lo mismo. No
+tenía esos aburrimientos negros de los hombres gastados: no se le
+ocurría jamás una frase irónica, incisiva, de las que aun entre
+enamorados suelen usarse. Sus alegrías eran bulliciosas y pueriles hasta
+rayar en ridículas. Divertíase en correr por las habitaciones del
+pequeño entresuelo detrás de Clementina, o en esconderse de ella y
+asustarla. Otras veces la entretenía con juegos de prestidigitación, en
+que era un poco inteligente. O bien jugaban ambos a los naipes con
+extraordinaria atención o empeño, como si disputasen algo de provecho. O
+bien bailaban al son de algún piano mecánico que se paraba en las
+cercanías de la casa. Poníanse a comer confites y hacían apuestas a
+quien engullía más. En una ocasión quiso hacer sorbete de piña: se decía
+muy perito en la fabricación de helados. Le trajeron todos los enseres
+de un café vecino. Después de bregar con afán bastante tiempo, salió al
+fin una quisicosa fea y desabrida, lo cual le entristeció tanto, que
+Clementina, para alegrarle, tomó sin deseo alguno una gran copa del
+brebaje. Le gustaba imitar los gestos y las palabras de las personas que
+veía en casa de ella, y lo ejecutaba tan a la perfección que la dama
+reía con verdadera gana. A veces le suplicaba por favor que cesase, pues
+le hacía daño tanta risa. Raimundo poseía este don de observar los más
+insignificantes modales de las personas y reproducirlos después
+admirablemente. Se creía estar oyendo a la persona que imitaba. Pero
+sólo en el seno de la confianza le gustaba mostrar esta habilidad.
+
+Algunas veces, cuando estaba de humor, inventaba una recepción
+palaciega. Hacía sentar a Clementina en un trono que armaba rápidamente
+en medio de la sala. Los ministros, los altos personajes de la política
+desfilaban por delante de la reina y pronunciaba cada cual su discurso.
+Clementina, que a todos los conocía, gozaba en adivinarlos a las pocas
+palabras. Raimundo, que había asistido con frecuencia a las tribunas del
+Congreso, les había cogido bastante bien, a casi todos, el acento, la
+acción y los gestos. Particularmente imitando a Jiménez Arbós, a quien
+trataba por verle en casa de Osorio, estaba graciosísimo. Por supuesto,
+después de cada discurso se inclinaba reverentemente y besaba la mano de
+la soberana, volviendo a ponerse el tricornio de papel que se había
+hecho para el caso. Estas niñerías alegraban a la dama, dilataban su
+corazón, casi siempre encogido por la soberbia o el hastío. De aquellas
+largas entrevistas salía rejuvenecida, los ojos brillantes, el pie
+ligero, saludando con afecto a personas a quienes en otra ocasión
+hubiera dirigido una fría y desdeñosa cabezada.
+
+Luego Raimundo la llenaba de asombro, a lo mejor, con algún acto
+inconcebible de candor infantil. En una ocasión, habiendo entrado sin
+hacer ruido en el cuarto de la calle del Caballero de Gracia (los dos
+tenían llave), le sorprendió barriendo afanoso la sala. El muchacho
+quedó confuso al verla delante; se puso colorado hasta las orejas.
+Clementina, entre alegres carcajadas, le abrazó y le cubrió el rostro de
+besos, exclamando:
+
+--¡Chiquillo, eres delicioso!
+
+
+
+
+X
+
+#Un poco de derecho civil.#
+
+
+Era mañana de gran trajín en las oficinas de Salabert. Se hacían unos
+pagos de consideración. El duque había ido en persona a la caja a
+presenciarlos y ayudaba al cajero en la tarea de contar los billetes. A
+pesar de los años que llevaba manejando dinero, nunca le tocaba pagar
+una cantidad crecida que no le temblasen un poco las manos. Ahora estaba
+nervioso, atento, mordiendo crispadamente el cigarro y sin escupir.
+Tenía las fauces resecas. En varias ocasiones llamó la atención al
+empleado creyendo que pasaba dos billetes en vez de uno; pero se
+equivocó en todas. El cajero era diestrísimo en su oficio. Cuando
+terminaron, el duque se retiró a su despacho, donde le estaba esperando
+M. Fayolle, el famoso importador de caballos extranjeros, proveedor de
+toda la aristocracia madrileña.
+
+--_Bonjour, monsieur_--, dijo rudamente el duque dándole una palmada en
+la espalda--. ¿Viene usted a encajarme algún otro penco?
+
+--Oh, señor duque; los caballos que yo le he vendido no son pencos, no.
+Los mecores animales que nunca he tenido se los ha llevado usted--,
+respondió con acento extranjero, sonriendo de un modo servil M. Fayolle.
+
+--Los desechos de París es lo que usted me trae. Pero no crea usted que
+me engaña. Lo sé hace tiempo, _monsieur_; lo sé hace tiempo. Sólo que yo
+no puedo ver esa cara tan frescota y tan risueña sin rendirme.
+
+M. Fayolle sonrió abriendo la boca hasta las orejas, dejando ver unos
+dientes grandes y amarillos.
+
+--La cara es el especo del alma, señor duque. Puede tener confiansa en
+mi, que no le daré nada que no sea superior. ¿Es que _Polión_ ha salido
+malo?
+
+--Medianejo.
+
+--¡Vamos, tiene gana de bromear! El otro día le he visto por la calle
+de Alcalá enganchado al faetón. Bien de mundo se paraba a mirarlo.
+
+Hablaron un rato de los caballos que el duque le había comprado. Este
+ponía tachas a todos. Fayolle los defendía con entusiasmo de aficionado
+y de comerciante. En un momento de pausa dijo sacando el reloj:
+
+--No quiero molestarle más.... Venía a cobrar la cuentesita última.
+
+La faz del duque se oscureció. Luego dijo entre risueño y enfadado:
+
+--¡Pero, hombre; que no estén ustedes jamás contentos sino sacándole a
+uno el dinero!
+
+Y al mismo tiempo echó mano al bolsillo y sacó la cartera. M. Fayolle
+sonreía siempre, diciendo que lo sentía, porque el señor duque era un
+pobrecito y no le gustaba echar a nadie a pedir limosna, etc., etc. Una
+porción de bromitas que el banquero no parecía escuchar, atento a contar
+los billetes. Contó siete de quinientas pesetas y se los entregó,
+oprimiendo al mismo tiempo el timbre para que un dependiente extendiese
+el recibo. Fayolle también los contó y dijo:
+
+--Se ha equivocado, señor duque. El presio del caballo era cuatro mil
+pesetas. Aquí no hay más que tres mil quinientas.
+
+El duque no dió señales de oir. Con los párpados caídos, bufando y
+paseando el cigarro de un ángulo a otro de la boca, se mantuvo
+silencioso y guardó de nuevo la cartera después de haberla apretado con
+una goma.
+
+--Faltan quinientas pesetas, señor duque--, repitió Fayolle.
+
+--¿Cómo? ¿Faltan quinientas pesetas? No puede ser.... A ver; cuente
+usted otra vez.
+
+El comerciante contó.
+
+--Hay aquí tres mil quinientas....
+
+--¡Ya lo ve usted! No me había equivocado.
+
+--Es que el caballo cuesta cuatro mil: así lo hemos acustado.
+
+La cara del duque expresó admirablemente el asombro.
+
+--¿Cómo cuatro mil? No, hombre, no; el caballo cuesta tres mil
+quinientas. En esa inteligencia lo he comprado.
+
+--Señor duque, está usted equivocado--dijo Fayolle poniéndose serio--.
+Recuerde usted que habíamos quedado en las cuatro mil.
+
+--Recuerdo perfectamente. El que tiene mala memoria es usted.... A ver
+(dirigiéndose al dependiente que vino a extender el recibo), uno de
+vosotros que baje a la cochera y pregunte a Benigno en cuánto se ha
+ajustado el _Polión_.
+
+Al mismo tiempo, aprovechando el momento en que Fayolle miraba al
+empleado, le hizo un guiño expresivo.
+
+El cochero respondió por boca del dependiente que el caballo se había
+ajustado en tres mil quinientas pesetas.
+
+Entonces el comerciante se irritó. Estaba segurísimo de que habían
+quedado en las cuatro mil. En ese supuesto lo había entregado. De otro
+modo nunca hubiera dejado salir el caballo de la cuadra. El duque le
+dejó hablar cuanto quiso, lanzando sólo algún gruñido de duda, pero sin
+alterarse poco ni mucho. Sólo cuando Fayolle habló de quedarse otra vez
+con el caballo, le dijo con sorna:
+
+--Por lo visto, ha encontrado usted quien dé las cuatro mil y quiere
+deshacer el trato, ¿verdad?
+
+--Señor duque, juro a usted por lo más sagrado que no hay nada de
+eso.... Solamente que estoy seguro de que es como digo.
+
+Al banquero le acometió entonces oportunamente un recio golpe de tos. Se
+le pusieron los ojos encendidos, las mejillas carmesíes. Luego se limpió
+sosegadamente con el pañuelo la boca y las narices, y dijo con acento
+campechano:
+
+--Hombre, no sea usted tacaño. No se altere usted por esas miserables
+pesetas.
+
+Pero él no las soltó. El comerciante quiso llevarse el caballo. Tampoco
+pudo lograrlo. Hubo un momento de silencio. Fayolle estuvo a punto de
+echarlo todo a rodar y desvergonzarse; pero se reprimió considerando que
+nada adelantaría: menos con llevar el asunto a los tribunales. ¿Quién
+iba a pleitear por quinientas pesetas y más con un personaje como el
+duque de Requena? Resignado, pues, con las mejillas encendidas aún, se
+despidió no sin que el duque le llevase hasta la puerta muy cortésmente,
+dándole afectuosas palmaditas en la espalda.
+
+Cuando el prócer volvió a ocupar su sillón frente a la mesa, por debajo
+de sus párpados fatigados brillaba una sonrisa burlona de triunfo. Al
+cabo de unos minutos apretó el botón del timbre otra vez:
+
+--Vaya usted a ver si la señora duquesa está sola en su habitación o
+tiene visita--dijo al criado que se presentó al punto.
+
+Mientras desempeñaban la comisión permaneció inactivo, con el cuerpo
+echado hacia atrás y las manos cruzadas, en actitud reflexiva.
+
+--La señora duquesa está de visita con el padre Ortega--entró a decir el
+criado.
+
+Salabert hizo un gesto de impaciencia y volvió a quedar sumido en sus
+reflexiones. Estaba decidido a celebrar una conferencia con su esposa
+acerca de intereses. Esta jamás le había hablado nada de dinero. El no
+se creyó jamás en el caso de darle cuenta de sus especulaciones y
+negocios. D.ª Carmen tampoco entendería nada si se la diese. Creíase
+dueño absoluto de su fortuna sin que se le pasase por la imaginación los
+derechos que sobre ella tenía su mujer. Pero últimamente un amigo le
+abrió los ojos. Hablando de la enfermedad que aquejaba a la duquesa, le
+preguntó con naturalidad si tenía otorgado testamento. Este amigo, que
+era abogado, daba por resuelto que la mitad de la hacienda pertenecía a
+D.ª Carmen. Salabert quedó hondamente preocupado. Viendo a su esposa
+descaecer le entró miedo. A su muerte los parientes le exigirían la
+mitad de lo que él había adquirido, meterían la nariz en sus asuntos,
+hasta en los más íntimos.... ¡Un horror! Consultó con su abogado. El
+medio más sencillo de desvanecer aquellos temores y dejar en la
+impotencia a los parientes de su esposa, era que ésta hiciese testamento
+a su favor. El duque lo encontró naturalísimo. En la conferencia que iba
+a tener con ella, se lo propondría del modo más diplomático que le fuera
+posible, a fin de no alarmarla respecto a su enfermedad.
+
+Aguardó, pues, entretenido en revisar papeles hasta que creyó llegado el
+momento de enviar nuevamente el criado a saber si el padre Ortega había
+despejado. Mas cuando iba a hacerlo entraron a avisarle que estaban allí
+unos cuantos señores, entre ellos Calderón, que deseaban verle. El
+banquero frunció el entrecejo.
+
+--¿Habéis dicho que estaba en casa?
+
+--Como el señor duque no se niega nunca por la mañana....
+
+--¡F....! ¡malditos seáis!--murmuró con horrible expresión de disgusto.
+Pero alzando la voz en seguida y adoptando las maneras campechanotas y
+bruscas que le eran peculiares, gritó:
+
+--Que pasen, que pasen esos señores.
+
+Se presentaron Calderón, Urreta y otros dos banqueros no menos
+importantes y conocidos en Madrid. La expresión de todos ellos era seria
+y hasta hosca. Salabert, sin reparar en ello, empezó a repartir abrazos
+y palmaditas en la espalda, haciendo un ruido formidable con sus voces y
+risotadas.
+
+--¡Buen negocio! Buen negocio secuestrar ahora a los cuatro y exigir un
+millón de pesos por cada uno.... ¡Oh! ¡oh! Se me han colado en el
+despacho los cuatro peces más gordos que tiene Madrid ... ¡cuatro
+tiburones!... ¿Cómo va de ese reuma, Urreta? Me parece que usted también
+necesita una buena carena como yo.... Y tú, Manuel, ¿cuándo piensas
+reventar?... Ya ves que a tu sobrino le corre mucha prisa.
+
+Los banqueros se mostraron corteses y reservados, procurando cortar con
+su actitud grave aquel flujo de chanzonetas. El caso no era para menos.
+Hacía cosa de un año que Salabert les había vendido la propiedad del
+ferrocarril de B*** a S***, ya en explotación y con todo su material.
+Aunque no se determinó en la escritura, convínose entre ellos que cuando
+saliese a subasta el ferrocarril desde S*** a V***, como quiera que
+estaba enlazado con el otro, material y económicamente, Salabert no
+presentaría pliego de licitación, dejándoles el negocio a ellos. Pues
+bien; acababan de saber que el duque, faltando a su palabra, se lo
+trataba de birlar decaradamente: había presentado el correspondiente
+pliego en la subasta. El primero que habló fué Calderón.
+
+--Antonio, venimos a reñir contigo seriamente....
+
+--No puede ser. ¿Reñir con un hombre tan inofensivo como yo?...
+
+--Recordarás muy bien que al realizar la compra de tu ferrocarril se ha
+convenido, o por mejor decir, nos has prometido solemnemente no
+presentarte en la subasta de la línea de S*** a V***.
+
+--Ya lo creo que me acuerdo ... ¡admirablemente!
+
+--Pues hoy hemos visto con sorpresa que hay un pliego tuyo....
+
+--¡Cómo! ¿Un pliego?--exclamó lleno de asombro, abriendo
+desmesuradamente sus grandes ojos saltones--. ¿Quién les ha contado
+semejante patraña?
+
+--No es patraña: yo mismo he visto su firma de usted--dijo uno de ellos,
+el marqués de Arbiol.
+
+--¿Mi firma? No puede ser.
+
+--Amigo Salabert, le digo a usted que yo mismo he visto la firma:
+"Antonio Salabert, duque de Requena"--replicó Arbiol con firmeza y muy
+serio.
+
+--¡No puede ser! ¡no puede ser!--repitió el duque poniéndose a dar
+vueltas por el despacho, presa al parecer de violenta agitación--. Me
+habrán suplantado la firma.
+
+El marqués de Arbiol sonrió desdeñosamente.
+
+--Traía el sello de su casa.
+
+--¿Traía el sello?--replicó parándose de pronto--. Entonces me la han
+suplantado dentro de mi misma casa. ¡Sí, sí!... Aquí me la han
+suplantado.... No sabéis entre qué canalla estoy metido. Necesito tener
+cien ojos....
+
+Y cada vez más enfurecido fué a apretar el botón del timbre.
+
+--¡Ahora verán! Ahora verán ustedes si me la han robado o no.... A ver
+(dirigiéndose al dependiente que entró), que se presenten inmediatamente
+Llera y todos los empleados de la oficina.... ¡Al instante!
+
+Arbiol dirigió una mirada a sus compañeros y alzó los hombros con
+desprecio. Pero el duque, que vió perfectamente el ademán, no quiso
+hacerse cargo de él: siguió gruñendo, resoplando, dejando escapar
+interjecciones violentas y paseando furiosamente por la estancia. Hasta
+que se presentó Llera y con él un grupo de sujetos encogidos, mal
+trajeados, de fisonomía vulgar. Salabert se plantó delante de ellos
+cruzando los brazos con energía:
+
+--Vamos a ver, Llera: es necesario averiguar quién ha sido el tuno que
+ha presentado un pliego en mi nombre, suplantando mi firma, para la
+licitación del ferrocarril de S*** a V***. ¿Tú sabes algo de este
+asunto?
+
+Llera, después de haberle mirado fijamente a la cara, bajó la cabeza sin
+contestar.
+
+--¿Y vosotros sabéis algo? ¿eh? ¿sabéis algo?
+
+Los empleados le miraron también con fijeza. Luego miraron a Llera y
+también bajaron la cabera al fin sin despegar los labios.
+
+Salabert paseó varias veces sus ojos saltones por ellos con expresión
+teatral de cólera, y exclamó al fin dirigiéndose a los banqueros:
+
+--¿Lo ven ustedes claro? Nadie contesta. Entre éstos se esconde el
+culpable ¡o los culpables! porque sospecho que ha de ser más de uno.
+Pierdan ustedes cuidado, que yo daré con ellos y haré un escarmiento....
+¡Sí, un terrible escarmiento! No he de parar hasta que los mande a
+presidio.... Retiraos vosotros (dirigiéndose a los empleados), y ya
+podéis temblar los delincuentes. Muy pronto caerá sobre vosotros el peso
+de la justicia.
+
+Los criminales debían de ser bien empedernidos a juzgar por la absoluta
+indiferencia con que recibieron aquellas siniestras palabras
+pronunciadas con acento patético. Cada cual se retiró sosegadamente a su
+departamento y reanudó su tarea, como si la terrible espada de Némesis
+no estuviese aparejada a segarles el cuello.
+
+Los banqueros se miraron entre risueños y coléricos. Al fin uno de
+ellos, mordiéndose los labios para no soltar la carcajada, le tendió la
+mano con ademán desdeñoso:
+
+--Adiós, Salabert; hasta la vista.
+
+Los demás hicieron lo mismo sin decir otra palabra del asunto. El duque
+no se desconcertó. Fué a despedirlos solícito hasta la escalera,
+dirigiendo todavía al pasar miradas iracundas a sus empleados que las
+recibieron con la misma punible indiferencia. Al volver a su despacho ya
+no les hizo caso alguno. Pasó por entre ellos como un actor que
+atraviesa los bastidores después de haber estado un rato en escena.
+
+Unos minutos después tornó a salir bajando a las habitaciones de su
+esposa. Hallóla sola, entretenida en leer un libro devoto. D.ª Carmen,
+que siempre había sido muy piadosa, en los últimos tiempos se había
+entregado por completo a las prácticas religiosas. La enfermedad la
+separaba cada vez más de las ideas mundanas, la entregaba triste y
+sumisa a los curas. Salabert nunca había puesto obstáculo a esta
+devoción: la miraba con indiferencia compasiva, como una manía inocente.
+Pero en los últimos tiempos, algunas limosnas harto crecidas de la
+duquesa le alarmaron un poco y le obligaron a reprenderla paternalmente.
+Acostumbrado a hallar a su mujer sometida, apartada de toda ambición,
+ajena enteramente al éxito de sus especulaciones, la trataba como a una
+niña, si no como a un perro fiel a quien de vez en cuando se pasa la
+mano por la cabeza. Nunca le había estorbado aquella infeliz señora, ni
+en sus trabajos ni en sus vicios. Aunque sus queridas, sus
+extravagancias en el orden erótico eran conocidas de todo el mundo, D.ª
+Carmen o las ignoraba o fingía ignorarlas. Sin embargo, la última
+infidelidad del duque, la relación con la Amparo habíale acarreado
+disgustos. Aquella mujer dominante y soez se gozaba en vejarla de mil
+modos, cosa que no había hecho ninguna de sus antecesoras. En el paseo,
+cuando iba con su marido en coche, el de la Amparo se colocaba a su
+lado: con cínico descaro la ex florista cambiaba con el duque sonrisas
+de inteligencia. Cuando la buena señora se quejó suavemente de este
+proceder, Salabert negó en redondo, no sólo sus miradas y sonrisas, sino
+toda relación con aquella mujer. No la conocía más que de vista. Jamás
+había hablado con ella. En el teatro Real lo mismo. Amparo se obstinaba
+en mirar toda la noche al palco del duque. Luego en los toros, en las
+carreras de caballos, ostentaba un lujo escandaloso que llamaba
+fuertemente la atención pública. Algunas amigas bien intencionadas, que
+nunca faltan, compadeciéndola muchísimo enteraban a D.ª Carmen de las
+cuantiosas sumas que aquella mujer costaba al duque, de todas sus
+extravagancias y caprichos.
+
+Esta serie de alfilerazos padecidos en secreto, sin confiarlos a nadie
+más que a su confesor, habían labrado la salud de la señora,
+reduciéndola a un estado de flaqueza tal que por milagro se sostenía.
+Salabert tenía más que hacer que reparar en tales sufrimientos. Pensaba
+que con el título de duquesa, y tantísima riqueza acumulada en aquel
+palacio, D.ª Carmen debía de ser la mujer más feliz de la tierra.
+
+--¿Qué hace la viejecita? ¿qué hace?--entró preguntando en tono medio
+brutal medio cariñoso, que revelaba bien la profunda indiferencia que su
+mujer le inspiraba.
+
+D.ª Carmen levantó los ojos sonriendo.
+
+--Hola ¿eres tú? Milagro, por aquí a esta hora.
+
+--Antes hubiera venido a saber de ti, si no me hubieran dicho que estaba
+el padre Ortega. ¿Cómo has pasado la noche? Bien ¿eh? Ya lo creo.... Tú
+no estás tan mala como te figuras. ¿A qué viene eso de rodearte de curas
+como si fueses a morirte?
+
+--¿Los curas no hacen falta más que cuando uno se muere?
+
+--Sí, los curas son indispensables para dar respetabilidad a las
+casas--dijo repantigándose en una butaca y extendiendo groseramente las
+piernas--. Sin un poco de paño negro, los palacios recién pintados como
+éste chillan demasiado.... Sólo que a la larga se hacen muy molestos: no
+se cansan de pedir. Tienen tantas tragaderas como las ballenas.... Yo
+los compraría de buena gana figurados, de cera o de cartón, y harían el
+mismo efecto....
+
+--Calla, calla, Antonio; no empieces a soltar disparates. Cualquiera que
+te oyese te juzgaría un hereje, y gracias a Dios no lo eres.
+
+--¡Vaya una ganga el ser hereje! ¿Qué utilidad trae el ser hereje?...--Y
+cambiando bruscamente de tema preguntóle:--¿Cómo va ese aquelarre que
+habéis hecho en los Cuatro Caminos?
+
+Se refería al asilo de ancianas, del cual era D.ª Carmen la principal
+protectora.
+
+--Va muy bien. Sólo que la marquesa de Alcudia no quiere continuar
+siendo tesorera. No sabemos a quién se ha de nombrar.
+
+--Por supuesto, los sábados se despoblará aquello.
+
+--¿Pues?--preguntó inocentemente la señora.
+
+--Porque se marcharán a Sevilla todas sobre escobas.
+
+--¡Bah, bah! No hagas burla de las pobres ancianas--replicó riendo--.
+También tú y yo somos dos viejos....
+
+--Verdad, verdad--dijo el banquero poniéndose afectadamente grave y
+triste--. Somos un par de trampas que el día menos pensado nos
+escurrimos para el otro barrio, sin sentirlo.
+
+Había visto una entrada oportuna para la conversación que apetecía: se
+apresuraba a aprovecharla.
+
+--No; tú estás fuerte y robusto. Aún puedes dar mucha guerra en el
+mundo.... Pero yo, querido, ya tengo un pie en el estribo.
+
+--Los dos lo tenemos, los dos. En pasando de los sesenta no hay día
+seguro....
+
+--Si esos pensamientos te sirviesen para acordarte más de Dios y
+trabajar en su santo servicio, me alegraría de que los tuvieses.
+
+--¿Te parece que no trabajo bastante por él, y me lleva todos los años
+más de cinco mil duros en misas y novenas?
+
+--¡Vamos, Antonio, no hables así!
+
+--Hija mía; bueno es pensar en lo de allá, pero es también prudente
+pensar en lo de acá.... Mira, precisamente estos días estaba yo
+imaginando que si se muriese uno de nosotros, al que sobreviviese le
+quedarían bastantes enredos....
+
+--¿Por qué?
+
+--Porque el marido y la mujer no son herederos forzosos el uno del otro,
+y, como es natural, si nos muriésemos sin testamento, nuestros parientes
+vendrían a molestar al que quedase.
+
+--Eso tiene fácil remedio. Con hacerlo se arregla.
+
+--Precisamente es lo que yo pensaba--dijo el duque resollando mucho para
+mostrar indiferencia y aplomo, que no sentía--. Había imaginado que en
+vez de testar cada uno por su parte, hiciésemos un testamento mutuo.
+
+--¿Qué es eso?
+
+--Un testamento en el cual nos instituímos mutuamente por herederos.
+
+D.ª Carmen bajó la vista al libro que traía en la mano y guardó silencio
+un rato. El duque, inquieto, la observaba con atención por debajo de sus
+párpados medio caídos, mordiendo con impaciencia el cigarro.
+
+--No puede ser--dijo al cabo gravemente la señora.
+
+--¿Que no puede ser? ¿Y por qué?--replicó con viveza incorporándose un
+poco en la butaca.
+
+--Porque yo pienso en dejar por heredera de lo que tenga, poco o mucho,
+a tu hija. Así se lo he prometido ya.
+
+No creía Salabert tropezar con aquel obstáculo. Juzgaba cosa hecha lo
+del testamento mutuo. Quedó tan sorprendido como turbado. Pero
+recobrándose instantáneamente, adoptó un continente grave y digno para
+decir:
+
+--Está bien, Carmen. Yo no trato de imponer mi voluntad a la tuya. Eres
+dueña de dejar tus bienes a quien te parezca, por más que estos bienes
+hayan sido ganados por mí a costa de muchos trabajos. En los años que
+llevamos unidos, las cuestiones de intereses jamás han producido ninguna
+reyerta entre nosotros. Deseo que continuemos siempre lo mismo. El
+dinero, comparado con los afectos del corazón, no tiene ningún valor. Lo
+único que siento es que otra persona, por más que sea una hija
+queridísima, me haya perjudicado hasta tal punto en tu cariño, me haya
+desterrado de tu corazón....
+
+Al pronunciar estas últimas palabras su voz se alteró un poco.
+
+--No, Antonio, no--se apresuró a decir D.ª Carmen--; ni tu hija ni nadie
+puede arrancarte el cariño que te pertenece.... Pero considera que tú
+eres bastante rico sin necesidad de mi fortuna, y que ella la necesita.
+
+--No; no trates de desfigurarlo.... El golpe está dado: lo siento en el
+fondo del corazón--replicó Salabert en tono patético llevándose la mano
+al lado izquierdo--. Treinta y cinco años de vida matrimonial, treinta y
+cinco años compartiendo pesares y alegrías, temores y esperanzas, no han
+bastado a conquistarme la primer plaza en tu cariño. Todo lo que se diga
+es inútil ya. Pensaba que nuestro matrimonio, la vida de felicidad y de
+amor que hemos llevado tantos años, debía cerrarse por medio de un acto
+que la resumiese, instituyéndonos herederos de lo que juntos hemos
+ganado.... El cariño de los esposos nunca se demuestra mejor que en la
+última voluntad....
+
+El discurso de Salabert adquiría un tono de elevación moral que pareció
+preocupar por un instante a su esposa. Sin embargo, replicó al fin con
+dulzura y firmeza a la vez:
+
+--Aunque no la he llevado en mis entrañas, yo quiero a Clementina como
+si fuese mi hija; la he mirado siempre como tal. Me parece una
+injusticia privar a una hija de su parte de herencia.
+
+--¡Pero mujer!--exclamó con viveza el duque:--yo ¿para quién quiero lo
+que tengo sino para mi hija? Déjame por heredero, que yo te prometo
+transmitírselo íntegro y aun con aumento....
+
+D.ª Carmen guardó silencio limitándose a hacer un signo negativo con la
+cabeza. El duque se levantó como si fuese presa de una violenta emoción.
+
+--Sí, sí; bien lo comprendo. Tú no me perdonas algunos leves extravíos
+hijos del capricho y la tontería. Aprovechas la ocasión que se te
+presenta para vengarte. Está bien: satisface tu venganza; pero sabe que
+yo no he querido de veras a ninguna mujer más que a ti. En el corazón no
+se manda, Carmen, y si yo te quisiera arrancar del corazón, mi corazón
+diría: "No, no puedes arrancarla sin que yo me rompa...." Es triste, muy
+triste llevar al fin de la vida este terrible desengaño.... Si mañana te
+murieses tú, lo que Dios no consienta, ¡cuántos disgustos, cuántas penas
+me esperan además de la pérdida de una esposa adorada! Acaso este pobre
+anciano se viera precisado a salir de la casa donde ha vivido, que ha
+fabricado con ilusión para morir en ella en brazos de su esposa.
+
+La voz del duque se alteraba por momentos; sus ojos se arrasaban de
+lágrimas. Todavía siguió en este tono patético un rato. Al fin cayó como
+desfallecido en la butaca, llevándose el pañuelo a los ojos.
+
+Pero D.ª Carmen, aunque caritativa y sensible, no dió señales de
+hallarse conmovida. Antes, con firmeza, dijo:
+
+--Bien sabes tú que nada de eso es cierto. Ni soy capaz de vengarme, ni
+sería fuerte venganza dejar cuanto tengo a una hija tuya, que sólo es
+mía por el cariño que la tengo.
+
+El duque cambió de táctica. Miró un rato a su esposa con ojos
+compasivos. Al cabo dijo sonriendo con amargura:
+
+--Tú quieres mucho a Clementina, ¿verdad?... Pues mira; lo mejor que
+puedes hacer para darle un alegrón es reventar cuanto más antes. El
+pobre Osorio está con el agua al cuello. Ahora me explico por qué sus
+acreedores no acaban de tragárselo. Sin duda tú le has hablado a su
+mujer algo de testamento, y como estás un poquillo delicada aguardan tu
+muerte como agua de Mayo. Conque no te descuides.
+
+D.ª Carmen se puso mucho más pálida de lo que estaba al oir estas
+sangrientas palabras. Necesitó agarrarse a los brazos del sillón para no
+desfallecer. Lo que decía su marido era horrible, pero muy verosímil.
+El, que advirtió su emoción, se apresuró a ofrecerle todos los datos
+necesarios para confirmar la sospecha. Le expuso en un cuadro completo
+la situación económica de Osorio, insistiendo en lo raro de que sus
+acreedores aguardaran si no contasen con alguna esperanza positiva, que
+no podía ser más que la muerte de ella.
+
+Entonces aquella infeliz mujer tuvo una frase sublime.
+
+--Pues aunque Clementina desee mi muerte, yo la quiero lo mismo, con
+todo mi corazón. Para ella será cuanto tengo.
+
+El duque salió de la estancia furioso, bufando como un toro con
+banderillas de fuego, o como un actor a quien acaban de propinar una
+silba.
+
+D.ª Carmen permaneció inmóvil largo rato, en la misma postura que la
+había dejado, con los ojos clavados en el vacío. Dos lágrimas temblaron
+al fin en sus ojos y rodaron silenciosamente por sus mejillas marchitas.
+
+
+
+
+XI
+
+#Baile en el palacio de Requena.#
+
+
+Transcurrieron los días y los meses. Clementina pasó el verano, como
+siempre, en Biarritz. Raimundo la siguió, dejando a su hermana confiada
+a unos parientes, y regresó cuando aquélla a últimos de Septiembre. Por
+la casa de los huérfanos soplaba un viento tormentoso que la había
+removido por completo. Raimundo, abandonando en absoluto sus estudios y
+costumbres metódicas, se había lanzado con ardor de neófito a los
+placeres mundanos. Su hermana, aterrada por este cambio, le hizo
+suavemente algunas advertencias, sin resultado. El joven se enfadaba
+como niño mimoso. Cuando la reprensión era más dura, se echaba a llorar
+desconsoladamente, llamándose desgraciado, diciendo que no le quería,
+que más le hubiera valido morirse cuando su madre, etc., etc. Aurelia,
+en vista de esto, había determinado callarse, padeciendo en silencio,
+llena de aprensiones y presentimientos tristes. Bien adivinaba la causa
+de aquel cambio; pero en sus conversaciones ninguno de los dos osó hacer
+referencia a ella: Raimundo, porque no podía dignamente declarar a su
+hermana las relaciones que sostenía con Clementina: aquélla, porque
+creía indecoroso darse por advertida.
+
+Aquellas relaciones obligaron a nuestro joven a hacer gastos
+extraordinarios que no permitía su renta. Para seguir el carruaje de su
+amante entre la balumba de ellos en los paseos del Retiro y la
+Castellana compró un bonito caballo, después de dar previamente algunas
+lecciones de equitación. Los teatros, las flores y los regalitos a su
+ídolo, las francachelas con sus nuevos amigos del _Club de los
+Salvajes_, los trajes y las joyas, todo lo que constituye, en suma, el
+tren de un lechuguino en la corte, le hicieron desembolsar sumas enormes
+con relación a su hacienda. Para ello hubo necesidad de echar mano del
+capital. Este consistía, como ya sabemos, en acciones de una fábrica de
+pólvora y en títulos de la Deuda. Unos y otros documentos guardábalos
+su madre en un cofrecito de hierro dentro de su armario. Cuando murió,
+el pariente de los chicos a quien correspondía la tutela vino a
+examinarlos y tomó nota de ellos. Pero como Raimundo gozaba tal fama de
+muchacho formal, de conducta intachable, como hacía ya tiempo que
+manejaba y cobraba los cupones, y como en fin no le faltaban más que
+tres años para llegar a la mayor edad, su tío no quiso recogerlos. Los
+dejó en el mismo cofrecito que estaban. Pues bien; Raimundo, necesitando
+a toda costa dinero, y no atreviéndose a pedírselo a nadie, faltó a esta
+confianza vendiendo poco a poco algunos títulos. Y es lo raro del caso
+que siendo un chico hasta entonces tan puro de costumbres, tan recto en
+el pensar y tan honrado de corazón, llevó a cabo esta villanía sin
+grandes remordimientos. Hasta tal punto su desatinada pasión le había
+desequilibrado y aturdido.
+
+No sólo hizo esto sino otra cosa peor, si cabe. Su curador, al enterarse
+de sus gastos excesivos y de la vida que llevaba, s presentó un día en
+su casa, encerróse con él en el despacho y le interpeló bruscamente:
+
+--Vamos a cuentas, Raimundo. Por lo que me han dicho y por lo que veo,
+estás haciendo unos gastos que de ningún modo puedes sostener con tu
+renta. El caso es grave. Yo, como curador, necesito saber de dónde sale
+ese dinero, no sólo por ti, sino principalmente por tu hermana....
+
+Experimentó una violenta emoción. Se puso pálido y balbució algunas
+palabras ininteligibles. Luego, viéndose apurado, comprendiendo
+rápidamente que de aquella entrevista dependía su salvación, esto es, la
+salvación de su amor, no tuvo inconveniente en mentir descaradamente.
+
+--Tío, es cierto que hago gastos considerables, muy superiores a los que
+podría hacer con mi renta.... Pero nada tiene que ver en ellos el
+capital que heredé de mis padres.
+
+--¿Entonces?...
+
+--Entonces--... dijo bajando la voz y como sí le costase trabajo
+hablar--, entonces ... yo no puedo decirle a usted el origen de este
+dinero, tío.... Es una cuestión de honor.
+
+El curador quedó estupefacto.
+
+--¿De honor?... No sé lo que quieres decir; pero mira, chico, yo no
+puedo quedar conforme.... Mi posición es delicada. Si no velo como debo
+sobre vuestros intereses, mañana se me puede pegar al bolsillo y no
+tiene gracia.
+
+Raimundo guardó silencio unos momentos. Al fin, vacilando y tropezando
+mucho, dijo:
+
+--Puesto que es necesario decirlo todo, lo diré.... Usted habrá oído
+hablar quizá de mis relaciones con una señora....
+
+--Sí, algo he oído de que haces el amor a la hija de Salabert.
+
+--Pues ya tiene usted explicado el misterio ...--dijo poniéndose
+fuertemente colorado.
+
+--¿De modo que esa señora?...--replicó el tío haciendo resbalar la yema
+del dedo pulgar sobre la del índice.
+
+Raimundo bajó la cabeza y no dijo nada, o, más exactamente, lo dijo todo
+con su silencio. Él, que había rechazado con indignación y tristeza los
+billetes de Banco de su querida, confesábase ahora culpable, sin serlo,
+de tal indignidad, bajo la influencia del miedo.
+
+Su tío era un hombre vulgar, un almacenista de la calle del Carmen. La
+confesión de su sobrino, lejos de sublevarle, le hizo gracia.
+
+--¡Bien, hombre!... Me alegro de que hayas salido del cascarón y sepas
+lo que es el mundo. ¡Ah, tunante, qué callado te lo tenías!
+
+Pero como todavía se quedase en el despacho adivinándose en su actitud
+un resto de inquietud, Raimundo, con esa audacia peculiar de las mujeres
+y de los hombres débiles en las circunstancias críticas, dijo con
+firmeza:
+
+--El capital de mi hermana y el mío está íntegro. Ahora mismo va usted a
+ver los títulos....
+
+Y sacó la llave y se dirigió al armario. Su tío le detuvo.--No hace
+falta, chico.... ¿Para qué?
+
+Así salió, casi milagrosamente, de aquel terrible compromiso, que de
+otro modo hubiera producido una catástrofe. Sin embargo, la victoria le
+costó muchos momentos de cruel amargura, un gran desfallecimiento físico
+y moral que por poco le hace enfermar. No es posible romper bruscamente
+con nuestras ideas y sentimientos, con lo que constituye nuestro
+carácter, sin que la ruptura produzca vivo dolor.
+
+Por esta época vino a visitarle un caballero chileno, aficionado a la
+zoología y dedicado también a la especialidad de las mariposas como él.
+Venía de Alemania y se disponía a regresar a su país. Había leído
+algunos de sus artículos científicos, y teniendo además noticia de su
+colección, no quiso pasar por Madrid sin verla. Raimundo le recibió con
+alegría y un poco de vergüenza también. Hacía ya algunos meses que no se
+ocupaba poco ni mucho en asuntos de ciencia, que tenía su colección
+abandonada. A pesar de eso el chileno la halló muy notable y simpatizó
+extremadamente con él. Le dijo que tenía encargo de su Gobierno para
+llevar algunos jóvenes de valer que se pusiesen al frente de las
+cátedras recién creadas en Santiago de Chile. Si quería venirse, una de
+ellas sería para él. El sueldo que se le ofrecía era bastante crecido,
+la posición brillante en un país nuevo y ansioso de instrucción. En
+otras circunstancias, Raimundo, que ya no tenía más vínculo en España
+que su hermana, quizá se hubiera decidido a emigrar con ella. Más ahora,
+enloquecido por el amor, encontró tan absurda la proposición que no pudo
+menos de sonreír con cierta lástima al rechazarla cortésmente, como si
+fuese un millonario o un hombre colocado en la cima de la sociedad
+española.
+
+Para costear su viaje a Biarritz necesitó enajenar más papel de la
+Deuda. Llevó en metálico a Francia unas cinco mil pesetas, cantidad más
+que suficiente para pasar el verano. Sin embargo, a los pocos días,
+arrastrado del ejemplo de sus amigos, se le antojó jugar en el Casino a
+_los caballitos_. En dos sesiones perdió todo el dinero. No estando
+avezado a estos lances, lo único que se le ocurrió fué regresar
+precipitadamente a Madrid, vender más títulos y volverse otra vez. Su
+hacienda mermaba de día en día. Cuando empezó el invierno tenía ya de
+menos algunos miles de duros; mas esto no le impidió seguir gastando
+lindamente. Aurelia, que tal vez por indicación de su tío y curador, o
+por propias sospechas, creía saber de dónde procedía aquel dinero,
+andaba melancólica, recelosa. No podía menos de mirar a su hermano con
+ojos donde se reflejaba la pena, la lástima y la indignación también.
+
+Así continuaran las cosas hasta Carnaval. La duquesa de Requena había
+mejorado bastante en unos baños de Alemania, adonde su marido la había
+llevado. Desde que tenía hecho testamento a favor de su hijastra, éste
+la prodigaba extremados cuidados, sabiendo cuánto le importaba su vida.
+Los negocios del célebre especulador marchaban también prósperamente. La
+mina de Riosa se había comprado como él pretendía, al contado. Desde
+entonces, sordamente, había comenzado a hacer guerra a las acciones,
+vendiéndolas cada vez más baratas para depreciarlas. Llevaba buen camino
+para conseguirlo. En pocos meses habían bajado desde ciento veinte, a
+que se habían puesto poco después de la venta, hasta ochenta y tres.
+Salabert esperaba de un momento a otro, por medio de una gran oferta que
+tenía preparada, introducir el pánico en el mercado y hacerlas bajar a
+cuarenta. Entonces, por medio de sus agentes en Madrid, en París y en
+Londres, se haría dueño de la mitad más una, y por lo tanto del negocio.
+
+Porque le interesaba para sus fines políticos y económicos y por
+satisfacer al genio fanfarrón que, a pesar de su avaricia, habitaba
+dentro de él, resolvió dar un gran baile de trajes en su magnífico
+palacio, invitando a toda la aristocracia madrileña y a las personas
+reales. Los preparativos comenzaron dos meses antes. Aunque el palacio
+estaba espléndidamente amueblado, el duque hizo desterrar de los salones
+algunos muebles demasiado grandes y pesados y traer de París otros más
+sencillos y ligeros. Se quitaron algunos tapices; se compraron muchos
+objetos de arte, de los cuales estaba un poco necesitada la casa. Veinte
+días antes del designado para el baile, se enviaron las grandes tarjetas
+de invitación. Era necesario todo este tiempo para que los invitados
+pudiesen preparar sus disfraces. Exigíase traje de capricho: a los
+caballeros, cuando menos, la talmilla veneciana sobre los hombros. La
+prensa comenzó a esparcir el anuncio del baile por todos los rincones de
+España.
+
+Como su madrastra ni entendía mucho en estos asuntos, ni estaba en
+disposición, a causa de su quebrantada salud, de tomar parte activa en
+los preparativos, el alma de ellos fué Clementina. Pasaba el día en
+casa de su padre, robando sólo algunos ratos que dedicaba a Raimundo.
+Osorio tuvo la mala ocurrencia de traer a las dos niñas que tenía en el
+colegio de Chamartín, una de diez y otra de once años, a pasar unos días
+con ellos. Las pobrecitas tuvieron que marcharse antes de lo que les
+había prometido su padre, porque Clementina estaba tan ocupada que
+apenas podía fijar en ellas la atención. Esto indignó tanto a Osorio,
+que un día, sin que se despidiesen de su madre, las metió en el coche y
+las llevó él mismo al colegio. Por cierto que a la noche, cuando
+Clementina regresó, hubo con este motivo una escena violenta entre los
+esposos. Raimundo también padecía con las ocupaciones de su amante. Pero
+no dejaba de gozar puerilmente con la perspectiva del baile, al cual
+pensaba asistir vestido de paje de los Reyes Católicos. Fué una idea que
+le suministró Clementina. El modelo lo sacaron de un célebre cuadro que
+había en el Senado. Ella estaba enamorada del retrato de D.ª Margarita
+de Austria, esposa de Felipe III, hecho por Pantoja. Se mandó hacer un
+traje igual de terciopelo negro muy ajustado al talle, con saya interior
+color de rosa recamada de plata. Este traje era muy a propósito para
+realzar la gallardía de su figura y la belleza majestuosa de su rostro.
+
+El duque trabajaba también en la parte menos delicada de los
+preparativos, en la erección del estrado para la orquesta, que hizo
+colocar adosado a la pared medianera de los dos grandes salones de baile
+contiguos, rodeándolo de plantas y arbustos, en el arreglo del
+guardarropa, en la colocación de alfombras, en la traslación de muebles,
+etc. Salabert era un terrible sobrestante para sus operarios, un
+verdadero mayoral de _ingenio_. No los dejaba reposar: les exigía un
+cuidado incesante: jamás se le daba gusto en nada. Se trataba un día de
+trasladar cierto armario de ébano tallado, desde el salón que iba a ser
+de conversación, a la sala destinada a jugar. Los obreros, dirigidos por
+el maestro carpintero, lo llevaban suspendido, mientras el duque los
+seguía recomendándoles atención con una sarta de interjecciones que
+dejaba escapar oscuramente entre el cigarro y sus labios sinuosos,
+nauseabundos.
+
+--¡F...., despacio!... ¡Despacio tú, papanatas, el de las narices
+largas!... Cuidado con esa lámpara.... Baja un poco tú. Pepe ... ¡F....,
+no seas jumento, baja más!... ¡Eh! ¡eh! arriba ahora....
+
+Al llegar al hueco de una puerta, el maestro, viendo que era fácil
+lastimarse, les gritó:
+
+--¡Cuidado con las manos!
+
+--¡Cuidado con los relieves, F....!--se apresuró a gritar el duque--.
+¡Lo que menos me importa a mí son vuestras manos, babiecas!
+
+Uno de los obreros levantó la vista y le clavó una mirada indefinible de
+odio y desprecio.
+
+Cuando el mueble estuvo en su sitio, el duque mandó enganchar y se
+dirigió a sus habitaciones a quitarse el polvo. Poco después bajaba por
+la gran escalinata del jardín y montaba en coche, dando orden que le
+condujesen al hotel de su querida.
+
+La pasión brutal del banquero por la Amparo había crecido mucho en los
+últimos tiempos. Todavía fuera conservaba su razón; pero en cuanto ponía
+el pie en la casa de la hermosa malagueña, la perdía por completo, se
+transformaba en una bestia que aquélla hacía bailar a latigazos. Ni se
+crea que esto es enteramente figurado. Contábase en Madrid que el duque
+traía un aro de hierro con una argolla al brazo en señal de esclavitud,
+y que la Amparo le ataba con cadena cuando bien le placa. Algunos
+amigos, para cerciorarse, le habían apretado el brazo burlando y
+certificaban que era cierto. La ex florista, aunque de inteligencia
+limitadísima y de cultura más limitada aún, tenía suficiente instinto
+para remachar los clavos de esta esclavitud. Con su genio arisco y
+desigual, aumentaba el fuego de la sensualidad en aquel viejo lúbrico.
+El duque había llegado a persuadirse de que su querida, a pesar de las
+sumas fabulosas que con ella gastaba, era muy capaz de dejarle plantado
+si un día se atufaba. Esta convicción le tenía siempre sobresaltado y
+rendido, dispuesto a humillarse, a cometer cualquier bajeza por
+complacerla. Aunque muy sagaz, su lascivia le cegaba hasta el punto de
+no comprender que la Amparo era más interesada y astuta de lo que él se
+figuraba.
+
+Cuando llegó al hotelito de mazapán, serían las tres de la tarde. Amparo
+estaba conferenciando gravemente con la modista; de modo que se vió
+obligado a esperar un rato leyendo los periódicos. Al salir del
+gabinete, la joven exclamó:
+
+--¡Ah! ¿Estaba usted ahí duque?
+
+--Sí; no he querido sorprender secretos de Estado.
+
+--¡Y que lo diga! ¿Verdá usté?--dijo la ex florista echando una mirada
+significativa a la modista.
+
+Esta sonrió discretamente y se fué. El duque abrazó por el talle a su
+querida y la llevó al gabinete.
+
+--¿Cómo te va, chiquita? ¿Bien, eh?
+
+--¡Al pelo, hijo! ¿Cómo quieres que me vaya con un hombre tan
+retrechero?
+
+Al mismo tiempo se colgó de su cuello y le dió un largo y sonoro beso en
+la mejilla. Los párpados del duque temblaron de placer; mas por sus ojos
+pasó al mismo tiempo un reflejo de inquietud. Siempre que la Amparo se
+le colgaba del cuello era para darle un sablazo formidable, una entrada
+a saco en el bolsillo.
+
+--¡Y que no tiene quita el gachó! ¡Y que no sabe lo que son
+mujeres!--siguió la hermosa contemplándole con admiración.
+
+"¡Malo! ¡malo!" dijo para sí el banquero. Sin embargo, las caricias de
+su querida le hacían feliz.
+
+--Mira, Tono, no hay cosa que más me guste que decirles por lo bajo a
+todas las sin vergüenzas que pasean por el Retiro: "¡Andad, andad,
+hambronas, que si a mí se me antoja os puedo enterrar en billetes de
+Banco!..." ¿Verdá tú, salao?
+
+"¡Malísimo!" volvió a decir el duque en su interior; y en voz alta:
+
+--Algunos hay, preciosa; algunos hay en casa.
+
+Y llevando la mano al bolsillo para sacar la cartera, dijo brutalmente:
+
+--¿Cuántos necesitas?
+
+--¡Ninguno, canalla!--exclamó ella soltando a reir--. Pensabas que me
+estaba preparando para darte un sablazo, ¿eh?
+
+--¡Claro! No te veo cariñosa sino cuando necesitas dinero.
+
+--¡Habrá embusterazo, marrullero! Cualquiera que te oyese, pensaría que
+es cierto. Confieso que soy un poco bruta y testaruda, ¡pero no siempre,
+hijo, no siempre!... Además, no me sienta mal este geniecillo agrio,
+¿verdá tú?
+
+La hermosa odalisca se había sentado sobre las rodillas del duque y le
+daba fuertes palmadas con entrambas manos en sus carrillos de trompetero
+recién rasurados. Vestía una bata de color azul oscuro con adornos más
+claros, que le sentaba admirablemente. Su tez era cada día más fina, más
+tersa, más nacarada. Era un milagro de la naturaleza. Y sobre aquella
+tez lucían sus grandes ojos negros sombríos, salvajes, con un fuego
+misterioso y sensual. Sus cabellos, que daban en azules de tan negros,
+caían ondeados sobre la frente ocultándola a medias. Su garganta,
+amasada con leche y rosas, pedía a gritos el homenaje de los labios. El
+duque estaba contentísimo desde que había conjurado el peligro: se
+derretía en caricias, que la Amparo aceptaba sumisa contra su costumbre.
+
+--Espera un poquito. Hoy quiero que tomes café conmigo.
+
+--Ya lo he tomado, hija.
+
+--No importa, lo vas a tomar otra vez. Hace ya muchos días que no lo
+tomamos juntos. ¡Claro, con ese dichoso baile te van a saltar los sesos!
+
+Al mismo tiempo se levantó y comenzó a maniobrar con los enseres de
+hacer café, que estaban dispuestos sobre la mesa.
+
+--Yo mismita te lo voy a hacer para que te relamas, so canalla: y voy a
+echar en él unos polvitos que me ha vendido una gitana para ponerte
+blandito, ¿sabes?... Porque tengo que pedirte una cosa.
+
+Los ojos del duque volvieron a reflejar inquietud. Pero se apresuró a
+disimularla riendo.
+
+--¡Ya lo decía! ¿Qué tienes que pedirme, rubita?
+
+--En tomando el café lo sabrás.
+
+No pudo arrancarle antes el secreto. Arrimó una mesilla japonesa a la
+butaca donde estaba el duque. Para sí trajo una sillita dorada. Y
+charlaron con animación o, por mejor decir, charló ella mientras él la
+escuchaba arrobado, con la cabeza echada hacia atrás, acercando de vez
+en cuando con su mano trémula de hombre gastado la taza a los labios.
+
+--Oye, Tono--dijo ella cuando terminaron, poniendo con decisión los
+codos sobre la mesa y mirándole fijamente:--¿qué te parece de ir yo a tu
+baile?
+
+Otro que no fuese Salabert hubiese dado un brinco al oir semejante
+atrocidad. El no hizo más que abrir los ojos repentinamente, para dejar
+caer los párpados otra vez quedando en la misma actitud soñolienta.
+
+--No me parece mal.
+
+--¿De modo que puedo ir?
+
+--¡Ya lo creo que puedes ir! Lo que no podrás será entrar.
+
+--¿Pues?--exclamó ya encrespada la bella.
+
+--Porque no te recibirían.
+
+Amparo se levantó furiosa.
+
+--¿Y por qué no me recibirían, dí, por qué?--profirió sacudiéndole un
+brazo y acercando su cara a la de él.
+
+--¡Calma, chica, calma! Porque mi hija no puede soportar a su lado una
+mujer más bonita que ella. Si te presentases en mi casa, todas las
+miradas se irían tras de ti: serías la verdadera reina del baile.... Ya
+comprendes que eso no le haría maldita la gracia.
+
+Amparo miró al duque fijamente para averiguar "si se estaba quedando con
+ella". La fisonomía de aquél permanecía inalterable.
+
+--Bien; pues de todos modos quiero ir--dijo con mal humor y recelosa--.
+Me traerás una invitación.
+
+--¿Qué más quisiera yo, querida, que traerte una invitación? Si sabes de
+alguna persona a quien yo deseara más ver en el baile que a ti, dilo....
+Pero mi mujer y mi hija me sacarían los ojos, ¿sabes?
+
+--¿Y qué tengo yo que ver con tu mujer y tu hija?--preguntó la irascible
+malagueña--. Tú eres el amo. Yo quiero una invitación y la tendré.
+Quedamos, pues, en que mañana me la traerás....
+
+--Dispensa, chiquita....
+
+--¡Ah! ¿Conque no quieres? ¿Conque te niegas a darme ese gusto?
+Entonces, grandísimo gorrino, embustero, ¿por qué no hablas claro? Es
+decir que yo te estoy aguantando, viejo sucio, te estoy siendo fiel como
+si fueses el chico más guapo de Madrid, y cuando se trata de complacerme
+en una cosa insignificante te llamas andana. ¡Ay, que tío! La tonta es
+una en guardar consideraciones a quien no las merece. Y luego, ¿quién me
+va a rechazar? ¡La de Osorio! ¡Olé mi vida!... Siento mucho decírtelo,
+hijo, aunque bien debes saberlo. Clementina, en cuanto a conducta, vale
+tanto como yo ... menos que yo, porque al fin y al cabo soy libre, y
+ella no.... Pero tú tienes menos vergüenza que ella.... ¡Qué se puede
+esperar de un hombre que se pone de rodillas delante de una p... y se
+deja abofetear por ella! Lo mismo que de todos esos pendones viejos que
+irán a tu baile y que nos pueden poner a nosotras escuela de porquerías.
+
+La bella soltaba o mejor vomitaba estos y otros insultos acompañados de
+interjecciones de cochero, paseando furiosa por la estancia. De pronto
+se paró delante del duque y le gritó hecha una hiena:
+
+--¡Sal de aquí, so gorrino! Sal de mi casa. Me escupo yo en tí y en tus
+millones.
+
+Salabert soltó una carcajada.
+
+--Amparito, nunca te he visto tan enfadada, ni tan guapa tampoco....
+Aquí está la invitación--dijo sacando la cartera.
+
+--Métela en ...--exclamó la sultana con desprecio.
+
+Fué preciso que el banquero se humillase a rogarle que la aceptara. Al
+cabo de muchas súplicas se dignó tomarla.
+
+--Bien; déjala ahí y vete al pasillo por haberme puesto tan nerviosa.
+
+Esto de mandarle al pasillo era un castigo que la Amparo había inventado
+últimamente. Cuando el duque la impacientaba o la aburría, echábale de
+la habitación y le tenía a veces horas enteras en la antesala o en el
+pasillo esperando como un perro. Ahora no tardó tanto en abrirle de
+nuevo. Estaba sonriente y serena y le abrazó cariñosamente.
+
+--Oye, Tono, ¿estaría bien, disfrazada de María Estuardo?
+
+--Estarías admirablemente. Creo que debes encargarte el traje en
+seguida.
+
+Amparo sonrió maliciosamente
+
+--Ya está encargado y ya está hecho. Mira.
+
+Y abriendo el cuarto guardarropa le mostró un maniquí vestido de reina
+de Escocia.
+
+Llegó al fin el día del baile. Los periódicos lo anunciaron por última
+vez haciendo resonar fuertemente el bombo y los platillos. El duque de
+Requena había gastado en los preparativos más de un millón de pesetas,
+según contaban los revisteros a sus lectores. Decían además ¡oh caso
+inaudito! que las flores habían venido casi todas de París. Y era
+cierto. El duque, nacido en Valencia, el más hermoso jardín de Europa,
+para su baile hacía traer las flores de Francia. Un capital de algunos
+miles de duros en flores. Las camelias rodaban por el suelo sirviendo de
+alfombra en la antesala y los corredores. Centenares de plantas, casi
+todas exóticas, adornaban aquélla, el vestíbulo y los dos salones de
+baile. Legiones de criados con calzón corto y vistosas casacas
+aguardaban apostados estratégicamente en todos los puntos necesarios.
+Una pareja de guardias de caballería permanecía al lado de la verja del
+jardín manteniendo el orden en los coches, ayudada de algunos agentes de
+orden público. El guardarropa, construído nuevamente, era una estancia
+lujosa donde todo estaba prevenido para que los magníficos abrigos,
+sereneros o _salidas de baile_, como ahora se nombran, no sufriesen el
+más mínimo desperfecto. La gran escalinata estaba iluminada con luz
+eléctrica: el vestíbulo y el comedor con gas: los salones de baile con
+bujías. En la sala de conversación y en la de juego había algunas
+lámparas de petróleo con enormes y artísticas pantallas. En éstas ardía
+además un fuego claro y brillante en las chimeneas.
+
+Clementina recibía a los invitados en el primer salón, cerca de la
+antesala. Sustituía a su madrastra porque ésta, a causa de su debilidad,
+no podía mantenerse tanto tiempo en pie. La duquesa estaba en la sala de
+conversación rodeada de algunas amigas: allí recibía a los que iban a
+saludarla. El duque y Osorio, a la puerta de la antesala, ofrecían el
+brazo a las damas que iban llegando y las conducían hasta Clementina. El
+atavío de ésta realzaba, como había presumido bien, su espléndida
+belleza. Su gallarda figura parecía aún más fina y más esbelta con aquel
+traje ajustadísimo. Su linda cabeza rubia resaltaba sobre el terciopelo
+negro como una rosa blanca. El rey Felipe III hubiera trocado de buena
+gana su Margarita auténtica por ésta contrahecha. Un pormenor que
+comenzó a correr por los salones y que al día siguiente noticiaron los
+revisteros, era que había venido un peluquero de París en el
+_sud-exprés_ exprofeso a peinarla.
+
+La abigarrada muchedumbre comenzó a invadir los salones. Todas las
+épocas de la historia, todos los pueblos de la tierra mandaron su
+representación al baile de Requena. Moras, judías, chinas, damas godas,
+venecianas, griegas, romanas, de Luis XIV, del Imperio, etc., etc.;
+reinas, esclavas, ninfas, gitanas, amazonas, sibilas, chulas, vestales,
+paseaban amigablemente del brazo o formaban grupos charlando y riendo
+entre caballeros del siglo pasado, soldados de los tercios de Flandes,
+pajes y nigrománticos. La mayoría de los hombres, no obstante, había
+limitado el disfraz a la talma veneciana. La orquesta había tocado ya
+dos o tres valses y rigodones; pero nadie bailaba. Se esperaba la
+llegada de las personas reales para dar comienzo.
+
+Raimundo se deslizaba por todos los salones con cierta seguridad de
+favorito. Hablaba con los conocidos, sonriendo a todo el mundo con su
+especial modestia, que le hacía más extraño que simpático en una
+sociedad donde los modales fríos y levemente desdeñosos son signo de
+elevación y grandeza. Vivía el joven entomólogo, desde hacía tiempo, en
+un delicioso aturdimiento, una especie de sueño de oro, como algunas
+veces suelen tenerlos las personas de condición más humilde. Su atavío
+de paje de los Reyes Católicos le sentaba muy bien. Más de una linda
+joven volvió la cabeza para contemplarle. De vez en cuando se acercaba
+al sitio donde Clementina se hallaba cumpliendo sus deberes, y sin
+dirigirle la palabra cambiaban algunas miradas y sonrisas amorosas. Una
+de las veces, al tiempo que lo hacían, se aproximó a la dama Pepe
+Castro, disfrazado de caballero de la corte de Carlos I.
+
+--¿Qué es eso?--le dijo al oído--. ¿No te has cansado aún de tu
+_bambino_?
+
+Cuando se encontraban solos. Pepe se autorizaba el tutearla y Clementina
+lo admitía.
+
+--Yo no me canso de lo bueno--repuso ella sonriendo.
+
+--Muchas gracias--replicó él irónicamente.
+
+--No hay de qué. ¿Por qué me buscas la lengua?
+
+--Porque me gusta. Ya lo sabes.
+
+La dama alzó los hombros, hizo un mohín de desdén, y pugnando por no
+reir se dirigió a la condesa de Cotorraso que en aquel instante pasaba
+cerca.
+
+Raimundo los había contemplado mientras hablaron. El tono confidencial
+en que lo hicieron le hirió. Permaneció un instante inmóvil. Por delante
+de él pasó, sin que lo advirtiera, la niña de Calderón, que acudía por
+vez primera a un baile. Traía un lindísimo traje de joven veneciana
+color carmesí, y escote bajo. Su madre otro riquísimo de dama holandesa;
+saya de color noguerado recamada de oro y plata, voluminosa gorguera con
+puntas de encaje y doble collar de diamantes y perlas. ¡Cuánta hiel
+habían hecho tragar aquellos vestidos al bueno de Calderón! Al
+principio, cuando se habló del baile de trajes, pensó que con cualquier
+disfraz de mala muerte cumpliría y no tuvo inconveniente en otorgar su
+permiso. Cuando vió los trajes y la cuenta de la modista, quedó
+estuperfacto: estuvo por gritar ¡ladrones! Maldijo de su colega
+Salabert, de la hora en que se le había ocurrido dar aquel baile y de
+todas las damas venecianas y holandesas que habían existido. Lo que más
+hondamente trabajaba su espíritu abatido era la consideración de que
+aquellos trajes costosos no servirían más que para una noche. Cuatro mil
+pesetas tiradas a la calle, como él dijo más de cien veces aquellos
+días.
+
+Esperancita dirigió una mirada a Alcázar buscando su saludo; pero
+viéndole distraído volvió los ojos al grupo de Clementina y se hizo
+cargo inmediatamente de lo que ocurría. También por su frente pasó una
+nube de tristeza como por la de Raimundo. Mas, repentinamente, se
+iluminó; sus ojos brillaron; todo su rostro, que era asaz
+insignificante, se transfiguró adquiriendo cierto encanto indefinible.
+Era que Pepe Castro se acercaba a saludarla.
+
+--¡Preciosa, preciosa!--dijo el adonis en tono distraído, inclinándose
+con afectación.
+
+La niña se puso fuertemente colorada.
+
+--¿Quiere usted bailar el primer vals conmigo?
+
+Justamente en aquel instante se acercó a ellos un grupo de pollastres de
+los que revoloteaban en torno de los millones de Calderón, felicitando
+calurosamente a la niña. Entre ellos estaba Cobo Ramírez. Todos se
+apresuraron a pedirle bailes, apuntando en el primoroso librito de
+Esperanza la inicial de su preclaro nombre. Ramoncito Maldonado, que se
+hallaba a unas cuantas varas de distancia, no se acercó al grupo, fiel a
+la consigna de no prodigarse, de hacerse desear, que hacía más de un año
+le había dado su amigo y mentor Pepe Castro. Hasta entonces de poco o
+nada le había servido aquella táctica. Esperancita permanecía insensible
+a sus asiduos y rendidos obsequios. Pero no lo atribuía él a deficiencia
+del método, sino a su falta de valor para seguirlo rigurosamente sin
+desmayos ni contemplaciones. En cuanto la niña le ponía los ojos dulces,
+le dirigía alguna palabra afectuosa, ¡adiós, plan estratégico! Ahora
+echaba miradas torvas al grupo contestando distraídamente al conde de
+Cotorraso, que desde hacía algún tiempo le mostraba una terrorífica
+predilección cogiéndole de la solapa dondequiera que le hallaba para
+explicarle su nuevo método de destilación del aceite. Con su lujosa
+casaca y peluca blanca de caballero del siglo pasado, el joven concejal
+no había ganado en dignidad. Parecía un lacayo.
+
+Hubo gran agitación, de pronto, en los salones. Llegaban las personas
+reales. La muchedumbre se agolpó en las inmediaciones de la puerta. El
+duque, la duquesa, Clementina y Osorio bajaron la escalinata del jardín
+para recibirlas. La orquesta tocó la Marcha Real. Los soberanos pasaron
+lentamente, sonriendo, por entre las apretadas filas de los invitados,
+deteniéndose cuando veían alguna persona de su conocimiento para
+dirigirle una palabra afectuosa. Esta se inclinaba profundamente y les
+besaba la mano con emoción, que se traslucía en la cara. Particularmente
+las señoras se humillaban con un deleite que no eran poderosas a
+disimular, con un sentimiento de ternura y adoración que las ponía
+rojas. Organizóse poco después el rigodón de honor. Clementina abandonó
+su puesto para tomar parte en él. El monarca bailó con la duquesa, que
+hizo un esfuerzo por contentar a su marido. Una triple fila de curiosos
+formaban círculo viéndoles bailar.
+
+Salabert triunfaba. El granuja del mercadal de Valencia traía los reyes
+a su casa. Sus ojos saltones, mortecinos, de hombre vicioso, brillaban
+con el fuego del triunfo. La explosión de la vanidad hacía volar en
+pedazos las inquietudes sórdidas que aquel baile le había causado, la
+lucha a muerte que había sostenido con su avaricia. Mañana tal vez estos
+pedazos se volverían a juntar para darle tormento. Pero ahora, ebrio de
+orgullo, aspiraba a grandes bocanadas el aire de grandeza y de fuerza
+que sus millones le daban. Tenía las mejillas encendidas, congestionadas
+por la vanidad satisfecha.
+
+--Mirad qué cara resplandeciente tiene Salabert en este momento--decía
+Rafael Alcántara a León Guzmán y a otros íntimos que formaban grupo--.
+¡Qué felicidad respira por todos los poros! Gran ocasión para pedirle
+diez mil duros prestados....
+
+--¿Los daría?--preguntó uno.
+
+--Sí, al siete por ciento con buena hipoteca--replicó el perdis--.
+Mirad, mirad, ahí viene Lola Madariaga..., la mujer más graciosa y más
+remonísima que ha pisado el salón hasta ahora--añadió elevando un poco
+la voz para que lo oyese la interesada.
+
+Lola le envió una sonrisa de gratitud. Su marido, el mejicano de las
+vacas, que también oyó el piropo, saludó al grupo con afabilidad.
+Aquélla estaba realmente muy linda disfrazada de dama de Luis XIV;
+vestido rojo recamado de oro, y manto amarillo, también bordado; el
+cabello empolvado, y al cuello una cinta de terciopelo negro con brincos
+de plata.
+
+Terminado el rigodón de honor, los jóvenes comenzaron a bailar. Pepe
+Castro vino a recoger a Esperancita, que paseaba con su íntima la última
+de Alcudia. Ambas asistían por vez primera a un baile de importancia.
+Estaban alegrísimas contemplando con viva emoción el mundo bajo su
+aspecto más risueño, gorjeándose discretamente al oído sus dulces y
+recónditas impresiones. Paseó un instante con ellas, hasta que un pollo
+vino a invitar a Paz, y ambas parejas se lanzaron a la vez en la
+corriente del baile. El mundo desapareció para Esperancita. Un
+delicioso y vago sentimiento de dicha y libertad, como el que tendría un
+pájaro al volar si estuviese dotado de alma, penetró en su corazón y lo
+inundó de alegría. Era también la primera vez que Pepe Castro le
+apretaba la cintura. Sentíase arrebatada por él en medio del torbellino
+de parejas y se creía sola. ¡Ella y él!, y la música acariciando los
+oídos y el corazón, interpretando dulcemente las inefables impresiones
+que palpitaban en el fondo de su alma. Al descansar unos instantes, su
+rostro expresaba de tal modo intenso este divino sentimiento del primer
+amor, que su tía Clementina, al cruzar del brazo del presidente del
+Congreso, no pudo menos de sonreír dirigiéndole una mirada mitad
+cariñosa, mitad burlona que la hizo enrojecer. Pepe Castro se esforzaba
+por sacarle las palabras del cuerpo. Aquella noche, el exceso de la
+emoción la tenía semimuda. La dicha que embargaba su alma se traducía,
+como casi siempre acontece, en un sentimiento de benevolencia hacia todo
+el mundo. El baile le parecía encantador. Todos los hombres eran
+chistosos. Todas las mujeres estaban admirablemente vestidas. Hasta
+Ramoncito, que acertó a pasar por delante, pudo recibir algunas gotas de
+este rocío bienhechor.
+
+--¿No baila usted, Ramón?--le preguntó con una sonrisa tan amable, que
+el ilustre concejal se sintió desfallecer de felicidad.
+
+--Me ha entretenido el conde de Cotorraso hasta ahora.
+
+--Pues a buscar pareja.... Mire usted: allí está Rosa Pallarés que no
+baila.
+
+El futuro estadista se apresuró a invitarla, pensando con su penetración
+característica que Esperancita le daba esa pareja porque era bastante
+fea. Mecido en este grato y dulcísimo pensamiento pasó un rato feliz
+bailando con la hija del general Pallarés, "uno de nuestros más bellos
+bacalaos", al decir de Cobo Ramírez. Creía estar cumpliendo con un
+mandato de su adorada, dándole un testimonio irrecusable de que sus
+celos, si los sentía, eran infundados.
+
+Cuando terminó el vals, vino, como un caballero de la Edad Media que
+sale del torneo, a recibir el galardón de las manos de su dama. Pero
+como no hay dicha completa en este mundo, al mismo tiempo que él se
+acercó a la niña Cobo Ramírez. Ambos se sentaron a su lado y la
+atosigaron a requiebros y atenciones. El uno le pedía el abanico, el
+otro el pañuelo. Los dos procuraban atraer su atención sacando
+conversaciones divertidas, lisonjeando su orgullo por todos los medios
+que podían. En honor de la verdad hay que confesar que, aunque Ramoncito
+era mucho más profundo y político, la conversación de Cobo era más
+amena. Sin embargo, por uno de esos caprichos inexplicables de las
+jóvenes, Esperancita mostrábase más afectuosa y deferente con Maldonado,
+contra su costumbre. Y los tres ofrecían un espectáculo curioso y
+divertido.
+
+Los criados circulaban con bandejas llenas de sorbetes, jarabes,
+confites y frutas heladas. Ramón llamó a uno para ofrecer a Esperanza
+ciertas yemas a las cuales sabía que era aficionada. Al mismo tiempo
+invitó con empeño a su antagonista a que tomase un helado. Cobo lo
+rehusó. Le apremió con tal afán, que el conde de Agreda, Alcántara y
+otros varios que estaban cerca lo notaron.
+
+--Mirad a Ramón qué empeño tiene en que Cobo tome un helado--dijo uno.
+
+--¡Claro! Le ve sudando y quiere matarlo. Es lógico--repuso León.
+
+Pepe Castro, cuando vió acercarse a Cobo y Ramoncito, se había retirado
+discretamente. En el camino tropezó con Clementina, que parecía
+multiplicarse. Acudía a todos los sitios donde hacía falta, volviendo a
+cada instante junto a los soberanos, que se habían retirado con la
+duquesa, el duque y las personas de su servidumbre a una sala donde
+nadie osó entrar.
+
+--Ya te he visto bailando con mi sobrinita--le dijo--. ¿Por qué no le
+haces el amor?
+
+--¿Para qué?
+
+--Para casarte.
+
+--¡Horror! Pero chica, ¿qué te he hecho yo para que me aborrezcas tanto?
+
+--Vamos, ven aquí. Has de ser formal--dijo ella poniéndose grave,
+adoptando un aire maternal--. Esperanza no es hermosa, pero tampoco
+desagradable. Tiene la frescura de la juventud y está enamorada de ti
+... me consta....
+
+--Sí; lo mismo que tú--manifestó el gallardo salvaje, sonriendo con un
+poco de amargura.
+
+Ella lo advirtió y quiso dejarle satisfecho.
+
+--Lo mismo que yo ... si te hubiese conocido a los diez y seis años. Te
+digo que te quiere, y mucho. Nosotras las mujeres cogemos al vuelo estas
+cosas. Cásate, no seas tonto.... Calderón es muy rico....
+
+Cuando Pepe quiso contestar, la dama ya se había alejado con pie rápido.
+Quedó unos instantes inmóvil y pensativo. Luego, a paso lento,
+balanceándose, comenzó a dar la vuelta a los salones, deteniéndose ante
+las mujeres hermosas, examinándolas con mirada impertinente, como un
+bajá en el mercado de esclavas.
+
+Lola Madariaga se había apoderado de Raimundo. Le tenía a su lado allá
+en un ángulo de la gran sala de conversación, y desplegaba uno tras
+otro, con arte infinito, todos los recursos de su coquetería para
+conquistarle. Esta era la manía de la graciosa morena. No podía
+cualquiera de sus amigas tener un galán sin que al momento no se le
+antojase arrancárselo. Importaba poco que fuese guapo o feo, airoso o
+encogido. Para ella, lo interesante era satisfacer la violenta necesidad
+que siempre había sentido de ser idolatrada, de triunfar de todas las
+demás. Tenía unos ojos de mirar suave, inocente, que engañaban. Nadie
+creyera que detrás de aquella mirada se ocultaba una voluntad tan firme
+y tan astuta. Alcázar la encontraba linda y su conversación placentera;
+pero influía mucho en esta simpatía la consideración de ser amiga
+íntima de Clementina y la de versar la plática casi siempre acerca de
+ésta. No pudiendo bailar con su adorada ni hablar a solas, tanto por
+prudencia como por las muchas obligaciones que aquella noche pesaban
+sobre ella, se consolaba oyendo a Lola relatar pormenores referentes a
+su amiga. Todo le interesaba al mancebo; el vestido que había llevado al
+baile de la embajada francesa; los menudos accidentes que le habían
+ocurrido en la cacería de Cotorraso; las escenas que había tenido con su
+marido, etc. La linda morena seguía el plan de atraer primero su
+atención, captarse su simpatía a fin de ponerle blando.
+
+Clementina llegó a la sala cuando más enfrascados estaban en la charla.
+Quedóse un instante a la puerta mirándoles sorprendida e irritada. Hacía
+tiempo que Lola cayera de su gracia. Aunque Pepe Castro ya no le
+interesaba, cuando su amiguita trató de birlárselo, se produjo cierto
+enfriamiento en sus relaciones. Luego observó que Lola miraba a Raimundo
+con buenos ojos y bromeaba con él en cuanto se le presentaba ocasión.
+Esto despertó en su pecho un odio, que le costaba trabajo disimular.
+
+Les clavó una mirada intensa y colérica: avanzó hasta el medio de la
+estancia y dijo con voz un poco alterada:
+
+--Alcázar, le necesitamos para bailar. ¿Está usted muy cansado?
+
+--¡Oh, no!--se apresuró a decir el joven levantándose--. ¿Con quién
+quiere usted que baile?
+
+No respondió. Lola le había enviado una sonrisita sarcástica que acabó
+de exasperarla. Se dirigió a la puerta.
+
+--Siento mucho haberle molestado a usted--le dijo fríamente cuando
+estuvieron lejos.
+
+Raimundo la miró sorprendido. Cuando nadie los oía acostumbraba a
+tutearle.
+
+--¿Molestia? Ninguna.
+
+--Sí; porque, al parecer, estaba usted muy a gusto al lado de esa
+señora....
+
+Y no pudiendo refrenar sus ímpetus más tiempo, le dijo sordamente:
+
+--Ven conmigo.
+
+Le llevó al comedor donde las mesas estaban ya esperando a los
+invitados. Allí, en el hueco de un balcón, desahogó su ira. Le llenó de
+insultos y dió por definitivamente rotas sus relaciones. Llegó a
+sacudirle violentamente por el brazo. Alcázar quedó tan estupefacto, tan
+aterrado, que no supo contestar. Esto le salvó. Al ver su rostro
+descompuesto donde se pintaban el dolor y la sorpresa, Clementina no
+pudo menos de comprender que la ira la engañaba. En Raimundo no había
+existido intención de coquetear. Sosegándose un poco, admitió las
+disculpas que aquél le dió al fin.
+
+--Si precisamente, para hablar de ti es para lo que yo me acerco a ella.
+
+--¡Ah! ¿Para hablar de mí?... Pues mira, de aquí en adelante no hables
+de mí. Basta con que me quieras.
+
+Los criados, que por allí andaban, los miraban con el rabillo del ojo y
+se hacían guiños maliciosos. Al salir tropezaron con Pepa Frías. La
+frescachona viuda estaba muy bien ataviada: había oído infinitos
+requiebros. Vestía de princesa extranjera del tiempo de Carlos III, de
+lama plata con recamos de oro, y manto de terciopelo azul. Un escote
+cuadrado dejaba ver con harta claridad lo que Pepa debía de considerar
+mas interesante en su persona, a juzgar por la predilección con que lo
+mostraba.
+
+--¡Chica, tengo un hambre de lobo!--entró diciendo--. ¿Cuándo acabáis de
+abrir el _buffet_? ¡Ah! ¿Conque os vais por los rincones? ¡Prudencia,
+Clementina, prudencia!... Hija, yo no puedo aguardar más: dame algo de
+comer, o me caigo.
+
+Clementina la llevó riendo a un rincón y le hizo servir algunas viandas.
+Alcázar se volvió a los salones muy alegre, pero tembloroso aún por la
+violenta emoción que su querida le había hecho experimentar. Nunca la
+había visto tan furiosa.
+
+La amistad de ella con Pepa se había remachado desde la escena que hemos
+descrito más atrás. La viuda se había persuadido de que la salvación de
+su fortuna se fundaba en este cariño y procuraba fomentarlo. Gracias a
+él había rescatado ya, poco a poco, una gran parte de ella. El resto no
+le apuraba. Sabía que Da. Carmen tenía hecho testamento a favor de su
+hijastra, y aunque esta señora había mejorado un poco, era segura su
+muerte en plazo breve. Los médicos habían descubierto en ella un tumor.
+No se atrevían a operarla a causa de su extremada debilidad.
+
+A Clementina le hacía muchísima gracia el desenfado, mejor aún, el
+cinismo de Pepa. Ambas se entendían admirablemente. Ambas eran chulapas,
+dos manolas nacidas demasiado tarde y en condición social poco acomodada
+a su naturaleza. Por supuesto, Pepa lo era mucho más legítima que
+Clementina, quien no lo llevaba en la masa de la sangre: veníale de
+afición.
+
+--Mira, Clemen, que te estás desacreditando--le decía aquélla, mientras
+engullía vorazmente un pedazo de pavo en galantina--. Deja ese niño que
+no vale un perro chico.... Para capricho ya ha sido bastante.
+
+--¿Qué sabes tú lo que vale?--replicaba riendo Clementina.
+
+--Por las trazas, hija.... Parece hecho en la _Dulce Alianza_. Lleva más
+de un año en relaciones contigo, y todavía se pone colorado como un pavo
+cuando le miras.
+
+--Pues eso es precisamente lo que a mí me gusta.
+
+Pepa alzó los hombros con indiferencia.
+
+--¿De veras? Para mí sería una calamidad, hija.
+
+--Y Arbós, ¿qué tal se porta?
+
+--Ese es un tonto de capirote, ¿sabes?--dijo con la boca llena--; pero
+al menos tiene fachada. En diciéndole que es un gran hombre se tira de
+cabeza al agua por ti.... Tú no sabes.... Me ha colocado en el
+Ministerio más de dos docenas de parientes.... Luego da gusto tener
+cierta influencia en la política y que los diputados la mimen a una.
+Ayer, precisamente, tuve la visita de Mauricio Sala, que quiere a todo
+trance ser subsecretario. Al parecer, está seguro de que, siéndolo,
+Urreta le dará su hija.
+
+--Yo detesto la política.... ¿Sabes que Irenita está monísima con su
+traje de cazadora?...
+
+--¡Ps! vistosilla....
+
+--No, no, monísima. ¿Dónde anda su marido, que no le he visto más que al
+entrar?
+
+--¿Su marido? ¡Valiente tuno está su marido!--exclamó levantando furiosa
+la cabeza--. ¡Ay qué disgustos, querida, qué disgustos tan grandes tengo
+sobre mí--añadió con la boca llena.
+
+--¿María Huerta?--preguntó Clementina en tono confidencial.
+
+--La misma--dijo entre dientes la viuda, mirando fijamente al pavo.
+Luego encrespándose de pronto:--Es un bribón ¿sabes? un sinvergüenza,
+que no sabe siquiera guardar el decoro de su mujer. La mayor parte de
+los días la espera a la salida de San Pascual y la acompaña a pie hasta
+su casa. En el teatro no le quita los gemelos de encima. ¡Una porquería!
+Aunque sea un mal marido, que tenga dignidad. Y la pánfila de mi hija,
+loca, perdida por él. ¡Has visto qué imbécil! No hace más que llorar y
+pedirle celos.... ¡Qué más quiere ese monigotillo que verla
+humillada!... Si yo estuviera en su caso ¡ya le diría!... Le ponía en
+seguidita un armatoste en la cabeza que no cabía por esa puerta.
+
+La exaltación de su espíritu no le impedía engullir lindamente.
+
+--Dios te lo pague, hija--concluyó por decir levantándose--. A ver si
+este corazón se está quieto un rato.
+
+Pepa pretendía padecer de cierto mal de corazón que sólo se le calmaba
+comiendo.
+
+Pocos minutos después de salir ambas amigas del comedor, Clementina dió
+las órdenes oportunas y el _buffet_ se abrió solemnemente. Las personas
+reales entraron primero acompañadas de su servidumbre y de los amos de
+la casa. Salabert había echado el resto en la cena. El gran comedor de
+techo artesonado parecía un ascua de oro. Las flores de vívidos colores,
+las frutas exóticas, la vajilla de plata, la cristalería, bajo las
+poderosas lámparas de gas titilaban como el cielo estrellado, producían
+un fuerte deslumbramiento. Los criados con casaca y peluca blanca,
+aguardaban inmóviles, pegados a la pared, tiesos y solemnes. En las dos
+cabeceras del salón ardían enormes troncos de encina dentro de sendas
+chimenas con retablos de roble tallado, cuyos adornos casi llegaban al
+techo. Todos los manjares que estaban sobre la mesa habían venido de
+París acompañados de una comitiva de criados y marmitones. Se exceptuaba
+el pescado, que procedía del Cantábrico, y un _pudding_ llegado por la
+tarde de Londres. Eran fiambres en su mayoría. No obstante, había
+_consommé_ caliente para el que lo pedía.
+
+Las personas reales estuvieron muy cortos momentos en el comedor. Así
+que salieron precipitóse en él la ola de la muchedumbre con harto poca
+ceremonia. Los salones quedaron silenciosos en poder de los criados, que
+con la regularidad y precisión de soldados cambiaron las bujías próximas
+a extinguirse por otras nuevas, mientras el comedor resonaba con el
+campanilleo de los platos y las copas, la charla y las carcajadas de los
+convidados.
+
+Cobo Ramírez abandonó por un rato a Esperancita dejándola en poder de su
+rival, para sentarse en un rincón delante de una mesita volante y
+devorar algunos trozos de _boeuf d'Hambourg_ y jamón. Naturalmente,
+Ramoncito aprovechó este desahogo para poner de manifiesto el contraste
+entre su parquedad poética y la glotonería prosaica de Cobo; hasta que
+Esperancita le paró los pies diciendo con mal humor a su amiguita Paz,
+que estaba del otro lado:
+
+--Pues a mí me gustan los hombres que comen mucho.
+
+--A mí también--repuso Pacita--. Al menos indica que no tienen enfermo
+el estómago.
+
+--Yo no lo tengo tampoco--se apresuró a decir el concejal, sofocado y
+molesto por la actitud hostil en que las dos amiguitas se habían
+colocado.
+
+Paz se contentó con sonreír desdeñosamente.
+
+El general Patiño, fatigado de enviar mortíferos proyectiles a la esposa
+de Calderón sin que la plaza se diese siquiera por enterada, había
+levantado el cerco para sitiar a la marquesa de Ujo, que a las primeras
+granadas había capitulado abriendo las puertas al enemigo. Sin embargo,
+el general, como estratégico consumado, no perdía de vista a Mariana,
+esperando cualquier incidente favorable para caer de nuevo sobre ella.
+Se decía en los periódicos que iba a ser nombrado ministro de la Guerra.
+Este cargo, sin duda, le daría más prestigio y autoridad para entrar a
+rebato en cualquier parte. La marquesa de Ujo vestía de turca y le
+sentaba tan bien, que, según Alcántara, apetecía soltarle un tiro. Su
+languidez era tanta aquella noche, que apenas tenía fuerzas para
+articular las palabras. A cada paso el ilustre general se veía en la
+necesidad de ayudarla en tan ímproba tarea. Mientras roía con sus
+dientes desvencijados algunas pastas, pues no admitía otra cosa su
+estómago, también un poquito averiado, disertaba, mejor dicho, exhalaba
+una serie de exclamaciones acerca de cierta novela recién publicada en
+Francia.
+
+--¡Qué escena!... ¡Ah! ¡pero qué cosa tan linda!... Cuando ella le dice:
+"Entrad en el cuarto si queréis: podréis manchar mi cuerpo, pero no mi
+alma...." ¡Ah! ¡Y cuando va al lugar del duelo y recibe la bala que iba
+dirigida a su marido!... ¡Qué cosa más linda!...
+
+Pepe Castro caracoleaba (perdón por el símil) en torno de Lola
+Madariaga. Esta le contaba con risa maligna lo acaecido hacía un rato,
+cuando Clementina se presentó de improviso donde ella estaba con
+Alcázar. Hablaba como si le hubiese arrancado el galán a su amiga, con
+acento protector y desdeñoso que hubiera hecho dar un salto a la
+orgullosa hija de Salabert si por ventura la hubiese oído.
+
+--¡Pobre Clemen! Se está haciendo vieja, ¿verdad? ¡Qué figura tiene
+todavía! Claro que es a fuerza de apretarse, y esto tarde o temprano le
+va a hacer daño; pero de todos modos.... La cara no corresponde a la
+figura, ¿no cree usted? Sobre todo ahora que se le está empañando el
+cutis de un modo horroroso. Siempre ha tenido la fisonomía muy dura.
+
+Y al mismo tiempo sus ojos claros y suaves miraban a Castro con tal
+dulzura, que realmente era para empacharse. Le habían dicho siempre (y
+era cierto) que tenía el semblante muy dulce. Para dar más realce a esta
+cualidad ponía cara de idiota.
+
+Castro asentía a todo, tanto por lisonjearla como por la mala voluntad
+que tenía a Clementina. No sentía interés por Lola, pero a raíz de su
+ruptura con aquélla se había consolado un poco festejándola: aunque en
+ello había tenido no poca parte el deseo de no aparecer derrotado a los
+ojos del mundo.
+
+--¿Y usted cree que está enamorada realmente de ese niño que parece una
+colegiala del Sagrado Corazón?
+
+--¡Vaya usted a saber! Clementina presume mucho de original. Esta última
+aventura la acredita de ello.... Mire usted qué miraditas tiernas le
+está echando el bebé desde lejos.
+
+Raimundo, en pie, allá en el extremo de una de las mesas, no quitaba ojo
+a su amada, que iba y venía de un sitio a otro previniendo los deseos de
+aquellos invitados a quienes más deseaba complacer. De vez en cuando le
+enviaba una imperceptible sonrisa de inteligencia que transportaba al
+joven al séptimo cielo.
+
+Pepa Frías, si no comía porque estaba ahita, pellizcaba en las frutas y
+confites, teniendo detrás de su silla a Calderón, Pinedo, Fuentes y
+otros tres o cuatro caballeros maleantes que gozaban en tirarle de la
+lengua. No se la mordía, en verdad, la fresca viuda. Se defendía
+admirablemente de todos ellos parando y contestando los golpes con
+maestría.
+
+--¿Dónde dice usted que tiene gota, Pepa?
+
+--En los pies, Pinedo, en los pies ... donde tiene usted el talento.
+
+--Aunque usted me insulte, quisiera que me traspasase esa gota ... ¡por
+tener siquiera una gota de usted!
+
+--¡Pocas gracias! Sería una gota de esencia aromática--dijo un consejero
+de Estado harto dulzón.
+
+--¿Y usted qué sabe, hombre, si no ha metido la nariz más que en el coro
+de ambos sexos?
+
+El consejero se puso colorado. Todos rieron de la alusión.
+
+--¡Pero qué cruel es usted, Pepa!--exclamó Fuentes riendo todavía--. Los
+que aquí estamos no sabemos nada ... (digo, señores, yo hablo por mí),
+del olor, del color, ni del sabor de usted; pero no nos quitará el
+derecho de figurarnos que es usted una cosa apetitosa y tierna.
+
+--¿Tierna?... Está usted en un error lamentable.
+
+--Yo lo digo por lo que veo ...--dijo acercando el rostro al exuberante
+seno de la viuda ...--Y a propósito: ¿qué lleva usted en ese alfiler?
+¿es un retrato de familia?
+
+El alfiler representaba un mono.
+
+--No. Fuentes--replicó furiosa--, es un espejo.
+
+De todo el grupo salió una carcajada espontánea que hizo volver la
+cabeza a los que estaban cerca.
+
+Fuentes quedó acortado un instante; pero como hombre de ingenio que era
+supo reponerse.
+
+--Yo seré mono, Pepa, pero usted es monísima.
+
+--¡Bravo, Fuentes, bravo!--exclamó Calderón, a quien, como hombre
+exclusivamente de _debe y haber_, causaba asombro cualquier frase
+oportuna.
+
+El tiroteo siguió aun después de haber salido la mayor parte de la gente
+a los salones. El grupo se había reforzado con algunos pollastres. Esta
+fué la razón de que Pepa se levantase bruscamente al cabo, diciendo:
+
+--Me voy. Por mi causa están ustedes escandalizando a estos seres
+tiernos y candorosos.
+
+Los pollos protestaron con algazara.
+
+Poco después de poblarse nuevamente los salones de baile se retiraron
+las personas reales. Hubo para despedirlas el mismo ceremonial, esto es,
+las filas apretadas a la puerta de la antesala, la Marcha Real por la
+orquesta y la despedida de los dueños hasta la escalinata.
+
+Clementina respiró con libertad. A paso lento, gozando el placer del que
+ha terminado una tarea difícil, atravesó los salones dirigiendo sus ojos
+risueños a todas partes, dejando fluir de sus labios palabritas amables
+a los amigos con quien tropezaba. Aquel baile espléndido, quizá el más
+suntuoso que hubiese dado jamás un particular en España, era obra suya
+casi exclusivamente. Su padre había suministrado el dinero: pero ella la
+actividad, el gusto, el artificio. Escuchaba las enhorabuenas que todos
+al paso la murmuraban, mecida en una embriagadora satisfacción del amor
+propio. La felicidad le hizo pensar en el amor, su complemento
+indispensable. Acometióle un deseo penetrante de cambiar con Raimundo, a
+solas, algunas tiernas palabras de cariño, algunas caricias fugitivas. Y
+buscóle con los ojos entre la muchedumbre.
+
+Raimundo había vagado toda la noche por los salones casi siempre solo.
+Había esperado el baile con deseo pueril, prometiéndose vivos e
+ignorados placeres. Jamás había asistido a una de estas fiestas
+brillantes de la sociedad aristocrática. La realidad no correspondió a
+su esperanza, como siempre acontece. Toda aquella vana ostentación, el
+lujo escandaloso desplegado ante su vista, en vez de acariciar su
+orgullo lo hirió cruelmente. Nunca se sintió tan forastero en aquel
+mundo que hacía tiempo frecuentaba. Sus pensamientos, encaminados hacia
+la melancolía, representáronle su pobre hogar, donde por su culpa iba a
+faltar muy pronto lo necesario, la modestia de su santa madre, que no
+vacilaba en desempeñar las tareas más humildes de la casa, y la de su
+inocente hermana, que con ella había aprendido a ser económica y
+trabajadora. Un remordimiento feroz le mordió el corazón. Observaba,
+además, que en los jóvenes salvajes que le rodeaban existía contra él
+cierta hostilidad latente. Tenía a muchos por amigos, le recibían
+agradablemente, jugaba con ellos, les acompañaba en algunas excursiones
+de placer: pero había llegado a comprender que para ellos no tenía otra
+personalidad que la que le daba el ser amante de Clementina. En casi
+todos los que trataba, percibía, o su exagerada susceptibilidad le hacía
+percibir, un dejo desdeñoso que le humillaba horriblemente. El amor
+frenético que profesaba a Clementina le compensaba bien de esta tortura
+y hasta se la hacía olvidar muchas veces. Pero aquella noche su dueño
+adorado, aunque no le olvidase, andaba lejos. Y le pasaba lo que a los
+místicos cuando Dios no les tiende la mano: acometíale una gran
+sequedad, un tedio abrumador. Bailó por compromiso dos o tres veces;
+conversó un poco. Harto al fin de dar vueltas se retiró al más oscuro
+rincón de una de las salas, y sentándose en un diván quedó sumido en
+tristeza profunda.
+
+Clementina le buscó en vano durante algunos minutos, hasta
+impacientarse. Cuando entró en la sala de juego le vió al fin venir
+hacia ella con la faz radiante. Toda su tristeza se había disipado al
+verla y al observar que le buscaba.
+
+--Si quieres que hablemos un momentito, vente al despacho de papá.
+Saliendo al corredor lo hallarás a mano derecha--le dijo rápidamente y
+con acento cariñoso.
+
+Y se fué. Raimundo, por disimular, se acercó a una de las mesas de
+juego: estuvo algunos instantes mirando.
+
+Clementina se deslizó disimuladamente por los salones, salió al corredor
+y se dirigió al despacho del duque, una pieza regia que sólo tenía de
+respeto, pues siempre trabajaba arriba. Estaba profusamente iluminada,
+como todas las estancias del piso principal. Al poner el pie en él creyó
+percibir un sollozo ahogado, que la llenó de sorpresa y temor. Derramó
+la vista por todo el ámbito y percibió, allá en el fondo, a una señora
+tumbada en el sofá, ocultando el rostro con el pañuelo, en actitud de
+llorar. Acercóse, y por el traje la conoció en seguida. Era Irenita.
+
+--¡Irenita! Hija mía, ¿qué tienes?--exclamó inclinándose sobre ella con
+solicitud.
+
+--Ay, perdón, Clementina.... Me he metido aquí sin saber lo que
+hacía.... ¡Soy tan desgraciada!
+
+Y las lágrimas brotaron con abundancia de sus ojos.
+
+--Pero, ¿qué te ha pasado, criatura?
+
+--¡Nada, nada!--replicó la niña sollozando.
+
+Hubo unos segundos de silencio. Clementina la contemplaba con lástima.
+
+--Vamos--dijo acercando la boca a su oído--. Emilio te ha dado algún
+disgusto esta noche.
+
+Irenita no contestó.
+
+--No te aflijas, tonta. Con eso no adelantas nada. Procura, aunque sea
+haciendo un gran esfuerzo, aparecer indiferente. Ese es el medio mejor
+de que no te desprecie.... Digo ... el medio mejor es otro ... pero no
+te lo aconsejo, porque no está bien aconsejar ciertas cosas.... Si estás
+enamorada de él no des tu brazo a torcer, por Dios.... Que no sepa estas
+penas tuyas, porque eres perdida.... Déjale que satisfaga su capricho,
+que él volverá a ti.
+
+Irenita levantó su rostro bañado de lágrimas.
+
+--¿Pero ha visto usted lo que ha hecho hoy? ¡Es horrible!
+
+En aquel momento Clementina oyó pasos en el corredor. Sospechando de
+quién eran fué rápidamente a la puerta, diciendo:
+
+--Espera un poco: déjame cerrar.
+
+Fué bien a tiempo. En aquel instante llegaba Raimundo. La dama puso el
+dedo en los labios haciéndole seña de que se alejase. Irenita no
+advirtió nada. Cuando Clementina volvió a su lado le dió cuenta, entre
+lágrimas y suspiros, de los agravios que su marido le había inferido
+aquella noche. En primer lugar, Emilio se vistió de húngaro para venir
+al baile. Irene había observado en cuanto entró, que María Huerta vestía
+también de húngara. Debían de estar convenidos, lo cual era una afrenta,
+que más de una persona había notado. Luego bailaron un vals y un
+rigodón. Mientras duró éste, Emilio no había cesado de hablarle al oído.
+Toda la noche la había estado sirviendo lo mismo que un criado,
+presentándole él mismo las fuentes de confites y frutas heladas. Una
+vez, al darle una de éstas, le había apretado los dedos; bien lo había
+visto. ¡Esto era una indecencia! Irenita quería suicidarse. Prefería
+morir mil veces a padecer semejantes tormentos. Clementina la consoló
+como pudo. Emilio la quería muchísimo: le constaba. Sólo que los hombres
+tienen a lo mejor estos sofocos, lo que llaman los toreros, _extraños_.
+Como el corazón no está interesado, dejándoles sueltos un momento se
+hastían y vuelven a lo que verdaderamente aman.
+
+Para arreglarse un poco y lavar los ojos no quiso llevarla al tocador
+del baile: subióla al de la duquesa. Al cabo de unos minutos bajaron
+ambas. Irenita prometió no dar a conocer su pena. En cuanto Clementina
+enteró a Pepa de lo que había pasado, se sulfuró de tal modo que tuvo
+necesidad de contenerla para que no fuese a arañar a su yerno.
+
+--Bien, si no le araño ahora, le arañaré después--dijo alzando los
+hombros con indiferencia. Tan resuelta estaba a ello--. Suceda lo que
+suceda, yo no puedo consentir que ese _tití_ mate a mi hija, ¿sabes?...
+Y en cuanto a esa pendona desorejada, no he de parar hasta que la escupa
+en la cara ... y al cabronazo de su marido, lo mismo.... ¡Pues estamos
+aviados!
+
+--¿No será mejor que procures desembarazarte de ellos? Huerta está en el
+Ministerio. Mira a ver si le mandas de gobernador a cualquier parte....
+
+--¡Pues es verdad! Ahora mismo voy a hablar a Arbós.... ¡Pero lo que es
+a mi señor yerno no le perdono!... Esta noche me las ha de pagar, o no
+me llamo Pepa.
+
+El duque, rodeado siempre de un grupo de fieles, se dejaba atufar a
+golpes de incensario, soltando a largos intervalos algún gruñido
+espiritual que los electrizaba, les hacía prorrumpir en exclamaciones de
+alegría. Las señoras eran las que más se distinguían por su entusiasmo.
+El genio especulador de Salabert les infundía vértigos de asombro, como
+si se pusiesen a calcular cuántos vestidos podrían comprarse con sus
+millones. Y él, tan flexible generalmente, que había llegado al puesto
+que ocupaba, según propia confesión, a fuerza de puntapiés en el
+trasero, al hallarse entre sus adoradores los maltrataba sin piedad. Sus
+chistes brutales, lo mismo caían sobre los hombres que sobre las
+señoras. Gozaba en la ostentación bárbara de su fuerza. Si aquellos sus
+devotos admiradores se dejaban humillar tan pacientemente no dándoles
+nada, ¿qué no sucedería si repartiese entre ellos sus millones, si el
+becerro de oro comenzase a vomitar monedas?
+
+En la sala de juego, adonde se fué después de haber despedido a los
+soberanos, le tenían materialmente bloqueado una porción de
+especuladores de segunda y tercera fila.
+
+--¿Cómo van las acciones de Riosa, duque?--se atrevió a preguntarle uno.
+
+--No me hable usted de eso--gruñó el prócer poniendo los ojos torvos.
+
+El plan de Llera se estaba desenvolviendo puntualmente: esto es, el
+duque, después de haber tomado un número crecido de acciones, se ocupaba
+en producir el pánico entre los accionistas. Hacía ya algunos meses que
+por medio de agentes secretos compraba acciones para venderlas al
+instante con pérdida. Gracias a estas operaciones, el papel había bajado
+considerablemente. Ahora preparaba el golpe definitivo, comprando mayor
+cantidad para lanzarlo repentinamente al mercado, aprovechar la baja que
+esto produciría y adquirir la mitad más una de las acciones.
+
+--No todos los negocios han de salir bien--replicó el otro sonriendo con
+mal disimulada satisfacción--. Usted ha sido siempre afortunado....
+
+--No es a la fortuna a quien debe sus éxitos el duque. A su genio, a su
+habilidad inconcebible es a quien los debe--manifestó un tercero
+arreándole una tufarada de incienso.
+
+--Sin duda, sin duda--se apresuró a decir el otro tratando a su vez de
+apoderarse del incensario--. El duque es el primer genio financiero que
+ha salido en nuestro país. Yo no comprendo cómo no se le entrega la
+Hacienda española. Si él no la arregla, no hay que esperar salvación
+para nosotros....
+
+--Pues si acierto a salvarla como he acertado en el negocio de Riosa,
+aviados quedan los españoles--profirió estoposamente el duque con acento
+de mal humor.
+
+--¿Pero ha salido tan malo el negocio?
+
+--¡F....! para el Gobierno, no; pero para mí, que he tomado a la par
+las acciones, me parece que no ha sido bueno.
+
+El duque echaba la culpa de haberse metido en él al animal de su
+administrador, a Llera, que se lo había metido por la cabeza contra
+todos sus presentimientos.
+
+--Los hombres como usted no deben fiarse de nadie más que de su
+instinto--le decían--. Cuando se tiene el genio de los negocios....
+
+Y la palabra _genio_ venía a cada instante a los labios de los fieles
+idólatras del becerro.
+
+Súbito apareció en la puerta de la sala Clementina seguida de Osorio, de
+Mariana y de Calderón. Los cuatro traían el semblante inquieto y
+asustado. Sus ojos se clavaron a la vez en Salabert, hacia el cual
+avanzaron precipitadamente.
+
+--Papá, escucha una palabra--le dijo Clementina.
+
+Salabert se destacó del grupo y fué a reunirse con los otros en el
+opuesto rincón.
+
+--¡Esa mujer está ahí!...--dijo aquélla con voz alterada, los ojos
+relampagueantes de ira.
+
+--¡Es un escándalo!--manifestó Osorio.
+
+--Algunas personas ya se han ido, y en cuanto se enteren, se irán
+todas--apuntó con más sosiego Calderón.
+
+--¿Qué mujer está ahí?--preguntó el duque abriendo mucho sus ojos
+saltones.
+
+--¡Esa mujer!... esa Amparo la malagueña--replicó su hija buscando el
+tono más despreciativo.
+
+--¡Cómo!--exclamó el duque con profundo estupor--. ¿Se ha atrevido esa
+z---- a presentarse en el baile? ¿Quién la ha dejado pasar? Mañana mismo
+despido al portero.
+
+--No; a quien hay que despedir ahora mismo es a ella ... ¡en
+seguidita!--dijo Clementina atropellándose por la cólera.
+
+--¡Sí, sí ... ahora mismo! ¿Cómo es eso? ¡Atreverse esa desvergonzada a
+poner los pies en esta casa y en un día semejante! ¿Ya no hay pudor? ¿Ya
+no hay vergüenza? ¿En qué país estamos? ¿Pero cómo ha podido pasar? ¡Una
+fiesta que había comenzado tan bien!
+
+--Traía invitación, al parecer.
+
+--Pues la ha robado o estará falsificada.
+
+--Bien, bien; concluyamos pronto--dijo Clementina con voz irritada--.
+Está en los salones. Es necesario que vayas a allá y la notifiques que
+haga el favor de salir, del modo que mejor te parezca.... ¡Pero pronto!
+antes que lo perciba la gente ... y sobre todo, mamá....
+
+--No, chica; yo no voy.... Me conozco bien y sé que no podría contener
+mi indignación. No nos conviene llamar la atención en este momento....
+Ve tú, ve tú ... y que se largue pronto....
+
+Clementina, sin pronunciar otra palabra, se alejó con paso rápido, el
+rostro pálido y contraído, los labios trémulos. Lanzóse en el torbellino
+de los salones y buscó ansiosamente a la intrusa. No tardó muchos
+minutos en hallarla ¡oh vergüenza! del brazo del marqués de Dávalos.
+
+Estaba espléndidamente hermosa la ex florista con su traje de María
+Estuardo. Llevaba un sobretodo acuchillado de mangas abiertas, color
+carmesí recamado de oro; un elegante prendido de encaje y menudas
+florecillas de esmalte y perlas. Su incomparable belleza irritó aún más
+la ira de Clementina.
+
+La hermosa odalisca de Salabert, aunque de inteligencia limitadísima,
+había tenido tiempo a reflexionar que su presencia en el baile podría
+acarrear un conflicto. Pero su antojo era tan vivo y desordenado, que de
+ningún modo quiso dejar de satisfacerlo, de lucir su costoso vestido de
+reina de Escocia. Pensó que podría sortear aquella difícil situación
+yendo a última hora, dando un par de vueltas por los salones y
+retirándose en seguida. Hizose acompañar de una amiga vieja de aspecto
+venerable. Amargo desengaño debió de experimentar cuando al penetrar en
+los salones y tropezar con una porción de distinguidos salvajes a
+quienes trataba con intimidad, Pepe Castro, el conde de Agreda,
+Maldonado y otros, observó que todos le volvían la espalda y se
+apresuraban a alejarse. Tan sólo el fiel Manolo, el loco marqués de
+Dávalos, la reconoció y consintió en la mengua de ofrecerla el brazo.
+
+Pocos minutos pudo disfrutar de su apoyo la malagueña. Cuando una
+sonrisa de triunfo plegaba ya sus labios y a paso lento y majestuoso iba
+dando su apetecida vuelta por los salones, se encontró repentinamente
+frente a Clementina. Sin previo saludo ni la más leve inclinación de
+cabeza, ni hacer caso alguno de su acompañante, ésta le puso la mano en
+el hombro, diciéndola:
+
+--Tenga usted la bondad de escuchar una palabra.
+
+María Estuardo empalideció, titubeó unos instantes, y por fin dijo con
+firmeza y ademán orgulloso:
+
+--Nada tengo que hablar con usted. A quien deseo ver es al dueño de la
+casa, al duque de Requena.
+
+Margarita de Austria le clavó una mirada iracunda, que la otra sostuvo
+sin pestañear. Luego, acercando la boca a su oído, le dijo con rabioso
+acento:
+
+--Si usted no me sigue ahora mismo, llamo a dos criados para que la
+saquen del salón a viva fuerza.
+
+La reina de Escocia se estremeció; pero tuvo aún ánimos para contestar:
+
+--Deseo ver al señor duque.
+
+--El señor duque no está visible para usted.... ¡Sígame, o llamo!
+
+Y al mismo tiempo echó una mirada en torno como en ademán de cumplir su
+promesa.
+
+La Estuardo empalideció aún más. Desprendiéndose del brazo de Dávalos la
+siguió al fin.
+
+Esta escena había sido observada por varias personas; pero nadie osó
+seguirlas si no es el demente Manolo, que lo hizo de lejos. La esposa
+de Felipe III se dirigió a la antesala y allí dijo a un lacayo:
+
+--El abrigo de esta señora.
+
+No se habló otra palabra. El lacayo entregó el abrigo. María Estuardo se
+lo puso sin ayuda de nadie, con mano temblorosa. Luego avanzó unos
+cuantos pasos, y volviéndose de pronto, dirigió una mirada de odio
+mortal a D.ª Margarita de Austria, que se la devolvió acompañada de una
+sonrisa de desprecio.
+
+Estaba de Dios que la desgraciada reina de Escocia había de ser
+humillada siempre. Primero lo fué por su tía Isabel de Inglaterra. Ahora
+la reina Margarita la ponía sin miramientos de patitas en la calle.
+Donde encontró a su venerable amiga dentro ya del coche. Al ver el
+comienzo de la escena pasada se había escabullido prudentemente. Antes
+que partiesen, el marqués de Dávalos se juntó a ellas. No sabemos lo que
+los salones de Requena ganaron en su aspecto moral con la marcha de
+María Estuardo; pero sí podemos afirmar que perdieron mucho en el
+estético. Porque, a la verdad, estaba lindísima.
+
+El baile tocaba a su fin. Comenzaron los preparativos para el gran
+cotillón. La muchedumbre se había aclarado un poco. Algunos se fueron
+antes de terminar el baile, viejos en su mayoría a quienes hacía daño el
+trasnochar. Entre las damiselas hubo la agitación y el movimiento que
+precede siempre al cotillón. En esta última etapa el baile adquiere un
+aspecto de recreo familiar muy grato. El arte y la imaginación
+intervienen para arrancarle sensualidad y hacerle un pasatiempo
+inocente, al estilo de las hermosas fiestas que en el siglo XIV se
+celebraban en los palacios de Inglaterra y Francia. Para las niñas
+casaderas suele ser también el momento en que termina el primer acto de
+la comedia amorosa que han empezado a representar.
+
+Pepe Castro había recibido el consejo de su ex querida Clementina
+referente a la conveniencia de festejar a la niña de Calderón, con risa
+como ya hemos visto. Sin embargo, no le cayó en saco roto. Mientras
+bailaba y bromeaba con otras jóvenes, no dejó de acordarse más de una
+vez. Al llegar el cotillón se acercó a Esperancita preguntándole si
+quería ser su pareja, a sabiendas de que esto no podía ser, pues todos
+los pollastres se apresuran a pedir tal merced a las damas así que
+entran en el baile. Pero le convenía para el plan que comenzaba a
+desenvolverse en su cerebro, fecundo en abstracciones. La niña lo tenía,
+en efecto, comprometido con el conde de Agreda; mas al oir la demanda de
+Castro, sintió tales deseos de acceder a ella, que con sorprendente
+audacia respondió que sí.
+
+La duquesa designó como dama directora a la condesa de Cotorraso, a la
+cual se unió Cobo Ramírez. Este se imponía en todos los bailes como
+habilísimo director de cotillones. Tan era así, que muchos días antes
+del baile ya había celebrado largas conferencias con Clementina acerca
+de este punto esencialísimo.
+
+Formóse el corro de sillas. Pepe Castro fué a sacar a Esperanza, que
+tomó su brazo de buen grado. Mas antes de dar un paso llegó el conde de
+Agreda.
+
+--¡Cómo, Esperancita! ¿No me había usted concedido el
+cotillón?--preguntó sorprendido.
+
+La audacia no abandonó a la niña, la audacia de la mujer enamorada.
+
+--¡Ay, perdóneme usted, León! Cuando se lo concedí a usted no me
+acordaba que ya lo tenía comprometido con Pepe--respondió en un tono que
+podía envidiar la más consumada actriz.
+
+El conde se retiró diciendo algunas palabras de cortesía, que no
+pudieron ocultar su mal humor. Cuando quedaron solos, Esperancita,
+asustada de aquel testimonio de interés que había dado a Castro, se
+apresuró a disculparse ruborizada.
+
+--La verdad es que no me acordaba de que lo tenía comprometido con
+León.... Y como ya había tomado el brazo de usted ... y además el conde
+baila de un modo que me fatiga mucho....
+
+Pepe Castro no abusó de su triunfo; se manifestó modesto y sumiso. En
+vez de galantearla descaradamente, adoptó un temperamento más
+insinuante, colmándola de atenciones delicadas, estableciendo mayor
+confianza entre ellos, mostrándola, en una palabra, mucho cariño, pero
+sin hablarla de amor. La niña rebosaba de dicha. Espezaba a sentirse
+adorada. Creía que la simpatía y el afecto con que siempre se habían
+tratado Pepe y ella se transformaban al fin en amor. Su corazón empezó a
+saltar alegremente dentro del pecho.
+
+También Ramoncito estaba satisfecho con aquel trueque. El conde de
+Agreda le era de poco tiempo atrás muy antipático, casi tan antipático
+como Cobo Ramírez, porque empezó a sentir de él los mismos celos que del
+otro. En cambio, a Pepe Castro considerábalo como su mismo yo; otro
+concejal más esbelto. Las atenciones que Esperancita le guardase, las
+tomaría como dirigidas a su propia persona. Así que, al verlos del
+brazo, se conmovió profundamente, y al acercarse a ellos para decirles
+algunas palabras insignificantes no pudo menos de ruborizarse. Pepe le
+hizo un guiño malicioso como diciendo: "Has triunfado en toda la línea".
+El joven concejal sintió que se acercaba a pasos de gigante el logro de
+sus esperanzas y el apogeo de su dicha.
+
+El cotillón fué digno remate de aquel baile brillantísimo. La fantasía
+de Cobo Ramírez, apretada por la gravedad del caso, fascinó a los
+invitados con peregrinas trazas y artificios delicados: los tuvo
+enajenados cerca de una hora. Llamó la atención, y le valió unánimes
+aplausos, un juego de sortija que se organizó en el medio del salón.
+Cobo dividió a los caballeros en dos cuadrillas, que tiraron
+alternativamente flechas con unos primorosos arcos dorados a la sortija
+suspendida por una cinta del techo. Los vencedores tenían derecho a
+bailar con las damas de los vencidos, mientras éstos los habían de
+seguir dándoles aire con el abanico. Organizóse después otro juego de
+cintas para las damas. La vencedora salió un momento del salón y
+apareció en seguida en un magnífico carro tirado por cuatro lacayos
+vestidos de esclavos negros: dió así una vuelta rodeada de todas las
+demás, al compás de una marcha triunfal. Estas y otras invenciones no
+menos famosas, dejaron para siempre sentada sobre bases sólidas la fama
+del hijo de los marqueses de Casa-Ramírez.
+
+Terminado el cotillón, comenzó el desfile de la gente. Fué una retirada
+estrepitosa. Toda aquella muchedumbre se agolpó en el vestíbulo y en la
+escalinata, charlando en voz alta, riendo, gritando alguna vez en
+demanda del coche. El vasto jardín, iluminado por algunos focos de luz
+eléctrica, ofrecía un aspecto fantástico, inverosímil, como los paisajes
+de los cosmoramas de feria. Aquellas luces blancas, intensas, hacían aún
+más negro y profundo el follaje, borraban los linderos del parque
+extendiéndolo desmesuradamente. La noche era despejada. En el oriente
+azuleaba ya la aurora. Hacía un frío intenso. Envueltos en sus gabanes
+de pieles, los jóvenes salvajes quemaban los últimos cartuchos de su
+ingenio en honor de las hermosas damas que tenían cerca. Los costosos y
+pintorescos abrigos de éstas chillaban debajo de las bombillas
+eléctricas. Los caballos piafaban, los lacayos gritaban, y los coches,
+al acercarse lentamente a la escalinata, hacían crujir la arena de los
+caminos. Sonaban golpes de portezuelas, ruido de besos, voces de
+despedida. La rueda de los coches, al pasar por delante de la gran
+escalinata, iba arrebatando poco a poco a los que allí estaban para
+dispersarlos por todo Madrid en busca de reposo.
+
+Pepe Castro se había colocado al lado de Esperancita y la hablaba
+dulcemente al oído. La niña, embozada hasta los ojos, sonreía sin
+mirarle. Cuando su coche llegó al fin, se estrecharon las manos
+largamente.
+
+--Supongo que no nos tendrá tanto tiempo olvidados como hasta ahora; que
+irá por casa más a menudo--dijo ella teniendo aún su mano entre las del
+gallardo salvaje.
+
+--¿Usted quiere de verdad que vaya a menudo por su casa?--dijo
+mirándola fijamente como un magnetizador.
+
+--¡Ya lo creo que quiero!
+
+Al decir esto se ruborizó fuertemente debajo del embozo, y desprendiendo
+bruscamente su mano, siguió a su mamá que entraba en el carruaje.
+
+Pepa Frías había dicho a su hija:
+
+--Mira, chica, cuando nos vayamos, deseo que Emilio me acompañe. Estoy
+nerviosa y no podría dormir si no le ajustase antes las cuentas. No
+quiero más escándalos, ¿sabes? Le voy a dirigir el _ultimatum_. Si
+persiste, tú te vienes conmigo y él que se vaya al infierno.
+
+Estaba furiosa. Su hija, aunque quisiera poner reparos a esto de la
+separación, pues adoraba a su infiel marido, no se atrevió. Bajó sumisa
+la cabeza. Cuando llegó el momento de marchar, Pepa se dirigió a su
+yerno:
+
+--Emilio, haz el favor de acompañarme. Deseo hablar contigo.
+
+"¡Malo!" dijo para sí el joven.
+
+--¿E Irene?
+
+--Que vaya sola. No se la comerán los lobos--respondió ásperamente.
+
+"¡Malísimo!" tornó a decirse Emilio.
+
+En efecto, Irenita dirigiendo ojeadas de temor y ansiedad a su mamá y su
+marido, se metió sola en su berlina, mientras ellos subían a la de la
+primera.
+
+Cuando el carruaje comenzó a rodar, Emilio, para desarmar a su suegra,
+quiso, como un chiquillo que era, desviar el rayo sacando una
+conversación que pudiese entretenerla.
+
+--¿Ha visto usted qué audacia la de Amparo? La creía capaz de muchos
+desatinos, pero no de uno semejante.
+
+Y habló de la Amparo con gran verbosidad sin conseguir que su suegra
+desplegase los labios. Lo mismo sucedió cuando principió a hacer
+comentarios acerca de la fortuna de Salabert, de los gastos del baile,
+del extraordinario honor que había merecido de los soberanos aquella
+noche, etc., etc. Pepa reclinada en su rincón, guardaba un silencio
+feroz que no anunciaba nada bueno. Pero Emilio, sin desanimarse, tocó
+con habilidad la tecla que responde en todas las mujeres.
+
+--¿Sabe usted, Pepa (así la seguía llamando, lo mismo que cuando era
+novio de su hija), que en un grupo donde estaba el presidente del
+Consejo, oí, sin querer, grandes elogios de usted? Elogiaban mucho el
+traje; pero más aún la figura. Decían que no había ninguna niña en el
+baile que pudiera competir con la frescura de usted; que tenía usted un
+cutis como raso, cada día más terso y brillante.
+
+--¡Jesús, qué tontería! Esas son payasadas, Emilio. En otro tiempo, no
+digo....
+
+--No, Pepa, no; el cutis de usted es proverbial en Madrid. Ya daría
+Irene algo por tenerlo como usted.
+
+--¿Es mejor que el de María Huerta?--preguntó con tonillo irónico, donde
+no se adivinaba, sin embargo, gran irritación.
+
+Pepa había cambiado de plan: pensó que sería mucho mejor adoptar la vía
+diplomática. A un chiquillo como Emilio, que no había sido indócil hasta
+entonces, era fácil atraerlo con el cariño. Aquél, en la oscuridad del
+coche, se había puesto colorado.
+
+--El de María Huerta no vale nada.
+
+--Por eso te gusta. Todos los hombres sois lo mismo en eso de cambiar
+las orejas por el rabo. Mira, Emilito--añadió cogiéndole una mano,--yo
+tenía que reñirte mucho, hablarte muy seriamente, decirte cosas muy
+amargas ... pero no puedo, tengo un corazón tan estúpido que para todas
+las ofensas encuentra disculpas. Hoy has hecho una barrabasada de marca,
+lo bastante para que Irene se separase de ti; pero a mí se me antoja que
+no es tan grande como parece, porque eres un chiquillo aturdido. Estoy
+segura de que tú mismo no te explicas la gravedad de ella....
+
+Pepa continuó su sermón en tono dulce y persuasivo. Emilio, que esperaba
+una rociada de injurias, quedó gratamente sorprendido. Escuchólo con
+sumisión, y después, con voz conmovida, empezó a disculparse. Verdad que
+había coqueteado un poco con María Huerta, pero juraba que no estaba
+interesado por ella. Era una cuestión de amor propio. Cuando él se había
+casado con Irene, esta María había dicho en casa de Osorio que no
+comprendía cómo Irene aceptaba por marido un chico tan feo y tan
+insustancial. Entonces juró que se tragaría aquellas palabras: ya estaba
+conseguido. Por lo demás ¡qué amor ni qué calabazas! Nunca había estado
+enamorado de María Huerta ni pensaba estarlo.
+
+--Yo no podía creer que estuvieses enamorado, porque siempre has tenido
+buen gusto.... Porque en resumen, esa mujer no es más que un paquete de
+trapos.... Si vistes el palo de la escoba como ella, puede muy bien
+hacer sus veces.... Pero ya ves, Irene lo cree y tienes la obligación de
+evitarla esos disgustos. Si yo estuviese en su caso no me los darías,
+monigote--añadió cogiéndole cariñosamente de la oreja--. Ya sabría yo
+tenerte bien amarradito a mis faldas.
+
+--Lo creo--repuso el joven dirigiéndola una larga mirada que nada
+tenía de filial--. Usted tiene más recursos que Irene.
+
+--¿Pues?--preguntó ella con otra mirada poco maternal.
+
+--Porque usted es una mujer más complicada; que necesita más estudio.
+Por lo mismo, no me dejaría tiempo a aburrirme seguramente.
+
+--¿Qué sabes tú de eso, mamarrachillo? Hablas de mí como si me supieses
+de memoria.
+
+--¡Qué más quisiera yo!
+
+--¡Vaya, Emilio, no seas payaso! Mira que me estás faltando al respeto.
+
+La conversación siguió en este tono alegre y cariñoso mientras el
+carruaje rodaba por las calles sombrías. En aquel rincón oscuro,
+sacudidos por el vaivén de los resortes y aturdidos por el estrépito de
+las ruedas al saltar sobre el pavimento, el cuchicheo se hizo cada vez
+más íntimo, más insinuante, animado a cada momento por risas ahogadas y
+palabritas dulces. De ambos se había apoderado un suave enternecimiento;
+de Pepa por haber hallado a su yerno tan dócil; éste por ver a su suegra
+tan cariñosa y transigente, creyendo encontrarla hecha una furia.
+Animado con su éxito, acariciado por aquella dulce confianza que
+repentinamente se estableció entre ellos, no cesaba de piropearla. Pepa
+se enfadaba o fingía enfadarse, le daba pellizcos feroces, le llamaba
+hipócrita, coquetón, desvergonzado. Concluyó por decir:
+
+--Todo eso que me dices es una farsa tuya. Si fuese verdad me alegraría,
+porque así tendría cierta influencia contigo para hacerte un buen
+marido.
+
+Al salir del coche, con el rostro encendido, más hermosa que nunca, le
+dijo:
+
+--Sube un momento: tengo que darte el reloj de Irene, que se le ha
+olvidado ayer.
+
+Emilio la subió del brazo y entró con ella en su gabinete.
+
+Mientras tanto, Irenita llegaba a casa en un estado de agitación fácil
+de comprender en una niña tan sensible y enamorada de su marido. La
+conducta de Emilio aquella noche la había trastornado, la había puesto
+excesivamente nerviosa. Y para fin de fiesta, la escena violenta que
+preveía entre su madre y su marido, de la cual tal vez saldría su
+ruptura definitiva con éste, la llenaba de espanto. Así que, apenas
+saltó en tierra delante de la puerta, acometida súbito de un vivo e
+irresistible anhelo, volvió a montar apresuradamente, diciendo al
+cochero:
+
+--A casa de mamá.
+
+Le abrió el sereno la puerta exterior: la del piso el criado que había
+estado velando y que aguardaba la salida del señorito para irse a
+costar.
+
+--¿Dónde está mamá?
+
+--En las habitaciones de adelante con el señorito Emilio.
+
+Irenita se dirigió con precipitación a la sala. No estaban allí. Pasó
+luego al _boudoir_. Tampoco, ni se oía el más leve ruido. Entró en el
+gabinete. Nada. Entonces, sobrecogida de terror, de duda, de ansiedad,
+lanzóse hacia la alcoba oculta por cortinas de brocatel donde creyó
+percibir algún rumor. En aquel momento se alzaron las cortinas y
+apareció su marido agitado y descompuesto, contemplándola con ojos de
+espanto. Irenita dió un grito y se desplomó sobre el pavimento.
+
+
+
+
+XII
+
+#Matinée religiosa.#
+
+
+Pocos días después, a las once de la mañana de un viernes de Cuaresma,
+el salvaje más elegante de Madrid salía de un sueño tranquilo y profundo
+con el firme propósito de casarse con la hija de Calderón. Abrió los
+ojos, los paseó por los adornos hípicos que colgaban de las paredes de
+su cuarto, se desperezó con elegancia, bebió un vaso de limón que tenía
+sobre la mesa de noche y se preparó a levantarse. No afirmaremos que el
+mencionado propósito viniese a su espíritu durante el sueño; pero es
+innegable que debió de operarse en él una misteriosa labor que lo
+favoreció sensiblemente. Porque en el momento de acostarse, Castro sólo
+pensaba vagamente en esta unión provechosa. Al abrir los ojos, su
+decisión de lograr la mano de Esperancita por cuantos medios estuviese a
+su alcance era ya irrevocable. Felicitemos, pues, de todo corazón a la
+afortunada niña y sigamos atentamente al noble salvaje en la tarea de
+perfeccionar la obra primorosa que la Naturaleza había llevado a cabo al
+crearle.
+
+El criado tenía ya el baño dispuesto. Después de dar un vistazo al
+espejo para observar el semblante del día, esto es, el suyo, cogió unas
+bolas de hierro e hizo con ellas algunos movimientos. Tomó un florete y
+se tiró a fondo unas cuantas veces. En seguida aplicó unas docenas de
+puñetazos rectos sobre la almohadilla de un dinamómetro. Hecho lo cual
+creyó llegado el instante de meterse en el agua. Dentro de ella se
+hallaba aún cuando apareció en la habitación, sin previo anuncio, Manolo
+Dávalos.
+
+--Pepe, tengo que hablarte de una cosa muy seria--, dijo el lunático
+marqués, con aparato de misterio, los ojos más extraviados que nunca.
+
+--Aguarda un poco: déjame salir del baño.
+
+--Sal pronto, que corre prisa.
+
+El marquesito se levantó de la silla donde se había sentado y comenzó a
+dar vueltas por la estancia con cierta agitación estrambótica, a la cual
+ya estaban acostumbrados sus amigos. No podía estarse quieto cinco
+minutos. Si cualquiera hiciese al cabo del día la mitad de movimientos
+que él, caería rendido antes de llegar la noche. Castro seguía sus
+movimientos con ojos burlones y desdeñosos. Pero estos ojos se tornaron
+serios e inquietos al ver que su amigo se acercaba a la mesa de noche y
+se ponía a jugar con un precioso revólver que allí tenía.
+
+--Mira que está cargado, Manolo.
+
+--Ya lo veo, ya--respondió éste sonriendo; y volviéndose de pronto:
+
+--¿Qué dirían en Madrid, si yo te matase ahora de un tiro?
+
+Pepe Castro sintió cierto hormigueo en la espalda, que no era producido
+solamente por el agua, y rió de un modo extraño.
+
+--Y que, hoy por hoy, lo podría hacer impunemente--siguió muy risueño el
+marqués--. Porque como todos dicen que estoy loco....
+
+--¡Je, je!
+
+El tenorio volvió a reir como el conejo. No era cobarde: al contrario,
+tenía fama de quisquilloso y espadachín: pero, como casi todos los
+valientes, necesitaba público. La perspectiva de una muerte oscura a
+manos de un loco, no le hizo maldita la gracia. Los ejemplos de Séneca,
+Marat, y otros hombres notables que murieron violentamente en el baño,
+no lograron darla ninguna amenidad, quizá porque no tuviese noticia de
+ellos. El marqués avanzó con el revólver amartillado, diciéndole:
+
+--¿Qué dirían en Madrid? ¿eh? ¿qué dirían?
+
+Castro se sitió penetrado de frío como si estuviese metido entre hielo y
+no en agua tibia. Pero tuvo aún serenidad para gritarle:
+
+--¡Deja ese revólver, Manolo! Si no lo dejas no vuelves a ver en tu vida
+a Amparo.
+
+--¿Por qué?--preguntó aquél bajando el arma con el desconsuelo pintado
+en los ojos.
+
+--Porque yo no quiero; porque la aconsejaré que no te deje entrar más en
+su casa....
+
+--Bueno, hombre, no te incomodes.... Ha sido una broma--replicó
+apresurándose a colocar el revólver en su sitio.
+
+Castro salió al instante del baño. Lo primero que hizo, cuando estuvo
+envuelto en el capuchón turco con que se secaba, fué coger el revólver y
+guardarlo bajo llave. Tranquilo ya, pero irritado por el susto que su
+majadero amigo le había dado, comenzó a hablarle en tono malhumorado y
+despreciativo, mientras delante del espejo prodigaba a su bella figura,
+con el respeto debido, todos los cuidados a que era acreedora.
+
+--Vamos a ver, hombre, desembucha ese secreto.... Será una gansada de
+las que tú acostumbras.... Desengáñate, Manolo, que tú ya no estás para
+salir a la calle. Debes ponerte en cura--decía mientras se frotaba los
+brazos con una pomada olorosa que había tomado de la batería de tarros y
+frascos de todos tamaños que tenía delante.
+
+El marqués echó mano al bolsillo, y sacando la cartera y de ella un
+billetito de mujer, dijo con no poca solemnidad:
+
+--Amparo me acaba de escribir esta carta. Deseo que te enteres de ella.
+
+Pepe no volvió siquiera los ojos para mirar el documento que su amigo le
+exhibía. Absorto en la tarea de atusarse el bigote con un cepillito de
+barba, repuso en tono distraído:
+
+--¿Y qué dice la Amparo?
+
+El marqués le miró sorprendido de la poca importancia que daba a aquella
+preciosa misiva.
+
+--¿Quieres que te la lea?
+
+--Si no es muy larga....
+
+Manolo la desdobló con el mismo cuidado y respeto que si fuese un
+autógrafo de Santa Teresa de Jesús y leyó con voz conmovida:
+
+"Mi queridísimo Manolo: Hazme el favor de mandarme por el dador dos mil
+pesetas que necesito con urgencia. Si ahora no las tienes, no dejes de
+traérmelas esta tarde a casa. Tuya de corazón siempre:
+
+"AMPARO."
+
+--¡Sopla! ¡Qué voracidad la de esa chica! ¿No tiene bastante con el
+bolsillo de Salabert? Supongo que no se las habrás mandado.
+
+--No.
+
+--Has hecho bien.
+
+--Es que no las tenía. Precisamente para ver si tú puedes facilitármelas
+es para lo que he venido.
+
+Castro se volvió hacia él y le contempló unos momentos entre irritado y
+sorprendido. Tornando luego la vista al espejo, dijo con calma
+despreciativa:
+
+--Querido Manolo; eres un melón de gran tamaño. Estoy seguro de que si
+heredases ahora a tu tía, entregarías la herencia a la Amparito para que
+la engullese como ha hecho con la de tus papás.
+
+Manolo se enfureció al oir esto. Defendió con energía a su ex querida.
+No era ella, no, quien le había arruinado, sino los tunos de los
+mayordomos. Amparo era una chica de excelentes condiciones para ama de
+casa, un portento de arreglo doméstico: al mismo tiempo generosa, capaz
+de acomodarse a cualquier vida por el cariño, etc., etc.
+
+El maníaco marqués se expresó con calor y elocuencia haciendo el
+panegírico de su adorada.
+
+--¿Sabes dónde está el mal de todo?--dijo sordamente después de larga
+pausa--. En que mi familia me privó, sin razón, de casarme con ella.
+¡Qué obstinación tan estúpida! Se empeñaban en que yo estaba
+perdidamente enamorado de esa mujer. ¡Qué había de estar enamorado!...
+Lo que yo quería era dar una madre a mis hijos, ¿sabes? Nada más que
+eso. Ellos hubieran sido felices y yo también.
+
+Pepe Castro se volvió estupefacto. Por las pálidas mejillas del marqués
+rodaban algunas lágrimas de enternecimiento. Hizo un mohín de lástima y
+siguió arreglándose los bigotes. Al cabo de unos momentos de silencio,
+dijo:
+
+--Dispensa, chico. No tengo esas dos mil pesetas; pero aunque las
+tuviera puedes estar seguro de que me guardaría de dártelas si las ibas
+a emplear como dices.
+
+El marqués permaneció silencioso y comenzó a pasear de través por el
+espacioso dormitorio.
+
+--¿A quién me aconsejas que se las pida?--dijo parándose de pronto.
+
+--A Salabert--respondió Castro sonriendo burlonamente al espejo.
+
+Manolito se encrespó terriblemente al oirlo; sus ojos llamearon
+siniestramente; se dirigió frenético, agitando los puños, hacia Pepe,
+que se volvió hacia él y dió un paso atrás preparándose a rechazarle.
+
+--¡Eso que me has dicho es una porquería! ¡Es una infamia que merece una
+estocada o un tiro! Es una cobardía porque estás en tu casa....
+
+Y se puso a crujir los dientes y a rodar los ojos que daba espanto
+verle; pero no llegó a agredir a su amigo. Haciendo un esfuerzo supremo
+por contenerse, desahogó su furor arrojando contra el suelo el sombrero,
+de tal modo que lo destrozó. Castro quedó aturdido, hecho una estatua.
+Mil veces había bromeado con él diciéndolo cosas mucho más fuertes,
+verdaderas insolencias sin que jamás se le hubiese ocurrido enfadarse. Y
+ahora, por una chanza sencillísima, montaba en cólera de aquel modo
+extraño. Procuró calmarle con algunas palabras de disculpa: pero
+Manolito no le escuchaba. Aunque desistió de la primera idea de
+arrojarse sobre él, comenzó a pasear como una fiera enjaulada,
+murmurando amenazas, moviendo los brazos y gesticulando vivamente. No
+tardó en enternecerse, sin embargo.
+
+--Nunca lo creyera de ti, Pepe--concluyó por decir con voz alterada--.
+Nunca pensé que el mayor amigo que tengo me había de insultar, me había
+de clavar el puñal hasta el pomo....
+
+--¡Pero, hombre de Dios!...
+
+--No me hables, Pepe.... Me has matado con una palabra.... Déjame
+tranquilo.... Dios te perdone como yo te perdono.... Yo soy como un
+conejo a quien hiere el cazador y corre a morir a su madriguera.... No
+me hurgues más.... Déjame morir en paz.
+
+Este símil del conejo le hizo tal impresión después de haberlo
+proferido, que se dejó caer sollozando en una butaca. Al mismo tiempo le
+acometió un fuerte golpe de tos, en el cual soltó por la boca una
+cantidad prodigiosa de rails: pero la locomotora que tenía atravesada en
+la garganta, por más esfuerzos que hizo, en manera alguna pudo
+arrojarla. Castro le hizo beber una taza de tila con azahar.
+
+Cuando el insensato marqués se fué al cabo, estaba aquél terminando el
+aderezo de su persona. La cual salió a la calle correcta y severamente
+vestida en traje de ceremonia diurna. Almorzó en Lhardy, dió una vuelta
+por _Los Salvajes_, y a las tres de la tarde, poco más o menos, se
+dirigió a casa de su tía la marquesa de Alcudia, sita en la calle de San
+Mateo. Esta severísima señora era muy celosa de la religión como ya
+sabemos. Lo mismo de su alcurnia, por no decir más. Castro era sobrino
+segundo de ella, y aunque con su vida de calavera la había disgustado
+bastante, siempre le había tratado con mucho afecto procurando atraerle
+al buen camino. Para la marquesa, los timbres nobiliarios imprimían
+carácter como el sacramento del orden. Por más vilezas que un hombre
+hiciese, siempre era un noble, como un sacerdote es siempre un
+sacerdote. En esta devota señora pensó Castro para que le secundase en
+su empresa. Su instinto (que era mucho más admirable que su
+inteligencia) le dijo que si la marquesa se encargase de casarle con la
+niña de Calderón lo conseguiría seguramente. Era grande el prestigio que
+tenía en la sociedad aristocrática: mayor aún entre los que estaban
+agregados a ella por razón del dinero, como Calderón.
+
+El palacio de Alcudia era una fábrica sombría levantada a principios del
+siglo pasado. Un piso bajo con grandes ventanas enrejadas, otro piso
+alto, y nada más; pero la casa ocupaba un perímetro inmenso y detrás
+tenía un vasto jardín bastante descuidado. El portal era chato y poco
+decoroso: la escalera de piedra toscamente labrada y gastada por el uso.
+El difunto marqués estaba pensando en una reforma cuando lo arrebató la
+muerte. Su viuda abandonó este proyecto, no tanto por avaricia, como por
+el horror que le inspiraban toda clase de reformas aunque fuesen de cal
+y canto. Por dentro, la mansión era suntuosa: los muebles antiguos y
+riquísimos. Tapices de gran valor vestían las paredes, cuadros de los
+mejores pintores antiguos adornaban las de algunas piezas, como el
+despacho y el oratorio. Este era una maravilla de lujo. Ocupaba un
+rincón de la planta baja, pero su techo era el del principal: tan
+elevado por consiguiente como el de una iglesia. Tenía grandes ventanas
+con cristales de colores como las catedrales góticas: estaba alfombrado
+como un salón de baile; había una pequeña tribuna con su órgano: el
+altar era primoroso, de gusto francés, y en medio se veía un magnífico
+_Ecce-Homo_ de Morales. Era, en fin, una estancia agradable y elegante,
+calentada por una gran estufa subterránea.
+
+En el salón de familia estaban solas las chicas con la labor entre las
+manos. La marquesa, según le dijeron, estaba en el despacho ocupada en
+escribir cartas. Se dirigió allá después de bromear un instante con las
+primas.
+
+--¿Se puede, tía?
+
+--Adelante.... ¡Ah! ¿eres tú, Pepe?--dijo la marquesa alzando los ojos y
+mirándole por encima de las gafas que se había puesto para escribir.
+
+--Si la interrumpo me voy. Quería celebrar con usted una
+conferencia--dijo el galán sonriendo.
+
+--Siéntate un instante. Estoy terminando una carta.
+
+Acomodóse en un sillón, y mientras la tía Eugenia hacía crujir la pluma
+con su mano seca y nerviosa, empezó a coordinar el exordio del discurso
+que pensaba dirigirla. Aquélla dió a los pocos minutos un gran plumazo
+estridente que debió corresponder a su rúbrica, y arrancándose vivamente
+las gafas, dijo:
+
+--Ya soy tuya, Pepe.
+
+Este bajó los ojos al suelo en demanda, sin duda, de inspiración, se
+atusó el bigote, tosió ligeramente y al fin dijo con acento solemne:
+
+--Tía, no sé si es que Dios me ha tocado en el corazón o es que me voy
+cansando de la vida que llevo; pero es lo cierto que de poco tiempo a
+esta parte me acuerdo mucho de los consejos que me ha dado muchas veces,
+que ando con deseos de formalizar, de romper con estos hábitos poco
+dignos que la falta de un padre y, sobre todo, de una madre como usted
+me han hecho adquirir. Friso ya en los treinta y me parece hora de
+acordarse del nombre que llevo. Debo cumplir con él, y también con mi
+cualidad de cristiano.... Porque en medio de mis excesos yo no me he
+olvidado jamás de que pertenezco a una familia católica y que hoy en
+España nuestra clase es la encargada de velar por la religión, dando
+buen ejemplo como usted hace.... El medio mejor para favorecer este
+cambio que siento en mi corazón es casarme....
+
+No pudo el gallardo joven escoger mejor sus palabras para catequizar a
+la tía Eugenia. Tan buena impresión le hicieron, que levantándose del
+sillón vino a ponerle la mano sobre el hombro, exclamando:
+
+--¡Cuánto me alegro, Pepito! ¡No sabes el placer que me has dado! ¡Y
+dices que no sabes si Dios te ha tocado en el corazón! ¿Cómo había de
+realizarse este cambio repentino en tu ser si Dios no lo moviese? Dios
+ha sido, hijo mío, Dios ha sido, y un poco también la buena sangre que
+tienes en las venas.... ¿Tienes escogida ya esposa?
+
+El joven sonrió haciendo un signo afirmativo.
+
+--¿Quién es?
+
+--He pensado en Esperancita Calderón. ¿Qué le parece?
+
+--Perfectamente. Es una niña muy bien educada, muy simpática: además yo
+la quiero como una hija. Ya ves; ha sido siempre la amiga íntima de mi
+Paz.... Has tenido una elección feliz....
+
+Castro volvió a sonreír maliciosamente y repuso:
+
+--Mire usted, tía, yo bien quisiera casarme con una mujer de nuestra
+clase.... Pero usted bien sabe que estoy completamente arruinado.... Las
+jóvenes de la nobleza, por desgracia, no suelen tener en el día fortuna.
+Las que la tienen, no me querrán a mí que no puedo ofrecerles más que lo
+que ellas poseen ya, esto es, un nombre. Por eso me he fijado en una que
+carezca de él y tenga dinero.
+
+--Está bien pensado. Aunque sea transigiendo un poco, debemos salvar
+nuestros nombres de la ignominia.... Pero Esperanza es una niña
+excelente. Se ha educado ya entre nosotros. Será una dama cumplida que
+te honrará.
+
+El bizarro joven no abandonaba aquella sonrisa de ironía maliciosa.
+Guardó silencio un instante, y dijo al cabo:
+
+--¿Sabe usted, tía, qué nombre damos entre nosotros al casarse de este
+modo?
+
+--¿Cómo?
+
+--Tomar estiércol.
+
+La marquesa sonrió con el borde de los labios; pero poniéndose grave en
+seguida, replicó:
+
+--No; aquí no se puede decir eso, Pepe. Te repito que esa niña merece un
+partido brillante. El que va ganando en este asunto eres tú.... ¿Sois
+novios ya? Hasta ahora no tengo noticia....
+
+--No le he dicho nada aún.... Sé que no le soy antipático. Nos miramos
+con buenos ojos; pero de relaciones, nada. Antes de pedírselas he
+querido consultar con usted, la persona más caracterizada que hoy tengo
+dentro de la familia en Madrid.
+
+--Muy bien hecho. Has procedido dignamente. Cuando se trata de contraer
+matrimonio, que al fin y al cabo es un sacramento de la Iglesia, hay que
+guardar circunspección y formalidad. En otros tiempos mejores que éstos,
+no se realizaba una boda entre nosotros sin escuchar antes la opinión de
+los mayores. Te agradezco mucho la confianza que haces de mí, y desde
+luego puedes contar con mi aprobación.
+
+--¿Y con su ayuda puedo contar? Mire usted que temo que surjan algunas
+dificultades por parte de su padre.... Es un hombre metalizado....
+Francamente, no quisiera sufrir un desaire....
+
+La marquesa quedó pensativa algunos instantes.
+
+--Déjalo de mi cuenta. Haré lo posible por arreglarlo.... Pero es
+necesario que me prometas no dar un paso sin consultarme. Es un negocio
+diplomático que hay que llevar con prudencia y habilidad.
+
+--Prometido, tía.
+
+--Sobre todo, con la niña mucho cuidado.... No me la alarmes.
+
+--Haré lo que usted me mande.
+
+Pocos momentos después salían ambos del despacho y entraron en el salón,
+donde ya había algunas personas de fuera. Durante la Cuaresma la
+marquesa de Alcudia recibía a sus amigos en las tardes de los viernes,
+dedicándose con ellos a la oración y a las prácticas religiosas. Estaban
+allí ya la marquesa de Ujo y su hija, siempre con las sayas a media
+pierna, el general Patiño, Lola Madariaga y su marido, Clementina
+Salabert con su dama de compañía Pascuala y otras varias personas, entre
+ellas el padre Ortega. Como en realidad a él le correspondían los
+honores de la tarde y era el director de la fiesta, todos le rodeaban
+formando grupo en medio del salón. Pero todos hablaban en voz más alta
+que él. La palabra del ilustrado escolapio era siempre suave, apagada,
+como si jamás saliese de la sala de un enfermo. Cuando él hablaba, sin
+embargo, establecíase el silencio en el grupo, se le escuchaba con
+placer y veneración. La marquesa, al acercarse, le besó la mano
+rendidamente y le preguntó con interés por el catarro que hacía días
+padecía.
+
+--¿Pero está usted acatarrado, padre?--preguntaron a la vez muchas
+señoras.
+
+--Un poquito nada más--respondió el sacerdote sonriendo dulcemente.
+
+--Un poquito, no; bastante. Ayer no cesaba usted de toser en San
+José--dijo la marquesa.
+
+Y se puso a dar cuenta de la dolencia del padre con solicitud y
+minuciosidad, no omitiendo ningún pormenor que pudiese contribuir a
+esclarecer tan importante punto. El clérigo sonreía, con los ojos en el
+suelo, diciendo en voz baja:
+
+--No la hagan ustedes caso. La señora marquesa es muy aprensiva. Verán
+ustedes cómo resulto en último grado de tisis.
+
+--Padre, hay que cuidarse ... hay que cuidarse.... Usted trabaja
+demasiado.... Por el bien mismo de la religión debe usted cuidarse.
+
+Todos se apresuraban a aconsejarle con afectuoso interés. Una señorita
+de treinta y siete años, muy correosa y espiritada, que se confesaba con
+él, llegó a decir entre burlas y veras:
+
+--Padre, ¡qué sería de mí si usted se muriese!
+
+Lo cual hizo reir a los circunstantes y pareció molestar un poco al
+correcto sacerdote. La marquesa quiso prohibirle que pronunciase aquella
+tarde la plática de costumbre; pero él se negó rotundamente a ello.
+
+En esto fueron entrando otras muchas personas en el salón. Llegaron
+Mariana Calderón y su hija Esperanza, los condes de Cotorraso, Pepa
+Frías y su hija Irene. Esta última traía el semblante pálido y ojeroso:
+como que salía de la cama donde había estado algunos días retenida por
+una afección nerviosa. Ya que estuvo poblado, la marquesa les invitó a
+pasar al oratorio y así lo hicieron. Las señoras se colocaron cerca del
+altar, donde todas tenían preparados sendos y lujosos reclinatorios: los
+caballeros permanecieron detrás y sólo tenían un almohadón de terciopelo
+para arrodillarse. Comenzó la sesión rezando todos el Rosario detrás del
+padre Ortega. Las señoras lo hicieron con una compostura y un
+recogimiento que edificaba: las ebúrneas manos, donde los diamantes y
+esmeraldas lanzaban destellos, cruzadas humildemente; la hermosa cabeza
+hundida en el pecho. Estaban irresistibles. Aunque no fuese más que por
+galantería, el Supremo Hacedor estaba obligado a concederles lo que
+pedían. No era la menos humilde, la menos bella y edificante, Pepa
+Frías. La mantilla negra iba admirablemente a sus cabellos rubios y a su
+tez blanca y sonrosada. Lo mismo decimos de Clementina Salabert, que era
+más esbelta, más delicada de facciones y que no le cedía nada en la
+tersura y brillo de la tez. Aquellas actitudes lánguidas y artísticas
+que las damas adoptaban, debían de estar destinadas a mover la Voluntad
+Divina. Pero como un fin enteramente secundario también tenían por
+objeto la edificación de los fieles salvajes que las contemplaban. Y si
+por casualidad hubiese entre ellos algún librepensador ¡qué confusión y
+vergüenza se apoderarían de su ánimo al ver que el Señor tenía de su
+lado a lo más distinguido y elegante de la _high life_ madrileña!
+
+Terminado el Rosario, dos de las más espirituales tertulianas subieron a
+la pequeña tribuna acompañadas de un salvaje barítono y de otro que
+tecleaba el piano y cantaron uno de los más preciosos números del
+_Stabat Mater_ de Rosini. Al escucharles todas aquellas almas místicas
+sintieron la nostalgia del teatro Real, de la Tosti y de Gayarre. Se
+confesaron con dolor que si en el Paraíso celeste había tantos
+inteligentes como en el de la plaza de Isabel II, la _pita_ que en aquel
+instante estaban dando a sus amiguitos debía de ser monumental. A
+seguida del canto vino la plática o conferencia del padre Ortega.
+Acomodóse el sabio escolapio en un rico sillón de ébano y marfil en el
+centro de la capilla. Rodeáronle las señoras sentadas en sillitas y
+cojines; acercáronse los caballeros formando en segunda fila. Después de
+meditar unos minutos para recoger las ideas, comenzó a exponer con voz
+suave y palabra lenta y solemne algunas consideraciones acerca de la
+familia cristiana. Ya sabemos que el padre Ortega era un sacerdote a la
+altura de la civilización contemporánea. Al hablar de la familia estuvo
+profundo y elocuente. Para el padre Ortega lo que constituía la familia
+era el respeto y el amor a la tradición, el respeto y el amor a los
+antepasados. "La familia es una tradición; tradición de glorias, de
+nombres, de honores, de virtudes y de recuerdos; y todo eso significa
+una misma cosa; amor, estimación y respeto a los mayores, es decir, a lo
+más generoso y conservador que hay en la familia". Con este motivo el
+conferenciante tronó contra la revolución, contra ese viento que sopla
+del infierno para destruir todo lo antiguo y glorificar lo nuevo, contra
+ese desprecio bárbaro de las costumbres, de las leyes, de las
+instituciones, de las glorias de nuestros antepasados. "La revolución
+lleva escrito en su bandera: _desprecio a los mayores_. ¿Cómo no, si las
+creencias antiguas, las costumbres antiguas, las instituciones antiguas,
+las aristocracias antiguas, a pesar de lo que en ellas, como en todo lo
+humano, puede echarse de menos, representan el trabajo de nuestros
+antepasados, la inteligencia, la gloria, el alma, la vida y el corazón
+de nuestros padres? Y siendo así, ¿cómo la ciencia revolucionaria que
+lanza sobre todas las cosas antiguas sus estúpidos desdenes, no había de
+lanzar también sobre los antepasados sus groseros desprecios?" Un
+principio de disolución de la familia es el ataque que se dirige por las
+escuelas revolucionarias a la propiedad. Esta agresión no sólo es un
+atentado directo contra la sociedad, sino que es un atentado todavía más
+directo contra la familia. "La propiedad, la herencia y el patrimonio,
+¿qué son sino el culto de los antepasados y el amor a los hijos? La
+propiedad es el presente, el pasado y el porvenir de la familia; es el
+lugar donde crece y se dilata en el tiempo; es el suelo que aseguraron
+los abuelos que se van, puesto hoy bajo las plantas de la posteridad que
+se eleva bendiciéndolos".
+
+Cerca de una hora estuvo el sabio escolapio asentando sobre sólidas
+bases la existencia de la familia cristiana. Estas bases no eran otras
+que la religión, la propiedad y la tradición. Hablaba con autoridad, en
+un tono sencillo y persuasivo, con palabra atildada y correcta. El
+auditorio le escuchaba atento, sumiso, convencido de que era el Espíritu
+Santo quien por boca del venerable sacerdote les ordenaba tener mucho
+cuidado con la tradición, con la religión, y sobre todo con la
+propiedad. Este sublime pensamiento les edificaba de tal modo, que el
+conde de Cotorraso y algunos otros grandes propietarios que allí había,
+se sentían unidos eternamente al Ser Supremo por el vínculo sagrado de
+la propiedad territorial y se prometían combatir por ella heroicamente y
+oponerse en el Senado a toda ley que directa o indirectamente atentara a
+su integridad.
+
+Al terminar el escolapio se le cumplimentó con sonrisas y reprimidas
+exclamaciones de entusiasmo. Todos hablaban en voz de falsete respetando
+el sagrado del recinto. La señorita correosa que había preguntado antes
+qué sería de ella si el padre Ortega le faltase, corrió a tomarle la
+mano y se la besó repetidas veces con arrebato que hizo cambiar algunas
+miradas de burla a los circunstantes. El padre se la retiró bruscamente
+con visible desagrado. Y otra vez subieron a la tribuna varias damas y
+caballeros, y _ejecutaron_, en toda la extensión de la palabra, algunas
+melodías religiosas de Gounod.
+
+Al fin salieron del oratorio todas aquellas almas beatas y se dirigieron
+al salón.
+
+La marquesa de Alcudia, cuya voluntad no podía estar jamás en reposo, se
+dispuso a cumplir lo que había prometido a su sobrino. Este la vió
+llamar aparte a Mariana y salir con ella. Al cabo de un rato ambas
+volvieron. Castro comprendió que se había hablado de él, en la mirada
+tímida y afectuosa que la esposa de Calderón le dirigió al entrar. Luego
+observó que la marquesa se retiraba hacia un rincón con el padre Ortega
+y hablaban reservadamente. Sospechó que también él estaba sobre el
+tapete. El sacerdote le dirigió dos o tres miradas con sus ojos vagos de
+miope. No se había acercado a Esperancita en todo el tiempo, pero de
+lejos se miraban y se sonreían. La niña parecía sorprendida de aquella
+actitud reservada. Pepe la había festejado bastante en los últimos días.
+Comenzó a inquietarse. Al fin, ella misma vino hacia él.
+
+--No ha estado usted anoche en el Real. ¿Guarda usted la Cuaresma?
+
+--¡Oh, no!--dijo riendo el joven--. Es que me dolía un poco la cabeza y
+me acosté temprano.
+
+--¡Claro! ¿qué había de suceder? Por la tarde montaba usted un caballo
+que no cesaba de saltar. Hubo un momento en que pensé que le tiraba.
+
+Castro sonrió lleno de condescendencia. La niña se apresuró a decir:
+
+--Ya sé que es usted un gran jinete; pero de todos modos, siempre puede
+suceder una desgracia.
+
+--¿Qué hubiera usted hecho si me hubiese tirado?--preguntó él mirándola
+a los ojos fijamente.
+
+--¡Qué sé yo!--exclamó la niña alzando los hombros y ruborizándose.
+
+--¿Daría usted un grito?--insistió sin dejar de mirarla.
+
+--¡Vaya unas preguntas extrañas que usted hace!--dijo Esperancita más
+ruborizada cada vez--. Lo daría quizá ... o no lo daría....
+
+En aquel momento se acercó la marquesa de Alcudia llamándola.
+
+--Esperanza, tengo que decirte una cosa....
+
+Y al pasar junto a su sobrino, murmuró muy bajo:
+
+--¡Prudencia, Pepe! Esos apartes no están en el programa.
+
+Al verlas alejarse y salir de la estancia, otro hombre menos superior
+sentiría alguna inquietud, cierto anhelo por saber lo que iba a pasar en
+aquella conferencia memorable. Pero nuestro joven estaba tan por encima
+del vulgo en estas y otras materias, que se puso a bromear con las damas
+con la misma tranquilidad que si Esperancita y la marquesa se hubiesen
+ido a hablar de modas. Cuando al cabo de un rato tornaron a entrar, la
+niña de Calderón tenía la carita encendida, los ojos brillantes, con una
+expresión sumisa y dichosa a la vez, que si no temiéramos cometer una
+profanación en viernes de Cuaresma, compararíamos a la de la Virgen
+María cuando el ángel Gabriel le anunció que concebiría del Espíritu
+Santo.
+
+Continuó la reunión con un carácter semirreligioso. Aquellos espíritus
+ascéticos no podían olvidarse de que era un día consagrado por las
+penitencias de Jesús en el desierto. En su consecuencia, las niñas que
+se acercaron al piano abstuviéronse de cantar el vals de _La Bujía
+Elegante_. Sus gargantas piadosas no modularon más que el _Ave María_ de
+Schubert, la de Gounod y otras piezas donde se exhala el amor divino. Se
+hablaba y se reía con discreción, bajando el tono. Si algún pollo se
+desmandaba un poco de palabra, las damas le llamaban al orden
+recordándole que en viernes de Cuaresma no se debe aludir a ciertas
+cosillas prohibidas. El espíritu de Dios estaba en la asamblea, a juzgar
+por la gran conformidad, por la dulce serenidad con que todos se
+resignaban a vivir en este valle de lágrimas. Una sonrisa feliz vagaba
+por los labios de ellas y ellos. Entre cánticos melodiosos, entre amenas
+pláticas y bromas delicadas se pasó la tarde. Los revisteros podían
+decir, sin faltar a la verdad al día siguiente, que los "viernes del
+Supremo Hacedor" eran deliciosos, y que la marquesa de Alcudia hacía los
+honores en su nombre con exquisita amabilidad.
+
+Al cabo, la piadosa reunión se dispersó. Todas aquellas almas
+bienaventuradas y temerosas de Dios salieron del palacio de Alcudia y se
+dirigieron a sus moradas, donde les aguardaba la sopa de tortuga
+humeante, el salmón con salsa mayonesa, las ricas ensaladas de col de
+Bruselas y las apetitosas _bouchées de crevettes_. La oración de
+quietud, aquellas horas de unión contemplativa con la Divinidad, les
+había abierto de par en par el apetito. No hay nada que vigorice el
+estómago como la convicción de tener de su parte al Omnipotente y la
+esperanza fundada de que más allá de esta vida, si hay fuego y
+tormentos eternos para los pelagatos y descamisados que se atreven a
+discutirle, para las familias cristianas, esto es, para las que tienen
+religión y propiedad y antepasados, no puede haber más que bienandanza,
+una eternidad de salmón con mayonesa y de _crevettes a la parisienne_.
+
+
+
+
+XIII
+
+#Viaje a Riosa.#
+
+
+El duque de Requena había dado la última sacudida al árbol. La naranja
+cayó en sus manos dorada y apetitosa. En un momento dado sus agentes de
+París, Londres y Madrid adquirieron más de la mitad de las acciones de
+Riosa. La gerencia vino pues a sus manos, o, lo que es igual, la mina.
+Algunos habían sospechado ya el juego; se resistían a vender, sobre todo
+en Madrid, donde el carácter del banquero era conocido. A no apresurarse
+a dar el golpe decisivo, seguramente las acciones hubieran subido. Llera
+olfateó el peligro y dió la señal de avance. ¡Qué día más feliz para el
+asturiano aquel en que se recibieron los telegramas de París y Londres!
+Su cara angulosa resplandecía como la de un general que acaba de ganar
+una batalla. Sus largas, descomunales extremidades se movían como las
+aspas de un molino, al dar cuenta del suceso a los hombres de negocios
+que había acudido a casa del duque en demanda de noticias. Fluían
+sonoras, homéricas carcajadas de su pecho levantado de esternón como el
+de un pollo: abrazaba a los amigos hasta asfixiarlos, y cuando el duque
+le dirigía alguna pregunta respondíale con cierto desdén desde la altura
+de su gloria. Y sin embargo, en aquel colosal negocio, él no llevaba ni
+un medio por ciento. Ni una sola peseta de tantos millones de ellas como
+iban a salir por la boca de la mina, vendría a caer en sus manos. ¡Pero
+qué importa! Sus cálculos se realizaban, aquella intriga seguida con
+sigilo, con perseverancia, con maravillosa actividad y talento llegó al
+desenlace apetecido. Su alegría era la del artista que triunfa,
+comparados con la cual todos los goces sórdidos de la tierra no valen un
+comino.
+
+Los del duque no fueron todos de esta especie. También su vanidad se
+sintió halagada por aquel ruidoso triunfo. Pensaba sinceramente que
+había llevado a cabo una empresa maravillosa digna de ser esculpida en
+mármoles y cantada por los poetas. Lo que en pura verdad no pasaba de
+una estafa consentida por las leyes, por una extraña aberración del
+sentido moral se transformaba en gloriosa manifestación de la
+inteligencia, no sólo a sus propios ojos, sino a los de la sociedad.
+Para festejar el éxito y también para enterarse por sí mismo de las
+reformas que debían llevarse a cabo a fin de que la mina produjese lo
+que tenía pensado, proyectó una excursión con los ingenieros y algunas
+personas de su intimidad. Al principio no pensó en llevar consigo más de
+ocho o diez. Poco a poco se fué ampliando el número, de suerte que al
+llegar el día de la marcha pasaban de cincuenta los convidados. Este
+aumento era debido principalmente a la iniciativa de Clementina, a quien
+sedujo la idea de aquel viaje. Lo que en el pensamiento del duque había
+sido una excursioncita modesta, familiar, en el de su encopetada hija
+adquirió el carácter de un acontecimiento público, un viaje resonante y
+ostentoso que preocupó algunos días a la sociedad elegante.
+
+Salabert hizo poner un tren especial para sus convidados. Unos días
+antes había mandado los criados y las provisiones. Todo debía estar
+preparado para recibirles dignamente. Corría el mes de mayo. Empezaba a
+sentirse el calor. A las nueve de la mañana se veía en las inmediaciones
+de la estación de las Delicias una multitud de carruajes de lujo, de los
+cuales salieron las damas y los caballeros ataviados según las
+circunstancias; ellas con vistosos trajes de fantasía para las
+excursiones campestres, ligeros y claros; ellos de americana y hongo,
+pero imprimiendo en este sencillísimo traje el sello de su capricho,
+procurando, como es justo, apartarse de los hongos y americanas
+conocidos hasta el día. Quién llevaba un terno de franela blanca como el
+ampo de la nieve con guantes y sombrero negros; quién lo lucía de color
+de lagarto con un sombrerito azul de alas microscópicas; quién, por fin,
+había creído oportuno vestirse de _tricot_ negro con guantes, botines y
+sombrero blancos. Muchos llevaban colgados de los hombros por correas
+charoladas magníficos gemelos para que no se les escapasen los mínimos
+detalles del paisaje. Y abundaban asimismo los bastones alpestres como
+si marchasen a alguna expedición peligrosa al través de las montañas.
+
+El tren especial constaba de dos coches-salón, un _sleeping-car_ y un
+furgón. Con la algazara que el caso requería se fué acomodando en los
+primeros aquella crema delicada de la salvajería madrileña. Predominaban
+los hombres. Las damas se habían retraído por no hallar suficiente grata
+la perspectiva de visitar una mina. Pero aún había bastantes para
+amenizar la excursión, y entorpecerla también. Estaban allí las que de
+algún modo por sus padres o maridos se relacionaban con el negocio, como
+la esposa y la hija de Calderón, la chica de Urreta, la señora de Biggs,
+Clementina Salabert y otras. Al lado de éstas algunas que por amistad
+íntima con ellas se habían decidido a acompañarlas, como Pacita y
+Mercedes Alcudia, cuya amistad con Esperancita era notoria. Estaban
+también aquellas que no podían faltar dondequiera que hubiese holgorio,
+verbigracia: Pepa Frías, Lola Madariaga, etc. Había hombres de negocios,
+personajes políticos, títulos rancios y nuevos. Al montar en el tren
+podía observarse la solicitud servil de los empleados de la estación, la
+extrema turbación que en aquel recinto producían los poderosos de la
+tierra.
+
+Al fin, el más poderoso de todos, el egregio duque de Requena sacó el
+pañuelo y lo agitó en la ventanilla. Sonó un pito, respondió la máquina
+con prolongado y fragoroso ronquido, y resoplando y bufando, el tren
+comenzó a mover sus anillos metálicos y a arrastrarse lentamente
+alejándose de la estación. Los convidados, desde las ventanillas,
+saludaban con los pañuelos a los que habían ido a despedirles. Gran
+agitación y algazara en los coches, apenas se encontraron corriendo por
+los campos yermos de la provincia de Madrid. Todo el mundo hablaba en
+voz alta y reía: esto y el ruido del tren hacía que apenas se
+entendieran. Poco a poco se fué operando, sin embargo, en aquella
+asamblea el fenómeno químico de la afinidad electiva. El duque se vió
+rodeado, en una berlina o mirador que había en la trasera del coche, de
+varios personajes de la banca y la política. Clementina, Pepa Frías,
+Lola Madariaga y otras damas formaban grupo conversando con los
+aficionados a la charla desenvuelta y picante, Pinedo, Fuentes,
+Calderón. Las niñas y los pollastres se decían mil frases espirituales
+que les regocijaba hasta un grado indecible. Una de las cosas que más
+alegría les causó fué la aparición de Cobo Ramírez en la ventanilla con
+la gorra galoneada de un empleado exigiéndoles el billete. Cobo estaba
+en el otro salón y había venido por el estribo, arriesgándose un poco,
+pues el tren llevaba extraordinaria velocidad. Se le acogió con
+aplausos. Las chicas enviaron recaditos a sus vecinas las del otro
+coche. Los pollos escribieron cartas de declaración. De todo se encargó
+el primogénito de Casa-Ramírez, quien iba y venía de un coche a otro con
+gran firmeza a pesar de su obesidad. Esto les divirtió un rato. Los
+billetes amorosos escritos con lápiz se leían en voz alta y provocaban
+los aplausos y la risa.
+
+Raimundo charlaba con el mejicano de las vacas y con Osorio. Este había
+llegado a mirarle con cierta benevolencia. De los amantes de su mujer
+era el que había hallado más simpático y más inocente. Aunque niño en la
+apariencia, observaba que era inteligente, instruído, cualidades que
+hasta entre salvajes concede cierto prestigio a la persona. Nuestro
+joven había concluído por adaptarse bastante bien al medio en que hacía
+tiempo vivía. No sólo en su traje podían observarse los refinamientos de
+la moda secundada por la propia fantasía, sino que en su trato y en sus
+modales se iba operando un cambio visible. En sus relaciones con
+Clementina continuaba siendo el niño tímido, el mismo esclavo sumiso que
+vivía pendiente de un gesto o una mirada de su dueño. El amor echaba en
+su corazón cada vez más hondas raíces. Pero en el comercio social se
+había ido atemperando a lo que en torno suyo veía. Hizo lo posible por
+reprimir los ímpetus de su naturaleza expansiva y afectuosa: adoptó un
+continente grave, impasible, ligeramente desdeñoso: procuró burlarse de
+cuanto se decía en su presencia, como no tocase a los usos y fueros de
+la salvajería: adquirió un cierto tonillo irónico, semejante al de sus
+compañeros de club. Y sobre todo se guardó muy bien de emitir ninguna
+idea científica o filosófica, pues por experiencia sabía que esto era lo
+que no se perdonaba en aquella sociedad. Hasta procuró refrenarse cuando
+alguno de aquellos jóvenes le inspiraba más simpatía y afecto que los
+otros. El cariño es en sí ridículo y precisa guardarlo en el fondo del
+corazón. De otra suerte se exponía a que el mismo objeto de sus
+expansiones cariñosas le respondiese con alguna cuchufleta como le
+sucedió más de una vez. Gracias a estas diligencias y a tal aprendizaje
+que fué para él rudo, logró que se le respetase algo más, que se le
+mirase como hombre _chic_, suprema felicidad a que no es fácil llegar en
+esta mísera existencia planetaria.
+
+Cuando Cobo hubo realizado varios de aquellos viajes de un coche a otro,
+que no dejaban de ser peligrosos por la velocidad del tren, Lola
+Madariaga, fijando una mirada burlona, primero en Clementina, luego en
+Alcázar, dijo a éste:
+
+--Alcázar, ¿se atreve usted a ir a pedir a la condesa de Cotorraso su
+frasco de sales? Me siento un poco mareada.
+
+Raimundo era, como ya sabemos, un chico débil, que no había tenido la
+educación gimnástica de los jóvenes aristócratas, sus amigos. Aquel
+viajecito por el estribo, con la marcha rapidísima del tren, que para
+ellos era cosa baladí, para él, que sentía vértigos al atravesar un
+puente o subir a una torre, era realmente peligrosísimo. Así lo
+comprendió y vaciló un instante, pero la honrilla le hizo responder:
+
+--Voy al momento, señora.
+
+Y se dispuso a dar cumplimiento al encargo. Pero Clementina, que había
+fruncido el entrecejo al oir la exigencia de su amiga, le detuvo
+exclamando con energía:
+
+--¡No vaya usted, Alcázar! Ya se lo encargaremos a Cobo cuando vuelva.
+
+El joven vaciló todavía con la mano en la portezuela; pero Clementina
+repitió aún con más fuerza, y ruborizándose:
+
+--No vaya usted. No vaya usted.
+
+Raimundo manifestó sonriendo a Lola:
+
+--Perdone usted, señora. Hoy no puedo ser lacayo sino de Clementina.
+Otro día tendré el honor de serlo de usted.
+
+Ni la carcajada de Lola, ni la sonrisa burlona de las otras damas
+consiguieron extinguir la emoción gratísima que el vivo interés de su
+amada le hizo experimentar.
+
+Ramoncito Maldonado se hallaba en el otro coche acompañando a
+Esperancita, a su madre y a otras damas y damiselas a quienes tenía el
+decidido propósito de encantar con su plática. Les contaba, esforzándose
+en dar a su palabra un giro parlamentario, ciertos curiosos incidentes
+de las últimas sesiones del Ayuntamiento. Manejaba ya perfectamente
+todos los lugares comunes de la oratoria municipal y conocía hasta lo
+más profundo el tecnicismo reglamentario. Hablaba de _orden del día,
+votos de confianza, particulares, nominales, secretos, proposiciones
+incidentales, previas, y de no ha lugar a deliberar, interpelaciones,
+preguntas_, etc., etc., como si fuese el inventor de este aparato
+maravilloso del ingenio humano. Conocía ya las Ordenanzas municipales
+como si las hubiese parido. Trataba las cuestiones de aforos, rasantes,
+alcantarillado, decomisos, etc., etc., que daba gloria oirle.
+Finalmente, como hombre desmedidamente ambicioso que era, se había
+metido en una conjuración contra el alcalde, de la cual pensaba sacar su
+nombramiento de individuo de la comisión de paseos públicos. Hacía ya
+tiempo que sostenía una lucha sorda, pero terrible, con Pérez, otro
+concejal no menos ambicioso, para obtener este puesto, en el cual sus
+grandes dotes de innovador podrían brillar espléndidamente. El Retiro,
+Recoletos, la Castellana, el Campo del Moro esperaban un redentor que
+les diese nueva y deslumbrante vida, y este redentor no podía ser otro
+que Maldonado. En el fondo de su cerebro, entre otros mil proyectos
+portentosos, había uno audacísimo que no se atrevía a comunicar a nadie,
+pero que incubaba con particular cariño, resuelto a luchar por él hasta
+el fin de sus días. Este proyecto era nada menos que el de trasladar la
+fuente de Apolo del Prado al centro de la Puerta del Sol. ¡Y que un
+mercachifle indigno como Pérez, de criterio estrecho, sin gusto y sin
+estética, se atreviese a disputarle el puesto!
+
+Cuando más embebido estaba, dando cuenta de la habilísima intriga que
+habían urdido para dar un voto de censura al alcalde, Cobo ¡su eterno
+estripacuentos! acercóse al grupo, y después de escuchar un momento, le
+atajó diciendo:
+
+--Vaya, Ramón, no te des tono. Ya sabemos que en el Ayuntamiento no
+representas nada. González te lleva por las narices adonde le da la
+gana.
+
+Fué aquél un golpe rudo para Maldonado. Considérese que estaba delante
+de Esperancita y de otra porción de señoras y señoritas. Tan rudo fué
+que le aturdió como si le hubiesen dado en la frente con una maza. Se
+puso lívido, sus labios temblaron antes de poder articular una palabra.
+Por fin, dijo con voz alterada:
+
+--¿A mí González?... ¿Por las narices? ¡Estás loco!... A mí no me lleva
+nadie por las narices ... y mucho menos González.
+
+Pronunció las últimas palabras con afectado desprecio. Negó a González
+por la misma razón que San Pedro negó a su Maestro, por el pícaro
+orgullo. La conciencia le decía que faltaba a la verdad, aunque no
+cantase el gallo. González era el _leader_ de la minoría municipal, y
+Ramoncito le tenía en el fondo del alma una gran veneración.
+
+--¡Anda, anda! ¡si querrás negarme que González te maneja como un
+maniquí! ¡Estaríais buenos los disidentes si no fuese por él!
+
+Ramoncito recobró súbito el uso de la palabra, y tan plenamente que
+pronunció más de mil en pocos minutos, con ímpetu feroz, soltando
+espumarajos de cólera. Rechazó como debía aquella absurda especie del
+maniquí y explicó cumplidamente la significación que González tenía
+dentro del municipio y la posición que él mismo ocupaba. Pero lo hizo
+con tal exaltación y ademanes tan descompuestos que las damas le
+contemplaban sorprendidas y risueñas.
+
+--¡Pero este Ramoncito qué genio tiene!... ¡Quién lo diría!... Vamos,
+Cobo, no le maree usted más, que puede ponerse malo.
+
+La compasión de las señoras le llegó al alma al enfurecido concejal.
+Callóse de pronto, y crujiendo los dientes de un modo lamentable, se
+encerró lo menos por una hora en un silencio digno y temeroso.
+
+En una estación secundaria, en medio de campos yermos y dilatados que
+formaban, como el mar, horizonte, se detuvo el tren para que los
+viajeros pudiesen almorzar. Los criados del duque, enviados delante, lo
+tenían todo preparado a este fin. Ramoncito se convirtió en caballero
+_servant_ de Esperancita. Esta se dejaba obsequiar con semblante
+benévolo, lo cual le tenía medio loco de alegría. La razón de esta
+condescendencia era que Pepe Castro no había venido por mandato expreso
+de su tía la marquesa de Alcudia. Las negociaciones matrimoniales,
+llevadas con gran sigilo, exigían cada vez más prudencia. Como Maldonado
+era tan íntimo amigo del dueño de su corazón, Esperancita sentía cierto
+deleite teniéndole a su lado. Al mismo tiempo evitaba que le fuesen
+llevando cuentos sobre si hablaba con el conde de Agreda o con Cobo.
+¡Pobre Ramón! ¡Cuán ajeno estaba de estas complicadas psicologías!
+
+Montaron de nuevo en el tren. Siguieron caminando al través de llanuras
+interminables, amarillentas, sin que a ninguno se le ocurriese enderezar
+hacia el paisaje los magníficos gemelos ingleses. Y llegaron a Riosa
+poco antes del oscurecer. Las minas de Riosa están situadas en el centro
+de dos cumbres poco elevadas, estribaciones de una famosa sierra.
+Rodéanlas por todas partes terrenos ásperos, lomas y colinas de escasa
+elevación, donde abundan, no obstante, las quebraduras y asperezas que
+le dan aspecto triste y siniestro. Entre aquellas dos cumbres hay una
+villa edificada desde la más remota antigüedad. Nuestros viajeros no
+llegaron a ella. Detuviéronse dos kilómetros más atrás, en un burgo
+denominado Villalegre, donde los ingenieros y empleados habían situado
+su domicilio para sustraerse a las emanaciones mercuriales y sulfurosas
+que envenenan lentamente, no sólo a los mineros, sino a los vecinos de
+Riosa. Se hallaba separado de ésta por una colina y ofrece, con la villa
+de las minas, notable contraste. Riega sus terrenos un riachuelo y lo
+fecunda y lo convierte en ameno jardín, donde crecen en abundancia los
+lirios silvestres, el jazmín y el heliotropo y sobre todo las rosas de
+Alejandría, que han tomado allí carta de naturaleza como en ninguna otra
+región de España. Los aromas penetrantes del tomillo y del hinojo
+embalsaman y purifican el ambiente. Lo mejor y más florido de estos
+terrenos pertenecía a la Compañía. Separada de la aldea como unos
+trescientos pasos y en el centro de un parque se levanta soberbia
+fábrica de piedra. Es la habitación del director y el centro
+administrativo de las minas. No lejos, diseminados a uno y otro lado,
+hay unos cuantos pabelloncitos con su jardín enverjado. Moran allí
+algunos empleados de la administración y algunos facultativos, aunque
+los más de éstos tienen su domicilio en Riosa.
+
+Villalegre no tiene estación. El tren se detuvo cerca de la carretera
+que va a la capital de la provincia. Allí les esperaban algunos coches
+que los condujeron en diez minutos al palacio de la Dirección. A la
+puerta del parque y en las inmediaciones había una muchedumbre que
+saludó a la comitiva con vivas apagados. Eran los obreros, los que no
+estaban de tarea, a quienes el director había hecho venir desde Riosa
+con tal objeto. Todos ellos tenían la tez pálida, terrosa, los ojos
+mortecinos: en sus movimientos podía observarse, aun sin aproximarse
+mucho, cierta indecisión que de cerca se convertía en temblor. La
+brillante comitiva llegó a tocar aquella legión de fantasmas (porque
+tales parecían a la luz moribunda de la tarde). Los ojos de las hermosas
+y de los elegantes se encontraron con los de los mineros, y si hemos de
+ser verídicos, diremos que de aquel choque no brotó una chispa de
+simpatía. Detrás de la sonrisa forzada y triste de los trabajadores, un
+hombre observador podía leer bien claro la hostilidad. El cortejo de
+Salabert atravesó en silencio por medio de ellos, con visible malestar,
+los rostros serios, y con cierta expresión de temor. Las damas se
+apretaron instintivamente contra los caballeros. Al entrar en el parque
+murmuraron algunas: "¡Dios mío, qué caras!" Ellos respiraron con
+satisfacción al verse libres de aquellas miradas profundas y
+misteriosas. Sólo Rafael Alcántara se atrevió a responder con una
+chanzoneta:
+
+--Verdad. El pueblo soberano no anda por aquí muy bien de fisonomía.
+
+El director presentó a Salabert los empleados. Los facultativos eran
+casi todos extranjeros, tipos rubios y sonrosados que nada ofrecían de
+particular. Menos aún los administrativos. El único que llamaba un poco
+la atención entre ellos era un joven delgado y pálido, con fino bigote
+negro, cuyos ojos negros y duros se fijaban con tal decisión en los
+convidados que rayaba en insolencia. Sin saber por qué, los que
+cambiaban con él una mirada se sentían molestos y separaban prontamente
+la vista. El director lo presentó como el médico de las minas.
+
+Los invitados tenían sus habitaciones preparadas, unos en el edificio de
+la dirección (los de más cuenta, por lo que pudo verse), otros en los
+pabelloncitos adyacentes. Cuando hubieron reposado un instante, todos se
+trasladaron al gran salón del director, y desde allí, en procesión
+solemne, las damas cogidas del brazo de los caballeros, a la vasta sala
+de oficinas que se había habilitado para comedor. Fué una comida
+espléndida la que el duque les ofreció. No se echó menos ninguno de los
+refinamientos de los comedores aristocráticos, ni en el lujo de la
+vajilla, ni en el aderezo de los platos, ni en la corrección del
+servicio. Mientras comían, el vasto parque se iluminó a la veneciana. Al
+levantarse de la mesa todos corrieron a admirar desde los balcones el
+golpe de vista, que era magnífico, deslumbrador. Una orquesta, oculta en
+uno de los grandes cenadores, tocaba con brío aires nacionales. Lo mismo
+damas que caballeros, empujados por el calor que era sofocante, atraídos
+también por la belleza del espectáculo, salieron de casa y se
+diseminaron por los jardines. Los pollos consiguieron llevar a algunas
+muchachas hasta las inmediaciones del cenador, donde estaba la orquesta,
+y se pusieron a bailar. Cobo Ramírez, acercándose al grupo, les gritó:
+
+--¿Sabéis lo que pareceis, chicos? Viajantes de comercio en el soto de
+_Migascalientes_.
+
+Este parecido debió de llegarles a lo más vivo del alma. El baile perdió
+su encanto para aquellos jóvenes ilustres, y no tardó en extinguirse.
+Pero como la inspiración de Terpsícore ardía en sus corazones, tomaron
+el acuerdo de trasladarse al salón y allí continuaron rindiéndole culto,
+libre la conciencia de aquel horrible peso que Cobo les había echado.
+
+La fiesta nocturna no dejó de ser grata. Hubo muy lindos fuegos de
+artificio traídos de Madrid. Las damas y los caballeros discurrían por
+los caminos enarenados aspirando con delicia el fresco de la noche,
+embalsamado por los aromas de las flores. Sólo había un punto negro en
+aquella deliciosa velada. Al aproximarse a la verja vislumbraban a la
+muchedumbre de obreros, mujeres y niños que habían acudido de Riosa al
+ruido de la fiesta. Eran los mismos rostros pálidos, los ojos tristes,
+sonreír, que les habían saeteado al entrar. Así que, procuraban no
+llegar hasta las lindes, mantenerse en los caminos y glorietas del
+centro. Sólo Lola Madariaga, que se enorgullecía de ser muy caritativa y
+era presidenta, secretaria y tesorera de tres sociedades de
+beneficencia, respectivamente, fué la única que se aventuró a hablar con
+ellos y aun esparció algunas monedas de plata. Pero de la oscuridad
+partieron al cabo frases obscenas, algunos insultos que la obligaron a
+retirarse. El conde de Cotorraso montó en cólera al saberlo:
+
+--¡Y piden libertades y derechos para estos beduínos! Que los hagan
+honrados, agradecidos, decentes ... y luego hablaremos.
+
+Por la misma ley de afinidad electiva de que hemos hablado más arriba,
+Raimundo se encontró paseando con un personaje que se despegaba un poco
+del resto de aquella sociedad. Era un caballero de cincuenta a sesenta
+años, bajo, delgado, con bigote y perilla canosos, ojos saltones y
+distraídos, resguardados por gafas. Llamábase D. Juan Peñalver. Era
+catedrático de Filosofía en la Universidad y había sido ministro. Gozaba
+fama de sabio, con justicia, y de una respetabilidad que pocos habían
+alcanzado en España. Por esta razón los jóvenes salvajes le miraban con
+hostilidad y afectaban tratarle con cierta familiaridad desdeñosa. Es
+evidente que no hay nada que moleste tanto a los salvajes como la
+Filosofía. Luego la superioridad intelectual, la gloria que rodeaba a
+Peñalver hería su orgullo. El no advertía este desdén. Tenía un carácter
+jovial, afectuoso, y sobre todo muy distraído. Era incapaz de fijarse en
+los diversos matices del trato social, que apenas cultivaba desde que
+se había retirado de la política para consagrarse exclusivamente a la
+ciencia. Había formado parte de aquella excursión por complacer a su
+cuñado Escosura, que poseía un número considerable de acciones en la
+mina. Ultimamente se había consagrado con ardor al estudio de las
+ciencias naturales, de donde partían los tiros más certeros contra la
+metafísica idealista a que él había consagrado su vida. Al tropezarse
+casualmente con un joven tan entendido en ellas como Raimundo, sintió un
+verdadero placer. Aquella sociedad le aburría espantosamente. Tomóle del
+brazo, y sin reparar en si le molestaba o no, se puso a charlar
+animadamente de Fisiología.
+
+Raimundo se hallaba en un momento de tristeza y desmayo. Hacía tiempo
+que observaba que Escosura tenía proyectos amorosos respecto a
+Clementina. La festejaba con todo descaro donde quiera que la veía,
+afectando desconocer sus relaciones, sin reparar siquiera en él. Este
+Escosura era física y moralmente lo contrario de su cuñado Peñalver.
+Alto y corpulento, de pecho levantado y facciones pronunciadas, rico,
+hombre de cuenta en la política, orador fogoso, de una voz tan sonora y
+descomunal que, según sus enemigos, a ella debía la mayor parte de sus
+éxitos parlamentarios. Tendría unos cuarenta años. No había sido aún
+ministro, pero se contaba que lo fuese en plazo muy breve. Clementina
+había rechazado repetidas veces sus instancias. Raimundo lo sabía y
+estaba orgulloso de este triunfo. Sin embargo, no podía arrancar de sí
+cierta inquietud cada vez que le veía hablando con ella como en este
+momento. Estaban sentados, en una de las glorietas con otras varias
+personas y charlaban animadamente aparte. Cada vez que pasaba por
+delante de ellos con Peñalver, su corazón se encogía: apenas entendía ni
+escuchaba siquiera las sabias disquisiciones que su ilustre compañero le
+iba vertiendo en el oído. Clementina comprendió por sus miradas
+angustiosas lo que estaba sufriendo, y después de aguardar malignamente
+un rato (que en esto todas son iguales), se levantó al cabo y vino hacia
+ellos sonriente:
+
+--¿Qué conspiran los sabios?
+
+--Hágamelo usted bueno--respondió con sonrisa modesta el joven--. Aquí
+no hay más sabio que el señor.
+
+--Pues el señor se va a poner cátedra a la condesa de Cotorraso, que
+desea hablar con él, y usted se viene conmigo a ver una catedral gótica
+que el pirotécnico va a quemar ahora mismo--dijo colgándose con
+desenfado del brazo de su amante.
+
+Alcázar se sintió feliz. No quiso informarla de la pena que había
+sentido hacia un momento, porque otras veces que lo hizo padeció
+doblemente: Clementina le respondía en un tono ligero y burlón que le
+hería en lo vivo del pecho. Contemplaron la maravillosa catedral de
+fuego hasta que se extinguió. La dulce presión del brazo de la hermosa,
+aquel suave perfume, siempre el mismo, que exhalaba de su gentil
+persona, enajenaban al joven entomólogo, ya predispuesto a enternecerse
+por la prueba de cariño que su amada acababa de darle. Esta, que le
+conocía perfectamente, al sentir que le oprimía con más fuerza el
+brazo, le miró a la cara con fijeza, segura de encontrar lágrimas en sus
+ojos. En efecto, Raimundo lloraba silenciosamente. Al verse sorprendido
+sonrió avergonzado.
+
+¡Siempre tan chiquillo!--exclamó ella riendo y dándole un cariñoso
+tironcito--. Razón tiene Pepa en decir que pareces una colegiala del
+Sagrado Corazón. Vamos a pasear, que pueden fijarse en ti.
+
+Dieron una vuelta por las calles más solitarias del jardín. Desde uno de
+los rincones se veía un trozo de paisaje bastante singular. La luna
+iluminaba de lleno la crestería de la colina más próxima, la que
+separaba a Villalegre de Riosa y la hacía aparecer como las ruinas de un
+castillo. Clementina quiso cerciorarse de la verdad. Salieron por una de
+las puertas de atrás, despejadas de gente, y se aproximaron lentamente a
+la colina. Esta en la cumbre se hallaba desnuda de vegetación, erizada
+en cambio de pedruscos de formas caprichosas que le daban aspecto de un
+montón de ruinas. Necesitábase estar muy cerca de ella para no
+equivocarse. Cuando la dama hubo satisfecho su capricho, dieron la
+vuelta al parque para entrar por la puerta contraria. Por aquella parte
+ya se veían algunos grupos de personas. Antes de llegar a la verja, en
+un rincón del camino oscurecido por la sombra de algunos árboles, los
+pies de Clementina tropezaron con un objeto que por poco la hace caer.
+Dió un grito: se le figuró que el obstáculo era el de un cuerpo humano.
+Raimundo sacó un fósforo, y en efecto, reconocieron que era un chico de
+diez a doce años el que allí estaba tirado. Pusiéronle en pie. El
+muchacho abrió los ojos y les miró con espanto. Luego, como por súbita
+inspiración, se apoderó del bastón que Alcázar traía en la mano y
+comenzó a moverlo cadenciosamente a un lado y a otro como si desempeñase
+una tarea difícil. Clementina y su amante le contemplaban llenos de
+asombro sin poder darse cuenta de lo que aquello significaba. Algunos
+obreros se acercaron. Uno soltó la carcajada exclamando:
+
+--¡Si es uno de los chicos de la bomba! ¡Dale, dale, niño, que está
+duro!
+
+Los otros también soltaron a reir brutalmente y comenzaron a animar al
+pobrecito sonámbulo.
+
+--¡Duro, duro!... ¡Anda con ello!... ¡Más fuerte, chico, que no sube el
+agua!
+
+El desdichado niño, con las voces, redoblaba sus esfuerzos imaginarios
+moviéndose cada vez con mayor velocidad. Era una criatura enteca, de
+rostro pálido: con el sueño estaba desencajado. Sus cabellos negros
+revueltos, erizados, le daban aspecto de aparecido. La alegría salvaje
+de los obreros ante aquel cuadro lastimoso produjo penosa impresión en
+Raimundo. Cogió al niño entre los brazos, lo sacudió un poco hasta que
+logró hacerle despertar, le besó en la frente con afecto, y sacando un
+duro del bolsillo se lo entregó, alejándose después con Clementina. Cesó
+la algazara de los obreros. Uno dijo con tonillo de envidia:
+
+--¡Anda, que hoy poco trabajo te ha costado ganarte el jornal!
+
+A la una de la noche los convidados de Salabert se retiraron a
+descansar. Estaba en el programa que a las nueve de la mañana se
+reuniesen todos en el salón para ir desde allí a visitar los trabajos y
+la mina. Y se cumplió, no estrictamente, porque en España esto no puede
+suceder, pero sí con una hora de diferencia. A las diez salió la
+comitiva, bastante mermada por supuesto, en coche para Riosa. Apeáronse
+a la entrada de la villa y la atravesaron por el medio, produciendo,
+como es consiguiente, no poca turbación en ella. Las mujeres salían a
+las puertas y ventanas contemplando con ansia y curiosidad aquel
+brillante cortejo de damas y caballeros ataviados con trajes que no
+habían visto en su vida. Lo mismo que sus esposos, hijos y hermanos, el
+color de aquellas mujeres era pálido, enfermizo, sus facciones menudas,
+su mirada lánguida, sus manos y sus pies pequeños. Al pasar vieron
+también algunos hombres atacados de fuerte temblor.
+
+--¿Qué es eso? ¿Por qué tiemblan así esos hombres?--preguntó asustada
+Esperancita.
+
+--Son _modorros_--le respondió un empleado.
+
+--¿Y qué son modorros?
+
+--Los que enferman por trabajar en la mina.
+
+--¿Y enferman muchos?
+
+Todos--dijo el médico que había oído la pregunta--. El temblor mercurial
+ataca a cuantos bajan a la mina.
+
+--¿Y por qué bajan?--preguntó cándidamente la niña.
+
+--Por manía--repuso el médico sonriendo--. Yo creo que vale mucho más
+respirar el aire fresco, que no el de allá abajo.
+
+--¡Claro! Yo sería cualquier cosa antes que minero.
+
+Desembocaron al fin en una plaza o plazoleta, en el centro de la cual
+trabajaban algunos obreros levantando un artístico pedestal de mármol.
+
+--Es el pedestal para la estatua del señor duque--dijo el director de
+las minas en voz alta.
+
+--¡Ah! ¿Con qué van a colocar ahí su estatua, duque?--exclamaron unos
+cuantos rodeando al prócer.
+
+Este se encogió de hombros haciendo un gesto de desprecio.
+
+--No sé. Es una payasada que se le ha ocurrido al casino de los mineros.
+
+--¡Oh, no, señor duque!--exclamó el director, a quien realmente
+correspondía la iniciativa, aunque por encargo de Llera sugestionado a
+su vez por el duque--. ¡Oh, no! El pueblo de Riosa quiere dar una prueba
+de respeto y gratitud a su decidido protector, al que en circunstancias
+críticas no ha vacilado en exponer un enorme capital comprando este
+desacreditado establecimiento y salvándolo de la ruina.
+
+--¡Qué hermoso es hacer bien!--exclamó Lola Madariaga con voz conmovida,
+posando en Salabert con admiración sus dulcísimos ojos.
+
+Todos le felicitaron, aunque muchos de ellos sabían a qué atenerse
+respecto a aquel admirable desprendimiento. Examinaron un momento las
+obras y siguieron después su marcha hacia el establecimiento minero.
+
+Este se halla situado a la salida misma de la villa. Al exterior ofrecía
+el aspecto de una pequeña fabricación con algunas chimeneas que
+despedían humo negro. No daba idea de su importancia colosal. La
+comitiva entró y recorrió los cercos donde se ejecutan los trabajos
+auxiliares de la minería, donde se hallan además la mayor parte de las
+dependencias, carpintería, cerrajería, sala y gabinete de los
+ingenieros, etc. Lo que les llamó vivamente la atención fué el aspecto
+triste, enfermizo, de los operarios. Todos estaban marcados con un sello
+de decrepitud, que obligó a la condesa de Cotorraso a decir de pronto:
+
+--Aquí, al parecer, no trabajan más que los viejos.
+
+El director sonrió.
+
+--Parecen viejos; pero no lo son, señora.
+
+--¡Pero si todos tienen la piel arrugada, los ojos hundidos y
+apagados!...
+
+--No importa; ninguno de ellos llega a cuarenta años. Los que trabajan
+aquí son mineros que ya no pueden bajar. Los empleamos en el exterior,
+aunque con menos sueldo.
+
+--¿Y se necesita estar mucho tiempo en la mina para ponerse
+así?--preguntó Ramoncito.
+
+--Poco, poco--murmuró el director; y añadió después:--Ahí donde ustedes
+les ven, todavía se me escapan al menor descuido a la mina.... ¡El
+jornal de fuera es tan pequeño!
+
+--¿Cuánto ganan?
+
+--Una peseta.... El máximum una cincuenta.
+
+Penetraron en seguida en el cerco de destilación. El duque iba delante
+con los ingenieros ingleses encargados de proponerle las reformas
+necesarias para dar impulso al establecimiento. En este cerco se
+encuentran los hornos y grandes depósitos de cinabrio. Visitaron los
+almacenes de azogue y el sitio donde se pesa. Todos los operarios
+temblaban más o menos y ofrecían las mismas señales de decrepitud.
+
+El director les propuso ir a ver el hospital. Algunos mostraron
+repugnancia; pero Lola Madariaga, que no perdía ocasión de exhibir sus
+sentimientos benéficos, rompió la marcha y la siguieron la mayor parte
+de las señoras y algunos caballeros. Otros se quedaron. El duque
+prescindió por un rato de sus convidados, escuchando atentamente a los
+ingenieros, que le iban apuntando lo que pensaban acerca del negocio.
+
+El hospital de mineros estaba fuera de los cercos, muy próximo al
+cementerio, sin duda para que los enfermos se fuesen acostumbrando a la
+idea de la muerte y también para que si no fuesen poderosos a matarles
+los vapores mercuriales, les secundasen en la tarea las dulces
+emanaciones cadavéricas. Era un caserón viejo, agrietado, húmedo y
+sombrío. Las damas no retrocedieron, al poner las delicadas plantas en
+él, de vergüenza. El médico, que se había encargado de demostrarlo, las
+introdujo en las salas, y puso ante su vista el cuadro espantoso de la
+miseria humana. La mayor parte de los infelices enfermos estaban
+vestidos y sentados, unos sobre las camas, otros en sillas. Sus rostros
+cadavéricos, desencajados, daban miedo: su cuerpo se estremecía con
+incesante temblor, cual si estuviesen acometidos de terror pánico. En
+los semblantes de las damas, sonrosados y frescos, se dibujó el miedo y
+la angustia. El médico sonrió de aquel modo extraño que lo hacía,
+mirándolas con sus grandes ojos negros, insolentes.
+
+--No es un cuadro muy agradable, ¿verdad?--les dijo.
+
+--¡Pobrecillos!--exclamaron varias--. ¿Son todos mineros?
+
+--Sí, señoras; la atmósfera viciada por vapores mercuriales, la
+insuficiencia del aire respirable engendra fatalmente, no sólo los
+temblores, el hidrargirismo crónico o agudo, que es lo que más les
+llamará a ustedes la atención, sino también los catarros pulmonares
+crónicos, la disentería, la tuberculosis, la estomatitis mercurial y
+otra porción de enfermedades que concluyen con la existencia del obrero
+o le dejan inútil para el trabajo a los pocos años de bajar a la mina.
+
+--¡Pobrecillos! ¡pobrecillos!--repetían las damas pasando revista con
+sus ojos aterrados a aquellas fisonomías tristes y demacradas que se
+volvían hacia ellas sin expresión alguna, ni siquiera de curiosidad.
+
+--¿Y no habría medio de remediar estos efectos tan
+desastrosos?--preguntó Clementina con arranque.
+
+--De remediarlos en absoluto, no; pero de aliviarlos bastante,
+sí--repuso el joven clavando en ella su mirada penetrante--. Si los
+mineros trabajasen tan sólo dos o tres días a la semana y esos pocas
+horas; si se les hiciese vivir alejados del establecimiento minero, en
+Villalegre por ejemplo; si se prohibiesen esos trabajos a los niños
+menores de diez y seis años; si se cambiasen la ropa inmediatamente que
+salen de la mina; y sobre todo si se alimentasen bien, pienso que los
+estragos del mercurio disminuirían notablemente. Hoy, para alimentarse
+malamente, necesitan bajar a la mina todos los días y permanecer allí un
+número considerable de horas. A los cuatro o seis años se inutilizan.
+Hay que sacarlos al exterior, y entonces el jornal es tan exiguo que ni
+patatas con agua y sal pueden comer: de modo que en vez de curar
+empeoran. El único medio para mejorar la condición del minero es
+disminuir las horas de trabajo y elevar el jornal.... Pero
+entonces--añadió bajando un poco la voz y sonriendo frente a
+Clementina--, la mina de Riosa no sería un negocio para su señor padre.
+
+A Clementina le hirió aquella sonrisa como una bofetada.
+
+--Ni para usted tampoco--repuso procurando sonreír--. ¿No es usted el
+médico de las minas?
+
+--Sí, señora. Mi negocio consiste en dos mil quinientas pesetas al año y
+en una mijita de temblor que he logrado en los tres años que aquí llevo.
+
+En efecto, las manos del joven tenían un ligero estremecimiento que se
+hacía visible cuando se atusaba su fino bigote negro. El grupo de
+convidados le contempló unos instantes con atención no exenta de
+hostilidad. Adivinaban en él un enemigo. La seguridad familiar que tenía
+para hablarles les molestaba. Pagóles él con otra mirada de impenetrable
+expresión y siguió diciendo sin embarazo alguno:
+
+--En otro tiempo los jornales eran un poco mayores; la alimentación era,
+por lo tanto, más sana y más abundante. Pero desde que los azogues han
+comenzado a bajar ... no sé por qué causa (_aquí bajó la voz y tosió_),
+el salario, como es natural, sufrió igualmente una baja considerable.
+Han llegado al _mínimum_. Con lo que hoy ganan los mineros no se mueren
+materialmente de hambre en un día o en un mes; pero al cabo de cuatro o
+cinco años, sí. La mayor parte de los que aquí sucumben son víctimas, en
+realidad, del hambre. Bien alimentados podrían resistir el
+hidrargirismo. Además, como los salarios son tan insuficientes, se ven
+precisados a dedicar a sus hijos, cuando apenas tienen ocho o diez años,
+a estos trabajos peligrosos (porque todos lo son cuando se anda sobre
+mercurio). Los niños, por su menor resistencia orgánica, son los que
+primero se intoxican. Perecen muchos, y los que consiguen salvar, a los
+veinte años son viejos....
+
+Las damas y los pocos caballeros que con ellas habían venido, le
+escuchaban con atención y con pena. Jamás habían visto un cuadro tan
+espantoso. El trabajo, que es por sí un castigo, aquí se complicaba con
+el envenenamiento. Y con el corazón enternecido, llenas de buen deseo,
+proponían medios para aliviar a aquellos desgraciados. Unas pretendían
+que debía fundarse un buen hospital; otras hablaban de una tienda-asilo
+donde los obreros encontrasen los alimentos más baratos; otras aspiraban
+a que se prohibiese trabajar a los niños; otras a que los operarios
+trabajasen una horita al día nada más.
+
+El médico sacudía la cabeza sonriendo.
+
+--Está muy bien eso: yo lo creo así también.... Pero vuelvo a decirles a
+ustedes que entonces no sería un negocio.
+
+Distribuyeron algunas monedas entre los enfermos, visitaron la capilla,
+donde dejaron también algún dinero para hacer un traje nuevo al niño
+Jesús. Al fin abandonaron aquel recinto lóbrego. Al respirar el aire
+fresco sintieron una alegría que no procuraron disimular. Hablando y
+riendo fueron a juntarse con el resto de la comitiva.
+
+Los ingenieros explicaban a Salabert un nuevo método de destilación que
+podía introducirse, con el cual no sólo se elevaría enormemente la
+producción, sino que podría utilizarse el _vacisco_, o sea la parte
+menuda del mineral. Se trataba de unos condensadores formados de cámaras
+de ladrillos, de paredes delgadas en el primer trozo de recorrido de los
+humos y de cámaras de madera y cristal en lo restante hasta la chimenea.
+El horno con ellos podía estar encendido y en marcha constantemente.
+Escuchábales el duque con atención, tomaba notas, hacía objeciones,
+procurando ponerse al corriente de aquel negocio, en el cual su fina
+nariz olfateaba cuantiosas ganancias. Al llegar las damas quiso ser
+galante; suspendió la plática.
+
+--¿Cómo van mis enfermos, señoras? No han tenido hoy poca suerte--les
+dijo.
+
+--Mal, duque, mal.... El hospital deja mucho que desear....
+
+Y aquellas damas se pusieron todas a lamentarse de las deficiencias que
+ofrecía el asilo, a pintarlo con negros colores, a proponer reformas en
+él para dejarlo confortable.
+
+El duque las escuchaba con risueña indiferencia, con la atención un poco
+burlona que se presta a un niño mimoso.
+
+--Bien, bien; ya arreglaremos eso; pero antes déjenme ustedes poner el
+negocio en marcha, ¿verdad Regnault?
+
+El ingeniero asintió con la cabeza, sonriendo también con galantería.
+
+--Además es necesario, duque, que los operarios trabajen menos
+horas--dijo la condesa de la Cebal.
+
+--Y que se les aumenten los jornales--manifestó Lola Madariaga.
+
+--Y que se hagan casas para ellos en Villalegre--añadió la marquesa de
+Fonfría.
+
+--¡Oh! ¡oh! ¡oh!--exclamó el duque soltando una sonora y bárbara
+carcajada como las de los héroes de la Iliada--. ¿Y por qué no les hemos
+de traer a Gayarre y a la Tosti para recrearles por las noches? Deben
+ser muy aburridas aquí las noches.
+
+Las damas sonrieron avergonzadas.
+
+--Vamos, duque, no bromee usted, que la cosa es seria--dijo la condesa
+de la Cebal.
+
+--¡Y tan seria, condesa! ¡Como que me ha costado ya quince millones de
+pesetas! ¿Le parecen a usted poco serios estos millones?
+
+Las señoras le contemplaron con admiración, fascinadas por el caudal
+enorme que aquel hombre manejaba.
+
+--¿Pero a esos millones no piensa usted sacarles un rédito?--dijo Lola
+que presumía de entender algo de negocios.
+
+El duque volvió a soltar otra carcajada.
+
+--No, señora, no, ¡qué rédito! Pienso dejarlos aquí para el primero que
+pase.
+
+Y poniéndose grave de pronto:
+
+--¿Quién diablos les ha metido por la cabeza esas ideas? Crean ustedes,
+señoras, que lo que hace aquí falta ¡pero mucha falta! es moralidad.
+Moralicen ustedes al obrero y todos estos estragos que ustedes han visto
+desaparecerán. Que no beban, que no jueguen, que no malgasten el jornal,
+y esos efectos del mercurio no serán para ellos funestos.... Pero, claro
+está--añadió volviéndose hacia los caballeros que se habían acercado--:
+¿cómo ha de resistir en la mina un cuerpo que en vez de alimento, sea el
+que sea, tiene dentro un jarro de aguardiente amílico? Estoy convencido
+de que la mayor parte de las enfermedades que aquí hay son borracheras
+crónicas. Sepan ustedes, señores, que en Riosa se desconoce por
+completo el ahorro ... ¡el ahorro! sin el cual "no es posible el
+bienestar ni la prosperidad de un país...."
+
+Esta frase la había oído el duque muchas veces en el Senado. La repitió
+con énfasis y convencimiento.
+
+--Pero duque, ¿cómo quiere usted que ahorren con una o dos pesetas de
+jornal?--se atrevió a apuntar la condesa de la Cebal.
+
+--Perfectamente, condesa. El ahorro es ante todo una idea (_esto lo
+había oído a un economista amigo suyo_), la idea de separar algo del
+goce de hoy para evitarse el dolor de mañana. Dos pesetas para un obrero
+son lo mismo que dos mil para usted. ¿No puede usted separar algo de las
+dos mil? Pues ellos pueden de igual modo separar algo de las dos.
+Considere usted que se trata de quince céntimos, de diez ... aunque sean
+cinco céntimos. La cuestión es ahorrar algo. El que ahorra algo está
+salvado.
+
+--¡Oh Dios mío!--exclamó por lo bajo la condesa dando un suspiro--. Lo
+que yo no comprendo es cómo se puede vivir con dos pesetas, cuanto más
+ahorrar.
+
+Los ingenieros les invitaron a visitar su sala de estudio y laboratorio.
+En éste había un magnífico microscopio, que fué lo que les llamó la
+atención. El médico era quien más lo manejaba por dedicarse con mucha
+afición a los trabajos de histología. El director le invitó a que
+mostrase a aquellos señores algunas de sus preparaciones. Vieron una
+porción de diatomeas: las señoras se entusiasmaron con sus
+caprichosísimas formas. También vieron el gusano que había concluído con
+el célebre puente de Milán. No se cansaban de admirarse de que un bicho
+tan pequeñísimo pudiese demoler una fábrica tan inmensa.
+
+--Calculen ustedes los millones de estos seres que habrán tenido que
+trabajar en la demolición--dijo un ingeniero.
+
+Quiroga (que así se llamaba el médico) concluyó mostrándoles una gota de
+agua. Uno por uno todos fueron contemplando el mundo invisible que
+dentro de ella existe.
+
+--Veo un animal mayor que los otros--manifestó el duque, aplicando con
+afán uno de sus grandes ojos saltones al agujerito del aparato.
+
+--Observará usted que delante de él todos los demás huyen--dijo el
+médico.
+
+--Es cierto.
+
+--Ese animal se llama el _rotífero_. Es el tiburón de la gota de agua.
+
+--Aguarde usted un poco.... Me parece que ahora se oculta detrás de una
+cosa así como algas....
+
+--Algas se pueden llamar en efecto. Quizá se ponga ahí para acechar una
+presa.
+
+--¡Sí, sí! ¡Ahora se arroja sobre otro bicho más pequeño!... El bicho
+desapareció; sin duda se lo ha comido.
+
+El duque levantó su rostro, radiante de satisfacción, por haber tenido
+ocasión de observar aquella tragedia curiosa.
+
+Quiroga fijó en él sus ojos atrevidos, y dijo con su eterna sonrisa
+irónica:
+
+--Es la historia de siempre. En la gota de agua, como en el mar, como
+en todas partes, el pez grande se traga al chico.
+
+La sonrisa del duque se apagó. Dirigió una mirada oblicua al médico, que
+no apartó la suya fija y misteriosa, y dijo bruscamente:
+
+--Creo, señoras, que deben ustedes ir aburridas de ciencia. Es hora de
+almorzar.
+
+El gran atractivo de la excursión, el que había arrancado a casi toda
+aquella gente de sus palacios para trasladarla a región tan áspera y
+triste, era un proyectado almuerzo en el fondo de la mina. Cuando
+Clementina lo anunció a los tertulios en uno de sus tresillos, hubo una
+verdadera explosión de entusiasmo--. "¡Qué cosa tan original!... ¡Qué
+extraño!... ¡Qué hermoso!" Las damas, sobre todo, mostraban deseo tan
+vivo, que bien parecía antojo. A una indicación del duque, todas se
+proveyeron de magníficos impermeables y botinas altas, pues la mina
+destilaba agua por muchos sitios y formaba charcos. Sin embargo, la
+noche anterior, ante la proximidad del suceso, muchas, atemorizadas,
+habían desistido. El duque se vió precisado a dar órdenes para que se
+sirviese el almuerzo en la dirección y en la mina. Las valientes que
+persistían en bajar, no pasaban de ocho o diez.
+
+Toda la comitiva se dirigió a una de las bocas de la mina llamada "Pozo
+de San Jenaro". Cerca de este pozo hay un edificio destinado a la
+inspección y al peso, donde las damas y los caballeros cambiaron de
+calzado y se pusieron los impermeables. Al verlos de aquel modo
+ataviados, un estremecimiento de anhelo y de entusiasmo corrió por el
+resto de los excursionistas. Acometidas súbito de una ráfaga de valor,
+casi todas las damas declararon que estaban dispuestas a bajar con sus
+compañeras. Fué necesario enviar inmediatamente a Villalegre por los
+impermeables.
+
+La jaula, movida por vapor, estaba preparada para recibir a los ilustres
+expedicionarios. Constaba de dos pisos, en cada uno de los cuales cabían
+ocho personas en pie. Se la había tapizado con franela y se le habían
+añadido algunas argollas de bronce para sujetarse. Acomodáronse en ella
+el director, el duque y las damas valientes que no habían vacilado
+nunca, para bajar los primeros. Dióse orden al maquinista para que el
+descenso fuese lento. La jaula se estremeció subiendo y bajando algunos
+centímetros con rapidez. De pronto se sumergió de golpe en el agujero.
+Las señoras ahogaron un grito y quedaron mudas y pálidas. Las paredes
+del agujero eran sombrías, desiguales y destilaban agua. En cada
+departamento de la jaula un minero sujetaba, con su mano trémula de
+modorro, una lámpara. Todos, menos el director y los mineros avezados a
+subir y bajar, sentían cierta ansiedad en el estómago. Un vago terror
+les imposibilitaba de hablar y les crispaba las manos con que se
+agarraban a las argollas.
+
+--El primer piso--dijo el director al pasar por delante de una abertura
+negra.
+
+Nadie hizo observación alguna. Aquella suspensión en el abismo, en lo
+desconocido, paralizaba su lengua y hasta su pensamiento.
+
+--El segundo piso--volvió a decir el director al cruzar rápidamente otro
+agujero negro.
+
+Y así fué dando cuenta de todos hasta llegar al noveno. Allí percibieron
+ruido de voces y vieron iluminada la abertura.
+
+--Aquí es donde vamos a almorzar. Antes visitaremos el onceno para ver
+los trabajos.
+
+Después de pasar el décimo, gritó con toda su fuerza:
+
+--¿Están echados los taquetes?
+
+Se oyó una voz lejana en el fondo que decía:
+
+--No.
+
+--¡Echarlos ahora mismo!--gritó el director agitado.
+
+--¡No puede ser!--respondieron de abajo.
+
+--¡Cómo! ¡Cómo!... ¡Esos taquetes! ¡Echar esos taquetes!
+
+Y con las mejillas inflamadas, agitado, convulso, gritaba como un
+energúmeno mientras la jaula descendía lentamente.
+
+Un frío glacial penetró en el corazón de todos. En el compartimiento de
+arriba algunas damas lanzaban chillidos penetrantes. Las de abajo
+gritaban también y se cogían con fuerza al brazo de los caballeros.
+Algunas se desmayaron. Fué un momento de angustia indescriptible. Creían
+llegado el fin de su vida.
+
+Y el director no cesaba de gritar:
+
+--¡Esos taquetes! ¡Esos taquetes!
+
+Y las voces de abajo se oían cada vez menos distantes:
+
+--¡No puede ser! ¡No puede ser!
+
+Cuando ya se creían rodando por el abismo, la jaula se detuvo
+tranquilamente. Oyeron unas frescas carcajadas y sus ojos espantados
+miraron, a la trémula luz de los candiles, un grupo de mineros cuyos
+rostros risueños cambiaron repentinamente de expresión reflejando el
+temor y el asombro.
+
+--¿Qué es eso? ¿Qué broma es ésta?--exclamó el director saltando furioso
+de la jaula y dirigiéndose a ellos.
+
+Los obreros se despojaron del sombrero respetuosamente. Uno de ellos,
+sonriendo avergonzado, balbució:
+
+--Perdone usted, señor director.... Creímos que eran compañeros y
+queríamos darles un susto....
+
+--¿No sabíais que bajábamos ahora nosotros?--volvió a decir con
+irritación.
+
+--Señor director, nosotros pensábamos que se detenían en el noveno,
+donde han hecho preparativos estos días....
+
+--¡Creíais, creíais!... Pues tened cuidado con creer estupideces.
+
+El duque recobró el uso de la palabra.
+
+--¡Sabéis, hijos míos, que gastáis unas bromas ligeras con vuestros
+compañeros!... ¡Ponerles la muerte delante de los ojos!
+
+--¡La muerte!--exclamó el minero que había hablado.
+
+--No, señor duque--dijo el director--. Si no echan los taquetes nos
+hubiéramos bañado hasta la cintura.
+
+--¿Nada más?
+
+--¿Le parece a usted poco meternos en agua sucia?
+
+--Hombre, no era plato de gusto; pero al verle a usted tan agitado y
+furioso, todos creímos en un peligro de muerte, ¿verdad, señoras?
+
+Las damas se deshacían en exclamaciones, llorando unas, riendo otras. Se
+prodigaron cuidados a dos que se habían desmayado, refrescándoles las
+sienes con agua y haciéndoles aspirar el frasco de sales de la condesa
+de Cotorraso. Volvieron por fin al sentido. Las demás se fueron calmando
+felicitándose con alegría de haber escapado de aquel espantoso peligro,
+pues no se resignaban a no haberlo pasado. Todas se proponían conmover a
+sus amigas de Madrid con el relato de tan horrible aventura. Creíanse ya
+heroínas de una novela de Julio Verne.
+
+El espectáculo que se ofreció a su vista cuando tuvieron ojos para
+contemplarlo era grandioso y fantástico. Inmensas galerías embovedadas
+cruzándose en todas direcciones e iluminadas solamente por la pálida luz
+de algunos candiles colgados a largos trechos. Y por aquellas galerías
+discurriendo con tráfago incesante una muchedumbre de obreros, cuyas
+gigantescas siluetas allá a lo lejos temblaban a la vacilante y tenue
+luz que reinaba. Oíanse sus gritos unidos al chirrido de las
+carretillas: parecían presa de un vértigo, como si tuvieran que cumplir
+su labor misteriosa en plazo brevísimo. Las paredes de algunas galerías,
+tapizadas con los cristales del mercurio, que en muchos puntos se
+presentaba nativo, brillaban cual si fuesen de plata. Escuchábanse
+detrás de aquellas paredes golpes sordos, acompasados. Por ciertas
+aberturas que de trecho en trecho tenían, caminando algunos pasos en la
+oscuridad, veíase al fin una cueva iluminada, donde cuatro o seis
+hombres desgreñados y pálidos agujereaban el mineral con barrenos. A
+poco que se reposasen, observábase en sus miembros el temblor
+característico del mercurio.
+
+Creíase uno transportado al hogar mismo de los gnomos, al centro de sus
+trabajos profundos y misteriosos. El hombre roía aquella tierra con
+esfuerzo incesante como un topo, llenándola de agujeros. Pero al
+morderla se envenenaba. Sin ayuda de gato, los dioses se desembarazaban
+perfectamente del ratón humano.
+
+Lola Madariaga dió un grito penetrante que hizo volver la cabeza a
+todos. Luego soltó una carcajada. Un hilito de agua que caía del techo
+se le había introducido por el cuello. Hizo reir el suceso, pero sin
+espontaneidad. En el fondo, todos experimentaban un vago temor, cierta
+ansiedad que trataban de ocultarse. La jaula trajo de la superficie otro
+montón de gente. La tercera vez llegó casi vacía. El resto de la
+comitiva había optado por quedarse en el noveno piso: el trabajo de los
+mineros no les interesaba. Los que habían descendido hasta allí también
+sentían vivos deseos de encontrarse en paraje más cómodo. Preguntaban a
+cada instante al director si aquello estaba seguro; si no había casos de
+hundimientos.
+
+--¡Oh, no!--decía el director sonriendo--. Los hundimientos son de las
+minas particulares. Esta perteneció al Estado, y todo se hace con lujo
+de seguridad.
+
+--En ciertas minas donde yo he estado--apuntó un ingeniero--tenía que
+ir una cuadrilla detrás de los mineros para desenterrarlos.
+
+--¡Qué horror!--exclamaron a una voz todas las damas.
+
+Acomodáronse al fin de nuevo en la jaula, y subieron al noveno piso.
+Aquí la decoración era distinta. En este piso no se trabajaba hacía
+tiempo. Habíase tomado en la galería más ancha un trozo; se había
+cerrado, tillado y luego alfombrado. De suerte que parecía el salón de
+un palacio. El techo y las paredes estaban tapizados con tela
+impermeable, adornados con trofeos de minería. Veíase una mesa
+espléndida en medio de él para cincuenta o más cubiertos. Estaba
+profusamente iluminado por medio de grandes arañas con centenares de
+bujías. Se habían prodigado, en suma, todos los refinamientos del lujo y
+la elegancia en aquel recinto. De tal modo, que una vez dentro de él
+costaba trabajo representarse que se estaba en el fondo de una mina, a
+trescientos metros de la superficie.
+
+Los convidados se sentaron en medio de una agitación entre placentera y
+angustiosa, que se revelaba en sus caras risueñas y pálidas a la vez.
+Los criados, correctamente vestidos, ocupaban sus puestos como si se
+hallasen en el palacio de Requena. Al empezar el servicio del primer
+plato, la orquesta, que estaba oculta en una de las galerías contiguas,
+empezó a tocar un precioso vals, cuyos sones, amortiguados por la
+distancia, llegaban dulces y halagüeños. Las damas, con las manos
+trémulas, los ojos brillantes, murmuraban a cada instante--: "Qué
+original es todo esto!... ¡Cuánto me alegro de haber venido!... Ha sido
+un capricho magnífico el de Clementina". Y todas procuraban encontrar el
+equilibrio de espíritu charlando de cosas indiferentes. Mas no lo
+lograban. La idea de tener encima tanta tierra pesaba sobre su
+pensamiento y lo turbaba. Con algunos hombres pasaba lo mismo. Otros
+estaban perfectamente serenos. Entre éstos, el que menos pensaba en su
+situación corporal era, sin duda, Raimundo, absorto por completo en la
+que ocupaba moralmente. Clementina, a despecho de su amor y de sus
+promesas, no dejaba de coquetear con Escosura. Estaban sentados en dos
+sillas contiguas, frente al asiento que él ocupaba. Veíalos charlar
+animadamente, reir a cada momento: veíale a él rendido, obsequioso,
+prodigándola mil atenciones galantes; a ella complacida, risueña,
+aceptando con gratitud sus finezas. Y aunque de vez en cuando le clavaba
+una larga mirada amorosa para indemnizarle, Raimundo la consideraba como
+una limosna, el mendrugo que se arroja a un pobre para que no se muera
+de hambre. ¡Qué le importaba a él en aquel instante hallarse en la
+superficie o en el centro de la tierra, ni aun que ésta se hundiese y le
+aplastase como un insecto!
+
+Otro que tampoco se preocupaba poco ni mucho con la situación geográfica
+era Ramoncito, aunque por contrario modo. Esperancita estaba con él
+amabilísima, tal vez porque creyera con ello guardar mejor la ausencia a
+su prometido Pepe Castro. El concejal, ebrio, loco de alegría, no se
+apartaba de ella ni un milímetro más de lo que exige la decencia. _Pio,
+feliz, triunfador_, dirigía de vez en cuando al concurso vagas miradas
+de piedad y condescendencia. Y cuando sus ojos tropezaban con la faz
+rentística de Calderón, se enternecía visiblemente y le costaba ya
+trabajo no llamarle papá.
+
+A medida que el almuerzo avanzaba, la tierra pesaba menos sobre ellos.
+Los ricos vinos enardecían su sangre, la charla los animaba. Todo el
+mundo se olvidaba de la mina, creyéndose, como otras veces, en algún
+comedor aristocrático. Rafael Alcántara se divertía en emborrachar a
+Peñalver. Animado por la risa de sus compañeros, que le contemplaban,
+hacía lo posible por burlarse del filósofo, tuteándole en voz alta,
+guiñando el ojo a sus amigos cada vez que profería una cuchufleta,
+abusando, en fin, groseramente del carácter benévolo y la inocencia del
+insigne pensador. Era el encargado de vengar a todos aquellos ilustres
+_culoteadores_ de pipas, de las altas dotes intelectuales que toda
+España reconocía en Peñalver.
+
+Al llegar los postres levantóse a brindar Escosura. A éste le respetaban
+algo más los salvajes por su corpulencia, por su carácter fogoso y sobre
+todo por su dinero. Presumía de orador tribunicio. Con voz potente y
+campanuda hizo el panegírico del duque, a quien llamó "genio financiero"
+unas cuantas veces. Habló del trabajo, del capital, de la producción,
+pasando en seguida a la política, que era su fuerte. Escosura no vivía
+hacía tiempo más que para la política. Desde el fondo de aquella galería
+subterránea dirigió terribles dardos contra el presidente del Consejo de
+ministros, que no le había dado una cartera en la última crisis.
+Salabert contestó con palabra estropajosa dando las gracias, echándose
+por los suelos. Para llegar al puesto que ocupaba no tenía otros méritos
+que el trabajo y la honradez. (_Murmullos de aprobación._) La nación, el
+soberano, al ennoblecerle a él había ennoblecido a un hijo del trabajo.
+Luchando toda su vida contra infinitos obstáculos había logrado reunir
+un puñado de oro. Este oro le servía ahora para alimentar a algunos
+miles de obreros. Era su mayor satisfacción. (_Aplausos._) Brindaba por
+las hermosas damas que con tal valentía habían llegado hasta aquel
+agujero, dejando en él un perfume de caridad y alegría que no se
+borraría jamás del corazón de los mineros.
+
+En aquel instante, al destaparse algunas botellas de _champagne_, se
+oyeron en la mina algunas detonaciones estruendosas que hicieron
+empalidecer a los comensales.
+
+--No hay que asustarse--dijo el director--. Son los barrenos. Ha llegado
+la hora de darlos.
+
+Momento grandioso e imponente a la verdad. El estrépito de cada uno,
+centuplicado por los mil ecos y resonancias que las galerías producían,
+no podía menos de infundir alguna chispa de pavor hasta en el corazón de
+los más bravos. Todos guardaron silencio. Por algunos segundos
+escucharon con recogimiento y ansiedad aquellos ecos formidables que
+hacían retemblar la tierra. La mesa se estremecía y el cristal de la
+vajilla y el de las arañas cantaban con agudo repiqueteo.
+
+En tal momento se alzó de su silla el médico de las minas, y después de
+pasear su negra mirada agresiva por los comensales, alzó una copa y
+dijo:
+
+--El egregio duque de Requena nos acaba de decir, con una modestia que
+le honra, que el secreto de su fortuna estaba simplemente en el trabajo
+y la honradez. Permitidme que lo dude. El señor duque de Requena
+representa algo más que estas cualidades vulgares; representa la fuerza
+¡la fuerza!, único sostén del Universo. Esta fuerza está repartida
+desigualmente entre los organismos. A unos les ha tocado una parte
+mayor, a otros menor. Y en esta batalla incesante que sostienen los unos
+contra los otros perecen los más débiles; se salvan los más aptos y los
+más fuertes. Adoremos, pues, en nuestro ilustre anfitrión, a la fuerza.
+Merced a esta fuerza de que la Naturaleza le ha dotado, ha podido
+someter y aprovechar el esfuerzo particular de millares de hombres que
+inconscientemente sirven a sus planes. Merced a esta fuerza ha podido
+reunir su inmenso capital. Al tender la vista por esta distinguida
+asamblea, observo con júbilo que todos los que la componen han sido
+dotados también de una buena parte de esta fuerza nativa o acumulada por
+la herencia. Por ello les felicito con toda mi alma. Lo esencial en este
+mundo que habitamos es nacer aptos para la lucha. Para no ser aplastados
+es menester aplastar. Y yo me felicito, repito, de encontrarme entre los
+elegidos de los dioses, aquellos que su providencia ha marcado con el
+sello de la felicidad....
+
+--Oye, chica--dijo Pepa Frías acercando su boca al oído de
+Clementina:--esto parece el brindis de Mefistófeles.
+
+Clementina sonrió ligeramente.
+
+En efecto, en el rostro pálido y fino del médico, en sus cabellos negros
+y revueltos, y sobre todo en sus ojos que, aunque pretendían aparecer
+inocentes, estaban cargados de ironía, había algo de mefistofélico.
+
+--En todos los tiempos ha existido en una u otra forma la esclavitud. Ha
+habido hombres destinados a vivir en el refinamiento de los goces
+espirituales, en el cultivo de las artes, en el lujo y la elegancia, en
+los placeres que proporciona el comercio entre personas inteligentes y
+cultas, y otros hombres también dedicados a proporcionarles los medios
+necesarios para vivir de tal modo con un trabajo rudo y doloroso. Los
+parias trabajaban para los bramanes, los ilotas para los espartanos, los
+esclavos para los romanos, los siervos para los señores feudales. ¿Y hoy
+no sucede lo mismo? ¿Qué importa que en las leyes esté abolida la
+esclavitud? Los que trabajan en el fondo de esta mina y absorben el
+veneno que les mata, si no son esclavos por la ley lo son por el hambre.
+El resultado es idéntico. Es ley de la naturaleza, y por lo tanto santa
+y respetable, que para que unos gocen padezcan otros.... Vosotras,
+hermosas señoras, sois las herederas de aquellas ilustres damas romanas
+que enviaban a estas minas sus esclavos a arrancar el bermellón para
+embellecer su rostro, y de aquellas otras árabes que lo hacían traer
+para decorar sus minaretes en los alcázares de Córdoba y Sevilla. Por
+vosotras brindo, pues, embargada el alma de admiración y respeto, como
+representantes en la tierra de lo que hay en ella más sublime, el amor,
+la belleza, la alegría.
+
+El brindis, aunque galante, pareció estrambótico.
+
+Algunos de los más avisados murmuraron. Creció la hostilidad que contra
+el joven médico existía. Hubo quien dijo por lo bajo que aquel quídam
+había querido "quedarse con ellos".
+
+Rafael Alcántara tuvo conatos de decirle alguna frase provocativa; pero
+advirtió en sus ojos que no la soltaría sin proporcionarse un serio
+disgusto y prefirió quedarse con ella en el cuerpo. Las damas le miraron
+con más benevolencia. Le encontraban muy original.
+
+De todos modos el brindis produjo cierta penosa impresión que no logró
+desvanecer Fuentes, aunque soltó el chorro de sus paradojas más
+graciosas.
+
+--Señoras, yo no brindo--decía a las que tenía cerca--, porque no soy
+orador. Espero que pronto será esto una distinción honorífica en España;
+que no tardará en decirse con respeto al pasar un individuo por la
+calle: "Ese no es orador", como ya se dice: "Ese no tiene la gran cruz
+de Isabel la Católica...."
+
+Las damas reían y celebraban los chistes. Pero en el fondo, sea por el
+discurso del médico o porque la mina volviera a inspirarles temor,
+sentíase un vago malestar. Todos los ojos brillaron con alegría cuando
+se anunció que la jaula les esperaba. Los últimos que ascendieron oyeron
+poco después de comenzar la ascensión un canto lejano que rápidamente se
+fué aproximando, sonó muy cerca de ellos como si cantaran a su lado y
+rápidamente también se alejó perdiéndose allá en el fondo sin que
+hubiesen visto a nadie. Fué de un efecto fantástico. Lo que oyeron era
+una playera andaluza cuya letra decía:
+
+ Río arriba, río arriba,
+ nunca el agua subirá;
+ que en el mundo, río abajo,
+ río abajo todo va.
+
+Un ingeniero manifestó con indiferencia:
+
+--Es una cuadrilla de mineros que baja en la jaula que sirve de
+contrapeso a ésta.
+
+--¡Lo ve usted, condesa!--exclamó Salabert en tono triunfal dirigiéndose
+a la condesa de la Cebal--. Cuando tienen humor para cantar, no serán
+tan desgraciados como usted supone.
+
+La condesa calló un instante, y dijo al cabo sonriendo tristemente:
+
+--La copla no es muy alegre, duque.
+
+Esto se hablaba en el compartimiento superior. En el inferior, Escosura
+decía con tono desdeñoso al director de las minas:
+
+--¿Sabe usted que ese jovencito médico ha estado bastante imprudente al
+emitir sus ideas materialistas?
+
+--Materialista no sé si es. Lo que hace gala de ser, y por eso le adoran
+los operarios, es socialista.
+
+--¡Peor que peor!
+
+--La verdad es--dijo Peñalver dando un suspiro--que del fondo de una
+mina se sale siempre un poco socialista.
+
+A las nueve de la noche, después de comer en Villalegre, partió el tren
+especial que debía conducirlos a Madrid. Todos volvían muy contentos de
+la excursión. Esperaban extasiar a sus amigos con el relato del banquete
+subterráneo. El único que padecía entre ellos era Raimundo. Las
+alternativas de alegría y dolor por que Clementina le hacía pasar con su
+coquetería le tenían destrozado el corazón.
+
+Ultimamente, viéndole tan triste, tan fatigado, la hermosa había tenido
+piedad, le había hecho sentar a su lado en el coche, y sin escándalo del
+concurso (porque estaban curados de espantos) había charlado casi toda
+la noche con él y al fin se había dormido dejando caer la cabeza sobre
+su hombro.
+
+Aunque el tren arrastraba un _sleeping-car_, pocos habían hecho uso de
+él. La mayor parte prefirió quedarse en los salones de tertulia. Sólo al
+amanecer, el sueño los fué rindiendo a todos y se quedaron transpuestos
+en su asiento adoptando posturas caprichosas, algunas de ellas poco
+estéticas.
+
+Ramoncito Maldonado estaba en el pináculo de su gloria y fortuna.
+Esperancita, a juzgar por todas las apariencias, le amaba. Encontrábase
+despegado, por decirlo así, de la tierra, no sólo a causa de la
+elevación natural de su alma, sino por la voluptuosidad del triunfo. Su
+faz municipal resplandecía como la de un dios. ¡Atrás para siempre todas
+las luchas, todos los obstáculos que amargaran su preciosa existencia
+hasta entonces! Exento para siempre de la servidumbre del dolor, como
+los inmortales, gozaba sereno, majestuoso, de su apoteosis.
+
+También se había sentado al lado de la amada de su heroico corazón, y le
+habló durante algunas horas, con dulce sosiego, de las jacas inglesas y
+de las grandes batallas que a la sazón se libraban en el seno de la
+corporación municipal, en las cuales él tomaba una parte tan activa.
+Hasta que, mecida por aquella plática suave, insinuante, la cándida niña
+quedó dulcemente dormida con la cabeza reclinada en el almohadón.
+
+Ramoncito Maldonado velaba. Velaba y meditaba en su suerte feliz. La
+aurora divina, escalando las alturas de la sierra lejana, cruzando con
+vuelo raudo la llanura, levantaba con sus rosados dedos las cortinillas
+del carruaje y esparcía una tenue y discreta claridad, sin que él
+hubiese dejado de pensar en su dicha.
+
+Esperancita abrió los ojos y le dirigió una tierna sonrisa de amor, que
+hizo vibrar hasta las últimas cuerdas de su alma poética.
+
+La alondra cantó en aquel instante. Entonces, en Ramoncito, el dios se
+fué separando cada vez más del hombre. Ebrio de amor y felicidad
+también, cantó en el oído de la niña, con voz temblorosa, una porción de
+frases incoherentes, hijas de su locura divina. La niña cerró los ojos
+para escuchar mejor aquella música armoniosa....
+
+Cuando hubo agotado los superlativos del diccionario para pintar su
+amor, el sublime concejal quiso terminar su obra de seducción
+desplegando ante la hermosa todas las grandezas que podía
+proporcionarle, como hizo Satanás con Jesús. "Era hijo único: sus padres
+tenían ciento diez mil reales de renta: en las próximas elecciones a
+diputados a Cortes se presentaría candidato por Navalperal, donde tenía
+familia y hacienda, y saldría con poco que el Gobierno le ayudase: como
+el partido conservador estaba necesitado de jóvenes de valer, creía que
+en breve plazo podría ser subsecretario: y ¡quién sabe! acaso más tarde,
+en una combinación, podría obtener siquiera la cartera de Ultramar...."
+
+La niña escuchaba siempre con los ojos cerrados. Ramoncito, cada vez más
+inflamado, al terminar esta brillante enumeración se inclinó hacia su
+adorada y le preguntó en voz baja y conmovida:
+
+--¿Me quieres, preciosa, me quieres?
+
+La niña no contestó.
+
+--¿Me quieres? ¿me quieres?--volvió a preguntar.
+
+Esperancita, sin abrir los ojos, respondió al fin secamente:
+
+--No.
+
+
+
+
+XIV
+
+#Una que se va.#
+
+
+Algunas semanas después, la enfermedad de D.ª Carmen se agravó
+extremadamente. Ya no cabía duda a los médicos de que su fin estaba muy
+próximo. La postración era absoluta. No le quedaba en el rostro más que
+la piel y sus grandes ojos tristes y benévolos que se fijaban con
+extraña intensidad en cuantos se acercaban a ella, cual si tratase de
+leer en las fisonomías el terrible secreto de su muerte. Con tal motivo
+asomaban la cabeza mil pasiones sórdidas en el alma de los que más
+debieran tenerla atribulada. Salabert pensaba con disgusto en la
+herencia que revertía a su hija. Hizo nuevos esfuerzos para que su
+esposa revocase el testamento, pero inútilmente. Por primera vez en su
+vida D.ª Carmen daba señales de gran firmeza de carácter. Aunque incapaz
+de vengarse había tal vez en su empeño cierto deseo de terminar la
+existencia con un acto de justicia. Una vida de completa sumisión, sin
+oponer el más mínimo obstáculo a la voluntad de su marido, a sus planes
+económicos, ni a sus pasiones ilícitas, bien merecía que a la hora de la
+muerte reivindicase su libertad para satisfacer los impulsos del
+corazón. Osorio espiaba silenciosamente, con disimulada ansiedad, los
+progresos de la enfermedad, cuyo desenlace arrastraría consigo a la vez
+el término de sus apuros. D.ª Carmen se desprendería de su envoltura
+carnal y él de sus acreedores. La misma Clementina, objeto predilecto de
+la ternura de la angelical señora, no podía menos de gozar con la
+perspectiva de tanto millón como iba a caer en sus manos. Procuraba
+sofocar sus deseos, apagar la impaciencia; mas a despecho suyo un diablo
+tentador hacía brincar su corazón de gozo cada vez que tal pensamiento
+le acudía al cerebro.
+
+Con astucia infernal, Salabert hacía lo posible por introducir la
+desconfianza en el ánimo de su esposa. Unas veces de un modo solapado,
+otras cínico y brutal, vertía en su alma el veneno de la sospecha.
+Clementina y Osorio esperaban su muerte como agua de Mayo. ¡Qué
+desahogados quedarían cuando pagasen todas sus trampas! Y hasta otra: ¡a
+vivir, a gozar con el dinero de la infeliz señora! Esta permanecía muda,
+indignada ante las malévolas insinuaciones de su marido. Pero en su alma
+entristecida y debilitada por la enfermedad, la punta de aquella acerada
+flecha se revolvía causando vivos dolores que procuraba ocultar. Cada
+vez que Clementina venía a visitarla, y últimamente lo hacía dos veces
+cada día, los ojos de su madrastra se fijaban en ella con muda
+interrogación, procurando leer en los suyos las ideas que le pasaban por
+el cerebro. Esta atención anhelante embarazaba a la esposa de Osorio, le
+hacía experimentar una turbación que, aunque leve, no dejaba algunas
+veces de ser visible.
+
+A medida que la enfermedad avanzaba, este afán de D.ª Carmen fué
+aumentando hasta convertirse en manía. Clementina representaba en la
+soledad moral en que vivía el único lazo de amor que la unía a la
+tierra. Por lo mismo que su hijastra había sido siempre fría y altanera
+con todos, menos con ella, jamás había dudado de la sinceridad de su
+cariño. Estaba con él satisfecha y orgullosa. Le bastaba para
+compensarle de la indiferencia despreciativa que observaba en cuantos se
+acercaban a ella. La horrible sospecha que a viva fuerza había penetrado
+en su corazón lo llenaba de amargura. Un espíritu bondadoso y amante
+como el suyo necesitaba creer en la bondad y en el amor. Al arrancarle
+esta última creencia sangraba de dolor.
+
+Una tarde se hallaban juntas y solas. La duquesa, inmóvil en la butaca,
+con la cabeza echada hacia atrás, escuchaba a su hijastra leer una
+historia devota, la aparición de la Virgen de la Saleta. Su pensamiento
+no estaba en el asunto: teníalo agitado, como siempre, por aquella duda
+fatal que acibaraba aún más que la dolencia corporal sus míseros días.
+Con la mirada fija y zahorí del que se acerca a la tumba, atravesaba la
+hermosa frente de Clementina inclinada sobre el libro y deletreaba
+confusamente allá dentro sin lograr adquirir la certidumbre que ansiaba.
+Más de una vez, al levantar aquélla la cabeza, se había encontrado con
+esta mirada opaca y desconsolada: había bajado prontamente la suya,
+acometida de súbito malestar. En el alma de la enferma había nacido un
+deseo, un capricho más bien, vivo y abrasador como los que sienten los
+moribundos. Quería que su hijastra le refrescase con alguna palabra
+dulce la horrible quemadura que su duda le causaba. Varias veces
+temblaron sus labios para formular la pregunta. Una vergüenza invencible
+la detenía.
+
+--Deja el libro, hija mía: estarás fatigada--dijo al cabo. Y su voz
+salió de la garganta temblorosa como si hubiese pronunciado alguna frase
+grave.
+
+--Lo estará usted de oir. Yo no: a Dios gracias, tengo sana la garganta.
+
+--Dios te la conserve, hija mía, Dios te la conserve--repuso la señora
+con acento de ternura mirándola fijamente.
+
+Hubo unos instantes de silencio.
+
+--¿Sabes lo que me han dicho?--se atrevió a pronunciar después. Y su
+voz salió tan apagada que las últimas sílabas casi no se oyeron.
+
+Clementina, que se disponía a continuar la lectura, levantó la cabeza.
+Las pocas gotas de sangre que doña Carmen tenía ya en su arruinado
+cuerpo le subieron de golpe al rostro y lo tiñeron levemente de rojo.
+
+--Me han dicho ... que estabas deseando mi muerte.
+
+A su vez la rica sangre de Clementina acudió atropelladamente a sus
+mejillas y las encendió con vivos colores. Ambas se miraron un instante
+confusas. La joven exclamó con energía al fin frunciendo la tersa
+frente:
+
+--Ya sé quién se lo ha dicho a usted.
+
+Y su sangre, al proferir estas palabras, huyó del rostro nuevamente como
+una marea de reflujo instantáneo. La de su madrastra también se
+concentró en su lastimado corazón. Inclinó la blanca y fatigada cabeza,
+diciendo:
+
+--Si lo sabes, no pronuncies su nombre.
+
+--¿Y por qué no?--exclamó la hijastra enfurecida--. Cuando un padre, sin
+motivo alguno, sólo por unos miserables ochavos injuria a su hija y
+martiriza a su mujer, no tiene derecho a que se le quiera ni a que se le
+respete.... Lo diré con todas sus letras.... ¡Eso es una infamia!...
+Papá es un hombre que no tiene más Dios ni más amor que el dinero. Sabía
+que el testamento de usted me había enajenado su cariño ... (si es que
+me lo ha tenido alguna vez....)
+
+--¡Oh!
+
+--Sí; lo sabía muy bien. Pero nunca creyera que llegaría a cometer
+semejante vileza, a calumniarme de ese modo.... A usted le consta que la
+he querido siempre más que a él ... ¡sí, sí, más que a él! no tengo
+ningún reparo en decirlo.... Diré más: yo no he querido de veras a nadie
+más que a usted y a mis hijos.... Si ese testamento es la causa de que
+usted dude de mi cariño, rómpalo usted.... Rómpalo, sí: su tranquilidad
+y su afecto me importan mucho más que su dinero....
+
+La voz de la dama vibraba de indignación al pronunciar estas palabras.
+Sus ojos se clavaban en el vacío con dureza, cual si quisieran ver
+levantarse delante de ella la figura de su padre para pulverizarlo. En
+aquel momento hablaba con sinceridad.
+
+Los ojos opacos de D.ª Carmen, a medida que hablaba, iban brillando con
+alegría. Al fin se nublaron de lágrimas, y exclamó:
+
+--¡Te creo, hija mía, te creo!... ¡Ah, no sabes el bien que me haces!
+
+Al mismo tiempo se apoderó de sus manos y las besó con efusión.
+Clementina dió un grito de vergüenza.
+
+--¡Oh, no, no, mamá!... yo soy quien debo....
+
+Y le echó los brazos al cuello con ternura. Quedaron largo rato
+abrazadas, llorando silenciosamente. Fué una de las pocas veces en que
+Clementina lloró de enternecimiento y no de despecho.
+
+Pero en los días siguientes, aunque subsistió vivo en ambas el recuerdo
+de esta escena tierna, también quedó el del motivo que la había
+producido. Clementina sentíase avergonzada al presentarse delante de su
+madrastra. Sus atenciones, sus frases de cariño eran exageradas unas
+veces: quería borrar con ellas el pensamiento que claramente leía en los
+ojos de aquélla. Otras veces, imaginando que podrían servir para que
+sospechase de su sinceridad, las atajaba de golpe y tomaba una actitud
+indiferente y fría. De todos modos existía entre ambas una corriente de
+inquietud que las hacía padecer, por diverso modo, los ratos en que
+estaban juntas.
+
+D.ª Carmen cayó al fin en la cama para no levantarse. Clementina pasaba
+allí todo el día. El terrible momento se acercaba. Al fin una madrugada,
+entre dos y tres, llamaron con alarma en el hotel de Osorio dos criados
+del duque. La señora agonizaba. Preguntaba por su hija con insistencia.
+Esta se levantó del lecho apresuradamente, y a todo el escape de sus
+caballos voló al palacio de Requena. Osorio la acompañaba. Al entrar en
+la habitación de la enferma tropezaron con el duque, que les miró con
+semblante hosco.
+
+--¡Llegáis a tiempo! ¡llegáis a tiempo!--gruñó sordamente. Y se alejó
+sin decir más.
+
+Clementina creyó notar en estas palabras una intención malévola y se
+mordió los labios de ira. La tristísima escena que se ofreció a su
+vista, apenas se aproximó al lecho de D.ª Carmen, consiguió apagar su
+odio breve instante. La infeliz señora presentaba ya en su rostro los
+signos de la muerte, la palidez cadavérica, el afilamiento de la nariz,
+los ojos vidriosos y en torno de ellos un círculo oscuro, amoratado. A
+su lado y en pie estaba el sacerdote que la exhortaba a arrepentirse.
+(¿De qué?) A los pies del lecho, Marcela, su antigua doncella, lloraba
+ocultando el rostro con el pañuelo. Otras dos criadas contemplaban de
+más lejos con rostros asustados, más que doloridos, aquel cuadro
+lastimoso. Allá en un rincón el médico de cabecera escribía una receta.
+
+Al divisar a su hija, la duquesa volvió los ojos hacia ella con
+expresión de ansiedad y extendió una mano para llamarla.
+
+Acércate, hija mía--dijo con voz bastante clara. Y luego que se acercó
+tomándole una mano entre las dos suyas amarillas, descarnadas, exclamó
+mirándola con fijeza terrible a los ojos:
+
+--¡Me muero, hija, me muero! ¿No es verdad que lo sientes?... ¿por lo
+menos que no te alegras?
+
+--¡Oh, mamá!
+
+--Dí que no te alegras--insistió con ansiedad sin apartar su mirada de
+los ojos de la joven.
+
+--¡Mamá, por Dios!--exclamó ésta aturdida y aterrada a la vez.
+
+--¡Dí que no te alegras!--repitió con más energía aún levantando a costa
+de grandes esfuerzos la cabeza, mirándola con dureza.
+
+--¡No, mamá del alma, no! Si pudiera conservar su vida a costa de la
+mía, le juro a usted que lo haría.
+
+Los grandes ojos opacos de la moribunda se dulcificaron. Volvió a dejar
+caer la cabeza sobre la almohada, y después de breve silencio dijo con
+voz apagada y vacilante:
+
+--Serías muy ingrata ... sí, muy ingrata.... ¡Tu pobre mamá te ha
+querido tanto!... Dame un beso.... No llores.... No siento dejar el
+mundo.... Lo que me dolería es que tú, hija de mi corazón ... que tú....
+¡Qué pensamiento tan horrible! ¡Cuánto me ha hecho sufrir!
+
+El sacerdote se interpuso en aquel momento invitándola a dejar los
+pensamientos mundanos. La enferma le escuchó con humildad, repitió
+devotamente las oraciones que le leía en alta voz. El médico y el duque
+se acercaron para ponerle un revulsivo; pero observando que comenzaba el
+estertor, el médico hizo un gesto y cogió por el brazo al duque para
+sacarlo fuera de la estancia.
+
+D.ª Carmen paseó una mirada extraviada, vidriosa, por todos ellos, y
+deteniéndola en Clementina le hizo seña otra vez de que se aproximase.
+
+--Adiós, hija mía--dijo sin mirarla, con los ojos fijos en el techo--.
+Haces bien en alegrarte de mi muerte....
+
+--¡Qué dice, mamá!--exclamó aquélla con un grito de espanto.
+
+--Yo también me alegro.... Me alegro de que mi muerte te sirva de
+algo.... Si hubiera podido darte en vida lo que me pertenece ... todo te
+lo hubiera dado.... Es triste ¿verdad?... Tener que morir para hacerte
+feliz.... ¡Hubiera gozado tanto viéndote feliz!... Adiós, hija mía,
+adiós ... acuérdate alguna vez de tu pobre mamá....
+
+--¡Madre de mi alma!--gritó la dama cayendo de rodillas deshecha en
+sollozos--. ¡Yo no quiero que muera, no!... He sido muy mala ... pero
+siempre la he querido ... y la he respetado....
+
+--No seas tonta--dijo la moribunda haciendo un esfuerzo para sonreír y
+acariciándole la cabeza con su mano de esqueleto--. Ya no me duele que
+te alegres.... ¡Qué importa!... Muero satisfecha sabiendo que vas a
+deberme un poco de felicidad.... Te recomiendo a las ancianitas del
+asilo.... Protégelas, hija mía ... y a esta buena Marcela, también....
+Adiós, adiós todos.... Perdonadme el mal que os haya hecho....
+
+El estertor crecía, sonaba más estridente y más lúgubre por momentos.
+Los sollozos de Clementina y Marcela cortaban por intervalos las notas
+de aquel ronquido fatal. El duque, trémulo, alterado, se dejó al fin
+arrastrar de la habitación.
+
+D.ª Carmen no volvió a hablar. Tenía los ojos cerrados, la boca
+entreabierta, el cuerpo tranquilo. De vez en cuando levantaba un poco
+los párpados y dirigía una mirada afectuosa a su hijastra arrodillada.
+El sacerdote leía con voz nasal, quejumbrosa, las oraciones de su libro.
+
+Así murió la duquesa de Requena. ¡Dejadla, dejadla partir!
+
+Algunos días después, Clementina y su marido, a pesar del odio
+inextinguible que se profesaban, celebraban largas y frecuentes
+conferencias. La magna cuestión de la herencia los unía momentáneamente.
+Clementina visitaba mañana y tarde a su padre. Osorio también iba con
+frecuencia al palacio de Requena. Uno y otro prodigaban al viejo mil
+atenciones, compadecían su soledad, le mimaban. Había en su
+comportamiento cierta familiaridad afectuosa que cuadraba muy bien a
+unos hijos que van a proteger la venerable ancianidad de un padre. El
+duque se dejaba venerar observándolos con mirada más socarrona que
+enternecida. Cuando volvían la espalda para irse, seguíalos con los
+ojos, bajaba los párpados lentamente, revolvía entre los labios la breva
+americana y se iba bosquejando en su rostro una sonrisa burlona que
+duraba todavía algunos segundos después de perderlos de vista.
+
+Las cosas siguieron en el estado de antes. A pesar de que el testamento
+de la duquesa era terminante, Salabert no se dignó hablarles una palabra
+de intereses. Continuó disponiendo en jefe de su caudal, entregado a los
+negocios con absoluta tranquilidad. Su hija y su yerno la perdieron al
+ver esta actitud. Comenzaron a vivir agitados, a comunicarse a cada
+instante con violencia sus impresiones, a formar planes para provocar
+una explicación. Clementina pretendía que Osorio le hablase. Este creía
+que era ella quien debía pedirle cariñosamente una explicación antes de
+formular ninguna queja. Después de algunos días de vacilación, al fin se
+decidió la esposa a dirigir algunas palabras a su padre, si bien con
+cierta indecisión y embarazo, pues conocía bien el carácter de éste y
+mejor aún el suyo propio.
+
+--Vamos a ver, papá--le dijo, hallándole solo en el despacho, con
+afectada jovialidad--. ¿Cuándo me hablas de dinero?
+
+--¿De dinero?... ¿Para qué?--respondió el duque con sorpresa, mirándola
+con rostro tan inocente que daba ganas de darle una bofetada.
+
+--¿Para qué ha de ser? para enterarme de lo que me concierne. ¿No soy la
+única y universal heredera de mamá?--replicó sin abandonar el tono
+jovial, pero con cierta alteración en la voz bien perceptible.
+
+--¡Ah, sí!--exclamó el duque haciendo con la mano un ademán de
+indiferencia--. De eso hablaremos más adelante ... ¡mucho más adelante!
+
+Clementina se puso pálida. La ira hizo dar un salto a toda su sangre.
+Sus labios temblaron y estuvo a punto de decir un disparate.
+
+--Sería bueno, sin embargo, que nos entendiésemos ...--murmuró con voz
+débil.
+
+--Nada, nada; no hablemos ahora. Cuando tenga humor y tiempo ya me
+ocuparé de esas cosas.
+
+Hablaba con tal seguridad e indiferencia no exenta de desdén, que su
+hija tenía que optar entre dar rienda suelta a la lengua, romper con su
+padre de un modo violento, o marcharse. Decidióse, después de un
+instante de vacilación, por esto. Giró sobre los talones, y sin una
+palabra de adiós salió de la estancia y se metió en el coche, en un
+estado de excitación que hacía temblar todo su cuerpo.
+
+Cuando llegó a casa corrió a encerrarse en su habitación y dió salida al
+furor que la embargaba. Lloró, pateó, desgarró sus vestidos, rompió una
+porción de cachivaches. Osorio también montó en cólera y dijo que iba a
+hacer y acontecer. De todo ello no resultó, sin embargo, más que una
+carta en que aquél, con bastante respeto, invitaba a su suegro a que le
+manifestase el estado de su hacienda, a fin de dar comienzo a las
+primeras operaciones del inventario. Salabert no contestó a esta carta.
+Se escribió otra. Tampoco. Dejaron de visitarle. Clementina no quería ir
+"por no armar un escándalo". Osorio no se consideraba con fuerza moral
+suficiente, dado el estado de sus relaciones matrimoniales, para
+reclamar con energía el caudal de su mujer. En tal aprieto hablaron con
+algunas personas de respeto amigas del duque, y se las enviaron como
+medianeras. Cumplieron éstas su cometido: hablaron con el viejo, y
+después de varias entrevistas se resolvieron a provocar una reunión
+amistosa a fin de que el asunto no fuese a los tribunales. Efectuóse
+ésta, después de alguna resistencia por parte de Clementina, en el
+palacio de su padre. Asistieron a ella, a más de las partes interesadas,
+el padre Ortega, el conde de Cotorraso, Calderón y Jiménez Arbós. Este
+último (que había dejado de ser ministro y estaba en la oposición) dió
+comienzo a la sesión espetándoles un discurso "de tonos conciliadores"
+excitándoles a la concordia para que no diesen al público el espectáculo
+de una disputa entre padre e hija por cuestiones de dinero, espectáculo
+que, dada su altísima posición en el mundo, no podía menos de ser
+repugnante. Siguióle en el uso de la palabra el padre Ortega, que con el
+acento persuasivo y untuoso que le caracterizaba, después de darles, lo
+mismo al duque que a sus hijos un buen jabón de elogios disparatados
+para ponerlos suaves, apeló a sus sentimientos cristianos, les hizo
+presente el mal ejemplo que darían, les pintó las dulzuras del cariño y
+del sacrificio mutuo y concluyó prometiéndoles la gloria eterna.
+
+Clementina respondió la primera, que ella no tenía otro deseo que
+continuar manteniendo con su padre las mismas relaciones de cariño y
+respeto que hasta entonces, y que para conseguirlo estaba dispuesta a
+hacer todo lo que fuera posible. El acento seco y duro con que pronunció
+estas palabras y el gesto ceñudo con que las acompañó no daban
+testimonio muy claro de su sinceridad. Sin embargo, el duque se
+manifestó muy conmovido.
+
+--¡Arbós! ¡padre! ¡vosotros, hijos míos! Todos conocen perfectamente mi
+carácter.... Para mí, fuera de la familia no hay felicidad posible....
+Después del golpe terrible que acabo de sufrir, lo único que me queda en
+el mundo es mi hija.... En ella tengo concentrado todo mi cariño, mis
+esperanzas y mi orgullo.... Para ella he trabajado, he luchado sin
+descanso, he reunido el capital que poseo.... Puedo decir que nunca he
+sentido la necesidad del dinero más que por mi mujer (que en gloria
+esté) y por mi hija...; por verlas a ellas felices rodeadas de bienestar
+y de lujo.... A mí me han bastado siempre cuatro cuartos para vivir,
+bien lo sabéis. Hoy que soy viejo, con mayor razón.... ¿Para qué quiero
+ya los millones? Dentro de poco me veré obligado a tomar el tren para el
+otro barrio, ¿verdad, Julián? Y tú lo mismo. Por consiguiente, ¿a quién
+puede ocurrírsele que voy a reñir por cuestión de ochavos con la hija
+de mi corazón?... Aquí no ha habido más que una equivocación. Yo
+necesitaba tiempo para poner en claro mis asuntos.... Eso es todo....
+Pero si es que has podido suponer otra cosa, hija mía, sólo puedo
+decirte esto.... Lo que hay en esta casa es tuyo y siempre lo ha sido.
+Tómalo cuando se te antoje.... Tómalo, hija, tómalo.... A mí me basta
+con nada....
+
+Al pronunciar estas últimas palabras visiblemente enternecido, quisieron
+arrasársele los ojos de lágrimas. Todos dieron muestras igualmente de
+enternecimiento y prorrumpieron en frases de conciliación. El padre
+Ortega empujó suavemente a Clementina hacia los brazos de su padre, y
+aunque ella era la menos conmovida, al fin se dejó abrazar por él, que
+la tuvo un buen rato apretada. Cuando la soltó se llevó el pañuelo a los
+ojos y se dejó caer en una butaca, vencido por el peso de tanta emoción.
+
+Después de esta escena conmovedora nadie osó acordarse de intereses. La
+reunión se disolvió apretándose todos la mano cordialmente y
+felicitándose con calor por el éxito lisonjero de sus gestiones. Pero
+Osorio y Clementina se metieron en su coche serios, cejijuntos, y no se
+hablaron en todo el camino una palabra. Sólo al llegar a casa murmuró la
+esposa con acento colérico:
+
+--¡Ya veremos en qué para la comedia!
+
+Osorio se encogió de hombros y respondió:
+
+--Yo lo doy por visto.
+
+Ni uno ni otro se equivocaron.
+
+El duque ni les dió una peseta ni volvió a hablarles para nada de la
+herencia. Estaba muy cariñoso con ellos: les hacía comer muchos días en
+su casa, quejándose de su soledad; hasta les hablaba algunas veces de
+los negocios que tenía pendientes; pero nada de liquidar la parte que
+les correspondía.
+
+Clementina llegó a irritarse tanto que dejó bruscamente de ir a su casa.
+Volvieron a mediar cartas. No pudieron sacar más que respuestas
+ambiguas, vagas esperanzas. Al fin se decidieron a entablar la demanda,
+y comenzó un pleito que hizo estremecer de gozo a la curia.
+
+Cesó para Clementina toda felicidad. Desde entonces vivió en un estado
+de perpetua irritación, siguiendo con afanoso interés los incidentes del
+litigio, apurando al procurador, a los abogados, buscando influencias
+que contrarrestasen las poderosas del duque. Este conducía el asunto con
+mucha más calma, lo enredaba con habilidad desesperante, aprovechándose
+de la violencia que ella mostraba para hacerla aparecer a los ojos de la
+sociedad como ambiciosa y desnaturalizada. Esto no obstaba para que
+entre sus íntimos soltase de vez en cuando alguna de sus frases burlonas
+y cínicas, que al llegar a oídos de ella la hacían estallar de furor. La
+lucha se fué haciendo cada día más encarnizada. Por otra parte, los
+acreedores de Osorio, defraudados en sus esperanzas, empezaban a
+revolverse contra él y amenazaban dejarle arruinado. Es fácil
+representarse la agitación, la violencia, el malestar que reinarían en
+el hotel de la calle de Don Ramón de la Cruz.
+
+De este malestar, y aun puede decirse desdicha, participaba el hasta
+entonces afortunado Raimundo. El espíritu y el cuerpo de Clementina,
+alterados por el tumulto de otras pasiones, no podían reposarse en las
+dulzuras del amor. Los momentos que aquélla le concedía eran cada vez
+más cortos y sin sosiego. Se extinguieron las pláticas alegres,
+bulliciosas, que en otro tiempo mantenían. La hermosa dama ya no gustaba
+de embromar a su juvenil amante. No se acordaba siquiera de aquellas
+gozosas y pueriles escenas en que se deleitaban, ora haciendo ella de
+reina que recibe en corte a sus ministros, ya jugando besos a los naipes
+o en otras mil niñerías que la tornaban a la adolescencia. Ahora apenas
+sabía hablar de otra cosa más que de su pleito. Tenía los nervios tan
+excitados, que con la palabra más insignificante se le disparaban y
+montaba en furiosa cólera. Además, por el interés vehementísimo de
+triunfar de su padre, crecían sus coqueterías con Escosura, recién
+nombrado ministro. Esto era, como debe suponerse, lo que más desgraciado
+hacía al joven entomólogo.
+
+Un día, en que estaba más cariñosa que de costumbre, teniéndole sentado
+a sus pies y acariciándole los cabellos con sus hermosos, delicados
+dedos cargados de sortijas, le dijo con acento meloso:
+
+--Tú sigues con tus celos de Escosura. ¿verdad, Mundo?... Pues haces muy
+mal.... No me gusta poco ni mucho ese hombre....
+
+--Sí: eso me has dicho muchas veces ... pero....
+
+--No hay pero que valga, niño díscolo--repuso alegremente tirándole de
+la oreja--. Ni he querido, ni puedo querer a nadie más que a ti. Todos
+los hombres me parecen feos, tontos y presuntuosos a tu lado.... Pero
+(¡aquí viene mi pero!) desgraciadamente tú no eres ministro, aunque lo
+mereces más que todos los que conozco.... Bien sabes que mi fortuna está
+hoy en manos de la justicia, que de la noche a la mañana puedo quedar
+sin una peseta. Acostumbrada como estoy a las comodidades y al lujo, ya
+comprenderás que no sería un plato de gusto. Mi amor propio también
+padecería mucho: tengo infinitos envidiosos, gente que me odia sin saber
+por qué.... En fin, que sería el hazme reir de ellos, ¿entiendes? Y yo
+no quiero que eso suceda. Mi padre cuenta con muchos amigos.... se
+esperan de él favores (aunque sea incapaz de hacer uno solo), se le
+tiene miedo.... Yo, aunque trato a casi todos los políticos de Madrid,
+carezco de un verdadero amigo que se interese por mi asunto como si
+fuese propio, que se atreva a ponerse frente a mi padre.... Y como no lo
+tengo necesito buscarlo, ¿sabes?... Figúrate ahora que ese amigo es
+Escosura, quien por su posición política y por su dinero es
+independiente por completo.... Figúrate que estoy en relaciones con
+él.... Figúrate que es mi amante a los ojos del mundo.... Y figúrate
+también que rompo contigo en apariencia, aunque sigas secretamente
+siendo mi verdadero amor, el único querido de mi corazón.... ¿Qué te
+parece del arreglo? ¿Lo encuentras aceptable?
+
+Raimundo se puso encendido ante aquella singular y humillante
+proposición. Tardó unos instantes en contestar y al fin dijo entre
+colérico y desdeñoso:
+
+--Me parece sencillamente una infamia y una asquerosidad.
+
+La arruga, aquella arruga fatal que cruzaba la frente de Clementina cada
+vez que la cólera agitaba su alma turbulenta, apareció honda y
+siniestra. Levantóse bruscamente, y después de mirarle con fijeza, entre
+airada y desdeñosa, le dijo con acento glacial:
+
+--Tienes razón. Ese arreglo no puede convenirte.... Mejor será que
+cortemos de una vez nuestras relaciones.
+
+Y se dispuso a marchar. Raimundo quedó anonadado.
+
+--¡Clementina!--gritó con desconsuelo cuando se hallaba ya cerca de la
+puerta.
+
+--¿Qué hay?--dijo ella, con la misma frialdad, volviendo la cabeza.
+
+--Escucha, por Dios, un momento.... Te he dicho eso arrebatado por los
+celos, pero sin intención de herirte.... ¿Cómo he de ofenderte yo a ti
+cuando te quiero, te adoro como a un ser sobrenatural?...
+
+A éstas siguieron otras muchas palabras fogosas empapadas de cariño,
+mejor aún, de devoción. Clementina las escuchó en la misma actitud
+altanera. No se dejó ablandar hasta que le contempló bien humillado,
+pidiéndole de rodillas, como precioso favor, aquel mismo arreglo que
+hacía un instante había calificado de infamia y asquerosidad.
+
+Por aquellos días la dama experimentó una rabieta tan viva que estuvo a
+punto de enfermar. Y no le faltó motivo. El duque, su padre, cuyas
+relaciones con la Amparo eran cada día más públicas y descaradas, llevó
+su cinismo o su servidumbre humillante hasta traerla a su palacio y
+hacer vida marital con ella. No se hablaba de otra cosa en la alta
+sociedad madrileña. Todo el mundo consideraba que Salabert tenía
+perturbado el cerebro, por no decir, como en otro tiempo, que estaba
+hechizado por su querida. Esta, con su estupidez inveterada, en vez de
+disimular su poder y hacerse perdonar del mundo aquella inaudita
+usurpación, la pregonaba a son de trompeta en los teatros y paseos,
+donde se presentaba colgada del brazo del duque. Poco después comenzó a
+circular por Madrid la noticia de que se casaban. El asombro y la
+indignación que produjo fueron vivísimos.
+
+Un acontecimiento imprevisto vino a deshacer o por lo menos a aplazar
+aquella boda. En cierta reunión de accionistas de las minas de Riosa, a
+Salabert, como presidente, le tocó dar cuenta de su gestión y proponer
+las modificaciones necesarias en la marcha de la sociedad.
+Ordinariamente lo hacía con mucha concisión y claridad. Era, ante todo,
+hombre de negocios y no gustaba de andarse por las ramas o decir más
+palabras de las indispensables. Mas con sorpresa de la asamblea, donde
+se hallaban muchos banqueros y algunos personajes políticos, comenzó a
+pronunciarles un discurso por todo lo alto. Abandonando el asunto por
+completo, entró dándoles amplias explicaciones de su conducta como
+hombre público; trazó una verdadera biografía de su persona,
+deteniéndose en pormenores del todo impertinentes; cantó con la mayor
+impudencia sus propias alabanzas, ofreciéndose como el prototipo de la
+consecuencia política, del desinterés y la abnegación; pregonó sus
+servicios al país, por haber prestado dinero al Gobierno en momentos de
+apuro, y a la causa de la humanidad coadyuvando poderosamente a la
+erección de hospitales, escuelas y asilos. Hasta tuvo la desvergüenza de
+decir que el asilo de ancianas de los Cuatro Caminos era obra suya.
+
+Los circunstantes se miraban unos a otros con estupor y se murmuraban al
+oído juicios poco lisonjeros sobre el estado intelectual del orador.
+Cuando apuró la lista de sus méritos y se proclamó _urbi et orbi_ el
+primer hombre de la nación, principió a desatarse contra sus enemigos.
+Presentóse como víctima de una persecución tenaz, insidiosa, de mil
+intrigas urdidas para desacreditarle y en las que intervenían una
+porción de personajes de la banca y la política. En confirmación de este
+aserto leyó con voz campanuda y fogosa entonación ciertos artículos
+insertos en un periódico de provincia (la provincia en que estaban las
+minas de Riosa), en que según él se le atacaba "de un modo indigno y
+asqueroso". Lo que venía a decir, en resumen, el articulista, era que
+Salabert no era acreedor a que se le erigiese una estatua.
+
+Los circunstantes, cada vez más cansados y aburridos, se decían ya en
+voz baja:
+
+--¡Esto es ridículo! ¡Este hombre está loco!
+
+A medida que leía se iba enardeciendo. Su rostro, ordinariamente un poco
+amoratado, se oscureció de tal modo que parecía el de un estrangulado.
+Al fin, sin terminar la lectura, cayó en el sillón presa de un ataque
+que le privó del sentido. Y por entrambas vías su naturaleza pletórica
+comenzó al instante a desahogarse de tan formidable manera, que sólo un
+médico que asistía a la reunión en calidad de socio osó acercarse a él.
+
+
+
+
+XV
+
+#Genio que se apaga.#
+
+
+Después de aquel ataque, las facultades mentales del duque
+experimentaron una merma considerable, al decir de cuantos a él se
+acercaban. Padecía extrañas distracciones. Su palabra era perezosa y más
+confusa que antes. Tenía caprichos fantásticos. Se contaba que había
+entregado ya a la Amparo sumas enormes o las había puesto a su nombre en
+el Banco; que se enfurecía por livianos motivos y gritaba y gesticulaba
+como un demente, llegando sus arrebatos hasta maltratar de obra a los
+criados o dependientes; que comía vorazmente y sin medida, y que decía
+de su hija horrores inconcebibles, imposibles de repetir entre personas
+decentes. Su genio socarrón y maligno se había trocado en adusto y
+violento.
+
+Sin embargo, en los negocios no dió señales de faltarle la cordura. La
+rueda de la avaricia no se había gastado aún en su organismo. Verdad que
+la mayor parte de ellos marchaban por sí mismos. Además tenía consigo a
+Llera, cuyas dotes de especulador astuto y audaz habían llegado al
+apogeo. Donde se mostraba en realidad la perturbación, o por mejor
+decir, la flaqueza de su inteligencia, era en el seno de la vida
+doméstica. No se contentó con hacer reina y señora de la casa a su
+querida, pero admitió en ella también a la madre y los hermanos de ésta,
+gente ordinaria y soez que la tomó por asalto, dándose harturas de
+esclavos en saturnal, viviendo en perpetua orgía. El dominio de la
+Amparo se hizo absoluto. Ella fué quien comenzó a ordenar, o por mejor
+decir, a desordenar los gastos ostentando un lujo escandaloso en sus
+vestidos, joyas y trenes. Y como no faltan en Madrid hambrones de levita
+y de frac, al instante tuvo una corte de parásitos que cantaron sus
+alabanzas. Dió tes y comidas; se jugó al tresillo. Se hizo, en suma, lo
+que en todas las casas opulentas, menos bailar. Y aunque el personal por
+dentro dejaba mucho que desear, por fuera parecía tan pomposo y
+brillante como el de los demás palacios. Hasta había títulos de
+Castilla que honraban la tertulia con su presencia, entre ellos el
+marqués de Dávalos, tan loco y enamorado como siempre. La Amparo, a
+quien lisonjeaba este amor frenético conocido de todo Madrid, lo
+desdeñaba en público y lo alimentaba en secreto. Por donde flaqueaban
+más los saraos de aquélla era por el lado femenino, si bien no faltaban
+tampoco algunas señoras de la clase media que, a trueque de pisar regios
+salones y verse servidas por lacayos de calzón corto, consentían en
+alternar con la querida de Salabert. Verdad que acallaban sus escrúpulos
+diciéndose que Amparo muy pronto sería la duquesa de Requena, en cuanto
+terminase el luto de la anterior esposa.
+
+Seguía el pleito entre el duque y su hija, más empeñado cada día y
+encendido. La Amparo se declaraba parte en él entre sus amigos; gozaba
+soltando contra Clementina el odio mortal que la profesaba en palabras
+tabernarias. Salían a relucir en su tertulia todos los devaneos de la
+dama, corregidos y aumentados por los parásitos; se contaban anécdotas
+que harían ruborizar a un guardia civil; se atacaban hasta sus prendas
+corporales, diciendo que los dientes eran postizos, que tenía una cadera
+torcida y otras calumnias por el estilo. Cierta noche tuvo éxito
+prodigioso un muchachuelo al manifestar que Clementina, según datos
+irrecusables, gastaba pantalones de franela a raíz de la carne.
+
+Algunos de estos dichos llegaban a oídos de la interesada y la hacían
+empalidecer de ira, amargaban extremadamente su agitada existencia. El
+pleito era ya para ella una lucha personal con la Amparo. Lo que más
+temía, y Osorio también, era que se realizase el anunciado matrimonio de
+su padre. Si esto sucedía no había más remedio que ver a la ex florista
+ostentando la corona ducal, tratando de potencia a potencia con ellos.
+Aunque al principio la sociedad la rechazase, como con el tiempo todo se
+olvida, quizá aquella vil mujer llegaría a ser una verdadera duquesa.
+Afortunadamente para ellos, aunque Salabert estaba sometido en todo a su
+voluntad, les constaba que se oponía tenazmente a casarse, que la Amparo
+hacía inútiles esfuerzos para decidirle, que había habido escenas
+violentas entre ellos. La ex florista, al principio, lo había tomado por
+la tremenda. Se contaba que en un arrebato había herido al duque con
+unas tijeras, que los criados escuchaban frecuentemente gritos
+descompasados de la bella injuriando al viejo, llenándole de denuestos.
+Uno juraba que la había oído gritar:
+
+--¿Por qué no te casas? ¡dí, canalla!... ¿Crees que te deshonras con
+eso? ¿No sabes que por ahí todo el mundo dice que eres un ladrón? ¿que
+tus iniciales significan _¡a ese!_...? Seré una p... pero una p... ¿no
+vale tanto como un ladrón?
+
+Ciertos o no estos horrores, lo que constaba de un modo indudable era la
+resistencia de él y el afán de ella. Alguien le hizo entender que no era
+éste el mejor sistema y que corría riesgo, por quererlo todo, de
+perderlo todo. Cambió de táctica. Se dedicó a sacar de su querido todo
+el dinero que pudo y a empujarle suavemente, pero con tenacidad, al
+matrimonio. Mas aunque por lo que se refiere a esto último sus asaltos
+continuaban siendo infructuosos, Clementina y Osorio estaban con el alma
+en un hilo. Decíase que el duque se hallaba realmente enfermo, que
+sufría una parálisis progresiva. En vista de ello se determinaron,
+después de escuchar el parecer de algunos célebres abogados, a pedir
+ante los tribunales su inhabilitación o la incapacidad para administrar
+sus bienes.
+
+Por estos días se dijo que aquél había experimentado un nuevo ataque y
+que de resultas había quedado casi enteramente imbécil. Confirmaba este
+rumor el que no salía de casa y el que sus amigos íntimos no conseguían
+verle cuando iban a visitarle.
+
+En tales circunstancias, bien por un arranque de su temperamento
+impetuoso o porque no faltara entre sus íntimos quien se lo aconsejara,
+Clementina se resolvió a dar un golpe decisivo que de una vez zanjase el
+litigio y todos los problemas a él anejos. "Mi padre está
+secuestrado--dijo--. Yo voy allá y arrojo a esa mujer de casa". Osorio
+trató de disuadirla, pero inútilmente.
+
+Una mañana se hizo trasladar en su coche al palacio de Requena. Pasmo
+del portero al abrir la verja y encontrarse con la señorita Clementina,
+y visible alegría también. Porque, aunque no era tan llana como la ex
+florista ni tan pródiga, el sentimiento de justicia obligaba a los
+criados del duque a despreciar a ésta y respetar a aquélla. La orgullosa
+dama se contentó con decir, sin mirarle: "Hola, Rafael", y se dirigió
+rápidamente a la escalinata.
+
+¿Cómo está papá?--preguntó al criado que halló en el recibimiento.
+
+Tan aturdido quedó que no pudo responderle inmediatamente.
+
+--¡Vamos, hombre!--repitió con impaciencia--. ¿Qué tal papá? ¿Está en
+las oficinas o en sus habitaciones?
+
+--Dispense V.E. ... el señor duque está bueno.... Me parece que aún está
+en su gabinete....
+
+En aquel momento una doncella, que desde el fondo del corredor la vió y
+escuchó sus preguntas, corrió toda azorada a avisar a la señora.
+Clementina también subió con pie rápido la escalera del piso principal.
+Antes de llegar a la puerta del gabinete de su padre, la Amparo se
+interpuso delante de ella, pálida, mirándola fijamente, con ojos
+agresivos.
+
+--¿Dónde va usted?--preguntó con voz ligeramente ronca por la emoción.
+
+--¿Quién es usted?--respondió la dama alzando la cabeza con soberano
+desdén y mirándola de arriba abajo.
+
+--Yo soy la señora de esta casa--repuso la malagueña poniéndose aún más
+pálida.
+
+--Querrá usted decir la secuestradora. No tengo noticia de que aquí haya
+señora alguna.
+
+--¡Ah! Viene usted a insultarme a mi misma casa--exclamó la ex florista
+poniéndose en jarras como en la plazuela.
+
+--No; vengo a arrojarte de ella antes que llegue la policía a hacerlo.
+
+--¡No me tutee usted o me pierdo!--gritó la Amparo arrebatada de furor,
+presta a arrojarse sobre su orgullosa enemiga.
+
+--Repito que vengo a echarte de esta casa y del puesto que
+usurpas--repuso ésta con tranquilidad amenazadora, desafiándola con la
+mirada.
+
+La Amparo hizo un movimiento de arrojarse sobre ella, pero deteniéndose
+súbito se puso a gritar con voces descompasadas:
+
+--¡Pepe, Gregorio, Anselmo! A ver, que vengan todos. ¡Pepe, Gregorio!
+¡Echadme esta tía de casa, que me está insultando!
+
+A los gritos acudieron algunos criados, que se detuvieron confusos,
+atónitos, contemplando aquella escena extraña. También se abrió la
+puerta del gabinete y apareció en ella la figura del duque, de bata y
+gorro. En poco tiempo había envejecido de un modo sorprendente. Tenía
+los ojos apagados, el color caído, las mejillas pendientes y flácidas.
+
+--¿Qué es eso? ¿qué pasa aquí?--preguntó con torpe lengua. Y al ver a su
+hija dió un paso atrás y todo su cuerpo se estremeció.
+
+--Esta mujer, que después de pedir que te declaren loco viene a
+insultarme--gritó Amparo con voz chillona de rabanera colérica.
+
+--Papá, no hagas caso--dijo Clementina yendo hacía él.
+
+Pero el duque retrocedió, y extendiendo al mismo tiempo sus manos
+convulsas, exclamó:
+
+--¡Fuera! ¡Fuera! ¡No te acerques!
+
+--¡Escucha, papá!
+
+--¡No te acerques, ingrata, perversa!--repitió el duque con voz
+temblorosa y tono melodramático.
+
+--Fuera de aquí, sin vergüenza. ¿Tiene usted valor para presentarse
+después de lo que ha hecho con su padre?--chilló la malagueña animada
+por la actitud del viejo.
+
+Clementina quedó petrificada, lívida, mirándoles con ojos donde se
+pintaba más el espanto que la cólera. Hubo un instante en que estuvo a
+punto de perder el sentido, en que todo comenzó a dar vueltas en torno
+suyo. Pero su orgullo hizo un esfuerzo supremo y permaneció clavada al
+suelo, inmóvil como una estatua de yeso, y tan blanca. Luego giró
+lentamente sobre los talones por miedo a caerse y dió algunos pasos
+hacia la escalera, que comenzó a bajar con pie vacilante. Su padre,
+excitado por los gritos de la Amparo, avanzó hasta la barandilla y
+siguió repitiendo, cada vez más colérico, extendiendo su mano trémula
+como un barba de teatro:
+
+--¡Fuera! ¡Fuera de mi casa!
+
+Mientras, su querida vomitaba una sarta de injurias acompañadas de
+movimientos de caderas, risas sarcásticas y tal cual interjección del
+repertorio antiguo.
+
+Cuando llegó a poner el pie en el jardín, las mejillas de Clementina
+comenzaron a echar fuego. Se apoyó un instante en la columna de uno de
+los faroles, y en seguida se dió a correr como una loca hacia su coche.
+Montó en él de un salto y cayó en un ataque de nervios. La sacaron en
+malísimo estado y la subieron a su cuarto entre dos criadas. Cuando
+Osorio se presentó no pudo enterarle más que con palabras sueltas e
+incoherentes de lo que había acaecido. Ocho o diez días estuvo postrada
+en la cama. Al fin salió de ella con un deseo tal de vengarse, que
+algunos pensaron que se había vuelto loca.
+
+El pleito, con el hábito de venganza que ella sopló sobre él, encendióse
+de un modo imponente. Llegó a ser en Madrid un acontecimiento público.
+Acerca de la locura del duque hubo pareceres encontrados de los médicos
+más insignes, españoles y extranjeros. Los unos le ponían de idiota,
+degenerado y embrutecido que no había por dónde cogerlo. Los otros
+declaraban que su inteligencia brillaba cada día más clara, que era un
+portento de penetración y buen sentido. Pero todos coincidían en exigir,
+por sus dictámenes, disparatados honorarios. La prensa intervino en
+favor de una u otra de las partes. Clementina subvencionaba algunos
+periódicos. La Amparo (porque el duque, en realidad, ya no se hallaba en
+estado de dirigir el asunto) tenía comprados otros. Y desde las columnas
+de ellos se decían, más o menos veladas, mil insolencias; se sacaban a
+relucir en cuentos alegóricos muchas historias escandalosas.
+
+En esta guerra la hija llevaba la peor parte: no podía ser tan liberal
+como la querida. Amparo distribuía los billetes de Banco a manos llenas.
+En cambio, a Clementina le ayudaban los acreedores de su marido, sus
+amigas Pepa Frías, que no cesaba un momento de ir y venir visitando a
+los médicos, a los magistrados, a los periodistas, la condesa de
+Cotorraso, la marquesa de Alcudia, su cuñado Calderón, sus amigos el
+general Patiño y Jiménez Arbós, y más que todos ellos, como quien más
+obligación tenía, su amante Escosura. Este, por el alto puesto que
+ocupaba, ejercía considerable influencia en la marcha del litigio.
+
+¡Qué agitación! ¡qué vida afanosa y miserable! Clementina no comía, no
+dormía: siempre en conferencias con el abogado, con el procurador,
+siempre escribiendo cartas. Hasta en sus tertulias o comidas no sabía
+hablar de otra cosa. De suerte que algunos, los indiferentes, murmuraban
+e iban desertando de su casa. Pero a otros logró comunicarles su fuego:
+eran sus parciales apasionados y traían y llevaban cuentos y daban
+consejos y prorrumpían en exclamaciones de indignación cada vez que en
+cualquier parte oían nombrar a la Amparo. Aunque Clementina, en general,
+no era simpática a la sociedad madrileña por su carácter altanero, como
+al fin representaba el derecho y la moral, su causa era la popular.
+Contribuyó a hacerla más la estupidez de su enemiga, que se presentaba
+en todas partes queriendo deslumbrar con su lujo, llevando a su lado
+aquel viejo imbécil y degradado.
+
+Porque el duque de Requena se desmoronaba a ojos vistas. Después del
+período de exaltación y violencia en que parecía un loco furioso, vino
+el aplanamiento de los nervios. Poco a poco se acercaba al completo
+idiotismo. Perdió la vivacidad del espíritu y hasta la facultad de
+comprender los negocios. Quedaron en manos de Llera. Esto no era malo:
+pero sí que la Amparo se ingiriese en ellos con autoridad, porque no
+hacía más que disparates. Se daba, sin embargo, bastante maña para
+ocultar la locura de su querido. Los días en que le veía sobrexcitado o
+incoherente en sus palabras teníale encerrado. Sólo cuando estaba más
+tranquilo y racional se aventuraba a salir con él en coche y procurando
+que no hablase con nadie.
+
+Mas a la postre tales precauciones resultaron inútiles. Salabert se
+escapó de casa en distintas ocasiones y dió públicas señales de su
+enajenación. Una vez se le halló a las cuatro de la mañana cerca de
+Carabanchel. Otra vez entró en una joyería, y después de ajustar algunas
+alhajas sustrajo otras creyendo que no le veían. El joyero lo advirtió
+perfectamente, pero no le dijo nada porque le conocía. Lo que hizo fué
+enviar la cuenta de las alhajas robadas a la Amparo. Esta se apresuró a
+pagarlas y vino en persona a rogarle que no divulgase el hecho.
+
+Pronto se persuadió el público de que, a pesar de los pareceres
+encontrados de los médicos, la locura del duque era evidente. Comenzó a
+susurrarse que el fallo del tribunal así lo declararía. Dos días antes
+de que se publicase, la Amparo abandonó el palacio de Requena después de
+haberlo puesto a saco. Se llevó multitud de objetos de gran valor. Su
+hacienda ascendía ya a una porción de millones. En previsión de lo que
+podía suceder la había sacado del Banco de España y la tenía en valores
+extranjeros. Pocos días después se marchó a Francia. Algunos meses más
+tarde circuló por Madrid la noticia de que se casaba con el marqués de
+Dávalos.
+
+La misma tarde del día en que la Amparo huyó (porque huída se puede
+llamar) de la casa de Requena, entró Clementina con su marido y se
+posesionó de ella. Halló a su padre en un estado tristísimo,
+completamente idiota. Hablaba como si la hubiera visto el día anterior y
+no hubiera pasado nada; le preguntaba con mucho interés por la Amparo y
+hasta algunas veces la confundía con ella. El corazón de la hija, hay
+que confesarlo, no padeció gran cosa. Aquella desgracia no apagaba por
+entero el rencor que despertaba en su alma el recuerdo de los
+amarguísimos días que acababa de pasar. Su venganza no estaba satisfecha
+porque veía a la Amparo rica y feliz. Quería a todo trance perseguirla
+criminalmente, mientras su marido, satisfecho con la fortuna colosal que
+caía en sus manos, no se preocupaba poco ni mucho de semejante cosa.
+
+El duque de Requena, el célebre banquero que tuvo atentos y admirados
+durante veinte años a los negociantes españoles y extranjeros, el hombre
+que había dado tanto que decir al público y a la prensa, pasó muy pronto
+a ser en el palacio de Osorio un trasto inútil y despreciable. Por no
+dar que murmurar, o por asegurarse mejor de su persona, o quizá por un
+vago temor de que pudiera curarse, los esposos Osorio no le enviaron a
+un manicomio: tuviéronle guardado en casa. Salabert se había convertido
+en niño. No se preocupaba ya de otra cosa que del alimento. Hablaba
+poco. Pasaba horas y horas mirándose las uñas o frotándose una mano con
+la otra, dejando escapar de vez en cuando gritos extraños,
+inarticulados. Tenía cerca un criado que, cuando se mostraba
+desobediente y se enfurecía, le castigaba. Pero a quien más respeto
+tenía, y aun puede decirse verdadero temor, era a su hija. Bastaba que
+Clementina le mirase ceñuda y le dirigiese una seca reprensión para que
+el loco se sometiese repentinamente. En cambio, no hacía caso alguno de
+su yerno.
+
+Cuando el criado que le cuidaba, viéndole tranquilo iba a recrearse un
+poco con sus compañeros, el loco acostumbraba a vagar por las
+habitaciones del palacio mirándose con atención a los espejos. Su manía
+principal era la de recoger los pedacitos de pan que hallaba y
+amontonarlos en un rincón de su cuarto hasta que allí se pudrían. Cuando
+el montón era ya demasiado grande, los criados venían a recogerlos en
+cestos y lo tiraban al carro de la basura. Al entrar en su habitación y
+echarlo de menos se enfurecía. Necesitaba su guardián hacer uso de algún
+medio violento para volverle el sosiego.
+
+Cierta tarde, poco después de almorzar los señores (el loco almorzaba en
+su cuarto), se hallaban reunidos tres o cuatro criados en el gran
+comedor del palacio limpiando la vajilla y colocándola en los
+aparadores. Estaban de buen humor y retozaban cambiando latigazos con
+los paños que tenían en la mano, corriendo en torno de la mesa y
+soltando sonoras carcajadas. La señora no podía escucharles porque
+estaba arriba. En esto apareció el loco en la puerta con una bandeja en
+la mano, la bandeja en que acostumbraba a transportar los mendrugos,
+como preciosa mercancía, a su habitación. Vestía una bata grasienta ya y
+traía la cabeza descubierta. Pero aquella cabeza, a pesar de sus blancos
+cabellos, no era venerable. Las mejillas pálidas, terrosas, los labios
+amoratados y caídos, la mirada opaca sin expresión alguna, no reflejaban
+la ancianidad que tiene su hermosura, sino la decrepitud del vicio
+siempre repugnante y la señal de la idiotez, aterradora siempre.
+
+Permaneció un instante indeciso al ver tanta gente. Al fin se resolvió a
+entrar; fué derecho a los cajones de los aparadores y comenzó con afán a
+registrarlos sacando todos los mendrugos que había y colocándolos en su
+bandeja. Los criados le contemplaban sonrientes con mirada burlona.
+
+--Busca, busca--dijo uno--. ¿Cuándo nos convidas a gazpacho, tío
+lipendi?
+
+El viejo no hizo caso: siguió afanoso en su tarea.
+
+--Gazpacho, no--dijo otro--. Mejor será que nos convides a un billete de
+cien pesetas.
+
+--A ti no te convido. A Anselmo, sí--dijo el duque tartamudeando mucho y
+mirándole airado.
+
+--¡Toma! ya sé por qué convidas a Anselmo; porque te anda con el bulto.
+Descuida, que si es por eso ya me convidarás.
+
+Los otros soltaron la carcajada. El más joven de ellos, un chico de diez
+y seis años, al verle con la bandeja colmada y dispuesto a marcharse, se
+fué por detrás, y dándole un manotazo hizo saltar todos los mendrugos,
+que cayeron esparcidos por el suelo. El duque se enfureció
+terriblemente, y lanzando gritos de cólera, y echándoles miradas de
+fiera acosada, se tiró al suelo y se puso a recoger de nuevo los
+mendrugos, mientras los criados celebraban con algazara la gracia de su
+compañero. Cuando ya los tenía todos en la bandeja y corría hacia la
+puerta para librarse de sus burlas, el mismo rapaz se fué tras él y otra
+vez se los tiró. El furor del loco no tuvo límites. Convulso, rechinando
+los dientes, con los ojos encendidos, se arrojó sobre el burlador; pero
+los demás le sujetaron. El pobre demente comenzó entonces a lanzar
+bramidos que nada tenían de humanos.
+
+En aquel instante se oyó en el corredor la voz irritada de Clementina.
+
+--¿Qué es eso? ¿Qué hacen ustedes a papá?
+
+Los criados soltaron al loco y se dieron a correr desapareciendo del
+comedor.
+
+
+
+
+XVI
+
+#Amor que se extingue.#
+
+
+Los amores de Raimundo estaban presos por un hilo. En los últimos
+tiempos, Clementina, enteramente embargada por su anhelo de triunfo y
+venganza, apenas hacía caso de él. Veíanse a menudo, porque el joven no
+dejaba de frecuentar la casa; pero sus citas amorosas eran cada día más
+raras. Cuando aquél se quejaba tímidamente de su abandono, la dama se
+disculpaba con los celos de Escosura. Por más que hacía no lograba
+convencer a éste de que se hallaban rotas sus antiguas relaciones; la
+vigilaba con disimulo, espiaba sus pasos; el día menos pensado
+averiguaría la verdad. "Ya ves, el engaño sería muy feo: tendría razón
+para ponerse furioso".
+
+El pobre Raimundo estaba tan perdido que aceptaba como buenas estas
+razones o aparentaba aceptarlas. En medio de aquella abyección vivía
+feliz forjándose la ilusión de que su ídolo le prefería, le amaba en el
+fondo del alma; que sólo mantenía relaciones con el ministro por el
+interés del pleito. Contribuía a conservarle en ella el que de vez en
+cuando Clementina, por arrancarse quizá momentáneamente a sus afanes y
+enojos, le escribía una cartita diciéndole: "Hoy a las cuatro", o bien:
+"Vé por la tarde a la Casa de Campo". Y en estas entrevistas, acometida
+de súbito capricho, recordando las primeras y gozosas etapas de su amor,
+se mostraba tierna y cariñosa, le juraba eterna fidelidad. ¡Oh, Dios!
+¡qué infinita, qué celestial felicidad experimentaba el joven entomólogo
+oyendo tales juramentos de aquellos labios adorados!
+
+Pero toda felicidad es breve en este mundo. La de él, brevísima. Al día
+siguiente de aquel deliquio amoroso, encontraba a su dueño frío como el
+mármol, displicente, y, lo que es peor, en largas y reservadas pláticas
+con Escosura allá por los rincones del salón. Creía inocentemente que al
+terminar el pleito cambiaría su suerte, que Clementina, no necesitando
+ya al ministro, volvería de nuevo a ser enteramente suya, sin aquel
+odioso reparto que le entristecía aún más que le avergonzaba. Sus
+esperanzas se desvanecieron como el humo. Terminóse el pleito del modo
+más feliz para ella; y no obstante, lejos de despedir a su amante
+oficial, cada día se mostraba hacia él más respetuosa y enamorada.
+
+Cierta mañana, dos meses después de haberse fallado el litigio, recibió
+un billetito que decía: "Voy esta tarde a las dos". Le dió un salto el
+corazón. Hacía más de quince días que su adorada no parecía por el
+entresuelito del Caballero de Gracia. A la una ya estaba aguardándola. Y
+en cuanto la columbró de lejos, corrió a abrirla con la misma emoción
+que si fuese una reina y con mucha mayor ternura. Mostróse ella
+reconocida, afectuosa; recibió con agrado sus vivas y apasionadas
+caricias.
+
+Al cabo de una hora, hallándose los dos sentados en el pequeño sofá
+donde tantos coloquios amorosos habían pasado, ella le dirigió una larga
+mirada compasiva y le dijo con sonrisa triste:
+
+--¿Sabes una cosa, Mundo?... Que hoy es el último día que nos vemos así
+solos y juntos.
+
+El joven la miró con estupor, sin comprender, o sin querer comprender.
+
+--Sí; ... no puedo continuar manteniendo estas relaciones secretas
+contigo.... Escosura ya está advertido y se ha ofendido mucho con
+razón.... Además, me parece feo el tener dos amantes.... Eso queda para
+Lola Madariaga. Hasta ahora he pasado por ello porque comprendo que me
+has querido y que me quieres mucho.... Yo también te he demostrado
+siempre amor verdadero. No puedes quejarte. Si a algún hombre he querido
+de corazón es a ti.... La prueba de ello es lo que han durado nuestras
+relaciones.... Pero nada es eterno en el mundo.... Puesto que ya
+nuestros amores están desde hace tiempo medio deshechos (porque el amor
+es exclusivo y no admite repartos), lo mejor es que lo rompamos por
+completo... Así como así me voy haciendo vieja, Mundo.... Tú eres un
+muchacho. Si yo no diese la voz de separación, tarde o temprano la
+darías tú. Esta es la vida.... Hoy, todavía me encontrarás bonita: son
+las últimas llamaradas. Necesito despedirme de las muchas locuras que
+hemos hecho.... Pero siempre las recordaré con placer, te lo juro.... Tú
+reprensentarás en mi vida, tal vez la época más feliz... Seamos de aquí
+en adelante buenos amigos. Tendría un placer inmenso en poder serte
+útil, en que me debieses algún favor de importancia, ya que te debo yo
+tantos momentos de dicha...
+
+El joven escuchó todas estas infamias inmóvil, atónito. Una densa
+palidez iba cubriendo sus facciones.
+
+--¿Pero hablas de veras?--concluyó por preguntar con voz temblorosa.
+
+--Sí, querido, sí; hablo de veras--respondió la dama con la misma
+sonrisa triste y protectora.
+
+--¡Eso no puede ser!... ¡no puede ser!--profirió él con energía,
+levantándose del asiento y mirándola colérico y espantado al mismo
+tiempo.
+
+Aquella mirada bastó para remover la soberbia de Clementina.
+
+--¡Vaya si puede ser!--replicó en tonillo irónico que resultaba en
+aquella ocasión de una crueldad feroz.
+
+Quedó helado. Permaneció en pie unos instantes mirándola con indefinible
+expresión de angustia y terror: por fin se dejó caer a sus pies
+exclamando con las manos cruzadas:
+
+--¡Oh, por Dios, no me mates! ¡no me mates!
+
+El semblante de Clementina se dulcificó y la voz también.
+
+--Vamos, no seas niño, Mundo.... Levántate.... Tenía que suceder.... Tú
+hallarás mujeres que valgan mucho más que yo....
+
+Pero el joven se había abrazado a sus rodillas con fuerza y se las
+besaba con transportes frenéticos, y lo mismo los pies, sacudido su
+cuerpo por los sollozos.
+
+--¡Esto es horrible! ¡es horrible!--repetía--. ¿Qué te hice para que así
+me mates?
+
+Vamos, Mundo, vamos.... Arriba.... Seamos formales--decía ella
+dulcemente, acariciándole los cabellos--. ¿No comprendes que es
+ridículo?
+
+--¡Qué me importa el ridículo!--replicaba el desgraciado entre sollozos,
+con el rostro pegado a la seda de su vestido--. Por ti me pondría en
+ridículo delante del mundo entero.
+
+Clementina hacía esfuerzos por calmarle, pero sin apiadarse. No hay
+fiera más cruel que una mujer hastiada. Le dejó desahogarse un rato, y
+cuando le vió más sosegado, se levantó del sofá.
+
+--Te agradezco muchísimo ese sentimiento, Mundo.... Yo también he tenido
+que luchar bastante tiempo con mi corazón para resolverme a separarme de
+ti....
+
+--¡Mientes!--dijo él de rodillas aún, con los codos apoyados sobre el
+sofá--. Si me hubieses querido no serías tan cruel, ¡tan infame!
+
+La dama permaneció un instante silenciosa mirándole por la espalda con
+ojos irritados. Al fin, venciendo la compasión, dijo:
+
+--Te perdono esas groserías por el estado de exaltación en que te
+hallas. Por mucho que me injuries no lograrás que deje de recordarte
+siempre con cariño.... Algún día cuando tú ya me hayas olvidado por
+completo, todavía tu imagen y los dichosos momentos que hemos pasado
+juntos estarán grabados en mi corazón.... Pero ahora conviene
+formalizarse--añadió cambiando de tono--. Concluyamos de un modo digno,
+Raimundo.... Me vas a hacer el favor de tomar un coche, ir a tu casa y
+traer todas las cartas que te he dirigido para que las quememos. Yo no
+conservo ninguna tuya. Ya sabes que las rompo en cuanto las recibo.
+
+Raimundo no se movió. Después de esperar unos momentos, Clementina se
+acercó a él por detrás, se inclinó silenciosamente y le puso las dos
+manos en las mejillas, diciéndole con acento dulce:
+
+--¡Retonto! ¿no hay más mujeres que yo en el mundo?
+
+Raimundo se estremeció al contacto de aquellas manos delicadas. Volvióse
+bruscamente y apoderándose de ellas las besó repetidas veces con
+frenesí, las llevó a su corazón, las puso sobre su frente.
+
+--No, Clementina, no; no hay más mujeres que tú ... o si las hay, yo no
+lo sé, ni quiero saberlo.... Pero ¿es cierto eso que me has dicho?...
+¿Es verdad que ya no me quieres?
+
+Y su mirada húmeda se alzaba con tal expresión de angustia, que ella,
+sonriendo confusa, se vió obligada a mentir.
+
+--Yo no te he dicho que no te quería ... sino que conviene que cortemos
+nuestras relaciones.
+
+--¡Es igual!
+
+--¡No, chiquillo, no! no es igual.... Puedo quererte, y sin embargo, por
+circunstancias especiales, no convenir que tenga contigo entrevistas
+secretas.... No todo lo que uno quiere se puede hacer en el mundo....
+
+Y se perdió en un laberinto de razones especiosas, de cuya falsedad ella
+misma se daba cuenta turbándose un poco al decirlas. Daba vueltas a unas
+mismas ideas, vulgarísimas todas, supliendo la fuerza y el peso de que
+carecían con lo vivo y exagerado de los ademanes.
+
+Raimundo no la escuchaba. Al cabo de unos momentos se levantó
+bruscamente, se enjugó las lágrimas y salió de la estancia sin decir
+palabra. Clementina le miró alejarse con sorpresa.
+
+--Te aguardo--le gritó cuando ya estaba en el pasillo.
+
+Veinte minutos después se presentó de nuevo con un paquete entre las
+manos.
+
+--Aquí tienes las cartas--dijo con aparente tranquilidad.
+
+Su voz estaba alterada. Una palidez densa cubría su semblante.
+Clementina le dirigió una penetrante mirada de curiosidad donde se
+pintaba asimismo la inquietud. Pero dominándose le dijo con naturalidad:
+
+--Muchas gracias, Mundo. Ahora las quemaremos si te parece.... Iremos a
+la cocina....
+
+El joven no replicó. Se dirigieron a esta pieza del cuarto fría y
+desmantelada, porque nadie la usaba, y Clementina colocó por su mano el
+paquete sobre el fogón. Mas de repente, cuando ya tenía entre los dedos
+el fósforo encendido que el joven le había dado, se detuvo. Quedó
+suspensa un instante y dijo sonriendo:
+
+--¡Sabes que esto es muy prosaico! ¡Quemar mis cartas de amor en un
+fogón! ¡Uf!... Me parece que debemos concluir con ellas de un modo más
+poético.... ¿Quieres que nos vayamos a quemarlas al campo?... De este
+modo daremos juntos un último paseo; nos despediremos dignamente.
+
+--Como gustes--articuló el joven en voz apenas perceptible.
+
+--Bueno, ve a buscar un coche.
+
+--Lo tengo abajo.
+
+--Salgamos entonces.
+
+Volvió a coger el paquete Raimundo. Ambos dejaron aquel cuartito donde
+nunca más habían de reunirse. Montaron en coche y éste les condujo
+camino de las Ventas del Espíritu Santo. Era una tarde de primavera,
+nublada y fresca. Clementina había echado los cierres de las
+ventanillas para no ser vista de algún conocido; pero en cuanto salieron
+de la Puerta de Alcalá pidió Raimundo que los bajase; por cierto con tan
+poca oportunidad, que en aquel momento cruzó a su lado una carretela
+abierta donde iban Pepe Castro y Esperancita Calderón, recién casados.
+No tuvo tiempo más que para echarse hacia atrás y llevar una mano a la
+cara. Quedóle la duda de si la habían reconocido.
+
+Raimundo, a costa de grandes esfuerzos, había conseguido dominarse, pero
+sólo a medias. Clementina hacía lo posible por distraerle. Le hablaba,
+como una buena amiga, de asuntos indiferentes, de sus conocidos, dando
+por supuesto que seguiría frecuentando su casa. Cuando pasaron Castro y
+su mujer, emprendió una conversación animada acerca de ellos.
+
+--Ya ves, Mundo; sucedió lo que yo decía. No hace tres meses que se han
+casado y ya andan a la greña Pepe y su suegro por cuestión de la
+dote.... Nadie conoce a Calderón mejor que yo.... Si no lo entierran
+pronto, los pobres se han de ver muy apurados, porque lo que es dinero
+han de tardar en sacárselo....
+
+Raimundo respondía a sus observaciones, afectando serenidad; pero su voz
+tenía un timbre especial que la dama no dejaba de advertir. Parecía que
+llegaba húmeda, como si hubiese atravesado una región de lágrimas.
+
+Al fin, en un paraje que vieron más solitario, hicieron parar el coche y
+se bajaron.
+
+--Aguárdenos usted aquí. Vamos a dar un paseo--dijo Raimundo al cochero.
+
+Mas creyendo observar cierta inquietud en los ojos del auriga, se volvió
+a los pocos pasos, sacó un billete de cinco duros y se lo entregó
+diciendo:
+
+Ya me dará usted la vuelta. Hasta luego.
+
+Abandonaron la carretera y se pusieron a caminar por los campos áridos y
+tristes del Este de Madrid. El terreno ofrecía leves ondulaciones y se
+extendía rojizo y desierto, cortando a lo lejos el horizonte con una
+raya bien pura. Ni un árbol, ni una casa. Los finos zapatos de
+Clementina se hundían en la tierra y quedaban manchados. Caminaban
+silenciosos. Raimundo ya no tenía fuerzas para hablar. Ella también se
+sintió dominada por la tristeza de la situación, a la cual ayudaba la
+del paisaje, y tuvo la delicadeza de no desplegar los labios. De vez en
+cuando volvía la cabeza para cerciorarse de si podían ser vistos desde
+la carretera. Cuando se convenció de que estaban bastante lejos se
+detuvo.
+
+--¿Para qué andar más?... ¿No te parece buen sitio?
+
+Raimundo se detuvo también y no respondió. Dejó caer el paquete al suelo
+y dirigió la vista a lo lejos, a los confines del horizonte. Clementina
+deshizo el paquete. Después de echar una ojeada de curiosidad a sus
+cartas, esmeradamente conservadas en los sobres, hizo con ellas un
+montoncito. Aguardó un instante a que Raimundo volviese la cabeza, y
+viendo que no lo hacía, le dijo:
+
+--Dame un fósforo.
+
+El joven sacó el fósforo y se lo entregó encendido, con el mismo
+silencio. Volvió de nuevo la cabeza y siguió mirando fijamente el
+horizonte, mientras Clementina pegaba fuego al montón de cartas y las
+veía arder poco a poco. Tardaron algunos momentos en consumirse:
+necesitaba arreglar con sus manos enguantadas el montoncito para que el
+fuego no se apagase. De vez en cuando dirigía una mirada entre inquieta
+y compasiva a su amante, que se mantenía inmóvil y atento como un marino
+que contempla el cariz de la mar.
+
+Cuando no quedaron más que las cenizas negras, Clementina, que estaba en
+cuclillas, se alzó. Estuvo un momento indecisa sin atreverse a turbar la
+profunda distracción de Raimundo. Al fin, pasando por su hermoso rostro
+una ráfaga de ternura, después de mirar rápidamente a todos lados, se
+acercó a él, le pasó un brazo por la espalda y le dijo con acento
+cariñoso:
+
+--Y ahora que estamos solos por última vez y que nadie nos ve, ¿no nos
+despediremos de un modo más efusivo?
+
+--¿Cómo quieres que nos despidamos?--respondió él mirándola y haciendo
+un esfuerzo supremo para sonreír.
+
+--¡Así!--replicó la dama vivamente.
+
+Y al mismo tiempo le echó los brazos al cuello y le cubrió el rostro de
+fuertes y apasionados besos.
+
+Raimundo se estremeció. Dejóse besar por algunos instantes como un
+cuerpo inerte. Al fin, doblándosele las piernas, exclamó con acento
+desgarrador:
+
+--¡Oh, Clementina, me estás matando!
+
+Y cayó al suelo privado de sentido. El susto de ella fué grande. No
+había nadie que la auxiliase. No había siquiera agua. Alzó la cabeza del
+joven, la puso sobre su regazo, le dió aire con su sombrero y le hizo
+oler un pomito con perfume que traía. Al cabo de pocos minutos abrió los
+ojos: no tardó en ponerse en pie. Estaba avergonzado de su flaqueza.
+Clementina se mostraba con él afectuosa y compasiva. Cuando vió que
+estaba ya sereno y en disposición de marchar, se cogió a su brazo y le
+dijo:
+
+--Vamos.
+
+Y procuró distraerle, mientras caminaban, hablándole de una _sauterie_
+que proyectaba y a la cual le pedía con insistencia que no dejase de
+asistir.
+
+--Y lo mismo los sábados ¿verdad? Cuidado con abandonarme. Uno es uno y
+otro es otro.... Tú serás en mi casa el amigo de siempre, y en mi
+corazón ocuparás, mientras viva, un lugar de preferencia.
+
+Raimundo se contentaba con sonreír forzadamente.
+
+Así llegaron otra vez al sitio donde estaba el coche. Dentro, la dama
+siguió locuaz. El, a medida que se acercaban a Madrid, se iba poniendo
+más pálido. Ya no sonreía.
+
+Viéndole de tal modo, con la desesperación impresa en el semblante,
+Clementina dejó al cabo de hablarle en aquel tono. Movida de piedad
+comenzó de nuevo a besarle cariñosamente. Pero él rechazó sus caricias;
+la apartó con suavidad diciendo:
+
+--¡Déjame! ¡déjame!... Así me haces más daño.
+
+Dos lágrimas asomaron a sus pupilas y estuvieron largo rato allí
+detenidas. Al fin se volvieron otra vez, sin caer, al sitio misterioso
+de donde brotan.
+
+El coche llegó a la Puerta de Alcalá. Clementina lo hizo detener delante
+de la calle de Serrano.
+
+--Conviene que te bajes aquí. Estás cerca de tu casa.
+
+Raimundo, sin decir palabra, abrió la portezuela.
+
+--Hasta el sábado, Mundo.... No dejes de ir.... Ya sabes que te espero.
+
+Al mismo tiempo le apretó la mano con fuerza.
+
+Raimundo, sin mirarla, murmuró secamente:
+
+--Adiós.
+
+Se bajó de un salto, y la dama le vió alejarse con paso vacilante de
+beodo sin volver la vista atrás.
+
+
+FIN
+
+
+
+
+ÍNDICE
+
+ I.--Presentación de la farándula.
+ II.--Más personajes.
+ III.--La hija de Salabert.
+ IV.--Cómo alentaba la virtud el señor duque de Requena.
+ V.--Precipitación.
+ VI.--Desde el «Club de los Salvajes» a casa de Calderón.
+ VII.--Comida y tresillo en casa de Osorio.
+VIII.--Cena en Fornos.
+ IX.--Los amores de Raimundo.
+ X.--Un poco de derecho civil.
+ XI.--Baile en el palacio de Requena.
+ XII.--Matinée religiosa.
+XIII.--Viaje a Riosa.
+ XIV.--Una que se va.
+ XV.--Genio que se apaga.
+ XVI.--Amor que se extingue.
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of La Espuma, by D. Armando Palacio Valdés
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 11529 ***
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+This eBook, including all associated images, markup, improvements,
+metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be
+in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES.
+
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+the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org.
+
+No investigation has been made concerning possible copyrights in
+jurisdictions other than the United States. Anyone seeking to utilize
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+status under the laws that apply to them.
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+Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for
+eBook #11529 (https://www.gutenberg.org/ebooks/11529)
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+++ b/old/11529-8.txt
@@ -0,0 +1,15064 @@
+The Project Gutenberg EBook of La Espuma, by D. Armando Palacio Valds
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: La Espuma
+ Obras completas de D. ARMANDO PALACIO VALDS, Tomo VII
+
+Author: D. Armando Palacio Valds
+
+Release Date: March 9, 2004 [EBook #11529]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ESPUMA ***
+
+
+
+
+Produced by Stan Goodman, Virginia Paque and the Online Distributed
+Proofreading Team.
+
+
+
+
+
+ LA ESPUMA
+
+
+
+ OBRAS COMPLETAS
+
+ DE
+
+ D. ARMANDO PALACIO VALDS
+
+ TOMO VII
+
+ LA ESPUMA
+
+ 1922
+
+
+
+
+
+I
+
+#Presentacin de la farndula.#
+
+
+A las tres de la tarde el sol enfilaba todava sus rayos por la calle de
+Serrano bandola casi toda de viva y rojiza luz, que hera la vista de
+los que bajaban por la acera de la izquierda ms poblada de casas. Mas
+como el fro era intenso, los transeuntes no se apresuraban a pasar a la
+acera contraria en busca de los espacios sombreados: preferan recibir
+de lleno en el rostro los dardos solares, que al fin, si molestaban,
+tambin calentaban. A paso lento y menudo, con el manguito de rica piel
+de nutria puesto delante de los ojos a guisa de pantalla, bajaba a tal
+hora y por tal calle una seora elegantemente vestida. Tras s dejaba
+una estela perfumada que los tenderos plantados a la puerta de sus
+comercios aspiraban extasiados, siguiendo con la vista el foco de donde
+partan tan gratos efluvios. Porque la calle de Serrano, con ser la ms
+grande y hermosa de Madrid, tiene un carcter marcadamente provincial:
+poco trfago; tiendas sin lujo y destinadas en su mayora a la venta de
+los artculos de primera necesidad; los nios jugando delante de las
+casas; las porteras sentadas formando corrillos, departiendo en voz alta
+con los mancebos de las carniceras, pescaderas y ultramarinos. As
+que, no era fcil que la gentilsima dama pasara inadvertida como en las
+calles del centro. Las miradas de los que cruzaban como de los que se
+estaban quietos posbanse con complacencia en ella. Se hacan
+comentarios sobre los primores de su traje por las comadres, y se decan
+chistes espantosos por los nauseabundos mancebos, que hacan prorrumpir
+en rugidos de gozo brbaro a sus compaeros. Uno de los ms salvajes y
+pringosos verti en su odo, al cruzar, una de esas brutalidades que
+enrojecera sbito el cutis terso de una _miss_ inglesa y le hara
+llamar al _policeman_ y hasta quiz pedir una indemnizacin. Pero
+nuestra valiente espaola, curada de melindres, no pestae siquiera:
+con el mismo paso menudo y vacilante de quien pisa pocas veces el polvo
+de la calle, continu su carrera triunfal. Porque lo era a no dudarlo.
+Nadie poda mirarla sin sentirse posedo de admiracin, ms an que por
+su lujoso arreo, por la belleza severa de su rostro y la gallarda de la
+figura. Llegara bien a los treinta y cinco aos. El tipo de su rostro
+extremadamente original. La tez, morena bronceada; los ojos azules; los
+cabellos de un rubio ceniciento. Pocas veces se ve tan extraa mezcla de
+razas opuestas en un semblante. Si a alguna se inclinaba era a la
+italiana, donde tal que otra, suele aparecer esta clase de figuras que
+semejan _ladies_ inglesas cocidas por el sol de Npoles. En ciertos
+cuadros de Rafael hay algunas que pueden dar idea de la de nuestra dama.
+
+La expresin predominante de su rostro en aquel momento era la de un
+orgulloso desdn. A esto contribua quiz la luz del sol, que le
+obligaba a fruncir su frente tersa y delicada. Hay que confesarlo; en
+aquel rostro no haba dulzura. Debajo de sus lneas correctas y firmes
+se adivinaba un espritu altivo, sin ternura. Aquellos ojos azules no
+eran los serenos y lmpidos que sirven de complemento adorable a ciertas
+fisonomas virginales que pueden admirarse alguna vez en nuestro pas y
+ms a menudo en el norte de Europa. Estaban hechos, sin duda, para
+expresar un tropel de vivas y violentas pasiones. Quiz alguna vez
+tocara su turno al amor ardiente y apasionado, pero nunca al humilde y
+mudo que se resigna a morir ignorado. Llevaba en la cabeza un sombrero
+apuntado, de color rojo, con pequeo y claro velo, rojo tambin, que le
+llegaba solamente a los labios Los reflejos de este velo contribuan a
+dar al rostro el matiz extrao que impresionaba a los que a su lado
+cruzaban. Vesta rico abrigo de pieles, con traje de seda del color del
+sombrero, cubierta la falda por otra de tul o granadina, que era por
+entonces la ltima moda.
+
+Llevaba, como hemos dicho, el manguito levantado a la altura de los
+ojos: stos posados en el suelo, como quien nada tiene que ver ni partir
+con lo que a su alrededor acaece. Por eso, hasta llegar a la calle de
+Jorge Juan, no advirti la presencia de un joven que desde la acera
+contraria y caminando a la par con ella la miraba con ms admiracin an
+que curiosidad. Al llegar aqu, sin saber por qu, levant la cabeza y
+sus ojos se encontraron con los de su admirador. Un movimiento bien
+perceptible de disgusto sigui a tal encuentro. La frente de la dama se
+frunci con ms severidad y se acentu la altiva expresin de sus ojos.
+Apret un poco el paso: y al llegar a la calle del Conde de Aranda se
+detuvo y mir hacia atrs, con objeto sin duda de ver si llegaba un
+tranva. El mancebo no se atrevi a hacer lo mismo: sigui su camino, no
+sin dirigirla vivas y codiciosas ojeadas, a las que la gentil seora no
+se dign corresponder. Lleg al fin el coche, mont en l dejando ver,
+al hacerlo, un primoroso pie calzado con botina de tafilete, y fu a
+sentarse en el rincn del fondo. Como si se contemplase segura y libre
+de miradas indiscretas, sus ojos se fueron serenando poco a poco y se
+posaron con indiferencia en las pocas personas que en el carruaje haba;
+mas no desapareci del todo la sombra de preocupacin esparcida por su
+rostro, ni el gesto de desdn que haca imponente su hermosura.
+
+El juvenil admirador no haba renunciado a perderla de vista. Sigui,
+cierto, por la calle de Recoletos abajo; mas en cuanto vi cruzar el
+tranva se agarr bonitamente a l y subi sin ser notado. Y procurando
+que la dama no advirtiese su presencia, ocultndose detrs de otra
+persona que haba de pie en la plataforma, se puso con disimulo a
+contemplarla con un entusiasmo que hara sonrer a cualquiera. Porque
+era grande la diferencia de edad que haba entre ambos. Nuestro muchacho
+aparentaba unos diez y ocho aos. Su rostro imberbe, fresco y sonrosado
+como el de una damisela; el cabello rubio; los ojos azules, suaves y
+tristes. Aunque vestido con americana y hongo, por su traje revelaba ser
+una persona distinguida. Iba de riguroso luto, lo cual realzaba
+notablemente la blancura de su tez. Por esa influencia magntica que los
+ojos poseen y que todos han podido comprobar, nuestra dama no tardo
+mucho tiempo en volver los suyos hacia el sitio donde el joven vibraba
+rayos de admiracin apasionada. Torn a nublarse su rostro; volvi a
+advertirse en sus labios un movimiento de impaciencia, como si el pobre
+chico la injuriase con su adoracin. Y ya desde entonces empez
+claramente a dar seales de hallarse molesta en el coche, moviendo la
+hermosa cabeza ora a un lado, ora a otro, con visibles deseos de
+apearse. Mas no lo hizo hasta llegar a San Jos, frente a cuya iglesia
+hizo parar y baj, pasando por delante de su perseguidor con una
+expresin de fiero desdn capaz de anonadarle.
+
+O muy temerario era o muy poca vergenza deba de tener ste cuando
+salt a la calle en pos de ella y comenz a seguirla por la del
+Caballero de Gracia, caminando por la acera contraria para mejor
+disfrutar de la figura que tanto le apasionaba. La dama segua
+lentamente su marcha haciendo volver la cabeza a cuantos hombres
+cruzaban a su lado. Era su paso el de una diosa que se digna bajar por
+un momento del trono de nubes para recrear y fascinar a los mortales,
+que al mirarla se embeban y daban fuertes tropezones.
+
+--Madre ma del Amparo, qu mujer!--exclam en voz alta un cadete
+agarrndose a su compaero como si fuese a desmayarse del susto.
+
+La hermosa no pudo reprimir una levsima sonrisa, a cuya luz se pudo
+percibir mejor la peregrina belleza de que estaba dotada. En carruaje
+descubierto bajaban dos caballeros que le dirigieron un saludo
+reverente, al cual respondi ella con una imperceptible inclinacin de
+cabeza. Al llegar a la esquina, en la misma red de San Luis, se detuvo
+vacilante, mir a todas partes, y percibiendo otra vez al rubio mancebo
+le volvi la espalda con ostensible desprecio y comenz a descender con
+ms prisa por la calle de la Montera, donde su presencia caus entre los
+transeuntes la misma emocin. Tres o cuatro veces se detuvo delante de
+los escaparates aunque se adverta que ms que por curiosidad se paraba
+por el estado nervioso en que la persecucin tenaz del jovencito la
+haba puesto. Cerca de la Puerta del Sol, sin duda para huirla,
+resolvise a entrar en la joyera de Marabini. Sentse con negligencia
+en una silla, levant un poquito el velo del sombrero y se puso a
+examinar con distraccin las joyas recin llegadas que el dependiente de
+la tienda fu exhibiendo. Era lo peor que pudo hacer para librarse de
+las miradas de su adolescente adorador. Porque ste, con toda comodidad,
+sobre seguro, se las enfilaba por los cristales del escaparate con una
+insistencia que la encolerizaba cada vez ms.
+
+La verdad es que aquella tiendecita primorosamente adornada, donde
+brillaban por todas partes los metales y las piedras preciosas, era
+digno aposento para la bella; el estuche que mejor convena a joya tan
+delicada. As debi de pensarlo el joven rubio, a juzgar por el xtasis
+apasionado de sus ojos y la inmovilidad marmrea de su figura. Al fin la
+dama, no pudiendo vencer la irritacin que esto la produca, alzse
+bruscamente de la silla y despidindose con una frase seca del
+dependiente, que le guardaba extraordinarias consideraciones, sali del
+comercio y lleg hasta la Puerta del Sol a toda prisa. Aqu se detuvo;
+luego di algunos pasos hacia un coche de punto, como si fuese a entrar
+en l; pero de pronto cambi de rumbo, y con paso firme se dirigi haca
+la calle Mayor, escoltada siempre y no de lejos por el joven. Al llegar
+a la mitad de ella prximamente, entr en una casa de suntuosa
+apariencia, no sin lanzar antes una rpida y furibunda mirada a su
+perseguidor, que la recibi con entera y rara serenidad.
+
+El portero, que estaba plantado en el umbral atusndose gravemente sus
+largas patillas, despojse vivamente de la gorra, le hizo una profunda
+reverencia y corri a abrir la puerta de cristales que daba acceso a la
+escalera, apretando en seguida el botn de un timbre elctrico. Subi
+lentamente la escalera alfombrada, y al llegar al principal la puerta
+estaba ya abierta y un criado con librea al pie de ella esperando.
+
+La casa perteneca al Excmo. Sr. D. Julin Caldern, jefe de la casa de
+banca _Caldern y Hermanos_, el cual ocupaba todo el principal de ella,
+sirvindose por escalera distinta de los dems pisos, que tena
+alquilados. Este Caldern era hijo de otro Caldern muy conocido en el
+comercio de Madrid, negociante al por mayor en pieles curtidas, que con
+ellas haba hecho una buena fortuna y que en los ltimos aos de su vida
+la haba acrecentado, dedicndose, a la par que al comercio, al giro y
+descuento de letras. Fallecido l, su hijo Julin continu su obra sin
+apartarse un punto, manejando con el suyo el haber de sus dos hermanas
+casadas, la una con un mdico, la otra con un propietario de la Mancha.
+A su vez estaba casado, bastantes aos haca, con la hija de un
+comerciante de Zaragoza, llamado D. Toms Osorio, padre tambin del
+conocido banquero madrileo del mismo nombre, que tena su hotel con
+honores de palacio en el barrio de Salamanca, calle de Ramn de la Cruz.
+La hermosa dama que acaba de entrar en la casa es la esposa de este
+banquero, y hermana poltica, por lo tanto, de la seora de Caldern.
+
+Pas por delante del criado sin aguardar a que ste la anunciase, avanz
+resueltamente como quien tiene derecho a ello, atraves tres o cuatro
+grandes estancias lujosamente decoradas, y alzando ella misma la rica
+cortina de raso con franja bordada, entr en una habitacin ms reducida
+donde se hallaban congregadas varias personas. En el silln ms prximo
+a la chimenea estaba arrellanada la seora de la casa, mujer de unos
+cuarenta aos, gruesa, facciones correctas, ojos negros, grandes y
+hermosos, pero sin luz, la tez blanca, los cabellos de un castao claro
+excesivamente finos. Al lado de ella, en una butaquita, estaba otra
+seora, que formaba contraste con ella; morena, delgada, menuda, de
+extraordinaria movilidad, lo mismo en sus ojillos penetrantes que en
+toda su figura. Era la marquesa de Alcudia, de la primer nobleza de
+Espaa. Las tres jvenes que sentadas en sillas seguan la fila, eran
+sus hijas, muy semejantes a ella en el tipo fsico, si bien no la
+imitaban en la movilidad: rgidas y silenciosas, los ojos bajos, con
+modestia y compostura tan afectadas, que pronto se echaba de ver el
+rgimen severo a que las tena sometidas su viva y nerviosa mam. Con
+una de ellas hablaba de vez en cuando en voz baja la hija de los seores
+de Caldern, nia de catorce o quince aos, carirredonda, de ojos
+pequeos, nariz arremolachada y algunos costurones en el cuello,
+pregoneros de un temperamento escrofuloso. Esta nia gastaba an los
+cabellos trenzados, con un lacito en la punta de la trenza, lo mismo que
+la ltima de las de Alcudia, con quien sostena tmida e intermitente
+conversacin. Esta, y sus hermanas, llevaban en la cabeza sendos y
+caprichosos sombreros, mientras Esperancita (que as nombraban a la hija
+de los amos) andaba con su cabecita redonda al descubierto. El traje una
+_matine_ azul, demasiadamente corta para sus aos. Los seores de
+Caldern solo tenan esta hija y un nio de dos aos. Frente a la
+seora, reclinado en una butaca igual, estaba el general Patio, conde
+de Morillejo. Hllase entre los cincuenta y sesenta, pero conserva en
+sus ojos el fuego de la juventud; sus cabellos grises estn
+esmeradamente peinados, los largos bigotes a lo Vctor Manuel, la
+perilla apuntada, la nariz aguilea le dan un aspecto simptico y
+gallardo. Es el tipo perfecto del veterano aristcrata. A su lado, en
+otra butaca, estaba Caldern, hombre de unos cincuenta aos, grueso, de
+cara redonda y sonrosada, adornada por cortas patillas grises; los ojos
+redondos, vagos y mortecinos. Cerca de l una seora anciana, que era la
+madre de la esposa de Caldern, aunque mucho se diferenciaba de ella en
+el rostro y la figura: delgada al punto de no tener ms que la piel
+sobre los huesos, morena, ojos hundidos y penetrantes, revelando en
+todos los rasgos de su fisonoma inteligencia y decisin. Hablando con
+ella est Pinedo, el inquilino del cuarto tercero. Aunque su bigote no
+tiene canas, se adivina fcilmente que est teido: su rostro es el de
+un hombre que anda cerca de los sesenta: fisonoma bonachona, ojos
+saltones que se mueven con viveza, como los que poseen un temperamento
+observador. Viste con elegancia y manifiesta extraordinaria pulcritud en
+toda su persona.
+
+Al ver en la puerta a nuestra bellsima dama, la tertulia se conmovi.
+Todos se alzan del asiento, excepto la seora de Caldern, en cuyo
+rostro parado se dibuj una vaga sonrisa de placer.
+
+--Ah, Clementina! Qu milagro el verte por aqu, mujer!
+
+La dama se adelant sonriente, y mientras besaba a las seoras y daba la
+mano a los caballeros, responda a la cariosa reprensin de su cuada.
+
+--Anda! Aplcate la venda, hija, t que no pareces por mi casa ms que
+por semestres.
+
+--Yo tengo hijos, querida.
+
+--Miren ustedes qu disculpa! Yo tambin los tengo.
+
+--En Chamartn.
+
+--Bueno; el tener hijos no te priva de ir al Real y al paseo.
+
+Clementina se sent entre su cuada y la marquesa de Alcudia. Los dems
+volvieron a ocupar sus asientos.
+
+--Ay, hija!--exclam aqulla respondiendo a la ltima frase.--Si
+vieras qu catarrazo he pillado la otra noche en el teatro! El tonto de
+Ramoncito Maldonado es el que ha tenido la culpa. Con tanto saludo y
+tanta ceremonia, no acababa de cerrar la puerta del palco. Aquel aire
+colado se me meti en los huesos.
+
+--Ha tenido fortuna ese aire--manifest con sonrisa galante el general
+Patio.
+
+Todos sonrieron menos la interesada, que le mir con sorpresa abriendo
+mucho los ojos.
+
+--Cmo fortuna?
+
+Fu necesario que el general le diese la galantera mascada; slo
+entonces la pag con una sonrisa.
+
+--No es verdad que ha estado muy bien Gayarre?--dijo Clementina.
+
+--Admirable! como siempre--respondi su cuada.
+
+--Yo le encuentro falto de maneras--expres el general.
+
+--Oh, no, general!... Permtame usted....
+
+Y se empe una discusin sobre si el famoso tenor posea o no posea el
+arte escnico, si era o no elegante en su vestir. Las seoras se
+pusieron de su parte. Los caballeros le fueron adversos.
+
+Del tenor pasaron a la tiple.
+
+--Es toda una hermosa mujer--dijo el general con la seguridad y el
+acento convencido de un inteligente.
+
+--Oh!--exclam Caldern.
+
+--Pues yo encuentro a la Tosti bastante ordinaria, no le parece a
+usted, Clementina?
+
+Esta corrobor la especie.
+
+--No diga usted eso, marquesa; el que una mujer sea alta y gruesa no
+indica que sea ordinaria, si tiene arrogancia en el porte y distincin
+en las maneras--se apresur a decir el general, echando al mismo tiempo
+una miradita a la seora de Caldern.
+
+--Ni yo sostengo eso, general; no tome usted el rbano por las
+hojas--manifest la marquesa con extraordinaria viveza, atacando despus
+con bro y un poquillo irritada la gracia y buen talle de la tiple.
+
+Generalizse la disputa, y sucedi lo contrario que en la anterior. Los
+caballeros se mostraron benvolos con la cantante mientras las seoras
+le fueron hostiles. Pinedo la resumi, diciendo en tono grave y solemne,
+donde se notaba, sin embargo, la socarronera:
+
+--En la mujer, las buenas formas son ms esenciales que en el hombre.
+
+Clementina y el general cambiaron una sonrisa y una mirada
+significativas. La marquesa mir al pulcro caballero con dureza y
+despus se volvi rpidamente hacia sus hijas, que seguan con los ojos
+bajos, en la misma actitud rgida y silenciosa de siempre. Pinedo
+permaneci grave e indiferente, como si hubiese dicho la cosa ms
+natural del mundo.
+
+--Pues yo, amigo Pinedo, creo que los hombres deben tener tambin buenas
+formas--manifest la pnfila seora de Caldern.
+
+Al decir esto se oy un resuello dbil, como de risa reprimida con
+trabajo. Era la ltima nia de la marquesa de Alcudia, a quien su mam
+dirigi una mirada pulverizante. La fisonoma de la nia volvi
+instantneamente a su primitiva expresin tmida y modesta.
+
+--Es una opinin ...--respondi Pinedo, inclinndose respetuosamente.
+
+Este Pinedo, que ocupaba uno de los cuartos terceros de la misma casa
+propiedad de Caldern, desempeaba un empleo de bastante importancia en
+la Administracin pblica. Los vaivenes de la poltica no lograban
+arrancarle de l. Tena amigos en todos los partidos, sin que se hubiese
+jams decidido por ninguno. Haca la vida del hombre de mundo; entraba
+en las casas ms aristocrticas de la corte; trataba familiarmente a la
+mayora de los personajes de la banca y la poltica; era socio antiguo
+del _Club de los Salvajes_, donde se placa en bromear todas las noches
+con los jvenes aristcratas que all se reunan, quienes le trataban
+con harta confianza que no pocas veces degeneraba en grosera. Era
+hombre afable, inteligente, muy corrido y experto en el trato de los
+hombres; tolerante con toda clase de vanidades por el mismo desprecio
+que senta hacia ellas. No obstante, con la apariencia de hombre corts
+e inofensivo, guardaba en el fondo de su alma un fondo satrico que le
+serva para vengarse lindamente, con alguna frase incisiva y oportuna,
+de las demasas de sus amiguitos los sietemesinos del _Club_. Estos le
+profesaban una mezcla de afecto, desprecio y miedo. Nadie conoca su
+procedencia, aunque se daba por seguro que haba nacido en humilde cuna.
+Unos le hacan hijo de un carnicero de Sevilla; otros le declaraban
+granuja de la playa de Mlaga en su juventud. Lo que se saba de
+positivo, era que haca ya muchos aos haba aparecido en Madrid como
+parsito de un ttulo andaluz, el cual, despus de haber disipado su
+fortuna, se salt los sesos. En la compaa de ste, nuestro Pinedo
+adquiri gran nmero de relaciones tiles, lleg a conocer y tratar a
+toda la gente que haca viso, entre la cual era popular. Tena el buen
+tacto de echarse a un lado cuando tropezaba con un hombre inflado y
+soberbio, dejndole paso. No excitaba los celos de nadie y esto es medio
+seguro de no ser aborrecido. Al mismo tiempo su ingenio, su carcter
+socarrn, que procuraba mantener siempre dentro de ciertos lmites,
+despertaba a menudo la alegra en las tertulias; bastaba para darle en
+ellas cierta significacin, que de otro modo no hubiera disfrutado.
+
+No tena ms familia que una hija de diez y ocho aos llamada Pilar. Su
+mujer, a quien nadie conoci, haba muerto muchos aos haca. Su sueldo
+era de cuarenta mil reales, y con l vivan econmicamente padre e hija,
+en el tercero que Caldern les dejaba por veintids duros al mes. Los
+gastos mayores de Pinedo eran de representacin. Como frecuentaba una
+sociedad muy superior a la que, dada su posicin, le corresponda, era
+preciso vestir con elegancia y asistir a los teatros. Comprendiendo la
+necesidad absoluta de seguir cultivando sus relaciones, que eran las
+pilastras en que su empleo se sustentaba, imponase tales dispendios sin
+vacilar, ahorrndolo en otras partidas del presupuesto domstico. Viva,
+pues, en situacin permanente de equilibrio. El empleo le permita
+frecuentar la sociedad de los prepotentes, mientras stos le ayudaban
+inconscientemente a mantenerse en el empleo. Ningn ministro se atreva
+a dejar cesante a un hombre con quien iba a tropezar en todas las
+tertulias y saraos de la corte. Luego Pinedo tena el honor de hablar
+alguna vez con las personas reales: ciertas frases suyas corran por los
+salones y se celebraban ms quiz de lo que merecan, por lo mismo que
+en los salones suele haber poco ingenio: tiraba bastante bien con
+carabina y con pistola y era inteligentsimo y posea una copiosa
+biblioteca tocante al arte culinario. Los ms altos personajes se
+sentan lisonjeados cuando oan decir que Pinedo elogiaba a su cocinero.
+
+--Cundo has estado en el colegio, Pacita?--le pregunt en voz baja
+Esperanza a la menor de la marquesa de Alcudia.
+
+--Pues el viernes; no sabes que mam nos lleva todos los viernes a
+confesar? Y t?
+
+--Yo hace lo menos tres semanas que no he estado. Mam y yo nos
+confesamos cada mes.
+
+--Y se conforma con eso el padre Ortega?
+
+--A m no me dice nada.... No s si a mam....
+
+--No le dir, no: ya sabe muy bien dnde pone el pie. Has visto a las
+de Mariani?
+
+--S; hace pocos das, en el Retiro.
+
+--No sabes que Mara se ha echado un novio?
+
+--No me ha dicho nada.
+
+--S, de caballera ... hijo del brigadier Arcos.... Un to ms
+desgalichado! Feo no es; pero le tiemblan las piernas cuando anda como
+si saliese del hospital.... Ya ves, como la mam es querida del
+brigadier ... todo queda en casa.
+
+--Y t, sigues con tu primo?
+
+--No te lo puedo decir. El lunes se march enfadado y no ha vuelto por
+casa. Mi primo no es lo que parece; no es una mosquita muerta, sino un
+pillo muy largo, que si le dan el pie se toma la mano.... Anda! pues si
+no anduviese yo con ojo, no s adonde hubiera parado con la marcha que
+llevaba.... Sabes que estaba empeado en que le regalase mis ligas?
+
+--Jess!--exclam la nia de Caldern riendo.
+
+--Lo que oyes, hija.... Por supuesto que yo le puse de sucio y de
+gorrino que no haba por dnde cogerle.... Se march muy amoscado, pero
+ya volver.
+
+--Tu primo monta muy bien. Le he visto ayer a caballo.
+
+--Lo nico que sabe hacer. Las letras le estorban. Se ha examinado ya
+seis veces de Derecho romano y siempre ha salido suspenso.
+
+--Qu importa!--exclam la nia de Caldern con un desprecio que
+hubiera estremecido a Heinecio en su tumba. Y aadi en seguida:
+
+--Esos sombreros os los ha hecho Mme. Clement?
+
+--No, los ha encargado mam a Pars por la seora de Carvajal, que ha
+llegado el sbado.
+
+--Son muy bonitos.
+
+--Ms que los que hace Mme. Clement ya son.
+
+Y se enfrascaron por breves momentos en una pltica de moda.
+
+La nia de Caldern, que era bastante fea, posea, no obstante, cierto
+atractivo que provena acaso de sus cortos aos, acaso tambin de una
+boca de labios gruesos y frescos y dientes iguales y blancos, donde la
+sensualidad haba dejado su sello. La ltima de Alcudia era una chicuela
+de temperamento enfermizo, que no tena ms que huesos y ojos.
+
+--Oye--le dijo Esperanza cuando se hubieron cansado de hablar de
+sombreros--, sabes que el ltimo da que he estado en el colegio les
+llev el retrato de mi hermanito?... Vers qu paso ms gracioso. Lo han
+retratado desnudo, y como tiene aquello descubierto, la hermana Mara de
+la Saleta no quera ensearlo a las nias. Las chicas comenzaron a
+gritar: "queremos verlo! queremos verlo!" Sabes lo que hizo entonces?
+Pues lo fu enseando con la mano puesta encima, dejando slo ver el
+pecho y la cabeza.
+
+--Chica, qu gracia tiene eso!--exclam Pacita soltando la carcajada.
+
+Esperanza la secund, riendo ambas de tan buena gana que concluyeron por
+llamar la atencin de la tertulia, sobre todo de la marquesa, que volvi
+a dirigir a su hija una mirada seversima.
+
+Entraba en aquel momento una seora que representaba cuarenta aos; el
+rostro, hermoso an, pintado, con seales impresas ms que de los aos,
+de una vida agitada y galante.
+
+--Aqu est Pepa Fras--dijo sonriendo Mariana, la esposa de Caldern.
+
+--Eso es; aqu est Pepa Fras--respondi con afectado mal humor la
+misma--. Una mujer que no tiene pizca de vergenza al poner los pies en
+esta casa.
+
+Los tertulios rieron.
+
+--T te crees por lo visto que soy de la Inclusa? que no tengo casa?
+Pues s que la tengo, Salesas, 60, principal.... Es decir, la tiene el
+casero.... Pero le pago, lo que no harn seguramente todos tus
+inquilinos. Perdone usted, Pinedo; no le haba visto.... Y tambin tengo
+mis sbados ... y no hay tanto calor como aqu uf! y doy chocolate y
+t, y conversacin y todo ... lo mismo que aqu.
+
+Mientras deca esto, iba saludando a los circunstantes con semblante
+furioso. Pero como todos saban a qu atenerse, rean.
+
+Era una mujer metida en carnes, los cabellos artificialmente rubios, los
+ojos un poco saltones, pero hermosos, la boca fresca y sensual; una
+mujer agradable, en suma, que haba tenido y que segua teniendo, a
+pesar de sus aos, muchos apasionados.
+
+--Lo que no hay--aadi acercndose a la seora de Caldern y dndole
+dos sonoros besos en las mejillas--es una mujer tan ingrataza y tan
+insignificante como t.... Por supuesto, que yo no vengo ya a verte a
+ti, sino a mi seor D. Julin, que alguna vez que otra sube a darme las
+buenas tardes y a decirme cmo anda la cotizacin.... Y a propsito de
+cotizacin, Clementina, dile a tu marido que suspenda aquello hasta que
+le avise.... Mejor dicho, no le digas nada; yo pasar esta noche por tu
+casa.
+
+--Pero hija, qu los traes siempre con el papel y la Bolsa y las
+acciones!--exclam Mariana.
+
+--Pues los mismos que t traeras si no tuvieses un marido tan activo
+que se encarga de calentarse la cabeza para que t la tengas fresca y
+descansada....
+
+--Vaya, Pepa, no me eche usted piropos, que voy a ponerme colorado--dijo
+Caldern.
+
+--No digo ms que la verdad. Si creern que es plato de gusto estar
+pensando en si baja o si sube el papel, escribir cartas y endosos y
+andar camino del Banco!
+
+--Imagino yo, Pepa--manifest el general con sonrisa galante--que por
+ms que diga, usted tiene aficin a los negocios.
+
+--Imagina usted? Qu raro!
+
+--No tengo tanta imaginacin como usted, pero alguna s--respondi el
+general un poco molestado por la risa que la frase de Pepa haba
+producido.
+
+Esta Pepa era una mujer que gozaba fama de chistosa en sociedad, aunque
+realmente su gracia se confunda a menudo con la desvergenza. Hablar
+siempre con rostro enojado, llamar a las cosas por su nombre, por crudo
+que fuese, decir una fresca al lucero del alba; tales eran las
+cualidades que haban logrado darle popularidad en los salones. Haba
+quedado viuda bastante joven, con dos hijos, un varn que haba seguido
+la carrera de marino y que a la sazn estaba navegando, y una hija a
+quien haba casado haca un ao. Su marido haba sido comerciante, y en
+los ltimos aos jugaba en la Bolsa con fortuna. En esta temporada, Pepa
+contrajo la misma pasin. Una vez viuda sigui alimentndola. La
+prudencia, o por mejor decir la timidez que caracteriza a las mujeres en
+los negocios, la haban librado de la ruina, que suele ser, tarde o
+temprano, inevitable para los apasionados al juego. Algo se haba
+mermado su fortuna, pero an disfrutaba de un envidiable bienestar.
+
+--Pepa, el asunto marcha admirablemente--dijo Pinedo--. De Zaragoza han
+pedido un volcn y en la Corua ha resuelto el Ayuntamiento establecer
+dos, al oriente y al poniente de la ciudad.
+
+--Me alegro, me alegro muchsimo. De manera que no suelto las acciones?
+
+--Nunca; el sindicato tiene seguridad de que antes de un mes subirn a
+trescientos.
+
+Los pocos que estaban en la broma rieron. Los dems fijaron en ellos sus
+ojos con curiosidad.
+
+--Qu es eso de los volcanes, Pinedo?--pregunt la esposa de Caldern.
+
+--Seora, se ha formado una sociedad para establecer volcanes en las
+poblaciones.
+
+--Ah! Y para que sirven esos volcanes?
+
+--Para la calefaccin, y adems como objeto de adorno.
+
+Todos comprendieron ya la burla menos la linftica seora, que sigui
+preguntando con inters los pormenores del negocio. Los tertulios rean,
+hasta que Caldern, entre risueo y enojado, exclam:
+
+--Pero mujer, no seas tan cndida! No ves que es una guasa que se
+traen Pepa y Pinedo?
+
+Estos protestaron afectando gran formalidad, pero la primera dijo al
+odo del segundo:
+
+--Si ser pnfila esta Mariana, que hace ya tres meses que el general
+Cruzalcobas le est haciendo el amor y an no se ha enterado.
+
+As llamaba Pepa al general Patio, y no sin fundamento. A pesar de su
+apuesta figura un tanto averiada, y de su continente marcial, Patio era
+un veterano falsificado. Sus grados haban sido ganados sin derramar una
+gota de sangre. Primero como ayo instructor del arte militar de una
+persona real; miembro despus de algunas comisiones cientficas, y
+empleado ltimamente en el ministerio de la Guerra, cultivando la
+amistad de todos los personajes polticos; diputado varias veces;
+senador por fin y ministro del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, no
+haba estado en el campo de batalla sino persiguiendo a un general
+revolucionario, y eso con firme propsito de no alcanzarle nunca. Como
+haba viajado un poco y se jactaba de haber visto todos los adelantos
+del arte de la guerra, pasaba por militar instrudo. Estaba suscrito a
+dos o tres revistas cientficas; citaba en las tertulias, cuando se
+tocaba a su profesin, algunos nombres alemanes; para discutir empleaba
+un tono enftico y sacaba voz de gola que impona respeto a los oyentes.
+Pero la verdad es que las revistas se quedaban siempre por abrir sobre
+la mesa de noche, y los nombres alemanes, aunque bien pronunciados, no
+eran ms que sonidos en su boca. Precibase de militar a la moderna por
+esto y por vestir siempre de paisano. Amaba las artes, sobre todo la
+msica: abonado constante al teatro Real y a los cuartetos del
+Conservatorio. Amaba tambin las flores y las mujeres, muy especialmente
+a la mujer del prjimo. Era catador insaciable de la fruta del cercado
+ajeno. Su vida se deslizaba modesta y feliz, regando las gardenias de su
+jardincito de la calle de Ferraz y seduciendo a las esposas de los
+amigos. Haca esto ltimo por vocacin, como se deben hacer las cosas, y
+pona en ello todo el empeo y concentraba todas las fuerzas de su
+lcida inteligencia, lo cual es de absoluta necesidad para hacer algo
+grande y provechoso en el mundo. Sus conocimientos estratgicos, que no
+haba tenido ocasin de aplicar en el campo de batalla, servanle
+admirablemente para entrar a saco en el corazn de las bellas damas de
+la corte. Bloqueaba primero la plaza con miradas lnguidas, acudiendo a
+los teatros, al paseo, a las iglesias que ellas frecuentaban. En todas
+partes el sombrero flamante y reluciente de Patio se agitaba en el aire
+declarando la ardiente y respetuosa pasin de su dueo. Estrechaba
+despus el cerco intimando en la casa, trayendo confites a los nios,
+comprndoles juguetes y libros de estampas, llevndoles alguna vez a
+almorzar. Se haca querer de los criados con regalos oportunos. Vena
+despus el asalto; la carta o la declaracin verbal. Aqu desplegaba
+nuestro general una osada y un arrojo singulares que, contrastaban
+notablemente con la prudencia y habilidad del cerco. Esta complejidad de
+aptitudes ha caracterizado siempre a los grandes capitanes, Alejandro,
+Csar, Hernn Corts, Napolen.
+
+Los aos no conseguan ni calmar su pasin por las altas empresas ni
+mermar sus extraordinarias facultades. O por mejor decir lo que perda
+en vigor ganbalo en arte, con lo que se restableca el equilibrio en
+aquel privilegiado temperamento. Mas la fortuna, segn ha tenido a bien
+comunicar a varios filsofos, se niega a ayudar a los viejos. El insigne
+capitn haba experimentado en los ltimos tiempos algunos descalabros
+que no podan atribuirse a falta de previsin o valor, sino a la
+versatilidad de la suerte. Dos jvenes casadas le haban dado calabazas
+consecutivamente. Como sucede a todos los hombres de verdadero genio en
+quien los reveses no producen desmayos femeniles, antes sirven para
+concentrar y vigorizar las fuerzas de su espritu. Patio no llor como
+Augusto sobre sus legiones. Pero medit, y medit largamente. Y su
+meditacin fu de fecundos resultados. Un nuevo plan estratgico,
+asombroso como todos los suyos, surgi del torbellino de sus
+pensamientos elevados. Dndose cuenta perfecta del estado y cantidad de
+sus fuerzas de ataque y calculando con admirable precisin el grado de
+resistencia que podan ofrecerle sus dulces enemigos, comprendi que no
+deba atacar las plazas nuevas, cuyas fortificaciones son siempre ms
+recias, sino aquellas que por su antigedad empezasen ya a desmoronarse.
+Tal viva penetracin del arte y tal destreza en la ejecucin como el
+general posea, anunciaban desde luego la victoria. Y, en efecto, a
+consecuencia del nuevo y acertado plan de ataque, comenzaron a rendirse
+una en pos de otra, a sus armas, no pocas bellezas de las mejor
+sazonadas y maduras de la capital. Y en los brazos de estas Venus de
+plateados cabellos sigui recogiendo el merecido premio a su prudencia y
+bravura.
+
+Como el cartagins Anbal, Patio saba variar en cada ocasin de
+tctica, segn la condicin y temperamento del enemigo. Con ciertas
+plazas convena el rigor, desplegar aparato de fuerza. En otras era
+necesario entrar solapadamente sin hacer ruido. A una dama le gustaba el
+aspecto marcial y varonil del conquistador; se deleitaba escuchando las
+memorables jornadas de Garravillas y Jarandilla, cuando iba persiguiendo
+a los sublevados. A otra le placa oirle disertar en estilo correcto con
+su hermosa voz de gola, acerca de los problemas polticos y militares. A
+otra en fin, le extasiaba oirle interpretar alguna famosa meloda de
+Mozart o Schuman en el violoncelo. Porque nuestro hroe tocaba el
+violoncelo con rara perfeccin y fuerza es confesar que este
+delicadsimo instrumento le ayud poderosamente en las ms de sus
+famosas conquistas. Arrastraba las notas de un modo irresistible,
+indicando bien claramente que, a pesar de su arrojado y belicoso
+temperamento, posea un corazn sensible a las dulzuras del amor. Y por
+si este arrastre oportunsimo de las notas no lo deca con toda
+claridad, corrobralo un alzar de pupilas y meterlas en el cogote,
+dejando descubierto slo el blanco de los ojos, cuando llegaba al punto
+lgido o pattico de la meloda, que realmente era para impresionar a
+cualquier belleza por spera que fuese.
+
+La maliciosa insinuacin de Pepa Fras tena fundamento. El bravo
+general haca ya algn tiempo "que estaba poniendo los puntos" a la
+seora de Caldern, aunque sta no daba seales de advertirlo. Jams en
+sus muchas y brillantes campaas se le haba presentado un caso
+semejante. Disparar contra una plaza durante algunos meses caonazos y
+ms caonazos, meter dentro de ella granadas como cabezas y permanecer
+tan sosegada, durmiendo a pierna suelta como si le echasen bolitas de
+papel. Cuando el general le soltaba algn requiebro a quemarropa,
+Mariana sonrea bondadosamente.
+
+--Cllese usted, pcaro. Buen pez debi usted de haber sido en sus
+buenos tiempos!
+
+Patio se morda los labios de coraje. Los buenos tiempos! El, que
+pensaba que nunca los haba tenido mejores! Pero con su inmenso talento
+diplomtico saba disimular y sonrea tambin como el conejo.
+
+--Cundo te han comprado esa pulsera?--pregunt Pacita a Esperanza,
+reparando en una caprichosa y elegante que sta traa.
+
+--Me la ha regalado el general hace unos das.
+
+--Ah! El general, por lo visto, te hace muchos regalos?--dijo la de
+Alcudia con leve expresin irnica que su amiga no entendi.
+
+--S; es muy bueno, siempre nos trae regalos. A mi hermanito le ha
+comprado una medalla preciosa.
+
+--Y a tu mam no le hace regalos?
+
+--Tambin.
+
+--Y qu dice tu pap?
+
+--Mi pap?--exclam la nia levantando los ojos con sorpresa--, qu ha
+de decir?
+
+Pacita, sin contestar, llam la atencin de una de sus hermanas.
+
+--Mercedes, mira qu pulsera tan bonita le ha regalado el general a
+Esperanza.
+
+La segunda de Alcudia perdi su rigidez por un momento, y tomando el
+brazo de Esperanza la examin con curiosidad.
+
+--Es muy bonita. Te la ha regalado el general?--pregunt cambiando al
+mismo tiempo con su hermana una mirada maliciosa.
+
+--Aqu est Ramoncito--dijo Esperanza volviendo los ojos a la puerta.
+
+--Ah! Ramoncito Maldonado.
+
+Un joven delgado, huesudo, plido, de patillas negras que tocaban en la
+nariz, como las gastaba entonces el rey, y a su imitacin muchos jvenes
+aristcratas, entr sonriente y comenz a saludar con desembarazo a
+todos, apretndoles la mano con leve sacudida y acercndola al pecho,
+del modo extravagante que se hace algunos aos entre los pisaverdes
+madrileos. En cuanto l entr esparcise por la habitacin un perfume
+penetrante.
+
+--Jess, qu peste!-exclam por lo bajo Pepa Fras despus de darle la
+mano-. Qu afeminado es este Ramoncito!
+
+--Hola, barbin!-dijo el joven tomando de la barba con gran
+familiaridad a Pinedo-. Qu te has hecho ayer? Pepe Castro ha
+preguntado por ti....
+
+--Ha preguntado por m Pepe Castro? Tanto honor me confunde!
+
+Causaba cierta sorpresa ver a Maldonado tutear a un hombre ya entrado en
+aos y de venerable aspecto. Todos los mozalbetes del _Club de los
+Salvajes_ hacan lo mismo, sin que Pinedo se diese por ofendido.
+
+--Ah tienes a Mariana--sigui ste--que acaba de hablar perreras de
+ti, y con razn.
+
+--Pues?
+
+--No haga usted caso, Ramoncito--exclam la seora de Caldern asustada.
+
+--Y Pepa tambin.
+
+--Usted, Pepa?-pregunt el mancebo queriendo demostrar desembarazo,
+pero inquieto en realidad, porque la de Fras era con razn temida.
+
+--Yo, s. Vamos a cuentas, Ramoncito, qu se propone usted echando
+sobre s tanto perfume? Es que pretende usted seducirnos a todas por el
+rgano del olfato?
+
+--Por cualquier rgano me agradara seducir a usted, Pepa. La tertulia
+celebr la respuesta. Se oy una espontnea carcajada. Pacita la haba
+soltado. Su mam se mordi los labios de ira y encarg a la hija que
+tena ms cerca que hiciese presente a la otra, para que a su vez lo
+comunicase a la menor, que era una desvergonzada y que en llegando a
+casa se veran las caras.
+
+--Hombre, bien! choque usted--exclam la de Fras, dando la mano a
+Ramoncito-. Es la nica frase regular que le he odo en mi vida.
+Generalmente no dice usted ms que tonteras.
+
+--Muchas gracias.
+
+--No hay de qu.
+
+--Ya hemos ledo la pregunta que usted hizo en el Ayuntamiento,
+Ramoncito--dijo la seora de Caldern, mostrndose amable para
+desvirtuar la acusacin de Pinedo.
+
+--Ps! cuatro palabrejas.
+
+--Por ah se empieza, joven--manifest Caldern con acento Protector.
+
+--No; no se empieza por ah--dijo gravemente Pinedo--. Se empieza por
+_rumores_. Luego vienen las _interrupciones.... (Es inexacto!
+Prubemelo su seora! La culpa es de los amigos de su seora.)_ En
+seguida llegan los ruegos y las preguntas. Despus la explicacin de un
+voto particular o la defensa de una proposicin incidental. Por ltimo,
+la intervencin en los grandes debates econmicos.... Pues bien. Ramn
+se encuentra ya en la tercer categora, en la de los ruegos.
+
+--Gracias, Pinedito, gracias--respondi el joven algo amoscado--.Pues ya
+que he llegado a esa categora, _te ruego_ que no seas tan guasn.
+
+--Hombre, tampoco est mal eso!--exclam Pepa Fras con asombro--.
+Ramoncito, va usted echando ingenio.
+
+El joven concejal fu a sentarse entre la nia de la casa y la menor de
+Alcudia, que se apartaron de mala gana para dejarle introducir su silla.
+Este Maldonado, muchacho de buena familia, no enteramente desprovisto de
+bienes de fortuna y elegido recientemente concejal por la Inclusa,
+diriga desde hace algn tiempo sus obsequios a la nia de Caldern. Era
+un matrimonio bastante proporcionado, al decir de los amigos. Esperanza
+sera ms rica que Ramoncito, porque la hacienda de D. Julin era slida
+y considerable; pero aqul, que tampoco estaba en la calle, tena ya
+comenzada con buenos auspicios su carrera poltica. Los padres de la
+chica ni se oponan ni alentaban sus pretensiones. Con el aplomo y la
+superioridad que da el dinero, Caldern apenas fijaba la atencin en
+quin requera de amores a su hija, abrigando la seguridad de que no le
+faltaran buenos partidos cuando quisiera casarla. Y en efecto, cinco o
+seis pollastres de lo ms elegante y perfilado de la sociedad madrilea
+zumbaban en los paseos, en las tertulias y en el teatro Real alrededor
+de la rica heredera, como znganos en torno de una colmena. Ramoncito
+tena varios rivales, algunos de consideracin. No era lo peor esto,
+sino que la nia, tan apagada de genio, tan tmida y silenciosa
+ordinariamente, slo con l era atrevida y desenfadada, autorizndose
+bromitas ms o menos inocentes, respuestas y gestos bruscos que
+mostraban bien claro que no le tomaba en serio. Por eso le deca a
+menudo Pepe Castro, su amigo y confidente, que se hiciese valer un poco
+ms; que no se manifestase tan rendido ni ansioso; que a las mujeres hay
+que tratarlas con un poco de desdn.
+
+Este Pepe Castro no slo era el amigo y el confidente de Maldonado, pero
+tambin su modelo en todos los actos de la vida social y privada. Los
+juicios que pronunciaba acerca de las personas, los caballos, la
+poltica (de esto hablaba pocas veces), las camisas y los bastones eran
+axiomas incontrovertibles para el joven concejal. Imitbale en el
+vestir, en el andar, en el reir. Si el otro compraba una jaca espaola
+cruzada, ya estaba Ramoncito vendiendo la suya inglesa para adquirir
+otra parecida; si le daba por saludar militarmente llevndose la mano
+abierta a la sien, a los pocos das Ramoncito saludaba a todo el mundo
+como un recluta; si tomaba una chula por querida, no tardaba mucho
+nuestro joven en pasear por los barrios bajos en busca de otra. Pepe
+Castro se peinaba echando el pelo hacia adelante, para ocultar cierta
+prematura calva. Ramoncito, que tena un pelo hermoso se peinaba
+tambin hacia adelante. Hasta la calva hubiera imitado con gusto por
+parecerle ms _chic_. Pues bien, a pesar de tan devota imitacin no
+haba podido obedecerle en lo tocante a sus incipientes amores. Y esto
+porque, aunque parezca raro, Ramoncito haba llegado a interesarse de
+verdad por la nia. El amor pocas veces es un sentimiento simple. A
+menudo contribuyen formarle y darle vida otras pasiones, como la
+vanidad, la avaricia, la lujuria, la ambicin. As formado apenas se
+distingue del verdadero amor: inspira el mismo vigilante cuidado y causa
+las mismas zozobras y penas. Ramoncito se crea sinceramente enamorado
+de Esperancita, y acaso tuviera razn para ello, pues la apeteca,
+pensaba en ella a todas horas, buscaba con afn los medios de agradarla
+y aborreca de muerte a sus rivales. Por mas que se esforzaba en seguir
+los consejos del admirado Pepe Castro, procurando ocultar su inclinacin
+o al menos la vehemencia con que la senta, no lo lograba. Haba
+empezado por clculo a festejarla, con el dominio sobre s de un hombre
+que tiene libre el corazn: haba llegado pronto, gracias a la
+resistencia desdeosa de la chica, a preocuparse vivamente, a sentirse
+aturdido y fascinado en su presencia. Luego la competencia de otros
+pollos le encenda la sangre y los deseos de hacerse pronto dueo de la
+mano de la nia. En obsequio a la verdad, hay que decir que se haba
+olvidado "casi" de los millones de Caldern, que amaba ya a la hija
+"casi" desinteresadamente.
+
+--Conque ha hablado usted en el Ayuntamiento, Ramn?--le pregunt
+Pacita--. Y qu ha dicho usted?
+
+--Nada, cuatro palabras sobre el servicio de alcantarillas--respondi
+con afectado aire de modestia el joven.
+
+--Pueden ir las seoras al Ayuntamiento?
+
+--Por qu no?
+
+--Pues yo quisiera mucho oirle hablar un da.... Y Esperancita tiene ms
+deseos que yo, de seguro.
+
+--No, no!... Yo no--se apresur a decir la nia.
+
+--Vamos, chica, no lo disimules. No has de tener ganas de oir hablar a
+tu novio?
+
+Esperanza se puso como una amapola y exclam precipitadamente:
+
+--Yo no tengo novio, ni quiero tenerlo.
+
+Ramoncito tambin se puso colorado.
+
+--Pero qu cosas tan horribles tienes, Paz!--sigui aturdida y
+confusa--. No vuelvas a hablar as porque me marcho de tu lado.
+
+--Perdona, hija--dijo la maliciosa nia, que se gozaba en el
+aturdimiento de su amiga y del concejal--. Yo crea.... Hay muchos que
+lo dicen.... Entonces, si no es Ramn ser Federico.... Maldonado
+frunci el entrecejo.
+
+--Ni Federico ni nadie.... Djame en paz!... mira, aqu est el padre
+Ortega; levntate.
+
+
+
+
+II
+
+#Ms personajes.#
+
+
+Un clrigo alto, de rostro plido y redondo, joven an, con ojos azules
+y mirada vaga de miope, apareci en la puerta. Todos se levantaron. La
+marquesa de Alcudia avanz rpidamente y fu a besarle la mano. Detrs
+de ella hicieron lo mismo sus hijas, Mariana y las dems seoras de la
+tertulia.
+
+--Buenas tardes, padre--. Buenos ojos le vean, padre--. Sintese aqu,
+padre.--No, ah no, padre; vngase cerca del fuego.
+
+El sexo masculino le fu dando la mano con afectuoso respeto. La voz del
+sacerdote, al preguntar o responder en los saludos era suave, casi de
+falsete, como si en la pieza contigua hubiese un enfermo; su sonrisa era
+triste, protectora, insinuante. Pareca que le haban arrancado a su
+celda y a sus libros con gran trabajo, que entraba all con repugnancia,
+slo por hacer algn bien con el contacto de su sabia y virtuossima
+persona a aquellos buenos seores de Caldern, de quienes era director
+espiritual. Sus hbitos y sotana eran finos y elegantes; los zapatos de
+charol con hebilla de plata; las medias de seda.
+
+Le dieron la enhorabuena calurosamente por una oracin que haba
+pronunciado el da anterior en el oratorio del Caballero de Gracia. El
+se content con sonrer y murmurar dulcemente:
+
+--Dnsela a ustedes, seoras, si han sacado algn fruto.
+
+El padre Ortega no era un clrigo vulgar, al menos en la opinin de la
+sociedad elegante de la corte, donde tena mucho partido. Sin pecar de
+entremetido frecuentaba las casas de las personas distinguidas. No le
+gustaba hacer ruido ni llamar la atencin de las tertulias sobre s. No
+daba ni admita bromas, ni tena el temperamento abierto y jaranero que
+suele caracterizar a los sacerdotes que gustan del trato social. Si era
+intrigante, deba de serlo de un modo distinto de lo que suele verse en
+el mundo. Discreto y afable, humilde, grave y silencioso cuando se
+hallaba en sociedad, procurando borrar y confundir su personalidad
+entre las dems, adquira relieve cuando suba a la ctedra del Espritu
+Santo, lo que haca a menudo. All se expresaba con desenfado y
+verbosidad sorprendentes. No lograba conmover al auditorio ni lo
+pretenda, pero demostraba un talento claro y una ilustracin poco comn
+en su clase. Porque era de los poqusimos sacerdotes que estaban al
+tanto de la ciencia moderna, o al menos semejaba estarlo. En vez de las
+plticas morales que se usan y de las huecas y disparatadas
+declamaciones de sus colegas contra la ciencia y la razn, los sermones
+de nuestro escolapio trascendan fuertemente a lecturas modernsimas: en
+todos ellos procuraba demostrar directa o indirectamente que no existe
+incompatibilidad entre los adelantos de la ciencia y el dogma. Hablaba
+de la evolucin, del transformismo, de la lucha por la existencia,
+citaba a Hegel alguna vez, traa a cuento la teora de Malthus sobre la
+poblacin, el antagonismo del trabajo y el capital. De todo procuraba
+sacar partido en defensa de la doctrina catlica. Para rechazar los
+nuevos ataques era necesario emplear nuevas armas. Hasta se confesaba,
+en principio, partidario de las teoras de Darwin, cosa que tena
+sorprendidos e inquietos a algunos de sus timoratos amigos y penitentes,
+pero esto mismo contribua a infundirles ms respeto y admiracin.
+Cuando hablaba para las seoras solamente, prescinda de toda erudicin
+que pudiera parecerles enfadosa; adoptaba un lenguaje mundano. Les
+hablaba de sus tertulias, de sus saraos, de sus trajes y caprichos, como
+quien los conoce perfectamente; sacaba comparaciones y argumentos de la
+vida de sociedad, y esto encantaba a las damas y las postraba a sus
+pies. Era el confesor de muchas de las principales familias de la
+capital. En este ministerio demostraba una prudencia y un tacto
+exquisitos. A cada persona la trataba segn sus antecedentes, posicin y
+temperamento. Cuando tropezaba con una devota escrupulosa, viva y
+ardiente como la marquesa de Alcudia, el buen escolapio apretaba de
+firme las clavijas, se mostraba exigente, tirnico, entraba en los
+ltimos pormenores de la vida domstica y los reglamentaba. En casa de
+Alcudia no se daba un paso sin su anuencia. Y en estos sitios, como si
+se gozase en mostrar su poder, adoptaba un continente grave y severo que
+en otras partes no se le conoca. Cuando daba con alguna familia
+despreocupada, con poca aficin a la iglesia, ensanchaba la manga, se
+haca benigno y tolerante, procurando nada ms que guardasen las formas
+y no diesen mal ejemplo a los otros. Haca cuanto le era posible por
+afianzar esa alianza dichosa establecida de poco tiempo a esta parte
+entre la religin y el "buen tono" en nuestro pas. Cada da sacaba una
+moda que a ello contribuyese, traducidas unas del francs, otras nacidas
+en su propio cerebro. En la capilla u oratorio de alguna familia ilustre
+reuna ciertos das del ao por la tarde a las damas conocidas. Eran
+unas agradabilsimas _matines_, donde se oraba, tocaba el rgano
+expresivo la ms hbil pianista, deca el padre una pltica familiar,
+departa despus amigablemente con las seoras acerca de asuntos
+religiosos, se confesaba la que quera, y por ltimo pasaban al comedor,
+donde se tomaba te, cambiando de conversacin. Cuando falleca alguna
+persona de estas familias, el padre Ortega se haca poner en las
+papeletas de defuncin como director espiritual, rogando que la
+encomendasen a Dios. Luego reparta entre todos los amigos unos
+papelitos impresos o memorias con oraciones, donde se peda al Supremo
+Hacedor con palabras encarecidas y melosas que por tal o cual mrito que
+resplandeci en su sagrada pasin perdonase al conde de T*** o a la
+baronesa de M*** el pecado de soberbia o de avaricia, etc. Generalmente
+no era aquel en que ms haba sobresalido el difunto, lo cual haca el
+padre con buen acuerdo para evitar el escndalo y una pena a la familia.
+Tambin se encargaba de gestionar la adquisicin del mayor nmero
+posible de indulgencias, la bendicin papal _in articulo mortis_, las
+preces de algn convento de monjas, etc. Siendo su amigo y penitente se
+poda tener la seguridad de no ir al otro mundo desprovisto de buenas
+recomendaciones. Lo que no sabemos es el caso que Dios haca de ellas,
+si escriba encima de las memorias con lpiz azul, como los ministros,
+"hgase", o si preguntaba al padre Ortega, como la seora del cuento:
+"Y a usted quin le presenta?"
+
+Cuando hubo cambiado algunas palabras corteses con casi todos los
+tertulios, haciendo a cada cual la reverencia que dada su posicin le
+corresponda, la marquesa de Alcudia le tom por su cuenta, y llevndole
+a uno de los ngulos del saln y sentados en dos butaquitas, comenz a
+hablarle en voz baja como si se estuviese confesando. El clrigo, con el
+codo apoyado en el brazo del silln, cogiendo con la mano su barba
+rasurada, los ojos bajos en actitud humilde, la escuchaba. De vez en
+cuando profera tambin alguna palabra en voz de falsete, que la
+marquesa escuchaba con profundo respeto y sumisin, lo cual no impeda
+que al instante volviese a la carga gesticulando con viveza, aunque sin
+alzar la voz.
+
+Haba entrado poco despus que el padre un joven gordo, muy gordo,
+rubio, con patillitas que le llegaban poco ms abajo de la oreja, mucha
+carne en los ojos y fresco y sonrosado color en las mejillas. La ropa le
+estallaba. Su voz era levemente ronca y la emita con fatiga. Al entrar
+nublse la descolorida faz de Ramoncito Maldonado. El recin llegado era
+hijo de los condes de Casa-Ramrez y uno de los pretendientes a la mano
+de la primognita de Caldern. Jacobo Ramrez o Cobo Ramrez, como se le
+llamaba en sociedad, pasaba por chistoso por el mismo motivo que Pepa
+Fras, aunque con menos razn. Caracterizbale una libertad grosera en
+el hablar, un desprecio cnico hacia las personas, aun las ms
+respetables, y una ignorancia que rayaba en lo inverosmil. Sus chistes
+eran de lo ms burdo y soez que es posible tolerar entre personas
+decentes. Alguna vez daba en el clavo, esto es, tena alguna ocurrencia
+feliz; mas, por regla general, sus chuscadas eran pura y lisamente
+desvergenzas.
+
+La tertulia, no obstante, se regocij con su entrada. Una sonrisa feliz
+se esparci por todos los rostros, menos el de Ramoncito.
+
+--Oiga usted, Caldern--entr diciendo, sin saludar--. Cmo se arregla
+usted para tener siempre criados tan guapos?... A uno de ellos, el de la
+entrada, con la poca luz que haba y la voz de mezzo-soprano que me
+gasta, le he confundido con una muchacha.
+
+--Hombre, no!--exclam riendo el banquero.
+
+--Hombre, s! A m no me importa nada que usted traiga todos los Romeos
+que guste.... Viene por aqu su amigo Pinazo?
+
+Los que entendieron adnde iba a parar, que eran casi todos, soltaron la
+carcajada.
+
+--No viene! no viene!--dijo Caldern casi ahogado por la risa.
+
+--De qu se ren?--pregunt Pacita por lo bajo a Esperanza.
+
+--No s--respondi sta con acento de sinceridad, encogindose de
+hombros.
+
+--De seguro Cobo ha dicho una barbaridad. Se lo preguntar despus a
+Julia que no dejar de haberla cogido.
+
+Volvieron ambas la vista hacia la mayor de Alcudia y la vieron inmvil,
+rgida, con los ojos bajos como siempre. En el ngulo de sus labios, sin
+embargo, vagaba una leve sonrisa maliciosa que mostraba que no sin razn
+la hermanita fiaba en sus profundos conocimientos.
+
+--Hola, Ramoncillo--dijo acercndose a Maldonado y dndole una palmada
+en la mejilla con familiaridad--. Siempre tan guapote y tan seductor.
+
+Estas palabras fueron dichas en tono entre afectuoso e irnico, que le
+sent muy mal al joven.
+
+--No tanto como t..., pero en fin, vamos tirando--respondi Ramoncito.
+
+--No, no, t eres ms guapo.... Y si no que lo digan estas nias.... Un
+poco flacucho ests, sobre todo desde hace una temporada, pero ya
+doblars en cuanto se te pase eso.
+
+--No tiene que pasarme nada.... Ya s que nunca podr ser de tantas
+libras como t--replic ms picado.
+
+--Pues tienes ms hierbas.
+
+--All nos vamos, chico; no vengas echndotelas de _fanciullo_, porque
+es muy cursi, sobre todo delante de estas nias.
+
+--Pero hombre, que siempre han de estar ustedes riendo!--exclam Pepa
+Fras--. Acaben ustedes pronto por batirse, ya que los dos no caben en
+el mundo.
+
+--Donde no caben los dos--le dijo por lo bajo Pinedo--es en casa de
+Caldern.
+
+--Nada de eso--manifest Cobo en tono ligero y alegre--. Los amigos ms
+reidos son los mejores amigos. Verdad, barbin?
+
+Al mismo tiempo tom la cabeza de Ramoncito con ambas manos y se la
+sacudi cariosamente. Este le rechaz de mal humor.
+
+--Quita, quita, no seas sobn.
+
+Cobo y Maldonado eran ntimos amigos. Se conocan desde la infancia.
+Haban estado juntos en el colegio de San Antn. Luego en la sociedad
+siguieron manteniendo relaciones estrechas, principalmente en el _Club
+de los Salvajes_, adonde ambos acudan asiduamente. Como ambos ejercan
+la misma profesin, la de pasear a pie, en coche y a caballo; como ambos
+frecuentaban las mismas casas y se encontraban todos los das en todas
+partes, la confianza era ilimitada. Siempre haba habido entre ellos,
+sin embargo, una graciosa hostilidad, pues Cobo despreciaba a Ramoncito,
+y ste, que lo adivinaba, mantenase constantemente en guardia. Esta
+hostilidad no exclua el afecto. Se decan mil insolencias, disputaban
+horas enteras; pero en seguida salan juntos en coche como si no hubiera
+pasado nada, y se citaban para la hora del teatro. Maldonado tomaba las
+cosas de Cobo en serio. Este se gozaba en llevarle la contraria en
+cuanto deca, hasta que consegua irritarlo, ponerlo fuera de si. Mas el
+afecto desapareci en cuanto ambos pusieron los ojos en la chica de
+Caldern. No qued ms que la hostilidad. Sus relaciones pareca que
+eran las mismas; reunanse en el club diariamente, paseaban a menudo
+juntos, iban a cazar al Pardo como antes. En el fondo, sin embargo, se
+aborrecan ya cordialmente. Por detrs decan perreras el uno del otro;
+Cobo con ms gracia, por supuesto, que Ramoncito, porque le tena,
+fundada o infundadamente, un desprecio verdadero.
+
+--Vamos, les pasa a ustedes lo que a mi hija y su marido....--dijo la
+de Fras.
+
+--No tanto! no tanto, Pepa!--interrumpi Ramrez afectando susto.
+
+--Pero qu sinvergenza es usted, hombre!--exclam aqulla tratando de
+contener la risa, que no cuadraba a su mal humor caracterstico--. Se
+parecen ustedes en que siempre estn regaando y haciendo las paces.
+
+Y se puso a describir con bastante gracia la vida matrimonial de su
+hija. Lo mismo ella que el marido eran un par de chiquillos mimosos,
+insoportables. Sobre si no la haba pasado el plato a tiempo o no la
+haba echado agua en la copa, sobre los botones de la camisa, o si no
+cepillaron la ropa, o tena la ensalada demasiado aceite, armaban
+caramillos monstruosos. Los dos eran Igualmente susceptibles y
+quisquillosos. A veces se pasaban seis u ocho das sin hablarse. Para
+entenderse en los menesteres de la vida se escriban cartitas y en ellas
+se trataban de usted--. "Asuncin me ha pasado un recado dicindome que
+vendr a las ocho para llevarme al teatro. Tiene usted inconveniente en
+que vaya?"--escriba ella dejndole la carta sobre la mesa del
+despacho--. "Puede usted ir adonde guste"--responda l por el mismo
+procedimiento--. "Qu platos quiere usted para maana? Le gusta a
+usted la lengua en escarlata?"--"Demasiado sabe usted que no como
+lengua. Hgame el favor de decir a la cocinera que traiga algn pescado,
+pero no boquerones como el otro da, y que no fra tanto las tortillas".
+Ninguno de los dos quera humillarse al otro. As que, esta tirantez se
+prolongaba ridculamente, hasta que ella, Pepa, los agarraba por las
+orejas, les deca cuatro frescas y les obligaba a darse la mano. Luego,
+en las reconciliaciones, eran extremosos.
+
+--Sabe usted, Pepa, que no quisiera estar yo all en el momento de la
+reconciliacin?--dijo Cobo haciendo alarde nuevamente de su malignidad
+brutal.
+
+--Tampoco yo, hijo--respondi, dando un suspiro de resignacin que hizo
+reir--. Pero qu quiere usted! Soy suegra, que es lo ltimo que se
+puede ser en este mundo, y tengo esa penitencia y otras muchas que usted
+no sabe.
+
+--Me las figuro.
+
+--No se las puede usted figurar.
+
+--Pues, querida, a m me gustara muchsimo ver a mis hijos
+reconciliados. No hay cosa ms fea que un matrimonio reido--dijo la
+bendita de Mariana con su palabra lenta, arrastrada, de mujer linftica.
+
+--Tambin a m ... pero despus que pasa la reconciliacin--respondi
+Pepa, cambiando miradas risueas con Cobo Ramrez y Pinedo.
+
+--De qu buena gana me reconciliara yo con usted, Mariana, del mismo
+modo que esos chicos!--dijo en voz muy baja el almibarado general
+Patio, aprovechando el momento en que la esposa de Caldern se inclin
+para hurgar el fuego con un hierro niquelado. Al mismo tiempo, como
+tratase de quitrselo para que ella no se molestase, sus dedos se
+rozaron, y aun puede decirse, sin faltar a la verdad, que los del
+general oprimieron suave y rpidamente los de la dama.
+
+--Reconciliarse!--dijo sta en voz natural--. Para eso es necesario
+antes estar enfadados y, a Dios gracias, nosotros no lo estamos.
+
+El viejo tenorio no se atrevi a replicar. Ri forzadamente, dirigiendo
+una mirada inquieta a Caldern. Si insista, aquella pnfila era capaz
+de repetir en voz alta la atrevida frase que acababa de decirle.
+
+--Por supuesto--sigui Pepa--que yo me meto lo menos posible en sus
+reyertas. Ni voy apenas por su casa. Uf! Me crispa el hacer el papel
+de suegra!
+
+--Pues yo, Pepa, quisiera que fuese usted mi suegra--dijo Cobo,
+mirndola a los ojos codiciosamente.
+
+--Bueno, se lo dir a mi hija, para que se lo agradezca.
+
+--No, si no es por su hija!... Es porque ... me gustara que usted se
+metiese en mis cosas.
+
+--Bah, bah! djese usted de msicas--replic la de Fras medio enojada.
+
+Un amago de sonrisa que plegaba sus labios pregonaba, no obstante, que
+la frase la haba lisonjeado.
+
+Ramoncito volvi a sacar la conversacin del teatro Real, la liebre que
+sale y se corre en todas las tertulias distinguidas de la corte. La
+pera, para los abonados, no es un pasatiempo, sino una institucin. No
+es el amor de la msica, sin embargo, lo que engendra esta constante
+preocupacin, sino el no tener otra cosa mejor en qu ocuparse. Para
+Ramoncito Maldonado, para la esposa de Caldern y para otros muchos, los
+seres humanos se dividen en dos grandes especies: los abonados al teatro
+Real y los no abonados. Los primeros son los nicos que expresan
+realmente de un modo perfecto la esencia de la humanidad. Gayarre y la
+Tosti fueron puestos otra vez a discusin. Los que haban llegado
+ltimamente dieron su opinin, tanto sobre el mrito como sobre la
+disposicin fsica de los dos cantantes.
+
+Ramoncito se puso a contar en voz baja a Esperanza y a Paz que la noche
+anterior haba sido presentado a la Tosti en su _camerino_. "Una mujer
+muy amable, muy fina. Le haba recibido con una gracia y una amabilidad
+sorprendentes. Ya haba odo hablar mucho de el, de Ramoncito, y tena
+deseos vivos de conocerle personalmente. Cuando supo que era concejal,
+qued asombrada por lo joven que haba llegado a ese puesto. Ya ven
+ustedes que tontera! Por lo visto, en otros pases se acostumbra a
+elegir slo a los viejos. De cerca era an mejor que de lejos. Un cutis
+que parece raso; una dentadura preciosa; luego una arrogante figura; el
+pecho levantado y unos brazos!..."
+
+La vanidad haca a Ramoncito no slo torpe, porque es regla bien sabida
+que cuando se galantea a una mujer no debe alabarse con demasiado calor
+a otra, sino un tantico atrevido dirigindose a nias. Estas se miraban
+sonrientes, brillndoles los ojos con fuego malicioso y burln que el
+joven concejal no observaba.
+
+--Y diga usted Ramn, no se ha declarado usted a ella?--le pregunt
+Pacita.
+
+--Todava no--respondi hacindose cargo ya de la intencin burlona de
+la pregunta.
+
+--Pero se declarar.
+
+--Tampoco. Estoy ya enamorado de otra mujer. Al mismo tiempo dirigi una
+miradita lnguida a Esperanza. Esta se puso repentinamente seria.
+
+--De veras? Cuente usted ... cuente usted.
+
+--Es un secreto
+
+--Bien, pero nosotras lo guardaremos.... Verdad Esperanza que t no
+dirs nada?
+
+Y la esculida chiquilla miraba maliciosamente a su amiga gozndose en
+su mal humor y en la inquietud de Ramoncito.
+
+--Yo no tengo gana de saber nada.
+
+--Ya lo oye usted, Ramn. Esperanza no tiene gana de oir hablar de sus
+novias. Yo bien s por qu es, pero no lo digo....
+
+--Qu tonta eres, chica!--exclam aqulla con verdadero enojo.
+
+El joven concejal qued lisonjeado por tal advertencia que vena de una
+amiga ntima. Crey, sin embargo, que deba cambiar la conversacin a
+fin de no echar a perder su pretensin, pues vea a Esperanza seria y
+ceuda.
+
+--Pues no crean ustedes que es tan difcil declararse a la Tosti y que
+ella responda que s.... Y si no ... ah tienen ustedes a Pepe Castro,
+que puede dar fe de lo que digo.
+
+--Es que Pepe Castro no es usted--manifest la nia de Caldern con
+marcada displicencia.
+
+Maldonado cay de la regin celeste donde se meca. Aquella frase
+punzante dicha en tono despreciativo le lleg al alma. Porque cabalmente
+la superioridad de Pepe Castro era una de las pocas verdades que se
+imponan a su espritu de modo incontrastable. Pudiera ofrecer reparos a
+la de Hornero, pero a la de Pepito, no. La seguridad de no poder llegar
+jams, por mucho que le imitase, al grado excelso de elegancia,
+despreocupacin, valor desdeoso y hasto de todo lo creado, que
+caracterizaba a su admirado amigo, le humillaba, le haca desgraciado.
+Esperanza haba puesto el dedo en la llaga que minaba su preciosa
+existencia. No pudo contestar; tal fu su emocin.
+
+Clementina estaba triste, inquieta. Desde que haba entrado en casa de
+su cuada, buscaba pretexto para irse. Pero no lo hallaba. Era forzoso
+resignarse a dejar transcurrir un rato. Los minutos le parecan siglos.
+Haba charlado unos momentos con la marquesa de Alcudia, mas sta la
+haba dejado en cuanto entr el padre Ortega. Su cuada estaba
+secuestrada por el general Patio, que le explicaba minuciosamente el
+modo de criar a los ruiseores en jaula. Las dos chicas de Alcudia que
+tena al lado parecan de cera, rgidas, tiesas, contestando por
+monoslabos a las pocas preguntas que las dirigi. Una sorda irritacin
+se iba apoderando poco a poco de ella. Dado su temperamento, no se
+hubieran pasado muchos minutos en echar a rodar todos los miramientos y
+largarse bruscamente. Alas al oir el nombre de Pepe Castro levant la
+cabeza vivamente y se puso a escuchar con vida atencin. La reticencia
+de Ramoncito la puso sbito plida. Se repuso no obstante en seguida, y,
+entrando en la conversacin con amable sonrisa, dijo:
+
+--Vaya, vaya, Ramn; no sea usted mala lengua.... Pobres mujeres en
+boca de ustedes!
+
+--No se habla mal sino de la que lo merece, Clementina--respondi ste
+animado por el cable que impensadamente reciba.
+
+--De todas hablan ustedes. Me parece que su amiguito Pepe Castro no es
+de los que se muerden la lengua para echar por el suelo una honra.
+
+--Clementina, hasta ahora no le he cogido tras de ninguna mentira. Todo
+Madrid sabe que es hombre de mucha suerte con las mujeres.
+
+--No s por qu!--replic con un mohn de desdn la dama.
+
+--Yo no soy inteligente en la hermosura de los hombres--manifest el
+joven riendo su frase--, pero todos dicen que Pepito es guapo.
+
+--Ps!... Ser segn el gusto de cada cual ... y que me dispense Pacita,
+que es su pariente. Yo formo parte de esos _todos_ y no lo digo.
+
+--La verdad es--apunt Esperancita tmidamente--que Pepito no pasa por
+feo.... Luego, es muy elegante y distinguido, verdad t?
+
+Y se dirigi a Pacita, ponindose al mismo tiempo levemente colorada.
+
+Clementina le dirigi una mirada penetrante que concluy de ruborizarla.
+
+--De qu se habla?--pregunt Cobo Ramrez acercndose al corro.
+
+Casi nunca se sentaba en las tertulias. Le placa andar de grupo en
+grupo, resollando como un buey, soltando alguna frase atrevida en cada
+uno. La faz de Ramoncito se nubl al aproximarse su rival. Este no dej
+de notarlo y le dirigi una mirada burlona.
+
+--Vamos, Ramoncillo, d; cmo te arreglas para tener tan animadas a las
+damas? Me acaba de decir Pepa que vas echando ingenio.
+
+--No, hombre; cmo voy a echarlo si lo tienes t todo?--profiri con
+irritacin el concejal.
+
+--Vaya, chico, si es que te azaras porque yo me acerco, me voy.
+
+Una sonrisa irnica, amarga y triunfal al mismo tiempo, dilat el rostro
+anguloso de Ramoncito. Haba cogido a su enemigo en la trampa. Ha de
+saberse que pocos das antes averigu casualmente, por medio de un
+acadmico de la lengua, que no se deca _azararse_, sino _azorarse_.
+
+--Querido Cobo--dijo echndose hacia atrs con la silla y mirndole con
+fijeza burlona--. Antes de hablar entre personas ilustradas, creo que
+debieras aprender el castellano.... Digo ... me parece....
+
+--Pues?--pregunt el otro sorprendido.
+
+--No se dice azarar, sino _azorar_, queridsimo Cobo. Te lo participo
+para tu satisfaccin y efectos consiguientes.
+
+La actitud de Ramoncito al pronunciar estas palabras era tan arrogante,
+su sonrisa tan impertinente, que Cobo, desconcertado por un momento,
+pregunt con furia:
+
+--Y por qu se dice azorar y no azarar?
+
+--Porque s!... Porque lo digo yo!... Eso!...--respondi el otro sin
+dejar de sonrer cada vez con mayor irona y echando una mirada de
+triunfo a Esperanza.
+
+Se entabl una disputa animada, violenta, entre ambos. Cobo se mantuvo
+en sus trece sosteniendo con bro que no haba tal _azorar_, que a nadie
+se lo haba odo en su vida y eso que estaba harto de hablar con
+personas ilustradas. El joven y perfumado concejal le responda
+brevemente sin abandonar la sonrisilla impertinente, seguro de su
+triunfo. Cuanto ms furioso se pona Cobo, ms se gozaba en humillarle
+delante de la nia por quien ambos suspiraban.
+
+Pero la decoracin cambi cuando Cobo irritadsimo, vindose perdido,
+llam en su auxilio al general Patio.
+
+--Vamos a ver, general, usted que es una de las eminencias del ejrcito,
+cree que est bien dicho azorarse?
+
+El general, lisonjeado por aquella oportuna dedada de miel, manifest
+dirigindose a Maldonado en tono paternal:
+
+--No, Ramoncito, no: est usted en un error. Jams se ha dicho en Espaa
+azorar.
+
+El concejal di un brinco en la silla. Abandonando sbito toda irona,
+echando llamas por los ojos, se puso a gritar que no saban lo que se
+decan, que pareca mentira que personas ilustradas, etc., etc.... Que
+estaba seguro de hallarse en lo cierto y que inmediatamente se buscase
+un diccionario.
+
+--El caso es, Ramoncito--dijo D. Julin rascndose la cabeza--, que el
+que haba en casa hace ya tiempo que ha desaparecido. No s quin se lo
+ha llevado.... Pero a m me parece tambin, como al general, que se dice
+azarar....
+
+Aquel nuevo golpe afect profundamente a Maldonado, que, plido ya,
+tembloroso, lanz con voz turbada un ltimo grito de angustia.
+
+--Azorar viene de _azor_, seores!
+
+--Qu azor ni qu coliflor, hombre de Dios!--exclam Cobo soltando una
+insolente carcajada--. Confiesa que has metido la patita y d que no lo
+volvers a hacer.
+
+El despecho, la ira del joven concejal no tuvieron lmites. Todava
+luch algunos momentos con palabras y ademanes descompuestos. Pero como
+se contestase a sus enrgicas protestas con risitas v sarcasmos,
+concluy por adoptar una actitud digna v despreciativa, mascullando
+palabras cargadas de hiel, los labios trmulos, la mirada torva. De vez
+en cuando dejaba escapar por la nariz un leve bufido de indignacin.
+Cobo estuvo implacable: aprovech todas las ocasiones que se ofrecieron
+para dirigirle indirectamente una pullita envenenada que causaba el
+regocijo de las nias y haca sonrer discretamente a las personas
+graves. Nadie en el mundo padeci ms hambre y sed de justicia que
+Ramoncito en aquella ocasin.
+
+La llegada de un nuevo personaje puso fin o suspendi por lo menos su
+tormento. Anunci el criado al seor duque de Requena. La entrada de
+ste produjo en la tertulia un movimiento que indicaba bien claramente
+su importancia. Caldern sali a recibirle dndole las dos manos con
+efusin. Los hombres se levantaron apresuradamente y se apartaron de los
+asientos para salir a su encuentro sonrientes, expresando en su actitud
+la veneracin que les inspiraba. Las damas volvieron tambin sus rostros
+hacia l con curiosidad y respeto, y Pepa Fras se levant para
+saludarle. Hasta el padre Ortega abandon a su marquesa y se adelant
+inclinado, sumiso, dirigindole un saludo almibarado, sonrindole con
+sus ojos claros al travs de los fuertes cristales de miope que gastaba.
+Por algunos instantes apenas se oy en la estancia mas que "querido
+duque", "seor duque". "Oh, duque!"
+
+El objeto de tanta atencin y acatamiento era un hombre bajo, gordo, la
+faz amoratada, los ojos saltones y oblicuos, el cabello blanco, y el
+bigote entrecano, duro y erizado como las pas de un puerco-espn. Los
+labios gruesos y sinuosos y manchados por el zumo del cigarro puro que
+traa apagado y morda pasendolo de un ngulo a otro de la boca sin
+cesar. Podra tener unos sesenta aos, ms bien ms que menos. Vena
+envuelto en un magnfico gabn de pieles que no haba querido quitarse a
+la entrada por hallarse acatarrado. Mas al poner los pies en el
+saloncito de Caldern, sintise malamente impresionado por el calor que
+all haca. Sin contestar apenas a los saludos y sonrisas que a porfa
+le dirigan, murmur en tono brutal, con la voz gruesa y ronca a la vez
+que caracteriza a los hombres de cuello corto:
+
+--Puf! Esto echa bombas!...
+
+Y lo acompa de una interjeccin valenciana que principia por f. Al
+mismo tiempo hizo ademn de despojarse del abrigo. Veinte manos cayeron
+sobre l para ayudarle y esto retras un poco la operacin.
+
+Representse en la tertulia de Caldern la escena de los israelitas en
+el desierto que ms se ha repetido en el mundo, la adoracin del becerro
+de oro. El recin llegado era nada menos que D. Antonio Salabert, duque
+de Requena, el clebre Salabert rico entre los ricos de Espaa, uno de
+los colosos de la banca y el ms afamado, sin disputa, por el nmero y
+la importancia de sus negocios. Haba nacido en Valencia. Nadie conoca
+a su familia. Decan unos que haba sido granuja del mercadal, otros que
+empez de lacayo de un banquero y luego fu cobrador de letras y
+zurupeto, otros que haba sido soldado de Cabrera en la primera guerra
+civil, y que el origen de su fortuna estuvo en una maleta llena de onzas
+de oro que rob a un viajero. Algunos llegaban hasta a filiarle en una
+de las clebres partidas de bandoleros que infestaron a Espaa poco
+despus de la guerra. Pero l explicaba del modo ms sencillo y grfico
+la procedencia de su fortuna, que no bajaba de cien mil millones de
+pesetas. Cuando se enfadaba con los empleados de su casa, lo cual
+suceda a menudo, y notaba que se ofendan con sus palabrotas
+injuriosas, sola decirles gritando como un energmeno:
+
+--Sabis, f...., cmo he llegado yo a tener dinero?... Pues recibiendo
+muchas patadas en el trasero. Slo a fuerza de puntapis se logra subir
+arriba. Estamos?
+
+Hay que confesar que este dato adolece de ser un poco vago; pero la
+perfecta autenticidad de que se halla revestido, le da un valor
+inapreciable. Tomndolo como base de la investigacin, acaso se pueda
+llegar a definir el carcter y a historiar la vida y las empresas del
+opulento banquero.
+
+--Hola, chiquita--dijo avanzando hasta Clementina y tomndole la barba
+como se hace con los nios--. Ests aqu? No he visto tu coche abajo.
+
+--He salido a pie, pap.
+
+--Es un milagro. Si quieres, puedes llevarte el mo.
+
+--No; tengo deseos de caminar. Estoy estos das muy pesada.
+
+El duque de Requena haba prescindido de todos los presentes y hablaba a
+su hija con toda la afabilidad de que era susceptible. La vea pocas
+veces. Clementina era su hija natural, habida all en Valencia, cuando
+joven, de una mujer de la nfima clase social, como l lo era al
+parecer. Luego se haba casado en Madrid, ya en camino de ser rico, con
+una joven de la clase media, de la cual no tuvo familia. Esta seora,
+extremadamente delicada de salud desde su matrimonio, haba cedido o,
+por mejor decir, haba ella misma propuesto que la hija de su marido
+viniese a habitar la misma casa. Clementina se educ, pues, aqu y fu
+amada de la esposa de su padre como una verdadera hija. Ella la quiso y
+la respet tambin como a una madre. Despus que se cas sola visitarla
+a menudo; pero como su padre estaba siempre muy ocupado, no entraba en
+sus habitaciones, y desde las de su madre (as la llamaba) se iba a la
+calle. Slo en los das de banquete o recepcin, o cuando casualmente le
+tropezaba en las casas o en la calle departa un rato con l.
+
+Despus de preguntarle por su marido y por sus hijos, el duque se puso a
+hablar, sin sentarse, con Caldern y Pepa Fras. Un hombre rudo y
+campechanote en la apariencia: sonrea pocas veces: cuando lo haca era
+de modo tan leve que an poda dudarse de ello. Acostumbraba a llamar
+las cosas por su nombre y a dirigirse a las personas sin frmulas de
+cortesa, dicindoles en la cara cosas que pudieran pasar por groseras:
+no lo eran porque saba darles un tinte entre rudo y afectuoso que les
+quitaba el aguijn. No era muy locuaz. Generalmente se mantena
+silencioso mordiendo su cigarro y examinando al interlocutor con sus
+ojos oblicuos, impenetrables. Mostraba al hablar una inocencia falsa y
+socarrona que no le haca antiptico. Detrs se vea siempre al antiguo
+granuja del mercadal de Valencia, diestro, burln, receloso y
+marrullero.
+
+Pepa Fras le habl de negocios. La viuda era incansable en esta
+conversacin. Quera enterarse de todo, temiendo ser engaada vida
+siempre de ganancias y temblando con terror cmico ante la perspectiva
+de la baja de sus fondos. Se haca repetir hasta la saciedad los
+pormenores. "Soltara las acciones del Banco y comprara _Cubas_? Qu
+pensaba hacer el Gobierno con el amortizable? Haba odo rumores. Se
+hara en alza la prxima liquidacin? No sera mejor liquidar en el
+momento con treinta cntimos de ganancia que aguardar a fin de mes?"
+
+Para ella las palabras de Salabert eran las del orculo de Delfos. La
+fama inmensa del banquero la tena fascinada. Por desgracia, el duque,
+como todos los orculos antiguos y modernos, se expresaba siempre que se
+le consultaba, de un modo ambiguo. Responda a menudo con gruidos que
+nadie saba si eran de afirmacin, de negacin o de duda. Las frases que
+de vez en cuando se escapaban de su boca entre el cigarro y los labios
+hmedos y sucios eran oscuras, cortadas, ininteligibles en muchos casos.
+Adems, todo el mundo saba que no era posible fiarse de l, que se
+gozaba en despistar a sus amigos y hacerles caer de bruces en un mal
+negocio. Sin embargo, Pepa insista aspirando a arrancar de aquel
+cerebro luminoso el secreto de la mina: bromeaba tomndole de las
+solapas de la levita, llamndole viejo, cazurro, zorro, haciendo gala de
+una desvergenza que en ella haba llegado a ser coquetera. El banquero
+no daba fuego. Le segua el humor respondiendo con gruidos y con tal
+cual frase escabrosa que haca reir a Caldern, aunque no tena muchas
+ganas de hacerlo vindole echar sin miramiento alguno tremendos
+escupitajos en la alfombra. Porque el duque con el picor del tabaco
+salivaba bastante y no acostumbraba a reparar dnde lo haca, a no ser
+en su casa donde cuidaba de ponerse al lado de la escupidera. Caldern
+estaba inquieto, violento, lo mismo que si se los echase en la cara. A
+la tercera vez, no pudiendo contenerse, fu l mismo a buscar la
+escupidera para ponrsela al lado. Salabert le dirigi una mirada
+burlona y le hizo un guio a Pepa. Ya tranquilo Caldern se mostr
+locuaz y pretendi sustituirse al duque dando consejos a Pepa sobre los
+fondos. Pero aunque hombre prudente y experto en los negocios, la viuda
+no se los apreciaba ni aun quera oirlos. Al fin y al cabo, entre l y
+Salabert exista enorme distancia: el uno era un negociante vulgar, el
+otro un genio de la banca. Sin embargo, ste asenta con sonidos
+inarticulados a las indicaciones burstiles del dueo de la casa. Pepa
+no se fiaba.
+
+Salabert se apart un poco del grupo y se dej caer sobre el brazo de un
+silln adoptando una postura grosera, para lo cual slo l tena
+derecho. En vez de ser mal vistos aquellos modales libres y rudos,
+contribuan no poco a su prestigio y al respeto idoltrico que en
+sociedad se le tributaba. Lejos nuevamente de la escupidera volvi a
+salivar sobre la alfombra con cierto goce malicioso, que a pesar de su
+mscara indiferente y bonachona se le trasluca en la cara. Caldern
+torn igualmente a nublarse y fruncirse hasta que, resolvindose a
+saltar por encima de ciertos miramientos sociales, le acerc otra vez
+la escupidera sin tanto valor como antes, pues lo hizo con el pie. Pepa
+sentse en el otro brazo y sigui haciendo carocas al duque. Este
+comenzaba a fijar ms la atencin en ella. Sus miradas frecuentes la
+envolvan de la cabeza a los pies, notndose que se detenan en el
+pecho, alto y provocador. Pepa era una mujer fresca, apetitosa. Al cabo
+de algunos minutos el banquero se inclin hacia ella con poca
+delicadeza, y acercando el rostro a su cara, tanto que pareca que se la
+rozaba con los labios, le dijo en voz baja:
+
+--Tiene usted muchas _Osunas_?
+
+--Algunas, s, seor.
+
+--Vndalas usted a escape.
+
+Pepa le mir a los ojos fijamente, y dndose por advertida call. Al
+cabo de unos momentos fu ella quien acercando su rostro al del banquero
+le pregunt discretamente:
+
+--Qu compro?
+
+--Amortizable--respondi el famoso millonario con igual reserva.
+
+Entraban a la sazn un caballero y una dama, ambos jovencitos, menudos,
+sonrientes, y vivos en sus ademanes.
+
+--Aqu estn mis hijos--dijo Pepa.
+
+Era un matrimonio grato de ver. Ambos bien parecidos, de fisonoma
+abierta y simptica, y tan jvenes, que realmente parecan dos nios.
+Fueron saludando uno por uno a los tertulios. En todos los rostros se
+adverta el afecto protector que inspiraban.
+
+--Aqu tienes a tu suegra, Emilio. Qu encuentro tan desagradable!
+verdad?...--dijo Pepa al joven.
+
+--Suegra, no; mam ... mam--respondi ste apretndole la mano
+cariosamente.
+
+--Dios te lo pague, hijo!--replic la viuda dando un suspiro de cmico
+agradecimiento.
+
+Volvi la tertulia a acomodarse. Los jvenes casados sentronse juntos
+al lado de Mariana. Clementina haba dejado aquel sitio y charlaba con
+Maldonado: el nombre de Pepe Castro sonaba muchas veces en sus labios.
+Mientras tanto Cobo aprovechaba el tiempo, haciendo reir con sus
+desvergenzas a Pacita; pero aunque intentaba que Esperanza acogiese los
+chistes con igual placer, no lo consegua. La nia de Caldern, seria,
+distrada, pareca atender con disimulo a lo que Ramoncito y Clementina
+hablaban. Pinedo se haba levantado y haca la corte al duque. Y el
+general, viendo a su dolo en conversacin animada con los jvenes
+casados, fatigado de que sus labernticos requiebros no fuesen
+comprendidos, ni tampoco sus restregones poticos, vino a hacer lo
+mismo. La marquesa y el sacerdote seguan cuchicheando vivamente all en
+un rincn, ella cada vez ms humilde e insinuante, sentada sobre el
+borde de la butaca, inclinando su cuerpo para meterle la voz por el
+odo; l ms grave y ms rgido por momentos, cerrando a grandes
+intervalos los ojos como si se hallase en el confesionario.
+
+--Qu par de bebs, eh!--exclam Pepa en voz alta dirigindose a
+Mariana--. No es vergenza que esos mocosos estn casados? Cunto
+mejor sera que estuviesen jugando al trompo!
+
+Los chicos sonrieron mirndose con amor.
+
+--Ya jugarn ... en los momentos de ocio--manifest Cobo Ramrez con
+retintn.
+
+--Hombre, ca!--exclam Pepa, volvindose furiosa hacia l--. Le han
+dado a usted cuenta ellos de sus juegos?
+
+Aqul y Emilio cambiaron una mirada maliciosa. Irenita, la joven casada,
+se ruboriz.
+
+--Te estn haciendo vieja, Pepa. Acurdate que eres abuela--respondi
+la seora de Caldern.
+
+--Qu abuela tan rica!--exclam por lo bajo Cobo, aunque con la
+intencin de que lo oyese la interesada.
+
+Esta le ech una mirada entre risuea y enojada, demostrando que haba
+odo y lo agradeca en el fondo. Cobo se hizo afectadamente el
+distrado.
+
+--Os ha pasado ya la berrenchina?--sigui la viuda dirigindose a sus
+hijos--. Cunto durarn las paces?... Jess, qu criaturas tan
+picoteras!... Mirad, yo no voy a vuestra casa porque cuando os encuentro
+con morro me apetece tomar la escoba y romperla en las costillas de los
+dos....
+
+Los tertulios se volvieron hacia los jvenes esposos sonriendo. Esta vez
+se pusieron ambos fuertemente colorados. Despus, por la seriedad que
+qued bien sealada en el rostro de Emilio, se pudo comprender que no le
+hacan maldita la gracia aquellas salidas harto desenfadadas de su
+suegra.
+
+El general Patio, por orden de la bella seora de la casa, puso el dedo
+en el botn de un timbre elctrico. Apareci un criado: le hizo el ama
+una sea: no se pasaron cinco minutos sin que se presentase nuevamente y
+en pos de l otros dos con sendas bandejas en las manos colmadas de
+tazas de te, pastas y bizcochos. Momento de agradable expansin en la
+tertulia. Todos se ponen en movimiento y brilla en los ojos el placer
+del animal que va a satisfacer una necesidad orgnica. Esperancita deja
+apresuradamente a su amiga y a Ramrez y se pone a ayudar con solicitud
+a su madre en la tarea de servir el te a los tertulios. Ramoncito
+aprovecha el instante en que la nia le presenta una taza, para decirla
+en voz baja y alterada "que le sorprende mucho que se complazca en
+escuchar las patochadas y frases atrevidas de Cobo Ramrez". Esperanza
+le mira confusa, y al fin dice "que ella no ha odo semejantes
+patochadas, que Cobo es un chico muy amable y gracioso". Ramoncito
+protesta con voz dbil y lgubre entonacin contra tal especie y
+persiste en desacreditar a su amigo, hasta que ste, oliendo el
+torrezno, se acerca a ellos bromeando segn costumbre. Con lo cual, a
+nuestro distinguido concejal se le encapota an ms el rostro y se va
+retirando poco a poco: no sea que al insolente de Cobo se le ocurra
+cualquier sandez para hacer reir a su costa.
+
+Lleg el momento de hablar de literatura, como acontece siempre en
+todas las tertulias nocturnas o vespertinas de la capital. El general
+Patio habl de una obra teatral recin estrenada con felicsimo xito y
+le puso sus peros, basados principalmente en algunas escenas subidas de
+color. Mariana manifest que de ningn modo ira a verla entonces. Todos
+convinieron en anatematizar la inmoralidad de que hoy hacen gala los
+autores. Se dijeron pestes del naturalismo. Cobo Ramrez, que haba
+tomado te y luego unos emparedados y se haba comido una cantidad
+fabulosa de ensaimadas y bizcochos, expuso a la tertulia que
+recientemente haba ledo una novela titulada _Le journal d'une dame_
+(en francs y todo), preciosa, bonitsima, la ms espiritual que l
+hubiera ledo nunca. Porque Cobo, en literatura--caso raro!--, estaba
+por lo espiritual, lo delicado. No le vinieran a l con esas nove-lotas
+pesadas donde le cuentan a uno las veces que un albail se despereza al
+levantarse de la cama (o los bizcochos y ensaimadas que se come un chico
+de buena sociedad), ni le hablaran de partos y otras porqueras
+semejantes. En las novelas deben ponerse cosas agradables, puesto que se
+escriben para agradar. Esto deca con notable firmeza, resollando al
+hablar como un caballo de carrera. Los dems asentan.
+
+La entrada de un caballero ni alto ni bajo, ni delgado ni gordo, alzado
+de hombros y cogido de cintura, la color baja, la barba negra y tan
+espesa y recortada que pareca postiza, cort rpidamente la pltica
+literaria. Nada menos que era el seor ministro de Fomento. Por eso
+llevaba la cabeza tan erguida que casi daba con el cerebelo en las
+espaldas, y sus ojos medio cerrados despedan por entre las negras y
+largas pestaas relmpagos de suficiencia y proteccin a los presentes.
+Hasta los veintids aos haba tenido la cabeza en su postura natural;
+pero desde esta poca, en que le nombraron vicepresidente de la seccin
+de derecho civil y cannico en la Academia de Jurisprudencia, haba
+comenzado a levantarla lenta y majestuosamente como la luna sobre el mar
+en el escenario del teatro Real, esto es, a cortos e imperceptibles
+tironcitos de cordel. Le hicieron diputado provincial; un tironcito.
+Luego diputado a Cortes; otro tironcito. Despus gobernador de
+provincia; otro tironcito. Ms tarde director general de un
+departamento; otro. Presidente de la Comisin de presupuestos; otro.
+Ministro; otro. La cuerda estaba agotada. Aunque le hicieran prncipe
+heredero, Jimnez Arbs ya no poda levantar un milmetro ms su gran
+cabeza.
+
+Su entrada produjo movimiento, pero no tanto como la del duque de
+Requena. Este, cuyo rostro carnoso, sensual, no poda ocultar el
+desprecio que aquella asamblea le inspiraba, corri a l sin embargo, y
+le salud con rendimiento y servilismo sorprendentes, teniendo en cuenta
+la rusticidad y grosera con que generalmente se comportaba en el trato
+social. El ministro comenz a repartir apretones de manos de un modo tan
+distrado que ofenda. nicamente cuando salud a Pepa Fras di
+seales de animacin. Esta le pregunt en voz baja tutendole:
+
+--Cmo vienes de frac?
+
+--Voy a comer a la embajada francesa.
+
+--Vas luego a casa?
+
+--S.
+
+Este dilogo rapidsimo en voz imperceptible fu observado por el duque,
+quien acercndose a Pinedo le pregunt con reserva y haciendo una sea
+expresiva:
+
+--Diga usted, Arbs y Pepa Fras?...
+
+--Hace ya lo menos dos meses.
+
+La mirada que el banquero le ech entonces a la viuda no fu de la
+calidad de las anteriores. Era ahora ms atenta, ms respetuosa y
+profunda, quedndose despus un poco pensativo. Caldern se haba
+acercado al ministro y le hablaba con acatamiento. Salabert hizo lo
+mismo. Pero el personaje no tena ganas de hablar de negocios o por
+ventura le inspiraba miedo el clebre negociante. La prensa haca
+reticencias malvolas sobre los negocios de ste con el Gobierno. Por
+eso, a los pocos momentos, se fu en pos de Pepa Fras y se pusieron a
+cuchichear en un ngulo de la estancia.
+
+Clementina estaba cada vez ms impaciente, con unos deseos atroces de
+marcharse. Dejaba de hacerlo por el temor de que su padre la acompaase.
+El ministro se fu a los pocos minutos, repartiendo previamente otros
+cuantos apretones de manos con la misma distraccin imponente, mirando,
+no a la persona a quien saludaba, sino al techo de la estancia. Entonces
+el duque se apoder de Pepa Fras, mostrndose con ella tan galante y
+expresivo, como si fuese a hacerle una declaracin de amor. El general,
+observndolo, dijo a Pinedo:
+
+--Mire usted al duque, qu animado se ha puesto. De fijo le est
+haciendo el amor a Pepa.
+
+--No--respondi gravemente el empleado--. A lo que est haciendo el amor
+ahora es al negocio de las minas de Riosa.
+
+La viuda anunci al cabo en voz alta que se iba.
+
+--Adonde va usted, Pepa, en este momento?--le pregunt el banquero.
+
+--A casa de Lhardy a encargar unas mortadelas.
+
+--La acompao a usted.
+
+--Vamos; le convidar a tomar unos pastelitos.
+
+Al duque le hizo mucha gracia el convite.
+
+--Vienes, chiquita?--le dijo a su hija.
+
+Clementina an pensaba quedarse un rato. Pepa, al tiempo de salir del
+brazo del banquero, dijo en alta voz volvindose a los Presentes:
+
+--Conste que no vamos en coche.
+
+Lo cual les hizo reir.
+
+--Conste--dijo el duque riendo--que esto lo dice por adularme.
+
+--Que se explique eso: no hemos comprendido ...--grit Cobo Ramrez.
+
+Pero ya el duque y Pepa haban desaparecido detrs de la cortina.
+Clementina aguard slo cinco minutos. Cuando presumi que ya no poda
+tropezar en la escalera a su padre, se levant, y pretextando un
+quehacer olvidado, se despidi tambin.
+
+
+
+
+III
+
+#La hija de Salabert.#
+
+
+Baj con ansia la escalera. Al poner el pie en la calle dej escapar un
+suspiro de consuelo. A paso vivo tom la del Siete de Julio, entr en la
+plaza Mayor y luego en la de Atocha. Al llegar aqu vino a su
+pensamiento la imagen del joven que la haba seguido y volvi la cabeza
+con inquietud. Nada; no haba que temer. Ninguno la segua. En la puerta
+de una de las primeras casas y mejores de la calle, se detuvo, mir
+rpida y disimuladamente a entrambos lados y penetr en el portal. Hizo
+una sea casi imperceptible de interrogacin al portero. Este contest
+con otra de afirmacin llevndose la mano a la gorra. Lanzse por la
+escalera arriba. Subi tan de prisa, sin duda para evitar encuentros
+importunos, que al llegar al piso segundo le ahogaba la fatiga y se
+llev una mano al corazn. Con la otra di dos golpecitos en una de las
+puertas. Al instante abrieron silenciosamente: se arroj dentro con
+mpetu, cual si la persiguiesen.
+
+--Ms vale tarde que nunca--dijo el joven que haba abierto, tornando a
+cerrar con cuidado.
+
+Era un hombre de veintiocho a treinta aos, de estatura ms que regular,
+delgado, rostro fino y correcto, sonrosado en los pmulos, bigote
+retorcido, perilla apuntada y los cabellos negros y partidos por el
+medio con una raya cuidadosamente trazada. Guardaba semejanza con esos
+soldaditos de papel con que juegan los nios; esto es, era de un tipo
+militar afeminado. Tambin pareca su rostro al que suelen poner los
+sastres a sus figurines; y era tan antiptico y repulsivo como el de
+ellos. Vesta un batn de terciopelo color perla con muchos y primorosos
+adornos; traa en los pies zapatillas del mismo gnero y color con las
+iniciales bordadas en oro. Advertase pronto que era uno de esos hombres
+que cuidan con esmero del alio de su persona; que retocan su figura con
+la misma atencin y delicadeza con que el escultor cincela una estatua;
+que al rizarse el bigote y darle cosmtico creen estar cumpliendo un
+sagrado e ineludible deber de conciencia; que agradecen, en fin, al
+Supremo Hacedor, el haberles otorgado una presencia gallarda y procuran
+en cuanto les es dado mejorar su obra.
+
+--Qu tarde!--volvi a exclamar el apuesto caballero dirigindola una
+mirada fija y triste de reconvencin.
+
+La dama le pag con una graciosa sonrisa, replicando al mismo tiempo con
+acento burln:
+
+--Nunca es tarde si la dicha es buena.
+
+Y le tom la mano y se la apret suavemente, y le condujo luego sin
+soltarle al travs de los corredores, hasta un gabinete que deba ser el
+despacho del mismo joven. Era una pieza lujosa y artsticamente
+decorada; las paredes forradas con cortinas de raso azul oscuro,
+prendidas al techo por anillos que corran por una barra de bronce;
+sillas y butacas de diversas formas y gustos; una mesa-escritorio de
+nogal con adornos de hierro forjado; al lado una taquilla con algunos
+libros, hasta dos docenas aproximadamente. Suspendidos del techo por
+cordones de seda y adosados a la pared veanse algunos arneses de
+caballo, sillas de varias clases, comunes, bastardas y de jineta con sus
+estribos pendientes, frenos de diferentes pocas y tambin pases,
+ltigos, sudaderos de estambre fino bordados, espuelas de oro y plata;
+todo riqusimo y nuevo. Las aficiones hpicas del dueo de aquel
+despacho se delataban igualmente en los pasillos, que desde la puerta de
+la casa conducan all; por todas partes monturas colgadas y cuadros
+representando caballos en libertad o aparejados. Hasta sobre la mesa de
+escribir, el tintero, los pisapapeles y la plegadera estaban tallados en
+forma de herraduras, estribos o ltigos. Al travs de un arco con
+columnas, mal cerrado por un portier hecho de rico tapiz en el que
+figuraban un joven con casaca y peluca de rodillas delante de una joven
+con traje Pompadour, vease un magnfico lecho de caoba con dosel.
+
+As que llegaron a esta cmara, la dama se dej caer con negligencia en
+una butaquita muy linda y volvi a decirle con sonrisa burlona:
+
+--Qu! no te alegras de verme?
+
+--Mucho; pero me alegrara de haberte visto primero. Hace hora y media
+que te estoy esperando.
+
+--Y qu? Es gran sacrificio esperar hora y media a la mujer que se
+adora? T no has ledo que Leandro pasaba todas las noches el
+Helesponto a nado para ver a su amada?... No; t no has ledo eso ni
+nada.... Mejor: yo creo que te sentara mal la ciencia. Los libros
+disiparan esos colorcitos tan lindos que tienes en las mejillas, te
+privaran de la agilidad y la fuerza con que montas a caballo y guas
+los coches.... Adems, yo creo que hay hombres que han nacido para ser
+guapos, fuertes y divertidos, y uno de ellos eres t.
+
+--Vamos, por lo que estoy viendo me consideras como un bruto que no
+conoce ni la A--respondi triste y amoscado el joven, en pie frente a
+ella.
+
+--No, hombre, no!--exclam la dama riendo; y apoderndose de una de sus
+manos la bes en un repentino acceso de ternura--.Eso es insultarme. Te
+figuras que yo podra querer a un bruto?... Toma--aadi despojndose
+del sombrero--, pon ese sombrero con cuidado sobre la cama. Ahora ven
+aqu, so canalla; ya que eres tan susceptible, no consideras que has
+principiado dicindome una grosera?... Hora y media!... Y qu?...
+Acrcate, ponte de rodillas; deja que te tire un poco de los pelos.
+
+El joven, en vez de hacerlo, agarr una silla-fumadora y se mont en
+ella frente a su querida.
+
+--Sabes por qu he tardado tanto?... Pues por el dichoso nio, que me
+ha seguido hoy tambin.
+
+Al decir esto, se puso repentinamente seria; una arruga bien pronunciada
+cruz su linda frente.
+
+--Es insufrible!--aadi--. Ya no s qu hacer. A todas horas, salga
+por la maana o por la tarde, traigo aquel fantasma detrs de m. He
+tenido que refugiarme en casa de Mariana. Luego, una vez all, no hubo
+ms remedio que aguantar un rato. Vino pap, y porque no saliese conmigo
+esper otro poquito a que se fuese.... Ah ves!
+
+--Tiene gracia ese chico!--dijo riendo el caballero.
+
+--Mucha! Si es muy divertido que le averigen a una dnde va y lo sepa
+en seguida todo el mundo, y llegue a odos de mi marido! Rete, hombre,
+rete!
+
+--Por qu no? A quin se le ocurre ms que a ti tomarse un disgusto
+por tener un admirador tan platnico? Has recibido alguna carta? Te ha
+dicho alguna palabra al paso?
+
+--Eso es lo que menos importaba. Lo que me excita los nervios es la
+persecucin. Luego es un mocoso capaz por despecho, si averigua mis
+entradas en esta casa, de escribir un annimo.... Y t ya sabes la
+situacin especial en que me encuentro respecto a mi marido.
+
+--No es de presumir: los que escriben annimos no son los enamorados,
+sino las amigas envidiosas.... Quieres que yo me aviste con l y le
+meta un poco de miedo?
+
+--Eso no se pregunta, hombre!--exclam la dama con voz irritada--.
+Mira, Pepe; t eres hombre de corazn y tienes inteligencia; pero te
+hace muchsima falta un poco ms de refinamiento en el espritu para que
+comprendas ciertas cosas. Debieras dedicar menos horas al club y a los
+caballos y procurar ilustrarte un poco.
+
+--Ya pareci aqullo!--dijo el joven con despecho, muy molestado por la
+agria reprensin.
+
+--Pues si quieres que no te diga ciertas cosas, procura callarte otras.
+
+Pepe Castro se encogi de hombros con superior desdn y se alz de la
+silla. Di algunas vueltas distradamente por la estancia y par al fin
+delante de un cuadrito, que descolg para sacudirle el polvo con el
+pauelo. Clementina le miraba en tanto con ojos colricos. Se puso en
+pie vivamente, como si la alzara un resorte: luego, refrenando su mpetu
+y adquiriendo calma, avanz lentamente hacia la alcoba, penetr en ella,
+recogi su sombrero de la cama y comenz a ponrselo frente al espejillo
+de una cornucopia, con ademanes lentos, donde se adivinaba, sin embargo,
+en el levsimo temblor de las manos, la sorda irritacin que la
+embargaba.
+
+--Bueno!--exclam por ltimo en tono distrado e indiferente--. Me voy,
+chico.... Quieres algo para la calle?
+
+El joven di la vuelta y pregunt con sorpresa:
+
+--Ya?
+
+--Ya--repuso la dama con exagerada firmeza.
+
+El joven avanz hacia ella, le ech suavemente un brazo al cuello, y
+levantando con la otra mano el velito rojo le di un beso en la sien.
+
+--Que siempre ha de pasar lo mismo! Yo soy el descalabrado y t te
+apresuras a ponerte la venda.
+
+--Qu ests diciendo ah?--replic ella algo confusa--. Me voy porque
+tengo que hacer una visita antes de comer.
+
+--Vamos, Clementina, aunque quieras no puedes disimular.... Debes
+comprender que no se pueden escuchar con risa los insultos ... y t me
+ests insultando a cada momento.
+
+--Te digo que no te comprendo. No s a qu insultos ni a qu disimulos
+te refieres--replic la dama con afectacin.
+
+Pepe intent con mimo y dulzura quitarle de nuevo el sombrero. Ella le
+detuvo con gesto imperioso. Tomla entonces por la cintura y la condujo
+hacia el divn. Sentse, y cogindole las manos se las bes repetidas
+veces con apasionado cario. Ella sigui en pie sin dejarse ablandar.
+Tan extremado estuvo, sin embargo, en sus caricias y tan sumiso, que al
+cabo, arrancando con violencia sus manos de las de l, Clementina dijo
+medio riendo, medio enojada an:
+
+--Quita, quita, que ya estoy hastiada de tus lametones de perro de
+Terranova.... Eres un bajo!... Primero que yo me humillase de tal modo
+me haran rajas.
+
+Volvi a quitarse el sombrero, y fu ella misma a colocarlo sobre la
+cama.
+
+--Cuando se est tan enamorado como yo--replic el joven un poco
+avergonzado--, no puede llamarse nada humillacin.
+
+--Es de veras eso, chico?--dijo acercndose a l sonriente y tomndole
+con sus dedos finos sonrosados la barba--. No lo creo.... T no tienes
+temperamento de enamorado.... Y si no, vamos a probarlo.... Si yo te
+mandase hacer una cosa que pudiera costarte la vida, o lo que es an
+peor, la honra ... algunos aos de presidio..., lo haras?
+
+--Ya lo creo!
+
+--S?... Pues mira, quiero que mates a mi marido.
+
+--Qu barbaridad!--exclam asustado, abriendo los ojos
+desmesuradamente.
+
+La dama le mir algunos segundos fijamente, con expresin escrutadora,
+maliciosa. Luego, soltando una sonora carcajada, exclam:
+
+--Lo ves, infeliz, lo ves?... T eres un seorito madrileo, un socio
+del _Club de los Salvajes_.... Ni yo, ni mujer ninguna te haran cambiar
+el frac y el chaleco blanco por el uniforme de presidiario.
+
+--Qu ideas tan extraas!
+
+--Sigue, sigue por donde te arrastra tu naturaleza de sietemesino y no
+te metas en honduras. Ya comprenders que te he hablado en broma. As y
+todo me has confirmado en lo que ya pensaba.
+
+--Pues si tienes formada esa idea tan pobre de mi cario, no s por qu
+razn me quieres--expres el joven volviendo a amoscarse.
+
+--Por qu te quiero?... Pues por lo que yo hago casi todas mis cosas
+... por capricho. Un da te he visto en el Retiro revolviendo un caballo
+admirablemente y me gustaste. Luego, a los dos meses, en Biarritz, te vi
+en el asalto del casino tirando con un oficial ruso y conclu de
+encapricharme. Hice que me fueses presentado, procur agradarte, te
+agrad en efecto.... Y aqu estamos.
+
+Pepe concluy por sufrir con paciencia aquel tono entre cnico y burln
+de su querida. A fuerza de charlar logr hacerlo desaparecer.
+Clementina, cuando estaba tranquila, era afectuosa, alegre, pronta a
+compadecerse y a los rasgos de generosidad; su rostro, tan bello como
+original, no adquira nunca dulzura, pero s una expresin bondadosa y
+maternal que lo haca muy simptico. Mas por poco que sus nervios se
+excitasen o se viese contrariada en sus pensamientos y deseos, el fondo
+de altivez, de obstinacin y aun crueldad que su alma guardaba, suba a
+la superficie y agitaba sus ojos azules con relmpagos de feroz sarcasmo
+o de clera.
+
+Pepe Castro, que no era hombre ilustrado ni ingenioso, saba no obstante
+entretenerla agradablemente con cuentecillos de saln, murmuraciones
+casi siempre de las personas por quienes ella senta marcada antipata.
+El recurso era burdo, pero surta admirable efecto. "La condesa de T***,
+seora a quien Clementina odiaba de muerte por un desaire que en cierta
+ocasin le haba hecho, andaba necesitada de dinero; se lo pidi al
+viejo banquero Z*** y ste se lo haba otorgado mediante un rdito muy
+poco apetitoso para la deudora. Los marqueses de L***, a quienes tambin
+ella profesaba aversin, cuando no estaban en el poder daban reuniones
+all en su finca de la Mancha y ofrecan esplndido _buffet_ a sus
+electores: cuando el marqus era ministro daban tambin reuniones, pero
+supriman el _buffet_. Julita R***, una jovencita muy linda, que tampoco
+inspiraba simpatas a la altiva dama, haba sido arrojada de casa de los
+seores de M*** por haberla hallado encerrada en el cuarto del
+primognito, un chico de quince aos". Estas y otras noticias del mismo
+jaez dejbalas caer el gallardo mancebo de sus labios con cierta
+displicencia cmica que despertaba el buen humor de la bella. Era todo
+el talento de Pepe Castro en el orden moral. Los dems que posea
+referanse enteramente al fsico.
+
+Se haban disipado las nubes que cubran la frente de Clementina.
+Mostrse locuaz y risuea. Fu prdiga de caricias con su amante en la
+hora que con l estuvo. Qued bien compensado de los alfilerazos que de
+ella haba recibido al principio de la entrevista, gozando de toda la
+dicha que una mujer hermosa y enamorada puede proporcionar cuando la
+soledad y la ocasin convidan.
+
+La noche haba cerrado ya, tiempo haca. El joven encendi las dos
+lmparas de la chimenea sin llamar al criado, que era su nico servidor
+y el nico ser viviente asimismo que habitaba con l en aquel cuarto.
+Pepe Castro era hijo de una ilustre familia de Aragn. Su hermano mayor
+llevaba un ttulo conocido y tena una hermana adems casada con otro
+ttulo. Se haba educado en Madrid. A los veinte aos qued hurfano.
+Vivi con su hermano primognito una temporada. No tardaron en reir
+porque ste, que era econmico hasta la avaricia, no poda sufrir con
+paciencia su despilfarro. Trasladse entonces a casa de su hermana; pero
+a los pocos meses, existiendo incompatibilidad de caracteres entre l y
+su cuado, chocaron de modo tan violento, que se contaba en el club y en
+los salones de la corte que se haban abofeteado y aporreado bravamente.
+No lleg a efectuarse un duelo entre ambos por la intervencin de
+algunos respetables miembros de la familia. Despus de vivir en fonda un
+poco de tiempo, decidise a poner casa. Tom un criado, se hizo traer el
+almuerzo de un restaurante y coma cundo en Lhardy, cundo, en casa de
+alguno de sus muchos amigos. Su cuadra la tena muy cerca, en la calle
+de las Urosas, y no estaba mal provista: dos jacas de silla, inglesa y
+cruzada, un tiro extranjero y otro espaol, berlina, _charrette, milord,
+break_. Era un chorro por donde se escapaba rpidamente su hacienda,
+aunque no el ms copioso. La mayor parte la haba dejado sobre el tapete
+de la mesa de juego del club, y una porcin, no insignificante por
+cierto, entre las uas de algunas lindsimas chulas transformadas por l
+de la noche a la maana en esplndidas y llamativas cortesanas. Esto
+ltimo lo negaba con arrogancia pensando que su gloria de seductor poda
+con ello menoscabarse; pero no importa: es exacto como todo lo que aqu
+se puntualiza.
+
+Quiere decir esto que Pepe Castro se hallaba arruinado a la hora
+presente. A pesar de lo cual, segua viviendo con, la misma comodidad y
+aparato que antes. Su trabajo y sus vueltas le costaba. Emprstitos a su
+hermano hipotecndole alguna finca trasconejada en las ventas y
+subastas, pagars a algunos arrojados usureros sobre la herencia de un
+to viejo y enfermo reconociendo tres veces la cantidad recibida, joyas
+que su hermana le regalaba no pudiendo regalarle dinero, cuentas
+exorbitantes con el importador de coches y caballos, con el sastre, con
+el perfumista, con Lhardy, con el conserje del club, con todo el mundo.
+Pareca imposible que un hombre pudiera vivir tranquilo en tal estado de
+trampas y enredos. Sin embargo, nuestro gallardo joven viva con la
+misma admirable serenidad de espritu e idntica alegra de corazn, y
+como l otros muchos de sus amigos y consocios segn tendremos ocasin
+de ver, tan arruinados aunque no tan gallardos.
+
+--Te preparo una sorpresa--dijo Clementina concluyendo de ponerse el
+sombrero y arreglarse el cabello frente al espejo.
+
+El bello gomoso olfate el aire como un perro que recibe vientos y se
+acerc a la dama.
+
+--Si es agradable, veamos.
+
+--Y si es desagradable lo mismo, groserazo. Todo lo que proceda de m
+debe serte agradable.
+
+--Convenido, convenido. Veamos--repuso disimulando mal su afn.
+
+--Bueno, treme aquel manguito.
+
+Castro se apresur a obedecer el mandato. Clementina, cuando lo tuvo
+entre las manos se sent con afectada calma en el divn, y agitndolo
+luego en el aire exclam:
+
+--A que no adivinas lo que contiene este manguito?
+
+--Sus ojos resplandecan de alegra y orgullo al mismo tiempo. Los de
+Castro chispearon de anhelo. Sus mejillas se colorearon y respondi con
+voz alterada entre dudando y afirmando:
+
+--Quince mil pesetas.
+
+La expresin alegre y triunfal del rostro de la dama se troc
+instantneamente en otra de clera y despecho.
+
+--Quita!, quita all, puerco!--exclam furiosa dndole un fuerte golpe
+en la cara con el lujoso manguito--. No piensas ms que en el dinero....
+No tienes ni pizca de delicadeza.
+
+--Yo pensaba!...
+
+Tambin hubo cambio de decoracin en la fisonoma de Castro. Se puso ms
+triste que la noche.
+
+--En la guita, s; ya acabo de decrtelo.... Pues no, seor; aqu no
+viene nada de eso. Slo hay un alfilerito de corbata que yo tonta de
+m! he comprado al pasar, en casa de Marabini, como una prueba de que te
+tengo siempre en el pensamiento.
+
+--Y yo te lo agradezco en el alma, pichona--manifest el joven haciendo
+un esfuerzo supremo sobre s mismo para vencer el repentino abatimiento
+y resultando de l una sonrisa forzada y amarga--. Por qu te disparas
+de ese modo?... Dame eso.... Bien se conoce que tienes muy mala idea
+formada de m.
+
+Clementina se neg a entregar el recuerdo. El joven insisti
+humildemente. Haba, no obstante, en sus ruegos un tinte de frialdad que
+dejaba traslucir, para el espritu penetrante de una mujer, el sordo
+disgusto y la tristeza que en el fondo del alma senta.
+
+--Nada, nada; mi pobre alfilerito que ests despreciando horriblemente
+... (se te conoce en la cara!) ... ir a la cajita donde guardo los
+recuerdos de los muertos.
+
+Alzse del divn; baj el velo del sombrero. Pepe an insista por
+mostrarse galante y desagraviarla. Al fin, cuando ya estaba cerca de la
+puerta, volvise repentinamente y sac del fondo del manguito una
+primorosa carterita, que le present, mirndole al mismo tiempo
+fijamente a la cara. Los ojos del joven, despus de posarse en la
+cartera con vida expresin de gozo, chocaron con los de su amada.
+Contemplronse unos instantes, ella con expresin maliciosa y
+triunfante, l con gratitud y gozo reprimidos.
+
+--Si siempre lo he dicho yo! Si no hay otra como mi nena para saber
+querer!... Ven aqu, deja que te d las gracias, rica ma; deja que te
+adore de rodillas.
+
+Y la arrastr, embargado por el entusiasmo, hacia el divn, la oblig a
+sentarse de nuevo y se dej caer de rodillas besando con fervor sus
+manos enguantadas.
+
+--Jess, qu locura!--exclam la dama un tanto confusa--. Vaya una
+cosa para hacer tales extremos!
+
+--No es por el dinero, nena ma; no es por el dinero; es porque tienes
+una manera de hacer las cosas original; porque tienes la gracia de Dios;
+porque eres una barbiana.... Toma, toma, retemonsima!
+
+Y le abrazaba las rodillas y se las besaba con calurosos ademanes. No
+contento, se prostern an ms y le bes los pies o por mejor decir, el
+tafilete de sus zapatos.
+
+--Qu bajo eres, Pepe!--exclamaba ella riendo.
+
+--No importa que me llames lo que quieras. Soy tuyo, tuyo hasta la
+muerte! Te quiero ms que a Dios. Quiero a estos piececitos tan ricos y
+los beso. Lo ves? A ver; que venga alguien a decirme que no debo
+hacerlo.
+
+Clementina le miraba risuea. No era fcil averiguar si gozaba en
+realidad o se diverta simplemente con aquella adoracin o ms bien
+aquel regocijo estrepitoso de perro que se arrastra el sentirse
+acariciado y lame los pies de su seor.
+
+--No slo te debo la felicidad, sino tambin la honra. No sabes lo que
+he sufrido desde anteayer por la maldita deuda--deca l con voz
+conmovida.
+
+--Volvers a jugar, eh? Volvers a jugar, perdido?--preguntaba ella
+tirndole de los cabellos, borrando aquella primororosa raya que los
+parta tan lindamente.
+
+--No ... particularmente sobre mi palabra te aseguro....
+
+--Ni sobre tu palabra, ni sobre tu dinero, grandsimo trasto.... Me voy,
+me voy--aadi con un gesto de mimo, levantndose y corriendo a mirar la
+hora al reloj de la chimenea--. Uf, qu tarde!... Adis, chiquillo.
+
+Y se precipit a la puerta extendiendo la mano a su amante sin mirarle.
+Este no pudo besarle ms que la punta de los dedos. Corri a abrir, pero
+ya ella haba echado mano al cerrojo; por cierto que se encoleriz
+porque resista a sus dbiles tirones.
+
+--Adis, adis; hasta el sbado--dijo en voz de falsete.
+
+--Hasta pasado maana.
+
+--No, no; hasta el sbado.
+
+Baj la escalera con la misma precipitacin con que la haba subido,
+hizo otro gesto imperceptible de despedida al portero y sali a la
+calle. Sigui a pie hasta la plaza del ngel, y all detuvo un coche de
+punto y se meti en l.
+
+Eran ms de las seis. Haca una hora que estaban encendidas las luces de
+los comercios. Ocultse cuanto pudo en un rincn y dej vagar su mirada
+distrada sin curiosidad por las calles que iba atravesando. Su
+fisonoma adquiri la expresin altiva, desdeosa, que la caracterizaba,
+a la cual se aada ahora leve matiz de hasto y preocupacin. Por su
+elegancia refinada, por su arrogante porte, y sobre todo por aquella
+severa majestad de su rostro peregrino, nadie vacilara en diputar a
+Clementina por una de las ms altas y nobles damas de la corte. No
+obstante, si lo era de hecho, dado que figuraba en todos los salones
+aristocrticos, en todas las listas de personas distinguidas que los
+peridicos publicaban al da siguiente de cualquier sarao, carreras de
+caballos, u otra fiesta cualquiera, de derecho distaba mucho de serlo
+por su origen. No poda ser ms humilde. Su padre la haba tenido en una
+inglesa, manceba de un tonelero irlands que haba llegado a Valencia en
+busca de trabajo. Llambase Rosa Coote. Era esplndidamente bella y lo
+hubiera sido ms a cuidar algo del adorno o alio de su persona. La
+miseria, en que ordinariamente viva aquel hogar ilcito, la haba hecho
+sucia y andrajosa. El granuja del mercadal de Valencia y la bella
+inglesa se entendieron a espaldas del tonelero, dueo temporal de las
+gracias de sta. Salabert era ms joven, ms gallardo: el vicio de la
+borrachera no le tena dominado como a aqul. Rosa le sigui a su
+zaquizam abandonando al primer amante. A los pocos meses de vivir
+juntos, Salabert, a quien se present ocasin de partir a Cuba como
+camarero de un vapor, la abandon a su vez. La inglesa, que llevaba ya
+en sus entraas el fruto de aquella pasajera unin, rod algn tiempo
+sin proteccin, sin recursos, por las calles de la ciudad, hasta que
+entr en relaciones con un carpintero del Grao que la recogi y lleg a
+hacerla su legtima esposa. Clementina se cri como intrusa en aquel
+nuevo hogar. Su madre era una mujer violenta, irascible, con rfagas de
+ternura, que slo guardaba para sus hijos legtimos. A ella, por todas
+las seales, la aborreca y en ella veng injustamente el agravio de su
+padre. Qu terrible infancia la de Clementina! Si en Madrid se supiesen
+ciertos pormenores, si en rpida visin pudiesen ofrecerse a los ojos de
+la sociedad elegante algunas escenas por las que aquella altiva y
+encopetada dama pas, pocos envidiaran su existencia. Qu torturas,
+qu refinamientos de crueldad! A los cuatro o cinco aos ya estaba
+obligada a ser la vigilante guardadora de otros dos hermanitos. Si en
+esta vigilancia decaa un punto, el castigo vena inmediatamente; pero
+no el castigo como quiera, el golpe pasajero, el estirn de orejas; no.
+El castigo era meditado con ensaamiento, procurando herir donde ms
+doliera y donde ms durase el dolor.... Los vecinos haban acudido ms
+de una vez a los lamentos de la infeliz criatura; haban increpado a la
+madre desnaturalizada. De ello no resultaba ms que alguna reyerta
+fragorosa en que la feroz irlandesa, chapurrando el valenciano, se
+despachaba a su gusto contra las comadres del barrio, y con mayor encono
+despus contra la causante de aquel disgusto. A todas horas gritaba que
+iba a meterla en la Inclusa. A esto se opona el carpintero, que se
+jactaba de ser hombre de bien y compasivo, que alguna vez intervena en
+los castigos para aplacarlos, pero que la mayor parte de las veces
+dejaba a su esposa "que ensease a su hija", como l deca a los vecinos
+que le recriminaban. Sus ideas pedaggicas chocaban con sus instintos
+piadosos, y cuando lograban sobreponerse ay de la desgraciada nia!
+
+Aquella serie de inauditas crueldades terminaron al fin con otra mayor
+que trajo consigo la intervencin de la justicia. La madre
+desnaturalizada, no sabiendo ya de qu modo atormentar a su hija, la
+hizo algunas quemaduras en el trasero con una buja. Una vecina averigu
+el hecho casualmente, lo comunic a otras vecinas, se arm el
+consiguiente escndalo en el barrio, dieron parte al juez, se instruy
+causa, y, probado el delito, la inglesa fu condenada a seis meses de
+crcel y la nia recogida en un establecimiento de beneficencia.
+
+Un ao despus lleg a Valencia Salabert, si no hecho un potentado, con
+alguna hacienda. Enterronle de lo ocurrido. Fu a ver a su hija al
+colegio de nias pobres. La sac de all y la puso en otro de pago,
+adonde por rara casualidad iba a visitarla. En la poblacin, sin
+embargo, fu loado su rasgo de generosidad. El saba hacerlo valer en la
+conversacin ofrecindose a los ojos de sus conocidos como un ejemplo
+vivo de amor paternal y contraste notable frente a la perversidad de su
+antigua querida. Poco ms tarde se cas en Madrid. Fu su esposa la hija
+de un comerciante en camas de hierro y colchones metlicos de la calle
+Mayor. Era una joven bastante feta y enfermiza; pero buena, afectuosa y
+con cincuenta mil duros de dote. Llambase Carmen. A los tres o cuatro
+aos de casados, sta, vindose cada vez ms delicada de salud, perdi
+la esperanza de tener familia. Sabiendo que su marido tena una hija
+natural en un convento de Valencia, le propuso, con generosidad no muy
+frecuente, traerla a casa y considerarla como hija de ambos. Salabert
+acept con gusto la proposicin. Fu a buscar a Clementina, y desde
+entonces cambi por entero la suerte de esta infeliz nia.
+
+Tena entonces catorce aos y era ya un portento de hermosura, mezcla
+dichosa del tipo ingls correcto y delicado y de la belleza severa de la
+mujer valenciana. Su tez guardaba los reflejos suaves, nacarados de la
+raza sajona. En su mirada azul y sombra haba la misma profundidad y
+misterio que en los ojos negros de las valencianas. Poco desarrollada
+an por virtud de su crudelsima infancia, por la vida sedentaria,
+despus, del convento, en cuanto cambi de clima y de forma de vida
+adquiri en dos o tres aos la elevada estatura y las majestuosas
+proporciones con que hoy la vemos. Sus partes morales dejaban bastante
+ms que desear. Era su temperamento irascible, obstinado, desdeoso y
+sombro. Si naci con estos vicios o fueron el resultado de sus brbaros
+martirios, de su tristsima infancia, no es fcil resolverlo. En el
+convento, donde nadie la trataba mal, no fu bien querida de sus
+maestras y compaeras por su carcter receloso, por la ausencia de
+cario que se notaba en su corazn. Los disgustos de sus compaeras, no
+slo no la conmovan, sino que despertaban en sus labios una sonrisa
+cruel, que las dejaba yertas. Luego tena, de vez en cuando, accesos de
+furor que la haban hecho temible y odiosa. En cierta ocasin, a una
+nia que le haba dicho algunas palabras ofensivas le ech las manos al
+cuello y estuvo muy prxima a asfixiarla. Nunca fu posible despus que
+le pidiese perdn, segn exiga la superiora. Prefiri estar recluda un
+mes, a humillarse.
+
+Los primeros meses que pas en casa de su padre fueron de prueba para la
+buena D. Carmen. En vez de una nia alegre y agradecida al inmenso
+favor que la haca, se encontr frente a frente de una fierecilla, un
+ser antiptico sin afecto ni sumisin, extravagante y caprichosa hasta
+un grado sorprendente, cuya risa no brotaba ruidosa sino cuando algn
+criado se caa o el lacayo reciba una coz de los caballos. Pero no se
+desanim. Con el instinto infalible de los corazones generosos,
+comprendi que si aquella tierra no daba amor era porque hasta entonces
+slo se haba sembrado odio. Los afectos dulces residen en todo ser
+humano, como en todo cuerpo la electricidad: mas para hacerlos vibrar,
+precisa someterlos a una fuerte corriente de cario por algn tiempo. Y
+esto fu lo que hizo D. Carmen con su hijastra. Durante seis meses la
+tuvo envuelta en una atmsfera tibia de afecto, en una red espesa de
+atenciones delicadsimas, de testimonios constantes de vivo y afectuoso
+inters. Al fin, Clementina, que principi por mostrarse desdeosa y
+luego indiferente a aquel cario, que pasaba horas y horas encerrada en
+su cuarto y slo iba a las habitaciones de su madrastra cuando la
+llamaba, que no tena jams con sta una expansin viviendo en absoluta
+reserva, sucumbi repentinamente; sinti vibrar en su corazn ese algo
+maravilloso que une a las criaturas humanas como a todos los cuerpos del
+Universo. Cambi de un modo extrao, violento, como todo lo que proceda
+de su temperamento singular. Cay, cuando menos se pensaba, de hinojos
+ante D. Carmen, dedicndole un respeto tan profundo, un cario tan
+apasionado, que la buena seora qued estupefacta y le cost gran
+trabajo creer en su sinceridad. En su alma se haba operado al fin la
+revelacin de la ternura. Al calor maternal de aquella bondadosa seora,
+su corazn de hielo se haba derretido. La esencia divina del amor
+penetr donde, hasta entonces, slo haba entrado la esencia de Satans.
+
+Fu un verdadero milagro. En vez de pasar la vida en su cuarto, no saba
+salir del de su madrastra a quien llamaba mam, con un gozo, con un
+fuego, con una pronunciacin tan decidida, como slo se observa en los
+devotos sinceros al dirigirse a la Virgen. Devocin poda llamarse
+tambin lo que Clementina senta por la esposa de su padre. Asombrada de
+que en el mundo existiese un ser tan dulce, tan tierno, no se hartaba de
+mirarla como si acabase de bajar del cielo. Quera adivinarle los
+pensamientos en los ojos, quera adelantarse a sus menores deseos,
+quera que nadie la sirviese ms que ella, quera, en fin, como todo
+enamorado, la posesin exclusiva del objeto de su amor. Una levsima
+seal de descontento de D. Carmen bastaba para confundirla y sumirla en
+el ms acerbo dolor. Aquella criatura tan altanera, que haba llegado a
+hacerse odiosa a todos, se humillaba con placer intenso, a su madrastra.
+Era su humillacin la del mstico que se postra por una necesidad
+invencible del espritu. Cuando senta la mano de la seora
+acaricindole el rostro, pensaba sentir la de Dios mismo. Apenas se
+atreva a rozar con sus labios aquellos dedos flacos y transparentes.
+
+Slo para su madrastra haba cambiado tan radicalmente. Con los dems,
+incluso con su mismo padre, segua mostrando la misma frialdad
+despreciativa, el mismo carcter obstinado y altivo. Si apareca alguna
+vez ms dulce y tratable, no haba que achacarlo a su voluntad, sino al
+mandato expreso de D. Carmen. En cuanto este mandato cesaba o se
+olvidaba, volva a su primitivo ser malvolo. Los criados la aborrecan
+por el orgullo insufrible que comenz a manifestar as que se di cuenta
+de su estado de princesa heredera; por no encontrar tampoco en ella
+ninguna compasin para sus faltas. La que ms padeci en su servicio fu
+la institutriz inglesa que su padre la haba trado. Era ya entrada en
+aos, pero tena gusto en vestirse y aliarse como una damisela. Esta
+inocente mana sirvi tantas veces de burla a la nia, que slo la
+necesidad le pudo obligar a tolerarlo. Pobre mujer! Todos sus secretos
+tcnicos de tocador fueron entregados sin piedad a la befa de los
+criados. Sus imperfecciones fsicas despertaban, contrahechas por la
+doncella de la seorita, algazara en la cocina. En cierta solemne
+ocasin, un da de banquete, Clementina le escondi la dentadura, que
+tena sobre el tocador para limpiarla. Cualquiera puede figurarse la
+desazn que esto produjo a la vieja _miss_. La cual se vengaba
+cndidamente de ella llamndola _seorita Capricho y_ ponindole por
+temas, en los ejercicios de ingls y francs, algunas mximas y
+aforismos que le escociesen, verbigracia: "La soberbia es la lepra del
+alma. La nia soberbia es una leprosa de quien todos deben apartarse
+con horror"--. "Quien no respeta a los mayores nunca llegar a ser
+respetado", etctera. Clementina se rea de estos desahogos. Alguna vez
+lleg su insolencia hasta cambiar la sentencia de la profesora por otra
+de su invencin. Donde deca: "Nada hay tan feo y despreciable como una
+joven altanera", pona la discpula: "Nada hay tan ridculo y digno de
+risa como una vieja presumida". Alborotbase _la miss_, daba parte a D.
+Carmen, llamaba sta a su hijastra, la reprenda dulcemente, y al verla
+triste y acongojada desarrugaba el ceo y la besaba cariosamente. Y
+hasta otra. La verdad es que tena razn _miss_ Ana y los dems criados
+al decir que la seora era quien echaba a perder a la chica. D. Carmen,
+viviendo en una espantosa soledad moral, estaba tan cautivada y
+agradecida al vivo cario que a todas horas le demostraba su hijastra,
+que no tena ojos para ver sus faltas, y si los tena careca de fuerzas
+para corregirlas.
+
+A los diez y ocho aos era Clementina una de las mujeres ms bellas y
+uno de los mejores partidos de Madrid. El caudal de su padre haba
+crecido como la espuma. Estaba considerado como uno de los banqueros
+importantes de la villa y no se le conoca otro heredero ni era ya de
+presumir que lo tuviese. Comenzaron los jvenes de la aristocracia, de
+la sangre y el dinero, los socios ms eminentes del _Club de los
+Salvajes_, a festejarla apremindola con vivas declaraciones. Si iba a
+una tertulia, un grupo de muchachos la tena constantemente amurallada;
+si a la iglesia, otro grupo mayor la esperaba en correcta formacin a la
+salida; si al paseo de la Castellana, apuestos caballeros galopaban en
+las inmediaciones de su coche sirvindola de escolta. En el teatro
+veinte pares de gemelos estaban sin cesar posados sobre ella. El nombre
+de Clementina Salabert sala en todas las conversaciones de la juventud
+elegante, se vea impreso en todas las crnicas de salones, sonaba en
+Madrid como el de una de las ms brillantes estrellas del firmamento
+aristocrtico. Tuvo buena porcin de amoros o noviazgos que no
+produjeron huella alguna en su corazn. Tomaba y dejaba los novios
+inconsideradamente, con lo cual adquiri fama de coqueta y casquivana.
+Pero esto no es obstculo para que una muchacha encuentre adoradores. Al
+contrario, el amor propio de los hombres les incita a dedicar sus
+lisonjas a tal clase de mujeres, siempre con la esperanza vanidosa de
+ser el clavo que fije la rueda de la veleta. Tampoco fu serio
+inconveniente para ella cierto murmullo grosero y malicioso que se
+levant y corri por todo Madrid con motivo de la amistad original que
+entabl con un joven y clebre torero. La inocencia y debilidad de D.
+Carmen tuvo buena parte en ello. No slo consinti esta buena seora que
+el torero entrase en la casa y se sentase a su mesa, sino tambin que
+las acompaase en pblico en ms de una ocasin. Con esto y con
+brindarle la muerte de algunos toros, la maledicencia, que anda suelta
+en la capital como en las provincias, tuvo suficiente pretexto para
+ensaarse ferozmente con la envidiada beldad. Mas como no pudo aportar
+otra cosa que sospechas atrevidas y vagas conjeturas, y como por otra
+parte existan dos datos positivos que las contrapesaban sobradamente, a
+saber, la hermosura y la riqueza excepcionales de la joven, la calumnia
+no produjo merma en los adoradores; slo sirvi para que algn
+desengaado escupiese con ms facilidad su bilis.
+
+Clementina ofreca en sus modales y discursos, en esta edad, y la
+ofreci siempre despus, cierta tendencia al _flamenquismo_, o sea a las
+formas desenvueltas, a la serenidad burlona, al desgarro especial de las
+chulas de Madrid. Semejante tendencia se hallar ms o menos exagerada
+en toda la alta sociedad madrilea. Es un signo que la caracteriza y la
+distingue de la de otros pases. Hay en esta inclinacin que se observa
+en Madrid, en el alczar como en la zahurda, algo de bueno: no es todo
+malo. Por lo pronto significa una protesta contra esa continua mentira
+que el refinamiento y la complicacin de las frmulas sociales trae
+siempre consigo. Es loable la correccin en los modales y la medida en
+las palabras; pero exageradas producen la frialdad tediosa que nuestros
+diplomticos observan en los salones extranjeros.
+
+Clementina exageraba un poco su aficin a las palabras y a los gestos
+flamencos. El gusto le haba venido no se sabe cmo, por contagio tal
+vez de la atmsfera, dado que las seoras de su categora no suelen
+alternar mucho tiempo con las chulas. Haba tenido una doncellita nacida
+y criada en Maravillas. Esta fu en sus ratos de expansin quien le
+proporcion mayor cantidad de vocablos y modismos. Luego su amistad con
+el torero que hemos mencionado; las relaciones que mantuvo despus con
+algunos seoritos cultivadores del gnero; los teatros por horas, donde
+se copian, no sin gracia, las costumbres de la plebe madrilea; la
+amistad con Pepa Fras y otras aristocrticas _manolas_ fueron
+inicindola poco a poco y la introdujeron al cabo en pleno flamenquismo.
+Fu entusiasta admiradora de los toros. Por milagro dejaba de asistir a
+una corrida desde su palco, ataviada con la consabida mantilla blanca y
+los consabidos claveles rojos. Y discuta las suertes, y fulminaba
+censuras, y tributaba aplausos, y era tenida entre los aficionados por
+acrrima y fervorosa _lagartijista._ El espectculo nacional, animado y
+sangriento, estaba muy conforme con su naturaleza violenta, indmita.
+Cuando vea a otras seoras taparse los ojos o hacer otros melindres
+ante las peripecias de la corrida, rea sardnicamente, como si dudase
+de la sinceridad de su espanto.
+
+Entre los varios adoradores y solicitantes que su mano tuvo, y que
+entraban y caan de su gracia alternativa y rpidamente, lleg uno que
+logr fijar algo ms su atencin. Llambase Toms Osorio. Era un joven
+de veintiocho a treinta aos de edad, rico, exiguo y delicado de figura,
+de rostro agraciado y genio vivo y resuelto. Supo hacerse valer ms que
+los otros, o por clculo o por verdadera independencia de carcter. Al
+entrar en amores con ella no se entreg por completo ni abdic su
+voluntad. En cuantas reyertas de alguna importancia tuvieron durante
+sus largas relaciones, pues no duraron menos de dos aos, mantuvo con
+energa su dignidad. Era de temperamento bilioso, soberbio,
+despreciativo como ella, confiado en su dinero, y posea un donaire
+maligno que le daba prestigio entre las damas. Gracias a estas
+cualidades, Clementina no se cans de l tan pronto como de los otros.
+Al cabo de dos aos, sin embargo, cuando faltaban slo algunos das para
+realizarse el matrimonio, rompieron de un modo sonado y hasta
+escandaloso. Todo Madrid se enter. Los comentarios fueron infinitos. De
+ellos resultaba que quien haba tomado la iniciativa para cortar las
+relaciones haba sido el novio. Tales dichos, exactos o no, llegaron a
+odos de Clementina e hirieron su orgullo tan vivamente, que le falt
+poco para enfermar de ira.
+
+Pas un ao. Tuvo algn noviazgo de poca importancia. Osorio tambin
+galante a otras jvenes. En ambos se conservaba vivo, no obstante, el
+recuerdo de sus amores. A ella la agitaba un deseo punzante de venganza.
+Mientras aquel hombre anduviese en sociedad tan contento como
+aparentaba, se senta humillada. En l, a pesar de su disfraz de
+indiferencia, arda el fuego del amor o por lo menos del deseo.
+Clementina haba fascinado sus sentidos, haba penetrado en su carne:
+por ms esfuerzos que haca no poda arrancarla de s. A todas horas
+soaba con ella, la vea ante sus ojos cada vez ms incitante y
+apetecible. Cuanto ms tiempo pasaba ms creca el fuego que le consuma
+y ms esfuerzo y dolor le costaba adoptar un continente altivo e
+indiferente al encontrarse con ella en cualquier sarao. Clementina, con
+la sagacidad bastante comn en las mujeres, lleg al cabo a adivinar que
+su antiguo novio segua adorndola en secreto y sinti un regocijo
+maligno. Desde entonces no se visti, no se adorn ms que para l; para
+aturdirle, para fascinarle, para hacerle beber la amarga copa de los
+celos.
+
+De esta poca data la fama ruidosa que adquiri como mujer elegante.
+Clementina en este punto era una gran artista. Saba vestirse de tal
+modo que las telas, ni por sus vivos colores, ni por su riqueza,
+atrajesen demasiado la vista en perjuicio de la figura. Comprendiendo
+que el traje en la mujer no debe ser un uniforme sino adorno, un medio
+de hacer resaltar las perfecciones con que la naturaleza la hubiese
+dotado, no obedeca ciegamente a la moda. En cuanto sta atentase poco o
+mucho a la exposicin de su belleza, la esquivaba con valor o la
+modificaba. Rehua los colores chillones, la profusin de lazos, los
+peinados complicados. Consideraba a su cuerpo como una estatua y la
+vesta como tal. De aqu una cierta tendencia, que constantemente se
+manifestaba en sus trajes, haca el ropaje, esto es, hacia la amplitud
+de los pliegues, hacia la vestidura larga. Su figura gallarda,
+majestuosa, ganaba mucho de esta manera. Algo la pronunci despus de
+casada, pero no lleg a exagerarla, retenida por su buen gusto. Sola
+vestirse de blanco. Con esto y con peinar sus cabellos del modo
+sencillsimo que los tiene la Venus de Milo, semejaba al parecer en los
+salones hermosa estatua que llegase de la Grecia. Una cosa haca muy
+digna de censura en el terreno moral, aunque no lo sea en el del arte:
+descotarse con exageracin. Una de las sumas bellezas que posea era el
+pecho. Pareca amasado por las Gracias para trastornar a los dioses. No
+haba en Madrid una garganta mejor modelada, ni un seno mejor puesto,
+ms delicado, ms atractivo. El deseo vanidoso de mostrarlo, no
+contenido por la vigilancia saludable de una madre, le hizo incurrir en
+ms de una ocasin en las censuras de la sociedad. Porque la infeliz D.
+Carmen, a ms de no hallarse muy al tanto de los usos sociales, era tan
+dbil con los caprichos y fantasas de su hijastra, que los tomaba sin
+inconveniente por actos razonables, por expresin de su gusto
+indiscutible y su elegancia. Algn disgusto le proporcion tal vanidad.
+En cierta ocasin, al presentarse en noche de baile en casa de Alcudia,
+la marquesa le dijo al saludarla:
+
+--Muy linda, muy linda, Clementina. Est usted admirablemente
+vestida.... Pero me parece que la han descotado mucho.... Venga usted
+conmigo, ya arreglaremos eso.
+
+Y la llev a su tocador y con maternal solicitud le puso en el pecho
+unos cfiros que ocultaron lo que en realidad no deba mostrarse. La
+joven procur disimular su vergenza achacando la falta a la modista. No
+obstante se sinti tan humillada por aquella leccin y por la sonrisa
+compasiva que la acompa, que nunca ms pudo ver desde entonces a la
+devota marquesa.
+
+Con este soplar incesante y adecuado, la llama de Osorio tomaba cada vez
+ms incremento. Ya no era poderoso por ms tiempo a guardarla en el
+pecho. Al cabo se confi a su hermana, que era amiga bastante ntima de
+la joven. Rogla que tantease el terreno a ver si poda avanzar de nuevo
+el pie sin peligro de precipitarse. Mariana di el recado. Clementina
+escuchlo con mal refrenada alegra y le meti los dedos en la boca
+hasta que la pnfila seora de Caldern desembuch lo que tena dentro y
+pudo convencerse de que Toms arda en amores por ella. Cuando se
+cercior bien, respondi con palabras ambiguas y riendo: "Lo pensara,
+lo pensara.... Estaba muy agraviada por lo que se haba dicho de la
+ruptura de sus relaciones.... Pero en fin, no le quitaba por completo
+las esperanzas".
+
+Se puso a meditar con atencin sobre el medio de satisfacer las
+exigencias de su amor propio herido, y al cabo de algunos das formul a
+Mariana la siguiente proposicin: "Para que consintiese en dar su mano a
+Toms, era indispensable que ste la pidiese de rodillas a sus padres
+delante de los testigos que ella elegira a su gusto". A ninguna
+espaola de pura raza se le hubiera ocurrido semejante extravagancia.
+Precisa llevar en las venas sangre britnica para concebir un
+refinamiento tan monstruoso de la soberbia. Cuando Osorio tuvo
+conocimiento de la resolucin de su ex novia, se enfureci atrozmente;
+declar con arrogancia que antes que pasar por tal humillacin le
+haran cachos. No se volvi, pues, a hablar del asunto. Siguieron las
+cosas como antes. Mas como a pesar de sus rabiosos esfuerzos el gusano
+del apetito le roa cada vez con ms crueldad las entraas, el msero,
+al cabo de dos meses, cay en gran abatimiento. Sintise desfallecer de
+amor y de deseo. No tuvo fuerzas para alejarse de Madrid. Volvi a rogar
+a su hermana que otra vez entablase las negociaciones. Clementina, que
+estaba bien penetrada ya de que le tena en su poder, se mostr
+inflexible. O pasar por aquellas singulares horcas caudinas, o nada.
+
+Y Osorio pas. Qu haba de hacer? Efectuse la extraa ceremonia una
+tarde en casa de la novia. Al llegar a ella Osorio se encontr con unas
+veinte personas del sexo femenino, que Clementina haba elegido entre
+las conocidas ms envidiosas, las que ms haban murmurado con motivo de
+su ruptura. Adopt la mejor actitud para semejante caso. Grave, solemne,
+suelto de lengua y ademanes, dejando traslucir un poco de irona, como
+si estuviese representando una comedia por satisfacer la fantasa de una
+enferma. Dijo algunas palabras previamente acerca de la historia de sus
+relaciones. Reconocise culpable. Elogi desmesuradamente a Clementina,
+con tan poca medida, que en ocasiones pareca estar burlando. Se confes
+indigno de aspirar a su mano. Por fin manifest que siendo ella tan
+digna de ser adorada y tan grande la ventura de poseer su mano, no crea
+hacer nada de ms pidindola de rodillas a sus padres. Al propio tiempo
+dobl una. D. Carmen vino a levantarle riendo y le abraz con efusin.
+Clementina tambin le di un apretn de manos, ms alegre al ver lo bien
+y dignamente que sala del paso, que satisfecha en su orgullo. La verdad
+es que en aquella ocasin sinti hacia l lo que nunca ms volvi a
+sentir, una migaja de amor. Si hubo humillacin en semejante escena
+result para ella, por la frescura y el aplomo desdeoso con que su
+novio la llev a trmino. Pero no importa. La mujer goza ms viva y ms
+ntimamente observando la superioridad del hombre que humillndole.
+Clementina fu feliz aquella tarde.
+
+Pero si Osorio sali bien del paso, no le perdon jams la intencin de
+humillarle; porque era tan orgulloso como ella. La pasin frentica que
+le haba inspirado sofoc por algn tiempo todo otro sentimiento. Su
+luna de miel fu tan pegajosa como breve. El choque entre aquellos dos
+caracteres, de igual obstinacin y fiereza, era ineludible. Vino pronto
+y vino con una serie de pequeos desabrimientos que hicieron desaparecer
+en un instante del corazn de la joven los fugaces destellos de amor que
+su marido le haba inspirado. En l dur ms tiempo la pasin. El
+conocimiento que cada cual tena del otro los hizo prudentes, rehuyendo
+un choque formidable que haba de ser funesto. Pero vino al fin. Se dijo
+entre los murmuradores que Osorio, cansado de la indiferencia y los
+desdenes de su esposa, en una hora fatal de ira y desesperacin la haba
+ultrajado con su misma doncella y en el mismo tlamo nupcial. Despus
+de esta escena, que no sabemos si se realiz con los pormenores
+horrendos que algunos contaban, qued roto el matrimonio para siempre.
+Osorio, sin derecho ya para intervenir en la conducta de su mujer, se
+vi obligado a ser mero espectador de ella. Entregse Clementina sin
+reserva, sin disimulo, puede decirse tambin que sin pudor, a todos los
+galanteos que se le ofrecieron. El, por su parte, para contrarrestar el
+ridculo, que a causa de ellos pudiera tocarle, dise con ms descaro
+an a la disipacin. Extrajo mujeres de las ltimas clases sociales y
+las convirti en seoras, rodendolas de un lujo deslumbrador. La
+Felipa, la Socorro y la Nati, cortesanas famosas en la capital, que
+fueron queridas de muchos personajes, ministros, banqueros y grandes de
+Espaa, lo haban sido antes de l. El fu quien, por medio de sus
+celestinas, las haba sacado de la calle de la Paloma, del barrio de
+Triana en Sevilla o del Perchel, de Mlaga, y haba gozado de sus
+primicias.
+
+Dentro de casa, marido y mujer se hablaban muy poco, lo indispensable
+solamente. Para evitar la molestia que les producira sentarse solos a
+la mesa tenan siempre algn convidado. Fuera se trataban con expansiva
+y natural confianza. Alguna vez Osorio iba a buscar a su esposa a ltima
+hora a la reunin o teatro donde se hallase. Pero esto era valor
+entendido en el mundo. Todos saban a qu atenerse respecto a sus
+relaciones. Ordinariamente, Clementina sala del brazo de su amante.
+Charlaban largo rato en el _foyer_, a presencia de todos, esperando el
+coche. Entraba al fin en ste. Antes de partir todava cambiaban en tono
+confidencial buena copia de frases entreveradas, de alegres carcajadas.
+La moral, la moral elegante quedaba a salvo con que el amante no entrase
+en el mismo coche, aunque fuesen pocos minutos despus a juntarse en el
+dulce retiro de un gabinete particular.
+
+Cuando Clementina lleg a su casa eran las seis y media. Silb el
+cochero. Sali de su pabelloncito el portero a abrir la puerta de la
+verja y luego la del coche. El mismo se encarg de pagar al cochero. La
+dama, sin decir una palabra, entr en el jardn, que era exiguo pero
+lindo y bien cuidado. Subi la escalera de mrmol, debajo de una gran
+marquesina que ocupaba ms de la mitad de la fachada del _htel_. No era
+ste muy grande, pero s fabricado con lujo y arte, de piedra blanca de
+Novelda y ladrillo fino. Osorio lo haba hecho construir haca solamente
+cuatro o cinco aos. Como los planos fueron largamente meditados y
+discutidos, ofreca una adecuada distribucin, que lo haca ms cmodo
+tal vez que el de su suegro, con ser este tres o cuatro veces mayor.
+
+Hall a un criado en el recibimiento.
+
+--Estefana dnde anda?
+
+--Hace ya un buen rato que ha llegado, seora.
+
+Atraves un magnfico vestbulo iluminado por dos grandes lmparas con
+bombas esmeriladas sostenidas por sendas estatuas de bronce, sigui por
+el corredor y tom la escalera que conduca al principal sin tropezarse
+con nadie. Cerca ya del saln que daba ingreso a su _boudoir_, hall a
+Fernando, un criadito de catorce aos vestido con librea muy cuca y
+adecuada a sus aos.
+
+--Estefana?
+
+--Debe de estar en la cocina.
+
+--Que suba inmediatamente.
+
+Entr en el _boudoir_, y yendo al espejo de cuerpo entero sostenido por
+dos pies derechos de madera dorada, se despoj del sombrero. Era el
+gabinete una pieza reducida, vestida toda ella de raso azul con cenefas
+de cartn-piedra imitando una guirnalda de flores. Sobre la chimenea,
+vestida tambin de raso, haba dos magnficos candelabros y un reloj,
+obra de nuestros plateros del siglo pasado. Los enseres de la chimenea
+eran igualmente de plata. La alfombra blanca con cenefa azul. En medio
+un confidente forrado de tis de oro. Butacas, sillas doradas. En el
+suelo dos grandes almohadones de pluma. En un rincn el espejo; en otro
+un escritorio de madera taraceada estilo Pompadour; en los otros dos
+unas columnas forradas de terciopelo azul sosteniendo dos quinqus que
+esclarecan ahora la estancia. Comunicaba esta pieza por un lado con el
+tocador de la seora y ste con su dormitorio; por el otro con un
+saloncito donde sola recibir a sus amigos los martes por la tarde o
+jugar al tresillo de noche con los ntimos. En el _boudoir_ slo
+entraban algunas pocas amigas de confianza que iban a visitarla en horas
+no sealadas. Aqu era donde celebraba esos coloquios secretos, tan
+sabrosos para las mujeres, donde su pensamiento se vaca por entero,
+pasando de lo ms escondido y profundo a las frivolidades del da, los
+pormenores del traje y de la moda.
+
+Pocos segundos despus de quitarse el sombrero apareci Estefana. Era
+una jovencita plida con hermosos ojos negros. Vesta, dentro de su
+condicin, con elegancia y primor. Por encima del traje traa un
+delantal color gris orlado de puntilla blanca.
+
+--Ya podas aguardarme, chiquilla! Dnde estabas metida?--dijo con
+tono de mal humor y distrado a la vez la seora.
+
+--Estaba en la cocina.... Haba ido a darle unas puntadas a la falda de
+Teresa, que se le ha roto en un clavo--repuso con afectada humildad la
+doncella.
+
+Clementina guard silencio, absorta sin duda en sus pensamientos.
+Colocada frente al espejo se dej despojar del abrigo, contemplndose al
+propio tiempo con esa curiosidad eterna que las mujeres hermosas sienten
+por s mismas.
+
+--Has estado en casa de Escolar?--pregunt al cabo distradamente.
+
+--S, seora.
+
+--Qu ha dicho?
+
+--Que no tiene ahora una seda tan doble en ese color, pero que si la
+seora quiere enviar por ella.
+
+--Puf! Para ese viaje no necesitamos alforjas.... Y en _La
+Perfeccin_?
+
+--S, seora. Que el sbado enviarn los gorros.
+
+--Has preguntado cmo segua el padre Miguel?
+
+--No he tenido tiempo.... Est tan lejos!...
+
+--Cmo lejos? Pues no has ido en coche?
+
+--No, seora.... Juanito me ha dicho que la yegua estaba desherrada....
+
+--Por qu no te ha puesto uno de los caballos normandos?
+
+--No s.... Siempre encuentra alguna disculpa cuando la seora me manda
+salir en coche.
+
+--Tal me parece.... Descuida, hija: ya arreglar yo eso. Bueno est el
+seor Juanito, con sus nfulas de indispensable!
+
+Al echar una mirada a su doncella reflejada en el espejo, crey observar
+algo extrao en sus ojos. Se volvi para mejor verlo. En efecto,
+Estefana los tena enrojecidos.
+
+--T has llorado, chica!
+
+--Yo?... No, seora, no.
+
+La manera de negarlo era hipcrita. La seora no tuvo necesidad de
+insistir mucho para que se lo confesase y aun la causa de su llanto.
+
+--El jefe, seora--comenz a gimotear--, el jefe, que las ha tomado de
+poco tiempo a esta parte conmigo.... En cuando digo cualquier cosa,
+suelta la carcajada o dice una porquera.... Y los dems claro, los
+dems, como me tienen ojeriza porque la seora me quiere, y por adular
+al jefe, se ren tambin.... Porque le he dicho hoy que se lo dira a la
+seora, me ha llenado de insolencias y me ha echado de la cocina.
+
+--Echado! Y quin es l para echarte?--exclam con mpetu el ama.--V
+a llamarle. Es menester que yo caliente las orejas, lo mismo a ese necio
+que a Juanito. Si nos descuidamos van a mandar en esta casa los criados
+ms que los amos!
+
+--Seora ... yo no me atrevo. Quiere que le enve recado por Fernando?
+
+--Haz lo que quieras, pero llmale.
+
+Se haba irritado vivamente al escuchar los sollozos de su doncella.
+Estefana era su predilecta, a quien distingua entre todos los criados
+y confiaba gran parte de sus secretos. Como todos los dspotas presentes
+y pasados, estaba dominada sin darse cuenta de ello. El carcter
+zalamero y adulador de la doncellita haba ganado su corazn de tal
+manera, que con l, sin saberlo ella misma, le haba entregado la
+voluntad. Estefana era de hecho quien mandaba en la casa, pues que
+mandaba en la seora. El criado que no entraba en su gracia, poda
+prepararse a salir en plazo ms o menos corto. Y suceda lo que puede
+darse como regla segura en tales casos, que la preferida y amada de la
+seora era profundamente antiptica a la servidumbre. No acaece esto
+solamente por esa pasin vergonzosa que en mayor o menor grado reside en
+todos los seres humanos, la envidia, sino tambin porque es condicin
+precisa del hipcrita y adulador con el grande, ser al propio tiempo
+altanero y malvolo con el pequeo.
+
+Llamado por Fernando, a quien Estefana di el encargo, no tard en
+presentarse en la puerta del gabinete el cocinero, con los atavos del
+oficio, esto es, con mandil y gorra blanca; todo blanqusimo. Era un
+mocetn de treinta aos, de rostro fresco y no desgraciado, con largas
+patillas negras. En el ceo que contraa su frente, en la preocupacin
+que se observaba en sus ojos, comprendase que ya saba a qu vena
+llamado. Clementina se haba sentado en el confidente. Estefana se
+haba retirado a un rincn y puso los ojos en el suelo al entrar el
+jefe.
+
+--Vamos a ver, Cayetano; acabo de saber que despus de tratar con muy
+poca consideracin a esta chica, la ha echado usted de la cocina. Le
+llamo para decirle que ni yo consiento que ningn criado trate mal a
+otro, ni usted est facultado para echar a nadie dentro de mi casa.
+
+--Seora ... yo no la he tratadu mal.... Es ella, la que nus trata mal a
+todus ... pincha aqu, pincha all, sin dejarnus en paz--tartamude el
+cocinero con marcado acento gallego.
+
+--Bueno, pues si pincha aqu y pincha all, ningunu de ustedes est
+facultadu para desvergonzarse con ella.... Se me dice a m y
+concludo--, replic vivamente la seora imitando el acento del jefe.
+
+--Es que....
+
+--Es que, nada. Ya sabe usted lo que le he dicho. Hemos
+concludo--manifest el ama con gesto imperioso.
+
+El cocinero, con la cara encendida y todo el cuerpo tembloroso,
+permaneci unos segundos inmvil. Despus, antes de retirarse, dirigi
+una larga mirada iracunda a la doncellita, que segua con los ojos en el
+suelo con expresin hipcrita donde se trasluca el triunfo del amor
+propio.
+
+--Chismosa!--le vomit al rostro ms que le dijo.
+
+La seora se alz de su asiento, y rebosando de clera por tal falta de
+respeto, le dijo:
+
+--Y cmo se atreve usted a insultarla en mi presencia? Mrchese usted
+pronto.... Qutese de mi vista!
+
+--Seora, lo que le digu es que ella tiene la culpa....
+
+--Pues si tiene la culpa, mejor.... Vyase usted.
+
+--Todus nus iremus de la casa, seora, porque a esa mentecata no hay
+quien la sufra.
+
+--Usted, por lo pronto, como si ya se hubiese ido. Puede usted buscar
+otro sitio donde servir, que yo no tolero que ningn criado se me quiera
+imponer.
+
+El cocinero quedse otra vez inmvil y estupefacto ante aquella brusca
+despedida; pero reponindose en seguida gir sobre los talones, diciendo
+con dignidad:
+
+--Est bien, seora; lo buscar.
+
+Clementina sigui murmurando despus de haberse ido:
+
+--Pero qu atrevido es este gallegazo! Habr mastuerzo? No creo que a
+nadie ms que a m le toquen semejantes criados....
+
+Apacigundose de pronto por virtud de otra idea que le acudi, dijo:
+
+--Anda, ven a vestirme, que ya es tarde.
+
+Entr en su tocador seguida de Estefana. Contra lo que deba
+presumirse, sta tena el semblante grave y nublado. Comenz a
+despojarse rpidamente de su traje de calle para ponerse el de media
+ceremonia con que coma y reciba a sus ntimos por la noche, ms claro
+siempre, con un pequeo descote y los brazos cubiertos. La doncella, a
+una indicacin suya, sac un traje color fresa exprimida del gran
+armario de espejo que ocupaba enteramente uno de los lienzos de la
+pared. Antes de ponrselo le arregl el pelo y le quit las botinas
+bronceadas, sustituyndolas con el zapato adecuado. No haba abierto su
+boca la plida doncellita hasta entonces, reflejando en el rostro cada
+vez ms tristeza y preocupacin. Al fin, hallndose arrodillada a los
+pies de su ama, levant los ojos para decirla tmidamente:
+
+--Seora, voy a rogarle una cosa ... que no despida a Cayetano.
+
+Clementina la mir con sorpresa:
+
+--Esas tenemos?... Conque despus que has sido t la que....
+
+--Es que, seora--articul Estefana ponindose todo lo colorada que
+permita su tez--, si ahora le despide, me van los dems a tomar
+ojeriza.
+
+--Y a ti qu te importa?
+
+La doncella insisti con muchas veras y cada vez con palabras ms
+suplicantes y persuasivas. La seora neg poco tiempo. Como el asunto
+era de poca monta y observaba no sin sorpresa el inters y aun ansiedad
+que su predilecta tena en que el cocinero quedase, no tard en
+concederlo, ordenndole que ella arreglase el asunto. Con esto el
+semblante de la chica se anim al instante, se puso como unas pascuas y
+comenz a maniobrar en torno de su ama con extraordinaria presteza.
+
+Dos golpecitos dados en la puerta las sorprendi a ambas.
+
+--Quin es?--pregunt la seora.
+
+--Te ests vistiendo, Clementina?--se oy de fuera.
+
+Era la voz de su marido. La sorpresa de la dama no disminuy por esto.
+Osorio suba rarsima vez a su cuarto estando ella sola.
+
+--S; me estoy vistiendo. Hay gente abajo?
+
+--Los de siempre: Lola, Pascuala y Bonifacio.... Es que tengo que hablar
+contigo. Te espero aqu en el saln.
+
+--Bien; all voy.
+
+Desde entonces hasta que termin de arreglarse, Clementina guard
+silencio obstinado, expresando en el rostro una preocupacin sombra que
+no pas inadvertida para su doncella. En sus dedos, al dar los ltimos
+toques a los pliegues de la falda, haba un ligero temblor, como el de
+las nias que por primera vez se visten para ir a un baile.
+
+Osorio la esperaba, en efecto, en el saloncito de arriba contiguo a su
+_boudoir_. Estaba sentado negligentemente en una butaca; pero al ver a
+su esposa se levant, dejando caer previamente en la escupidera la punta
+del cigarro que fumaba. Clementina observ que estaba algo ms plido
+que de costumbre. Era el mismo hombrecillo de facciones correctas y mal
+color que cuando se cas; pero en los ltimos doce aos se haba gastado
+bastante su naturaleza. Muchas arrugas en la cara; el cabello gris y la
+barba tambin; los ojos menos vivos.
+
+Fu a cerrar la puerta que su mujer dej abierta, y acercndose a sta
+le dijo con afectada naturalidad:
+
+--El cajero me ha entregado hoy un recibo tuyo de quince mil pesetas....
+Aqu est.
+
+Sac la cartera y de ella un papelito satinado y oloroso, que present a
+su esposa. Esta lo mir un instante con semblante grave, sombro, sin
+pestaear, y guard silencio.
+
+--Hace quince das me entreg otro de nueve mil.... Aqu est.
+
+La misma operacin, y el mismo silencio.
+
+--El mes pasado me present tres; uno de siete mil, otro de once mil y
+otro de cuatro mil.... Aqu los tengo tambin.
+
+Osorio agit el puado de papeles un instante delante de los ojos de la
+dama. Viendo que sta no despegaba los labios, pregunt:
+
+--Ests conforme?
+
+--Con qu?--dijo secamente.
+
+--Con que son exactas estas partidas.
+
+--Lo sern si estn firmados los recibos por m. Tengo poca memoria,
+sobre todo en cuestiones de dinero.
+
+--Es una gran felicidad--repuso sonriendo irnicamente Osorio, mientras
+volva a guardar en la cartera los papeles--. Yo tambin he intentado
+muchas veces prescindir de ella. Desgraciadamente, el cajero se encarga
+siempre de refrescrsela a uno.... Bueno!--aadi, viendo que su mujer
+no replicaba--. Pues no he subido a otra cosa ms que a hacerte una
+pregunta, y es la siguiente: Crees que las cosas pueden seguir de este
+modo?
+
+--No entiendo.
+
+--Me explicar: crees que puedes seguir tomando de la caja cada pocos
+das cantidades tan crecidas como stas?
+
+Clementina, que estaba plida cuando entr, se haba puesto fuertemente
+encarnada.
+
+--Mejor lo sabrs t.
+
+--Por qu mejor?... T debes de saber adnde llega tu fortuna.
+
+--Bien, pues no lo s--replic refrenando con trabajo su despecho.
+
+--Nada ms claro. Los seiscientos mil duros que tu padre me ha entregado
+al casarme, como estn en fincas producen, segn puedes enterarte de los
+libros, unos veintids mil duros. El gasto de la casa, sin contar con
+el mo particular, suma bien tres veces esa cantidad.... Saca ahora, si
+quieres, la consecuencia.
+
+--Si te pesa que se gaste de tu dinero, puedes vender las casas--dijo
+Clementina con desdeosa sequedad, volviendo a ponerse plida.
+
+--Es que si se vendiesen, maana sera yo responsable con mi dinero de
+su importe. No sabes eso?
+
+--Firmar cualquier papel diciendo que no se te haga cargo de nada.
+
+--No basta, querida, no basta. La ley no me exime nunca de responder de
+la dote mientras tenga dinero.... Adems, si t te lo gastases
+_alegremente_ (recalc esta palabra), el negocio sera para ti muy
+bueno, pero para m deplorable, porque siempre me quedaba en la
+obligacin de ... subvenir a tus necesidades.
+
+--De mantenerme, verdad?--dijo ella con irona amarga.
+
+--Quera evitar esa palabra ... pero, en efecto, es la ms exacta.
+
+Hablaba Osorio en un tonillo impertinente y protector que estaba
+desgarrando por varios sitios la soberbia de su esposa. Desde las
+feroces reyertas que haban producido su separacin debajo del mismo
+techo, no haban tenido una entrevista de tal especie como la presente.
+Cuando por la convivencia se originaba algn rozamiento, resolvanlo por
+una breve y seca explicacin de pasada, en que ambos, sin deponer el
+orgullo, usaban de prudencia por temor del escndalo. Pero ahora el
+asunto tocaba en lo ms vivo a Osorio. Para un banquero, por esplndido
+que sea, lo ms vivo es el dinero. Adems su amor propio, aunque otra
+cosa aparentase, haba sufrido mucho en los ltimos aos. No basta
+fingir indiferencia y desdn ante los extravos de una esposa; no basta
+pagarle en igual moneda pasendole por delante de los ojos las queridas,
+hacer gala de ellas ante el pblico. Las armas sern iguales, pero las
+heridas que la mujer causa son ms profundas y ms graves que las del
+hombre. El malestar que la conducta libre de su esposa le causaba no
+disminua con el tiempo. El abismo que los separaba era cada vez ms
+profundo. Por eso, la airada venganza coga esta ocasin por los pelos.
+
+Clementina le mir un instante. Luego, encogindose de hombros y
+haciendo con los labios una leve mueca de desdn, di la vuelta y se
+dispuso a salir de la estancia. Osorio avanz unos pasos colocndose
+entre ella y la puerta.
+
+--Antes de irte quiero que sepas que el cajero tiene orden de no pagar
+ningn recibo que no vaya visado por m.
+
+--Enterada.
+
+--Para tus gastos tendrs una cantidad fija, que ya determinaremos cul
+ha de ser. No quiero ms sorpresas en la caja.
+
+Clementina, que iba a salir por la puerta de la antesala, retrocedi
+para hacerlo por la de su _boudoir_. Antes de desaparecer, teniendo el
+portier levantado con una mano y encarndose con su marido, le dijo con
+reconcentrada ira:
+
+--Al fin resultas un puerco como tu cuado; slo que ste no las echa
+como t de generoso.
+
+Dej caer el portier y di un gran portazo.
+
+Osorio hizo un movimiento para arrojarse detrs de ella; pero
+reponindose instantneamente grit ms que dijo para que le oyese bien:
+
+--Es claro! soy un puerco porque no quiero mantener seoritos
+hambrientos. Que los mantengan las viejas que los utilizan!
+
+Despus de proferida esta ferocidad qued satisfecho al parecer, porque
+en sus labios se dibuj una sonrisa de triunfo y sarcasmo.
+
+Cinco minutos despus ambos esposos estaban en el comedor riendo y
+bromeando con los tres o cuatro convidados que tenan.
+
+
+
+
+IV
+
+#Cmo alentaba a la virtud el seor duque de Requena.#
+
+
+A ver, a ver, explica eso.
+
+--Seor duque, el negocio es clarsimo. Hoy he hablado con Regnault. La
+mina puede producir, cambiando los hornos, construyendo algunas vas y
+estableciendo maquinaria a propsito, una mitad ms de lo que
+actualmente rinde. Puede llegar a producir sesenta mil frascos de
+azogue. El dinero necesario para lograr esto no pasa de ciento a ciento
+cincuenta mil duros.
+
+--Me parece mucho.
+
+--Mucho, para un resultado como ese?
+
+--No; me parecen muchos frascos.
+
+--Pues a m no me cabe duda de que es verdad lo que dice Regnault. Es un
+ingeniero inteligente y prctico. Seis aos ha estado explotando las de
+California. Adems, el ingeniero ingls que ha ido con l asegura lo
+mismo.
+
+Los que as hablaban eran el duque de Requena y su secretario, primer
+dependiente o como quiera llamarse, pues en la casa no haba apelativo
+designado para l. Llambasele simplemente Llera. Era un mozo asturiano,
+alto, huesudo, de rostro plido y anguloso, brazos y piernas
+largusimos, grandes manos y pies, brusco y desgarbado de ademanes y con
+unos ojos grandes de mirar franco y sincero donde brillaba la voluntad y
+la inteligencia. Era un trabajador infatigable, asombroso. No se saba a
+qu horas coma ni dorma. Cuando llegaba a las ocho de la maana al
+escritorio, ya traa hecha la tarea de cualquier hombre en todo el da.
+A las doce de la noche an se le poda ver muchas veces con la pluma en
+la mano en su despacho. Con ese don especial para conocer a los hombres,
+que poseen todos los que han de lograr xito feliz en el mundo, Salabert
+penetr, al poco tiempo de tenerle por nfimo escribiente, el carcter
+y la inteligencia de Llera. Y sin darle gran consideracin en
+apariencia, porque esto no entraba jams en su proceder, se la di de
+hecho acumulando sobre l los trabajos de ms importancia. En poco
+tiempo lleg a ser el hombre de confianza del clebre especulador, el
+alma de la casa. Su laboriosidad humillaba a todos los dems empleados y
+de ella se serva Salabert para cargarlos de trabajo en horas
+excepcionales. Llera, a un mismo tiempo, era su secretario, su mayordomo
+general, el primer oficial de su oficina, el inspector de las obras que
+tena en construccin y el agente de casi todos sus negocios. Por llevar
+a cabo este trabajo inconcebible, superior a las fuerzas de cuatro
+hombres medianamente laboriosos, le daba seis mil pesetas al ao. El
+dependiente se crea bien retribuido, considerbase feliz pensando que
+haca seis aos nada ms, ganaba mil quinientas. Todos los das, antes
+de dar su paseo matinal y emprender sus visitas de negocios, daba el
+duque una vuelta por el despacho de Llera, se enteraba de los asuntos y
+conversaba con l un rato largo o corto segn las circunstancias.
+
+El duque tena las oficinas en los altos de su palacio del paseo de
+Luchana, soberbio edificio levantado en medio de un jardn que, por lo
+amplio, mereca el nombre de parque. En el verano, los rboles, tupidos
+de follaje, apenas dejaban ver la blanca crestera de la azotea. En el
+invierno, las muchas conferas y arbustos de hoja permanente que all
+crecan, le daban todava aspecto muy grato. Era el centro de reunin de
+todos los pjaros del distrito del Hospicio. Tena acceso por una gran
+escalinata de mrmol. Adems del piso bajo donde se hallaban los salones
+de recibir y el comedor posea otros dos. Parte del ltimo era lo que
+ocupaban las oficinas, que no eran muy considerables. A Salabert le
+bastaba para la direccin de sus negocios con una docena de empleados
+expertos. El lujo desplegado en la casa era sorprendente: el mobiliario
+vala no pocos millones. Chocaba con la avaricia, que todo el mundo
+atribua a su dueo. Esta y otras contradicciones parecidas se irn
+resolviendo segn vayamos penetrando en su carcter, uno de los ms
+curiosos y ms dignos de fijar la atencin del lector. Las cocinas
+estaban en los stanos, que eran espaciosos y bien dispuestos. El
+comedor, que ocupaba la parte trasera del piso bajo, tena por
+complemento un invernadero de excepcionales dimensiones, donde crecan
+gran nmero de arbustos y flores exticas y donde el agua que manaba
+profusamente formaba estanquecillos y cascadas muy gratos de ver; todo
+imitando, en lo posible, a la naturaleza. Las cuadras estaban en
+edificio aparte al extremo del jardn, lo mismo que la habitacin de
+algunos criados, no todos.
+
+El duque, repantigado en el nico silln que haba en el despacho de
+Llera, mientras ste se mantena frente a l de pie dando vueltas en la
+mano a unas grandes tijeras de cortar papel, pase tres o cuatro veces
+de un ngulo a otro de la boca el negro y mojado cigarro, sin contestar
+a las ltimas palabras de su secretario. Al fin gru ms que dijo:
+
+--Hum! El ministro est cada da ms terco.
+
+--Qu importa! No sabe usted el secreto de hacerle ceder?...
+Telegrafe usted a Liverpool y antes de quince das el frasco de azogue
+baja desde sesenta a cuarenta duros.
+
+El duque de Requena haba formado por iniciativa y consejo de Llera,
+haca cuatro aos, una sociedad o sindicato de azogues con el objeto de
+acaparar todo el mercurio que saliese al mercado. Gracias a ello, este
+producto haba subido extraordinariamente. La sociedad se encontraba con
+un depsito inmenso en Liverpool. El plan de Llera era lanzarlo al
+mercado en un momento dado, produciendo una baja enorme que asustase al
+Gobierno. Esto, realizado en la poca misma del pago del emprstito de
+cien millones de pesetas que el Gobierno haba hecho haca diez aos a
+una casa extranjera, le empujara a pensar en la venta de la mina de
+Riosa. Si por otra parte se ayudaba a la empresa sacrificando algunos
+millones, subvencionando peridicos y personajes, poda darse por seguro
+el xito. Este plan, formado por Llera y madurado por el duque, vena
+desenvolvindose con regularidad y tocaba a su trmino.
+
+--All veremos--manifest el opulento banquero quedndose unos instantes
+pensativo--. Cuando salga a subasta--dijo al cabo--, ser necesario
+formar otra sociedad. La de azogues no nos sirve para el caso.
+
+--Claro que se formar!
+
+--El caso es que yo no quiero comprometer en este negocio ms de ocho
+millones de pesetas.
+
+--Eso ya es otra cosa--manifest Llera ponindose serio--. Apoderarse de
+un negocio de esa entidad con tan poco dinero me parece imposible. La
+gerencia ir a parar a otras manos y entonces queda reducido a un tanto
+por ciento mayor o menor.... es decir, a nada!
+
+--Verdad, verdad--mascull Salabert quedndose otra vez profundamente
+pensativo. Llera tambin permaneci silencioso y meditabundo.
+
+--Ya le he indicado a usted el nico medio que hay para conseguir la
+direccin....
+
+Este medio consista en tomar una cantidad bastante crecida de acciones
+en la mina al ser comprada por la sociedad; seguir comprando todas las
+que se pudiesen; luego comenzar a venderlas ms baratas, hasta llegar a
+producir el pnico en los accionistas. Comprar y vender perdiendo
+durante algn tiempo ste era el medio que propona Llera para conseguir
+la baja de las acciones y poder adquirir con mucho menos dinero la mitad
+ms una y apoderarse por completo del negocio. Salabert no lo vea tan
+claro como su secretario. Era la suya una inteligencia perspicaz,
+minuciosa, penetrante; pero le faltaba grandeza e iniciativa en los
+negocios, aunque otra cosa pensasen los que le vean acometer empresas
+de excepcional importancia. El pensamiento primordial, la que pudiramos
+llamar idea madre de un negocio, casi nunca naca en su cerebro; le
+vena de afuera. Pero en l germinaba y se desarrollaba quiz como en
+ningn otro de Espaa. Poco a poco lo iba analizando, disecando mejor,
+penetraba hasta las ltimas fibras, lo contemplaba en sus mltiples
+aspectos, y una vez convencido de que le reportara ventajas, se lanzaba
+sobre l con rara y sorprendente audacia. Esto era lo que acerca de sus
+dotes de especulador haba producido el engao del pblco. Estaba bien
+convencido de que una vez resuelto a acometer la empresa, cualquier
+vacilacin resultaba perjudicial. Tal audacia no proceda, pues,
+directamente de su temperamento, sino de la reflexin. Era una muestra
+de su astucia incomparable.
+
+Por lo dems, su fondo era tmido. Este defecto, en vez de corregirse
+con la felicidad casi nunca interrumpida de sus xitos, se aumentaba
+cada da. La avaricia es medrosa y suspicaz. Salabert era cada vez ms
+avaro. Adems, con los aos, el pesimismo va penetrando en el espritu
+del hombre. Acostumbrado a grandes resultados en sus especulaciones,
+nuestro banquero juzgaba deplorable el negocio en que no perciba
+pinges ganancias. Si por acaso no obtena ninguna o haba leve prdida,
+crea el caso digno de ser lamentado largamente. As que, sin el
+concurso de Llera, sin su carcter osado y su imaginacin fecunda en
+invenciones, el duque de Requena hara ya tiempo que no se aventurara
+en un negocio de mediana importancia. En cambio, lo que haba perdido de
+inventiva y audacia habalo reemplazado por un tacto y habilidad
+verdaderamente pasmosos, un conocimiento de los hombres que slo la edad
+y una atencin constante pueden lograr. En tal sentido puede decirse que
+Llera y l se completaban a maravilla. Esta sagacidad y este
+conocimiento del corazn humano llegaban en Salabert a pecar de
+excesivos; esto es, se pasaba de listo en ocasiones. En su trato con los
+hombres, mirndoles siempre del lado de los intereses materiales, haba
+llegado a formarse tan triste idea de ellos, que resultaba monstruosa y
+le expuso a serios percances. Quiz lo que vea en los otros no era ms
+que el reflejo de su propia imagen como nos sucede a todos los humanos.
+Para l no haba hombre ni mujer incorruptibles. Un poco ms caras o un
+poco ms baratas las conciencias, todas estaban a la venta. En los
+ltimos aos el soborno lleg a ser en l una mana. Si tropezaba con
+personas que no se dejaban comprar, nunca imaginaba que lo hacan de
+buena fe, sino porque se estimaban en mayor precio del que ofreca. Era
+una de las tareas ms pesadas de Llera arrancarle de la cabeza los
+proyectos de soborno cuando recaan en hombres que sin duda haban de
+rechazarlos con indignacin. Si tena un pleito, lo primero que pensaba
+era cunto dinero iban a costarle los magistrados que haban de
+fallarlo. Si estaba interesado en un expediente gubernativo, separaba
+_in mente_ la cantidad que deba destinar al ministro o al subsecretario
+o a los consejeros de Estado. Desgraciadamente este lpiz negro que
+tena siempre en la mano para tiznar el rostro de la humanidad, se
+empleaba con resultado positivo en bastantes ocasiones.
+
+El duque de Requena ni tena sentido moral ni nunca lo haba conocido.
+Su vida de granuja annimo en Valencia, estaba sealada por una serie de
+travesuras y maas chistosas, por una fecundidad tan grande en trazas
+para sacar al prjimo su dinero, que lo hicieron digno mulo del
+_Lazarillo de Tormes, El pcaro Guzmn de Alfarache_ y otros hroes
+famosos de la novela espaola. Por cierto que antes de ir adelante
+conviene expresar que un grupo de socios del Ateneo haba puesto a
+Salabert el sobrenombre de _El pcaro Guzmn_ con que le conocan. Pero
+este apodo no sali del crculo de amigos. Mejor xito tuvo una frase
+del presidente del Consejo de Ministros explicando las iniciales del
+duque. Deca que a estas iniciales A.S. deba ponrseles signo de
+admiracin para que dijeran: _A Ese!_
+
+Contbase con visos de verosimilitud que en Cuba, adonde haba ido a
+buscar fortuna, compr un tabernucho en los arrabales de la Habana, con
+todo su mobiliario, incluyendo en l una negra destinada a su servicio.
+Esta negra, durante los aos que tuvo aquel comercio, fu su criada, su
+ama de gobierno, su dependiente y su concubina. De ella tuvo varios
+hijos. Cuando hubo ahorrado algunos miles de duros para restituirse a
+Espaa, liquid sus cuentas vendiendo la taberna, el mobiliario, la
+negra.... y los hijos!
+
+Luego comenzaron los equipos para la tropa, los negocios de tabacos, la
+subasta de carreteras, cedindolas unas veces con primas, otras
+construyndolas sin las condiciones exigidas por el contrato, los
+emprstitos al Gobierno, etc., etc. En todos ellos despleg nuestro
+negociante su rara sagacidad, su talento positivo y un "rgano de la
+adquisividad" tan poderoso, que con razn le hicieron clebre entre los
+personajes de la banca.
+
+No era antiptico su trato. Al revs de casi todos los que aspiran a las
+riquezas o al poder, ni era fino en los modales ni meloso en las
+palabras. Era ms bien brusco que corts; pero saba admirablemente
+distinguir de personas y se suavizaba cuando haca falta. Esta misma
+tosquedad nativa servale para disfrazar lo astuto y sutil de su
+pensamiento. Pareca que aquel exterior burdo, rstico, aquellos modales
+exageradamente libres y campechanos no podan menos de guardar un
+corazn franco y leal. Era (por fuera nada ms) el tipo acabado del
+castellano viejo, honradote, sincero e impertinente. Hablaba poco o
+mucho segn le convena, se expresaba con dificultad real o fingida (que
+esto nunca lleg a averiguarse), tena de vez en cuando salidas
+chistosas, aunque siempre tocadas de grosera, y sola decir en la cara
+algunas cosas desagradables que le hacan temible en los salones. La
+preponderancia adquirida por sus riquezas haba hecho crecer este ltimo
+defecto. A la mayor parte de las personas, aun a las damas, sola
+hablarles con una franqueza rayana en el cinismo y la desvergenza;
+signos del desprecio que en realidad le inspiraban. No obstante, cuando
+tropezaba con un personaje poltico de los que a l le convena tener
+propicios, esta franqueza tomaba otro giro muy distinto y se
+transformaba en adulacin y casi casi en servilismo. Mas esta farsa,
+aunque admirablemente desempeada, no engaaba a nadie. El duque de
+Requena era tenido por un zorro de marca. Por milagro crea ya alguno en
+sus palabras ni se dejaba cautivar por aquel aspecto rudo y bonachn.
+Los que le hablaban estaban siempre en guardia, aunque fingiendo
+confianza y alegra. Como sucede a todos los que han conseguido
+elevarse, los defectos que universalmente se le reconocan, mejor dicho,
+la mala fama que tena, no era obstculo para que se le respetase, para
+que todos le hablasen con el sombrero en la mano y la sonrisa en los
+labios, aunque nunca hubiesen de necesitar de l. Los hombres muchas
+veces se humillan por el solo placer de humillarse. Salabert conoca
+esta innata tendencia que tiene la espina dorsal del hombre a doblarse y
+abusaba de ella. Muchos que vivan con independencia, no slo le
+toleraban impertinencias que les hubieran parecido intolerables en algn
+amigo de la infancia, sino que apetecan y buscaban su trato.
+
+--Veremos, veremos--repiti de nuevo cuando Llera le record el medio de
+apoderarse de la gerencia--. T eres muy fantstico; tienes la cabeza
+demasiado caliente. No sirves para los negocios. A ver si nos pasa aqu
+lo que con las alhndigas.
+
+Por consejo de Llera, el negociante haba construdo alhndigas en
+algunas capitales de Espaa, las cuales no haban tenido el xito que
+esperaban. Como despus de todo el negocio no era de gran entidad, las
+prdidas tampoco fueron cuantiosas. A pesar de eso, el duque, que las
+haba llorado como si lo fuesen y no haba escaseado a su secretario
+frases groseras e insultantes, le recordaba a cada instante el asunto.
+Servale de arma para despreciar sus planes, aunque despus los
+utilizase lindamente y a ellos debiese un aumento considerable de su
+hacienda. Tenale de esta suerte sumiso, ignorante de su valer y presto
+a cualquier trabajo por enojoso que fuera.
+
+Un poco avergonzado por el recuerdo, Llera insisti en afirmar que el
+negocio de ahora era de xito infalible si se le conduca por los
+caminos que l sealaba. Salabert cort bruscamente la discusin pasando
+a otros asuntos. Informse rpidamente de los del da. La prdida de una
+fianza que haba hecho por un pariente de Valencia, le puso fuera de s,
+buf y pate como un toro cuando le clavan las banderillas, se llam
+animal cien veces y tuvo la desfachatez de decir, en presencia de Llera,
+que su bondadoso corazn concluira por arruinarle. La prdida, en
+total, representaba unas veintids mil pesetas. Las fianzas que el duque
+haca por sus ms ntimos amigos o parientes eran del tenor siguiente:
+Las haca generalmente en papel, exiga al afianzado un seis por ciento
+del capital depositado, y se encargaba adems de cortar y cobrar los
+cupones. De suerte que el capital, en vez de redituarle lo que a todos
+los tenedores de valores del Estado, le produca un seis por ciento
+ms. As eran los negocios que el duque haca, no tanto por inters como
+por impulso irresistible de su corazn.
+
+Sali furioso del despacho de su secretario, fuese a la caja y
+aprendiendo all que iban a mandar a cobrar al Banco nueve mil duros de
+cuenta corriente, l mismo recogi el _taln_ despus de firmarlo. Deba
+pasar por all a celebrar una Junta como consejero, y de paso ningn
+trabajo le costaba hacerlo efectivo. Sali a pie como era su costumbre
+por las maanas. En las hermosas conferas que bordaban los caminos del
+jardn-parque cantaban alegremente los pjaros. Se comprenda que no
+haban puesto fianza alguna y la haban perdido. El seor duque maldita
+la gana que tena de cantar ni aun escuchar sus regocijados trinos. Pas
+de largo con el semblante torvo, sin responder a los saludos de los
+jardineros y del portero, mordiendo con ms ensaamiento que nunca su
+enorme cigarro. En la calle no tard en colorearse un poco su rostro.
+Tuvo un encuentro agradable y til. El presidente del Consejo de Estado,
+a quien le gustaba tambin madrugar, le salud en el paseo de Recoletos.
+Hablaron algunos momentos y los aprovech para recomendarle, con la
+brusquedad calculada que le caracterizaba, un expediente de ciertas
+marismas en que estaba interesado. Despus, a paso lento, mirando con
+sus ojos saltones, inocentes, a los transeuntes, detenindolos
+particularmente en las frescas domsticas que regresaban a sus casas con
+la cesta de la compra llena y las mejillas ms coloradas por el
+esfuerzo, se dirigi al Banco de Espaa. Era mucha la gente que le
+quitaba el sombrero. De vez en cuando se detena un instante, daba un
+apretn de manos, y cambiando con el conocido que tropezaba cuatro
+palabras en tono familiar y desenfadado, segua su camino.
+
+Era temprano an. Antes de llegar al Banco se le ocurri subir a casa de
+su amigo y compariente Caldern. Tena ste su almacn y su escritorio
+en la calle de San Felipe Neri, tal cual su padre lo haba dejado, esto
+es, pobrsimo de apariencia y hasta lbrego y sucio. En aquel local,
+donde la luz se filtraba con trabajo al travs de unos cristales
+polvorientos resguardados por toscos barrotes de hierro, donde el olor
+de las pieles curtidas llegaba a producir nuseas, el viejo Caldern
+haba ido amontonando con mecnica regularidad duro sobre duro, onza
+sobre onza, hasta formar algunas pilas de milln. Su hijo Julin nada
+haba cambiado. A pesar de ser uno de los banqueros ms ricos de Madrid,
+no haba querido prescindir del almacn de pieles, y eso que este
+comercio, comparado con el de letras y efectos pblicos que la casa
+llevaba a cabo, poco le representaba. Caldern era un tipo de banquero
+distinto de Salabert. Tena un temperamento esencialmente conservador,
+medroso hasta el exceso para los negocios, prefiriendo siempre la
+ganancia pequea a la grande cuando sta se logra con riesgo. De
+inteligencia bastante limitada, cauteloso, vacilante, minucioso. Toda
+empresa nueva le pareca una locura. Cuando vea fracasar a un
+compaero en alguna, sonrea maliciosamente y se daba a s mismo el
+parabin por el gran talento de que estaba dotado. Si renda ganancias,
+sacuda la cabeza murmurando con implacable pesimismo: "Al freir ser el
+reir". Econmico, avaro mejor dicho, hasta un grado escandaloso en su
+casa. Si la tena puesta con relativo lujo haba sido a fuerza de
+splicas de su mujer, de burlas de sus amigos, y sobre todo porque haba
+llegado a convencerse de que necesitaba gozar de cierto prestigio
+exteriormente si haba de competir con los muchos e inteligentes
+banqueros establecidos en la corte. Los tiempos haban cambiado mucho
+desde que su padre acaparaba una parte considerable de los giros de la
+plaza. Pero despus de comprados cuidaba con tal esmero de la
+conservacin de los muebles, exiga tal refinamiento de vigilancia a los
+criados, a su mujer y a sus hijos, que en realidad eran todos esclavos
+de aquellos costosos artefactos. Pues si vamos al coche, no es posible
+imaginarse los temores, las agitaciones sin cuento que le costaba. Cada
+vez que el cochero le deca que un caballo estaba desherrado, era un
+disgusto. Tena un tronco de yeguas francesas de bastante precio. Las
+mimaba tanto o ms que a sus hijos. Sacbalas a paseo por las tardes;
+pero no le conducan al teatro por miedo a una pulmona. Prefera que su
+mujer fuese a pie o en coche de alquiler, a exponerse a la prdida de
+una de ellas. No hay que decir, si alguna se pona enferma, lo que
+pasaba por nuestro banquero. La preocupacin, el abatimiento se pintaban
+en su semblante. Visitbala a menudo, la acariciaba, y no pocas veces
+ayudaba al cochero y al veterinario a las curas, aunque consistiesen en
+ponerle lavativas. Hasta que la enferma sanase no haba buen humor en la
+casa.
+
+Era un marido cominero. Para eso tal vez no le faltaba razn. La apata
+de su mujer era tan grande, que si l no se encargase de tomar la cuenta
+a la cocinera y manejar las llaves de los armarios, Dios sabe cmo
+andara la casa. Mariana no dispona ni ejecutaba nada. Su papel era el
+de una hija de familia, y lo aceptaba sin pesar. Otra mujer cualquiera
+se creera humillada necesitando acudir a cada instante a su marido para
+los menesteres ms insignificantes de la vida domstica. Ella juzgbalo
+natural, y sobre todo muy cmodo cuando la srdida economa de Caldern
+no la apretaba demasiado. La que alguna vez protestaba sordamente contra
+esta exclusiva centralizacin de las atribuciones administrativas era su
+madre, aquella seora delgadsima, de ojos hundidos, de quien hicimos
+mencin en el primer captulo. Tales protestas no eran, sin embargo,
+frecuentes ni duraderas. En el fondo haba un acuerdo perfecto entre la
+suegra y el yerno. La vieja, como viuda de comerciante de provincia, a
+quien haba ayudado a labrar su capital, era ms amante an del orden y
+la economa, mejor dicho, era todava ms tacaa que l. Por esto no
+haba podido vivir jams con su hijo: su excesivo gasto, y sobre todo el
+despilfarro, los caprichos escandalosos de Clementina, la irritaban, la
+amargaban todos los instantes de la existencia. En casa de Caldern, su
+papel era el de vigilante o inspector de la servidumbre, el cual
+desempeaba a maravilla. Su yerno descansaba confiadamente en ella.
+Gracias a esto y a que esperaba que mejorase a Mariana en el testamento,
+la guardaba ms consideraciones que a sta.
+
+Salabert era, en el fondo, tan avaro como Caldern y casi tan tmido,
+pero mucho ms inteligente. Su timidez estaba contrapesada por una buena
+dosis de fanfarronera: su avaricia por un conocimiento profundo de los
+hombres. Saba bien que el aparato, la ostentacin de las riquezas,
+influye notablemente hasta en el nimo de los ms despreocupados;
+contribuye en sumo grado a inspirar la confianza necesaria para acometer
+empresas importantes. De aqu el lujo con que viva, su palacio, sus
+trenes, los bailes famosos que de vez en cuando daba a la sociedad
+madrilea. El carcter de Caldern le inspiraba un desprecio profundo:
+al mismo tiempo le despertaba el buen humor. Al ver la pequeez de su
+amigo se creca, contemplbase ms grande de lo que en realidad era y
+experimentaba viva satisfaccin. No se juzgaba solamente ms hbil, ms
+astuto (nicas ventajas que positivamente le llevaba), sino generoso y
+liberal, casi un prdigo.
+
+Penetr resoplando en el tenebroso almacn de la calle de San Felipe
+Neri, dejando como siempre estupefactos, abatidos, aniquilados a los
+dependientes, para los cuales el duque de Requena no era slo el primer
+hombre de Espaa, sino un ser sobrenatural. Producales su vista la
+misma impresin de espanto y entusiasmo, de temor y fervorosa adoracin
+que a los japoneses el gran Mikado. Y si no se prosternaban y hundan su
+frente en el polvo como aqullos, por lo menos se ponan colorados hasta
+las orejas y no acertaban en algunos minutos a colocar la pluma sobre el
+papel ni prestaban atencin a lo que el parroquiano les deca. Mirbanse
+con seales de pavor y decanse en voz baja lo que de sobra saban
+todos: "El duque!" "El duque!" "El duque!"
+
+El duque pas, como sola cuando por casualidad iba por all, sin
+dignarse arrojarles una mirada, y se fu derecho al pequeo departamento
+donde Caldern sola estar. Mucho antes de llegar a l comenz a decir
+en voz alta:
+
+-Caramba, Julin! cundo saldrs de esta cueva? Esto no es una casa de
+banca; es una cuadra. No tiene vergenza el que viene a visitarte. Puf!
+Pero desollis aqu tambin las reses, o qu? Hay un hedor insufrible.
+
+Caldern ocupaba, al final del almacn, un rincn separado del resto por
+un biombo de tabla pintada con una puertecita de resorte. Pudo escuchar,
+pues, todas las palabras de su amigo antes que ste empujase la mampara.
+
+--Qu quieres, hombre!--dijo algo amoscado por haberse enterado los
+dependientes de la filpica--; no todos somos duques ni se nos enredan
+los millones en los pies.
+
+--Qu millones! Se necesitan millones para tener un despacho limpio y
+confortable? Lo que debes confesar es que te duele gastar una peseta en
+adecentarle. Te lo he dicho muchas veces, Julin; eres un pobre y toda
+la vida lo sers. Yo con mil reales ser ms rico siempre que t con mil
+duros; porque s gastarlos.
+
+Caldern gru algunas protestas y sigui trabajando. El duque, sin
+quitarse el sombrero, dejse caer en la nica butaca que all haba
+forrada de badana blanca, o que debi de ser blanca. Ahora presentaba un
+color indefinible entre amarillo de mbar, ceniza y verde botella, con
+fuertes toques negros en los sitios de apoyar la cabeza y las manos.
+Haba adems tres o cuatro banquetas forradas de lo mismo y en idntico
+estado, una estantera de pino llena de legajos, una caja pequea de
+valores, una mesa de escribir antiqusima de nogal y forrada de hule
+negro, y detrs de ella un silln tosco y grasiento donde se hallaba
+sentado el jefe de la casa. Aquel pequeo departamento estaba
+esclarecido por una ventana con rejas. Para que los transeuntes no
+pudiesen registrarlo haba visillos que, a ms de ser de lo ms
+ordinario y barato en el gnero, ofrecan la curiosa circunstancia de
+ser el uno demasiado largo y el otro tan corto que le faltaba cerca de
+una cuarta para tapar por completo el cristal de abajo.
+
+--Pero hombre, ya que no te mudes de casa deja ese dichoso comercio de
+pieles, que no es digno de un hombre de tu representacin y tu fortuna.
+
+--Fortuna ... fortuna--mascull Caldern sin dejar de mirar el papel en
+que escriba--. Ya s que se habla de mi fortuna.... Si fusemos a
+liquidar, quin sabe lo que resultara!
+
+Caldern no confesaba jams su dinero: gozaba en echarse por tierra.
+Cualquier alusin a su riqueza le molestaba en extremo. Por el
+contrario, a Salabert le gustaba dar en rostro con sus millones y
+representar el _nabab_; por supuesto, a la menor costa posible.
+
+--Adems--sigui diciendo con mal humor--, todo el mundo se fija en lo
+que entra, pero nadie atiende a lo que sale. Los gastos que uno tiene
+son cada vez mayores. A que no sabes lo que llevo gastado este ao,
+vamos a ver?
+
+--Poca cosa--respondi el duque con sonrisa despreciativa.
+
+--Poca cosa? Pues pasa de setenta y cinco mil duros, y an estamos en
+Noviembre.
+
+--Qu dices?--manifest el duque con viva sorpresa--. No puede ser.
+
+--Lo que oyes.
+
+--Vaya, vaya, no me metas los dedos por los ojos, Julin.... A no ser
+que en esos setenta y cinco mil duros estn incluidos los gastos de la
+casa que ests fabricando en el Horno de la Mata.
+
+--Pues naturalmente.
+
+Al duque le acometi al oir esto tal golpe de risa, que por poco se
+ahoga. Caysele el cigarro. La faz, ordinariamente amoratada, se puso
+ahora que daba miedo. El golpe de tos que le vino, acompaando a la
+risa, fu tan vivo, que pareca que iba a desplomarse presa de la
+congestin.
+
+--Hombre, tiene gracia! tiene muchsima gracia eso!--dijo al cabo
+entre los flujos de la risa y de la tos--. No se me haba ocurrido hasta
+ahora.... De aqu en adelante incluir en los gastos de mi casa todas
+las compras de valores y todas las casas que edifique. Voy a aparecer
+con ms gasto que un rey.
+
+La risa tan franca y ruidosa del duque molest y corri
+extraordinariamente a Caldern.
+
+--No s a qu viene esa risa.... Si sale de la caja, en el captulo de
+gastos est.... De todas maneras, Antonio, ms sabe el loco en su casa
+que el cuerdo en la ajena.
+
+El duque, de algn tiempo a esta parte, menudeaba las visitas a su amigo
+y compaero. Empezaba a hacerle la rosca para atraerle al negocio de las
+minas de Riosa. Se aproximaba el momento en que haba de efectuarse la
+subasta. Necesitaba para entonces contar con algunos accionistas de
+consideracin. D. Julin lo era, tanto por el capital que representaba,
+como por su carcter mismo. Gozaba en el mundo de los negocios fama de
+precavido, de receloso mejor. De suerte que el hecho de tomar parte en
+cualquier especulacin la acreditaba de segura, y esto era lo que
+Salabert necesitaba. No quiso molestarle, pues, muy fuertemente y cambi
+la conversacin. Con la gran flexibilidad, con la finura que posea bajo
+su corteza ruda, supo ponerle de buen temple loando su previsin en
+cierto negocio fracasado donde no se dej coger, desollando a otros
+negociantes enemigos y reconocindole tcitamente sobre ellos
+superioridad de talento y penetracin. Cuando le tuvo bien trasteado,
+hablle por tercera o cuarta vez, en trminos vagos, del negocio de la
+mina. Ofrecalo como un ideal inaccesible para meterle en apetito. Si
+algn da fuera posible comprar esa mina, qu gran negocio! No haba
+conocido otro ms claro en su vida. Lo peor era que el Gobierno no
+estaba dispuesto a soltarla. Sin embargo, f..., con un poco de habilidad
+y trabajndolo bien, acaso con el tiempo.... Para entonces necesitbanse
+algunos hombres que no tuviesen inconveniente en invertir un buen
+capital. Si no los hallaba en Espaa, ira al extranjero a buscarlos....
+
+Caldern, al oir hablar de un negocio, se encoga como los caracoles
+cuando los tocan. El de ahora era tan gordo, por los datos indecisos que
+el duque le suministraba, que le oblig a meterse de golpe en la
+cscara. As que Salabert comenz a precisar un poco, psose torvo y
+sombro, mostrse receloso e inquieto, como si entonces mismo le fuesen
+a exigir una cantidad exorbitante.
+
+Cuando hubo concludo su largo discurso, un poco incoherente, que
+pareca ms bien un monlogo, el duque se levant bruscamente.
+
+--Vaya, Julianito, me voy de aqu al Banco.
+
+Al mismo tiempo sac otro cigarro de la petaca, y sin ofrecerle, porque
+no fumaba, lo encendi por frmula, pues los dejaba apagarse en seguida
+para seguir mordindolos.
+
+D. Julin respir con satisfaccin.
+
+--T siempre con esa actividad febril!--dijo, sonriendo y alargndole
+la mano.
+
+--Siempre detrs del dinero!
+
+Cuando ya iba a trasponer la puerta, Caldern se acord de que poda
+utilizar aquella visita.
+
+--Oye, Antonio: tengo ah un montn de _londres_.... Las quieres? Te
+las doy baratas.
+
+--No me hacen falta ahora. Cmo las cedes?
+
+--A cuarenta y siete.
+
+--Son muchas?
+
+--Ocho mil libras entre todas.
+
+--Siento no necesitarlas. Es buena ocasin. Adis.
+
+Trasladse al Banco, asisti a la reunin, y despus de hacer efectivos
+los nueve mil duros del _taln_, sali con su amigo Urreta, otro de los
+clebres banqueros de Madrid. Al llegar cerca de la Puerta del Sol, se
+dieron la mano para despedirse.
+
+--Adnde va usted?--le pregunt Salabert.
+
+--Voy de aqu a casa de Caldern, a ver si puede facilitarme _londres_.
+
+--Es intil el paseo--repuso vivamente el primero--. Todas las que tena
+acabo yo de tomrselas.
+
+--Hombre, lo siento. Y a cmo se las ha puesto?
+
+--A cuarenta y seis, diez.
+
+--No son baratas; pero me hacen mucha falta y aun as las tomara.
+
+--Le hacen a usted falta de verdad?--dijo Salabert echndole al mismo
+tiempo el brazo sobre los hombros.
+
+--De verdad.
+
+--Pues voy a ser su Providencia. Qu cantidad necesita usted?
+
+--Bastante. Diez mil libras lo menos.
+
+--No puedo tanto; pero por ocho mil, puede usted enviar esta tarde.
+
+El rostro de Urreta se ilumin con una sonrisa de agradecimiento.
+
+--Hombre, no puedo permitir!... A usted le harn falta tambin....
+
+--No tanto como a usted.... Pero aunque as fuera.... Ya sabe usted que
+se le quiere mucho. Es usted el nico guipuzcoano con talento que he
+tropezado hasta ahora.
+
+Al mismo tiempo, como le llevara abrazado, le daba afectuosas palmaditas
+en el hombro. Estrechronse de nuevo la mano, y despus que Urreta se
+deshizo en frases de gratitud, a las cuales contestaba Salabert en ese
+tono brusco y campechanote que tanto realza el mrito de cualquier
+servicio, se despidieron.
+
+El duque tom inmediatamente un coche de alquiler.
+
+--A la calle de San Felipe Neri, nmero....
+
+--Est bien, seor duque--repuso el cochero.
+
+Alz la cabeza el prcer para mirarle.
+
+--Hola! Me conoces?
+
+Y sin aguardar la contestacin se meti adentro y cerr la portezuela.
+
+--Julin.... Julin--grit a su amigo antes de abrir la mampara del
+escritorio--. Vengo a hacerte un favor.... Qu suerte tienes, maldito!
+Mndame esas _londres_ a casa.
+
+--Hola!--exclam el banquero con sonrisa triunfal--. Las necesitas?
+
+--Si, f...., s! Siempre me ha de hacer falta a m lo que a ti te
+conviene soltar.... Adis....
+
+Y sin entrar en el despacho dej libre la mampara de resorte que tena
+sujeta y se fu. Di las seas al cochero de un hotel situado en el
+barrio Monasterio y se reclin en un ngulo, mordiendo su cigarro y
+resoplando con evidente satisfaccin. Experimentla nuestro banquero
+despus de cometer aquella granujada, despus de despojar a su amigo
+Caldern de unas cuantas pesetas, como el justo al concluir un acto de
+justicia o de caridad. Su imaginacin, siempre alerta para los asuntos
+donde hubiese dinero, vag, mientras el carruaje le conduca al
+Hipdromo, al travs de los varios negocios en que estaba comprometido;
+pero se detuvo muy particularmente en el de la mina de Riosa. La
+combinacin de Llera le iba pareciendo cada vez mejor. Sin embargo,
+tena sus puntos flacos. A reforzarlos se aplic con el pensamiento,
+hasta que el coche se detuvo delante de la verja de un hotelito de
+construccin barata, con muchos adornos de yeso y madera que le hacan
+semejar a las obras de confitera.
+
+Apresurse el portero a abrirle con acatamiento. Salv en tres pasos el
+diminuto jardn. Al subir las pocas escaleras del piso bajo sali a la
+puerta una criada joven.
+
+--Hola, Petra: y tu ama?
+
+--Duerme todava, seor duque.
+
+--Pues ya son las doce--dijo sacando su cronmetro--. Voy a subir de
+todos modos.
+
+Y pasando por delante de ella, entr en la antesalita ochavada.
+Despojse del gabn que la domstica recibi y se encarg de colgar.
+Subi al piso principal. El dormitorio donde penetr era un gabinete con
+alcoba, separados por columnas y una gran cortina de brocatel. Estaba
+amueblado con lujo de gusto dudoso. En vez del sello que imprime
+cualquier persona, si no es enteramente vulgar, al decorado y adorno de
+sus habitaciones, observbase la mano del mueblista que cumple el
+encargo que le han dado, segn el patrn corriente. Las puertas de
+madera del balcn estaban abiertas. La luz penetraba por un transparente
+que representaba un paisaje de color de chocolate. Las paredes estaban
+acolchadas con damasco amarillo; las sillas eran doradas igual que una
+mesilla de centro y un armarito para colocar chucheras.
+
+Observbase en aquella estancia, perteneciente a una mujer, el mismo
+desorden que suelen presentar los cuartos de los estudiantes o
+militares. Diversas prendas de vestir, enaguas, cors, medias, andaban
+esparcidas por las sillas. Sobre la rica alfombra de terciopelo haba
+algunos escupitajos y puntas de cigarro. En la delicada mesilla del
+centro una licorera con las botellas casi vacas y las copas fuera de su
+sitio. El duque ech una mirada torva a esta licorera y alz suavemente
+la cortina de la alcoba. En primoroso lecho de bano con incrustaciones
+de marfil, reposaba una joven de tez blanca, blanqusima, y cabellos
+negros, negrsimos. Reposaba con un abandono sin delicadeza, en una
+posicin de animal bien cebado. Hasta en el sueo es posible conocer la
+condicin y espiritualidad de la persona.
+
+Salabert tuvo un momento la cortina suspendida. Luego la sujet con
+cuidado, y sentndose en una butaquita que haba al lado de la cama, se
+puso a contemplar con fijeza a la bella dormida. Porque era bella en
+efecto y en grado excelso. Sus facciones, notablemente correctas y
+delicadas: perfil griego, frente pequea y bonita, nariz recta, labios
+rojos un poco gruesos; la tez, un prodigio de la naturaleza, mezcla de
+alabastro y ncar, de rosas y leche, debajo de la cual corra la vida
+abundante y rica. Los cabellos, negros y brillantes, estaban sueltos,
+manchando con el aceite perfumado la almohada de batista. A pesar de lo
+fro del tiempo, tena un brazo y casi medio cuerpo fuera de las
+sbanas. Verdad que en el gabinete arda con vivo e intenso fuego la
+chimenea. El brazo estaba enteramente desnudo y era de lo ms hermoso y
+mejor torneado que pudiera verse en el gnero. Pero la mano que estaba
+al cabo de este brazo no corresponda a su belleza. Era una mano donde
+la holganza presente no haba conseguido borrar las huellas del trabajo
+pasado, mano pequea, pero deformada, con los dedos macizos y
+aporretados, mano plebeya elevada de repente al patriciado.
+
+Aunque el banquero no se mova, la fijeza y avidez de sus ojos posados
+sobre la joven ejercieron sobre ella la consabida influencia magntica.
+Al cabo de algunos minutos cambi de postura, suspir con fuerza y abri
+los ojos, que eran negros como la tinta. Fijronse un instante con vaga
+expresin de asombro en el duque, y cerrndolos de nuevo murmur una
+interjeccin de carretero, hundiendo al mismo tiempo su cara en la
+almohada. Luego, como si repentinamente cruzara por su mente la idea de
+que haba hecho una cosa fea, di la vuelta, abri de nuevo los ojos y
+dijo sonriendo:
+
+--Hola! Eres t?
+
+Al mismo tiempo le alarg la mano. El duque se la estrech, y alzndose
+de la butaca le di un sonoro beso en la mejilla, diciendo:
+
+--Si quieres dormir ms te dejar. No he venido ms que a darte un beso.
+
+Pero no era uno, sino buena porcin los que le estaba aplicando en
+ambas mejillas. La joven frunci el entrecejo, disgustada de aquellas
+caricias, que por venir de un viejo no deban de serle agradables.
+Adems, ya se ha dicho que los labios del duque, por efecto de la mana
+de morder el tabaco, solan estar sucios.
+
+Quita, quita!--dijo al fin rechazndole--. No me sobes ms. Bastante me
+has sobado ayer tarde. Me he lavado tres veces. Ech sobre m un frasco
+de rosa blanca y todava a las doce de la noche me ola mal.
+
+--Olor de tabaco.
+
+No: el olor del tabaco me gusta. Olor de viejo.
+
+Esta salida brutal no despert la indignacin del duque como era de
+presumir. Solt una carcajada y le di una palmadita cariosa en la
+mejilla.
+
+--Pues no me salen baratos los besos.
+
+Tampoco esta cnica replica alter a la bella, que en el mismo tono de
+mal humor dijo:
+
+--Ya lo creo. Y cuantos ms aos tengas, ms caros te irn saliendo....
+Dame un cigarro.
+
+El duque sac la petaca.
+
+--No traigo ms que tabacos.
+
+--No quiero eso.... Ah, sobre ese chisme de escribir, debe de haber.
+Treme.
+
+El banquero tom de encima de un pequeo escritorio taraceado algunos
+cigarritos y se los present. La joven prepar uno con la destreza de un
+consumado fumador y lo encendi con el fsforo que el duque se apresur
+a sacar. Este intent otra vez aproximar sus labios repugnantes al
+hermoso rostro de la fumadora, pero fu rechazado con violencia.
+
+--Mira, o te ests quieto o te vas!--dijo ella con energa--. Sintate
+ah.
+
+Y le seal la butaquita prxima al lecho.
+
+El banquero se dej caer en ella, mirando a la joven con sus grandes
+ojos saltones, que expresaban temor.
+
+--Eres una gatita cada da ms arisca. Abusas de mi cario, mejor dicho,
+de mi locura.
+
+Posea, en efecto, uno de los temperamentos ms lbricos que pudiera
+encontrarse. Toda la vida haba sido, en achaque de mujeres, ardiente,
+voraz. En vez de corregirse con los aos, esta aficin fu creciendo
+hasta dar en una mana repugnante. Era notoria en Madrid. Sabase que
+para satisfacerla, despus que haba llegado a la opulencia, tuvo mil
+extraos caprichos que pag con enormes caudales. Se le haban conocido
+queridas de extraos y remotos pases, entre ellas una circasiana y una
+negra. Era en realidad esta pasin la compuerta por donde se escapaba
+como un ro su dinero. Pero era al mismo tiempo el nico que no le dola
+gastar. El boato de su casa le causaba dolor, un cosquilleo punzante: lo
+mantena por clculo y por fanfarronera, pero le pesaba en el alma,
+aunque aparentase otra cosa. All, en las intimidades secretas de su
+casa, cuando no haba de trascender al pblico, escatimaba, regateaba,
+sustraa de una cuenta cualquier cantidad por insignificante que fuese;
+no tena inconveniente en mentir descaradamente para escamotear a un
+comerciante algunas pesetas. El dinero que las mujeres le costaban
+entregbalo sin vacilaciones ni remordimientos, como si todos sus
+trabajos y desvelos, sus grandes y continuos clculos para extraer el
+jugo a los negocios no tuviesen otra significacin ni otro destino que
+el de adquirir combustible para aumentar el fuego de su liviandad.
+
+Entre las muchas queridas pagadas que haba tenido, ninguna adquiri
+tanto ascendiente sobre l como la que tenemos delante. Era sta una
+joven de Mlaga, llamada Amparo, que haca tres o cuatro aos venda
+flores por los teatros y tena su kiosco en Recoletos. Desde luego llam
+la atencin por su belleza y desenvoltura y se hizo popular entre los
+elegantes. Festejronla, persiguironla, y aunque al principio resisti
+a los ataques, cuando stos vinieron en forma positiva, se dej vencer.
+Fu, durante algn tiempo, la querida del marqus de Dvalos, un joven
+viudo con cuatro hijos, que gast con ella sumas cuantiosas que no le
+pertenecan. Por gestiones activas de su familia, por escasearle ya el
+dinero y por desvo de la misma Amparo, que hall otro pollo mejor para
+desplumar, se rompi esta relacin, no sin sentimiento tan vivo del
+joven marqus que le produjo cierto trastorno intelectual. Despus del
+sustituto de ste, tuvo Amparo otros varios queridos en la aristocracia
+de la sangre y el dinero. Fu conocida y popular en Madrid con el nombre
+de Amparo la malaguea. En los paseos, en los teatros, adonde acuda con
+asiduidad, constituy durante tres o cuatro aos un precioso elemento
+decorativo. Porque a ms de su hermosura singular, haba llegado a
+adquirir en poco tiempo, si no distincin, elegancia. Saba vestirse,
+facultad que no es tan comn como parece, sobre todo en esta clase de
+mujeres. Tena bastante instinto para buscar la armona de los colores,
+la sencillez y pureza de las lneas. No pretenda llamar la atencin,
+como la mayor parte de sus iguales, por lo exagerado de los sombreros y
+el vivo contraste de los colores. Por sta razn haba entre las damas
+madrileas cierta indulgencia hacia ella. En sus natos de murmuracin le
+guardaban ms consideraciones que a las otras; la reconocan un cutis
+muy fino, unos ojos muy hermosos, y gusto.
+
+Fuera de esta dote natural que la acercaba a las seoras de verdad,
+Amparo era en su trato tan tosca, tan incivil, tan bestia y tan
+ignorante como lo son casi siempre en Espaa las criaturas de su
+condicin, al menos en el presente momento. Ms adelante quiz lleguen a
+ser tan cultas y refinadas como las cortesanas de la Grecia. Hoy son lo
+que arriba se ha dicho, sin nimo, por supuesto, de ofenderlas. Despus
+de pertenecer al marqus de Dvalos y a otros tres personajes, sin
+perjuicio de los devaneos furtivos que se autorizaba, vino al poder del
+duque de Requena, o ste al poder de ella, que es lo ms exacto.
+Salabert, segn iba envejeciendo y menguando en energa (para todo lo
+que no fuese adquirir dinero, se entiende), creca en sensualidad. El
+vicio se transformaba en desorden vergonzoso, en pasin desenfrenada,
+como suele acaecer a los viejos y a los nios viciosos. Amparo di con
+l en esta ltima etapa y logr apoderarse de su voluntad sin
+premeditacin. Era demasiado necia para concebir un plan y seguirlo. Su
+carcter desigual, brutalmente soberbio, su misma estupidez, que la
+haca no prever las consecuencias de sus actos, la ayudaron a dominar al
+clebre banquero. Haca un ao que era su querida y que estaba instalada
+en aquel hotelito del barrio de Monasterio. Al principio procuraba
+refrenar su genio y tenerle contento mostrndose dulce y amable. Pero
+como esto le costaba un esfuerzo, y como, por otra parte, pudo
+cerciorarse en seguida de que los desdenes, el mal humor v hasta los
+insultos, lejos de enfriar la pasin del duque la encendan ms, di
+rienda suelta a su genio. Apareci la criatura salida del cieno, con su
+grosera, sus inclinaciones plebeyas, su carcter agresivo y
+desvergonzado. El duque, que hasta entonces haba logrado mantener su
+independencia frente a sus queridas y eso que de algunas lleg a
+prendarse fuertemente, se encaprich de tal modo por sta, que al poco
+tiempo le toleraba frisos que ajaban su dignidad y tiempo adelante actos
+que an ms la escarnecan. Por supuesto, este dominio duraba solamente
+los momentos de sensualidad, las horas que consagraba al placer. As que
+sala del templo de Venus, recobraba su razn el imperio, volva a sus
+empresas con creciente ambicin.
+
+Amparo fumaba tranquilamente en silencio, enviando pequeas nubes de
+humo al techo. De pronto hizo un movimiento brusco, e incorporndose
+dijo:
+
+--Voy a vestirme. Toca ese botn.
+
+El duque se levant para cumplir el mandato. A los pocos instantes se
+present Petra a vestirla. Mientras lo llevaba a cabo, ama y doncella
+cambiaron algunas impresiones con excesiva familiaridad, mientras el
+banquero segua con fijeza entre atento y distrado, los movimientos de
+la faena.
+
+--Seorita, ha visto usted ayer a la Felipa guiando dos jaquitas que
+parecan ratones? Por aqu pas.... Qu preciosidad! No he visto cosa
+ms mona en la vida.... A ver cundo el seor duque le compra otra
+pareja as--dijo Petra mirando con el rabillo del ojo al banquero,
+mientras ataba las cintas de la bata a su ama.
+
+--Ps!--exclam sta alzando los hombros con desdn--. No me ha dado
+nunca por guiar. Es oficio de los cocheros. Pero si me diese, ya lo
+creo que me comprara un tronco igual!
+
+Y al mismo tiempo se volvi un poco, con media sonrisa, hacia el duque,
+que dej escapar un gruido corroborante, pasando con su peculiar
+movimiento de boca el cigarro al lado contrario.
+
+--Pues son muy lindas para ir a los toros. Y que no estara bien la
+seorita con su mantilla blanca guiando!
+
+--Mantilla para guiar? Ests aviada, hija!
+
+--Bueno, pues de sombrero. El caso es que estara de mist: no como esa
+desorejada de la Felipa que ya no tiene carne para hartar a un gato....
+
+La doncella, mientras le recoga el pelo, charlaba por los codos. El
+fondo de su charla era constantemente adulador. Amparo escuchaba con
+cierta complacencia. Alguna vez la interrumpa con frases del mismo jaez
+que las que la domstica usaba, en ms de una ocasin, acompaadas de
+interjecciones que aqulla no se atreva a pronunciar. Contaba que el
+da anterior haba tropezado en la calle con Moratini, y que el famoso
+torero le haba dicho al pasar: "Recuerdos a tu ama". Al mismo tiempo la
+maligna doncella miraba de reojo al duque. Amparo sonri lisonjeada;
+pero hizo una fingida mueca de desdn.
+
+--Lo mismo da. Ya sabes que me carga.
+
+--Pues tiene muchos partidarios.
+
+--Calla! calla! que ni t ni l valis un perro chico.... Anda; treme
+pronto esa gorra, y lrgate.
+
+As que la doncella se hubo marchado, el duque, en quien los recuerdos
+del torero despertaron los celos y el mal humor, dijo saliendo al
+gabinete y tendindose groseramente en el sof:
+
+--Parece que esta noche has tenido media juerga. Quin ha estado aqu?
+
+Amparo dirigi la vista a la licorera, donde el duque la tena posada.
+
+--Pues han estado Socorro y Nati hasta cerca de las tres.
+
+--Nadie ms?
+
+--Con sus amigos Len y Rafael.
+
+--Nadie ms?
+
+--Nadie ms, hombre. Me vas a examinar?
+
+--Es que yo he sabido que ha estado tambin Manolito Dvalos.
+
+El duque no lo saba. Quiso sacar de mentira verdad.
+
+--Cierto: tambin ha estado Manolo--replic con indiferencia.
+
+--Bueno, pues ser la ltima vez--dijo mordiendo con rabia el cigarro.
+
+--Eso ser si a m se me antoja--manifest la bella ex florista
+levantando hacia l los ojos con expresin provocativa.
+
+Salabert dej escapar ciertos gruidos que Amparo consider ofensivos.
+Hubo una escena violenta. La bella reclam con fiereza su independencia;
+le cant lo que ella llamaba con clsica erudicin "verdades del
+barquero". El banquero, excitado, contest con su grosera habitual. El
+era quien pagaba; por lo tanto, tena derecho a prohibir la entrada en
+aquella casa a quien le pareciese. La disputa se fu agriando en
+trminos que ambos levantaron bastante la voz, sobre todo Amparo, en
+quien a poco que la rascaran apareca la criatura de plazuela.
+Cruzronse frases de psimo gusto, aunque pintorescas. La malaguea
+llam al duque to lipendi, gorrino, y concluy por arrojarle del
+gabinete. Pero aqul no hizo maldito el caso, antes enfurecido la falt
+abiertamente al respeto, empleando en su obsequio algunos eptetos
+expresivos de su exclusiva invencin y otros recogidos con cuidado de su
+larga experiencia. Por ltimo, quiso dejar sentado de un modo
+incontrovertible que all era el amo. Con este fin, puramente lgico,
+di una tremenda patada a la mesilla dorada donde reposaba la aborrecida
+licorera, que se derrumb con estrpito y se hizo cachos. Amparo, que no
+se dejaba sobar por nadie, segn deca a cada momento, aunque a cada
+momento se pusiese en contradiccin consigo misma, presa de un furor
+irresistible, con los ojos llameantes de ira, alz la mano tomando vuelo
+y descarg en las limpias y amoratadas mejillas del prcer una sonora
+bofetada.
+
+Los cabellos del lector se erizarn seguramente al representarse lo que
+all pasara despus de este acto brbaro e inaudito. Acaso sera
+conveniente dejarlo en suspenso como la famosa batalla del hroe
+manchego y el vizcano. Sin embargo, para no atormentar su curiosidad
+intilmente, nos apresuramos a decir lo que pas desdeando este recurso
+de efecto. El caso no fu trgico, por fortuna, si bien digno de
+atencin y de meditarse largamente. El duque se llev la mano al sitio
+del siniestro y exclam sonriendo con benevolencia:
+
+--Demonio, Amparito, no cre que tuvieras la mano tan pesada!
+
+Aqulla, que se haba puesto plida despus de su irreflexivo arranque,
+qued estupefacta ante la extraa salida del banquero. Tard algunos
+segundos en darse cuenta de su sinceridad.
+
+--Eres una gran chica--sigui aqul echndole un brazo al cuello y
+obligndola a sentarse de nuevo, y l junto a ella--. Esta bofetada no
+la tasara en menos de cien pesos cualquier perito inteligente. Fuerte,
+sonora, oportuna.... Rene todas las condiciones que se pueden
+apetecer....
+
+--Vamos, no te guasees, que tengo hoy muy mala sangre--dijo la Amparo,
+escamada y presta otra vez a enfurecerse.
+
+--No es broma, y la prueba de ello es que voy a pagrtela en el acto.
+Pero mucho ojo con que vuelva por aqu Manolito Dvalos, porque no
+vuelves t a ver el color de mis billetes.
+
+--Si fu una casualidad, hombre!--dijo la Amparo dulcificndose--. Vino
+esta noche porque haba ido de juerga con Len y Rafael, y a ltima hora
+se le ocurri a Nati hacerme una visita.
+
+--Pues basta de casualidades. Yo no aspiro a que me adores, sabes?;
+pero no quiero pagar las queridas a esos perdularios de sangre azul. Lo
+has odo, salero?
+
+Al mismo tiempo llev la mano al bolsillo en busca de la cartera. Su
+semblante, que sonrea con la expresin triunfal del que lleva en el
+bolsillo la llave de todos los goces de este mundo, se contrajo de
+pronto. Una nube de inquietud pas sbito por l. Busc con afn. La
+cartera no estaba en aquel sitio. Pas a los dems bolsillos. Lo mismo.
+
+--F....! me han robado la cartera!
+
+Amparo le mir con ojos donde se reflejaba la duda.
+
+--F....! me han robado la cartera!--volvi a exclamar con ms
+energa--. Me han robado diez mil y pico de duros!
+
+--Vaya, vaya, qu guasoncillo est el tiempo!--dijo Amparo ya enojada
+otra vez. No tuvo penetracin para distinguir el susto verdadero del
+fingido.
+
+--S, s; no ha sido mala guasa! Maldita sea mi suerte! Si cuando un
+da principia mal!... Tres mil duros de la fianza y cerca de once mil
+ahora.... Pues seor, no ha sido mal empleada la maana!
+
+Se levant bruscamente del sof y principi a dar vueltas por la
+estancia, presa de una agitacin sorprendente en quien tantos millones
+posea. Un torrente de palabras, de gruidos, de sucias interjecciones
+que expresaban demasiado a lo vivo su disgusto, se escap de sus labios.
+Arroj con furia el cigarro, que en l era signo de gravsima
+preocupacin. Amparo, vindole tan excitado, se rindi a la evidencia, y
+preocupada tambin por el caso le dijo:
+
+--Quiz no te la hayan robado. Puede ser que la perdieses.... Dnde has
+estado?
+
+--Crees t que alguna vez se hayan perdido once mil duros?--repuso en
+tono amargo parndose frente a ella--. Es decir, se pierden, s; pero
+otros los encuentran antes de llegar al suelo.
+
+Acabando de decir esto, qued repentinamente suspenso, como si brillase
+una luz salvadora en su cerebro. Mir con ojos escrutadores por algunos
+instantes a su querida, y haciendo un esfuerzo por sonrer, dijo,
+tornando a sentarse al lado de ella:
+
+--Pero qu animal soy! Vaya una bromita salada, y qu bien que te
+habrs redo de m!
+
+--Qu dices?--pregunt la Amparo estupefacta.
+
+--Venga esa cartera, picaruela! Venga esa cartera.
+
+Y el duque, riendo sincera o fingidamente, la ech un brazo al cuello y
+comenz por un lado y por otro a manosearla como buscando el sitio donde
+tuviera oculto el dinero.
+
+Dando una fuerte sacudida la joven se desprendi de sus brazos y se
+levant:
+
+--Oye, t.... Me tomas por una ladrona?--exclam enfurecida.
+
+--No, sino por una guasoncilla. Te has querido reir de m, verdad?
+
+La joven replic con energa que el guasn era l y que bastaba de
+bromas, que no estaba dispuesta a tolerarlas en esa materia. El duque
+insisti todava; pero viendo la indignacin real de su querida y no
+teniendo dato alguno para suponer que fuese ella quien le sustrajo la
+cartera, recogi velas. En cuanto perdi esta esperanza, su rostro se
+nubl de nuevo. Aunque di satisfacciones a Amparo, no fueron stas muy
+calurosas. Quedbale, en el fondo, la duda. Bien lo ech de ver ella,
+por lo que sigui enojada. Concluy por decirle:
+
+--Mira, lo mejor que puedes hacer es irte a almorzar. No quiero ms
+historias.... Ah! y no dejes de traerme esta noche guita, que me est
+haciendo mucha falta.... A no ser que prefieras que te mande a casa las
+cuentas....
+
+Sali el duque echando pestes del coruscante hotelito. Como por las
+inmediaciones no haba coches y no quera utilizar el de su querida, por
+ms que l lo pagara, encaminse a pie hacia su casa. Cay en ella como
+una bomba, no de plvora o dinamita, porque no entraban en su
+temperamento los procedimientos fragorosos, sino de cido sulfrico o
+sublimado corrosivo que se extendi por toda ella molestando y
+requemando a los habitantes. Su mujer, el portero, el cocinero, Llera y
+casi todos los empleados recibieron en mitad del rostro alguna frase
+grosera pronunciada en el tono cnico y burln que caracterizaba su
+discurso. Despus de almorzar encerrse en el escritorio con su mal
+humor a cuestas. No haca una hora que all estaba, cuando entraron a
+avisarle que un cochero de punto deseaba hablar con l.
+
+--Qu quiere?
+
+--No lo s. Desea hablar con el seor duque.
+
+Este, iluminado repentinamente por una idea, dijo:
+
+--Que pase.
+
+El cochero que entr era el mismo que le haba conducido desde casa de
+Caldern a la de su querida. Salabert le mir con ansiedad.
+
+--Qu traes?
+
+--Esto, seor duque, que sin duda debe de ser de vuecencia--dijo
+presentndole la cartera perdida.
+
+El banquero se apoder de ella, la abri prontamente, y sacando el
+montn de billetes que contena, se puso a contarlos con la destreza y
+rapidez propias de los hombres de negocios. Cuando concluy dijo:
+
+--Est bien: no falta nada.
+
+El cochero, que, como es natural, esperaba una gratificacin, quedse
+algunos instantes inmvil.
+
+--Est bien, hombre, est bien. Muchas gracias.
+
+Entonces, con el despecho pintado en el semblante, el pobre hombre di
+las buenas tardes y se dirigi a la puerta. El duque le ech una mirada
+burlona, y antes de llegar a ella le dijo, sonriendo con sorna:
+
+--Oye, chico. No te doy nada, porque para los hombres tan honrados como
+t, el mejor premio es la satisfaccin de haber obrado bien.
+
+El cochero, confuso e irritado a la vez, le mir de un modo indefinible.
+Sus labios se movieron como para decir algo; mas al fin sali de la
+estancia sin articular palabra.
+
+
+
+
+V
+
+#Precipitacin.#
+
+
+Raimundo Alczar, que as se llamaba aquel joven rubio tan pertinaz y
+enfadoso que sigui a Clementina cuando hemos tenido el honor de
+conocerla al comienzo de la presente historia, recibi la mirada
+iracunda que aqulla le dirigi al entrar en casa de su cuada con
+admirable sosiego y resignacin. Esper un momento a ver si slo iba a
+dejar algn recado, y como no saliese se alej tranquilamente en
+direccin a la plazuela de Santa Cruz. Se detuvo en un puesto de flores.
+La florista, al verle llegar, le sonri como a un antiguo parroquiano y
+ech mano al ramo de rosas blancas y violetas que sin duda estaba ya
+preparado para l. Dirigise a la Plaza Mayor y tom el tranva de
+Carabanchel. Dejlo donde se bifurca con el camino que conduce al
+cementerio de San Isidro y sigui hacia ste a pie. Ascendi con rapidez
+la cuesta, lleg y penetr en el nuevo recinto, donde, como exige la
+ley, a los muertos se les da tierra, no se les encajona en largas y
+sombras galeras. Con paso rpido avanz hasta una sepultura con losa
+de mrmol blanco rodeada de una pequea verja, y se detuvo. Permaneci
+algunos minutos inmvil contemplndola. Sobre la losa estaba escrito con
+caracteres negros este nombre: ISABEL MARTNEZ DE ALCAZAR. Debajo de l
+estas dos fechas separadas por un guin: 1842-1883, que indicaban sin
+duda las del nacimiento y la muerte de la persona all enterrada. Haba
+sobre la losa algunas flores marchitas. Raimundo las recogi con
+cuidado, deshizo luego el ramo que traa, esparci las frescas flores
+sobre la tumba, y con la misma cuerda hizo otro ramo con las marchitas.
+Con ste en una mano y el sombrero en la otra, permaneci otra vez algn
+tiempo de pie contemplando con ojos hmedos aquella sepultura. Luego se
+alej rpidamente y sali del cementerio sin echar una mirada de
+curiosidad en torno suyo.
+
+Raimundo Alczar haba perdido a su madre haca ocho o nueve meses. No
+haba conocido a su padre, o, por mejor decir, no tena recuerdo de l,
+pues desapareci de este mundo cuando slo contaba l cuatro aos.
+Llambase tambin Raimundo, y era, al morir, catedrtico de la
+Universidad de Sevilla. Cuando se cas con su madre nada ms que un
+joven en espera de colocacin. Por eso el padre de Isabel, comerciante
+en ferretera en la calle de Esparteros, se haba negado a autorizar
+aquellos amores, los persigui con tenacidad y slo consinti en el
+matrimonio cuando Alczar llev por oposicin la ctedra mencionada. Era
+hombre de excepcional inteligencia, public algunos libros de la ciencia
+a que se haba dedicado, que era la Geologa. Su muerte, acaecida cuando
+slo contaba treinta y dos aos de edad, fu llorada en la pequea
+esfera en que los hombres de ciencia viven en Espaa. Isabel, con su
+hijo Raimundo, se volvi a Madrid a la casa paterna, donde tres meses
+despus de fallecido su esposo, di a luz una nia que tom el nombre de
+Aurelia.
+
+Era Isabel una mujer singularmente hermosa. Como hija nica de un
+comerciante que pasaba por bien acomodado, no le faltaron pretendientes.
+Rechaz todas las proposiciones de matrimonio. Pasaba por romntica
+entre las amigas, quiz porque posea alguna ms inteligencia y corazn
+que la mayor parte de ellas. Era admiradora del talento: le repugnaban
+los seres prosaicos que constituan casi la totalidad de las relaciones
+de su padre. Idolatraba la memoria de su marido a quien haba adorado en
+vida como a un hombre superior, eminente. Conservaba como precioso
+tesoro todas las frases de elogio que la prensa haba tributado a sus
+obras. El nico deseo, el nico afn de su vida era que su hijo siguiese
+las huellas de su padre, fuese un hombre respetado por su talento e
+ilustracin. Dios quiso colmar sus votos. Primero comenz a ver alzarse
+ante sus ojos la imagen corporal de su marido reproducida en el hijo. No
+slo en el rostro, sino en los ademanes, los gestos y el timbre de voz
+pareca una copia exacta. Luego el nio, por su comportamiento en el
+colegio, principi a causarle vivos placeres: era inteligente y
+aplicado. Los maestros se mostraban de l muy satisfechos. Cada frase de
+elogio que llegaba a sus odos, cada nota de sobresaliente que vea
+escrita debajo del nombre de su hijo, produca a la pobre madre espasmos
+de alegra. Ya no abrigaba duda alguna de que heredaba el talento de su
+padre.
+
+Alguna vez senta remordimientos pensando que distribua con poca
+equidad el cario entre sus dos hijos. Por ms esfuerzos que haca para
+mantener el equilibrio, no poda menos de confesarse que amaba mucho ms
+a Raimundo. Su inmenso cario se traduca en constantes caricias, en
+nimios cuidados que enervaban y enmollecan el temperamento del nio. Le
+criaba, en suma, con demasiado mimo. El, por su parte, le profesaba una
+aficin tan ardiente, tan exclusiva, que en ciertos momentos se
+converta en verdadera fiebre. Cada vez que tena que apartarse de sus
+faldas para ir al colegio le costaba lgrimas. Exiga que se pusiera al
+balcn para despedirle. Antes de doblar la esquina de la calle, se
+volva ms de veinte veces para enviarle besos con la mano. Era ya
+hombre y estudiante de Facultad, y todava Isabel conservaba esta
+costumbre de salir al balcn para despedirle cuando iba a sus clases.
+Por su natural, o tal vez por esta educacin un poco afeminada, Raimundo
+fu un nio tmido, retrado de los juegos de sus compaeros, luego un
+adolescente melanclico, por fin un joven serio y de pocas palabras.
+Apenas tuvo amigos. En la Universidad paseaba con sus condiscpulos
+antes de entrar en ctedra; pero en cuanto daba la hora tornbase a casa
+y no le gustaba salir sino acompaando a su madre y hermana. Mucho antes
+de esta poca, cuando contaba solamente diez aos, haba muerto su
+abuelo. As que, en cuanto lleg a los diez y seis, comenz a desempear
+el papel de hombre en la casa. Llevaba a su madre al teatro, la
+acompaaba a hacer visitas: algunas noches, cuando haca buen tiempo,
+sala de paseo con ella por las calles, dndole el brazo como un marido
+o un galn. La belleza de Isabel no disminua con la edad. Al verlos
+juntos, nadie imaginaba que eran madre e hijo, sino hermanos, cuando no
+esposos. Esto era causa para el joven de cierto malestar. Porque como en
+Madrid los hombres no se distinguen por un excesivo respeto a las damas,
+oa, a su pesar, frases de admiracin, requiebros, lo que ha dado en
+llamarse _flores_, que los transeuntes dirigan a su madre. Senta, al
+escucharlas, una mezcla extraa de vergenza y placer, de celos y de
+orgullo que le agitaba.
+
+El viejo Martnez, despus de retirado del comercio, haba tenido
+quiebras en su fortuna, consistente en acciones de una fbrica de
+plvora que sufrieron depreciacin, y en valores del Estado. Slo les
+dej una renta de siete a ocho mil pesetas. Con ella vivan los tres con
+economa, pero sin faltarles lo necesario, en un cuarto segundo de la
+calle de Gravina. Raimundo sigui la carrera de ciencias. Quera ser
+catedrtico como su padre, y, dada la brillantez con que sala en los
+exmenes, nadie dudaba que lo consiguiera pronto. Mostraba tambin, como
+su padre, decidida aficin a las ciencias naturales; pero en vez de
+dedicarse a la Geologa, fijse con predileccin en la Zoologa, y de
+sta en aquella parte que comprende el estudio interesantsimo de las
+mariposas. Comenz a hacer acopio de ellas, y despleg un afn y una
+inteligencia que pronto le hicieron poseedor de una rica coleccin.
+Antes de terminar la carrera, era ya un notable _entomlogo._ Se haba
+hecho construir escaparates que cubran las paredes de su habitacin,
+donde estaban expuestos los cartones con las ms raras y preciosas
+especies. Estuvo ahorrando dos aos para comprar un microscopio, y por
+fin adquiri uno bastante bueno que le proporcion grato solaz al par
+que utilidad. Porque si bien aquel estudio particular no era suficiente
+para obtener una ctedra, le ayudaba no poco, dado que no es posible
+profundizar cualquier ramo de la ciencia sin estudiar las relaciones
+que mantiene con los dems, sobre todo con los ms prximos.
+
+El da que se hizo doctor, y fu justamente acabados de cumplir los
+veintin aos, la pobre Isabel experiment una de esas alegras slo
+comprensibles para las madres. Le abraz derramando un raudal de
+lgrimas.
+
+--Mam--le dijo Raimundo--. Estoy ya en aptitud de hacer oposicin a una
+ctedra. Me voy a dedicar con ahinco a prepararme, y en cuanto la lleve,
+renuncio a lo que puedas dejarme en herencia para que hagas una dote a
+Aurelia. Yo tengo pocas necesidades y me bastar con el sueldo.
+
+Estas palabras generosas conmovieron a la madre. Cada da hallaba ms
+razones para adorar aquel hijo modelo.
+
+Dedicse Raimundo con ardor al estudio, profundizando las materias de
+algunas asignaturas, sin abandonar por eso sus aficiones entomolgicas.
+Gracias a stas y al nombre glorioso que su padre le haba legado, se
+di a conocer pronto entre los hombres de ciencia. Escribi algunos
+artculos, se puso en relacin con varios sabios extranjeros y tuvo la
+satisfaccin de recibir de ellos frases de elogio que le alentaron. Bien
+puede decirse que era un muchacho feliz. Sin deseos imposibles que le
+royeran las entraas, sin amores tormentosos ni amistades molestas,
+disfrutando de la tranquilidad del hogar, del cario de la familia y de
+los puros goces de la ciencia, deslizbanse sus das serenos y dichosos.
+A las amigas de su madre les sorprenda tanta formalidad. No tena
+novia Raimundo? No le gustaban siquiera las muchachas? Isabel
+contestaba sonriendo y con transparente satisfaccin.
+
+--No s: creo que hasta ahora no le ha dado por ah. Est tan metido por
+mis faldas que parece un nio de tres aos.... La verdad es que le ha de
+costar trabajo hallar una mujer que le quiera tanto como yo.
+
+Y as era como ella lo deca. Tenale envuelto en una atmsfera de
+proteccin, de tibios y amorosos cuidados que le sera casi imposible
+hallar al lado de una esposa por tierna que fuese. Slo las madres
+poseen esa abnegacin absoluta, infatigable, sin esperanza ni deseo
+siquiera de reciprocidad. Todo lo que la vida material exige, lo tena
+satisfecho Raimundo con un refinamiento que pocos hombres disfrutaran.
+Jams se le haba ocurrido pensar ni en su alimento, ni en su ropa o
+calzado, ni aun en aquellos menesteres de que las mujeres no suelen
+entender. Todo estaba previsto y regularizado perfectamente en su vida.
+Poda consagrarse con entera libertad al ejercicio de su inteligencia.
+Si se quejaba de mal sabor de boca, ya tena a su madre por la maana al
+lado de la cama con un vaso de limn y polvos laxantes: si le dola la
+cabeza, con el agua sedativa o los paos de leche y adormideras. Si por
+la noche tosa, por poco que fuese, ya estaba intranquila y no paraba
+hasta que silenciosamente y en camisa iba a cerciorarse de que su hijo
+no se haba destapado. Cuando Aurelia estuvo en edad de hacerlo,
+tambin comenz a ayudar a la madre en esta tarea de ahuyentar todo
+dolor, de arrancar las espinas, por pequeas que fuesen, del camino del
+joven entomlogo.
+
+Desgraciadamente, mejor pudiramos decir naturalmente, pues que la
+felicidad es imposible en este mundo, esta existencia dichosa tuvo
+pronto un trmino. Isabel cay enferma con pulmona. No qued bien
+curada por haberla quiz descuidado o por no haberse atrevido el mdico
+a aplicarle ciertos remedios un poco crueles. Quedle un catarro
+pulmonar que la debilit bastante. Por consejo del mdico fu a
+Panticosa en compaa de Raimundo, quedando Aurelia en casa de unos
+parientes. Se repuso un poco, pero fu para recaer pocos das despus de
+llegar a Madrid. Descaeci notablemente, hasta el punto de que la gente
+de fuera vi con claridad que se mora. A Raimundo no se le pas por la
+cabeza. Aquella existencia estaba tan ligada a la suya, que las dos no
+formaban mas que una. Le pasaba como a casi todos los enfermos que no
+saben que se mueren. Aunque muy enferma, Isabel segua con la misma
+diligencia gobernando la casa. Raimundo la haba rogado, y luego,
+prevalido del inmenso ascendiente que sobre ella tena, la haba
+prohibido que se ocupara en ningn menester. Pero ella, burlando su
+vigilancia, arrastrada de esa inclinacin invencible que sienten las
+mujeres hacendosas hacia el trabajo, no abandonaba sus tareas. Un da,
+cuando ya puede decirse que estaba moribunda, la sorprendi Raimundo de
+rodillas limpiando con un pao el pie de una mesa. Qued estupefacto, y
+despus de reirla cariosamente la levant cubrindola de besos.
+
+Una amiga devota que vino a visitarla la insinu que deba confesarse.
+Isabel se impresion tristemente. Su hijo, que la encontr llorando,
+enfurecise y prorrumpi en denuestos contra los beatos. A pesar de
+esto, la enferma, que iba ya penetrndose de su estado, exigi con
+dulzura y firmeza a la par que viniese el cura. Raimundo, disgustado,
+llam en su apoyo, para negarse a ello, al mdico. Este contest al
+principio evasivamente. Por ltimo, dijo que eso nunca estaba de ms,
+que si los sanos se hallaban expuestos a una muerte repentina, con mayor
+razn los enfermos. Ni aun con eso entr la luz en el espritu del
+joven. Despus de confesada, Isabel sigui lo mismo, lo cual contribuy
+a mantener su ilusin. Levantbase, corra a la mesa, paseaba del brazo
+de Raimundo por la sala y pasaba la mayor parte del da en una butaca.
+Estaba, sin embargo, tan demacrada, que los que la vean a intervalos
+largos quedaban sorprendidos. Lejos de perder con esto la belleza,
+parece que se haba aumentado. Su tez era ms fina y transparente; los
+ojos ms brillantes.
+
+Una maana dijo que no tena deseos de levantarse. Raimundo se sent al
+lado del lecho y se puso a leerla una novela. Al cabo de un rato le
+dijo:
+
+--Estoy mal a gusto. Incorprame un poco, que no tengo fuerzas yo.
+
+Fu a hacerlo y en el mismo instante su madre dej caer la cabeza hacia
+un lado y se qued muerta, sin un suspiro, sin una contraccin que
+acusase dolor, como un pjaro, segn la expresiva imagen del vulgo.
+
+El grito desgarrador del joven atrajo a la gente de casa. Sacronle de
+ella unos parientes y le llevaron a la suya, lo mismo que a su hermana.
+En el estado de estupor en que qued, les fu fcil conducirlo adonde
+les plugo. Aquella tarde fueron unos amigos a verle. Le hallaron
+relativamente animado. No dej de sorprenderles un poco, porque saban
+el frentico cario que profesaba a su madre. Habl de su ciencia con
+ellos, y habl largo rato, expresndose con verbosidad en l inusitada.
+Por donde vinieron a sospechar que estaba bajo una fuerte excitacin.
+Esta sospecha se confirm al oirle proponerles jugar al tresillo.
+Cumplieron su gusto, pero al poco rato el joven comenz a desvariar
+tristemente.
+
+--Oyes, mam, qu te parece de este juego?--dijo llamando a una seora
+que all estaba.
+
+Los circunstantes se miraron unos a otros aterrados y compadecidos. Y
+desde entonces no hizo ni dijo ya cosa con cosa. Su exaltacin fu
+creciendo; empez a reir de modo tan extemporneo, que nadie dud que
+aquello terminara por una fuerte explosin nerviosa. En efecto, cuando
+menos se esperaba, alzse repentinamente de la silla, corri al balcn,
+lo abri, y si no le hubieran sujetado a tiempo se hubiera precipitado a
+la calle. Al fin cay con un fuerte ataque del que por fortuna sali
+pronto. Despus vino el aplanamiento que le oblig a guardar cama tres o
+cuatro das. Por ltimo, el tiempo fu ejerciendo su operacin sedante.
+A los quince das estaba bueno, aunque bajo el peso de un abatimiento
+grande que en vano lucharon sus parientes y amigos por aliviar.
+
+Propusironle sus tos quedarse a vivir con ellos, dado que era
+demasiado joven para ponerse al frente de una casa, y sobre todo para
+guardar y autorizar a su hermana. El contaba entonces veintitrs aos, y
+ella poco ms de diez y ocho. Ni uno ni otro aceptaron el arreglo.
+Quisieron vivir solos y juntos. Tomaron un cuarto tercero en la calle de
+Serrano, muy lindo y alegre, trasladaron a l sus muebles, y despus de
+instalados empez a deslizarse su vida, triste s por el recuerdo
+siempre presente de su madre, pero apacible y serena. Raimundo fij su
+atencin y cuidados en Aurelia. Penetrado de su papel de padre y
+protector de aquella nia hurfana, hizo con ella lo que su madre haba
+hecho con l hasta entonces; la atendi y la mim con un amor y un
+esmero que conmova a los amigos que los visitaban. Aurelia no era
+hermosa ni tena gran talento; pero senta hacia su hermano, porque su
+madre se la haba infundido, una adoracin idoltrica. Sin embargo, aun
+en lo referente a la vida material, sinti el joven el vaco de su
+madre. Aurelia se esforzaba en que no echase de menos nada; pero estaba
+bastante lejos de alcanzar la suprema delicadeza de aqulla. Poco a
+poco, no obstante, se fu adiestrando en el gobierno de la casa. Adems,
+Raimundo ya no exiga los refinamientos de antes. El sentimiento de
+proteccin, la conciencia de los deberes que tena que llenar hacia su
+hermana, le haca no pensar en s mismo. Al contrario, cualquier
+atencin de Aurelia le sorprenda, y la agradeca como si viniese de un
+nio. Ambas existencias se fueron compenetrando.
+
+Vivan modestamente. El cuarto les costaba veinte duros. No tenan ms
+que una criada. As que la renta de ocho mil pesetas que posean, les
+bastaba. Como proceda de papel del Estado y acciones de una fbrica, su
+administracin era facilsima. Raimundo pudo dedicarse con ms ardor que
+nunca al estudio. Deseaba cumplir, respecto a su hermana, la promesa que
+haba hecho a la madre, de renunciar a su parte de herencia y
+constituirla una dote que la permitiese casarse bien. Despus que sali
+de casa, fu dos veces por semana al cementerio a esparcir algunas
+flores sobre la tumba de su madre. Los domingos llevaba consigo a
+Aurelia. Sala poco habitualmente. El estudio preparatorio para hallarse
+apercibido a una oposicin, de un lado, y de otro su mana de colector y
+escrutador del mundo de los insectos, absorban casi todo su tiempo. Por
+milagro entraba en los cafs, ni al teatro poda asistir por razn del
+luto.
+
+Un da, hallndose en una librera de la Carrera de San Jernimo, donde
+sola pasar algunos ratos hojeando las obras recin llegadas del
+extranjero, acert a entrar en la tienda una hermosa dama elegantemente
+vestida. Al verla, los ojos de Raimundo se dilataron expresando el
+asombro: se posaron en ella con una intensidad que la oblig a volver la
+cabeza hacia otro lado. Mientras compraba unas novelas francesas la
+estuvo contemplando extasiado, con seales de alteracin en su
+fisonoma. El libro que tena asido temblaba ligeramente entre sus
+manos. Al salir ella, dejlo caer y trat de seguirla; pero a la puerta
+estaba un carruaje esperndola. El lacayo, sombrero en mano, le abri la
+portezuela, y los caballos arrancaron al instante con velocidad.
+
+--Qu es eso, D. Raimundo?--le dijo el dependiente, vindole entrar de
+nuevo en la tienda--. Le ha hecho a usted impresin mi parroquiana?
+
+El joven sonri disimulando su turbacin, y respondiendo con fingida
+indiferencia:
+
+--A cualquiera le llamar la atencin una mujer tan hermosa. Quin es?
+
+--No la conoce usted? Es la seora de Osorio, un banquero, hija de
+Salabert.
+
+--Ah! hija de Salabert? Vive en aquel palacio grande del paseo de
+Luchana?
+
+--No, seor; vive en un hotel de la calle de Don Ramn de la Cruz.
+
+No quera saber ms, y se despidi. Aquella dama se pareca de un modo
+asombroso a su madre. La situacin de su espritu, todava agitado y
+dolorido, hizo que tal semejanza adquiriese ms relieve a sus ojos del
+que realmente tena, le produjese una viva expresin. Pocos momentos
+despus pasaba por delante del hotel de Osorio tres o cuatro veces; pero
+no logr ver nuevamente a la seora. Al otro da fu al paseo del Retiro
+y all la hall. Desde entonces espi y sigui sus pasos con una
+constancia que revelaba el profundo sentimiento que embargaba su
+espritu. Aunque tena bien presente la fisonoma de su madre, el
+semblante de Clementina Salabert se lo traa a la memoria con mayor
+energa. Esto le produca vivo dolor, en el cual se placa, aunque
+parezca paradjico. Bien lo entender el que haya visto desaparecer de
+este mundo a un ser querido. Suele haber cierta voluptuosidad en
+escarbar la llaga, en renovar la pena y el llanto. Raimundo no poda
+contemplar mucho tiempo el rostro de Clementina sin sentir las lgrimas
+correr por sus mejillas. Por esto, quiz, era por lo que la buscaba en
+todas partes. Sin embargo, haba una dureza y severidad en l que no
+haba tenido jams el de su madre; pero cuando sonrea, al desaparecer
+esta dureza, la semejanza era realmente maravillosa.
+
+No se le ocult a nuestro mancebo el enojo que la dama reciba de su
+tenaz persecucin. Y no poda menos de reirse interiormente de aquel
+extrao error. Si supiese esta seora--se deca cuando vea un gesto de
+desdn en sus labios--por qu me gusta tanto, qu grande sera su
+asombro! Una corriente de simpata y hasta, es posible decir, de
+adoracin le iba ligando a ella. Si no fuese por aquel aspecto imponente
+que tena, es fcil que le hubiera dirigido la palabra, la hubiera hecho
+entender qu gran consuelo le daba con su presencia. Pero Clementina
+estaba colocada en una esfera tan alta, que tema su desdn. Bastante
+era el que le mostraba por el solo delito de contemplarla. Por otra
+parte, haban llegado a sus odos rumores que la desacreditaban. No
+procur confirmarlos, primero porque no le importaba, y despus porque
+una vez confirmados se vera obligado a despreciarla, y no quera que
+una mujer que tanto se pareca a su madre en la figura fuera un ser
+despreciable. Se abstuvo de pedir noticias de ella. Contentse con
+satisfacer siempre que poda aquel extrao deseo de renovar su dolor, de
+conmoverse hasta derramar lgrimas. Como no frecuentaba la alta sociedad
+ni poda asistir al teatro, para procurarse este placer necesitaba
+seguirla en la calle o en el paseo cuando no iba en coche. Tambin
+averigu que iba los domingos a misa de dos en los Jernimos; all la
+pudo contemplar con ms espacio y sosiego.
+
+Haba dado cuenta a su hermana del hallazgo, pero no hizo ningn
+esfuerzo para mostrrselo. Tema que Aurelia no viese tan clara como l
+la semejanza y le arrancase parte de su ilusin. Dos o tres veces a la
+semana, Clementina sola salir a pie por la tarde, como el da en que
+por vez primera la vimos. Raimundo, desde el mirador de su gabinete de
+la calle de Serrano, convertido en observatorio, espiaba su llegada. En
+cuanto la columbraba a lo lejos se echaba a la calle para seguirla
+hasta donde pudiese. A la dama le molestaba esta persecucin
+fuertemente, por ser la hora en que iba a casa de su amante. No que le
+importase mucho que se divulgasen sus nuevos amores, sino por un resto
+de pudor que conservaba. Adems, saba, porque se lo haban dicho
+recientemente, que los maridos, cuando sorprenden a sus esposas en
+flagrante adulterio y las matan, estn exentos de responsabilidad. Como
+estaba convencida de que el suyo la detestaba, tema que se aprovechase
+de este recurso para deshacerse de ella. Estos vagos terrores, unidos al
+residuo de vergenza que le quedaba, fomentaban su irritacin contra
+Raimundo. Su carcter violento, caprichoso, desptico, se alteraba con
+aquel obstculo imprevisto. Ni siquiera haba reparado bien en la
+fisonoma del joven. Le odiaba sin dignarse hacerse cargo de su figura.
+Luego, el sosiego con que reciba los gestos provocativos de desprecio
+que no le escatimaba, le parecan una ofensa. Bien mirado, aquel
+chicuelo se estaba burlando de ella: porque no era creble que un
+enamorado mostrase tanta serenidad y cinismo. Sin duda, despus que
+advirti que la molestaba, se propuso mortificarla para vengarse. Y no
+caba duda que lo lograba cumplidamente. Las vueltas que se vea
+precisada a dar para huirle, las visitas que haca sin gana, todas las
+zozobras que aquel muchacho le costaba, se lo hacan cada da ms
+aborrecible y le iban requemando la sangre. Ide salir en coche, meterse
+en las Calatravas y despedirlo all; pero Raimundo, al verse privado por
+varios das de verla, tambin di en la flor de tomar un coche de punto
+y seguir el suyo. Esto hizo rebosar su enojo y se prometi a s misma
+cortar aquella impertinente y molesta persecucin, aunque no saba cmo.
+Primero pens en que Pepe Castro hablase y amenazase al muchacho. Al ver
+la sangre fra con que aqul lo tomaba, se indign y no volvi a
+mentarle el asunto. Luego imagin abordarle ella misma en la calle y
+rogarle con pocas palabras fras y desdeosas que no la molestase ms.
+Cuando lleg la ocasin no se atrevi a hacerlo, aunque no pecaba de
+tmida: el trance le pareci grave.
+
+En estas dudas y vacilaciones se hallaba, cuando, bajando por la calle
+de Serrano, al levantar los ojos casualmente hacia arriba, acert a ver
+en un mirador bastante alto a su enemigo. Cruzle entonces por la mente
+la idea de averiguar su nombre y escribirle. Y en efecto, con la
+violencia que caracterizaba todas sus acciones, al pasar por delante de
+la casa entr en el portal y se dirigi a la garita de los porteros.
+
+--Tiene usted la amabilidad de decirme quin habita el cuarto tercero
+de esta casa?
+
+--Son dos seoritos muy jvenes, hermano y hermana. Slo viven aqu
+desde hace cuatro meses. Han quedado hurfanos, al parecer, hace poco
+tiempo....
+
+La portera, al ver una seora tan elegante, se mostr locuaz y
+complaciente; pero Clementina la ataj en seguida.
+
+--Cmo se llama el seorito?
+
+--D. Raimundo Alczar.
+
+--Mil gracias.
+
+Y se alej inmediatamente. Sali a la calle y di unos cuantos pasos.
+Mas de pronto, se le ocurri que el escribirle tena sus inconvenientes,
+y que en realidad era preferible una explicacin verbal de la cual nadie
+que la conociera poda enterarse en aquellos momentos. Detvose un
+momento indecisa, y bruscamente di la vuelta y se meti de nuevo en el
+portal. Cruz sin decir nada por delante de la portera y subi con pie
+ligero las escaleras. Al llegar al piso tercero, a pesar del bro y
+entereza de su carcter, sinti un poco desfallecida la voluntad y
+estuvo a punto de dar la vuelta. Su temperamento orgulloso y obstinado
+la empuj, sin embargo, al pensar que el joven la haba visto entrar y
+se enterara de su arrepentimiento. En el piso tercero haba dos
+cuartos, derecha e izquierda. Clementina haba visto papeles en uno.
+Llam sin vacilar en el de la derecha observando que tena un felpudo
+para los pies delante de la puerta, seal evidente de que era el
+habitado.
+
+Sali a abrirle una criada a quien pregunt por D. Raimundo Alczar.
+
+--Deseo verle--dijo despus que se enter de que estaba en casa.
+
+La criada la introdujo en la sala, y como le pareciese rara aquella
+visita, le pregunt:
+
+--Aviso a la seorita?
+
+--No, no; avise usted al seorito, que es a quien deseo hablar.
+
+Se hallaba ste, en tanto, en su despacho, presa de violenta agitacin.
+Al ver a la dama entrar en el portal por primera vez se haba
+sobresaltado sin motivo preciso para ello. Tranquilizse al verla salir,
+y otra vez se alter cuando entr nuevamente. Cruz por su mente la idea
+de que pudiese subir a su casa; pero al instante la desech como
+inverosmil. Imagin ms bien que vendra a visitar a alguno de los
+inquilinos de los cuartos principal o segundo, que eran personas de
+calidad. No obstante, a despecho de su razn, no se tranquilizaba.
+Cuando oy sonar el timbre de la puerta qued aterrado. Apenas tuvo
+nimo para dirigirse hacia la antesala. Antes que pudiese hacer una sea
+a la criada ya sta haba abierto, obligndole a retirarse vivamente a
+su despacho. Estuvo tentado a negarse, aunque ya estaba la dama en la
+sala. Al fin se decidi a salir, reflexionando que no haba motivo
+racional para ello.
+
+Raimundo no tena mucho trato de gente. Las relaciones de su madre
+haban sido escasas; unos cuantos parientes, algunas familias conocidas.
+Por su parte, tampoco haba hecho nada por ensanchar este crculo. Ya
+hemos dicho que no haba estrechado amistad ntima con ninguno de sus
+condiscpulos. Menos haba procurado la entrada en los casinos,
+tertulias y saraos de la corte. Su adolescencia y los das que llevaba
+de juventud se haban deslizado serenos en el seno del hogar,
+estudiando y coleccionando mariposas. Conoca la vida por los libros. La
+naturaleza le haba dotado, no obstante, de un claro y simptico
+ingenio, de fcil palabra y de cierta dignidad de modales que supla
+bastante bien a esa elegancia y distincin que el roce continuado con la
+espuma de la sociedad engendra.
+
+Entr en la sala tranquilo ya y aun con una vaga predisposicin a la
+hostilidad que el estrambtico paso de aquella seora le infunda.
+Hizole una profunda reverencia. La situacin era tan extraa, que
+Clementina, a pesar de su orgullo, su experiencia, su desenfado, y hasta
+bien puede decirse su desgarro, se encontr repentinamente cohibida.
+Tuvo necesidad de hacer un esfuerzo para adquirir bro.
+
+--Aqu me tiene usted--le dijo en tono agrio que result inoportuno y
+descorts.
+
+--Usted me dir a qu debo el honor de esta visita--repuso Raimundo con
+voz un poco temblorosa.
+
+--Pues.... (la dama vacil unos instantes) lo debe usted al honor que
+me hace siguindome hace dos meses como una sombra chinesca a todas
+partes. Le parece a usted agradable traer un espantajo detrs en cuanto
+una sale a la calle? Ha conseguido usted ponerme nerviosa. Para no
+enfermar como el lego de los _Madgyares_, he dado el paso ridculo de
+subir hasta aqu a rogarle que cese en su persecucin. Si usted tiene
+que decirme algo interesante, dgamelo de una vez y concluyamos.
+
+Fueron estas palabras pronunciadas arrebatadamente, como quien se
+encuentra en una situacin falsa y quiere salir de ella exagerando el
+enojo. Raimundo la mir lleno de asombro, cosa que molest a Clementina
+y aun ms la precipit.
+
+--Seora, siento en el alma haberla ofendido.... Estaba muy lejos de mi
+nimo.... Si usted supiera los sentimientos que en m despierta su
+figura!... (balbuci con trabajo).
+
+Clementina le ataj diciendo:
+
+--Si usted va a declararme su amor, puede ahorrarse la molestia. Soy
+casada ... y aunque no lo fuese sera lo mismo.
+
+--No, seora, no voy a hacerle una declaracin--repuso el joven
+entomlogo sonriendo--. Voy a explicarle a usted mi persecucin.
+Comprendo bien que usted se haya equivocado respecto a los sentimientos
+que me inspira, y encuentro natural que le hayan ofendido. Qu lejos
+estar usted de sospechar la verdad! Yo no estoy enamorado de usted. Si
+lo estuviese, es bien seguro que no la seguira como un pirata callejero
+... sobre todo en las circunstancias en que ahora me encuentro....
+
+Raimundo se puso serio al llegar aqu e hizo una pausa. Luego dijo
+precipitadamente, con voz alterada por la emocin:
+
+--Seora, mi madre se ha muerto hace poco tiempo ... y usted se parece
+muchsimo a mi madre.
+
+Al pronunciar estas palabras se qued mirndola con una atencin
+ansiosa, hmedos los ojos, haciendo esfuerzos heroicos por no romper a
+sollozar.
+
+Esta revelacin produjo en Clementina asombro y duda al mismo tiempo.
+Permaneci inmvil y muda mirndole tambin fijamente. Raimundo
+comprendi lo que pasaba por su espritu, y dijo empujando la puerta de
+su despacho:
+
+--Vea usted, vea usted si no es verdad lo que le digo.
+
+La dama avanz dos pasos y vi en la pared fronteriza, sobre el silln
+mismo de la mesa de escribir, el retrato en fotografa ampliada de una
+seora excepcionalmente hermosa, y que, sin duda, guardaba cierto
+parecido con ella, aunque no tan claro como el joven deca. Sobre el
+retrato, sujeto al marco, haba un ramo de siemprevivas.
+
+--Algo nos parecemos--dijo despus de contemplar el retrato con
+atencin--. Pero esa seora era ms hermosa que yo.
+
+--No; ms hermosa, no. Tena ms dulzura en los ojos, y eso daba a su
+fisonoma un encanto indecible. Era su alma pura y bondadosa que
+brillaba en ellos.
+
+Pronunci estas palabras con entusiasmo, sin reparar en la falta de
+galantera que estaba cometiendo. El orgullo de Clementina padeci an
+ms por la inocencia y sinceridad con que fueron pronunciadas. Ambos
+contemplaron el retrato en silencio algunos segundos. En los ojos de
+Raimundo temblaban dos lgrimas. La dama dijo al cabo:
+
+--Qu edad tena su mam?
+
+--Cuarenta y un aos.
+
+--Yo tengo treinta y cinco--replic con mal disimulada satisfaccin.
+
+Raimundo volvi hacia ella la vista.
+
+--Es usted joven an y muy bella.... Pero mi madre tena la tez ms
+fresca a pesar de llevarle algunos aos. Su cutis era terso como el
+raso. En los ojos no se notaba cansancio alguno. Parecan los de un
+nio.... Es natural. La vida de mam fu suave y tranquila. Ni su cuerpo
+ni su alma se haban gastado.
+
+No observaba que indirectamente estaba diciendo algunas groseras a la
+seora que tena presente. Esta se sinti fuertemente picada; pero no
+os mostrarlo porque el dolor del joven y la sinceridad con que hablaba
+le impusieron respeto. Lo que hizo fu cambiar de conversacin, echando
+una mirada de curiosidad por el despacho.
+
+--Parece que se dedica usted a coleccionar mariposas.
+
+--S, seora; desde nio. He logrado reunir una cantidad de especies
+bastante respetable. Las tengo muy lindas y curiosas. Mire usted.
+
+Clementina se acerc a uno de los armarios. Raimundo se apresur a
+abrirlo y le puso en la mano un cartn donde estaban fijadas algunas
+lindsimas de vivos y brillantes colores.
+
+--En efecto, son bonitas y originales. Qu utilidad saca usted de
+coleccionarlas? Las vende usted?
+
+--No, seora--repuso sonriendo el joven--. Es con un fin puramente
+cientfico.
+
+--Ah!
+
+Y le ech una rpida mirada de curiosidad. Clementina no simpatizaba
+mucho con los hombres de ciencia, pero le infundan cierto vago respeto
+mezclado de temor, como seres extraos a quienes una parte del mundo
+concede superioridad.
+
+--Es usted naturalista?--le pregunt despus.
+
+--Estudio para serlo. Mi padre lo ha sido....
+
+Mientras le mostraba su preciosa coleccin con el gozo especial no
+exento de desdn con que los sabios ensean sus trabajos a los profanos,
+le fu enterando de su vida sencilla. Al llegar a la enfermedad de su
+madre volvi a conmoverse y las lgrimas a brotar a sus ojos. Clementina
+le escuchaba con atencin, recorriendo con la vista los cartones que le
+pona delante, dejando escapar algunas palabras, ora de elogio a los
+matizados insectos, bien de compasin cuando Raimundo lleg a
+describirle la muerte de su madre. Afectaba desembarazo, distraccin. No
+lograba, sin embargo disipar la confusin en que la pona el extrao
+paso que haba dado, la situacin anmala en que se hallaba. Sali de
+ella bruscamente, como haca siempre las cosas. Se puso seria y tendi
+la mano al joven, dicindole:
+
+--Mil gracias por su amabilidad, seor Alczar. Me voy, celebrando mucho
+que no haya sido el objeto de su persecucin el que yo sospechaba.... De
+todos modos, sin embargo, le ruego no contine en ella.... Ya ve usted;
+soy casada, y cualquiera podra pensar que yo la aliento o doy algn
+motivo....
+
+--Pierda usted cuidado, seora. Desde el momento en que a usted le
+molesta me guardar de seguirla. Perdneme usted en gracia del
+motivo--respondi el joven apretndole la mano con naturalidad y
+afectuosa simpata que lograron interesar a la dama. Pero no lo
+demostr. Al contrario, se puso ms seria y emprendi la marcha haca la
+sala. Raimundo la sigui. Al pasar delante de ella para abrirle la
+puerta, le dijo con franqueza seductora:
+
+--No valgo nada, seora; pero si algn da quisiera usted servirse de mi
+insignificante persona, no sabe usted el placer que me causara con
+ello!
+
+--Gracias, gracias--repuso secamente Clementina sin detenerse.
+
+Al llegar a la puerta de la escalera y al tirar del pasador, el joven
+vi asomar la cabecita curiosa de su hermana en el fondo del pasillo.
+
+--Ven aqu, Aurelia--le dijo.
+
+Pero la nia no hizo caso y se retir velozmente.
+
+--Aurelia, Aurelia.
+
+Bien a su pesar, sta sali al pasillo y avanz hacia ellos sonriente y
+roja como una cereza.
+
+--Aqu tienes a la seora de quien te he hablado, que tanto se parece a
+mam.
+
+Aurelia la mir sin saber qu decir, sonriente y cada vez ms
+ruborizada.
+
+--No se parece muchsimo? D.
+
+--Yo no lo encuentro ...--respondi la joven despus de vacilar.
+
+--Lo ve usted?--exclam la dama volvindose a Raimundo con la sonrisa
+en los labios--. No ha sido ms que una fantasa, una alucinacin.
+
+Traslucase un poco de despecho debajo de estas palabras. La presencia
+de Aurelia haca ms falsa an su situacin.
+
+--No importa--repuso Raimundo--. Yo veo claro el parecido, y basta.
+
+La puerta estaba ya abierta.
+
+--Tanto gusto ...--dijo Clementina dirigindose a Aurelia sin extenderle
+la mano, inclinndose con una de esas reverencias fras, desdeosas, con
+que las damas aristcratas establecen rpidamente la distancia que las
+separa del interlocutor.
+
+Aurelia murmur algunas frases de ofrecimiento. Raimundo sali hasta la
+escalera para despedirla, repitindole algunas frases amables y
+cordiales que no impresionaron a la dama, a juzgar por su continente
+grave.
+
+Baj las escaleras descontenta de s misma, embargada por una sorda
+irritacin. No era la primera vez, ni la segunda tampoco, que su
+temperamento impetuoso la colocaba en estas situaciones anmalas y
+ridculas.
+
+
+
+
+VI
+
+#Desde el Club de los Salvajes a casa de Caldern.#
+
+
+Pintorescamente diseminados por los divanes y butacas de la gran sala de
+conversacin del _Club de los Salvajes_, yacen a las dos de la tarde
+hasta una docena de sus miembros ms asiduos. Forman grupo en un rincn
+el general Patio, Pepe Castro, Cobo Ramrez, Ramoncito Maldonado y
+otros dos socios a quienes no tenemos el gusto de conocer. Algo ms
+lejos est Manolito Dvalos, solo. Ms all Pinedo con algunos socios,
+entre los cuales slo conocemos a Rafael Alcntara y a Len Guzmn,
+conde de Agreda, por haber sido los de la fiesta nocturna en casa de la
+Amparo que tanto disgust al duque de Requena. Las posturas de estos
+jvenes (porque lo son en su mayora) responden admirablemente a la
+elegancia que resplandece en todas las manifestaciones de su espritu
+refinado. Uno tiene puesta la nuca en el borde del divn y los pies en
+una butaca, otro se retuerce con la mano izquierda el bigote y con la
+derecha se acaricia una pantorrilla por debajo del pantaln; quin se
+mantiene reclinado con los brazos en cruz; quin se digna apoyar la
+suela de sus primorosas botas en el rojo terciopelo de las sillas.
+
+Este _Club de los Salvajes_ es ms bien un arreglo que una traduccin
+del ingls (_Savage Club_). Por mejor decir, se ha traducido con una
+graciosa libertad que mantiene vivo dentro de l el genio espaol en
+estrecha alianza con el britnico. A ms del ttulo, pertenece al ingls
+todo el aparato o exterior de la sociedad. Los miembros se ponen
+indefectiblemente el frac por las noches si es invierno, el _smoking_ si
+es verano; los criados gastan calzn corto y peluca. Hay un elegante y
+espacioso comedor, sala de armas, gabinete de _toilette_, cuartos de
+bao y dos o tres habitaciones para dormir. Tiene el club, asimismo,
+servicio particular de coches y caballos de silla. El genio espaol se
+manifiesta en multitud de pormenores internos. El que ms lo caracteriza
+es el de la ausencia de metal acuado. Esto da origen a muchas y
+extraas relaciones de los socios entre s y de los socios con el mundo
+exterior, que constituyen una complicada y hermosa variedad que no se
+hallar en ningn otro pueblo de la tierra. Da lugar, sobre todo, a un
+desarrollo inmenso, inconcebible, de esa palanca poderosa con que el
+siglo XIX ha llevado a trmino las ms grandiosas y estupendas de sus
+empresas, el _Crdito_. Realzanse dentro del _Club de los Salvajes_
+tantas operaciones de crdito como en el Banco de Londres. No slo se
+prestan los socios entre s dinero y juegan sobre su palabra, sino que
+tambin realizan la misma operacin con el club, considerado como
+persona jurdica, y hasta con el conserje en calidad de funcionario y
+como particular. Fuera del crculo, los salvajes, arrastrados de su
+entusiasmo y veneracin por el crdito, lo hacen jugar en casi todas sus
+relaciones con el sastre, el casero, el constructor de coches, el
+importador de caballos, el joyero, etc., sin mencionar aqu otras
+grandes operaciones de la misma clase que de vez en cuando realizan con
+algn banquero o propietario. Gracias, pues, a este inapreciable
+elemento econmico, se haba hecho casi innecesario, entre los socios
+del club, el numerario, reemplazndolo dichosamente por otro medio
+enteramente abstracto y espiritual, la palabra; la palabra oral o
+escrita. Vivan, gastaban lo mismo que sus colegas y modelos de Londres,
+sin libras esterlinas, ni chelines, ni pesetas, ni nada.
+
+Es evidente, pues, la superioridad del club espaol sobre el ingls en
+este respecto. Tambin lo es en cuanto a la franqueza y cordialidad con
+que los socios se tratan entre s. Poco a poco se haban ido alejando de
+las formas correctas, ceremoniosas, que caracterizan a los graves
+_gentlemen_ de la Gran Bretaa, dando a su trato cada vez ms color
+local, acercndolo en lo posible al de nuestros pintorescos barrios de
+Lavapis y Maravillas. El medio, la raza y el momento son elementos de
+los cuales no se puede prescindir, lo mismo en la poltica que en las
+sociedades de recreo.
+
+El club empieza a animarse siempre despus de las doce de la noche,
+llega a su perodo lgido a las tres de la madrugada, y desde esta hora
+comienza a descender. A las cinco o seis de la maana se retiran todos
+santamente en busca de reposo. Durante el da suele verse poco
+concurrido. Slo dos o tres docenas de socios van por las tardes, antes
+del paseo, a culotear sus boquillas. Embotados an por el sueo, hablan
+poco. Les hace falta la excitacin de la noche para que muestren en todo
+su esplendor sus facultades nativas. Estas parecen concentradas en la
+nobilsima tarea de poner la boquilla de un hermoso color de caramelo.
+Si los objetos de arte han sido en otro tiempo objetos tiles, si el
+Arte arrastra consigo la idea de inutilidad como algunos afirman, hay
+que confesar que los socios del _Club de los Salvajes_, en materia de
+boquillas obran como verdaderos artistas. Hcenlas venir de Pars y de
+Londres; traen grabadas las iniciales de sus dueos y encima la
+correspondiente corona de conde o marqus si el fumador lo es;
+gurdanlas en preciosos estuches, y cuando llega el caso de sacarlas
+para fumar lo realizan con tales cuidados y precauciones, que en
+realidad se convierten en objetos molestos ms que tiles. Hay salvaje
+que se estraga fumando sin gana cigarro sobre cigarro, slo por el gusto
+de ahumar la boquilla antes que alguno de sus colegas. Y si no es as,
+por lo menos, nadie se cuida de saborear el tabaco. Lo importante es
+soplar el humo sobre la espuma de mar y que vaya tomando color por
+igual. De vez en cuando sacan el fino pauelo de batista, y con una
+delicadeza que les honra se dedican largo rato a frotarla mientras su
+espritu reposa dulcemente abstrado de todo pensamiento terrenal.
+Graves, solemnes, armoniosos en sus movimientos, los socios ms
+distinguidos del _Club de los Salvajes_ chupan y soplan el humo del
+tabaco de dos a cuatro de la tarde. Hay en esta tarea algo de ntimo y
+contemplativo, como en toda concepcin artstica, que les obliga a bajar
+los prpados y a subir las pupilas para mejor recrearse en la pura
+visin de la Idea.
+
+En este elevadsimo estado de alma se hallaba nuestro amigo Pepe Castro
+ahumando una que figuraba la pata de un caballo, cuando le sac de su
+xtasis la voz de Rafael Alcntara que desde lejos le grit:
+
+--Conque es verdad que has vendido la jaca, Pepe?
+
+--Hace ya unos das.
+
+--La inglesa?
+
+--La inglesa?--exclam levantando los ojos hacia su amigo con asombro y
+reconvencin--. No, hombre, no; la cruzada.
+
+--Chico, como no hace dos meses siquiera que la has comprado, no crea
+que te deshicieses de ella.
+
+--Ah vers t--replic el bello calavera adoptando un continente
+misterioso.
+
+--Algn defecto oculto?
+
+--A m no se me oculta ningn defecto--dijo con orgullo.
+
+Y todos lo creyeron; porque en este ramo del saber humano no tena rival
+en Madrid, si no era el duque de Saites, reputado como el primer mayoral
+de Espaa.
+
+--Ah, vamos, falta de _luz_.
+
+--Tampoco.
+
+Rafael Alcntara se encogi de hombros y se puso a hablar con los que
+tena cerca. Era un joven rubio, de fisonoma gastada, ojos pequeos y
+verdosos, malignos y duros. Como otros tres o cuatro de los que asistan
+a diario al club, entraba en l y alternaba con toda la alta
+aristocracia, sin derecho alguno. Alcntara era de familia humilde, hijo
+de un tapicero de la calle Mayor. En muy poco tiempo se haba gastado la
+pequea hacienda que le dej su padre y despus vivi del juego y a
+prstamo. A todo Madrid deba y haca gala de ello. La condicin que le
+mantena abiertas las puertas de la alta sociedad era su valor y su
+cinismo. Alcntara era hombre bravo de veras, se haba batido tres o
+cuatro veces y estaba apercibido a hacerlo por el ms mnimo pretexto.
+Adems, era un desvergonzado, hablaba siempre en tono despreciativo,
+aunque fuese a la persona ms respetable, dispuesto a burlarse de todo
+el mundo. Estas cualidades le haban hecho adquirir gran prestigio entre
+los jvenes salvajes. Se le trataba como a un igual, se contaba con l
+en todas las francachelas; pero nadie preguntaba por su dinero.
+
+--Mi general, le habr a usted gustado ayer la Tosti, eh?--dijo
+Ramoncito Maldonado dirigindose a Patio.
+
+--En la romanza solamente,--repuso el guerrero sensible despus de
+dirigir con destreza una larga bocanada de humo a su boquilla que
+representaba un obs montado sobre su curea.
+
+--No diga usted que el do ha estado mal.
+
+--Vaya si lo digo!
+
+--Pues, seor, entonces declaro que no entiendo una palabra porque me ha
+parecido sublime--replic el joven con seales de hallarse picado.
+
+--Esa declaracin te honra, Ramn. Sabes hacerte justicia--dijo Cobo
+Ramrez, que no perda ocasin de vejar a su amigo y rival.
+
+--Ya lo creo, como que slo t eres el inteligente!--exclam vivamente
+el concejal--. Mira, Cobo, aqu el general puede hablar porque tiene
+motivo, estamos?... pero t debes callarte porque me gastas una oreja
+como la de una cocinera.
+
+--Pero hombre, por qu se picar tanto Ramoncito, en cuanto usted le
+dice algo?--pregunt el general riendo.
+
+--No s--repuso Cobo dando un chupetn al cigarro mientras sus facciones
+se contraan con una leve sonrisa burlona--. Si le contradigo se enfada,
+y si repito lo que l dice, lo mismo.
+
+--Se entiende, chico, se entiende! Si ya sabemos que eres un guasn de
+primera fuerza. No necesitas esforzarte ms delante de estos seores....
+Pero lo que es ahora, has dado una buena pifia.
+
+--Yo sostengo lo mismo que el general. El do estuvo muy mal
+cantado--dijo con calma provocativa Cobo.
+
+--Qu importa que t sostengas uno u otro!--exclam ya fuera de s
+Maldonado--. Si no conoces una nota de msica!
+
+--Alto! Tengo ms derecho a hablar de msica, puesto que no cencerreo
+como t el piano. Por lo menos soy un ser inofensivo.
+
+Sigui una disputa larga entre ambos, viva y descompuesta por parte de
+Ramoncito, tranquila y sarcstica por la de Cobo, que se gozaba en sacar
+a aqul de sus casillas. No poco se divertan tambin los presentes,
+ponindose unos de parte del concejal y otros de su competidor para ms
+prolongar el recreo.
+
+--Sabis que esta tarde se bate Alvaro Luna?--dijo uno cuando ya iban
+hastiados de los dimes y diretes del concejal y Cobo.
+
+--Eso me han dicho--respondi Pepe Castro cerrando los ojos con
+voluptuosidad, mientras chupaba el cigarro--. En el jardn de Escalona,
+verdad?
+
+--Creo que s.
+
+--A sable?
+
+--A sable.
+
+--Vamos, un chirlo ms--manifest Len Guzmn desde su asiento.
+
+--Con punta.
+
+--Oh! ya es otra cosa.
+
+Y los salvajes presentes mostraron entonces inters en el duelo.
+
+--Alvaro tira poco. El coronel debe llevarle ventaja. Es ms hombre, y
+adems tira con energa.
+
+--Con demasiada--dijo Pepe Castro sacando el pauelo despus de haber
+arrojado la punta del cigarro y ponindose a frotar con esmero la
+boquilla.
+
+Todos volvieron los ojos hacia l porque tena fama de habilsimo
+tirador.
+
+--Crees t?
+
+--Desde luego. La energa es conveniente hasta cierto lmite. Pasando de
+l, muy expuesta, sobre todo cuando los sables tienen punta. Si se las
+cortasen, todava redoblando los ataques sin descanso se puede hacer
+algo. Por lo menos, es posible aturdir al contrario. Pero cuando la
+llevan hay que andarse con ojo. Alvaro no tira mucho; pero es fro,
+tiene un juego cerrado y estira el pico que es un primor. Que no se
+descuide el coronel.
+
+--La cuestin ha sido por la cuada de Alvaro?
+
+--Al parecer.
+
+--Y a l qu diablos le importa?
+
+--Ps ... ah vers!
+
+--Como no est enamorado, no comprendo....
+
+--Todo podra ser.
+
+--La nia es de oro! Este verano, en Biarritz, ella y el chico de
+Fonseca se ponan de un modo por las noches en la terraza del casino,
+que era cosa de sacar fotografas iluminadas.
+
+--All Cobo, antes de irse, hizo tambin algunos cuadros disolventes en
+los jardinillos.
+
+--S, s; bien me ha comprometido esa chica!--manifest Cobo en tono
+cmicamente desesperado.
+
+--Ya no tenas mucho que perder. Desde el negocio de Teresa ests
+deshonrado--dijo Alcntara.
+
+--Siempre va la desgracia con la hermosura--apunt con tonillo irnico
+Ramoncito.
+
+--Tambin t, Ramn?--exclam con afectado asombro Cobo--. Vamos, lleg
+el momento de que los pjaros tiren a las escopetas.
+
+--Pues, seores, confieso mi debilidad. No puedo estar al lado de esa
+chica sin ponerme malo--dijo Len Guzmn.
+
+--Ni esa nia puede tampoco estar al lado de un chico tan guapo y tan
+risueo como t sin ponerse enferma tambin--dijo Rafael Alcntara.
+
+--Me quieres seducir, Rafael?
+
+--S, chico, para que me dejes maana la llave de tu cuarto y no
+parezcas en toda la tarde por all. Lo necesito.
+
+--Es que tengo una colcha preciosa de raso.
+
+--Se cuidar de la colcha.
+
+--Y hay adems un criado que se dedica, con gran aficin, al dibujo por
+las tardes.
+
+--Se le darn dos duros al criado para que vaya a dibujar a otro lado.
+
+--Y una vecinita que pasa la vida acechando desde su ventana lo que hay
+y lo que no hay en mi habitacin.
+
+--Se la convidar ... digo, se bajarn las persianas.... Oye, Manolito,
+te vas a pasar toda la juventud tirado en ese divn sin decir palabra?
+
+Manolito Dvalos descansaba, en efecto, en actitud sombra y
+melanclica, sin que le hubiesen impulsado a levantar la cabeza los
+dichos de su amigo. Al oirse nombrar la alz con sorpresa y mal humor.
+
+--Si t te encontrases en mi posicin, qu poca gana tendras de
+bromear, Rafael!--dijo exhalando un suspiro.
+
+Hay que advertir que el joven marqus de Dvalos, que nunca haba
+posedo una inteligencia muy clara, tenala de algn tiempo a esta parte
+bastante perturbada. Segn la expresin vulgar estaba un poco chiflado o
+tocado. Sus amigos saban todos que este trastorno proceda de la
+ruptura con la Amparo, que le haba comido en poco tiempo su fortuna y
+de quien estaba an profundamente enamorado. Tratbanle con cierta
+proteccin entre burlona y benvola; pero se abstenan, si no es muy
+embozadamente y con precauciones, de bromearle con su ex-querida, porque
+alguna vez que se propasaron, Manolito fu vctima de ataques de clera
+muy semejantes a la locura. Tena poco ms de treinta aos; estaba
+calvo, la tez y los labios marchitos, los ojos apagados. Sus cuatro
+hijos habalos recogido la suegra. Viva en una fonda con la pensin que
+le pasaba una ta vieja de quien era presunto heredero. Sobre la
+esperanza de esta herencia algunos usureros le prestaban dinero.
+
+--Si yo me encontrara en tu caso, sabes lo que hara, Manolo?...
+Casarme con mi ta.
+
+Los amigos rieron, porque la ta de Dvalos tena cerca de ochenta aos.
+
+--Bueno, bueno--exclam ste con acento doloroso. Bien se conoce que no
+has tenido que luchar con indecentes usureros toda la maana para
+concluir por dejarles algo ... que es una infamia empear--aadi por lo
+bajo.
+
+--A m con ingleses!... T no sabes, Manolito, que todos los meses
+tengo que renovar el timbre de la puerta de mi casa porque lo gastan
+ellos de tanto tirar?... Pero yo lo tomo con ms filosofa. Lejos de
+disgustarme, experimento una gran satisfaccin cada vez que viene a
+visitarme un acreedor, porque es la prueba de que soy un buen hijo, de
+que cumplo la ltima voluntad de mi padre.
+
+Los salvajes de los dos grupos le miraron con curiosidad, sonriendo.
+
+--Cmo es eso, Rafael?--pregunt Pepe Castro.
+
+--Habis de saber que mi padre se muri dicindome: "El deber, hijo!
+el deber! Ante todo el deber!"... Fueron sus ltimas palabras. Yo,
+cumpliendo con este sagrado consejo, procuro deber todo lo posible.
+
+Hizo gracia a sus compaeros este rasgo cnico; lo celebraron con
+algazara. Rafael, sustrayndose modestamente a sus aplausos, se acerc a
+Dvalos, y pasndole una mano por encima del hombro le dijo, bajando la
+voz aunque no tanto que no pudiesen oirle los amigos:
+
+--Pues s, Manolito, no es broma. Yo me casara con mi ta. Qu se
+pierde con ello? Es una vieja.... Mejor! As se morir ms pronto. Pero
+en cuanto te cases entras a manejar su fortuna y no tienes necesidad de
+aguardar los aos que a ella se le antoje vivir. A ti lo que te hace
+falta como a m es _guita_. Desengate; si la tuviramos nos pondramos
+ms gordos que Cobo Ramrez.... Adems, en cuanto seas rico, le birlas
+la Amparo a Salabert, no comprendes?
+
+El marquesito levant la vista hacia su amigo abriendo mucho los ojos,
+donde se reflejaba la duda de si hablaba en serio o en broma. No
+advirtiendo en el rostro imperturbable de Alcntara seal de burla,
+comenz a enternecerse. Habl de su antigua querida con tal entusiasmo y
+veneracin que hara reir a cualquiera. El proyecto ya no le pareci tan
+insensato. Se entretuvo en pensarlo largamente y estudiarlo por todas
+sus fases. Mientras tanto Rafael le escuchaba con afectada atencin,
+animndole a proseguir con signos y frases de afirmacin. Nadie pensara
+que se estaba mofando de l, a no ser porque de vez en cuando,
+aprovechando los instantes en que el tocado marqus miraba a la punta de
+sus botas buscando alguna frase bastante expresiva para ponderar su
+amor, haca guios maliciosos a los amigos que los contemplaban con
+curiosidad burlona.
+
+Abrise la mampara del saln. Apareci Alvaro Luna. Los salvajes le
+acogieron con exclamaciones de afecto y burla.
+
+--Bravo, bravo! Aqu est el reo en capilla.
+
+--Mirad qu cara trae.
+
+--Como que est al borde de la tumba!
+
+El recin llegado sonri vagamente y tendi una mirada escrutadora por
+el saln. Alvaro Luna, conde de Soto, era hombre de treinta y ocho a
+cuarenta aos, delgado, de mediana estatura, ojos vivos y duros y rostro
+bilioso.
+
+--Habis visto a Juanito Escalona?--pregunt.
+
+--S--dijo uno--. Aqu ha estado hace una media hora. Me ha dicho que
+le aguardases, que a las cuatro menos cuarto en punto vendra.
+
+--Bueno, esperaremos--repuso avanzando con calma y sentndose al lado de
+ellos.
+
+La broma continu.
+
+--Veamos, veamos cmo est ese pulso--dijo Rafael cogindole por la
+mueca y sacando al mismo tiempo el reloj.
+
+El conde entreg su mano sonriendo.
+
+--Jess, qu atrocidad! Ciento treinta pulsaciones por minuto! Ningn
+condenado a muerte las ha tenido.
+
+No era verdad. El pulso estaba normal. As lo manifest el mismo
+Alcntara a los amigos haciendo una sea negativa. Alvaro no se alter
+por la mentira. Posedo de su valor y convencido de que no dudaban de
+l, sigui con la misma vaga sonrisa en los labios.
+
+--Vaya, maana a las cuatro de la tarde el entierro. Lo siento, porque
+tena que ir de caza con Briones--dijo uno.
+
+--Y que no es pequea la carrera desde la casa mortuoria a San
+Isidro!--respondi otro.
+
+--No, hombre, no--apunt un tercero--; lo llevarn a la estacin del
+Norte para conducirlo a Soto, al panten de familia.
+
+Las bromas no eran de buen gusto. Sin embargo, el conde no se
+impacientaba, quiz temiendo que el ms pequeo signo de impaciencia, en
+aquella ocasin, hiciese dudar de su serenidad. Alentados con esta
+paciencia, los jvenes salvajes cada vez le apretaban ms con su vaya,
+repitiendo con variantes la misma idea del entierro. La verdad es que se
+iban haciendo pesados; pero no lograron ahuyentar su fra y vaga
+sonrisa. Respondales pocas veces. Cuando lo haca era con breves
+palabras displicentes. Al fin, sacando el reloj, dijo:
+
+--Son las tres. Quedan tres cuartos de hora. Quin quiere echar un
+tresillo?
+
+Era un pretexto para librarse de aquellas moscas y al mismo tiempo un
+acto que confirmaba su sangre fra. Tres de los amigos se fueron con l
+a la sala de juego. No tardaron en rodearles los dems. La broma sigui
+lo mismo que en el saln.
+
+--Miradle, cmo le tiembla la mano!
+
+--Dentro de una hora ese hombre habr dejado de existir.
+
+--Oyes, Alvaro, debas de legarme la Conchilla.
+
+--No hay inconveniente--repuso aqul arreglando sus cartas.
+
+--Ya lo oyen ustedes, seores; la Conchilla es ma por testamento....
+Cmo se llama este testamento, Len?
+
+--Testamento nuncupativo--dijo ste, que saba algo de leyes por andar
+en pleito haca tiempo con unos primos.
+
+--La Conchilla me pertenece por testamento nuncupativo. Gracias, Alvaro.
+Har que vista luto y respetaremos tu memoria hasta donde se pueda.
+Tienes algo que encargarme?
+
+--S, que la sacudas el polvo cada ocho o diez das. Si no suelta
+algunas lgrimas todas las semanas se pone enferma.
+
+--Corriente. As se har.
+
+--Ah! y que sea con el bastn. Se ha acostumbrado a ello y no lo tolera
+con la mano.
+
+--Perfectamente.
+
+Cada vez era mayor la algazara. La imperturbabilidad del conde haca muy
+buen efecto. Detrs de aquellas bromas se adivinaba que sus amigos le
+queran y respetaban su valor. En esto apareci un criado y le present
+una carta en bandeja de plata. La tom y la abri con curiosidad. Al
+recorrerla volvi a sonrer y la pas a los que tena al lado. Era del
+dueo de la Funeraria ofrecindole sus servicios y remitindole un
+prospecto con los precios. Alguno de aquellos chicos se haba divertido
+en pasarle aviso. Tampoco se ofendi: pareca interesado en el juego.
+
+Al fin entr en la sala Juanito Escalona en su busca. Despus de ajustar
+cuentas se levant de la silla. Todos le rodearon.
+
+--Buena suerte, Alvaro!
+
+--Me da el corazn que lo ensartas.
+
+--No seas tonto; nada de ensartar. A concluir pronto, aunque sea con un
+rasguo.
+
+En aquel momento terminaban las bromas y estallaba el compaerismo. El
+conde encendi un cigarro puro con toda calma y dijo con la mayor
+naturalidad:
+
+--Hasta luego, seores.
+
+Haba una parte efectiva de valor en aquella actitud serena,
+imperturbable del conde; pero haba tambin buena porcin de esfuerzo y
+estudio. Los jvenes salvajes, aunque poco dados en general a la
+literatura, reciban no obstante su influencia. Lo que entre ellos priva
+son los folletines y las novelas de saln. Estas, novelas trazan la
+figura de un hombre ideal lo mismo que los libros de caballera.
+Solamente que en las antiguas novelas, el hombre dechado era el que por
+amor a las nobles ideas de justicia y caridad acometa empresas
+superiores a sus fuerzas. En las modernas es el que por temor al
+ridculo se abstiene de todo entusiasmo y de toda accin generosa. Al
+hombre que arriesgaba su vida en todos los momentos por una causa til a
+sus semejantes, ha sustitudo el que la arriesga por las nonadas de la
+vanidad o la soberbia. Al caballero ha sucedido el espadachn.
+
+Quedronse los contertulios comentando la serenidad del conde. Se le
+ensalz aunque no muy vivamente ni por mucho tiempo. Es regla primera
+del buen tono no asombrarse jams. La segunda hablar prolijamente de las
+cosas leves y con sobriedad de las graves. Deshzose al fin la tertulia
+vespertina. Salieron casi todos sus preclaros miembros y se esparcieron
+por Madrid a difundir sus doctrinas, las cuales pueden resumirse de este
+modo: "El hombre naci destinado a firmar pagars y gastar bigotes
+retorcidos. El trabajo, la instruccin, el orden, son atentatorios al
+estado de naturaleza y deben proscribirse de toda sociedad bien
+organizada".
+
+Ramoncito Maldonado, como siempre, se agarr a los faldones de su amigo
+Pepe Castro. El lector est enterado ya de la profunda admiracin que le
+profesaba. Ahora le toca saber que Pepe Castro se dejaba admirar lleno
+de condescendencia, y que de vez en cuando se dignaba iniciarle en
+algunos inefables secretos referentes a sus altas concepciones sobre las
+yeguas inglesas y las boquillas de mbar. Ramoncito iba poco a poco
+adquiriendo nociones claras, no slo de estas cosas, sino tambin del
+modo ms adecuado de combinar el idioma francs con el espaol en la
+conversacin familiar. Pepe Castro posea el don admirable de olvidar,
+en un momento dado, la palabra castellana, y despus de algunas
+vacilaciones pronunciar la francesa con perfecta naturalidad. Ramoncito
+tambin lo haca, pero con menos elegancia. Asimismo iba distinguiendo
+bastante bien las ostras de Arcachn de las que no son de Arcachn, el
+Chteau-Laffite del Chteau-Margaux, la voz de pecho, en los tenores, de
+la voz de cabeza, y la pasta dentfrica de Akinson de las otras pastas
+dentfricas. No obstante, Ramoncito, como todos los nefitos, mucho ms
+si poseen un temperamento exaltado y entusiasta, exageraba la doctrina
+del maestro. Sean ejemplo de esta exageracin los cuellos de camisa.
+Porque Pepe Castro los gastase altos y apretados haba razn para que
+Ramoncito anduviese por esas calles de Dios con la lengua fuera,
+padeciendo todo el da los preliminares de la pena del garrote? Y si
+Pepe Castro, por motivo de una enfermedad nerviosa que haba tenido de
+nio, cerraba el ojo izquierdo con frecuencia, lo cual sin duda le
+agraciaba, con qu derecho pasaba el da Ramoncito haciendo guios a la
+gente con el suyo? Adems, el joven concejal cargaba de perfumes no tan
+slo el pauelo y la barba, sino toda su ropa, de suerte que a los diez
+metros an trascenda y de cerca produca mareos. Pues bien, despus de
+examinadas detenidamente, no hemos hallado en las ideas de su venerado
+maestro nada que justifique esta censurable tendencia. Los ms bellos y
+elevados preceptos de los grandes hombres, degeneran y se pervierten al
+realizarse por sectarios y continuadores. Pepe Castro, aunque adverta
+estas deficiencias e imperfecciones de su discpulo, no se las echaba en
+cara. Antes, con la nobleza propia de los grandes caracteres, extenda
+sobre l su clemencia para perdonarlas y ocultarlas. Nadie osaba, en su
+presencia, hacer burla de los cuellos ni de los guios de Ramoncito.
+
+Eran poco ms de las cuatro cuando entrambos salvajes salieron del club
+abrochndose los guantes. A la puerta estaba la _charrette_ de Castro,
+que ste despidi dando hora al cochero para el paseo. Antes deba hacer
+una visita a ruego de Ramoncito. Caminaron por la calle del Prncipe,
+donde el club est situado, a paso lento, observando con fijeza a las
+mujeres que cruzaban. Detenanse a veces un instante para hacer algunas
+indicaciones luminosas sobre su garbo y elegancia, no como el tmido
+transeunte que contempla y suspira, sino como dos bajaes que entrasen en
+un mercado de esclavas y antes de elegir discutiesen las cualidades de
+cada una. A los hombres arrojbanles una rpida mirada despreciativa. Y
+por si esto no bastaba se envolvan en una fuerte bocanada de humo para
+hacerles presente que ellos, Pepe y Ramn, pertenecan a un mundo
+superior, y que si caminaban por la calle del Prncipe era slo por
+capricho y momentneamente. Siempre que se dignaban pasear un poco a pie
+entre calles como ahora, en la expresin de su rostro haba cierto matiz
+de sorpresa al ver que su paso no era acogido por la muchedumbre con
+rumores de admiracin.
+
+Maldonado era ms locuaz que su amigo. Sobre lo que iba y vena
+expresaba su opinin levantando el rostro sonriente hacia Castro. Este
+permaneca grave, solemne, respondiendo con monoslabos y adecuados
+gruidos. Digamos que Ramoncito era mucho ms bajo que su maestro, no
+slo moral, sino tambin fsicamente. Cuando paseaban a pie
+representaban verdaderamente, el uno al sabio profesor que va dejando
+caer gota a gota el raudal de su ciencia; el otro al ardoroso nefito
+vido de enterarse y penetrar cuanto abarca su vista.
+
+--Adonde vamos?--pregunt distradamente Castro al llegar a las cuatro
+calles.
+
+--Hombre, no habamos quedado en casar por casa de Caldern?--dijo
+tmidamente y un poco despechado Ramoncito.
+
+--Ah! s; se me haba olvidado.
+
+El joven concejal suard silencio, admirando en su fuero interno aquella
+singular facultad de olvidarlo todo, que posea su amigo. Y siguieron
+por la Carrera de San Jernimo hguardoa Puerta del Sol.
+
+--Cmo ests con Esperancita?--se dign preguntar Castro, soltando una
+bocanada de humo y parndose a mirar un escaparate.
+
+Ramoncito se puso serio repentinamente, casi casi plido, y comenz a
+balbucir a tropezones:
+
+--Lo mismo, chico.... Tan pronto arriba como abajo.... Unos das la
+encuentro muy amable ... es decir, amable, no; pero al menos habladora.
+Otros con un hocico de tres varas: se marcha en cuanto entro: apenas
+contesta al saludo, como si la hubiese ofendido.... Comprendo que alguna
+vez ha tenido motivos para estar enfadada. En el Real suelo ir al palco
+de las de Gamboa, y pienso que se le ha metido en la cabeza que me gusta
+Rosaura.... Mira t qu tontera! Rosaura!... Pero hace lo menos un
+mes que no subo a saludarlas ... y lo mismo; lo mismo, chico, lo
+mismo!... El otro da la pude pillar sola en el gabinete unos momentos,
+y de prisa y corriendo le he dicho que deseaba saber en qu quedbamos.
+Porque ya ves t, no es cosa de estar haciendo el oso eternamente.... Me
+escuch con paciencia.... Te advierto que yo estaba enteramente
+arrebatado y apenas saba lo que iba diciendo. Cuando conclu me dijo
+que no tena motivos para estar enfadado y se escap a la sala. Despus
+de esto quin no haba de entender que estaba el asunto arreglado?
+Vamos a ver, cualquiera en mi caso no pensara que bamos a entrar en
+el terreno de la formalidad?... Pues nada, a los dos das voy por all;
+intento hablarle aparte en calidad de novio y me da un bufido que me
+dej helado.... Y as estoy. Ni s si me quiere o si deja de quererme,
+ni tengo tranquilidad para dedicarme a mis quehaceres ni hago otra cosa
+que pensar en esa maldita chiquilla.
+
+--Yo creo--respondi Castro sin dejar de contemplar con atencin el
+escaparate frente al cual estaban--que esa nia te ha cogido la accin.
+
+Ramoncito le mir sorprendido y respetuoso a la vez.
+
+--Cmo la accin?--se aventur a preguntar.
+
+--S; la accin. Lo importante, en cualquier combate, es coger la accin
+al contrario. Si en el momento en que l piensa atacarte atacas t con
+decisin, es casi seguro que llegas. Si vacilas eres perdido.
+
+Al pronunciar las ltimas palabras, dej de contemplar el escaparate y
+sigui su marcha majestuosa por la acera. Ramn hizo lo mismo. No haba
+entendido bien la aplicacin que poda tener este smil arrancado a la
+esgrima en su caso; pero se abstuvo de pedir explicaciones.
+
+--De modo que t opinas...?
+
+--Opino que ests demasiado enamorado de esa nia y que ella lo sabe.
+
+--Pero vamos a ver, Pepe, qu motivos puede tener para
+rechazarme?--comenz a decir sulfurado Ramoncito y como hablndose a s
+mismo--. Qu es lo que espera esa chiquilla?... Su padre tiene dinero;
+pero sern varios hermanos a repartirlo. Mariana es joven, y cuando
+menos se pensaba ha principiado otra vez a echar al mundo hijos. Adems,
+ya sabes cmo es don Julin. Antes que soltar un cuarto le harn rajas.
+Y francamente, esperar a que se muera no me parece negocio. Yo no soy un
+potentado, pero tengo fortuna regular, que es ma ya, sin esperar a que
+se muera nadie.... Puedo proporcionarla las mismas comodidades que tiene
+en su casa y el mismo lujo ... mayor lujo--aadi sacudiendo la cabeza
+con plausible resolucin--.Luego, tengo por delante una carrera
+poltica. Sabe ella si el da menos pensado no ser subsecretario o
+director? Mi familia es mejor que la suya: mi abuelo no ha sido un
+tendero como el padre de D. Julin.... Luego, no es una divinidad ni
+mucho menos, una de esas chicas que llamen la atencin, sabes t? Por
+qu hace tantos remilgos cuando yo soy quien le hago favor? Sabes quin
+tiene la culpa? Pues Cobo Ramrez y otros babiecas como l, que la han
+llenado la cabeza de viento.... Sin duda espera la tonta que venga un
+prncipe de sangre real a buscarla!...
+
+Ramoncito negaba belleza a su adorada. Es signo de hallarse profunda y
+sinceramente enamorado el hombre; no ser hija de la vanidad su aficin.
+El exceso de amor le arrastraba a injuriarla.
+
+Castro medit que tal vez, la circunstancia de ser un poco desgalichado
+y tener el cutis lleno de pecas, influira para que su amigo no lograse
+xito lisonjero en esta como en otras empresas que haba acometido: pero
+se abstuvo de manifestar tal sospecha. Prefiri asentar, cerrando los
+ojos y soplando el humo del cigarro, esta verdad de carcter general:
+
+--Las chicas son muy estpidas.
+
+Ramoncito, de acuerdo con ella en principio, insisti, no obstante, en
+determinarla por medio de aplicaciones ms o menos legtimas.
+
+--Es una mentecata!... No sabe ella misma lo que quiere.... Crees que
+ser posible llevarla al terreno de la formalidad algn da?
+
+Esto del terreno de la formalidad era una frase a la cual profesaba
+marcada predileccin el joven concejal. Siempre que hablaba de
+Esperancita brotaba de sus labios tres o cuatro veces, como si
+necesariamente fuera asociada a sus amores.
+
+Pepe Castro sinti un malestar indecible: gui su ojo izquierdo
+infinitas veces. En realidad, nunca le haba gustado anticipar ideas
+sobre los acontecimientos futuros. Era ms caballista que profeta. Pero
+en este caso le repugnaba doblemente porque nada halageo poda
+anunciar a su amigo y admirador. Sacle del compromiso la aparicin de
+una joven hermosa y elegantemente vestida que vena al encuentro de
+ellos por la acera del Principal.
+
+--Aqu est la Amparo--dijo con la gravedad displicente y desdeosa que
+Ramoncito admiraba.
+
+La querida de Salabert se acerc a ellos sonriente, saludndoles con
+efusin, particularmente a Pepe Castro. Este le apret la mano sin
+perder de su gravedad ni separar la boquilla de los dientes, lo mismo
+que a un camarada a quien se acaba de ver en el caf.
+
+--Adnde vais, granujas?
+
+--Pues a casa de Caldern a pasar un rato.
+
+--Venid conmigo. Voy a comprar un joyero. Me ayudaris a elegirlo ... y
+me lo pagaris.
+
+Hablaba en tono alegre y afectuoso: no pareca la misma criatura
+desabrida y mal humorada que hemos visto en su hotelito del barrio de
+Monasterio. Sin duda, todo el mal humor lo reservaba para Salabert.
+
+--Esto es bueno!--exclam Castro dignndose sonrer levemente--. Nos
+pides joyas a nosotros cuando tienes en tu casa el bolsillo de Salabert?
+Mete la mano en l, tonta.
+
+--Ya lo hago, hijo. Descuida.
+
+--Pues bien podas proteger un poco al pobre Manolo, que anda a oscuras
+hace tiempo.
+
+--Pobrecillo! Pero de veras anda tan mal de guita? Yo cre que slo
+era de la cabeza.
+
+--Eso es: rete despus que le has desplumado.
+
+--Oye, nio: yo no le he desplumado, por una razn muy sencilla: cuando
+vino a mi poder ya no tena plumas--dijo la Amparo ponindose seria.
+
+--No es verdad eso. Manolo ha gastado contigo ms de cuarenta mil duros.
+
+--Eche usted duros! As me luca a m el pelo cuando le puse a la
+puerta. Si tardo un poco ms en hacerlo, voy a San Bernardino a la
+_grand Dumond_.
+
+--Bien, pues no los ha gastado. A m qu?--repuso el gallardo Pepe
+alzando los hombros--. Quieres venir a cenar hoy con nosotros a Fornos?
+
+--Con quin?
+
+--Con ste y conmigo. Invitaremos tambin a Len y a Rafael para que
+lleven a Nati y Socorro. Tienes inconveniente en que vaya Manolo?
+
+--Al contrario, hijo, si a Manolo le quiero ms de lo que te figuras!
+
+--Pues haras bien en darle de vez en cuando alguna conferencia ntima;
+si no, me temo que haya que llevarlo pronto al manicomio.
+
+--No creas que est siempre en mi mano. El otro to es muy escamn.
+Despus del Real verdad? No me llevis ms gente. El ruido no me
+conviene ahora que estoy bien colocada sabis? Hasta luego. Oye, t,
+feo--dirigindose a Ramn--, por qu no hablas? Ya me han dicho que
+quieres casarte con la chiquilla de Caldern.... Pues hijo, t horroroso
+y ella ms fea que azotar a un Cristo, vais a echar unos nenes que habr
+que ensearlos en una barraca. Adis, Pepe: no te olvides de los
+boquerones. Ya sabes que no ceno sin ellos. Hasta luego.
+
+Ramoncito se haba puesto rojo de ira al oir tratar con tal desprecio a
+su adorada, sin tener presente que un momento antes haba hecho l lo
+mismo. Y hubiera arremetido a la Amparo con alguna insolencia gorda, si
+sta no se hubiese alejado sin fijarse poco ni mucho en la desazn que
+causaba. Contentse con murmurar fatdicamente rechinando un poco los
+dientes:
+
+--Me parece que voy a ponerte yo la vergenza que no tienes!
+
+El encuentro con la querida de Salabert en el momento en que se hallaba
+en lo ms culminante de sus confidencias, le haba turbado, y por eso no
+haba despegado los labios. Apresurse a anudar el hilo por donde
+aqulla lo haba roto, preguntando a su amigo y maestro:
+
+--Vamos a ver, Pepe: t en mi caso qu haras?
+
+Castro camin en silencio un rato mirando con fijeza a los balcones de
+las casas, sorprendido sin duda de que la gente no saliese a verle
+pasar. Luego, dando tres o cuatro largos chupetones al cigarro y
+revistiendo un aire reflexivo y grave, respondi:
+
+--Hombre (pausa); yo, en tu caso, principiara por no estar enamorado.
+El amor es para los _fanciullos_, no para ti y para m.
+
+--Eso es inevitable, Pepe!--exclam el concejal en un estado tan triste
+y miserable que daba pena verlo.
+
+--Bien, pues si no puedes vencer esa _chifladura_, lo mejor es no darla
+a conocer. Por qu tratas de persuadir a Esperancita de que te mueres
+por ella? Crees que eso sirve para algo? Procura convencerla de lo
+contrario y vers cunto mejor es el resultado.
+
+--Qu quieres que haga?--pregunt con angustia.
+
+--Que no te manifiestes tan rendido, hombre. Que no seas tan meln. No
+vayas tanto a su casa. No la mires con ojos de carnero a medio degollar.
+Llvale la contraria cuando diga alguna tontera: insinala que hay
+mujeres que te gustan mucho ms. Date un poco de tono, y ya veras cmo
+el asunto toma mejor aspecto....
+
+--No puedo, no puedo, Pepe!--exclam Ramoncito pasndose la mano por la
+frente en el colmo de la congoja--. Al principio todava era dueo de
+m; poda hablarle con desembarazo y coquetear con otras.... Hoy me es
+imposible! As que la tengo delante me aturdo, me atortolo, no digo ms
+que necedades. Si la encuentro de mal humor sobre todo. Cada
+contestacin suya me deja helado. No puedes figurarte qu tono tan
+displicente sabe sacar esa chiquilla cuando quiere. Si trato de hablar
+con otra, basta que Esperanza me ponga la cara risuea para que la deje
+inmediatamente. He llegado a pasar un mes sin dirigirle apenas la
+palabra; pero al fin no pude resistir ms y volv a entregarme. Prefiero
+su conversacin, aunque me maltrate, a la de todas las dems....
+
+Ambos guardaron silencio como si caminasen bajo el peso de una grave
+desgracia. Pepe Castro meditaba.
+
+--Ests perdido, Ramn--dijo al fin tirando la punta del cigarro y
+frotando la boquilla con el pauelo antes de guardarla--. Ests
+completamente perdido. Todo eso que me cuentas no tiene sentido comn.
+Si supieses conducirte no hubieras llegado a semejante estado. A las
+mujeres se las trata siempre con la punta de la bota: entonces marchan
+admirablemente....
+
+Despus de verter estas breves y profundas palabras, se par delante de
+un escaparate.
+
+--Hombre, mira qu collar tan bonito. Si le viniese bien al _Perl_ se lo
+compraba.
+
+Ramoncito mir el collar sin verlo, enteramente absorto en sus
+tristsimos pensamientos.
+
+--Pues, s, Ramoncillo--continu el distinguido salvaje echndole un
+brazo sobre el hombro--, ests perdido.... Sin embargo, yo me
+comprometa a lograr que Esperanza te quisiera con tal que hicieses lo
+que te he dicho.... Ensaya mi mtodo.
+
+--Ensayar lo que quieras. Deseo salir a todo trance de esta
+situacin--repuso el concejal conmovido.
+
+--Pues mira, por lo pronto no irs a casa de Caldern sino cada ocho o
+diez das.... Iremos juntos o nos encontraremos all. No debes quedar
+solo: en un momento de debilidad echaras a perder toda la obra.
+Hablars poco con Esperanza y mucho con las chicas que all estn.
+Procura ensalzar a las rubias, a las altas, a las blancas, en fin, a las
+mujeres que tienen el tipo opuesto al de ella y no dejes de
+entusiasmarte bastante. Llvale la contraria, pero sin apurarte mucho.
+Eres muy testarudo y no conviene disputar demasiado. Un tono suave y
+despreciativo surte mejor efecto. Lo ms conveniente es que me mires de
+vez en cuando. Yo te har alguna sea con disimulo: de este modo irs
+siempre pisando en firme....
+
+Todava, antes de llegar a la puerta de la casa de Caldern, tuvo tiempo
+Castro para ampliar con otros valiosos datos esta gallarda muestra de su
+talento didasclico. Slo una inteligencia maravillosamente perspicua
+unida a larga y aprovechada experiencia, slo un espritu refinado poda
+penetrar tan hondamente en el secreto conflicto que la resistencia de
+Esperanza a consagrar su corazn a Ramoncito, haba creado. Al mismo
+tiempo era el nico que poda darle una solucin satisfactoria. El joven
+concejal lleg al domicilio de su adorada en un estado de relativa
+tranquilidad. En cuanto a sus propsitos ntimos, slo podemos decir que
+iba determinado a revestirse de un gran aspecto de dignidad y a oponer
+abierta resistencia a las tendencias invasoras de la nia de Caldern.
+
+Para comenzar juzg oportuno meter las manos en los bolsillos y plegar
+los labios con una sonrisilla irnica y protectora. De esta suerte entr
+en el gabinete donde estaba reunida la familia del opulento banquero,
+balanceando la cabeza como si no pudiese con ella a causa del nmero
+incalculable de pensamientos que guardaba dentro, de los modales
+elegantes a los modales groseros no hay ms que un paso, como de lo
+sublime a lo ridculo. As que, no nos atrevemos a asegurar que
+Ramoncito, en la primera etapa de su conversacin con Esperancita, se
+mantuviese siempre del lado de ac de la elegancia. Hay algn fundamento
+para pensar que no fu as. Lo que, salvando nuestra conciencia de
+historiadores veraces podemos afirmar, es que Esperancita tard bastante
+tiempo en advertirlo, y que despus de advertirlo no caus en ella la
+honda impresin que deba esperarse.
+
+En el gabinete costurero donde los introdujeron, estaban bordando D.
+Esperanza, Mariana y Esperancita. O hablando con exactitud, las que
+bordaban eran doa Esperanza y Esperancita: Mariana se mantena sentada
+en una butaca, mirando al vaco en perfecto estado de inmovilidad. Pepe
+Castro y Ramn eran amigos ntimos de la familia y se les reciba sin
+ceremonia y con agrado. Despus de algunos elusivos apretones de manos,
+con la sola excepcin del de Maldonado a Esperancita, que no lleg a
+realizarse porque aqul se distrajo intencionalmente para dar comienzo
+digno a la gran serie de desaires de todas clases con que pensaba
+atormentar a su adorada, acomodronse en sendas sillas. Pepe al lado de
+Mariana; Ramn junto a D. Esperanza. Antes de hacerlo, el joven
+concejal tuvo ya un momento de debilidad. Viendo a Esperancita algo
+apartada de su madre y abuela, pens que era propicia ocasin para
+mantener con ella conversacin secreta, y vacil en llevar all su
+silla. Una mirada expresiva de Castro le hizo volver en su acuerdo.
+
+--Buenos ojos le vean a usted, Pepe--dijo Esperancita clavando los
+suyos, risueos y nada feos, en el famoso salvaje.
+
+--Preciosos son los que le estn viendo ahora--se apresur a decir
+Ramoncito.
+
+Castro, antes de responder, le volvi a mirar severamente. El concejal,
+aturdido, dijo para amenguar un poco su torpeza:
+
+--Porque sta es la familia de los ojos bonitos.
+
+--Gracias, Ramn. Ya empieza usted a ser falso como todos los
+polticos--manifest Mariana.
+
+--Siempre justiciero, Mariana!--exclam aqul, rojo de placer, oyndose
+llamar hombre pblico.
+
+--Cuntos das hace que no he estado aqu?--pregunt Castro a la nia.
+
+--Lo menos quince.... Ver usted: ha estado la ltima vez, un lunes....
+Estaba aqu Pacita.... Hoy es sbado.... Trece das justos.
+
+Nunca haba tenido tan presentes los das en que Maldonado visitaba la
+casa. Castro acogi esta prueba de inters con indiferencia.
+
+--Pens que no haca tantos das.... Cmo se pasa el tiempo! aadi
+profundamente.
+
+--Claro! A usted se le pasa volando, lejos de nosotros.
+
+El joven sonri bondadosamente y pidi permiso para encender un cigarro.
+Despus dijo:
+
+--No; an se me pasa ms de prisa al lado de ustedes.
+
+--Ms que en casa de ta Clementina?--pregunt la nia en un tono
+inocente que haca dudar de su intencin.
+
+Castro se puso serio y la mir fijamente. Sus relaciones con la hija de
+Salabert se haban mantenido hasta entonces bastante secretas. El que se
+descubriesen en casa de la hermana del marido, le inquiet. Esperancita
+se puso como una cereza bajo la penetrante mirada del joven.
+
+--Lo mismo--concluy por decir con frialdad--. Todos son buenos amigos.
+
+--Va usted hoy a casa de mi cuada?--dijo Mariana sin advertir lo que
+pasaba.
+
+--Iremos Ramn y yo: no es sbado hoy? Y ustedes?
+
+--Yo no tengo gana de recepcin. Hace unos das que me encuentro un poco
+molesta de la garganta.
+
+--No digas que ests enferma, mam. D que te gusta ms meterte en la
+cama temprano--manifest Esperancita con mal humor.
+
+La madre la mir con sus ojos grandes, apagados.
+
+--Tengo la garganta irritada, nia.
+
+--Qu casualidad!--exclam sta en tonillo irnico--. No te he odo eso
+hasta ahora.
+
+--Si es que t tienes ganas de ir--repuso Mariana acabando de
+adivinarlo--, que te lleve tu pap.
+
+--Bien sabes que pap, no saliendo t, no quiere salir.
+
+El tono de Esperancita revelaba despecho. Por los ojos de Ramoncito pas
+un relmpago de alegra legtima y dirigi una mirada de triunfo a su
+amigo Pepe. La nia mostraba deseos de ir desde que supo que l
+asistira tambin.
+
+La conversacin comenz a rodar sobre lugares comunes, detenindose con
+predileccin en el ms comn de todos en la corte, o sea sobre los
+artistas del teatro Real. Se habl de la belleza de la Tosti. Ramoncito,
+enternecido por el triunfo que acababa de obtener, quiso negrsela;
+maldijo de las mujeres altas, y sobre todo de las rubias. A l no le
+gustaban ms que los tipos morenitos, carirredondos, de mediana estatura
+y de ojos negros (en fin, el de Esperancita; no le faltaba ms que
+nombrarla). Su amigo Pepe, alarmado por este desahogo que daba al traste
+con todos los planes de asedio en que haban convenido, le hizo una
+porcin de guios disimulados hasta que consigui traerlo al buen
+camino. Pero lo hizo tal mal, esto es, comenz a contradecirse de un
+modo tan lamentable, que las seoras se lo hicieron notar en seguida. Se
+aturdi y se hizo un lo, del cual no hubiera podido salir sin un capote
+que muy a tiempo le ech su amigo y maestro. Para reparar un poco la
+torpeza se puso a contarles lo que haba pasado el da anterior en el
+Ayuntamiento, con tales pormenores, que Mariana no tard en bostezar
+como una bendita que era, y D. Esperanza se enfrasc en su bordado y
+di seales de estar pensando en cosas muy distintas. Esperancita
+termin por hacer una sea a Castro para que se acercase. Este obedeci
+trasladndose a una sillita cerca de la de ella.
+
+--Oiga, Pepe--le dijo la nia en voz baja y temblorosa--. Hace poco le
+he visto a usted ponerse serio conmigo. No s si habr dicho algo que le
+pudiera molestar. Si fu as, perdneme.
+
+--No s a qu alude usted. A m no puede molestarme nada de lo que me
+diga una nia tan linda y tan simptica como usted--manifest el joven
+con su bella sonrisa de sultn.
+
+--Me alegro de que haya sido nicamente aprensin.... Muchas gracias por
+las flores, si es que usted las siente, que lo dudo.... A m me dolera
+en el alma causarle a usted un disgusto....
+
+Al decir estas ltimas palabras, la nia se ruboriz hasta las orejas.
+
+--Pues tengo noticia de que es usted aficionada a darlos.
+
+--Oh, no!
+
+--Eso dice mi amigo Ramn.
+
+El rostro de Esperancita se oscureci al oir este nombre. Una arruguita
+severa cruz su frente virginal.
+
+--No s por qu lo dice.
+
+--No le remuerde a usted nada la conciencia?
+
+--Ni pizca.
+
+--Oh, qu corazn tan emperdenido!
+
+--Por qu? Si le he proporcionado alguna pena ser que l se la habr
+buscado.
+
+--Eso mismo le he dicho yo.... Pero, en fin, creo que el enfermo ya est
+en vas de curacin y que no se pondr ms al alcance de sus dardos....
+Le veo bastante ms alegre y despreocupado de algunos das a esta parte.
+
+Castro trabajaba sinceramente y de buena fe por su amigo.
+
+--Mucho me alegrara de que as sucediese--respondi la nia con
+perfecta naturalidad.
+
+Castro hizo una defensa apasionada de su amigo, lo recomend con toda
+eficacia a la benevolencia de Esperanza. Mas al verter en el odo de
+sta algunas exageradas frases de elogio, el tono displicente con que
+las pronunciaba y la sonrisa burlona que no se le caa de los labios,
+las desvirtuaban bastante. Aunque as no fuese, la hija de Caldern las
+hubiera acogido con la misma hostilidad.
+
+--Vamos, Pepe, usted tiene ganas de guasearse!
+
+--Que s, Esperancita, que s! Ramn tiene un gran porvenir y no sera
+difcil que con el tiempo le veamos ministro.
+
+El concejal, mientras tanto, explicaba con la fluidez que le
+caracterizaba, a Mariana y D. Esperanza, de qu modo haba descubierto
+un fraude de consideracin en los derechos de consumos. Trescientos
+cincuenta jamones se haban introducido, haca pocos das, de matute con
+la anuencia de algunos empleados del municipio. Ramoncito pensaba llevar
+a estos empleados a la barra en brevsimo plazo. Mariana le suplicaba
+que no fuese excesivamente severo con ellos; seran tal vez padres de
+familia. Mas no lograba ablandarle. Indudablemente, sus principios de
+justicia municipal eran ms inflexibles que sus msculos cervicales, a
+juzgar por el nmero incalculable de veces que volva la cabeza hacia el
+sitio en que Esperancita y Pepe departan. No estaba celoso. Tena
+confianza plena en la lealtad de su amigo. Pero le gustaba que su
+adorada le escuchase cuando pronunciaba las frases: "_a la barra_", "_yo
+pienso dictaminar en mal sentido_", "_la ley municipal exige que los
+aforos_", _etc._, a fin de que el ngel de sus amores se fuera
+penetrando de los altos destinos a que la suerte la tena reservada
+unindose a un hombre tan enrgico y tan administrativo. Todos aquellos
+discursos pronunciados en alta voz, no eran ms que una continua y
+tierna invitacin para que de una vez entrase "en el terreno de la
+formalidad".
+
+Oyronse en esto pasos en la habitacin contigua, y una tos que los
+presentes conocan admirablemente. D. Esperanza, al escucharla, entreg
+con precipitacin, mejor dicho, arroj la labor que tena entre manos en
+el regazo de su hija. Cuando Caldern entr, Mariana bordaba con
+afectada aplicacin mientras su Madre se mantena mano sobre mano, como
+si hiciese largo rato que se hallase en tal postura. Ramoncito y Castro
+apenas se fijaron en esta maniobra. La razn de ella era que Caldern no
+perdonaba a su esposa la apata, la pereza, juzgando estos vicios como
+verdaderas calamidades, considerndose muchas veces desgraciado por
+haberse unido a una mujer tan holgazana. No es que el trabajo de ella
+importase poco ni mucho en su casa; pero su temperamento de trabajador
+infatigable se revelaba en presencia de otro tan diametralmente
+contrario. La flojedad, el abandono de Mariana crispaban sus nervios,
+daban lugar a agrias contestaciones y a reyertas frecuentes. Ella se
+defenda suavemente. Alegaba que sus padres no la haban criado para
+jornalera, porque tenan medios suficientes para hacerla vivir como
+seora. Con esto D. Julin se enfureca an ms; gritaba que todo el
+mundo tiene el deber de trabajar, por lo menos de hacer algo. La
+completa ociosidad es incomprensible. La mujer est obligada a cuidar de
+que no se desperdicie la hacienda de la casa, ya que no contribuya a
+acrecentarla, etc., etc. En fin, que la causa de los disgustos
+domsticos era esta irremediable holgazanera de la seora. D.
+Esperanza era muy diversa de su hija. Temperamento activo, vigilante,
+tan avara o ms que su yerno, no poda jams estar un cuarto de hora sin
+tener algo entre manos. En los negocios interiores de la casa no tena
+intervencin muy sealada. Caldern se complaca en ordenarlo y
+manejarlo por s mismo todo. Y esto significa una contradiccin que
+debemos hacer resaltar para que se comprenda bien su carcter. Quejbase
+amargamente porque su mujer no serva para llevar el gobierno de la
+casa, porque l se vea obligado a hacerse cargo de l; y no obstante,
+sabiendo que su suegra serva muy bien para el caso, no quera
+entregrselo. Esto hace sospechar que, aunque Mariana fuese un prodigio
+de actividad y de orden, no consentira tampoco en abandonar la
+direccin de los asuntos interiores como de los exteriores. Su carcter
+receloso y srdido le haca preferir siempre el trabajo al descanso.
+Quisiera tener cien ojos para ponerlos todos sobre los objetos de su
+pertenencia.
+
+Doa Esperanza tambin deploraba el carcter de su hija; marchaba muy de
+acuerdo con la ruindad de su yerno, ayudndole no poco en la vigilancia
+de la casa. Mas, aunque la reprendiese a menudo por su apata, como al
+fin haba salido de sus entraas, le dola que Caldern lo hiciese,
+senta vivamente las reyertas matrimoniales. Por eso, siempre que poda
+las evitaba aunque fuese a costa de un sacrificio, tapando las faltas de
+Mariana, hacindose ella misma voluntariamente culpable de ellas. Tal
+era la razn de haberle entregado con tanta premura el cojn que estaba
+bordando.
+
+D. Julin entr con un libro en la mano, que no era el _Diario_, ni el
+_Mayor_, ni el _Copiador de cartas_, sino lisamente el folletn de _La
+Correspondencia_, que acostumbraba a recortar con gran esmero y luego
+cosa. Aunque parezca raro, D. Julin era aficionado a las novelas; pero
+no lea ms que las de _La Correspondencia_, las piadosas que regalaban
+a su hija en el colegio. Por impulso propio no haba entrado jams en
+una librera a comprar alguna. No slo era aficionado a leerlas, sino lo
+que aun es ms raro, se enterneca notablemente con ellas. Porque
+guardaba en su pecho un gran fondo de sensibilidad. Era una flaqueza de
+su organismo, lo mismo que el asma y el reuma. Las desgracias del
+prjimo, la miseria, le compadecan extremadamente. Si pudiesen
+remediarse de cualquier otro modo que no fuese con dinero, es seguro que
+las hara desaparecer en seguida. Los rasgos de generosidad le hacan
+llorar de entusiasmo; pero se juzgaba, y con razn, impotente para
+llevarlos a cabo. As y todo haca esfuerzos supremos por violentar su
+naturaleza. En realidad, no era de los ricos menos limosneros que
+hubiese en Madrid. Tena una cantidad fija destinada a los pobres y les
+llevaba la cuenta en sus libros como si fuesen acreedores. Una vez
+agotada la cantidad mensual, creemos que si viese morirse de hambre en
+la calle a un desgraciado, no le socorrera con una peseta, no por falta
+de sensibilidad, sino por las profundas races que tenan en su corazn
+los nmeros. La idea de desprenderse de algo suyo por otro medio de
+enajenacin que no fuese la compra-venta, era para l casi
+incomprensible. Sus limosnas tenan por esto un mrito muy superior a
+las de otras personas.
+
+Cuando entr en el costurero manifestaba en el rostro seales de
+hallarse conmovido. Despus de haber saludado a los forasteros, profiri
+sentndose en una butaca:
+
+--Acabo de leer en esta novela un captulo precioso ... precioso!... No
+pude resistir a la tentacin de venrselo a leer a stas....
+
+Se detuvo porque no se atreva a proponrselo a Castro y Ramoncito,
+aunque lo deseaba. Era muy amigo de leer en alta voz, por lo mismo que
+lo haca medianamente. Mariana se complaca mucho en oir leer. De modo
+que, por este lado, marchaba bien el matrimonio.
+
+--Lelo, hombre.... Creo que a Pepe y Ramn no les molestar--dijo
+aqulla.
+
+Castro hizo un leve signo de aquiescencia, Ramoncito se apresur a
+manifestar con ademanes extremosos que tendran un gran placer ... que
+l era muy aficionado a los bellos captulos, etc. Pocas gracias!
+Viniendo del padre de su amada, sera capaz de escuchar con atencin la
+lectura de la tabla de logaritmos.
+
+D. Julin se cal las gafas y se puso a leer, con una voz blanca de gola
+que tena reservada para estas ocasiones, cierto captulo en que se
+describan los sufrimientos de un nio perdido en las calles de Pars.
+Al instante comenzaron a arrasrsele los ojos y a alterrsele la voz.
+Concluy por anudrsele de tal suerte, que apenas se le entenda.
+Ramoncito se vi necesitado a tomarle el legajo y a continuar la lectura
+hasta el fin. Castro, en presencia de aquellas ridiculeces, ocultaba su
+sonrisa de hombre superior detrs de grandes bocanadas de humo.
+
+Terminado el captulo y comentado en los trminos ms lisonjeros para
+todos los presentes, Mariana volvi los ojos hacia su labor. Observ que
+iba a hacer falta un pedazo de seda para el forro, pues estaba a punto
+de terminarse. D. Esperanza, con quien comunic este pensamiento, fu
+de la misma opinin.
+
+--Ramoncito--dijo la primera--hgame el favor de oprimir ese botn.
+
+El concejal se apresur a cumplir el mandato. Al cabo de un instante se
+present la doncella de la seora.
+
+--Tiene usted que salir a comprar una vara de seda--le dijo sta.
+
+La domstica, despus de enterarse de las particularidades del encargo,
+se dispuso a salir para darle cumplimiento. D. Julin, que haba
+escuchado atentamente, la detuvo con un gesto.
+
+--Agurdese un momento.... Voy a ver si por casualidad tengo yo lo que
+les hace falta.
+
+Y sali con paso vivo de la estancia. No tard tres minutos en regresar
+con un paraguas viejo entre las manos.
+
+--A ver s os puede servir la seda de este paraguas--dijo--. Me parece
+que es del mismo color....
+
+Castro y Maldonado cambiaron una mirada significativa.
+
+Mariana lo tom ruborizndose.
+
+--En efecto, es del mismo color ... pero est todo picado.... No sirve.
+
+Esperancita finga estar absorta en su labor; pero tena el rostro como
+una amapola. Tan slo D. Esperanza tom en serio el asunto y lo
+discuti. Al fin fu desechado, con disgusto del banquero, que qued
+murmurando algunas frases poco halageas acerca del orden y economa de
+las mujeres.
+
+Ramoncito ya no poda sufrir ms aquella pena de Tntalo a que la
+experiencia de su amigo le condenaba. No cesaba de mirar hacia el sitio
+donde ste y Esperancita departan. Principi por levantarse de la silla
+con pretexto de estirar un poco las piernas y di unos cuantos paseos.
+Poco a poco fu acercndose a ellos: concluy por detenerse delante.
+
+--Qu tal, Esperanza.... Hace mucho que no ha visto a su amiga
+Pacita?
+
+Qu pretexto tan burdo para detenerse! El mismo lo comprendi as y se
+ruboriz al pronunciar estas palabras. Castro le dirigi una mirada
+fulminante; pero, o no la vi, o se hizo como que no la vea.
+Esperancita frunci el entrecejo y contest secamente que no se acordaba
+con precisin.
+
+Esto bastara para que cualquiera se diese por advertido. Ramoncito no
+se di. Antes quiso prolongar la conversacin con frases absurdas o
+insustanciales. Hasta tuvo conatos de agarrar una silla y sentarse al
+lado de ellos: pero Castro se lo impidi dndole, al descuido, un feroz
+y expresivo pisotn en los callos que le hizo volver en su acuerdo.
+Continu, pues, su paseo melanclico y no tard en sentarse de nuevo
+junto a sus futuras suegra y abuela. Al poco rato estaba empeado en una
+discusin animada con Caldern sobre si el adoquinado de las calles
+deba de hacerse por contrata o por administracin. De buena gana
+hubiera cedido. Su inters estaba en hacerlo, porque al fin se trataba
+del hombre en cuya mano estaba su felicidad o su desgracia; pero aquel
+pcaro temperamento terco y disputn con que la naturaleza le dotara, le
+arrastraba a proseguir, aunque vea a su suegro encendido y a punto de
+enfadarse.
+
+Afortunadamente para l, antes que llegase este punto, se present en la
+estancia un criado.
+
+--Qu hay, Remigio?--le pregunt el banquero.
+
+--Acaba de llegar un amigo del Pardo, el cochero de los seores de
+Mudela, y me ha dicho que el seorito Leandro se encontraba un poco
+enfermo....
+
+--Claro! Qu le haba de pasar a ese chiquillo!... No est
+acostumbrado a tales juergas. Toda la vida en el colegio o pegado a las
+faldas de su madre. De pronto le sacan a esta vida agitada.... Y qu es
+lo que tiene?
+
+Leandro era un sobrino carnal de D. Julin, hijo de una hermana que
+resida en la Mancha. Haba venido a pasar una temporada a Madrid y la
+pasaba alegremente reunido a otros muchachos de la misma edad. Para
+cierta excursin de campo haba pedido a su to el carruaje. Este, por
+no ofender a su hermana a quien por razn de intereses estaba obligado a
+guardar consideraciones, se lo haba otorgado, aunque con gran dolor de
+su corazn.
+
+--Me parece que le ha hecho dao el sol y la comida....
+
+--Bueno, una indigestin.... Eso pasar pronto.
+
+--Yo creo que debas ir all, Julin--, manifest Mariana.
+
+--Si hubiese necesidad, claro que ira. Pero por ahora no la veo.... D
+t, Remigio, no puede trasladarse aqu? Se ha quedado en la cama?
+
+--Ah est el caso, seor--, dijo el criado dando vueltas a la gorra y
+bajando los ojos como si temiese dar una noticia muy grave--. La
+cuestin es que una de las yeguas, la _Primitiva_, est enfosada.
+
+Caldern se puso plido.
+
+--Pero no puede venir?
+
+--No, seor, est bastante malita, segn dice el cochero de Mudela....
+Claro! como esos chicos no entienden, la han hartado de agua....
+
+D. Julin se levant presa de violenta agitacin, y sin decir palabra
+sali de la estancia seguido de Remigio.
+
+Castro y Ramoncito cambiaron otra vez una mirada y una sonrisa.
+Esperancita las sorprendi y se puso colorada.
+
+--Qu a pecho toma pap estas cosas!
+
+--Podra no tomarlo, nia!--exclam D. Esperanza con voz irritada--.
+Un tronco que ha costado quince mil pesetas.... Pues digo yo si es una
+gracia de Leandrito!
+
+Y sigui buen rato desahogando su furia, casi tan grande como la de su
+yerno. Castro y Ramoncito se levantaron, al fin, para irse. Mariana, que
+haba tomado con mucha filosofa la desgracia, les invit a comer.
+
+--Qudense ustedes.... Ya ha pasado la hora de paseo.
+
+--No puedo--dijo Castro--. Hoy como en casa de su hermano.
+
+--Ah! verdad que es sbado, no me acordaba. Nosotras iremos (si no
+estoy peor) a las diez, a la hora del tresillo.
+
+--Come usted todos los sbados en casa de ta Clementina?--preguntle
+por lo bajo Esperancita con inflexin extraa.
+
+El lechuguino la mir un instante.
+
+--Casi todos como en casa de su to Toms.
+
+--Ta Clementina es muy guapa y muy amable.
+
+--Esa fama goza--repuso Castro un poco inquieto ya.
+
+--Tiene muchos admiradores. No es usted uno de los entusiastas?
+
+--Quin se lo ha dicho a usted?
+
+--Nadie; lo supongo.
+
+--Hace usted bien en suponerlo. Su ta es, a mi juicio, una de las
+seoras ms hermosas y distinguidas de Madrid.... Vaya, hasta otro rato,
+Esperancita.
+
+Y le alarg la mano con un aire displicente que hiri a la nia. El
+despecho de sta se manifest llamando a Ramoncito, que se mantena un
+poco alejado.
+
+--Y usted, Ramn, por qu no se queda? Come usted tambin en casa de
+ta Clementina?
+
+--No: yo no....
+
+--Pues qudese usted, hombre. Ya procuraremos que no se aburra.
+
+--Yo aburrirme al lado de usted!--exclam el concejal, casi
+desfallecido de placer.
+
+--Nada, nada: definitivamente se queda verdad? Que se vaya Pepe, ya que
+tiene otros compromisos.
+
+Ramoncito iba a decir que s con todas las veras de su alma; mas por
+encima de la cabeza de la nia, Castro principi a hacerle signos
+negativos, con tanta furia, que el pobre dijo con voz apagada:
+
+--No ... yo tampoco puedo....
+
+--Por qu, Ramn?
+
+--...Porque ... tengo que hacer.
+
+--Pues lo siento.
+
+El concejal estaba tan conmovido que apenas pudo murmurar algunas
+palabras de gracias. Sali de la estancia casi a rastras. Una vez en la
+calle, Pepe le felicit calurosamente y le anunci que aquella firmeza
+dara buenos resultados. Pero l acogi las enhorabuenas con marcada
+frialdad. Se obstin en guardar silencio hasta su casa, donde su amigo y
+maestro le dej al fin llena la cabeza de lgubres presentimientos y ms
+triste que la noche.
+
+
+
+
+VII
+
+#Comida y tresillo en casa de Osorio.#
+
+
+Al da siguiente de haber subido a casa de Raimundo, Clementina estaba
+ms avergonzada y pesarosa de haberlo hecho que en el momento de bajar
+la escalera. Los seres orgullosos sienten remordimientos por una accin
+que en su concepto los ha humillado, como los justos cuando han faltado
+a la humildad. En su interior confesaba que haba dado un paso en falso.
+La serenidad y la cortesa de aquel muchacho, a la vez que lo elevaban a
+sus ojos, irritaban su amor propio. Qu comentarios no habran hecho l
+y su hermana despus de aquella ridcula y extempornea visita! Al
+pensar en ello se le suban los colores a la cara. Por no ver ni ser
+vista de Alczar desde su mirador, dej de salir a pie. El joven cumpla
+su promesa: no hall rastro de l por ninguna parte.
+
+Mas sin saber por qu causa, la imagen de ste flotaba siempre delante
+de sus ojos; con frecuencia acuda a su mente. Era por aversin? por
+resentimiento? Clementina no poda de buena fe afirmarlo. Su ex
+perseguidor no tena nada en la figura ni en el trato que lo hiciese
+aborrecible. Sera, por el contrario, que le hubiese impresionado
+demasiado favorablemente su presencia? Tampoco. Vea diariamente en
+sociedad muchos jvenes ms gallardos y de ms agradable conversacin.
+As que, la sorprenda tanto como la irritaba encontrarse pensando en
+l. Nunca dejaba de protestar interiormente contra esta involuntaria
+inclinacin, y de enfadarse consigo misma. Transcurridos algunos das
+despus de la escena relatada decidise a salir una tarde a pie. El no
+hacerlo le iba pareciendo cobarda, conceder demasiado honor a aquel
+chiquillo. Cuando pas cerca de su casa levant los ojos y le vi como
+siempre al mirador con un libro en la mano. Bajlos instantneamente y
+cruz de largo seria y erguida. Mas a los pocos pasos sinti vago
+malestar como si no quedase satisfecha de s misma. La verdad es que el
+no saludar o no haber siquiera esperado el saludo del joven, no haba
+estado bien hecho despus de sus francas explicaciones y de la
+amabilidad que con ella haba usado mostrndole la rica coleccin de sus
+mariposas y ofrecindosele tan finamente.
+
+Al da siguiente sali tambin a pie y repar la injusticia del anterior
+clavando con fijeza su vista en el alto mirador. Raimundo le envi un
+saludo tan respetuoso y una sonrisa tan inocente, que la hermosa dama se
+sinti halagada. No pudo ocultarse que aquel joven tena singular
+dulzura en los ojos, que le haca muy simptico, y que su conversacin,
+si no repleta de donaires, revelaba firmeza de entendimiento y un
+espritu culto. Estas observaciones debi de hacerlas a su debido
+tiempo; pero no las hizo por causas que ignoramos. Desde este da
+comenz a salir como antes. Al cruzar por delante de la casa de Raimundo
+nunca dejaba de enviar su cabezadita amistosa al mirador, desde donde le
+contestaban con verdadera efusin. Y segn iban transcurriendo los das,
+el saludo era cada vez ms expresivo. Sin hablarse una palabra parece
+que se estableca la confianza entre ellos.
+
+Clementina no trat de analizar el sentimiento que le inspiraba el joven
+Alczar. Era poco aficionada a mirarse por dentro. Crea vagamente que
+haca una obra de caridad mostrndose corts con l. "Pobre
+muchacho!--se deca--. Cmo adoraba a su madre! Y ella qu feliz debi
+de haber sido con un hijo tan bueno y carioso!" Una tarde, cuando va
+llevaba ms de un mes de estos saludos, le pregunt Pepe Castro:
+
+--Oyes: ha dejado de seguirte ya aquel chiquillo rubio de marras?
+
+Clementina sinti un estremecimiento raro: se puso levemente colorada
+sin saber ella misma por qu.
+
+--S ... hace ya lo menos un mes que no le he visto.
+
+Por qu menta? Castro estaba tan lejos de pensar que entre aquel
+perseguidor desconocido y su querida mediase ninguna relacin, que no
+advirti el rubor. Pas en seguida a otra cosa con indiferencia. Mas,
+para nuestra dama, aquel singular sacudimiento y aquel calorcillo en las
+mejillas fu una especie de revelacin vaga de lo que en su espritu
+acaeca. El primer dato concreto de esta revelacin fu que al salir de
+casa de su amante, en vez de ir pensando en l, reflexion que Alczar
+cumpla demasiado fielmente su palabra de no seguirla. El segundo fu
+que al detenerse en un escaparate de joyera y ver un imperdible de
+brillantes en figura de mariposa, se dijo que algunas de las que haba
+visto en casa de su amiguito rubio eran mucho ms hermosas y brillantes.
+El tercero lo adquiri al entrar en casa de Fe a comprar unas novelas
+francesas. Ocurrisele al ver tanto libro, que su amante Pepe Castro no
+haba ledo ninguno de ellos, ni lo leera probablemente. Antes, le
+haca gracia esta ignorancia: ahora la encontraba ridcula.
+
+Transcurran los das. La seora de Osorio, hastiada de la vida
+elegante, habiendo agotado todas las emociones que ofrece a una dama
+ilustre por su hermosura y su riqueza, se iba placiendo extremadamente
+en aquel saludo inocente que casi todos los das cambiaba con el joven
+del mirador. Una tarde, habindose bajado del coche en el Retiro para
+dar algunas vueltas a pie, tropez con Alczar y su hermana en una de
+las calles de rboles. Dirigiles un saludo muy expresivo. Raimundo
+respondi con el mismo afectuoso respeto de siempre; pero Clementina
+observ que la nia lo hizo con marcada frialdad. Esto la preocup y la
+puso de mal humor para todo el da, por ms que nunca quiso confesarse
+que la causa de su malestar y melancola era sta. Poco a poco, debido a
+su temperamento irritable y caprichoso, aquella aventura amorosa que
+haba muerto al nacer, iba ocupando su espritu haciendo brotar en l un
+deseo. Los deseos en esta dama eran siempre apetitos violentos, sobre
+todo si hallaban algn obstculo: como tales, pasajeros tambin.
+
+Cierta maana, despus de haber saludado a Raimundo cerrando y abriendo
+la mano repetidas veces con la gracia peculiar de las damas espaolas, y
+despus de haber andado poco trecho, por un movimiento casi involuntario
+volvi la cabeza y levant de nuevo los ojos al mirador. Raimundo la
+estaba mirando con unos gemelos de teatro. Se puso fuertemente colorada:
+apret el paso embargada por la vergenza. Por qu habra hecho aquella
+tontera? Qu iba a pensar el joven naturalista? Cuando menos, se
+figurara que estaba enamorada de l. Pues a pesar de que estas ideas
+bullan alborotadas en su cabeza mientras caminaba de prisa para doblar
+la esquina y ocultarse a las miradas de aqul, no estaba tan irritada
+contra s misma como otras veces. Senta vergenza, es verdad; pero
+luego que pudo caminar despacio, una emocin dulce invadi su espritu,
+sinti un cosquilleo grato all en el corazn como haca ya muchsimo
+tiempo que no senta. "Si volver a mis tiempos de _fanciulla_!" se
+dijo sonriendo. Y comenz a recrearse con su propia emocin
+considerndose feliz con aquel retorno a las inocentes turbaciones de la
+primera edad. Tan embebida marchaba en su pensamiento, que al llegar a
+la Cibeles, en vez de tomar la calle de Alcal para ir a casa de Castro
+con quien estaba citada para aquella hora di la vuelta como si
+estuviera paseando por aquel sitio. Cuando lo advirti se detuvo
+vacilante. Al fin se confes que no tena grandes deseos de acudir a la
+cita. "Voy a ver a mam--se dijo,--. La pobre hace ya das que no pasa
+un rato conmigo." Y emprendi la marcha hacia el paseo de Luchana. Se
+puso de un humor excelente. Un piano mecnico tocaba el brindis de
+_Lucrecia_ por all cerca y se par a escucharlo, ella que se aburra
+en el Real oyndolo a las ms famosas contraltos! Pero la msica es una
+voz del cielo y slo se comprende bien cuando el cielo ha penetrado ya
+un poco en nuestro corazn.
+
+Por la acera de Recoletos bajaba Pinedo, aquel memorable personaje que
+viva con un pie en el mundo aristocrtico y otro en la clase
+media-covachuelista a la que en realidad perteneca. Traa a su lado a
+una linda joven que deba de ser su hija, aunque Clementina no la
+conoca. Pinedo la tena alejada de la sociedad que frecuentaba, la
+ocultaba cuidadosamente lo mismo que Triboulet. La esposa de Osorio
+siempre haba tratado a este personaje con un poco de altanera, lo cual
+no era raro en ella como ya sabemos. Mas ahora el estado placentero de
+su espritu la torn expansiva y llana por algunos instantes. Como
+Pinedo cruzase grave dirigindole un sombrerazo ceremonioso segn su
+costumbre, la dama se detuvo y le abord con la sonrisa en los labios.
+
+--Amigo mo, usted es hombre prctico; tambin aprovecha estas horas de
+la maana para respirar el aire puro y tomar un bao de sol.
+
+Contra su costumbre y naturaleza, Pinedo qued un poco turbado, tal vez
+porque no le hiciera gracia presentar su hija a esta vistosa seora.
+Repsose instantneamente, sin embargo, y respondi inclinndose con
+galantera:
+
+--Y a ver si Dios me concede unos tropezones tan desagradables como el
+que ahora he tenido.
+
+Clementina sonri con benevolencia.
+
+--No debe usted echar flores aunque sea de este modo indirecto trayendo
+a su lado una joven tan linda. Es su hija?
+
+--S, seora.... La seora de Osorio--aadi volvindose a la nia.
+
+Esta se puso roja de placer al oirse llamar linda por aquella dama a
+quien tanto conoca de vista y de nombre. Era una muchacha alta y
+esbelta, de rostro moreno, con facciones menudas y bien trazadas y unos
+ojillos dulces y alegres.
+
+--Pues haba odo decir que tena usted una nia muy bonita; pero veo
+que la fama se ha quedado corta.
+
+La chica enrojeci an ms y apenas pudo murmurar las gracias.
+
+--Vamos, Clementina, no siga usted que se lo va a creer.... Esta seora,
+Pilar--aadi volvindose a ella--, se complace en decir mentiras
+agradables como otros en decir verdades amargas.
+
+--Ya lo veo que es muy amable--repuso la nia.
+
+--No haga usted caso. Que es usted hermosa, est a la vista.
+
+--Oh, seora!...
+
+--Y diga usted, padre tirano, por qu no la divierte usted un poco mas?
+Est bien hecho que a usted se le vea en todos los teatros, bailes y
+reuniones y tenga encerrada a esta nia preciosa? O es que se le figura
+que tenemos ms gusto en verle a usted que a ella?
+
+El pobre Pinedo sinti un estremecimiento de dolor que trat de ocultar.
+Clementina haba tocado con frivolidad en la parte ms sensible de su
+corazn. Su sueldo ya sabemos que no le consenta ms que vivir
+modestamente. Si entraba en una sociedad que no le corresponda era
+precisamente para conservar el empleo, que era su nico sostn y el de
+su hija. Esta nada saba an de aquel plan de vida. Pinedo esperaba
+casarla con un hombre modesto y trabajador y que no conociese jams
+aquel mundo en que no poda vivir y que l despreciaba en el fondo del
+alma, aunque tal vez, por la fuerza de la costumbre, no pudiese ya vivir
+a gusto en otro.
+
+--Es muy joven an.... Tiene tiempo de divertirse--repuso con sonrisa
+forzada.
+
+--Bah, bah! diga usted que es usted un grandsimo egosta.... Y cunto
+tiempo hace que no ha estado usted en casa de Valpardo?--aadi la dama
+pasando a otra conversacin.
+
+--Pues el lunes. La condesa me ha preguntado con mucho inters por usted
+y se lamenta de que la haya abandonado.
+
+--Pobre Anita: es verdad!
+
+Sobre los dueos de la casa y sobre sus tertulios, Pinedo y Clementina
+comenzaron una conversacin animada, inagotable. Pilar escuch con
+atencin al principio; pero como no conoca a la mayor parte de aquellos
+personajes concluy por distraerse paseando su vista por las
+inmediaciones, fijndola en los pocos transeuntes que a aquella hora
+acertaban a pasar por all.
+
+--Pap:--dijo aprovechando un momento de pausa--. Ah viene aquel joven
+amigo tuyo, que mantiene a su madre y a sus hermanas.
+
+Clementina y Pinedo volvieron al mismo tiempo la cabeza y vieron llegar
+a Rafael Alcntara, el clebre calavera que hemos conocido en el _Club
+de los Salvajes_.
+
+--Que mantiene a su madre y a sus hermanas!--exclam la dama con
+asombro.
+
+--S, un joven muy bueno, amigo de pap, que se llama Rafael Alcntara.
+
+Al volver la vista, cada vez ms sorprendida, a Pinedo, ste le hizo una
+sea bastante expresiva. No sabiendo lo que aquello significaba, pero
+calculando que su amigo tena inters en que no se calificase a
+Alcntara como mereca, Clementina se call. El joven salvaje, al
+cruzar, les hizo un saludo entre familiar y respetuoso.
+
+Pinedo alarg al instante la mano para despedirse.
+
+--Ya sabe usted que hoy es sbado--dijo la dama--. Vaya usted a comer.
+
+--Con mucho gusto. Recuerdos a Osorio.
+
+--Y lleve usted a esta joven tan monsima.
+
+--Ya veremos; ya veremos--replic el covachuelista otra vez
+desconcertado--. Si hoy no pudiera, otro da ser.
+
+--Hoy ha de ser, padre tirano.... Hasta luego, verdad, preciosa?
+
+Y le cogi el rostro a la nia y le di un beso en cada mejilla,
+dicindole al mismo tiempo:
+
+--He tenido una gran suerte en conocerla. Hacen falta en mi saln nias
+lindas y simpticas.
+
+Y cada vez ms alegre, sin saber por qu, se despidi y sigui adelante
+dicindose: "Que diablo de inters tendr Pinedo en convertir en santo
+a ese perdido de Alcntara?" El pie ligero, las mejillas rojas, los ojos
+brillantes como en los das de su adolescencia, lleg a la verja del
+gran jardn que rodeaba el palacio de su padre. El portero se apresur a
+abrirle y a sonar la campana. Entr en la mansin ducal y, contra su
+costumbre, dirigi una leve sonrisa a dos criados de librea, que la
+esperaban en lo alto de la escalinata. Pas en silencio por delante de
+ellos y fu derecha a las habitaciones de su madrastra como quien ha
+recorrido aquel camino muchos aos.
+
+La duquesa estaba, en aquel momento, de conferencia con el mdico
+director de un asilo de ancianas pobres, que ella haba fundado haca
+poco tiempo en unin de otras seoras. Al levantarse la cortina y ver a
+su hijastra, sonri con dulzura.
+
+--Eres t, Clementina? Pasa, hija ma, pasa.
+
+Esta sinti encogrsele el corazn al ver el rostro plido y marchito de
+su madre. Abalanzse a ella y la bes con efusin.
+
+--Te sientes bien, mam? Cmo has pasado la noche?
+
+--Perfectamente.... Tengo mala cara verdad?
+
+--No!--se apresur a decir la dama.
+
+--S, s. Ya lo he visto al espejo. Me siento bien.... Solamente la
+debilidad me atormenta.... Y como he perdido enteramente el apetito, no
+puedo vencerla.... Vamos a ver, Iradier--dijo encarndose de nuevo con
+el mdico que estaba de pie frente a ella--, de manera que usted se
+encargar de vigilar a las criadas y enfermeras para que nunca dejen de
+guardar las debidas consideraciones a las viejecitas no es cierto?
+
+El mdico era un joven simptico, de fisonoma inteligente.
+
+--Seora duquesa--respondi con firmeza--. Yo har cuanto est de mi
+parte por que las asiladas no tengan motivo de queja. Sin embargo, debo
+repetirle que, a pesar de nuestros esfuerzos, es posible que siga usted
+recibiendo alguna. No puede usted comprender hasta qu punto son
+impertinentes y maliciosas ciertas mujeres. Sin motivo alguno, slo por
+placer de herir lo mismo a m que a mis compaeros, nos llenan a veces
+de insolencias. Cuanto ms atentos nos mostramos con ellas, ms se
+ensoberbecen. Yo pruebo el caldo y el chocolate todos los das y no he
+hallado hasta ahora lo que esa mujer le ha dicho. Las horas son siempre
+fijas. Jams he visto retraso alguno en las comidas. Procure usted
+enterarse y se convencer de que quien tiene motivo a quejarse, son las
+pobres criadas a quienes las asiladas tratan groseramente....
+
+El mdico se haba ido exaltando al pronunciar estas palabras con acento
+de sinceridad. La duquesa sonri dulcemente.
+
+--Lo creo, lo creo, Iradier.... Las viejas solemos ser muy
+impertinentes....
+
+--Oh, seora, eso es segn!...
+
+--Por regla general lo somos.... Pero esta impertinencia ya es por s
+una enfermedad y debe excitar compasin en los que no padecen de ella. A
+usted no necesito recomendrsela, porque tiene un corazn muy
+caritativo. A los que no lo tengan tan bondadoso suplqueles usted, en
+mi nombre, la suavidad con las pobrecitas asiladas.
+
+--Se har, seora, se har--respondi el mdico, sanado por la singular
+dulzura de la fundadora--. El jueves la esperamos a usted verdad?
+
+--No s si esta fatiga lo permitir.
+
+--S, s, se lo garantizo yo.
+
+Y comprendiendo que estaba ya de ms, el joven cort la conferencia,
+estrechando con afecto y respeto que se le trasluca en los ojos, la
+mano de la duquesa, y saludando ceremoniosamente a Clementina.
+
+Luego que sali, sta, que haba estado contemplando con emocin
+reprimida el semblante descompuesto de su madrastra, conmovida por la
+bondad que respiraban todas sus palabras, se levant del asiento y fu a
+arrodillarse delante de ella. Apoderse de sus manos blancas y
+descarnadas y las bes con efusivo transporte de cario. Esta mujer tan
+altanera con todo el mundo, senta un goce especial, semejante al de los
+msticos, en humillarse ante su madrastra. La voz de sta remova como
+un conjuro mgico las dbiles chispas de bondad y de ternura que ardan
+en su corazn y les prestaba por un instante el aspecto de incendio. D.
+Carmen le quit suavemente el sombrero, lo puso en un silln contiguo y
+se inclin para besarla amorosamente en la frente.
+
+--Hace cuatro das justos que no has venido a verme, pcara.
+
+--Ayer no he podido, mam. Pas casi todo el da arreglando mis cuentas,
+haciendo nmeros. Oh, qu horribles nmeros!
+
+--Y por qu los haces? No est ah tu marido?
+
+--Pues, precisamente, por miedo a mi marido los hago. Usted no sabe que
+se ha vuelto un miserable, un tacao, lo mismo que su cuado?
+
+D. Carmen saba que los negocios de Osorio no andaban muy bien, que
+recientemente haba experimentado fuertes prdidas en la Bolsa: pero no
+se atrevi a decir nada a su hija.
+
+--Pobre hija ma! Ocuparte t en esas cosas cuando slo has nacido
+para brillar como una estrella de los salones!
+
+--Ya no le faltaba ms que eso para hacerse del todo antiptico,
+odioso! Si las cosas pudiesen hacerse dos veces!
+
+Bruscamente, la expresin de ternura haba desaparecido de sus ojos,
+reemplazndola otra sombra y feroz. Una arruga profunda surc su tersa
+frente de estatua. Y con voz sorda comenz a exponer sus quejas, a
+descubrir los agravios que su marido le haca diariamente. A nadie en el
+mundo, ms que a su madrastra, hara tales confidencias, que en ella no
+provocaban lgrima alguna. D. Carmen era quien las verta una a una de
+sus ojos cansados.
+
+--Hija de mi alma! Yo que hubiera dado mi vida por verte feliz! Qu
+ciegos hemos estado, lo mismo tu padre que yo, al entregarte a ese
+hombre!
+
+--Mi padre! Otro que tal! Un hombre que no ha sabido jams que tiene
+en casa una santa a quien deba adorar de rodillas! La verdad es que
+cuando pienso....
+
+--Calla, calla: es tu padre!--exclam la duquesa tapndole la boca con
+la mano--. Yo soy feliz. Si tu padre tiene algunos defectos, yo tengo
+ms an: de modo, que no hay mrito en perdonrselos, si l me perdona
+en cambio los mos.... No hablemos de tu padre, hablemos de ti misma....
+No sabes lo que me duelen esos apuros de dinero, a los cuales no ests
+acostumbrada. Yo, si pudiera, los remediara al instante.... Pero bien
+sabes que manejo poco dinero. Del que saco de la caja tengo que dar
+cuenta a Antonio, y a ste no se le engaa fcilmente. Algn puadito de
+oro, s, puedo poner aparte para ti; pero mis ahorros no te sacarn de
+pilancos. Sin embargo, confo en que tus apuros no durarn mucho
+tiempo....
+
+Hizo una pausa la bondadosa seora; quedse mirando al vaco
+tristemente, y luego, abrazando a su hijastra que an permaneca de
+rodillas y acercando los labios a su odo, le dijo en voz baja:
+
+--Mira, hija ma, yo no tardar en morir y pienso dejarte todo cuanto
+tengo. La mitad de la fortuna de tu padre es ma, segn me ha dicho el
+abogado de la casa.
+
+Clementina sinti una vibracin en el alma que a un psiclogo le
+costara mucho trabajo definir. Fu una mezcla de dolor, de asombro, y
+acaso tambin, de un poquito de alegra. El dolor predomin, no
+obstante, y abraz a su madrastra y la bes cariosamente repetidas
+veces.
+
+--Qu est usted diciendo ah?... Morirse! No: yo no quiero que usted
+se muera. Usted me hace mucha ms falta que su dinero. Sin usted yo
+hubiera sido una mujer muy perversa.... Temo que el da en que usted me
+falte lo sea. Los nicos momentos en que siento un poco de blandura en
+el corazn son los que paso a su lado. Parece, mam, como si usted me
+transmitiera algo de esa virtud tan grande que tiene....
+
+--Basta, basta, aduladora--dijo D. Carmen ponindole otra vez la mano
+en la boca--. T te tienes por peor de lo que eres. Tu corazn es bueno.
+Lo que te hace parecer mala alguna vez es el orgullo el orgullito! no
+es verdad?
+
+--S, mam, s, es cierto.... Usted no sabe lo que es el orgullo y los
+tormentos que proporciona a quien lo siente tan vivo como yo. Estar
+pensando constantemente en que nos hieren. Ver enemigos en todas partes.
+Sentir una mirada como la hoja de un pual en el corazn. Escuchar una
+palabra y darle un milln de vueltas en la cabeza hasta marearse y
+ponerse enferma. Vivir con el corazn ulcerado, con el alma
+inquieta.... Oh, cuntas veces he envidiado a las personas virtuosas y
+humildes como usted! Qu feliz sera yo si no llevase a cuestas este
+carcter triste y receloso, esta soberbia que me consume!... Y quin
+sabe--aadi despus de una pausa--, quin sabe si hubiera sido ms
+dichosa en otra esfera! Tal vez si fuera una pobre y me hubiera casado
+con un joven modesto, trabajador, inteligente, sera mejor mi suerte.
+Obligada a ayudar a mi marido, a cuidar de la hacienda, a pensar en los
+pormenores de la casa como las dems mujeres que trabajan y luchan, no
+hubiera quiz llegado adonde llegu.... Yo necesitaba un marido
+afectuoso, dulce, un hombre de talento que supiese dirigirme.... Hoy
+mismo, mam, acostumbrada como estoy al lujo y a la vida de sociedad, me
+retirara con gusto de ella, me ira a vivir a un rinconcito alegre,
+all en el campo, lejos de Madrid. No me hara falta ms que un poco de
+amor y tenerla a usted a mi lado para inspirarme buenos sentimientos.
+
+El espritu de Clementina, gratamente impresionado por la niera de la
+calle de Serrano, por aquella inocente aventura de colegiala, se
+inclinaba a los sentimientos idlicos. La buena D. Carmen la escuchaba
+y la animaba con sonrisa cariosa. Las confidencias de la hermosa dama
+se prolongaron largo rato. Recordaba sus tiempos de nia, cuando contaba
+a su madrastra las declaraciones de amor que le haban hecho en el baile
+de la noche anterior y le lea los billetitos que le remitan sus
+adoradores. Aquel retorno a los tiempos pasados la haca feliz. Tentada
+estuvo de hablarle de Pepe Castro y de Raimundo y exponerle las
+emociones pueriles que agitaban su alma aquella maana; pero un
+sentimiento de respeto la contuvo. La duquesa era tan excesivamente
+condescendiente que tocaba en los lmites de la estupidez. Es probable
+que si la hubiera hecho confidente de sus adulterios la hubiera
+escuchado sin escandalizarse. Almorzaron juntas y solas porque el duque
+lo haca aquel da con un ministro. Por la tarde, despus de aligerada y
+refrescada el alma con larga e ntima charla, ambas se trasladaron en
+coche a San Pascual, rezaron all una estacin al Santsimo, siempre
+expuesto en aquella iglesia, y se trasladaron al paseo del Retiro. Antes
+de oscurecer, porque el relente de la noche no le convena a la duquesa
+y Clementina necesitaba ir temprano a su casa, dieron orden al cochero
+de retirarse.
+
+Era sbado, da de comida y tresillo en el hotel de Osorio. Antes de
+subir a vestirse, Clementina di una vuelta por el comedor: contempl la
+mesa con detenimiento y orden algunos cambios en los canastillos de
+frutos que sobre ella haban colocado. Se hizo traer el paquete de los
+_men_ escrito en un papel imitacin de pergamino con las iniciales
+doradas del dueo de la casa; llam al secretario de su marido; le hizo
+escribir sobre cada uno el nombre de los invitados y luego fu por s
+misma colocndolos sobre los platos. En el medio ella y su marido, uno
+frente a otro; a la derecha e izquierda de Osorio los dos puestos de
+honor para dos damas: a la derecha e izquierda de ellas dos puestos para
+dos caballeros, y as sucesivamente segn la categora, la edad o la
+afeccin particular que senta por sus invitados. Habl algunos minutos
+con el _matre d'htel_. Despus de dar las ltimas disposiciones se
+fu. Al llegar a la puerta se volvi, ech una nueva mirada penetrante a
+la mesa, y dijo:
+
+--Quite usted esas flores con perfume que estn cerca del puesto de la
+seora marquesa de Alcudia y cacmbielasor camelias u otras que no lo
+tengan.
+
+La devota marquesa no poda sufrir los aromas a causa de sus frecuentes
+neuralgias. Clementina, odindola en el fondo del alma, le guardaba ms
+consideraciones que a ninguna de sus amigas. La alta nobleza de su
+ttulo, su carcter severo, y hasta su fanatismo la hacan respetada en
+los salones, a los cuales prestaba realce su presencia.
+
+Subi a su cuarto seguida de Estefana, aquella doncellita tan enemiga
+del cocinero. Estrenaba un magnfico traje color crema, descotado.
+Ordinariamente se pona para estas comidas de los sbados trajes de
+media etiqueta, esto es, con las mangas hasta el codo. Ahora quiso lucir
+su celebrado descote en honor de un diplomtico extranjero que coma por
+vez primera en su casa. Mientras se dejaba arreglar el pelo, su espritu
+vagaba distrado por los sucesos del da. No haba acudido a la cita de
+Pepe: de seguro vendra furioso. Su labio inferior se alarg con
+displicencia y sus ojos brillaron maliciosamente como diciendo: "Y a m
+qu?" Despus se acord del saludo a su juvenil ex perseguidor, de
+aquella inoportuna vuelta de cabeza. Un sentimiento de vergenza volvi
+a acometerla. Sus mejillas lo atestiguaron adquiriendo un poco ms de
+color. Torn a llamarse para su fuero interno, tonta, imprevisora, loca.
+Por fortuna, el chico pareca modesto y discreto. Otro cualquiera
+formara castillos en el aire al instante. Pens bastante en l y pens
+con simpata. La verdad es que tena una presencia agradable y un modo
+de hablar suave y firme a la vez, que impresionaba. Luego aquel cario
+entraable a la memoria de su madre, su vida retirada, su extraa mana
+de las mariposas, todo le haca muy interesante. Cuntas veces haba
+pensado Clementina esto mismo desde haca dos meses no podremos decirlo;
+pero s que lo haba pensado un nmero bastante considerable. Su
+espritu, embargado por dulce somnolencia, volvi a inclinarse al
+idilio. Aquel cuarto tercero, aquel despacho alegre, aquella vida dulce
+y oscura. Quin sabe! La felicidad se encuentra donde menos se piensa.
+Un puado de trapos, otro de joyas, algunos platos ms sobre la mesa no
+pueden darla a nadie. Pero un pensamiento lgubre, que haca algn
+tiempo amargaba todos sus sueos, le cruz por la mente. Ella era ya una
+vieja; s, una vieja; no haba que forjarse ilusiones. A Estefana le
+costaba cada vez ms trabajo ocultar las hebras plateadas que en sus
+rubios cabellos aparecan. Aunque se resista tenazmente a echar sobre
+su hermosa cabeza ningn producto qumico, presenta que no iba a haber
+otro remedio. El amor candoroso, vivo, feliz con que la aventura del
+joven Alczar le haba hecho soar, estaba vedado para ella. No le
+quedaba ya, y eso por poco tiempo, ms que los devaneos vulgares,
+insulsos, de los tenorios aristcratas, iguales unos a otros en sus
+gustos, en sus palabras y en su inaguantable vanidad. Qu relacin
+poda ya existir entre aquel nio y ella, como no fuese la de madre a
+hijo? Algunas veces dudaba si el sentimiento de Raimundo por ella fuese
+enteramente el que l haba manifestado en su entrevista: mas ahora vea
+con perfecta claridad que hablaba ingenuamente, que entre un chico de
+veinte aos y una mujer de treinta y siete (porque tena treinta y siete
+por ms que se quitase dos) el amor era imposible, al menos el amor que
+ella apeteca en aquel momento. Estas reflexiones labraron una arruguita
+en su frente, la arruga de los instantes fatales. Hizo un esfuerzo sobre
+s misma para pensar en otra cosa.
+
+Mirando a su doncella en el espejo observ que estaba densamente plida.
+Volvise para mejor cerciorarse, y le dijo:
+
+--Te sientes mal, chica? Ests muy plida.
+
+--S, seora--manifest la doncellita algo confusa.
+
+--Las nuseas de otras veces?
+
+--Creo que s.
+
+--Pues, anda, vete y que suba Concha. Es raro! Maana avisaremos al
+mdico a ver si te da algn remedio.
+
+--No, seora, no--se apresur a contestar Estefana--. Esto no es nada.
+Ya pasar.
+
+Algunos minutos despus bajaba la dama al saln, deslumbrante de
+belleza. Estaba ya en l Osorio paseando con su amigo y comensal, casi
+cotidiano, Bonifacio. Era un seor grave y rgido, de unos sesenta aos
+de edad, calvo, de rostro amarillo y dientes negros. Haba sido
+gobernador en varias provincias y ltimamente desempeaba el cargo de
+jefe de seccin en un ministerio. Hablaba poco, nunca llevaba la
+contraria, primera e indispensable virtud de todo el que quiere comer
+bien sin gastar dinero, y ostentaba eternamente en el frac una cruz roja
+de Calatrava, de cuya orden era caballero. Por cierto que lo primero que
+se vea en la sala de su casa era un gran retrato del propio Bonifacio
+en traje de ceremonia, con una pluma muy alta en la gorra y un manto
+blanco de extraordinaria longitud sobre los hombros. Este caballero de
+Calatrava, personaje misterioso del cual deca Fuentes (otro personaje
+ms alegre del cual hablaremos) que era un hombre "con vistas al patio",
+tena una mana bastante original, la de coleccionar fotografas
+obscenas. Guardaba en su casa dos o tres bales llenos hasta arriba.
+Pero esta aficin no la conoca nadie ms que los libreros y fotgrafos,
+que tenan buen cuidado de pasarle recado as que llegaba de Pars,
+Londres o Viena alguna remesa. En un rincn estaban sentadas Pascuala,
+una viuda sin recursos que serva a Clementina mitad de amiga, mitad de
+dama de compaa, y Pepa Fras que acababa de llegar. Al pasar por
+delante de los dos hombres para ir a saludar a Pepa, las miradas de los
+esposos se cruzaron rpidamente como relmpagos tristes y siniestros. El
+rostro de Osorio, ordinariamente sombro, bilioso, estaba ahora
+imponente de ferocidad. No fu ms que un instante. En cuanto las damas
+cambiaron algunas palabras, el banquero se acerc a ellas con Bonifacio
+y empez a embromar con acento carioso a su esposa sobre el traje.
+
+--Vaya un talle que me gasta mi mujer!... Chica, aunque no quieras
+oirlo te dir que te vas ajamonando a pasos de gigante.
+
+--No diga usted eso, Osorio, si precisamente Clementina es una de las
+mujeres que tienen el cutis ms terso en Madrid--dijo Pascuala.
+
+--Toma! Buen dinero me ha costado el estucado que se ha puesto en Pars
+esta primavera.
+
+Clementina segua tambin la broma; pero le costaba ms trabajo fingir.
+Al travs de las sonrisas nerviosas que iluminaban su rostro por
+momentos y de las cortadas frases enigmticas, se perciba el malestar,
+la inquietud y hasta un dejo de odio.
+
+Son la campana de la verja repetidas veces. El saln se pobl en pocos
+minutos con las quince o veinte personas que estaban invitadas. Lleg la
+marquesa de Alcudia sin ninguna de sus hijas. Rara vez las traa a casa
+de Osorio. Vino tambin la marquesa de Ujo, una mujer que haba sido
+hermosa: ahora estaba demasiado marchita; lnguida como una americana,
+aunque era de Pamplona, algo romntica, presumiendo de incomprensible y
+con aficiones literarias. La acompaaba una hija bastante agraciada, ms
+alta que ella y que deba tener lo menos quince aos, a pesar de lo cual
+su madre la traa con faldas a media pierna porque no la hiciese vieja.
+La pobre nia sufra esta vergenza con resignacin, ponindose colorada
+cuando alguno diriga la vista a sus pantorrillas.
+
+Lleg el general Patio, conde de Morillejo: no faltaba ningn sbado.
+Vinieron tambin el barn y la baronesa de Rag por primera vez.
+Clementina les di la preferencia colmndoles de delicadas atenciones.
+El barn era plenipotenciario de una nacin importante. El ministro de
+Fomento Jimnez Arbs, Pinedo, Pepe Castro y los condes de Cotorraso
+entraron casi a la vez. A ltima hora, cuando faltaban pocos minutos
+para las siete, lleg Lola Madariaga y su marido. Esta seora, mucho ms
+joven que Clementina, era no obstante su ntima amiga, el confidente de
+sus secretos. Coma tres o cuatro veces a la semana con ella, y raro era
+el da que no salan juntas a paseo. No poda llamrsela hermosa; pero
+su fisonoma tena tal animacin, sus ojos brillaban con tanta gracia y
+su boca se plegaba con tal malicia al sonrer dejando ver unos dientes
+de ratn blancos y menudos, que siempre haba tenido muchos adoradores.
+De soltera fu una coquetuela redomada: trajo al retortero los hombres,
+gozando en acapararlos todos, prodigando las mismas sonrisas
+insinuantes, idnticas miradas abrasadoras al hijo de un duque que a un
+empleadillo de ocho mil reales, al viejo de venerable calva y nariz
+arremolachada que al mancebo de veinte aos gallardo y apuesto, al rico
+como al pobre, al noble como al plebeyo. Su coquetera, parecida en esto
+al amor de Jesucristo a la humanidad, igualaba todas las castas, todos
+los estados, una a los hombres en santa fraternidad para participar del
+fuego admirable de sus ojos negros, de unos hoyitos muy lindos que
+formaban sus mejillas al reir y de otra multitud de dones y frutos con
+que la providencia de Dios la haba dotado. Despus de casada, segua
+mostrando la misma entraable benevolencia hacia el gnero humano, si
+bien de un modo ms sucesivo, esto es, un hombre despus de otro o, a lo
+sumo, de dos en dos. Su marido era un mejicano rico con rasgos de indio
+en la fisonoma.
+
+Poco despus que stos entr en el saln Fuentes, un hombrecillo
+vivaracho, feo, raqutico, bastante marcado por las viruelas. Nadie
+saba de qu viva: suponansele algunas rentas. Frecuentaba todos los
+salones de algn viso de la corte y se sentaba a las mesas mejor
+provistas. Sus ttulos para ello eran los de pasar por hombre de animada
+y chispeante conversacin, ingenioso y agradable. Ms de veinte aos
+haca que Fuentes vena alegrando las comidas y los saraos de la
+capital, desempeando en ellos el papel de primer actor cmico. Algunos
+de sus chistes haban llegado a ser proverbiales; repetanse no slo en
+los salones sino en las mesas de los cafs, y hasta llegaban a las
+provincias. Contra lo que suele suceder en esta clase de hombres no era
+maldiciente. Sus chistes no tendan a herir a las personas, sino a
+alegrar el concurso y obligarle a admirar lo fcil, lo vivo y lo sutil
+de su ingenio. Todo lo ms que se autorizaba era apoderarse de las
+ridiculeces de algn amigo ausente y formar sobre ellas una frase
+graciosa; pero nunca o casi nunca a costa de la honra. Estas cualidades
+le haban hecho el dolo de las tertulias. Ninguna se consideraba
+completa si Fuentes no daba al menos una vueltecita por ella.
+
+--Oh, Fuentes! Oh, Fuentes!--gritaron todos vindole aparecer.
+
+Y una porcin de manos se extendieron para saludarle. Apretando las
+primeras que llegaron a chocar con la suya se dirigi desde luego a la
+seora de la casa, con voz cascada que ayudaba mucho al efecto cmico,
+diciendo:
+
+--Perdone usted, Clementina, si llego con un poco de retraso. Viniendo
+ac me cogi por su cuenta Perales, ya sabe usted Perales!, no tengo
+ms que decir. Luego, cuando pude desprenderme de sus manos, ah en la
+esquina del ministerio de la Guerra, ca en las manos del conde de
+Sotolargo, y se ya sabe usted que es pesado con un cincuenta por ciento
+de recargo.
+
+--Por qu?--se apresur a preguntar Lola Madariaga.
+
+--Porque es tartamudo, seora.
+
+Los convidados rieron, algunos a carcajadas; otros ms discretamente. La
+frase vena preparada: se conoca a la legua; pero as y todo produjo el
+efecto apetecido, parte porque en efecto haba hecho gracia, parte
+tambin porque todo el mundo se crea en el deber de ponerse risueo en
+cuanto Fuentes abra la boca.
+
+Un instante despus un criado de librea abri de par en par las puertas
+del saln, diciendo en alta voz:
+
+--La seora est servida.
+
+Osorio se apresur a ofrecer el brazo a la baronesa de Rag y rompi la
+marcha hacia el comedor seguido de todos los convidados. Cerrando la
+comitiva iba el barn conduciendo a Clementina.
+
+Los criados esperaban puestos en fila con la servilleta al brazo,
+capitaneados por el _matre_. Osorio fu designando a cada invitado su
+puesto. No tardaron en acomodarse todos. La mesa ofreca un aspecto
+elegante, armonioso. La luz, que caa de dos grandes lmparas con
+reflectores, haca resaltar los vivos colores de las flores y las
+frutas, la blancura del mantel, el brillo del cristal y la porcelana.
+Sin embargo, esta luz, demasiado cruda, hace dao a la belleza de las
+damas, las desfigura como un aparato fotogrfico. Para templarla y
+producir una iluminacin suave y normal, Clementina haca colocar dos
+candelabros con numerosas bujas a los extremos de la mesa. Todas las
+seoras estaban ms o menos descotadas: alguna, como Pepa Fras,
+escandalosamente. Los caballeros, de frac y corbata blanca.
+
+La conversacin fu en los primeros momentos particular: cada cual
+hablaba con su vecino. La baronesa de Rag, una belga de pelo castao y
+ojos claros, bastante gruesa, preguntaba a Osorio los nombres de los
+objetos que haba sobre la mesa. Haca poco tiempo que estaba en Espaa
+y apeteca con ansiedad conocer el castellano. Clementina y el barn
+hablaban en francs. Pepa Fras, que estaba entre Pepe Castro y Jimnez
+Arbs, le dijo al primero por lo bajo:
+
+--Qu le parece a usted de la _jeta_ del marido de Lola? verdad que
+para gaucho no es del todo mala?
+
+Castro sonri con la superioridad que le caracterizaba.
+
+--S, debi de haber _lazado_ muchas vacas en la pampa.
+
+--Hasta que al fin una vaca le _laz_ a l.
+
+--Pero no fu en la pampa.
+
+--Ya s: en los jardinillos: no me diga usted nada.
+
+El general Patio, fiel a su naturaleza y a su tradicin militar, se
+despleg en guerrilla para atacar a la marquesa de Ujo, que tena al
+lado.
+
+--Marquesa, las perlas le sientan admirablemente. Un cutis suave y
+levemente bronceado como el de usted, donde se transparenta toda la
+savia y todo el fuego del medioda, exige el adorno oriental por
+excelencia.
+
+--Usted tan lisonjero como siempre, general. Me pongo las perlas porque
+es lo mejor que tengo. Su tuviese unas esmeraldas tan hermosas como
+Clementina, dejara las perlas en sus estuches--respondi la dama,
+mostrando al sonrer unos dientes bastante desvencijados donde brillaba
+en algunos puntos el oro del dentista.
+
+--Hara usted mal. Las mujeres hermosas estn en la obligacin de
+ponerse lo que les va mejor. Dios quiere que sus obras maestras se
+manifiesten en todo su esplendor. Las esmeraldas sientan bien a las
+linfticas; pero usted es como la uva de Jerez, doradita por fuera y
+guardando en el corazn un licor que marea y embriaga.
+
+--Si dijera usted como una pasa!
+
+--Oh, no, marquesa! oh, no!...
+
+Y el general rechaz con fuego la especie y emple toda su elocuencia en
+desbaratarla como si tuviese delante un ejrcito enemigo.
+
+Mientras tanto los criados comenzaban a dar vuelta a la mesa presentando
+los platos. Otros, con la botella en la mano, murmuraban al odo de los
+invitados: _Sauterne, Jerez, Margaux_, en un tono cavernoso semejante al
+que emplean los cartujos para recordarse mutuamente la muerte.
+
+--Yo no bebo ms que _champagne frapp_ hasta el fin--dijo Pepa Fras al
+que tena detrs.
+
+--Cunto calor, Pepa, cunto calor!--exclam Castro.
+
+--No lo sabe usted bien--repuso la viuda con entonacin maliciosa.
+
+--Por desgracia.
+
+--O por fortuna. Est usted ya cansado de Clementina?
+
+Fuentes no se encontraba bien con aquel cuchicheo. Le dola desperdiciar
+su ingenio en conversacin particular, para una sola persona. Asi la
+primera ocasin por los cabellos para levantar la voz y atraerse la
+atencin de los comensales.
+
+--Ayer le he visto a usted por la maana en la carrera de San Jernimo,
+Fuentes--le dijo la condesa de Cotorraso que estaba tres o cuatro
+puestos ms all.
+
+--Segn a lo que usted llame maana, condesa.
+
+--Seran las once, poco ms o menos.
+
+--Entonces, permtame usted que lo dude, porque hasta las dos estoy
+siempre en la cama.
+
+--Oh, hasta las dos!--exclamaron varios.
+
+--Eso ya es una exageracin, Fuentes--dijo la marquesa de Alcudia.
+
+--Pero es una exageracin aristocrtica, marquesa. Quin se levanta
+primero en Madrid? Los barrenderos, los mozos de cuerda, los pinches de
+cocina. Un poco ms tarde encontrar usted a los horteras abriendo las
+tiendas, alguna vieja que va a oir misa, lacayos que salen a pasear los
+caballos, etc. Luego empiezan a salir los empleaditos de las casas de
+comercio y los escribientes de las oficinas del Estado que llevan todo
+el peso de ellas, las modistillas, etc., etc. A las once ya hallar
+usted gente ms distinguida, oficiales del ejrcito, estudiantes,
+empleados de tres mil pesetas, corredores de comercio, etc. A las doce
+comienzan a salir los peces gordos, los jefes de negociado, los
+banqueros, algunos propietarios; pero slo despus de las dos de la
+tarde podr usted ver en la calle a los ministros, a los directores
+generales, a los ttulos de Castilla, a los grandes literatos....
+
+Los comensales escuchaban embelesados aquella ingeniosa defensa de la
+pereza y se crean en el caso de reir y decirse unos a otros por lo
+bajo:
+
+--Este Fuentes! oh! este Fuentes tiene la gracia de Dios!
+
+Y alguno, por el placer de oirle nada ms, le llevaba la contraria.
+
+--Pero hombre, habr nada ms agradable que levantarse por la maana a
+respirar el aire puro y baarse con la luz del sol?
+
+--Prefiero baarme en agua tibia con una botellita de Kananga.
+
+--Me negar usted que el sol es hermoso?
+
+--Es hermoso, pero un poco cursiln. Yo no digo que all al principio
+del mundo no fuese una cosa asombrosa, digna de verse; pero ustedes
+comprendern que ahora est anticuado. Hay nada ms ridculo en una
+poca tan positivista como la presente que llamarse Febo y gastar
+cabellera de oro? Adems, el sol no tiene mrito alguno intrnseco. Est
+ah ardiendo porque Dios lo ha puesto. Pero la luz del gas, la luz
+elctrica representan el esfuerzo de un hombre de genio, es el triunfo
+de la inteligencia, hace recordar nuestro poder sobre la materia, la
+soberana del espritu en todo el Universo.... Luego--aadi bajando un
+poco la voz--, al sol se le puede ver sin que cueste dinero, y yo
+siempre he aborrecido los espectculos gratis.
+
+Los comensales no cesaban de reir. Fuentes, animado por aquellas risas,
+se desbordaba en paradojas, en frases ingeniosas y sutiles, cayendo a
+ojos vistas en el amaneramiento. Le pasaba lo que a los grandes actores
+demasiado aplaudidos. No saba contenerse a tiempo y entraba al fin en
+el terreno de la extravagancia. De aqu a lo insulso no hay ms que un
+paso, y Fuentes lo daba con frecuencia.
+
+El conde de Cotorraso persista en defender al astro del da para
+excitar el ingenio de su detractor. El sol era quien animaba la
+Naturaleza, quien calentaba nuestro cuerpo aterido, etc.
+
+--Eso de que el sol produzca animacin, lo niego--replicaba Fuentes--;
+Madrid est mucho ms animado por la noche que por el da, y para
+calentarme prefiero el cok, que no ocasiona tabardillos.... Vamos a ver,
+conde, fjese bien: qu mrito puede tener una cosa que a la fuerza ha
+de ver siempre su lacayo primero que usted?
+
+Como alguien dijera riendo que Fuentes tena "buena sombra", ste
+replic vivamente:
+
+--Lo ve usted, conde? Hasta para decir que un hombre tiene gracia se
+dice que tiene buena sombra. A nadie se le ocurre decir que tiene buen
+sol.
+
+Y con motivo de las sombras se habl de la del manzanillo. La marquesa
+de Ujo pregunt al mejicano, marido de Lola, si en su pas haba
+manzanillos. Ballesteros, que as se llamaba, replic que no, pero que
+haba visto muchos en el Brasil. La marquesa se inform con viva
+curiosidad de las particularidades del rbol; pero qued sumamente
+disgustada cuando el mejicano le dijo que la sombra no mataba y que slo
+su fruto desprenda un agua corrosiva.
+
+--De modo que durmiendo debajo de l no se muere?
+
+--Seora, yo no he dormido sabe?; pero he almorsado con varios amigo
+debaho de uno y no nos ha pasao n.
+
+--Entonces, cmo se suicida Slika en _La Africana_ acostndose a la
+sombra de ese rbol?
+
+--Eso es una patraa, una invensin de los poeta sabe? Ser una cosa
+bonita, pero no tiene nada de verd.
+
+La marquesa, desencantada por aquel dato realista, no quiso salir de su
+potica creencia; arguy que tal vez los manzanillos de la India fuesen
+distintos de los del Brasil.
+
+Hablse de las producciones de Mjico.
+
+--Es verdad que usted posee ochocientas mil vacas,
+Ballesteros?--pregunt Clementina.
+
+--Oh, seora; eso es una exagerasin! A lo sumo que llegar mi rebao
+es a tresientas mil.
+
+--Si fuesen mas--dijo Fuentes--, construira un estanque mayor que el
+del Retiro, lo llenara de leche y navegara por l.
+
+--Nosotro no utilisamo la leche, seor, ni la manteca tampoco. La carne
+alguna vese la convertimo en tasaho sabe? y la esportamo. Mas por lo
+regul slo sacamo partido de las piele sabe? Los cuerno tambin los
+vendemo para la fabricacin de los objeto de asta.
+
+--Que te quemas! que te quemas!--exclam Pepe Castro por lo bajo.
+
+Pero no tanto que no lo oyese Jimnez Arbs, que estaba del otro lado de
+Pepa Fras, y no le acometiese un acceso de risa que procur con todas
+sus fuerzas sofocar.
+
+--Anda, barbiana, alrgame ese frasquito de mostaza--dijo Pepa Fras
+dirigindose a Clementina para disimular tambin la risa que le haba
+acometido.
+
+--Bajbiana, bajbiana.... Qu es que bajbiana?--pregunt, la baronesa de
+Rag a Osorio en su afn de aprender pronto el espaol.
+
+Este se apresur a explicrselo como pudo.
+
+Pepa hablaba de vez en cuando por lo bajo con Jimnez Arbs. Solan ser
+algunas frases rpidas que probaban la inteligencia en que estaban y al
+mismo tiempo el deseo de mostrarse prudentes. La conversacin con Pepe
+Castro, que tena a su izquierda, era ms animada.
+
+--Por qu no aconseja usted a Arbs que coma ms carne?--le preguntaba
+el lechuguino al odo.
+
+--Para qu?
+
+--Para lo que se come carne generalmente; para nutrirse y adquirir
+fuerzas con que soportar las fatigas que nuestros deberes nos imponen.
+
+--Ya!--exclam la viuda con entonacin irnica--. Mire usted por s y
+deje a los dems arreglar sus cuentas como Dios les d a entender.
+
+--Ya ve usted que procuro nutrirme.
+
+--S, pero que vaya un poco tambin al cerebro, porque el da menos
+pensado se cae usted en la calle de tonto.
+
+--Se ha ofendido usted?--pregunt riendo el elegante como si hubiese
+dicho la cosa ms descabellada del mundo.
+
+--No, hombre, no: es que lo creo as. No entiendo cmo Clementina puede
+sufrir semejante narciso.
+
+--Chis, chis! Prudencia, Pepa, prudencia!--exclam Castro con susto,
+levantando los ojos hacia su querida.
+
+--Sabe usted que disimula muy bien? No la he visto dirigirle a usted
+una sola mirada hasta ahora.
+
+Castro, que haca das estaba un poco despechado por la frialdad de su
+dueo, sonri forzadamente frunciendo en seguida el entrecejo. A Pepa no
+le pas inadvertido este gesto.
+
+--Mire usted qu cara tan nublada tiene en este momento Osorio. Inspira
+horror! Y toda la culpa la tiene usted, pcaro.
+
+--Yo! Nada de eso. Deben de ser cuestiones de guita las que le ponen
+tan amarillo. Me han dicho que est arruinado o muy prximo a
+arruinarse.
+
+Pepa se estremeci visiblemente.
+
+--Qu dice usted? Por dnde ha sabido usted eso?
+
+--Pues me lo han dicho ya varios.
+
+La viuda se volvi bruscamente hacia Jimnez Arbs sin ocultar su
+agitacin y le pregunt en voz baja y alterada:
+
+--Has odo algo de que Osorio est arruinado?
+
+--S, lo he odo. Osorio viene jugando a la baja hace tiempo y los
+fondos se empean en subir--respondi el estadista levantando la cabeza
+con gesto petulante de pavo real.
+
+En el tono con que pronunci estas palabras se adverta satisfaccin.
+Para un ministro, jugar a la baja es siempre un crimen digno de castigo.
+
+--Yo no s lo que tendr comprometido en esta liquidacin; pero si es
+mucho est perdido, porque el consolidado ha subido un entero. Y si se
+empea en no liquidar inmediatamente, a fin de mes puede tener muy bien
+dos enteros de alza.
+
+Todo el buen humor de Pepa haba desaparecido de repente. Baj la cabeza
+y dej caer el tenedor sin nimo para concluir el trozo de jamn de York
+que se haba puesto. El ministro, observando su silencio y su tristeza,
+le pregunt:
+
+--Tienes por casualidad fondos en su poder?
+
+--Por casualidad, no ... por estupidez ma! Tiene en su mano casi toda
+mi fortuna.
+
+--Oh diablo, diablo!
+
+--Se me est haciendo rejalgar en el cuerpo lo que he comido. Creo que
+me voy a poner mala--dijo la viuda ponindose realmente plida.
+
+Arbs hizo esfuerzos por tranquilizarla. Tal vez no fuese cierto todo.
+En las ruinas como en las fortunas improvisadas se exagera siempre
+mucho. Adems, si algn compromiso haba sagrado para Osorio, deba ser
+el de ella, una dama que le confa su dinero por pura amistad.
+
+Aunque hablaban en falsete, sus fisonomas graves y sus ademanes
+decididos llamaron la atencin del general Patio, el cual, con
+admirable penetracin, dijo a la marquesa de Ujo:
+
+--Mire usted a Pepa y a Arbs. Hay nube de verano entre ellos. Qu
+hermoso es el amor hasta en sus fugaces tormentas!
+
+Mientras tanto, los condes de Cotorraso, Lola Madariaga, Clementina y
+los barones de Rag hablaban del arsnico como medicamento para engordar
+y poner terso y brillante el cutis. Lola Madariaga era la primera vez
+que lo oa y se mostraba llena de jbilo, y anunciaba que iba
+inmediatamente a ensayar la virtud milagrosa del veneno.
+
+--Dios mo, Lolita!--exclam Fuentes--. Si usted, como es ahora, causa
+tales estragos en los corazones masculinos, qu va a suceder cuando
+lleve cuatro o cinco meses con un rgimen de arsnico! Seor
+Ballesteros, no consienta usted que lo tome: es tratarnos con demasiada
+crueldad.
+
+--Vamos, amigo Fuentes--repuso la graciosa morena dirigiendo una mirada
+insinuante a Castro, porqu se le haba metido en la cabeza arrancrsele
+a Clementina--me quiere usted tomar el pelo?
+
+--Tomaj el pelo!... Qu es que tomaj el pelo?--pregunt la baronesa de
+Rag a Osorio.
+
+A esta baronesa la estaba desvistiendo con la imaginacin Bonifacio,
+contemplndola desde lejos sin pestaear. Haca das que haba comprado
+entre otras fotografas obscenas la de una mujer desnuda mecindose en
+una hamaca. Se le antojaba que la baronesa se pareca mucho a aquella
+mujer, y trataba de averiguar, por medio de un prolijo examen exterior,
+si interiormente guardara la misma semejanza.
+
+Termin al fin la comida no sin dedicar, por supuesto, un buen rato de
+conversacin al teatro Real, a Gayarre y a la Tosti. No la hubieran
+digerido bien si les faltase. El caf, como era costumbre en casa de
+Osorio, se sirvi en el mismo comedor. Luego, las seoras con algunos
+hombres se fueron al saln. Otros se quedaron fumando, pero no tardaron
+en ir a reunirse con los dems. Haca all un calor insufrible.
+
+Pepe Castro aprovech la confusin de la salida para preguntar a
+Clementina:
+
+--Cmo no has ido esta maana?
+
+Clementina detuvo el paso, le mir con sonrisa protectora.
+
+--Esta maana?... No s.
+
+--Cmo no sabes?--dijo frunciendo su augusta frente el real mozo.
+
+--No s; no s--y di un paso para alejarse sin dejar de sonrer con
+leve matiz de burla.
+
+--Y maana irs?
+
+--Veremos--respondi alejndose.
+
+Castro sinti aquella sonrisa como un golpe en medio del pecho. Se
+mordi el labio inferior y murmur:--Coqueteamos, eh? Ya me la
+pagars, hermosa!
+
+En el saln haba ya algunas personas, entre ellas Ramn Maldonado y la
+hija de Pepa Fras con su marido. En otro saloncito contiguo estaban
+preparadas hasta seis mesas de tresillo. Algunos se sentaron desde luego
+a jugar. Otros esperaron a que llegasen los compaeros de costumbre. No
+tardaron, en efecto, en poblarse entrambos salones. Lleg D. Julin
+Caldern con Mariana y Esperancita, Cobo Ramrez con Len Guzmn y otros
+tres o cuatro pollastres, el general Pallars, los marqueses de Veneros
+y otras varias personas, entre las cuales predominaban los banqueros y
+hombres de negocios.
+
+Uno de los ltimos en llegar fu el duque de Requena, a quien se hizo la
+misma acogida ruidosa y lisonjera que en todas partes. Entr jadeando,
+fumando, escupiendo, con la seguridad insolente que su inmensa fortuna
+le haba hecho adquirir. Hablaba poco, rea menos; emita sus opiniones
+con rudeza y se dejaba adorar del corro de seoras que le rodeaba. Tena
+las mejillas ms amoratadas que nunca, los ojos sanguinolentos, los
+labios negros. Estaba tan feo, que Fuentes dijo a Pinedo y a Jimnez
+Arbs sealndole:
+
+--Ah tienen ustedes al diablo recibiendo a sus brujas en el aquelarre
+de los sbados.
+
+Se le invit a jugar al tresillo como siempre; pero rehus. Haba visto
+a dos banqueros a quienes quera pescar para su negocio de la mina de
+Riosa. Adems le convena hacer la corte a Jimnez Arbs algunos
+momentos. Ya haba conseguido que la mina saliese a subasta con todos
+sus accesorios de montes y pertenencias. En la _Gaceta_ se haba
+insertado el anuncio. La compaa para comprarla estaba ya formada. Pero
+entre los socios haba desavenencia. Unos pretendan comprarla al
+contado (entre ellos estaba Salabert) y otros queran aprovechar los
+diez plazos que el Gobierno conceda. La diferencia en la tasacin de
+una a otra forma, era enorme.
+
+El duque se acerc a Biggs, el representante de una casa inglesa que
+entraba con parte muy considerable en la compaa y que capitaneaba el
+partido de la compra a plazos. Le ech familiarmente el brazo sobre el
+hombro y le llev al hueco de un balcn, dicindole con rudeza:
+
+--Conque ustedes empeados en que nos arruinemos?
+
+Y comenz a tratar el asunto con una franqueza que desconcert al
+ingls. Este responda a las salidas brutales del duque con
+razonamientos corteses y suaves, sonriendo siempre benvolamente. El
+duque acentuaba su rudeza, que en el fondo era muy diplomtica.
+
+--Yo no tengo gana de tirar mi dinero. Me ha costado mucho trabajo
+adquirirlo, sabe usted? Probablemente, al fin y al cabo, me ver
+obligado a cortar por lo sano, separndome del negocio.
+
+--Seor duque, yo no tengo culpa--responda Biggs con marcado acento
+ingls--. He recibido instrucciones.
+
+--Las instrucciones son dadas segn los consejos de un zorro viejo que
+hay en Madrid.
+
+--Oh, duque!--exclam Biggs riendo,--no hay _sorro vieco_, no.
+
+Y la discusin continu sin que el banquero espaol pudiese obtener nada
+del ingls, pero dejndole bastante preocupado.
+
+Pepa Fras, vivamente agitada, hablaba aparte con Jimnez Arbs, despus
+de haberse enterado, preguntando a algunos banqueros, de que los
+negocios de Osorio no marchaban bien. No obstante, todos le suponan con
+medios de hacer frente a sus compromisos. Su capital era grande, y,
+aunque en las ltimas liquidaciones de Bolsa haba experimentado
+prdidas fuertes, no crean que eran lo bastante para producir una
+quiebra. Hay que advertir que ninguno de aquellos seores operaba sobre
+diferencias como Osorio. Este se haba enviciado. A pesar de las
+advertencias de sus amigos y compaeros, no poda vencer aquella pasin
+del juego, que tarde o temprano haba de conducirle a la ruina. Pepa le
+observaba disimuladamente, y con la penetracin maravillosa de las
+mujeres adivinaba debajo de su exterior fro, tranquilo, mucha mar de
+fondo. Mientras Arbs procuraba tranquilizarla con frase correcta,
+atildada (ni aun hablando a su querida prescinda de las formas
+oratorias), la viuda meditaba un plan salvador. Este plan consista en
+dar la voz de alarma a Clementina y arrancarla la promesa de librar sus
+fondos de la quema, si es que la haba, anclando a su propio dote.
+Fiando mucho en su diplomacia y en el temperamento desprendido de su
+amiga, serense un poco. Arbs tuvo ocasin una vez ms, viendo acudir
+la calma a su rostro, de penetrarse de las excepcionales dotes
+persuasivas con que la providencia de Dios le haba favorecido.
+
+Pepa tuvo nimos para sentarse a jugar al tresillo con Clementina,
+Pinedo y Arbs. Al cruzar el saln grande vi sentados en un rincn a su
+hija y a su yerno en la actitud de dos trtolas enamoradas. Acercse a
+ellos. Como no haba logrado barrer de su espritu la preocupacin,
+hablles con cierta aspereza.
+
+--Ayer os mandbais cartitas y hoy hay que traer agua caliente para
+despegaros! Por lo visto, hijos, tomis el matrimonio a turno impar....
+Vamos, vamos, separaos que no est bien aparecer tan sobones delante de
+gente.
+
+Emilio se sinti herido por aquel tono autoritario, y con las mejillas
+encendidas iba a responder una descantada a su suegra; pero sta pas de
+largo, entrando en la sala de tresillo. As y todo qued murmurando
+pestes, diciendo que l no haba aguantado jams ancas de nadie y que
+menos las aguantara ahora de su suegra, con otra porcin de frases
+igualmente enrgicas que derramaron la tristeza por el rostro de
+Irenita. Y hubieran concludo por hacerla llorar, si l, volviendo en su
+acuerdo, no le hubiera regalado un pellizquito en el brazo muy sentido y
+amoroso, rogndole al propio tiempo que le diese la mitad de la pastilla
+de menta que su linda mujercita tena en la boca. Con esto volvieron a
+arrullarse como si estuvieran en una selva virgen y no en el hotel de
+Osorio.
+
+Un grupo de cinco o seis nias, entre las cuales estaba Esperancita,
+hablaba animadamente con algunos pollastres. Cobo Ramrez y nuestro
+inteligente amigo Ramoncito Maldonado, eran dos de ellos. Difcil es
+exponer las ideas que entre aquella florida juventud se cambiaban. Todas
+deban de ser muy finas, muy alegres, muy intencionadas, a juzgar por la
+algazara que producan. Sin embargo, aplicando el odo, se observaba
+pronto que los gestos de las nias, aquel levantar de ojos, aquel agitar
+la cabeza, aquel mirar picaresco, aquel romper en sonoras carcajadas, no
+correspondan exactamente a las palabras que se pronunciaban. Deca un
+pollo verbigracia:
+
+--Manolita; ayer la he visto a usted en San Jos confesando con el padre
+Ortega.
+
+La interesada rea con gozo extremado.
+
+--No es verdad, Paco; no me ha visto usted!
+
+Deca otro:
+
+--Pilar, dnde compra usted esos abanicos tan monsimos?
+
+Pilar prorrumpa en carcajadas.
+
+--Qu guasn! Y dnde ha comprado usted aquel perro tan feo que
+llevaba usted hoy en el paseo?
+
+--Feo, s; pero gracioso. Confiselo usted.
+
+Tales frases hacan desbordar la alegra de aquellos pechos juveniles.
+Se hablaba recio, se rea ms an, se gesticulaba. Las nias, sobre
+todo, pareca que tenan azogue, mostrando sin cesar las dos filas de
+sus dientes cuando los tenan bonitos o tapndoselos con el abanico
+cuando no eran presentables. Pero, sobre todo, lo que alborot el grupo
+y levant ms tempestad de carcajadas, fu una contestacin de Len
+Guzmn. Manolita, una chatilla de ojos negros y boca grande con dientes
+preciosos, pregunt a Len qu hora era. Este, sacando el reloj,
+respondi que las diez y cuarto. El reloj del conde estaba parado: eran
+ya cerca de las doce. Esta equivocacin hizo gozar vivamente a las
+nias. Manolita, sobre todo, quera desvestirse de risa. Cuanto ms
+haca para reprimir el influjo de sus carcajadas, con ms mpetu salan
+a su boca fresca y hmeda.
+
+Indudablemente, en las frases, en la apariencia vulgares y hasta
+estpidas de los pollos, debe de existir un fondo de humorismo tan
+profundo como vivo, que slo las jvenes de quince a veinte aos son
+capaces de recoger y gustar.
+
+Pero Len Guzmn, una vez sosegada la risa, pudo con maa retirarse un
+poco y entablar conversacin aparte con Esperancita. Esto llen de
+dolor y sobresan a Ramn. Hacia das que vena observando que el conde
+de Agreda miraba con buenos ojos a su dueo adorado. Considerbale ms
+temible que a Cobo, por ser hombre de brillante posicin. Cobo, segn lo
+que vea, no adelantaba un paso, lo cual le tranquilizaba. Pero el
+asunto cambiaba ahora de aspecto. Por eso ya no tomaba parte en la
+alegra del grupo y diriga a la pareja unos ojos de carnero que
+despertaban lstima. Sin embargo, la nia, a su gran satisfaccin, no se
+mostraba demasiado amable con el conde. Pareca preocupada, triste, y
+diriga frecuentes y rpidas miradas hacia el sitio donde el propio
+Ramn estaba. Verdad que detrs de l, en un divn, se hallaban sentados
+Pepe Castro y Lola Madariaga, charlando con gran animacin. Pero el
+concejal no se hizo cargo de esto.
+
+Cuando Len se levant, Ramoncito le llev aparte a un rincn y le di
+con frase sentida sus quejas. Deba de saber que l, Maldonado, haca
+tiempo que obsequiaba a Esperanza, que estaba enamorado de ella
+perdidamente. Senta en el alma que un amigo tan ntimo le viniese a
+hacer dao. Recordle con enternecimiento la infancia, sus juegos, el
+colegio. Concluy por suplicarle con voz entrecortada por la emocin que
+si no tena un gran inters por Esperancita dejase de darle celos. Len
+le escuch entre impaciente y confuso. Por librarse de l prometi
+cuanto quiso. Luego, cuando se vi entre los amigos, cont la ridcula
+conferencia y se ri en grande a costa del desdichado concejal.
+
+El duque de Requena, despus que dijo a Biggs lo que se propona, se
+sent a jugar al tresillo con la condesa de Cotorraso, el mejicano,
+marido de Lola, y el general Pallars. Poco despus bufaba lleno de
+furia porque le venan malas cartas. A pesar de su opulencia jugaba
+siempre con el mismo afn que si le importase mucho la perdida o la
+ganancia de unos cuantos duros. Si la suerte le era adversa se pona de
+un humor endiablado, murmuraba y hasta llegaba a decir frases
+inconvenientes a los compaeros. Su hija se vea muchas veces obligada a
+templarle y a quitarle las cartas de la mano para ponerse ella en su
+lugar.
+
+Ahora Clementina estaba de buen talante jugando en la mesa prxima: se
+rea de Pepa Fras porque se mostraba silenciosa y preocupada.
+
+--Oiga usted, Pinedo, no me acordaba ya--dijo arreglando el abanico de
+cartas que tema en la mano--, por que tena usted inters esta maana
+en hacer pasar por un santo delante de su hija al perdido de Alcntara?
+
+--Es un secreto--respondi el gran vividor.
+
+--Que se diga, que se diga!--exclamaron a un tiempo Pepa y Clementina.
+
+Se hizo de rogar un poco. Al fin, obligndoles a prometer antes que lo
+guardaran fielmente, se lo dijo. Haba observado en las nias tendencia
+sealada a enamorarse de los calaveras, de los vagos, de los malvados, y
+a rechazar a los hombres laboriosos y formales. Para que su hija no
+cayera en poder de alguno de aquellos inverta las referencias que le
+hacia de cada cual. Cuando pasaba a su lado un chico honrado y
+trabajador, le pona de loco y de perdido que no haba por dnde
+cogerlo; si, por el contrario, pasaba uno que mereciese en realidad
+tales dictados, como Alcntara, se haca lenguas de l.
+
+Pepa, Clementina y Arbs suspendieron el juego para escuchar sonrientes
+aquel singular relato.
+
+--Y produce efecto el procedimiento?--pregunt el ministro.
+
+--Hasta ahora admirable. Jams se le ocurre a mi hija mentar en la
+conversacin a los que yo le doy por buenos muchachos. En cambio,
+cuntas veces me dice muy risuea!: "Sabes, pap, que hoy he visto a
+aquel amigo tuyo tan _perdis_? No se puede negar que tiene gracia en la
+cara y que parece un chico fino. Es lstima que no formalice!"
+
+En aquel momento, Cobo Ramrez, que andaba por all resoplando como un
+buey cansado, se acerc a la mesa y quiso saber de qu se rean. No le
+fu posible arrancarles el secreto. Pinedo les hizo una sea prohibitiva
+porque tena mucho miedo a su lengua. Tambin Pepe Castro, harto de dar
+celos a Clementina con su amiga Lola, sin que aqulla pareciese siquiera
+advertirlo, se levant y se fu aproximando silenciosamente afectando
+melancola. Se puso detrs de Pepa Fras y apoy los brazos en el
+respaldo de la silla. La viuda estaba tan escandalosamente descotada que
+en aquella actitud se poda ver ms de lo que la decencia permite.
+
+--No vale mirar, Pepe!--exclam Cobo con maligna sonrisa.
+
+--Miro las cartas--respondi aqul.
+
+--Vamos, no sea usted desvergonzado, Cobo!--dijo Pepa dndole con ellas
+en las narices y volvindose a Castro.
+
+--Qutese de ah, Pepe. No quiero que se me contemple a vista de pjaro.
+
+Fuentes se acerc para despedirse.
+
+--No toma chocolate?--le pregunt Clementina dndole la mano.
+
+--Cmo quiere usted que tome chocolate un hombre a quien le acaban de
+descerrajar un soneto a quema ropa?
+
+--Mariscal?
+
+--El mismo. En el comedor y a traicin.
+
+Mariscal era un joven poeta, empleado en el Ministerio de Ultramar, que
+haca sonetos a la Virgen y odas a las duquesas.
+
+--Pero ya me he vengado como un marroqu--sigui.--Le he presentado al
+conde de Cotorraso que le est dando una conferencia sobre los aceites.
+Miren ustedes qu cara de sufrimiento tiene el pobre.
+
+Los tresillistas volvieron la cabeza. All en un rincn estaban, en
+efecto, los dos. El conde hablaba con calor y le tena cogido por la
+solapa segn su costumbre. El desgraciado poeta, con el rostro
+contrado, echando miradas de socorro a todas partes, se dejaba sacudir
+como un hombre a quien conducen a la crcel.
+
+--Arbs, no cree usted que he llevado mi venganza demasiado lejos?
+
+Para no destruir el efecto de la frase se march bruscamente. Todas las
+noches recorra dos o tres tertulias, donde se celebraban su gracia y
+sus ingeniosidades.
+
+Los criados entraban con bandejas de chocolates y de helados. Cobo
+Ramrez cogi una mesilla japonesa, la llev a un rincn, sentse frente
+a ella y se apercibi a engullir.
+
+Pepa Fras ech una mirada en torno, y viendo al general Patio
+acercarse, le dijo:
+
+--General, tome usted estas cartas: estoy cansada de jugar. Dselas t a
+Pepe, Clementina; vamos un poco al saln.
+
+El general y Castro ocuparon el sitio de las damas. Estas se fueron al
+saln grande: mas antes de llegar a l, dijo Pepa:
+
+--Mira, tengo que hablarte de un asunto importante. Vamos a otro sitio.
+
+Clementina la mir con sorpresa.
+
+--Quieres que vayamos al comedor?
+
+--No; mejor es que subamos a tu cuarto.
+
+Volvi a mirarla con ms sorpresa an, y, alzando los hombros, dijo:
+
+--Como quieras. Cosa grave debe de ser!
+
+Mientras suban la escalera, Clementina imaginaba que su amiga iba a
+hablarle de Pepe Castro, de sus amores. Y como en realidad el asunto no
+le interesaba como antes, marchaba con cierta indiferencia no exenta de
+aburrimiento. Cuando se encontraron frente a frente en el _boudoir_, le
+dijo Pepa cogindola por las muecas y mirndola fijamente:
+
+--Vamos a ver, Clementina, t sabes cmo andan los negocios de tu
+marido?
+
+Fu un golpe en medio del pecho. Clementina, aunque sin precisin, tena
+noticias de las prdidas de Osorio, de su creciente y febril afn de
+jugar. El mismo, en una explicacin que con ella tuvo, la haba
+amedrentado para arrancarle la firma. Adems le vea cada da ms
+delgado y ms sombro. Pero aunque se preocupaba un instante de estas
+cosas, el tren complicado de su vida de mujer elegante, ayudado por el
+deseo de no pensar en asuntos enfadosos, se las apartaban pronto de la
+memoria. Nunca se le pas por la imaginacin que tales prdidas pudiesen
+afectar seriamente a sus comodidades, a su ostentacin, ni aun a sus
+caprichos. La conducta de Osorio, que nada le haba dicho de restringir
+los gastos, daba pretexto a perseverar en esta creencia. Pero el gusano
+permaneca vivo all en el fondo. No haba ms que hostigarle como hizo
+Pepa, para que royese lindamente.
+
+--Los negocios de mi marido?--dijo balbuciendo, como si no
+entendiese--. Yo nunca me entero ... ni le pregunto.
+
+--Pues me han dicho que ha tenido grandes prdidas en estos ltimos
+tiempos....
+
+--All l--exclam la dama reponindose y alzando los hombros con
+supremo desdn.
+
+--Es que a ti tambin te puede chamuscar el pelo, hija ma. Tienes
+asegurada tu dote?
+
+--No s lo que es eso.... No te he dicho que no entiendo de negocios?
+
+--Pues en este asunto debieras procurar enterarte.
+
+--Pues yo te digo que no me preocupa nada y te ruego que hablemos de
+otra cosa.
+
+Clementina se mostraba ms altanera y desdeosa cuanta ms insistencia
+vea en Pepa. Su orgullo, siempre alerta, le haca suponer que sta
+haba preparado aquella conferencia para mortificarla.
+
+--Es que ... querida ma, debo advertirte que tu marido no especula
+solamente con su capital--dijo la viuda picada ya.
+
+--Ah! Ya pareci aquello! Vamos, t tienes algunos ochavos en poder de
+Osorio y temes perderlos, verdad?--dijo Clementina con sonrisa
+sarcstica, reprimiendo su clera con trabajo.
+
+Pepa se puso plida. Una ola de ira le subi tambin del corazn a los
+labios. Estuvo a punto de echarlo todo a rodar y ponerse a reir como
+una verdulera, para lo cual tena dotes especialsimas; pero un
+pensamiento interesado, un pensamiento de conservacin la contuvo. Si
+rompa con su amiga, si la irritaba, las probabilidades de salvar su
+capital disminuan. Comprendi que el mejor partido era no excitar su
+naturaleza indmita, esperar que la amistad o su mismo orgullo la
+impulsasen a la generosidad. Hizo un esfuerzo para reprimir sus mpetus
+ante la mirada altiva y provocativa de su amiga y dijo con abatimiento:
+
+--Pues s, Clementina, te lo confieso. Tu marido tiene en su poder lo
+poco que poseo. Si lo pierdo me quedo sin una peseta. No s qu ser de
+m.... Antes que depender de mi yerno, prefiero pedir limosna.
+
+--Pedir limosna, no. Te traer a casa para acompaarme en lugar de
+Pascuala--dijo con desdn la dama, en quien la soberbia an no se haba
+apaciguado.
+
+Pepa sinti ms este flechazo que el anterior, pero logr contenerse
+tambin.
+
+--Vamos, chica--dijo volviendo a cogerla por las muecas
+cariosamente--, no me eches a la cara los millones. Si he venido a
+aburrirte con estas cosas, es porque te tengo por mi mejor amiga. Ya s
+yo que se exagera mucho, y que la envidia anda suelta por el mundo. La
+mayor parte de lo que cuentan de las prdidas de Osorio, probablemente
+no ser verdad....
+
+--Y si lo fuese, la cosa tiene poca importancia para m. Figrate que
+hoy mismo me ha dicho mi madrastra que me deja por heredera de toda su
+fortuna.
+
+Pepa abri los ojos con sorpresa.
+
+--La duquesa? Oh, pues no son ms que cincuenta millones de pesetas!
+Creo que la pobre est muy enferma....
+
+--Bastante.
+
+La soberbia se sobrepona en aquel instante a todo sentimiento
+afectuoso en el corazn de Clementina. Pronunci aquel bastante en un
+tono que daba fro.
+
+Las dos amigas, al cabo de unos minutos, se entendan perfectamente.
+Pepa, afectando siempre desenfado, adulaba de todos los modos posibles a
+su amiga, como hermosa, como rica, como elegante. Clementina se dejaba
+adular, respiraba con delicia aquel tufillo de incienso. En cambio
+prometa que ni un cntimo perdera Pepa de su capital.
+
+Bajaron la escalera cogidas por la cintura, charlando como cotorras. Al
+llegar a la puerta del saln, antes de soltarse se dieron un apretado y
+carioso beso. Ninguna de las dos pens que lo que las tena enlazadas
+no eran sus propios brazos, sino los de un cadver: el cadver de una
+santa y generosa seora.
+
+
+
+
+VIII
+
+#Cena en Fornos.#
+
+
+Al salir del hotel de Osorio, Pepe Castro y Ramoncito se metieron en la
+berlina que esperaba al primero y se trasladaron a Fornos. Les cost
+trabajo desembarazarse de Cobo Ramrez, que haba olido algo de cena y
+deseaba ser de la partida. Ramn di un codazo a Castro para manifestar
+que no le vera con gusto en ella. Este, a quien tampoco placa el
+carcter desvergonzado del primognito de Casa-Ramrez, hizo lo posible
+por desprenderse de l engandole.
+
+El terror de los maridos estaba de muy mal humor. La indiferencia real o
+fingida que Clementina le haba mostrado toda la noche le roa el
+corazn. Siempre haban sido prudentsimos en sociedad, sobre todo en
+casa del marido; pero nunca le falt ocasin, hasta entonces, a la dama,
+con una mirada intensa, con alguna palabrilla fugaz, de expresarle su
+amor. Y como esto llova sobre mojado, porque haca ya bastantes das
+que la encontraba despegada, distrada, la picadura era ms viva. Castro
+no estaba enamorado de la esposa de Osorio. Era incapaz de enamorarse.
+Pero tena una idea extraordinaria de sus dotes de conquistador y, como
+consecuencia, un amor propio exagerado. Adems, ya sabemos que
+Clementina era para l, no slo la trtola enamorada, sino el cuervo que
+le traa en su pico el sustento. Envuelto en su gabn de pieles y
+arrellanado en el rincn del coche, no despeg los labios en todo el
+camino. Era la una. La noche fra y despejada, una noche de Madrid, en
+que el ambiente produce cosquillas en los ojos y la nariz. Ramoncito,
+entregado tambin a sus melancolas, limpiaba con el pauelo el cristal
+de la ventanilla para sumergir la mirada en las calles solitarias y en
+el cielo poblado de estrellas.
+
+Cuando llegaron a Fornos vieron el coche de la Amparo, en espera.
+
+--Llegamos un poco tarde. Nos va a sacar los ojos esa ta--dijo Castro
+apresurndose a entrar.
+
+Un mozo les dijo que arriba, en el gabinete de la izquierda, les
+esperaban tres seoras y dos caballeros. Antes de subir di las
+disposiciones necesarias para la cena que haba encargado. En el
+gabinete, dispersos por las sillas, estaban Rafael Alcntara, Manolito
+Dvalos, la Nati, la Socorro y la Amparo, que los recibieron con
+_fueras_ y silbidos. Todos cinco venan del Real: haca muy cerca de
+media hora que esperaban.
+
+--Que poca vergenza tienes, hijo!--dijo la Amparo con el hermoso
+entrecejo fruncido--. Y menos an los que toman en serio tus convites.
+
+--Chica, me figur que saldras ms tarde del Real.
+
+--Eso! D que estabas a gusto en casa de mi hijastra, y entonces puedes
+tener cierta disculpa.
+
+Amparo sola llamar en broma su hijastra a Clementina.
+
+--Qu hijastra, ni qu madrastra!--exclam el lechuguino con gesto de
+mal humor--. Si pensars que hay mujer que me retenga a m cuando no
+quiero!
+
+El despecho, incubado toda la noche, rompa ahora con fuerza la cscara.
+
+--Ol mi nio! As hablan los hombres--exclam la Nati, una chulilla de
+Lavapis que descubra el pao, no slo en la conversacin, sino tambin
+en el peinado, en los andares, en todo.
+
+--Qu simple eres, criatura!--dijo la Amparo volvindose a ella--. Te
+figuras que eso es cierto? Clementina le tiene ms sumiso que un
+perrillo de lanas. Si se le antoja, le hace lamer la planta de sus pies.
+
+--S; lo mismo que t a su pap!--respondi furioso Castro--Vosotras,
+por lo visto, os habis llegado a figurar que soy un cadete de
+infantera? Pues ya veris lo que me importa por esa seora....
+
+--De veras?--pregunt Alcntara.
+
+--De veras: me voy aburriendo ya.
+
+Castro, previniendo una prxima ruptura con su amante, preparaba una
+cama blanda a su reputacin de seductor para que no sufriese
+desperfecto.
+
+--Os enfadis conmigo--sigui--porque llego tarde.... Y Len? Dnde
+est Len?
+
+--Len, aqu est--profiri una voz sonora detrs.
+
+Y el propio Len avanz hasta el medio de la estancia y se puso a
+parodiar, con entonacin y mmica de cmico de la legua, una zarzuela
+muy conocida:
+
+ Yo soy aquel conde de Agreda llamado,
+ que en lides sin cuento prob su valor.
+
+--Oye, nene--dijo Socorro tirndole de los faldones del frac--, tengo
+que ajustarte una cuenta.
+
+--T tambin!--exclam con afectado espanto--.Cielos! Dnde me meter
+que no me presenten cuentas?
+
+Y se dej llevar, fingiendo susto, a un rincn por su querida, que le
+pregunt en voz baja:
+
+--D, babieca, por qu no me has dicho que era Amparo de la partida?
+No sabes que estamos polticas hace ya das?
+
+--Bah! bah!--exclam alzando la voz y apartndose--. En cuanto tengis
+unas copas de Jerez en el cuerpo, se van a oir los besos que os deis,
+desde la calle.
+
+-Socorro qued acortada mordindose los labios. Tema que Amparo hubiese
+advertido algo. Y en efecto, la querida de Salabert les haba echado una
+mirada penetrante sospechando lo que hablaban, y arrug el entrecejo:
+"Anda, anda! A buena parte iban con recaditos! Como la picasen un
+poco era capaz de agarrar por el moo a aquella pnfila y batirla contra
+la pared!"
+
+La Socorro era una rubia linftica, de tez nacarada y ojos claros, un
+poco romntica y un mucho susceptible. Se deca hija de un comandante y
+se agarraba el derecho de despreciar a sus compaeras nacidas del seno
+de la plebe. Era ms instruda que ellas porque lea todos los
+folletines que le venan a las manos: cuidaba de no decir palabras feas:
+no sola emplear tampoco locuciones flamencas. Tena alguna ms edad que
+la Amparo y la Nati.
+
+--A la mesa, a la mesa--dijo Alcntara--. Estas peras alemanas me
+excitan un hambre de lobo.
+
+Levantronse todos del asiento y se aproximaron a la mesa, mientras
+Castro haca sonar el timbre para avisar al mozo. El conde de Agreda los
+detuvo con un gesto.
+
+--Caballeros, hay aqu dos princesas que han reido por cuestiones
+diplomticas que no nos incumben. Opinan ustedes que se den un beso
+antes que nos sentemos?
+
+--Que se lo den: que se lo den--exclamaron los tres hombres y Nati,
+mirando a la Socorro y Amparo.
+
+Esta se encar furiosa con Len.
+
+--Ja, ja!... Chica, no empieces ya a soltar gracias porque nos va a
+hacer dao la cena.
+
+La Socorro se hizo la indiferente inspeccionando la mesa.
+
+--Que se besen--volvi a decir el coro.
+
+--Od, preciosos, nos habis trado para reiros de nosotras o a darnos
+de cenar?--dijo la Amparo cada vez ms irritada.
+
+Castro trat de calmarla.
+
+--No hay motivo para enfadarse, Amparito. Len, lo mismo que yo y todos
+los dems, desearamos que los que nos sentemos a cenar fusemos buenos
+amigos. Si hay algn resentimiento debe olvidarse, sobre todo si, como
+presumimos, no ha sido por cosa grave.
+
+--Que se besen!--gritaron con ms fuerza los comensales.
+
+No hubo ms remedio. Castro y Alcntara se apoderaron de la Amparo,
+Ramn y el conde de la Socorro y las fueron aproximando casi a viva
+fuerza, no sin que ambas protestasen, sobre todo Amparo, que se defenda
+con energa. Al cabo concluy por reirse.
+
+--Pero esto es estpido! Qu mosca os ha picado?
+
+Y acercndose con decisin a Socorro, le di un beso sonoro en la
+mejilla.
+
+--Besmonos, hija, porque si no temo que a estos chicos simpticos les
+d un ataque de nervios.
+
+La Socorro le pag el beso con otro ms tmido, manifestndose reservada
+y circunspecta.
+
+--Bueno, ahora dejadme calentar un poco, que estoy aterida--dijo
+sentndose al lado de la chimenea, tan cerca que, por milagro, no arda.
+
+Se tost por delante y por detrs, en tal forma, que, cuando Rafael fu
+a coger la silla, quemaba.
+
+--Qu atrocidad! Mirad, chicos, cmo ha dejado Amparo la silla.
+
+Todos pusieron las manos sobre ella y se admiraron.
+
+--Cmo tendr esa mujer el cuerpo! Vamos a verlo--dijo Castro avanzando
+hacia ella.
+
+--Eh, nio, alto! que yo soy de mrame y no me toques.... Bueno, si
+queris tocad la espalda--aadi generosamente.
+
+Y uno tras otro fueron poniendo la palma de la mano en la espalda de
+aquel hermoso animal que, efectivamente, casi quemaba.
+
+--Ahora vais a ver cmo me las compongo con los boquerones--dijo
+sentndose--. Porque supongo que te habrs acordado de m--aadi
+levantando la vista hacia Pepe Castro.
+
+Este hizo una seal afirmativa y empuj suavemente a Manolito Dvalos
+para que se sentase al lado de su ex querida. Era curioso ver la extraa
+turbacin que se apoderaba del tocado marqus cuando se pona cerca de
+la Amparo. Esta mujer le fascinaba de tal suerte que se mostraba
+confuso, ruborizado, sin saber qu decir ni hacer. Los compaeros, que
+lo saban, mirbanle con disimulo y enviaban sonrisas y guios a la
+joven, la cual adoptaba un continente protector, maternal, con l. Se
+rea como los dems de aquella extraa y furiosa pasin; pero en el
+fondo se senta halagada por ella.
+
+Rafael Alcntara, que ya haba pellizcado en todos los platos de
+entremeses, volvi a gritar:
+
+--Seores, que venga por Dios esa cena, porque voy a pillar una
+indigestin de aceitunas.
+
+Acomodronse todos, al fin. Dos mozos comenzaron a servir los platos.
+Amparo desde el _consomm_; pero cuando trajeron unos filetes de
+_boeuf macdoine_ se colm de tal modo el plato que los amigos
+comenzaron a darse de codo y a reir.
+
+--Ah! vosotros pensis que soy una nia tsica de las que cantan _La
+Stella confidente_?... Ya veris, ya!
+
+Rafael sac la conversacin del duque de Requena, pero la Amparo cort
+las bromas.
+
+--Vamos, dejadle en paz. Ya que paga, que se divierta el pobre como
+pueda.
+
+Aunque todo el mundo saba que tena esclavizado al archimillonario, no
+gustaba que se rieran a su costa. Del duque pasaron a su hija. Rafael
+contaba pormenores terribles, repugnantes. Las mujeres se ensaaron con
+ella vengndose de su hermosura, su elegancia y su orgullo. Castro, en
+vez de acudir a la defensa, contentse con sonrer discretamente y
+exclamar con negligencia:
+
+--No sabis lo que decs!
+
+Aquella sonrisa, aquel tono superior y desdeoso, queran sin duda
+significar que era ridculo hablar de las interioridades de Clementina
+en presencia de l. Pusironse sobre el mantel las honras de otra
+porcin de seoras y caballeros. Entre copa y copa de _borgoa_, entre
+bocado y bocado de salmn con mayonesa quedaron todas perfectamente
+arregladas. Manolito no terciaba en la conversacin. Feliz con sentir el
+traje de Amparo rozando con sus piernas, echndole de vez en cuando
+miradas intensas de apasionado deseo, acudiendo a servirla con solicitud
+de esclavo medroso, se apretaba a veces ms de la cuenta contra su
+dolo, acometido de rabiosa pasin. Cuando esto suceda, el dolo le
+arrimaba por debajo de la mesa crueles taconazos y pellizcos que le
+volvan a la razn. Fuera de esto se mostraba amable con l, le trataba
+como a un nio, le daba bocaditos del plato en que ella coma y le haca
+mimos cogindole la barba con la punta de los dedos. Pero el pobre,
+antes de terminar la cena, se vi acometido de un golpe de tos; se puso
+rojo; quera echar, con grandes esfuerzos de su cuerpo, algo que no
+acababa de salir. Este algo era nada menos que una sarta de rails de
+ferrocarril que al loco marqus se le antojaba que tena dentro del
+cuerpo. Los dems, que saban de esta alucinacin, sonrean con
+expresin de lstima y burla. Rafael Alcntara exclam cnicamente:
+
+--Dale, dale, que es lagarto!
+
+El pobre Manolo se volvi hacia l, sudoroso, encendido, y le dijo con
+acento de reproche:
+
+--Si t te encontrases como yo, no te reiras, Rafael.
+
+--Tiene razn, tiene razn!--exclam la Amparo indignada--.Vaya una
+gracia, burlarse de un amigo enfermo.
+
+Y para indemnizarle de aquel agravio le ayud a sentarse en un divn, le
+limpi el sudor con su pauelo y le di unos cuantos besos. Luego vino a
+sentarse de nuevo y sigui devorando lo que le ponan delante. Lleg el
+turno a los boquerones preparados expresamente para ella. Era uno de los
+gustos plebeyos que conservaba. Tantos engull, que excit la admiracin
+y la risa de los comensales. Socorro dijo, sin embargo, por lo bajo a su
+querido, "que daba asco verla comer". Crea de buen tono padecer de
+dispepsia y comer poco. Amparo remojaba los bocados con tantos y tan
+formidables sorbos de _borgoa_, que dejaba siempre la copa temblando.
+Coma y beba como un labrador en da de boda, y haca gala de ello.
+
+Ramoncito no se hallaba en disposicin de experimentar los goces de la
+nutricin animal. Dijo que haba tomado chocolate en casa de Osorio;
+pero no era cierto. Lo que haba tomado era veneno, con los obsequios
+que su amigo, el conde de Agreda, tribut por ms de una hora a
+Esperanza.
+
+--Oye, feo, por qu no comes?--le dijo Amparo volvindose de repente
+hacia l--. Es verdad que la chiquilla de Caldern no te hace caso? Te
+doy la enhorabuena, hijo, porque debe de tener mucho humor herptico.
+
+Maldonado, que estaba ya desabrido con ella desde la frase de la tarde,
+se puso encendido. Contenindose a duras penas le dijo con voz ronca:
+
+--Lo que te prevengo seriamente es que no vuelvas a ocuparte delante de
+m de esa nia....
+
+Amparo le mir fijamente con aire de desafo.
+
+--Y por qu, rico mo?
+
+--Porque las mujeres como t no pueden hablar de ciertas cosas sin
+profanarlas--dijo temblando de clera el concejal.
+
+--Ja, ja! Abrid los balcones, chicos, porque este chav tiene
+calor--dijo con risa sarcstica; y enfurecindose de pronto:--Mira,
+nio, no me vengas con infundios! T eres un mamarrachillo y ella un
+saco de pus. Lo oyes bien?
+
+La noble faz de Ramoncito se descompuso al escuchar estas pesadas
+palabras. Todo su cuerpo se estremeci de furor. No se sabe qu acto
+brbaro e insano hubiera realizado a no sujetarle Castro por la manga
+del frac, dicindole:
+
+--Djala, hombre. No ves que tiene ya mucho alcohol en la cabeza?
+
+Castro tena del otro lado a la Nati. Sin saber por qu razn, pues
+nunca le haba sido muy simptica, le di toda la noche por servirla y
+requebrarla en voz baja. Cuando se puso un poco alegre, le dijo a
+Alcntara que estaba del otro lado:
+
+--Con tu permiso, Rafael, voy a dar un beso a Nati.
+
+Y se lo di sin aguardar respuesta.
+
+Rafael no hizo maldito el caso. Poco despus volvi a decir:
+
+--Permites, Rafael?
+
+Y zas! le encaj otro beso. La bromita le pareci tan bien, que no se
+pasaban cinco minutos sin que la repitiese. Nati la encontraba
+deliciosa; se rea, presentando la mejilla a los labios del hermoso
+salvaje. Rafael, al principio, tambin la encontr graciosa y responda
+gravemente a la pregunta de su amigo:
+
+--Lo tienes. Pene, lo tienes.
+
+Pero al cabo fu parecindole pesada, y entre bromas y veras concluy
+por decirle:
+
+--Basta, Pepe; no abuses del fsico.
+
+A los postres, el mozo les dijo que un seorito que cenaba en un
+gabinete prximo con una seora, beba una copa de _champagne_ a su
+salud.
+
+--Quin es ese seorito? Le conoces?
+
+El mozo sonri discretamente.
+
+--Me ha prohibido decir su nombre.
+
+--Es un amigo?
+
+--S, seor conde: es un amigo.
+
+--Pues all voy--dijo Len.
+
+Y sali de la estancia. A los pocos instantes volvi a entrar con
+Alvaro Luna y su querida la Conchilla. Les hicieron una ovacin. Rafael
+se adelant con la copa en la mano y cant:
+
+ --Muri Alvarito,
+ Dios le tenga en gloria;
+ Bebamas una copa a su memoria.
+
+Hizo gracia la ocurrencia porque Alvaro se haba batido por la tarde.
+Pepe Castro le abraz.
+
+--Ya sabamos que habas salido bien. Has pinchado al coronel?
+
+--S, en un brazo.
+
+--Cmo fu eso?
+
+--Vers t....
+
+Y le cont los pormenores del lance. Todas se acercaron para escuchar.
+El coronel se haba levantado los pantalones al llegar al jardn y se
+haba remangado la camisa como un carnicero. Atac furiosamente; pero se
+fatigaba en seguida, como hombre obeso que era y algo tocado del
+corazn. Descansaron seis veces. Al fin, harto ya de tanto bregar, le
+haba tirado con decisin una estocada al pecho amagndole antes un tajo
+a la cabeza. No tuvo tiempo ms que a poner delante el brazo izquierdo,
+que qued atravesado.
+
+--Cre que le haba matado, porque cay redondo al suelo.
+
+--As, as. No hay cosa ms ridcula que andar dibujando tajos en el
+aire y haciendo ruido con los sables como en el teatro. Un buen golpe
+recto, partiendo de la inmovilidad, esa es la manera de concluir
+pronto!
+
+ --Muri Alvarito,
+ Dios le tenga en gloria;
+ Bebamos una copa a su memoria.
+
+volvi a cantar Rafael con voz engolada levantando la copa de
+_champagne_.
+
+--Vamos, a este chav ya se le ha subido San Telmo a la gavia--dijo la
+Amparo.
+
+Pepe y Alvaro sonrieron y continuaron comentando el lance. Los dems,
+menos Conchilla, les fueron dejando; se pusieron a charlar con
+animacin, trincando a la vez de lo lindo. Rafael estaba empeado en que
+Ramoncito les contara sus amores. Se haba declarado ya a la hija de
+Caldern? Le haba dado esperanzas? La verdad es que la nia no
+encontrara, por mucho que buscase, partido tan ventajoso como el de
+Ramoncito, un muchacho formal, en buena posicin, con un porvenir en la
+poltica....
+
+Aunque Alcntara pareca que hablaba en serio y expresaba las mismas
+ideas que al propio Ramoncito le bullan constantemente en la cabeza,
+ste recelaba, y con razn, de su buena fe. Adems, la presencia de
+aquellas mujeres, y ms especialmente la de Len, le molestaba mucho.
+Rechaz, pues, con mal humor todas las instancias que le hicieron para
+que abriese su pecho, y les rog, muy fruncido y encrespado, "que
+hiciesen el favor de no romperle ms la cabeza". Con esto desistieron de
+reirse a su costa y la emprendieron con Manolita Dvalos. El joven
+marqus, desde un divn donde yaca solitario, contemplaba sin pestaear
+en exttica adoracin a su ex querida.
+
+--Ven ac, Manolito; acrcate un poco, hombre--le dijo Len.
+
+--Para qu?--pregunt el marqus aproximndose con semblante
+avergonzado.
+
+--Para que charlemos un poco.... Y para que ests cerca de lo que ms
+quieres.... Haces bien en estar enamorado de esta barbiana. Todo se lo
+merece. No hay en Madrid una mujer que le ponga el pie delante en
+hermosura, en garbo, en salero.... Qu ojos! qu cejas! qu boquita
+de rosa!... Hasta las orejas! Mira qu primor de oreja!... Me las
+comera cada una de un bocado.... Uy! uy! uy!
+
+Nati le haba echado un feroz pellizco en el brazo.
+
+--Para que no vuelvas a echar piropos a nadie delante de tu mujer--dijo
+medio en serio, medio burlando.
+
+--Chico, si me hubieses dicho todo eso por la maana me hubiera durado
+todo el da--le dijo Amparo riendo--. Pero ahora ... ya ves, nos
+dormiremos en seguida....
+
+--Pero vamos a ver. Amparo--manifest Rafael afectando seriedad--. Por
+qu has dejado a Manolo, un chico joven, simptico, de las primeras
+familias de Espaa, por un to asqueroso, viejo, baboso como Salabert?
+
+El chiflado marqus hizo un gesto de contrariedad.
+
+--Djanos en paz, Rafael.
+
+Amparo, ponindose seria tambin, le contest:
+
+--Yo no le he dejado. Nos hemos dejado mutuamente, por conveniencia de
+ambos. No dir l que yo le he despedido....
+
+Manolo asinti con la cabeza por no contrariar a su dolo, aunque otra
+cosa le constase.
+
+--Pues es una lstima, porque l sigue ms chalao por ti que nunca.... Y
+t, aunque aparentes lo contrario, creo que algo te queda all en el
+fondo.
+
+Len se mordi los labios para no soltar el trapo.
+
+--Mira, t, nio--expres la Amparo con tono y ademanes persuasivos--;
+vosotros nos juzgis peores de lo que somos. Yo no dir que algunas
+veces no obremos por capricho, y que no seamos ligeras e interesadas....
+Pero hay ocasiones en que las circunstancias nos arrastran. Una mujer se
+pone en tren de vestir con elegancia, de tener palco en los teatros, de
+gastar coche, y llega a acostumbrarse a estas cosas como vosotros a
+fumar y tomar caf. Llega un da en que si quiere dar gusto a su
+corazn, va a verse privada de todo esto, y a caer en la miseria. T
+comprenders que se necesita mucha virtud y ms amor que el de Romeo y
+Julieta para echarlo todo a rodar y sacrificarse a vestir de percal otra
+vez y a vivir en una buhardilla. Chico, por lo mismo que nosotras hemos
+conocido bien la pobreza, sabemos mejor que vosotros lo agradable que
+es. Yo me he comprometido con Salabert porque tiene mucho dinero y puede
+satisfacer todos mis caprichos. No necesitaba decrtelo.... Por lo
+dems, si fuera a dar gusto a mi corazn demasiado sabis, y demasiado
+lo sabe l, que yo nunca he querido a nadie de verdad ms que a Manolo.
+
+Escuchando estas palabras, al loco marqus se le arrasaron los ojos de
+lgrimas. Tom la mano de su ex querida y la bes con la misma devocin
+y ternura que una reliquia. Len se levant de prisa porque no poda
+tener la risa en el cuerpo. Las mujeres, siempre compasivas con los
+extravos de la pasin por ridculos que sean, le contemplaron con
+curiosidad y lstima. Slo Rafael permaneci grave.
+
+--Francamente, no puedo presenciar ciertas escenas sin conmoverme--dijo
+levantndose de la silla afectando una tristeza que hizo sonrer a la
+misma Amparo.
+
+Justamente en aquel momento, Alvaro Luna se despojaba del frac para
+mostrar a Castro y a su querida una pequea herida que el sable del
+coronel le haba hecho. Rafael, Len, Nati, Ramoncito y Manolo Dvalos
+se acercaron. El noble salvaje se remang la camisa y dej ver el
+antebrazo, donde haba una seal roja bastante larga.
+
+--Diablo; ha sido un golpecito regular--dijo Castro.
+
+--Un planazo--manifest Alvaro.
+
+--No; ms bien parece que ha sido con el corte. Lo que hay es que
+pegando enteramente a plomo y no tirando un poco del sable al mismo
+tiempo, el corte suele embotarse. Por eso no ha rajado la piel, y en vez
+de herida result contusin.
+
+Conchilla, que miraba el brazo de su amante con tristeza y sobresalto,
+se precipit al fin sobre l y le bes la cicatriz con transporte, sin
+importarle las risas y las cuchufletas que esto produjo.
+
+Amparo y Socorro se haban quedado sentadas al lado de la mesa, una
+frente a otra. Si se ha de decir la verdad, Amparo, naturaleza violenta,
+irascible, sin pizca de imaginacin y de inteligencia limitadsima,
+habase olvidado enteramente del desabrimiento que con la Socorro haba
+tenido; le diriga la palabra con la misma confianza y desenfado que
+antes. Mas sta, porque su carcter fuese ms receloso y susceptible, o
+porque el vino la privase del juicio, o por ambas cosas a la vez segua
+mostrndose taciturna y hostil hacia su amiga. Responda con marcada
+frialdad a sus observaciones y hasta algunas veces se adverta en sus
+labios cierto gesto de desdn. La Amparo, que no tena un temperamento
+observador, concluy sin embargo por observarlo.
+
+--Oyes, chica, qu es lo que tienes? Te dura todava el enfado?
+
+--A m? Ca! Yo no puedo enfadarme contigo.
+
+Estas palabras parecan un testimonio de cario y confianza. Sin
+embargo, las pronunci en un tono tan extrao, que la Amparo se la qued
+mirando fijamente antes de replicar.
+
+--Pues hija--dijo al cabo--, yo te confieso que puedo enfadarme con
+todo el mundo y contigo tambin si me llegases a hacer alguna ofensa.
+
+--Pues yo, contigo, no--replic con una sonrisa particular la Socorro.
+
+Amparo volvi a mirarla fijamente y con sorpresa.
+
+--Qu quieres decir con eso, que me desprecias?
+
+--Lo que t quieras--profiri con el mismo gesto de desdn.
+
+Una arruga profunda apareci en el entrecejo de Amparo; seal de
+tormenta.
+
+--Mira, chica, tengamos la fiesta en paz. Te vas haciendo muy picante y
+ya sabes que tengo muy poca paciencia--dijo con voz sorda.
+
+--De lo que menos caso hago yo es de tu paciencia, hija ma. Te he
+venido a decir bien claramente que no quiero trato contigo. Al parecer,
+no quieres acabar de entenderlo. T y yo no hemos mamado la misma leche
+ni hemos tenido los mismos principios. Por eso no nos entendemos. Si
+algn resentimiento tienes conmigo, como yo jams te he tenido miedo
+ninguno, podemos resolverlo cuando quieras. Mira, aqu traigo este
+juguete para castigar a los desvergonzados.
+
+Al mismo tiempo sac del bolsillo una llave inglesa y la puso sobre la
+mesa.
+
+Verla Amparo, apoderarse de ella con mpetu feroz, y dar un terrible
+golpe en la cara a su duea, fu instantneo. La Socorro cay de la
+silla soltando cuatro chorros de sangre por los cuatro agujeros que los
+pinchos del instrumento la hicieron. El susto, para los que all estaban
+fu grande, pues no haban advertido la disputa. Todos corrieron
+presurosos a levantar a la herida. Hubo unos instantes de confusin en
+que nadie se daba cuenta de lo que en realidad haba pasado. La Amparo
+se haba puesto terriblemente plida y an murmuraba sordamente
+denuestos. En cuanto Len Guzmn averigu, viendo en sus manos la llave,
+lo que haba pasado quiso arrojarse sobre ella, y lo hubiera hecho
+faltando a lo que se debe un caballero, si Pepe Castro y Rafael no le
+hubieran sujetado. No pudiendo realizar sus propsitos comenz a
+increparla.
+
+--Esto es una infamia! Una vileza! Es la accin de un asesino! Desde
+aqu debes ir a la crcel, porque has cometido un delito.
+
+Los mozos, que haban acudido a los gritos, viendo tanta sangre y oyendo
+las palabras del conde, se dispersaron. Alguno de ellos baj al caf a
+dar parte a un inspector de polica que all estaba el cual se present
+inmediatamente: otros corrieron a avisar a un mdico. Subieron dos. La
+herida era de importancia y de consecuencias, porque quedaran seales
+en el rostro. Ordenaron que llevasen acto continuo a la enferma a la
+casa de socorro. All no disponan de medios para la cura. El inspector
+manifest que se vea en la necesidad de conducir la agresora a la
+prevencin y tomar el nombre de los presentes. Entonces todos
+intervinieron con ruegos para que dejase a la Amparo libre,
+respondiendo ellos de las consecuencias. El inspector se neg
+resueltamente. Lo nico que poda hacer era conducirla al Gobierno civil
+en vez de la prevencin y detener el parte al juzgado algn tiempo.
+Aunque casi todos pertenecientes a familias muy distinguidas, ninguno de
+los presentes era un personaje poltico (con paz sea dicho de Ramoncito)
+que pudiese desviar ni contener el curso de la justicia. Pero el duque
+de Requena s lo era. Por eso Rafael le dijo en voz baja a la Amparo:
+
+--Mira, chica, lo mejor que puedes hacer es pasar un aviso a Salabert.
+Si no, ests perdida.
+
+--Ya se habr acostado. Te encargas t de llevrselo?
+
+El perdulario vacil un instante, pero al fin se decidi a prestarle
+aquel servicio, contando sacar de l buen partido.
+
+La herida fu conducida a la casa de socorro en el coche de Pepe Castro,
+acompaada por Len y un guardia. Amparo fu al Gobierno civil en su
+propio carruaje, con el inspector y Manolito Dvalos, que se lo pidi a
+ste por favor con lgrimas en los ojos. Alvaro Luna, la Conchilla,
+Nati, Pepe Castro y Ramn les prometieron seguirlos inmediatamente y
+acompaar a la hermosa agresora en su odisea. Pero ya a la puerta de
+Fornos hubo deserciones. Alvaro declar que le dola un poco el brazo y
+que iba a currselo. Conchilla, como es natural, le acompa. La Nati,
+con Castro y Ramn, siguieron a pie hasta el Gobierno. Una vez all,
+antes de entrar celebraron consejillo. Ramoncito presentaba algunas
+dificultades. El era concejal y no poda "meterse en ruidos", mximo
+cuando las relaciones del Gobernador con el Ayuntamiento venan siendo
+un poco tirantes. Por su parte. Castro declar lacnicamente que todo
+aquello era ridculo. Naturalmente, siendo ridculo qu iba a hacer un
+hombre como l all? Adems, anunci que tena sueo y ste era ya un
+argumento sobradamente poderoso sin necesidad del primero. La Nati tal
+vez hubiera desistido tambin de subir; pero se crea en la obligacin
+de aguardar a Rafael.
+
+En una habitacin bastante sucia del Gobierno esperaban la Amparo y
+Manolito Dvalos cuando Nati se les junt. El manaco marqus estaba tan
+tembloroso, tan desencajado y lvido como si sobre l pesase una
+terrible desgracia. Su confusin y dolor se aumentaron cuando Amparo le
+orden marcharse. No convena que le viese Salabert all. Rog con los
+mayores extremos que le permitiese aguardar el fin de la aventura; pero
+fu en vano. No pudiendo conseguirlo sali al cabo de la estancia, pero
+fu para rondar por los alrededores del edificio como un perro fiel.
+Pocos momentos despus, la Amparo fu llevada al despacho de uno de los
+oficiales, que la recibi sin miramiento alguno, sin levantarse del
+silln y hablndola en un tono autoritario que la produjo gran
+irritacin. La bilis se le revolvi en el estmago. En poco estuvo que
+no se desvergonzase con aquel mequetrefe; pero el temor de la crcel la
+contuvo. Sin embargo, a pesar de su paciencia, no estuvo en mucho que
+fuese. Si no llegan a la sazn el duque de Requena y Rafael hubiera sido
+ms que probable.
+
+Salabert entr resoplando como de costumbre. A este resuello deba,
+quiz, parte del respeto que en todas partes inspiraba. Slo un hombre
+con cien millones de pesetas de capital se poda autorizar tanto
+resoplido y escupitajo. El oficial se turb un poco a su vista. El
+banquero, con la perspicacia que le caracterizaba, supo aprovechar este
+predominio.
+
+--De qu se trata, eh? Disputas de chicas.... Algunos golpes.... Nada
+entre dos platos.... Esto se arregla en dos segundos.... T, chiquita, a
+la cama.... Maana le dars un beso; la regalars un brazalete.... Todo
+arreglado, todo arreglado--comenz a gruir con el desenfado del que
+est en su casa.
+
+El oficial apenas tuvo valor para murmurar:
+
+--Seor duque, tendra mucho gusto en complacerle ... pero mi
+obligacin....
+
+--A ver, dnde est Perico? Anda por ah Perico?--pregunt con el
+mismo despotismo.
+
+--El seor Gobernador se ha retirado ya--manifest el oficial.
+
+--Pues el secretario.... Dnde est el secretario?... A ver, el
+secretario.
+
+Condujronle a su despacho y se encerr con l. Al cabo de unos minutos
+sali con las mejillas un poco ms amoratadas. El secretario le despidi
+a la puerta con una fina sonrisa burlona. La Amparo se acerc y le
+pregunt:
+
+--Est arreglando el asunto?
+
+--Por ahora, s--respondi mordiendo el sempiterno cigarro.
+
+--Pues quiero irme en tu coche--dijo, bajando la voz.
+
+La fisonoma del banquero se oscureci.
+
+--Demasiado sabes que no puede ser.
+
+--Que no puede ser?... Ahora vers.... Dame el brazo.... En marcha.
+
+Y cogindose con fuerza de su brazo le empuj hacia la escalera seguido
+de Nati y Rafael entre las miradas atnitas del oficial, del inspector y
+de los tres o cuatro empleados que all haba a tales horas.
+
+Una vez en la calle, la hermosa tirana ofreci su coche a Nati y Rafael,
+y se meti sin vacilar en el del duque, que la sigui taciturno pero
+sumiso. Los nervios de la antigua florista se desataron as que se vi a
+solas con su querido. Las palabras ms soeces del repertorio de los
+cocheros de punto brotaron a sus labios temblorosos. Pate, jur,
+rechin los dientes, profiri mil estpidas amenazas. Por ltimo,
+cogiendo al banquero por la solapa de su gabn de pieles, le dijo
+atropellndose por la ira:
+
+--Por supuesto; esos dos puercos, el empleado y el inspector, quedarn a
+escape cesantes.
+
+--Veremos, veremos--respondi el duque, inquieto y confuso.
+
+--Ya est visto. Hasta que me traigas su cesanta no te presentes en mi
+casa, porque no te recibo.
+
+
+
+
+IX
+
+#Los amores de Raimundo.#
+
+
+La nueva aventura amorosa de Clementina se desenvolva de un modo tan
+pueril como grato para ella. Despus de aquella inoportuna vuelta de
+cabeza, que tanto la haba avergonzado, se guard bien, durante algunos
+das, de mirar hacia atrs, aunque el saludo que enviaba a Raimundo
+fuese cada vez ms expresivo y afectuoso. El capricho (por no darle
+mejor nombre, pues no lo mereca) fu echando, no obstante, tanta raz
+en su imaginacin, que concluy por volverse otra vez; al da siguiente
+tambin; al otro igual, encontrando siempre los gemelos del joven
+clavados sobre ella. Por fin, un da se volvi desde la esquina y le
+hizo un nuevo saludo con la mano.
+
+"Vamos, he perdido la vergenza", murmur despus ponindose colorada. Y
+tan verdad era, que desde entonces no pas otra vez sin hacer lo mismo.
+
+Pero aquella situacin, aunque graciosa y original, iba parecindole
+pesada. Su temperamento fogoso no le permita gozar jams con
+tranquilidad del presente, la impulsaba a buscar con afn un ms all, a
+precipitar los acontecimientos, aunque muchas veces, en lugar del placer
+apetecido, quedase envuelta en los escombros del alczar que su fantasa
+haba levantado. En esta ocasin, sin embargo, tena mejores motivos que
+otras veces para desear salir de ella. Era tan falsa, que tocaba en los
+lindes de lo ridculo. A solas consigo misma sola confesrselo.
+
+"La verdad es que, bien mirado, yo le estoy haciendo el oso a ese
+muchacho. Parezco una dama de la isla de San Balandrn."
+
+Mas, aunque todos los das se propona dar un corte a aquella aventura
+no saliendo ms a pie, o cruzando por delante de la casa de Raimundo sin
+levantar la mirada o, a todo ms, dirigindole un saludo fro, es lo
+cierto que no tena fuerza de voluntad para llevar a cabo su propsito.
+Ni siquiera para dejar de enviar el consabido adis desde la esquina.
+Una cosa la preocupaba sobremanera. Y es que el joven, viendo las
+claras seales que ella daba de arrepentimiento, las pruebas un tanto
+humillantes de su simpata hacia l, no se apartase de la obediencia, no
+la siguiese jams ni buscase ocasin de encontrarse con ella en el
+paseo. Esto, a la larga, iba irritando su amor propio. Pareca que aquel
+seor tomaba con demasiada aficin el papel contrario. Pensando en esto,
+algunas veces llega a encolerizarse. Mas al cruzar de nuevo por delante
+de l le vea tan risueo, tan feliz, con tales deseos de saludarla, que
+el negro fantasma de la soberbia se desvaneca y entraban de nuevo en su
+pecho a torrentes la simpata y el caprichoso deseo de amar y ser amada
+de aquel nio.
+
+En qu parara todo aquello? En nada probablemente. Sin embargo, haca
+lo posible por que siguiese adelante y cuajase; no caba duda. Al ver
+paralizado su deseo por causas que no poda definir claramente, creca y
+se transformaba poco a poco en spero apetito. Una tarde en que el
+desencanto y la amargura haban invadido su pecho en que iba pensando
+seriamente, al caminar por la calle de Serrano, en abandonar por
+completo aquella ridcula aventura, al pasar por debajo del mirador
+despus de haber saludado al joven, sinti caer sobre ella un puado de
+flores deshechas. Levant la vista y le envi una afectuosa sonrisa de
+reconocimiento. Aquella lluvia refresc su alma, reanim su desmayado
+capricho. Entonces se puso a buscar con afn un medio de acercarse
+nuevamente a Raimundo. Pens en escribirle pidindole perdn de su
+visita y sus palabras severas; pero ya era tarde para ello. Despus
+imagin que acaso entre sus amigos, particularmente entre los
+periodistas, hubiese alguno que le conociera y por el cual le poda
+enviar un recado de atencin. Lo desech como peligroso. Hasta se le
+pas por la cabeza hacerle sea para que bajase y darle una explicacin
+de palabra; pero tampoco os hacerlo. Era demasiado humillante.
+
+La casualidad vino en su ayuda resolviendo el asunto a su placer, cuando
+menos lo pensaba. Una noche se encontraron en el teatro de la Comedia.
+Raimundo, que transcurrido el ao de luto sola ir de vez en cuando,
+estaba con su hermana en las butacas. Ella ocupaba un palco bajo frente
+a ellos. Se saludaron cariosamente, y durante largo rato hubo entre el
+joven y la hermosa dama un tiroteo de miradas y sonrisas que llam
+extremadamente la atencin de Aurelia.
+
+--Pero, qu es esto? Has vuelto a hablar con esa seora?
+
+--No.
+
+--Entonces, qu significa tanta sonrisa? Parecis amigos ntimos.
+
+--No s--replic el joven algo confuso--. Se manifiesta muy afectuosa
+conmigo. Quiz suponga que me ha ofendido cuando fu a casa y quiera
+desagraviarme.
+
+En el primer entreacto Aurelia recibi un hermoso ramo de camelias que
+le trajo una florista.
+
+--De parte de aquella seora que est en el palco nmero once.
+
+La nia alz los ojos y vi a Clementina que la miraba risuea. Los dos
+hermanos dieron las gracias con fuertes cabezadas. Aurelia se puso muy
+colorada.
+
+--No te parece--le dijo su hermano--que debo subir a dar las gracias a
+esa seora?
+
+Era natural. Raimundo, cuando baj el teln por segunda vez, la dej por
+unos instantes sola y subi al palco de la dama. Una sonrisa feliz
+ilumin el semblante de sta al ver al joven en la puerta. Le recibi
+como a un antiguo amigo; le mand sentarse a su lado; entabl con l
+pltica reservada, dejando en completo abandono a su obligada compaera
+Pascuala. Por fortuna para sta no tard en llegar Bonifacio, que no
+tomaba jams butaca cuando saba que la familia de Osorio tena palco en
+algn teatro.
+
+--Veo con satisfaccin que no me guarda usted rencor--le dijo en voz
+baja dirigindole una larga mirada insinuante--. Hace usted bien. Eso
+prueba que tiene usted corazn y talento. Le confieso con toda
+ingenuidad que me equivoqu de medio a medio en la apreciacin de su
+conducta y su persona. Es tan cierto esto que cuando sal de su casa de
+buena gana me hubiera vuelto a pedirle a usted perdn.... Si no de
+palabra, con los ojos y el gesto debi usted comprender que se lo he
+pedido despus muchas veces....
+
+Todava le di otros tres o cuatro pases superiores, de verdadero
+maestro, con los cuales arregl la cabeza al pobre Raimundo, esto es, le
+dej inmvil, confuso, fascinado, como ella le quera, en suma. Al mismo
+tiempo explic con habilidad aquellas manifestaciones de simpata un
+poco extraas cuyo recuerdo la avergonzaba.
+
+Sin dejarle tiempo a reponerse le pregunt con inters por su hermanita,
+por su vida, por sus mariposas. Raimundo contestaba a sus preguntas con
+sobrado laconismo, no por frialdad, sino por su falta de mundo. Pero
+ella no se desconcertaba. Segua cada vez ms cariosa envolvindole en
+una red de palabritas lisonjeras y de miradas tiernas. Cuando ms
+embebida y aun puede decirse entusiasmada se hallaba reconquistado a su
+juvenil adorador, he aqu que aparece en el pasillo de las butacas Pepe
+Castro, correctamente vestido de frac, las puntas del bigote engomadas,
+finas como agujas, los bucles del cabello pegados coquetamente a las
+sienes, el aire suelto, varonil, displicente. Derram primero su mirada
+fascinadora, olmpica, por las butacas, dejando temblorosas y subyugadas
+a todas las nias casaderas que por all andaban esparcidas: despus,
+con arranque sereno como el vuelo de un guila, alzla al palco nmero
+once. No pudo reprimir un movimiento de sorpresa. Con quin hablaba
+Clementina tan ntimamente? No conoca a aquel joven. Le dirigi sus
+diminutos gemelos. Nada, no le haba visto en su vida. Clementina, que
+advirti la sorpresa de su amante, despus de responder al saludo
+redobl su amabilidad con Raimundo, volvindose enteramente hacia l,
+acercando el rostro para hablarle, haciendo mil moneras destinadas a
+llamar la atencin del noble salvaje y a preocuparle. Senta un goce
+maligno en ello. Castro haba llegado a serle indiferente. Dirigi ste
+por largo rato los gemelos a Raimundo de un modo impertinente y hasta
+provocativo. Nuestro joven le pag con algunas inocentes miradas de
+curiosidad, porque no tena el honor de conocer al terror de los
+maridos.
+
+Comprendiendo que su hermana estara impaciente, aunque desde el palco
+no la perda de vista, se alz de la silla para despedirse.
+
+--Seremos amigos verdad?--le dijo la hermosa dama retenindole por la
+mano--. Muchos recuerdos a su hermanita. Necesito darle una satisfaccin
+de aquella brusca y extraa visita, y se la dar. Dgale usted que uno
+de estos das la voy a sorprender en medio de sus faenas caseras.... Me
+interesan ustedes muchsimo, dos hermanitos tan jvenes viviendo
+solos.... Adis, Alczar: lo dicho.
+
+Cuando baj del palco un poco aturdido y se sent de nuevo al lado de
+Aurelia, le dijo sta:
+
+--Qu hermosa es esa seora!... Pero yo sigo creyendo que no se parece
+a mam.
+
+Raimundo, que no se acordaba en aquel momento de tal parecido, sinti un
+leve estremecimiento y balbuci:
+
+--Pues yo le encuentro un cierto aire....
+
+Ahora ya no era ms que aire. El joven comenzaba a sentir
+remordimientos. La impresin que Clementina le causaba no era la misma
+de respetuosa devocin que antes de haber trabado de tan singular manera
+conocimiento con ella.
+
+Pepe Castro, as que le vi en las butacas, comenz a mirarle con fijeza
+tratando sin duda de analizarle. Como quiera que aquel muchacho rubio no
+perteneca a la elevada sociedad que l frecuentaba, passele por la
+imaginacin (porque tena imaginacin y todo), que bien pudiera ser el
+mismo perseguidor de quien tanto se haba quejado en otro tiempo
+Clementina. Como es natural, esta sospecha no le excit a mirarle con
+ms simpata. Raimundo estaba tan atento a contemplar el palco de la
+seora de Osorio, que no repar en la provocativa insistencia del
+tenorio. Este, cansado al fin, subi a saludar a su querida. Sentse a
+su lado, en la misma posicin que un momento antes haba estado
+Raimundo, quien al verle de esta suerte sinti un extrao malestar,
+cierta vaga tristeza que no trat de definir. Sin embargo, observ que
+la dama estaba muy risuea y el gallardo caballero muy serio, y que a
+ella no le faltaba tiempo para echar frecuentes miradas a las butacas,
+lo cual pona al otro cada vez ms enfurruado y sombro.
+
+--Has reparado cmo te mira esa seora?--pregunt Aurelia a su
+hermano--. Parece como si le gustases.
+
+--Qu tontera! exclam l ruborizndose--. Vaya un buen mozo que soy
+yo! Si fuese el caballero que ahora tiene al lado....
+
+Aurelia protest riendo. No; su hermano era ms guapo que aquel soldado
+de cromo con rosetas en las mejillas como las bailarinas.
+
+Cuando termin la representacin, Raimundo pudo ver, no sin cierto
+sentimiento de celos, a Clementina aguardando en el vestbulo su land
+en compaa del mismo caballero. Saludle aqulla con tanto afecto, que
+Castro, cada vez ms inquieto, volvi a dirigirle una larga e intensa
+mirada de anlisis.
+
+Por espacio de algunos das el joven entomlogo esper con zozobra que
+Clementina se detuviese a la puerta de su casa y subiera a cumplir la
+promesa. Sus esperanzas quedaron defraudadas. La dama cruzaba como
+siempre con su pasito vivo y menudo, le saludaba cariosamente primero,
+y desde la esquina volva a hacerle el consabido adis con la mano. Cada
+vez que salvaba la puerta, el corazn de Raimundo se encoga, se pona
+de mal humor. "Vaya, se le ha olvidado, deca para s: no volver a
+hablar ms con ella, como la casualidad no nos vuelva a juntar en algn
+sitio". Empez a ayudar a la casualidad asistiendo con ms frecuencia al
+teatro de la Comedia, pero no logr verla. Al teatro Real, donde
+seguramente estaba, no se atreva a ir por el temor de que pensase que
+an duraba la persecucin. Por qu se le haba metido en la cabeza que
+haba de subir a su casa precisamente a aquella hora y no a otra, no lo
+podemos explicar. Lo que s afirmaremos es que fueron inmensos su
+asombro y turbacin cuando una maana Clementina se dej entrar por la
+casa. Pregunt desde luego por la seorita. Aurelia la recibi en la
+sala y pas inmediatamente recado a su hermano. Cuando ste se present,
+la dama se hallaba instalada en el sof charlando con el desembarazo de
+una amiga que el da anterior les hubiese visitado.
+
+--Conste que esta visita no es para usted--le dijo sonriendo y
+tendindole su mano enguantada.
+
+--No me atrevera yo a imaginarlo, seora--replic l apretndosela
+tmidamente.
+
+--Por si acaso! No le creo a usted fatuo, pero las mujeres debemos
+siempre vivir prevenidas.
+
+En la soltura y en el tono jocoso que adoptaba se poda advertir cierta
+afectacin. Su voz estaba ligeramente alterada. Alrededor de los ojos
+haba esa palidez que denuncia siempre la emocin que embarga el
+espritu. La visita fu corta, pero en ella tuvo tiempo para lisonjear a
+la nia con muchas palabras delicadas, con efusivos ofrecimientos. La
+hizo prometer que ira a verla algn da. Si no le gustaba la sociedad,
+que fuese por la tarde y charlaran un rato solitas. Le enseara su
+casa y algunas labores. La orfandad y la juventud de Aurelia la
+impresionaban. Ya que ella tena la dicha de parecerse a su madre un
+poco, como afirmaba Raimundo, se crea con cierto derecho a su afecto.
+
+--Nada; cuando usted se aburra aqu sola, se viene usted a mi casa que
+est cerquita, y nos aburriremos juntas, que siempre es ms llevadero.
+
+La pobre Aurelia, confundida por aquella amabilidad y charla
+mundanales, no haca ms que sonrer. Cuando se levant para
+despedirse, dijo:
+
+--Queda usted encargado, Alczar, de recordar a Aurelia su palabra. En
+cuanto a usted puede hacer lo que guste. Con los sabios no me atrevo a
+insistir porque se les molesta cuando menos se piensa....
+
+Habiendo recobrado por completo su aplomo les hablaba en un tono amable,
+protector, un poco maternal. Todava en la escalera les entretuvo unos
+momentos con su conversacin desenvuelta e insinuante a la vez y les
+reiter con gracia todos sus ofrecimientos. No consinti que Raimundo la
+acompaase. Se fu sola dejando una estela perfumada que ste aspir con
+ms placer que su hermana. Porque Aurelia luego que cerraron la puerta
+guard silencio. A las frases de elogio que Raimundo tribut
+calurosamente a la dama, asinti en un tono lacnico que le apag los
+fuegos.
+
+Hay que confesarlo. La impresin primera de adoracin filial que
+Clementina inspir al joven entomlogo se haba ido desvaneciendo poco a
+poco o, por mejor decir, confundiendo con otra inclinacin menos santa,
+aunque guardando algo de ella. Como en todos los hombres alejados del
+trato de mujeres, dedicados exclusivamente al estudio, la visin del
+sexo y el reconocimiento de la ley divina del amor fueron vivos e
+intensos. Al da siguiente de la visita de Clementina ya quera que
+Aurelia se la pagase, manifestando por supuesto tal deseo tmidamente y
+con palabras embozadas. Pero su hermana le demostr la conveniencia de
+aguardar algn tiempo y l se resign. Al fin se realiz la visita.
+Aurelia pas una tarde en el _boudoir_ de la seora de Osorio. Raimundo,
+despus de muchas vacilaciones, no se atrevi a ir con ella.
+
+A los tres o cuatro das se present de nuevo Clementina en casa de los
+jvenes a convidarles para ir por la noche al Real. Fu un verdadero
+apuro para ellos. Raimundo no tena frac, Aurelia no posea tampoco un
+guardarropa muy provisto. Sin embargo, fueron. Un pariente prest al
+joven su frac: Aurelia se puso los mejores trapitos del armario. Al da
+siguiente Raimundo se encarg un traje de etiqueta en la mejor sastrera
+de Madrid. No slo hizo esto, sino que tambin, sin dar parte a su
+hermana, fu a la contadura del teatro Real y tom un abono de butaca
+cerca de la platea de Osorio, en el mismo turno.
+
+La intimidad creci pronto entre ellos, gracias a los esfuerzos de
+Raimundo. Porque su hermana, aunque elogiaba tambin la amabilidad de su
+nueva amiga, opona una resistencia sorda y pasiva a frecuentar su
+trato. Por ms que haca no lograba borrar de su espritu la manera
+extraa de comenzar aquella amistad, ni se le poda ocultar el fondo de
+falsedad que en ella exista. Conocindolo Raimundo procuraba con afn
+desvanecer sus aprensiones, unas veces directa, otras indirectamente.
+Era Aurelia una muchacha ms bien fea que linda, como ya hemos dicho, de
+buen sentido y de honrado corazn. La adoracin que senta por
+Raimundo, inculcada por su difunta madre, no le impeda conocer las
+partes flacas de su carcter, dbil, impresionable con exceso y pueril.
+Realmente en este aspecto ella representaba el elemento masculino y l
+el femenino dentro de la casa. Lloraba l con extremada facilidad; ella
+difcilmente. Senta l extraas aprensiones, desfallecimientos, a veces
+verdaderas alucinaciones; ella tena el sistema nervioso perfectamente
+equilibrado. Era sana y maciza; l, enfermizo y lacio. En los meses que
+siguieron a la muerte de la madre, Raimundo, sacando fuerzas de flaqueza
+con la idea de proteger a su hermana, se haba mostrado ms resuelto y
+varonil. Andando el tiempo el temperamento recobr sus derechos, cay de
+nuevo en sus manas pueriles, en su impresionabilidad femenil, al paso
+que ella se creca descubriendo un temperamento firme, equilibrado y
+recto.
+
+No le cost mucho trabajo a Clementina someter, fascinar enteramente al
+joven naturalista. Unas veces yendo los chicos a su hotel, otras yendo
+ella a casa de los chicos o llevndolos consigo al teatro o al paseo, se
+vean la mayor parte de los das. Pepe Castro, la primera noche que
+encontr a Raimundo en el saln de Osorio comprendi perfectamente lo
+que pasaba, y se llen de despecho.
+
+--A esta grandsima ... le da ahora por los bebs--murmur rechinando
+los dientes--. Todas las perdidas concluyen por estas extravagancias.
+
+Pens en dirigirse al joven y provocarle. No tard en persuadirse de que
+este paso sera para l desastroso. Qu iba ganando en ello?
+Absolutamente nada porque Clementina le detestara. El escndalo pondra
+de manifiesto su derrota, tanto ms vergonzosa cuanto que el vencedor
+era un chicuelo absolutamente desconocido. Determinse, pues,
+prudentemente a no dar su brazo a torcer ante el mundo y a alejarse de
+su querida temporalmente, dejndola que satisficiese su capricho. Quiz
+ms adelante, cansada de triscar con aquel corderillo, volvera la oveja
+al redil.
+
+Raimundo no era tan nio como Castro le supona, pues contaba veintitrs
+aos cumplidos: pero tena una figura infantil y delicada que no le
+dejaba aparentar ms de diez y ocho. Su salud era vacilante y
+quebradiza. Padeca frecuentes ataques, sobre todo desde la muerte de su
+madre, en que perda unas veces la vista, otras el habla, con otra
+variedad de fenmenos extraos que por fortuna duraban poco tiempo.
+Adems se vea acometido de profundas melancolas, crisis violentas que
+terminaban por un llanto copioso y prolongado corno en las mujeres
+histricas. La vista de las araas le produca espasmos; el bistur de
+un mdico le estremeca. La aprensin de volverse loco le haca padecer
+horriblemente algunas veces: otras era el temor de suicidarse contra su
+propia voluntad. Jams tena armas al alcance de la mano, y por el miedo
+de arrojarse desde el balcn lleg a cerrar de noche el de su cuarto con
+candado, entregando la llave a su hermana, nica testigo y confidente de
+estos desvaros. Su temperamento y la educacin afeminada que haba
+tenido eran la causa de ellos. Guardbalos, sin embargo, con cuidado
+como todos los que los padecen, que son ms de los que se piensa:
+procuraba con grandes esfuerzos refrenarse comprendiendo el ridculo que
+cae sobre los hombres as constituidos.
+
+Cualquiera se representar bien lo que pasara por este muchacho cuando
+una mujer tan hermosa, tan coqueta y tan experimentada como Clementina
+se resolvi a hacer su conquista. Primero su extremada timidez le
+impidi darse cuenta de la conducta de la dama. Pensaba que aquellos
+saludos afectuosos, aquellas sonrisas no eran ms que la expresin de
+una sbita simpata que su orfandad haba excitado en ella. Todava,
+cuando trab amistad con ellos y se multiplicaron las seales de su
+inclinacin, y su hermana le di la voz de alerta, no pudo imaginarse
+que pudiera existir entre ambos otra cosa que una amistad ms o menos
+estrecha protectora y maternal por parte de ella, rendida y fervorosa
+por la de l. Sin embargo, el elixir de amor que gota a gota iba dejando
+caer Clementina en sus labios, lleg al fin al corazn. Cuando menos lo
+pensaba se encontr enamorado, loco. Pero al tiempo que hizo este
+descubrimiento le acometi una vergenza inmensa; pens que jams
+tendra el valor de declarrselo. Por un lado la conducta de su dolo
+con l, los constantes testimonios de simpata que le prodigaba, se
+prestaban a forjarse ilusiones. Pero le pareca tan extrao e
+inverosmil que un hombre tmido, inexperto, desprovisto de atractivos
+mundanos pudiese obtener los favores de seora tan rica y tan hermosa,
+que al instante las abandonaba o se meca en ellas dulcemente a
+sabiendas de que eran pura quimera. Adems, no poda librarse de los
+agudos remordimientos que de vez en cuando le asaltaban. Aquella seora
+se pareca a su madre, no caba duda. Por esto slo se haba fijado en
+ella, y haba sido su perseguidor callejero algn tiempo. No era una
+verdadera profanacin, una cosa abominable que la imagen de su madre le
+inspirase deseos carnales?
+
+Pues a despecho de estos remordimientos, de su invencible timidez y de
+los clamores de la razn, Raimundo se senta cada da ms subyugado por
+aquella mujer. Verdad que Clementina puso en juego todas las armas de
+que dispona, que no eran pocas ni mohosas todava. A medida que
+aumentaba la timidez de su juvenil adorador creca en ella la osada y
+el aplomo. En el amor esto pasa casi siempre; pero aqu, por las
+circunstancias especiales de ambos, adquira mayor relieve. La timidez
+en l lleg a ser una enfermedad, una cosa extraa, de cuya ridiculez se
+daba perfecta cuenta sin que por medio alguno pudiese vencerla. Al
+contrario, cuantos ms esfuerzos haca para adquirir aplomo y
+desembarazo delante de ella, mejor se mostraba la emocin que le
+embargaba. Al principio la hablaba con cierta serenidad, se autorizaba
+alguna bromita o frase ingeniosa; despus esta serenidad se fu
+perdiendo, las bromas cesaron. No se poda acercar a ella sin turbarse,
+no poda darle la mano sin un leve temblor. Si la dama le miraba
+fijamente, sus mejillas se encendan.
+
+Clementina no poda menos de sonrer ante esta inocente alborada de
+amor. Gozaba con ella llena de curiosidad, alegre de sentirse an
+bastante hermosa para inspirar a un nio tan rendida pasin. Unas veces
+se entretena malignamente en atortolarle, en ponerle colorado,
+mostrndose viva y desenvuelta como una chula: otras se placa en
+seguirle el humor apareciendo melanclica, dirigindole miradas tmidas
+como una colegiala: otras, en fin, le trataba con tierna familiaridad,
+enterndose de su vida, de sus actos y sus pensamientos, como una madre
+o una hermana cariosas. Entonces era cuando Raimundo recobraba un poco
+de libertad y osaba mirar a la diosa cara a cara. Clementina le
+embromaba a menudo por sus aficiones cientficas, entraba en su despacho
+y dejaba esparcidos por la mesa o por el suelo los cartones de las
+mariposas. Esto, que si otra persona lo ejecutase producira en la casa
+una catstrofe, haca reir al joven naturalista.
+
+Comenzaba a susurrarse entre los ntimos de la dama algo sobre estos sus
+nuevos y extravagantes amores, adelantndolos, por supuesto, mucho ms
+de lo que en realidad estaban. Una noche de comida y tresillo, deca
+Pepa Fras a tres o cuatro elegantes salvajes que estaban en torno suyo
+discutiendo el asunto:
+
+--Desengense ustedes. Clementina concluye enamorndose de un perro de
+Terranova o de un periodista.
+
+Cuando entraba Raimundo en el saln con su cabeza de querubn rubia y
+melanclica, con su aspecto humilde y embarazado, todas las miradas se
+posaban sobre l con curiosidad. Haba sonrisas, murmullos, frases
+ingeniosas y estpidas. Se le discuta. En general, entre los hombres
+sobre todo, juzgbase ridcula la conducta de la esposa de Osorio: pero
+algunas damas miraban con simpata al mancebo, encontraban muy agradable
+su aire candoroso, y comprendan el capricho de Clementina. Hubo entre
+ellas quien procur seducirlo.
+
+Era ya nuestro joven considerado como amante oficial de Clementina,
+cuando an no la haba rozado con los labios la punta de los dedos ni
+soaba con ello. Sin embargo, el amor iba haciendo tales progresos en su
+pecho que tema caer el da menos pensado de rodillas ante ella como los
+galanes de comedia. Sufra horriblemente a la menor seal de desdn, y
+gozaba como un ngel cuando la dama le expresaba de cualquier modo su
+afecto. Clementina no tena prisa en hacerle amante afortunado, aunque
+estaba decidida a ello. Le gustaba prolongar aquella situacin,
+observando con secreto placer la marcha de la pasin y los fenmenos que
+ofreca en el joven. Hastiada de los devaneos cortesanos, encontraba
+vivo atractivo en ser adorada de aquel modo frentico y mudo, en
+desempear el papel de diosa. Una mirada suya haca empalidecer o
+enrojecer a aquel nio; una palabra le alegraba o le entristeca hasta
+la desesperacin.
+
+Raimundo iba al Real todas las noches que le tocaba el turno a
+Clementina. Suba al palco a saludarla, y muchas veces, por exigencia de
+ella, se quedaba all uno o dos actos. En estas ocasiones sola la dama
+retirarse al antepalco y charlar con l ntimamente a la sombra discreta
+de las cortinas. Cuando se cansaba, o en la escena se cantaba una pieza
+de empeo, guardaba silencio, volva la espalda al joven y escuchaba un
+rato. Raimundo, guardando en los odos el eco de su voz y en su corazn
+el fuego de sus miradas, quedaba tambin silencioso, ms atento, en
+verdad, a la msica que sonaba dentro de su alma, que a la que vena del
+escenario. Seguro de no ser observado, contemplaba con religiosa
+atencin la alabastrina espalda de su dolo, los finsimos y dorados
+tolanos de su cuello, acercaba la cabeza con pretexto de mejor escuchar
+y aspiraba el perfume que se desprenda de ella, cerrando los ojos y
+embriagndose durante unos instantes. Una noche, tanto peg el rostro a
+la cabeza de la dama, que oh prodigio! se arroj a rozar con los labios
+sus cabellos peinados hacia abajo en trenza doblada. Despus que lo hizo
+se asust terriblemente y escrut con anhelo si Clementina lo haba
+sentido. La dama continu impasible, exttica, escuchando la msica. Sin
+embargo, por sus claros y hermosos ojos resbalaba una leve sonrisa que
+el joven no pudo advertir. Alentado con este xito, siempre que ella
+traa el cabello peinado de tal forma, con mucho disimulo y despus de
+largos preparativos y vacilaciones osaba posar los labios sobre l.
+Aquella sensacin era tan viva, tan deliciosa, que la guardaba muchos
+das en la boca y le haca feliz. Pero una noche, o porque la dama
+estuviese de mal humor, o porque se gozase en mortificarle un poco, le
+trat con bastante despego mientras estuvo en el palco, le dej
+abandonado a Pascuala mientras ella charlaba placenteramente con uno de
+sus jvenes y aristocrticos amigos. El pobre Raimundo se abati con
+este desprecio de un modo horrible. Ni siquiera tuvo fuerzas para
+despedirse. Estaba plido, demudado. Una arruga dolorosa surcaba su
+frente. Clementina le echaba de vez en cuando miradas furtivas. Cuando
+el joven aristcrata se levant para irse, tambin quiso hacer lo mismo.
+La dama le retuvo por la mano.
+
+--No: qudese un momento, Alczar. Tenemos que hablar.
+
+Y se retir como otras veces al antepalco y comenz a charlar con la
+amabilidad y franqueza de siempre.
+
+El joven cobr aliento. Pero cuando ella le volvi la espalda para
+escuchar la pera, estaba tan alterado an y confuso que no se atrevi a
+besar el cabello, aunque el peinado era bajo y la ocasin ms propicia
+que nunca.
+
+Al cabo de un rato, Clementina se volvi de pronto y le dijo en voz
+baja:
+
+--Por qu no besa usted hoy el pelo como otras noches?
+
+La emocin fu inmensa, abrumadora. La sangre se le agolp toda al
+corazn y qued blanco como un cadver. Despus le subi al rostro y se
+puso como una amapola.
+
+--Yo!... El pelo!--balbuci miserablemente.
+
+Y tuvo que agarrarse con fuerza a la silla para no caer.
+
+--No se asuste usted, hombre!--exclam ella posando cariosamente su
+mano sobre la de l--. Cuando yo lo he consentido es prueba de que no me
+desagradaba.
+
+Pero viendo que la miraba con ojos extraviados, como si no comprendiese,
+aadi con desenfado y riendo:
+
+--Acaso se figura que yo no s que me quiere un poquito?
+
+--Oh!--dijo el joven con un grito comprimido.
+
+--S; lo s hace tiempo--continu bajando ms la voz y acercando la boca
+a su odo--. Pero usted puede que no sepa una cosa, y es que yo tambin
+le quiero a usted....
+
+Y echando una rpida mirada hacia fuera para cerciorarse de que no los
+observaban, se apoder de sus manos, y le dijo caldendole con su
+aliento las mejillas:
+
+--S; te quiero, te quiero ms de lo que te puedes imaginar. Ven maana
+a las tres a casa.
+
+Clementina no contaba con la femenil impresionabilidad de su adorador.
+La violenta emocin que acababa de experimentar unida a la dicha que
+estas palabras evocaron en su pecho le trastornaron de tal modo, que se
+ech a llorar como un nio. Entonces ella le empuj hacia un rincn y se
+alz vivamente, tapando con su gallarda figura el espacio que la cortina
+dejaba descubierto. Su rostro hechicero resplandeca de felicidad. Si un
+pintor tuviese la fortuna de sorprender aquel momento y el don de
+fijarlo en el lienzo, podra representar, como nadie hasta hoy, a Dnae
+recibiendo en su prisin la conocida lluvia de oro.
+
+Fueron unos amores tiernos y poticos, cndidos y voluptuosos a la par
+los de la hermosa dama y el joven naturalista. Para ella fu una
+resurreccin de las impresiones dulces de la adolescencia maduradas de
+pronto, transformadas en felices realidades. Hasta entonces los devaneos
+que haba tenido se parecan unos a otros tanto, que ya desde el
+comienzo llevaban dentro un germen de aburrimiento. Siempre le quedaba
+en el fondo del corazn un sentimiento de despecho contra aquellas
+relaciones que no le traan ninguna viva emocin, ni siquiera nuevos
+placeres. La de ahora ofreca una originalidad que la encantaba. Su
+amante era un nio a quien casi doblaba la edad. Haba comenzado a
+adorarla por el parecido que la hallaba con su madre. Aquel respeto y
+amor filiales se transformaron con un soplo en pasin y deseo. Todo esto
+era gracioso, original; tena un fondo esttico que en ninguno de sus
+amores anteriores haba encontrado. Adems, no perteneca a la raza de
+los lechuguinos y petimetres con quienes tropezaba a todas horas en los
+sitios que frecuentaba, seres cortados por un patrn, sin espontaneidad
+alguna, con los mismos vicios, las mismas vanidades y hasta los mismos
+chistes. Raimundo se apartaba de ellos, no slo por su posicin modesta
+y retirada, no slo por su ilustracin y talento, sino tambin,
+particularmente, por su carcter. Qu alma tan adorable la de aquel
+chico! Qu inocencia, qu sensibilidad, qu delicadeza y qu fuerza
+para amar al mismo tiempo! Acostumbrada a la monotona de los Pepes
+Castro, cada nueva fase psicolgica, cada sacudimiento de entusiasmo,
+cada desmayo o alegra o pena que sucesivamente adverta en su enamorado
+doncel le producan una grata sorpresa. Escrutaba su espritu, se meta
+dentro de l con afanosa curiosidad y a la vez con apasionado cario. Le
+confesaba, le haca narrar y describir cien veces sus sentimientos, sus
+recuerdos, sus propsitos y sus esperanzas. A veces le acometan dudas
+sobre aquel extrao amor.
+
+--Pero de veras ests enamorado? No consideras que soy una vieja?...
+que puedo ser tu madre?
+
+Raimundo responda siempre con alguna caricia apasionada, con una hmeda
+mirada donde se lea el infinito de su pasin.
+
+Desde el primer da, Clementina le haba tuteado a solas, acostumbrada a
+aquellas transiciones y conciertos secretos de mujer galante, que ahora
+favoreca la diferencia de edad. Raimundo no poda acostumbrarse a darla
+el t. Haca esfuerzos por conseguirlo; pero a lo mejor volva al usted
+y segua la pltica tratndola de este modo, hasta que la dama se
+irritaba y le reprenda speramente. "No; por ms que lo negase, l la
+consideraba como una vieja. En todo se estaba echando de ver. Si
+continuaba de este modo perdera con l la confianza". Sin embargo,
+Clementina estaba equivocada en este punto. No tena bastante
+penetracin y delicadeza para comprender que el amor en Raimundo era,
+como en todos los seres verdaderamente sensibles, adoracin exttica ms
+que deseo, esclavitud voluntaria, un enajenamiento de su propia vida
+para mejor vivir en la soberana de su corazn. Hay que hacerse cargo,
+adems, de que hasta entonces no haba experimentado jams tal
+sentimiento. Alejado de la sociedad de las mujeres y sin echarlas de
+menos, quiz porque dentro de su casa tena lo ms grande y exquisito
+que ellas pueden dar, el cario tierno, vigilante, la dulzura en la
+palabra, la abnegacin en todos los momentos: dedicado en absoluto al
+estudio y a su magnfica coleccin de mariposas, el encuentro con
+Clementina fu para l la revelacin de ese mundo encantado, potico,
+que a casi todos se aparece ms temprano. Aquel primer suspiro de Venus
+al salir de la espuma del mar que repiti el Universo entero, son
+entonces en su alma y la estremeci dulcemente. Su alma, que estaba muda
+y triste como la Naturaleza antes que la diosa de la hermosura
+suspirase. Muy pocos hombres alcanzan una dicha parecida: poseer la
+primera mujer que se ama, llegar a tiempo para recoger el fruto sazonado
+del amor. Para Raimundo, esa inclinacin tmida y anhelante del
+adolescente llena de zozobras y melancolas, se fundi con el amor de la
+edad viril, apetitoso y sensual. Qu extrao, pues, que absorbiera toda
+la energa de su ser, toda su inteligencia y todos sus sentidos?
+
+Desde aquella noche memorable no volvi a pensar ms que en Clementina.
+Para l, el Universo se redujo de pronto al tamao y a la forma de una
+mujer. No slo se crey obligado a vivir y respirar para ella, sino
+tambin a pensar en todos los instantes del da y hasta a soar con ella
+por la noche. En un principio la dama le reciba en su casa. Esto le
+pareci en seguida peligroso y feo, y alquilaron un cuarto en la calle
+del Caballero de Gracia, un entresuelo pequeito que amueblaron con
+elegancia. La vida de Raimundo experiment un cambio radical. De aquel
+retiro absoluto en que viva, pas sbito al bullicio del mundo
+aristocrtico; teatros, bailes, comidas, carreras de caballos y partidas
+de caza. Clementina le arrastraba sujeto a su carro, le exhiba en todos
+los salones sin desdearse de l. Porque nuestro joven, de figura
+delicada y elegante, de carcter apacible y clara inteligencia, se haca
+simptico dondequiera que entraba. A nadie le importaba gran cosa si era
+rico o pobre, noble o plebeyo.
+
+Aurelia le acompaaba algunas veces, pero siempre contra su gusto.
+Aunque no usaba contrariar la marcha adoptada por su hermano, era fcil
+de adivinar que la condenaba en el fuero interno, que se hallaba fuera
+de su centro en el hotel de Osorio. Se haba hecho reflexiva y
+taciturna. Su mirada, cuando la posaba en Raimundo, era profunda y
+melanclica, como si temiese una catstrofe. Clementina la agasajaba
+cuanto poda; pero no lograba entrar en su corazn. Al travs de las
+sonrisas de la nia, de su modestia y rubor, crea observar un
+sentimiento de hostilidad que a menudo la desconcertaba.
+
+La esposa de Osorio continuaba desplegando el mismo boato, esparciendo
+profusamente el dinero a despecho de la ruina inminente de su esposo,
+que tanto haba alarmado a Pepa Fras. Esta ruina no haba estallado
+como se pensaba. El banquero logr conjurarla hbilmente, haciendo
+entender a los que tenan valores en sus manos, que de nada les servira
+arrojarse repentinamente sobre l, pues no salvaran ni un veinticinco
+por ciento del capital. En cambio, si aguardaban lo recuperaran entero
+y con su rdito. Su mujer iba a heredar una fortuna inmensa en breve
+plazo. Los acreedores entraron en razn; guardaron secreto acerca del
+estado de sus negocios: slo exigieron que Clementina firmase, en unin
+con su marido, los pagars renovados. Poco despus, la suerte favoreci
+un poco en la Bolsa a Osorio y pudo aletear como antes, aunque bajo la
+mirada recelosa de los hombres de dinero, que le pronosticaban
+unnimemente la quiebra ms tarde o ms temprano. Su esposa, vindose en
+salvo, no volvi a pensar en estos enojosos asuntos. Tan slo cuando iba
+a casa de su padre y vea el rostro plido y demudado de D. Carmen,
+senta su corazn agitado por una extraa emocin que ella misma hua de
+definir, apresurndose a ahogarla con el ruido de los besos y las
+palabritas cariosas.
+
+El amor de Raimundo le hizo gozar extremadamente. Vease envuelta, como
+nunca lo haba estado, en una ola de pasin devota y exaltada que la
+cariciaba dulcemente. El papel de diosa la seduca. Gustaba de mostrarse
+unas veces amable y tierna, otras terrible, haciendo pasar a su adorador
+por todas las pruebas posibles a fin de cerciorarse bien, deca ella, de
+que era suyo, enteramente suyo. La costumbre de tratar con hombres muy
+distintos, no obstante, la hizo incurrir en fatales equivocaciones que
+atormentaron mucho al joven. Un da, despus de haberse hecho servir el
+almuerzo en su cuarto del Caballero de Gracia, le dijo sonriendo:
+
+--Voy a hacerte un regalo, Mundo (as le llamaba por ms cario).
+
+Se levant a buscar su manguito y sac de l una cartera muy linda.
+
+--Oh! Es muy bonita--dijo l tomndola y llevndola a los labios--. La
+traer siempre conmigo.
+
+Pero al abrirla qued consternado. Dentro haba un montn de billetes de
+Banco.
+
+--Te has olvidado aqu el dinero--dijo alargndole otra vez la cartera.
+
+--No me he olvidado. Es para t tambin.
+
+--Para m?--exclam l ponindose plido.
+
+--No lo quieres?--pregunt ella con timidez ponindose encarnada.
+
+--No; no lo quiero--replic l con firmeza.
+
+Clementina no se atrevi a insistir. Tom de nuevo la cartera, sac de
+ella los billetes y la volvi a entregar al joven. Hubo unos instantes
+de silencio embarazoso. Raimundo apoy el codo sobre la mesa, puso la
+mejilla sobre la mano y qued pensativo y serio. Ella le observaba con
+el rabillo del ojo entre colrica y curiosa. Al fin una sonrisa ilumin
+su rostro, levantse de la silla, y cogiendo el del joven entre sus dos
+manos, le dijo en tono alegre:
+
+--Bien; este acto te enaltece; pero de m podas tomar ese dinero sin
+desdoro. No soy tu mam?
+
+Raimundo se content con besar las manos que le aprisionaban. No se
+volvi a hablar de dinero entre ellos.
+
+Aqul conservaba en los modales y en las palabras, a pesar de sus
+veintitrs aos, un sello infantil que a Clementina le placa sobremodo.
+La educacin afeminada y solitaria que haba tenido era la causa
+principal. Engabasele con suma facilidad y divertasele lo mismo. No
+tena esos aburrimientos negros de los hombres gastados: no se le
+ocurra jams una frase irnica, incisiva, de las que aun entre
+enamorados suelen usarse. Sus alegras eran bulliciosas y pueriles hasta
+rayar en ridculas. Divertase en correr por las habitaciones del
+pequeo entresuelo detrs de Clementina, o en esconderse de ella y
+asustarla. Otras veces la entretena con juegos de prestidigitacin, en
+que era un poco inteligente. O bien jugaban ambos a los naipes con
+extraordinaria atencin o empeo, como si disputasen algo de provecho. O
+bien bailaban al son de algn piano mecnico que se paraba en las
+cercanas de la casa. Ponanse a comer confites y hacan apuestas a
+quien engulla ms. En una ocasin quiso hacer sorbete de pia: se deca
+muy perito en la fabricacin de helados. Le trajeron todos los enseres
+de un caf vecino. Despus de bregar con afn bastante tiempo, sali al
+fin una quisicosa fea y desabrida, lo cual le entristeci tanto, que
+Clementina, para alegrarle, tom sin deseo alguno una gran copa del
+brebaje. Le gustaba imitar los gestos y las palabras de las personas que
+vea en casa de ella, y lo ejecutaba tan a la perfeccin que la dama
+rea con verdadera gana. A veces le suplicaba por favor que cesase, pues
+le haca dao tanta risa. Raimundo posea este don de observar los ms
+insignificantes modales de las personas y reproducirlos despus
+admirablemente. Se crea estar oyendo a la persona que imitaba. Pero
+slo en el seno de la confianza le gustaba mostrar esta habilidad.
+
+Algunas veces, cuando estaba de humor, inventaba una recepcin
+palaciega. Haca sentar a Clementina en un trono que armaba rpidamente
+en medio de la sala. Los ministros, los altos personajes de la poltica
+desfilaban por delante de la reina y pronunciaba cada cual su discurso.
+Clementina, que a todos los conoca, gozaba en adivinarlos a las pocas
+palabras. Raimundo, que haba asistido con frecuencia a las tribunas del
+Congreso, les haba cogido bastante bien, a casi todos, el acento, la
+accin y los gestos. Particularmente imitando a Jimnez Arbs, a quien
+trataba por verle en casa de Osorio, estaba graciossimo. Por supuesto,
+despus de cada discurso se inclinaba reverentemente y besaba la mano de
+la soberana, volviendo a ponerse el tricornio de papel que se haba
+hecho para el caso. Estas nieras alegraban a la dama, dilataban su
+corazn, casi siempre encogido por la soberbia o el hasto. De aquellas
+largas entrevistas sala rejuvenecida, los ojos brillantes, el pie
+ligero, saludando con afecto a personas a quienes en otra ocasin
+hubiera dirigido una fra y desdeosa cabezada.
+
+Luego Raimundo la llenaba de asombro, a lo mejor, con algn acto
+inconcebible de candor infantil. En una ocasin, habiendo entrado sin
+hacer ruido en el cuarto de la calle del Caballero de Gracia (los dos
+tenan llave), le sorprendi barriendo afanoso la sala. El muchacho
+qued confuso al verla delante; se puso colorado hasta las orejas.
+Clementina, entre alegres carcajadas, le abraz y le cubri el rostro de
+besos, exclamando:
+
+--Chiquillo, eres delicioso!
+
+
+
+
+X
+
+#Un poco de derecho civil.#
+
+
+Era maana de gran trajn en las oficinas de Salabert. Se hacan unos
+pagos de consideracin. El duque haba ido en persona a la caja a
+presenciarlos y ayudaba al cajero en la tarea de contar los billetes. A
+pesar de los aos que llevaba manejando dinero, nunca le tocaba pagar
+una cantidad crecida que no le temblasen un poco las manos. Ahora estaba
+nervioso, atento, mordiendo crispadamente el cigarro y sin escupir.
+Tena las fauces resecas. En varias ocasiones llam la atencin al
+empleado creyendo que pasaba dos billetes en vez de uno; pero se
+equivoc en todas. El cajero era diestrsimo en su oficio. Cuando
+terminaron, el duque se retir a su despacho, donde le estaba esperando
+M. Fayolle, el famoso importador de caballos extranjeros, proveedor de
+toda la aristocracia madrilea.
+
+--_Bonjour, monsieur_--, dijo rudamente el duque dndole una palmada en
+la espalda--. Viene usted a encajarme algn otro penco?
+
+--Oh, seor duque; los caballos que yo le he vendido no son pencos, no.
+Los mecores animales que nunca he tenido se los ha llevado usted--,
+respondi con acento extranjero, sonriendo de un modo servil M. Fayolle.
+
+--Los desechos de Pars es lo que usted me trae. Pero no crea usted que
+me engaa. Lo s hace tiempo, _monsieur_; lo s hace tiempo. Slo que yo
+no puedo ver esa cara tan frescota y tan risuea sin rendirme.
+
+M. Fayolle sonri abriendo la boca hasta las orejas, dejando ver unos
+dientes grandes y amarillos.
+
+--La cara es el especo del alma, seor duque. Puede tener confiansa en
+mi, que no le dar nada que no sea superior. Es que _Polin_ ha salido
+malo?
+
+--Medianejo.
+
+--Vamos, tiene gana de bromear! El otro da le he visto por la calle
+de Alcal enganchado al faetn. Bien de mundo se paraba a mirarlo.
+
+Hablaron un rato de los caballos que el duque le haba comprado. Este
+pona tachas a todos. Fayolle los defenda con entusiasmo de aficionado
+y de comerciante. En un momento de pausa dijo sacando el reloj:
+
+--No quiero molestarle ms.... Vena a cobrar la cuentesita ltima.
+
+La faz del duque se oscureci. Luego dijo entre risueo y enfadado:
+
+--Pero, hombre; que no estn ustedes jams contentos sino sacndole a
+uno el dinero!
+
+Y al mismo tiempo ech mano al bolsillo y sac la cartera. M. Fayolle
+sonrea siempre, diciendo que lo senta, porque el seor duque era un
+pobrecito y no le gustaba echar a nadie a pedir limosna, etc., etc. Una
+porcin de bromitas que el banquero no pareca escuchar, atento a contar
+los billetes. Cont siete de quinientas pesetas y se los entreg,
+oprimiendo al mismo tiempo el timbre para que un dependiente extendiese
+el recibo. Fayolle tambin los cont y dijo:
+
+--Se ha equivocado, seor duque. El presio del caballo era cuatro mil
+pesetas. Aqu no hay ms que tres mil quinientas.
+
+El duque no di seales de oir. Con los prpados cados, bufando y
+paseando el cigarro de un ngulo a otro de la boca, se mantuvo
+silencioso y guard de nuevo la cartera despus de haberla apretado con
+una goma.
+
+--Faltan quinientas pesetas, seor duque--, repiti Fayolle.
+
+--Cmo? Faltan quinientas pesetas? No puede ser.... A ver; cuente
+usted otra vez.
+
+El comerciante cont.
+
+--Hay aqu tres mil quinientas....
+
+--Ya lo ve usted! No me haba equivocado.
+
+--Es que el caballo cuesta cuatro mil: as lo hemos acustado.
+
+La cara del duque expres admirablemente el asombro.
+
+--Cmo cuatro mil? No, hombre, no; el caballo cuesta tres mil
+quinientas. En esa inteligencia lo he comprado.
+
+--Seor duque, est usted equivocado--dijo Fayolle ponindose serio--.
+Recuerde usted que habamos quedado en las cuatro mil.
+
+--Recuerdo perfectamente. El que tiene mala memoria es usted.... A ver
+(dirigindose al dependiente que vino a extender el recibo), uno de
+vosotros que baje a la cochera y pregunte a Benigno en cunto se ha
+ajustado el _Polin_.
+
+Al mismo tiempo, aprovechando el momento en que Fayolle miraba al
+empleado, le hizo un guio expresivo.
+
+El cochero respondi por boca del dependiente que el caballo se haba
+ajustado en tres mil quinientas pesetas.
+
+Entonces el comerciante se irrit. Estaba segursimo de que haban
+quedado en las cuatro mil. En ese supuesto lo haba entregado. De otro
+modo nunca hubiera dejado salir el caballo de la cuadra. El duque le
+dej hablar cuanto quiso, lanzando slo algn gruido de duda, pero sin
+alterarse poco ni mucho. Slo cuando Fayolle habl de quedarse otra vez
+con el caballo, le dijo con sorna:
+
+--Por lo visto, ha encontrado usted quien d las cuatro mil y quiere
+deshacer el trato, verdad?
+
+--Seor duque, juro a usted por lo ms sagrado que no hay nada de
+eso.... Solamente que estoy seguro de que es como digo.
+
+Al banquero le acometi entonces oportunamente un recio golpe de tos. Se
+le pusieron los ojos encendidos, las mejillas carmeses. Luego se limpi
+sosegadamente con el pauelo la boca y las narices, y dijo con acento
+campechano:
+
+--Hombre, no sea usted tacao. No se altere usted por esas miserables
+pesetas.
+
+Pero l no las solt. El comerciante quiso llevarse el caballo. Tampoco
+pudo lograrlo. Hubo un momento de silencio. Fayolle estuvo a punto de
+echarlo todo a rodar y desvergonzarse; pero se reprimi considerando que
+nada adelantara: menos con llevar el asunto a los tribunales. Quin
+iba a pleitear por quinientas pesetas y ms con un personaje como el
+duque de Requena? Resignado, pues, con las mejillas encendidas an, se
+despidi no sin que el duque le llevase hasta la puerta muy cortsmente,
+dndole afectuosas palmaditas en la espalda.
+
+Cuando el prcer volvi a ocupar su silln frente a la mesa, por debajo
+de sus prpados fatigados brillaba una sonrisa burlona de triunfo. Al
+cabo de unos minutos apret el botn del timbre otra vez:
+
+--Vaya usted a ver si la seora duquesa est sola en su habitacin o
+tiene visita--dijo al criado que se present al punto.
+
+Mientras desempeaban la comisin permaneci inactivo, con el cuerpo
+echado hacia atrs y las manos cruzadas, en actitud reflexiva.
+
+--La seora duquesa est de visita con el padre Ortega--entr a decir el
+criado.
+
+Salabert hizo un gesto de impaciencia y volvi a quedar sumido en sus
+reflexiones. Estaba decidido a celebrar una conferencia con su esposa
+acerca de intereses. Esta jams le haba hablado nada de dinero. El no
+se crey jams en el caso de darle cuenta de sus especulaciones y
+negocios. D. Carmen tampoco entendera nada si se la diese. Crease
+dueo absoluto de su fortuna sin que se le pasase por la imaginacin los
+derechos que sobre ella tena su mujer. Pero ltimamente un amigo le
+abri los ojos. Hablando de la enfermedad que aquejaba a la duquesa, le
+pregunt con naturalidad si tena otorgado testamento. Este amigo, que
+era abogado, daba por resuelto que la mitad de la hacienda perteneca a
+D. Carmen. Salabert qued hondamente preocupado. Viendo a su esposa
+descaecer le entr miedo. A su muerte los parientes le exigiran la
+mitad de lo que l haba adquirido, meteran la nariz en sus asuntos,
+hasta en los ms ntimos.... Un horror! Consult con su abogado. El
+medio ms sencillo de desvanecer aquellos temores y dejar en la
+impotencia a los parientes de su esposa, era que sta hiciese testamento
+a su favor. El duque lo encontr naturalsimo. En la conferencia que iba
+a tener con ella, se lo propondra del modo ms diplomtico que le fuera
+posible, a fin de no alarmarla respecto a su enfermedad.
+
+Aguard, pues, entretenido en revisar papeles hasta que crey llegado el
+momento de enviar nuevamente el criado a saber si el padre Ortega haba
+despejado. Mas cuando iba a hacerlo entraron a avisarle que estaban all
+unos cuantos seores, entre ellos Caldern, que deseaban verle. El
+banquero frunci el entrecejo.
+
+--Habis dicho que estaba en casa?
+
+--Como el seor duque no se niega nunca por la maana....
+
+--F....! malditos seis!--murmur con horrible expresin de disgusto.
+Pero alzando la voz en seguida y adoptando las maneras campechanotas y
+bruscas que le eran peculiares, grit:
+
+--Que pasen, que pasen esos seores.
+
+Se presentaron Caldern, Urreta y otros dos banqueros no menos
+importantes y conocidos en Madrid. La expresin de todos ellos era seria
+y hasta hosca. Salabert, sin reparar en ello, empez a repartir abrazos
+y palmaditas en la espalda, haciendo un ruido formidable con sus voces y
+risotadas.
+
+--Buen negocio! Buen negocio secuestrar ahora a los cuatro y exigir un
+milln de pesos por cada uno.... Oh! oh! Se me han colado en el
+despacho los cuatro peces ms gordos que tiene Madrid ... cuatro
+tiburones!... Cmo va de ese reuma, Urreta? Me parece que usted tambin
+necesita una buena carena como yo.... Y t, Manuel, cundo piensas
+reventar?... Ya ves que a tu sobrino le corre mucha prisa.
+
+Los banqueros se mostraron corteses y reservados, procurando cortar con
+su actitud grave aquel flujo de chanzonetas. El caso no era para menos.
+Haca cosa de un ao que Salabert les haba vendido la propiedad del
+ferrocarril de B*** a S***, ya en explotacin y con todo su material.
+Aunque no se determin en la escritura, convnose entre ellos que cuando
+saliese a subasta el ferrocarril desde S*** a V***, como quiera que
+estaba enlazado con el otro, material y econmicamente, Salabert no
+presentara pliego de licitacin, dejndoles el negocio a ellos. Pues
+bien; acababan de saber que el duque, faltando a su palabra, se lo
+trataba de birlar decaradamente: haba presentado el correspondiente
+pliego en la subasta. El primero que habl fu Caldern.
+
+--Antonio, venimos a reir contigo seriamente....
+
+--No puede ser. Reir con un hombre tan inofensivo como yo?...
+
+--Recordars muy bien que al realizar la compra de tu ferrocarril se ha
+convenido, o por mejor decir, nos has prometido solemnemente no
+presentarte en la subasta de la lnea de S*** a V***.
+
+--Ya lo creo que me acuerdo ... admirablemente!
+
+--Pues hoy hemos visto con sorpresa que hay un pliego tuyo....
+
+--Cmo! Un pliego?--exclam lleno de asombro, abriendo
+desmesuradamente sus grandes ojos saltones--. Quin les ha contado
+semejante patraa?
+
+--No es patraa: yo mismo he visto su firma de usted--dijo uno de ellos,
+el marqus de Arbiol.
+
+--Mi firma? No puede ser.
+
+--Amigo Salabert, le digo a usted que yo mismo he visto la firma:
+"Antonio Salabert, duque de Requena"--replic Arbiol con firmeza y muy
+serio.
+
+--No puede ser! no puede ser!--repiti el duque ponindose a dar
+vueltas por el despacho, presa al parecer de violenta agitacin--. Me
+habrn suplantado la firma.
+
+El marqus de Arbiol sonri desdeosamente.
+
+--Traa el sello de su casa.
+
+--Traa el sello?--replic parndose de pronto--. Entonces me la han
+suplantado dentro de mi misma casa. S, s!... Aqu me la han
+suplantado.... No sabis entre qu canalla estoy metido. Necesito tener
+cien ojos....
+
+Y cada vez ms enfurecido fu a apretar el botn del timbre.
+
+--Ahora vern! Ahora vern ustedes si me la han robado o no.... A ver
+(dirigindose al dependiente que entr), que se presenten inmediatamente
+Llera y todos los empleados de la oficina.... Al instante!
+
+Arbiol dirigi una mirada a sus compaeros y alz los hombros con
+desprecio. Pero el duque, que vi perfectamente el ademn, no quiso
+hacerse cargo de l: sigui gruendo, resoplando, dejando escapar
+interjecciones violentas y paseando furiosamente por la estancia. Hasta
+que se present Llera y con l un grupo de sujetos encogidos, mal
+trajeados, de fisonoma vulgar. Salabert se plant delante de ellos
+cruzando los brazos con energa:
+
+--Vamos a ver, Llera: es necesario averiguar quin ha sido el tuno que
+ha presentado un pliego en mi nombre, suplantando mi firma, para la
+licitacin del ferrocarril de S*** a V***. T sabes algo de este
+asunto?
+
+Llera, despus de haberle mirado fijamente a la cara, baj la cabeza sin
+contestar.
+
+--Y vosotros sabis algo? eh? sabis algo?
+
+Los empleados le miraron tambin con fijeza. Luego miraron a Llera y
+tambin bajaron la cabera al fin sin despegar los labios.
+
+Salabert pase varias veces sus ojos saltones por ellos con expresin
+teatral de clera, y exclam al fin dirigindose a los banqueros:
+
+--Lo ven ustedes claro? Nadie contesta. Entre stos se esconde el
+culpable o los culpables! porque sospecho que ha de ser ms de uno.
+Pierdan ustedes cuidado, que yo dar con ellos y har un escarmiento....
+S, un terrible escarmiento! No he de parar hasta que los mande a
+presidio.... Retiraos vosotros (dirigindose a los empleados), y ya
+podis temblar los delincuentes. Muy pronto caer sobre vosotros el peso
+de la justicia.
+
+Los criminales deban de ser bien empedernidos a juzgar por la absoluta
+indiferencia con que recibieron aquellas siniestras palabras
+pronunciadas con acento pattico. Cada cual se retir sosegadamente a su
+departamento y reanud su tarea, como si la terrible espada de Nmesis
+no estuviese aparejada a segarles el cuello.
+
+Los banqueros se miraron entre risueos y colricos. Al fin uno de
+ellos, mordindose los labios para no soltar la carcajada, le tendi la
+mano con ademn desdeoso:
+
+--Adis, Salabert; hasta la vista.
+
+Los dems hicieron lo mismo sin decir otra palabra del asunto. El duque
+no se desconcert. Fu a despedirlos solcito hasta la escalera,
+dirigiendo todava al pasar miradas iracundas a sus empleados que las
+recibieron con la misma punible indiferencia. Al volver a su despacho ya
+no les hizo caso alguno. Pas por entre ellos como un actor que
+atraviesa los bastidores despus de haber estado un rato en escena.
+
+Unos minutos despus torn a salir bajando a las habitaciones de su
+esposa. Hallla sola, entretenida en leer un libro devoto. D. Carmen,
+que siempre haba sido muy piadosa, en los ltimos tiempos se haba
+entregado por completo a las prcticas religiosas. La enfermedad la
+separaba cada vez ms de las ideas mundanas, la entregaba triste y
+sumisa a los curas. Salabert nunca haba puesto obstculo a esta
+devocin: la miraba con indiferencia compasiva, como una mana inocente.
+Pero en los ltimos tiempos, algunas limosnas harto crecidas de la
+duquesa le alarmaron un poco y le obligaron a reprenderla paternalmente.
+Acostumbrado a hallar a su mujer sometida, apartada de toda ambicin,
+ajena enteramente al xito de sus especulaciones, la trataba como a una
+nia, si no como a un perro fiel a quien de vez en cuando se pasa la
+mano por la cabeza. Nunca le haba estorbado aquella infeliz seora, ni
+en sus trabajos ni en sus vicios. Aunque sus queridas, sus
+extravagancias en el orden ertico eran conocidas de todo el mundo, D.
+Carmen o las ignoraba o finga ignorarlas. Sin embargo, la ltima
+infidelidad del duque, la relacin con la Amparo habale acarreado
+disgustos. Aquella mujer dominante y soez se gozaba en vejarla de mil
+modos, cosa que no haba hecho ninguna de sus antecesoras. En el paseo,
+cuando iba con su marido en coche, el de la Amparo se colocaba a su
+lado: con cnico descaro la ex florista cambiaba con el duque sonrisas
+de inteligencia. Cuando la buena seora se quej suavemente de este
+proceder, Salabert neg en redondo, no slo sus miradas y sonrisas, sino
+toda relacin con aquella mujer. No la conoca ms que de vista. Jams
+haba hablado con ella. En el teatro Real lo mismo. Amparo se obstinaba
+en mirar toda la noche al palco del duque. Luego en los toros, en las
+carreras de caballos, ostentaba un lujo escandaloso que llamaba
+fuertemente la atencin pblica. Algunas amigas bien intencionadas, que
+nunca faltan, compadecindola muchsimo enteraban a D. Carmen de las
+cuantiosas sumas que aquella mujer costaba al duque, de todas sus
+extravagancias y caprichos.
+
+Esta serie de alfilerazos padecidos en secreto, sin confiarlos a nadie
+ms que a su confesor, haban labrado la salud de la seora,
+reducindola a un estado de flaqueza tal que por milagro se sostena.
+Salabert tena ms que hacer que reparar en tales sufrimientos. Pensaba
+que con el ttulo de duquesa, y tantsima riqueza acumulada en aquel
+palacio, D. Carmen deba de ser la mujer ms feliz de la tierra.
+
+--Qu hace la viejecita? qu hace?--entr preguntando en tono medio
+brutal medio carioso, que revelaba bien la profunda indiferencia que su
+mujer le inspiraba.
+
+D. Carmen levant los ojos sonriendo.
+
+--Hola eres t? Milagro, por aqu a esta hora.
+
+--Antes hubiera venido a saber de ti, si no me hubieran dicho que estaba
+el padre Ortega. Cmo has pasado la noche? Bien eh? Ya lo creo.... T
+no ests tan mala como te figuras. A qu viene eso de rodearte de curas
+como si fueses a morirte?
+
+--Los curas no hacen falta ms que cuando uno se muere?
+
+--S, los curas son indispensables para dar respetabilidad a las
+casas--dijo repantigndose en una butaca y extendiendo groseramente las
+piernas--. Sin un poco de pao negro, los palacios recin pintados como
+ste chillan demasiado.... Slo que a la larga se hacen muy molestos: no
+se cansan de pedir. Tienen tantas tragaderas como las ballenas.... Yo
+los comprara de buena gana figurados, de cera o de cartn, y haran el
+mismo efecto....
+
+--Calla, calla, Antonio; no empieces a soltar disparates. Cualquiera que
+te oyese te juzgara un hereje, y gracias a Dios no lo eres.
+
+--Vaya una ganga el ser hereje! Qu utilidad trae el ser hereje?...--Y
+cambiando bruscamente de tema preguntle:--Cmo va ese aquelarre que
+habis hecho en los Cuatro Caminos?
+
+Se refera al asilo de ancianas, del cual era D. Carmen la principal
+protectora.
+
+--Va muy bien. Slo que la marquesa de Alcudia no quiere continuar
+siendo tesorera. No sabemos a quin se ha de nombrar.
+
+--Por supuesto, los sbados se despoblar aquello.
+
+--Pues?--pregunt inocentemente la seora.
+
+--Porque se marcharn a Sevilla todas sobre escobas.
+
+--Bah, bah! No hagas burla de las pobres ancianas--replic riendo--.
+Tambin t y yo somos dos viejos....
+
+--Verdad, verdad--dijo el banquero ponindose afectadamente grave y
+triste--. Somos un par de trampas que el da menos pensado nos
+escurrimos para el otro barrio, sin sentirlo.
+
+Haba visto una entrada oportuna para la conversacin que apeteca: se
+apresuraba a aprovecharla.
+
+--No; t ests fuerte y robusto. An puedes dar mucha guerra en el
+mundo.... Pero yo, querido, ya tengo un pie en el estribo.
+
+--Los dos lo tenemos, los dos. En pasando de los sesenta no hay da
+seguro....
+
+--Si esos pensamientos te sirviesen para acordarte ms de Dios y
+trabajar en su santo servicio, me alegrara de que los tuvieses.
+
+--Te parece que no trabajo bastante por l, y me lleva todos los aos
+ms de cinco mil duros en misas y novenas?
+
+--Vamos, Antonio, no hables as!
+
+--Hija ma; bueno es pensar en lo de all, pero es tambin prudente
+pensar en lo de ac.... Mira, precisamente estos das estaba yo
+imaginando que si se muriese uno de nosotros, al que sobreviviese le
+quedaran bastantes enredos....
+
+--Por qu?
+
+--Porque el marido y la mujer no son herederos forzosos el uno del otro,
+y, como es natural, si nos murisemos sin testamento, nuestros parientes
+vendran a molestar al que quedase.
+
+--Eso tiene fcil remedio. Con hacerlo se arregla.
+
+--Precisamente es lo que yo pensaba--dijo el duque resollando mucho para
+mostrar indiferencia y aplomo, que no senta--. Haba imaginado que en
+vez de testar cada uno por su parte, hicisemos un testamento mutuo.
+
+--Qu es eso?
+
+--Un testamento en el cual nos institumos mutuamente por herederos.
+
+D. Carmen baj la vista al libro que traa en la mano y guard silencio
+un rato. El duque, inquieto, la observaba con atencin por debajo de sus
+prpados medio cados, mordiendo con impaciencia el cigarro.
+
+--No puede ser--dijo al cabo gravemente la seora.
+
+--Que no puede ser? Y por qu?--replic con viveza incorporndose un
+poco en la butaca.
+
+--Porque yo pienso en dejar por heredera de lo que tenga, poco o mucho,
+a tu hija. As se lo he prometido ya.
+
+No crea Salabert tropezar con aquel obstculo. Juzgaba cosa hecha lo
+del testamento mutuo. Qued tan sorprendido como turbado. Pero
+recobrndose instantneamente, adopt un continente grave y digno para
+decir:
+
+--Est bien, Carmen. Yo no trato de imponer mi voluntad a la tuya. Eres
+duea de dejar tus bienes a quien te parezca, por ms que estos bienes
+hayan sido ganados por m a costa de muchos trabajos. En los aos que
+llevamos unidos, las cuestiones de intereses jams han producido ninguna
+reyerta entre nosotros. Deseo que continuemos siempre lo mismo. El
+dinero, comparado con los afectos del corazn, no tiene ningn valor. Lo
+nico que siento es que otra persona, por ms que sea una hija
+queridsima, me haya perjudicado hasta tal punto en tu cario, me haya
+desterrado de tu corazn....
+
+Al pronunciar estas ltimas palabras su voz se alter un poco.
+
+--No, Antonio, no--se apresur a decir D. Carmen--; ni tu hija ni nadie
+puede arrancarte el cario que te pertenece.... Pero considera que t
+eres bastante rico sin necesidad de mi fortuna, y que ella la necesita.
+
+--No; no trates de desfigurarlo.... El golpe est dado: lo siento en el
+fondo del corazn--replic Salabert en tono pattico llevndose la mano
+al lado izquierdo--. Treinta y cinco aos de vida matrimonial, treinta y
+cinco aos compartiendo pesares y alegras, temores y esperanzas, no han
+bastado a conquistarme la primer plaza en tu cario. Todo lo que se diga
+es intil ya. Pensaba que nuestro matrimonio, la vida de felicidad y de
+amor que hemos llevado tantos aos, deba cerrarse por medio de un acto
+que la resumiese, instituyndonos herederos de lo que juntos hemos
+ganado.... El cario de los esposos nunca se demuestra mejor que en la
+ltima voluntad....
+
+El discurso de Salabert adquira un tono de elevacin moral que pareci
+preocupar por un instante a su esposa. Sin embargo, replic al fin con
+dulzura y firmeza a la vez:
+
+--Aunque no la he llevado en mis entraas, yo quiero a Clementina como
+si fuese mi hija; la he mirado siempre como tal. Me parece una
+injusticia privar a una hija de su parte de herencia.
+
+--Pero mujer!--exclam con viveza el duque:--yo para quin quiero lo
+que tengo sino para mi hija? Djame por heredero, que yo te prometo
+transmitrselo ntegro y aun con aumento....
+
+D. Carmen guard silencio limitndose a hacer un signo negativo con la
+cabeza. El duque se levant como si fuese presa de una violenta emocin.
+
+--S, s; bien lo comprendo. T no me perdonas algunos leves extravos
+hijos del capricho y la tontera. Aprovechas la ocasin que se te
+presenta para vengarte. Est bien: satisface tu venganza; pero sabe que
+yo no he querido de veras a ninguna mujer ms que a ti. En el corazn no
+se manda, Carmen, y si yo te quisiera arrancar del corazn, mi corazn
+dira: "No, no puedes arrancarla sin que yo me rompa...." Es triste, muy
+triste llevar al fin de la vida este terrible desengao.... Si maana te
+murieses t, lo que Dios no consienta, cuntos disgustos, cuntas penas
+me esperan adems de la prdida de una esposa adorada! Acaso este pobre
+anciano se viera precisado a salir de la casa donde ha vivido, que ha
+fabricado con ilusin para morir en ella en brazos de su esposa.
+
+La voz del duque se alteraba por momentos; sus ojos se arrasaban de
+lgrimas. Todava sigui en este tono pattico un rato. Al fin cay como
+desfallecido en la butaca, llevndose el pauelo a los ojos.
+
+Pero D. Carmen, aunque caritativa y sensible, no di seales de
+hallarse conmovida. Antes, con firmeza, dijo:
+
+--Bien sabes t que nada de eso es cierto. Ni soy capaz de vengarme, ni
+sera fuerte venganza dejar cuanto tengo a una hija tuya, que slo es
+ma por el cario que la tengo.
+
+El duque cambi de tctica. Mir un rato a su esposa con ojos
+compasivos. Al cabo dijo sonriendo con amargura:
+
+--T quieres mucho a Clementina, verdad?... Pues mira; lo mejor que
+puedes hacer para darle un alegrn es reventar cuanto ms antes. El
+pobre Osorio est con el agua al cuello. Ahora me explico por qu sus
+acreedores no acaban de tragrselo. Sin duda t le has hablado a su
+mujer algo de testamento, y como ests un poquillo delicada aguardan tu
+muerte como agua de Mayo. Conque no te descuides.
+
+D. Carmen se puso mucho ms plida de lo que estaba al oir estas
+sangrientas palabras. Necesit agarrarse a los brazos del silln para no
+desfallecer. Lo que deca su marido era horrible, pero muy verosmil.
+El, que advirti su emocin, se apresur a ofrecerle todos los datos
+necesarios para confirmar la sospecha. Le expuso en un cuadro completo
+la situacin econmica de Osorio, insistiendo en lo raro de que sus
+acreedores aguardaran si no contasen con alguna esperanza positiva, que
+no poda ser ms que la muerte de ella.
+
+Entonces aquella infeliz mujer tuvo una frase sublime.
+
+--Pues aunque Clementina desee mi muerte, yo la quiero lo mismo, con
+todo mi corazn. Para ella ser cuanto tengo.
+
+El duque sali de la estancia furioso, bufando como un toro con
+banderillas de fuego, o como un actor a quien acaban de propinar una
+silba.
+
+D. Carmen permaneci inmvil largo rato, en la misma postura que la
+haba dejado, con los ojos clavados en el vaco. Dos lgrimas temblaron
+al fin en sus ojos y rodaron silenciosamente por sus mejillas marchitas.
+
+
+
+
+XI
+
+#Baile en el palacio de Requena.#
+
+
+Transcurrieron los das y los meses. Clementina pas el verano, como
+siempre, en Biarritz. Raimundo la sigui, dejando a su hermana confiada
+a unos parientes, y regres cuando aqulla a ltimos de Septiembre. Por
+la casa de los hurfanos soplaba un viento tormentoso que la haba
+removido por completo. Raimundo, abandonando en absoluto sus estudios y
+costumbres metdicas, se haba lanzado con ardor de nefito a los
+placeres mundanos. Su hermana, aterrada por este cambio, le hizo
+suavemente algunas advertencias, sin resultado. El joven se enfadaba
+como nio mimoso. Cuando la reprensin era ms dura, se echaba a llorar
+desconsoladamente, llamndose desgraciado, diciendo que no le quera,
+que ms le hubiera valido morirse cuando su madre, etc., etc. Aurelia,
+en vista de esto, haba determinado callarse, padeciendo en silencio,
+llena de aprensiones y presentimientos tristes. Bien adivinaba la causa
+de aquel cambio; pero en sus conversaciones ninguno de los dos os hacer
+referencia a ella: Raimundo, porque no poda dignamente declarar a su
+hermana las relaciones que sostena con Clementina: aqulla, porque
+crea indecoroso darse por advertida.
+
+Aquellas relaciones obligaron a nuestro joven a hacer gastos
+extraordinarios que no permita su renta. Para seguir el carruaje de su
+amante entre la balumba de ellos en los paseos del Retiro y la
+Castellana compr un bonito caballo, despus de dar previamente algunas
+lecciones de equitacin. Los teatros, las flores y los regalitos a su
+dolo, las francachelas con sus nuevos amigos del _Club de los
+Salvajes_, los trajes y las joyas, todo lo que constituye, en suma, el
+tren de un lechuguino en la corte, le hicieron desembolsar sumas enormes
+con relacin a su hacienda. Para ello hubo necesidad de echar mano del
+capital. Este consista, como ya sabemos, en acciones de una fbrica de
+plvora y en ttulos de la Deuda. Unos y otros documentos guardbalos
+su madre en un cofrecito de hierro dentro de su armario. Cuando muri,
+el pariente de los chicos a quien corresponda la tutela vino a
+examinarlos y tom nota de ellos. Pero como Raimundo gozaba tal fama de
+muchacho formal, de conducta intachable, como haca ya tiempo que
+manejaba y cobraba los cupones, y como en fin no le faltaban ms que
+tres aos para llegar a la mayor edad, su to no quiso recogerlos. Los
+dej en el mismo cofrecito que estaban. Pues bien; Raimundo, necesitando
+a toda costa dinero, y no atrevindose a pedrselo a nadie, falt a esta
+confianza vendiendo poco a poco algunos ttulos. Y es lo raro del caso
+que siendo un chico hasta entonces tan puro de costumbres, tan recto en
+el pensar y tan honrado de corazn, llev a cabo esta villana sin
+grandes remordimientos. Hasta tal punto su desatinada pasin le haba
+desequilibrado y aturdido.
+
+No slo hizo esto sino otra cosa peor, si cabe. Su curador, al enterarse
+de sus gastos excesivos y de la vida que llevaba, s present un da en
+su casa, encerrse con l en el despacho y le interpel bruscamente:
+
+--Vamos a cuentas, Raimundo. Por lo que me han dicho y por lo que veo,
+ests haciendo unos gastos que de ningn modo puedes sostener con tu
+renta. El caso es grave. Yo, como curador, necesito saber de dnde sale
+ese dinero, no slo por ti, sino principalmente por tu hermana....
+
+Experiment una violenta emocin. Se puso plido y balbuci algunas
+palabras ininteligibles. Luego, vindose apurado, comprendiendo
+rpidamente que de aquella entrevista dependa su salvacin, esto es, la
+salvacin de su amor, no tuvo inconveniente en mentir descaradamente.
+
+--To, es cierto que hago gastos considerables, muy superiores a los que
+podra hacer con mi renta.... Pero nada tiene que ver en ellos el
+capital que hered de mis padres.
+
+--Entonces?...
+
+--Entonces--... dijo bajando la voz y como s le costase trabajo
+hablar--, entonces ... yo no puedo decirle a usted el origen de este
+dinero, to.... Es una cuestin de honor.
+
+El curador qued estupefacto.
+
+--De honor?... No s lo que quieres decir; pero mira, chico, yo no
+puedo quedar conforme.... Mi posicin es delicada. Si no velo como debo
+sobre vuestros intereses, maana se me puede pegar al bolsillo y no
+tiene gracia.
+
+Raimundo guard silencio unos momentos. Al fin, vacilando y tropezando
+mucho, dijo:
+
+--Puesto que es necesario decirlo todo, lo dir.... Usted habr odo
+hablar quiz de mis relaciones con una seora....
+
+--S, algo he odo de que haces el amor a la hija de Salabert.
+
+--Pues ya tiene usted explicado el misterio ...--dijo ponindose
+fuertemente colorado.
+
+--De modo que esa seora?...--replic el to haciendo resbalar la yema
+del dedo pulgar sobre la del ndice.
+
+Raimundo baj la cabeza y no dijo nada, o, ms exactamente, lo dijo todo
+con su silencio. l, que haba rechazado con indignacin y tristeza los
+billetes de Banco de su querida, confesbase ahora culpable, sin serlo,
+de tal indignidad, bajo la influencia del miedo.
+
+Su to era un hombre vulgar, un almacenista de la calle del Carmen. La
+confesin de su sobrino, lejos de sublevarle, le hizo gracia.
+
+--Bien, hombre!... Me alegro de que hayas salido del cascarn y sepas
+lo que es el mundo. Ah, tunante, qu callado te lo tenas!
+
+Pero como todava se quedase en el despacho adivinndose en su actitud
+un resto de inquietud, Raimundo, con esa audacia peculiar de las mujeres
+y de los hombres dbiles en las circunstancias crticas, dijo con
+firmeza:
+
+--El capital de mi hermana y el mo est ntegro. Ahora mismo va usted a
+ver los ttulos....
+
+Y sac la llave y se dirigi al armario. Su to le detuvo.--No hace
+falta, chico.... Para qu?
+
+As sali, casi milagrosamente, de aquel terrible compromiso, que de
+otro modo hubiera producido una catstrofe. Sin embargo, la victoria le
+cost muchos momentos de cruel amargura, un gran desfallecimiento fsico
+y moral que por poco le hace enfermar. No es posible romper bruscamente
+con nuestras ideas y sentimientos, con lo que constituye nuestro
+carcter, sin que la ruptura produzca vivo dolor.
+
+Por esta poca vino a visitarle un caballero chileno, aficionado a la
+zoologa y dedicado tambin a la especialidad de las mariposas como l.
+Vena de Alemania y se dispona a regresar a su pas. Haba ledo
+algunos de sus artculos cientficos, y teniendo adems noticia de su
+coleccin, no quiso pasar por Madrid sin verla. Raimundo le recibi con
+alegra y un poco de vergenza tambin. Haca ya algunos meses que no se
+ocupaba poco ni mucho en asuntos de ciencia, que tena su coleccin
+abandonada. A pesar de eso el chileno la hall muy notable y simpatiz
+extremadamente con l. Le dijo que tena encargo de su Gobierno para
+llevar algunos jvenes de valer que se pusiesen al frente de las
+ctedras recin creadas en Santiago de Chile. Si quera venirse, una de
+ellas sera para l. El sueldo que se le ofreca era bastante crecido,
+la posicin brillante en un pas nuevo y ansioso de instruccin. En
+otras circunstancias, Raimundo, que ya no tena ms vnculo en Espaa
+que su hermana, quiz se hubiera decidido a emigrar con ella. Ms ahora,
+enloquecido por el amor, encontr tan absurda la proposicin que no pudo
+menos de sonrer con cierta lstima al rechazarla cortsmente, como si
+fuese un millonario o un hombre colocado en la cima de la sociedad
+espaola.
+
+Para costear su viaje a Biarritz necesit enajenar ms papel de la
+Deuda. Llev en metlico a Francia unas cinco mil pesetas, cantidad ms
+que suficiente para pasar el verano. Sin embargo, a los pocos das,
+arrastrado del ejemplo de sus amigos, se le antoj jugar en el Casino a
+_los caballitos_. En dos sesiones perdi todo el dinero. No estando
+avezado a estos lances, lo nico que se le ocurri fu regresar
+precipitadamente a Madrid, vender ms ttulos y volverse otra vez. Su
+hacienda mermaba de da en da. Cuando empez el invierno tena ya de
+menos algunos miles de duros; mas esto no le impidi seguir gastando
+lindamente. Aurelia, que tal vez por indicacin de su to y curador, o
+por propias sospechas, crea saber de dnde proceda aquel dinero,
+andaba melanclica, recelosa. No poda menos de mirar a su hermano con
+ojos donde se reflejaba la pena, la lstima y la indignacin tambin.
+
+As continuaran las cosas hasta Carnaval. La duquesa de Requena haba
+mejorado bastante en unos baos de Alemania, adonde su marido la haba
+llevado. Desde que tena hecho testamento a favor de su hijastra, ste
+la prodigaba extremados cuidados, sabiendo cunto le importaba su vida.
+Los negocios del clebre especulador marchaban tambin prsperamente. La
+mina de Riosa se haba comprado como l pretenda, al contado. Desde
+entonces, sordamente, haba comenzado a hacer guerra a las acciones,
+vendindolas cada vez ms baratas para depreciarlas. Llevaba buen camino
+para conseguirlo. En pocos meses haban bajado desde ciento veinte, a
+que se haban puesto poco despus de la venta, hasta ochenta y tres.
+Salabert esperaba de un momento a otro, por medio de una gran oferta que
+tena preparada, introducir el pnico en el mercado y hacerlas bajar a
+cuarenta. Entonces, por medio de sus agentes en Madrid, en Pars y en
+Londres, se hara dueo de la mitad ms una, y por lo tanto del negocio.
+
+Porque le interesaba para sus fines polticos y econmicos y por
+satisfacer al genio fanfarrn que, a pesar de su avaricia, habitaba
+dentro de l, resolvi dar un gran baile de trajes en su magnfico
+palacio, invitando a toda la aristocracia madrilea y a las personas
+reales. Los preparativos comenzaron dos meses antes. Aunque el palacio
+estaba esplndidamente amueblado, el duque hizo desterrar de los salones
+algunos muebles demasiado grandes y pesados y traer de Pars otros ms
+sencillos y ligeros. Se quitaron algunos tapices; se compraron muchos
+objetos de arte, de los cuales estaba un poco necesitada la casa. Veinte
+das antes del designado para el baile, se enviaron las grandes tarjetas
+de invitacin. Era necesario todo este tiempo para que los invitados
+pudiesen preparar sus disfraces. Exigase traje de capricho: a los
+caballeros, cuando menos, la talmilla veneciana sobre los hombros. La
+prensa comenz a esparcir el anuncio del baile por todos los rincones de
+Espaa.
+
+Como su madrastra ni entenda mucho en estos asuntos, ni estaba en
+disposicin, a causa de su quebrantada salud, de tomar parte activa en
+los preparativos, el alma de ellos fu Clementina. Pasaba el da en
+casa de su padre, robando slo algunos ratos que dedicaba a Raimundo.
+Osorio tuvo la mala ocurrencia de traer a las dos nias que tena en el
+colegio de Chamartn, una de diez y otra de once aos, a pasar unos das
+con ellos. Las pobrecitas tuvieron que marcharse antes de lo que les
+haba prometido su padre, porque Clementina estaba tan ocupada que
+apenas poda fijar en ellas la atencin. Esto indign tanto a Osorio,
+que un da, sin que se despidiesen de su madre, las meti en el coche y
+las llev l mismo al colegio. Por cierto que a la noche, cuando
+Clementina regres, hubo con este motivo una escena violenta entre los
+esposos. Raimundo tambin padeca con las ocupaciones de su amante. Pero
+no dejaba de gozar puerilmente con la perspectiva del baile, al cual
+pensaba asistir vestido de paje de los Reyes Catlicos. Fu una idea que
+le suministr Clementina. El modelo lo sacaron de un clebre cuadro que
+haba en el Senado. Ella estaba enamorada del retrato de D. Margarita
+de Austria, esposa de Felipe III, hecho por Pantoja. Se mand hacer un
+traje igual de terciopelo negro muy ajustado al talle, con saya interior
+color de rosa recamada de plata. Este traje era muy a propsito para
+realzar la gallarda de su figura y la belleza majestuosa de su rostro.
+
+El duque trabajaba tambin en la parte menos delicada de los
+preparativos, en la ereccin del estrado para la orquesta, que hizo
+colocar adosado a la pared medianera de los dos grandes salones de baile
+contiguos, rodendolo de plantas y arbustos, en el arreglo del
+guardarropa, en la colocacin de alfombras, en la traslacin de muebles,
+etc. Salabert era un terrible sobrestante para sus operarios, un
+verdadero mayoral de _ingenio_. No los dejaba reposar: les exiga un
+cuidado incesante: jams se le daba gusto en nada. Se trataba un da de
+trasladar cierto armario de bano tallado, desde el saln que iba a ser
+de conversacin, a la sala destinada a jugar. Los obreros, dirigidos por
+el maestro carpintero, lo llevaban suspendido, mientras el duque los
+segua recomendndoles atencin con una sarta de interjecciones que
+dejaba escapar oscuramente entre el cigarro y sus labios sinuosos,
+nauseabundos.
+
+--F...., despacio!... Despacio t, papanatas, el de las narices
+largas!... Cuidado con esa lmpara.... Baja un poco t. Pepe ... F....,
+no seas jumento, baja ms!... Eh! eh! arriba ahora....
+
+Al llegar al hueco de una puerta, el maestro, viendo que era fcil
+lastimarse, les grit:
+
+--Cuidado con las manos!
+
+--Cuidado con los relieves, F....!--se apresur a gritar el duque--.
+Lo que menos me importa a m son vuestras manos, babiecas!
+
+Uno de los obreros levant la vista y le clav una mirada indefinible de
+odio y desprecio.
+
+Cuando el mueble estuvo en su sitio, el duque mand enganchar y se
+dirigi a sus habitaciones a quitarse el polvo. Poco despus bajaba por
+la gran escalinata del jardn y montaba en coche, dando orden que le
+condujesen al hotel de su querida.
+
+La pasin brutal del banquero por la Amparo haba crecido mucho en los
+ltimos tiempos. Todava fuera conservaba su razn; pero en cuanto pona
+el pie en la casa de la hermosa malaguea, la perda por completo, se
+transformaba en una bestia que aqulla haca bailar a latigazos. Ni se
+crea que esto es enteramente figurado. Contbase en Madrid que el duque
+traa un aro de hierro con una argolla al brazo en seal de esclavitud,
+y que la Amparo le ataba con cadena cuando bien le placa. Algunos
+amigos, para cerciorarse, le haban apretado el brazo burlando y
+certificaban que era cierto. La ex florista, aunque de inteligencia
+limitadsima y de cultura ms limitada an, tena suficiente instinto
+para remachar los clavos de esta esclavitud. Con su genio arisco y
+desigual, aumentaba el fuego de la sensualidad en aquel viejo lbrico.
+El duque haba llegado a persuadirse de que su querida, a pesar de las
+sumas fabulosas que con ella gastaba, era muy capaz de dejarle plantado
+si un da se atufaba. Esta conviccin le tena siempre sobresaltado y
+rendido, dispuesto a humillarse, a cometer cualquier bajeza por
+complacerla. Aunque muy sagaz, su lascivia le cegaba hasta el punto de
+no comprender que la Amparo era ms interesada y astuta de lo que l se
+figuraba.
+
+Cuando lleg al hotelito de mazapn, seran las tres de la tarde. Amparo
+estaba conferenciando gravemente con la modista; de modo que se vi
+obligado a esperar un rato leyendo los peridicos. Al salir del
+gabinete, la joven exclam:
+
+--Ah! Estaba usted ah duque?
+
+--S; no he querido sorprender secretos de Estado.
+
+--Y que lo diga! Verd ust?--dijo la ex florista echando una mirada
+significativa a la modista.
+
+Esta sonri discretamente y se fu. El duque abraz por el talle a su
+querida y la llev al gabinete.
+
+--Cmo te va, chiquita? Bien, eh?
+
+--Al pelo, hijo! Cmo quieres que me vaya con un hombre tan
+retrechero?
+
+Al mismo tiempo se colg de su cuello y le di un largo y sonoro beso en
+la mejilla. Los prpados del duque temblaron de placer; mas por sus ojos
+pas al mismo tiempo un reflejo de inquietud. Siempre que la Amparo se
+le colgaba del cuello era para darle un sablazo formidable, una entrada
+a saco en el bolsillo.
+
+--Y que no tiene quita el gach! Y que no sabe lo que son
+mujeres!--sigui la hermosa contemplndole con admiracin.
+
+"Malo! malo!" dijo para s el banquero. Sin embargo, las caricias de
+su querida le hacan feliz.
+
+--Mira, Tono, no hay cosa que ms me guste que decirles por lo bajo a
+todas las sin vergenzas que pasean por el Retiro: "Andad, andad,
+hambronas, que si a m se me antoja os puedo enterrar en billetes de
+Banco!..." Verd t, salao?
+
+"Malsimo!" volvi a decir el duque en su interior; y en voz alta:
+
+--Algunos hay, preciosa; algunos hay en casa.
+
+Y llevando la mano al bolsillo para sacar la cartera, dijo brutalmente:
+
+--Cuntos necesitas?
+
+--Ninguno, canalla!--exclam ella soltando a reir--. Pensabas que me
+estaba preparando para darte un sablazo, eh?
+
+--Claro! No te veo cariosa sino cuando necesitas dinero.
+
+--Habr embusterazo, marrullero! Cualquiera que te oyese, pensara que
+es cierto. Confieso que soy un poco bruta y testaruda, pero no siempre,
+hijo, no siempre!... Adems, no me sienta mal este geniecillo agrio,
+verd t?
+
+La hermosa odalisca se haba sentado sobre las rodillas del duque y le
+daba fuertes palmadas con entrambas manos en sus carrillos de trompetero
+recin rasurados. Vesta una bata de color azul oscuro con adornos ms
+claros, que le sentaba admirablemente. Su tez era cada da ms fina, ms
+tersa, ms nacarada. Era un milagro de la naturaleza. Y sobre aquella
+tez lucan sus grandes ojos negros sombros, salvajes, con un fuego
+misterioso y sensual. Sus cabellos, que daban en azules de tan negros,
+caan ondeados sobre la frente ocultndola a medias. Su garganta,
+amasada con leche y rosas, peda a gritos el homenaje de los labios. El
+duque estaba contentsimo desde que haba conjurado el peligro: se
+derreta en caricias, que la Amparo aceptaba sumisa contra su costumbre.
+
+--Espera un poquito. Hoy quiero que tomes caf conmigo.
+
+--Ya lo he tomado, hija.
+
+--No importa, lo vas a tomar otra vez. Hace ya muchos das que no lo
+tomamos juntos. Claro, con ese dichoso baile te van a saltar los sesos!
+
+Al mismo tiempo se levant y comenz a maniobrar con los enseres de
+hacer caf, que estaban dispuestos sobre la mesa.
+
+--Yo mismita te lo voy a hacer para que te relamas, so canalla: y voy a
+echar en l unos polvitos que me ha vendido una gitana para ponerte
+blandito, sabes?... Porque tengo que pedirte una cosa.
+
+Los ojos del duque volvieron a reflejar inquietud. Pero se apresur a
+disimularla riendo.
+
+--Ya lo deca! Qu tienes que pedirme, rubita?
+
+--En tomando el caf lo sabrs.
+
+No pudo arrancarle antes el secreto. Arrim una mesilla japonesa a la
+butaca donde estaba el duque. Para s trajo una sillita dorada. Y
+charlaron con animacin o, por mejor decir, charl ella mientras l la
+escuchaba arrobado, con la cabeza echada hacia atrs, acercando de vez
+en cuando con su mano trmula de hombre gastado la taza a los labios.
+
+--Oye, Tono--dijo ella cuando terminaron, poniendo con decisin los
+codos sobre la mesa y mirndole fijamente:--qu te parece de ir yo a tu
+baile?
+
+Otro que no fuese Salabert hubiese dado un brinco al oir semejante
+atrocidad. El no hizo ms que abrir los ojos repentinamente, para dejar
+caer los prpados otra vez quedando en la misma actitud soolienta.
+
+--No me parece mal.
+
+--De modo que puedo ir?
+
+--Ya lo creo que puedes ir! Lo que no podrs ser entrar.
+
+--Pues?--exclam ya encrespada la bella.
+
+--Porque no te recibiran.
+
+Amparo se levant furiosa.
+
+--Y por qu no me recibiran, d, por qu?--profiri sacudindole un
+brazo y acercando su cara a la de l.
+
+--Calma, chica, calma! Porque mi hija no puede soportar a su lado una
+mujer ms bonita que ella. Si te presentases en mi casa, todas las
+miradas se iran tras de ti: seras la verdadera reina del baile.... Ya
+comprendes que eso no le hara maldita la gracia.
+
+Amparo mir al duque fijamente para averiguar "si se estaba quedando con
+ella". La fisonoma de aqul permaneca inalterable.
+
+--Bien; pues de todos modos quiero ir--dijo con mal humor y recelosa--.
+Me traers una invitacin.
+
+--Qu ms quisiera yo, querida, que traerte una invitacin? Si sabes de
+alguna persona a quien yo deseara ms ver en el baile que a ti, dilo....
+Pero mi mujer y mi hija me sacaran los ojos, sabes?
+
+--Y qu tengo yo que ver con tu mujer y tu hija?--pregunt la irascible
+malaguea--. T eres el amo. Yo quiero una invitacin y la tendr.
+Quedamos, pues, en que maana me la traers....
+
+--Dispensa, chiquita....
+
+--Ah! Conque no quieres? Conque te niegas a darme ese gusto?
+Entonces, grandsimo gorrino, embustero, por qu no hablas claro? Es
+decir que yo te estoy aguantando, viejo sucio, te estoy siendo fiel como
+si fueses el chico ms guapo de Madrid, y cuando se trata de complacerme
+en una cosa insignificante te llamas andana. Ay, que to! La tonta es
+una en guardar consideraciones a quien no las merece. Y luego, quin me
+va a rechazar? La de Osorio! Ol mi vida!... Siento mucho decrtelo,
+hijo, aunque bien debes saberlo. Clementina, en cuanto a conducta, vale
+tanto como yo ... menos que yo, porque al fin y al cabo soy libre, y
+ella no.... Pero t tienes menos vergenza que ella.... Qu se puede
+esperar de un hombre que se pone de rodillas delante de una p... y se
+deja abofetear por ella! Lo mismo que de todos esos pendones viejos que
+irn a tu baile y que nos pueden poner a nosotras escuela de porqueras.
+
+La bella soltaba o mejor vomitaba estos y otros insultos acompaados de
+interjecciones de cochero, paseando furiosa por la estancia. De pronto
+se par delante del duque y le grit hecha una hiena:
+
+--Sal de aqu, so gorrino! Sal de mi casa. Me escupo yo en t y en tus
+millones.
+
+Salabert solt una carcajada.
+
+--Amparito, nunca te he visto tan enfadada, ni tan guapa tampoco....
+Aqu est la invitacin--dijo sacando la cartera.
+
+--Mtela en ...--exclam la sultana con desprecio.
+
+Fu preciso que el banquero se humillase a rogarle que la aceptara. Al
+cabo de muchas splicas se dign tomarla.
+
+--Bien; djala ah y vete al pasillo por haberme puesto tan nerviosa.
+
+Esto de mandarle al pasillo era un castigo que la Amparo haba inventado
+ltimamente. Cuando el duque la impacientaba o la aburra, echbale de
+la habitacin y le tena a veces horas enteras en la antesala o en el
+pasillo esperando como un perro. Ahora no tard tanto en abrirle de
+nuevo. Estaba sonriente y serena y le abraz cariosamente.
+
+--Oye, Tono, estara bien, disfrazada de Mara Estuardo?
+
+--Estaras admirablemente. Creo que debes encargarte el traje en
+seguida.
+
+Amparo sonri maliciosamente
+
+--Ya est encargado y ya est hecho. Mira.
+
+Y abriendo el cuarto guardarropa le mostr un maniqu vestido de reina
+de Escocia.
+
+Lleg al fin el da del baile. Los peridicos lo anunciaron por ltima
+vez haciendo resonar fuertemente el bombo y los platillos. El duque de
+Requena haba gastado en los preparativos ms de un milln de pesetas,
+segn contaban los revisteros a sus lectores. Decan adems oh caso
+inaudito! que las flores haban venido casi todas de Pars. Y era
+cierto. El duque, nacido en Valencia, el ms hermoso jardn de Europa,
+para su baile haca traer las flores de Francia. Un capital de algunos
+miles de duros en flores. Las camelias rodaban por el suelo sirviendo de
+alfombra en la antesala y los corredores. Centenares de plantas, casi
+todas exticas, adornaban aqulla, el vestbulo y los dos salones de
+baile. Legiones de criados con calzn corto y vistosas casacas
+aguardaban apostados estratgicamente en todos los puntos necesarios.
+Una pareja de guardias de caballera permaneca al lado de la verja del
+jardn manteniendo el orden en los coches, ayudada de algunos agentes de
+orden pblico. El guardarropa, construdo nuevamente, era una estancia
+lujosa donde todo estaba prevenido para que los magnficos abrigos,
+sereneros o _salidas de baile_, como ahora se nombran, no sufriesen el
+ms mnimo desperfecto. La gran escalinata estaba iluminada con luz
+elctrica: el vestbulo y el comedor con gas: los salones de baile con
+bujas. En la sala de conversacin y en la de juego haba algunas
+lmparas de petrleo con enormes y artsticas pantallas. En stas arda
+adems un fuego claro y brillante en las chimeneas.
+
+Clementina reciba a los invitados en el primer saln, cerca de la
+antesala. Sustitua a su madrastra porque sta, a causa de su debilidad,
+no poda mantenerse tanto tiempo en pie. La duquesa estaba en la sala de
+conversacin rodeada de algunas amigas: all reciba a los que iban a
+saludarla. El duque y Osorio, a la puerta de la antesala, ofrecan el
+brazo a las damas que iban llegando y las conducan hasta Clementina. El
+atavo de sta realzaba, como haba presumido bien, su esplndida
+belleza. Su gallarda figura pareca an ms fina y ms esbelta con aquel
+traje ajustadsimo. Su linda cabeza rubia resaltaba sobre el terciopelo
+negro como una rosa blanca. El rey Felipe III hubiera trocado de buena
+gana su Margarita autntica por sta contrahecha. Un pormenor que
+comenz a correr por los salones y que al da siguiente noticiaron los
+revisteros, era que haba venido un peluquero de Pars en el
+_sud-exprs_ exprofeso a peinarla.
+
+La abigarrada muchedumbre comenz a invadir los salones. Todas las
+pocas de la historia, todos los pueblos de la tierra mandaron su
+representacin al baile de Requena. Moras, judas, chinas, damas godas,
+venecianas, griegas, romanas, de Luis XIV, del Imperio, etc., etc.;
+reinas, esclavas, ninfas, gitanas, amazonas, sibilas, chulas, vestales,
+paseaban amigablemente del brazo o formaban grupos charlando y riendo
+entre caballeros del siglo pasado, soldados de los tercios de Flandes,
+pajes y nigromnticos. La mayora de los hombres, no obstante, haba
+limitado el disfraz a la talma veneciana. La orquesta haba tocado ya
+dos o tres valses y rigodones; pero nadie bailaba. Se esperaba la
+llegada de las personas reales para dar comienzo.
+
+Raimundo se deslizaba por todos los salones con cierta seguridad de
+favorito. Hablaba con los conocidos, sonriendo a todo el mundo con su
+especial modestia, que le haca ms extrao que simptico en una
+sociedad donde los modales fros y levemente desdeosos son signo de
+elevacin y grandeza. Viva el joven entomlogo, desde haca tiempo, en
+un delicioso aturdimiento, una especie de sueo de oro, como algunas
+veces suelen tenerlos las personas de condicin ms humilde. Su atavo
+de paje de los Reyes Catlicos le sentaba muy bien. Ms de una linda
+joven volvi la cabeza para contemplarle. De vez en cuando se acercaba
+al sitio donde Clementina se hallaba cumpliendo sus deberes, y sin
+dirigirle la palabra cambiaban algunas miradas y sonrisas amorosas. Una
+de las veces, al tiempo que lo hacan, se aproxim a la dama Pepe
+Castro, disfrazado de caballero de la corte de Carlos I.
+
+--Qu es eso?--le dijo al odo--. No te has cansado an de tu
+_bambino_?
+
+Cuando se encontraban solos. Pepe se autorizaba el tutearla y Clementina
+lo admita.
+
+--Yo no me canso de lo bueno--repuso ella sonriendo.
+
+--Muchas gracias--replic l irnicamente.
+
+--No hay de qu. Por qu me buscas la lengua?
+
+--Porque me gusta. Ya lo sabes.
+
+La dama alz los hombros, hizo un mohn de desdn, y pugnando por no
+reir se dirigi a la condesa de Cotorraso que en aquel instante pasaba
+cerca.
+
+Raimundo los haba contemplado mientras hablaron. El tono confidencial
+en que lo hicieron le hiri. Permaneci un instante inmvil. Por delante
+de l pas, sin que lo advirtiera, la nia de Caldern, que acuda por
+vez primera a un baile. Traa un lindsimo traje de joven veneciana
+color carmes, y escote bajo. Su madre otro riqusimo de dama holandesa;
+saya de color noguerado recamada de oro y plata, voluminosa gorguera con
+puntas de encaje y doble collar de diamantes y perlas. Cunta hiel
+haban hecho tragar aquellos vestidos al bueno de Caldern! Al
+principio, cuando se habl del baile de trajes, pens que con cualquier
+disfraz de mala muerte cumplira y no tuvo inconveniente en otorgar su
+permiso. Cuando vi los trajes y la cuenta de la modista, qued
+estuperfacto: estuvo por gritar ladrones! Maldijo de su colega
+Salabert, de la hora en que se le haba ocurrido dar aquel baile y de
+todas las damas venecianas y holandesas que haban existido. Lo que ms
+hondamente trabajaba su espritu abatido era la consideracin de que
+aquellos trajes costosos no serviran ms que para una noche. Cuatro mil
+pesetas tiradas a la calle, como l dijo ms de cien veces aquellos
+das.
+
+Esperancita dirigi una mirada a Alczar buscando su saludo; pero
+vindole distrado volvi los ojos al grupo de Clementina y se hizo
+cargo inmediatamente de lo que ocurra. Tambin por su frente pas una
+nube de tristeza como por la de Raimundo. Mas, repentinamente, se
+ilumin; sus ojos brillaron; todo su rostro, que era asaz
+insignificante, se transfigur adquiriendo cierto encanto indefinible.
+Era que Pepe Castro se acercaba a saludarla.
+
+--Preciosa, preciosa!--dijo el adonis en tono distrado, inclinndose
+con afectacin.
+
+La nia se puso fuertemente colorada.
+
+--Quiere usted bailar el primer vals conmigo?
+
+Justamente en aquel instante se acerc a ellos un grupo de pollastres de
+los que revoloteaban en torno de los millones de Caldern, felicitando
+calurosamente a la nia. Entre ellos estaba Cobo Ramrez. Todos se
+apresuraron a pedirle bailes, apuntando en el primoroso librito de
+Esperanza la inicial de su preclaro nombre. Ramoncito Maldonado, que se
+hallaba a unas cuantas varas de distancia, no se acerc al grupo, fiel a
+la consigna de no prodigarse, de hacerse desear, que haca ms de un ao
+le haba dado su amigo y mentor Pepe Castro. Hasta entonces de poco o
+nada le haba servido aquella tctica. Esperancita permaneca insensible
+a sus asiduos y rendidos obsequios. Pero no lo atribua l a deficiencia
+del mtodo, sino a su falta de valor para seguirlo rigurosamente sin
+desmayos ni contemplaciones. En cuanto la nia le pona los ojos dulces,
+le diriga alguna palabra afectuosa, adis, plan estratgico! Ahora
+echaba miradas torvas al grupo contestando distradamente al conde de
+Cotorraso, que desde haca algn tiempo le mostraba una terrorfica
+predileccin cogindole de la solapa dondequiera que le hallaba para
+explicarle su nuevo mtodo de destilacin del aceite. Con su lujosa
+casaca y peluca blanca de caballero del siglo pasado, el joven concejal
+no haba ganado en dignidad. Pareca un lacayo.
+
+Hubo gran agitacin, de pronto, en los salones. Llegaban las personas
+reales. La muchedumbre se agolp en las inmediaciones de la puerta. El
+duque, la duquesa, Clementina y Osorio bajaron la escalinata del jardn
+para recibirlas. La orquesta toc la Marcha Real. Los soberanos pasaron
+lentamente, sonriendo, por entre las apretadas filas de los invitados,
+detenindose cuando vean alguna persona de su conocimiento para
+dirigirle una palabra afectuosa. Esta se inclinaba profundamente y les
+besaba la mano con emocin, que se trasluca en la cara. Particularmente
+las seoras se humillaban con un deleite que no eran poderosas a
+disimular, con un sentimiento de ternura y adoracin que las pona
+rojas. Organizse poco despus el rigodn de honor. Clementina abandon
+su puesto para tomar parte en l. El monarca bail con la duquesa, que
+hizo un esfuerzo por contentar a su marido. Una triple fila de curiosos
+formaban crculo vindoles bailar.
+
+Salabert triunfaba. El granuja del mercadal de Valencia traa los reyes
+a su casa. Sus ojos saltones, mortecinos, de hombre vicioso, brillaban
+con el fuego del triunfo. La explosin de la vanidad haca volar en
+pedazos las inquietudes srdidas que aquel baile le haba causado, la
+lucha a muerte que haba sostenido con su avaricia. Maana tal vez estos
+pedazos se volveran a juntar para darle tormento. Pero ahora, ebrio de
+orgullo, aspiraba a grandes bocanadas el aire de grandeza y de fuerza
+que sus millones le daban. Tena las mejillas encendidas, congestionadas
+por la vanidad satisfecha.
+
+--Mirad qu cara resplandeciente tiene Salabert en este momento--deca
+Rafael Alcntara a Len Guzmn y a otros ntimos que formaban grupo--.
+Qu felicidad respira por todos los poros! Gran ocasin para pedirle
+diez mil duros prestados....
+
+--Los dara?--pregunt uno.
+
+--S, al siete por ciento con buena hipoteca--replic el perdis--.
+Mirad, mirad, ah viene Lola Madariaga..., la mujer ms graciosa y ms
+remonsima que ha pisado el saln hasta ahora--aadi elevando un poco
+la voz para que lo oyese la interesada.
+
+Lola le envi una sonrisa de gratitud. Su marido, el mejicano de las
+vacas, que tambin oy el piropo, salud al grupo con afabilidad.
+Aqulla estaba realmente muy linda disfrazada de dama de Luis XIV;
+vestido rojo recamado de oro, y manto amarillo, tambin bordado; el
+cabello empolvado, y al cuello una cinta de terciopelo negro con brincos
+de plata.
+
+Terminado el rigodn de honor, los jvenes comenzaron a bailar. Pepe
+Castro vino a recoger a Esperancita, que paseaba con su ntima la ltima
+de Alcudia. Ambas asistan por vez primera a un baile de importancia.
+Estaban alegrsimas contemplando con viva emocin el mundo bajo su
+aspecto ms risueo, gorjendose discretamente al odo sus dulces y
+recnditas impresiones. Pase un instante con ellas, hasta que un pollo
+vino a invitar a Paz, y ambas parejas se lanzaron a la vez en la
+corriente del baile. El mundo desapareci para Esperancita. Un
+delicioso y vago sentimiento de dicha y libertad, como el que tendra un
+pjaro al volar si estuviese dotado de alma, penetr en su corazn y lo
+inund de alegra. Era tambin la primera vez que Pepe Castro le
+apretaba la cintura. Sentase arrebatada por l en medio del torbellino
+de parejas y se crea sola. Ella y l!, y la msica acariciando los
+odos y el corazn, interpretando dulcemente las inefables impresiones
+que palpitaban en el fondo de su alma. Al descansar unos instantes, su
+rostro expresaba de tal modo intenso este divino sentimiento del primer
+amor, que su ta Clementina, al cruzar del brazo del presidente del
+Congreso, no pudo menos de sonrer dirigindole una mirada mitad
+cariosa, mitad burlona que la hizo enrojecer. Pepe Castro se esforzaba
+por sacarle las palabras del cuerpo. Aquella noche, el exceso de la
+emocin la tena semimuda. La dicha que embargaba su alma se traduca,
+como casi siempre acontece, en un sentimiento de benevolencia hacia todo
+el mundo. El baile le pareca encantador. Todos los hombres eran
+chistosos. Todas las mujeres estaban admirablemente vestidas. Hasta
+Ramoncito, que acert a pasar por delante, pudo recibir algunas gotas de
+este roco bienhechor.
+
+--No baila usted, Ramn?--le pregunt con una sonrisa tan amable, que
+el ilustre concejal se sinti desfallecer de felicidad.
+
+--Me ha entretenido el conde de Cotorraso hasta ahora.
+
+--Pues a buscar pareja.... Mire usted: all est Rosa Pallars que no
+baila.
+
+El futuro estadista se apresur a invitarla, pensando con su penetracin
+caracterstica que Esperancita le daba esa pareja porque era bastante
+fea. Mecido en este grato y dulcsimo pensamiento pas un rato feliz
+bailando con la hija del general Pallars, "uno de nuestros ms bellos
+bacalaos", al decir de Cobo Ramrez. Crea estar cumpliendo con un
+mandato de su adorada, dndole un testimonio irrecusable de que sus
+celos, si los senta, eran infundados.
+
+Cuando termin el vals, vino, como un caballero de la Edad Media que
+sale del torneo, a recibir el galardn de las manos de su dama. Pero
+como no hay dicha completa en este mundo, al mismo tiempo que l se
+acerc a la nia Cobo Ramrez. Ambos se sentaron a su lado y la
+atosigaron a requiebros y atenciones. El uno le peda el abanico, el
+otro el pauelo. Los dos procuraban atraer su atencin sacando
+conversaciones divertidas, lisonjeando su orgullo por todos los medios
+que podan. En honor de la verdad hay que confesar que, aunque Ramoncito
+era mucho ms profundo y poltico, la conversacin de Cobo era ms
+amena. Sin embargo, por uno de esos caprichos inexplicables de las
+jvenes, Esperancita mostrbase ms afectuosa y deferente con Maldonado,
+contra su costumbre. Y los tres ofrecan un espectculo curioso y
+divertido.
+
+Los criados circulaban con bandejas llenas de sorbetes, jarabes,
+confites y frutas heladas. Ramn llam a uno para ofrecer a Esperanza
+ciertas yemas a las cuales saba que era aficionada. Al mismo tiempo
+invit con empeo a su antagonista a que tomase un helado. Cobo lo
+rehus. Le apremi con tal afn, que el conde de Agreda, Alcntara y
+otros varios que estaban cerca lo notaron.
+
+--Mirad a Ramn qu empeo tiene en que Cobo tome un helado--dijo uno.
+
+--Claro! Le ve sudando y quiere matarlo. Es lgico--repuso Len.
+
+Pepe Castro, cuando vi acercarse a Cobo y Ramoncito, se haba retirado
+discretamente. En el camino tropez con Clementina, que pareca
+multiplicarse. Acuda a todos los sitios donde haca falta, volviendo a
+cada instante junto a los soberanos, que se haban retirado con la
+duquesa, el duque y las personas de su servidumbre a una sala donde
+nadie os entrar.
+
+--Ya te he visto bailando con mi sobrinita--le dijo--. Por qu no le
+haces el amor?
+
+--Para qu?
+
+--Para casarte.
+
+--Horror! Pero chica, qu te he hecho yo para que me aborrezcas tanto?
+
+--Vamos, ven aqu. Has de ser formal--dijo ella ponindose grave,
+adoptando un aire maternal--. Esperanza no es hermosa, pero tampoco
+desagradable. Tiene la frescura de la juventud y est enamorada de ti
+... me consta....
+
+--S; lo mismo que t--manifest el gallardo salvaje, sonriendo con un
+poco de amargura.
+
+Ella lo advirti y quiso dejarle satisfecho.
+
+--Lo mismo que yo ... si te hubiese conocido a los diez y seis aos. Te
+digo que te quiere, y mucho. Nosotras las mujeres cogemos al vuelo estas
+cosas. Csate, no seas tonto.... Caldern es muy rico....
+
+Cuando Pepe quiso contestar, la dama ya se haba alejado con pie rpido.
+Qued unos instantes inmvil y pensativo. Luego, a paso lento,
+balancendose, comenz a dar la vuelta a los salones, detenindose ante
+las mujeres hermosas, examinndolas con mirada impertinente, como un
+baj en el mercado de esclavas.
+
+Lola Madariaga se haba apoderado de Raimundo. Le tena a su lado all
+en un ngulo de la gran sala de conversacin, y desplegaba uno tras
+otro, con arte infinito, todos los recursos de su coquetera para
+conquistarle. Esta era la mana de la graciosa morena. No poda
+cualquiera de sus amigas tener un galn sin que al momento no se le
+antojase arrancrselo. Importaba poco que fuese guapo o feo, airoso o
+encogido. Para ella, lo interesante era satisfacer la violenta necesidad
+que siempre haba sentido de ser idolatrada, de triunfar de todas las
+dems. Tena unos ojos de mirar suave, inocente, que engaaban. Nadie
+creyera que detrs de aquella mirada se ocultaba una voluntad tan firme
+y tan astuta. Alczar la encontraba linda y su conversacin placentera;
+pero influa mucho en esta simpata la consideracin de ser amiga
+ntima de Clementina y la de versar la pltica casi siempre acerca de
+sta. No pudiendo bailar con su adorada ni hablar a solas, tanto por
+prudencia como por las muchas obligaciones que aquella noche pesaban
+sobre ella, se consolaba oyendo a Lola relatar pormenores referentes a
+su amiga. Todo le interesaba al mancebo; el vestido que haba llevado al
+baile de la embajada francesa; los menudos accidentes que le haban
+ocurrido en la cacera de Cotorraso; las escenas que haba tenido con su
+marido, etc. La linda morena segua el plan de atraer primero su
+atencin, captarse su simpata a fin de ponerle blando.
+
+Clementina lleg a la sala cuando ms enfrascados estaban en la charla.
+Quedse un instante a la puerta mirndoles sorprendida e irritada. Haca
+tiempo que Lola cayera de su gracia. Aunque Pepe Castro ya no le
+interesaba, cuando su amiguita trat de birlrselo, se produjo cierto
+enfriamiento en sus relaciones. Luego observ que Lola miraba a Raimundo
+con buenos ojos y bromeaba con l en cuanto se le presentaba ocasin.
+Esto despert en su pecho un odio, que le costaba trabajo disimular.
+
+Les clav una mirada intensa y colrica: avanz hasta el medio de la
+estancia y dijo con voz un poco alterada:
+
+--Alczar, le necesitamos para bailar. Est usted muy cansado?
+
+--Oh, no!--se apresur a decir el joven levantndose--. Con quin
+quiere usted que baile?
+
+No respondi. Lola le haba enviado una sonrisita sarcstica que acab
+de exasperarla. Se dirigi a la puerta.
+
+--Siento mucho haberle molestado a usted--le dijo framente cuando
+estuvieron lejos.
+
+Raimundo la mir sorprendido. Cuando nadie los oa acostumbraba a
+tutearle.
+
+--Molestia? Ninguna.
+
+--S; porque, al parecer, estaba usted muy a gusto al lado de esa
+seora....
+
+Y no pudiendo refrenar sus mpetus ms tiempo, le dijo sordamente:
+
+--Ven conmigo.
+
+Le llev al comedor donde las mesas estaban ya esperando a los
+invitados. All, en el hueco de un balcn, desahog su ira. Le llen de
+insultos y di por definitivamente rotas sus relaciones. Lleg a
+sacudirle violentamente por el brazo. Alczar qued tan estupefacto, tan
+aterrado, que no supo contestar. Esto le salv. Al ver su rostro
+descompuesto donde se pintaban el dolor y la sorpresa, Clementina no
+pudo menos de comprender que la ira la engaaba. En Raimundo no haba
+existido intencin de coquetear. Sosegndose un poco, admiti las
+disculpas que aqul le di al fin.
+
+--Si precisamente, para hablar de ti es para lo que yo me acerco a ella.
+
+--Ah! Para hablar de m?... Pues mira, de aqu en adelante no hables
+de m. Basta con que me quieras.
+
+Los criados, que por all andaban, los miraban con el rabillo del ojo y
+se hacan guios maliciosos. Al salir tropezaron con Pepa Fras. La
+frescachona viuda estaba muy bien ataviada: haba odo infinitos
+requiebros. Vesta de princesa extranjera del tiempo de Carlos III, de
+lama plata con recamos de oro, y manto de terciopelo azul. Un escote
+cuadrado dejaba ver con harta claridad lo que Pepa deba de considerar
+mas interesante en su persona, a juzgar por la predileccin con que lo
+mostraba.
+
+--Chica, tengo un hambre de lobo!--entr diciendo--. Cundo acabis de
+abrir el _buffet_? Ah! Conque os vais por los rincones? Prudencia,
+Clementina, prudencia!... Hija, yo no puedo aguardar ms: dame algo de
+comer, o me caigo.
+
+Clementina la llev riendo a un rincn y le hizo servir algunas viandas.
+Alczar se volvi a los salones muy alegre, pero tembloroso an por la
+violenta emocin que su querida le haba hecho experimentar. Nunca la
+haba visto tan furiosa.
+
+La amistad de ella con Pepa se haba remachado desde la escena que hemos
+descrito ms atrs. La viuda se haba persuadido de que la salvacin de
+su fortuna se fundaba en este cario y procuraba fomentarlo. Gracias a
+l haba rescatado ya, poco a poco, una gran parte de ella. El resto no
+le apuraba. Saba que Da. Carmen tena hecho testamento a favor de su
+hijastra, y aunque esta seora haba mejorado un poco, era segura su
+muerte en plazo breve. Los mdicos haban descubierto en ella un tumor.
+No se atrevan a operarla a causa de su extremada debilidad.
+
+A Clementina le haca muchsima gracia el desenfado, mejor an, el
+cinismo de Pepa. Ambas se entendan admirablemente. Ambas eran chulapas,
+dos manolas nacidas demasiado tarde y en condicin social poco acomodada
+a su naturaleza. Por supuesto, Pepa lo era mucho ms legtima que
+Clementina, quien no lo llevaba en la masa de la sangre: venale de
+aficin.
+
+--Mira, Clemen, que te ests desacreditando--le deca aqulla, mientras
+engulla vorazmente un pedazo de pavo en galantina--. Deja ese nio que
+no vale un perro chico.... Para capricho ya ha sido bastante.
+
+--Qu sabes t lo que vale?--replicaba riendo Clementina.
+
+--Por las trazas, hija.... Parece hecho en la _Dulce Alianza_. Lleva ms
+de un ao en relaciones contigo, y todava se pone colorado como un pavo
+cuando le miras.
+
+--Pues eso es precisamente lo que a m me gusta.
+
+Pepa alz los hombros con indiferencia.
+
+--De veras? Para m sera una calamidad, hija.
+
+--Y Arbs, qu tal se porta?
+
+--Ese es un tonto de capirote, sabes?--dijo con la boca llena--; pero
+al menos tiene fachada. En dicindole que es un gran hombre se tira de
+cabeza al agua por ti.... T no sabes.... Me ha colocado en el
+Ministerio ms de dos docenas de parientes.... Luego da gusto tener
+cierta influencia en la poltica y que los diputados la mimen a una.
+Ayer, precisamente, tuve la visita de Mauricio Sala, que quiere a todo
+trance ser subsecretario. Al parecer, est seguro de que, sindolo,
+Urreta le dar su hija.
+
+--Yo detesto la poltica.... Sabes que Irenita est monsima con su
+traje de cazadora?...
+
+--Ps! vistosilla....
+
+--No, no, monsima. Dnde anda su marido, que no le he visto ms que al
+entrar?
+
+--Su marido? Valiente tuno est su marido!--exclam levantando furiosa
+la cabeza--. Ay qu disgustos, querida, qu disgustos tan grandes tengo
+sobre m--aadi con la boca llena.
+
+--Mara Huerta?--pregunt Clementina en tono confidencial.
+
+--La misma--dijo entre dientes la viuda, mirando fijamente al pavo.
+Luego encrespndose de pronto:--Es un bribn sabes? un sinvergenza,
+que no sabe siquiera guardar el decoro de su mujer. La mayor parte de
+los das la espera a la salida de San Pascual y la acompaa a pie hasta
+su casa. En el teatro no le quita los gemelos de encima. Una porquera!
+Aunque sea un mal marido, que tenga dignidad. Y la pnfila de mi hija,
+loca, perdida por l. Has visto qu imbcil! No hace ms que llorar y
+pedirle celos.... Qu ms quiere ese monigotillo que verla
+humillada!... Si yo estuviera en su caso ya le dira!... Le pona en
+seguidita un armatoste en la cabeza que no caba por esa puerta.
+
+La exaltacin de su espritu no le impeda engullir lindamente.
+
+--Dios te lo pague, hija--concluy por decir levantndose--. A ver si
+este corazn se est quieto un rato.
+
+Pepa pretenda padecer de cierto mal de corazn que slo se le calmaba
+comiendo.
+
+Pocos minutos despus de salir ambas amigas del comedor, Clementina di
+las rdenes oportunas y el _buffet_ se abri solemnemente. Las personas
+reales entraron primero acompaadas de su servidumbre y de los amos de
+la casa. Salabert haba echado el resto en la cena. El gran comedor de
+techo artesonado pareca un ascua de oro. Las flores de vvidos colores,
+las frutas exticas, la vajilla de plata, la cristalera, bajo las
+poderosas lmparas de gas titilaban como el cielo estrellado, producan
+un fuerte deslumbramiento. Los criados con casaca y peluca blanca,
+aguardaban inmviles, pegados a la pared, tiesos y solemnes. En las dos
+cabeceras del saln ardan enormes troncos de encina dentro de sendas
+chimenas con retablos de roble tallado, cuyos adornos casi llegaban al
+techo. Todos los manjares que estaban sobre la mesa haban venido de
+Pars acompaados de una comitiva de criados y marmitones. Se exceptuaba
+el pescado, que proceda del Cantbrico, y un _pudding_ llegado por la
+tarde de Londres. Eran fiambres en su mayora. No obstante, haba
+_consomm_ caliente para el que lo peda.
+
+Las personas reales estuvieron muy cortos momentos en el comedor. As
+que salieron precipitse en l la ola de la muchedumbre con harto poca
+ceremonia. Los salones quedaron silenciosos en poder de los criados, que
+con la regularidad y precisin de soldados cambiaron las bujas prximas
+a extinguirse por otras nuevas, mientras el comedor resonaba con el
+campanilleo de los platos y las copas, la charla y las carcajadas de los
+convidados.
+
+Cobo Ramrez abandon por un rato a Esperancita dejndola en poder de su
+rival, para sentarse en un rincn delante de una mesita volante y
+devorar algunos trozos de _boeuf d'Hambourg_ y jamn. Naturalmente,
+Ramoncito aprovech este desahogo para poner de manifiesto el contraste
+entre su parquedad potica y la glotonera prosaica de Cobo; hasta que
+Esperancita le par los pies diciendo con mal humor a su amiguita Paz,
+que estaba del otro lado:
+
+--Pues a m me gustan los hombres que comen mucho.
+
+--A m tambin--repuso Pacita--. Al menos indica que no tienen enfermo
+el estmago.
+
+--Yo no lo tengo tampoco--se apresur a decir el concejal, sofocado y
+molesto por la actitud hostil en que las dos amiguitas se haban
+colocado.
+
+Paz se content con sonrer desdeosamente.
+
+El general Patio, fatigado de enviar mortferos proyectiles a la esposa
+de Caldern sin que la plaza se diese siquiera por enterada, haba
+levantado el cerco para sitiar a la marquesa de Ujo, que a las primeras
+granadas haba capitulado abriendo las puertas al enemigo. Sin embargo,
+el general, como estratgico consumado, no perda de vista a Mariana,
+esperando cualquier incidente favorable para caer de nuevo sobre ella.
+Se deca en los peridicos que iba a ser nombrado ministro de la Guerra.
+Este cargo, sin duda, le dara ms prestigio y autoridad para entrar a
+rebato en cualquier parte. La marquesa de Ujo vesta de turca y le
+sentaba tan bien, que, segn Alcntara, apeteca soltarle un tiro. Su
+languidez era tanta aquella noche, que apenas tena fuerzas para
+articular las palabras. A cada paso el ilustre general se vea en la
+necesidad de ayudarla en tan mproba tarea. Mientras roa con sus
+dientes desvencijados algunas pastas, pues no admita otra cosa su
+estmago, tambin un poquito averiado, disertaba, mejor dicho, exhalaba
+una serie de exclamaciones acerca de cierta novela recin publicada en
+Francia.
+
+--Qu escena!... Ah! pero qu cosa tan linda!... Cuando ella le dice:
+"Entrad en el cuarto si queris: podris manchar mi cuerpo, pero no mi
+alma...." Ah! Y cuando va al lugar del duelo y recibe la bala que iba
+dirigida a su marido!... Qu cosa ms linda!...
+
+Pepe Castro caracoleaba (perdn por el smil) en torno de Lola
+Madariaga. Esta le contaba con risa maligna lo acaecido haca un rato,
+cuando Clementina se present de improviso donde ella estaba con
+Alczar. Hablaba como si le hubiese arrancado el galn a su amiga, con
+acento protector y desdeoso que hubiera hecho dar un salto a la
+orgullosa hija de Salabert si por ventura la hubiese odo.
+
+--Pobre Clemen! Se est haciendo vieja, verdad? Qu figura tiene
+todava! Claro que es a fuerza de apretarse, y esto tarde o temprano le
+va a hacer dao; pero de todos modos.... La cara no corresponde a la
+figura, no cree usted? Sobre todo ahora que se le est empaando el
+cutis de un modo horroroso. Siempre ha tenido la fisonoma muy dura.
+
+Y al mismo tiempo sus ojos claros y suaves miraban a Castro con tal
+dulzura, que realmente era para empacharse. Le haban dicho siempre (y
+era cierto) que tena el semblante muy dulce. Para dar ms realce a esta
+cualidad pona cara de idiota.
+
+Castro asenta a todo, tanto por lisonjearla como por la mala voluntad
+que tena a Clementina. No senta inters por Lola, pero a raz de su
+ruptura con aqulla se haba consolado un poco festejndola: aunque en
+ello haba tenido no poca parte el deseo de no aparecer derrotado a los
+ojos del mundo.
+
+--Y usted cree que est enamorada realmente de ese nio que parece una
+colegiala del Sagrado Corazn?
+
+--Vaya usted a saber! Clementina presume mucho de original. Esta ltima
+aventura la acredita de ello.... Mire usted qu miraditas tiernas le
+est echando el beb desde lejos.
+
+Raimundo, en pie, all en el extremo de una de las mesas, no quitaba ojo
+a su amada, que iba y vena de un sitio a otro previniendo los deseos de
+aquellos invitados a quienes ms deseaba complacer. De vez en cuando le
+enviaba una imperceptible sonrisa de inteligencia que transportaba al
+joven al sptimo cielo.
+
+Pepa Fras, si no coma porque estaba ahita, pellizcaba en las frutas y
+confites, teniendo detrs de su silla a Caldern, Pinedo, Fuentes y
+otros tres o cuatro caballeros maleantes que gozaban en tirarle de la
+lengua. No se la morda, en verdad, la fresca viuda. Se defenda
+admirablemente de todos ellos parando y contestando los golpes con
+maestra.
+
+--Dnde dice usted que tiene gota, Pepa?
+
+--En los pies, Pinedo, en los pies ... donde tiene usted el talento.
+
+--Aunque usted me insulte, quisiera que me traspasase esa gota ... por
+tener siquiera una gota de usted!
+
+--Pocas gracias! Sera una gota de esencia aromtica--dijo un consejero
+de Estado harto dulzn.
+
+--Y usted qu sabe, hombre, si no ha metido la nariz ms que en el coro
+de ambos sexos?
+
+El consejero se puso colorado. Todos rieron de la alusin.
+
+--Pero qu cruel es usted, Pepa!--exclam Fuentes riendo todava--. Los
+que aqu estamos no sabemos nada ... (digo, seores, yo hablo por m),
+del olor, del color, ni del sabor de usted; pero no nos quitar el
+derecho de figurarnos que es usted una cosa apetitosa y tierna.
+
+--Tierna?... Est usted en un error lamentable.
+
+--Yo lo digo por lo que veo ...--dijo acercando el rostro al exuberante
+seno de la viuda ...--Y a propsito: qu lleva usted en ese alfiler?
+es un retrato de familia?
+
+El alfiler representaba un mono.
+
+--No. Fuentes--replic furiosa--, es un espejo.
+
+De todo el grupo sali una carcajada espontnea que hizo volver la
+cabeza a los que estaban cerca.
+
+Fuentes qued acortado un instante; pero como hombre de ingenio que era
+supo reponerse.
+
+--Yo ser mono, Pepa, pero usted es monsima.
+
+--Bravo, Fuentes, bravo!--exclam Caldern, a quien, como hombre
+exclusivamente de _debe y haber_, causaba asombro cualquier frase
+oportuna.
+
+El tiroteo sigui aun despus de haber salido la mayor parte de la gente
+a los salones. El grupo se haba reforzado con algunos pollastres. Esta
+fu la razn de que Pepa se levantase bruscamente al cabo, diciendo:
+
+--Me voy. Por mi causa estn ustedes escandalizando a estos seres
+tiernos y candorosos.
+
+Los pollos protestaron con algazara.
+
+Poco despus de poblarse nuevamente los salones de baile se retiraron
+las personas reales. Hubo para despedirlas el mismo ceremonial, esto es,
+las filas apretadas a la puerta de la antesala, la Marcha Real por la
+orquesta y la despedida de los dueos hasta la escalinata.
+
+Clementina respir con libertad. A paso lento, gozando el placer del que
+ha terminado una tarea difcil, atraves los salones dirigiendo sus ojos
+risueos a todas partes, dejando fluir de sus labios palabritas amables
+a los amigos con quien tropezaba. Aquel baile esplndido, quiz el ms
+suntuoso que hubiese dado jams un particular en Espaa, era obra suya
+casi exclusivamente. Su padre haba suministrado el dinero: pero ella la
+actividad, el gusto, el artificio. Escuchaba las enhorabuenas que todos
+al paso la murmuraban, mecida en una embriagadora satisfaccin del amor
+propio. La felicidad le hizo pensar en el amor, su complemento
+indispensable. Acometile un deseo penetrante de cambiar con Raimundo, a
+solas, algunas tiernas palabras de cario, algunas caricias fugitivas. Y
+buscle con los ojos entre la muchedumbre.
+
+Raimundo haba vagado toda la noche por los salones casi siempre solo.
+Haba esperado el baile con deseo pueril, prometindose vivos e
+ignorados placeres. Jams haba asistido a una de estas fiestas
+brillantes de la sociedad aristocrtica. La realidad no correspondi a
+su esperanza, como siempre acontece. Toda aquella vana ostentacin, el
+lujo escandaloso desplegado ante su vista, en vez de acariciar su
+orgullo lo hiri cruelmente. Nunca se sinti tan forastero en aquel
+mundo que haca tiempo frecuentaba. Sus pensamientos, encaminados hacia
+la melancola, representronle su pobre hogar, donde por su culpa iba a
+faltar muy pronto lo necesario, la modestia de su santa madre, que no
+vacilaba en desempear las tareas ms humildes de la casa, y la de su
+inocente hermana, que con ella haba aprendido a ser econmica y
+trabajadora. Un remordimiento feroz le mordi el corazn. Observaba,
+adems, que en los jvenes salvajes que le rodeaban exista contra l
+cierta hostilidad latente. Tena a muchos por amigos, le reciban
+agradablemente, jugaba con ellos, les acompaaba en algunas excursiones
+de placer: pero haba llegado a comprender que para ellos no tena otra
+personalidad que la que le daba el ser amante de Clementina. En casi
+todos los que trataba, perciba, o su exagerada susceptibilidad le haca
+percibir, un dejo desdeoso que le humillaba horriblemente. El amor
+frentico que profesaba a Clementina le compensaba bien de esta tortura
+y hasta se la haca olvidar muchas veces. Pero aquella noche su dueo
+adorado, aunque no le olvidase, andaba lejos. Y le pasaba lo que a los
+msticos cuando Dios no les tiende la mano: acometale una gran
+sequedad, un tedio abrumador. Bail por compromiso dos o tres veces;
+convers un poco. Harto al fin de dar vueltas se retir al ms oscuro
+rincn de una de las salas, y sentndose en un divn qued sumido en
+tristeza profunda.
+
+Clementina le busc en vano durante algunos minutos, hasta
+impacientarse. Cuando entr en la sala de juego le vi al fin venir
+hacia ella con la faz radiante. Toda su tristeza se haba disipado al
+verla y al observar que le buscaba.
+
+--Si quieres que hablemos un momentito, vente al despacho de pap.
+Saliendo al corredor lo hallars a mano derecha--le dijo rpidamente y
+con acento carioso.
+
+Y se fu. Raimundo, por disimular, se acerc a una de las mesas de
+juego: estuvo algunos instantes mirando.
+
+Clementina se desliz disimuladamente por los salones, sali al corredor
+y se dirigi al despacho del duque, una pieza regia que slo tena de
+respeto, pues siempre trabajaba arriba. Estaba profusamente iluminada,
+como todas las estancias del piso principal. Al poner el pie en l crey
+percibir un sollozo ahogado, que la llen de sorpresa y temor. Derram
+la vista por todo el mbito y percibi, all en el fondo, a una seora
+tumbada en el sof, ocultando el rostro con el pauelo, en actitud de
+llorar. Acercse, y por el traje la conoci en seguida. Era Irenita.
+
+--Irenita! Hija ma, qu tienes?--exclam inclinndose sobre ella con
+solicitud.
+
+--Ay, perdn, Clementina.... Me he metido aqu sin saber lo que
+haca.... Soy tan desgraciada!
+
+Y las lgrimas brotaron con abundancia de sus ojos.
+
+--Pero, qu te ha pasado, criatura?
+
+--Nada, nada!--replic la nia sollozando.
+
+Hubo unos segundos de silencio. Clementina la contemplaba con lstima.
+
+--Vamos--dijo acercando la boca a su odo--. Emilio te ha dado algn
+disgusto esta noche.
+
+Irenita no contest.
+
+--No te aflijas, tonta. Con eso no adelantas nada. Procura, aunque sea
+haciendo un gran esfuerzo, aparecer indiferente. Ese es el medio mejor
+de que no te desprecie.... Digo ... el medio mejor es otro ... pero no
+te lo aconsejo, porque no est bien aconsejar ciertas cosas.... Si ests
+enamorada de l no des tu brazo a torcer, por Dios.... Que no sepa estas
+penas tuyas, porque eres perdida.... Djale que satisfaga su capricho,
+que l volver a ti.
+
+Irenita levant su rostro baado de lgrimas.
+
+--Pero ha visto usted lo que ha hecho hoy? Es horrible!
+
+En aquel momento Clementina oy pasos en el corredor. Sospechando de
+quin eran fu rpidamente a la puerta, diciendo:
+
+--Espera un poco: djame cerrar.
+
+Fu bien a tiempo. En aquel instante llegaba Raimundo. La dama puso el
+dedo en los labios hacindole sea de que se alejase. Irenita no
+advirti nada. Cuando Clementina volvi a su lado le di cuenta, entre
+lgrimas y suspiros, de los agravios que su marido le haba inferido
+aquella noche. En primer lugar, Emilio se visti de hngaro para venir
+al baile. Irene haba observado en cuanto entr, que Mara Huerta vesta
+tambin de hngara. Deban de estar convenidos, lo cual era una afrenta,
+que ms de una persona haba notado. Luego bailaron un vals y un
+rigodn. Mientras dur ste, Emilio no haba cesado de hablarle al odo.
+Toda la noche la haba estado sirviendo lo mismo que un criado,
+presentndole l mismo las fuentes de confites y frutas heladas. Una
+vez, al darle una de stas, le haba apretado los dedos; bien lo haba
+visto. Esto era una indecencia! Irenita quera suicidarse. Prefera
+morir mil veces a padecer semejantes tormentos. Clementina la consol
+como pudo. Emilio la quera muchsimo: le constaba. Slo que los hombres
+tienen a lo mejor estos sofocos, lo que llaman los toreros, _extraos_.
+Como el corazn no est interesado, dejndoles sueltos un momento se
+hastan y vuelven a lo que verdaderamente aman.
+
+Para arreglarse un poco y lavar los ojos no quiso llevarla al tocador
+del baile: subila al de la duquesa. Al cabo de unos minutos bajaron
+ambas. Irenita prometi no dar a conocer su pena. En cuanto Clementina
+enter a Pepa de lo que haba pasado, se sulfur de tal modo que tuvo
+necesidad de contenerla para que no fuese a araar a su yerno.
+
+--Bien, si no le arao ahora, le araar despus--dijo alzando los
+hombros con indiferencia. Tan resuelta estaba a ello--. Suceda lo que
+suceda, yo no puedo consentir que ese _tit_ mate a mi hija, sabes?...
+Y en cuanto a esa pendona desorejada, no he de parar hasta que la escupa
+en la cara ... y al cabronazo de su marido, lo mismo.... Pues estamos
+aviados!
+
+--No ser mejor que procures desembarazarte de ellos? Huerta est en el
+Ministerio. Mira a ver si le mandas de gobernador a cualquier parte....
+
+--Pues es verdad! Ahora mismo voy a hablar a Arbs.... Pero lo que es
+a mi seor yerno no le perdono!... Esta noche me las ha de pagar, o no
+me llamo Pepa.
+
+El duque, rodeado siempre de un grupo de fieles, se dejaba atufar a
+golpes de incensario, soltando a largos intervalos algn gruido
+espiritual que los electrizaba, les haca prorrumpir en exclamaciones de
+alegra. Las seoras eran las que ms se distinguan por su entusiasmo.
+El genio especulador de Salabert les infunda vrtigos de asombro, como
+si se pusiesen a calcular cuntos vestidos podran comprarse con sus
+millones. Y l, tan flexible generalmente, que haba llegado al puesto
+que ocupaba, segn propia confesin, a fuerza de puntapis en el
+trasero, al hallarse entre sus adoradores los maltrataba sin piedad. Sus
+chistes brutales, lo mismo caan sobre los hombres que sobre las
+seoras. Gozaba en la ostentacin brbara de su fuerza. Si aquellos sus
+devotos admiradores se dejaban humillar tan pacientemente no dndoles
+nada, qu no sucedera si repartiese entre ellos sus millones, si el
+becerro de oro comenzase a vomitar monedas?
+
+En la sala de juego, adonde se fu despus de haber despedido a los
+soberanos, le tenan materialmente bloqueado una porcin de
+especuladores de segunda y tercera fila.
+
+--Cmo van las acciones de Riosa, duque?--se atrevi a preguntarle uno.
+
+--No me hable usted de eso--gru el prcer poniendo los ojos torvos.
+
+El plan de Llera se estaba desenvolviendo puntualmente: esto es, el
+duque, despus de haber tomado un nmero crecido de acciones, se ocupaba
+en producir el pnico entre los accionistas. Haca ya algunos meses que
+por medio de agentes secretos compraba acciones para venderlas al
+instante con prdida. Gracias a estas operaciones, el papel haba bajado
+considerablemente. Ahora preparaba el golpe definitivo, comprando mayor
+cantidad para lanzarlo repentinamente al mercado, aprovechar la baja que
+esto producira y adquirir la mitad ms una de las acciones.
+
+--No todos los negocios han de salir bien--replic el otro sonriendo con
+mal disimulada satisfaccin--. Usted ha sido siempre afortunado....
+
+--No es a la fortuna a quien debe sus xitos el duque. A su genio, a su
+habilidad inconcebible es a quien los debe--manifest un tercero
+arrendole una tufarada de incienso.
+
+--Sin duda, sin duda--se apresur a decir el otro tratando a su vez de
+apoderarse del incensario--. El duque es el primer genio financiero que
+ha salido en nuestro pas. Yo no comprendo cmo no se le entrega la
+Hacienda espaola. Si l no la arregla, no hay que esperar salvacin
+para nosotros....
+
+--Pues si acierto a salvarla como he acertado en el negocio de Riosa,
+aviados quedan los espaoles--profiri estoposamente el duque con acento
+de mal humor.
+
+--Pero ha salido tan malo el negocio?
+
+--F....! para el Gobierno, no; pero para m, que he tomado a la par
+las acciones, me parece que no ha sido bueno.
+
+El duque echaba la culpa de haberse metido en l al animal de su
+administrador, a Llera, que se lo haba metido por la cabeza contra
+todos sus presentimientos.
+
+--Los hombres como usted no deben fiarse de nadie ms que de su
+instinto--le decan--. Cuando se tiene el genio de los negocios....
+
+Y la palabra _genio_ vena a cada instante a los labios de los fieles
+idlatras del becerro.
+
+Sbito apareci en la puerta de la sala Clementina seguida de Osorio, de
+Mariana y de Caldern. Los cuatro traan el semblante inquieto y
+asustado. Sus ojos se clavaron a la vez en Salabert, hacia el cual
+avanzaron precipitadamente.
+
+--Pap, escucha una palabra--le dijo Clementina.
+
+Salabert se destac del grupo y fu a reunirse con los otros en el
+opuesto rincn.
+
+--Esa mujer est ah!...--dijo aqulla con voz alterada, los ojos
+relampagueantes de ira.
+
+--Es un escndalo!--manifest Osorio.
+
+--Algunas personas ya se han ido, y en cuanto se enteren, se irn
+todas--apunt con ms sosiego Caldern.
+
+--Qu mujer est ah?--pregunt el duque abriendo mucho sus ojos
+saltones.
+
+--Esa mujer!... esa Amparo la malaguea--replic su hija buscando el
+tono ms despreciativo.
+
+--Cmo!--exclam el duque con profundo estupor--. Se ha atrevido esa
+z---- a presentarse en el baile? Quin la ha dejado pasar? Maana mismo
+despido al portero.
+
+--No; a quien hay que despedir ahora mismo es a ella ... en
+seguidita!--dijo Clementina atropellndose por la clera.
+
+--S, s ... ahora mismo! Cmo es eso? Atreverse esa desvergonzada a
+poner los pies en esta casa y en un da semejante! Ya no hay pudor? Ya
+no hay vergenza? En qu pas estamos? Pero cmo ha podido pasar? Una
+fiesta que haba comenzado tan bien!
+
+--Traa invitacin, al parecer.
+
+--Pues la ha robado o estar falsificada.
+
+--Bien, bien; concluyamos pronto--dijo Clementina con voz irritada--.
+Est en los salones. Es necesario que vayas a all y la notifiques que
+haga el favor de salir, del modo que mejor te parezca.... Pero pronto!
+antes que lo perciba la gente ... y sobre todo, mam....
+
+--No, chica; yo no voy.... Me conozco bien y s que no podra contener
+mi indignacin. No nos conviene llamar la atencin en este momento....
+Ve t, ve t ... y que se largue pronto....
+
+Clementina, sin pronunciar otra palabra, se alej con paso rpido, el
+rostro plido y contrado, los labios trmulos. Lanzse en el torbellino
+de los salones y busc ansiosamente a la intrusa. No tard muchos
+minutos en hallarla oh vergenza! del brazo del marqus de Dvalos.
+
+Estaba esplndidamente hermosa la ex florista con su traje de Mara
+Estuardo. Llevaba un sobretodo acuchillado de mangas abiertas, color
+carmes recamado de oro; un elegante prendido de encaje y menudas
+florecillas de esmalte y perlas. Su incomparable belleza irrit an ms
+la ira de Clementina.
+
+La hermosa odalisca de Salabert, aunque de inteligencia limitadsima,
+haba tenido tiempo a reflexionar que su presencia en el baile podra
+acarrear un conflicto. Pero su antojo era tan vivo y desordenado, que de
+ningn modo quiso dejar de satisfacerlo, de lucir su costoso vestido de
+reina de Escocia. Pens que podra sortear aquella difcil situacin
+yendo a ltima hora, dando un par de vueltas por los salones y
+retirndose en seguida. Hizose acompaar de una amiga vieja de aspecto
+venerable. Amargo desengao debi de experimentar cuando al penetrar en
+los salones y tropezar con una porcin de distinguidos salvajes a
+quienes trataba con intimidad, Pepe Castro, el conde de Agreda,
+Maldonado y otros, observ que todos le volvan la espalda y se
+apresuraban a alejarse. Tan slo el fiel Manolo, el loco marqus de
+Dvalos, la reconoci y consinti en la mengua de ofrecerla el brazo.
+
+Pocos minutos pudo disfrutar de su apoyo la malaguea. Cuando una
+sonrisa de triunfo plegaba ya sus labios y a paso lento y majestuoso iba
+dando su apetecida vuelta por los salones, se encontr repentinamente
+frente a Clementina. Sin previo saludo ni la ms leve inclinacin de
+cabeza, ni hacer caso alguno de su acompaante, sta le puso la mano en
+el hombro, dicindola:
+
+--Tenga usted la bondad de escuchar una palabra.
+
+Mara Estuardo empalideci, titube unos instantes, y por fin dijo con
+firmeza y ademn orgulloso:
+
+--Nada tengo que hablar con usted. A quien deseo ver es al dueo de la
+casa, al duque de Requena.
+
+Margarita de Austria le clav una mirada iracunda, que la otra sostuvo
+sin pestaear. Luego, acercando la boca a su odo, le dijo con rabioso
+acento:
+
+--Si usted no me sigue ahora mismo, llamo a dos criados para que la
+saquen del saln a viva fuerza.
+
+La reina de Escocia se estremeci; pero tuvo an nimos para contestar:
+
+--Deseo ver al seor duque.
+
+--El seor duque no est visible para usted.... Sgame, o llamo!
+
+Y al mismo tiempo ech una mirada en torno como en ademn de cumplir su
+promesa.
+
+La Estuardo empalideci an ms. Desprendindose del brazo de Dvalos la
+sigui al fin.
+
+Esta escena haba sido observada por varias personas; pero nadie os
+seguirlas si no es el demente Manolo, que lo hizo de lejos. La esposa
+de Felipe III se dirigi a la antesala y all dijo a un lacayo:
+
+--El abrigo de esta seora.
+
+No se habl otra palabra. El lacayo entreg el abrigo. Mara Estuardo se
+lo puso sin ayuda de nadie, con mano temblorosa. Luego avanz unos
+cuantos pasos, y volvindose de pronto, dirigi una mirada de odio
+mortal a D. Margarita de Austria, que se la devolvi acompaada de una
+sonrisa de desprecio.
+
+Estaba de Dios que la desgraciada reina de Escocia haba de ser
+humillada siempre. Primero lo fu por su ta Isabel de Inglaterra. Ahora
+la reina Margarita la pona sin miramientos de patitas en la calle.
+Donde encontr a su venerable amiga dentro ya del coche. Al ver el
+comienzo de la escena pasada se haba escabullido prudentemente. Antes
+que partiesen, el marqus de Dvalos se junt a ellas. No sabemos lo que
+los salones de Requena ganaron en su aspecto moral con la marcha de
+Mara Estuardo; pero s podemos afirmar que perdieron mucho en el
+esttico. Porque, a la verdad, estaba lindsima.
+
+El baile tocaba a su fin. Comenzaron los preparativos para el gran
+cotilln. La muchedumbre se haba aclarado un poco. Algunos se fueron
+antes de terminar el baile, viejos en su mayora a quienes haca dao el
+trasnochar. Entre las damiselas hubo la agitacin y el movimiento que
+precede siempre al cotilln. En esta ltima etapa el baile adquiere un
+aspecto de recreo familiar muy grato. El arte y la imaginacin
+intervienen para arrancarle sensualidad y hacerle un pasatiempo
+inocente, al estilo de las hermosas fiestas que en el siglo XIV se
+celebraban en los palacios de Inglaterra y Francia. Para las nias
+casaderas suele ser tambin el momento en que termina el primer acto de
+la comedia amorosa que han empezado a representar.
+
+Pepe Castro haba recibido el consejo de su ex querida Clementina
+referente a la conveniencia de festejar a la nia de Caldern, con risa
+como ya hemos visto. Sin embargo, no le cay en saco roto. Mientras
+bailaba y bromeaba con otras jvenes, no dej de acordarse ms de una
+vez. Al llegar el cotilln se acerc a Esperancita preguntndole si
+quera ser su pareja, a sabiendas de que esto no poda ser, pues todos
+los pollastres se apresuran a pedir tal merced a las damas as que
+entran en el baile. Pero le convena para el plan que comenzaba a
+desenvolverse en su cerebro, fecundo en abstracciones. La nia lo tena,
+en efecto, comprometido con el conde de Agreda; mas al oir la demanda de
+Castro, sinti tales deseos de acceder a ella, que con sorprendente
+audacia respondi que s.
+
+La duquesa design como dama directora a la condesa de Cotorraso, a la
+cual se uni Cobo Ramrez. Este se impona en todos los bailes como
+habilsimo director de cotillones. Tan era as, que muchos das antes
+del baile ya haba celebrado largas conferencias con Clementina acerca
+de este punto esencialsimo.
+
+Formse el corro de sillas. Pepe Castro fu a sacar a Esperanza, que
+tom su brazo de buen grado. Mas antes de dar un paso lleg el conde de
+Agreda.
+
+--Cmo, Esperancita! No me haba usted concedido el
+cotilln?--pregunt sorprendido.
+
+La audacia no abandon a la nia, la audacia de la mujer enamorada.
+
+--Ay, perdneme usted, Len! Cuando se lo conced a usted no me
+acordaba que ya lo tena comprometido con Pepe--respondi en un tono que
+poda envidiar la ms consumada actriz.
+
+El conde se retir diciendo algunas palabras de cortesa, que no
+pudieron ocultar su mal humor. Cuando quedaron solos, Esperancita,
+asustada de aquel testimonio de inters que haba dado a Castro, se
+apresur a disculparse ruborizada.
+
+--La verdad es que no me acordaba de que lo tena comprometido con
+Len.... Y como ya haba tomado el brazo de usted ... y adems el conde
+baila de un modo que me fatiga mucho....
+
+Pepe Castro no abus de su triunfo; se manifest modesto y sumiso. En
+vez de galantearla descaradamente, adopt un temperamento ms
+insinuante, colmndola de atenciones delicadas, estableciendo mayor
+confianza entre ellos, mostrndola, en una palabra, mucho cario, pero
+sin hablarla de amor. La nia rebosaba de dicha. Espezaba a sentirse
+adorada. Crea que la simpata y el afecto con que siempre se haban
+tratado Pepe y ella se transformaban al fin en amor. Su corazn empez a
+saltar alegremente dentro del pecho.
+
+Tambin Ramoncito estaba satisfecho con aquel trueque. El conde de
+Agreda le era de poco tiempo atrs muy antiptico, casi tan antiptico
+como Cobo Ramrez, porque empez a sentir de l los mismos celos que del
+otro. En cambio, a Pepe Castro considerbalo como su mismo yo; otro
+concejal ms esbelto. Las atenciones que Esperancita le guardase, las
+tomara como dirigidas a su propia persona. As que, al verlos del
+brazo, se conmovi profundamente, y al acercarse a ellos para decirles
+algunas palabras insignificantes no pudo menos de ruborizarse. Pepe le
+hizo un guio malicioso como diciendo: "Has triunfado en toda la lnea".
+El joven concejal sinti que se acercaba a pasos de gigante el logro de
+sus esperanzas y el apogeo de su dicha.
+
+El cotilln fu digno remate de aquel baile brillantsimo. La fantasa
+de Cobo Ramrez, apretada por la gravedad del caso, fascin a los
+invitados con peregrinas trazas y artificios delicados: los tuvo
+enajenados cerca de una hora. Llam la atencin, y le vali unnimes
+aplausos, un juego de sortija que se organiz en el medio del saln.
+Cobo dividi a los caballeros en dos cuadrillas, que tiraron
+alternativamente flechas con unos primorosos arcos dorados a la sortija
+suspendida por una cinta del techo. Los vencedores tenan derecho a
+bailar con las damas de los vencidos, mientras stos los haban de
+seguir dndoles aire con el abanico. Organizse despus otro juego de
+cintas para las damas. La vencedora sali un momento del saln y
+apareci en seguida en un magnfico carro tirado por cuatro lacayos
+vestidos de esclavos negros: di as una vuelta rodeada de todas las
+dems, al comps de una marcha triunfal. Estas y otras invenciones no
+menos famosas, dejaron para siempre sentada sobre bases slidas la fama
+del hijo de los marqueses de Casa-Ramrez.
+
+Terminado el cotilln, comenz el desfile de la gente. Fu una retirada
+estrepitosa. Toda aquella muchedumbre se agolp en el vestbulo y en la
+escalinata, charlando en voz alta, riendo, gritando alguna vez en
+demanda del coche. El vasto jardn, iluminado por algunos focos de luz
+elctrica, ofreca un aspecto fantstico, inverosmil, como los paisajes
+de los cosmoramas de feria. Aquellas luces blancas, intensas, hacan an
+ms negro y profundo el follaje, borraban los linderos del parque
+extendindolo desmesuradamente. La noche era despejada. En el oriente
+azuleaba ya la aurora. Haca un fro intenso. Envueltos en sus gabanes
+de pieles, los jvenes salvajes quemaban los ltimos cartuchos de su
+ingenio en honor de las hermosas damas que tenan cerca. Los costosos y
+pintorescos abrigos de stas chillaban debajo de las bombillas
+elctricas. Los caballos piafaban, los lacayos gritaban, y los coches,
+al acercarse lentamente a la escalinata, hacan crujir la arena de los
+caminos. Sonaban golpes de portezuelas, ruido de besos, voces de
+despedida. La rueda de los coches, al pasar por delante de la gran
+escalinata, iba arrebatando poco a poco a los que all estaban para
+dispersarlos por todo Madrid en busca de reposo.
+
+Pepe Castro se haba colocado al lado de Esperancita y la hablaba
+dulcemente al odo. La nia, embozada hasta los ojos, sonrea sin
+mirarle. Cuando su coche lleg al fin, se estrecharon las manos
+largamente.
+
+--Supongo que no nos tendr tanto tiempo olvidados como hasta ahora; que
+ir por casa ms a menudo--dijo ella teniendo an su mano entre las del
+gallardo salvaje.
+
+--Usted quiere de verdad que vaya a menudo por su casa?--dijo
+mirndola fijamente como un magnetizador.
+
+--Ya lo creo que quiero!
+
+Al decir esto se ruboriz fuertemente debajo del embozo, y desprendiendo
+bruscamente su mano, sigui a su mam que entraba en el carruaje.
+
+Pepa Fras haba dicho a su hija:
+
+--Mira, chica, cuando nos vayamos, deseo que Emilio me acompae. Estoy
+nerviosa y no podra dormir si no le ajustase antes las cuentas. No
+quiero ms escndalos, sabes? Le voy a dirigir el _ultimatum_. Si
+persiste, t te vienes conmigo y l que se vaya al infierno.
+
+Estaba furiosa. Su hija, aunque quisiera poner reparos a esto de la
+separacin, pues adoraba a su infiel marido, no se atrevi. Baj sumisa
+la cabeza. Cuando lleg el momento de marchar, Pepa se dirigi a su
+yerno:
+
+--Emilio, haz el favor de acompaarme. Deseo hablar contigo.
+
+"Malo!" dijo para s el joven.
+
+--E Irene?
+
+--Que vaya sola. No se la comern los lobos--respondi speramente.
+
+"Malsimo!" torn a decirse Emilio.
+
+En efecto, Irenita dirigiendo ojeadas de temor y ansiedad a su mam y su
+marido, se meti sola en su berlina, mientras ellos suban a la de la
+primera.
+
+Cuando el carruaje comenz a rodar, Emilio, para desarmar a su suegra,
+quiso, como un chiquillo que era, desviar el rayo sacando una
+conversacin que pudiese entretenerla.
+
+--Ha visto usted qu audacia la de Amparo? La crea capaz de muchos
+desatinos, pero no de uno semejante.
+
+Y habl de la Amparo con gran verbosidad sin conseguir que su suegra
+desplegase los labios. Lo mismo sucedi cuando principi a hacer
+comentarios acerca de la fortuna de Salabert, de los gastos del baile,
+del extraordinario honor que haba merecido de los soberanos aquella
+noche, etc., etc. Pepa reclinada en su rincn, guardaba un silencio
+feroz que no anunciaba nada bueno. Pero Emilio, sin desanimarse, toc
+con habilidad la tecla que responde en todas las mujeres.
+
+--Sabe usted, Pepa (as la segua llamando, lo mismo que cuando era
+novio de su hija), que en un grupo donde estaba el presidente del
+Consejo, o, sin querer, grandes elogios de usted? Elogiaban mucho el
+traje; pero ms an la figura. Decan que no haba ninguna nia en el
+baile que pudiera competir con la frescura de usted; que tena usted un
+cutis como raso, cada da ms terso y brillante.
+
+--Jess, qu tontera! Esas son payasadas, Emilio. En otro tiempo, no
+digo....
+
+--No, Pepa, no; el cutis de usted es proverbial en Madrid. Ya dara
+Irene algo por tenerlo como usted.
+
+--Es mejor que el de Mara Huerta?--pregunt con tonillo irnico, donde
+no se adivinaba, sin embargo, gran irritacin.
+
+Pepa haba cambiado de plan: pens que sera mucho mejor adoptar la va
+diplomtica. A un chiquillo como Emilio, que no haba sido indcil hasta
+entonces, era fcil atraerlo con el cario. Aqul, en la oscuridad del
+coche, se haba puesto colorado.
+
+--El de Mara Huerta no vale nada.
+
+--Por eso te gusta. Todos los hombres sois lo mismo en eso de cambiar
+las orejas por el rabo. Mira, Emilito--aadi cogindole una mano,--yo
+tena que reirte mucho, hablarte muy seriamente, decirte cosas muy
+amargas ... pero no puedo, tengo un corazn tan estpido que para todas
+las ofensas encuentra disculpas. Hoy has hecho una barrabasada de marca,
+lo bastante para que Irene se separase de ti; pero a m se me antoja que
+no es tan grande como parece, porque eres un chiquillo aturdido. Estoy
+segura de que t mismo no te explicas la gravedad de ella....
+
+Pepa continu su sermn en tono dulce y persuasivo. Emilio, que esperaba
+una rociada de injurias, qued gratamente sorprendido. Escuchlo con
+sumisin, y despus, con voz conmovida, empez a disculparse. Verdad que
+haba coqueteado un poco con Mara Huerta, pero juraba que no estaba
+interesado por ella. Era una cuestin de amor propio. Cuando l se haba
+casado con Irene, esta Mara haba dicho en casa de Osorio que no
+comprenda cmo Irene aceptaba por marido un chico tan feo y tan
+insustancial. Entonces jur que se tragara aquellas palabras: ya estaba
+conseguido. Por lo dems qu amor ni qu calabazas! Nunca haba estado
+enamorado de Mara Huerta ni pensaba estarlo.
+
+--Yo no poda creer que estuvieses enamorado, porque siempre has tenido
+buen gusto.... Porque en resumen, esa mujer no es ms que un paquete de
+trapos.... Si vistes el palo de la escoba como ella, puede muy bien
+hacer sus veces.... Pero ya ves, Irene lo cree y tienes la obligacin de
+evitarla esos disgustos. Si yo estuviese en su caso no me los daras,
+monigote--aadi cogindole cariosamente de la oreja--. Ya sabra yo
+tenerte bien amarradito a mis faldas.
+
+--Lo creo--repuso el joven dirigindola una larga mirada que nada
+tena de filial--. Usted tiene ms recursos que Irene.
+
+--Pues?--pregunt ella con otra mirada poco maternal.
+
+--Porque usted es una mujer ms complicada; que necesita ms estudio.
+Por lo mismo, no me dejara tiempo a aburrirme seguramente.
+
+--Qu sabes t de eso, mamarrachillo? Hablas de m como si me supieses
+de memoria.
+
+--Qu ms quisiera yo!
+
+--Vaya, Emilio, no seas payaso! Mira que me ests faltando al respeto.
+
+La conversacin sigui en este tono alegre y carioso mientras el
+carruaje rodaba por las calles sombras. En aquel rincn oscuro,
+sacudidos por el vaivn de los resortes y aturdidos por el estrpito de
+las ruedas al saltar sobre el pavimento, el cuchicheo se hizo cada vez
+ms ntimo, ms insinuante, animado a cada momento por risas ahogadas y
+palabritas dulces. De ambos se haba apoderado un suave enternecimiento;
+de Pepa por haber hallado a su yerno tan dcil; ste por ver a su suegra
+tan cariosa y transigente, creyendo encontrarla hecha una furia.
+Animado con su xito, acariciado por aquella dulce confianza que
+repentinamente se estableci entre ellos, no cesaba de piropearla. Pepa
+se enfadaba o finga enfadarse, le daba pellizcos feroces, le llamaba
+hipcrita, coquetn, desvergonzado. Concluy por decir:
+
+--Todo eso que me dices es una farsa tuya. Si fuese verdad me alegrara,
+porque as tendra cierta influencia contigo para hacerte un buen
+marido.
+
+Al salir del coche, con el rostro encendido, ms hermosa que nunca, le
+dijo:
+
+--Sube un momento: tengo que darte el reloj de Irene, que se le ha
+olvidado ayer.
+
+Emilio la subi del brazo y entr con ella en su gabinete.
+
+Mientras tanto, Irenita llegaba a casa en un estado de agitacin fcil
+de comprender en una nia tan sensible y enamorada de su marido. La
+conducta de Emilio aquella noche la haba trastornado, la haba puesto
+excesivamente nerviosa. Y para fin de fiesta, la escena violenta que
+prevea entre su madre y su marido, de la cual tal vez saldra su
+ruptura definitiva con ste, la llenaba de espanto. As que, apenas
+salt en tierra delante de la puerta, acometida sbito de un vivo e
+irresistible anhelo, volvi a montar apresuradamente, diciendo al
+cochero:
+
+--A casa de mam.
+
+Le abri el sereno la puerta exterior: la del piso el criado que haba
+estado velando y que aguardaba la salida del seorito para irse a
+costar.
+
+--Dnde est mam?
+
+--En las habitaciones de adelante con el seorito Emilio.
+
+Irenita se dirigi con precipitacin a la sala. No estaban all. Pas
+luego al _boudoir_. Tampoco, ni se oa el ms leve ruido. Entr en el
+gabinete. Nada. Entonces, sobrecogida de terror, de duda, de ansiedad,
+lanzse hacia la alcoba oculta por cortinas de brocatel donde crey
+percibir algn rumor. En aquel momento se alzaron las cortinas y
+apareci su marido agitado y descompuesto, contemplndola con ojos de
+espanto. Irenita di un grito y se desplom sobre el pavimento.
+
+
+
+
+XII
+
+#Matine religiosa.#
+
+
+Pocos das despus, a las once de la maana de un viernes de Cuaresma,
+el salvaje ms elegante de Madrid sala de un sueo tranquilo y profundo
+con el firme propsito de casarse con la hija de Caldern. Abri los
+ojos, los pase por los adornos hpicos que colgaban de las paredes de
+su cuarto, se desperez con elegancia, bebi un vaso de limn que tena
+sobre la mesa de noche y se prepar a levantarse. No afirmaremos que el
+mencionado propsito viniese a su espritu durante el sueo; pero es
+innegable que debi de operarse en l una misteriosa labor que lo
+favoreci sensiblemente. Porque en el momento de acostarse, Castro slo
+pensaba vagamente en esta unin provechosa. Al abrir los ojos, su
+decisin de lograr la mano de Esperancita por cuantos medios estuviese a
+su alcance era ya irrevocable. Felicitemos, pues, de todo corazn a la
+afortunada nia y sigamos atentamente al noble salvaje en la tarea de
+perfeccionar la obra primorosa que la Naturaleza haba llevado a cabo al
+crearle.
+
+El criado tena ya el bao dispuesto. Despus de dar un vistazo al
+espejo para observar el semblante del da, esto es, el suyo, cogi unas
+bolas de hierro e hizo con ellas algunos movimientos. Tom un florete y
+se tir a fondo unas cuantas veces. En seguida aplic unas docenas de
+puetazos rectos sobre la almohadilla de un dinammetro. Hecho lo cual
+crey llegado el instante de meterse en el agua. Dentro de ella se
+hallaba an cuando apareci en la habitacin, sin previo anuncio, Manolo
+Dvalos.
+
+--Pepe, tengo que hablarte de una cosa muy seria--, dijo el luntico
+marqus, con aparato de misterio, los ojos ms extraviados que nunca.
+
+--Aguarda un poco: djame salir del bao.
+
+--Sal pronto, que corre prisa.
+
+El marquesito se levant de la silla donde se haba sentado y comenz a
+dar vueltas por la estancia con cierta agitacin estrambtica, a la cual
+ya estaban acostumbrados sus amigos. No poda estarse quieto cinco
+minutos. Si cualquiera hiciese al cabo del da la mitad de movimientos
+que l, caera rendido antes de llegar la noche. Castro segua sus
+movimientos con ojos burlones y desdeosos. Pero estos ojos se tornaron
+serios e inquietos al ver que su amigo se acercaba a la mesa de noche y
+se pona a jugar con un precioso revlver que all tena.
+
+--Mira que est cargado, Manolo.
+
+--Ya lo veo, ya--respondi ste sonriendo; y volvindose de pronto:
+
+--Qu diran en Madrid, si yo te matase ahora de un tiro?
+
+Pepe Castro sinti cierto hormigueo en la espalda, que no era producido
+solamente por el agua, y ri de un modo extrao.
+
+--Y que, hoy por hoy, lo podra hacer impunemente--sigui muy risueo el
+marqus--. Porque como todos dicen que estoy loco....
+
+--Je, je!
+
+El tenorio volvi a reir como el conejo. No era cobarde: al contrario,
+tena fama de quisquilloso y espadachn: pero, como casi todos los
+valientes, necesitaba pblico. La perspectiva de una muerte oscura a
+manos de un loco, no le hizo maldita la gracia. Los ejemplos de Sneca,
+Marat, y otros hombres notables que murieron violentamente en el bao,
+no lograron darla ninguna amenidad, quiz porque no tuviese noticia de
+ellos. El marqus avanz con el revlver amartillado, dicindole:
+
+--Qu diran en Madrid? eh? qu diran?
+
+Castro se siti penetrado de fro como si estuviese metido entre hielo y
+no en agua tibia. Pero tuvo an serenidad para gritarle:
+
+--Deja ese revlver, Manolo! Si no lo dejas no vuelves a ver en tu vida
+a Amparo.
+
+--Por qu?--pregunt aqul bajando el arma con el desconsuelo pintado
+en los ojos.
+
+--Porque yo no quiero; porque la aconsejar que no te deje entrar ms en
+su casa....
+
+--Bueno, hombre, no te incomodes.... Ha sido una broma--replic
+apresurndose a colocar el revlver en su sitio.
+
+Castro sali al instante del bao. Lo primero que hizo, cuando estuvo
+envuelto en el capuchn turco con que se secaba, fu coger el revlver y
+guardarlo bajo llave. Tranquilo ya, pero irritado por el susto que su
+majadero amigo le haba dado, comenz a hablarle en tono malhumorado y
+despreciativo, mientras delante del espejo prodigaba a su bella figura,
+con el respeto debido, todos los cuidados a que era acreedora.
+
+--Vamos a ver, hombre, desembucha ese secreto.... Ser una gansada de
+las que t acostumbras.... Desengate, Manolo, que t ya no ests para
+salir a la calle. Debes ponerte en cura--deca mientras se frotaba los
+brazos con una pomada olorosa que haba tomado de la batera de tarros y
+frascos de todos tamaos que tena delante.
+
+El marqus ech mano al bolsillo, y sacando la cartera y de ella un
+billetito de mujer, dijo con no poca solemnidad:
+
+--Amparo me acaba de escribir esta carta. Deseo que te enteres de ella.
+
+Pepe no volvi siquiera los ojos para mirar el documento que su amigo le
+exhiba. Absorto en la tarea de atusarse el bigote con un cepillito de
+barba, repuso en tono distrado:
+
+--Y qu dice la Amparo?
+
+El marqus le mir sorprendido de la poca importancia que daba a aquella
+preciosa misiva.
+
+--Quieres que te la lea?
+
+--Si no es muy larga....
+
+Manolo la desdobl con el mismo cuidado y respeto que si fuese un
+autgrafo de Santa Teresa de Jess y ley con voz conmovida:
+
+"Mi queridsimo Manolo: Hazme el favor de mandarme por el dador dos mil
+pesetas que necesito con urgencia. Si ahora no las tienes, no dejes de
+trarmelas esta tarde a casa. Tuya de corazn siempre:
+
+"AMPARO."
+
+--Sopla! Qu voracidad la de esa chica! No tiene bastante con el
+bolsillo de Salabert? Supongo que no se las habrs mandado.
+
+--No.
+
+--Has hecho bien.
+
+--Es que no las tena. Precisamente para ver si t puedes facilitrmelas
+es para lo que he venido.
+
+Castro se volvi hacia l y le contempl unos momentos entre irritado y
+sorprendido. Tornando luego la vista al espejo, dijo con calma
+despreciativa:
+
+--Querido Manolo; eres un meln de gran tamao. Estoy seguro de que si
+heredases ahora a tu ta, entregaras la herencia a la Amparito para que
+la engullese como ha hecho con la de tus paps.
+
+Manolo se enfureci al oir esto. Defendi con energa a su ex querida.
+No era ella, no, quien le haba arruinado, sino los tunos de los
+mayordomos. Amparo era una chica de excelentes condiciones para ama de
+casa, un portento de arreglo domstico: al mismo tiempo generosa, capaz
+de acomodarse a cualquier vida por el cario, etc., etc.
+
+El manaco marqus se expres con calor y elocuencia haciendo el
+panegrico de su adorada.
+
+--Sabes dnde est el mal de todo?--dijo sordamente despus de larga
+pausa--. En que mi familia me priv, sin razn, de casarme con ella.
+Qu obstinacin tan estpida! Se empeaban en que yo estaba
+perdidamente enamorado de esa mujer. Qu haba de estar enamorado!...
+Lo que yo quera era dar una madre a mis hijos, sabes? Nada ms que
+eso. Ellos hubieran sido felices y yo tambin.
+
+Pepe Castro se volvi estupefacto. Por las plidas mejillas del marqus
+rodaban algunas lgrimas de enternecimiento. Hizo un mohn de lstima y
+sigui arreglndose los bigotes. Al cabo de unos momentos de silencio,
+dijo:
+
+--Dispensa, chico. No tengo esas dos mil pesetas; pero aunque las
+tuviera puedes estar seguro de que me guardara de drtelas si las ibas
+a emplear como dices.
+
+El marqus permaneci silencioso y comenz a pasear de travs por el
+espacioso dormitorio.
+
+--A quin me aconsejas que se las pida?--dijo parndose de pronto.
+
+--A Salabert--respondi Castro sonriendo burlonamente al espejo.
+
+Manolito se encresp terriblemente al oirlo; sus ojos llamearon
+siniestramente; se dirigi frentico, agitando los puos, hacia Pepe,
+que se volvi hacia l y di un paso atrs preparndose a rechazarle.
+
+--Eso que me has dicho es una porquera! Es una infamia que merece una
+estocada o un tiro! Es una cobarda porque ests en tu casa....
+
+Y se puso a crujir los dientes y a rodar los ojos que daba espanto
+verle; pero no lleg a agredir a su amigo. Haciendo un esfuerzo supremo
+por contenerse, desahog su furor arrojando contra el suelo el sombrero,
+de tal modo que lo destroz. Castro qued aturdido, hecho una estatua.
+Mil veces haba bromeado con l dicindolo cosas mucho ms fuertes,
+verdaderas insolencias sin que jams se le hubiese ocurrido enfadarse. Y
+ahora, por una chanza sencillsima, montaba en clera de aquel modo
+extrao. Procur calmarle con algunas palabras de disculpa: pero
+Manolito no le escuchaba. Aunque desisti de la primera idea de
+arrojarse sobre l, comenz a pasear como una fiera enjaulada,
+murmurando amenazas, moviendo los brazos y gesticulando vivamente. No
+tard en enternecerse, sin embargo.
+
+--Nunca lo creyera de ti, Pepe--concluy por decir con voz alterada--.
+Nunca pens que el mayor amigo que tengo me haba de insultar, me haba
+de clavar el pual hasta el pomo....
+
+--Pero, hombre de Dios!...
+
+--No me hables, Pepe.... Me has matado con una palabra.... Djame
+tranquilo.... Dios te perdone como yo te perdono.... Yo soy como un
+conejo a quien hiere el cazador y corre a morir a su madriguera.... No
+me hurgues ms.... Djame morir en paz.
+
+Este smil del conejo le hizo tal impresin despus de haberlo
+proferido, que se dej caer sollozando en una butaca. Al mismo tiempo le
+acometi un fuerte golpe de tos, en el cual solt por la boca una
+cantidad prodigiosa de rails: pero la locomotora que tena atravesada en
+la garganta, por ms esfuerzos que hizo, en manera alguna pudo
+arrojarla. Castro le hizo beber una taza de tila con azahar.
+
+Cuando el insensato marqus se fu al cabo, estaba aqul terminando el
+aderezo de su persona. La cual sali a la calle correcta y severamente
+vestida en traje de ceremonia diurna. Almorz en Lhardy, di una vuelta
+por _Los Salvajes_, y a las tres de la tarde, poco ms o menos, se
+dirigi a casa de su ta la marquesa de Alcudia, sita en la calle de San
+Mateo. Esta seversima seora era muy celosa de la religin como ya
+sabemos. Lo mismo de su alcurnia, por no decir ms. Castro era sobrino
+segundo de ella, y aunque con su vida de calavera la haba disgustado
+bastante, siempre le haba tratado con mucho afecto procurando atraerle
+al buen camino. Para la marquesa, los timbres nobiliarios impriman
+carcter como el sacramento del orden. Por ms vilezas que un hombre
+hiciese, siempre era un noble, como un sacerdote es siempre un
+sacerdote. En esta devota seora pens Castro para que le secundase en
+su empresa. Su instinto (que era mucho ms admirable que su
+inteligencia) le dijo que si la marquesa se encargase de casarle con la
+nia de Caldern lo conseguira seguramente. Era grande el prestigio que
+tena en la sociedad aristocrtica: mayor an entre los que estaban
+agregados a ella por razn del dinero, como Caldern.
+
+El palacio de Alcudia era una fbrica sombra levantada a principios del
+siglo pasado. Un piso bajo con grandes ventanas enrejadas, otro piso
+alto, y nada ms; pero la casa ocupaba un permetro inmenso y detrs
+tena un vasto jardn bastante descuidado. El portal era chato y poco
+decoroso: la escalera de piedra toscamente labrada y gastada por el uso.
+El difunto marqus estaba pensando en una reforma cuando lo arrebat la
+muerte. Su viuda abandon este proyecto, no tanto por avaricia, como por
+el horror que le inspiraban toda clase de reformas aunque fuesen de cal
+y canto. Por dentro, la mansin era suntuosa: los muebles antiguos y
+riqusimos. Tapices de gran valor vestan las paredes, cuadros de los
+mejores pintores antiguos adornaban las de algunas piezas, como el
+despacho y el oratorio. Este era una maravilla de lujo. Ocupaba un
+rincn de la planta baja, pero su techo era el del principal: tan
+elevado por consiguiente como el de una iglesia. Tena grandes ventanas
+con cristales de colores como las catedrales gticas: estaba alfombrado
+como un saln de baile; haba una pequea tribuna con su rgano: el
+altar era primoroso, de gusto francs, y en medio se vea un magnfico
+_Ecce-Homo_ de Morales. Era, en fin, una estancia agradable y elegante,
+calentada por una gran estufa subterrnea.
+
+En el saln de familia estaban solas las chicas con la labor entre las
+manos. La marquesa, segn le dijeron, estaba en el despacho ocupada en
+escribir cartas. Se dirigi all despus de bromear un instante con las
+primas.
+
+--Se puede, ta?
+
+--Adelante.... Ah! eres t, Pepe?--dijo la marquesa alzando los ojos y
+mirndole por encima de las gafas que se haba puesto para escribir.
+
+--Si la interrumpo me voy. Quera celebrar con usted una
+conferencia--dijo el galn sonriendo.
+
+--Sintate un instante. Estoy terminando una carta.
+
+Acomodse en un silln, y mientras la ta Eugenia haca crujir la pluma
+con su mano seca y nerviosa, empez a coordinar el exordio del discurso
+que pensaba dirigirla. Aqulla di a los pocos minutos un gran plumazo
+estridente que debi corresponder a su rbrica, y arrancndose vivamente
+las gafas, dijo:
+
+--Ya soy tuya, Pepe.
+
+Este baj los ojos al suelo en demanda, sin duda, de inspiracin, se
+atus el bigote, tosi ligeramente y al fin dijo con acento solemne:
+
+--Ta, no s si es que Dios me ha tocado en el corazn o es que me voy
+cansando de la vida que llevo; pero es lo cierto que de poco tiempo a
+esta parte me acuerdo mucho de los consejos que me ha dado muchas veces,
+que ando con deseos de formalizar, de romper con estos hbitos poco
+dignos que la falta de un padre y, sobre todo, de una madre como usted
+me han hecho adquirir. Friso ya en los treinta y me parece hora de
+acordarse del nombre que llevo. Debo cumplir con l, y tambin con mi
+cualidad de cristiano.... Porque en medio de mis excesos yo no me he
+olvidado jams de que pertenezco a una familia catlica y que hoy en
+Espaa nuestra clase es la encargada de velar por la religin, dando
+buen ejemplo como usted hace.... El medio mejor para favorecer este
+cambio que siento en mi corazn es casarme....
+
+No pudo el gallardo joven escoger mejor sus palabras para catequizar a
+la ta Eugenia. Tan buena impresin le hicieron, que levantndose del
+silln vino a ponerle la mano sobre el hombro, exclamando:
+
+--Cunto me alegro, Pepito! No sabes el placer que me has dado! Y
+dices que no sabes si Dios te ha tocado en el corazn! Cmo haba de
+realizarse este cambio repentino en tu ser si Dios no lo moviese? Dios
+ha sido, hijo mo, Dios ha sido, y un poco tambin la buena sangre que
+tienes en las venas.... Tienes escogida ya esposa?
+
+El joven sonri haciendo un signo afirmativo.
+
+--Quin es?
+
+--He pensado en Esperancita Caldern. Qu le parece?
+
+--Perfectamente. Es una nia muy bien educada, muy simptica: adems yo
+la quiero como una hija. Ya ves; ha sido siempre la amiga ntima de mi
+Paz.... Has tenido una eleccin feliz....
+
+Castro volvi a sonrer maliciosamente y repuso:
+
+--Mire usted, ta, yo bien quisiera casarme con una mujer de nuestra
+clase.... Pero usted bien sabe que estoy completamente arruinado.... Las
+jvenes de la nobleza, por desgracia, no suelen tener en el da fortuna.
+Las que la tienen, no me querrn a m que no puedo ofrecerles ms que lo
+que ellas poseen ya, esto es, un nombre. Por eso me he fijado en una que
+carezca de l y tenga dinero.
+
+--Est bien pensado. Aunque sea transigiendo un poco, debemos salvar
+nuestros nombres de la ignominia.... Pero Esperanza es una nia
+excelente. Se ha educado ya entre nosotros. Ser una dama cumplida que
+te honrar.
+
+El bizarro joven no abandonaba aquella sonrisa de irona maliciosa.
+Guard silencio un instante, y dijo al cabo:
+
+--Sabe usted, ta, qu nombre damos entre nosotros al casarse de este
+modo?
+
+--Cmo?
+
+--Tomar estircol.
+
+La marquesa sonri con el borde de los labios; pero ponindose grave en
+seguida, replic:
+
+--No; aqu no se puede decir eso, Pepe. Te repito que esa nia merece un
+partido brillante. El que va ganando en este asunto eres t.... Sois
+novios ya? Hasta ahora no tengo noticia....
+
+--No le he dicho nada an.... S que no le soy antiptico. Nos miramos
+con buenos ojos; pero de relaciones, nada. Antes de pedrselas he
+querido consultar con usted, la persona ms caracterizada que hoy tengo
+dentro de la familia en Madrid.
+
+--Muy bien hecho. Has procedido dignamente. Cuando se trata de contraer
+matrimonio, que al fin y al cabo es un sacramento de la Iglesia, hay que
+guardar circunspeccin y formalidad. En otros tiempos mejores que stos,
+no se realizaba una boda entre nosotros sin escuchar antes la opinin de
+los mayores. Te agradezco mucho la confianza que haces de m, y desde
+luego puedes contar con mi aprobacin.
+
+--Y con su ayuda puedo contar? Mire usted que temo que surjan algunas
+dificultades por parte de su padre.... Es un hombre metalizado....
+Francamente, no quisiera sufrir un desaire....
+
+La marquesa qued pensativa algunos instantes.
+
+--Djalo de mi cuenta. Har lo posible por arreglarlo.... Pero es
+necesario que me prometas no dar un paso sin consultarme. Es un negocio
+diplomtico que hay que llevar con prudencia y habilidad.
+
+--Prometido, ta.
+
+--Sobre todo, con la nia mucho cuidado.... No me la alarmes.
+
+--Har lo que usted me mande.
+
+Pocos momentos despus salan ambos del despacho y entraron en el saln,
+donde ya haba algunas personas de fuera. Durante la Cuaresma la
+marquesa de Alcudia reciba a sus amigos en las tardes de los viernes,
+dedicndose con ellos a la oracin y a las prcticas religiosas. Estaban
+all ya la marquesa de Ujo y su hija, siempre con las sayas a media
+pierna, el general Patio, Lola Madariaga y su marido, Clementina
+Salabert con su dama de compaa Pascuala y otras varias personas, entre
+ellas el padre Ortega. Como en realidad a l le correspondan los
+honores de la tarde y era el director de la fiesta, todos le rodeaban
+formando grupo en medio del saln. Pero todos hablaban en voz ms alta
+que l. La palabra del ilustrado escolapio era siempre suave, apagada,
+como si jams saliese de la sala de un enfermo. Cuando l hablaba, sin
+embargo, establecase el silencio en el grupo, se le escuchaba con
+placer y veneracin. La marquesa, al acercarse, le bes la mano
+rendidamente y le pregunt con inters por el catarro que haca das
+padeca.
+
+--Pero est usted acatarrado, padre?--preguntaron a la vez muchas
+seoras.
+
+--Un poquito nada ms--respondi el sacerdote sonriendo dulcemente.
+
+--Un poquito, no; bastante. Ayer no cesaba usted de toser en San
+Jos--dijo la marquesa.
+
+Y se puso a dar cuenta de la dolencia del padre con solicitud y
+minuciosidad, no omitiendo ningn pormenor que pudiese contribuir a
+esclarecer tan importante punto. El clrigo sonrea, con los ojos en el
+suelo, diciendo en voz baja:
+
+--No la hagan ustedes caso. La seora marquesa es muy aprensiva. Vern
+ustedes cmo resulto en ltimo grado de tisis.
+
+--Padre, hay que cuidarse ... hay que cuidarse.... Usted trabaja
+demasiado.... Por el bien mismo de la religin debe usted cuidarse.
+
+Todos se apresuraban a aconsejarle con afectuoso inters. Una seorita
+de treinta y siete aos, muy correosa y espiritada, que se confesaba con
+l, lleg a decir entre burlas y veras:
+
+--Padre, qu sera de m si usted se muriese!
+
+Lo cual hizo reir a los circunstantes y pareci molestar un poco al
+correcto sacerdote. La marquesa quiso prohibirle que pronunciase aquella
+tarde la pltica de costumbre; pero l se neg rotundamente a ello.
+
+En esto fueron entrando otras muchas personas en el saln. Llegaron
+Mariana Caldern y su hija Esperanza, los condes de Cotorraso, Pepa
+Fras y su hija Irene. Esta ltima traa el semblante plido y ojeroso:
+como que sala de la cama donde haba estado algunos das retenida por
+una afeccin nerviosa. Ya que estuvo poblado, la marquesa les invit a
+pasar al oratorio y as lo hicieron. Las seoras se colocaron cerca del
+altar, donde todas tenan preparados sendos y lujosos reclinatorios: los
+caballeros permanecieron detrs y slo tenan un almohadn de terciopelo
+para arrodillarse. Comenz la sesin rezando todos el Rosario detrs del
+padre Ortega. Las seoras lo hicieron con una compostura y un
+recogimiento que edificaba: las ebrneas manos, donde los diamantes y
+esmeraldas lanzaban destellos, cruzadas humildemente; la hermosa cabeza
+hundida en el pecho. Estaban irresistibles. Aunque no fuese ms que por
+galantera, el Supremo Hacedor estaba obligado a concederles lo que
+pedan. No era la menos humilde, la menos bella y edificante, Pepa
+Fras. La mantilla negra iba admirablemente a sus cabellos rubios y a su
+tez blanca y sonrosada. Lo mismo decimos de Clementina Salabert, que era
+ms esbelta, ms delicada de facciones y que no le ceda nada en la
+tersura y brillo de la tez. Aquellas actitudes lnguidas y artsticas
+que las damas adoptaban, deban de estar destinadas a mover la Voluntad
+Divina. Pero como un fin enteramente secundario tambin tenan por
+objeto la edificacin de los fieles salvajes que las contemplaban. Y si
+por casualidad hubiese entre ellos algn librepensador qu confusin y
+vergenza se apoderaran de su nimo al ver que el Seor tena de su
+lado a lo ms distinguido y elegante de la _high life_ madrilea!
+
+Terminado el Rosario, dos de las ms espirituales tertulianas subieron a
+la pequea tribuna acompaadas de un salvaje bartono y de otro que
+tecleaba el piano y cantaron uno de los ms preciosos nmeros del
+_Stabat Mater_ de Rosini. Al escucharles todas aquellas almas msticas
+sintieron la nostalgia del teatro Real, de la Tosti y de Gayarre. Se
+confesaron con dolor que si en el Paraso celeste haba tantos
+inteligentes como en el de la plaza de Isabel II, la _pita_ que en aquel
+instante estaban dando a sus amiguitos deba de ser monumental. A
+seguida del canto vino la pltica o conferencia del padre Ortega.
+Acomodse el sabio escolapio en un rico silln de bano y marfil en el
+centro de la capilla. Roderonle las seoras sentadas en sillitas y
+cojines; acercronse los caballeros formando en segunda fila. Despus de
+meditar unos minutos para recoger las ideas, comenz a exponer con voz
+suave y palabra lenta y solemne algunas consideraciones acerca de la
+familia cristiana. Ya sabemos que el padre Ortega era un sacerdote a la
+altura de la civilizacin contempornea. Al hablar de la familia estuvo
+profundo y elocuente. Para el padre Ortega lo que constitua la familia
+era el respeto y el amor a la tradicin, el respeto y el amor a los
+antepasados. "La familia es una tradicin; tradicin de glorias, de
+nombres, de honores, de virtudes y de recuerdos; y todo eso significa
+una misma cosa; amor, estimacin y respeto a los mayores, es decir, a lo
+ms generoso y conservador que hay en la familia". Con este motivo el
+conferenciante tron contra la revolucin, contra ese viento que sopla
+del infierno para destruir todo lo antiguo y glorificar lo nuevo, contra
+ese desprecio brbaro de las costumbres, de las leyes, de las
+instituciones, de las glorias de nuestros antepasados. "La revolucin
+lleva escrito en su bandera: _desprecio a los mayores_. Cmo no, si las
+creencias antiguas, las costumbres antiguas, las instituciones antiguas,
+las aristocracias antiguas, a pesar de lo que en ellas, como en todo lo
+humano, puede echarse de menos, representan el trabajo de nuestros
+antepasados, la inteligencia, la gloria, el alma, la vida y el corazn
+de nuestros padres? Y siendo as, cmo la ciencia revolucionaria que
+lanza sobre todas las cosas antiguas sus estpidos desdenes, no haba de
+lanzar tambin sobre los antepasados sus groseros desprecios?" Un
+principio de disolucin de la familia es el ataque que se dirige por las
+escuelas revolucionarias a la propiedad. Esta agresin no slo es un
+atentado directo contra la sociedad, sino que es un atentado todava ms
+directo contra la familia. "La propiedad, la herencia y el patrimonio,
+qu son sino el culto de los antepasados y el amor a los hijos? La
+propiedad es el presente, el pasado y el porvenir de la familia; es el
+lugar donde crece y se dilata en el tiempo; es el suelo que aseguraron
+los abuelos que se van, puesto hoy bajo las plantas de la posteridad que
+se eleva bendicindolos".
+
+Cerca de una hora estuvo el sabio escolapio asentando sobre slidas
+bases la existencia de la familia cristiana. Estas bases no eran otras
+que la religin, la propiedad y la tradicin. Hablaba con autoridad, en
+un tono sencillo y persuasivo, con palabra atildada y correcta. El
+auditorio le escuchaba atento, sumiso, convencido de que era el Espritu
+Santo quien por boca del venerable sacerdote les ordenaba tener mucho
+cuidado con la tradicin, con la religin, y sobre todo con la
+propiedad. Este sublime pensamiento les edificaba de tal modo, que el
+conde de Cotorraso y algunos otros grandes propietarios que all haba,
+se sentan unidos eternamente al Ser Supremo por el vnculo sagrado de
+la propiedad territorial y se prometan combatir por ella heroicamente y
+oponerse en el Senado a toda ley que directa o indirectamente atentara a
+su integridad.
+
+Al terminar el escolapio se le cumpliment con sonrisas y reprimidas
+exclamaciones de entusiasmo. Todos hablaban en voz de falsete respetando
+el sagrado del recinto. La seorita correosa que haba preguntado antes
+qu sera de ella si el padre Ortega le faltase, corri a tomarle la
+mano y se la bes repetidas veces con arrebato que hizo cambiar algunas
+miradas de burla a los circunstantes. El padre se la retir bruscamente
+con visible desagrado. Y otra vez subieron a la tribuna varias damas y
+caballeros, y _ejecutaron_, en toda la extensin de la palabra, algunas
+melodas religiosas de Gounod.
+
+Al fin salieron del oratorio todas aquellas almas beatas y se dirigieron
+al saln.
+
+La marquesa de Alcudia, cuya voluntad no poda estar jams en reposo, se
+dispuso a cumplir lo que haba prometido a su sobrino. Este la vi
+llamar aparte a Mariana y salir con ella. Al cabo de un rato ambas
+volvieron. Castro comprendi que se haba hablado de l, en la mirada
+tmida y afectuosa que la esposa de Caldern le dirigi al entrar. Luego
+observ que la marquesa se retiraba hacia un rincn con el padre Ortega
+y hablaban reservadamente. Sospech que tambin l estaba sobre el
+tapete. El sacerdote le dirigi dos o tres miradas con sus ojos vagos de
+miope. No se haba acercado a Esperancita en todo el tiempo, pero de
+lejos se miraban y se sonrean. La nia pareca sorprendida de aquella
+actitud reservada. Pepe la haba festejado bastante en los ltimos das.
+Comenz a inquietarse. Al fin, ella misma vino hacia l.
+
+--No ha estado usted anoche en el Real. Guarda usted la Cuaresma?
+
+--Oh, no!--dijo riendo el joven--. Es que me dola un poco la cabeza y
+me acost temprano.
+
+--Claro! qu haba de suceder? Por la tarde montaba usted un caballo
+que no cesaba de saltar. Hubo un momento en que pens que le tiraba.
+
+Castro sonri lleno de condescendencia. La nia se apresur a decir:
+
+--Ya s que es usted un gran jinete; pero de todos modos, siempre puede
+suceder una desgracia.
+
+--Qu hubiera usted hecho si me hubiese tirado?--pregunt l mirndola
+a los ojos fijamente.
+
+--Qu s yo!--exclam la nia alzando los hombros y ruborizndose.
+
+--Dara usted un grito?--insisti sin dejar de mirarla.
+
+--Vaya unas preguntas extraas que usted hace!--dijo Esperancita ms
+ruborizada cada vez--. Lo dara quiz ... o no lo dara....
+
+En aquel momento se acerc la marquesa de Alcudia llamndola.
+
+--Esperanza, tengo que decirte una cosa....
+
+Y al pasar junto a su sobrino, murmur muy bajo:
+
+--Prudencia, Pepe! Esos apartes no estn en el programa.
+
+Al verlas alejarse y salir de la estancia, otro hombre menos superior
+sentira alguna inquietud, cierto anhelo por saber lo que iba a pasar en
+aquella conferencia memorable. Pero nuestro joven estaba tan por encima
+del vulgo en estas y otras materias, que se puso a bromear con las damas
+con la misma tranquilidad que si Esperancita y la marquesa se hubiesen
+ido a hablar de modas. Cuando al cabo de un rato tornaron a entrar, la
+nia de Caldern tena la carita encendida, los ojos brillantes, con una
+expresin sumisa y dichosa a la vez, que si no temiramos cometer una
+profanacin en viernes de Cuaresma, compararamos a la de la Virgen
+Mara cuando el ngel Gabriel le anunci que concebira del Espritu
+Santo.
+
+Continu la reunin con un carcter semirreligioso. Aquellos espritus
+ascticos no podan olvidarse de que era un da consagrado por las
+penitencias de Jess en el desierto. En su consecuencia, las nias que
+se acercaron al piano abstuvironse de cantar el vals de _La Buja
+Elegante_. Sus gargantas piadosas no modularon ms que el _Ave Mara_ de
+Schubert, la de Gounod y otras piezas donde se exhala el amor divino. Se
+hablaba y se rea con discrecin, bajando el tono. Si algn pollo se
+desmandaba un poco de palabra, las damas le llamaban al orden
+recordndole que en viernes de Cuaresma no se debe aludir a ciertas
+cosillas prohibidas. El espritu de Dios estaba en la asamblea, a juzgar
+por la gran conformidad, por la dulce serenidad con que todos se
+resignaban a vivir en este valle de lgrimas. Una sonrisa feliz vagaba
+por los labios de ellas y ellos. Entre cnticos melodiosos, entre amenas
+plticas y bromas delicadas se pas la tarde. Los revisteros podan
+decir, sin faltar a la verdad al da siguiente, que los "viernes del
+Supremo Hacedor" eran deliciosos, y que la marquesa de Alcudia haca los
+honores en su nombre con exquisita amabilidad.
+
+Al cabo, la piadosa reunin se dispers. Todas aquellas almas
+bienaventuradas y temerosas de Dios salieron del palacio de Alcudia y se
+dirigieron a sus moradas, donde les aguardaba la sopa de tortuga
+humeante, el salmn con salsa mayonesa, las ricas ensaladas de col de
+Bruselas y las apetitosas _bouches de crevettes_. La oracin de
+quietud, aquellas horas de unin contemplativa con la Divinidad, les
+haba abierto de par en par el apetito. No hay nada que vigorice el
+estmago como la conviccin de tener de su parte al Omnipotente y la
+esperanza fundada de que ms all de esta vida, si hay fuego y
+tormentos eternos para los pelagatos y descamisados que se atreven a
+discutirle, para las familias cristianas, esto es, para las que tienen
+religin y propiedad y antepasados, no puede haber ms que bienandanza,
+una eternidad de salmn con mayonesa y de _crevettes a la parisienne_.
+
+
+
+
+XIII
+
+#Viaje a Riosa.#
+
+
+El duque de Requena haba dado la ltima sacudida al rbol. La naranja
+cay en sus manos dorada y apetitosa. En un momento dado sus agentes de
+Pars, Londres y Madrid adquirieron ms de la mitad de las acciones de
+Riosa. La gerencia vino pues a sus manos, o, lo que es igual, la mina.
+Algunos haban sospechado ya el juego; se resistan a vender, sobre todo
+en Madrid, donde el carcter del banquero era conocido. A no apresurarse
+a dar el golpe decisivo, seguramente las acciones hubieran subido. Llera
+olfate el peligro y di la seal de avance. Qu da ms feliz para el
+asturiano aquel en que se recibieron los telegramas de Pars y Londres!
+Su cara angulosa resplandeca como la de un general que acaba de ganar
+una batalla. Sus largas, descomunales extremidades se movan como las
+aspas de un molino, al dar cuenta del suceso a los hombres de negocios
+que haba acudido a casa del duque en demanda de noticias. Fluan
+sonoras, homricas carcajadas de su pecho levantado de esternn como el
+de un pollo: abrazaba a los amigos hasta asfixiarlos, y cuando el duque
+le diriga alguna pregunta respondale con cierto desdn desde la altura
+de su gloria. Y sin embargo, en aquel colosal negocio, l no llevaba ni
+un medio por ciento. Ni una sola peseta de tantos millones de ellas como
+iban a salir por la boca de la mina, vendra a caer en sus manos. Pero
+qu importa! Sus clculos se realizaban, aquella intriga seguida con
+sigilo, con perseverancia, con maravillosa actividad y talento lleg al
+desenlace apetecido. Su alegra era la del artista que triunfa,
+comparados con la cual todos los goces srdidos de la tierra no valen un
+comino.
+
+Los del duque no fueron todos de esta especie. Tambin su vanidad se
+sinti halagada por aquel ruidoso triunfo. Pensaba sinceramente que
+haba llevado a cabo una empresa maravillosa digna de ser esculpida en
+mrmoles y cantada por los poetas. Lo que en pura verdad no pasaba de
+una estafa consentida por las leyes, por una extraa aberracin del
+sentido moral se transformaba en gloriosa manifestacin de la
+inteligencia, no slo a sus propios ojos, sino a los de la sociedad.
+Para festejar el xito y tambin para enterarse por s mismo de las
+reformas que deban llevarse a cabo a fin de que la mina produjese lo
+que tena pensado, proyect una excursin con los ingenieros y algunas
+personas de su intimidad. Al principio no pens en llevar consigo ms de
+ocho o diez. Poco a poco se fu ampliando el nmero, de suerte que al
+llegar el da de la marcha pasaban de cincuenta los convidados. Este
+aumento era debido principalmente a la iniciativa de Clementina, a quien
+sedujo la idea de aquel viaje. Lo que en el pensamiento del duque haba
+sido una excursioncita modesta, familiar, en el de su encopetada hija
+adquiri el carcter de un acontecimiento pblico, un viaje resonante y
+ostentoso que preocup algunos das a la sociedad elegante.
+
+Salabert hizo poner un tren especial para sus convidados. Unos das
+antes haba mandado los criados y las provisiones. Todo deba estar
+preparado para recibirles dignamente. Corra el mes de mayo. Empezaba a
+sentirse el calor. A las nueve de la maana se vea en las inmediaciones
+de la estacin de las Delicias una multitud de carruajes de lujo, de los
+cuales salieron las damas y los caballeros ataviados segn las
+circunstancias; ellas con vistosos trajes de fantasa para las
+excursiones campestres, ligeros y claros; ellos de americana y hongo,
+pero imprimiendo en este sencillsimo traje el sello de su capricho,
+procurando, como es justo, apartarse de los hongos y americanas
+conocidos hasta el da. Quin llevaba un terno de franela blanca como el
+ampo de la nieve con guantes y sombrero negros; quin lo luca de color
+de lagarto con un sombrerito azul de alas microscpicas; quin, por fin,
+haba credo oportuno vestirse de _tricot_ negro con guantes, botines y
+sombrero blancos. Muchos llevaban colgados de los hombros por correas
+charoladas magnficos gemelos para que no se les escapasen los mnimos
+detalles del paisaje. Y abundaban asimismo los bastones alpestres como
+si marchasen a alguna expedicin peligrosa al travs de las montaas.
+
+El tren especial constaba de dos coches-saln, un _sleeping-car_ y un
+furgn. Con la algazara que el caso requera se fu acomodando en los
+primeros aquella crema delicada de la salvajera madrilea. Predominaban
+los hombres. Las damas se haban retrado por no hallar suficiente grata
+la perspectiva de visitar una mina. Pero an haba bastantes para
+amenizar la excursin, y entorpecerla tambin. Estaban all las que de
+algn modo por sus padres o maridos se relacionaban con el negocio, como
+la esposa y la hija de Caldern, la chica de Urreta, la seora de Biggs,
+Clementina Salabert y otras. Al lado de stas algunas que por amistad
+ntima con ellas se haban decidido a acompaarlas, como Pacita y
+Mercedes Alcudia, cuya amistad con Esperancita era notoria. Estaban
+tambin aquellas que no podan faltar dondequiera que hubiese holgorio,
+verbigracia: Pepa Fras, Lola Madariaga, etc. Haba hombres de negocios,
+personajes polticos, ttulos rancios y nuevos. Al montar en el tren
+poda observarse la solicitud servil de los empleados de la estacin, la
+extrema turbacin que en aquel recinto producan los poderosos de la
+tierra.
+
+Al fin, el ms poderoso de todos, el egregio duque de Requena sac el
+pauelo y lo agit en la ventanilla. Son un pito, respondi la mquina
+con prolongado y fragoroso ronquido, y resoplando y bufando, el tren
+comenz a mover sus anillos metlicos y a arrastrarse lentamente
+alejndose de la estacin. Los convidados, desde las ventanillas,
+saludaban con los pauelos a los que haban ido a despedirles. Gran
+agitacin y algazara en los coches, apenas se encontraron corriendo por
+los campos yermos de la provincia de Madrid. Todo el mundo hablaba en
+voz alta y rea: esto y el ruido del tren haca que apenas se
+entendieran. Poco a poco se fu operando, sin embargo, en aquella
+asamblea el fenmeno qumico de la afinidad electiva. El duque se vi
+rodeado, en una berlina o mirador que haba en la trasera del coche, de
+varios personajes de la banca y la poltica. Clementina, Pepa Fras,
+Lola Madariaga y otras damas formaban grupo conversando con los
+aficionados a la charla desenvuelta y picante, Pinedo, Fuentes,
+Caldern. Las nias y los pollastres se decan mil frases espirituales
+que les regocijaba hasta un grado indecible. Una de las cosas que ms
+alegra les caus fu la aparicin de Cobo Ramrez en la ventanilla con
+la gorra galoneada de un empleado exigindoles el billete. Cobo estaba
+en el otro saln y haba venido por el estribo, arriesgndose un poco,
+pues el tren llevaba extraordinaria velocidad. Se le acogi con
+aplausos. Las chicas enviaron recaditos a sus vecinas las del otro
+coche. Los pollos escribieron cartas de declaracin. De todo se encarg
+el primognito de Casa-Ramrez, quien iba y vena de un coche a otro con
+gran firmeza a pesar de su obesidad. Esto les divirti un rato. Los
+billetes amorosos escritos con lpiz se lean en voz alta y provocaban
+los aplausos y la risa.
+
+Raimundo charlaba con el mejicano de las vacas y con Osorio. Este haba
+llegado a mirarle con cierta benevolencia. De los amantes de su mujer
+era el que haba hallado ms simptico y ms inocente. Aunque nio en la
+apariencia, observaba que era inteligente, instrudo, cualidades que
+hasta entre salvajes concede cierto prestigio a la persona. Nuestro
+joven haba concludo por adaptarse bastante bien al medio en que haca
+tiempo viva. No slo en su traje podan observarse los refinamientos de
+la moda secundada por la propia fantasa, sino que en su trato y en sus
+modales se iba operando un cambio visible. En sus relaciones con
+Clementina continuaba siendo el nio tmido, el mismo esclavo sumiso que
+viva pendiente de un gesto o una mirada de su dueo. El amor echaba en
+su corazn cada vez ms hondas races. Pero en el comercio social se
+haba ido atemperando a lo que en torno suyo vea. Hizo lo posible por
+reprimir los mpetus de su naturaleza expansiva y afectuosa: adopt un
+continente grave, impasible, ligeramente desdeoso: procur burlarse de
+cuanto se deca en su presencia, como no tocase a los usos y fueros de
+la salvajera: adquiri un cierto tonillo irnico, semejante al de sus
+compaeros de club. Y sobre todo se guard muy bien de emitir ninguna
+idea cientfica o filosfica, pues por experiencia saba que esto era lo
+que no se perdonaba en aquella sociedad. Hasta procur refrenarse cuando
+alguno de aquellos jvenes le inspiraba ms simpata y afecto que los
+otros. El cario es en s ridculo y precisa guardarlo en el fondo del
+corazn. De otra suerte se expona a que el mismo objeto de sus
+expansiones cariosas le respondiese con alguna cuchufleta como le
+sucedi ms de una vez. Gracias a estas diligencias y a tal aprendizaje
+que fu para l rudo, logr que se le respetase algo ms, que se le
+mirase como hombre _chic_, suprema felicidad a que no es fcil llegar en
+esta msera existencia planetaria.
+
+Cuando Cobo hubo realizado varios de aquellos viajes de un coche a otro,
+que no dejaban de ser peligrosos por la velocidad del tren, Lola
+Madariaga, fijando una mirada burlona, primero en Clementina, luego en
+Alczar, dijo a ste:
+
+--Alczar, se atreve usted a ir a pedir a la condesa de Cotorraso su
+frasco de sales? Me siento un poco mareada.
+
+Raimundo era, como ya sabemos, un chico dbil, que no haba tenido la
+educacin gimnstica de los jvenes aristcratas, sus amigos. Aquel
+viajecito por el estribo, con la marcha rapidsima del tren, que para
+ellos era cosa balad, para l, que senta vrtigos al atravesar un
+puente o subir a una torre, era realmente peligrossimo. As lo
+comprendi y vacil un instante, pero la honrilla le hizo responder:
+
+--Voy al momento, seora.
+
+Y se dispuso a dar cumplimiento al encargo. Pero Clementina, que haba
+fruncido el entrecejo al oir la exigencia de su amiga, le detuvo
+exclamando con energa:
+
+--No vaya usted, Alczar! Ya se lo encargaremos a Cobo cuando vuelva.
+
+El joven vacil todava con la mano en la portezuela; pero Clementina
+repiti an con ms fuerza, y ruborizndose:
+
+--No vaya usted. No vaya usted.
+
+Raimundo manifest sonriendo a Lola:
+
+--Perdone usted, seora. Hoy no puedo ser lacayo sino de Clementina.
+Otro da tendr el honor de serlo de usted.
+
+Ni la carcajada de Lola, ni la sonrisa burlona de las otras damas
+consiguieron extinguir la emocin gratsima que el vivo inters de su
+amada le hizo experimentar.
+
+Ramoncito Maldonado se hallaba en el otro coche acompaando a
+Esperancita, a su madre y a otras damas y damiselas a quienes tena el
+decidido propsito de encantar con su pltica. Les contaba, esforzndose
+en dar a su palabra un giro parlamentario, ciertos curiosos incidentes
+de las ltimas sesiones del Ayuntamiento. Manejaba ya perfectamente
+todos los lugares comunes de la oratoria municipal y conoca hasta lo
+ms profundo el tecnicismo reglamentario. Hablaba de _orden del da,
+votos de confianza, particulares, nominales, secretos, proposiciones
+incidentales, previas, y de no ha lugar a deliberar, interpelaciones,
+preguntas_, etc., etc., como si fuese el inventor de este aparato
+maravilloso del ingenio humano. Conoca ya las Ordenanzas municipales
+como si las hubiese parido. Trataba las cuestiones de aforos, rasantes,
+alcantarillado, decomisos, etc., etc., que daba gloria oirle.
+Finalmente, como hombre desmedidamente ambicioso que era, se haba
+metido en una conjuracin contra el alcalde, de la cual pensaba sacar su
+nombramiento de individuo de la comisin de paseos pblicos. Haca ya
+tiempo que sostena una lucha sorda, pero terrible, con Prez, otro
+concejal no menos ambicioso, para obtener este puesto, en el cual sus
+grandes dotes de innovador podran brillar esplndidamente. El Retiro,
+Recoletos, la Castellana, el Campo del Moro esperaban un redentor que
+les diese nueva y deslumbrante vida, y este redentor no poda ser otro
+que Maldonado. En el fondo de su cerebro, entre otros mil proyectos
+portentosos, haba uno audacsimo que no se atreva a comunicar a nadie,
+pero que incubaba con particular cario, resuelto a luchar por l hasta
+el fin de sus das. Este proyecto era nada menos que el de trasladar la
+fuente de Apolo del Prado al centro de la Puerta del Sol. Y que un
+mercachifle indigno como Prez, de criterio estrecho, sin gusto y sin
+esttica, se atreviese a disputarle el puesto!
+
+Cuando ms embebido estaba, dando cuenta de la habilsima intriga que
+haban urdido para dar un voto de censura al alcalde, Cobo su eterno
+estripacuentos! acercse al grupo, y despus de escuchar un momento, le
+ataj diciendo:
+
+--Vaya, Ramn, no te des tono. Ya sabemos que en el Ayuntamiento no
+representas nada. Gonzlez te lleva por las narices adonde le da la
+gana.
+
+Fu aqul un golpe rudo para Maldonado. Considrese que estaba delante
+de Esperancita y de otra porcin de seoras y seoritas. Tan rudo fu
+que le aturdi como si le hubiesen dado en la frente con una maza. Se
+puso lvido, sus labios temblaron antes de poder articular una palabra.
+Por fin, dijo con voz alterada:
+
+--A m Gonzlez?... Por las narices? Ests loco!... A m no me lleva
+nadie por las narices ... y mucho menos Gonzlez.
+
+Pronunci las ltimas palabras con afectado desprecio. Neg a Gonzlez
+por la misma razn que San Pedro neg a su Maestro, por el pcaro
+orgullo. La conciencia le deca que faltaba a la verdad, aunque no
+cantase el gallo. Gonzlez era el _leader_ de la minora municipal, y
+Ramoncito le tena en el fondo del alma una gran veneracin.
+
+--Anda, anda! si querrs negarme que Gonzlez te maneja como un
+maniqu! Estarais buenos los disidentes si no fuese por l!
+
+Ramoncito recobr sbito el uso de la palabra, y tan plenamente que
+pronunci ms de mil en pocos minutos, con mpetu feroz, soltando
+espumarajos de clera. Rechaz como deba aquella absurda especie del
+maniqu y explic cumplidamente la significacin que Gonzlez tena
+dentro del municipio y la posicin que l mismo ocupaba. Pero lo hizo
+con tal exaltacin y ademanes tan descompuestos que las damas le
+contemplaban sorprendidas y risueas.
+
+--Pero este Ramoncito qu genio tiene!... Quin lo dira!... Vamos,
+Cobo, no le maree usted ms, que puede ponerse malo.
+
+La compasin de las seoras le lleg al alma al enfurecido concejal.
+Callse de pronto, y crujiendo los dientes de un modo lamentable, se
+encerr lo menos por una hora en un silencio digno y temeroso.
+
+En una estacin secundaria, en medio de campos yermos y dilatados que
+formaban, como el mar, horizonte, se detuvo el tren para que los
+viajeros pudiesen almorzar. Los criados del duque, enviados delante, lo
+tenan todo preparado a este fin. Ramoncito se convirti en caballero
+_servant_ de Esperancita. Esta se dejaba obsequiar con semblante
+benvolo, lo cual le tena medio loco de alegra. La razn de esta
+condescendencia era que Pepe Castro no haba venido por mandato expreso
+de su ta la marquesa de Alcudia. Las negociaciones matrimoniales,
+llevadas con gran sigilo, exigan cada vez ms prudencia. Como Maldonado
+era tan ntimo amigo del dueo de su corazn, Esperancita senta cierto
+deleite tenindole a su lado. Al mismo tiempo evitaba que le fuesen
+llevando cuentos sobre si hablaba con el conde de Agreda o con Cobo.
+Pobre Ramn! Cun ajeno estaba de estas complicadas psicologas!
+
+Montaron de nuevo en el tren. Siguieron caminando al travs de llanuras
+interminables, amarillentas, sin que a ninguno se le ocurriese enderezar
+hacia el paisaje los magnficos gemelos ingleses. Y llegaron a Riosa
+poco antes del oscurecer. Las minas de Riosa estn situadas en el centro
+de dos cumbres poco elevadas, estribaciones de una famosa sierra.
+Rodanlas por todas partes terrenos speros, lomas y colinas de escasa
+elevacin, donde abundan, no obstante, las quebraduras y asperezas que
+le dan aspecto triste y siniestro. Entre aquellas dos cumbres hay una
+villa edificada desde la ms remota antigedad. Nuestros viajeros no
+llegaron a ella. Detuvironse dos kilmetros ms atrs, en un burgo
+denominado Villalegre, donde los ingenieros y empleados haban situado
+su domicilio para sustraerse a las emanaciones mercuriales y sulfurosas
+que envenenan lentamente, no slo a los mineros, sino a los vecinos de
+Riosa. Se hallaba separado de sta por una colina y ofrece, con la villa
+de las minas, notable contraste. Riega sus terrenos un riachuelo y lo
+fecunda y lo convierte en ameno jardn, donde crecen en abundancia los
+lirios silvestres, el jazmn y el heliotropo y sobre todo las rosas de
+Alejandra, que han tomado all carta de naturaleza como en ninguna otra
+regin de Espaa. Los aromas penetrantes del tomillo y del hinojo
+embalsaman y purifican el ambiente. Lo mejor y ms florido de estos
+terrenos perteneca a la Compaa. Separada de la aldea como unos
+trescientos pasos y en el centro de un parque se levanta soberbia
+fbrica de piedra. Es la habitacin del director y el centro
+administrativo de las minas. No lejos, diseminados a uno y otro lado,
+hay unos cuantos pabelloncitos con su jardn enverjado. Moran all
+algunos empleados de la administracin y algunos facultativos, aunque
+los ms de stos tienen su domicilio en Riosa.
+
+Villalegre no tiene estacin. El tren se detuvo cerca de la carretera
+que va a la capital de la provincia. All les esperaban algunos coches
+que los condujeron en diez minutos al palacio de la Direccin. A la
+puerta del parque y en las inmediaciones haba una muchedumbre que
+salud a la comitiva con vivas apagados. Eran los obreros, los que no
+estaban de tarea, a quienes el director haba hecho venir desde Riosa
+con tal objeto. Todos ellos tenan la tez plida, terrosa, los ojos
+mortecinos: en sus movimientos poda observarse, aun sin aproximarse
+mucho, cierta indecisin que de cerca se converta en temblor. La
+brillante comitiva lleg a tocar aquella legin de fantasmas (porque
+tales parecan a la luz moribunda de la tarde). Los ojos de las hermosas
+y de los elegantes se encontraron con los de los mineros, y si hemos de
+ser verdicos, diremos que de aquel choque no brot una chispa de
+simpata. Detrs de la sonrisa forzada y triste de los trabajadores, un
+hombre observador poda leer bien claro la hostilidad. El cortejo de
+Salabert atraves en silencio por medio de ellos, con visible malestar,
+los rostros serios, y con cierta expresin de temor. Las damas se
+apretaron instintivamente contra los caballeros. Al entrar en el parque
+murmuraron algunas: "Dios mo, qu caras!" Ellos respiraron con
+satisfaccin al verse libres de aquellas miradas profundas y
+misteriosas. Slo Rafael Alcntara se atrevi a responder con una
+chanzoneta:
+
+--Verdad. El pueblo soberano no anda por aqu muy bien de fisonoma.
+
+El director present a Salabert los empleados. Los facultativos eran
+casi todos extranjeros, tipos rubios y sonrosados que nada ofrecan de
+particular. Menos an los administrativos. El nico que llamaba un poco
+la atencin entre ellos era un joven delgado y plido, con fino bigote
+negro, cuyos ojos negros y duros se fijaban con tal decisin en los
+convidados que rayaba en insolencia. Sin saber por qu, los que
+cambiaban con l una mirada se sentan molestos y separaban prontamente
+la vista. El director lo present como el mdico de las minas.
+
+Los invitados tenan sus habitaciones preparadas, unos en el edificio de
+la direccin (los de ms cuenta, por lo que pudo verse), otros en los
+pabelloncitos adyacentes. Cuando hubieron reposado un instante, todos se
+trasladaron al gran saln del director, y desde all, en procesin
+solemne, las damas cogidas del brazo de los caballeros, a la vasta sala
+de oficinas que se haba habilitado para comedor. Fu una comida
+esplndida la que el duque les ofreci. No se ech menos ninguno de los
+refinamientos de los comedores aristocrticos, ni en el lujo de la
+vajilla, ni en el aderezo de los platos, ni en la correccin del
+servicio. Mientras coman, el vasto parque se ilumin a la veneciana. Al
+levantarse de la mesa todos corrieron a admirar desde los balcones el
+golpe de vista, que era magnfico, deslumbrador. Una orquesta, oculta en
+uno de los grandes cenadores, tocaba con bro aires nacionales. Lo mismo
+damas que caballeros, empujados por el calor que era sofocante, atrados
+tambin por la belleza del espectculo, salieron de casa y se
+diseminaron por los jardines. Los pollos consiguieron llevar a algunas
+muchachas hasta las inmediaciones del cenador, donde estaba la orquesta,
+y se pusieron a bailar. Cobo Ramrez, acercndose al grupo, les grit:
+
+--Sabis lo que pareceis, chicos? Viajantes de comercio en el soto de
+_Migascalientes_.
+
+Este parecido debi de llegarles a lo ms vivo del alma. El baile perdi
+su encanto para aquellos jvenes ilustres, y no tard en extinguirse.
+Pero como la inspiracin de Terpscore arda en sus corazones, tomaron
+el acuerdo de trasladarse al saln y all continuaron rindindole culto,
+libre la conciencia de aquel horrible peso que Cobo les haba echado.
+
+La fiesta nocturna no dej de ser grata. Hubo muy lindos fuegos de
+artificio trados de Madrid. Las damas y los caballeros discurran por
+los caminos enarenados aspirando con delicia el fresco de la noche,
+embalsamado por los aromas de las flores. Slo haba un punto negro en
+aquella deliciosa velada. Al aproximarse a la verja vislumbraban a la
+muchedumbre de obreros, mujeres y nios que haban acudido de Riosa al
+ruido de la fiesta. Eran los mismos rostros plidos, los ojos tristes,
+sonrer, que les haban saeteado al entrar. As que, procuraban no
+llegar hasta las lindes, mantenerse en los caminos y glorietas del
+centro. Slo Lola Madariaga, que se enorgulleca de ser muy caritativa y
+era presidenta, secretaria y tesorera de tres sociedades de
+beneficencia, respectivamente, fu la nica que se aventur a hablar con
+ellos y aun esparci algunas monedas de plata. Pero de la oscuridad
+partieron al cabo frases obscenas, algunos insultos que la obligaron a
+retirarse. El conde de Cotorraso mont en clera al saberlo:
+
+--Y piden libertades y derechos para estos bedunos! Que los hagan
+honrados, agradecidos, decentes ... y luego hablaremos.
+
+Por la misma ley de afinidad electiva de que hemos hablado ms arriba,
+Raimundo se encontr paseando con un personaje que se despegaba un poco
+del resto de aquella sociedad. Era un caballero de cincuenta a sesenta
+aos, bajo, delgado, con bigote y perilla canosos, ojos saltones y
+distrados, resguardados por gafas. Llambase D. Juan Pealver. Era
+catedrtico de Filosofa en la Universidad y haba sido ministro. Gozaba
+fama de sabio, con justicia, y de una respetabilidad que pocos haban
+alcanzado en Espaa. Por esta razn los jvenes salvajes le miraban con
+hostilidad y afectaban tratarle con cierta familiaridad desdeosa. Es
+evidente que no hay nada que moleste tanto a los salvajes como la
+Filosofa. Luego la superioridad intelectual, la gloria que rodeaba a
+Pealver hera su orgullo. El no adverta este desdn. Tena un carcter
+jovial, afectuoso, y sobre todo muy distrado. Era incapaz de fijarse en
+los diversos matices del trato social, que apenas cultivaba desde que
+se haba retirado de la poltica para consagrarse exclusivamente a la
+ciencia. Haba formado parte de aquella excursin por complacer a su
+cuado Escosura, que posea un nmero considerable de acciones en la
+mina. Ultimamente se haba consagrado con ardor al estudio de las
+ciencias naturales, de donde partan los tiros ms certeros contra la
+metafsica idealista a que l haba consagrado su vida. Al tropezarse
+casualmente con un joven tan entendido en ellas como Raimundo, sinti un
+verdadero placer. Aquella sociedad le aburra espantosamente. Tomle del
+brazo, y sin reparar en si le molestaba o no, se puso a charlar
+animadamente de Fisiologa.
+
+Raimundo se hallaba en un momento de tristeza y desmayo. Haca tiempo
+que observaba que Escosura tena proyectos amorosos respecto a
+Clementina. La festejaba con todo descaro donde quiera que la vea,
+afectando desconocer sus relaciones, sin reparar siquiera en l. Este
+Escosura era fsica y moralmente lo contrario de su cuado Pealver.
+Alto y corpulento, de pecho levantado y facciones pronunciadas, rico,
+hombre de cuenta en la poltica, orador fogoso, de una voz tan sonora y
+descomunal que, segn sus enemigos, a ella deba la mayor parte de sus
+xitos parlamentarios. Tendra unos cuarenta aos. No haba sido an
+ministro, pero se contaba que lo fuese en plazo muy breve. Clementina
+haba rechazado repetidas veces sus instancias. Raimundo lo saba y
+estaba orgulloso de este triunfo. Sin embargo, no poda arrancar de s
+cierta inquietud cada vez que le vea hablando con ella como en este
+momento. Estaban sentados, en una de las glorietas con otras varias
+personas y charlaban animadamente aparte. Cada vez que pasaba por
+delante de ellos con Pealver, su corazn se encoga: apenas entenda ni
+escuchaba siquiera las sabias disquisiciones que su ilustre compaero le
+iba vertiendo en el odo. Clementina comprendi por sus miradas
+angustiosas lo que estaba sufriendo, y despus de aguardar malignamente
+un rato (que en esto todas son iguales), se levant al cabo y vino hacia
+ellos sonriente:
+
+--Qu conspiran los sabios?
+
+--Hgamelo usted bueno--respondi con sonrisa modesta el joven--. Aqu
+no hay ms sabio que el seor.
+
+--Pues el seor se va a poner ctedra a la condesa de Cotorraso, que
+desea hablar con l, y usted se viene conmigo a ver una catedral gtica
+que el pirotcnico va a quemar ahora mismo--dijo colgndose con
+desenfado del brazo de su amante.
+
+Alczar se sinti feliz. No quiso informarla de la pena que haba
+sentido hacia un momento, porque otras veces que lo hizo padeci
+doblemente: Clementina le responda en un tono ligero y burln que le
+hera en lo vivo del pecho. Contemplaron la maravillosa catedral de
+fuego hasta que se extingui. La dulce presin del brazo de la hermosa,
+aquel suave perfume, siempre el mismo, que exhalaba de su gentil
+persona, enajenaban al joven entomlogo, ya predispuesto a enternecerse
+por la prueba de cario que su amada acababa de darle. Esta, que le
+conoca perfectamente, al sentir que le oprima con ms fuerza el
+brazo, le mir a la cara con fijeza, segura de encontrar lgrimas en sus
+ojos. En efecto, Raimundo lloraba silenciosamente. Al verse sorprendido
+sonri avergonzado.
+
+Siempre tan chiquillo!--exclam ella riendo y dndole un carioso
+tironcito--. Razn tiene Pepa en decir que pareces una colegiala del
+Sagrado Corazn. Vamos a pasear, que pueden fijarse en ti.
+
+Dieron una vuelta por las calles ms solitarias del jardn. Desde uno de
+los rincones se vea un trozo de paisaje bastante singular. La luna
+iluminaba de lleno la crestera de la colina ms prxima, la que
+separaba a Villalegre de Riosa y la haca aparecer como las ruinas de un
+castillo. Clementina quiso cerciorarse de la verdad. Salieron por una de
+las puertas de atrs, despejadas de gente, y se aproximaron lentamente a
+la colina. Esta en la cumbre se hallaba desnuda de vegetacin, erizada
+en cambio de pedruscos de formas caprichosas que le daban aspecto de un
+montn de ruinas. Necesitbase estar muy cerca de ella para no
+equivocarse. Cuando la dama hubo satisfecho su capricho, dieron la
+vuelta al parque para entrar por la puerta contraria. Por aquella parte
+ya se vean algunos grupos de personas. Antes de llegar a la verja, en
+un rincn del camino oscurecido por la sombra de algunos rboles, los
+pies de Clementina tropezaron con un objeto que por poco la hace caer.
+Di un grito: se le figur que el obstculo era el de un cuerpo humano.
+Raimundo sac un fsforo, y en efecto, reconocieron que era un chico de
+diez a doce aos el que all estaba tirado. Pusironle en pie. El
+muchacho abri los ojos y les mir con espanto. Luego, como por sbita
+inspiracin, se apoder del bastn que Alczar traa en la mano y
+comenz a moverlo cadenciosamente a un lado y a otro como si desempease
+una tarea difcil. Clementina y su amante le contemplaban llenos de
+asombro sin poder darse cuenta de lo que aquello significaba. Algunos
+obreros se acercaron. Uno solt la carcajada exclamando:
+
+--Si es uno de los chicos de la bomba! Dale, dale, nio, que est
+duro!
+
+Los otros tambin soltaron a reir brutalmente y comenzaron a animar al
+pobrecito sonmbulo.
+
+--Duro, duro!... Anda con ello!... Ms fuerte, chico, que no sube el
+agua!
+
+El desdichado nio, con las voces, redoblaba sus esfuerzos imaginarios
+movindose cada vez con mayor velocidad. Era una criatura enteca, de
+rostro plido: con el sueo estaba desencajado. Sus cabellos negros
+revueltos, erizados, le daban aspecto de aparecido. La alegra salvaje
+de los obreros ante aquel cuadro lastimoso produjo penosa impresin en
+Raimundo. Cogi al nio entre los brazos, lo sacudi un poco hasta que
+logr hacerle despertar, le bes en la frente con afecto, y sacando un
+duro del bolsillo se lo entreg, alejndose despus con Clementina. Ces
+la algazara de los obreros. Uno dijo con tonillo de envidia:
+
+--Anda, que hoy poco trabajo te ha costado ganarte el jornal!
+
+A la una de la noche los convidados de Salabert se retiraron a
+descansar. Estaba en el programa que a las nueve de la maana se
+reuniesen todos en el saln para ir desde all a visitar los trabajos y
+la mina. Y se cumpli, no estrictamente, porque en Espaa esto no puede
+suceder, pero s con una hora de diferencia. A las diez sali la
+comitiva, bastante mermada por supuesto, en coche para Riosa. Aperonse
+a la entrada de la villa y la atravesaron por el medio, produciendo,
+como es consiguiente, no poca turbacin en ella. Las mujeres salan a
+las puertas y ventanas contemplando con ansia y curiosidad aquel
+brillante cortejo de damas y caballeros ataviados con trajes que no
+haban visto en su vida. Lo mismo que sus esposos, hijos y hermanos, el
+color de aquellas mujeres era plido, enfermizo, sus facciones menudas,
+su mirada lnguida, sus manos y sus pies pequeos. Al pasar vieron
+tambin algunos hombres atacados de fuerte temblor.
+
+--Qu es eso? Por qu tiemblan as esos hombres?--pregunt asustada
+Esperancita.
+
+--Son _modorros_--le respondi un empleado.
+
+--Y qu son modorros?
+
+--Los que enferman por trabajar en la mina.
+
+--Y enferman muchos?
+
+Todos--dijo el mdico que haba odo la pregunta--. El temblor mercurial
+ataca a cuantos bajan a la mina.
+
+--Y por qu bajan?--pregunt cndidamente la nia.
+
+--Por mana--repuso el mdico sonriendo--. Yo creo que vale mucho ms
+respirar el aire fresco, que no el de all abajo.
+
+--Claro! Yo sera cualquier cosa antes que minero.
+
+Desembocaron al fin en una plaza o plazoleta, en el centro de la cual
+trabajaban algunos obreros levantando un artstico pedestal de mrmol.
+
+--Es el pedestal para la estatua del seor duque--dijo el director de
+las minas en voz alta.
+
+--Ah! Con qu van a colocar ah su estatua, duque?--exclamaron unos
+cuantos rodeando al prcer.
+
+Este se encogi de hombros haciendo un gesto de desprecio.
+
+--No s. Es una payasada que se le ha ocurrido al casino de los mineros.
+
+--Oh, no, seor duque!--exclam el director, a quien realmente
+corresponda la iniciativa, aunque por encargo de Llera sugestionado a
+su vez por el duque--. Oh, no! El pueblo de Riosa quiere dar una prueba
+de respeto y gratitud a su decidido protector, al que en circunstancias
+crticas no ha vacilado en exponer un enorme capital comprando este
+desacreditado establecimiento y salvndolo de la ruina.
+
+--Qu hermoso es hacer bien!--exclam Lola Madariaga con voz conmovida,
+posando en Salabert con admiracin sus dulcsimos ojos.
+
+Todos le felicitaron, aunque muchos de ellos saban a qu atenerse
+respecto a aquel admirable desprendimiento. Examinaron un momento las
+obras y siguieron despus su marcha hacia el establecimiento minero.
+
+Este se halla situado a la salida misma de la villa. Al exterior ofreca
+el aspecto de una pequea fabricacin con algunas chimeneas que
+despedan humo negro. No daba idea de su importancia colosal. La
+comitiva entr y recorri los cercos donde se ejecutan los trabajos
+auxiliares de la minera, donde se hallan adems la mayor parte de las
+dependencias, carpintera, cerrajera, sala y gabinete de los
+ingenieros, etc. Lo que les llam vivamente la atencin fu el aspecto
+triste, enfermizo, de los operarios. Todos estaban marcados con un sello
+de decrepitud, que oblig a la condesa de Cotorraso a decir de pronto:
+
+--Aqu, al parecer, no trabajan ms que los viejos.
+
+El director sonri.
+
+--Parecen viejos; pero no lo son, seora.
+
+--Pero si todos tienen la piel arrugada, los ojos hundidos y
+apagados!...
+
+--No importa; ninguno de ellos llega a cuarenta aos. Los que trabajan
+aqu son mineros que ya no pueden bajar. Los empleamos en el exterior,
+aunque con menos sueldo.
+
+--Y se necesita estar mucho tiempo en la mina para ponerse
+as?--pregunt Ramoncito.
+
+--Poco, poco--murmur el director; y aadi despus:--Ah donde ustedes
+les ven, todava se me escapan al menor descuido a la mina.... El
+jornal de fuera es tan pequeo!
+
+--Cunto ganan?
+
+--Una peseta.... El mximum una cincuenta.
+
+Penetraron en seguida en el cerco de destilacin. El duque iba delante
+con los ingenieros ingleses encargados de proponerle las reformas
+necesarias para dar impulso al establecimiento. En este cerco se
+encuentran los hornos y grandes depsitos de cinabrio. Visitaron los
+almacenes de azogue y el sitio donde se pesa. Todos los operarios
+temblaban ms o menos y ofrecan las mismas seales de decrepitud.
+
+El director les propuso ir a ver el hospital. Algunos mostraron
+repugnancia; pero Lola Madariaga, que no perda ocasin de exhibir sus
+sentimientos benficos, rompi la marcha y la siguieron la mayor parte
+de las seoras y algunos caballeros. Otros se quedaron. El duque
+prescindi por un rato de sus convidados, escuchando atentamente a los
+ingenieros, que le iban apuntando lo que pensaban acerca del negocio.
+
+El hospital de mineros estaba fuera de los cercos, muy prximo al
+cementerio, sin duda para que los enfermos se fuesen acostumbrando a la
+idea de la muerte y tambin para que si no fuesen poderosos a matarles
+los vapores mercuriales, les secundasen en la tarea las dulces
+emanaciones cadavricas. Era un casern viejo, agrietado, hmedo y
+sombro. Las damas no retrocedieron, al poner las delicadas plantas en
+l, de vergenza. El mdico, que se haba encargado de demostrarlo, las
+introdujo en las salas, y puso ante su vista el cuadro espantoso de la
+miseria humana. La mayor parte de los infelices enfermos estaban
+vestidos y sentados, unos sobre las camas, otros en sillas. Sus rostros
+cadavricos, desencajados, daban miedo: su cuerpo se estremeca con
+incesante temblor, cual si estuviesen acometidos de terror pnico. En
+los semblantes de las damas, sonrosados y frescos, se dibuj el miedo y
+la angustia. El mdico sonri de aquel modo extrao que lo haca,
+mirndolas con sus grandes ojos negros, insolentes.
+
+--No es un cuadro muy agradable, verdad?--les dijo.
+
+--Pobrecillos!--exclamaron varias--. Son todos mineros?
+
+--S, seoras; la atmsfera viciada por vapores mercuriales, la
+insuficiencia del aire respirable engendra fatalmente, no slo los
+temblores, el hidrargirismo crnico o agudo, que es lo que ms les
+llamar a ustedes la atencin, sino tambin los catarros pulmonares
+crnicos, la disentera, la tuberculosis, la estomatitis mercurial y
+otra porcin de enfermedades que concluyen con la existencia del obrero
+o le dejan intil para el trabajo a los pocos aos de bajar a la mina.
+
+--Pobrecillos! pobrecillos!--repetan las damas pasando revista con
+sus ojos aterrados a aquellas fisonomas tristes y demacradas que se
+volvan hacia ellas sin expresin alguna, ni siquiera de curiosidad.
+
+--Y no habra medio de remediar estos efectos tan
+desastrosos?--pregunt Clementina con arranque.
+
+--De remediarlos en absoluto, no; pero de aliviarlos bastante,
+s--repuso el joven clavando en ella su mirada penetrante--. Si los
+mineros trabajasen tan slo dos o tres das a la semana y esos pocas
+horas; si se les hiciese vivir alejados del establecimiento minero, en
+Villalegre por ejemplo; si se prohibiesen esos trabajos a los nios
+menores de diez y seis aos; si se cambiasen la ropa inmediatamente que
+salen de la mina; y sobre todo si se alimentasen bien, pienso que los
+estragos del mercurio disminuiran notablemente. Hoy, para alimentarse
+malamente, necesitan bajar a la mina todos los das y permanecer all un
+nmero considerable de horas. A los cuatro o seis aos se inutilizan.
+Hay que sacarlos al exterior, y entonces el jornal es tan exiguo que ni
+patatas con agua y sal pueden comer: de modo que en vez de curar
+empeoran. El nico medio para mejorar la condicin del minero es
+disminuir las horas de trabajo y elevar el jornal.... Pero
+entonces--aadi bajando un poco la voz y sonriendo frente a
+Clementina--, la mina de Riosa no sera un negocio para su seor padre.
+
+A Clementina le hiri aquella sonrisa como una bofetada.
+
+--Ni para usted tampoco--repuso procurando sonrer--. No es usted el
+mdico de las minas?
+
+--S, seora. Mi negocio consiste en dos mil quinientas pesetas al ao y
+en una mijita de temblor que he logrado en los tres aos que aqu llevo.
+
+En efecto, las manos del joven tenan un ligero estremecimiento que se
+haca visible cuando se atusaba su fino bigote negro. El grupo de
+convidados le contempl unos instantes con atencin no exenta de
+hostilidad. Adivinaban en l un enemigo. La seguridad familiar que tena
+para hablarles les molestaba. Pagles l con otra mirada de impenetrable
+expresin y sigui diciendo sin embarazo alguno:
+
+--En otro tiempo los jornales eran un poco mayores; la alimentacin era,
+por lo tanto, ms sana y ms abundante. Pero desde que los azogues han
+comenzado a bajar ... no s por qu causa (_aqu baj la voz y tosi_),
+el salario, como es natural, sufri igualmente una baja considerable.
+Han llegado al _mnimum_. Con lo que hoy ganan los mineros no se mueren
+materialmente de hambre en un da o en un mes; pero al cabo de cuatro o
+cinco aos, s. La mayor parte de los que aqu sucumben son vctimas, en
+realidad, del hambre. Bien alimentados podran resistir el
+hidrargirismo. Adems, como los salarios son tan insuficientes, se ven
+precisados a dedicar a sus hijos, cuando apenas tienen ocho o diez aos,
+a estos trabajos peligrosos (porque todos lo son cuando se anda sobre
+mercurio). Los nios, por su menor resistencia orgnica, son los que
+primero se intoxican. Perecen muchos, y los que consiguen salvar, a los
+veinte aos son viejos....
+
+Las damas y los pocos caballeros que con ellas haban venido, le
+escuchaban con atencin y con pena. Jams haban visto un cuadro tan
+espantoso. El trabajo, que es por s un castigo, aqu se complicaba con
+el envenenamiento. Y con el corazn enternecido, llenas de buen deseo,
+proponan medios para aliviar a aquellos desgraciados. Unas pretendan
+que deba fundarse un buen hospital; otras hablaban de una tienda-asilo
+donde los obreros encontrasen los alimentos ms baratos; otras aspiraban
+a que se prohibiese trabajar a los nios; otras a que los operarios
+trabajasen una horita al da nada ms.
+
+El mdico sacuda la cabeza sonriendo.
+
+--Est muy bien eso: yo lo creo as tambin.... Pero vuelvo a decirles a
+ustedes que entonces no sera un negocio.
+
+Distribuyeron algunas monedas entre los enfermos, visitaron la capilla,
+donde dejaron tambin algn dinero para hacer un traje nuevo al nio
+Jess. Al fin abandonaron aquel recinto lbrego. Al respirar el aire
+fresco sintieron una alegra que no procuraron disimular. Hablando y
+riendo fueron a juntarse con el resto de la comitiva.
+
+Los ingenieros explicaban a Salabert un nuevo mtodo de destilacin que
+poda introducirse, con el cual no slo se elevara enormemente la
+produccin, sino que podra utilizarse el _vacisco_, o sea la parte
+menuda del mineral. Se trataba de unos condensadores formados de cmaras
+de ladrillos, de paredes delgadas en el primer trozo de recorrido de los
+humos y de cmaras de madera y cristal en lo restante hasta la chimenea.
+El horno con ellos poda estar encendido y en marcha constantemente.
+Escuchbales el duque con atencin, tomaba notas, haca objeciones,
+procurando ponerse al corriente de aquel negocio, en el cual su fina
+nariz olfateaba cuantiosas ganancias. Al llegar las damas quiso ser
+galante; suspendi la pltica.
+
+--Cmo van mis enfermos, seoras? No han tenido hoy poca suerte--les
+dijo.
+
+--Mal, duque, mal.... El hospital deja mucho que desear....
+
+Y aquellas damas se pusieron todas a lamentarse de las deficiencias que
+ofreca el asilo, a pintarlo con negros colores, a proponer reformas en
+l para dejarlo confortable.
+
+El duque las escuchaba con risuea indiferencia, con la atencin un poco
+burlona que se presta a un nio mimoso.
+
+--Bien, bien; ya arreglaremos eso; pero antes djenme ustedes poner el
+negocio en marcha, verdad Regnault?
+
+El ingeniero asinti con la cabeza, sonriendo tambin con galantera.
+
+--Adems es necesario, duque, que los operarios trabajen menos
+horas--dijo la condesa de la Cebal.
+
+--Y que se les aumenten los jornales--manifest Lola Madariaga.
+
+--Y que se hagan casas para ellos en Villalegre--aadi la marquesa de
+Fonfra.
+
+--Oh! oh! oh!--exclam el duque soltando una sonora y brbara
+carcajada como las de los hroes de la Iliada--. Y por qu no les hemos
+de traer a Gayarre y a la Tosti para recrearles por las noches? Deben
+ser muy aburridas aqu las noches.
+
+Las damas sonrieron avergonzadas.
+
+--Vamos, duque, no bromee usted, que la cosa es seria--dijo la condesa
+de la Cebal.
+
+--Y tan seria, condesa! Como que me ha costado ya quince millones de
+pesetas! Le parecen a usted poco serios estos millones?
+
+Las seoras le contemplaron con admiracin, fascinadas por el caudal
+enorme que aquel hombre manejaba.
+
+--Pero a esos millones no piensa usted sacarles un rdito?--dijo Lola
+que presuma de entender algo de negocios.
+
+El duque volvi a soltar otra carcajada.
+
+--No, seora, no, qu rdito! Pienso dejarlos aqu para el primero que
+pase.
+
+Y ponindose grave de pronto:
+
+--Quin diablos les ha metido por la cabeza esas ideas? Crean ustedes,
+seoras, que lo que hace aqu falta pero mucha falta! es moralidad.
+Moralicen ustedes al obrero y todos estos estragos que ustedes han visto
+desaparecern. Que no beban, que no jueguen, que no malgasten el jornal,
+y esos efectos del mercurio no sern para ellos funestos.... Pero, claro
+est--aadi volvindose hacia los caballeros que se haban acercado--:
+cmo ha de resistir en la mina un cuerpo que en vez de alimento, sea el
+que sea, tiene dentro un jarro de aguardiente amlico? Estoy convencido
+de que la mayor parte de las enfermedades que aqu hay son borracheras
+crnicas. Sepan ustedes, seores, que en Riosa se desconoce por
+completo el ahorro ... el ahorro! sin el cual "no es posible el
+bienestar ni la prosperidad de un pas...."
+
+Esta frase la haba odo el duque muchas veces en el Senado. La repiti
+con nfasis y convencimiento.
+
+--Pero duque, cmo quiere usted que ahorren con una o dos pesetas de
+jornal?--se atrevi a apuntar la condesa de la Cebal.
+
+--Perfectamente, condesa. El ahorro es ante todo una idea (_esto lo
+haba odo a un economista amigo suyo_), la idea de separar algo del
+goce de hoy para evitarse el dolor de maana. Dos pesetas para un obrero
+son lo mismo que dos mil para usted. No puede usted separar algo de las
+dos mil? Pues ellos pueden de igual modo separar algo de las dos.
+Considere usted que se trata de quince cntimos, de diez ... aunque sean
+cinco cntimos. La cuestin es ahorrar algo. El que ahorra algo est
+salvado.
+
+--Oh Dios mo!--exclam por lo bajo la condesa dando un suspiro--. Lo
+que yo no comprendo es cmo se puede vivir con dos pesetas, cuanto ms
+ahorrar.
+
+Los ingenieros les invitaron a visitar su sala de estudio y laboratorio.
+En ste haba un magnfico microscopio, que fu lo que les llam la
+atencin. El mdico era quien ms lo manejaba por dedicarse con mucha
+aficin a los trabajos de histologa. El director le invit a que
+mostrase a aquellos seores algunas de sus preparaciones. Vieron una
+porcin de diatomeas: las seoras se entusiasmaron con sus
+caprichossimas formas. Tambin vieron el gusano que haba concludo con
+el clebre puente de Miln. No se cansaban de admirarse de que un bicho
+tan pequesimo pudiese demoler una fbrica tan inmensa.
+
+--Calculen ustedes los millones de estos seres que habrn tenido que
+trabajar en la demolicin--dijo un ingeniero.
+
+Quiroga (que as se llamaba el mdico) concluy mostrndoles una gota de
+agua. Uno por uno todos fueron contemplando el mundo invisible que
+dentro de ella existe.
+
+--Veo un animal mayor que los otros--manifest el duque, aplicando con
+afn uno de sus grandes ojos saltones al agujerito del aparato.
+
+--Observar usted que delante de l todos los dems huyen--dijo el
+mdico.
+
+--Es cierto.
+
+--Ese animal se llama el _rotfero_. Es el tiburn de la gota de agua.
+
+--Aguarde usted un poco.... Me parece que ahora se oculta detrs de una
+cosa as como algas....
+
+--Algas se pueden llamar en efecto. Quiz se ponga ah para acechar una
+presa.
+
+--S, s! Ahora se arroja sobre otro bicho ms pequeo!... El bicho
+desapareci; sin duda se lo ha comido.
+
+El duque levant su rostro, radiante de satisfaccin, por haber tenido
+ocasin de observar aquella tragedia curiosa.
+
+Quiroga fij en l sus ojos atrevidos, y dijo con su eterna sonrisa
+irnica:
+
+--Es la historia de siempre. En la gota de agua, como en el mar, como
+en todas partes, el pez grande se traga al chico.
+
+La sonrisa del duque se apag. Dirigi una mirada oblicua al mdico, que
+no apart la suya fija y misteriosa, y dijo bruscamente:
+
+--Creo, seoras, que deben ustedes ir aburridas de ciencia. Es hora de
+almorzar.
+
+El gran atractivo de la excursin, el que haba arrancado a casi toda
+aquella gente de sus palacios para trasladarla a regin tan spera y
+triste, era un proyectado almuerzo en el fondo de la mina. Cuando
+Clementina lo anunci a los tertulios en uno de sus tresillos, hubo una
+verdadera explosin de entusiasmo--. "Qu cosa tan original!... Qu
+extrao!... Qu hermoso!" Las damas, sobre todo, mostraban deseo tan
+vivo, que bien pareca antojo. A una indicacin del duque, todas se
+proveyeron de magnficos impermeables y botinas altas, pues la mina
+destilaba agua por muchos sitios y formaba charcos. Sin embargo, la
+noche anterior, ante la proximidad del suceso, muchas, atemorizadas,
+haban desistido. El duque se vi precisado a dar rdenes para que se
+sirviese el almuerzo en la direccin y en la mina. Las valientes que
+persistan en bajar, no pasaban de ocho o diez.
+
+Toda la comitiva se dirigi a una de las bocas de la mina llamada "Pozo
+de San Jenaro". Cerca de este pozo hay un edificio destinado a la
+inspeccin y al peso, donde las damas y los caballeros cambiaron de
+calzado y se pusieron los impermeables. Al verlos de aquel modo
+ataviados, un estremecimiento de anhelo y de entusiasmo corri por el
+resto de los excursionistas. Acometidas sbito de una rfaga de valor,
+casi todas las damas declararon que estaban dispuestas a bajar con sus
+compaeras. Fu necesario enviar inmediatamente a Villalegre por los
+impermeables.
+
+La jaula, movida por vapor, estaba preparada para recibir a los ilustres
+expedicionarios. Constaba de dos pisos, en cada uno de los cuales caban
+ocho personas en pie. Se la haba tapizado con franela y se le haban
+aadido algunas argollas de bronce para sujetarse. Acomodronse en ella
+el director, el duque y las damas valientes que no haban vacilado
+nunca, para bajar los primeros. Dise orden al maquinista para que el
+descenso fuese lento. La jaula se estremeci subiendo y bajando algunos
+centmetros con rapidez. De pronto se sumergi de golpe en el agujero.
+Las seoras ahogaron un grito y quedaron mudas y plidas. Las paredes
+del agujero eran sombras, desiguales y destilaban agua. En cada
+departamento de la jaula un minero sujetaba, con su mano trmula de
+modorro, una lmpara. Todos, menos el director y los mineros avezados a
+subir y bajar, sentan cierta ansiedad en el estmago. Un vago terror
+les imposibilitaba de hablar y les crispaba las manos con que se
+agarraban a las argollas.
+
+--El primer piso--dijo el director al pasar por delante de una abertura
+negra.
+
+Nadie hizo observacin alguna. Aquella suspensin en el abismo, en lo
+desconocido, paralizaba su lengua y hasta su pensamiento.
+
+--El segundo piso--volvi a decir el director al cruzar rpidamente otro
+agujero negro.
+
+Y as fu dando cuenta de todos hasta llegar al noveno. All percibieron
+ruido de voces y vieron iluminada la abertura.
+
+--Aqu es donde vamos a almorzar. Antes visitaremos el onceno para ver
+los trabajos.
+
+Despus de pasar el dcimo, grit con toda su fuerza:
+
+--Estn echados los taquetes?
+
+Se oy una voz lejana en el fondo que deca:
+
+--No.
+
+--Echarlos ahora mismo!--grit el director agitado.
+
+--No puede ser!--respondieron de abajo.
+
+--Cmo! Cmo!... Esos taquetes! Echar esos taquetes!
+
+Y con las mejillas inflamadas, agitado, convulso, gritaba como un
+energmeno mientras la jaula descenda lentamente.
+
+Un fro glacial penetr en el corazn de todos. En el compartimiento de
+arriba algunas damas lanzaban chillidos penetrantes. Las de abajo
+gritaban tambin y se cogan con fuerza al brazo de los caballeros.
+Algunas se desmayaron. Fu un momento de angustia indescriptible. Crean
+llegado el fin de su vida.
+
+Y el director no cesaba de gritar:
+
+--Esos taquetes! Esos taquetes!
+
+Y las voces de abajo se oan cada vez menos distantes:
+
+--No puede ser! No puede ser!
+
+Cuando ya se crean rodando por el abismo, la jaula se detuvo
+tranquilamente. Oyeron unas frescas carcajadas y sus ojos espantados
+miraron, a la trmula luz de los candiles, un grupo de mineros cuyos
+rostros risueos cambiaron repentinamente de expresin reflejando el
+temor y el asombro.
+
+--Qu es eso? Qu broma es sta?--exclam el director saltando furioso
+de la jaula y dirigindose a ellos.
+
+Los obreros se despojaron del sombrero respetuosamente. Uno de ellos,
+sonriendo avergonzado, balbuci:
+
+--Perdone usted, seor director.... Cremos que eran compaeros y
+queramos darles un susto....
+
+--No sabais que bajbamos ahora nosotros?--volvi a decir con
+irritacin.
+
+--Seor director, nosotros pensbamos que se detenan en el noveno,
+donde han hecho preparativos estos das....
+
+--Creais, creais!... Pues tened cuidado con creer estupideces.
+
+El duque recobr el uso de la palabra.
+
+--Sabis, hijos mos, que gastis unas bromas ligeras con vuestros
+compaeros!... Ponerles la muerte delante de los ojos!
+
+--La muerte!--exclam el minero que haba hablado.
+
+--No, seor duque--dijo el director--. Si no echan los taquetes nos
+hubiramos baado hasta la cintura.
+
+--Nada ms?
+
+--Le parece a usted poco meternos en agua sucia?
+
+--Hombre, no era plato de gusto; pero al verle a usted tan agitado y
+furioso, todos cremos en un peligro de muerte, verdad, seoras?
+
+Las damas se deshacan en exclamaciones, llorando unas, riendo otras. Se
+prodigaron cuidados a dos que se haban desmayado, refrescndoles las
+sienes con agua y hacindoles aspirar el frasco de sales de la condesa
+de Cotorraso. Volvieron por fin al sentido. Las dems se fueron calmando
+felicitndose con alegra de haber escapado de aquel espantoso peligro,
+pues no se resignaban a no haberlo pasado. Todas se proponan conmover a
+sus amigas de Madrid con el relato de tan horrible aventura. Creanse ya
+heronas de una novela de Julio Verne.
+
+El espectculo que se ofreci a su vista cuando tuvieron ojos para
+contemplarlo era grandioso y fantstico. Inmensas galeras embovedadas
+cruzndose en todas direcciones e iluminadas solamente por la plida luz
+de algunos candiles colgados a largos trechos. Y por aquellas galeras
+discurriendo con trfago incesante una muchedumbre de obreros, cuyas
+gigantescas siluetas all a lo lejos temblaban a la vacilante y tenue
+luz que reinaba. Oanse sus gritos unidos al chirrido de las
+carretillas: parecan presa de un vrtigo, como si tuvieran que cumplir
+su labor misteriosa en plazo brevsimo. Las paredes de algunas galeras,
+tapizadas con los cristales del mercurio, que en muchos puntos se
+presentaba nativo, brillaban cual si fuesen de plata. Escuchbanse
+detrs de aquellas paredes golpes sordos, acompasados. Por ciertas
+aberturas que de trecho en trecho tenan, caminando algunos pasos en la
+oscuridad, vease al fin una cueva iluminada, donde cuatro o seis
+hombres desgreados y plidos agujereaban el mineral con barrenos. A
+poco que se reposasen, observbase en sus miembros el temblor
+caracterstico del mercurio.
+
+Crease uno transportado al hogar mismo de los gnomos, al centro de sus
+trabajos profundos y misteriosos. El hombre roa aquella tierra con
+esfuerzo incesante como un topo, llenndola de agujeros. Pero al
+morderla se envenenaba. Sin ayuda de gato, los dioses se desembarazaban
+perfectamente del ratn humano.
+
+Lola Madariaga di un grito penetrante que hizo volver la cabeza a
+todos. Luego solt una carcajada. Un hilito de agua que caa del techo
+se le haba introducido por el cuello. Hizo reir el suceso, pero sin
+espontaneidad. En el fondo, todos experimentaban un vago temor, cierta
+ansiedad que trataban de ocultarse. La jaula trajo de la superficie otro
+montn de gente. La tercera vez lleg casi vaca. El resto de la
+comitiva haba optado por quedarse en el noveno piso: el trabajo de los
+mineros no les interesaba. Los que haban descendido hasta all tambin
+sentan vivos deseos de encontrarse en paraje ms cmodo. Preguntaban a
+cada instante al director si aquello estaba seguro; si no haba casos de
+hundimientos.
+
+--Oh, no!--deca el director sonriendo--. Los hundimientos son de las
+minas particulares. Esta perteneci al Estado, y todo se hace con lujo
+de seguridad.
+
+--En ciertas minas donde yo he estado--apunt un ingeniero--tena que
+ir una cuadrilla detrs de los mineros para desenterrarlos.
+
+--Qu horror!--exclamaron a una voz todas las damas.
+
+Acomodronse al fin de nuevo en la jaula, y subieron al noveno piso.
+Aqu la decoracin era distinta. En este piso no se trabajaba haca
+tiempo. Habase tomado en la galera ms ancha un trozo; se haba
+cerrado, tillado y luego alfombrado. De suerte que pareca el saln de
+un palacio. El techo y las paredes estaban tapizados con tela
+impermeable, adornados con trofeos de minera. Vease una mesa
+esplndida en medio de l para cincuenta o ms cubiertos. Estaba
+profusamente iluminado por medio de grandes araas con centenares de
+bujas. Se haban prodigado, en suma, todos los refinamientos del lujo y
+la elegancia en aquel recinto. De tal modo, que una vez dentro de l
+costaba trabajo representarse que se estaba en el fondo de una mina, a
+trescientos metros de la superficie.
+
+Los convidados se sentaron en medio de una agitacin entre placentera y
+angustiosa, que se revelaba en sus caras risueas y plidas a la vez.
+Los criados, correctamente vestidos, ocupaban sus puestos como si se
+hallasen en el palacio de Requena. Al empezar el servicio del primer
+plato, la orquesta, que estaba oculta en una de las galeras contiguas,
+empez a tocar un precioso vals, cuyos sones, amortiguados por la
+distancia, llegaban dulces y halageos. Las damas, con las manos
+trmulas, los ojos brillantes, murmuraban a cada instante--: "Qu
+original es todo esto!... Cunto me alegro de haber venido!... Ha sido
+un capricho magnfico el de Clementina". Y todas procuraban encontrar el
+equilibrio de espritu charlando de cosas indiferentes. Mas no lo
+lograban. La idea de tener encima tanta tierra pesaba sobre su
+pensamiento y lo turbaba. Con algunos hombres pasaba lo mismo. Otros
+estaban perfectamente serenos. Entre stos, el que menos pensaba en su
+situacin corporal era, sin duda, Raimundo, absorto por completo en la
+que ocupaba moralmente. Clementina, a despecho de su amor y de sus
+promesas, no dejaba de coquetear con Escosura. Estaban sentados en dos
+sillas contiguas, frente al asiento que l ocupaba. Vealos charlar
+animadamente, reir a cada momento: veale a l rendido, obsequioso,
+prodigndola mil atenciones galantes; a ella complacida, risuea,
+aceptando con gratitud sus finezas. Y aunque de vez en cuando le clavaba
+una larga mirada amorosa para indemnizarle, Raimundo la consideraba como
+una limosna, el mendrugo que se arroja a un pobre para que no se muera
+de hambre. Qu le importaba a l en aquel instante hallarse en la
+superficie o en el centro de la tierra, ni aun que sta se hundiese y le
+aplastase como un insecto!
+
+Otro que tampoco se preocupaba poco ni mucho con la situacin geogrfica
+era Ramoncito, aunque por contrario modo. Esperancita estaba con l
+amabilsima, tal vez porque creyera con ello guardar mejor la ausencia a
+su prometido Pepe Castro. El concejal, ebrio, loco de alegra, no se
+apartaba de ella ni un milmetro ms de lo que exige la decencia. _Pio,
+feliz, triunfador_, diriga de vez en cuando al concurso vagas miradas
+de piedad y condescendencia. Y cuando sus ojos tropezaban con la faz
+rentstica de Caldern, se enterneca visiblemente y le costaba ya
+trabajo no llamarle pap.
+
+A medida que el almuerzo avanzaba, la tierra pesaba menos sobre ellos.
+Los ricos vinos enardecan su sangre, la charla los animaba. Todo el
+mundo se olvidaba de la mina, creyndose, como otras veces, en algn
+comedor aristocrtico. Rafael Alcntara se diverta en emborrachar a
+Pealver. Animado por la risa de sus compaeros, que le contemplaban,
+haca lo posible por burlarse del filsofo, tutendole en voz alta,
+guiando el ojo a sus amigos cada vez que profera una cuchufleta,
+abusando, en fin, groseramente del carcter benvolo y la inocencia del
+insigne pensador. Era el encargado de vengar a todos aquellos ilustres
+_culoteadores_ de pipas, de las altas dotes intelectuales que toda
+Espaa reconoca en Pealver.
+
+Al llegar los postres levantse a brindar Escosura. A ste le respetaban
+algo ms los salvajes por su corpulencia, por su carcter fogoso y sobre
+todo por su dinero. Presuma de orador tribunicio. Con voz potente y
+campanuda hizo el panegrico del duque, a quien llam "genio financiero"
+unas cuantas veces. Habl del trabajo, del capital, de la produccin,
+pasando en seguida a la poltica, que era su fuerte. Escosura no viva
+haca tiempo ms que para la poltica. Desde el fondo de aquella galera
+subterrnea dirigi terribles dardos contra el presidente del Consejo de
+ministros, que no le haba dado una cartera en la ltima crisis.
+Salabert contest con palabra estropajosa dando las gracias, echndose
+por los suelos. Para llegar al puesto que ocupaba no tena otros mritos
+que el trabajo y la honradez. (_Murmullos de aprobacin._) La nacin, el
+soberano, al ennoblecerle a l haba ennoblecido a un hijo del trabajo.
+Luchando toda su vida contra infinitos obstculos haba logrado reunir
+un puado de oro. Este oro le serva ahora para alimentar a algunos
+miles de obreros. Era su mayor satisfaccin. (_Aplausos._) Brindaba por
+las hermosas damas que con tal valenta haban llegado hasta aquel
+agujero, dejando en l un perfume de caridad y alegra que no se
+borrara jams del corazn de los mineros.
+
+En aquel instante, al destaparse algunas botellas de _champagne_, se
+oyeron en la mina algunas detonaciones estruendosas que hicieron
+empalidecer a los comensales.
+
+--No hay que asustarse--dijo el director--. Son los barrenos. Ha llegado
+la hora de darlos.
+
+Momento grandioso e imponente a la verdad. El estrpito de cada uno,
+centuplicado por los mil ecos y resonancias que las galeras producan,
+no poda menos de infundir alguna chispa de pavor hasta en el corazn de
+los ms bravos. Todos guardaron silencio. Por algunos segundos
+escucharon con recogimiento y ansiedad aquellos ecos formidables que
+hacan retemblar la tierra. La mesa se estremeca y el cristal de la
+vajilla y el de las araas cantaban con agudo repiqueteo.
+
+En tal momento se alz de su silla el mdico de las minas, y despus de
+pasear su negra mirada agresiva por los comensales, alz una copa y
+dijo:
+
+--El egregio duque de Requena nos acaba de decir, con una modestia que
+le honra, que el secreto de su fortuna estaba simplemente en el trabajo
+y la honradez. Permitidme que lo dude. El seor duque de Requena
+representa algo ms que estas cualidades vulgares; representa la fuerza
+la fuerza!, nico sostn del Universo. Esta fuerza est repartida
+desigualmente entre los organismos. A unos les ha tocado una parte
+mayor, a otros menor. Y en esta batalla incesante que sostienen los unos
+contra los otros perecen los ms dbiles; se salvan los ms aptos y los
+ms fuertes. Adoremos, pues, en nuestro ilustre anfitrin, a la fuerza.
+Merced a esta fuerza de que la Naturaleza le ha dotado, ha podido
+someter y aprovechar el esfuerzo particular de millares de hombres que
+inconscientemente sirven a sus planes. Merced a esta fuerza ha podido
+reunir su inmenso capital. Al tender la vista por esta distinguida
+asamblea, observo con jbilo que todos los que la componen han sido
+dotados tambin de una buena parte de esta fuerza nativa o acumulada por
+la herencia. Por ello les felicito con toda mi alma. Lo esencial en este
+mundo que habitamos es nacer aptos para la lucha. Para no ser aplastados
+es menester aplastar. Y yo me felicito, repito, de encontrarme entre los
+elegidos de los dioses, aquellos que su providencia ha marcado con el
+sello de la felicidad....
+
+--Oye, chica--dijo Pepa Fras acercando su boca al odo de
+Clementina:--esto parece el brindis de Mefistfeles.
+
+Clementina sonri ligeramente.
+
+En efecto, en el rostro plido y fino del mdico, en sus cabellos negros
+y revueltos, y sobre todo en sus ojos que, aunque pretendan aparecer
+inocentes, estaban cargados de irona, haba algo de mefistoflico.
+
+--En todos los tiempos ha existido en una u otra forma la esclavitud. Ha
+habido hombres destinados a vivir en el refinamiento de los goces
+espirituales, en el cultivo de las artes, en el lujo y la elegancia, en
+los placeres que proporciona el comercio entre personas inteligentes y
+cultas, y otros hombres tambin dedicados a proporcionarles los medios
+necesarios para vivir de tal modo con un trabajo rudo y doloroso. Los
+parias trabajaban para los bramanes, los ilotas para los espartanos, los
+esclavos para los romanos, los siervos para los seores feudales. Y hoy
+no sucede lo mismo? Qu importa que en las leyes est abolida la
+esclavitud? Los que trabajan en el fondo de esta mina y absorben el
+veneno que les mata, si no son esclavos por la ley lo son por el hambre.
+El resultado es idntico. Es ley de la naturaleza, y por lo tanto santa
+y respetable, que para que unos gocen padezcan otros.... Vosotras,
+hermosas seoras, sois las herederas de aquellas ilustres damas romanas
+que enviaban a estas minas sus esclavos a arrancar el bermelln para
+embellecer su rostro, y de aquellas otras rabes que lo hacan traer
+para decorar sus minaretes en los alczares de Crdoba y Sevilla. Por
+vosotras brindo, pues, embargada el alma de admiracin y respeto, como
+representantes en la tierra de lo que hay en ella ms sublime, el amor,
+la belleza, la alegra.
+
+El brindis, aunque galante, pareci estrambtico.
+
+Algunos de los ms avisados murmuraron. Creci la hostilidad que contra
+el joven mdico exista. Hubo quien dijo por lo bajo que aquel qudam
+haba querido "quedarse con ellos".
+
+Rafael Alcntara tuvo conatos de decirle alguna frase provocativa; pero
+advirti en sus ojos que no la soltara sin proporcionarse un serio
+disgusto y prefiri quedarse con ella en el cuerpo. Las damas le miraron
+con ms benevolencia. Le encontraban muy original.
+
+De todos modos el brindis produjo cierta penosa impresin que no logr
+desvanecer Fuentes, aunque solt el chorro de sus paradojas ms
+graciosas.
+
+--Seoras, yo no brindo--deca a las que tena cerca--, porque no soy
+orador. Espero que pronto ser esto una distincin honorfica en Espaa;
+que no tardar en decirse con respeto al pasar un individuo por la
+calle: "Ese no es orador", como ya se dice: "Ese no tiene la gran cruz
+de Isabel la Catlica...."
+
+Las damas rean y celebraban los chistes. Pero en el fondo, sea por el
+discurso del mdico o porque la mina volviera a inspirarles temor,
+sentase un vago malestar. Todos los ojos brillaron con alegra cuando
+se anunci que la jaula les esperaba. Los ltimos que ascendieron oyeron
+poco despus de comenzar la ascensin un canto lejano que rpidamente se
+fu aproximando, son muy cerca de ellos como si cantaran a su lado y
+rpidamente tambin se alej perdindose all en el fondo sin que
+hubiesen visto a nadie. Fu de un efecto fantstico. Lo que oyeron era
+una playera andaluza cuya letra deca:
+
+ Ro arriba, ro arriba,
+ nunca el agua subir;
+ que en el mundo, ro abajo,
+ ro abajo todo va.
+
+Un ingeniero manifest con indiferencia:
+
+--Es una cuadrilla de mineros que baja en la jaula que sirve de
+contrapeso a sta.
+
+--Lo ve usted, condesa!--exclam Salabert en tono triunfal dirigindose
+a la condesa de la Cebal--. Cuando tienen humor para cantar, no sern
+tan desgraciados como usted supone.
+
+La condesa call un instante, y dijo al cabo sonriendo tristemente:
+
+--La copla no es muy alegre, duque.
+
+Esto se hablaba en el compartimiento superior. En el inferior, Escosura
+deca con tono desdeoso al director de las minas:
+
+--Sabe usted que ese jovencito mdico ha estado bastante imprudente al
+emitir sus ideas materialistas?
+
+--Materialista no s si es. Lo que hace gala de ser, y por eso le adoran
+los operarios, es socialista.
+
+--Peor que peor!
+
+--La verdad es--dijo Pealver dando un suspiro--que del fondo de una
+mina se sale siempre un poco socialista.
+
+A las nueve de la noche, despus de comer en Villalegre, parti el tren
+especial que deba conducirlos a Madrid. Todos volvan muy contentos de
+la excursin. Esperaban extasiar a sus amigos con el relato del banquete
+subterrneo. El nico que padeca entre ellos era Raimundo. Las
+alternativas de alegra y dolor por que Clementina le haca pasar con su
+coquetera le tenan destrozado el corazn.
+
+Ultimamente, vindole tan triste, tan fatigado, la hermosa haba tenido
+piedad, le haba hecho sentar a su lado en el coche, y sin escndalo del
+concurso (porque estaban curados de espantos) haba charlado casi toda
+la noche con l y al fin se haba dormido dejando caer la cabeza sobre
+su hombro.
+
+Aunque el tren arrastraba un _sleeping-car_, pocos haban hecho uso de
+l. La mayor parte prefiri quedarse en los salones de tertulia. Slo al
+amanecer, el sueo los fu rindiendo a todos y se quedaron transpuestos
+en su asiento adoptando posturas caprichosas, algunas de ellas poco
+estticas.
+
+Ramoncito Maldonado estaba en el pinculo de su gloria y fortuna.
+Esperancita, a juzgar por todas las apariencias, le amaba. Encontrbase
+despegado, por decirlo as, de la tierra, no slo a causa de la
+elevacin natural de su alma, sino por la voluptuosidad del triunfo. Su
+faz municipal resplandeca como la de un dios. Atrs para siempre todas
+las luchas, todos los obstculos que amargaran su preciosa existencia
+hasta entonces! Exento para siempre de la servidumbre del dolor, como
+los inmortales, gozaba sereno, majestuoso, de su apoteosis.
+
+Tambin se haba sentado al lado de la amada de su heroico corazn, y le
+habl durante algunas horas, con dulce sosiego, de las jacas inglesas y
+de las grandes batallas que a la sazn se libraban en el seno de la
+corporacin municipal, en las cuales l tomaba una parte tan activa.
+Hasta que, mecida por aquella pltica suave, insinuante, la cndida nia
+qued dulcemente dormida con la cabeza reclinada en el almohadn.
+
+Ramoncito Maldonado velaba. Velaba y meditaba en su suerte feliz. La
+aurora divina, escalando las alturas de la sierra lejana, cruzando con
+vuelo raudo la llanura, levantaba con sus rosados dedos las cortinillas
+del carruaje y esparca una tenue y discreta claridad, sin que l
+hubiese dejado de pensar en su dicha.
+
+Esperancita abri los ojos y le dirigi una tierna sonrisa de amor, que
+hizo vibrar hasta las ltimas cuerdas de su alma potica.
+
+La alondra cant en aquel instante. Entonces, en Ramoncito, el dios se
+fu separando cada vez ms del hombre. Ebrio de amor y felicidad
+tambin, cant en el odo de la nia, con voz temblorosa, una porcin de
+frases incoherentes, hijas de su locura divina. La nia cerr los ojos
+para escuchar mejor aquella msica armoniosa....
+
+Cuando hubo agotado los superlativos del diccionario para pintar su
+amor, el sublime concejal quiso terminar su obra de seduccin
+desplegando ante la hermosa todas las grandezas que poda
+proporcionarle, como hizo Satans con Jess. "Era hijo nico: sus padres
+tenan ciento diez mil reales de renta: en las prximas elecciones a
+diputados a Cortes se presentara candidato por Navalperal, donde tena
+familia y hacienda, y saldra con poco que el Gobierno le ayudase: como
+el partido conservador estaba necesitado de jvenes de valer, crea que
+en breve plazo podra ser subsecretario: y quin sabe! acaso ms tarde,
+en una combinacin, podra obtener siquiera la cartera de Ultramar...."
+
+La nia escuchaba siempre con los ojos cerrados. Ramoncito, cada vez ms
+inflamado, al terminar esta brillante enumeracin se inclin hacia su
+adorada y le pregunt en voz baja y conmovida:
+
+--Me quieres, preciosa, me quieres?
+
+La nia no contest.
+
+--Me quieres? me quieres?--volvi a preguntar.
+
+Esperancita, sin abrir los ojos, respondi al fin secamente:
+
+--No.
+
+
+
+
+XIV
+
+#Una que se va.#
+
+
+Algunas semanas despus, la enfermedad de D. Carmen se agrav
+extremadamente. Ya no caba duda a los mdicos de que su fin estaba muy
+prximo. La postracin era absoluta. No le quedaba en el rostro ms que
+la piel y sus grandes ojos tristes y benvolos que se fijaban con
+extraa intensidad en cuantos se acercaban a ella, cual si tratase de
+leer en las fisonomas el terrible secreto de su muerte. Con tal motivo
+asomaban la cabeza mil pasiones srdidas en el alma de los que ms
+debieran tenerla atribulada. Salabert pensaba con disgusto en la
+herencia que reverta a su hija. Hizo nuevos esfuerzos para que su
+esposa revocase el testamento, pero intilmente. Por primera vez en su
+vida D. Carmen daba seales de gran firmeza de carcter. Aunque incapaz
+de vengarse haba tal vez en su empeo cierto deseo de terminar la
+existencia con un acto de justicia. Una vida de completa sumisin, sin
+oponer el ms mnimo obstculo a la voluntad de su marido, a sus planes
+econmicos, ni a sus pasiones ilcitas, bien mereca que a la hora de la
+muerte reivindicase su libertad para satisfacer los impulsos del
+corazn. Osorio espiaba silenciosamente, con disimulada ansiedad, los
+progresos de la enfermedad, cuyo desenlace arrastrara consigo a la vez
+el trmino de sus apuros. D. Carmen se desprendera de su envoltura
+carnal y l de sus acreedores. La misma Clementina, objeto predilecto de
+la ternura de la angelical seora, no poda menos de gozar con la
+perspectiva de tanto milln como iba a caer en sus manos. Procuraba
+sofocar sus deseos, apagar la impaciencia; mas a despecho suyo un diablo
+tentador haca brincar su corazn de gozo cada vez que tal pensamiento
+le acuda al cerebro.
+
+Con astucia infernal, Salabert haca lo posible por introducir la
+desconfianza en el nimo de su esposa. Unas veces de un modo solapado,
+otras cnico y brutal, verta en su alma el veneno de la sospecha.
+Clementina y Osorio esperaban su muerte como agua de Mayo. Qu
+desahogados quedaran cuando pagasen todas sus trampas! Y hasta otra: a
+vivir, a gozar con el dinero de la infeliz seora! Esta permaneca muda,
+indignada ante las malvolas insinuaciones de su marido. Pero en su alma
+entristecida y debilitada por la enfermedad, la punta de aquella acerada
+flecha se revolva causando vivos dolores que procuraba ocultar. Cada
+vez que Clementina vena a visitarla, y ltimamente lo haca dos veces
+cada da, los ojos de su madrastra se fijaban en ella con muda
+interrogacin, procurando leer en los suyos las ideas que le pasaban por
+el cerebro. Esta atencin anhelante embarazaba a la esposa de Osorio, le
+haca experimentar una turbacin que, aunque leve, no dejaba algunas
+veces de ser visible.
+
+A medida que la enfermedad avanzaba, este afn de D. Carmen fu
+aumentando hasta convertirse en mana. Clementina representaba en la
+soledad moral en que viva el nico lazo de amor que la una a la
+tierra. Por lo mismo que su hijastra haba sido siempre fra y altanera
+con todos, menos con ella, jams haba dudado de la sinceridad de su
+cario. Estaba con l satisfecha y orgullosa. Le bastaba para
+compensarle de la indiferencia despreciativa que observaba en cuantos se
+acercaban a ella. La horrible sospecha que a viva fuerza haba penetrado
+en su corazn lo llenaba de amargura. Un espritu bondadoso y amante
+como el suyo necesitaba creer en la bondad y en el amor. Al arrancarle
+esta ltima creencia sangraba de dolor.
+
+Una tarde se hallaban juntas y solas. La duquesa, inmvil en la butaca,
+con la cabeza echada hacia atrs, escuchaba a su hijastra leer una
+historia devota, la aparicin de la Virgen de la Saleta. Su pensamiento
+no estaba en el asunto: tenalo agitado, como siempre, por aquella duda
+fatal que acibaraba an ms que la dolencia corporal sus mseros das.
+Con la mirada fija y zahor del que se acerca a la tumba, atravesaba la
+hermosa frente de Clementina inclinada sobre el libro y deletreaba
+confusamente all dentro sin lograr adquirir la certidumbre que ansiaba.
+Ms de una vez, al levantar aqulla la cabeza, se haba encontrado con
+esta mirada opaca y desconsolada: haba bajado prontamente la suya,
+acometida de sbito malestar. En el alma de la enferma haba nacido un
+deseo, un capricho ms bien, vivo y abrasador como los que sienten los
+moribundos. Quera que su hijastra le refrescase con alguna palabra
+dulce la horrible quemadura que su duda le causaba. Varias veces
+temblaron sus labios para formular la pregunta. Una vergenza invencible
+la detena.
+
+--Deja el libro, hija ma: estars fatigada--dijo al cabo. Y su voz
+sali de la garganta temblorosa como si hubiese pronunciado alguna frase
+grave.
+
+--Lo estar usted de oir. Yo no: a Dios gracias, tengo sana la garganta.
+
+--Dios te la conserve, hija ma, Dios te la conserve--repuso la seora
+con acento de ternura mirndola fijamente.
+
+Hubo unos instantes de silencio.
+
+--Sabes lo que me han dicho?--se atrevi a pronunciar despus. Y su
+voz sali tan apagada que las ltimas slabas casi no se oyeron.
+
+Clementina, que se dispona a continuar la lectura, levant la cabeza.
+Las pocas gotas de sangre que doa Carmen tena ya en su arruinado
+cuerpo le subieron de golpe al rostro y lo tieron levemente de rojo.
+
+--Me han dicho ... que estabas deseando mi muerte.
+
+A su vez la rica sangre de Clementina acudi atropelladamente a sus
+mejillas y las encendi con vivos colores. Ambas se miraron un instante
+confusas. La joven exclam con energa al fin frunciendo la tersa
+frente:
+
+--Ya s quin se lo ha dicho a usted.
+
+Y su sangre, al proferir estas palabras, huy del rostro nuevamente como
+una marea de reflujo instantneo. La de su madrastra tambin se
+concentr en su lastimado corazn. Inclin la blanca y fatigada cabeza,
+diciendo:
+
+--Si lo sabes, no pronuncies su nombre.
+
+--Y por qu no?--exclam la hijastra enfurecida--. Cuando un padre, sin
+motivo alguno, slo por unos miserables ochavos injuria a su hija y
+martiriza a su mujer, no tiene derecho a que se le quiera ni a que se le
+respete.... Lo dir con todas sus letras.... Eso es una infamia!...
+Pap es un hombre que no tiene ms Dios ni ms amor que el dinero. Saba
+que el testamento de usted me haba enajenado su cario ... (si es que
+me lo ha tenido alguna vez....)
+
+--Oh!
+
+--S; lo saba muy bien. Pero nunca creyera que llegara a cometer
+semejante vileza, a calumniarme de ese modo.... A usted le consta que la
+he querido siempre ms que a l ... s, s, ms que a l! no tengo
+ningn reparo en decirlo.... Dir ms: yo no he querido de veras a nadie
+ms que a usted y a mis hijos.... Si ese testamento es la causa de que
+usted dude de mi cario, rmpalo usted.... Rmpalo, s: su tranquilidad
+y su afecto me importan mucho ms que su dinero....
+
+La voz de la dama vibraba de indignacin al pronunciar estas palabras.
+Sus ojos se clavaban en el vaco con dureza, cual si quisieran ver
+levantarse delante de ella la figura de su padre para pulverizarlo. En
+aquel momento hablaba con sinceridad.
+
+Los ojos opacos de D. Carmen, a medida que hablaba, iban brillando con
+alegra. Al fin se nublaron de lgrimas, y exclam:
+
+--Te creo, hija ma, te creo!... Ah, no sabes el bien que me haces!
+
+Al mismo tiempo se apoder de sus manos y las bes con efusin.
+Clementina di un grito de vergenza.
+
+--Oh, no, no, mam!... yo soy quien debo....
+
+Y le ech los brazos al cuello con ternura. Quedaron largo rato
+abrazadas, llorando silenciosamente. Fu una de las pocas veces en que
+Clementina llor de enternecimiento y no de despecho.
+
+Pero en los das siguientes, aunque subsisti vivo en ambas el recuerdo
+de esta escena tierna, tambin qued el del motivo que la haba
+producido. Clementina sentase avergonzada al presentarse delante de su
+madrastra. Sus atenciones, sus frases de cario eran exageradas unas
+veces: quera borrar con ellas el pensamiento que claramente lea en los
+ojos de aqulla. Otras veces, imaginando que podran servir para que
+sospechase de su sinceridad, las atajaba de golpe y tomaba una actitud
+indiferente y fra. De todos modos exista entre ambas una corriente de
+inquietud que las haca padecer, por diverso modo, los ratos en que
+estaban juntas.
+
+D. Carmen cay al fin en la cama para no levantarse. Clementina pasaba
+all todo el da. El terrible momento se acercaba. Al fin una madrugada,
+entre dos y tres, llamaron con alarma en el hotel de Osorio dos criados
+del duque. La seora agonizaba. Preguntaba por su hija con insistencia.
+Esta se levant del lecho apresuradamente, y a todo el escape de sus
+caballos vol al palacio de Requena. Osorio la acompaaba. Al entrar en
+la habitacin de la enferma tropezaron con el duque, que les mir con
+semblante hosco.
+
+--Llegis a tiempo! llegis a tiempo!--gru sordamente. Y se alej
+sin decir ms.
+
+Clementina crey notar en estas palabras una intencin malvola y se
+mordi los labios de ira. La tristsima escena que se ofreci a su
+vista, apenas se aproxim al lecho de D. Carmen, consigui apagar su
+odio breve instante. La infeliz seora presentaba ya en su rostro los
+signos de la muerte, la palidez cadavrica, el afilamiento de la nariz,
+los ojos vidriosos y en torno de ellos un crculo oscuro, amoratado. A
+su lado y en pie estaba el sacerdote que la exhortaba a arrepentirse.
+(De qu?) A los pies del lecho, Marcela, su antigua doncella, lloraba
+ocultando el rostro con el pauelo. Otras dos criadas contemplaban de
+ms lejos con rostros asustados, ms que doloridos, aquel cuadro
+lastimoso. All en un rincn el mdico de cabecera escriba una receta.
+
+Al divisar a su hija, la duquesa volvi los ojos hacia ella con
+expresin de ansiedad y extendi una mano para llamarla.
+
+Acrcate, hija ma--dijo con voz bastante clara. Y luego que se acerc
+tomndole una mano entre las dos suyas amarillas, descarnadas, exclam
+mirndola con fijeza terrible a los ojos:
+
+--Me muero, hija, me muero! No es verdad que lo sientes?... por lo
+menos que no te alegras?
+
+--Oh, mam!
+
+--D que no te alegras--insisti con ansiedad sin apartar su mirada de
+los ojos de la joven.
+
+--Mam, por Dios!--exclam sta aturdida y aterrada a la vez.
+
+--D que no te alegras!--repiti con ms energa an levantando a costa
+de grandes esfuerzos la cabeza, mirndola con dureza.
+
+--No, mam del alma, no! Si pudiera conservar su vida a costa de la
+ma, le juro a usted que lo hara.
+
+Los grandes ojos opacos de la moribunda se dulcificaron. Volvi a dejar
+caer la cabeza sobre la almohada, y despus de breve silencio dijo con
+voz apagada y vacilante:
+
+--Seras muy ingrata ... s, muy ingrata.... Tu pobre mam te ha
+querido tanto!... Dame un beso.... No llores.... No siento dejar el
+mundo.... Lo que me dolera es que t, hija de mi corazn ... que t....
+Qu pensamiento tan horrible! Cunto me ha hecho sufrir!
+
+El sacerdote se interpuso en aquel momento invitndola a dejar los
+pensamientos mundanos. La enferma le escuch con humildad, repiti
+devotamente las oraciones que le lea en alta voz. El mdico y el duque
+se acercaron para ponerle un revulsivo; pero observando que comenzaba el
+estertor, el mdico hizo un gesto y cogi por el brazo al duque para
+sacarlo fuera de la estancia.
+
+D. Carmen pase una mirada extraviada, vidriosa, por todos ellos, y
+detenindola en Clementina le hizo sea otra vez de que se aproximase.
+
+--Adis, hija ma--dijo sin mirarla, con los ojos fijos en el techo--.
+Haces bien en alegrarte de mi muerte....
+
+--Qu dice, mam!--exclam aqulla con un grito de espanto.
+
+--Yo tambin me alegro.... Me alegro de que mi muerte te sirva de
+algo.... Si hubiera podido darte en vida lo que me pertenece ... todo te
+lo hubiera dado.... Es triste verdad?... Tener que morir para hacerte
+feliz.... Hubiera gozado tanto vindote feliz!... Adis, hija ma,
+adis ... acurdate alguna vez de tu pobre mam....
+
+--Madre de mi alma!--grit la dama cayendo de rodillas deshecha en
+sollozos--. Yo no quiero que muera, no!... He sido muy mala ... pero
+siempre la he querido ... y la he respetado....
+
+--No seas tonta--dijo la moribunda haciendo un esfuerzo para sonrer y
+acaricindole la cabeza con su mano de esqueleto--. Ya no me duele que
+te alegres.... Qu importa!... Muero satisfecha sabiendo que vas a
+deberme un poco de felicidad.... Te recomiendo a las ancianitas del
+asilo.... Protgelas, hija ma ... y a esta buena Marcela, tambin....
+Adis, adis todos.... Perdonadme el mal que os haya hecho....
+
+El estertor creca, sonaba ms estridente y ms lgubre por momentos.
+Los sollozos de Clementina y Marcela cortaban por intervalos las notas
+de aquel ronquido fatal. El duque, trmulo, alterado, se dej al fin
+arrastrar de la habitacin.
+
+D. Carmen no volvi a hablar. Tena los ojos cerrados, la boca
+entreabierta, el cuerpo tranquilo. De vez en cuando levantaba un poco
+los prpados y diriga una mirada afectuosa a su hijastra arrodillada.
+El sacerdote lea con voz nasal, quejumbrosa, las oraciones de su libro.
+
+As muri la duquesa de Requena. Dejadla, dejadla partir!
+
+Algunos das despus, Clementina y su marido, a pesar del odio
+inextinguible que se profesaban, celebraban largas y frecuentes
+conferencias. La magna cuestin de la herencia los una momentneamente.
+Clementina visitaba maana y tarde a su padre. Osorio tambin iba con
+frecuencia al palacio de Requena. Uno y otro prodigaban al viejo mil
+atenciones, compadecan su soledad, le mimaban. Haba en su
+comportamiento cierta familiaridad afectuosa que cuadraba muy bien a
+unos hijos que van a proteger la venerable ancianidad de un padre. El
+duque se dejaba venerar observndolos con mirada ms socarrona que
+enternecida. Cuando volvan la espalda para irse, segualos con los
+ojos, bajaba los prpados lentamente, revolva entre los labios la breva
+americana y se iba bosquejando en su rostro una sonrisa burlona que
+duraba todava algunos segundos despus de perderlos de vista.
+
+Las cosas siguieron en el estado de antes. A pesar de que el testamento
+de la duquesa era terminante, Salabert no se dign hablarles una palabra
+de intereses. Continu disponiendo en jefe de su caudal, entregado a los
+negocios con absoluta tranquilidad. Su hija y su yerno la perdieron al
+ver esta actitud. Comenzaron a vivir agitados, a comunicarse a cada
+instante con violencia sus impresiones, a formar planes para provocar
+una explicacin. Clementina pretenda que Osorio le hablase. Este crea
+que era ella quien deba pedirle cariosamente una explicacin antes de
+formular ninguna queja. Despus de algunos das de vacilacin, al fin se
+decidi la esposa a dirigir algunas palabras a su padre, si bien con
+cierta indecisin y embarazo, pues conoca bien el carcter de ste y
+mejor an el suyo propio.
+
+--Vamos a ver, pap--le dijo, hallndole solo en el despacho, con
+afectada jovialidad--. Cundo me hablas de dinero?
+
+--De dinero?... Para qu?--respondi el duque con sorpresa, mirndola
+con rostro tan inocente que daba ganas de darle una bofetada.
+
+--Para qu ha de ser? para enterarme de lo que me concierne. No soy la
+nica y universal heredera de mam?--replic sin abandonar el tono
+jovial, pero con cierta alteracin en la voz bien perceptible.
+
+--Ah, s!--exclam el duque haciendo con la mano un ademn de
+indiferencia--. De eso hablaremos ms adelante ... mucho ms adelante!
+
+Clementina se puso plida. La ira hizo dar un salto a toda su sangre.
+Sus labios temblaron y estuvo a punto de decir un disparate.
+
+--Sera bueno, sin embargo, que nos entendisemos ...--murmur con voz
+dbil.
+
+--Nada, nada; no hablemos ahora. Cuando tenga humor y tiempo ya me
+ocupar de esas cosas.
+
+Hablaba con tal seguridad e indiferencia no exenta de desdn, que su
+hija tena que optar entre dar rienda suelta a la lengua, romper con su
+padre de un modo violento, o marcharse. Decidise, despus de un
+instante de vacilacin, por esto. Gir sobre los talones, y sin una
+palabra de adis sali de la estancia y se meti en el coche, en un
+estado de excitacin que haca temblar todo su cuerpo.
+
+Cuando lleg a casa corri a encerrarse en su habitacin y di salida al
+furor que la embargaba. Llor, pate, desgarr sus vestidos, rompi una
+porcin de cachivaches. Osorio tambin mont en clera y dijo que iba a
+hacer y acontecer. De todo ello no result, sin embargo, ms que una
+carta en que aqul, con bastante respeto, invitaba a su suegro a que le
+manifestase el estado de su hacienda, a fin de dar comienzo a las
+primeras operaciones del inventario. Salabert no contest a esta carta.
+Se escribi otra. Tampoco. Dejaron de visitarle. Clementina no quera ir
+"por no armar un escndalo". Osorio no se consideraba con fuerza moral
+suficiente, dado el estado de sus relaciones matrimoniales, para
+reclamar con energa el caudal de su mujer. En tal aprieto hablaron con
+algunas personas de respeto amigas del duque, y se las enviaron como
+medianeras. Cumplieron stas su cometido: hablaron con el viejo, y
+despus de varias entrevistas se resolvieron a provocar una reunin
+amistosa a fin de que el asunto no fuese a los tribunales. Efectuse
+sta, despus de alguna resistencia por parte de Clementina, en el
+palacio de su padre. Asistieron a ella, a ms de las partes interesadas,
+el padre Ortega, el conde de Cotorraso, Caldern y Jimnez Arbs. Este
+ltimo (que haba dejado de ser ministro y estaba en la oposicin) di
+comienzo a la sesin espetndoles un discurso "de tonos conciliadores"
+excitndoles a la concordia para que no diesen al pblico el espectculo
+de una disputa entre padre e hija por cuestiones de dinero, espectculo
+que, dada su altsima posicin en el mundo, no poda menos de ser
+repugnante. Siguile en el uso de la palabra el padre Ortega, que con el
+acento persuasivo y untuoso que le caracterizaba, despus de darles, lo
+mismo al duque que a sus hijos un buen jabn de elogios disparatados
+para ponerlos suaves, apel a sus sentimientos cristianos, les hizo
+presente el mal ejemplo que daran, les pint las dulzuras del cario y
+del sacrificio mutuo y concluy prometindoles la gloria eterna.
+
+Clementina respondi la primera, que ella no tena otro deseo que
+continuar manteniendo con su padre las mismas relaciones de cario y
+respeto que hasta entonces, y que para conseguirlo estaba dispuesta a
+hacer todo lo que fuera posible. El acento seco y duro con que pronunci
+estas palabras y el gesto ceudo con que las acompa no daban
+testimonio muy claro de su sinceridad. Sin embargo, el duque se
+manifest muy conmovido.
+
+--Arbs! padre! vosotros, hijos mos! Todos conocen perfectamente mi
+carcter.... Para m, fuera de la familia no hay felicidad posible....
+Despus del golpe terrible que acabo de sufrir, lo nico que me queda en
+el mundo es mi hija.... En ella tengo concentrado todo mi cario, mis
+esperanzas y mi orgullo.... Para ella he trabajado, he luchado sin
+descanso, he reunido el capital que poseo.... Puedo decir que nunca he
+sentido la necesidad del dinero ms que por mi mujer (que en gloria
+est) y por mi hija...; por verlas a ellas felices rodeadas de bienestar
+y de lujo.... A m me han bastado siempre cuatro cuartos para vivir,
+bien lo sabis. Hoy que soy viejo, con mayor razn.... Para qu quiero
+ya los millones? Dentro de poco me ver obligado a tomar el tren para el
+otro barrio, verdad, Julin? Y t lo mismo. Por consiguiente, a quin
+puede ocurrrsele que voy a reir por cuestin de ochavos con la hija
+de mi corazn?... Aqu no ha habido ms que una equivocacin. Yo
+necesitaba tiempo para poner en claro mis asuntos.... Eso es todo....
+Pero si es que has podido suponer otra cosa, hija ma, slo puedo
+decirte esto.... Lo que hay en esta casa es tuyo y siempre lo ha sido.
+Tmalo cuando se te antoje.... Tmalo, hija, tmalo.... A m me basta
+con nada....
+
+Al pronunciar estas ltimas palabras visiblemente enternecido, quisieron
+arrasrsele los ojos de lgrimas. Todos dieron muestras igualmente de
+enternecimiento y prorrumpieron en frases de conciliacin. El padre
+Ortega empuj suavemente a Clementina hacia los brazos de su padre, y
+aunque ella era la menos conmovida, al fin se dej abrazar por l, que
+la tuvo un buen rato apretada. Cuando la solt se llev el pauelo a los
+ojos y se dej caer en una butaca, vencido por el peso de tanta emocin.
+
+Despus de esta escena conmovedora nadie os acordarse de intereses. La
+reunin se disolvi apretndose todos la mano cordialmente y
+felicitndose con calor por el xito lisonjero de sus gestiones. Pero
+Osorio y Clementina se metieron en su coche serios, cejijuntos, y no se
+hablaron en todo el camino una palabra. Slo al llegar a casa murmur la
+esposa con acento colrico:
+
+--Ya veremos en qu para la comedia!
+
+Osorio se encogi de hombros y respondi:
+
+--Yo lo doy por visto.
+
+Ni uno ni otro se equivocaron.
+
+El duque ni les di una peseta ni volvi a hablarles para nada de la
+herencia. Estaba muy carioso con ellos: les haca comer muchos das en
+su casa, quejndose de su soledad; hasta les hablaba algunas veces de
+los negocios que tena pendientes; pero nada de liquidar la parte que
+les corresponda.
+
+Clementina lleg a irritarse tanto que dej bruscamente de ir a su casa.
+Volvieron a mediar cartas. No pudieron sacar ms que respuestas
+ambiguas, vagas esperanzas. Al fin se decidieron a entablar la demanda,
+y comenz un pleito que hizo estremecer de gozo a la curia.
+
+Ces para Clementina toda felicidad. Desde entonces vivi en un estado
+de perpetua irritacin, siguiendo con afanoso inters los incidentes del
+litigio, apurando al procurador, a los abogados, buscando influencias
+que contrarrestasen las poderosas del duque. Este conduca el asunto con
+mucha ms calma, lo enredaba con habilidad desesperante, aprovechndose
+de la violencia que ella mostraba para hacerla aparecer a los ojos de la
+sociedad como ambiciosa y desnaturalizada. Esto no obstaba para que
+entre sus ntimos soltase de vez en cuando alguna de sus frases burlonas
+y cnicas, que al llegar a odos de ella la hacan estallar de furor. La
+lucha se fu haciendo cada da ms encarnizada. Por otra parte, los
+acreedores de Osorio, defraudados en sus esperanzas, empezaban a
+revolverse contra l y amenazaban dejarle arruinado. Es fcil
+representarse la agitacin, la violencia, el malestar que reinaran en
+el hotel de la calle de Don Ramn de la Cruz.
+
+De este malestar, y aun puede decirse desdicha, participaba el hasta
+entonces afortunado Raimundo. El espritu y el cuerpo de Clementina,
+alterados por el tumulto de otras pasiones, no podan reposarse en las
+dulzuras del amor. Los momentos que aqulla le conceda eran cada vez
+ms cortos y sin sosiego. Se extinguieron las plticas alegres,
+bulliciosas, que en otro tiempo mantenan. La hermosa dama ya no gustaba
+de embromar a su juvenil amante. No se acordaba siquiera de aquellas
+gozosas y pueriles escenas en que se deleitaban, ora haciendo ella de
+reina que recibe en corte a sus ministros, ya jugando besos a los naipes
+o en otras mil nieras que la tornaban a la adolescencia. Ahora apenas
+saba hablar de otra cosa ms que de su pleito. Tena los nervios tan
+excitados, que con la palabra ms insignificante se le disparaban y
+montaba en furiosa clera. Adems, por el inters vehementsimo de
+triunfar de su padre, crecan sus coqueteras con Escosura, recin
+nombrado ministro. Esto era, como debe suponerse, lo que ms desgraciado
+haca al joven entomlogo.
+
+Un da, en que estaba ms cariosa que de costumbre, tenindole sentado
+a sus pies y acaricindole los cabellos con sus hermosos, delicados
+dedos cargados de sortijas, le dijo con acento meloso:
+
+--T sigues con tus celos de Escosura. verdad, Mundo?... Pues haces muy
+mal.... No me gusta poco ni mucho ese hombre....
+
+--S: eso me has dicho muchas veces ... pero....
+
+--No hay pero que valga, nio dscolo--repuso alegremente tirndole de
+la oreja--. Ni he querido, ni puedo querer a nadie ms que a ti. Todos
+los hombres me parecen feos, tontos y presuntuosos a tu lado.... Pero
+(aqu viene mi pero!) desgraciadamente t no eres ministro, aunque lo
+mereces ms que todos los que conozco.... Bien sabes que mi fortuna est
+hoy en manos de la justicia, que de la noche a la maana puedo quedar
+sin una peseta. Acostumbrada como estoy a las comodidades y al lujo, ya
+comprenders que no sera un plato de gusto. Mi amor propio tambin
+padecera mucho: tengo infinitos envidiosos, gente que me odia sin saber
+por qu.... En fin, que sera el hazme reir de ellos, entiendes? Y yo
+no quiero que eso suceda. Mi padre cuenta con muchos amigos.... se
+esperan de l favores (aunque sea incapaz de hacer uno solo), se le
+tiene miedo.... Yo, aunque trato a casi todos los polticos de Madrid,
+carezco de un verdadero amigo que se interese por mi asunto como si
+fuese propio, que se atreva a ponerse frente a mi padre.... Y como no lo
+tengo necesito buscarlo, sabes?... Figrate ahora que ese amigo es
+Escosura, quien por su posicin poltica y por su dinero es
+independiente por completo.... Figrate que estoy en relaciones con
+l.... Figrate que es mi amante a los ojos del mundo.... Y figrate
+tambin que rompo contigo en apariencia, aunque sigas secretamente
+siendo mi verdadero amor, el nico querido de mi corazn.... Qu te
+parece del arreglo? Lo encuentras aceptable?
+
+Raimundo se puso encendido ante aquella singular y humillante
+proposicin. Tard unos instantes en contestar y al fin dijo entre
+colrico y desdeoso:
+
+--Me parece sencillamente una infamia y una asquerosidad.
+
+La arruga, aquella arruga fatal que cruzaba la frente de Clementina cada
+vez que la clera agitaba su alma turbulenta, apareci honda y
+siniestra. Levantse bruscamente, y despus de mirarle con fijeza, entre
+airada y desdeosa, le dijo con acento glacial:
+
+--Tienes razn. Ese arreglo no puede convenirte.... Mejor ser que
+cortemos de una vez nuestras relaciones.
+
+Y se dispuso a marchar. Raimundo qued anonadado.
+
+--Clementina!--grit con desconsuelo cuando se hallaba ya cerca de la
+puerta.
+
+--Qu hay?--dijo ella, con la misma frialdad, volviendo la cabeza.
+
+--Escucha, por Dios, un momento.... Te he dicho eso arrebatado por los
+celos, pero sin intencin de herirte.... Cmo he de ofenderte yo a ti
+cuando te quiero, te adoro como a un ser sobrenatural?...
+
+A stas siguieron otras muchas palabras fogosas empapadas de cario,
+mejor an, de devocin. Clementina las escuch en la misma actitud
+altanera. No se dej ablandar hasta que le contempl bien humillado,
+pidindole de rodillas, como precioso favor, aquel mismo arreglo que
+haca un instante haba calificado de infamia y asquerosidad.
+
+Por aquellos das la dama experiment una rabieta tan viva que estuvo a
+punto de enfermar. Y no le falt motivo. El duque, su padre, cuyas
+relaciones con la Amparo eran cada da ms pblicas y descaradas, llev
+su cinismo o su servidumbre humillante hasta traerla a su palacio y
+hacer vida marital con ella. No se hablaba de otra cosa en la alta
+sociedad madrilea. Todo el mundo consideraba que Salabert tena
+perturbado el cerebro, por no decir, como en otro tiempo, que estaba
+hechizado por su querida. Esta, con su estupidez inveterada, en vez de
+disimular su poder y hacerse perdonar del mundo aquella inaudita
+usurpacin, la pregonaba a son de trompeta en los teatros y paseos,
+donde se presentaba colgada del brazo del duque. Poco despus comenz a
+circular por Madrid la noticia de que se casaban. El asombro y la
+indignacin que produjo fueron vivsimos.
+
+Un acontecimiento imprevisto vino a deshacer o por lo menos a aplazar
+aquella boda. En cierta reunin de accionistas de las minas de Riosa, a
+Salabert, como presidente, le toc dar cuenta de su gestin y proponer
+las modificaciones necesarias en la marcha de la sociedad.
+Ordinariamente lo haca con mucha concisin y claridad. Era, ante todo,
+hombre de negocios y no gustaba de andarse por las ramas o decir ms
+palabras de las indispensables. Mas con sorpresa de la asamblea, donde
+se hallaban muchos banqueros y algunos personajes polticos, comenz a
+pronunciarles un discurso por todo lo alto. Abandonando el asunto por
+completo, entr dndoles amplias explicaciones de su conducta como
+hombre pblico; traz una verdadera biografa de su persona,
+detenindose en pormenores del todo impertinentes; cant con la mayor
+impudencia sus propias alabanzas, ofrecindose como el prototipo de la
+consecuencia poltica, del desinters y la abnegacin; pregon sus
+servicios al pas, por haber prestado dinero al Gobierno en momentos de
+apuro, y a la causa de la humanidad coadyuvando poderosamente a la
+ereccin de hospitales, escuelas y asilos. Hasta tuvo la desvergenza de
+decir que el asilo de ancianas de los Cuatro Caminos era obra suya.
+
+Los circunstantes se miraban unos a otros con estupor y se murmuraban al
+odo juicios poco lisonjeros sobre el estado intelectual del orador.
+Cuando apur la lista de sus mritos y se proclam _urbi et orbi_ el
+primer hombre de la nacin, principi a desatarse contra sus enemigos.
+Presentse como vctima de una persecucin tenaz, insidiosa, de mil
+intrigas urdidas para desacreditarle y en las que intervenan una
+porcin de personajes de la banca y la poltica. En confirmacin de este
+aserto ley con voz campanuda y fogosa entonacin ciertos artculos
+insertos en un peridico de provincia (la provincia en que estaban las
+minas de Riosa), en que segn l se le atacaba "de un modo indigno y
+asqueroso". Lo que vena a decir, en resumen, el articulista, era que
+Salabert no era acreedor a que se le erigiese una estatua.
+
+Los circunstantes, cada vez ms cansados y aburridos, se decan ya en
+voz baja:
+
+--Esto es ridculo! Este hombre est loco!
+
+A medida que lea se iba enardeciendo. Su rostro, ordinariamente un poco
+amoratado, se oscureci de tal modo que pareca el de un estrangulado.
+Al fin, sin terminar la lectura, cay en el silln presa de un ataque
+que le priv del sentido. Y por entrambas vas su naturaleza pletrica
+comenz al instante a desahogarse de tan formidable manera, que slo un
+mdico que asista a la reunin en calidad de socio os acercarse a l.
+
+
+
+
+XV
+
+#Genio que se apaga.#
+
+
+Despus de aquel ataque, las facultades mentales del duque
+experimentaron una merma considerable, al decir de cuantos a l se
+acercaban. Padeca extraas distracciones. Su palabra era perezosa y ms
+confusa que antes. Tena caprichos fantsticos. Se contaba que haba
+entregado ya a la Amparo sumas enormes o las haba puesto a su nombre en
+el Banco; que se enfureca por livianos motivos y gritaba y gesticulaba
+como un demente, llegando sus arrebatos hasta maltratar de obra a los
+criados o dependientes; que coma vorazmente y sin medida, y que deca
+de su hija horrores inconcebibles, imposibles de repetir entre personas
+decentes. Su genio socarrn y maligno se haba trocado en adusto y
+violento.
+
+Sin embargo, en los negocios no di seales de faltarle la cordura. La
+rueda de la avaricia no se haba gastado an en su organismo. Verdad que
+la mayor parte de ellos marchaban por s mismos. Adems tena consigo a
+Llera, cuyas dotes de especulador astuto y audaz haban llegado al
+apogeo. Donde se mostraba en realidad la perturbacin, o por mejor
+decir, la flaqueza de su inteligencia, era en el seno de la vida
+domstica. No se content con hacer reina y seora de la casa a su
+querida, pero admiti en ella tambin a la madre y los hermanos de sta,
+gente ordinaria y soez que la tom por asalto, dndose harturas de
+esclavos en saturnal, viviendo en perpetua orga. El dominio de la
+Amparo se hizo absoluto. Ella fu quien comenz a ordenar, o por mejor
+decir, a desordenar los gastos ostentando un lujo escandaloso en sus
+vestidos, joyas y trenes. Y como no faltan en Madrid hambrones de levita
+y de frac, al instante tuvo una corte de parsitos que cantaron sus
+alabanzas. Di tes y comidas; se jug al tresillo. Se hizo, en suma, lo
+que en todas las casas opulentas, menos bailar. Y aunque el personal por
+dentro dejaba mucho que desear, por fuera pareca tan pomposo y
+brillante como el de los dems palacios. Hasta haba ttulos de
+Castilla que honraban la tertulia con su presencia, entre ellos el
+marqus de Dvalos, tan loco y enamorado como siempre. La Amparo, a
+quien lisonjeaba este amor frentico conocido de todo Madrid, lo
+desdeaba en pblico y lo alimentaba en secreto. Por donde flaqueaban
+ms los saraos de aqulla era por el lado femenino, si bien no faltaban
+tampoco algunas seoras de la clase media que, a trueque de pisar regios
+salones y verse servidas por lacayos de calzn corto, consentan en
+alternar con la querida de Salabert. Verdad que acallaban sus escrpulos
+dicindose que Amparo muy pronto sera la duquesa de Requena, en cuanto
+terminase el luto de la anterior esposa.
+
+Segua el pleito entre el duque y su hija, ms empeado cada da y
+encendido. La Amparo se declaraba parte en l entre sus amigos; gozaba
+soltando contra Clementina el odio mortal que la profesaba en palabras
+tabernarias. Salan a relucir en su tertulia todos los devaneos de la
+dama, corregidos y aumentados por los parsitos; se contaban ancdotas
+que haran ruborizar a un guardia civil; se atacaban hasta sus prendas
+corporales, diciendo que los dientes eran postizos, que tena una cadera
+torcida y otras calumnias por el estilo. Cierta noche tuvo xito
+prodigioso un muchachuelo al manifestar que Clementina, segn datos
+irrecusables, gastaba pantalones de franela a raz de la carne.
+
+Algunos de estos dichos llegaban a odos de la interesada y la hacan
+empalidecer de ira, amargaban extremadamente su agitada existencia. El
+pleito era ya para ella una lucha personal con la Amparo. Lo que ms
+tema, y Osorio tambin, era que se realizase el anunciado matrimonio de
+su padre. Si esto suceda no haba ms remedio que ver a la ex florista
+ostentando la corona ducal, tratando de potencia a potencia con ellos.
+Aunque al principio la sociedad la rechazase, como con el tiempo todo se
+olvida, quiz aquella vil mujer llegara a ser una verdadera duquesa.
+Afortunadamente para ellos, aunque Salabert estaba sometido en todo a su
+voluntad, les constaba que se opona tenazmente a casarse, que la Amparo
+haca intiles esfuerzos para decidirle, que haba habido escenas
+violentas entre ellos. La ex florista, al principio, lo haba tomado por
+la tremenda. Se contaba que en un arrebato haba herido al duque con
+unas tijeras, que los criados escuchaban frecuentemente gritos
+descompasados de la bella injuriando al viejo, llenndole de denuestos.
+Uno juraba que la haba odo gritar:
+
+--Por qu no te casas? d, canalla!... Crees que te deshonras con
+eso? No sabes que por ah todo el mundo dice que eres un ladrn? que
+tus iniciales significan _a ese!_...? Ser una p... pero una p... no
+vale tanto como un ladrn?
+
+Ciertos o no estos horrores, lo que constaba de un modo indudable era la
+resistencia de l y el afn de ella. Alguien le hizo entender que no era
+ste el mejor sistema y que corra riesgo, por quererlo todo, de
+perderlo todo. Cambi de tctica. Se dedic a sacar de su querido todo
+el dinero que pudo y a empujarle suavemente, pero con tenacidad, al
+matrimonio. Mas aunque por lo que se refiere a esto ltimo sus asaltos
+continuaban siendo infructuosos, Clementina y Osorio estaban con el alma
+en un hilo. Decase que el duque se hallaba realmente enfermo, que
+sufra una parlisis progresiva. En vista de ello se determinaron,
+despus de escuchar el parecer de algunos clebres abogados, a pedir
+ante los tribunales su inhabilitacin o la incapacidad para administrar
+sus bienes.
+
+Por estos das se dijo que aqul haba experimentado un nuevo ataque y
+que de resultas haba quedado casi enteramente imbcil. Confirmaba este
+rumor el que no sala de casa y el que sus amigos ntimos no conseguan
+verle cuando iban a visitarle.
+
+En tales circunstancias, bien por un arranque de su temperamento
+impetuoso o porque no faltara entre sus ntimos quien se lo aconsejara,
+Clementina se resolvi a dar un golpe decisivo que de una vez zanjase el
+litigio y todos los problemas a l anejos. "Mi padre est
+secuestrado--dijo--. Yo voy all y arrojo a esa mujer de casa". Osorio
+trat de disuadirla, pero intilmente.
+
+Una maana se hizo trasladar en su coche al palacio de Requena. Pasmo
+del portero al abrir la verja y encontrarse con la seorita Clementina,
+y visible alegra tambin. Porque, aunque no era tan llana como la ex
+florista ni tan prdiga, el sentimiento de justicia obligaba a los
+criados del duque a despreciar a sta y respetar a aqulla. La orgullosa
+dama se content con decir, sin mirarle: "Hola, Rafael", y se dirigi
+rpidamente a la escalinata.
+
+Cmo est pap?--pregunt al criado que hall en el recibimiento.
+
+Tan aturdido qued que no pudo responderle inmediatamente.
+
+--Vamos, hombre!--repiti con impaciencia--. Qu tal pap? Est en
+las oficinas o en sus habitaciones?
+
+--Dispense V.E. ... el seor duque est bueno.... Me parece que an est
+en su gabinete....
+
+En aquel momento una doncella, que desde el fondo del corredor la vi y
+escuch sus preguntas, corri toda azorada a avisar a la seora.
+Clementina tambin subi con pie rpido la escalera del piso principal.
+Antes de llegar a la puerta del gabinete de su padre, la Amparo se
+interpuso delante de ella, plida, mirndola fijamente, con ojos
+agresivos.
+
+--Dnde va usted?--pregunt con voz ligeramente ronca por la emocin.
+
+--Quin es usted?--respondi la dama alzando la cabeza con soberano
+desdn y mirndola de arriba abajo.
+
+--Yo soy la seora de esta casa--repuso la malaguea ponindose an ms
+plida.
+
+--Querr usted decir la secuestradora. No tengo noticia de que aqu haya
+seora alguna.
+
+--Ah! Viene usted a insultarme a mi misma casa--exclam la ex florista
+ponindose en jarras como en la plazuela.
+
+--No; vengo a arrojarte de ella antes que llegue la polica a hacerlo.
+
+--No me tutee usted o me pierdo!--grit la Amparo arrebatada de furor,
+presta a arrojarse sobre su orgullosa enemiga.
+
+--Repito que vengo a echarte de esta casa y del puesto que
+usurpas--repuso sta con tranquilidad amenazadora, desafindola con la
+mirada.
+
+La Amparo hizo un movimiento de arrojarse sobre ella, pero detenindose
+sbito se puso a gritar con voces descompasadas:
+
+--Pepe, Gregorio, Anselmo! A ver, que vengan todos. Pepe, Gregorio!
+Echadme esta ta de casa, que me est insultando!
+
+A los gritos acudieron algunos criados, que se detuvieron confusos,
+atnitos, contemplando aquella escena extraa. Tambin se abri la
+puerta del gabinete y apareci en ella la figura del duque, de bata y
+gorro. En poco tiempo haba envejecido de un modo sorprendente. Tena
+los ojos apagados, el color cado, las mejillas pendientes y flcidas.
+
+--Qu es eso? qu pasa aqu?--pregunt con torpe lengua. Y al ver a su
+hija di un paso atrs y todo su cuerpo se estremeci.
+
+--Esta mujer, que despus de pedir que te declaren loco viene a
+insultarme--grit Amparo con voz chillona de rabanera colrica.
+
+--Pap, no hagas caso--dijo Clementina yendo haca l.
+
+Pero el duque retrocedi, y extendiendo al mismo tiempo sus manos
+convulsas, exclam:
+
+--Fuera! Fuera! No te acerques!
+
+--Escucha, pap!
+
+--No te acerques, ingrata, perversa!--repiti el duque con voz
+temblorosa y tono melodramtico.
+
+--Fuera de aqu, sin vergenza. Tiene usted valor para presentarse
+despus de lo que ha hecho con su padre?--chill la malaguea animada
+por la actitud del viejo.
+
+Clementina qued petrificada, lvida, mirndoles con ojos donde se
+pintaba ms el espanto que la clera. Hubo un instante en que estuvo a
+punto de perder el sentido, en que todo comenz a dar vueltas en torno
+suyo. Pero su orgullo hizo un esfuerzo supremo y permaneci clavada al
+suelo, inmvil como una estatua de yeso, y tan blanca. Luego gir
+lentamente sobre los talones por miedo a caerse y di algunos pasos
+hacia la escalera, que comenz a bajar con pie vacilante. Su padre,
+excitado por los gritos de la Amparo, avanz hasta la barandilla y
+sigui repitiendo, cada vez ms colrico, extendiendo su mano trmula
+como un barba de teatro:
+
+--Fuera! Fuera de mi casa!
+
+Mientras, su querida vomitaba una sarta de injurias acompaadas de
+movimientos de caderas, risas sarcsticas y tal cual interjeccin del
+repertorio antiguo.
+
+Cuando lleg a poner el pie en el jardn, las mejillas de Clementina
+comenzaron a echar fuego. Se apoy un instante en la columna de uno de
+los faroles, y en seguida se di a correr como una loca hacia su coche.
+Mont en l de un salto y cay en un ataque de nervios. La sacaron en
+malsimo estado y la subieron a su cuarto entre dos criadas. Cuando
+Osorio se present no pudo enterarle ms que con palabras sueltas e
+incoherentes de lo que haba acaecido. Ocho o diez das estuvo postrada
+en la cama. Al fin sali de ella con un deseo tal de vengarse, que
+algunos pensaron que se haba vuelto loca.
+
+El pleito, con el hbito de venganza que ella sopl sobre l, encendise
+de un modo imponente. Lleg a ser en Madrid un acontecimiento pblico.
+Acerca de la locura del duque hubo pareceres encontrados de los mdicos
+ms insignes, espaoles y extranjeros. Los unos le ponan de idiota,
+degenerado y embrutecido que no haba por dnde cogerlo. Los otros
+declaraban que su inteligencia brillaba cada da ms clara, que era un
+portento de penetracin y buen sentido. Pero todos coincidan en exigir,
+por sus dictmenes, disparatados honorarios. La prensa intervino en
+favor de una u otra de las partes. Clementina subvencionaba algunos
+peridicos. La Amparo (porque el duque, en realidad, ya no se hallaba en
+estado de dirigir el asunto) tena comprados otros. Y desde las columnas
+de ellos se decan, ms o menos veladas, mil insolencias; se sacaban a
+relucir en cuentos alegricos muchas historias escandalosas.
+
+En esta guerra la hija llevaba la peor parte: no poda ser tan liberal
+como la querida. Amparo distribua los billetes de Banco a manos llenas.
+En cambio, a Clementina le ayudaban los acreedores de su marido, sus
+amigas Pepa Fras, que no cesaba un momento de ir y venir visitando a
+los mdicos, a los magistrados, a los periodistas, la condesa de
+Cotorraso, la marquesa de Alcudia, su cuado Caldern, sus amigos el
+general Patio y Jimnez Arbs, y ms que todos ellos, como quien ms
+obligacin tena, su amante Escosura. Este, por el alto puesto que
+ocupaba, ejerca considerable influencia en la marcha del litigio.
+
+Qu agitacin! qu vida afanosa y miserable! Clementina no coma, no
+dorma: siempre en conferencias con el abogado, con el procurador,
+siempre escribiendo cartas. Hasta en sus tertulias o comidas no saba
+hablar de otra cosa. De suerte que algunos, los indiferentes, murmuraban
+e iban desertando de su casa. Pero a otros logr comunicarles su fuego:
+eran sus parciales apasionados y traan y llevaban cuentos y daban
+consejos y prorrumpan en exclamaciones de indignacin cada vez que en
+cualquier parte oan nombrar a la Amparo. Aunque Clementina, en general,
+no era simptica a la sociedad madrilea por su carcter altanero, como
+al fin representaba el derecho y la moral, su causa era la popular.
+Contribuy a hacerla ms la estupidez de su enemiga, que se presentaba
+en todas partes queriendo deslumbrar con su lujo, llevando a su lado
+aquel viejo imbcil y degradado.
+
+Porque el duque de Requena se desmoronaba a ojos vistas. Despus del
+perodo de exaltacin y violencia en que pareca un loco furioso, vino
+el aplanamiento de los nervios. Poco a poco se acercaba al completo
+idiotismo. Perdi la vivacidad del espritu y hasta la facultad de
+comprender los negocios. Quedaron en manos de Llera. Esto no era malo:
+pero s que la Amparo se ingiriese en ellos con autoridad, porque no
+haca ms que disparates. Se daba, sin embargo, bastante maa para
+ocultar la locura de su querido. Los das en que le vea sobrexcitado o
+incoherente en sus palabras tenale encerrado. Slo cuando estaba ms
+tranquilo y racional se aventuraba a salir con l en coche y procurando
+que no hablase con nadie.
+
+Mas a la postre tales precauciones resultaron intiles. Salabert se
+escap de casa en distintas ocasiones y di pblicas seales de su
+enajenacin. Una vez se le hall a las cuatro de la maana cerca de
+Carabanchel. Otra vez entr en una joyera, y despus de ajustar algunas
+alhajas sustrajo otras creyendo que no le vean. El joyero lo advirti
+perfectamente, pero no le dijo nada porque le conoca. Lo que hizo fu
+enviar la cuenta de las alhajas robadas a la Amparo. Esta se apresur a
+pagarlas y vino en persona a rogarle que no divulgase el hecho.
+
+Pronto se persuadi el pblico de que, a pesar de los pareceres
+encontrados de los mdicos, la locura del duque era evidente. Comenz a
+susurrarse que el fallo del tribunal as lo declarara. Dos das antes
+de que se publicase, la Amparo abandon el palacio de Requena despus de
+haberlo puesto a saco. Se llev multitud de objetos de gran valor. Su
+hacienda ascenda ya a una porcin de millones. En previsin de lo que
+poda suceder la haba sacado del Banco de Espaa y la tena en valores
+extranjeros. Pocos das despus se march a Francia. Algunos meses ms
+tarde circul por Madrid la noticia de que se casaba con el marqus de
+Dvalos.
+
+La misma tarde del da en que la Amparo huy (porque huda se puede
+llamar) de la casa de Requena, entr Clementina con su marido y se
+posesion de ella. Hall a su padre en un estado tristsimo,
+completamente idiota. Hablaba como si la hubiera visto el da anterior y
+no hubiera pasado nada; le preguntaba con mucho inters por la Amparo y
+hasta algunas veces la confunda con ella. El corazn de la hija, hay
+que confesarlo, no padeci gran cosa. Aquella desgracia no apagaba por
+entero el rencor que despertaba en su alma el recuerdo de los
+amargusimos das que acababa de pasar. Su venganza no estaba satisfecha
+porque vea a la Amparo rica y feliz. Quera a todo trance perseguirla
+criminalmente, mientras su marido, satisfecho con la fortuna colosal que
+caa en sus manos, no se preocupaba poco ni mucho de semejante cosa.
+
+El duque de Requena, el clebre banquero que tuvo atentos y admirados
+durante veinte aos a los negociantes espaoles y extranjeros, el hombre
+que haba dado tanto que decir al pblico y a la prensa, pas muy pronto
+a ser en el palacio de Osorio un trasto intil y despreciable. Por no
+dar que murmurar, o por asegurarse mejor de su persona, o quiz por un
+vago temor de que pudiera curarse, los esposos Osorio no le enviaron a
+un manicomio: tuvironle guardado en casa. Salabert se haba convertido
+en nio. No se preocupaba ya de otra cosa que del alimento. Hablaba
+poco. Pasaba horas y horas mirndose las uas o frotndose una mano con
+la otra, dejando escapar de vez en cuando gritos extraos,
+inarticulados. Tena cerca un criado que, cuando se mostraba
+desobediente y se enfureca, le castigaba. Pero a quien ms respeto
+tena, y aun puede decirse verdadero temor, era a su hija. Bastaba que
+Clementina le mirase ceuda y le dirigiese una seca reprensin para que
+el loco se sometiese repentinamente. En cambio, no haca caso alguno de
+su yerno.
+
+Cuando el criado que le cuidaba, vindole tranquilo iba a recrearse un
+poco con sus compaeros, el loco acostumbraba a vagar por las
+habitaciones del palacio mirndose con atencin a los espejos. Su mana
+principal era la de recoger los pedacitos de pan que hallaba y
+amontonarlos en un rincn de su cuarto hasta que all se pudran. Cuando
+el montn era ya demasiado grande, los criados venan a recogerlos en
+cestos y lo tiraban al carro de la basura. Al entrar en su habitacin y
+echarlo de menos se enfureca. Necesitaba su guardin hacer uso de algn
+medio violento para volverle el sosiego.
+
+Cierta tarde, poco despus de almorzar los seores (el loco almorzaba en
+su cuarto), se hallaban reunidos tres o cuatro criados en el gran
+comedor del palacio limpiando la vajilla y colocndola en los
+aparadores. Estaban de buen humor y retozaban cambiando latigazos con
+los paos que tenan en la mano, corriendo en torno de la mesa y
+soltando sonoras carcajadas. La seora no poda escucharles porque
+estaba arriba. En esto apareci el loco en la puerta con una bandeja en
+la mano, la bandeja en que acostumbraba a transportar los mendrugos,
+como preciosa mercanca, a su habitacin. Vesta una bata grasienta ya y
+traa la cabeza descubierta. Pero aquella cabeza, a pesar de sus blancos
+cabellos, no era venerable. Las mejillas plidas, terrosas, los labios
+amoratados y cados, la mirada opaca sin expresin alguna, no reflejaban
+la ancianidad que tiene su hermosura, sino la decrepitud del vicio
+siempre repugnante y la seal de la idiotez, aterradora siempre.
+
+Permaneci un instante indeciso al ver tanta gente. Al fin se resolvi a
+entrar; fu derecho a los cajones de los aparadores y comenz con afn a
+registrarlos sacando todos los mendrugos que haba y colocndolos en su
+bandeja. Los criados le contemplaban sonrientes con mirada burlona.
+
+--Busca, busca--dijo uno--. Cundo nos convidas a gazpacho, to
+lipendi?
+
+El viejo no hizo caso: sigui afanoso en su tarea.
+
+--Gazpacho, no--dijo otro--. Mejor ser que nos convides a un billete de
+cien pesetas.
+
+--A ti no te convido. A Anselmo, s--dijo el duque tartamudeando mucho y
+mirndole airado.
+
+--Toma! ya s por qu convidas a Anselmo; porque te anda con el bulto.
+Descuida, que si es por eso ya me convidars.
+
+Los otros soltaron la carcajada. El ms joven de ellos, un chico de diez
+y seis aos, al verle con la bandeja colmada y dispuesto a marcharse, se
+fu por detrs, y dndole un manotazo hizo saltar todos los mendrugos,
+que cayeron esparcidos por el suelo. El duque se enfureci
+terriblemente, y lanzando gritos de clera, y echndoles miradas de
+fiera acosada, se tir al suelo y se puso a recoger de nuevo los
+mendrugos, mientras los criados celebraban con algazara la gracia de su
+compaero. Cuando ya los tena todos en la bandeja y corra hacia la
+puerta para librarse de sus burlas, el mismo rapaz se fu tras l y otra
+vez se los tir. El furor del loco no tuvo lmites. Convulso, rechinando
+los dientes, con los ojos encendidos, se arroj sobre el burlador; pero
+los dems le sujetaron. El pobre demente comenz entonces a lanzar
+bramidos que nada tenan de humanos.
+
+En aquel instante se oy en el corredor la voz irritada de Clementina.
+
+--Qu es eso? Qu hacen ustedes a pap?
+
+Los criados soltaron al loco y se dieron a correr desapareciendo del
+comedor.
+
+
+
+
+XVI
+
+#Amor que se extingue.#
+
+
+Los amores de Raimundo estaban presos por un hilo. En los ltimos
+tiempos, Clementina, enteramente embargada por su anhelo de triunfo y
+venganza, apenas haca caso de l. Veanse a menudo, porque el joven no
+dejaba de frecuentar la casa; pero sus citas amorosas eran cada da ms
+raras. Cuando aqul se quejaba tmidamente de su abandono, la dama se
+disculpaba con los celos de Escosura. Por ms que haca no lograba
+convencer a ste de que se hallaban rotas sus antiguas relaciones; la
+vigilaba con disimulo, espiaba sus pasos; el da menos pensado
+averiguara la verdad. "Ya ves, el engao sera muy feo: tendra razn
+para ponerse furioso".
+
+El pobre Raimundo estaba tan perdido que aceptaba como buenas estas
+razones o aparentaba aceptarlas. En medio de aquella abyeccin viva
+feliz forjndose la ilusin de que su dolo le prefera, le amaba en el
+fondo del alma; que slo mantena relaciones con el ministro por el
+inters del pleito. Contribua a conservarle en ella el que de vez en
+cuando Clementina, por arrancarse quiz momentneamente a sus afanes y
+enojos, le escriba una cartita dicindole: "Hoy a las cuatro", o bien:
+"V por la tarde a la Casa de Campo". Y en estas entrevistas, acometida
+de sbito capricho, recordando las primeras y gozosas etapas de su amor,
+se mostraba tierna y cariosa, le juraba eterna fidelidad. Oh, Dios!
+qu infinita, qu celestial felicidad experimentaba el joven entomlogo
+oyendo tales juramentos de aquellos labios adorados!
+
+Pero toda felicidad es breve en este mundo. La de l, brevsima. Al da
+siguiente de aquel deliquio amoroso, encontraba a su dueo fro como el
+mrmol, displicente, y, lo que es peor, en largas y reservadas plticas
+con Escosura all por los rincones del saln. Crea inocentemente que al
+terminar el pleito cambiara su suerte, que Clementina, no necesitando
+ya al ministro, volvera de nuevo a ser enteramente suya, sin aquel
+odioso reparto que le entristeca an ms que le avergonzaba. Sus
+esperanzas se desvanecieron como el humo. Terminse el pleito del modo
+ms feliz para ella; y no obstante, lejos de despedir a su amante
+oficial, cada da se mostraba hacia l ms respetuosa y enamorada.
+
+Cierta maana, dos meses despus de haberse fallado el litigio, recibi
+un billetito que deca: "Voy esta tarde a las dos". Le di un salto el
+corazn. Haca ms de quince das que su adorada no pareca por el
+entresuelito del Caballero de Gracia. A la una ya estaba aguardndola. Y
+en cuanto la columbr de lejos, corri a abrirla con la misma emocin
+que si fuese una reina y con mucha mayor ternura. Mostrse ella
+reconocida, afectuosa; recibi con agrado sus vivas y apasionadas
+caricias.
+
+Al cabo de una hora, hallndose los dos sentados en el pequeo sof
+donde tantos coloquios amorosos haban pasado, ella le dirigi una larga
+mirada compasiva y le dijo con sonrisa triste:
+
+--Sabes una cosa, Mundo?... Que hoy es el ltimo da que nos vemos as
+solos y juntos.
+
+El joven la mir con estupor, sin comprender, o sin querer comprender.
+
+--S; ... no puedo continuar manteniendo estas relaciones secretas
+contigo.... Escosura ya est advertido y se ha ofendido mucho con
+razn.... Adems, me parece feo el tener dos amantes.... Eso queda para
+Lola Madariaga. Hasta ahora he pasado por ello porque comprendo que me
+has querido y que me quieres mucho.... Yo tambin te he demostrado
+siempre amor verdadero. No puedes quejarte. Si a algn hombre he querido
+de corazn es a ti.... La prueba de ello es lo que han durado nuestras
+relaciones.... Pero nada es eterno en el mundo.... Puesto que ya
+nuestros amores estn desde hace tiempo medio deshechos (porque el amor
+es exclusivo y no admite repartos), lo mejor es que lo rompamos por
+completo... As como as me voy haciendo vieja, Mundo.... T eres un
+muchacho. Si yo no diese la voz de separacin, tarde o temprano la
+daras t. Esta es la vida.... Hoy, todava me encontrars bonita: son
+las ltimas llamaradas. Necesito despedirme de las muchas locuras que
+hemos hecho.... Pero siempre las recordar con placer, te lo juro.... T
+reprensentars en mi vida, tal vez la poca ms feliz... Seamos de aqu
+en adelante buenos amigos. Tendra un placer inmenso en poder serte
+til, en que me debieses algn favor de importancia, ya que te debo yo
+tantos momentos de dicha...
+
+El joven escuch todas estas infamias inmvil, atnito. Una densa
+palidez iba cubriendo sus facciones.
+
+--Pero hablas de veras?--concluy por preguntar con voz temblorosa.
+
+--S, querido, s; hablo de veras--respondi la dama con la misma
+sonrisa triste y protectora.
+
+--Eso no puede ser!... no puede ser!--profiri l con energa,
+levantndose del asiento y mirndola colrico y espantado al mismo
+tiempo.
+
+Aquella mirada bast para remover la soberbia de Clementina.
+
+--Vaya si puede ser!--replic en tonillo irnico que resultaba en
+aquella ocasin de una crueldad feroz.
+
+Qued helado. Permaneci en pie unos instantes mirndola con indefinible
+expresin de angustia y terror: por fin se dej caer a sus pies
+exclamando con las manos cruzadas:
+
+--Oh, por Dios, no me mates! no me mates!
+
+El semblante de Clementina se dulcific y la voz tambin.
+
+--Vamos, no seas nio, Mundo.... Levntate.... Tena que suceder.... T
+hallars mujeres que valgan mucho ms que yo....
+
+Pero el joven se haba abrazado a sus rodillas con fuerza y se las
+besaba con transportes frenticos, y lo mismo los pies, sacudido su
+cuerpo por los sollozos.
+
+--Esto es horrible! es horrible!--repeta--. Qu te hice para que as
+me mates?
+
+Vamos, Mundo, vamos.... Arriba.... Seamos formales--deca ella
+dulcemente, acaricindole los cabellos--. No comprendes que es
+ridculo?
+
+--Qu me importa el ridculo!--replicaba el desgraciado entre sollozos,
+con el rostro pegado a la seda de su vestido--. Por ti me pondra en
+ridculo delante del mundo entero.
+
+Clementina haca esfuerzos por calmarle, pero sin apiadarse. No hay
+fiera ms cruel que una mujer hastiada. Le dej desahogarse un rato, y
+cuando le vi ms sosegado, se levant del sof.
+
+--Te agradezco muchsimo ese sentimiento, Mundo.... Yo tambin he tenido
+que luchar bastante tiempo con mi corazn para resolverme a separarme de
+ti....
+
+--Mientes!--dijo l de rodillas an, con los codos apoyados sobre el
+sof--. Si me hubieses querido no seras tan cruel, tan infame!
+
+La dama permaneci un instante silenciosa mirndole por la espalda con
+ojos irritados. Al fin, venciendo la compasin, dijo:
+
+--Te perdono esas groseras por el estado de exaltacin en que te
+hallas. Por mucho que me injuries no logrars que deje de recordarte
+siempre con cario.... Algn da cuando t ya me hayas olvidado por
+completo, todava tu imagen y los dichosos momentos que hemos pasado
+juntos estarn grabados en mi corazn.... Pero ahora conviene
+formalizarse--aadi cambiando de tono--. Concluyamos de un modo digno,
+Raimundo.... Me vas a hacer el favor de tomar un coche, ir a tu casa y
+traer todas las cartas que te he dirigido para que las quememos. Yo no
+conservo ninguna tuya. Ya sabes que las rompo en cuanto las recibo.
+
+Raimundo no se movi. Despus de esperar unos momentos, Clementina se
+acerc a l por detrs, se inclin silenciosamente y le puso las dos
+manos en las mejillas, dicindole con acento dulce:
+
+--Retonto! no hay ms mujeres que yo en el mundo?
+
+Raimundo se estremeci al contacto de aquellas manos delicadas. Volvise
+bruscamente y apoderndose de ellas las bes repetidas veces con
+frenes, las llev a su corazn, las puso sobre su frente.
+
+--No, Clementina, no; no hay ms mujeres que t ... o si las hay, yo no
+lo s, ni quiero saberlo.... Pero es cierto eso que me has dicho?...
+Es verdad que ya no me quieres?
+
+Y su mirada hmeda se alzaba con tal expresin de angustia, que ella,
+sonriendo confusa, se vi obligada a mentir.
+
+--Yo no te he dicho que no te quera ... sino que conviene que cortemos
+nuestras relaciones.
+
+--Es igual!
+
+--No, chiquillo, no! no es igual.... Puedo quererte, y sin embargo, por
+circunstancias especiales, no convenir que tenga contigo entrevistas
+secretas.... No todo lo que uno quiere se puede hacer en el mundo....
+
+Y se perdi en un laberinto de razones especiosas, de cuya falsedad ella
+misma se daba cuenta turbndose un poco al decirlas. Daba vueltas a unas
+mismas ideas, vulgarsimas todas, supliendo la fuerza y el peso de que
+carecan con lo vivo y exagerado de los ademanes.
+
+Raimundo no la escuchaba. Al cabo de unos momentos se levant
+bruscamente, se enjug las lgrimas y sali de la estancia sin decir
+palabra. Clementina le mir alejarse con sorpresa.
+
+--Te aguardo--le grit cuando ya estaba en el pasillo.
+
+Veinte minutos despus se present de nuevo con un paquete entre las
+manos.
+
+--Aqu tienes las cartas--dijo con aparente tranquilidad.
+
+Su voz estaba alterada. Una palidez densa cubra su semblante.
+Clementina le dirigi una penetrante mirada de curiosidad donde se
+pintaba asimismo la inquietud. Pero dominndose le dijo con naturalidad:
+
+--Muchas gracias, Mundo. Ahora las quemaremos si te parece.... Iremos a
+la cocina....
+
+El joven no replic. Se dirigieron a esta pieza del cuarto fra y
+desmantelada, porque nadie la usaba, y Clementina coloc por su mano el
+paquete sobre el fogn. Mas de repente, cuando ya tena entre los dedos
+el fsforo encendido que el joven le haba dado, se detuvo. Qued
+suspensa un instante y dijo sonriendo:
+
+--Sabes que esto es muy prosaico! Quemar mis cartas de amor en un
+fogn! Uf!... Me parece que debemos concluir con ellas de un modo ms
+potico.... Quieres que nos vayamos a quemarlas al campo?... De este
+modo daremos juntos un ltimo paseo; nos despediremos dignamente.
+
+--Como gustes--articul el joven en voz apenas perceptible.
+
+--Bueno, ve a buscar un coche.
+
+--Lo tengo abajo.
+
+--Salgamos entonces.
+
+Volvi a coger el paquete Raimundo. Ambos dejaron aquel cuartito donde
+nunca ms haban de reunirse. Montaron en coche y ste les condujo
+camino de las Ventas del Espritu Santo. Era una tarde de primavera,
+nublada y fresca. Clementina haba echado los cierres de las
+ventanillas para no ser vista de algn conocido; pero en cuanto salieron
+de la Puerta de Alcal pidi Raimundo que los bajase; por cierto con tan
+poca oportunidad, que en aquel momento cruz a su lado una carretela
+abierta donde iban Pepe Castro y Esperancita Caldern, recin casados.
+No tuvo tiempo ms que para echarse hacia atrs y llevar una mano a la
+cara. Quedle la duda de si la haban reconocido.
+
+Raimundo, a costa de grandes esfuerzos, haba conseguido dominarse, pero
+slo a medias. Clementina haca lo posible por distraerle. Le hablaba,
+como una buena amiga, de asuntos indiferentes, de sus conocidos, dando
+por supuesto que seguira frecuentando su casa. Cuando pasaron Castro y
+su mujer, emprendi una conversacin animada acerca de ellos.
+
+--Ya ves, Mundo; sucedi lo que yo deca. No hace tres meses que se han
+casado y ya andan a la grea Pepe y su suegro por cuestin de la
+dote.... Nadie conoce a Caldern mejor que yo.... Si no lo entierran
+pronto, los pobres se han de ver muy apurados, porque lo que es dinero
+han de tardar en sacrselo....
+
+Raimundo responda a sus observaciones, afectando serenidad; pero su voz
+tena un timbre especial que la dama no dejaba de advertir. Pareca que
+llegaba hmeda, como si hubiese atravesado una regin de lgrimas.
+
+Al fin, en un paraje que vieron ms solitario, hicieron parar el coche y
+se bajaron.
+
+--Agurdenos usted aqu. Vamos a dar un paseo--dijo Raimundo al cochero.
+
+Mas creyendo observar cierta inquietud en los ojos del auriga, se volvi
+a los pocos pasos, sac un billete de cinco duros y se lo entreg
+diciendo:
+
+Ya me dar usted la vuelta. Hasta luego.
+
+Abandonaron la carretera y se pusieron a caminar por los campos ridos y
+tristes del Este de Madrid. El terreno ofreca leves ondulaciones y se
+extenda rojizo y desierto, cortando a lo lejos el horizonte con una
+raya bien pura. Ni un rbol, ni una casa. Los finos zapatos de
+Clementina se hundan en la tierra y quedaban manchados. Caminaban
+silenciosos. Raimundo ya no tena fuerzas para hablar. Ella tambin se
+sinti dominada por la tristeza de la situacin, a la cual ayudaba la
+del paisaje, y tuvo la delicadeza de no desplegar los labios. De vez en
+cuando volva la cabeza para cerciorarse de si podan ser vistos desde
+la carretera. Cuando se convenci de que estaban bastante lejos se
+detuvo.
+
+--Para qu andar ms?... No te parece buen sitio?
+
+Raimundo se detuvo tambin y no respondi. Dej caer el paquete al suelo
+y dirigi la vista a lo lejos, a los confines del horizonte. Clementina
+deshizo el paquete. Despus de echar una ojeada de curiosidad a sus
+cartas, esmeradamente conservadas en los sobres, hizo con ellas un
+montoncito. Aguard un instante a que Raimundo volviese la cabeza, y
+viendo que no lo haca, le dijo:
+
+--Dame un fsforo.
+
+El joven sac el fsforo y se lo entreg encendido, con el mismo
+silencio. Volvi de nuevo la cabeza y sigui mirando fijamente el
+horizonte, mientras Clementina pegaba fuego al montn de cartas y las
+vea arder poco a poco. Tardaron algunos momentos en consumirse:
+necesitaba arreglar con sus manos enguantadas el montoncito para que el
+fuego no se apagase. De vez en cuando diriga una mirada entre inquieta
+y compasiva a su amante, que se mantena inmvil y atento como un marino
+que contempla el cariz de la mar.
+
+Cuando no quedaron ms que las cenizas negras, Clementina, que estaba en
+cuclillas, se alz. Estuvo un momento indecisa sin atreverse a turbar la
+profunda distraccin de Raimundo. Al fin, pasando por su hermoso rostro
+una rfaga de ternura, despus de mirar rpidamente a todos lados, se
+acerc a l, le pas un brazo por la espalda y le dijo con acento
+carioso:
+
+--Y ahora que estamos solos por ltima vez y que nadie nos ve, no nos
+despediremos de un modo ms efusivo?
+
+--Cmo quieres que nos despidamos?--respondi l mirndola y haciendo
+un esfuerzo supremo para sonrer.
+
+--As!--replic la dama vivamente.
+
+Y al mismo tiempo le ech los brazos al cuello y le cubri el rostro de
+fuertes y apasionados besos.
+
+Raimundo se estremeci. Dejse besar por algunos instantes como un
+cuerpo inerte. Al fin, doblndosele las piernas, exclam con acento
+desgarrador:
+
+--Oh, Clementina, me ests matando!
+
+Y cay al suelo privado de sentido. El susto de ella fu grande. No
+haba nadie que la auxiliase. No haba siquiera agua. Alz la cabeza del
+joven, la puso sobre su regazo, le di aire con su sombrero y le hizo
+oler un pomito con perfume que traa. Al cabo de pocos minutos abri los
+ojos: no tard en ponerse en pie. Estaba avergonzado de su flaqueza.
+Clementina se mostraba con l afectuosa y compasiva. Cuando vi que
+estaba ya sereno y en disposicin de marchar, se cogi a su brazo y le
+dijo:
+
+--Vamos.
+
+Y procur distraerle, mientras caminaban, hablndole de una _sauterie_
+que proyectaba y a la cual le peda con insistencia que no dejase de
+asistir.
+
+--Y lo mismo los sbados verdad? Cuidado con abandonarme. Uno es uno y
+otro es otro.... T sers en mi casa el amigo de siempre, y en mi
+corazn ocupars, mientras viva, un lugar de preferencia.
+
+Raimundo se contentaba con sonrer forzadamente.
+
+As llegaron otra vez al sitio donde estaba el coche. Dentro, la dama
+sigui locuaz. El, a medida que se acercaban a Madrid, se iba poniendo
+ms plido. Ya no sonrea.
+
+Vindole de tal modo, con la desesperacin impresa en el semblante,
+Clementina dej al cabo de hablarle en aquel tono. Movida de piedad
+comenz de nuevo a besarle cariosamente. Pero l rechaz sus caricias;
+la apart con suavidad diciendo:
+
+--Djame! djame!... As me haces ms dao.
+
+Dos lgrimas asomaron a sus pupilas y estuvieron largo rato all
+detenidas. Al fin se volvieron otra vez, sin caer, al sitio misterioso
+de donde brotan.
+
+El coche lleg a la Puerta de Alcal. Clementina lo hizo detener delante
+de la calle de Serrano.
+
+--Conviene que te bajes aqu. Ests cerca de tu casa.
+
+Raimundo, sin decir palabra, abri la portezuela.
+
+--Hasta el sbado, Mundo.... No dejes de ir.... Ya sabes que te espero.
+
+Al mismo tiempo le apret la mano con fuerza.
+
+Raimundo, sin mirarla, murmur secamente:
+
+--Adis.
+
+Se baj de un salto, y la dama le vi alejarse con paso vacilante de
+beodo sin volver la vista atrs.
+
+
+FIN
+
+
+
+
+NDICE
+
+ I.--Presentacin de la farndula.
+ II.--Ms personajes.
+ III.--La hija de Salabert.
+ IV.--Cmo alentaba la virtud el seor duque de Requena.
+ V.--Precipitacin.
+ VI.--Desde el Club de los Salvajes a casa de Caldern.
+ VII.--Comida y tresillo en casa de Osorio.
+VIII.--Cena en Fornos.
+ IX.--Los amores de Raimundo.
+ X.--Un poco de derecho civil.
+ XI.--Baile en el palacio de Requena.
+ XII.--Matine religiosa.
+XIII.--Viaje a Riosa.
+ XIV.--Una que se va.
+ XV.--Genio que se apaga.
+ XVI.--Amor que se extingue.
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of La Espuma, by D. Armando Palacio Valds
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ESPUMA ***
+
+***** This file should be named 11529-8.txt or 11529-8.zip *****
+This and all associated files of various formats will be found in:
+ https://www.gutenberg.org/1/1/5/2/11529/
+
+Produced by Stan Goodman, Virginia Paque and the Online Distributed
+Proofreading Team.
+
+
+Updated editions will replace the previous one--the old editions
+will be renamed.
+
+Creating the works from public domain print editions means that no
+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
+permission and without paying copyright royalties. Special rules,
+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
+copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
+protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project
+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
+charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
+practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
+subject to the trademark license, especially commercial
+redistribution.
+
+
+
+*** START: FULL LICENSE ***
+
+THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
+PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
+
+To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
+distribution of electronic works, by using or distributing this work
+(or any other work associated in any way with the phrase "Project
+Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
+Gutenberg-tm License (available with this file or online at
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+
+
+Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm
+electronic works
+
+1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
+electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
+and accept all the terms of this license and intellectual property
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+If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
+Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
+terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
+entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
+used on or associated in any way with an electronic work by people who
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+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
+copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
+Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
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+terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked
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+
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+
+1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
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+1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
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+
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+that
+
+- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
+ the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
+ you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
+ owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
+ has agreed to donate royalties under this paragraph to the
+ Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments
+ must be paid within 60 days following each date on which you
+ prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
+ returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
+ sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
+ address specified in Section 4, "Information about donations to
+ the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
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+- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
+ you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
+ does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
+ License. You must require such a user to return or
+ destroy all copies of the works possessed in a physical medium
+ and discontinue all use of and all access to other copies of
+ Project Gutenberg-tm works.
+
+- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
+ electronic work is discovered and reported to you within 90 days
+ of receipt of the work.
+
+- You comply with all other terms of this agreement for free
+ distribution of Project Gutenberg-tm works.
+
+1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
+electronic work or group of works on different terms than are set
+forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
+both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
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+Foundation as set forth in Section 3 below.
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+1.F.
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+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
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+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
+WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
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+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
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+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
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+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
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+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
+promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
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+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+Each eBook is in a subdirectory of the same number as the eBook's
+eBook number, often in several formats including plain vanilla ASCII,
+compressed (zipped), HTML and others.
+
+Corrected EDITIONS of our eBooks replace the old file and take over
+the old filename and etext number. The replaced older file is renamed.
+VERSIONS based on separate sources are treated as new eBooks receiving
+new filenames and etext numbers.
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ https://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
+
+EBooks posted prior to November 2003, with eBook numbers BELOW #10000,
+are filed in directories based on their release date. If you want to
+download any of these eBooks directly, rather than using the regular
+search system you may utilize the following addresses and just
+download by the etext year.
+
+ https://www.gutenberg.org/etext06
+
+ (Or /etext 05, 04, 03, 02, 01, 00, 99,
+ 98, 97, 96, 95, 94, 93, 92, 92, 91 or 90)
+
+EBooks posted since November 2003, with etext numbers OVER #10000, are
+filed in a different way. The year of a release date is no longer part
+of the directory path. The path is based on the etext number (which is
+identical to the filename). The path to the file is made up of single
+digits corresponding to all but the last digit in the filename. For
+example an eBook of filename 10234 would be found at:
+
+ https://www.gutenberg.org/1/0/2/3/10234
+
+or filename 24689 would be found at:
+ https://www.gutenberg.org/2/4/6/8/24689
+
+An alternative method of locating eBooks:
+ https://www.gutenberg.org/GUTINDEX.ALL
+
+
diff --git a/old/11529-8.zip b/old/11529-8.zip
new file mode 100644
index 0000000..3ec599c
--- /dev/null
+++ b/old/11529-8.zip
Binary files differ
diff --git a/old/11529.txt b/old/11529.txt
new file mode 100644
index 0000000..111febb
--- /dev/null
+++ b/old/11529.txt
@@ -0,0 +1,15064 @@
+The Project Gutenberg EBook of La Espuma, by D. Armando Palacio Valdes
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: La Espuma
+ Obras completas de D. ARMANDO PALACIO VALDES, Tomo VII
+
+Author: D. Armando Palacio Valdes
+
+Release Date: March 9, 2004 [EBook #11529]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ASCII
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ESPUMA ***
+
+
+
+
+Produced by Stan Goodman, Virginia Paque and the Online Distributed
+Proofreading Team.
+
+
+
+
+
+ LA ESPUMA
+
+
+
+ OBRAS COMPLETAS
+
+ DE
+
+ D. ARMANDO PALACIO VALDES
+
+ TOMO VII
+
+ LA ESPUMA
+
+ 1922
+
+
+
+
+
+I
+
+#Presentacion de la farandula.#
+
+
+A las tres de la tarde el sol enfilaba todavia sus rayos por la calle de
+Serrano banandola casi toda de viva y rojiza luz, que heria la vista de
+los que bajaban por la acera de la izquierda mas poblada de casas. Mas
+como el frio era intenso, los transeuntes no se apresuraban a pasar a la
+acera contraria en busca de los espacios sombreados: preferian recibir
+de lleno en el rostro los dardos solares, que al fin, si molestaban,
+tambien calentaban. A paso lento y menudo, con el manguito de rica piel
+de nutria puesto delante de los ojos a guisa de pantalla, bajaba a tal
+hora y por tal calle una senora elegantemente vestida. Tras si dejaba
+una estela perfumada que los tenderos plantados a la puerta de sus
+comercios aspiraban extasiados, siguiendo con la vista el foco de donde
+partian tan gratos efluvios. Porque la calle de Serrano, con ser la mas
+grande y hermosa de Madrid, tiene un caracter marcadamente provincial:
+poco trafago; tiendas sin lujo y destinadas en su mayoria a la venta de
+los articulos de primera necesidad; los ninos jugando delante de las
+casas; las porteras sentadas formando corrillos, departiendo en voz alta
+con los mancebos de las carnicerias, pescaderias y ultramarinos. Asi
+que, no era facil que la gentilisima dama pasara inadvertida como en las
+calles del centro. Las miradas de los que cruzaban como de los que se
+estaban quietos posabanse con complacencia en ella. Se hacian
+comentarios sobre los primores de su traje por las comadres, y se decian
+chistes espantosos por los nauseabundos mancebos, que hacian prorrumpir
+en rugidos de gozo barbaro a sus companeros. Uno de los mas salvajes y
+pringosos vertio en su oido, al cruzar, una de esas brutalidades que
+enrojeceria subito el cutis terso de una _miss_ inglesa y le haria
+llamar al _policeman_ y hasta quiza pedir una indemnizacion. Pero
+nuestra valiente espanola, curada de melindres, no pestaneo siquiera:
+con el mismo paso menudo y vacilante de quien pisa pocas veces el polvo
+de la calle, continuo su carrera triunfal. Porque lo era a no dudarlo.
+Nadie podia mirarla sin sentirse poseido de admiracion, mas aun que por
+su lujoso arreo, por la belleza severa de su rostro y la gallardia de la
+figura. Llegaria bien a los treinta y cinco anos. El tipo de su rostro
+extremadamente original. La tez, morena bronceada; los ojos azules; los
+cabellos de un rubio ceniciento. Pocas veces se ve tan extrana mezcla de
+razas opuestas en un semblante. Si a alguna se inclinaba era a la
+italiana, donde tal que otra, suele aparecer esta clase de figuras que
+semejan _ladies_ inglesas cocidas por el sol de Napoles. En ciertos
+cuadros de Rafael hay algunas que pueden dar idea de la de nuestra dama.
+
+La expresion predominante de su rostro en aquel momento era la de un
+orgulloso desden. A esto contribuia quiza la luz del sol, que le
+obligaba a fruncir su frente tersa y delicada. Hay que confesarlo; en
+aquel rostro no habia dulzura. Debajo de sus lineas correctas y firmes
+se adivinaba un espiritu altivo, sin ternura. Aquellos ojos azules no
+eran los serenos y limpidos que sirven de complemento adorable a ciertas
+fisonomias virginales que pueden admirarse alguna vez en nuestro pais y
+mas a menudo en el norte de Europa. Estaban hechos, sin duda, para
+expresar un tropel de vivas y violentas pasiones. Quiza alguna vez
+tocara su turno al amor ardiente y apasionado, pero nunca al humilde y
+mudo que se resigna a morir ignorado. Llevaba en la cabeza un sombrero
+apuntado, de color rojo, con pequeno y claro velo, rojo tambien, que le
+llegaba solamente a los labios Los reflejos de este velo contribuian a
+dar al rostro el matiz extrano que impresionaba a los que a su lado
+cruzaban. Vestia rico abrigo de pieles, con traje de seda del color del
+sombrero, cubierta la falda por otra de tul o granadina, que era por
+entonces la ultima moda.
+
+Llevaba, como hemos dicho, el manguito levantado a la altura de los
+ojos: estos posados en el suelo, como quien nada tiene que ver ni partir
+con lo que a su alrededor acaece. Por eso, hasta llegar a la calle de
+Jorge Juan, no advirtio la presencia de un joven que desde la acera
+contraria y caminando a la par con ella la miraba con mas admiracion aun
+que curiosidad. Al llegar aqui, sin saber por que, levanto la cabeza y
+sus ojos se encontraron con los de su admirador. Un movimiento bien
+perceptible de disgusto siguio a tal encuentro. La frente de la dama se
+fruncio con mas severidad y se acentuo la altiva expresion de sus ojos.
+Apreto un poco el paso: y al llegar a la calle del Conde de Aranda se
+detuvo y miro hacia atras, con objeto sin duda de ver si llegaba un
+tranvia. El mancebo no se atrevio a hacer lo mismo: siguio su camino, no
+sin dirigirla vivas y codiciosas ojeadas, a las que la gentil senora no
+se digno corresponder. Llego al fin el coche, monto en el dejando ver,
+al hacerlo, un primoroso pie calzado con botina de tafilete, y fue a
+sentarse en el rincon del fondo. Como si se contemplase segura y libre
+de miradas indiscretas, sus ojos se fueron serenando poco a poco y se
+posaron con indiferencia en las pocas personas que en el carruaje habia;
+mas no desaparecio del todo la sombra de preocupacion esparcida por su
+rostro, ni el gesto de desden que hacia imponente su hermosura.
+
+El juvenil admirador no habia renunciado a perderla de vista. Siguio,
+cierto, por la calle de Recoletos abajo; mas en cuanto vio cruzar el
+tranvia se agarro bonitamente a el y subio sin ser notado. Y procurando
+que la dama no advirtiese su presencia, ocultandose detras de otra
+persona que habia de pie en la plataforma, se puso con disimulo a
+contemplarla con un entusiasmo que haria sonreir a cualquiera. Porque
+era grande la diferencia de edad que habia entre ambos. Nuestro muchacho
+aparentaba unos diez y ocho anos. Su rostro imberbe, fresco y sonrosado
+como el de una damisela; el cabello rubio; los ojos azules, suaves y
+tristes. Aunque vestido con americana y hongo, por su traje revelaba ser
+una persona distinguida. Iba de riguroso luto, lo cual realzaba
+notablemente la blancura de su tez. Por esa influencia magnetica que los
+ojos poseen y que todos han podido comprobar, nuestra dama no tardo
+mucho tiempo en volver los suyos hacia el sitio donde el joven vibraba
+rayos de admiracion apasionada. Torno a nublarse su rostro; volvio a
+advertirse en sus labios un movimiento de impaciencia, como si el pobre
+chico la injuriase con su adoracion. Y ya desde entonces empezo
+claramente a dar senales de hallarse molesta en el coche, moviendo la
+hermosa cabeza ora a un lado, ora a otro, con visibles deseos de
+apearse. Mas no lo hizo hasta llegar a San Jose, frente a cuya iglesia
+hizo parar y bajo, pasando por delante de su perseguidor con una
+expresion de fiero desden capaz de anonadarle.
+
+O muy temerario era o muy poca vergueenza debia de tener este cuando
+salto a la calle en pos de ella y comenzo a seguirla por la del
+Caballero de Gracia, caminando por la acera contraria para mejor
+disfrutar de la figura que tanto le apasionaba. La dama seguia
+lentamente su marcha haciendo volver la cabeza a cuantos hombres
+cruzaban a su lado. Era su paso el de una diosa que se digna bajar por
+un momento del trono de nubes para recrear y fascinar a los mortales,
+que al mirarla se embebian y daban fuertes tropezones.
+
+--iMadre mia del Amparo, que mujer!--exclamo en voz alta un cadete
+agarrandose a su companero como si fuese a desmayarse del susto.
+
+La hermosa no pudo reprimir una levisima sonrisa, a cuya luz se pudo
+percibir mejor la peregrina belleza de que estaba dotada. En carruaje
+descubierto bajaban dos caballeros que le dirigieron un saludo
+reverente, al cual respondio ella con una imperceptible inclinacion de
+cabeza. Al llegar a la esquina, en la misma red de San Luis, se detuvo
+vacilante, miro a todas partes, y percibiendo otra vez al rubio mancebo
+le volvio la espalda con ostensible desprecio y comenzo a descender con
+mas prisa por la calle de la Montera, donde su presencia causo entre los
+transeuntes la misma emocion. Tres o cuatro veces se detuvo delante de
+los escaparates aunque se advertia que mas que por curiosidad se paraba
+por el estado nervioso en que la persecucion tenaz del jovencito la
+habia puesto. Cerca de la Puerta del Sol, sin duda para huirla,
+resolviose a entrar en la joyeria de Marabini. Sentose con negligencia
+en una silla, levanto un poquito el velo del sombrero y se puso a
+examinar con distraccion las joyas recien llegadas que el dependiente de
+la tienda fue exhibiendo. Era lo peor que pudo hacer para librarse de
+las miradas de su adolescente adorador. Porque este, con toda comodidad,
+sobre seguro, se las enfilaba por los cristales del escaparate con una
+insistencia que la encolerizaba cada vez mas.
+
+La verdad es que aquella tiendecita primorosamente adornada, donde
+brillaban por todas partes los metales y las piedras preciosas, era
+digno aposento para la bella; el estuche que mejor convenia a joya tan
+delicada. Asi debio de pensarlo el joven rubio, a juzgar por el extasis
+apasionado de sus ojos y la inmovilidad marmorea de su figura. Al fin la
+dama, no pudiendo vencer la irritacion que esto la producia, alzose
+bruscamente de la silla y despidiendose con una frase seca del
+dependiente, que le guardaba extraordinarias consideraciones, salio del
+comercio y llego hasta la Puerta del Sol a toda prisa. Aqui se detuvo;
+luego dio algunos pasos hacia un coche de punto, como si fuese a entrar
+en el; pero de pronto cambio de rumbo, y con paso firme se dirigio hacia
+la calle Mayor, escoltada siempre y no de lejos por el joven. Al llegar
+a la mitad de ella proximamente, entro en una casa de suntuosa
+apariencia, no sin lanzar antes una rapida y furibunda mirada a su
+perseguidor, que la recibio con entera y rara serenidad.
+
+El portero, que estaba plantado en el umbral atusandose gravemente sus
+largas patillas, despojose vivamente de la gorra, le hizo una profunda
+reverencia y corrio a abrir la puerta de cristales que daba acceso a la
+escalera, apretando en seguida el boton de un timbre electrico. Subio
+lentamente la escalera alfombrada, y al llegar al principal la puerta
+estaba ya abierta y un criado con librea al pie de ella esperando.
+
+La casa pertenecia al Excmo. Sr. D. Julian Calderon, jefe de la casa de
+banca _Calderon y Hermanos_, el cual ocupaba todo el principal de ella,
+sirviendose por escalera distinta de los demas pisos, que tenia
+alquilados. Este Calderon era hijo de otro Calderon muy conocido en el
+comercio de Madrid, negociante al por mayor en pieles curtidas, que con
+ellas habia hecho una buena fortuna y que en los ultimos anos de su vida
+la habia acrecentado, dedicandose, a la par que al comercio, al giro y
+descuento de letras. Fallecido el, su hijo Julian continuo su obra sin
+apartarse un punto, manejando con el suyo el haber de sus dos hermanas
+casadas, la una con un medico, la otra con un propietario de la Mancha.
+A su vez estaba casado, bastantes anos hacia, con la hija de un
+comerciante de Zaragoza, llamado D. Tomas Osorio, padre tambien del
+conocido banquero madrileno del mismo nombre, que tenia su hotel con
+honores de palacio en el barrio de Salamanca, calle de Ramon de la Cruz.
+La hermosa dama que acaba de entrar en la casa es la esposa de este
+banquero, y hermana politica, por lo tanto, de la senora de Calderon.
+
+Paso por delante del criado sin aguardar a que este la anunciase, avanzo
+resueltamente como quien tiene derecho a ello, atraveso tres o cuatro
+grandes estancias lujosamente decoradas, y alzando ella misma la rica
+cortina de raso con franja bordada, entro en una habitacion mas reducida
+donde se hallaban congregadas varias personas. En el sillon mas proximo
+a la chimenea estaba arrellanada la senora de la casa, mujer de unos
+cuarenta anos, gruesa, facciones correctas, ojos negros, grandes y
+hermosos, pero sin luz, la tez blanca, los cabellos de un castano claro
+excesivamente finos. Al lado de ella, en una butaquita, estaba otra
+senora, que formaba contraste con ella; morena, delgada, menuda, de
+extraordinaria movilidad, lo mismo en sus ojillos penetrantes que en
+toda su figura. Era la marquesa de Alcudia, de la primer nobleza de
+Espana. Las tres jovenes que sentadas en sillas seguian la fila, eran
+sus hijas, muy semejantes a ella en el tipo fisico, si bien no la
+imitaban en la movilidad: rigidas y silenciosas, los ojos bajos, con
+modestia y compostura tan afectadas, que pronto se echaba de ver el
+regimen severo a que las tenia sometidas su viva y nerviosa mama. Con
+una de ellas hablaba de vez en cuando en voz baja la hija de los senores
+de Calderon, nina de catorce o quince anos, carirredonda, de ojos
+pequenos, nariz arremolachada y algunos costurones en el cuello,
+pregoneros de un temperamento escrofuloso. Esta nina gastaba aun los
+cabellos trenzados, con un lacito en la punta de la trenza, lo mismo que
+la ultima de las de Alcudia, con quien sostenia timida e intermitente
+conversacion. Esta, y sus hermanas, llevaban en la cabeza sendos y
+caprichosos sombreros, mientras Esperancita (que asi nombraban a la hija
+de los amos) andaba con su cabecita redonda al descubierto. El traje una
+_matinee_ azul, demasiadamente corta para sus anos. Los senores de
+Calderon solo tenian esta hija y un nino de dos anos. Frente a la
+senora, reclinado en una butaca igual, estaba el general Patino, conde
+de Morillejo. Hallase entre los cincuenta y sesenta, pero conserva en
+sus ojos el fuego de la juventud; sus cabellos grises estan
+esmeradamente peinados, los largos bigotes a lo Victor Manuel, la
+perilla apuntada, la nariz aguilena le dan un aspecto simpatico y
+gallardo. Es el tipo perfecto del veterano aristocrata. A su lado, en
+otra butaca, estaba Calderon, hombre de unos cincuenta anos, grueso, de
+cara redonda y sonrosada, adornada por cortas patillas grises; los ojos
+redondos, vagos y mortecinos. Cerca de el una senora anciana, que era la
+madre de la esposa de Calderon, aunque mucho se diferenciaba de ella en
+el rostro y la figura: delgada al punto de no tener mas que la piel
+sobre los huesos, morena, ojos hundidos y penetrantes, revelando en
+todos los rasgos de su fisonomia inteligencia y decision. Hablando con
+ella esta Pinedo, el inquilino del cuarto tercero. Aunque su bigote no
+tiene canas, se adivina facilmente que esta tenido: su rostro es el de
+un hombre que anda cerca de los sesenta: fisonomia bonachona, ojos
+saltones que se mueven con viveza, como los que poseen un temperamento
+observador. Viste con elegancia y manifiesta extraordinaria pulcritud en
+toda su persona.
+
+Al ver en la puerta a nuestra bellisima dama, la tertulia se conmovio.
+Todos se alzan del asiento, excepto la senora de Calderon, en cuyo
+rostro parado se dibujo una vaga sonrisa de placer.
+
+--iAh, Clementina! iQue milagro el verte por aqui, mujer!
+
+La dama se adelanto sonriente, y mientras besaba a las senoras y daba la
+mano a los caballeros, respondia a la carinosa reprension de su cunada.
+
+--iAnda! Aplicate la venda, hija, tu que no pareces por mi casa mas que
+por semestres.
+
+--Yo tengo hijos, querida.
+
+--iMiren ustedes que disculpa! Yo tambien los tengo.
+
+--En Chamartin.
+
+--Bueno; el tener hijos no te priva de ir al Real y al paseo.
+
+Clementina se sento entre su cunada y la marquesa de Alcudia. Los demas
+volvieron a ocupar sus asientos.
+
+--iAy, hija!--exclamo aquella respondiendo a la ultima frase.--iSi
+vieras que catarrazo he pillado la otra noche en el teatro! El tonto de
+Ramoncito Maldonado es el que ha tenido la culpa. Con tanto saludo y
+tanta ceremonia, no acababa de cerrar la puerta del palco. Aquel aire
+colado se me metio en los huesos.
+
+--Ha tenido fortuna ese aire--manifesto con sonrisa galante el general
+Patino.
+
+Todos sonrieron menos la interesada, que le miro con sorpresa abriendo
+mucho los ojos.
+
+--?Como fortuna?
+
+Fue necesario que el general le diese la galanteria mascada; solo
+entonces la pago con una sonrisa.
+
+--?No es verdad que ha estado muy bien Gayarre?--dijo Clementina.
+
+--iAdmirable! como siempre--respondio su cunada.
+
+--Yo le encuentro falto de maneras--expreso el general.
+
+--iOh, no, general!... Permitame usted....
+
+Y se empeno una discusion sobre si el famoso tenor poseia o no poseia el
+arte escenico, si era o no elegante en su vestir. Las senoras se
+pusieron de su parte. Los caballeros le fueron adversos.
+
+Del tenor pasaron a la tiple.
+
+--Es toda una hermosa mujer--dijo el general con la seguridad y el
+acento convencido de un inteligente.
+
+--iOh!--exclamo Calderon.
+
+--Pues yo encuentro a la Tosti bastante ordinaria, ?no le parece a
+usted, Clementina?
+
+Esta corroboro la especie.
+
+--No diga usted eso, marquesa; el que una mujer sea alta y gruesa no
+indica que sea ordinaria, si tiene arrogancia en el porte y distincion
+en las maneras--se apresuro a decir el general, echando al mismo tiempo
+una miradita a la senora de Calderon.
+
+--Ni yo sostengo eso, general; no tome usted el rabano por las
+hojas--manifesto la marquesa con extraordinaria viveza, atacando despues
+con brio y un poquillo irritada la gracia y buen talle de la tiple.
+
+Generalizose la disputa, y sucedio lo contrario que en la anterior. Los
+caballeros se mostraron benevolos con la cantante mientras las senoras
+le fueron hostiles. Pinedo la resumio, diciendo en tono grave y solemne,
+donde se notaba, sin embargo, la socarroneria:
+
+--En la mujer, las buenas formas son mas esenciales que en el hombre.
+
+Clementina y el general cambiaron una sonrisa y una mirada
+significativas. La marquesa miro al pulcro caballero con dureza y
+despues se volvio rapidamente hacia sus hijas, que seguian con los ojos
+bajos, en la misma actitud rigida y silenciosa de siempre. Pinedo
+permanecio grave e indiferente, como si hubiese dicho la cosa mas
+natural del mundo.
+
+--Pues yo, amigo Pinedo, creo que los hombres deben tener tambien buenas
+formas--manifesto la panfila senora de Calderon.
+
+Al decir esto se oyo un resuello debil, como de risa reprimida con
+trabajo. Era la ultima nina de la marquesa de Alcudia, a quien su mama
+dirigio una mirada pulverizante. La fisonomia de la nina volvio
+instantaneamente a su primitiva expresion timida y modesta.
+
+--Es una opinion ...--respondio Pinedo, inclinandose respetuosamente.
+
+Este Pinedo, que ocupaba uno de los cuartos terceros de la misma casa
+propiedad de Calderon, desempenaba un empleo de bastante importancia en
+la Administracion publica. Los vaivenes de la politica no lograban
+arrancarle de el. Tenia amigos en todos los partidos, sin que se hubiese
+jamas decidido por ninguno. Hacia la vida del hombre de mundo; entraba
+en las casas mas aristocraticas de la corte; trataba familiarmente a la
+mayoria de los personajes de la banca y la politica; era socio antiguo
+del _Club de los Salvajes_, donde se placa en bromear todas las noches
+con los jovenes aristocratas que alli se reunian, quienes le trataban
+con harta confianza que no pocas veces degeneraba en groseria. Era
+hombre afable, inteligente, muy corrido y experto en el trato de los
+hombres; tolerante con toda clase de vanidades por el mismo desprecio
+que sentia hacia ellas. No obstante, con la apariencia de hombre cortes
+e inofensivo, guardaba en el fondo de su alma un fondo satirico que le
+servia para vengarse lindamente, con alguna frase incisiva y oportuna,
+de las demasias de sus amiguitos los sietemesinos del _Club_. Estos le
+profesaban una mezcla de afecto, desprecio y miedo. Nadie conocia su
+procedencia, aunque se daba por seguro que habia nacido en humilde cuna.
+Unos le hacian hijo de un carnicero de Sevilla; otros le declaraban
+granuja de la playa de Malaga en su juventud. Lo que se sabia de
+positivo, era que hacia ya muchos anos habia aparecido en Madrid como
+parasito de un titulo andaluz, el cual, despues de haber disipado su
+fortuna, se salto los sesos. En la compania de este, nuestro Pinedo
+adquirio gran numero de relaciones utiles, llego a conocer y tratar a
+toda la gente que hacia viso, entre la cual era popular. Tenia el buen
+tacto de echarse a un lado cuando tropezaba con un hombre inflado y
+soberbio, dejandole paso. No excitaba los celos de nadie y esto es medio
+seguro de no ser aborrecido. Al mismo tiempo su ingenio, su caracter
+socarron, que procuraba mantener siempre dentro de ciertos limites,
+despertaba a menudo la alegria en las tertulias; bastaba para darle en
+ellas cierta significacion, que de otro modo no hubiera disfrutado.
+
+No tenia mas familia que una hija de diez y ocho anos llamada Pilar. Su
+mujer, a quien nadie conocio, habia muerto muchos anos hacia. Su sueldo
+era de cuarenta mil reales, y con el vivian economicamente padre e hija,
+en el tercero que Calderon les dejaba por veintidos duros al mes. Los
+gastos mayores de Pinedo eran de representacion. Como frecuentaba una
+sociedad muy superior a la que, dada su posicion, le correspondia, era
+preciso vestir con elegancia y asistir a los teatros. Comprendiendo la
+necesidad absoluta de seguir cultivando sus relaciones, que eran las
+pilastras en que su empleo se sustentaba, imponiase tales dispendios sin
+vacilar, ahorrandolo en otras partidas del presupuesto domestico. Vivia,
+pues, en situacion permanente de equilibrio. El empleo le permitia
+frecuentar la sociedad de los prepotentes, mientras estos le ayudaban
+inconscientemente a mantenerse en el empleo. Ningun ministro se atrevia
+a dejar cesante a un hombre con quien iba a tropezar en todas las
+tertulias y saraos de la corte. Luego Pinedo tenia el honor de hablar
+alguna vez con las personas reales: ciertas frases suyas corrian por los
+salones y se celebraban mas quiza de lo que merecian, por lo mismo que
+en los salones suele haber poco ingenio: tiraba bastante bien con
+carabina y con pistola y era inteligentisimo y poseia una copiosa
+biblioteca tocante al arte culinario. Los mas altos personajes se
+sentian lisonjeados cuando oian decir que Pinedo elogiaba a su cocinero.
+
+--?Cuando has estado en el colegio, Pacita?--le pregunto en voz baja
+Esperanza a la menor de la marquesa de Alcudia.
+
+--Pues el viernes; ?no sabes que mama nos lleva todos los viernes a
+confesar? ?Y tu?
+
+--Yo hace lo menos tres semanas que no he estado. Mama y yo nos
+confesamos cada mes.
+
+--?Y se conforma con eso el padre Ortega?
+
+--A mi no me dice nada.... No se si a mama....
+
+--No le dira, no: ya sabe muy bien donde pone el pie. ?Has visto a las
+de Mariani?
+
+--Si; hace pocos dias, en el Retiro.
+
+--?No sabes que Maria se ha echado un novio?
+
+--No me ha dicho nada.
+
+--Si, de caballeria ... hijo del brigadier Arcos.... iUn tio mas
+desgalichado! Feo no es; pero le tiemblan las piernas cuando anda como
+si saliese del hospital.... Ya ves, como la mama es querida del
+brigadier ... todo queda en casa.
+
+--Y tu, ?sigues con tu primo?
+
+--No te lo puedo decir. El lunes se marcho enfadado y no ha vuelto por
+casa. Mi primo no es lo que parece; no es una mosquita muerta, sino un
+pillo muy largo, que si le dan el pie se toma la mano.... iAnda! pues si
+no anduviese yo con ojo, no se adonde hubiera parado con la marcha que
+llevaba.... ?Sabes que estaba empenado en que le regalase mis ligas?
+
+--iJesus!--exclamo la nina de Calderon riendo.
+
+--Lo que oyes, hija.... Por supuesto que yo le puse de sucio y de
+gorrino que no habia por donde cogerle.... Se marcho muy amoscado, pero
+ya volvera.
+
+--Tu primo monta muy bien. Le he visto ayer a caballo.
+
+--Lo unico que sabe hacer. Las letras le estorban. Se ha examinado ya
+seis veces de Derecho romano y siempre ha salido suspenso.
+
+--iQue importa!--exclamo la nina de Calderon con un desprecio que
+hubiera estremecido a Heinecio en su tumba. Y anadio en seguida:
+
+--?Esos sombreros os los ha hecho Mme. Clement?
+
+--No, los ha encargado mama a Paris por la senora de Carvajal, que ha
+llegado el sabado.
+
+--Son muy bonitos.
+
+--Mas que los que hace Mme. Clement ya son.
+
+Y se enfrascaron por breves momentos en una platica de moda.
+
+La nina de Calderon, que era bastante fea, poseia, no obstante, cierto
+atractivo que provenia acaso de sus cortos anos, acaso tambien de una
+boca de labios gruesos y frescos y dientes iguales y blancos, donde la
+sensualidad habia dejado su sello. La ultima de Alcudia era una chicuela
+de temperamento enfermizo, que no tenia mas que huesos y ojos.
+
+--Oye--le dijo Esperanza cuando se hubieron cansado de hablar de
+sombreros--, ?sabes que el ultimo dia que he estado en el colegio les
+lleve el retrato de mi hermanito?... Veras que paso mas gracioso. Lo han
+retratado desnudo, y como tiene aquello descubierto, la hermana Maria de
+la Saleta no queria ensenarlo a las ninas. Las chicas comenzaron a
+gritar: "iqueremos verlo! iqueremos verlo!" ?Sabes lo que hizo entonces?
+Pues lo fue ensenando con la mano puesta encima, dejando solo ver el
+pecho y la cabeza.
+
+--iChica, que gracia tiene eso!--exclamo Pacita soltando la carcajada.
+
+Esperanza la secundo, riendo ambas de tan buena gana que concluyeron por
+llamar la atencion de la tertulia, sobre todo de la marquesa, que volvio
+a dirigir a su hija una mirada severisima.
+
+Entraba en aquel momento una senora que representaba cuarenta anos; el
+rostro, hermoso aun, pintado, con senales impresas mas que de los anos,
+de una vida agitada y galante.
+
+--Aqui esta Pepa Frias--dijo sonriendo Mariana, la esposa de Calderon.
+
+--Eso es; aqui esta Pepa Frias--respondio con afectado mal humor la
+misma--. Una mujer que no tiene pizca de vergueenza al poner los pies en
+esta casa.
+
+Los tertulios rieron.
+
+--?Tu te crees por lo visto que soy de la Inclusa? ?que no tengo casa?
+Pues si que la tengo, Salesas, 60, principal.... Es decir, la tiene el
+casero.... Pero le pago, lo que no haran seguramente todos tus
+inquilinos. Perdone usted, Pinedo; no le habia visto.... Y tambien tengo
+mis sabados ... y no hay tanto calor como aqui iuf! y doy chocolate y
+te, y conversacion y todo ... lo mismo que aqui.
+
+Mientras decia esto, iba saludando a los circunstantes con semblante
+furioso. Pero como todos sabian a que atenerse, reian.
+
+Era una mujer metida en carnes, los cabellos artificialmente rubios, los
+ojos un poco saltones, pero hermosos, la boca fresca y sensual; una
+mujer agradable, en suma, que habia tenido y que seguia teniendo, a
+pesar de sus anos, muchos apasionados.
+
+--Lo que no hay--anadio acercandose a la senora de Calderon y dandole
+dos sonoros besos en las mejillas--es una mujer tan ingrataza y tan
+insignificante como tu.... Por supuesto, que yo no vengo ya a verte a
+ti, sino a mi senor D. Julian, que alguna vez que otra sube a darme las
+buenas tardes y a decirme como anda la cotizacion.... Y a proposito de
+cotizacion, Clementina, dile a tu marido que suspenda aquello hasta que
+le avise.... Mejor dicho, no le digas nada; yo pasare esta noche por tu
+casa.
+
+--iPero hija, que lios traes siempre con el papel y la Bolsa y las
+acciones!--exclamo Mariana.
+
+--Pues los mismos que tu traerias si no tuvieses un marido tan activo
+que se encarga de calentarse la cabeza para que tu la tengas fresca y
+descansada....
+
+--Vaya, Pepa, no me eche usted piropos, que voy a ponerme colorado--dijo
+Calderon.
+
+--No digo mas que la verdad. iSi creeran que es plato de gusto estar
+pensando en si baja o si sube el papel, escribir cartas y endosos y
+andar camino del Banco!
+
+--Imagino yo, Pepa--manifesto el general con sonrisa galante--que por
+mas que diga, usted tiene aficion a los negocios.
+
+--?Imagina usted? iQue raro!
+
+--No tengo tanta imaginacion como usted, pero alguna si--respondio el
+general un poco molestado por la risa que la frase de Pepa habia
+producido.
+
+Esta Pepa era una mujer que gozaba fama de chistosa en sociedad, aunque
+realmente su gracia se confundia a menudo con la desvergueenza. Hablar
+siempre con rostro enojado, llamar a las cosas por su nombre, por crudo
+que fuese, decir una fresca al lucero del alba; tales eran las
+cualidades que habian logrado darle popularidad en los salones. Habia
+quedado viuda bastante joven, con dos hijos, un varon que habia seguido
+la carrera de marino y que a la sazon estaba navegando, y una hija a
+quien habia casado hacia un ano. Su marido habia sido comerciante, y en
+los ultimos anos jugaba en la Bolsa con fortuna. En esta temporada, Pepa
+contrajo la misma pasion. Una vez viuda siguio alimentandola. La
+prudencia, o por mejor decir la timidez que caracteriza a las mujeres en
+los negocios, la habian librado de la ruina, que suele ser, tarde o
+temprano, inevitable para los apasionados al juego. Algo se habia
+mermado su fortuna, pero aun disfrutaba de un envidiable bienestar.
+
+--Pepa, el asunto marcha admirablemente--dijo Pinedo--. De Zaragoza han
+pedido un volcan y en la Coruna ha resuelto el Ayuntamiento establecer
+dos, al oriente y al poniente de la ciudad.
+
+--Me alegro, me alegro muchisimo. ?De manera que no suelto las acciones?
+
+--Nunca; el sindicato tiene seguridad de que antes de un mes subiran a
+trescientos.
+
+Los pocos que estaban en la broma rieron. Los demas fijaron en ellos sus
+ojos con curiosidad.
+
+--?Que es eso de los volcanes, Pinedo?--pregunto la esposa de Calderon.
+
+--Senora, se ha formado una sociedad para establecer volcanes en las
+poblaciones.
+
+--iAh! ?Y para que sirven esos volcanes?
+
+--Para la calefaccion, y ademas como objeto de adorno.
+
+Todos comprendieron ya la burla menos la linfatica senora, que siguio
+preguntando con interes los pormenores del negocio. Los tertulios reian,
+hasta que Calderon, entre risueno y enojado, exclamo:
+
+--iPero mujer, no seas tan candida! ?No ves que es una guasa que se
+traen Pepa y Pinedo?
+
+Estos protestaron afectando gran formalidad, pero la primera dijo al
+oido del segundo:
+
+--Si sera panfila esta Mariana, que hace ya tres meses que el general
+Cruzalcobas le esta haciendo el amor y aun no se ha enterado.
+
+Asi llamaba Pepa al general Patino, y no sin fundamento. A pesar de su
+apuesta figura un tanto averiada, y de su continente marcial, Patino era
+un veterano falsificado. Sus grados habian sido ganados sin derramar una
+gota de sangre. Primero como ayo instructor del arte militar de una
+persona real; miembro despues de algunas comisiones cientificas, y
+empleado ultimamente en el ministerio de la Guerra, cultivando la
+amistad de todos los personajes politicos; diputado varias veces;
+senador por fin y ministro del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, no
+habia estado en el campo de batalla sino persiguiendo a un general
+revolucionario, y eso con firme proposito de no alcanzarle nunca. Como
+habia viajado un poco y se jactaba de haber visto todos los adelantos
+del arte de la guerra, pasaba por militar instruido. Estaba suscrito a
+dos o tres revistas cientificas; citaba en las tertulias, cuando se
+tocaba a su profesion, algunos nombres alemanes; para discutir empleaba
+un tono enfatico y sacaba voz de gola que imponia respeto a los oyentes.
+Pero la verdad es que las revistas se quedaban siempre por abrir sobre
+la mesa de noche, y los nombres alemanes, aunque bien pronunciados, no
+eran mas que sonidos en su boca. Preciabase de militar a la moderna por
+esto y por vestir siempre de paisano. Amaba las artes, sobre todo la
+musica: abonado constante al teatro Real y a los cuartetos del
+Conservatorio. Amaba tambien las flores y las mujeres, muy especialmente
+a la mujer del projimo. Era catador insaciable de la fruta del cercado
+ajeno. Su vida se deslizaba modesta y feliz, regando las gardenias de su
+jardincito de la calle de Ferraz y seduciendo a las esposas de los
+amigos. Hacia esto ultimo por vocacion, como se deben hacer las cosas, y
+ponia en ello todo el empeno y concentraba todas las fuerzas de su
+lucida inteligencia, lo cual es de absoluta necesidad para hacer algo
+grande y provechoso en el mundo. Sus conocimientos estrategicos, que no
+habia tenido ocasion de aplicar en el campo de batalla, servianle
+admirablemente para entrar a saco en el corazon de las bellas damas de
+la corte. Bloqueaba primero la plaza con miradas languidas, acudiendo a
+los teatros, al paseo, a las iglesias que ellas frecuentaban. En todas
+partes el sombrero flamante y reluciente de Patino se agitaba en el aire
+declarando la ardiente y respetuosa pasion de su dueno. Estrechaba
+despues el cerco intimando en la casa, trayendo confites a los ninos,
+comprandoles juguetes y libros de estampas, llevandoles alguna vez a
+almorzar. Se hacia querer de los criados con regalos oportunos. Venia
+despues el asalto; la carta o la declaracion verbal. Aqui desplegaba
+nuestro general una osadia y un arrojo singulares que, contrastaban
+notablemente con la prudencia y habilidad del cerco. Esta complejidad de
+aptitudes ha caracterizado siempre a los grandes capitanes, Alejandro,
+Cesar, Hernan Cortes, Napoleon.
+
+Los anos no conseguian ni calmar su pasion por las altas empresas ni
+mermar sus extraordinarias facultades. O por mejor decir lo que perdia
+en vigor ganabalo en arte, con lo que se restablecia el equilibrio en
+aquel privilegiado temperamento. Mas la fortuna, segun ha tenido a bien
+comunicar a varios filosofos, se niega a ayudar a los viejos. El insigne
+capitan habia experimentado en los ultimos tiempos algunos descalabros
+que no podian atribuirse a falta de prevision o valor, sino a la
+versatilidad de la suerte. Dos jovenes casadas le habian dado calabazas
+consecutivamente. Como sucede a todos los hombres de verdadero genio en
+quien los reveses no producen desmayos femeniles, antes sirven para
+concentrar y vigorizar las fuerzas de su espiritu. Patino no lloro como
+Augusto sobre sus legiones. Pero medito, y medito largamente. Y su
+meditacion fue de fecundos resultados. Un nuevo plan estrategico,
+asombroso como todos los suyos, surgio del torbellino de sus
+pensamientos elevados. Dandose cuenta perfecta del estado y cantidad de
+sus fuerzas de ataque y calculando con admirable precision el grado de
+resistencia que podian ofrecerle sus dulces enemigos, comprendio que no
+debia atacar las plazas nuevas, cuyas fortificaciones son siempre mas
+recias, sino aquellas que por su antigueedad empezasen ya a desmoronarse.
+Tal viva penetracion del arte y tal destreza en la ejecucion como el
+general poseia, anunciaban desde luego la victoria. Y, en efecto, a
+consecuencia del nuevo y acertado plan de ataque, comenzaron a rendirse
+una en pos de otra, a sus armas, no pocas bellezas de las mejor
+sazonadas y maduras de la capital. Y en los brazos de estas Venus de
+plateados cabellos siguio recogiendo el merecido premio a su prudencia y
+bravura.
+
+Como el cartagines Anibal, Patino sabia variar en cada ocasion de
+tactica, segun la condicion y temperamento del enemigo. Con ciertas
+plazas convenia el rigor, desplegar aparato de fuerza. En otras era
+necesario entrar solapadamente sin hacer ruido. A una dama le gustaba el
+aspecto marcial y varonil del conquistador; se deleitaba escuchando las
+memorables jornadas de Garravillas y Jarandilla, cuando iba persiguiendo
+a los sublevados. A otra le placa oirle disertar en estilo correcto con
+su hermosa voz de gola, acerca de los problemas politicos y militares. A
+otra en fin, le extasiaba oirle interpretar alguna famosa melodia de
+Mozart o Schuman en el violoncelo. Porque nuestro heroe tocaba el
+violoncelo con rara perfeccion y fuerza es confesar que este
+delicadisimo instrumento le ayudo poderosamente en las mas de sus
+famosas conquistas. Arrastraba las notas de un modo irresistible,
+indicando bien claramente que, a pesar de su arrojado y belicoso
+temperamento, poseia un corazon sensible a las dulzuras del amor. Y por
+si este arrastre oportunisimo de las notas no lo decia con toda
+claridad, corroboralo un alzar de pupilas y meterlas en el cogote,
+dejando descubierto solo el blanco de los ojos, cuando llegaba al punto
+algido o patetico de la melodia, que realmente era para impresionar a
+cualquier belleza por aspera que fuese.
+
+La maliciosa insinuacion de Pepa Frias tenia fundamento. El bravo
+general hacia ya algun tiempo "que estaba poniendo los puntos" a la
+senora de Calderon, aunque esta no daba senales de advertirlo. Jamas en
+sus muchas y brillantes campanas se le habia presentado un caso
+semejante. Disparar contra una plaza durante algunos meses canonazos y
+mas canonazos, meter dentro de ella granadas como cabezas y permanecer
+tan sosegada, durmiendo a pierna suelta como si le echasen bolitas de
+papel. Cuando el general le soltaba algun requiebro a quemarropa,
+Mariana sonreia bondadosamente.
+
+--Callese usted, picaro. iBuen pez debio usted de haber sido en sus
+buenos tiempos!
+
+Patino se mordia los labios de coraje. iLos buenos tiempos! iEl, que
+pensaba que nunca los habia tenido mejores! Pero con su inmenso talento
+diplomatico sabia disimular y sonreia tambien como el conejo.
+
+--?Cuando te han comprado esa pulsera?--pregunto Pacita a Esperanza,
+reparando en una caprichosa y elegante que esta traia.
+
+--Me la ha regalado el general hace unos dias.
+
+--iAh! ?El general, por lo visto, te hace muchos regalos?--dijo la de
+Alcudia con leve expresion ironica que su amiga no entendio.
+
+--Si; es muy bueno, siempre nos trae regalos. A mi hermanito le ha
+comprado una medalla preciosa.
+
+--?Y a tu mama no le hace regalos?
+
+--Tambien.
+
+--?Y que dice tu papa?
+
+--?Mi papa?--exclamo la nina levantando los ojos con sorpresa--, ?que ha
+de decir?
+
+Pacita, sin contestar, llamo la atencion de una de sus hermanas.
+
+--Mercedes, mira que pulsera tan bonita le ha regalado el general a
+Esperanza.
+
+La segunda de Alcudia perdio su rigidez por un momento, y tomando el
+brazo de Esperanza la examino con curiosidad.
+
+--Es muy bonita. ?Te la ha regalado el general?--pregunto cambiando al
+mismo tiempo con su hermana una mirada maliciosa.
+
+--Aqui esta Ramoncito--dijo Esperanza volviendo los ojos a la puerta.
+
+--iAh! Ramoncito Maldonado.
+
+Un joven delgado, huesudo, palido, de patillas negras que tocaban en la
+nariz, como las gastaba entonces el rey, y a su imitacion muchos jovenes
+aristocratas, entro sonriente y comenzo a saludar con desembarazo a
+todos, apretandoles la mano con leve sacudida y acercandola al pecho,
+del modo extravagante que se hace algunos anos entre los pisaverdes
+madrilenos. En cuanto el entro esparciose por la habitacion un perfume
+penetrante.
+
+--iJesus, que peste!-exclamo por lo bajo Pepa Frias despues de darle la
+mano-. iQue afeminado es este Ramoncito!
+
+--iHola, barbian!-dijo el joven tomando de la barba con gran
+familiaridad a Pinedo-. ?Que te has hecho ayer? Pepe Castro ha
+preguntado por ti....
+
+--?Ha preguntado por mi Pepe Castro? iTanto honor me confunde!
+
+Causaba cierta sorpresa ver a Maldonado tutear a un hombre ya entrado en
+anos y de venerable aspecto. Todos los mozalbetes del _Club de los
+Salvajes_ hacian lo mismo, sin que Pinedo se diese por ofendido.
+
+--Ahi tienes a Mariana--siguio este--que acaba de hablar perrerias de
+ti, y con razon.
+
+--?Pues?
+
+--No haga usted caso, Ramoncito--exclamo la senora de Calderon asustada.
+
+--Y Pepa tambien.
+
+--?Usted, Pepa?-pregunto el mancebo queriendo demostrar desembarazo,
+pero inquieto en realidad, porque la de Frias era con razon temida.
+
+--Yo, si. Vamos a cuentas, Ramoncito, ?que se propone usted echando
+sobre si tanto perfume? ?Es que pretende usted seducirnos a todas por el
+organo del olfato?
+
+--Por cualquier organo me agradaria seducir a usted, Pepa. La tertulia
+celebro la respuesta. Se oyo una espontanea carcajada. Pacita la habia
+soltado. Su mama se mordio los labios de ira y encargo a la hija que
+tenia mas cerca que hiciese presente a la otra, para que a su vez lo
+comunicase a la menor, que era una desvergonzada y que en llegando a
+casa se verian las caras.
+
+--iHombre, bien! choque usted--exclamo la de Frias, dando la mano a
+Ramoncito-. Es la unica frase regular que le he oido en mi vida.
+Generalmente no dice usted mas que tonterias.
+
+--Muchas gracias.
+
+--No hay de que.
+
+--Ya hemos leido la pregunta que usted hizo en el Ayuntamiento,
+Ramoncito--dijo la senora de Calderon, mostrandose amable para
+desvirtuar la acusacion de Pinedo.
+
+--iPs! cuatro palabrejas.
+
+--Por ahi se empieza, joven--manifesto Calderon con acento Protector.
+
+--No; no se empieza por ahi--dijo gravemente Pinedo--. Se empieza por
+_rumores_. Luego vienen las _interrupciones.... (iEs inexacto!
+iPruebemelo su senoria! La culpa es de los amigos de su senoria.)_ En
+seguida llegan los ruegos y las preguntas. Despues la explicacion de un
+voto particular o la defensa de una proposicion incidental. Por ultimo,
+la intervencion en los grandes debates economicos.... Pues bien. Ramon
+se encuentra ya en la tercer categoria, en la de los ruegos.
+
+--Gracias, Pinedito, gracias--respondio el joven algo amoscado--.Pues ya
+que he llegado a esa categoria, _te ruego_ que no seas tan guason.
+
+--iHombre, tampoco esta mal eso!--exclamo Pepa Frias con asombro--.
+Ramoncito, va usted echando ingenio.
+
+El joven concejal fue a sentarse entre la nina de la casa y la menor de
+Alcudia, que se apartaron de mala gana para dejarle introducir su silla.
+Este Maldonado, muchacho de buena familia, no enteramente desprovisto de
+bienes de fortuna y elegido recientemente concejal por la Inclusa,
+dirigia desde hace algun tiempo sus obsequios a la nina de Calderon. Era
+un matrimonio bastante proporcionado, al decir de los amigos. Esperanza
+seria mas rica que Ramoncito, porque la hacienda de D. Julian era solida
+y considerable; pero aquel, que tampoco estaba en la calle, tenia ya
+comenzada con buenos auspicios su carrera politica. Los padres de la
+chica ni se oponian ni alentaban sus pretensiones. Con el aplomo y la
+superioridad que da el dinero, Calderon apenas fijaba la atencion en
+quien requeria de amores a su hija, abrigando la seguridad de que no le
+faltarian buenos partidos cuando quisiera casarla. Y en efecto, cinco o
+seis pollastres de lo mas elegante y perfilado de la sociedad madrilena
+zumbaban en los paseos, en las tertulias y en el teatro Real alrededor
+de la rica heredera, como zanganos en torno de una colmena. Ramoncito
+tenia varios rivales, algunos de consideracion. No era lo peor esto,
+sino que la nina, tan apagada de genio, tan timida y silenciosa
+ordinariamente, solo con el era atrevida y desenfadada, autorizandose
+bromitas mas o menos inocentes, respuestas y gestos bruscos que
+mostraban bien claro que no le tomaba en serio. Por eso le decia a
+menudo Pepe Castro, su amigo y confidente, que se hiciese valer un poco
+mas; que no se manifestase tan rendido ni ansioso; que a las mujeres hay
+que tratarlas con un poco de desden.
+
+Este Pepe Castro no solo era el amigo y el confidente de Maldonado, pero
+tambien su modelo en todos los actos de la vida social y privada. Los
+juicios que pronunciaba acerca de las personas, los caballos, la
+politica (de esto hablaba pocas veces), las camisas y los bastones eran
+axiomas incontrovertibles para el joven concejal. Imitabale en el
+vestir, en el andar, en el reir. Si el otro compraba una jaca espanola
+cruzada, ya estaba Ramoncito vendiendo la suya inglesa para adquirir
+otra parecida; si le daba por saludar militarmente llevandose la mano
+abierta a la sien, a los pocos dias Ramoncito saludaba a todo el mundo
+como un recluta; si tomaba una chula por querida, no tardaba mucho
+nuestro joven en pasear por los barrios bajos en busca de otra. Pepe
+Castro se peinaba echando el pelo hacia adelante, para ocultar cierta
+prematura calva. Ramoncito, que tenia un pelo hermoso se peinaba
+tambien hacia adelante. Hasta la calva hubiera imitado con gusto por
+parecerle mas _chic_. Pues bien, a pesar de tan devota imitacion no
+habia podido obedecerle en lo tocante a sus incipientes amores. Y esto
+porque, aunque parezca raro, Ramoncito habia llegado a interesarse de
+verdad por la nina. El amor pocas veces es un sentimiento simple. A
+menudo contribuyen formarle y darle vida otras pasiones, como la
+vanidad, la avaricia, la lujuria, la ambicion. Asi formado apenas se
+distingue del verdadero amor: inspira el mismo vigilante cuidado y causa
+las mismas zozobras y penas. Ramoncito se creia sinceramente enamorado
+de Esperancita, y acaso tuviera razon para ello, pues la apetecia,
+pensaba en ella a todas horas, buscaba con afan los medios de agradarla
+y aborrecia de muerte a sus rivales. Por mas que se esforzaba en seguir
+los consejos del admirado Pepe Castro, procurando ocultar su inclinacion
+o al menos la vehemencia con que la sentia, no lo lograba. Habia
+empezado por calculo a festejarla, con el dominio sobre si de un hombre
+que tiene libre el corazon: habia llegado pronto, gracias a la
+resistencia desdenosa de la chica, a preocuparse vivamente, a sentirse
+aturdido y fascinado en su presencia. Luego la competencia de otros
+pollos le encendia la sangre y los deseos de hacerse pronto dueno de la
+mano de la nina. En obsequio a la verdad, hay que decir que se habia
+olvidado "casi" de los millones de Calderon, que amaba ya a la hija
+"casi" desinteresadamente.
+
+--?Conque ha hablado usted en el Ayuntamiento, Ramon?--le pregunto
+Pacita--. ?Y que ha dicho usted?
+
+--Nada, cuatro palabras sobre el servicio de alcantarillas--respondio
+con afectado aire de modestia el joven.
+
+--?Pueden ir las senoras al Ayuntamiento?
+
+--?Por que no?
+
+--Pues yo quisiera mucho oirle hablar un dia.... Y Esperancita tiene mas
+deseos que yo, de seguro.
+
+--iNo, no!... Yo no--se apresuro a decir la nina.
+
+--Vamos, chica, no lo disimules. ?No has de tener ganas de oir hablar a
+tu novio?
+
+Esperanza se puso como una amapola y exclamo precipitadamente:
+
+--Yo no tengo novio, ni quiero tenerlo.
+
+Ramoncito tambien se puso colorado.
+
+--iPero que cosas tan horribles tienes, Paz!--siguio aturdida y
+confusa--. No vuelvas a hablar asi porque me marcho de tu lado.
+
+--Perdona, hija--dijo la maliciosa nina, que se gozaba en el
+aturdimiento de su amiga y del concejal--. Yo creia.... Hay muchos que
+lo dicen.... Entonces, si no es Ramon sera Federico.... Maldonado
+fruncio el entrecejo.
+
+--Ni Federico ni nadie.... iDejame en paz!... mira, aqui esta el padre
+Ortega; levantate.
+
+
+
+
+II
+
+#Mas personajes.#
+
+
+Un clerigo alto, de rostro palido y redondo, joven aun, con ojos azules
+y mirada vaga de miope, aparecio en la puerta. Todos se levantaron. La
+marquesa de Alcudia avanzo rapidamente y fue a besarle la mano. Detras
+de ella hicieron lo mismo sus hijas, Mariana y las demas senoras de la
+tertulia.
+
+--Buenas tardes, padre--. Buenos ojos le vean, padre--. Sientese aqui,
+padre.--No, ahi no, padre; vengase cerca del fuego.
+
+El sexo masculino le fue dando la mano con afectuoso respeto. La voz del
+sacerdote, al preguntar o responder en los saludos era suave, casi de
+falsete, como si en la pieza contigua hubiese un enfermo; su sonrisa era
+triste, protectora, insinuante. Parecia que le habian arrancado a su
+celda y a sus libros con gran trabajo, que entraba alli con repugnancia,
+solo por hacer algun bien con el contacto de su sabia y virtuosisima
+persona a aquellos buenos senores de Calderon, de quienes era director
+espiritual. Sus habitos y sotana eran finos y elegantes; los zapatos de
+charol con hebilla de plata; las medias de seda.
+
+Le dieron la enhorabuena calurosamente por una oracion que habia
+pronunciado el dia anterior en el oratorio del Caballero de Gracia. El
+se contento con sonreir y murmurar dulcemente:
+
+--Densela a ustedes, senoras, si han sacado algun fruto.
+
+El padre Ortega no era un clerigo vulgar, al menos en la opinion de la
+sociedad elegante de la corte, donde tenia mucho partido. Sin pecar de
+entremetido frecuentaba las casas de las personas distinguidas. No le
+gustaba hacer ruido ni llamar la atencion de las tertulias sobre si. No
+daba ni admitia bromas, ni tenia el temperamento abierto y jaranero que
+suele caracterizar a los sacerdotes que gustan del trato social. Si era
+intrigante, debia de serlo de un modo distinto de lo que suele verse en
+el mundo. Discreto y afable, humilde, grave y silencioso cuando se
+hallaba en sociedad, procurando borrar y confundir su personalidad
+entre las demas, adquiria relieve cuando subia a la catedra del Espiritu
+Santo, lo que hacia a menudo. Alli se expresaba con desenfado y
+verbosidad sorprendentes. No lograba conmover al auditorio ni lo
+pretendia, pero demostraba un talento claro y una ilustracion poco comun
+en su clase. Porque era de los poquisimos sacerdotes que estaban al
+tanto de la ciencia moderna, o al menos semejaba estarlo. En vez de las
+platicas morales que se usan y de las huecas y disparatadas
+declamaciones de sus colegas contra la ciencia y la razon, los sermones
+de nuestro escolapio trascendian fuertemente a lecturas modernisimas: en
+todos ellos procuraba demostrar directa o indirectamente que no existe
+incompatibilidad entre los adelantos de la ciencia y el dogma. Hablaba
+de la evolucion, del transformismo, de la lucha por la existencia,
+citaba a Hegel alguna vez, traia a cuento la teoria de Malthus sobre la
+poblacion, el antagonismo del trabajo y el capital. De todo procuraba
+sacar partido en defensa de la doctrina catolica. Para rechazar los
+nuevos ataques era necesario emplear nuevas armas. Hasta se confesaba,
+en principio, partidario de las teorias de Darwin, cosa que tenia
+sorprendidos e inquietos a algunos de sus timoratos amigos y penitentes,
+pero esto mismo contribuia a infundirles mas respeto y admiracion.
+Cuando hablaba para las senoras solamente, prescindia de toda erudicion
+que pudiera parecerles enfadosa; adoptaba un lenguaje mundano. Les
+hablaba de sus tertulias, de sus saraos, de sus trajes y caprichos, como
+quien los conoce perfectamente; sacaba comparaciones y argumentos de la
+vida de sociedad, y esto encantaba a las damas y las postraba a sus
+pies. Era el confesor de muchas de las principales familias de la
+capital. En este ministerio demostraba una prudencia y un tacto
+exquisitos. A cada persona la trataba segun sus antecedentes, posicion y
+temperamento. Cuando tropezaba con una devota escrupulosa, viva y
+ardiente como la marquesa de Alcudia, el buen escolapio apretaba de
+firme las clavijas, se mostraba exigente, tiranico, entraba en los
+ultimos pormenores de la vida domestica y los reglamentaba. En casa de
+Alcudia no se daba un paso sin su anuencia. Y en estos sitios, como si
+se gozase en mostrar su poder, adoptaba un continente grave y severo que
+en otras partes no se le conocia. Cuando daba con alguna familia
+despreocupada, con poca aficion a la iglesia, ensanchaba la manga, se
+hacia benigno y tolerante, procurando nada mas que guardasen las formas
+y no diesen mal ejemplo a los otros. Hacia cuanto le era posible por
+afianzar esa alianza dichosa establecida de poco tiempo a esta parte
+entre la religion y el "buen tono" en nuestro pais. Cada dia sacaba una
+moda que a ello contribuyese, traducidas unas del frances, otras nacidas
+en su propio cerebro. En la capilla u oratorio de alguna familia ilustre
+reunia ciertos dias del ano por la tarde a las damas conocidas. Eran
+unas agradabilisimas _matinees_, donde se oraba, tocaba el organo
+expresivo la mas habil pianista, decia el padre una platica familiar,
+departia despues amigablemente con las senoras acerca de asuntos
+religiosos, se confesaba la que queria, y por ultimo pasaban al comedor,
+donde se tomaba te, cambiando de conversacion. Cuando fallecia alguna
+persona de estas familias, el padre Ortega se hacia poner en las
+papeletas de defuncion como director espiritual, rogando que la
+encomendasen a Dios. Luego repartia entre todos los amigos unos
+papelitos impresos o memorias con oraciones, donde se pedia al Supremo
+Hacedor con palabras encarecidas y melosas que por tal o cual merito que
+resplandecio en su sagrada pasion perdonase al conde de T*** o a la
+baronesa de M*** el pecado de soberbia o de avaricia, etc. Generalmente
+no era aquel en que mas habia sobresalido el difunto, lo cual hacia el
+padre con buen acuerdo para evitar el escandalo y una pena a la familia.
+Tambien se encargaba de gestionar la adquisicion del mayor numero
+posible de indulgencias, la bendicion papal _in articulo mortis_, las
+preces de algun convento de monjas, etc. Siendo su amigo y penitente se
+podia tener la seguridad de no ir al otro mundo desprovisto de buenas
+recomendaciones. Lo que no sabemos es el caso que Dios hacia de ellas,
+si escribia encima de las memorias con lapiz azul, como los ministros,
+"hagase", o si preguntaba al padre Ortega, como la senora del cuento:
+"?Y a usted quien le presenta?"
+
+Cuando hubo cambiado algunas palabras corteses con casi todos los
+tertulios, haciendo a cada cual la reverencia que dada su posicion le
+correspondia, la marquesa de Alcudia le tomo por su cuenta, y llevandole
+a uno de los angulos del salon y sentados en dos butaquitas, comenzo a
+hablarle en voz baja como si se estuviese confesando. El clerigo, con el
+codo apoyado en el brazo del sillon, cogiendo con la mano su barba
+rasurada, los ojos bajos en actitud humilde, la escuchaba. De vez en
+cuando proferia tambien alguna palabra en voz de falsete, que la
+marquesa escuchaba con profundo respeto y sumision, lo cual no impedia
+que al instante volviese a la carga gesticulando con viveza, aunque sin
+alzar la voz.
+
+Habia entrado poco despues que el padre un joven gordo, muy gordo,
+rubio, con patillitas que le llegaban poco mas abajo de la oreja, mucha
+carne en los ojos y fresco y sonrosado color en las mejillas. La ropa le
+estallaba. Su voz era levemente ronca y la emitia con fatiga. Al entrar
+nublose la descolorida faz de Ramoncito Maldonado. El recien llegado era
+hijo de los condes de Casa-Ramirez y uno de los pretendientes a la mano
+de la primogenita de Calderon. Jacobo Ramirez o Cobo Ramirez, como se le
+llamaba en sociedad, pasaba por chistoso por el mismo motivo que Pepa
+Frias, aunque con menos razon. Caracterizabale una libertad grosera en
+el hablar, un desprecio cinico hacia las personas, aun las mas
+respetables, y una ignorancia que rayaba en lo inverosimil. Sus chistes
+eran de lo mas burdo y soez que es posible tolerar entre personas
+decentes. Alguna vez daba en el clavo, esto es, tenia alguna ocurrencia
+feliz; mas, por regla general, sus chuscadas eran pura y lisamente
+desvergueenzas.
+
+La tertulia, no obstante, se regocijo con su entrada. Una sonrisa feliz
+se esparcio por todos los rostros, menos el de Ramoncito.
+
+--Oiga usted, Calderon--entro diciendo, sin saludar--. ?Como se arregla
+usted para tener siempre criados tan guapos?... A uno de ellos, el de la
+entrada, con la poca luz que habia y la voz de mezzo-soprano que me
+gasta, le he confundido con una muchacha.
+
+--iHombre, no!--exclamo riendo el banquero.
+
+--iHombre, si! A mi no me importa nada que usted traiga todos los Romeos
+que guste.... ?Viene por aqui su amigo Pinazo?
+
+Los que entendieron adonde iba a parar, que eran casi todos, soltaron la
+carcajada.
+
+--iNo viene! ino viene!--dijo Calderon casi ahogado por la risa.
+
+--?De que se rien?--pregunto Pacita por lo bajo a Esperanza.
+
+--No se--respondio esta con acento de sinceridad, encogiendose de
+hombros.
+
+--De seguro Cobo ha dicho una barbaridad. Se lo preguntare despues a
+Julia que no dejara de haberla cogido.
+
+Volvieron ambas la vista hacia la mayor de Alcudia y la vieron inmovil,
+rigida, con los ojos bajos como siempre. En el angulo de sus labios, sin
+embargo, vagaba una leve sonrisa maliciosa que mostraba que no sin razon
+la hermanita fiaba en sus profundos conocimientos.
+
+--Hola, Ramoncillo--dijo acercandose a Maldonado y dandole una palmada
+en la mejilla con familiaridad--. Siempre tan guapote y tan seductor.
+
+Estas palabras fueron dichas en tono entre afectuoso e ironico, que le
+sento muy mal al joven.
+
+--No tanto como tu..., pero en fin, vamos tirando--respondio Ramoncito.
+
+--No, no, tu eres mas guapo.... Y si no que lo digan estas ninas.... Un
+poco flacucho estas, sobre todo desde hace una temporada, pero ya
+doblaras en cuanto se te pase eso.
+
+--No tiene que pasarme nada.... Ya se que nunca podre ser de tantas
+libras como tu--replico mas picado.
+
+--Pues tienes mas hierbas.
+
+--Alla nos vamos, chico; no vengas echandotelas de _fanciullo_, porque
+es muy cursi, sobre todo delante de estas ninas.
+
+--iPero hombre, que siempre han de estar ustedes rinendo!--exclamo Pepa
+Frias--. Acaben ustedes pronto por batirse, ya que los dos no caben en
+el mundo.
+
+--Donde no caben los dos--le dijo por lo bajo Pinedo--es en casa de
+Calderon.
+
+--Nada de eso--manifesto Cobo en tono ligero y alegre--. Los amigos mas
+renidos son los mejores amigos. ?Verdad, barbian?
+
+Al mismo tiempo tomo la cabeza de Ramoncito con ambas manos y se la
+sacudio carinosamente. Este le rechazo de mal humor.
+
+--Quita, quita, no seas sobon.
+
+Cobo y Maldonado eran intimos amigos. Se conocian desde la infancia.
+Habian estado juntos en el colegio de San Anton. Luego en la sociedad
+siguieron manteniendo relaciones estrechas, principalmente en el _Club
+de los Salvajes_, adonde ambos acudian asiduamente. Como ambos ejercian
+la misma profesion, la de pasear a pie, en coche y a caballo; como ambos
+frecuentaban las mismas casas y se encontraban todos los dias en todas
+partes, la confianza era ilimitada. Siempre habia habido entre ellos,
+sin embargo, una graciosa hostilidad, pues Cobo despreciaba a Ramoncito,
+y este, que lo adivinaba, manteniase constantemente en guardia. Esta
+hostilidad no excluia el afecto. Se decian mil insolencias, disputaban
+horas enteras; pero en seguida salian juntos en coche como si no hubiera
+pasado nada, y se citaban para la hora del teatro. Maldonado tomaba las
+cosas de Cobo en serio. Este se gozaba en llevarle la contraria en
+cuanto decia, hasta que conseguia irritarlo, ponerlo fuera de si. Mas el
+afecto desaparecio en cuanto ambos pusieron los ojos en la chica de
+Calderon. No quedo mas que la hostilidad. Sus relaciones parecia que
+eran las mismas; reunianse en el club diariamente, paseaban a menudo
+juntos, iban a cazar al Pardo como antes. En el fondo, sin embargo, se
+aborrecian ya cordialmente. Por detras decian perrerias el uno del otro;
+Cobo con mas gracia, por supuesto, que Ramoncito, porque le tenia,
+fundada o infundadamente, un desprecio verdadero.
+
+--Vamos, les pasa a ustedes lo que a mi hija y su marido....--dijo la
+de Frias.
+
+--iNo tanto! ino tanto, Pepa!--interrumpio Ramirez afectando susto.
+
+--iPero que sinvergueenza es usted, hombre!--exclamo aquella tratando de
+contener la risa, que no cuadraba a su mal humor caracteristico--. Se
+parecen ustedes en que siempre estan reganando y haciendo las paces.
+
+Y se puso a describir con bastante gracia la vida matrimonial de su
+hija. Lo mismo ella que el marido eran un par de chiquillos mimosos,
+insoportables. Sobre si no la habia pasado el plato a tiempo o no la
+habia echado agua en la copa, sobre los botones de la camisa, o si no
+cepillaron la ropa, o tenia la ensalada demasiado aceite, armaban
+caramillos monstruosos. Los dos eran Igualmente susceptibles y
+quisquillosos. A veces se pasaban seis u ocho dias sin hablarse. Para
+entenderse en los menesteres de la vida se escribian cartitas y en ellas
+se trataban de usted--. "Asuncion me ha pasado un recado diciendome que
+vendra a las ocho para llevarme al teatro. ?Tiene usted inconveniente en
+que vaya?"--escribia ella dejandole la carta sobre la mesa del
+despacho--. "Puede usted ir adonde guste"--respondia el por el mismo
+procedimiento--. "?Que platos quiere usted para manana? ?Le gusta a
+usted la lengua en escarlata?"--"Demasiado sabe usted que no como
+lengua. Hagame el favor de decir a la cocinera que traiga algun pescado,
+pero no boquerones como el otro dia, y que no fria tanto las tortillas".
+Ninguno de los dos queria humillarse al otro. Asi que, esta tirantez se
+prolongaba ridiculamente, hasta que ella, Pepa, los agarraba por las
+orejas, les decia cuatro frescas y les obligaba a darse la mano. Luego,
+en las reconciliaciones, eran extremosos.
+
+--?Sabe usted, Pepa, que no quisiera estar yo alli en el momento de la
+reconciliacion?--dijo Cobo haciendo alarde nuevamente de su malignidad
+brutal.
+
+--Tampoco yo, hijo--respondio, dando un suspiro de resignacion que hizo
+reir--. Pero ique quiere usted! Soy suegra, que es lo ultimo que se
+puede ser en este mundo, y tengo esa penitencia y otras muchas que usted
+no sabe.
+
+--Me las figuro.
+
+--No se las puede usted figurar.
+
+--Pues, querida, a mi me gustaria muchisimo ver a mis hijos
+reconciliados. No hay cosa mas fea que un matrimonio renido--dijo la
+bendita de Mariana con su palabra lenta, arrastrada, de mujer linfatica.
+
+--Tambien a mi ... pero despues que pasa la reconciliacion--respondio
+Pepa, cambiando miradas risuenas con Cobo Ramirez y Pinedo.
+
+--iDe que buena gana me reconciliaria yo con usted, Mariana, del mismo
+modo que esos chicos!--dijo en voz muy baja el almibarado general
+Patino, aprovechando el momento en que la esposa de Calderon se inclino
+para hurgar el fuego con un hierro niquelado. Al mismo tiempo, como
+tratase de quitarselo para que ella no se molestase, sus dedos se
+rozaron, y aun puede decirse, sin faltar a la verdad, que los del
+general oprimieron suave y rapidamente los de la dama.
+
+--iReconciliarse!--dijo esta en voz natural--. Para eso es necesario
+antes estar enfadados y, a Dios gracias, nosotros no lo estamos.
+
+El viejo tenorio no se atrevio a replicar. Rio forzadamente, dirigiendo
+una mirada inquieta a Calderon. Si insistia, aquella panfila era capaz
+de repetir en voz alta la atrevida frase que acababa de decirle.
+
+--Por supuesto--siguio Pepa--que yo me meto lo menos posible en sus
+reyertas. Ni voy apenas por su casa. iUf! iMe crispa el hacer el papel
+de suegra!
+
+--Pues yo, Pepa, quisiera que fuese usted mi suegra--dijo Cobo,
+mirandola a los ojos codiciosamente.
+
+--Bueno, se lo dire a mi hija, para que se lo agradezca.
+
+--iNo, si no es por su hija!... Es porque ... me gustaria que usted se
+metiese en mis cosas.
+
+--iBah, bah! dejese usted de musicas--replico la de Frias medio enojada.
+
+Un amago de sonrisa que plegaba sus labios pregonaba, no obstante, que
+la frase la habia lisonjeado.
+
+Ramoncito volvio a sacar la conversacion del teatro Real, la liebre que
+sale y se corre en todas las tertulias distinguidas de la corte. La
+opera, para los abonados, no es un pasatiempo, sino una institucion. No
+es el amor de la musica, sin embargo, lo que engendra esta constante
+preocupacion, sino el no tener otra cosa mejor en que ocuparse. Para
+Ramoncito Maldonado, para la esposa de Calderon y para otros muchos, los
+seres humanos se dividen en dos grandes especies: los abonados al teatro
+Real y los no abonados. Los primeros son los unicos que expresan
+realmente de un modo perfecto la esencia de la humanidad. Gayarre y la
+Tosti fueron puestos otra vez a discusion. Los que habian llegado
+ultimamente dieron su opinion, tanto sobre el merito como sobre la
+disposicion fisica de los dos cantantes.
+
+Ramoncito se puso a contar en voz baja a Esperanza y a Paz que la noche
+anterior habia sido presentado a la Tosti en su _camerino_. "Una mujer
+muy amable, muy fina. Le habia recibido con una gracia y una amabilidad
+sorprendentes. Ya habia oido hablar mucho de el, de Ramoncito, y tenia
+deseos vivos de conocerle personalmente. Cuando supo que era concejal,
+quedo asombrada por lo joven que habia llegado a ese puesto. iYa ven
+ustedes que tonteria! Por lo visto, en otros paises se acostumbra a
+elegir solo a los viejos. De cerca era aun mejor que de lejos. Un cutis
+que parece raso; una dentadura preciosa; luego una arrogante figura; el
+pecho levantado y iunos brazos!..."
+
+La vanidad hacia a Ramoncito no solo torpe, porque es regla bien sabida
+que cuando se galantea a una mujer no debe alabarse con demasiado calor
+a otra, sino un tantico atrevido dirigiendose a ninas. Estas se miraban
+sonrientes, brillandoles los ojos con fuego malicioso y burlon que el
+joven concejal no observaba.
+
+--Y diga usted Ramon, ?no se ha declarado usted a ella?--le pregunto
+Pacita.
+
+--Todavia no--respondio haciendose cargo ya de la intencion burlona de
+la pregunta.
+
+--Pero se declarara.
+
+--Tampoco. Estoy ya enamorado de otra mujer. Al mismo tiempo dirigio una
+miradita languida a Esperanza. Esta se puso repentinamente seria.
+
+--?De veras? Cuente usted ... cuente usted.
+
+--Es un secreto
+
+--Bien, pero nosotras lo guardaremos.... ?Verdad Esperanza que tu no
+diras nada?
+
+Y la escualida chiquilla miraba maliciosamente a su amiga gozandose en
+su mal humor y en la inquietud de Ramoncito.
+
+--Yo no tengo gana de saber nada.
+
+--Ya lo oye usted, Ramon. Esperanza no tiene gana de oir hablar de sus
+novias. Yo bien se por que es, pero no lo digo....
+
+--iQue tonta eres, chica!--exclamo aquella con verdadero enojo.
+
+El joven concejal quedo lisonjeado por tal advertencia que venia de una
+amiga intima. Creyo, sin embargo, que debia cambiar la conversacion a
+fin de no echar a perder su pretension, pues veia a Esperanza seria y
+cenuda.
+
+--Pues no crean ustedes que es tan dificil declararse a la Tosti y que
+ella responda que si.... Y si no ... ahi tienen ustedes a Pepe Castro,
+que puede dar fe de lo que digo.
+
+--Es que Pepe Castro no es usted--manifesto la nina de Calderon con
+marcada displicencia.
+
+Maldonado cayo de la region celeste donde se mecia. Aquella frase
+punzante dicha en tono despreciativo le llego al alma. Porque cabalmente
+la superioridad de Pepe Castro era una de las pocas verdades que se
+imponian a su espiritu de modo incontrastable. Pudiera ofrecer reparos a
+la de Hornero, pero a la de Pepito, no. La seguridad de no poder llegar
+jamas, por mucho que le imitase, al grado excelso de elegancia,
+despreocupacion, valor desdenoso y hastio de todo lo creado, que
+caracterizaba a su admirado amigo, le humillaba, le hacia desgraciado.
+Esperanza habia puesto el dedo en la llaga que minaba su preciosa
+existencia. No pudo contestar; tal fue su emocion.
+
+Clementina estaba triste, inquieta. Desde que habia entrado en casa de
+su cunada, buscaba pretexto para irse. Pero no lo hallaba. Era forzoso
+resignarse a dejar transcurrir un rato. Los minutos le parecian siglos.
+Habia charlado unos momentos con la marquesa de Alcudia, mas esta la
+habia dejado en cuanto entro el padre Ortega. Su cunada estaba
+secuestrada por el general Patino, que le explicaba minuciosamente el
+modo de criar a los ruisenores en jaula. Las dos chicas de Alcudia que
+tenia al lado parecian de cera, rigidas, tiesas, contestando por
+monosilabos a las pocas preguntas que las dirigio. Una sorda irritacion
+se iba apoderando poco a poco de ella. Dado su temperamento, no se
+hubieran pasado muchos minutos en echar a rodar todos los miramientos y
+largarse bruscamente. Alas al oir el nombre de Pepe Castro levanto la
+cabeza vivamente y se puso a escuchar con avida atencion. La reticencia
+de Ramoncito la puso subito palida. Se repuso no obstante en seguida, y,
+entrando en la conversacion con amable sonrisa, dijo:
+
+--Vaya, vaya, Ramon; no sea usted mala lengua.... iPobres mujeres en
+boca de ustedes!
+
+--No se habla mal sino de la que lo merece, Clementina--respondio este
+animado por el cable que impensadamente recibia.
+
+--De todas hablan ustedes. Me parece que su amiguito Pepe Castro no es
+de los que se muerden la lengua para echar por el suelo una honra.
+
+--Clementina, hasta ahora no le he cogido tras de ninguna mentira. Todo
+Madrid sabe que es hombre de mucha suerte con las mujeres.
+
+--iNo se por que!--replico con un mohin de desden la dama.
+
+--Yo no soy inteligente en la hermosura de los hombres--manifesto el
+joven riendo su frase--, pero todos dicen que Pepito es guapo.
+
+--iPs!... Sera segun el gusto de cada cual ... y que me dispense Pacita,
+que es su pariente. Yo formo parte de esos _todos_ y no lo digo.
+
+--La verdad es--apunto Esperancita timidamente--que Pepito no pasa por
+feo.... Luego, es muy elegante y distinguido, ?verdad tu?
+
+Y se dirigio a Pacita, poniendose al mismo tiempo levemente colorada.
+
+Clementina le dirigio una mirada penetrante que concluyo de ruborizarla.
+
+--?De que se habla?--pregunto Cobo Ramirez acercandose al corro.
+
+Casi nunca se sentaba en las tertulias. Le placa andar de grupo en
+grupo, resollando como un buey, soltando alguna frase atrevida en cada
+uno. La faz de Ramoncito se nublo al aproximarse su rival. Este no dejo
+de notarlo y le dirigio una mirada burlona.
+
+--Vamos, Ramoncillo, di; ?como te arreglas para tener tan animadas a las
+damas? Me acaba de decir Pepa que vas echando ingenio.
+
+--No, hombre; ?como voy a echarlo si lo tienes tu todo?--profirio con
+irritacion el concejal.
+
+--Vaya, chico, si es que te azaras porque yo me acerco, me voy.
+
+Una sonrisa ironica, amarga y triunfal al mismo tiempo, dilato el rostro
+anguloso de Ramoncito. Habia cogido a su enemigo en la trampa. Ha de
+saberse que pocos dias antes averiguo casualmente, por medio de un
+academico de la lengua, que no se decia _azararse_, sino _azorarse_.
+
+--Querido Cobo--dijo echandose hacia atras con la silla y mirandole con
+fijeza burlona--. Antes de hablar entre personas ilustradas, creo que
+debieras aprender el castellano.... Digo ... me parece....
+
+--?Pues?--pregunto el otro sorprendido.
+
+--No se dice azarar, sino _azorar_, queridisimo Cobo. Te lo participo
+para tu satisfaccion y efectos consiguientes.
+
+La actitud de Ramoncito al pronunciar estas palabras era tan arrogante,
+su sonrisa tan impertinente, que Cobo, desconcertado por un momento,
+pregunto con furia:
+
+--?Y por que se dice azorar y no azarar?
+
+--iPorque si!... iPorque lo digo yo!... iEso!...--respondio el otro sin
+dejar de sonreir cada vez con mayor ironia y echando una mirada de
+triunfo a Esperanza.
+
+Se entablo una disputa animada, violenta, entre ambos. Cobo se mantuvo
+en sus trece sosteniendo con brio que no habia tal _azorar_, que a nadie
+se lo habia oido en su vida y eso que estaba harto de hablar con
+personas ilustradas. El joven y perfumado concejal le respondia
+brevemente sin abandonar la sonrisilla impertinente, seguro de su
+triunfo. Cuanto mas furioso se ponia Cobo, mas se gozaba en humillarle
+delante de la nina por quien ambos suspiraban.
+
+Pero la decoracion cambio cuando Cobo irritadisimo, viendose perdido,
+llamo en su auxilio al general Patino.
+
+--Vamos a ver, general, usted que es una de las eminencias del ejercito,
+?cree que esta bien dicho azorarse?
+
+El general, lisonjeado por aquella oportuna dedada de miel, manifesto
+dirigiendose a Maldonado en tono paternal:
+
+--No, Ramoncito, no: esta usted en un error. Jamas se ha dicho en Espana
+azorar.
+
+El concejal dio un brinco en la silla. Abandonando subito toda ironia,
+echando llamas por los ojos, se puso a gritar que no sabian lo que se
+decian, que parecia mentira que personas ilustradas, etc., etc.... Que
+estaba seguro de hallarse en lo cierto y que inmediatamente se buscase
+un diccionario.
+
+--El caso es, Ramoncito--dijo D. Julian rascandose la cabeza--, que el
+que habia en casa hace ya tiempo que ha desaparecido. No se quien se lo
+ha llevado.... Pero a mi me parece tambien, como al general, que se dice
+azarar....
+
+Aquel nuevo golpe afecto profundamente a Maldonado, que, palido ya,
+tembloroso, lanzo con voz turbada un ultimo grito de angustia.
+
+--iAzorar viene de _azor_, senores!
+
+--iQue azor ni que coliflor, hombre de Dios!--exclamo Cobo soltando una
+insolente carcajada--. Confiesa que has metido la patita y di que no lo
+volveras a hacer.
+
+El despecho, la ira del joven concejal no tuvieron limites. Todavia
+lucho algunos momentos con palabras y ademanes descompuestos. Pero como
+se contestase a sus energicas protestas con risitas v sarcasmos,
+concluyo por adoptar una actitud digna v despreciativa, mascullando
+palabras cargadas de hiel, los labios tremulos, la mirada torva. De vez
+en cuando dejaba escapar por la nariz un leve bufido de indignacion.
+Cobo estuvo implacable: aprovecho todas las ocasiones que se ofrecieron
+para dirigirle indirectamente una pullita envenenada que causaba el
+regocijo de las ninas y hacia sonreir discretamente a las personas
+graves. Nadie en el mundo padecio mas hambre y sed de justicia que
+Ramoncito en aquella ocasion.
+
+La llegada de un nuevo personaje puso fin o suspendio por lo menos su
+tormento. Anuncio el criado al senor duque de Requena. La entrada de
+este produjo en la tertulia un movimiento que indicaba bien claramente
+su importancia. Calderon salio a recibirle dandole las dos manos con
+efusion. Los hombres se levantaron apresuradamente y se apartaron de los
+asientos para salir a su encuentro sonrientes, expresando en su actitud
+la veneracion que les inspiraba. Las damas volvieron tambien sus rostros
+hacia el con curiosidad y respeto, y Pepa Frias se levanto para
+saludarle. Hasta el padre Ortega abandono a su marquesa y se adelanto
+inclinado, sumiso, dirigiendole un saludo almibarado, sonriendole con
+sus ojos claros al traves de los fuertes cristales de miope que gastaba.
+Por algunos instantes apenas se oyo en la estancia mas que "querido
+duque", "senor duque". "iOh, duque!"
+
+El objeto de tanta atencion y acatamiento era un hombre bajo, gordo, la
+faz amoratada, los ojos saltones y oblicuos, el cabello blanco, y el
+bigote entrecano, duro y erizado como las puas de un puerco-espin. Los
+labios gruesos y sinuosos y manchados por el zumo del cigarro puro que
+traia apagado y mordia paseandolo de un angulo a otro de la boca sin
+cesar. Podria tener unos sesenta anos, mas bien mas que menos. Venia
+envuelto en un magnifico gaban de pieles que no habia querido quitarse a
+la entrada por hallarse acatarrado. Mas al poner los pies en el
+saloncito de Calderon, sintiose malamente impresionado por el calor que
+alli hacia. Sin contestar apenas a los saludos y sonrisas que a porfia
+le dirigian, murmuro en tono brutal, con la voz gruesa y ronca a la vez
+que caracteriza a los hombres de cuello corto:
+
+--iPuf! iEsto echa bombas!...
+
+Y lo acompano de una interjeccion valenciana que principia por f. Al
+mismo tiempo hizo ademan de despojarse del abrigo. Veinte manos cayeron
+sobre el para ayudarle y esto retraso un poco la operacion.
+
+Representose en la tertulia de Calderon la escena de los israelitas en
+el desierto que mas se ha repetido en el mundo, la adoracion del becerro
+de oro. El recien llegado era nada menos que D. Antonio Salabert, duque
+de Requena, el celebre Salabert rico entre los ricos de Espana, uno de
+los colosos de la banca y el mas afamado, sin disputa, por el numero y
+la importancia de sus negocios. Habia nacido en Valencia. Nadie conocia
+a su familia. Decian unos que habia sido granuja del mercadal, otros que
+empezo de lacayo de un banquero y luego fue cobrador de letras y
+zurupeto, otros que habia sido soldado de Cabrera en la primera guerra
+civil, y que el origen de su fortuna estuvo en una maleta llena de onzas
+de oro que robo a un viajero. Algunos llegaban hasta a filiarle en una
+de las celebres partidas de bandoleros que infestaron a Espana poco
+despues de la guerra. Pero el explicaba del modo mas sencillo y grafico
+la procedencia de su fortuna, que no bajaba de cien mil millones de
+pesetas. Cuando se enfadaba con los empleados de su casa, lo cual
+sucedia a menudo, y notaba que se ofendian con sus palabrotas
+injuriosas, solia decirles gritando como un energumeno:
+
+--?Sabeis, f...., como he llegado yo a tener dinero?... Pues recibiendo
+muchas patadas en el trasero. Solo a fuerza de puntapies se logra subir
+arriba. ?Estamos?
+
+Hay que confesar que este dato adolece de ser un poco vago; pero la
+perfecta autenticidad de que se halla revestido, le da un valor
+inapreciable. Tomandolo como base de la investigacion, acaso se pueda
+llegar a definir el caracter y a historiar la vida y las empresas del
+opulento banquero.
+
+--Hola, chiquita--dijo avanzando hasta Clementina y tomandole la barba
+como se hace con los ninos--. ?Estas aqui? No he visto tu coche abajo.
+
+--He salido a pie, papa.
+
+--Es un milagro. Si quieres, puedes llevarte el mio.
+
+--No; tengo deseos de caminar. Estoy estos dias muy pesada.
+
+El duque de Requena habia prescindido de todos los presentes y hablaba a
+su hija con toda la afabilidad de que era susceptible. La veia pocas
+veces. Clementina era su hija natural, habida alla en Valencia, cuando
+joven, de una mujer de la infima clase social, como el lo era al
+parecer. Luego se habia casado en Madrid, ya en camino de ser rico, con
+una joven de la clase media, de la cual no tuvo familia. Esta senora,
+extremadamente delicada de salud desde su matrimonio, habia cedido o,
+por mejor decir, habia ella misma propuesto que la hija de su marido
+viniese a habitar la misma casa. Clementina se educo, pues, aqui y fue
+amada de la esposa de su padre como una verdadera hija. Ella la quiso y
+la respeto tambien como a una madre. Despues que se caso solia visitarla
+a menudo; pero como su padre estaba siempre muy ocupado, no entraba en
+sus habitaciones, y desde las de su madre (asi la llamaba) se iba a la
+calle. Solo en los dias de banquete o recepcion, o cuando casualmente le
+tropezaba en las casas o en la calle departia un rato con el.
+
+Despues de preguntarle por su marido y por sus hijos, el duque se puso a
+hablar, sin sentarse, con Calderon y Pepa Frias. Un hombre rudo y
+campechanote en la apariencia: sonreia pocas veces: cuando lo hacia era
+de modo tan leve que aun podia dudarse de ello. Acostumbraba a llamar
+las cosas por su nombre y a dirigirse a las personas sin formulas de
+cortesia, diciendoles en la cara cosas que pudieran pasar por groserias:
+no lo eran porque sabia darles un tinte entre rudo y afectuoso que les
+quitaba el aguijon. No era muy locuaz. Generalmente se mantenia
+silencioso mordiendo su cigarro y examinando al interlocutor con sus
+ojos oblicuos, impenetrables. Mostraba al hablar una inocencia falsa y
+socarrona que no le hacia antipatico. Detras se veia siempre al antiguo
+granuja del mercadal de Valencia, diestro, burlon, receloso y
+marrullero.
+
+Pepa Frias le hablo de negocios. La viuda era incansable en esta
+conversacion. Queria enterarse de todo, temiendo ser enganada avida
+siempre de ganancias y temblando con terror comico ante la perspectiva
+de la baja de sus fondos. Se hacia repetir hasta la saciedad los
+pormenores. "?Soltaria las acciones del Banco y compraria _Cubas_? ?Que
+pensaba hacer el Gobierno con el amortizable? Habia oido rumores. ?Se
+haria en alza la proxima liquidacion? ?No seria mejor liquidar en el
+momento con treinta centimos de ganancia que aguardar a fin de mes?"
+
+Para ella las palabras de Salabert eran las del oraculo de Delfos. La
+fama inmensa del banquero la tenia fascinada. Por desgracia, el duque,
+como todos los oraculos antiguos y modernos, se expresaba siempre que se
+le consultaba, de un modo ambiguo. Respondia a menudo con grunidos que
+nadie sabia si eran de afirmacion, de negacion o de duda. Las frases que
+de vez en cuando se escapaban de su boca entre el cigarro y los labios
+humedos y sucios eran oscuras, cortadas, ininteligibles en muchos casos.
+Ademas, todo el mundo sabia que no era posible fiarse de el, que se
+gozaba en despistar a sus amigos y hacerles caer de bruces en un mal
+negocio. Sin embargo, Pepa insistia aspirando a arrancar de aquel
+cerebro luminoso el secreto de la mina: bromeaba tomandole de las
+solapas de la levita, llamandole viejo, cazurro, zorro, haciendo gala de
+una desvergueenza que en ella habia llegado a ser coqueteria. El banquero
+no daba fuego. Le seguia el humor respondiendo con grunidos y con tal
+cual frase escabrosa que hacia reir a Calderon, aunque no tenia muchas
+ganas de hacerlo viendole echar sin miramiento alguno tremendos
+escupitajos en la alfombra. Porque el duque con el picor del tabaco
+salivaba bastante y no acostumbraba a reparar donde lo hacia, a no ser
+en su casa donde cuidaba de ponerse al lado de la escupidera. Calderon
+estaba inquieto, violento, lo mismo que si se los echase en la cara. A
+la tercera vez, no pudiendo contenerse, fue el mismo a buscar la
+escupidera para ponersela al lado. Salabert le dirigio una mirada
+burlona y le hizo un guino a Pepa. Ya tranquilo Calderon se mostro
+locuaz y pretendio sustituirse al duque dando consejos a Pepa sobre los
+fondos. Pero aunque hombre prudente y experto en los negocios, la viuda
+no se los apreciaba ni aun queria oirlos. Al fin y al cabo, entre el y
+Salabert existia enorme distancia: el uno era un negociante vulgar, el
+otro un genio de la banca. Sin embargo, este asentia con sonidos
+inarticulados a las indicaciones bursatiles del dueno de la casa. Pepa
+no se fiaba.
+
+Salabert se aparto un poco del grupo y se dejo caer sobre el brazo de un
+sillon adoptando una postura grosera, para lo cual solo el tenia
+derecho. En vez de ser mal vistos aquellos modales libres y rudos,
+contribuian no poco a su prestigio y al respeto idolatrico que en
+sociedad se le tributaba. Lejos nuevamente de la escupidera volvio a
+salivar sobre la alfombra con cierto goce malicioso, que a pesar de su
+mascara indiferente y bonachona se le traslucia en la cara. Calderon
+torno igualmente a nublarse y fruncirse hasta que, resolviendose a
+saltar por encima de ciertos miramientos sociales, le acerco otra vez
+la escupidera sin tanto valor como antes, pues lo hizo con el pie. Pepa
+sentose en el otro brazo y siguio haciendo carocas al duque. Este
+comenzaba a fijar mas la atencion en ella. Sus miradas frecuentes la
+envolvian de la cabeza a los pies, notandose que se detenian en el
+pecho, alto y provocador. Pepa era una mujer fresca, apetitosa. Al cabo
+de algunos minutos el banquero se inclino hacia ella con poca
+delicadeza, y acercando el rostro a su cara, tanto que parecia que se la
+rozaba con los labios, le dijo en voz baja:
+
+--?Tiene usted muchas _Osunas_?
+
+--Algunas, si, senor.
+
+--Vendalas usted a escape.
+
+Pepa le miro a los ojos fijamente, y dandose por advertida callo. Al
+cabo de unos momentos fue ella quien acercando su rostro al del banquero
+le pregunto discretamente:
+
+--?Que compro?
+
+--Amortizable--respondio el famoso millonario con igual reserva.
+
+Entraban a la sazon un caballero y una dama, ambos jovencitos, menudos,
+sonrientes, y vivos en sus ademanes.
+
+--Aqui estan mis hijos--dijo Pepa.
+
+Era un matrimonio grato de ver. Ambos bien parecidos, de fisonomia
+abierta y simpatica, y tan jovenes, que realmente parecian dos ninos.
+Fueron saludando uno por uno a los tertulios. En todos los rostros se
+advertia el afecto protector que inspiraban.
+
+--Aqui tienes a tu suegra, Emilio. iQue encuentro tan desagradable!
+?verdad?...--dijo Pepa al joven.
+
+--Suegra, no; mama ... mama--respondio este apretandole la mano
+carinosamente.
+
+--iDios te lo pague, hijo!--replico la viuda dando un suspiro de comico
+agradecimiento.
+
+Volvio la tertulia a acomodarse. Los jovenes casados sentaronse juntos
+al lado de Mariana. Clementina habia dejado aquel sitio y charlaba con
+Maldonado: el nombre de Pepe Castro sonaba muchas veces en sus labios.
+Mientras tanto Cobo aprovechaba el tiempo, haciendo reir con sus
+desvergueenzas a Pacita; pero aunque intentaba que Esperanza acogiese los
+chistes con igual placer, no lo conseguia. La nina de Calderon, seria,
+distraida, parecia atender con disimulo a lo que Ramoncito y Clementina
+hablaban. Pinedo se habia levantado y hacia la corte al duque. Y el
+general, viendo a su idolo en conversacion animada con los jovenes
+casados, fatigado de que sus laberinticos requiebros no fuesen
+comprendidos, ni tampoco sus restregones poeticos, vino a hacer lo
+mismo. La marquesa y el sacerdote seguian cuchicheando vivamente alla en
+un rincon, ella cada vez mas humilde e insinuante, sentada sobre el
+borde de la butaca, inclinando su cuerpo para meterle la voz por el
+oido; el mas grave y mas rigido por momentos, cerrando a grandes
+intervalos los ojos como si se hallase en el confesionario.
+
+--iQue par de bebes, eh!--exclamo Pepa en voz alta dirigiendose a
+Mariana--. ?No es vergueenza que esos mocosos esten casados? iCuanto
+mejor seria que estuviesen jugando al trompo!
+
+Los chicos sonrieron mirandose con amor.
+
+--Ya jugaran ... en los momentos de ocio--manifesto Cobo Ramirez con
+retintin.
+
+--iHombre, ca!--exclamo Pepa, volviendose furiosa hacia el--. ?Le han
+dado a usted cuenta ellos de sus juegos?
+
+Aquel y Emilio cambiaron una mirada maliciosa. Irenita, la joven casada,
+se ruborizo.
+
+--Te estan haciendo vieja, Pepa. Acuerdate que eres abuela--respondio
+la senora de Calderon.
+
+--iQue abuela tan rica!--exclamo por lo bajo Cobo, aunque con la
+intencion de que lo oyese la interesada.
+
+Esta le echo una mirada entre risuena y enojada, demostrando que habia
+oido y lo agradecia en el fondo. Cobo se hizo afectadamente el
+distraido.
+
+--?Os ha pasado ya la berrenchina?--siguio la viuda dirigiendose a sus
+hijos--. ?Cuanto duraran las paces?... iJesus, que criaturas tan
+picoteras!... Mirad, yo no voy a vuestra casa porque cuando os encuentro
+con morro me apetece tomar la escoba y romperla en las costillas de los
+dos....
+
+Los tertulios se volvieron hacia los jovenes esposos sonriendo. Esta vez
+se pusieron ambos fuertemente colorados. Despues, por la seriedad que
+quedo bien senalada en el rostro de Emilio, se pudo comprender que no le
+hacian maldita la gracia aquellas salidas harto desenfadadas de su
+suegra.
+
+El general Patino, por orden de la bella senora de la casa, puso el dedo
+en el boton de un timbre electrico. Aparecio un criado: le hizo el ama
+una sena: no se pasaron cinco minutos sin que se presentase nuevamente y
+en pos de el otros dos con sendas bandejas en las manos colmadas de
+tazas de te, pastas y bizcochos. Momento de agradable expansion en la
+tertulia. Todos se ponen en movimiento y brilla en los ojos el placer
+del animal que va a satisfacer una necesidad organica. Esperancita deja
+apresuradamente a su amiga y a Ramirez y se pone a ayudar con solicitud
+a su madre en la tarea de servir el te a los tertulios. Ramoncito
+aprovecha el instante en que la nina le presenta una taza, para decirla
+en voz baja y alterada "que le sorprende mucho que se complazca en
+escuchar las patochadas y frases atrevidas de Cobo Ramirez". Esperanza
+le mira confusa, y al fin dice "que ella no ha oido semejantes
+patochadas, que Cobo es un chico muy amable y gracioso". Ramoncito
+protesta con voz debil y lugubre entonacion contra tal especie y
+persiste en desacreditar a su amigo, hasta que este, oliendo el
+torrezno, se acerca a ellos bromeando segun costumbre. Con lo cual, a
+nuestro distinguido concejal se le encapota aun mas el rostro y se va
+retirando poco a poco: no sea que al insolente de Cobo se le ocurra
+cualquier sandez para hacer reir a su costa.
+
+Llego el momento de hablar de literatura, como acontece siempre en
+todas las tertulias nocturnas o vespertinas de la capital. El general
+Patino hablo de una obra teatral recien estrenada con felicisimo exito y
+le puso sus peros, basados principalmente en algunas escenas subidas de
+color. Mariana manifesto que de ningun modo iria a verla entonces. Todos
+convinieron en anatematizar la inmoralidad de que hoy hacen gala los
+autores. Se dijeron pestes del naturalismo. Cobo Ramirez, que habia
+tomado te y luego unos emparedados y se habia comido una cantidad
+fabulosa de ensaimadas y bizcochos, expuso a la tertulia que
+recientemente habia leido una novela titulada _Le journal d'une dame_
+(en frances y todo), preciosa, bonitisima, la mas espiritual que el
+hubiera leido nunca. Porque Cobo, en literatura--icaso raro!--, estaba
+por lo espiritual, lo delicado. No le vinieran a el con esas nove-lotas
+pesadas donde le cuentan a uno las veces que un albanil se despereza al
+levantarse de la cama (o los bizcochos y ensaimadas que se come un chico
+de buena sociedad), ni le hablaran de partos y otras porquerias
+semejantes. En las novelas deben ponerse cosas agradables, puesto que se
+escriben para agradar. Esto decia con notable firmeza, resollando al
+hablar como un caballo de carrera. Los demas asentian.
+
+La entrada de un caballero ni alto ni bajo, ni delgado ni gordo, alzado
+de hombros y cogido de cintura, la color baja, la barba negra y tan
+espesa y recortada que parecia postiza, corto rapidamente la platica
+literaria. Nada menos que era el senor ministro de Fomento. Por eso
+llevaba la cabeza tan erguida que casi daba con el cerebelo en las
+espaldas, y sus ojos medio cerrados despedian por entre las negras y
+largas pestanas relampagos de suficiencia y proteccion a los presentes.
+Hasta los veintidos anos habia tenido la cabeza en su postura natural;
+pero desde esta epoca, en que le nombraron vicepresidente de la seccion
+de derecho civil y canonico en la Academia de Jurisprudencia, habia
+comenzado a levantarla lenta y majestuosamente como la luna sobre el mar
+en el escenario del teatro Real, esto es, a cortos e imperceptibles
+tironcitos de cordel. Le hicieron diputado provincial; un tironcito.
+Luego diputado a Cortes; otro tironcito. Despues gobernador de
+provincia; otro tironcito. Mas tarde director general de un
+departamento; otro. Presidente de la Comision de presupuestos; otro.
+Ministro; otro. La cuerda estaba agotada. Aunque le hicieran principe
+heredero, Jimenez Arbos ya no podia levantar un milimetro mas su gran
+cabeza.
+
+Su entrada produjo movimiento, pero no tanto como la del duque de
+Requena. Este, cuyo rostro carnoso, sensual, no podia ocultar el
+desprecio que aquella asamblea le inspiraba, corrio a el sin embargo, y
+le saludo con rendimiento y servilismo sorprendentes, teniendo en cuenta
+la rusticidad y groseria con que generalmente se comportaba en el trato
+social. El ministro comenzo a repartir apretones de manos de un modo tan
+distraido que ofendia. Unicamente cuando saludo a Pepa Frias dio
+senales de animacion. Esta le pregunto en voz baja tuteandole:
+
+--?Como vienes de frac?
+
+--Voy a comer a la embajada francesa.
+
+--?Vas luego a casa?
+
+--Si.
+
+Este dialogo rapidisimo en voz imperceptible fue observado por el duque,
+quien acercandose a Pinedo le pregunto con reserva y haciendo una sena
+expresiva:
+
+--Diga usted, ?Arbos y Pepa Frias?...
+
+--Hace ya lo menos dos meses.
+
+La mirada que el banquero le echo entonces a la viuda no fue de la
+calidad de las anteriores. Era ahora mas atenta, mas respetuosa y
+profunda, quedandose despues un poco pensativo. Calderon se habia
+acercado al ministro y le hablaba con acatamiento. Salabert hizo lo
+mismo. Pero el personaje no tenia ganas de hablar de negocios o por
+ventura le inspiraba miedo el celebre negociante. La prensa hacia
+reticencias malevolas sobre los negocios de este con el Gobierno. Por
+eso, a los pocos momentos, se fue en pos de Pepa Frias y se pusieron a
+cuchichear en un angulo de la estancia.
+
+Clementina estaba cada vez mas impaciente, con unos deseos atroces de
+marcharse. Dejaba de hacerlo por el temor de que su padre la acompanase.
+El ministro se fue a los pocos minutos, repartiendo previamente otros
+cuantos apretones de manos con la misma distraccion imponente, mirando,
+no a la persona a quien saludaba, sino al techo de la estancia. Entonces
+el duque se apodero de Pepa Frias, mostrandose con ella tan galante y
+expresivo, como si fuese a hacerle una declaracion de amor. El general,
+observandolo, dijo a Pinedo:
+
+--Mire usted al duque, que animado se ha puesto. De fijo le esta
+haciendo el amor a Pepa.
+
+--No--respondio gravemente el empleado--. A lo que esta haciendo el amor
+ahora es al negocio de las minas de Riosa.
+
+La viuda anuncio al cabo en voz alta que se iba.
+
+--?Adonde va usted, Pepa, en este momento?--le pregunto el banquero.
+
+--A casa de Lhardy a encargar unas mortadelas.
+
+--La acompano a usted.
+
+--Vamos; le convidare a tomar unos pastelitos.
+
+Al duque le hizo mucha gracia el convite.
+
+--?Vienes, chiquita?--le dijo a su hija.
+
+Clementina aun pensaba quedarse un rato. Pepa, al tiempo de salir del
+brazo del banquero, dijo en alta voz volviendose a los Presentes:
+
+--Conste que no vamos en coche.
+
+Lo cual les hizo reir.
+
+--Conste--dijo el duque riendo--que esto lo dice por adularme.
+
+--Que se explique eso: no hemos comprendido ...--grito Cobo Ramirez.
+
+Pero ya el duque y Pepa habian desaparecido detras de la cortina.
+Clementina aguardo solo cinco minutos. Cuando presumio que ya no podia
+tropezar en la escalera a su padre, se levanto, y pretextando un
+quehacer olvidado, se despidio tambien.
+
+
+
+
+III
+
+#La hija de Salabert.#
+
+
+Bajo con ansia la escalera. Al poner el pie en la calle dejo escapar un
+suspiro de consuelo. A paso vivo tomo la del Siete de Julio, entro en la
+plaza Mayor y luego en la de Atocha. Al llegar aqui vino a su
+pensamiento la imagen del joven que la habia seguido y volvio la cabeza
+con inquietud. Nada; no habia que temer. Ninguno la seguia. En la puerta
+de una de las primeras casas y mejores de la calle, se detuvo, miro
+rapida y disimuladamente a entrambos lados y penetro en el portal. Hizo
+una sena casi imperceptible de interrogacion al portero. Este contesto
+con otra de afirmacion llevandose la mano a la gorra. Lanzose por la
+escalera arriba. Subio tan de prisa, sin duda para evitar encuentros
+importunos, que al llegar al piso segundo le ahogaba la fatiga y se
+llevo una mano al corazon. Con la otra dio dos golpecitos en una de las
+puertas. Al instante abrieron silenciosamente: se arrojo dentro con
+impetu, cual si la persiguiesen.
+
+--Mas vale tarde que nunca--dijo el joven que habia abierto, tornando a
+cerrar con cuidado.
+
+Era un hombre de veintiocho a treinta anos, de estatura mas que regular,
+delgado, rostro fino y correcto, sonrosado en los pomulos, bigote
+retorcido, perilla apuntada y los cabellos negros y partidos por el
+medio con una raya cuidadosamente trazada. Guardaba semejanza con esos
+soldaditos de papel con que juegan los ninos; esto es, era de un tipo
+militar afeminado. Tambien parecia su rostro al que suelen poner los
+sastres a sus figurines; y era tan antipatico y repulsivo como el de
+ellos. Vestia un batin de terciopelo color perla con muchos y primorosos
+adornos; traia en los pies zapatillas del mismo genero y color con las
+iniciales bordadas en oro. Advertiase pronto que era uno de esos hombres
+que cuidan con esmero del alino de su persona; que retocan su figura con
+la misma atencion y delicadeza con que el escultor cincela una estatua;
+que al rizarse el bigote y darle cosmetico creen estar cumpliendo un
+sagrado e ineludible deber de conciencia; que agradecen, en fin, al
+Supremo Hacedor, el haberles otorgado una presencia gallarda y procuran
+en cuanto les es dado mejorar su obra.
+
+--iQue tarde!--volvio a exclamar el apuesto caballero dirigiendola una
+mirada fija y triste de reconvencion.
+
+La dama le pago con una graciosa sonrisa, replicando al mismo tiempo con
+acento burlon:
+
+--Nunca es tarde si la dicha es buena.
+
+Y le tomo la mano y se la apreto suavemente, y le condujo luego sin
+soltarle al traves de los corredores, hasta un gabinete que debia ser el
+despacho del mismo joven. Era una pieza lujosa y artisticamente
+decorada; las paredes forradas con cortinas de raso azul oscuro,
+prendidas al techo por anillos que corrian por una barra de bronce;
+sillas y butacas de diversas formas y gustos; una mesa-escritorio de
+nogal con adornos de hierro forjado; al lado una taquilla con algunos
+libros, hasta dos docenas aproximadamente. Suspendidos del techo por
+cordones de seda y adosados a la pared veianse algunos arneses de
+caballo, sillas de varias clases, comunes, bastardas y de jineta con sus
+estribos pendientes, frenos de diferentes epocas y tambien paises,
+latigos, sudaderos de estambre fino bordados, espuelas de oro y plata;
+todo riquisimo y nuevo. Las aficiones hipicas del dueno de aquel
+despacho se delataban igualmente en los pasillos, que desde la puerta de
+la casa conducian alli; por todas partes monturas colgadas y cuadros
+representando caballos en libertad o aparejados. Hasta sobre la mesa de
+escribir, el tintero, los pisapapeles y la plegadera estaban tallados en
+forma de herraduras, estribos o latigos. Al traves de un arco con
+columnas, mal cerrado por un portier hecho de rico tapiz en el que
+figuraban un joven con casaca y peluca de rodillas delante de una joven
+con traje Pompadour, veiase un magnifico lecho de caoba con dosel.
+
+Asi que llegaron a esta camara, la dama se dejo caer con negligencia en
+una butaquita muy linda y volvio a decirle con sonrisa burlona:
+
+--iQue! ?no te alegras de verme?
+
+--Mucho; pero me alegraria de haberte visto primero. Hace hora y media
+que te estoy esperando.
+
+--?Y que? ?Es gran sacrificio esperar hora y media a la mujer que se
+adora? ?Tu no has leido que Leandro pasaba todas las noches el
+Helesponto a nado para ver a su amada?... No; tu no has leido eso ni
+nada.... Mejor: yo creo que te sentaria mal la ciencia. Los libros
+disiparian esos colorcitos tan lindos que tienes en las mejillas, te
+privarian de la agilidad y la fuerza con que montas a caballo y guias
+los coches.... Ademas, yo creo que hay hombres que han nacido para ser
+guapos, fuertes y divertidos, y uno de ellos eres tu.
+
+--Vamos, por lo que estoy viendo me consideras como un bruto que no
+conoce ni la A--respondio triste y amoscado el joven, en pie frente a
+ella.
+
+--iNo, hombre, no!--exclamo la dama riendo; y apoderandose de una de sus
+manos la beso en un repentino acceso de ternura--.Eso es insultarme. ?Te
+figuras que yo podria querer a un bruto?... Toma--anadio despojandose
+del sombrero--, pon ese sombrero con cuidado sobre la cama. Ahora ven
+aqui, so canalla; ya que eres tan susceptible, ?no consideras que has
+principiado diciendome una groseria?... iHora y media!... ?Y que?...
+Acercate, ponte de rodillas; deja que te tire un poco de los pelos.
+
+El joven, en vez de hacerlo, agarro una silla-fumadora y se monto en
+ella frente a su querida.
+
+--?Sabes por que he tardado tanto?... Pues por el dichoso nino, que me
+ha seguido hoy tambien.
+
+Al decir esto, se puso repentinamente seria; una arruga bien pronunciada
+cruzo su linda frente.
+
+--iEs insufrible!--anadio--. Ya no se que hacer. A todas horas, salga
+por la manana o por la tarde, traigo aquel fantasma detras de mi. He
+tenido que refugiarme en casa de Mariana. Luego, una vez alli, no hubo
+mas remedio que aguantar un rato. Vino papa, y porque no saliese conmigo
+espere otro poquito a que se fuese.... iAhi ves!
+
+--iTiene gracia ese chico!--dijo riendo el caballero.
+
+--iMucha! iSi es muy divertido que le averigueen a una donde va y lo sepa
+en seguida todo el mundo, y llegue a oidos de mi marido! iRiete, hombre,
+riete!
+
+--?Por que no? ?A quien se le ocurre mas que a ti tomarse un disgusto
+por tener un admirador tan platonico? ?Has recibido alguna carta? ?Te ha
+dicho alguna palabra al paso?
+
+--Eso es lo que menos importaba. Lo que me excita los nervios es la
+persecucion. Luego es un mocoso capaz por despecho, si averigua mis
+entradas en esta casa, de escribir un anonimo.... Y tu ya sabes la
+situacion especial en que me encuentro respecto a mi marido.
+
+--No es de presumir: los que escriben anonimos no son los enamorados,
+sino las amigas envidiosas.... ?Quieres que yo me aviste con el y le
+meta un poco de miedo?
+
+--iEso no se pregunta, hombre!--exclamo la dama con voz irritada--.
+Mira, Pepe; tu eres hombre de corazon y tienes inteligencia; pero te
+hace muchisima falta un poco mas de refinamiento en el espiritu para que
+comprendas ciertas cosas. Debieras dedicar menos horas al club y a los
+caballos y procurar ilustrarte un poco.
+
+--iYa parecio aquello!--dijo el joven con despecho, muy molestado por la
+agria reprension.
+
+--Pues si quieres que no te diga ciertas cosas, procura callarte otras.
+
+Pepe Castro se encogio de hombros con superior desden y se alzo de la
+silla. Dio algunas vueltas distraidamente por la estancia y paro al fin
+delante de un cuadrito, que descolgo para sacudirle el polvo con el
+panuelo. Clementina le miraba en tanto con ojos colericos. Se puso en
+pie vivamente, como si la alzara un resorte: luego, refrenando su impetu
+y adquiriendo calma, avanzo lentamente hacia la alcoba, penetro en ella,
+recogio su sombrero de la cama y comenzo a ponerselo frente al espejillo
+de una cornucopia, con ademanes lentos, donde se adivinaba, sin embargo,
+en el levisimo temblor de las manos, la sorda irritacion que la
+embargaba.
+
+--iBueno!--exclamo por ultimo en tono distraido e indiferente--. Me voy,
+chico.... ?Quieres algo para la calle?
+
+El joven dio la vuelta y pregunto con sorpresa:
+
+--?Ya?
+
+--Ya--repuso la dama con exagerada firmeza.
+
+El joven avanzo hacia ella, le echo suavemente un brazo al cuello, y
+levantando con la otra mano el velito rojo le dio un beso en la sien.
+
+--iQue siempre ha de pasar lo mismo! Yo soy el descalabrado y tu te
+apresuras a ponerte la venda.
+
+--?Que estas diciendo ahi?--replico ella algo confusa--. Me voy porque
+tengo que hacer una visita antes de comer.
+
+--Vamos, Clementina, aunque quieras no puedes disimular.... Debes
+comprender que no se pueden escuchar con risa los insultos ... y tu me
+estas insultando a cada momento.
+
+--Te digo que no te comprendo. No se a que insultos ni a que disimulos
+te refieres--replico la dama con afectacion.
+
+Pepe intento con mimo y dulzura quitarle de nuevo el sombrero. Ella le
+detuvo con gesto imperioso. Tomola entonces por la cintura y la condujo
+hacia el divan. Sentose, y cogiendole las manos se las beso repetidas
+veces con apasionado carino. Ella siguio en pie sin dejarse ablandar.
+Tan extremado estuvo, sin embargo, en sus caricias y tan sumiso, que al
+cabo, arrancando con violencia sus manos de las de el, Clementina dijo
+medio riendo, medio enojada aun:
+
+--Quita, quita, que ya estoy hastiada de tus lametones de perro de
+Terranova.... iEres un bajo!... Primero que yo me humillase de tal modo
+me harian rajas.
+
+Volvio a quitarse el sombrero, y fue ella misma a colocarlo sobre la
+cama.
+
+--Cuando se esta tan enamorado como yo--replico el joven un poco
+avergonzado--, no puede llamarse nada humillacion.
+
+--?Es de veras eso, chico?--dijo acercandose a el sonriente y tomandole
+con sus dedos finos sonrosados la barba--. No lo creo.... Tu no tienes
+temperamento de enamorado.... Y si no, vamos a probarlo.... Si yo te
+mandase hacer una cosa que pudiera costarte la vida, o lo que es aun
+peor, la honra ... algunos anos de presidio..., ?lo harias?
+
+--iYa lo creo!
+
+--?Si?... Pues mira, quiero que mates a mi marido.
+
+--iQue barbaridad!--exclamo asustado, abriendo los ojos
+desmesuradamente.
+
+La dama le miro algunos segundos fijamente, con expresion escrutadora,
+maliciosa. Luego, soltando una sonora carcajada, exclamo:
+
+--?Lo ves, infeliz, lo ves?... Tu eres un senorito madrileno, un socio
+del _Club de los Salvajes_.... Ni yo, ni mujer ninguna te harian cambiar
+el frac y el chaleco blanco por el uniforme de presidiario.
+
+--iQue ideas tan extranas!
+
+--Sigue, sigue por donde te arrastra tu naturaleza de sietemesino y no
+te metas en honduras. Ya comprenderas que te he hablado en broma. Asi y
+todo me has confirmado en lo que ya pensaba.
+
+--Pues si tienes formada esa idea tan pobre de mi carino, no se por que
+razon me quieres--expreso el joven volviendo a amoscarse.
+
+--?Por que te quiero?... Pues por lo que yo hago casi todas mis cosas
+... por capricho. Un dia te he visto en el Retiro revolviendo un caballo
+admirablemente y me gustaste. Luego, a los dos meses, en Biarritz, te vi
+en el asalto del casino tirando con un oficial ruso y conclui de
+encapricharme. Hice que me fueses presentado, procure agradarte, te
+agrade en efecto.... Y aqui estamos.
+
+Pepe concluyo por sufrir con paciencia aquel tono entre cinico y burlon
+de su querida. A fuerza de charlar logro hacerlo desaparecer.
+Clementina, cuando estaba tranquila, era afectuosa, alegre, pronta a
+compadecerse y a los rasgos de generosidad; su rostro, tan bello como
+original, no adquiria nunca dulzura, pero si una expresion bondadosa y
+maternal que lo hacia muy simpatico. Mas por poco que sus nervios se
+excitasen o se viese contrariada en sus pensamientos y deseos, el fondo
+de altivez, de obstinacion y aun crueldad que su alma guardaba, subia a
+la superficie y agitaba sus ojos azules con relampagos de feroz sarcasmo
+o de colera.
+
+Pepe Castro, que no era hombre ilustrado ni ingenioso, sabia no obstante
+entretenerla agradablemente con cuentecillos de salon, murmuraciones
+casi siempre de las personas por quienes ella sentia marcada antipatia.
+El recurso era burdo, pero surtia admirable efecto. "La condesa de T***,
+senora a quien Clementina odiaba de muerte por un desaire que en cierta
+ocasion le habia hecho, andaba necesitada de dinero; se lo pidio al
+viejo banquero Z*** y este se lo habia otorgado mediante un redito muy
+poco apetitoso para la deudora. Los marqueses de L***, a quienes tambien
+ella profesaba aversion, cuando no estaban en el poder daban reuniones
+alla en su finca de la Mancha y ofrecian esplendido _buffet_ a sus
+electores: cuando el marques era ministro daban tambien reuniones, pero
+suprimian el _buffet_. Julita R***, una jovencita muy linda, que tampoco
+inspiraba simpatias a la altiva dama, habia sido arrojada de casa de los
+senores de M*** por haberla hallado encerrada en el cuarto del
+primogenito, un chico de quince anos". Estas y otras noticias del mismo
+jaez dejabalas caer el gallardo mancebo de sus labios con cierta
+displicencia comica que despertaba el buen humor de la bella. Era todo
+el talento de Pepe Castro en el orden moral. Los demas que poseia
+referianse enteramente al fisico.
+
+Se habian disipado las nubes que cubrian la frente de Clementina.
+Mostrose locuaz y risuena. Fue prodiga de caricias con su amante en la
+hora que con el estuvo. Quedo bien compensado de los alfilerazos que de
+ella habia recibido al principio de la entrevista, gozando de toda la
+dicha que una mujer hermosa y enamorada puede proporcionar cuando la
+soledad y la ocasion convidan.
+
+La noche habia cerrado ya, tiempo hacia. El joven encendio las dos
+lamparas de la chimenea sin llamar al criado, que era su unico servidor
+y el unico ser viviente asimismo que habitaba con el en aquel cuarto.
+Pepe Castro era hijo de una ilustre familia de Aragon. Su hermano mayor
+llevaba un titulo conocido y tenia una hermana ademas casada con otro
+titulo. Se habia educado en Madrid. A los veinte anos quedo huerfano.
+Vivio con su hermano primogenito una temporada. No tardaron en renir
+porque este, que era economico hasta la avaricia, no podia sufrir con
+paciencia su despilfarro. Trasladose entonces a casa de su hermana; pero
+a los pocos meses, existiendo incompatibilidad de caracteres entre el y
+su cunado, chocaron de modo tan violento, que se contaba en el club y en
+los salones de la corte que se habian abofeteado y aporreado bravamente.
+No llego a efectuarse un duelo entre ambos por la intervencion de
+algunos respetables miembros de la familia. Despues de vivir en fonda un
+poco de tiempo, decidiose a poner casa. Tomo un criado, se hizo traer el
+almuerzo de un restaurante y comia cuando en Lhardy, cuando, en casa de
+alguno de sus muchos amigos. Su cuadra la tenia muy cerca, en la calle
+de las Urosas, y no estaba mal provista: dos jacas de silla, inglesa y
+cruzada, un tiro extranjero y otro espanol, berlina, _charrette, milord,
+break_. Era un chorro por donde se escapaba rapidamente su hacienda,
+aunque no el mas copioso. La mayor parte la habia dejado sobre el tapete
+de la mesa de juego del club, y una porcion, no insignificante por
+cierto, entre las unas de algunas lindisimas chulas transformadas por el
+de la noche a la manana en esplendidas y llamativas cortesanas. Esto
+ultimo lo negaba con arrogancia pensando que su gloria de seductor podia
+con ello menoscabarse; pero no importa: es exacto como todo lo que aqui
+se puntualiza.
+
+Quiere decir esto que Pepe Castro se hallaba arruinado a la hora
+presente. A pesar de lo cual, seguia viviendo con, la misma comodidad y
+aparato que antes. Su trabajo y sus vueltas le costaba. Emprestitos a su
+hermano hipotecandole alguna finca trasconejada en las ventas y
+subastas, pagares a algunos arrojados usureros sobre la herencia de un
+tio viejo y enfermo reconociendo tres veces la cantidad recibida, joyas
+que su hermana le regalaba no pudiendo regalarle dinero, cuentas
+exorbitantes con el importador de coches y caballos, con el sastre, con
+el perfumista, con Lhardy, con el conserje del club, con todo el mundo.
+Parecia imposible que un hombre pudiera vivir tranquilo en tal estado de
+trampas y enredos. Sin embargo, nuestro gallardo joven vivia con la
+misma admirable serenidad de espiritu e identica alegria de corazon, y
+como el otros muchos de sus amigos y consocios segun tendremos ocasion
+de ver, tan arruinados aunque no tan gallardos.
+
+--Te preparo una sorpresa--dijo Clementina concluyendo de ponerse el
+sombrero y arreglarse el cabello frente al espejo.
+
+El bello gomoso olfateo el aire como un perro que recibe vientos y se
+acerco a la dama.
+
+--Si es agradable, veamos.
+
+--Y si es desagradable lo mismo, groserazo. Todo lo que proceda de mi
+debe serte agradable.
+
+--Convenido, convenido. Veamos--repuso disimulando mal su afan.
+
+--Bueno, traeme aquel manguito.
+
+Castro se apresuro a obedecer el mandato. Clementina, cuando lo tuvo
+entre las manos se sento con afectada calma en el divan, y agitandolo
+luego en el aire exclamo:
+
+--?A que no adivinas lo que contiene este manguito?
+
+--Sus ojos resplandecian de alegria y orgullo al mismo tiempo. Los de
+Castro chispearon de anhelo. Sus mejillas se colorearon y respondio con
+voz alterada entre dudando y afirmando:
+
+--Quince mil pesetas.
+
+La expresion alegre y triunfal del rostro de la dama se troco
+instantaneamente en otra de colera y despecho.
+
+--iQuita!, iquita alla, puerco!--exclamo furiosa dandole un fuerte golpe
+en la cara con el lujoso manguito--. No piensas mas que en el dinero....
+No tienes ni pizca de delicadeza.
+
+--iYo pensaba!...
+
+Tambien hubo cambio de decoracion en la fisonomia de Castro. Se puso mas
+triste que la noche.
+
+--En la guita, si; ya acabo de decirtelo.... Pues no, senor; aqui no
+viene nada de eso. Solo hay un alfilerito de corbata que yo itonta de
+mi! he comprado al pasar, en casa de Marabini, como una prueba de que te
+tengo siempre en el pensamiento.
+
+--Y yo te lo agradezco en el alma, pichona--manifesto el joven haciendo
+un esfuerzo supremo sobre si mismo para vencer el repentino abatimiento
+y resultando de el una sonrisa forzada y amarga--. ?Por que te disparas
+de ese modo?... Dame eso.... Bien se conoce que tienes muy mala idea
+formada de mi.
+
+Clementina se nego a entregar el recuerdo. El joven insistio
+humildemente. Habia, no obstante, en sus ruegos un tinte de frialdad que
+dejaba traslucir, para el espiritu penetrante de una mujer, el sordo
+disgusto y la tristeza que en el fondo del alma sentia.
+
+--Nada, nada; mi pobre alfilerito que estas despreciando horriblemente
+... (ise te conoce en la cara!) ... ira a la cajita donde guardo los
+recuerdos de los muertos.
+
+Alzose del divan; bajo el velo del sombrero. Pepe aun insistia por
+mostrarse galante y desagraviarla. Al fin, cuando ya estaba cerca de la
+puerta, volviose repentinamente y saco del fondo del manguito una
+primorosa carterita, que le presento, mirandole al mismo tiempo
+fijamente a la cara. Los ojos del joven, despues de posarse en la
+cartera con avida expresion de gozo, chocaron con los de su amada.
+Contemplaronse unos instantes, ella con expresion maliciosa y
+triunfante, el con gratitud y gozo reprimidos.
+
+--iSi siempre lo he dicho yo! iSi no hay otra como mi nena para saber
+querer!... Ven aqui, deja que te de las gracias, rica mia; deja que te
+adore de rodillas.
+
+Y la arrastro, embargado por el entusiasmo, hacia el divan, la obligo a
+sentarse de nuevo y se dejo caer de rodillas besando con fervor sus
+manos enguantadas.
+
+--iJesus, que locura!--exclamo la dama un tanto confusa--. iVaya una
+cosa para hacer tales extremos!
+
+--No es por el dinero, nena mia; no es por el dinero; es porque tienes
+una manera de hacer las cosas original; porque tienes la gracia de Dios;
+porque eres una barbiana.... iToma, toma, retemonisima!
+
+Y le abrazaba las rodillas y se las besaba con calurosos ademanes. No
+contento, se prosterno aun mas y le beso los pies o por mejor decir, el
+tafilete de sus zapatos.
+
+--iQue bajo eres, Pepe!--exclamaba ella riendo.
+
+--No importa que me llames lo que quieras. Soy tuyo, ituyo hasta la
+muerte! Te quiero mas que a Dios. Quiero a estos piececitos tan ricos y
+los beso. ?Lo ves? A ver; que venga alguien a decirme que no debo
+hacerlo.
+
+Clementina le miraba risuena. No era facil averiguar si gozaba en
+realidad o se divertia simplemente con aquella adoracion o mas bien
+aquel regocijo estrepitoso de perro que se arrastra el sentirse
+acariciado y lame los pies de su senor.
+
+--No solo te debo la felicidad, sino tambien la honra. No sabes lo que
+he sufrido desde anteayer por la maldita deuda--decia el con voz
+conmovida.
+
+--?Volveras a jugar, eh? ?Volveras a jugar, perdido?--preguntaba ella
+tirandole de los cabellos, borrando aquella primororosa raya que los
+partia tan lindamente.
+
+--No ... particularmente sobre mi palabra te aseguro....
+
+--Ni sobre tu palabra, ni sobre tu dinero, grandisimo trasto.... Me voy,
+me voy--anadio con un gesto de mimo, levantandose y corriendo a mirar la
+hora al reloj de la chimenea--. iUf, que tarde!... Adios, chiquillo.
+
+Y se precipito a la puerta extendiendo la mano a su amante sin mirarle.
+Este no pudo besarle mas que la punta de los dedos. Corrio a abrir, pero
+ya ella habia echado mano al cerrojo; por cierto que se encolerizo
+porque resistia a sus debiles tirones.
+
+--Adios, adios; hasta el sabado--dijo en voz de falsete.
+
+--Hasta pasado manana.
+
+--No, no; hasta el sabado.
+
+Bajo la escalera con la misma precipitacion con que la habia subido,
+hizo otro gesto imperceptible de despedida al portero y salio a la
+calle. Siguio a pie hasta la plaza del Angel, y alli detuvo un coche de
+punto y se metio en el.
+
+Eran mas de las seis. Hacia una hora que estaban encendidas las luces de
+los comercios. Ocultose cuanto pudo en un rincon y dejo vagar su mirada
+distraida sin curiosidad por las calles que iba atravesando. Su
+fisonomia adquirio la expresion altiva, desdenosa, que la caracterizaba,
+a la cual se anadia ahora leve matiz de hastio y preocupacion. Por su
+elegancia refinada, por su arrogante porte, y sobre todo por aquella
+severa majestad de su rostro peregrino, nadie vacilaria en diputar a
+Clementina por una de las mas altas y nobles damas de la corte. No
+obstante, si lo era de hecho, dado que figuraba en todos los salones
+aristocraticos, en todas las listas de personas distinguidas que los
+periodicos publicaban al dia siguiente de cualquier sarao, carreras de
+caballos, u otra fiesta cualquiera, de derecho distaba mucho de serlo
+por su origen. No podia ser mas humilde. Su padre la habia tenido en una
+inglesa, manceba de un tonelero irlandes que habia llegado a Valencia en
+busca de trabajo. Llamabase Rosa Coote. Era esplendidamente bella y lo
+hubiera sido mas a cuidar algo del adorno o alino de su persona. La
+miseria, en que ordinariamente vivia aquel hogar ilicito, la habia hecho
+sucia y andrajosa. El granuja del mercadal de Valencia y la bella
+inglesa se entendieron a espaldas del tonelero, dueno temporal de las
+gracias de esta. Salabert era mas joven, mas gallardo: el vicio de la
+borrachera no le tenia dominado como a aquel. Rosa le siguio a su
+zaquizami abandonando al primer amante. A los pocos meses de vivir
+juntos, Salabert, a quien se presento ocasion de partir a Cuba como
+camarero de un vapor, la abandono a su vez. La inglesa, que llevaba ya
+en sus entranas el fruto de aquella pasajera union, rodo algun tiempo
+sin proteccion, sin recursos, por las calles de la ciudad, hasta que
+entro en relaciones con un carpintero del Grao que la recogio y llego a
+hacerla su legitima esposa. Clementina se crio como intrusa en aquel
+nuevo hogar. Su madre era una mujer violenta, irascible, con rafagas de
+ternura, que solo guardaba para sus hijos legitimos. A ella, por todas
+las senales, la aborrecia y en ella vengo injustamente el agravio de su
+padre. iQue terrible infancia la de Clementina! Si en Madrid se supiesen
+ciertos pormenores, si en rapida vision pudiesen ofrecerse a los ojos de
+la sociedad elegante algunas escenas por las que aquella altiva y
+encopetada dama paso, pocos envidiarian su existencia. iQue torturas,
+que refinamientos de crueldad! A los cuatro o cinco anos ya estaba
+obligada a ser la vigilante guardadora de otros dos hermanitos. Si en
+esta vigilancia decaia un punto, el castigo venia inmediatamente; pero
+no el castigo como quiera, el golpe pasajero, el estiron de orejas; no.
+El castigo era meditado con ensanamiento, procurando herir donde mas
+doliera y donde mas durase el dolor.... Los vecinos habian acudido mas
+de una vez a los lamentos de la infeliz criatura; habian increpado a la
+madre desnaturalizada. De ello no resultaba mas que alguna reyerta
+fragorosa en que la feroz irlandesa, chapurrando el valenciano, se
+despachaba a su gusto contra las comadres del barrio, y con mayor encono
+despues contra la causante de aquel disgusto. A todas horas gritaba que
+iba a meterla en la Inclusa. A esto se oponia el carpintero, que se
+jactaba de ser hombre de bien y compasivo, que alguna vez intervenia en
+los castigos para aplacarlos, pero que la mayor parte de las veces
+dejaba a su esposa "que ensenase a su hija", como el decia a los vecinos
+que le recriminaban. Sus ideas pedagogicas chocaban con sus instintos
+piadosos, y cuando lograban sobreponerse iay de la desgraciada nina!
+
+Aquella serie de inauditas crueldades terminaron al fin con otra mayor
+que trajo consigo la intervencion de la justicia. La madre
+desnaturalizada, no sabiendo ya de que modo atormentar a su hija, la
+hizo algunas quemaduras en el trasero con una bujia. Una vecina averiguo
+el hecho casualmente, lo comunico a otras vecinas, se armo el
+consiguiente escandalo en el barrio, dieron parte al juez, se instruyo
+causa, y, probado el delito, la inglesa fue condenada a seis meses de
+carcel y la nina recogida en un establecimiento de beneficencia.
+
+Un ano despues llego a Valencia Salabert, si no hecho un potentado, con
+alguna hacienda. Enteraronle de lo ocurrido. Fue a ver a su hija al
+colegio de ninas pobres. La saco de alli y la puso en otro de pago,
+adonde por rara casualidad iba a visitarla. En la poblacion, sin
+embargo, fue loado su rasgo de generosidad. El sabia hacerlo valer en la
+conversacion ofreciendose a los ojos de sus conocidos como un ejemplo
+vivo de amor paternal y contraste notable frente a la perversidad de su
+antigua querida. Poco mas tarde se caso en Madrid. Fue su esposa la hija
+de un comerciante en camas de hierro y colchones metalicos de la calle
+Mayor. Era una joven bastante feita y enfermiza; pero buena, afectuosa y
+con cincuenta mil duros de dote. Llamabase Carmen. A los tres o cuatro
+anos de casados, esta, viendose cada vez mas delicada de salud, perdio
+la esperanza de tener familia. Sabiendo que su marido tenia una hija
+natural en un convento de Valencia, le propuso, con generosidad no muy
+frecuente, traerla a casa y considerarla como hija de ambos. Salabert
+acepto con gusto la proposicion. Fue a buscar a Clementina, y desde
+entonces cambio por entero la suerte de esta infeliz nina.
+
+Tenia entonces catorce anos y era ya un portento de hermosura, mezcla
+dichosa del tipo ingles correcto y delicado y de la belleza severa de la
+mujer valenciana. Su tez guardaba los reflejos suaves, nacarados de la
+raza sajona. En su mirada azul y sombria habia la misma profundidad y
+misterio que en los ojos negros de las valencianas. Poco desarrollada
+aun por virtud de su crudelisima infancia, por la vida sedentaria,
+despues, del convento, en cuanto cambio de clima y de forma de vida
+adquirio en dos o tres anos la elevada estatura y las majestuosas
+proporciones con que hoy la vemos. Sus partes morales dejaban bastante
+mas que desear. Era su temperamento irascible, obstinado, desdenoso y
+sombrio. Si nacio con estos vicios o fueron el resultado de sus barbaros
+martirios, de su tristisima infancia, no es facil resolverlo. En el
+convento, donde nadie la trataba mal, no fue bien querida de sus
+maestras y companeras por su caracter receloso, por la ausencia de
+carino que se notaba en su corazon. Los disgustos de sus companeras, no
+solo no la conmovian, sino que despertaban en sus labios una sonrisa
+cruel, que las dejaba yertas. Luego tenia, de vez en cuando, accesos de
+furor que la habian hecho temible y odiosa. En cierta ocasion, a una
+nina que le habia dicho algunas palabras ofensivas le echo las manos al
+cuello y estuvo muy proxima a asfixiarla. Nunca fue posible despues que
+le pidiese perdon, segun exigia la superiora. Prefirio estar recluida un
+mes, a humillarse.
+
+Los primeros meses que paso en casa de su padre fueron de prueba para la
+buena D. Carmen. En vez de una nina alegre y agradecida al inmenso
+favor que la hacia, se encontro frente a frente de una fierecilla, un
+ser antipatico sin afecto ni sumision, extravagante y caprichosa hasta
+un grado sorprendente, cuya risa no brotaba ruidosa sino cuando algun
+criado se caia o el lacayo recibia una coz de los caballos. Pero no se
+desanimo. Con el instinto infalible de los corazones generosos,
+comprendio que si aquella tierra no daba amor era porque hasta entonces
+solo se habia sembrado odio. Los afectos dulces residen en todo ser
+humano, como en todo cuerpo la electricidad: mas para hacerlos vibrar,
+precisa someterlos a una fuerte corriente de carino por algun tiempo. Y
+esto fue lo que hizo D. Carmen con su hijastra. Durante seis meses la
+tuvo envuelta en una atmosfera tibia de afecto, en una red espesa de
+atenciones delicadisimas, de testimonios constantes de vivo y afectuoso
+interes. Al fin, Clementina, que principio por mostrarse desdenosa y
+luego indiferente a aquel carino, que pasaba horas y horas encerrada en
+su cuarto y solo iba a las habitaciones de su madrastra cuando la
+llamaba, que no tenia jamas con esta una expansion viviendo en absoluta
+reserva, sucumbio repentinamente; sintio vibrar en su corazon ese algo
+maravilloso que une a las criaturas humanas como a todos los cuerpos del
+Universo. Cambio de un modo extrano, violento, como todo lo que procedia
+de su temperamento singular. Cayo, cuando menos se pensaba, de hinojos
+ante D. Carmen, dedicandole un respeto tan profundo, un carino tan
+apasionado, que la buena senora quedo estupefacta y le costo gran
+trabajo creer en su sinceridad. En su alma se habia operado al fin la
+revelacion de la ternura. Al calor maternal de aquella bondadosa senora,
+su corazon de hielo se habia derretido. La esencia divina del amor
+penetro donde, hasta entonces, solo habia entrado la esencia de Satanas.
+
+Fue un verdadero milagro. En vez de pasar la vida en su cuarto, no sabia
+salir del de su madrastra a quien llamaba mama, con un gozo, con un
+fuego, con una pronunciacion tan decidida, como solo se observa en los
+devotos sinceros al dirigirse a la Virgen. Devocion podia llamarse
+tambien lo que Clementina sentia por la esposa de su padre. Asombrada de
+que en el mundo existiese un ser tan dulce, tan tierno, no se hartaba de
+mirarla como si acabase de bajar del cielo. Queria adivinarle los
+pensamientos en los ojos, queria adelantarse a sus menores deseos,
+queria que nadie la sirviese mas que ella, queria, en fin, como todo
+enamorado, la posesion exclusiva del objeto de su amor. Una levisima
+senal de descontento de D. Carmen bastaba para confundirla y sumirla en
+el mas acerbo dolor. Aquella criatura tan altanera, que habia llegado a
+hacerse odiosa a todos, se humillaba con placer intenso, a su madrastra.
+Era su humillacion la del mistico que se postra por una necesidad
+invencible del espiritu. Cuando sentia la mano de la senora
+acariciandole el rostro, pensaba sentir la de Dios mismo. Apenas se
+atrevia a rozar con sus labios aquellos dedos flacos y transparentes.
+
+Solo para su madrastra habia cambiado tan radicalmente. Con los demas,
+incluso con su mismo padre, seguia mostrando la misma frialdad
+despreciativa, el mismo caracter obstinado y altivo. Si aparecia alguna
+vez mas dulce y tratable, no habia que achacarlo a su voluntad, sino al
+mandato expreso de D. Carmen. En cuanto este mandato cesaba o se
+olvidaba, volvia a su primitivo ser malevolo. Los criados la aborrecian
+por el orgullo insufrible que comenzo a manifestar asi que se dio cuenta
+de su estado de princesa heredera; por no encontrar tampoco en ella
+ninguna compasion para sus faltas. La que mas padecio en su servicio fue
+la institutriz inglesa que su padre la habia traido. Era ya entrada en
+anos, pero tenia gusto en vestirse y alinarse como una damisela. Esta
+inocente mania sirvio tantas veces de burla a la nina, que solo la
+necesidad le pudo obligar a tolerarlo. iPobre mujer! Todos sus secretos
+tecnicos de tocador fueron entregados sin piedad a la befa de los
+criados. Sus imperfecciones fisicas despertaban, contrahechas por la
+doncella de la senorita, algazara en la cocina. En cierta solemne
+ocasion, un dia de banquete, Clementina le escondio la dentadura, que
+tenia sobre el tocador para limpiarla. Cualquiera puede figurarse la
+desazon que esto produjo a la vieja _miss_. La cual se vengaba
+candidamente de ella llamandola _senorita Capricho y_ poniendole por
+temas, en los ejercicios de ingles y frances, algunas maximas y
+aforismos que le escociesen, verbigracia: "La soberbia es la lepra del
+alma. La nina soberbia es una leprosa de quien todos deben apartarse
+con horror"--. "Quien no respeta a los mayores nunca llegara a ser
+respetado", etcetera. Clementina se reia de estos desahogos. Alguna vez
+llego su insolencia hasta cambiar la sentencia de la profesora por otra
+de su invencion. Donde decia: "Nada hay tan feo y despreciable como una
+joven altanera", ponia la discipula: "Nada hay tan ridiculo y digno de
+risa como una vieja presumida". Alborotabase _la miss_, daba parte a D.
+Carmen, llamaba esta a su hijastra, la reprendia dulcemente, y al verla
+triste y acongojada desarrugaba el ceno y la besaba carinosamente. Y
+hasta otra. La verdad es que tenia razon _miss_ Ana y los demas criados
+al decir que la senora era quien echaba a perder a la chica. D. Carmen,
+viviendo en una espantosa soledad moral, estaba tan cautivada y
+agradecida al vivo carino que a todas horas le demostraba su hijastra,
+que no tenia ojos para ver sus faltas, y si los tenia carecia de fuerzas
+para corregirlas.
+
+A los diez y ocho anos era Clementina una de las mujeres mas bellas y
+uno de los mejores partidos de Madrid. El caudal de su padre habia
+crecido como la espuma. Estaba considerado como uno de los banqueros
+importantes de la villa y no se le conocia otro heredero ni era ya de
+presumir que lo tuviese. Comenzaron los jovenes de la aristocracia, de
+la sangre y el dinero, los socios mas eminentes del _Club de los
+Salvajes_, a festejarla apremiandola con vivas declaraciones. Si iba a
+una tertulia, un grupo de muchachos la tenia constantemente amurallada;
+si a la iglesia, otro grupo mayor la esperaba en correcta formacion a la
+salida; si al paseo de la Castellana, apuestos caballeros galopaban en
+las inmediaciones de su coche sirviendola de escolta. En el teatro
+veinte pares de gemelos estaban sin cesar posados sobre ella. El nombre
+de Clementina Salabert salia en todas las conversaciones de la juventud
+elegante, se veia impreso en todas las cronicas de salones, sonaba en
+Madrid como el de una de las mas brillantes estrellas del firmamento
+aristocratico. Tuvo buena porcion de amorios o noviazgos que no
+produjeron huella alguna en su corazon. Tomaba y dejaba los novios
+inconsideradamente, con lo cual adquirio fama de coqueta y casquivana.
+Pero esto no es obstaculo para que una muchacha encuentre adoradores. Al
+contrario, el amor propio de los hombres les incita a dedicar sus
+lisonjas a tal clase de mujeres, siempre con la esperanza vanidosa de
+ser el clavo que fije la rueda de la veleta. Tampoco fue serio
+inconveniente para ella cierto murmullo grosero y malicioso que se
+levanto y corrio por todo Madrid con motivo de la amistad original que
+entablo con un joven y celebre torero. La inocencia y debilidad de D.
+Carmen tuvo buena parte en ello. No solo consintio esta buena senora que
+el torero entrase en la casa y se sentase a su mesa, sino tambien que
+las acompanase en publico en mas de una ocasion. Con esto y con
+brindarle la muerte de algunos toros, la maledicencia, que anda suelta
+en la capital como en las provincias, tuvo suficiente pretexto para
+ensanarse ferozmente con la envidiada beldad. Mas como no pudo aportar
+otra cosa que sospechas atrevidas y vagas conjeturas, y como por otra
+parte existian dos datos positivos que las contrapesaban sobradamente, a
+saber, la hermosura y la riqueza excepcionales de la joven, la calumnia
+no produjo merma en los adoradores; solo sirvio para que algun
+desenganado escupiese con mas facilidad su bilis.
+
+Clementina ofrecia en sus modales y discursos, en esta edad, y la
+ofrecio siempre despues, cierta tendencia al _flamenquismo_, o sea a las
+formas desenvueltas, a la serenidad burlona, al desgarro especial de las
+chulas de Madrid. Semejante tendencia se hallara mas o menos exagerada
+en toda la alta sociedad madrilena. Es un signo que la caracteriza y la
+distingue de la de otros paises. Hay en esta inclinacion que se observa
+en Madrid, en el alcazar como en la zahurda, algo de bueno: no es todo
+malo. Por lo pronto significa una protesta contra esa continua mentira
+que el refinamiento y la complicacion de las formulas sociales trae
+siempre consigo. Es loable la correccion en los modales y la medida en
+las palabras; pero exageradas producen la frialdad tediosa que nuestros
+diplomaticos observan en los salones extranjeros.
+
+Clementina exageraba un poco su aficion a las palabras y a los gestos
+flamencos. El gusto le habia venido no se sabe como, por contagio tal
+vez de la atmosfera, dado que las senoras de su categoria no suelen
+alternar mucho tiempo con las chulas. Habia tenido una doncellita nacida
+y criada en Maravillas. Esta fue en sus ratos de expansion quien le
+proporciono mayor cantidad de vocablos y modismos. Luego su amistad con
+el torero que hemos mencionado; las relaciones que mantuvo despues con
+algunos senoritos cultivadores del genero; los teatros por horas, donde
+se copian, no sin gracia, las costumbres de la plebe madrilena; la
+amistad con Pepa Frias y otras aristocraticas _manolas_ fueron
+iniciandola poco a poco y la introdujeron al cabo en pleno flamenquismo.
+Fue entusiasta admiradora de los toros. Por milagro dejaba de asistir a
+una corrida desde su palco, ataviada con la consabida mantilla blanca y
+los consabidos claveles rojos. Y discutia las suertes, y fulminaba
+censuras, y tributaba aplausos, y era tenida entre los aficionados por
+acerrima y fervorosa _lagartijista._ El espectaculo nacional, animado y
+sangriento, estaba muy conforme con su naturaleza violenta, indomita.
+Cuando veia a otras senoras taparse los ojos o hacer otros melindres
+ante las peripecias de la corrida, reia sardonicamente, como si dudase
+de la sinceridad de su espanto.
+
+Entre los varios adoradores y solicitantes que su mano tuvo, y que
+entraban y caian de su gracia alternativa y rapidamente, llego uno que
+logro fijar algo mas su atencion. Llamabase Tomas Osorio. Era un joven
+de veintiocho a treinta anos de edad, rico, exiguo y delicado de figura,
+de rostro agraciado y genio vivo y resuelto. Supo hacerse valer mas que
+los otros, o por calculo o por verdadera independencia de caracter. Al
+entrar en amores con ella no se entrego por completo ni abdico su
+voluntad. En cuantas reyertas de alguna importancia tuvieron durante
+sus largas relaciones, pues no duraron menos de dos anos, mantuvo con
+energia su dignidad. Era de temperamento bilioso, soberbio,
+despreciativo como ella, confiado en su dinero, y poseia un donaire
+maligno que le daba prestigio entre las damas. Gracias a estas
+cualidades, Clementina no se canso de el tan pronto como de los otros.
+Al cabo de dos anos, sin embargo, cuando faltaban solo algunos dias para
+realizarse el matrimonio, rompieron de un modo sonado y hasta
+escandaloso. Todo Madrid se entero. Los comentarios fueron infinitos. De
+ellos resultaba que quien habia tomado la iniciativa para cortar las
+relaciones habia sido el novio. Tales dichos, exactos o no, llegaron a
+oidos de Clementina e hirieron su orgullo tan vivamente, que le falto
+poco para enfermar de ira.
+
+Paso un ano. Tuvo algun noviazgo de poca importancia. Osorio tambien
+galanteo a otras jovenes. En ambos se conservaba vivo, no obstante, el
+recuerdo de sus amores. A ella la agitaba un deseo punzante de venganza.
+Mientras aquel hombre anduviese en sociedad tan contento como
+aparentaba, se sentia humillada. En el, a pesar de su disfraz de
+indiferencia, ardia el fuego del amor o por lo menos del deseo.
+Clementina habia fascinado sus sentidos, habia penetrado en su carne:
+por mas esfuerzos que hacia no podia arrancarla de si. A todas horas
+sonaba con ella, la veia ante sus ojos cada vez mas incitante y
+apetecible. Cuanto mas tiempo pasaba mas crecia el fuego que le consumia
+y mas esfuerzo y dolor le costaba adoptar un continente altivo e
+indiferente al encontrarse con ella en cualquier sarao. Clementina, con
+la sagacidad bastante comun en las mujeres, llego al cabo a adivinar que
+su antiguo novio seguia adorandola en secreto y sintio un regocijo
+maligno. Desde entonces no se vistio, no se adorno mas que para el; para
+aturdirle, para fascinarle, para hacerle beber la amarga copa de los
+celos.
+
+De esta epoca data la fama ruidosa que adquirio como mujer elegante.
+Clementina en este punto era una gran artista. Sabia vestirse de tal
+modo que las telas, ni por sus vivos colores, ni por su riqueza,
+atrajesen demasiado la vista en perjuicio de la figura. Comprendiendo
+que el traje en la mujer no debe ser un uniforme sino adorno, un medio
+de hacer resaltar las perfecciones con que la naturaleza la hubiese
+dotado, no obedecia ciegamente a la moda. En cuanto esta atentase poco o
+mucho a la exposicion de su belleza, la esquivaba con valor o la
+modificaba. Rehuia los colores chillones, la profusion de lazos, los
+peinados complicados. Consideraba a su cuerpo como una estatua y la
+vestia como tal. De aqui una cierta tendencia, que constantemente se
+manifestaba en sus trajes, hacia el ropaje, esto es, hacia la amplitud
+de los pliegues, hacia la vestidura larga. Su figura gallarda,
+majestuosa, ganaba mucho de esta manera. Algo la pronuncio despues de
+casada, pero no llego a exagerarla, retenida por su buen gusto. Solia
+vestirse de blanco. Con esto y con peinar sus cabellos del modo
+sencillisimo que los tiene la Venus de Milo, semejaba al parecer en los
+salones hermosa estatua que llegase de la Grecia. Una cosa hacia muy
+digna de censura en el terreno moral, aunque no lo sea en el del arte:
+descotarse con exageracion. Una de las sumas bellezas que poseia era el
+pecho. Parecia amasado por las Gracias para trastornar a los dioses. No
+habia en Madrid una garganta mejor modelada, ni un seno mejor puesto,
+mas delicado, mas atractivo. El deseo vanidoso de mostrarlo, no
+contenido por la vigilancia saludable de una madre, le hizo incurrir en
+mas de una ocasion en las censuras de la sociedad. Porque la infeliz D.
+Carmen, a mas de no hallarse muy al tanto de los usos sociales, era tan
+debil con los caprichos y fantasias de su hijastra, que los tomaba sin
+inconveniente por actos razonables, por expresion de su gusto
+indiscutible y su elegancia. Algun disgusto le proporciono tal vanidad.
+En cierta ocasion, al presentarse en noche de baile en casa de Alcudia,
+la marquesa le dijo al saludarla:
+
+--Muy linda, muy linda, Clementina. Esta usted admirablemente
+vestida.... Pero me parece que la han descotado mucho.... Venga usted
+conmigo, ya arreglaremos eso.
+
+Y la llevo a su tocador y con maternal solicitud le puso en el pecho
+unos cefiros que ocultaron lo que en realidad no debia mostrarse. La
+joven procuro disimular su vergueenza achacando la falta a la modista. No
+obstante se sintio tan humillada por aquella leccion y por la sonrisa
+compasiva que la acompano, que nunca mas pudo ver desde entonces a la
+devota marquesa.
+
+Con este soplar incesante y adecuado, la llama de Osorio tomaba cada vez
+mas incremento. Ya no era poderoso por mas tiempo a guardarla en el
+pecho. Al cabo se confio a su hermana, que era amiga bastante intima de
+la joven. Rogola que tantease el terreno a ver si podia avanzar de nuevo
+el pie sin peligro de precipitarse. Mariana dio el recado. Clementina
+escucholo con mal refrenada alegria y le metio los dedos en la boca
+hasta que la panfila senora de Calderon desembucho lo que tenia dentro y
+pudo convencerse de que Tomas ardia en amores por ella. Cuando se
+cercioro bien, respondio con palabras ambiguas y riendo: "Lo pensaria,
+lo pensaria.... Estaba muy agraviada por lo que se habia dicho de la
+ruptura de sus relaciones.... Pero en fin, no le quitaba por completo
+las esperanzas".
+
+Se puso a meditar con atencion sobre el medio de satisfacer las
+exigencias de su amor propio herido, y al cabo de algunos dias formulo a
+Mariana la siguiente proposicion: "Para que consintiese en dar su mano a
+Tomas, era indispensable que este la pidiese de rodillas a sus padres
+delante de los testigos que ella elegiria a su gusto". A ninguna
+espanola de pura raza se le hubiera ocurrido semejante extravagancia.
+Precisa llevar en las venas sangre britanica para concebir un
+refinamiento tan monstruoso de la soberbia. Cuando Osorio tuvo
+conocimiento de la resolucion de su ex novia, se enfurecio atrozmente;
+declaro con arrogancia que antes que pasar por tal humillacion le
+harian cachos. No se volvio, pues, a hablar del asunto. Siguieron las
+cosas como antes. Mas como a pesar de sus rabiosos esfuerzos el gusano
+del apetito le roia cada vez con mas crueldad las entranas, el misero,
+al cabo de dos meses, cayo en gran abatimiento. Sintiose desfallecer de
+amor y de deseo. No tuvo fuerzas para alejarse de Madrid. Volvio a rogar
+a su hermana que otra vez entablase las negociaciones. Clementina, que
+estaba bien penetrada ya de que le tenia en su poder, se mostro
+inflexible. O pasar por aquellas singulares horcas caudinas, o nada.
+
+Y Osorio paso. ?Que habia de hacer? Efectuose la extrana ceremonia una
+tarde en casa de la novia. Al llegar a ella Osorio se encontro con unas
+veinte personas del sexo femenino, que Clementina habia elegido entre
+las conocidas mas envidiosas, las que mas habian murmurado con motivo de
+su ruptura. Adopto la mejor actitud para semejante caso. Grave, solemne,
+suelto de lengua y ademanes, dejando traslucir un poco de ironia, como
+si estuviese representando una comedia por satisfacer la fantasia de una
+enferma. Dijo algunas palabras previamente acerca de la historia de sus
+relaciones. Reconociose culpable. Elogio desmesuradamente a Clementina,
+con tan poca medida, que en ocasiones parecia estar burlando. Se confeso
+indigno de aspirar a su mano. Por fin manifesto que siendo ella tan
+digna de ser adorada y tan grande la ventura de poseer su mano, no creia
+hacer nada de mas pidiendola de rodillas a sus padres. Al propio tiempo
+doblo una. D. Carmen vino a levantarle riendo y le abrazo con efusion.
+Clementina tambien le dio un apreton de manos, mas alegre al ver lo bien
+y dignamente que salia del paso, que satisfecha en su orgullo. La verdad
+es que en aquella ocasion sintio hacia el lo que nunca mas volvio a
+sentir, una migaja de amor. Si hubo humillacion en semejante escena
+resulto para ella, por la frescura y el aplomo desdenoso con que su
+novio la llevo a termino. Pero no importa. La mujer goza mas viva y mas
+intimamente observando la superioridad del hombre que humillandole.
+Clementina fue feliz aquella tarde.
+
+Pero si Osorio salio bien del paso, no le perdono jamas la intencion de
+humillarle; porque era tan orgulloso como ella. La pasion frenetica que
+le habia inspirado sofoco por algun tiempo todo otro sentimiento. Su
+luna de miel fue tan pegajosa como breve. El choque entre aquellos dos
+caracteres, de igual obstinacion y fiereza, era ineludible. Vino pronto
+y vino con una serie de pequenos desabrimientos que hicieron desaparecer
+en un instante del corazon de la joven los fugaces destellos de amor que
+su marido le habia inspirado. En el duro mas tiempo la pasion. El
+conocimiento que cada cual tenia del otro los hizo prudentes, rehuyendo
+un choque formidable que habia de ser funesto. Pero vino al fin. Se dijo
+entre los murmuradores que Osorio, cansado de la indiferencia y los
+desdenes de su esposa, en una hora fatal de ira y desesperacion la habia
+ultrajado con su misma doncella y en el mismo talamo nupcial. Despues
+de esta escena, que no sabemos si se realizo con los pormenores
+horrendos que algunos contaban, quedo roto el matrimonio para siempre.
+Osorio, sin derecho ya para intervenir en la conducta de su mujer, se
+vio obligado a ser mero espectador de ella. Entregose Clementina sin
+reserva, sin disimulo, puede decirse tambien que sin pudor, a todos los
+galanteos que se le ofrecieron. El, por su parte, para contrarrestar el
+ridiculo, que a causa de ellos pudiera tocarle, diose con mas descaro
+aun a la disipacion. Extrajo mujeres de las ultimas clases sociales y
+las convirtio en senoras, rodeandolas de un lujo deslumbrador. La
+Felipa, la Socorro y la Nati, cortesanas famosas en la capital, que
+fueron queridas de muchos personajes, ministros, banqueros y grandes de
+Espana, lo habian sido antes de el. El fue quien, por medio de sus
+celestinas, las habia sacado de la calle de la Paloma, del barrio de
+Triana en Sevilla o del Perchel, de Malaga, y habia gozado de sus
+primicias.
+
+Dentro de casa, marido y mujer se hablaban muy poco, lo indispensable
+solamente. Para evitar la molestia que les produciria sentarse solos a
+la mesa tenian siempre algun convidado. Fuera se trataban con expansiva
+y natural confianza. Alguna vez Osorio iba a buscar a su esposa a ultima
+hora a la reunion o teatro donde se hallase. Pero esto era valor
+entendido en el mundo. Todos sabian a que atenerse respecto a sus
+relaciones. Ordinariamente, Clementina salia del brazo de su amante.
+Charlaban largo rato en el _foyer_, a presencia de todos, esperando el
+coche. Entraba al fin en este. Antes de partir todavia cambiaban en tono
+confidencial buena copia de frases entreveradas, de alegres carcajadas.
+La moral, la moral elegante quedaba a salvo con que el amante no entrase
+en el mismo coche, aunque fuesen pocos minutos despues a juntarse en el
+dulce retiro de un gabinete particular.
+
+Cuando Clementina llego a su casa eran las seis y media. Silbo el
+cochero. Salio de su pabelloncito el portero a abrir la puerta de la
+verja y luego la del coche. El mismo se encargo de pagar al cochero. La
+dama, sin decir una palabra, entro en el jardin, que era exiguo pero
+lindo y bien cuidado. Subio la escalera de marmol, debajo de una gran
+marquesina que ocupaba mas de la mitad de la fachada del _hotel_. No era
+este muy grande, pero si fabricado con lujo y arte, de piedra blanca de
+Novelda y ladrillo fino. Osorio lo habia hecho construir hacia solamente
+cuatro o cinco anos. Como los planos fueron largamente meditados y
+discutidos, ofrecia una adecuada distribucion, que lo hacia mas comodo
+tal vez que el de su suegro, con ser este tres o cuatro veces mayor.
+
+Hallo a un criado en el recibimiento.
+
+--Estefania ?donde anda?
+
+--Hace ya un buen rato que ha llegado, senora.
+
+Atraveso un magnifico vestibulo iluminado por dos grandes lamparas con
+bombas esmeriladas sostenidas por sendas estatuas de bronce, siguio por
+el corredor y tomo la escalera que conducia al principal sin tropezarse
+con nadie. Cerca ya del salon que daba ingreso a su _boudoir_, hallo a
+Fernando, un criadito de catorce anos vestido con librea muy cuca y
+adecuada a sus anos.
+
+--?Estefania?
+
+--Debe de estar en la cocina.
+
+--Que suba inmediatamente.
+
+Entro en el _boudoir_, y yendo al espejo de cuerpo entero sostenido por
+dos pies derechos de madera dorada, se despojo del sombrero. Era el
+gabinete una pieza reducida, vestida toda ella de raso azul con cenefas
+de carton-piedra imitando una guirnalda de flores. Sobre la chimenea,
+vestida tambien de raso, habia dos magnificos candelabros y un reloj,
+obra de nuestros plateros del siglo pasado. Los enseres de la chimenea
+eran igualmente de plata. La alfombra blanca con cenefa azul. En medio
+un confidente forrado de tisu de oro. Butacas, sillas doradas. En el
+suelo dos grandes almohadones de pluma. En un rincon el espejo; en otro
+un escritorio de madera taraceada estilo Pompadour; en los otros dos
+unas columnas forradas de terciopelo azul sosteniendo dos quinques que
+esclarecian ahora la estancia. Comunicaba esta pieza por un lado con el
+tocador de la senora y este con su dormitorio; por el otro con un
+saloncito donde solia recibir a sus amigos los martes por la tarde o
+jugar al tresillo de noche con los intimos. En el _boudoir_ solo
+entraban algunas pocas amigas de confianza que iban a visitarla en horas
+no senaladas. Aqui era donde celebraba esos coloquios secretos, tan
+sabrosos para las mujeres, donde su pensamiento se vacia por entero,
+pasando de lo mas escondido y profundo a las frivolidades del dia, los
+pormenores del traje y de la moda.
+
+Pocos segundos despues de quitarse el sombrero aparecio Estefania. Era
+una jovencita palida con hermosos ojos negros. Vestia, dentro de su
+condicion, con elegancia y primor. Por encima del traje traia un
+delantal color gris orlado de puntilla blanca.
+
+--iYa podias aguardarme, chiquilla! ?Donde estabas metida?--dijo con
+tono de mal humor y distraido a la vez la senora.
+
+--Estaba en la cocina.... Habia ido a darle unas puntadas a la falda de
+Teresa, que se le ha roto en un clavo--repuso con afectada humildad la
+doncella.
+
+Clementina guardo silencio, absorta sin duda en sus pensamientos.
+Colocada frente al espejo se dejo despojar del abrigo, contemplandose al
+propio tiempo con esa curiosidad eterna que las mujeres hermosas sienten
+por si mismas.
+
+--?Has estado en casa de Escolar?--pregunto al cabo distraidamente.
+
+--Si, senora.
+
+--?Que ha dicho?
+
+--Que no tiene ahora una seda tan doble en ese color, pero que si la
+senora quiere enviara por ella.
+
+--iPuf! Para ese viaje no necesitamos alforjas.... ?Y en _La
+Perfeccion_?
+
+--Si, senora. Que el sabado enviaran los gorros.
+
+--?Has preguntado como seguia el padre Miguel?
+
+--No he tenido tiempo.... iEsta tan lejos!...
+
+--?Como lejos? ?Pues no has ido en coche?
+
+--No, senora.... Juanito me ha dicho que la yegua estaba desherrada....
+
+--?Por que no te ha puesto uno de los caballos normandos?
+
+--No se.... Siempre encuentra alguna disculpa cuando la senora me manda
+salir en coche.
+
+--Tal me parece.... Descuida, hija: ya arreglare yo eso. iBueno esta el
+senor Juanito, con sus infulas de indispensable!
+
+Al echar una mirada a su doncella reflejada en el espejo, creyo observar
+algo extrano en sus ojos. Se volvio para mejor verlo. En efecto,
+Estefania los tenia enrojecidos.
+
+--iTu has llorado, chica!
+
+--?Yo?... No, senora, no.
+
+La manera de negarlo era hipocrita. La senora no tuvo necesidad de
+insistir mucho para que se lo confesase y aun la causa de su llanto.
+
+--El jefe, senora--comenzo a gimotear--, el jefe, que las ha tomado de
+poco tiempo a esta parte conmigo.... En cuando digo cualquier cosa,
+suelta la carcajada o dice una porqueria.... Y los demas claro, los
+demas, como me tienen ojeriza porque la senora me quiere, y por adular
+al jefe, se rien tambien.... Porque le he dicho hoy que se lo diria a la
+senora, me ha llenado de insolencias y me ha echado de la cocina.
+
+--iEchado! ?Y quien es el para echarte?--exclamo con impetu el ama.--Ve
+a llamarle. Es menester que yo caliente las orejas, lo mismo a ese necio
+que a Juanito. iSi nos descuidamos van a mandar en esta casa los criados
+mas que los amos!
+
+--Senora ... yo no me atrevo. ?Quiere que le envie recado por Fernando?
+
+--Haz lo que quieras, pero llamale.
+
+Se habia irritado vivamente al escuchar los sollozos de su doncella.
+Estefania era su predilecta, a quien distinguia entre todos los criados
+y confiaba gran parte de sus secretos. Como todos los despotas presentes
+y pasados, estaba dominada sin darse cuenta de ello. El caracter
+zalamero y adulador de la doncellita habia ganado su corazon de tal
+manera, que con el, sin saberlo ella misma, le habia entregado la
+voluntad. Estefania era de hecho quien mandaba en la casa, pues que
+mandaba en la senora. El criado que no entraba en su gracia, podia
+prepararse a salir en plazo mas o menos corto. Y sucedia lo que puede
+darse como regla segura en tales casos, que la preferida y amada de la
+senora era profundamente antipatica a la servidumbre. No acaece esto
+solamente por esa pasion vergonzosa que en mayor o menor grado reside en
+todos los seres humanos, la envidia, sino tambien porque es condicion
+precisa del hipocrita y adulador con el grande, ser al propio tiempo
+altanero y malevolo con el pequeno.
+
+Llamado por Fernando, a quien Estefania dio el encargo, no tardo en
+presentarse en la puerta del gabinete el cocinero, con los atavios del
+oficio, esto es, con mandil y gorra blanca; todo blanquisimo. Era un
+moceton de treinta anos, de rostro fresco y no desgraciado, con largas
+patillas negras. En el ceno que contraia su frente, en la preocupacion
+que se observaba en sus ojos, comprendiase que ya sabia a que venia
+llamado. Clementina se habia sentado en el confidente. Estefania se
+habia retirado a un rincon y puso los ojos en el suelo al entrar el
+jefe.
+
+--Vamos a ver, Cayetano; acabo de saber que despues de tratar con muy
+poca consideracion a esta chica, la ha echado usted de la cocina. Le
+llamo para decirle que ni yo consiento que ningun criado trate mal a
+otro, ni usted esta facultado para echar a nadie dentro de mi casa.
+
+--Senora ... yo no la he tratadu mal.... Es ella, la que nus trata mal a
+todus ... pincha aqui, pincha alla, sin dejarnus en paz--tartamudeo el
+cocinero con marcado acento gallego.
+
+--Bueno, pues si pincha aqui y pincha alli, ningunu de ustedes esta
+facultadu para desvergonzarse con ella.... Se me dice a mi y
+concluido--, replico vivamente la senora imitando el acento del jefe.
+
+--Es que....
+
+--Es que, nada. Ya sabe usted lo que le he dicho. Hemos
+concluido--manifesto el ama con gesto imperioso.
+
+El cocinero, con la cara encendida y todo el cuerpo tembloroso,
+permanecio unos segundos inmovil. Despues, antes de retirarse, dirigio
+una larga mirada iracunda a la doncellita, que seguia con los ojos en el
+suelo con expresion hipocrita donde se traslucia el triunfo del amor
+propio.
+
+--iChismosa!--le vomito al rostro mas que le dijo.
+
+La senora se alzo de su asiento, y rebosando de colera por tal falta de
+respeto, le dijo:
+
+--?Y como se atreve usted a insultarla en mi presencia? Marchese usted
+pronto.... iQuitese de mi vista!
+
+--Senora, lo que le digu es que ella tiene la culpa....
+
+--Pues si tiene la culpa, mejor.... Vayase usted.
+
+--Todus nus iremus de la casa, senora, porque a esa mentecata no hay
+quien la sufra.
+
+--Usted, por lo pronto, como si ya se hubiese ido. Puede usted buscar
+otro sitio donde servir, que yo no tolero que ningun criado se me quiera
+imponer.
+
+El cocinero quedose otra vez inmovil y estupefacto ante aquella brusca
+despedida; pero reponiendose en seguida giro sobre los talones, diciendo
+con dignidad:
+
+--Esta bien, senora; lo buscare.
+
+Clementina siguio murmurando despues de haberse ido:
+
+--iPero que atrevido es este gallegazo! ?Habra mastuerzo? No creo que a
+nadie mas que a mi le toquen semejantes criados....
+
+Apaciguandose de pronto por virtud de otra idea que le acudio, dijo:
+
+--Anda, ven a vestirme, que ya es tarde.
+
+Entro en su tocador seguida de Estefania. Contra lo que debia
+presumirse, esta tenia el semblante grave y nublado. Comenzo a
+despojarse rapidamente de su traje de calle para ponerse el de media
+ceremonia con que comia y recibia a sus intimos por la noche, mas claro
+siempre, con un pequeno descote y los brazos cubiertos. La doncella, a
+una indicacion suya, saco un traje color fresa exprimida del gran
+armario de espejo que ocupaba enteramente uno de los lienzos de la
+pared. Antes de ponerselo le arreglo el pelo y le quito las botinas
+bronceadas, sustituyendolas con el zapato adecuado. No habia abierto su
+boca la palida doncellita hasta entonces, reflejando en el rostro cada
+vez mas tristeza y preocupacion. Al fin, hallandose arrodillada a los
+pies de su ama, levanto los ojos para decirla timidamente:
+
+--Senora, voy a rogarle una cosa ... que no despida a Cayetano.
+
+Clementina la miro con sorpresa:
+
+--?Esas tenemos?... Conque despues que has sido tu la que....
+
+--Es que, senora--articulo Estefania poniendose todo lo colorada que
+permitia su tez--, si ahora le despide, me van los demas a tomar
+ojeriza.
+
+--?Y a ti que te importa?
+
+La doncella insistio con muchas veras y cada vez con palabras mas
+suplicantes y persuasivas. La senora nego poco tiempo. Como el asunto
+era de poca monta y observaba no sin sorpresa el interes y aun ansiedad
+que su predilecta tenia en que el cocinero quedase, no tardo en
+concederlo, ordenandole que ella arreglase el asunto. Con esto el
+semblante de la chica se animo al instante, se puso como unas pascuas y
+comenzo a maniobrar en torno de su ama con extraordinaria presteza.
+
+Dos golpecitos dados en la puerta las sorprendio a ambas.
+
+--?Quien es?--pregunto la senora.
+
+--?Te estas vistiendo, Clementina?--se oyo de fuera.
+
+Era la voz de su marido. La sorpresa de la dama no disminuyo por esto.
+Osorio subia rarisima vez a su cuarto estando ella sola.
+
+--Si; me estoy vistiendo. ?Hay gente abajo?
+
+--Los de siempre: Lola, Pascuala y Bonifacio.... Es que tengo que hablar
+contigo. Te espero aqui en el salon.
+
+--Bien; alla voy.
+
+Desde entonces hasta que termino de arreglarse, Clementina guardo
+silencio obstinado, expresando en el rostro una preocupacion sombria que
+no paso inadvertida para su doncella. En sus dedos, al dar los ultimos
+toques a los pliegues de la falda, habia un ligero temblor, como el de
+las ninas que por primera vez se visten para ir a un baile.
+
+Osorio la esperaba, en efecto, en el saloncito de arriba contiguo a su
+_boudoir_. Estaba sentado negligentemente en una butaca; pero al ver a
+su esposa se levanto, dejando caer previamente en la escupidera la punta
+del cigarro que fumaba. Clementina observo que estaba algo mas palido
+que de costumbre. Era el mismo hombrecillo de facciones correctas y mal
+color que cuando se caso; pero en los ultimos doce anos se habia gastado
+bastante su naturaleza. Muchas arrugas en la cara; el cabello gris y la
+barba tambien; los ojos menos vivos.
+
+Fue a cerrar la puerta que su mujer dejo abierta, y acercandose a esta
+le dijo con afectada naturalidad:
+
+--El cajero me ha entregado hoy un recibo tuyo de quince mil pesetas....
+Aqui esta.
+
+Saco la cartera y de ella un papelito satinado y oloroso, que presento a
+su esposa. Esta lo miro un instante con semblante grave, sombrio, sin
+pestanear, y guardo silencio.
+
+--Hace quince dias me entrego otro de nueve mil.... Aqui esta.
+
+La misma operacion, y el mismo silencio.
+
+--El mes pasado me presento tres; uno de siete mil, otro de once mil y
+otro de cuatro mil.... Aqui los tengo tambien.
+
+Osorio agito el punado de papeles un instante delante de los ojos de la
+dama. Viendo que esta no despegaba los labios, pregunto:
+
+--?Estas conforme?
+
+--?Con que?--dijo secamente.
+
+--Con que son exactas estas partidas.
+
+--Lo seran si estan firmados los recibos por mi. Tengo poca memoria,
+sobre todo en cuestiones de dinero.
+
+--Es una gran felicidad--repuso sonriendo ironicamente Osorio, mientras
+volvia a guardar en la cartera los papeles--. Yo tambien he intentado
+muchas veces prescindir de ella. Desgraciadamente, el cajero se encarga
+siempre de refrescarsela a uno.... iBueno!--anadio, viendo que su mujer
+no replicaba--. Pues no he subido a otra cosa mas que a hacerte una
+pregunta, y es la siguiente: ?Crees que las cosas pueden seguir de este
+modo?
+
+--No entiendo.
+
+--Me explicare: ?crees que puedes seguir tomando de la caja cada pocos
+dias cantidades tan crecidas como estas?
+
+Clementina, que estaba palida cuando entro, se habia puesto fuertemente
+encarnada.
+
+--Mejor lo sabras tu.
+
+--?Por que mejor?... Tu debes de saber adonde llega tu fortuna.
+
+--Bien, pues no lo se--replico refrenando con trabajo su despecho.
+
+--Nada mas claro. Los seiscientos mil duros que tu padre me ha entregado
+al casarme, como estan en fincas producen, segun puedes enterarte de los
+libros, unos veintidos mil duros. El gasto de la casa, sin contar con
+el mio particular, suma bien tres veces esa cantidad.... Saca ahora, si
+quieres, la consecuencia.
+
+--Si te pesa que se gaste de tu dinero, puedes vender las casas--dijo
+Clementina con desdenosa sequedad, volviendo a ponerse palida.
+
+--Es que si se vendiesen, manana seria yo responsable con mi dinero de
+su importe. ?No sabes eso?
+
+--Firmare cualquier papel diciendo que no se te haga cargo de nada.
+
+--No basta, querida, no basta. La ley no me exime nunca de responder de
+la dote mientras tenga dinero.... Ademas, si tu te lo gastases
+_alegremente_ (recalco esta palabra), el negocio seria para ti muy
+bueno, pero para mi deplorable, porque siempre me quedaba en la
+obligacion de ... subvenir a tus necesidades.
+
+--?De mantenerme, verdad?--dijo ella con ironia amarga.
+
+--Queria evitar esa palabra ... pero, en efecto, es la mas exacta.
+
+Hablaba Osorio en un tonillo impertinente y protector que estaba
+desgarrando por varios sitios la soberbia de su esposa. Desde las
+feroces reyertas que habian producido su separacion debajo del mismo
+techo, no habian tenido una entrevista de tal especie como la presente.
+Cuando por la convivencia se originaba algun rozamiento, resolvianlo por
+una breve y seca explicacion de pasada, en que ambos, sin deponer el
+orgullo, usaban de prudencia por temor del escandalo. Pero ahora el
+asunto tocaba en lo mas vivo a Osorio. Para un banquero, por esplendido
+que sea, lo mas vivo es el dinero. Ademas su amor propio, aunque otra
+cosa aparentase, habia sufrido mucho en los ultimos anos. No basta
+fingir indiferencia y desden ante los extravios de una esposa; no basta
+pagarle en igual moneda paseandole por delante de los ojos las queridas,
+hacer gala de ellas ante el publico. Las armas seran iguales, pero las
+heridas que la mujer causa son mas profundas y mas graves que las del
+hombre. El malestar que la conducta libre de su esposa le causaba no
+disminuia con el tiempo. El abismo que los separaba era cada vez mas
+profundo. Por eso, la airada venganza cogia esta ocasion por los pelos.
+
+Clementina le miro un instante. Luego, encogiendose de hombros y
+haciendo con los labios una leve mueca de desden, dio la vuelta y se
+dispuso a salir de la estancia. Osorio avanzo unos pasos colocandose
+entre ella y la puerta.
+
+--Antes de irte quiero que sepas que el cajero tiene orden de no pagar
+ningun recibo que no vaya visado por mi.
+
+--Enterada.
+
+--Para tus gastos tendras una cantidad fija, que ya determinaremos cual
+ha de ser. No quiero mas sorpresas en la caja.
+
+Clementina, que iba a salir por la puerta de la antesala, retrocedio
+para hacerlo por la de su _boudoir_. Antes de desaparecer, teniendo el
+portier levantado con una mano y encarandose con su marido, le dijo con
+reconcentrada ira:
+
+--Al fin resultas un puerco como tu cunado; solo que este no las echa
+como tu de generoso.
+
+Dejo caer el portier y dio un gran portazo.
+
+Osorio hizo un movimiento para arrojarse detras de ella; pero
+reponiendose instantaneamente grito mas que dijo para que le oyese bien:
+
+--iEs claro! soy un puerco porque no quiero mantener senoritos
+hambrientos. iQue los mantengan las viejas que los utilizan!
+
+Despues de proferida esta ferocidad quedo satisfecho al parecer, porque
+en sus labios se dibujo una sonrisa de triunfo y sarcasmo.
+
+Cinco minutos despues ambos esposos estaban en el comedor riendo y
+bromeando con los tres o cuatro convidados que tenian.
+
+
+
+
+IV
+
+#Como alentaba a la virtud el senor duque de Requena.#
+
+
+A ver, a ver, explica eso.
+
+--Senor duque, el negocio es clarisimo. Hoy he hablado con Regnault. La
+mina puede producir, cambiando los hornos, construyendo algunas vias y
+estableciendo maquinaria a proposito, una mitad mas de lo que
+actualmente rinde. Puede llegar a producir sesenta mil frascos de
+azogue. El dinero necesario para lograr esto no pasa de ciento a ciento
+cincuenta mil duros.
+
+--Me parece mucho.
+
+--?Mucho, para un resultado como ese?
+
+--No; me parecen muchos frascos.
+
+--Pues a mi no me cabe duda de que es verdad lo que dice Regnault. Es un
+ingeniero inteligente y practico. Seis anos ha estado explotando las de
+California. Ademas, el ingeniero ingles que ha ido con el asegura lo
+mismo.
+
+Los que asi hablaban eran el duque de Requena y su secretario, primer
+dependiente o como quiera llamarse, pues en la casa no habia apelativo
+designado para el. Llamabasele simplemente Llera. Era un mozo asturiano,
+alto, huesudo, de rostro palido y anguloso, brazos y piernas
+larguisimos, grandes manos y pies, brusco y desgarbado de ademanes y con
+unos ojos grandes de mirar franco y sincero donde brillaba la voluntad y
+la inteligencia. Era un trabajador infatigable, asombroso. No se sabia a
+que horas comia ni dormia. Cuando llegaba a las ocho de la manana al
+escritorio, ya traia hecha la tarea de cualquier hombre en todo el dia.
+A las doce de la noche aun se le podia ver muchas veces con la pluma en
+la mano en su despacho. Con ese don especial para conocer a los hombres,
+que poseen todos los que han de lograr exito feliz en el mundo, Salabert
+penetro, al poco tiempo de tenerle por infimo escribiente, el caracter
+y la inteligencia de Llera. Y sin darle gran consideracion en
+apariencia, porque esto no entraba jamas en su proceder, se la dio de
+hecho acumulando sobre el los trabajos de mas importancia. En poco
+tiempo llego a ser el hombre de confianza del celebre especulador, el
+alma de la casa. Su laboriosidad humillaba a todos los demas empleados y
+de ella se servia Salabert para cargarlos de trabajo en horas
+excepcionales. Llera, a un mismo tiempo, era su secretario, su mayordomo
+general, el primer oficial de su oficina, el inspector de las obras que
+tenia en construccion y el agente de casi todos sus negocios. Por llevar
+a cabo este trabajo inconcebible, superior a las fuerzas de cuatro
+hombres medianamente laboriosos, le daba seis mil pesetas al ano. El
+dependiente se creia bien retribuido, considerabase feliz pensando que
+hacia seis anos nada mas, ganaba mil quinientas. Todos los dias, antes
+de dar su paseo matinal y emprender sus visitas de negocios, daba el
+duque una vuelta por el despacho de Llera, se enteraba de los asuntos y
+conversaba con el un rato largo o corto segun las circunstancias.
+
+El duque tenia las oficinas en los altos de su palacio del paseo de
+Luchana, soberbio edificio levantado en medio de un jardin que, por lo
+amplio, merecia el nombre de parque. En el verano, los arboles, tupidos
+de follaje, apenas dejaban ver la blanca cresteria de la azotea. En el
+invierno, las muchas coniferas y arbustos de hoja permanente que alli
+crecian, le daban todavia aspecto muy grato. Era el centro de reunion de
+todos los pajaros del distrito del Hospicio. Tenia acceso por una gran
+escalinata de marmol. Ademas del piso bajo donde se hallaban los salones
+de recibir y el comedor poseia otros dos. Parte del ultimo era lo que
+ocupaban las oficinas, que no eran muy considerables. A Salabert le
+bastaba para la direccion de sus negocios con una docena de empleados
+expertos. El lujo desplegado en la casa era sorprendente: el mobiliario
+valia no pocos millones. Chocaba con la avaricia, que todo el mundo
+atribuia a su dueno. Esta y otras contradicciones parecidas se iran
+resolviendo segun vayamos penetrando en su caracter, uno de los mas
+curiosos y mas dignos de fijar la atencion del lector. Las cocinas
+estaban en los sotanos, que eran espaciosos y bien dispuestos. El
+comedor, que ocupaba la parte trasera del piso bajo, tenia por
+complemento un invernadero de excepcionales dimensiones, donde crecian
+gran numero de arbustos y flores exoticas y donde el agua que manaba
+profusamente formaba estanquecillos y cascadas muy gratos de ver; todo
+imitando, en lo posible, a la naturaleza. Las cuadras estaban en
+edificio aparte al extremo del jardin, lo mismo que la habitacion de
+algunos criados, no todos.
+
+El duque, repantigado en el unico sillon que habia en el despacho de
+Llera, mientras este se mantenia frente a el de pie dando vueltas en la
+mano a unas grandes tijeras de cortar papel, paseo tres o cuatro veces
+de un angulo a otro de la boca el negro y mojado cigarro, sin contestar
+a las ultimas palabras de su secretario. Al fin gruno mas que dijo:
+
+--iHum! El ministro esta cada dia mas terco.
+
+--iQue importa! ?No sabe usted el secreto de hacerle ceder?...
+Telegrafie usted a Liverpool y antes de quince dias el frasco de azogue
+baja desde sesenta a cuarenta duros.
+
+El duque de Requena habia formado por iniciativa y consejo de Llera,
+hacia cuatro anos, una sociedad o sindicato de azogues con el objeto de
+acaparar todo el mercurio que saliese al mercado. Gracias a ello, este
+producto habia subido extraordinariamente. La sociedad se encontraba con
+un deposito inmenso en Liverpool. El plan de Llera era lanzarlo al
+mercado en un momento dado, produciendo una baja enorme que asustase al
+Gobierno. Esto, realizado en la epoca misma del pago del emprestito de
+cien millones de pesetas que el Gobierno habia hecho hacia diez anos a
+una casa extranjera, le empujaria a pensar en la venta de la mina de
+Riosa. Si por otra parte se ayudaba a la empresa sacrificando algunos
+millones, subvencionando periodicos y personajes, podia darse por seguro
+el exito. Este plan, formado por Llera y madurado por el duque, venia
+desenvolviendose con regularidad y tocaba a su termino.
+
+--Alla veremos--manifesto el opulento banquero quedandose unos instantes
+pensativo--. Cuando salga a subasta--dijo al cabo--, sera necesario
+formar otra sociedad. La de azogues no nos sirve para el caso.
+
+--iClaro que se formara!
+
+--El caso es que yo no quiero comprometer en este negocio mas de ocho
+millones de pesetas.
+
+--Eso ya es otra cosa--manifesto Llera poniendose serio--. Apoderarse de
+un negocio de esa entidad con tan poco dinero me parece imposible. La
+gerencia ira a parar a otras manos y entonces queda reducido a un tanto
+por ciento mayor o menor.... ies decir, a nada!
+
+--Verdad, verdad--mascullo Salabert quedandose otra vez profundamente
+pensativo. Llera tambien permanecio silencioso y meditabundo.
+
+--Ya le he indicado a usted el unico medio que hay para conseguir la
+direccion....
+
+Este medio consistia en tomar una cantidad bastante crecida de acciones
+en la mina al ser comprada por la sociedad; seguir comprando todas las
+que se pudiesen; luego comenzar a venderlas mas baratas, hasta llegar a
+producir el panico en los accionistas. Comprar y vender perdiendo
+durante algun tiempo este era el medio que proponia Llera para conseguir
+la baja de las acciones y poder adquirir con mucho menos dinero la mitad
+mas una y apoderarse por completo del negocio. Salabert no lo veia tan
+claro como su secretario. Era la suya una inteligencia perspicaz,
+minuciosa, penetrante; pero le faltaba grandeza e iniciativa en los
+negocios, aunque otra cosa pensasen los que le veian acometer empresas
+de excepcional importancia. El pensamiento primordial, la que pudieramos
+llamar idea madre de un negocio, casi nunca nacia en su cerebro; le
+venia de afuera. Pero en el germinaba y se desarrollaba quiza como en
+ningun otro de Espana. Poco a poco lo iba analizando, disecando mejor,
+penetraba hasta las ultimas fibras, lo contemplaba en sus multiples
+aspectos, y una vez convencido de que le reportaria ventajas, se lanzaba
+sobre el con rara y sorprendente audacia. Esto era lo que acerca de sus
+dotes de especulador habia producido el engano del publico. Estaba bien
+convencido de que una vez resuelto a acometer la empresa, cualquier
+vacilacion resultaba perjudicial. Tal audacia no procedia, pues,
+directamente de su temperamento, sino de la reflexion. Era una muestra
+de su astucia incomparable.
+
+Por lo demas, su fondo era timido. Este defecto, en vez de corregirse
+con la felicidad casi nunca interrumpida de sus exitos, se aumentaba
+cada dia. La avaricia es medrosa y suspicaz. Salabert era cada vez mas
+avaro. Ademas, con los anos, el pesimismo va penetrando en el espiritu
+del hombre. Acostumbrado a grandes resultados en sus especulaciones,
+nuestro banquero juzgaba deplorable el negocio en que no percibia
+pinguees ganancias. Si por acaso no obtenia ninguna o habia leve perdida,
+creia el caso digno de ser lamentado largamente. Asi que, sin el
+concurso de Llera, sin su caracter osado y su imaginacion fecunda en
+invenciones, el duque de Requena haria ya tiempo que no se aventuraria
+en un negocio de mediana importancia. En cambio, lo que habia perdido de
+inventiva y audacia habialo reemplazado por un tacto y habilidad
+verdaderamente pasmosos, un conocimiento de los hombres que solo la edad
+y una atencion constante pueden lograr. En tal sentido puede decirse que
+Llera y el se completaban a maravilla. Esta sagacidad y este
+conocimiento del corazon humano llegaban en Salabert a pecar de
+excesivos; esto es, se pasaba de listo en ocasiones. En su trato con los
+hombres, mirandoles siempre del lado de los intereses materiales, habia
+llegado a formarse tan triste idea de ellos, que resultaba monstruosa y
+le expuso a serios percances. Quiza lo que veia en los otros no era mas
+que el reflejo de su propia imagen como nos sucede a todos los humanos.
+Para el no habia hombre ni mujer incorruptibles. Un poco mas caras o un
+poco mas baratas las conciencias, todas estaban a la venta. En los
+ultimos anos el soborno llego a ser en el una mania. Si tropezaba con
+personas que no se dejaban comprar, nunca imaginaba que lo hacian de
+buena fe, sino porque se estimaban en mayor precio del que ofrecia. Era
+una de las tareas mas pesadas de Llera arrancarle de la cabeza los
+proyectos de soborno cuando recaian en hombres que sin duda habian de
+rechazarlos con indignacion. Si tenia un pleito, lo primero que pensaba
+era cuanto dinero iban a costarle los magistrados que habian de
+fallarlo. Si estaba interesado en un expediente gubernativo, separaba
+_in mente_ la cantidad que debia destinar al ministro o al subsecretario
+o a los consejeros de Estado. Desgraciadamente este lapiz negro que
+tenia siempre en la mano para tiznar el rostro de la humanidad, se
+empleaba con resultado positivo en bastantes ocasiones.
+
+El duque de Requena ni tenia sentido moral ni nunca lo habia conocido.
+Su vida de granuja anonimo en Valencia, estaba senalada por una serie de
+travesuras y manas chistosas, por una fecundidad tan grande en trazas
+para sacar al projimo su dinero, que lo hicieron digno emulo del
+_Lazarillo de Tormes, El picaro Guzman de Alfarache_ y otros heroes
+famosos de la novela espanola. Por cierto que antes de ir adelante
+conviene expresar que un grupo de socios del Ateneo habia puesto a
+Salabert el sobrenombre de _El picaro Guzman_ con que le conocian. Pero
+este apodo no salio del circulo de amigos. Mejor exito tuvo una frase
+del presidente del Consejo de Ministros explicando las iniciales del
+duque. Decia que a estas iniciales A.S. debia ponerseles signo de
+admiracion para que dijeran: _iA Ese!_
+
+Contabase con visos de verosimilitud que en Cuba, adonde habia ido a
+buscar fortuna, compro un tabernucho en los arrabales de la Habana, con
+todo su mobiliario, incluyendo en el una negra destinada a su servicio.
+Esta negra, durante los anos que tuvo aquel comercio, fue su criada, su
+ama de gobierno, su dependiente y su concubina. De ella tuvo varios
+hijos. Cuando hubo ahorrado algunos miles de duros para restituirse a
+Espana, liquido sus cuentas vendiendo la taberna, el mobiliario, la
+negra.... iy los hijos!
+
+Luego comenzaron los equipos para la tropa, los negocios de tabacos, la
+subasta de carreteras, cediendolas unas veces con primas, otras
+construyendolas sin las condiciones exigidas por el contrato, los
+emprestitos al Gobierno, etc., etc. En todos ellos desplego nuestro
+negociante su rara sagacidad, su talento positivo y un "organo de la
+adquisividad" tan poderoso, que con razon le hicieron celebre entre los
+personajes de la banca.
+
+No era antipatico su trato. Al reves de casi todos los que aspiran a las
+riquezas o al poder, ni era fino en los modales ni meloso en las
+palabras. Era mas bien brusco que cortes; pero sabia admirablemente
+distinguir de personas y se suavizaba cuando hacia falta. Esta misma
+tosquedad nativa serviale para disfrazar lo astuto y sutil de su
+pensamiento. Parecia que aquel exterior burdo, rustico, aquellos modales
+exageradamente libres y campechanos no podian menos de guardar un
+corazon franco y leal. Era (por fuera nada mas) el tipo acabado del
+castellano viejo, honradote, sincero e impertinente. Hablaba poco o
+mucho segun le convenia, se expresaba con dificultad real o fingida (que
+esto nunca llego a averiguarse), tenia de vez en cuando salidas
+chistosas, aunque siempre tocadas de groseria, y solia decir en la cara
+algunas cosas desagradables que le hacian temible en los salones. La
+preponderancia adquirida por sus riquezas habia hecho crecer este ultimo
+defecto. A la mayor parte de las personas, aun a las damas, solia
+hablarles con una franqueza rayana en el cinismo y la desvergueenza;
+signos del desprecio que en realidad le inspiraban. No obstante, cuando
+tropezaba con un personaje politico de los que a el le convenia tener
+propicios, esta franqueza tomaba otro giro muy distinto y se
+transformaba en adulacion y casi casi en servilismo. Mas esta farsa,
+aunque admirablemente desempenada, no enganaba a nadie. El duque de
+Requena era tenido por un zorro de marca. Por milagro creia ya alguno en
+sus palabras ni se dejaba cautivar por aquel aspecto rudo y bonachon.
+Los que le hablaban estaban siempre en guardia, aunque fingiendo
+confianza y alegria. Como sucede a todos los que han conseguido
+elevarse, los defectos que universalmente se le reconocian, mejor dicho,
+la mala fama que tenia, no era obstaculo para que se le respetase, para
+que todos le hablasen con el sombrero en la mano y la sonrisa en los
+labios, aunque nunca hubiesen de necesitar de el. Los hombres muchas
+veces se humillan por el solo placer de humillarse. Salabert conocia
+esta innata tendencia que tiene la espina dorsal del hombre a doblarse y
+abusaba de ella. Muchos que vivian con independencia, no solo le
+toleraban impertinencias que les hubieran parecido intolerables en algun
+amigo de la infancia, sino que apetecian y buscaban su trato.
+
+--Veremos, veremos--repitio de nuevo cuando Llera le recordo el medio de
+apoderarse de la gerencia--. Tu eres muy fantastico; tienes la cabeza
+demasiado caliente. No sirves para los negocios. A ver si nos pasa aqui
+lo que con las alhondigas.
+
+Por consejo de Llera, el negociante habia construido alhondigas en
+algunas capitales de Espana, las cuales no habian tenido el exito que
+esperaban. Como despues de todo el negocio no era de gran entidad, las
+perdidas tampoco fueron cuantiosas. A pesar de eso, el duque, que las
+habia llorado como si lo fuesen y no habia escaseado a su secretario
+frases groseras e insultantes, le recordaba a cada instante el asunto.
+Serviale de arma para despreciar sus planes, aunque despues los
+utilizase lindamente y a ellos debiese un aumento considerable de su
+hacienda. Teniale de esta suerte sumiso, ignorante de su valer y presto
+a cualquier trabajo por enojoso que fuera.
+
+Un poco avergonzado por el recuerdo, Llera insistio en afirmar que el
+negocio de ahora era de exito infalible si se le conducia por los
+caminos que el senalaba. Salabert corto bruscamente la discusion pasando
+a otros asuntos. Informose rapidamente de los del dia. La perdida de una
+fianza que habia hecho por un pariente de Valencia, le puso fuera de si,
+bufo y pateo como un toro cuando le clavan las banderillas, se llamo
+animal cien veces y tuvo la desfachatez de decir, en presencia de Llera,
+que su bondadoso corazon concluiria por arruinarle. La perdida, en
+total, representaba unas veintidos mil pesetas. Las fianzas que el duque
+hacia por sus mas intimos amigos o parientes eran del tenor siguiente:
+Las hacia generalmente en papel, exigia al afianzado un seis por ciento
+del capital depositado, y se encargaba ademas de cortar y cobrar los
+cupones. De suerte que el capital, en vez de redituarle lo que a todos
+los tenedores de valores del Estado, le producia un seis por ciento
+mas. Asi eran los negocios que el duque hacia, no tanto por interes como
+por impulso irresistible de su corazon.
+
+Salio furioso del despacho de su secretario, fuese a la caja y
+aprendiendo alli que iban a mandar a cobrar al Banco nueve mil duros de
+cuenta corriente, el mismo recogio el _talon_ despues de firmarlo. Debia
+pasar por alla a celebrar una Junta como consejero, y de paso ningun
+trabajo le costaba hacerlo efectivo. Salio a pie como era su costumbre
+por las mananas. En las hermosas coniferas que bordaban los caminos del
+jardin-parque cantaban alegremente los pajaros. Se comprendia que no
+habian puesto fianza alguna y la habian perdido. El senor duque maldita
+la gana que tenia de cantar ni aun escuchar sus regocijados trinos. Paso
+de largo con el semblante torvo, sin responder a los saludos de los
+jardineros y del portero, mordiendo con mas ensanamiento que nunca su
+enorme cigarro. En la calle no tardo en colorearse un poco su rostro.
+Tuvo un encuentro agradable y util. El presidente del Consejo de Estado,
+a quien le gustaba tambien madrugar, le saludo en el paseo de Recoletos.
+Hablaron algunos momentos y los aprovecho para recomendarle, con la
+brusquedad calculada que le caracterizaba, un expediente de ciertas
+marismas en que estaba interesado. Despues, a paso lento, mirando con
+sus ojos saltones, inocentes, a los transeuntes, deteniendolos
+particularmente en las frescas domesticas que regresaban a sus casas con
+la cesta de la compra llena y las mejillas mas coloradas por el
+esfuerzo, se dirigio al Banco de Espana. Era mucha la gente que le
+quitaba el sombrero. De vez en cuando se detenia un instante, daba un
+apreton de manos, y cambiando con el conocido que tropezaba cuatro
+palabras en tono familiar y desenfadado, seguia su camino.
+
+Era temprano aun. Antes de llegar al Banco se le ocurrio subir a casa de
+su amigo y compariente Calderon. Tenia este su almacen y su escritorio
+en la calle de San Felipe Neri, tal cual su padre lo habia dejado, esto
+es, pobrisimo de apariencia y hasta lobrego y sucio. En aquel local,
+donde la luz se filtraba con trabajo al traves de unos cristales
+polvorientos resguardados por toscos barrotes de hierro, donde el olor
+de las pieles curtidas llegaba a producir nauseas, el viejo Calderon
+habia ido amontonando con mecanica regularidad duro sobre duro, onza
+sobre onza, hasta formar algunas pilas de millon. Su hijo Julian nada
+habia cambiado. A pesar de ser uno de los banqueros mas ricos de Madrid,
+no habia querido prescindir del almacen de pieles, y eso que este
+comercio, comparado con el de letras y efectos publicos que la casa
+llevaba a cabo, poco le representaba. Calderon era un tipo de banquero
+distinto de Salabert. Tenia un temperamento esencialmente conservador,
+medroso hasta el exceso para los negocios, prefiriendo siempre la
+ganancia pequena a la grande cuando esta se logra con riesgo. De
+inteligencia bastante limitada, cauteloso, vacilante, minucioso. Toda
+empresa nueva le parecia una locura. Cuando veia fracasar a un
+companero en alguna, sonreia maliciosamente y se daba a si mismo el
+parabien por el gran talento de que estaba dotado. Si rendia ganancias,
+sacudia la cabeza murmurando con implacable pesimismo: "Al freir sera el
+reir". Economico, avaro mejor dicho, hasta un grado escandaloso en su
+casa. Si la tenia puesta con relativo lujo habia sido a fuerza de
+suplicas de su mujer, de burlas de sus amigos, y sobre todo porque habia
+llegado a convencerse de que necesitaba gozar de cierto prestigio
+exteriormente si habia de competir con los muchos e inteligentes
+banqueros establecidos en la corte. Los tiempos habian cambiado mucho
+desde que su padre acaparaba una parte considerable de los giros de la
+plaza. Pero despues de comprados cuidaba con tal esmero de la
+conservacion de los muebles, exigia tal refinamiento de vigilancia a los
+criados, a su mujer y a sus hijos, que en realidad eran todos esclavos
+de aquellos costosos artefactos. Pues si vamos al coche, no es posible
+imaginarse los temores, las agitaciones sin cuento que le costaba. Cada
+vez que el cochero le decia que un caballo estaba desherrado, era un
+disgusto. Tenia un tronco de yeguas francesas de bastante precio. Las
+mimaba tanto o mas que a sus hijos. Sacabalas a paseo por las tardes;
+pero no le conducian al teatro por miedo a una pulmonia. Preferia que su
+mujer fuese a pie o en coche de alquiler, a exponerse a la perdida de
+una de ellas. No hay que decir, si alguna se ponia enferma, lo que
+pasaba por nuestro banquero. La preocupacion, el abatimiento se pintaban
+en su semblante. Visitabala a menudo, la acariciaba, y no pocas veces
+ayudaba al cochero y al veterinario a las curas, aunque consistiesen en
+ponerle lavativas. Hasta que la enferma sanase no habia buen humor en la
+casa.
+
+Era un marido cominero. Para eso tal vez no le faltaba razon. La apatia
+de su mujer era tan grande, que si el no se encargase de tomar la cuenta
+a la cocinera y manejar las llaves de los armarios, Dios sabe como
+andaria la casa. Mariana no disponia ni ejecutaba nada. Su papel era el
+de una hija de familia, y lo aceptaba sin pesar. Otra mujer cualquiera
+se creeria humillada necesitando acudir a cada instante a su marido para
+los menesteres mas insignificantes de la vida domestica. Ella juzgabalo
+natural, y sobre todo muy comodo cuando la sordida economia de Calderon
+no la apretaba demasiado. La que alguna vez protestaba sordamente contra
+esta exclusiva centralizacion de las atribuciones administrativas era su
+madre, aquella senora delgadisima, de ojos hundidos, de quien hicimos
+mencion en el primer capitulo. Tales protestas no eran, sin embargo,
+frecuentes ni duraderas. En el fondo habia un acuerdo perfecto entre la
+suegra y el yerno. La vieja, como viuda de comerciante de provincia, a
+quien habia ayudado a labrar su capital, era mas amante aun del orden y
+la economia, mejor dicho, era todavia mas tacana que el. Por esto no
+habia podido vivir jamas con su hijo: su excesivo gasto, y sobre todo el
+despilfarro, los caprichos escandalosos de Clementina, la irritaban, la
+amargaban todos los instantes de la existencia. En casa de Calderon, su
+papel era el de vigilante o inspector de la servidumbre, el cual
+desempenaba a maravilla. Su yerno descansaba confiadamente en ella.
+Gracias a esto y a que esperaba que mejorase a Mariana en el testamento,
+la guardaba mas consideraciones que a esta.
+
+Salabert era, en el fondo, tan avaro como Calderon y casi tan timido,
+pero mucho mas inteligente. Su timidez estaba contrapesada por una buena
+dosis de fanfarroneria: su avaricia por un conocimiento profundo de los
+hombres. Sabia bien que el aparato, la ostentacion de las riquezas,
+influye notablemente hasta en el animo de los mas despreocupados;
+contribuye en sumo grado a inspirar la confianza necesaria para acometer
+empresas importantes. De aqui el lujo con que vivia, su palacio, sus
+trenes, los bailes famosos que de vez en cuando daba a la sociedad
+madrilena. El caracter de Calderon le inspiraba un desprecio profundo:
+al mismo tiempo le despertaba el buen humor. Al ver la pequenez de su
+amigo se crecia, contemplabase mas grande de lo que en realidad era y
+experimentaba viva satisfaccion. No se juzgaba solamente mas habil, mas
+astuto (unicas ventajas que positivamente le llevaba), sino generoso y
+liberal, casi un prodigo.
+
+Penetro resoplando en el tenebroso almacen de la calle de San Felipe
+Neri, dejando como siempre estupefactos, abatidos, aniquilados a los
+dependientes, para los cuales el duque de Requena no era solo el primer
+hombre de Espana, sino un ser sobrenatural. Produciales su vista la
+misma impresion de espanto y entusiasmo, de temor y fervorosa adoracion
+que a los japoneses el gran Mikado. Y si no se prosternaban y hundian su
+frente en el polvo como aquellos, por lo menos se ponian colorados hasta
+las orejas y no acertaban en algunos minutos a colocar la pluma sobre el
+papel ni prestaban atencion a lo que el parroquiano les decia. Mirabanse
+con senales de pavor y decianse en voz baja lo que de sobra sabian
+todos: "iEl duque!" "iEl duque!" "iEl duque!"
+
+El duque paso, como solia cuando por casualidad iba por alli, sin
+dignarse arrojarles una mirada, y se fue derecho al pequeno departamento
+donde Calderon solia estar. Mucho antes de llegar a el comenzo a decir
+en voz alta:
+
+-iCaramba, Julian! ?cuando saldras de esta cueva? Esto no es una casa de
+banca; es una cuadra. No tiene vergueenza el que viene a visitarte. iPuf!
+?Pero desollais aqui tambien las reses, o que? Hay un hedor insufrible.
+
+Calderon ocupaba, al final del almacen, un rincon separado del resto por
+un biombo de tabla pintada con una puertecita de resorte. Pudo escuchar,
+pues, todas las palabras de su amigo antes que este empujase la mampara.
+
+--iQue quieres, hombre!--dijo algo amoscado por haberse enterado los
+dependientes de la filipica--; no todos somos duques ni se nos enredan
+los millones en los pies.
+
+--iQue millones! ?Se necesitan millones para tener un despacho limpio y
+confortable? Lo que debes confesar es que te duele gastar una peseta en
+adecentarle. Te lo he dicho muchas veces, Julian; eres un pobre y toda
+la vida lo seras. Yo con mil reales sere mas rico siempre que tu con mil
+duros; porque se gastarlos.
+
+Calderon gruno algunas protestas y siguio trabajando. El duque, sin
+quitarse el sombrero, dejose caer en la unica butaca que alli habia
+forrada de badana blanca, o que debio de ser blanca. Ahora presentaba un
+color indefinible entre amarillo de ambar, ceniza y verde botella, con
+fuertes toques negros en los sitios de apoyar la cabeza y las manos.
+Habia ademas tres o cuatro banquetas forradas de lo mismo y en identico
+estado, una estanteria de pino llena de legajos, una caja pequena de
+valores, una mesa de escribir antiquisima de nogal y forrada de hule
+negro, y detras de ella un sillon tosco y grasiento donde se hallaba
+sentado el jefe de la casa. Aquel pequeno departamento estaba
+esclarecido por una ventana con rejas. Para que los transeuntes no
+pudiesen registrarlo habia visillos que, a mas de ser de lo mas
+ordinario y barato en el genero, ofrecian la curiosa circunstancia de
+ser el uno demasiado largo y el otro tan corto que le faltaba cerca de
+una cuarta para tapar por completo el cristal de abajo.
+
+--Pero hombre, ya que no te mudes de casa deja ese dichoso comercio de
+pieles, que no es digno de un hombre de tu representacion y tu fortuna.
+
+--Fortuna ... fortuna--mascullo Calderon sin dejar de mirar el papel en
+que escribia--. Ya se que se habla de mi fortuna.... iSi fuesemos a
+liquidar, quien sabe lo que resultaria!
+
+Calderon no confesaba jamas su dinero: gozaba en echarse por tierra.
+Cualquier alusion a su riqueza le molestaba en extremo. Por el
+contrario, a Salabert le gustaba dar en rostro con sus millones y
+representar el _nabab_; por supuesto, a la menor costa posible.
+
+--Ademas--siguio diciendo con mal humor--, todo el mundo se fija en lo
+que entra, pero nadie atiende a lo que sale. Los gastos que uno tiene
+son cada vez mayores. ?A que no sabes lo que llevo gastado este ano,
+vamos a ver?
+
+--Poca cosa--respondio el duque con sonrisa despreciativa.
+
+--?Poca cosa? Pues pasa de setenta y cinco mil duros, y aun estamos en
+Noviembre.
+
+--?Que dices?--manifesto el duque con viva sorpresa--. No puede ser.
+
+--Lo que oyes.
+
+--Vaya, vaya, no me metas los dedos por los ojos, Julian.... A no ser
+que en esos setenta y cinco mil duros esten incluidos los gastos de la
+casa que estas fabricando en el Horno de la Mata.
+
+--Pues naturalmente.
+
+Al duque le acometio al oir esto tal golpe de risa, que por poco se
+ahoga. Cayosele el cigarro. La faz, ordinariamente amoratada, se puso
+ahora que daba miedo. El golpe de tos que le vino, acompanando a la
+risa, fue tan vivo, que parecia que iba a desplomarse presa de la
+congestion.
+
+--iHombre, tiene gracia! itiene muchisima gracia eso!--dijo al cabo
+entre los flujos de la risa y de la tos--. No se me habia ocurrido hasta
+ahora.... De aqui en adelante incluire en los gastos de mi casa todas
+las compras de valores y todas las casas que edifique. Voy a aparecer
+con mas gasto que un rey.
+
+La risa tan franca y ruidosa del duque molesto y corrio
+extraordinariamente a Calderon.
+
+--No se a que viene esa risa.... Si sale de la caja, en el capitulo de
+gastos esta.... De todas maneras, Antonio, mas sabe el loco en su casa
+que el cuerdo en la ajena.
+
+El duque, de algun tiempo a esta parte, menudeaba las visitas a su amigo
+y companero. Empezaba a hacerle la rosca para atraerle al negocio de las
+minas de Riosa. Se aproximaba el momento en que habia de efectuarse la
+subasta. Necesitaba para entonces contar con algunos accionistas de
+consideracion. D. Julian lo era, tanto por el capital que representaba,
+como por su caracter mismo. Gozaba en el mundo de los negocios fama de
+precavido, de receloso mejor. De suerte que el hecho de tomar parte en
+cualquier especulacion la acreditaba de segura, y esto era lo que
+Salabert necesitaba. No quiso molestarle, pues, muy fuertemente y cambio
+la conversacion. Con la gran flexibilidad, con la finura que poseia bajo
+su corteza ruda, supo ponerle de buen temple loando su prevision en
+cierto negocio fracasado donde no se dejo coger, desollando a otros
+negociantes enemigos y reconociendole tacitamente sobre ellos
+superioridad de talento y penetracion. Cuando le tuvo bien trasteado,
+hablole por tercera o cuarta vez, en terminos vagos, del negocio de la
+mina. Ofrecialo como un ideal inaccesible para meterle en apetito. iSi
+algun dia fuera posible comprar esa mina, que gran negocio! No habia
+conocido otro mas claro en su vida. Lo peor era que el Gobierno no
+estaba dispuesto a soltarla. Sin embargo, f..., con un poco de habilidad
+y trabajandolo bien, acaso con el tiempo.... Para entonces necesitabanse
+algunos hombres que no tuviesen inconveniente en invertir un buen
+capital. Si no los hallaba en Espana, iria al extranjero a buscarlos....
+
+Calderon, al oir hablar de un negocio, se encogia como los caracoles
+cuando los tocan. El de ahora era tan gordo, por los datos indecisos que
+el duque le suministraba, que le obligo a meterse de golpe en la
+cascara. Asi que Salabert comenzo a precisar un poco, pusose torvo y
+sombrio, mostrose receloso e inquieto, como si entonces mismo le fuesen
+a exigir una cantidad exorbitante.
+
+Cuando hubo concluido su largo discurso, un poco incoherente, que
+parecia mas bien un monologo, el duque se levanto bruscamente.
+
+--Vaya, Julianito, me voy de aqui al Banco.
+
+Al mismo tiempo saco otro cigarro de la petaca, y sin ofrecerle, porque
+no fumaba, lo encendio por formula, pues los dejaba apagarse en seguida
+para seguir mordiendolos.
+
+D. Julian respiro con satisfaccion.
+
+--iTu siempre con esa actividad febril!--dijo, sonriendo y alargandole
+la mano.
+
+--iSiempre detras del dinero!
+
+Cuando ya iba a trasponer la puerta, Calderon se acordo de que podia
+utilizar aquella visita.
+
+--Oye, Antonio: tengo ahi un monton de _londres_.... ?Las quieres? Te
+las doy baratas.
+
+--No me hacen falta ahora. ?Como las cedes?
+
+--A cuarenta y siete.
+
+--?Son muchas?
+
+--Ocho mil libras entre todas.
+
+--Siento no necesitarlas. Es buena ocasion. Adios.
+
+Trasladose al Banco, asistio a la reunion, y despues de hacer efectivos
+los nueve mil duros del _talon_, salio con su amigo Urreta, otro de los
+celebres banqueros de Madrid. Al llegar cerca de la Puerta del Sol, se
+dieron la mano para despedirse.
+
+--?Adonde va usted?--le pregunto Salabert.
+
+--Voy de aqui a casa de Calderon, a ver si puede facilitarme _londres_.
+
+--Es inutil el paseo--repuso vivamente el primero--. Todas las que tenia
+acabo yo de tomarselas.
+
+--Hombre, lo siento. ?Y a como se las ha puesto?
+
+--A cuarenta y seis, diez.
+
+--No son baratas; pero me hacen mucha falta y aun asi las tomaria.
+
+--?Le hacen a usted falta de verdad?--dijo Salabert echandole al mismo
+tiempo el brazo sobre los hombros.
+
+--De verdad.
+
+--Pues voy a ser su Providencia. ?Que cantidad necesita usted?
+
+--Bastante. Diez mil libras lo menos.
+
+--No puedo tanto; pero por ocho mil, puede usted enviar esta tarde.
+
+El rostro de Urreta se ilumino con una sonrisa de agradecimiento.
+
+--iHombre, no puedo permitir!... A usted le haran falta tambien....
+
+--No tanto como a usted.... Pero aunque asi fuera.... Ya sabe usted que
+se le quiere mucho. Es usted el unico guipuzcoano con talento que he
+tropezado hasta ahora.
+
+Al mismo tiempo, como le llevara abrazado, le daba afectuosas palmaditas
+en el hombro. Estrecharonse de nuevo la mano, y despues que Urreta se
+deshizo en frases de gratitud, a las cuales contestaba Salabert en ese
+tono brusco y campechanote que tanto realza el merito de cualquier
+servicio, se despidieron.
+
+El duque tomo inmediatamente un coche de alquiler.
+
+--A la calle de San Felipe Neri, numero....
+
+--Esta bien, senor duque--repuso el cochero.
+
+Alzo la cabeza el procer para mirarle.
+
+--iHola! ?Me conoces?
+
+Y sin aguardar la contestacion se metio adentro y cerro la portezuela.
+
+--Julian.... Julian--grito a su amigo antes de abrir la mampara del
+escritorio--. Vengo a hacerte un favor.... iQue suerte tienes, maldito!
+Mandame esas _londres_ a casa.
+
+--iHola!--exclamo el banquero con sonrisa triunfal--. ?Las necesitas?
+
+--iSi, f...., si! Siempre me ha de hacer falta a mi lo que a ti te
+conviene soltar.... Adios....
+
+Y sin entrar en el despacho dejo libre la mampara de resorte que tenia
+sujeta y se fue. Dio las senas al cochero de un hotel situado en el
+barrio Monasterio y se reclino en un angulo, mordiendo su cigarro y
+resoplando con evidente satisfaccion. Experimentola nuestro banquero
+despues de cometer aquella granujada, despues de despojar a su amigo
+Calderon de unas cuantas pesetas, como el justo al concluir un acto de
+justicia o de caridad. Su imaginacion, siempre alerta para los asuntos
+donde hubiese dinero, vago, mientras el carruaje le conducia al
+Hipodromo, al traves de los varios negocios en que estaba comprometido;
+pero se detuvo muy particularmente en el de la mina de Riosa. La
+combinacion de Llera le iba pareciendo cada vez mejor. Sin embargo,
+tenia sus puntos flacos. A reforzarlos se aplico con el pensamiento,
+hasta que el coche se detuvo delante de la verja de un hotelito de
+construccion barata, con muchos adornos de yeso y madera que le hacian
+semejar a las obras de confiteria.
+
+Apresurose el portero a abrirle con acatamiento. Salvo en tres pasos el
+diminuto jardin. Al subir las pocas escaleras del piso bajo salio a la
+puerta una criada joven.
+
+--Hola, Petra: ?y tu ama?
+
+--Duerme todavia, senor duque.
+
+--Pues ya son las doce--dijo sacando su cronometro--. Voy a subir de
+todos modos.
+
+Y pasando por delante de ella, entro en la antesalita ochavada.
+Despojose del gaban que la domestica recibio y se encargo de colgar.
+Subio al piso principal. El dormitorio donde penetro era un gabinete con
+alcoba, separados por columnas y una gran cortina de brocatel. Estaba
+amueblado con lujo de gusto dudoso. En vez del sello que imprime
+cualquier persona, si no es enteramente vulgar, al decorado y adorno de
+sus habitaciones, observabase la mano del mueblista que cumple el
+encargo que le han dado, segun el patron corriente. Las puertas de
+madera del balcon estaban abiertas. La luz penetraba por un transparente
+que representaba un paisaje de color de chocolate. Las paredes estaban
+acolchadas con damasco amarillo; las sillas eran doradas igual que una
+mesilla de centro y un armarito para colocar chucherias.
+
+Observabase en aquella estancia, perteneciente a una mujer, el mismo
+desorden que suelen presentar los cuartos de los estudiantes o
+militares. Diversas prendas de vestir, enaguas, corse, medias, andaban
+esparcidas por las sillas. Sobre la rica alfombra de terciopelo habia
+algunos escupitajos y puntas de cigarro. En la delicada mesilla del
+centro una licorera con las botellas casi vacias y las copas fuera de su
+sitio. El duque echo una mirada torva a esta licorera y alzo suavemente
+la cortina de la alcoba. En primoroso lecho de ebano con incrustaciones
+de marfil, reposaba una joven de tez blanca, blanquisima, y cabellos
+negros, negrisimos. Reposaba con un abandono sin delicadeza, en una
+posicion de animal bien cebado. Hasta en el sueno es posible conocer la
+condicion y espiritualidad de la persona.
+
+Salabert tuvo un momento la cortina suspendida. Luego la sujeto con
+cuidado, y sentandose en una butaquita que habia al lado de la cama, se
+puso a contemplar con fijeza a la bella dormida. Porque era bella en
+efecto y en grado excelso. Sus facciones, notablemente correctas y
+delicadas: perfil griego, frente pequena y bonita, nariz recta, labios
+rojos un poco gruesos; la tez, un prodigio de la naturaleza, mezcla de
+alabastro y nacar, de rosas y leche, debajo de la cual corria la vida
+abundante y rica. Los cabellos, negros y brillantes, estaban sueltos,
+manchando con el aceite perfumado la almohada de batista. A pesar de lo
+frio del tiempo, tenia un brazo y casi medio cuerpo fuera de las
+sabanas. Verdad que en el gabinete ardia con vivo e intenso fuego la
+chimenea. El brazo estaba enteramente desnudo y era de lo mas hermoso y
+mejor torneado que pudiera verse en el genero. Pero la mano que estaba
+al cabo de este brazo no correspondia a su belleza. Era una mano donde
+la holganza presente no habia conseguido borrar las huellas del trabajo
+pasado, mano pequena, pero deformada, con los dedos macizos y
+aporretados, mano plebeya elevada de repente al patriciado.
+
+Aunque el banquero no se movia, la fijeza y avidez de sus ojos posados
+sobre la joven ejercieron sobre ella la consabida influencia magnetica.
+Al cabo de algunos minutos cambio de postura, suspiro con fuerza y abrio
+los ojos, que eran negros como la tinta. Fijaronse un instante con vaga
+expresion de asombro en el duque, y cerrandolos de nuevo murmuro una
+interjeccion de carretero, hundiendo al mismo tiempo su cara en la
+almohada. Luego, como si repentinamente cruzara por su mente la idea de
+que habia hecho una cosa fea, dio la vuelta, abrio de nuevo los ojos y
+dijo sonriendo:
+
+--iHola! ?Eres tu?
+
+Al mismo tiempo le alargo la mano. El duque se la estrecho, y alzandose
+de la butaca le dio un sonoro beso en la mejilla, diciendo:
+
+--Si quieres dormir mas te dejare. No he venido mas que a darte un beso.
+
+Pero no era uno, sino buena porcion los que le estaba aplicando en
+ambas mejillas. La joven fruncio el entrecejo, disgustada de aquellas
+caricias, que por venir de un viejo no debian de serle agradables.
+Ademas, ya se ha dicho que los labios del duque, por efecto de la mania
+de morder el tabaco, solian estar sucios.
+
+iQuita, quita!--dijo al fin rechazandole--. No me sobes mas. Bastante me
+has sobado ayer tarde. Me he lavado tres veces. Eche sobre mi un frasco
+de rosa blanca y todavia a las doce de la noche me olia mal.
+
+--Olor de tabaco.
+
+No: el olor del tabaco me gusta. Olor de viejo.
+
+Esta salida brutal no desperto la indignacion del duque como era de
+presumir. Solto una carcajada y le dio una palmadita carinosa en la
+mejilla.
+
+--Pues no me salen baratos los besos.
+
+Tampoco esta cinica replica altero a la bella, que en el mismo tono de
+mal humor dijo:
+
+--Ya lo creo. Y cuantos mas anos tengas, mas caros te iran saliendo....
+Dame un cigarro.
+
+El duque saco la petaca.
+
+--No traigo mas que tabacos.
+
+--No quiero eso.... Ahi, sobre ese chisme de escribir, debe de haber.
+Traeme.
+
+El banquero tomo de encima de un pequeno escritorio taraceado algunos
+cigarritos y se los presento. La joven preparo uno con la destreza de un
+consumado fumador y lo encendio con el fosforo que el duque se apresuro
+a sacar. Este intento otra vez aproximar sus labios repugnantes al
+hermoso rostro de la fumadora, pero fue rechazado con violencia.
+
+--iMira, o te estas quieto o te vas!--dijo ella con energia--. Sientate
+ahi.
+
+Y le senalo la butaquita proxima al lecho.
+
+El banquero se dejo caer en ella, mirando a la joven con sus grandes
+ojos saltones, que expresaban temor.
+
+--Eres una gatita cada dia mas arisca. Abusas de mi carino, mejor dicho,
+de mi locura.
+
+Poseia, en efecto, uno de los temperamentos mas lubricos que pudiera
+encontrarse. Toda la vida habia sido, en achaque de mujeres, ardiente,
+voraz. En vez de corregirse con los anos, esta aficion fue creciendo
+hasta dar en una mania repugnante. Era notoria en Madrid. Sabiase que
+para satisfacerla, despues que habia llegado a la opulencia, tuvo mil
+extranos caprichos que pago con enormes caudales. Se le habian conocido
+queridas de extranos y remotos paises, entre ellas una circasiana y una
+negra. Era en realidad esta pasion la compuerta por donde se escapaba
+como un rio su dinero. Pero era al mismo tiempo el unico que no le dolia
+gastar. El boato de su casa le causaba dolor, un cosquilleo punzante: lo
+mantenia por calculo y por fanfarroneria, pero le pesaba en el alma,
+aunque aparentase otra cosa. Alla, en las intimidades secretas de su
+casa, cuando no habia de trascender al publico, escatimaba, regateaba,
+sustraia de una cuenta cualquier cantidad por insignificante que fuese;
+no tenia inconveniente en mentir descaradamente para escamotear a un
+comerciante algunas pesetas. El dinero que las mujeres le costaban
+entregabalo sin vacilaciones ni remordimientos, como si todos sus
+trabajos y desvelos, sus grandes y continuos calculos para extraer el
+jugo a los negocios no tuviesen otra significacion ni otro destino que
+el de adquirir combustible para aumentar el fuego de su liviandad.
+
+Entre las muchas queridas pagadas que habia tenido, ninguna adquirio
+tanto ascendiente sobre el como la que tenemos delante. Era esta una
+joven de Malaga, llamada Amparo, que hacia tres o cuatro anos vendia
+flores por los teatros y tenia su kiosco en Recoletos. Desde luego llamo
+la atencion por su belleza y desenvoltura y se hizo popular entre los
+elegantes. Festejaronla, persiguieronla, y aunque al principio resistio
+a los ataques, cuando estos vinieron en forma positiva, se dejo vencer.
+Fue, durante algun tiempo, la querida del marques de Davalos, un joven
+viudo con cuatro hijos, que gasto con ella sumas cuantiosas que no le
+pertenecian. Por gestiones activas de su familia, por escasearle ya el
+dinero y por desvio de la misma Amparo, que hallo otro pollo mejor para
+desplumar, se rompio esta relacion, no sin sentimiento tan vivo del
+joven marques que le produjo cierto trastorno intelectual. Despues del
+sustituto de este, tuvo Amparo otros varios queridos en la aristocracia
+de la sangre y el dinero. Fue conocida y popular en Madrid con el nombre
+de Amparo la malaguena. En los paseos, en los teatros, adonde acudia con
+asiduidad, constituyo durante tres o cuatro anos un precioso elemento
+decorativo. Porque a mas de su hermosura singular, habia llegado a
+adquirir en poco tiempo, si no distincion, elegancia. Sabia vestirse,
+facultad que no es tan comun como parece, sobre todo en esta clase de
+mujeres. Tenia bastante instinto para buscar la armonia de los colores,
+la sencillez y pureza de las lineas. No pretendia llamar la atencion,
+como la mayor parte de sus iguales, por lo exagerado de los sombreros y
+el vivo contraste de los colores. Por esta razon habia entre las damas
+madrilenas cierta indulgencia hacia ella. En sus natos de murmuracion le
+guardaban mas consideraciones que a las otras; la reconocian un cutis
+muy fino, unos ojos muy hermosos, y gusto.
+
+Fuera de esta dote natural que la acercaba a las senoras de verdad,
+Amparo era en su trato tan tosca, tan incivil, tan bestia y tan
+ignorante como lo son casi siempre en Espana las criaturas de su
+condicion, al menos en el presente momento. Mas adelante quiza lleguen a
+ser tan cultas y refinadas como las cortesanas de la Grecia. Hoy son lo
+que arriba se ha dicho, sin animo, por supuesto, de ofenderlas. Despues
+de pertenecer al marques de Davalos y a otros tres personajes, sin
+perjuicio de los devaneos furtivos que se autorizaba, vino al poder del
+duque de Requena, o este al poder de ella, que es lo mas exacto.
+Salabert, segun iba envejeciendo y menguando en energia (para todo lo
+que no fuese adquirir dinero, se entiende), crecia en sensualidad. El
+vicio se transformaba en desorden vergonzoso, en pasion desenfrenada,
+como suele acaecer a los viejos y a los ninos viciosos. Amparo dio con
+el en esta ultima etapa y logro apoderarse de su voluntad sin
+premeditacion. Era demasiado necia para concebir un plan y seguirlo. Su
+caracter desigual, brutalmente soberbio, su misma estupidez, que la
+hacia no prever las consecuencias de sus actos, la ayudaron a dominar al
+celebre banquero. Hacia un ano que era su querida y que estaba instalada
+en aquel hotelito del barrio de Monasterio. Al principio procuraba
+refrenar su genio y tenerle contento mostrandose dulce y amable. Pero
+como esto le costaba un esfuerzo, y como, por otra parte, pudo
+cerciorarse en seguida de que los desdenes, el mal humor v hasta los
+insultos, lejos de enfriar la pasion del duque la encendian mas, dio
+rienda suelta a su genio. Aparecio la criatura salida del cieno, con su
+groseria, sus inclinaciones plebeyas, su caracter agresivo y
+desvergonzado. El duque, que hasta entonces habia logrado mantener su
+independencia frente a sus queridas y eso que de algunas llego a
+prendarse fuertemente, se encapricho de tal modo por esta, que al poco
+tiempo le toleraba frisos que ajaban su dignidad y tiempo adelante actos
+que aun mas la escarnecian. Por supuesto, este dominio duraba solamente
+los momentos de sensualidad, las horas que consagraba al placer. Asi que
+salia del templo de Venus, recobraba su razon el imperio, volvia a sus
+empresas con creciente ambicion.
+
+Amparo fumaba tranquilamente en silencio, enviando pequenas nubes de
+humo al techo. De pronto hizo un movimiento brusco, e incorporandose
+dijo:
+
+--Voy a vestirme. Toca ese boton.
+
+El duque se levanto para cumplir el mandato. A los pocos instantes se
+presento Petra a vestirla. Mientras lo llevaba a cabo, ama y doncella
+cambiaron algunas impresiones con excesiva familiaridad, mientras el
+banquero seguia con fijeza entre atento y distraido, los movimientos de
+la faena.
+
+--Senorita, ?ha visto usted ayer a la Felipa guiando dos jaquitas que
+parecian ratones? Por aqui paso.... iQue preciosidad! No he visto cosa
+mas mona en la vida.... A ver cuando el senor duque le compra otra
+pareja asi--dijo Petra mirando con el rabillo del ojo al banquero,
+mientras ataba las cintas de la bata a su ama.
+
+--iPs!--exclamo esta alzando los hombros con desden--. No me ha dado
+nunca por guiar. Es oficio de los cocheros. Pero si me diese, iya lo
+creo que me compraria un tronco igual!
+
+Y al mismo tiempo se volvio un poco, con media sonrisa, hacia el duque,
+que dejo escapar un grunido corroborante, pasando con su peculiar
+movimiento de boca el cigarro al lado contrario.
+
+--Pues son muy lindas para ir a los toros. iY que no estaria bien la
+senorita con su mantilla blanca guiando!
+
+--?Mantilla para guiar? iEstas aviada, hija!
+
+--Bueno, pues de sombrero. El caso es que estaria de misto: no como esa
+desorejada de la Felipa que ya no tiene carne para hartar a un gato....
+
+La doncella, mientras le recogia el pelo, charlaba por los codos. El
+fondo de su charla era constantemente adulador. Amparo escuchaba con
+cierta complacencia. Alguna vez la interrumpia con frases del mismo jaez
+que las que la domestica usaba, en mas de una ocasion, acompanadas de
+interjecciones que aquella no se atrevia a pronunciar. Contaba que el
+dia anterior habia tropezado en la calle con Moratini, y que el famoso
+torero le habia dicho al pasar: "Recuerdos a tu ama". Al mismo tiempo la
+maligna doncella miraba de reojo al duque. Amparo sonrio lisonjeada;
+pero hizo una fingida mueca de desden.
+
+--Lo mismo da. Ya sabes que me carga.
+
+--Pues tiene muchos partidarios.
+
+--iCalla! icalla! que ni tu ni el valeis un perro chico.... Anda; traeme
+pronto esa gorra, y largate.
+
+Asi que la doncella se hubo marchado, el duque, en quien los recuerdos
+del torero despertaron los celos y el mal humor, dijo saliendo al
+gabinete y tendiendose groseramente en el sofa:
+
+--Parece que esta noche has tenido media juerga. ?Quien ha estado aqui?
+
+Amparo dirigio la vista a la licorera, donde el duque la tenia posada.
+
+--Pues han estado Socorro y Nati hasta cerca de las tres.
+
+--?Nadie mas?
+
+--Con sus amigos Leon y Rafael.
+
+--?Nadie mas?
+
+--Nadie mas, hombre. ?Me vas a examinar?
+
+--Es que yo he sabido que ha estado tambien Manolito Davalos.
+
+El duque no lo sabia. Quiso sacar de mentira verdad.
+
+--Cierto: tambien ha estado Manolo--replico con indiferencia.
+
+--Bueno, pues sera la ultima vez--dijo mordiendo con rabia el cigarro.
+
+--Eso sera si a mi se me antoja--manifesto la bella ex florista
+levantando hacia el los ojos con expresion provocativa.
+
+Salabert dejo escapar ciertos grunidos que Amparo considero ofensivos.
+Hubo una escena violenta. La bella reclamo con fiereza su independencia;
+le canto lo que ella llamaba con clasica erudicion "verdades del
+barquero". El banquero, excitado, contesto con su groseria habitual. El
+era quien pagaba; por lo tanto, tenia derecho a prohibir la entrada en
+aquella casa a quien le pareciese. La disputa se fue agriando en
+terminos que ambos levantaron bastante la voz, sobre todo Amparo, en
+quien a poco que la rascaran aparecia la criatura de plazuela.
+Cruzaronse frases de pesimo gusto, aunque pintorescas. La malaguena
+llamo al duque tio lipendi, gorrino, y concluyo por arrojarle del
+gabinete. Pero aquel no hizo maldito el caso, antes enfurecido la falto
+abiertamente al respeto, empleando en su obsequio algunos epitetos
+expresivos de su exclusiva invencion y otros recogidos con cuidado de su
+larga experiencia. Por ultimo, quiso dejar sentado de un modo
+incontrovertible que alli era el amo. Con este fin, puramente logico,
+dio una tremenda patada a la mesilla dorada donde reposaba la aborrecida
+licorera, que se derrumbo con estrepito y se hizo cachos. Amparo, que no
+se dejaba sobar por nadie, segun decia a cada momento, aunque a cada
+momento se pusiese en contradiccion consigo misma, presa de un furor
+irresistible, con los ojos llameantes de ira, alzo la mano tomando vuelo
+y descargo en las limpias y amoratadas mejillas del procer una sonora
+bofetada.
+
+Los cabellos del lector se erizaran seguramente al representarse lo que
+alli pasaria despues de este acto barbaro e inaudito. Acaso seria
+conveniente dejarlo en suspenso como la famosa batalla del heroe
+manchego y el vizcaino. Sin embargo, para no atormentar su curiosidad
+inutilmente, nos apresuramos a decir lo que paso desdenando este recurso
+de efecto. El caso no fue tragico, por fortuna, si bien digno de
+atencion y de meditarse largamente. El duque se llevo la mano al sitio
+del siniestro y exclamo sonriendo con benevolencia:
+
+--iDemonio, Amparito, no crei que tuvieras la mano tan pesada!
+
+Aquella, que se habia puesto palida despues de su irreflexivo arranque,
+quedo estupefacta ante la extrana salida del banquero. Tardo algunos
+segundos en darse cuenta de su sinceridad.
+
+--Eres una gran chica--siguio aquel echandole un brazo al cuello y
+obligandola a sentarse de nuevo, y el junto a ella--. Esta bofetada no
+la tasaria en menos de cien pesos cualquier perito inteligente. Fuerte,
+sonora, oportuna.... Reune todas las condiciones que se pueden
+apetecer....
+
+--Vamos, no te guasees, que tengo hoy muy mala sangre--dijo la Amparo,
+escamada y presta otra vez a enfurecerse.
+
+--No es broma, y la prueba de ello es que voy a pagartela en el acto.
+Pero mucho ojo con que vuelva por aqui Manolito Davalos, porque no
+vuelves tu a ver el color de mis billetes.
+
+--iSi fue una casualidad, hombre!--dijo la Amparo dulcificandose--. Vino
+esta noche porque habia ido de juerga con Leon y Rafael, y a ultima hora
+se le ocurrio a Nati hacerme una visita.
+
+--Pues basta de casualidades. Yo no aspiro a que me adores, ?sabes?;
+pero no quiero pagar las queridas a esos perdularios de sangre azul. ?Lo
+has oido, salero?
+
+Al mismo tiempo llevo la mano al bolsillo en busca de la cartera. Su
+semblante, que sonreia con la expresion triunfal del que lleva en el
+bolsillo la llave de todos los goces de este mundo, se contrajo de
+pronto. Una nube de inquietud paso subito por el. Busco con afan. La
+cartera no estaba en aquel sitio. Paso a los demas bolsillos. Lo mismo.
+
+--iF....! ime han robado la cartera!
+
+Amparo le miro con ojos donde se reflejaba la duda.
+
+--iF....! ime han robado la cartera!--volvio a exclamar con mas
+energia--. iMe han robado diez mil y pico de duros!
+
+--iVaya, vaya, que guasoncillo esta el tiempo!--dijo Amparo ya enojada
+otra vez. No tuvo penetracion para distinguir el susto verdadero del
+fingido.
+
+--iSi, si; no ha sido mala guasa! iMaldita sea mi suerte! iSi cuando un
+dia principia mal!... Tres mil duros de la fianza y cerca de once mil
+ahora.... iPues senor, no ha sido mal empleada la manana!
+
+Se levanto bruscamente del sofa y principio a dar vueltas por la
+estancia, presa de una agitacion sorprendente en quien tantos millones
+poseia. Un torrente de palabras, de grunidos, de sucias interjecciones
+que expresaban demasiado a lo vivo su disgusto, se escapo de sus labios.
+Arrojo con furia el cigarro, que en el era signo de gravisima
+preocupacion. Amparo, viendole tan excitado, se rindio a la evidencia, y
+preocupada tambien por el caso le dijo:
+
+--Quiza no te la hayan robado. Puede ser que la perdieses.... ?Donde has
+estado?
+
+--?Crees tu que alguna vez se hayan perdido once mil duros?--repuso en
+tono amargo parandose frente a ella--. Es decir, se pierden, si; pero
+otros los encuentran antes de llegar al suelo.
+
+Acabando de decir esto, quedo repentinamente suspenso, como si brillase
+una luz salvadora en su cerebro. Miro con ojos escrutadores por algunos
+instantes a su querida, y haciendo un esfuerzo por sonreir, dijo,
+tornando a sentarse al lado de ella:
+
+--iPero que animal soy! iVaya una bromita salada, y que bien que te
+habras reido de mi!
+
+--?Que dices?--pregunto la Amparo estupefacta.
+
+--iVenga esa cartera, picaruela! Venga esa cartera.
+
+Y el duque, riendo sincera o fingidamente, la echo un brazo al cuello y
+comenzo por un lado y por otro a manosearla como buscando el sitio donde
+tuviera oculto el dinero.
+
+Dando una fuerte sacudida la joven se desprendio de sus brazos y se
+levanto:
+
+--Oye, tu.... ?Me tomas por una ladrona?--exclamo enfurecida.
+
+--No, sino por una guasoncilla. ?Te has querido reir de mi, verdad?
+
+La joven replico con energia que el guason era el y que bastaba de
+bromas, que no estaba dispuesta a tolerarlas en esa materia. El duque
+insistio todavia; pero viendo la indignacion real de su querida y no
+teniendo dato alguno para suponer que fuese ella quien le sustrajo la
+cartera, recogio velas. En cuanto perdio esta esperanza, su rostro se
+nublo de nuevo. Aunque dio satisfacciones a Amparo, no fueron estas muy
+calurosas. Quedabale, en el fondo, la duda. Bien lo echo de ver ella,
+por lo que siguio enojada. Concluyo por decirle:
+
+--Mira, lo mejor que puedes hacer es irte a almorzar. No quiero mas
+historias.... iAh! y no dejes de traerme esta noche guita, que me esta
+haciendo mucha falta.... A no ser que prefieras que te mande a casa las
+cuentas....
+
+Salio el duque echando pestes del coruscante hotelito. Como por las
+inmediaciones no habia coches y no queria utilizar el de su querida, por
+mas que el lo pagara, encaminose a pie hacia su casa. Cayo en ella como
+una bomba, no de polvora o dinamita, porque no entraban en su
+temperamento los procedimientos fragorosos, sino de acido sulfurico o
+sublimado corrosivo que se extendio por toda ella molestando y
+requemando a los habitantes. Su mujer, el portero, el cocinero, Llera y
+casi todos los empleados recibieron en mitad del rostro alguna frase
+grosera pronunciada en el tono cinico y burlon que caracterizaba su
+discurso. Despues de almorzar encerrose en el escritorio con su mal
+humor a cuestas. No hacia una hora que alli estaba, cuando entraron a
+avisarle que un cochero de punto deseaba hablar con el.
+
+--?Que quiere?
+
+--No lo se. Desea hablar con el senor duque.
+
+Este, iluminado repentinamente por una idea, dijo:
+
+--Que pase.
+
+El cochero que entro era el mismo que le habia conducido desde casa de
+Calderon a la de su querida. Salabert le miro con ansiedad.
+
+--?Que traes?
+
+--Esto, senor duque, que sin duda debe de ser de vuecencia--dijo
+presentandole la cartera perdida.
+
+El banquero se apodero de ella, la abrio prontamente, y sacando el
+monton de billetes que contenia, se puso a contarlos con la destreza y
+rapidez propias de los hombres de negocios. Cuando concluyo dijo:
+
+--Esta bien: no falta nada.
+
+El cochero, que, como es natural, esperaba una gratificacion, quedose
+algunos instantes inmovil.
+
+--Esta bien, hombre, esta bien. Muchas gracias.
+
+Entonces, con el despecho pintado en el semblante, el pobre hombre dio
+las buenas tardes y se dirigio a la puerta. El duque le echo una mirada
+burlona, y antes de llegar a ella le dijo, sonriendo con sorna:
+
+--Oye, chico. No te doy nada, porque para los hombres tan honrados como
+tu, el mejor premio es la satisfaccion de haber obrado bien.
+
+El cochero, confuso e irritado a la vez, le miro de un modo indefinible.
+Sus labios se movieron como para decir algo; mas al fin salio de la
+estancia sin articular palabra.
+
+
+
+
+V
+
+#Precipitacion.#
+
+
+Raimundo Alcazar, que asi se llamaba aquel joven rubio tan pertinaz y
+enfadoso que siguio a Clementina cuando hemos tenido el honor de
+conocerla al comienzo de la presente historia, recibio la mirada
+iracunda que aquella le dirigio al entrar en casa de su cunada con
+admirable sosiego y resignacion. Espero un momento a ver si solo iba a
+dejar algun recado, y como no saliese se alejo tranquilamente en
+direccion a la plazuela de Santa Cruz. Se detuvo en un puesto de flores.
+La florista, al verle llegar, le sonrio como a un antiguo parroquiano y
+echo mano al ramo de rosas blancas y violetas que sin duda estaba ya
+preparado para el. Dirigiose a la Plaza Mayor y tomo el tranvia de
+Carabanchel. Dejolo donde se bifurca con el camino que conduce al
+cementerio de San Isidro y siguio hacia este a pie. Ascendio con rapidez
+la cuesta, llego y penetro en el nuevo recinto, donde, como exige la
+ley, a los muertos se les da tierra, no se les encajona en largas y
+sombrias galerias. Con paso rapido avanzo hasta una sepultura con losa
+de marmol blanco rodeada de una pequena verja, y se detuvo. Permanecio
+algunos minutos inmovil contemplandola. Sobre la losa estaba escrito con
+caracteres negros este nombre: ISABEL MARTINEZ DE ALCAZAR. Debajo de el
+estas dos fechas separadas por un guion: 1842-1883, que indicaban sin
+duda las del nacimiento y la muerte de la persona alli enterrada. Habia
+sobre la losa algunas flores marchitas. Raimundo las recogio con
+cuidado, deshizo luego el ramo que traia, esparcio las frescas flores
+sobre la tumba, y con la misma cuerda hizo otro ramo con las marchitas.
+Con este en una mano y el sombrero en la otra, permanecio otra vez algun
+tiempo de pie contemplando con ojos humedos aquella sepultura. Luego se
+alejo rapidamente y salio del cementerio sin echar una mirada de
+curiosidad en torno suyo.
+
+Raimundo Alcazar habia perdido a su madre hacia ocho o nueve meses. No
+habia conocido a su padre, o, por mejor decir, no tenia recuerdo de el,
+pues desaparecio de este mundo cuando solo contaba el cuatro anos.
+Llamabase tambien Raimundo, y era, al morir, catedratico de la
+Universidad de Sevilla. Cuando se caso con su madre nada mas que un
+joven en espera de colocacion. Por eso el padre de Isabel, comerciante
+en ferreteria en la calle de Esparteros, se habia negado a autorizar
+aquellos amores, los persiguio con tenacidad y solo consintio en el
+matrimonio cuando Alcazar llevo por oposicion la catedra mencionada. Era
+hombre de excepcional inteligencia, publico algunos libros de la ciencia
+a que se habia dedicado, que era la Geologia. Su muerte, acaecida cuando
+solo contaba treinta y dos anos de edad, fue llorada en la pequena
+esfera en que los hombres de ciencia viven en Espana. Isabel, con su
+hijo Raimundo, se volvio a Madrid a la casa paterna, donde tres meses
+despues de fallecido su esposo, dio a luz una nina que tomo el nombre de
+Aurelia.
+
+Era Isabel una mujer singularmente hermosa. Como hija unica de un
+comerciante que pasaba por bien acomodado, no le faltaron pretendientes.
+Rechazo todas las proposiciones de matrimonio. Pasaba por romantica
+entre las amigas, quiza porque poseia alguna mas inteligencia y corazon
+que la mayor parte de ellas. Era admiradora del talento: le repugnaban
+los seres prosaicos que constituian casi la totalidad de las relaciones
+de su padre. Idolatraba la memoria de su marido a quien habia adorado en
+vida como a un hombre superior, eminente. Conservaba como precioso
+tesoro todas las frases de elogio que la prensa habia tributado a sus
+obras. El unico deseo, el unico afan de su vida era que su hijo siguiese
+las huellas de su padre, fuese un hombre respetado por su talento e
+ilustracion. Dios quiso colmar sus votos. Primero comenzo a ver alzarse
+ante sus ojos la imagen corporal de su marido reproducida en el hijo. No
+solo en el rostro, sino en los ademanes, los gestos y el timbre de voz
+parecia una copia exacta. Luego el nino, por su comportamiento en el
+colegio, principio a causarle vivos placeres: era inteligente y
+aplicado. Los maestros se mostraban de el muy satisfechos. Cada frase de
+elogio que llegaba a sus oidos, cada nota de sobresaliente que veia
+escrita debajo del nombre de su hijo, producia a la pobre madre espasmos
+de alegria. Ya no abrigaba duda alguna de que heredaba el talento de su
+padre.
+
+Alguna vez sentia remordimientos pensando que distribuia con poca
+equidad el carino entre sus dos hijos. Por mas esfuerzos que hacia para
+mantener el equilibrio, no podia menos de confesarse que amaba mucho mas
+a Raimundo. Su inmenso carino se traducia en constantes caricias, en
+nimios cuidados que enervaban y enmollecian el temperamento del nino. Le
+criaba, en suma, con demasiado mimo. El, por su parte, le profesaba una
+aficion tan ardiente, tan exclusiva, que en ciertos momentos se
+convertia en verdadera fiebre. Cada vez que tenia que apartarse de sus
+faldas para ir al colegio le costaba lagrimas. Exigia que se pusiera al
+balcon para despedirle. Antes de doblar la esquina de la calle, se
+volvia mas de veinte veces para enviarle besos con la mano. Era ya
+hombre y estudiante de Facultad, y todavia Isabel conservaba esta
+costumbre de salir al balcon para despedirle cuando iba a sus clases.
+Por su natural, o tal vez por esta educacion un poco afeminada, Raimundo
+fue un nino timido, retraido de los juegos de sus companeros, luego un
+adolescente melancolico, por fin un joven serio y de pocas palabras.
+Apenas tuvo amigos. En la Universidad paseaba con sus condiscipulos
+antes de entrar en catedra; pero en cuanto daba la hora tornabase a casa
+y no le gustaba salir sino acompanando a su madre y hermana. Mucho antes
+de esta epoca, cuando contaba solamente diez anos, habia muerto su
+abuelo. Asi que, en cuanto llego a los diez y seis, comenzo a desempenar
+el papel de hombre en la casa. Llevaba a su madre al teatro, la
+acompanaba a hacer visitas: algunas noches, cuando hacia buen tiempo,
+salia de paseo con ella por las calles, dandole el brazo como un marido
+o un galan. La belleza de Isabel no disminuia con la edad. Al verlos
+juntos, nadie imaginaba que eran madre e hijo, sino hermanos, cuando no
+esposos. Esto era causa para el joven de cierto malestar. Porque como en
+Madrid los hombres no se distinguen por un excesivo respeto a las damas,
+oia, a su pesar, frases de admiracion, requiebros, lo que ha dado en
+llamarse _flores_, que los transeuntes dirigian a su madre. Sentia, al
+escucharlas, una mezcla extrana de vergueenza y placer, de celos y de
+orgullo que le agitaba.
+
+El viejo Martinez, despues de retirado del comercio, habia tenido
+quiebras en su fortuna, consistente en acciones de una fabrica de
+polvora que sufrieron depreciacion, y en valores del Estado. Solo les
+dejo una renta de siete a ocho mil pesetas. Con ella vivian los tres con
+economia, pero sin faltarles lo necesario, en un cuarto segundo de la
+calle de Gravina. Raimundo siguio la carrera de ciencias. Queria ser
+catedratico como su padre, y, dada la brillantez con que salia en los
+examenes, nadie dudaba que lo consiguiera pronto. Mostraba tambien, como
+su padre, decidida aficion a las ciencias naturales; pero en vez de
+dedicarse a la Geologia, fijose con predileccion en la Zoologia, y de
+esta en aquella parte que comprende el estudio interesantisimo de las
+mariposas. Comenzo a hacer acopio de ellas, y desplego un afan y una
+inteligencia que pronto le hicieron poseedor de una rica coleccion.
+Antes de terminar la carrera, era ya un notable _entomologo._ Se habia
+hecho construir escaparates que cubrian las paredes de su habitacion,
+donde estaban expuestos los cartones con las mas raras y preciosas
+especies. Estuvo ahorrando dos anos para comprar un microscopio, y por
+fin adquirio uno bastante bueno que le proporciono grato solaz al par
+que utilidad. Porque si bien aquel estudio particular no era suficiente
+para obtener una catedra, le ayudaba no poco, dado que no es posible
+profundizar cualquier ramo de la ciencia sin estudiar las relaciones
+que mantiene con los demas, sobre todo con los mas proximos.
+
+El dia que se hizo doctor, y fue justamente acabados de cumplir los
+veintiun anos, la pobre Isabel experimento una de esas alegrias solo
+comprensibles para las madres. Le abrazo derramando un raudal de
+lagrimas.
+
+--Mama--le dijo Raimundo--. Estoy ya en aptitud de hacer oposicion a una
+catedra. Me voy a dedicar con ahinco a prepararme, y en cuanto la lleve,
+renuncio a lo que puedas dejarme en herencia para que hagas una dote a
+Aurelia. Yo tengo pocas necesidades y me bastara con el sueldo.
+
+Estas palabras generosas conmovieron a la madre. Cada dia hallaba mas
+razones para adorar aquel hijo modelo.
+
+Dedicose Raimundo con ardor al estudio, profundizando las materias de
+algunas asignaturas, sin abandonar por eso sus aficiones entomologicas.
+Gracias a estas y al nombre glorioso que su padre le habia legado, se
+dio a conocer pronto entre los hombres de ciencia. Escribio algunos
+articulos, se puso en relacion con varios sabios extranjeros y tuvo la
+satisfaccion de recibir de ellos frases de elogio que le alentaron. Bien
+puede decirse que era un muchacho feliz. Sin deseos imposibles que le
+royeran las entranas, sin amores tormentosos ni amistades molestas,
+disfrutando de la tranquilidad del hogar, del carino de la familia y de
+los puros goces de la ciencia, deslizabanse sus dias serenos y dichosos.
+A las amigas de su madre les sorprendia tanta formalidad. ?No tenia
+novia Raimundo? ?No le gustaban siquiera las muchachas? Isabel
+contestaba sonriendo y con transparente satisfaccion.
+
+--No se: creo que hasta ahora no le ha dado por ahi. Esta tan metido por
+mis faldas que parece un nino de tres anos.... La verdad es que le ha de
+costar trabajo hallar una mujer que le quiera tanto como yo.
+
+Y asi era como ella lo decia. Teniale envuelto en una atmosfera de
+proteccion, de tibios y amorosos cuidados que le seria casi imposible
+hallar al lado de una esposa por tierna que fuese. Solo las madres
+poseen esa abnegacion absoluta, infatigable, sin esperanza ni deseo
+siquiera de reciprocidad. Todo lo que la vida material exige, lo tenia
+satisfecho Raimundo con un refinamiento que pocos hombres disfrutarian.
+Jamas se le habia ocurrido pensar ni en su alimento, ni en su ropa o
+calzado, ni aun en aquellos menesteres de que las mujeres no suelen
+entender. Todo estaba previsto y regularizado perfectamente en su vida.
+Podia consagrarse con entera libertad al ejercicio de su inteligencia.
+Si se quejaba de mal sabor de boca, ya tenia a su madre por la manana al
+lado de la cama con un vaso de limon y polvos laxantes: si le dolia la
+cabeza, con el agua sedativa o los panos de leche y adormideras. Si por
+la noche tosia, por poco que fuese, ya estaba intranquila y no paraba
+hasta que silenciosamente y en camisa iba a cerciorarse de que su hijo
+no se habia destapado. Cuando Aurelia estuvo en edad de hacerlo,
+tambien comenzo a ayudar a la madre en esta tarea de ahuyentar todo
+dolor, de arrancar las espinas, por pequenas que fuesen, del camino del
+joven entomologo.
+
+Desgraciadamente, mejor pudieramos decir naturalmente, pues que la
+felicidad es imposible en este mundo, esta existencia dichosa tuvo
+pronto un termino. Isabel cayo enferma con pulmonia. No quedo bien
+curada por haberla quiza descuidado o por no haberse atrevido el medico
+a aplicarle ciertos remedios un poco crueles. Quedole un catarro
+pulmonar que la debilito bastante. Por consejo del medico fue a
+Panticosa en compania de Raimundo, quedando Aurelia en casa de unos
+parientes. Se repuso un poco, pero fue para recaer pocos dias despues de
+llegar a Madrid. Descaecio notablemente, hasta el punto de que la gente
+de fuera vio con claridad que se moria. A Raimundo no se le paso por la
+cabeza. Aquella existencia estaba tan ligada a la suya, que las dos no
+formaban mas que una. Le pasaba como a casi todos los enfermos que no
+saben que se mueren. Aunque muy enferma, Isabel seguia con la misma
+diligencia gobernando la casa. Raimundo la habia rogado, y luego,
+prevalido del inmenso ascendiente que sobre ella tenia, la habia
+prohibido que se ocupara en ningun menester. Pero ella, burlando su
+vigilancia, arrastrada de esa inclinacion invencible que sienten las
+mujeres hacendosas hacia el trabajo, no abandonaba sus tareas. Un dia,
+cuando ya puede decirse que estaba moribunda, la sorprendio Raimundo de
+rodillas limpiando con un pano el pie de una mesa. Quedo estupefacto, y
+despues de renirla carinosamente la levanto cubriendola de besos.
+
+Una amiga devota que vino a visitarla la insinuo que debia confesarse.
+Isabel se impresiono tristemente. Su hijo, que la encontro llorando,
+enfureciose y prorrumpio en denuestos contra los beatos. A pesar de
+esto, la enferma, que iba ya penetrandose de su estado, exigio con
+dulzura y firmeza a la par que viniese el cura. Raimundo, disgustado,
+llamo en su apoyo, para negarse a ello, al medico. Este contesto al
+principio evasivamente. Por ultimo, dijo que eso nunca estaba de mas,
+que si los sanos se hallaban expuestos a una muerte repentina, con mayor
+razon los enfermos. Ni aun con eso entro la luz en el espiritu del
+joven. Despues de confesada, Isabel siguio lo mismo, lo cual contribuyo
+a mantener su ilusion. Levantabase, corria a la mesa, paseaba del brazo
+de Raimundo por la sala y pasaba la mayor parte del dia en una butaca.
+Estaba, sin embargo, tan demacrada, que los que la veian a intervalos
+largos quedaban sorprendidos. Lejos de perder con esto la belleza,
+parece que se habia aumentado. Su tez era mas fina y transparente; los
+ojos mas brillantes.
+
+Una manana dijo que no tenia deseos de levantarse. Raimundo se sento al
+lado del lecho y se puso a leerla una novela. Al cabo de un rato le
+dijo:
+
+--Estoy mal a gusto. Incorporame un poco, que no tengo fuerzas yo.
+
+Fue a hacerlo y en el mismo instante su madre dejo caer la cabeza hacia
+un lado y se quedo muerta, sin un suspiro, sin una contraccion que
+acusase dolor, como un pajaro, segun la expresiva imagen del vulgo.
+
+El grito desgarrador del joven atrajo a la gente de casa. Sacaronle de
+ella unos parientes y le llevaron a la suya, lo mismo que a su hermana.
+En el estado de estupor en que quedo, les fue facil conducirlo adonde
+les plugo. Aquella tarde fueron unos amigos a verle. Le hallaron
+relativamente animado. No dejo de sorprenderles un poco, porque sabian
+el frenetico carino que profesaba a su madre. Hablo de su ciencia con
+ellos, y hablo largo rato, expresandose con verbosidad en el inusitada.
+Por donde vinieron a sospechar que estaba bajo una fuerte excitacion.
+Esta sospecha se confirmo al oirle proponerles jugar al tresillo.
+Cumplieron su gusto, pero al poco rato el joven comenzo a desvariar
+tristemente.
+
+--Oyes, mama, ?que te parece de este juego?--dijo llamando a una senora
+que alli estaba.
+
+Los circunstantes se miraron unos a otros aterrados y compadecidos. Y
+desde entonces no hizo ni dijo ya cosa con cosa. Su exaltacion fue
+creciendo; empezo a reir de modo tan extemporaneo, que nadie dudo que
+aquello terminaria por una fuerte explosion nerviosa. En efecto, cuando
+menos se esperaba, alzose repentinamente de la silla, corrio al balcon,
+lo abrio, y si no le hubieran sujetado a tiempo se hubiera precipitado a
+la calle. Al fin cayo con un fuerte ataque del que por fortuna salio
+pronto. Despues vino el aplanamiento que le obligo a guardar cama tres o
+cuatro dias. Por ultimo, el tiempo fue ejerciendo su operacion sedante.
+A los quince dias estaba bueno, aunque bajo el peso de un abatimiento
+grande que en vano lucharon sus parientes y amigos por aliviar.
+
+Propusieronle sus tios quedarse a vivir con ellos, dado que era
+demasiado joven para ponerse al frente de una casa, y sobre todo para
+guardar y autorizar a su hermana. El contaba entonces veintitres anos, y
+ella poco mas de diez y ocho. Ni uno ni otro aceptaron el arreglo.
+Quisieron vivir solos y juntos. Tomaron un cuarto tercero en la calle de
+Serrano, muy lindo y alegre, trasladaron a el sus muebles, y despues de
+instalados empezo a deslizarse su vida, triste si por el recuerdo
+siempre presente de su madre, pero apacible y serena. Raimundo fijo su
+atencion y cuidados en Aurelia. Penetrado de su papel de padre y
+protector de aquella nina huerfana, hizo con ella lo que su madre habia
+hecho con el hasta entonces; la atendio y la mimo con un amor y un
+esmero que conmovia a los amigos que los visitaban. Aurelia no era
+hermosa ni tenia gran talento; pero sentia hacia su hermano, porque su
+madre se la habia infundido, una adoracion idolatrica. Sin embargo, aun
+en lo referente a la vida material, sintio el joven el vacio de su
+madre. Aurelia se esforzaba en que no echase de menos nada; pero estaba
+bastante lejos de alcanzar la suprema delicadeza de aquella. Poco a
+poco, no obstante, se fue adiestrando en el gobierno de la casa. Ademas,
+Raimundo ya no exigia los refinamientos de antes. El sentimiento de
+proteccion, la conciencia de los deberes que tenia que llenar hacia su
+hermana, le hacia no pensar en si mismo. Al contrario, cualquier
+atencion de Aurelia le sorprendia, y la agradecia como si viniese de un
+nino. Ambas existencias se fueron compenetrando.
+
+Vivian modestamente. El cuarto les costaba veinte duros. No tenian mas
+que una criada. Asi que la renta de ocho mil pesetas que poseian, les
+bastaba. Como procedia de papel del Estado y acciones de una fabrica, su
+administracion era facilisima. Raimundo pudo dedicarse con mas ardor que
+nunca al estudio. Deseaba cumplir, respecto a su hermana, la promesa que
+habia hecho a la madre, de renunciar a su parte de herencia y
+constituirla una dote que la permitiese casarse bien. Despues que salio
+de casa, fue dos veces por semana al cementerio a esparcir algunas
+flores sobre la tumba de su madre. Los domingos llevaba consigo a
+Aurelia. Salia poco habitualmente. El estudio preparatorio para hallarse
+apercibido a una oposicion, de un lado, y de otro su mania de colector y
+escrutador del mundo de los insectos, absorbian casi todo su tiempo. Por
+milagro entraba en los cafes, ni al teatro podia asistir por razon del
+luto.
+
+Un dia, hallandose en una libreria de la Carrera de San Jeronimo, donde
+solia pasar algunos ratos hojeando las obras recien llegadas del
+extranjero, acerto a entrar en la tienda una hermosa dama elegantemente
+vestida. Al verla, los ojos de Raimundo se dilataron expresando el
+asombro: se posaron en ella con una intensidad que la obligo a volver la
+cabeza hacia otro lado. Mientras compraba unas novelas francesas la
+estuvo contemplando extasiado, con senales de alteracion en su
+fisonomia. El libro que tenia asido temblaba ligeramente entre sus
+manos. Al salir ella, dejolo caer y trato de seguirla; pero a la puerta
+estaba un carruaje esperandola. El lacayo, sombrero en mano, le abrio la
+portezuela, y los caballos arrancaron al instante con velocidad.
+
+--?Que es eso, D. Raimundo?--le dijo el dependiente, viendole entrar de
+nuevo en la tienda--. ?Le ha hecho a usted impresion mi parroquiana?
+
+El joven sonrio disimulando su turbacion, y respondiendo con fingida
+indiferencia:
+
+--A cualquiera le llamara la atencion una mujer tan hermosa. ?Quien es?
+
+--?No la conoce usted? Es la senora de Osorio, un banquero, hija de
+Salabert.
+
+--iAh! ?hija de Salabert? ?Vive en aquel palacio grande del paseo de
+Luchana?
+
+--No, senor; vive en un hotel de la calle de Don Ramon de la Cruz.
+
+No queria saber mas, y se despidio. Aquella dama se parecia de un modo
+asombroso a su madre. La situacion de su espiritu, todavia agitado y
+dolorido, hizo que tal semejanza adquiriese mas relieve a sus ojos del
+que realmente tenia, le produjese una viva expresion. Pocos momentos
+despues pasaba por delante del hotel de Osorio tres o cuatro veces; pero
+no logro ver nuevamente a la senora. Al otro dia fue al paseo del Retiro
+y alli la hallo. Desde entonces espio y siguio sus pasos con una
+constancia que revelaba el profundo sentimiento que embargaba su
+espiritu. Aunque tenia bien presente la fisonomia de su madre, el
+semblante de Clementina Salabert se lo traia a la memoria con mayor
+energia. Esto le producia vivo dolor, en el cual se placa, aunque
+parezca paradojico. Bien lo entendera el que haya visto desaparecer de
+este mundo a un ser querido. Suele haber cierta voluptuosidad en
+escarbar la llaga, en renovar la pena y el llanto. Raimundo no podia
+contemplar mucho tiempo el rostro de Clementina sin sentir las lagrimas
+correr por sus mejillas. Por esto, quiza, era por lo que la buscaba en
+todas partes. Sin embargo, habia una dureza y severidad en el que no
+habia tenido jamas el de su madre; pero cuando sonreia, al desaparecer
+esta dureza, la semejanza era realmente maravillosa.
+
+No se le oculto a nuestro mancebo el enojo que la dama recibia de su
+tenaz persecucion. Y no podia menos de reirse interiormente de aquel
+extrano error. Si supiese esta senora--se decia cuando veia un gesto de
+desden en sus labios--por que me gusta tanto, ique grande seria su
+asombro! Una corriente de simpatia y hasta, es posible decir, de
+adoracion le iba ligando a ella. Si no fuese por aquel aspecto imponente
+que tenia, es facil que le hubiera dirigido la palabra, la hubiera hecho
+entender que gran consuelo le daba con su presencia. Pero Clementina
+estaba colocada en una esfera tan alta, que temia su desden. Bastante
+era el que le mostraba por el solo delito de contemplarla. Por otra
+parte, habian llegado a sus oidos rumores que la desacreditaban. No
+procuro confirmarlos, primero porque no le importaba, y despues porque
+una vez confirmados se veria obligado a despreciarla, y no queria que
+una mujer que tanto se parecia a su madre en la figura fuera un ser
+despreciable. Se abstuvo de pedir noticias de ella. Contentose con
+satisfacer siempre que podia aquel extrano deseo de renovar su dolor, de
+conmoverse hasta derramar lagrimas. Como no frecuentaba la alta sociedad
+ni podia asistir al teatro, para procurarse este placer necesitaba
+seguirla en la calle o en el paseo cuando no iba en coche. Tambien
+averiguo que iba los domingos a misa de dos en los Jeronimos; alli la
+pudo contemplar con mas espacio y sosiego.
+
+Habia dado cuenta a su hermana del hallazgo, pero no hizo ningun
+esfuerzo para mostrarselo. Temia que Aurelia no viese tan clara como el
+la semejanza y le arrancase parte de su ilusion. Dos o tres veces a la
+semana, Clementina solia salir a pie por la tarde, como el dia en que
+por vez primera la vimos. Raimundo, desde el mirador de su gabinete de
+la calle de Serrano, convertido en observatorio, espiaba su llegada. En
+cuanto la columbraba a lo lejos se echaba a la calle para seguirla
+hasta donde pudiese. A la dama le molestaba esta persecucion
+fuertemente, por ser la hora en que iba a casa de su amante. No que le
+importase mucho que se divulgasen sus nuevos amores, sino por un resto
+de pudor que conservaba. Ademas, sabia, porque se lo habian dicho
+recientemente, que los maridos, cuando sorprenden a sus esposas en
+flagrante adulterio y las matan, estan exentos de responsabilidad. Como
+estaba convencida de que el suyo la detestaba, temia que se aprovechase
+de este recurso para deshacerse de ella. Estos vagos terrores, unidos al
+residuo de vergueenza que le quedaba, fomentaban su irritacion contra
+Raimundo. Su caracter violento, caprichoso, despotico, se alteraba con
+aquel obstaculo imprevisto. Ni siquiera habia reparado bien en la
+fisonomia del joven. Le odiaba sin dignarse hacerse cargo de su figura.
+Luego, el sosiego con que recibia los gestos provocativos de desprecio
+que no le escatimaba, le parecian una ofensa. Bien mirado, aquel
+chicuelo se estaba burlando de ella: porque no era creible que un
+enamorado mostrase tanta serenidad y cinismo. Sin duda, despues que
+advirtio que la molestaba, se propuso mortificarla para vengarse. Y no
+cabia duda que lo lograba cumplidamente. Las vueltas que se veia
+precisada a dar para huirle, las visitas que hacia sin gana, todas las
+zozobras que aquel muchacho le costaba, se lo hacian cada dia mas
+aborrecible y le iban requemando la sangre. Ideo salir en coche, meterse
+en las Calatravas y despedirlo alli; pero Raimundo, al verse privado por
+varios dias de verla, tambien dio en la flor de tomar un coche de punto
+y seguir el suyo. Esto hizo rebosar su enojo y se prometio a si misma
+cortar aquella impertinente y molesta persecucion, aunque no sabia como.
+Primero penso en que Pepe Castro hablase y amenazase al muchacho. Al ver
+la sangre fria con que aquel lo tomaba, se indigno y no volvio a
+mentarle el asunto. Luego imagino abordarle ella misma en la calle y
+rogarle con pocas palabras frias y desdenosas que no la molestase mas.
+Cuando llego la ocasion no se atrevio a hacerlo, aunque no pecaba de
+timida: el trance le parecio grave.
+
+En estas dudas y vacilaciones se hallaba, cuando, bajando por la calle
+de Serrano, al levantar los ojos casualmente hacia arriba, acerto a ver
+en un mirador bastante alto a su enemigo. Cruzole entonces por la mente
+la idea de averiguar su nombre y escribirle. Y en efecto, con la
+violencia que caracterizaba todas sus acciones, al pasar por delante de
+la casa entro en el portal y se dirigio a la garita de los porteros.
+
+--?Tiene usted la amabilidad de decirme quien habita el cuarto tercero
+de esta casa?
+
+--Son dos senoritos muy jovenes, hermano y hermana. Solo viven aqui
+desde hace cuatro meses. Han quedado huerfanos, al parecer, hace poco
+tiempo....
+
+La portera, al ver una senora tan elegante, se mostro locuaz y
+complaciente; pero Clementina la atajo en seguida.
+
+--?Como se llama el senorito?
+
+--D. Raimundo Alcazar.
+
+--Mil gracias.
+
+Y se alejo inmediatamente. Salio a la calle y dio unos cuantos pasos.
+Mas de pronto, se le ocurrio que el escribirle tenia sus inconvenientes,
+y que en realidad era preferible una explicacion verbal de la cual nadie
+que la conociera podia enterarse en aquellos momentos. Detuvose un
+momento indecisa, y bruscamente dio la vuelta y se metio de nuevo en el
+portal. Cruzo sin decir nada por delante de la portera y subio con pie
+ligero las escaleras. Al llegar al piso tercero, a pesar del brio y
+entereza de su caracter, sintio un poco desfallecida la voluntad y
+estuvo a punto de dar la vuelta. Su temperamento orgulloso y obstinado
+la empujo, sin embargo, al pensar que el joven la habia visto entrar y
+se enteraria de su arrepentimiento. En el piso tercero habia dos
+cuartos, derecha e izquierda. Clementina habia visto papeles en uno.
+Llamo sin vacilar en el de la derecha observando que tenia un felpudo
+para los pies delante de la puerta, senal evidente de que era el
+habitado.
+
+Salio a abrirle una criada a quien pregunto por D. Raimundo Alcazar.
+
+--Deseo verle--dijo despues que se entero de que estaba en casa.
+
+La criada la introdujo en la sala, y como le pareciese rara aquella
+visita, le pregunto:
+
+--?Aviso a la senorita?
+
+--No, no; avise usted al senorito, que es a quien deseo hablar.
+
+Se hallaba este, en tanto, en su despacho, presa de violenta agitacion.
+Al ver a la dama entrar en el portal por primera vez se habia
+sobresaltado sin motivo preciso para ello. Tranquilizose al verla salir,
+y otra vez se altero cuando entro nuevamente. Cruzo por su mente la idea
+de que pudiese subir a su casa; pero al instante la desecho como
+inverosimil. Imagino mas bien que vendria a visitar a alguno de los
+inquilinos de los cuartos principal o segundo, que eran personas de
+calidad. No obstante, a despecho de su razon, no se tranquilizaba.
+Cuando oyo sonar el timbre de la puerta quedo aterrado. Apenas tuvo
+animo para dirigirse hacia la antesala. Antes que pudiese hacer una sena
+a la criada ya esta habia abierto, obligandole a retirarse vivamente a
+su despacho. Estuvo tentado a negarse, aunque ya estaba la dama en la
+sala. Al fin se decidio a salir, reflexionando que no habia motivo
+racional para ello.
+
+Raimundo no tenia mucho trato de gente. Las relaciones de su madre
+habian sido escasas; unos cuantos parientes, algunas familias conocidas.
+Por su parte, tampoco habia hecho nada por ensanchar este circulo. Ya
+hemos dicho que no habia estrechado amistad intima con ninguno de sus
+condiscipulos. Menos habia procurado la entrada en los casinos,
+tertulias y saraos de la corte. Su adolescencia y los dias que llevaba
+de juventud se habian deslizado serenos en el seno del hogar,
+estudiando y coleccionando mariposas. Conocia la vida por los libros. La
+naturaleza le habia dotado, no obstante, de un claro y simpatico
+ingenio, de facil palabra y de cierta dignidad de modales que suplia
+bastante bien a esa elegancia y distincion que el roce continuado con la
+espuma de la sociedad engendra.
+
+Entro en la sala tranquilo ya y aun con una vaga predisposicion a la
+hostilidad que el estrambotico paso de aquella senora le infundia.
+Hizole una profunda reverencia. La situacion era tan extrana, que
+Clementina, a pesar de su orgullo, su experiencia, su desenfado, y hasta
+bien puede decirse su desgarro, se encontro repentinamente cohibida.
+Tuvo necesidad de hacer un esfuerzo para adquirir brio.
+
+--Aqui me tiene usted--le dijo en tono agrio que resulto inoportuno y
+descortes.
+
+--Usted me dira a que debo el honor de esta visita--repuso Raimundo con
+voz un poco temblorosa.
+
+--Pues.... (la dama vacilo unos instantes) lo debe usted al honor que
+me hace siguiendome hace dos meses como una sombra chinesca a todas
+partes. ?Le parece a usted agradable traer un espantajo detras en cuanto
+una sale a la calle? Ha conseguido usted ponerme nerviosa. Para no
+enfermar como el lego de los _Madgyares_, he dado el paso ridiculo de
+subir hasta aqui a rogarle que cese en su persecucion. Si usted tiene
+que decirme algo interesante, digamelo de una vez y concluyamos.
+
+Fueron estas palabras pronunciadas arrebatadamente, como quien se
+encuentra en una situacion falsa y quiere salir de ella exagerando el
+enojo. Raimundo la miro lleno de asombro, cosa que molesto a Clementina
+y aun mas la precipito.
+
+--Senora, siento en el alma haberla ofendido.... Estaba muy lejos de mi
+animo.... iSi usted supiera los sentimientos que en mi despierta su
+figura!... (balbucio con trabajo).
+
+Clementina le atajo diciendo:
+
+--Si usted va a declararme su amor, puede ahorrarse la molestia. Soy
+casada ... y aunque no lo fuese seria lo mismo.
+
+--No, senora, no voy a hacerle una declaracion--repuso el joven
+entomologo sonriendo--. Voy a explicarle a usted mi persecucion.
+Comprendo bien que usted se haya equivocado respecto a los sentimientos
+que me inspira, y encuentro natural que le hayan ofendido. iQue lejos
+estara usted de sospechar la verdad! Yo no estoy enamorado de usted. Si
+lo estuviese, es bien seguro que no la seguiria como un pirata callejero
+... sobre todo en las circunstancias en que ahora me encuentro....
+
+Raimundo se puso serio al llegar aqui e hizo una pausa. Luego dijo
+precipitadamente, con voz alterada por la emocion:
+
+--Senora, mi madre se ha muerto hace poco tiempo ... y usted se parece
+muchisimo a mi madre.
+
+Al pronunciar estas palabras se quedo mirandola con una atencion
+ansiosa, humedos los ojos, haciendo esfuerzos heroicos por no romper a
+sollozar.
+
+Esta revelacion produjo en Clementina asombro y duda al mismo tiempo.
+Permanecio inmovil y muda mirandole tambien fijamente. Raimundo
+comprendio lo que pasaba por su espiritu, y dijo empujando la puerta de
+su despacho:
+
+--Vea usted, vea usted si no es verdad lo que le digo.
+
+La dama avanzo dos pasos y vio en la pared fronteriza, sobre el sillon
+mismo de la mesa de escribir, el retrato en fotografia ampliada de una
+senora excepcionalmente hermosa, y que, sin duda, guardaba cierto
+parecido con ella, aunque no tan claro como el joven decia. Sobre el
+retrato, sujeto al marco, habia un ramo de siemprevivas.
+
+--Algo nos parecemos--dijo despues de contemplar el retrato con
+atencion--. Pero esa senora era mas hermosa que yo.
+
+--No; mas hermosa, no. Tenia mas dulzura en los ojos, y eso daba a su
+fisonomia un encanto indecible. Era su alma pura y bondadosa que
+brillaba en ellos.
+
+Pronuncio estas palabras con entusiasmo, sin reparar en la falta de
+galanteria que estaba cometiendo. El orgullo de Clementina padecio aun
+mas por la inocencia y sinceridad con que fueron pronunciadas. Ambos
+contemplaron el retrato en silencio algunos segundos. En los ojos de
+Raimundo temblaban dos lagrimas. La dama dijo al cabo:
+
+--?Que edad tenia su mama?
+
+--Cuarenta y un anos.
+
+--Yo tengo treinta y cinco--replico con mal disimulada satisfaccion.
+
+Raimundo volvio hacia ella la vista.
+
+--Es usted joven aun y muy bella.... Pero mi madre tenia la tez mas
+fresca a pesar de llevarle algunos anos. Su cutis era terso como el
+raso. En los ojos no se notaba cansancio alguno. Parecian los de un
+nino.... Es natural. La vida de mama fue suave y tranquila. Ni su cuerpo
+ni su alma se habian gastado.
+
+No observaba que indirectamente estaba diciendo algunas groserias a la
+senora que tenia presente. Esta se sintio fuertemente picada; pero no
+oso mostrarlo porque el dolor del joven y la sinceridad con que hablaba
+le impusieron respeto. Lo que hizo fue cambiar de conversacion, echando
+una mirada de curiosidad por el despacho.
+
+--Parece que se dedica usted a coleccionar mariposas.
+
+--Si, senora; desde nino. He logrado reunir una cantidad de especies
+bastante respetable. Las tengo muy lindas y curiosas. Mire usted.
+
+Clementina se acerco a uno de los armarios. Raimundo se apresuro a
+abrirlo y le puso en la mano un carton donde estaban fijadas algunas
+lindisimas de vivos y brillantes colores.
+
+--En efecto, son bonitas y originales. ?Que utilidad saca usted de
+coleccionarlas? ?Las vende usted?
+
+--No, senora--repuso sonriendo el joven--. Es con un fin puramente
+cientifico.
+
+--iAh!
+
+Y le echo una rapida mirada de curiosidad. Clementina no simpatizaba
+mucho con los hombres de ciencia, pero le infundian cierto vago respeto
+mezclado de temor, como seres extranos a quienes una parte del mundo
+concede superioridad.
+
+--?Es usted naturalista?--le pregunto despues.
+
+--Estudio para serlo. Mi padre lo ha sido....
+
+Mientras le mostraba su preciosa coleccion con el gozo especial no
+exento de desden con que los sabios ensenan sus trabajos a los profanos,
+le fue enterando de su vida sencilla. Al llegar a la enfermedad de su
+madre volvio a conmoverse y las lagrimas a brotar a sus ojos. Clementina
+le escuchaba con atencion, recorriendo con la vista los cartones que le
+ponia delante, dejando escapar algunas palabras, ora de elogio a los
+matizados insectos, bien de compasion cuando Raimundo llego a
+describirle la muerte de su madre. Afectaba desembarazo, distraccion. No
+lograba, sin embargo disipar la confusion en que la ponia el extrano
+paso que habia dado, la situacion anomala en que se hallaba. Salio de
+ella bruscamente, como hacia siempre las cosas. Se puso seria y tendio
+la mano al joven, diciendole:
+
+--Mil gracias por su amabilidad, senor Alcazar. Me voy, celebrando mucho
+que no haya sido el objeto de su persecucion el que yo sospechaba.... De
+todos modos, sin embargo, le ruego no continue en ella.... Ya ve usted;
+soy casada, y cualquiera podria pensar que yo la aliento o doy algun
+motivo....
+
+--Pierda usted cuidado, senora. Desde el momento en que a usted le
+molesta me guardare de seguirla. Perdoneme usted en gracia del
+motivo--respondio el joven apretandole la mano con naturalidad y
+afectuosa simpatia que lograron interesar a la dama. Pero no lo
+demostro. Al contrario, se puso mas seria y emprendio la marcha hacia la
+sala. Raimundo la siguio. Al pasar delante de ella para abrirle la
+puerta, le dijo con franqueza seductora:
+
+--No valgo nada, senora; pero si algun dia quisiera usted servirse de mi
+insignificante persona, ino sabe usted el placer que me causaria con
+ello!
+
+--Gracias, gracias--repuso secamente Clementina sin detenerse.
+
+Al llegar a la puerta de la escalera y al tirar del pasador, el joven
+vio asomar la cabecita curiosa de su hermana en el fondo del pasillo.
+
+--Ven aqui, Aurelia--le dijo.
+
+Pero la nina no hizo caso y se retiro velozmente.
+
+--Aurelia, Aurelia.
+
+Bien a su pesar, esta salio al pasillo y avanzo hacia ellos sonriente y
+roja como una cereza.
+
+--Aqui tienes a la senora de quien te he hablado, que tanto se parece a
+mama.
+
+Aurelia la miro sin saber que decir, sonriente y cada vez mas
+ruborizada.
+
+--?No se parece muchisimo? Di.
+
+--Yo no lo encuentro ...--respondio la joven despues de vacilar.
+
+--?Lo ve usted?--exclamo la dama volviendose a Raimundo con la sonrisa
+en los labios--. No ha sido mas que una fantasia, una alucinacion.
+
+Trasluciase un poco de despecho debajo de estas palabras. La presencia
+de Aurelia hacia mas falsa aun su situacion.
+
+--No importa--repuso Raimundo--. Yo veo claro el parecido, y basta.
+
+La puerta estaba ya abierta.
+
+--Tanto gusto ...--dijo Clementina dirigiendose a Aurelia sin extenderle
+la mano, inclinandose con una de esas reverencias frias, desdenosas, con
+que las damas aristocratas establecen rapidamente la distancia que las
+separa del interlocutor.
+
+Aurelia murmuro algunas frases de ofrecimiento. Raimundo salio hasta la
+escalera para despedirla, repitiendole algunas frases amables y
+cordiales que no impresionaron a la dama, a juzgar por su continente
+grave.
+
+Bajo las escaleras descontenta de si misma, embargada por una sorda
+irritacion. No era la primera vez, ni la segunda tampoco, que su
+temperamento impetuoso la colocaba en estas situaciones anomalas y
+ridiculas.
+
+
+
+
+VI
+
+#Desde el "Club de los Salvajes" a casa de Calderon.#
+
+
+Pintorescamente diseminados por los divanes y butacas de la gran sala de
+conversacion del _Club de los Salvajes_, yacen a las dos de la tarde
+hasta una docena de sus miembros mas asiduos. Forman grupo en un rincon
+el general Patino, Pepe Castro, Cobo Ramirez, Ramoncito Maldonado y
+otros dos socios a quienes no tenemos el gusto de conocer. Algo mas
+lejos esta Manolito Davalos, solo. Mas alla Pinedo con algunos socios,
+entre los cuales solo conocemos a Rafael Alcantara y a Leon Guzman,
+conde de Agreda, por haber sido los de la fiesta nocturna en casa de la
+Amparo que tanto disgusto al duque de Requena. Las posturas de estos
+jovenes (porque lo son en su mayoria) responden admirablemente a la
+elegancia que resplandece en todas las manifestaciones de su espiritu
+refinado. Uno tiene puesta la nuca en el borde del divan y los pies en
+una butaca, otro se retuerce con la mano izquierda el bigote y con la
+derecha se acaricia una pantorrilla por debajo del pantalon; quien se
+mantiene reclinado con los brazos en cruz; quien se digna apoyar la
+suela de sus primorosas botas en el rojo terciopelo de las sillas.
+
+Este _Club de los Salvajes_ es mas bien un arreglo que una traduccion
+del ingles (_Savage Club_). Por mejor decir, se ha traducido con una
+graciosa libertad que mantiene vivo dentro de el el genio espanol en
+estrecha alianza con el britanico. A mas del titulo, pertenece al ingles
+todo el aparato o exterior de la sociedad. Los miembros se ponen
+indefectiblemente el frac por las noches si es invierno, el _smoking_ si
+es verano; los criados gastan calzon corto y peluca. Hay un elegante y
+espacioso comedor, sala de armas, gabinete de _toilette_, cuartos de
+bano y dos o tres habitaciones para dormir. Tiene el club, asimismo,
+servicio particular de coches y caballos de silla. El genio espanol se
+manifiesta en multitud de pormenores internos. El que mas lo caracteriza
+es el de la ausencia de metal acunado. Esto da origen a muchas y
+extranas relaciones de los socios entre si y de los socios con el mundo
+exterior, que constituyen una complicada y hermosa variedad que no se
+hallara en ningun otro pueblo de la tierra. Da lugar, sobre todo, a un
+desarrollo inmenso, inconcebible, de esa palanca poderosa con que el
+siglo XIX ha llevado a termino las mas grandiosas y estupendas de sus
+empresas, el _Credito_. Realizanse dentro del _Club de los Salvajes_
+tantas operaciones de credito como en el Banco de Londres. No solo se
+prestan los socios entre si dinero y juegan sobre su palabra, sino que
+tambien realizan la misma operacion con el club, considerado como
+persona juridica, y hasta con el conserje en calidad de funcionario y
+como particular. Fuera del circulo, los salvajes, arrastrados de su
+entusiasmo y veneracion por el credito, lo hacen jugar en casi todas sus
+relaciones con el sastre, el casero, el constructor de coches, el
+importador de caballos, el joyero, etc., sin mencionar aqui otras
+grandes operaciones de la misma clase que de vez en cuando realizan con
+algun banquero o propietario. Gracias, pues, a este inapreciable
+elemento economico, se habia hecho casi innecesario, entre los socios
+del club, el numerario, reemplazandolo dichosamente por otro medio
+enteramente abstracto y espiritual, la palabra; la palabra oral o
+escrita. Vivian, gastaban lo mismo que sus colegas y modelos de Londres,
+sin libras esterlinas, ni chelines, ni pesetas, ni nada.
+
+Es evidente, pues, la superioridad del club espanol sobre el ingles en
+este respecto. Tambien lo es en cuanto a la franqueza y cordialidad con
+que los socios se tratan entre si. Poco a poco se habian ido alejando de
+las formas correctas, ceremoniosas, que caracterizan a los graves
+_gentlemen_ de la Gran Bretana, dando a su trato cada vez mas color
+local, acercandolo en lo posible al de nuestros pintorescos barrios de
+Lavapies y Maravillas. El medio, la raza y el momento son elementos de
+los cuales no se puede prescindir, lo mismo en la politica que en las
+sociedades de recreo.
+
+El club empieza a animarse siempre despues de las doce de la noche,
+llega a su periodo algido a las tres de la madrugada, y desde esta hora
+comienza a descender. A las cinco o seis de la manana se retiran todos
+santamente en busca de reposo. Durante el dia suele verse poco
+concurrido. Solo dos o tres docenas de socios van por las tardes, antes
+del paseo, a culotear sus boquillas. Embotados aun por el sueno, hablan
+poco. Les hace falta la excitacion de la noche para que muestren en todo
+su esplendor sus facultades nativas. Estas parecen concentradas en la
+nobilisima tarea de poner la boquilla de un hermoso color de caramelo.
+Si los objetos de arte han sido en otro tiempo objetos utiles, si el
+Arte arrastra consigo la idea de inutilidad como algunos afirman, hay
+que confesar que los socios del _Club de los Salvajes_, en materia de
+boquillas obran como verdaderos artistas. Hacenlas venir de Paris y de
+Londres; traen grabadas las iniciales de sus duenos y encima la
+correspondiente corona de conde o marques si el fumador lo es;
+guardanlas en preciosos estuches, y cuando llega el caso de sacarlas
+para fumar lo realizan con tales cuidados y precauciones, que en
+realidad se convierten en objetos molestos mas que utiles. Hay salvaje
+que se estraga fumando sin gana cigarro sobre cigarro, solo por el gusto
+de ahumar la boquilla antes que alguno de sus colegas. Y si no es asi,
+por lo menos, nadie se cuida de saborear el tabaco. Lo importante es
+soplar el humo sobre la espuma de mar y que vaya tomando color por
+igual. De vez en cuando sacan el fino panuelo de batista, y con una
+delicadeza que les honra se dedican largo rato a frotarla mientras su
+espiritu reposa dulcemente abstraido de todo pensamiento terrenal.
+Graves, solemnes, armoniosos en sus movimientos, los socios mas
+distinguidos del _Club de los Salvajes_ chupan y soplan el humo del
+tabaco de dos a cuatro de la tarde. Hay en esta tarea algo de intimo y
+contemplativo, como en toda concepcion artistica, que les obliga a bajar
+los parpados y a subir las pupilas para mejor recrearse en la pura
+vision de la Idea.
+
+En este elevadisimo estado de alma se hallaba nuestro amigo Pepe Castro
+ahumando una que figuraba la pata de un caballo, cuando le saco de su
+extasis la voz de Rafael Alcantara que desde lejos le grito:
+
+--?Conque es verdad que has vendido la jaca, Pepe?
+
+--Hace ya unos dias.
+
+--?La inglesa?
+
+--?La inglesa?--exclamo levantando los ojos hacia su amigo con asombro y
+reconvencion--. No, hombre, no; la cruzada.
+
+--Chico, como no hace dos meses siquiera que la has comprado, no creia
+que te deshicieses de ella.
+
+--Ahi veras tu--replico el bello calavera adoptando un continente
+misterioso.
+
+--?Algun defecto oculto?
+
+--A mi no se me oculta ningun defecto--dijo con orgullo.
+
+Y todos lo creyeron; porque en este ramo del saber humano no tenia rival
+en Madrid, si no era el duque de Saites, reputado como el primer mayoral
+de Espana.
+
+--Ah, vamos, falta de _luz_.
+
+--Tampoco.
+
+Rafael Alcantara se encogio de hombros y se puso a hablar con los que
+tenia cerca. Era un joven rubio, de fisonomia gastada, ojos pequenos y
+verdosos, malignos y duros. Como otros tres o cuatro de los que asistian
+a diario al club, entraba en el y alternaba con toda la alta
+aristocracia, sin derecho alguno. Alcantara era de familia humilde, hijo
+de un tapicero de la calle Mayor. En muy poco tiempo se habia gastado la
+pequena hacienda que le dejo su padre y despues vivio del juego y a
+prestamo. A todo Madrid debia y hacia gala de ello. La condicion que le
+mantenia abiertas las puertas de la alta sociedad era su valor y su
+cinismo. Alcantara era hombre bravo de veras, se habia batido tres o
+cuatro veces y estaba apercibido a hacerlo por el mas minimo pretexto.
+Ademas, era un desvergonzado, hablaba siempre en tono despreciativo,
+aunque fuese a la persona mas respetable, dispuesto a burlarse de todo
+el mundo. Estas cualidades le habian hecho adquirir gran prestigio entre
+los jovenes salvajes. Se le trataba como a un igual, se contaba con el
+en todas las francachelas; pero nadie preguntaba por su dinero.
+
+--Mi general, le habra a usted gustado ayer la Tosti, ?eh?--dijo
+Ramoncito Maldonado dirigiendose a Patino.
+
+--En la romanza solamente,--repuso el guerrero sensible despues de
+dirigir con destreza una larga bocanada de humo a su boquilla que
+representaba un obus montado sobre su curena.
+
+--No diga usted que el duo ha estado mal.
+
+--iVaya si lo digo!
+
+--Pues, senor, entonces declaro que no entiendo una palabra porque me ha
+parecido sublime--replico el joven con senales de hallarse picado.
+
+--Esa declaracion te honra, Ramon. Sabes hacerte justicia--dijo Cobo
+Ramirez, que no perdia ocasion de vejar a su amigo y rival.
+
+--iYa lo creo, como que solo tu eres el inteligente!--exclamo vivamente
+el concejal--. Mira, Cobo, aqui el general puede hablar porque tiene
+motivo, ?estamos?... pero tu debes callarte porque me gastas una oreja
+como la de una cocinera.
+
+--Pero hombre, ?por que se picara tanto Ramoncito, en cuanto usted le
+dice algo?--pregunto el general riendo.
+
+--No se--repuso Cobo dando un chupeton al cigarro mientras sus facciones
+se contraian con una leve sonrisa burlona--. Si le contradigo se enfada,
+y si repito lo que el dice, lo mismo.
+
+--iSe entiende, chico, se entiende! Si ya sabemos que eres un guason de
+primera fuerza. No necesitas esforzarte mas delante de estos senores....
+Pero lo que es ahora, has dado una buena pifia.
+
+--Yo sostengo lo mismo que el general. El duo estuvo muy mal
+cantado--dijo con calma provocativa Cobo.
+
+--iQue importa que tu sostengas uno u otro!--exclamo ya fuera de si
+Maldonado--. iSi no conoces una nota de musica!
+
+--iAlto! Tengo mas derecho a hablar de musica, puesto que no cencerreo
+como tu el piano. Por lo menos soy un ser inofensivo.
+
+Siguio una disputa larga entre ambos, viva y descompuesta por parte de
+Ramoncito, tranquila y sarcastica por la de Cobo, que se gozaba en sacar
+a aquel de sus casillas. No poco se divertian tambien los presentes,
+poniendose unos de parte del concejal y otros de su competidor para mas
+prolongar el recreo.
+
+--?Sabeis que esta tarde se bate Alvaro Luna?--dijo uno cuando ya iban
+hastiados de los dimes y diretes del concejal y Cobo.
+
+--Eso me han dicho--respondio Pepe Castro cerrando los ojos con
+voluptuosidad, mientras chupaba el cigarro--. En el jardin de Escalona,
+?verdad?
+
+--Creo que si.
+
+--?A sable?
+
+--A sable.
+
+--Vamos, un chirlo mas--manifesto Leon Guzman desde su asiento.
+
+--Con punta.
+
+--iOh! ya es otra cosa.
+
+Y los salvajes presentes mostraron entonces interes en el duelo.
+
+--Alvaro tira poco. El coronel debe llevarle ventaja. Es mas hombre, y
+ademas tira con energia.
+
+--Con demasiada--dijo Pepe Castro sacando el panuelo despues de haber
+arrojado la punta del cigarro y poniendose a frotar con esmero la
+boquilla.
+
+Todos volvieron los ojos hacia el porque tenia fama de habilisimo
+tirador.
+
+--?Crees tu?
+
+--Desde luego. La energia es conveniente hasta cierto limite. Pasando de
+el, muy expuesta, sobre todo cuando los sables tienen punta. Si se las
+cortasen, todavia redoblando los ataques sin descanso se puede hacer
+algo. Por lo menos, es posible aturdir al contrario. Pero cuando la
+llevan hay que andarse con ojo. Alvaro no tira mucho; pero es frio,
+tiene un juego cerrado y estira el pico que es un primor. Que no se
+descuide el coronel.
+
+--?La cuestion ha sido por la cunada de Alvaro?
+
+--Al parecer.
+
+--?Y a el que diablos le importa?
+
+--iPs ... ahi veras!
+
+--Como no este enamorado, no comprendo....
+
+--Todo podria ser.
+
+--iLa nina es de oro! Este verano, en Biarritz, ella y el chico de
+Fonseca se ponian de un modo por las noches en la terraza del casino,
+que era cosa de sacar fotografias iluminadas.
+
+--Alla Cobo, antes de irse, hizo tambien algunos cuadros disolventes en
+los jardinillos.
+
+--iSi, si; bien me ha comprometido esa chica!--manifesto Cobo en tono
+comicamente desesperado.
+
+--Ya no tenias mucho que perder. Desde el negocio de Teresa estas
+deshonrado--dijo Alcantara.
+
+--Siempre va la desgracia con la hermosura--apunto con tonillo ironico
+Ramoncito.
+
+--?Tambien tu, Ramon?--exclamo con afectado asombro Cobo--. Vamos, llego
+el momento de que los pajaros tiren a las escopetas.
+
+--Pues, senores, confieso mi debilidad. No puedo estar al lado de esa
+chica sin ponerme malo--dijo Leon Guzman.
+
+--Ni esa nina puede tampoco estar al lado de un chico tan guapo y tan
+risueno como tu sin ponerse enferma tambien--dijo Rafael Alcantara.
+
+--?Me quieres seducir, Rafael?
+
+--Si, chico, para que me dejes manana la llave de tu cuarto y no
+parezcas en toda la tarde por alla. Lo necesito.
+
+--Es que tengo una colcha preciosa de raso.
+
+--Se cuidara de la colcha.
+
+--Y hay ademas un criado que se dedica, con gran aficion, al dibujo por
+las tardes.
+
+--Se le daran dos duros al criado para que vaya a dibujar a otro lado.
+
+--Y una vecinita que pasa la vida acechando desde su ventana lo que hay
+y lo que no hay en mi habitacion.
+
+--Se la convidara ... digo, se bajaran las persianas.... Oye, Manolito,
+?te vas a pasar toda la juventud tirado en ese divan sin decir palabra?
+
+Manolito Davalos descansaba, en efecto, en actitud sombria y
+melancolica, sin que le hubiesen impulsado a levantar la cabeza los
+dichos de su amigo. Al oirse nombrar la alzo con sorpresa y mal humor.
+
+--Si tu te encontrases en mi posicion, que poca gana tendrias de
+bromear, Rafael!--dijo exhalando un suspiro.
+
+Hay que advertir que el joven marques de Davalos, que nunca habia
+poseido una inteligencia muy clara, teniala de algun tiempo a esta parte
+bastante perturbada. Segun la expresion vulgar estaba un poco chiflado o
+tocado. Sus amigos sabian todos que este trastorno procedia de la
+ruptura con la Amparo, que le habia comido en poco tiempo su fortuna y
+de quien estaba aun profundamente enamorado. Tratabanle con cierta
+proteccion entre burlona y benevola; pero se abstenian, si no es muy
+embozadamente y con precauciones, de bromearle con su ex-querida, porque
+alguna vez que se propasaron, Manolito fue victima de ataques de colera
+muy semejantes a la locura. Tenia poco mas de treinta anos; estaba
+calvo, la tez y los labios marchitos, los ojos apagados. Sus cuatro
+hijos habialos recogido la suegra. Vivia en una fonda con la pension que
+le pasaba una tia vieja de quien era presunto heredero. Sobre la
+esperanza de esta herencia algunos usureros le prestaban dinero.
+
+--Si yo me encontrara en tu caso, ?sabes lo que haria, Manolo?...
+Casarme con mi tia.
+
+Los amigos rieron, porque la tia de Davalos tenia cerca de ochenta anos.
+
+--Bueno, bueno--exclamo este con acento doloroso. Bien se conoce que no
+has tenido que luchar con indecentes usureros toda la manana para
+concluir por dejarles algo ... que es una infamia empenar--anadio por lo
+bajo.
+
+--iA mi con ingleses!... ?Tu no sabes, Manolito, que todos los meses
+tengo que renovar el timbre de la puerta de mi casa porque lo gastan
+ellos de tanto tirar?... Pero yo lo tomo con mas filosofia. Lejos de
+disgustarme, experimento una gran satisfaccion cada vez que viene a
+visitarme un acreedor, porque es la prueba de que soy un buen hijo, de
+que cumplo la ultima voluntad de mi padre.
+
+Los salvajes de los dos grupos le miraron con curiosidad, sonriendo.
+
+--?Como es eso, Rafael?--pregunto Pepe Castro.
+
+--Habeis de saber que mi padre se murio diciendome: "iEl deber, hijo!
+iel deber! iAnte todo el deber!"... Fueron sus ultimas palabras. Yo,
+cumpliendo con este sagrado consejo, procuro deber todo lo posible.
+
+Hizo gracia a sus companeros este rasgo cinico; lo celebraron con
+algazara. Rafael, sustrayendose modestamente a sus aplausos, se acerco a
+Davalos, y pasandole una mano por encima del hombro le dijo, bajando la
+voz aunque no tanto que no pudiesen oirle los amigos:
+
+--Pues si, Manolito, no es broma. Yo me casaria con mi tia. ?Que se
+pierde con ello? Es una vieja.... iMejor! Asi se morira mas pronto. Pero
+en cuanto te cases entras a manejar su fortuna y no tienes necesidad de
+aguardar los anos que a ella se le antoje vivir. A ti lo que te hace
+falta como a mi es _guita_. Desenganate; si la tuvieramos nos pondriamos
+mas gordos que Cobo Ramirez.... Ademas, en cuanto seas rico, le birlas
+la Amparo a Salabert, ?no comprendes?
+
+El marquesito levanto la vista hacia su amigo abriendo mucho los ojos,
+donde se reflejaba la duda de si hablaba en serio o en broma. No
+advirtiendo en el rostro imperturbable de Alcantara senal de burla,
+comenzo a enternecerse. Hablo de su antigua querida con tal entusiasmo y
+veneracion que haria reir a cualquiera. El proyecto ya no le parecio tan
+insensato. Se entretuvo en pensarlo largamente y estudiarlo por todas
+sus fases. Mientras tanto Rafael le escuchaba con afectada atencion,
+animandole a proseguir con signos y frases de afirmacion. Nadie pensaria
+que se estaba mofando de el, a no ser porque de vez en cuando,
+aprovechando los instantes en que el tocado marques miraba a la punta de
+sus botas buscando alguna frase bastante expresiva para ponderar su
+amor, hacia guinos maliciosos a los amigos que los contemplaban con
+curiosidad burlona.
+
+Abriose la mampara del salon. Aparecio Alvaro Luna. Los salvajes le
+acogieron con exclamaciones de afecto y burla.
+
+--iBravo, bravo! Aqui esta el reo en capilla.
+
+--Mirad que cara trae.
+
+--iComo que esta al borde de la tumba!
+
+El recien llegado sonrio vagamente y tendio una mirada escrutadora por
+el salon. Alvaro Luna, conde de Soto, era hombre de treinta y ocho a
+cuarenta anos, delgado, de mediana estatura, ojos vivos y duros y rostro
+bilioso.
+
+--?Habeis visto a Juanito Escalona?--pregunto.
+
+--Si--dijo uno--. Aqui ha estado hace una media hora. Me ha dicho que
+le aguardases, que a las cuatro menos cuarto en punto vendria.
+
+--Bueno, esperaremos--repuso avanzando con calma y sentandose al lado de
+ellos.
+
+La broma continuo.
+
+--Veamos, veamos como esta ese pulso--dijo Rafael cogiendole por la
+muneca y sacando al mismo tiempo el reloj.
+
+El conde entrego su mano sonriendo.
+
+--iJesus, que atrocidad! iCiento treinta pulsaciones por minuto! Ningun
+condenado a muerte las ha tenido.
+
+No era verdad. El pulso estaba normal. Asi lo manifesto el mismo
+Alcantara a los amigos haciendo una sena negativa. Alvaro no se altero
+por la mentira. Poseido de su valor y convencido de que no dudaban de
+el, siguio con la misma vaga sonrisa en los labios.
+
+--Vaya, manana a las cuatro de la tarde el entierro. Lo siento, porque
+tenia que ir de caza con Briones--dijo uno.
+
+--iY que no es pequena la carrera desde la casa mortuoria a San
+Isidro!--respondio otro.
+
+--No, hombre, no--apunto un tercero--; lo llevaran a la estacion del
+Norte para conducirlo a Soto, al panteon de familia.
+
+Las bromas no eran de buen gusto. Sin embargo, el conde no se
+impacientaba, quiza temiendo que el mas pequeno signo de impaciencia, en
+aquella ocasion, hiciese dudar de su serenidad. Alentados con esta
+paciencia, los jovenes salvajes cada vez le apretaban mas con su vaya,
+repitiendo con variantes la misma idea del entierro. La verdad es que se
+iban haciendo pesados; pero no lograron ahuyentar su fria y vaga
+sonrisa. Respondiales pocas veces. Cuando lo hacia era con breves
+palabras displicentes. Al fin, sacando el reloj, dijo:
+
+--Son las tres. Quedan tres cuartos de hora. ?Quien quiere echar un
+tresillo?
+
+Era un pretexto para librarse de aquellas moscas y al mismo tiempo un
+acto que confirmaba su sangre fria. Tres de los amigos se fueron con el
+a la sala de juego. No tardaron en rodearles los demas. La broma siguio
+lo mismo que en el salon.
+
+--iMiradle, como le tiembla la mano!
+
+--Dentro de una hora ese hombre habra dejado de existir.
+
+--Oyes, Alvaro, debias de legarme la Conchilla.
+
+--No hay inconveniente--repuso aquel arreglando sus cartas.
+
+--Ya lo oyen ustedes, senores; la Conchilla es mia por testamento....
+?Como se llama este testamento, Leon?
+
+--Testamento nuncupativo--dijo este, que sabia algo de leyes por andar
+en pleito hacia tiempo con unos primos.
+
+--La Conchilla me pertenece por testamento nuncupativo. Gracias, Alvaro.
+Hare que vista luto y respetaremos tu memoria hasta donde se pueda.
+?Tienes algo que encargarme?
+
+--Si, que la sacudas el polvo cada ocho o diez dias. Si no suelta
+algunas lagrimas todas las semanas se pone enferma.
+
+--Corriente. Asi se hara.
+
+--iAh! y que sea con el baston. Se ha acostumbrado a ello y no lo tolera
+con la mano.
+
+--Perfectamente.
+
+Cada vez era mayor la algazara. La imperturbabilidad del conde hacia muy
+buen efecto. Detras de aquellas bromas se adivinaba que sus amigos le
+querian y respetaban su valor. En esto aparecio un criado y le presento
+una carta en bandeja de plata. La tomo y la abrio con curiosidad. Al
+recorrerla volvio a sonreir y la paso a los que tenia al lado. Era del
+dueno de la Funeraria ofreciendole sus servicios y remitiendole un
+prospecto con los precios. Alguno de aquellos chicos se habia divertido
+en pasarle aviso. Tampoco se ofendio: parecia interesado en el juego.
+
+Al fin entro en la sala Juanito Escalona en su busca. Despues de ajustar
+cuentas se levanto de la silla. Todos le rodearon.
+
+--iBuena suerte, Alvaro!
+
+--Me da el corazon que lo ensartas.
+
+--No seas tonto; nada de ensartar. A concluir pronto, aunque sea con un
+rasguno.
+
+En aquel momento terminaban las bromas y estallaba el companerismo. El
+conde encendio un cigarro puro con toda calma y dijo con la mayor
+naturalidad:
+
+--Hasta luego, senores.
+
+Habia una parte efectiva de valor en aquella actitud serena,
+imperturbable del conde; pero habia tambien buena porcion de esfuerzo y
+estudio. Los jovenes salvajes, aunque poco dados en general a la
+literatura, recibian no obstante su influencia. Lo que entre ellos priva
+son los folletines y las novelas de salon. Estas, novelas trazan la
+figura de un hombre ideal lo mismo que los libros de caballeria.
+Solamente que en las antiguas novelas, el hombre dechado era el que por
+amor a las nobles ideas de justicia y caridad acometia empresas
+superiores a sus fuerzas. En las modernas es el que por temor al
+ridiculo se abstiene de todo entusiasmo y de toda accion generosa. Al
+hombre que arriesgaba su vida en todos los momentos por una causa util a
+sus semejantes, ha sustituido el que la arriesga por las nonadas de la
+vanidad o la soberbia. Al caballero ha sucedido el espadachin.
+
+Quedaronse los contertulios comentando la serenidad del conde. Se le
+ensalzo aunque no muy vivamente ni por mucho tiempo. Es regla primera
+del buen tono no asombrarse jamas. La segunda hablar prolijamente de las
+cosas leves y con sobriedad de las graves. Deshizose al fin la tertulia
+vespertina. Salieron casi todos sus preclaros miembros y se esparcieron
+por Madrid a difundir sus doctrinas, las cuales pueden resumirse de este
+modo: "El hombre nacio destinado a firmar pagares y gastar bigotes
+retorcidos. El trabajo, la instruccion, el orden, son atentatorios al
+estado de naturaleza y deben proscribirse de toda sociedad bien
+organizada".
+
+Ramoncito Maldonado, como siempre, se agarro a los faldones de su amigo
+Pepe Castro. El lector esta enterado ya de la profunda admiracion que le
+profesaba. Ahora le toca saber que Pepe Castro se dejaba admirar lleno
+de condescendencia, y que de vez en cuando se dignaba iniciarle en
+algunos inefables secretos referentes a sus altas concepciones sobre las
+yeguas inglesas y las boquillas de ambar. Ramoncito iba poco a poco
+adquiriendo nociones claras, no solo de estas cosas, sino tambien del
+modo mas adecuado de combinar el idioma frances con el espanol en la
+conversacion familiar. Pepe Castro poseia el don admirable de olvidar,
+en un momento dado, la palabra castellana, y despues de algunas
+vacilaciones pronunciar la francesa con perfecta naturalidad. Ramoncito
+tambien lo hacia, pero con menos elegancia. Asimismo iba distinguiendo
+bastante bien las ostras de Arcachon de las que no son de Arcachon, el
+Chateau-Laffite del Chateau-Margaux, la voz de pecho, en los tenores, de
+la voz de cabeza, y la pasta dentifrica de Akinson de las otras pastas
+dentifricas. No obstante, Ramoncito, como todos los neofitos, mucho mas
+si poseen un temperamento exaltado y entusiasta, exageraba la doctrina
+del maestro. Sean ejemplo de esta exageracion los cuellos de camisa.
+Porque Pepe Castro los gastase altos y apretados ?habia razon para que
+Ramoncito anduviese por esas calles de Dios con la lengua fuera,
+padeciendo todo el dia los preliminares de la pena del garrote? Y si
+Pepe Castro, por motivo de una enfermedad nerviosa que habia tenido de
+nino, cerraba el ojo izquierdo con frecuencia, lo cual sin duda le
+agraciaba, ?con que derecho pasaba el dia Ramoncito haciendo guinos a la
+gente con el suyo? Ademas, el joven concejal cargaba de perfumes no tan
+solo el panuelo y la barba, sino toda su ropa, de suerte que a los diez
+metros aun trascendia y de cerca producia mareos. Pues bien, despues de
+examinadas detenidamente, no hemos hallado en las ideas de su venerado
+maestro nada que justifique esta censurable tendencia. Los mas bellos y
+elevados preceptos de los grandes hombres, degeneran y se pervierten al
+realizarse por sectarios y continuadores. Pepe Castro, aunque advertia
+estas deficiencias e imperfecciones de su discipulo, no se las echaba en
+cara. Antes, con la nobleza propia de los grandes caracteres, extendia
+sobre el su clemencia para perdonarlas y ocultarlas. Nadie osaba, en su
+presencia, hacer burla de los cuellos ni de los guinos de Ramoncito.
+
+Eran poco mas de las cuatro cuando entrambos salvajes salieron del club
+abrochandose los guantes. A la puerta estaba la _charrette_ de Castro,
+que este despidio dando hora al cochero para el paseo. Antes debia hacer
+una visita a ruego de Ramoncito. Caminaron por la calle del Principe,
+donde el club esta situado, a paso lento, observando con fijeza a las
+mujeres que cruzaban. Detenianse a veces un instante para hacer algunas
+indicaciones luminosas sobre su garbo y elegancia, no como el timido
+transeunte que contempla y suspira, sino como dos bajaes que entrasen en
+un mercado de esclavas y antes de elegir discutiesen las cualidades de
+cada una. A los hombres arrojabanles una rapida mirada despreciativa. Y
+por si esto no bastaba se envolvian en una fuerte bocanada de humo para
+hacerles presente que ellos, Pepe y Ramon, pertenecian a un mundo
+superior, y que si caminaban por la calle del Principe era solo por
+capricho y momentaneamente. Siempre que se dignaban pasear un poco a pie
+entre calles como ahora, en la expresion de su rostro habia cierto matiz
+de sorpresa al ver que su paso no era acogido por la muchedumbre con
+rumores de admiracion.
+
+Maldonado era mas locuaz que su amigo. Sobre lo que iba y venia
+expresaba su opinion levantando el rostro sonriente hacia Castro. Este
+permanecia grave, solemne, respondiendo con monosilabos y adecuados
+grunidos. Digamos que Ramoncito era mucho mas bajo que su maestro, no
+solo moral, sino tambien fisicamente. Cuando paseaban a pie
+representaban verdaderamente, el uno al sabio profesor que va dejando
+caer gota a gota el raudal de su ciencia; el otro al ardoroso neofito
+avido de enterarse y penetrar cuanto abarca su vista.
+
+--?Adonde vamos?--pregunto distraidamente Castro al llegar a las cuatro
+calles.
+
+--Hombre, ?no habiamos quedado en casar por casa de Calderon?--dijo
+timidamente y un poco despechado Ramoncito.
+
+--iAh! si; se me habia olvidado.
+
+El joven concejal suardo silencio, admirando en su fuero interno aquella
+singular facultad de olvidarlo todo, que poseia su amigo. Y siguieron
+por la Carrera de San Jeronimo hguardoa Puerta del Sol.
+
+--?Como estas con Esperancita?--se digno preguntar Castro, soltando una
+bocanada de humo y parandose a mirar un escaparate.
+
+Ramoncito se puso serio repentinamente, casi casi palido, y comenzo a
+balbucir a tropezones:
+
+--Lo mismo, chico.... Tan pronto arriba como abajo.... Unos dias la
+encuentro muy amable ... es decir, amable, no; pero al menos habladora.
+Otros con un hocico de tres varas: se marcha en cuanto entro: apenas
+contesta al saludo, como si la hubiese ofendido.... Comprendo que alguna
+vez ha tenido motivos para estar enfadada. En el Real suelo ir al palco
+de las de Gamboa, y pienso que se le ha metido en la cabeza que me gusta
+Rosaura.... iMira tu que tonteria! iRosaura!... Pero hace lo menos un
+mes que no subo a saludarlas ... y lo mismo; ilo mismo, chico, lo
+mismo!... El otro dia la pude pillar sola en el gabinete unos momentos,
+y de prisa y corriendo le he dicho que deseaba saber en que quedabamos.
+Porque ya ves tu, no es cosa de estar haciendo el oso eternamente.... Me
+escucho con paciencia.... Te advierto que yo estaba enteramente
+arrebatado y apenas sabia lo que iba diciendo. Cuando conclui me dijo
+que no tenia motivos para estar enfadado y se escapo a la sala. Despues
+de esto ?quien no habia de entender que estaba el asunto arreglado?
+Vamos a ver, cualquiera en mi caso ?no pensaria que ibamos a entrar en
+el terreno de la formalidad?... Pues nada, a los dos dias voy por alla;
+intento hablarle aparte en calidad de novio y me da un bufido que me
+dejo helado.... Y asi estoy. Ni se si me quiere o si deja de quererme,
+ni tengo tranquilidad para dedicarme a mis quehaceres ni hago otra cosa
+que pensar en esa maldita chiquilla.
+
+--Yo creo--respondio Castro sin dejar de contemplar con atencion el
+escaparate frente al cual estaban--que esa nina te ha cogido la accion.
+
+Ramoncito le miro sorprendido y respetuoso a la vez.
+
+--?Como la accion?--se aventuro a preguntar.
+
+--Si; la accion. Lo importante, en cualquier combate, es coger la accion
+al contrario. Si en el momento en que el piensa atacarte atacas tu con
+decision, es casi seguro que llegas. Si vacilas eres perdido.
+
+Al pronunciar las ultimas palabras, dejo de contemplar el escaparate y
+siguio su marcha majestuosa por la acera. Ramon hizo lo mismo. No habia
+entendido bien la aplicacion que podia tener este simil arrancado a la
+esgrima en su caso; pero se abstuvo de pedir explicaciones.
+
+--?De modo que tu opinas...?
+
+--Opino que estas demasiado enamorado de esa nina y que ella lo sabe.
+
+--Pero vamos a ver, Pepe, ?que motivos puede tener para
+rechazarme?--comenzo a decir sulfurado Ramoncito y como hablandose a si
+mismo--. ?Que es lo que espera esa chiquilla?... Su padre tiene dinero;
+pero seran varios hermanos a repartirlo. Mariana es joven, y cuando
+menos se pensaba ha principiado otra vez a echar al mundo hijos. Ademas,
+ya sabes como es don Julian. Antes que soltar un cuarto le haran rajas.
+Y francamente, esperar a que se muera no me parece negocio. Yo no soy un
+potentado, pero tengo fortuna regular, que es mia ya, sin esperar a que
+se muera nadie.... Puedo proporcionarla las mismas comodidades que tiene
+en su casa y el mismo lujo ... mayor lujo--anadio sacudiendo la cabeza
+con plausible resolucion--.Luego, tengo por delante una carrera
+politica. ?Sabe ella si el dia menos pensado no sere subsecretario o
+director? Mi familia es mejor que la suya: mi abuelo no ha sido un
+tendero como el padre de D. Julian.... Luego, no es una divinidad ni
+mucho menos, una de esas chicas que llamen la atencion, ?sabes tu? ?Por
+que hace tantos remilgos cuando yo soy quien le hago favor? ?Sabes quien
+tiene la culpa? Pues Cobo Ramirez y otros babiecas como el, que la han
+llenado la cabeza de viento.... iSin duda espera la tonta que venga un
+principe de sangre real a buscarla!...
+
+Ramoncito negaba belleza a su adorada. Es signo de hallarse profunda y
+sinceramente enamorado el hombre; no ser hija de la vanidad su aficion.
+El exceso de amor le arrastraba a injuriarla.
+
+Castro medito que tal vez, la circunstancia de ser un poco desgalichado
+y tener el cutis lleno de pecas, influiria para que su amigo no lograse
+exito lisonjero en esta como en otras empresas que habia acometido: pero
+se abstuvo de manifestar tal sospecha. Prefirio asentar, cerrando los
+ojos y soplando el humo del cigarro, esta verdad de caracter general:
+
+--Las chicas son muy estupidas.
+
+Ramoncito, de acuerdo con ella en principio, insistio, no obstante, en
+determinarla por medio de aplicaciones mas o menos legitimas.
+
+--iEs una mentecata!... No sabe ella misma lo que quiere.... ?Crees que
+sera posible llevarla al terreno de la formalidad algun dia?
+
+Esto del terreno de la formalidad era una frase a la cual profesaba
+marcada predileccion el joven concejal. Siempre que hablaba de
+Esperancita brotaba de sus labios tres o cuatro veces, como si
+necesariamente fuera asociada a sus amores.
+
+Pepe Castro sintio un malestar indecible: guino su ojo izquierdo
+infinitas veces. En realidad, nunca le habia gustado anticipar ideas
+sobre los acontecimientos futuros. Era mas caballista que profeta. Pero
+en este caso le repugnaba doblemente porque nada halagueeno podia
+anunciar a su amigo y admirador. Sacole del compromiso la aparicion de
+una joven hermosa y elegantemente vestida que venia al encuentro de
+ellos por la acera del Principal.
+
+--Aqui esta la Amparo--dijo con la gravedad displicente y desdenosa que
+Ramoncito admiraba.
+
+La querida de Salabert se acerco a ellos sonriente, saludandoles con
+efusion, particularmente a Pepe Castro. Este le apreto la mano sin
+perder de su gravedad ni separar la boquilla de los dientes, lo mismo
+que a un camarada a quien se acaba de ver en el cafe.
+
+--?Adonde vais, granujas?
+
+--Pues a casa de Calderon a pasar un rato.
+
+--Venid conmigo. Voy a comprar un joyero. Me ayudareis a elegirlo ... y
+me lo pagareis.
+
+Hablaba en tono alegre y afectuoso: no parecia la misma criatura
+desabrida y mal humorada que hemos visto en su hotelito del barrio de
+Monasterio. Sin duda, todo el mal humor lo reservaba para Salabert.
+
+--iEsto es bueno!--exclamo Castro dignandose sonreir levemente--. ?Nos
+pides joyas a nosotros cuando tienes en tu casa el bolsillo de Salabert?
+Mete la mano en el, tonta.
+
+--Ya lo hago, hijo. Descuida.
+
+--Pues bien podias proteger un poco al pobre Manolo, que anda a oscuras
+hace tiempo.
+
+--iPobrecillo! ?Pero de veras anda tan mal de guita? Yo crei que solo
+era de la cabeza.
+
+--Eso es: riete despues que le has desplumado.
+
+--Oye, nino: yo no le he desplumado, por una razon muy sencilla: cuando
+vino a mi poder ya no tenia plumas--dijo la Amparo poniendose seria.
+
+--No es verdad eso. Manolo ha gastado contigo mas de cuarenta mil duros.
+
+--iEche usted duros! Asi me lucia a mi el pelo cuando le puse a la
+puerta. Si tardo un poco mas en hacerlo, voy a San Bernardino a la
+_grand Dumond_.
+
+--Bien, pues no los ha gastado. ?A mi que?--repuso el gallardo Pepe
+alzando los hombros--. ?Quieres venir a cenar hoy con nosotros a Fornos?
+
+--?Con quien?
+
+--Con este y conmigo. Invitaremos tambien a Leon y a Rafael para que
+lleven a Nati y Socorro. ?Tienes inconveniente en que vaya Manolo?
+
+--iAl contrario, hijo, si a Manolo le quiero mas de lo que te figuras!
+
+--Pues harias bien en darle de vez en cuando alguna conferencia intima;
+si no, me temo que haya que llevarlo pronto al manicomio.
+
+--No creas que esta siempre en mi mano. El otro tio es muy escamon.
+Despues del Real ?verdad? No me lleveis mas gente. El ruido no me
+conviene ahora que estoy bien colocada ?sabeis? Hasta luego. Oye, tu,
+feo--dirigiendose a Ramon--, ?por que no hablas? Ya me han dicho que
+quieres casarte con la chiquilla de Calderon.... Pues hijo, tu horroroso
+y ella mas fea que azotar a un Cristo, vais a echar unos nenes que habra
+que ensenarlos en una barraca. Adios, Pepe: no te olvides de los
+boquerones. Ya sabes que no ceno sin ellos. Hasta luego.
+
+Ramoncito se habia puesto rojo de ira al oir tratar con tal desprecio a
+su adorada, sin tener presente que un momento antes habia hecho el lo
+mismo. Y hubiera arremetido a la Amparo con alguna insolencia gorda, si
+esta no se hubiese alejado sin fijarse poco ni mucho en la desazon que
+causaba. Contentose con murmurar fatidicamente rechinando un poco los
+dientes:
+
+--iMe parece que voy a ponerte yo la vergueenza que no tienes!
+
+El encuentro con la querida de Salabert en el momento en que se hallaba
+en lo mas culminante de sus confidencias, le habia turbado, y por eso no
+habia despegado los labios. Apresurose a anudar el hilo por donde
+aquella lo habia roto, preguntando a su amigo y maestro:
+
+--Vamos a ver, Pepe: tu en mi caso ?que harias?
+
+Castro camino en silencio un rato mirando con fijeza a los balcones de
+las casas, sorprendido sin duda de que la gente no saliese a verle
+pasar. Luego, dando tres o cuatro largos chupetones al cigarro y
+revistiendo un aire reflexivo y grave, respondio:
+
+--Hombre (pausa); yo, en tu caso, principiaria por no estar enamorado.
+El amor es para los _fanciullos_, no para ti y para mi.
+
+--iEso es inevitable, Pepe!--exclamo el concejal en un estado tan triste
+y miserable que daba pena verlo.
+
+--Bien, pues si no puedes vencer esa _chifladura_, lo mejor es no darla
+a conocer. ?Por que tratas de persuadir a Esperancita de que te mueres
+por ella? ?Crees que eso sirve para algo? Procura convencerla de lo
+contrario y veras cuanto mejor es el resultado.
+
+--?Que quieres que haga?--pregunto con angustia.
+
+--Que no te manifiestes tan rendido, hombre. Que no seas tan melon. No
+vayas tanto a su casa. No la mires con ojos de carnero a medio degollar.
+Llevale la contraria cuando diga alguna tonteria: insinuala que hay
+mujeres que te gustan mucho mas. Date un poco de tono, y ya veras como
+el asunto toma mejor aspecto....
+
+--iNo puedo, no puedo, Pepe!--exclamo Ramoncito pasandose la mano por la
+frente en el colmo de la congoja--. Al principio todavia era dueno de
+mi; podia hablarle con desembarazo y coquetear con otras.... iHoy me es
+imposible! Asi que la tengo delante me aturdo, me atortolo, no digo mas
+que necedades. Si la encuentro de mal humor sobre todo. Cada
+contestacion suya me deja helado. No puedes figurarte que tono tan
+displicente sabe sacar esa chiquilla cuando quiere. Si trato de hablar
+con otra, basta que Esperanza me ponga la cara risuena para que la deje
+inmediatamente. He llegado a pasar un mes sin dirigirle apenas la
+palabra; pero al fin no pude resistir mas y volvi a entregarme. Prefiero
+su conversacion, aunque me maltrate, a la de todas las demas....
+
+Ambos guardaron silencio como si caminasen bajo el peso de una grave
+desgracia. Pepe Castro meditaba.
+
+--Estas perdido, Ramon--dijo al fin tirando la punta del cigarro y
+frotando la boquilla con el panuelo antes de guardarla--. Estas
+completamente perdido. Todo eso que me cuentas no tiene sentido comun.
+Si supieses conducirte no hubieras llegado a semejante estado. A las
+mujeres se las trata siempre con la punta de la bota: entonces marchan
+admirablemente....
+
+Despues de verter estas breves y profundas palabras, se paro delante de
+un escaparate.
+
+--Hombre, mira que collar tan bonito. Si le viniese bien al _Perl_ se lo
+compraba.
+
+Ramoncito miro el collar sin verlo, enteramente absorto en sus
+tristisimos pensamientos.
+
+--Pues, si, Ramoncillo--continuo el distinguido salvaje echandole un
+brazo sobre el hombro--, estas perdido.... Sin embargo, yo me
+comprometia a lograr que Esperanza te quisiera con tal que hicieses lo
+que te he dicho.... Ensaya mi metodo.
+
+--Ensayare lo que quieras. Deseo salir a todo trance de esta
+situacion--repuso el concejal conmovido.
+
+--Pues mira, por lo pronto no iras a casa de Calderon sino cada ocho o
+diez dias.... Iremos juntos o nos encontraremos alla. No debes quedar
+solo: en un momento de debilidad echarias a perder toda la obra.
+Hablaras poco con Esperanza y mucho con las chicas que alli esten.
+Procura ensalzar a las rubias, a las altas, a las blancas, en fin, a las
+mujeres que tienen el tipo opuesto al de ella y no dejes de
+entusiasmarte bastante. Llevale la contraria, pero sin apurarte mucho.
+Eres muy testarudo y no conviene disputar demasiado. Un tono suave y
+despreciativo surte mejor efecto. Lo mas conveniente es que me mires de
+vez en cuando. Yo te hare alguna sena con disimulo: de este modo iras
+siempre pisando en firme....
+
+Todavia, antes de llegar a la puerta de la casa de Calderon, tuvo tiempo
+Castro para ampliar con otros valiosos datos esta gallarda muestra de su
+talento didascalico. Solo una inteligencia maravillosamente perspicua
+unida a larga y aprovechada experiencia, solo un espiritu refinado podia
+penetrar tan hondamente en el secreto conflicto que la resistencia de
+Esperanza a consagrar su corazon a Ramoncito, habia creado. Al mismo
+tiempo era el unico que podia darle una solucion satisfactoria. El joven
+concejal llego al domicilio de su adorada en un estado de relativa
+tranquilidad. En cuanto a sus propositos intimos, solo podemos decir que
+iba determinado a revestirse de un gran aspecto de dignidad y a oponer
+abierta resistencia a las tendencias invasoras de la nina de Calderon.
+
+Para comenzar juzgo oportuno meter las manos en los bolsillos y plegar
+los labios con una sonrisilla ironica y protectora. De esta suerte entro
+en el gabinete donde estaba reunida la familia del opulento banquero,
+balanceando la cabeza como si no pudiese con ella a causa del numero
+incalculable de pensamientos que guardaba dentro, de los modales
+elegantes a los modales groseros no hay mas que un paso, como de lo
+sublime a lo ridiculo. Asi que, no nos atrevemos a asegurar que
+Ramoncito, en la primera etapa de su conversacion con Esperancita, se
+mantuviese siempre del lado de aca de la elegancia. Hay algun fundamento
+para pensar que no fue asi. Lo que, salvando nuestra conciencia de
+historiadores veraces podemos afirmar, es que Esperancita tardo bastante
+tiempo en advertirlo, y que despues de advertirlo no causo en ella la
+honda impresion que debia esperarse.
+
+En el gabinete costurero donde los introdujeron, estaban bordando D.
+Esperanza, Mariana y Esperancita. O hablando con exactitud, las que
+bordaban eran dona Esperanza y Esperancita: Mariana se mantenia sentada
+en una butaca, mirando al vacio en perfecto estado de inmovilidad. Pepe
+Castro y Ramon eran amigos intimos de la familia y se les recibia sin
+ceremonia y con agrado. Despues de algunos elusivos apretones de manos,
+con la sola excepcion del de Maldonado a Esperancita, que no llego a
+realizarse porque aquel se distrajo intencionalmente para dar comienzo
+digno a la gran serie de desaires de todas clases con que pensaba
+atormentar a su adorada, acomodaronse en sendas sillas. Pepe al lado de
+Mariana; Ramon junto a D. Esperanza. Antes de hacerlo, el joven
+concejal tuvo ya un momento de debilidad. Viendo a Esperancita algo
+apartada de su madre y abuela, penso que era propicia ocasion para
+mantener con ella conversacion secreta, y vacilo en llevar alla su
+silla. Una mirada expresiva de Castro le hizo volver en su acuerdo.
+
+--Buenos ojos le vean a usted, Pepe--dijo Esperancita clavando los
+suyos, risuenos y nada feos, en el famoso salvaje.
+
+--Preciosos son los que le estan viendo ahora--se apresuro a decir
+Ramoncito.
+
+Castro, antes de responder, le volvio a mirar severamente. El concejal,
+aturdido, dijo para amenguar un poco su torpeza:
+
+--Porque esta es la familia de los ojos bonitos.
+
+--Gracias, Ramon. Ya empieza usted a ser falso como todos los
+politicos--manifesto Mariana.
+
+--iSiempre justiciero, Mariana!--exclamo aquel, rojo de placer, oyendose
+llamar hombre publico.
+
+--?Cuantos dias hace que no he estado aqui?--pregunto Castro a la nina.
+
+--Lo menos quince.... Vera usted: ha estado la ultima vez, un lunes....
+Estaba aqui Pacita.... Hoy es sabado.... Trece dias justos.
+
+Nunca habia tenido tan presentes los dias en que Maldonado visitaba la
+casa. Castro acogio esta prueba de interes con indiferencia.
+
+--Pense que no hacia tantos dias.... iComo se pasa el tiempo! anadio
+profundamente.
+
+--iClaro! A usted se le pasa volando, lejos de nosotros.
+
+El joven sonrio bondadosamente y pidio permiso para encender un cigarro.
+Despues dijo:
+
+--No; aun se me pasa mas de prisa al lado de ustedes.
+
+--?Mas que en casa de tia Clementina?--pregunto la nina en un tono
+inocente que hacia dudar de su intencion.
+
+Castro se puso serio y la miro fijamente. Sus relaciones con la hija de
+Salabert se habian mantenido hasta entonces bastante secretas. El que se
+descubriesen en casa de la hermana del marido, le inquieto. Esperancita
+se puso como una cereza bajo la penetrante mirada del joven.
+
+--Lo mismo--concluyo por decir con frialdad--. Todos son buenos amigos.
+
+--?Va usted hoy a casa de mi cunada?--dijo Mariana sin advertir lo que
+pasaba.
+
+--Iremos Ramon y yo: ?no es sabado hoy? ?Y ustedes?
+
+--Yo no tengo gana de recepcion. Hace unos dias que me encuentro un poco
+molesta de la garganta.
+
+--No digas que estas enferma, mama. Di que te gusta mas meterte en la
+cama temprano--manifesto Esperancita con mal humor.
+
+La madre la miro con sus ojos grandes, apagados.
+
+--Tengo la garganta irritada, nina.
+
+--iQue casualidad!--exclamo esta en tonillo ironico--. No te he oido eso
+hasta ahora.
+
+--Si es que tu tienes ganas de ir--repuso Mariana acabando de
+adivinarlo--, que te lleve tu papa.
+
+--Bien sabes que papa, no saliendo tu, no quiere salir.
+
+El tono de Esperancita revelaba despecho. Por los ojos de Ramoncito paso
+un relampago de alegria legitima y dirigio una mirada de triunfo a su
+amigo Pepe. La nina mostraba deseos de ir desde que supo que el
+asistiria tambien.
+
+La conversacion comenzo a rodar sobre lugares comunes, deteniendose con
+predileccion en el mas comun de todos en la corte, o sea sobre los
+artistas del teatro Real. Se hablo de la belleza de la Tosti. Ramoncito,
+enternecido por el triunfo que acababa de obtener, quiso negarsela;
+maldijo de las mujeres altas, y sobre todo de las rubias. A el no le
+gustaban mas que los tipos morenitos, carirredondos, de mediana estatura
+y de ojos negros (en fin, el de Esperancita; no le faltaba mas que
+nombrarla). Su amigo Pepe, alarmado por este desahogo que daba al traste
+con todos los planes de asedio en que habian convenido, le hizo una
+porcion de guinos disimulados hasta que consiguio traerlo al buen
+camino. Pero lo hizo tal mal, esto es, comenzo a contradecirse de un
+modo tan lamentable, que las senoras se lo hicieron notar en seguida. Se
+aturdio y se hizo un lio, del cual no hubiera podido salir sin un capote
+que muy a tiempo le echo su amigo y maestro. Para reparar un poco la
+torpeza se puso a contarles lo que habia pasado el dia anterior en el
+Ayuntamiento, con tales pormenores, que Mariana no tardo en bostezar
+como una bendita que era, y D. Esperanza se enfrasco en su bordado y
+dio senales de estar pensando en cosas muy distintas. Esperancita
+termino por hacer una sena a Castro para que se acercase. Este obedecio
+trasladandose a una sillita cerca de la de ella.
+
+--Oiga, Pepe--le dijo la nina en voz baja y temblorosa--. Hace poco le
+he visto a usted ponerse serio conmigo. No se si habre dicho algo que le
+pudiera molestar. Si fue asi, perdoneme.
+
+--No se a que alude usted. A mi no puede molestarme nada de lo que me
+diga una nina tan linda y tan simpatica como usted--manifesto el joven
+con su bella sonrisa de sultan.
+
+--Me alegro de que haya sido unicamente aprension.... Muchas gracias por
+las flores, si es que usted las siente, que lo dudo.... A mi me doleria
+en el alma causarle a usted un disgusto....
+
+Al decir estas ultimas palabras, la nina se ruborizo hasta las orejas.
+
+--Pues tengo noticia de que es usted aficionada a darlos.
+
+--iOh, no!
+
+--Eso dice mi amigo Ramon.
+
+El rostro de Esperancita se oscurecio al oir este nombre. Una arruguita
+severa cruzo su frente virginal.
+
+--No se por que lo dice.
+
+--?No le remuerde a usted nada la conciencia?
+
+--Ni pizca.
+
+--iOh, que corazon tan emperdenido!
+
+--?Por que? Si le he proporcionado alguna pena sera que el se la habra
+buscado.
+
+--Eso mismo le he dicho yo.... Pero, en fin, creo que el enfermo ya esta
+en vias de curacion y que no se pondra mas al alcance de sus dardos....
+Le veo bastante mas alegre y despreocupado de algunos dias a esta parte.
+
+Castro trabajaba sinceramente y de buena fe por su amigo.
+
+--Mucho me alegraria de que asi sucediese--respondio la nina con
+perfecta naturalidad.
+
+Castro hizo una defensa apasionada de su amigo, lo recomendo con toda
+eficacia a la benevolencia de Esperanza. Mas al verter en el oido de
+esta algunas exageradas frases de elogio, el tono displicente con que
+las pronunciaba y la sonrisa burlona que no se le caia de los labios,
+las desvirtuaban bastante. Aunque asi no fuese, la hija de Calderon las
+hubiera acogido con la misma hostilidad.
+
+--iVamos, Pepe, usted tiene ganas de guasearse!
+
+--iQue si, Esperancita, que si! Ramon tiene un gran porvenir y no seria
+dificil que con el tiempo le veamos ministro.
+
+El concejal, mientras tanto, explicaba con la fluidez que le
+caracterizaba, a Mariana y D. Esperanza, de que modo habia descubierto
+un fraude de consideracion en los derechos de consumos. Trescientos
+cincuenta jamones se habian introducido, hacia pocos dias, de matute con
+la anuencia de algunos empleados del municipio. Ramoncito pensaba llevar
+a estos empleados a la barra en brevisimo plazo. Mariana le suplicaba
+que no fuese excesivamente severo con ellos; serian tal vez padres de
+familia. Mas no lograba ablandarle. Indudablemente, sus principios de
+justicia municipal eran mas inflexibles que sus musculos cervicales, a
+juzgar por el numero incalculable de veces que volvia la cabeza hacia el
+sitio en que Esperancita y Pepe departian. No estaba celoso. Tenia
+confianza plena en la lealtad de su amigo. Pero le gustaba que su
+adorada le escuchase cuando pronunciaba las frases: "_a la barra_", "_yo
+pienso dictaminar en mal sentido_", "_la ley municipal exige que los
+aforos_", _etc._, a fin de que el angel de sus amores se fuera
+penetrando de los altos destinos a que la suerte la tenia reservada
+uniendose a un hombre tan energico y tan administrativo. Todos aquellos
+discursos pronunciados en alta voz, no eran mas que una continua y
+tierna invitacion para que de una vez entrase "en el terreno de la
+formalidad".
+
+Oyeronse en esto pasos en la habitacion contigua, y una tos que los
+presentes conocian admirablemente. D. Esperanza, al escucharla, entrego
+con precipitacion, mejor dicho, arrojo la labor que tenia entre manos en
+el regazo de su hija. Cuando Calderon entro, Mariana bordaba con
+afectada aplicacion mientras su Madre se mantenia mano sobre mano, como
+si hiciese largo rato que se hallase en tal postura. Ramoncito y Castro
+apenas se fijaron en esta maniobra. La razon de ella era que Calderon no
+perdonaba a su esposa la apatia, la pereza, juzgando estos vicios como
+verdaderas calamidades, considerandose muchas veces desgraciado por
+haberse unido a una mujer tan holgazana. No es que el trabajo de ella
+importase poco ni mucho en su casa; pero su temperamento de trabajador
+infatigable se revelaba en presencia de otro tan diametralmente
+contrario. La flojedad, el abandono de Mariana crispaban sus nervios,
+daban lugar a agrias contestaciones y a reyertas frecuentes. Ella se
+defendia suavemente. Alegaba que sus padres no la habian criado para
+jornalera, porque tenian medios suficientes para hacerla vivir como
+senora. Con esto D. Julian se enfurecia aun mas; gritaba que todo el
+mundo tiene el deber de trabajar, por lo menos de hacer algo. La
+completa ociosidad es incomprensible. La mujer esta obligada a cuidar de
+que no se desperdicie la hacienda de la casa, ya que no contribuya a
+acrecentarla, etc., etc. En fin, que la causa de los disgustos
+domesticos era esta irremediable holgazaneria de la senora. D.
+Esperanza era muy diversa de su hija. Temperamento activo, vigilante,
+tan avara o mas que su yerno, no podia jamas estar un cuarto de hora sin
+tener algo entre manos. En los negocios interiores de la casa no tenia
+intervencion muy senalada. Calderon se complacia en ordenarlo y
+manejarlo por si mismo todo. Y esto significa una contradiccion que
+debemos hacer resaltar para que se comprenda bien su caracter. Quejabase
+amargamente porque su mujer no servia para llevar el gobierno de la
+casa, porque el se veia obligado a hacerse cargo de el; y no obstante,
+sabiendo que su suegra servia muy bien para el caso, no queria
+entregarselo. Esto hace sospechar que, aunque Mariana fuese un prodigio
+de actividad y de orden, no consentiria tampoco en abandonar la
+direccion de los asuntos interiores como de los exteriores. Su caracter
+receloso y sordido le hacia preferir siempre el trabajo al descanso.
+Quisiera tener cien ojos para ponerlos todos sobre los objetos de su
+pertenencia.
+
+Dona Esperanza tambien deploraba el caracter de su hija; marchaba muy de
+acuerdo con la ruindad de su yerno, ayudandole no poco en la vigilancia
+de la casa. Mas, aunque la reprendiese a menudo por su apatia, como al
+fin habia salido de sus entranas, le dolia que Calderon lo hiciese,
+sentia vivamente las reyertas matrimoniales. Por eso, siempre que podia
+las evitaba aunque fuese a costa de un sacrificio, tapando las faltas de
+Mariana, haciendose ella misma voluntariamente culpable de ellas. Tal
+era la razon de haberle entregado con tanta premura el cojin que estaba
+bordando.
+
+D. Julian entro con un libro en la mano, que no era el _Diario_, ni el
+_Mayor_, ni el _Copiador de cartas_, sino lisamente el folletin de _La
+Correspondencia_, que acostumbraba a recortar con gran esmero y luego
+cosia. Aunque parezca raro, D. Julian era aficionado a las novelas; pero
+no leia mas que las de _La Correspondencia_, las piadosas que regalaban
+a su hija en el colegio. Por impulso propio no habia entrado jamas en
+una libreria a comprar alguna. No solo era aficionado a leerlas, sino lo
+que aun es mas raro, se enternecia notablemente con ellas. Porque
+guardaba en su pecho un gran fondo de sensibilidad. Era una flaqueza de
+su organismo, lo mismo que el asma y el reuma. Las desgracias del
+projimo, la miseria, le compadecian extremadamente. Si pudiesen
+remediarse de cualquier otro modo que no fuese con dinero, es seguro que
+las haria desaparecer en seguida. Los rasgos de generosidad le hacian
+llorar de entusiasmo; pero se juzgaba, y con razon, impotente para
+llevarlos a cabo. Asi y todo hacia esfuerzos supremos por violentar su
+naturaleza. En realidad, no era de los ricos menos limosneros que
+hubiese en Madrid. Tenia una cantidad fija destinada a los pobres y les
+llevaba la cuenta en sus libros como si fuesen acreedores. Una vez
+agotada la cantidad mensual, creemos que si viese morirse de hambre en
+la calle a un desgraciado, no le socorreria con una peseta, no por falta
+de sensibilidad, sino por las profundas raices que tenian en su corazon
+los numeros. La idea de desprenderse de algo suyo por otro medio de
+enajenacion que no fuese la compra-venta, era para el casi
+incomprensible. Sus limosnas tenian por esto un merito muy superior a
+las de otras personas.
+
+Cuando entro en el costurero manifestaba en el rostro senales de
+hallarse conmovido. Despues de haber saludado a los forasteros, profirio
+sentandose en una butaca:
+
+--Acabo de leer en esta novela un capitulo precioso ... iprecioso!... No
+pude resistir a la tentacion de venirselo a leer a estas....
+
+Se detuvo porque no se atrevia a proponerselo a Castro y Ramoncito,
+aunque lo deseaba. Era muy amigo de leer en alta voz, por lo mismo que
+lo hacia medianamente. Mariana se complacia mucho en oir leer. De modo
+que, por este lado, marchaba bien el matrimonio.
+
+--Leelo, hombre.... Creo que a Pepe y Ramon no les molestara--dijo
+aquella.
+
+Castro hizo un leve signo de aquiescencia, Ramoncito se apresuro a
+manifestar con ademanes extremosos que tendrian un gran placer ... que
+el era muy aficionado a los bellos capitulos, etc. iPocas gracias!
+Viniendo del padre de su amada, seria capaz de escuchar con atencion la
+lectura de la tabla de logaritmos.
+
+D. Julian se calo las gafas y se puso a leer, con una voz blanca de gola
+que tenia reservada para estas ocasiones, cierto capitulo en que se
+describian los sufrimientos de un nino perdido en las calles de Paris.
+Al instante comenzaron a arrasarsele los ojos y a alterarsele la voz.
+Concluyo por anudarsele de tal suerte, que apenas se le entendia.
+Ramoncito se vio necesitado a tomarle el legajo y a continuar la lectura
+hasta el fin. Castro, en presencia de aquellas ridiculeces, ocultaba su
+sonrisa de hombre superior detras de grandes bocanadas de humo.
+
+Terminado el capitulo y comentado en los terminos mas lisonjeros para
+todos los presentes, Mariana volvio los ojos hacia su labor. Observo que
+iba a hacer falta un pedazo de seda para el forro, pues estaba a punto
+de terminarse. D. Esperanza, con quien comunico este pensamiento, fue
+de la misma opinion.
+
+--Ramoncito--dijo la primera--hagame el favor de oprimir ese boton.
+
+El concejal se apresuro a cumplir el mandato. Al cabo de un instante se
+presento la doncella de la senora.
+
+--Tiene usted que salir a comprar una vara de seda--le dijo esta.
+
+La domestica, despues de enterarse de las particularidades del encargo,
+se dispuso a salir para darle cumplimiento. D. Julian, que habia
+escuchado atentamente, la detuvo con un gesto.
+
+--Aguardese un momento.... Voy a ver si por casualidad tengo yo lo que
+les hace falta.
+
+Y salio con paso vivo de la estancia. No tardo tres minutos en regresar
+con un paraguas viejo entre las manos.
+
+--A ver si os puede servir la seda de este paraguas--dijo--. Me parece
+que es del mismo color....
+
+Castro y Maldonado cambiaron una mirada significativa.
+
+Mariana lo tomo ruborizandose.
+
+--En efecto, es del mismo color ... pero esta todo picado.... No sirve.
+
+Esperancita fingia estar absorta en su labor; pero tenia el rostro como
+una amapola. Tan solo D. Esperanza tomo en serio el asunto y lo
+discutio. Al fin fue desechado, con disgusto del banquero, que quedo
+murmurando algunas frases poco halagueenas acerca del orden y economia de
+las mujeres.
+
+Ramoncito ya no podia sufrir mas aquella pena de Tantalo a que la
+experiencia de su amigo le condenaba. No cesaba de mirar hacia el sitio
+donde este y Esperancita departian. Principio por levantarse de la silla
+con pretexto de estirar un poco las piernas y dio unos cuantos paseos.
+Poco a poco fue acercandose a ellos: concluyo por detenerse delante.
+
+--Que tal, Esperanza.... ?Hace mucho que no ha visto a su amiga
+Pacita?
+
+iQue pretexto tan burdo para detenerse! El mismo lo comprendio asi y se
+ruborizo al pronunciar estas palabras. Castro le dirigio una mirada
+fulminante; pero, o no la vio, o se hizo como que no la veia.
+Esperancita fruncio el entrecejo y contesto secamente que no se acordaba
+con precision.
+
+Esto bastaria para que cualquiera se diese por advertido. Ramoncito no
+se dio. Antes quiso prolongar la conversacion con frases absurdas o
+insustanciales. Hasta tuvo conatos de agarrar una silla y sentarse al
+lado de ellos: pero Castro se lo impidio dandole, al descuido, un feroz
+y expresivo pisoton en los callos que le hizo volver en su acuerdo.
+Continuo, pues, su paseo melancolico y no tardo en sentarse de nuevo
+junto a sus futuras suegra y abuela. Al poco rato estaba empenado en una
+discusion animada con Calderon sobre si el adoquinado de las calles
+debia de hacerse por contrata o por administracion. De buena gana
+hubiera cedido. Su interes estaba en hacerlo, porque al fin se trataba
+del hombre en cuya mano estaba su felicidad o su desgracia; pero aquel
+picaro temperamento terco y disputon con que la naturaleza le dotara, le
+arrastraba a proseguir, aunque veia a su suegro encendido y a punto de
+enfadarse.
+
+Afortunadamente para el, antes que llegase este punto, se presento en la
+estancia un criado.
+
+--?Que hay, Remigio?--le pregunto el banquero.
+
+--Acaba de llegar un amigo del Pardo, el cochero de los senores de
+Mudela, y me ha dicho que el senorito Leandro se encontraba un poco
+enfermo....
+
+--iClaro! iQue le habia de pasar a ese chiquillo!... No esta
+acostumbrado a tales juergas. Toda la vida en el colegio o pegado a las
+faldas de su madre. De pronto le sacan a esta vida agitada.... ?Y que es
+lo que tiene?
+
+Leandro era un sobrino carnal de D. Julian, hijo de una hermana que
+residia en la Mancha. Habia venido a pasar una temporada a Madrid y la
+pasaba alegremente reunido a otros muchachos de la misma edad. Para
+cierta excursion de campo habia pedido a su tio el carruaje. Este, por
+no ofender a su hermana a quien por razon de intereses estaba obligado a
+guardar consideraciones, se lo habia otorgado, aunque con gran dolor de
+su corazon.
+
+--Me parece que le ha hecho dano el sol y la comida....
+
+--Bueno, una indigestion.... Eso pasara pronto.
+
+--Yo creo que debias ir alla, Julian--, manifesto Mariana.
+
+--Si hubiese necesidad, claro que iria. Pero por ahora no la veo.... Di
+tu, Remigio, ?no puede trasladarse aqui? ?Se ha quedado en la cama?
+
+--Ahi esta el caso, senor--, dijo el criado dando vueltas a la gorra y
+bajando los ojos como si temiese dar una noticia muy grave--. La
+cuestion es que una de las yeguas, la _Primitiva_, esta enfosada.
+
+Calderon se puso palido.
+
+--?Pero no puede venir?
+
+--No, senor, esta bastante malita, segun dice el cochero de Mudela....
+iClaro! como esos chicos no entienden, la han hartado de agua....
+
+D. Julian se levanto presa de violenta agitacion, y sin decir palabra
+salio de la estancia seguido de Remigio.
+
+Castro y Ramoncito cambiaron otra vez una mirada y una sonrisa.
+Esperancita las sorprendio y se puso colorada.
+
+--iQue a pecho toma papa estas cosas!
+
+--iPodria no tomarlo, nina!--exclamo D. Esperanza con voz irritada--.
+Un tronco que ha costado quince mil pesetas.... iPues digo yo si es una
+gracia de Leandrito!
+
+Y siguio buen rato desahogando su furia, casi tan grande como la de su
+yerno. Castro y Ramoncito se levantaron, al fin, para irse. Mariana, que
+habia tomado con mucha filosofia la desgracia, les invito a comer.
+
+--Quedense ustedes.... Ya ha pasado la hora de paseo.
+
+--No puedo--dijo Castro--. Hoy como en casa de su hermano.
+
+--iAh! verdad que es sabado, no me acordaba. Nosotras iremos (si no
+estoy peor) a las diez, a la hora del tresillo.
+
+--?Come usted todos los sabados en casa de tia Clementina?--preguntole
+por lo bajo Esperancita con inflexion extrana.
+
+El lechuguino la miro un instante.
+
+--Casi todos como en casa de su tio Tomas.
+
+--Tia Clementina es muy guapa y muy amable.
+
+--Esa fama goza--repuso Castro un poco inquieto ya.
+
+--Tiene muchos admiradores. ?No es usted uno de los entusiastas?
+
+--?Quien se lo ha dicho a usted?
+
+--Nadie; lo supongo.
+
+--Hace usted bien en suponerlo. Su tia es, a mi juicio, una de las
+senoras mas hermosas y distinguidas de Madrid.... Vaya, hasta otro rato,
+Esperancita.
+
+Y le alargo la mano con un aire displicente que hirio a la nina. El
+despecho de esta se manifesto llamando a Ramoncito, que se mantenia un
+poco alejado.
+
+--Y usted, Ramon, ?por que no se queda? ?Come usted tambien en casa de
+tia Clementina?
+
+--No: yo no....
+
+--Pues quedese usted, hombre. Ya procuraremos que no se aburra.
+
+--iYo aburrirme al lado de usted!--exclamo el concejal, casi
+desfallecido de placer.
+
+--Nada, nada: definitivamente se queda ?verdad? Que se vaya Pepe, ya que
+tiene otros compromisos.
+
+Ramoncito iba a decir que si con todas las veras de su alma; mas por
+encima de la cabeza de la nina, Castro principio a hacerle signos
+negativos, con tanta furia, que el pobre dijo con voz apagada:
+
+--No ... yo tampoco puedo....
+
+--?Por que, Ramon?
+
+--...Porque ... tengo que hacer.
+
+--Pues lo siento.
+
+El concejal estaba tan conmovido que apenas pudo murmurar algunas
+palabras de gracias. Salio de la estancia casi a rastras. Una vez en la
+calle, Pepe le felicito calurosamente y le anuncio que aquella firmeza
+daria buenos resultados. Pero el acogio las enhorabuenas con marcada
+frialdad. Se obstino en guardar silencio hasta su casa, donde su amigo y
+maestro le dejo al fin llena la cabeza de lugubres presentimientos y mas
+triste que la noche.
+
+
+
+
+VII
+
+#Comida y tresillo en casa de Osorio.#
+
+
+Al dia siguiente de haber subido a casa de Raimundo, Clementina estaba
+mas avergonzada y pesarosa de haberlo hecho que en el momento de bajar
+la escalera. Los seres orgullosos sienten remordimientos por una accion
+que en su concepto los ha humillado, como los justos cuando han faltado
+a la humildad. En su interior confesaba que habia dado un paso en falso.
+La serenidad y la cortesia de aquel muchacho, a la vez que lo elevaban a
+sus ojos, irritaban su amor propio. iQue comentarios no habrian hecho el
+y su hermana despues de aquella ridicula y extemporanea visita! Al
+pensar en ello se le subian los colores a la cara. Por no ver ni ser
+vista de Alcazar desde su mirador, dejo de salir a pie. El joven cumplia
+su promesa: no hallo rastro de el por ninguna parte.
+
+Mas sin saber por que causa, la imagen de este flotaba siempre delante
+de sus ojos; con frecuencia acudia a su mente. ?Era por aversion? ?por
+resentimiento? Clementina no podia de buena fe afirmarlo. Su ex
+perseguidor no tenia nada en la figura ni en el trato que lo hiciese
+aborrecible. ?Seria, por el contrario, que le hubiese impresionado
+demasiado favorablemente su presencia? Tampoco. Veia diariamente en
+sociedad muchos jovenes mas gallardos y de mas agradable conversacion.
+Asi que, la sorprendia tanto como la irritaba encontrarse pensando en
+el. Nunca dejaba de protestar interiormente contra esta involuntaria
+inclinacion, y de enfadarse consigo misma. Transcurridos algunos dias
+despues de la escena relatada decidiose a salir una tarde a pie. El no
+hacerlo le iba pareciendo cobardia, conceder demasiado honor a aquel
+chiquillo. Cuando paso cerca de su casa levanto los ojos y le vio como
+siempre al mirador con un libro en la mano. Bajolos instantaneamente y
+cruzo de largo seria y erguida. Mas a los pocos pasos sintio vago
+malestar como si no quedase satisfecha de si misma. La verdad es que el
+no saludar o no haber siquiera esperado el saludo del joven, no habia
+estado bien hecho despues de sus francas explicaciones y de la
+amabilidad que con ella habia usado mostrandole la rica coleccion de sus
+mariposas y ofreciendosele tan finamente.
+
+Al dia siguiente salio tambien a pie y reparo la injusticia del anterior
+clavando con fijeza su vista en el alto mirador. Raimundo le envio un
+saludo tan respetuoso y una sonrisa tan inocente, que la hermosa dama se
+sintio halagada. No pudo ocultarse que aquel joven tenia singular
+dulzura en los ojos, que le hacia muy simpatico, y que su conversacion,
+si no repleta de donaires, revelaba firmeza de entendimiento y un
+espiritu culto. Estas observaciones debio de hacerlas a su debido
+tiempo; pero no las hizo por causas que ignoramos. Desde este dia
+comenzo a salir como antes. Al cruzar por delante de la casa de Raimundo
+nunca dejaba de enviar su cabezadita amistosa al mirador, desde donde le
+contestaban con verdadera efusion. Y segun iban transcurriendo los dias,
+el saludo era cada vez mas expresivo. Sin hablarse una palabra parece
+que se establecia la confianza entre ellos.
+
+Clementina no trato de analizar el sentimiento que le inspiraba el joven
+Alcazar. Era poco aficionada a mirarse por dentro. Creia vagamente que
+hacia una obra de caridad mostrandose cortes con el. "iPobre
+muchacho!--se decia--. iComo adoraba a su madre! Y ella ique feliz debio
+de haber sido con un hijo tan bueno y carinoso!" Una tarde, cuando va
+llevaba mas de un mes de estos saludos, le pregunto Pepe Castro:
+
+--Oyes: ?ha dejado de seguirte ya aquel chiquillo rubio de marras?
+
+Clementina sintio un estremecimiento raro: se puso levemente colorada
+sin saber ella misma por que.
+
+--Si ... hace ya lo menos un mes que no le he visto.
+
+?Por que mentia? Castro estaba tan lejos de pensar que entre aquel
+perseguidor desconocido y su querida mediase ninguna relacion, que no
+advirtio el rubor. Paso en seguida a otra cosa con indiferencia. Mas,
+para nuestra dama, aquel singular sacudimiento y aquel calorcillo en las
+mejillas fue una especie de revelacion vaga de lo que en su espiritu
+acaecia. El primer dato concreto de esta revelacion fue que al salir de
+casa de su amante, en vez de ir pensando en el, reflexiono que Alcazar
+cumplia demasiado fielmente su palabra de no seguirla. El segundo fue
+que al detenerse en un escaparate de joyeria y ver un imperdible de
+brillantes en figura de mariposa, se dijo que algunas de las que habia
+visto en casa de su amiguito rubio eran mucho mas hermosas y brillantes.
+El tercero lo adquirio al entrar en casa de Fe a comprar unas novelas
+francesas. Ocurriosele al ver tanto libro, que su amante Pepe Castro no
+habia leido ninguno de ellos, ni lo leeria probablemente. Antes, le
+hacia gracia esta ignorancia: ahora la encontraba ridicula.
+
+Transcurrian los dias. La senora de Osorio, hastiada de la vida
+elegante, habiendo agotado todas las emociones que ofrece a una dama
+ilustre por su hermosura y su riqueza, se iba placiendo extremadamente
+en aquel saludo inocente que casi todos los dias cambiaba con el joven
+del mirador. Una tarde, habiendose bajado del coche en el Retiro para
+dar algunas vueltas a pie, tropezo con Alcazar y su hermana en una de
+las calles de arboles. Dirigioles un saludo muy expresivo. Raimundo
+respondio con el mismo afectuoso respeto de siempre; pero Clementina
+observo que la nina lo hizo con marcada frialdad. Esto la preocupo y la
+puso de mal humor para todo el dia, por mas que nunca quiso confesarse
+que la causa de su malestar y melancolia era esta. Poco a poco, debido a
+su temperamento irritable y caprichoso, aquella aventura amorosa que
+habia muerto al nacer, iba ocupando su espiritu haciendo brotar en el un
+deseo. Los deseos en esta dama eran siempre apetitos violentos, sobre
+todo si hallaban algun obstaculo: como tales, pasajeros tambien.
+
+Cierta manana, despues de haber saludado a Raimundo cerrando y abriendo
+la mano repetidas veces con la gracia peculiar de las damas espanolas, y
+despues de haber andado poco trecho, por un movimiento casi involuntario
+volvio la cabeza y levanto de nuevo los ojos al mirador. Raimundo la
+estaba mirando con unos gemelos de teatro. Se puso fuertemente colorada:
+apreto el paso embargada por la vergueenza. ?Por que habria hecho aquella
+tonteria? ?Que iba a pensar el joven naturalista? Cuando menos, se
+figuraria que estaba enamorada de el. Pues a pesar de que estas ideas
+bullian alborotadas en su cabeza mientras caminaba de prisa para doblar
+la esquina y ocultarse a las miradas de aquel, no estaba tan irritada
+contra si misma como otras veces. Sentia vergueenza, es verdad; pero
+luego que pudo caminar despacio, una emocion dulce invadio su espiritu,
+sintio un cosquilleo grato alla en el corazon como hacia ya muchisimo
+tiempo que no sentia. "iSi volvere a mis tiempos de _fanciulla_!" se
+dijo sonriendo. Y comenzo a recrearse con su propia emocion
+considerandose feliz con aquel retorno a las inocentes turbaciones de la
+primera edad. Tan embebida marchaba en su pensamiento, que al llegar a
+la Cibeles, en vez de tomar la calle de Alcala para ir a casa de Castro
+con quien estaba citada para aquella hora dio la vuelta como si
+estuviera paseando por aquel sitio. Cuando lo advirtio se detuvo
+vacilante. Al fin se confeso que no tenia grandes deseos de acudir a la
+cita. "Voy a ver a mama--se dijo,--. La pobre hace ya dias que no pasa
+un rato conmigo." Y emprendio la marcha hacia el paseo de Luchana. Se
+puso de un humor excelente. Un piano mecanico tocaba el brindis de
+_Lucrecia_ por alli cerca y se paro a escucharlo, iella que se aburria
+en el Real oyendolo a las mas famosas contraltos! Pero la musica es una
+voz del cielo y solo se comprende bien cuando el cielo ha penetrado ya
+un poco en nuestro corazon.
+
+Por la acera de Recoletos bajaba Pinedo, aquel memorable personaje que
+vivia con un pie en el mundo aristocratico y otro en la clase
+media-covachuelista a la que en realidad pertenecia. Traia a su lado a
+una linda joven que debia de ser su hija, aunque Clementina no la
+conocia. Pinedo la tenia alejada de la sociedad que frecuentaba, la
+ocultaba cuidadosamente lo mismo que Triboulet. La esposa de Osorio
+siempre habia tratado a este personaje con un poco de altaneria, lo cual
+no era raro en ella como ya sabemos. Mas ahora el estado placentero de
+su espiritu la torno expansiva y llana por algunos instantes. Como
+Pinedo cruzase grave dirigiendole un sombrerazo ceremonioso segun su
+costumbre, la dama se detuvo y le abordo con la sonrisa en los labios.
+
+--Amigo mio, usted es hombre practico; tambien aprovecha estas horas de
+la manana para respirar el aire puro y tomar un bano de sol.
+
+Contra su costumbre y naturaleza, Pinedo quedo un poco turbado, tal vez
+porque no le hiciera gracia presentar su hija a esta vistosa senora.
+Repusose instantaneamente, sin embargo, y respondio inclinandose con
+galanteria:
+
+--Y a ver si Dios me concede unos tropezones tan desagradables como el
+que ahora he tenido.
+
+Clementina sonrio con benevolencia.
+
+--No debe usted echar flores aunque sea de este modo indirecto trayendo
+a su lado una joven tan linda. ?Es su hija?
+
+--Si, senora.... La senora de Osorio--anadio volviendose a la nina.
+
+Esta se puso roja de placer al oirse llamar linda por aquella dama a
+quien tanto conocia de vista y de nombre. Era una muchacha alta y
+esbelta, de rostro moreno, con facciones menudas y bien trazadas y unos
+ojillos dulces y alegres.
+
+--Pues habia oido decir que tenia usted una nina muy bonita; pero veo
+que la fama se ha quedado corta.
+
+La chica enrojecio aun mas y apenas pudo murmurar las gracias.
+
+--Vamos, Clementina, no siga usted que se lo va a creer.... Esta senora,
+Pilar--anadio volviendose a ella--, se complace en decir mentiras
+agradables como otros en decir verdades amargas.
+
+--Ya lo veo que es muy amable--repuso la nina.
+
+--No haga usted caso. Que es usted hermosa, esta a la vista.
+
+--iOh, senora!...
+
+--Y diga usted, padre tirano, ?por que no la divierte usted un poco mas?
+?Esta bien hecho que a usted se le vea en todos los teatros, bailes y
+reuniones y tenga encerrada a esta nina preciosa? ?O es que se le figura
+que tenemos mas gusto en verle a usted que a ella?
+
+El pobre Pinedo sintio un estremecimiento de dolor que trato de ocultar.
+Clementina habia tocado con frivolidad en la parte mas sensible de su
+corazon. Su sueldo ya sabemos que no le consentia mas que vivir
+modestamente. Si entraba en una sociedad que no le correspondia era
+precisamente para conservar el empleo, que era su unico sosten y el de
+su hija. Esta nada sabia aun de aquel plan de vida. Pinedo esperaba
+casarla con un hombre modesto y trabajador y que no conociese jamas
+aquel mundo en que no podia vivir y que el despreciaba en el fondo del
+alma, aunque tal vez, por la fuerza de la costumbre, no pudiese ya vivir
+a gusto en otro.
+
+--Es muy joven aun.... Tiene tiempo de divertirse--repuso con sonrisa
+forzada.
+
+--iBah, bah! diga usted que es usted un grandisimo egoista.... ?Y cuanto
+tiempo hace que no ha estado usted en casa de Valpardo?--anadio la dama
+pasando a otra conversacion.
+
+--Pues el lunes. La condesa me ha preguntado con mucho interes por usted
+y se lamenta de que la haya abandonado.
+
+--iPobre Anita: es verdad!
+
+Sobre los duenos de la casa y sobre sus tertulios, Pinedo y Clementina
+comenzaron una conversacion animada, inagotable. Pilar escucho con
+atencion al principio; pero como no conocia a la mayor parte de aquellos
+personajes concluyo por distraerse paseando su vista por las
+inmediaciones, fijandola en los pocos transeuntes que a aquella hora
+acertaban a pasar por alli.
+
+--Papa:--dijo aprovechando un momento de pausa--. Ahi viene aquel joven
+amigo tuyo, que mantiene a su madre y a sus hermanas.
+
+Clementina y Pinedo volvieron al mismo tiempo la cabeza y vieron llegar
+a Rafael Alcantara, el celebre calavera que hemos conocido en el _Club
+de los Salvajes_.
+
+--iQue mantiene a su madre y a sus hermanas!--exclamo la dama con
+asombro.
+
+--Si, un joven muy bueno, amigo de papa, que se llama Rafael Alcantara.
+
+Al volver la vista, cada vez mas sorprendida, a Pinedo, este le hizo una
+sena bastante expresiva. No sabiendo lo que aquello significaba, pero
+calculando que su amigo tenia interes en que no se calificase a
+Alcantara como merecia, Clementina se callo. El joven salvaje, al
+cruzar, les hizo un saludo entre familiar y respetuoso.
+
+Pinedo alargo al instante la mano para despedirse.
+
+--Ya sabe usted que hoy es sabado--dijo la dama--. Vaya usted a comer.
+
+--Con mucho gusto. Recuerdos a Osorio.
+
+--Y lleve usted a esta joven tan monisima.
+
+--Ya veremos; ya veremos--replico el covachuelista otra vez
+desconcertado--. Si hoy no pudiera, otro dia sera.
+
+--Hoy ha de ser, padre tirano.... Hasta luego, ?verdad, preciosa?
+
+Y le cogio el rostro a la nina y le dio un beso en cada mejilla,
+diciendole al mismo tiempo:
+
+--He tenido una gran suerte en conocerla. Hacen falta en mi salon ninas
+lindas y simpaticas.
+
+Y cada vez mas alegre, sin saber por que, se despidio y siguio adelante
+diciendose: "?Que diablo de interes tendra Pinedo en convertir en santo
+a ese perdido de Alcantara?" El pie ligero, las mejillas rojas, los ojos
+brillantes como en los dias de su adolescencia, llego a la verja del
+gran jardin que rodeaba el palacio de su padre. El portero se apresuro a
+abrirle y a sonar la campana. Entro en la mansion ducal y, contra su
+costumbre, dirigio una leve sonrisa a dos criados de librea, que la
+esperaban en lo alto de la escalinata. Paso en silencio por delante de
+ellos y fue derecha a las habitaciones de su madrastra como quien ha
+recorrido aquel camino muchos anos.
+
+La duquesa estaba, en aquel momento, de conferencia con el medico
+director de un asilo de ancianas pobres, que ella habia fundado hacia
+poco tiempo en union de otras senoras. Al levantarse la cortina y ver a
+su hijastra, sonrio con dulzura.
+
+--?Eres tu, Clementina? Pasa, hija mia, pasa.
+
+Esta sintio encogersele el corazon al ver el rostro palido y marchito de
+su madre. Abalanzose a ella y la beso con efusion.
+
+--?Te sientes bien, mama? ?Como has pasado la noche?
+
+--Perfectamente.... Tengo mala cara ?verdad?
+
+--iNo!--se apresuro a decir la dama.
+
+--Si, si. Ya lo he visto al espejo. Me siento bien.... Solamente la
+debilidad me atormenta.... Y como he perdido enteramente el apetito, no
+puedo vencerla.... Vamos a ver, Iradier--dijo encarandose de nuevo con
+el medico que estaba de pie frente a ella--, de manera que usted se
+encargara de vigilar a las criadas y enfermeras para que nunca dejen de
+guardar las debidas consideraciones a las viejecitas ?no es cierto?
+
+El medico era un joven simpatico, de fisonomia inteligente.
+
+--Senora duquesa--respondio con firmeza--. Yo hare cuanto este de mi
+parte por que las asiladas no tengan motivo de queja. Sin embargo, debo
+repetirle que, a pesar de nuestros esfuerzos, es posible que siga usted
+recibiendo alguna. No puede usted comprender hasta que punto son
+impertinentes y maliciosas ciertas mujeres. Sin motivo alguno, solo por
+placer de herir lo mismo a mi que a mis companeros, nos llenan a veces
+de insolencias. Cuanto mas atentos nos mostramos con ellas, mas se
+ensoberbecen. Yo pruebo el caldo y el chocolate todos los dias y no he
+hallado hasta ahora lo que esa mujer le ha dicho. Las horas son siempre
+fijas. Jamas he visto retraso alguno en las comidas. Procure usted
+enterarse y se convencera de que quien tiene motivo a quejarse, son las
+pobres criadas a quienes las asiladas tratan groseramente....
+
+El medico se habia ido exaltando al pronunciar estas palabras con acento
+de sinceridad. La duquesa sonrio dulcemente.
+
+--Lo creo, lo creo, Iradier.... Las viejas solemos ser muy
+impertinentes....
+
+--iOh, senora, eso es segun!...
+
+--Por regla general lo somos.... Pero esta impertinencia ya es por si
+una enfermedad y debe excitar compasion en los que no padecen de ella. A
+usted no necesito recomendarsela, porque tiene un corazon muy
+caritativo. A los que no lo tengan tan bondadoso supliqueles usted, en
+mi nombre, la suavidad con las pobrecitas asiladas.
+
+--Se hara, senora, se hara--respondio el medico, sanado por la singular
+dulzura de la fundadora--. El jueves la esperamos a usted ?verdad?
+
+--No se si esta fatiga lo permitira.
+
+--Si, si, se lo garantizo yo.
+
+Y comprendiendo que estaba ya de mas, el joven corto la conferencia,
+estrechando con afecto y respeto que se le traslucia en los ojos, la
+mano de la duquesa, y saludando ceremoniosamente a Clementina.
+
+Luego que salio, esta, que habia estado contemplando con emocion
+reprimida el semblante descompuesto de su madrastra, conmovida por la
+bondad que respiraban todas sus palabras, se levanto del asiento y fue a
+arrodillarse delante de ella. Apoderose de sus manos blancas y
+descarnadas y las beso con efusivo transporte de carino. Esta mujer tan
+altanera con todo el mundo, sentia un goce especial, semejante al de los
+misticos, en humillarse ante su madrastra. La voz de esta removia como
+un conjuro magico las debiles chispas de bondad y de ternura que ardian
+en su corazon y les prestaba por un instante el aspecto de incendio. D.
+Carmen le quito suavemente el sombrero, lo puso en un sillon contiguo y
+se inclino para besarla amorosamente en la frente.
+
+--Hace cuatro dias justos que no has venido a verme, picara.
+
+--Ayer no he podido, mama. Pase casi todo el dia arreglando mis cuentas,
+haciendo numeros. iOh, que horribles numeros!
+
+--?Y por que los haces? ?No esta ahi tu marido?
+
+--Pues, precisamente, por miedo a mi marido los hago. ?Usted no sabe que
+se ha vuelto un miserable, un tacano, lo mismo que su cunado?
+
+D. Carmen sabia que los negocios de Osorio no andaban muy bien, que
+recientemente habia experimentado fuertes perdidas en la Bolsa: pero no
+se atrevio a decir nada a su hija.
+
+--iPobre hija mia! iOcuparte tu en esas cosas cuando solo has nacido
+para brillar como una estrella de los salones!
+
+--Ya no le faltaba mas que eso para hacerse del todo antipatico,
+iodioso! iSi las cosas pudiesen hacerse dos veces!
+
+Bruscamente, la expresion de ternura habia desaparecido de sus ojos,
+reemplazandola otra sombria y feroz. Una arruga profunda surco su tersa
+frente de estatua. Y con voz sorda comenzo a exponer sus quejas, a
+descubrir los agravios que su marido le hacia diariamente. A nadie en el
+mundo, mas que a su madrastra, haria tales confidencias, que en ella no
+provocaban lagrima alguna. D. Carmen era quien las vertia una a una de
+sus ojos cansados.
+
+--iHija de mi alma! iYo que hubiera dado mi vida por verte feliz! iQue
+ciegos hemos estado, lo mismo tu padre que yo, al entregarte a ese
+hombre!
+
+--iMi padre! iOtro que tal! iUn hombre que no ha sabido jamas que tiene
+en casa una santa a quien debia adorar de rodillas! La verdad es que
+cuando pienso....
+
+--iCalla, calla: es tu padre!--exclamo la duquesa tapandole la boca con
+la mano--. Yo soy feliz. Si tu padre tiene algunos defectos, yo tengo
+mas aun: de modo, que no hay merito en perdonarselos, si el me perdona
+en cambio los mios.... No hablemos de tu padre, hablemos de ti misma....
+No sabes lo que me duelen esos apuros de dinero, a los cuales no estas
+acostumbrada. Yo, si pudiera, los remediaria al instante.... Pero bien
+sabes que manejo poco dinero. Del que saco de la caja tengo que dar
+cuenta a Antonio, y a este no se le engana facilmente. Algun punadito de
+oro, si, puedo poner aparte para ti; pero mis ahorros no te sacaran de
+pilancos. Sin embargo, confio en que tus apuros no duraran mucho
+tiempo....
+
+Hizo una pausa la bondadosa senora; quedose mirando al vacio
+tristemente, y luego, abrazando a su hijastra que aun permanecia de
+rodillas y acercando los labios a su oido, le dijo en voz baja:
+
+--Mira, hija mia, yo no tardare en morir y pienso dejarte todo cuanto
+tengo. La mitad de la fortuna de tu padre es mia, segun me ha dicho el
+abogado de la casa.
+
+Clementina sintio una vibracion en el alma que a un psicologo le
+costaria mucho trabajo definir. Fue una mezcla de dolor, de asombro, y
+acaso tambien, de un poquito de alegria. El dolor predomino, no
+obstante, y abrazo a su madrastra y la beso carinosamente repetidas
+veces.
+
+--?Que esta usted diciendo ahi?... iMorirse! No: yo no quiero que usted
+se muera. Usted me hace mucha mas falta que su dinero. Sin usted yo
+hubiera sido una mujer muy perversa.... Temo que el dia en que usted me
+falte lo sea. Los unicos momentos en que siento un poco de blandura en
+el corazon son los que paso a su lado. Parece, mama, como si usted me
+transmitiera algo de esa virtud tan grande que tiene....
+
+--Basta, basta, aduladora--dijo D. Carmen poniendole otra vez la mano
+en la boca--. Tu te tienes por peor de lo que eres. Tu corazon es bueno.
+Lo que te hace parecer mala alguna vez es el orgullo iel orgullito! ?no
+es verdad?
+
+--Si, mama, si, es cierto.... Usted no sabe lo que es el orgullo y los
+tormentos que proporciona a quien lo siente tan vivo como yo. Estar
+pensando constantemente en que nos hieren. Ver enemigos en todas partes.
+Sentir una mirada como la hoja de un punal en el corazon. Escuchar una
+palabra y darle un millon de vueltas en la cabeza hasta marearse y
+ponerse enferma. Vivir con el corazon ulcerado, con el alma
+inquieta.... iOh, cuantas veces he envidiado a las personas virtuosas y
+humildes como usted! iQue feliz seria yo si no llevase a cuestas este
+caracter triste y receloso, esta soberbia que me consume!... iY quien
+sabe--anadio despues de una pausa--, quien sabe si hubiera sido mas
+dichosa en otra esfera! Tal vez si fuera una pobre y me hubiera casado
+con un joven modesto, trabajador, inteligente, seria mejor mi suerte.
+Obligada a ayudar a mi marido, a cuidar de la hacienda, a pensar en los
+pormenores de la casa como las demas mujeres que trabajan y luchan, no
+hubiera quiza llegado adonde llegue.... Yo necesitaba un marido
+afectuoso, dulce, un hombre de talento que supiese dirigirme.... Hoy
+mismo, mama, acostumbrada como estoy al lujo y a la vida de sociedad, me
+retiraria con gusto de ella, me iria a vivir a un rinconcito alegre,
+alla en el campo, lejos de Madrid. No me haria falta mas que un poco de
+amor y tenerla a usted a mi lado para inspirarme buenos sentimientos.
+
+El espiritu de Clementina, gratamente impresionado por la nineria de la
+calle de Serrano, por aquella inocente aventura de colegiala, se
+inclinaba a los sentimientos idilicos. La buena D. Carmen la escuchaba
+y la animaba con sonrisa carinosa. Las confidencias de la hermosa dama
+se prolongaron largo rato. Recordaba sus tiempos de nina, cuando contaba
+a su madrastra las declaraciones de amor que le habian hecho en el baile
+de la noche anterior y le leia los billetitos que le remitian sus
+adoradores. Aquel retorno a los tiempos pasados la hacia feliz. Tentada
+estuvo de hablarle de Pepe Castro y de Raimundo y exponerle las
+emociones pueriles que agitaban su alma aquella manana; pero un
+sentimiento de respeto la contuvo. La duquesa era tan excesivamente
+condescendiente que tocaba en los limites de la estupidez. Es probable
+que si la hubiera hecho confidente de sus adulterios la hubiera
+escuchado sin escandalizarse. Almorzaron juntas y solas porque el duque
+lo hacia aquel dia con un ministro. Por la tarde, despues de aligerada y
+refrescada el alma con larga e intima charla, ambas se trasladaron en
+coche a San Pascual, rezaron alli una estacion al Santisimo, siempre
+expuesto en aquella iglesia, y se trasladaron al paseo del Retiro. Antes
+de oscurecer, porque el relente de la noche no le convenia a la duquesa
+y Clementina necesitaba ir temprano a su casa, dieron orden al cochero
+de retirarse.
+
+Era sabado, dia de comida y tresillo en el hotel de Osorio. Antes de
+subir a vestirse, Clementina dio una vuelta por el comedor: contemplo la
+mesa con detenimiento y ordeno algunos cambios en los canastillos de
+frutos que sobre ella habian colocado. Se hizo traer el paquete de los
+_menu_ escrito en un papel imitacion de pergamino con las iniciales
+doradas del dueno de la casa; llamo al secretario de su marido; le hizo
+escribir sobre cada uno el nombre de los invitados y luego fue por si
+misma colocandolos sobre los platos. En el medio ella y su marido, uno
+frente a otro; a la derecha e izquierda de Osorio los dos puestos de
+honor para dos damas: a la derecha e izquierda de ellas dos puestos para
+dos caballeros, y asi sucesivamente segun la categoria, la edad o la
+afeccion particular que sentia por sus invitados. Hablo algunos minutos
+con el _maitre d'hotel_. Despues de dar las ultimas disposiciones se
+fue. Al llegar a la puerta se volvio, echo una nueva mirada penetrante a
+la mesa, y dijo:
+
+--Quite usted esas flores con perfume que estan cerca del puesto de la
+senora marquesa de Alcudia y cacambielasor camelias u otras que no lo
+tengan.
+
+La devota marquesa no podia sufrir los aromas a causa de sus frecuentes
+neuralgias. Clementina, odiandola en el fondo del alma, le guardaba mas
+consideraciones que a ninguna de sus amigas. La alta nobleza de su
+titulo, su caracter severo, y hasta su fanatismo la hacian respetada en
+los salones, a los cuales prestaba realce su presencia.
+
+Subio a su cuarto seguida de Estefania, aquella doncellita tan enemiga
+del cocinero. Estrenaba un magnifico traje color crema, descotado.
+Ordinariamente se ponia para estas comidas de los sabados trajes de
+media etiqueta, esto es, con las mangas hasta el codo. Ahora quiso lucir
+su celebrado descote en honor de un diplomatico extranjero que comia por
+vez primera en su casa. Mientras se dejaba arreglar el pelo, su espiritu
+vagaba distraido por los sucesos del dia. No habia acudido a la cita de
+Pepe: de seguro vendria furioso. Su labio inferior se alargo con
+displicencia y sus ojos brillaron maliciosamente como diciendo: "?Y a mi
+que?" Despues se acordo del saludo a su juvenil ex perseguidor, de
+aquella inoportuna vuelta de cabeza. Un sentimiento de vergueenza volvio
+a acometerla. Sus mejillas lo atestiguaron adquiriendo un poco mas de
+color. Torno a llamarse para su fuero interno, tonta, imprevisora, loca.
+Por fortuna, el chico parecia modesto y discreto. Otro cualquiera
+formaria castillos en el aire al instante. Penso bastante en el y penso
+con simpatia. La verdad es que tenia una presencia agradable y un modo
+de hablar suave y firme a la vez, que impresionaba. Luego aquel carino
+entranable a la memoria de su madre, su vida retirada, su extrana mania
+de las mariposas, todo le hacia muy interesante. Cuantas veces habia
+pensado Clementina esto mismo desde hacia dos meses no podremos decirlo;
+pero si que lo habia pensado un numero bastante considerable. Su
+espiritu, embargado por dulce somnolencia, volvio a inclinarse al
+idilio. Aquel cuarto tercero, aquel despacho alegre, aquella vida dulce
+y oscura. iQuien sabe! La felicidad se encuentra donde menos se piensa.
+Un punado de trapos, otro de joyas, algunos platos mas sobre la mesa no
+pueden darla a nadie. Pero un pensamiento lugubre, que hacia algun
+tiempo amargaba todos sus suenos, le cruzo por la mente. Ella era ya una
+vieja; si, una vieja; no habia que forjarse ilusiones. A Estefania le
+costaba cada vez mas trabajo ocultar las hebras plateadas que en sus
+rubios cabellos aparecian. Aunque se resistia tenazmente a echar sobre
+su hermosa cabeza ningun producto quimico, presentia que no iba a haber
+otro remedio. El amor candoroso, vivo, feliz con que la aventura del
+joven Alcazar le habia hecho sonar, estaba vedado para ella. No le
+quedaba ya, y eso por poco tiempo, mas que los devaneos vulgares,
+insulsos, de los tenorios aristocratas, iguales unos a otros en sus
+gustos, en sus palabras y en su inaguantable vanidad. ?Que relacion
+podia ya existir entre aquel nino y ella, como no fuese la de madre a
+hijo? Algunas veces dudaba si el sentimiento de Raimundo por ella fuese
+enteramente el que el habia manifestado en su entrevista: mas ahora veia
+con perfecta claridad que hablaba ingenuamente, que entre un chico de
+veinte anos y una mujer de treinta y siete (porque tenia treinta y siete
+por mas que se quitase dos) el amor era imposible, al menos el amor que
+ella apetecia en aquel momento. Estas reflexiones labraron una arruguita
+en su frente, la arruga de los instantes fatales. Hizo un esfuerzo sobre
+si misma para pensar en otra cosa.
+
+Mirando a su doncella en el espejo observo que estaba densamente palida.
+Volviose para mejor cerciorarse, y le dijo:
+
+--?Te sientes mal, chica? Estas muy palida.
+
+--Si, senora--manifesto la doncellita algo confusa.
+
+--?Las nauseas de otras veces?
+
+--Creo que si.
+
+--Pues, anda, vete y que suba Concha. iEs raro! Manana avisaremos al
+medico a ver si te da algun remedio.
+
+--No, senora, no--se apresuro a contestar Estefania--. Esto no es nada.
+Ya pasara.
+
+Algunos minutos despues bajaba la dama al salon, deslumbrante de
+belleza. Estaba ya en el Osorio paseando con su amigo y comensal, casi
+cotidiano, Bonifacio. Era un senor grave y rigido, de unos sesenta anos
+de edad, calvo, de rostro amarillo y dientes negros. Habia sido
+gobernador en varias provincias y ultimamente desempenaba el cargo de
+jefe de seccion en un ministerio. Hablaba poco, nunca llevaba la
+contraria, primera e indispensable virtud de todo el que quiere comer
+bien sin gastar dinero, y ostentaba eternamente en el frac una cruz roja
+de Calatrava, de cuya orden era caballero. Por cierto que lo primero que
+se veia en la sala de su casa era un gran retrato del propio Bonifacio
+en traje de ceremonia, con una pluma muy alta en la gorra y un manto
+blanco de extraordinaria longitud sobre los hombros. Este caballero de
+Calatrava, personaje misterioso del cual decia Fuentes (otro personaje
+mas alegre del cual hablaremos) que era un hombre "con vistas al patio",
+tenia una mania bastante original, la de coleccionar fotografias
+obscenas. Guardaba en su casa dos o tres baules llenos hasta arriba.
+Pero esta aficion no la conocia nadie mas que los libreros y fotografos,
+que tenian buen cuidado de pasarle recado asi que llegaba de Paris,
+Londres o Viena alguna remesa. En un rincon estaban sentadas Pascuala,
+una viuda sin recursos que servia a Clementina mitad de amiga, mitad de
+dama de compania, y Pepa Frias que acababa de llegar. Al pasar por
+delante de los dos hombres para ir a saludar a Pepa, las miradas de los
+esposos se cruzaron rapidamente como relampagos tristes y siniestros. El
+rostro de Osorio, ordinariamente sombrio, bilioso, estaba ahora
+imponente de ferocidad. No fue mas que un instante. En cuanto las damas
+cambiaron algunas palabras, el banquero se acerco a ellas con Bonifacio
+y empezo a embromar con acento carinoso a su esposa sobre el traje.
+
+--iVaya un talle que me gasta mi mujer!... Chica, aunque no quieras
+oirlo te dire que te vas ajamonando a pasos de gigante.
+
+--No diga usted eso, Osorio, si precisamente Clementina es una de las
+mujeres que tienen el cutis mas terso en Madrid--dijo Pascuala.
+
+--iToma! Buen dinero me ha costado el estucado que se ha puesto en Paris
+esta primavera.
+
+Clementina seguia tambien la broma; pero le costaba mas trabajo fingir.
+Al traves de las sonrisas nerviosas que iluminaban su rostro por
+momentos y de las cortadas frases enigmaticas, se percibia el malestar,
+la inquietud y hasta un dejo de odio.
+
+Sono la campana de la verja repetidas veces. El salon se poblo en pocos
+minutos con las quince o veinte personas que estaban invitadas. Llego la
+marquesa de Alcudia sin ninguna de sus hijas. Rara vez las traia a casa
+de Osorio. Vino tambien la marquesa de Ujo, una mujer que habia sido
+hermosa: ahora estaba demasiado marchita; languida como una americana,
+aunque era de Pamplona, algo romantica, presumiendo de incomprensible y
+con aficiones literarias. La acompanaba una hija bastante agraciada, mas
+alta que ella y que debia tener lo menos quince anos, a pesar de lo cual
+su madre la traia con faldas a media pierna porque no la hiciese vieja.
+La pobre nina sufria esta vergueenza con resignacion, poniendose colorada
+cuando alguno dirigia la vista a sus pantorrillas.
+
+Llego el general Patino, conde de Morillejo: no faltaba ningun sabado.
+Vinieron tambien el baron y la baronesa de Rag por primera vez.
+Clementina les dio la preferencia colmandoles de delicadas atenciones.
+El baron era plenipotenciario de una nacion importante. El ministro de
+Fomento Jimenez Arbos, Pinedo, Pepe Castro y los condes de Cotorraso
+entraron casi a la vez. A ultima hora, cuando faltaban pocos minutos
+para las siete, llego Lola Madariaga y su marido. Esta senora, mucho mas
+joven que Clementina, era no obstante su intima amiga, el confidente de
+sus secretos. Comia tres o cuatro veces a la semana con ella, y raro era
+el dia que no salian juntas a paseo. No podia llamarsela hermosa; pero
+su fisonomia tenia tal animacion, sus ojos brillaban con tanta gracia y
+su boca se plegaba con tal malicia al sonreir dejando ver unos dientes
+de raton blancos y menudos, que siempre habia tenido muchos adoradores.
+De soltera fue una coquetuela redomada: trajo al retortero los hombres,
+gozando en acapararlos todos, prodigando las mismas sonrisas
+insinuantes, identicas miradas abrasadoras al hijo de un duque que a un
+empleadillo de ocho mil reales, al viejo de venerable calva y nariz
+arremolachada que al mancebo de veinte anos gallardo y apuesto, al rico
+como al pobre, al noble como al plebeyo. Su coqueteria, parecida en esto
+al amor de Jesucristo a la humanidad, igualaba todas las castas, todos
+los estados, unia a los hombres en santa fraternidad para participar del
+fuego admirable de sus ojos negros, de unos hoyitos muy lindos que
+formaban sus mejillas al reir y de otra multitud de dones y frutos con
+que la providencia de Dios la habia dotado. Despues de casada, seguia
+mostrando la misma entranable benevolencia hacia el genero humano, si
+bien de un modo mas sucesivo, esto es, un hombre despues de otro o, a lo
+sumo, de dos en dos. Su marido era un mejicano rico con rasgos de indio
+en la fisonomia.
+
+Poco despues que estos entro en el salon Fuentes, un hombrecillo
+vivaracho, feo, raquitico, bastante marcado por las viruelas. Nadie
+sabia de que vivia: suponiansele algunas rentas. Frecuentaba todos los
+salones de algun viso de la corte y se sentaba a las mesas mejor
+provistas. Sus titulos para ello eran los de pasar por hombre de animada
+y chispeante conversacion, ingenioso y agradable. Mas de veinte anos
+hacia que Fuentes venia alegrando las comidas y los saraos de la
+capital, desempenando en ellos el papel de primer actor comico. Algunos
+de sus chistes habian llegado a ser proverbiales; repetianse no solo en
+los salones sino en las mesas de los cafes, y hasta llegaban a las
+provincias. Contra lo que suele suceder en esta clase de hombres no era
+maldiciente. Sus chistes no tendian a herir a las personas, sino a
+alegrar el concurso y obligarle a admirar lo facil, lo vivo y lo sutil
+de su ingenio. Todo lo mas que se autorizaba era apoderarse de las
+ridiculeces de algun amigo ausente y formar sobre ellas una frase
+graciosa; pero nunca o casi nunca a costa de la honra. Estas cualidades
+le habian hecho el idolo de las tertulias. Ninguna se consideraba
+completa si Fuentes no daba al menos una vueltecita por ella.
+
+--iOh, Fuentes! iOh, Fuentes!--gritaron todos viendole aparecer.
+
+Y una porcion de manos se extendieron para saludarle. Apretando las
+primeras que llegaron a chocar con la suya se dirigio desde luego a la
+senora de la casa, con voz cascada que ayudaba mucho al efecto comico,
+diciendo:
+
+--Perdone usted, Clementina, si llego con un poco de retraso. Viniendo
+aca me cogio por su cuenta Perales, ya sabe usted iPerales!, no tengo
+mas que decir. Luego, cuando pude desprenderme de sus manos, ahi en la
+esquina del ministerio de la Guerra, cai en las manos del conde de
+Sotolargo, y ese ya sabe usted que es pesado con un cincuenta por ciento
+de recargo.
+
+--?Por que?--se apresuro a preguntar Lola Madariaga.
+
+--Porque es tartamudo, senora.
+
+Los convidados rieron, algunos a carcajadas; otros mas discretamente. La
+frase venia preparada: se conocia a la legua; pero asi y todo produjo el
+efecto apetecido, parte porque en efecto habia hecho gracia, parte
+tambien porque todo el mundo se creia en el deber de ponerse risueno en
+cuanto Fuentes abria la boca.
+
+Un instante despues un criado de librea abrio de par en par las puertas
+del salon, diciendo en alta voz:
+
+--La senora esta servida.
+
+Osorio se apresuro a ofrecer el brazo a la baronesa de Rag y rompio la
+marcha hacia el comedor seguido de todos los convidados. Cerrando la
+comitiva iba el baron conduciendo a Clementina.
+
+Los criados esperaban puestos en fila con la servilleta al brazo,
+capitaneados por el _maitre_. Osorio fue designando a cada invitado su
+puesto. No tardaron en acomodarse todos. La mesa ofrecia un aspecto
+elegante, armonioso. La luz, que caia de dos grandes lamparas con
+reflectores, hacia resaltar los vivos colores de las flores y las
+frutas, la blancura del mantel, el brillo del cristal y la porcelana.
+Sin embargo, esta luz, demasiado cruda, hace dano a la belleza de las
+damas, las desfigura como un aparato fotografico. Para templarla y
+producir una iluminacion suave y normal, Clementina hacia colocar dos
+candelabros con numerosas bujias a los extremos de la mesa. Todas las
+senoras estaban mas o menos descotadas: alguna, como Pepa Frias,
+escandalosamente. Los caballeros, de frac y corbata blanca.
+
+La conversacion fue en los primeros momentos particular: cada cual
+hablaba con su vecino. La baronesa de Rag, una belga de pelo castano y
+ojos claros, bastante gruesa, preguntaba a Osorio los nombres de los
+objetos que habia sobre la mesa. Hacia poco tiempo que estaba en Espana
+y apetecia con ansiedad conocer el castellano. Clementina y el baron
+hablaban en frances. Pepa Frias, que estaba entre Pepe Castro y Jimenez
+Arbos, le dijo al primero por lo bajo:
+
+--?Que le parece a usted de la _jeta_ del marido de Lola? ?verdad que
+para gaucho no es del todo mala?
+
+Castro sonrio con la superioridad que le caracterizaba.
+
+--Si, debio de haber _lazado_ muchas vacas en la pampa.
+
+--Hasta que al fin una vaca le _lazo_ a el.
+
+--Pero no fue en la pampa.
+
+--Ya se: en los jardinillos: no me diga usted nada.
+
+El general Patino, fiel a su naturaleza y a su tradicion militar, se
+desplego en guerrilla para atacar a la marquesa de Ujo, que tenia al
+lado.
+
+--Marquesa, las perlas le sientan admirablemente. Un cutis suave y
+levemente bronceado como el de usted, donde se transparenta toda la
+savia y todo el fuego del mediodia, exige el adorno oriental por
+excelencia.
+
+--Usted tan lisonjero como siempre, general. Me pongo las perlas porque
+es lo mejor que tengo. Su tuviese unas esmeraldas tan hermosas como
+Clementina, dejaria las perlas en sus estuches--respondio la dama,
+mostrando al sonreir unos dientes bastante desvencijados donde brillaba
+en algunos puntos el oro del dentista.
+
+--Haria usted mal. Las mujeres hermosas estan en la obligacion de
+ponerse lo que les va mejor. Dios quiere que sus obras maestras se
+manifiesten en todo su esplendor. Las esmeraldas sientan bien a las
+linfaticas; pero usted es como la uva de Jerez, doradita por fuera y
+guardando en el corazon un licor que marea y embriaga.
+
+--iSi dijera usted como una pasa!
+
+--iOh, no, marquesa! ioh, no!...
+
+Y el general rechazo con fuego la especie y empleo toda su elocuencia en
+desbaratarla como si tuviese delante un ejercito enemigo.
+
+Mientras tanto los criados comenzaban a dar vuelta a la mesa presentando
+los platos. Otros, con la botella en la mano, murmuraban al oido de los
+invitados: _Sauterne, Jerez, Margaux_, en un tono cavernoso semejante al
+que emplean los cartujos para recordarse mutuamente la muerte.
+
+--Yo no bebo mas que _champagne frappe_ hasta el fin--dijo Pepa Frias al
+que tenia detras.
+
+--iCuanto calor, Pepa, cuanto calor!--exclamo Castro.
+
+--No lo sabe usted bien--repuso la viuda con entonacion maliciosa.
+
+--Por desgracia.
+
+--O por fortuna. ?Esta usted ya cansado de Clementina?
+
+Fuentes no se encontraba bien con aquel cuchicheo. Le dolia desperdiciar
+su ingenio en conversacion particular, para una sola persona. Asio la
+primera ocasion por los cabellos para levantar la voz y atraerse la
+atencion de los comensales.
+
+--Ayer le he visto a usted por la manana en la carrera de San Jeronimo,
+Fuentes--le dijo la condesa de Cotorraso que estaba tres o cuatro
+puestos mas alla.
+
+--Segun a lo que usted llame manana, condesa.
+
+--Serian las once, poco mas o menos.
+
+--Entonces, permitame usted que lo dude, porque hasta las dos estoy
+siempre en la cama.
+
+--iOh, hasta las dos!--exclamaron varios.
+
+--Eso ya es una exageracion, Fuentes--dijo la marquesa de Alcudia.
+
+--Pero es una exageracion aristocratica, marquesa. ?Quien se levanta
+primero en Madrid? Los barrenderos, los mozos de cuerda, los pinches de
+cocina. Un poco mas tarde encontrara usted a los horteras abriendo las
+tiendas, alguna vieja que va a oir misa, lacayos que salen a pasear los
+caballos, etc. Luego empiezan a salir los empleaditos de las casas de
+comercio y los escribientes de las oficinas del Estado que llevan todo
+el peso de ellas, las modistillas, etc., etc. A las once ya hallara
+usted gente mas distinguida, oficiales del ejercito, estudiantes,
+empleados de tres mil pesetas, corredores de comercio, etc. A las doce
+comienzan a salir los peces gordos, los jefes de negociado, los
+banqueros, algunos propietarios; pero solo despues de las dos de la
+tarde podra usted ver en la calle a los ministros, a los directores
+generales, a los titulos de Castilla, a los grandes literatos....
+
+Los comensales escuchaban embelesados aquella ingeniosa defensa de la
+pereza y se creian en el caso de reir y decirse unos a otros por lo
+bajo:
+
+--iEste Fuentes! ioh! ieste Fuentes tiene la gracia de Dios!
+
+Y alguno, por el placer de oirle nada mas, le llevaba la contraria.
+
+--Pero hombre, ?habra nada mas agradable que levantarse por la manana a
+respirar el aire puro y banarse con la luz del sol?
+
+--Prefiero banarme en agua tibia con una botellita de Kananga.
+
+--?Me negara usted que el sol es hermoso?
+
+--Es hermoso, pero un poco cursilon. Yo no digo que alla al principio
+del mundo no fuese una cosa asombrosa, digna de verse; pero ustedes
+comprenderan que ahora esta anticuado. ?Hay nada mas ridiculo en una
+epoca tan positivista como la presente que llamarse Febo y gastar
+cabellera de oro? Ademas, el sol no tiene merito alguno intrinseco. Esta
+ahi ardiendo porque Dios lo ha puesto. Pero la luz del gas, la luz
+electrica representan el esfuerzo de un hombre de genio, es el triunfo
+de la inteligencia, hace recordar nuestro poder sobre la materia, la
+soberania del espiritu en todo el Universo.... Luego--anadio bajando un
+poco la voz--, al sol se le puede ver sin que cueste dinero, y yo
+siempre he aborrecido los espectaculos gratis.
+
+Los comensales no cesaban de reir. Fuentes, animado por aquellas risas,
+se desbordaba en paradojas, en frases ingeniosas y sutiles, cayendo a
+ojos vistas en el amaneramiento. Le pasaba lo que a los grandes actores
+demasiado aplaudidos. No sabia contenerse a tiempo y entraba al fin en
+el terreno de la extravagancia. De aqui a lo insulso no hay mas que un
+paso, y Fuentes lo daba con frecuencia.
+
+El conde de Cotorraso persistia en defender al astro del dia para
+excitar el ingenio de su detractor. El sol era quien animaba la
+Naturaleza, quien calentaba nuestro cuerpo aterido, etc.
+
+--Eso de que el sol produzca animacion, lo niego--replicaba Fuentes--;
+Madrid esta mucho mas animado por la noche que por el dia, y para
+calentarme prefiero el cok, que no ocasiona tabardillos.... Vamos a ver,
+conde, fijese bien: ?que merito puede tener una cosa que a la fuerza ha
+de ver siempre su lacayo primero que usted?
+
+Como alguien dijera riendo que Fuentes tenia "buena sombra", este
+replico vivamente:
+
+--?Lo ve usted, conde? Hasta para decir que un hombre tiene gracia se
+dice que tiene buena sombra. A nadie se le ocurre decir que tiene buen
+sol.
+
+Y con motivo de las sombras se hablo de la del manzanillo. La marquesa
+de Ujo pregunto al mejicano, marido de Lola, si en su pais habia
+manzanillos. Ballesteros, que asi se llamaba, replico que no, pero que
+habia visto muchos en el Brasil. La marquesa se informo con viva
+curiosidad de las particularidades del arbol; pero quedo sumamente
+disgustada cuando el mejicano le dijo que la sombra no mataba y que solo
+su fruto desprendia un agua corrosiva.
+
+--?De modo que durmiendo debajo de el no se muere?
+
+--Senora, yo no he dormido ?sabe?; pero he almorsado con varios amigo
+debaho de uno y no nos ha pasao na.
+
+--Entonces, ?como se suicida Selika en _La Africana_ acostandose a la
+sombra de ese arbol?
+
+--Eso es una patrana, una invension de los poeta ?sabe? Sera una cosa
+bonita, pero no tiene nada de verda.
+
+La marquesa, desencantada por aquel dato realista, no quiso salir de su
+poetica creencia; arguyo que tal vez los manzanillos de la India fuesen
+distintos de los del Brasil.
+
+Hablose de las producciones de Mejico.
+
+--?Es verdad que usted posee ochocientas mil vacas,
+Ballesteros?--pregunto Clementina.
+
+--iOh, senora; eso es una exagerasion! A lo sumo que llegara mi rebano
+es a tresientas mil.
+
+--Si fuesen mias--dijo Fuentes--, construiria un estanque mayor que el
+del Retiro, lo llenaria de leche y navegaria por el.
+
+--Nosotro no utilisamo la leche, senor, ni la manteca tampoco. La carne
+alguna vese la convertimo en tasaho ?sabe? y la esportamo. Mas por lo
+regula solo sacamo partido de las piele ?sabe? Los cuerno tambien los
+vendemo para la fabricacion de los objeto de asta.
+
+--iQue te quemas! ique te quemas!--exclamo Pepe Castro por lo bajo.
+
+Pero no tanto que no lo oyese Jimenez Arbos, que estaba del otro lado de
+Pepa Frias, y no le acometiese un acceso de risa que procuro con todas
+sus fuerzas sofocar.
+
+--Anda, barbiana, alargame ese frasquito de mostaza--dijo Pepa Frias
+dirigiendose a Clementina para disimular tambien la risa que le habia
+acometido.
+
+--Bajbiana, bajbiana.... ?Que es que bajbiana?--pregunto, la baronesa de
+Rag a Osorio en su afan de aprender pronto el espanol.
+
+Este se apresuro a explicarselo como pudo.
+
+Pepa hablaba de vez en cuando por lo bajo con Jimenez Arbos. Solian ser
+algunas frases rapidas que probaban la inteligencia en que estaban y al
+mismo tiempo el deseo de mostrarse prudentes. La conversacion con Pepe
+Castro, que tenia a su izquierda, era mas animada.
+
+--?Por que no aconseja usted a Arbos que coma mas carne?--le preguntaba
+el lechuguino al oido.
+
+--?Para que?
+
+--Para lo que se come carne generalmente; para nutrirse y adquirir
+fuerzas con que soportar las fatigas que nuestros deberes nos imponen.
+
+--iYa!--exclamo la viuda con entonacion ironica--. Mire usted por si y
+deje a los demas arreglar sus cuentas como Dios les de a entender.
+
+--Ya ve usted que procuro nutrirme.
+
+--Si, pero que vaya un poco tambien al cerebro, porque el dia menos
+pensado se cae usted en la calle de tonto.
+
+--?Se ha ofendido usted?--pregunto riendo el elegante como si hubiese
+dicho la cosa mas descabellada del mundo.
+
+--No, hombre, no: es que lo creo asi. No entiendo como Clementina puede
+sufrir semejante narciso.
+
+--iChis, chis! iPrudencia, Pepa, prudencia!--exclamo Castro con susto,
+levantando los ojos hacia su querida.
+
+--?Sabe usted que disimula muy bien? No la he visto dirigirle a usted
+una sola mirada hasta ahora.
+
+Castro, que hacia dias estaba un poco despechado por la frialdad de su
+dueno, sonrio forzadamente frunciendo en seguida el entrecejo. A Pepa no
+le paso inadvertido este gesto.
+
+--Mire usted que cara tan nublada tiene en este momento Osorio. iInspira
+horror! Y toda la culpa la tiene usted, picaro.
+
+--iYo! Nada de eso. Deben de ser cuestiones de guita las que le ponen
+tan amarillo. Me han dicho que esta arruinado o muy proximo a
+arruinarse.
+
+Pepa se estremecio visiblemente.
+
+--?Que dice usted? ?Por donde ha sabido usted eso?
+
+--Pues me lo han dicho ya varios.
+
+La viuda se volvio bruscamente hacia Jimenez Arbos sin ocultar su
+agitacion y le pregunto en voz baja y alterada:
+
+--?Has oido algo de que Osorio este arruinado?
+
+--Si, lo he oido. Osorio viene jugando a la baja hace tiempo y los
+fondos se empenan en subir--respondio el estadista levantando la cabeza
+con gesto petulante de pavo real.
+
+En el tono con que pronuncio estas palabras se advertia satisfaccion.
+Para un ministro, jugar a la baja es siempre un crimen digno de castigo.
+
+--Yo no se lo que tendra comprometido en esta liquidacion; pero si es
+mucho esta perdido, porque el consolidado ha subido un entero. Y si se
+empena en no liquidar inmediatamente, a fin de mes puede tener muy bien
+dos enteros de alza.
+
+Todo el buen humor de Pepa habia desaparecido de repente. Bajo la cabeza
+y dejo caer el tenedor sin animo para concluir el trozo de jamon de York
+que se habia puesto. El ministro, observando su silencio y su tristeza,
+le pregunto:
+
+--?Tienes por casualidad fondos en su poder?
+
+--Por casualidad, no ... ipor estupidez mia! Tiene en su mano casi toda
+mi fortuna.
+
+--iOh diablo, diablo!
+
+--Se me esta haciendo rejalgar en el cuerpo lo que he comido. Creo que
+me voy a poner mala--dijo la viuda poniendose realmente palida.
+
+Arbos hizo esfuerzos por tranquilizarla. Tal vez no fuese cierto todo.
+En las ruinas como en las fortunas improvisadas se exagera siempre
+mucho. Ademas, si algun compromiso habia sagrado para Osorio, debia ser
+el de ella, una dama que le confia su dinero por pura amistad.
+
+Aunque hablaban en falsete, sus fisonomias graves y sus ademanes
+decididos llamaron la atencion del general Patino, el cual, con
+admirable penetracion, dijo a la marquesa de Ujo:
+
+--Mire usted a Pepa y a Arbos. Hay nube de verano entre ellos. iQue
+hermoso es el amor hasta en sus fugaces tormentas!
+
+Mientras tanto, los condes de Cotorraso, Lola Madariaga, Clementina y
+los barones de Rag hablaban del arsenico como medicamento para engordar
+y poner terso y brillante el cutis. Lola Madariaga era la primera vez
+que lo oia y se mostraba llena de jubilo, y anunciaba que iba
+inmediatamente a ensayar la virtud milagrosa del veneno.
+
+--iDios mio, Lolita!--exclamo Fuentes--. Si usted, como es ahora, causa
+tales estragos en los corazones masculinos, ique va a suceder cuando
+lleve cuatro o cinco meses con un regimen de arsenico! Senor
+Ballesteros, no consienta usted que lo tome: es tratarnos con demasiada
+crueldad.
+
+--Vamos, amigo Fuentes--repuso la graciosa morena dirigiendo una mirada
+insinuante a Castro, porque se le habia metido en la cabeza arrancarsele
+a Clementina--?me quiere usted tomar el pelo?
+
+--iTomaj el pelo!... ?Que es que tomaj el pelo?--pregunto la baronesa de
+Rag a Osorio.
+
+A esta baronesa la estaba desvistiendo con la imaginacion Bonifacio,
+contemplandola desde lejos sin pestanear. Hacia dias que habia comprado
+entre otras fotografias obscenas la de una mujer desnuda meciendose en
+una hamaca. Se le antojaba que la baronesa se parecia mucho a aquella
+mujer, y trataba de averiguar, por medio de un prolijo examen exterior,
+si interiormente guardaria la misma semejanza.
+
+Termino al fin la comida no sin dedicar, por supuesto, un buen rato de
+conversacion al teatro Real, a Gayarre y a la Tosti. No la hubieran
+digerido bien si les faltase. El cafe, como era costumbre en casa de
+Osorio, se sirvio en el mismo comedor. Luego, las senoras con algunos
+hombres se fueron al salon. Otros se quedaron fumando, pero no tardaron
+en ir a reunirse con los demas. Hacia alli un calor insufrible.
+
+Pepe Castro aprovecho la confusion de la salida para preguntar a
+Clementina:
+
+--?Como no has ido esta manana?
+
+Clementina detuvo el paso, le miro con sonrisa protectora.
+
+--?Esta manana?... No se.
+
+--?Como no sabes?--dijo frunciendo su augusta frente el real mozo.
+
+--No se; no se--y dio un paso para alejarse sin dejar de sonreir con
+leve matiz de burla.
+
+--?Y manana iras?
+
+--Veremos--respondio alejandose.
+
+Castro sintio aquella sonrisa como un golpe en medio del pecho. Se
+mordio el labio inferior y murmuro:--?Coqueteamos, eh? iYa me la
+pagaras, hermosa!
+
+En el salon habia ya algunas personas, entre ellas Ramon Maldonado y la
+hija de Pepa Frias con su marido. En otro saloncito contiguo estaban
+preparadas hasta seis mesas de tresillo. Algunos se sentaron desde luego
+a jugar. Otros esperaron a que llegasen los companeros de costumbre. No
+tardaron, en efecto, en poblarse entrambos salones. Llego D. Julian
+Calderon con Mariana y Esperancita, Cobo Ramirez con Leon Guzman y otros
+tres o cuatro pollastres, el general Pallares, los marqueses de Veneros
+y otras varias personas, entre las cuales predominaban los banqueros y
+hombres de negocios.
+
+Uno de los ultimos en llegar fue el duque de Requena, a quien se hizo la
+misma acogida ruidosa y lisonjera que en todas partes. Entro jadeando,
+fumando, escupiendo, con la seguridad insolente que su inmensa fortuna
+le habia hecho adquirir. Hablaba poco, reia menos; emitia sus opiniones
+con rudeza y se dejaba adorar del corro de senoras que le rodeaba. Tenia
+las mejillas mas amoratadas que nunca, los ojos sanguinolentos, los
+labios negros. Estaba tan feo, que Fuentes dijo a Pinedo y a Jimenez
+Arbos senalandole:
+
+--Ahi tienen ustedes al diablo recibiendo a sus brujas en el aquelarre
+de los sabados.
+
+Se le invito a jugar al tresillo como siempre; pero rehuso. Habia visto
+a dos banqueros a quienes queria pescar para su negocio de la mina de
+Riosa. Ademas le convenia hacer la corte a Jimenez Arbos algunos
+momentos. Ya habia conseguido que la mina saliese a subasta con todos
+sus accesorios de montes y pertenencias. En la _Gaceta_ se habia
+insertado el anuncio. La compania para comprarla estaba ya formada. Pero
+entre los socios habia desavenencia. Unos pretendian comprarla al
+contado (entre ellos estaba Salabert) y otros querian aprovechar los
+diez plazos que el Gobierno concedia. La diferencia en la tasacion de
+una a otra forma, era enorme.
+
+El duque se acerco a Biggs, el representante de una casa inglesa que
+entraba con parte muy considerable en la compania y que capitaneaba el
+partido de la compra a plazos. Le echo familiarmente el brazo sobre el
+hombro y le llevo al hueco de un balcon, diciendole con rudeza:
+
+--?Conque ustedes empenados en que nos arruinemos?
+
+Y comenzo a tratar el asunto con una franqueza que desconcerto al
+ingles. Este respondia a las salidas brutales del duque con
+razonamientos corteses y suaves, sonriendo siempre benevolamente. El
+duque acentuaba su rudeza, que en el fondo era muy diplomatica.
+
+--Yo no tengo gana de tirar mi dinero. Me ha costado mucho trabajo
+adquirirlo, ?sabe usted? Probablemente, al fin y al cabo, me vere
+obligado a cortar por lo sano, separandome del negocio.
+
+--Senor duque, yo no tengo culpa--respondia Biggs con marcado acento
+ingles--. He recibido instrucciones.
+
+--Las instrucciones son dadas segun los consejos de un zorro viejo que
+hay en Madrid.
+
+--iOh, duque!--exclamo Biggs riendo,--no hay _sorro vieco_, no.
+
+Y la discusion continuo sin que el banquero espanol pudiese obtener nada
+del ingles, pero dejandole bastante preocupado.
+
+Pepa Frias, vivamente agitada, hablaba aparte con Jimenez Arbos, despues
+de haberse enterado, preguntando a algunos banqueros, de que los
+negocios de Osorio no marchaban bien. No obstante, todos le suponian con
+medios de hacer frente a sus compromisos. Su capital era grande, y,
+aunque en las ultimas liquidaciones de Bolsa habia experimentado
+perdidas fuertes, no creian que eran lo bastante para producir una
+quiebra. Hay que advertir que ninguno de aquellos senores operaba sobre
+diferencias como Osorio. Este se habia enviciado. A pesar de las
+advertencias de sus amigos y companeros, no podia vencer aquella pasion
+del juego, que tarde o temprano habia de conducirle a la ruina. Pepa le
+observaba disimuladamente, y con la penetracion maravillosa de las
+mujeres adivinaba debajo de su exterior frio, tranquilo, mucha mar de
+fondo. Mientras Arbos procuraba tranquilizarla con frase correcta,
+atildada (ni aun hablando a su querida prescindia de las formas
+oratorias), la viuda meditaba un plan salvador. Este plan consistia en
+dar la voz de alarma a Clementina y arrancarla la promesa de librar sus
+fondos de la quema, si es que la habia, anclando a su propio dote.
+Fiando mucho en su diplomacia y en el temperamento desprendido de su
+amiga, serenose un poco. Arbos tuvo ocasion una vez mas, viendo acudir
+la calma a su rostro, de penetrarse de las excepcionales dotes
+persuasivas con que la providencia de Dios le habia favorecido.
+
+Pepa tuvo animos para sentarse a jugar al tresillo con Clementina,
+Pinedo y Arbos. Al cruzar el salon grande vio sentados en un rincon a su
+hija y a su yerno en la actitud de dos tortolas enamoradas. Acercose a
+ellos. Como no habia logrado barrer de su espiritu la preocupacion,
+habloles con cierta aspereza.
+
+--iAyer os mandabais cartitas y hoy hay que traer agua caliente para
+despegaros! Por lo visto, hijos, tomais el matrimonio a turno impar....
+Vamos, vamos, separaos que no esta bien aparecer tan sobones delante de
+gente.
+
+Emilio se sintio herido por aquel tono autoritario, y con las mejillas
+encendidas iba a responder una descantada a su suegra; pero esta paso de
+largo, entrando en la sala de tresillo. Asi y todo quedo murmurando
+pestes, diciendo que el no habia aguantado jamas ancas de nadie y que
+menos las aguantaria ahora de su suegra, con otra porcion de frases
+igualmente energicas que derramaron la tristeza por el rostro de
+Irenita. Y hubieran concluido por hacerla llorar, si el, volviendo en su
+acuerdo, no le hubiera regalado un pellizquito en el brazo muy sentido y
+amoroso, rogandole al propio tiempo que le diese la mitad de la pastilla
+de menta que su linda mujercita tenia en la boca. Con esto volvieron a
+arrullarse como si estuvieran en una selva virgen y no en el hotel de
+Osorio.
+
+Un grupo de cinco o seis ninas, entre las cuales estaba Esperancita,
+hablaba animadamente con algunos pollastres. Cobo Ramirez y nuestro
+inteligente amigo Ramoncito Maldonado, eran dos de ellos. Dificil es
+exponer las ideas que entre aquella florida juventud se cambiaban. Todas
+debian de ser muy finas, muy alegres, muy intencionadas, a juzgar por la
+algazara que producian. Sin embargo, aplicando el oido, se observaba
+pronto que los gestos de las ninas, aquel levantar de ojos, aquel agitar
+la cabeza, aquel mirar picaresco, aquel romper en sonoras carcajadas, no
+correspondian exactamente a las palabras que se pronunciaban. Decia un
+pollo verbigracia:
+
+--Manolita; ayer la he visto a usted en San Jose confesando con el padre
+Ortega.
+
+La interesada reia con gozo extremado.
+
+--iNo es verdad, Paco; no me ha visto usted!
+
+Decia otro:
+
+--Pilar, ?donde compra usted esos abanicos tan monisimos?
+
+Pilar prorrumpia en carcajadas.
+
+--iQue guason! Y ?donde ha comprado usted aquel perro tan feo que
+llevaba usted hoy en el paseo?
+
+--Feo, si; pero gracioso. Confieselo usted.
+
+Tales frases hacian desbordar la alegria de aquellos pechos juveniles.
+Se hablaba recio, se reia mas aun, se gesticulaba. Las ninas, sobre
+todo, parecia que tenian azogue, mostrando sin cesar las dos filas de
+sus dientes cuando los tenian bonitos o tapandoselos con el abanico
+cuando no eran presentables. Pero, sobre todo, lo que alboroto el grupo
+y levanto mas tempestad de carcajadas, fue una contestacion de Leon
+Guzman. Manolita, una chatilla de ojos negros y boca grande con dientes
+preciosos, pregunto a Leon que hora era. Este, sacando el reloj,
+respondio que las diez y cuarto. El reloj del conde estaba parado: eran
+ya cerca de las doce. Esta equivocacion hizo gozar vivamente a las
+ninas. Manolita, sobre todo, queria desvestirse de risa. Cuanto mas
+hacia para reprimir el influjo de sus carcajadas, con mas impetu salian
+a su boca fresca y humeda.
+
+Indudablemente, en las frases, en la apariencia vulgares y hasta
+estupidas de los pollos, debe de existir un fondo de humorismo tan
+profundo como vivo, que solo las jovenes de quince a veinte anos son
+capaces de recoger y gustar.
+
+Pero Leon Guzman, una vez sosegada la risa, pudo con mana retirarse un
+poco y entablar conversacion aparte con Esperancita. Esto lleno de
+dolor y sobresano a Ramon. Hacia dias que venia observando que el conde
+de Agreda miraba con buenos ojos a su dueno adorado. Considerabale mas
+temible que a Cobo, por ser hombre de brillante posicion. Cobo, segun lo
+que veia, no adelantaba un paso, lo cual le tranquilizaba. Pero el
+asunto cambiaba ahora de aspecto. Por eso ya no tomaba parte en la
+alegria del grupo y dirigia a la pareja unos ojos de carnero que
+despertaban lastima. Sin embargo, la nina, a su gran satisfaccion, no se
+mostraba demasiado amable con el conde. Parecia preocupada, triste, y
+dirigia frecuentes y rapidas miradas hacia el sitio donde el propio
+Ramon estaba. Verdad que detras de el, en un divan, se hallaban sentados
+Pepe Castro y Lola Madariaga, charlando con gran animacion. Pero el
+concejal no se hizo cargo de esto.
+
+Cuando Leon se levanto, Ramoncito le llevo aparte a un rincon y le dio
+con frase sentida sus quejas. Debia de saber que el, Maldonado, hacia
+tiempo que obsequiaba a Esperanza, que estaba enamorado de ella
+perdidamente. Sentia en el alma que un amigo tan intimo le viniese a
+hacer dano. Recordole con enternecimiento la infancia, sus juegos, el
+colegio. Concluyo por suplicarle con voz entrecortada por la emocion que
+si no tenia un gran interes por Esperancita dejase de darle celos. Leon
+le escucho entre impaciente y confuso. Por librarse de el prometio
+cuanto quiso. Luego, cuando se vio entre los amigos, conto la ridicula
+conferencia y se rio en grande a costa del desdichado concejal.
+
+El duque de Requena, despues que dijo a Biggs lo que se proponia, se
+sento a jugar al tresillo con la condesa de Cotorraso, el mejicano,
+marido de Lola, y el general Pallares. Poco despues bufaba lleno de
+furia porque le venian malas cartas. A pesar de su opulencia jugaba
+siempre con el mismo afan que si le importase mucho la perdida o la
+ganancia de unos cuantos duros. Si la suerte le era adversa se ponia de
+un humor endiablado, murmuraba y hasta llegaba a decir frases
+inconvenientes a los companeros. Su hija se veia muchas veces obligada a
+templarle y a quitarle las cartas de la mano para ponerse ella en su
+lugar.
+
+Ahora Clementina estaba de buen talante jugando en la mesa proxima: se
+reia de Pepa Frias porque se mostraba silenciosa y preocupada.
+
+--Oiga usted, Pinedo, no me acordaba ya--dijo arreglando el abanico de
+cartas que tema en la mano--, ?por que tenia usted interes esta manana
+en hacer pasar por un santo delante de su hija al perdido de Alcantara?
+
+--Es un secreto--respondio el gran vividor.
+
+--iQue se diga, que se diga!--exclamaron a un tiempo Pepa y Clementina.
+
+Se hizo de rogar un poco. Al fin, obligandoles a prometer antes que lo
+guardarian fielmente, se lo dijo. Habia observado en las ninas tendencia
+senalada a enamorarse de los calaveras, de los vagos, de los malvados, y
+a rechazar a los hombres laboriosos y formales. Para que su hija no
+cayera en poder de alguno de aquellos invertia las referencias que le
+hacia de cada cual. Cuando pasaba a su lado un chico honrado y
+trabajador, le ponia de loco y de perdido que no habia por donde
+cogerlo; si, por el contrario, pasaba uno que mereciese en realidad
+tales dictados, como Alcantara, se hacia lenguas de el.
+
+Pepa, Clementina y Arbos suspendieron el juego para escuchar sonrientes
+aquel singular relato.
+
+--?Y produce efecto el procedimiento?--pregunto el ministro.
+
+--Hasta ahora admirable. Jamas se le ocurre a mi hija mentar en la
+conversacion a los que yo le doy por buenos muchachos. En cambio,
+icuantas veces me dice muy risuena!: "?Sabes, papa, que hoy he visto a
+aquel amigo tuyo tan _perdis_? No se puede negar que tiene gracia en la
+cara y que parece un chico fino. iEs lastima que no formalice!"
+
+En aquel momento, Cobo Ramirez, que andaba por alli resoplando como un
+buey cansado, se acerco a la mesa y quiso saber de que se reian. No le
+fue posible arrancarles el secreto. Pinedo les hizo una sena prohibitiva
+porque tenia mucho miedo a su lengua. Tambien Pepe Castro, harto de dar
+celos a Clementina con su amiga Lola, sin que aquella pareciese siquiera
+advertirlo, se levanto y se fue aproximando silenciosamente afectando
+melancolia. Se puso detras de Pepa Frias y apoyo los brazos en el
+respaldo de la silla. La viuda estaba tan escandalosamente descotada que
+en aquella actitud se podia ver mas de lo que la decencia permite.
+
+--iNo vale mirar, Pepe!--exclamo Cobo con maligna sonrisa.
+
+--Miro las cartas--respondio aquel.
+
+--iVamos, no sea usted desvergonzado, Cobo!--dijo Pepa dandole con ellas
+en las narices y volviendose a Castro.
+
+--Quitese de ahi, Pepe. No quiero que se me contemple a vista de pajaro.
+
+Fuentes se acerco para despedirse.
+
+--?No toma chocolate?--le pregunto Clementina dandole la mano.
+
+--?Como quiere usted que tome chocolate un hombre a quien le acaban de
+descerrajar un soneto a quema ropa?
+
+--?Mariscal?
+
+--El mismo. En el comedor y a traicion.
+
+Mariscal era un joven poeta, empleado en el Ministerio de Ultramar, que
+hacia sonetos a la Virgen y odas a las duquesas.
+
+--Pero ya me he vengado como un marroqui--siguio.--Le he presentado al
+conde de Cotorraso que le esta dando una conferencia sobre los aceites.
+Miren ustedes que cara de sufrimiento tiene el pobre.
+
+Los tresillistas volvieron la cabeza. Alla en un rincon estaban, en
+efecto, los dos. El conde hablaba con calor y le tenia cogido por la
+solapa segun su costumbre. El desgraciado poeta, con el rostro
+contraido, echando miradas de socorro a todas partes, se dejaba sacudir
+como un hombre a quien conducen a la carcel.
+
+--Arbos, ?no cree usted que he llevado mi venganza demasiado lejos?
+
+Para no destruir el efecto de la frase se marcho bruscamente. Todas las
+noches recorria dos o tres tertulias, donde se celebraban su gracia y
+sus ingeniosidades.
+
+Los criados entraban con bandejas de chocolates y de helados. Cobo
+Ramirez cogio una mesilla japonesa, la llevo a un rincon, sentose frente
+a ella y se apercibio a engullir.
+
+Pepa Frias echo una mirada en torno, y viendo al general Patino
+acercarse, le dijo:
+
+--General, tome usted estas cartas: estoy cansada de jugar. Daselas tu a
+Pepe, Clementina; vamos un poco al salon.
+
+El general y Castro ocuparon el sitio de las damas. Estas se fueron al
+salon grande: mas antes de llegar a el, dijo Pepa:
+
+--Mira, tengo que hablarte de un asunto importante. Vamos a otro sitio.
+
+Clementina la miro con sorpresa.
+
+--?Quieres que vayamos al comedor?
+
+--No; mejor es que subamos a tu cuarto.
+
+Volvio a mirarla con mas sorpresa aun, y, alzando los hombros, dijo:
+
+--Como quieras. iCosa grave debe de ser!
+
+Mientras subian la escalera, Clementina imaginaba que su amiga iba a
+hablarle de Pepe Castro, de sus amores. Y como en realidad el asunto no
+le interesaba como antes, marchaba con cierta indiferencia no exenta de
+aburrimiento. Cuando se encontraron frente a frente en el _boudoir_, le
+dijo Pepa cogiendola por las munecas y mirandola fijamente:
+
+--Vamos a ver, Clementina, ?tu sabes como andan los negocios de tu
+marido?
+
+Fue un golpe en medio del pecho. Clementina, aunque sin precision, tenia
+noticias de las perdidas de Osorio, de su creciente y febril afan de
+jugar. El mismo, en una explicacion que con ella tuvo, la habia
+amedrentado para arrancarle la firma. Ademas le veia cada dia mas
+delgado y mas sombrio. Pero aunque se preocupaba un instante de estas
+cosas, el tren complicado de su vida de mujer elegante, ayudado por el
+deseo de no pensar en asuntos enfadosos, se las apartaban pronto de la
+memoria. Nunca se le paso por la imaginacion que tales perdidas pudiesen
+afectar seriamente a sus comodidades, a su ostentacion, ni aun a sus
+caprichos. La conducta de Osorio, que nada le habia dicho de restringir
+los gastos, daba pretexto a perseverar en esta creencia. Pero el gusano
+permanecia vivo alla en el fondo. No habia mas que hostigarle como hizo
+Pepa, para que royese lindamente.
+
+--?Los negocios de mi marido?--dijo balbuciendo, como si no
+entendiese--. Yo nunca me entero ... ni le pregunto.
+
+--Pues me han dicho que ha tenido grandes perdidas en estos ultimos
+tiempos....
+
+--Alla el--exclamo la dama reponiendose y alzando los hombros con
+supremo desden.
+
+--Es que a ti tambien te puede chamuscar el pelo, hija mia. ?Tienes
+asegurada tu dote?
+
+--No se lo que es eso.... ?No te he dicho que no entiendo de negocios?
+
+--Pues en este asunto debieras procurar enterarte.
+
+--Pues yo te digo que no me preocupa nada y te ruego que hablemos de
+otra cosa.
+
+Clementina se mostraba mas altanera y desdenosa cuanta mas insistencia
+veia en Pepa. Su orgullo, siempre alerta, le hacia suponer que esta
+habia preparado aquella conferencia para mortificarla.
+
+--Es que ... querida mia, debo advertirte que tu marido no especula
+solamente con su capital--dijo la viuda picada ya.
+
+--iAh! iYa parecio aquello! Vamos, tu tienes algunos ochavos en poder de
+Osorio y temes perderlos, ?verdad?--dijo Clementina con sonrisa
+sarcastica, reprimiendo su colera con trabajo.
+
+Pepa se puso palida. Una ola de ira le subio tambien del corazon a los
+labios. Estuvo a punto de echarlo todo a rodar y ponerse a renir como
+una verdulera, para lo cual tenia dotes especialisimas; pero un
+pensamiento interesado, un pensamiento de conservacion la contuvo. Si
+rompia con su amiga, si la irritaba, las probabilidades de salvar su
+capital disminuian. Comprendio que el mejor partido era no excitar su
+naturaleza indomita, esperar que la amistad o su mismo orgullo la
+impulsasen a la generosidad. Hizo un esfuerzo para reprimir sus impetus
+ante la mirada altiva y provocativa de su amiga y dijo con abatimiento:
+
+--Pues si, Clementina, te lo confieso. Tu marido tiene en su poder lo
+poco que poseo. Si lo pierdo me quedo sin una peseta. No se que sera de
+mi.... Antes que depender de mi yerno, prefiero pedir limosna.
+
+--Pedir limosna, no. Te traere a casa para acompanarme en lugar de
+Pascuala--dijo con desden la dama, en quien la soberbia aun no se habia
+apaciguado.
+
+Pepa sintio mas este flechazo que el anterior, pero logro contenerse
+tambien.
+
+--Vamos, chica--dijo volviendo a cogerla por las munecas
+carinosamente--, no me eches a la cara los millones. Si he venido a
+aburrirte con estas cosas, es porque te tengo por mi mejor amiga. Ya se
+yo que se exagera mucho, y que la envidia anda suelta por el mundo. La
+mayor parte de lo que cuentan de las perdidas de Osorio, probablemente
+no sera verdad....
+
+--Y si lo fuese, la cosa tiene poca importancia para mi. Figurate que
+hoy mismo me ha dicho mi madrastra que me deja por heredera de toda su
+fortuna.
+
+Pepa abrio los ojos con sorpresa.
+
+--?La duquesa? iOh, pues no son mas que cincuenta millones de pesetas!
+Creo que la pobre esta muy enferma....
+
+--Bastante.
+
+La soberbia se sobreponia en aquel instante a todo sentimiento
+afectuoso en el corazon de Clementina. Pronuncio aquel bastante en un
+tono que daba frio.
+
+Las dos amigas, al cabo de unos minutos, se entendian perfectamente.
+Pepa, afectando siempre desenfado, adulaba de todos los modos posibles a
+su amiga, como hermosa, como rica, como elegante. Clementina se dejaba
+adular, respiraba con delicia aquel tufillo de incienso. En cambio
+prometia que ni un centimo perderia Pepa de su capital.
+
+Bajaron la escalera cogidas por la cintura, charlando como cotorras. Al
+llegar a la puerta del salon, antes de soltarse se dieron un apretado y
+carinoso beso. Ninguna de las dos penso que lo que las tenia enlazadas
+no eran sus propios brazos, sino los de un cadaver: el cadaver de una
+santa y generosa senora.
+
+
+
+
+VIII
+
+#Cena en Fornos.#
+
+
+Al salir del hotel de Osorio, Pepe Castro y Ramoncito se metieron en la
+berlina que esperaba al primero y se trasladaron a Fornos. Les costo
+trabajo desembarazarse de Cobo Ramirez, que habia olido algo de cena y
+deseaba ser de la partida. Ramon dio un codazo a Castro para manifestar
+que no le veria con gusto en ella. Este, a quien tampoco placa el
+caracter desvergonzado del primogenito de Casa-Ramirez, hizo lo posible
+por desprenderse de el enganandole.
+
+El terror de los maridos estaba de muy mal humor. La indiferencia real o
+fingida que Clementina le habia mostrado toda la noche le roia el
+corazon. Siempre habian sido prudentisimos en sociedad, sobre todo en
+casa del marido; pero nunca le falto ocasion, hasta entonces, a la dama,
+con una mirada intensa, con alguna palabrilla fugaz, de expresarle su
+amor. Y como esto llovia sobre mojado, porque hacia ya bastantes dias
+que la encontraba despegada, distraida, la picadura era mas viva. Castro
+no estaba enamorado de la esposa de Osorio. Era incapaz de enamorarse.
+Pero tenia una idea extraordinaria de sus dotes de conquistador y, como
+consecuencia, un amor propio exagerado. Ademas, ya sabemos que
+Clementina era para el, no solo la tortola enamorada, sino el cuervo que
+le traia en su pico el sustento. Envuelto en su gaban de pieles y
+arrellanado en el rincon del coche, no despego los labios en todo el
+camino. Era la una. La noche fria y despejada, una noche de Madrid, en
+que el ambiente produce cosquillas en los ojos y la nariz. Ramoncito,
+entregado tambien a sus melancolias, limpiaba con el panuelo el cristal
+de la ventanilla para sumergir la mirada en las calles solitarias y en
+el cielo poblado de estrellas.
+
+Cuando llegaron a Fornos vieron el coche de la Amparo, en espera.
+
+--Llegamos un poco tarde. Nos va a sacar los ojos esa tia--dijo Castro
+apresurandose a entrar.
+
+Un mozo les dijo que arriba, en el gabinete de la izquierda, les
+esperaban tres senoras y dos caballeros. Antes de subir dio las
+disposiciones necesarias para la cena que habia encargado. En el
+gabinete, dispersos por las sillas, estaban Rafael Alcantara, Manolito
+Davalos, la Nati, la Socorro y la Amparo, que los recibieron con
+_fueras_ y silbidos. Todos cinco venian del Real: hacia muy cerca de
+media hora que esperaban.
+
+--iQue poca vergueenza tienes, hijo!--dijo la Amparo con el hermoso
+entrecejo fruncido--. Y menos aun los que toman en serio tus convites.
+
+--Chica, me figure que saldrias mas tarde del Real.
+
+--iEso! Di que estabas a gusto en casa de mi hijastra, y entonces puedes
+tener cierta disculpa.
+
+Amparo solia llamar en broma su hijastra a Clementina.
+
+--iQue hijastra, ni que madrastra!--exclamo el lechuguino con gesto de
+mal humor--. iSi pensaras que hay mujer que me retenga a mi cuando no
+quiero!
+
+El despecho, incubado toda la noche, rompia ahora con fuerza la cascara.
+
+--iOle mi nino! Asi hablan los hombres--exclamo la Nati, una chulilla de
+Lavapies que descubria el pano, no solo en la conversacion, sino tambien
+en el peinado, en los andares, en todo.
+
+--iQue simple eres, criatura!--dijo la Amparo volviendose a ella--. ?Te
+figuras que eso es cierto? Clementina le tiene mas sumiso que un
+perrillo de lanas. Si se le antoja, le hace lamer la planta de sus pies.
+
+--iSi; lo mismo que tu a su papa!--respondio furioso Castro--?Vosotras,
+por lo visto, os habeis llegado a figurar que soy un cadete de
+infanteria? Pues ya vereis lo que me importa por esa senora....
+
+--?De veras?--pregunto Alcantara.
+
+--De veras: me voy aburriendo ya.
+
+Castro, previniendo una proxima ruptura con su amante, preparaba una
+cama blanda a su reputacion de seductor para que no sufriese
+desperfecto.
+
+--Os enfadais conmigo--siguio--porque llego tarde.... ?Y Leon? ?Donde
+esta Leon?
+
+--Leon, aqui esta--profirio una voz sonora detras.
+
+Y el propio Leon avanzo hasta el medio de la estancia y se puso a
+parodiar, con entonacion y mimica de comico de la legua, una zarzuela
+muy conocida:
+
+ Yo soy aquel conde de Agreda llamado,
+ que en lides sin cuento probo su valor.
+
+--Oye, nene--dijo Socorro tirandole de los faldones del frac--, tengo
+que ajustarte una cuenta.
+
+--iTu tambien!--exclamo con afectado espanto--.iCielos! ?Donde me metere
+que no me presenten cuentas?
+
+Y se dejo llevar, fingiendo susto, a un rincon por su querida, que le
+pregunto en voz baja:
+
+--Di, babieca, ?por que no me has dicho que era Amparo de la partida?
+?No sabes que estamos politicas hace ya dias?
+
+--iBah! ibah!--exclamo alzando la voz y apartandose--. En cuanto tengais
+unas copas de Jerez en el cuerpo, se van a oir los besos que os deis,
+desde la calle.
+
+-Socorro quedo acortada mordiendose los labios. Temia que Amparo hubiese
+advertido algo. Y en efecto, la querida de Salabert les habia echado una
+mirada penetrante sospechando lo que hablaban, y arrugo el entrecejo:
+"iAnda, anda! iA buena parte iban con recaditos! iComo la picasen un
+poco era capaz de agarrar por el mono a aquella panfila y batirla contra
+la pared!"
+
+La Socorro era una rubia linfatica, de tez nacarada y ojos claros, un
+poco romantica y un mucho susceptible. Se decia hija de un comandante y
+se agarraba el derecho de despreciar a sus companeras nacidas del seno
+de la plebe. Era mas instruida que ellas porque leia todos los
+folletines que le venian a las manos: cuidaba de no decir palabras feas:
+no solia emplear tampoco locuciones flamencas. Tenia alguna mas edad que
+la Amparo y la Nati.
+
+--A la mesa, a la mesa--dijo Alcantara--. Estas operas alemanas me
+excitan un hambre de lobo.
+
+Levantaronse todos del asiento y se aproximaron a la mesa, mientras
+Castro hacia sonar el timbre para avisar al mozo. El conde de Agreda los
+detuvo con un gesto.
+
+--Caballeros, hay aqui dos princesas que han renido por cuestiones
+diplomaticas que no nos incumben. ?Opinan ustedes que se den un beso
+antes que nos sentemos?
+
+--Que se lo den: que se lo den--exclamaron los tres hombres y Nati,
+mirando a la Socorro y Amparo.
+
+Esta se encaro furiosa con Leon.
+
+--iJa, ja!... Chica, no empieces ya a soltar gracias porque nos va a
+hacer dano la cena.
+
+La Socorro se hizo la indiferente inspeccionando la mesa.
+
+--Que se besen--volvio a decir el coro.
+
+--Oid, preciosos, ?nos habeis traido para reiros de nosotras o a darnos
+de cenar?--dijo la Amparo cada vez mas irritada.
+
+Castro trato de calmarla.
+
+--No hay motivo para enfadarse, Amparito. Leon, lo mismo que yo y todos
+los demas, deseariamos que los que nos sentemos a cenar fuesemos buenos
+amigos. Si hay algun resentimiento debe olvidarse, sobre todo si, como
+presumimos, no ha sido por cosa grave.
+
+--iQue se besen!--gritaron con mas fuerza los comensales.
+
+No hubo mas remedio. Castro y Alcantara se apoderaron de la Amparo,
+Ramon y el conde de la Socorro y las fueron aproximando casi a viva
+fuerza, no sin que ambas protestasen, sobre todo Amparo, que se defendia
+con energia. Al cabo concluyo por reirse.
+
+--iPero esto es estupido! ?Que mosca os ha picado?
+
+Y acercandose con decision a Socorro, le dio un beso sonoro en la
+mejilla.
+
+--Besemonos, hija, porque si no temo que a estos chicos simpaticos les
+de un ataque de nervios.
+
+La Socorro le pago el beso con otro mas timido, manifestandose reservada
+y circunspecta.
+
+--Bueno, ahora dejadme calentar un poco, que estoy aterida--dijo
+sentandose al lado de la chimenea, tan cerca que, por milagro, no ardia.
+
+Se tosto por delante y por detras, en tal forma, que, cuando Rafael fue
+a coger la silla, quemaba.
+
+--iQue atrocidad! Mirad, chicos, como ha dejado Amparo la silla.
+
+Todos pusieron las manos sobre ella y se admiraron.
+
+--iComo tendra esa mujer el cuerpo! Vamos a verlo--dijo Castro avanzando
+hacia ella.
+
+--iEh, nino, alto! que yo soy de mirame y no me toques.... Bueno, si
+quereis tocad la espalda--anadio generosamente.
+
+Y uno tras otro fueron poniendo la palma de la mano en la espalda de
+aquel hermoso animal que, efectivamente, casi quemaba.
+
+--Ahora vais a ver como me las compongo con los boquerones--dijo
+sentandose--. Porque supongo que te habras acordado de mi--anadio
+levantando la vista hacia Pepe Castro.
+
+Este hizo una senal afirmativa y empujo suavemente a Manolito Davalos
+para que se sentase al lado de su ex querida. Era curioso ver la extrana
+turbacion que se apoderaba del tocado marques cuando se ponia cerca de
+la Amparo. Esta mujer le fascinaba de tal suerte que se mostraba
+confuso, ruborizado, sin saber que decir ni hacer. Los companeros, que
+lo sabian, mirabanle con disimulo y enviaban sonrisas y guinos a la
+joven, la cual adoptaba un continente protector, maternal, con el. Se
+reia como los demas de aquella extrana y furiosa pasion; pero en el
+fondo se sentia halagada por ella.
+
+Rafael Alcantara, que ya habia pellizcado en todos los platos de
+entremeses, volvio a gritar:
+
+--Senores, que venga por Dios esa cena, porque voy a pillar una
+indigestion de aceitunas.
+
+Acomodaronse todos, al fin. Dos mozos comenzaron a servir los platos.
+Amparo desdeno el _consomme_; pero cuando trajeron unos filetes de
+_boeuf macedoine_ se colmo de tal modo el plato que los amigos
+comenzaron a darse de codo y a reir.
+
+--iAh! ?vosotros pensais que soy una nina tisica de las que cantan _La
+Stella confidente_?... iYa vereis, ya!
+
+Rafael saco la conversacion del duque de Requena, pero la Amparo corto
+las bromas.
+
+--Vamos, dejadle en paz. Ya que paga, que se divierta el pobre como
+pueda.
+
+Aunque todo el mundo sabia que tenia esclavizado al archimillonario, no
+gustaba que se rieran a su costa. Del duque pasaron a su hija. Rafael
+contaba pormenores terribles, repugnantes. Las mujeres se ensanaron con
+ella vengandose de su hermosura, su elegancia y su orgullo. Castro, en
+vez de acudir a la defensa, contentose con sonreir discretamente y
+exclamar con negligencia:
+
+--iNo sabeis lo que decis!
+
+Aquella sonrisa, aquel tono superior y desdenoso, querian sin duda
+significar que era ridiculo hablar de las interioridades de Clementina
+en presencia de el. Pusieronse sobre el mantel las honras de otra
+porcion de senoras y caballeros. Entre copa y copa de _borgona_, entre
+bocado y bocado de salmon con mayonesa quedaron todas perfectamente
+arregladas. Manolito no terciaba en la conversacion. Feliz con sentir el
+traje de Amparo rozando con sus piernas, echandole de vez en cuando
+miradas intensas de apasionado deseo, acudiendo a servirla con solicitud
+de esclavo medroso, se apretaba a veces mas de la cuenta contra su
+idolo, acometido de rabiosa pasion. Cuando esto sucedia, el idolo le
+arrimaba por debajo de la mesa crueles taconazos y pellizcos que le
+volvian a la razon. Fuera de esto se mostraba amable con el, le trataba
+como a un nino, le daba bocaditos del plato en que ella comia y le hacia
+mimos cogiendole la barba con la punta de los dedos. Pero el pobre,
+antes de terminar la cena, se vio acometido de un golpe de tos; se puso
+rojo; queria echar, con grandes esfuerzos de su cuerpo, algo que no
+acababa de salir. Este algo era nada menos que una sarta de rails de
+ferrocarril que al loco marques se le antojaba que tenia dentro del
+cuerpo. Los demas, que sabian de esta alucinacion, sonreian con
+expresion de lastima y burla. Rafael Alcantara exclamo cinicamente:
+
+--iDale, dale, que es lagarto!
+
+El pobre Manolo se volvio hacia el, sudoroso, encendido, y le dijo con
+acento de reproche:
+
+--Si tu te encontrases como yo, no te reirias, Rafael.
+
+--iTiene razon, tiene razon!--exclamo la Amparo indignada--.Vaya una
+gracia, burlarse de un amigo enfermo.
+
+Y para indemnizarle de aquel agravio le ayudo a sentarse en un divan, le
+limpio el sudor con su panuelo y le dio unos cuantos besos. Luego vino a
+sentarse de nuevo y siguio devorando lo que le ponian delante. Llego el
+turno a los boquerones preparados expresamente para ella. Era uno de los
+gustos plebeyos que conservaba. Tantos engullo, que excito la admiracion
+y la risa de los comensales. Socorro dijo, sin embargo, por lo bajo a su
+querido, "que daba asco verla comer". Creia de buen tono padecer de
+dispepsia y comer poco. Amparo remojaba los bocados con tantos y tan
+formidables sorbos de _borgona_, que dejaba siempre la copa temblando.
+Comia y bebia como un labrador en dia de boda, y hacia gala de ello.
+
+Ramoncito no se hallaba en disposicion de experimentar los goces de la
+nutricion animal. Dijo que habia tomado chocolate en casa de Osorio;
+pero no era cierto. Lo que habia tomado era veneno, con los obsequios
+que su amigo, el conde de Agreda, tributo por mas de una hora a
+Esperanza.
+
+--Oye, feo, ?por que no comes?--le dijo Amparo volviendose de repente
+hacia el--. ?Es verdad que la chiquilla de Calderon no te hace caso? Te
+doy la enhorabuena, hijo, porque debe de tener mucho humor herpetico.
+
+Maldonado, que estaba ya desabrido con ella desde la frase de la tarde,
+se puso encendido. Conteniendose a duras penas le dijo con voz ronca:
+
+--Lo que te prevengo seriamente es que no vuelvas a ocuparte delante de
+mi de esa nina....
+
+Amparo le miro fijamente con aire de desafio.
+
+--?Y por que, rico mio?
+
+--Porque las mujeres como tu no pueden hablar de ciertas cosas sin
+profanarlas--dijo temblando de colera el concejal.
+
+--iJa, ja! Abrid los balcones, chicos, porque este chavo tiene
+calor--dijo con risa sarcastica; y enfureciendose de pronto:--iMira,
+nino, no me vengas con infundios! Tu eres un mamarrachillo y ella un
+saco de pus. ?Lo oyes bien?
+
+La noble faz de Ramoncito se descompuso al escuchar estas pesadas
+palabras. Todo su cuerpo se estremecio de furor. No se sabe que acto
+barbaro e insano hubiera realizado a no sujetarle Castro por la manga
+del frac, diciendole:
+
+--Dejala, hombre. ?No ves que tiene ya mucho alcohol en la cabeza?
+
+Castro tenia del otro lado a la Nati. Sin saber por que razon, pues
+nunca le habia sido muy simpatica, le dio toda la noche por servirla y
+requebrarla en voz baja. Cuando se puso un poco alegre, le dijo a
+Alcantara que estaba del otro lado:
+
+--Con tu permiso, Rafael, voy a dar un beso a Nati.
+
+Y se lo dio sin aguardar respuesta.
+
+Rafael no hizo maldito el caso. Poco despues volvio a decir:
+
+--?Permites, Rafael?
+
+Y izas! le encajo otro beso. La bromita le parecio tan bien, que no se
+pasaban cinco minutos sin que la repitiese. Nati la encontraba
+deliciosa; se reia, presentando la mejilla a los labios del hermoso
+salvaje. Rafael, al principio, tambien la encontro graciosa y respondia
+gravemente a la pregunta de su amigo:
+
+--Lo tienes. Pene, lo tienes.
+
+Pero al cabo fue pareciendole pesada, y entre bromas y veras concluyo
+por decirle:
+
+--Basta, Pepe; no abuses del fisico.
+
+A los postres, el mozo les dijo que un senorito que cenaba en un
+gabinete proximo con una senora, bebia una copa de _champagne_ a su
+salud.
+
+--?Quien es ese senorito? ?Le conoces?
+
+El mozo sonrio discretamente.
+
+--Me ha prohibido decir su nombre.
+
+--?Es un amigo?
+
+--Si, senor conde: es un amigo.
+
+--Pues alla voy--dijo Leon.
+
+Y salio de la estancia. A los pocos instantes volvio a entrar con
+Alvaro Luna y su querida la Conchilla. Les hicieron una ovacion. Rafael
+se adelanto con la copa en la mano y canto:
+
+ --Murio Alvarito,
+ Dios le tenga en gloria;
+ Bebamas una copa a su memoria.
+
+Hizo gracia la ocurrencia porque Alvaro se habia batido por la tarde.
+Pepe Castro le abrazo.
+
+--Ya sabiamos que habias salido bien. ?Has pinchado al coronel?
+
+--Si, en un brazo.
+
+--?Como fue eso?
+
+--Veras tu....
+
+Y le conto los pormenores del lance. Todas se acercaron para escuchar.
+El coronel se habia levantado los pantalones al llegar al jardin y se
+habia remangado la camisa como un carnicero. Ataco furiosamente; pero se
+fatigaba en seguida, como hombre obeso que era y algo tocado del
+corazon. Descansaron seis veces. Al fin, harto ya de tanto bregar, le
+habia tirado con decision una estocada al pecho amagandole antes un tajo
+a la cabeza. No tuvo tiempo mas que a poner delante el brazo izquierdo,
+que quedo atravesado.
+
+--Crei que le habia matado, porque cayo redondo al suelo.
+
+--Asi, asi. No hay cosa mas ridicula que andar dibujando tajos en el
+aire y haciendo ruido con los sables como en el teatro. Un buen golpe
+recto, partiendo de la inmovilidad, iesa es la manera de concluir
+pronto!
+
+ --Murio Alvarito,
+ Dios le tenga en gloria;
+ Bebamos una copa a su memoria.
+
+volvio a cantar Rafael con voz engolada levantando la copa de
+_champagne_.
+
+--Vamos, a este chavo ya se le ha subido San Telmo a la gavia--dijo la
+Amparo.
+
+Pepe y Alvaro sonrieron y continuaron comentando el lance. Los demas,
+menos Conchilla, les fueron dejando; se pusieron a charlar con
+animacion, trincando a la vez de lo lindo. Rafael estaba empenado en que
+Ramoncito les contara sus amores. ?Se habia declarado ya a la hija de
+Calderon? ?Le habia dado esperanzas? La verdad es que la nina no
+encontraria, por mucho que buscase, partido tan ventajoso como el de
+Ramoncito, un muchacho formal, en buena posicion, con un porvenir en la
+politica....
+
+Aunque Alcantara parecia que hablaba en serio y expresaba las mismas
+ideas que al propio Ramoncito le bullian constantemente en la cabeza,
+este recelaba, y con razon, de su buena fe. Ademas, la presencia de
+aquellas mujeres, y mas especialmente la de Leon, le molestaba mucho.
+Rechazo, pues, con mal humor todas las instancias que le hicieron para
+que abriese su pecho, y les rogo, muy fruncido y encrespado, "que
+hiciesen el favor de no romperle mas la cabeza". Con esto desistieron de
+reirse a su costa y la emprendieron con Manolita Davalos. El joven
+marques, desde un divan donde yacia solitario, contemplaba sin pestanear
+en extatica adoracion a su ex querida.
+
+--Ven aca, Manolito; acercate un poco, hombre--le dijo Leon.
+
+--?Para que?--pregunto el marques aproximandose con semblante
+avergonzado.
+
+--Para que charlemos un poco.... Y para que estes cerca de lo que mas
+quieres.... Haces bien en estar enamorado de esta barbiana. Todo se lo
+merece. No hay en Madrid una mujer que le ponga el pie delante en
+hermosura, en garbo, en salero.... iQue ojos! ique cejas! ique boquita
+de rosa!... iHasta las orejas! iMira que primor de oreja!... Me las
+comeria cada una de un bocado.... iUy! iuy! iuy!
+
+Nati le habia echado un feroz pellizco en el brazo.
+
+--Para que no vuelvas a echar piropos a nadie delante de tu mujer--dijo
+medio en serio, medio burlando.
+
+--Chico, si me hubieses dicho todo eso por la manana me hubiera durado
+todo el dia--le dijo Amparo riendo--. Pero ahora ... ya ves, nos
+dormiremos en seguida....
+
+--Pero vamos a ver. Amparo--manifesto Rafael afectando seriedad--. ?Por
+que has dejado a Manolo, un chico joven, simpatico, de las primeras
+familias de Espana, por un tio asqueroso, viejo, baboso como Salabert?
+
+El chiflado marques hizo un gesto de contrariedad.
+
+--Dejanos en paz, Rafael.
+
+Amparo, poniendose seria tambien, le contesto:
+
+--Yo no le he dejado. Nos hemos dejado mutuamente, por conveniencia de
+ambos. No dira el que yo le he despedido....
+
+Manolo asintio con la cabeza por no contrariar a su idolo, aunque otra
+cosa le constase.
+
+--Pues es una lastima, porque el sigue mas chalao por ti que nunca.... Y
+tu, aunque aparentes lo contrario, creo que algo te queda alla en el
+fondo.
+
+Leon se mordio los labios para no soltar el trapo.
+
+--Mira, tu, nino--expreso la Amparo con tono y ademanes persuasivos--;
+vosotros nos juzgais peores de lo que somos. Yo no dire que algunas
+veces no obremos por capricho, y que no seamos ligeras e interesadas....
+Pero hay ocasiones en que las circunstancias nos arrastran. Una mujer se
+pone en tren de vestir con elegancia, de tener palco en los teatros, de
+gastar coche, y llega a acostumbrarse a estas cosas como vosotros a
+fumar y tomar cafe. Llega un dia en que si quiere dar gusto a su
+corazon, va a verse privada de todo esto, y a caer en la miseria. Tu
+comprenderas que se necesita mucha virtud y mas amor que el de Romeo y
+Julieta para echarlo todo a rodar y sacrificarse a vestir de percal otra
+vez y a vivir en una buhardilla. Chico, por lo mismo que nosotras hemos
+conocido bien la pobreza, sabemos mejor que vosotros lo agradable que
+es. Yo me he comprometido con Salabert porque tiene mucho dinero y puede
+satisfacer todos mis caprichos. No necesitaba decirtelo.... Por lo
+demas, si fuera a dar gusto a mi corazon demasiado sabeis, y demasiado
+lo sabe el, que yo nunca he querido a nadie de verdad mas que a Manolo.
+
+Escuchando estas palabras, al loco marques se le arrasaron los ojos de
+lagrimas. Tomo la mano de su ex querida y la beso con la misma devocion
+y ternura que una reliquia. Leon se levanto de prisa porque no podia
+tener la risa en el cuerpo. Las mujeres, siempre compasivas con los
+extravios de la pasion por ridiculos que sean, le contemplaron con
+curiosidad y lastima. Solo Rafael permanecio grave.
+
+--Francamente, no puedo presenciar ciertas escenas sin conmoverme--dijo
+levantandose de la silla afectando una tristeza que hizo sonreir a la
+misma Amparo.
+
+Justamente en aquel momento, Alvaro Luna se despojaba del frac para
+mostrar a Castro y a su querida una pequena herida que el sable del
+coronel le habia hecho. Rafael, Leon, Nati, Ramoncito y Manolo Davalos
+se acercaron. El noble salvaje se remango la camisa y dejo ver el
+antebrazo, donde habia una senal roja bastante larga.
+
+--Diablo; ha sido un golpecito regular--dijo Castro.
+
+--Un planazo--manifesto Alvaro.
+
+--No; mas bien parece que ha sido con el corte. Lo que hay es que
+pegando enteramente a plomo y no tirando un poco del sable al mismo
+tiempo, el corte suele embotarse. Por eso no ha rajado la piel, y en vez
+de herida resulto contusion.
+
+Conchilla, que miraba el brazo de su amante con tristeza y sobresalto,
+se precipito al fin sobre el y le beso la cicatriz con transporte, sin
+importarle las risas y las cuchufletas que esto produjo.
+
+Amparo y Socorro se habian quedado sentadas al lado de la mesa, una
+frente a otra. Si se ha de decir la verdad, Amparo, naturaleza violenta,
+irascible, sin pizca de imaginacion y de inteligencia limitadisima,
+habiase olvidado enteramente del desabrimiento que con la Socorro habia
+tenido; le dirigia la palabra con la misma confianza y desenfado que
+antes. Mas esta, porque su caracter fuese mas receloso y susceptible, o
+porque el vino la privase del juicio, o por ambas cosas a la vez seguia
+mostrandose taciturna y hostil hacia su amiga. Respondia con marcada
+frialdad a sus observaciones y hasta algunas veces se advertia en sus
+labios cierto gesto de desden. La Amparo, que no tenia un temperamento
+observador, concluyo sin embargo por observarlo.
+
+--Oyes, chica, ?que es lo que tienes? ?Te dura todavia el enfado?
+
+--?A mi? iCa! Yo no puedo enfadarme contigo.
+
+Estas palabras parecian un testimonio de carino y confianza. Sin
+embargo, las pronuncio en un tono tan extrano, que la Amparo se la quedo
+mirando fijamente antes de replicar.
+
+--Pues hija--dijo al cabo--, yo te confieso que puedo enfadarme con
+todo el mundo y contigo tambien si me llegases a hacer alguna ofensa.
+
+--Pues yo, contigo, no--replico con una sonrisa particular la Socorro.
+
+Amparo volvio a mirarla fijamente y con sorpresa.
+
+--?Que quieres decir con eso, que me desprecias?
+
+--Lo que tu quieras--profirio con el mismo gesto de desden.
+
+Una arruga profunda aparecio en el entrecejo de Amparo; senal de
+tormenta.
+
+--Mira, chica, tengamos la fiesta en paz. Te vas haciendo muy picante y
+ya sabes que tengo muy poca paciencia--dijo con voz sorda.
+
+--De lo que menos caso hago yo es de tu paciencia, hija mia. Te he
+venido a decir bien claramente que no quiero trato contigo. Al parecer,
+no quieres acabar de entenderlo. Tu y yo no hemos mamado la misma leche
+ni hemos tenido los mismos principios. Por eso no nos entendemos. Si
+algun resentimiento tienes conmigo, como yo jamas te he tenido miedo
+ninguno, podemos resolverlo cuando quieras. Mira, aqui traigo este
+juguete para castigar a los desvergonzados.
+
+Al mismo tiempo saco del bolsillo una llave inglesa y la puso sobre la
+mesa.
+
+Verla Amparo, apoderarse de ella con impetu feroz, y dar un terrible
+golpe en la cara a su duena, fue instantaneo. La Socorro cayo de la
+silla soltando cuatro chorros de sangre por los cuatro agujeros que los
+pinchos del instrumento la hicieron. El susto, para los que alli estaban
+fue grande, pues no habian advertido la disputa. Todos corrieron
+presurosos a levantar a la herida. Hubo unos instantes de confusion en
+que nadie se daba cuenta de lo que en realidad habia pasado. La Amparo
+se habia puesto terriblemente palida y aun murmuraba sordamente
+denuestos. En cuanto Leon Guzman averiguo, viendo en sus manos la llave,
+lo que habia pasado quiso arrojarse sobre ella, y lo hubiera hecho
+faltando a lo que se debe un caballero, si Pepe Castro y Rafael no le
+hubieran sujetado. No pudiendo realizar sus propositos comenzo a
+increparla.
+
+--iEsto es una infamia! iUna vileza! iEs la accion de un asesino! Desde
+aqui debes ir a la carcel, porque has cometido un delito.
+
+Los mozos, que habian acudido a los gritos, viendo tanta sangre y oyendo
+las palabras del conde, se dispersaron. Alguno de ellos bajo al cafe a
+dar parte a un inspector de policia que alli estaba el cual se presento
+inmediatamente: otros corrieron a avisar a un medico. Subieron dos. La
+herida era de importancia y de consecuencias, porque quedarian senales
+en el rostro. Ordenaron que llevasen acto continuo a la enferma a la
+casa de socorro. Alli no disponian de medios para la cura. El inspector
+manifesto que se veia en la necesidad de conducir la agresora a la
+prevencion y tomar el nombre de los presentes. Entonces todos
+intervinieron con ruegos para que dejase a la Amparo libre,
+respondiendo ellos de las consecuencias. El inspector se nego
+resueltamente. Lo unico que podia hacer era conducirla al Gobierno civil
+en vez de la prevencion y detener el parte al juzgado algun tiempo.
+Aunque casi todos pertenecientes a familias muy distinguidas, ninguno de
+los presentes era un personaje politico (con paz sea dicho de Ramoncito)
+que pudiese desviar ni contener el curso de la justicia. Pero el duque
+de Requena si lo era. Por eso Rafael le dijo en voz baja a la Amparo:
+
+--Mira, chica, lo mejor que puedes hacer es pasar un aviso a Salabert.
+Si no, estas perdida.
+
+--Ya se habra acostado. ?Te encargas tu de llevarselo?
+
+El perdulario vacilo un instante, pero al fin se decidio a prestarle
+aquel servicio, contando sacar de el buen partido.
+
+La herida fue conducida a la casa de socorro en el coche de Pepe Castro,
+acompanada por Leon y un guardia. Amparo fue al Gobierno civil en su
+propio carruaje, con el inspector y Manolito Davalos, que se lo pidio a
+este por favor con lagrimas en los ojos. Alvaro Luna, la Conchilla,
+Nati, Pepe Castro y Ramon les prometieron seguirlos inmediatamente y
+acompanar a la hermosa agresora en su odisea. Pero ya a la puerta de
+Fornos hubo deserciones. Alvaro declaro que le dolia un poco el brazo y
+que iba a curarselo. Conchilla, como es natural, le acompano. La Nati,
+con Castro y Ramon, siguieron a pie hasta el Gobierno. Una vez alli,
+antes de entrar celebraron consejillo. Ramoncito presentaba algunas
+dificultades. El era concejal y no podia "meterse en ruidos", maximo
+cuando las relaciones del Gobernador con el Ayuntamiento venian siendo
+un poco tirantes. Por su parte. Castro declaro laconicamente que todo
+aquello era ridiculo. Naturalmente, siendo ridiculo ?que iba a hacer un
+hombre como el alli? Ademas, anuncio que tenia sueno y este era ya un
+argumento sobradamente poderoso sin necesidad del primero. La Nati tal
+vez hubiera desistido tambien de subir; pero se creia en la obligacion
+de aguardar a Rafael.
+
+En una habitacion bastante sucia del Gobierno esperaban la Amparo y
+Manolito Davalos cuando Nati se les junto. El maniaco marques estaba tan
+tembloroso, tan desencajado y livido como si sobre el pesase una
+terrible desgracia. Su confusion y dolor se aumentaron cuando Amparo le
+ordeno marcharse. No convenia que le viese Salabert alli. Rogo con los
+mayores extremos que le permitiese aguardar el fin de la aventura; pero
+fue en vano. No pudiendo conseguirlo salio al cabo de la estancia, pero
+fue para rondar por los alrededores del edificio como un perro fiel.
+Pocos momentos despues, la Amparo fue llevada al despacho de uno de los
+oficiales, que la recibio sin miramiento alguno, sin levantarse del
+sillon y hablandola en un tono autoritario que la produjo gran
+irritacion. La bilis se le revolvio en el estomago. En poco estuvo que
+no se desvergonzase con aquel mequetrefe; pero el temor de la carcel la
+contuvo. Sin embargo, a pesar de su paciencia, no estuvo en mucho que
+fuese. Si no llegan a la sazon el duque de Requena y Rafael hubiera sido
+mas que probable.
+
+Salabert entro resoplando como de costumbre. A este resuello debia,
+quiza, parte del respeto que en todas partes inspiraba. Solo un hombre
+con cien millones de pesetas de capital se podia autorizar tanto
+resoplido y escupitajo. El oficial se turbo un poco a su vista. El
+banquero, con la perspicacia que le caracterizaba, supo aprovechar este
+predominio.
+
+--?De que se trata, eh? Disputas de chicas.... Algunos golpes.... Nada
+entre dos platos.... Esto se arregla en dos segundos.... Tu, chiquita, a
+la cama.... Manana le daras un beso; la regalaras un brazalete.... Todo
+arreglado, todo arreglado--comenzo a grunir con el desenfado del que
+esta en su casa.
+
+El oficial apenas tuvo valor para murmurar:
+
+--Senor duque, tendria mucho gusto en complacerle ... pero mi
+obligacion....
+
+--A ver, ?donde esta Perico? ?Anda por ahi Perico?--pregunto con el
+mismo despotismo.
+
+--El senor Gobernador se ha retirado ya--manifesto el oficial.
+
+--Pues el secretario.... ?Donde esta el secretario?... A ver, el
+secretario.
+
+Condujeronle a su despacho y se encerro con el. Al cabo de unos minutos
+salio con las mejillas un poco mas amoratadas. El secretario le despidio
+a la puerta con una fina sonrisa burlona. La Amparo se acerco y le
+pregunto:
+
+--?Esta arreglando el asunto?
+
+--Por ahora, si--respondio mordiendo el sempiterno cigarro.
+
+--Pues quiero irme en tu coche--dijo, bajando la voz.
+
+La fisonomia del banquero se oscurecio.
+
+--Demasiado sabes que no puede ser.
+
+--?Que no puede ser?... Ahora veras.... Dame el brazo.... En marcha.
+
+Y cogiendose con fuerza de su brazo le empujo hacia la escalera seguido
+de Nati y Rafael entre las miradas atonitas del oficial, del inspector y
+de los tres o cuatro empleados que alli habia a tales horas.
+
+Una vez en la calle, la hermosa tirana ofrecio su coche a Nati y Rafael,
+y se metio sin vacilar en el del duque, que la siguio taciturno pero
+sumiso. Los nervios de la antigua florista se desataron asi que se vio a
+solas con su querido. Las palabras mas soeces del repertorio de los
+cocheros de punto brotaron a sus labios temblorosos. Pateo, juro,
+rechino los dientes, profirio mil estupidas amenazas. Por ultimo,
+cogiendo al banquero por la solapa de su gaban de pieles, le dijo
+atropellandose por la ira:
+
+--Por supuesto; esos dos puercos, el empleado y el inspector, quedaran a
+escape cesantes.
+
+--Veremos, veremos--respondio el duque, inquieto y confuso.
+
+--Ya esta visto. Hasta que me traigas su cesantia no te presentes en mi
+casa, porque no te recibo.
+
+
+
+
+IX
+
+#Los amores de Raimundo.#
+
+
+La nueva aventura amorosa de Clementina se desenvolvia de un modo tan
+pueril como grato para ella. Despues de aquella inoportuna vuelta de
+cabeza, que tanto la habia avergonzado, se guardo bien, durante algunos
+dias, de mirar hacia atras, aunque el saludo que enviaba a Raimundo
+fuese cada vez mas expresivo y afectuoso. El capricho (por no darle
+mejor nombre, pues no lo merecia) fue echando, no obstante, tanta raiz
+en su imaginacion, que concluyo por volverse otra vez; al dia siguiente
+tambien; al otro igual, encontrando siempre los gemelos del joven
+clavados sobre ella. Por fin, un dia se volvio desde la esquina y le
+hizo un nuevo saludo con la mano.
+
+"Vamos, he perdido la vergueenza", murmuro despues poniendose colorada. Y
+tan verdad era, que desde entonces no paso otra vez sin hacer lo mismo.
+
+Pero aquella situacion, aunque graciosa y original, iba pareciendole
+pesada. Su temperamento fogoso no le permitia gozar jamas con
+tranquilidad del presente, la impulsaba a buscar con afan un mas alla, a
+precipitar los acontecimientos, aunque muchas veces, en lugar del placer
+apetecido, quedase envuelta en los escombros del alcazar que su fantasia
+habia levantado. En esta ocasion, sin embargo, tenia mejores motivos que
+otras veces para desear salir de ella. Era tan falsa, que tocaba en los
+lindes de lo ridiculo. A solas consigo misma solia confesarselo.
+
+"La verdad es que, bien mirado, yo le estoy haciendo el oso a ese
+muchacho. Parezco una dama de la isla de San Balandran."
+
+Mas, aunque todos los dias se proponia dar un corte a aquella aventura
+no saliendo mas a pie, o cruzando por delante de la casa de Raimundo sin
+levantar la mirada o, a todo mas, dirigiendole un saludo frio, es lo
+cierto que no tenia fuerza de voluntad para llevar a cabo su proposito.
+Ni siquiera para dejar de enviar el consabido adios desde la esquina.
+Una cosa la preocupaba sobremanera. Y es que el joven, viendo las
+claras senales que ella daba de arrepentimiento, las pruebas un tanto
+humillantes de su simpatia hacia el, no se apartase de la obediencia, no
+la siguiese jamas ni buscase ocasion de encontrarse con ella en el
+paseo. Esto, a la larga, iba irritando su amor propio. Parecia que aquel
+senor tomaba con demasiada aficion el papel contrario. Pensando en esto,
+algunas veces llega a encolerizarse. Mas al cruzar de nuevo por delante
+de el le veia tan risueno, tan feliz, con tales deseos de saludarla, que
+el negro fantasma de la soberbia se desvanecia y entraban de nuevo en su
+pecho a torrentes la simpatia y el caprichoso deseo de amar y ser amada
+de aquel nino.
+
+?En que pararia todo aquello? En nada probablemente. Sin embargo, hacia
+lo posible por que siguiese adelante y cuajase; no cabia duda. Al ver
+paralizado su deseo por causas que no podia definir claramente, crecia y
+se transformaba poco a poco en aspero apetito. Una tarde en que el
+desencanto y la amargura habian invadido su pecho en que iba pensando
+seriamente, al caminar por la calle de Serrano, en abandonar por
+completo aquella ridicula aventura, al pasar por debajo del mirador
+despues de haber saludado al joven, sintio caer sobre ella un punado de
+flores deshechas. Levanto la vista y le envio una afectuosa sonrisa de
+reconocimiento. Aquella lluvia refresco su alma, reanimo su desmayado
+capricho. Entonces se puso a buscar con afan un medio de acercarse
+nuevamente a Raimundo. Penso en escribirle pidiendole perdon de su
+visita y sus palabras severas; pero ya era tarde para ello. Despues
+imagino que acaso entre sus amigos, particularmente entre los
+periodistas, hubiese alguno que le conociera y por el cual le podia
+enviar un recado de atencion. Lo desecho como peligroso. Hasta se le
+paso por la cabeza hacerle sena para que bajase y darle una explicacion
+de palabra; pero tampoco oso hacerlo. Era demasiado humillante.
+
+La casualidad vino en su ayuda resolviendo el asunto a su placer, cuando
+menos lo pensaba. Una noche se encontraron en el teatro de la Comedia.
+Raimundo, que transcurrido el ano de luto solia ir de vez en cuando,
+estaba con su hermana en las butacas. Ella ocupaba un palco bajo frente
+a ellos. Se saludaron carinosamente, y durante largo rato hubo entre el
+joven y la hermosa dama un tiroteo de miradas y sonrisas que llamo
+extremadamente la atencion de Aurelia.
+
+--?Pero, que es esto? ?Has vuelto a hablar con esa senora?
+
+--No.
+
+--Entonces, ?que significa tanta sonrisa? Pareceis amigos intimos.
+
+--No se--replico el joven algo confuso--. Se manifiesta muy afectuosa
+conmigo. Quiza suponga que me ha ofendido cuando fue a casa y quiera
+desagraviarme.
+
+En el primer entreacto Aurelia recibio un hermoso ramo de camelias que
+le trajo una florista.
+
+--De parte de aquella senora que esta en el palco numero once.
+
+La nina alzo los ojos y vio a Clementina que la miraba risuena. Los dos
+hermanos dieron las gracias con fuertes cabezadas. Aurelia se puso muy
+colorada.
+
+--?No te parece--le dijo su hermano--que debo subir a dar las gracias a
+esa senora?
+
+Era natural. Raimundo, cuando bajo el telon por segunda vez, la dejo por
+unos instantes sola y subio al palco de la dama. Una sonrisa feliz
+ilumino el semblante de esta al ver al joven en la puerta. Le recibio
+como a un antiguo amigo; le mando sentarse a su lado; entablo con el
+platica reservada, dejando en completo abandono a su obligada companera
+Pascuala. Por fortuna para esta no tardo en llegar Bonifacio, que no
+tomaba jamas butaca cuando sabia que la familia de Osorio tenia palco en
+algun teatro.
+
+--Veo con satisfaccion que no me guarda usted rencor--le dijo en voz
+baja dirigiendole una larga mirada insinuante--. Hace usted bien. Eso
+prueba que tiene usted corazon y talento. Le confieso con toda
+ingenuidad que me equivoque de medio a medio en la apreciacion de su
+conducta y su persona. Es tan cierto esto que cuando sali de su casa de
+buena gana me hubiera vuelto a pedirle a usted perdon.... Si no de
+palabra, con los ojos y el gesto debio usted comprender que se lo he
+pedido despues muchas veces....
+
+Todavia le dio otros tres o cuatro pases superiores, de verdadero
+maestro, con los cuales arreglo la cabeza al pobre Raimundo, esto es, le
+dejo inmovil, confuso, fascinado, como ella le queria, en suma. Al mismo
+tiempo explico con habilidad aquellas manifestaciones de simpatia un
+poco extranas cuyo recuerdo la avergonzaba.
+
+Sin dejarle tiempo a reponerse le pregunto con interes por su hermanita,
+por su vida, por sus mariposas. Raimundo contestaba a sus preguntas con
+sobrado laconismo, no por frialdad, sino por su falta de mundo. Pero
+ella no se desconcertaba. Seguia cada vez mas carinosa envolviendole en
+una red de palabritas lisonjeras y de miradas tiernas. Cuando mas
+embebida y aun puede decirse entusiasmada se hallaba reconquistado a su
+juvenil adorador, he aqui que aparece en el pasillo de las butacas Pepe
+Castro, correctamente vestido de frac, las puntas del bigote engomadas,
+finas como agujas, los bucles del cabello pegados coquetamente a las
+sienes, el aire suelto, varonil, displicente. Derramo primero su mirada
+fascinadora, olimpica, por las butacas, dejando temblorosas y subyugadas
+a todas las ninas casaderas que por alli andaban esparcidas: despues,
+con arranque sereno como el vuelo de un aguila, alzola al palco numero
+once. No pudo reprimir un movimiento de sorpresa. ?Con quien hablaba
+Clementina tan intimamente? No conocia a aquel joven. Le dirigio sus
+diminutos gemelos. Nada, no le habia visto en su vida. Clementina, que
+advirtio la sorpresa de su amante, despues de responder al saludo
+redoblo su amabilidad con Raimundo, volviendose enteramente hacia el,
+acercando el rostro para hablarle, haciendo mil monerias destinadas a
+llamar la atencion del noble salvaje y a preocuparle. Sentia un goce
+maligno en ello. Castro habia llegado a serle indiferente. Dirigio este
+por largo rato los gemelos a Raimundo de un modo impertinente y hasta
+provocativo. Nuestro joven le pago con algunas inocentes miradas de
+curiosidad, porque no tenia el honor de conocer al terror de los
+maridos.
+
+Comprendiendo que su hermana estaria impaciente, aunque desde el palco
+no la perdia de vista, se alzo de la silla para despedirse.
+
+--Seremos amigos ?verdad?--le dijo la hermosa dama reteniendole por la
+mano--. Muchos recuerdos a su hermanita. Necesito darle una satisfaccion
+de aquella brusca y extrana visita, y se la dare. Digale usted que uno
+de estos dias la voy a sorprender en medio de sus faenas caseras.... Me
+interesan ustedes muchisimo, dos hermanitos tan jovenes viviendo
+solos.... Adios, Alcazar: lo dicho.
+
+Cuando bajo del palco un poco aturdido y se sento de nuevo al lado de
+Aurelia, le dijo esta:
+
+--iQue hermosa es esa senora!... Pero yo sigo creyendo que no se parece
+a mama.
+
+Raimundo, que no se acordaba en aquel momento de tal parecido, sintio un
+leve estremecimiento y balbucio:
+
+--Pues yo le encuentro un cierto aire....
+
+Ahora ya no era mas que aire. El joven comenzaba a sentir
+remordimientos. La impresion que Clementina le causaba no era la misma
+de respetuosa devocion que antes de haber trabado de tan singular manera
+conocimiento con ella.
+
+Pepe Castro, asi que le vio en las butacas, comenzo a mirarle con fijeza
+tratando sin duda de analizarle. Como quiera que aquel muchacho rubio no
+pertenecia a la elevada sociedad que el frecuentaba, pasosele por la
+imaginacion (porque tenia imaginacion y todo), que bien pudiera ser el
+mismo perseguidor de quien tanto se habia quejado en otro tiempo
+Clementina. Como es natural, esta sospecha no le excito a mirarle con
+mas simpatia. Raimundo estaba tan atento a contemplar el palco de la
+senora de Osorio, que no reparo en la provocativa insistencia del
+tenorio. Este, cansado al fin, subio a saludar a su querida. Sentose a
+su lado, en la misma posicion que un momento antes habia estado
+Raimundo, quien al verle de esta suerte sintio un extrano malestar,
+cierta vaga tristeza que no trato de definir. Sin embargo, observo que
+la dama estaba muy risuena y el gallardo caballero muy serio, y que a
+ella no le faltaba tiempo para echar frecuentes miradas a las butacas,
+lo cual ponia al otro cada vez mas enfurrunado y sombrio.
+
+--?Has reparado como te mira esa senora?--pregunto Aurelia a su
+hermano--. Parece como si le gustases.
+
+--iQue tonteria! exclamo el ruborizandose--. iVaya un buen mozo que soy
+yo! Si fuese el caballero que ahora tiene al lado....
+
+Aurelia protesto riendo. No; su hermano era mas guapo que aquel soldado
+de cromo con rosetas en las mejillas como las bailarinas.
+
+Cuando termino la representacion, Raimundo pudo ver, no sin cierto
+sentimiento de celos, a Clementina aguardando en el vestibulo su lando
+en compania del mismo caballero. Saludole aquella con tanto afecto, que
+Castro, cada vez mas inquieto, volvio a dirigirle una larga e intensa
+mirada de analisis.
+
+Por espacio de algunos dias el joven entomologo espero con zozobra que
+Clementina se detuviese a la puerta de su casa y subiera a cumplir la
+promesa. Sus esperanzas quedaron defraudadas. La dama cruzaba como
+siempre con su pasito vivo y menudo, le saludaba carinosamente primero,
+y desde la esquina volvia a hacerle el consabido adios con la mano. Cada
+vez que salvaba la puerta, el corazon de Raimundo se encogia, se ponia
+de mal humor. "Vaya, se le ha olvidado, decia para si: no volvere a
+hablar mas con ella, como la casualidad no nos vuelva a juntar en algun
+sitio". Empezo a ayudar a la casualidad asistiendo con mas frecuencia al
+teatro de la Comedia, pero no logro verla. Al teatro Real, donde
+seguramente estaba, no se atrevia a ir por el temor de que pensase que
+aun duraba la persecucion. Por que se le habia metido en la cabeza que
+habia de subir a su casa precisamente a aquella hora y no a otra, no lo
+podemos explicar. Lo que si afirmaremos es que fueron inmensos su
+asombro y turbacion cuando una manana Clementina se dejo entrar por la
+casa. Pregunto desde luego por la senorita. Aurelia la recibio en la
+sala y paso inmediatamente recado a su hermano. Cuando este se presento,
+la dama se hallaba instalada en el sofa charlando con el desembarazo de
+una amiga que el dia anterior les hubiese visitado.
+
+--Conste que esta visita no es para usted--le dijo sonriendo y
+tendiendole su mano enguantada.
+
+--No me atreveria yo a imaginarlo, senora--replico el apretandosela
+timidamente.
+
+--iPor si acaso! No le creo a usted fatuo, pero las mujeres debemos
+siempre vivir prevenidas.
+
+En la soltura y en el tono jocoso que adoptaba se podia advertir cierta
+afectacion. Su voz estaba ligeramente alterada. Alrededor de los ojos
+habia esa palidez que denuncia siempre la emocion que embarga el
+espiritu. La visita fue corta, pero en ella tuvo tiempo para lisonjear a
+la nina con muchas palabras delicadas, con efusivos ofrecimientos. La
+hizo prometer que iria a verla algun dia. Si no le gustaba la sociedad,
+que fuese por la tarde y charlarian un rato solitas. Le ensenaria su
+casa y algunas labores. La orfandad y la juventud de Aurelia la
+impresionaban. Ya que ella tenia la dicha de parecerse a su madre un
+poco, como afirmaba Raimundo, se creia con cierto derecho a su afecto.
+
+--Nada; cuando usted se aburra aqui sola, se viene usted a mi casa que
+esta cerquita, y nos aburriremos juntas, que siempre es mas llevadero.
+
+La pobre Aurelia, confundida por aquella amabilidad y charla
+mundanales, no hacia mas que sonreir. Cuando se levanto para
+despedirse, dijo:
+
+--Queda usted encargado, Alcazar, de recordar a Aurelia su palabra. En
+cuanto a usted puede hacer lo que guste. Con los sabios no me atrevo a
+insistir porque se les molesta cuando menos se piensa....
+
+Habiendo recobrado por completo su aplomo les hablaba en un tono amable,
+protector, un poco maternal. Todavia en la escalera les entretuvo unos
+momentos con su conversacion desenvuelta e insinuante a la vez y les
+reitero con gracia todos sus ofrecimientos. No consintio que Raimundo la
+acompanase. Se fue sola dejando una estela perfumada que este aspiro con
+mas placer que su hermana. Porque Aurelia luego que cerraron la puerta
+guardo silencio. A las frases de elogio que Raimundo tributo
+calurosamente a la dama, asintio en un tono laconico que le apago los
+fuegos.
+
+Hay que confesarlo. La impresion primera de adoracion filial que
+Clementina inspiro al joven entomologo se habia ido desvaneciendo poco a
+poco o, por mejor decir, confundiendo con otra inclinacion menos santa,
+aunque guardando algo de ella. Como en todos los hombres alejados del
+trato de mujeres, dedicados exclusivamente al estudio, la vision del
+sexo y el reconocimiento de la ley divina del amor fueron vivos e
+intensos. Al dia siguiente de la visita de Clementina ya queria que
+Aurelia se la pagase, manifestando por supuesto tal deseo timidamente y
+con palabras embozadas. Pero su hermana le demostro la conveniencia de
+aguardar algun tiempo y el se resigno. Al fin se realizo la visita.
+Aurelia paso una tarde en el _boudoir_ de la senora de Osorio. Raimundo,
+despues de muchas vacilaciones, no se atrevio a ir con ella.
+
+A los tres o cuatro dias se presento de nuevo Clementina en casa de los
+jovenes a convidarles para ir por la noche al Real. Fue un verdadero
+apuro para ellos. Raimundo no tenia frac, Aurelia no poseia tampoco un
+guardarropa muy provisto. Sin embargo, fueron. Un pariente presto al
+joven su frac: Aurelia se puso los mejores trapitos del armario. Al dia
+siguiente Raimundo se encargo un traje de etiqueta en la mejor sastreria
+de Madrid. No solo hizo esto, sino que tambien, sin dar parte a su
+hermana, fue a la contaduria del teatro Real y tomo un abono de butaca
+cerca de la platea de Osorio, en el mismo turno.
+
+La intimidad crecio pronto entre ellos, gracias a los esfuerzos de
+Raimundo. Porque su hermana, aunque elogiaba tambien la amabilidad de su
+nueva amiga, oponia una resistencia sorda y pasiva a frecuentar su
+trato. Por mas que hacia no lograba borrar de su espiritu la manera
+extrana de comenzar aquella amistad, ni se le podia ocultar el fondo de
+falsedad que en ella existia. Conociendolo Raimundo procuraba con afan
+desvanecer sus aprensiones, unas veces directa, otras indirectamente.
+Era Aurelia una muchacha mas bien fea que linda, como ya hemos dicho, de
+buen sentido y de honrado corazon. La adoracion que sentia por
+Raimundo, inculcada por su difunta madre, no le impedia conocer las
+partes flacas de su caracter, debil, impresionable con exceso y pueril.
+Realmente en este aspecto ella representaba el elemento masculino y el
+el femenino dentro de la casa. Lloraba el con extremada facilidad; ella
+dificilmente. Sentia el extranas aprensiones, desfallecimientos, a veces
+verdaderas alucinaciones; ella tenia el sistema nervioso perfectamente
+equilibrado. Era sana y maciza; el, enfermizo y lacio. En los meses que
+siguieron a la muerte de la madre, Raimundo, sacando fuerzas de flaqueza
+con la idea de proteger a su hermana, se habia mostrado mas resuelto y
+varonil. Andando el tiempo el temperamento recobro sus derechos, cayo de
+nuevo en sus manias pueriles, en su impresionabilidad femenil, al paso
+que ella se crecia descubriendo un temperamento firme, equilibrado y
+recto.
+
+No le costo mucho trabajo a Clementina someter, fascinar enteramente al
+joven naturalista. Unas veces yendo los chicos a su hotel, otras yendo
+ella a casa de los chicos o llevandolos consigo al teatro o al paseo, se
+veian la mayor parte de los dias. Pepe Castro, la primera noche que
+encontro a Raimundo en el salon de Osorio comprendio perfectamente lo
+que pasaba, y se lleno de despecho.
+
+--A esta grandisima ... le da ahora por los bebes--murmuro rechinando
+los dientes--. Todas las perdidas concluyen por estas extravagancias.
+
+Penso en dirigirse al joven y provocarle. No tardo en persuadirse de que
+este paso seria para el desastroso. ?Que iba ganando en ello?
+Absolutamente nada porque Clementina le detestaria. El escandalo pondria
+de manifiesto su derrota, tanto mas vergonzosa cuanto que el vencedor
+era un chicuelo absolutamente desconocido. Determinose, pues,
+prudentemente a no dar su brazo a torcer ante el mundo y a alejarse de
+su querida temporalmente, dejandola que satisficiese su capricho. Quiza
+mas adelante, cansada de triscar con aquel corderillo, volveria la oveja
+al redil.
+
+Raimundo no era tan nino como Castro le suponia, pues contaba veintitres
+anos cumplidos: pero tenia una figura infantil y delicada que no le
+dejaba aparentar mas de diez y ocho. Su salud era vacilante y
+quebradiza. Padecia frecuentes ataques, sobre todo desde la muerte de su
+madre, en que perdia unas veces la vista, otras el habla, con otra
+variedad de fenomenos extranos que por fortuna duraban poco tiempo.
+Ademas se veia acometido de profundas melancolias, crisis violentas que
+terminaban por un llanto copioso y prolongado corno en las mujeres
+histericas. La vista de las aranas le producia espasmos; el bisturi de
+un medico le estremecia. La aprension de volverse loco le hacia padecer
+horriblemente algunas veces: otras era el temor de suicidarse contra su
+propia voluntad. Jamas tenia armas al alcance de la mano, y por el miedo
+de arrojarse desde el balcon llego a cerrar de noche el de su cuarto con
+candado, entregando la llave a su hermana, unica testigo y confidente de
+estos desvarios. Su temperamento y la educacion afeminada que habia
+tenido eran la causa de ellos. Guardabalos, sin embargo, con cuidado
+como todos los que los padecen, que son mas de los que se piensa:
+procuraba con grandes esfuerzos refrenarse comprendiendo el ridiculo que
+cae sobre los hombres asi constituidos.
+
+Cualquiera se representara bien lo que pasaria por este muchacho cuando
+una mujer tan hermosa, tan coqueta y tan experimentada como Clementina
+se resolvio a hacer su conquista. Primero su extremada timidez le
+impidio darse cuenta de la conducta de la dama. Pensaba que aquellos
+saludos afectuosos, aquellas sonrisas no eran mas que la expresion de
+una subita simpatia que su orfandad habia excitado en ella. Todavia,
+cuando trabo amistad con ellos y se multiplicaron las senales de su
+inclinacion, y su hermana le dio la voz de alerta, no pudo imaginarse
+que pudiera existir entre ambos otra cosa que una amistad mas o menos
+estrecha protectora y maternal por parte de ella, rendida y fervorosa
+por la de el. Sin embargo, el elixir de amor que gota a gota iba dejando
+caer Clementina en sus labios, llego al fin al corazon. Cuando menos lo
+pensaba se encontro enamorado, loco. Pero al tiempo que hizo este
+descubrimiento le acometio una vergueenza inmensa; penso que jamas
+tendria el valor de declararselo. Por un lado la conducta de su idolo
+con el, los constantes testimonios de simpatia que le prodigaba, se
+prestaban a forjarse ilusiones. Pero le parecia tan extrano e
+inverosimil que un hombre timido, inexperto, desprovisto de atractivos
+mundanos pudiese obtener los favores de senora tan rica y tan hermosa,
+que al instante las abandonaba o se mecia en ellas dulcemente a
+sabiendas de que eran pura quimera. Ademas, no podia librarse de los
+agudos remordimientos que de vez en cuando le asaltaban. Aquella senora
+se parecia a su madre, no cabia duda. Por esto solo se habia fijado en
+ella, y habia sido su perseguidor callejero algun tiempo. ?No era una
+verdadera profanacion, una cosa abominable que la imagen de su madre le
+inspirase deseos carnales?
+
+Pues a despecho de estos remordimientos, de su invencible timidez y de
+los clamores de la razon, Raimundo se sentia cada dia mas subyugado por
+aquella mujer. Verdad que Clementina puso en juego todas las armas de
+que disponia, que no eran pocas ni mohosas todavia. A medida que
+aumentaba la timidez de su juvenil adorador crecia en ella la osadia y
+el aplomo. En el amor esto pasa casi siempre; pero aqui, por las
+circunstancias especiales de ambos, adquiria mayor relieve. La timidez
+en el llego a ser una enfermedad, una cosa extrana, de cuya ridiculez se
+daba perfecta cuenta sin que por medio alguno pudiese vencerla. Al
+contrario, cuantos mas esfuerzos hacia para adquirir aplomo y
+desembarazo delante de ella, mejor se mostraba la emocion que le
+embargaba. Al principio la hablaba con cierta serenidad, se autorizaba
+alguna bromita o frase ingeniosa; despues esta serenidad se fue
+perdiendo, las bromas cesaron. No se podia acercar a ella sin turbarse,
+no podia darle la mano sin un leve temblor. Si la dama le miraba
+fijamente, sus mejillas se encendian.
+
+Clementina no podia menos de sonreir ante esta inocente alborada de
+amor. Gozaba con ella llena de curiosidad, alegre de sentirse aun
+bastante hermosa para inspirar a un nino tan rendida pasion. Unas veces
+se entretenia malignamente en atortolarle, en ponerle colorado,
+mostrandose viva y desenvuelta como una chula: otras se placa en
+seguirle el humor apareciendo melancolica, dirigiendole miradas timidas
+como una colegiala: otras, en fin, le trataba con tierna familiaridad,
+enterandose de su vida, de sus actos y sus pensamientos, como una madre
+o una hermana carinosas. Entonces era cuando Raimundo recobraba un poco
+de libertad y osaba mirar a la diosa cara a cara. Clementina le
+embromaba a menudo por sus aficiones cientificas, entraba en su despacho
+y dejaba esparcidos por la mesa o por el suelo los cartones de las
+mariposas. Esto, que si otra persona lo ejecutase produciria en la casa
+una catastrofe, hacia reir al joven naturalista.
+
+Comenzaba a susurrarse entre los intimos de la dama algo sobre estos sus
+nuevos y extravagantes amores, adelantandolos, por supuesto, mucho mas
+de lo que en realidad estaban. Una noche de comida y tresillo, decia
+Pepa Frias a tres o cuatro elegantes salvajes que estaban en torno suyo
+discutiendo el asunto:
+
+--Desenganense ustedes. Clementina concluye enamorandose de un perro de
+Terranova o de un periodista.
+
+Cuando entraba Raimundo en el salon con su cabeza de querubin rubia y
+melancolica, con su aspecto humilde y embarazado, todas las miradas se
+posaban sobre el con curiosidad. Habia sonrisas, murmullos, frases
+ingeniosas y estupidas. Se le discutia. En general, entre los hombres
+sobre todo, juzgabase ridicula la conducta de la esposa de Osorio: pero
+algunas damas miraban con simpatia al mancebo, encontraban muy agradable
+su aire candoroso, y comprendian el capricho de Clementina. Hubo entre
+ellas quien procuro seducirlo.
+
+Era ya nuestro joven considerado como amante oficial de Clementina,
+cuando aun no la habia rozado con los labios la punta de los dedos ni
+sonaba con ello. Sin embargo, el amor iba haciendo tales progresos en su
+pecho que temia caer el dia menos pensado de rodillas ante ella como los
+galanes de comedia. Sufria horriblemente a la menor senal de desden, y
+gozaba como un angel cuando la dama le expresaba de cualquier modo su
+afecto. Clementina no tenia prisa en hacerle amante afortunado, aunque
+estaba decidida a ello. Le gustaba prolongar aquella situacion,
+observando con secreto placer la marcha de la pasion y los fenomenos que
+ofrecia en el joven. Hastiada de los devaneos cortesanos, encontraba
+vivo atractivo en ser adorada de aquel modo frenetico y mudo, en
+desempenar el papel de diosa. Una mirada suya hacia empalidecer o
+enrojecer a aquel nino; una palabra le alegraba o le entristecia hasta
+la desesperacion.
+
+Raimundo iba al Real todas las noches que le tocaba el turno a
+Clementina. Subia al palco a saludarla, y muchas veces, por exigencia de
+ella, se quedaba alli uno o dos actos. En estas ocasiones solia la dama
+retirarse al antepalco y charlar con el intimamente a la sombra discreta
+de las cortinas. Cuando se cansaba, o en la escena se cantaba una pieza
+de empeno, guardaba silencio, volvia la espalda al joven y escuchaba un
+rato. Raimundo, guardando en los oidos el eco de su voz y en su corazon
+el fuego de sus miradas, quedaba tambien silencioso, mas atento, en
+verdad, a la musica que sonaba dentro de su alma, que a la que venia del
+escenario. Seguro de no ser observado, contemplaba con religiosa
+atencion la alabastrina espalda de su idolo, los finisimos y dorados
+tolanos de su cuello, acercaba la cabeza con pretexto de mejor escuchar
+y aspiraba el perfume que se desprendia de ella, cerrando los ojos y
+embriagandose durante unos instantes. Una noche, tanto pego el rostro a
+la cabeza de la dama, que ioh prodigio! se arrojo a rozar con los labios
+sus cabellos peinados hacia abajo en trenza doblada. Despues que lo hizo
+se asusto terriblemente y escruto con anhelo si Clementina lo habia
+sentido. La dama continuo impasible, extatica, escuchando la musica. Sin
+embargo, por sus claros y hermosos ojos resbalaba una leve sonrisa que
+el joven no pudo advertir. Alentado con este exito, siempre que ella
+traia el cabello peinado de tal forma, con mucho disimulo y despues de
+largos preparativos y vacilaciones osaba posar los labios sobre el.
+Aquella sensacion era tan viva, tan deliciosa, que la guardaba muchos
+dias en la boca y le hacia feliz. Pero una noche, o porque la dama
+estuviese de mal humor, o porque se gozase en mortificarle un poco, le
+trato con bastante despego mientras estuvo en el palco, le dejo
+abandonado a Pascuala mientras ella charlaba placenteramente con uno de
+sus jovenes y aristocraticos amigos. El pobre Raimundo se abatio con
+este desprecio de un modo horrible. Ni siquiera tuvo fuerzas para
+despedirse. Estaba palido, demudado. Una arruga dolorosa surcaba su
+frente. Clementina le echaba de vez en cuando miradas furtivas. Cuando
+el joven aristocrata se levanto para irse, tambien quiso hacer lo mismo.
+La dama le retuvo por la mano.
+
+--No: quedese un momento, Alcazar. Tenemos que hablar.
+
+Y se retiro como otras veces al antepalco y comenzo a charlar con la
+amabilidad y franqueza de siempre.
+
+El joven cobro aliento. Pero cuando ella le volvio la espalda para
+escuchar la opera, estaba tan alterado aun y confuso que no se atrevio a
+besar el cabello, aunque el peinado era bajo y la ocasion mas propicia
+que nunca.
+
+Al cabo de un rato, Clementina se volvio de pronto y le dijo en voz
+baja:
+
+--?Por que no besa usted hoy el pelo como otras noches?
+
+La emocion fue inmensa, abrumadora. La sangre se le agolpo toda al
+corazon y quedo blanco como un cadaver. Despues le subio al rostro y se
+puso como una amapola.
+
+--iYo!... iEl pelo!--balbucio miserablemente.
+
+Y tuvo que agarrarse con fuerza a la silla para no caer.
+
+--iNo se asuste usted, hombre!--exclamo ella posando carinosamente su
+mano sobre la de el--. Cuando yo lo he consentido es prueba de que no me
+desagradaba.
+
+Pero viendo que la miraba con ojos extraviados, como si no comprendiese,
+anadio con desenfado y riendo:
+
+--?Acaso se figura que yo no se que me quiere un poquito?
+
+--iOh!--dijo el joven con un grito comprimido.
+
+--Si; lo se hace tiempo--continuo bajando mas la voz y acercando la boca
+a su oido--. Pero usted puede que no sepa una cosa, y es que yo tambien
+le quiero a usted....
+
+Y echando una rapida mirada hacia fuera para cerciorarse de que no los
+observaban, se apodero de sus manos, y le dijo caldeandole con su
+aliento las mejillas:
+
+--Si; te quiero, te quiero mas de lo que te puedes imaginar. Ven manana
+a las tres a casa.
+
+Clementina no contaba con la femenil impresionabilidad de su adorador.
+La violenta emocion que acababa de experimentar unida a la dicha que
+estas palabras evocaron en su pecho le trastornaron de tal modo, que se
+echo a llorar como un nino. Entonces ella le empujo hacia un rincon y se
+alzo vivamente, tapando con su gallarda figura el espacio que la cortina
+dejaba descubierto. Su rostro hechicero resplandecia de felicidad. Si un
+pintor tuviese la fortuna de sorprender aquel momento y el don de
+fijarlo en el lienzo, podria representar, como nadie hasta hoy, a Danae
+recibiendo en su prision la conocida lluvia de oro.
+
+Fueron unos amores tiernos y poeticos, candidos y voluptuosos a la par
+los de la hermosa dama y el joven naturalista. Para ella fue una
+resurreccion de las impresiones dulces de la adolescencia maduradas de
+pronto, transformadas en felices realidades. Hasta entonces los devaneos
+que habia tenido se parecian unos a otros tanto, que ya desde el
+comienzo llevaban dentro un germen de aburrimiento. Siempre le quedaba
+en el fondo del corazon un sentimiento de despecho contra aquellas
+relaciones que no le traian ninguna viva emocion, ni siquiera nuevos
+placeres. La de ahora ofrecia una originalidad que la encantaba. Su
+amante era un nino a quien casi doblaba la edad. Habia comenzado a
+adorarla por el parecido que la hallaba con su madre. Aquel respeto y
+amor filiales se transformaron con un soplo en pasion y deseo. Todo esto
+era gracioso, original; tenia un fondo estetico que en ninguno de sus
+amores anteriores habia encontrado. Ademas, no pertenecia a la raza de
+los lechuguinos y petimetres con quienes tropezaba a todas horas en los
+sitios que frecuentaba, seres cortados por un patron, sin espontaneidad
+alguna, con los mismos vicios, las mismas vanidades y hasta los mismos
+chistes. Raimundo se apartaba de ellos, no solo por su posicion modesta
+y retirada, no solo por su ilustracion y talento, sino tambien,
+particularmente, por su caracter. iQue alma tan adorable la de aquel
+chico! iQue inocencia, que sensibilidad, que delicadeza y que fuerza
+para amar al mismo tiempo! Acostumbrada a la monotonia de los Pepes
+Castro, cada nueva fase psicologica, cada sacudimiento de entusiasmo,
+cada desmayo o alegria o pena que sucesivamente advertia en su enamorado
+doncel le producian una grata sorpresa. Escrutaba su espiritu, se metia
+dentro de el con afanosa curiosidad y a la vez con apasionado carino. Le
+confesaba, le hacia narrar y describir cien veces sus sentimientos, sus
+recuerdos, sus propositos y sus esperanzas. A veces le acometian dudas
+sobre aquel extrano amor.
+
+--?Pero de veras estas enamorado? ?No consideras que soy una vieja?...
+?que puedo ser tu madre?
+
+Raimundo respondia siempre con alguna caricia apasionada, con una humeda
+mirada donde se leia el infinito de su pasion.
+
+Desde el primer dia, Clementina le habia tuteado a solas, acostumbrada a
+aquellas transiciones y conciertos secretos de mujer galante, que ahora
+favorecia la diferencia de edad. Raimundo no podia acostumbrarse a darla
+el tu. Hacia esfuerzos por conseguirlo; pero a lo mejor volvia al usted
+y seguia la platica tratandola de este modo, hasta que la dama se
+irritaba y le reprendia asperamente. "No; por mas que lo negase, el la
+consideraba como una vieja. En todo se estaba echando de ver. Si
+continuaba de este modo perderia con el la confianza". Sin embargo,
+Clementina estaba equivocada en este punto. No tenia bastante
+penetracion y delicadeza para comprender que el amor en Raimundo era,
+como en todos los seres verdaderamente sensibles, adoracion extatica mas
+que deseo, esclavitud voluntaria, un enajenamiento de su propia vida
+para mejor vivir en la soberana de su corazon. Hay que hacerse cargo,
+ademas, de que hasta entonces no habia experimentado jamas tal
+sentimiento. Alejado de la sociedad de las mujeres y sin echarlas de
+menos, quiza porque dentro de su casa tenia lo mas grande y exquisito
+que ellas pueden dar, el carino tierno, vigilante, la dulzura en la
+palabra, la abnegacion en todos los momentos: dedicado en absoluto al
+estudio y a su magnifica coleccion de mariposas, el encuentro con
+Clementina fue para el la revelacion de ese mundo encantado, poetico,
+que a casi todos se aparece mas temprano. Aquel primer suspiro de Venus
+al salir de la espuma del mar que repitio el Universo entero, sono
+entonces en su alma y la estremecio dulcemente. Su alma, que estaba muda
+y triste como la Naturaleza antes que la diosa de la hermosura
+suspirase. Muy pocos hombres alcanzan una dicha parecida: poseer la
+primera mujer que se ama, llegar a tiempo para recoger el fruto sazonado
+del amor. Para Raimundo, esa inclinacion timida y anhelante del
+adolescente llena de zozobras y melancolias, se fundio con el amor de la
+edad viril, apetitoso y sensual. ?Que extrano, pues, que absorbiera toda
+la energia de su ser, toda su inteligencia y todos sus sentidos?
+
+Desde aquella noche memorable no volvio a pensar mas que en Clementina.
+Para el, el Universo se redujo de pronto al tamano y a la forma de una
+mujer. No solo se creyo obligado a vivir y respirar para ella, sino
+tambien a pensar en todos los instantes del dia y hasta a sonar con ella
+por la noche. En un principio la dama le recibia en su casa. Esto le
+parecio en seguida peligroso y feo, y alquilaron un cuarto en la calle
+del Caballero de Gracia, un entresuelo pequenito que amueblaron con
+elegancia. La vida de Raimundo experimento un cambio radical. De aquel
+retiro absoluto en que vivia, paso subito al bullicio del mundo
+aristocratico; teatros, bailes, comidas, carreras de caballos y partidas
+de caza. Clementina le arrastraba sujeto a su carro, le exhibia en todos
+los salones sin desdenarse de el. Porque nuestro joven, de figura
+delicada y elegante, de caracter apacible y clara inteligencia, se hacia
+simpatico dondequiera que entraba. A nadie le importaba gran cosa si era
+rico o pobre, noble o plebeyo.
+
+Aurelia le acompanaba algunas veces, pero siempre contra su gusto.
+Aunque no usaba contrariar la marcha adoptada por su hermano, era facil
+de adivinar que la condenaba en el fuero interno, que se hallaba fuera
+de su centro en el hotel de Osorio. Se habia hecho reflexiva y
+taciturna. Su mirada, cuando la posaba en Raimundo, era profunda y
+melancolica, como si temiese una catastrofe. Clementina la agasajaba
+cuanto podia; pero no lograba entrar en su corazon. Al traves de las
+sonrisas de la nina, de su modestia y rubor, creia observar un
+sentimiento de hostilidad que a menudo la desconcertaba.
+
+La esposa de Osorio continuaba desplegando el mismo boato, esparciendo
+profusamente el dinero a despecho de la ruina inminente de su esposo,
+que tanto habia alarmado a Pepa Frias. Esta ruina no habia estallado
+como se pensaba. El banquero logro conjurarla habilmente, haciendo
+entender a los que tenian valores en sus manos, que de nada les serviria
+arrojarse repentinamente sobre el, pues no salvarian ni un veinticinco
+por ciento del capital. En cambio, si aguardaban lo recuperarian entero
+y con su redito. Su mujer iba a heredar una fortuna inmensa en breve
+plazo. Los acreedores entraron en razon; guardaron secreto acerca del
+estado de sus negocios: solo exigieron que Clementina firmase, en union
+con su marido, los pagares renovados. Poco despues, la suerte favorecio
+un poco en la Bolsa a Osorio y pudo aletear como antes, aunque bajo la
+mirada recelosa de los hombres de dinero, que le pronosticaban
+unanimemente la quiebra mas tarde o mas temprano. Su esposa, viendose en
+salvo, no volvio a pensar en estos enojosos asuntos. Tan solo cuando iba
+a casa de su padre y veia el rostro palido y demudado de D. Carmen,
+sentia su corazon agitado por una extrana emocion que ella misma huia de
+definir, apresurandose a ahogarla con el ruido de los besos y las
+palabritas carinosas.
+
+El amor de Raimundo le hizo gozar extremadamente. Veiase envuelta, como
+nunca lo habia estado, en una ola de pasion devota y exaltada que la
+cariciaba dulcemente. El papel de diosa la seducia. Gustaba de mostrarse
+unas veces amable y tierna, otras terrible, haciendo pasar a su adorador
+por todas las pruebas posibles a fin de cerciorarse bien, decia ella, de
+que era suyo, enteramente suyo. La costumbre de tratar con hombres muy
+distintos, no obstante, la hizo incurrir en fatales equivocaciones que
+atormentaron mucho al joven. Un dia, despues de haberse hecho servir el
+almuerzo en su cuarto del Caballero de Gracia, le dijo sonriendo:
+
+--Voy a hacerte un regalo, Mundo (asi le llamaba por mas carino).
+
+Se levanto a buscar su manguito y saco de el una cartera muy linda.
+
+--iOh! Es muy bonita--dijo el tomandola y llevandola a los labios--. La
+traere siempre conmigo.
+
+Pero al abrirla quedo consternado. Dentro habia un monton de billetes de
+Banco.
+
+--Te has olvidado aqui el dinero--dijo alargandole otra vez la cartera.
+
+--No me he olvidado. Es para ti tambien.
+
+--?Para mi?--exclamo el poniendose palido.
+
+--?No lo quieres?--pregunto ella con timidez poniendose encarnada.
+
+--No; no lo quiero--replico el con firmeza.
+
+Clementina no se atrevio a insistir. Tomo de nuevo la cartera, saco de
+ella los billetes y la volvio a entregar al joven. Hubo unos instantes
+de silencio embarazoso. Raimundo apoyo el codo sobre la mesa, puso la
+mejilla sobre la mano y quedo pensativo y serio. Ella le observaba con
+el rabillo del ojo entre colerica y curiosa. Al fin una sonrisa ilumino
+su rostro, levantose de la silla, y cogiendo el del joven entre sus dos
+manos, le dijo en tono alegre:
+
+--Bien; este acto te enaltece; pero de mi podias tomar ese dinero sin
+desdoro. ?No soy tu mama?
+
+Raimundo se contento con besar las manos que le aprisionaban. No se
+volvio a hablar de dinero entre ellos.
+
+Aquel conservaba en los modales y en las palabras, a pesar de sus
+veintitres anos, un sello infantil que a Clementina le placa sobremodo.
+La educacion afeminada y solitaria que habia tenido era la causa
+principal. Enganabasele con suma facilidad y divertiasele lo mismo. No
+tenia esos aburrimientos negros de los hombres gastados: no se le
+ocurria jamas una frase ironica, incisiva, de las que aun entre
+enamorados suelen usarse. Sus alegrias eran bulliciosas y pueriles hasta
+rayar en ridiculas. Divertiase en correr por las habitaciones del
+pequeno entresuelo detras de Clementina, o en esconderse de ella y
+asustarla. Otras veces la entretenia con juegos de prestidigitacion, en
+que era un poco inteligente. O bien jugaban ambos a los naipes con
+extraordinaria atencion o empeno, como si disputasen algo de provecho. O
+bien bailaban al son de algun piano mecanico que se paraba en las
+cercanias de la casa. Ponianse a comer confites y hacian apuestas a
+quien engullia mas. En una ocasion quiso hacer sorbete de pina: se decia
+muy perito en la fabricacion de helados. Le trajeron todos los enseres
+de un cafe vecino. Despues de bregar con afan bastante tiempo, salio al
+fin una quisicosa fea y desabrida, lo cual le entristecio tanto, que
+Clementina, para alegrarle, tomo sin deseo alguno una gran copa del
+brebaje. Le gustaba imitar los gestos y las palabras de las personas que
+veia en casa de ella, y lo ejecutaba tan a la perfeccion que la dama
+reia con verdadera gana. A veces le suplicaba por favor que cesase, pues
+le hacia dano tanta risa. Raimundo poseia este don de observar los mas
+insignificantes modales de las personas y reproducirlos despues
+admirablemente. Se creia estar oyendo a la persona que imitaba. Pero
+solo en el seno de la confianza le gustaba mostrar esta habilidad.
+
+Algunas veces, cuando estaba de humor, inventaba una recepcion
+palaciega. Hacia sentar a Clementina en un trono que armaba rapidamente
+en medio de la sala. Los ministros, los altos personajes de la politica
+desfilaban por delante de la reina y pronunciaba cada cual su discurso.
+Clementina, que a todos los conocia, gozaba en adivinarlos a las pocas
+palabras. Raimundo, que habia asistido con frecuencia a las tribunas del
+Congreso, les habia cogido bastante bien, a casi todos, el acento, la
+accion y los gestos. Particularmente imitando a Jimenez Arbos, a quien
+trataba por verle en casa de Osorio, estaba graciosisimo. Por supuesto,
+despues de cada discurso se inclinaba reverentemente y besaba la mano de
+la soberana, volviendo a ponerse el tricornio de papel que se habia
+hecho para el caso. Estas ninerias alegraban a la dama, dilataban su
+corazon, casi siempre encogido por la soberbia o el hastio. De aquellas
+largas entrevistas salia rejuvenecida, los ojos brillantes, el pie
+ligero, saludando con afecto a personas a quienes en otra ocasion
+hubiera dirigido una fria y desdenosa cabezada.
+
+Luego Raimundo la llenaba de asombro, a lo mejor, con algun acto
+inconcebible de candor infantil. En una ocasion, habiendo entrado sin
+hacer ruido en el cuarto de la calle del Caballero de Gracia (los dos
+tenian llave), le sorprendio barriendo afanoso la sala. El muchacho
+quedo confuso al verla delante; se puso colorado hasta las orejas.
+Clementina, entre alegres carcajadas, le abrazo y le cubrio el rostro de
+besos, exclamando:
+
+--iChiquillo, eres delicioso!
+
+
+
+
+X
+
+#Un poco de derecho civil.#
+
+
+Era manana de gran trajin en las oficinas de Salabert. Se hacian unos
+pagos de consideracion. El duque habia ido en persona a la caja a
+presenciarlos y ayudaba al cajero en la tarea de contar los billetes. A
+pesar de los anos que llevaba manejando dinero, nunca le tocaba pagar
+una cantidad crecida que no le temblasen un poco las manos. Ahora estaba
+nervioso, atento, mordiendo crispadamente el cigarro y sin escupir.
+Tenia las fauces resecas. En varias ocasiones llamo la atencion al
+empleado creyendo que pasaba dos billetes en vez de uno; pero se
+equivoco en todas. El cajero era diestrisimo en su oficio. Cuando
+terminaron, el duque se retiro a su despacho, donde le estaba esperando
+M. Fayolle, el famoso importador de caballos extranjeros, proveedor de
+toda la aristocracia madrilena.
+
+--_Bonjour, monsieur_--, dijo rudamente el duque dandole una palmada en
+la espalda--. ?Viene usted a encajarme algun otro penco?
+
+--Oh, senor duque; los caballos que yo le he vendido no son pencos, no.
+Los mecores animales que nunca he tenido se los ha llevado usted--,
+respondio con acento extranjero, sonriendo de un modo servil M. Fayolle.
+
+--Los desechos de Paris es lo que usted me trae. Pero no crea usted que
+me engana. Lo se hace tiempo, _monsieur_; lo se hace tiempo. Solo que yo
+no puedo ver esa cara tan frescota y tan risuena sin rendirme.
+
+M. Fayolle sonrio abriendo la boca hasta las orejas, dejando ver unos
+dientes grandes y amarillos.
+
+--La cara es el especo del alma, senor duque. Puede tener confiansa en
+mi, que no le dare nada que no sea superior. ?Es que _Polion_ ha salido
+malo?
+
+--Medianejo.
+
+--iVamos, tiene gana de bromear! El otro dia le he visto por la calle
+de Alcala enganchado al faeton. Bien de mundo se paraba a mirarlo.
+
+Hablaron un rato de los caballos que el duque le habia comprado. Este
+ponia tachas a todos. Fayolle los defendia con entusiasmo de aficionado
+y de comerciante. En un momento de pausa dijo sacando el reloj:
+
+--No quiero molestarle mas.... Venia a cobrar la cuentesita ultima.
+
+La faz del duque se oscurecio. Luego dijo entre risueno y enfadado:
+
+--iPero, hombre; que no esten ustedes jamas contentos sino sacandole a
+uno el dinero!
+
+Y al mismo tiempo echo mano al bolsillo y saco la cartera. M. Fayolle
+sonreia siempre, diciendo que lo sentia, porque el senor duque era un
+pobrecito y no le gustaba echar a nadie a pedir limosna, etc., etc. Una
+porcion de bromitas que el banquero no parecia escuchar, atento a contar
+los billetes. Conto siete de quinientas pesetas y se los entrego,
+oprimiendo al mismo tiempo el timbre para que un dependiente extendiese
+el recibo. Fayolle tambien los conto y dijo:
+
+--Se ha equivocado, senor duque. El presio del caballo era cuatro mil
+pesetas. Aqui no hay mas que tres mil quinientas.
+
+El duque no dio senales de oir. Con los parpados caidos, bufando y
+paseando el cigarro de un angulo a otro de la boca, se mantuvo
+silencioso y guardo de nuevo la cartera despues de haberla apretado con
+una goma.
+
+--Faltan quinientas pesetas, senor duque--, repitio Fayolle.
+
+--?Como? ?Faltan quinientas pesetas? No puede ser.... A ver; cuente
+usted otra vez.
+
+El comerciante conto.
+
+--Hay aqui tres mil quinientas....
+
+--iYa lo ve usted! No me habia equivocado.
+
+--Es que el caballo cuesta cuatro mil: asi lo hemos acustado.
+
+La cara del duque expreso admirablemente el asombro.
+
+--?Como cuatro mil? No, hombre, no; el caballo cuesta tres mil
+quinientas. En esa inteligencia lo he comprado.
+
+--Senor duque, esta usted equivocado--dijo Fayolle poniendose serio--.
+Recuerde usted que habiamos quedado en las cuatro mil.
+
+--Recuerdo perfectamente. El que tiene mala memoria es usted.... A ver
+(dirigiendose al dependiente que vino a extender el recibo), uno de
+vosotros que baje a la cochera y pregunte a Benigno en cuanto se ha
+ajustado el _Polion_.
+
+Al mismo tiempo, aprovechando el momento en que Fayolle miraba al
+empleado, le hizo un guino expresivo.
+
+El cochero respondio por boca del dependiente que el caballo se habia
+ajustado en tres mil quinientas pesetas.
+
+Entonces el comerciante se irrito. Estaba segurisimo de que habian
+quedado en las cuatro mil. En ese supuesto lo habia entregado. De otro
+modo nunca hubiera dejado salir el caballo de la cuadra. El duque le
+dejo hablar cuanto quiso, lanzando solo algun grunido de duda, pero sin
+alterarse poco ni mucho. Solo cuando Fayolle hablo de quedarse otra vez
+con el caballo, le dijo con sorna:
+
+--Por lo visto, ha encontrado usted quien de las cuatro mil y quiere
+deshacer el trato, ?verdad?
+
+--Senor duque, juro a usted por lo mas sagrado que no hay nada de
+eso.... Solamente que estoy seguro de que es como digo.
+
+Al banquero le acometio entonces oportunamente un recio golpe de tos. Se
+le pusieron los ojos encendidos, las mejillas carmesies. Luego se limpio
+sosegadamente con el panuelo la boca y las narices, y dijo con acento
+campechano:
+
+--Hombre, no sea usted tacano. No se altere usted por esas miserables
+pesetas.
+
+Pero el no las solto. El comerciante quiso llevarse el caballo. Tampoco
+pudo lograrlo. Hubo un momento de silencio. Fayolle estuvo a punto de
+echarlo todo a rodar y desvergonzarse; pero se reprimio considerando que
+nada adelantaria: menos con llevar el asunto a los tribunales. ?Quien
+iba a pleitear por quinientas pesetas y mas con un personaje como el
+duque de Requena? Resignado, pues, con las mejillas encendidas aun, se
+despidio no sin que el duque le llevase hasta la puerta muy cortesmente,
+dandole afectuosas palmaditas en la espalda.
+
+Cuando el procer volvio a ocupar su sillon frente a la mesa, por debajo
+de sus parpados fatigados brillaba una sonrisa burlona de triunfo. Al
+cabo de unos minutos apreto el boton del timbre otra vez:
+
+--Vaya usted a ver si la senora duquesa esta sola en su habitacion o
+tiene visita--dijo al criado que se presento al punto.
+
+Mientras desempenaban la comision permanecio inactivo, con el cuerpo
+echado hacia atras y las manos cruzadas, en actitud reflexiva.
+
+--La senora duquesa esta de visita con el padre Ortega--entro a decir el
+criado.
+
+Salabert hizo un gesto de impaciencia y volvio a quedar sumido en sus
+reflexiones. Estaba decidido a celebrar una conferencia con su esposa
+acerca de intereses. Esta jamas le habia hablado nada de dinero. El no
+se creyo jamas en el caso de darle cuenta de sus especulaciones y
+negocios. D. Carmen tampoco entenderia nada si se la diese. Creiase
+dueno absoluto de su fortuna sin que se le pasase por la imaginacion los
+derechos que sobre ella tenia su mujer. Pero ultimamente un amigo le
+abrio los ojos. Hablando de la enfermedad que aquejaba a la duquesa, le
+pregunto con naturalidad si tenia otorgado testamento. Este amigo, que
+era abogado, daba por resuelto que la mitad de la hacienda pertenecia a
+D. Carmen. Salabert quedo hondamente preocupado. Viendo a su esposa
+descaecer le entro miedo. A su muerte los parientes le exigirian la
+mitad de lo que el habia adquirido, meterian la nariz en sus asuntos,
+hasta en los mas intimos.... iUn horror! Consulto con su abogado. El
+medio mas sencillo de desvanecer aquellos temores y dejar en la
+impotencia a los parientes de su esposa, era que esta hiciese testamento
+a su favor. El duque lo encontro naturalisimo. En la conferencia que iba
+a tener con ella, se lo propondria del modo mas diplomatico que le fuera
+posible, a fin de no alarmarla respecto a su enfermedad.
+
+Aguardo, pues, entretenido en revisar papeles hasta que creyo llegado el
+momento de enviar nuevamente el criado a saber si el padre Ortega habia
+despejado. Mas cuando iba a hacerlo entraron a avisarle que estaban alli
+unos cuantos senores, entre ellos Calderon, que deseaban verle. El
+banquero fruncio el entrecejo.
+
+--?Habeis dicho que estaba en casa?
+
+--Como el senor duque no se niega nunca por la manana....
+
+--iF....! imalditos seais!--murmuro con horrible expresion de disgusto.
+Pero alzando la voz en seguida y adoptando las maneras campechanotas y
+bruscas que le eran peculiares, grito:
+
+--Que pasen, que pasen esos senores.
+
+Se presentaron Calderon, Urreta y otros dos banqueros no menos
+importantes y conocidos en Madrid. La expresion de todos ellos era seria
+y hasta hosca. Salabert, sin reparar en ello, empezo a repartir abrazos
+y palmaditas en la espalda, haciendo un ruido formidable con sus voces y
+risotadas.
+
+--iBuen negocio! Buen negocio secuestrar ahora a los cuatro y exigir un
+millon de pesos por cada uno.... iOh! ioh! Se me han colado en el
+despacho los cuatro peces mas gordos que tiene Madrid ... icuatro
+tiburones!... ?Como va de ese reuma, Urreta? Me parece que usted tambien
+necesita una buena carena como yo.... Y tu, Manuel, ?cuando piensas
+reventar?... Ya ves que a tu sobrino le corre mucha prisa.
+
+Los banqueros se mostraron corteses y reservados, procurando cortar con
+su actitud grave aquel flujo de chanzonetas. El caso no era para menos.
+Hacia cosa de un ano que Salabert les habia vendido la propiedad del
+ferrocarril de B*** a S***, ya en explotacion y con todo su material.
+Aunque no se determino en la escritura, convinose entre ellos que cuando
+saliese a subasta el ferrocarril desde S*** a V***, como quiera que
+estaba enlazado con el otro, material y economicamente, Salabert no
+presentaria pliego de licitacion, dejandoles el negocio a ellos. Pues
+bien; acababan de saber que el duque, faltando a su palabra, se lo
+trataba de birlar decaradamente: habia presentado el correspondiente
+pliego en la subasta. El primero que hablo fue Calderon.
+
+--Antonio, venimos a renir contigo seriamente....
+
+--No puede ser. ?Renir con un hombre tan inofensivo como yo?...
+
+--Recordaras muy bien que al realizar la compra de tu ferrocarril se ha
+convenido, o por mejor decir, nos has prometido solemnemente no
+presentarte en la subasta de la linea de S*** a V***.
+
+--Ya lo creo que me acuerdo ... iadmirablemente!
+
+--Pues hoy hemos visto con sorpresa que hay un pliego tuyo....
+
+--iComo! ?Un pliego?--exclamo lleno de asombro, abriendo
+desmesuradamente sus grandes ojos saltones--. ?Quien les ha contado
+semejante patrana?
+
+--No es patrana: yo mismo he visto su firma de usted--dijo uno de ellos,
+el marques de Arbiol.
+
+--?Mi firma? No puede ser.
+
+--Amigo Salabert, le digo a usted que yo mismo he visto la firma:
+"Antonio Salabert, duque de Requena"--replico Arbiol con firmeza y muy
+serio.
+
+--iNo puede ser! ino puede ser!--repitio el duque poniendose a dar
+vueltas por el despacho, presa al parecer de violenta agitacion--. Me
+habran suplantado la firma.
+
+El marques de Arbiol sonrio desdenosamente.
+
+--Traia el sello de su casa.
+
+--?Traia el sello?--replico parandose de pronto--. Entonces me la han
+suplantado dentro de mi misma casa. iSi, si!... Aqui me la han
+suplantado.... No sabeis entre que canalla estoy metido. Necesito tener
+cien ojos....
+
+Y cada vez mas enfurecido fue a apretar el boton del timbre.
+
+--iAhora veran! Ahora veran ustedes si me la han robado o no.... A ver
+(dirigiendose al dependiente que entro), que se presenten inmediatamente
+Llera y todos los empleados de la oficina.... iAl instante!
+
+Arbiol dirigio una mirada a sus companeros y alzo los hombros con
+desprecio. Pero el duque, que vio perfectamente el ademan, no quiso
+hacerse cargo de el: siguio grunendo, resoplando, dejando escapar
+interjecciones violentas y paseando furiosamente por la estancia. Hasta
+que se presento Llera y con el un grupo de sujetos encogidos, mal
+trajeados, de fisonomia vulgar. Salabert se planto delante de ellos
+cruzando los brazos con energia:
+
+--Vamos a ver, Llera: es necesario averiguar quien ha sido el tuno que
+ha presentado un pliego en mi nombre, suplantando mi firma, para la
+licitacion del ferrocarril de S*** a V***. ?Tu sabes algo de este
+asunto?
+
+Llera, despues de haberle mirado fijamente a la cara, bajo la cabeza sin
+contestar.
+
+--?Y vosotros sabeis algo? ?eh? ?sabeis algo?
+
+Los empleados le miraron tambien con fijeza. Luego miraron a Llera y
+tambien bajaron la cabera al fin sin despegar los labios.
+
+Salabert paseo varias veces sus ojos saltones por ellos con expresion
+teatral de colera, y exclamo al fin dirigiendose a los banqueros:
+
+--?Lo ven ustedes claro? Nadie contesta. Entre estos se esconde el
+culpable io los culpables! porque sospecho que ha de ser mas de uno.
+Pierdan ustedes cuidado, que yo dare con ellos y hare un escarmiento....
+iSi, un terrible escarmiento! No he de parar hasta que los mande a
+presidio.... Retiraos vosotros (dirigiendose a los empleados), y ya
+podeis temblar los delincuentes. Muy pronto caera sobre vosotros el peso
+de la justicia.
+
+Los criminales debian de ser bien empedernidos a juzgar por la absoluta
+indiferencia con que recibieron aquellas siniestras palabras
+pronunciadas con acento patetico. Cada cual se retiro sosegadamente a su
+departamento y reanudo su tarea, como si la terrible espada de Nemesis
+no estuviese aparejada a segarles el cuello.
+
+Los banqueros se miraron entre risuenos y colericos. Al fin uno de
+ellos, mordiendose los labios para no soltar la carcajada, le tendio la
+mano con ademan desdenoso:
+
+--Adios, Salabert; hasta la vista.
+
+Los demas hicieron lo mismo sin decir otra palabra del asunto. El duque
+no se desconcerto. Fue a despedirlos solicito hasta la escalera,
+dirigiendo todavia al pasar miradas iracundas a sus empleados que las
+recibieron con la misma punible indiferencia. Al volver a su despacho ya
+no les hizo caso alguno. Paso por entre ellos como un actor que
+atraviesa los bastidores despues de haber estado un rato en escena.
+
+Unos minutos despues torno a salir bajando a las habitaciones de su
+esposa. Hallola sola, entretenida en leer un libro devoto. D. Carmen,
+que siempre habia sido muy piadosa, en los ultimos tiempos se habia
+entregado por completo a las practicas religiosas. La enfermedad la
+separaba cada vez mas de las ideas mundanas, la entregaba triste y
+sumisa a los curas. Salabert nunca habia puesto obstaculo a esta
+devocion: la miraba con indiferencia compasiva, como una mania inocente.
+Pero en los ultimos tiempos, algunas limosnas harto crecidas de la
+duquesa le alarmaron un poco y le obligaron a reprenderla paternalmente.
+Acostumbrado a hallar a su mujer sometida, apartada de toda ambicion,
+ajena enteramente al exito de sus especulaciones, la trataba como a una
+nina, si no como a un perro fiel a quien de vez en cuando se pasa la
+mano por la cabeza. Nunca le habia estorbado aquella infeliz senora, ni
+en sus trabajos ni en sus vicios. Aunque sus queridas, sus
+extravagancias en el orden erotico eran conocidas de todo el mundo, D.
+Carmen o las ignoraba o fingia ignorarlas. Sin embargo, la ultima
+infidelidad del duque, la relacion con la Amparo habiale acarreado
+disgustos. Aquella mujer dominante y soez se gozaba en vejarla de mil
+modos, cosa que no habia hecho ninguna de sus antecesoras. En el paseo,
+cuando iba con su marido en coche, el de la Amparo se colocaba a su
+lado: con cinico descaro la ex florista cambiaba con el duque sonrisas
+de inteligencia. Cuando la buena senora se quejo suavemente de este
+proceder, Salabert nego en redondo, no solo sus miradas y sonrisas, sino
+toda relacion con aquella mujer. No la conocia mas que de vista. Jamas
+habia hablado con ella. En el teatro Real lo mismo. Amparo se obstinaba
+en mirar toda la noche al palco del duque. Luego en los toros, en las
+carreras de caballos, ostentaba un lujo escandaloso que llamaba
+fuertemente la atencion publica. Algunas amigas bien intencionadas, que
+nunca faltan, compadeciendola muchisimo enteraban a D. Carmen de las
+cuantiosas sumas que aquella mujer costaba al duque, de todas sus
+extravagancias y caprichos.
+
+Esta serie de alfilerazos padecidos en secreto, sin confiarlos a nadie
+mas que a su confesor, habian labrado la salud de la senora,
+reduciendola a un estado de flaqueza tal que por milagro se sostenia.
+Salabert tenia mas que hacer que reparar en tales sufrimientos. Pensaba
+que con el titulo de duquesa, y tantisima riqueza acumulada en aquel
+palacio, D. Carmen debia de ser la mujer mas feliz de la tierra.
+
+--?Que hace la viejecita? ?que hace?--entro preguntando en tono medio
+brutal medio carinoso, que revelaba bien la profunda indiferencia que su
+mujer le inspiraba.
+
+D. Carmen levanto los ojos sonriendo.
+
+--Hola ?eres tu? Milagro, por aqui a esta hora.
+
+--Antes hubiera venido a saber de ti, si no me hubieran dicho que estaba
+el padre Ortega. ?Como has pasado la noche? Bien ?eh? Ya lo creo.... Tu
+no estas tan mala como te figuras. ?A que viene eso de rodearte de curas
+como si fueses a morirte?
+
+--?Los curas no hacen falta mas que cuando uno se muere?
+
+--Si, los curas son indispensables para dar respetabilidad a las
+casas--dijo repantigandose en una butaca y extendiendo groseramente las
+piernas--. Sin un poco de pano negro, los palacios recien pintados como
+este chillan demasiado.... Solo que a la larga se hacen muy molestos: no
+se cansan de pedir. Tienen tantas tragaderas como las ballenas.... Yo
+los compraria de buena gana figurados, de cera o de carton, y harian el
+mismo efecto....
+
+--Calla, calla, Antonio; no empieces a soltar disparates. Cualquiera que
+te oyese te juzgaria un hereje, y gracias a Dios no lo eres.
+
+--iVaya una ganga el ser hereje! ?Que utilidad trae el ser hereje?...--Y
+cambiando bruscamente de tema preguntole:--?Como va ese aquelarre que
+habeis hecho en los Cuatro Caminos?
+
+Se referia al asilo de ancianas, del cual era D. Carmen la principal
+protectora.
+
+--Va muy bien. Solo que la marquesa de Alcudia no quiere continuar
+siendo tesorera. No sabemos a quien se ha de nombrar.
+
+--Por supuesto, los sabados se despoblara aquello.
+
+--?Pues?--pregunto inocentemente la senora.
+
+--Porque se marcharan a Sevilla todas sobre escobas.
+
+--iBah, bah! No hagas burla de las pobres ancianas--replico riendo--.
+Tambien tu y yo somos dos viejos....
+
+--Verdad, verdad--dijo el banquero poniendose afectadamente grave y
+triste--. Somos un par de trampas que el dia menos pensado nos
+escurrimos para el otro barrio, sin sentirlo.
+
+Habia visto una entrada oportuna para la conversacion que apetecia: se
+apresuraba a aprovecharla.
+
+--No; tu estas fuerte y robusto. Aun puedes dar mucha guerra en el
+mundo.... Pero yo, querido, ya tengo un pie en el estribo.
+
+--Los dos lo tenemos, los dos. En pasando de los sesenta no hay dia
+seguro....
+
+--Si esos pensamientos te sirviesen para acordarte mas de Dios y
+trabajar en su santo servicio, me alegraria de que los tuvieses.
+
+--?Te parece que no trabajo bastante por el, y me lleva todos los anos
+mas de cinco mil duros en misas y novenas?
+
+--iVamos, Antonio, no hables asi!
+
+--Hija mia; bueno es pensar en lo de alla, pero es tambien prudente
+pensar en lo de aca.... Mira, precisamente estos dias estaba yo
+imaginando que si se muriese uno de nosotros, al que sobreviviese le
+quedarian bastantes enredos....
+
+--?Por que?
+
+--Porque el marido y la mujer no son herederos forzosos el uno del otro,
+y, como es natural, si nos muriesemos sin testamento, nuestros parientes
+vendrian a molestar al que quedase.
+
+--Eso tiene facil remedio. Con hacerlo se arregla.
+
+--Precisamente es lo que yo pensaba--dijo el duque resollando mucho para
+mostrar indiferencia y aplomo, que no sentia--. Habia imaginado que en
+vez de testar cada uno por su parte, hiciesemos un testamento mutuo.
+
+--?Que es eso?
+
+--Un testamento en el cual nos instituimos mutuamente por herederos.
+
+D. Carmen bajo la vista al libro que traia en la mano y guardo silencio
+un rato. El duque, inquieto, la observaba con atencion por debajo de sus
+parpados medio caidos, mordiendo con impaciencia el cigarro.
+
+--No puede ser--dijo al cabo gravemente la senora.
+
+--?Que no puede ser? ?Y por que?--replico con viveza incorporandose un
+poco en la butaca.
+
+--Porque yo pienso en dejar por heredera de lo que tenga, poco o mucho,
+a tu hija. Asi se lo he prometido ya.
+
+No creia Salabert tropezar con aquel obstaculo. Juzgaba cosa hecha lo
+del testamento mutuo. Quedo tan sorprendido como turbado. Pero
+recobrandose instantaneamente, adopto un continente grave y digno para
+decir:
+
+--Esta bien, Carmen. Yo no trato de imponer mi voluntad a la tuya. Eres
+duena de dejar tus bienes a quien te parezca, por mas que estos bienes
+hayan sido ganados por mi a costa de muchos trabajos. En los anos que
+llevamos unidos, las cuestiones de intereses jamas han producido ninguna
+reyerta entre nosotros. Deseo que continuemos siempre lo mismo. El
+dinero, comparado con los afectos del corazon, no tiene ningun valor. Lo
+unico que siento es que otra persona, por mas que sea una hija
+queridisima, me haya perjudicado hasta tal punto en tu carino, me haya
+desterrado de tu corazon....
+
+Al pronunciar estas ultimas palabras su voz se altero un poco.
+
+--No, Antonio, no--se apresuro a decir D. Carmen--; ni tu hija ni nadie
+puede arrancarte el carino que te pertenece.... Pero considera que tu
+eres bastante rico sin necesidad de mi fortuna, y que ella la necesita.
+
+--No; no trates de desfigurarlo.... El golpe esta dado: lo siento en el
+fondo del corazon--replico Salabert en tono patetico llevandose la mano
+al lado izquierdo--. Treinta y cinco anos de vida matrimonial, treinta y
+cinco anos compartiendo pesares y alegrias, temores y esperanzas, no han
+bastado a conquistarme la primer plaza en tu carino. Todo lo que se diga
+es inutil ya. Pensaba que nuestro matrimonio, la vida de felicidad y de
+amor que hemos llevado tantos anos, debia cerrarse por medio de un acto
+que la resumiese, instituyendonos herederos de lo que juntos hemos
+ganado.... El carino de los esposos nunca se demuestra mejor que en la
+ultima voluntad....
+
+El discurso de Salabert adquiria un tono de elevacion moral que parecio
+preocupar por un instante a su esposa. Sin embargo, replico al fin con
+dulzura y firmeza a la vez:
+
+--Aunque no la he llevado en mis entranas, yo quiero a Clementina como
+si fuese mi hija; la he mirado siempre como tal. Me parece una
+injusticia privar a una hija de su parte de herencia.
+
+--iPero mujer!--exclamo con viveza el duque:--yo ?para quien quiero lo
+que tengo sino para mi hija? Dejame por heredero, que yo te prometo
+transmitirselo integro y aun con aumento....
+
+D. Carmen guardo silencio limitandose a hacer un signo negativo con la
+cabeza. El duque se levanto como si fuese presa de una violenta emocion.
+
+--Si, si; bien lo comprendo. Tu no me perdonas algunos leves extravios
+hijos del capricho y la tonteria. Aprovechas la ocasion que se te
+presenta para vengarte. Esta bien: satisface tu venganza; pero sabe que
+yo no he querido de veras a ninguna mujer mas que a ti. En el corazon no
+se manda, Carmen, y si yo te quisiera arrancar del corazon, mi corazon
+diria: "No, no puedes arrancarla sin que yo me rompa...." Es triste, muy
+triste llevar al fin de la vida este terrible desengano.... Si manana te
+murieses tu, lo que Dios no consienta, icuantos disgustos, cuantas penas
+me esperan ademas de la perdida de una esposa adorada! Acaso este pobre
+anciano se viera precisado a salir de la casa donde ha vivido, que ha
+fabricado con ilusion para morir en ella en brazos de su esposa.
+
+La voz del duque se alteraba por momentos; sus ojos se arrasaban de
+lagrimas. Todavia siguio en este tono patetico un rato. Al fin cayo como
+desfallecido en la butaca, llevandose el panuelo a los ojos.
+
+Pero D. Carmen, aunque caritativa y sensible, no dio senales de
+hallarse conmovida. Antes, con firmeza, dijo:
+
+--Bien sabes tu que nada de eso es cierto. Ni soy capaz de vengarme, ni
+seria fuerte venganza dejar cuanto tengo a una hija tuya, que solo es
+mia por el carino que la tengo.
+
+El duque cambio de tactica. Miro un rato a su esposa con ojos
+compasivos. Al cabo dijo sonriendo con amargura:
+
+--Tu quieres mucho a Clementina, ?verdad?... Pues mira; lo mejor que
+puedes hacer para darle un alegron es reventar cuanto mas antes. El
+pobre Osorio esta con el agua al cuello. Ahora me explico por que sus
+acreedores no acaban de tragarselo. Sin duda tu le has hablado a su
+mujer algo de testamento, y como estas un poquillo delicada aguardan tu
+muerte como agua de Mayo. Conque no te descuides.
+
+D. Carmen se puso mucho mas palida de lo que estaba al oir estas
+sangrientas palabras. Necesito agarrarse a los brazos del sillon para no
+desfallecer. Lo que decia su marido era horrible, pero muy verosimil.
+El, que advirtio su emocion, se apresuro a ofrecerle todos los datos
+necesarios para confirmar la sospecha. Le expuso en un cuadro completo
+la situacion economica de Osorio, insistiendo en lo raro de que sus
+acreedores aguardaran si no contasen con alguna esperanza positiva, que
+no podia ser mas que la muerte de ella.
+
+Entonces aquella infeliz mujer tuvo una frase sublime.
+
+--Pues aunque Clementina desee mi muerte, yo la quiero lo mismo, con
+todo mi corazon. Para ella sera cuanto tengo.
+
+El duque salio de la estancia furioso, bufando como un toro con
+banderillas de fuego, o como un actor a quien acaban de propinar una
+silba.
+
+D. Carmen permanecio inmovil largo rato, en la misma postura que la
+habia dejado, con los ojos clavados en el vacio. Dos lagrimas temblaron
+al fin en sus ojos y rodaron silenciosamente por sus mejillas marchitas.
+
+
+
+
+XI
+
+#Baile en el palacio de Requena.#
+
+
+Transcurrieron los dias y los meses. Clementina paso el verano, como
+siempre, en Biarritz. Raimundo la siguio, dejando a su hermana confiada
+a unos parientes, y regreso cuando aquella a ultimos de Septiembre. Por
+la casa de los huerfanos soplaba un viento tormentoso que la habia
+removido por completo. Raimundo, abandonando en absoluto sus estudios y
+costumbres metodicas, se habia lanzado con ardor de neofito a los
+placeres mundanos. Su hermana, aterrada por este cambio, le hizo
+suavemente algunas advertencias, sin resultado. El joven se enfadaba
+como nino mimoso. Cuando la reprension era mas dura, se echaba a llorar
+desconsoladamente, llamandose desgraciado, diciendo que no le queria,
+que mas le hubiera valido morirse cuando su madre, etc., etc. Aurelia,
+en vista de esto, habia determinado callarse, padeciendo en silencio,
+llena de aprensiones y presentimientos tristes. Bien adivinaba la causa
+de aquel cambio; pero en sus conversaciones ninguno de los dos oso hacer
+referencia a ella: Raimundo, porque no podia dignamente declarar a su
+hermana las relaciones que sostenia con Clementina: aquella, porque
+creia indecoroso darse por advertida.
+
+Aquellas relaciones obligaron a nuestro joven a hacer gastos
+extraordinarios que no permitia su renta. Para seguir el carruaje de su
+amante entre la balumba de ellos en los paseos del Retiro y la
+Castellana compro un bonito caballo, despues de dar previamente algunas
+lecciones de equitacion. Los teatros, las flores y los regalitos a su
+idolo, las francachelas con sus nuevos amigos del _Club de los
+Salvajes_, los trajes y las joyas, todo lo que constituye, en suma, el
+tren de un lechuguino en la corte, le hicieron desembolsar sumas enormes
+con relacion a su hacienda. Para ello hubo necesidad de echar mano del
+capital. Este consistia, como ya sabemos, en acciones de una fabrica de
+polvora y en titulos de la Deuda. Unos y otros documentos guardabalos
+su madre en un cofrecito de hierro dentro de su armario. Cuando murio,
+el pariente de los chicos a quien correspondia la tutela vino a
+examinarlos y tomo nota de ellos. Pero como Raimundo gozaba tal fama de
+muchacho formal, de conducta intachable, como hacia ya tiempo que
+manejaba y cobraba los cupones, y como en fin no le faltaban mas que
+tres anos para llegar a la mayor edad, su tio no quiso recogerlos. Los
+dejo en el mismo cofrecito que estaban. Pues bien; Raimundo, necesitando
+a toda costa dinero, y no atreviendose a pedirselo a nadie, falto a esta
+confianza vendiendo poco a poco algunos titulos. Y es lo raro del caso
+que siendo un chico hasta entonces tan puro de costumbres, tan recto en
+el pensar y tan honrado de corazon, llevo a cabo esta villania sin
+grandes remordimientos. Hasta tal punto su desatinada pasion le habia
+desequilibrado y aturdido.
+
+No solo hizo esto sino otra cosa peor, si cabe. Su curador, al enterarse
+de sus gastos excesivos y de la vida que llevaba, s presento un dia en
+su casa, encerrose con el en el despacho y le interpelo bruscamente:
+
+--Vamos a cuentas, Raimundo. Por lo que me han dicho y por lo que veo,
+estas haciendo unos gastos que de ningun modo puedes sostener con tu
+renta. El caso es grave. Yo, como curador, necesito saber de donde sale
+ese dinero, no solo por ti, sino principalmente por tu hermana....
+
+Experimento una violenta emocion. Se puso palido y balbucio algunas
+palabras ininteligibles. Luego, viendose apurado, comprendiendo
+rapidamente que de aquella entrevista dependia su salvacion, esto es, la
+salvacion de su amor, no tuvo inconveniente en mentir descaradamente.
+
+--Tio, es cierto que hago gastos considerables, muy superiores a los que
+podria hacer con mi renta.... Pero nada tiene que ver en ellos el
+capital que herede de mis padres.
+
+--?Entonces?...
+
+--Entonces--... dijo bajando la voz y como si le costase trabajo
+hablar--, entonces ... yo no puedo decirle a usted el origen de este
+dinero, tio.... Es una cuestion de honor.
+
+El curador quedo estupefacto.
+
+--?De honor?... No se lo que quieres decir; pero mira, chico, yo no
+puedo quedar conforme.... Mi posicion es delicada. Si no velo como debo
+sobre vuestros intereses, manana se me puede pegar al bolsillo y no
+tiene gracia.
+
+Raimundo guardo silencio unos momentos. Al fin, vacilando y tropezando
+mucho, dijo:
+
+--Puesto que es necesario decirlo todo, lo dire.... Usted habra oido
+hablar quiza de mis relaciones con una senora....
+
+--Si, algo he oido de que haces el amor a la hija de Salabert.
+
+--Pues ya tiene usted explicado el misterio ...--dijo poniendose
+fuertemente colorado.
+
+--?De modo que esa senora?...--replico el tio haciendo resbalar la yema
+del dedo pulgar sobre la del indice.
+
+Raimundo bajo la cabeza y no dijo nada, o, mas exactamente, lo dijo todo
+con su silencio. El, que habia rechazado con indignacion y tristeza los
+billetes de Banco de su querida, confesabase ahora culpable, sin serlo,
+de tal indignidad, bajo la influencia del miedo.
+
+Su tio era un hombre vulgar, un almacenista de la calle del Carmen. La
+confesion de su sobrino, lejos de sublevarle, le hizo gracia.
+
+--iBien, hombre!... Me alegro de que hayas salido del cascaron y sepas
+lo que es el mundo. iAh, tunante, que callado te lo tenias!
+
+Pero como todavia se quedase en el despacho adivinandose en su actitud
+un resto de inquietud, Raimundo, con esa audacia peculiar de las mujeres
+y de los hombres debiles en las circunstancias criticas, dijo con
+firmeza:
+
+--El capital de mi hermana y el mio esta integro. Ahora mismo va usted a
+ver los titulos....
+
+Y saco la llave y se dirigio al armario. Su tio le detuvo.--No hace
+falta, chico.... ?Para que?
+
+Asi salio, casi milagrosamente, de aquel terrible compromiso, que de
+otro modo hubiera producido una catastrofe. Sin embargo, la victoria le
+costo muchos momentos de cruel amargura, un gran desfallecimiento fisico
+y moral que por poco le hace enfermar. No es posible romper bruscamente
+con nuestras ideas y sentimientos, con lo que constituye nuestro
+caracter, sin que la ruptura produzca vivo dolor.
+
+Por esta epoca vino a visitarle un caballero chileno, aficionado a la
+zoologia y dedicado tambien a la especialidad de las mariposas como el.
+Venia de Alemania y se disponia a regresar a su pais. Habia leido
+algunos de sus articulos cientificos, y teniendo ademas noticia de su
+coleccion, no quiso pasar por Madrid sin verla. Raimundo le recibio con
+alegria y un poco de vergueenza tambien. Hacia ya algunos meses que no se
+ocupaba poco ni mucho en asuntos de ciencia, que tenia su coleccion
+abandonada. A pesar de eso el chileno la hallo muy notable y simpatizo
+extremadamente con el. Le dijo que tenia encargo de su Gobierno para
+llevar algunos jovenes de valer que se pusiesen al frente de las
+catedras recien creadas en Santiago de Chile. Si queria venirse, una de
+ellas seria para el. El sueldo que se le ofrecia era bastante crecido,
+la posicion brillante en un pais nuevo y ansioso de instruccion. En
+otras circunstancias, Raimundo, que ya no tenia mas vinculo en Espana
+que su hermana, quiza se hubiera decidido a emigrar con ella. Mas ahora,
+enloquecido por el amor, encontro tan absurda la proposicion que no pudo
+menos de sonreir con cierta lastima al rechazarla cortesmente, como si
+fuese un millonario o un hombre colocado en la cima de la sociedad
+espanola.
+
+Para costear su viaje a Biarritz necesito enajenar mas papel de la
+Deuda. Llevo en metalico a Francia unas cinco mil pesetas, cantidad mas
+que suficiente para pasar el verano. Sin embargo, a los pocos dias,
+arrastrado del ejemplo de sus amigos, se le antojo jugar en el Casino a
+_los caballitos_. En dos sesiones perdio todo el dinero. No estando
+avezado a estos lances, lo unico que se le ocurrio fue regresar
+precipitadamente a Madrid, vender mas titulos y volverse otra vez. Su
+hacienda mermaba de dia en dia. Cuando empezo el invierno tenia ya de
+menos algunos miles de duros; mas esto no le impidio seguir gastando
+lindamente. Aurelia, que tal vez por indicacion de su tio y curador, o
+por propias sospechas, creia saber de donde procedia aquel dinero,
+andaba melancolica, recelosa. No podia menos de mirar a su hermano con
+ojos donde se reflejaba la pena, la lastima y la indignacion tambien.
+
+Asi continuaran las cosas hasta Carnaval. La duquesa de Requena habia
+mejorado bastante en unos banos de Alemania, adonde su marido la habia
+llevado. Desde que tenia hecho testamento a favor de su hijastra, este
+la prodigaba extremados cuidados, sabiendo cuanto le importaba su vida.
+Los negocios del celebre especulador marchaban tambien prosperamente. La
+mina de Riosa se habia comprado como el pretendia, al contado. Desde
+entonces, sordamente, habia comenzado a hacer guerra a las acciones,
+vendiendolas cada vez mas baratas para depreciarlas. Llevaba buen camino
+para conseguirlo. En pocos meses habian bajado desde ciento veinte, a
+que se habian puesto poco despues de la venta, hasta ochenta y tres.
+Salabert esperaba de un momento a otro, por medio de una gran oferta que
+tenia preparada, introducir el panico en el mercado y hacerlas bajar a
+cuarenta. Entonces, por medio de sus agentes en Madrid, en Paris y en
+Londres, se haria dueno de la mitad mas una, y por lo tanto del negocio.
+
+Porque le interesaba para sus fines politicos y economicos y por
+satisfacer al genio fanfarron que, a pesar de su avaricia, habitaba
+dentro de el, resolvio dar un gran baile de trajes en su magnifico
+palacio, invitando a toda la aristocracia madrilena y a las personas
+reales. Los preparativos comenzaron dos meses antes. Aunque el palacio
+estaba esplendidamente amueblado, el duque hizo desterrar de los salones
+algunos muebles demasiado grandes y pesados y traer de Paris otros mas
+sencillos y ligeros. Se quitaron algunos tapices; se compraron muchos
+objetos de arte, de los cuales estaba un poco necesitada la casa. Veinte
+dias antes del designado para el baile, se enviaron las grandes tarjetas
+de invitacion. Era necesario todo este tiempo para que los invitados
+pudiesen preparar sus disfraces. Exigiase traje de capricho: a los
+caballeros, cuando menos, la talmilla veneciana sobre los hombros. La
+prensa comenzo a esparcir el anuncio del baile por todos los rincones de
+Espana.
+
+Como su madrastra ni entendia mucho en estos asuntos, ni estaba en
+disposicion, a causa de su quebrantada salud, de tomar parte activa en
+los preparativos, el alma de ellos fue Clementina. Pasaba el dia en
+casa de su padre, robando solo algunos ratos que dedicaba a Raimundo.
+Osorio tuvo la mala ocurrencia de traer a las dos ninas que tenia en el
+colegio de Chamartin, una de diez y otra de once anos, a pasar unos dias
+con ellos. Las pobrecitas tuvieron que marcharse antes de lo que les
+habia prometido su padre, porque Clementina estaba tan ocupada que
+apenas podia fijar en ellas la atencion. Esto indigno tanto a Osorio,
+que un dia, sin que se despidiesen de su madre, las metio en el coche y
+las llevo el mismo al colegio. Por cierto que a la noche, cuando
+Clementina regreso, hubo con este motivo una escena violenta entre los
+esposos. Raimundo tambien padecia con las ocupaciones de su amante. Pero
+no dejaba de gozar puerilmente con la perspectiva del baile, al cual
+pensaba asistir vestido de paje de los Reyes Catolicos. Fue una idea que
+le suministro Clementina. El modelo lo sacaron de un celebre cuadro que
+habia en el Senado. Ella estaba enamorada del retrato de D. Margarita
+de Austria, esposa de Felipe III, hecho por Pantoja. Se mando hacer un
+traje igual de terciopelo negro muy ajustado al talle, con saya interior
+color de rosa recamada de plata. Este traje era muy a proposito para
+realzar la gallardia de su figura y la belleza majestuosa de su rostro.
+
+El duque trabajaba tambien en la parte menos delicada de los
+preparativos, en la ereccion del estrado para la orquesta, que hizo
+colocar adosado a la pared medianera de los dos grandes salones de baile
+contiguos, rodeandolo de plantas y arbustos, en el arreglo del
+guardarropa, en la colocacion de alfombras, en la traslacion de muebles,
+etc. Salabert era un terrible sobrestante para sus operarios, un
+verdadero mayoral de _ingenio_. No los dejaba reposar: les exigia un
+cuidado incesante: jamas se le daba gusto en nada. Se trataba un dia de
+trasladar cierto armario de ebano tallado, desde el salon que iba a ser
+de conversacion, a la sala destinada a jugar. Los obreros, dirigidos por
+el maestro carpintero, lo llevaban suspendido, mientras el duque los
+seguia recomendandoles atencion con una sarta de interjecciones que
+dejaba escapar oscuramente entre el cigarro y sus labios sinuosos,
+nauseabundos.
+
+--iF...., despacio!... iDespacio tu, papanatas, el de las narices
+largas!... Cuidado con esa lampara.... Baja un poco tu. Pepe ... iF....,
+no seas jumento, baja mas!... iEh! ieh! arriba ahora....
+
+Al llegar al hueco de una puerta, el maestro, viendo que era facil
+lastimarse, les grito:
+
+--iCuidado con las manos!
+
+--iCuidado con los relieves, F....!--se apresuro a gritar el duque--.
+iLo que menos me importa a mi son vuestras manos, babiecas!
+
+Uno de los obreros levanto la vista y le clavo una mirada indefinible de
+odio y desprecio.
+
+Cuando el mueble estuvo en su sitio, el duque mando enganchar y se
+dirigio a sus habitaciones a quitarse el polvo. Poco despues bajaba por
+la gran escalinata del jardin y montaba en coche, dando orden que le
+condujesen al hotel de su querida.
+
+La pasion brutal del banquero por la Amparo habia crecido mucho en los
+ultimos tiempos. Todavia fuera conservaba su razon; pero en cuanto ponia
+el pie en la casa de la hermosa malaguena, la perdia por completo, se
+transformaba en una bestia que aquella hacia bailar a latigazos. Ni se
+crea que esto es enteramente figurado. Contabase en Madrid que el duque
+traia un aro de hierro con una argolla al brazo en senal de esclavitud,
+y que la Amparo le ataba con cadena cuando bien le placa. Algunos
+amigos, para cerciorarse, le habian apretado el brazo burlando y
+certificaban que era cierto. La ex florista, aunque de inteligencia
+limitadisima y de cultura mas limitada aun, tenia suficiente instinto
+para remachar los clavos de esta esclavitud. Con su genio arisco y
+desigual, aumentaba el fuego de la sensualidad en aquel viejo lubrico.
+El duque habia llegado a persuadirse de que su querida, a pesar de las
+sumas fabulosas que con ella gastaba, era muy capaz de dejarle plantado
+si un dia se atufaba. Esta conviccion le tenia siempre sobresaltado y
+rendido, dispuesto a humillarse, a cometer cualquier bajeza por
+complacerla. Aunque muy sagaz, su lascivia le cegaba hasta el punto de
+no comprender que la Amparo era mas interesada y astuta de lo que el se
+figuraba.
+
+Cuando llego al hotelito de mazapan, serian las tres de la tarde. Amparo
+estaba conferenciando gravemente con la modista; de modo que se vio
+obligado a esperar un rato leyendo los periodicos. Al salir del
+gabinete, la joven exclamo:
+
+--iAh! ?Estaba usted ahi duque?
+
+--Si; no he querido sorprender secretos de Estado.
+
+--iY que lo diga! ?Verda uste?--dijo la ex florista echando una mirada
+significativa a la modista.
+
+Esta sonrio discretamente y se fue. El duque abrazo por el talle a su
+querida y la llevo al gabinete.
+
+--?Como te va, chiquita? ?Bien, eh?
+
+--iAl pelo, hijo! ?Como quieres que me vaya con un hombre tan
+retrechero?
+
+Al mismo tiempo se colgo de su cuello y le dio un largo y sonoro beso en
+la mejilla. Los parpados del duque temblaron de placer; mas por sus ojos
+paso al mismo tiempo un reflejo de inquietud. Siempre que la Amparo se
+le colgaba del cuello era para darle un sablazo formidable, una entrada
+a saco en el bolsillo.
+
+--iY que no tiene quita el gacho! iY que no sabe lo que son
+mujeres!--siguio la hermosa contemplandole con admiracion.
+
+"iMalo! imalo!" dijo para si el banquero. Sin embargo, las caricias de
+su querida le hacian feliz.
+
+--Mira, Tono, no hay cosa que mas me guste que decirles por lo bajo a
+todas las sin vergueenzas que pasean por el Retiro: "iAndad, andad,
+hambronas, que si a mi se me antoja os puedo enterrar en billetes de
+Banco!..." ?Verda tu, salao?
+
+"iMalisimo!" volvio a decir el duque en su interior; y en voz alta:
+
+--Algunos hay, preciosa; algunos hay en casa.
+
+Y llevando la mano al bolsillo para sacar la cartera, dijo brutalmente:
+
+--?Cuantos necesitas?
+
+--iNinguno, canalla!--exclamo ella soltando a reir--. Pensabas que me
+estaba preparando para darte un sablazo, ?eh?
+
+--iClaro! No te veo carinosa sino cuando necesitas dinero.
+
+--iHabra embusterazo, marrullero! Cualquiera que te oyese, pensaria que
+es cierto. Confieso que soy un poco bruta y testaruda, ipero no siempre,
+hijo, no siempre!... Ademas, no me sienta mal este geniecillo agrio,
+?verda tu?
+
+La hermosa odalisca se habia sentado sobre las rodillas del duque y le
+daba fuertes palmadas con entrambas manos en sus carrillos de trompetero
+recien rasurados. Vestia una bata de color azul oscuro con adornos mas
+claros, que le sentaba admirablemente. Su tez era cada dia mas fina, mas
+tersa, mas nacarada. Era un milagro de la naturaleza. Y sobre aquella
+tez lucian sus grandes ojos negros sombrios, salvajes, con un fuego
+misterioso y sensual. Sus cabellos, que daban en azules de tan negros,
+caian ondeados sobre la frente ocultandola a medias. Su garganta,
+amasada con leche y rosas, pedia a gritos el homenaje de los labios. El
+duque estaba contentisimo desde que habia conjurado el peligro: se
+derretia en caricias, que la Amparo aceptaba sumisa contra su costumbre.
+
+--Espera un poquito. Hoy quiero que tomes cafe conmigo.
+
+--Ya lo he tomado, hija.
+
+--No importa, lo vas a tomar otra vez. Hace ya muchos dias que no lo
+tomamos juntos. iClaro, con ese dichoso baile te van a saltar los sesos!
+
+Al mismo tiempo se levanto y comenzo a maniobrar con los enseres de
+hacer cafe, que estaban dispuestos sobre la mesa.
+
+--Yo mismita te lo voy a hacer para que te relamas, so canalla: y voy a
+echar en el unos polvitos que me ha vendido una gitana para ponerte
+blandito, ?sabes?... Porque tengo que pedirte una cosa.
+
+Los ojos del duque volvieron a reflejar inquietud. Pero se apresuro a
+disimularla riendo.
+
+--iYa lo decia! ?Que tienes que pedirme, rubita?
+
+--En tomando el cafe lo sabras.
+
+No pudo arrancarle antes el secreto. Arrimo una mesilla japonesa a la
+butaca donde estaba el duque. Para si trajo una sillita dorada. Y
+charlaron con animacion o, por mejor decir, charlo ella mientras el la
+escuchaba arrobado, con la cabeza echada hacia atras, acercando de vez
+en cuando con su mano tremula de hombre gastado la taza a los labios.
+
+--Oye, Tono--dijo ella cuando terminaron, poniendo con decision los
+codos sobre la mesa y mirandole fijamente:--?que te parece de ir yo a tu
+baile?
+
+Otro que no fuese Salabert hubiese dado un brinco al oir semejante
+atrocidad. El no hizo mas que abrir los ojos repentinamente, para dejar
+caer los parpados otra vez quedando en la misma actitud sonolienta.
+
+--No me parece mal.
+
+--?De modo que puedo ir?
+
+--iYa lo creo que puedes ir! Lo que no podras sera entrar.
+
+--?Pues?--exclamo ya encrespada la bella.
+
+--Porque no te recibirian.
+
+Amparo se levanto furiosa.
+
+--?Y por que no me recibirian, di, por que?--profirio sacudiendole un
+brazo y acercando su cara a la de el.
+
+--iCalma, chica, calma! Porque mi hija no puede soportar a su lado una
+mujer mas bonita que ella. Si te presentases en mi casa, todas las
+miradas se irian tras de ti: serias la verdadera reina del baile.... Ya
+comprendes que eso no le haria maldita la gracia.
+
+Amparo miro al duque fijamente para averiguar "si se estaba quedando con
+ella". La fisonomia de aquel permanecia inalterable.
+
+--Bien; pues de todos modos quiero ir--dijo con mal humor y recelosa--.
+Me traeras una invitacion.
+
+--?Que mas quisiera yo, querida, que traerte una invitacion? Si sabes de
+alguna persona a quien yo deseara mas ver en el baile que a ti, dilo....
+Pero mi mujer y mi hija me sacarian los ojos, ?sabes?
+
+--?Y que tengo yo que ver con tu mujer y tu hija?--pregunto la irascible
+malaguena--. Tu eres el amo. Yo quiero una invitacion y la tendre.
+Quedamos, pues, en que manana me la traeras....
+
+--Dispensa, chiquita....
+
+--iAh! ?Conque no quieres? ?Conque te niegas a darme ese gusto?
+Entonces, grandisimo gorrino, embustero, ?por que no hablas claro? Es
+decir que yo te estoy aguantando, viejo sucio, te estoy siendo fiel como
+si fueses el chico mas guapo de Madrid, y cuando se trata de complacerme
+en una cosa insignificante te llamas andana. iAy, que tio! La tonta es
+una en guardar consideraciones a quien no las merece. Y luego, ?quien me
+va a rechazar? iLa de Osorio! iOle mi vida!... Siento mucho decirtelo,
+hijo, aunque bien debes saberlo. Clementina, en cuanto a conducta, vale
+tanto como yo ... menos que yo, porque al fin y al cabo soy libre, y
+ella no.... Pero tu tienes menos vergueenza que ella.... iQue se puede
+esperar de un hombre que se pone de rodillas delante de una p... y se
+deja abofetear por ella! Lo mismo que de todos esos pendones viejos que
+iran a tu baile y que nos pueden poner a nosotras escuela de porquerias.
+
+La bella soltaba o mejor vomitaba estos y otros insultos acompanados de
+interjecciones de cochero, paseando furiosa por la estancia. De pronto
+se paro delante del duque y le grito hecha una hiena:
+
+--iSal de aqui, so gorrino! Sal de mi casa. Me escupo yo en ti y en tus
+millones.
+
+Salabert solto una carcajada.
+
+--Amparito, nunca te he visto tan enfadada, ni tan guapa tampoco....
+Aqui esta la invitacion--dijo sacando la cartera.
+
+--Metela en ...--exclamo la sultana con desprecio.
+
+Fue preciso que el banquero se humillase a rogarle que la aceptara. Al
+cabo de muchas suplicas se digno tomarla.
+
+--Bien; dejala ahi y vete al pasillo por haberme puesto tan nerviosa.
+
+Esto de mandarle al pasillo era un castigo que la Amparo habia inventado
+ultimamente. Cuando el duque la impacientaba o la aburria, echabale de
+la habitacion y le tenia a veces horas enteras en la antesala o en el
+pasillo esperando como un perro. Ahora no tardo tanto en abrirle de
+nuevo. Estaba sonriente y serena y le abrazo carinosamente.
+
+--Oye, Tono, ?estaria bien, disfrazada de Maria Estuardo?
+
+--Estarias admirablemente. Creo que debes encargarte el traje en
+seguida.
+
+Amparo sonrio maliciosamente
+
+--Ya esta encargado y ya esta hecho. Mira.
+
+Y abriendo el cuarto guardarropa le mostro un maniqui vestido de reina
+de Escocia.
+
+Llego al fin el dia del baile. Los periodicos lo anunciaron por ultima
+vez haciendo resonar fuertemente el bombo y los platillos. El duque de
+Requena habia gastado en los preparativos mas de un millon de pesetas,
+segun contaban los revisteros a sus lectores. Decian ademas ioh caso
+inaudito! que las flores habian venido casi todas de Paris. Y era
+cierto. El duque, nacido en Valencia, el mas hermoso jardin de Europa,
+para su baile hacia traer las flores de Francia. Un capital de algunos
+miles de duros en flores. Las camelias rodaban por el suelo sirviendo de
+alfombra en la antesala y los corredores. Centenares de plantas, casi
+todas exoticas, adornaban aquella, el vestibulo y los dos salones de
+baile. Legiones de criados con calzon corto y vistosas casacas
+aguardaban apostados estrategicamente en todos los puntos necesarios.
+Una pareja de guardias de caballeria permanecia al lado de la verja del
+jardin manteniendo el orden en los coches, ayudada de algunos agentes de
+orden publico. El guardarropa, construido nuevamente, era una estancia
+lujosa donde todo estaba prevenido para que los magnificos abrigos,
+sereneros o _salidas de baile_, como ahora se nombran, no sufriesen el
+mas minimo desperfecto. La gran escalinata estaba iluminada con luz
+electrica: el vestibulo y el comedor con gas: los salones de baile con
+bujias. En la sala de conversacion y en la de juego habia algunas
+lamparas de petroleo con enormes y artisticas pantallas. En estas ardia
+ademas un fuego claro y brillante en las chimeneas.
+
+Clementina recibia a los invitados en el primer salon, cerca de la
+antesala. Sustituia a su madrastra porque esta, a causa de su debilidad,
+no podia mantenerse tanto tiempo en pie. La duquesa estaba en la sala de
+conversacion rodeada de algunas amigas: alli recibia a los que iban a
+saludarla. El duque y Osorio, a la puerta de la antesala, ofrecian el
+brazo a las damas que iban llegando y las conducian hasta Clementina. El
+atavio de esta realzaba, como habia presumido bien, su esplendida
+belleza. Su gallarda figura parecia aun mas fina y mas esbelta con aquel
+traje ajustadisimo. Su linda cabeza rubia resaltaba sobre el terciopelo
+negro como una rosa blanca. El rey Felipe III hubiera trocado de buena
+gana su Margarita autentica por esta contrahecha. Un pormenor que
+comenzo a correr por los salones y que al dia siguiente noticiaron los
+revisteros, era que habia venido un peluquero de Paris en el
+_sud-expres_ exprofeso a peinarla.
+
+La abigarrada muchedumbre comenzo a invadir los salones. Todas las
+epocas de la historia, todos los pueblos de la tierra mandaron su
+representacion al baile de Requena. Moras, judias, chinas, damas godas,
+venecianas, griegas, romanas, de Luis XIV, del Imperio, etc., etc.;
+reinas, esclavas, ninfas, gitanas, amazonas, sibilas, chulas, vestales,
+paseaban amigablemente del brazo o formaban grupos charlando y riendo
+entre caballeros del siglo pasado, soldados de los tercios de Flandes,
+pajes y nigromanticos. La mayoria de los hombres, no obstante, habia
+limitado el disfraz a la talma veneciana. La orquesta habia tocado ya
+dos o tres valses y rigodones; pero nadie bailaba. Se esperaba la
+llegada de las personas reales para dar comienzo.
+
+Raimundo se deslizaba por todos los salones con cierta seguridad de
+favorito. Hablaba con los conocidos, sonriendo a todo el mundo con su
+especial modestia, que le hacia mas extrano que simpatico en una
+sociedad donde los modales frios y levemente desdenosos son signo de
+elevacion y grandeza. Vivia el joven entomologo, desde hacia tiempo, en
+un delicioso aturdimiento, una especie de sueno de oro, como algunas
+veces suelen tenerlos las personas de condicion mas humilde. Su atavio
+de paje de los Reyes Catolicos le sentaba muy bien. Mas de una linda
+joven volvio la cabeza para contemplarle. De vez en cuando se acercaba
+al sitio donde Clementina se hallaba cumpliendo sus deberes, y sin
+dirigirle la palabra cambiaban algunas miradas y sonrisas amorosas. Una
+de las veces, al tiempo que lo hacian, se aproximo a la dama Pepe
+Castro, disfrazado de caballero de la corte de Carlos I.
+
+--?Que es eso?--le dijo al oido--. ?No te has cansado aun de tu
+_bambino_?
+
+Cuando se encontraban solos. Pepe se autorizaba el tutearla y Clementina
+lo admitia.
+
+--Yo no me canso de lo bueno--repuso ella sonriendo.
+
+--Muchas gracias--replico el ironicamente.
+
+--No hay de que. ?Por que me buscas la lengua?
+
+--Porque me gusta. Ya lo sabes.
+
+La dama alzo los hombros, hizo un mohin de desden, y pugnando por no
+reir se dirigio a la condesa de Cotorraso que en aquel instante pasaba
+cerca.
+
+Raimundo los habia contemplado mientras hablaron. El tono confidencial
+en que lo hicieron le hirio. Permanecio un instante inmovil. Por delante
+de el paso, sin que lo advirtiera, la nina de Calderon, que acudia por
+vez primera a un baile. Traia un lindisimo traje de joven veneciana
+color carmesi, y escote bajo. Su madre otro riquisimo de dama holandesa;
+saya de color noguerado recamada de oro y plata, voluminosa gorguera con
+puntas de encaje y doble collar de diamantes y perlas. iCuanta hiel
+habian hecho tragar aquellos vestidos al bueno de Calderon! Al
+principio, cuando se hablo del baile de trajes, penso que con cualquier
+disfraz de mala muerte cumpliria y no tuvo inconveniente en otorgar su
+permiso. Cuando vio los trajes y la cuenta de la modista, quedo
+estuperfacto: estuvo por gritar iladrones! Maldijo de su colega
+Salabert, de la hora en que se le habia ocurrido dar aquel baile y de
+todas las damas venecianas y holandesas que habian existido. Lo que mas
+hondamente trabajaba su espiritu abatido era la consideracion de que
+aquellos trajes costosos no servirian mas que para una noche. Cuatro mil
+pesetas tiradas a la calle, como el dijo mas de cien veces aquellos
+dias.
+
+Esperancita dirigio una mirada a Alcazar buscando su saludo; pero
+viendole distraido volvio los ojos al grupo de Clementina y se hizo
+cargo inmediatamente de lo que ocurria. Tambien por su frente paso una
+nube de tristeza como por la de Raimundo. Mas, repentinamente, se
+ilumino; sus ojos brillaron; todo su rostro, que era asaz
+insignificante, se transfiguro adquiriendo cierto encanto indefinible.
+Era que Pepe Castro se acercaba a saludarla.
+
+--iPreciosa, preciosa!--dijo el adonis en tono distraido, inclinandose
+con afectacion.
+
+La nina se puso fuertemente colorada.
+
+--?Quiere usted bailar el primer vals conmigo?
+
+Justamente en aquel instante se acerco a ellos un grupo de pollastres de
+los que revoloteaban en torno de los millones de Calderon, felicitando
+calurosamente a la nina. Entre ellos estaba Cobo Ramirez. Todos se
+apresuraron a pedirle bailes, apuntando en el primoroso librito de
+Esperanza la inicial de su preclaro nombre. Ramoncito Maldonado, que se
+hallaba a unas cuantas varas de distancia, no se acerco al grupo, fiel a
+la consigna de no prodigarse, de hacerse desear, que hacia mas de un ano
+le habia dado su amigo y mentor Pepe Castro. Hasta entonces de poco o
+nada le habia servido aquella tactica. Esperancita permanecia insensible
+a sus asiduos y rendidos obsequios. Pero no lo atribuia el a deficiencia
+del metodo, sino a su falta de valor para seguirlo rigurosamente sin
+desmayos ni contemplaciones. En cuanto la nina le ponia los ojos dulces,
+le dirigia alguna palabra afectuosa, iadios, plan estrategico! Ahora
+echaba miradas torvas al grupo contestando distraidamente al conde de
+Cotorraso, que desde hacia algun tiempo le mostraba una terrorifica
+predileccion cogiendole de la solapa dondequiera que le hallaba para
+explicarle su nuevo metodo de destilacion del aceite. Con su lujosa
+casaca y peluca blanca de caballero del siglo pasado, el joven concejal
+no habia ganado en dignidad. Parecia un lacayo.
+
+Hubo gran agitacion, de pronto, en los salones. Llegaban las personas
+reales. La muchedumbre se agolpo en las inmediaciones de la puerta. El
+duque, la duquesa, Clementina y Osorio bajaron la escalinata del jardin
+para recibirlas. La orquesta toco la Marcha Real. Los soberanos pasaron
+lentamente, sonriendo, por entre las apretadas filas de los invitados,
+deteniendose cuando veian alguna persona de su conocimiento para
+dirigirle una palabra afectuosa. Esta se inclinaba profundamente y les
+besaba la mano con emocion, que se traslucia en la cara. Particularmente
+las senoras se humillaban con un deleite que no eran poderosas a
+disimular, con un sentimiento de ternura y adoracion que las ponia
+rojas. Organizose poco despues el rigodon de honor. Clementina abandono
+su puesto para tomar parte en el. El monarca bailo con la duquesa, que
+hizo un esfuerzo por contentar a su marido. Una triple fila de curiosos
+formaban circulo viendoles bailar.
+
+Salabert triunfaba. El granuja del mercadal de Valencia traia los reyes
+a su casa. Sus ojos saltones, mortecinos, de hombre vicioso, brillaban
+con el fuego del triunfo. La explosion de la vanidad hacia volar en
+pedazos las inquietudes sordidas que aquel baile le habia causado, la
+lucha a muerte que habia sostenido con su avaricia. Manana tal vez estos
+pedazos se volverian a juntar para darle tormento. Pero ahora, ebrio de
+orgullo, aspiraba a grandes bocanadas el aire de grandeza y de fuerza
+que sus millones le daban. Tenia las mejillas encendidas, congestionadas
+por la vanidad satisfecha.
+
+--Mirad que cara resplandeciente tiene Salabert en este momento--decia
+Rafael Alcantara a Leon Guzman y a otros intimos que formaban grupo--.
+iQue felicidad respira por todos los poros! Gran ocasion para pedirle
+diez mil duros prestados....
+
+--?Los daria?--pregunto uno.
+
+--Si, al siete por ciento con buena hipoteca--replico el perdis--.
+Mirad, mirad, ahi viene Lola Madariaga..., la mujer mas graciosa y mas
+remonisima que ha pisado el salon hasta ahora--anadio elevando un poco
+la voz para que lo oyese la interesada.
+
+Lola le envio una sonrisa de gratitud. Su marido, el mejicano de las
+vacas, que tambien oyo el piropo, saludo al grupo con afabilidad.
+Aquella estaba realmente muy linda disfrazada de dama de Luis XIV;
+vestido rojo recamado de oro, y manto amarillo, tambien bordado; el
+cabello empolvado, y al cuello una cinta de terciopelo negro con brincos
+de plata.
+
+Terminado el rigodon de honor, los jovenes comenzaron a bailar. Pepe
+Castro vino a recoger a Esperancita, que paseaba con su intima la ultima
+de Alcudia. Ambas asistian por vez primera a un baile de importancia.
+Estaban alegrisimas contemplando con viva emocion el mundo bajo su
+aspecto mas risueno, gorjeandose discretamente al oido sus dulces y
+reconditas impresiones. Paseo un instante con ellas, hasta que un pollo
+vino a invitar a Paz, y ambas parejas se lanzaron a la vez en la
+corriente del baile. El mundo desaparecio para Esperancita. Un
+delicioso y vago sentimiento de dicha y libertad, como el que tendria un
+pajaro al volar si estuviese dotado de alma, penetro en su corazon y lo
+inundo de alegria. Era tambien la primera vez que Pepe Castro le
+apretaba la cintura. Sentiase arrebatada por el en medio del torbellino
+de parejas y se creia sola. iElla y el!, y la musica acariciando los
+oidos y el corazon, interpretando dulcemente las inefables impresiones
+que palpitaban en el fondo de su alma. Al descansar unos instantes, su
+rostro expresaba de tal modo intenso este divino sentimiento del primer
+amor, que su tia Clementina, al cruzar del brazo del presidente del
+Congreso, no pudo menos de sonreir dirigiendole una mirada mitad
+carinosa, mitad burlona que la hizo enrojecer. Pepe Castro se esforzaba
+por sacarle las palabras del cuerpo. Aquella noche, el exceso de la
+emocion la tenia semimuda. La dicha que embargaba su alma se traducia,
+como casi siempre acontece, en un sentimiento de benevolencia hacia todo
+el mundo. El baile le parecia encantador. Todos los hombres eran
+chistosos. Todas las mujeres estaban admirablemente vestidas. Hasta
+Ramoncito, que acerto a pasar por delante, pudo recibir algunas gotas de
+este rocio bienhechor.
+
+--?No baila usted, Ramon?--le pregunto con una sonrisa tan amable, que
+el ilustre concejal se sintio desfallecer de felicidad.
+
+--Me ha entretenido el conde de Cotorraso hasta ahora.
+
+--Pues a buscar pareja.... Mire usted: alli esta Rosa Pallares que no
+baila.
+
+El futuro estadista se apresuro a invitarla, pensando con su penetracion
+caracteristica que Esperancita le daba esa pareja porque era bastante
+fea. Mecido en este grato y dulcisimo pensamiento paso un rato feliz
+bailando con la hija del general Pallares, "uno de nuestros mas bellos
+bacalaos", al decir de Cobo Ramirez. Creia estar cumpliendo con un
+mandato de su adorada, dandole un testimonio irrecusable de que sus
+celos, si los sentia, eran infundados.
+
+Cuando termino el vals, vino, como un caballero de la Edad Media que
+sale del torneo, a recibir el galardon de las manos de su dama. Pero
+como no hay dicha completa en este mundo, al mismo tiempo que el se
+acerco a la nina Cobo Ramirez. Ambos se sentaron a su lado y la
+atosigaron a requiebros y atenciones. El uno le pedia el abanico, el
+otro el panuelo. Los dos procuraban atraer su atencion sacando
+conversaciones divertidas, lisonjeando su orgullo por todos los medios
+que podian. En honor de la verdad hay que confesar que, aunque Ramoncito
+era mucho mas profundo y politico, la conversacion de Cobo era mas
+amena. Sin embargo, por uno de esos caprichos inexplicables de las
+jovenes, Esperancita mostrabase mas afectuosa y deferente con Maldonado,
+contra su costumbre. Y los tres ofrecian un espectaculo curioso y
+divertido.
+
+Los criados circulaban con bandejas llenas de sorbetes, jarabes,
+confites y frutas heladas. Ramon llamo a uno para ofrecer a Esperanza
+ciertas yemas a las cuales sabia que era aficionada. Al mismo tiempo
+invito con empeno a su antagonista a que tomase un helado. Cobo lo
+rehuso. Le apremio con tal afan, que el conde de Agreda, Alcantara y
+otros varios que estaban cerca lo notaron.
+
+--Mirad a Ramon que empeno tiene en que Cobo tome un helado--dijo uno.
+
+--iClaro! Le ve sudando y quiere matarlo. Es logico--repuso Leon.
+
+Pepe Castro, cuando vio acercarse a Cobo y Ramoncito, se habia retirado
+discretamente. En el camino tropezo con Clementina, que parecia
+multiplicarse. Acudia a todos los sitios donde hacia falta, volviendo a
+cada instante junto a los soberanos, que se habian retirado con la
+duquesa, el duque y las personas de su servidumbre a una sala donde
+nadie oso entrar.
+
+--Ya te he visto bailando con mi sobrinita--le dijo--. ?Por que no le
+haces el amor?
+
+--?Para que?
+
+--Para casarte.
+
+--iHorror! Pero chica, ?que te he hecho yo para que me aborrezcas tanto?
+
+--Vamos, ven aqui. Has de ser formal--dijo ella poniendose grave,
+adoptando un aire maternal--. Esperanza no es hermosa, pero tampoco
+desagradable. Tiene la frescura de la juventud y esta enamorada de ti
+... me consta....
+
+--Si; lo mismo que tu--manifesto el gallardo salvaje, sonriendo con un
+poco de amargura.
+
+Ella lo advirtio y quiso dejarle satisfecho.
+
+--Lo mismo que yo ... si te hubiese conocido a los diez y seis anos. Te
+digo que te quiere, y mucho. Nosotras las mujeres cogemos al vuelo estas
+cosas. Casate, no seas tonto.... Calderon es muy rico....
+
+Cuando Pepe quiso contestar, la dama ya se habia alejado con pie rapido.
+Quedo unos instantes inmovil y pensativo. Luego, a paso lento,
+balanceandose, comenzo a dar la vuelta a los salones, deteniendose ante
+las mujeres hermosas, examinandolas con mirada impertinente, como un
+baja en el mercado de esclavas.
+
+Lola Madariaga se habia apoderado de Raimundo. Le tenia a su lado alla
+en un angulo de la gran sala de conversacion, y desplegaba uno tras
+otro, con arte infinito, todos los recursos de su coqueteria para
+conquistarle. Esta era la mania de la graciosa morena. No podia
+cualquiera de sus amigas tener un galan sin que al momento no se le
+antojase arrancarselo. Importaba poco que fuese guapo o feo, airoso o
+encogido. Para ella, lo interesante era satisfacer la violenta necesidad
+que siempre habia sentido de ser idolatrada, de triunfar de todas las
+demas. Tenia unos ojos de mirar suave, inocente, que enganaban. Nadie
+creyera que detras de aquella mirada se ocultaba una voluntad tan firme
+y tan astuta. Alcazar la encontraba linda y su conversacion placentera;
+pero influia mucho en esta simpatia la consideracion de ser amiga
+intima de Clementina y la de versar la platica casi siempre acerca de
+esta. No pudiendo bailar con su adorada ni hablar a solas, tanto por
+prudencia como por las muchas obligaciones que aquella noche pesaban
+sobre ella, se consolaba oyendo a Lola relatar pormenores referentes a
+su amiga. Todo le interesaba al mancebo; el vestido que habia llevado al
+baile de la embajada francesa; los menudos accidentes que le habian
+ocurrido en la caceria de Cotorraso; las escenas que habia tenido con su
+marido, etc. La linda morena seguia el plan de atraer primero su
+atencion, captarse su simpatia a fin de ponerle blando.
+
+Clementina llego a la sala cuando mas enfrascados estaban en la charla.
+Quedose un instante a la puerta mirandoles sorprendida e irritada. Hacia
+tiempo que Lola cayera de su gracia. Aunque Pepe Castro ya no le
+interesaba, cuando su amiguita trato de birlarselo, se produjo cierto
+enfriamiento en sus relaciones. Luego observo que Lola miraba a Raimundo
+con buenos ojos y bromeaba con el en cuanto se le presentaba ocasion.
+Esto desperto en su pecho un odio, que le costaba trabajo disimular.
+
+Les clavo una mirada intensa y colerica: avanzo hasta el medio de la
+estancia y dijo con voz un poco alterada:
+
+--Alcazar, le necesitamos para bailar. ?Esta usted muy cansado?
+
+--iOh, no!--se apresuro a decir el joven levantandose--. ?Con quien
+quiere usted que baile?
+
+No respondio. Lola le habia enviado una sonrisita sarcastica que acabo
+de exasperarla. Se dirigio a la puerta.
+
+--Siento mucho haberle molestado a usted--le dijo friamente cuando
+estuvieron lejos.
+
+Raimundo la miro sorprendido. Cuando nadie los oia acostumbraba a
+tutearle.
+
+--?Molestia? Ninguna.
+
+--Si; porque, al parecer, estaba usted muy a gusto al lado de esa
+senora....
+
+Y no pudiendo refrenar sus impetus mas tiempo, le dijo sordamente:
+
+--Ven conmigo.
+
+Le llevo al comedor donde las mesas estaban ya esperando a los
+invitados. Alli, en el hueco de un balcon, desahogo su ira. Le lleno de
+insultos y dio por definitivamente rotas sus relaciones. Llego a
+sacudirle violentamente por el brazo. Alcazar quedo tan estupefacto, tan
+aterrado, que no supo contestar. Esto le salvo. Al ver su rostro
+descompuesto donde se pintaban el dolor y la sorpresa, Clementina no
+pudo menos de comprender que la ira la enganaba. En Raimundo no habia
+existido intencion de coquetear. Sosegandose un poco, admitio las
+disculpas que aquel le dio al fin.
+
+--Si precisamente, para hablar de ti es para lo que yo me acerco a ella.
+
+--iAh! ?Para hablar de mi?... Pues mira, de aqui en adelante no hables
+de mi. Basta con que me quieras.
+
+Los criados, que por alli andaban, los miraban con el rabillo del ojo y
+se hacian guinos maliciosos. Al salir tropezaron con Pepa Frias. La
+frescachona viuda estaba muy bien ataviada: habia oido infinitos
+requiebros. Vestia de princesa extranjera del tiempo de Carlos III, de
+lama plata con recamos de oro, y manto de terciopelo azul. Un escote
+cuadrado dejaba ver con harta claridad lo que Pepa debia de considerar
+mas interesante en su persona, a juzgar por la predileccion con que lo
+mostraba.
+
+--iChica, tengo un hambre de lobo!--entro diciendo--. ?Cuando acabais de
+abrir el _buffet_? iAh! ?Conque os vais por los rincones? iPrudencia,
+Clementina, prudencia!... Hija, yo no puedo aguardar mas: dame algo de
+comer, o me caigo.
+
+Clementina la llevo riendo a un rincon y le hizo servir algunas viandas.
+Alcazar se volvio a los salones muy alegre, pero tembloroso aun por la
+violenta emocion que su querida le habia hecho experimentar. Nunca la
+habia visto tan furiosa.
+
+La amistad de ella con Pepa se habia remachado desde la escena que hemos
+descrito mas atras. La viuda se habia persuadido de que la salvacion de
+su fortuna se fundaba en este carino y procuraba fomentarlo. Gracias a
+el habia rescatado ya, poco a poco, una gran parte de ella. El resto no
+le apuraba. Sabia que Da. Carmen tenia hecho testamento a favor de su
+hijastra, y aunque esta senora habia mejorado un poco, era segura su
+muerte en plazo breve. Los medicos habian descubierto en ella un tumor.
+No se atrevian a operarla a causa de su extremada debilidad.
+
+A Clementina le hacia muchisima gracia el desenfado, mejor aun, el
+cinismo de Pepa. Ambas se entendian admirablemente. Ambas eran chulapas,
+dos manolas nacidas demasiado tarde y en condicion social poco acomodada
+a su naturaleza. Por supuesto, Pepa lo era mucho mas legitima que
+Clementina, quien no lo llevaba en la masa de la sangre: veniale de
+aficion.
+
+--Mira, Clemen, que te estas desacreditando--le decia aquella, mientras
+engullia vorazmente un pedazo de pavo en galantina--. Deja ese nino que
+no vale un perro chico.... Para capricho ya ha sido bastante.
+
+--?Que sabes tu lo que vale?--replicaba riendo Clementina.
+
+--Por las trazas, hija.... Parece hecho en la _Dulce Alianza_. Lleva mas
+de un ano en relaciones contigo, y todavia se pone colorado como un pavo
+cuando le miras.
+
+--Pues eso es precisamente lo que a mi me gusta.
+
+Pepa alzo los hombros con indiferencia.
+
+--?De veras? Para mi seria una calamidad, hija.
+
+--Y Arbos, ?que tal se porta?
+
+--Ese es un tonto de capirote, ?sabes?--dijo con la boca llena--; pero
+al menos tiene fachada. En diciendole que es un gran hombre se tira de
+cabeza al agua por ti.... Tu no sabes.... Me ha colocado en el
+Ministerio mas de dos docenas de parientes.... Luego da gusto tener
+cierta influencia en la politica y que los diputados la mimen a una.
+Ayer, precisamente, tuve la visita de Mauricio Sala, que quiere a todo
+trance ser subsecretario. Al parecer, esta seguro de que, siendolo,
+Urreta le dara su hija.
+
+--Yo detesto la politica.... ?Sabes que Irenita esta monisima con su
+traje de cazadora?...
+
+--iPs! vistosilla....
+
+--No, no, monisima. ?Donde anda su marido, que no le he visto mas que al
+entrar?
+
+--?Su marido? iValiente tuno esta su marido!--exclamo levantando furiosa
+la cabeza--. iAy que disgustos, querida, que disgustos tan grandes tengo
+sobre mi--anadio con la boca llena.
+
+--?Maria Huerta?--pregunto Clementina en tono confidencial.
+
+--La misma--dijo entre dientes la viuda, mirando fijamente al pavo.
+Luego encrespandose de pronto:--Es un bribon ?sabes? un sinvergueenza,
+que no sabe siquiera guardar el decoro de su mujer. La mayor parte de
+los dias la espera a la salida de San Pascual y la acompana a pie hasta
+su casa. En el teatro no le quita los gemelos de encima. iUna porqueria!
+Aunque sea un mal marido, que tenga dignidad. Y la panfila de mi hija,
+loca, perdida por el. iHas visto que imbecil! No hace mas que llorar y
+pedirle celos.... iQue mas quiere ese monigotillo que verla
+humillada!... Si yo estuviera en su caso iya le diria!... Le ponia en
+seguidita un armatoste en la cabeza que no cabia por esa puerta.
+
+La exaltacion de su espiritu no le impedia engullir lindamente.
+
+--Dios te lo pague, hija--concluyo por decir levantandose--. A ver si
+este corazon se esta quieto un rato.
+
+Pepa pretendia padecer de cierto mal de corazon que solo se le calmaba
+comiendo.
+
+Pocos minutos despues de salir ambas amigas del comedor, Clementina dio
+las ordenes oportunas y el _buffet_ se abrio solemnemente. Las personas
+reales entraron primero acompanadas de su servidumbre y de los amos de
+la casa. Salabert habia echado el resto en la cena. El gran comedor de
+techo artesonado parecia un ascua de oro. Las flores de vividos colores,
+las frutas exoticas, la vajilla de plata, la cristaleria, bajo las
+poderosas lamparas de gas titilaban como el cielo estrellado, producian
+un fuerte deslumbramiento. Los criados con casaca y peluca blanca,
+aguardaban inmoviles, pegados a la pared, tiesos y solemnes. En las dos
+cabeceras del salon ardian enormes troncos de encina dentro de sendas
+chimenas con retablos de roble tallado, cuyos adornos casi llegaban al
+techo. Todos los manjares que estaban sobre la mesa habian venido de
+Paris acompanados de una comitiva de criados y marmitones. Se exceptuaba
+el pescado, que procedia del Cantabrico, y un _pudding_ llegado por la
+tarde de Londres. Eran fiambres en su mayoria. No obstante, habia
+_consomme_ caliente para el que lo pedia.
+
+Las personas reales estuvieron muy cortos momentos en el comedor. Asi
+que salieron precipitose en el la ola de la muchedumbre con harto poca
+ceremonia. Los salones quedaron silenciosos en poder de los criados, que
+con la regularidad y precision de soldados cambiaron las bujias proximas
+a extinguirse por otras nuevas, mientras el comedor resonaba con el
+campanilleo de los platos y las copas, la charla y las carcajadas de los
+convidados.
+
+Cobo Ramirez abandono por un rato a Esperancita dejandola en poder de su
+rival, para sentarse en un rincon delante de una mesita volante y
+devorar algunos trozos de _boeuf d'Hambourg_ y jamon. Naturalmente,
+Ramoncito aprovecho este desahogo para poner de manifiesto el contraste
+entre su parquedad poetica y la glotoneria prosaica de Cobo; hasta que
+Esperancita le paro los pies diciendo con mal humor a su amiguita Paz,
+que estaba del otro lado:
+
+--Pues a mi me gustan los hombres que comen mucho.
+
+--A mi tambien--repuso Pacita--. Al menos indica que no tienen enfermo
+el estomago.
+
+--Yo no lo tengo tampoco--se apresuro a decir el concejal, sofocado y
+molesto por la actitud hostil en que las dos amiguitas se habian
+colocado.
+
+Paz se contento con sonreir desdenosamente.
+
+El general Patino, fatigado de enviar mortiferos proyectiles a la esposa
+de Calderon sin que la plaza se diese siquiera por enterada, habia
+levantado el cerco para sitiar a la marquesa de Ujo, que a las primeras
+granadas habia capitulado abriendo las puertas al enemigo. Sin embargo,
+el general, como estrategico consumado, no perdia de vista a Mariana,
+esperando cualquier incidente favorable para caer de nuevo sobre ella.
+Se decia en los periodicos que iba a ser nombrado ministro de la Guerra.
+Este cargo, sin duda, le daria mas prestigio y autoridad para entrar a
+rebato en cualquier parte. La marquesa de Ujo vestia de turca y le
+sentaba tan bien, que, segun Alcantara, apetecia soltarle un tiro. Su
+languidez era tanta aquella noche, que apenas tenia fuerzas para
+articular las palabras. A cada paso el ilustre general se veia en la
+necesidad de ayudarla en tan improba tarea. Mientras roia con sus
+dientes desvencijados algunas pastas, pues no admitia otra cosa su
+estomago, tambien un poquito averiado, disertaba, mejor dicho, exhalaba
+una serie de exclamaciones acerca de cierta novela recien publicada en
+Francia.
+
+--iQue escena!... iAh! ipero que cosa tan linda!... Cuando ella le dice:
+"Entrad en el cuarto si quereis: podreis manchar mi cuerpo, pero no mi
+alma...." iAh! iY cuando va al lugar del duelo y recibe la bala que iba
+dirigida a su marido!... iQue cosa mas linda!...
+
+Pepe Castro caracoleaba (perdon por el simil) en torno de Lola
+Madariaga. Esta le contaba con risa maligna lo acaecido hacia un rato,
+cuando Clementina se presento de improviso donde ella estaba con
+Alcazar. Hablaba como si le hubiese arrancado el galan a su amiga, con
+acento protector y desdenoso que hubiera hecho dar un salto a la
+orgullosa hija de Salabert si por ventura la hubiese oido.
+
+--iPobre Clemen! Se esta haciendo vieja, ?verdad? iQue figura tiene
+todavia! Claro que es a fuerza de apretarse, y esto tarde o temprano le
+va a hacer dano; pero de todos modos.... La cara no corresponde a la
+figura, ?no cree usted? Sobre todo ahora que se le esta empanando el
+cutis de un modo horroroso. Siempre ha tenido la fisonomia muy dura.
+
+Y al mismo tiempo sus ojos claros y suaves miraban a Castro con tal
+dulzura, que realmente era para empacharse. Le habian dicho siempre (y
+era cierto) que tenia el semblante muy dulce. Para dar mas realce a esta
+cualidad ponia cara de idiota.
+
+Castro asentia a todo, tanto por lisonjearla como por la mala voluntad
+que tenia a Clementina. No sentia interes por Lola, pero a raiz de su
+ruptura con aquella se habia consolado un poco festejandola: aunque en
+ello habia tenido no poca parte el deseo de no aparecer derrotado a los
+ojos del mundo.
+
+--?Y usted cree que esta enamorada realmente de ese nino que parece una
+colegiala del Sagrado Corazon?
+
+--iVaya usted a saber! Clementina presume mucho de original. Esta ultima
+aventura la acredita de ello.... Mire usted que miraditas tiernas le
+esta echando el bebe desde lejos.
+
+Raimundo, en pie, alla en el extremo de una de las mesas, no quitaba ojo
+a su amada, que iba y venia de un sitio a otro previniendo los deseos de
+aquellos invitados a quienes mas deseaba complacer. De vez en cuando le
+enviaba una imperceptible sonrisa de inteligencia que transportaba al
+joven al septimo cielo.
+
+Pepa Frias, si no comia porque estaba ahita, pellizcaba en las frutas y
+confites, teniendo detras de su silla a Calderon, Pinedo, Fuentes y
+otros tres o cuatro caballeros maleantes que gozaban en tirarle de la
+lengua. No se la mordia, en verdad, la fresca viuda. Se defendia
+admirablemente de todos ellos parando y contestando los golpes con
+maestria.
+
+--?Donde dice usted que tiene gota, Pepa?
+
+--En los pies, Pinedo, en los pies ... donde tiene usted el talento.
+
+--Aunque usted me insulte, quisiera que me traspasase esa gota ... ipor
+tener siquiera una gota de usted!
+
+--iPocas gracias! Seria una gota de esencia aromatica--dijo un consejero
+de Estado harto dulzon.
+
+--?Y usted que sabe, hombre, si no ha metido la nariz mas que en el coro
+de ambos sexos?
+
+El consejero se puso colorado. Todos rieron de la alusion.
+
+--iPero que cruel es usted, Pepa!--exclamo Fuentes riendo todavia--. Los
+que aqui estamos no sabemos nada ... (digo, senores, yo hablo por mi),
+del olor, del color, ni del sabor de usted; pero no nos quitara el
+derecho de figurarnos que es usted una cosa apetitosa y tierna.
+
+--?Tierna?... Esta usted en un error lamentable.
+
+--Yo lo digo por lo que veo ...--dijo acercando el rostro al exuberante
+seno de la viuda ...--Y a proposito: ?que lleva usted en ese alfiler?
+?es un retrato de familia?
+
+El alfiler representaba un mono.
+
+--No. Fuentes--replico furiosa--, es un espejo.
+
+De todo el grupo salio una carcajada espontanea que hizo volver la
+cabeza a los que estaban cerca.
+
+Fuentes quedo acortado un instante; pero como hombre de ingenio que era
+supo reponerse.
+
+--Yo sere mono, Pepa, pero usted es monisima.
+
+--iBravo, Fuentes, bravo!--exclamo Calderon, a quien, como hombre
+exclusivamente de _debe y haber_, causaba asombro cualquier frase
+oportuna.
+
+El tiroteo siguio aun despues de haber salido la mayor parte de la gente
+a los salones. El grupo se habia reforzado con algunos pollastres. Esta
+fue la razon de que Pepa se levantase bruscamente al cabo, diciendo:
+
+--Me voy. Por mi causa estan ustedes escandalizando a estos seres
+tiernos y candorosos.
+
+Los pollos protestaron con algazara.
+
+Poco despues de poblarse nuevamente los salones de baile se retiraron
+las personas reales. Hubo para despedirlas el mismo ceremonial, esto es,
+las filas apretadas a la puerta de la antesala, la Marcha Real por la
+orquesta y la despedida de los duenos hasta la escalinata.
+
+Clementina respiro con libertad. A paso lento, gozando el placer del que
+ha terminado una tarea dificil, atraveso los salones dirigiendo sus ojos
+risuenos a todas partes, dejando fluir de sus labios palabritas amables
+a los amigos con quien tropezaba. Aquel baile esplendido, quiza el mas
+suntuoso que hubiese dado jamas un particular en Espana, era obra suya
+casi exclusivamente. Su padre habia suministrado el dinero: pero ella la
+actividad, el gusto, el artificio. Escuchaba las enhorabuenas que todos
+al paso la murmuraban, mecida en una embriagadora satisfaccion del amor
+propio. La felicidad le hizo pensar en el amor, su complemento
+indispensable. Acometiole un deseo penetrante de cambiar con Raimundo, a
+solas, algunas tiernas palabras de carino, algunas caricias fugitivas. Y
+buscole con los ojos entre la muchedumbre.
+
+Raimundo habia vagado toda la noche por los salones casi siempre solo.
+Habia esperado el baile con deseo pueril, prometiendose vivos e
+ignorados placeres. Jamas habia asistido a una de estas fiestas
+brillantes de la sociedad aristocratica. La realidad no correspondio a
+su esperanza, como siempre acontece. Toda aquella vana ostentacion, el
+lujo escandaloso desplegado ante su vista, en vez de acariciar su
+orgullo lo hirio cruelmente. Nunca se sintio tan forastero en aquel
+mundo que hacia tiempo frecuentaba. Sus pensamientos, encaminados hacia
+la melancolia, representaronle su pobre hogar, donde por su culpa iba a
+faltar muy pronto lo necesario, la modestia de su santa madre, que no
+vacilaba en desempenar las tareas mas humildes de la casa, y la de su
+inocente hermana, que con ella habia aprendido a ser economica y
+trabajadora. Un remordimiento feroz le mordio el corazon. Observaba,
+ademas, que en los jovenes salvajes que le rodeaban existia contra el
+cierta hostilidad latente. Tenia a muchos por amigos, le recibian
+agradablemente, jugaba con ellos, les acompanaba en algunas excursiones
+de placer: pero habia llegado a comprender que para ellos no tenia otra
+personalidad que la que le daba el ser amante de Clementina. En casi
+todos los que trataba, percibia, o su exagerada susceptibilidad le hacia
+percibir, un dejo desdenoso que le humillaba horriblemente. El amor
+frenetico que profesaba a Clementina le compensaba bien de esta tortura
+y hasta se la hacia olvidar muchas veces. Pero aquella noche su dueno
+adorado, aunque no le olvidase, andaba lejos. Y le pasaba lo que a los
+misticos cuando Dios no les tiende la mano: acometiale una gran
+sequedad, un tedio abrumador. Bailo por compromiso dos o tres veces;
+converso un poco. Harto al fin de dar vueltas se retiro al mas oscuro
+rincon de una de las salas, y sentandose en un divan quedo sumido en
+tristeza profunda.
+
+Clementina le busco en vano durante algunos minutos, hasta
+impacientarse. Cuando entro en la sala de juego le vio al fin venir
+hacia ella con la faz radiante. Toda su tristeza se habia disipado al
+verla y al observar que le buscaba.
+
+--Si quieres que hablemos un momentito, vente al despacho de papa.
+Saliendo al corredor lo hallaras a mano derecha--le dijo rapidamente y
+con acento carinoso.
+
+Y se fue. Raimundo, por disimular, se acerco a una de las mesas de
+juego: estuvo algunos instantes mirando.
+
+Clementina se deslizo disimuladamente por los salones, salio al corredor
+y se dirigio al despacho del duque, una pieza regia que solo tenia de
+respeto, pues siempre trabajaba arriba. Estaba profusamente iluminada,
+como todas las estancias del piso principal. Al poner el pie en el creyo
+percibir un sollozo ahogado, que la lleno de sorpresa y temor. Derramo
+la vista por todo el ambito y percibio, alla en el fondo, a una senora
+tumbada en el sofa, ocultando el rostro con el panuelo, en actitud de
+llorar. Acercose, y por el traje la conocio en seguida. Era Irenita.
+
+--iIrenita! Hija mia, ?que tienes?--exclamo inclinandose sobre ella con
+solicitud.
+
+--Ay, perdon, Clementina.... Me he metido aqui sin saber lo que
+hacia.... iSoy tan desgraciada!
+
+Y las lagrimas brotaron con abundancia de sus ojos.
+
+--Pero, ?que te ha pasado, criatura?
+
+--iNada, nada!--replico la nina sollozando.
+
+Hubo unos segundos de silencio. Clementina la contemplaba con lastima.
+
+--Vamos--dijo acercando la boca a su oido--. Emilio te ha dado algun
+disgusto esta noche.
+
+Irenita no contesto.
+
+--No te aflijas, tonta. Con eso no adelantas nada. Procura, aunque sea
+haciendo un gran esfuerzo, aparecer indiferente. Ese es el medio mejor
+de que no te desprecie.... Digo ... el medio mejor es otro ... pero no
+te lo aconsejo, porque no esta bien aconsejar ciertas cosas.... Si estas
+enamorada de el no des tu brazo a torcer, por Dios.... Que no sepa estas
+penas tuyas, porque eres perdida.... Dejale que satisfaga su capricho,
+que el volvera a ti.
+
+Irenita levanto su rostro banado de lagrimas.
+
+--?Pero ha visto usted lo que ha hecho hoy? iEs horrible!
+
+En aquel momento Clementina oyo pasos en el corredor. Sospechando de
+quien eran fue rapidamente a la puerta, diciendo:
+
+--Espera un poco: dejame cerrar.
+
+Fue bien a tiempo. En aquel instante llegaba Raimundo. La dama puso el
+dedo en los labios haciendole sena de que se alejase. Irenita no
+advirtio nada. Cuando Clementina volvio a su lado le dio cuenta, entre
+lagrimas y suspiros, de los agravios que su marido le habia inferido
+aquella noche. En primer lugar, Emilio se vistio de hungaro para venir
+al baile. Irene habia observado en cuanto entro, que Maria Huerta vestia
+tambien de hungara. Debian de estar convenidos, lo cual era una afrenta,
+que mas de una persona habia notado. Luego bailaron un vals y un
+rigodon. Mientras duro este, Emilio no habia cesado de hablarle al oido.
+Toda la noche la habia estado sirviendo lo mismo que un criado,
+presentandole el mismo las fuentes de confites y frutas heladas. Una
+vez, al darle una de estas, le habia apretado los dedos; bien lo habia
+visto. iEsto era una indecencia! Irenita queria suicidarse. Preferia
+morir mil veces a padecer semejantes tormentos. Clementina la consolo
+como pudo. Emilio la queria muchisimo: le constaba. Solo que los hombres
+tienen a lo mejor estos sofocos, lo que llaman los toreros, _extranos_.
+Como el corazon no esta interesado, dejandoles sueltos un momento se
+hastian y vuelven a lo que verdaderamente aman.
+
+Para arreglarse un poco y lavar los ojos no quiso llevarla al tocador
+del baile: subiola al de la duquesa. Al cabo de unos minutos bajaron
+ambas. Irenita prometio no dar a conocer su pena. En cuanto Clementina
+entero a Pepa de lo que habia pasado, se sulfuro de tal modo que tuvo
+necesidad de contenerla para que no fuese a aranar a su yerno.
+
+--Bien, si no le arano ahora, le aranare despues--dijo alzando los
+hombros con indiferencia. Tan resuelta estaba a ello--. Suceda lo que
+suceda, yo no puedo consentir que ese _titi_ mate a mi hija, ?sabes?...
+Y en cuanto a esa pendona desorejada, no he de parar hasta que la escupa
+en la cara ... y al cabronazo de su marido, lo mismo.... iPues estamos
+aviados!
+
+--?No sera mejor que procures desembarazarte de ellos? Huerta esta en el
+Ministerio. Mira a ver si le mandas de gobernador a cualquier parte....
+
+--iPues es verdad! Ahora mismo voy a hablar a Arbos.... iPero lo que es
+a mi senor yerno no le perdono!... Esta noche me las ha de pagar, o no
+me llamo Pepa.
+
+El duque, rodeado siempre de un grupo de fieles, se dejaba atufar a
+golpes de incensario, soltando a largos intervalos algun grunido
+espiritual que los electrizaba, les hacia prorrumpir en exclamaciones de
+alegria. Las senoras eran las que mas se distinguian por su entusiasmo.
+El genio especulador de Salabert les infundia vertigos de asombro, como
+si se pusiesen a calcular cuantos vestidos podrian comprarse con sus
+millones. Y el, tan flexible generalmente, que habia llegado al puesto
+que ocupaba, segun propia confesion, a fuerza de puntapies en el
+trasero, al hallarse entre sus adoradores los maltrataba sin piedad. Sus
+chistes brutales, lo mismo caian sobre los hombres que sobre las
+senoras. Gozaba en la ostentacion barbara de su fuerza. Si aquellos sus
+devotos admiradores se dejaban humillar tan pacientemente no dandoles
+nada, ?que no sucederia si repartiese entre ellos sus millones, si el
+becerro de oro comenzase a vomitar monedas?
+
+En la sala de juego, adonde se fue despues de haber despedido a los
+soberanos, le tenian materialmente bloqueado una porcion de
+especuladores de segunda y tercera fila.
+
+--?Como van las acciones de Riosa, duque?--se atrevio a preguntarle uno.
+
+--No me hable usted de eso--gruno el procer poniendo los ojos torvos.
+
+El plan de Llera se estaba desenvolviendo puntualmente: esto es, el
+duque, despues de haber tomado un numero crecido de acciones, se ocupaba
+en producir el panico entre los accionistas. Hacia ya algunos meses que
+por medio de agentes secretos compraba acciones para venderlas al
+instante con perdida. Gracias a estas operaciones, el papel habia bajado
+considerablemente. Ahora preparaba el golpe definitivo, comprando mayor
+cantidad para lanzarlo repentinamente al mercado, aprovechar la baja que
+esto produciria y adquirir la mitad mas una de las acciones.
+
+--No todos los negocios han de salir bien--replico el otro sonriendo con
+mal disimulada satisfaccion--. Usted ha sido siempre afortunado....
+
+--No es a la fortuna a quien debe sus exitos el duque. A su genio, a su
+habilidad inconcebible es a quien los debe--manifesto un tercero
+arreandole una tufarada de incienso.
+
+--Sin duda, sin duda--se apresuro a decir el otro tratando a su vez de
+apoderarse del incensario--. El duque es el primer genio financiero que
+ha salido en nuestro pais. Yo no comprendo como no se le entrega la
+Hacienda espanola. Si el no la arregla, no hay que esperar salvacion
+para nosotros....
+
+--Pues si acierto a salvarla como he acertado en el negocio de Riosa,
+aviados quedan los espanoles--profirio estoposamente el duque con acento
+de mal humor.
+
+--?Pero ha salido tan malo el negocio?
+
+--iF....! para el Gobierno, no; pero para mi, que he tomado a la par
+las acciones, me parece que no ha sido bueno.
+
+El duque echaba la culpa de haberse metido en el al animal de su
+administrador, a Llera, que se lo habia metido por la cabeza contra
+todos sus presentimientos.
+
+--Los hombres como usted no deben fiarse de nadie mas que de su
+instinto--le decian--. Cuando se tiene el genio de los negocios....
+
+Y la palabra _genio_ venia a cada instante a los labios de los fieles
+idolatras del becerro.
+
+Subito aparecio en la puerta de la sala Clementina seguida de Osorio, de
+Mariana y de Calderon. Los cuatro traian el semblante inquieto y
+asustado. Sus ojos se clavaron a la vez en Salabert, hacia el cual
+avanzaron precipitadamente.
+
+--Papa, escucha una palabra--le dijo Clementina.
+
+Salabert se destaco del grupo y fue a reunirse con los otros en el
+opuesto rincon.
+
+--iEsa mujer esta ahi!...--dijo aquella con voz alterada, los ojos
+relampagueantes de ira.
+
+--iEs un escandalo!--manifesto Osorio.
+
+--Algunas personas ya se han ido, y en cuanto se enteren, se iran
+todas--apunto con mas sosiego Calderon.
+
+--?Que mujer esta ahi?--pregunto el duque abriendo mucho sus ojos
+saltones.
+
+--iEsa mujer!... esa Amparo la malaguena--replico su hija buscando el
+tono mas despreciativo.
+
+--iComo!--exclamo el duque con profundo estupor--. ?Se ha atrevido esa
+z---- a presentarse en el baile? ?Quien la ha dejado pasar? Manana mismo
+despido al portero.
+
+--No; a quien hay que despedir ahora mismo es a ella ... ien
+seguidita!--dijo Clementina atropellandose por la colera.
+
+--iSi, si ... ahora mismo! ?Como es eso? iAtreverse esa desvergonzada a
+poner los pies en esta casa y en un dia semejante! ?Ya no hay pudor? ?Ya
+no hay vergueenza? ?En que pais estamos? ?Pero como ha podido pasar? iUna
+fiesta que habia comenzado tan bien!
+
+--Traia invitacion, al parecer.
+
+--Pues la ha robado o estara falsificada.
+
+--Bien, bien; concluyamos pronto--dijo Clementina con voz irritada--.
+Esta en los salones. Es necesario que vayas a alla y la notifiques que
+haga el favor de salir, del modo que mejor te parezca.... iPero pronto!
+antes que lo perciba la gente ... y sobre todo, mama....
+
+--No, chica; yo no voy.... Me conozco bien y se que no podria contener
+mi indignacion. No nos conviene llamar la atencion en este momento....
+Ve tu, ve tu ... y que se largue pronto....
+
+Clementina, sin pronunciar otra palabra, se alejo con paso rapido, el
+rostro palido y contraido, los labios tremulos. Lanzose en el torbellino
+de los salones y busco ansiosamente a la intrusa. No tardo muchos
+minutos en hallarla ioh vergueenza! del brazo del marques de Davalos.
+
+Estaba esplendidamente hermosa la ex florista con su traje de Maria
+Estuardo. Llevaba un sobretodo acuchillado de mangas abiertas, color
+carmesi recamado de oro; un elegante prendido de encaje y menudas
+florecillas de esmalte y perlas. Su incomparable belleza irrito aun mas
+la ira de Clementina.
+
+La hermosa odalisca de Salabert, aunque de inteligencia limitadisima,
+habia tenido tiempo a reflexionar que su presencia en el baile podria
+acarrear un conflicto. Pero su antojo era tan vivo y desordenado, que de
+ningun modo quiso dejar de satisfacerlo, de lucir su costoso vestido de
+reina de Escocia. Penso que podria sortear aquella dificil situacion
+yendo a ultima hora, dando un par de vueltas por los salones y
+retirandose en seguida. Hizose acompanar de una amiga vieja de aspecto
+venerable. Amargo desengano debio de experimentar cuando al penetrar en
+los salones y tropezar con una porcion de distinguidos salvajes a
+quienes trataba con intimidad, Pepe Castro, el conde de Agreda,
+Maldonado y otros, observo que todos le volvian la espalda y se
+apresuraban a alejarse. Tan solo el fiel Manolo, el loco marques de
+Davalos, la reconocio y consintio en la mengua de ofrecerla el brazo.
+
+Pocos minutos pudo disfrutar de su apoyo la malaguena. Cuando una
+sonrisa de triunfo plegaba ya sus labios y a paso lento y majestuoso iba
+dando su apetecida vuelta por los salones, se encontro repentinamente
+frente a Clementina. Sin previo saludo ni la mas leve inclinacion de
+cabeza, ni hacer caso alguno de su acompanante, esta le puso la mano en
+el hombro, diciendola:
+
+--Tenga usted la bondad de escuchar una palabra.
+
+Maria Estuardo empalidecio, titubeo unos instantes, y por fin dijo con
+firmeza y ademan orgulloso:
+
+--Nada tengo que hablar con usted. A quien deseo ver es al dueno de la
+casa, al duque de Requena.
+
+Margarita de Austria le clavo una mirada iracunda, que la otra sostuvo
+sin pestanear. Luego, acercando la boca a su oido, le dijo con rabioso
+acento:
+
+--Si usted no me sigue ahora mismo, llamo a dos criados para que la
+saquen del salon a viva fuerza.
+
+La reina de Escocia se estremecio; pero tuvo aun animos para contestar:
+
+--Deseo ver al senor duque.
+
+--El senor duque no esta visible para usted.... iSigame, o llamo!
+
+Y al mismo tiempo echo una mirada en torno como en ademan de cumplir su
+promesa.
+
+La Estuardo empalidecio aun mas. Desprendiendose del brazo de Davalos la
+siguio al fin.
+
+Esta escena habia sido observada por varias personas; pero nadie oso
+seguirlas si no es el demente Manolo, que lo hizo de lejos. La esposa
+de Felipe III se dirigio a la antesala y alli dijo a un lacayo:
+
+--El abrigo de esta senora.
+
+No se hablo otra palabra. El lacayo entrego el abrigo. Maria Estuardo se
+lo puso sin ayuda de nadie, con mano temblorosa. Luego avanzo unos
+cuantos pasos, y volviendose de pronto, dirigio una mirada de odio
+mortal a D. Margarita de Austria, que se la devolvio acompanada de una
+sonrisa de desprecio.
+
+Estaba de Dios que la desgraciada reina de Escocia habia de ser
+humillada siempre. Primero lo fue por su tia Isabel de Inglaterra. Ahora
+la reina Margarita la ponia sin miramientos de patitas en la calle.
+Donde encontro a su venerable amiga dentro ya del coche. Al ver el
+comienzo de la escena pasada se habia escabullido prudentemente. Antes
+que partiesen, el marques de Davalos se junto a ellas. No sabemos lo que
+los salones de Requena ganaron en su aspecto moral con la marcha de
+Maria Estuardo; pero si podemos afirmar que perdieron mucho en el
+estetico. Porque, a la verdad, estaba lindisima.
+
+El baile tocaba a su fin. Comenzaron los preparativos para el gran
+cotillon. La muchedumbre se habia aclarado un poco. Algunos se fueron
+antes de terminar el baile, viejos en su mayoria a quienes hacia dano el
+trasnochar. Entre las damiselas hubo la agitacion y el movimiento que
+precede siempre al cotillon. En esta ultima etapa el baile adquiere un
+aspecto de recreo familiar muy grato. El arte y la imaginacion
+intervienen para arrancarle sensualidad y hacerle un pasatiempo
+inocente, al estilo de las hermosas fiestas que en el siglo XIV se
+celebraban en los palacios de Inglaterra y Francia. Para las ninas
+casaderas suele ser tambien el momento en que termina el primer acto de
+la comedia amorosa que han empezado a representar.
+
+Pepe Castro habia recibido el consejo de su ex querida Clementina
+referente a la conveniencia de festejar a la nina de Calderon, con risa
+como ya hemos visto. Sin embargo, no le cayo en saco roto. Mientras
+bailaba y bromeaba con otras jovenes, no dejo de acordarse mas de una
+vez. Al llegar el cotillon se acerco a Esperancita preguntandole si
+queria ser su pareja, a sabiendas de que esto no podia ser, pues todos
+los pollastres se apresuran a pedir tal merced a las damas asi que
+entran en el baile. Pero le convenia para el plan que comenzaba a
+desenvolverse en su cerebro, fecundo en abstracciones. La nina lo tenia,
+en efecto, comprometido con el conde de Agreda; mas al oir la demanda de
+Castro, sintio tales deseos de acceder a ella, que con sorprendente
+audacia respondio que si.
+
+La duquesa designo como dama directora a la condesa de Cotorraso, a la
+cual se unio Cobo Ramirez. Este se imponia en todos los bailes como
+habilisimo director de cotillones. Tan era asi, que muchos dias antes
+del baile ya habia celebrado largas conferencias con Clementina acerca
+de este punto esencialisimo.
+
+Formose el corro de sillas. Pepe Castro fue a sacar a Esperanza, que
+tomo su brazo de buen grado. Mas antes de dar un paso llego el conde de
+Agreda.
+
+--iComo, Esperancita! ?No me habia usted concedido el
+cotillon?--pregunto sorprendido.
+
+La audacia no abandono a la nina, la audacia de la mujer enamorada.
+
+--iAy, perdoneme usted, Leon! Cuando se lo concedi a usted no me
+acordaba que ya lo tenia comprometido con Pepe--respondio en un tono que
+podia envidiar la mas consumada actriz.
+
+El conde se retiro diciendo algunas palabras de cortesia, que no
+pudieron ocultar su mal humor. Cuando quedaron solos, Esperancita,
+asustada de aquel testimonio de interes que habia dado a Castro, se
+apresuro a disculparse ruborizada.
+
+--La verdad es que no me acordaba de que lo tenia comprometido con
+Leon.... Y como ya habia tomado el brazo de usted ... y ademas el conde
+baila de un modo que me fatiga mucho....
+
+Pepe Castro no abuso de su triunfo; se manifesto modesto y sumiso. En
+vez de galantearla descaradamente, adopto un temperamento mas
+insinuante, colmandola de atenciones delicadas, estableciendo mayor
+confianza entre ellos, mostrandola, en una palabra, mucho carino, pero
+sin hablarla de amor. La nina rebosaba de dicha. Espezaba a sentirse
+adorada. Creia que la simpatia y el afecto con que siempre se habian
+tratado Pepe y ella se transformaban al fin en amor. Su corazon empezo a
+saltar alegremente dentro del pecho.
+
+Tambien Ramoncito estaba satisfecho con aquel trueque. El conde de
+Agreda le era de poco tiempo atras muy antipatico, casi tan antipatico
+como Cobo Ramirez, porque empezo a sentir de el los mismos celos que del
+otro. En cambio, a Pepe Castro considerabalo como su mismo yo; otro
+concejal mas esbelto. Las atenciones que Esperancita le guardase, las
+tomaria como dirigidas a su propia persona. Asi que, al verlos del
+brazo, se conmovio profundamente, y al acercarse a ellos para decirles
+algunas palabras insignificantes no pudo menos de ruborizarse. Pepe le
+hizo un guino malicioso como diciendo: "Has triunfado en toda la linea".
+El joven concejal sintio que se acercaba a pasos de gigante el logro de
+sus esperanzas y el apogeo de su dicha.
+
+El cotillon fue digno remate de aquel baile brillantisimo. La fantasia
+de Cobo Ramirez, apretada por la gravedad del caso, fascino a los
+invitados con peregrinas trazas y artificios delicados: los tuvo
+enajenados cerca de una hora. Llamo la atencion, y le valio unanimes
+aplausos, un juego de sortija que se organizo en el medio del salon.
+Cobo dividio a los caballeros en dos cuadrillas, que tiraron
+alternativamente flechas con unos primorosos arcos dorados a la sortija
+suspendida por una cinta del techo. Los vencedores tenian derecho a
+bailar con las damas de los vencidos, mientras estos los habian de
+seguir dandoles aire con el abanico. Organizose despues otro juego de
+cintas para las damas. La vencedora salio un momento del salon y
+aparecio en seguida en un magnifico carro tirado por cuatro lacayos
+vestidos de esclavos negros: dio asi una vuelta rodeada de todas las
+demas, al compas de una marcha triunfal. Estas y otras invenciones no
+menos famosas, dejaron para siempre sentada sobre bases solidas la fama
+del hijo de los marqueses de Casa-Ramirez.
+
+Terminado el cotillon, comenzo el desfile de la gente. Fue una retirada
+estrepitosa. Toda aquella muchedumbre se agolpo en el vestibulo y en la
+escalinata, charlando en voz alta, riendo, gritando alguna vez en
+demanda del coche. El vasto jardin, iluminado por algunos focos de luz
+electrica, ofrecia un aspecto fantastico, inverosimil, como los paisajes
+de los cosmoramas de feria. Aquellas luces blancas, intensas, hacian aun
+mas negro y profundo el follaje, borraban los linderos del parque
+extendiendolo desmesuradamente. La noche era despejada. En el oriente
+azuleaba ya la aurora. Hacia un frio intenso. Envueltos en sus gabanes
+de pieles, los jovenes salvajes quemaban los ultimos cartuchos de su
+ingenio en honor de las hermosas damas que tenian cerca. Los costosos y
+pintorescos abrigos de estas chillaban debajo de las bombillas
+electricas. Los caballos piafaban, los lacayos gritaban, y los coches,
+al acercarse lentamente a la escalinata, hacian crujir la arena de los
+caminos. Sonaban golpes de portezuelas, ruido de besos, voces de
+despedida. La rueda de los coches, al pasar por delante de la gran
+escalinata, iba arrebatando poco a poco a los que alli estaban para
+dispersarlos por todo Madrid en busca de reposo.
+
+Pepe Castro se habia colocado al lado de Esperancita y la hablaba
+dulcemente al oido. La nina, embozada hasta los ojos, sonreia sin
+mirarle. Cuando su coche llego al fin, se estrecharon las manos
+largamente.
+
+--Supongo que no nos tendra tanto tiempo olvidados como hasta ahora; que
+ira por casa mas a menudo--dijo ella teniendo aun su mano entre las del
+gallardo salvaje.
+
+--?Usted quiere de verdad que vaya a menudo por su casa?--dijo
+mirandola fijamente como un magnetizador.
+
+--iYa lo creo que quiero!
+
+Al decir esto se ruborizo fuertemente debajo del embozo, y desprendiendo
+bruscamente su mano, siguio a su mama que entraba en el carruaje.
+
+Pepa Frias habia dicho a su hija:
+
+--Mira, chica, cuando nos vayamos, deseo que Emilio me acompane. Estoy
+nerviosa y no podria dormir si no le ajustase antes las cuentas. No
+quiero mas escandalos, ?sabes? Le voy a dirigir el _ultimatum_. Si
+persiste, tu te vienes conmigo y el que se vaya al infierno.
+
+Estaba furiosa. Su hija, aunque quisiera poner reparos a esto de la
+separacion, pues adoraba a su infiel marido, no se atrevio. Bajo sumisa
+la cabeza. Cuando llego el momento de marchar, Pepa se dirigio a su
+yerno:
+
+--Emilio, haz el favor de acompanarme. Deseo hablar contigo.
+
+"iMalo!" dijo para si el joven.
+
+--?E Irene?
+
+--Que vaya sola. No se la comeran los lobos--respondio asperamente.
+
+"iMalisimo!" torno a decirse Emilio.
+
+En efecto, Irenita dirigiendo ojeadas de temor y ansiedad a su mama y su
+marido, se metio sola en su berlina, mientras ellos subian a la de la
+primera.
+
+Cuando el carruaje comenzo a rodar, Emilio, para desarmar a su suegra,
+quiso, como un chiquillo que era, desviar el rayo sacando una
+conversacion que pudiese entretenerla.
+
+--?Ha visto usted que audacia la de Amparo? La creia capaz de muchos
+desatinos, pero no de uno semejante.
+
+Y hablo de la Amparo con gran verbosidad sin conseguir que su suegra
+desplegase los labios. Lo mismo sucedio cuando principio a hacer
+comentarios acerca de la fortuna de Salabert, de los gastos del baile,
+del extraordinario honor que habia merecido de los soberanos aquella
+noche, etc., etc. Pepa reclinada en su rincon, guardaba un silencio
+feroz que no anunciaba nada bueno. Pero Emilio, sin desanimarse, toco
+con habilidad la tecla que responde en todas las mujeres.
+
+--?Sabe usted, Pepa (asi la seguia llamando, lo mismo que cuando era
+novio de su hija), que en un grupo donde estaba el presidente del
+Consejo, oi, sin querer, grandes elogios de usted? Elogiaban mucho el
+traje; pero mas aun la figura. Decian que no habia ninguna nina en el
+baile que pudiera competir con la frescura de usted; que tenia usted un
+cutis como raso, cada dia mas terso y brillante.
+
+--iJesus, que tonteria! Esas son payasadas, Emilio. En otro tiempo, no
+digo....
+
+--No, Pepa, no; el cutis de usted es proverbial en Madrid. Ya daria
+Irene algo por tenerlo como usted.
+
+--?Es mejor que el de Maria Huerta?--pregunto con tonillo ironico, donde
+no se adivinaba, sin embargo, gran irritacion.
+
+Pepa habia cambiado de plan: penso que seria mucho mejor adoptar la via
+diplomatica. A un chiquillo como Emilio, que no habia sido indocil hasta
+entonces, era facil atraerlo con el carino. Aquel, en la oscuridad del
+coche, se habia puesto colorado.
+
+--El de Maria Huerta no vale nada.
+
+--Por eso te gusta. Todos los hombres sois lo mismo en eso de cambiar
+las orejas por el rabo. Mira, Emilito--anadio cogiendole una mano,--yo
+tenia que renirte mucho, hablarte muy seriamente, decirte cosas muy
+amargas ... pero no puedo, tengo un corazon tan estupido que para todas
+las ofensas encuentra disculpas. Hoy has hecho una barrabasada de marca,
+lo bastante para que Irene se separase de ti; pero a mi se me antoja que
+no es tan grande como parece, porque eres un chiquillo aturdido. Estoy
+segura de que tu mismo no te explicas la gravedad de ella....
+
+Pepa continuo su sermon en tono dulce y persuasivo. Emilio, que esperaba
+una rociada de injurias, quedo gratamente sorprendido. Escucholo con
+sumision, y despues, con voz conmovida, empezo a disculparse. Verdad que
+habia coqueteado un poco con Maria Huerta, pero juraba que no estaba
+interesado por ella. Era una cuestion de amor propio. Cuando el se habia
+casado con Irene, esta Maria habia dicho en casa de Osorio que no
+comprendia como Irene aceptaba por marido un chico tan feo y tan
+insustancial. Entonces juro que se tragaria aquellas palabras: ya estaba
+conseguido. Por lo demas ique amor ni que calabazas! Nunca habia estado
+enamorado de Maria Huerta ni pensaba estarlo.
+
+--Yo no podia creer que estuvieses enamorado, porque siempre has tenido
+buen gusto.... Porque en resumen, esa mujer no es mas que un paquete de
+trapos.... Si vistes el palo de la escoba como ella, puede muy bien
+hacer sus veces.... Pero ya ves, Irene lo cree y tienes la obligacion de
+evitarla esos disgustos. Si yo estuviese en su caso no me los darias,
+monigote--anadio cogiendole carinosamente de la oreja--. Ya sabria yo
+tenerte bien amarradito a mis faldas.
+
+--Lo creo--repuso el joven dirigiendola una larga mirada que nada
+tenia de filial--. Usted tiene mas recursos que Irene.
+
+--?Pues?--pregunto ella con otra mirada poco maternal.
+
+--Porque usted es una mujer mas complicada; que necesita mas estudio.
+Por lo mismo, no me dejaria tiempo a aburrirme seguramente.
+
+--?Que sabes tu de eso, mamarrachillo? Hablas de mi como si me supieses
+de memoria.
+
+--iQue mas quisiera yo!
+
+--iVaya, Emilio, no seas payaso! Mira que me estas faltando al respeto.
+
+La conversacion siguio en este tono alegre y carinoso mientras el
+carruaje rodaba por las calles sombrias. En aquel rincon oscuro,
+sacudidos por el vaiven de los resortes y aturdidos por el estrepito de
+las ruedas al saltar sobre el pavimento, el cuchicheo se hizo cada vez
+mas intimo, mas insinuante, animado a cada momento por risas ahogadas y
+palabritas dulces. De ambos se habia apoderado un suave enternecimiento;
+de Pepa por haber hallado a su yerno tan docil; este por ver a su suegra
+tan carinosa y transigente, creyendo encontrarla hecha una furia.
+Animado con su exito, acariciado por aquella dulce confianza que
+repentinamente se establecio entre ellos, no cesaba de piropearla. Pepa
+se enfadaba o fingia enfadarse, le daba pellizcos feroces, le llamaba
+hipocrita, coqueton, desvergonzado. Concluyo por decir:
+
+--Todo eso que me dices es una farsa tuya. Si fuese verdad me alegraria,
+porque asi tendria cierta influencia contigo para hacerte un buen
+marido.
+
+Al salir del coche, con el rostro encendido, mas hermosa que nunca, le
+dijo:
+
+--Sube un momento: tengo que darte el reloj de Irene, que se le ha
+olvidado ayer.
+
+Emilio la subio del brazo y entro con ella en su gabinete.
+
+Mientras tanto, Irenita llegaba a casa en un estado de agitacion facil
+de comprender en una nina tan sensible y enamorada de su marido. La
+conducta de Emilio aquella noche la habia trastornado, la habia puesto
+excesivamente nerviosa. Y para fin de fiesta, la escena violenta que
+preveia entre su madre y su marido, de la cual tal vez saldria su
+ruptura definitiva con este, la llenaba de espanto. Asi que, apenas
+salto en tierra delante de la puerta, acometida subito de un vivo e
+irresistible anhelo, volvio a montar apresuradamente, diciendo al
+cochero:
+
+--A casa de mama.
+
+Le abrio el sereno la puerta exterior: la del piso el criado que habia
+estado velando y que aguardaba la salida del senorito para irse a
+costar.
+
+--?Donde esta mama?
+
+--En las habitaciones de adelante con el senorito Emilio.
+
+Irenita se dirigio con precipitacion a la sala. No estaban alli. Paso
+luego al _boudoir_. Tampoco, ni se oia el mas leve ruido. Entro en el
+gabinete. Nada. Entonces, sobrecogida de terror, de duda, de ansiedad,
+lanzose hacia la alcoba oculta por cortinas de brocatel donde creyo
+percibir algun rumor. En aquel momento se alzaron las cortinas y
+aparecio su marido agitado y descompuesto, contemplandola con ojos de
+espanto. Irenita dio un grito y se desplomo sobre el pavimento.
+
+
+
+
+XII
+
+#Matinee religiosa.#
+
+
+Pocos dias despues, a las once de la manana de un viernes de Cuaresma,
+el salvaje mas elegante de Madrid salia de un sueno tranquilo y profundo
+con el firme proposito de casarse con la hija de Calderon. Abrio los
+ojos, los paseo por los adornos hipicos que colgaban de las paredes de
+su cuarto, se desperezo con elegancia, bebio un vaso de limon que tenia
+sobre la mesa de noche y se preparo a levantarse. No afirmaremos que el
+mencionado proposito viniese a su espiritu durante el sueno; pero es
+innegable que debio de operarse en el una misteriosa labor que lo
+favorecio sensiblemente. Porque en el momento de acostarse, Castro solo
+pensaba vagamente en esta union provechosa. Al abrir los ojos, su
+decision de lograr la mano de Esperancita por cuantos medios estuviese a
+su alcance era ya irrevocable. Felicitemos, pues, de todo corazon a la
+afortunada nina y sigamos atentamente al noble salvaje en la tarea de
+perfeccionar la obra primorosa que la Naturaleza habia llevado a cabo al
+crearle.
+
+El criado tenia ya el bano dispuesto. Despues de dar un vistazo al
+espejo para observar el semblante del dia, esto es, el suyo, cogio unas
+bolas de hierro e hizo con ellas algunos movimientos. Tomo un florete y
+se tiro a fondo unas cuantas veces. En seguida aplico unas docenas de
+punetazos rectos sobre la almohadilla de un dinamometro. Hecho lo cual
+creyo llegado el instante de meterse en el agua. Dentro de ella se
+hallaba aun cuando aparecio en la habitacion, sin previo anuncio, Manolo
+Davalos.
+
+--Pepe, tengo que hablarte de una cosa muy seria--, dijo el lunatico
+marques, con aparato de misterio, los ojos mas extraviados que nunca.
+
+--Aguarda un poco: dejame salir del bano.
+
+--Sal pronto, que corre prisa.
+
+El marquesito se levanto de la silla donde se habia sentado y comenzo a
+dar vueltas por la estancia con cierta agitacion estrambotica, a la cual
+ya estaban acostumbrados sus amigos. No podia estarse quieto cinco
+minutos. Si cualquiera hiciese al cabo del dia la mitad de movimientos
+que el, caeria rendido antes de llegar la noche. Castro seguia sus
+movimientos con ojos burlones y desdenosos. Pero estos ojos se tornaron
+serios e inquietos al ver que su amigo se acercaba a la mesa de noche y
+se ponia a jugar con un precioso revolver que alli tenia.
+
+--Mira que esta cargado, Manolo.
+
+--Ya lo veo, ya--respondio este sonriendo; y volviendose de pronto:
+
+--?Que dirian en Madrid, si yo te matase ahora de un tiro?
+
+Pepe Castro sintio cierto hormigueo en la espalda, que no era producido
+solamente por el agua, y rio de un modo extrano.
+
+--Y que, hoy por hoy, lo podria hacer impunemente--siguio muy risueno el
+marques--. Porque como todos dicen que estoy loco....
+
+--iJe, je!
+
+El tenorio volvio a reir como el conejo. No era cobarde: al contrario,
+tenia fama de quisquilloso y espadachin: pero, como casi todos los
+valientes, necesitaba publico. La perspectiva de una muerte oscura a
+manos de un loco, no le hizo maldita la gracia. Los ejemplos de Seneca,
+Marat, y otros hombres notables que murieron violentamente en el bano,
+no lograron darla ninguna amenidad, quiza porque no tuviese noticia de
+ellos. El marques avanzo con el revolver amartillado, diciendole:
+
+--?Que dirian en Madrid? ?eh? ?que dirian?
+
+Castro se sitio penetrado de frio como si estuviese metido entre hielo y
+no en agua tibia. Pero tuvo aun serenidad para gritarle:
+
+--iDeja ese revolver, Manolo! Si no lo dejas no vuelves a ver en tu vida
+a Amparo.
+
+--?Por que?--pregunto aquel bajando el arma con el desconsuelo pintado
+en los ojos.
+
+--Porque yo no quiero; porque la aconsejare que no te deje entrar mas en
+su casa....
+
+--Bueno, hombre, no te incomodes.... Ha sido una broma--replico
+apresurandose a colocar el revolver en su sitio.
+
+Castro salio al instante del bano. Lo primero que hizo, cuando estuvo
+envuelto en el capuchon turco con que se secaba, fue coger el revolver y
+guardarlo bajo llave. Tranquilo ya, pero irritado por el susto que su
+majadero amigo le habia dado, comenzo a hablarle en tono malhumorado y
+despreciativo, mientras delante del espejo prodigaba a su bella figura,
+con el respeto debido, todos los cuidados a que era acreedora.
+
+--Vamos a ver, hombre, desembucha ese secreto.... Sera una gansada de
+las que tu acostumbras.... Desenganate, Manolo, que tu ya no estas para
+salir a la calle. Debes ponerte en cura--decia mientras se frotaba los
+brazos con una pomada olorosa que habia tomado de la bateria de tarros y
+frascos de todos tamanos que tenia delante.
+
+El marques echo mano al bolsillo, y sacando la cartera y de ella un
+billetito de mujer, dijo con no poca solemnidad:
+
+--Amparo me acaba de escribir esta carta. Deseo que te enteres de ella.
+
+Pepe no volvio siquiera los ojos para mirar el documento que su amigo le
+exhibia. Absorto en la tarea de atusarse el bigote con un cepillito de
+barba, repuso en tono distraido:
+
+--?Y que dice la Amparo?
+
+El marques le miro sorprendido de la poca importancia que daba a aquella
+preciosa misiva.
+
+--?Quieres que te la lea?
+
+--Si no es muy larga....
+
+Manolo la desdoblo con el mismo cuidado y respeto que si fuese un
+autografo de Santa Teresa de Jesus y leyo con voz conmovida:
+
+"Mi queridisimo Manolo: Hazme el favor de mandarme por el dador dos mil
+pesetas que necesito con urgencia. Si ahora no las tienes, no dejes de
+traermelas esta tarde a casa. Tuya de corazon siempre:
+
+"AMPARO."
+
+--iSopla! iQue voracidad la de esa chica! ?No tiene bastante con el
+bolsillo de Salabert? Supongo que no se las habras mandado.
+
+--No.
+
+--Has hecho bien.
+
+--Es que no las tenia. Precisamente para ver si tu puedes facilitarmelas
+es para lo que he venido.
+
+Castro se volvio hacia el y le contemplo unos momentos entre irritado y
+sorprendido. Tornando luego la vista al espejo, dijo con calma
+despreciativa:
+
+--Querido Manolo; eres un melon de gran tamano. Estoy seguro de que si
+heredases ahora a tu tia, entregarias la herencia a la Amparito para que
+la engullese como ha hecho con la de tus papas.
+
+Manolo se enfurecio al oir esto. Defendio con energia a su ex querida.
+No era ella, no, quien le habia arruinado, sino los tunos de los
+mayordomos. Amparo era una chica de excelentes condiciones para ama de
+casa, un portento de arreglo domestico: al mismo tiempo generosa, capaz
+de acomodarse a cualquier vida por el carino, etc., etc.
+
+El maniaco marques se expreso con calor y elocuencia haciendo el
+panegirico de su adorada.
+
+--?Sabes donde esta el mal de todo?--dijo sordamente despues de larga
+pausa--. En que mi familia me privo, sin razon, de casarme con ella.
+iQue obstinacion tan estupida! Se empenaban en que yo estaba
+perdidamente enamorado de esa mujer. iQue habia de estar enamorado!...
+Lo que yo queria era dar una madre a mis hijos, ?sabes? Nada mas que
+eso. Ellos hubieran sido felices y yo tambien.
+
+Pepe Castro se volvio estupefacto. Por las palidas mejillas del marques
+rodaban algunas lagrimas de enternecimiento. Hizo un mohin de lastima y
+siguio arreglandose los bigotes. Al cabo de unos momentos de silencio,
+dijo:
+
+--Dispensa, chico. No tengo esas dos mil pesetas; pero aunque las
+tuviera puedes estar seguro de que me guardaria de dartelas si las ibas
+a emplear como dices.
+
+El marques permanecio silencioso y comenzo a pasear de traves por el
+espacioso dormitorio.
+
+--?A quien me aconsejas que se las pida?--dijo parandose de pronto.
+
+--A Salabert--respondio Castro sonriendo burlonamente al espejo.
+
+Manolito se encrespo terriblemente al oirlo; sus ojos llamearon
+siniestramente; se dirigio frenetico, agitando los punos, hacia Pepe,
+que se volvio hacia el y dio un paso atras preparandose a rechazarle.
+
+--iEso que me has dicho es una porqueria! iEs una infamia que merece una
+estocada o un tiro! Es una cobardia porque estas en tu casa....
+
+Y se puso a crujir los dientes y a rodar los ojos que daba espanto
+verle; pero no llego a agredir a su amigo. Haciendo un esfuerzo supremo
+por contenerse, desahogo su furor arrojando contra el suelo el sombrero,
+de tal modo que lo destrozo. Castro quedo aturdido, hecho una estatua.
+Mil veces habia bromeado con el diciendolo cosas mucho mas fuertes,
+verdaderas insolencias sin que jamas se le hubiese ocurrido enfadarse. Y
+ahora, por una chanza sencillisima, montaba en colera de aquel modo
+extrano. Procuro calmarle con algunas palabras de disculpa: pero
+Manolito no le escuchaba. Aunque desistio de la primera idea de
+arrojarse sobre el, comenzo a pasear como una fiera enjaulada,
+murmurando amenazas, moviendo los brazos y gesticulando vivamente. No
+tardo en enternecerse, sin embargo.
+
+--Nunca lo creyera de ti, Pepe--concluyo por decir con voz alterada--.
+Nunca pense que el mayor amigo que tengo me habia de insultar, me habia
+de clavar el punal hasta el pomo....
+
+--iPero, hombre de Dios!...
+
+--No me hables, Pepe.... Me has matado con una palabra.... Dejame
+tranquilo.... Dios te perdone como yo te perdono.... Yo soy como un
+conejo a quien hiere el cazador y corre a morir a su madriguera.... No
+me hurgues mas.... Dejame morir en paz.
+
+Este simil del conejo le hizo tal impresion despues de haberlo
+proferido, que se dejo caer sollozando en una butaca. Al mismo tiempo le
+acometio un fuerte golpe de tos, en el cual solto por la boca una
+cantidad prodigiosa de rails: pero la locomotora que tenia atravesada en
+la garganta, por mas esfuerzos que hizo, en manera alguna pudo
+arrojarla. Castro le hizo beber una taza de tila con azahar.
+
+Cuando el insensato marques se fue al cabo, estaba aquel terminando el
+aderezo de su persona. La cual salio a la calle correcta y severamente
+vestida en traje de ceremonia diurna. Almorzo en Lhardy, dio una vuelta
+por _Los Salvajes_, y a las tres de la tarde, poco mas o menos, se
+dirigio a casa de su tia la marquesa de Alcudia, sita en la calle de San
+Mateo. Esta severisima senora era muy celosa de la religion como ya
+sabemos. Lo mismo de su alcurnia, por no decir mas. Castro era sobrino
+segundo de ella, y aunque con su vida de calavera la habia disgustado
+bastante, siempre le habia tratado con mucho afecto procurando atraerle
+al buen camino. Para la marquesa, los timbres nobiliarios imprimian
+caracter como el sacramento del orden. Por mas vilezas que un hombre
+hiciese, siempre era un noble, como un sacerdote es siempre un
+sacerdote. En esta devota senora penso Castro para que le secundase en
+su empresa. Su instinto (que era mucho mas admirable que su
+inteligencia) le dijo que si la marquesa se encargase de casarle con la
+nina de Calderon lo conseguiria seguramente. Era grande el prestigio que
+tenia en la sociedad aristocratica: mayor aun entre los que estaban
+agregados a ella por razon del dinero, como Calderon.
+
+El palacio de Alcudia era una fabrica sombria levantada a principios del
+siglo pasado. Un piso bajo con grandes ventanas enrejadas, otro piso
+alto, y nada mas; pero la casa ocupaba un perimetro inmenso y detras
+tenia un vasto jardin bastante descuidado. El portal era chato y poco
+decoroso: la escalera de piedra toscamente labrada y gastada por el uso.
+El difunto marques estaba pensando en una reforma cuando lo arrebato la
+muerte. Su viuda abandono este proyecto, no tanto por avaricia, como por
+el horror que le inspiraban toda clase de reformas aunque fuesen de cal
+y canto. Por dentro, la mansion era suntuosa: los muebles antiguos y
+riquisimos. Tapices de gran valor vestian las paredes, cuadros de los
+mejores pintores antiguos adornaban las de algunas piezas, como el
+despacho y el oratorio. Este era una maravilla de lujo. Ocupaba un
+rincon de la planta baja, pero su techo era el del principal: tan
+elevado por consiguiente como el de una iglesia. Tenia grandes ventanas
+con cristales de colores como las catedrales goticas: estaba alfombrado
+como un salon de baile; habia una pequena tribuna con su organo: el
+altar era primoroso, de gusto frances, y en medio se veia un magnifico
+_Ecce-Homo_ de Morales. Era, en fin, una estancia agradable y elegante,
+calentada por una gran estufa subterranea.
+
+En el salon de familia estaban solas las chicas con la labor entre las
+manos. La marquesa, segun le dijeron, estaba en el despacho ocupada en
+escribir cartas. Se dirigio alla despues de bromear un instante con las
+primas.
+
+--?Se puede, tia?
+
+--Adelante.... iAh! ?eres tu, Pepe?--dijo la marquesa alzando los ojos y
+mirandole por encima de las gafas que se habia puesto para escribir.
+
+--Si la interrumpo me voy. Queria celebrar con usted una
+conferencia--dijo el galan sonriendo.
+
+--Sientate un instante. Estoy terminando una carta.
+
+Acomodose en un sillon, y mientras la tia Eugenia hacia crujir la pluma
+con su mano seca y nerviosa, empezo a coordinar el exordio del discurso
+que pensaba dirigirla. Aquella dio a los pocos minutos un gran plumazo
+estridente que debio corresponder a su rubrica, y arrancandose vivamente
+las gafas, dijo:
+
+--Ya soy tuya, Pepe.
+
+Este bajo los ojos al suelo en demanda, sin duda, de inspiracion, se
+atuso el bigote, tosio ligeramente y al fin dijo con acento solemne:
+
+--Tia, no se si es que Dios me ha tocado en el corazon o es que me voy
+cansando de la vida que llevo; pero es lo cierto que de poco tiempo a
+esta parte me acuerdo mucho de los consejos que me ha dado muchas veces,
+que ando con deseos de formalizar, de romper con estos habitos poco
+dignos que la falta de un padre y, sobre todo, de una madre como usted
+me han hecho adquirir. Friso ya en los treinta y me parece hora de
+acordarse del nombre que llevo. Debo cumplir con el, y tambien con mi
+cualidad de cristiano.... Porque en medio de mis excesos yo no me he
+olvidado jamas de que pertenezco a una familia catolica y que hoy en
+Espana nuestra clase es la encargada de velar por la religion, dando
+buen ejemplo como usted hace.... El medio mejor para favorecer este
+cambio que siento en mi corazon es casarme....
+
+No pudo el gallardo joven escoger mejor sus palabras para catequizar a
+la tia Eugenia. Tan buena impresion le hicieron, que levantandose del
+sillon vino a ponerle la mano sobre el hombro, exclamando:
+
+--iCuanto me alegro, Pepito! iNo sabes el placer que me has dado! iY
+dices que no sabes si Dios te ha tocado en el corazon! ?Como habia de
+realizarse este cambio repentino en tu ser si Dios no lo moviese? Dios
+ha sido, hijo mio, Dios ha sido, y un poco tambien la buena sangre que
+tienes en las venas.... ?Tienes escogida ya esposa?
+
+El joven sonrio haciendo un signo afirmativo.
+
+--?Quien es?
+
+--He pensado en Esperancita Calderon. ?Que le parece?
+
+--Perfectamente. Es una nina muy bien educada, muy simpatica: ademas yo
+la quiero como una hija. Ya ves; ha sido siempre la amiga intima de mi
+Paz.... Has tenido una eleccion feliz....
+
+Castro volvio a sonreir maliciosamente y repuso:
+
+--Mire usted, tia, yo bien quisiera casarme con una mujer de nuestra
+clase.... Pero usted bien sabe que estoy completamente arruinado.... Las
+jovenes de la nobleza, por desgracia, no suelen tener en el dia fortuna.
+Las que la tienen, no me querran a mi que no puedo ofrecerles mas que lo
+que ellas poseen ya, esto es, un nombre. Por eso me he fijado en una que
+carezca de el y tenga dinero.
+
+--Esta bien pensado. Aunque sea transigiendo un poco, debemos salvar
+nuestros nombres de la ignominia.... Pero Esperanza es una nina
+excelente. Se ha educado ya entre nosotros. Sera una dama cumplida que
+te honrara.
+
+El bizarro joven no abandonaba aquella sonrisa de ironia maliciosa.
+Guardo silencio un instante, y dijo al cabo:
+
+--?Sabe usted, tia, que nombre damos entre nosotros al casarse de este
+modo?
+
+--?Como?
+
+--Tomar estiercol.
+
+La marquesa sonrio con el borde de los labios; pero poniendose grave en
+seguida, replico:
+
+--No; aqui no se puede decir eso, Pepe. Te repito que esa nina merece un
+partido brillante. El que va ganando en este asunto eres tu.... ?Sois
+novios ya? Hasta ahora no tengo noticia....
+
+--No le he dicho nada aun.... Se que no le soy antipatico. Nos miramos
+con buenos ojos; pero de relaciones, nada. Antes de pedirselas he
+querido consultar con usted, la persona mas caracterizada que hoy tengo
+dentro de la familia en Madrid.
+
+--Muy bien hecho. Has procedido dignamente. Cuando se trata de contraer
+matrimonio, que al fin y al cabo es un sacramento de la Iglesia, hay que
+guardar circunspeccion y formalidad. En otros tiempos mejores que estos,
+no se realizaba una boda entre nosotros sin escuchar antes la opinion de
+los mayores. Te agradezco mucho la confianza que haces de mi, y desde
+luego puedes contar con mi aprobacion.
+
+--?Y con su ayuda puedo contar? Mire usted que temo que surjan algunas
+dificultades por parte de su padre.... Es un hombre metalizado....
+Francamente, no quisiera sufrir un desaire....
+
+La marquesa quedo pensativa algunos instantes.
+
+--Dejalo de mi cuenta. Hare lo posible por arreglarlo.... Pero es
+necesario que me prometas no dar un paso sin consultarme. Es un negocio
+diplomatico que hay que llevar con prudencia y habilidad.
+
+--Prometido, tia.
+
+--Sobre todo, con la nina mucho cuidado.... No me la alarmes.
+
+--Hare lo que usted me mande.
+
+Pocos momentos despues salian ambos del despacho y entraron en el salon,
+donde ya habia algunas personas de fuera. Durante la Cuaresma la
+marquesa de Alcudia recibia a sus amigos en las tardes de los viernes,
+dedicandose con ellos a la oracion y a las practicas religiosas. Estaban
+alli ya la marquesa de Ujo y su hija, siempre con las sayas a media
+pierna, el general Patino, Lola Madariaga y su marido, Clementina
+Salabert con su dama de compania Pascuala y otras varias personas, entre
+ellas el padre Ortega. Como en realidad a el le correspondian los
+honores de la tarde y era el director de la fiesta, todos le rodeaban
+formando grupo en medio del salon. Pero todos hablaban en voz mas alta
+que el. La palabra del ilustrado escolapio era siempre suave, apagada,
+como si jamas saliese de la sala de un enfermo. Cuando el hablaba, sin
+embargo, estableciase el silencio en el grupo, se le escuchaba con
+placer y veneracion. La marquesa, al acercarse, le beso la mano
+rendidamente y le pregunto con interes por el catarro que hacia dias
+padecia.
+
+--?Pero esta usted acatarrado, padre?--preguntaron a la vez muchas
+senoras.
+
+--Un poquito nada mas--respondio el sacerdote sonriendo dulcemente.
+
+--Un poquito, no; bastante. Ayer no cesaba usted de toser en San
+Jose--dijo la marquesa.
+
+Y se puso a dar cuenta de la dolencia del padre con solicitud y
+minuciosidad, no omitiendo ningun pormenor que pudiese contribuir a
+esclarecer tan importante punto. El clerigo sonreia, con los ojos en el
+suelo, diciendo en voz baja:
+
+--No la hagan ustedes caso. La senora marquesa es muy aprensiva. Veran
+ustedes como resulto en ultimo grado de tisis.
+
+--Padre, hay que cuidarse ... hay que cuidarse.... Usted trabaja
+demasiado.... Por el bien mismo de la religion debe usted cuidarse.
+
+Todos se apresuraban a aconsejarle con afectuoso interes. Una senorita
+de treinta y siete anos, muy correosa y espiritada, que se confesaba con
+el, llego a decir entre burlas y veras:
+
+--Padre, ique seria de mi si usted se muriese!
+
+Lo cual hizo reir a los circunstantes y parecio molestar un poco al
+correcto sacerdote. La marquesa quiso prohibirle que pronunciase aquella
+tarde la platica de costumbre; pero el se nego rotundamente a ello.
+
+En esto fueron entrando otras muchas personas en el salon. Llegaron
+Mariana Calderon y su hija Esperanza, los condes de Cotorraso, Pepa
+Frias y su hija Irene. Esta ultima traia el semblante palido y ojeroso:
+como que salia de la cama donde habia estado algunos dias retenida por
+una afeccion nerviosa. Ya que estuvo poblado, la marquesa les invito a
+pasar al oratorio y asi lo hicieron. Las senoras se colocaron cerca del
+altar, donde todas tenian preparados sendos y lujosos reclinatorios: los
+caballeros permanecieron detras y solo tenian un almohadon de terciopelo
+para arrodillarse. Comenzo la sesion rezando todos el Rosario detras del
+padre Ortega. Las senoras lo hicieron con una compostura y un
+recogimiento que edificaba: las eburneas manos, donde los diamantes y
+esmeraldas lanzaban destellos, cruzadas humildemente; la hermosa cabeza
+hundida en el pecho. Estaban irresistibles. Aunque no fuese mas que por
+galanteria, el Supremo Hacedor estaba obligado a concederles lo que
+pedian. No era la menos humilde, la menos bella y edificante, Pepa
+Frias. La mantilla negra iba admirablemente a sus cabellos rubios y a su
+tez blanca y sonrosada. Lo mismo decimos de Clementina Salabert, que era
+mas esbelta, mas delicada de facciones y que no le cedia nada en la
+tersura y brillo de la tez. Aquellas actitudes languidas y artisticas
+que las damas adoptaban, debian de estar destinadas a mover la Voluntad
+Divina. Pero como un fin enteramente secundario tambien tenian por
+objeto la edificacion de los fieles salvajes que las contemplaban. Y si
+por casualidad hubiese entre ellos algun librepensador ique confusion y
+vergueenza se apoderarian de su animo al ver que el Senor tenia de su
+lado a lo mas distinguido y elegante de la _high life_ madrilena!
+
+Terminado el Rosario, dos de las mas espirituales tertulianas subieron a
+la pequena tribuna acompanadas de un salvaje baritono y de otro que
+tecleaba el piano y cantaron uno de los mas preciosos numeros del
+_Stabat Mater_ de Rosini. Al escucharles todas aquellas almas misticas
+sintieron la nostalgia del teatro Real, de la Tosti y de Gayarre. Se
+confesaron con dolor que si en el Paraiso celeste habia tantos
+inteligentes como en el de la plaza de Isabel II, la _pita_ que en aquel
+instante estaban dando a sus amiguitos debia de ser monumental. A
+seguida del canto vino la platica o conferencia del padre Ortega.
+Acomodose el sabio escolapio en un rico sillon de ebano y marfil en el
+centro de la capilla. Rodearonle las senoras sentadas en sillitas y
+cojines; acercaronse los caballeros formando en segunda fila. Despues de
+meditar unos minutos para recoger las ideas, comenzo a exponer con voz
+suave y palabra lenta y solemne algunas consideraciones acerca de la
+familia cristiana. Ya sabemos que el padre Ortega era un sacerdote a la
+altura de la civilizacion contemporanea. Al hablar de la familia estuvo
+profundo y elocuente. Para el padre Ortega lo que constituia la familia
+era el respeto y el amor a la tradicion, el respeto y el amor a los
+antepasados. "La familia es una tradicion; tradicion de glorias, de
+nombres, de honores, de virtudes y de recuerdos; y todo eso significa
+una misma cosa; amor, estimacion y respeto a los mayores, es decir, a lo
+mas generoso y conservador que hay en la familia". Con este motivo el
+conferenciante trono contra la revolucion, contra ese viento que sopla
+del infierno para destruir todo lo antiguo y glorificar lo nuevo, contra
+ese desprecio barbaro de las costumbres, de las leyes, de las
+instituciones, de las glorias de nuestros antepasados. "La revolucion
+lleva escrito en su bandera: _desprecio a los mayores_. ?Como no, si las
+creencias antiguas, las costumbres antiguas, las instituciones antiguas,
+las aristocracias antiguas, a pesar de lo que en ellas, como en todo lo
+humano, puede echarse de menos, representan el trabajo de nuestros
+antepasados, la inteligencia, la gloria, el alma, la vida y el corazon
+de nuestros padres? Y siendo asi, ?como la ciencia revolucionaria que
+lanza sobre todas las cosas antiguas sus estupidos desdenes, no habia de
+lanzar tambien sobre los antepasados sus groseros desprecios?" Un
+principio de disolucion de la familia es el ataque que se dirige por las
+escuelas revolucionarias a la propiedad. Esta agresion no solo es un
+atentado directo contra la sociedad, sino que es un atentado todavia mas
+directo contra la familia. "La propiedad, la herencia y el patrimonio,
+?que son sino el culto de los antepasados y el amor a los hijos? La
+propiedad es el presente, el pasado y el porvenir de la familia; es el
+lugar donde crece y se dilata en el tiempo; es el suelo que aseguraron
+los abuelos que se van, puesto hoy bajo las plantas de la posteridad que
+se eleva bendiciendolos".
+
+Cerca de una hora estuvo el sabio escolapio asentando sobre solidas
+bases la existencia de la familia cristiana. Estas bases no eran otras
+que la religion, la propiedad y la tradicion. Hablaba con autoridad, en
+un tono sencillo y persuasivo, con palabra atildada y correcta. El
+auditorio le escuchaba atento, sumiso, convencido de que era el Espiritu
+Santo quien por boca del venerable sacerdote les ordenaba tener mucho
+cuidado con la tradicion, con la religion, y sobre todo con la
+propiedad. Este sublime pensamiento les edificaba de tal modo, que el
+conde de Cotorraso y algunos otros grandes propietarios que alli habia,
+se sentian unidos eternamente al Ser Supremo por el vinculo sagrado de
+la propiedad territorial y se prometian combatir por ella heroicamente y
+oponerse en el Senado a toda ley que directa o indirectamente atentara a
+su integridad.
+
+Al terminar el escolapio se le cumplimento con sonrisas y reprimidas
+exclamaciones de entusiasmo. Todos hablaban en voz de falsete respetando
+el sagrado del recinto. La senorita correosa que habia preguntado antes
+que seria de ella si el padre Ortega le faltase, corrio a tomarle la
+mano y se la beso repetidas veces con arrebato que hizo cambiar algunas
+miradas de burla a los circunstantes. El padre se la retiro bruscamente
+con visible desagrado. Y otra vez subieron a la tribuna varias damas y
+caballeros, y _ejecutaron_, en toda la extension de la palabra, algunas
+melodias religiosas de Gounod.
+
+Al fin salieron del oratorio todas aquellas almas beatas y se dirigieron
+al salon.
+
+La marquesa de Alcudia, cuya voluntad no podia estar jamas en reposo, se
+dispuso a cumplir lo que habia prometido a su sobrino. Este la vio
+llamar aparte a Mariana y salir con ella. Al cabo de un rato ambas
+volvieron. Castro comprendio que se habia hablado de el, en la mirada
+timida y afectuosa que la esposa de Calderon le dirigio al entrar. Luego
+observo que la marquesa se retiraba hacia un rincon con el padre Ortega
+y hablaban reservadamente. Sospecho que tambien el estaba sobre el
+tapete. El sacerdote le dirigio dos o tres miradas con sus ojos vagos de
+miope. No se habia acercado a Esperancita en todo el tiempo, pero de
+lejos se miraban y se sonreian. La nina parecia sorprendida de aquella
+actitud reservada. Pepe la habia festejado bastante en los ultimos dias.
+Comenzo a inquietarse. Al fin, ella misma vino hacia el.
+
+--No ha estado usted anoche en el Real. ?Guarda usted la Cuaresma?
+
+--iOh, no!--dijo riendo el joven--. Es que me dolia un poco la cabeza y
+me acoste temprano.
+
+--iClaro! ?que habia de suceder? Por la tarde montaba usted un caballo
+que no cesaba de saltar. Hubo un momento en que pense que le tiraba.
+
+Castro sonrio lleno de condescendencia. La nina se apresuro a decir:
+
+--Ya se que es usted un gran jinete; pero de todos modos, siempre puede
+suceder una desgracia.
+
+--?Que hubiera usted hecho si me hubiese tirado?--pregunto el mirandola
+a los ojos fijamente.
+
+--iQue se yo!--exclamo la nina alzando los hombros y ruborizandose.
+
+--?Daria usted un grito?--insistio sin dejar de mirarla.
+
+--iVaya unas preguntas extranas que usted hace!--dijo Esperancita mas
+ruborizada cada vez--. Lo daria quiza ... o no lo daria....
+
+En aquel momento se acerco la marquesa de Alcudia llamandola.
+
+--Esperanza, tengo que decirte una cosa....
+
+Y al pasar junto a su sobrino, murmuro muy bajo:
+
+--iPrudencia, Pepe! Esos apartes no estan en el programa.
+
+Al verlas alejarse y salir de la estancia, otro hombre menos superior
+sentiria alguna inquietud, cierto anhelo por saber lo que iba a pasar en
+aquella conferencia memorable. Pero nuestro joven estaba tan por encima
+del vulgo en estas y otras materias, que se puso a bromear con las damas
+con la misma tranquilidad que si Esperancita y la marquesa se hubiesen
+ido a hablar de modas. Cuando al cabo de un rato tornaron a entrar, la
+nina de Calderon tenia la carita encendida, los ojos brillantes, con una
+expresion sumisa y dichosa a la vez, que si no temieramos cometer una
+profanacion en viernes de Cuaresma, comparariamos a la de la Virgen
+Maria cuando el angel Gabriel le anuncio que concebiria del Espiritu
+Santo.
+
+Continuo la reunion con un caracter semirreligioso. Aquellos espiritus
+asceticos no podian olvidarse de que era un dia consagrado por las
+penitencias de Jesus en el desierto. En su consecuencia, las ninas que
+se acercaron al piano abstuvieronse de cantar el vals de _La Bujia
+Elegante_. Sus gargantas piadosas no modularon mas que el _Ave Maria_ de
+Schubert, la de Gounod y otras piezas donde se exhala el amor divino. Se
+hablaba y se reia con discrecion, bajando el tono. Si algun pollo se
+desmandaba un poco de palabra, las damas le llamaban al orden
+recordandole que en viernes de Cuaresma no se debe aludir a ciertas
+cosillas prohibidas. El espiritu de Dios estaba en la asamblea, a juzgar
+por la gran conformidad, por la dulce serenidad con que todos se
+resignaban a vivir en este valle de lagrimas. Una sonrisa feliz vagaba
+por los labios de ellas y ellos. Entre canticos melodiosos, entre amenas
+platicas y bromas delicadas se paso la tarde. Los revisteros podian
+decir, sin faltar a la verdad al dia siguiente, que los "viernes del
+Supremo Hacedor" eran deliciosos, y que la marquesa de Alcudia hacia los
+honores en su nombre con exquisita amabilidad.
+
+Al cabo, la piadosa reunion se disperso. Todas aquellas almas
+bienaventuradas y temerosas de Dios salieron del palacio de Alcudia y se
+dirigieron a sus moradas, donde les aguardaba la sopa de tortuga
+humeante, el salmon con salsa mayonesa, las ricas ensaladas de col de
+Bruselas y las apetitosas _bouchees de crevettes_. La oracion de
+quietud, aquellas horas de union contemplativa con la Divinidad, les
+habia abierto de par en par el apetito. No hay nada que vigorice el
+estomago como la conviccion de tener de su parte al Omnipotente y la
+esperanza fundada de que mas alla de esta vida, si hay fuego y
+tormentos eternos para los pelagatos y descamisados que se atreven a
+discutirle, para las familias cristianas, esto es, para las que tienen
+religion y propiedad y antepasados, no puede haber mas que bienandanza,
+una eternidad de salmon con mayonesa y de _crevettes a la parisienne_.
+
+
+
+
+XIII
+
+#Viaje a Riosa.#
+
+
+El duque de Requena habia dado la ultima sacudida al arbol. La naranja
+cayo en sus manos dorada y apetitosa. En un momento dado sus agentes de
+Paris, Londres y Madrid adquirieron mas de la mitad de las acciones de
+Riosa. La gerencia vino pues a sus manos, o, lo que es igual, la mina.
+Algunos habian sospechado ya el juego; se resistian a vender, sobre todo
+en Madrid, donde el caracter del banquero era conocido. A no apresurarse
+a dar el golpe decisivo, seguramente las acciones hubieran subido. Llera
+olfateo el peligro y dio la senal de avance. iQue dia mas feliz para el
+asturiano aquel en que se recibieron los telegramas de Paris y Londres!
+Su cara angulosa resplandecia como la de un general que acaba de ganar
+una batalla. Sus largas, descomunales extremidades se movian como las
+aspas de un molino, al dar cuenta del suceso a los hombres de negocios
+que habia acudido a casa del duque en demanda de noticias. Fluian
+sonoras, homericas carcajadas de su pecho levantado de esternon como el
+de un pollo: abrazaba a los amigos hasta asfixiarlos, y cuando el duque
+le dirigia alguna pregunta respondiale con cierto desden desde la altura
+de su gloria. Y sin embargo, en aquel colosal negocio, el no llevaba ni
+un medio por ciento. Ni una sola peseta de tantos millones de ellas como
+iban a salir por la boca de la mina, vendria a caer en sus manos. iPero
+que importa! Sus calculos se realizaban, aquella intriga seguida con
+sigilo, con perseverancia, con maravillosa actividad y talento llego al
+desenlace apetecido. Su alegria era la del artista que triunfa,
+comparados con la cual todos los goces sordidos de la tierra no valen un
+comino.
+
+Los del duque no fueron todos de esta especie. Tambien su vanidad se
+sintio halagada por aquel ruidoso triunfo. Pensaba sinceramente que
+habia llevado a cabo una empresa maravillosa digna de ser esculpida en
+marmoles y cantada por los poetas. Lo que en pura verdad no pasaba de
+una estafa consentida por las leyes, por una extrana aberracion del
+sentido moral se transformaba en gloriosa manifestacion de la
+inteligencia, no solo a sus propios ojos, sino a los de la sociedad.
+Para festejar el exito y tambien para enterarse por si mismo de las
+reformas que debian llevarse a cabo a fin de que la mina produjese lo
+que tenia pensado, proyecto una excursion con los ingenieros y algunas
+personas de su intimidad. Al principio no penso en llevar consigo mas de
+ocho o diez. Poco a poco se fue ampliando el numero, de suerte que al
+llegar el dia de la marcha pasaban de cincuenta los convidados. Este
+aumento era debido principalmente a la iniciativa de Clementina, a quien
+sedujo la idea de aquel viaje. Lo que en el pensamiento del duque habia
+sido una excursioncita modesta, familiar, en el de su encopetada hija
+adquirio el caracter de un acontecimiento publico, un viaje resonante y
+ostentoso que preocupo algunos dias a la sociedad elegante.
+
+Salabert hizo poner un tren especial para sus convidados. Unos dias
+antes habia mandado los criados y las provisiones. Todo debia estar
+preparado para recibirles dignamente. Corria el mes de mayo. Empezaba a
+sentirse el calor. A las nueve de la manana se veia en las inmediaciones
+de la estacion de las Delicias una multitud de carruajes de lujo, de los
+cuales salieron las damas y los caballeros ataviados segun las
+circunstancias; ellas con vistosos trajes de fantasia para las
+excursiones campestres, ligeros y claros; ellos de americana y hongo,
+pero imprimiendo en este sencillisimo traje el sello de su capricho,
+procurando, como es justo, apartarse de los hongos y americanas
+conocidos hasta el dia. Quien llevaba un terno de franela blanca como el
+ampo de la nieve con guantes y sombrero negros; quien lo lucia de color
+de lagarto con un sombrerito azul de alas microscopicas; quien, por fin,
+habia creido oportuno vestirse de _tricot_ negro con guantes, botines y
+sombrero blancos. Muchos llevaban colgados de los hombros por correas
+charoladas magnificos gemelos para que no se les escapasen los minimos
+detalles del paisaje. Y abundaban asimismo los bastones alpestres como
+si marchasen a alguna expedicion peligrosa al traves de las montanas.
+
+El tren especial constaba de dos coches-salon, un _sleeping-car_ y un
+furgon. Con la algazara que el caso requeria se fue acomodando en los
+primeros aquella crema delicada de la salvajeria madrilena. Predominaban
+los hombres. Las damas se habian retraido por no hallar suficiente grata
+la perspectiva de visitar una mina. Pero aun habia bastantes para
+amenizar la excursion, y entorpecerla tambien. Estaban alli las que de
+algun modo por sus padres o maridos se relacionaban con el negocio, como
+la esposa y la hija de Calderon, la chica de Urreta, la senora de Biggs,
+Clementina Salabert y otras. Al lado de estas algunas que por amistad
+intima con ellas se habian decidido a acompanarlas, como Pacita y
+Mercedes Alcudia, cuya amistad con Esperancita era notoria. Estaban
+tambien aquellas que no podian faltar dondequiera que hubiese holgorio,
+verbigracia: Pepa Frias, Lola Madariaga, etc. Habia hombres de negocios,
+personajes politicos, titulos rancios y nuevos. Al montar en el tren
+podia observarse la solicitud servil de los empleados de la estacion, la
+extrema turbacion que en aquel recinto producian los poderosos de la
+tierra.
+
+Al fin, el mas poderoso de todos, el egregio duque de Requena saco el
+panuelo y lo agito en la ventanilla. Sono un pito, respondio la maquina
+con prolongado y fragoroso ronquido, y resoplando y bufando, el tren
+comenzo a mover sus anillos metalicos y a arrastrarse lentamente
+alejandose de la estacion. Los convidados, desde las ventanillas,
+saludaban con los panuelos a los que habian ido a despedirles. Gran
+agitacion y algazara en los coches, apenas se encontraron corriendo por
+los campos yermos de la provincia de Madrid. Todo el mundo hablaba en
+voz alta y reia: esto y el ruido del tren hacia que apenas se
+entendieran. Poco a poco se fue operando, sin embargo, en aquella
+asamblea el fenomeno quimico de la afinidad electiva. El duque se vio
+rodeado, en una berlina o mirador que habia en la trasera del coche, de
+varios personajes de la banca y la politica. Clementina, Pepa Frias,
+Lola Madariaga y otras damas formaban grupo conversando con los
+aficionados a la charla desenvuelta y picante, Pinedo, Fuentes,
+Calderon. Las ninas y los pollastres se decian mil frases espirituales
+que les regocijaba hasta un grado indecible. Una de las cosas que mas
+alegria les causo fue la aparicion de Cobo Ramirez en la ventanilla con
+la gorra galoneada de un empleado exigiendoles el billete. Cobo estaba
+en el otro salon y habia venido por el estribo, arriesgandose un poco,
+pues el tren llevaba extraordinaria velocidad. Se le acogio con
+aplausos. Las chicas enviaron recaditos a sus vecinas las del otro
+coche. Los pollos escribieron cartas de declaracion. De todo se encargo
+el primogenito de Casa-Ramirez, quien iba y venia de un coche a otro con
+gran firmeza a pesar de su obesidad. Esto les divirtio un rato. Los
+billetes amorosos escritos con lapiz se leian en voz alta y provocaban
+los aplausos y la risa.
+
+Raimundo charlaba con el mejicano de las vacas y con Osorio. Este habia
+llegado a mirarle con cierta benevolencia. De los amantes de su mujer
+era el que habia hallado mas simpatico y mas inocente. Aunque nino en la
+apariencia, observaba que era inteligente, instruido, cualidades que
+hasta entre salvajes concede cierto prestigio a la persona. Nuestro
+joven habia concluido por adaptarse bastante bien al medio en que hacia
+tiempo vivia. No solo en su traje podian observarse los refinamientos de
+la moda secundada por la propia fantasia, sino que en su trato y en sus
+modales se iba operando un cambio visible. En sus relaciones con
+Clementina continuaba siendo el nino timido, el mismo esclavo sumiso que
+vivia pendiente de un gesto o una mirada de su dueno. El amor echaba en
+su corazon cada vez mas hondas raices. Pero en el comercio social se
+habia ido atemperando a lo que en torno suyo veia. Hizo lo posible por
+reprimir los impetus de su naturaleza expansiva y afectuosa: adopto un
+continente grave, impasible, ligeramente desdenoso: procuro burlarse de
+cuanto se decia en su presencia, como no tocase a los usos y fueros de
+la salvajeria: adquirio un cierto tonillo ironico, semejante al de sus
+companeros de club. Y sobre todo se guardo muy bien de emitir ninguna
+idea cientifica o filosofica, pues por experiencia sabia que esto era lo
+que no se perdonaba en aquella sociedad. Hasta procuro refrenarse cuando
+alguno de aquellos jovenes le inspiraba mas simpatia y afecto que los
+otros. El carino es en si ridiculo y precisa guardarlo en el fondo del
+corazon. De otra suerte se exponia a que el mismo objeto de sus
+expansiones carinosas le respondiese con alguna cuchufleta como le
+sucedio mas de una vez. Gracias a estas diligencias y a tal aprendizaje
+que fue para el rudo, logro que se le respetase algo mas, que se le
+mirase como hombre _chic_, suprema felicidad a que no es facil llegar en
+esta misera existencia planetaria.
+
+Cuando Cobo hubo realizado varios de aquellos viajes de un coche a otro,
+que no dejaban de ser peligrosos por la velocidad del tren, Lola
+Madariaga, fijando una mirada burlona, primero en Clementina, luego en
+Alcazar, dijo a este:
+
+--Alcazar, ?se atreve usted a ir a pedir a la condesa de Cotorraso su
+frasco de sales? Me siento un poco mareada.
+
+Raimundo era, como ya sabemos, un chico debil, que no habia tenido la
+educacion gimnastica de los jovenes aristocratas, sus amigos. Aquel
+viajecito por el estribo, con la marcha rapidisima del tren, que para
+ellos era cosa baladi, para el, que sentia vertigos al atravesar un
+puente o subir a una torre, era realmente peligrosisimo. Asi lo
+comprendio y vacilo un instante, pero la honrilla le hizo responder:
+
+--Voy al momento, senora.
+
+Y se dispuso a dar cumplimiento al encargo. Pero Clementina, que habia
+fruncido el entrecejo al oir la exigencia de su amiga, le detuvo
+exclamando con energia:
+
+--iNo vaya usted, Alcazar! Ya se lo encargaremos a Cobo cuando vuelva.
+
+El joven vacilo todavia con la mano en la portezuela; pero Clementina
+repitio aun con mas fuerza, y ruborizandose:
+
+--No vaya usted. No vaya usted.
+
+Raimundo manifesto sonriendo a Lola:
+
+--Perdone usted, senora. Hoy no puedo ser lacayo sino de Clementina.
+Otro dia tendre el honor de serlo de usted.
+
+Ni la carcajada de Lola, ni la sonrisa burlona de las otras damas
+consiguieron extinguir la emocion gratisima que el vivo interes de su
+amada le hizo experimentar.
+
+Ramoncito Maldonado se hallaba en el otro coche acompanando a
+Esperancita, a su madre y a otras damas y damiselas a quienes tenia el
+decidido proposito de encantar con su platica. Les contaba, esforzandose
+en dar a su palabra un giro parlamentario, ciertos curiosos incidentes
+de las ultimas sesiones del Ayuntamiento. Manejaba ya perfectamente
+todos los lugares comunes de la oratoria municipal y conocia hasta lo
+mas profundo el tecnicismo reglamentario. Hablaba de _orden del dia,
+votos de confianza, particulares, nominales, secretos, proposiciones
+incidentales, previas, y de no ha lugar a deliberar, interpelaciones,
+preguntas_, etc., etc., como si fuese el inventor de este aparato
+maravilloso del ingenio humano. Conocia ya las Ordenanzas municipales
+como si las hubiese parido. Trataba las cuestiones de aforos, rasantes,
+alcantarillado, decomisos, etc., etc., que daba gloria oirle.
+Finalmente, como hombre desmedidamente ambicioso que era, se habia
+metido en una conjuracion contra el alcalde, de la cual pensaba sacar su
+nombramiento de individuo de la comision de paseos publicos. Hacia ya
+tiempo que sostenia una lucha sorda, pero terrible, con Perez, otro
+concejal no menos ambicioso, para obtener este puesto, en el cual sus
+grandes dotes de innovador podrian brillar esplendidamente. El Retiro,
+Recoletos, la Castellana, el Campo del Moro esperaban un redentor que
+les diese nueva y deslumbrante vida, y este redentor no podia ser otro
+que Maldonado. En el fondo de su cerebro, entre otros mil proyectos
+portentosos, habia uno audacisimo que no se atrevia a comunicar a nadie,
+pero que incubaba con particular carino, resuelto a luchar por el hasta
+el fin de sus dias. Este proyecto era nada menos que el de trasladar la
+fuente de Apolo del Prado al centro de la Puerta del Sol. iY que un
+mercachifle indigno como Perez, de criterio estrecho, sin gusto y sin
+estetica, se atreviese a disputarle el puesto!
+
+Cuando mas embebido estaba, dando cuenta de la habilisima intriga que
+habian urdido para dar un voto de censura al alcalde, Cobo isu eterno
+estripacuentos! acercose al grupo, y despues de escuchar un momento, le
+atajo diciendo:
+
+--Vaya, Ramon, no te des tono. Ya sabemos que en el Ayuntamiento no
+representas nada. Gonzalez te lleva por las narices adonde le da la
+gana.
+
+Fue aquel un golpe rudo para Maldonado. Considerese que estaba delante
+de Esperancita y de otra porcion de senoras y senoritas. Tan rudo fue
+que le aturdio como si le hubiesen dado en la frente con una maza. Se
+puso livido, sus labios temblaron antes de poder articular una palabra.
+Por fin, dijo con voz alterada:
+
+--?A mi Gonzalez?... ?Por las narices? iEstas loco!... A mi no me lleva
+nadie por las narices ... y mucho menos Gonzalez.
+
+Pronuncio las ultimas palabras con afectado desprecio. Nego a Gonzalez
+por la misma razon que San Pedro nego a su Maestro, por el picaro
+orgullo. La conciencia le decia que faltaba a la verdad, aunque no
+cantase el gallo. Gonzalez era el _leader_ de la minoria municipal, y
+Ramoncito le tenia en el fondo del alma una gran veneracion.
+
+--iAnda, anda! isi querras negarme que Gonzalez te maneja como un
+maniqui! iEstariais buenos los disidentes si no fuese por el!
+
+Ramoncito recobro subito el uso de la palabra, y tan plenamente que
+pronuncio mas de mil en pocos minutos, con impetu feroz, soltando
+espumarajos de colera. Rechazo como debia aquella absurda especie del
+maniqui y explico cumplidamente la significacion que Gonzalez tenia
+dentro del municipio y la posicion que el mismo ocupaba. Pero lo hizo
+con tal exaltacion y ademanes tan descompuestos que las damas le
+contemplaban sorprendidas y risuenas.
+
+--iPero este Ramoncito que genio tiene!... iQuien lo diria!... Vamos,
+Cobo, no le maree usted mas, que puede ponerse malo.
+
+La compasion de las senoras le llego al alma al enfurecido concejal.
+Callose de pronto, y crujiendo los dientes de un modo lamentable, se
+encerro lo menos por una hora en un silencio digno y temeroso.
+
+En una estacion secundaria, en medio de campos yermos y dilatados que
+formaban, como el mar, horizonte, se detuvo el tren para que los
+viajeros pudiesen almorzar. Los criados del duque, enviados delante, lo
+tenian todo preparado a este fin. Ramoncito se convirtio en caballero
+_servant_ de Esperancita. Esta se dejaba obsequiar con semblante
+benevolo, lo cual le tenia medio loco de alegria. La razon de esta
+condescendencia era que Pepe Castro no habia venido por mandato expreso
+de su tia la marquesa de Alcudia. Las negociaciones matrimoniales,
+llevadas con gran sigilo, exigian cada vez mas prudencia. Como Maldonado
+era tan intimo amigo del dueno de su corazon, Esperancita sentia cierto
+deleite teniendole a su lado. Al mismo tiempo evitaba que le fuesen
+llevando cuentos sobre si hablaba con el conde de Agreda o con Cobo.
+iPobre Ramon! iCuan ajeno estaba de estas complicadas psicologias!
+
+Montaron de nuevo en el tren. Siguieron caminando al traves de llanuras
+interminables, amarillentas, sin que a ninguno se le ocurriese enderezar
+hacia el paisaje los magnificos gemelos ingleses. Y llegaron a Riosa
+poco antes del oscurecer. Las minas de Riosa estan situadas en el centro
+de dos cumbres poco elevadas, estribaciones de una famosa sierra.
+Rodeanlas por todas partes terrenos asperos, lomas y colinas de escasa
+elevacion, donde abundan, no obstante, las quebraduras y asperezas que
+le dan aspecto triste y siniestro. Entre aquellas dos cumbres hay una
+villa edificada desde la mas remota antigueedad. Nuestros viajeros no
+llegaron a ella. Detuvieronse dos kilometros mas atras, en un burgo
+denominado Villalegre, donde los ingenieros y empleados habian situado
+su domicilio para sustraerse a las emanaciones mercuriales y sulfurosas
+que envenenan lentamente, no solo a los mineros, sino a los vecinos de
+Riosa. Se hallaba separado de esta por una colina y ofrece, con la villa
+de las minas, notable contraste. Riega sus terrenos un riachuelo y lo
+fecunda y lo convierte en ameno jardin, donde crecen en abundancia los
+lirios silvestres, el jazmin y el heliotropo y sobre todo las rosas de
+Alejandria, que han tomado alli carta de naturaleza como en ninguna otra
+region de Espana. Los aromas penetrantes del tomillo y del hinojo
+embalsaman y purifican el ambiente. Lo mejor y mas florido de estos
+terrenos pertenecia a la Compania. Separada de la aldea como unos
+trescientos pasos y en el centro de un parque se levanta soberbia
+fabrica de piedra. Es la habitacion del director y el centro
+administrativo de las minas. No lejos, diseminados a uno y otro lado,
+hay unos cuantos pabelloncitos con su jardin enverjado. Moran alli
+algunos empleados de la administracion y algunos facultativos, aunque
+los mas de estos tienen su domicilio en Riosa.
+
+Villalegre no tiene estacion. El tren se detuvo cerca de la carretera
+que va a la capital de la provincia. Alli les esperaban algunos coches
+que los condujeron en diez minutos al palacio de la Direccion. A la
+puerta del parque y en las inmediaciones habia una muchedumbre que
+saludo a la comitiva con vivas apagados. Eran los obreros, los que no
+estaban de tarea, a quienes el director habia hecho venir desde Riosa
+con tal objeto. Todos ellos tenian la tez palida, terrosa, los ojos
+mortecinos: en sus movimientos podia observarse, aun sin aproximarse
+mucho, cierta indecision que de cerca se convertia en temblor. La
+brillante comitiva llego a tocar aquella legion de fantasmas (porque
+tales parecian a la luz moribunda de la tarde). Los ojos de las hermosas
+y de los elegantes se encontraron con los de los mineros, y si hemos de
+ser veridicos, diremos que de aquel choque no broto una chispa de
+simpatia. Detras de la sonrisa forzada y triste de los trabajadores, un
+hombre observador podia leer bien claro la hostilidad. El cortejo de
+Salabert atraveso en silencio por medio de ellos, con visible malestar,
+los rostros serios, y con cierta expresion de temor. Las damas se
+apretaron instintivamente contra los caballeros. Al entrar en el parque
+murmuraron algunas: "iDios mio, que caras!" Ellos respiraron con
+satisfaccion al verse libres de aquellas miradas profundas y
+misteriosas. Solo Rafael Alcantara se atrevio a responder con una
+chanzoneta:
+
+--Verdad. El pueblo soberano no anda por aqui muy bien de fisonomia.
+
+El director presento a Salabert los empleados. Los facultativos eran
+casi todos extranjeros, tipos rubios y sonrosados que nada ofrecian de
+particular. Menos aun los administrativos. El unico que llamaba un poco
+la atencion entre ellos era un joven delgado y palido, con fino bigote
+negro, cuyos ojos negros y duros se fijaban con tal decision en los
+convidados que rayaba en insolencia. Sin saber por que, los que
+cambiaban con el una mirada se sentian molestos y separaban prontamente
+la vista. El director lo presento como el medico de las minas.
+
+Los invitados tenian sus habitaciones preparadas, unos en el edificio de
+la direccion (los de mas cuenta, por lo que pudo verse), otros en los
+pabelloncitos adyacentes. Cuando hubieron reposado un instante, todos se
+trasladaron al gran salon del director, y desde alli, en procesion
+solemne, las damas cogidas del brazo de los caballeros, a la vasta sala
+de oficinas que se habia habilitado para comedor. Fue una comida
+esplendida la que el duque les ofrecio. No se echo menos ninguno de los
+refinamientos de los comedores aristocraticos, ni en el lujo de la
+vajilla, ni en el aderezo de los platos, ni en la correccion del
+servicio. Mientras comian, el vasto parque se ilumino a la veneciana. Al
+levantarse de la mesa todos corrieron a admirar desde los balcones el
+golpe de vista, que era magnifico, deslumbrador. Una orquesta, oculta en
+uno de los grandes cenadores, tocaba con brio aires nacionales. Lo mismo
+damas que caballeros, empujados por el calor que era sofocante, atraidos
+tambien por la belleza del espectaculo, salieron de casa y se
+diseminaron por los jardines. Los pollos consiguieron llevar a algunas
+muchachas hasta las inmediaciones del cenador, donde estaba la orquesta,
+y se pusieron a bailar. Cobo Ramirez, acercandose al grupo, les grito:
+
+--?Sabeis lo que pareceis, chicos? Viajantes de comercio en el soto de
+_Migascalientes_.
+
+Este parecido debio de llegarles a lo mas vivo del alma. El baile perdio
+su encanto para aquellos jovenes ilustres, y no tardo en extinguirse.
+Pero como la inspiracion de Terpsicore ardia en sus corazones, tomaron
+el acuerdo de trasladarse al salon y alli continuaron rindiendole culto,
+libre la conciencia de aquel horrible peso que Cobo les habia echado.
+
+La fiesta nocturna no dejo de ser grata. Hubo muy lindos fuegos de
+artificio traidos de Madrid. Las damas y los caballeros discurrian por
+los caminos enarenados aspirando con delicia el fresco de la noche,
+embalsamado por los aromas de las flores. Solo habia un punto negro en
+aquella deliciosa velada. Al aproximarse a la verja vislumbraban a la
+muchedumbre de obreros, mujeres y ninos que habian acudido de Riosa al
+ruido de la fiesta. Eran los mismos rostros palidos, los ojos tristes,
+sonreir, que les habian saeteado al entrar. Asi que, procuraban no
+llegar hasta las lindes, mantenerse en los caminos y glorietas del
+centro. Solo Lola Madariaga, que se enorgullecia de ser muy caritativa y
+era presidenta, secretaria y tesorera de tres sociedades de
+beneficencia, respectivamente, fue la unica que se aventuro a hablar con
+ellos y aun esparcio algunas monedas de plata. Pero de la oscuridad
+partieron al cabo frases obscenas, algunos insultos que la obligaron a
+retirarse. El conde de Cotorraso monto en colera al saberlo:
+
+--iY piden libertades y derechos para estos beduinos! Que los hagan
+honrados, agradecidos, decentes ... y luego hablaremos.
+
+Por la misma ley de afinidad electiva de que hemos hablado mas arriba,
+Raimundo se encontro paseando con un personaje que se despegaba un poco
+del resto de aquella sociedad. Era un caballero de cincuenta a sesenta
+anos, bajo, delgado, con bigote y perilla canosos, ojos saltones y
+distraidos, resguardados por gafas. Llamabase D. Juan Penalver. Era
+catedratico de Filosofia en la Universidad y habia sido ministro. Gozaba
+fama de sabio, con justicia, y de una respetabilidad que pocos habian
+alcanzado en Espana. Por esta razon los jovenes salvajes le miraban con
+hostilidad y afectaban tratarle con cierta familiaridad desdenosa. Es
+evidente que no hay nada que moleste tanto a los salvajes como la
+Filosofia. Luego la superioridad intelectual, la gloria que rodeaba a
+Penalver heria su orgullo. El no advertia este desden. Tenia un caracter
+jovial, afectuoso, y sobre todo muy distraido. Era incapaz de fijarse en
+los diversos matices del trato social, que apenas cultivaba desde que
+se habia retirado de la politica para consagrarse exclusivamente a la
+ciencia. Habia formado parte de aquella excursion por complacer a su
+cunado Escosura, que poseia un numero considerable de acciones en la
+mina. Ultimamente se habia consagrado con ardor al estudio de las
+ciencias naturales, de donde partian los tiros mas certeros contra la
+metafisica idealista a que el habia consagrado su vida. Al tropezarse
+casualmente con un joven tan entendido en ellas como Raimundo, sintio un
+verdadero placer. Aquella sociedad le aburria espantosamente. Tomole del
+brazo, y sin reparar en si le molestaba o no, se puso a charlar
+animadamente de Fisiologia.
+
+Raimundo se hallaba en un momento de tristeza y desmayo. Hacia tiempo
+que observaba que Escosura tenia proyectos amorosos respecto a
+Clementina. La festejaba con todo descaro donde quiera que la veia,
+afectando desconocer sus relaciones, sin reparar siquiera en el. Este
+Escosura era fisica y moralmente lo contrario de su cunado Penalver.
+Alto y corpulento, de pecho levantado y facciones pronunciadas, rico,
+hombre de cuenta en la politica, orador fogoso, de una voz tan sonora y
+descomunal que, segun sus enemigos, a ella debia la mayor parte de sus
+exitos parlamentarios. Tendria unos cuarenta anos. No habia sido aun
+ministro, pero se contaba que lo fuese en plazo muy breve. Clementina
+habia rechazado repetidas veces sus instancias. Raimundo lo sabia y
+estaba orgulloso de este triunfo. Sin embargo, no podia arrancar de si
+cierta inquietud cada vez que le veia hablando con ella como en este
+momento. Estaban sentados, en una de las glorietas con otras varias
+personas y charlaban animadamente aparte. Cada vez que pasaba por
+delante de ellos con Penalver, su corazon se encogia: apenas entendia ni
+escuchaba siquiera las sabias disquisiciones que su ilustre companero le
+iba vertiendo en el oido. Clementina comprendio por sus miradas
+angustiosas lo que estaba sufriendo, y despues de aguardar malignamente
+un rato (que en esto todas son iguales), se levanto al cabo y vino hacia
+ellos sonriente:
+
+--?Que conspiran los sabios?
+
+--Hagamelo usted bueno--respondio con sonrisa modesta el joven--. Aqui
+no hay mas sabio que el senor.
+
+--Pues el senor se va a poner catedra a la condesa de Cotorraso, que
+desea hablar con el, y usted se viene conmigo a ver una catedral gotica
+que el pirotecnico va a quemar ahora mismo--dijo colgandose con
+desenfado del brazo de su amante.
+
+Alcazar se sintio feliz. No quiso informarla de la pena que habia
+sentido hacia un momento, porque otras veces que lo hizo padecio
+doblemente: Clementina le respondia en un tono ligero y burlon que le
+heria en lo vivo del pecho. Contemplaron la maravillosa catedral de
+fuego hasta que se extinguio. La dulce presion del brazo de la hermosa,
+aquel suave perfume, siempre el mismo, que exhalaba de su gentil
+persona, enajenaban al joven entomologo, ya predispuesto a enternecerse
+por la prueba de carino que su amada acababa de darle. Esta, que le
+conocia perfectamente, al sentir que le oprimia con mas fuerza el
+brazo, le miro a la cara con fijeza, segura de encontrar lagrimas en sus
+ojos. En efecto, Raimundo lloraba silenciosamente. Al verse sorprendido
+sonrio avergonzado.
+
+iSiempre tan chiquillo!--exclamo ella riendo y dandole un carinoso
+tironcito--. Razon tiene Pepa en decir que pareces una colegiala del
+Sagrado Corazon. Vamos a pasear, que pueden fijarse en ti.
+
+Dieron una vuelta por las calles mas solitarias del jardin. Desde uno de
+los rincones se veia un trozo de paisaje bastante singular. La luna
+iluminaba de lleno la cresteria de la colina mas proxima, la que
+separaba a Villalegre de Riosa y la hacia aparecer como las ruinas de un
+castillo. Clementina quiso cerciorarse de la verdad. Salieron por una de
+las puertas de atras, despejadas de gente, y se aproximaron lentamente a
+la colina. Esta en la cumbre se hallaba desnuda de vegetacion, erizada
+en cambio de pedruscos de formas caprichosas que le daban aspecto de un
+monton de ruinas. Necesitabase estar muy cerca de ella para no
+equivocarse. Cuando la dama hubo satisfecho su capricho, dieron la
+vuelta al parque para entrar por la puerta contraria. Por aquella parte
+ya se veian algunos grupos de personas. Antes de llegar a la verja, en
+un rincon del camino oscurecido por la sombra de algunos arboles, los
+pies de Clementina tropezaron con un objeto que por poco la hace caer.
+Dio un grito: se le figuro que el obstaculo era el de un cuerpo humano.
+Raimundo saco un fosforo, y en efecto, reconocieron que era un chico de
+diez a doce anos el que alli estaba tirado. Pusieronle en pie. El
+muchacho abrio los ojos y les miro con espanto. Luego, como por subita
+inspiracion, se apodero del baston que Alcazar traia en la mano y
+comenzo a moverlo cadenciosamente a un lado y a otro como si desempenase
+una tarea dificil. Clementina y su amante le contemplaban llenos de
+asombro sin poder darse cuenta de lo que aquello significaba. Algunos
+obreros se acercaron. Uno solto la carcajada exclamando:
+
+--iSi es uno de los chicos de la bomba! iDale, dale, nino, que esta
+duro!
+
+Los otros tambien soltaron a reir brutalmente y comenzaron a animar al
+pobrecito sonambulo.
+
+--iDuro, duro!... iAnda con ello!... iMas fuerte, chico, que no sube el
+agua!
+
+El desdichado nino, con las voces, redoblaba sus esfuerzos imaginarios
+moviendose cada vez con mayor velocidad. Era una criatura enteca, de
+rostro palido: con el sueno estaba desencajado. Sus cabellos negros
+revueltos, erizados, le daban aspecto de aparecido. La alegria salvaje
+de los obreros ante aquel cuadro lastimoso produjo penosa impresion en
+Raimundo. Cogio al nino entre los brazos, lo sacudio un poco hasta que
+logro hacerle despertar, le beso en la frente con afecto, y sacando un
+duro del bolsillo se lo entrego, alejandose despues con Clementina. Ceso
+la algazara de los obreros. Uno dijo con tonillo de envidia:
+
+--iAnda, que hoy poco trabajo te ha costado ganarte el jornal!
+
+A la una de la noche los convidados de Salabert se retiraron a
+descansar. Estaba en el programa que a las nueve de la manana se
+reuniesen todos en el salon para ir desde alli a visitar los trabajos y
+la mina. Y se cumplio, no estrictamente, porque en Espana esto no puede
+suceder, pero si con una hora de diferencia. A las diez salio la
+comitiva, bastante mermada por supuesto, en coche para Riosa. Apearonse
+a la entrada de la villa y la atravesaron por el medio, produciendo,
+como es consiguiente, no poca turbacion en ella. Las mujeres salian a
+las puertas y ventanas contemplando con ansia y curiosidad aquel
+brillante cortejo de damas y caballeros ataviados con trajes que no
+habian visto en su vida. Lo mismo que sus esposos, hijos y hermanos, el
+color de aquellas mujeres era palido, enfermizo, sus facciones menudas,
+su mirada languida, sus manos y sus pies pequenos. Al pasar vieron
+tambien algunos hombres atacados de fuerte temblor.
+
+--?Que es eso? ?Por que tiemblan asi esos hombres?--pregunto asustada
+Esperancita.
+
+--Son _modorros_--le respondio un empleado.
+
+--?Y que son modorros?
+
+--Los que enferman por trabajar en la mina.
+
+--?Y enferman muchos?
+
+Todos--dijo el medico que habia oido la pregunta--. El temblor mercurial
+ataca a cuantos bajan a la mina.
+
+--?Y por que bajan?--pregunto candidamente la nina.
+
+--Por mania--repuso el medico sonriendo--. Yo creo que vale mucho mas
+respirar el aire fresco, que no el de alla abajo.
+
+--iClaro! Yo seria cualquier cosa antes que minero.
+
+Desembocaron al fin en una plaza o plazoleta, en el centro de la cual
+trabajaban algunos obreros levantando un artistico pedestal de marmol.
+
+--Es el pedestal para la estatua del senor duque--dijo el director de
+las minas en voz alta.
+
+--iAh! ?Con que van a colocar ahi su estatua, duque?--exclamaron unos
+cuantos rodeando al procer.
+
+Este se encogio de hombros haciendo un gesto de desprecio.
+
+--No se. Es una payasada que se le ha ocurrido al casino de los mineros.
+
+--iOh, no, senor duque!--exclamo el director, a quien realmente
+correspondia la iniciativa, aunque por encargo de Llera sugestionado a
+su vez por el duque--. iOh, no! El pueblo de Riosa quiere dar una prueba
+de respeto y gratitud a su decidido protector, al que en circunstancias
+criticas no ha vacilado en exponer un enorme capital comprando este
+desacreditado establecimiento y salvandolo de la ruina.
+
+--iQue hermoso es hacer bien!--exclamo Lola Madariaga con voz conmovida,
+posando en Salabert con admiracion sus dulcisimos ojos.
+
+Todos le felicitaron, aunque muchos de ellos sabian a que atenerse
+respecto a aquel admirable desprendimiento. Examinaron un momento las
+obras y siguieron despues su marcha hacia el establecimiento minero.
+
+Este se halla situado a la salida misma de la villa. Al exterior ofrecia
+el aspecto de una pequena fabricacion con algunas chimeneas que
+despedian humo negro. No daba idea de su importancia colosal. La
+comitiva entro y recorrio los cercos donde se ejecutan los trabajos
+auxiliares de la mineria, donde se hallan ademas la mayor parte de las
+dependencias, carpinteria, cerrajeria, sala y gabinete de los
+ingenieros, etc. Lo que les llamo vivamente la atencion fue el aspecto
+triste, enfermizo, de los operarios. Todos estaban marcados con un sello
+de decrepitud, que obligo a la condesa de Cotorraso a decir de pronto:
+
+--Aqui, al parecer, no trabajan mas que los viejos.
+
+El director sonrio.
+
+--Parecen viejos; pero no lo son, senora.
+
+--iPero si todos tienen la piel arrugada, los ojos hundidos y
+apagados!...
+
+--No importa; ninguno de ellos llega a cuarenta anos. Los que trabajan
+aqui son mineros que ya no pueden bajar. Los empleamos en el exterior,
+aunque con menos sueldo.
+
+--?Y se necesita estar mucho tiempo en la mina para ponerse
+asi?--pregunto Ramoncito.
+
+--Poco, poco--murmuro el director; y anadio despues:--Ahi donde ustedes
+les ven, todavia se me escapan al menor descuido a la mina.... iEl
+jornal de fuera es tan pequeno!
+
+--?Cuanto ganan?
+
+--Una peseta.... El maximum una cincuenta.
+
+Penetraron en seguida en el cerco de destilacion. El duque iba delante
+con los ingenieros ingleses encargados de proponerle las reformas
+necesarias para dar impulso al establecimiento. En este cerco se
+encuentran los hornos y grandes depositos de cinabrio. Visitaron los
+almacenes de azogue y el sitio donde se pesa. Todos los operarios
+temblaban mas o menos y ofrecian las mismas senales de decrepitud.
+
+El director les propuso ir a ver el hospital. Algunos mostraron
+repugnancia; pero Lola Madariaga, que no perdia ocasion de exhibir sus
+sentimientos beneficos, rompio la marcha y la siguieron la mayor parte
+de las senoras y algunos caballeros. Otros se quedaron. El duque
+prescindio por un rato de sus convidados, escuchando atentamente a los
+ingenieros, que le iban apuntando lo que pensaban acerca del negocio.
+
+El hospital de mineros estaba fuera de los cercos, muy proximo al
+cementerio, sin duda para que los enfermos se fuesen acostumbrando a la
+idea de la muerte y tambien para que si no fuesen poderosos a matarles
+los vapores mercuriales, les secundasen en la tarea las dulces
+emanaciones cadavericas. Era un caseron viejo, agrietado, humedo y
+sombrio. Las damas no retrocedieron, al poner las delicadas plantas en
+el, de vergueenza. El medico, que se habia encargado de demostrarlo, las
+introdujo en las salas, y puso ante su vista el cuadro espantoso de la
+miseria humana. La mayor parte de los infelices enfermos estaban
+vestidos y sentados, unos sobre las camas, otros en sillas. Sus rostros
+cadavericos, desencajados, daban miedo: su cuerpo se estremecia con
+incesante temblor, cual si estuviesen acometidos de terror panico. En
+los semblantes de las damas, sonrosados y frescos, se dibujo el miedo y
+la angustia. El medico sonrio de aquel modo extrano que lo hacia,
+mirandolas con sus grandes ojos negros, insolentes.
+
+--No es un cuadro muy agradable, ?verdad?--les dijo.
+
+--iPobrecillos!--exclamaron varias--. ?Son todos mineros?
+
+--Si, senoras; la atmosfera viciada por vapores mercuriales, la
+insuficiencia del aire respirable engendra fatalmente, no solo los
+temblores, el hidrargirismo cronico o agudo, que es lo que mas les
+llamara a ustedes la atencion, sino tambien los catarros pulmonares
+cronicos, la disenteria, la tuberculosis, la estomatitis mercurial y
+otra porcion de enfermedades que concluyen con la existencia del obrero
+o le dejan inutil para el trabajo a los pocos anos de bajar a la mina.
+
+--iPobrecillos! ipobrecillos!--repetian las damas pasando revista con
+sus ojos aterrados a aquellas fisonomias tristes y demacradas que se
+volvian hacia ellas sin expresion alguna, ni siquiera de curiosidad.
+
+--?Y no habria medio de remediar estos efectos tan
+desastrosos?--pregunto Clementina con arranque.
+
+--De remediarlos en absoluto, no; pero de aliviarlos bastante,
+si--repuso el joven clavando en ella su mirada penetrante--. Si los
+mineros trabajasen tan solo dos o tres dias a la semana y esos pocas
+horas; si se les hiciese vivir alejados del establecimiento minero, en
+Villalegre por ejemplo; si se prohibiesen esos trabajos a los ninos
+menores de diez y seis anos; si se cambiasen la ropa inmediatamente que
+salen de la mina; y sobre todo si se alimentasen bien, pienso que los
+estragos del mercurio disminuirian notablemente. Hoy, para alimentarse
+malamente, necesitan bajar a la mina todos los dias y permanecer alli un
+numero considerable de horas. A los cuatro o seis anos se inutilizan.
+Hay que sacarlos al exterior, y entonces el jornal es tan exiguo que ni
+patatas con agua y sal pueden comer: de modo que en vez de curar
+empeoran. El unico medio para mejorar la condicion del minero es
+disminuir las horas de trabajo y elevar el jornal.... Pero
+entonces--anadio bajando un poco la voz y sonriendo frente a
+Clementina--, la mina de Riosa no seria un negocio para su senor padre.
+
+A Clementina le hirio aquella sonrisa como una bofetada.
+
+--Ni para usted tampoco--repuso procurando sonreir--. ?No es usted el
+medico de las minas?
+
+--Si, senora. Mi negocio consiste en dos mil quinientas pesetas al ano y
+en una mijita de temblor que he logrado en los tres anos que aqui llevo.
+
+En efecto, las manos del joven tenian un ligero estremecimiento que se
+hacia visible cuando se atusaba su fino bigote negro. El grupo de
+convidados le contemplo unos instantes con atencion no exenta de
+hostilidad. Adivinaban en el un enemigo. La seguridad familiar que tenia
+para hablarles les molestaba. Pagoles el con otra mirada de impenetrable
+expresion y siguio diciendo sin embarazo alguno:
+
+--En otro tiempo los jornales eran un poco mayores; la alimentacion era,
+por lo tanto, mas sana y mas abundante. Pero desde que los azogues han
+comenzado a bajar ... no se por que causa (_aqui bajo la voz y tosio_),
+el salario, como es natural, sufrio igualmente una baja considerable.
+Han llegado al _minimum_. Con lo que hoy ganan los mineros no se mueren
+materialmente de hambre en un dia o en un mes; pero al cabo de cuatro o
+cinco anos, si. La mayor parte de los que aqui sucumben son victimas, en
+realidad, del hambre. Bien alimentados podrian resistir el
+hidrargirismo. Ademas, como los salarios son tan insuficientes, se ven
+precisados a dedicar a sus hijos, cuando apenas tienen ocho o diez anos,
+a estos trabajos peligrosos (porque todos lo son cuando se anda sobre
+mercurio). Los ninos, por su menor resistencia organica, son los que
+primero se intoxican. Perecen muchos, y los que consiguen salvar, a los
+veinte anos son viejos....
+
+Las damas y los pocos caballeros que con ellas habian venido, le
+escuchaban con atencion y con pena. Jamas habian visto un cuadro tan
+espantoso. El trabajo, que es por si un castigo, aqui se complicaba con
+el envenenamiento. Y con el corazon enternecido, llenas de buen deseo,
+proponian medios para aliviar a aquellos desgraciados. Unas pretendian
+que debia fundarse un buen hospital; otras hablaban de una tienda-asilo
+donde los obreros encontrasen los alimentos mas baratos; otras aspiraban
+a que se prohibiese trabajar a los ninos; otras a que los operarios
+trabajasen una horita al dia nada mas.
+
+El medico sacudia la cabeza sonriendo.
+
+--Esta muy bien eso: yo lo creo asi tambien.... Pero vuelvo a decirles a
+ustedes que entonces no seria un negocio.
+
+Distribuyeron algunas monedas entre los enfermos, visitaron la capilla,
+donde dejaron tambien algun dinero para hacer un traje nuevo al nino
+Jesus. Al fin abandonaron aquel recinto lobrego. Al respirar el aire
+fresco sintieron una alegria que no procuraron disimular. Hablando y
+riendo fueron a juntarse con el resto de la comitiva.
+
+Los ingenieros explicaban a Salabert un nuevo metodo de destilacion que
+podia introducirse, con el cual no solo se elevaria enormemente la
+produccion, sino que podria utilizarse el _vacisco_, o sea la parte
+menuda del mineral. Se trataba de unos condensadores formados de camaras
+de ladrillos, de paredes delgadas en el primer trozo de recorrido de los
+humos y de camaras de madera y cristal en lo restante hasta la chimenea.
+El horno con ellos podia estar encendido y en marcha constantemente.
+Escuchabales el duque con atencion, tomaba notas, hacia objeciones,
+procurando ponerse al corriente de aquel negocio, en el cual su fina
+nariz olfateaba cuantiosas ganancias. Al llegar las damas quiso ser
+galante; suspendio la platica.
+
+--?Como van mis enfermos, senoras? No han tenido hoy poca suerte--les
+dijo.
+
+--Mal, duque, mal.... El hospital deja mucho que desear....
+
+Y aquellas damas se pusieron todas a lamentarse de las deficiencias que
+ofrecia el asilo, a pintarlo con negros colores, a proponer reformas en
+el para dejarlo confortable.
+
+El duque las escuchaba con risuena indiferencia, con la atencion un poco
+burlona que se presta a un nino mimoso.
+
+--Bien, bien; ya arreglaremos eso; pero antes dejenme ustedes poner el
+negocio en marcha, ?verdad Regnault?
+
+El ingeniero asintio con la cabeza, sonriendo tambien con galanteria.
+
+--Ademas es necesario, duque, que los operarios trabajen menos
+horas--dijo la condesa de la Cebal.
+
+--Y que se les aumenten los jornales--manifesto Lola Madariaga.
+
+--Y que se hagan casas para ellos en Villalegre--anadio la marquesa de
+Fonfria.
+
+--iOh! ioh! ioh!--exclamo el duque soltando una sonora y barbara
+carcajada como las de los heroes de la Iliada--. ?Y por que no les hemos
+de traer a Gayarre y a la Tosti para recrearles por las noches? Deben
+ser muy aburridas aqui las noches.
+
+Las damas sonrieron avergonzadas.
+
+--Vamos, duque, no bromee usted, que la cosa es seria--dijo la condesa
+de la Cebal.
+
+--iY tan seria, condesa! iComo que me ha costado ya quince millones de
+pesetas! ?Le parecen a usted poco serios estos millones?
+
+Las senoras le contemplaron con admiracion, fascinadas por el caudal
+enorme que aquel hombre manejaba.
+
+--?Pero a esos millones no piensa usted sacarles un redito?--dijo Lola
+que presumia de entender algo de negocios.
+
+El duque volvio a soltar otra carcajada.
+
+--No, senora, no, ique redito! Pienso dejarlos aqui para el primero que
+pase.
+
+Y poniendose grave de pronto:
+
+--?Quien diablos les ha metido por la cabeza esas ideas? Crean ustedes,
+senoras, que lo que hace aqui falta ipero mucha falta! es moralidad.
+Moralicen ustedes al obrero y todos estos estragos que ustedes han visto
+desapareceran. Que no beban, que no jueguen, que no malgasten el jornal,
+y esos efectos del mercurio no seran para ellos funestos.... Pero, claro
+esta--anadio volviendose hacia los caballeros que se habian acercado--:
+?como ha de resistir en la mina un cuerpo que en vez de alimento, sea el
+que sea, tiene dentro un jarro de aguardiente amilico? Estoy convencido
+de que la mayor parte de las enfermedades que aqui hay son borracheras
+cronicas. Sepan ustedes, senores, que en Riosa se desconoce por
+completo el ahorro ... iel ahorro! sin el cual "no es posible el
+bienestar ni la prosperidad de un pais...."
+
+Esta frase la habia oido el duque muchas veces en el Senado. La repitio
+con enfasis y convencimiento.
+
+--Pero duque, ?como quiere usted que ahorren con una o dos pesetas de
+jornal?--se atrevio a apuntar la condesa de la Cebal.
+
+--Perfectamente, condesa. El ahorro es ante todo una idea (_esto lo
+habia oido a un economista amigo suyo_), la idea de separar algo del
+goce de hoy para evitarse el dolor de manana. Dos pesetas para un obrero
+son lo mismo que dos mil para usted. ?No puede usted separar algo de las
+dos mil? Pues ellos pueden de igual modo separar algo de las dos.
+Considere usted que se trata de quince centimos, de diez ... aunque sean
+cinco centimos. La cuestion es ahorrar algo. El que ahorra algo esta
+salvado.
+
+--iOh Dios mio!--exclamo por lo bajo la condesa dando un suspiro--. Lo
+que yo no comprendo es como se puede vivir con dos pesetas, cuanto mas
+ahorrar.
+
+Los ingenieros les invitaron a visitar su sala de estudio y laboratorio.
+En este habia un magnifico microscopio, que fue lo que les llamo la
+atencion. El medico era quien mas lo manejaba por dedicarse con mucha
+aficion a los trabajos de histologia. El director le invito a que
+mostrase a aquellos senores algunas de sus preparaciones. Vieron una
+porcion de diatomeas: las senoras se entusiasmaron con sus
+caprichosisimas formas. Tambien vieron el gusano que habia concluido con
+el celebre puente de Milan. No se cansaban de admirarse de que un bicho
+tan pequenisimo pudiese demoler una fabrica tan inmensa.
+
+--Calculen ustedes los millones de estos seres que habran tenido que
+trabajar en la demolicion--dijo un ingeniero.
+
+Quiroga (que asi se llamaba el medico) concluyo mostrandoles una gota de
+agua. Uno por uno todos fueron contemplando el mundo invisible que
+dentro de ella existe.
+
+--Veo un animal mayor que los otros--manifesto el duque, aplicando con
+afan uno de sus grandes ojos saltones al agujerito del aparato.
+
+--Observara usted que delante de el todos los demas huyen--dijo el
+medico.
+
+--Es cierto.
+
+--Ese animal se llama el _rotifero_. Es el tiburon de la gota de agua.
+
+--Aguarde usted un poco.... Me parece que ahora se oculta detras de una
+cosa asi como algas....
+
+--Algas se pueden llamar en efecto. Quiza se ponga ahi para acechar una
+presa.
+
+--iSi, si! iAhora se arroja sobre otro bicho mas pequeno!... El bicho
+desaparecio; sin duda se lo ha comido.
+
+El duque levanto su rostro, radiante de satisfaccion, por haber tenido
+ocasion de observar aquella tragedia curiosa.
+
+Quiroga fijo en el sus ojos atrevidos, y dijo con su eterna sonrisa
+ironica:
+
+--Es la historia de siempre. En la gota de agua, como en el mar, como
+en todas partes, el pez grande se traga al chico.
+
+La sonrisa del duque se apago. Dirigio una mirada oblicua al medico, que
+no aparto la suya fija y misteriosa, y dijo bruscamente:
+
+--Creo, senoras, que deben ustedes ir aburridas de ciencia. Es hora de
+almorzar.
+
+El gran atractivo de la excursion, el que habia arrancado a casi toda
+aquella gente de sus palacios para trasladarla a region tan aspera y
+triste, era un proyectado almuerzo en el fondo de la mina. Cuando
+Clementina lo anuncio a los tertulios en uno de sus tresillos, hubo una
+verdadera explosion de entusiasmo--. "iQue cosa tan original!... iQue
+extrano!... iQue hermoso!" Las damas, sobre todo, mostraban deseo tan
+vivo, que bien parecia antojo. A una indicacion del duque, todas se
+proveyeron de magnificos impermeables y botinas altas, pues la mina
+destilaba agua por muchos sitios y formaba charcos. Sin embargo, la
+noche anterior, ante la proximidad del suceso, muchas, atemorizadas,
+habian desistido. El duque se vio precisado a dar ordenes para que se
+sirviese el almuerzo en la direccion y en la mina. Las valientes que
+persistian en bajar, no pasaban de ocho o diez.
+
+Toda la comitiva se dirigio a una de las bocas de la mina llamada "Pozo
+de San Jenaro". Cerca de este pozo hay un edificio destinado a la
+inspeccion y al peso, donde las damas y los caballeros cambiaron de
+calzado y se pusieron los impermeables. Al verlos de aquel modo
+ataviados, un estremecimiento de anhelo y de entusiasmo corrio por el
+resto de los excursionistas. Acometidas subito de una rafaga de valor,
+casi todas las damas declararon que estaban dispuestas a bajar con sus
+companeras. Fue necesario enviar inmediatamente a Villalegre por los
+impermeables.
+
+La jaula, movida por vapor, estaba preparada para recibir a los ilustres
+expedicionarios. Constaba de dos pisos, en cada uno de los cuales cabian
+ocho personas en pie. Se la habia tapizado con franela y se le habian
+anadido algunas argollas de bronce para sujetarse. Acomodaronse en ella
+el director, el duque y las damas valientes que no habian vacilado
+nunca, para bajar los primeros. Diose orden al maquinista para que el
+descenso fuese lento. La jaula se estremecio subiendo y bajando algunos
+centimetros con rapidez. De pronto se sumergio de golpe en el agujero.
+Las senoras ahogaron un grito y quedaron mudas y palidas. Las paredes
+del agujero eran sombrias, desiguales y destilaban agua. En cada
+departamento de la jaula un minero sujetaba, con su mano tremula de
+modorro, una lampara. Todos, menos el director y los mineros avezados a
+subir y bajar, sentian cierta ansiedad en el estomago. Un vago terror
+les imposibilitaba de hablar y les crispaba las manos con que se
+agarraban a las argollas.
+
+--El primer piso--dijo el director al pasar por delante de una abertura
+negra.
+
+Nadie hizo observacion alguna. Aquella suspension en el abismo, en lo
+desconocido, paralizaba su lengua y hasta su pensamiento.
+
+--El segundo piso--volvio a decir el director al cruzar rapidamente otro
+agujero negro.
+
+Y asi fue dando cuenta de todos hasta llegar al noveno. Alli percibieron
+ruido de voces y vieron iluminada la abertura.
+
+--Aqui es donde vamos a almorzar. Antes visitaremos el onceno para ver
+los trabajos.
+
+Despues de pasar el decimo, grito con toda su fuerza:
+
+--?Estan echados los taquetes?
+
+Se oyo una voz lejana en el fondo que decia:
+
+--No.
+
+--iEcharlos ahora mismo!--grito el director agitado.
+
+--iNo puede ser!--respondieron de abajo.
+
+--iComo! iComo!... iEsos taquetes! iEchar esos taquetes!
+
+Y con las mejillas inflamadas, agitado, convulso, gritaba como un
+energumeno mientras la jaula descendia lentamente.
+
+Un frio glacial penetro en el corazon de todos. En el compartimiento de
+arriba algunas damas lanzaban chillidos penetrantes. Las de abajo
+gritaban tambien y se cogian con fuerza al brazo de los caballeros.
+Algunas se desmayaron. Fue un momento de angustia indescriptible. Creian
+llegado el fin de su vida.
+
+Y el director no cesaba de gritar:
+
+--iEsos taquetes! iEsos taquetes!
+
+Y las voces de abajo se oian cada vez menos distantes:
+
+--iNo puede ser! iNo puede ser!
+
+Cuando ya se creian rodando por el abismo, la jaula se detuvo
+tranquilamente. Oyeron unas frescas carcajadas y sus ojos espantados
+miraron, a la tremula luz de los candiles, un grupo de mineros cuyos
+rostros risuenos cambiaron repentinamente de expresion reflejando el
+temor y el asombro.
+
+--?Que es eso? ?Que broma es esta?--exclamo el director saltando furioso
+de la jaula y dirigiendose a ellos.
+
+Los obreros se despojaron del sombrero respetuosamente. Uno de ellos,
+sonriendo avergonzado, balbucio:
+
+--Perdone usted, senor director.... Creimos que eran companeros y
+queriamos darles un susto....
+
+--?No sabiais que bajabamos ahora nosotros?--volvio a decir con
+irritacion.
+
+--Senor director, nosotros pensabamos que se detenian en el noveno,
+donde han hecho preparativos estos dias....
+
+--iCreiais, creiais!... Pues tened cuidado con creer estupideces.
+
+El duque recobro el uso de la palabra.
+
+--iSabeis, hijos mios, que gastais unas bromas ligeras con vuestros
+companeros!... iPonerles la muerte delante de los ojos!
+
+--iLa muerte!--exclamo el minero que habia hablado.
+
+--No, senor duque--dijo el director--. Si no echan los taquetes nos
+hubieramos banado hasta la cintura.
+
+--?Nada mas?
+
+--?Le parece a usted poco meternos en agua sucia?
+
+--Hombre, no era plato de gusto; pero al verle a usted tan agitado y
+furioso, todos creimos en un peligro de muerte, ?verdad, senoras?
+
+Las damas se deshacian en exclamaciones, llorando unas, riendo otras. Se
+prodigaron cuidados a dos que se habian desmayado, refrescandoles las
+sienes con agua y haciendoles aspirar el frasco de sales de la condesa
+de Cotorraso. Volvieron por fin al sentido. Las demas se fueron calmando
+felicitandose con alegria de haber escapado de aquel espantoso peligro,
+pues no se resignaban a no haberlo pasado. Todas se proponian conmover a
+sus amigas de Madrid con el relato de tan horrible aventura. Creianse ya
+heroinas de una novela de Julio Verne.
+
+El espectaculo que se ofrecio a su vista cuando tuvieron ojos para
+contemplarlo era grandioso y fantastico. Inmensas galerias embovedadas
+cruzandose en todas direcciones e iluminadas solamente por la palida luz
+de algunos candiles colgados a largos trechos. Y por aquellas galerias
+discurriendo con trafago incesante una muchedumbre de obreros, cuyas
+gigantescas siluetas alla a lo lejos temblaban a la vacilante y tenue
+luz que reinaba. Oianse sus gritos unidos al chirrido de las
+carretillas: parecian presa de un vertigo, como si tuvieran que cumplir
+su labor misteriosa en plazo brevisimo. Las paredes de algunas galerias,
+tapizadas con los cristales del mercurio, que en muchos puntos se
+presentaba nativo, brillaban cual si fuesen de plata. Escuchabanse
+detras de aquellas paredes golpes sordos, acompasados. Por ciertas
+aberturas que de trecho en trecho tenian, caminando algunos pasos en la
+oscuridad, veiase al fin una cueva iluminada, donde cuatro o seis
+hombres desgrenados y palidos agujereaban el mineral con barrenos. A
+poco que se reposasen, observabase en sus miembros el temblor
+caracteristico del mercurio.
+
+Creiase uno transportado al hogar mismo de los gnomos, al centro de sus
+trabajos profundos y misteriosos. El hombre roia aquella tierra con
+esfuerzo incesante como un topo, llenandola de agujeros. Pero al
+morderla se envenenaba. Sin ayuda de gato, los dioses se desembarazaban
+perfectamente del raton humano.
+
+Lola Madariaga dio un grito penetrante que hizo volver la cabeza a
+todos. Luego solto una carcajada. Un hilito de agua que caia del techo
+se le habia introducido por el cuello. Hizo reir el suceso, pero sin
+espontaneidad. En el fondo, todos experimentaban un vago temor, cierta
+ansiedad que trataban de ocultarse. La jaula trajo de la superficie otro
+monton de gente. La tercera vez llego casi vacia. El resto de la
+comitiva habia optado por quedarse en el noveno piso: el trabajo de los
+mineros no les interesaba. Los que habian descendido hasta alli tambien
+sentian vivos deseos de encontrarse en paraje mas comodo. Preguntaban a
+cada instante al director si aquello estaba seguro; si no habia casos de
+hundimientos.
+
+--iOh, no!--decia el director sonriendo--. Los hundimientos son de las
+minas particulares. Esta pertenecio al Estado, y todo se hace con lujo
+de seguridad.
+
+--En ciertas minas donde yo he estado--apunto un ingeniero--tenia que
+ir una cuadrilla detras de los mineros para desenterrarlos.
+
+--iQue horror!--exclamaron a una voz todas las damas.
+
+Acomodaronse al fin de nuevo en la jaula, y subieron al noveno piso.
+Aqui la decoracion era distinta. En este piso no se trabajaba hacia
+tiempo. Habiase tomado en la galeria mas ancha un trozo; se habia
+cerrado, tillado y luego alfombrado. De suerte que parecia el salon de
+un palacio. El techo y las paredes estaban tapizados con tela
+impermeable, adornados con trofeos de mineria. Veiase una mesa
+esplendida en medio de el para cincuenta o mas cubiertos. Estaba
+profusamente iluminado por medio de grandes aranas con centenares de
+bujias. Se habian prodigado, en suma, todos los refinamientos del lujo y
+la elegancia en aquel recinto. De tal modo, que una vez dentro de el
+costaba trabajo representarse que se estaba en el fondo de una mina, a
+trescientos metros de la superficie.
+
+Los convidados se sentaron en medio de una agitacion entre placentera y
+angustiosa, que se revelaba en sus caras risuenas y palidas a la vez.
+Los criados, correctamente vestidos, ocupaban sus puestos como si se
+hallasen en el palacio de Requena. Al empezar el servicio del primer
+plato, la orquesta, que estaba oculta en una de las galerias contiguas,
+empezo a tocar un precioso vals, cuyos sones, amortiguados por la
+distancia, llegaban dulces y halagueenos. Las damas, con las manos
+tremulas, los ojos brillantes, murmuraban a cada instante--: "Que
+original es todo esto!... iCuanto me alegro de haber venido!... Ha sido
+un capricho magnifico el de Clementina". Y todas procuraban encontrar el
+equilibrio de espiritu charlando de cosas indiferentes. Mas no lo
+lograban. La idea de tener encima tanta tierra pesaba sobre su
+pensamiento y lo turbaba. Con algunos hombres pasaba lo mismo. Otros
+estaban perfectamente serenos. Entre estos, el que menos pensaba en su
+situacion corporal era, sin duda, Raimundo, absorto por completo en la
+que ocupaba moralmente. Clementina, a despecho de su amor y de sus
+promesas, no dejaba de coquetear con Escosura. Estaban sentados en dos
+sillas contiguas, frente al asiento que el ocupaba. Veialos charlar
+animadamente, reir a cada momento: veiale a el rendido, obsequioso,
+prodigandola mil atenciones galantes; a ella complacida, risuena,
+aceptando con gratitud sus finezas. Y aunque de vez en cuando le clavaba
+una larga mirada amorosa para indemnizarle, Raimundo la consideraba como
+una limosna, el mendrugo que se arroja a un pobre para que no se muera
+de hambre. iQue le importaba a el en aquel instante hallarse en la
+superficie o en el centro de la tierra, ni aun que esta se hundiese y le
+aplastase como un insecto!
+
+Otro que tampoco se preocupaba poco ni mucho con la situacion geografica
+era Ramoncito, aunque por contrario modo. Esperancita estaba con el
+amabilisima, tal vez porque creyera con ello guardar mejor la ausencia a
+su prometido Pepe Castro. El concejal, ebrio, loco de alegria, no se
+apartaba de ella ni un milimetro mas de lo que exige la decencia. _Pio,
+feliz, triunfador_, dirigia de vez en cuando al concurso vagas miradas
+de piedad y condescendencia. Y cuando sus ojos tropezaban con la faz
+rentistica de Calderon, se enternecia visiblemente y le costaba ya
+trabajo no llamarle papa.
+
+A medida que el almuerzo avanzaba, la tierra pesaba menos sobre ellos.
+Los ricos vinos enardecian su sangre, la charla los animaba. Todo el
+mundo se olvidaba de la mina, creyendose, como otras veces, en algun
+comedor aristocratico. Rafael Alcantara se divertia en emborrachar a
+Penalver. Animado por la risa de sus companeros, que le contemplaban,
+hacia lo posible por burlarse del filosofo, tuteandole en voz alta,
+guinando el ojo a sus amigos cada vez que proferia una cuchufleta,
+abusando, en fin, groseramente del caracter benevolo y la inocencia del
+insigne pensador. Era el encargado de vengar a todos aquellos ilustres
+_culoteadores_ de pipas, de las altas dotes intelectuales que toda
+Espana reconocia en Penalver.
+
+Al llegar los postres levantose a brindar Escosura. A este le respetaban
+algo mas los salvajes por su corpulencia, por su caracter fogoso y sobre
+todo por su dinero. Presumia de orador tribunicio. Con voz potente y
+campanuda hizo el panegirico del duque, a quien llamo "genio financiero"
+unas cuantas veces. Hablo del trabajo, del capital, de la produccion,
+pasando en seguida a la politica, que era su fuerte. Escosura no vivia
+hacia tiempo mas que para la politica. Desde el fondo de aquella galeria
+subterranea dirigio terribles dardos contra el presidente del Consejo de
+ministros, que no le habia dado una cartera en la ultima crisis.
+Salabert contesto con palabra estropajosa dando las gracias, echandose
+por los suelos. Para llegar al puesto que ocupaba no tenia otros meritos
+que el trabajo y la honradez. (_Murmullos de aprobacion._) La nacion, el
+soberano, al ennoblecerle a el habia ennoblecido a un hijo del trabajo.
+Luchando toda su vida contra infinitos obstaculos habia logrado reunir
+un punado de oro. Este oro le servia ahora para alimentar a algunos
+miles de obreros. Era su mayor satisfaccion. (_Aplausos._) Brindaba por
+las hermosas damas que con tal valentia habian llegado hasta aquel
+agujero, dejando en el un perfume de caridad y alegria que no se
+borraria jamas del corazon de los mineros.
+
+En aquel instante, al destaparse algunas botellas de _champagne_, se
+oyeron en la mina algunas detonaciones estruendosas que hicieron
+empalidecer a los comensales.
+
+--No hay que asustarse--dijo el director--. Son los barrenos. Ha llegado
+la hora de darlos.
+
+Momento grandioso e imponente a la verdad. El estrepito de cada uno,
+centuplicado por los mil ecos y resonancias que las galerias producian,
+no podia menos de infundir alguna chispa de pavor hasta en el corazon de
+los mas bravos. Todos guardaron silencio. Por algunos segundos
+escucharon con recogimiento y ansiedad aquellos ecos formidables que
+hacian retemblar la tierra. La mesa se estremecia y el cristal de la
+vajilla y el de las aranas cantaban con agudo repiqueteo.
+
+En tal momento se alzo de su silla el medico de las minas, y despues de
+pasear su negra mirada agresiva por los comensales, alzo una copa y
+dijo:
+
+--El egregio duque de Requena nos acaba de decir, con una modestia que
+le honra, que el secreto de su fortuna estaba simplemente en el trabajo
+y la honradez. Permitidme que lo dude. El senor duque de Requena
+representa algo mas que estas cualidades vulgares; representa la fuerza
+ila fuerza!, unico sosten del Universo. Esta fuerza esta repartida
+desigualmente entre los organismos. A unos les ha tocado una parte
+mayor, a otros menor. Y en esta batalla incesante que sostienen los unos
+contra los otros perecen los mas debiles; se salvan los mas aptos y los
+mas fuertes. Adoremos, pues, en nuestro ilustre anfitrion, a la fuerza.
+Merced a esta fuerza de que la Naturaleza le ha dotado, ha podido
+someter y aprovechar el esfuerzo particular de millares de hombres que
+inconscientemente sirven a sus planes. Merced a esta fuerza ha podido
+reunir su inmenso capital. Al tender la vista por esta distinguida
+asamblea, observo con jubilo que todos los que la componen han sido
+dotados tambien de una buena parte de esta fuerza nativa o acumulada por
+la herencia. Por ello les felicito con toda mi alma. Lo esencial en este
+mundo que habitamos es nacer aptos para la lucha. Para no ser aplastados
+es menester aplastar. Y yo me felicito, repito, de encontrarme entre los
+elegidos de los dioses, aquellos que su providencia ha marcado con el
+sello de la felicidad....
+
+--Oye, chica--dijo Pepa Frias acercando su boca al oido de
+Clementina:--esto parece el brindis de Mefistofeles.
+
+Clementina sonrio ligeramente.
+
+En efecto, en el rostro palido y fino del medico, en sus cabellos negros
+y revueltos, y sobre todo en sus ojos que, aunque pretendian aparecer
+inocentes, estaban cargados de ironia, habia algo de mefistofelico.
+
+--En todos los tiempos ha existido en una u otra forma la esclavitud. Ha
+habido hombres destinados a vivir en el refinamiento de los goces
+espirituales, en el cultivo de las artes, en el lujo y la elegancia, en
+los placeres que proporciona el comercio entre personas inteligentes y
+cultas, y otros hombres tambien dedicados a proporcionarles los medios
+necesarios para vivir de tal modo con un trabajo rudo y doloroso. Los
+parias trabajaban para los bramanes, los ilotas para los espartanos, los
+esclavos para los romanos, los siervos para los senores feudales. ?Y hoy
+no sucede lo mismo? ?Que importa que en las leyes este abolida la
+esclavitud? Los que trabajan en el fondo de esta mina y absorben el
+veneno que les mata, si no son esclavos por la ley lo son por el hambre.
+El resultado es identico. Es ley de la naturaleza, y por lo tanto santa
+y respetable, que para que unos gocen padezcan otros.... Vosotras,
+hermosas senoras, sois las herederas de aquellas ilustres damas romanas
+que enviaban a estas minas sus esclavos a arrancar el bermellon para
+embellecer su rostro, y de aquellas otras arabes que lo hacian traer
+para decorar sus minaretes en los alcazares de Cordoba y Sevilla. Por
+vosotras brindo, pues, embargada el alma de admiracion y respeto, como
+representantes en la tierra de lo que hay en ella mas sublime, el amor,
+la belleza, la alegria.
+
+El brindis, aunque galante, parecio estrambotico.
+
+Algunos de los mas avisados murmuraron. Crecio la hostilidad que contra
+el joven medico existia. Hubo quien dijo por lo bajo que aquel quidam
+habia querido "quedarse con ellos".
+
+Rafael Alcantara tuvo conatos de decirle alguna frase provocativa; pero
+advirtio en sus ojos que no la soltaria sin proporcionarse un serio
+disgusto y prefirio quedarse con ella en el cuerpo. Las damas le miraron
+con mas benevolencia. Le encontraban muy original.
+
+De todos modos el brindis produjo cierta penosa impresion que no logro
+desvanecer Fuentes, aunque solto el chorro de sus paradojas mas
+graciosas.
+
+--Senoras, yo no brindo--decia a las que tenia cerca--, porque no soy
+orador. Espero que pronto sera esto una distincion honorifica en Espana;
+que no tardara en decirse con respeto al pasar un individuo por la
+calle: "Ese no es orador", como ya se dice: "Ese no tiene la gran cruz
+de Isabel la Catolica...."
+
+Las damas reian y celebraban los chistes. Pero en el fondo, sea por el
+discurso del medico o porque la mina volviera a inspirarles temor,
+sentiase un vago malestar. Todos los ojos brillaron con alegria cuando
+se anuncio que la jaula les esperaba. Los ultimos que ascendieron oyeron
+poco despues de comenzar la ascension un canto lejano que rapidamente se
+fue aproximando, sono muy cerca de ellos como si cantaran a su lado y
+rapidamente tambien se alejo perdiendose alla en el fondo sin que
+hubiesen visto a nadie. Fue de un efecto fantastico. Lo que oyeron era
+una playera andaluza cuya letra decia:
+
+ Rio arriba, rio arriba,
+ nunca el agua subira;
+ que en el mundo, rio abajo,
+ rio abajo todo va.
+
+Un ingeniero manifesto con indiferencia:
+
+--Es una cuadrilla de mineros que baja en la jaula que sirve de
+contrapeso a esta.
+
+--iLo ve usted, condesa!--exclamo Salabert en tono triunfal dirigiendose
+a la condesa de la Cebal--. Cuando tienen humor para cantar, no seran
+tan desgraciados como usted supone.
+
+La condesa callo un instante, y dijo al cabo sonriendo tristemente:
+
+--La copla no es muy alegre, duque.
+
+Esto se hablaba en el compartimiento superior. En el inferior, Escosura
+decia con tono desdenoso al director de las minas:
+
+--?Sabe usted que ese jovencito medico ha estado bastante imprudente al
+emitir sus ideas materialistas?
+
+--Materialista no se si es. Lo que hace gala de ser, y por eso le adoran
+los operarios, es socialista.
+
+--iPeor que peor!
+
+--La verdad es--dijo Penalver dando un suspiro--que del fondo de una
+mina se sale siempre un poco socialista.
+
+A las nueve de la noche, despues de comer en Villalegre, partio el tren
+especial que debia conducirlos a Madrid. Todos volvian muy contentos de
+la excursion. Esperaban extasiar a sus amigos con el relato del banquete
+subterraneo. El unico que padecia entre ellos era Raimundo. Las
+alternativas de alegria y dolor por que Clementina le hacia pasar con su
+coqueteria le tenian destrozado el corazon.
+
+Ultimamente, viendole tan triste, tan fatigado, la hermosa habia tenido
+piedad, le habia hecho sentar a su lado en el coche, y sin escandalo del
+concurso (porque estaban curados de espantos) habia charlado casi toda
+la noche con el y al fin se habia dormido dejando caer la cabeza sobre
+su hombro.
+
+Aunque el tren arrastraba un _sleeping-car_, pocos habian hecho uso de
+el. La mayor parte prefirio quedarse en los salones de tertulia. Solo al
+amanecer, el sueno los fue rindiendo a todos y se quedaron transpuestos
+en su asiento adoptando posturas caprichosas, algunas de ellas poco
+esteticas.
+
+Ramoncito Maldonado estaba en el pinaculo de su gloria y fortuna.
+Esperancita, a juzgar por todas las apariencias, le amaba. Encontrabase
+despegado, por decirlo asi, de la tierra, no solo a causa de la
+elevacion natural de su alma, sino por la voluptuosidad del triunfo. Su
+faz municipal resplandecia como la de un dios. iAtras para siempre todas
+las luchas, todos los obstaculos que amargaran su preciosa existencia
+hasta entonces! Exento para siempre de la servidumbre del dolor, como
+los inmortales, gozaba sereno, majestuoso, de su apoteosis.
+
+Tambien se habia sentado al lado de la amada de su heroico corazon, y le
+hablo durante algunas horas, con dulce sosiego, de las jacas inglesas y
+de las grandes batallas que a la sazon se libraban en el seno de la
+corporacion municipal, en las cuales el tomaba una parte tan activa.
+Hasta que, mecida por aquella platica suave, insinuante, la candida nina
+quedo dulcemente dormida con la cabeza reclinada en el almohadon.
+
+Ramoncito Maldonado velaba. Velaba y meditaba en su suerte feliz. La
+aurora divina, escalando las alturas de la sierra lejana, cruzando con
+vuelo raudo la llanura, levantaba con sus rosados dedos las cortinillas
+del carruaje y esparcia una tenue y discreta claridad, sin que el
+hubiese dejado de pensar en su dicha.
+
+Esperancita abrio los ojos y le dirigio una tierna sonrisa de amor, que
+hizo vibrar hasta las ultimas cuerdas de su alma poetica.
+
+La alondra canto en aquel instante. Entonces, en Ramoncito, el dios se
+fue separando cada vez mas del hombre. Ebrio de amor y felicidad
+tambien, canto en el oido de la nina, con voz temblorosa, una porcion de
+frases incoherentes, hijas de su locura divina. La nina cerro los ojos
+para escuchar mejor aquella musica armoniosa....
+
+Cuando hubo agotado los superlativos del diccionario para pintar su
+amor, el sublime concejal quiso terminar su obra de seduccion
+desplegando ante la hermosa todas las grandezas que podia
+proporcionarle, como hizo Satanas con Jesus. "Era hijo unico: sus padres
+tenian ciento diez mil reales de renta: en las proximas elecciones a
+diputados a Cortes se presentaria candidato por Navalperal, donde tenia
+familia y hacienda, y saldria con poco que el Gobierno le ayudase: como
+el partido conservador estaba necesitado de jovenes de valer, creia que
+en breve plazo podria ser subsecretario: y iquien sabe! acaso mas tarde,
+en una combinacion, podria obtener siquiera la cartera de Ultramar...."
+
+La nina escuchaba siempre con los ojos cerrados. Ramoncito, cada vez mas
+inflamado, al terminar esta brillante enumeracion se inclino hacia su
+adorada y le pregunto en voz baja y conmovida:
+
+--?Me quieres, preciosa, me quieres?
+
+La nina no contesto.
+
+--?Me quieres? ?me quieres?--volvio a preguntar.
+
+Esperancita, sin abrir los ojos, respondio al fin secamente:
+
+--No.
+
+
+
+
+XIV
+
+#Una que se va.#
+
+
+Algunas semanas despues, la enfermedad de D. Carmen se agravo
+extremadamente. Ya no cabia duda a los medicos de que su fin estaba muy
+proximo. La postracion era absoluta. No le quedaba en el rostro mas que
+la piel y sus grandes ojos tristes y benevolos que se fijaban con
+extrana intensidad en cuantos se acercaban a ella, cual si tratase de
+leer en las fisonomias el terrible secreto de su muerte. Con tal motivo
+asomaban la cabeza mil pasiones sordidas en el alma de los que mas
+debieran tenerla atribulada. Salabert pensaba con disgusto en la
+herencia que revertia a su hija. Hizo nuevos esfuerzos para que su
+esposa revocase el testamento, pero inutilmente. Por primera vez en su
+vida D. Carmen daba senales de gran firmeza de caracter. Aunque incapaz
+de vengarse habia tal vez en su empeno cierto deseo de terminar la
+existencia con un acto de justicia. Una vida de completa sumision, sin
+oponer el mas minimo obstaculo a la voluntad de su marido, a sus planes
+economicos, ni a sus pasiones ilicitas, bien merecia que a la hora de la
+muerte reivindicase su libertad para satisfacer los impulsos del
+corazon. Osorio espiaba silenciosamente, con disimulada ansiedad, los
+progresos de la enfermedad, cuyo desenlace arrastraria consigo a la vez
+el termino de sus apuros. D. Carmen se desprenderia de su envoltura
+carnal y el de sus acreedores. La misma Clementina, objeto predilecto de
+la ternura de la angelical senora, no podia menos de gozar con la
+perspectiva de tanto millon como iba a caer en sus manos. Procuraba
+sofocar sus deseos, apagar la impaciencia; mas a despecho suyo un diablo
+tentador hacia brincar su corazon de gozo cada vez que tal pensamiento
+le acudia al cerebro.
+
+Con astucia infernal, Salabert hacia lo posible por introducir la
+desconfianza en el animo de su esposa. Unas veces de un modo solapado,
+otras cinico y brutal, vertia en su alma el veneno de la sospecha.
+Clementina y Osorio esperaban su muerte como agua de Mayo. iQue
+desahogados quedarian cuando pagasen todas sus trampas! Y hasta otra: ia
+vivir, a gozar con el dinero de la infeliz senora! Esta permanecia muda,
+indignada ante las malevolas insinuaciones de su marido. Pero en su alma
+entristecida y debilitada por la enfermedad, la punta de aquella acerada
+flecha se revolvia causando vivos dolores que procuraba ocultar. Cada
+vez que Clementina venia a visitarla, y ultimamente lo hacia dos veces
+cada dia, los ojos de su madrastra se fijaban en ella con muda
+interrogacion, procurando leer en los suyos las ideas que le pasaban por
+el cerebro. Esta atencion anhelante embarazaba a la esposa de Osorio, le
+hacia experimentar una turbacion que, aunque leve, no dejaba algunas
+veces de ser visible.
+
+A medida que la enfermedad avanzaba, este afan de D. Carmen fue
+aumentando hasta convertirse en mania. Clementina representaba en la
+soledad moral en que vivia el unico lazo de amor que la unia a la
+tierra. Por lo mismo que su hijastra habia sido siempre fria y altanera
+con todos, menos con ella, jamas habia dudado de la sinceridad de su
+carino. Estaba con el satisfecha y orgullosa. Le bastaba para
+compensarle de la indiferencia despreciativa que observaba en cuantos se
+acercaban a ella. La horrible sospecha que a viva fuerza habia penetrado
+en su corazon lo llenaba de amargura. Un espiritu bondadoso y amante
+como el suyo necesitaba creer en la bondad y en el amor. Al arrancarle
+esta ultima creencia sangraba de dolor.
+
+Una tarde se hallaban juntas y solas. La duquesa, inmovil en la butaca,
+con la cabeza echada hacia atras, escuchaba a su hijastra leer una
+historia devota, la aparicion de la Virgen de la Saleta. Su pensamiento
+no estaba en el asunto: tenialo agitado, como siempre, por aquella duda
+fatal que acibaraba aun mas que la dolencia corporal sus miseros dias.
+Con la mirada fija y zahori del que se acerca a la tumba, atravesaba la
+hermosa frente de Clementina inclinada sobre el libro y deletreaba
+confusamente alla dentro sin lograr adquirir la certidumbre que ansiaba.
+Mas de una vez, al levantar aquella la cabeza, se habia encontrado con
+esta mirada opaca y desconsolada: habia bajado prontamente la suya,
+acometida de subito malestar. En el alma de la enferma habia nacido un
+deseo, un capricho mas bien, vivo y abrasador como los que sienten los
+moribundos. Queria que su hijastra le refrescase con alguna palabra
+dulce la horrible quemadura que su duda le causaba. Varias veces
+temblaron sus labios para formular la pregunta. Una vergueenza invencible
+la detenia.
+
+--Deja el libro, hija mia: estaras fatigada--dijo al cabo. Y su voz
+salio de la garganta temblorosa como si hubiese pronunciado alguna frase
+grave.
+
+--Lo estara usted de oir. Yo no: a Dios gracias, tengo sana la garganta.
+
+--Dios te la conserve, hija mia, Dios te la conserve--repuso la senora
+con acento de ternura mirandola fijamente.
+
+Hubo unos instantes de silencio.
+
+--?Sabes lo que me han dicho?--se atrevio a pronunciar despues. Y su
+voz salio tan apagada que las ultimas silabas casi no se oyeron.
+
+Clementina, que se disponia a continuar la lectura, levanto la cabeza.
+Las pocas gotas de sangre que dona Carmen tenia ya en su arruinado
+cuerpo le subieron de golpe al rostro y lo tineron levemente de rojo.
+
+--Me han dicho ... que estabas deseando mi muerte.
+
+A su vez la rica sangre de Clementina acudio atropelladamente a sus
+mejillas y las encendio con vivos colores. Ambas se miraron un instante
+confusas. La joven exclamo con energia al fin frunciendo la tersa
+frente:
+
+--Ya se quien se lo ha dicho a usted.
+
+Y su sangre, al proferir estas palabras, huyo del rostro nuevamente como
+una marea de reflujo instantaneo. La de su madrastra tambien se
+concentro en su lastimado corazon. Inclino la blanca y fatigada cabeza,
+diciendo:
+
+--Si lo sabes, no pronuncies su nombre.
+
+--?Y por que no?--exclamo la hijastra enfurecida--. Cuando un padre, sin
+motivo alguno, solo por unos miserables ochavos injuria a su hija y
+martiriza a su mujer, no tiene derecho a que se le quiera ni a que se le
+respete.... Lo dire con todas sus letras.... iEso es una infamia!...
+Papa es un hombre que no tiene mas Dios ni mas amor que el dinero. Sabia
+que el testamento de usted me habia enajenado su carino ... (si es que
+me lo ha tenido alguna vez....)
+
+--iOh!
+
+--Si; lo sabia muy bien. Pero nunca creyera que llegaria a cometer
+semejante vileza, a calumniarme de ese modo.... A usted le consta que la
+he querido siempre mas que a el ... isi, si, mas que a el! no tengo
+ningun reparo en decirlo.... Dire mas: yo no he querido de veras a nadie
+mas que a usted y a mis hijos.... Si ese testamento es la causa de que
+usted dude de mi carino, rompalo usted.... Rompalo, si: su tranquilidad
+y su afecto me importan mucho mas que su dinero....
+
+La voz de la dama vibraba de indignacion al pronunciar estas palabras.
+Sus ojos se clavaban en el vacio con dureza, cual si quisieran ver
+levantarse delante de ella la figura de su padre para pulverizarlo. En
+aquel momento hablaba con sinceridad.
+
+Los ojos opacos de D. Carmen, a medida que hablaba, iban brillando con
+alegria. Al fin se nublaron de lagrimas, y exclamo:
+
+--iTe creo, hija mia, te creo!... iAh, no sabes el bien que me haces!
+
+Al mismo tiempo se apodero de sus manos y las beso con efusion.
+Clementina dio un grito de vergueenza.
+
+--iOh, no, no, mama!... yo soy quien debo....
+
+Y le echo los brazos al cuello con ternura. Quedaron largo rato
+abrazadas, llorando silenciosamente. Fue una de las pocas veces en que
+Clementina lloro de enternecimiento y no de despecho.
+
+Pero en los dias siguientes, aunque subsistio vivo en ambas el recuerdo
+de esta escena tierna, tambien quedo el del motivo que la habia
+producido. Clementina sentiase avergonzada al presentarse delante de su
+madrastra. Sus atenciones, sus frases de carino eran exageradas unas
+veces: queria borrar con ellas el pensamiento que claramente leia en los
+ojos de aquella. Otras veces, imaginando que podrian servir para que
+sospechase de su sinceridad, las atajaba de golpe y tomaba una actitud
+indiferente y fria. De todos modos existia entre ambas una corriente de
+inquietud que las hacia padecer, por diverso modo, los ratos en que
+estaban juntas.
+
+D. Carmen cayo al fin en la cama para no levantarse. Clementina pasaba
+alli todo el dia. El terrible momento se acercaba. Al fin una madrugada,
+entre dos y tres, llamaron con alarma en el hotel de Osorio dos criados
+del duque. La senora agonizaba. Preguntaba por su hija con insistencia.
+Esta se levanto del lecho apresuradamente, y a todo el escape de sus
+caballos volo al palacio de Requena. Osorio la acompanaba. Al entrar en
+la habitacion de la enferma tropezaron con el duque, que les miro con
+semblante hosco.
+
+--iLlegais a tiempo! illegais a tiempo!--gruno sordamente. Y se alejo
+sin decir mas.
+
+Clementina creyo notar en estas palabras una intencion malevola y se
+mordio los labios de ira. La tristisima escena que se ofrecio a su
+vista, apenas se aproximo al lecho de D. Carmen, consiguio apagar su
+odio breve instante. La infeliz senora presentaba ya en su rostro los
+signos de la muerte, la palidez cadaverica, el afilamiento de la nariz,
+los ojos vidriosos y en torno de ellos un circulo oscuro, amoratado. A
+su lado y en pie estaba el sacerdote que la exhortaba a arrepentirse.
+(?De que?) A los pies del lecho, Marcela, su antigua doncella, lloraba
+ocultando el rostro con el panuelo. Otras dos criadas contemplaban de
+mas lejos con rostros asustados, mas que doloridos, aquel cuadro
+lastimoso. Alla en un rincon el medico de cabecera escribia una receta.
+
+Al divisar a su hija, la duquesa volvio los ojos hacia ella con
+expresion de ansiedad y extendio una mano para llamarla.
+
+Acercate, hija mia--dijo con voz bastante clara. Y luego que se acerco
+tomandole una mano entre las dos suyas amarillas, descarnadas, exclamo
+mirandola con fijeza terrible a los ojos:
+
+--iMe muero, hija, me muero! ?No es verdad que lo sientes?... ?por lo
+menos que no te alegras?
+
+--iOh, mama!
+
+--Di que no te alegras--insistio con ansiedad sin apartar su mirada de
+los ojos de la joven.
+
+--iMama, por Dios!--exclamo esta aturdida y aterrada a la vez.
+
+--iDi que no te alegras!--repitio con mas energia aun levantando a costa
+de grandes esfuerzos la cabeza, mirandola con dureza.
+
+--iNo, mama del alma, no! Si pudiera conservar su vida a costa de la
+mia, le juro a usted que lo haria.
+
+Los grandes ojos opacos de la moribunda se dulcificaron. Volvio a dejar
+caer la cabeza sobre la almohada, y despues de breve silencio dijo con
+voz apagada y vacilante:
+
+--Serias muy ingrata ... si, muy ingrata.... iTu pobre mama te ha
+querido tanto!... Dame un beso.... No llores.... No siento dejar el
+mundo.... Lo que me doleria es que tu, hija de mi corazon ... que tu....
+iQue pensamiento tan horrible! iCuanto me ha hecho sufrir!
+
+El sacerdote se interpuso en aquel momento invitandola a dejar los
+pensamientos mundanos. La enferma le escucho con humildad, repitio
+devotamente las oraciones que le leia en alta voz. El medico y el duque
+se acercaron para ponerle un revulsivo; pero observando que comenzaba el
+estertor, el medico hizo un gesto y cogio por el brazo al duque para
+sacarlo fuera de la estancia.
+
+D. Carmen paseo una mirada extraviada, vidriosa, por todos ellos, y
+deteniendola en Clementina le hizo sena otra vez de que se aproximase.
+
+--Adios, hija mia--dijo sin mirarla, con los ojos fijos en el techo--.
+Haces bien en alegrarte de mi muerte....
+
+--iQue dice, mama!--exclamo aquella con un grito de espanto.
+
+--Yo tambien me alegro.... Me alegro de que mi muerte te sirva de
+algo.... Si hubiera podido darte en vida lo que me pertenece ... todo te
+lo hubiera dado.... Es triste ?verdad?... Tener que morir para hacerte
+feliz.... iHubiera gozado tanto viendote feliz!... Adios, hija mia,
+adios ... acuerdate alguna vez de tu pobre mama....
+
+--iMadre de mi alma!--grito la dama cayendo de rodillas deshecha en
+sollozos--. iYo no quiero que muera, no!... He sido muy mala ... pero
+siempre la he querido ... y la he respetado....
+
+--No seas tonta--dijo la moribunda haciendo un esfuerzo para sonreir y
+acariciandole la cabeza con su mano de esqueleto--. Ya no me duele que
+te alegres.... iQue importa!... Muero satisfecha sabiendo que vas a
+deberme un poco de felicidad.... Te recomiendo a las ancianitas del
+asilo.... Protegelas, hija mia ... y a esta buena Marcela, tambien....
+Adios, adios todos.... Perdonadme el mal que os haya hecho....
+
+El estertor crecia, sonaba mas estridente y mas lugubre por momentos.
+Los sollozos de Clementina y Marcela cortaban por intervalos las notas
+de aquel ronquido fatal. El duque, tremulo, alterado, se dejo al fin
+arrastrar de la habitacion.
+
+D. Carmen no volvio a hablar. Tenia los ojos cerrados, la boca
+entreabierta, el cuerpo tranquilo. De vez en cuando levantaba un poco
+los parpados y dirigia una mirada afectuosa a su hijastra arrodillada.
+El sacerdote leia con voz nasal, quejumbrosa, las oraciones de su libro.
+
+Asi murio la duquesa de Requena. iDejadla, dejadla partir!
+
+Algunos dias despues, Clementina y su marido, a pesar del odio
+inextinguible que se profesaban, celebraban largas y frecuentes
+conferencias. La magna cuestion de la herencia los unia momentaneamente.
+Clementina visitaba manana y tarde a su padre. Osorio tambien iba con
+frecuencia al palacio de Requena. Uno y otro prodigaban al viejo mil
+atenciones, compadecian su soledad, le mimaban. Habia en su
+comportamiento cierta familiaridad afectuosa que cuadraba muy bien a
+unos hijos que van a proteger la venerable ancianidad de un padre. El
+duque se dejaba venerar observandolos con mirada mas socarrona que
+enternecida. Cuando volvian la espalda para irse, seguialos con los
+ojos, bajaba los parpados lentamente, revolvia entre los labios la breva
+americana y se iba bosquejando en su rostro una sonrisa burlona que
+duraba todavia algunos segundos despues de perderlos de vista.
+
+Las cosas siguieron en el estado de antes. A pesar de que el testamento
+de la duquesa era terminante, Salabert no se digno hablarles una palabra
+de intereses. Continuo disponiendo en jefe de su caudal, entregado a los
+negocios con absoluta tranquilidad. Su hija y su yerno la perdieron al
+ver esta actitud. Comenzaron a vivir agitados, a comunicarse a cada
+instante con violencia sus impresiones, a formar planes para provocar
+una explicacion. Clementina pretendia que Osorio le hablase. Este creia
+que era ella quien debia pedirle carinosamente una explicacion antes de
+formular ninguna queja. Despues de algunos dias de vacilacion, al fin se
+decidio la esposa a dirigir algunas palabras a su padre, si bien con
+cierta indecision y embarazo, pues conocia bien el caracter de este y
+mejor aun el suyo propio.
+
+--Vamos a ver, papa--le dijo, hallandole solo en el despacho, con
+afectada jovialidad--. ?Cuando me hablas de dinero?
+
+--?De dinero?... ?Para que?--respondio el duque con sorpresa, mirandola
+con rostro tan inocente que daba ganas de darle una bofetada.
+
+--?Para que ha de ser? para enterarme de lo que me concierne. ?No soy la
+unica y universal heredera de mama?--replico sin abandonar el tono
+jovial, pero con cierta alteracion en la voz bien perceptible.
+
+--iAh, si!--exclamo el duque haciendo con la mano un ademan de
+indiferencia--. De eso hablaremos mas adelante ... imucho mas adelante!
+
+Clementina se puso palida. La ira hizo dar un salto a toda su sangre.
+Sus labios temblaron y estuvo a punto de decir un disparate.
+
+--Seria bueno, sin embargo, que nos entendiesemos ...--murmuro con voz
+debil.
+
+--Nada, nada; no hablemos ahora. Cuando tenga humor y tiempo ya me
+ocupare de esas cosas.
+
+Hablaba con tal seguridad e indiferencia no exenta de desden, que su
+hija tenia que optar entre dar rienda suelta a la lengua, romper con su
+padre de un modo violento, o marcharse. Decidiose, despues de un
+instante de vacilacion, por esto. Giro sobre los talones, y sin una
+palabra de adios salio de la estancia y se metio en el coche, en un
+estado de excitacion que hacia temblar todo su cuerpo.
+
+Cuando llego a casa corrio a encerrarse en su habitacion y dio salida al
+furor que la embargaba. Lloro, pateo, desgarro sus vestidos, rompio una
+porcion de cachivaches. Osorio tambien monto en colera y dijo que iba a
+hacer y acontecer. De todo ello no resulto, sin embargo, mas que una
+carta en que aquel, con bastante respeto, invitaba a su suegro a que le
+manifestase el estado de su hacienda, a fin de dar comienzo a las
+primeras operaciones del inventario. Salabert no contesto a esta carta.
+Se escribio otra. Tampoco. Dejaron de visitarle. Clementina no queria ir
+"por no armar un escandalo". Osorio no se consideraba con fuerza moral
+suficiente, dado el estado de sus relaciones matrimoniales, para
+reclamar con energia el caudal de su mujer. En tal aprieto hablaron con
+algunas personas de respeto amigas del duque, y se las enviaron como
+medianeras. Cumplieron estas su cometido: hablaron con el viejo, y
+despues de varias entrevistas se resolvieron a provocar una reunion
+amistosa a fin de que el asunto no fuese a los tribunales. Efectuose
+esta, despues de alguna resistencia por parte de Clementina, en el
+palacio de su padre. Asistieron a ella, a mas de las partes interesadas,
+el padre Ortega, el conde de Cotorraso, Calderon y Jimenez Arbos. Este
+ultimo (que habia dejado de ser ministro y estaba en la oposicion) dio
+comienzo a la sesion espetandoles un discurso "de tonos conciliadores"
+excitandoles a la concordia para que no diesen al publico el espectaculo
+de una disputa entre padre e hija por cuestiones de dinero, espectaculo
+que, dada su altisima posicion en el mundo, no podia menos de ser
+repugnante. Siguiole en el uso de la palabra el padre Ortega, que con el
+acento persuasivo y untuoso que le caracterizaba, despues de darles, lo
+mismo al duque que a sus hijos un buen jabon de elogios disparatados
+para ponerlos suaves, apelo a sus sentimientos cristianos, les hizo
+presente el mal ejemplo que darian, les pinto las dulzuras del carino y
+del sacrificio mutuo y concluyo prometiendoles la gloria eterna.
+
+Clementina respondio la primera, que ella no tenia otro deseo que
+continuar manteniendo con su padre las mismas relaciones de carino y
+respeto que hasta entonces, y que para conseguirlo estaba dispuesta a
+hacer todo lo que fuera posible. El acento seco y duro con que pronuncio
+estas palabras y el gesto cenudo con que las acompano no daban
+testimonio muy claro de su sinceridad. Sin embargo, el duque se
+manifesto muy conmovido.
+
+--iArbos! ipadre! ivosotros, hijos mios! Todos conocen perfectamente mi
+caracter.... Para mi, fuera de la familia no hay felicidad posible....
+Despues del golpe terrible que acabo de sufrir, lo unico que me queda en
+el mundo es mi hija.... En ella tengo concentrado todo mi carino, mis
+esperanzas y mi orgullo.... Para ella he trabajado, he luchado sin
+descanso, he reunido el capital que poseo.... Puedo decir que nunca he
+sentido la necesidad del dinero mas que por mi mujer (que en gloria
+este) y por mi hija...; por verlas a ellas felices rodeadas de bienestar
+y de lujo.... A mi me han bastado siempre cuatro cuartos para vivir,
+bien lo sabeis. Hoy que soy viejo, con mayor razon.... ?Para que quiero
+ya los millones? Dentro de poco me vere obligado a tomar el tren para el
+otro barrio, ?verdad, Julian? Y tu lo mismo. Por consiguiente, ?a quien
+puede ocurrirsele que voy a renir por cuestion de ochavos con la hija
+de mi corazon?... Aqui no ha habido mas que una equivocacion. Yo
+necesitaba tiempo para poner en claro mis asuntos.... Eso es todo....
+Pero si es que has podido suponer otra cosa, hija mia, solo puedo
+decirte esto.... Lo que hay en esta casa es tuyo y siempre lo ha sido.
+Tomalo cuando se te antoje.... Tomalo, hija, tomalo.... A mi me basta
+con nada....
+
+Al pronunciar estas ultimas palabras visiblemente enternecido, quisieron
+arrasarsele los ojos de lagrimas. Todos dieron muestras igualmente de
+enternecimiento y prorrumpieron en frases de conciliacion. El padre
+Ortega empujo suavemente a Clementina hacia los brazos de su padre, y
+aunque ella era la menos conmovida, al fin se dejo abrazar por el, que
+la tuvo un buen rato apretada. Cuando la solto se llevo el panuelo a los
+ojos y se dejo caer en una butaca, vencido por el peso de tanta emocion.
+
+Despues de esta escena conmovedora nadie oso acordarse de intereses. La
+reunion se disolvio apretandose todos la mano cordialmente y
+felicitandose con calor por el exito lisonjero de sus gestiones. Pero
+Osorio y Clementina se metieron en su coche serios, cejijuntos, y no se
+hablaron en todo el camino una palabra. Solo al llegar a casa murmuro la
+esposa con acento colerico:
+
+--iYa veremos en que para la comedia!
+
+Osorio se encogio de hombros y respondio:
+
+--Yo lo doy por visto.
+
+Ni uno ni otro se equivocaron.
+
+El duque ni les dio una peseta ni volvio a hablarles para nada de la
+herencia. Estaba muy carinoso con ellos: les hacia comer muchos dias en
+su casa, quejandose de su soledad; hasta les hablaba algunas veces de
+los negocios que tenia pendientes; pero nada de liquidar la parte que
+les correspondia.
+
+Clementina llego a irritarse tanto que dejo bruscamente de ir a su casa.
+Volvieron a mediar cartas. No pudieron sacar mas que respuestas
+ambiguas, vagas esperanzas. Al fin se decidieron a entablar la demanda,
+y comenzo un pleito que hizo estremecer de gozo a la curia.
+
+Ceso para Clementina toda felicidad. Desde entonces vivio en un estado
+de perpetua irritacion, siguiendo con afanoso interes los incidentes del
+litigio, apurando al procurador, a los abogados, buscando influencias
+que contrarrestasen las poderosas del duque. Este conducia el asunto con
+mucha mas calma, lo enredaba con habilidad desesperante, aprovechandose
+de la violencia que ella mostraba para hacerla aparecer a los ojos de la
+sociedad como ambiciosa y desnaturalizada. Esto no obstaba para que
+entre sus intimos soltase de vez en cuando alguna de sus frases burlonas
+y cinicas, que al llegar a oidos de ella la hacian estallar de furor. La
+lucha se fue haciendo cada dia mas encarnizada. Por otra parte, los
+acreedores de Osorio, defraudados en sus esperanzas, empezaban a
+revolverse contra el y amenazaban dejarle arruinado. Es facil
+representarse la agitacion, la violencia, el malestar que reinarian en
+el hotel de la calle de Don Ramon de la Cruz.
+
+De este malestar, y aun puede decirse desdicha, participaba el hasta
+entonces afortunado Raimundo. El espiritu y el cuerpo de Clementina,
+alterados por el tumulto de otras pasiones, no podian reposarse en las
+dulzuras del amor. Los momentos que aquella le concedia eran cada vez
+mas cortos y sin sosiego. Se extinguieron las platicas alegres,
+bulliciosas, que en otro tiempo mantenian. La hermosa dama ya no gustaba
+de embromar a su juvenil amante. No se acordaba siquiera de aquellas
+gozosas y pueriles escenas en que se deleitaban, ora haciendo ella de
+reina que recibe en corte a sus ministros, ya jugando besos a los naipes
+o en otras mil ninerias que la tornaban a la adolescencia. Ahora apenas
+sabia hablar de otra cosa mas que de su pleito. Tenia los nervios tan
+excitados, que con la palabra mas insignificante se le disparaban y
+montaba en furiosa colera. Ademas, por el interes vehementisimo de
+triunfar de su padre, crecian sus coqueterias con Escosura, recien
+nombrado ministro. Esto era, como debe suponerse, lo que mas desgraciado
+hacia al joven entomologo.
+
+Un dia, en que estaba mas carinosa que de costumbre, teniendole sentado
+a sus pies y acariciandole los cabellos con sus hermosos, delicados
+dedos cargados de sortijas, le dijo con acento meloso:
+
+--Tu sigues con tus celos de Escosura. ?verdad, Mundo?... Pues haces muy
+mal.... No me gusta poco ni mucho ese hombre....
+
+--Si: eso me has dicho muchas veces ... pero....
+
+--No hay pero que valga, nino discolo--repuso alegremente tirandole de
+la oreja--. Ni he querido, ni puedo querer a nadie mas que a ti. Todos
+los hombres me parecen feos, tontos y presuntuosos a tu lado.... Pero
+(iaqui viene mi pero!) desgraciadamente tu no eres ministro, aunque lo
+mereces mas que todos los que conozco.... Bien sabes que mi fortuna esta
+hoy en manos de la justicia, que de la noche a la manana puedo quedar
+sin una peseta. Acostumbrada como estoy a las comodidades y al lujo, ya
+comprenderas que no seria un plato de gusto. Mi amor propio tambien
+padeceria mucho: tengo infinitos envidiosos, gente que me odia sin saber
+por que.... En fin, que seria el hazme reir de ellos, ?entiendes? Y yo
+no quiero que eso suceda. Mi padre cuenta con muchos amigos.... se
+esperan de el favores (aunque sea incapaz de hacer uno solo), se le
+tiene miedo.... Yo, aunque trato a casi todos los politicos de Madrid,
+carezco de un verdadero amigo que se interese por mi asunto como si
+fuese propio, que se atreva a ponerse frente a mi padre.... Y como no lo
+tengo necesito buscarlo, ?sabes?... Figurate ahora que ese amigo es
+Escosura, quien por su posicion politica y por su dinero es
+independiente por completo.... Figurate que estoy en relaciones con
+el.... Figurate que es mi amante a los ojos del mundo.... Y figurate
+tambien que rompo contigo en apariencia, aunque sigas secretamente
+siendo mi verdadero amor, el unico querido de mi corazon.... ?Que te
+parece del arreglo? ?Lo encuentras aceptable?
+
+Raimundo se puso encendido ante aquella singular y humillante
+proposicion. Tardo unos instantes en contestar y al fin dijo entre
+colerico y desdenoso:
+
+--Me parece sencillamente una infamia y una asquerosidad.
+
+La arruga, aquella arruga fatal que cruzaba la frente de Clementina cada
+vez que la colera agitaba su alma turbulenta, aparecio honda y
+siniestra. Levantose bruscamente, y despues de mirarle con fijeza, entre
+airada y desdenosa, le dijo con acento glacial:
+
+--Tienes razon. Ese arreglo no puede convenirte.... Mejor sera que
+cortemos de una vez nuestras relaciones.
+
+Y se dispuso a marchar. Raimundo quedo anonadado.
+
+--iClementina!--grito con desconsuelo cuando se hallaba ya cerca de la
+puerta.
+
+--?Que hay?--dijo ella, con la misma frialdad, volviendo la cabeza.
+
+--Escucha, por Dios, un momento.... Te he dicho eso arrebatado por los
+celos, pero sin intencion de herirte.... ?Como he de ofenderte yo a ti
+cuando te quiero, te adoro como a un ser sobrenatural?...
+
+A estas siguieron otras muchas palabras fogosas empapadas de carino,
+mejor aun, de devocion. Clementina las escucho en la misma actitud
+altanera. No se dejo ablandar hasta que le contemplo bien humillado,
+pidiendole de rodillas, como precioso favor, aquel mismo arreglo que
+hacia un instante habia calificado de infamia y asquerosidad.
+
+Por aquellos dias la dama experimento una rabieta tan viva que estuvo a
+punto de enfermar. Y no le falto motivo. El duque, su padre, cuyas
+relaciones con la Amparo eran cada dia mas publicas y descaradas, llevo
+su cinismo o su servidumbre humillante hasta traerla a su palacio y
+hacer vida marital con ella. No se hablaba de otra cosa en la alta
+sociedad madrilena. Todo el mundo consideraba que Salabert tenia
+perturbado el cerebro, por no decir, como en otro tiempo, que estaba
+hechizado por su querida. Esta, con su estupidez inveterada, en vez de
+disimular su poder y hacerse perdonar del mundo aquella inaudita
+usurpacion, la pregonaba a son de trompeta en los teatros y paseos,
+donde se presentaba colgada del brazo del duque. Poco despues comenzo a
+circular por Madrid la noticia de que se casaban. El asombro y la
+indignacion que produjo fueron vivisimos.
+
+Un acontecimiento imprevisto vino a deshacer o por lo menos a aplazar
+aquella boda. En cierta reunion de accionistas de las minas de Riosa, a
+Salabert, como presidente, le toco dar cuenta de su gestion y proponer
+las modificaciones necesarias en la marcha de la sociedad.
+Ordinariamente lo hacia con mucha concision y claridad. Era, ante todo,
+hombre de negocios y no gustaba de andarse por las ramas o decir mas
+palabras de las indispensables. Mas con sorpresa de la asamblea, donde
+se hallaban muchos banqueros y algunos personajes politicos, comenzo a
+pronunciarles un discurso por todo lo alto. Abandonando el asunto por
+completo, entro dandoles amplias explicaciones de su conducta como
+hombre publico; trazo una verdadera biografia de su persona,
+deteniendose en pormenores del todo impertinentes; canto con la mayor
+impudencia sus propias alabanzas, ofreciendose como el prototipo de la
+consecuencia politica, del desinteres y la abnegacion; pregono sus
+servicios al pais, por haber prestado dinero al Gobierno en momentos de
+apuro, y a la causa de la humanidad coadyuvando poderosamente a la
+ereccion de hospitales, escuelas y asilos. Hasta tuvo la desvergueenza de
+decir que el asilo de ancianas de los Cuatro Caminos era obra suya.
+
+Los circunstantes se miraban unos a otros con estupor y se murmuraban al
+oido juicios poco lisonjeros sobre el estado intelectual del orador.
+Cuando apuro la lista de sus meritos y se proclamo _urbi et orbi_ el
+primer hombre de la nacion, principio a desatarse contra sus enemigos.
+Presentose como victima de una persecucion tenaz, insidiosa, de mil
+intrigas urdidas para desacreditarle y en las que intervenian una
+porcion de personajes de la banca y la politica. En confirmacion de este
+aserto leyo con voz campanuda y fogosa entonacion ciertos articulos
+insertos en un periodico de provincia (la provincia en que estaban las
+minas de Riosa), en que segun el se le atacaba "de un modo indigno y
+asqueroso". Lo que venia a decir, en resumen, el articulista, era que
+Salabert no era acreedor a que se le erigiese una estatua.
+
+Los circunstantes, cada vez mas cansados y aburridos, se decian ya en
+voz baja:
+
+--iEsto es ridiculo! iEste hombre esta loco!
+
+A medida que leia se iba enardeciendo. Su rostro, ordinariamente un poco
+amoratado, se oscurecio de tal modo que parecia el de un estrangulado.
+Al fin, sin terminar la lectura, cayo en el sillon presa de un ataque
+que le privo del sentido. Y por entrambas vias su naturaleza pletorica
+comenzo al instante a desahogarse de tan formidable manera, que solo un
+medico que asistia a la reunion en calidad de socio oso acercarse a el.
+
+
+
+
+XV
+
+#Genio que se apaga.#
+
+
+Despues de aquel ataque, las facultades mentales del duque
+experimentaron una merma considerable, al decir de cuantos a el se
+acercaban. Padecia extranas distracciones. Su palabra era perezosa y mas
+confusa que antes. Tenia caprichos fantasticos. Se contaba que habia
+entregado ya a la Amparo sumas enormes o las habia puesto a su nombre en
+el Banco; que se enfurecia por livianos motivos y gritaba y gesticulaba
+como un demente, llegando sus arrebatos hasta maltratar de obra a los
+criados o dependientes; que comia vorazmente y sin medida, y que decia
+de su hija horrores inconcebibles, imposibles de repetir entre personas
+decentes. Su genio socarron y maligno se habia trocado en adusto y
+violento.
+
+Sin embargo, en los negocios no dio senales de faltarle la cordura. La
+rueda de la avaricia no se habia gastado aun en su organismo. Verdad que
+la mayor parte de ellos marchaban por si mismos. Ademas tenia consigo a
+Llera, cuyas dotes de especulador astuto y audaz habian llegado al
+apogeo. Donde se mostraba en realidad la perturbacion, o por mejor
+decir, la flaqueza de su inteligencia, era en el seno de la vida
+domestica. No se contento con hacer reina y senora de la casa a su
+querida, pero admitio en ella tambien a la madre y los hermanos de esta,
+gente ordinaria y soez que la tomo por asalto, dandose harturas de
+esclavos en saturnal, viviendo en perpetua orgia. El dominio de la
+Amparo se hizo absoluto. Ella fue quien comenzo a ordenar, o por mejor
+decir, a desordenar los gastos ostentando un lujo escandaloso en sus
+vestidos, joyas y trenes. Y como no faltan en Madrid hambrones de levita
+y de frac, al instante tuvo una corte de parasitos que cantaron sus
+alabanzas. Dio tes y comidas; se jugo al tresillo. Se hizo, en suma, lo
+que en todas las casas opulentas, menos bailar. Y aunque el personal por
+dentro dejaba mucho que desear, por fuera parecia tan pomposo y
+brillante como el de los demas palacios. Hasta habia titulos de
+Castilla que honraban la tertulia con su presencia, entre ellos el
+marques de Davalos, tan loco y enamorado como siempre. La Amparo, a
+quien lisonjeaba este amor frenetico conocido de todo Madrid, lo
+desdenaba en publico y lo alimentaba en secreto. Por donde flaqueaban
+mas los saraos de aquella era por el lado femenino, si bien no faltaban
+tampoco algunas senoras de la clase media que, a trueque de pisar regios
+salones y verse servidas por lacayos de calzon corto, consentian en
+alternar con la querida de Salabert. Verdad que acallaban sus escrupulos
+diciendose que Amparo muy pronto seria la duquesa de Requena, en cuanto
+terminase el luto de la anterior esposa.
+
+Seguia el pleito entre el duque y su hija, mas empenado cada dia y
+encendido. La Amparo se declaraba parte en el entre sus amigos; gozaba
+soltando contra Clementina el odio mortal que la profesaba en palabras
+tabernarias. Salian a relucir en su tertulia todos los devaneos de la
+dama, corregidos y aumentados por los parasitos; se contaban anecdotas
+que harian ruborizar a un guardia civil; se atacaban hasta sus prendas
+corporales, diciendo que los dientes eran postizos, que tenia una cadera
+torcida y otras calumnias por el estilo. Cierta noche tuvo exito
+prodigioso un muchachuelo al manifestar que Clementina, segun datos
+irrecusables, gastaba pantalones de franela a raiz de la carne.
+
+Algunos de estos dichos llegaban a oidos de la interesada y la hacian
+empalidecer de ira, amargaban extremadamente su agitada existencia. El
+pleito era ya para ella una lucha personal con la Amparo. Lo que mas
+temia, y Osorio tambien, era que se realizase el anunciado matrimonio de
+su padre. Si esto sucedia no habia mas remedio que ver a la ex florista
+ostentando la corona ducal, tratando de potencia a potencia con ellos.
+Aunque al principio la sociedad la rechazase, como con el tiempo todo se
+olvida, quiza aquella vil mujer llegaria a ser una verdadera duquesa.
+Afortunadamente para ellos, aunque Salabert estaba sometido en todo a su
+voluntad, les constaba que se oponia tenazmente a casarse, que la Amparo
+hacia inutiles esfuerzos para decidirle, que habia habido escenas
+violentas entre ellos. La ex florista, al principio, lo habia tomado por
+la tremenda. Se contaba que en un arrebato habia herido al duque con
+unas tijeras, que los criados escuchaban frecuentemente gritos
+descompasados de la bella injuriando al viejo, llenandole de denuestos.
+Uno juraba que la habia oido gritar:
+
+--?Por que no te casas? idi, canalla!... ?Crees que te deshonras con
+eso? ?No sabes que por ahi todo el mundo dice que eres un ladron? ?que
+tus iniciales significan _ia ese!_...? Sere una p... pero una p... ?no
+vale tanto como un ladron?
+
+Ciertos o no estos horrores, lo que constaba de un modo indudable era la
+resistencia de el y el afan de ella. Alguien le hizo entender que no era
+este el mejor sistema y que corria riesgo, por quererlo todo, de
+perderlo todo. Cambio de tactica. Se dedico a sacar de su querido todo
+el dinero que pudo y a empujarle suavemente, pero con tenacidad, al
+matrimonio. Mas aunque por lo que se refiere a esto ultimo sus asaltos
+continuaban siendo infructuosos, Clementina y Osorio estaban con el alma
+en un hilo. Deciase que el duque se hallaba realmente enfermo, que
+sufria una paralisis progresiva. En vista de ello se determinaron,
+despues de escuchar el parecer de algunos celebres abogados, a pedir
+ante los tribunales su inhabilitacion o la incapacidad para administrar
+sus bienes.
+
+Por estos dias se dijo que aquel habia experimentado un nuevo ataque y
+que de resultas habia quedado casi enteramente imbecil. Confirmaba este
+rumor el que no salia de casa y el que sus amigos intimos no conseguian
+verle cuando iban a visitarle.
+
+En tales circunstancias, bien por un arranque de su temperamento
+impetuoso o porque no faltara entre sus intimos quien se lo aconsejara,
+Clementina se resolvio a dar un golpe decisivo que de una vez zanjase el
+litigio y todos los problemas a el anejos. "Mi padre esta
+secuestrado--dijo--. Yo voy alla y arrojo a esa mujer de casa". Osorio
+trato de disuadirla, pero inutilmente.
+
+Una manana se hizo trasladar en su coche al palacio de Requena. Pasmo
+del portero al abrir la verja y encontrarse con la senorita Clementina,
+y visible alegria tambien. Porque, aunque no era tan llana como la ex
+florista ni tan prodiga, el sentimiento de justicia obligaba a los
+criados del duque a despreciar a esta y respetar a aquella. La orgullosa
+dama se contento con decir, sin mirarle: "Hola, Rafael", y se dirigio
+rapidamente a la escalinata.
+
+?Como esta papa?--pregunto al criado que hallo en el recibimiento.
+
+Tan aturdido quedo que no pudo responderle inmediatamente.
+
+--iVamos, hombre!--repitio con impaciencia--. ?Que tal papa? ?Esta en
+las oficinas o en sus habitaciones?
+
+--Dispense V.E. ... el senor duque esta bueno.... Me parece que aun esta
+en su gabinete....
+
+En aquel momento una doncella, que desde el fondo del corredor la vio y
+escucho sus preguntas, corrio toda azorada a avisar a la senora.
+Clementina tambien subio con pie rapido la escalera del piso principal.
+Antes de llegar a la puerta del gabinete de su padre, la Amparo se
+interpuso delante de ella, palida, mirandola fijamente, con ojos
+agresivos.
+
+--?Donde va usted?--pregunto con voz ligeramente ronca por la emocion.
+
+--?Quien es usted?--respondio la dama alzando la cabeza con soberano
+desden y mirandola de arriba abajo.
+
+--Yo soy la senora de esta casa--repuso la malaguena poniendose aun mas
+palida.
+
+--Querra usted decir la secuestradora. No tengo noticia de que aqui haya
+senora alguna.
+
+--iAh! Viene usted a insultarme a mi misma casa--exclamo la ex florista
+poniendose en jarras como en la plazuela.
+
+--No; vengo a arrojarte de ella antes que llegue la policia a hacerlo.
+
+--iNo me tutee usted o me pierdo!--grito la Amparo arrebatada de furor,
+presta a arrojarse sobre su orgullosa enemiga.
+
+--Repito que vengo a echarte de esta casa y del puesto que
+usurpas--repuso esta con tranquilidad amenazadora, desafiandola con la
+mirada.
+
+La Amparo hizo un movimiento de arrojarse sobre ella, pero deteniendose
+subito se puso a gritar con voces descompasadas:
+
+--iPepe, Gregorio, Anselmo! A ver, que vengan todos. iPepe, Gregorio!
+iEchadme esta tia de casa, que me esta insultando!
+
+A los gritos acudieron algunos criados, que se detuvieron confusos,
+atonitos, contemplando aquella escena extrana. Tambien se abrio la
+puerta del gabinete y aparecio en ella la figura del duque, de bata y
+gorro. En poco tiempo habia envejecido de un modo sorprendente. Tenia
+los ojos apagados, el color caido, las mejillas pendientes y flacidas.
+
+--?Que es eso? ?que pasa aqui?--pregunto con torpe lengua. Y al ver a su
+hija dio un paso atras y todo su cuerpo se estremecio.
+
+--Esta mujer, que despues de pedir que te declaren loco viene a
+insultarme--grito Amparo con voz chillona de rabanera colerica.
+
+--Papa, no hagas caso--dijo Clementina yendo hacia el.
+
+Pero el duque retrocedio, y extendiendo al mismo tiempo sus manos
+convulsas, exclamo:
+
+--iFuera! iFuera! iNo te acerques!
+
+--iEscucha, papa!
+
+--iNo te acerques, ingrata, perversa!--repitio el duque con voz
+temblorosa y tono melodramatico.
+
+--Fuera de aqui, sin vergueenza. ?Tiene usted valor para presentarse
+despues de lo que ha hecho con su padre?--chillo la malaguena animada
+por la actitud del viejo.
+
+Clementina quedo petrificada, livida, mirandoles con ojos donde se
+pintaba mas el espanto que la colera. Hubo un instante en que estuvo a
+punto de perder el sentido, en que todo comenzo a dar vueltas en torno
+suyo. Pero su orgullo hizo un esfuerzo supremo y permanecio clavada al
+suelo, inmovil como una estatua de yeso, y tan blanca. Luego giro
+lentamente sobre los talones por miedo a caerse y dio algunos pasos
+hacia la escalera, que comenzo a bajar con pie vacilante. Su padre,
+excitado por los gritos de la Amparo, avanzo hasta la barandilla y
+siguio repitiendo, cada vez mas colerico, extendiendo su mano tremula
+como un barba de teatro:
+
+--iFuera! iFuera de mi casa!
+
+Mientras, su querida vomitaba una sarta de injurias acompanadas de
+movimientos de caderas, risas sarcasticas y tal cual interjeccion del
+repertorio antiguo.
+
+Cuando llego a poner el pie en el jardin, las mejillas de Clementina
+comenzaron a echar fuego. Se apoyo un instante en la columna de uno de
+los faroles, y en seguida se dio a correr como una loca hacia su coche.
+Monto en el de un salto y cayo en un ataque de nervios. La sacaron en
+malisimo estado y la subieron a su cuarto entre dos criadas. Cuando
+Osorio se presento no pudo enterarle mas que con palabras sueltas e
+incoherentes de lo que habia acaecido. Ocho o diez dias estuvo postrada
+en la cama. Al fin salio de ella con un deseo tal de vengarse, que
+algunos pensaron que se habia vuelto loca.
+
+El pleito, con el habito de venganza que ella soplo sobre el, encendiose
+de un modo imponente. Llego a ser en Madrid un acontecimiento publico.
+Acerca de la locura del duque hubo pareceres encontrados de los medicos
+mas insignes, espanoles y extranjeros. Los unos le ponian de idiota,
+degenerado y embrutecido que no habia por donde cogerlo. Los otros
+declaraban que su inteligencia brillaba cada dia mas clara, que era un
+portento de penetracion y buen sentido. Pero todos coincidian en exigir,
+por sus dictamenes, disparatados honorarios. La prensa intervino en
+favor de una u otra de las partes. Clementina subvencionaba algunos
+periodicos. La Amparo (porque el duque, en realidad, ya no se hallaba en
+estado de dirigir el asunto) tenia comprados otros. Y desde las columnas
+de ellos se decian, mas o menos veladas, mil insolencias; se sacaban a
+relucir en cuentos alegoricos muchas historias escandalosas.
+
+En esta guerra la hija llevaba la peor parte: no podia ser tan liberal
+como la querida. Amparo distribuia los billetes de Banco a manos llenas.
+En cambio, a Clementina le ayudaban los acreedores de su marido, sus
+amigas Pepa Frias, que no cesaba un momento de ir y venir visitando a
+los medicos, a los magistrados, a los periodistas, la condesa de
+Cotorraso, la marquesa de Alcudia, su cunado Calderon, sus amigos el
+general Patino y Jimenez Arbos, y mas que todos ellos, como quien mas
+obligacion tenia, su amante Escosura. Este, por el alto puesto que
+ocupaba, ejercia considerable influencia en la marcha del litigio.
+
+iQue agitacion! ique vida afanosa y miserable! Clementina no comia, no
+dormia: siempre en conferencias con el abogado, con el procurador,
+siempre escribiendo cartas. Hasta en sus tertulias o comidas no sabia
+hablar de otra cosa. De suerte que algunos, los indiferentes, murmuraban
+e iban desertando de su casa. Pero a otros logro comunicarles su fuego:
+eran sus parciales apasionados y traian y llevaban cuentos y daban
+consejos y prorrumpian en exclamaciones de indignacion cada vez que en
+cualquier parte oian nombrar a la Amparo. Aunque Clementina, en general,
+no era simpatica a la sociedad madrilena por su caracter altanero, como
+al fin representaba el derecho y la moral, su causa era la popular.
+Contribuyo a hacerla mas la estupidez de su enemiga, que se presentaba
+en todas partes queriendo deslumbrar con su lujo, llevando a su lado
+aquel viejo imbecil y degradado.
+
+Porque el duque de Requena se desmoronaba a ojos vistas. Despues del
+periodo de exaltacion y violencia en que parecia un loco furioso, vino
+el aplanamiento de los nervios. Poco a poco se acercaba al completo
+idiotismo. Perdio la vivacidad del espiritu y hasta la facultad de
+comprender los negocios. Quedaron en manos de Llera. Esto no era malo:
+pero si que la Amparo se ingiriese en ellos con autoridad, porque no
+hacia mas que disparates. Se daba, sin embargo, bastante mana para
+ocultar la locura de su querido. Los dias en que le veia sobrexcitado o
+incoherente en sus palabras teniale encerrado. Solo cuando estaba mas
+tranquilo y racional se aventuraba a salir con el en coche y procurando
+que no hablase con nadie.
+
+Mas a la postre tales precauciones resultaron inutiles. Salabert se
+escapo de casa en distintas ocasiones y dio publicas senales de su
+enajenacion. Una vez se le hallo a las cuatro de la manana cerca de
+Carabanchel. Otra vez entro en una joyeria, y despues de ajustar algunas
+alhajas sustrajo otras creyendo que no le veian. El joyero lo advirtio
+perfectamente, pero no le dijo nada porque le conocia. Lo que hizo fue
+enviar la cuenta de las alhajas robadas a la Amparo. Esta se apresuro a
+pagarlas y vino en persona a rogarle que no divulgase el hecho.
+
+Pronto se persuadio el publico de que, a pesar de los pareceres
+encontrados de los medicos, la locura del duque era evidente. Comenzo a
+susurrarse que el fallo del tribunal asi lo declararia. Dos dias antes
+de que se publicase, la Amparo abandono el palacio de Requena despues de
+haberlo puesto a saco. Se llevo multitud de objetos de gran valor. Su
+hacienda ascendia ya a una porcion de millones. En prevision de lo que
+podia suceder la habia sacado del Banco de Espana y la tenia en valores
+extranjeros. Pocos dias despues se marcho a Francia. Algunos meses mas
+tarde circulo por Madrid la noticia de que se casaba con el marques de
+Davalos.
+
+La misma tarde del dia en que la Amparo huyo (porque huida se puede
+llamar) de la casa de Requena, entro Clementina con su marido y se
+posesiono de ella. Hallo a su padre en un estado tristisimo,
+completamente idiota. Hablaba como si la hubiera visto el dia anterior y
+no hubiera pasado nada; le preguntaba con mucho interes por la Amparo y
+hasta algunas veces la confundia con ella. El corazon de la hija, hay
+que confesarlo, no padecio gran cosa. Aquella desgracia no apagaba por
+entero el rencor que despertaba en su alma el recuerdo de los
+amarguisimos dias que acababa de pasar. Su venganza no estaba satisfecha
+porque veia a la Amparo rica y feliz. Queria a todo trance perseguirla
+criminalmente, mientras su marido, satisfecho con la fortuna colosal que
+caia en sus manos, no se preocupaba poco ni mucho de semejante cosa.
+
+El duque de Requena, el celebre banquero que tuvo atentos y admirados
+durante veinte anos a los negociantes espanoles y extranjeros, el hombre
+que habia dado tanto que decir al publico y a la prensa, paso muy pronto
+a ser en el palacio de Osorio un trasto inutil y despreciable. Por no
+dar que murmurar, o por asegurarse mejor de su persona, o quiza por un
+vago temor de que pudiera curarse, los esposos Osorio no le enviaron a
+un manicomio: tuvieronle guardado en casa. Salabert se habia convertido
+en nino. No se preocupaba ya de otra cosa que del alimento. Hablaba
+poco. Pasaba horas y horas mirandose las unas o frotandose una mano con
+la otra, dejando escapar de vez en cuando gritos extranos,
+inarticulados. Tenia cerca un criado que, cuando se mostraba
+desobediente y se enfurecia, le castigaba. Pero a quien mas respeto
+tenia, y aun puede decirse verdadero temor, era a su hija. Bastaba que
+Clementina le mirase cenuda y le dirigiese una seca reprension para que
+el loco se sometiese repentinamente. En cambio, no hacia caso alguno de
+su yerno.
+
+Cuando el criado que le cuidaba, viendole tranquilo iba a recrearse un
+poco con sus companeros, el loco acostumbraba a vagar por las
+habitaciones del palacio mirandose con atencion a los espejos. Su mania
+principal era la de recoger los pedacitos de pan que hallaba y
+amontonarlos en un rincon de su cuarto hasta que alli se pudrian. Cuando
+el monton era ya demasiado grande, los criados venian a recogerlos en
+cestos y lo tiraban al carro de la basura. Al entrar en su habitacion y
+echarlo de menos se enfurecia. Necesitaba su guardian hacer uso de algun
+medio violento para volverle el sosiego.
+
+Cierta tarde, poco despues de almorzar los senores (el loco almorzaba en
+su cuarto), se hallaban reunidos tres o cuatro criados en el gran
+comedor del palacio limpiando la vajilla y colocandola en los
+aparadores. Estaban de buen humor y retozaban cambiando latigazos con
+los panos que tenian en la mano, corriendo en torno de la mesa y
+soltando sonoras carcajadas. La senora no podia escucharles porque
+estaba arriba. En esto aparecio el loco en la puerta con una bandeja en
+la mano, la bandeja en que acostumbraba a transportar los mendrugos,
+como preciosa mercancia, a su habitacion. Vestia una bata grasienta ya y
+traia la cabeza descubierta. Pero aquella cabeza, a pesar de sus blancos
+cabellos, no era venerable. Las mejillas palidas, terrosas, los labios
+amoratados y caidos, la mirada opaca sin expresion alguna, no reflejaban
+la ancianidad que tiene su hermosura, sino la decrepitud del vicio
+siempre repugnante y la senal de la idiotez, aterradora siempre.
+
+Permanecio un instante indeciso al ver tanta gente. Al fin se resolvio a
+entrar; fue derecho a los cajones de los aparadores y comenzo con afan a
+registrarlos sacando todos los mendrugos que habia y colocandolos en su
+bandeja. Los criados le contemplaban sonrientes con mirada burlona.
+
+--Busca, busca--dijo uno--. ?Cuando nos convidas a gazpacho, tio
+lipendi?
+
+El viejo no hizo caso: siguio afanoso en su tarea.
+
+--Gazpacho, no--dijo otro--. Mejor sera que nos convides a un billete de
+cien pesetas.
+
+--A ti no te convido. A Anselmo, si--dijo el duque tartamudeando mucho y
+mirandole airado.
+
+--iToma! ya se por que convidas a Anselmo; porque te anda con el bulto.
+Descuida, que si es por eso ya me convidaras.
+
+Los otros soltaron la carcajada. El mas joven de ellos, un chico de diez
+y seis anos, al verle con la bandeja colmada y dispuesto a marcharse, se
+fue por detras, y dandole un manotazo hizo saltar todos los mendrugos,
+que cayeron esparcidos por el suelo. El duque se enfurecio
+terriblemente, y lanzando gritos de colera, y echandoles miradas de
+fiera acosada, se tiro al suelo y se puso a recoger de nuevo los
+mendrugos, mientras los criados celebraban con algazara la gracia de su
+companero. Cuando ya los tenia todos en la bandeja y corria hacia la
+puerta para librarse de sus burlas, el mismo rapaz se fue tras el y otra
+vez se los tiro. El furor del loco no tuvo limites. Convulso, rechinando
+los dientes, con los ojos encendidos, se arrojo sobre el burlador; pero
+los demas le sujetaron. El pobre demente comenzo entonces a lanzar
+bramidos que nada tenian de humanos.
+
+En aquel instante se oyo en el corredor la voz irritada de Clementina.
+
+--?Que es eso? ?Que hacen ustedes a papa?
+
+Los criados soltaron al loco y se dieron a correr desapareciendo del
+comedor.
+
+
+
+
+XVI
+
+#Amor que se extingue.#
+
+
+Los amores de Raimundo estaban presos por un hilo. En los ultimos
+tiempos, Clementina, enteramente embargada por su anhelo de triunfo y
+venganza, apenas hacia caso de el. Veianse a menudo, porque el joven no
+dejaba de frecuentar la casa; pero sus citas amorosas eran cada dia mas
+raras. Cuando aquel se quejaba timidamente de su abandono, la dama se
+disculpaba con los celos de Escosura. Por mas que hacia no lograba
+convencer a este de que se hallaban rotas sus antiguas relaciones; la
+vigilaba con disimulo, espiaba sus pasos; el dia menos pensado
+averiguaria la verdad. "Ya ves, el engano seria muy feo: tendria razon
+para ponerse furioso".
+
+El pobre Raimundo estaba tan perdido que aceptaba como buenas estas
+razones o aparentaba aceptarlas. En medio de aquella abyeccion vivia
+feliz forjandose la ilusion de que su idolo le preferia, le amaba en el
+fondo del alma; que solo mantenia relaciones con el ministro por el
+interes del pleito. Contribuia a conservarle en ella el que de vez en
+cuando Clementina, por arrancarse quiza momentaneamente a sus afanes y
+enojos, le escribia una cartita diciendole: "Hoy a las cuatro", o bien:
+"Ve por la tarde a la Casa de Campo". Y en estas entrevistas, acometida
+de subito capricho, recordando las primeras y gozosas etapas de su amor,
+se mostraba tierna y carinosa, le juraba eterna fidelidad. iOh, Dios!
+ique infinita, que celestial felicidad experimentaba el joven entomologo
+oyendo tales juramentos de aquellos labios adorados!
+
+Pero toda felicidad es breve en este mundo. La de el, brevisima. Al dia
+siguiente de aquel deliquio amoroso, encontraba a su dueno frio como el
+marmol, displicente, y, lo que es peor, en largas y reservadas platicas
+con Escosura alla por los rincones del salon. Creia inocentemente que al
+terminar el pleito cambiaria su suerte, que Clementina, no necesitando
+ya al ministro, volveria de nuevo a ser enteramente suya, sin aquel
+odioso reparto que le entristecia aun mas que le avergonzaba. Sus
+esperanzas se desvanecieron como el humo. Terminose el pleito del modo
+mas feliz para ella; y no obstante, lejos de despedir a su amante
+oficial, cada dia se mostraba hacia el mas respetuosa y enamorada.
+
+Cierta manana, dos meses despues de haberse fallado el litigio, recibio
+un billetito que decia: "Voy esta tarde a las dos". Le dio un salto el
+corazon. Hacia mas de quince dias que su adorada no parecia por el
+entresuelito del Caballero de Gracia. A la una ya estaba aguardandola. Y
+en cuanto la columbro de lejos, corrio a abrirla con la misma emocion
+que si fuese una reina y con mucha mayor ternura. Mostrose ella
+reconocida, afectuosa; recibio con agrado sus vivas y apasionadas
+caricias.
+
+Al cabo de una hora, hallandose los dos sentados en el pequeno sofa
+donde tantos coloquios amorosos habian pasado, ella le dirigio una larga
+mirada compasiva y le dijo con sonrisa triste:
+
+--?Sabes una cosa, Mundo?... Que hoy es el ultimo dia que nos vemos asi
+solos y juntos.
+
+El joven la miro con estupor, sin comprender, o sin querer comprender.
+
+--Si; ... no puedo continuar manteniendo estas relaciones secretas
+contigo.... Escosura ya esta advertido y se ha ofendido mucho con
+razon.... Ademas, me parece feo el tener dos amantes.... Eso queda para
+Lola Madariaga. Hasta ahora he pasado por ello porque comprendo que me
+has querido y que me quieres mucho.... Yo tambien te he demostrado
+siempre amor verdadero. No puedes quejarte. Si a algun hombre he querido
+de corazon es a ti.... La prueba de ello es lo que han durado nuestras
+relaciones.... Pero nada es eterno en el mundo.... Puesto que ya
+nuestros amores estan desde hace tiempo medio deshechos (porque el amor
+es exclusivo y no admite repartos), lo mejor es que lo rompamos por
+completo... Asi como asi me voy haciendo vieja, Mundo.... Tu eres un
+muchacho. Si yo no diese la voz de separacion, tarde o temprano la
+darias tu. Esta es la vida.... Hoy, todavia me encontraras bonita: son
+las ultimas llamaradas. Necesito despedirme de las muchas locuras que
+hemos hecho.... Pero siempre las recordare con placer, te lo juro.... Tu
+reprensentaras en mi vida, tal vez la epoca mas feliz... Seamos de aqui
+en adelante buenos amigos. Tendria un placer inmenso en poder serte
+util, en que me debieses algun favor de importancia, ya que te debo yo
+tantos momentos de dicha...
+
+El joven escucho todas estas infamias inmovil, atonito. Una densa
+palidez iba cubriendo sus facciones.
+
+--?Pero hablas de veras?--concluyo por preguntar con voz temblorosa.
+
+--Si, querido, si; hablo de veras--respondio la dama con la misma
+sonrisa triste y protectora.
+
+--iEso no puede ser!... ino puede ser!--profirio el con energia,
+levantandose del asiento y mirandola colerico y espantado al mismo
+tiempo.
+
+Aquella mirada basto para remover la soberbia de Clementina.
+
+--iVaya si puede ser!--replico en tonillo ironico que resultaba en
+aquella ocasion de una crueldad feroz.
+
+Quedo helado. Permanecio en pie unos instantes mirandola con indefinible
+expresion de angustia y terror: por fin se dejo caer a sus pies
+exclamando con las manos cruzadas:
+
+--iOh, por Dios, no me mates! ino me mates!
+
+El semblante de Clementina se dulcifico y la voz tambien.
+
+--Vamos, no seas nino, Mundo.... Levantate.... Tenia que suceder.... Tu
+hallaras mujeres que valgan mucho mas que yo....
+
+Pero el joven se habia abrazado a sus rodillas con fuerza y se las
+besaba con transportes freneticos, y lo mismo los pies, sacudido su
+cuerpo por los sollozos.
+
+--iEsto es horrible! ies horrible!--repetia--. ?Que te hice para que asi
+me mates?
+
+Vamos, Mundo, vamos.... Arriba.... Seamos formales--decia ella
+dulcemente, acariciandole los cabellos--. ?No comprendes que es
+ridiculo?
+
+--iQue me importa el ridiculo!--replicaba el desgraciado entre sollozos,
+con el rostro pegado a la seda de su vestido--. Por ti me pondria en
+ridiculo delante del mundo entero.
+
+Clementina hacia esfuerzos por calmarle, pero sin apiadarse. No hay
+fiera mas cruel que una mujer hastiada. Le dejo desahogarse un rato, y
+cuando le vio mas sosegado, se levanto del sofa.
+
+--Te agradezco muchisimo ese sentimiento, Mundo.... Yo tambien he tenido
+que luchar bastante tiempo con mi corazon para resolverme a separarme de
+ti....
+
+--iMientes!--dijo el de rodillas aun, con los codos apoyados sobre el
+sofa--. Si me hubieses querido no serias tan cruel, itan infame!
+
+La dama permanecio un instante silenciosa mirandole por la espalda con
+ojos irritados. Al fin, venciendo la compasion, dijo:
+
+--Te perdono esas groserias por el estado de exaltacion en que te
+hallas. Por mucho que me injuries no lograras que deje de recordarte
+siempre con carino.... Algun dia cuando tu ya me hayas olvidado por
+completo, todavia tu imagen y los dichosos momentos que hemos pasado
+juntos estaran grabados en mi corazon.... Pero ahora conviene
+formalizarse--anadio cambiando de tono--. Concluyamos de un modo digno,
+Raimundo.... Me vas a hacer el favor de tomar un coche, ir a tu casa y
+traer todas las cartas que te he dirigido para que las quememos. Yo no
+conservo ninguna tuya. Ya sabes que las rompo en cuanto las recibo.
+
+Raimundo no se movio. Despues de esperar unos momentos, Clementina se
+acerco a el por detras, se inclino silenciosamente y le puso las dos
+manos en las mejillas, diciendole con acento dulce:
+
+--iRetonto! ?no hay mas mujeres que yo en el mundo?
+
+Raimundo se estremecio al contacto de aquellas manos delicadas. Volviose
+bruscamente y apoderandose de ellas las beso repetidas veces con
+frenesi, las llevo a su corazon, las puso sobre su frente.
+
+--No, Clementina, no; no hay mas mujeres que tu ... o si las hay, yo no
+lo se, ni quiero saberlo.... Pero ?es cierto eso que me has dicho?...
+?Es verdad que ya no me quieres?
+
+Y su mirada humeda se alzaba con tal expresion de angustia, que ella,
+sonriendo confusa, se vio obligada a mentir.
+
+--Yo no te he dicho que no te queria ... sino que conviene que cortemos
+nuestras relaciones.
+
+--iEs igual!
+
+--iNo, chiquillo, no! no es igual.... Puedo quererte, y sin embargo, por
+circunstancias especiales, no convenir que tenga contigo entrevistas
+secretas.... No todo lo que uno quiere se puede hacer en el mundo....
+
+Y se perdio en un laberinto de razones especiosas, de cuya falsedad ella
+misma se daba cuenta turbandose un poco al decirlas. Daba vueltas a unas
+mismas ideas, vulgarisimas todas, supliendo la fuerza y el peso de que
+carecian con lo vivo y exagerado de los ademanes.
+
+Raimundo no la escuchaba. Al cabo de unos momentos se levanto
+bruscamente, se enjugo las lagrimas y salio de la estancia sin decir
+palabra. Clementina le miro alejarse con sorpresa.
+
+--Te aguardo--le grito cuando ya estaba en el pasillo.
+
+Veinte minutos despues se presento de nuevo con un paquete entre las
+manos.
+
+--Aqui tienes las cartas--dijo con aparente tranquilidad.
+
+Su voz estaba alterada. Una palidez densa cubria su semblante.
+Clementina le dirigio una penetrante mirada de curiosidad donde se
+pintaba asimismo la inquietud. Pero dominandose le dijo con naturalidad:
+
+--Muchas gracias, Mundo. Ahora las quemaremos si te parece.... Iremos a
+la cocina....
+
+El joven no replico. Se dirigieron a esta pieza del cuarto fria y
+desmantelada, porque nadie la usaba, y Clementina coloco por su mano el
+paquete sobre el fogon. Mas de repente, cuando ya tenia entre los dedos
+el fosforo encendido que el joven le habia dado, se detuvo. Quedo
+suspensa un instante y dijo sonriendo:
+
+--iSabes que esto es muy prosaico! iQuemar mis cartas de amor en un
+fogon! iUf!... Me parece que debemos concluir con ellas de un modo mas
+poetico.... ?Quieres que nos vayamos a quemarlas al campo?... De este
+modo daremos juntos un ultimo paseo; nos despediremos dignamente.
+
+--Como gustes--articulo el joven en voz apenas perceptible.
+
+--Bueno, ve a buscar un coche.
+
+--Lo tengo abajo.
+
+--Salgamos entonces.
+
+Volvio a coger el paquete Raimundo. Ambos dejaron aquel cuartito donde
+nunca mas habian de reunirse. Montaron en coche y este les condujo
+camino de las Ventas del Espiritu Santo. Era una tarde de primavera,
+nublada y fresca. Clementina habia echado los cierres de las
+ventanillas para no ser vista de algun conocido; pero en cuanto salieron
+de la Puerta de Alcala pidio Raimundo que los bajase; por cierto con tan
+poca oportunidad, que en aquel momento cruzo a su lado una carretela
+abierta donde iban Pepe Castro y Esperancita Calderon, recien casados.
+No tuvo tiempo mas que para echarse hacia atras y llevar una mano a la
+cara. Quedole la duda de si la habian reconocido.
+
+Raimundo, a costa de grandes esfuerzos, habia conseguido dominarse, pero
+solo a medias. Clementina hacia lo posible por distraerle. Le hablaba,
+como una buena amiga, de asuntos indiferentes, de sus conocidos, dando
+por supuesto que seguiria frecuentando su casa. Cuando pasaron Castro y
+su mujer, emprendio una conversacion animada acerca de ellos.
+
+--Ya ves, Mundo; sucedio lo que yo decia. No hace tres meses que se han
+casado y ya andan a la grena Pepe y su suegro por cuestion de la
+dote.... Nadie conoce a Calderon mejor que yo.... Si no lo entierran
+pronto, los pobres se han de ver muy apurados, porque lo que es dinero
+han de tardar en sacarselo....
+
+Raimundo respondia a sus observaciones, afectando serenidad; pero su voz
+tenia un timbre especial que la dama no dejaba de advertir. Parecia que
+llegaba humeda, como si hubiese atravesado una region de lagrimas.
+
+Al fin, en un paraje que vieron mas solitario, hicieron parar el coche y
+se bajaron.
+
+--Aguardenos usted aqui. Vamos a dar un paseo--dijo Raimundo al cochero.
+
+Mas creyendo observar cierta inquietud en los ojos del auriga, se volvio
+a los pocos pasos, saco un billete de cinco duros y se lo entrego
+diciendo:
+
+Ya me dara usted la vuelta. Hasta luego.
+
+Abandonaron la carretera y se pusieron a caminar por los campos aridos y
+tristes del Este de Madrid. El terreno ofrecia leves ondulaciones y se
+extendia rojizo y desierto, cortando a lo lejos el horizonte con una
+raya bien pura. Ni un arbol, ni una casa. Los finos zapatos de
+Clementina se hundian en la tierra y quedaban manchados. Caminaban
+silenciosos. Raimundo ya no tenia fuerzas para hablar. Ella tambien se
+sintio dominada por la tristeza de la situacion, a la cual ayudaba la
+del paisaje, y tuvo la delicadeza de no desplegar los labios. De vez en
+cuando volvia la cabeza para cerciorarse de si podian ser vistos desde
+la carretera. Cuando se convencio de que estaban bastante lejos se
+detuvo.
+
+--?Para que andar mas?... ?No te parece buen sitio?
+
+Raimundo se detuvo tambien y no respondio. Dejo caer el paquete al suelo
+y dirigio la vista a lo lejos, a los confines del horizonte. Clementina
+deshizo el paquete. Despues de echar una ojeada de curiosidad a sus
+cartas, esmeradamente conservadas en los sobres, hizo con ellas un
+montoncito. Aguardo un instante a que Raimundo volviese la cabeza, y
+viendo que no lo hacia, le dijo:
+
+--Dame un fosforo.
+
+El joven saco el fosforo y se lo entrego encendido, con el mismo
+silencio. Volvio de nuevo la cabeza y siguio mirando fijamente el
+horizonte, mientras Clementina pegaba fuego al monton de cartas y las
+veia arder poco a poco. Tardaron algunos momentos en consumirse:
+necesitaba arreglar con sus manos enguantadas el montoncito para que el
+fuego no se apagase. De vez en cuando dirigia una mirada entre inquieta
+y compasiva a su amante, que se mantenia inmovil y atento como un marino
+que contempla el cariz de la mar.
+
+Cuando no quedaron mas que las cenizas negras, Clementina, que estaba en
+cuclillas, se alzo. Estuvo un momento indecisa sin atreverse a turbar la
+profunda distraccion de Raimundo. Al fin, pasando por su hermoso rostro
+una rafaga de ternura, despues de mirar rapidamente a todos lados, se
+acerco a el, le paso un brazo por la espalda y le dijo con acento
+carinoso:
+
+--Y ahora que estamos solos por ultima vez y que nadie nos ve, ?no nos
+despediremos de un modo mas efusivo?
+
+--?Como quieres que nos despidamos?--respondio el mirandola y haciendo
+un esfuerzo supremo para sonreir.
+
+--iAsi!--replico la dama vivamente.
+
+Y al mismo tiempo le echo los brazos al cuello y le cubrio el rostro de
+fuertes y apasionados besos.
+
+Raimundo se estremecio. Dejose besar por algunos instantes como un
+cuerpo inerte. Al fin, doblandosele las piernas, exclamo con acento
+desgarrador:
+
+--iOh, Clementina, me estas matando!
+
+Y cayo al suelo privado de sentido. El susto de ella fue grande. No
+habia nadie que la auxiliase. No habia siquiera agua. Alzo la cabeza del
+joven, la puso sobre su regazo, le dio aire con su sombrero y le hizo
+oler un pomito con perfume que traia. Al cabo de pocos minutos abrio los
+ojos: no tardo en ponerse en pie. Estaba avergonzado de su flaqueza.
+Clementina se mostraba con el afectuosa y compasiva. Cuando vio que
+estaba ya sereno y en disposicion de marchar, se cogio a su brazo y le
+dijo:
+
+--Vamos.
+
+Y procuro distraerle, mientras caminaban, hablandole de una _sauterie_
+que proyectaba y a la cual le pedia con insistencia que no dejase de
+asistir.
+
+--Y lo mismo los sabados ?verdad? Cuidado con abandonarme. Uno es uno y
+otro es otro.... Tu seras en mi casa el amigo de siempre, y en mi
+corazon ocuparas, mientras viva, un lugar de preferencia.
+
+Raimundo se contentaba con sonreir forzadamente.
+
+Asi llegaron otra vez al sitio donde estaba el coche. Dentro, la dama
+siguio locuaz. El, a medida que se acercaban a Madrid, se iba poniendo
+mas palido. Ya no sonreia.
+
+Viendole de tal modo, con la desesperacion impresa en el semblante,
+Clementina dejo al cabo de hablarle en aquel tono. Movida de piedad
+comenzo de nuevo a besarle carinosamente. Pero el rechazo sus caricias;
+la aparto con suavidad diciendo:
+
+--iDejame! idejame!... Asi me haces mas dano.
+
+Dos lagrimas asomaron a sus pupilas y estuvieron largo rato alli
+detenidas. Al fin se volvieron otra vez, sin caer, al sitio misterioso
+de donde brotan.
+
+El coche llego a la Puerta de Alcala. Clementina lo hizo detener delante
+de la calle de Serrano.
+
+--Conviene que te bajes aqui. Estas cerca de tu casa.
+
+Raimundo, sin decir palabra, abrio la portezuela.
+
+--Hasta el sabado, Mundo.... No dejes de ir.... Ya sabes que te espero.
+
+Al mismo tiempo le apreto la mano con fuerza.
+
+Raimundo, sin mirarla, murmuro secamente:
+
+--Adios.
+
+Se bajo de un salto, y la dama le vio alejarse con paso vacilante de
+beodo sin volver la vista atras.
+
+
+FIN
+
+
+
+
+INDICE
+
+ I.--Presentacion de la farandula.
+ II.--Mas personajes.
+ III.--La hija de Salabert.
+ IV.--Como alentaba la virtud el senor duque de Requena.
+ V.--Precipitacion.
+ VI.--Desde el "Club de los Salvajes" a casa de Calderon.
+ VII.--Comida y tresillo en casa de Osorio.
+VIII.--Cena en Fornos.
+ IX.--Los amores de Raimundo.
+ X.--Un poco de derecho civil.
+ XI.--Baile en el palacio de Requena.
+ XII.--Matinee religiosa.
+XIII.--Viaje a Riosa.
+ XIV.--Una que se va.
+ XV.--Genio que se apaga.
+ XVI.--Amor que se extingue.
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of La Espuma, by D. Armando Palacio Valdes
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ESPUMA ***
+
+***** This file should be named 11529.txt or 11529.zip *****
+This and all associated files of various formats will be found in:
+ https://www.gutenberg.org/1/1/5/2/11529/
+
+Produced by Stan Goodman, Virginia Paque and the Online Distributed
+Proofreading Team.
+
+
+Updated editions will replace the previous one--the old editions
+will be renamed.
+
+Creating the works from public domain print editions means that no
+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
+permission and without paying copyright royalties. Special rules,
+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
+copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
+protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project
+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
+charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
+practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
+subject to the trademark license, especially commercial
+redistribution.
+
+
+
+*** START: FULL LICENSE ***
+
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+
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+
+
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+
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+and accept all the terms of this license and intellectual property
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+Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
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+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
+used on or associated in any way with an electronic work by people who
+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
+copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
+Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
+freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
+this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
+the work. You can easily comply with the terms of this agreement by
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+Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.
+
+1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
+what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in
+a constant state of change. If you are outside the United States, check
+the laws of your country in addition to the terms of this agreement
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+Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
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+
+1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
+from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
+posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
+and distributed to anyone in the United States without paying any fees
+or charges. If you are redistributing or providing access to a work
+with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
+work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
+through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
+Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
+1.E.9.
+
+1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
+with the permission of the copyright holder, your use and distribution
+must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
+terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked
+to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
+permission of the copyright holder found at the beginning of this work.
+
+1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
+License terms from this work, or any files containing a part of this
+work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
+
+1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
+electronic work, or any part of this electronic work, without
+prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
+active links or immediate access to the full terms of the Project
+Gutenberg-tm License.
+
+1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
+compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
+word processing or hypertext form. However, if you provide access to or
+distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
+"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
+posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org),
+you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a
+copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
+request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other
+form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm
+License as specified in paragraph 1.E.1.
+
+1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
+performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
+unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
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+ License. You must require such a user to return or
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+ and discontinue all use of and all access to other copies of
+ Project Gutenberg-tm works.
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+- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
+ electronic work is discovered and reported to you within 90 days
+ of receipt of the work.
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+- You comply with all other terms of this agreement for free
+ distribution of Project Gutenberg-tm works.
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+1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
+electronic work or group of works on different terms than are set
+forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
+both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
+Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
+Foundation as set forth in Section 3 below.
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+1.F.
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+1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
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+public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
+collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
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+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
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+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+Each eBook is in a subdirectory of the same number as the eBook's
+eBook number, often in several formats including plain vanilla ASCII,
+compressed (zipped), HTML and others.
+
+Corrected EDITIONS of our eBooks replace the old file and take over
+the old filename and etext number. The replaced older file is renamed.
+VERSIONS based on separate sources are treated as new eBooks receiving
+new filenames and etext numbers.
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+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
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+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
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+EBooks posted prior to November 2003, with eBook numbers BELOW #10000,
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+filed in a different way. The year of a release date is no longer part
+of the directory path. The path is based on the etext number (which is
+identical to the filename). The path to the file is made up of single
+digits corresponding to all but the last digit in the filename. For
+example an eBook of filename 10234 would be found at:
+
+ https://www.gutenberg.org/1/0/2/3/10234
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